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-The Project Gutenberg EBook of Comedia llamada Selvagia, Comedia Serafina, by
-Alonso de Villegas Selvago
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-
-Title: Comedia llamada Selvagia, Comedia Serafina
-
-Author: Alonso de Villegas Selvago
-
-Release Date: March 15, 2016 [EBook #51465]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMEDIA LLAMADA SELVAGIA ***
-
-
-
-
-Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares Box and the
-Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net
-(This file was produced from images generously made
-available by The Internet Archive/Canadian Libraries)
-
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-
-
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * En el texto las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las
- versalitas como MAYÚSCULAS.
-
- * Se ha respetado la ortografía original.
-
- * Los errores obvios de imprenta han sido corregidos sin avisar.
-
- * Se ha reparado el emparejamiento de los puntos de admiración e
- interrogación.
-
- * Se ha añadido al final del libro un Índice del que carece el
- original impreso.
-
-
-
-
- COLECCION
- DE
- LIBROS ESPAÑOLES
- RAROS Ó CURIOSOS.
-
- TOMO QUINTO.
-
-
-
-
- COMEDIA
- LLAMADA SELVAGIA,
-
- COMPUESTA
- POR ALONSO DE VILLEGAS SELVAGO.
-
-
- COMEDIA SERAFINA.
-
-
- [Ilustración]
-
-
- MADRID,
- IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA,
- calle del Duque de Osuna, núm. 3.
-
- 1873.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-ADVERTENCIA PRELIMINAR.
-
-
-A mediados del siglo XVI vivia en Toledo un jóven estudiante que,
-nutrido con la literatura novelesca de aquella edad, aplicó su
-disposicion y genio á componer una novela ó comedia, como entónces
-se llamaba á este género de obras, á imitacion y manera de la famosa
-_Celestina_, prototipo literario á que fielmente se ajustaban
-todas las composiciones de esta índole, y que pueden muy bien
-calificarse de comedias novelescas ó novelas dramáticas. Propúsose,
-sin embargo, una esencial diferencia en el desenlace, y que en vez
-de ser lastimoso, como en la _Celestina_, fuese feliz y acabase en
-el casamiento de los principales personajes que en la tal comedia
-intervienen. Llevó dichosamente á cabo su propósito, y dedicándola
-á su señora Isabel de Barrionuevo, salió á la luz pública en la
-imperial ciudad la _Comedia Selvagia_, que ha sido confundida por
-algunos con la titulada _Comedia Salvaje_, de Joaquin Romero de
-Cepeda, por más que entre ambas existiese lejana semejanza, y se
-hubiese publicado esta última treinta años despues que la primera[1].
-
- [1] La comedia Salvaje de Cepeda está en verso y se publicó por
- primera vez en las _Obras_ de Joaquin Romero de Cepeda, vecino
- de Badajoz.—Sevilla, por Andrea Pescioni, 1582, 4.º—La insertó
- tambien Don Eugenio de Ochoa en el _Tesoro del Teatro Español
- desde su orígen hasta nuestros dias_. París, Baudry, 1838.
- Conocemos del mismo autor las siguientes obras, que se han hecho
- ya bastante raras:
-
- _La antigua, memorable y sangrienta destruicion de Troya._
- Recopilada de diversos autores, por Joaquin Romero de Cepeda,
- vecino de Badajoz.—Toledo, Pero López de Haro, 1583, 8.º
-
- _Conserva espiritual_, compuesta por Joaquin Romero de Cepeda,
- vecino de la ciudad de Badajoz.—Medina del Campo.—Francisco del
- Canto, 1588.
-
-Segun la usanza de sus predecesores, puso nuestro autor al principio
-de su comedia unos versos acrósticos, en que declaraba su nombre,
-edad, patria y dedicatoria. En efecto, reuniendo la primera letra
-de cada uno de los versos, que empiezan en la página VII, se lee
-claramente: _Alonso de Villegas Selvago compuso la Comedia Selvagia
-en servicio de su señora Isabel de Barrionuevo, siendo de edad de
-veinte años, en Toledo, su patria_[2]. Suponiendo, como tenemos
-motivos para creerlo, que no hubiese transcurrido ningun tiempo
-desde la composicion hasta la impresion de la obra, y dada ésta á
-la imprenta en 1554, resultaria de esta fecha que Villegas nació en
-1534, no obstante que el Sr. La Barrera, en el artículo que dedica
-á nuestro autor en su _Catálogo Bibliográfico del antiguo Teatro
-Español_[3], señala su nacimiento desde 1530 á 1534. Nosotros,
-teniendo en cuenta, ademas de lo que el propio Villegas dice en
-su _Selvagia_, lo que vuelve á repetir en un libro probablemente
-autógrafo y no citado por ninguno de sus biógrafos, escrito á
-fines del siglo XVI[4], y por último, la noticia que él mismo nos
-suministra en una nota que puso en la _Crónica de las Antigüedades de
-España_, de Juan de Rihuerga[5], creemos poder fijar definitivamente
-la fecha de su nacimiento en el año de 1534.
-
- [2] En el acróstico se ha cometido una errata de que debemos
- prevenir á nuestros lectores, para que pueda leerse bien; en la
- página X, donde dice:
-
- Y puede por frágil tu mente caer;
-
- debe leerse:
-
- U puede por frágil tu mente caer.
-
- [3] _Catálogo Bibliográfico y Biográfico del Teatro Antiguo
- Español, desde sus orígenes basta mediados del siglo_ XVIII.
- Por Don Cayetano Alberto de la Barrera y Leirado. Madrid, 1860,
- página 496.
-
- [4] _Via vite. Libro que contiene instituciones y exortationes
- espirituales para el christiano; en que se enseña de que manera
- ha de comenzar y proseguir el camino de las virtudes hasta
- llegar á ser perfecto, hecho por Don Florencio Harlemano, monje
- cartuxo en Lovayna. Tradúxole de lengua teutonica en latin,
- Tacito Nicolao Zegero, del órden de los menores; y en español
- el maestro Alonso de Villegas, Toledano._ MS. en 4.º, de 236
- páginas, más 16 de preliminares é índice. Está dedicado á Doña
- María de Çuñiga, monja en el real monasterio de San Clemente de
- la ciudad de Toledo. Despues de la dedicatoria hay un prólogo al
- lector del maestro Alonso de Villegas; donde dice «aviendo, pues,
- yo acabado los seis libros y partes del _Flos Santorum_ y siendo
- Dios servido de darme vida sobre sesenta y seis años, determiné,
- por no estar ocioso, que siempre desde la primera edad aborrecí y
- evité, traducir en nuestra lengua española el libro de Florencio.»
-
- [5] En la Biblioteca Nacional existe este códice, que lleva por
- título, _Coronyca de las antigüedades despanna, dirijida al
- muy alto y cathólico, e por esso muy poderoso e ynvictíssimo,
- emperador don Cárlos, señor de las espannas y de las alemannas y
- de los otros reynos y señorios sujettos á aquellas_. A la vuelta
- de la primera hoja se lee esta nota: «El autor desta crónica
- breve de cosas del mundo, y en particular de las de España, fué
- un fraile de los de los mínimos, como parece en una carta que
- está al fin della, y fólio 3, dice que es sacerdote y predicador
- religioso, y que la escribió siendo el emperador Cárlos V de 25
- años, y concurre con el de 1525; es muy breve en su prosecucion
- y parece que acierta en la cuenta de los años, que es mucho de
- preciar en semejantes chrónicas, éste es mi parecer, y doyle en
- 18 dias de Julio, año de 1594, en que la acabé de leer siendo de
- edad de 60 años.
-
- m.º Alonso
- de Villegas.»
-
-El festivo estudiante, que habia dado muestras de su claro y agudo
-ingenio con la publicacion de la _Selvagia_, siguió la carrera
-eclesiástica, llegando á ser cura párroco de San Márcos, de la ciudad
-de Toledo, y capellan mozárabe de aquella catedral. Aprovechado y
-doctísimo teólogo, dedicó su saber y privilegiadas dotes á otra
-clase de obras, muy distintas por cierto de aquella con que habia
-principiado su carrera literaria. La más importante de estas obras,
-y la que más nombradía le alcanzó entre sus contemporáneos, fué su
-célebre _Flos Sanctorum_, del cual se hicieron várias ediciones.
-
-Natural era que en el nuevo género de escritos á que se habia
-dedicado recordase con pesar y áun se arrepintiese de haber compuesto
-la _Comedia_ en sus juveniles años; y ya que no podia negar su
-paternidad, supuesto que aparecia su nombre en la portada del libro
-y en el acróstico que hemos citado, deseó que desapareciese, por
-lo cual destruyó cuantos ejemplares pudo haber á las manos. Esta
-circunstancia explica fácilmente la rareza de esta obra, de la
-que apénas ha llegado hasta nosotros alguno que otro contadísimo
-ejemplar[6]. En la _Comedia Selvagia_ se advierte el propósito de
-imitar, más que á la primera _Celestina_, á la segunda, de Feliciano
-de Silva, de quien Villegas se muestra tan entusiasta y admirador,
-que le llama _radiante luz y maravilloso exemplar de la española
-policía, y que así como el sol entre las otras luminarias celestes
-resplandece, así brilló éste por su sagacidad é ingenio_.
-
- [6] Dos ejemplares de la _Comedia Selvagia_ hemos tenido á la
- vista para hacer la presente edicion, el uno, que es el que nos
- ha servido principalmente, pertenece al entendido y generoso
- bibliófilo Sr. D. Pascual de Gayángos; del otro es copia exacta
- la portada que publicamos, reduciéndola en una tercera parte.
-
-Tambien se trasluce claramente que tuvo á la vista la tragicomedia
-de _Lisandro y Roselia_, si bien no la nombra; pero ademas de que el
-personaje Escalion está copiado del Brumandilon de aquélla, lo hace
-hijo de éste, contando á mayor abundamiento la muerte de Elicia y el
-castigo que por tal delito se le impuso á aquel rufian[7]. En suma,
-si la _Selvagia_ es inferior á las tres obras citadas, no por eso
-debe desdeñarse, cuando ha merecido á un historiador extranjero de
-nuestra literatura, Mr. Jorge Ticknor, el juicio crítico siguiente:
-«Es ingenioso y está bien desenvuelto su argumento, y el diálogo,
-aunque abunda en ridículas pedanterías, no carece de cierta gracia y
-naturalidad.»
-
- [7] Páginas 236 y 237 del presente volumen.
-
-Escribió Alonso de Villegas, ademas de las obras ya citadas, la _Vida
-de San Isidro Labrador_, que se publicó en Madrid en 1592[8]. Tambien
-escribió la _Vida de San Tirso_, que con una carta del mismo Villegas
-aparece impresa en Toledo en 1595, al fin de la Relacion que envió al
-Rey el corregidor de dicha ciudad, D. Alonso de Cárcamo, acerca del
-templo á la sazon descubierto, y que se suponia consagrado á aquel
-santo[9].
-
- [8] _Vida de San Isidro Labrador_, cuyo cuerpo está en la Iglesia
- parroquial de San Andres de Madrid, escrita por el maestro
- Alonso de Villegas, Toledano. Dirigida á la muy insigne villa de
- Madrid.—Madrid, por Luis Sanchez, 1592, en 8.º
-
- [9] Traslado de la carta y relacion que embió á su Magestad el
- señor don Alonso de Cárcamo, corregidor de la imperial ciudad de
- Toledo (Grabado de la tapadera del aguamanil, intercalado en el
- texto). Relacion que hizo á su magestad Esteban de Garibay, su
- coronista.—Dificultades y obiecciones cerca de la opinion que el
- bienaventurado martyr san Thyrso fué natural de Toledo.—Apología
- en que se responde á algunas obiecciones y dubdas puestas así
- contra la carta del Rey Silo como contra la verdadera declaracion
- del hymno gothico de san Thyrso, embiada al rey nuestro señor,
- por don Alonso de Cárcamo, su corregidor en Toledo.—Planta y
- alzados de las ruinas descubiertas.—A don Alonso de Cárcamo,
- corregidor de Toledo, el maestro Alonso de Villegas.—_Vida de
- san Thyrso mártir_, colegida de diversos autores, por el maestro
- Alonso de Villegas. En Toledo, por Pedro Rodriguez, 1595, en
- fólio, 38 hojas.
-
-No sabemos el año en que murió; pero es indudable que alcanzó muy
-dilatada vida, supuesto que en 1602 firmó una aprobacion de _El
-Poema de San José_, compuesto por el maestro Valdivieso; y ademas la
-quinta parte de su _Flos Sanctorum_ lleva la fecha de 1604. Tambien
-se le atribuyen por D. Nicolás Antonio _Los Favores de la Vírgen_,
-Valencia, 1635; y _Soliloquios Divinos_, Madrid, 1637; pero, como
-observa atinadamente el Sr. La Barrera, si estas obras pertenecen
-en efecto á nuestro autor, resulta que ó las citadas ediciones no
-son las primeras, ó debieron de publicarse póstumas, si bien no es
-absolutamente imposible que llegase á pasar de los cien años. En el
-Museo de Pinturas existe un cuadro del toledano Blas de Prado, que
-representa á la Vírgen con Jesus niño y varios santos, y en él está
-representado Alonso de Villegas[10].
-
- [10] _Catálogo Descriptivo é Histórico de los cuadros del Museo
- del Prado de Madrid_, por D. Pedro de Madrazo. Parte primera,
- pág. 519.
-
-En cuanto á la _Comedia Serafina_, que tambien incluimos en el
-presente volúmen, podemos asegurar que es un curioso libro, más raro
-todavía que la _Selvagia_. Á excepcion del ejemplar que se conserva
-en la biblioteca del Sr. D. Pedro Salvá, no sabemos que exista otro
-alguno en España. El argumento singularmente picaño y la disposicion
-y forma por extremo erótica en que están escritas algunas escenas de
-dicha _Comedia_, explican suficientemente su rareza, por más que en
-la época en que se publicó hubo de agradar bastante, cuando de ella
-se hicieron dos ediciones[11].
-
- [11] En el _Catálogo_ de la Biblioteca de Salvá, escrito por D.
- Pedro Salvá y Mallen, Valencia, 1872, páginas 516 á 522 del tomo
- 1, puede verse la descripcion de estas dos ediciones, una de
- Valencia, 1521, y la otra de Sevilla, 1546.
-
-La obra fué dedicada al Duque de Gandía, que lo era entónces D.
-Juan de Borja y Llansol, padre de San Francisco; pero no nos ha
-sido posible averiguar el nombre del autor ni su patria. Por nuestra
-parte, estamos muy distantes de creer que la _Serafina_, ni la
-_Thebaida_, á que va unida, suministren datos bastantes para afirmar
-que el autor fuese andaluz, como lo hace Salvá, ó valenciano, como
-pretende D. Leandro Fernandez de Moratin.
-
-Sólo nos resta añadir que para la impresion nos hemos valido de
-la excelente copia que de la mencionada produccion hizo de su
-puño y letra el Sr. Bohl de Faber, del ejemplar que se conserva
-en la Biblioteca Imperial de Viena, copia que hoy tambien existe
-en la Nacional de esta córte, y á la cual faltan algunos versos
-del _Nunque_, final de la obra; pero esta falta la hemos suplido
-fácilmente, teniendo á la vista este mismo _Nunque_, publicado
-íntegro en el tomo I del _Ensayo de una Biblioteca Española de Libros
-raros y curiosos_.
-
-Excusamos decir que estamos firmemente persuadidos de que las obras
-contenidas en este volúmen son de suma importancia para la historia
-de la literatura y del arte patrio, que, lentamente y desde la
-carnalidad de las sensaciones, llega á elevarse hasta el más alto
-espiritualismo, y hasta la más pura y bella poesía.
-
- F. DEL V. J. S. R.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-EXCMO. SR. D. JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH.
-
-
-Muy señor nuestro y respetado amigo: Despues de recibir la gratísima
-carta que con fecha 14 de Octubre último tuvo V. la bondad de
-dirigirnos, y en la cual tan felizmente resolvió el acróstico enigma
-que á todos habia ocultado el nombre del autor de Lisandro y Roselia,
-nos dedicamos con indecible diligencia á buscar noticias de la vida
-y hechos de Sancho de Munino, natural de Salamanca, á quien desde
-entónces tuvimos por verdadero padre del mencionado libro. Sucedió,
-pues, que ni los discretos é infatigables amigos á quienes V. dejó
-este encargo en Salamanca, ni ménos nosotros, conseguimos averiguar
-cosa alguna relativamente al tal sujeto. Entónces pasó por nuestras
-mientes que acaso en el consabido acróstico pudiera leerse el nombre
-del autor de otro modo, y en efecto vimos que tambien se lee Muñon,
-juntando las primeras letras de los tres versos en que está el
-apellido, de la manera siguiente: Mu-N-Non, y como la doble _n_ se
-pronunciaba en lo antiguo como _ñ_, resultará Munnon, segun ya hemos
-indicado.
-
-Pero naturalmente se nos ocurrió que la nueva leccion de aquel nombre
-nada significaba ni valia, si tampoco se hallaban noticias de Muñon,
-noticias que por todas partes buscamos ansiosos, y no sin fortuna;
-pues que al fin encontramos en nuestros mamotretos una coleccion
-de Estatutos de la Universidad de Salamanca, que vino á henchir
-colmadas las medidas de nuestro deseo. En la citada coleccion leimos
-que en 31 de Agosto de 1549 celebróse un solemne claustro pleno en
-la Universidad Salmantina, presidido por el rector D. Diego Ramirez
-de Fuenleal, con objeto de formar unos estatutos relativamente al
-entierro de los señores Rector, Maestre escuela, Doctores y Maestros
-de dicha Universidad; mas hé aquí que entre los asistentes nos
-encontramos con el nombre del _Maestro Sancho de Muñon, teólogo_.
-Vuélvese á reunir el claustro en 9 de Octubre del mismo año para
-decidir que no se diesen tratados _in scriptis_ bajo ciertas penas;
-y tambien entre los maestros que asisten encontramos el nombre del
-teólogo Sancho de Muñon; y finalmente, en 9 de Noviembre del mismo
-año celebróse otra reunion para formar estatutos sobre el exámen de
-los estudiantes artistas, ántes que pasen á medicina y teología,
-y tambien entre los concurrentes encontramos á los maestros Fray
-Melchor Cano y Sancho de Muñon, teólogos.
-
-Los tres estatutos mencionados se imprimieron en Salamanca, en casa
-de Andrea de Portonariis, en 1549, en fólio; y excusado nos parece
-decir que están á la disposicion de V., y que con estos datos sus
-buenos amigos de Salamanca podrán seguir sus pesquisas y tal vez
-consigan descubrir noticias más importantes, y áun averiguar y
-saber al dedillo la vida y milagros del socarron que por tanto
-tiempo se nos burló enmascarado con su famoso enigma; y aunque real
-y verdaderamente se llame Sancho de Muñon, como nosotros con toda
-seguridad creemos, ni él mismo se negaria, si viviera, ni nosotros
-negarémos jamas que V. fué, querido amigo, quien le arrancó la careta
-y nos le dió á conocer á todos con sin igual perspicacia, donaire y
-desenfado.
-
-Quedan de V. siempre muy cariñosos amigos, Q. B. S. M.,
-
- EL MARQUES DE LA FUENSANTA DEL VALLE.
-
- JOSÉ SANCHO RAYON.
-
-
-
-
-[Ilustración: Comedia llamada Seluagia. En que se introduzen los
-amores d’vn cauallero llamado Seluago, con vna ylustre dama dicha
-Ysabela: efetuados por Dolosina alcahueta famosa. Compuesta por
-Alonso de villegas Seluago. Estudiante.]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-PRÓLOGO
-
-DEL AUTOR AL LECTOR.
-
-
-Si consideramos el famoso dicho de Plinio el segundo, que dice ningun
-libro haber que bien entendido dexe sin fruto á su lector, con muy
-justa causa esta mi mal limada obra puede vagar y mostrarse por su
-patria para causar en ella algun pequeño deleite y moral provecho,
-atento á lo que el divino Platon maravillosamente dixo, que no sólo
-para nosotros naciamos, sino para la patria y amigos; lo que de mí
-algun tanto ponderado, con este pequeño dón, aunque en voluntad
-grande, la pretendo servir. No dexo de considerar, discreto lector,
-ser grande mi osadía y mayor mi atrevimiento, en así con mi tosca
-Minerva quererme poner en lo que claros y doctísimos varones sus
-excelentísimos ingenios han mostrado, cuyos altos y maravillosos
-entendimientos, en el cómico estilo disfrazados, no sólo su profundo
-saber descubren, mas con urbanos dichos y graciosas palabras,
-astutamente sus sinceras y limpias vidas declarando en satírico
-modo, la nefanda y mala manera de vivir de nuestro siglo con gran
-astucia reprehenden. Pues entre otros que de semejante sagacidad han
-usado, como el sol entre las otras luminarias celestes, el magnífico
-caballero Feliciano de Silva (radiante luz y maravilloso exemplar de
-la española policía) mayormente resplandece, y dado que lo dicho sea
-razon conveniente para yo sin ella en mi temeraria osadía ser notado,
-considerando que el sol y la luna comunmente á todos los entes
-cuerpos mortales son provechosos, contemplo asimesmo que una pequeña
-estrella en particular suele causar provecho en alguno de ellos.
-Tambien, como por experiencia vemos en el mar, que del fruto de su
-vientre suele dar mantenimiento con abundancia de pescados diferentes
-á la mayor parte de la tierra, no por eso dexan de ser agradables y
-gustosos en algunas personas los pequeños peces de algun manual y
-chico estanque, por lo cual, dado que evidentemente esta mi rústica
-y no madura fruta, cogida en mi pequeño cercado, no sea agradable á
-todos en general, no dexo de tener confiança que alguna preñada por
-salir á tal tiempo la cobdicie. Y si en esto ansimesmo le faltáre
-gracia, á lo ménos, siendo como es fruta nueva, alguno sólo para la
-traer en la mano la deseará. Atento á lo qual, yo de la incusacion
-en que puedo ser puesto, y ella en la osadía que en se publicar ha
-tenido, sin otra réplica contraria podrémos ser absueltos; de donde
-no con menor causa que Cayo Lucilio, en esta mal cortada obra, con
-razon podré decir que ni á los indiscretos debe ser dada, ni á los
-sabios ofrecida, que los unos, entregándose sólo en la paja, que
-es el sonido de las palabras, no sacáran della algun fruto, y los
-otros, no haciendo caso del grano por la abundancia que en sí tienen,
-ocupados en otros más arduos exercicios, ningun provecho les podrá
-tener; solamente en el medio destos dos extremos puede parecer que
-de lo uno y otro lo que les conviniere sacarán, dando gusto al
-apetito auditivo con el estilo de sus razones, ansimismo guardando
-sus sentencias y dichos memorables para su provecho en lo íntimo
-del entendimiento. Y si por caso algun lugar seco y desaprovechado
-vieren, podrán proseguir en su propósito, porque los tales casos más
-son puestos para guardar el decoro y no dexar manco el estilo que por
-algun vicioso deseo. Su nombre della fué _Selvagia_, no tanto por
-ser del principal que se introduce, quanto por ser en sí selvagina
-y rústica. No va debaxo de algun amparo y defensa dirigida, no por
-no haberlo menester, mas porque, segun son sus defetos, ninguno
-bastára. Solamente como desahuciada del vivir, á la batalla sale
-confiada, no en sus armas defensivas, sino en la mucha benivolencia
-de los lectores, que no se habrán con ella, por ser novel, á todo
-riesgo, sino con grande misericordia y piedad, de que resultará que
-ella viviendo agradecida del beneficio recibido, á todos con voluntad
-entera agradará, y yo, su auctor, hasta la muerte por lo mismo les
-quedaré en obligacion, quedando por su verdadero siervo y criado,
-sometiéndome asimismo en esto y en lo demas á la correpcion de la
-sancta Iglesia y de sus fieles administradores. A quien, si en lo que
-dixere algun error se mostráre, por él con humildad pido perdon, pues
-más mi grande ignorancia que mi pequeña malicia en este caso será la
-causa.—_Valle._
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-DIRIGE EL AUTOR SU OBRA.
-
-
- A tí, que los túrbidos mares furiosos,
- Luctando tu barca primera combaten,
- Obrando los vientos venéreos sabrosos,
- No pierdas aquello con que se rebaten:
- Si quieres que cesen y no te maltraten,
- Ofréceles luégo palestra sangrienta,
- De donde tu parte, sin culpa ni afrenta,
- Estrague las fuerças que en contra debaten.
-
- Venciendo tal guerra, tendrás adquerido
- Inmensos trofeos y claros despojos,
- Librando tu cuerpo de penas y enojos,
- Lo cual á sus siervos promete Cupido:
- Empero, si fueres en ella vencido,
- Ganando tu mente crecido tormento,
- Habrás en tu vida muy gran descontento
- Sacado del gozo que vino fingido.
-
- Si tú, pues, con ánimo fortificado
- Esperas tal guerra por parte vencer,
- Los libros en contra pretende leer,
- Verás cómo sacas provecho sobrado:
- Aqueste, pues, mira que te es dedicado,
- Gozando sus dichos, que siendo jocosos,
- Ofrecen proverbios en sí sentenciosos,
- Con modo satírico siendo mezclado.
-
- Osado se puede sin dubda llamar,
- Miradas sus faltas y pocos primores,
- Pues quiere sin fuerzas con otros mejores
- Valer siendo pobre de baxo lugar:
- Sabemos de Cota que pudo empeçar,
- Obrando su ciencia, la gran Celestina,
- Labróse por Rojas su fin con muy fina
- Ambrosía, que nunca se puede estimar.
-
- Compuso la parte segunda partida,
- Osando por causa pasar de lo humano,
- Materia teniendo de Feliciano,
- En quien elegancia no tiene medida:
- De norte tan claro tomando seguida,
- Intento guiarme por esta jornada,
- A ver si mi cimba pequeña caxcada
- Saldrá por buen puerto donde fué regida.
-
- En ser terminada con caso gozoso,
- La obra no pierde si tiene valor,
- Viniendo sus fuerzas en contra de amor
- Aquel que por torpe se dice vicioso:
- Gozando sus gozos te muestra gozoso,
- Y goza los gozos que goza su parte,
- Adonde gozando por gozo tal arte,
- En gozos te goza con gozo sabroso.
-
- Ni quiero que dexes por miembro perdido
- Sus actos, que tienen no casta sonada,
- En donde, si miras, verás matizada
- Rabiosa contienda del falso Cupido:
- Verás asimismo su fin dolorido,
- Y quantos afanes tiene su deleite
- Cubiertos encima con un buen afeite,
- Y son por de dentro manjar desabrido.
-
- Ovidio se muestra por parte sacado
- De sus amorosos remedios bien lleno,
- En que, si contemplas, podrás á tu seno
- Sacar gran provecho si fuere penado:
- Verás al furioso Citareo privado,
- Seyendo triforme por tantos efectos,
- En donde los unos quedando perfectos,
- No tienen los otros su fin aplicado.
-
- No ménos los otros, con ser muy seguidos,
- Ofrescen de suyo provecho á sus entes
- Robados del dote de los excelentes,
- Adonde se muestran ser brutos perdidos:
- Y siendo risibles se van convertidos
- Sus pérfidos ánimos en irracionales,
- Apénas sabiendo que son inmortales,
- Viviendo conforme de los escogidos.
-
- En parte se muestran las artes malvadas
- Lustrosas, por Circes artera famosa,
- De Febo salida discreta y hermosa,
- En furia de Vénus sus tramas obradas:
- Verás ansimismo vejeces saladas,
- Autor de las cuales es un epimeo,
- Robustos desgarros de un gran giganteo,
- Rastreras mentiras del mesmo tramadas.
-
- Y todo juntado, verás dibujadas,
- Obrando las fuertes humanas edades,
- No ménos que todas sus enfermedades,
- Viciosas al ánima limpia criada:
- En ello contempla si tienes tocada,
- Y puede por frágil tu mente caer,
- Ofresce tu cuerpo por ella perder,
- Si sientes que dello será libertada.
-
- Impuso nuestr’alma su gran Hacedor,
- En grado tan alto de ser sustancioso,
- No siendo corpórea, que por piadoso
- De no la perder se puso en dolor:
- Obtuvo ser siervo de grande señor,
- Doliéndose della no fuese perdida,
- En tanto que puso como hombre la vida
- En muerte, quiriendo ser su redemptor.
-
- De donde parece que todos debemos
- Abrir nuestros ojos, huyendo los vicios,
- Dexando los torpes y malos indicios,
- Do siempre metidos y puestos nos vemos:
- En ellos, pues cierta la muerte tenemos,
- Volvamos la rienda sin más tener calma,
- En donde se salve y remedie nuestr’alma,
- Y no se confunda tal bien, pues podemos.
-
- No parte pequeña de nuestro pecar
- Tomó para sí la carne dañosa
- En ser á los cuerpos cruel y penosa,
- Andando contino por los trabucar:
- No pueden con ellos seguros estar,
- Ni ménos alivio pequeño tener,
- Osando sus fuerzas en contra poner,
- Soborna sus partes á la sustentar.
-
- En estas sibílicas guerras buscamos,
- No fuerza, mas arte por nuestra flaqueza,
- Teniendo con ellos pocos fortaleza,
- Osando á las veces con honra quedamos:
- Los hechos extraños por esto buscamos,
- En donde sus males se ponen y penas,
- Do siempre sacamos materias muy buenas;
- Obrando por ellas muy bien nos hallamos.
-
- Si bien se notase, por esto van dando
- Varones humanos los tales tratados,
- Por esto yo mando mis cinco cornados
- Al templo sublime que van levantando:
- Teniendo, pues, pena por irse mostrando
- Rugosas sus faltas, siendo descubierto
- Intento con esto surgir en el puerto,
- A todos por ellas perdon demandando.
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-ANDREÆ ALFONSI PIUM AD LECTOREM EPIGRAMMA.
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- _Floribus hoc: plenum: varijs varioque lepore
- nectare et ambrosia: perlege lector opus.
- Dat tibi Seluagiam: per doctus Seluagus auctor.
- Nerigidum Nasum rhino cirotis agas.
- Panditur hic cæcum cæci velamen amoris.
- Si sapis: hic cernis quaeque cauenda tibi.
- Frange leues arcus: crudeles frange sagittas
- iam pharetrate puer: si tua damna patent.
- Quid precor in sacro numero numerare deorum.
- Si tua quis longe numina vana probat.
- Edocet Alfonsus: tacite quot vulnera confers.
- Iurgia quod fraudes: et sine lege dolos.
- Prodocet et scillan veneris vastamque charibdin:
- quo vebit infirmam parua inuenta ratem.
- Vade liber felix totum relegende per orbem:
- det rogo terra tibi: det rogo limpha viam._
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-ARGUMENTO DE LA COMEDIA.
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-Un caballero llamado Flerinardo, generoso y de abundante patrimonio,
-vino de la Nueva España en esta ciudad, donde un dia por ella
-ruando, como acaso pasase por casa de un caballero anciano llamado
-Polibio, de una fenestra della vido una fermosa doncella, de la
-qual excesivamente fué enamorado. Pues como le fué dicho el tal
-Polibio tener una muy apuesta hija, cuyo nombre era Isabela, y la
-tal fenestra fuese de su aposento, creyendo ser la mesma Isabela
-la que visto habia, por caballero de su amor se intitulaba. Donde,
-dando parte á un gran amigo suyo, caballero de illustre prosapia,
-llamado Selvago, de su crescida pena, sucedió que el mesmo Selvago,
-teniendo deseo de ver quién á su amigo tan subjeto y captivo le
-tenía, cumpliendo un dia su propósito y viéndola, no pudiendo su
-libertad someter á lo que á la verdadera amistad de Flerinardo debia,
-grandes cuitas y mortales deseos á su causa padesce, tanto que fué
-puesto en grave enfermedad. Pues veniendo su gran amigo Flerinardo en
-presencia de su hermana Rosiana, llamada á visitarle, conoció que la
-tal Rosiana era la que en la fenestra de Polibio habia visto, y no
-Isabela, como se pensaba, porque acaso, como hubiese amistad entre
-las dos doncellas, aquel dia se habian juntas recreado, lo cual
-como á Selvago fuese dicho, con excesivo placer, porque abiertamente
-osaria amar á Isabela, de su tan grave enfermedad fué sano, donde
-poniendo en el negocio una vieja astuta, cuyo nombre era Dolosina,
-cumplieron enteramente sus deseos, siendo primero desposados por
-palabras de futuro, lo que de á poco, con licencia de sus padres,
-se puso por obra, pasando lo mesmo de Flerinardo con Rosiana. Pues
-estando el dia que las bodas se solenizaban con gran regocijo, vino
-un maestro de la Nueva España, que habia sido de Flerinardo, el
-cual declaró cómo el mesmo Flerinardo era hijo único de Polibio,
-padre tambien de Isabela, que de chico, con un tio suyo, en aquellas
-tierras se habia partido; con las quales nuevas, todos muy gozosos,
-quedando dos hermanos con dos hermanas juntos en matrimonio, se dará
-fin á la comedia.
-
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-[Ilustración]
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-CENA PRIMERA DEL PRIMER ACTO.
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- En que Flerinardo, noble caballero, siendo captivo del amor de
- Rosiana, illustre doncella, la qual en una fenestra vido, dexando
- cargo á un su siervo llamado Escalion para que se certificase de
- quién la dama fuese, él, en su posada, de su ventura gravemente
- se lamenta; donde acaso veniéndole á visitar un su gran amigo,
- cuyo nombre era Selvago, y sabida la causa de su pena, por
- evidentes razones y grandes exemplos de su propósito apartarle
- procura, lo que no pudiendo con él acabar, su favor le promete
- en el caso. Escalion viene diciendo ser la fenestra en que la
- doncella por su señor habie sido vista, del aposento de Isabela.
- Donde se sigue que pensando Flerinardo ser la mesma Isabela
- la que su corazon habia robado, más firme en su propósito, la
- procura servir, ordenando nuevas invenciones para poner en obra
- su deseo. Introdúcense:
-
-FLERINARDO. — SELVAGO. — RISDEÑO. — ESCALION.
-
-
-_Flerinardo._ Resuenen ya mis enormes y rabiosas querellas, rompiendo
-el velo del sufrimiento con que hasta hoy forzosamente han sido
-detenidas. Penetren los encumbrados cielos mis fuertes y congojosos
-clamores, forzando su fuerza sin ella por haber sido forzada con
-acaescimiento tan desastrado y fuerte. Maticen los delicados aires
-mis muchas y dolorosas lágrimas, de miserables y profundos sospiros
-esmaltadas. Descúbranse los furibundos alaridos, quebrantando los
-claustros y encerramientos que tanto tiempo han tenido, esparzan con
-su ligero ímpetu las delicadas exhalaciones de que el no domable
-corazon solie ser cercado. Apártese de mí todo contento, pues gloria
-sin ella, por haberla tenido, mis míseros sentidos han gozado. Dolor,
-angustia y pena procuren de hoy más mi compañía, quieran con querer
-lo que mi contraria ventura no queriendo quiso. Apercíbase mi pequeña
-fortaleza para tan horrenda batalla como comenzar quiere; descubra
-sus insignias y estandartes de clemencia, poniéndose los soldados de
-servicios en alarde de rompimiento. Resuenen los roncos atambores
-con querellosos zumbidos, los tiros mensajeros penetren con fuertes
-dislates los túrbidos vientos y municiones de majestad contraria; los
-ligeros dardos y tajantes espadas con desvíos consuman los míseros
-combatientes, inquira el fuerte caudillo del ingenio nuevas y
-exquisitas maneras de combates para que pueda venir en algun próspero
-suceso su fluctuoso partido. ¡Ay de mí, en quánto dolor y tormento el
-inhumano Cupido mi no subjetado corazon tan súbitamente pudo someter!
-¡Oh amor, amor, cómo jamas creyera que tanta fuerza en forzar los
-no forzados alcançabas, perdiendo sin perder al no perdido para que
-del todo recuperar se pueda! ¡Ay de tí, Flerinardo, el más mísero
-de los míseros, sin que causa en tí se halle para que tal nombre te
-convenga! considera en qué estado tu contraria fortuna te ha traido
-despues de te haber libertado de muy muchos y grandes peligros,
-porque más agora, vuelta su rueda, su contrariedad en tu daño
-experimentases. ¡Oh, cómo mi tan amada libertad sin alguna se halla
-por haber sido tocada de la pestilencial ponzoña del inconstante
-Cupido, donde otra cosa no se espera suceder, sino que la vida junto
-con el ánima satisfagan al inviolable precepto de natura, si la
-causadora de tanto daño no pone la triaca saludable en la infistolada
-y encurable herida! Mas, ¡ay de mí! que primero las veloces
-influencias celestes dexarán su acostumbrado camino, que tal medicina
-en mi crecido mal sea aplicada, pues mi flaco merescimiento, con
-el grande de mi seráfica dea, en ello no da lugar, por lo cual soy
-forzado á que mi vida, llena de contrarias miserias, en miserias
-miserablemente perezca; y áun si esto con brevedad fuese, no pequeña
-gloria se me seguiria porque mi mal de todo punto se acabase. ¡Oh
-Cupido, tirano y crudelísimo juez! pídote, pues soy impotente para
-tan crudo tormento como, sin te ofender, en mí pusiste, ó me dés
-manera como le pueda sustentar, ó del todo exagerando tu injusticia,
-consuma ya mi trabajosa y triste vida. ¡Oh cruda y desastrada suerte
-de amadores, que cresciendo cada dia más sus fatigas, las fuerzas
-para sustentallas se disminuyen, y el sentido para más sentillas
-se aumenta, y la muerte, por dar más pena, huye de la penosa vida!
-¡Oh vida sin vida, pues viviendo paso vida de muerte! ¡Oh muerte
-sin muerte, pues muriendo no muere mi pena! ¡Oh pena sin pena, pues
-penando no pena mi dolor! ¡Oh dolor sin dolor, pues doliendo su dolor
-es descanso! ¡Oh descanso de mi pena, remedio de mi cuita, amparo de
-mi tribulacion, auxilio de mi desconsuelo, vida por quien la mia se
-conserva, deja ya de atormentar á quien delante tu clarífico aspeto
-misericordia postrado demanda!
-
-_Selvago._ ¿Qué es esto, señor Flerinardo, que tan súbito mudamiento
-al presente en vuestra figura se muestra? ¿por ventura habeis sabido
-alguna desastrada nueva de vuestra patria, que tales extremos os
-fuerza á demostrar, ó sentisos fatigado con alguna enfermedad
-inopinada? Por Dios, señor, no me lo tengais más celado, que bien
-sé ser algun arduo caso nuevamente en vos acaescido, pues siendo
-tamaña vuestra amistad, áun no soy desto sabidor; pídoos, mi señor,
-en quanto puedo, que más con el anhelo del callar vuestras pasiones y
-penas, por vos no me sean escondidas, pues que os es manifiesto que
-siendo vos triste no puedo yo ser alegre, y que teniendo vos pena no
-tendré yo placer, y finalmente, que vuestro mal y bien (como en la
-verdadera amistad conviene) ha de ser por mí igualmente rescebido;
-aliende lo dicho, como el sabio declara, diciendo que en los amigos
-todas las cosas han de ser comunes, y pues por tales yo y vos nos
-tenemos, justo es que de vuestro dolor me deis parte, porque en ello,
-si pudiere ser, os dé el remedio más conveniente, con que vuestros
-afanes algun tanto se disminuyan.
-
-_Fler._ Si fuerça en la mia hubiese para él alguna manera
-demostraros, señor Selvago, el grave dolor que mis sentidos
-atormenta, ni vos dello seríades ajeno, ni yo dexarie de rescebir
-soberano consuelo en manifestar mis cuitas á quien sé que por suyas
-las tendria; mas, ¡ay de mí! que no solamente para declarar mi pena
-me falta poder, mas áun yo mesmo (lo que más en la enfermedad ha
-de tener) la causa del todo ignoro, de que se sigue un tan grave
-detrimento en mi penosa fatiga, que la muerte, en todo mal fin y
-cabo, en el mio para mayor gloria deseo ya que viniese, donde con
-ella se podrie ganar lo que en la vida por tan perdido tengo.
-
-_Selv._ Aunque vuestras oscuras razones se muestran tales á mi flaco
-entendimiento, no por eso dexo de conjeturar de qué pié, como dicen,
-os sentis, por causa de tantos y tan diversos circunloquios y rodeos
-como en vuestra plática habeis usado, lo que siempre se les dió á
-los hermanos de semejante cofradía, como en la que vos, á lo que
-veo, quereis entrar, pagando la luminaria de muchas y muy diversas
-pasiones adelantada; mas aunque esto así pase, no por eso dexeis de
-manifestarme si vuestro mal es de amor, porque de semejantes criados
-y familiares que vos en vuestro transfigurado rostro demostrais, este
-perverso señor suele siempre acompañarse.
-
-_Fler._ Quereros yo, señor, encubrir lo que vos tan fácilmente habeis
-entendido, poco ménos sería que locura; por tanto habeis de saber que
-ruando yo este dia, despues de vísperas, por la ciudad, la fortuna
-que lo ordenó, mis hados que lo quisieron, y mis ojos que fueron la
-causa, vi en una fenestra una dama de tanto valor y hermosura, que
-ni las pasadas la igualaron, ni las presentes la llegan, ni áun las
-por venir la podrán en alguna cosa hacer ventaja. Pues yo de tal
-vision espantado, no ménos fuera de mí que los tocados de Circes, ó
-los que tocaron sus labrios en el rio Lecteo, viéndome en otro mundo,
-nuevas costumbres y nueva manera de vivir desde entónces en mí se ha
-hallado; de que mi mísero espíritu de tal manera se siente afligido,
-que la vida tiene por muerte, y la muerte le sería dichosa vida.
