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If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Comedia llamada Selvagia, Comedia Serafina - -Author: Alonso de Villegas Selvago - -Release Date: March 15, 2016 [EBook #51465] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMEDIA LLAMADA SELVAGIA *** - - - - -Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares Box and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * En el texto las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las - versalitas como MAYÚSCULAS. - - * Se ha respetado la ortografía original. - - * Los errores obvios de imprenta han sido corregidos sin avisar. - - * Se ha reparado el emparejamiento de los puntos de admiración e - interrogación. - - * Se ha añadido al final del libro un Índice del que carece el - original impreso. - - - - - COLECCION - DE - LIBROS ESPAÑOLES - RAROS Ó CURIOSOS. - - TOMO QUINTO. - - - - - COMEDIA - LLAMADA SELVAGIA, - - COMPUESTA - POR ALONSO DE VILLEGAS SELVAGO. - - - COMEDIA SERAFINA. - - - [Ilustración] - - - MADRID, - IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA, - calle del Duque de Osuna, núm. 3. - - 1873. - - - - -[Ilustración] - - - - -ADVERTENCIA PRELIMINAR. - - -A mediados del siglo XVI vivia en Toledo un jóven estudiante que, -nutrido con la literatura novelesca de aquella edad, aplicó su -disposicion y genio á componer una novela ó comedia, como entónces -se llamaba á este género de obras, á imitacion y manera de la famosa -_Celestina_, prototipo literario á que fielmente se ajustaban -todas las composiciones de esta índole, y que pueden muy bien -calificarse de comedias novelescas ó novelas dramáticas. Propúsose, -sin embargo, una esencial diferencia en el desenlace, y que en vez -de ser lastimoso, como en la _Celestina_, fuese feliz y acabase en -el casamiento de los principales personajes que en la tal comedia -intervienen. Llevó dichosamente á cabo su propósito, y dedicándola -á su señora Isabel de Barrionuevo, salió á la luz pública en la -imperial ciudad la _Comedia Selvagia_, que ha sido confundida por -algunos con la titulada _Comedia Salvaje_, de Joaquin Romero de -Cepeda, por más que entre ambas existiese lejana semejanza, y se -hubiese publicado esta última treinta años despues que la primera[1]. - - [1] La comedia Salvaje de Cepeda está en verso y se publicó por - primera vez en las _Obras_ de Joaquin Romero de Cepeda, vecino - de Badajoz.—Sevilla, por Andrea Pescioni, 1582, 4.º—La insertó - tambien Don Eugenio de Ochoa en el _Tesoro del Teatro Español - desde su orígen hasta nuestros dias_. París, Baudry, 1838. - Conocemos del mismo autor las siguientes obras, que se han hecho - ya bastante raras: - - _La antigua, memorable y sangrienta destruicion de Troya._ - Recopilada de diversos autores, por Joaquin Romero de Cepeda, - vecino de Badajoz.—Toledo, Pero López de Haro, 1583, 8.º - - _Conserva espiritual_, compuesta por Joaquin Romero de Cepeda, - vecino de la ciudad de Badajoz.—Medina del Campo.—Francisco del - Canto, 1588. - -Segun la usanza de sus predecesores, puso nuestro autor al principio -de su comedia unos versos acrósticos, en que declaraba su nombre, -edad, patria y dedicatoria. En efecto, reuniendo la primera letra -de cada uno de los versos, que empiezan en la página VII, se lee -claramente: _Alonso de Villegas Selvago compuso la Comedia Selvagia -en servicio de su señora Isabel de Barrionuevo, siendo de edad de -veinte años, en Toledo, su patria_[2]. Suponiendo, como tenemos -motivos para creerlo, que no hubiese transcurrido ningun tiempo -desde la composicion hasta la impresion de la obra, y dada ésta á -la imprenta en 1554, resultaria de esta fecha que Villegas nació en -1534, no obstante que el Sr. La Barrera, en el artículo que dedica -á nuestro autor en su _Catálogo Bibliográfico del antiguo Teatro -Español_[3], señala su nacimiento desde 1530 á 1534. Nosotros, -teniendo en cuenta, ademas de lo que el propio Villegas dice en -su _Selvagia_, lo que vuelve á repetir en un libro probablemente -autógrafo y no citado por ninguno de sus biógrafos, escrito á -fines del siglo XVI[4], y por último, la noticia que él mismo nos -suministra en una nota que puso en la _Crónica de las Antigüedades de -España_, de Juan de Rihuerga[5], creemos poder fijar definitivamente -la fecha de su nacimiento en el año de 1534. - - [2] En el acróstico se ha cometido una errata de que debemos - prevenir á nuestros lectores, para que pueda leerse bien; en la - página X, donde dice: - - Y puede por frágil tu mente caer; - - debe leerse: - - U puede por frágil tu mente caer. - - [3] _Catálogo Bibliográfico y Biográfico del Teatro Antiguo - Español, desde sus orígenes basta mediados del siglo_ XVIII. - Por Don Cayetano Alberto de la Barrera y Leirado. Madrid, 1860, - página 496. - - [4] _Via vite. Libro que contiene instituciones y exortationes - espirituales para el christiano; en que se enseña de que manera - ha de comenzar y proseguir el camino de las virtudes hasta - llegar á ser perfecto, hecho por Don Florencio Harlemano, monje - cartuxo en Lovayna. Tradúxole de lengua teutonica en latin, - Tacito Nicolao Zegero, del órden de los menores; y en español - el maestro Alonso de Villegas, Toledano._ MS. en 4.º, de 236 - páginas, más 16 de preliminares é índice. Está dedicado á Doña - María de Çuñiga, monja en el real monasterio de San Clemente de - la ciudad de Toledo. Despues de la dedicatoria hay un prólogo al - lector del maestro Alonso de Villegas; donde dice «aviendo, pues, - yo acabado los seis libros y partes del _Flos Santorum_ y siendo - Dios servido de darme vida sobre sesenta y seis años, determiné, - por no estar ocioso, que siempre desde la primera edad aborrecí y - evité, traducir en nuestra lengua española el libro de Florencio.» - - [5] En la Biblioteca Nacional existe este códice, que lleva por - título, _Coronyca de las antigüedades despanna, dirijida al - muy alto y cathólico, e por esso muy poderoso e ynvictíssimo, - emperador don Cárlos, señor de las espannas y de las alemannas y - de los otros reynos y señorios sujettos á aquellas_. A la vuelta - de la primera hoja se lee esta nota: «El autor desta crónica - breve de cosas del mundo, y en particular de las de España, fué - un fraile de los de los mínimos, como parece en una carta que - está al fin della, y fólio 3, dice que es sacerdote y predicador - religioso, y que la escribió siendo el emperador Cárlos V de 25 - años, y concurre con el de 1525; es muy breve en su prosecucion - y parece que acierta en la cuenta de los años, que es mucho de - preciar en semejantes chrónicas, éste es mi parecer, y doyle en - 18 dias de Julio, año de 1594, en que la acabé de leer siendo de - edad de 60 años. - - m.º Alonso - de Villegas.» - -El festivo estudiante, que habia dado muestras de su claro y agudo -ingenio con la publicacion de la _Selvagia_, siguió la carrera -eclesiástica, llegando á ser cura párroco de San Márcos, de la ciudad -de Toledo, y capellan mozárabe de aquella catedral. Aprovechado y -doctísimo teólogo, dedicó su saber y privilegiadas dotes á otra -clase de obras, muy distintas por cierto de aquella con que habia -principiado su carrera literaria. La más importante de estas obras, -y la que más nombradía le alcanzó entre sus contemporáneos, fué su -célebre _Flos Sanctorum_, del cual se hicieron várias ediciones. - -Natural era que en el nuevo género de escritos á que se habia -dedicado recordase con pesar y áun se arrepintiese de haber compuesto -la _Comedia_ en sus juveniles años; y ya que no podia negar su -paternidad, supuesto que aparecia su nombre en la portada del libro -y en el acróstico que hemos citado, deseó que desapareciese, por -lo cual destruyó cuantos ejemplares pudo haber á las manos. Esta -circunstancia explica fácilmente la rareza de esta obra, de la -que apénas ha llegado hasta nosotros alguno que otro contadísimo -ejemplar[6]. En la _Comedia Selvagia_ se advierte el propósito de -imitar, más que á la primera _Celestina_, á la segunda, de Feliciano -de Silva, de quien Villegas se muestra tan entusiasta y admirador, -que le llama _radiante luz y maravilloso exemplar de la española -policía, y que así como el sol entre las otras luminarias celestes -resplandece, así brilló éste por su sagacidad é ingenio_. - - [6] Dos ejemplares de la _Comedia Selvagia_ hemos tenido á la - vista para hacer la presente edicion, el uno, que es el que nos - ha servido principalmente, pertenece al entendido y generoso - bibliófilo Sr. D. Pascual de Gayángos; del otro es copia exacta - la portada que publicamos, reduciéndola en una tercera parte. - -Tambien se trasluce claramente que tuvo á la vista la tragicomedia -de _Lisandro y Roselia_, si bien no la nombra; pero ademas de que el -personaje Escalion está copiado del Brumandilon de aquélla, lo hace -hijo de éste, contando á mayor abundamiento la muerte de Elicia y el -castigo que por tal delito se le impuso á aquel rufian[7]. En suma, -si la _Selvagia_ es inferior á las tres obras citadas, no por eso -debe desdeñarse, cuando ha merecido á un historiador extranjero de -nuestra literatura, Mr. Jorge Ticknor, el juicio crítico siguiente: -«Es ingenioso y está bien desenvuelto su argumento, y el diálogo, -aunque abunda en ridículas pedanterías, no carece de cierta gracia y -naturalidad.» - - [7] Páginas 236 y 237 del presente volumen. - -Escribió Alonso de Villegas, ademas de las obras ya citadas, la _Vida -de San Isidro Labrador_, que se publicó en Madrid en 1592[8]. Tambien -escribió la _Vida de San Tirso_, que con una carta del mismo Villegas -aparece impresa en Toledo en 1595, al fin de la Relacion que envió al -Rey el corregidor de dicha ciudad, D. Alonso de Cárcamo, acerca del -templo á la sazon descubierto, y que se suponia consagrado á aquel -santo[9]. - - [8] _Vida de San Isidro Labrador_, cuyo cuerpo está en la Iglesia - parroquial de San Andres de Madrid, escrita por el maestro - Alonso de Villegas, Toledano. Dirigida á la muy insigne villa de - Madrid.—Madrid, por Luis Sanchez, 1592, en 8.º - - [9] Traslado de la carta y relacion que embió á su Magestad el - señor don Alonso de Cárcamo, corregidor de la imperial ciudad de - Toledo (Grabado de la tapadera del aguamanil, intercalado en el - texto). Relacion que hizo á su magestad Esteban de Garibay, su - coronista.—Dificultades y obiecciones cerca de la opinion que el - bienaventurado martyr san Thyrso fué natural de Toledo.—Apología - en que se responde á algunas obiecciones y dubdas puestas así - contra la carta del Rey Silo como contra la verdadera declaracion - del hymno gothico de san Thyrso, embiada al rey nuestro señor, - por don Alonso de Cárcamo, su corregidor en Toledo.—Planta y - alzados de las ruinas descubiertas.—A don Alonso de Cárcamo, - corregidor de Toledo, el maestro Alonso de Villegas.—_Vida de - san Thyrso mártir_, colegida de diversos autores, por el maestro - Alonso de Villegas. En Toledo, por Pedro Rodriguez, 1595, en - fólio, 38 hojas. - -No sabemos el año en que murió; pero es indudable que alcanzó muy -dilatada vida, supuesto que en 1602 firmó una aprobacion de _El -Poema de San José_, compuesto por el maestro Valdivieso; y ademas la -quinta parte de su _Flos Sanctorum_ lleva la fecha de 1604. Tambien -se le atribuyen por D. Nicolás Antonio _Los Favores de la Vírgen_, -Valencia, 1635; y _Soliloquios Divinos_, Madrid, 1637; pero, como -observa atinadamente el Sr. La Barrera, si estas obras pertenecen -en efecto á nuestro autor, resulta que ó las citadas ediciones no -son las primeras, ó debieron de publicarse póstumas, si bien no es -absolutamente imposible que llegase á pasar de los cien años. En el -Museo de Pinturas existe un cuadro del toledano Blas de Prado, que -representa á la Vírgen con Jesus niño y varios santos, y en él está -representado Alonso de Villegas[10]. - - [10] _Catálogo Descriptivo é Histórico de los cuadros del Museo - del Prado de Madrid_, por D. Pedro de Madrazo. Parte primera, - pág. 519. - -En cuanto á la _Comedia Serafina_, que tambien incluimos en el -presente volúmen, podemos asegurar que es un curioso libro, más raro -todavía que la _Selvagia_. Á excepcion del ejemplar que se conserva -en la biblioteca del Sr. D. Pedro Salvá, no sabemos que exista otro -alguno en España. El argumento singularmente picaño y la disposicion -y forma por extremo erótica en que están escritas algunas escenas de -dicha _Comedia_, explican suficientemente su rareza, por más que en -la época en que se publicó hubo de agradar bastante, cuando de ella -se hicieron dos ediciones[11]. - - [11] En el _Catálogo_ de la Biblioteca de Salvá, escrito por D. - Pedro Salvá y Mallen, Valencia, 1872, páginas 516 á 522 del tomo - 1, puede verse la descripcion de estas dos ediciones, una de - Valencia, 1521, y la otra de Sevilla, 1546. - -La obra fué dedicada al Duque de Gandía, que lo era entónces D. -Juan de Borja y Llansol, padre de San Francisco; pero no nos ha -sido posible averiguar el nombre del autor ni su patria. Por nuestra -parte, estamos muy distantes de creer que la _Serafina_, ni la -_Thebaida_, á que va unida, suministren datos bastantes para afirmar -que el autor fuese andaluz, como lo hace Salvá, ó valenciano, como -pretende D. Leandro Fernandez de Moratin. - -Sólo nos resta añadir que para la impresion nos hemos valido de -la excelente copia que de la mencionada produccion hizo de su -puño y letra el Sr. Bohl de Faber, del ejemplar que se conserva -en la Biblioteca Imperial de Viena, copia que hoy tambien existe -en la Nacional de esta córte, y á la cual faltan algunos versos -del _Nunque_, final de la obra; pero esta falta la hemos suplido -fácilmente, teniendo á la vista este mismo _Nunque_, publicado -íntegro en el tomo I del _Ensayo de una Biblioteca Española de Libros -raros y curiosos_. - -Excusamos decir que estamos firmemente persuadidos de que las obras -contenidas en este volúmen son de suma importancia para la historia -de la literatura y del arte patrio, que, lentamente y desde la -carnalidad de las sensaciones, llega á elevarse hasta el más alto -espiritualismo, y hasta la más pura y bella poesía. - - F. DEL V. J. S. R. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - - - - -EXCMO. SR. D. JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH. - - -Muy señor nuestro y respetado amigo: Despues de recibir la gratísima -carta que con fecha 14 de Octubre último tuvo V. la bondad de -dirigirnos, y en la cual tan felizmente resolvió el acróstico enigma -que á todos habia ocultado el nombre del autor de Lisandro y Roselia, -nos dedicamos con indecible diligencia á buscar noticias de la vida -y hechos de Sancho de Munino, natural de Salamanca, á quien desde -entónces tuvimos por verdadero padre del mencionado libro. Sucedió, -pues, que ni los discretos é infatigables amigos á quienes V. dejó -este encargo en Salamanca, ni ménos nosotros, conseguimos averiguar -cosa alguna relativamente al tal sujeto. Entónces pasó por nuestras -mientes que acaso en el consabido acróstico pudiera leerse el nombre -del autor de otro modo, y en efecto vimos que tambien se lee Muñon, -juntando las primeras letras de los tres versos en que está el -apellido, de la manera siguiente: Mu-N-Non, y como la doble _n_ se -pronunciaba en lo antiguo como _ñ_, resultará Munnon, segun ya hemos -indicado. - -Pero naturalmente se nos ocurrió que la nueva leccion de aquel nombre -nada significaba ni valia, si tampoco se hallaban noticias de Muñon, -noticias que por todas partes buscamos ansiosos, y no sin fortuna; -pues que al fin encontramos en nuestros mamotretos una coleccion -de Estatutos de la Universidad de Salamanca, que vino á henchir -colmadas las medidas de nuestro deseo. En la citada coleccion leimos -que en 31 de Agosto de 1549 celebróse un solemne claustro pleno en -la Universidad Salmantina, presidido por el rector D. Diego Ramirez -de Fuenleal, con objeto de formar unos estatutos relativamente al -entierro de los señores Rector, Maestre escuela, Doctores y Maestros -de dicha Universidad; mas hé aquí que entre los asistentes nos -encontramos con el nombre del _Maestro Sancho de Muñon, teólogo_. -Vuélvese á reunir el claustro en 9 de Octubre del mismo año para -decidir que no se diesen tratados _in scriptis_ bajo ciertas penas; -y tambien entre los maestros que asisten encontramos el nombre del -teólogo Sancho de Muñon; y finalmente, en 9 de Noviembre del mismo -año celebróse otra reunion para formar estatutos sobre el exámen de -los estudiantes artistas, ántes que pasen á medicina y teología, -y tambien entre los concurrentes encontramos á los maestros Fray -Melchor Cano y Sancho de Muñon, teólogos. - -Los tres estatutos mencionados se imprimieron en Salamanca, en casa -de Andrea de Portonariis, en 1549, en fólio; y excusado nos parece -decir que están á la disposicion de V., y que con estos datos sus -buenos amigos de Salamanca podrán seguir sus pesquisas y tal vez -consigan descubrir noticias más importantes, y áun averiguar y -saber al dedillo la vida y milagros del socarron que por tanto -tiempo se nos burló enmascarado con su famoso enigma; y aunque real -y verdaderamente se llame Sancho de Muñon, como nosotros con toda -seguridad creemos, ni él mismo se negaria, si viviera, ni nosotros -negarémos jamas que V. fué, querido amigo, quien le arrancó la careta -y nos le dió á conocer á todos con sin igual perspicacia, donaire y -desenfado. - -Quedan de V. siempre muy cariñosos amigos, Q. B. S. M., - - EL MARQUES DE LA FUENSANTA DEL VALLE. - - JOSÉ SANCHO RAYON. - - - - -[Ilustración: Comedia llamada Seluagia. En que se introduzen los -amores d’vn cauallero llamado Seluago, con vna ylustre dama dicha -Ysabela: efetuados por Dolosina alcahueta famosa. Compuesta por -Alonso de villegas Seluago. Estudiante.] - - - - -[Ilustración] - - - - -PRÓLOGO - -DEL AUTOR AL LECTOR. - - -Si consideramos el famoso dicho de Plinio el segundo, que dice ningun -libro haber que bien entendido dexe sin fruto á su lector, con muy -justa causa esta mi mal limada obra puede vagar y mostrarse por su -patria para causar en ella algun pequeño deleite y moral provecho, -atento á lo que el divino Platon maravillosamente dixo, que no sólo -para nosotros naciamos, sino para la patria y amigos; lo que de mí -algun tanto ponderado, con este pequeño dón, aunque en voluntad -grande, la pretendo servir. No dexo de considerar, discreto lector, -ser grande mi osadía y mayor mi atrevimiento, en así con mi tosca -Minerva quererme poner en lo que claros y doctísimos varones sus -excelentísimos ingenios han mostrado, cuyos altos y maravillosos -entendimientos, en el cómico estilo disfrazados, no sólo su profundo -saber descubren, mas con urbanos dichos y graciosas palabras, -astutamente sus sinceras y limpias vidas declarando en satírico -modo, la nefanda y mala manera de vivir de nuestro siglo con gran -astucia reprehenden. Pues entre otros que de semejante sagacidad han -usado, como el sol entre las otras luminarias celestes, el magnífico -caballero Feliciano de Silva (radiante luz y maravilloso exemplar de -la española policía) mayormente resplandece, y dado que lo dicho sea -razon conveniente para yo sin ella en mi temeraria osadía ser notado, -considerando que el sol y la luna comunmente á todos los entes -cuerpos mortales son provechosos, contemplo asimesmo que una pequeña -estrella en particular suele causar provecho en alguno de ellos. -Tambien, como por experiencia vemos en el mar, que del fruto de su -vientre suele dar mantenimiento con abundancia de pescados diferentes -á la mayor parte de la tierra, no por eso dexan de ser agradables y -gustosos en algunas personas los pequeños peces de algun manual y -chico estanque, por lo cual, dado que evidentemente esta mi rústica -y no madura fruta, cogida en mi pequeño cercado, no sea agradable á -todos en general, no dexo de tener confiança que alguna preñada por -salir á tal tiempo la cobdicie. Y si en esto ansimesmo le faltáre -gracia, á lo ménos, siendo como es fruta nueva, alguno sólo para la -traer en la mano la deseará. Atento á lo qual, yo de la incusacion -en que puedo ser puesto, y ella en la osadía que en se publicar ha -tenido, sin otra réplica contraria podrémos ser absueltos; de donde -no con menor causa que Cayo Lucilio, en esta mal cortada obra, con -razon podré decir que ni á los indiscretos debe ser dada, ni á los -sabios ofrecida, que los unos, entregándose sólo en la paja, que -es el sonido de las palabras, no sacáran della algun fruto, y los -otros, no haciendo caso del grano por la abundancia que en sí tienen, -ocupados en otros más arduos exercicios, ningun provecho les podrá -tener; solamente en el medio destos dos extremos puede parecer que -de lo uno y otro lo que les conviniere sacarán, dando gusto al -apetito auditivo con el estilo de sus razones, ansimismo guardando -sus sentencias y dichos memorables para su provecho en lo íntimo -del entendimiento. Y si por caso algun lugar seco y desaprovechado -vieren, podrán proseguir en su propósito, porque los tales casos más -son puestos para guardar el decoro y no dexar manco el estilo que por -algun vicioso deseo. Su nombre della fué _Selvagia_, no tanto por -ser del principal que se introduce, quanto por ser en sí selvagina -y rústica. No va debaxo de algun amparo y defensa dirigida, no por -no haberlo menester, mas porque, segun son sus defetos, ninguno -bastára. Solamente como desahuciada del vivir, á la batalla sale -confiada, no en sus armas defensivas, sino en la mucha benivolencia -de los lectores, que no se habrán con ella, por ser novel, á todo -riesgo, sino con grande misericordia y piedad, de que resultará que -ella viviendo agradecida del beneficio recibido, á todos con voluntad -entera agradará, y yo, su auctor, hasta la muerte por lo mismo les -quedaré en obligacion, quedando por su verdadero siervo y criado, -sometiéndome asimismo en esto y en lo demas á la correpcion de la -sancta Iglesia y de sus fieles administradores. A quien, si en lo que -dixere algun error se mostráre, por él con humildad pido perdon, pues -más mi grande ignorancia que mi pequeña malicia en este caso será la -causa.—_Valle._ - - - - -[Ilustración] - - - - -DIRIGE EL AUTOR SU OBRA. - - - A tí, que los túrbidos mares furiosos, - Luctando tu barca primera combaten, - Obrando los vientos venéreos sabrosos, - No pierdas aquello con que se rebaten: - Si quieres que cesen y no te maltraten, - Ofréceles luégo palestra sangrienta, - De donde tu parte, sin culpa ni afrenta, - Estrague las fuerças que en contra debaten. - - Venciendo tal guerra, tendrás adquerido - Inmensos trofeos y claros despojos, - Librando tu cuerpo de penas y enojos, - Lo cual á sus siervos promete Cupido: - Empero, si fueres en ella vencido, - Ganando tu mente crecido tormento, - Habrás en tu vida muy gran descontento - Sacado del gozo que vino fingido. - - Si tú, pues, con ánimo fortificado - Esperas tal guerra por parte vencer, - Los libros en contra pretende leer, - Verás cómo sacas provecho sobrado: - Aqueste, pues, mira que te es dedicado, - Gozando sus dichos, que siendo jocosos, - Ofrecen proverbios en sí sentenciosos, - Con modo satírico siendo mezclado. - - Osado se puede sin dubda llamar, - Miradas sus faltas y pocos primores, - Pues quiere sin fuerzas con otros mejores - Valer siendo pobre de baxo lugar: - Sabemos de Cota que pudo empeçar, - Obrando su ciencia, la gran Celestina, - Labróse por Rojas su fin con muy fina - Ambrosía, que nunca se puede estimar. - - Compuso la parte segunda partida, - Osando por causa pasar de lo humano, - Materia teniendo de Feliciano, - En quien elegancia no tiene medida: - De norte tan claro tomando seguida, - Intento guiarme por esta jornada, - A ver si mi cimba pequeña caxcada - Saldrá por buen puerto donde fué regida. - - En ser terminada con caso gozoso, - La obra no pierde si tiene valor, - Viniendo sus fuerzas en contra de amor - Aquel que por torpe se dice vicioso: - Gozando sus gozos te muestra gozoso, - Y goza los gozos que goza su parte, - Adonde gozando por gozo tal arte, - En gozos te goza con gozo sabroso. - - Ni quiero que dexes por miembro perdido - Sus actos, que tienen no casta sonada, - En donde, si miras, verás matizada - Rabiosa contienda del falso Cupido: - Verás asimismo su fin dolorido, - Y quantos afanes tiene su deleite - Cubiertos encima con un buen afeite, - Y son por de dentro manjar desabrido. - - Ovidio se muestra por parte sacado - De sus amorosos remedios bien lleno, - En que, si contemplas, podrás á tu seno - Sacar gran provecho si fuere penado: - Verás al furioso Citareo privado, - Seyendo triforme por tantos efectos, - En donde los unos quedando perfectos, - No tienen los otros su fin aplicado. - - No ménos los otros, con ser muy seguidos, - Ofrescen de suyo provecho á sus entes - Robados del dote de los excelentes, - Adonde se muestran ser brutos perdidos: - Y siendo risibles se van convertidos - Sus pérfidos ánimos en irracionales, - Apénas sabiendo que son inmortales, - Viviendo conforme de los escogidos. - - En parte se muestran las artes malvadas - Lustrosas, por Circes artera famosa, - De Febo salida discreta y hermosa, - En furia de Vénus sus tramas obradas: - Verás ansimismo vejeces saladas, - Autor de las cuales es un epimeo, - Robustos desgarros de un gran giganteo, - Rastreras mentiras del mesmo tramadas. - - Y todo juntado, verás dibujadas, - Obrando las fuertes humanas edades, - No ménos que todas sus enfermedades, - Viciosas al ánima limpia criada: - En ello contempla si tienes tocada, - Y puede por frágil tu mente caer, - Ofresce tu cuerpo por ella perder, - Si sientes que dello será libertada. - - Impuso nuestr’alma su gran Hacedor, - En grado tan alto de ser sustancioso, - No siendo corpórea, que por piadoso - De no la perder se puso en dolor: - Obtuvo ser siervo de grande señor, - Doliéndose della no fuese perdida, - En tanto que puso como hombre la vida - En muerte, quiriendo ser su redemptor. - - De donde parece que todos debemos - Abrir nuestros ojos, huyendo los vicios, - Dexando los torpes y malos indicios, - Do siempre metidos y puestos nos vemos: - En ellos, pues cierta la muerte tenemos, - Volvamos la rienda sin más tener calma, - En donde se salve y remedie nuestr’alma, - Y no se confunda tal bien, pues podemos. - - No parte pequeña de nuestro pecar - Tomó para sí la carne dañosa - En ser á los cuerpos cruel y penosa, - Andando contino por los trabucar: - No pueden con ellos seguros estar, - Ni ménos alivio pequeño tener, - Osando sus fuerzas en contra poner, - Soborna sus partes á la sustentar. - - En estas sibílicas guerras buscamos, - No fuerza, mas arte por nuestra flaqueza, - Teniendo con ellos pocos fortaleza, - Osando á las veces con honra quedamos: - Los hechos extraños por esto buscamos, - En donde sus males se ponen y penas, - Do siempre sacamos materias muy buenas; - Obrando por ellas muy bien nos hallamos. - - Si bien se notase, por esto van dando - Varones humanos los tales tratados, - Por esto yo mando mis cinco cornados - Al templo sublime que van levantando: - Teniendo, pues, pena por irse mostrando - Rugosas sus faltas, siendo descubierto - Intento con esto surgir en el puerto, - A todos por ellas perdon demandando. - - - - -ANDREÆ ALFONSI PIUM AD LECTOREM EPIGRAMMA. - - - _Floribus hoc: plenum: varijs varioque lepore - nectare et ambrosia: perlege lector opus. - Dat tibi Seluagiam: per doctus Seluagus auctor. - Nerigidum Nasum rhino cirotis agas. - Panditur hic cæcum cæci velamen amoris. - Si sapis: hic cernis quaeque cauenda tibi. - Frange leues arcus: crudeles frange sagittas - iam pharetrate puer: si tua damna patent. - Quid precor in sacro numero numerare deorum. - Si tua quis longe numina vana probat. - Edocet Alfonsus: tacite quot vulnera confers. - Iurgia quod fraudes: et sine lege dolos. - Prodocet et scillan veneris vastamque charibdin: - quo vebit infirmam parua inuenta ratem. - Vade liber felix totum relegende per orbem: - det rogo terra tibi: det rogo limpha viam._ - - - - -ARGUMENTO DE LA COMEDIA. - - -Un caballero llamado Flerinardo, generoso y de abundante patrimonio, -vino de la Nueva España en esta ciudad, donde un dia por ella -ruando, como acaso pasase por casa de un caballero anciano llamado -Polibio, de una fenestra della vido una fermosa doncella, de la -qual excesivamente fué enamorado. Pues como le fué dicho el tal -Polibio tener una muy apuesta hija, cuyo nombre era Isabela, y la -tal fenestra fuese de su aposento, creyendo ser la mesma Isabela -la que visto habia, por caballero de su amor se intitulaba. Donde, -dando parte á un gran amigo suyo, caballero de illustre prosapia, -llamado Selvago, de su crescida pena, sucedió que el mesmo Selvago, -teniendo deseo de ver quién á su amigo tan subjeto y captivo le -tenía, cumpliendo un dia su propósito y viéndola, no pudiendo su -libertad someter á lo que á la verdadera amistad de Flerinardo debia, -grandes cuitas y mortales deseos á su causa padesce, tanto que fué -puesto en grave enfermedad. Pues veniendo su gran amigo Flerinardo en -presencia de su hermana Rosiana, llamada á visitarle, conoció que la -tal Rosiana era la que en la fenestra de Polibio habia visto, y no -Isabela, como se pensaba, porque acaso, como hubiese amistad entre -las dos doncellas, aquel dia se habian juntas recreado, lo cual -como á Selvago fuese dicho, con excesivo placer, porque abiertamente -osaria amar á Isabela, de su tan grave enfermedad fué sano, donde -poniendo en el negocio una vieja astuta, cuyo nombre era Dolosina, -cumplieron enteramente sus deseos, siendo primero desposados por -palabras de futuro, lo que de á poco, con licencia de sus padres, -se puso por obra, pasando lo mesmo de Flerinardo con Rosiana. Pues -estando el dia que las bodas se solenizaban con gran regocijo, vino -un maestro de la Nueva España, que habia sido de Flerinardo, el -cual declaró cómo el mesmo Flerinardo era hijo único de Polibio, -padre tambien de Isabela, que de chico, con un tio suyo, en aquellas -tierras se habia partido; con las quales nuevas, todos muy gozosos, -quedando dos hermanos con dos hermanas juntos en matrimonio, se dará -fin á la comedia. - - - - -[Ilustración] - - - - -CENA PRIMERA DEL PRIMER ACTO. - - En que Flerinardo, noble caballero, siendo captivo del amor de - Rosiana, illustre doncella, la qual en una fenestra vido, dexando - cargo á un su siervo llamado Escalion para que se certificase de - quién la dama fuese, él, en su posada, de su ventura gravemente - se lamenta; donde acaso veniéndole á visitar un su gran amigo, - cuyo nombre era Selvago, y sabida la causa de su pena, por - evidentes razones y grandes exemplos de su propósito apartarle - procura, lo que no pudiendo con él acabar, su favor le promete - en el caso. Escalion viene diciendo ser la fenestra en que la - doncella por su señor habie sido vista, del aposento de Isabela. - Donde se sigue que pensando Flerinardo ser la mesma Isabela - la que su corazon habia robado, más firme en su propósito, la - procura servir, ordenando nuevas invenciones para poner en obra - su deseo. Introdúcense: - -FLERINARDO. — SELVAGO. — RISDEÑO. — ESCALION. - - -_Flerinardo._ Resuenen ya mis enormes y rabiosas querellas, rompiendo -el velo del sufrimiento con que hasta hoy forzosamente han sido -detenidas. Penetren los encumbrados cielos mis fuertes y congojosos -clamores, forzando su fuerza sin ella por haber sido forzada con -acaescimiento tan desastrado y fuerte. Maticen los delicados aires -mis muchas y dolorosas lágrimas, de miserables y profundos sospiros -esmaltadas. Descúbranse los furibundos alaridos, quebrantando los -claustros y encerramientos que tanto tiempo han tenido, esparzan con -su ligero ímpetu las delicadas exhalaciones de que el no domable -corazon solie ser cercado. Apártese de mí todo contento, pues gloria -sin ella, por haberla tenido, mis míseros sentidos han gozado. Dolor, -angustia y pena procuren de hoy más mi compañía, quieran con querer -lo que mi contraria ventura no queriendo quiso. Apercíbase mi pequeña -fortaleza para tan horrenda batalla como comenzar quiere; descubra -sus insignias y estandartes de clemencia, poniéndose los soldados de -servicios en alarde de rompimiento. Resuenen los roncos atambores -con querellosos zumbidos, los tiros mensajeros penetren con fuertes -dislates los túrbidos vientos y municiones de majestad contraria; los -ligeros dardos y tajantes espadas con desvíos consuman los míseros -combatientes, inquira el fuerte caudillo del ingenio nuevas y -exquisitas maneras de combates para que pueda venir en algun próspero -suceso su fluctuoso partido. ¡Ay de mí, en quánto dolor y tormento el -inhumano Cupido mi no subjetado corazon tan súbitamente pudo someter! -¡Oh amor, amor, cómo jamas creyera que tanta fuerza en forzar los -no forzados alcançabas, perdiendo sin perder al no perdido para que -del todo recuperar se pueda! ¡Ay de tí, Flerinardo, el más mísero -de los míseros, sin que causa en tí se halle para que tal nombre te -convenga! considera en qué estado tu contraria fortuna te ha traido -despues de te haber libertado de muy muchos y grandes peligros, -porque más agora, vuelta su rueda, su contrariedad en tu daño -experimentases. ¡Oh, cómo mi tan amada libertad sin alguna se halla -por haber sido tocada de la pestilencial ponzoña del inconstante -Cupido, donde otra cosa no se espera suceder, sino que la vida junto -con el ánima satisfagan al inviolable precepto de natura, si la -causadora de tanto daño no pone la triaca saludable en la infistolada -y encurable herida! Mas, ¡ay de mí! que primero las veloces -influencias celestes dexarán su acostumbrado camino, que tal medicina -en mi crecido mal sea aplicada, pues mi flaco merescimiento, con -el grande de mi seráfica dea, en ello no da lugar, por lo cual soy -forzado á que mi vida, llena de contrarias miserias, en miserias -miserablemente perezca; y áun si esto con brevedad fuese, no pequeña -gloria se me seguiria porque mi mal de todo punto se acabase. ¡Oh -Cupido, tirano y crudelísimo juez! pídote, pues soy impotente para -tan crudo tormento como, sin te ofender, en mí pusiste, ó me dés -manera como le pueda sustentar, ó del todo exagerando tu injusticia, -consuma ya mi trabajosa y triste vida. ¡Oh cruda y desastrada suerte -de amadores, que cresciendo cada dia más sus fatigas, las fuerzas -para sustentallas se disminuyen, y el sentido para más sentillas -se aumenta, y la muerte, por dar más pena, huye de la penosa vida! -¡Oh vida sin vida, pues viviendo paso vida de muerte! ¡Oh muerte -sin muerte, pues muriendo no muere mi pena! ¡Oh pena sin pena, pues -penando no pena mi dolor! ¡Oh dolor sin dolor, pues doliendo su dolor -es descanso! ¡Oh descanso de mi pena, remedio de mi cuita, amparo de -mi tribulacion, auxilio de mi desconsuelo, vida por quien la mia se -conserva, deja ya de atormentar á quien delante tu clarífico aspeto -misericordia postrado demanda! - -_Selvago._ ¿Qué es esto, señor Flerinardo, que tan súbito mudamiento -al presente en vuestra figura se muestra? ¿por ventura habeis sabido -alguna desastrada nueva de vuestra patria, que tales extremos os -fuerza á demostrar, ó sentisos fatigado con alguna enfermedad -inopinada? Por Dios, señor, no me lo tengais más celado, que bien -sé ser algun arduo caso nuevamente en vos acaescido, pues siendo -tamaña vuestra amistad, áun no soy desto sabidor; pídoos, mi señor, -en quanto puedo, que más con el anhelo del callar vuestras pasiones y -penas, por vos no me sean escondidas, pues que os es manifiesto que -siendo vos triste no puedo yo ser alegre, y que teniendo vos pena no -tendré yo placer, y finalmente, que vuestro mal y bien (como en la -verdadera amistad conviene) ha de ser por mí igualmente rescebido; -aliende lo dicho, como el sabio declara, diciendo que en los amigos -todas las cosas han de ser comunes, y pues por tales yo y vos nos -tenemos, justo es que de vuestro dolor me deis parte, porque en ello, -si pudiere ser, os dé el remedio más conveniente, con que vuestros -afanes algun tanto se disminuyan. - -_Fler._ Si fuerça en la mia hubiese para él alguna manera -demostraros, señor Selvago, el grave dolor que mis sentidos -atormenta, ni vos dello seríades ajeno, ni yo dexarie de rescebir -soberano consuelo en manifestar mis cuitas á quien sé que por suyas -las tendria; mas, ¡ay de mí! que no solamente para declarar mi pena -me falta poder, mas áun yo mesmo (lo que más en la enfermedad ha -de tener) la causa del todo ignoro, de que se sigue un tan grave -detrimento en mi penosa fatiga, que la muerte, en todo mal fin y -cabo, en el mio para mayor gloria deseo ya que viniese, donde con -ella se podrie ganar lo que en la vida por tan perdido tengo. - -_Selv._ Aunque vuestras oscuras razones se muestran tales á mi flaco -entendimiento, no por eso dexo de conjeturar de qué pié, como dicen, -os sentis, por causa de tantos y tan diversos circunloquios y rodeos -como en vuestra plática habeis usado, lo que siempre se les dió á -los hermanos de semejante cofradía, como en la que vos, á lo que -veo, quereis entrar, pagando la luminaria de muchas y muy diversas -pasiones adelantada; mas aunque esto así pase, no por eso dexeis de -manifestarme si vuestro mal es de amor, porque de semejantes criados -y familiares que vos en vuestro transfigurado rostro demostrais, este -perverso señor suele siempre acompañarse. - -_Fler._ Quereros yo, señor, encubrir lo que vos tan fácilmente habeis -entendido, poco ménos sería que locura; por tanto habeis de saber que -ruando yo este dia, despues de vísperas, por la ciudad, la fortuna -que lo ordenó, mis hados que lo quisieron, y mis ojos que fueron la -causa, vi en una fenestra una dama de tanto valor y hermosura, que -ni las pasadas la igualaron, ni las presentes la llegan, ni áun las -por venir la podrán en alguna cosa hacer ventaja. Pues yo de tal -vision espantado, no ménos fuera de mí que los tocados de Circes, ó -los que tocaron sus labrios en el rio Lecteo, viéndome en otro mundo, -nuevas costumbres y nueva manera de vivir desde entónces en mí se ha -hallado; de que mi mísero espíritu de tal manera se siente afligido, -que la vida tiene por muerte, y la muerte le sería dichosa vida. - -_Selv._ De gana, señor Flerinardo, si no sintiese que os daba pena -de la vuestra, me reiria viendo la noble condicion que teneis y -soberano valor, puesto en una tamaña vanidad como en la que poneros -quereis ó del todo estais metido; verdaderamente no pudiera pensar -que así vuestro buen entendimiento y templado juicio tan de presto -perdiésedes en os dar, las manos atadas y tan de ligero, á este -valiente robador, cuyo engañoso poderío los vanos sentidos de los -simples y soeces hombres de contino señorear procura, dándoles en -el fin aquel galardon que su locura tiene merecido. Por vuestra -fe, señor, mirá bien lo que hacés; no querais así someteros, de -señor, á ser por vuestra voluntad siervo y muy abatido. Considerad -los daños y desventuras que desde el principio del mundo hasta en -nuestros tiempos ha cimentado, engañando con su apacible cara y -fingidos regalos y caricias los que en alguna manera á su voluntad -halla conformes. Si bien considerais, todos los que han escripto, -veréis que por un sendero los más contra éste sus obras enderezan, -contando los desastrosos acaescimientos que por él fueron urdidos y -cimentados. Homero, el principal de los griegos escriptores y poetas, -aunque en el proseguir de su historia muy ajeno, por eso no dexa de -le dar sus toques, demostrando por su _Ulixea_ la engañosa vida y -costumbres de la luxuriosa Circes. Tambien Maron, entre los latinos -poetas fénix único, todo el quarto libro de su _Eneida_ en decir -sus inicuos hechos ocupó; lo mesmo de Ovidio en su _Metamorfoseos_ -pareciendo. Salomon le llama pestilencia y lazo en que los ánimos -ociosos como en liga se prenden. Tulio dice que ciega los ojos del -entendimiento y causa en el cuerpo senetud sin tiempo, ansimesmo -que de todos deben ser aborrecidos los que del todo se le dan. El -divino Platon dice que torna locos y sin sentido á los en quien mora. -Valerio Máximo le baptiza por raíz y principio de todos los males. -Petrarca con diversos contrarios le blasona, diciendo ser un fuego -intrínseco, una herida deleitosa, un sabroso veneno, una deleitable -dolencia, que causa suave y dulce muerte. Hablando en lo mismo -un autor de nuestros tiempos, dice que los enamorados impúdicos, -como leprosos, deben ser excluidos de todo poblado y conversacion -humana, queriendo demostrar ser el amor deshonesto una lepra, que -no solamente á sus señores destruye, mas áun á sus familiares y -alegados inficiona. Pues si los males que por él de hecho han sido -tramados de palabra los quisiese demostrar, ántes el tiempo que la -materia tendria fin determinado; mas aunque esto ansí sea, no dexaré -de particularizar algunos para más vuestro propósito confundir y mi -razon aprobar. Digo, pues, que las mayores guerras que en el mundo -fueron ni serán, si á los autores creemos, que fueron las de los -griegos y troyanos, por este sacrílego fueron cimentadas, donde -tanta gente ilustre pereció, quanta el mundo hasta entónces habia -criado. No fueron, empero, menores las que los romanos y sabinos en -uno truxeron, donde por este cruel, hermano con hermano y padre con -hijo atrozmente se mataban. Pues si queremos decir lo que en nuestra -España, por intercesion de la Cava, discípula de este cruel malvado, -pasó, bien creo yo que no faltaria qué, si las grandes y mortales -llagas que de ello áun tenemos, del todo siendo guarecidas, en ello -nos diesen lugar. En personas particulares es cosa espantosa de ver -los daños que hasta hoy tiene hechos, pues David por él ofendió -á Dios, á quien tanto amaba, tan gravemente, haciendo matar al -inocente capitan suyo Urías. Salomon por él, pues, fué idólatra. Su -hermano Amon por su causa murió muy desastradamente. Lo mesmo fué -del fortísimo Sanson. El padre de Oréstes por él fué privado de la -vida á manos de su mujer Clitenestra. Tolomeo, rey de Siria, por su -causa recibió otra semejante pena que Agamenon. Por éste el famoso -reino de Persia perdió el renombre de invencible, que por largos -tiempos habia adquirido, siendo sucesor Sardanapalo, el cual perdió -la dignidad de rey en traje femenino. Medea y Prógnes por él mataron -á sus hijos. Semíramis, habiendo en hábito de varon regido á la -gran Babilonia, por ella edificada, grande tiempo con mucho saber, -el mesmo dia que tal vestido dexó, ganó para sí la muerte, dada por -su hijo, á quien ella en mala parte amaba. Aníbal dexó de señorear -la gran ciudad de Roma por él. Xérxes, á quien los vientos con las -mares temian, por viciarse en este pecado perdió su reino y señorío. -Por causa de éste se han cometido muy malos y nefandos pecados, -como fué el de Passipha con el toro; Pigmalion, con una estatua de -piedra; Cratis, pastor, con una cabra, donde por esta causa por un -cabron de mala muerte fué muerto; Estello, con una yegua; Aristeo, -con una asna; Calígula y Commodo, siendo emperadores romanos en un -dia nascidos, pecaron gravemente con dos hermanas carnales suyas; -tambien Hemon con Rodope, su propia hija; Thereo, rey de Tracia, con -su cuñada Filomena; Thicthes, con Europa, mujer de su mesmo hermano; -Sother, rey de Sicia, con su madrastra Stratonice; Ayax Oileo, con la -profetisa Casandra; Dionisio el tirano, con las vírgenes Locrenses. -Por éste, Tarquino el superbo, no tan solamente fué homicida, mas la -muy hermosa y casta Lucrecia se dió con sus propias manos la cruel -muerte, y por esta causa él, con todos los más de su linaje, fué -afrentosamente de su reino y estado desterrado. Por éste, nuestro -leal enamorado Macías miserablemente fué muerto. Por el mesmo, Dante -y Petrarca, muy famosísimos y discretos toscanos, tambien padecieron -mil cuitas y mortales deseos. Y finalmente, por esta pestilencial -ponzoña, la más que matrona romana doña María Coronel, con un tizon -de fuego, por no faltar la fe á su D. Alonso, cruelmente se mató. -¡Oh pues! ¿quién será tan de poco juicio, que así de su voluntad se -ponga á padecer semejantes afanes como este tirano de contino á sus -súbditos ofrece? Mirad, pues, señor Flerinardo, no tan solamente -lo que he dicho, mas lo que pudiera decir, y veréis muy á la clara -quánto mal será para vos poneros en mar, donde la salida es incierta -y los peligros muy ciertos. Juicio tenés no tal que el mio haya -menester; mirad con ojos de lince lo que de aquí habeis de sacar, y -no solamente seguiréis mi parecer, mas á vos libraréis de muy cierto -peligro y rigurosa muerte. - -_Fler._ Por verdad, señor Selvago, que nunca hallé aquel dicho del -cómico tan verdadero como al presente tengo en vos experimentado, -que dice que fácilmente cuando estamos sanos y fuertes damos -saludables consejos al doliente. Cierto si vos fuésedes herido con la -hierba que yo estoy emponzoñado, de otra manera mudaríades vuestra -plática; mas empero, porque no penseis que contra todo derecho -servimos este poderoso señor, por vuestros mesmos exemplos probaré -ser sus hechos rectos y justos. Decis primeramente que los griegos y -troyanos, por el robo de Elena, tuvieron entre sí tantas batallas; -digo que por ello deben mucho á la mesma Elena, pues fué causa á que -sus famosos hechos en memoria hasta la fin del mundo quedasen, lo que -de otra manera, pasando aquellos fortísimos capitanes su siglo en -paz, de ninguna gloria fueran dignos; eso mesmo sus hechos y memorias -perecieran con sus vidas, lo que es muy al contrario. Decis que los -sabinos y romanos tuvieron ansimesmo entre sí grandes batallas; si -bien mirais en ello, más fué por el robo que los siervos de Rómulo -cometieron, que por causa de Cupido; y si dixésedes que lo uno se -siguió de lo otro, digo que si por las doncellas y matronas que -los romanos tomaron, se cimentó batalla en los que siempre habian -sido enemigos, por ellas mismas se ordenó la paz, siendo dende en -adelante buenos amigos y juntados en un pueblo, lo que Rómulo con -buenas razones ni grandes poderes jamas habia podido acabar. A lo que -replicais de la destruycion de España, revolved los historiadores y -verés si todos se concuerdan en que lo tal subcedió por los pecados -de los mesmos españoles, y no tanto por lo que la Cava cometió. -Decis que David fué adúltero homicida; mirad lo que dello se siguió, -que fué su mucha contricion, por donde fué perdonado, quedando por -muy puro amigo de Dios, que tanto como entónces nunca se habia -demostrado; siguióse tambien dello el nascimiento de aquel, que -sabio de sabios fué llamado, que fué el grande y sapientísimo rey -Salomon. Por consiguiente, todos vuestros exemplos podrie volverlos -en contra vuestra opinion, sino por evitar fastidio se dexára, -demostrándoos brevemente los muchos y soberanos provechos que del -amor se siguen á los que con fidelidad servir le procuran. Lo primero -es que el amor engendra en él forma ó cuerpo humano, noble y cortés -condicion, suave y dulce policía, mucha afabilidad en los poderosos, -mediana estimacion en los no tales, grande curiosidad en todas sus -cosas, convenible estimacion y gravedad en sus tratos, vida pura -y limpia de toda mácula, deseo de ser sabios y virtuosos, grande -aborrecimiento de cualquiera liviandad, templada medida en sus -pasatiempos, gran recato en lo que mano ponen, mucha habilidad en -cualquier cosa, voluntad entera de servir á Dios, tanto por lo que -les conviene, cuanto porque digan delante de quien aman bien dellos, -de donde se sigue la pureza del ánima, que es guía de la verdadera -beatitud. Allende desto, al que es torpe le vuelve avisado, al tosco -polido, al superbo humilde, al presuntuoso afable, al avaro liberal, -al luxurioso casto, al gloton templado, y finalmente, al amador de -todos los vicios le torna siervo de todas las virtudes. Éste hace -que los reyes, uno con otro, tengan paces; pacifica esto mismo los -reinos, engrandece los linajes, hace nobles á muchos, convierte dos -almas y cuerpos en uno, aplaca los robustos, vence los fuertes, -doma los superbos, al cobarde da osadía, al temeroso esfuerzo, al -inconstante firmeza; entre los reyes reina, entre los caballeros -señorea, entre los cibdadanos manda, y entre cualquier otra gente -es por señor tenido. De todos es amado, de todos acatado, de todos -querido, de todos, finalmente, por señor tenido. Mirad pues, señor, -qué es lo que de él siento en lo poco que le he servido, y conocerés -qué podrá dél manifestar el que largo tiempo le contrató. Una cosa -sola os quiero decir, y es que más querria morir con amor que vivir -sin él, porque así la muerte sería dichosa, y por el contrario, la -vida del todo desventurada. Y por tanto, pues claro habeis visto cómo -tan bien he demostrado mi intencion, y sabeis ser lo que digo verdad, -pídoos, por el amistad firme que entre nosotros está, que más mal -no digais del amor en mi presencia, porque no será en mí sufrirlo; -solamente, si mi vida quereis, me dad algun medio para que la amorosa -pasion que me atormenta, del todo no me consuma, disminuyendo la pena -á mi trabajosa vida. - -_Selv._ Por verdad que no me faltaban evidentes razones para del todo -confundir las vuestras si no mirase vuestro expreso mandamiento, y -que todavía, si vos razonais en favor del amor casto y honesto, no -tengo yo por qué vituperalle, por ser en sí loable y bueno. Mas, si -esto es así, no sé cómo pedís remedio á vuestra pena, puniéndola tal -nombre, salvo si es alguno de los que vuestro maestro Ovidio y otros -tales han instituido; en lo cual, porque creais que en todo hago -vuestro ruego, no dexaré de señalar algunos á vuestra pasion más -convenibles; es pues uno de ellos, que todo amador debe, como capital -enemigo, huir la ociosidad, poniéndose en arduos y grandes negocios, -con que poco á poco pierdan la memoria de lo que aman. Asimismo leer -libros sanctos y buenos, darse á los estudios, usar la caça, ya con -canes, ya con volatería, porque estando el cuerpo cansado el dia -en semejantes cosas, la noche en dormir gastará sin de más tener -memoria. Tambien dicen ser cosa provechosa partirse á otras tierras, -desviarse de su vista en quanto ser pueda, pues vemos claramente -por experiencia, que miéntras más léxos se hallan del fuego, más -seguridad se tiene dél. Tambien es provechoso abstenerse del vino y -manjares espléndidos, macerando el cuerpo con ayunos y abstinencias, -con que mucho se refrena y resiste la luxuria. Eso mismo, quando se -sintieron muy penados, deben de tomar pláticas con otras mujeres, -mas no de tal manera que por huir de un peligro caigan en otro -mayor. Deben tambien procurar de despedir de sí todas las señales de -enamorado, porque de lo fingido suelen venir á lo verdadero. Dicen -tambien ser cosa provechosa no estar mucho tiempo empleados en un -cabo, porque el árbol de dos dias puesto, más fácil se destruye -que el de muchos años. Debe tambien el que desea ser libre de esta -pasion desechar de sí á los tales como él que cumplieron sus deseos. -Asimismo deben huir la compañía do hay copia de mujeres, y sobre -todo no las ver bailar ó tañer, porque entónces tienen la propiedad -del basilisco; despues, si acaso la dexáre, debe no tener memoria -de los pasatiempos y placeres que con ella tuvo, que es cierto la -recaida peor que la caida. Dice despues desto el mismo Ovidio, alguno -dirá estos preceptos ser duros y no de sufrir, pero ha de mirar -que ninguna cosa grande costó poco, y que quien algo quiere, algo -ha de hacer; porque muchas veces vemos al enfermo tomar cosas muy -agras y malas, y que lo que pide no se lo dan, y que le constriñen -á que tome lo que no querria por ventura ver, y todo lo sufre por -ser sano; por lo mismo consiente barrenar su cuerpo con hierros -abrasados y otras cosas semejantes. Otro remedio cuenta para el amor -el magnífico caballero Pero Mexía en su _Silva_, con el cual sanó -Faustina, mujer de Marco Aurelio; la cual, como excesivamente amase -á un esgrimidor de los que hacian los regocijos públicos, y viéndose -en peligro de muerte, por esta causa los médicos mandaron matar y -quemar al esgrimidor, y los polvos bebidos en vino por Faustina, fué -libre de su amor inhonesto; él mismo da otro remedio, á mi ver el -más provechoso que se puede hallar, el qual es que quando uno está -de amor muy penado, que le casen y junten con quien ama y ansí será -libre. Vos, mi buen señor, mirad si alguno destos os hacen al caso, -y luégo por obra se ponga: catad que con la brevedad podria haber -remedio en lo que de otra manera sería escusado. Asimismo os suplico -que me digais qué sentís de mis palabras, y si os he con ellas dado -la pena que en mi porfía verdadera poco há recebistes. - -_Fler._ Son tan diversas vuestras razones, señor Selvago, que bien -en ellas se muestra lo mucho que de mi propósito estais ajeno, -porque si muy bien mis palabras entendiérades el trabaxo que con tan -larga plática habeis rescebido, fuera escusado; mas porque del todo -no creais que habeis dado palabras al viento, sabed que el remedio -postrimero que señalastes, ó la muerte, lo puede ser de mi pena, que -en lo demas no os pido yo cómo del amor fuese apartado, que, como -otra vez he dicho, tendrie por mejor la muerte, sino manera alguna -para en él largo tiempo permanecer. - -_Selv._ Tampoco yo quiero que penseis, señor Flerinardo, que por -falta de inteligencia repliqué no á vuestro propósito, porque sabed -que todavía por veros fuera de semejante pena (aunque más gloria -por vos sea llamada), os truxe á la memoria la doctrina de Nason, -deseando que, siendo de vos seguida, saliésedes de la tenebregura -y oscuridad en que puesto estais, porque claramente pudiésedes ver -la diferencia, que de mis buenos consejos á vuestras escusas no -justas se señala. Mas, pues tan duro y tenaz en vuestro propósito os -mostrais, y veo ser por demas la citola en el molino si el molinero -es sordo, no con poca pena habré de seguir vuestra voluntad, poniendo -por obra vuestro querer. Una cosa os pido eficazmente, que me señalés -quién ansí fué bastante tan repentinamente á subjetar vuestro corazon -nunca domado, para del todo ver si la tal pena con razon sustentais. - -_Fler._ Pláceme, señor, en que os he convencido á lo que tanto -deseaba, y por el auxilio que me prometeis, os doy soberanas gracias, -quedando en deuda para quando en semejante negocio esteis puesto. - -_Selv._ En otra cosa me lo podeis pagar si algo fuere, que en eso á -buen seguro estoy de no os haber menester. Y porque veais en qué lo -estimo, os prometo que tomarie quantos juros y rentas me trujesen -pagados á cien mil el millar para quando fueseis enamorado y yo -fiador, que no se cumpliese tan presto el término como el del otro -que mercó el sayo de seda en Granada por gran precio, pagando un -real por cada azotado que sacase la justicia hasta que la postura se -cumpliese. Mas dexado agora esto, decidme ya, si querés, quién la -señora sea, que lo deseo en estremo saber. - -_Fler._ Primero os quiero traer á la memoria una historia antigua -para que más asegurado satisfaga á vuestra peticion. Sabed, pues, -que, como recita Bocacio y ántes dél Valerio, Candaulo, rey de los -lidos, demostrando su mujer, que muy hermosa dama era, á un gran -amigo suyo llamado Gigés por habérselo rogado mucho, vino que aquel -Gigés, muy enamorado de su hermosura, buscó manera para cumplir sus -deseos, y viendo ser imposible en vida del Rey, le mató alevosamente, -y siendo él poderoso señor, alcanzó lo que tanto deseaba juntamente -con el reino. Bien veo ser esto para con vos escusado, mas, porque -es de sabios prevenir con tiempo á lo que acaescer puede, lo digo. -La señora que de sola su vista me captivó, sabed que quién sea áun -yo lo ignoro por causa que lugar para sabello me faltó; mas di el -cuidado desto á mi criado Escalion, que acaso comigo entónces, como -suelo, lo llevaba, y como él sea un hombre que en este caso ó para -una quistion, en el reino dubdo que se halle otro tal, muy confiado -en su buena industria, por no dar causa de sospecha á los que -pasasen, á mi posada me vine, dexándole á él allá, donde no ha vuelto. - -_Selv._ Pues así es, envia un paje á saber en qué se detiene, y sea -Risdeño mi enano, que muy entendido en cualquier cosa le hallo. - -_Fler._ Muy bien me parece; hacedle venir aquí. - -_Selv._ Risdeño, Risdeño. - -_Risdeño._ Señor. - -_Selv._ Mira dó te manda que vayas el señor Flerinardo. - -_Risd._ ¿Es para matar á álguien, por ventura? sea, que mi buena -disposicion á más que eso me convida. - -_Fler._ Vén acá, amigo Risdeño; tú has de ir por el monesterio de la -Trinidad y adelante, á do este dia estuvo el que volteó en la maroma, -mira acaso si ves á mi criado Escalion por allí, y dirásle que mucho -espacio es el suyo para en la priesa que estoy puesto. - -_Risd._ No más, señor, que yo se lo diré, y si fuese necesario le -daré una fraterna; que sin dubda en algun bodegon con alguna dama -quintañona se debe haber detenido, como suele. - -_Fler._ Anda, que no es de los que piensas; mas escusado es, que ves, -allí viene. - -_Risd._ ¡Oh hi de puta, y qué color trae el gentil odre; parece que -entró á matar el fuego de Sant Francisco, segun viene de sudando y -tiznado! ¿Qué es esto, Escalion? ¿habeis andado á moxinetes y más -ruin sois vos con alguna legion de sartenes ó calderas, que por -cierto que pareceis poco ménos que moharrache con vuestra cara de -membrillo asado en horno de pastelero? - -_Escalion._ Ea, peonzuelo de axedres, calla, que por el terrible -baladro de Merlin hé de os dar un puntapié por esos vientos, que -cuando acordeis á caer no valga el real de á cuatro en el reino. - -_Selv._ Tente, Escalion, ¿no ves que es mi criado? - -_Esc._ ¡Oh pesar de la gruta de Hércules! ¿y no mirais las afrentas -que en la cara me ha dicho el ratoncillo de monja, que juro por el -acerado mazafrusto de Sócrates, por ménos que esto suelo yo poblar un -nuevo ciminterio, y dar un mes qué hacer á todos los clérigos de un -arzobispado? - -_Fler._ No haya más, Escalion, que bien se ve lo que tú vales; mas -dime, yo te ruego, lo que concluido dexas, y si conociste á la -causadora de mi pena. - -_Esc._ ¡Oh pesar de las que en la cara tengo y tal decis! pues ¿era -yo por ventura algun niño, que una no nada que me mandábades, no -habia de cumplir? Sabed que supe quién eran sus padres y cómo la -doncella se llama, y antejuro por la fantasma de la reorpada de una -su familiar, que no poco obligada á mi servicio queda. - -_Fler._ Dime ya ¡oh! por tu fe, mi buen amigo Escalion, lo que tanto -deseo, en dos palabras; no uses de tantas circunferencias con quien -la soga en la garganta la nueva está esperando. - -_Esc._ Pues así lo quieres, así sea: sabrás que como de tí me aparté, -yo me lancé en su posada de un vuelo, y sin haber quien cuenta me -pidiese, yo me voy en la cocina, donde aguardando tiempo, detras de -una artesa un rato estuve escondido. - -_Risd._ ¡Oh, cómo miente el panfarronazo; y aquí el quarto viene todo -tiznado, y dice que estuvo tras una artesa! - -_Esc._ Landrezuela, ¿áun no querés callar? ¿qué estais murmurando -entre dientes? - -_Fler._ Déxale, hermano: prosigue en tu plática. - -_Esc._ Pues sabréis, señor, que no mucho despues que allí entré, -vino á la cocina una dueña honrada, con quien yo otro tiempo tuve -conocimiento, que, como yo la vi, salgo á raso, donde despues de -muchas pláticas la pregunto quién allí vivie, y quién era una hermosa -doncella que á la fenestra que salie á la plazuela habrie una hora -estaba en ella puesta; entónces con muy buena voluntad me respondió -que la casa era de Polibio. - -_Selv._ Ya, ya, ya, no más, por vida de todo el mundo, señor -Flerinardo, que sois enamorado de Isabela, hija del mismo Polibio, -que mi hermana Rosiana muchas veces me ha dicho que es la más gentil -dama de este pueblo, con quien ella tiene mucha conversacion y -amistad. - -_Esc._ Voto á rus, bien se ha ordenado, que juro á mi vida sólo pude -saber que vive allí Polibio, y lo demas era compuesto. - -_Fler._ ¿Qué es lo que estás diciendo contigo, Escalion? - -_Esc._ Digo, señor, que así es como el señor Selvago dice. - -_Selv._ Pues más os hago saber que tiene muy gran patrimonio para -ella, que otro hermano que tiene de muy niño con un tio suyo que le -prohijó fué en unas naos á cierta provincia de la Nueva España, donde -iba por Gobernador, y nunca del uno ni del otro hasta hoy se supo; -mas de su mucho recogimiento, os hago saber que, segun de mi hermana -sé, es muy grande, por lo qual este negocio pongo en grandísima dubda. - -_Fler._ ¡Oh alto y poderoso Dios, cómo son grandes tus maravillas! -que yo deseaba en estremo esta nueva, pensando que algun descanso -en mi afligido corazon pondria, y á lo que veo ha ser para mi mayor -tormento, sabiendo del soberano valor de mi seráfica dea, de mucha -castidad adornado, y mi baxo merecimiento de inmensas pasiones -esmaltado: ¡ay de mí sin mí! pues lo soy de quien teniéndome en sí -convertido, memoria de mí ninguna tiene, ni en mí poder se halla, por -su crescido merescimiento, para que mi trabajosa fatiga manifestada -le sea. - -_Risd._ Señor Flerinardo, por el amor que mi señor os tiene haré por -vos lo que por otro que él no hiciera, esto es, que yo voy algunas -veces con recaudos de mi señora Rosiana para ella, yo os manifestaré -la primera vez que haga este camino, y podréis comigo envialla á -decir vuestro propósito, que yo me profiero, atento á lo ya dicho, -de por obra ponello, y esto ha de ser con que hagais á Escalion -alguna afrenta ó le nalgueis bien, porque me quiso denántes tragar, y -me llamó peon de axedres, raton de monja y otras mil sabandijas; sino -de otra manera será escusado. - -_Selv._ Juro de verdad que mi Risdeño ha dado el mejor camino que en -esto puede haber; no resta sino que así se determine, que yo seré en -que presto se haga. - -_Fler._ Tan usado soy toda mi vida á sufrir desventuras, que dubdo -si soy yo á quien tanto bien se le concede; á vos, señor Selvago, -doy las gracias por las mercedes que sin yo merecello de contino -me haceis, y á tí, hermano Risdeño, prometo que de mí no vayas -descontento. - -_Risd._ No quiero otra cosa sino lo que he dicho. - -_Selv._ Por mi fe, Risdeño, que la afrenta que le harán ha de ser -hacelle amigo tuyo. - -_Risd._ Amigo sea él de Barrabás, que mio no por agora. - -_Selv._ Cierto que lo has de hacer. - -_Fler._ Ea, Risdeño, haced lo que vuestro señor os manda y yo mucho -os ruego. - -_Risd._ Agora, pues todos me lo rogais, sea, con tal condicion que -me pida perdon de lo pasado. - -_Fler._ Cumple con él, Escalion, por tu fe, que bien sabes lo que en -ello me va. - -_Esc._ Áun él piensa que lo tiene todo acabado. - -_Fler._ Dexa eso, haz lo que te digo, que ninguna honra pierdes. - -_Esc._ Quiero pues: señor Risdeño, yo os pido perdon de las -descortesías que os dixe. - -_Risd._ Levantaos, hijo, Dios os dexe lograr. - -_Esc._ Hi, hi, hi, gracioso está por mi vida, y la mano me da que le -bese; quita, Risdeño, que eso no quedó en la postura. - -_Risd._ Anda, que bien la puedes besar, que una vez llevé el acetre -al cura quando un domingo echaba agua bendita, y áun os promete que -esta mano os vengue de quien os enojáre. - -_Selv._ ¿Estás ya contento, Risdeño? - -_Risd._ Sí, y muy pagado. - -_Selv._ Alto pues, bien será que yo me vaya á mi posada, que se hace -hora de acostar; por la mañana nos juntarémos en la iglesia, señor -Flerinardo, y darémos una vuelta cabalgando por esa calle, que gran -deseo tengo de á vuestra señora ver, por las nuevas que della tengo. - -_Fler._ Si poder para salir fuera tuviere, así se hará. - -_Selv._ Haceos al trabajo, que no es tiempo de regalo, y á Dios -quedeis. - -_Fler._ Con él vais, mi señor. - -_Risd._ ¿No me hablais, amigo Escalion, que me voy? - -_Esc._ San Cristóbal os acompañe, gentil hombre. - -_Risd._ El pajecito de Sant Bartolomé con vos quede. - - - - -CENA SEGUNDA DEL PRIMER ACTO. - - En que Velmonte, criado de Flerinardo, dice á Escalion, compañero - suyo y gran panfarron, que le acompañe esa noche en un concierto - que con una moza tinie, donde no pudiendo con razones excusarse, - acuerdan los dos de llevar en su compañía tres criados de - Selvago. Lo que así acordado, habiendo dado algunas músicas, y - topado un alguacil que los puso en alboroto, á sus posadas tornan - á dormir. Introdúcense: - -VELMONTE. — ESCALION. — SAGREDO. — RUBINO. — CARDUEL. — RISDEÑO. — -ALPINA. — ALGUACIL. — MOZA. - - -_Velmonte._ Haréisme merced, señor Escalion, por otra tal, que me -guardeis el cuerpo esta noche, porque tengo de hablar á cierta moza; -que ya sabeis que obras son veces, y que qual por mí tal por tí, y -que aunque uno sea rey, á veces ha menester á un rústico labrador; -dígolo porque, aunque yo para con vos sea muy poco, algun dia me -habréis menester. Y tambien, si teneis memoria, habréis oido decir -que la una mano lava la otra, y las dos al rostro, lo cual significa -que los que de una comunidad son, en el tiempo necesario se han de -favorecer. - -_Escalion._ ¡Oh señor Velmonte, y qué mal viaje sería el nuestro -de esa manera! No esteis en que más seguro iréis solo que en mi -compañía, que yo juro por la metafísica de Aristótiles, el menor de -toda la ciudad no sabria mi salida quando en el camino nos pusiesen -treinta celadas de parientes y amigos de hombres que yo he privado de -la vida; pues viéndose mi vigoroso brazo en tal aprieto, ¿qué ha de -hacer sino despedazar dos ó tres docenas dellos, de do se siga alguna -revuelta, que fuera mejor habernos estado en casa? De mí, que diga -que no, todavía me pesa enviar tantas ánimas de fieles al purgatorio: -demas desto, mi confesor otra cosa no me encarga sino que tenga -conciencia de los huérfanos y viudas que por mi causa padecen gran -laceria en toda Europa. - -_Velm._ Para eso buen remedio: no se dé quenta de nuestra salida, y -así no habrá lugar lo que decis. - -_Esc._ ¡Oh qué donoso caso! Por el santo martilojo de peapá, el -diablo se trasformaria en alguna persona y lo manifestaria, quando -otro faltase, por el provecho que dello le podrie venir. Mas mejor -será, pues todavía estais en que hagamos este camino, que fuésemos -sin espadas, porque no haya, aunque se ofrezca, causa en algun -rompimiento. - -_Velm._ Tan de culpar es por cierto dar cinco de corto como de -muy largo, que desa manera en manifiesto peligro nos pondriamos, -especialmente en semejante negocio; de mi parte os digo que mi espada -de noche me es buena compañera, la qual en ningun tiempo dexaré. - -_Esc._ Pues que así os parece, hágase otra cosa que se me -representa acertada, la qual es que nos vamos por la posada de -Selvago, y llevarémos los dos criados con Carduel, su paje, que -llevando su guitarra, miéntras vos hablais con la dama, no sonará -mal un chistecico de aquel rapaz, que, segun he sabido, canta -maravillosamente. - -_Velm._ ¿Pues y los dos criados á qué han de ir allá, que es dañoso -tanta gente en tal caso? - -_Esc._ Andá, que todos somos amigos, y miéntras más moros más -ganancia, quanto más que serán menester para que me tengan á que no -haga tajadas á todos los que pasaren, que vos y el paje érades poco -para mis grandes fuerzas. - -_Velm._ No me medre Dios si éste no es un gran panfarron cobarde, que -porque no le asienten el guante, si tiene algun enemigo, pone tantas -escusas. - -_Esc._ ¿Qué dices, Velmonte, que no te entiendo? - -_Velm._ Digo que sea como te parece. - -_Esc._ Alto, pues, vamos luégo. - -_Velm._ Pues toma tu espada, y mira si quieres una rodela, que allí -están dos. - -_Esc._ No quiero sino el espada, que ella y la capa harán lo que -convenga. - -_Velm._ Alto, pues, sin detenernos vamos fuera. - -_Esc._ Con pié derecho, que el corazon me da que tengo de rebanar -alguno ántes que á la posada vuelva. - -_Velm._ Por aquí, por San Cristóbal, echemos, que es el mejor camino. - -_Esc._ Sea por do quisiéredes; mas, decid, ¿quién son los que están á -la puerta? - -_Velm._ Vuelve, vuelve, no huygas, Escalion, que no es sino Risdeño -el enano, que toma aire á la puerta. - -_Esc._ ¡Oh pesar del terrible Nembroth, que así has de afrentar la -persona, como si fuese quien quiera, diciendo que huyese! Va la -persona á ponerse á la calleja por asegurar sus espaldas pensando que -tiene los enemigos á ojo, y ultrájasme dese modo. - -_Velm._ Perdóname, que pensé que por otra causa lo hicieses. - -_Esc._ Bueno está el pensé, por vida de mi agüela la tuerta; pues -dime agora, ¿por un pensamiento que tenga has de lastimar la honra de -un hombre como yo? reniego de los huesos de Brumandilon, mi padre, si -una cuchillada en la cara no sufriera mejor que tal ultraje; cómo, ¿y -hombre soy yo que tengo de huir? - -_Velm._ Acaba ya, que pues te pido perdon y conozco mi yerro, no -soy á más obligado; mira que ya vienen aquí los criados de Selvago, -Rubino y Sagredo, que nos deben haber conoscido; no se les diga lo -pasado, que sé que me culparán, porque te conocen bien. - -_Esc._ Destos he yo menester, que de presto los torno bobos haciendo -del cobarde esforzado. - -_Rubino._ ¡Oh, señores, qué buena venida es ésta á tal hora! - -_Esc._ El señor Velmonte nos ha menester á todos esta noche, y á -Carduel con su guitarra, que todavía nos darémos una buena holgadura. - -_Sagredo._ Alto, voto á Mares, que yo llevaré tambien mi ruiseñor, -que no sonará mal con la guitarra. - -_Esc._ Pues haced llamar al paje. - -_Sagr._ Veisle aquí do viene con Risdeño, que él nos entró á decir -cómo veníades. - -_Risd._ ¡Oh mi amigo Escalion! no quiero perder un abrazo. - -_Esc._ Eso como mandéredes, que yo soy el que gano. - -_Risd._ Ántes estais en eso engañado, que porque abaxándoos me -hiciésedes acatamiento os abracé. - -_Esc._ Aunque eso sea, soy á más obligado; mas decidme, señor -Risdeño, ¿quereis ir á dar una vuelta por la ciudad en la compañía? - -_Risd._ ¿Y si llama Selvago entre tanto? - -_Carduel._ De eso bien seguro que ántes del alba será la vuelta. - -_Risd._ Sea pues, que, en fin, por llevar con vosotros á quien os -defienda de quien os enojáre, me habeis sacado de mis casillas. - -_Velm._ Pues, señor Carduel, ¿está buena la guitarra? - -_Card._ De verdad que hoy la encordé, porque tenía pensado de ir á -dar una gateada al alba en cierto cabo; empero, pues viene á cuenta, -no sabrá mal en el primer sueño. - -_Risd._ ¿Cómo, Carduel? ¿eres por ventura enamorado? - -_Card._ Sí, por cierto, que no lo negaré, y áun en cabo que me siento -por muy dichoso. - -_Risd._ Ya, triste de vos, padre, ¿no considerais el caso? á quien no -pusimos vida va con chapines á misa. Pues dime, ¿qué ves en el mundo, -que te cuentas por enamorado? - -_Card._ ¿Qué tengo de ver? ¿Soy algun enano como vos para no sello? - -_Risd._ Ya duelos le dé Dios al camaron de alberca; decí, ¿no os -parece que cual soy tengo mejor disposicion para serlo que vos, que -áun no sois, como dicen, fuera del cascaron? - -_Card._ Si por cierto, y áun para chirriar de una jaula como tordo. - -_Risd._ ¿Pasais por esto? ¿No veis qué dice? al fin fin que tantas á -Pedro como á tu amo, cada ruin zapato há lazo; pues no medre yo si á -mi señor no lo dixere cómo ya andais emputecidillo. - -_Card._ Señor Escalion, ruégale por tu salud que no se lo diga, que -dirá al mayordomo que me azote. - -_Esc._ Señor Risdeño, por mi vida, que no lo has de decir. - -_Risd._ No me lo ruegues, señor, que aquel rapacillo no se ha de -igualar con un hombre barbado como yo. - -_Velm._ Por mi fe, que lo has de callar, porque te lo ruego yo. - -_Risd._ Ora si él me pide perdon de rodillas y me besa la mano, soy -contento; si no, bien será escusado. - -_Esc._ Hazlo, señor Carduel, que por vida de mi amiga, otro tanto me -pasó á mí este dia con él por mandado de mi señor Flerinardo. - -_Card._ Alto, que sí haré. - -_Risd._ Pues con mucha contriccion. - -_Card._ Señor Risdeño, yo os pido que me perdoneis si de mis palabras -recebis enojo. - -_Risd._ Alto, que yo os perdono; levantaos, hijo. - -_Esc._ Hi, hi, hi, pese á la puta que me parió, señor Risdeño, qué -gracioso eres; sús, alto, vamos de aquí, que las doce han dado. - -_Velm._ Ea tú, señor Carduel, toca la guitarra, veamos en qué mundo -vivimos. - -_Esc._ Por el dorado vellocino de la Reina de Nápoles que va divino, -y áun el ruiseñor no suena mal. Por vida de tus amores, señor -Carduel, que digas una coplita de las que sueles. - -_Card._ De tal manera me conjurastes, que me conviene hacello. - -_Esc._ Sea, pues aquí no será en vano, que una mochacha me suele -mirar quando de dia paso por aquí, y no de mal ojo. - -_Card._ Callad pues: - - _Ojos garzos há la niña, - ¿Quién se los enamoraria?_ - - Es tan linda y tan hermosa - La niña con su mirar, - Que causa pena rabiosa; - Sólo por la contemplar, - A todos quiere matar - Con sus ojos de alegría - ¿Quién se los enamoraria? - -_Esc._ Por la temerosa figura de la serpiente Hidra, con mayor gracia -y más al propósito no vi cosa decir en toda mi vida; dome á Dios, -Carduel, si mujer me hallára, si por tí yo no perdiera oyendo las -gargantas que tu tan deleitosa voz levanta, matizadas con la bien -ordenada música cordial que tus dedos componen. - -_Risd._ Agora digo que con razon eres enamorado, Carduel. - -_Card._ ¿Qué os parece, señor Risdeño? pues sabed que ello y yo -estamos prestos á lo que os cumpliere. - -_Velm._ Aquí es el lugar; bien podeis, señor Carduel, cantar alguna -cosita buena. - -_Card._ Luégo se hará, habiendo conocido bien la estancia; ¡ay si nos -oyen, con paciencia, no nos envien por colacion algunas lágrimas de -Moysen ú sopas de arroyo! - -_Velm._ Señor Escalion, allegaos un poco más comigo, por merced. - -_Esc._ El señor Rubino irá, que quiero gozar de la música. - -_Velm._ No hace al caso, quédense los dos, que si algo fuere -menester, cerca es; un silbo lo puede hacer todo. - -_Esc._ Sea como mandáredes. - -_Velm._ De verdad, que bien digo yo que de cobarde tiene Escalion más -que de esforzado, que ansí con la música se escusó de llegarse aquí -comigo. Mas, ¿qué digo yo? ¿es mi señora Alpina la de la fenestra? -Ella es, cierto; ¡oh mi muy amada señora! mirad lo que ordenais deste -vuestro criado que por vuestro mandamiento aquí es venido. - -_Alpina._ ¡Oh mi señor Velmonte! rato há que os estoy esperando; -decidme, señor, ¿traésme los botines que me mandastes? - -_Velm._ Mi vida, aquí vienen, ved qué quereis que se haga. - -_Alp._ Señor, que deis una vuelta, porque hay ventanas, y de presto -os entraréis, que yo tendré la puerta como conviene, que ya todos los -de casa duermen. - -_Velm._ Como mandais, señora, se hará. ¡Oh Velmonte, cómo este dia -con piedra blanca le has de señalar, pues tan presto gozarás de tan -buena y desenvuelta mochacha! La puerta me parece que abre, á la -Magdalena me encomiendo. - -_Alp._ Paso, señor, mirad no hagais estruendo, que duermen aquí cerca -los mozos, no nos sientan. - -_Velm._ Mi vida, así será como decis. - -_Alp._ Por mi vida, que vuestras obras no concuerdan con vuestras -palabras; mas decidme, ¿aquellos que allá fuera tañen vienen con vos? - -_Velm._ Mi señora, sí, que amigos son todos, y áun os digo que está -allí un rapaz que canta maravillosamente. - -_Alp._ Oid, oid, que por mi salud ya cantan. - -_Card._ - - _¡Oh qué gozo tan gozoso, - Cómo goza mi sentido - Gozando de ser querido!_ - -_Velm._ ¡Dome á Dios, y cuán á proposito ha cantado! - -_Alp._ ¡Oh qué gracioso rapaz! por cierto que parece que los ángeles -cantan con él. - -_Velm._ Oiga, ¿qué dice la vuelta? - -_Card._ - - Ya mi gozo se ha gozado - Con el gozo que buscaba; - Gozoso y regocijado, - Del sumo gozo gozaba; - Este gozo me causaba - Que se goce mi partido - Gozando de ser querido. - Quien goza de gozo tal, - Con gozo debe mostrarse, - Que gozar de gozo igual, - Sin gozo puede gozarse, - Y pues gozo puede darse - A mi gozoso partido, - Gózese siendo querido. - -_Risd._ Por mi vida, Carduel, que juegas lindamente de vocablo; -mas por me hacer merced que digas una copla á una moza que está en -aquella ventana. - -_Card._ Por serviros, señor Risdeño, más que eso me profiero hacer. - -_Risd._ La voluntad os tengo, señor, por servir; mas haced lo que -agora os ruego. - -_Card._ - - ¡Oh ventana muy dichosa, - Cómo fué tal tu ventura, - Que gozes, sin sentir cosa, - D’una dama tan graciosa - Y de tanta hermosura! - ¡Oh si yo tú me volviera, - Y me quedára sentido, - Cómo muy dichoso fuera, - Porque así gozar pudiera - De los gozos de Cupido! - -_Esc._ ¡Oh Carduel, qué bien lo haces! juro al bendito rosario de -Santa Marta, que de presente y tan al propósito no vi en mi vida -mejor cosa; ¿qué dices en esto, señor Risdeño? - -_Risd._ Digo que tenés razon; mas oidme un poco, veréisme requebrar -con la dama, que no será de poco pasatiempo. - -_Esc._ Vé presto, por tu fe, Risdeño, que de cosa no holgaré más que -de oirte; mas mira que rajes largo. - -_Risd._ A mi cargo. Despues que mis ojos con temeraria osadía (norte -de mi procelosa vida) miraron tu divina y angélica figura, de tal -manera quedaron captivos, que más un punto de libertad no han tenido; -¡oh, pues, mi verdadera señora! pídote humildosamente que me digas, -pues jamas pensé sino en te servir, por qué así con tanta crueza -me quieres de contino tratar. ¿No sabes que en me dar la muerte -pierdes un siervo muy leal á tu servicio, y que más que quantos viven -firmemente te ama? mas, pues de tu acostumbrada crueza quieres usar, -yo te ruego que del todo me des la muerte, porque con ella reciba el -descanso que viviendo tan perdido tengo; de lo qual, si bien miras en -ello, no te viene otro provecho sino adquirir en tu soberano valor un -pernicioso renombre de violenta matadora del que con mayor lealtad -jamas sirvió á Cupido. - -_Moza._ ¿Quién es vuestra merced, señor, que en verdad á nadie veo, -que no sé si habla alguna piedra? - -_Risd._ Deso reniego yo, mi señora, que mi flaco merecimiento delante -de vuestro soberano merecimiento sea nada y en tal por vos siempre -tenido. - -_Moz._ Por mi fe, señor, que estaba yo bien ajena que así por mi -causa alguno tan perdido estuviese; mas mirad, señor, que por ventura -estais engañado, y no soy quien vos pensais. - -_Risd._ ¡Ay mi señora! por mi vida, no me deis tales disfavores, -que no tendré poder para los sufrir, que habiéndoos tanto tiempo -servido, á manera de desden me digais que no sois vos la que sin vida -viviendo me hace andar; que si mi intencion ántes de agora no os he -descubierto, no ha sido sino por temor de os enojar; verdaderamente -os digo, mi señora, que si las penas que por vos he padecido y de -cada dia padezco del todo os fuesen demostradas, no dudo sino que -concederíades en mi ruego, movida solamente de piedad de mis ansiosas -querellas y penosos trabajos. - -_Moz._ Pues que así es, señor, que tantas penas por mis amores habeis -pasado, haced dos cosas que os diré, y con ellas podréis salir de -pena. - -_Risd._ ¡Oh mi señora, y cómo me puedo llamar dichoso, pues algo me -quereis mandar! por tanto decid, señora, que mil haré, quanto más dos. - -_Moz._ Lo uno es que me digais quién sois, y lo otro que os caseis -comigo, que de otra manera será escusado; que de verdad os digo que -estotro dia me traian al sacristan de mi lugar, y áun por bien poco -se dexó de efectuar, que no fué sino que él ni sus padres ni los -mios quisieron; por tanto, ó me responded concediendo, ó partíos de -mi puerta, que no parece bien las mozas como yo estar á tal hora -hablando con quien no conocen. - -_Esc._ ¡Oh pese á rus con la zuratica! ¿no la ois? de casamiento -habla y que no se dará ménos. - -_Card._ Bien vendrá, mas oid qué responde Risdeño. - -_Risd._ El mayor beneficio que mi ventura me pudie hacer es el -presente; por tanto, señora, en lo que decis del casamiento, yo me -siento por muy dichoso; en lo decir quién soy, para allá dentro lo -guardo; por tanto mirad cómo quereis que se haga. - -_Moz._ Señor, primero me lo habeis de decir y jurar que me tomaréis -por esposa, que no querria que me engañásedes. - -_Risd._ ¡Oh perla, cómo eres graciosa! Y no quiera Dios que á quien -yo tanto quiero engañe; por tanto méteme allá, que á voces no lo he -de decir. - -_Moz._ Señor, haré lo que decis; pero la entrada no hay otra si no os -atais en una soga que yo os echaré, y con mi ayuda y vuestra ligereza -subais; mas hagoos cierto que no estais acá muy seguro, porque si -los dos hijos de mi señor nos oyen, no os podréis librar bien si no -sentis en vos fuerza para contra ellos. - -_Risd._ Deso, señora, no tengais pena, que aunque los contrarios -fuesen siete armados de corazas y capellinas, para el mundo que me -tiene, mozo tenés delante, que á todos hiciese cara y los quitase los -despojos; por tanto no dubdeis de echar la soga. - -_Moz._ Señor, pues una cosa os encomiendo, que de dos mancebos que -son los hijos de mi amo, al menor en ninguna manera hagais mal, -porque me dió una sortija de plata y le quiero yo mucho. - -_Risd._ Pues, entrañas mias, pídoos de merced que primero vais á -fregar, porque si de fuerza lo habeis de hacer, hecho estará ántes -de mi subida, y más porque no lo sientan los que allí hácia nosotros -vienen, que me parece mucha gente. - -_Esc._ Gente y mucha, pese á Mars; alto, piés hácia la posada, dad al -diablo cuenta con serranos. - -_Card._ Espera, espera, Escalion, que la ronda es. - -_Alguacil._ ¿Quién sois, gentiles hombres? ¿qué armas traeis? - -_Risd._ ¡Oh señor Nava, vuestra merced es y así desconoce á sus -servidores! - -_Alg._ ¡Oh señor Risdeño, y á tal hora por aquí! - -_Risd._ Señor, salimos á pasear un poco yo y mis compañeros por coger -el aire. - -_Alg._ Bien me paresce, mas ¿quién era el que huyó denántes? - -_Risd._ Escalion, el criado de Flerinardo, que, como tiene tantos -enemigos, no fiándose en nosotros, quiso acogerse á sus piés. - -_Alg._ No me habien dicho eso á mí dél, pero cosas son que -acontescen; vos, señor Risdeño, ¿tenés necesidad de nosotros? - -_Risd._ Yo tengo de serviros, señor. - -_Alg._ Pues á Dios, caballeros. - -_Risd._ Con él vayais, señores. - -_Esc._ ¡Ay, ay, desdichado, que cerca vienen, muerto soy! ¡Jesus, -Jesus, confision! ¡oh, qué cortado voy, válame Dios, de la muerte! de -cierto en los piés no me puedo tener, la muerte tengo ya tragada. ¡Oh -desdichado de tí, Escalion, á qué te ha traido tu ventura! quiérome -arrojar en esta mazmorra que aquí está abierta, pues ya mis piernas -no tienen poder para más huir. Mas áun no asoman los enemigos, sin -dubda á mis desventurados compañeros deben de estar destrozando, ¡oh -desventurados de vosotros, y quán afortunado fué vuestro nascimiento, -pues tan mal habréis logrado vuestra alegre juventud! Agora el -diablo creo me hace á mí blasonar de las armas, y siendo más cobarde -que una gallina, lo qual por un cabo es bueno, porque siquiera me -tengan en algo; mas doy á la mala rabia tenida que por ella habeis -de andar siempre la barba sobre el hombro, y estar obligado á que -ninguno en toda la ciudad haga desafío que por compañero ó padrino -no os convide, donde en diez años que en esto he andado, he sacado -de barato este relativo, ó rascuñillo de veinte y cinco puntos que -tengo de oreja á oreja, y tres veces apaleado, y quiera Dios que esta -noche no quede la vida por las costillas. Mas ¿qué digo yo? si tras -mí vinieran, ya hubieran llegado; sin duda por la otra calleja se -fueron, y si esto es ansí, y mis compañeros quedaron libres, en el -mundo no me conviene parar; mas, empero, buena escusa será llamar á -Velmonte diciéndole que riñen los compañeros; buen consejo es, allá -vuelvo, mas no sea el diablo que me engañe, mas todavía quiero ir, -que allí pienso que está. ¡Hola, hola, señor Velmonte, que matan á -nuestros compañeros, pese al mundo, que nosotros y vos enhoramala acá -venistes esta noche! - -_Velm._ ¡Oh mi señora Alpina! ¡á Dios quedeis, que voy á ver qué sea -esto! - -_Alp._ ¡Oh señor, no salgais, no os acaezca alguna desventura! - -_Velm._ Dexadme, señora, que mal haria que viniéndome acompañar se -viesen en algun peligro y no los favoreciese. - -_Alp._ Pues á Dios vais, que en gran fatiga quedo; tomá, que se queda -la rodela. - -_Velm._ ¿Qué es esto, Escalion? - -_Esc._ Andad, que allá lo veréis; echad mano, que así conviene -muramos como hombres; échense esas lanzas en los pozos. - -_Velm._ ¿No diréis qué es? - -_Esc._ Treinta hombres, que bien lo decia yo ántes. - -_Risd._ ¿Para quién, Velmonte, para quién? - -_Velm._ ¿Que no estais todos muertos, que así me lo dixo Escalion? - -_Risd._ Anda, calla, era nada, el alguacil y dos porquerones que van -rondando, fuéronse en conociéndome. - -_Esc._ ¡Oh pesar de la leche que mamé, y tal me decis! Dexadme, que -yo haré á nada, que no me ponga otra vez á mí en alboroto. - -_Velm._ Dexalde al cobarde, que no hayais miedo que mate moro. - -_Risd._ Pues que si le vieras ir voceando, que parecia que ciento -iban tras él. - -_Esc._ Quiero volverme y decir que no los hallé; mas ¿qué rodelas -y espadas son éstas? sin duda algunos huyendo de la justicia, como -acontece, las arrojaron en este portal para volver por ellas; de -molde me vienen, que diré que dexo á sus dueños mal heridos. ¡Oh, -descreo de la hórrida barba de Caron, y cómo por tener piés los demas -se escaparon, que ellos conoscieran quién es Escalion! - -_Velm._ ¿Qué es esto, Escalion? ¿qué rodelas y espadas son ésas? - -_Esc._ ¿Qué ha de ser, pese al mundo? mis cosas que no pueden dexar -de ser. - -_Risd._ Cuéntanos, Escalion, por tu fe, lo que ha pasado. - -_Esc._ Habeis de saber que, como fuese tras el alguacil como vistes -allá abaxo, salieron docena y media de hombres á mí, y como yo -iba enojado, por la ganzúa y tinacetas del buen ladron, no hice -dellos más caso que si uno ó dos fueran; pues doy tras ellos tan -denodadamente, que al primero maté y el segundo no habló más; los -otros, por presto que quise ir á ellos, con miedo de mis regurosos -golpes, tomaron las de villadiego, que fué parte para les dar la -vida; yo por guardar mi costumbre, que es gozar del despojo de los -vencidos, les tomé las armas que veis. - -_Risd._ ¿Es posible eso, Escalion? - -_Esc._ Posible, por vida del turco, andad comigo; vellos heys que no -bullen pié ni mano con dos heridas terribles, que Héctor ni áun su -hijo Astianax, el que Ulíxes despeñó de una torre, no las hicieran. - -_Risd._ Dalo al demonio, vámonos á la posada, no nos echen á todos la -culpa. - -_Esc._ ¿Qué echar culpa? ¿no estoy yo aquí? que sabida la verdad, el -mismo Corregidor dirá que vayan con los muchos, porque tomar de mí la -enmienda sería echar á perder el reino todo. - -_Velm._ Vámonos, por vuestra vida, Escalion, que todavía es bueno -ponernos en salvo. - -_Esc._ Sea así, pues lo quereis. - -_Risd._ Decidme, Escalion, por vuestra fe, ¿cómo nos dexastes -denántes quando el alguacil? - -_Esc._ Ya no más; sabed que yo, con la música, estaba un poco -dormido, y despertando á deshora, semejóseme que treinta hombres -nos iban á matar, y porque no me hallasen de sobresalto, desviéme -para echar mano y ponerme como convenia, y así ansí, acordándome de -Velmonte, fuíle á llamar porque todavía hiciera su parte. - -_Risd._ Agora bien está, aquí nos podemos despartir y cada uno á -su posada se vaya á dormir lo que de la noche queda; en lo de los -muertos nadie hable palabra, que no sabiéndose el matador todavía no -tenemos peligro, lo que si se sabe es al contrario. - -_Velm._ Sea pues; señores, por este suceso se pierde la colacion, mas -otro dia se vendrá, señor Carduel, yo serviré las mercedes. - -_Card._ Servicio y pequeño. Señor, Dios os guie. - - - - -CENA TERCERA DEL PRIMER ACTO. - - En que Flerinardo se levanta y pide á su criado Velmonte de - vestir, pasando con él muchas razones sobre el amor; viene - Selvago á le visitar. Flerinardo cuenta un sueño que dice haber - esa noche tenido, despues de lo qual Velmonte dice lo que á - todos esta noche con la música ha acontecido. Luégo Selvago y - Flerinardo se van cabalgando á ruar. Entre tanto Escalion va á - pedir cuenta á una mujer que tiene en el lugar público, sobre - lo qual riñen y pone él manos en ella, siendo luégo por un otro - rufian, llamado Hetorino, apartados. Introdúcense: - -FLERINARDO. — VELMONTE. — SELVAGO. — ESCALION. — RISDEÑO. — LESBIA. — -HETORINO. - - -_Fler._ ¿Mozos, mozos? - -_Velm._ Señor. - -_Fler._ ¿Es de dia? - -_Velm._ Más acertado fuera preguntar si era hora de comer. - -_Fler._ ¿Qué me dices? ¿Por ventura estás loco, que, segun me parece, -no há dos horas que duermo? - -_Velm._ El dicho está gracioso; como comenzases despues de amanecer -á dormir, poco más habrias dormido; mas porque me creas, mira por -esta fenestra y verás á Febo, como, por estar en medio de nuestro -horizonte, las terrestres sombras ha del todo disminuido. - -_Fler._ Cierto ansí es como dices, en lo qual veo cómo se muestra en -mí el nuevo hábito que he profesado; que no solamente mis potencias -interiores, mas áun las costumbres exteriores en otras muy diversas -y diferentes ha trasformado; dame, dame presto de vestir, que no -conforma el descuido presente con el concepto que en mi ánimo se -muestra. - -_Velm._ ¿Qué vestidos quieres, señor? - -_Fler._ El jubon y calzas leonadas me conviene por la congoxa que me -atormenta. El sayo será el morado recamado de oro, pues mi ventura lo -ha querido. Asimesmo la gorra de la medalla de Cupido me darás, pues -ya por mi divisa le tengo. - -_Velm._ ¡Oh, señor, y cómo perfectamente eres alindado y -gentil-hombre! De verdad que con más razon viéndote en un espejo de -tí te debrias enamorar, que aquel niño fermoso Narciso en la fuente, -como los poetas cuentan, que por no poder gozar de lo que amaba, fué -en flor de su nombre convertido. - -_Fler._ ¡Ay de mí, que con todo eso delante de mi querida señora me -siento por más disforme que Tersítes, por causa de ser ella la summa -de hermosura y perfeccion seráfica que hasta hoy ha sido en el mundo -descubierta! - -_Velm._ Dime, señor, ¿sufres afan en ser enamorado? - -_Fler._ Por mi fe, que estás donoso en el preguntar. Dime, ¿de tan -torpe naturaleza estás formado que en mi apariencia no lo vees? - -_Velm._ No tomes pasion que no lo digo por tanto; mas dime, ¿tomarias -de tu voluntad tu libertad primera si te fuese dada? - -_Fler._ No por cierto, aunque con ella me rogasen, porque el amor es -de tal condicion que la pena que á sus súbditos da tiene dentro de sí -una delectable gloria y muy apacible descanso. - -_Velm._ Pues ¿qué será la causa que siempre os mostrais ser -congoxosos? - -_Fler._ Esto causa que todos los que aman son avaros, y porque los -ignorantes en el amor no le deseen, muestran tal apariencia, tiniendo -otra cosa en lo secreto encerrada. - -_Velm._ De esa manera aunque os veamos quexar no os darémos crédito, -pues, como habemos dicho, es todo falso. - -_Fler._ A pocas me habrias cogido á pelo, mas porque siento en tí -que no eres digno para que tales misterios manifestados te sean del -todo, te lo quiero encubrir, sino vé que me aparejen de comer, que -pues veo ser hora y yo tengo gana, no me será dañoso. - -_Velm._ Señor, hecho está, quando fuéredes servido te puedes sentar. - -_Fler._ Sea luégo, mas tú tendrás entre tanto cuidado de me hacer -aparejar el caballo blanco con el jaez de carmesí, que tengo de salir -luégo fuera. - -_Velm._ Como lo mandas, señor, se hará. ¿Habeis visto cómo le así -de las piguelas quando me negaba que el amor no tiene especie de -pena? y á la verdad, si bien lo miramos, no dexaban de tener razon -sus palabras, porque el amor la pena que á sus verdaderos servidores -pone, siendo en sí rigurosa, dellos por gloria apacible es recebida; -donde se sigue que fuerza el cuerpo á que muestre en exteriores -señales su sér, que es penoso, puesto caso que el sentido goce de la -encubierta y engastada gloria. Por esta causa los de semejante tiro -tocados, mostrando mucha tristeza, están llenos de apacible descanso; -mas ¿qué digo yo? ¿este que aquí viene no es Selvago? él es cierto; -bien será irlo á denunciar á mi señor, que no creo le pesará de su -venida, y con razon pues siempre el médico fué apacible al enfermo. -¡Señor, señor! - -_Fler._ ¿Qué dices, Velmonte? - -_Velm._ En el zaguan se apea el señor Selvago. - -_Fler._ Tan saludable sea para mí su venida como la de Cincinato al -afligido pueblo. - -_Velm._ Vesle, ya entra. - -_Fler._ ¡Oh señor Selvago, escusado habés mi ida á vuestra posada! - -_Selv._ Por tanto vengo yo por quitaros de trabajo; mas ¿qué ha sido -la causa que no habeis hoy parecido por la iglesia? - -_Fler._ No otro sino que habiendo toda la noche gastado en diversos -pensamientos, ya cerca de la aurora me vino un profundo sueño, -en el qual cosas maravillosas, aunque bien oscuras, me fueron -representadas; en esto, pues, gasté hasta poco más há de una hora, en -que he dado la refeccion quotidiana al cuerpo. - -_Selv._ Pues, señor, ¿no nos dirés alguna cosa de lo que entre sueños -os fué demostrado? - -_Fler._ Fácilmente se concederá lo que dices, pues el mesmo deseo -tengo yo para ver si de vos es entendido lo que á mí tan ajeno se me -hace. - -_Selv._ Aunque por temeridad tengo pensar de entender lo que á vos -se muestra oscuro, todavía para ver su dificultad, deseo que me lo -esplaneis por entero. - -_Fler._ Habeis pues de saber, señor, que no sería yo bien en aquella -imágen, que apropiada es á la muerte, convertido, quando la señora -que en captividad mi corazon tiene puesto, se me demostró con tanta -ira y enojo contra mí, quanta hermosura y beldad para con todos -tiene; yo, pues, con mayor temblor en mis miembros que la hoja seca -en el alto roble combatida del indomable Boreas, con mucha humildad -esperaba á qué muerte más severa me quieren condenar sus crueles -razones. Habiendo, pues, algun tanto mis muchos miedos considerado, -con algo más apacible rostro, desta manera me habló. ¡Oh tú, que por -tan mi verdadero captivo te has mostrado, forzando tu fuerza á la -que de mi parte te ha venido, demostrando asimesmo por palabra la -gran pena que en obra por mí padeces, como á la verdad eres digno -á que rigurosamente mi crueldad contra tu locura proceda, pues no -solamente violaste mi limpieza con tu dañado pensamiento, mas, áun -poniendo mi honra en condicion, te jactas y vanaglorias en á todos -manifestarlo; cierto de gran pena te has hecho digno, y no tanto -por lo ya declarado, quanto por tener voluntad de posponer mi amor -por el de aquella que otro que fraternal por ley humana y divina -es vedado, pues mira quien tal crímen cometió con qué cara pedirá -misericordia, pues cierto que con razon le será negada! Yo entónces, -puesto en grave congoxa por oir semejantes razones, vueltos mis ojos -en dos fuentes, de hinojos delante aquel seráfico aspecto me pongo, -pronunciando tales palabras, con abundancia de sospiros esmaltadas. -¡Oh gloria por quien la mia en rabiosa pena fué tornada, dulce y -apacible recordacion y memoria de mis trabajosos afanes, ruégote (si -rogarias en tu alto merecimiento tienen lugar) que si mi persona por -obra ó pensamientos maliciosamente tu soberano valor ha maculado, -solamente porque yo ignoro la culpa, por tí me sea demostrada, para -que, como fénix, yo mesmo de tu ofensa en mí ejecute la debida -venganza! Entónces ella, con rostro amoroso y apacible, me respondió -en esta manera. Por ver tu mucha contricion, y que áun el pecado no -se puso por obra, yo quiero por agora perdonarte; mas avísote que -mires por tí, que en gran peligro estás puesto, y más te digo, que -el mono mofador muy presto mudará su sér, y en manso unicornio será -convertido, perdiendo de tal manera su libertad, que sólo de coraje -en el filo de la muerte será puesto, donde por el mesmo que su pena -causára, la vida le será restaurada con muy crecido placer y soberano -gozo, de que no pequeña parte te vendrá. Pues dichas estas palabras, -subitáneamente de mi vista se desapareció, y yo de aquel profundo -sueño fuí libre. - -_Selv._ Maravillosas cosas me habeis dicho, señor Flerinardo, y á -la verdad en gran turbacion por ello soy puesto; dado que de lo que -sea estoy bien ignorante, por lo qual será sano consejo privarlo de -la memoria; que por la mayor parte los sueños siempre son vanos, y -que el presente no lo sea y amenace trabajos, no por eso los debemos -sentir dos veces, agora con la recordacion, y despues con la obra. - -_Fler._ Ansí es, señor, como decis; por tanto, si os parece, vamos -fuera, que ya es tiempo del ruar. - -_Selv._ Sea quando fuéredes servido. - -_Risd._ Señor Flerinardo, por cumplir lo que os prometí, sabed que -mañana tengo de ir con recaudo de mi señora Rosiana para Isabela; por -tanto ved qué me mandais que por vos haga, que de grado lo tomaré á -cargo. - -_Fler._ ¡Oh mi verdadero amigo, y cómo nueva de tanto placer no me la -hubieras ya manifestado! Sabe que una letra tengo escrita; mira si -hay en tí osadía para se la dar. - -_Risd._ Señor, con que vuestro nombre vaya dentro, á mí me place, -porque la daré debaxo de algun fingido color. - -_Fler._ Así será como dices; y pues por aquí es el camino, quando -hobieres de ir te podrás entrar por allá. - -_Risd._ Bien me parece; así se hará, señor. - -_Fler._ Escalion, tú, Velmonte, quedaos en la posada con los criados -del señor Selvago; solamente Risdeño vaya en nuestro seguimiento. - -_Esc._ Albricias te diera porque ántes habláras: alto como saeta que -de la ballesta sale, á la gualtería; me llego á ver el cayro que -mi puta Lesbia dende ántes de ayer ha cogido, que bien sé que ha -tenido feria con los gancheros de la maderada; pues ñégeme blanca, -que hago voto solemne á las cenizas del Ilion troyano si el diablo -sea bastante de la sacar de mis manos viva; héla, está á su puerta, -con mal ojo me mira, pues mándola yo que aunque le pese ha de hacer -virtud. Puta, enhorabuena esteis, si quisiéredes; ¿cómo os ha -pasado con la maderada? diréis vos, cada dia viniese; pues hágoos -saber que á buen tiempo llegó, que, como el vivir, he menester dos -escudos, en que tengo mi espada y broquel empeñado, que juro al santo -devoramiento de Jonas, un niño me sacase el alma si quisiese, pues -mira si es razon que habiendo yo hecho los escesos que tú bien sabes, -que ande las manos en el seno; por tanto, sin más me detener, me da -lo que te pido, que mi señor Flerinardo me podrá echar ménos en la -posada. - -_Lesbia._ Por mi vida, Escalion, que tú vienes donoso cada dia con -tus pedidos y demandas; mas dime, ¿quál marimaderada, ó qué dices? -que así viva yo que no te entiendo. - -_Esc._ Pues no os me hagais de nuevas, que es Dios mi señor, y no -creo en otro, si en él, bofeton os dé que el guante os dexe engastado -en lo profundo de los sesos. - -_Lesb._ Quítate allá, Escalion; muestra tus fieros á quien no te -conozca, que viejo es Pedro para cabrero, y muy bien he visto hasta -dó llega tu lanza; una vez te hube menester, y en todo el mundo -pareciste, con tener contigo un tributo; fin tuvo, que cada dia se -llega el tercio; requiérote, ó que mudes la condicion, ó hagas cuenta -que no me conocistes, que por los huesos de mi madre, que pudren, -que si por tí no fuese, rufo hay en el pueblo que sin le dar blanca -alzase las manos á Dios porque yo le hablase, y áun no me faltaria -una faldilla cada dos meses de su parte, lo que de tí, de cuatro -años acá que te conozco, ni áun una sed de agua no he conocido, sino -pelarme las cejas, y áun sobre eso malas gracias. - -_Esc._ ¿Qué es esto, puta? ¿de quándo acá os nacieron alas? ¿por -ventura ha andado Hetorino al oreja, que os igualais y teneis tanto -rallo? Pues requiéroos que luégo me deis lo sobredicho; si no, por -los bipereos caballos de la gorgona Medusa, cien pasadas en derredor -de esta casa haga temblar la tierra, en fin de lo qual tu persona con -la de todas tus vecinas sin redencion cruelmente se trague y consuma; -por tanto, porque desto seas libre, dame, vida, lo que pido, que en -tu servicio se ha de poner, y gastándolo yo, haz cuenta que tú lo -gastas. - -_Lesb._ ¿Con qué? mala rabia me diese que me quitase la vida si yo -tal hiciere; y ¿por qué, malos años, por tus ojos los bellidos, has -de tener en mí cambio para que tú gastes con bellacas donde te se -antoja? - -_Esc._ ¡Oh pesar de la terrible chimera, y que tal tengo de oir y que -no tome venganza de quien me ha causado tal enojo! mas, espera. - -_Lesb._ Señores, señores, que me mata este rufianazo en mi casa. - -_Esc._ ¿Rufianazo? bellaca, toma. - -_Lesb._ ¡Ay, ay, ay! justicia de Dios sobre mí venga si no hiciera -que te carguen de leña, don cobardazo, que para mí tienes tú manos. - -_Hetorino._ ¿Qué es esto, señor Escalion, y qué voces son éstas, -Lesbia, que das que decir á todo el barrio? - -_Esc._ ¡Oh, señor Hetorino, sabed que me ha tratado muy mal de -palabras, que yo ántes me quebrára el ojo que poner manos en ella! - -_Lesb._ ¿Así que esto ha de pasar con este desuellacaras? - -_Het._ Calla, calla, Lesbia; no des cuenta á muchos, que te están -escuchando: vos, señor Escalion, íos de aquí, no se recrezca más mal -de lo pasado si viniere algun alguacil, al instante. - -_Esc._ Sea como mandáredes, que, en fin, no se gana honra con una -mujer. - -_Lesb._ Anda, anda, rufianazo; plega á Dios que á la puerta halles -quien te saque el alma. - -_Esc._ ¡Oh pesar del mundo malo, y tal tengo de sufrir! Dexadme, -señor Hetorino, que no creo sino en Dios si tajadas no la hago á -puntillazos. - -_Het._ No harás, por mi vida, sino que nos vamos, que viene gente. - -_Esc._ Agora sea como quisiéredes; mas sabed que me haceis agravio, -que estas tales, si no es con su daño, no se pueden tolerar. - - - - -CENA CUARTA DEL PRIMER ACTO. - - En que Isabela, hermosa doncella, siendo estrañamente captiva del - amor de Selvago, muy mucho entre sí se lamenta, hasta que por - Cecilia, doncella y criada suya, la manifiesta que Risdeño la - viene á visitar de parte de Rosiana, hermana del mesmo Selvago, - el qual, siendo en su presencia, una carta de Flerinardo en - nombre de Rosiana la da, y della se despide. Siendo, pues, - por Isabela enteramente entendida, con mayor pena vuelve á su - cuidado, hasta que siendo ansimesmo por Valera, ama de leche - suya, visitada, y sabido enteramente el negocio, prometiéndole - gran favor y provecho en el caso con un fingido conjuro que ha de - hacer, astutamente la saca muchas y muy ricas joyas, y con ellas - á su casa torna muy gozosa. Introdúcense: - -ISABELA. — CECILIA. — RISDEÑO. — VALERA. - - -_Isabela._ ¡Oh soberano Criador de todas las cosas, debaxo cuyo poder -y mando las virtudes de los cielos en su propio oficio permanecen, -rodeando á su voluntad las operantes influencias, signos y planetas -celestes con maravilloso artificio, sin en un punto de su debido -límite y sendero desviar, no todas de una operacion y medida por -causa que chaos ó confusion no hubiese en ellas, sino unas en su -apariencia mayores que otras, para que por su exemplo los mortales, -no con igualdad de estados más diferentes, su siglo pasasen! Asimesmo -criaste con maravilloso saber los cuatro elementos, de los cuales -el fuego, que es el más ligero, careciendo de cuerpo, el más alto y -cercano lugar de los cielos ocupa, teniendo debaxo de sí el aire, -que es el segundo en ligereza y asiento, el qual predomina y señorea -sobre las aguas señaladas por tercer elemento, estando éstas asimismo -sobre el último y más pesado, que es la tierra. Todo lo qual, en la -creacion del soma ó cuerpo humano pone tasada parte, acudiendo tú -con lo mejor y más noble, que es el ánima racional, que le aparta -y divide de los brutos terrestres, siendo la más apta y aparejada -obra para que, loándote, tus soberanas maravillas en alguna manera -conozcamos, ¡Oh, pues, poderoso Dios, que de nada á tu imágen y -semejanza me criaste y ansimesmo con tu sangre y muerte redemiste -para que tu gloria á mi voluntad gozase! ¿Qué será, oh Dios? ¿qué -novedad es esta que ansina tan repentinamente yo otra me hallo, de -mí sin apartarme apartada, sin me trocar vuelta, sin vida muriendo, -con vida sin la tener? Lloro, espántome; gimo, maravíllome; rio, -tengo pena; hablo, desahógome; callo, consúmome; compañía me da -pena, soledad me congoxa, placer me destruye, pesar me acaba, -descontento no quiero, contento me da muerte. ¡Oh, pues, Dios bueno, -qué contrariedades tan diversas en mí de tan poco espacio acá he -sentido, que la vida me mata y la muerte me sería saludable medicina -y provechoso remedio! ¡Oh desventurada doncella, en fuerte hora -nascida, en contrario planeta engendrada! ¿qué es de tu presuncion? -¿qué es de tu fantasía? ¿qué es de tu gravedad? ¿qué es de tu tan -amada limpieza, tu grande recatamiento, tu amada libertad, tu claro -linaje, tu soberano valor, tu descanso, tu placer, tu alegría, tu -contento, y finalmente, tu fresca mocedad, deleitosa juventud y -muy alabada hermosura? ¡Ay de mí, que todo lo veo trabucado, todo -muerto, todo perdido, sin que esperanza alguna de recuperarlo me -quede! ¡Oh amor, amor, que he entendido ser éstos tus juegos, tus -tratos y tus perdidos devaneos! Tú á los grandes señores abates, á -los medianos atormentas y á los pequeños lastimas. Al emperador, -al rey, al magnífico, al noble, al caballero, al ciudadano con el -rústico labrador señoreas; en todos mandas, á todos debaxo tu yugo -pones, á todos con mil géneros de penas atormentas. A unos ensalzas, -á otros pierdes, á otros abates, á otros das dolor, á otros descanso, -á otros sospechas, á otros enemistades, á otros confianza, á otros -guerra, á otros paz y á otros, finalmente, das amargoso fin. Tú -asuelas los reinos, pierdes las ciudades, tramas civílicas batallas -en los ciudadanos, destruyes todo género de personas, y maldad no -se comete en el mundo que por tí no sea tramada y por tu causa -concluida. Yo, doncella noble, de muy generosos padres recreada, no -sólo porque sienta tu violento poder, me quisiste lastimar, mas áun -con muy cruel muerte me fuerzas á que mi vida, llena de angustias -y dolores, en dolores angustiada perezca. ¡Oh Selvago, caballero -illustre, el más apuesto que mis ojos vieron! vida por quien la mia -del todo no perece, yo te pido que si aquella mesura que para todos -tienes, comigo no te falta, que no desprecies mis piadosas lágrimas -y humildosas plegarias, porque mi vida del todo no se consuma. Mas -¿qué digo yo, mal afortunada doncella, y estas razones convienen á -tal persona como yo soy, y no paso ántes por mil géneros de muertes, -que tambien tengo merecidas, queriendo así destruir mi honestidad y -honra? No, no, no será así, que primero conviene que mi trabajosa -vida perezca, que tal deshonra dé á mi famosa prosapia y linaje; mas -¡ay de mí! que el amor que en mis entrañas encerrado tengo, es tan -grande que no consiente que por istinto razonal me rija, forzando mi -fuerza á que del todo se fuerce en amar al que forzosamente debe ser -amado. - -_Cecilia._ Señora, señora. - -_Isab._ ¿Qué me quieres, Cecilia? - -_Cec._ Risdeño está aquí, que te quiere hablar de parte de su señora -Rosiana. - -_Isab._ Di que éntre. ¡Oh Dios mio, y quán dichosa y bienaventurada -sería yo si de parte de aquel caballero su señor viniese! - -_Risd._ Fermosa señora, tu gran amiga Rosiana te manda comigo besar -las manos y te envia este prendedero, de dos que su hermano le -dió, que porque le parecieron buenos y galanes, dedicó el uno á tu -servicio. - -_Isab._ Risdeño hermano, cada dia me quiere tu señora hacer mercedes -sin querer recibir los pequeños servicios que de mi parte le son -ofrecidos; mas hágote saber que el prendedero no querria que por -dármele de tu parte dixeses venir de tu señora. - -_Risd._ Puesto caso que ansí fuese, mi señora, ¿perdia algo vuestro -valor por ello? ¿No os parece que soy yo persona para dar empresa, y -ser querido y amado de la más hermosa dama de todo el mundo? - -_Isab._ Por cierto, Risdeño, así lo digo, especialmente considerando -bien tu buena dispusicion y gentileza. - -_Risd._ De verdad, señora, que precio más esa palabra que si me -hicieran marqués del Perú, porque me podré alabar que me llamó -gentilhombre la más apuesta y hermosa dama que jamas nació; que -aunque yo veo no ser así, todavía por venir de tal cabo, me gozo; -mas, dexado agora esto, tomad esta carta que me dió Rosiana para vos. - -_Isab._ ¿No digo yo que todo viene lleno de sospechas tu mensaje? mas -dime, ¿qué novedad es ésta, que me escriba Rosiana no lo habiendo -acostumbrado? - -_Risd._ Cada dia hay novedades en el mundo; por tanto ved qué me -mandais. - -_Isab._ Al presente no otra cosa sino que des mis besamanos á tu -señora y que con mi Cecilia enviaré mi recaudo. - -_Risd._ Yo vendré por él, si fuéredes servida. - -_Isab._ No quiero que tomes tanto trabajo, pues será escusado. - -_Risd._ Pues, señora, así lo quereis, así sea; el Señor, que tan -hermosa os hizo, en vuestra compañía quede. - -_Isab._ El ángel bueno te acompañe, Risdeño, que siempre me das -placer con tus palabras. - -_Risd._ Por obra quisiera yo que fuera eso, señora; mas, pues no -puede ser, recebid la voluntad del pobre gentilhombre. - -_Cec._ Señor Risdeño, aunque no os haya hecho ningun servicio, -recebiré merced de vos que deis mis encomiendas á Carduel, y llevarle -heis este par de escofias y paños de manos que le mandé estotro dia, -por señas que son labrados por mi mano. - -_Risd._ Señora Cecilia, por dichoso tengo á Carduel por ser de tal -persona como vos favorecido; mas yo os prometo, á fe de gentilhombre, -que otro galan hay en el pueblo de quien muy mejor que dél fuérades -servida. - -_Cec._ Con él estoy muy contenta, señor Risdeño; mas pídoos que me -digais quién es ese galan que me decis. - -_Risd._ Yo; que os juro, por vida de mi amiga, que os sirviera mejor -que Roldan, y en ello no perderíades cosa. - -_Cec._ ¿Sabeis que pienso, señor Risdeño? que estais burlando de mí. - -_Risd._ ¿Burlar ó qué? Burlado me vea á las cañas, aunque fuese -almorzando con un par de perdices, si tal hago, sino que os aconsejo -lo que os cumple que dexeis á Carduel, que es rapaz y pelado, por mí, -que aunque no soy muy grande de cuerpo, en fin, soy hombre bienquisto -donde quiera, y más que tengo un pariente del padrastro de la suegra -de mi abuela en Indias, que fué agora treinta años allá y nunca dél -han sabido, que no puede dexar de venir presto con mucho dinero para -todos nosotros; pues mira que mal librarás tú desto, señora Cecilia. - -_Cec._ Agora quédese para otro dia, señor, que haya más tiempo, -porque me llama mi señora, y dime si quieres hacer esto que digo. - -_Risd._ Por haceros placer, aunque sea contra mi mesmo, hasta la -muerte lo cumpliré. - -_Cec._ Pues Dios os pague, señor Risdeño. - -_Risd._ Él quede con vos, mi señora. - -_Isab._ ¡Cecilia, Cecilia! - -_Cec._ Señora. - -_Isab._ Entorna tras tí esa puerta, y si mis padres aquí por ventura -vinieren, házmelo saber; á los demas védales la entrada. - -_Cec._ Así será, señora. - -_Isab._ Agora que estoy sola quiero ver lo que en la carta viene, que -no puedo creer que de Rosiana sea; cierto que mi esperanza salió -verdadera, que esta letra de varon parece; ¡oh señor Dios, si fuese -de mi verdadero amigo, quán por dichosa me tendria! mas, en fin, con -leella quitaré todas estas dubdas. - - -CARTA. - - «Así como los pequeños hijos de la caudalosa real ave, puestos - á los radiantes rayos del lúcido Febo, para que verdaderamente - sean tenidos por legítimos y propios hijos de la tal madre, - con grande admiracion ocupan la vista en aquella prefulgente - luminaria, sin tener parte para de allí ser apartados por el - crecido amor mezclado de grande admiracion que tan fixo en ella - pusieron, de la mesma manera, excelente señora, mi flaco y débil - entendimiento puesto delante tu claro y lúcido aspecto, para que - su sér claramente demostrase qué parte de humano en sí tenía, - de temeroso y crecido temor ocupado, los líquidos y delicados - aires con profundos alaridos esmalta, sin que las contínuas - suasiones de su madre, la razon, de tal espetáculo apartarlo - puedan, no dexo de sentir, como humano, seráfica dea, la cruda y - muy temerosa contienda que dentro de mí siento encrudelecerse, - despues que mis ojos fueron con tu divina vista clarificados; - mas considerando la gloria y triunfo que se me puede seguir, - siendo en ella victorioso, con grande y humildosa paciencia hasta - que tu soberano valor de ello sea contento, sustentarla pretendo; - mas ¡ay de mí! que sin duda no será tan diamantino corazon que - la fuerza de quien la mia se siente forzada, algun espacio de - tiempo sustentar pueda. Si tienes, excelente señora, deseo de - saber quién es el que tan atrevido á tu valor, sin merecimiento, - ser quiso, sabrás que Flerinardo se nombra, que otro valor no - tiene sino el deseo que de ser tuyo en sí considera, y porque tal - atrevimiento á más no pase, en esto sin cesar ceso, pidiendo á tu - mucha clemencia, no por mi valor, mas por el que de tu parte me - viene, un dón me sea concedido, el qual es que siendo recibido de - tu soberano valor benignamente, del nombre de ser tuyo se me dé - que goce, con que mis gozos de tal gozo gozando, su vida sin tan - rabioso tormento se pueda gozar.» - -_Isab._ ¡Oh soberano Dios, y quán profundos son tus misterios! -verdaderamente agora todo el caso de esta carta entiendo, que -Flerinardo pasando estotro dia por la calle de la fenestra de mi -retraimiento, quando Rosiana se vino á holgar en mi compañía fué -por él vista en la mesma fenestra, y segun ella me dixo, muy captivo -(por las señales que mostró) de su fermosura; de que se siguió que -habiendo él sido sabidor que la tal fenestra era de mi aposento, -pensando ser yo la que su libertad habia captivado, tal osadía ha -cometido. ¡Ay de mí! que dello ningun bien se me sigue, porque -siéndole á Selvago manifestado, lo que por su grande amistad es -cierto, no espero que de mí se duela, de que por muy cierta tengo -mi muerte, por causa que la vida con alguna esperanza hasta aquí se -sustentaba. - -_Cec._ ¡Señora Isabela, señora Isabela! - -_Isab._ ¿Qué dices, Cecilia? - -_Cec._ Tu ama Valera te viene á visitar, que habló con tus padres y -pregunta por tí. - -_Isab._ Súbela aquí, que yo la perdonaré su visitacion. - -_Cec._ Vesla, viene, señora. - -_Valera._ Enhorabuena vea yo la cara de oro y perlas preciosas, -fresca como las flores de Mayo. Hija Isabela, en Dios y en mi -conciencia, que de cada dia más te vas tornando una emperatriz en -fermosura. Santa Pascua fué en domingo si no me pareces una Verónica -y retrato de San Miguel, el ángel que está en mi perrochia en unas -andas de oro. - -_Isab._ Téngote en merced la visitacion, que bien creo me quieres -bien, pues la crianza que en mí hiciste con el tiempo áun no has -olvidado; mas en lo que dices que estoy hermosa, sabe que no es oro -todo lo que reluce, que qualquiera pasa trabajos. - -_Val._ ¿Y qué trabajos pasais, hija mia? ¿por ventura será el cuidado -de la familia, ó de los muchos hijos? Cierto, como las malas venturas -que yo padezco deben ser; sola, triste y en laceria entre cuatro -paredes, sin haber quien á mi triste vejez me haga algun refrigerio ó -regalo: ¡ay, hija mia! éstos debes de llamar trabajos, que los que tú -puedes pasar tortas son y pan pintado. - -_Isab._ No sé: cada qual siente sus duelos. - -_Val._ En forma me debria reir si tuviese gana de pensar qué son -los que, hija, llamas duelos, que cierto de esto no puede faltar; -que pedistes la ropa de seda, no os puso el sastre la guarnicion -á vuestro contento, ó que enviastes á comprar cintas de una color -y truxeron de otra, ó que la criada no vino tan presto á vuestro -llamado, y otras cosas á ésta semejantes: ¿es esto, hija? dilo, no -hayas vergüenza. Ya dolor, hija mia, si te vieses vieja, sola y -amarga, llena de mil enfermedades y sin un cornado que gastar, ni -ménos qué poder vender; de dia en el verano al resestero y en el -invierno al helada, querer comer y no tener qué, y ya que se halle, -no poder; despues en la noche, para aliviar el afan del dia, echaros -en unas atochuelas sin otra cobertura: éste me podés vos con razon -llamar afan, que lo demas no hay por qué se haga caso dello. - -_Isab._ Madre señora, los tuyos no quiero que iguales con los mios, -porque ésos el cuerpo lastiman, mas estos otros atormentan el ánima. - -_Val._ Ya, ya, mal lograda muera yo, que bien salva estoy dello, -si te entendia; agora digo que tienes razon, algun gentilhombre ha -llamado á tu puerta, ¿qué me dices? ¿es esto? Pues, hija, si así es, -no me lo debes negar, que sábete que hasta la muerte me hallarás -aparejada en tu servicio, con tal que ames á quien te convenga y -debaxo de yugo matrimonial, que lo demas á Dios es enojoso y á las -gentes aborrecible. - -_Isab._ Madre señora, sabe que á ese blanco asiesto mis tiros, que no -me tengas por tal que otra cosa en mí hubiese. - -_Val._ Pues así es y tus pensamientos son tan buenos, dime el negocio -por entero, que mi madura edad te dará en ello el consejo más -conveniente, y no quiero que tengas en poco lo que te prometo, que -de cierto es más que puedes pensar, por tanto no cumple que se me -encubra. - -_Isab._ Madre mia, digo que en afortunado tiempo mis ojos miraron á -Selvago, hermano de mi gran amiga Rosiana. - -_Val._ ¡Oh Dios, y qué agradables me han sido, hija, tus razones! -que, así Dios me dé buena postrimería, muchas veces he pensado quien -en esta ciudad te convenia más por esposo, y cierto otro no hallaba -sino el que me has dicho, y