-
-_Selv._ De gana, señor Flerinardo, si no sintiese que os daba pena
-de la vuestra, me reiria viendo la noble condicion que teneis y
-soberano valor, puesto en una tamaña vanidad como en la que poneros
-quereis ó del todo estais metido; verdaderamente no pudiera pensar
-que así vuestro buen entendimiento y templado juicio tan de presto
-perdiésedes en os dar, las manos atadas y tan de ligero, á este
-valiente robador, cuyo engañoso poderío los vanos sentidos de los
-simples y soeces hombres de contino señorear procura, dándoles en
-el fin aquel galardon que su locura tiene merecido. Por vuestra
-fe, señor, mirá bien lo que hacés; no querais así someteros, de
-señor, á ser por vuestra voluntad siervo y muy abatido. Considerad
-los daños y desventuras que desde el principio del mundo hasta en
-nuestros tiempos ha cimentado, engañando con su apacible cara y
-fingidos regalos y caricias los que en alguna manera á su voluntad
-halla conformes. Si bien considerais, todos los que han escripto,
-veréis que por un sendero los más contra éste sus obras enderezan,
-contando los desastrosos acaescimientos que por él fueron urdidos y
-cimentados. Homero, el principal de los griegos escriptores y poetas,
-aunque en el proseguir de su historia muy ajeno, por eso no dexa de
-le dar sus toques, demostrando por su _Ulixea_ la engañosa vida y
-costumbres de la luxuriosa Circes. Tambien Maron, entre los latinos
-poetas fénix único, todo el quarto libro de su _Eneida_ en decir
-sus inicuos hechos ocupó; lo mesmo de Ovidio en su _Metamorfoseos_
-pareciendo. Salomon le llama pestilencia y lazo en que los ánimos
-ociosos como en liga se prenden. Tulio dice que ciega los ojos del
-entendimiento y causa en el cuerpo senetud sin tiempo, ansimesmo
-que de todos deben ser aborrecidos los que del todo se le dan. El
-divino Platon dice que torna locos y sin sentido á los en quien mora.
-Valerio Máximo le baptiza por raíz y principio de todos los males.
-Petrarca con diversos contrarios le blasona, diciendo ser un fuego
-intrínseco, una herida deleitosa, un sabroso veneno, una deleitable
-dolencia, que causa suave y dulce muerte. Hablando en lo mismo
-un autor de nuestros tiempos, dice que los enamorados impúdicos,
-como leprosos, deben ser excluidos de todo poblado y conversacion
-humana, queriendo demostrar ser el amor deshonesto una lepra, que
-no solamente á sus señores destruye, mas áun á sus familiares y
-alegados inficiona. Pues si los males que por él de hecho han sido
-tramados de palabra los quisiese demostrar, ántes el tiempo que la
-materia tendria fin determinado; mas aunque esto ansí sea, no dexaré
-de particularizar algunos para más vuestro propósito confundir y mi
-razon aprobar. Digo, pues, que las mayores guerras que en el mundo
-fueron ni serán, si á los autores creemos, que fueron las de los
-griegos y troyanos, por este sacrílego fueron cimentadas, donde
-tanta gente ilustre pereció, quanta el mundo hasta entónces habia
-criado. No fueron, empero, menores las que los romanos y sabinos en
-uno truxeron, donde por este cruel, hermano con hermano y padre con
-hijo atrozmente se mataban. Pues si queremos decir lo que en nuestra
-España, por intercesion de la Cava, discípula de este cruel malvado,
-pasó, bien creo yo que no faltaria qué, si las grandes y mortales
-llagas que de ello áun tenemos, del todo siendo guarecidas, en ello
-nos diesen lugar. En personas particulares es cosa espantosa de ver
-los daños que hasta hoy tiene hechos, pues David por él ofendió
-á Dios, á quien tanto amaba, tan gravemente, haciendo matar al
-inocente capitan suyo Urías. Salomon por él, pues, fué idólatra. Su
-hermano Amon por su causa murió muy desastradamente. Lo mesmo fué
-del fortísimo Sanson. El padre de Oréstes por él fué privado de la
-vida á manos de su mujer Clitenestra. Tolomeo, rey de Siria, por su
-causa recibió otra semejante pena que Agamenon. Por éste el famoso
-reino de Persia perdió el renombre de invencible, que por largos
-tiempos habia adquirido, siendo sucesor Sardanapalo, el cual perdió
-la dignidad de rey en traje femenino. Medea y Prógnes por él mataron
-á sus hijos. Semíramis, habiendo en hábito de varon regido á la
-gran Babilonia, por ella edificada, grande tiempo con mucho saber,
-el mesmo dia que tal vestido dexó, ganó para sí la muerte, dada por
-su hijo, á quien ella en mala parte amaba. Aníbal dexó de señorear
-la gran ciudad de Roma por él. Xérxes, á quien los vientos con las
-mares temian, por viciarse en este pecado perdió su reino y señorío.
-Por causa de éste se han cometido muy malos y nefandos pecados,
-como fué el de Passipha con el toro; Pigmalion, con una estatua de
-piedra; Cratis, pastor, con una cabra, donde por esta causa por un
-cabron de mala muerte fué muerto; Estello, con una yegua; Aristeo,
-con una asna; Calígula y Commodo, siendo emperadores romanos en un
-dia nascidos, pecaron gravemente con dos hermanas carnales suyas;
-tambien Hemon con Rodope, su propia hija; Thereo, rey de Tracia, con
-su cuñada Filomena; Thicthes, con Europa, mujer de su mesmo hermano;
-Sother, rey de Sicia, con su madrastra Stratonice; Ayax Oileo, con la
-profetisa Casandra; Dionisio el tirano, con las vírgenes Locrenses.
-Por éste, Tarquino el superbo, no tan solamente fué homicida, mas la
-muy hermosa y casta Lucrecia se dió con sus propias manos la cruel
-muerte, y por esta causa él, con todos los más de su linaje, fué
-afrentosamente de su reino y estado desterrado. Por éste, nuestro
-leal enamorado Macías miserablemente fué muerto. Por el mesmo, Dante
-y Petrarca, muy famosísimos y discretos toscanos, tambien padecieron
-mil cuitas y mortales deseos. Y finalmente, por esta pestilencial
-ponzoña, la más que matrona romana doña María Coronel, con un tizon
-de fuego, por no faltar la fe á su D. Alonso, cruelmente se mató.
-¡Oh pues! ¿quién será tan de poco juicio, que así de su voluntad se
-ponga á padecer semejantes afanes como este tirano de contino á sus
-súbditos ofrece? Mirad, pues, señor Flerinardo, no tan solamente
-lo que he dicho, mas lo que pudiera decir, y veréis muy á la clara
-quánto mal será para vos poneros en mar, donde la salida es incierta
-y los peligros muy ciertos. Juicio tenés no tal que el mio haya
-menester; mirad con ojos de lince lo que de aquí habeis de sacar, y
-no solamente seguiréis mi parecer, mas á vos libraréis de muy cierto
-peligro y rigurosa muerte.
-
-_Fler._ Por verdad, señor Selvago, que nunca hallé aquel dicho del
-cómico tan verdadero como al presente tengo en vos experimentado,
-que dice que fácilmente cuando estamos sanos y fuertes damos
-saludables consejos al doliente. Cierto si vos fuésedes herido con la
-hierba que yo estoy emponzoñado, de otra manera mudaríades vuestra
-plática; mas empero, porque no penseis que contra todo derecho
-servimos este poderoso señor, por vuestros mesmos exemplos probaré
-ser sus hechos rectos y justos. Decis primeramente que los griegos y
-troyanos, por el robo de Elena, tuvieron entre sí tantas batallas;
-digo que por ello deben mucho á la mesma Elena, pues fué causa á que
-sus famosos hechos en memoria hasta la fin del mundo quedasen, lo que
-de otra manera, pasando aquellos fortísimos capitanes su siglo en
-paz, de ninguna gloria fueran dignos; eso mesmo sus hechos y memorias
-perecieran con sus vidas, lo que es muy al contrario. Decis que los
-sabinos y romanos tuvieron ansimesmo entre sí grandes batallas; si
-bien mirais en ello, más fué por el robo que los siervos de Rómulo
-cometieron, que por causa de Cupido; y si dixésedes que lo uno se
-siguió de lo otro, digo que si por las doncellas y matronas que
-los romanos tomaron, se cimentó batalla en los que siempre habian
-sido enemigos, por ellas mismas se ordenó la paz, siendo dende en
-adelante buenos amigos y juntados en un pueblo, lo que Rómulo con
-buenas razones ni grandes poderes jamas habia podido acabar. A lo que
-replicais de la destruycion de España, revolved los historiadores y
-verés si todos se concuerdan en que lo tal subcedió por los pecados
-de los mesmos españoles, y no tanto por lo que la Cava cometió.
-Decis que David fué adúltero homicida; mirad lo que dello se siguió,
-que fué su mucha contricion, por donde fué perdonado, quedando por
-muy puro amigo de Dios, que tanto como entónces nunca se habia
-demostrado; siguióse tambien dello el nascimiento de aquel, que
-sabio de sabios fué llamado, que fué el grande y sapientísimo rey
-Salomon. Por consiguiente, todos vuestros exemplos podrie volverlos
-en contra vuestra opinion, sino por evitar fastidio se dexára,
-demostrándoos brevemente los muchos y soberanos provechos que del
-amor se siguen á los que con fidelidad servir le procuran. Lo primero
-es que el amor engendra en él forma ó cuerpo humano, noble y cortés
-condicion, suave y dulce policía, mucha afabilidad en los poderosos,
-mediana estimacion en los no tales, grande curiosidad en todas sus
-cosas, convenible estimacion y gravedad en sus tratos, vida pura
-y limpia de toda mácula, deseo de ser sabios y virtuosos, grande
-aborrecimiento de cualquiera liviandad, templada medida en sus
-pasatiempos, gran recato en lo que mano ponen, mucha habilidad en
-cualquier cosa, voluntad entera de servir á Dios, tanto por lo que
-les conviene, cuanto porque digan delante de quien aman bien dellos,
-de donde se sigue la pureza del ánima, que es guía de la verdadera
-beatitud. Allende desto, al que es torpe le vuelve avisado, al tosco
-polido, al superbo humilde, al presuntuoso afable, al avaro liberal,
-al luxurioso casto, al gloton templado, y finalmente, al amador de
-todos los vicios le torna siervo de todas las virtudes. Éste hace
-que los reyes, uno con otro, tengan paces; pacifica esto mismo los
-reinos, engrandece los linajes, hace nobles á muchos, convierte dos
-almas y cuerpos en uno, aplaca los robustos, vence los fuertes,
-doma los superbos, al cobarde da osadía, al temeroso esfuerzo, al
-inconstante firmeza; entre los reyes reina, entre los caballeros
-señorea, entre los cibdadanos manda, y entre cualquier otra gente
-es por señor tenido. De todos es amado, de todos acatado, de todos
-querido, de todos, finalmente, por señor tenido. Mirad pues, señor,
-qué es lo que de él siento en lo poco que le he servido, y conocerés
-qué podrá dél manifestar el que largo tiempo le contrató. Una cosa
-sola os quiero decir, y es que más querria morir con amor que vivir
-sin él, porque así la muerte sería dichosa, y por el contrario, la
-vida del todo desventurada. Y por tanto, pues claro habeis visto cómo
-tan bien he demostrado mi intencion, y sabeis ser lo que digo verdad,
-pídoos, por el amistad firme que entre nosotros está, que más mal
-no digais del amor en mi presencia, porque no será en mí sufrirlo;
-solamente, si mi vida quereis, me dad algun medio para que la amorosa
-pasion que me atormenta, del todo no me consuma, disminuyendo la pena
-á mi trabajosa vida.
-
-_Selv._ Por verdad que no me faltaban evidentes razones para del todo
-confundir las vuestras si no mirase vuestro expreso mandamiento, y
-que todavía, si vos razonais en favor del amor casto y honesto, no
-tengo yo por qué vituperalle, por ser en sí loable y bueno. Mas, si
-esto es así, no sé cómo pedís remedio á vuestra pena, puniéndola tal
-nombre, salvo si es alguno de los que vuestro maestro Ovidio y otros
-tales han instituido; en lo cual, porque creais que en todo hago
-vuestro ruego, no dexaré de señalar algunos á vuestra pasion más
-convenibles; es pues uno de ellos, que todo amador debe, como capital
-enemigo, huir la ociosidad, poniéndose en arduos y grandes negocios,
-con que poco á poco pierdan la memoria de lo que aman. Asimismo leer
-libros sanctos y buenos, darse á los estudios, usar la caça, ya con
-canes, ya con volatería, porque estando el cuerpo cansado el dia
-en semejantes cosas, la noche en dormir gastará sin de más tener
-memoria. Tambien dicen ser cosa provechosa partirse á otras tierras,
-desviarse de su vista en quanto ser pueda, pues vemos claramente
-por experiencia, que miéntras más léxos se hallan del fuego, más
-seguridad se tiene dél. Tambien es provechoso abstenerse del vino y
-manjares espléndidos, macerando el cuerpo con ayunos y abstinencias,
-con que mucho se refrena y resiste la luxuria. Eso mismo, quando se
-sintieron muy penados, deben de tomar pláticas con otras mujeres,
-mas no de tal manera que por huir de un peligro caigan en otro
-mayor. Deben tambien procurar de despedir de sí todas las señales de
-enamorado, porque de lo fingido suelen venir á lo verdadero. Dicen
-tambien ser cosa provechosa no estar mucho tiempo empleados en un
-cabo, porque el árbol de dos dias puesto, más fácil se destruye
-que el de muchos años. Debe tambien el que desea ser libre de esta
-pasion desechar de sí á los tales como él que cumplieron sus deseos.
-Asimismo deben huir la compañía do hay copia de mujeres, y sobre
-todo no las ver bailar ó tañer, porque entónces tienen la propiedad
-del basilisco; despues, si acaso la dexáre, debe no tener memoria
-de los pasatiempos y placeres que con ella tuvo, que es cierto la
-recaida peor que la caida. Dice despues desto el mismo Ovidio, alguno
-dirá estos preceptos ser duros y no de sufrir, pero ha de mirar
-que ninguna cosa grande costó poco, y que quien algo quiere, algo
-ha de hacer; porque muchas veces vemos al enfermo tomar cosas muy
-agras y malas, y que lo que pide no se lo dan, y que le constriñen
-á que tome lo que no querria por ventura ver, y todo lo sufre por
-ser sano; por lo mismo consiente barrenar su cuerpo con hierros
-abrasados y otras cosas semejantes. Otro remedio cuenta para el amor
-el magnífico caballero Pero Mexía en su _Silva_, con el cual sanó
-Faustina, mujer de Marco Aurelio; la cual, como excesivamente amase
-á un esgrimidor de los que hacian los regocijos públicos, y viéndose
-en peligro de muerte, por esta causa los médicos mandaron matar y
-quemar al esgrimidor, y los polvos bebidos en vino por Faustina, fué
-libre de su amor inhonesto; él mismo da otro remedio, á mi ver el
-más provechoso que se puede hallar, el qual es que quando uno está
-de amor muy penado, que le casen y junten con quien ama y ansí será
-libre. Vos, mi buen señor, mirad si alguno destos os hacen al caso,
-y luégo por obra se ponga: catad que con la brevedad podria haber
-remedio en lo que de otra manera sería escusado. Asimismo os suplico
-que me digais qué sentís de mis palabras, y si os he con ellas dado
-la pena que en mi porfía verdadera poco há recebistes.
-
-_Fler._ Son tan diversas vuestras razones, señor Selvago, que bien
-en ellas se muestra lo mucho que de mi propósito estais ajeno,
-porque si muy bien mis palabras entendiérades el trabaxo que con tan
-larga plática habeis rescebido, fuera escusado; mas porque del todo
-no creais que habeis dado palabras al viento, sabed que el remedio
-postrimero que señalastes, ó la muerte, lo puede ser de mi pena, que
-en lo demas no os pido yo cómo del amor fuese apartado, que, como
-otra vez he dicho, tendrie por mejor la muerte, sino manera alguna
-para en él largo tiempo permanecer.
-
-_Selv._ Tampoco yo quiero que penseis, señor Flerinardo, que por
-falta de inteligencia repliqué no á vuestro propósito, porque sabed
-que todavía por veros fuera de semejante pena (aunque más gloria
-por vos sea llamada), os truxe á la memoria la doctrina de Nason,
-deseando que, siendo de vos seguida, saliésedes de la tenebregura
-y oscuridad en que puesto estais, porque claramente pudiésedes ver
-la diferencia, que de mis buenos consejos á vuestras escusas no
-justas se señala. Mas, pues tan duro y tenaz en vuestro propósito os
-mostrais, y veo ser por demas la citola en el molino si el molinero
-es sordo, no con poca pena habré de seguir vuestra voluntad, poniendo
-por obra vuestro querer. Una cosa os pido eficazmente, que me señalés
-quién ansí fué bastante tan repentinamente á subjetar vuestro corazon
-nunca domado, para del todo ver si la tal pena con razon sustentais.
-
-_Fler._ Pláceme, señor, en que os he convencido á lo que tanto
-deseaba, y por el auxilio que me prometeis, os doy soberanas gracias,
-quedando en deuda para quando en semejante negocio esteis puesto.
-
-_Selv._ En otra cosa me lo podeis pagar si algo fuere, que en eso á
-buen seguro estoy de no os haber menester. Y porque veais en qué lo
-estimo, os prometo que tomarie quantos juros y rentas me trujesen
-pagados á cien mil el millar para quando fueseis enamorado y yo
-fiador, que no se cumpliese tan presto el término como el del otro
-que mercó el sayo de seda en Granada por gran precio, pagando un
-real por cada azotado que sacase la justicia hasta que la postura se
-cumpliese. Mas dexado agora esto, decidme ya, si querés, quién la
-señora sea, que lo deseo en estremo saber.
-
-_Fler._ Primero os quiero traer á la memoria una historia antigua
-para que más asegurado satisfaga á vuestra peticion. Sabed, pues,
-que, como recita Bocacio y ántes dél Valerio, Candaulo, rey de los
-lidos, demostrando su mujer, que muy hermosa dama era, á un gran
-amigo suyo llamado Gigés por habérselo rogado mucho, vino que aquel
-Gigés, muy enamorado de su hermosura, buscó manera para cumplir sus
-deseos, y viendo ser imposible en vida del Rey, le mató alevosamente,
-y siendo él poderoso señor, alcanzó lo que tanto deseaba juntamente
-con el reino. Bien veo ser esto para con vos escusado, mas, porque
-es de sabios prevenir con tiempo á lo que acaescer puede, lo digo.
-La señora que de sola su vista me captivó, sabed que quién sea áun
-yo lo ignoro por causa que lugar para sabello me faltó; mas di el
-cuidado desto á mi criado Escalion, que acaso comigo entónces, como
-suelo, lo llevaba, y como él sea un hombre que en este caso ó para
-una quistion, en el reino dubdo que se halle otro tal, muy confiado
-en su buena industria, por no dar causa de sospecha á los que
-pasasen, á mi posada me vine, dexándole á él allá, donde no ha vuelto.
-
-_Selv._ Pues así es, envia un paje á saber en qué se detiene, y sea
-Risdeño mi enano, que muy entendido en cualquier cosa le hallo.
-
-_Fler._ Muy bien me parece; hacedle venir aquí.
-
-_Selv._ Risdeño, Risdeño.
-
-_Risdeño._ Señor.
-
-_Selv._ Mira dó te manda que vayas el señor Flerinardo.
-
-_Risd._ ¿Es para matar á álguien, por ventura? sea, que mi buena
-disposicion á más que eso me convida.
-
-_Fler._ Vén acá, amigo Risdeño; tú has de ir por el monesterio de la
-Trinidad y adelante, á do este dia estuvo el que volteó en la maroma,
-mira acaso si ves á mi criado Escalion por allí, y dirásle que mucho
-espacio es el suyo para en la priesa que estoy puesto.
-
-_Risd._ No más, señor, que yo se lo diré, y si fuese necesario le
-daré una fraterna; que sin dubda en algun bodegon con alguna dama
-quintañona se debe haber detenido, como suele.
-
-_Fler._ Anda, que no es de los que piensas; mas escusado es, que ves,
-allí viene.
-
-_Risd._ ¡Oh hi de puta, y qué color trae el gentil odre; parece que
-entró á matar el fuego de Sant Francisco, segun viene de sudando y
-tiznado! ¿Qué es esto, Escalion? ¿habeis andado á moxinetes y más
-ruin sois vos con alguna legion de sartenes ó calderas, que por
-cierto que pareceis poco ménos que moharrache con vuestra cara de
-membrillo asado en horno de pastelero?
-
-_Escalion._ Ea, peonzuelo de axedres, calla, que por el terrible
-baladro de Merlin hé de os dar un puntapié por esos vientos, que
-cuando acordeis á caer no valga el real de á cuatro en el reino.
-
-_Selv._ Tente, Escalion, ¿no ves que es mi criado?
-
-_Esc._ ¡Oh pesar de la gruta de Hércules! ¿y no mirais las afrentas
-que en la cara me ha dicho el ratoncillo de monja, que juro por el
-acerado mazafrusto de Sócrates, por ménos que esto suelo yo poblar un
-nuevo ciminterio, y dar un mes qué hacer á todos los clérigos de un
-arzobispado?
-
-_Fler._ No haya más, Escalion, que bien se ve lo que tú vales; mas
-dime, yo te ruego, lo que concluido dexas, y si conociste á la
-causadora de mi pena.
-
-_Esc._ ¡Oh pesar de las que en la cara tengo y tal decis! pues ¿era
-yo por ventura algun niño, que una no nada que me mandábades, no
-habia de cumplir? Sabed que supe quién eran sus padres y cómo la
-doncella se llama, y antejuro por la fantasma de la reorpada de una
-su familiar, que no poco obligada á mi servicio queda.
-
-_Fler._ Dime ya ¡oh! por tu fe, mi buen amigo Escalion, lo que tanto
-deseo, en dos palabras; no uses de tantas circunferencias con quien
-la soga en la garganta la nueva está esperando.
-
-_Esc._ Pues así lo quieres, así sea: sabrás que como de tí me aparté,
-yo me lancé en su posada de un vuelo, y sin haber quien cuenta me
-pidiese, yo me voy en la cocina, donde aguardando tiempo, detras de
-una artesa un rato estuve escondido.
-
-_Risd._ ¡Oh, cómo miente el panfarronazo; y aquí el quarto viene todo
-tiznado, y dice que estuvo tras una artesa!
-
-_Esc._ Landrezuela, ¿áun no querés callar? ¿qué estais murmurando
-entre dientes?
-
-_Fler._ Déxale, hermano: prosigue en tu plática.
-
-_Esc._ Pues sabréis, señor, que no mucho despues que allí entré,
-vino á la cocina una dueña honrada, con quien yo otro tiempo tuve
-conocimiento, que, como yo la vi, salgo á raso, donde despues de
-muchas pláticas la pregunto quién allí vivie, y quién era una hermosa
-doncella que á la fenestra que salie á la plazuela habrie una hora
-estaba en ella puesta; entónces con muy buena voluntad me respondió
-que la casa era de Polibio.
-
-_Selv._ Ya, ya, ya, no más, por vida de todo el mundo, señor
-Flerinardo, que sois enamorado de Isabela, hija del mismo Polibio,
-que mi hermana Rosiana muchas veces me ha dicho que es la más gentil
-dama de este pueblo, con quien ella tiene mucha conversacion y
-amistad.
-
-_Esc._ Voto á rus, bien se ha ordenado, que juro á mi vida sólo pude
-saber que vive allí Polibio, y lo demas era compuesto.
-
-_Fler._ ¿Qué es lo que estás diciendo contigo, Escalion?
-
-_Esc._ Digo, señor, que así es como el señor Selvago dice.
-
-_Selv._ Pues más os hago saber que tiene muy gran patrimonio para
-ella, que otro hermano que tiene de muy niño con un tio suyo que le
-prohijó fué en unas naos á cierta provincia de la Nueva España, donde
-iba por Gobernador, y nunca del uno ni del otro hasta hoy se supo;
-mas de su mucho recogimiento, os hago saber que, segun de mi hermana
-sé, es muy grande, por lo qual este negocio pongo en grandísima dubda.
-
-_Fler._ ¡Oh alto y poderoso Dios, cómo son grandes tus maravillas!
-que yo deseaba en estremo esta nueva, pensando que algun descanso
-en mi afligido corazon pondria, y á lo que veo ha ser para mi mayor
-tormento, sabiendo del soberano valor de mi seráfica dea, de mucha
-castidad adornado, y mi baxo merecimiento de inmensas pasiones
-esmaltado: ¡ay de mí sin mí! pues lo soy de quien teniéndome en sí
-convertido, memoria de mí ninguna tiene, ni en mí poder se halla, por
-su crescido merescimiento, para que mi trabajosa fatiga manifestada
-le sea.
-
-_Risd._ Señor Flerinardo, por el amor que mi señor os tiene haré por
-vos lo que por otro que él no hiciera, esto es, que yo voy algunas
-veces con recaudos de mi señora Rosiana para ella, yo os manifestaré
-la primera vez que haga este camino, y podréis comigo envialla á
-decir vuestro propósito, que yo me profiero, atento á lo ya dicho,
-de por obra ponello, y esto ha de ser con que hagais á Escalion
-alguna afrenta ó le nalgueis bien, porque me quiso denántes tragar, y
-me llamó peon de axedres, raton de monja y otras mil sabandijas; sino
-de otra manera será escusado.
-
-_Selv._ Juro de verdad que mi Risdeño ha dado el mejor camino que en
-esto puede haber; no resta sino que así se determine, que yo seré en
-que presto se haga.
-
-_Fler._ Tan usado soy toda mi vida á sufrir desventuras, que dubdo
-si soy yo á quien tanto bien se le concede; á vos, señor Selvago,
-doy las gracias por las mercedes que sin yo merecello de contino
-me haceis, y á tí, hermano Risdeño, prometo que de mí no vayas
-descontento.
-
-_Risd._ No quiero otra cosa sino lo que he dicho.
-
-_Selv._ Por mi fe, Risdeño, que la afrenta que le harán ha de ser
-hacelle amigo tuyo.
-
-_Risd._ Amigo sea él de Barrabás, que mio no por agora.
-
-_Selv._ Cierto que lo has de hacer.
-
-_Fler._ Ea, Risdeño, haced lo que vuestro señor os manda y yo mucho
-os ruego.
-
-_Risd._ Agora, pues todos me lo rogais, sea, con tal condicion que
-me pida perdon de lo pasado.
-
-_Fler._ Cumple con él, Escalion, por tu fe, que bien sabes lo que en
-ello me va.
-
-_Esc._ Áun él piensa que lo tiene todo acabado.
-
-_Fler._ Dexa eso, haz lo que te digo, que ninguna honra pierdes.
-
-_Esc._ Quiero pues: señor Risdeño, yo os pido perdon de las
-descortesías que os dixe.
-
-_Risd._ Levantaos, hijo, Dios os dexe lograr.
-
-_Esc._ Hi, hi, hi, gracioso está por mi vida, y la mano me da que le
-bese; quita, Risdeño, que eso no quedó en la postura.
-
-_Risd._ Anda, que bien la puedes besar, que una vez llevé el acetre
-al cura quando un domingo echaba agua bendita, y áun os promete que
-esta mano os vengue de quien os enojáre.
-
-_Selv._ ¿Estás ya contento, Risdeño?
-
-_Risd._ Sí, y muy pagado.
-
-_Selv._ Alto pues, bien será que yo me vaya á mi posada, que se hace
-hora de acostar; por la mañana nos juntarémos en la iglesia, señor
-Flerinardo, y darémos una vuelta cabalgando por esa calle, que gran
-deseo tengo de á vuestra señora ver, por las nuevas que della tengo.
-
-_Fler._ Si poder para salir fuera tuviere, así se hará.
-
-_Selv._ Haceos al trabajo, que no es tiempo de regalo, y á Dios
-quedeis.
-
-_Fler._ Con él vais, mi señor.
-
-_Risd._ ¿No me hablais, amigo Escalion, que me voy?
-
-_Esc._ San Cristóbal os acompañe, gentil hombre.
-
-_Risd._ El pajecito de Sant Bartolomé con vos quede.
-
-
-
-
-CENA SEGUNDA DEL PRIMER ACTO.
-
- En que Velmonte, criado de Flerinardo, dice á Escalion, compañero
- suyo y gran panfarron, que le acompañe esa noche en un concierto
- que con una moza tinie, donde no pudiendo con razones excusarse,
- acuerdan los dos de llevar en su compañía tres criados de
- Selvago. Lo que así acordado, habiendo dado algunas músicas, y
- topado un alguacil que los puso en alboroto, á sus posadas tornan
- á dormir. Introdúcense:
-
-VELMONTE. — ESCALION. — SAGREDO. — RUBINO. — CARDUEL. — RISDEÑO. —
-ALPINA. — ALGUACIL. — MOZA.
-
-
-_Velmonte._ Haréisme merced, señor Escalion, por otra tal, que me
-guardeis el cuerpo esta noche, porque tengo de hablar á cierta moza;
-que ya sabeis que obras son veces, y que qual por mí tal por tí, y
-que aunque uno sea rey, á veces ha menester á un rústico labrador;
-dígolo porque, aunque yo para con vos sea muy poco, algun dia me
-habréis menester. Y tambien, si teneis memoria, habréis oido decir
-que la una mano lava la otra, y las dos al rostro, lo cual significa
-que los que de una comunidad son, en el tiempo necesario se han de
-favorecer.
-
-_Escalion._ ¡Oh señor Velmonte, y qué mal viaje sería el nuestro
-de esa manera! No esteis en que más seguro iréis solo que en mi
-compañía, que yo juro por la metafísica de Aristótiles, el menor de
-toda la ciudad no sabria mi salida quando en el camino nos pusiesen
-treinta celadas de parientes y amigos de hombres que yo he privado de
-la vida; pues viéndose mi vigoroso brazo en tal aprieto, ¿qué ha de
-hacer sino despedazar dos ó tres docenas dellos, de do se siga alguna
-revuelta, que fuera mejor habernos estado en casa? De mí, que diga
-que no, todavía me pesa enviar tantas ánimas de fieles al purgatorio:
-demas desto, mi confesor otra cosa no me encarga sino que tenga
-conciencia de los huérfanos y viudas que por mi causa padecen gran
-laceria en toda Europa.
-
-_Velm._ Para eso buen remedio: no se dé quenta de nuestra salida, y
-así no habrá lugar lo que decis.
-
-_Esc._ ¡Oh qué donoso caso! Por el santo martilojo de peapá, el
-diablo se trasformaria en alguna persona y lo manifestaria, quando
-otro faltase, por el provecho que dello le podrie venir. Mas mejor
-será, pues todavía estais en que hagamos este camino, que fuésemos
-sin espadas, porque no haya, aunque se ofrezca, causa en algun
-rompimiento.
-
-_Velm._ Tan de culpar es por cierto dar cinco de corto como de
-muy largo, que desa manera en manifiesto peligro nos pondriamos,
-especialmente en semejante negocio; de mi parte os digo que mi espada
-de noche me es buena compañera, la qual en ningun tiempo dexaré.
-
-_Esc._ Pues que así os parece, hágase otra cosa que se me
-representa acertada, la qual es que nos vamos por la posada de
-Selvago, y llevarémos los dos criados con Carduel, su paje, que
-llevando su guitarra, miéntras vos hablais con la dama, no sonará
-mal un chistecico de aquel rapaz, que, segun he sabido, canta
-maravillosamente.
-
-_Velm._ ¿Pues y los dos criados á qué han de ir allá, que es dañoso
-tanta gente en tal caso?
-
-_Esc._ Andá, que todos somos amigos, y miéntras más moros más
-ganancia, quanto más que serán menester para que me tengan á que no
-haga tajadas á todos los que pasaren, que vos y el paje érades poco
-para mis grandes fuerzas.
-
-_Velm._ No me medre Dios si éste no es un gran panfarron cobarde, que
-porque no le asienten el guante, si tiene algun enemigo, pone tantas
-escusas.
-
-_Esc._ ¿Qué dices, Velmonte, que no te entiendo?
-
-_Velm._ Digo que sea como te parece.
-
-_Esc._ Alto, pues, vamos luégo.
-
-_Velm._ Pues toma tu espada, y mira si quieres una rodela, que allí
-están dos.
-
-_Esc._ No quiero sino el espada, que ella y la capa harán lo que
-convenga.
-
-_Velm._ Alto, pues, sin detenernos vamos fuera.
-
-_Esc._ Con pié derecho, que el corazon me da que tengo de rebanar
-alguno ántes que á la posada vuelva.
-
-_Velm._ Por aquí, por San Cristóbal, echemos, que es el mejor camino.
-
-_Esc._ Sea por do quisiéredes; mas, decid, ¿quién son los que están á
-la puerta?
-
-_Velm._ Vuelve, vuelve, no huygas, Escalion, que no es sino Risdeño
-el enano, que toma aire á la puerta.
-
-_Esc._ ¡Oh pesar del terrible Nembroth, que así has de afrentar la
-persona, como si fuese quien quiera, diciendo que huyese! Va la
-persona á ponerse á la calleja por asegurar sus espaldas pensando que
-tiene los enemigos á ojo, y ultrájasme dese modo.
-
-_Velm._ Perdóname, que pensé que por otra causa lo hicieses.
-
-_Esc._ Bueno está el pensé, por vida de mi agüela la tuerta; pues
-dime agora, ¿por un pensamiento que tenga has de lastimar la honra de
-un hombre como yo? reniego de los huesos de Brumandilon, mi padre, si
-una cuchillada en la cara no sufriera mejor que tal ultraje; cómo, ¿y
-hombre soy yo que tengo de huir?
-
-_Velm._ Acaba ya, que pues te pido perdon y conozco mi yerro, no
-soy á más obligado; mira que ya vienen aquí los criados de Selvago,
-Rubino y Sagredo, que nos deben haber conoscido; no se les diga lo
-pasado, que sé que me culparán, porque te conocen bien.
-
-_Esc._ Destos he yo menester, que de presto los torno bobos haciendo
-del cobarde esforzado.
-
-_Rubino._ ¡Oh, señores, qué buena venida es ésta á tal hora!
-
-_Esc._ El señor Velmonte nos ha menester á todos esta noche, y á
-Carduel con su guitarra, que todavía nos darémos una buena holgadura.
-
-_Sagredo._ Alto, voto á Mares, que yo llevaré tambien mi ruiseñor,
-que no sonará mal con la guitarra.
-
-_Esc._ Pues haced llamar al paje.
-
-_Sagr._ Veisle aquí do viene con Risdeño, que él nos entró á decir
-cómo veníades.
-
-_Risd._ ¡Oh mi amigo Escalion! no quiero perder un abrazo.
-
-_Esc._ Eso como mandéredes, que yo soy el que gano.
-
-_Risd._ Ántes estais en eso engañado, que porque abaxándoos me
-hiciésedes acatamiento os abracé.
-
-_Esc._ Aunque eso sea, soy á más obligado; mas decidme, señor
-Risdeño, ¿quereis ir á dar una vuelta por la ciudad en la compañía?
-
-_Risd._ ¿Y si llama Selvago entre tanto?
-
-_Carduel._ De eso bien seguro que ántes del alba será la vuelta.
-
-_Risd._ Sea pues, que, en fin, por llevar con vosotros á quien os
-defienda de quien os enojáre, me habeis sacado de mis casillas.
-
-_Velm._ Pues, señor Carduel, ¿está buena la guitarra?
-
-_Card._ De verdad que hoy la encordé, porque tenía pensado de ir á
-dar una gateada al alba en cierto cabo; empero, pues viene á cuenta,
-no sabrá mal en el primer sueño.
-
-_Risd._ ¿Cómo, Carduel? ¿eres por ventura enamorado?
-
-_Card._ Sí, por cierto, que no lo negaré, y áun en cabo que me siento
-por muy dichoso.
-
-_Risd._ Ya, triste de vos, padre, ¿no considerais el caso? á quien no
-pusimos vida va con chapines á misa. Pues dime, ¿qué ves en el mundo,
-que te cuentas por enamorado?
-
-_Card._ ¿Qué tengo de ver? ¿Soy algun enano como vos para no sello?
-
-_Risd._ Ya duelos le dé Dios al camaron de alberca; decí, ¿no os
-parece que cual soy tengo mejor disposicion para serlo que vos, que
-áun no sois, como dicen, fuera del cascaron?
-
-_Card._ Si por cierto, y áun para chirriar de una jaula como tordo.
-
-_Risd._ ¿Pasais por esto? ¿No veis qué dice? al fin fin que tantas á
-Pedro como á tu amo, cada ruin zapato há lazo; pues no medre yo si á
-mi señor no lo dixere cómo ya andais emputecidillo.
-
-_Card._ Señor Escalion, ruégale por tu salud que no se lo diga, que
-dirá al mayordomo que me azote.
-
-_Esc._ Señor Risdeño, por mi vida, que no lo has de decir.
-
-_Risd._ No me lo ruegues, señor, que aquel rapacillo no se ha de
-igualar con un hombre barbado como yo.
-
-_Velm._ Por mi fe, que lo has de callar, porque te lo ruego yo.
-
-_Risd._ Ora si él me pide perdon de rodillas y me besa la mano, soy
-contento; si no, bien será escusado.
-
-_Esc._ Hazlo, señor Carduel, que por vida de mi amiga, otro tanto me
-pasó á mí este dia con él por mandado de mi señor Flerinardo.
-
-_Card._ Alto, que sí haré.
-
-_Risd._ Pues con mucha contriccion.
-
-_Card._ Señor Risdeño, yo os pido que me perdoneis si de mis palabras
-recebis enojo.
-
-_Risd._ Alto, que yo os perdono; levantaos, hijo.
-
-_Esc._ Hi, hi, hi, pese á la puta que me parió, señor Risdeño, qué
-gracioso eres; sús, alto, vamos de aquí, que las doce han dado.
-
-_Velm._ Ea tú, señor Carduel, toca la guitarra, veamos en qué mundo
-vivimos.
-
-_Esc._ Por el dorado vellocino de la Reina de Nápoles que va divino,
-y áun el ruiseñor no suena mal. Por vida de tus amores, señor
-Carduel, que digas una coplita de las que sueles.
-
-_Card._ De tal manera me conjurastes, que me conviene hacello.
-
-_Esc._ Sea, pues aquí no será en vano, que una mochacha me suele
-mirar quando de dia paso por aquí, y no de mal ojo.
-
-_Card._ Callad pues:
-
- _Ojos garzos há la niña,
- ¿Quién se los enamoraria?_
-
- Es tan linda y tan hermosa
- La niña con su mirar,
- Que causa pena rabiosa;
- Sólo por la contemplar,
- A todos quiere matar
- Con sus ojos de alegría
- ¿Quién se los enamoraria?
-
-_Esc._ Por la temerosa figura de la serpiente Hidra, con mayor gracia
-y más al propósito no vi cosa decir en toda mi vida; dome á Dios,
-Carduel, si mujer me hallára, si por tí yo no perdiera oyendo las
-gargantas que tu tan deleitosa voz levanta, matizadas con la bien
-ordenada música cordial que tus dedos componen.
-
-_Risd._ Agora digo que con razon eres enamorado, Carduel.
-
-_Card._ ¿Qué os parece, señor Risdeño? pues sabed que ello y yo
-estamos prestos á lo que os cumpliere.
-
-_Velm._ Aquí es el lugar; bien podeis, señor Carduel, cantar alguna
-cosita buena.
-
-_Card._ Luégo se hará, habiendo conocido bien la estancia; ¡ay si nos
-oyen, con paciencia, no nos envien por colacion algunas lágrimas de
-Moysen ú sopas de arroyo!
-
-_Velm._ Señor Escalion, allegaos un poco más comigo, por merced.
-
-_Esc._ El señor Rubino irá, que quiero gozar de la música.
-
-_Velm._ No hace al caso, quédense los dos, que si algo fuere
-menester, cerca es; un silbo lo puede hacer todo.
-
-_Esc._ Sea como mandáredes.
-
-_Velm._ De verdad, que bien digo yo que de cobarde tiene Escalion más
-que de esforzado, que ansí con la música se escusó de llegarse aquí
-comigo. Mas, ¿qué digo yo? ¿es mi señora Alpina la de la fenestra?
-Ella es, cierto; ¡oh mi muy amada señora! mirad lo que ordenais deste
-vuestro criado que por vuestro mandamiento aquí es venido.
-
-_Alpina._ ¡Oh mi señor Velmonte! rato há que os estoy esperando;
-decidme, señor, ¿traésme los botines que me mandastes?
-
-_Velm._ Mi vida, aquí vienen, ved qué quereis que se haga.
-
-_Alp._ Señor, que deis una vuelta, porque hay ventanas, y de presto
-os entraréis, que yo tendré la puerta como conviene, que ya todos los
-de casa duermen.
-
-_Velm._ Como mandais, señora, se hará. ¡Oh Velmonte, cómo este dia
-con piedra blanca le has de señalar, pues tan presto gozarás de tan
-buena y desenvuelta mochacha! La puerta me parece que abre, á la
-Magdalena me encomiendo.
-
-_Alp._ Paso, señor, mirad no hagais estruendo, que duermen aquí cerca
-los mozos, no nos sientan.
-
-_Velm._ Mi vida, así será como decis.
-
-_Alp._ Por mi vida, que vuestras obras no concuerdan con vuestras
-palabras; mas decidme, ¿aquellos que allá fuera tañen vienen con vos?
-
-_Velm._ Mi señora, sí, que amigos son todos, y áun os digo que está
-allí un rapaz que canta maravillosamente.
-
-_Alp._ Oid, oid, que por mi salud ya cantan.
-
-_Card._
-
- _¡Oh qué gozo tan gozoso,
- Cómo goza mi sentido
- Gozando de ser querido!_
-
-_Velm._ ¡Dome á Dios, y cuán á proposito ha cantado!
-
-_Alp._ ¡Oh qué gracioso rapaz! por cierto que parece que los ángeles
-cantan con él.
-
-_Velm._ Oiga, ¿qué dice la vuelta?
-
-_Card._
-
- Ya mi gozo se ha gozado
- Con el gozo que buscaba;
- Gozoso y regocijado,
- Del sumo gozo gozaba;
- Este gozo me causaba
- Que se goce mi partido
- Gozando de ser querido.
- Quien goza de gozo tal,
- Con gozo debe mostrarse,
- Que gozar de gozo igual,
- Sin gozo puede gozarse,
- Y pues gozo puede darse
- A mi gozoso partido,
- Gózese siendo querido.
-
-_Risd._ Por mi vida, Carduel, que juegas lindamente de vocablo;
-mas por me hacer merced que digas una copla á una moza que está en
-aquella ventana.
-
-_Card._ Por serviros, señor Risdeño, más que eso me profiero hacer.
-
-_Risd._ La voluntad os tengo, señor, por servir; mas haced lo que
-agora os ruego.