su compañero y grande amigo Flerinardo; -mas resta que me digas si eres tú dél amada, porque siendo así, con -poco trabajo vendria todo á buen fin. - -_Isab._ Sabe, madre, que si esto así fuera, que por la más dichosa -que todas las nacidas me pudiera contar; mas no sé yo si él ama en -otro lugar, que esto me hace vivir en grave tormento. - -_Val._ Hija hermosa, en eso no tengas cuidado, que yo te prometo de -te dar cosa, con que desde la primera vez que te vea, padezca por tu -causa mayor pena que tú por él puedes agora tener. - -_Isab._ ¡Oh mi buena señora y piadosa madre! sabe que si lo que de -palabra dices por obra se cumple, que te seré en más cargo que á la -madre que me parió, porque ella me dió sér, ó fué á lo ménos causa, -y tú me redimes de cruda y trabajosa muerte. - -_Val._ Hija y señora, lo que yo digo yo lo cumpliré; resta que á mi -casilla, á lo poner en obra, me llegue, donde ántes de una hora me -profiero dar la vuelta. - -_Isab._ Madre mia, para eso será menester alguna cosa. - -_Val._ No puede ser ménos. - -_Isab._ Con me lo decir será luégo remediado. - -_Val._ Segun de una grande amiga mia he sabido, que en otros -tales casos se ha exercitado, será menester lo que agora diré. -Primeramente, una saya blanca, con su cuerpo y mangas, de tu persona, -para cierto conjuro necesaria. - -_Isab._ Y qué tal, madre, te la daré; mas agora me acuerdo que no sé -si podrá servir, porque es de grana y está guarnecida de brocado de -raso. - -_Val._ Ántes es muy propia, que el amarillo del oro aprovechará más -en el conjuro. Es ansimesmo menester un manto, que te le cobijases la -primera vez en disanto ó en domingo. - -_Isab._ No le tengo sino de tafetan, mira si será bueno. - -_Val._ Sea negro, que abasta. Un tocado tuyo es menester, el que -tú más quieres, porque miéntras más le hubieras amado, más te amará -Selvago en viéndote. - -_Isab._ Una crespina morada con ricas piedras es la que yo más -quiero, por ser galana de mucho precio. - -_Val._ Ése me hará á mí más provecho. - -_Isab._ ¿Qué dices, madre? - -_Val._ Digo que será muy propia, por ser morada es amores; mas te -hago saber que todo, en acabando el conjuro, se ha de quemar, porque -ansí conviene. - -_Isab._ Con que aproveche no me pena; mas di si es menester otra cosa. - -_Val._ Has de buscar en todo caso un joyel en que esté pintado ó de -bulto hecho un corazon con saetas. - -_Isab._ No será menester buscalle, que vesle, aquí le traigo al -cuello, y áun por mi vida, que vale más de cincuenta escudos él y la -cadena en que está. - -_Val._ Propio viene, porque ansí encadenes tú á Selvago; ansimesmo -son menester dos vasos de plata para poner ciertos liquores. - -_Isab._ Dos jarros tengo allí que no se acuerdan en casa dellos, -buenos pienso que serán. - -_Val._ Tambien has de proveer de algunas conservas, mas eso quede -á tu arbitrio, porque qualesquiera bastarán; y finalmente, esa -colonia de carmesí que tienes ceñida habrá de ir allá, en la qual se -pondrá toda la fuerza del negocio, que de todo ello te será vuelta; -mas ten cuidado de te la poner al tiempo que por tu calle pase -Selvago, y como lo veas venir, pondráste de manera en la fenestra que -pueda él verte la colonia; mirarle has al rostro desde que asome, -sin pestañear y partir los ojos dél, lanzando algunos pequeños -sospiros por espacio de algun tiempo, y con solo esto que hagas -verás maravillas; y áun te certifico que si en algo de lo dicho no -yerras, que le ha de hablar, y áun de tal manera, que tú conozcas la -operacion que habrá hecho en él el conjuro. - -_Isab._ Plega á Dios, madre, que como dices sea, que en lo que á mí -toca yo lo cumpliré bien. Resta que me digas si falta otra cosa, -porque se te dé con lo dicho, que mi Cecilia lo llevará á tu posada -en veces. - -_Val._ Por mi vida, que á tí he menester que me quites la vergüenza -en tanto pedir, aunque no querria que fuese tanto que nos hallásemos -al cabo con nada, boqui-abiertas, cantando: _Tres ánades, madre_. - -_Isab._ ¿Qué dices, madre, que no te entiendo? - -_Val._ Señora, lo que digo es que si se pudiesen haber algunas -blanquillas, que el conjuro iria más perfecto. - -_Isab._ Dineros tengo, madre, no me tengas por pobre; mas dime qué -tanto montarán las blanquillas que dices. - -_Val._ Yo te diré: el número de siete es el más perfecto entre todos -los números, y más dos sietes, y más tres, y por órden adelante en -donde quiera que hobiere cabal número de sietes; mas hágote saber que -el más de todo es siete sietes; sino, infórmate de los arisméticos, -verás cómo te digo la verdad. - -_Isab._ Sin informarme te creo; por tanto acaba de concluir. - -_Val._ Digo ansí, señora, que setenta ducados han de ser, ó setenta -reales, mas no será tan firme como lo primero. - -_Isab._ Los setenta ducados te daré, y más si más pidieras, y áun en -oro, que pocos se hallarán por la ciudad al presente. - -_Val._ Alto, señora, que si las tres tocan, se habrá de quedar para -mañana. - -_Isab._ ¡Cecilia, Cecilia! - -_Cec._ Señora. - -_Isab._ Tráeme de mi recámara la saya blanca de grana y el manto que -me puse este domingo, quando fuí á ver á mi prima al monesterio. - -_Cec._ Veslo aquí, señora. - -_Isab._ El tocado ó crespina morada y los dos jarros de plata, que -los hallarás al suelo del arca encorada, traerás tambien. - -_Cec._ Señora, ¿quieres hacer almoneda, que aquí lo traigo? Por el -tocado dan cinco blancas, y si vos habeis puesto de vendelle á quien -más diere por él, seguro le tengo, porque el caudal de la madre vieja -áun no llega á tanto. - -_Isab._ Calla, mala landre te mate, que no es tiempo agora de reir, -sino cúbrete tu manto y debaxo lleva lo que pudieres desto adonde mi -ama Valera dixere. Tendrás aviso si alguno te preguntáre qué llevas -y por fuerza lo hubiera de saber, que digas que para que se adobe lo -llevas. - -_Cec._ Señora, ansí lo haré. - -_Val._ Señora hija, el dinero me puedes dar, las conservas no se te -olviden. - -_Isab._ Ves aquí. Madre, el dinero; en otro camino llevará Cecilia -las conservas, que las tendré aparejadas. - -_Val._ Pues yo me voy, la Madre de Dios quede contigo. - -_Isab._ Ella te guie, madre mia. - - - - -CENA PRIMERA DEL SEGUNDO ACTO. - - En que Valera, muy gozosa con las joyas que lleva, á su casa - llegada, manda á Cecilia que á la puerta la aguarde, donde - fingidamente en una pieza alta hace grande estrépito y ruido - porque Cecilia piense que entiende en el conjuro; la qual, - estando á la puerta, á su requebrado Carduel vido pasar, con - quien tiene graciosas pláticas. Siendo, pues, despedida y por - Valera despachada, á su señora da el recaudo, y como acaso - Selvago por allí en aquel instante pasase, de Isabela, que á la - fenestra estaba, escesivamente fué enamorado, donde habiéndole - manifestado su propósito, á su posada muy cuidadoso y pensativo - vuelve. Introdúcense: - -VALERA. — CECILIA. — CARDUEL. — ISABELA. — SELVAGO. — RISDEÑO. - - -_Val._ Hija Cecilia, por tu vida, que con lo que allá queda seas de -vuelta presto, porque me hará gran falta si las tres primero hobieren -dado. - -_Cec._ No tengas pena, madre, que presto tornaré; por tanto yo voy. -Dios quede contigo. - -_Val._ Él sea en tu compañía. Por mi salud, que desta vez yo salga -de laceria, y á pesar de gallegos deseche el pelo malo por entero; -no, sino fingid santidad toda la vida, que yo os mando mucha mala -ventura. Cierto fué grande mi sagacidad, y mayor la simpleza de -Isabela, aunque si bien se mira, el amor siempre desecha de su posada -toda razon y consejo, que ciertamente no es tal Isabela que le falte -para ser bien entendida, aunque el buen crédito que de mí tiene fué -gran parte á que el negocio viniese á tales términos, que pensando -ser para su provecho, ha enriquecido mi casa, y áun pensará que me -resta debiendo. Mas ¿qué digo yo? ¿qué haré para que con lo que he -prometido pueda salir á seguro puerto? que de verdad, si Selvago ama -en otra parte, con trabajo le podrémos inducir á que haga virtud; -que si no ama, cosa fácil será, porque solamente viendo á Isabela, -la hermosa niña y de lucida prosapia, que le mira con amorosos ojos, -acudiendo con algunos sospiros á sus tiempos, más que diamante ha de -ser su corazon si no hace sentimiento. Mas aunque yo lo del conjuro -burlando decia no dexa de ser menester si él, como digo, ama en otro -cabo; y si así es, como á botica famosa me voy á casa de Dolosina, -la sotil hechicera, que por ser alivio de cuitados, siendo tan amiga -mia, ella nos sacará el pié del lodo. ¡Ay Dios! ¿quién llama á mi -puerta, que cosa muy nueva es? ¡Jesú, Jesú, hija Cecilia! ¿y tú eres? -por mi salud, que áun pensé que no fueras llegada á tu casa; bien -paresce que tienes mejores piernas para caminar que no yo, pues tal -priesa te has dado. - -_Cec._ Madre señora, Isabela me ha sacado de harona, que á su deseo -alas habia yo menester. - -_Val._ Cállate, hija, que de esa condicion son los enfermos. - -_Cec._ Pues ¿qué enfermedad tiene mi señora? - -_Val._ ¿Qué mayor la quieres que amar no siendo amada? - -_Cec._ Agora creo, madre, lo que me dices, que áun yo no estoy muy -libre de ese mal, que buen testigo representaría en el caso. - -_Val._ Pues, hija Cecilia, á nadie puedes mejor decir tus secretos -que á mí, que te los sabré encubrir y dar remedios en ello -provechosos. - -_Cec._ Por la bondad de Dios, agora ni vuestra ayuda ni la ajena me -puede causar mal ni bien, que sé cierto que soy amada en igual grado -que amo. - -_Val._ Aunque eso así sea, no te haria daño quien te diese cosa con -que no tuvieses temor que te habia de olvidar para siempre, ni por -otra, aunque fuese más hermosa. - -_Cec._ Si tú, madre, lo que dices hicieses, no sé con qué te lo -podria satisfacer, porque de otra cosa al presente no tengo temor. - -_Val._ A mí no quiero que paga alguna me des, sino que proveas lo en -el caso necesario. - -_Cec._ Si mi posibilidad en ello es bastante, yo estoy muy aparejada. - -_Val._ Agora lo puedes ver. Lo primero son necesarias dos palomas -de color de ñeve para sacarles la hiel, que es cosa en esto muy -aprobada; ansimesmo un cabrito tierno y de buen tamaño, dos -gallinas prietas cresticoloradas, dos quesos de los de Mallorca ó -Pinto, dos docenas de huevos de ánsar con algunas madrecillas, dos -cangiloncillos de hasta cuatro ó seis azumbres de lo de San Martin ó -Monviedre, y ansí, finalmente, dos monedillas de oro bermejo; que si -tú desto me provees, verás maravillas. - -_Cec._ Entiende agora en lo necesario, que despues darémos un córte -en esto. - -_Val._ Mira, hija, que aunque se te haga dificultoso, que el provecho -que dello resulta lo ha de hacer fácil, que bien sabes que mucho no -ha de costar poco, y que á buen bocado buen grito; quanto más que lo -dicho, en una vuelta de ojo que des en la despensa de tu señor lo -puedes á tu salvo cantusar y enviármelo. - -_Cec._ Ansí es, madre; mas lo que has dicho más tira á bastecida cena -que á remedio en casos de amores. - -_Val._ Poco sabes de achaques de mastuerzo; pues yo te digo que quien -esto te aconseja no te quiere ver muerta. - -_Cec._ Madre, si puede ser, darme has traslado de lo sobredicho, y -tendrémos cuenta en la bolsa, que tal puede ser, que al fin sea todo -aire. - -_Val._ Ya pensé que te tenía convertida; mas pues lo veo contrario, -espérate aquí baxo un poco, que allá arriba quiero concluir con el -negocio de Isabela; avísote que por cosa que oigas no te alteres, -porque ningun daño te puede venir. - -_Cec._ Así será, madre, como dices. ¿No habeis visto la dueña honrada -cómo me quiere coger de las piguelas? Pensábase, por su vida, que sus -tres treinta años habian de bastar á burlarse de mis quince, pues yo -le juro que ha menester más letras de las que tiene para comigo, que -aunque no me he visto en estudio, sé bien quántas son cinco y no he -miedo que alguno me eche dado falso. Válala el diablo, la consuegra -de Barrabas, qué estruendo trae allá arriba; por mi vida, que me -tengo de salir á la puerta, que no soy bastante de oillo sabiendo -que lo causa gente de garabato. En buena hora yo lo dixe, que si -bien veo, mi Carduel es el que viene por allí; bien será este buen -rato que se me apareja echalle en mi casa, pues el lugar y el tiempo -lo consienten. ¡Oh mi señor Carduel, con eso hace tal dia! ¿Cómo es -posible que gozo de vuestra agradable vista? Sin duda que este dia -puedo llamar bienaventurado, pues en él tanto gozo me ha venido sin -yo dél ser merecedora. - -_Card._ No con ménos turbacion mi verdadera señora, está ocupado -mi sentido con la gloria tan inmensa que goza, que de dubda mi -juicio está lleno pensando si la bienaventuranza que posee es -sueño ó ficcion; no sé qué en ello piense, porque verdaderamente -la figura que me captivó y de contino trae muerto es la que estoy -contemplando; mas si considero quán contraria la fortuna siempre se -me ha mostrado, no me hallo digno de tanto bien como al presente -poseo. ¡Ay mi señora! por amor de Dios que me desengañes del engaño -(que sin engañar siempre me engaña) en que al presente estoy puesto, -declarándome si sois vos aquella que tantas cuitas y mortales deseos -me hace padecer, trayendo mi sentido sin que sienta, y sintiendo no -tenga de sí parte. - -_Cec._ Señor mio, sabed que yo soy aquella que no ménos de obra -por vos padece que de palabras vos por mí habés mostrado, y la que -miéntras Febo, con su agradable rostro dando la vuelta en nuestro -hemisferio, con la Europa su claridad participa, el pensamiento de -vos no aparta, por causa que el otro restante de tiempo, el tal, -junto con el ánima, en vos tiene trasformado, reservando para sí -solo aquello de que, por no poder consigo más, en mí sin mí tiene -su aposento; y pues quedais en vuestra pregunta satisfecho, de la -mesma manera á la de mi parte ofrecida os pido que con la respuesta -satisfagais; esto es, que por vos me será declarado cómo os habeis -sentido despues que de mi presencia corporal habeis sido apartado. - -_Card._ Ya podeis ver, mi señora, qué tal se podia sentir el cuerpo -siendo ausente de su ánima, que por tal á vos os confiesa y siempre -ha tenido; por tanto con más razon debo yo á vos preguntar lo que de -mí habeis querido saber, pues no en mí, sino en vos, vivo, y mi vida -en vos tiene su asiento y morada cierta; por lo qual, si ver quereis -cómo estoy, en vos mesma lo podés ver y muy fácil conjeturar; mas -decidme, mi señora, ¿qué buena ventura para mí ha sido aquesta que de -vuestra soberana vista, en tan no pensado lugar, al presente se me -haya concedido que goce, que de cierto bien descuidado estaba yo que -tanto descanso en esta jornada se me habia de seguir? - -_Cec._ Señor, he venido con cierto recaudo de mi señora Isabela á una -su ama que aquí vive; mas decidme adónde vos guiais vuestro camino, -que, segun me parece, no es de mucho espacio. - -_Card._ Así es, señora, que vengo de la posada de Flerinardo á -saber si quiere esta tarde ruar, y paréceme que se ha sentido mal -dispuesto, y con esto vuelvo á mi señor, que me está esperando. - -_Cec._ Pues si ansí es, no cese vuestro viaje; sólo quiero de vos -saber si os dió no sé qué de mi parte Risdeño. - -_Card._ Señora, sí, y por ello vuestras fermosas manos beso, que me -parece que lo tal no es otra cosa para mí sino poner cadenas fuertes -al que con grillos en vuestra prision teneis captivo. - -_Cec._ Más que no eso merece vuestra persona, señor Carduel; mas -agora el Ángel de la Guarda os acompañe, que entro en esta casa. - -_Card._ El mesmo y la Magdalena quede en vuestra compañía, mi señora. - -_Cec._ Doy al demonio la vieja y sus zarzas, ¿y quándo ha de acabar? -mas héla dó viene; ¡válame el poderoso Dios, si no parece que sale de -la herrería de Vulcano, segun sale tiznada! - -_Val._ Hija Cecilia, toma este ceñidor y dale á tu señora, y díle de -mi parte que mucho me debe, que á gran peligro me he puesto por ella, -que haga como le dixe. - -_Cec._ ¿Quieres otra cosa, madre? - -_Val._ No, hija, sino que la Trinidad vaya contigo. - -_Cec._ Y con vos quede. Por mi vida, que tengo temor desto que la -dueña honrada me dió, que sé cierto que ha estado en las manos de -los enemigos malos. De verdad que con razon deben ser castigadas las -personas á éstas semejantes, que con sus tratos perversos, no sólo -ponen sus almas en los infiernos, mas á muchos cuitados en muy duros -afanes y dolores, por sus falsos intereses, hacen vivir. Poco sosiego -muestra Isabela, que de su fenestra me hace señas que vaya presto, -haciéndosele pesado y floxo el paso que traigo con no me alcanzar un -huelgo á otro. - -_Isab._ ¿Qué me dices, Cecilia? ¿traes recaudo, que tanto te has -detenido? - -_Cec._ Veslo aquí, señora, y díxome Valera que mucho le debes por lo -hecho, y que hagas con el ceñidor segun te dixo. - -_Isab._ Dime, ¿viste por ventura lo que con él obró? - -_Cec._ No tuve ese lugar, que se subió ella en una pieza alta, -habiéndome dicho que en lo baxo esperase, y comiénzase adonde estaba -un ruido que gran miedo me puso. Semejábame que daban en unas -calderas grandes golpes, mas otra cosa no pude ver. - -_Isab._ Pues, hermana Cecilia, ten cuidado de te poner en esa -fenestra, que á estas horas suele Selvago pasar, y si acaso le -vieres, sea yo dello sabidora. - -_Cec._ Por mi vida, á buen tiempo hablaste, que vesle, allí viene. - -_Isab._ ¿Qué me dices? - -_Cec._ Lo que oyes, y sino, asómate y verle has. - -_Isab._ Razon tienes. ¡Oh Cupido, dios de los enamorados! yo, tu -sierva, humilmente te pido que en esta hora muestres tus maravillas; -que, pues mi libertad en la deste caballero pusiste, no consientas -que tan libre triunfando tus soberanas leyes profane, haciendo -mi vida con tantas cuitas y mortales deseos con deseos deseosa -deshacerse. - -_Selv._ ¡Oh soberana deidad, debaxo cuyo poder y mando el universal -orbe se rige y gobierna! ¿Y qué será esto que mis ojos agora -consideran y con tanta veneracion adoran? ¿Por ventura es alguna -vision angélica que de las celestiales moradas en las tierras es -venida? que cierto no es de creer en humano cuerpo tan suprema -beldad y hermosura ser junta, donde las ebúrneas aljofaradas -de su divino rostro demuestran los vivos esmaltes del celeste -rosicler sobrepujando á los diáfanos rayos de la lúcida Proserpina -en claridad soberana; pues si esto es así, no será sino que la -humildosa salutacion que á su divinal espectáculo conviene, por -mí al presente le sea ofrecida en esta manera con gran turbacion -comenzada. ¡Oh imágen de aquella cuyo natural retrato en lo íntimo de -mi alma al presente se ha esculpido, no con livianos y perecederos -matices, mas con nativos y premanecientes colores maravillosamente -debuxada; causando con la nueva causa de acaescimientos nuevos y no -pensados efectos de desventuras, entretexidos en el precipitadero -donde aposento han tomado! ¡Oh ubérrima y abundosa fuente de toda -fermosura, de donde con estraño y sotil artificio sus muy provechosos -liquores maravillosamente hasta lo íntimo de mi corazon han manado, -causando en él un metamorfoseos ó conversion nunca semejante vista, -por causa que en lugar de ser con ellos recreado, en furibundos y -espantables fuegos le han encendido, causando que su principal sér -de que se crió, en pura y delicada agua se convierta, demostrándose -por los vidriosos ojos en gran abundancia al nuevo mundo, donde -del todo han de ser niquiladas y consumidas! ¡Oh más que seráfica -y esclarecida vision, nobilísimo y excelente espectáculo, donde -mis ansiosas querellas de hoy más han de ir á juicio, por causa de -haber sido citadas por el portero de tus no perdonadores ojos, en -donde, no por temer su buena justicia, mas por la rigurosidad del -juez, rigurosamente á muerte y tenebrosas tinieblas serán juzgadas, -padeciendo, no la pena que cometieron, pues fué ninguna, mas el -deseo que de servir á tí, mi real princesa, han tenido! ¡Oh pues -preclara y divina dea! pido humilmente á tu grande potestad, no por -los servicios que de mí has recebido, que son ningunos, mas por -el deseo que de servirte, despues que mis ojos tu divina figura -contemplaron, he tenido, que con benevolencia de tu piadosa majestad -salida, hablando metafóricamente, los sacrificios que dentro de mi -atribulado corazon á tu persona se ofrecen, demostrándose el humo que -del tal sacrificio es causado, por los incensarios de los lacrimosos -ojos, de tí sean recibidos, y al presbítero de los tales, instituidor -del nombre de ser tuyo, le sea dado que goce, porque de otra manera, -siendo por tí vencido y con crueldad tratado, no solamente por tu -causa sentirá una rabiosa muerte, mas áun, como fénix, con espontánea -voluntad por él mesmo será causada. De donde, no sólo tu real persona -será maculada con nombre de desagradecida, mas tu ínclita fama, -con mancilla á su sér no conveniente, alcanzará renombre de cruel, -homicida y violenta matadora. - -_Cec._ Señora, señora, señora Isabela. - -_Isab._ ¿Qué dices, Cecilia, que así me quieres apartar de mi deseada -gloria? - -_Cec._ Tu madre Senesta viene por el corredor hácia tu aposento. - -_Isab._ ¡Oh desventurada yo, que así mi descanso se me acaba! -Contornea esa fenestra, porque del todo mi descanso quede en -tinieblas. - -_Cec._ Señora, ya es hecho. - -_Selv._ ¡Ay de mí, el más afortunado de los nacidos! ¡triste yo, que -mi gloria se ha eclipsado, mi descanso es consumido, mi alegría es -desterrada y mi libertad es del todo perdida! ¡Ay, ay, desventurado! -¿qué nueva herida es ésta, que mis entrañas ha traspasado? ¡Ay de -mí, que agora la siento, agora la hallo, agora me duele, agora me -lastima, y finalmente, agora por ella pienso perder la vida! ¡Mozos, -mozos! - -_Risd._ Señor. - -_Selv._ Dime por tu fe, Risdeño, ¿adónde estoy? - -_Risd._ Cierto, la pregunta es donosa, con que no hay dia que por -esta calle no pase dos ó tres veces. - -_Selv._ Mira, Risdeño, no me lastimes con tus palabras; que de mí -te digo que otro soy del que solía, y de cosa de lo pasado no tengo -memoria. - -_Risd._ Dime, ¿por ventura hante rociado de alguna fenestra con agua -del infernal rio Flegeton? porque tiene tal propiedad, como tus -razones han demostrado. - -_Selv._ Sábete que así es como dices, sino que otras veces suele ser -traido por los demonios, y agora fué por un ángel celestial á mí -dado; y por tanto da razon á mi demanda, que no sin causa lo pregunto. - -_Risd._ ¡Cómo, señor! ¿no tienes memoria que ésta es la posada de -Polibio, y que con quien hablabas era su hija Isabela? - -_Selv._ ¡Oh desventurado yo! ¿y es verdad lo que me es dicho? - -_Risd._ Sí, cierto. - -_Selv._ Pues mucho más es mi muerte; mas dime, ¿viene álguien con -nosotros? - -_Risd._ Señor, no; que tú los mandastes á todos los criados quedar en -la posada. - -_Selv._ Pues así es, pídote que sea secreto lo que has visto, y con -esto nos volvamos, que en mí no se halla poder para adelante pasar. - -_Risd._ Sea como, señor, tuvieres por bien. - - - - -CENA SEGUNDA DEL SEGUNDO ACTO. - - En que Selvago, que con grave enfermedad quedó en su lecho, - de su madre y hermana es visitado; asimesmo por su leal amigo - Flerinardo, con quien tiene muchas pláticas sobre su inopinada - enfermedad. Introdúcense: - -SELVAGO. — RISDEÑO. — FUNEBRA. — ROSIANA. — FLERINARDO. - - -_Selv._ Aderézame, Risdeño, ese lecho en que este mi fatigado cuerpo -el último descanso reciba. - -_Risd._ Señor, ya por obra he cumplido lo que de palabra mandaste; -mas dime, yo te ruego, qué es lo que en tí sientes, pues en són de -doliente usas de sus previlegios. - -_Selv._ Siento tanto, que mi sentido en sentirlo sin sentir queda. - -_Risd._ Di, ¿es enfermedad del cuerpo? - -_Selv._ No, mas poca sanidad del ánima. - -_Risd._ Por ahí anda Isabela. - -_Selv._ Pues dime, adivino malicioso, ¿cómo sabes lo que has hablado? - -_Risd._ Donoso estás, por mi fe, como si yo no estuviera presente -quando con ella platicaste. - -_Selv._ Sin dubda, ya no me acordaba; mas ruégote me digas, pues te -picas de sabido, ¿qué conjeturas de su meneo concebiste? - -_Risd._ Buenas. - -_Selv._ ¿Cómo no me parecieron á mí tales? - -_Risd._ Puede ser, porque los á tí semejantes los favores que les -dan no creen, y por el contrario, el disfavor sin que se les dé le -reciben; dígolo por causa que sentí de Isabela, que no le pesaba en -que le declarabas tu pena, que es buena señal para tu parte. - -_Selv._ Dime, ¿no vistes cómo contorneó la fenestra y se fué? - -_Risd._ Allá voy, no me vuelvas las palabras, que si bien lo miras, -no se entró por tu causa, pues con buen semblante hasta el fin oyó -tus razones. - -_Selv._ ¿Pues por qué crees que lo hiciese? - -_Risd._ Alguna cosa le constriñó en ello, lo que se vido claramente -en que primero volvió su cabeza que el cuerpo hiciese muestra de se -ir; y despues de entrada no contorneó la fenestra sin que pasase -algun tiempo primero, y por tanto no conviene, pues eres discreto, -que tales extremos muestres sin causa, que no desde el lecho la has -de servir, sino padeciendo en pié trabajos y fatigas por su causa. -Y pues lo que te digo vees ser así, esfuérzate, que, como dice el -refran, visto hemos acuchillados, que podrá ser que otro dia ganes lo -que hoy piensas haber perdido. - -_Selv._ ¡Oh, cómo con razon dicen que el sano dice al doliente: Dios -te dé salud! Pues hágote saber que más mal hay que parece. Dime, -¿tú no sabes que mi gran amigo Flerinardo pena por ella y que me -descubrió á mí su secreto, y que conforme á ley de amistad yo he -caido en crímen de traicion? - -_Risd._ No mires en eso, señor, que más obligado eres á tí que no á -otro. - -_Selv._ Siendo yo de tu estado y condicion no fuera mucho; mas en -el ilustre y magnífico caballero no se consiente, porque no sólo su -vida ha de apartar de mácula, mas su fama de pensamiento della, que -si bien miras, más se parece en el buen paño la raza que en el no -tal, y que tanto en quanto yo y los de mi estado á los del vuestro -sobrepujamos, tanto somos más obligados á librar de mácula nuestra -fama y honra, y de la misma manera alguna cosa en nosotros sería -pecado, que en vosotros no tendría dél especie, por lo qual á mí -conviene con alegre voluntad rescebir la temerosa muerte ántes que mi -famoso linaje reciba algun peligro en su limpieza; una cosa te ruego -por la crianza que en tí he fecho, que el caso á todos hasta despues -de mi muerte tengas celado, que sin dubda pienso que su venida no -puede tardar, segun lo que mi atribulado cuerpo siente y mi afligido -espíritu padece. - -_Risd._ Señor, Dios lo hará mejor que vuestro entendimiento en -sí concibe; mas agora mirad lo que conviene, que á vuestra madre -Funebra, y hermana veo acá venir. - -_Funebra._ Hijo mio, descanso de mi atribulada vejez, ¿qué sentís? -¿qué mal es el vuestro, que mi ánima, despues de lo saber, ningun -descanso ha tenido? Por vuestra vida, mi amor, que me lo digais, que -si vos en el cuerpo lo sentís, yo en el ánima lo padezco, por causa -de ser vos en quien mi vida, despues de la muerte de vuestro padre, -está pendiente. - -_Selv._ Señora mia, grave mal es el que siento, y mayor por ignorar -la causa; pídoos, porque no me seais causa de mayor pena, que vos no -la tomeis, que siendo Dios servido, yo cobraré salud cumplida. - -_Fun._ Así plega á su infinita bondad, que con la muerte de vuestro -padre sea contento y no me dé otro semejante azote con la vuestra. - -_Ros._ Señor hermano, si por ser yo la persona que más en esta vida -con razon os ama, la causa de vuestra poca salud me descubriésedes, -no sería pequeña la merced que de vos recebiria, porque no sólo -tendríades en mí quien en igual grado que vos vuestro mal sintiese, -mas en ello hasta la muerte trabajaria, buscando la medicina en -vuestra pena más conviniente. - -_Selv._ Mi querida hermana, bien de poco entendimiento sería yo si -á vuestras consolatorias razones negase, pudiendo, su convenible -respuesta; mas hágoos cierta que para lo que decis en mí falta el -poder de manifestarlo, por ser del todo en ello ignorante; aunque -os hago saber que de tal manera lo podria rodear fortuna, que en -vuestras manos mi vida ó muerte estuviese. Mas empero al presente, -como he dicho, tan poca razon de mi dolencia os puedo dar, como -grande sinrazon sería, sabiéndola, querérosla encubrir. - -_Ros._ Pues tal es, señor, vuestro propósito, no os quiero en esto -dar más enojo, sino rogar al Criador de todas las cosas que aquella -sanidad os envie que más os conviene, porque mi señora madre, de tal -hijo, y yo de tan buen hermano, pudiésemos enteramente gozar. - -_Selv._ Ansí, mi señora, os ruego yo, que gran pena me sería dexar -en tal tiempo su postrimera edad en pena y vuestra agradable juventud -en angustia. - -_Risd._ Señor Selvago, tu gran amigo Flerinardo te viene á visitar, -que sabiendo tu mala disposicion, un punto no se detuvo. - -_Selv._ ¡Oh poderoso Dios, que mi fin llega! ¡Ay, ay! - -_Ros._ Señor mio, señor mio; ¡ay desventurada de mí, mi hermano y mi -señor muerto! - -_Fun._ ¡Oh, la más triste y desdichada de las nacidas! ¡y no revienta -madre que tal pudo ver! - -_Risd._ Mirad, señora Rosiana, que puede ser desmayo; rocialde el -rostro y tornará en sí. - -_Ros._ Muestra esta redoma; triste fué mi nacimiento, que su rostro -no da señal en tales experiencias. - -_Risd._ ¿No veis, señora, cómo dixe verdad, que ya vuelve en su -sentido? - -_Selv._ ¡Oh querida hermana! ¿por qué no dexastes á mi penosa vida -que del todo se acabára, porque sus fatigas hicieran lo mesmo? - -_Risd._ Señora Rosiana, usad del mesmo remedio con vuestra madre, que -no ménos es necesario para su vida. - -_Fun._ ¡Ay, ay, desventurada mujer, que de tal hijo ha de ser privada! - -_Ros._ Mi señora, sabed que no es lo que pensais, que ya está muy -mejorado. - -_Fler._ ¿Qué es esto, señor Selvago? ¿es por ventura regalo? ¿hoy -no estabádes en toda buena disposicion? ¡Válame el poderoso Dios, y -qué trocado estais en tan poco tiempo! por mi verdad, que á dubda lo -tuviera si por esperiencia no lo hobiera visto. - -_Selv._ En eso verés, señor Flerinardo, qué sentirá el espíritu de -dentro, quando tales señales el cuerpo de fuera muestra. - -_Fler._ ¡Cómo! ¿y no sabrémos vuestra enfermedad qué sea? - -_Selv._ No he sentido otra cosa sino que en este instante me -sobrevino un tal desmayo en el corazon, que á pocas fuera de me -quitar la vida. - -_Fler._ ¿Pues agora qué tal os sentis? - -_Selv._ Mejor, gracias se den al omnipotente Dios, que todo lo ordena. - -_Fler._ Mi señor, no temais, que placerá al que habeis dicho que del -todo vuestra mejoría se cumpla. - -_Selv._ Ansí le plega á su divina clemencia. - -_Fun._ Mi hijo, ¿querés alguna cosa á mí ó á vuestra hermana, que nos -vamos á nuestro aposento? - -_Selv._ Mi señora, no otra cosa sino que no tengais pena, que Dios es -piadoso y concederá en vuestras plegarias. - -_Fun._ Él lo tenga por bien por quien él es. - -_Ros._ Señor hermano, Dios os cumpla la mejoría, como todos habemos -menester. - -_Selv._ Mi querida hermana, en vuestras oraciones me encomiendo. - -_Ros._ Deso podés, mi señor, estar seguro, que aunque indigna, gran -parte de la noche presente pienso de gastar en mi oratorio. - -_Selv._ Con esa confianza pienso del todo ser guarecido. - - - - -CENA TERCERA DEL SEGUNDO ACTO. - - En que estando solos Selvago y Flerinardo, por haber allí estado - Rosiana se viene á descubrir el engaño que Flerinardo tenía - en nombrarse por amador de Isabela. De que, rescibiendo gran - mejoría Selvago en su enfermedad del cuerpo, buscando otra tal - para las pasiones del ánima, por causa de Flerinardo, á Escalion - se da cargo que llame una famosa alcagüeta á quien se cometa el - negocio. Introdúcense: - -FLERINARDO. — SELVAGO. — ESCALION. - - -_Fler._ ¡Cómo, señor Selvago! ¿que esta gentil dama que aquí agora se -partió es vuestra hermana? - -_Selv._ Es de cierto; mas ¿por qué lo decis? - -_Fler._ Porque me siento por el más bienaventurado de los nacidos. - -_Selv._ ¡Oh mi verdadero amigo! pídoos por el firme vínculo de -amistad que entre nosotros está, que la causa de vuestras razones del -todo me declarés. - -_Fler._ Sabed, mi buen señor, que la señora por quien mi vida -muriendo vive es ella, y gocéme porque siendo hermana vuestra, y vos -tanto mi señor, en yugo matrimonial no me será negada. - -_Selv._ ¡Oh poderoso Dios y Señor, cómo son grandes tus maravillas y -no ménos tus secretos infalibles! Sabed, mi buen señor, que no sólo -vuestras razones me han vuelto la vida, mas mi espíritu de muy grande -y rabiosa pena han librado. - -_Fler._ Pues, señor, pídoos que la causa del todo me denunciés, que -de vuestro contento no poca parte me puede caber. - -_Selv._ Es, pues, desta forma: que, como acaso este dia viese en -una fenestra de su aposento á Isabela, hija de Polibio, abrasado -mi corazon de su fermosura, pensando que de vos fuese amada, los -estremos que habés visto me forzó á que mostrase, donde si por vos no -fuera, ciertamente mi vida trabajosa en trabajos al presente perdiera -su sér, no por verme de amor desesperado, mas por lo que á vuestra -verdadera amistad era deudor. - -_Fler._ Maravillas, señor, me habeis dicho; mas en ninguna manera -puedo pensar de dó procedió el engaño de me tener por captivo de -Isabela. - -_Selv._ Yo os diré, señor, lo que en eso entiendo: ya habréis sabido -que mi hermana tiene con Isabela grande conocimiento, pues acaso, -como otras veces suele, este otro dia se fué á se holgar con ella, -donde, estando en la fenestra de su aposento, de vos fué vista, y -vos della enamorado, de do se sucedió ser cosa verisímil pensar que -por Isabela era vuestra pena, por ser la tal fenestra de su aposento, -y su persona tan digna de ser amada. - -_Fler._ Verdaderamente, señor Selvago, creo lo que habés dicho, y no -tengo por ello otro pesar sino la carta que Risdeño de mi parte le -llevó, que me tendrá de hoy más por burlador, y en vuestro partido no -viene dello algun provecho. - -_Selv._ Aunque sea bien de estimar lo que decis, no por eso quiero -interrumpir la gloria que he recibido con algun pesar de su memoria, -que, pues de la angustia pasada así soy librado, en lo venidero no -debo temer; que, como dicen, Dios no hizo á quien desampare. - -_Fler._ Así es verdad; mas pídoos que dexado esto aparte me digais -si tenés memoria del sueño que este dia os manifesté, que cierto al -presente se ha cumplido, que dicie, si bien me acuerdo, que el mono -mofador, que sois vos, por lo que contra mí sustentastes del amor, -perderia su sér y en manso unicornio sería convertido, esto es, ser -preso del amor de Isabela por la propiedad del unicornio; ansimesmo -que por el caso sería puesto en peligro de muerte, como aquí se ha -visto, del qual sería librado por quien lo causára, que soy yo, pues -de mí vuestra pena procedia, y por mis palabras fué del todo quitada. - -_Selv._ Cierto, así es, señor, como decis, y muchas veces acaesce por -arte diabólica salir algunos sueños verdaderos, porque á los demas se -dé crédito, lo que por la sacra religion es vedado. - -_Fler._ Bien es verdad lo que, señor, decis; mas ¿qué será que por -la mayor parte en sueños se nos representa lo que el cuerpo de dia -intentó? - -_Selv._ Eso procede por parte de otros cinco sentidos, fuera de los -esteriores, que el ánima posee, y como ella de su sér no esté sujeta -á las pasiones actuales, del mesmo privilegio todas sus potencias -gozan; de do se sigue que durmiendo el cuerpo, los sentidos del -ánima velan, que causan los sueños; y lo mesmo á los irracionales -es concedido, que el caballo y el can y todos los semejantes, como -qualquier hombre, sueñan, y de aquí vemos que los canes estando -durmiendo ladran y se revuelven entre sí. - -_Fler._ Holgado he, señor, con lo que habés dicho, aunque en algo -dello no estaba ajeno; mas trocando razones, dicidme, ¿qué sentis -al presente del amor? ¿por ventura habés ya mudado vuestro parecer -antiguo? - -_Selv._ Señor, áun no, ni Dios lo quiera, que si contra vos este -dia argüí en su ofensa, no fué sino contra uno de tres que el sabio -señala, conviene á saber: uno divino, el qual es santo y bueno; otro -comun, como el que un amigo con otro tiene, y éste tiene el medio de -todos. El ultimo llaman velvino ó bestial, pues semejante es quien en -él se pone, por ser malo y puesto en el carnal apetito, del qual dixo -el anciano Séneca que si de los dioses tuviese el perdon, y de las -gentes ningun vituperio ni afrenta, sólo por la suciedad que consigo -tiene, con todas sus fuerzas le habia de evitar y huir. Contra éste, -pues, fué mi intento de incusar por malo, como de verdad lo es, de -donde por lo dicho podemos sacar que si uno con nombre de amador -es baptizado, no por eso ha de ser reprendido hasta que su intento -demuestre, conforme al qual, ó de dado á la virtud, ó de vicioso, -puede adquirir renombre; pues claramente hemos visto que de tres -partes en que se divide el amor, las dos son buenas y la una mala, -aunque, si bien se mira, más son los que por la mala van, aunque -sola, que por las dos buenas caminan, y por esto, tomado el amor -absolutamente por el malo ántes que por el bueno entendemos. - -_Fler._ Aunque eso así sea, no dexais por lo pasado de tener culpa, -pues mi intencion ignorábades; mas dexando esto, al presente -procuremos en dar remedio á vuestra enfermedad. - -_Selv._ En la pasion del ánima, señor, os le pido, que para la del -cuerpo ya no es necesario, pues del todo le he ya conseguido. - -_Fler._ Huelgo que por vuestra boca la nombreis pasion, mas sabed que -para todo hay su contrario, y ansí le habrá en vuestro mal. - -_Selv._ ¡Oh mi verdadero señor y leal amigo! ¿y cómo pensais hacer -tanto bien? - -_Fler._ Agora lo sabréis; mas cumple que se le dé parte en ello á mi -criado Escalion. - -_Selv._ Señor Flerinardo, no sé qué me diga, que mal concepto tengo -dél, que cumple más de palabra que de hecho. - -_Fler._ ¡Oh, cómo de cierto estais engañado en pensar tal, por ser -muy al contrario de su condicion! quanto más que en esto no ha de -servir sino de ser intérprete entre vos y una dueña honrada deste -pueblo, cuyas maravillosas hazañas y tratos ingeniosos á quantos los -han oido tiene hiantes y fuera de juicio, por ser en gran manera no -creibles. - -_Selv._ Pues, señor, hacelde llamar, si pensais ser ése buen camino. - -_Fler._ ¡Escalion, Escalion! - -_Esc._ ¿Qué me mandas, señor, que aparejado como siempre estoy en tu -servicio? - -_Fler._ Buen amigo, es menester que en presencia del señor Selvago -cuentes lo que estotro dia de aquella buena vieja me comenzaste á -decir, porque al caso nos sería al presente necesaria. - -_Esc._ ¡Cómo! ¿y ansí pensais que tan manualmente los hechos no -pensados de aquella famosa hechicera se han de relatar? Pues yo juro -por lo que á ley de quien soy debo, que si Livio otra vez al mundo -volviera, con su arpada lengua y limada policía, mayor materia en la -vida desta hallára para escrebir que quando los hechos de todo el -pueblo romano por décadas relató; mas por ser á vuestro mandamiento -obediente, bien en suma quién ella sea y sus manuales tratos -demostraré. Habeis, pues, de notar que quando la famosa Claudina -vivió, tuvo una hija por nombre llamada Parmenia, que, despues de -la muerte de su madre, ni gualtería dexó por correr, ni meson por -arrastrar, ni áun muladar ni establo que no probase; pasando, pues, -su bellaca vida desta forma, una hija le dió la ventura más abundosa -de padres propios que mozo de convento apelativos. Ésta, pues, es -la que entre manos tenemos, que siendo nacida, su madre la baptizó -con nombre de Dolosina, conveniéndola para la vejez tanto quanto -sus obras dan por testimonio; dexo de contar que la madre, viéndose -algun tanto en dias, procuró de mudar el oficio y volverse al que -de generacion y avolorio le viene, en el qual se dió tan buena -industria como en el pasado habia tenido maña, aprovechándose de la -inocente hija en lo que le salia á pelo, que, como asaz de fermosura -tuviese, no poco de necios era requestada, donde, con industria de -su madre, ella hacia para sí mangas y para la vieja faldillas. Pues -como ninguna cosa en su sér permanezca, no se haciendo ya tanta -cuenta della, acordó la buena madre de sacar á la pequeña hija á -volar, trayéndola por diversas partes y regiones, hasta que teniendo -su asiento en Milan, la buena vieja dió fin á sus dias, quedando -la hija huérfana y en estraña tierra, aunque no por eso perdió la -realeza de su ánimo, que con lo que al presente de hacienda tenía, -dió consigo en París, abriendo su tienda y mostrando sus mercaderías -á la córte francesa. Tomando, pues, allí conocimiento con cierto -nigromántico, su arte muy por entero la enseñó, saliendo en él -tan famosa maestra, quanto el delicado entendimiento de una mujer -es bastante. No contenta mucho con tal nacion, en España pretende -tornar, y visitando las principales ciudades della, aquí en su -propia tierra fué tornada; donde habiendo salido muy niña y fermosa, -vieja y disforme volvió. Fué, pues, desde poco aquí casada con un -panfarron llamado Hetorino, mi amigo especial, con quien agora bien -contenta y gozosa vive. Tienen allá cerca el rio una casa con dos -puertas y dos moradas, donde él enseña á esgrimir algunos gentiles -hombres en la una, y ella á labrar mozas en la otra, ordenándose -entre las dos casas de discípulos, no pocos (ántes muchos y muy -grandes) malos recaudos entre dia. Es asimesmo la vieja la más subtil -y taimada alcagüeta hechicera que en nuestros tiempos, ni áun creo -que en los pasados, se hallára; porque, no sólo con sus palabras -y conjuros ablanda los muy duros corazones, mas áun con su meneo -y visaje os hace venir las manos atadas á conceder su propósito y -voluntad; muchas veces, como su marido (de quien yo he sabido) me ha -dicho, que con el arte de nigromancia que aprendió, delante dellos -se torna invisible, y desde algun tiempo da señas verdaderas de lo -que pasa en muy diversas tierras; tiene tambien poder de convertirse -en animales y aves, con que no sólo hace sus hechos, mas áun se -defiende de quien su mal procura, porque, como dicen, o demo á los -suyos quiere. Es fama que tiene muy gran tesoro, aunque el lugar está -celado, mas por ello la insaciable hambre de la codicia nunca olvida, -ántes siempre, confesándose por pobre, por una moneda de plata hará, -como dicen, ciribones. Tiene á la contínua en su casa dos mozas de -buen parecer para alivio de cuitados que sus aventuras buscan, que -tan bien amaestradas la dueña honrada las tiene, aunque de pocos -dias, que al triste que en sus manos cae, no sólo con sus fingidos -halagos lo que encima tiene les da, mas áun la palabra por prenda de -más les dexa empeñada. Ésta, pues, de quien, señores, habeis oido, es -la dueña por quien me habeis preguntado, de quien con razon se podria -decir que lo que en la leche mamó, en la mortaja mostrará; por tanto -ved si en algun caso á su oficio tocante la habeis menester, que yo -salgo fiador, si morralla bulle en ella, halleis muy cierto remedio y -refugio apacible. - -_Selv._ Señor Flerinardo, en dubda estoy de poner este negocio en -manos de mujer tan nefanda, que cierto, por sólo ella ser en él -participante, qualquier infortunio que acaezca tenemos bien merecido. - -_Fler._ No mirés, señor, eso, que tambien hemos visto por mano de -personas indignas haberse obras excelentes efectuado; por tanto, si -á vos os parece, pues agora es ya noche, hacelda venir en la mañana -ante vos, que si muy á vuestro propósito no se profiere concluir este -hecho, poco se habrá perdido. - -_Selv._ Pues, señor, así os parece, así se haga; no resta sino quién -será el mensajero. - -_Esc._ Señor Selvago, por vuestro amor, yo lo quiero ser; mas hágovos -saber que si alguna cosa de paga no ve, no la sacarán de casa con -garabatos, fundándose en que dicen que, lodo seco mal se pega. - -_Selv._ Por eso no quede, que ves aquí diez escudos que le puedes -dar de mi parte, prometiéndole grandes mercedes si en ella halláre -remedio mi fatiga. - -_Esc._ Desa manera yo digo que teneis el pleito de vuestra parte. - -_Fler._ Pues, señor Selvago, porque se hace tarde, bien de mañana -será mi vuelta; pídoos que os esforceis, que mal parece tanta -flaqueza en edad tan floreciente, y adios, que me voy. - -_Selv._ Con él vais, mi señor, que yo haré por cumplir vuestro -mandamiento. - - - - -CENA QUARTA DEL SEGUNDO ACTO. - - En que Escalion va á casa de Dolosina á le llevar los diez - escudos de parte de Selvago. Los quales la dexa habiendo con ella - acabado que entenderá en aquellos negocios, quedándose asimesmo - esa noche en casa de la vieja con una su criada llamada Libina. - Introdúcense: - -ESCALION. — DOLOSINA. — CLAUDIA. — LELIA. — LIBINA. - - -_Esc._ Ahora que ya Flerinardo se ha entrado á su aposento, quiero ir -á casa de Dolosina con el recaudo de Selvago, ca mejor se negociará -agora que de mañana, y áun podria ser que del porte de los diez -escudos tuviésemos buena cama hasta el alba. Buen acuerdo es éste; -alto, via á caminar por esta calle, pues será á ménos peligro. Bien -está, que ya veo la puerta, y á Dios si están acostadas; mas poco se -perderá en que llame, pues venimos con provecho. Tá, tá. - -_Dolosina._ ¿Hija Lelia, hija Lelia? corre presto, por tu vida, mira -quién llama á tal hora á la puerta, y si es el mercader de quien te -dixe hoy. - -_Lelia._ Madre señora, si es él, más vale que vaya á le abrir Claudia -que yo. - -_Dol._ Bien has dicho; vé pues, Claudia, mira quién es. - -_Claudia._ Ya voy, madre, mas por mi salud, que en el llamar más -semeja al bachiller desta mañana que al que decis. - -_Dol._ Sea quien fuere, asómate á esa fenestra y vello has. - -_Claud._ ¿Quién está allá baxo? - -_Esc._ Gente de paz es, señora Claudia; abrid á Escalion si sois -servida. - -_Claud._ ¡Válale el demonio al desuella caras! ¿y qué quiere á tal -hora? Madre, Escalion es, ¿mandas que abra? - -_Dol._ Vé, hija, que no se pierde cosa; veamos qué demanda es la suya. - -_Claud._ Entra, señor Escalion, y sube si fueres servido. - -_Esc._ ¡Oh perla, y cómo eres graciosa! mas dime, ¿está Hetorino y la -madre en casa? - -_Claud._ Señor Escalion, él hoy se partió fuera de la ciudad; la -madre está arriba; sube si eres servido. - -_Esc._ A ella he yo menester, señora; por tanto allá subo. Muy buenas -noches, señora Dolosina, y á la compañía y todo. - -_Dol._ Muy buenas te las dé Dios, hijo Escalion; ¿qué es lo que -mandas en mi pobre casa, que ya sabes que todo está á tu mandar? - -_Esc._ Madre señora, cierto negocio provechoso que se ha recrecido; -mas primero que dél te dé cuenta, quiero que me digas quién es -esta hermosa doncella, que por la ley del cuaderno, muy bien me ha -parecido. - -_Dol._ ¡Ay traidor, cómo se te van los ojos tras la carne nueva! Bien -dicen que la tal aplace; mas sábete que es doncella bien quitada -de todo ruido, que me ha rogado que la tenga aquí en mi casa algun -tiempo recogida, que por ser huérfana de padre y madre, sin algun -arrimo de pariente, fuérale trabajoso pasar en su honra la vida, que, -mal pecado, tenemos un mundo tal, que las semejantes, estando solas, -poca seguridad tienen de las malas lenguas y perversas intenciones, -de que se sigue que la mala llaga sana, y la mala fama mata; que lo -uno está en causa propia, y lo otro en ajena lengua. - -_Esc._ ¿Cómo es su gracia? - -_Dol._ Libina. - -_Esc._ Pues á fe de gentil-hombre, que si la señora Libina por suyo -me recibiese, que no perdiese en ello cosa, ántes se podria alabar -que tenía señorío sobre quien no consentiria que su chapin abajase á -ménos. - -_Dol._ Hijo Escalion, muy contrarias van tus palabras de lo que yo te -he dicho; mas si te parece, dime á qué fué tu venida, porque es hora -que dés la vuelta y acá nos recojamos. - -_Esc._ Madre, á solas lo quiero haber contigo, por tanto mira dó -quieres que sea. - -_Dol._ Entraos, hijas, en esa pieza miéntras hablamos dos palabras. -Ya está hecho, bien puedes decir tu recaudo. - -_Esc._ Madre señora, has de saber que de parte de Selvago, único -amigo de mi señor Flerinardo, á tí soy venido, que te ruega -excesivamente que luégo de mañana á su posada te llegues, que será -cosa bien de tu provecho, á lo que, de mi oido, por lo bien que te -quiero, dixe que alguna cosa comigo adelantada te enviase, lo qual -fué tan cumplidamente como su generosa persona demanda, por tanto ves -aquí diez escudos de presente que te envia, y largos ofrecimientos -de futuro si remedio en su fatiga pusieres, que á lo que yo imagino -es de amor; por tanto, mira qué me respondes, que cierto tú lo debes -hacer, pues provecho no pequeño dello se te seguirá. - -_Dol._ Aunque, hijo Escalion, ya tenía por mí de no ponerme en -semejantes tratos, por rogármelo tú al presente, yo mudaré mi -propósito concediendo en tu ruego; y á lo que dices que por mí -heciste, yo lo tengo en soberana gracia, y quedaré obligada á ser -presta en todo lo que te cumplirá. - -_Esc._ Pues, señora, entre otras mercedes que de tí espero, es una, -que hables por mí á Libina, esta doncella que aquí tienes, que cierto -della estoy muy pagado, y si no recibiese algun favor sería puesto en -toda congoxa. - -_Dol._ Porque veas, hijo, lo que te amo, yo haré por tí lo que por -mi padre fuera escusado, por tanto reposa un poco, que yo te tornaré -alegre, porque sientas qué es hacer placer á la madre Dolosina, que -lo sabe muy bien pagar con el doblo. ¿Hija Libina? - -_Libina._ ¿Qué es lo que mandas, señora? - -_Dol._ Quiero de tí tanta gracia que hables á este señor y le -quieras, que en ello no perderás cosa. - -_Lib._ Por mi salud, madre señora, que en otra cosa puedes mandar, -que eso es bien escusado. - -_Esc._ Haz, señora Libina, lo que la madre te ruega, que juro por los -temidos barbotes de Pluton, de te servir bien y lealmente, fuera de -lo que tu valor vale, porque he sabido que eres quitada de semejantes -tratos. - -_Lib._ Gentil hombre, poca necesidad tengo al presente de vuestros -servicios, por tanto mudad vuestro propósito; y de vos, madre, estoy, -y con razon, bien afrentada, que sabiendo mi condicion me probais con -tales palabras. - -_Dol._ Ea, hija, haz lo que te digo, que yo fiadora, que dello no -quedes pesante. - -_Lib._ Por mi vida, madre, que es en vano; ¡cómo! ¿y así habia de -poner mácula en mi fama? Jesú, tal no me mandeis, que moriré de pesar. - -_Esc._ Madre, así Dios te dé buena postrimería, que no cesen tus -palabras en mi favor, y toma la capa mia, porque miéntras más se -escusa, más su amor me abrasa. - -_Lib._ ¿Qué te dice ese señor de secreto? que, por mi fe, su -pensamiento es en vano. - -_Dol._ Díceme que se tiene por bienaventurado en tener tales -pensamientos, que al fin piensa que tu crueldad será contra él -amansada. - -_Lib._ Sí, sí, sí; dichoso él, como cera de todos santos, no se vaya -de por ese camino; espéreme en pié, que yo le aseguro que de tal -pecado no lo acusen. - -_Dol._ Bien veo yo, hija Libina, ser esto fuera de tu condicion; mas -has de mirar que te lo ruego yo, que algun dia me habrás menester, -que aunque te sea cuesta arriba, bien habrás oido que mano besa -hombre que la quirrie ver cortada, quanto más que yo conozco de tí -que no querrias que lo fuese la suya. - -_Lib._ Por mi vida, madre, que no estás en lo cierto, que si no -mirase á no darte á tí enojo, ya de aquí me habria partido por no oir -tales razones. - -_Dol._ Pues por mi salud, que aunque más santa te muestres, que has -de recibir de nosotros fuerza; alto, hijo Escalion, vén comigo, que -yo la dexaré donde haya menester las manos. - -_Lib._ ¡Ay madre! ¿por que me haces tanto mal? - -_Dol._ Por tu bien es, hija. - -_Lib._ ¿Qué mucho ganar es hacer placer á este gentil hombre? - -_Dol._ Agora quiero, hijo, que delante de mí la abraces para ver -dónde llega tu diestra. - -_Lib._ Ya en brazos de un toro de Xarama le vea yo, que corre siete -leguas tras una moxca. - -_Dol._ Haz, hijo, lo que te digo. - -_Lib._ No será él tan desmesurado. - -_Dol._ ¿En mesuras me mirais? Alto, que en esta cárcel aprisionados -quedaréis, sin esperanza de que hasta el alba quedeis libertados, que -yo me llevo la llave. - -_Esc._ Madre señora, ten cuidado de mi negocio. - -_Dol._ Sí tendré, hijo; huelga, que siendo tiempo yo te llamaré. - -_Claud._ Señora madre, ¿qué se hizo de Libina y Escalion? - -_Dol._ Sabe, hija, que allá los dexo encerrados en la pieza de los -huéspedes. - -_Lel._ ¿Dióte alguna cosa? - -_Dol._ ¿Y qué me habia de dar, Lelia? ¿No soy más obligada á la -amistad que tiene con mi marido Hetorino, que á interes alguno? - -_Lel._ No lo digo porque recibas pena, madre, sino que pensamos -Claudia y yo, quando llamó á la puerta, que fuese alguno de nuestros -huéspedes, y cayó la suerte á Libina, que dello estaba bien -descuidada. - -_Dol._ Andá, locas, íos acostar, que vuestro san Martin os vendrá -otro dia. - -_Lel._ Ya vamos, madre, quédate á buenas noches. - -_Claud._ Por tu fe, Lelia, que nos lleguemos callando al aposento -donde sus mercedes están; veamos las razones que entre sí pasan, -pues él es tan taimado y ella no peca de necia. - -_Lel._ En Dios y en mi conciencia que me lo quitaste de la boca, que, -como dicen, si bebo, en la taberna, si no, huélgome en ella; ya que -esta noche estamos vacantes, tomarémos un rato de pasatiempo oyendo -las bravosidades que entre sí tendrán. - -_Claud._ Pues sea con mucho tiento, no sientan la celada que les -tenemos puesta. - -_Lel._ ¿No le oyes, Claudia? ¿no le oyes al necio cómo se lamenta? - -_Claud._ Óyete, no lo sientan, que al cabo estoy. - -_Esc._ Por Dios, señora Libina, que no creyera que tan cruda habias -de ser para quien tanto como yo te quiere, especialmente en lugar tan -aparejado á batalla de amores, en que solos estamos; no, señora, por -tu vida, no seas de tal condicion, sino concede en mi voluntad, que -yo te aseguro que no te pese despues de habello hecho. - -_Lib._ Donoso está, por mi vida, yo le digo que se vaya y él -descalzóse las bragas; mas decid, hombre de bien, por vuestra fe, -¿qué servicios ó qué dones he de vos recebido para concederos vuestro -ruego? ¿qué conocimiento de mí teneis, que así pensais? hoy venido y -cras garrido. Pues prométoos que no se hace la boda de hongos, sino -de buenos florines redondos, ó servicios, que en tanto los estimo, y -por tanto os podes tener por dicho que de mí al presente no habréis -más de lo habido. - -_Esc._ Señora, si miras la buena voluntad que desde que te vi te he -tenido, á más me eres obligada. - -_Lib._ Deso comerémos, por vida de mi agüelo; pues hágoos saber, -hermano, que en más estimo un real de plata que quantas voluntades -hay en el mundo, que no sé que color tienen. - -_Esc._ Pues te muestras contra mí tan zahareña y no quieres hacer lo -que te digo, una cosa de tí quiero que no me sea negada, la qual es -que de tu voluntad, con que al presente seré contento, me dés una -docena de besos. - -_Lib._ Xó que te estriego; por mi vida, que le solteis el freno y -escopirá, ó le asgais de la barba y deciros ha mil gracias; axó, -niño, dalde un tres, que dos merece; ya los diablos le besen, que no -tienen mocos. - -_Lel._ ¿Pasa por tal cosa Claudia? - -_Claud._ En verdad no lo creyera si ciento de á caballo me traxeran -por testigos; en Dios y en mi conciencia, mayor asno enalbardado que -éste no se halle en toda Arcadia, aunque el pastor Argos con sus -cien ojos le fuera á buscar. - -_Lel._ Por mi salud, que tienes razon, que de verdad yo acá fuera en -oirlo tengo el mayor empacho del mundo. - -_Claud._ Pues yo no, sino que parece que lo sueño, ca se ha oido -éste es en toda la ciudad por muy valiente y desenvuelto tenido; y -verdaderamente dicen que en donde se piensa que hay tocinos no hay -estacas, pues tan cobarde y atado al presente se muestra. - -_Lel._ Así es, hermana Claudia, el vulgo inconstante, que lo bueno en -malo y lo malo en bueno suele mudar, dando á unos fama de santos y -graves varones, y no siendo vero lo que dice el pandero, tienen en su -pecho una hedionda piscina encubierta; y por el contrario, otros, por -hipócritas y malos tenidos, tienen su tribunal y asientos por electos -en la eterna beatitud. - -_Claud._ Clara y manifiesta verdad es ésa; mas calla un poco, verémos -en qué paran los trajes, qué responde Escalion á lo dicho. - -_Esc._ ¡Oh pesar del horrendo dragon domado por el fuerte -Belorofonte! ¿y cómo ía de ser verdad que con tus cruezas y desvíos -has de dar la muerte al más temido varon de toda Europa? no será, -sino que yo llame á la madre, que me dexe salir á tomar venganza de -quantos delante se me pusieren, pues de quien me causó el enojo no -conviene. - -_Lib._ Ce, señor, por tu fe, no hagas tal cosa, sino llégate acá, -dime si há mucho que me conoces. - -_Esc._ ¡Oh, Dios sea loado, que me dices que á tí me llegue! - -_Lib._ Por mi vida, que ya dello me pesa. Ce, señor, por vuestra -vida, que os tengais en vos, que no soy de las que pensais. - -_Esc._ ¡Oh qué blanco pecho que tienes, señora Libina! Juro por las -que en la cara tengo, que mejor no le vi en toda mi vida, aunque por -mis pecados he visto muchos; pues la delicadez dél es de olvidar, -sino que me parece tomar en las manos mantequillas de Guadalajara. - -_Lib._ De verdad que con razon dice el proverbio, mete el gallo en el -muladar y saldrá heredero, ó lo que más le conviene, al judío, dalde -un palmo y toma cuatro. ¿Cómo, y tal ha de pasar, gentil hombre? -teneos allá, que por los huesos de mi madre (que pudren) he de dar -voces como una loca. - -_Esc._ Señora mia, pídote de gracia que me digas, si fueres servida, -cómo de tu gentileza podré gozar, y toma de mí quanto quisieres, que -de verdad te digo que me tienen tus amores muerto. - -_Lib._ Ya no os moristes vos, marido, por falta de caperuzas, que -siete teníades en vuestra arca. - -_Esc._ ¡Oh pesar del mundo malo! ¿y que esté yo rabiando por tu -causa, y tú diciéndome gracias? por tu fe, no seas, señora, de tal -condicion, que me harás hacer una locura que llegue á orejas del -turco. - -_Lib._ Agora, si tú por mí hacer quieres una cosa, yo concederé en tu -ruego; mas en otra manera será escusado. - -_Esc._ No tardes, pues, en me lo decir, que, por el gorjal de Sant -George, ántes será hecho que dicho, y si es cosa de armas y tengo de -castigar algun atrevido, á mí por un cabo, y á que tangan por él por -otro, puedes enviar. - -_Lib._ No es lo que piensas, sino que me hagas haber once varas de -anascote para un manto, y seda con que guarnecello, y serás luégo -sano; y no pienses que con otro hiciera esto, que cierto no es -ansí, que si no mirase tu gentileza y que me tienes buen amor, por -mi salud, fuera bien escusado, por ser yo persona tan quitada de -semejantes tratos. - -_Esc._ ¡Válale el demonio á la coxita remilgada, y qué palabras -suelta! juro por mi verdad, que por ella se debió decir: pico de once -varas, y con qué guarnecelle. - -_Lib._ ¿Qué dices entre dientes, señor? ¿parécete caro? Pues dilo -presto, que podrá ser, si te detienes, haber vuelto el propósito. - -_Esc._ Digo, señora, que pudiéndome mandar un caso de honra, me -afrentas en pedirme una nonada. - -_Lib._ Con eso seré yo contenta. - -_Esc._ Pues ¿cómo será, que no lo tengo aquí? - -_Lib._ Más dias hay que longanizas; tráelo tú, que luégo serás pagado. - -_Esc._ Señora Libina, ves aquí cuatro reales para en señal, y yo te -prometo, á fe de quien soy, de te los enviar mañana. - -_Lib._ No querria que me burlases. - -_Esc._ Bien parece que no me has contratado mucho, pues dubdas en mi -palabra. - -_Lib._ Agora, señor, muestra, que yo te fio; mas, por mi vida, que te -sosiegues un poco, que la noche es larga. - -_Esc._ Así es menester, señora, para quien ha de caminar largo y -dormir en ella. - -_Claud._ ¿No ves, Lelia, lo que pasa, y cómo ha sabido Libina traer -el agua á su molino haciéndole creer del cielo cebolla y que era una -religiosa? - -_Lel._ Cierto es entendida, y ya se tiene cuatro reales para el pico -de la cañada. - -_Claud._ Ansí me parece; mas si tuvieres por bien entrémonos en -nuestro albergue, que ya tienen sus mercedes pausa, y lo de aquí -adelante es más para gustallo de presencia que para oirlo de léjos. - -_Lel._ Es bien acordado, sea luégo. - - - - -CENA PRIMERA DEL TERCERO ACTO. - - En que estando Selvago en su aposento entendiendo con la música, - viene Escalion con la vieja á le hablar, á quien habiendo su mal - declarado, y siendo por ella buen fin prometido, en señal de - cumplida paga Selvago le da cincuenta doblas con que á su casa á - lo poner por obra vuelva. Introdúcense: - -SELVAGO. — RISDEÑO. — ESCALION. — DOLOSINA. - - -_Selv._ ¡Válame el poderoso Dios! ¿qué será esto? ¿por ventura no -estaba yo agora en el reino de mi señora, lleno de su gracia y -gozando de su soberana gloria? ¿pues, cómo me hallo en mi lecho? sin -duda que con algun fingido ensueño he sido engañado; bien será me -certifique de segunda persona. ¡Mozos, mozos! - -_Risd._ ¿Qué mandas, señor? - -_Selv._ Dime, Risdeño, por tu fe, ¿dónde he yo estado esta noche? - -_Risd._ El cuerpo, señor, á do se halla al presente, mas del alma no -sé cosa. - -_Selv._ Pues dime, necio, viviendo yo, ¿pueden hacer divorcio entre -sí? - -_Risd._ No sé, pregúntaselo á Sant Agustin, que dice que el amador -tiene su ánima en donde ama. - -_Selv._ Agora verdaderamente creo que de cierto yo no soy Selvago, -que en Isabela está convertido y en ella vive; mas yo soy su efigies -y cuerpo, y así no fué vano lo que poco há entre sueños imaginaba; -mas dime, ¿qué hora piensas que sea? - -_Risd._ Despues de la salida de la luminaria en quantidad mayor del -firmamento, puede dos veces el cinocéfalo haber urinado. - -_Selv._ ¿Qué has dicho, que no te he bien entendido? - -_Risd._ ¡Cómo, señor! ¿No sabes la propiedad del cinocéfalo, que -tiene apariencia de mona? - -_Selv._ No, mas di quál es. - -_Risd._ De urinar de hora en hora tan por nivel, que sobrepuja al -más concertado relox que ser pueda, por obrar en él naturaleza, y -por esto habiendo urinado, como dixe, dos veces despues de la venida -del sol, que es la mayor lumbre del cielo, por causa que es ciento y -veinte y cinco veces mayor que la tierra, serán las seis del dia. - -_Selv._ Gracioso estás con tus poesías á mí, que estoy la soga á -la garganta; dame aquel laud y salte á la puerta de la sala, y si -vieres á Flerinardo, ó á otro de su parte, entrarás á me lo decir -luégo. - -_Risd._ Señor, así lo haré. ¡Oh santo Dios, y qué soberana gracia -tiene este hombre en quanto mano pone, y cómo constriñe el -instrumento que en sus manos tiene á que de su pena y dolor sea -participante! De cierto que si el famoso Orfeo y el dulce Orion -con el estimado Anfion al presente fueran vivos, con ser los más -excelentes músicos que la antigüedad tiene en memoria, en ninguna -manera con esto se podian igualar, que de verdad mi sentido tiene -elevado en oir los altos y baxos, cercas y léxos de las sonoras -cuerdas, ordenando á sus tiempos con suave melodía unos pequeños -descuidos que, con mayor cuidado, los ánimos de los circunstantes en -ella eleva. Ya me parece que su voz hace muestras de querer, con su -alta armonía, las fantasías y diferencias del instrumento matizar; -que, segun otras veces he visto, no ménos las apacibles gargantas, -los delicados sonidos de la voz mostráran bien gustosas, que los -ligeros dedos, los confusos redobles con suave dulzura han ordenado; -mas ¿quién es esta fantasma ó estantigua que con Escalion viene? ¿Por -ventura el fuerte Enéas, en él convertido, con la anciana Sibilla, -quieren en los infiernos, donde Selvago pena entrar la segunda vez? -Pues ténganse por dicho que no han de pasar tan livianamente como -piensan en mi barca, pues el ramo de oro no les fué concedido. - -_Esc._ Amigo Risdeño, estés en buena hora, ¿qué hace tu señor Selvago? - -_Risd._ Señor Escalion, vos seais bien venido, y si en lo que mi -señor entiende quereis saber, allegaos á la puerta de aquella sala y -seréis en vuestra pregunta satisfecho. - -_Esc._ Dime, por tu fe, ¿es él el que tañe? - -_Risd._ No otro. - -_Esc._ Por tu vejez, madre, que gocemos un poco de la música, que -tiempo nos queda, pues no es ella de perder. - -_Dol._ Sea, hijo, como quieres, que, por mi verdad, el sentido me -tiene allá robado, que, mal pecado, como la armonía y dulzura de la -música representa y sabe á la celestial gloria, y yo, en lo último de -mi vida esté, no puede hacer ménos de poner mi juicio por algun tanto -en lo que tan presto para siempre tiene de gozar. - -_Esc._ Así quiera Dios, madre, y que allá todos nos veamos. - -_Dol._ Harto, hijo, es de pusilánimo y miserable el que piensa de no -verse allá y tiene en ello muerta su esperanza, mas callemos algun -tanto, y del todo de la música podrémos gozar, que comienza nueva y -alta materia. - -_Selv._ - - A los montes de Parnaso, - A caza va mi cuidado, - Vestido de ropas verdes - Que la esperanza le ha dado; - De canes, que son servicios, - Viene todo rodeado, - Los monteros pensamientos - Vienen cerca de su lado; - En una cueva metida, - Lugar solo y apartado, - Descubierto han una cierva, - Tras ella todos han dado; - Las cornetas de gemidos - Fuertemente han resonado, - El cuidado y un montero - Los primeros han llegado; - La cierva, sin tener miedo, - Muy constante se ha mostrado, - Los perros se parten della, - Que tocalla no han osado, - Porque, con sola su vista, - Los ha muy mal espantado. - Ellos estando en aquesto, - Un caballero ha llegado, - Armado de ricas armas, - Con señales de morado; - En su mano trae blandiendo - Un dardo bien afilado, - Que, como al cuidado vido, - Con soberbia le ha hablado: - Por tu muy gran osadía - De mí serás maltratado; - Diciendo estas palabras - El venablo le ha tirado, - Por medio del corazon - De parte á parte le ha pasado: - No contento con aquesto, - A la cueva le ha llevado, - Échale fuertes prisiones, - Do le dexa encarcelado. - -_Dol._ Por mi salud, hijo mio, que me semeja que en la gloria de -la melodía del ángel Sant Miguel he gozado el tiempo, que aquí con -vosotros oyendo á Selvago he tenido. - -_Esc._ Por la cruel remembranza de Megera, madre, que tienes la -mayor razon del mundo; mas, pues lo ha ya dexado, entremos si fueres -servida. - -_Risd._ Escalion, mira, una palabra al oido. - -_Esc._ Di lo que quisieres. - -_Risd._ Quiero que me digas de qué cimenterio ó soterraño has sacado -esta semejanza de la suegra de Barrabás, que contigo viene. - -_Esc._ Calla en mal hora, no digas tal, que si lo sabe será gran -daño, que ésta sola basta á dar la medicina más conveniente á la -peligrosa enfermedad de tu señor. - -_Risd._ Pues dime, ¿es, por ventura, el espíritu de Galeno, que -fuiste por él al otro mundo para este negocio? - -_Esc._ Otra vez á doce, anda con nosotros, que presto sabrás de su -venida, y quién sea, y no burles de quien te puede dañar, que muy -fácil, por su arte, puede saber lo que della dixiste. - -_Risd._ Ya, ya, á fe de gentil hombre, que sé ya todo el caso, que tú -debes haber sacado del ciminterio del Cármen el cuerpo de Celestina, -que este dia falleció, y como allí tan presto se consume y come la -carne, no hallaste sino los huesos que traes contigo; digo esto, si -fué verdad, que murió de la caida del andamio de su casa, y no se -estuvo, como la otra vez, escondida tras el artesa. - -_Esc._ Bien dicen que quien mucho habla pocas veces acierta; mas no -sé qué de tí me piense, que así quieres con tus pesadas palabras en -són de gran poder á tu señor quitarle el remedio que le viene. Por -tanto, yo te ruego que tus palabras cesen y vayas á decir á Selvago -cómo estamos aquí. - -_Risd._ Agora, que yo iré, no tomes pasion con lo que burlando se -dice. ¿Señor, señor? Escalion, el criado de Flerinardo, y una dueña, -están allí fuera, que te quieren hablar, si les das licencia. - -_Selv._ Di que entren, mal mirado, que yo dello primero te avisé. - -_Dol._ ¡Oh mi hijo y buen señor! vos esteis muy en buen hora, en -buena fe; mas decidme, yo os ruego, ¿qué enfermedad es la vuestra, -que á tal hora teneis el aposento de los tales por morada? - -_Selv._ Madre mia, tu venida sea para mí tan buena como la de Judit -con la cabeza de Holoférnes á los afligidos ciudadanos; pídote que me -perdones si no te fago el acatamiento á tu persona debido, pues mi -poca salud es en ello la causa. - -_Dol._ ¿Y qué dolencia es la vuestra, hijo? que, por mi salud, segun -de vuestro rostro concibo, no puede faltar sino que de regalo sea. - -_Selv._ Mi señora, sabe que para en eso fuiste llamada; por tanto, -siéntate, reposa un poco, que toda mi fatiga te será descubierta, -donde, si en tí en alguna manera remedio se hallase, no sólo á un -enfermo darás la vida, que es asaz buena obra, mas áun mi persona -y bienes en tu poder serán puestos, quedándote aún con esto en muy -grande deuda. - -_Dol._ Pues, señor, no ceses en me lo decir, que si hiciere al caso, -aunque mi poder sea poco, sólo por lo que tu persona merece, junto -con la vida en tu servicio sacrificaré. - -_Selv._ ¡Oh madre mia, y cómo me eres agradable! Cierto si por obra -cumples lo que de palabra has profesado, con mi vida no te podré -gratificar; por tanto, has de saber que mi vida sin ella se ve por -ser del todo muerta y de sí apartada y en ajeno poderío crudamente -captiva, lo que en la vista de Isabela, hija de Polibio, en un -instante de tiempo se ordenó. - -_Dol._ Al cabo estoy, señor; á buen entendedor pocas palabras. - -_Selv._ Pues, madre, ¿qué conjeturas tienes en esto? ¿parécete grande -la dolencia, ó carece de remedio? - -_Dol._ De ser grande no pongo duda, mas sábete que para todo hay -remedio sino para la muerte. - -_Selv._ Pues ¿cómo piensas hacer esta caridad? - -_Dol._ Yo te diré: tú tienes pujamiento de sangre, por tanto paréceme -que alguna sangría será necesaria. - -_Selv._ ¿Quieres decir, madre, que dineros lo pueden hacer todo? - -_Dol._ Parece que me viste el juego. - -_Selv._ ¿Pues será menester otra cosa? - -_Dol._ Sí, tres en número. - -_Selv._ ¿Quáles son? - -_Dol._ Las que el Gran Capitan al arzobispo mozárabe señaló, cuando -la guerra de Orán ordenaba. - -_Selv._ Di, pues, ¿qué fué lo primero? - -_Dol._ Dineros. - -_Selv._ ¿Lo segundo? - -_Dol._ Dineros. - -_Selv._ Bien te entiendo; di qué fué otra cosa. - -_Dol._ Dineros. - -_Selv._ Pues quanto en eso no se perderá cosa, que hartos dineros hay. - -_Dol._ Pues tuya es Isabela. - -_Selv._ Mira lo que dices. - -_Dol._ No creas que la vejez caduca el sentido me haya robado, como -las otras esteriores potencias, que de cierto no es así, pues ella y -la necesidad en gran manera le han limado y polido, á que fácilmente, -por conjeturas en el principio, los fines ciertos y verdaderos -inquira; por tanto callen barbas y hablen cartas, que es lo que más -hace al caso, y verás quién es la vieja Dolosina, y cómo sus promesas -no son falsas. - -_Selv._ Risdeño, toma esta llave y sácame un portacartas que verás en -aquel cofre. - -_Risd._ Señor, vesle aquí. - -_Selv._ Madre mia, toma estas cincuenta doblas en señal de que lo -restante es tuyo, si verdaderas fueren en todo tus palabras. - -_Dol._ Téngotelo en merced, señor, éstas, con las diez que ayer con -Escalion me enviaste, que en el hacer de las mercedes has mirado el -mucho valor de quien las da, y no el poco merecimiento de á quien se -conceden. - -_Selv._ Madre señora, mucho vales, y á más te soy obligado por tus -agradables promesas. - -_Dol._ Agora, mi buen señor, yo me quiero partir para con más -brevedad concluir el negocio. - -_Selv._ Madre mia, merced recebiré, que si en su presencia te vieres -y te hiciere al caso, esta letra le des de mi parte. - -_Dol._ Mi buen señor, yo lo cumpliré bien, aunque poco hace al caso; -mira si me mandas otra cosa. - -_Selv._ Que el ángel bueno te guie en esta jornada; mira si tienes -necesidad de alguno de mis criados que te acompañen hasta la posada. - -_Dol._ No hay necesidad, señor, que quien me truxo tomará este -trabajo. - -_Selv._ Escalion, hermano, ruégote, si allá no fueres necesario, que -des luégo la vuelta, que tengo de haber cierto negocio contigo. - -_Esc._ Yo cumpliré vuestro mandado, señor Selvago. - -_Selv._ Madre señora, al Criador de todas las cosas te encomiendo. - -_Dol._ Él quede, señor, en tu compañía; no tomes pena demasiada, ten -buena esperanza en el suceso, que en manos está el pandero que le -sabrá tañer. - -_Selv._ Con esa esperanza sustentaré la vida. - - - - -CENA SEGUNDA DEL TERCERO ACTO. - - En que Escalion, por la promesa que á Libina hizo, no osa entrar - en casa de la vieja y despídese; la vieja pide cuenta á su criada - Lelia de los negociantes que han venido. Despues desto hace - un conjuro sobre la carta de Selvago, y con ella para casa de - Polibio se parte. Introdúcense: - -ESCALION. — DOLOSINA. — LELIA. - - -_Esc._ Señora Dolosina, ¿sabe que me parece que por tí ha cantado el -cuclillo, que vas cargada de oro como abeja á la colmena? - -_Dol._ ¿No sabes, hijo, que del rio á veces cargado á veces vacío? -mas hágote saber que con todo eso no alcanzo para un orinal de plata. - -_Esc._ Agora, madre señora, esto aparte, sábete que no puedo entrar -en tu casa; por tanto, como llegue á la puerta, me darás licencia. - -_Dol._ ¿Tienes algun arduo negocio, ó qué es la causa? - -_Esc._ No, pese al mundo, sino que mandé anoche á Libina once varas -de anascote, y díle en señal quatro reales y quedó mi palabra -obligada á que se las llevaria hoy, y reniego de los tártaros si -tengo más blanca que un podenco, ni rastro de donde al presente me -venga. - -_Dol._ Hijo Escalion, recio caso es no cumplir la palabra que se -pone, especialmente un hombre como tú, de los quales es dicho, de la -palabra, como el toro por el cuerno, se han de preciar; y tú erraste -en el prometer, pues posibilidad te faltaba, mas aunque esto ansí -sea, yo rogaré á Libina que te espere más tiempo, y ella lo hará por -mi ruego y porque dicen que el deudor no se muera, que la deuda sana -queda; mas mira que te aviso que no me hagas caer en vergüenza con -ella, si esperándote por mí despues la burlares, que yo, como dicen, -seré tenida á lo pagar, y no es razon, pues de mí recibes la buena -obra. - -_Esc._ ¡Valga el demonio la vieja enredadera! ¿y fuera mucho que me -escusára con la otra, pues hoy tal lance á mi causa ha echado? sino -que piensa que diciendo que me espere áun me pone en gran cargo; -pues, no las ayude Dios más, que ellas de mí lo lleven si del Perú no -me viene, que, por el sacrílego robo de Elena, treinta saltos dé sin -que se me caiga blanca, y de pelado regatease la soga, como dicen. - -_Dol._ ¿Qué dices, Escalion? ¿viénesme por ventura royendo las -faldas? No lo debes hacer, que de cierto no es pequeña la buena -voluntad que yo te tengo, y si tienes alguna necesidad, dilo luégo, -no hayas vergüenza, que quien no habla no le oye Dios. - -_Esc._ No digo, madre, sino que reniego de los trasuntos de Balcebú, -porque á tal tiempo me vino esta necesidad con que mi palabra ha de -venir á ménos. - -_Dol._ Agora, hijo, confia en Dios que todo se hará bien; mas ves -aquí mi posada, mira si quieres entrar. - -_Esc._ Tornarme quiero, pesar de quien me parió, que ya no osaré -parecer donde gentes hobiere; quédate á Dios, madre, que yo pienso de -hacer algun hecho que sea sonado, que de dos males el mayor se ha de -evitar, que es que no se quiebre mi palabra. - -_Dol._ El Ángel bueno te acompañe, hijo. Tá, tá, tá. - -_Lel._ ¿Quién llama allá fuera? - -_Dol._ Abre, Lelia, que yo soy. - -_Lel._ Madre, enhorabuena vengas. - -_Dol._ Dime, Lelia, ¿qué hacen esas mochachas? - -_Lel._ Sube y vellas has echadas, que áun agora duermen el sueño de -la salud. - -_Dol._ Bien me parece que otro ha de ganar lo que ellas han de -comer, mas pase, que agora tienen tiempo; dime, ¿ha venido álguien á -buscarme? - -_Lel._ De parte del tiniente, á quien llevaste la moza ántes de ayer, -te enviaron dos pares de perdices con muchos perdones á vueltas. - -_Dol._ Dios le dé de sus bienes, que sabrosas serán por ser de las -rentas de Dios escotadas. - -_Lel._ El mercader de Claudia vino luégo como que tú te fuiste, y ha -estado con ella y se ha ido. - -_Dol._ ¿Qué truxo? - -_Lel._ Una saya naranjada que cantusó á su esposa, para Claudia, y un -manto razonable guarnecido, para tí. - -_Dol._ Andar, agua vertida no toda cogida; de quien no nos debe nada -buenos son cinco dineros; dime si ha venido otrie. - -_Lel._ La desposada, que tiene el joyel empeñado en los dos ducados, -vino muy asustada por causa de estar hoy convidada en casa de su -esposo, y por no estar tú aquí hube yo de ser el zurujano; y áun, por -mi conciencia, que pasó un mal rato por no ser yo buena maestra, en -pago de lo qual me dexó esta sortija de oro. - -_Dol._ Bien haces, hija, de ensayarte temprano, que, por mi salud, -quando grande te lo halles y dello no seas pesante; mas la sortija me -viene á mí de derecho, por ser tú aprendiz en mi casa. - -_Lel._ Madre, yo te la daré; mas déxamela traer algun dia primero. - -_Dol._ Muestra, boba, que no es anillo en el dedo, sino honra sin -provecho, y tener siempre cuidado no se pierda sin lo sentir, lo -qual, si acaesce, da doblado pesar que recreacion con él han tenido, -y por tanto será bien que me le des, que quien quita la causa quita -el pecado. - -_Lel._ Toma, madre, que más quiero ser yo pesante que tenerte á tí -descontenta; los dos ducados están entre las almohadas de tu lecho. - -_Dol._ Bien está todo eso; dime, hija mia, si me ha venido otrie á -buscar. - -_Lel._ No, madre, no ha venido otra persona alguna. - -_Dol._ Pues, hija Lelia, tráeme aquí lo necesario para un conjuro; -eso mesmo, los vestidos rotos de mujer mendicante y pobre, que con -ellos tengo de ir á cierto negocio. - -_Lel._ Madre señora, ves aquí he traido los vestidos que me pides y -eso mesmo lo necesario para el conjuro, que es: el ólio infernal, -las candelas del cerco de la otra noche, el ídolo de arambre -juntamente con la bujeta del ungüento serpentino, la lengua del -ahorcado, los ojos del lobo cerval, la espina del pez rémora, los -testículos del animal castor, el pedazo de carne momia, y las -taleguillas de las hierbas del monte Olimpo que truxiste el dia de -Mayo. Mira si es menester otra cosa. - -_Dol._ La redoma azul pequeña, con el agua del rio Leteo, me trae -tambien. - -_Lel._ Vesla aquí, madre, ¿quieres más? - -_Dol._ No, sino que cierres bien la puerta y arriba te subas. - -_Lel._ Hecho está, madre. - -_Dol._ Yo, la maga y gran sabidora Dolosina, enseñada en las artes -del mago Simon, sin falacia ni engaño, á tí, Pluto, rey y señor -predominante en las tremendas y espantables tinieblas del Erebo y -reino infernal, donde el rio Cocito, con sus negras y oscuras aguas, -por las breñas y rocas, donde las sombras hacen su habitacion se -despeña; juez soberano entre los rectísimos pretores. Minos, Caco, -y Rodamante, veedores esecutarios en las causas de los afligidos -pasajeros de Caron, domador, eso mesmo, de las terribles y no -domables fuerzas de las tres tartáreas furias, Alecto, Megera y -Tesifon, con las virtudes ocultas de los presentes materiales te -conjuro: á que dexado tu cetro y silla real, vengas con aquella -obediencia á que me estás obligado tú, en pago del dedo cordial que -te tengo ofrecido, á me servir, y sin engaño ni aparencia fingida, -cumplas en todo y por todo, mi querer y voluntad; y si tu imperial -persona, en otros importantes negocios ocupada, tuviera por enojosa -esta venida, por el tanto, con tus veces y grande poder, á mi fiel -familiar Escarcafierro me envia, el qual en esta carta que presente -tengo, se encierre, y siendo en manos de Isabela puesta, de la -manera que esta imágen de arambre es abrasada con estas virgíneas -candelas, así su corazon con fuegos excesivos en el amor de Selvago -se encienda, matando con la presente agua del olvido, traida del -infernal rio Leteo, todos y qualesquier amores que en otras personas -haya puesto; donde lo contrario haciendo, no sólo de tu poder y -persona blasfemaré, mas con todas mis fuerzas te seré capital enemiga -y cruel competidora, donde, con buen seguro, que en mi poder te -llevo, con estas armas de fingidos vestidos, á comenzar la dubdosa -batalla me parto. - - - - -CENA TERCERA DEL TERCER ACTO. - - En que Dolosina, de muchos temores acompañada, en hábitos de - pobre mendicante va á casa de Polibio, y fingiendo pedir limosna, - en el aposento de Isabela, guiada por Cecilia, entra, donde con - muchos rodeos alguna parte de su mensaje le declara; lo que por - Isabela entendido, ignorando de qué parte viniese, ella y Cecilia - con las almohadillas de labrar le dan muchos golpes, hasta que - fingiéndose por muerta, estando ellas un poco descuidadas, se les - va huyendo, dexando allí la carta de Selvago. Introdúcense: - -DOLOSINA. — CECILIA. — ISABELA. - - -_Dol._ ¿Áun qué sería si hubiese la vieja Dolosina de pagar hecho y -por hacer, en este camino? que por mi salud, mirando bien en ello, -en gran peligro voy, especialmente con el hábito que llevo, que -sólo en ser conocida cae mi vida en gran riesgo; pues los agüeros -que he visto lo adoban. Dos falcones maltratando una graja se me -representaron en saliendo de mi casa; poco más acá vi en el suelo -una lechuza muerta; el primer hombre que al encuentro me vino, sobre -ser cornudo, le dieron este dia de palos: bueno va todo, quiera Dios -no sean badanas, que en este oficio, y en un caso semejante al que -agora voy, dexó mi abuela Claudina la vida por las costillas en -manos de los criados de Theofilon; pues mi madre Parmenia indicio -hay de que por otro tanto en Milan la mataron á talegazos. Ahora -bien, sea lo que fuere, venga lo que viniere, que piés malos camino -andan. Dolosina es astuta, y lleva buena compañía, quanto más que si -con la empresa salimos, más me valdrá de cien síes renovados, y por -tanto, haldas en cinta priesa á caminar rico ó pinjado, muerto ó con -gran ditado, de una vez que á todo riesgo un jubon sin mangas, ó un -almilla de plumas, podrémos medrar. Mas agora esfuerza, esfuerza, -Dolosina, ten buen corazon, que el tal quebranta mala ventura; pues -que la puerta de Polibio se muestra de enfrente, y nadie parece, de -rondon me entro, que el hábito lo demanda, y adios: ¿quién será esta -doncella que á mí se viene? Cierto no sería poco tenella de nuestra -parte; quiérola hablar blandamente, que buenas palabras valen mucho. -Hija hermosa, dicha buena hayais en todo lo que mano pusiéredes, -¿recibiria de vos tanta gracia que delante de la señora Senesta me -pusiéredes? que, mal pecado, vengo con una necesidad muy grande, y -como haya sabido ser ella persona en quien las tales como yo hallan -siempre gran auxilio y socorro, deseo con ella probar mi ventura por -ver si es verdad lo que se dice. - -_Cec._ Dueña honrada, mucho quisiera cumpliros vuestro deseo, mas -sabed que al presente será escusado, porque está en su aposento, -con mi señor Polibio, durmiendo la siesta; aunque si es cosa que en -alguna limosna ó obra pia toque, mi señora Isabela la remediará. - -_Dol._ ¡Oh, cómo he hallado buen puerto! de verdad que con tal -comienzo no puede ser el fin adverso. - -_Cec._ ¿Qué dices, madre? Si te parece, bien; si no, darás la vuelta. - -_Dol._ Digo, hija, que aunque á la señora Senesta quisiera, que bien -suplirá en mi necesidad la señora que me habés dicho. - -_Cec._ Pues detente un poco, vieja honrada, iré á se lo decir. - -_Dol._ Pues sea presto, por vuestra vida, que mi pena no quiere -dilacion. ¡Oh, cómo si al dicho del esforzado Héctor doy crédito, que -dice que comienzos prósperos traen tales fines, yo pienso de salir en -este caso con paz y del todo vencedora, pues tan oportuno lugar para -mi propósito demostrar se me ha seguido! Ea, ea, esfuerza, Dolosina, -que ya se llega tu hora, en la cual no harás pequeña ganancia, si -desplegas tu lengua y abres tu entendimiento, en manifestar tu -propósito. - -_Cec._ Madre, entra comigo, que Isabela te aguarda. - -_Dol._ ¡Ay, hija, plega al misericordioso Dios que tal acogimiento en -su presencia halles, como al presente de tí he tenido! - -_Cec._ A él le plega por su infinita bondad; mas ves allí á mi -señora, llégate allá, y manifiesta tu necesidad, que con ayuda de -Dios ella será remediada. - -_Dol._ Así lo creo yo, hija, que do tanta hermosura se muestra, no -puede faltar piedad grande para los que della son menesterosos. -Doncella ilustre, y la más hermosa de cuantas en el mundo viven, el -Señor que tal os formó, en estado y honra os prospere, porque los -afligidos y necesitados en vos hallen cumplimiento de sus deseos. - -_Isab._ Dueña honrada, tú seas bien venida. Por haber sabido de -esta mi doncella que con cierta necesidad á mi señora Senesta -venías, y ella esté al presente ocupada, yo su hija, por lo que á -ser caritativa debo, siendo de tu cuita certificada, si mis fuerzas -fueren en ello bastantes, te la remediaré; por tanto no ceses en me -lo decir, que aliende de ser limosna, por ser mujer como yo, con más -entera voluntad cumpliré tu deseo. - -_Dol._ ¡Ay perla de oro, y cómo te lo dices! ¡Cierto que de tal -figura no se esperaba ménos! Has, pues, de saber, señora, que mi -venida en esta casa ha sido por ver si una grande necesidad que -tengo, en alguna manera remedio alcanzase; que como nosotros los -necesitados y afligidos no tengamos otrie á quien ocurrir con -nuestras miserias sino á los ricos y poderosos, los quales de justo -derecho son tenidos en nos remediar, y como en este caso esta familia -á todas las de la ciudad sobrepuje, aquí determiné de me llegar, -concibiendo en mi pecho que si aquí me falta remedio, mi cuita sin él -perecerá; de donde grande detrimento y pérdida á mi vida se sigue. - -_Isab._ Madre mia, por tu fe que no llores ni te acuites, que si, -como he dicho, no me falta el poder, tú partirás de mi presencia -contenta. - -_Dol._ Así lo creo yo cierto, mi señora, que no sin causa puso Dios -tanta beldad y gracia en un cuerpo humano, sino para que más en tener -misericordia entre todos se señalase. - -_Isab._ Dexa eso, madre, y dime tu cuita, que tengo deseo de sabella -para del todo la remediar. - -_Dol._ De cierto, hija mia, que á lo que al presente de tí he -concebido que debes ser muy misericordiosa y llena de piedad, -lo que en una doncella ilustre y fermosa como tú estrañamente -resplandece; porque dado caso que, como dice el Evangelio, aquellos -son bienaventurados que se preciaren de misericordiosos, siendo, como -es, gran virtud en qualquier estado, en los de ilustre prosapia es -muy mayor en estremo, lo que manifiesto se ve quando un gran señor -ó rey perdona á sus súbditos ó á otros los crímines que contra él -cometieron, que nace de por ser misericordiosos querer más dexar sus -ofensas sin castigo, que ver en su próximo tormento: exemplo tenemos -en nuestro gran César Carolo V, luz que á todos los magnánimos y -fuertes antiguos en tinieblas dexa, con quanta misericordia y piedad -haya tratado á sus muy crueles enemigos, habiéndolos tenido en su -poder, como fué los dias pasados al Rey de la Galia, que contra él -tan contrario se mostró, donde teniéndole en su poder, y por muy -justa batalla vencido, no sólo le perdonó, mas áun muy llegado á él -en afinidad y parentesco, á su tierra le envió. Eso mismo con el -fuerte Duque de Saxonia, y sus parientes y allegados, que con tan -justa causa merecian otro acogimiento que el que en él hallaron; -mas su imperial persona, no mirando los deservicios que dellos habia -recebido, con misericordiosa y pia benivolencia los brazos abiertos, -el perdon con su amistad les ofrece. Pues si dello debe ser loado, no -quiero que mi baxo juicio y débil entendimiento lo determine, pues -por serlo tanto indeterminado se queda. Todo esto, hermosa doncella, -os he querido decir porque veais en quanto sois de estimar, por -la gran misericordia que en vos, á lo que he visto, se encierra, -por donde á los que contra vuestra persona erraren sois tenida á -perdonar, y ansimesmo á los que de vuestro acorro tuvieren necesidad, -como yo agora, con alegre cara y larga voluntad se la ofrecer. - -_Isab._ Dueña honrada, para comigo, que bien se me entiende todo -lo que has dicho, no son menester rodeos ni circunferencias, sino -manifiéstame tu fatiga, que yo procuraré de la remediar. - -_Dol._ ¡Oh mi emperadora, y cómo si así fuese yo me podria contar por -bienaventurada, y mi vida saldria de laceria y afan muy crecido! mas -primero que de mí lo sepas, te quiero decir de dónde nace la caridad, -y por qué unas personas tienen en buscar á otras, en sus fatigas, -remedio. - -_Cec._ A la larga toma el galgo la liebre; valga el demonio á la -vieja importuna, si ya no me tiene quebrada la cabeza con sus -palabras, y áun quiere comenzar materia nueva; por mi vida, que no la -sufra yo más, sino que allá fuera me salga, acabe quando quisiere. - -_Dol._ Digo, pues, señora piadosa, que principalmente se sigue de -la buena voluntad y amor, lo que se ve muy á la clara en nuestro -redemptor y maestro Jesuchristo, que por el amor que al humanal -linaje tuvo, con caridad y querer excesivo, por redimirle se ofreció -á muerte de cruz en aquel siglo bien vituperable. Pues de la mesma -manera nosotros, discípulos de tal maestro enseñados en caridad, nos -dolemos de las adversidades y desventuras de nuestros próximos, y -les buscamos con todas nuestras fuerzas remedio, siendo guiados por -un amor secreto que en ello nos fuerza, donde quien lo contrario -hiciere, con razon debe de ser reprehendido, pues no cumple lo que en -la ley de fe tanto es encomendado. Pues si esto es así, ¿con quánto -querer debemos, con caridad amorosa, socorrer á nuestros próximos en -sus necesidades? pues sabemos del sabio que dice: que quien favorece -al mortal hace obra de Dios inmortal, especialmente los ricos y -poderosos á los necesitados y afligidos; y no digo tanto en los ricos -como en otros mil estados, que unos á otros nos podemos aprovechar y -favorecer, ansí como en las gracias que habemos aprendido por arte, -como con las que la naturaleza en nos puso, participándolas con -aquellos que dellas tienen necesidad y serán ansimesmo por ellas en -sus cuitas remediados. - -_Isab._ Dueña honrada, bien basta lo que me has dicho; por tanto -luégo me di tu fatiga quál sea, que tengo otra cosa en que entender. - -_Dol._ Piadosa doncella, así lo haré; por tanto óyeme con atencion -mis palabras, y cumplirás tu deseo si de sabello alguno tienes. - -_Isab._ Mejor me ayude Dios, que tú vienes con necesidad, sino con -alguna buena trama, y si así es, mándote yo que no te alabarás dello. - -_Dol._ ¿Qué dices, señora? - -_Isab._ Digo que de presto concluyas ó me dexes ya. - -_Dol._ ¡Oh mi señora, y cómo lo quieres ya saber! Pues yo te prometo -que es con razon porque tú eres la que en ello ganas. - -_Isab._ Pues ¿en qué gano yo, buena vieja? por mi vida, que tengo -mil recelos de tí, y que no sé si lo que yo agora digo será falso. - -_Dol._ Señora, no perturbes mis razones con tus inopinados -aceleramientos, que si digo que tú ganas, es porque quien hace -limosna adquiere provecho para el ánima, y quien la recibe, para -el cuerpo; pues si esto es así, mira si ganas tú más en remediar -mi cuita que yo, mas porque no recibas mayor pena de la recibida -con mis largas y toscas razones, has de saber que yo fuí casada en -mi mocedad con un fidalgo, y por mi mala ventura, al segundo año -enviudé, quedándome de mi amado marido un hijo pequeño. Pues no -contenta la fortuna con aquesto, en una noche toda mi hacienda y -bienes por un fuego perdí, porque, como dicen, la miseria sigue á -los afligidos y persigue á los escogidos; donde sola, que parientes -ningunos conocia, y pobre desde entónces, he pasado mi trabajosa -vida peregrinando por diversas naciones, siempre en compañía de mi -pequeño hijo, el qual en poco tiempo creció, parándose tan fermoso y -agraciado, quanto otro dubdo que en su tiempo fuese; yo, con amor de -madre, mendigando, ó como pude, le hice enseñar las gracias que á un -gentil mancebo convienen, entre las quales la música en gran manera -en él floreció, ayudando su melodiosa voz, en tal manera que espanto -á quien lo oye ponia; pues, estando yo algo con él consolada, y ya á -su causa con algun remedio, hubo en una ciudad donde estábamos con -otro mancebo una question, en la qual su contrario perdió la vida, y -por miedo de la justicia aquí nos venimos, do pasamos grande laceria -por causa que á mi hijo una grave dolencia le ha sobrevenido, de que -mi afortunada vida en tal manera se ve congojosa y fatigada, que la -muerte excesivamente desea por ser su postrimero remedio. - -_Isab._ Pues, dueña honrada, ¿qué me pides agora á mí para en eso? - -_Dol._ ¡Oh mi buena señora! ¿quieres que te lo diga? sabe que lo que -yo de tí para su mal quiero, es tu soberana gracia. - -_Isab._ Buena vieja, en gran confusion me ponen tus palabras; mas di, -¿qué entiendes por mi gracia? - -_Dol._ Que dés tú, pues eres poderosa, á aquel enfermo la vida, que -por tu causa muere. - -_Isab._ ¿No digo yo que áun en mal punto acá habries venido, doña -falsa, con tus alcahueterías? - -_Dol._ ¡Jesú, Jesú, señora! ¡Desdichada de mí! no dés voces, que no -soy de las que piensas, ni mi venida es á ningun mal. - -_Isab._ Pues dime, mala, en tales dias envejecida, ¿cómo dices que -ese tu hijo por mi causa muere? - -_Dol._ Señora, no pienses que en ello hablo de gracia, que de cierto -es así, porque el pobre que con necesidad muere, el rico que dello -fué sabidor le mata, y si piensas que en ello te engaño, pregúntaselo -á todos los doctores santos, y verás si es así; más desdichado fué mi -nacimiento, que bien sé yo que dicir la verdad amarga, y por esto me -has afrontado mis canas, pero sea, que más pasó Dios, y sus siervos -más han de pasar, aunque ni por esto de tal cargo seré acusada, que -por no me avergonzar á los que tienen, mi hijo con suma necesidad -pereciese. - -_Isab._ Yo te cogeré á las palabras, doña raposa, y áun, por mi fe, -que pienses llevar lana y vuelvas sin cuero. - -_Dol._ ¿Qué dices, señora? ¿pésate ya por lo que dixiste? si así es, -yo te perdono, pues por ignorancia pecaste. - -_Isab._ Anda ya, anda, buena vieja; á otro perro con ese hueso, que -muy bien te he entendido, y sé dónde asiestas tus tiros; no te me -hagas tan santa con tus palabras, pues en ellas está el engaño; mas -dime de parte de quién vienes, que podria ser tu mensaje no fuese -en vano; mas si de otro cabo de quien yo pienso viene, amonéstote -que otra vez acá no me vuelvas, porque librarás mal, y ésta se te -perdonará atento á los sermones de piedad que tú me has predicado. - -_Dol._ ¡Ay señora! ¿y quién dices? que cierto mi venida no es más de -lo que has sabido. - -_Isab._ Dueña noble, ya te he dicho que te he bien entendido; á perro -viejo, no tús tús, que ya sabes bien que de cosario á cosario no se -pierde sino los barriles; por tanto dime lo que te pregunto, que en -tal hora puedes ser venida, que de mí lleves buen galardon por tu -mensaje. - -_Dol._ ¡Oh mi buena hija! sabe que tu pensamiento es verdadero, y de -parte de quién yo vengo por esta carta lo verás. - -_Isab._ ¡Ah doña falsa, que cogido os he la verdad sin que la podais -encubrir! mi fe, aunque vieja y yo mochacha, engañado os he. ¡Oh -mala vieja, quién no estuviera avisada de las tales como tú, que -con sus azucaradas y santas palabras, vienen á robar la castidad de -las nobles doncellas! pues yo os aseguro que el pago que de aquí -llevares será, conforme á la misericordia que á mi honestidad debo, -bien igual á tus sermones. Agora ¿qué dices en esto? ¿no respondes? -¿por ventura buscas algunas escusas? pues yo te digo que te serán -escusadas; mas bien será que anden las manos y cesen las palabras, -que, pues á mí injuriaste, de mí llevarás el castigo. Oyes, Cecilia, -Cecilia. - -_Cec._ Señora. - -_Isab._ Ven aquí, toma tu almohadilla, darémos un refregon á esta -falsa alcagüeta, que ansí mi honra y limpieza queria robar. - -_Cec._ ¿Qué, desas es la señora? Alto, que aparejada estoy. - -_Dol._ Aun en mal hora acá habriemos venido, si esto así se prosigue -adelante. - -_Isab._ ¿Qué murmuras, malvada? ¿Tienes alguna escusa? - -_Dol._ Digo, señora, que este papel es una purga que asentó hoy el -doctor, y habia de costar mucho precio, lo cual á tí venía á pedir; -y porque me creyeses te la mostraba, y si piensas aún que en ello te -engaño, tómala y verlo has. - -_Isab._ Esas escusaciones á quien no te entendiese, matrera, tus -falsas revueltas, pues hágote saber que mal se cubre cabra con la -cola; por tanto, si recepta es, recibe en ella nuestros golpes, pues -escudo y capacete te falta. Alto, hermana Cecilia, á las manos, mas -cierra primero la puerta, no se nos vaya el gallo. - -_Dol._ En mal punto acá vine, que esto á dos palabras tres pedradas; -me parece que vale más al fin callar, como negra en baño, que cada -gallo canta en su muladar. - -_Cec._ Ea, señora, no canses que tiene mucho pelo; y áun no siente -los golpes, toma exemplo en mí, y qué tajos arrojo. - -_Dol._ ¡Ay! ¡Ay, desventurada yo, que me fino! - -_Isab._ Redobla tus golpes, Cecilia, en esta cuña que ya rechina la -piedra y presto caerá. - -_Cec._ Por mi fe, vesla en el suelo. - -_Dol._ ¡Ay, señores, que me muero, confision! - -_Cec._ Ya te absuelven, hermana, y áun de tal manera que puedes á tus -descendientes dar parte. - -_Isab._ Déxala ya, Cecilia, que bien basta lo hecho. - -_Cec._ ¿No ves, señora, que destas tales se dice que tienen siete -almas como gato, y áun no será la primera del todo salida? mas agora -bien está, pues mi almohadilla demuestra las entrañas de trabajada; -mas ¿qué piensas hacer desta, que, á lo que creo, está muerta? - -_Isab._ Por mi fe que dello me pesase, porque solamente quisiera -escarmentalla; mas si es hecho, y no se puede escusar, con hacerlo -saber á mi señor Polibio todo el caso por entero, no habrá más; que -quien burla al burlador, ya habrás oido. - -_Cec._ Pues, señora, yo quiero ir á llamalle. - -_Isab._ Bien será; torna, torna, Cecilia. - -_Cec._ ¿Qué dices, señora? - -_Isab._ ¿No ves qué recia va por el escalera abaxo? Cierto que con -engaño lo fingie, que en viéndote salir, y la puerta abierta, luégo -se levantó más recia que un quadrillo. - -_Cec._ Así me parece, mas no la arriendo la ganancia desta tarde; y -si bien le supo, tórnese al regosto. - - - - -CENA CUARTA DEL TERCERO ACTO. - - En que Isabela, leida la carta que la vieja dexó, y entendiendo - enteramente el caso, mucho su celeridad y poco miramiento incusa; - Cecilia le da muchos consuelos; en fin de pláticas va á llamar á - Valera para que entienda en las amistades de Dolosina con ellas. - Introdúcense: - -ISABELA. — CECILIA. - - -_Isab._ Agora ¿consideras, Cecilia, quantos engaños y traiciones -hay por el mundo? ¿Quién pensára tal, que esta mala vieja, con sus -fingidas santidades y palabras dulces, vinia á contaminar el homenaje -de mi limpieza? - -_Cec._ Cierto, señora, que no debia ser esperta en las armas; pues -viniendo á dar combate á fortaleza, venía sin amparo de capacete -para las piedras y petrechos que los cercados habian de soltar en su -defensa. - -_Isab._ ¿No viste cómo se hizo muerta como raposa apaleada? - -_Cec._ Si vi, mas poco le prestó, que si mi espada no hiciera -muestras de se quebrar, no cesára aún por su industria la batalla. - -_Isab._ Agora bien, vaya á la mala ventura, que por el necio atrevido -de quien la envió, no faltaré al amor que á Selvago tengo; pues por -sus razones este dia pasado claramente conocí no vivir engañada. - -_Cec._ ¡Ce, señora, qué digo yo! ¿No ves la carta que traia la -falsaria á par de la puerta? - -_Isab._ Por tu fe, Cecilia, que la hagas pedazos, que me parece -ofender á Selvago lo contrario haciendo. - -_Cec._ Por mi salud, señora, que tal no sea, sino que hemos de saber -en qué mundo vivimos, y reir un poco con sus necedades, pues se puede -hacer tan á nuestro salvo. - -_Isab._ Haz tú lo que por bien tuvieres, mas yo lavo en ello mis -manos; mas mira á todo esto no sea recepta de purga, como dixo la -vieja, y te quedes soplando las manos, tu gozo en el pozo, con la -miel en los labios. - -_Cec._ Anda, señora, que no es noramaza, que toda la sangre de -alteracion se me habia ido á la servilla: mas oye si te parece, pues -á tí viene dirigida, y si algun paso lamentable en ella vieres, mira -que con lágrimas y sospiros le solenices, porque así conviene, y es -precepto en la ley de bien amar. - -_Isab._ Anda en mal hora, ó la rompe, ó acaba ya. - -_Cec._ Agora oye: - - -_Carta._ - - «Si fuerza en la mia hubiese para la que de tu parte me viene, - seráfica dea, en alguna manera relatar, no sólo mi rabiosa - fatiga en ello recibiria contento, mas á tu grande piedad y - benivolencia, acerca de ella, mostrarie en alguna manera su sér; - mas ¡ay de mí! que ni la pena que por tí padezco consiente, por - ser tal, en papel ser esculpida, ni ya que lo fuese de tí, ni - de ninguno de los mortales por lo mesmo le serie dado crédito, - porque todas quantas veces el radiante Febo, su lucida corona del - Oriente en nuestra Europa nos demuestra, en fénix convertido, - en fuegos por mí mismo fabricados, soy deshecho, tornando en el - instante á renacer; porque la pena siendo perdurable, infinito - sea su tormento. No dexo de recebir, mi dea, algun pequeño - consuelo por tan á la clara haberte mi propósito declarado, - aunque por otra parte considerando la cruda respuesta, por ser - ninguna, que por tí me fué dada, en más y mayor descontento es - convertido; de donde una tal desesperacion á mis sentidos se - demuestra, que la vida tienen por pena, y la muerte les sería muy - agradable vida, la que, último y postrer medio de descanso en - mi trabajosa cuita deseo que fuese, y sin duda será, si tú, mi - preclara dea, no truxeres el saludable letuario de tu soberana - gracia al en tí convertido Selvago, y por tí crudamente de la - vida excluido.» - -_Isab._ ¡Ay de mí! la más sin ventura doncella de las nacidas, y ¿qué -oigo? ¿Y es verdad que de parte de mi Selvago me viene este mensaje? -Muestra, muestra, Cecilia, ese bienaventurado papel, aunque en muy -fortunado tiempo llegado, seré en ello bien certificada para que la -pena, que tan bien he merecido en dar tal pago á quien tanto bien me -traia, en mí execute. - -_Cec._ Mira, señora, que no me parecen bien los extremos que -muestras, pues más con razon habias de tomar gozo con tal -acaescimiento, que por él demostrar tanta tristeza. - -_Isab._ ¡Ay desventurada yo, que áun esto es poco, pues tan -desaconsejada he sido con quien toda mi gloria en su poder tiene! -dime tú, ¿no ves quánta razon tengo para salir de sentido, pues por -mi poco saber, no ménos que de mi muerte he sido causa, si Selvago -de lo que con su mensajero pase es sabidor? pues es cierto que de hoy -más de mí no tendrá cura, habiendo una vez á él y otra á su carta con -tanta esquiveza tratado. - -_Cec._ Señora Isabela, ántes en eso vives engañada, porque la -condicion de los hombres es tal, que aquello que les es negado con -mayor eficacia procuran, y lo que fácilmente les conceden, muy -presto dellos es olvidado; quanto más que siendo, como es, Selvago -bien entendido, sabiendo el caso por entero, ántes por él te dará -gracias, que, como dices, se apartará de su propósito, porque si -tú apaciblemente á la vieja y su mensaje recibieras ignorando la -parte, no sólo de liviana fueras ultrajada, mas áun de inconstante -amadora adquirieras renombre; pues la fe á su verdadero amor debida, -recibiendo mensaje ignorando ser suyo, del todo era falsada. - -_Isab._ Por verdad, hermana Cecilia, gran consolacion y deleite de -tus palabras me viene, que sin ellas fuera imposible remediar mi -vida; mas pídote por el amor y fidelidad que me eres deudora, pues -en lo uno tan bien has razonado, que en lo que de aquí resulta me -aconsejes, para que si algo por mi ignorancia se ha perdido, con tu -mucha discrecion se recupere, y yo, del crudo tormento que padezco, -algun remedio reciba. - -_Cec._ No dexo de conocer, mi señora, ser gran presuncion la mia en -ponerse á dar parecer á quien á mí y á muchos otros le puede dar, -mas porque no parezca que tu mandamiento recuso, cumpliré lo que por -tí me es mandado; digo, pues, que, sin más detenimiento, á tu ama -Valera mandes llamar, la qual venida, ella dará algun medio como te -reconcilies con aquesta vieja que con el mensaje aquí vino, que yo -sé que las dos tienen en sí gran amistad; porque, si no me engaño, -aunque con hábito de mendicante venía disfrazada, es Dolosina, la -famosa alcagüeta, que tales ensayos hace para más á su salvo ordenar -sus tratos. - -_Isab._ Bien me parece, Cecilia, lo que has dicho; por tanto, por mi -amor, que tú recibas el trabajo en llegarte á su posada á la llamar. - -_Cec._ Señora, en todo cumpliré tu mandamiento; por tanto á Dios -quedes, que yo voy. - -_Isab._ Por tu fe, Cecilia, que no tardes, y vé en buen hora. - - - - -CENA PRIMERA DEL QUARTO ACTO. - - En que Dolosina, medrosa por lo pasado, encuentra con Valera; - cuéntanse las dos sus negocios, muy alegres por lo que la una - de la otra colige. Dolosina la encarga que recaude una carta - de Isabela para Selvago, y con este acuerdo se despiden. - Introdúcense: - -DOLOSINA. — VALERA. - - -_Dol._ Alivia tus piés, Dolosina, que áun todavía estás en la tierra -de tus enemigos, no tengan alguna celada encubierta ó vengan en el -alcance caballeros corredores que nos quiten el despojo y quede la -vida de las pihuelas; quiero echar por esta calleja hácia Sant Roman, -que me parece encubierta, en que me podré librar, si tras de mí -vinieren; ya no hay peligro, que léxos estoy, quiero reiterar lo que -por mí ha pasado, pues, como dicen, en salvo está el que repica; por -mi vida, que puedo hacer cuenta que hoy nací, pues de tan eminente -peligro fuí librada, con razon se podria de mí decir, atrevióse -morilla y comiéronla lobos; válame Dios, y que fortaleza y sagacidad -de doncella; sin duda que pasé por ello y no lo puedo creer viendo -una mochacha áun, como dicen, con la leche en los labios, y que tan -fácilmente á la vieja y astuta Dolosina engañase, haciéndole sacar el -hijo del cuerpo y decir duro y maduro, y despues, sin podello negar, -en porte del mensaje, darme tal trato ella y la otra rapaza de su -criada, aunque, por mi vejez, si no fuera por el lugar ser peligroso, -que todos nos entendiéramos á coplas; mas pase, que yo fiadora de -tomar la venganza á mi propósito, mujer es y fermosa, mal me andarán -las manos, pues allá dexé la carta, si no la hago caer en el garlito, -aunque más haga de la grave y generosa. Mas ¿qué digo yo? ¿y cómo -podrá ser esto quando mis sagaces razones para con ella tan poco -aprovecharon? cierto que será trabajoso caso de vencer su fortaleza, -que es á la verdad muy entendida, y al parecer muy casta por extremo; -por mi salud, que si de su manera fuesen todas las mujeres de nuestro -tiempo, que mala ganancia harian las de mi oficio, mas loores á Dios -que no son todas así. Mas ¿qué digo yo? ¿es Valera la que allí viene? -Cierto, ella es, quiérome atapar y pasarme de largo, no me conozca -con el hábito que llevo; mas escusado es, que ya me ha conocido. - -_Val._ ¿Qué es esto, señora Dolosina? ¿qué hábito es éste? por -ventura es negocio de importancia, pues así las armas habeis cambiado. - -_Dol._ Así es, hermana, como decis; mas ¿dónde guiais vuestro camino -tan de prisa, que me parece que vais á ganar beneficio? - -_Val._ Ántes ando en os hurtar el oficio. - -_Dol._ ¿Cómo así? - -_Val._ Como que tengo para vista del proceso cincuenta piezas de oro -en mi casa. - -_Dol._ ¿Quién es la parte? - -_Val._ Es secreto. - -_Dol._ Por mí no lo dexará de ser. - -_Val._ Mi hija de leche, Isabela. - -_Dol._ ¡Santo Dios, y qué oigo! pues decidme, hermana Valera, así -hayais buena postrimería ¿quién es el galan? - -_Val._ Selvago, si le conoces, se nombra. - -_Dol._ ¿Es sueño lo que oigo? agora, pues, las partes me habeis -dicho, decidme lo que pasa, que de vuestro provecho no me puede á mí -pesar. - -_Val._ Esa confianza tengo yo de vos, y por tanto os lo quiero -decir. Habeis de saber que Isabela muere por este caballero, y -descubriéndome á mí su secreto, le prometí que con un conjuro que en -un su ceñidor pondria, la primera vez que mirase á Selvago le haria -venir en su propósito; en fin de razones, ella me cargó de cosas de -precio, que dixe ser apropiadas al conjuro, el qual le embié con una -su criada, y yo voy agora con la priesa que veis, á ver lo que ha -pasado. - -_Dol._ Maravillas me habeis dicho; mas hágoos saber que yo ando en un -negocio del mesmo Selvago con el hábito que veis. - -_Val._ ¡Ay desventurada yo, y qué oigo! - -_Dol._ Ántes bienaventurada, y comigo juntamente; que sabed que muere -por Isabela. - -_Val._ ¡Oh mi buena hermana! ¿y es verdad lo que decis? - -_Dol._ Sí por cierto. - -_Val._ Agora os quiero abrazar, que sin duda me habeis dado la vida, -y si os parece, pues bien á nuestro salvo lo podemos hacer, vos -á Selvago por una parte, y yo por otra á Isabela, hagámosles que -compren caro el placer que esperan gozar. - -_Dol._ En mi corazon estais, así sea; mas hágoos saber que he hoy -con Isabela estado, que iba por le dar una carta, y siendo en su -presencia, poco me valieron mis astucias á que no barruntase á lo -que iba, y ella y una su criada me dieron un trato de cuerda con sus -almohadillas en que labran, que pensé perder la vida; mas libréme -dellas huyendo dexándoles en un rincon la carca. - -_Val._ ¿Dijístesle de parte de quién íbades? - -_Dol._ No hubo lugar. - -_Val._ Pues en eso estuvo el error; mas, pues ya pasó y no puede -dexar de ser, íos á vuestra casa, que yo quiero llegarme allá, y con -lo que negociáre, á vos acudiré. - -_Dol._ Bien me parece eso; mas debes de procurar que ella le escriba -una carta, en que lo mande que esta noche á la hablar por alguna -secreta parte se llegue, que si ella le ama, como decis, fácil será -de alcanzar, y si así fuese, á mí darés provecho y á vos no vendrá -daño. - -_Val._ Bien, estoy en eso, mas todavía fuera mejor alargarles la cura -para que alargáran la paga á nosotras. - -_Dol._ No se pierde cosa en que se haga lo que tengo dicho, por tanto -concluye de presto, y con la carta, si ser puede, irés luégo á mi -posada. - -_Val._ Alto, pues ansí os parece, ansí sea; no me quiero detener, id -con Dios. - -_Dol._ Él os guie, hermana Valera; ¿qué te parece, Dolosina, de los -tratos y mudanzas de este mundo? ¡quán presto perdido y quán presto -ganado! ¡quán poco há estaba la más afligida del mundo, apaleada, -habiendo tan mal negociado, y agora alegre y regocijada! y con razon, -pues las albricias que dello espero, no las trocaria por cien piezas -de oro; quiera Dios que no se abuchorne la venida de Valera, que -si así no es, por ciertas las tengo; agora bien, ya veo mi puerta, -quiero entrar y reposar un poco, que el tiempo dirá lo que ha de ser. - - - - -CENA SEGUNDA DEL QUARTO ACTO. - - En que Cecilia encuentra en el camino con Valera, y dándole el - recaudo de su señora, va con ella á la ver, donde acaba que una - carta para Selvago escriba en que le manda que esa noche por la - fenestra de su aposento venga á la hablar. Hecho esto, Isabela - da largas mercedes á Valera, ansimesmo una rica sortija para - Dolosina, en seña que las amistades sean firmes; despues de lo - qual, Valera va con este recaudo á Dolosina. Introdúcense: - -VALERA. — CECILIA. — ISABELA. — DOLOSINA. — LELIA. - - -_Val._ ¿Es la que allí viene Cecilia? ella es sin duda; ¿y adónde -endereza tan de priesa su camino? quiérola llamar, que, segun va de -cuidadosa, no me ha visto. Cecilia, Cecilia. - -_Cec._ ¡Oh madre! por mi vida, que te iba á buscar, que mi señora -Isabela te ha necesidad. - -_Val._ Alto, pues, hija, vamos quando quisieres, aunque se pierda -otro negocio bien importante que agora tenía. - -_Cec._ Así cumple, madre, porque mucho eres menester. - -_Val._ ¿Tiene otra nueva enfermedad, ó siéntese fatigada con la llaga -antigua? - -_Cec._ Algo deso no puede faltar; mas agora vamos á la posada, que -della serás satisfecha en tu pregunta; ya parece la puerta, entra -presto, madre, que ya mi señora nos ha visto y nos llama. - -_Val._ ¡Oh mi perla de oro y mi señora! ¿no me decis si os hallais -más sosegada con la operacion del conjuro? que, por mi salud, bien -segura estoy que os fué provechoso, por lo mucho que á mí de mi parte -me costó. - -_Isab._ Madre señora, si lo que por mí has hecho te hobiese de pagar -por entero y como tú mereces, muy más grande habia de ser mi valor y -posibilidad; porque te certifico que fué grande la operacion de tu -obra, que, como tú ántes me denunciaste, así como me vido fué preso -de mi amor, y por palabra me lo demostró, de que yo soberanamente me -gozaba si la fortuna, enemiga de todo placer ajeno, no lo hobiera hoy -trabucado; ca sabe que una dueña en hábitos de mendicante me vino con -una carta suya, mas yo, ignorante que dél fuese, no sólo de palabra, -mas de obra, yo, y juntamente comigo, Cecilia, mi doncella, la -tratamos muy mal, hasta tanto que de las manos se nos fué dexándose -la carta en el suelo, por la qual he sabido todo el caso, de que -estoy la más afligida y atribulada mujer del mundo, con temor que si -de Selvago es sabido, viendo mi esquiveza, no haga mudamiento, que -causaria que mi vida otro tanto hiciese. - -_Val._ Mi buena hija, sabe que ya lo tengo todo eso remediado. - -_Isab._ ¡Oh mi buena madre! ¿y cómo has hecho tanto bien? - -_Val._ Yo os diré: poco ántes que con Cecilia, que por vuestro -mandado á me buscar iba, encontrase, estuve con esa vieja que decis, -que muy íntima amiga mia se muestra, que siéndole por mí preguntado -la celeridad y estrañeza de su vestido, como entre nosotras ninguna -cosa haya secreta, por entero me lo declaró; y yo como vuestro -corazon tanto entendiese, viendo el mal que se puede seguir, porque -lo que con vos pasó no manifestase á Selvago, le prometí de vuestra -parte la respuesta de la carta, y ansí mesmo que esta noche con -vuestra licencia os podria hablar, por algun lugar secreto, lo -que ella os vinie á decir junto con os traer la carta; y si yo lo -prometí, no se os debe hacer grave, pues mayor mal fuera si á Selvago -le fuera descubierta la manera que en recebir su mensaje se tuvo. - -_Isab._ ¡Ay amiga! Como por un cabo me has de cruda muerte hecho -libre, y por otro me das á pasar gran afrenta; que puesto caso -que de corazon á Selvago ame, no tampoco quisiera darle ansí tan -abiertamente mi libertad en conceder lo que por mí prometiste. - -_Val._ Señora hija, si bien miras en ello, no es tan grande el -favor, si se le concede, como vos le pintais, que de hablallo de una -fenestra á vuestra honra ningun peligro se sigue. - -_Isab._ Bien está, madre, lo que dices, mas debaxo esa hoja hay otra, -que quien para en eso le concede lugar, es causa á que en lo demas le -dé posesion; que será tan escusado como lo que más lo puede ser, si -vínculo de matrimonio no se pone de por medio. - -_Val._ Mi señora, así se lo podés declarar, y qual el tiempo tal el -tiento; que si conforme á vuestro propósito respondiere, haréis lo -que por mejor y más honesto tuviéredes, y si no, podréisle vos de -su propósito desengañar, aunque para mí tengo que no será él tan -desmesurado, viendo que ántes gana que pierde en el negocio. - -_Isab._ Hermana Cecilia, ¿qué dices tú en esto? - -_Cec._ Digo, señora, que lo que se ha de hacer tarde que se haga -temprano no es mucho. - -_Isab._ Pues dame papel y tinta, que más quiero por el consejo de -vosotras errar, que por el mio acertar en el caso. - -_Cec._ Ves aquí, señora. - -_Isab._ Por tu fe, Cecilia, que miéntras yo escribo saques algunas -conservas aquí á mi madre, en que entienda. - -_Cec._ Ve, señora, que sí haré. Ce, madre, ¿hay posibilidad en tí -para poner en cobro estas rajas de poncil con estas pastillas? Por -señas que á mi señor le fueron enviadas desde Valencia. - -_Val._ Hija Cecilia, aunque las muelas se me cayeron, encías me -quedaron, que tienen sus veces. - -_Cec._ Pues toma, madre, y si quieres que las parta ó enternezca con -los dientes, porque no tomes trabajo, yo lo haré por amor de tí. - -_Val._ Calla en mal hora, no te hagas tú Marta, la que de piadosa -maxcaba el azúcar á los dolientes; pues hágote saber que hablando -en véras, que fiase más en mis encías que tú en tus dientes, porque -ellos te pueden faltar, y á mí no tengo temor sino que de cada dia -más me sean mejores. - -_Isab._ Madre Valera, ves aquí la carta, y á esa buena vieja dirás -que si viese el pesar que tengo de lo pasado, que fácilmente me -perdonaria, y darle has esta sortija de mi parte, porque algo de lo -pasado se enmiende; y dirá de mi parte á Selvago que á las doce, en -la fenestra de mi aposento, le espero. Tú, por lo que por mí has -hecho, aunque sea bien poco, tomarás esas cien piezas de oro que para -buxerías me dió mi madre Senesta este dia. - -_Val._ Bésote, señora, las manos por mercedes tan cumplidas, que bien -en sí demuestran la parte de donde proceden. - -_Isab._ Madre, déxate agora deso, y vé con el recaudo, que de mucho -más eres merecedora. - -_Val._ Pues, hija señora, yo voy, plega á Dios que él cumpla vuestros -deseos con mucha honra vuestra y de todos los que bien os quieren, -porque á mí me quepa parte. - -_Isab._ El ángel bueno te acompañe, madre. - -_Val._ Y con vos quede, hija mia. - -_Cec._ Madre, bien puedes salir, que no parece persona por el patio. -Dios vaya contigo, y dirás á Dolosina que no tenga de mí querella, -pues era mandada. - -_Val._ Sí haré, hija, queda con