-
-_Card._
-
- ¡Oh ventana muy dichosa,
- Cómo fué tal tu ventura,
- Que gozes, sin sentir cosa,
- D’una dama tan graciosa
- Y de tanta hermosura!
- ¡Oh si yo tú me volviera,
- Y me quedára sentido,
- Cómo muy dichoso fuera,
- Porque así gozar pudiera
- De los gozos de Cupido!
-
-_Esc._ ¡Oh Carduel, qué bien lo haces! juro al bendito rosario de
-Santa Marta, que de presente y tan al propósito no vi en mi vida
-mejor cosa; ¿qué dices en esto, señor Risdeño?
-
-_Risd._ Digo que tenés razon; mas oidme un poco, veréisme requebrar
-con la dama, que no será de poco pasatiempo.
-
-_Esc._ Vé presto, por tu fe, Risdeño, que de cosa no holgaré más que
-de oirte; mas mira que rajes largo.
-
-_Risd._ A mi cargo. Despues que mis ojos con temeraria osadía (norte
-de mi procelosa vida) miraron tu divina y angélica figura, de tal
-manera quedaron captivos, que más un punto de libertad no han tenido;
-¡oh, pues, mi verdadera señora! pídote humildosamente que me digas,
-pues jamas pensé sino en te servir, por qué así con tanta crueza
-me quieres de contino tratar. ¿No sabes que en me dar la muerte
-pierdes un siervo muy leal á tu servicio, y que más que quantos viven
-firmemente te ama? mas, pues de tu acostumbrada crueza quieres usar,
-yo te ruego que del todo me des la muerte, porque con ella reciba el
-descanso que viviendo tan perdido tengo; de lo qual, si bien miras en
-ello, no te viene otro provecho sino adquirir en tu soberano valor un
-pernicioso renombre de violenta matadora del que con mayor lealtad
-jamas sirvió á Cupido.
-
-_Moza._ ¿Quién es vuestra merced, señor, que en verdad á nadie veo,
-que no sé si habla alguna piedra?
-
-_Risd._ Deso reniego yo, mi señora, que mi flaco merecimiento delante
-de vuestro soberano merecimiento sea nada y en tal por vos siempre
-tenido.
-
-_Moz._ Por mi fe, señor, que estaba yo bien ajena que así por mi
-causa alguno tan perdido estuviese; mas mirad, señor, que por ventura
-estais engañado, y no soy quien vos pensais.
-
-_Risd._ ¡Ay mi señora! por mi vida, no me deis tales disfavores,
-que no tendré poder para los sufrir, que habiéndoos tanto tiempo
-servido, á manera de desden me digais que no sois vos la que sin vida
-viviendo me hace andar; que si mi intencion ántes de agora no os he
-descubierto, no ha sido sino por temor de os enojar; verdaderamente
-os digo, mi señora, que si las penas que por vos he padecido y de
-cada dia padezco del todo os fuesen demostradas, no dudo sino que
-concederíades en mi ruego, movida solamente de piedad de mis ansiosas
-querellas y penosos trabajos.
-
-_Moz._ Pues que así es, señor, que tantas penas por mis amores habeis
-pasado, haced dos cosas que os diré, y con ellas podréis salir de
-pena.
-
-_Risd._ ¡Oh mi señora, y cómo me puedo llamar dichoso, pues algo me
-quereis mandar! por tanto decid, señora, que mil haré, quanto más dos.
-
-_Moz._ Lo uno es que me digais quién sois, y lo otro que os caseis
-comigo, que de otra manera será escusado; que de verdad os digo que
-estotro dia me traian al sacristan de mi lugar, y áun por bien poco
-se dexó de efectuar, que no fué sino que él ni sus padres ni los
-mios quisieron; por tanto, ó me responded concediendo, ó partíos de
-mi puerta, que no parece bien las mozas como yo estar á tal hora
-hablando con quien no conocen.
-
-_Esc._ ¡Oh pese á rus con la zuratica! ¿no la ois? de casamiento
-habla y que no se dará ménos.
-
-_Card._ Bien vendrá, mas oid qué responde Risdeño.
-
-_Risd._ El mayor beneficio que mi ventura me pudie hacer es el
-presente; por tanto, señora, en lo que decis del casamiento, yo me
-siento por muy dichoso; en lo decir quién soy, para allá dentro lo
-guardo; por tanto mirad cómo quereis que se haga.
-
-_Moz._ Señor, primero me lo habeis de decir y jurar que me tomaréis
-por esposa, que no querria que me engañásedes.
-
-_Risd._ ¡Oh perla, cómo eres graciosa! Y no quiera Dios que á quien
-yo tanto quiero engañe; por tanto méteme allá, que á voces no lo he
-de decir.
-
-_Moz._ Señor, haré lo que decis; pero la entrada no hay otra si no os
-atais en una soga que yo os echaré, y con mi ayuda y vuestra ligereza
-subais; mas hagoos cierto que no estais acá muy seguro, porque si
-los dos hijos de mi señor nos oyen, no os podréis librar bien si no
-sentis en vos fuerza para contra ellos.
-
-_Risd._ Deso, señora, no tengais pena, que aunque los contrarios
-fuesen siete armados de corazas y capellinas, para el mundo que me
-tiene, mozo tenés delante, que á todos hiciese cara y los quitase los
-despojos; por tanto no dubdeis de echar la soga.
-
-_Moz._ Señor, pues una cosa os encomiendo, que de dos mancebos que
-son los hijos de mi amo, al menor en ninguna manera hagais mal,
-porque me dió una sortija de plata y le quiero yo mucho.
-
-_Risd._ Pues, entrañas mias, pídoos de merced que primero vais á
-fregar, porque si de fuerza lo habeis de hacer, hecho estará ántes
-de mi subida, y más porque no lo sientan los que allí hácia nosotros
-vienen, que me parece mucha gente.
-
-_Esc._ Gente y mucha, pese á Mars; alto, piés hácia la posada, dad al
-diablo cuenta con serranos.
-
-_Card._ Espera, espera, Escalion, que la ronda es.
-
-_Alguacil._ ¿Quién sois, gentiles hombres? ¿qué armas traeis?
-
-_Risd._ ¡Oh señor Nava, vuestra merced es y así desconoce á sus
-servidores!
-
-_Alg._ ¡Oh señor Risdeño, y á tal hora por aquí!
-
-_Risd._ Señor, salimos á pasear un poco yo y mis compañeros por coger
-el aire.
-
-_Alg._ Bien me paresce, mas ¿quién era el que huyó denántes?
-
-_Risd._ Escalion, el criado de Flerinardo, que, como tiene tantos
-enemigos, no fiándose en nosotros, quiso acogerse á sus piés.
-
-_Alg._ No me habien dicho eso á mí dél, pero cosas son que
-acontescen; vos, señor Risdeño, ¿tenés necesidad de nosotros?
-
-_Risd._ Yo tengo de serviros, señor.
-
-_Alg._ Pues á Dios, caballeros.
-
-_Risd._ Con él vayais, señores.
-
-_Esc._ ¡Ay, ay, desdichado, que cerca vienen, muerto soy! ¡Jesus,
-Jesus, confision! ¡oh, qué cortado voy, válame Dios, de la muerte! de
-cierto en los piés no me puedo tener, la muerte tengo ya tragada. ¡Oh
-desdichado de tí, Escalion, á qué te ha traido tu ventura! quiérome
-arrojar en esta mazmorra que aquí está abierta, pues ya mis piernas
-no tienen poder para más huir. Mas áun no asoman los enemigos, sin
-dubda á mis desventurados compañeros deben de estar destrozando, ¡oh
-desventurados de vosotros, y quán afortunado fué vuestro nascimiento,
-pues tan mal habréis logrado vuestra alegre juventud! Agora el
-diablo creo me hace á mí blasonar de las armas, y siendo más cobarde
-que una gallina, lo qual por un cabo es bueno, porque siquiera me
-tengan en algo; mas doy á la mala rabia tenida que por ella habeis
-de andar siempre la barba sobre el hombro, y estar obligado á que
-ninguno en toda la ciudad haga desafío que por compañero ó padrino
-no os convide, donde en diez años que en esto he andado, he sacado
-de barato este relativo, ó rascuñillo de veinte y cinco puntos que
-tengo de oreja á oreja, y tres veces apaleado, y quiera Dios que esta
-noche no quede la vida por las costillas. Mas ¿qué digo yo? si tras
-mí vinieran, ya hubieran llegado; sin duda por la otra calleja se
-fueron, y si esto es ansí, y mis compañeros quedaron libres, en el
-mundo no me conviene parar; mas, empero, buena escusa será llamar á
-Velmonte diciéndole que riñen los compañeros; buen consejo es, allá
-vuelvo, mas no sea el diablo que me engañe, mas todavía quiero ir,
-que allí pienso que está. ¡Hola, hola, señor Velmonte, que matan á
-nuestros compañeros, pese al mundo, que nosotros y vos enhoramala acá
-venistes esta noche!
-
-_Velm._ ¡Oh mi señora Alpina! ¡á Dios quedeis, que voy á ver qué sea
-esto!
-
-_Alp._ ¡Oh señor, no salgais, no os acaezca alguna desventura!
-
-_Velm._ Dexadme, señora, que mal haria que viniéndome acompañar se
-viesen en algun peligro y no los favoreciese.
-
-_Alp._ Pues á Dios vais, que en gran fatiga quedo; tomá, que se queda
-la rodela.
-
-_Velm._ ¿Qué es esto, Escalion?
-
-_Esc._ Andad, que allá lo veréis; echad mano, que así conviene
-muramos como hombres; échense esas lanzas en los pozos.
-
-_Velm._ ¿No diréis qué es?
-
-_Esc._ Treinta hombres, que bien lo decia yo ántes.
-
-_Risd._ ¿Para quién, Velmonte, para quién?
-
-_Velm._ ¿Que no estais todos muertos, que así me lo dixo Escalion?
-
-_Risd._ Anda, calla, era nada, el alguacil y dos porquerones que van
-rondando, fuéronse en conociéndome.
-
-_Esc._ ¡Oh pesar de la leche que mamé, y tal me decis! Dexadme, que
-yo haré á nada, que no me ponga otra vez á mí en alboroto.
-
-_Velm._ Dexalde al cobarde, que no hayais miedo que mate moro.
-
-_Risd._ Pues que si le vieras ir voceando, que parecia que ciento
-iban tras él.
-
-_Esc._ Quiero volverme y decir que no los hallé; mas ¿qué rodelas
-y espadas son éstas? sin duda algunos huyendo de la justicia, como
-acontece, las arrojaron en este portal para volver por ellas; de
-molde me vienen, que diré que dexo á sus dueños mal heridos. ¡Oh,
-descreo de la hórrida barba de Caron, y cómo por tener piés los demas
-se escaparon, que ellos conoscieran quién es Escalion!
-
-_Velm._ ¿Qué es esto, Escalion? ¿qué rodelas y espadas son ésas?
-
-_Esc._ ¿Qué ha de ser, pese al mundo? mis cosas que no pueden dexar
-de ser.
-
-_Risd._ Cuéntanos, Escalion, por tu fe, lo que ha pasado.
-
-_Esc._ Habeis de saber que, como fuese tras el alguacil como vistes
-allá abaxo, salieron docena y media de hombres á mí, y como yo
-iba enojado, por la ganzúa y tinacetas del buen ladron, no hice
-dellos más caso que si uno ó dos fueran; pues doy tras ellos tan
-denodadamente, que al primero maté y el segundo no habló más; los
-otros, por presto que quise ir á ellos, con miedo de mis regurosos
-golpes, tomaron las de villadiego, que fué parte para les dar la
-vida; yo por guardar mi costumbre, que es gozar del despojo de los
-vencidos, les tomé las armas que veis.
-
-_Risd._ ¿Es posible eso, Escalion?
-
-_Esc._ Posible, por vida del turco, andad comigo; vellos heys que no
-bullen pié ni mano con dos heridas terribles, que Héctor ni áun su
-hijo Astianax, el que Ulíxes despeñó de una torre, no las hicieran.
-
-_Risd._ Dalo al demonio, vámonos á la posada, no nos echen á todos la
-culpa.
-
-_Esc._ ¿Qué echar culpa? ¿no estoy yo aquí? que sabida la verdad, el
-mismo Corregidor dirá que vayan con los muchos, porque tomar de mí la
-enmienda sería echar á perder el reino todo.
-
-_Velm._ Vámonos, por vuestra vida, Escalion, que todavía es bueno
-ponernos en salvo.
-
-_Esc._ Sea así, pues lo quereis.
-
-_Risd._ Decidme, Escalion, por vuestra fe, ¿cómo nos dexastes
-denántes quando el alguacil?
-
-_Esc._ Ya no más; sabed que yo, con la música, estaba un poco
-dormido, y despertando á deshora, semejóseme que treinta hombres
-nos iban á matar, y porque no me hallasen de sobresalto, desviéme
-para echar mano y ponerme como convenia, y así ansí, acordándome de
-Velmonte, fuíle á llamar porque todavía hiciera su parte.
-
-_Risd._ Agora bien está, aquí nos podemos despartir y cada uno á
-su posada se vaya á dormir lo que de la noche queda; en lo de los
-muertos nadie hable palabra, que no sabiéndose el matador todavía no
-tenemos peligro, lo que si se sabe es al contrario.
-
-_Velm._ Sea pues; señores, por este suceso se pierde la colacion, mas
-otro dia se vendrá, señor Carduel, yo serviré las mercedes.
-
-_Card._ Servicio y pequeño. Señor, Dios os guie.
-
-
-
-
-CENA TERCERA DEL PRIMER ACTO.
-
- En que Flerinardo se levanta y pide á su criado Velmonte de
- vestir, pasando con él muchas razones sobre el amor; viene
- Selvago á le visitar. Flerinardo cuenta un sueño que dice haber
- esa noche tenido, despues de lo qual Velmonte dice lo que á
- todos esta noche con la música ha acontecido. Luégo Selvago y
- Flerinardo se van cabalgando á ruar. Entre tanto Escalion va á
- pedir cuenta á una mujer que tiene en el lugar público, sobre
- lo qual riñen y pone él manos en ella, siendo luégo por un otro
- rufian, llamado Hetorino, apartados. Introdúcense:
-
-FLERINARDO. — VELMONTE. — SELVAGO. — ESCALION. — RISDEÑO. — LESBIA. —
-HETORINO.
-
-
-_Fler._ ¿Mozos, mozos?
-
-_Velm._ Señor.
-
-_Fler._ ¿Es de dia?
-
-_Velm._ Más acertado fuera preguntar si era hora de comer.
-
-_Fler._ ¿Qué me dices? ¿Por ventura estás loco, que, segun me parece,
-no há dos horas que duermo?
-
-_Velm._ El dicho está gracioso; como comenzases despues de amanecer
-á dormir, poco más habrias dormido; mas porque me creas, mira por
-esta fenestra y verás á Febo, como, por estar en medio de nuestro
-horizonte, las terrestres sombras ha del todo disminuido.
-
-_Fler._ Cierto ansí es como dices, en lo qual veo cómo se muestra en
-mí el nuevo hábito que he profesado; que no solamente mis potencias
-interiores, mas áun las costumbres exteriores en otras muy diversas
-y diferentes ha trasformado; dame, dame presto de vestir, que no
-conforma el descuido presente con el concepto que en mi ánimo se
-muestra.
-
-_Velm._ ¿Qué vestidos quieres, señor?
-
-_Fler._ El jubon y calzas leonadas me conviene por la congoxa que me
-atormenta. El sayo será el morado recamado de oro, pues mi ventura lo
-ha querido. Asimesmo la gorra de la medalla de Cupido me darás, pues
-ya por mi divisa le tengo.
-
-_Velm._ ¡Oh, señor, y cómo perfectamente eres alindado y
-gentil-hombre! De verdad que con más razon viéndote en un espejo de
-tí te debrias enamorar, que aquel niño fermoso Narciso en la fuente,
-como los poetas cuentan, que por no poder gozar de lo que amaba, fué
-en flor de su nombre convertido.
-
-_Fler._ ¡Ay de mí, que con todo eso delante de mi querida señora me
-siento por más disforme que Tersítes, por causa de ser ella la summa
-de hermosura y perfeccion seráfica que hasta hoy ha sido en el mundo
-descubierta!
-
-_Velm._ Dime, señor, ¿sufres afan en ser enamorado?
-
-_Fler._ Por mi fe, que estás donoso en el preguntar. Dime, ¿de tan
-torpe naturaleza estás formado que en mi apariencia no lo vees?
-
-_Velm._ No tomes pasion que no lo digo por tanto; mas dime, ¿tomarias
-de tu voluntad tu libertad primera si te fuese dada?
-
-_Fler._ No por cierto, aunque con ella me rogasen, porque el amor es
-de tal condicion que la pena que á sus súbditos da tiene dentro de sí
-una delectable gloria y muy apacible descanso.
-
-_Velm._ Pues ¿qué será la causa que siempre os mostrais ser
-congoxosos?
-
-_Fler._ Esto causa que todos los que aman son avaros, y porque los
-ignorantes en el amor no le deseen, muestran tal apariencia, tiniendo
-otra cosa en lo secreto encerrada.
-
-_Velm._ De esa manera aunque os veamos quexar no os darémos crédito,
-pues, como habemos dicho, es todo falso.
-
-_Fler._ A pocas me habrias cogido á pelo, mas porque siento en tí
-que no eres digno para que tales misterios manifestados te sean del
-todo, te lo quiero encubrir, sino vé que me aparejen de comer, que
-pues veo ser hora y yo tengo gana, no me será dañoso.
-
-_Velm._ Señor, hecho está, quando fuéredes servido te puedes sentar.
-
-_Fler._ Sea luégo, mas tú tendrás entre tanto cuidado de me hacer
-aparejar el caballo blanco con el jaez de carmesí, que tengo de salir
-luégo fuera.
-
-_Velm._ Como lo mandas, señor, se hará. ¿Habeis visto cómo le así
-de las piguelas quando me negaba que el amor no tiene especie de
-pena? y á la verdad, si bien lo miramos, no dexaban de tener razon
-sus palabras, porque el amor la pena que á sus verdaderos servidores
-pone, siendo en sí rigurosa, dellos por gloria apacible es recebida;
-donde se sigue que fuerza el cuerpo á que muestre en exteriores
-señales su sér, que es penoso, puesto caso que el sentido goce de la
-encubierta y engastada gloria. Por esta causa los de semejante tiro
-tocados, mostrando mucha tristeza, están llenos de apacible descanso;
-mas ¿qué digo yo? ¿este que aquí viene no es Selvago? él es cierto;
-bien será irlo á denunciar á mi señor, que no creo le pesará de su
-venida, y con razon pues siempre el médico fué apacible al enfermo.
-¡Señor, señor!
-
-_Fler._ ¿Qué dices, Velmonte?
-
-_Velm._ En el zaguan se apea el señor Selvago.
-
-_Fler._ Tan saludable sea para mí su venida como la de Cincinato al
-afligido pueblo.
-
-_Velm._ Vesle, ya entra.
-
-_Fler._ ¡Oh señor Selvago, escusado habés mi ida á vuestra posada!
-
-_Selv._ Por tanto vengo yo por quitaros de trabajo; mas ¿qué ha sido
-la causa que no habeis hoy parecido por la iglesia?
-
-_Fler._ No otro sino que habiendo toda la noche gastado en diversos
-pensamientos, ya cerca de la aurora me vino un profundo sueño,
-en el qual cosas maravillosas, aunque bien oscuras, me fueron
-representadas; en esto, pues, gasté hasta poco más há de una hora, en
-que he dado la refeccion quotidiana al cuerpo.
-
-_Selv._ Pues, señor, ¿no nos dirés alguna cosa de lo que entre sueños
-os fué demostrado?
-
-_Fler._ Fácilmente se concederá lo que dices, pues el mesmo deseo
-tengo yo para ver si de vos es entendido lo que á mí tan ajeno se me
-hace.
-
-_Selv._ Aunque por temeridad tengo pensar de entender lo que á vos
-se muestra oscuro, todavía para ver su dificultad, deseo que me lo
-esplaneis por entero.
-
-_Fler._ Habeis pues de saber, señor, que no sería yo bien en aquella
-imágen, que apropiada es á la muerte, convertido, quando la señora
-que en captividad mi corazon tiene puesto, se me demostró con tanta
-ira y enojo contra mí, quanta hermosura y beldad para con todos
-tiene; yo, pues, con mayor temblor en mis miembros que la hoja seca
-en el alto roble combatida del indomable Boreas, con mucha humildad
-esperaba á qué muerte más severa me quieren condenar sus crueles
-razones. Habiendo, pues, algun tanto mis muchos miedos considerado,
-con algo más apacible rostro, desta manera me habló. ¡Oh tú, que por
-tan mi verdadero captivo te has mostrado, forzando tu fuerza á la
-que de mi parte te ha venido, demostrando asimesmo por palabra la
-gran pena que en obra por mí padeces, como á la verdad eres digno
-á que rigurosamente mi crueldad contra tu locura proceda, pues no
-solamente violaste mi limpieza con tu dañado pensamiento, mas, áun
-poniendo mi honra en condicion, te jactas y vanaglorias en á todos
-manifestarlo; cierto de gran pena te has hecho digno, y no tanto
-por lo ya declarado, quanto por tener voluntad de posponer mi amor
-por el de aquella que otro que fraternal por ley humana y divina
-es vedado, pues mira quien tal crímen cometió con qué cara pedirá
-misericordia, pues cierto que con razon le será negada! Yo entónces,
-puesto en grave congoxa por oir semejantes razones, vueltos mis ojos
-en dos fuentes, de hinojos delante aquel seráfico aspecto me pongo,
-pronunciando tales palabras, con abundancia de sospiros esmaltadas.
-¡Oh gloria por quien la mia en rabiosa pena fué tornada, dulce y
-apacible recordacion y memoria de mis trabajosos afanes, ruégote (si
-rogarias en tu alto merecimiento tienen lugar) que si mi persona por
-obra ó pensamientos maliciosamente tu soberano valor ha maculado,
-solamente porque yo ignoro la culpa, por tí me sea demostrada, para
-que, como fénix, yo mesmo de tu ofensa en mí ejecute la debida
-venganza! Entónces ella, con rostro amoroso y apacible, me respondió
-en esta manera. Por ver tu mucha contricion, y que áun el pecado no
-se puso por obra, yo quiero por agora perdonarte; mas avísote que
-mires por tí, que en gran peligro estás puesto, y más te digo, que
-el mono mofador muy presto mudará su sér, y en manso unicornio será
-convertido, perdiendo de tal manera su libertad, que sólo de coraje
-en el filo de la muerte será puesto, donde por el mesmo que su pena
-causára, la vida le será restaurada con muy crecido placer y soberano
-gozo, de que no pequeña parte te vendrá. Pues dichas estas palabras,
-subitáneamente de mi vista se desapareció, y yo de aquel profundo
-sueño fuí libre.
-
-_Selv._ Maravillosas cosas me habeis dicho, señor Flerinardo, y á
-la verdad en gran turbacion por ello soy puesto; dado que de lo que
-sea estoy bien ignorante, por lo qual será sano consejo privarlo de
-la memoria; que por la mayor parte los sueños siempre son vanos, y
-que el presente no lo sea y amenace trabajos, no por eso los debemos
-sentir dos veces, agora con la recordacion, y despues con la obra.
-
-_Fler._ Ansí es, señor, como decis; por tanto, si os parece, vamos
-fuera, que ya es tiempo del ruar.
-
-_Selv._ Sea quando fuéredes servido.
-
-_Risd._ Señor Flerinardo, por cumplir lo que os prometí, sabed que
-mañana tengo de ir con recaudo de mi señora Rosiana para Isabela; por
-tanto ved qué me mandais que por vos haga, que de grado lo tomaré á
-cargo.
-
-_Fler._ ¡Oh mi verdadero amigo, y cómo nueva de tanto placer no me la
-hubieras ya manifestado! Sabe que una letra tengo escrita; mira si
-hay en tí osadía para se la dar.
-
-_Risd._ Señor, con que vuestro nombre vaya dentro, á mí me place,
-porque la daré debaxo de algun fingido color.
-
-_Fler._ Así será como dices; y pues por aquí es el camino, quando
-hobieres de ir te podrás entrar por allá.
-
-_Risd._ Bien me parece; así se hará, señor.
-
-_Fler._ Escalion, tú, Velmonte, quedaos en la posada con los criados
-del señor Selvago; solamente Risdeño vaya en nuestro seguimiento.
-
-_Esc._ Albricias te diera porque ántes habláras: alto como saeta que
-de la ballesta sale, á la gualtería; me llego á ver el cayro que
-mi puta Lesbia dende ántes de ayer ha cogido, que bien sé que ha
-tenido feria con los gancheros de la maderada; pues ñégeme blanca,
-que hago voto solemne á las cenizas del Ilion troyano si el diablo
-sea bastante de la sacar de mis manos viva; héla, está á su puerta,
-con mal ojo me mira, pues mándola yo que aunque le pese ha de hacer
-virtud. Puta, enhorabuena esteis, si quisiéredes; ¿cómo os ha
-pasado con la maderada? diréis vos, cada dia viniese; pues hágoos
-saber que á buen tiempo llegó, que, como el vivir, he menester dos
-escudos, en que tengo mi espada y broquel empeñado, que juro al santo
-devoramiento de Jonas, un niño me sacase el alma si quisiese, pues
-mira si es razon que habiendo yo hecho los escesos que tú bien sabes,
-que ande las manos en el seno; por tanto, sin más me detener, me da
-lo que te pido, que mi señor Flerinardo me podrá echar ménos en la
-posada.
-
-_Lesbia._ Por mi vida, Escalion, que tú vienes donoso cada dia con
-tus pedidos y demandas; mas dime, ¿quál marimaderada, ó qué dices?
-que así viva yo que no te entiendo.
-
-_Esc._ Pues no os me hagais de nuevas, que es Dios mi señor, y no
-creo en otro, si en él, bofeton os dé que el guante os dexe engastado
-en lo profundo de los sesos.
-
-_Lesb._ Quítate allá, Escalion; muestra tus fieros á quien no te
-conozca, que viejo es Pedro para cabrero, y muy bien he visto hasta
-dó llega tu lanza; una vez te hube menester, y en todo el mundo
-pareciste, con tener contigo un tributo; fin tuvo, que cada dia se
-llega el tercio; requiérote, ó que mudes la condicion, ó hagas cuenta
-que no me conocistes, que por los huesos de mi madre, que pudren,
-que si por tí no fuese, rufo hay en el pueblo que sin le dar blanca
-alzase las manos á Dios porque yo le hablase, y áun no me faltaria
-una faldilla cada dos meses de su parte, lo que de tí, de cuatro
-años acá que te conozco, ni áun una sed de agua no he conocido, sino
-pelarme las cejas, y áun sobre eso malas gracias.
-
-_Esc._ ¿Qué es esto, puta? ¿de quándo acá os nacieron alas? ¿por
-ventura ha andado Hetorino al oreja, que os igualais y teneis tanto
-rallo? Pues requiéroos que luégo me deis lo sobredicho; si no, por
-los bipereos caballos de la gorgona Medusa, cien pasadas en derredor
-de esta casa haga temblar la tierra, en fin de lo qual tu persona con
-la de todas tus vecinas sin redencion cruelmente se trague y consuma;
-por tanto, porque desto seas libre, dame, vida, lo que pido, que en
-tu servicio se ha de poner, y gastándolo yo, haz cuenta que tú lo
-gastas.
-
-_Lesb._ ¿Con qué? mala rabia me diese que me quitase la vida si yo
-tal hiciere; y ¿por qué, malos años, por tus ojos los bellidos, has
-de tener en mí cambio para que tú gastes con bellacas donde te se
-antoja?
-
-_Esc._ ¡Oh pesar de la terrible chimera, y que tal tengo de oir y que
-no tome venganza de quien me ha causado tal enojo! mas, espera.
-
-_Lesb._ Señores, señores, que me mata este rufianazo en mi casa.
-
-_Esc._ ¿Rufianazo? bellaca, toma.
-
-_Lesb._ ¡Ay, ay, ay! justicia de Dios sobre mí venga si no hiciera
-que te carguen de leña, don cobardazo, que para mí tienes tú manos.
-
-_Hetorino._ ¿Qué es esto, señor Escalion, y qué voces son éstas,
-Lesbia, que das que decir á todo el barrio?
-
-_Esc._ ¡Oh, señor Hetorino, sabed que me ha tratado muy mal de
-palabras, que yo ántes me quebrára el ojo que poner manos en ella!
-
-_Lesb._ ¿Así que esto ha de pasar con este desuellacaras?
-
-_Het._ Calla, calla, Lesbia; no des cuenta á muchos, que te están
-escuchando: vos, señor Escalion, íos de aquí, no se recrezca más mal
-de lo pasado si viniere algun alguacil, al instante.
-
-_Esc._ Sea como mandáredes, que, en fin, no se gana honra con una
-mujer.
-
-_Lesb._ Anda, anda, rufianazo; plega á Dios que á la puerta halles
-quien te saque el alma.
-
-_Esc._ ¡Oh pesar del mundo malo, y tal tengo de sufrir! Dexadme,
-señor Hetorino, que no creo sino en Dios si tajadas no la hago á
-puntillazos.
-
-_Het._ No harás, por mi vida, sino que nos vamos, que viene gente.
-
-_Esc._ Agora sea como quisiéredes; mas sabed que me haceis agravio,
-que estas tales, si no es con su daño, no se pueden tolerar.
-
-
-
-
-CENA CUARTA DEL PRIMER ACTO.
-
- En que Isabela, hermosa doncella, siendo estrañamente captiva del
- amor de Selvago, muy mucho entre sí se lamenta, hasta que por
- Cecilia, doncella y criada suya, la manifiesta que Risdeño la
- viene á visitar de parte de Rosiana, hermana del mesmo Selvago,
- el qual, siendo en su presencia, una carta de Flerinardo en
- nombre de Rosiana la da, y della se despide. Siendo, pues,
- por Isabela enteramente entendida, con mayor pena vuelve á su
- cuidado, hasta que siendo ansimesmo por Valera, ama de leche
- suya, visitada, y sabido enteramente el negocio, prometiéndole
- gran favor y provecho en el caso con un fingido conjuro que ha de
- hacer, astutamente la saca muchas y muy ricas joyas, y con ellas
- á su casa torna muy gozosa. Introdúcense:
-
-ISABELA. — CECILIA. — RISDEÑO. — VALERA.
-
-
-_Isabela._ ¡Oh soberano Criador de todas las cosas, debaxo cuyo poder
-y mando las virtudes de los cielos en su propio oficio permanecen,
-rodeando á su voluntad las operantes influencias, signos y planetas
-celestes con maravilloso artificio, sin en un punto de su debido
-límite y sendero desviar, no todas de una operacion y medida por
-causa que chaos ó confusion no hubiese en ellas, sino unas en su
-apariencia mayores que otras, para que por su exemplo los mortales,
-no con igualdad de estados más diferentes, su siglo pasasen! Asimesmo
-criaste con maravilloso saber los cuatro elementos, de los cuales
-el fuego, que es el más ligero, careciendo de cuerpo, el más alto y
-cercano lugar de los cielos ocupa, teniendo debaxo de sí el aire,
-que es el segundo en ligereza y asiento, el qual predomina y señorea
-sobre las aguas señaladas por tercer elemento, estando éstas asimismo
-sobre el último y más pesado, que es la tierra. Todo lo qual, en la
-creacion del soma ó cuerpo humano pone tasada parte, acudiendo tú
-con lo mejor y más noble, que es el ánima racional, que le aparta
-y divide de los brutos terrestres, siendo la más apta y aparejada
-obra para que, loándote, tus soberanas maravillas en alguna manera
-conozcamos, ¡Oh, pues, poderoso Dios, que de nada á tu imágen y
-semejanza me criaste y ansimesmo con tu sangre y muerte redemiste
-para que tu gloria á mi voluntad gozase! ¿Qué será, oh Dios? ¿qué
-novedad es esta que ansina tan repentinamente yo otra me hallo, de
-mí sin apartarme apartada, sin me trocar vuelta, sin vida muriendo,
-con vida sin la tener? Lloro, espántome; gimo, maravíllome; rio,
-tengo pena; hablo, desahógome; callo, consúmome; compañía me da
-pena, soledad me congoxa, placer me destruye, pesar me acaba,
-descontento no quiero, contento me da muerte. ¡Oh, pues, Dios bueno,
-qué contrariedades tan diversas en mí de tan poco espacio acá he
-sentido, que la vida me mata y la muerte me sería saludable medicina
-y provechoso remedio! ¡Oh desventurada doncella, en fuerte hora
-nascida, en contrario planeta engendrada! ¿qué es de tu presuncion?
-¿qué es de tu fantasía? ¿qué es de tu gravedad? ¿qué es de tu tan
-amada limpieza, tu grande recatamiento, tu amada libertad, tu claro
-linaje, tu soberano valor, tu descanso, tu placer, tu alegría, tu
-contento, y finalmente, tu fresca mocedad, deleitosa juventud y
-muy alabada hermosura? ¡Ay de mí, que todo lo veo trabucado, todo
-muerto, todo perdido, sin que esperanza alguna de recuperarlo me
-quede! ¡Oh amor, amor, que he entendido ser éstos tus juegos, tus
-tratos y tus perdidos devaneos! Tú á los grandes señores abates, á
-los medianos atormentas y á los pequeños lastimas. Al emperador,
-al rey, al magnífico, al noble, al caballero, al ciudadano con el
-rústico labrador señoreas; en todos mandas, á todos debaxo tu yugo
-pones, á todos con mil géneros de penas atormentas. A unos ensalzas,
-á otros pierdes, á otros abates, á otros das dolor, á otros descanso,
-á otros sospechas, á otros enemistades, á otros confianza, á otros
-guerra, á otros paz y á otros, finalmente, das amargoso fin. Tú
-asuelas los reinos, pierdes las ciudades, tramas civílicas batallas
-en los ciudadanos, destruyes todo género de personas, y maldad no
-se comete en el mundo que por tí no sea tramada y por tu causa
-concluida. Yo, doncella noble, de muy generosos padres recreada, no
-sólo porque sienta tu violento poder, me quisiste lastimar, mas áun
-con muy cruel muerte me fuerzas á que mi vida, llena de angustias
-y dolores, en dolores angustiada perezca. ¡Oh Selvago, caballero
-illustre, el más apuesto que mis ojos vieron! vida por quien la mia
-del todo no perece, yo te pido que si aquella mesura que para todos
-tienes, comigo no te falta, que no desprecies mis piadosas lágrimas
-y humildosas plegarias, porque mi vida del todo no se consuma. Mas
-¿qué digo yo, mal afortunada doncella, y estas razones convienen á
-tal persona como yo soy, y no paso ántes por mil géneros de muertes,
-que tambien tengo merecidas, queriendo así destruir mi honestidad y
-honra? No, no, no será así, que primero conviene que mi trabajosa
-vida perezca, que tal deshonra dé á mi famosa prosapia y linaje; mas
-¡ay de mí! que el amor que en mis entrañas encerrado tengo, es tan
-grande que no consiente que por istinto razonal me rija, forzando mi
-fuerza á que del todo se fuerce en amar al que forzosamente debe ser
-amado.
-
-_Cecilia._ Señora, señora.
-
-_Isab._ ¿Qué me quieres, Cecilia?
-
-_Cec._ Risdeño está aquí, que te quiere hablar de parte de su señora
-Rosiana.
-
-_Isab._ Di que éntre. ¡Oh Dios mio, y quán dichosa y bienaventurada
-sería yo si de parte de aquel caballero su señor viniese!
-
-_Risd._ Fermosa señora, tu gran amiga Rosiana te manda comigo besar
-las manos y te envia este prendedero, de dos que su hermano le
-dió, que porque le parecieron buenos y galanes, dedicó el uno á tu
-servicio.
-
-_Isab._ Risdeño hermano, cada dia me quiere tu señora hacer mercedes
-sin querer recibir los pequeños servicios que de mi parte le son
-ofrecidos; mas hágote saber que el prendedero no querria que por
-dármele de tu parte dixeses venir de tu señora.
-
-_Risd._ Puesto caso que ansí fuese, mi señora, ¿perdia algo vuestro
-valor por ello? ¿No os parece que soy yo persona para dar empresa, y
-ser querido y amado de la más hermosa dama de todo el mundo?
-
-_Isab._ Por cierto, Risdeño, así lo digo, especialmente considerando
-bien tu buena dispusicion y gentileza.
-
-_Risd._ De verdad, señora, que precio más esa palabra que si me
-hicieran marqués del Perú, porque me podré alabar que me llamó
-gentilhombre la más apuesta y hermosa dama que jamas nació; que
-aunque yo veo no ser así, todavía por venir de tal cabo, me gozo;
-mas, dexado agora esto, tomad esta carta que me dió Rosiana para vos.
-
-_Isab._ ¿No digo yo que todo viene lleno de sospechas tu mensaje? mas
-dime, ¿qué novedad es ésta, que me escriba Rosiana no lo habiendo
-acostumbrado?
-
-_Risd._ Cada dia hay novedades en el mundo; por tanto ved qué me
-mandais.
-
-_Isab._ Al presente no otra cosa sino que des mis besamanos á tu
-señora y que con mi Cecilia enviaré mi recaudo.
-
-_Risd._ Yo vendré por él, si fuéredes servida.
-
-_Isab._ No quiero que tomes tanto trabajo, pues será escusado.
-
-_Risd._ Pues, señora, así lo quereis, así sea; el Señor, que tan
-hermosa os hizo, en vuestra compañía quede.
-
-_Isab._ El ángel bueno te acompañe, Risdeño, que siempre me das
-placer con tus palabras.
-
-_Risd._ Por obra quisiera yo que fuera eso, señora; mas, pues no
-puede ser, recebid la voluntad del pobre gentilhombre.
-
-_Cec._ Señor Risdeño, aunque no os haya hecho ningun servicio,
-recebiré merced de vos que deis mis encomiendas á Carduel, y llevarle
-heis este par de escofias y paños de manos que le mandé estotro dia,
-por señas que son labrados por mi mano.
-
-_Risd._ Señora Cecilia, por dichoso tengo á Carduel por ser de tal
-persona como vos favorecido; mas yo os prometo, á fe de gentilhombre,
-que otro galan hay en el pueblo de quien muy mejor que dél fuérades
-servida.
-
-_Cec._ Con él estoy muy contenta, señor Risdeño; mas pídoos que me
-digais quién es ese galan que me decis.
-
-_Risd._ Yo; que os juro, por vida de mi amiga, que os sirviera mejor
-que Roldan, y en ello no perderíades cosa.
-
-_Cec._ ¿Sabeis que pienso, señor Risdeño? que estais burlando de mí.
-
-_Risd._ ¿Burlar ó qué? Burlado me vea á las cañas, aunque fuese
-almorzando con un par de perdices, si tal hago, sino que os aconsejo
-lo que os cumple que dexeis á Carduel, que es rapaz y pelado, por mí,
-que aunque no soy muy grande de cuerpo, en fin, soy hombre bienquisto
-donde quiera, y más que tengo un pariente del padrastro de la suegra
-de mi abuela en Indias, que fué agora treinta años allá y nunca dél
-han sabido, que no puede dexar de venir presto con mucho dinero para
-todos nosotros; pues mira que mal librarás tú desto, señora Cecilia.
-
-_Cec._ Agora quédese para otro dia, señor, que haya más tiempo,
-porque me llama mi señora, y dime si quieres hacer esto que digo.
-
-_Risd._ Por haceros placer, aunque sea contra mi mesmo, hasta la
-muerte lo cumpliré.
-
-_Cec._ Pues Dios os pague, señor Risdeño.
-
-_Risd._ Él quede con vos, mi señora.
-
-_Isab._ ¡Cecilia, Cecilia!
-
-_Cec._ Señora.
-
-_Isab._ Entorna tras tí esa puerta, y si mis padres aquí por ventura
-vinieren, házmelo saber; á los demas védales la entrada.
-
-_Cec._ Así será, señora.
-
-_Isab._ Agora que estoy sola quiero ver lo que en la carta viene, que
-no puedo creer que de Rosiana sea; cierto que mi esperanza salió
-verdadera, que esta letra de varon parece; ¡oh señor Dios, si fuese
-de mi verdadero amigo, quán por dichosa me tendria! mas, en fin, con
-leella quitaré todas estas dubdas.
-
-
-CARTA.
-
- «Así como los pequeños hijos de la caudalosa real ave, puestos
- á los radiantes rayos del lúcido Febo, para que verdaderamente
- sean tenidos por legítimos y propios hijos de la tal madre,
- con grande admiracion ocupan la vista en aquella prefulgente
- luminaria, sin tener parte para de allí ser apartados por el
- crecido amor mezclado de grande admiracion que tan fixo en ella
- pusieron, de la mesma manera, excelente señora, mi flaco y débil
- entendimiento puesto delante tu claro y lúcido aspecto, para que
- su sér claramente demostrase qué parte de humano en sí tenía,
- de temeroso y crecido temor ocupado, los líquidos y delicados
- aires con profundos alaridos esmalta, sin que las contínuas
- suasiones de su madre, la razon, de tal espetáculo apartarlo
- puedan, no dexo de sentir, como humano, seráfica dea, la cruda y
- muy temerosa contienda que dentro de mí siento encrudelecerse,
- despues que mis ojos fueron con tu divina vista clarificados;
- mas considerando la gloria y triunfo que se me puede seguir,
- siendo en ella victorioso, con grande y humildosa paciencia hasta
- que tu soberano valor de ello sea contento, sustentarla pretendo;
- mas ¡ay de mí! que sin duda no será tan diamantino corazon que
- la fuerza de quien la mia se siente forzada, algun espacio de
- tiempo sustentar pueda. Si tienes, excelente señora, deseo de
- saber quién es el que tan atrevido á tu valor, sin merecimiento,
- ser quiso, sabrás que Flerinardo se nombra, que otro valor no
- tiene sino el deseo que de ser tuyo en sí considera, y porque tal
- atrevimiento á más no pase, en esto sin cesar ceso, pidiendo á tu
- mucha clemencia, no por mi valor, mas por el que de tu parte me
- viene, un dón me sea concedido, el qual es que siendo recibido de
- tu soberano valor benignamente, del nombre de ser tuyo se me dé
- que goce, con que mis gozos de tal gozo gozando, su vida sin tan
- rabioso tormento se pueda gozar.»