Dios. ¿Qué te parece, Valera? ¿y -que rechaza ésta para perder el juego? Como tan de presto has sido -rica y fuera de laceria, no sino estáte en tu casilla fingiendo -santidad, que allí te irá la comida por vida del turco. Fuera, fuera -la burlería, sino que cada uno trabaje, y de lo que trabajáre coma -y negocie por el mundo, poniéndose en peligros y afrentas, que como -dicen: quien no se aventura no aventura, y quien no sufre trabajo, -no goce enteramente del descanso; yo cierto poco trabajé, mas púseme -en grave peligro de honra y vida, mas como la fortuna á los osados -favorezca, así truxo en tan buen órden mi deseo; mas agora cese esto, -que, si bien veo, la puerta de Dolosina es aquélla. Verdad es que en -su fenestra está puesta por atalaya esperando mi venida. - -_Dol._ ¿Hija, Lelia? ¿hija, Lelia? Vé presto. Abre esas puertas. - -_Lel._ ¿Viene tu marido Hetorino, madre? - -_Dol._ ¡Anda, que no! haz lo que te digo. - -_Lel._ ¡Oh, señora Valera! ¿Y tú eras? Sube, que allá está la madre. - -_Val._ Así lo quiero hacer, hija Lelia. - -_Dol._ ¿Qué tenemos, comadre, hijo ó hija? - -_Val._ Hijo, y áun bien á nuestro provecho. - -_Dol._ Donde vos estábades no podia ser otra cosa; mas merced -recibiré en que me declares por estenso lo que allá ha pasado. - -_Val._ Es así que yo las hallé en gran alboroto, y penadas sobre lo -que en vos habian hecho, despues que supieron por la carta la parte, -y cierto que les pesa verdaderamente por ello. - -_Dol._ No quiere Dios más del pecador, y eso les bastará para comigo, -aunque gravemente me habian injuriado. - -_Val._ Yo les quité parte de su pena diciendo haberte aplacado con -que enviase respuesta, y á dar licencia que esa noche se viesen, -sobre lo qual pasamos muchas cosas más; en fin de razones quedó -convencida, y así escribió esta carta, encargándome que te la diese, -pidiéndote de su parte perdon; ansimesmo que digas á Selvago cómo á -las doce le aguarda en la fenestra de su aposento; mira si he bien -negociado, que en señal de lo dicho ser verdad te envia esta sortija, -y porque del todo tu rencor olvides. - -_Dol._ Así me parece, por cierto, que pintado no podia ser mejor á -nuestro propósito; mas espantada estoy cómo no os dió á vos parte, -pues tanto por ella habeis hecho. - -_Val._ Anda que sí dió, y áun razonable. - -_Dol._ ¿Qué, por mi vida? - -_Val._ No cosa. - -_Dol._ Ea, dilo ya. - -_Val._ Cien monedas de oro. - -_Dol._ Desas estocadas que te tiren muchas, no será mucho que quedes -mal herida. - -_Val._ Así me parece; mas por mi fe que te las trocase por las -albricias que de Selvago has de haber. - -_Dol._ Sabes que veo que más vale páxaro en mano, que las tienes -seguras, y yo no sé lo que sucederá; mas mira si me mandas alguna -cosa, que quiero luégo allá llegarme. - -_Val._ No más sino que vayas en buena hora, que en la mesma, á pesar -de gallegos, tornaré yo adonde salí; mañana voy allá á saber lo que -ha pasado, y luégo aquí á holgarme contigo un poco. - -_Dol._ Pues vendrás ántes de comer, porque comas juntamente con -nosotros, que aunque no sea la comida como tú mereces, recebirás la -voluntad. - -_Val._ Para conmigo no tienes necesidad de ofertas ni semejantes -convites; mas porque no me tengas por mal criada, yo acepto la -merced, y Dios quede contigo, que me parto. - -_Dol._ Él te guie, hermana Valera, que por esta otra calle es mi -camino. - - - - -CENA TERCERA DEL QUARTO ACTO. - - En que Funebra viene á ver á su hijo Selvago, el qual con ella - trata sobre el casamiento de Flerinardo con Rosiana; queda en que - se sepa la voluntad de las partes; desde á poco viene Flerinardo, - con quien Selvago tiene razones sobre lo concertado; ansimismo - viene la vieja con Escalion, y dando la carta, con las alegres - nuevas de sus albricias, lleva dos ricas joyas con que á su - casa torna muy placentera; entre tanto Selvago y Flerinardo se - aparejan para el concierto. Introdúcense: - -FUNEBRA. — RISDEÑO. — SELVAGO. — FLERINARDO. — ESCALION. — DOLOSINA. - - -_Fun._ Dime, Risdeño, ¿cómo ha estado tu señor esta noche? ¿hale -venido algun desmayo despues que yo y su hermana le dexamos? - -_Risd._ Señora, con ayuda de Dios, mejor se ha sentido. - -_Fun._ Dios sea bendito por siempre jamas, amén, que cierto de -cuidado en toda la noche no he dormido sueño; entra, por tu fe, hijo -Risdeño, y mira si duerme ó qué hace, que le quiero ver. - -_Risd._ Señora, ya voy; hablando está entre sí, ¡ay Dios! y ¿qué -dice? - -_Selv._ - - Pues mi fuerza se ve fuerte, - Forzando siendo forzada, - Con fuerzas fuerce la muerte - Y será beatificada. - -_Risd._ ¡Gran Dios, y que sentenciosa cancion temporalmente -fabricada! de cierto que las muy famosas del poeta castellano de -nuestros tiempos no la igualan, ni áun llegan á ella con cien azotes; -quiero callar, que parece que prosigue en su propósito. - -_Selv._ - - Levántate, corazon, - Por esos aires y vuela; - Y descubre tu pasion - A tu muy dulce Isabela. - -_Risd._ En eso habias de parar, que es lo que más te duele; agora -bien, quiero decirle á lo que vengo, no le tome la venida de su madre -inopinadamente. ¿Señor, señor? dexa por agora tus elevamientos, mira -que tu madre Funebra te viene á visitar. - -_Selv._ Dame, pues, de vestir, Risdeño, no me halle á tal hora en la -cama y barrunte algo de mi dolencia. - -_Risd._ Donoso estás, por mi fe, con haberte ya llorado por muerto. - -_Selv._ ¿Qué me dices? ¡cómo! ¿y mi mal le fué manifiesto? - -_Risd._ Bien parece que todos tus sentidos tienes ocupados en la -contemplacion de Isabela; pues ¿no te acuerdas de anoche quando con -la venida de Flerinardo estuviste sin sentido? - -_Selv._ Ya caigo en lo que dices, vé, pues, mira si saldré yo allí -fuera. - -_Risd._ No será menester, señor, que ya viene. - -_Selv._ Pues iráste de aquí tú, que quiero comunicar con ella algunos -secretos. - -_Fun._ Mi hijo, en buena hora esteis, pláceme que os veo levantado y -fuera del peligro de anoche. - -_Selv._ Mi señora, por ello doy muchas gracias á Dios, que de -vuestras lágrimas se dolió, no mirando mi grave malicia, de mayor -castigo merecedora; mas si, señora, tuviéredes por bien, os querria -dar parte de un pensamiento que tengo, que no poco me tiene cuidoso -por lo mucho que á vos y á mí toca. - -_Fun._ Pues, hijo, luégo me le declarad; que siendo como decís, -razones que en él sea yo certificada, porque si fuere cosa en que -consejo quadre, especialmente el mio, en ello está bien aparejado. - -_Selv._ Madre señora, dexados los preámbulos y largos razonamientos -que en tales casos suelen ser traidos, pues al presente para con -vos no son necesarios, considerando en el trance que ayer mi vida -se vido puesta, y que sería gran dolor para mí, si la muerte me -llamase, dexar vuestra persona junto con la de Rosiana desmamparadas, -yo determino, si dello fuéredes contenta, á vos un buen hijo, y á -ella un honrado y noble marido dexar, con quien no sólo nuestro -claro linaje será ennoblecido, mas en muy sublime gloria ensalzado, -habiendo al presente en ella oportunidad bastante; lo que si de las -manos se dexa agora, dubdo que tan presto otro semejante caso se nos -ofrezca. - -_Fun._ Mi hijo y mi buen señor, bien sabes que despues de la muerte -de vuestro buen padre, en vos ella y yo toda nuestra esperanza hemos -tenido, pues esto claramente se nos muestra; en lo que á mí toca, yo -lo dexo en vuestras manos, porque sé que seréis tan celoso en mirar -lo que á vuestra hermana conviene, como el cercano parentesco lo -demanda; solamente quiero de vos saber quién la parte sea, porque -mas, habiéndose ordenado por vos, sabiéndolo, me goce. - -_Selv._ Sabed, señora, que con quien yo tengo pensado que este -negocio se execute, es con el generoso y muy noble caballero -Flerinardo, íntimo de mis amigos, cuyas virtudes y magnificencias si -hobiese por entero de mostrar, ántes tiempo que materia me faltaria; -solamente quiero que sepais que él solo es el que á mi hermana -meresce, y si él no, pienso que otro que más que él sea áun no ha -nascido, y pues esto tan á la clara se demuestra, lo que falta es que -della su intencion y postrera voluntad sepais, porque más en contento -de las partes se ponga por obra, quedándome á mi cargo de lo mesmo de -Flerinardo saber, para que más presto se confirme. - -_Fun._ Hijo mio, en estremo soy gozosa de vuestras palabras, por -tanto yo quiero luégo poner por obra lo que por vos me es encargado, -y con lo que hobiere tornaré á vos. - -_Selv._ Mi señora, así os lo encomiendo, rogándoos que con gran -vigilancia colijais si Rosiana dello es contenta, porque, sin su -voluntad, no quiera Dios que yo haga cosa contra ella. - -_Fun._ Así lo haré, hijo mio, y agora esforzaos y comed, pues se hace -tiempo que yo voy á lo poner por obra. - -_Risd._ ¿Señor, señor? Flerinardo viene. - -_Selv._ A mejor tiempo no podia ser su venida. - -_Risd._ Vesle, ya entra. - -_Fler._ ¡Oh mi señor Selvago! eso sí que me contenta, y no mostrar -la flaqueza de ayer. - -_Selv._ Mi señor Flerinardo, á ira de Dios, como dicen, no hay casa -fuerte; mas pues de mí, poco más ó ménos, podréis conocer como en mi -pena me ha pasado, resta que cómo en vuestra fatiga os ha contescido -me declarés. - -_Fler._ Por lo que vos sentis, mi señor, quiero que eso conozcais; -pues la dolencia es tal, que más por esperiencia se puede devisar que -por palabras ajenas entender. - -_Selv._ Pues sabed, señor, que no puse en olvido lo que me dixistes; -ca sabed que lo comuniqué con mi señora Funebra, y viene bien en ello. - -_Fler._ ¡Oh mi señor Selvago! ¿y es verdad lo que decis, ó haceislo -por me conhortar? - -_Selv._ Cierto, señor, así pasa; por tanto sed alegre, que si tan -seguro estuviese yo en mi pena como vos en vuestro deseo, no me sería -trabajosa, porque desde aquí os doy por vuestra á mi hermana, y yo -por tal os recibo. - -_Fler._ Mi señor Selvago, si las mercedes que de vos contino he -recebido por entero hobiese de gratificar ó servir, muy más grande -habia de ser mi valor; solamente con esto os pienso de pagar, que -es ponerme en vuestro poder para que de mí y de lo que poseo podais -enteramente á vuestra voluntad disponer; pues no sólo hoy con vuestro -prometimiento me habés dado la vida, mas de muy cruda muerte redemido. - -_Selv._ Señor Flerinardo, más que eso merece vuestra generosa -persona; mas decidme, ¿habeis visto á vuestro criado Escalion? - -_Fler._ Agora en el camino me vido, y pienso que se vino tras de mí. - -_Selv._ Risdeño, mira si está Escalion en la posada. - -_Risd._ Con el señor Flerinardo vino, y díxome que le diese de comer, -que estaba ayuno por andar en vuestro servicio. - -_Selv._ Él tiene mucha razon; vé tú, mira si se le dió, y en habiendo -comido, dile que se allegue aquí. - -_Risd._ Luégo se hará. - -_Fler._ Decidme, señor Selvago, ¿y qué concertastes con aquella buena -vieja? - -_Selv._ No más de que tomó, al parecer, muy á pechos el negocio, y á -eso quiero enviar á Escalion para que sepa si se ha negociado algo. - -_Fler._ Bien me parece; sea pues luégo, que veisle viene. - -_Esc._ Señor Selvago, ¿qué me quereis mandar, que presto soy? - -_Selv._ Que reciba de tí tanta gracia, que te llegues en casa de -Dolosina á ver lo que ha negociado. - -_Esc._ ¡Oh señor, y cómo soy afligido en no poder cumplir vuestro -mandamiento! - -_Selv._ ¿Cómo así? - -_Esc._ Mandé ayer once varas de anascote á una su criada con -protestacion de se las llevar hoy, y no sólo no las tengo, mas ni -áun de qué comprallas, que por la santa letanía más pobre estoy que -puta en cuaresma; no sé si la moneda ha tomado miedo de mí, como los -hombres, que así huye de verse en mis manos. - -_Selv._ Pues por eso no quede, que si de anascote se las mandastes, á -fin de que vaya adelante tu palabra, yo te las daré de carisea para -que se las dés. - -_Esc._ Señor, bésote las manos por la merced, que por venir á tal -tiempo la estimo en más. - -_Selv._ Pues anda, Risdeño, á mi recámara y dáselas, y otras tantas -para él, con que se vista, que más le debo yo por andar tan de buena -gana en mi servicio. - -_Esc._ ¡Oh señor Selvago! agora digo que me has puesto en tanta -obligacion que, por las encendidas brasas de San Lorenzo, si -Dolosina no trae buen recaudo de ir yo con mano armada á casa de -Polibio, y á pesar de quien me lo quisiere estorbar, sacar á su hija -Isabela, y la poner en tu poderío, mamparándote de todo el mundo que -sobre el caso te quiera dañar; pues sólo con saber que soy yo de tu -parte, no habrá alguno tan fuera de sentido que contra tí quiera ser, -por no desmamparar su cabeza. - -_Selv._ Bien se cree de tí, Escalion, que harias como dices; mas -agora, como te hayan proveido, irás donde te tengo dicho. - -_Esc._ Señor, pues así lo quieres, así sea; mas mejor fuera de una -vez echar á un cabo estos negocios. Alto, señor Risdeño, agora se -verá vuestra amistad, que, pues está en vuestro poder, no sea la -carisea de lo peor, no se diga por vos, bueno os lo dan; ¿entendéisme? - -_Risd._ Por mi fe, Escalion, que es de lo mejor que alza cola en esta -tierra; veis aquí veinte y dos varas en dos partes. - -_Esc._ Bien es como dicis; mas lo uno se me quede aquí hasta la -vuelta, y quedaos á Dios, que voy de priesa. Mi fe, Escalion, á -muchas destas pedradas podria ser que te echasen los sesos de fuera, -mas por mi fe, bien mirando en ello, que es gran liberalidad para -mí ésta, que dé carisea por anascote, y tanto en quantidad á la -coxita de Livina: cierto que será mejor tramontallo sin dalle cosa, -que seguro estoy que no me pida delante el alcalde la palabra: mas -¡qué digo yo! ¿no es aquélla Dolosina? ella es, que aldear trae. ¡Oh -señora Dolosina! vengas en buen hora, que bien has sido deseada, y á -buscarte iba á tu casa, y á cumplir mi palabra con Livina y darla por -anascote carisea, porque sienta á quién hizo placer. - -_Dol._ Hijo Escalion, placer he que cumplas lo que con ella pusiste, -por ser de hombre de bien; mas si te parece, porque no trabajes -tanto, déxalo en aquella casa á guardar hasta la vuelta. - -_Esc._ Bien será, así lo quiero hacer. - -_Dol._ Y áun de estos bobos son los que yo he menester, que por -hacerse liberales y ser tenidos por generosos, hinchen mi casa, y -dejan la suya vacía. - -_Esc._ Madre, ya lo dejé, vamos presto á la posada, que si has -negociado bien, yo te mando por tus albricias doscientos pesantes de -oro. - -_Dol._ Lo que fuese sonará, y allá lo sabrás. - -_Risd._ Señor Selvago, ya viene Escalion y la vieja. - -_Selv._ ¿Qué me dices, Risdeño? ¿es posible? - -_Risd._ Sí, por cierto, que ya llegan cerca. - -_Selv._ ¿Miraste qué rostro traien, alegre ó triste? - -_Risd._ Bien placentero á lo que parece. - -_Fler._ Señor Selvago, salgamos á la recebir, que estos que poco -pueden, tienen en mucho cuando alguno de nosotros les hace alguna -vénia, que para ellos sea grande. - -_Selv._ Bien decis, señor, así se haga. - -_Esc._ ¿No ves, madre, á Selvago y á mi señor cómo nos salen á -recebir? - -_Dol._ Así me parece. - -_Selv._ ¿Qué me dices, madre? ¿no me pides albricias? Mira que lo -tendré por mala señal. - -_Dol._ Áun tiempo hay para todo, entremos allá dentro, que si no las -he pedido, no es porque no hay de qué, sino porque estoy segura que -otro venga á me las ganar. - -_Selv._ ¿Qué me dices, madre? Mira que saldré de sentido. Por Dios -que me digas en una palabra si me traes buen recaudo, ó por el -contrario, porque de una gran congoxa en que estoy pueda ser libre. - -_Dol._ ¿Y qué tendries, señor, por buena nueva? - -_Selv._ Que hobiese mi señora con algun engaño recebido mi carta. - -_Dol._ ¿Y si la hobiese recebido sabiendo ser tuya? - -_Selv._ No lo creo. - -_Dol._ Luego ménos tendrás por verdad lo restante, quando en eso -pones dubda; mas si te diese yo un testimonio firmado de su mano, -¿daríesle crédito? - -_Selv._ Entónces sí; mas porque eso es imposible, por tal esto otro -tengo. - -_Dol._ Si yo te lo diese aquí, luégo ¿qué mercedes me daries? - -_Selv._ Ningunas serien bastantes. - -_Dol._ ¿A lo ménos? - -_Selv._ Lo que mi posibilidad pudiese. - -_Dol._ Pues agora quiero ver en tus mercedes quánto la nueva estimas, -y cómo galardonas á quien en el filo de la muerte se ha visto hoy por -tu causa; mas dejadas razones por escusadas, sábete que Isabela te -ama cordialmente. - -_Selv._ ¡Oh santo Dios, y qué oigo! ¿Y es esto posible? Por tu te, -madre y señora, dime la verdad, y no quieras por darme alguna pequeña -esperanza al presente, hacer que en lo venidero reciba muerte cruda y -dolorosa. - -_Dol._ Pues más te hago saber, que esta noche has de ir por su -mandado á la hablar por la fenestra de su aposento, al punto de la -media noche. - -_Selv._ Ya, ya, ya, agora digo que es ficcion todo lo que me has -dicho; pues eso es tan imposible como sería posible baxar los -planetas y signos celestes á tomar asiento acá en la tierra. - -_Fler._ Señor Selvago, no tengais tan poca confianza en esta noble -dueña, que en sus palabras pongais dubda, quanto más que cosa es -virisímil, si Isabela os ama, daros este favor, mereciéndole vos tan -bien. - -_Selv._ ¡Oh mi señor Flerinardo, no me digais tal, que no puede ser -que mi señora tantas mercedes, siendo tan pequeño mi valor, me quiera -conceder! - -_Dol._ Pues sabe, señor, que así es verdad, como tengo dicho, y por -esta carta escrita por su mano lo podrás fácilmente conocer. - -_Selv._ ¡Oh mi buena señora! ahora os creo, agora siento que decis -verdad, agora bien conozco mi mucha infidelidad y engaño manifiesto. - -_Dol._ Toma, señor, léela, y siendo certificado de mis palabras, veré -en quánto la nueva, para tí tan dichosa, estimas. - -_Selv._ ¡Oh papel bienaventurado, pues fuiste merecedor de tocar -aquellas diafanas y ebúrneas manos de mi seráfica dea! dime, yo te -ruego, en un punto, por aquella gran gloria que en aquel tiempo -recebiste, el secreto que en tí viene esculpido; porque más presto mi -fin ó mi vida gloriosa se cumpla. - -_Fler._ Señor, mirad lo que dentro viene y dejaos de palabras, que -traen poco fruto. - -_Selv._ ¡Oh mi señor! dejadme gozar por entero de tan gran -bienaventuranza como tengo presente, pues con ello solo mi vida -bienaventurada consiste. - -_Fler._ Lugar habrá para todo, haced agora esto. - -_Selv._ Quiero, pues, hacer vuestro mandado. - - -CARTA. - - Si los muy famosos romanos concedian gloria de triunfo á sus - fuertes caudillos, que tales contra alguna gente, aunque rústica - y bárbara, se mostraron, de quánta mayor gloria tu presuntuoso - corazon es digno en no sólo haber tenido atrevimiento de gozar de - pensamientos nocibles á mi soberano valor, mas áun por tu boca en - mi presencia manifestallos; bienaventurado tú, pues que ya, sin - te poder ser quitado, de la gloria de tal atrevimiento gozaste, - forzando á que mi fuerza su rigor contra tí aplacase, y no sólo - constreñirme á que por entero tus lamentables querellas oyese, - mas áun acerca dellas mi piadosa clemencia su sér en alguna - manera demostrase; con razon te puedes contar entre los del todo - beatificados, pues lo que á todo el mundo fuera vedado, en tí - solo hubo suficiencia para que se concediese, que es gozar de - tales pensamientos como gozas, hallándose en tí valor bastante - para lo tal; no debes tomar presumpcion ni soberbia con esto, - pues que quien tuvo atrevimiento para en lo que tuviste, de lo - tal, bien es merecedor; á lo que el mensajero te dijere darás - crédito, y si vieres que te cumple, pondrás por obra. - - -_Selv._ ¿Qué os parece desto, señor Flerinardo? ¿y con qué podré yo -pagar á quien dello ha sido la causa? - -_Fler._ Cierto, señor, que vos os podeis tener por bienaventurado, y -de las mercedes que á esta noble dueña hiciérdes es bien merecedora, -pues en tan poco espacio de tiempo, lo que fuera mucho concluirse en -diez años, acabó. - -_Selv._ Madre mia, estas dos fuentes de mi aparador recibe agora de -mi parte, y ruega á Dios que esto tenga buen suceso, que no perderás -los pasos que por mí has dado. - -_Dol._ ¡Oh mi señor, y cómo verdaderamente por sólo vuestra -magnificencia y liberal condicion, de grande realeza acompañada, -mereceis que todo el mundo os sea subjeto, quanto más esta pobre -vieja con la obligacion que por lo pasado de servir os tiene! mas -porque no penseis que os quiero ser desagradecida, os quiero dar una -joya que la estimarés en más que las que vos á mí me habés dado, -que es esta sortija, que de parte de vuestra señora me fué dada por -cierta afrenta que con ella me pasó, ántes que supiese que de vuestra -parte era enviada. - -_Selv._ Verdaderamente, madre señora, que la tengo en más de lo que -dices, y la quiero pagar bien á vuestro contento, y será de enviaros -á vuestra posada una pieza de contray para que os vistais vos y -vuestra gente. - -_Esc._ ¿No ves, Risdeño, qué lance ha la vieja echado? - -_Risd._ Sí, que fuera de las dos fuentes, que por mi fe, con la -hechura, valen más de quatrocientos ducados, quiso echar aguja para -sacar reja, aunque de verdad que de todo es merecedora, que mucho en -tan poco tiempo ha negociado. - -_Esc._ Así me parece. - -_Dol._ Señor Selvago, bien parece que á nadie quieres deber, bien -en ello se parece tu generoso ánimo y noble condicion, que no -se contenta con no deber á alguno, mas quiere que todos le sean -obligados; mas, pues aquí no hay qué hacer, yo me quiero tornar á mi -casa, tú, señor, tendrás cuidado de ser al punto de las doce á la -fenestra de su aposento, que así me fué mandado que te lo dijese. - -_Selv._ Bien lo tengo en cargo, madre mia, mira quién quieres que te -acompañe. - -_Dol._ Escalion me hará la merced, como suele; sús, pues, el Criador -de todas las cosas quede en vuestra compañía, mis señores. - -_Selv._ Él vaya contigo, madre. - -_Fler._ Escalion, dexando á la madre te volverás, porque te habrémos -menester esta noche. - -_Esc._ Bien, señor, no tomes ménos de cinta de plata. - -_Fler._ Señor Selvago, si sois servido, esta noche os quiero -acompañar. - -_Selv._ Mi buen hermano y señor, no es justo que tomeis tanto -trabajo, que asaz tengo de gente que me acompañe. - -_Fler._ Todavía quiero ir con vos, que no sabemos lo que puede -suceder. - -_Selv._ Pues así lo quereis, sea, señor, como fuéredes servido; mas -miéntras se hace hora, podemos un rato reposar y tomar la refeccion -quotidiana; tú, Risdeño, tendrás cuidado de nos aparejar las armas -que vieres ser necesarias, y en siendo tiempo avisarnos. - -_Risd._ Señor, sed seguro que yo lo haré todo. - - - - -CENA QUARTA DEL QUARTO ACTO. - - En que Selvago y Flerinardo van al concierto enviando delante á - Carduel, el qual con Cecilia tiene sus requiebros; llega Selvago, - habla con Isabela. Conciertan que otra noche vengan por un su - jardin, y por palabras de presente la reciba por esposa; con que - muy gozosos tornan á sus posadas. Introdúcense: - -SELVAGO. — FLERINARDO. — RISDEÑO. — CARDUEL. — CECILIA. — ISABELA. - - -_Selv._ Risdeño, Risdeño. - -_Risd._ Señor. - -_Selv._ Mira si está todo á punto, que me parece ser ya hora. - -_Risd._ Rato há que lo tengo aparejado. - -_Selv._ Pues llama esos mozos, y darnos has á nosotros dos cotas y -dos rodelas. - -_Risd._ Veslas aquí, señor, juntamente con otros dos montantes. - -_Selv._ Vistámoslas, que si áun fuere temprano darémos una vuelta á -la cibdad. - -_Fler._ Alto, pues; mas dime, Risdeño, ¿ha vuelto Escalion de casa de -Dolosina? - -_Risd._ Señor, no; que debió de quedarse para escalentarla los piés. - -_Fler._ ¡Oh hi de puta, mal mirado! pues que, ¿no sé lo dije yo que -volviese luégo y me dixo que así lo haria? por mi vida, no hay más -ley en éstos que en los tártaros; qué donoso chiste, que los ha el -hombre de tener en las palmas de contino para aprovecharse dellos en -una necesidad, y siendo venida hanse de salir afuera; pues yo juro, á -fe de caballero, que no lo pierda Escalion de mí. - -_Selv._ Señor Flerinardo, no es justo que por un enojo pequeño que -dél os venga, que acaso no habrá sido más en su mano, olvides los -servicios que hasta hoy os tiene hechos, quanto más que al presente -no es necesario, pues bien tenemos quien nos acompañe. - -_Fler._ Pues, señor, si os parece vamos luégo, no sea causa nuestra -tardanza que lo ganado se pierda, que mejor y más justo es que -nosotros esperemos, que no que Isabela nos aguarde. - -_Selv._ Bien me parece, señor, así sea; tú, Risdeño, llama á Carduel, -mi paje. - -_Risd._ Señor, vesle aquí, mira qué le mandas. - -_Selv._ Dime, Carduel, ¿sabes dónde es nuestro camino? - -_Car._ Muy bien, señor. - -_Selv._ Pues véte un poco adelante, y avisarnos has de lo que pasáre, -si hay ruido de gente, ó si está todo sosegado. - -_Car._ Así lo haré, señor. - -_Selv._ ¿Vienen esos mozos, Risdeño? - -_Risd._ A la puerta están bien á punto, que Sagredo va hecho un -relox, y sus compañeros de la misma manera. - -_Selv._ Pues quédate tú si quieres á reposar, no recibas alguna -afrenta si se nos recreciere algun peligro. - -_Risd._ Señor, por no obedeceros en eso os pido que me perdoneis; ca -sabed que con vos tengo de ir, y lo que de vos fuere será de mí, ni -quiero que penseis que, aunque el cuerpo no es muy aventajado, que -me faltará corazon para cualquier caso de afrenta, especialmente en -vuestro servicio. - -_Selv._ Téngotelo en merced, Risdeño, que si yo de tal manera te -hablé, no fué porque de tu lealtad dubdase, mas porque me pesaria en -estremo si á mi causa se te recreciese algun daño. - -_Risd._ Siendo yo con vos no temeré cosa que venirme pueda, por -tanto, comencemos nuestro camino, y cesen las palabras que traen poco -fruto. - -_Fler._ Por mi fe, Risdeño, si fueras del tamaño de San Cristóbal, y -tuvieras esfuerzo conforme al que con ese pequeño cuerpo demuestras, -que tú solo tuvieras más aventajada fortaleza que todo el mundo junto. - -_Risd._ ¿Cómo, señor, y tan á pocas hablas en mi gran valentía? Pues -yo os aseguro que sin que San Cristóbal me prestase su cuerpo, osase -entrar en campo sobre un caso de honra con quatro tales como vuestro -criado Escalion, y áun pensaria de les llevar los despojos. - -_Selv._ Desa manera á más te pones que el pastor de la Sagrada -Escriptura, pues él, siendo de tu estatura, lo hubo con uno solo, y -tú lo quieres haber con quatro. - -_Risd._ Pues más digo que no los venceria yo con honda como ese que -habés dicho. - -_Selv._ ¿Pues cómo? - -_Risd._ A puros torniscones y puntillazos. - -_Fler._ Por mi vida, Risdeño, que si fueras en tiempo de los epimeos, -á quien tú pareces, que dellos fueras en rey elegido, porque los -defendieras de las grullas, que con ellos tienen batalla. - -_Selv._ Agora cese esto para otro dia; gocemos de Carduel un poco, -que me parece que va cantando adelante. - -_Fler._ Por mi fe que no suena mal la voz del rapaz con el sosiego de -la noche. - -_Car._ - - _Servid, servid, amadores, - Con lealtad á Cupido; - Que vuestros tristes clamores - Tendrán gozo muy cumplido._ - - El que firme se tuviere - En su fatiga cuidosa, - Quando ménos se temiere, - Le vendrá nueva gozosa; - Y ansí su pena rabiosa - Y su dolor no fingido - Tendrán gozo muy cumplido. - - Las fatigas y pasiones - Que dan dolor al penado, - Se tornan consolaciones, - Viéndose ser remediado, - Asina vuestro cuidado, - Y dolor que da Cupido, - Tendrá gozo muy cumplido. - -_Selv._ Por mi fe que más conforme á lo que en mi corazon tengo, no -podia ser cancion en la vida. - -_Fler._ Cierto que en sí es bien sentenciosa; más en extremo suena -bien con las gargantas y melodiosos descuidos con que el rapaz la ha -matizado. - -_Selv._ En extremo parece bien; mas ya á lo que veo llegamos cerca, -bien será detenernos aquí un poco miéntras el relox da la determinada -hora. - -_Fler._ Sea pues; mas si, señor, os parece, nosotros dos podemos -llegarnos más á ver si hay muestras de algun sentimiento. - -_Selv._ Sea así; mas decidme, señor Flerinardo, ¿no gustais del -requiebro de mi paje? que, por mi fe, con razon aquí se puede -decir para esas cruces, que este són no es de perder, porque segun -me parece ya ha descubierto campo el rapaz, y enemigos con quien -escaramuce y se dé de las astas. - -_Fler._ Ora oigamos un poco, sabrémos algo de su secreto. - -_Cec._ Por cierto, señor, no con ménos presteza salí forzada á gozar -más por entero de vos, oyendo la sabrosa melodía de vuestro suave -canto, que los agrestes latinos, al sonido de la temerosa furia, -quando la venganza del herido ciervo de Silvia se tomaba. - -_Car._ Con razon mi señora, habés apropiado mi ronca voz de cisne -al terrible baladro de la infernal Alecto, pues tan semejantes son -en especie; mas pídoos, mi señora, que no por eso la batalla que -vuestra soberana hermosura de contino me hace en alguna manera se -encruelezca, porque los soldados de mis congoxosos pensamientos del -todo no sean rendidos, y por vuestra mucha crueldad, miserablemente -muertos. - -_Fler._ Por mi fe que no espunta necio el rapaz. ¿No habeis visto, -señor Selvago, cómo cimentó tan maravillosamente su propósito de la -comparacion de la dama? - -_Selv._ Así me parece, mas oigamos la respuesta della. - -_Cec._ Con más razon, mi señor, tengo yo de tener duelo de los -soldados que de mi parte en la batalla, que habeis dicho, pelean, -porque mirando ser vos caudillo de la parte contraria, y estando -fortificado de persona de tanto valor, con armas defensivas de tantas -gracias y gentilezas, ansimesmo las ofensivas de tan subidas razones -y sentenciosas palabras como de contino les tirais, no pongo dubda -sino que todos ellos, siendo vencidos, vuestra vitoriosa mano sobre -ellos y mí quede triunfante y vencedora. - -_Selv._ Por mi fe que se han igualmente juntado sus mercedes, que por -bachillerejo que él sea, ella merece bien el grado de licenciada, -pues tan sabiamente sabe difinir las proposiciones y argumentos por -él puestos; mas ya me parece que dan las doce y nuestra hora se -llega, bien será ponernos en el puesto. - -_Fler._ Hora oid, señor, que ella se despide, veamos qué sea la causa. - -_Cec._ Mi señor, grande afan llevo comigo por dexar tan presto, -siéndome forzado, vuestra graciosa plática y dulce conversacion, -mas para otro dia se quede; mi señora Isabela me encomendó que á -esta hora la llamase para lo que vos bien sabeis, por tanto me dad -licencia. - -_Car._ Mi señora, si no tuviese esperanza en lo que dices, aquí fuera -mi muerte, mas por esta causa me habré de sufrir, y en lo que decis -que sé bien, digo que así es; porque sabed que mi señor es venido ó -llega cerca, y yo á lo hacer saber me adelanté, por tanto ved qué se -hará sobre ello. - -_Cec._ Que, señor, le digais que se llegue luégo hácia aquella otra -fenestra que allí parece, que así me lo encomendó mi señora. - -_Car._ Pues, mi buena señora, yo voy, los ángeles queden en tu -compañía. - -_Cec._ Y contigo vayan, señor. - -_Selv._ Ta, ta, por Dios, Carduel está gracioso, que con la criada de -mi señora lo habia. - -_Fler._ Agora no me maravillo de lo que á los dos he oido hablar, que -como dicen, en casa del alboguera todos son albogueros; pues él en -vos, y ella en su señora, tenian tales maestros. - -_Selv._ Hora oigámonos, no sienta lo que sentido habemos. - -_Car._ Mi señor Selvago, una criada de Isabela me dixo que debaxo de -aquella fenestra tu ventura esperases. - -_Selv._ Pues, señor Flerinardo, aquí podés hacerme la merced. Tú, -Carduel, di á Risdeño, que allí baxo verás, que se venga contigo -adonde el señor Flerinardo está, y que haga al un criado desos que se -quede donde los dexamos, y al otro que se pase á la otra calleja, y -que si á su salvo lo pudieren hacer, que defiendan la calle á los que -vinieren, y si no, que hagan alguna seña. - -_Car._ Señor, así se hará. - -_Selv._ Mi señor Flerinardo, alguna buena rogativa os encomiendo, -pues será necesario en este trance. - -_Fler._ Andad, señor, que el ánimo me da que habeis de venir con más -alegría que llevais cuidado; tened buen corazon, que todo lo demas es -vano. - -_Selv._ En cargo lo tengo; adios, hasta la vuelta. - -_Isab._ Dime, Cecilia, ¿sabes si ha venido aquel caballero? - -_Cec._ Señora, ahí está donde tú le mandaste. - -_Isab._ Pues abre paso esa fenestra, y certifícate bien si es él. - -_Cec._ ¿Quién es el que está abaxo? - -_Selv._ El que sentencia de su vida ó muerte, afligido está -esperando. - -_Cec._ Llega, señora, no temas, que es él. - -_Isab._ Véte, pues, tú un poco á dormir, no te enojes con mis -prolixidades. - -_Cec._ Ya voy, señora. Bueno va esto; á solas lo quiere haber. -Dentro está el tordo de la gorrionera; mas á mí ¿qué me pena? donosa -estaba yo si habia de ser la judía de Zaragoza, que llorando duelos -ajenos cegó, quanto más que por mí y ella se podria decir: cállate y -callemos, que sendas nos tenemos. - -_Isab._ Dime, señor, ¿por mandado de quién eres ahí venido? - -_Selv._ Mi señora, soylo por el de aquella que no sólo mi vida rige y -gobierna, mas mi ánima tiene debaxo su dominio y mando sometida. - -_Isab._ Pues y tú ¿qué sientes en eso? - -_Selv._ Siento tanto, que mi sentido por sentillo mucho sin sentido -queda. - -_Isab._ Cierto que jamas vi tantas contrariedades en un ente ó cuerpo -como tú agora has demostrado, si no fuese en aquella ficion que el -humano entendimiento inventó, llamada Chimera, cuya compostura de -cuerpo es semejante á la que en tus palabras has demostrado. - -_Selv._ Así es, mi buena señora, como decis; que sabed que mi juicio, -despues que de vuestra soberana vista fué tocado, en semejante -ficion, que habés dicho, fué convertido; porque si esa Chimera -tiene su cabeza de dragon, cuya propiedad es cubrir sus oidos á las -palabras del encantador, porque dél no le venga daño, así mi sentido -desecha toda audiencia al que de su intento apartarle procura, por -el mal que se le seguiria en dexar de padecer por tal causa; y si -otra parte en este animal fingido de doncella se muestra, que es -el cuerpo, ansí mi entendimiento es de mujer, pues en ella, si tal -se consiente decir, es convertido. Tiene ansimismo esta ficion los -brazos de oso, cuya propiedad en ser desacordado se señala, ansí -mi juicio por tenella en vos, de sí ninguna memoria tiene. Dásele -tambien á este simulacro imposible lo alto de sus piernas, que -tienen nombre de corvas ó muslos de leon, que sus pequeños hijuelos, -naciendo muertos en vida trae; así mi sentido la muerte, que sin -gozar de la vida que tengo, ántes poseie, con fuertes clamores hizo -de sí apartar, y con nueva vida ennoblecer. Finalmente, las piernas -y regimientos de este monstruo son de cabra, que por los riscos y -peñas fragosas es hallada, sin temor de la muerte que de allí se -le puede recrecer, pues ansimesmo mi entendimiento subido con sus -pensamientos en la cumbre de tu soberano valor, con grave pena teme -no ser precipitado y caido en triste muerte de desesperacion, la qual -me está muy cierta si tu soberana piedad, ocurriendo al eminente -peligro que se le ofrece, en alguna manera no diere de mano para que -libremente dél libertarle pueda; y pues por tan particular, excelente -señora, en lo que por tu causa soy convertido y por tí padezco, te -ha sido declarado, pido á tu grande clemencia que con la brevedad -necesaria en el presente lugar, donde por tu mandamiento soy venido, -alguna forma de vida, que tal con razon pueda ser llamada, por tí se -me declare, ó pronunciando la sentencia contra este afligido amador, -á muerte precisa sea sentenciado, para que con ella gane lo que -viviendo por tan perdido tiene. - -_Isab._ Holgado he, noble caballero, con las razones últimas que -por tí han sido pronunciadas, por causa que con ellas pides lo que -yo deseo que entre nosotros se haya efectuado, que es con brevedad -responder al intento que por tus razones me ha sido declarado; y -por tanto oye atentamente lo que decir quiero, porque tú de la -vanidad que contigo tienes, y yo de fatiga que con tus mensajes y -palabras recibo, serémos libres. Bien he conocido de tí desde el -primer dia que tuviste atrevimiento de me declarar tu propósito, -que me amas, aunque con qué amor yo lo ignoro, porque si es bueno -y á buen propósito enderezado, á mi padre, y no á mí, habeis de ir -con semejantes mensajes, y si por el contrario es malo, mira si es -justo que una doncella noble y generosa como yo, en su fama y honra -tal mácula pusiese; y por tanto, pues, por estas breves razones que -de mí has oido puedes colegir lo mucho que sobre el caso te pudiera -demostrar, ruégote, por aquella nobleza que tu claro linaje en sí -tiene, que no quieras más con tus muchas importunaciones el honor de -una tal doncella como yo empecer, mas apartando de tí tan nefanda -voluntad, ciegues el camino al mal apetito y le abras á la razon que -claramente te demostrará quán provechosas y buenas sean mis palabras, -y por el contrario, quán dañosos y malos tus deseos ilícitos. - -_Selv._ Si pensára, cruel señora, que para del todo matarme, el -presente favor de tí me venía, ántes la sentencia rigurosa en mí -executára, que habiendo gozado de tan vana esperanza, al presente -con más crecido tormento y pasion en mí sentilla; mas ¡ay de mí! -que ni hay causa para que tal ay de mí se manifieste, pues la -bienaventuranza que en este ay se me sigue, en ay de soberano gozo se -convierte, que por bienaventurado me podria intitular si la vida que -agora ó despues ha de pagar la deuda que debe, con pagarla á lo que -tu soberano valor y fiel servicio es obligada, de tales dos deudas se -viese libre para más la poner en la fama en morir por tal causa; mas -si esto con brevedad ser pudiese, no por pequeña bienaventuranza lo -tendria, mas ¡ay de mí! que por ser muy al contrario mi vida viviendo -en muerte morirá, y mi fin desventurado sin serlo, con estarme de -contino presente olvidado de su oficio y nombre, de mí teniendo -fastidio, será para siempre apartado y dividido. ¡Oh mi muy verdadera -señora, escesivamente pido á tu soberano valor, pues el modo de -muerte y el quándo, que es luégo, por tí se me ha manifestado, el -lugar á tal sacrificio perteneciente por tí se me declare, porque -cumpliendo en todo tu mandamiento y querer, no sólo tú seas en ello -satisfecha, mas áun mi muerte será gloriosa y su fin bienaventurado -siendo en todo á tu querer obediente! - -_Isab._ Cesen, cesen, ¡oh señor mio! tus injustas querellas, que -si mis razones fueron bastantes á causallas, mi sentido no lo es en -oillas, por el rabioso tormento que muestras á mi causa padecer, -no solamente mi fuerza á que sus fuerzas sienta constriñe, mas áun -recibiéndole por suyo enteramente con otro nuevo que en mí concibe, -su sér me fuerza á sentir, y mi fuerza sin ella forzosamente en -manifiesto peligro se ve puesta; por tanto, escusados qualesquier -preámbulos y circunferencias, sabe, señor mio, si no lo sabes, -que tuya soy y por tal me tengo y confieso; y si dices que por mí -sufres grave pena, yo por tí rabioso tormento; y si por mi causa -pierdes la vida, yo por la tuya paso dos mil muertes; y pues, señor, -tan abiertamente mi voluntad has sabido, haz, ordena, manda á tu -voluntad, que de mí (pues mi libertad señoreas) por entero serás -obedecido; y si atento al entrañable amor que en tí tengo, con -vínculo de matrimonio tuvieres por bien de recibir la tal posesion, -aunque clandestinamente y sin licencia de mis padres, se haga, -teniendo bien por entendido que, con limpio amor y igual grado soy -de tí amada, posponiendo tu persona á todo peligro y afrenta que en -este caso se pueda suceder, gloriosamente me gozáre, y lo contrario -haciendo, no sólo no me pagarás el verdadero amor que me eres -obligado, mas de mi muerte y fin miserable serás causa. - -_Selv._ Ni mi persona por obra, ni mi sentido de palabra, ni áun mi -entendimiento en imaginacion excelente, señora, será bastante á te -dar las gracias por las soberanas mercedes que de tí al presente -me vienen. ¡Oh bienaventurado yo, que habiendo mi vida visto el -espantable barquero del oscuro rio Flegeton, siendo en el punto de -la muerte, tan maravillosamente por quien era la causa soy en ella -restaurado y vuelto! ¡Oh si fuese posible, mi señora, que lo mucho -que mi ánimo siente, el cuerpo con alguna demostracion te lo pudiera -representar! como creo que de lo hecho, no solo tendrias pena, mas -en ser tanto de mí estimada soberanamente te gozarias, porque con -palabras vanas exteriores, lo verdadero que en el interior siento no -dañe con el velo del callar, quiero en todo satisfacer; solamente -digo que con el amor y voluntad que las mercedes me prometeis, con -esa las recibo, contándome por igual de los que de la eterna beatitud -gozan, en que me hagais digno de vuestro soberano matrimonio; por -tanto, ved, señora, cómo quieres que se ordene, que aparejado estoy, -como siempre, para en todo cumplir vuestro mandamiento. - -_Isab._ ¡Oh mi señor, bien tenía por mí que donde tanta virtud mora -otra respuesta no se esperaba! por lo que, si os parece, la noche -siguiente en esta mesma hora, trayendo vos aparejo, por las paredes -del jardin, que desta otra parte parece, podréis entrar, donde algun -buen órden en nuestros negocios se determine, porque más, sin ofensa -de Dios, nuestros deseos se cumplan. - -_Selv._ Mi señora, en soberana merced la que por vos me es prometida -recibo, y como decis se cumplirá. - -_Isab._ Mi señor, aunque bien contra mi voluntad, os pido licencia, -porque allende de ser hora, para quitar la sospecha que se puede -recrecer si alguno nos viese, es bien acordado. - -_Selv._ Mi señora, si la pena que dello recibo no se templase en -alguna manera con la gloria que tan presto conseguir espero, en -manifiesto peligro sería mi vida puesta; mas considerando lo dicho al -presente me habré de sufrir, y por tanto, vos, mi señora, la teneis y -para á mí eso mesmo la dar. - -_Isab._ Pues, señor mio, el Criador de todas las cosas os acompañe. - -_Selv._ El mesmo quede con vos, mi señora. ¿Qué os parece, señor -Flerinardo? ¿habeis oido algo de lo pasado? ¿puédome tener -enteramente por dichoso? - -_Fler._ Mi señor, muy bien lo he oido, y de cierto que entre los -tales podeis ser contado, pues de tal persona en tan excesivo grado -sois querido. - -_Selv._ Así es como decis; mas, pues en esto no hay más que hacer, -si os parece volvamos á la posada y reposarémos lo que de la noche -queda; y siendo el dia venido, yo hablaré con mi señora Funebra -sobre vuestro negocio, porque enteramente seais alegre, quedando los -desposorios públicos para cuando los mios se celebren. - -_Fler._ Señor, téngoos en merced, que, con vuestra mucha alegría, de -mí no habeis perdido memoria. - -_Selv._ Esa causa la pone más en mí, que, pues vos en mi pena habeis -sido participante, justo es que en la gloria y descanso seamos -ansimesmo conformes, y pues ya dentro en la posada estamos, bien -será entrar á nuestro albergue; vosotros, criados, íos á dormir, que -no pondré en olvido el buen servicio que esta noche de vosotros he -recebido; ruégoos que en ello tengais el secreto que conviene y la -calidad del hecho demanda. - - - - -CENA PRIMERA DEL QUINTO ACTO. - - En que Escalion concierta con Sagredo y Rubino, los criados - de Selvago, un convite en casa de Dolosina. Venida la hora, y - sentándose á comer, llega Risdeño á la puerta con un dón para - la vieja. Entrando comen todos juntos, pasando entre ellos - graciosas cosas. Acabada la comida dales nuevas del desposorio - de Flerinardo ser ya concertado, con que muy gozosos él á su - posada se vuelve, quedando los otros en casa de la vieja con sus - criadas. Introdúcense: - -ESCALION. — SAGREDO. — RUBINO. — DOLOSINA. — VALERA. — CLAUDIA. — -LELIA. — LIBINA. — RISDEÑO. - - -_Esc._ Aun ¿qué sería si esta noche hobiesen despachado á mis amos, -enviándolos, como dice el refran, con cartas al purgatorio? que -por mi fe á mala señal tengo haber tan presto Isabela vencídose, -y concedido en el negocio. ¿No fuese ántes alguna guadramaña para -cogellos á todos juntos como en gorrionera, donde paguen hecho y -por hacer? Agora sea, que yo no lo estimo en dos quartos, pues en -salvo está el que repica; y si nos faltase señor, pan comen en -las Italias. Por mi vida, pues, que estaba donoso Flerinardo en -avisarme que diese presto la vuelta; ¿pensábase el necio que estoy -harto de vida? pues engáñase cierto, que más agora que nunca quiero -gozar de mi mundico, pues es mi tiempo, y no que fuera donde, por -ventura, en llegando nos dieran caperuza, ó nos enviáran cargados de -leña; una fuí al baño, y ésa con daño. Este otro dia salieron todos -los compañeros, y áun tuve la muerte á los ojos, que á pocas me -pudieran engastonar en lienzo, y enviarme á poblar el pradillo de San -Agustin, y ¿habia de tornar al juego? pues á fe mia que se engañan -en más de la mitad del justo precio, que desde entónces firmé en mí -de nunca más perro al molino, porque cantarillo que muchas veces -va á la fuente, ó dexa el asa ó la frente. ¿Mas qué digo? ¿no son -éstos Rubino y Sagredo, los criados de Selvago? Ellos son, cierto, -quiéroles hablar sobre qué mundo corre, y si han ellos sido en la -escaramuza, y andan descarriados por aquí. ¡Oh, señores! Y ¿dónde por -estos barrios? - -_Sag._ Señor Escalion, están Selvago y Flerinardo en consulta sobre -ciertos negocios, y nosotros venímonos á dar una gateada por aquí á -buscar quien bien nos haga. - -_Esc._ ¡Oh, pese al mundo, y cómo he sido engañado, que tan á su -salvo salieron del juego! Pues, señores, ¿sabeis si Flerinardo ha -preguntado por mí? - -_Rub._ Creemos que no, porque los dos no han salido de un aposento. - -_Esc._ ¿Pues no me decis cómo os fué esta noche? que yo he estado el -más afligido hombre del mundo, que me quisiera hallar en ello, sino -que Dolosina jamas me dió ese lugar, que, como su marido Hetorino -está fuera del pueblo, ella no quiere dexar su casa á humo de pajas, -por temor no la roben; y áun tambien os digo que me tiene hoy allá -convidado. - -_Sag._ En lo que desta noche preguntais, sabed que nos fué muy bien; -mas decidnos, señor Escalion, ¿qué gente tiene en su casa Dolosina? -porque os hago saber que Rubino y yo deseamos ser sus parrochianos, -con apercibimiento que acudirémos bien con las obladas. - -_Esc._ Sabed, señores, que tiene tres mozas de gentil parecer, de las -cuales una, llamada Libina, tengo yo; mas si vosotros quereis, yo -seré parte á que con las otras privásedes vosotros, mas hágoos saber -que ha de bullir pecunia. - -_Rub._ Ántes nos haréis la mayor merced del mundo, que en eso no -faltará. - -_Esc._ Pues sea de esta manera: esperadme aquí miéntras voy á la -hablar en ello, y si puedo, negociaré con ella en que hoy comamos -todos juntos. - -_Rub._ A tiempo vendria, que á fe mia dos pavos y quatro gallinas he -cantusado de la despensa, de ántes de ayer acá, con intento que el -domingo nos diéramos una holgadura en la huerta del Rey; por tanto -id, que aquí os esperamos. - -_Esc._ Pues adios hasta la vuelta. A fe como guante al pié me viene -esto, porque cuidoso andaba por llevar algo de mi parte á la mesa de -Dolosina, que parece mal, quando el convidador es de ménos cuantía -que el convidado, entrarse las manos en el seno á sentarse á la mesa. -A la puerta veo á Dolosina, quiero dalle el mensaje. Madre señora, -¿qué haces pensativa aquí? - -_Dol._ Mi fe, hijo, pienso cómo salir de vergüenza contigo y con un -ama de Isabela que tengo convidada, aunque por tí no me daria tanto, -pues como en tu casa estás; pero dáseme de la otra, que yo no tengo -tanta posibilidad como su persona merece. - -_Esc._ Pues, madre, un buen remedio te daré si recebirle quieres, el -qual es que los dos criados de Selvago, Sagredo y Rubino, por oidas, -de Claudia y Lelia, tus doncellas (perdóneme Dios si peco), andan en -alguna manera enamorados, y si tú les das licencia que vengan hoy á -comer contigo, ellos proveerán tu mesa de manera que muy á tu honra -cumplas con quien has dicho; y no te pese dello, que mozos son que lo -que por ellos hicieres te sabrán agradecer y gratificar. - -_Dol._ Hijo Escalion, ellos y los buenos años vengan en buen hora á -mi casa á recebir servicio. - -_Esc._ Madre, pues yo voy á que envien el recaudo. - -_Dol._ Hijo, con la bendicion de Dios. - -_Esc._ Bien se ha negociado esto; pues la vieja vino tan de corazon -en ello. - -_Sag._ ¿Qué nos dices, Escalion? - -_Esc._ Que hagais lo que dixisteis, que de buena voluntad seréis -recibidos. - -_Rub._ ¡Oh, Dios te dé salud, hermano Escalion, que de verdad no -tenía mayor deseo que tener alguna persona con quien pase tiempo, y -le dé parte de mis placeres! - -_Esc._ Pues decidme, ¿qué pensais enviar? - -_Rub._ Yo de mi parte dos pavos y quatro gallinas, asimismo el pan -que fuere menester y un buen xamon de tocino. - -_Sag._ Pues yo daré principio y postre conforme al tiempo, que será -fruta verde y olivas de Córdoba y queso de Pinto. - -_Esc._ Mirad que no contais lo más necesario. - -_Sag._ ¿El vino, creo, decis? Pues no tengais pena, que no faltarán -seis ú ocho azumbres de lo de Monviedro. - -_Esc._ Contigo me entierren, que quentas al uso del flamenco, que -decia: entre dos compañeros veinte y cinco de vino y uno de pan, y -sobra pan y falta vino; mas tened cuenta de lo proveer con tiempo, -que lo dicho basta quanto la mar. - -_Rub._ Deso perded cuidado, que luégo se hará. - -_Esc._ Pues alto, ildo á proveer y dad la vuelta, que aquí os espero. - -_Rub._ Sea, quedad con Dios. - -_Esc._ Por mi fe, Escalion, que á muchas destas se te ha de caer la -colilla; ayer paño para un entero vestido que el príncipe se lo puede -cubrir, esta noche pasada con Libina, que hace comigo más caricias -que la reina Iseo con Tristan, agora comer de autan á costillas de -otro; así, así, pese al mundo, anden todas, y más la caxcada, que -buen rey mozo nos tenemos, haya buena olla, que mal testamento no -ha de faltar. Pues á Dios digo mis culpas, si se hace lo que he -medio oido del desposorio de Flerinardo con Rosiana, allí serán -las descabeñadas, pues librea buena y otros percancillos no pueden -faltar. Pues, por mi fe, aunque dexe una razon por otra, que no -trocase mi estado por del mejor caballero del reino, porque si bien -se mira vivo más descansado y más á mi provecho que todos ellos; -que sus estados y señoríos, no sólo no les traen descanso, mas áun -les causan vida muy desventurada, porque por mucho que tengan para -cumplir con la honra, siempre andan alcanzados, tristes, cuidadosos, -pensativos, llenos de cuidados y congoxas; no tienen un placer -que no reciban innumerables pesares y zozobras. Siempre la barba -sobre el hombro, quando por su causa, quando por la de sus vecinos -y parientes; el pecado venial que cometen se les hace mortal; la -injuria que reciben, por pequeña que sea, es muy acumulada de todos; -andan en mayor peligro si los reyes se muestran furiosos; siempre, -aunque estén sanos, con muletas, que son los criados, los quales, si -les faltan, en casa han de estar encerrados; pues si las rentas no -les acuden á tiempo, no cumpliendo con quien deben, son en público -baldonados y en secreto maldecidos; asimismo son á más obligados con -los pobres, y que poco pueden, lo que si por no poder más no se hace, -luégo el vulgo tiene materia de que roer; esto, en suma de mil quento -de razones que pudie traer al propósito; por el contrario, yo contino -alegre, contino lleno de placer sin haber á quien, si á Dios no, -de mí bueno ni de mí malo sea tenido á dar cuenta, con mi diayvito -donde quiera valgo, donde quiera me honran, donde quiera soy tenido, -si aquí me va bien, acullá no he temor que por robarme me quiten la -vida; si recibo alguna afrenta, en dos dias no hay memoria; si me -quiero ir á pasear sin que aguarde á los criados, lo pueda hacer; y -finalmente, yo, en descanso y dos mil pasatiempos paso mi vida, que -dellos son deseados y nunca habidos, por lo qual muy claro se muestra -que en más aventajada y de desear sea mi vida que la de los que he -dicho. Ya me parece que veo á mis compañeros, bien será, pues se hace -hora, no detengamos la ida. - -_Rub._ ¿Es hora, señor Escalion? - -_Esc._ Eso decia comigo, que podemos ir, porque huésped con sol ha -honor, quanto más que si fuese temprano podrémos pasar un rato de -tiempo con aquella gentalla. - -_Sag._ Sea pues, que ya á razon ha de estar aparejado despues que se -envió. - -_Esc._ Iza, iza, ojo á la ventana. - -_Rub._ ¿Quién es aquélla, Escalion? - -_Esc._ Libina es, que nos llama. - -_Sag._ Buena moza es, por mi vida, si la pieza es tal como la muestra -del paño. - -_Esc._ Presto seréis fuera de esa duda; mas ahora entremos. - -_Dol._ ¡Oh mis hijos! ¡Oh mis emperadores! tal se me torne el bien -qual vosotros me pareceis. - -_Sag._ ¡Qué enjaezada parola tiene la noble! mas qual yo y ella -somos, tal salud la dé Dios. - -_Dol._ Entrad, mis señores, que todo es vuestro, y como tal lo podeis -tener, juntamente con su dueño. - -_Sag._ Madre señora, en buen hora estés tú y la compañía y el -ofrecimiento te tenemos en soberana gracia, que de la mesma manera de -nosotros te puedes servir y en ello estamos muy aparejados. - -_Esc._ Dime, madre, ¿quién es aquella dueña que allí está? - -_Dol._ La que, hijo, te dixe hoy que era ama de Isabela y gran amiga -mia, que por me hacer á mí merced, hoy se vino á estar con nosotros. - -_Esc._ Pues, señora, hazme merced que mandes baxar aquí á Lelia y á -Claudia, que estos mis señores compañeros en tal la recibirán. - -_Dol._ ¡Ay hijo! ¿no ves que están las cuitadillas, mal pecado, -desnudas, entendiendo en el comer? mas ten paciencia, que tiempo -habrá para todo; mas esto aparte, por tu fe, Escalion, que me digas, -¿estos gentiles hombres son de la ciudad ó forasteros? - -_Sag._ Madre mia, de aquí somos naturales. - -_Dol._ Pues decidme, señores, quién fueron vuestros padres, porque si -lo que decis así es, no puede ser sino que de mí seais conocidos. - -_Sag._ Sabe, señora, que yo soy hijo de Sempronio, criado de Calixto, -y de Elicia, y este mi compañero es de Parmeno y Areusa, donde por -la familiaridad que nuestros padres tuvieron, ansimesmo por el -parentesco que entre nuestras madres hobo, entre nosotros tenemos muy -firme amistad y bien querencia. - -_Dol._ ¡Oh mis buenos hijos! por mi salud, que os he de abrazar, ca -sabed que no pequeño conocimiento tuve yo con vuestras madres, ántes -que desta tierra Parmenia mi madre me llevase, y áun, por mi salud, -que cuando volví y supe el desdichado caso que á las dos acaesció, -que no fué mi dolor pequeño. - -_Esc._ Pues dime, madre, ¿qué les aconteció? - -_Dol._ No fué nada, hijo. - -_Esc._ Dilo ya, madre. - -_Dol._ Diéronlas de puñaladas, que no fué nada. - -_Esc._ Echa allá, ¿y es pulla ésa? mas dinos, madre, ¿y quién hizo -tanto mal? que, por las ebúrneas puertas tartáreas, sólo por lo que -á la amistad de su hijos debo, en todo el mundo sabiendo quién es le -busque, y más tajadas le haga que letras tiene Baldo y Bartulo con la -Coronica española. - -_Sag._ Por mi vida, madre, que hasta agora bien ayunos deso hemos -estado; ca los dos de pequeños nos salimos desta tierra, y por gran -aventura en Italia nos conocimos, donde con deseo de nuestra patria -aquí tornamos, y queriendo saber qué se hizo de nuestros padres, nos -fué dicho que de sus muertes naturales murieron, por lo qual estamos -muy espantados de lo que dices. - -_Dol._ Pues yo os diré, hijos: sabed de cierto que Parmeno y -Sempronio por homicidas de una buena vieja murieron degollados en -el mercado, y Areusa, poco despues en casa de la famosa Celestina, -á manos de dos rufianazos, que, si bien me acuerdo, se nombraban -Grajales y Barrada. Eso mesmo Elicia, mucho tiempo despues por un -panfarronazo llamado Brumandilon; aunque no se fué sin castigo éste, -porque degollado murió, y no pensés lo dicho haber muchos dias que -pasó, que de cierto la sangre tienen reciente; mas de una cosa, -hijos, os podés alabar, que teneis madres medio mártires, que, por mi -salud, casi sin culpa las mataron. - -_Esc._ Arre nora mala, y á todos ha metido la vieja en la danza, que, -por mi vida, este Brumandilon que ha dicho fué mi padre; ya dolor, -y si se descubriese á mis compañeros, cómo tomarian de mí rabiosa -venganza; mas esto aparte, á fe que está donosa Dolosina, que piensa -que se deleitan estos otros mucho con sus palabras, y no sabe que, -como dicen, no hay peor burla que la verdadera, y ella dalle que -dalle, y entre col y col lechuga, bien te quiero más bao; y despues -que los ha descalabrado, úntales el casco diciendo que sus madres -fueron medio mártires. - -_Dol._ ¿Qué dices entre dientes, hijo Escalion? - -_Esc._ Digo, madre, que pues eso es ya pasado, no lo traigas de -presente á la memoria, pues no estamos en tiempo de llorar los -muertos, sino de tomar placer entre los vivos. - -_Dol._ Mi hijo, no pienses que lo que he dicho ha sido sin causa, -que quiero que sepas que no tanto he querido decir esto por dar á -estos señores pasion en ello, mas porque nos acordemos de la muerte, -que á nadie perdona, y que hoy somos y mañana no; porque, como dice -el sabio, su memoria es parte á nos apartar de ofender á Dios, -especialmente en los placeres y regocijos, de que tenemos ejemplo en -la historia de San Juan que se intitula el limosnero; el qual, siendo -gran señor y obispo, industriosamente hacia labrar su sepulcro bien -despacio siendo muy suntuoso en obra, porque, como todos le dixesen -que ¿cuándo se habia de acabar? le recordasen que se habia de morir; -ansimesmo tenía un hombre que industriosamente, quando estaba en -algun regocijo ó banquete, le venía á decir que hiciese acabar su -sepulcro, pues no sabia quando le habrie menester, porque acordándose -de su muerte no se destemplase en la tal fiesta á cometer algun vicio -y pecado: eso mesmo un señor eclesiástico, noble y generoso caballero -en nuestros tiempos, sobre un mármol que tiene labrado para en siendo -muerto poner su sepulcro, recibe la refeccion quotidiana, y todos ó -los más dias quiere comer en él, en el qual mármol están cortados -unos hermosos versos que, demostrando la historia del caso, nos -avisan que nos abstengamos, con la memoria de la temerosa muerte, de -pecar, especialmente en los tales actos y convites, cosa por cierto -en que cada qual habia de tomar exemplo por el grande fruto que dello -se nos puede conseguir. Esto al presente baste, que pues Libina viene -á nosotros, ya la comida debe estar á punto. - -_Lib._ Madre señora, todo está aparejado, ven quando fueres servida. - -_Dol._ Sea luégo, hija, que nunca yo hallo mejor tiempo para comer -que quando lo tengo gana, ni me sabe mejor acordándome que Dario, rey -de Persia, huyendo de Alexandre, su enemigo, habiendo perdido todo su -exército, en un cenegal hediondo y lleno de cuerpos muertos se abajó -á beber, diciendo que cosa no le habia sabido mejor en su vida que -aquello, porque con más sed lo habia bebido; por tanto, hijos, si os -parece, vámonos á sentar. - -_Esc._ ¡Ay madre! ¿y quién ha de ir acordándose lo que de la muerte -has dicho? que, por mi vida, las cabras nos has metido en el corral -con tus palabras. - -_Dol._ ¿Por eso habias de dexar de comer? anda en mal hora, ven, -sentémonos. - -_Esc._ Ojo, compañeros, veréslas, que vuestras requebradas han de ser. - -_Rub._ Di sus nombres, y señala quál es Lelia, que por el nombre le -soy aficionado. - -_Esc._ La que trae las servilletas á la mesa se llama Claudia, la -otra que anda allá dentro es Lelia, por quien preguntais; Claudia es -fresca como veis y hermosa, mas Lelia es más mochacha: si os parece, -lleguémonos hácia allá, y hablarlas hemos. - -_Dol._ ¿Dónde vais, locos? venios á sentar. - -_Esc._ Acá es, madre, sobre un ciento de bodoques: siéntate tú, que -vamos á ver si las cocineras usan bien su oficio. - -_Dol._ Pues así pasa, ven, siéntate, señora Valera, y remojarémos la -palabra miéntras aquellos locos vienen. - -_Val._ Cierto, no es malo el xarope; ¿y de dónde lo hobiste? que por -mi salud jamas lo hallo sino vinagre, donde quiera que voy por ello. - -_Dol._ Selvago me lo envió, dos horas há; con juramento, que despues -he besado veinte veces el cangiloncillo en que está, que dado caso -que no bebiese, me deleito de llegallo á la boca. - -_Val._ Y áun con eso tienes en el rostro tales colores, que por mi -salud en tu mocedad no las podias tener tales. - -_Dol._ Malo va esto, vieja me ha llamado; mas no se me irá con ella. - -_Val._ ¿Qué dices, comadre? - -_Dol._ Digo que como ya tú, de vieja, estás en los huesos, que no has -podido tomar color como yo. - -_Val._ Eso me parece al judío que dió la pasa al carnero, y le -atentaba luégo la cola por ver si habia engordado; tú no ves que -hasta que el vino que agora bebí haga operacion áun habrá tiempo. - -_Dol._ Pues por la misma causa verás que mis colores son de mio, y -no causados por la bebida; que sabe, si no lo sabes, comadre, que -toda mi vida he sido fermosa y fresca mujer, y como agora en lo mejor -della esté, mira qué maravilla si tengo colores. - -_Val._ ¿Qué años habrás, comadre? - -_Dol._ Este otro dia hice esa cuenta, y hallé en el libro de la -parrochia que tengo hasta cuarenta años. - -_Val._ De la mitad arriba, y áun Dios y ayuda. - -_Dol._ ¿Qué dices, comadre? - -_Val._ Que de más edad te juzgára. - -_Dol._ Y áun más te hago saber, que por de ménos edad me tengo, de -lo qual es buen testigo mi marido Hetorino, que se espanta de ver -el cuerpo que tengo de noche; por lo qual pienso que el libro de -la parrochia se engañó, que mal pecado quando se hace el baptismo, -como el sacristan está embarazado, da el libro á que lo escriban -mochachos, y ellos ponen lo que se les antoja. - -_Val._ Ora, comadre, dexa eso, demos otro deogracias, pues tan -ocupados con vuestras dueñas están esos gentiles hombres. - -_Dol._ Otra hallarés más perezosa en eso. - -_Val._ Ora tañeldes la campanilla, que mucho tardan en su plática. - -_Dol._ Locos, locos, ¿por qué no os venis á sentar? - -_Esc._ Madre, si tú no vienes á echar el baston entrellos será -escusado, porque la batalla está muy rigurosa, especialmente que las -damas áun de hablarlos se desdeñan. - -_Dol._ Agora espera, que yo os concertaré. ¿Qué es esto, Claudia? Y -tú, Lelia, ¿por qué no hablais estos señores, y os venis con ellos á -comer? - -_Claud._ ¡Ay, madre, déxate deso! Comed vosotras allá, que yo y Lelia -despues comerémos. - -_Dol._ Anda, mal hora, déxate deso. Tómala tú, señor. ¿Cómo es tu -gracia? - -_Sag._ Sagredo. - -_Dol._ ¿Y el compañero? - -_Sag._ Rubino. - -_Dol._ Pues, señor Rubino, toma por la mano á Lelia, y tú, hijo -Sagrado, á Claudia; Escalion él se tendrá el cargo á su Libina, y -vámonos á sentar. - -_Lel._ ¡Ay, señor! déxame, que no soy desas, ni tengo de ir allá. - -_Dol._ ¿Qué es esto, Lelia? ¿Mándolo yo y dices tú otra cosa? ¡Por mi -salud, si no mirára al honor de los convidados, que yo hiciera cosa -que no pluguiera á todas! mas irse han los huéspedes, y comerémos el -gallo, que asaz habrá tiempo. - -_Esc._ Ea, señora, no tomes pena, que á ella le pesa por te haber -enojado. - -_Dol._ Anda, hijo, déxame, que aquella habia de cumplir de ojos lo -que yo mandaba por la boca. - -_Esc._ Hora no haya más. Tú, señor Rubino, con la señora Lelia en -este cabo os asentad, y junto, en esotro cabo, estará Sagredo y -Claudia; yo y Libina nos sentarémos acá en lo baxo; las dos madres, -pues se hallan solas, hagan entre sí compañía en la cabecera de la -mesa. - -_Claud._ Madre, á la puerta llaman. - -_Dol._ Vé, pues, hija, mira quién es. - -_Claud._ ¡Dios sea comigo! y á Risdeño, el enano de Selvago, tenemos -á la puerta con un mozo que trae una pieza de paño. - -_Dol._ Él y los buenos años: vé, hija, por tu fe, abre. - -_Claud._ Ya voy, señora. - -_Risd._ Esté enhorabuena la fresca. - -_Claud._ En tal venga el gentil-hombre. Sube, señor, si eres servido, -que allá está mi señora. - -_Risd._ Quiero, pues, madre, estés en buen hora tú y la compañía. -¿Qué es esto que veo? ¿y aquí estais vosotros, y no hubiera memoria -del pobre de Risdeño? - -_Dol._ Hijo, señor, vengas en buen hora. Daca, Claudia, aquí una -silla, ponla entre mí y la señora Valera. Siéntate, señor, por tu -vida, y comerás. - -_Risd._ Quiérolo hacer, pues que tanto me lo ruegan. Tú, mochacho, -dexa sobre esa arca el paño y véte. - -_Dol._ No le envieis, señor, comerá primero. - -_Risd._ Déxale, madre, que será menester en la posada, que si algo -habie de comer, yo supliré por él y por mí. - -_Dol._ Pues ¿y dónde lo habies de echar, señor, que tu cuerpo con -poca cosa se podria henchir? - -_Risd._ Donoso está el dicho. ¿Cómo, madre, y agora sabes que tengo -dos estómagos? Pues quiero que sepas que lo que en cuerpo falto -eché en estómagos, que otra cosa no tengo de dentro; si no, exempli -gracia, comenzad á partir esas aves y verés maravillas. - -_Claud._ Por mi salud que dice verdad. ¿No veis que hace de engullir? - -_Sag._ Déxale, señora, que mucha priesa trae mucho vagar, y quien con -ligereza el camino anda, de descansar tiene. - -_Esc._ Ce, señora Dolosina, mira que no guardas la ley de palacio, -que has bebido tres veces con el primer manjar. - -_Dol._ Hijo, por eso estamos agora en la sala donde hay otra ley, que -bien sabes que dixo el sabio: «Cuando estuvieres en Roma vive como en -Roma»; por esto quiero yo guardar la ley de sala, pues en ella estoy. - -_Esc._ Madre, ¿quántas veces, tú que sabrás todas las opiniones, es -lícito beber en una comida? - -_Dol._ Por cierto, hijo, abusion es que nunca la cato, ni la puedo -hallar lo firme; unos, por ser malaventurados, dicen tres, otros, -casi semejantes, dicen cinco, otros nueve, otros trece, y otros, de -la qual opinion soy yo, dicen treinta y seis veces; mas empero yo, -por cumplir con todos, bebo tres, y despues seis, y ansí adelante -hasta el último término, por topar y cumplir lo más cierto. - -_Risd._ Eso me parece, madre, como el teniente que echaba las -fiestas, y decia: esta semana, señores, no sé en qué dia cae una, -fiesta de guardar, holgad toda la semana, y así toparés con ella. - -_Dol._ Así es, hijo, como decis, por lo qual con justa causa se -me consiente, como ves; quanto más que de tal culpa me desculpa -el refran antiguo que dice que el horno y el viejo por la boca -se calientan; que puesto que yo agora no sea vieja, por estar en -víspera de ello, puedo usar de sus previlegios; mas en eso no mireis -vosotros, que vais, miéntras yo hablo, como por la posta, por esos -pavos, y á pocas me habríedes dexado los huesos en los platos. - -_Esc._ No hables, madre, que bien sabes que oveja que bala bocado -pierde, hasta que te enfade el manjar, como hace Risdeño, y no -tendrás de nosotros queja. - -_Risd._ ¿Sabeis por qué lo hago yo? yo os diré. Contáronme un -cuentecillo sobre otro tanto como esto, con el qual quedé avisado, y -fué que dos hombres, en un camino que iban, llegaron á una posada, -donde siéndoles puesta para comer una liebre, el uno dellos preguntó -al otro al principio si tenía memoria de que habia muerto su -padre, el respondió que le dieron unas calenturas, y mandándole el -médico sangrar, vino á descubrirse ser resfriado, donde haciéndole -medicinas, y dándole purgas, obrando con algunas dellas tanto que -si viviera quedára purgado para toda su vida, al fin de questiones -levantándosele el pecho tomó y murióse; pues miéntras aquél contaba -esto el compañero habia ya dado al traste con la liebre, de lo cual -el que contaba se sintió mucho, aunque no lo demostró. Otro dia, -poniéndoles, en otro lugar, una gallina para comer, tornó á preguntar -el de primero al otro que de qué habia muerto su padre, el qual, -dando muchos y grandes bocados, respondió en una palabra diciendo: de -una landre. - -_Esc._ Hi, hi, hi, por mi vida que estuvo donoso, aunque para -nosotros tambien fué bueno el cuento; pues no te hará daño lo que -entre tanto comiste. - -_Risd._ Por eso remedié yo con tiempo, que fué tener pausa hasta que -los estómagos dixeron, no más pavos por agora. - -_Esc._ Madre, por tu fe, que nos eches acá el un jarrillo desos, que -allá el uno bastará. - -_Dol._ ¡Ay hijo, no digas tal! por tu vida, que me dará desmayo si -así lo hiciese; ¿tú no ves que yo al uno y mi comadre al otro habemos -tomado por compañeros? mas porque con los amigos más se ha de hacer, -toma allá. - -_Risd._ Alonge, dixo Lucía al odre; porque bien me basta á matar -la sed lo que escancian las dos que tengo al lado; pues por su -abundancia, traspasando su fuerza el intervalo de enmedio, llega á -poner operacion en mis estómagos. - -_Dol._ En Dios y en mi conciencia, comadre, que nos ha llamado -borrachas en buen romance. - -_Val._ Comadre, nunca peor os digan; ca sabed que un tiempo, segun he -oido, se tuvo por virtud, que fué quando el gran Caton lo exercitó; -y porque en persona tan veneranda no hubiese vicio, ese que en él se -halló, por ser dél usado, le baptizaron por virtud. - -_Dol._ ¡Oh quién fuera en ese dorado siglo! - -_Risd._ Burlada te halláras, porque á las mujeres les era vedado. - -_Dol._ ¿Qué decis? no lo creo. - -_Risd._ Pues sabe que era ansí, que tenian por averiguado ninguna -mujer que bebiese vino ser casta, y despues acá por el apóstol fué -dicho que en el vino estaba la luxuria. - -_Dol._ Cierto, gran crueldad hacian éstos con sus mujeres, pues que -tanto bien les vedaban. - -_Risd._ Ántes les hacian honra, y si ellos lo bebian, más era por ser -fuertes en las batallas que tenian que por el apetito del cuerpo; más -digo, que algunos mataron sus mujeres porque lo bebieron, y ninguna -pena por ello les fué dada, lo que agora, no solamente á las mujeres -se consiente, mas á los infantes pequeños muy contra toda razon se -les da, porque dado caso que los ponen en mala costumbre, acórtanles -la vida, porque siendo el niño en sí muy cálido por razon de la -sangre que tiene nueva, y el vino ansimismo siendo caliente, dos -extremos juntos consumen la vida al que ansí le fué dado; mas esto -aparte, señores compañeros, mirad que es mucho retozar ése, especial -estando quien lo vea á diente. - -_Sag._ Señor Risdeño, no tenés en eso más razon que un bonete -redondo, que si vos sois corto, echaos á vos la culpa, que buenas -mochachas tenés al lado. - -_Risd._ Eso será para pedilles consejo en algun arduo caso. - -_Sag._ Anda, señor, que el pajar viejo, desque encendido, malo es de -apagar. - -_Risd._ Bien es verdad, mas hasta en eso es el trabaxo, y tambien -aquí no hay lugar de lo que decis, porque si yo mostrase mas favores -con alguna de estas señoras, la otra con razon de mí se podia quejar. - -_Claud._ Donoso está, por mi vida. - -_Risd._ Mas si alguno de vosotros, señores, quiere comigo trocar -asiento, no recibiria pequeño servicio en ello. - -_Esc._ Qué, ¿áun servicio ha de ser? - -_Risd._ Ya veis, señor, si tal persona como yo se sufre hablar en -otros términos. - -_Dol._ Volvedme, hijos, el jarrillo si habés hecho con él. - -_Esc._ ¿Ya se acabó eso otro? - -_Dol._ Sí, hijo, que, como Risdeño echaba en sus dos estómagos, con -lo que nosotras bebimos concluyóse presto. - -_Esc._ Toma, madre. - -_Dol._ ¡Ay hijos, y cómo os habeis habido tan cruelmente con él, que -casi tripas no le habeis dexado! - -_Risd._ Por mi vida, que son buenas las olivas, y que siempre las -acostumbro por me hacer buen estómago y me quitan la sed de la tarde. - -_Dol._ Así es que en eso son apropiadas. - -_Esc._ Pues, madre, perdónanos nuestro atrevimiento; tu, Risdeño, -negocia con la madre, que nosotros nos entramos en otra pieza. - -_Risd._ Ántes os quiero decir á todos unas buenas nuevas. - -_Esc._ ¿Qué son? - -_Risd._ Que están concertados los desposorios de Flerinardo y -Rosiana; por tanto, concluid presto, que seréis en la posada -necesarios. - -_Esc._ ¡Oh, Dios te dé buenas nuevas, que así será como decis! Ea, -compañeros, cada uno á su albergue con su huéspeda, que quien tiempo -tiene y tiempo atiende, tiempo viene que se arrepiente. - -_Risd._ Señora Dolosina, mi señor te envia muchas saludes de su -parte, y esta pieza de raja que te mandó ayer en pago de la sortija. - -_Dol._ Mi hijo, á tu señor dirás de mi parte que le beso las manos -mil veces por las mercedes que cada dia me hace, y si tú de mí has -menester alguna cosa, aparejada estoy. - -_Risd._ De la misma manera me puedes mandar, madre; mas agora me da -licencia, que me he detenido. - -_Dol._ Tú, hijo, la tienes. - -_Risd._ Pues quédate con Dios, señora. - -_Dol._ Él vaya en tu compañía. - -_Val._ Comadre, muchos años nos holguemos juntas, y mirad si me -mandais algo, porque voy á la posada de Isabela. - -_Dol._ No más sino que le deis mis besamanos, y que le tengo en -merced la sortija. - -_Val._ Así lo haré, comadre, quedá en buen hora. - -_Dol._ La madre de Dios te guie, comadre Valera. - - - - -CENA SEGUNDA DEL QUINTO ACTO. - - En que Polibio habla con su mujer Senesta, en que será bien dar - compañía á su única hija Isabela. Senesta despues de razones - viene en ello; conciértanse que le vendrá bien Selvago; queda en - que por un primo del mesmo Polibio se le hable. Introdúcense: - -POLIBIO. — SENESTA. - - -_Pol._ Señora y mi amada compañera Senesta, pues que Dios por su -infinita misericordia tuvo por bien de juntarnos á los dos en -matrimonio, y ansimesmo darnos de sus bienes tan largamente con -mucha honra de linaje; y lo que más se ha de estimar, un dón tan -excelente, que fué el fruto de bendicion con que gran consuelo y -descanso siempre hemos tenido en nuestra hija Isabela, tan cumplida -de gracias interiores como de exteriores adornada; yo tengo en mí -determinado, si en ello juntamente vuestra voluntad viene, porque la -fortuna con algun mal reves no tenga lugar (soltándose del palo de -Bocacio) contra nosotros, de que se le dé una compañía tal qual su -noble linaje demanda y su agraciada persona merece, porque dado caso -que hasta hoy no se ha visto en ella causa de algun mal indicio, sólo -porque, como dicen, quien quita la causa quita el pecado, me parece -ser éste buen acuerdo para que nuestra fama y honra se adelante de -contino; y si miramos á los antiguos, que tinien por costumbre no -poner esta carga en sus hijos hasta que ya en perfecta edad los -veian llegados, sufríese por la simplicidad y buenas maneras de -aquel dorado siglo lo que agora no ha lugar por la mucha malicia -del nuestro; tenemos exemplo y cada dia lo vemos por experiencia -que muchas nobles y generosas personas, por la confianza que de sus -hijos tenian, los vinieron á perder, hallándolos clandestinamente, -no á su honra, desposados, de que los míseros padres, viendo su fama -perdida, no sólo de la hacienda en casos que se recrecen, mas de la -vida son privados y miserablemente destruidos; por lo qual claramente -se demuestra que no pequeño cuidado han de tener los padres en poner -estado con tiempo á sus hijos, y más si fueren hijas, y muy mayor -si las tales de hermosura son adornadas; porque dificultosamente se -puede guardar lo que por muchos es cobdiciado, y pues para que no -las pierdan, deben temprano ponellas en cuidado de contentar marido -y regir familia, lo que se aprueba con aquel verdadero y vulgar -proverbio que dice que aquélla fué mejor doncella que más temprano -fué casada, porque con la carga del matrimonio acesoria, no sólo -pierden todas y cualesquier liviandades que la juventud en sí tiene, -mas con grande castidad y virtud procuran gobernar sábiamente aquello -en que de tan niñas fueron impuestas. - -_Senesta._ Mi señor Polibio, la sentencia de vuestras sábias y -discretas razones en su principio demuestra lo que qualquier -agradecido christiano con su Dios ha de tener, que es darle soberanas -gracias por los bienes que dél tiene recebidos, en lo qual digo que, -en lo que á mí toca, yo cumplo, aunque no por entero, mas con todo -aquello á que mis fuerzas son bastantes. Decis más, mi señor, que por -quitar toda ocasion á nuestra hija Isabela en alguna liviandad que -perjudique á nuestra honra, determinais de ponella en estado perfeto -de vivir; cierto si no conociese bien á quien he criado, no habrie -dubda, sino que en eso habie de tener grande recatamiento; mas dígoos -de cierto, mi señor, que podeis bien dormir á sueño suelto en ese -caso y con mucha seguridad, porque, si me decis de muchas nobles -doncellas que han degenerado á su linaje, cometiendo algun mal exceso -en su fama, á lo ménos no quiero que mi Isabela ser de las tales se -presuma; porque, si consideramos su mucha virtud, su grande castidad, -su contínuo recogimiento, su extraña gravedad, su cumplido saber, su -gravedosa presuncion, no sólo semejantes escrúpulos os quitará, mas -qualquier cuidado en su guarda nos hará perder; por tanto, mi señor, -considerando lo dicho, no cures tan presto ponella en tantos cuidados -y trabajosos desabrimientos como la carga del matrimonio en sí tiene, -sino dexalda, señor, goce enteramente parte de su juventud en sosiego -y descanso, que, teniendo con más perfeta edad mayor experiencia en -los tratos de tal estado, cumpliéndose lo que decis ella en ello, -más sábiamente se regirá, y nosotros, entre tanto, de su presencia -agradable y linda conversacion gozar podrémos. - -_Pol._ No quiero, señora, que penseis que todas las cosas tienen -dentro de sí la aparencia que de fuera muestran, pues se ve ser -muy al contrario; especialmente en este animal tan no conocido que -racionalmente por miembro diviso, cuya condicion atestiguan todos los -sabios que por entero imposiblemente se puede conocer, lo que se ve -manifiesto en lo que nosotros cada dia más nuevamente en nosotros -descubrimos; por lo qual no es razon que tanta confianza en vuestra -hija acumuleis, pues de cierto entónces la conoceréis ménos quando -más pensais que la teneis conocida, y si de sus virtudes y linaje -decis, digo que no es justo que dello tanto caudal se haga, pues -vemos muchas veces en el buen paño caer raza; y pues esto y lo dicho -tan claro se muestra, ruegos, mi señora, que en mi voluntad vengais, -porque en ello sólo se hace lo que al provecho de todos conviene. - -_Sen._ Pues, señor mio, ésa es vuestra voluntad, aunque verme quitada -de tal hija lo sienta en el alma, yo lo tendré por muy bueno, y si -con mis palabras habeis recibido enojo, pídoos que me perdoneis, -porque dello no fué causa querer seros inobediente, sino la fuerza -que al amor filial me forzaba me fuerza á ser contra la vuestra -fuerza; mas con la instancia que puedo os demando, mi señor, que me -digais qué causa más agora que nunca para tratar en esto se os ha -ofrecido. - -_Pol._ Mi señora, yo os tengo en señalada gracia en que vuestra -voluntad en este caso á la mia subjetés, y en lo que decis que por -qual razon más agora que otra vez en esto os hablé, os quiero -demostrar. Habeis de saber que pensando en mi pensamiento muchas -veces quién más de los desta ciudad á ser nuestro yerno sea -perteneciente, entre otros he hallado dos que igualmente á nosotros -son convenientes, de los quales, el uno se llama Flerinardo y el otro -Selvago; pues teniendo yo de contino ojo alerto en estos que tengo -dicho, hame sido hoy manifestado que Flerinardo está ya prometido en -casamiento y hechos sus contratos con Rosiana, hija de vuestra gran -amiga Funebra, y ansimesmo hermana de Selvago, el otro que yo digo; -por lo qual, atento á que otro tanto no haga el mesmo ya nombrado -Selvago, lo que si así fuese faltaria en toda la ciudad quien á -nosotros convenga, yo determino este dia en todo caso enviarle al -comendador, mi primo, á que sobre el negocio le hable y su voluntad -enteramente descubra. - -_Sen._ ¡Oh señor, y cuán por dichosa me podria tener si lo que decis -se efectuase! porque á la verdad, de la mesma manera que habeis dicho -pasa, en efecto, que esa doncella que habeis dicho tiene con nuestra -hija muy firme amistad, y luégo que allá se ordenó, le envió su -mensaje á se lo facer saber, y de cierto que en lo que de Selvago -decis, sería caso bien acertado, porque no sólo por el conocimiento -tan antiguo que con su madre tengo lo deseo, mas, entendiendo bien -sus virtudes y buenas maneras, en estremo lo querria ya ver concluido. - -_Pol._ Pues, señora, en esto por el presente no haya más, que yo -tendré cargo en que hoy se ponga por obra; y si por ventura se -confirma, todos en ello recebirémos entero contentamiento, y si acaso -por la parte dél faltáre no debemos recebir pena por ello, que, como -dicen, quando una puerta se cierra otra se abre; solamente vos, -señora, lo encomendad al eterno Dios, que, si para su servicio ha de -ser, él lo ordene, y si al contrario, él prestamente lo confunda y -deshaga. - - - - -CENA TERCERA DEL QUINTO ACTO. - - En que Selvago con su cuñado Flerinardo va al concierto; llegados - al jardin, Selvago canta un soneto. Despues de lo qual, entrado, - su señora lo está esperando, donde habiéndola recebido por esposa - goza de los últimos gozos del amor, de que muy gozoso del jardin - sale, y por intercesion de Flerinardo conocen la gran cobardía - de Escalion, de lo qual con mucho placer se tornan á dormir. - Introdúcense: - -SELVAGO. — RISDEÑO. — CARDUEL. — FLERINARDO. — ESCALION. — ISABELA. — -CECILIA. - - -_Selv._ ¿Duermes, Risdeño? - -_Risd._ Señor, no; ¿qué mandas? - -_Selv._ Que me des mis armas y hagas aderezar esos mozos. - -_Risd._ Señor, veslos aquí; los compañeros se quedan aparejando. - -_Selv._ Pues tenme de ahí (que, si no me engaño, las once tocó agora -el relox), armaréme. - -_Card._ Señor, señor. - -_Selv._ ¿Qué dices, Carduel? - -_Card._ Flerinardo con sus dos criados, Escalion y Velmonte, están á -la puerta. - -_Selv._ ¡Oh, cómo la verdadera amistad siempre en las necesidades se -conoce! sin duda que le soy en mucho cargo. - -_Risd._ Señor, en más te es él á tí, pues hoy le has remediado todas -sus fatigas en prometerle tu hermana por esposa. - -_Selv._ Aunque lo que dices así sea, no dexo por eso de sentir lo que -por mí hace; mas acaba presto, Risdeño, darás esa escala de cuerda á -Carduel que lleve, y tú ansimesmo aquel laud. - -_Risd._ ¡Cómo, señor! ¿y has de ser como el mosquito que va cantando -á robar los que duermen? - -_Selv._ El símile como de quien sale; siendo tú chiquillo y ruinejo, -así hablas en tu comparacion del mosquito tu pariente. - -_Risd._ Aunque chiquillo y ruinejo, como vos, señor, decis, no me -trocaria por uno que más alto que vos fuese. - -_Selv._ ¿Cómo así? - -_Risd._ Por las muchas virtudes y gracias que los de tal marca -tenemos. - -_Selv._ Di, pues, algunas, en tanto que me acabo de aderezar. - -_Risd._ En metro os las podria decir, porque así me las enseñaron á -mí; mas, por abreviar, en dos palabras concluiré. Primeramente por -la mayor parte los de esta estatura son todos muy vivos, ingeniosos -y ardidos, que, por verse los tales ser en poco tenidos, siempre -inquiren nuevas y esquisitas invenciones para ser de todos estimados; -tambien si un pequeño se desafia con un grande, si el tal pequeño -vence es más estimada su vitoria por ser más contra natura. Tienen -otro provecho, que el pequeño que fuere á la guerra armado, siendo -las armas conformes al cuerpo, no le darán con el peso mucha pena, y -si el tal fuere á caballo, le dará ménos fatiga, y con otro tendrá -ventaja en las armas defensivas, pues detras de un escudo se puede -defender, y ofender al contrario; y si fuere huyendo y los enemigos -llegaren cerca, fácilmente donde quiera se puede esconder y encubrir -su persona. Eso mesmo si en frontera ó campo se halláre, do ha de -jugar el artillería, más seguro estará de las pelotas que el grande; -y si acaso le hurtaren sus armas ó vestidos, allende de medrar poco -el ladron con ellos por ser chicos, donde quiera los podrá conocer; -tambien es gracia que si entráre por puertas ó ventanas pequeñas, -no tendrá necesidad de se abajar ni se hará mal en la cabeza. Es -escelencia de los tales que con poco dinero se pulen y atavian, y si -hecho lo mercáren, aunque sea mayor, fácilmente lo pueden tornar -á su medida; esles tambien provecho, que si fueren á dormir en -cama angosta, el pequeño dormirá más á su talante que el que no lo -fuere. Son ansimesmo los de tal estatura pulidos, que por estirarse -y ser mayores andan muy del tempe, y tienen bien otra gracia, que -sin pena se visten y calzan por tener los brazos más llegados á los -piés, donde si algo se les cayere de las manos, sin que se sienta, -lo tornan á recoger, y por lo dicho éstos son muy buenos danzantes. -Sobre las dichas gracias, si el de tal estatura fuere mercadante de -cosa que se ha de medir á brazas, ganarán más, porque le dan á él -grande brazada, y él dala pequeña. Tienen tambien sobre lo dicho otra -escelencia, que si dieren alguna caida de lugar alto, el de ménos -estatura dará ménos golpe; y si acaso fuere camino en la fiesta, -siendo avisado, á la sombra del compañero se defenderá del sol; y -finalmente, todas las veces que con otro habla, le hacen acatamiento, -porque para bien entendelle, se acorvan estando él muy entonado. Esto -es, señor, lo que yo hallo más en el de mi estatura que en el de la -vuestra, sin otras muchas cosas que sobre el caso pudiera decir y por -prolixidad dexo. - -_Selv._ Cierto que he tomado gran deletacion con tus palabras, que -las debes tener de coro para semejantes tiempos; mas, pues ya estoy -del todo á punto, vamos fuera; tú, Carduel, véte adelante, como ayer -hiciste, camino del huerto. - -_Card._ Ya voy, señor. - -_Selv._ ¿Tomaste el laud, Risdeño? - -_Risd._ Bueno está eso, señor, ¿y no le ves, que hace más bulto que -yo? - -_Selv._ Pues si no le quieres llevar, dásele á Sagredo que le lleve. - -_Risd._ Agora, señor, que yo le llevaré; porque si acaso hubiere -alguna refriega me pueda tan en tanto esconder en él. - -_Selv._ ¿Pues cómo, así nos habies de ayudar? ¿no te mostrabas anoche -más fuerte de eso? - -_Risd._ No, señor, que ayer no iba allá Escalion, y yo tenía sus -veces, y siendo él presente, no podria ser más de como quien soy, -aunque todavía pondria el laud en medio de la batalla para que allí -se descarguen los golpes y quebrante la furia de las partes. - -_Selv._ Agora bien, vamos fuera, ¿es mi señor hermano Flerinardo? - -_Fler._ Él, que aunque indigno dese nombre, mucho os desea servir. - -_Selv._ ¡Oh señor, y no reposárades esta noche! que para en esto de -hoy mi gente bastara. - -_Fler._ Ora, señor, dexad esas razones por escusadas, y vamos nuestro -camino, que yo recibo la merced en que de mí acepteis algun servicio. - -_Risd._ Señor Flerinardo, ¿no venía en vuestra compañía Escalion? -¿dónde está? - -_Fler._ No sé cierto, mas de quanto agora estaba comigo, y tras de -nosotros debe venir, si no ha tomado las de villadiego y dádonos -cantonada. - -_Risd._ Vesle allí dó viene; anda, Escalion, no te quedes tanto atras. - -_Esc._ ¡Oh pesar de quien me parió, Risdeño! ¿y para qué me das -voces? que venía ahí echando mano pensando que los enemigos parecian, -y dado caso que así fuera, nos quedáramos burlados, porque oyendo tal -nombre, si ellos eran naturales de Europa, no pongas dubda que me -pararan delante. - -_Risd._ Pues ¿cómo es verdad lo que dices, pues que cada dia nos -cuentas nuevas questiones que has tenido? - -_Esc._ Eso es verdad, que no me conociendo toman esa presuncion; -mas si despues, por aventura, de mis manos salen sin herida mortal, -quando el caso cuentan á quien me conoce, les dice que ese dia -nacieron. - -_Selv._ Señor Flerinardo, una palabra al oido. - -_Fler._ ¿Qué decis, señor? - -_Selv._ Que deseo conocer en estremo dó llega su lanza de Escalion, -porque verdaderamente creo ser todas sus blasonerías fingidas, y si -os parece, lo podrémos probar esta noche. - -_Fler._ Señor, haced como vos quisiéredes; mas no sea de manera que -nos cueste caro la burla si él hace algun desvarío. - -_Selv._ No, que en eso primero se proveerá; mas agora, pues al huerto -hemos llegado, entendamos en lo que conviene, que despues habrá -tiempo para todo. - -_Fler._ Haced como os pareciere. - -_Selv._ Muestra, Risdeño, ese laud miéntras viene la hora, descubrirá -este gozoso corazon alguna parte del gran contentamiento que en sí -tiene. - -_Risd._ Vesle aquí, señor. - -_Selv._ Pues di á Velmonte y á Escalion que se detengan en la boca de -aquella calle, Sagredo y Rubino se pondrán en aquella encrucijada que -allí baxo parece, y que á todo el mundo defiendan el pasaje. - -_Risd._ Señor, ya se ha hecho, y Escalion dice que si álguien por -su pertenencia quisiere pasar, que le ha primero de engastonar su -espada en el cuerpo y facelle volver sin cabeza ni piernas, porque no -tenga necesidad de caperuza ni zapatos. - -_Selv._ Anda, déxale, que del dicho al fato hay gran rato; y oye, que -quiero comenzar un nuevo soneto, nuevamente en mi pecho concebido y -por mi soberano gozo fabricado. - - -SONETO. - - Resuene mi voz alta y amorosa, - Sus gozos con gran gozo demostrando, - Los altos con los baxos matizando, - Su gloria nos descubra gloriosa: - ¡Oh cielos luminosos, tierra umbrosa! - ¡Oh fuegos incorpóreos, mar terrible! - ¡Oh tierra, muestra gozo no falible, - Pues gozas tú con ellos de mi diosa! - En tí su cuerpo tienes pincelado, - Su diáfano rostro no terreno, - Ten gozo por haber ansí sacado - Sus lustres y matices de tu seno, - De quien yo solo vivo en su memoria, - Por ser mi suma pena y suma gloria. - -_Isab._ Dime, Cecilia, ¿no estás fuera de sentido en oir música tan -atractiva y melodiosa? - -_Cec._ Por cierto, señora, que no ménos en oilla estoy espantada que -pesante porque tan presto hizo fin. - -_Isab._ ¿Qué sientes de la sentencia del soneto? - -_Cec._ Que por más que diga, eres de más merecedora. - -_Isab._ Anda, necia, que no te digo sino quán maravillosamente ha -declarado su propósito. - -_Cec._ Eso merezco yo, que me llames necia, porque mentí diciendo que -merecias más. - -_Isab._ ¿Qué dices, Cecilia, parécete que tengo razon en hacer lo que -por él hago? - -_Cec._ Cierto, señora, que sí, y bien á vuestro seguro, pues vuestro -padre corresponde tambien al negocio. - -_Isab._ En pensar eso estoy de gozo casi fuera de sentido; mas -llégate, por tu fe, mira si sube, pues ya la música cesó. - -_Cec._ Eso será escusado, que veslo por entre aquellos jardines dó -viene. - -_Isab._ Pues, Cecilia, mira que te ruego, y, como señora, te mando -que de mi presencia no te apartes; porque puesto caso que hago lo que -ves por este caballero, en ninguna manera querria que en mí tomase -entera posesion, hasta que habiendo recebido las bendiciones de la -Iglesia, por Dios y por las gentes nos sea concedido lugar. - -_Cec._ Ansí lo haré, señora; ¿habeis oido lo que dixo? pues, mejor -me salve Dios, que va de todo corazon, sino con la boca chiquita; mas -pase, que ansí cumple en su honra. - -_Selv._ ¡Oh gloria de mi penosa fatiga, y pena de mi deseada gloria! -á tu seráfica hermosura pido humilmente, en señal del dón que por tí -se me ha otorgado, de tus ebúrneas manos se me dé que goce, para que -con las gozosas muestras del corazon enviadas y por los ojos salidas, -el gran huego que de tu parte me consume, en alguna manera con su -contrariedad algun tanto se mitigue. - -_Cec._ Mi señora, mira que no se consiente lo que con ese caballero -haces, en tenelle de hinojos en tu presencia tanto tiempo. - -_Isab._ Mi verdadero señor, si en lo que mi doncella dice alguna -parte de razon tiene, pídoos que me perdonés; mas si el soberano gozo -que en vuestra vista he recebido considerais, no tendrés en mucho que -llegado hasta el corazon imprimiendo en él su poderío, acudiendo allí -todos los sentidos para más sentille, lo esterior sin sentir dexase; -mas ya que la razon de la causa los ha tornado en sus asientos, -pídoos quanto puedo que os levanteis, si no deseais que yo haga lo -mismo. - -_Selv._ En eso como en lo demas, prometo, mi señora, de no salir de -vuestro querer y voluntad. - -_Cec._ Eso ha que me contenta, ¿no veis que abrazada la tiene? mi -fe, aunque yo presente estoy, poco valgo para encoger su buena -desenvoltura; mal año para gato romano que tal presa haga con asadura -de neblí, con la garza, que viene más á cuenta como él con ella. - -_Isab._ Mi señor, no me parece bien lo que haces. - -_Selv._ Descanso mio, si te di paz en pago de la guerra que contino -me haces, fué por cumplir con lo que á generoso ánimo se debe, en dar -bien por mal. - -_Cec._ Bien alega de su derecho el magnífico, y áun, por mi vida, -que, segun de las vísperas entiendo, que en el disanto, él de queja -y mi señora de doncella, han de ser libres; por lo qual será bien -del mal no tanto, y hacerme entre ellos teniente y darles las manos, -porque, segun se presume de los gentiles hombres de este tiempo, no -será mucho que diga, andando dias, si te vi no me acuerdo. Ora, mis -señores, bien será que lo que se ha de hacer tarde se haga temprano, -y seais por mí desposados miéntras más á vuestra honra se ordena. - -_Selv._ Mi señora, ¿teneis por bien lo que vuestra doncella ha dicho? - -_Isab._ Señor mio, por eso fué mi venida en el presente lugar. - -_Selv._ Pues, en nombre de Dios, que yo recibo, aunque indigno, las -mercedes. - -_Cec._ Alto, pues, dadme las manos; vos, señora Isabela, ¿quereis por -marido y por esposo á Selvago, que presente está? y no aguardeis á -tercera vez, no se canse el zorriote, pues será escusado por faltar -madrina que del trenzado estire. - -_Isab._ Digo que sí. - -_Cec._ Y vos, señor Selvago, ¿quereis por tal á Isabela? - -_Selv._ Sí, con entera voluntad. - -_Cec._ Dios os haga largos tiempos buenos casados. Agora no resta -sino que se provea la colacion, y mirad que no os suelto mis -derechos, aunque otrie haga las velaciones, que se lleve las arras. - -_Selv._ Buena doncella, por el presente, en pago de lo que decis, -recebid esta medalla que en vuestro cuello os pongais, no perdiendo -la esperanza en lo porvenir. - -_Cec._ Mi señor, aunque por el tanto no se dixese, no quiero dexar -de recebir mercedes que con tanta voluntad son ofrecidas; y, por mi -vida, que si de tal manera me pagasen todos, que no dexase de tomar -las manos cada dia á diez ó veinte docenas de personas, y áun les -soltaria lo de futuro; mas ¿qué digo yo? ¿y esa palabra es la primera -que os hablais? tá, tá, tá, no paro más aquí. - -_Isab._ ¡Oh mi señor, por Dios os ruego que no hagais tal, porque me -perderéis para siempre! - -_Selv._ Mi señora, ántes os tendré más ganada; y por tanto perdonad -mis atrevidas manos, que jamas pensaron os deservir. - -_Isab._ ¡Cómo! ¿y tanta desvergüenza ha de pasar y áun delante -testigos? - -_Selv._ Así, siendo por ellos certificado, despues tendré por -verdadera la gloria que al presente consigo. - -_Cec._ Eso me parece bien, que anden barbas y callen cartas. - -_Isab._ ¡Ay desventurada yo! mi honra perdida, mi vida acabada, ¡ay, -ay! - -_Selv._ ¿Señora mia, señora mia? ¡ay traidor de mí, que tanto mal he -cometido contra quien de muerte á vida me habia redemido! no será -sino que con esta espada de mí tome rabiosa venganza. - -_Cec._ ¡Oh gran Dios! ¿y qué es esto? detente, detente, señor, no -hagas tanto mal, mira que perderás á tí y á tu señora. - -_Selv._ ¡Oh traidor de mí, que ya la tengo perdida! por lo qual me -conviene un punto más no vivir. - -_Cec._ Señor, sólo te pido miéntras rocío su rostro con agua de aquel -estanque, tengas paciencia, que tú verás cómo siendo en sí tornada, -hago con ella que te perdone. - -_Selv._ Pues, buena doncella, sea con brevedad, porque mayor no la -tenga mi vida. - -_Isab._ ¡Ay, ay! - -_Cec._ Señora, señora mia, vuelve en tí; acorre al tu Selvago si le -quieres ver vivo, que por tu causa se quiere él mesmo en tu nombre -sacrificar. - -_Isab._ ¡Qué oigo, triste yo! - -_Cec._ Desplega tus ojos y verás que sólo aguarda una palabra de tí -contra él para pagarte la ofensa que contra tí cometió, y si deseas -que viva, vé, desvíale de su propósito. - -_Isab._ ¡Oh señor! y ¿qué desvarío tan grande es el vuestro? - -_Selv._ Mi señora, no otro sino que si vuestra misericordia me falta, -faltarme ha la vida. - -_Isab._ Soltad, por Dios, el espada, que me dais mayor pena en esto -que en la traicion que contra mí cometisteis. - -_Selv._ Sabed, señora, que será escusado si de vos el perdon no me es -concedido. - -_Isab._ Ora, pues yo tuve la culpa en me fiar en vos, justo es que la -pena padezca; por tanto yo os perdono. - -_Selv._ Señora mia, ¿por qué habés hecho tan gran sentimiento en que -yo tomase la posesion en lo que de derecho era mio? - -_Isab._ Aunque eso así sea, no era razon que tal pasára hasta que las -bendiciones de la Iglesia se hayan recebido, y si no mirase que éstas -nos serán dadas presto, yo me diera, en pago de mi pena, la muerte. - -_Selv._ Ora, señora, ¿no me decis cómo sabés que nuestros desposorios -se celebrarán públicamente presto? - -_Isab._ ¿Cómo decis eso, y no os habló hoy el comendador, mi tio, -de parte de mi señor Polibio, en que si queríades hacer comigo -matrimonio? ca sabed que Cecilia estuvo esta siesta á la puerta de -su aposento, y, segun me dijo, habiendo entre sí hablado sobre el -desposorio de vuestra hermana con Flerinardo, trataron en que me -desposasen con vos, sobre lo qual os hablaria el Comendador. - -_Selv._ ¡Santo Dios, qué oigo! sabed, señora, que así pasa como -habeis dicho, que hoy me habló, y yo, ignorando la parte de quien -venía, porque no me fué por él dicho, por no despedille luégo, que -fuera mal mirado, dije que hablaria á mi señora Funebra y le daria -respuesta, y pues ya soy avisado, daldo por concluido. - -_Isab._ Así me parece, señor, que lo debes hacer; mas, por mi vida, -que no tornés á vuestras pesadas burlas, que me dais grande enojo en -ello. - -_Selv._ Bien mio, al que en mí manda, que es el amor, echad la culpa, -pues en mí, por ser dél forzado, ninguna veo. - -_Cec._ ¡Qué justicia de Dios! que estén sus mercedes en tales -comedias haciendo pausa tras cada acto, y la pobre Cecilia que la -papen duelos, estando acá á diente, teniendo á su Carduel tan cerca, -no será sino la primera vez que acá vuelva á hacer de modo que -entrando no tenga yo envidia de sus abrazos ni besos, y ahora me -sufro, porque á más andar se viene á nosotros el aurora; por lo qual -será bien los despartir, no los tome allí el dia. Mis señores, aunque -os sea trabajoso, por el presente os conviene apartar por ser ya -cerca la mañana. - -_Selv._ Mi señora, no menor pena siento con las palabras desta -doncella que con vuestra presencia alegría; mas, pues de fuerza se -ha de cumplir, dexando con vos el ánima, el cuerpo á muy tenebrosa -cárcel va sentenciado. - -_Isab._ Mi verdadero amigo, no con ménos pena que lleveis quedo; mas -con la esperanza de tan presto enteramente gozar de vos quiero en -alguna manera me conhortar. - -_Selv._ Ella sola será bastante á me sustentar la vida; y pues así -conviene, el ángel bueno quede, mi señora, en vuestra compañía. - -_Isab._ Él guie, mi señor, tus pisadas. Cecilia, anda paso, -entrémonos en nuestro aposento, no seamos sentidas. - -_Cec._ Ya estamos acá, señora. - -_Isab._ Pues tornea esa puerta y véte á acostar, dormirémos lo que de -la noche queda. - -_Selv._ Echa, Carduel, esa escala. - -_Card._ Puesta está, señor, mira cómo bajas, que hace oscuro. - -_Selv._ ¡Oh mi señor Flerinardo! y qué de cosas os tengo que contar -en siendo en la posada, con que de cierto seréis muy alegre, por -tanto vamos allá si os parece. - -_Fler._ Primero deseo que hiciésemos lo que en la venida ordenamos de -Escalion, porque he visto en él, despues que aquí venimos, cosa con -que tengo dubda en su esfuerzo, y querria ser en ello certificado. - -_Selv._ Pues, Risdeño, vé donde están Rubino y Sagredo, y decirles -has de mi parte que vayan secretamente por aquella otra calle á dar -do está Escalion, y que sin llegarse cerca hagan muestra de acometer, -desnudas sus espadas; y que hecho, sin se detener, se tornen á sus -estancias sin decir lo que hicieron disimuladamente. - -_Risd._ Señor, ya van determinados á cumplir tu mandado. - -_Esc._ ¡Oh pésete y no á tal, y aquellos á matarnos vienen! alivia, -Escalion, tus piés y al soto, que no mientes en ello, ¡ay, ay, -desventurado yo, que me matan! - -_Velm._ Cómo, Escalion, ¿así me dexas? - -_Esc._ ¡Santo Dios, que me matan! ¡confesion! - -_Selv._ ¿No veis, señor Flerinardo, qué verdadero salió mi -pensamiento? y qué gritar trae el cobarde. - -_Fler._ ¿Qué es esto, Escalion, que has, que así vienes dando voces? - -_Esc._ ¡Ay señor! cien hombres de punta en blanco armados nos -salieron á matar, y de los primeros golpes derribaron á Velmonte, -mas entre tanto rebané dos ó tres docenas dellos, en que quebré el -espada; por lo qual, viendo los contrarios ser tantos, arrojándoles -lo que del espada me quedaba, acogíme á los piés, y lo mesmo os -aconsejo que hagais, que más vale decir aquí huyeron que aquí fueron -muertos. - -_Fler._ No hayas miedo, vuelve con nosotros. - -_Esc._ No, señor, dexáme, que basta el estrago que dexo hecho; que -pienso que voy mal herido, iréme á curar. - -_Fler._ Detente, muéstranos la herida. - -_Selv._ ¡Oh, qué donoso caso! ¿no veis qué huir lleva? - -_Fler._ De cierto que lo veo y lo pongo en dubda, segun la confianza -que dél tenía. - -_Selv._ Sabed, señor, que siempre le he yo tenido por lo que aquí -ha mostrado, que todas sus hazañas más consisten en blasonar -desaforadamente que en algo que de hecho fuese; y pues esto ya se ha -concluido, bien será que demos la vuelta á la posada. - -_Fler._ Sea, señor, como por bien tuviéredes. - - - - -CENA QUARTA DEL QUINTO ACTO. - - En que Risdeño, muy gozoso por haber ya su señor Selvago, - con voluntad de sus padres, alcanzado por esposa á Isabela, - celebrándose juntamente allí el desposorio de Flerinardo en casa - de Polibio, ve venir un estranjero, el qual, por su intercesion, - le lleva delante de Polibio, donde declara ser Flerinardo hijo - del mesmo Polibio; por las quales nuevas, todos muy gozosos, - entran á cenar, y se da fin á la comedia, quedando dos hermanos - con otros dos juntos en yugo matrimonial. Introdúcense: - -RISDEÑO. — CRATINO. — POLIBIO. — FLERINARDO. — SELVAGO. — SENESTA. - - -_Risd._ ¡Oh, cómo por este caso de Selvago ha parecido verdadero -aquel dicho del sábio que dice que los principios, á buen propósito -enderezados, no pueden haber desastrados fines! Habés considerado -el fin de los amores tan excesivos, aunque castos, de Selvago, mi -señor, cómo sin ser el caso descubierto, tan á su honra ha conseguido -el fin de sus deseos, habiendo sido desposado, con voluntad de sus -padres, con su señora Isabela, celebrándose juntamente las de su -gran amigo Flerinardo con su hermana; de cierto que él debe más que -otro alguno dar muchas y muy cumplidas gracias al Señor, que de todo -ha sido causa, pues tan conforme á su apetito y voluntad todos sus -negocios le han sucedido; mas ¿qué digo yo? y ¿quién es este medio -doctor que á mí se viene? estranjero parece en su hábito, quiérole -hablar y sabré de dónde trae camino. Hombre honrado, si no lo habeis -por pesadumbre, reciba yo de vos tanta gracia, que vuestra venida en -esta tierra me declarés; pues, no sólo vuestro hábito pone admiracion -á quien le mira, mas vuestra reverenda persona causa deseo de saber -dónde se enderece. - -_Cratino._ Buen amigo, sabed que yo soy de aquí natural, aunque há -grandes tiempos que por estrañas naciones he caminado; por lo qual os -pido de gracia que me digais si teneis algun conocimiento con los que -en esta casa, donde vos poco há salistes, habitan. - -_Risd._ Señor, sí; ved qué en ello me mandais. - -_Crat._ Que me dixésedes si un caballero, que Polibio se llama, vive -en ella. - -_Risd._ Sabed, señor, que ansí es como decis, y áun en ella hoy se -celebra gran fiesta, por causa de dos solemnes desposorios que en -ella han sido hechos. - -_Crat._ Pues, señor, en lo uno me habeis hecho la merced, en lo otro -no me falte vuestra cortesía en me decir quién son los que tal acto -constituyen. - -_Risd._ Un caballero llamado Selvago con una hija de Polibio, -asimesmo otro caballero dicho Flerinardo, no desta tierra, con una -hermana del mesmo Selvago, que, por la fiesta ser más solemne, hácese -todo aquí junto. - -_Crat._ ¡Oh gran Dios, y qué oigo! ¿y es posible que aquí esté -Flerinardo? - -_Risd._ Decidme, señor, ¿conoceis vos á Flerinardo? - -_Crat._ E áun traigo las mejores nuevas para él que jamas pensó oir; -por tanto guiadme donde está, que en su presencia sabréis el caso á -vuestra voluntad. - -_Risd._ Pues, entrad comigo, que yo haré lo que decis; agora ¿veis -aquel viejo anciano que allí parece? pues aquél es Polibio, y el que -está á su mano diestra es Flerinardo, por quien preguntais. - -_Crat._ A Dios gracias, que bien los conozco; por tanto yo les -quiero hacer más alegres que al presente están, hablando primero -á Flerinardo, veamos si con el tiempo me ha ya desconocido. Noble -caballero, ¿conócesme, que muchas veces me habrás visto? - -_Fler._ Por mi fe, buen señor, que decis gran verdad, mas el dónde yo -lo ignoro. - -_Crat._ Y tú, señor Polibio, mira que por ventura de mí has recibido -algun servicio. - -_Pol._ Cierto, ó la caduca edad me engaña, ó vos teneis por nombre -Cratino, debaxo cuya disciplina encargué yo un solo hijo que yo tuve. - -_Crat._ Pues sabe, señor, que ansí es como dices. - -_Pol._ ¡Oh mi buen amigo Cratino! ¿pues no me decis qué buenas nuevas -me traeis de vuestro discípulo y mi buen hermano Sergio? - -_Crat._ Mi señor, de vuestro muy noble hijo y mi discípulo, mejor las -sabréis vos que yo, pues con él tanto tiempo habeis contratado, ca -sabed que Flerinardo, que presente está, es. - -_Pol._ ¡Santa María! ¿y qué me decis, que yo no lo creo? - -_Crat._ Pues yo, señor, sí; por tanto, con atencion oid mis palabras -y seréis en vuestra dubda satisfecho. Es, pues, de saber que al -tiempo que Sergio, vuestro hermano, fué señalado por gobernador en -una provincia de la Nueva España, á su peticion, por no tener hijo -alguno, le distes uno que vos teníades, llamado Beliselio, el qual -prohijó, y con él fué, habrá hasta diez y ocho años, á gobernar su -tierra; en la qual, siendo llegado, tomó gran conocimiento y amistad -con un rico varon que allí tenía su asiento; mas no habia medio año -allí vivido, quando por una grave enfermedad fué de la vida privado, -dexando en guarda de vuestro hijo aquel con quien tanta amistad -habia tomado, juntamente con toda su hacienda y haber; mas el noble -rico, tomando muy grande amor con el infante, y careciendo él de -hijos, ansimesmo espontáneamente le prohijó, donde por su mandado, -quitándole su propio nombre, que era Beliselio, que tenía, con nombre -de Flerinardo le hizo de allí adelante llamar. Pues en este tiempo -yo le enseñé todo aquello que á semejante persona que á la suya era -convenía; despues de todo lo qual, con deseo de ver aquella fértil y -abundosa tierra, determiné con voluntad gastar algun tiempo en verla, -lo que no se pudo hacer tan ligeramente, que quando di la vuelta para -vuestro hijo, supe que por haber sido muerto aquel noble hombre que -le habia prohijado, quedando él por heredero de tesoro innumerable, -sabiendo ser natural desta tierra, en ella determinó pasar; lo que -por mí sabido, en su seguimiento me puse para del todo manifestalle -quién su linaje fuese, pues con él, no sólo será placiente, mas en -todos, á quien cabe parte, causará gozo soberano y muy jocundo. - -_Pol._ ¡Oh gran Dios, y cómo son grandes tus maravillas, que habiendo -tan cerca de mí tenido un hijo, cuya memoria grande pena me causaba, -haberle así desconocido, y pudiendo ansimesmo con su presencia -recebir alegría, pensando ser en ausencia, con su deseo padecer -grande y penoso tormento! ¡Oh mi buen hijo, que entre mis brazos te -tengo y lo pongo en dubda, segun se me hace arduo de creer que tanto -bien en la postrimera edad me estaba aparejado! - -_Fler._ ¡Oh mi padre y mi buen señor! cómo de hoy más soy enteramente -bienaventurado; pues habiendo sido por dos veces huérfano, con grave -tormento mio, para que agora en mayor estima al verdadero y entre -todos tan aventajado tuviese. - -_Sen._ Mi señor Polibio, pídoos que me dexés gozar de la -bienaventuranza de tal hijo; pues si en el parto graves dolores por -su causa padecí, no menores fatigas por su ausencia he tenido. - -_Pol._ Vos teneis mucha razon, mi señora, por tanto hágase como pedis. - -_Sen._ ¡Oh luz y clara luminaria, en que yo me contemplo! y ¿es -posible que del bien de tenerte en mis brazos me sea dado que goce? - -_Fler._ Mi señora madre, el bien yo le recibo en podelle tan -enteramente gozar, por haberme Dios hecho tan dichoso que de tales -padres fuese producido y engendrado. - -_Selv._ Mi buena señora, dénos parte dese caballero, pues mi señora -esposa y hermana suya, no la menor de pena, entre todos, con su -ausencia ha recibido; por lo qual no es justo que de la gloria del -conocimiento sea no participante. - -_Fler._ Mi buen señor, á vos y á ella, junto con mi señora esposa, -igualmente quiero abrazar, pues con igual grado de amor á todos tres -os amo y estimo; y de verdad, dexada aparte la gloria que de cobrar -tales padres recibo, que soberanamente me gozo en hallarme allegado -pariente con las tres personas que más en este mundo quiero, fuera -tambien de la honra que en serlo de tales excelencias estrañamente me -glorifico. - -_Selv._ Respondiendo por las partes, digo, señor, que nosotros de -tal conocimiento debemos con razon ser enteramente contentos, por lo -mucho que todos ganamos en tal persona como vos tener por afine y -pariente en tan cercano grado. - -_Pol._ Ora, mi buen amigo Cratino, yo querria saber de vos una cosa, -de que tengo alguna dubda de tanto bien como gozo; lo qual es que -me digais cómo jamas se ha sabido por acá eso todo que me habés -dicho que allá ha pasado, pues no es verisímil que una muerte de una -persona tan noble y principal, como era mi hermano el gobernador, -tanto tiempo estuviese callada y secreta. - -_Fler._ Mi señor, yo os daré en eso más razon que Cratino, mi -maestro, podia dar, por causa que en ello fuí más certificado. Es -de saber que así como Sergio, el que yo tenía por padre, murió, á -consentimiento de los principales de la provincia eligieron por -gobernador un caballero natural de aquella tierra; esto fué en una -ciudad la más noble de la isla, echando fama ser aquél el que de -acá se habia elegido, y ellos lo hicieron pensando tener con él más -libertad, pues era entre ellos nacido; el qual, con temor que no le -fuese el mando quitado, puso mucha vigilancia en que la muerte del -propio gobernador no se manifestase; asimesmo aquel rico, en cuyo -poder yo quedé, amándome mucho, por miedo no me apartase dél si mis -deudos el caso entendiesen, ayudó á que fuese guardada el astucia; -que siendo fallecido, y quedando yo por su legítimo heredero, -sabiendo ser deste reino de Castilla natural, en él vine con todo mi -heredamiento, que en rentas y juros, siendo aquí venido, gasté, con -intencion de hacer aquí perpétua morada. - -_Pol._ Agora sí que Dios nos ha concedido más mercedes que nosotros -merecemos, en que á tan próspero suceso todo haya venido. - -_Risd._ Señor Polibio y señores desposados, sabed que yo guié -aquí este noble varon, y pues fuí causa que tanto regocijo hayais -tenido, muestre cada uno aquí su liberalidad y quién sea, esto es, -que me dedes algo con que tenga casa y pucheros, porque determino -de me casar y no hallo quien me quiera, que viéndome tan ruinejo -y sin blanca, á nadie llego que no diga Dios te ayude por toda -esta hacera, enviándome para galeote; que todavía si tuviese algun -dinero, no faltaria quien, por no llorar los duelos de sus vecinos, -se aburriese á se casar comigo, que como, gracias á Dios, ha habido -ogaño tan buena cosecha de mujeres, teniendo yo alguna pecunia no me -podrá faltar una. En mí, señor Selvago, bien seguro lo tengo, mas -en vosotros, señores, querria que hubiese alguna virtud para los -zagales perrigalgos que en vosotros se encomiendan. - -_Fler._ Ven acá, Risdeño, ¿y casarte quieres? ¿no ves que la carga -del matrimonio es pesada, y tú, siendo chiquillo, no la podrás llevar? - -_Risd._ Por eso me encomiendo yo á los buenos, para que lo que en mí -faltáre por ellos sea cumplido; quanto más que, aunque chiquillo, -todavía tendria fuerzas, con un cayado que me ayudase, á llevar la -carga, y áun para dar á mi mujer con él, si necesario fuese. - -_Fler._ Calla en mal hora, no digas eso, que no hallarás quien -contigo se quiera casar. - -_Risd._ Pues áun esto no es mucho, que yo os prometo que primero que -dé la mano, tengo de dar en un papel ciertos capítulos á mi esposa, -que ha de ser para que diga si los entiende guardar, y si no, que -busque amo. - -_Fler._ ¿Tienes algunos de coro? - -_Risd._ Sí tengo. - -_Fler._ Pues dilos, por tu vida, veamos si hacen al caso á nuestras -señoras esposas. - -_Risd._ El primero, que en ninguna manera me lleve á vivir á -Cornualla, porque es muy dañoso lugar. Lo segundo, que en todo y por -todo me ha de ser obediente, y si yo la mandáre que ruede, que ella -se arroje de cabeza. Lo tercero, que gobierne bien su familia. Lo -quarto, que no destruya ella en banquetes y almuerzos de comadres, -lo que Risdeño zanqueando á casa truxere. Lo quinto, que no me tome -conversacion ni amistad con mujeres ni otras personas de mala fama. -Lo sesto, que en su casa esté recogida y honesta, y por la calle sea -muy recatada y amadora de honra. Lo séptimo, que no me sea demandona -ni pedidora de buxerías, ni venga á decir fulana tiene esto y yo -no, porque me daria á mí no buena comida, y quizá sería causa á que -Risdeño, enojado, la hiciese saltar el oropel de las servillas y -recibiese de botiboleo media docena de ya me entendeis. Éstos son -los siete pecados más graves acerca de las mujeres en el matrimonio; -otras circunferencias y avisos le daria de mí á ella. - -_Fler._ Por verdad que estás gracioso; mas yo te seguro que con las -condiciones dichas no te cases tan presto. - -_Risd._ Ese cuidado dexalde á mí, dadme vos lo que yo pido, que -podria ser que estuviese ya ojeada. - -_Selv._ Dime, Risdeño, ¿es hermosa? - -_Risd._ Si es ó no, á Dios ha de dar la cuenta; quanto más que, yo -fiador, que algun ciego la querria ver. - -_Pol._ Ora que Risdeño tiene mucha razon en lo que ha dicho y pide; -por tanto, yo de mi parte le mando para su casamiento una pieza -ataviada con una cama de ropa. - -_Risd._ Pues, señor, me haceis la merced, señalad que la pieza y cama -ha de ser conforme al cuerpo de mi esposa, porque si para mí fuese, -con una de vuestros galgos cumpliríades la manda. - -_Pol._ Agora que ansí lo digo. - -_Fler._ Yo te mando seis pares de capas y sayos para tu cuerpo, y en -nombre de mi señora esposa, todos los vestidos de mantos y sayas que -se debieren dar á la novia, conforme á su estado. - -_Risd._ Señor Flerinardo, téngoos en merced qué me haceis tanta -fiesta como hace el calendario á San Juan, que le da seis capas, y -vos dáismelas con sayos y todo, aunque la manda no es para en tiempo -que haga aire, porque yendo con sayos y capas, no teniendo calzas, no -sería mucho que fuese echando plazos por toda la ciudad; á vuestra -señora esposa tengo en merced su manda, y ruego á la Madre de Dios -que así la cobije con su manto, como con el suyo ha de cubrir á mi -esposa. - -_Selv._ Yo, en pago de lo bien que me has servido, te mando -doscientos escudos, y en nombre de mi señora esposa, el oro que á la -tuya perteneciere. - -_Risd._ Señor Selvago, en mucho cargo os soy, pues con vuestra -manda no temeré las lanzas y saetas de la mala ventura, habiéndome -armado con dosciendos escudos para mi defensa; mas encomiéndoos -que no se tornen broqueles, porque no servirán tanto, que son -chiquillos. A la señora, vuestra esposa, debo mucho, pues así con -el oro amarillo de desesperacion que me manda, me reserva de la que -pudie tener en comprallo de los plateros, que me lleváran los ojos; -y pues al presente, señores, aquí no hay más que negociar, y tan -prósperos sucesos todos estos acaecimientos han tenido, muy alegres y -regocijados vosotros, por lo ya dicho, y yo, por de muy pobre verme -rico y prosperado, será bien acordado entrarnos á cenar, porque, como -dicen, los placeres y los duelos con pan son buenos; con lo qual yo, -Risdeño, hombre de bien aunque chiquillo de cuerpo, amigo de todos -aquellos que mi bien desean y mi provecho procuran, pidiendo por las -faltas cometidas el debido perdon, acabo de representar la comedia -llamada _Selvagia_. - - -FIN. - - - - - [Ilustración] Fué impresa la presente obra en la - Imperial ciudad de Toledo, en - casa de Joan Ferrer. Acabóse - á diez y seis dias del mes - de Mayo. Año de - M. D. LIIII. - - - - - COMEDIA - - NUEVAMENTE COMPUESTA - - LLAMADA SERAPHINA, - - EN QUE SE INTRODUCEN NUEVE PERSONAS - - LAS QUALES EN ESTILO CÓMICO Y Á VEZES EN - - METRO VAN RAZONANDO HASTA DAR - - FIN Á LA COMEDIA. - - - - -ARGUMENTO DE LA COMEDIA. - - - Evandro, caballero natural del reino, antiguamente Lusitania - llamado, y al presente Portugal, se enamoró de una señora, - Serafina llamada, de estrema manera hermosa y dotada de todo - género de virtud, natural del reino de Castilla; y era casada - con un caballero, Filipo llamado, el qual era de natura frio, á - cuya causa Serafina se estaba vírgen, fué causa principal para - se enamorar de Evandro; pero Artemia, madrastra suya y madre de - Filipo, en gran manera la guardaba. A cuya causa, Pinardo, criado - y paje de Evandro, fué, en hábito de mujer, en casa de Serafina, - y se echó con Artemia, y con Violante, doncella de Serafina, y - concertó con Serafina que hablase á Evandro, y así tornó á casa - muy próspero; pero Popilia, sirvienta de casa de Evandro, y Davo, - criado suyo, mucho y largamente informaron á Evandro