-
-_Isab._ ¡Oh soberano Dios, y quán profundos son tus misterios!
-verdaderamente agora todo el caso de esta carta entiendo, que
-Flerinardo pasando estotro dia por la calle de la fenestra de mi
-retraimiento, quando Rosiana se vino á holgar en mi compañía fué
-por él vista en la mesma fenestra, y segun ella me dixo, muy captivo
-(por las señales que mostró) de su fermosura; de que se siguió que
-habiendo él sido sabidor que la tal fenestra era de mi aposento,
-pensando ser yo la que su libertad habia captivado, tal osadía ha
-cometido. ¡Ay de mí! que dello ningun bien se me sigue, porque
-siéndole á Selvago manifestado, lo que por su grande amistad es
-cierto, no espero que de mí se duela, de que por muy cierta tengo
-mi muerte, por causa que la vida con alguna esperanza hasta aquí se
-sustentaba.
-
-_Cec._ ¡Señora Isabela, señora Isabela!
-
-_Isab._ ¿Qué dices, Cecilia?
-
-_Cec._ Tu ama Valera te viene á visitar, que habló con tus padres y
-pregunta por tí.
-
-_Isab._ Súbela aquí, que yo la perdonaré su visitacion.
-
-_Cec._ Vesla, viene, señora.
-
-_Valera._ Enhorabuena vea yo la cara de oro y perlas preciosas,
-fresca como las flores de Mayo. Hija Isabela, en Dios y en mi
-conciencia, que de cada dia más te vas tornando una emperatriz en
-fermosura. Santa Pascua fué en domingo si no me pareces una Verónica
-y retrato de San Miguel, el ángel que está en mi perrochia en unas
-andas de oro.
-
-_Isab._ Téngote en merced la visitacion, que bien creo me quieres
-bien, pues la crianza que en mí hiciste con el tiempo áun no has
-olvidado; mas en lo que dices que estoy hermosa, sabe que no es oro
-todo lo que reluce, que qualquiera pasa trabajos.
-
-_Val._ ¿Y qué trabajos pasais, hija mia? ¿por ventura será el cuidado
-de la familia, ó de los muchos hijos? Cierto, como las malas venturas
-que yo padezco deben ser; sola, triste y en laceria entre cuatro
-paredes, sin haber quien á mi triste vejez me haga algun refrigerio ó
-regalo: ¡ay, hija mia! éstos debes de llamar trabajos, que los que tú
-puedes pasar tortas son y pan pintado.
-
-_Isab._ No sé: cada qual siente sus duelos.
-
-_Val._ En forma me debria reir si tuviese gana de pensar qué son
-los que, hija, llamas duelos, que cierto de esto no puede faltar;
-que pedistes la ropa de seda, no os puso el sastre la guarnicion
-á vuestro contento, ó que enviastes á comprar cintas de una color
-y truxeron de otra, ó que la criada no vino tan presto á vuestro
-llamado, y otras cosas á ésta semejantes: ¿es esto, hija? dilo, no
-hayas vergüenza. Ya dolor, hija mia, si te vieses vieja, sola y
-amarga, llena de mil enfermedades y sin un cornado que gastar, ni
-ménos qué poder vender; de dia en el verano al resestero y en el
-invierno al helada, querer comer y no tener qué, y ya que se halle,
-no poder; despues en la noche, para aliviar el afan del dia, echaros
-en unas atochuelas sin otra cobertura: éste me podés vos con razon
-llamar afan, que lo demas no hay por qué se haga caso dello.
-
-_Isab._ Madre señora, los tuyos no quiero que iguales con los mios,
-porque ésos el cuerpo lastiman, mas estos otros atormentan el ánima.
-
-_Val._ Ya, ya, mal lograda muera yo, que bien salva estoy dello,
-si te entendia; agora digo que tienes razon, algun gentilhombre ha
-llamado á tu puerta, ¿qué me dices? ¿es esto? Pues, hija, si así es,
-no me lo debes negar, que sábete que hasta la muerte me hallarás
-aparejada en tu servicio, con tal que ames á quien te convenga y
-debaxo de yugo matrimonial, que lo demas á Dios es enojoso y á las
-gentes aborrecible.
-
-_Isab._ Madre señora, sabe que á ese blanco asiesto mis tiros, que no
-me tengas por tal que otra cosa en mí hubiese.
-
-_Val._ Pues así es y tus pensamientos son tan buenos, dime el negocio
-por entero, que mi madura edad te dará en ello el consejo más
-conveniente, y no quiero que tengas en poco lo que te prometo, que
-de cierto es más que puedes pensar, por tanto no cumple que se me
-encubra.
-
-_Isab._ Madre mia, digo que en afortunado tiempo mis ojos miraron á
-Selvago, hermano de mi gran amiga Rosiana.
-
-_Val._ ¡Oh Dios, y qué agradables me han sido, hija, tus razones!
-que, así Dios me dé buena postrimería, muchas veces he pensado quien
-en esta ciudad te convenia más por esposo, y cierto otro no hallaba
-sino el que me has dicho, y su compañero y grande amigo Flerinardo;
-mas resta que me digas si eres tú dél amada, porque siendo así, con
-poco trabajo vendria todo á buen fin.
-
-_Isab._ Sabe, madre, que si esto así fuera, que por la más dichosa
-que todas las nacidas me pudiera contar; mas no sé yo si él ama en
-otro lugar, que esto me hace vivir en grave tormento.
-
-_Val._ Hija hermosa, en eso no tengas cuidado, que yo te prometo de
-te dar cosa, con que desde la primera vez que te vea, padezca por tu
-causa mayor pena que tú por él puedes agora tener.
-
-_Isab._ ¡Oh mi buena señora y piadosa madre! sabe que si lo que de
-palabra dices por obra se cumple, que te seré en más cargo que á la
-madre que me parió, porque ella me dió sér, ó fué á lo ménos causa,
-y tú me redimes de cruda y trabajosa muerte.
-
-_Val._ Hija y señora, lo que yo digo yo lo cumpliré; resta que á mi
-casilla, á lo poner en obra, me llegue, donde ántes de una hora me
-profiero dar la vuelta.
-
-_Isab._ Madre mia, para eso será menester alguna cosa.
-
-_Val._ No puede ser ménos.
-
-_Isab._ Con me lo decir será luégo remediado.
-
-_Val._ Segun de una grande amiga mia he sabido, que en otros
-tales casos se ha exercitado, será menester lo que agora diré.
-Primeramente, una saya blanca, con su cuerpo y mangas, de tu persona,
-para cierto conjuro necesaria.
-
-_Isab._ Y qué tal, madre, te la daré; mas agora me acuerdo que no sé
-si podrá servir, porque es de grana y está guarnecida de brocado de
-raso.
-
-_Val._ Ántes es muy propia, que el amarillo del oro aprovechará más
-en el conjuro. Es ansimesmo menester un manto, que te le cobijases la
-primera vez en disanto ó en domingo.
-
-_Isab._ No le tengo sino de tafetan, mira si será bueno.
-
-_Val._ Sea negro, que abasta. Un tocado tuyo es menester, el que
-tú más quieres, porque miéntras más le hubieras amado, más te amará
-Selvago en viéndote.
-
-_Isab._ Una crespina morada con ricas piedras es la que yo más
-quiero, por ser galana de mucho precio.
-
-_Val._ Ése me hará á mí más provecho.
-
-_Isab._ ¿Qué dices, madre?
-
-_Val._ Digo que será muy propia, por ser morada es amores; mas te
-hago saber que todo, en acabando el conjuro, se ha de quemar, porque
-ansí conviene.
-
-_Isab._ Con que aproveche no me pena; mas di si es menester otra cosa.
-
-_Val._ Has de buscar en todo caso un joyel en que esté pintado ó de
-bulto hecho un corazon con saetas.
-
-_Isab._ No será menester buscalle, que vesle, aquí le traigo al
-cuello, y áun por mi vida, que vale más de cincuenta escudos él y la
-cadena en que está.
-
-_Val._ Propio viene, porque ansí encadenes tú á Selvago; ansimesmo
-son menester dos vasos de plata para poner ciertos liquores.
-
-_Isab._ Dos jarros tengo allí que no se acuerdan en casa dellos,
-buenos pienso que serán.
-
-_Val._ Tambien has de proveer de algunas conservas, mas eso quede
-á tu arbitrio, porque qualesquiera bastarán; y finalmente, esa
-colonia de carmesí que tienes ceñida habrá de ir allá, en la qual se
-pondrá toda la fuerza del negocio, que de todo ello te será vuelta;
-mas ten cuidado de te la poner al tiempo que por tu calle pase
-Selvago, y como lo veas venir, pondráste de manera en la fenestra que
-pueda él verte la colonia; mirarle has al rostro desde que asome,
-sin pestañear y partir los ojos dél, lanzando algunos pequeños
-sospiros por espacio de algun tiempo, y con solo esto que hagas
-verás maravillas; y áun te certifico que si en algo de lo dicho no
-yerras, que le ha de hablar, y áun de tal manera, que tú conozcas la
-operacion que habrá hecho en él el conjuro.
-
-_Isab._ Plega á Dios, madre, que como dices sea, que en lo que á mí
-toca yo lo cumpliré bien. Resta que me digas si falta otra cosa,
-porque se te dé con lo dicho, que mi Cecilia lo llevará á tu posada
-en veces.
-
-_Val._ Por mi vida, que á tí he menester que me quites la vergüenza
-en tanto pedir, aunque no querria que fuese tanto que nos hallásemos
-al cabo con nada, boqui-abiertas, cantando: _Tres ánades, madre_.
-
-_Isab._ ¿Qué dices, madre, que no te entiendo?
-
-_Val._ Señora, lo que digo es que si se pudiesen haber algunas
-blanquillas, que el conjuro iria más perfecto.
-
-_Isab._ Dineros tengo, madre, no me tengas por pobre; mas dime qué
-tanto montarán las blanquillas que dices.
-
-_Val._ Yo te diré: el número de siete es el más perfecto entre todos
-los números, y más dos sietes, y más tres, y por órden adelante en
-donde quiera que hobiere cabal número de sietes; mas hágote saber que
-el más de todo es siete sietes; sino, infórmate de los arisméticos,
-verás cómo te digo la verdad.
-
-_Isab._ Sin informarme te creo; por tanto acaba de concluir.
-
-_Val._ Digo ansí, señora, que setenta ducados han de ser, ó setenta
-reales, mas no será tan firme como lo primero.
-
-_Isab._ Los setenta ducados te daré, y más si más pidieras, y áun en
-oro, que pocos se hallarán por la ciudad al presente.
-
-_Val._ Alto, señora, que si las tres tocan, se habrá de quedar para
-mañana.
-
-_Isab._ ¡Cecilia, Cecilia!
-
-_Cec._ Señora.
-
-_Isab._ Tráeme de mi recámara la saya blanca de grana y el manto que
-me puse este domingo, quando fuí á ver á mi prima al monesterio.
-
-_Cec._ Veslo aquí, señora.
-
-_Isab._ El tocado ó crespina morada y los dos jarros de plata, que
-los hallarás al suelo del arca encorada, traerás tambien.
-
-_Cec._ Señora, ¿quieres hacer almoneda, que aquí lo traigo? Por el
-tocado dan cinco blancas, y si vos habeis puesto de vendelle á quien
-más diere por él, seguro le tengo, porque el caudal de la madre vieja
-áun no llega á tanto.
-
-_Isab._ Calla, mala landre te mate, que no es tiempo agora de reir,
-sino cúbrete tu manto y debaxo lleva lo que pudieres desto adonde mi
-ama Valera dixere. Tendrás aviso si alguno te preguntáre qué llevas
-y por fuerza lo hubiera de saber, que digas que para que se adobe lo
-llevas.
-
-_Cec._ Señora, ansí lo haré.
-
-_Val._ Señora hija, el dinero me puedes dar, las conservas no se te
-olviden.
-
-_Isab._ Ves aquí. Madre, el dinero; en otro camino llevará Cecilia
-las conservas, que las tendré aparejadas.
-
-_Val._ Pues yo me voy, la Madre de Dios quede contigo.
-
-_Isab._ Ella te guie, madre mia.
-
-
-
-
-CENA PRIMERA DEL SEGUNDO ACTO.
-
- En que Valera, muy gozosa con las joyas que lleva, á su casa
- llegada, manda á Cecilia que á la puerta la aguarde, donde
- fingidamente en una pieza alta hace grande estrépito y ruido
- porque Cecilia piense que entiende en el conjuro; la qual,
- estando á la puerta, á su requebrado Carduel vido pasar, con
- quien tiene graciosas pláticas. Siendo, pues, despedida y por
- Valera despachada, á su señora da el recaudo, y como acaso
- Selvago por allí en aquel instante pasase, de Isabela, que á la
- fenestra estaba, escesivamente fué enamorado, donde habiéndole
- manifestado su propósito, á su posada muy cuidadoso y pensativo
- vuelve. Introdúcense:
-
-VALERA. — CECILIA. — CARDUEL. — ISABELA. — SELVAGO. — RISDEÑO.
-
-
-_Val._ Hija Cecilia, por tu vida, que con lo que allá queda seas de
-vuelta presto, porque me hará gran falta si las tres primero hobieren
-dado.
-
-_Cec._ No tengas pena, madre, que presto tornaré; por tanto yo voy.
-Dios quede contigo.
-
-_Val._ Él sea en tu compañía. Por mi salud, que desta vez yo salga
-de laceria, y á pesar de gallegos deseche el pelo malo por entero;
-no, sino fingid santidad toda la vida, que yo os mando mucha mala
-ventura. Cierto fué grande mi sagacidad, y mayor la simpleza de
-Isabela, aunque si bien se mira, el amor siempre desecha de su posada
-toda razon y consejo, que ciertamente no es tal Isabela que le falte
-para ser bien entendida, aunque el buen crédito que de mí tiene fué
-gran parte á que el negocio viniese á tales términos, que pensando
-ser para su provecho, ha enriquecido mi casa, y áun pensará que me
-resta debiendo. Mas ¿qué digo yo? ¿qué haré para que con lo que he
-prometido pueda salir á seguro puerto? que de verdad, si Selvago ama
-en otra parte, con trabajo le podrémos inducir á que haga virtud;
-que si no ama, cosa fácil será, porque solamente viendo á Isabela,
-la hermosa niña y de lucida prosapia, que le mira con amorosos ojos,
-acudiendo con algunos sospiros á sus tiempos, más que diamante ha de
-ser su corazon si no hace sentimiento. Mas aunque yo lo del conjuro
-burlando decia no dexa de ser menester si él, como digo, ama en otro
-cabo; y si así es, como á botica famosa me voy á casa de Dolosina,
-la sotil hechicera, que por ser alivio de cuitados, siendo tan amiga
-mia, ella nos sacará el pié del lodo. ¡Ay Dios! ¿quién llama á mi
-puerta, que cosa muy nueva es? ¡Jesú, Jesú, hija Cecilia! ¿y tú eres?
-por mi salud, que áun pensé que no fueras llegada á tu casa; bien
-paresce que tienes mejores piernas para caminar que no yo, pues tal
-priesa te has dado.
-
-_Cec._ Madre señora, Isabela me ha sacado de harona, que á su deseo
-alas habia yo menester.
-
-_Val._ Cállate, hija, que de esa condicion son los enfermos.
-
-_Cec._ Pues ¿qué enfermedad tiene mi señora?
-
-_Val._ ¿Qué mayor la quieres que amar no siendo amada?
-
-_Cec._ Agora creo, madre, lo que me dices, que áun yo no estoy muy
-libre de ese mal, que buen testigo representaría en el caso.
-
-_Val._ Pues, hija Cecilia, á nadie puedes mejor decir tus secretos
-que á mí, que te los sabré encubrir y dar remedios en ello
-provechosos.
-
-_Cec._ Por la bondad de Dios, agora ni vuestra ayuda ni la ajena me
-puede causar mal ni bien, que sé cierto que soy amada en igual grado
-que amo.
-
-_Val._ Aunque eso así sea, no te haria daño quien te diese cosa con
-que no tuvieses temor que te habia de olvidar para siempre, ni por
-otra, aunque fuese más hermosa.
-
-_Cec._ Si tú, madre, lo que dices hicieses, no sé con qué te lo
-podria satisfacer, porque de otra cosa al presente no tengo temor.
-
-_Val._ A mí no quiero que paga alguna me des, sino que proveas lo en
-el caso necesario.
-
-_Cec._ Si mi posibilidad en ello es bastante, yo estoy muy aparejada.
-
-_Val._ Agora lo puedes ver. Lo primero son necesarias dos palomas
-de color de ñeve para sacarles la hiel, que es cosa en esto muy
-aprobada; ansimesmo un cabrito tierno y de buen tamaño, dos
-gallinas prietas cresticoloradas, dos quesos de los de Mallorca ó
-Pinto, dos docenas de huevos de ánsar con algunas madrecillas, dos
-cangiloncillos de hasta cuatro ó seis azumbres de lo de San Martin ó
-Monviedre, y ansí, finalmente, dos monedillas de oro bermejo; que si
-tú desto me provees, verás maravillas.
-
-_Cec._ Entiende agora en lo necesario, que despues darémos un córte
-en esto.
-
-_Val._ Mira, hija, que aunque se te haga dificultoso, que el provecho
-que dello resulta lo ha de hacer fácil, que bien sabes que mucho no
-ha de costar poco, y que á buen bocado buen grito; quanto más que lo
-dicho, en una vuelta de ojo que des en la despensa de tu señor lo
-puedes á tu salvo cantusar y enviármelo.
-
-_Cec._ Ansí es, madre; mas lo que has dicho más tira á bastecida cena
-que á remedio en casos de amores.
-
-_Val._ Poco sabes de achaques de mastuerzo; pues yo te digo que quien
-esto te aconseja no te quiere ver muerta.
-
-_Cec._ Madre, si puede ser, darme has traslado de lo sobredicho, y
-tendrémos cuenta en la bolsa, que tal puede ser, que al fin sea todo
-aire.
-
-_Val._ Ya pensé que te tenía convertida; mas pues lo veo contrario,
-espérate aquí baxo un poco, que allá arriba quiero concluir con el
-negocio de Isabela; avísote que por cosa que oigas no te alteres,
-porque ningun daño te puede venir.
-
-_Cec._ Así será, madre, como dices. ¿No habeis visto la dueña honrada
-cómo me quiere coger de las piguelas? Pensábase, por su vida, que sus
-tres treinta años habian de bastar á burlarse de mis quince, pues yo
-le juro que ha menester más letras de las que tiene para comigo, que
-aunque no me he visto en estudio, sé bien quántas son cinco y no he
-miedo que alguno me eche dado falso. Válala el diablo, la consuegra
-de Barrabas, qué estruendo trae allá arriba; por mi vida, que me
-tengo de salir á la puerta, que no soy bastante de oillo sabiendo
-que lo causa gente de garabato. En buena hora yo lo dixe, que si
-bien veo, mi Carduel es el que viene por allí; bien será este buen
-rato que se me apareja echalle en mi casa, pues el lugar y el tiempo
-lo consienten. ¡Oh mi señor Carduel, con eso hace tal dia! ¿Cómo es
-posible que gozo de vuestra agradable vista? Sin duda que este dia
-puedo llamar bienaventurado, pues en él tanto gozo me ha venido sin
-yo dél ser merecedora.
-
-_Card._ No con ménos turbacion mi verdadera señora, está ocupado
-mi sentido con la gloria tan inmensa que goza, que de dubda mi
-juicio está lleno pensando si la bienaventuranza que posee es
-sueño ó ficcion; no sé qué en ello piense, porque verdaderamente
-la figura que me captivó y de contino trae muerto es la que estoy
-contemplando; mas si considero quán contraria la fortuna siempre se
-me ha mostrado, no me hallo digno de tanto bien como al presente
-poseo. ¡Ay mi señora! por amor de Dios que me desengañes del engaño
-(que sin engañar siempre me engaña) en que al presente estoy puesto,
-declarándome si sois vos aquella que tantas cuitas y mortales deseos
-me hace padecer, trayendo mi sentido sin que sienta, y sintiendo no
-tenga de sí parte.
-
-_Cec._ Señor mio, sabed que yo soy aquella que no ménos de obra
-por vos padece que de palabras vos por mí habés mostrado, y la que
-miéntras Febo, con su agradable rostro dando la vuelta en nuestro
-hemisferio, con la Europa su claridad participa, el pensamiento de
-vos no aparta, por causa que el otro restante de tiempo, el tal,
-junto con el ánima, en vos tiene trasformado, reservando para sí
-solo aquello de que, por no poder consigo más, en mí sin mí tiene
-su aposento; y pues quedais en vuestra pregunta satisfecho, de la
-mesma manera á la de mi parte ofrecida os pido que con la respuesta
-satisfagais; esto es, que por vos me será declarado cómo os habeis
-sentido despues que de mi presencia corporal habeis sido apartado.
-
-_Card._ Ya podeis ver, mi señora, qué tal se podia sentir el cuerpo
-siendo ausente de su ánima, que por tal á vos os confiesa y siempre
-ha tenido; por tanto con más razon debo yo á vos preguntar lo que de
-mí habeis querido saber, pues no en mí, sino en vos, vivo, y mi vida
-en vos tiene su asiento y morada cierta; por lo qual, si ver quereis
-cómo estoy, en vos mesma lo podés ver y muy fácil conjeturar; mas
-decidme, mi señora, ¿qué buena ventura para mí ha sido aquesta que de
-vuestra soberana vista, en tan no pensado lugar, al presente se me
-haya concedido que goce, que de cierto bien descuidado estaba yo que
-tanto descanso en esta jornada se me habia de seguir?
-
-_Cec._ Señor, he venido con cierto recaudo de mi señora Isabela á una
-su ama que aquí vive; mas decidme adónde vos guiais vuestro camino,
-que, segun me parece, no es de mucho espacio.
-
-_Card._ Así es, señora, que vengo de la posada de Flerinardo á
-saber si quiere esta tarde ruar, y paréceme que se ha sentido mal
-dispuesto, y con esto vuelvo á mi señor, que me está esperando.
-
-_Cec._ Pues si ansí es, no cese vuestro viaje; sólo quiero de vos
-saber si os dió no sé qué de mi parte Risdeño.
-
-_Card._ Señora, sí, y por ello vuestras fermosas manos beso, que me
-parece que lo tal no es otra cosa para mí sino poner cadenas fuertes
-al que con grillos en vuestra prision teneis captivo.
-
-_Cec._ Más que no eso merece vuestra persona, señor Carduel; mas
-agora el Ángel de la Guarda os acompañe, que entro en esta casa.
-
-_Card._ El mesmo y la Magdalena quede en vuestra compañía, mi señora.
-
-_Cec._ Doy al demonio la vieja y sus zarzas, ¿y quándo ha de acabar?
-mas héla dó viene; ¡válame el poderoso Dios, si no parece que sale de
-la herrería de Vulcano, segun sale tiznada!
-
-_Val._ Hija Cecilia, toma este ceñidor y dale á tu señora, y díle de
-mi parte que mucho me debe, que á gran peligro me he puesto por ella,
-que haga como le dixe.
-
-_Cec._ ¿Quieres otra cosa, madre?
-
-_Val._ No, hija, sino que la Trinidad vaya contigo.
-
-_Cec._ Y con vos quede. Por mi vida, que tengo temor desto que la
-dueña honrada me dió, que sé cierto que ha estado en las manos de
-los enemigos malos. De verdad que con razon deben ser castigadas las
-personas á éstas semejantes, que con sus tratos perversos, no sólo
-ponen sus almas en los infiernos, mas á muchos cuitados en muy duros
-afanes y dolores, por sus falsos intereses, hacen vivir. Poco sosiego
-muestra Isabela, que de su fenestra me hace señas que vaya presto,
-haciéndosele pesado y floxo el paso que traigo con no me alcanzar un
-huelgo á otro.
-
-_Isab._ ¿Qué me dices, Cecilia? ¿traes recaudo, que tanto te has
-detenido?
-
-_Cec._ Veslo aquí, señora, y díxome Valera que mucho le debes por lo
-hecho, y que hagas con el ceñidor segun te dixo.
-
-_Isab._ Dime, ¿viste por ventura lo que con él obró?
-
-_Cec._ No tuve ese lugar, que se subió ella en una pieza alta,
-habiéndome dicho que en lo baxo esperase, y comiénzase adonde estaba
-un ruido que gran miedo me puso. Semejábame que daban en unas
-calderas grandes golpes, mas otra cosa no pude ver.
-
-_Isab._ Pues, hermana Cecilia, ten cuidado de te poner en esa
-fenestra, que á estas horas suele Selvago pasar, y si acaso le
-vieres, sea yo dello sabidora.
-
-_Cec._ Por mi vida, á buen tiempo hablaste, que vesle, allí viene.
-
-_Isab._ ¿Qué me dices?
-
-_Cec._ Lo que oyes, y sino, asómate y verle has.
-
-_Isab._ Razon tienes. ¡Oh Cupido, dios de los enamorados! yo, tu
-sierva, humilmente te pido que en esta hora muestres tus maravillas;
-que, pues mi libertad en la deste caballero pusiste, no consientas
-que tan libre triunfando tus soberanas leyes profane, haciendo
-mi vida con tantas cuitas y mortales deseos con deseos deseosa
-deshacerse.
-
-_Selv._ ¡Oh soberana deidad, debaxo cuyo poder y mando el universal
-orbe se rige y gobierna! ¿Y qué será esto que mis ojos agora
-consideran y con tanta veneracion adoran? ¿Por ventura es alguna
-vision angélica que de las celestiales moradas en las tierras es
-venida? que cierto no es de creer en humano cuerpo tan suprema
-beldad y hermosura ser junta, donde las ebúrneas aljofaradas
-de su divino rostro demuestran los vivos esmaltes del celeste
-rosicler sobrepujando á los diáfanos rayos de la lúcida Proserpina
-en claridad soberana; pues si esto es así, no será sino que la
-humildosa salutacion que á su divinal espectáculo conviene, por
-mí al presente le sea ofrecida en esta manera con gran turbacion
-comenzada. ¡Oh imágen de aquella cuyo natural retrato en lo íntimo de
-mi alma al presente se ha esculpido, no con livianos y perecederos
-matices, mas con nativos y premanecientes colores maravillosamente
-debuxada; causando con la nueva causa de acaescimientos nuevos y no
-pensados efectos de desventuras, entretexidos en el precipitadero
-donde aposento han tomado! ¡Oh ubérrima y abundosa fuente de toda
-fermosura, de donde con estraño y sotil artificio sus muy provechosos
-liquores maravillosamente hasta lo íntimo de mi corazon han manado,
-causando en él un metamorfoseos ó conversion nunca semejante vista,
-por causa que en lugar de ser con ellos recreado, en furibundos y
-espantables fuegos le han encendido, causando que su principal sér
-de que se crió, en pura y delicada agua se convierta, demostrándose
-por los vidriosos ojos en gran abundancia al nuevo mundo, donde
-del todo han de ser niquiladas y consumidas! ¡Oh más que seráfica
-y esclarecida vision, nobilísimo y excelente espectáculo, donde
-mis ansiosas querellas de hoy más han de ir á juicio, por causa de
-haber sido citadas por el portero de tus no perdonadores ojos, en
-donde, no por temer su buena justicia, mas por la rigurosidad del
-juez, rigurosamente á muerte y tenebrosas tinieblas serán juzgadas,
-padeciendo, no la pena que cometieron, pues fué ninguna, mas el
-deseo que de servir á tí, mi real princesa, han tenido! ¡Oh pues
-preclara y divina dea! pido humilmente á tu grande potestad, no por
-los servicios que de mí has recebido, que son ningunos, mas por
-el deseo que de servirte, despues que mis ojos tu divina figura
-contemplaron, he tenido, que con benevolencia de tu piadosa majestad
-salida, hablando metafóricamente, los sacrificios que dentro de mi
-atribulado corazon á tu persona se ofrecen, demostrándose el humo que
-del tal sacrificio es causado, por los incensarios de los lacrimosos
-ojos, de tí sean recibidos, y al presbítero de los tales, instituidor
-del nombre de ser tuyo, le sea dado que goce, porque de otra manera,
-siendo por tí vencido y con crueldad tratado, no solamente por tu
-causa sentirá una rabiosa muerte, mas áun, como fénix, con espontánea
-voluntad por él mesmo será causada. De donde, no sólo tu real persona
-será maculada con nombre de desagradecida, mas tu ínclita fama,
-con mancilla á su sér no conveniente, alcanzará renombre de cruel,
-homicida y violenta matadora.
-
-_Cec._ Señora, señora, señora Isabela.
-
-_Isab._ ¿Qué dices, Cecilia, que así me quieres apartar de mi deseada
-gloria?
-
-_Cec._ Tu madre Senesta viene por el corredor hácia tu aposento.
-
-_Isab._ ¡Oh desventurada yo, que así mi descanso se me acaba!
-Contornea esa fenestra, porque del todo mi descanso quede en
-tinieblas.
-
-_Cec._ Señora, ya es hecho.
-
-_Selv._ ¡Ay de mí, el más afortunado de los nacidos! ¡triste yo, que
-mi gloria se ha eclipsado, mi descanso es consumido, mi alegría es
-desterrada y mi libertad es del todo perdida! ¡Ay, ay, desventurado!
-¿qué nueva herida es ésta, que mis entrañas ha traspasado? ¡Ay de
-mí, que agora la siento, agora la hallo, agora me duele, agora me
-lastima, y finalmente, agora por ella pienso perder la vida! ¡Mozos,
-mozos!
-
-_Risd._ Señor.
-
-_Selv._ Dime por tu fe, Risdeño, ¿adónde estoy?
-
-_Risd._ Cierto, la pregunta es donosa, con que no hay dia que por
-esta calle no pase dos ó tres veces.
-
-_Selv._ Mira, Risdeño, no me lastimes con tus palabras; que de mí
-te digo que otro soy del que solía, y de cosa de lo pasado no tengo
-memoria.
-
-_Risd._ Dime, ¿por ventura hante rociado de alguna fenestra con agua
-del infernal rio Flegeton? porque tiene tal propiedad, como tus
-razones han demostrado.
-
-_Selv._ Sábete que así es como dices, sino que otras veces suele ser
-traido por los demonios, y agora fué por un ángel celestial á mí
-dado; y por tanto da razon á mi demanda, que no sin causa lo pregunto.
-
-_Risd._ ¡Cómo, señor! ¿no tienes memoria que ésta es la posada de
-Polibio, y que con quien hablabas era su hija Isabela?
-
-_Selv._ ¡Oh desventurado yo! ¿y es verdad lo que me es dicho?
-
-_Risd._ Sí, cierto.
-
-_Selv._ Pues mucho más es mi muerte; mas dime, ¿viene álguien con
-nosotros?
-
-_Risd._ Señor, no; que tú los mandastes á todos los criados quedar en
-la posada.
-
-_Selv._ Pues así es, pídote que sea secreto lo que has visto, y con
-esto nos volvamos, que en mí no se halla poder para adelante pasar.
-
-_Risd._ Sea como, señor, tuvieres por bien.
-
-
-
-
-CENA SEGUNDA DEL SEGUNDO ACTO.
-
- En que Selvago, que con grave enfermedad quedó en su lecho,
- de su madre y hermana es visitado; asimesmo por su leal amigo
- Flerinardo, con quien tiene muchas pláticas sobre su inopinada
- enfermedad. Introdúcense:
-
-SELVAGO. — RISDEÑO. — FUNEBRA. — ROSIANA. — FLERINARDO.
-
-
-_Selv._ Aderézame, Risdeño, ese lecho en que este mi fatigado cuerpo
-el último descanso reciba.
-
-_Risd._ Señor, ya por obra he cumplido lo que de palabra mandaste;
-mas dime, yo te ruego, qué es lo que en tí sientes, pues en són de
-doliente usas de sus previlegios.
-
-_Selv._ Siento tanto, que mi sentido en sentirlo sin sentir queda.
-
-_Risd._ Di, ¿es enfermedad del cuerpo?
-
-_Selv._ No, mas poca sanidad del ánima.
-
-_Risd._ Por ahí anda Isabela.
-
-_Selv._ Pues dime, adivino malicioso, ¿cómo sabes lo que has hablado?
-
-_Risd._ Donoso estás, por mi fe, como si yo no estuviera presente
-quando con ella platicaste.
-
-_Selv._ Sin dubda, ya no me acordaba; mas ruégote me digas, pues te
-picas de sabido, ¿qué conjeturas de su meneo concebiste?
-
-_Risd._ Buenas.
-
-_Selv._ ¿Cómo no me parecieron á mí tales?
-
-_Risd._ Puede ser, porque los á tí semejantes los favores que les
-dan no creen, y por el contrario, el disfavor sin que se les dé le
-reciben; dígolo por causa que sentí de Isabela, que no le pesaba en
-que le declarabas tu pena, que es buena señal para tu parte.
-
-_Selv._ Dime, ¿no vistes cómo contorneó la fenestra y se fué?
-
-_Risd._ Allá voy, no me vuelvas las palabras, que si bien lo miras,
-no se entró por tu causa, pues con buen semblante hasta el fin oyó
-tus razones.
-
-_Selv._ ¿Pues por qué crees que lo hiciese?
-
-_Risd._ Alguna cosa le constriñó en ello, lo que se vido claramente
-en que primero volvió su cabeza que el cuerpo hiciese muestra de se
-ir; y despues de entrada no contorneó la fenestra sin que pasase
-algun tiempo primero, y por tanto no conviene, pues eres discreto,
-que tales extremos muestres sin causa, que no desde el lecho la has
-de servir, sino padeciendo en pié trabajos y fatigas por su causa.
-Y pues lo que te digo vees ser así, esfuérzate, que, como dice el
-refran, visto hemos acuchillados, que podrá ser que otro dia ganes lo
-que hoy piensas haber perdido.
-
-_Selv._ ¡Oh, cómo con razon dicen que el sano dice al doliente: Dios
-te dé salud! Pues hágote saber que más mal hay que parece. Dime,
-¿tú no sabes que mi gran amigo Flerinardo pena por ella y que me
-descubrió á mí su secreto, y que conforme á ley de amistad yo he
-caido en crímen de traicion?
-
-_Risd._ No mires en eso, señor, que más obligado eres á tí que no á
-otro.
-
-_Selv._ Siendo yo de tu estado y condicion no fuera mucho; mas en
-el ilustre y magnífico caballero no se consiente, porque no sólo su
-vida ha de apartar de mácula, mas su fama de pensamiento della, que
-si bien miras, más se parece en el buen paño la raza que en el no
-tal, y que tanto en quanto yo y los de mi estado á los del vuestro
-sobrepujamos, tanto somos más obligados á librar de mácula nuestra
-fama y honra, y de la misma manera alguna cosa en nosotros sería
-pecado, que en vosotros no tendría dél especie, por lo qual á mí
-conviene con alegre voluntad rescebir la temerosa muerte ántes que mi
-famoso linaje reciba algun peligro en su limpieza; una cosa te ruego
-por la crianza que en tí he fecho, que el caso á todos hasta despues
-de mi muerte tengas celado, que sin dubda pienso que su venida no
-puede tardar, segun lo que mi atribulado cuerpo siente y mi afligido
-espíritu padece.
-
-_Risd._ Señor, Dios lo hará mejor que vuestro entendimiento en
-sí concibe; mas agora mirad lo que conviene, que á vuestra madre
-Funebra, y hermana veo acá venir.
-
-_Funebra._ Hijo mio, descanso de mi atribulada vejez, ¿qué sentís?
-¿qué mal es el vuestro, que mi ánima, despues de lo saber, ningun
-descanso ha tenido? Por vuestra vida, mi amor, que me lo digais, que
-si vos en el cuerpo lo sentís, yo en el ánima lo padezco, por causa
-de ser vos en quien mi vida, despues de la muerte de vuestro padre,
-está pendiente.
-
-_Selv._ Señora mia, grave mal es el que siento, y mayor por ignorar
-la causa; pídoos, porque no me seais causa de mayor pena, que vos no
-la tomeis, que siendo Dios servido, yo cobraré salud cumplida.
-
-_Fun._ Así plega á su infinita bondad, que con la muerte de vuestro
-padre sea contento y no me dé otro semejante azote con la vuestra.
-
-_Ros._ Señor hermano, si por ser yo la persona que más en esta vida
-con razon os ama, la causa de vuestra poca salud me descubriésedes,
-no sería pequeña la merced que de vos recebiria, porque no sólo
-tendríades en mí quien en igual grado que vos vuestro mal sintiese,
-mas en ello hasta la muerte trabajaria, buscando la medicina en
-vuestra pena más conviniente.
-
-_Selv._ Mi querida hermana, bien de poco entendimiento sería yo si
-á vuestras consolatorias razones negase, pudiendo, su convenible
-respuesta; mas hágoos cierta que para lo que decis en mí falta el
-poder de manifestarlo, por ser del todo en ello ignorante; aunque
-os hago saber que de tal manera lo podria rodear fortuna, que en
-vuestras manos mi vida ó muerte estuviese. Mas empero al presente,
-como he dicho, tan poca razon de mi dolencia os puedo dar, como
-grande sinrazon sería, sabiéndola, querérosla encubrir.
-
-_Ros._ Pues tal es, señor, vuestro propósito, no os quiero en esto
-dar más enojo, sino rogar al Criador de todas las cosas que aquella
-sanidad os envie que más os conviene, porque mi señora madre, de tal
-hijo, y yo de tan buen hermano, pudiésemos enteramente gozar.
-
-_Selv._ Ansí, mi señora, os ruego yo, que gran pena me sería dexar
-en tal tiempo su postrimera edad en pena y vuestra agradable juventud
-en angustia.
-
-_Risd._ Señor Selvago, tu gran amigo Flerinardo te viene á visitar,
-que sabiendo tu mala disposicion, un punto no se detuvo.
-
-_Selv._ ¡Oh poderoso Dios, que mi fin llega! ¡Ay, ay!
-
-_Ros._ Señor mio, señor mio; ¡ay desventurada de mí, mi hermano y mi
-señor muerto!
-
-_Fun._ ¡Oh, la más triste y desdichada de las nacidas! ¡y no revienta
-madre que tal pudo ver!
-
-_Risd._ Mirad, señora Rosiana, que puede ser desmayo; rocialde el
-rostro y tornará en sí.
-
-_Ros._ Muestra esta redoma; triste fué mi nacimiento, que su rostro
-no da señal en tales experiencias.
-
-_Risd._ ¿No veis, señora, cómo dixe verdad, que ya vuelve en su
-sentido?
-
-_Selv._ ¡Oh querida hermana! ¿por qué no dexastes á mi penosa vida
-que del todo se acabára, porque sus fatigas hicieran lo mesmo?
-
-_Risd._ Señora Rosiana, usad del mesmo remedio con vuestra madre, que
-no ménos es necesario para su vida.
-
-_Fun._ ¡Ay, ay, desventurada mujer, que de tal hijo ha de ser privada!
-
-_Ros._ Mi señora, sabed que no es lo que pensais, que ya está muy
-mejorado.
-
-_Fler._ ¿Qué es esto, señor Selvago? ¿es por ventura regalo? ¿hoy
-no estabádes en toda buena disposicion? ¡Válame el poderoso Dios, y
-qué trocado estais en tan poco tiempo! por mi verdad, que á dubda lo
-tuviera si por esperiencia no lo hobiera visto.
-
-_Selv._ En eso verés, señor Flerinardo, qué sentirá el espíritu de
-dentro, quando tales señales el cuerpo de fuera muestra.
-
-_Fler._ ¡Cómo! ¿y no sabrémos vuestra enfermedad qué sea?
-
-_Selv._ No he sentido otra cosa sino que en este instante me
-sobrevino un tal desmayo en el corazon, que á pocas fuera de me
-quitar la vida.
-
-_Fler._ ¿Pues agora qué tal os sentis?
-
-_Selv._ Mejor, gracias se den al omnipotente Dios, que todo lo ordena.
-
-_Fler._ Mi señor, no temais, que placerá al que habeis dicho que del
-todo vuestra mejoría se cumpla.
-
-_Selv._ Ansí le plega á su divina clemencia.
-
-_Fun._ Mi hijo, ¿querés alguna cosa á mí ó á vuestra hermana, que nos
-vamos á nuestro aposento?
-
-_Selv._ Mi señora, no otra cosa sino que no tengais pena, que Dios es
-piadoso y concederá en vuestras plegarias.
-
-_Fun._ Él lo tenga por bien por quien él es.
-
-_Ros._ Señor hermano, Dios os cumpla la mejoría, como todos habemos
-menester.
-
-_Selv._ Mi querida hermana, en vuestras oraciones me encomiendo.
-
-_Ros._ Deso podés, mi señor, estar seguro, que aunque indigna, gran
-parte de la noche presente pienso de gastar en mi oratorio.
-
-_Selv._ Con esa confianza pienso del todo ser guarecido.
-
-
-
-
-CENA TERCERA DEL SEGUNDO ACTO.
-
- En que estando solos Selvago y Flerinardo, por haber allí estado
- Rosiana se viene á descubrir el engaño que Flerinardo tenía
- en nombrarse por amador de Isabela. De que, rescibiendo gran
- mejoría Selvago en su enfermedad del cuerpo, buscando otra tal
- para las pasiones del ánima, por causa de Flerinardo, á Escalion
- se da cargo que llame una famosa alcagüeta á quien se cometa el
- negocio. Introdúcense:
-
-FLERINARDO. — SELVAGO. — ESCALION.
-
-
-_Fler._ ¡Cómo, señor Selvago! ¿que esta gentil dama que aquí agora se
-partió es vuestra hermana?
-
-_Selv._ Es de cierto; mas ¿por qué lo decis?
-
-_Fler._ Porque me siento por el más bienaventurado de los nacidos.
-
-_Selv._ ¡Oh mi verdadero amigo! pídoos por el firme vínculo de
-amistad que entre nosotros está, que la causa de vuestras razones del
-todo me declarés.
-
-_Fler._ Sabed, mi buen señor, que la señora por quien mi vida
-muriendo vive es ella, y gocéme porque siendo hermana vuestra, y vos
-tanto mi señor, en yugo matrimonial no me será negada.
-
-_Selv._ ¡Oh poderoso Dios y Señor, cómo son grandes tus maravillas y
-no ménos tus secretos infalibles! Sabed, mi buen señor, que no sólo
-vuestras razones me han vuelto la vida, mas mi espíritu de muy grande
-y rabiosa pena han librado.