de cómo - Artemia era dueña de malas costumbres. De lo qual maravillado - Evandro, fué en casa de Serafina desfraçado, solamente acompañado - de Pinardo, donde efectuó su propósito, hallando vírgen á - Serafina, y así todo hobo próspero y agradable fin; pero en el - principio, Cratino, secretario de Evandro, mucho lloraba y se - quexaba del amor por ver á Evandro tan penado y tan cargado de - dolor á causa de los amores de Serafina. - - - - -[Ilustración] - - - - -CENA PRIMERA. - -EN QUE SE INTRODUCEN - -CRATINO. — POPILIA. — EVANDRO. — DAVO. — PINARDO. - - -_Cratino._ ¡Oh amor halaguero, oh cruel, oh soberbio, oh enojoso, -oh desabrido, oh altivo, oh airado, oh vergonzoso, oh de poca -vergüenza, oh amargo, oh dulce, oh enojoso y triste, oh alegre y -deleitoso, oh presuntuoso, oh humano, oh turbio en tus cosas, oh -de dulce y de agradable conversacion, oh desatinado, oh de gran -concierto, oh temeroso, oh humilde, oh esquivo y terrible, oh manso -y lisonjero, oh de poco sosiego, oh reposado y no presuroso en tus -cosas, oh inicuo, oh justo, oh inconstante y antojadizo, oh firme -en tus cosas, oh apresurado y movible, oh constante y moderado en -tus hechos, oh vario, oh firme, oh piélago y golfo de tempestad y -contínuo tormento, oh puerto seguro y sin temor de contraria bonanza, -oh pobre de juicio, oh acompañado de prudencia y de toda crianza, -oh mísero y pobre, oh rico y pródigo y muy liberal, oh ajeno de -razon, oh acompañado de toda la discrecion del mundo, oh embarazado -en tus obras, oh desenvuelto de conclusion, oh amigo de brevedad, -oh enemigo de la concordia, oh cauteloso, oh llano negociador! ¡oh -cómo nos ligas, oh cómo nos atas y sueltas, oh cómo aprietan tus -ligaduras, oh cómo afloxas tus atamientos, oh cómo nos atormentas, oh -cómo nos libras de tus prisiones y fuertes cadenas, oh cómo ciegas y -trastruecas el entendimiento, oh cómo nos alumbras con tu luz de la -manera quel rutilante Febo, alumbrando de claror al sublunar mundo -fugados loglevos vapores! - -_Popilia._ Altas maravillosas cosas anda investigando Cratino, y -tanto inculca unas con otras, tan contrarias y repunantes entre -sí, que no sé adónde se dirige sermon tan ofuscado; pero oigamos, -que cada camino, como dicen, suele descobrir sus sendas y hondos -barrancos. - -_Davo._ Mil chimeras estoy revolviendo en la imaginacion, y mil -sospechas se me engendran de la novedad no acostumbrada; porque -quien vido á Cratino estar inquiriendo con demasiada atencion las -potencias y poderío del amor y las obras, y acto en sí tan confuso y -repunante, no es sin misterio; causa hay, y áun no de pequeña carga; -yo aseguro agradable me sería que á tantas enigmas diese conclusion; -pero él procede, prestémosle el oido benigno, porque el sermon no -perezca, y si alguna duda ó cosa que le parezca resultáre, allí nos -quedamos, él juega armado y los compañeros en la tabla, y áun le -podemos sobre ello decir el sueño y la soltura, y siquiera porque vea -en qué feria vende su mercadería, porque la verdad hija es de Dios, -y al amigo ó al enemigo no se le debe decir cosa al contrario del -verdadero camino; pero grandes aceleraciones me ocurren con velle -tan desatinado, Dios lo convierta todo en sosiego, mas el alma me da -que desta vuelta no lloremos duelos ajenos, y yo aseguro que no nos -loemos de haber pasado el vado sin mojarnos la zapata. - -_Pinardo._ Así burlando, como si nuestro mal lo pudiésemos echar á -puerta ajena, suelen decir que cada buhonero alaba sus agujas; pero -al presente ni las nuestras ni las ajenas, sino oye á Cratino y verás -si tenemos necesidad de abrir el ojo, porque, á lo que siento, la -nuestra no toca en el hito ni en el blanco; y si lo miras, conocerás -á la clara en lo que está, porque por la víspera se conoce el -disanto, y, como dicen, harto es de ciego el que no ve por tela de -cedazo. - -_Dav._ Pues oye, oye, que á sus nuevas querellas se torna de la -manera que primero. - -_Pin._ Pues diga bien y gaste su almacen, que ésas son mis misas, y -áun podrán decir por mí, el harto del ayuno no tiene cuidado ninguno. - -_Dav._ ¿Que almorzado has, á lo que parece? - -_Pin._ Mas qué, ¿me tengo de mantener del aire como camaleon, ó -andarme haciendo papo de aire como cuervo en el verano? á la fe, no -lo niego, que lo primero que hago, en poniendo los piés en el suelo, -es guachapear con aquello blanquillo de Madrigal, y despues venga -Dios y véalo, que, por mi fe, como dice la otra, ántes beberé que -me toque; y esto hecho, lo demas dé do diere y ruede el mundo como -quisiere y á la mano que por bien tuviere, que de lo demas yo tener -pena, así puedes llamar al rey compadre. - -_Dav._ De manera que el que quisiere tu saliva ayunas ha de ser en la -cama. - -_Pin._ Pues ¿qué quieres, que pise el sapo en ayunas? así puedes -pedir cerezas por Navidad; pero apriesa habla Cratino, oigamos, -porque, como dicen, quien escucha, de su mal oye. - -_Crat._ ¡Oh amor, y cómo escedes los límites de tu jurisdiccion! -¡oh cómo nos distraes en feos actos y en torpes hechos! ¡oh cómo á -tu causa se tuerce nuestro triste y miserable vivir! agora digo que -no culpo á Lamech, que en la edad primera contraxo bigamia, casando -con dos mujeres, contra la dotrina dada á nuestro primer padre en el -huerto de los deleites, «serán dos é una carne»; ni ménos inculpo al -aceleroso Catilina, que, por amor de casar con la romana matrona, -mató al hijo; ni pongo culpa á Clodio, que dió causa á que el César -repudiase su legítima mujer; pues trocadas de tu frecha, y llagados -de tu áspera mano, excedieron en estremo los límites y términos de la -razon; pero no sé qué diga, confuso estoy, porque esta tan suprema -potestad del divino consistorio, de la soberana justicia te está -permitida, y tú, mandado eres, subjeto estás; por ajeno mando te -riges y gobiernas; cállome, cállome, porque quien tras otro cabalga -no ha silla, que, do quieres, la subjeccion te releva de culpa, mil -defensas tienes, notorias están, á la clara parescen, no digo más; -pues que el que sufrió venció, y vido lo que quiso, y á buen callar -llaman Sancho, y en boca cerrada no entra mosca. Especialmente que, -andando á escuras, presto tropieza hombre, y caminando por donde -no es el camino pisado, pocas veces se acierta, y áun Diógenes lo -reprobaba; pues tambien hablar hombre en lo que no sabe cosa escusada -me parece; allá se avenga, si mal ó bien tiene, él se lo buscó, sé -que no tengo de cegar llorando duelos ajenos, de do diere, venga lo -que viniera, que lo que fuere de los otros será de mí; porque, á lo -que siento, no son tan necios, que cada uno no querrá guardar su -cabeza. - -_Pop._ A solas piensas que estás, amigo Cratino, y tienes las espías -de las puertas adentro, y pensando que nadie tenias, has hablado, -como entre compadres, lo tuyo y lo ajeno, y has revuelto tantas -materias ofuscando lo claro, cubriendo de color á lo prieto; y así -tan confusamente te has habido en el proceder, que resumir las dudas -que de tus sentencias resultan sería querer tomar truchas con haldas -enjutas; por tanto, no me revuelvo contigo, porque sería enojarte -á tí herirme en el ojo, pero mal suena eso que con tanta eficacia -estás afirmando, que, tornándolo de latin en romance, dices que no -culpas á los hombres porque ciegamente aman, y parece que los escusas -con matizado lustre, diciendo que Dios gobierna todas las cosas. Al -cabo estás, entendida me tienes, y si ése es buen coger de agraces, -tú lo ves; fea cosa es y mal parece reprobar á la clara la fuerza y -poder, franca libertad y libre albedrío, de fino quiebras, y mira que -muchas veces por conservar la cosa, se pone en parte que en la mayor -necesidad no paresce; torna, torna en tí, y mira lo que dices, y -emienda lo dicho, que más vale ser tenido por necio que por porfiado, -y áun si miras, del sabio es mudar el consejo. - -_Crat._ Pues cómo, ¿no sabes que Dios permitió que el primer hombre -amase nuestra primera madre y así lo formó con una inclinacion -natural? verdad es que nunca desordenadamente se amaron en el estado -de la gracia. - -_Pop._ Tú te lo dirás todo, de manera que confiesas que despues -del pecado, y así por quebrantar el precepto de Dios, vino la -desenfrenada luxuria de la carne y el tan libidinoso apetito. - -_Crat._ Así lo digo, así lo afirmo, y cosa en contrario no la siento. - -_Pop._ Satisfecha estoy para comigo, y di ya lo que quisieres, que yo -cuenta hago que me he librado de las manos del gavilan, ó como dicen, -de los cuernos del toro. - -_Pin._ ¡Oh cómo estoy enojado, Cratino, de las cosas que te has -dexado decir contra el amor! en verdad no quisiera que tan á rienda -suelta hobieras en esta materia caminado, porque serás tenido por -maldiciente, especialmente en decir mal de lo bueno; y ¿cómo no sabes -que dice el filósofo que el amor es fundamento de todas las virtudes? -y ¿cómo no sabes que ninguna cosa puede ser virtuosa si en ella no -mora amor? en tanto que decia Salomon: en todo no vi sino vanidad, -y humo, y viento, y miseria, y vi que debaxo del sol no habia cosa -estable, salvo el amor de Dios. Y áun si miras los dos preceptos -mosaicos de donde depende toda la ley, dicen; amarás á Dios y al -próximo, de manera que mediante el amor somos salvos, y sin él, mia -fe, por demas es la citola en el molino de que el molinero es sordo; -pues si del amor tenemos tan grandes bienes, tan grandes provechos, -y mediante él esperamos el reposo perpétuo, y la holganza sin fin, y -la gloria y quietud perpétua, ¿para qué has estado profazando? ¿por -qué murmuras? ¿por qué contradices á la ley de la razon? ¿no miras -que es cosa peligrosa nadar agua arriba y seguir la opinion del vulgo -tan ajena del camino de la verdad? ¿qué dices, qué dices? ¿embazado -estás? ¿por qué? ¿pensabas que no hay más de hablar á sabor de -paladar? - -_Crat._ No habria palabra mal dicha si no fuese repetida, esto digo; -en lo demas, alta me la levantas, por altanería vuelas; abáxate, -abáxate y gozarémos de tu conversacion, porque áun los bienes quieren -ser comunicados para que el poseedor mejor comunique dellos, porque -yo no hablo dese amor tan caritativo, ántes es mi sermon dirigido -contra el amor natural, y si la lengua erró, el corazon no pecó. - -_Pin._ Eso digo yo, que es buen emendar de avieso, por saltar del -fuego dar en las brasas; y ¿cómo no sabes que el amor natural es el -que inclina el ánimo de cada uno á amar su semejante, así que cada -hombre se mueve á amar á otro, por natura ó por costumbre, aunque -no espere deleite carnal? así parece por las aves y animalias, que -las verás en manadas, y aunque no tienen entendimiento, por fuerza -y por virtud del amor natural, se acompañan unas con otras y se -deleitan con su semejante, sin pensamiento de apetito carnal, porque -no hay cosa criada que no tome placer destar con su semejante, y así -decia Salomon que qualquiera cosa deseaba su semejante; y áun este -amor natural, más te digo, que no es en la mano del hombre, y así -dice el filósofo que las personas engendradas so una constelacion, -naturalmente son de una voluntad y siempre se aman; y así, decia -Platon, ¿quiéres saber quien es semejable á tí? mira quién te ama, -porque suficiente causa es para inducir y causarse amor el deleite -intelectual, y por eso, como sabes, decia el Ciceron, el amor -perfecto no es, salvo amar á otro, no por fuerza, no por miedo, -no por interese que esperes dél: así queste amor natural con los -requisitos y condiciones que has visto, justo y lícito es, y áun asaz -virtuoso, y en él no hay que increpar ni dél tienes que decir, ni por -ello culpar en cosa. - -_Crat._ Mucho andas, Pinardo, sotil, y áun no con pequeña diligencia -por me tomar á las palabras, y pues andas con tantos circunloquios -trastornando las filosóficas cartas, no hablo, no hablo ni ménos en -cosa culpo, salvo al amor abominable, que, en su torno á la contínua, -sin descansar un punto está torciendo y moviendo á la voluntad -humana, induciéndola al amor de las hembras, solamente por el deleite -que dellas se espera; ésta es mi intencion, ésta es la pleita para -que he estado aderezando el esparto, ésta es la madexa que ando por -devanar, ésta es la tela que con tanto ahinco ando tramando; agora -puedes decir lo que quieres, que no uso de circunferencia, ántes -hablo pan por pan y vino por vino al uso de mi tierra. - -_Pin._ Léxos andabas, mi Cratino, de la verdad, mucho dexabas y áun -bien apartado del trillado y llano camino por te ir por las ásperas -sendas, pues no hay atajo sin trabajo; mándote yo, por tanto, usar de -los propios términos, y á cada uno llámale su nombre y responderte -ha; y de lo blanco no quieras hacer negro, ni por el contrario, ni -del vicio no quieras hacer virtud, ni á la virtud, usurpándole su -nombre, no la cuentes en el número de los vicios; y como que, con -tus manos lavadas y tu cara sin vergüenza, á dos por tres llamas al -deleite y desenfrenada luxuria amor, por Dios, andas bueno, eso me -parece el enjabonar la viuda los tocados negros, pues sabe, sabe que -ese apetito que mueve á la voluntad humana se llama amores, y no -amor, y el deleite del tal amor consiste en el cuerpo, y por eso no -se puede ni debe llamar amor; porque Aristóteles decia que amor no -es sino querer que la persona que hombre ama haya bien, y el que ama -solamente por interese corporal, que espera del que ama, no lo ama -de la manera que comunmente y por la mayor parte se aman los hombres -y hembras, que no es sino por saciar su carnal y dañado apetito; así -que esta concupicencia desordenada ni es amor ni áun cosa que le -semeje. Porque el verdadero amor grandes cosas hace por amor de la -persona á quien ama, y si no las hace no es amor; en tanto que decia -el Apóstol que ninguno podia forzar el corazon del que ama mucho, -y que áun la muerte no lo podia sobrepujar; y de aquí, si se te -miembra, decia el Salomon en los _Cánticos_, el amor es fuerte como -la muerte. - -_Crat._ Atento estoy, amigo Pinardo, á tan altas doctrinas de tan -resplandecientes colores como estás matizando, trabajando de ingerir -tan frescos rosales y tan suaves olores entre mis ramas emponzoñadas -procedientes de la misma raíz del baladro; el amor verdadero y -honesto quál sea, por maravillosos términos lo has esplanado, al cabo -estoy, satisfecho me has y áun bien alumbrado de la ceguedad que así -me ofuscaba los sentidos; y así decia el maestro del divino Platon -hablando de la desenfrenada lujuria, no hay mayor captiverio que ser -sometido á amor, y que no tienen ojos los que sensualmente aman, -decia asimismo, porque aquel amor de concupicencia no es virtud, mas -es vicio. - -_Pin._ Algo me vas entendiendo, y pues te satisfacen bien mis -sentencias, ¡oh, qué propósito! piensas que decia el Augustino -en el libro de las respuestas, amor no es al, salvo el que ama -transtornarse en la cosa amada por conformidad de vivir; pero en lo -demas ilícito y inhonesto, á que tú quieres llamar amor hermoseándole -el nombre, digo que ensucia el ánima y consume el cuerpo, quita la -virginidad, roba la fama, enoja á Dios, y así decia el Ciceron: -quel siervo de la lujuria no puede enseñorear á otro, y que el que -della usa es más esclavo que el comprado; y así decia Sant Pablo que -los deleites del mundo puso Dios en la lujuria. E Aristóteles al -gran Alexandre, ya que conquistaba el mundo, le escribió diciendo: -¡Oh clemente Emperador, no te inclines á la lujuria, porque es -destruicion del cuerpo, abreviamiento de la vida, corrompimiento -de virtudes, traspasamiento y quebrantamiento de ley, y engendra -costumbres de hembra! así que guárdate, guárdate de tal lazo, que -Salomon dice que ni se puede esconder el fuego en el seno sin que se -queme la ropa, ni puede estar el hombre con las mujeres sin pecar; -por tanto, hermano, el tal tercio húyelo de tu carga, que mal está -la estopa cabo el fuego, pues el encomendar la oveja al lobo, ya ves -que procede de notoria simpleza, y querer tú andar los piés descalzos -por cima de las brasas, sin quemarte la planta de los piés, cosa -imposible parece, así que destos juegos huye, huye, que, á buena fe, -desta manera se hacen los cogombros retuertos. - -_Crat._ Ya veo de dónde tiras; tan olvidado estuviese el enemigo -de la humana natura de mi ánima quanto yo estoy apartado de lo que -piensas; más honda, más honda va la conseja, más honda va, ¡ojalá en -mí se ensolviera todo, y nuestro señor Evandro estuviera desenredado -desa red ó los piés fuera del lazo! - -_Pop._ ¿Qué me dices, que áun todavía dura esta conseja? malo se -pára este arroz, sobre que yo pensé que no tienen cosa más olvidada -se torna agora al regosto; bien le debiera saber las ojuelas, pues -lo que él ganáre en esa mercaduría poco vivirá quien no lo verá, y -áun podrá ser que nadára y se ahogára á la orilla, y eso piensa y en -eso entiende, y por mi fe, donoso está; el pecar humana cosa es, el -perseverar en el mal, obra es del diablo; esto me parece: de lo que -ganará en esta venta, no quiero parte, que al gallarin le saldrá. -Como creo en Dios, no está en sí ni lo tengo por hombre cuerdo. - -_Crat._ Adivinar agora, en hora mala lo ves; buena andas, Popilia, en -tal tiempo pidiendo seso á tanto yerro, me parece eso como preguntar -al israelita si sabe oficio de cantero. - -_Pin._ Burlando estais de la feria teniendo en poco el mal de nuestro -amo; pues yo seguro que le valiera más estar de quartanas ó herido -de landre, que no tornar á entender en esos embarazos, que ni tienen -cabo ni medio, especialmente que la envidia de algunos, que ya me -entendeis, daña más de lo que se puede pensar. - -_Dav._ Contigo estoy; por eso decia el vandálico preceptor de la -moral filosofía, que el envidioso se paga de decir mal de lo bueno -y decir bien de lo malo, y el beato Gregorio decia, no hay mayor -tormento que la envidia, y cierto, como la polilla gasta la ropa, así -la envidia gasta al hombre que della usa, y do mora envidia no puede -morar amor. - -_Pin._ Bien dicen que ni el envidioso medró, ni quien cabe él -moró; pero hágote saber que la mayor venganza que puedes tomar del -envidioso es hacer buenas obras, por eso, hermano Davo, échate bien á -dormir, no te guardes, que á buena fe, que dice Séneca que te has de -guardar más de la envidia de los amigos y parientes que de la de los -enemigos. - -_Dav._ Bien veo que dese vicio nació el primer derramamiento de -sangre sobre la haz de la tierra á causa del hijo del primer hombre; -pero ¿quién se guardará del ladron de casa, y quién se guardará -de la indignacion y ódio de su madrastra? que ya todos sabeis que -Serafina es una cordera mansa y una paloma sin hiel, pero el aya que -la gobierna guarda fuera, Dios te libre ni áun de encontralla en la -calle. - -_Pin._ No sé qué tema teneis vosotros tanto tiempo há con esta mujer, -porque yo algunas veces le he hablado, pero no la hallo sino tan -justificada y tan apuesta en la razon como si fuese una santa. - -_Dav._ El santo de Pajares, que se quemaba él y no las pajas, y como -eso sabe hacer; y por tomarte á las palabras, en buena fe, dé siete -vuelcos en el infierno; Dios me guarde del diablo, y despues della y -de su ira. - -_Pin._ Eso dexado para en su tiempo, dí que goces, Cratino, que ha -sido la causa de tornar Evandro al juego viejo con los naipes nuevos. - -_Crat._ La imaginacion en la cosa siempre suele refrescar las llagas, -esto de una parte, y tambien ver á la clara la voluntad de Serafina, -han dado causa á que el viejo dolor, cobrando aliento de nuevo con -recientes fuerzas, ha tornado á lo atormentar de tal manera, que toda -esta noche ni él ha dormido ni á mí dexó pegar los ojos; pues despues -que el polo encomenzó á enseñar la gentilidad y resplandeciente cara -de Apolo, como los sentidos, con sobrevenir la luz, se divertieron -algo de la especulacion en que con tanto ahinco estaban ocupados, -¿quién te podrá decir las lástimas que ha dicho, las lágrimas que ha -derramado, los desmayos que de rato en rato le ocupaban la potencia -de los vitales espíritus, gimiendo y sollozando y sacando tantos -sospiros y tan tristes de enmedio de las entrañas, que tras cada -uno parecia que ya la carne, condolida de tantos trabajos, quedaba -desmamparada y convertida en su primera composicion? ¿y quién podria, -con mil lenguas que tuviese, contar las grandes pasiones y en sí tan -repugnantes que le he visto estar padeciendo? Mi fe, hermanos, viendo -la causa en tal estado y el negocio en términos no convenientes á -la salud de Evandro, como me doliese su cuita, como si sobre mis -sentidos la tal pena se estuviera ministrando, tomé por mejor remedio -salirme de la sala y entrarme aquí, como veis, llorando ventura tan -fuerte y tan contraria y tan áspera y de dañosa zozobra; pero si -quereis ver lo que digo y la razon de mi cuita, vení, vení, que desde -la puerta veréis que de cien partes no digo la una de lo que pasa. - -_Pin._ Vamos, vamos, que no es tiempo de andar á la flor del berro, y -llegados á la puerta seguirémos el consejo más sano, conformándonos -con la disposicion en que viéremos estar la cosa. - -_Pop._ Hablando está entre sí, oigamos, sabrémos en qué ley vivimos. - -_Evand._ - - La muerte con sus fervores, - Con mal que punto no olvida, - Ya me abraça; - Y en ver tantos disfavores, - La desconsolada vida - Se embaraça; - Y el sentido dice: «Vén - Vén, vén y habe compasion - Del ya vencido. - Esperanza mia por quien - Padece mi corazon - Dolorido.» - Porque con el tal favor, - Que será qual nunca es vido - Acá jamas, - Luégo cesará el dolor, - Y las ánsias del sentido - Habrán compas. - Y pues ellas me dicen - Qu’en viendo tu perficion - Sería guarido, - ¡Oh señora, ten por bien - De me dar el galardon - Que te pido! - Y si aquesto se me niega, - Venga ya la confesion - Y su extremo; - Pues la muerte ya se allega, - Y en hallarme en tal sazon, - No la temo. - Y estando en tanta porfía, - Porque tus bienes alexas, - Triste estoy; - Y pues punto de alegría - No tengo, si tú me dexas, - Muerto soy. - Pero no, que pensamiento - De lo tal en mí se cuaje - Ni se sienta, - Mas está el entendimiento - Esperando el tal mensaje - En gran afrenta; - Y áun qu’el triste bien confia, - Dice con ánsias muy viejas, - Pues no erró: - «Vida de la vida mia, - ¿A quién contaré mis quexas - Si á tí no? - »Mas para questé contento, - Pues que mi triste vivir - A nadie aplace, - Otra salud no la siento. - Salvo aceptar el morir, - Pues te place; - Ó haz qu’el fuego que m’arde - Lo apague de mis sentidos, - Con favores, - Aquel dios de amor tan grande, - Que consuela los vencidos - Amadores. - »El qual siente lo que siento, - Y siente qu’el mi sentir - Ya no siente, - Y siente qu’el sentimiento - Del sentido y consentir, - Bien consiente - En que la muerte no tarde; - Y á tí, pues tienes sentidos, - Mis dolores, - De mando asoluto mande, - Que hieran en tus oidos - Mis clamores. - »Y si aquesto no concedes, - El alma, con tal querella, - Se me arranca; - Pero mira que bien puedes - Atender, si tú quies vella, - Como basca; - Y venga tu gran bondad - A ver la rabia espantosa - Que no fenece, - Y la justa pïedad - Que á persona tan hermosa - Pertenece. - »Y á la cuita que á mi alma, - De las carnes ya la aparte - Y la alexa, - Vuestra merced ponga calma, - Y tambien el fuego aparte, - Que me aquexa; - Y la muy gran crüeldad, - Que de angustia temerosa - Me fornece, - Incline tu voluntad - A mi vida dolorosa, - Que padece. - »Por qu’el sentido me priva - El sentir que estais airada, - Mi señora; - Y con pena tanto esquiva, - La mi vida amancillada - S’empeora; - Por tanto, el grave pensar - Haz que cese, y el cuidado - Tan pujante, - Y aquel tanto desear, - Que hace ser porfiado - Al amante, - »Haciendo que ya no crezca - La pena, que así se muestra - Mi enemiga, - Y el sentido ya aborrezca - El mal que á mi vida adiestra, - Y no lo siga; - Y haz el daño, avadar, - Que al corazon ha ligado, - Más que ante, - Que no lo dexa mudar, - Sino quanto más penado - Más constante.» - -_Pin._ ¡Oh alto y maravilloso fabricador de las cosas criadas, y -qué gran manera de metrificar, por cierto los sonetos del Serafino -toscano no se igualaron, con harta parte, en la sentencia ni en la -gentileza, ménos se pueden equiparar los metros del galano Petrarca! -¡qué manera tan grande ha tenido para decir lo que quiere! por -cierto, si á noticia de Serafina viniese esta glosa tan alta, que en -el mismo instante concediese en su voluntad, porque le constaria á la -clara que la pasion que por ella se siente da causa de inventar lo -que no se pensó. - -_Pop._ Sin duda estoy muy contenta de lo que entre sí le he visto -estar metrificando, pero bien será que entremos por consolalle, -porque, como dicen, llagas untadas duelen y no tanto. - -_Dav._ Bien será, y anda adelante, Pinardo, que cierto la compañía -mucho desecha toda pasion y todo género de tristeza, y, como dicen, -todos los duelos con pan son buenos. - - - - -CENA SEGUNDA. - -EN QUE SE INTRODUCEN - -EVANDRO. — CRATINO. — POPILIA. — DAVO. — PINARDO. - - -_Evand._ Mozos, mozos, ¿estais ahí? - -_Crat._ A la puerta de la sala estábamos, ¿qué mandas, señor? - -_Evand._ ¡Oh cómo me abraso en el fuego que veo á la clara proceder -de los ojos de Serafina! ¡oh cómo sirviéndola pensé valer más y -todo me ha sucedido al contrario! ¡oh cómo la misma discordia está -predominando en mi pecho! ¡oh cómo la confusion me acompaña! no me -veo capaz de salud, el remedio de mi consuelo della depende, mi salud -recobrarse imposible es: ¡oh cómo me sería agradable la muerte! ¡oh -cómo en cosa la temo, por cierto tan grata me sería su vista qual fué -la del gran vandálico Duque al católico Rey, nuevamente pasado en la -provincia antiguamente Latina llamada! Pero ya, ya ahinojándose van -unas pasiones sobre otras, poner habrán término en mi vivir, porque -cierto es que las cosas que ya van de vencida y no pueden mucho -tiempo durar permaneciendo en un sér, declinar habrán, porque todas -las cosas del mundo celeste y sublunar por cierta órden se rigen, y -por la Providencia divina, ya á cada un sér le está limitada la obra -y fuerza para que ha de provechar; y el norte y trion y planetas, -por cierto órden se rigen, la qual exceder en un punto imposible -cosa es, segun natura. Si, que la vida, amancillada con tan sobradas -angustias, fatigada con tan demasiados trabajos, cargada de tan -contínuos dolores, enflaquecida de las contínuas vigilias, decaida -de las enojosas lágrimas, no puede durar ni estar tan firme que no -fenezca, porque al hombre términos le están constituidos, los quales -no puede traspasar. - -_Pin._ Mejor sería, señor, entender en buscar algun conviniente -remedio á tu salud, que estar añadiendo materiales al fuego y -atizándolo con tan nuevos géneros de querellas. - -_Evand._ ¿Qué mejor remedio que desear la muerte? ¿qué mejor consuelo -que desear del todo el fin de mis tristes y miserables dias? pues -tanto le aplace á aquella que, con sola su vista me tiene aherrojado -en tan áspera prision, que la servidumbre del crudo tirano no fué más -dañosa á los vecinos de Agrigento. - -_Dav._ Para todas las cosas hay medio, para todas las enfermedades -hay sus medicinas aplicadas, para todas las llagas hay cura y -defensivos, y áun no hay dolor tan grande al qual el tiempo y su -discurso no lo disminuya y ablande; por tanto, esfuerza, esfuerza y -no te desmayes, que áun Serafina mujer es, del género de las quales -dixo Salomon, de cien hombres he hallado uno bueno, pero de mil -mujeres ninguna he hallado buena. - -_Evand._ Calla, calla, boca sin verdad, que entendiendo las cosas y -autoridades al desuso infamas al sexu femíneo, mediante el qual se -sustenta la humana natura, y no sabes que áun el mismo Salomon dixo: -el que halló buena mujer halló alegría, y el que echa la buena mujer -echa todo el bien de su casa; y áun el Augustino dixo: ninguna cosa -habia en el mundo peor ni mejor que la mujer; pues ¿qués lo que estás -diciendo? ¿qué estás profazando? porque si quieres mirar y notar -con atencion lo que diré, la perfecion de Serafina abasta adornar -las faltas de todas las que podrias recitar por culpadas, porque -ella es prudente en todo género de disciplina, la qual virtud mucho -resplandece en la hembra. - -_Dav._ A osadas, enhoramala, ¡y cómo la tienes bien entendida! Si -prudente fuese, de otra manera se habria gobernado en esta jornada. - -_Evand._ Pues está atento, por mi vida, y no murmures ni hables entre -dientes, que por extenso te quiero informar de las virtudes y de las -gracias de natura, de que Serafina está asazmente adornada; ella -es muy pacífica y amiga de toda concordia, de la qual virtud está -escripto: bienaventurados los pacíficos, porque ellos poseerán el -reino de los cielos. - -_Pin._ A la fe pacífica, pero no quiere consentir contigo en la paz y -áun creo que lo acierta. - -_Evand._ Está atento, Pinardo, así la ventura próspera te acompañe. -Es honesta en su habla y traje, más que la mujer del ateniense -Focion, de la qual se escribe que unas amigas suyas le mostraban muy -grandes atavíos y joyas de sus personas, y ella no teniendo ninguna -de aquellas cosas, dixo: yo no curo de más atavíos de ser mujer de -Focion. - -_Pop._ Mucho holgaria, señor, que nos informases quién era ese -Focion, de quien tanto contentamiento tenía la venerable matrona. - -_Evand._ Focion fué ciudadano de Aténas, y sabido en derecho y asaz -adornado de la moral filosofía, y áun fué capitan de la ciudad, y fué -tan moderado en sus cosas, aunque era pobre, que enviándole el Grande -Alexandre setenta talentos de oro, no los quiso recebir, y despues -le envió trescientos y ménos los recibió; á cuya causa fué tan -estimado, que, despues que el universal monarca venció la segunda vez -en batalla al gran Rey Dario, no se halla que en las cartas á nadie -escribiese saludes si no fuese á Antipatro y á Focion. - -_Pop._ ¡Oh, qué agradable me ha sido, señor, oir historia de varon -tan digno de fama! agora puedes tornar al presupuesto primero. - -_Evand._ Es constante en sus propósitos; de la qual virtud dice -el Tulio que ninguna cosa hay de tanta estima ni tan digna en los -hombres como la constancia, y cerca desta virtud está escripto en las -escrituras lacedemónicas del Licurgo, que habiendo dado las leyes -á los de Lacedemonia, con temor que no las quebrantasen les tomó -juramento que las guardarian hasta que él volviese, y él se fué á la -ínsula de Delfos y nunca más volvió; y al tiempo que murió, mandó que -sus cenizas fuesen echadas en la mar, porque los de Lacedemonia no -las juntasen y las truxesen, y quebrantasen las leyes que las habia -dado. - -_Pin._ Mia fe, desa virtud mejor fuera que estuviera falta Serafina, -para que mejor se efectuára vuestro propósito. - -_Evand._ Y es muy templada en todas sus obras y muy humilde en la -conversacion, no presuntuosa, no soberbia, no vanagloriosa, no -lisonjera, no dura de cerviz, ántes muy piadosa y acompañada de -misericordia; muy liberal con sus servidores, no avara, no enojosa, -no airada, ántes muy mansa en todas las razones, muy justificada -en sus obras; no lisonjera en las palabras; muy verdadera en la -razon, muy leal á sus parientas y amigas; no engañosa, no parlera, -no desabrida, no de malas respuestas á sus criadas, no loca, no -envidiosa, no inconstante, no triste ni con alteracion en sus hechos, -y ¡qué fornida de castidad, virtud tan resplandeciente en la hembra! - -_Pin._ Luego ¿en qué andas como Pedro, por demas corriendo tras la -esperanza vana y navegando por parte adonde ninguno halló puente? -correr en caballo sin freno me parece á mí todo aquesto, sino sólo -querer pescar en el golfo con delicada caña. - -_Pop._ Dexalo que, como dices, ¿quién loára la novia sino su madre? -pues que, á buena fe, si hobiésemos de volver la hoja, que áun la -linda Serafina no se quedase fuera del coco, ántes le alcanzaria -buena parte de la colacion. - -_Pin._ Agora, pues, diga lo que quisiere, que quien de locura -enferma, tarde ó nunca sana. - -_Crat._ ¿Qué has estado hablando, Popilia? ¿parécete que me -contradigo en algo? - -_Pop._ Digo, señor, que allende de ser la misma verdad lo que es -dicho, Serafina es muy hermosa y graciosa, y en verdad la blanca flor -del azucena ni la muy colorada del rosal ni la del lirio, del olor -tan suave, no resplandece más en mi vista, pero cosa conviniente -sería que te apartases, señor, desta demanda, porque el agua desta -balsa muy pesada es á los que de ella beben; pues estas pendencias -con mujeres casadas no engendran sino bandos y discordias en los -pueblos, especialmente cuando son emparentadas de nobles parientes -de la manera que Serafina; así que, señor, trabajar debrias por la -olvidar, que en verdad bien suele amargar á las veces este adobado, y -áun quemar los rostros la cocina de la tal boda. - -_Evand._ ¿Olvidar dices, Popilia? ántes se olvidará la noble Diana -de dar claridad á las tinieblas noturnas, y ántes los polos se -olvidarán de ser guias de los errados mareantes, y ántes el quarto -planeta se olvidará de dar la vuelta en el zodiaco, que á mí me pase -por pensamiento olvidar á mí señora Serafina; ni ningun temor ni -peligro, ni las amenazas de la misma muerte no me son inconveniente -para en cosa retroceder de lo ya comenzado, venga lo que viniere, -suceda fortuna próspera ó contraria, que ántes las siete pléyades -dexarán de parecer con la bruma que yo dexe de seguir la voluntad y -mando de Serafina. - -_Pin._ No le hables, Popilia, más á la mano, déxalo, cada loco con -su tema, y si mal le fuese en la mercaduría, su bolsa lo sentirá, -cada uno es juez y físico de sí mismo; ande el torno, que yo no me -entiendo de salir del juego entre tanto que bulleren los dineros -ajenos. - -_Pop._ Pues tan determinado estás de echar la soga tras el caldero, -porque no vaya todo de mal en peor, gástese el tiempo en buscar -remedio conviniente á tu enfermedad y no se entienda de hablar en lo -escusado. - -_Crat._ Poco te parece que has dicho, Popilia, á buena fe, en medio -del hito has dado, no sé si tirabas allá, pero ¿á dó el remedio? -¿adolo? que yo no siento ni pienso que en el mundo nadie tendrá tan -recto ni esperto juicio que con harta parte pueda en esta conjuntura -acertar, y grandes y muy oscuros nublados tienen ofuscada la puerta -deste tan incierto remedio, el camino desta negociacion tambien está -muy cubierto de malezas, más ásperas que las de la montaña Ida; así -que venga Dios y véalo, que todo lo veo turbio y avena por escardar. - -_Evand._ La verdad te ha fablado Cratino, amiga Popilia, porque como -Artemia, suegra y madrasta de Serafina, sintióla casada, no la pierde -de vista, y tiene tanto cuidado della, que no solamente ha hecho lo -que digo, pero há más de un mes que ni por pensamiento sale de casa; -pues tener pensamiento de vella en ventana ni en celosía es pensar -subir al cielo con escalera; y no solamente pasa esto, pero tráela -tan acosada y vale en todo tanto á la mano, que nunca la madre del -César tanto persiguió ni temió la deshonestidad de la nuera, quanto -Artemia tiene y recela la honra del único hijo. - -_Crat._ Y áun allende deso es tan celosa de su natura, que siempre -está temblando sobre Serafina. - -_Dav._ Bien hace en corregirla, que así despues hallará en ella -gracia, segun afirma Salomon, y como persona discreta se há en la -negociacion, porque el castigo al amigo en secreto ha de ser; y así -decia Diógenes, que el que quisiere ser amado de su amigo castíguelo -secretamente, porque la correccion secreta engendra amor; y así -amonestaba el divino Platon, que ninguno á su amigo lo castigase en -público, ni ménos cuando estuviese sañudo. De manera que asaz lo hace -como persona prudente en querer castigar en cabeza ajena. - -_Pin._ Viña y niña y habar malo era de guardar, canta el andaluz, y -áun Salomon dice: guarda á la mujer luxuriosa y valerte ha poco, así -que quanto ellas quieren todo sin más pensallo es hecho, peores son -de guardar que casa de dos puertas; mándole yo á la vieja bruxa que -si la otra quiere no dexará de hacer sus mangas, y áun bien anchas, y -áun nunca Dios me diese otra pena sino tenella engañada ántes de tres -dias, aunque ponga más guarda que el alcalde de Atienza. - -_Evand._ Mira lo que dices, Pinardo, atiéntate; gran virtud es saber -refrenar la lengua, especialmente que no estamos en tiempo de hablar -palabras ociosas. - -_Pin._ Como ociosas de verdad lo afirmo por los santos de Dios, que -me atreveré de traerte respuesta de Serafina, aunque Artemia la tenga -en el vientre de la ballena. - -_Evand._ ¡Oh qué agradable me es ese sermon! por cierto el de -Demóstenes no fué más grado en el senado ateniense, quando el rey -Filipo pedia que diesen en rehenes á los oradores de la ciudad; pero -imposible cosa prometes, que por tan imposible lo tengo como querer -trabajar en que el primer movimiento de la natura dé fin á su curso, -en ménos espacio de veinte y cuatro horas. - -_Pin._ Pues yo, señor, me encargo de la negociacion, y desde luégo me -parto en casa de Artemia: mira qué mandas que diga, mira qué mandas -que haga, y si buen recaudo no truxere, no esperes verme; pero aunque -sepa abaxar al triste barquero, y aunque sepa ir á hacer compañía á -los que andan vagorosos en la ribera Letea, tengo de cumplir la mi -palabra. - -_Evand._ ¡Oh cómo tengo por fé lo que Pinardo ha dicho! ¡Oh cómo -se duele de mi mal! Y pues tan fiel amigo tengo, que pocas veces -lo hallan las atribulados, ya ni temo á la desabrida fortuna, ni -áun al amor, que tan riguroso se demuestra contra mí, ni ya tengo -pensamiento de ver contraria zozobra. E las ánsias tristes, que así -desacompañaban de todo consuelo al atribulado corazon, huyendo van -como los glebos vapores, heridos de los rayos del rutilante Febo. Y -el grandísimo tormento en que el miserable vivir estaba padeciendo á -la contínua, afloxado ha sus muy ásperas ligaduras. - -_Pin._ Ce, ce, Popilia. - -_Pop._ ¿Qué me dices? - -_Pin._ Entre tanto que ese ciego de razon y falto de entendimiento es -tan devaneando, como suele, anda acá á tu cámara, y vestirme he tus -vestidos, que así entiendo ir á verme con Artemia. - -_Pop._ Anda allá; pero guarda por malos de tus pecados no te conozcan. - -_Evand._ ¡Oh con quánta diligencia, con quánta solicitud procura -Pinardo mi salud! ¡Oh cómo tengo pensamiento que ha de dar fin á mis -desconsolados sospiros! ¡Oh cómo á mi ver ya mi vida está colgando de -la lengua de Pinardo! - -_Dav._ Aosadas, señor, aunque es mozo y de poca edad, yo le tengo por -tan astuto, y por tan entendido en todo, que bien hará lo que tiene -prometido, y áun tan cumplidamente, que yo fiador quel quede sin -vergüença y tú sin quexa; pero recia cosa es amar y estar ausente, -aunque tambien dicen que la ausencia suele causar olvido. - -_Crat._ Bien lo creo en el que livianamente ama, y en el que fué -tocado en los esteriores sentidos; pero en el que fué tocado en las -potencias intelectuales y dentro en la misma ánima, al contrario es y -delante está aosadas el verdadero ejemplo, y la verdadera experiencia -de lo que tengo dicho. - -_Evand._ - - _Al morir viendo la vida, - Y qu’el hilo nunca corta, - Del tal dolor condolida, - Ni se acuerda, ni se olvida, - Ni el bien ni el mal la deporta._ - Porque estar de vos ausente - Es llorar el bien pasado; - Y el sentido que tal siente, - De lo que siente consiente, - Qu’el sentir sienta cuidado, - Y la vida enmudecida, - Viendo qu’el mal no se acorta, - Del angustia dolorida, - _Ni se acuerda, ni se olvida, - Ni el bien ni el mal la deporta_. - Mas si mi fuego y mi llama, - Y sentir teneis sentido, - Claro está, graciosa dama, - Qu’el ausencia al que bien ama - Ni le da, ni causa olvido; - Ni el olvido no me olvida, - Ni olvidar no me conhorta; - Mas mi vida con tal vida, - _Ni se acuerda, ni se olvida, - Ni el bien ni el mal la deporta_. - Porque do toca el amor, - Tal fuego y tal plaga dexa; - Que más crece el disfavor - Y el ánsia y grave dolor - Mientra el triste más se alexa. - Y áun crece tan sin medida, - A la luenga y no á la corta, - Que la vida, ya sin vida, - _Ni se acuerda, ni se olvida, - Ni el bien ni el mal la deporta_. - Y cresciendo la esperanza, - Siempre crece la tal quexa, - Porque con la confianza - De ver tiempo de bonanza, - Siendo ausente más se aquexa; - Y de ya descaecida - La vida no se conforta; - Y de estar tan decaida, - _Ni se acuerda, ni se olvida, - Ni el bien ni el mal la deporta_. - -_Dav._ ¡Oh cómo nos ha quitado Evandro de la duda en que estamos! ¡Oh -cómo ha dicho maravillas, y por tan sotil estilo que la sentencia de -tan sublimados versos trasciende á todo entendimiento humano! - -_Evand._ ¡Jesus! ¡Jesus! Y cómo vienes, Pinardo, ¿qué, en hábito de -mujer tiendes seguir este viaje? - -_Pin._ Mira qué quieres que diga ó haga, que desta manera entiendo -engañar la grosa, porque ella me tendrá por moza desas que andan -picando los cantones, y no se recelará, y yo dalle he con la mayor, -por tanto no es tiempo que me detenga; mira ques lo que me mandas. - -_Evand._ Que des esta carta á Serafina, y me traigas respuesta si me -cumple vivir ó si mi espíritu abaxe á visitar las infernales furias. - -_Pin._ Pues yo me voy, y ruega á Dios por salud, que lo demas yo te -lo daré hecho de cera, ó mal me andarán las manos. - -_Evand._ El ángel de la Paz te acompañe, y vaya y venga en tu guarda. - - - - -CENA TERCERA. - -EN QUE SE INTRODUCEN - -DAVO. — PINARDO. — ARTEMIA. — SERAFINA. — VIOLANTE. - - -_Dav._ A buena fe, Pinardo, que debes parar mientes por tí, que -quien adelante no mira, atras se halla, y destas marcadurías tales -siempre veo escapar sin narices, ó á bien librar con un jubon sin -mangas, porque, como dice, quales las romerías tales son las veneras, -especialmente que ir tú con vestiduras mudadas, y en hábito de mujer, -llevas el cuchillo á la garganta, y áun si miras la soga arrastrando; -y tambien de necesidad has de mudar tu nombre para efectuar tu -engaño, cosa reprobada en derecho, mayormente en perjuicio de -tercero, pues quien en malos pasos anda, en mal acaba, y no puede -hablar verdad, y si la dixeses, bonico te pararian, pues hablando -mentira la tal cocina muchas veces suele amargar, y áun salir á los -rostros; y áun Salomon decia que ántes hombre debe amar al ladron que -no al mentiroso; por eso guárdate, que áun sant Gregorio decia que -por las mentiras de los malos no se conoce la verdad. - -_Pin._ Anda, calla, que quien burla al burlador, etc. - -_Dav._ El engañado á la postre no hallará ganancia, decia Salomon, y -el poeta afirma, Dios destruye los engañadores y sus engaños y malas -lenguas; y áun si miras, debaxo de la piel del cordero va encerrado -el lobo, y mira que los malos pensamientos hacen apartar al hombre de -Dios. - -_Pin._ Titubeando estó, no sé qué me haga; grandes inconvenientes se -me representan de la sentencia, que de tu sermon á las clara procede; -pero ¡oh cuitado de mí! ¿qué haré? que lo he prometido, y allende de -quedar corrido de lo ya comenzado, no me cumple parar en el mundo si -retrocedo de la primera intencion. - -_Dav._ El primer movimiento no es en mano del hombre, dice Platon, -mas la perseverancia en el pecado abominable, cosa parece, y el -decreto afirma que nunca la carne se corrompe sin el pensamiento; -así que tu voluntad dañada, y tan aparejada para el mal, refrénala, -que, áun allende de los notorios inconvenientes, Artemia sabe mucha -malicia y es formada en todo género de engaños, y sobre manera -sospechosa, sentirte ha luégo la cazada y así del juego saldrás -descalabrado; por eso, hermano, si quieres bien librar, concierta tu -vida de manera que se asegure tu persona; y esto se mire, que cierto -aquella vieja cautelosa es, y dos mil géneros de acechanzas te armará. - -_Pin._ ¿Quieres que te diga á un traidor dos alevosos, y podria ser -que uno piense el bayo y otro quien lo ensilla, si mucha arte sabe la -raposa, más quien la toma? - -_Dav._ Adoba por ahí; ya lo digo yo que la moza loca no ha menester -toca; y bien dicen que por demas es á la cabeza quebrada untalle el -casco. - -_Pin._ Quédate adios, que ántes la dulce primavera dexará de pintar -los campos y florestas con frondas, produciendo flores matizadas con -diversos colores, que yo me aparte de efectuar lo ya comenzado; y ya -hecho es, la muerte ó la vida comigo va, hacer otra cosa burla sería -de muchachos, no quiera Dios que sea tenido por inconstante. - -_Dav._ Sé que no eres rio, que no te puedes volver quando quiera que -te pareciere, alzándote á tu mano. - -_Pin._ Gran tacha es no ser hombre firme en sus propósitos, y áun, -segun afirma el Salustio, la inconstancia es señal de locura, y el -filósofo dice que el inconstante sus cosas pone á la ventura. - -_Dav._ Bien estoy con eso que dices; pero el perseverar en el vicio -la constancia con el pecado, no se debe llamar constancia, ni nombre -de firmeza merece; y, por el contrario, el que de mal propósito y del -camino de los vicios se aparta, no se ha de llamar inconstante, ántes -sabio y muy firme en los actos virtuosos y nobles; pero, pues tan -predestinado estás en el mal, haz lo que quisieres, y yo arriba me -voy, que por demas me parece que es dar consejo á la cabeza loca, ni -ménos lavar con lexía la cabeza del asno. - -_Pin._ Por esperimentado mancebo tengo á Davo en todo género -de negociacion, y bien veo que él como está sin pasion conseja -discretamente, pero ¿qué tengo de hacer sino andar por aqueste -camino bueno ó malo, cayendo ó levantando, errando ó acertando, y -mostrándome en todo osado, que á los tales la fortuna dicen que suele -favorecer? pero el mejor consejo al presente es entrarme en casa de -Artemia, pues estó á la puerta, como que entro á ver el aposento, lo -qual no tendrán por cosa nueva, porque como la casa es labrada por -tan maravillosa arte, todos los forasteros tienen por costumbre de -vella como cosa de admiracion; y si acaso viere á Serafina, al tiempo -el consejo, que nunca me faltarán razones ni nuevos achaques, y todo -es menester; pero válala la maldicion, desde aquella rexa que está en -el corridor me llama Artemia, ¿áun quál ha de ser si me ha conocido -el diablo? - -_Artemia._ ¿Sois de aquí de la ciudad hija, ó qué enhorabuena quereis -en nuestra casa? entrad, entrad, no hayais vergüenza, que, como -suelen decir, al mozo vergonzoso el diablo lo truxo á palacio. - -_Pin._ Mozo dice; á otra palabra como esa dexo el manto y la saya -como el otro fraile los hábitos, y baxo las escaleras como un -cuadrillo; ¿por ahí me entras? no me personeo dese lado; que palabras -tiene la noble, habla sin monte. - -_Art._ No lloreis, hija, no lloreis; pero allegaos acá y contadme lo -que quereis, y decí, ¿cómo venis así enojada? - -_Pin._ Yo, señora, soy huérfana de padres, y un tio mio, que vive á -la puerta de Sant Juan del Alcázar, es mi tutor, y su mujer trátame -tan mal que hoy por dos veces ha cuidado matarme, y yo de desesperada -me he salido de casa con intencion de buscar con quién viva, porque -en ninguna manera puedo sufrir aquella mujer. - -_Art._ Pues no lloreis, hija, no lloreis, que yo enviaré por ese -vuestro tio, y haré que dé órden en vuestra vida, ¿oyes, oyes, hija -Violante? - -_Violante._ ¿Qué mandais, señora? - -_Art._ A esa pecadora de moza sola y desconsolada, métela en mi -cámara, y dale de cenar y estése ahí. - -_Viol._ ¿Cómo os llamais, hermana? - -_Pin._ Ilia me llaman, que no debiera nacer. - -_Viol._ Pues andad acá, hermana, andad acá, quel llorar poco -aprovecha. - -_Serafina._ Válala la maldicion aquella moza, y cómo parece á Pinardo -el paje de Evandro, ¿es su hermana ó es él mismo? aunque bien me -puedo engañar, porque suelen decir que un diablo parece á otro; pero, -como que voy á otra cosa, quiero ir al aposento de Artemia y sabré -qué hay en el mundo, que una espina tengo atravesada en el corazon, y -el alma me da que es esto cosa de gran novedad. - -_Ilia._ A Serafina veo, y si las pisadas trae enderezadas acá, sola -estoy; áun si viniese pienso que se urdirla bien esta tela. - -_Ser._ Estaos, hermana, estaos, n’os levanteis, que debeis estar -fatigada. - -_Il._ Más fatigado está Evandro y lo pasa. - -_Ser._ ¡Jesus, Jesus, y eres Pinardo! es verdad que no me la daba el -espíritu. - -_Pin._ Esta carta traigo de Evandro, y por traella traigo la muerte -á los dientes, como veis, y Artemia anda por ahí, no es tiempo de -pláticas; leelda, señora, y dadme la respuesta, que, como veis, en el -filo está la negociacion, y desta mi venida depende la salud y vida -y honra de Evandro, y áun la vuestra, como veis, no se queda en la -posada; sábia sois, en tal reputacion estais tenida acerca de todos, -pensaldo bien, pensá las cosas, que yo cumplido he con lo que debo al -servicio de quien me ha criado. - -_Ser._ No sufren dilacion estas cosas, como dices, hermano Pinardo; -turbada estoy, no sé qué me diga, yo me voy para mejor poder entender -en tu despacho, porque malo es burlar hombre con su cabeza. - - -CARTA DE EVANDRO Á SERAFINA. - - Señora y todo mi bien: Si como perdí la libertad y todo libre - albedrío, con claridad tan resplandeciente que de contino está - procediendo de vuestra vista, juntamente no cobrára esperanza - de libertad, escusado me fuera el mi tan apasionado vivir, - porque, estando acompañado de tan sobrada pasion, ningun alivio - ni sentido tuviera para poder estar á la contina especulando - en vuestra sobrada gracia y demasiada hermosura, acompañada - de tan incomparable beldad, que claramente veo rescebir los - apasionados sentidos clarífica y resplandeciente luz, contra las - escuras tinieblas de que á vuestra causa el entendimiento se - halla ocupado; pero con vuestra vista toda la escuridad y niebla - cerrada se convierte en lumbre, tan fulgente como la procediente - de los rayos del clarífico Apolo, de manera que manifiesta es - la cuita que por vos me atormenta; pues remedio en verdad no - lo espera, porque vuestra tan sobrada honestidad y mesura le - antepone mil géneros de inconvenientes. De manera que, sin más - esperanza de salud, rescibo en satisfacion, y por cumplida paga, - mis males y tan demasiado tormento ser á vuestra causa, y con - esto sería contento y me satisfaria si entero estuviese, que mis - sobradas ánsias se sienten de vos, pues sois la causa principal - y primera de donde mi desconsolado y tan penado vivir proceden, - pero mi poco merecimiento, enemigo del tan sobrado atrevimiento, - me representa tantos temores, que me hallo indigno de áun pensar - en lo tal, y así quedo el más aherrojado captivo de quantos en la - casa de amor padescen. - - Por la carta bien paresce, - Muy linda graciosa dama, - Que mi vida os obedece, - Y que por vos no fenece - Tan grande fuego y tal llama. - Pero los tristes sentidos - Que se abrasan, - Aunque están ya decaidos, - En verse tan encendidos - Bien os llaman, - - Diciendo con gran clamor, - Ven, ven, señora, por quien - Padecemos, - Y aumentarás el dolor, - Y tendrémos mayor bien - Del que tenemos. - Y creciendo el tal favor, - No estimarémos la muerte - Ni la vida, - Ni tendrémos más temor - De ver desastrada suerte - Ni caida. - - Pues los otros exercicios, - Tan prontos al daño y mal - Tras que andamos, - Ya han cesado en sus oficios - Diciendo: señora, y val - Que espiramos. - Así que no están en calma, - Ántes ya muy consumidos - Os desean; - Y los sentidos y el alma, - Con angustias condolidos, - Mucho penan. - - Y desta arte así padece - Pena y tormento mortal - La mi vida, - Y la triste ya fenece - Con el ánsia desigual, - Que no la olvida. - Y tambien el pensamiento, - Vacilando en el dolor, - Que así lo trata, - Siente congoxas, tormento, - Viendo claro el disfavor - Que lo mata. - - Así que mirando aquesto, - Dama del mundo más bella, - Me vencí, - Pues que no tan lindo gesto, - Ni ménos tan clara estrella, - Yo la vi. - Y con esto satisfago - Del todo al entendimiento, - Segun veis, - Pues que con vuestro halago, - En tan crudo y gran tormento - Le teneis. - - Mas ya recibe por gloria - Ser la causa do depende - Á lo que apunta, - La de más alta memoria - Que el ingenio humano entiende - Ni barrunta, - En lo qual cierto, contento - Le tendrá la tal porfía, - Y estaria, - Si tuviese pesamiento, - Que por vos, señora mia, - Se sabía. - - Así que á la clara ved - Que mi vida que os adora - Siempre os llama, - Y no quiere otra merced, - Sino que sepais, señora, - Cómo os ama; - Y que dello no pasion, - Ni cosa que lo parezca - Recibais, - Ni ménos alteracion, - Aunque mi vida fenezca, - Vos sintais. - -_Ser._ ¡Oh atribulado corazon, y cómo te cumple padecer, pues á tu -causa está penado el que más amas! ¡Oh potencias del ánima, pues -sois las más nobles en la humana compostura! ¿por qué no estais -muy despiertas y sintiendo, con sentimiento crecido, el dolor que -Evandro está padeciendo á mi causa? ¡Oh esteriores sentidos, que -no vigilais á la contínua, consintiendo en todo género de pasion, -pues fuistes y estais culpados como partícipes en el delito que de -mi parte se cometió contra Evandro! ¡Oh corporales exercicios! ¿por -qué n’os apresurais en que la voluntad de Evandro se cumpla? Porque, -estando él con dolor, estando triste, estando enojado, estando en -tormento, estando acompañado de pasion, estándose abrasando en un -fuego más agente y más intolerable que no el del infierno, no puedo -yo vivir. ¡Oh si la hermana se apresurase en cortar el hilo! ¡Oh si -las superiores y celestes potencias dexasen de influir la operacion -de natura en mi inferior y flaca composicion, ninguna cosa al -presente más agradable me sería; gozo de lo tal, sin comparacion, -se derramaria por mis venas! ¡Oh alto Dios, padre comun del género -humano, y quán maravillosas y incomprensibles son tus obras! ¡Oh -de quánta excelencia está acompañada la masa flaca de la pesada -y enojosa tierra! ¡Oh de qué sér tan infinito está adornada y -compuesta que del entendimiento humano no se puede imaginar! y pues -tan inmensas maravillas usaste con el hombre, adornándolo de tan -maravillosa perfeccion, haz al presente, por tu infinita y eterna -bondad, que mi espíritu no vaya desesperado á la casa del desabrido -y triste Pluton, porque, segun en el agonía en que está, y segun -la pena y angustiada vida que padezco, gran temor se me representa -que habré de facer compañía al apasionado Ixio, tan atormentado del -enojoso buitre, que nunca un momento dexa de estar cebándose con -nueva crueza en su pecho; pero ¡oh cuitada! que para más aumento de -mi pasion, vienen mis criadas, pensando que tengo mucha voluntad de -compañía. - -_Viol._ Hora es, señora, que duermas, que Artemia ya se ha retraido, -y algo es noche. - -_Ser._ Pues tráeme, Violante, así el alto Señor te cumpla lo que -más deseas, una caxa de acorza, porque comeré un bocado, que muy -angustiada me siento y de parte del corazon me vienen grandes -desmayos. - -_Viol._ Héla aquí, señora; pero tengo pensamiento que te haces -preñada, porque ya me parece que es tiempo, pues há cerca de seis -meses que estás casada. - -_Ser._ ¡Bien está en la cuenta; por mi fe, á causa de la incapacidad -de mi marido, y á causa de su demasiada impotencia, me estoy tan -vírgen como el dia en que nací; estáme esotra diciendo del preñado! - -_Viol._ ¿Digo algo, señora? pienso que estoy en lo cierto, porque -callas. - -_Ser._ Digo, hermana Violante, que eso fuera y mañana pascua, pero si -tan derecha te vas acostar..... - -_Viol._ ¡Amarga de mí, y si es verdad lo que por la ciudad se suena -que su marido no es para mujer! ¡Ay! digo que estará estotra donosa, -moza y fermosa y rica, y que le falta lo mejor. Como es buena cosa el -hombre sin manos, pues dos mujeres en la cama tan bien parecen, qual -sea su sueño; pues guarde el cuerno, que de allí se suele levantar la -tos á la gallina: como se contentan estotras mucho que les guarden la -fe sobre tal caso, no me maravillo, sobre que la noche quel marido -no habla con ellas, otro dia no les veis el gesto. Andase estotro -la mitad del tiempo fuera de casa, y despues piensa cumplir con -palabras; áun no sea verdad lo que se suena de Evandro, ¡ay! digo yo -que sería la burla coronada. - -_Ser._ ¿Qué hablas entre dientes, Violante? Véte á dormir. - -_Viol._ Acá lo ha Marta con sus pollos. - - - - -CENA CUARTA. - -EN QUE SE INTRODUCEN - -ARTEMIA. — ILIA. — VIOLANTE. — SERAFINA. - - -_Art._ Pues, hija Ilia, ¿estais más consolada? - -_Il._ ¡Oh desventurados huérfanos! que así como carecen de defensor -en faltalles el padre, así carecen de todo bien, y faltos de las -cosas necesarias y ajenos de todo sosiego, y acompañados de asaz -trabajos, pasan su desconsolada y ansiosa vida, procurando todo el -mundo de los danificar, y áun las gentes se traen por refran: á él, á -él, que no tiene padre; aosadas que no sin causa el derecho les llamó -miserables personas porque todos no entienden salvo en les acumular -unos agravios sobre otros; pues los tutores lo hacen bonico, qual -dicen duelos, tal les dé Dios la salud, que no gastan tiempo sino en -destruilles los bienes, y entre sí, ellos burlando, se andan diciendo -al menor vendelde la raíz, comelde lo mueble, y despues haga lo peor -que viere; no sin causa aosadas por grande maldicion está dicho en -el Salmo: sus hijos sean huérfanos y su mujer viuda. - -_Art._ ¡Jesus, Jesus, y tanto sabes! y bachillera me parece esta -moza, maravillada me estoy; ¿y qué será esto, mezquina? y ha estado -en estudio. - -_Il._ ¿Qué está la vieja razonando? sin cuentas ¿qué reza? - -_Art._ Dios, hija, lo remedie todo, que bien estás en lo cierto; pero -el tiempo es largo, échate ahí á mis piés, y Dios nos recuerde á buen -sueño. - -_Il._ Lo que sé quiere la mona piñones mondados; eso me dices por la -ley de Dios, como dice el beneficiado de San Polo, que amanecia el -mozo á la cabecera. - -_Art._ Pues mira, fija Ilia, que no me descobijes. - -_Il._ Y áun en eso ha de parar la conseja. - -_Art._ Hacer honra á estas mozas tales recia cosa es, porque daisles -el dedo y tómanse la mano; y ¡amarga de mí, y creo que es loca, y acá -se sube, y á mi ver se quiere alzar á mayores! estendeos, veréis como -ruin en casa de su suegro; aosadas, como dixo la raposa, que si desta -escapo y no me muero, nunca más bodas al cielo. - -_Il._ ¿Qué diablos dice la vieja? callando está, me parece, á todo, -y aunque le estoy tentando las piernas, no dice nada; creo que hace -del dormido, á otro perro con ese hueso. - -_Art._ Sosiégate, Ilia, sosiégate y estate queda, que andas dando -vuelcos como si estuvieses de parto. - -_Il._ Sosegar ó qué; ¿y así pensais que se ha de reposar la moza? á -buena fe, no huelgue hasta saltalle encima. - -_Art._ Mira que me darás mala noche, que toda la ropa te has llevado; -y si miras, me has dexado en