-
-_Fler._ Pues, señor, pídoos que la causa del todo me denunciés, que
-de vuestro contento no poca parte me puede caber.
-
-_Selv._ Es, pues, desta forma: que, como acaso este dia viese en
-una fenestra de su aposento á Isabela, hija de Polibio, abrasado
-mi corazon de su fermosura, pensando que de vos fuese amada, los
-estremos que habés visto me forzó á que mostrase, donde si por vos no
-fuera, ciertamente mi vida trabajosa en trabajos al presente perdiera
-su sér, no por verme de amor desesperado, mas por lo que á vuestra
-verdadera amistad era deudor.
-
-_Fler._ Maravillas, señor, me habeis dicho; mas en ninguna manera
-puedo pensar de dó procedió el engaño de me tener por captivo de
-Isabela.
-
-_Selv._ Yo os diré, señor, lo que en eso entiendo: ya habréis sabido
-que mi hermana tiene con Isabela grande conocimiento, pues acaso,
-como otras veces suele, este otro dia se fué á se holgar con ella,
-donde, estando en la fenestra de su aposento, de vos fué vista, y
-vos della enamorado, de do se sucedió ser cosa verisímil pensar que
-por Isabela era vuestra pena, por ser la tal fenestra de su aposento,
-y su persona tan digna de ser amada.
-
-_Fler._ Verdaderamente, señor Selvago, creo lo que habés dicho, y no
-tengo por ello otro pesar sino la carta que Risdeño de mi parte le
-llevó, que me tendrá de hoy más por burlador, y en vuestro partido no
-viene dello algun provecho.
-
-_Selv._ Aunque sea bien de estimar lo que decis, no por eso quiero
-interrumpir la gloria que he recibido con algun pesar de su memoria,
-que, pues de la angustia pasada así soy librado, en lo venidero no
-debo temer; que, como dicen, Dios no hizo á quien desampare.
-
-_Fler._ Así es verdad; mas pídoos que dexado esto aparte me digais
-si tenés memoria del sueño que este dia os manifesté, que cierto al
-presente se ha cumplido, que dicie, si bien me acuerdo, que el mono
-mofador, que sois vos, por lo que contra mí sustentastes del amor,
-perderia su sér y en manso unicornio sería convertido, esto es, ser
-preso del amor de Isabela por la propiedad del unicornio; ansimesmo
-que por el caso sería puesto en peligro de muerte, como aquí se ha
-visto, del qual sería librado por quien lo causára, que soy yo, pues
-de mí vuestra pena procedia, y por mis palabras fué del todo quitada.
-
-_Selv._ Cierto, así es, señor, como decis, y muchas veces acaesce por
-arte diabólica salir algunos sueños verdaderos, porque á los demas se
-dé crédito, lo que por la sacra religion es vedado.
-
-_Fler._ Bien es verdad lo que, señor, decis; mas ¿qué será que por
-la mayor parte en sueños se nos representa lo que el cuerpo de dia
-intentó?
-
-_Selv._ Eso procede por parte de otros cinco sentidos, fuera de los
-esteriores, que el ánima posee, y como ella de su sér no esté sujeta
-á las pasiones actuales, del mesmo privilegio todas sus potencias
-gozan; de do se sigue que durmiendo el cuerpo, los sentidos del
-ánima velan, que causan los sueños; y lo mesmo á los irracionales
-es concedido, que el caballo y el can y todos los semejantes, como
-qualquier hombre, sueñan, y de aquí vemos que los canes estando
-durmiendo ladran y se revuelven entre sí.
-
-_Fler._ Holgado he, señor, con lo que habés dicho, aunque en algo
-dello no estaba ajeno; mas trocando razones, dicidme, ¿qué sentis
-al presente del amor? ¿por ventura habés ya mudado vuestro parecer
-antiguo?
-
-_Selv._ Señor, áun no, ni Dios lo quiera, que si contra vos este
-dia argüí en su ofensa, no fué sino contra uno de tres que el sabio
-señala, conviene á saber: uno divino, el qual es santo y bueno; otro
-comun, como el que un amigo con otro tiene, y éste tiene el medio de
-todos. El ultimo llaman velvino ó bestial, pues semejante es quien en
-él se pone, por ser malo y puesto en el carnal apetito, del qual dixo
-el anciano Séneca que si de los dioses tuviese el perdon, y de las
-gentes ningun vituperio ni afrenta, sólo por la suciedad que consigo
-tiene, con todas sus fuerzas le habia de evitar y huir. Contra éste,
-pues, fué mi intento de incusar por malo, como de verdad lo es, de
-donde por lo dicho podemos sacar que si uno con nombre de amador
-es baptizado, no por eso ha de ser reprendido hasta que su intento
-demuestre, conforme al qual, ó de dado á la virtud, ó de vicioso,
-puede adquirir renombre; pues claramente hemos visto que de tres
-partes en que se divide el amor, las dos son buenas y la una mala,
-aunque, si bien se mira, más son los que por la mala van, aunque
-sola, que por las dos buenas caminan, y por esto, tomado el amor
-absolutamente por el malo ántes que por el bueno entendemos.
-
-_Fler._ Aunque eso así sea, no dexais por lo pasado de tener culpa,
-pues mi intencion ignorábades; mas dexando esto, al presente
-procuremos en dar remedio á vuestra enfermedad.
-
-_Selv._ En la pasion del ánima, señor, os le pido, que para la del
-cuerpo ya no es necesario, pues del todo le he ya conseguido.
-
-_Fler._ Huelgo que por vuestra boca la nombreis pasion, mas sabed que
-para todo hay su contrario, y ansí le habrá en vuestro mal.
-
-_Selv._ ¡Oh mi verdadero señor y leal amigo! ¿y cómo pensais hacer
-tanto bien?
-
-_Fler._ Agora lo sabréis; mas cumple que se le dé parte en ello á mi
-criado Escalion.
-
-_Selv._ Señor Flerinardo, no sé qué me diga, que mal concepto tengo
-dél, que cumple más de palabra que de hecho.
-
-_Fler._ ¡Oh, cómo de cierto estais engañado en pensar tal, por ser
-muy al contrario de su condicion! quanto más que en esto no ha de
-servir sino de ser intérprete entre vos y una dueña honrada deste
-pueblo, cuyas maravillosas hazañas y tratos ingeniosos á quantos los
-han oido tiene hiantes y fuera de juicio, por ser en gran manera no
-creibles.
-
-_Selv._ Pues, señor, hacelde llamar, si pensais ser ése buen camino.
-
-_Fler._ ¡Escalion, Escalion!
-
-_Esc._ ¿Qué me mandas, señor, que aparejado como siempre estoy en tu
-servicio?
-
-_Fler._ Buen amigo, es menester que en presencia del señor Selvago
-cuentes lo que estotro dia de aquella buena vieja me comenzaste á
-decir, porque al caso nos sería al presente necesaria.
-
-_Esc._ ¡Cómo! ¿y ansí pensais que tan manualmente los hechos no
-pensados de aquella famosa hechicera se han de relatar? Pues yo juro
-por lo que á ley de quien soy debo, que si Livio otra vez al mundo
-volviera, con su arpada lengua y limada policía, mayor materia en la
-vida desta hallára para escrebir que quando los hechos de todo el
-pueblo romano por décadas relató; mas por ser á vuestro mandamiento
-obediente, bien en suma quién ella sea y sus manuales tratos
-demostraré. Habeis, pues, de notar que quando la famosa Claudina
-vivió, tuvo una hija por nombre llamada Parmenia, que, despues de
-la muerte de su madre, ni gualtería dexó por correr, ni meson por
-arrastrar, ni áun muladar ni establo que no probase; pasando, pues,
-su bellaca vida desta forma, una hija le dió la ventura más abundosa
-de padres propios que mozo de convento apelativos. Ésta, pues, es
-la que entre manos tenemos, que siendo nacida, su madre la baptizó
-con nombre de Dolosina, conveniéndola para la vejez tanto quanto
-sus obras dan por testimonio; dexo de contar que la madre, viéndose
-algun tanto en dias, procuró de mudar el oficio y volverse al que
-de generacion y avolorio le viene, en el qual se dió tan buena
-industria como en el pasado habia tenido maña, aprovechándose de la
-inocente hija en lo que le salia á pelo, que, como asaz de fermosura
-tuviese, no poco de necios era requestada, donde, con industria de
-su madre, ella hacia para sí mangas y para la vieja faldillas. Pues
-como ninguna cosa en su sér permanezca, no se haciendo ya tanta
-cuenta della, acordó la buena madre de sacar á la pequeña hija á
-volar, trayéndola por diversas partes y regiones, hasta que teniendo
-su asiento en Milan, la buena vieja dió fin á sus dias, quedando
-la hija huérfana y en estraña tierra, aunque no por eso perdió la
-realeza de su ánimo, que con lo que al presente de hacienda tenía,
-dió consigo en París, abriendo su tienda y mostrando sus mercaderías
-á la córte francesa. Tomando, pues, allí conocimiento con cierto
-nigromántico, su arte muy por entero la enseñó, saliendo en él
-tan famosa maestra, quanto el delicado entendimiento de una mujer
-es bastante. No contenta mucho con tal nacion, en España pretende
-tornar, y visitando las principales ciudades della, aquí en su
-propia tierra fué tornada; donde habiendo salido muy niña y fermosa,
-vieja y disforme volvió. Fué, pues, desde poco aquí casada con un
-panfarron llamado Hetorino, mi amigo especial, con quien agora bien
-contenta y gozosa vive. Tienen allá cerca el rio una casa con dos
-puertas y dos moradas, donde él enseña á esgrimir algunos gentiles
-hombres en la una, y ella á labrar mozas en la otra, ordenándose
-entre las dos casas de discípulos, no pocos (ántes muchos y muy
-grandes) malos recaudos entre dia. Es asimesmo la vieja la más subtil
-y taimada alcagüeta hechicera que en nuestros tiempos, ni áun creo
-que en los pasados, se hallára; porque, no sólo con sus palabras
-y conjuros ablanda los muy duros corazones, mas áun con su meneo
-y visaje os hace venir las manos atadas á conceder su propósito y
-voluntad; muchas veces, como su marido (de quien yo he sabido) me ha
-dicho, que con el arte de nigromancia que aprendió, delante dellos
-se torna invisible, y desde algun tiempo da señas verdaderas de lo
-que pasa en muy diversas tierras; tiene tambien poder de convertirse
-en animales y aves, con que no sólo hace sus hechos, mas áun se
-defiende de quien su mal procura, porque, como dicen, o demo á los
-suyos quiere. Es fama que tiene muy gran tesoro, aunque el lugar está
-celado, mas por ello la insaciable hambre de la codicia nunca olvida,
-ántes siempre, confesándose por pobre, por una moneda de plata hará,
-como dicen, ciribones. Tiene á la contínua en su casa dos mozas de
-buen parecer para alivio de cuitados que sus aventuras buscan, que
-tan bien amaestradas la dueña honrada las tiene, aunque de pocos
-dias, que al triste que en sus manos cae, no sólo con sus fingidos
-halagos lo que encima tiene les da, mas áun la palabra por prenda de
-más les dexa empeñada. Ésta, pues, de quien, señores, habeis oido, es
-la dueña por quien me habeis preguntado, de quien con razon se podria
-decir que lo que en la leche mamó, en la mortaja mostrará; por tanto
-ved si en algun caso á su oficio tocante la habeis menester, que yo
-salgo fiador, si morralla bulle en ella, halleis muy cierto remedio y
-refugio apacible.
-
-_Selv._ Señor Flerinardo, en dubda estoy de poner este negocio en
-manos de mujer tan nefanda, que cierto, por sólo ella ser en él
-participante, qualquier infortunio que acaezca tenemos bien merecido.
-
-_Fler._ No mirés, señor, eso, que tambien hemos visto por mano de
-personas indignas haberse obras excelentes efectuado; por tanto, si
-á vos os parece, pues agora es ya noche, hacelda venir en la mañana
-ante vos, que si muy á vuestro propósito no se profiere concluir este
-hecho, poco se habrá perdido.
-
-_Selv._ Pues, señor, así os parece, así se haga; no resta sino quién
-será el mensajero.
-
-_Esc._ Señor Selvago, por vuestro amor, yo lo quiero ser; mas hágovos
-saber que si alguna cosa de paga no ve, no la sacarán de casa con
-garabatos, fundándose en que dicen que, lodo seco mal se pega.
-
-_Selv._ Por eso no quede, que ves aquí diez escudos que le puedes
-dar de mi parte, prometiéndole grandes mercedes si en ella halláre
-remedio mi fatiga.
-
-_Esc._ Desa manera yo digo que teneis el pleito de vuestra parte.
-
-_Fler._ Pues, señor Selvago, porque se hace tarde, bien de mañana
-será mi vuelta; pídoos que os esforceis, que mal parece tanta
-flaqueza en edad tan floreciente, y adios, que me voy.
-
-_Selv._ Con él vais, mi señor, que yo haré por cumplir vuestro
-mandamiento.
-
-
-
-
-CENA QUARTA DEL SEGUNDO ACTO.
-
- En que Escalion va á casa de Dolosina á le llevar los diez
- escudos de parte de Selvago. Los quales la dexa habiendo con ella
- acabado que entenderá en aquellos negocios, quedándose asimesmo
- esa noche en casa de la vieja con una su criada llamada Libina.
- Introdúcense:
-
-ESCALION. — DOLOSINA. — CLAUDIA. — LELIA. — LIBINA.
-
-
-_Esc._ Ahora que ya Flerinardo se ha entrado á su aposento, quiero ir
-á casa de Dolosina con el recaudo de Selvago, ca mejor se negociará
-agora que de mañana, y áun podria ser que del porte de los diez
-escudos tuviésemos buena cama hasta el alba. Buen acuerdo es éste;
-alto, via á caminar por esta calle, pues será á ménos peligro. Bien
-está, que ya veo la puerta, y á Dios si están acostadas; mas poco se
-perderá en que llame, pues venimos con provecho. Tá, tá.
-
-_Dolosina._ ¿Hija Lelia, hija Lelia? corre presto, por tu vida, mira
-quién llama á tal hora á la puerta, y si es el mercader de quien te
-dixe hoy.
-
-_Lelia._ Madre señora, si es él, más vale que vaya á le abrir Claudia
-que yo.
-
-_Dol._ Bien has dicho; vé pues, Claudia, mira quién es.
-
-_Claudia._ Ya voy, madre, mas por mi salud, que en el llamar más
-semeja al bachiller desta mañana que al que decis.
-
-_Dol._ Sea quien fuere, asómate á esa fenestra y vello has.
-
-_Claud._ ¿Quién está allá baxo?
-
-_Esc._ Gente de paz es, señora Claudia; abrid á Escalion si sois
-servida.
-
-_Claud._ ¡Válale el demonio al desuella caras! ¿y qué quiere á tal
-hora? Madre, Escalion es, ¿mandas que abra?
-
-_Dol._ Vé, hija, que no se pierde cosa; veamos qué demanda es la suya.
-
-_Claud._ Entra, señor Escalion, y sube si fueres servido.
-
-_Esc._ ¡Oh perla, y cómo eres graciosa! mas dime, ¿está Hetorino y la
-madre en casa?
-
-_Claud._ Señor Escalion, él hoy se partió fuera de la ciudad; la
-madre está arriba; sube si eres servido.
-
-_Esc._ A ella he yo menester, señora; por tanto allá subo. Muy buenas
-noches, señora Dolosina, y á la compañía y todo.
-
-_Dol._ Muy buenas te las dé Dios, hijo Escalion; ¿qué es lo que
-mandas en mi pobre casa, que ya sabes que todo está á tu mandar?
-
-_Esc._ Madre señora, cierto negocio provechoso que se ha recrecido;
-mas primero que dél te dé cuenta, quiero que me digas quién es
-esta hermosa doncella, que por la ley del cuaderno, muy bien me ha
-parecido.
-
-_Dol._ ¡Ay traidor, cómo se te van los ojos tras la carne nueva! Bien
-dicen que la tal aplace; mas sábete que es doncella bien quitada
-de todo ruido, que me ha rogado que la tenga aquí en mi casa algun
-tiempo recogida, que por ser huérfana de padre y madre, sin algun
-arrimo de pariente, fuérale trabajoso pasar en su honra la vida, que,
-mal pecado, tenemos un mundo tal, que las semejantes, estando solas,
-poca seguridad tienen de las malas lenguas y perversas intenciones,
-de que se sigue que la mala llaga sana, y la mala fama mata; que lo
-uno está en causa propia, y lo otro en ajena lengua.
-
-_Esc._ ¿Cómo es su gracia?
-
-_Dol._ Libina.
-
-_Esc._ Pues á fe de gentil-hombre, que si la señora Libina por suyo
-me recibiese, que no perdiese en ello cosa, ántes se podria alabar
-que tenía señorío sobre quien no consentiria que su chapin abajase á
-ménos.
-
-_Dol._ Hijo Escalion, muy contrarias van tus palabras de lo que yo te
-he dicho; mas si te parece, dime á qué fué tu venida, porque es hora
-que dés la vuelta y acá nos recojamos.
-
-_Esc._ Madre, á solas lo quiero haber contigo, por tanto mira dó
-quieres que sea.
-
-_Dol._ Entraos, hijas, en esa pieza miéntras hablamos dos palabras.
-Ya está hecho, bien puedes decir tu recaudo.
-
-_Esc._ Madre señora, has de saber que de parte de Selvago, único
-amigo de mi señor Flerinardo, á tí soy venido, que te ruega
-excesivamente que luégo de mañana á su posada te llegues, que será
-cosa bien de tu provecho, á lo que, de mi oido, por lo bien que te
-quiero, dixe que alguna cosa comigo adelantada te enviase, lo qual
-fué tan cumplidamente como su generosa persona demanda, por tanto ves
-aquí diez escudos de presente que te envia, y largos ofrecimientos
-de futuro si remedio en su fatiga pusieres, que á lo que yo imagino
-es de amor; por tanto, mira qué me respondes, que cierto tú lo debes
-hacer, pues provecho no pequeño dello se te seguirá.
-
-_Dol._ Aunque, hijo Escalion, ya tenía por mí de no ponerme en
-semejantes tratos, por rogármelo tú al presente, yo mudaré mi
-propósito concediendo en tu ruego; y á lo que dices que por mí
-heciste, yo lo tengo en soberana gracia, y quedaré obligada á ser
-presta en todo lo que te cumplirá.
-
-_Esc._ Pues, señora, entre otras mercedes que de tí espero, es una,
-que hables por mí á Libina, esta doncella que aquí tienes, que cierto
-della estoy muy pagado, y si no recibiese algun favor sería puesto en
-toda congoxa.
-
-_Dol._ Porque veas, hijo, lo que te amo, yo haré por tí lo que por
-mi padre fuera escusado, por tanto reposa un poco, que yo te tornaré
-alegre, porque sientas qué es hacer placer á la madre Dolosina, que
-lo sabe muy bien pagar con el doblo. ¿Hija Libina?
-
-_Libina._ ¿Qué es lo que mandas, señora?
-
-_Dol._ Quiero de tí tanta gracia que hables á este señor y le
-quieras, que en ello no perderás cosa.
-
-_Lib._ Por mi salud, madre señora, que en otra cosa puedes mandar,
-que eso es bien escusado.
-
-_Esc._ Haz, señora Libina, lo que la madre te ruega, que juro por los
-temidos barbotes de Pluton, de te servir bien y lealmente, fuera de
-lo que tu valor vale, porque he sabido que eres quitada de semejantes
-tratos.
-
-_Lib._ Gentil hombre, poca necesidad tengo al presente de vuestros
-servicios, por tanto mudad vuestro propósito; y de vos, madre, estoy,
-y con razon, bien afrentada, que sabiendo mi condicion me probais con
-tales palabras.
-
-_Dol._ Ea, hija, haz lo que te digo, que yo fiadora, que dello no
-quedes pesante.
-
-_Lib._ Por mi vida, madre, que es en vano; ¡cómo! ¿y así habia de
-poner mácula en mi fama? Jesú, tal no me mandeis, que moriré de pesar.
-
-_Esc._ Madre, así Dios te dé buena postrimería, que no cesen tus
-palabras en mi favor, y toma la capa mia, porque miéntras más se
-escusa, más su amor me abrasa.
-
-_Lib._ ¿Qué te dice ese señor de secreto? que, por mi fe, su
-pensamiento es en vano.
-
-_Dol._ Díceme que se tiene por bienaventurado en tener tales
-pensamientos, que al fin piensa que tu crueldad será contra él
-amansada.
-
-_Lib._ Sí, sí, sí; dichoso él, como cera de todos santos, no se vaya
-de por ese camino; espéreme en pié, que yo le aseguro que de tal
-pecado no lo acusen.
-
-_Dol._ Bien veo yo, hija Libina, ser esto fuera de tu condicion; mas
-has de mirar que te lo ruego yo, que algun dia me habrás menester,
-que aunque te sea cuesta arriba, bien habrás oido que mano besa
-hombre que la quirrie ver cortada, quanto más que yo conozco de tí
-que no querrias que lo fuese la suya.
-
-_Lib._ Por mi vida, madre, que no estás en lo cierto, que si no
-mirase á no darte á tí enojo, ya de aquí me habria partido por no oir
-tales razones.
-
-_Dol._ Pues por mi salud, que aunque más santa te muestres, que has
-de recibir de nosotros fuerza; alto, hijo Escalion, vén comigo, que
-yo la dexaré donde haya menester las manos.
-
-_Lib._ ¡Ay madre! ¿por que me haces tanto mal?
-
-_Dol._ Por tu bien es, hija.
-
-_Lib._ ¿Qué mucho ganar es hacer placer á este gentil hombre?
-
-_Dol._ Agora quiero, hijo, que delante de mí la abraces para ver
-dónde llega tu diestra.
-
-_Lib._ Ya en brazos de un toro de Xarama le vea yo, que corre siete
-leguas tras una moxca.
-
-_Dol._ Haz, hijo, lo que te digo.
-
-_Lib._ No será él tan desmesurado.
-
-_Dol._ ¿En mesuras me mirais? Alto, que en esta cárcel aprisionados
-quedaréis, sin esperanza de que hasta el alba quedeis libertados, que
-yo me llevo la llave.
-
-_Esc._ Madre señora, ten cuidado de mi negocio.
-
-_Dol._ Sí tendré, hijo; huelga, que siendo tiempo yo te llamaré.
-
-_Claud._ Señora madre, ¿qué se hizo de Libina y Escalion?
-
-_Dol._ Sabe, hija, que allá los dexo encerrados en la pieza de los
-huéspedes.
-
-_Lel._ ¿Dióte alguna cosa?
-
-_Dol._ ¿Y qué me habia de dar, Lelia? ¿No soy más obligada á la
-amistad que tiene con mi marido Hetorino, que á interes alguno?
-
-_Lel._ No lo digo porque recibas pena, madre, sino que pensamos
-Claudia y yo, quando llamó á la puerta, que fuese alguno de nuestros
-huéspedes, y cayó la suerte á Libina, que dello estaba bien
-descuidada.
-
-_Dol._ Andá, locas, íos acostar, que vuestro san Martin os vendrá
-otro dia.
-
-_Lel._ Ya vamos, madre, quédate á buenas noches.
-
-_Claud._ Por tu fe, Lelia, que nos lleguemos callando al aposento
-donde sus mercedes están; veamos las razones que entre sí pasan,
-pues él es tan taimado y ella no peca de necia.
-
-_Lel._ En Dios y en mi conciencia que me lo quitaste de la boca, que,
-como dicen, si bebo, en la taberna, si no, huélgome en ella; ya que
-esta noche estamos vacantes, tomarémos un rato de pasatiempo oyendo
-las bravosidades que entre sí tendrán.
-
-_Claud._ Pues sea con mucho tiento, no sientan la celada que les
-tenemos puesta.
-
-_Lel._ ¿No le oyes, Claudia? ¿no le oyes al necio cómo se lamenta?
-
-_Claud._ Óyete, no lo sientan, que al cabo estoy.
-
-_Esc._ Por Dios, señora Libina, que no creyera que tan cruda habias
-de ser para quien tanto como yo te quiere, especialmente en lugar tan
-aparejado á batalla de amores, en que solos estamos; no, señora, por
-tu vida, no seas de tal condicion, sino concede en mi voluntad, que
-yo te aseguro que no te pese despues de habello hecho.
-
-_Lib._ Donoso está, por mi vida, yo le digo que se vaya y él
-descalzóse las bragas; mas decid, hombre de bien, por vuestra fe,
-¿qué servicios ó qué dones he de vos recebido para concederos vuestro
-ruego? ¿qué conocimiento de mí teneis, que así pensais? hoy venido y
-cras garrido. Pues prométoos que no se hace la boda de hongos, sino
-de buenos florines redondos, ó servicios, que en tanto los estimo, y
-por tanto os podes tener por dicho que de mí al presente no habréis
-más de lo habido.
-
-_Esc._ Señora, si miras la buena voluntad que desde que te vi te he
-tenido, á más me eres obligada.
-
-_Lib._ Deso comerémos, por vida de mi agüelo; pues hágoos saber,
-hermano, que en más estimo un real de plata que quantas voluntades
-hay en el mundo, que no sé que color tienen.
-
-_Esc._ Pues te muestras contra mí tan zahareña y no quieres hacer lo
-que te digo, una cosa de tí quiero que no me sea negada, la qual es
-que de tu voluntad, con que al presente seré contento, me dés una
-docena de besos.
-
-_Lib._ Xó que te estriego; por mi vida, que le solteis el freno y
-escopirá, ó le asgais de la barba y deciros ha mil gracias; axó,
-niño, dalde un tres, que dos merece; ya los diablos le besen, que no
-tienen mocos.
-
-_Lel._ ¿Pasa por tal cosa Claudia?
-
-_Claud._ En verdad no lo creyera si ciento de á caballo me traxeran
-por testigos; en Dios y en mi conciencia, mayor asno enalbardado que
-éste no se halle en toda Arcadia, aunque el pastor Argos con sus
-cien ojos le fuera á buscar.
-
-_Lel._ Por mi salud, que tienes razon, que de verdad yo acá fuera en
-oirlo tengo el mayor empacho del mundo.
-
-_Claud._ Pues yo no, sino que parece que lo sueño, ca se ha oido
-éste es en toda la ciudad por muy valiente y desenvuelto tenido; y
-verdaderamente dicen que en donde se piensa que hay tocinos no hay
-estacas, pues tan cobarde y atado al presente se muestra.
-
-_Lel._ Así es, hermana Claudia, el vulgo inconstante, que lo bueno en
-malo y lo malo en bueno suele mudar, dando á unos fama de santos y
-graves varones, y no siendo vero lo que dice el pandero, tienen en su
-pecho una hedionda piscina encubierta; y por el contrario, otros, por
-hipócritas y malos tenidos, tienen su tribunal y asientos por electos
-en la eterna beatitud.
-
-_Claud._ Clara y manifiesta verdad es ésa; mas calla un poco, verémos
-en qué paran los trajes, qué responde Escalion á lo dicho.
-
-_Esc._ ¡Oh pesar del horrendo dragon domado por el fuerte
-Belorofonte! ¿y cómo ía de ser verdad que con tus cruezas y desvíos
-has de dar la muerte al más temido varon de toda Europa? no será,
-sino que yo llame á la madre, que me dexe salir á tomar venganza de
-quantos delante se me pusieren, pues de quien me causó el enojo no
-conviene.
-
-_Lib._ Ce, señor, por tu fe, no hagas tal cosa, sino llégate acá,
-dime si há mucho que me conoces.
-
-_Esc._ ¡Oh, Dios sea loado, que me dices que á tí me llegue!
-
-_Lib._ Por mi vida, que ya dello me pesa. Ce, señor, por vuestra
-vida, que os tengais en vos, que no soy de las que pensais.
-
-_Esc._ ¡Oh qué blanco pecho que tienes, señora Libina! Juro por las
-que en la cara tengo, que mejor no le vi en toda mi vida, aunque por
-mis pecados he visto muchos; pues la delicadez dél es de olvidar,
-sino que me parece tomar en las manos mantequillas de Guadalajara.
-
-_Lib._ De verdad que con razon dice el proverbio, mete el gallo en el
-muladar y saldrá heredero, ó lo que más le conviene, al judío, dalde
-un palmo y toma cuatro. ¿Cómo, y tal ha de pasar, gentil hombre?
-teneos allá, que por los huesos de mi madre (que pudren) he de dar
-voces como una loca.
-
-_Esc._ Señora mia, pídote de gracia que me digas, si fueres servida,
-cómo de tu gentileza podré gozar, y toma de mí quanto quisieres, que
-de verdad te digo que me tienen tus amores muerto.
-
-_Lib._ Ya no os moristes vos, marido, por falta de caperuzas, que
-siete teníades en vuestra arca.
-
-_Esc._ ¡Oh pesar del mundo malo! ¿y que esté yo rabiando por tu
-causa, y tú diciéndome gracias? por tu fe, no seas, señora, de tal
-condicion, que me harás hacer una locura que llegue á orejas del
-turco.
-
-_Lib._ Agora, si tú por mí hacer quieres una cosa, yo concederé en tu
-ruego; mas en otra manera será escusado.
-
-_Esc._ No tardes, pues, en me lo decir, que, por el gorjal de Sant
-George, ántes será hecho que dicho, y si es cosa de armas y tengo de
-castigar algun atrevido, á mí por un cabo, y á que tangan por él por
-otro, puedes enviar.
-
-_Lib._ No es lo que piensas, sino que me hagas haber once varas de
-anascote para un manto, y seda con que guarnecello, y serás luégo
-sano; y no pienses que con otro hiciera esto, que cierto no es
-ansí, que si no mirase tu gentileza y que me tienes buen amor, por
-mi salud, fuera bien escusado, por ser yo persona tan quitada de
-semejantes tratos.
-
-_Esc._ ¡Válale el demonio á la coxita remilgada, y qué palabras
-suelta! juro por mi verdad, que por ella se debió decir: pico de once
-varas, y con qué guarnecelle.
-
-_Lib._ ¿Qué dices entre dientes, señor? ¿parécete caro? Pues dilo
-presto, que podrá ser, si te detienes, haber vuelto el propósito.
-
-_Esc._ Digo, señora, que pudiéndome mandar un caso de honra, me
-afrentas en pedirme una nonada.
-
-_Lib._ Con eso seré yo contenta.
-
-_Esc._ Pues ¿cómo será, que no lo tengo aquí?
-
-_Lib._ Más dias hay que longanizas; tráelo tú, que luégo serás pagado.
-
-_Esc._ Señora Libina, ves aquí cuatro reales para en señal, y yo te
-prometo, á fe de quien soy, de te los enviar mañana.
-
-_Lib._ No querria que me burlases.
-
-_Esc._ Bien parece que no me has contratado mucho, pues dubdas en mi
-palabra.
-
-_Lib._ Agora, señor, muestra, que yo te fio; mas, por mi vida, que te
-sosiegues un poco, que la noche es larga.
-
-_Esc._ Así es menester, señora, para quien ha de caminar largo y
-dormir en ella.
-
-_Claud._ ¿No ves, Lelia, lo que pasa, y cómo ha sabido Libina traer
-el agua á su molino haciéndole creer del cielo cebolla y que era una
-religiosa?
-
-_Lel._ Cierto es entendida, y ya se tiene cuatro reales para el pico
-de la cañada.
-
-_Claud._ Ansí me parece; mas si tuvieres por bien entrémonos en
-nuestro albergue, que ya tienen sus mercedes pausa, y lo de aquí
-adelante es más para gustallo de presencia que para oirlo de léjos.
-
-_Lel._ Es bien acordado, sea luégo.
-
-
-
-
-CENA PRIMERA DEL TERCERO ACTO.
-
- En que estando Selvago en su aposento entendiendo con la música,
- viene Escalion con la vieja á le hablar, á quien habiendo su mal
- declarado, y siendo por ella buen fin prometido, en señal de
- cumplida paga Selvago le da cincuenta doblas con que á su casa á
- lo poner por obra vuelva. Introdúcense:
-
-SELVAGO. — RISDEÑO. — ESCALION. — DOLOSINA.
-
-
-_Selv._ ¡Válame el poderoso Dios! ¿qué será esto? ¿por ventura no
-estaba yo agora en el reino de mi señora, lleno de su gracia y
-gozando de su soberana gloria? ¿pues, cómo me hallo en mi lecho? sin
-duda que con algun fingido ensueño he sido engañado; bien será me
-certifique de segunda persona. ¡Mozos, mozos!
-
-_Risd._ ¿Qué mandas, señor?
-
-_Selv._ Dime, Risdeño, por tu fe, ¿dónde he yo estado esta noche?
-
-_Risd._ El cuerpo, señor, á do se halla al presente, mas del alma no
-sé cosa.
-
-_Selv._ Pues dime, necio, viviendo yo, ¿pueden hacer divorcio entre
-sí?
-
-_Risd._ No sé, pregúntaselo á Sant Agustin, que dice que el amador
-tiene su ánima en donde ama.
-
-_Selv._ Agora verdaderamente creo que de cierto yo no soy Selvago,
-que en Isabela está convertido y en ella vive; mas yo soy su efigies
-y cuerpo, y así no fué vano lo que poco há entre sueños imaginaba;
-mas dime, ¿qué hora piensas que sea?
-
-_Risd._ Despues de la salida de la luminaria en quantidad mayor del
-firmamento, puede dos veces el cinocéfalo haber urinado.
-
-_Selv._ ¿Qué has dicho, que no te he bien entendido?
-
-_Risd._ ¡Cómo, señor! ¿No sabes la propiedad del cinocéfalo, que
-tiene apariencia de mona?
-
-_Selv._ No, mas di quál es.
-
-_Risd._ De urinar de hora en hora tan por nivel, que sobrepuja al
-más concertado relox que ser pueda, por obrar en él naturaleza, y
-por esto habiendo urinado, como dixe, dos veces despues de la venida
-del sol, que es la mayor lumbre del cielo, por causa que es ciento y
-veinte y cinco veces mayor que la tierra, serán las seis del dia.
-
-_Selv._ Gracioso estás con tus poesías á mí, que estoy la soga á
-la garganta; dame aquel laud y salte á la puerta de la sala, y si
-vieres á Flerinardo, ó á otro de su parte, entrarás á me lo decir
-luégo.
-
-_Risd._ Señor, así lo haré. ¡Oh santo Dios, y qué soberana gracia
-tiene este hombre en quanto mano pone, y cómo constriñe el
-instrumento que en sus manos tiene á que de su pena y dolor sea
-participante! De cierto que si el famoso Orfeo y el dulce Orion
-con el estimado Anfion al presente fueran vivos, con ser los más
-excelentes músicos que la antigüedad tiene en memoria, en ninguna
-manera con esto se podian igualar, que de verdad mi sentido tiene
-elevado en oir los altos y baxos, cercas y léxos de las sonoras
-cuerdas, ordenando á sus tiempos con suave melodía unos pequeños
-descuidos que, con mayor cuidado, los ánimos de los circunstantes en
-ella eleva. Ya me parece que su voz hace muestras de querer, con su
-alta armonía, las fantasías y diferencias del instrumento matizar;
-que, segun otras veces he visto, no ménos las apacibles gargantas,
-los delicados sonidos de la voz mostráran bien gustosas, que los
-ligeros dedos, los confusos redobles con suave dulzura han ordenado;
-mas ¿quién es esta fantasma ó estantigua que con Escalion viene? ¿Por
-ventura el fuerte Enéas, en él convertido, con la anciana Sibilla,
-quieren en los infiernos, donde Selvago pena entrar la segunda vez?
-Pues ténganse por dicho que no han de pasar tan livianamente como
-piensan en mi barca, pues el ramo de oro no les fué concedido.
-
-_Esc._ Amigo Risdeño, estés en buena hora, ¿qué hace tu señor Selvago?
-
-_Risd._ Señor Escalion, vos seais bien venido, y si en lo que mi
-señor entiende quereis saber, allegaos á la puerta de aquella sala y
-seréis en vuestra pregunta satisfecho.
-
-_Esc._ Dime, por tu fe, ¿es él el que tañe?
-
-_Risd._ No otro.
-
-_Esc._ Por tu vejez, madre, que gocemos un poco de la música, que
-tiempo nos queda, pues no es ella de perder.
-
-_Dol._ Sea, hijo, como quieres, que, por mi verdad, el sentido me
-tiene allá robado, que, mal pecado, como la armonía y dulzura de la
-música representa y sabe á la celestial gloria, y yo, en lo último de
-mi vida esté, no puede hacer ménos de poner mi juicio por algun tanto
-en lo que tan presto para siempre tiene de gozar.
-
-_Esc._ Así quiera Dios, madre, y que allá todos nos veamos.
-
-_Dol._ Harto, hijo, es de pusilánimo y miserable el que piensa de no
-verse allá y tiene en ello muerta su esperanza, mas callemos algun
-tanto, y del todo de la música podrémos gozar, que comienza nueva y
-alta materia.
-
-_Selv._
-
- A los montes de Parnaso,
- A caza va mi cuidado,
- Vestido de ropas verdes
- Que la esperanza le ha dado;
- De canes, que son servicios,
- Viene todo rodeado,
- Los monteros pensamientos
- Vienen cerca de su lado;
- En una cueva metida,
- Lugar solo y apartado,
- Descubierto han una cierva,
- Tras ella todos han dado;
- Las cornetas de gemidos
- Fuertemente han resonado,
- El cuidado y un montero
- Los primeros han llegado;
- La cierva, sin tener miedo,
- Muy constante se ha mostrado,
- Los perros se parten della,
- Que tocalla no han osado,
- Porque, con sola su vista,
- Los ha muy mal espantado.
- Ellos estando en aquesto,
- Un caballero ha llegado,
- Armado de ricas armas,
- Con señales de morado;
- En su mano trae blandiendo
- Un dardo bien afilado,
- Que, como al cuidado vido,
- Con soberbia le ha hablado:
- Por tu muy gran osadía
- De mí serás maltratado;
- Diciendo estas palabras
- El venablo le ha tirado,
- Por medio del corazon
- De parte á parte le ha pasado:
- No contento con aquesto,
- A la cueva le ha llevado,
- Échale fuertes prisiones,
- Do le dexa encarcelado.
-
-_Dol._ Por mi salud, hijo mio, que me semeja que en la gloria de
-la melodía del ángel Sant Miguel he gozado el tiempo, que aquí con
-vosotros oyendo á Selvago he tenido.
-
-_Esc._ Por la cruel remembranza de Megera, madre, que tienes la
-mayor razon del mundo; mas, pues lo ha ya dexado, entremos si fueres
-servida.
-
-_Risd._ Escalion, mira, una palabra al oido.
-
-_Esc._ Di lo que quisieres.
-
-_Risd._ Quiero que me digas de qué cimenterio ó soterraño has sacado
-esta semejanza de la suegra de Barrabás, que contigo viene.
-
-_Esc._ Calla en mal hora, no digas tal, que si lo sabe será gran
-daño, que ésta sola basta á dar la medicina más conveniente á la
-peligrosa enfermedad de tu señor.
-
-_Risd._ Pues dime, ¿es, por ventura, el espíritu de Galeno, que
-fuiste por él al otro mundo para este negocio?
-
-_Esc._ Otra vez á doce, anda con nosotros, que presto sabrás de su
-venida, y quién sea, y no burles de quien te puede dañar, que muy
-fácil, por su arte, puede saber lo que della dixiste.
-
-_Risd._ Ya, ya, á fe de gentil hombre, que sé ya todo el caso, que tú
-debes haber sacado del ciminterio del Cármen el cuerpo de Celestina,
-que este dia falleció, y como allí tan presto se consume y come la
-carne, no hallaste sino los huesos que traes contigo; digo esto, si
-fué verdad, que murió de la caida del andamio de su casa, y no se
-estuvo, como la otra vez, escondida tras el artesa.
-
-_Esc._ Bien dicen que quien mucho habla pocas veces acierta; mas no
-sé qué de tí me piense, que así quieres con tus pesadas palabras en
-són de gran poder á tu señor quitarle el remedio que le viene. Por
-tanto, yo te ruego que tus palabras cesen y vayas á decir á Selvago
-cómo estamos aquí.
-
-_Risd._ Agora, que yo iré, no tomes pasion con lo que burlando se
-dice. ¿Señor, señor? Escalion, el criado de Flerinardo, y una dueña,
-están allí fuera, que te quieren hablar, si les das licencia.
-
-_Selv._ Di que entren, mal mirado, que yo dello primero te avisé.
-
-_Dol._ ¡Oh mi hijo y buen señor! vos esteis muy en buen hora, en
-buena fe; mas decidme, yo os ruego, ¿qué enfermedad es la vuestra,
-que á tal hora teneis el aposento de los tales por morada?
-
-_Selv._ Madre mia, tu venida sea para mí tan buena como la de Judit
-con la cabeza de Holoférnes á los afligidos ciudadanos; pídote que me
-perdones si no te fago el acatamiento á tu persona debido, pues mi
-poca salud es en ello la causa.
-
-_Dol._ ¿Y qué dolencia es la vuestra, hijo? que, por mi salud, segun
-de vuestro rostro concibo, no puede faltar sino que de regalo sea.
-
-_Selv._ Mi señora, sabe que para en eso fuiste llamada; por tanto,
-siéntate, reposa un poco, que toda mi fatiga te será descubierta,
-donde, si en tí en alguna manera remedio se hallase, no sólo á un
-enfermo darás la vida, que es asaz buena obra, mas áun mi persona
-y bienes en tu poder serán puestos, quedándote aún con esto en muy
-grande deuda.
-
-_Dol._ Pues, señor, no ceses en me lo decir, que si hiciere al caso,
-aunque mi poder sea poco, sólo por lo que tu persona merece, junto
-con la vida en tu servicio sacrificaré.
-
-_Selv._ ¡Oh madre mia, y cómo me eres agradable! Cierto si por obra
-cumples lo que de palabra has profesado, con mi vida no te podré
-gratificar; por tanto, has de saber que mi vida sin ella se ve por
-ser del todo muerta y de sí apartada y en ajeno poderío crudamente
-captiva, lo que en la vista de Isabela, hija de Polibio, en un
-instante de tiempo se ordenó.
-
-_Dol._ Al cabo estoy, señor; á buen entendedor pocas palabras.
-
-_Selv._ Pues, madre, ¿qué conjeturas tienes en esto? ¿parécete grande
-la dolencia, ó carece de remedio?
-
-_Dol._ De ser grande no pongo duda, mas sábete que para todo hay
-remedio sino para la muerte.
-
-_Selv._ Pues ¿cómo piensas hacer esta caridad?
-
-_Dol._ Yo te diré: tú tienes pujamiento de sangre, por tanto paréceme
-que alguna sangría será necesaria.
-
-_Selv._ ¿Quieres decir, madre, que dineros lo pueden hacer todo?
-
-_Dol._ Parece que me viste el juego.
-
-_Selv._ ¿Pues será menester otra cosa?
-
-_Dol._ Sí, tres en número.
-
-_Selv._ ¿Quáles son?
-
-_Dol._ Las que el Gran Capitan al arzobispo mozárabe señaló, cuando
-la guerra de Orán ordenaba.
-
-_Selv._ Di, pues, ¿qué fué lo primero?
-
-_Dol._ Dineros.
-
-_Selv._ ¿Lo segundo?
-
-_Dol._ Dineros.
-
-_Selv._ Bien te entiendo; di qué fué otra cosa.
-
-_Dol._ Dineros.
-
-_Selv._ Pues quanto en eso no se perderá cosa, que hartos dineros hay.
-
-_Dol._ Pues tuya es Isabela.
-
-_Selv._ Mira lo que dices.
-
-_Dol._ No creas que la vejez caduca el sentido me haya robado, como
-las otras esteriores potencias, que de cierto no es así, pues ella y
-la necesidad en gran manera le han limado y polido, á que fácilmente,
-por conjeturas en el principio, los fines ciertos y verdaderos
-inquira; por tanto callen barbas y hablen cartas, que es lo que más
-hace al caso, y verás quién es la vieja Dolosina, y cómo sus promesas
-no son falsas.
-
-_Selv._ Risdeño, toma esta llave y sácame un portacartas que verás en
-aquel cofre.
-
-_Risd._ Señor, vesle aquí.
-
-_Selv._ Madre mia, toma estas cincuenta doblas en señal de que lo
-restante es tuyo, si verdaderas fueren en todo tus palabras.
-
-_Dol._ Téngotelo en merced, señor, éstas, con las diez que ayer con
-Escalion me enviaste, que en el hacer de las mercedes has mirado el
-mucho valor de quien las da, y no el poco merecimiento de á quien se
-conceden.
-
-_Selv._ Madre señora, mucho vales, y á más te soy obligado por tus
-agradables promesas.
-
-_Dol._ Agora, mi buen señor, yo me quiero partir para con más
-brevedad concluir el negocio.
-
-_Selv._ Madre mia, merced recebiré, que si en su presencia te vieres
-y te hiciere al caso, esta letra le des de mi parte.
-
-_Dol._ Mi buen señor, yo lo cumpliré bien, aunque poco hace al caso;
-mira si me mandas otra cosa.
-
-_Selv._ Que el ángel bueno te guie en esta jornada; mira si tienes
-necesidad de alguno de mis criados que te acompañen hasta la posada.
-
-_Dol._ No hay necesidad, señor, que quien me truxo tomará este
-trabajo.
-
-_Selv._ Escalion, hermano, ruégote, si allá no fueres necesario, que
-des luégo la vuelta, que tengo de haber cierto negocio contigo.
-
-_Esc._ Yo cumpliré vuestro mandado, señor Selvago.
-
-_Selv._ Madre señora, al Criador de todas las cosas te encomiendo.
-
-_Dol._ Él quede, señor, en tu compañía; no tomes pena demasiada, ten
-buena esperanza en el suceso, que en manos está el pandero que le
-sabrá tañer.
-
-_Selv._ Con esa esperanza sustentaré la vida.
-
-
-
-
-CENA SEGUNDA DEL TERCERO ACTO.
-
- En que Escalion, por la promesa que á Libina hizo, no osa entrar
- en casa de la vieja y despídese; la vieja pide cuenta á su criada
- Lelia de los negociantes que han venido. Despues desto hace
- un conjuro sobre la carta de Selvago, y con ella para casa de
- Polibio se parte. Introdúcense:
-
-ESCALION. — DOLOSINA. — LELIA.
-
-
-_Esc._ Señora Dolosina, ¿sabe que me parece que por tí ha cantado el
-cuclillo, que vas cargada de oro como abeja á la colmena?
-
-_Dol._ ¿No sabes, hijo, que del rio á veces cargado á veces vacío?
-mas hágote saber que con todo eso no alcanzo para un orinal de plata.
-
-_Esc._ Agora, madre señora, esto aparte, sábete que no puedo entrar
-en tu casa; por tanto, como llegue á la puerta, me darás licencia.
-
-_Dol._ ¿Tienes algun arduo negocio, ó qué es la causa?
-
-_Esc._ No, pese al mundo, sino que mandé anoche á Libina once varas
-de anascote, y díle en señal quatro reales y quedó mi palabra
-obligada á que se las llevaria hoy, y reniego de los tártaros si
-tengo más blanca que un podenco, ni rastro de donde al presente me
-venga.
-
-_Dol._ Hijo Escalion, recio caso es no cumplir la palabra que se
-pone, especialmente un hombre como tú, de los quales es dicho, de la
-palabra, como el toro por el cuerno, se han de preciar; y tú erraste
-en el prometer, pues posibilidad te faltaba, mas aunque esto ansí
-sea, yo rogaré á Libina que te espere más tiempo, y ella lo hará por
-mi ruego y porque dicen que el deudor no se muera, que la deuda sana
-queda; mas mira que te aviso que no me hagas caer en vergüenza con
-ella, si esperándote por mí despues la burlares, que yo, como dicen,
-seré tenida á lo pagar, y no es razon, pues de mí recibes la buena
-obra.
-
-_Esc._ ¡Valga el demonio la vieja enredadera! ¿y fuera mucho que me
-escusára con la otra, pues hoy tal lance á mi causa ha echado? sino
-que piensa que diciendo que me espere áun me pone en gran cargo;
-pues, no las ayude Dios más, que ellas de mí lo lleven si del Perú no
-me viene, que, por el sacrílego robo de Elena, treinta saltos dé sin
-que se me caiga blanca, y de pelado regatease la soga, como dicen.
-
-_Dol._ ¿Qué dices, Escalion? ¿viénesme por ventura royendo las
-faldas? No lo debes hacer, que de cierto no es pequeña la buena
-voluntad que yo te tengo, y si tienes alguna necesidad, dilo luégo,
-no hayas vergüenza, que quien no habla no le oye Dios.
-
-_Esc._ No digo, madre, sino que reniego de los trasuntos de Balcebú,
-porque á tal tiempo me vino esta necesidad con que mi palabra ha de
-venir á ménos.
-
-_Dol._ Agora, hijo, confia en Dios que todo se hará bien; mas ves
-aquí mi posada, mira si quieres entrar.
-
-_Esc._ Tornarme quiero, pesar de quien me parió, que ya no osaré
-parecer donde gentes hobiere; quédate á Dios, madre, que yo pienso de
-hacer algun hecho que sea sonado, que de dos males el mayor se ha de
-evitar, que es que no se quiebre mi palabra.
-
-_Dol._ El Ángel bueno te acompañe, hijo. Tá, tá, tá.
-
-_Lel._ ¿Quién llama allá fuera?
-
-_Dol._ Abre, Lelia, que yo soy.
-
-_Lel._ Madre, enhorabuena vengas.
-
-_Dol._ Dime, Lelia, ¿qué hacen esas mochachas?
-
-_Lel._ Sube y vellas has echadas, que áun agora duermen el sueño de
-la salud.
-
-_Dol._ Bien me parece que otro ha de ganar lo que ellas han de
-comer, mas pase, que agora tienen tiempo; dime, ¿ha venido álguien á
-buscarme?
-
-_Lel._ De parte del tiniente, á quien llevaste la moza ántes de ayer,
-te enviaron dos pares de perdices con muchos perdones á vueltas.
-
-_Dol._ Dios le dé de sus bienes, que sabrosas serán por ser de las
-rentas de Dios escotadas.
-
-_Lel._ El mercader de Claudia vino luégo como que tú te fuiste, y ha
-estado con ella y se ha ido.
-
-_Dol._ ¿Qué truxo?
-
-_Lel._ Una saya naranjada que cantusó á su esposa, para Claudia, y un
-manto razonable guarnecido, para tí.
-
-_Dol._ Andar, agua vertida no toda cogida; de quien no nos debe nada
-buenos son cinco dineros; dime si ha venido otrie.
-
-_Lel._ La desposada, que tiene el joyel empeñado en los dos ducados,
-vino muy asustada por causa de estar hoy convidada en casa de su
-esposo, y por no estar tú aquí hube yo de ser el zurujano; y áun, por
-mi conciencia, que pasó un mal rato por no ser yo buena maestra, en
-pago de lo qual me dexó esta sortija de oro.
-
-_Dol._ Bien haces, hija, de ensayarte temprano, que, por mi salud,
-quando grande te lo halles y dello no seas pesante; mas la sortija me
-viene á mí de derecho, por ser tú aprendiz en mi casa.
-
-_Lel._ Madre, yo te la daré; mas déxamela traer algun dia primero.
-
-_Dol._ Muestra, boba, que no es anillo en el dedo, sino honra sin
-provecho, y tener siempre cuidado no se pierda sin lo sentir, lo
-qual, si acaesce, da doblado pesar que recreacion con él han tenido,
-y por tanto será bien que me le des, que quien quita la causa quita
-el pecado.
-
-_Lel._ Toma, madre, que más quiero ser yo pesante que tenerte á tí
-descontenta; los dos ducados están entre las almohadas de tu lecho.
-
-_Dol._ Bien está todo eso; dime, hija mia, si me ha venido otrie á
-buscar.
-
-_Lel._ No, madre, no ha venido otra persona alguna.
-
-_Dol._ Pues, hija Lelia, tráeme aquí lo necesario para un conjuro;
-eso mesmo, los vestidos rotos de mujer mendicante y pobre, que con
-ellos tengo de ir á cierto negocio.
-
-_Lel._ Madre señora, ves aquí he traido los vestidos que me pides y
-eso mesmo lo necesario para el conjuro, que es: el ólio infernal,
-las candelas del cerco de la otra noche, el ídolo de arambre
-juntamente con la bujeta del ungüento serpentino, la lengua del
-ahorcado, los ojos del lobo cerval, la espina del pez rémora, los
-testículos del animal castor, el pedazo de carne momia, y las
-taleguillas de las hierbas del monte Olimpo que truxiste el dia de
-Mayo. Mira si es menester otra cosa.
-
-_Dol._ La redoma azul pequeña, con el agua del rio Leteo, me trae
-tambien.
-
-_Lel._ Vesla aquí, madre, ¿quieres más?
-
-_Dol._ No, sino que cierres bien la puerta y arriba te subas.
-
-_Lel._ Hecho está, madre.
-
-_Dol._ Yo, la maga y gran sabidora Dolosina, enseñada en las artes
-del mago Simon, sin falacia ni engaño, á tí, Pluto, rey y señor
-predominante en las tremendas y espantables tinieblas del Erebo y
-reino infernal, donde el rio Cocito, con sus negras y oscuras aguas,
-por las breñas y rocas, donde las sombras hacen su habitacion se
-despeña; juez soberano entre los rectísimos pretores. Minos, Caco,
-y Rodamante, veedores esecutarios en las causas de los afligidos
-pasajeros de Caron, domador, eso mesmo, de las terribles y no
-domables fuerzas de las tres tartáreas furias, Alecto, Megera y
-Tesifon, con las virtudes ocultas de los presentes materiales te
-conjuro: á que dexado tu cetro y silla real, vengas con aquella
-obediencia á que me estás obligado tú, en pago del dedo cordial que
-te tengo ofrecido, á me servir, y sin engaño ni aparencia fingida,
-cumplas en todo y por todo, mi querer y voluntad; y si tu imperial
-persona, en otros importantes negocios ocupada, tuviera por enojosa
-esta venida, por el tanto, con tus veces y grande poder, á mi fiel
-familiar Escarcafierro me envia, el qual en esta carta que presente
-tengo, se encierre, y siendo en manos de Isabela puesta, de la
-manera que esta imágen de arambre es abrasada con estas virgíneas
-candelas, así su corazon con fuegos excesivos en el amor de Selvago
-se encienda, matando con la presente agua del olvido, traida del
-infernal rio Leteo, todos y qualesquier amores que en otras personas
-haya puesto; donde lo contrario haciendo, no sólo de tu poder y
-persona blasfemaré, mas con todas mis fuerzas te seré capital enemiga
-y cruel competidora, donde, con buen seguro, que en mi poder te
-llevo, con estas armas de fingidos vestidos, á comenzar la dubdosa
-batalla me parto.
-
-
-
-
-CENA TERCERA DEL TERCER ACTO.
-
- En que Dolosina, de muchos temores acompañada, en hábitos de
- pobre mendicante va á casa de Polibio, y fingiendo pedir limosna,
- en el aposento de Isabela, guiada por Cecilia, entra, donde con
- muchos rodeos alguna parte de su mensaje le declara; lo que por
- Isabela entendido, ignorando de qué parte viniese, ella y Cecilia
- con las almohadillas de labrar le dan muchos golpes, hasta que
- fingiéndose por muerta, estando ellas un poco descuidadas, se les
- va huyendo, dexando allí la carta de Selvago. Introdúcense:
-
-DOLOSINA. — CECILIA. — ISABELA.
-
-
-_Dol._ ¿Áun qué sería si hubiese la vieja Dolosina de pagar hecho y
-por hacer, en este camino? que por mi salud, mirando bien en ello,
-en gran peligro voy, especialmente con el hábito que llevo, que
-sólo en ser conocida cae mi vida en gran riesgo; pues los agüeros
-que he visto lo adoban. Dos falcones maltratando una graja se me
-representaron en saliendo de mi casa; poco más acá vi en el suelo
-una lechuza muerta; el primer hombre que al encuentro me vino, sobre
-ser cornudo, le dieron este dia de palos: bueno va todo, quiera Dios
-no sean badanas, que en este oficio, y en un caso semejante al que
-agora voy, dexó mi abuela Claudina la vida por las costillas en
-manos de los criados de Theofilon; pues mi madre Parmenia indicio
-hay de que por otro tanto en Milan la mataron á talegazos. Ahora
-bien, sea lo que fuere, venga lo que viniere, que piés malos camino
-andan. Dolosina es astuta, y lleva buena compañía, quanto más que si
-con la empresa salimos, más me valdrá de cien síes renovados, y por
-tanto, haldas en cinta priesa á caminar rico ó pinjado, muerto ó con
-gran ditado, de una vez que á todo riesgo un jubon sin mangas, ó un
-almilla de plumas, podrémos medrar. Mas agora esfuerza, esfuerza,
-Dolosina, ten buen corazon, que el tal quebranta mala ventura; pues
-que la puerta de Polibio se muestra de enfrente, y nadie parece, de
-rondon me entro, que el hábito lo demanda, y adios: ¿quién será esta
-doncella que á mí se viene? Cierto no sería poco tenella de nuestra
-parte; quiérola hablar blandamente, que buenas palabras valen mucho.
-Hija hermosa, dicha buena hayais en todo lo que mano pusiéredes,
-¿recibiria de vos tanta gracia que delante de la señora Senesta me
-pusiéredes? que, mal pecado, vengo con una necesidad muy grande, y
-como haya sabido ser ella persona en quien las tales como yo hallan
-siempre gran auxilio y socorro, deseo con ella probar mi ventura por
-ver si es verdad lo que se dice.
-
-_Cec._ Dueña honrada, mucho quisiera cumpliros vuestro deseo, mas
-sabed que al presente será escusado, porque está en su aposento,
-con mi señor Polibio, durmiendo la siesta; aunque si es cosa que en
-alguna limosna ó obra pia toque, mi señora Isabela la remediará.
-
-_Dol._ ¡Oh, cómo he hallado buen puerto! de verdad que con tal
-comienzo no puede ser el fin adverso.
-
-_Cec._ ¿Qué dices, madre? Si te parece, bien; si no, darás la vuelta.
-
-_Dol._ Digo, hija, que aunque á la señora Senesta quisiera, que bien
-suplirá en mi necesidad la señora que me habés dicho.
-
-_Cec._ Pues detente un poco, vieja honrada, iré á se lo decir.
-
-_Dol._ Pues sea presto, por vuestra vida, que mi pena no quiere
-dilacion. ¡Oh, cómo si al dicho del esforzado Héctor doy crédito, que
-dice que comienzos prósperos traen tales fines, yo pienso de salir en
-este caso con paz y del todo vencedora, pues tan oportuno lugar para
-mi propósito demostrar se me ha seguido! Ea, ea, esfuerza, Dolosina,
-que ya se llega tu hora, en la cual no harás pequeña ganancia, si
-desplegas tu lengua y abres tu entendimiento, en manifestar tu
-propósito.
-
-_Cec._ Madre, entra comigo, que Isabela te aguarda.
-
-_Dol._ ¡Ay, hija, plega al misericordioso Dios que tal acogimiento en
-su presencia halles, como al presente de tí he tenido!
-
-_Cec._ A él le plega por su infinita bondad; mas ves allí á mi
-señora, llégate allá, y manifiesta tu necesidad, que con ayuda de
-Dios ella será remediada.
-
-_Dol._ Así lo creo yo, hija, que do tanta hermosura se muestra, no
-puede faltar piedad grande para los que della son menesterosos.
-Doncella ilustre, y la más hermosa de cuantas en el mundo viven, el
-Señor que tal os formó, en estado y honra os prospere, porque los
-afligidos y necesitados en vos hallen cumplimiento de sus deseos.
-
-_Isab._ Dueña honrada, tú seas bien venida. Por haber sabido de
-esta mi doncella que con cierta necesidad á mi señora Senesta
-venías, y ella esté al presente ocupada, yo su hija, por lo que á
-ser caritativa debo, siendo de tu cuita certificada, si mis fuerzas
-fueren en ello bastantes, te la remediaré; por tanto no ceses en me
-lo decir, que aliende de ser limosna, por ser mujer como yo, con más
-entera voluntad cumpliré tu deseo.
-
-_Dol._ ¡Ay perla de oro, y cómo te lo dices! ¡Cierto que de tal
-figura no se esperaba ménos! Has, pues, de saber, señora, que mi
-venida en esta casa ha sido por ver si una grande necesidad que
-tengo, en alguna manera remedio alcanzase; que como nosotros los
-necesitados y afligidos no tengamos otrie á quien ocurrir con
-nuestras miserias sino á los ricos y poderosos, los quales de justo
-derecho son tenidos en nos remediar, y como en este caso esta familia
-á todas las de la ciudad sobrepuje, aquí determiné de me llegar,
-concibiendo en mi pecho que si aquí me falta remedio, mi cuita sin él
-perecerá; de donde grande detrimento y pérdida á mi vida se sigue.
-
-_Isab._ Madre mia, por tu fe que no llores ni te acuites, que si,
-como he dicho, no me falta el poder, tú partirás de mi presencia
-contenta.
-
-_Dol._ Así lo creo yo cierto, mi señora, que no sin causa puso Dios
-tanta beldad y gracia en un cuerpo humano, sino para que más en tener
-misericordia entre todos se señalase.
-
-_Isab._ Dexa eso, madre, y dime tu cuita, que tengo deseo de sabella
-para del todo la remediar.
-
-_Dol._ De cierto, hija mia, que á lo que al presente de tí he
-concebido que debes ser muy misericordiosa y llena de piedad,
-lo que en una doncella ilustre y fermosa como tú estrañamente
-resplandece; porque dado caso que, como dice el Evangelio, aquellos
-son bienaventurados que se preciaren de misericordiosos, siendo, como
-es, gran virtud en qualquier estado, en los de ilustre prosapia es
-muy mayor en estremo, lo que manifiesto se ve quando un gran señor
-ó rey perdona á sus súbditos ó á otros los crímines que contra él
-cometieron, que nace de por ser misericordiosos querer más dexar sus
-ofensas sin castigo, que ver en su próximo tormento: exemplo tenemos
-en nuestro gran César Carolo V, luz que á todos los magnánimos y
-fuertes antiguos en tinieblas dexa, con quanta misericordia y piedad
-haya tratado á sus muy crueles enemigos, habiéndolos tenido en su
-poder, como fué los dias pasados al Rey de la Galia, que contra él
-tan contrario se mostró, donde teniéndole en su poder, y por muy
-justa batalla vencido, no sólo le perdonó, mas áun muy llegado á él
-en afinidad y parentesco, á su tierra le envió. Eso mismo con el
-fuerte Duque de Saxonia, y sus parientes y allegados, que con tan
-justa causa merecian otro acogimiento que el que en él hallaron;
-mas su imperial persona, no mirando los deservicios que dellos habia
-recebido, con misericordiosa y pia benivolencia los brazos abiertos,
-el perdon con su amistad les ofrece. Pues si dello debe ser loado, no
-quiero que mi baxo juicio y débil entendimiento lo determine, pues
-por serlo tanto indeterminado se queda. Todo esto, hermosa doncella,
-os he querido decir porque veais en quanto sois de estimar, por
-la gran misericordia que en vos, á lo que he visto, se encierra,
-por donde á los que contra vuestra persona erraren sois tenida á
-perdonar, y ansimesmo á los que de vuestro acorro tuvieren necesidad,
-como yo agora, con alegre cara y larga voluntad se la ofrecer.
-
-_Isab._ Dueña honrada, para comigo, que bien se me entiende todo
-lo que has dicho, no son menester rodeos ni circunferencias, sino
-manifiéstame tu fatiga, que yo procuraré de la remediar.
-
-_Dol._ ¡Oh mi emperadora, y cómo si así fuese yo me podria contar por
-bienaventurada, y mi vida saldria de laceria y afan muy crecido! mas
-primero que de mí lo sepas, te quiero decir de dónde nace la caridad,
-y por qué unas personas tienen en buscar á otras, en sus fatigas,
-remedio.
-
-_Cec._ A la larga toma el galgo la liebre; valga el demonio á la
-vieja importuna, si ya no me tiene quebrada la cabeza con sus
-palabras, y áun quiere comenzar materia nueva; por mi vida, que no la
-sufra yo más, sino que allá fuera me salga, acabe quando quisiere.
-
-_Dol._ Digo, pues, señora piadosa, que principalmente se sigue de
-la buena voluntad y amor, lo que se ve muy á la clara en nuestro
-redemptor y maestro Jesuchristo, que por el amor que al humanal
-linaje tuvo, con caridad y querer excesivo, por redimirle se ofreció
-á muerte de cruz en aquel siglo bien vituperable. Pues de la mesma
-manera nosotros, discípulos de tal maestro enseñados en caridad, nos
-dolemos de las adversidades y desventuras de nuestros próximos, y
-les buscamos con todas nuestras fuerzas remedio, siendo guiados por
-un amor secreto que en ello nos fuerza, donde quien lo contrario
-hiciere, con razon debe de ser reprehendido, pues no cumple lo que en
-la ley de fe tanto es encomendado. Pues si esto es así, ¿con quánto
-querer debemos, con caridad amorosa, socorrer á nuestros próximos en
-sus necesidades? pues sabemos del sabio que dice: que quien favorece
-al mortal hace obra de Dios inmortal, especialmente los ricos y
-poderosos á los necesitados y afligidos; y no digo tanto en los ricos
-como en otros mil estados, que unos á otros nos podemos aprovechar y
-favorecer, ansí como en las gracias que habemos aprendido por arte,
-como con las que la naturaleza en nos puso, participándolas con
-aquellos que dellas tienen necesidad y serán ansimesmo por ellas en
-sus cuitas remediados.
-
-_Isab._ Dueña honrada, bien basta lo que me has dicho; por tanto
-luégo me di tu fatiga quál sea, que tengo otra cosa en que entender.
-
-_Dol._ Piadosa doncella, así lo haré; por tanto óyeme con atencion
-mis palabras, y cumplirás tu deseo si de sabello alguno tienes.
-
-_Isab._ Mejor me ayude Dios, que tú vienes con necesidad, sino con
-alguna buena trama, y si así es, mándote yo que no te alabarás dello.
-
-_Dol._ ¿Qué dices, señora?
-
-_Isab._ Digo que de presto concluyas ó me dexes ya.
-
-_Dol._ ¡Oh mi señora, y cómo lo quieres ya saber! Pues yo te prometo
-que es con razon porque tú eres la que en ello ganas.
-
-_Isab._ Pues ¿en qué gano yo, buena vieja? por mi vida, que tengo
-mil recelos de tí, y que no sé si lo que yo agora digo será falso.
-
-_Dol._ Señora, no perturbes mis razones con tus inopinados
-aceleramientos, que si digo que tú ganas, es porque quien hace
-limosna adquiere provecho para el ánima, y quien la recibe, para
-el cuerpo; pues si esto es así, mira si ganas tú más en remediar
-mi cuita que yo, mas porque no recibas mayor pena de la recibida
-con mis largas y toscas razones, has de saber que yo fuí casada en
-mi mocedad con un fidalgo, y por mi mala ventura, al segundo año
-enviudé, quedándome de mi amado marido un hijo pequeño. Pues no
-contenta la fortuna con aquesto, en una noche toda mi hacienda y
-bienes por un fuego perdí, porque, como dicen, la miseria sigue á
-los afligidos y persigue á los escogidos; donde sola, que parientes
-ningunos conocia, y pobre desde entónces, he pasado mi trabajosa
-vida peregrinando por diversas naciones, siempre en compañía de mi
-pequeño hijo, el qual en poco tiempo creció, parándose tan fermoso y
-agraciado, quanto otro dubdo que en su tiempo fuese; yo, con amor de
-madre, mendigando, ó como pude, le hice enseñar las gracias que á un
-gentil mancebo convienen, entre las quales la música en gran manera
-en él floreció, ayudando su melodiosa voz, en tal manera que espanto
-á quien lo oye ponia; pues, estando yo algo con él consolada, y ya á
-su causa con algun remedio, hubo en una ciudad donde estábamos con
-otro mancebo una question, en la qual su contrario perdió la vida, y
-por miedo de la justicia aquí nos venimos, do pasamos grande laceria
-por causa que á mi hijo una grave dolencia le ha sobrevenido, de que
-mi afortunada vida en tal manera se ve congojosa y fatigada, que la
-muerte excesivamente desea por ser su postrimero remedio.
-
-_Isab._ Pues, dueña honrada, ¿qué me pides agora á mí para en eso?
-
-_Dol._ ¡Oh mi buena señora! ¿quieres que te lo diga? sabe que lo que
-yo de tí para su mal quiero, es tu soberana gracia.
-
-_Isab._ Buena vieja, en gran confusion me ponen tus palabras; mas di,
-¿qué entiendes por mi gracia?
-
-_Dol._ Que dés tú, pues eres poderosa, á aquel enfermo la vida, que
-por tu causa muere.
-
-_Isab._ ¿No digo yo que áun en mal punto acá habries venido, doña
-falsa, con tus alcahueterías?
-
-_Dol._ ¡Jesú, Jesú, señora! ¡Desdichada de mí! no dés voces, que no
-soy de las que piensas, ni mi venida es á ningun mal.
-
-_Isab._ Pues dime, mala, en tales dias envejecida, ¿cómo dices que
-ese tu hijo por mi causa muere?
-
-_Dol._ Señora, no pienses que en ello hablo de gracia, que de cierto
-es así, porque el pobre que con necesidad muere, el rico que dello
-fué sabidor le mata, y si piensas que en ello te engaño, pregúntaselo
-á todos los doctores santos, y verás si es así; más desdichado fué mi
-nacimiento, que bien sé yo que dicir la verdad amarga, y por esto me
-has afrontado mis canas, pero sea, que más pasó Dios, y sus siervos
-más han de pasar, aunque ni por esto de tal cargo seré acusada, que
-por no me avergonzar á los que tienen, mi hijo con suma necesidad
-pereciese.
-
-_Isab._ Yo te cogeré á las palabras, doña raposa, y áun, por mi fe,
-que pienses llevar lana y vuelvas sin cuero.
-
-_Dol._ ¿Qué dices, señora? ¿pésate ya por lo que dixiste? si así es,
-yo te perdono, pues por ignorancia pecaste.
-
-_Isab._ Anda ya, anda, buena vieja; á otro perro con ese hueso, que
-muy bien te he entendido, y sé dónde asiestas tus tiros; no te me
-hagas tan santa con tus palabras, pues en ellas está el engaño; mas
-dime de parte de quién vienes, que podria ser tu mensaje no fuese
-en vano; mas si de otro cabo de quien yo pienso viene, amonéstote
-que otra vez acá no me vuelvas, porque librarás mal, y ésta se te
-perdonará atento á los sermones de piedad que tú me has predicado.
-
-_Dol._ ¡Ay señora! ¿y quién dices? que cierto mi venida no es más de
-lo que has sabido.
-
-_Isab._ Dueña noble, ya te he dicho que te he bien entendido; á perro
-viejo, no tús tús, que ya sabes bien que de cosario á cosario no se
-pierde sino los barriles; por tanto dime lo que te pregunto, que en
-tal hora puedes ser venida, que de mí lleves buen galardon por tu
-mensaje.
-
-_Dol._ ¡Oh mi buena hija! sabe que tu pensamiento es verdadero, y de
-parte de quién yo vengo por esta carta lo verás.
-
-_Isab._ ¡Ah doña falsa, que cogido os he la verdad sin que la podais
-encubrir! mi fe, aunque vieja y yo mochacha, engañado os he. ¡Oh
-mala vieja, quién no estuviera avisada de las tales como tú, que
-con sus azucaradas y santas palabras, vienen á robar la castidad de
-las nobles doncellas! pues yo os aseguro que el pago que de aquí
-llevares será, conforme á la misericordia que á mi honestidad debo,
-bien igual á tus sermones. Agora ¿qué dices en esto? ¿no respondes?
-¿por ventura buscas algunas escusas? pues yo te digo que te serán
-escusadas; mas bien será que anden las manos y cesen las palabras,
-que, pues á mí injuriaste, de mí llevarás el castigo. Oyes, Cecilia,
-Cecilia.
-
-_Cec._ Señora.
-
-_Isab._ Ven aquí, toma tu almohadilla, darémos un refregon á esta
-falsa alcagüeta, que ansí mi honra y limpieza queria robar.
-
-_Cec._ ¿Qué, desas es la señora? Alto, que aparejada estoy.
-
-_Dol._ Aun en mal hora acá habriemos venido, si esto así se prosigue
-adelante.
-
-_Isab._ ¿Qué murmuras, malvada? ¿Tienes alguna escusa?
-
-_Dol._ Digo, señora, que este papel es una purga que asentó hoy el
-doctor, y habia de costar mucho precio, lo cual á tí venía á pedir;
-y porque me creyeses te la mostraba, y si piensas aún que en ello te
-engaño, tómala y verlo has.
-
-_Isab._ Esas escusaciones á quien no te entendiese, matrera, tus
-falsas revueltas, pues hágote saber que mal se cubre cabra con la
-cola; por tanto, si recepta es, recibe en ella nuestros golpes, pues
-escudo y capacete te falta. Alto, hermana Cecilia, á las manos, mas
-cierra primero la puerta, no se nos vaya el gallo.
-
-_Dol._ En mal punto acá vine, que esto á dos palabras tres pedradas;
-me parece que vale más al fin callar, como negra en baño, que cada
-gallo canta en su muladar.
-
-_Cec._ Ea, señora, no canses que tiene mucho pelo; y áun no siente
-los golpes, toma exemplo en mí, y qué tajos arrojo.
-
-_Dol._ ¡Ay! ¡Ay, desventurada yo, que me fino!
-
-_Isab._ Redobla tus golpes, Cecilia, en esta cuña que ya rechina la
-piedra y presto caerá.
-
-_Cec._ Por mi fe, vesla en el suelo.
-
-_Dol._ ¡Ay, señores, que me muero, confision!
-
-_Cec._ Ya te absuelven, hermana, y áun de tal manera que puedes á tus
-descendientes dar parte.
-
-_Isab._ Déxala ya, Cecilia, que bien basta lo hecho.
-
-_Cec._ ¿No ves, señora, que destas tales se dice que tienen siete
-almas como gato, y áun no será la primera del todo salida? mas agora
-bien está, pues mi almohadilla demuestra las entrañas de trabajada;
-mas ¿qué piensas hacer desta, que, á lo que creo, está muerta?
-
-_Isab._ Por mi fe que dello me pesase, porque solamente quisiera
-escarmentalla; mas si es hecho, y no se puede escusar, con hacerlo
-saber á mi señor Polibio todo el caso por entero, no habrá más; que
-quien burla al burlador, ya habrás oido.
-
-_Cec._ Pues, señora, yo quiero ir á llamalle.
-
-_Isab._ Bien será; torna, torna, Cecilia.
-
-_Cec._ ¿Qué dices, señora?
-
-_Isab._ ¿No ves qué recia va por el escalera abaxo? Cierto que con
-engaño lo fingie, que en viéndote salir, y la puerta abierta, luégo
-se levantó más recia que un quadrillo.
-
-_Cec._ Así me parece, mas no la arriendo la ganancia desta tarde; y
-si bien le supo, tórnese al regosto.
-
-
-
-
-CENA CUARTA DEL TERCERO ACTO.
-
- En que Isabela, leida la carta que la vieja dexó, y entendiendo
- enteramente el caso, mucho su celeridad y poco miramiento incusa;
- Cecilia le da muchos consuelos; en fin de pláticas va á llamar á
- Valera para que entienda en las amistades de Dolosina con ellas.
- Introdúcense:
-
-ISABELA. — CECILIA.
-
-
-_Isab._ Agora ¿consideras, Cecilia, quantos engaños y traiciones
-hay por el mundo? ¿Quién pensára tal, que esta mala vieja, con sus
-fingidas santidades y palabras dulces, vinia á contaminar el homenaje
-de mi limpieza?
-
-_Cec._ Cierto, señora, que no debia ser esperta en las armas; pues
-viniendo á dar combate á fortaleza, venía sin amparo de capacete
-para las piedras y petrechos que los cercados habian de soltar en su
-defensa.
-
-_Isab._ ¿No viste cómo se hizo muerta como raposa apaleada?
-
-_Cec._ Si vi, mas poco le prestó, que si mi espada no hiciera
-muestras de se quebrar, no cesára aún por su industria la batalla.
-
-_Isab._ Agora bien, vaya á la mala ventura, que por el necio atrevido
-de quien la envió, no faltaré al amor que á Selvago tengo; pues por
-sus razones este dia pasado claramente conocí no vivir engañada.
-
-_Cec._ ¡Ce, señora, qué digo yo! ¿No ves la carta que traia la
-falsaria á par de la puerta?
-
-_Isab._ Por tu fe, Cecilia, que la hagas pedazos, que me parece
-ofender á Selvago lo contrario haciendo.
-
-_Cec._ Por mi salud, señora, que tal no sea, sino que hemos de saber
-en qué mundo vivimos, y reir un poco con sus necedades, pues se puede
-hacer tan á nuestro salvo.
-
-_Isab._ Haz tú lo que por bien tuvieres, mas yo lavo en ello mis
-manos; mas mira á todo esto no sea recepta de purga, como dixo la
-vieja, y te quedes soplando las manos, tu gozo en el pozo, con la
-miel en los labios.
-
-_Cec._ Anda, señora, que no es noramaza, que toda la sangre de
-alteracion se me habia ido á la servilla: mas oye si te parece, pues
-á tí viene dirigida, y si algun paso lamentable en ella vieres, mira
-que con lágrimas y sospiros le solenices, porque así conviene, y es
-precepto en la ley de bien amar.
-
-_Isab._ Anda en mal hora, ó la rompe, ó acaba ya.
-
-_Cec._ Agora oye:
-
-
-_Carta._
-
- «Si fuerza en la mia hubiese para la que de tu parte me viene,
- seráfica dea, en alguna manera relatar, no sólo mi rabiosa
- fatiga en ello recibiria contento, mas á tu grande piedad y
- benivolencia, acerca de ella, mostrarie en alguna manera su sér;
- mas ¡ay de mí! que ni la pena que por tí padezco consiente, por
- ser tal, en papel ser esculpida, ni ya que lo fuese de tí, ni
- de ninguno de los mortales por lo mesmo le serie dado crédito,
- porque todas quantas veces el radiante Febo, su lucida corona del
- Oriente en nuestra Europa nos demuestra, en fénix convertido,
- en fuegos por mí mismo fabricados, soy deshecho, tornando en el
- instante á renacer; porque la pena siendo perdurable, infinito
- sea su tormento. No dexo de recebir, mi dea, algun pequeño
- consuelo por tan á la clara haberte mi propósito declarado,
- aunque por otra parte considerando la cruda respuesta, por ser
- ninguna, que por tí me fué dada, en más y mayor descontento es
- convertido; de donde una tal desesperacion á mis sentidos se
- demuestra, que la vida tienen por pena, y la muerte les sería muy
- agradable vida, la que, último y postrer medio de descanso en
- mi trabajosa cuita deseo que fuese, y sin duda será, si tú, mi
- preclara dea, no truxeres el saludable letuario de tu soberana
- gracia al en tí convertido Selvago, y por tí crudamente de la
- vida excluido.»
-
-_Isab._ ¡Ay de mí! la más sin ventura doncella de las nacidas, y ¿qué
-oigo? ¿Y es verdad que de parte de mi Selvago me viene este mensaje?
-Muestra, muestra, Cecilia, ese bienaventurado papel, aunque en muy
-fortunado tiempo llegado, seré en ello bien certificada para que la
-pena, que tan bien he merecido en dar tal pago á quien tanto bien me
-traia, en mí execute.
-
-_Cec._ Mira, señora, que no me parecen bien los extremos que
-muestras, pues más con razon habias de tomar gozo con tal
-acaescimiento, que por él demostrar tanta tristeza.
-
-_Isab._ ¡Ay desventurada yo, que áun esto es poco, pues tan
-desaconsejada he sido con quien toda mi gloria en su poder tiene!
-dime tú, ¿no ves quánta razon tengo para salir de sentido, pues por
-mi poco saber, no ménos que de mi muerte he sido causa, si Selvago
-de lo que con su mensajero pase es sabidor? pues es cierto que de hoy
-más de mí no tendrá cura, habiendo una vez á él y otra á su carta con
-tanta esquiveza tratado.
-
-_Cec._ Señora Isabela, ántes en eso vives engañada, porque la
-condicion de los hombres es tal, que aquello que les es negado con
-mayor eficacia procuran, y lo que fácilmente les conceden, muy
-presto dellos es olvidado; quanto más que siendo, como es, Selvago
-bien entendido, sabiendo el caso por entero, ántes por él te dará
-gracias, que, como dices, se apartará de su propósito, porque si
-tú apaciblemente á la vieja y su mensaje recibieras ignorando la
-parte, no sólo de liviana fueras ultrajada, mas áun de inconstante
-amadora adquirieras renombre; pues la fe á su verdadero amor debida,
-recibiendo mensaje ignorando ser suyo, del todo era falsada.
-
-_Isab._ Por verdad, hermana Cecilia, gran consolacion y deleite de
-tus palabras me viene, que sin ellas fuera imposible remediar mi
-vida; mas pídote por el amor y fidelidad que me eres deudora, pues
-en lo uno tan bien has razonado, que en lo que de aquí resulta me
-aconsejes, para que si algo por mi ignorancia se ha perdido, con tu
-mucha discrecion se recupere, y yo, del crudo tormento que padezco,
-algun remedio reciba.
-
-_Cec._ No dexo de conocer, mi señora, ser gran presuncion la mia en
-ponerse á dar parecer á quien á mí y á muchos otros le puede dar,
-mas porque no parezca que tu mandamiento recuso, cumpliré lo que por
-tí me es mandado; digo, pues, que, sin más detenimiento, á tu ama
-Valera mandes llamar, la qual venida, ella dará algun medio como te
-reconcilies con aquesta vieja que con el mensaje aquí vino, que yo
-sé que las dos tienen en sí gran amistad; porque, si no me engaño,
-aunque con hábito de mendicante venía disfrazada, es Dolosina, la
-famosa alcagüeta, que tales ensayos hace para más á su salvo ordenar
-sus tratos.
-
-_Isab._ Bien me parece, Cecilia, lo que has dicho; por tanto, por mi
-amor, que tú recibas el trabajo en llegarte á su posada á la llamar.
-
-_Cec._ Señora, en todo cumpliré tu mandamiento; por tanto á Dios
-quedes, que yo voy.
-
-_Isab._ Por tu fe, Cecilia, que no tardes, y vé en buen hora.
-
-
-
-
-CENA PRIMERA DEL QUARTO ACTO.
-
- En que Dolosina, medrosa por lo pasado, encuentra con Valera;
- cuéntanse las dos sus negocios, muy alegres por lo que la una
- de la otra colige. Dolosina la encarga que recaude una carta
- de Isabela para Selvago, y con este acuerdo se despiden.
- Introdúcense:
-
-DOLOSINA. — VALERA.
-
-
-_Dol._ Alivia tus piés, Dolosina, que áun todavía estás en la tierra
-de tus enemigos, no tengan alguna celada encubierta ó vengan en el
-alcance caballeros corredores que nos quiten el despojo y quede la
-vida de las pihuelas; quiero echar por esta calleja hácia Sant Roman,
-que me parece encubierta, en que me podré librar, si tras de mí
-vinieren; ya no hay peligro, que léxos estoy, quiero reiterar lo que
-por mí ha pasado, pues, como dicen, en salvo está el que repica; por
-mi vida, que puedo hacer cuenta que hoy nací, pues de tan eminente
-peligro fuí librada, con razon se podria de mí decir, atrevióse
-morilla y comiéronla lobos; válame Dios, y que fortaleza y sagacidad
-de doncella; sin duda que pasé por ello y no lo puedo creer viendo
-una mochacha áun, como dicen, con la leche en los labios, y que tan
-fácilmente á la vieja y astuta Dolosina engañase, haciéndole sacar el
-hijo del cuerpo y decir duro y maduro, y despues, sin podello negar,
-en porte del mensaje, darme tal trato ella y la otra rapaza de su
-criada, aunque, por mi vejez, si no fuera por el lugar ser peligroso,
-que todos nos entendiéramos á coplas; mas pase, que yo fiadora de
-tomar la venganza á mi propósito, mujer es y fermosa, mal me andarán
-las manos, pues allá dexé la carta, si no la hago caer en el garlito,
-aunque más haga de la grave y generosa. Mas ¿qué digo yo? ¿y cómo
-podrá ser esto quando mis sagaces razones para con ella tan poco
-aprovecharon? cierto que será trabajoso caso de vencer su fortaleza,
-que es á la verdad muy entendida, y al parecer muy casta por extremo;
-por mi salud, que si de su manera fuesen todas las mujeres de nuestro
-tiempo, que mala ganancia harian las de mi oficio, mas loores á Dios
-que no son todas así. Mas ¿qué digo yo? ¿es Valera la que allí viene?