cueros. - -_Il._ Pues ¿tras qué ando yo? y ¿tengo aquí otras ovejas que -trasquilar ni otras vacas que guardar? pero necesidad hay de hacer -del loco, porque así dicen: híceme albardar y comíme el pan; quiero -encomenzar á saltalle en las agujas, fingiendo que me toma espíritu, -que ella sin duda callará por no caer en tan gran vergüenza; y sús, á -los manojos, que aquí no espero buena nueva destarme como bozal. - -_Art._ ¡Jesus, Jesus, y qué es esto. Madre de Dios! y el demonio la -toma á esta moza. - -_Il._ Así, así, vieja cornera; ¿pensais que es todo estar hablando de -talanquera? - -_Art._ Hija Ilia, hija Ilia, ¿por qué me quereis ahogar? ¿qué mal os -he hecho? no responde, el diablo tiene en el cuerpo; pero ¿qué tengo -de hacer? quiero callar, sino ahogarme ha, quiérola dexar pase su -mal; mas aosadas, que nunca más perro al molino. - -_Il._ Bien calla y disimula la vieja, aunque ha sentido el chiste; y -paréceme que dexa obrar al mozo á su voluntad, y áun en tiempo está -que creo que volveria los gañivetes con pocas palabras. - -_Art._ Ilia hermana, reposaos; mirá, pecadora de vos, qué mal es el -que os toma, que debe ser mal de fuera y me habeis cuidado ahogar. - -_Il._ Mejor te ahorquen, que no tienes entendida quán honda va la -conseja; sobre que está metiendo tanta obra como caballo garví y -tengo necesidad de tenerme á las crines, está disimulando haciéndose -de nuevas; aosadas que dicen bien, que pajar viejo es malo de apagar, -pero ya es hecho tras lo que andaba, quiero hacer otra vuelta del -inocente y abaxarme á los piés, porque no sé qué me diga de lo -pasado, y haciendo esto veré en lo que para la negociacion, y como -viere así haré; mas mucho me paresce que está tascando en el freno, -bien toma la sal, pienso que poco habria que hacer para domalla, pues -para hacella andar, aosadas, que no soy yo el primero que le echa -las trabas, segun anda de dos en dos. - -_Art._ Donosa moza es ésta, que bien talludo tiene el virgo; á la fe, -á los piés de su madre. ¿Vídose tal engaño jamas? Y aquesto no debe -ser sino alguno por burlar le hicieron vestir en hábito de mujer, y -debe ser algun mozo bonazo, y ándase de casa en casa como mostrenco; -áun no sé qué me diga, que mucho ha callado, lo qual es señal de gran -cautela. Pues lo poco que habló, un jurista no dixera más á mi ver. -Desatinada me tiene, no sé á qué fin fué su venida. Quiero metelle en -pláticas, y podrá ser que atine en algo de lo que me conviene saber, -y quiero hacer que no siento, y podré con él refregar un poco mi -hilado y jugar á la gana pierde, ó en el saco al pié del hoyo, porque -mozo me parece de muy buen fregado, y creo que no se hará mucho de -rogar, segun es redomado, como potro; de manera que complacelle -quiero y lavar bien mis madexas, que esto no es cada dia, y sacaré mi -vientre de mal año, que ya no puede ser más negro el cuervo que las -alas, y áun, aosadas, que pocos cocos son menester hacelle para que -torne al juego; pues en lo demas es falto, tómenlo por descaminado, -que tanto tiene como un borrico de dos años, y aosadas que dicen -bien, que boyezuelo malo en el cuerno cria; pero roncando está, y -aunque le doy del pié no siente, ¿qué será esto, si hace del ventero? -Hija, Ilia, ¿dormis? subíos un poco acá y contarme heis qué mal es el -vuestro, pues es bonico, hija, bonico; subíos paso. - -_Il._ Si lo dixo al sordo, no al perezoso, que ya lo tengo adobilado. - -_Art._ Bien será hacer que no siento, por mejor efectuar mi -propósito; paso, paso, Ilia, que no os corren moros ni va tras vos -el toro; con todo eso es pena con estos rapaces que no saben sino á -sordas y á locas cumplir su voluntad, y á los otros que los papen -duelos. - -_Il._ Quien vido la vieja haciendo del estado, con las tocas largas, -con las haldas luengas, los ojos baxos, muy honesta en sus pláticas, -y á buena fe, la cordobesa no es tan disoluta en la cama, que no lo -puedo más encarecer, aunque está ganando á cuatro dineros como cada -hi de vecino; por mi fe, espantado estoy, y hame de comer, si así me -trata no amanezco vivo, que no me ha de dexar quitar de encima; por -esto se debiera decir: arregostóse la vieja á los bredos, ni dexó -verdes ni secos; bien será hacer del modorro y volverme de concha, y -así andaré granjeando, que ella quede contenta y yo bien pagado. Pero -mucho digo, porque Salomon dice que ni el infierno nunca se harta -de ánimas, ni el fuego de quemar, ni la tierra de agua, ni la mujer -desta salsa de lo mal cocinado, y á la clara parece, la experiencia -cada dia la vemos, y éste las debe dar causa á ser tan desolutas, de -que pierden la vergüenza; aosadas que por esto dice Sant Bernaldo, -más milagro es estar con las mujeres y no pecar, que no resucitar -muertos: así que bien es que por un rato se quede al sol de Dios. - -_Art._ Volveos acá, hija mia Ilia, ¡oh cómo sois desamorada! - -_Il._ Y él dalle; á esa otra puerta, que ésta no se abre; á buena fe, -aunque más sepais ni más traigais la mano por el lomo, no me tomés -allá hasta que sea el dia. - -_Art._ Más sabe que una raposa, no puedo entender el fin; ello dirá, -que no es cosa ésta para pasalla como gato sobre brasas, yo fio que -yo sepa de qué pié coxquea la moza; pero gran dolor siento á su -causa, tocado me ha en el corazon, lastimadas tengo las entrañas, en -gran fuego me abraso. ¡Oh amor enojoso, que áun en mis envejecidas -canas no has querido perdonar! ¿en qué te erré? ¿qué hice contra tí? -¿por qué tan mal me tratas? ¡oh cómo eres odioso á toda edad, y en -todo estado de gentes procuras de inxerirte en el tiempo del mayor -descuido aunque no te llamen! ¡oh cómo estoy desatinada! ¡oh cómo no -es en mi mano dexar de cumplir el apetito de la voluntad desordenada! -Mas ya es el dia, la luz, desechando las noturnas tinieblas, entra -por la ventana. Ilia, Ilia, mira, hija, ques ya tarde, abre los ojos, -que áun pienso que estás durmiendo. - -_Il._ Aun, hija, que habrá de ser, y si lo dice de verdad; mas gentil -pensamiento es el mio, habiéndola puesto quatro ó cinco veces en las -espinas de Santa Lucía, pensar agora que tiene creido que me llaman -Ilia; mas, pues ella hace del bobo por sacar las nueces del cántaro, -¿que me pena á mí? quien compra y miente, su bolsa lo siente; pero -para que un engaño se quite con otro, y una arte con otra, quiero -hacer todavía del necio sobre sello, y así verá en lo que está, y -quiero levantarme sin decille nada. - -_Art._ Amiga Ilia, no, por mi vida, n’os levanteis, que áun es -gran mañana, y áun el hijo de Latona no resplandece, y Bóreas anda -delicado con la sazon del hieme, y áun llegaos acá, que algo habeis -estado fatigada esta noche, y contarme heis qué enfermedad es la -vuestra: ¡oid estas razones! ¿veis? al juego se torna la mochacha; -adoba esas barreras, que se va el toro. - -_Il._ ¡Qué engullir tiene la vieja desto que no tiene huesos! pues -dése priesa, que por mucho madrugar no amanece más ayna. Mas lo que -me parece es que no se contenta con lo razonable, y tan caliente se -quiere sorber el caldo que le habrá de amargar, porque acabaré yo y -quedarse ha el papo al aire, cantando: dos ánades, madre, van por -allí. - -_Art._ Mucho me habeis fatigado, hermana Ilia, ¿por qué lo haceis así? - -_Il._ No, sino muchas veces Ilia, y apretar el torno porque salga -el mosto; pero con todo eso me quiero levantar, que mi partido se -ha asegurado, y desde aquí digo que está en mi mano meter moros en -la tierra, ó, cómo dicen, áun puedo pregonar vino y vender vinagre -y salirme con todo, pues cierto es que quien el padre tiene alcalde -seguro va á juicio; pero cara me cuesta la melcocha, que á muchas -noches destas podria hombre quedarse como Juan Alonso, en la playa, y -cantando: pésame de vos el conde. - -_Art._ ¿Qué haréis ahora, hija Ilia, en qué quereis entender? - -_Il._ Irme, señora, si mandas, porque allá en mi casa tendrán pena -por no saber dónde estoy, y puédome volver despues, si vos, mi -señora, estais en algo contenta de mi servicio. - -_Art._ Por mis puertas, tal sea mi salud, qual vos, Ilia, me -pareceis; en mí por cierto, hija, tendréis madre y más que madre, y -todas vuestras necesidades se cumplirán, y bien me paresce que vais -donde decis, mas luégo, así goceis, os volved. Violante, Violante, -¿estais ahí? - -_Viol._ Aquí estoy, ¿qué mandas, señora? - -_Art._ Que aquesta pecadora de moza le deis de almorzar, que está -algo enferma, y pienso que en toda esta noche no ha pegado los ojos. - -_Viol._ Andad acá, hermana. - -_Il._ Ese mal me hagas; quanto que desa manera cada noche querria ser -el novio. - -_Viol._ Estas tetillas de gallina podeis comer, hermana, y áun si -bebeis vino, cataldo aquí, y por mi fe, ques traido desde Madrigal. - -_Il._ Así se me caerá la cola, por eso no hagais sino rogarme bien -que coma, que vergonzosa es la moza. - -_Ser._ Ce, ce, Violante; por tu vida, que ántes que esa moza se vaya -me la traigas, que la quiero hablar. - -_Viol._ Entraos un poco, hermana mia, ántes que os vais, en el -aposento de la señora Serafina. - -_Il._ Mas pensé que eran badanas: ya voy, Violante, por cumplir lo -que mandas, aunque en verdad más necesidad hay de irme, que yo segura -que anda mi tio bebiendo los vientos por saber dónde estoy. Pero -quien malas mañas há, tarde ó nunca las perderá. - -_Ser._ ¿Cómo te ha ido, Pinardo, cómo te ha ido, que pienso que has -estado más encogido que galgo en espuerta? - -_Pin._ Heme concertado con la madre, señora, y pienso que hemos de -ser dos á dos, ó como dicen, tres al mohino. - -_Ser._ ¿Qué me dices? ¿qué, estais amigos? - -_Pin._ ¿Y cómo amigos? y me ha rogado que vuelva luégo, que en todo -su seso piensa que soy mujer. - -_Ser._ ¡Mas, por tu vida! - -_Pin._ Y áun por la de Dios. - -_Ser._ ¿Pues á tí qué te parece? - -_Pin._ Que nos ha Dios hecho señalada merced, si lo sabes conocer. - -_Ser._ ¿Cómo es eso? ea, pasa adelante. - -_Pin._ Estando la vieja desabrida es andar á caza con huron muerto, y -de la negociacion no se esperaban, salvo mil desconciertos; pero pues -ya yo puedo ser intercesor, y entrar y salir cada hora y cada rato, -debes, señora, pues claramente amas á Evandro, de abreviar la causa, -y, como dicen, lo que se habia de comer cocido hágase asado, y más se -podrán hacer las cosas con la brevedad; que la dilacion en aquestas -cosas, y el estar pidiendo pan de trastrigo siempre daña, miraldo -todo, y tu alma en tu palma, y nadie es tan buen juez como cada uno -de sí mismo. Al cabo estás; pero si mi consejo tomases, esta noche yo -traeré á Evandro, y á la hora que mandases te hablaria en tu misma -cámara. E pues tengo el mando y el palo, no dubdes que yo lo haré. En -esotro, señora, te determina, y no tengas temor, que á los corneros -quebrados y á lo otro hecho, bien me entiendes, señora, que nunca -faltan rogadores. - -_Ser._ Burlando me parece que estás, Pinardo, de los de la feria; y -pues tanto quieres apurar el testigo y sacar el hijo del cuerpo, si á -eso te atreves, quanto por mí no te detengas más, porque mi voluntad -ya la sabes más há de tres pares de juéves, y si quieres sentir, bien -sabes que amo á Evandro como el agua á la tierra, pues quien bien -ama, tarde olvida, como habrás oido; porque donde el amor toca, tal -llaga, tal dolor, tanta fatiga, tal congoxa dexa, que más de diez -y nueve Mayos serian menester pasar para quel mal, envejecido y sin -calma, en un punto afloxase su dolorido exercicio; de mi voluntad -certificarás á Evandro, y á eso que dices, bien me parece, pero por -imposible lo tengo, conciértalo allá, y ver y creer, como santo -Tomas; pero Violante te llama, y á gran priesa, no te debes detener, -ántes disimuladamente te vé, y Dios lo remedie de la manera que es -menester, pero muy acompañada de mil sobresaltos me dexas. - -_Viol._ Anda, Ilia, que Artemia te llama, que no sé qué te quiere -decir ántes que te vayas. - -_Il._ ¿Áun si quiere que le dé otra vuelta y pague el escote del -almuerzo? y ¿áun habrán de ser las tetillas de la gallina los limones -del ventero? - -_Viol._ Oir quiero desde esta rexa, que está en el retraimiento, qué -secretos son éstos, que no estoy bien con la venida de esta moza. - -_Art._ ¡Oh amiga Ilia! llegaos acá, que no me he levantado á -causa del gran dolor de la madre, que me ha dado despues que os -levantastes, y áun, si quereis, con la mano podeis tentar de quán -levantada la tengo. - -_Il._ ¿Que eso me dices? - -_Art._ Mirá si me ha entendido la moza, que ya está encima, como -buitre encima la carne, y la verdad, no otro amor sino con mozos, que -ántes teneis necesidad de tentallos de freno que despuelas. - -_Il._ Aunque me tenga por chocarrero, pues la vieja está á sus -vicios, ántes que pase el juego adelante le quiero dar un tiento. - -_Art._ ¿Esperas alguna cosa, hija Ilia? - -_Il._ Áun con Ilia se habrá de quedar; estó diciendo, señora, sino -que no me quieres entender, que jugué mis vestidos, y por no tener -qué traer ando desta manera, ¿que hay que negar la verdad? - -_Art._ Pues, amigo mio, daos priesa, que yo lo remediaré todo, y deso -no paseis congoxo. - -_Pin._ La pulga le he echado en la oreja, ó, como dicen, el agraz -en el ojo, bien está; pero dola á la muerte, que bien hace con la -hierba, y sabor toma con los caracoles: acabe, que aquí veré á lo que -se estienden sus pensamientos, porque el juego y el tentar al hombre -en la bolsa, gran toque y muy verdadero suele ser, y áun, amigo, -amigo suelen decir, pero no hableis en el dinero; y cierto esta -avaricia desordenada, ya tan condida en todas partes, mucho aparta al -género humano del camino de la virtud; porque procurando cada uno su -propio interese, ni se acuerda de amigo ni de Dios, y muy virtuoso, -muy virtuoso ha de ser el que en la mayor necesidad no pierde la -vergüenza; y por esto decia Sant Gregorio que en todas las cosas -del mundo se hallaba algun sí, salvo en el avaricia, pues es verdad -que es de la calidad de los otros vicios; llegaos á Sant Hierónimo -y diráos que todos los vicios se envejecen en los hombres, salvo el -avaricia, que siempre se renueva y crece, y áun acerca deste vicio -dice Salomon, que el que sigue la avaricia turba su casa, y el que -ama las riquezas no habrá fruto dellas; y Pitágoras dice que así como -el albarda redunda en daño del asno y en provecho del amo, así el -vicio de la avaricia es dañoso al avaro y provechoso á los estraños; -y á este propósito el moral Séneca decia, quel hombre debe mandar el -dinero y no obedecerlo, y áun dice que de dos linajes de gentes no -se puede haber bien, salvo mal, de los locos y de los escasos; y que -más era de estimar el hombre sin dineros que los dineros sin hombre -afirmaba Themístocles, filósofo y capitan ateniense. Así que veamos -lo que hará Artemia; pero á lo que parece, bien devanó esta madexa. - -_Art._ Hijo mio, cata aquí treinta doblas, éstas tengo al presente -en esta bolsa que estaba á la cabecera; levantarme he y todas tus -necesidades se proveerán, por eso pierde cuidado. - -_Pin._ La pella tengo, bueno es el páxaro en la mano, y de esperar -al buitre que va volando sazon hay, levantarme quiero, que ya rabio -por estar fuera desta prision, y allende de satisfacer á Evandro -encomenzaré á bullir con el dinero. - -_Viol._ ¡Jesus, Jesus, y tal hay en el mundo! ¿que novia ha sido la -dueña honrada aquesta noche, y sobre todo áun págale el caballaje? -pero no me maravillo, que en tal lugar le han picado, mirá si era -buena mi sospecha; donosa es la moza, bobeaba, siempre tuve yo á -este Pinardo por mala bestia, mirá qué ha sabido; y las pláticas -de Serafina éstas son, todas eran en la conseja, y más la vieja; -pues, á buena fe, que me ha de alcanzar parte de la colacion, ó mal -me andarán las manos. ¿De casada jugais? pues á perro viejo no tús -tús, y si pensais que no os entienden, agua cogeis con arnero. Más -que empapada está la vieja, como agua en esponja, oyendo á esotro -que sabe más ruindad que Merlin, pero cállome; mas ántes que Pinardo -se vaya, en buena fe me ha de tentar el pulso, pues se pica de -cirujano, y haré de la boba con él, y así andarémos todas en la -danza, y luchando, como dicen, á más tomar. - -_Pin._ ¡Oh pecador de mí, y en la rexa veo á Violante! acechando -está; bien ha visto lo que ha pasado, ya ella conosce que el -lobo anda en hábito de mansa oveja, temor tengo no redunde algun -inconveniente; pero cuerda es, y doncella bien mirada en todas -sus cosas, creo yo, que aunque no por mí, que podrá ser que no -haya conocido aún quién soy, pero, por la honra de Artemia, calle -disimulando otra cosa allende que lo siente. - -_Art._ Fijo mio, pues de que hayais dado recaudo en vuestros negocios -n’os olvideis de acudiros hácia acá. - -_Pin._ Yo, señora, lo llevo bien en cuidado, y á Dios quedeis, que ya -son casi las diez horas. - -_Art._ Nunca pensára, si por vista de ojos no lo viera, que así -el amor me derribára, maravillada estoy de mí; ¿adónde estoy? ¡oh -qué ajena me hallo de la libertad en que primero estaba! ¡oh qué -falta me hallo de razon! ¡oh cómo el entendimiento está desatinado -con la incogitada novedad! pero harto haré si lo puedo encubrir -de Serafina, sino ¡ay! dirá ques cosa torpe el que reprende ser -reprendido de la misma culpa. Agora veo que la cuitada tiene razon de -amar á Evandro, porque recia cosa es moza y hermosa estar en dieta. -Pues ayunar y ver comer á los otros es tentacion y áun no pequeña, -me parece, pues levantar la liebre sin matalla cosa enojosa es, y -encender el fuego y matallo en encomenzando á arder cosa escusada -parece; pero la culpa fué mia, que quise nuera sin tener hijo, porque -harto es estar sin el ó tenello incapaz. - -_Viol._ Hermana Ilia, hermana Ilia. - -_Pin._ ¿Qué mandas? - -_Viol._ Aquí en mi aposento te quiero dos palabras, y aunque está -todo revuelto, recibirás la voluntad. - -_Pin._ ¿Y á qué propósito ha cerrado las ventanas y la puerta? ¿si -quiere que pague el pato? - -_Viol._ ¿Qués lo que dices, Ilia, que hablas entre dientes? - -_Pin._ Digo que todos estamos de un color, pero tambien me maravillo -de lo que has hecho. - -_Viol._ Aquí en este estrado, que está delante mi cama, te asienta, -hermana; no te maravilles de cosa que veas, que las mujeres humanas -somos, y los secretos grandes á los amigos se han de decir en -secreto; dotrina tenemos del Salvador, que viniendo con grandes -compañas á Hierusalen, á los discípulos, sus muy amados, aparte de -las otras gentes, les dixo cómo iba á padecer y que habia de rescebir -muerte de cruz, y que habia de resucitar al tercero dia. Así que, -Ilia, bien es tener amistad unas personas con otras, y cosa dulce es -la conversacion entre los amigos y parientes. - -_Pin._ Si las manos tuviese quedas y no me estuviese besando, bien me -paresce lo que dice Violante; pero véola tan encendida, que creo que -hobo envidia de lo de la vieja y quiere hacer la chaza, necedad será -no cumplille lo que desea; pero quiero encomenzar á jugar, véamos en -qué la hallaré. - -_Viol._ Mirad, hermana, por la pasion de Dios, que estoy vírgen, no -me toqueis con el dedo. - -_Pin._ ¿Vírgen? y ¡qué tacha! mas ¿dedo era? ni áun por eso, como si -no viese lo que es. - -_Viol._ ¡Jesus, Jesus hijo de Dios! ¿y hombre érades, y eso habeis -hecho, y así me habeis destruido, y así me habeis querido deshonrar? - -_Pin._ ¡Qué palabras, y estálo tomando con dos manos! pero con algo -han de cubrir sus vergüenzas. - -_Viol._ ¡Oh cómo he perdido la virginidad, virtud tan resplandeciente -en la hembra! ¡Oh Pinardo, y cómo hasta en la hora presente no conocí -tus cautelas! por tí y otros tales se dice en la ley de gracia: -guardaros heis de los que andan vestidos como ovejas, y son como -lobos robadores. - -_Pin._ Violante hermana, cada uno busca sus medios y procura lo que -bien le está, cada una guárdese y abra el ojo, la estopa cabe los -tizones en peligro está, ¿yo rogábate? tú me paresce que has estado -la golosa por tastar la fruta nueva; pero yo no sé nada, de mis viñas -vengo, lo que puedo hacer por amor de tí y por ser del linaje que -eres, descargar mi conciencia, que te juro de casarme contigo, porque -áun allende de lo que tengo dicho, estoy tan satisfecho de tu gran -beldad y de tu demasiada gracia y fermosura sin comparacion de tal -manera que ya estoy penando por tí, y me hallo falto de la libertad -de que poco ántes estaba asaz adornado, de tu voluntad querria ser -cierto, porque conformándome con tu intencion me gobernaré en la -presente jornada. - -_Viol._ ¿Qué quieres que diga, señor mio, sino que seguiré tu -voluntad hasta la muerte, y que de mí ordenes lo que mejor te estará? - -_Pin._ Pues el tiempo dilacion no la concede, en anocheciendo soy de -vuelta, porque tengo de cumplir lo encomendado; á Dios te quedes, que -peligro habrá en la demasiada tardanza. - -_Viol._ El Espíritu Santo te acompañe. - - - - -CENA QUINTA. - -EN QUE SE INTRODUCEN - -PINARDO. — CRATINO. — EVANDRO. — DAVO. — POPILIA. - - -_Pin._ No me parece sino que salgo de la galera, en verdad que -hago cuenta que hoy me he nacido, grandes cosas he despachado en -poco tiempo, pero, de que Dios quiere con todos aires llueve; -¿quién pensára que Artemia, con toda su honestidad y con todo el -autoridad del mundo, hubiera picado en el anzuelo tan de presto? -pues ¿quién nunca jamas pensó que Violante, doncella hermosa y de -buenos parientes, conociéndome á la clara, me otorgára, de su propia -voluntad, su persona sin ser compelida ni inducida con palabras? ¡Oh -amor, amor, y quán sotil y delicada es el aguja con que labras! ¡oh -quán prima es la vira con que hieres! ¡oh cómo es invisible á la -vista humana! ¡oh cómo tu ponzoña no se siente hasta que tiene hecha -impresion en las entrañas! ¡oh cómo lo veo á la clara! ¡oh cómo no -te ha bastado por esperiencia, haberme instruido en haberme enseñado -la caida de Artemia y la desenfrenada voluntad de Violante, sino -que al presente, por vista de ojos, para que no culpe á nadie, me -quieres contar en el número de tus cuentos y prisioneros! pero ¿qué -haré? porque, como dicen, guardeos Dios de, hecho es; quiero encubrir -mi dolor lo mejor que podré y entrarme en casa, que éste es el mejor -remedio: ¡oh quán fuera de seso veo ir corriendo á Cratino! pienso -que va á pedir las albricias, á buen almendro seco se llega, mejor -viene quien trae en la bolsa la paga, y por esto podria decir quien -lo supiese: sobre cuernos siete sueldos, y sobre cornudo apaleado. - -_Crat._ Esfuerza, esfuerza, señor, y torna en tí; cata que viene -Pinardo, tu solícito intercesor, y áun á buen seguro que ha recaudado -bien, que el alma me lo da. - -_Evand._ ¿Qué, viene Pinardo? ¡oh cómo no lo puedo creer, y por -tan imposible lo tengo como querer tocar con el puño en el cielo! -mil sospechas se me engendran de su tardanza, temor tengo de algun -infortunio ó desastrado acaescimiento, porque ir de la manera que iba -es como el que va entre la cruz y el lecho, y en verdad ninguna buena -esperanza tengo de su tardanza. - -_Crat._ ¿Que no, señor? pues cátalo ahí tan sano como una manzana, y -tan fresco como una rosa, y áun podrian jugar con él á, vivo te lo -doy, y áun quedalle el brazo sano. - -_Evand._ ¡Oh mi Pinardo! ¡oh mi fiel criado! ¡oh todo mi abrigo y -mamparo! tu venida sea con tanta prosperidad qual fué la del nuestro -gran Cárlos en las Españas, nuevamente, llamándose Rey; dime, dime: -¿soy de muerte, ó soy de vida, ó soy libre, ó condenado á perpétua -servidumbre? Dilo ya, que de tu lengua depende á la clara mi vida -ó mi muerte, mi salud ó enfermedad, mi tristeza perpétua ó gozo -infinito, el reposo ó el contínuo trabajo, el sosiego ó el atribulado -vivir; ¡oh cómo estoy tal, que con qualquiera cosa con tanto que te -apresurases sería contento! - -_Pin._ Yo fuí, y entré en tal pié en casa de Artemia, que di la carta -á Serafina, y lo que te responde es que esta noche en anochesciendo, -desfrazado vayas comigo, porque en su cámara, á solas, me parece que -lo quiere haber contigo; débeslo poner por obra, y dexando todos -esotros círculos rodeos: aquésta es la verdad, y á la corta lo he -dicho como vizcaíno, pero no tienes que pensar más de en dar recaudo -á la moza, que pienso que voluntad no le falta. - -_Evand._ ¡Oh inmenso y maravilloso Dios! ¿qué me está diciendo -Pinardo? ¡si estoy aquí ó si estoy durmiendo! ¡oh incomprensible -deidad! ¡oh suma y soberana omnipotencia, que de tanto bien haya yo -de gozar! imposible me parece segun natura, por no ser proporcionado -á mi capacidad. - -_Pin._ Todo eso es gastar tiempo en balde y repicar en el broquel. - -_Evand._ Déxame, Pinardo, que me hallo indigno de parecer ante -la luz, que con su demasiado y extraño resplandor encandela mis -sentidos, de la misma manera que el artero cazador á la no recelosa -perdiz; pero dexados estos inconvenientes tan grandes que de parte -de aquella angélica imágen me ocurren, ¿qué me dirás de Artemia? -¿llevarás medio que con ella concertásemos treguas, aunque fuese por -pequeña distancia de tiempo? - -_Pin._ ¿Cómo treguas? á la fe paces perpétuas y firmadas, con más que -juramento, quedan concertadas entre mí y ella, pues de quebrantallas, -no más pensamiento que el rey de los bohemios eximirse del mando de -nuestro gran César. - -_Evand._ Cosas estás razonando, Pinardo, dignas y más que dignas de -la cautela de Horacio. Pero en verdad tan atordido estoy de lo que -me dices, como el piadoso Enéas oyendo la respuesta de Apolo quando -tentó de abaxar á la ribera, donde halló vagando al buen Palinuro, -saje y maestro de su flota. Así que mucho holgaria de muy por -estenso ser avisado de lo que al entendimiento humano, en la primera -apariencia, parece imposible. - -_Pin._ Pues así quieres, y estás de gana de comer alcarchofas, sabe -que Artemia me llamó, y queriendo ser informada de quién era, le -dixe dos mil mentiras; abaste que conmovida de compasion me hizo -dar de cena, y áun despues echar á sus piés donde, los más abajes -desechados, quedamos tan amigos como dos hermanos; y áun no le abastó -la burla, sino que ya yo despedido hoy de Serafina, con tan buena -respuesta como has oido, hizo á Violante que me tornase á llamar con -propósito de rehacer la chaza, que no pienses que es mujer desas ni -se contenta ménos, aunque el un pié en la huesa, sino una en el saco -y otra en el papo. - -_Evand._ ¿Y díceslo de verdad? - -_Pin._ Y áun, por las reliquias de Roma y por la casa santa de -Hierusalen, lo juro. - -_Evand._ Agora digo que no fué tan gran hazaña la del Teseo de matar -el Minotauro, ni la del gran Hércules en vencer al Gedeon, ni Acastus -su hermano la hazaña de la muerte del puerco de Calidonia, es meaja -en capilla de fraile, en comparacion del hecho tan digno de fama -inmortal acabado por Pinardo; por cierto no tengo en tanto el Alcídes -domar los fuertes y bravos leones de su natural, ni desterrar las -arpías del rey Sineo, quanto haber tú amansado la cabeza de aquella -indómita serpiente que me dices, que para tanto eres y á tanto se -estendieron las tus fuerzas. - -_Pin._ Pues es verdad que me contenté con andar jugando con ella á la -zueca pella solamente. - -_Evand._ Pues ¿á qué más podia pasar la burla adelante? - -_Pin._ ¿Á qué? burlandillo es la cosa, á la fe, que le hice dar -señal, así como hacen los nigrománticos al conjurado espíritu, y -como quien no quiere la cosa, no me dió sino treinta doblas y en la -burjada vienen. - -_Dav._ Sí, por la pasion de Cristo, en la bolsa las trae. - -_Evand._ ¡Por el omnipotente Dios, tanto milagro me paresce eso como -ver volar un buey! y más has hecho que si en la plaza de Túnez las -ganáras cativando algun moro; y pues tan buen recaudo has puesto, -llama acá al contador y hágate una libranza de trecientas dramas de -oro, para cumplir tus necesidades. - -_Pop._ Eso tengo yo, en buena fe, por mayor milagro, y áun por obra -bien sobrenatural. - -_Pin._ Dios, señor, te consuele y te acreciente la vida y estado, y, -como creo, que vienen á pedir de boca para lo que allá dexo medio -tramado ó texido del todo. - -_Evand._ ¿Qué, por tu vida? cuéntamelo en presencia de todos y sin -que cosa dexes por recitar, que muy agradable me será oirte. - -_Pin._ Has de saber que yo que me abaxaba, andando de bien en mejor, -llamóme Violante á su cámara, diciéndome Ilia, porque aquel nombre -era el que allá me llamaban, y yo, pensando que queria otra cosa, ni -quitó ni puso, salvo cerrar la puerta y ventanas, y abrazóse comigo -fingiendo que no sabía quién yo me era habiéndome visto en la lucha -con Artemia; y mia fe, yo no supe del fuero de que vi que aquella -bobilla se cebaba del aire, salvo encabestralla, porque se acordase -del juego, y en fin, nos venimos á conocer, y la apacigüé con que la -di la palabra de casarme con ella. - -_Dav._ Luego de corro en corro te has andado, quanto que desa manera -á mi ver por tí ha cantado el cuquillo. - -_Pin._ Pues ¿qué piensas, que me duermo en las pajas? no, sino échate -á dormir sin perro. - -_Evand._ Por la ley sagrada, aunque á sabiendas hobieras querido -hacer tanto estrago no hobieras hecho más. Pero, pues que así -es, tambien te den para Violante dos piezas de seda, y cumple la -palabra que le diste, que Dios lo remediará todo; mas cierto estoy -maravillado de cómo Artemia se enlazó seyendo dueña tan honrada y tan -honesta, y de tanto consejo y de tanta autoridad, y tan antigua en -los dias, y habiendo sido tan casta todos los dias de su vida. - -_Pop._ Aosadas enhoramala, ¡y cómo la conoces y sabes la manera de su -vida! - -_Evand._ ¿Qué hablas entre dientes, Popilia? que áun tú bien sabes la -verdad y tienes entera noticia de las cosas de Artemia. - -_Pop._ No es permiso al femenil hábito hablar en perjuicio, y así -quiero dexarte con tu porfía dando pasada; pero so el sayal hay al. - -_Evand._ Santa María del Socorro, ¿qué es eso que me dices á cabo de -rato, que no sé bien la verdad? - -_Dav._ La verdad, hablando contigo, señor, Artemia es una mala -bestia, envidiosa, rencillosa, soberbia, avarienta, mentirosa, -deshonesta, perezosa, enojosa, enemiga en conclusion de toda bondad, -enemiga de todo sosiego, y áun se ha picado un poquito de andar -de digme en digme, y despues en cada colada ha querido echar sus -manteles; que ni se contentó de doncella ir al tálamo vírgen como -el portal de Cuarte, sino que áun despues, con mil autos y hechos -deshonestos, ensució el lecho del noble marido; pues notorio es -asimismo que á su padre de Serafina no le guardó mucha lealtad, -pues despues que enhorabuena enviudó ha emendado el avieso, qual -sea su negra vida, qual ella lo ha hecho ántes y despues, que ni se -contenta con tener en su casa por huésped, de que viene á visitar, -al provisor del obispo, ni se contenta con la demasiada conversacion -del vicario, ni con la contínua visita del guardian de ya sabeis, ni -con la amistad antigua del otro cabez mordido, que ya me entendeis, -sino que agora de nuevo ha tomado al que pide para las ánimas de -purgatorio, y para acabar de subir el paño de color á ser refregado -con estotro, por probar estotro género de gentes de palacio, y áun -habrá dicho con su cara sin vergüenza, yo aseguro: quien se muda Dios -le ayuda. - -_Evand._ Por la Vírgen Nuestra Señora, no has dicho cosa que -nuevamente no viene á mi memoria, ¿y es verdad esto, Popilia? - -_Pop._ Lo que se dice, ó es, ó quiere ser; las gentes hablan por ahí -lo suyo y lo ajeno, levantando testimonios sobre cuerpo hechor. Por -esto dicen que la caña oxalá quebrada y no sonada. - -_Dav._ Ciertamente ha vendido bien barato su hilado Artemia, y ni -ha curado de regatear mucho ni de pararse en las meajas, y áun á lo -quel vulgo dice no le llega la renta á la mitad del año, dando á los -unos haldas, á los otros mangas, á los otros hábitos de diversos -colores, á cada uno segun que su religion lo manda; á los otros dando -sobre-pellices fechas á las mil maravillas, de lienzo sevillano, del -lino del Guadalcanal, que cuesta á moneda de oro la vara; pues los -presentes que envia por año, ¿quién lo podria contar? las cargas -de ansarones, enteras, de pollos, de anadones, de lechones, de -capones, de palominos, de gallinas, las cestas de huevos frescos, -la docena de las perdices, el par de los carneros, la media docena -de los cabritos, la ternera entera, las ubres de puerca en adobo, -las piernas de venado en cecina, los jamones de dos y de tres años, -las cargas de vino tinto, blanco, aloque, clareas, vin grec, otros -quella hace hacer adobados en casa con mil aromatizados olores; pues -las frutas que les envia á cada uno en su estado, ya es cosa de -locura, codoñate, calabazate, citronate, costras de poncil, nueces -moxcadas, limones en conserva, pastas de confaciones de cien mil -maneras, priscos, peras, membrillos de diversas maneras confacionados -y cocidos en el azúcar, y á las vueltas muchas frutas de sarten de -mil cuentos de maneras, trayendo las mujeres de en cabo la ciudad, -diestras en aquellos menesteres escogidas, como dicen, á moco de -candil; y todo para contentar, porque mejor le sobasen la pelleja, -queriendo suplir con las riquezas el defecto y fealdad de la natura, -porque vella es como la cimbarra del Córpus Cristo y de hechura -de almario, larga y desvaida, y el color y gesto como máxcara mal -pintada, el talle como rocinazo de molinero, la vista como ídolo del -tiempo antiguo, el andar y vision de estantigua y fantasma de la -noche, en verdad que tanto temiese encontralla de noche como ver una -mandrágula. ¡Jesus, Jesus, Dios me libre de tan mal encuentro! - -_Crat._ Pues harto en suma en la verdad has procedido, Davo, que yo -no sé quién sin mentir la enxabonára mejor. - -_Evand._ Por la Verónica sancta de Jaen, no estoy en mí en oir lo -que vosotros decis, pero lo que más creo es ver la bolsa de Pinardo -poblada y su corazon caliente. - -_Pin._ Tiempo es, señor, que vayas y te dexes de más rondallas, -porque ya anochece y has de ir solo y sin esas ropas de seda, -désnudate luégo, y en calzas y jubon y con una capa de camino te -irás, y yo me voy á quitar estas ropas de gallina; entre tanto te -debes aderezar, porque sin dubda tardamos, y mira que á quien dan no -escoge. - -_Evand._ Bien me parece que ha dicho Pinardo; sácame, Cratino, una -capa y todo lo que vieres que cumple para ir algo demudado, que sano -consejo es, y por tal lo tengo, el que Pinardo me da, y cierto de los -ángeles ha sido guiado en toda esta su peregrinacion. - -_Dav._ Como la intencion era buena y los pasos en servicio de Dios, -no me maravillo. - -_Pop._ Déxalos que ellos hierven sin fuego y andan sin andalid, y en -tal pararán. - -_Pin._ Desa manera, señor, vas bien desfrazado, vamos que delante voy -por descubrir la tierra. - -_Evand._ Pues vosotros os quedad, y tú, Popilia, ruega á Dios por -todos, y que en todo se cumplan y efectuen mis deseos. - -_Pop._ Como son muy justos no es maravilla. - -_Dav._ Ida sin venida. - -_Crat._ ¡Oh Davo, como nunca en cosa das buen tercio, siquiera por -bien parecer! - -_Evand._ Alarga el paso, Pinardo, y procura de ir, como suelen decir, -á sombra de tejados, y aunque algo se dilate la cura, vé siempre por -las calles más angostas, porque el que mal hace siempre aborrece la -luz, y áun es justo que se recele. - -_Pin._ Agora me parece, señor, que eches el pié derecho delante, que -á la puerta estamos, por eso cúbrete el rostro, y Dios nos tenga de -su mano. - -_Evand._ Ó la vista con las noturnas tinieblas me engaña, ó es -Violante la que anda por los corredores. - -_Pin._ Ella es, ya viene, que ya yo la tenía avisada; y sin dubda -todas las cosas ocurren felices, y de los prósperos principios -siempre suelen avenir fortunados sucesos. - -_Viol._ Ce, ce, Pinardo, andas tras mí. - -_Pin._ ¿Hay alguna cosa de nuevo? - -_Viol._ Que está Serafina en la talaya, media hora há, y ya sabe de -la venida de Evandro. Por tantos derechos os id á su cámara, que -Artemia retraida está, y todos los de casa tengo retraidos en la -cocina baxa. - -_Pin._ Éste, señor, es el aposento de Serafina; ya ella sabe que -estás aquí, debes entrarte, que yo y Violante aquí nos quedamos por -ver si son bravos los toros, y mirarémos asimismo si es verdad lo -que se dice, que de cosario á cosario no se pueden ganar salvo los -barriles. - - - - -CENA SEXTA. - -EN QUE SE INTRODUCEN - -EVANDRO. — SERAFINA. — PINARDO. — VIOLANTE. — ARTEMIA. — FILIPO. — -DAVO. — POPILIA. — CRATINO. - - -_Evand._ ¡Oh cómo de la inopinada vista se turba el sentido! ¡Oh cómo -la vista se disipa y los delicados ojos pierden su grato exercicio -con la clarífica lumbre, más rutilante que la de la cara de Apolo -morando en el signo del toro! ¡Oh cómo las potencias del ánima ya -no sienten, de privadas con el demasiado gozo que por ellas se va -derramando! ¡Oh cómo los miembros, frios del defecto que sienten en -no ser infusos de los superiores espíritus, están temblando con temor -que barrunta la segregacion del ánima del dementado cuerpo, como -veo á la clara ser verdad lo que los filósofos afirman, que ántes -morirá un hombre de alegría demasiada que de mucho enojo! ¡Oh cómo me -fuera más honesto morir ausente de mi señora, y no en parte donde mi -muerte se haya de hacer partícipe con quien no tiene culpa de mi tan -apasionado vivir! - -_Pin._ ¿Paréscete que Serafina entra por astrologías, ó no sé por -dónde? en buena fe, mejor fuera diciendo y haciendo. - -_Viol._ Todo es bueno dello con dello; mas Serafina habla, oigamos -del arte que enseña su plática, que acá entre nosotras por maestra la -tenemos. - -_Pin._ Á la prueba, que á tiempo estamos. - -_Ser._ ¡Oh cómo las angustias de la misma muerte se han aposentado -en mis entrañas! ¡Oh cómo las condolidas ánsias de todo en todo van -privando de sus potencias á las inteligencias de compostura más -nobles, porque, viéndote, señor, penado y el amanzillado corazon -fatigado de la tan vieja porfía, no puede resistir al predominante -dolor que, al alma, con nueva manera de acucia, al presente está -atormentando! Y así conviene á la ya enflaquecida carne de la -intolerable pasion que á la contina la está consumiendo, que sienta -usando de su natural á la fatiga triste de la demasiada desventura -que al presente le ocurre, la qual le causa, en medio del mismo -sentido, tal confusion, que no me paresce sino que los agentes de -la natura se han suspendido por acortar mi nueva querella, poniendo -término á mi ansioso y desconsolado vivir. - -_Pin._ ¡Oh qué facundia tan grande ha tenido Serafina en el -razonar! ¡Oh qué elegancia en los vocablos! ¡Oh qué presteza de -entendimiento! ¡Oh por quán gentil y compendioso estilo, aunque en -breves palabras, ha explicado su intencion! - -_Viol._ Medio sin habla paresce que está; ¿no ves cómo casi apénas -puede responder á lo que Evandro le está diciendo? Gran desmayo le ha -tomado; cierto verdaderamente le amaba. - -_Pin._ Las manos me paresce que le andan á Evandro, y la lengua, á -lo que siento, está enmudecida; eso es lo que hace al caso, que no -el andar por las ramas; mucho me paresce que se quexa Serafina; ¿qué -será esto? - -_Viol._ ¡Pues cuidas de mí! ¿no quieres que se quexe? estáse tan -vírgen como el dia en que nació. - -_Pin._ Qué, ¿todavía os estais en vuestras trece, porfiorando que -Filipo es incapaz para novio? - -_Viol._ Pregúntaselo á Evandro despues, que será el testigo de vista, -que yo lo que me dicen aquello digo. - -_Ser._ ¡Oh señor mio, y cómo me lastimais mucho! - -_Evand._ Por los angélicos sanctos, nunca pensára tal cosa. ¡Oh qué -virtud tan grande de hembra! haber sufrido la impotencia del marido -tanto tiempo, si por vista de ojos no lo viera, todo el mundo no -bastaba á hacérmelo creer. - -_Pin._ Bien me paresce que se impone Serafina, que ya no gruñe; -y pues ya es de noche, y ellos se toman á la burla, bien será. -Violante, que nos vamos á tu cámara. - -_Viol._ Todos los de casa há dos horas que duermen, la puerta está -abierta; anda delante y échate, que yo me voy á ver qué hace Artemia, -y así aseguraré las paradas. - -_Pin._ Pues yo me voy. - -_Art._ ¿En qué andas, hija Violante? - -_Viol._ Venía señora, á ver si mandas algo. - -_Art._ Dios te consuele y te haga bienaventurada; pero dime, ¿qué se -ha hecho Ilia? ¿cómo no ha vuelto? - -_Viol._ De estas mozas cantoneras no hay, señora, que hacer pié; ya -estará aposentada en otra casa, porque, por la gracia de Dios, donde -quiera que llegan hallan la mesa puesta. - -_Art._ Bien; pero quedó de venir, pena tengo en verdad de ver aquella -desventurada de moza andar tan desconsolada. - -_Viol._ En otra parte te duele. - -_Art._ Así que tendrás cuidado, hija, de en viniendo á casa traérmela -acá, porque lástima tengo de vella desconsolada y falta de consejo. - -_Viol._ Buena harina le debria hacer el mozo, bien le debiera pesar -las ceceras, segun se vuelve á su tienda. - -_Art._ ¿Qué estás diciendo. Violante? - -_Viol._ Digo que haces bien en tener compasion del próximo, porque -por la boca del Salvador está dicho: bienaventurados los que habrán -misericordia, porque la hallarán en nuestro señor Dios. E por eso -decia San Pablo, que la piedad y misericordia aprovecha para recabar -de nuestro señor Dios los bienes deste mundo y del otro. - -_Art._ Huélgome, hija, con lo que dices, y por eso te aviso muchas -veces que leas, porque el mejor exercicio de todos es, para todos -estados de gentes; pero la misericordia, pues que della hablas, en -dos maneras es, que una es espiritual y otra es temporal; porque -segun los sagrados doctores, perdonar las ofensas, castigar al que -yerra, consejar al que dubda, mostrar al que no sabe, consolar al -afligido, sufrir las injurias por amor de Dios, rogar á Dios por -amigos y enemigos, y por los muertos y por los vivos, obras son de -misericordia espirituales; pues dar de comer al que no tiene, y -vestir al que está desnudo, y dar de beber al que ha sed, y visitar -y servir al pobre, y visitar y librar al encarcelado, y sepultar los -muertos, obras son de misericordia corporales; pero la diferencia -que hay del cuerpo al ánima, ésa hay de las unas obras á las otras, -porque de mayor excelencia y dignidad son las espirituales. E acerca -de aquesta virtud decia el rey Alexandre que la hacienda de los -hombres se multiplicaba en tres maneras: por ganar amigos, por haber -compasion de otro, y por perdonar á los enemigos, que la venganza no -puede estar sin daño. Y decia Platon quel que desecha los ruegos del -pobre vendrá en pobreza. Así que, hija, esto te encomiendo, y muy -noche es, véte á dormir y Dios te consuele. - -_Viol._ Si tales fuesen las obras como las palabras, todo estaria -bueno, mas ¿qué me pena á mí? que el predicador decia el otro dia: -hacé lo que digo y no lo que hago. - -_Pin._ Agora, donosa bienes, que á buena fe no hay dos horas de aquí -al dia. - -_Viol._ Hame detenido preguntándome por tí, y áun en todo su -seso te llama Ilia; y sobre ques bien haber misericordia de los -desconsolados, me ha estado rezando un sermon más largo que hoy y -mañana. - -_Pin._ Déxala, huélguese y roiga agora en los granzones, que -amanecerá y medrarémos. - -_Viol._ Paso, señor, por vuestra vida, mirá que no soy de hierro, no -me trateis desta manera. - -_Pin._ Todas os quexais sin causa, ¿qué haria si os hiciesen mal? - -_Viol._ ¿Mas paréscete ques buen andar por los abroxos descalza? - -_Pin._ ¿Por abroxos? á la fe, por flores, y áun bien frescas, os -parece á vosotras que andais quando caminais por este tal camino, -sino que ya es vuestra costumbre por no agradecer el placer que se -os hace, decir mal de lo bueno, porque, la mejor y la peor, todas os -quereis hacer de rogar, aunque más os sobre la gana. - -_Viol._ No pensé que tenias tan poca vergüenza, Pinardo; pero abasta, -ya sé que no has de hallar suelo. - -_Pin._ Anda, que miéntras más moros más ganancia; pero levantémonos, -que el alba viene con su rostro muy tierno, y irémos á ver en qué -anda la letra dominical. - -_Viol._ Bien has dicho; pero en mi conciencia, que lo fizo bien -contigo Evandro. - -_Pin._ Hermana mia, de las dos piezas de seda te harás dos ropas, -y de los dineros y monedas que me dió, y con lo que tú tienes, -vivirémos á nuestro placer; y ántes de tres dias le digo á la vieja -que me case contigo, y hacello há, y áun todavía caerá de esquero con -algo para ayudar á rescatar el captivo, y áun pasarémos nuestra vida -á placer. - -_Viol._ Placer tengo deso en verdad, y buen consejo me parece; pero -anda y darémos conclusion en lo que estamos, porque bien será -proveer esto, aunque quitemos de las haldas por añadir en las mangas. - -_Ser._ Abasta ya, señor, por mi vida, sé que nos habeis de matar. - -_Pin._ Áun se están repicando á concejo; deseoso viene mi amo, bien -le debe saber la ternera, como estaba manida sacado há su vientre de -mal año. - -_Evand._ ¡Oh Vírgen María, señora, y cómo se ha ido la noche en un -soplo y ya es el dia claro! - -_Ser._ Deso, señor, no tengas congoxa, que ya hoy aquí te estarás -hasta la noche, que esto no es cada dia. - -_Viol._ Contenta está nuestra ama, que áun el dia le quiere -encerrado, uno en la cama y otro en el palacio me parece aquesto; -pues ándese ahí con su vihuela haciendo són á cada uno que quisiere -bailar. - -_Pin._ Déxalos, que áun á tí no te amarga el adobado. - -_Viol._ ¿Qué será bueno hacer? - -_Pin._ Que te vayas á tu cámara, y yo voy al aposento de Artemia, -porque, aunque me pesa, ha de cumplir esta jornada. - -_Viol._ Ojos hay que de lagaña se pagan. - -_Pin._ Qué rezar que lleva, como si no supiese la voluntad con que -voy. - -_Art._ ¿Quién toca á la puerta? ¡oh hijo y más que hermano, y tú seas -tan bien venido como el agua en el mes de Mayo! y ¿qué tardanza ha -sido ésta tan grande? ¿ha habido algun inconveniente? - -_Pin._ He estado aguardando á mi amo Evandro, y con esto me he -detenido. - -_Art._ ¡Que lo has estado aguardando! ¿y dónde está? ¿anda él tambien -á caza? - -_Pin._ Yo os aseguro que está bien emboscado ó trasconejado, como -suelen decir. - -_Art._ ¿Adónde, por tu vida? - -_Pin._ Más te va en esto; espera y cura de tus duelos, y dexa á la -pecadora de Serafina goce de su hilaza, que todas os lo quereis hacer. - -_Art._ ¿Y eso me dices? y creo que está en casa Evandro. - -_Pin._ Adevinar, de una dubda me has sacado; déxala, sé que no has de -ser tú sola la novia, y á las otras que las papen duelos. - -_Art._ Y ¿ques posible? - -_Pin._ Otra vez doce, y creo que te pesa. - -_Art._ En estar tú, hijo, en medio y haber sido el intercesor, me -place en verdad, y pues que así es, démonos de buen tiempo, que este -mundo no ha de durar para siempre; y esta vez pase, pero de aquí -adelante todo quiero que pase por mi mano, y anden todas, y así se -lo dí á Evandro, que de hoy más seamos buenos amigos, y que se quede -Pedro en casa y el diablo vaya para ruin. E si mi hijo es bobo, -que lo sea en buen hora, que esotra pecadora no ha de estar hecha -camaleon deseando lo que sobra á sus vecinas. - -_Pin._ Mucho me huelgo en verdad, señora, de quan cuerdamente lo -miras. - -_Art._ Pues ¿qué quieres? ¿téngome de matar por lo que no puedo -haber? Déxame, que hoy somos y mañana no; gocémosnos, que Dios sabe -en quál casa hay más dinero; pero eso que haces me parece bien, no -olvidar las piernas, porque es el caballo lerdo. - -_Viol._ ¡Ah señora! - -_Art._ ¿Qué dices, hija? - -_Viol._ Que en esta hora viene Filipo del aldea y áun no se ha apeado. - -_Pin._ ¡Oh cómo somos perdidos! - -_Art._ Calla, bobo, que yo lo proveeré todo, como hecho de oro y de -azul. - -_Pin._ ¿Y tan presto vas? - -_Art._ Hijo, hijo. - -_Filipo._ ¿Qué mandas, señora? - -_Art._ Aquí, callando, te entra en este aposento. - -_Fil._ ¿Hay algo de nuevo? - -_Art._ Hoy le ha venido á Serafina su costumbre más desordenada que -otras veces; será gran bien que no la veas, y hay necesidad que ella -no sepa que eres venido, porque con el demasiado gozo sentirá grande -alteracion y podrá nacer de la demasiada alegría algun desastrado -caso. - -_Fil._ ¡Oh señora, cómo está bien proveido! pues cerrad la puerta -tras vos. - -_Viol._ El asno, con su alma de cántaro, áun sufrirla los cuernos á -ojos vistas. - -_Pin._ Pues ¿tan presto vienes? - -_Art._ Ya queda en el corral, y le he hecho creer que Serafina está -con su costumbre, y que hay necesidad que hasta mañana no la vea. - -_Pin._ ¡Oh sotil invencion! ¡oh nuevo género de inventar cautelas! -¡oh astuta y aguda en todo género de maldad! - -_Art._ ¿Maravíllaste, Pinardo? pues por esto dicen, algo va de Pedro -á Pedro. - -_Pin._ Pues, señora, ya es tarde, quiero ir á decir á Evandro que nos -vamos, que ésta no es casa de por vida, si mandas algo dímelo; pero -yo cada dia me estaré en la posada, que Filipo mucho es mi señor. - -_Art._ Pues vé en paz y estotro no pongas en olvido. - -_Viol._ Cata, Pinardo, ques tarde y habrá necesidad que veas á -Evandro, ¿en qué andas atónito? - -_Pin._ Pues vamos y sabrémos si está leuda la masa, ó si está cortido -el cordoban. - -_Viol._ Áun les dura el dar de las martilladas, ¿son herreros? - -_Pin._ Evandro habla, oigamos. - -_Evand._ - - Ya se alexan los mis males, - Ya el dolor tambien se olvida, - Ya las ánsias tan mortales, - Ya las cuitas desiguales - No amenazan á la vida. - Y los dolores sin calma - Al bien no dan ya desvío, - Y el sentido en sí se pasma - De ver que dentro en el alma - Se me causa algun alivio: - Y los daños inmortales, - Que crecian muy sin medida, - Están tornados atales, - Que sus cuitas desiguales - No amenacen á la vida. - Porque con vuestra belleza, - El mal se alexa y destruye, - Y la tan grande tristeza - Y la muerte sin pereza, - Con sus angustias ya huye; - Y las tan descomunales - Ánsias ya van de vencida, - En saber que están ya tales, - Que sus cuitas desiguales - No amenacen á la vida. - -_Viol._ ¡Oh, válame la pasion del hijo de Dios, y qué alta y qué -maravillosa cancion! ¡oh cómo los versos de aquel gran mantuano Maron -en la inflacion y pesadumbre, no se les igualan, y por qué sotil -y maravilloso estilo ha ensalzado la gloria de que al presente su -espíritu está triunfando! - -_Pin._ Mas parece que se entienden á coplas. - -_Viol._ Pues no seas tan pesado, que áun te pueden sentir de dentro; -ea, ya, ten alguna vergüenza, mira quál estoy, ni te ha de abastar la -cama ni poyos ni paredes. - -_Pin._ Pues ya, señora mia, ya es hecho, y pues tanto te quexas, -quiero ir acá adentro, aunque sea el agua de por Sant Juan, y -esparciré todos estos ñublados, que hora es que diésemos parte al dia. - -_Viol._ Y áun á la noche me parece á mí que es tiempo ya de dar -parte, porque el rutilante Febo, ya aposentado en el ocaso, no -resplandece en nuestro horizonte. - -_Pin._ ¿Por ahí me entras? no estoy más aquí. - -_Evand._ ¿Cómo vienes, Pinardo? ¿qué hora es? - -_Pin._ ¿Agora preguntas eso? vámonos, mirá, señor, que anochece, y ya -Filipo es venido. - -_Ser._ ¡Vírgen María! - -_Pin._ Él vino habrá una hora del aldea, y Artemia á mi causa le -hizo entrar allá, en el postrer aposento de la casa, diciéndole que -tú, señora, estabas con tu costumbre, y porque no sintieses alguna -alteracion convenia que no te viese hasta mañana. - -_Ser._ ¡Oh próspero suceso! mas dime, Pinardo, ¿qué, tan privado -estás? - -_Evand._ Ya yo, señora, te he informado de lo que pasa, por eso -duerme á buen sueño. - -_Pin._ A mí la fe, teniéndola en el degolladero, de que la vi á la -colla díxele cómo estabas en casa. - -_Ser._ ¿Qué me dices? - -_Pin._ A la fe, ni quité ni puse; pero lo que pasa díxeselo. - -_Ser._ ¿Y qué te respondió? así no veas contraria ventura de las -cosas que más deseas. - -_Pin._ Por el crucifijo de Búrgos, que se holgó como si viese el -cielo abierto, porque ella bien vido que su mercaduría no se podia -vender secreta; y por no jugar á calla y callemos que sendas nos -tenemos, no hay traicion que no hará. E por concluir, me dixo á la -clara que de hoy más quiere hablar á Evandro, y que la riña de Sant -Juan sea paz para todo el año. - -_Ser._ De manera que todo lo has soldado y asegurado con el hábito de -hembra, y despues ándate ahí diciendo mal de las mujeres. - -_Pin._ Yo, nunca Dios tal mande; pero vamos, señor, que el tiempo es -largo y ya sabes el camino. - -_Evand._ ¡Oh! cómo se me arrancan las entrañas en pensar que, un -solo momento, me tengo de ver ausente de la vida en que mi triste y -miserable vivir se sostiene. - -_Ser._ Yo, señor, soy la que quedo tan desconsolada con tu ausencia, -qual quedaron los caballeros del gran Alexandre en tierras ajenas -peregrinando, ya muerto el universal caudillo; pero, pues éste es -el mejor consejo, sigámoslo, y la Vírgen del Remedio te guie y lo -remedie todo, como todos deseamos, conservando tan demasiado gozo -como de tu vista se me ha causado. - -_Evand._ Por el mismo camino que venimos te torna, Pinardo, que muy -encubierto es; pero por nosotros podrán decir, anoche fuí y agora -vengo, marido bueno. - -_Pin._ Así acontece en estas casas recias, á la mañana la cocina y á -la noche la carne; pero sube, señor, que yo quedo á cerrar la puerta. - -_Evand._ Davo, Davo, ¿estás ahí? - -_Crat._ Todos estamos aquí, señor, esperando, y no poco recelosos de -tu tardanza. - -_Evand._ ¡Cómo soy de todo bienaventurado! ¡oh cómo mi voluntad se ha -cumplido! ¡oh cómo he gozado de la más acabada y perfecta doncella -que en el mundo vive! - -_Dav._ No sea el virgo postizo, por hacelle creer que truena. - -_Evand._ Y pues ya mis pensamientos tristes hallaron vado, y mis -desconsoladas pasiones han cesado, con el demasiado gozo que por las -venas se va derramando, no es tiempo de más querellas ni de buscar -géneros de nuevas lamentaciones; alégrate, alégrate, Popilia, que no -hizo Dios á quien desmamparase. - -_Pop._ Pues que ya, señor, la Vírgen sin mancilla lo ha remediado -todo, de hoy más con más acuerdo, con más consejo, con más -sufrimiento le gobierna, y hora es que reposes; si te parece, -salirnos hemos. - -_Evand._ Cuerdamente has hablado, Popilia; ¿adónde vas, Pinardo, -adónde vas? mira no digan por tí que eres el mozo del escudero -gallego. - -_Pin._ Con Violante me voy, porque de que te dan la vaquilla acude -con la soguilla. - -_Dav._ Donde te quieren mucho no vayas á menudo, dice el otro, -porque la mucha familiaridad ódio engendra. - -_Pin._ Entre los necios y hombres de poca estima es eso, y entre -los que andan jugando, á hurta cordel, el juego de la corre-vela, -pero, entre los discretos y nobles, miéntra más familiaridad y más -conversacion, más causa es de amistad, y así os quedá y holgaos entre -esta gente de palacio, y regocijaos bien, que yo, Pinardo, acabo de -representar la comedia Serafina llamada. - -[Ilustración] - - - - -NUNQUE COMPUESTO POR EL MISMO AUTOR. - - - Nunca jamas la soberbia - Careció de desconcierto; - Ni vide tiro más cierto - Que hablando siempre verdad; - Ni hay otra linda beldad, - Salvo abundar en virtud; - Ni hay mayor ingratitud - Qu’el no conocer á Cristo; - Ni jamas yo bien he visto - Sin esperanza de gloria; - Ni vide peor memoria - Que pensar siempre en el vicio; - Ni vi mejor sacrificio - Que el corazon humillado; - Ni vide más hondo vado - Qu’el de la poca conciencia; - Ni vide perfecta sciencia - Sin proceder de lo alto; - Ni hay hombre pobre ni falto, - Salvo el de poco sentido; - Ni hay otro mejor olvido - Que del mal que daña al alma; - Ni hay otra más dulce calma - Que la de los pensamientos; - Ni tan prestos movimientos, - Como los de la mujer; - Ni más fuerte contender - Que esforzar la voluntad; - Ni hay otra mayor bondad - Que la falta del pecado; - Ni vi bienaventurado - Al que sigue tras el mundo; - Ni vi, segun aquí fundo, - Contra cierzo buen abrigo; - Ni al pobre tener amigo, - Por más que tenga parientes; - Ni vi más perdidas gentes - Que las que siguen el mal; - Ni mayor daño, ni tal, - Que la voluntad cativa; - Ni vi cosa más esquiva, - Que la hembra, si está airada; - Ni vi cosa mal gastada - Si se da al menesteroso; - Ni vi qu’el qu’es presuroso, - Abunda de discrecion; - Ni vi yo mejor lecion - Que de la Sacra Scriptura; - Ni hay cosa tan mala é dura - Qu’el malo fingir qu’es bueno; - Ni hay mal de que así me peno, - Qu’en ver padecer al justo; - Ni vi hecho más injusto - Que es culpar al inocente; - Ni tartamudo elocuente, - Ni el perezoso dispierto, - Ni con enojo concierto, - Se vido en el más prudente; - Ni vi que nadie bien cuente, - De lo que pasa en consejo. - Yo, fiador, que no se espere. - Así que, dé donde diere, - Pues se guarda tal costumbre, - Que nunca la muchedumbre - Acierta en cosa que haga: - Y así no vi mayor plaga - Que amar é ser dañado; - Ni otro mejor dictado, - Qu’es usar de la lealtad; - Ni vi mayor claridad, - Qu’es es ser muy limpio en la fama; - Ni vi más caliente llama, - Que si amais de corazon; - Ni vi yo mayor pasion - Que si os niegan el servicio; - Ni vi yo mejor oficio, - Qu’el de la contemplacion; - Ni vi que mala intencion - A la larga floreciese; - Ni vi quien permaneciese - En bien, siguiendo maldad; - Ni vi mayor crueldad - Que entender en torpes hechos; - Ni vi mejores provechos, - Que de la justa ganancia; - Ni vi que la temperanza - Dañase á quien la siguió; - Ni mayor mal no se vió - Qu’el del secreto enemigo; - Ni hay otro perfecto amigo, - Sino el que se muestre en faltas; - Pero destos - No verás uno entre ciento. - - -FIN. - - - - -ÍNDICE - - Advertencia preliminar i - Carta a J. E. Hartzenbusch xiii - - COMEDIA SELVAGIA - - Portada original xvii - Prólogo del autor al lector I - Dirige el autor su obra VII - Andreæ Alfonsi epigramma XII - Argumento de la comedia XIII - - Primer acto - Cena primera 1 - Cena segunda 30 - Cena tercera 52 - Cena cuarta 65 - - Segundo acto - Cena primera 84 - Cena segunda 99 - Cena tercera 107 - Cena quarta 119 - - Tercero acto - Cena primera 134 - Cena segunda 146 - Cena tercera 153 - Cena cuarta 169 - - Quarto acto - Cena primera 175 - Cena segunda 181 - Cena tercera 190 - Cena quarta 208 - - Quinto acto - Cena primera 226 - Cena segunda 253 - Cena tercera 260 - Cena quarta 279 - - Colofón 292 - - COMEDIA SERAFINA - - Portada 293 - Argumento de la comedia 295 - Cena primera 297 - Cena segunda 320 - Cena tercera 335 - Cena cuarta 349 - Cena quinta 370 - Cena sexta 384 - Nunque compuesto por el mismo autor 401 - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Comedia llamada Selvagia, Comedia -Serafina, by Alonso de Villegas Selvago - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMEDIA LLAMADA SELVAGIA *** - -***** This file should be named 51465-0.txt or 51465-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/1/4/6/51465/ - -Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares Box and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/Canadian Libraries) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. 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