-Cierto, ella es, quiérome atapar y pasarme de largo, no me conozca
-con el hábito que llevo; mas escusado es, que ya me ha conocido.
-
-_Val._ ¿Qué es esto, señora Dolosina? ¿qué hábito es éste? por
-ventura es negocio de importancia, pues así las armas habeis cambiado.
-
-_Dol._ Así es, hermana, como decis; mas ¿dónde guiais vuestro camino
-tan de prisa, que me parece que vais á ganar beneficio?
-
-_Val._ Ántes ando en os hurtar el oficio.
-
-_Dol._ ¿Cómo así?
-
-_Val._ Como que tengo para vista del proceso cincuenta piezas de oro
-en mi casa.
-
-_Dol._ ¿Quién es la parte?
-
-_Val._ Es secreto.
-
-_Dol._ Por mí no lo dexará de ser.
-
-_Val._ Mi hija de leche, Isabela.
-
-_Dol._ ¡Santo Dios, y qué oigo! pues decidme, hermana Valera, así
-hayais buena postrimería ¿quién es el galan?
-
-_Val._ Selvago, si le conoces, se nombra.
-
-_Dol._ ¿Es sueño lo que oigo? agora, pues, las partes me habeis
-dicho, decidme lo que pasa, que de vuestro provecho no me puede á mí
-pesar.
-
-_Val._ Esa confianza tengo yo de vos, y por tanto os lo quiero
-decir. Habeis de saber que Isabela muere por este caballero, y
-descubriéndome á mí su secreto, le prometí que con un conjuro que en
-un su ceñidor pondria, la primera vez que mirase á Selvago le haria
-venir en su propósito; en fin de razones, ella me cargó de cosas de
-precio, que dixe ser apropiadas al conjuro, el qual le embié con una
-su criada, y yo voy agora con la priesa que veis, á ver lo que ha
-pasado.
-
-_Dol._ Maravillas me habeis dicho; mas hágoos saber que yo ando en un
-negocio del mesmo Selvago con el hábito que veis.
-
-_Val._ ¡Ay desventurada yo, y qué oigo!
-
-_Dol._ Ántes bienaventurada, y comigo juntamente; que sabed que muere
-por Isabela.
-
-_Val._ ¡Oh mi buena hermana! ¿y es verdad lo que decis?
-
-_Dol._ Sí por cierto.
-
-_Val._ Agora os quiero abrazar, que sin duda me habeis dado la vida,
-y si os parece, pues bien á nuestro salvo lo podemos hacer, vos
-á Selvago por una parte, y yo por otra á Isabela, hagámosles que
-compren caro el placer que esperan gozar.
-
-_Dol._ En mi corazon estais, así sea; mas hágoos saber que he hoy
-con Isabela estado, que iba por le dar una carta, y siendo en su
-presencia, poco me valieron mis astucias á que no barruntase á lo
-que iba, y ella y una su criada me dieron un trato de cuerda con sus
-almohadillas en que labran, que pensé perder la vida; mas libréme
-dellas huyendo dexándoles en un rincon la carca.
-
-_Val._ ¿Dijístesle de parte de quién íbades?
-
-_Dol._ No hubo lugar.
-
-_Val._ Pues en eso estuvo el error; mas, pues ya pasó y no puede
-dexar de ser, íos á vuestra casa, que yo quiero llegarme allá, y con
-lo que negociáre, á vos acudiré.
-
-_Dol._ Bien me parece eso; mas debes de procurar que ella le escriba
-una carta, en que lo mande que esta noche á la hablar por alguna
-secreta parte se llegue, que si ella le ama, como decis, fácil será
-de alcanzar, y si así fuese, á mí darés provecho y á vos no vendrá
-daño.
-
-_Val._ Bien, estoy en eso, mas todavía fuera mejor alargarles la cura
-para que alargáran la paga á nosotras.
-
-_Dol._ No se pierde cosa en que se haga lo que tengo dicho, por tanto
-concluye de presto, y con la carta, si ser puede, irés luégo á mi
-posada.
-
-_Val._ Alto, pues ansí os parece, ansí sea; no me quiero detener, id
-con Dios.
-
-_Dol._ Él os guie, hermana Valera; ¿qué te parece, Dolosina, de los
-tratos y mudanzas de este mundo? ¡quán presto perdido y quán presto
-ganado! ¡quán poco há estaba la más afligida del mundo, apaleada,
-habiendo tan mal negociado, y agora alegre y regocijada! y con razon,
-pues las albricias que dello espero, no las trocaria por cien piezas
-de oro; quiera Dios que no se abuchorne la venida de Valera, que
-si así no es, por ciertas las tengo; agora bien, ya veo mi puerta,
-quiero entrar y reposar un poco, que el tiempo dirá lo que ha de ser.
-
-
-
-
-CENA SEGUNDA DEL QUARTO ACTO.
-
- En que Cecilia encuentra en el camino con Valera, y dándole el
- recaudo de su señora, va con ella á la ver, donde acaba que una
- carta para Selvago escriba en que le manda que esa noche por la
- fenestra de su aposento venga á la hablar. Hecho esto, Isabela
- da largas mercedes á Valera, ansimesmo una rica sortija para
- Dolosina, en seña que las amistades sean firmes; despues de lo
- qual, Valera va con este recaudo á Dolosina. Introdúcense:
-
-VALERA. — CECILIA. — ISABELA. — DOLOSINA. — LELIA.
-
-
-_Val._ ¿Es la que allí viene Cecilia? ella es sin duda; ¿y adónde
-endereza tan de priesa su camino? quiérola llamar, que, segun va de
-cuidadosa, no me ha visto. Cecilia, Cecilia.
-
-_Cec._ ¡Oh madre! por mi vida, que te iba á buscar, que mi señora
-Isabela te ha necesidad.
-
-_Val._ Alto, pues, hija, vamos quando quisieres, aunque se pierda
-otro negocio bien importante que agora tenía.
-
-_Cec._ Así cumple, madre, porque mucho eres menester.
-
-_Val._ ¿Tiene otra nueva enfermedad, ó siéntese fatigada con la llaga
-antigua?
-
-_Cec._ Algo deso no puede faltar; mas agora vamos á la posada, que
-della serás satisfecha en tu pregunta; ya parece la puerta, entra
-presto, madre, que ya mi señora nos ha visto y nos llama.
-
-_Val._ ¡Oh mi perla de oro y mi señora! ¿no me decis si os hallais
-más sosegada con la operacion del conjuro? que, por mi salud, bien
-segura estoy que os fué provechoso, por lo mucho que á mí de mi parte
-me costó.
-
-_Isab._ Madre señora, si lo que por mí has hecho te hobiese de pagar
-por entero y como tú mereces, muy más grande habia de ser mi valor y
-posibilidad; porque te certifico que fué grande la operacion de tu
-obra, que, como tú ántes me denunciaste, así como me vido fué preso
-de mi amor, y por palabra me lo demostró, de que yo soberanamente me
-gozaba si la fortuna, enemiga de todo placer ajeno, no lo hobiera hoy
-trabucado; ca sabe que una dueña en hábitos de mendicante me vino con
-una carta suya, mas yo, ignorante que dél fuese, no sólo de palabra,
-mas de obra, yo, y juntamente comigo, Cecilia, mi doncella, la
-tratamos muy mal, hasta tanto que de las manos se nos fué dexándose
-la carta en el suelo, por la qual he sabido todo el caso, de que
-estoy la más afligida y atribulada mujer del mundo, con temor que si
-de Selvago es sabido, viendo mi esquiveza, no haga mudamiento, que
-causaria que mi vida otro tanto hiciese.
-
-_Val._ Mi buena hija, sabe que ya lo tengo todo eso remediado.
-
-_Isab._ ¡Oh mi buena madre! ¿y cómo has hecho tanto bien?
-
-_Val._ Yo os diré: poco ántes que con Cecilia, que por vuestro
-mandado á me buscar iba, encontrase, estuve con esa vieja que decis,
-que muy íntima amiga mia se muestra, que siéndole por mí preguntado
-la celeridad y estrañeza de su vestido, como entre nosotras ninguna
-cosa haya secreta, por entero me lo declaró; y yo como vuestro
-corazon tanto entendiese, viendo el mal que se puede seguir, porque
-lo que con vos pasó no manifestase á Selvago, le prometí de vuestra
-parte la respuesta de la carta, y ansí mesmo que esta noche con
-vuestra licencia os podria hablar, por algun lugar secreto, lo
-que ella os vinie á decir junto con os traer la carta; y si yo lo
-prometí, no se os debe hacer grave, pues mayor mal fuera si á Selvago
-le fuera descubierta la manera que en recebir su mensaje se tuvo.
-
-_Isab._ ¡Ay amiga! Como por un cabo me has de cruda muerte hecho
-libre, y por otro me das á pasar gran afrenta; que puesto caso
-que de corazon á Selvago ame, no tampoco quisiera darle ansí tan
-abiertamente mi libertad en conceder lo que por mí prometiste.
-
-_Val._ Señora hija, si bien miras en ello, no es tan grande el
-favor, si se le concede, como vos le pintais, que de hablallo de una
-fenestra á vuestra honra ningun peligro se sigue.
-
-_Isab._ Bien está, madre, lo que dices, mas debaxo esa hoja hay otra,
-que quien para en eso le concede lugar, es causa á que en lo demas le
-dé posesion; que será tan escusado como lo que más lo puede ser, si
-vínculo de matrimonio no se pone de por medio.
-
-_Val._ Mi señora, así se lo podés declarar, y qual el tiempo tal el
-tiento; que si conforme á vuestro propósito respondiere, haréis lo
-que por mejor y más honesto tuviéredes, y si no, podréisle vos de
-su propósito desengañar, aunque para mí tengo que no será él tan
-desmesurado, viendo que ántes gana que pierde en el negocio.
-
-_Isab._ Hermana Cecilia, ¿qué dices tú en esto?
-
-_Cec._ Digo, señora, que lo que se ha de hacer tarde que se haga
-temprano no es mucho.
-
-_Isab._ Pues dame papel y tinta, que más quiero por el consejo de
-vosotras errar, que por el mio acertar en el caso.
-
-_Cec._ Ves aquí, señora.
-
-_Isab._ Por tu fe, Cecilia, que miéntras yo escribo saques algunas
-conservas aquí á mi madre, en que entienda.
-
-_Cec._ Ve, señora, que sí haré. Ce, madre, ¿hay posibilidad en tí
-para poner en cobro estas rajas de poncil con estas pastillas? Por
-señas que á mi señor le fueron enviadas desde Valencia.
-
-_Val._ Hija Cecilia, aunque las muelas se me cayeron, encías me
-quedaron, que tienen sus veces.
-
-_Cec._ Pues toma, madre, y si quieres que las parta ó enternezca con
-los dientes, porque no tomes trabajo, yo lo haré por amor de tí.
-
-_Val._ Calla en mal hora, no te hagas tú Marta, la que de piadosa
-maxcaba el azúcar á los dolientes; pues hágote saber que hablando
-en véras, que fiase más en mis encías que tú en tus dientes, porque
-ellos te pueden faltar, y á mí no tengo temor sino que de cada dia
-más me sean mejores.
-
-_Isab._ Madre Valera, ves aquí la carta, y á esa buena vieja dirás
-que si viese el pesar que tengo de lo pasado, que fácilmente me
-perdonaria, y darle has esta sortija de mi parte, porque algo de lo
-pasado se enmiende; y dirá de mi parte á Selvago que á las doce, en
-la fenestra de mi aposento, le espero. Tú, por lo que por mí has
-hecho, aunque sea bien poco, tomarás esas cien piezas de oro que para
-buxerías me dió mi madre Senesta este dia.
-
-_Val._ Bésote, señora, las manos por mercedes tan cumplidas, que bien
-en sí demuestran la parte de donde proceden.
-
-_Isab._ Madre, déxate agora deso, y vé con el recaudo, que de mucho
-más eres merecedora.
-
-_Val._ Pues, hija señora, yo voy, plega á Dios que él cumpla vuestros
-deseos con mucha honra vuestra y de todos los que bien os quieren,
-porque á mí me quepa parte.
-
-_Isab._ El ángel bueno te acompañe, madre.
-
-_Val._ Y con vos quede, hija mia.
-
-_Cec._ Madre, bien puedes salir, que no parece persona por el patio.
-Dios vaya contigo, y dirás á Dolosina que no tenga de mí querella,
-pues era mandada.
-
-_Val._ Sí haré, hija, queda con Dios. ¿Qué te parece, Valera? ¿y
-que rechaza ésta para perder el juego? Como tan de presto has sido
-rica y fuera de laceria, no sino estáte en tu casilla fingiendo
-santidad, que allí te irá la comida por vida del turco. Fuera, fuera
-la burlería, sino que cada uno trabaje, y de lo que trabajáre coma
-y negocie por el mundo, poniéndose en peligros y afrentas, que como
-dicen: quien no se aventura no aventura, y quien no sufre trabajo,
-no goce enteramente del descanso; yo cierto poco trabajé, mas púseme
-en grave peligro de honra y vida, mas como la fortuna á los osados
-favorezca, así truxo en tan buen órden mi deseo; mas agora cese esto,
-que, si bien veo, la puerta de Dolosina es aquélla. Verdad es que en
-su fenestra está puesta por atalaya esperando mi venida.
-
-_Dol._ ¿Hija, Lelia? ¿hija, Lelia? Vé presto. Abre esas puertas.
-
-_Lel._ ¿Viene tu marido Hetorino, madre?
-
-_Dol._ ¡Anda, que no! haz lo que te digo.
-
-_Lel._ ¡Oh, señora Valera! ¿Y tú eras? Sube, que allá está la madre.
-
-_Val._ Así lo quiero hacer, hija Lelia.
-
-_Dol._ ¿Qué tenemos, comadre, hijo ó hija?
-
-_Val._ Hijo, y áun bien á nuestro provecho.
-
-_Dol._ Donde vos estábades no podia ser otra cosa; mas merced
-recibiré en que me declares por estenso lo que allá ha pasado.
-
-_Val._ Es así que yo las hallé en gran alboroto, y penadas sobre lo
-que en vos habian hecho, despues que supieron por la carta la parte,
-y cierto que les pesa verdaderamente por ello.
-
-_Dol._ No quiere Dios más del pecador, y eso les bastará para comigo,
-aunque gravemente me habian injuriado.
-
-_Val._ Yo les quité parte de su pena diciendo haberte aplacado con
-que enviase respuesta, y á dar licencia que esa noche se viesen,
-sobre lo qual pasamos muchas cosas más; en fin de razones quedó
-convencida, y así escribió esta carta, encargándome que te la diese,
-pidiéndote de su parte perdon; ansimesmo que digas á Selvago cómo á
-las doce le aguarda en la fenestra de su aposento; mira si he bien
-negociado, que en señal de lo dicho ser verdad te envia esta sortija,
-y porque del todo tu rencor olvides.
-
-_Dol._ Así me parece, por cierto, que pintado no podia ser mejor á
-nuestro propósito; mas espantada estoy cómo no os dió á vos parte,
-pues tanto por ella habeis hecho.
-
-_Val._ Anda que sí dió, y áun razonable.
-
-_Dol._ ¿Qué, por mi vida?
-
-_Val._ No cosa.
-
-_Dol._ Ea, dilo ya.
-
-_Val._ Cien monedas de oro.
-
-_Dol._ Desas estocadas que te tiren muchas, no será mucho que quedes
-mal herida.
-
-_Val._ Así me parece; mas por mi fe que te las trocase por las
-albricias que de Selvago has de haber.
-
-_Dol._ Sabes que veo que más vale páxaro en mano, que las tienes
-seguras, y yo no sé lo que sucederá; mas mira si me mandas alguna
-cosa, que quiero luégo allá llegarme.
-
-_Val._ No más sino que vayas en buena hora, que en la mesma, á pesar
-de gallegos, tornaré yo adonde salí; mañana voy allá á saber lo que
-ha pasado, y luégo aquí á holgarme contigo un poco.
-
-_Dol._ Pues vendrás ántes de comer, porque comas juntamente con
-nosotros, que aunque no sea la comida como tú mereces, recebirás la
-voluntad.
-
-_Val._ Para conmigo no tienes necesidad de ofertas ni semejantes
-convites; mas porque no me tengas por mal criada, yo acepto la
-merced, y Dios quede contigo, que me parto.
-
-_Dol._ Él te guie, hermana Valera, que por esta otra calle es mi
-camino.
-
-
-
-
-CENA TERCERA DEL QUARTO ACTO.
-
- En que Funebra viene á ver á su hijo Selvago, el qual con ella
- trata sobre el casamiento de Flerinardo con Rosiana; queda en que
- se sepa la voluntad de las partes; desde á poco viene Flerinardo,
- con quien Selvago tiene razones sobre lo concertado; ansimismo
- viene la vieja con Escalion, y dando la carta, con las alegres
- nuevas de sus albricias, lleva dos ricas joyas con que á su
- casa torna muy placentera; entre tanto Selvago y Flerinardo se
- aparejan para el concierto. Introdúcense:
-
-FUNEBRA. — RISDEÑO. — SELVAGO. — FLERINARDO. — ESCALION. — DOLOSINA.
-
-
-_Fun._ Dime, Risdeño, ¿cómo ha estado tu señor esta noche? ¿hale
-venido algun desmayo despues que yo y su hermana le dexamos?
-
-_Risd._ Señora, con ayuda de Dios, mejor se ha sentido.
-
-_Fun._ Dios sea bendito por siempre jamas, amén, que cierto de
-cuidado en toda la noche no he dormido sueño; entra, por tu fe, hijo
-Risdeño, y mira si duerme ó qué hace, que le quiero ver.
-
-_Risd._ Señora, ya voy; hablando está entre sí, ¡ay Dios! y ¿qué
-dice?
-
-_Selv._
-
- Pues mi fuerza se ve fuerte,
- Forzando siendo forzada,
- Con fuerzas fuerce la muerte
- Y será beatificada.
-
-_Risd._ ¡Gran Dios, y que sentenciosa cancion temporalmente
-fabricada! de cierto que las muy famosas del poeta castellano de
-nuestros tiempos no la igualan, ni áun llegan á ella con cien azotes;
-quiero callar, que parece que prosigue en su propósito.
-
-_Selv._
-
- Levántate, corazon,
- Por esos aires y vuela;
- Y descubre tu pasion
- A tu muy dulce Isabela.
-
-_Risd._ En eso habias de parar, que es lo que más te duele; agora
-bien, quiero decirle á lo que vengo, no le tome la venida de su madre
-inopinadamente. ¿Señor, señor? dexa por agora tus elevamientos, mira
-que tu madre Funebra te viene á visitar.
-
-_Selv._ Dame, pues, de vestir, Risdeño, no me halle á tal hora en la
-cama y barrunte algo de mi dolencia.
-
-_Risd._ Donoso estás, por mi fe, con haberte ya llorado por muerto.
-
-_Selv._ ¿Qué me dices? ¡cómo! ¿y mi mal le fué manifiesto?
-
-_Risd._ Bien parece que todos tus sentidos tienes ocupados en la
-contemplacion de Isabela; pues ¿no te acuerdas de anoche quando con
-la venida de Flerinardo estuviste sin sentido?
-
-_Selv._ Ya caigo en lo que dices, vé, pues, mira si saldré yo allí
-fuera.
-
-_Risd._ No será menester, señor, que ya viene.
-
-_Selv._ Pues iráste de aquí tú, que quiero comunicar con ella algunos
-secretos.
-
-_Fun._ Mi hijo, en buena hora esteis, pláceme que os veo levantado y
-fuera del peligro de anoche.
-
-_Selv._ Mi señora, por ello doy muchas gracias á Dios, que de
-vuestras lágrimas se dolió, no mirando mi grave malicia, de mayor
-castigo merecedora; mas si, señora, tuviéredes por bien, os querria
-dar parte de un pensamiento que tengo, que no poco me tiene cuidoso
-por lo mucho que á vos y á mí toca.
-
-_Fun._ Pues, hijo, luégo me le declarad; que siendo como decís,
-razones que en él sea yo certificada, porque si fuere cosa en que
-consejo quadre, especialmente el mio, en ello está bien aparejado.
-
-_Selv._ Madre señora, dexados los preámbulos y largos razonamientos
-que en tales casos suelen ser traidos, pues al presente para con
-vos no son necesarios, considerando en el trance que ayer mi vida
-se vido puesta, y que sería gran dolor para mí, si la muerte me
-llamase, dexar vuestra persona junto con la de Rosiana desmamparadas,
-yo determino, si dello fuéredes contenta, á vos un buen hijo, y á
-ella un honrado y noble marido dexar, con quien no sólo nuestro
-claro linaje será ennoblecido, mas en muy sublime gloria ensalzado,
-habiendo al presente en ella oportunidad bastante; lo que si de las
-manos se dexa agora, dubdo que tan presto otro semejante caso se nos
-ofrezca.
-
-_Fun._ Mi hijo y mi buen señor, bien sabes que despues de la muerte
-de vuestro buen padre, en vos ella y yo toda nuestra esperanza hemos
-tenido, pues esto claramente se nos muestra; en lo que á mí toca, yo
-lo dexo en vuestras manos, porque sé que seréis tan celoso en mirar
-lo que á vuestra hermana conviene, como el cercano parentesco lo
-demanda; solamente quiero de vos saber quién la parte sea, porque
-mas, habiéndose ordenado por vos, sabiéndolo, me goce.
-
-_Selv._ Sabed, señora, que con quien yo tengo pensado que este
-negocio se execute, es con el generoso y muy noble caballero
-Flerinardo, íntimo de mis amigos, cuyas virtudes y magnificencias si
-hobiese por entero de mostrar, ántes tiempo que materia me faltaria;
-solamente quiero que sepais que él solo es el que á mi hermana
-meresce, y si él no, pienso que otro que más que él sea áun no ha
-nascido, y pues esto tan á la clara se demuestra, lo que falta es que
-della su intencion y postrera voluntad sepais, porque más en contento
-de las partes se ponga por obra, quedándome á mi cargo de lo mesmo de
-Flerinardo saber, para que más presto se confirme.
-
-_Fun._ Hijo mio, en estremo soy gozosa de vuestras palabras, por
-tanto yo quiero luégo poner por obra lo que por vos me es encargado,
-y con lo que hobiere tornaré á vos.
-
-_Selv._ Mi señora, así os lo encomiendo, rogándoos que con gran
-vigilancia colijais si Rosiana dello es contenta, porque, sin su
-voluntad, no quiera Dios que yo haga cosa contra ella.
-
-_Fun._ Así lo haré, hijo mio, y agora esforzaos y comed, pues se hace
-tiempo que yo voy á lo poner por obra.
-
-_Risd._ ¿Señor, señor? Flerinardo viene.
-
-_Selv._ A mejor tiempo no podia ser su venida.
-
-_Risd._ Vesle, ya entra.
-
-_Fler._ ¡Oh mi señor Selvago! eso sí que me contenta, y no mostrar
-la flaqueza de ayer.
-
-_Selv._ Mi señor Flerinardo, á ira de Dios, como dicen, no hay casa
-fuerte; mas pues de mí, poco más ó ménos, podréis conocer como en mi
-pena me ha pasado, resta que cómo en vuestra fatiga os ha contescido
-me declarés.
-
-_Fler._ Por lo que vos sentis, mi señor, quiero que eso conozcais;
-pues la dolencia es tal, que más por esperiencia se puede devisar que
-por palabras ajenas entender.
-
-_Selv._ Pues sabed, señor, que no puse en olvido lo que me dixistes;
-ca sabed que lo comuniqué con mi señora Funebra, y viene bien en ello.
-
-_Fler._ ¡Oh mi señor Selvago! ¿y es verdad lo que decis, ó haceislo
-por me conhortar?
-
-_Selv._ Cierto, señor, así pasa; por tanto sed alegre, que si tan
-seguro estuviese yo en mi pena como vos en vuestro deseo, no me sería
-trabajosa, porque desde aquí os doy por vuestra á mi hermana, y yo
-por tal os recibo.
-
-_Fler._ Mi señor Selvago, si las mercedes que de vos contino he
-recebido por entero hobiese de gratificar ó servir, muy más grande
-habia de ser mi valor; solamente con esto os pienso de pagar, que
-es ponerme en vuestro poder para que de mí y de lo que poseo podais
-enteramente á vuestra voluntad disponer; pues no sólo hoy con vuestro
-prometimiento me habés dado la vida, mas de muy cruda muerte redemido.
-
-_Selv._ Señor Flerinardo, más que eso merece vuestra generosa
-persona; mas decidme, ¿habeis visto á vuestro criado Escalion?
-
-_Fler._ Agora en el camino me vido, y pienso que se vino tras de mí.
-
-_Selv._ Risdeño, mira si está Escalion en la posada.
-
-_Risd._ Con el señor Flerinardo vino, y díxome que le diese de comer,
-que estaba ayuno por andar en vuestro servicio.
-
-_Selv._ Él tiene mucha razon; vé tú, mira si se le dió, y en habiendo
-comido, dile que se allegue aquí.
-
-_Risd._ Luégo se hará.
-
-_Fler._ Decidme, señor Selvago, ¿y qué concertastes con aquella buena
-vieja?
-
-_Selv._ No más de que tomó, al parecer, muy á pechos el negocio, y á
-eso quiero enviar á Escalion para que sepa si se ha negociado algo.
-
-_Fler._ Bien me parece; sea pues luégo, que veisle viene.
-
-_Esc._ Señor Selvago, ¿qué me quereis mandar, que presto soy?
-
-_Selv._ Que reciba de tí tanta gracia, que te llegues en casa de
-Dolosina á ver lo que ha negociado.
-
-_Esc._ ¡Oh señor, y cómo soy afligido en no poder cumplir vuestro
-mandamiento!
-
-_Selv._ ¿Cómo así?
-
-_Esc._ Mandé ayer once varas de anascote á una su criada con
-protestacion de se las llevar hoy, y no sólo no las tengo, mas ni
-áun de qué comprallas, que por la santa letanía más pobre estoy que
-puta en cuaresma; no sé si la moneda ha tomado miedo de mí, como los
-hombres, que así huye de verse en mis manos.
-
-_Selv._ Pues por eso no quede, que si de anascote se las mandastes, á
-fin de que vaya adelante tu palabra, yo te las daré de carisea para
-que se las dés.
-
-_Esc._ Señor, bésote las manos por la merced, que por venir á tal
-tiempo la estimo en más.
-
-_Selv._ Pues anda, Risdeño, á mi recámara y dáselas, y otras tantas
-para él, con que se vista, que más le debo yo por andar tan de buena
-gana en mi servicio.
-
-_Esc._ ¡Oh señor Selvago! agora digo que me has puesto en tanta
-obligacion que, por las encendidas brasas de San Lorenzo, si
-Dolosina no trae buen recaudo de ir yo con mano armada á casa de
-Polibio, y á pesar de quien me lo quisiere estorbar, sacar á su hija
-Isabela, y la poner en tu poderío, mamparándote de todo el mundo que
-sobre el caso te quiera dañar; pues sólo con saber que soy yo de tu
-parte, no habrá alguno tan fuera de sentido que contra tí quiera ser,
-por no desmamparar su cabeza.
-
-_Selv._ Bien se cree de tí, Escalion, que harias como dices; mas
-agora, como te hayan proveido, irás donde te tengo dicho.
-
-_Esc._ Señor, pues así lo quieres, así sea; mas mejor fuera de una
-vez echar á un cabo estos negocios. Alto, señor Risdeño, agora se
-verá vuestra amistad, que, pues está en vuestro poder, no sea la
-carisea de lo peor, no se diga por vos, bueno os lo dan; ¿entendéisme?
-
-_Risd._ Por mi fe, Escalion, que es de lo mejor que alza cola en esta
-tierra; veis aquí veinte y dos varas en dos partes.
-
-_Esc._ Bien es como dicis; mas lo uno se me quede aquí hasta la
-vuelta, y quedaos á Dios, que voy de priesa. Mi fe, Escalion, á
-muchas destas pedradas podria ser que te echasen los sesos de fuera,
-mas por mi fe, bien mirando en ello, que es gran liberalidad para
-mí ésta, que dé carisea por anascote, y tanto en quantidad á la
-coxita de Livina: cierto que será mejor tramontallo sin dalle cosa,
-que seguro estoy que no me pida delante el alcalde la palabra: mas
-¡qué digo yo! ¿no es aquélla Dolosina? ella es, que aldear trae. ¡Oh
-señora Dolosina! vengas en buen hora, que bien has sido deseada, y á
-buscarte iba á tu casa, y á cumplir mi palabra con Livina y darla por
-anascote carisea, porque sienta á quién hizo placer.
-
-_Dol._ Hijo Escalion, placer he que cumplas lo que con ella pusiste,
-por ser de hombre de bien; mas si te parece, porque no trabajes
-tanto, déxalo en aquella casa á guardar hasta la vuelta.
-
-_Esc._ Bien será, así lo quiero hacer.
-
-_Dol._ Y áun de estos bobos son los que yo he menester, que por
-hacerse liberales y ser tenidos por generosos, hinchen mi casa, y
-dejan la suya vacía.
-
-_Esc._ Madre, ya lo dejé, vamos presto á la posada, que si has
-negociado bien, yo te mando por tus albricias doscientos pesantes de
-oro.
-
-_Dol._ Lo que fuese sonará, y allá lo sabrás.
-
-_Risd._ Señor Selvago, ya viene Escalion y la vieja.
-
-_Selv._ ¿Qué me dices, Risdeño? ¿es posible?
-
-_Risd._ Sí, por cierto, que ya llegan cerca.
-
-_Selv._ ¿Miraste qué rostro traien, alegre ó triste?
-
-_Risd._ Bien placentero á lo que parece.
-
-_Fler._ Señor Selvago, salgamos á la recebir, que estos que poco
-pueden, tienen en mucho cuando alguno de nosotros les hace alguna
-vénia, que para ellos sea grande.
-
-_Selv._ Bien decis, señor, así se haga.
-
-_Esc._ ¿No ves, madre, á Selvago y á mi señor cómo nos salen á
-recebir?
-
-_Dol._ Así me parece.
-
-_Selv._ ¿Qué me dices, madre? ¿no me pides albricias? Mira que lo
-tendré por mala señal.
-
-_Dol._ Áun tiempo hay para todo, entremos allá dentro, que si no las
-he pedido, no es porque no hay de qué, sino porque estoy segura que
-otro venga á me las ganar.
-
-_Selv._ ¿Qué me dices, madre? Mira que saldré de sentido. Por Dios
-que me digas en una palabra si me traes buen recaudo, ó por el
-contrario, porque de una gran congoxa en que estoy pueda ser libre.
-
-_Dol._ ¿Y qué tendries, señor, por buena nueva?
-
-_Selv._ Que hobiese mi señora con algun engaño recebido mi carta.
-
-_Dol._ ¿Y si la hobiese recebido sabiendo ser tuya?
-
-_Selv._ No lo creo.
-
-_Dol._ Luego ménos tendrás por verdad lo restante, quando en eso
-pones dubda; mas si te diese yo un testimonio firmado de su mano,
-¿daríesle crédito?
-
-_Selv._ Entónces sí; mas porque eso es imposible, por tal esto otro
-tengo.
-
-_Dol._ Si yo te lo diese aquí, luégo ¿qué mercedes me daries?
-
-_Selv._ Ningunas serien bastantes.
-
-_Dol._ ¿A lo ménos?
-
-_Selv._ Lo que mi posibilidad pudiese.
-
-_Dol._ Pues agora quiero ver en tus mercedes quánto la nueva estimas,
-y cómo galardonas á quien en el filo de la muerte se ha visto hoy por
-tu causa; mas dejadas razones por escusadas, sábete que Isabela te
-ama cordialmente.
-
-_Selv._ ¡Oh santo Dios, y qué oigo! ¿Y es esto posible? Por tu te,
-madre y señora, dime la verdad, y no quieras por darme alguna pequeña
-esperanza al presente, hacer que en lo venidero reciba muerte cruda y
-dolorosa.
-
-_Dol._ Pues más te hago saber, que esta noche has de ir por su
-mandado á la hablar por la fenestra de su aposento, al punto de la
-media noche.
-
-_Selv._ Ya, ya, ya, agora digo que es ficcion todo lo que me has
-dicho; pues eso es tan imposible como sería posible baxar los
-planetas y signos celestes á tomar asiento acá en la tierra.
-
-_Fler._ Señor Selvago, no tengais tan poca confianza en esta noble
-dueña, que en sus palabras pongais dubda, quanto más que cosa es
-virisímil, si Isabela os ama, daros este favor, mereciéndole vos tan
-bien.
-
-_Selv._ ¡Oh mi señor Flerinardo, no me digais tal, que no puede ser
-que mi señora tantas mercedes, siendo tan pequeño mi valor, me quiera
-conceder!
-
-_Dol._ Pues sabe, señor, que así es verdad, como tengo dicho, y por
-esta carta escrita por su mano lo podrás fácilmente conocer.
-
-_Selv._ ¡Oh mi buena señora! ahora os creo, agora siento que decis
-verdad, agora bien conozco mi mucha infidelidad y engaño manifiesto.
-
-_Dol._ Toma, señor, léela, y siendo certificado de mis palabras, veré
-en quánto la nueva, para tí tan dichosa, estimas.
-
-_Selv._ ¡Oh papel bienaventurado, pues fuiste merecedor de tocar
-aquellas diafanas y ebúrneas manos de mi seráfica dea! dime, yo te
-ruego, en un punto, por aquella gran gloria que en aquel tiempo
-recebiste, el secreto que en tí viene esculpido; porque más presto mi
-fin ó mi vida gloriosa se cumpla.
-
-_Fler._ Señor, mirad lo que dentro viene y dejaos de palabras, que
-traen poco fruto.
-
-_Selv._ ¡Oh mi señor! dejadme gozar por entero de tan gran
-bienaventuranza como tengo presente, pues con ello solo mi vida
-bienaventurada consiste.
-
-_Fler._ Lugar habrá para todo, haced agora esto.
-
-_Selv._ Quiero, pues, hacer vuestro mandado.
-
-
-CARTA.
-
- Si los muy famosos romanos concedian gloria de triunfo á sus
- fuertes caudillos, que tales contra alguna gente, aunque rústica
- y bárbara, se mostraron, de quánta mayor gloria tu presuntuoso
- corazon es digno en no sólo haber tenido atrevimiento de gozar de
- pensamientos nocibles á mi soberano valor, mas áun por tu boca en
- mi presencia manifestallos; bienaventurado tú, pues que ya, sin
- te poder ser quitado, de la gloria de tal atrevimiento gozaste,
- forzando á que mi fuerza su rigor contra tí aplacase, y no sólo
- constreñirme á que por entero tus lamentables querellas oyese,
- mas áun acerca dellas mi piadosa clemencia su sér en alguna
- manera demostrase; con razon te puedes contar entre los del todo
- beatificados, pues lo que á todo el mundo fuera vedado, en tí
- solo hubo suficiencia para que se concediese, que es gozar de
- tales pensamientos como gozas, hallándose en tí valor bastante
- para lo tal; no debes tomar presumpcion ni soberbia con esto,
- pues que quien tuvo atrevimiento para en lo que tuviste, de lo
- tal, bien es merecedor; á lo que el mensajero te dijere darás
- crédito, y si vieres que te cumple, pondrás por obra.
-
-
-_Selv._ ¿Qué os parece desto, señor Flerinardo? ¿y con qué podré yo
-pagar á quien dello ha sido la causa?
-
-_Fler._ Cierto, señor, que vos os podeis tener por bienaventurado, y
-de las mercedes que á esta noble dueña hiciérdes es bien merecedora,
-pues en tan poco espacio de tiempo, lo que fuera mucho concluirse en
-diez años, acabó.
-
-_Selv._ Madre mia, estas dos fuentes de mi aparador recibe agora de
-mi parte, y ruega á Dios que esto tenga buen suceso, que no perderás
-los pasos que por mí has dado.
-
-_Dol._ ¡Oh mi señor, y cómo verdaderamente por sólo vuestra
-magnificencia y liberal condicion, de grande realeza acompañada,
-mereceis que todo el mundo os sea subjeto, quanto más esta pobre
-vieja con la obligacion que por lo pasado de servir os tiene! mas
-porque no penseis que os quiero ser desagradecida, os quiero dar una
-joya que la estimarés en más que las que vos á mí me habés dado,
-que es esta sortija, que de parte de vuestra señora me fué dada por
-cierta afrenta que con ella me pasó, ántes que supiese que de vuestra
-parte era enviada.
-
-_Selv._ Verdaderamente, madre señora, que la tengo en más de lo que
-dices, y la quiero pagar bien á vuestro contento, y será de enviaros
-á vuestra posada una pieza de contray para que os vistais vos y
-vuestra gente.
-
-_Esc._ ¿No ves, Risdeño, qué lance ha la vieja echado?
-
-_Risd._ Sí, que fuera de las dos fuentes, que por mi fe, con la
-hechura, valen más de quatrocientos ducados, quiso echar aguja para
-sacar reja, aunque de verdad que de todo es merecedora, que mucho en
-tan poco tiempo ha negociado.
-
-_Esc._ Así me parece.
-
-_Dol._ Señor Selvago, bien parece que á nadie quieres deber, bien
-en ello se parece tu generoso ánimo y noble condicion, que no
-se contenta con no deber á alguno, mas quiere que todos le sean
-obligados; mas, pues aquí no hay qué hacer, yo me quiero tornar á mi
-casa, tú, señor, tendrás cuidado de ser al punto de las doce á la
-fenestra de su aposento, que así me fué mandado que te lo dijese.
-
-_Selv._ Bien lo tengo en cargo, madre mia, mira quién quieres que te
-acompañe.
-
-_Dol._ Escalion me hará la merced, como suele; sús, pues, el Criador
-de todas las cosas quede en vuestra compañía, mis señores.
-
-_Selv._ Él vaya contigo, madre.
-
-_Fler._ Escalion, dexando á la madre te volverás, porque te habrémos
-menester esta noche.
-
-_Esc._ Bien, señor, no tomes ménos de cinta de plata.
-
-_Fler._ Señor Selvago, si sois servido, esta noche os quiero
-acompañar.
-
-_Selv._ Mi buen hermano y señor, no es justo que tomeis tanto
-trabajo, que asaz tengo de gente que me acompañe.
-
-_Fler._ Todavía quiero ir con vos, que no sabemos lo que puede
-suceder.
-
-_Selv._ Pues así lo quereis, sea, señor, como fuéredes servido; mas
-miéntras se hace hora, podemos un rato reposar y tomar la refeccion
-quotidiana; tú, Risdeño, tendrás cuidado de nos aparejar las armas
-que vieres ser necesarias, y en siendo tiempo avisarnos.
-
-_Risd._ Señor, sed seguro que yo lo haré todo.
-
-
-
-
-CENA QUARTA DEL QUARTO ACTO.
-
- En que Selvago y Flerinardo van al concierto enviando delante á
- Carduel, el qual con Cecilia tiene sus requiebros; llega Selvago,
- habla con Isabela. Conciertan que otra noche vengan por un su
- jardin, y por palabras de presente la reciba por esposa; con que
- muy gozosos tornan á sus posadas. Introdúcense:
-
-SELVAGO. — FLERINARDO. — RISDEÑO. — CARDUEL. — CECILIA. — ISABELA.
-
-
-_Selv._ Risdeño, Risdeño.
-
-_Risd._ Señor.
-
-_Selv._ Mira si está todo á punto, que me parece ser ya hora.
-
-_Risd._ Rato há que lo tengo aparejado.
-
-_Selv._ Pues llama esos mozos, y darnos has á nosotros dos cotas y
-dos rodelas.
-
-_Risd._ Veslas aquí, señor, juntamente con otros dos montantes.
-
-_Selv._ Vistámoslas, que si áun fuere temprano darémos una vuelta á
-la cibdad.
-
-_Fler._ Alto, pues; mas dime, Risdeño, ¿ha vuelto Escalion de casa de
-Dolosina?
-
-_Risd._ Señor, no; que debió de quedarse para escalentarla los piés.
-
-_Fler._ ¡Oh hi de puta, mal mirado! pues que, ¿no sé lo dije yo que
-volviese luégo y me dixo que así lo haria? por mi vida, no hay más
-ley en éstos que en los tártaros; qué donoso chiste, que los ha el
-hombre de tener en las palmas de contino para aprovecharse dellos en
-una necesidad, y siendo venida hanse de salir afuera; pues yo juro, á
-fe de caballero, que no lo pierda Escalion de mí.
-
-_Selv._ Señor Flerinardo, no es justo que por un enojo pequeño que
-dél os venga, que acaso no habrá sido más en su mano, olvides los
-servicios que hasta hoy os tiene hechos, quanto más que al presente
-no es necesario, pues bien tenemos quien nos acompañe.
-
-_Fler._ Pues, señor, si os parece vamos luégo, no sea causa nuestra
-tardanza que lo ganado se pierda, que mejor y más justo es que
-nosotros esperemos, que no que Isabela nos aguarde.
-
-_Selv._ Bien me parece, señor, así sea; tú, Risdeño, llama á Carduel,
-mi paje.
-
-_Risd._ Señor, vesle aquí, mira qué le mandas.
-
-_Selv._ Dime, Carduel, ¿sabes dónde es nuestro camino?
-
-_Car._ Muy bien, señor.
-
-_Selv._ Pues véte un poco adelante, y avisarnos has de lo que pasáre,
-si hay ruido de gente, ó si está todo sosegado.
-
-_Car._ Así lo haré, señor.
-
-_Selv._ ¿Vienen esos mozos, Risdeño?
-
-_Risd._ A la puerta están bien á punto, que Sagredo va hecho un
-relox, y sus compañeros de la misma manera.
-
-_Selv._ Pues quédate tú si quieres á reposar, no recibas alguna
-afrenta si se nos recreciere algun peligro.
-
-_Risd._ Señor, por no obedeceros en eso os pido que me perdoneis; ca
-sabed que con vos tengo de ir, y lo que de vos fuere será de mí, ni
-quiero que penseis que, aunque el cuerpo no es muy aventajado, que
-me faltará corazon para cualquier caso de afrenta, especialmente en
-vuestro servicio.
-
-_Selv._ Téngotelo en merced, Risdeño, que si yo de tal manera te
-hablé, no fué porque de tu lealtad dubdase, mas porque me pesaria en
-estremo si á mi causa se te recreciese algun daño.
-
-_Risd._ Siendo yo con vos no temeré cosa que venirme pueda, por
-tanto, comencemos nuestro camino, y cesen las palabras que traen poco
-fruto.
-
-_Fler._ Por mi fe, Risdeño, si fueras del tamaño de San Cristóbal, y
-tuvieras esfuerzo conforme al que con ese pequeño cuerpo demuestras,
-que tú solo tuvieras más aventajada fortaleza que todo el mundo junto.
-
-_Risd._ ¿Cómo, señor, y tan á pocas hablas en mi gran valentía? Pues
-yo os aseguro que sin que San Cristóbal me prestase su cuerpo, osase
-entrar en campo sobre un caso de honra con quatro tales como vuestro
-criado Escalion, y áun pensaria de les llevar los despojos.
-
-_Selv._ Desa manera á más te pones que el pastor de la Sagrada
-Escriptura, pues él, siendo de tu estatura, lo hubo con uno solo, y
-tú lo quieres haber con quatro.
-
-_Risd._ Pues más digo que no los venceria yo con honda como ese que
-habés dicho.
-
-_Selv._ ¿Pues cómo?
-
-_Risd._ A puros torniscones y puntillazos.
-
-_Fler._ Por mi vida, Risdeño, que si fueras en tiempo de los epimeos,
-á quien tú pareces, que dellos fueras en rey elegido, porque los
-defendieras de las grullas, que con ellos tienen batalla.
-
-_Selv._ Agora cese esto para otro dia; gocemos de Carduel un poco,
-que me parece que va cantando adelante.
-
-_Fler._ Por mi fe que no suena mal la voz del rapaz con el sosiego de
-la noche.
-
-_Car._
-
- _Servid, servid, amadores,
- Con lealtad á Cupido;
- Que vuestros tristes clamores
- Tendrán gozo muy cumplido._
-
- El que firme se tuviere
- En su fatiga cuidosa,
- Quando ménos se temiere,
- Le vendrá nueva gozosa;
- Y ansí su pena rabiosa
- Y su dolor no fingido
- Tendrán gozo muy cumplido.
-
- Las fatigas y pasiones
- Que dan dolor al penado,
- Se tornan consolaciones,
- Viéndose ser remediado,
- Asina vuestro cuidado,
- Y dolor que da Cupido,
- Tendrá gozo muy cumplido.
-
-_Selv._ Por mi fe que más conforme á lo que en mi corazon tengo, no
-podia ser cancion en la vida.
-
-_Fler._ Cierto que en sí es bien sentenciosa; más en extremo suena
-bien con las gargantas y melodiosos descuidos con que el rapaz la ha
-matizado.
-
-_Selv._ En extremo parece bien; mas ya á lo que veo llegamos cerca,
-bien será detenernos aquí un poco miéntras el relox da la determinada
-hora.
-
-_Fler._ Sea pues; mas si, señor, os parece, nosotros dos podemos
-llegarnos más á ver si hay muestras de algun sentimiento.
-
-_Selv._ Sea así; mas decidme, señor Flerinardo, ¿no gustais del
-requiebro de mi paje? que, por mi fe, con razon aquí se puede
-decir para esas cruces, que este són no es de perder, porque segun
-me parece ya ha descubierto campo el rapaz, y enemigos con quien
-escaramuce y se dé de las astas.
-
-_Fler._ Ora oigamos un poco, sabrémos algo de su secreto.
-
-_Cec._ Por cierto, señor, no con ménos presteza salí forzada á gozar
-más por entero de vos, oyendo la sabrosa melodía de vuestro suave
-canto, que los agrestes latinos, al sonido de la temerosa furia,
-quando la venganza del herido ciervo de Silvia se tomaba.
-
-_Car._ Con razon mi señora, habés apropiado mi ronca voz de cisne
-al terrible baladro de la infernal Alecto, pues tan semejantes son
-en especie; mas pídoos, mi señora, que no por eso la batalla que
-vuestra soberana hermosura de contino me hace en alguna manera se
-encruelezca, porque los soldados de mis congoxosos pensamientos del
-todo no sean rendidos, y por vuestra mucha crueldad, miserablemente
-muertos.
-
-_Fler._ Por mi fe que no espunta necio el rapaz. ¿No habeis visto,
-señor Selvago, cómo cimentó tan maravillosamente su propósito de la
-comparacion de la dama?
-
-_Selv._ Así me parece, mas oigamos la respuesta della.
-
-_Cec._ Con más razon, mi señor, tengo yo de tener duelo de los
-soldados que de mi parte en la batalla, que habeis dicho, pelean,
-porque mirando ser vos caudillo de la parte contraria, y estando
-fortificado de persona de tanto valor, con armas defensivas de tantas
-gracias y gentilezas, ansimesmo las ofensivas de tan subidas razones
-y sentenciosas palabras como de contino les tirais, no pongo dubda
-sino que todos ellos, siendo vencidos, vuestra vitoriosa mano sobre
-ellos y mí quede triunfante y vencedora.
-
-_Selv._ Por mi fe que se han igualmente juntado sus mercedes, que por
-bachillerejo que él sea, ella merece bien el grado de licenciada,
-pues tan sabiamente sabe difinir las proposiciones y argumentos por
-él puestos; mas ya me parece que dan las doce y nuestra hora se
-llega, bien será ponernos en el puesto.
-
-_Fler._ Hora oid, señor, que ella se despide, veamos qué sea la causa.
-
-_Cec._ Mi señor, grande afan llevo comigo por dexar tan presto,
-siéndome forzado, vuestra graciosa plática y dulce conversacion,
-mas para otro dia se quede; mi señora Isabela me encomendó que á
-esta hora la llamase para lo que vos bien sabeis, por tanto me dad
-licencia.
-
-_Car._ Mi señora, si no tuviese esperanza en lo que dices, aquí fuera
-mi muerte, mas por esta causa me habré de sufrir, y en lo que decis
-que sé bien, digo que así es; porque sabed que mi señor es venido ó
-llega cerca, y yo á lo hacer saber me adelanté, por tanto ved qué se
-hará sobre ello.
-
-_Cec._ Que, señor, le digais que se llegue luégo hácia aquella otra
-fenestra que allí parece, que así me lo encomendó mi señora.
-
-_Car._ Pues, mi buena señora, yo voy, los ángeles queden en tu
-compañía.
-
-_Cec._ Y contigo vayan, señor.
-
-_Selv._ Ta, ta, por Dios, Carduel está gracioso, que con la criada de
-mi señora lo habia.
-
-_Fler._ Agora no me maravillo de lo que á los dos he oido hablar, que
-como dicen, en casa del alboguera todos son albogueros; pues él en
-vos, y ella en su señora, tenian tales maestros.
-
-_Selv._ Hora oigámonos, no sienta lo que sentido habemos.
-
-_Car._ Mi señor Selvago, una criada de Isabela me dixo que debaxo de
-aquella fenestra tu ventura esperases.
-
-_Selv._ Pues, señor Flerinardo, aquí podés hacerme la merced. Tú,
-Carduel, di á Risdeño, que allí baxo verás, que se venga contigo
-adonde el señor Flerinardo está, y que haga al un criado desos que se
-quede donde los dexamos, y al otro que se pase á la otra calleja, y
-que si á su salvo lo pudieren hacer, que defiendan la calle á los que
-vinieren, y si no, que hagan alguna seña.
-
-_Car._ Señor, así se hará.
-
-_Selv._ Mi señor Flerinardo, alguna buena rogativa os encomiendo,
-pues será necesario en este trance.
-
-_Fler._ Andad, señor, que el ánimo me da que habeis de venir con más
-alegría que llevais cuidado; tened buen corazon, que todo lo demas es
-vano.
-
-_Selv._ En cargo lo tengo; adios, hasta la vuelta.
-
-_Isab._ Dime, Cecilia, ¿sabes si ha venido aquel caballero?
-
-_Cec._ Señora, ahí está donde tú le mandaste.
-
-_Isab._ Pues abre paso esa fenestra, y certifícate bien si es él.
-
-_Cec._ ¿Quién es el que está abaxo?
-
-_Selv._ El que sentencia de su vida ó muerte, afligido está
-esperando.
-
-_Cec._ Llega, señora, no temas, que es él.
-
-_Isab._ Véte, pues, tú un poco á dormir, no te enojes con mis
-prolixidades.
-
-_Cec._ Ya voy, señora. Bueno va esto; á solas lo quiere haber.
-Dentro está el tordo de la gorrionera; mas á mí ¿qué me pena? donosa
-estaba yo si habia de ser la judía de Zaragoza, que llorando duelos
-ajenos cegó, quanto más que por mí y ella se podria decir: cállate y
-callemos, que sendas nos tenemos.
-
-_Isab._ Dime, señor, ¿por mandado de quién eres ahí venido?
-
-_Selv._ Mi señora, soylo por el de aquella que no sólo mi vida rige y
-gobierna, mas mi ánima tiene debaxo su dominio y mando sometida.
-
-_Isab._ Pues y tú ¿qué sientes en eso?
-
-_Selv._ Siento tanto, que mi sentido por sentillo mucho sin sentido
-queda.
-
-_Isab._ Cierto que jamas vi tantas contrariedades en un ente ó cuerpo
-como tú agora has demostrado, si no fuese en aquella ficion que el
-humano entendimiento inventó, llamada Chimera, cuya compostura de
-cuerpo es semejante á la que en tus palabras has demostrado.
-
-_Selv._ Así es, mi buena señora, como decis; que sabed que mi juicio,
-despues que de vuestra soberana vista fué tocado, en semejante
-ficion, que habés dicho, fué convertido; porque si esa Chimera
-tiene su cabeza de dragon, cuya propiedad es cubrir sus oidos á las
-palabras del encantador, porque dél no le venga daño, así mi sentido
-desecha toda audiencia al que de su intento apartarle procura, por
-el mal que se le seguiria en dexar de padecer por tal causa; y si
-otra parte en este animal fingido de doncella se muestra, que es
-el cuerpo, ansí mi entendimiento es de mujer, pues en ella, si tal
-se consiente decir, es convertido. Tiene ansimismo esta ficion los
-brazos de oso, cuya propiedad en ser desacordado se señala, ansí
-mi juicio por tenella en vos, de sí ninguna memoria tiene. Dásele
-tambien á este simulacro imposible lo alto de sus piernas, que
-tienen nombre de corvas ó muslos de leon, que sus pequeños hijuelos,
-naciendo muertos en vida trae; así mi sentido la muerte, que sin
-gozar de la vida que tengo, ántes poseie, con fuertes clamores hizo
-de sí apartar, y con nueva vida ennoblecer. Finalmente, las piernas
-y regimientos de este monstruo son de cabra, que por los riscos y
-peñas fragosas es hallada, sin temor de la muerte que de allí se
-le puede recrecer, pues ansimesmo mi entendimiento subido con sus
-pensamientos en la cumbre de tu soberano valor, con grave pena teme
-no ser precipitado y caido en triste muerte de desesperacion, la qual
-me está muy cierta si tu soberana piedad, ocurriendo al eminente
-peligro que se le ofrece, en alguna manera no diere de mano para que
-libremente dél libertarle pueda; y pues por tan particular, excelente
-señora, en lo que por tu causa soy convertido y por tí padezco, te
-ha sido declarado, pido á tu grande clemencia que con la brevedad
-necesaria en el presente lugar, donde por tu mandamiento soy venido,
-alguna forma de vida, que tal con razon pueda ser llamada, por tí se
-me declare, ó pronunciando la sentencia contra este afligido amador,
-á muerte precisa sea sentenciado, para que con ella gane lo que
-viviendo por tan perdido tiene.
-
-_Isab._ Holgado he, noble caballero, con las razones últimas que
-por tí han sido pronunciadas, por causa que con ellas pides lo que
-yo deseo que entre nosotros se haya efectuado, que es con brevedad
-responder al intento que por tus razones me ha sido declarado; y
-por tanto oye atentamente lo que decir quiero, porque tú de la
-vanidad que contigo tienes, y yo de fatiga que con tus mensajes y
-palabras recibo, serémos libres. Bien he conocido de tí desde el
-primer dia que tuviste atrevimiento de me declarar tu propósito,
-que me amas, aunque con qué amor yo lo ignoro, porque si es bueno
-y á buen propósito enderezado, á mi padre, y no á mí, habeis de ir
-con semejantes mensajes, y si por el contrario es malo, mira si es
-justo que una doncella noble y generosa como yo, en su fama y honra
-tal mácula pusiese; y por tanto, pues, por estas breves razones que
-de mí has oido puedes colegir lo mucho que sobre el caso te pudiera
-demostrar, ruégote, por aquella nobleza que tu claro linaje en sí
-tiene, que no quieras más con tus muchas importunaciones el honor de
-una tal doncella como yo empecer, mas apartando de tí tan nefanda
-voluntad, ciegues el camino al mal apetito y le abras á la razon que
-claramente te demostrará quán provechosas y buenas sean mis palabras,
-y por el contrario, quán dañosos y malos tus deseos ilícitos.
-
-_Selv._ Si pensára, cruel señora, que para del todo matarme, el
-presente favor de tí me venía, ántes la sentencia rigurosa en mí
-executára, que habiendo gozado de tan vana esperanza, al presente
-con más crecido tormento y pasion en mí sentilla; mas ¡ay de mí!
-que ni hay causa para que tal ay de mí se manifieste, pues la
-bienaventuranza que en este ay se me sigue, en ay de soberano gozo se
-convierte, que por bienaventurado me podria intitular si la vida que
-agora ó despues ha de pagar la deuda que debe, con pagarla á lo que
-tu soberano valor y fiel servicio es obligada, de tales dos deudas se
-viese libre para más la poner en la fama en morir por tal causa; mas
-si esto con brevedad ser pudiese, no por pequeña bienaventuranza lo
-tendria, mas ¡ay de mí! que por ser muy al contrario mi vida viviendo
-en muerte morirá, y mi fin desventurado sin serlo, con estarme de
-contino presente olvidado de su oficio y nombre, de mí teniendo
-fastidio, será para siempre apartado y dividido. ¡Oh mi muy verdadera
-señora, escesivamente pido á tu soberano valor, pues el modo de
-muerte y el quándo, que es luégo, por tí se me ha manifestado, el
-lugar á tal sacrificio perteneciente por tí se me declare, porque
-cumpliendo en todo tu mandamiento y querer, no sólo tú seas en ello
-satisfecha, mas áun mi muerte será gloriosa y su fin bienaventurado
-siendo en todo á tu querer obediente!
-
-_Isab._ Cesen, cesen, ¡oh señor mio! tus injustas querellas, que
-si mis razones fueron bastantes á causallas, mi sentido no lo es en
-oillas, por el rabioso tormento que muestras á mi causa padecer,
-no solamente mi fuerza á que sus fuerzas sienta constriñe, mas áun
-recibiéndole por suyo enteramente con otro nuevo que en mí concibe,
-su sér me fuerza á sentir, y mi fuerza sin ella forzosamente en
-manifiesto peligro se ve puesta; por tanto, escusados qualesquier
-preámbulos y circunferencias, sabe, señor mio, si no lo sabes,
-que tuya soy y por tal me tengo y confieso; y si dices que por mí
-sufres grave pena, yo por tí rabioso tormento; y si por mi causa
-pierdes la vida, yo por la tuya paso dos mil muertes; y pues, señor,
-tan abiertamente mi voluntad has sabido, haz, ordena, manda á tu
-voluntad, que de mí (pues mi libertad señoreas) por entero serás
-obedecido; y si atento al entrañable amor que en tí tengo, con
-vínculo de matrimonio tuvieres por bien de recibir la tal posesion,
-aunque clandestinamente y sin licencia de mis padres, se haga,
-teniendo bien por entendido que, con limpio amor y igual grado soy
-de tí amada, posponiendo tu persona á todo peligro y afrenta que en
-este caso se pueda suceder, gloriosamente me gozáre, y lo contrario
-haciendo, no sólo no me pagarás el verdadero amor que me eres
-obligado, mas de mi muerte y fin miserable serás causa.
-
-_Selv._ Ni mi persona por obra, ni mi sentido de palabra, ni áun mi
-entendimiento en imaginacion excelente, señora, será bastante á te
-dar las gracias por las soberanas mercedes que de tí al presente
-me vienen. ¡Oh bienaventurado yo, que habiendo mi vida visto el
-espantable barquero del oscuro rio Flegeton, siendo en el punto de
-la muerte, tan maravillosamente por quien era la causa soy en ella
-restaurado y vuelto! ¡Oh si fuese posible, mi señora, que lo mucho
-que mi ánimo siente, el cuerpo con alguna demostracion te lo pudiera
-representar! como creo que de lo hecho, no solo tendrias pena, mas
-en ser tanto de mí estimada soberanamente te gozarias, porque con
-palabras vanas exteriores, lo verdadero que en el interior siento no
-dañe con el velo del callar, quiero en todo satisfacer; solamente
-digo que con el amor y voluntad que las mercedes me prometeis, con
-esa las recibo, contándome por igual de los que de la eterna beatitud
-gozan, en que me hagais digno de vuestro soberano matrimonio; por
-tanto, ved, señora, cómo quieres que se ordene, que aparejado estoy,
-como siempre, para en todo cumplir vuestro mandamiento.
-
-_Isab._ ¡Oh mi señor, bien tenía por mí que donde tanta virtud mora
-otra respuesta no se esperaba! por lo que, si os parece, la noche
-siguiente en esta mesma hora, trayendo vos aparejo, por las paredes
-del jardin, que desta otra parte parece, podréis entrar, donde algun
-buen órden en nuestros negocios se determine, porque más, sin ofensa
-de Dios, nuestros deseos se cumplan.
-
-_Selv._ Mi señora, en soberana merced la que por vos me es prometida
-recibo, y como decis se cumplirá.
-
-_Isab._ Mi señor, aunque bien contra mi voluntad, os pido licencia,
-porque allende de ser hora, para quitar la sospecha que se puede
-recrecer si alguno nos viese, es bien acordado.
-
-_Selv._ Mi señora, si la pena que dello recibo no se templase en
-alguna manera con la gloria que tan presto conseguir espero, en
-manifiesto peligro sería mi vida puesta; mas considerando lo dicho al
-presente me habré de sufrir, y por tanto, vos, mi señora, la teneis y
-para á mí eso mesmo la dar.
-
-_Isab._ Pues, señor mio, el Criador de todas las cosas os acompañe.
-
-_Selv._ El mesmo quede con vos, mi señora. ¿Qué os parece, señor
-Flerinardo? ¿habeis oido algo de lo pasado? ¿puédome tener
-enteramente por dichoso?
-
-_Fler._ Mi señor, muy bien lo he oido, y de cierto que entre los
-tales podeis ser contado, pues de tal persona en tan excesivo grado
-sois querido.
-
-_Selv._ Así es como decis; mas, pues en esto no hay más que hacer,
-si os parece volvamos á la posada y reposarémos lo que de la noche
-queda; y siendo el dia venido, yo hablaré con mi señora Funebra
-sobre vuestro negocio, porque enteramente seais alegre, quedando los
-desposorios públicos para cuando los mios se celebren.
-
-_Fler._ Señor, téngoos en merced, que, con vuestra mucha alegría, de
-mí no habeis perdido memoria.
-
-_Selv._ Esa causa la pone más en mí, que, pues vos en mi pena habeis
-sido participante, justo es que en la gloria y descanso seamos
-ansimesmo conformes, y pues ya dentro en la posada estamos, bien
-será entrar á nuestro albergue; vosotros, criados, íos á dormir, que
-no pondré en olvido el buen servicio que esta noche de vosotros he
-recebido; ruégoos que en ello tengais el secreto que conviene y la
-calidad del hecho demanda.
-
-
-
-
-CENA PRIMERA DEL QUINTO ACTO.
-
- En que Escalion concierta con Sagredo y Rubino, los criados
- de Selvago, un convite en casa de Dolosina. Venida la hora, y
- sentándose á comer, llega Risdeño á la puerta con un dón para
- la vieja. Entrando comen todos juntos, pasando entre ellos
- graciosas cosas. Acabada la comida dales nuevas del desposorio
- de Flerinardo ser ya concertado, con que muy gozosos él á su
- posada se vuelve, quedando los otros en casa de la vieja con sus
- criadas. Introdúcense:
-
-ESCALION. — SAGREDO. — RUBINO. — DOLOSINA. — VALERA. — CLAUDIA. —
-LELIA. — LIBINA. — RISDEÑO.
-
-
-_Esc._ Aun ¿qué sería si esta noche hobiesen despachado á mis amos,
-enviándolos, como dice el refran, con cartas al purgatorio? que
-por mi fe á mala señal tengo haber tan presto Isabela vencídose,
-y concedido en el negocio. ¿No fuese ántes alguna guadramaña para
-cogellos á todos juntos como en gorrionera, donde paguen hecho y
-por hacer? Agora sea, que yo no lo estimo en dos quartos, pues en
-salvo está el que repica; y si nos faltase señor, pan comen en
-las Italias. Por mi vida, pues, que estaba donoso Flerinardo en
-avisarme que diese presto la vuelta; ¿pensábase el necio que estoy
-harto de vida? pues engáñase cierto, que más agora que nunca quiero
-gozar de mi mundico, pues es mi tiempo, y no que fuera donde, por
-ventura, en llegando nos dieran caperuza, ó nos enviáran cargados de
-leña; una fuí al baño, y ésa con daño. Este otro dia salieron todos
-los compañeros, y áun tuve la muerte á los ojos, que á pocas me
-pudieran engastonar en lienzo, y enviarme á poblar el pradillo de San
-Agustin, y ¿habia de tornar al juego? pues á fe mia que se engañan
-en más de la mitad del justo precio, que desde entónces firmé en mí
-de nunca más perro al molino, porque cantarillo que muchas veces
-va á la fuente, ó dexa el asa ó la frente. ¿Mas qué digo? ¿no son
-éstos Rubino y Sagredo, los criados de Selvago? Ellos son, cierto,
-quiéroles hablar sobre qué mundo corre, y si han ellos sido en la
-escaramuza, y andan descarriados por aquí. ¡Oh, señores! Y ¿dónde por
-estos barrios?
-
-_Sag._ Señor Escalion, están Selvago y Flerinardo en consulta sobre
-ciertos negocios, y nosotros venímonos á dar una gateada por aquí á
-buscar quien bien nos haga.
-
-_Esc._ ¡Oh, pese al mundo, y cómo he sido engañado, que tan á su
-salvo salieron del juego! Pues, señores, ¿sabeis si Flerinardo ha
-preguntado por mí?
-
-_Rub._ Creemos que no, porque los dos no han salido de un aposento.
-
-_Esc._ ¿Pues no me decis cómo os fué esta noche? que yo he estado el
-más afligido hombre del mundo, que me quisiera hallar en ello, sino
-que Dolosina jamas me dió ese lugar, que, como su marido Hetorino
-está fuera del pueblo, ella no quiere dexar su casa á humo de pajas,
-por temor no la roben; y áun tambien os digo que me tiene hoy allá
-convidado.
-
-_Sag._ En lo que desta noche preguntais, sabed que nos fué muy bien;
-mas decidnos, señor Escalion, ¿qué gente tiene en su casa Dolosina?
-porque os hago saber que Rubino y yo deseamos ser sus parrochianos,
-con apercibimiento que acudirémos bien con las obladas.
-
-_Esc._ Sabed, señores, que tiene tres mozas de gentil parecer, de las
-cuales una, llamada Libina, tengo yo; mas si vosotros quereis, yo
-seré parte á que con las otras privásedes vosotros, mas hágoos saber
-que ha de bullir pecunia.
-
-_Rub._ Ántes nos haréis la mayor merced del mundo, que en eso no
-faltará.
-
-_Esc._ Pues sea de esta manera: esperadme aquí miéntras voy á la
-hablar en ello, y si puedo, negociaré con ella en que hoy comamos
-todos juntos.
-
-_Rub._ A tiempo vendria, que á fe mia dos pavos y quatro gallinas he
-cantusado de la despensa, de ántes de ayer acá, con intento que el
-domingo nos diéramos una holgadura en la huerta del Rey; por tanto
-id, que aquí os esperamos.
-
-_Esc._ Pues adios hasta la vuelta. A fe como guante al pié me viene
-esto, porque cuidoso andaba por llevar algo de mi parte á la mesa de
-Dolosina, que parece mal, quando el convidador es de ménos cuantía
-que el convidado, entrarse las manos en el seno á sentarse á la mesa.
-A la puerta veo á Dolosina, quiero dalle el mensaje. Madre señora,
-¿qué haces pensativa aquí?
-
-_Dol._ Mi fe, hijo, pienso cómo salir de vergüenza contigo y con un
-ama de Isabela que tengo convidada, aunque por tí no me daria tanto,
-pues como en tu casa estás; pero dáseme de la otra, que yo no tengo
-tanta posibilidad como su persona merece.
-
-_Esc._ Pues, madre, un buen remedio te daré si recebirle quieres, el
-qual es que los dos criados de Selvago, Sagredo y Rubino, por oidas,
-de Claudia y Lelia, tus doncellas (perdóneme Dios si peco), andan en
-alguna manera enamorados, y si tú les das licencia que vengan hoy á
-comer contigo, ellos proveerán tu mesa de manera que muy á tu honra
-cumplas con quien has dicho; y no te pese dello, que mozos son que lo
-que por ellos hicieres te sabrán agradecer y gratificar.
-
-_Dol._ Hijo Escalion, ellos y los buenos años vengan en buen hora á
-mi casa á recebir servicio.
-
-_Esc._ Madre, pues yo voy á que envien el recaudo.
-
-_Dol._ Hijo, con la bendicion de Dios.
-
-_Esc._ Bien se ha negociado esto; pues la vieja vino tan de corazon
-en ello.
-
-_Sag._ ¿Qué nos dices, Escalion?
-
-_Esc._ Que hagais lo que dixisteis, que de buena voluntad seréis
-recibidos.
-
-_Rub._ ¡Oh, Dios te dé salud, hermano Escalion, que de verdad no
-tenía mayor deseo que tener alguna persona con quien pase tiempo, y
-le dé parte de mis placeres!
-
-_Esc._ Pues decidme, ¿qué pensais enviar?
-
-_Rub._ Yo de mi parte dos pavos y quatro gallinas, asimismo el pan
-que fuere menester y un buen xamon de tocino.
-
-_Sag._ Pues yo daré principio y postre conforme al tiempo, que será
-fruta verde y olivas de Córdoba y queso de Pinto.
-
-_Esc._ Mirad que no contais lo más necesario.
-
-_Sag._ ¿El vino, creo, decis? Pues no tengais pena, que no faltarán
-seis ú ocho azumbres de lo de Monviedro.
-
-_Esc._ Contigo me entierren, que quentas al uso del flamenco, que
-decia: entre dos compañeros veinte y cinco de vino y uno de pan, y
-sobra pan y falta vino; mas tened cuenta de lo proveer con tiempo,
-que lo dicho basta quanto la mar.
-
-_Rub._ Deso perded cuidado, que luégo se hará.
-
-_Esc._ Pues alto, ildo á proveer y dad la vuelta, que aquí os espero.
-
-_Rub._ Sea, quedad con Dios.
-
-_Esc._ Por mi fe, Escalion, que á muchas destas se te ha de caer la
-colilla; ayer paño para un entero vestido que el príncipe se lo puede
-cubrir, esta noche pasada con Libina, que hace comigo más caricias
-que la reina Iseo con Tristan, agora comer de autan á costillas de
-otro; así, así, pese al mundo, anden todas, y más la caxcada, que
-buen rey mozo nos tenemos, haya buena olla, que mal testamento no
-ha de faltar. Pues á Dios digo mis culpas, si se hace lo que he
-medio oido del desposorio de Flerinardo con Rosiana, allí serán
-las descabeñadas, pues librea buena y otros percancillos no pueden
-faltar. Pues, por mi fe, aunque dexe una razon por otra, que no
-trocase mi estado por del mejor caballero del reino, porque si bien
-se mira vivo más descansado y más á mi provecho que todos ellos;
-que sus estados y señoríos, no sólo no les traen descanso, mas áun
-les causan vida muy desventurada, porque por mucho que tengan para
-cumplir con la honra, siempre andan alcanzados, tristes, cuidadosos,
-pensativos, llenos de cuidados y congoxas; no tienen un placer
-que no reciban innumerables pesares y zozobras. Siempre la barba
-sobre el hombro, quando por su causa, quando por la de sus vecinos
-y parientes; el pecado venial que cometen se les hace mortal; la
-injuria que reciben, por pequeña que sea, es muy acumulada de todos;
-andan en mayor peligro si los reyes se muestran furiosos; siempre,
-aunque estén sanos, con muletas, que son los criados, los quales, si
-les faltan, en casa han de estar encerrados; pues si las rentas no
-les acuden á tiempo, no cumpliendo con quien deben, son en público
-baldonados y en secreto maldecidos; asimismo son á más obligados con
-los pobres, y que poco pueden, lo que si por no poder más no se hace,
-luégo el vulgo tiene materia de que roer; esto, en suma de mil quento
-de razones que pudie traer al propósito; por el contrario, yo contino
-alegre, contino lleno de placer sin haber á quien, si á Dios no,
-de mí bueno ni de mí malo sea tenido á dar cuenta, con mi diayvito
-donde quiera valgo, donde quiera me honran, donde quiera soy tenido,
-si aquí me va bien, acullá no he temor que por robarme me quiten la
-vida; si recibo alguna afrenta, en dos dias no hay memoria; si me
-quiero ir á pasear sin que aguarde á los criados, lo pueda hacer; y
-finalmente, yo, en descanso y dos mil pasatiempos paso mi vida, que
-dellos son deseados y nunca habidos, por lo qual muy claro se muestra
-que en más aventajada y de desear sea mi vida que la de los que he
-dicho. Ya me parece que veo á mis compañeros, bien será, pues se hace
-hora, no detengamos la ida.
-
-_Rub._ ¿Es hora, señor Escalion?
-
-_Esc._ Eso decia comigo, que podemos ir, porque huésped con sol ha
-honor, quanto más que si fuese temprano podrémos pasar un rato de
-tiempo con aquella gentalla.
-
-_Sag._ Sea pues, que ya á razon ha de estar aparejado despues que se
-envió.
-
-_Esc._ Iza, iza, ojo á la ventana.
-
-_Rub._ ¿Quién es aquélla, Escalion?
-
-_Esc._ Libina es, que nos llama.
-
-_Sag._ Buena moza es, por mi vida, si la pieza es tal como la muestra
-del paño.
-
-_Esc._ Presto seréis fuera de esa duda; mas ahora entremos.
-
-_Dol._ ¡Oh mis hijos! ¡Oh mis emperadores! tal se me torne el bien
-qual vosotros me pareceis.
-
-_Sag._ ¡Qué enjaezada parola tiene la noble! mas qual yo y ella
-somos, tal salud la dé Dios.
-
-_Dol._ Entrad, mis señores, que todo es vuestro, y como tal lo podeis
-tener, juntamente con su dueño.
-
-_Sag._ Madre señora, en buen hora estés tú y la compañía y el
-ofrecimiento te tenemos en soberana gracia, que de la mesma manera de
-nosotros te puedes servir y en ello estamos muy aparejados.
-
-_Esc._ Dime, madre, ¿quién es aquella dueña que allí está?
-
-_Dol._ La que, hijo, te dixe hoy que era ama de Isabela y gran amiga
-mia, que por me hacer á mí merced, hoy se vino á estar con nosotros.
-
-_Esc._ Pues, señora, hazme merced que mandes baxar aquí á Lelia y á
-Claudia, que estos mis señores compañeros en tal la recibirán.
-
-_Dol._ ¡Ay hijo! ¿no ves que están las cuitadillas, mal pecado,
-desnudas, entendiendo en el comer? mas ten paciencia, que tiempo
-habrá para todo; mas esto aparte, por tu fe, Escalion, que me digas,
-¿estos gentiles hombres son de la ciudad ó forasteros?
-
-_Sag._ Madre mia, de aquí somos naturales.
-
-_Dol._ Pues decidme, señores, quién fueron vuestros padres, porque si
-lo que decis así es, no puede ser sino que de mí seais conocidos.
-
-_Sag._ Sabe, señora, que yo soy hijo de Sempronio, criado de Calixto,
-y de Elicia, y este mi compañero es de Parmeno y Areusa, donde por
-la familiaridad que nuestros padres tuvieron, ansimesmo por el
-parentesco que entre nuestras madres hobo, entre nosotros tenemos muy
-firme amistad y bien querencia.
-
-_Dol._ ¡Oh mis buenos hijos! por mi salud, que os he de abrazar, ca
-sabed que no pequeño conocimiento tuve yo con vuestras madres, ántes
-que desta tierra Parmenia mi madre me llevase, y áun, por mi salud,
-que cuando volví y supe el desdichado caso que á las dos acaesció,
-que no fué mi dolor pequeño.
-
-_Esc._ Pues dime, madre, ¿qué les aconteció?
-
-_Dol._ No fué nada, hijo.
-
-_Esc._ Dilo ya, madre.
-
-_Dol._ Diéronlas de puñaladas, que no fué nada.
-
-_Esc._ Echa allá, ¿y es pulla ésa? mas dinos, madre, ¿y quién hizo
-tanto mal? que, por las ebúrneas puertas tartáreas, sólo por lo que
-á la amistad de su hijos debo, en todo el mundo sabiendo quién es le
-busque, y más tajadas le haga que letras tiene Baldo y Bartulo con la
-Coronica española.
-
-_Sag._ Por mi vida, madre, que hasta agora bien ayunos deso hemos
-estado; ca los dos de pequeños nos salimos desta tierra, y por gran
-aventura en Italia nos conocimos, donde con deseo de nuestra patria
-aquí tornamos, y queriendo saber qué se hizo de nuestros padres, nos
-fué dicho que de sus muertes naturales murieron, por lo qual estamos
-muy espantados de lo que dices.
-
-_Dol._ Pues yo os diré, hijos: sabed de cierto que Parmeno y
-Sempronio por homicidas de una buena vieja murieron degollados en
-el mercado, y Areusa, poco despues en casa de la famosa Celestina,
-á manos de dos rufianazos, que, si bien me acuerdo, se nombraban
-Grajales y Barrada. Eso mesmo Elicia, mucho tiempo despues por un
-panfarronazo llamado Brumandilon; aunque no se fué sin castigo éste,
-porque degollado murió, y no pensés lo dicho haber muchos dias que
-pasó, que de cierto la sangre tienen reciente; mas de una cosa,
-hijos, os podés alabar, que teneis madres medio mártires, que, por mi
-salud, casi sin culpa las mataron.
-
-_Esc._ Arre nora mala, y á todos ha metido la vieja en la danza, que,
-por mi vida, este Brumandilon que ha dicho fué mi padre; ya dolor,
-y si se descubriese á mis compañeros, cómo tomarian de mí rabiosa
-venganza; mas esto aparte, á fe que está donosa Dolosina, que piensa
-que se deleitan estos otros mucho con sus palabras, y no sabe que,
-como dicen, no hay peor burla que la verdadera, y ella dalle que
-dalle, y entre col y col lechuga, bien te quiero más bao; y despues
-que los ha descalabrado, úntales el casco diciendo que sus madres
-fueron medio mártires.
-
-_Dol._ ¿Qué dices entre dientes, hijo Escalion?
-
-_Esc._ Digo, madre, que pues eso es ya pasado, no lo traigas de
-presente á la memoria, pues no estamos en tiempo de llorar los
-muertos, sino de tomar placer entre los vivos.
-
-_Dol._ Mi hijo, no pienses que lo que he dicho ha sido sin causa,
-que quiero que sepas que no tanto he querido decir esto por dar á
-estos señores pasion en ello, mas porque nos acordemos de la muerte,
-que á nadie perdona, y que hoy somos y mañana no; porque, como dice
-el sabio, su memoria es parte á nos apartar de ofender á Dios,
-especialmente en los placeres y regocijos, de que tenemos ejemplo en
-la historia de San Juan que se intitula el limosnero; el qual, siendo
-gran señor y obispo, industriosamente hacia labrar su sepulcro bien
-despacio siendo muy suntuoso en obra, porque, como todos le dixesen
-que ¿cuándo se habia de acabar? le recordasen que se habia de morir;
-ansimesmo tenía un hombre que industriosamente, quando estaba en
-algun regocijo ó banquete, le venía á decir que hiciese acabar su
-sepulcro, pues no sabia quando le habrie menester, porque acordándose
-de su muerte no se destemplase en la tal fiesta á cometer algun vicio
-y pecado: eso mesmo un señor eclesiástico, noble y generoso caballero
-en nuestros tiempos, sobre un mármol que tiene labrado para en siendo
-muerto poner su sepulcro, recibe la refeccion quotidiana, y todos ó
-los más dias quiere comer en él, en el qual mármol están cortados
-unos hermosos versos que, demostrando la historia del caso, nos
-avisan que nos abstengamos, con la memoria de la temerosa muerte, de
-pecar, especialmente en los tales actos y convites, cosa por cierto
-en que cada qual habia de tomar exemplo por el grande fruto que dello
-se nos puede conseguir. Esto al presente baste, que pues Libina viene
-á nosotros, ya la comida debe estar á punto.
-
-_Lib._ Madre señora, todo está aparejado, ven quando fueres servida.
-
-_Dol._ Sea luégo, hija, que nunca yo hallo mejor tiempo para comer
-que quando lo tengo gana, ni me sabe mejor acordándome que Dario, rey
-de Persia, huyendo de Alexandre, su enemigo, habiendo perdido todo su
-exército, en un cenegal hediondo y lleno de cuerpos muertos se abajó
-á beber, diciendo que cosa no le habia sabido mejor en su vida que
-aquello, porque con más sed lo habia bebido; por tanto, hijos, si os
-parece, vámonos á sentar.
-
-_Esc._ ¡Ay madre! ¿y quién ha de ir acordándose lo que de la muerte
-has dicho? que, por mi vida, las cabras nos has metido en el corral
-con tus palabras.
-
-_Dol._ ¿Por eso habias de dexar de comer? anda en mal hora, ven,
-sentémonos.
-
-_Esc._ Ojo, compañeros, veréslas, que vuestras requebradas han de ser.
-
-_Rub._ Di sus nombres, y señala quál es Lelia, que por el nombre le
-soy aficionado.
-
-_Esc._ La que trae las servilletas á la mesa se llama Claudia, la
-otra que anda allá dentro es Lelia, por quien preguntais; Claudia es
-fresca como veis y hermosa, mas Lelia es más mochacha: si os parece,
-lleguémonos hácia allá, y hablarlas hemos.
-
-_Dol._ ¿Dónde vais, locos? venios á sentar.
-
-_Esc._ Acá es, madre, sobre un ciento de bodoques: siéntate tú, que
-vamos á ver si las cocineras usan bien su oficio.
-
-_Dol._ Pues así pasa, ven, siéntate, señora Valera, y remojarémos la
-palabra miéntras aquellos locos vienen.
-
-_Val._ Cierto, no es malo el xarope; ¿y de dónde lo hobiste? que por
-mi salud jamas lo hallo sino vinagre, donde quiera que voy por ello.
-
-_Dol._ Selvago me lo envió, dos horas há; con juramento, que despues
-he besado veinte veces el cangiloncillo en que está, que dado caso
-que no bebiese, me deleito de llegallo á la boca.
-
-_Val._ Y áun con eso tienes en el rostro tales colores, que por mi
-salud en tu mocedad no las podias tener tales.
-
-_Dol._ Malo va esto, vieja me ha llamado; mas no se me irá con ella.
-
-_Val._ ¿Qué dices, comadre?
-
-_Dol._ Digo que como ya tú, de vieja, estás en los huesos, que no has
-podido tomar color como yo.
-
-_Val._ Eso me parece al judío que dió la pasa al carnero, y le
-atentaba luégo la cola por ver si habia engordado; tú no ves que
-hasta que el vino que agora bebí haga operacion áun habrá tiempo.
-
-_Dol._ Pues por la misma causa verás que mis colores son de mio, y
-no causados por la bebida; que sabe, si no lo sabes, comadre, que
-toda mi vida he sido fermosa y fresca mujer, y como agora en lo mejor
-della esté, mira qué maravilla si tengo colores.
-
-_Val._ ¿Qué años habrás, comadre?
-
-_Dol._ Este otro dia hice esa cuenta, y hallé en el libro de la
-parrochia que tengo hasta cuarenta años.
-
-_Val._ De la mitad arriba, y áun Dios y ayuda.
-
-_Dol._ ¿Qué dices, comadre?
-
-_Val._ Que de más edad te juzgára.
-
-_Dol._ Y áun más te hago saber, que por de ménos edad me tengo, de
-lo qual es buen testigo mi marido Hetorino, que se espanta de ver
-el cuerpo que tengo de noche; por lo qual pienso que el libro de
-la parrochia se engañó, que mal pecado quando se hace el baptismo,
-como el sacristan está embarazado, da el libro á que lo escriban
-mochachos, y ellos ponen lo que se les antoja.
-
-_Val._ Ora, comadre, dexa eso, demos otro deogracias, pues tan
-ocupados con vuestras dueñas están esos gentiles hombres.
-
-_Dol._ Otra hallarés más perezosa en eso.
-
-_Val._ Ora tañeldes la campanilla, que mucho tardan en su plática.
-
-_Dol._ Locos, locos, ¿por qué no os venis á sentar?
-
-_Esc._ Madre, si tú no vienes á echar el baston entrellos será
-escusado, porque la batalla está muy rigurosa, especialmente que las
-damas áun de hablarlos se desdeñan.
-
-_Dol._ Agora espera, que yo os concertaré. ¿Qué es esto, Claudia? Y
-tú, Lelia, ¿por qué no hablais estos señores, y os venis con ellos á
-comer?
-
-_Claud._ ¡Ay, madre, déxate deso! Comed vosotras allá, que yo y Lelia
-despues comerémos.
-
-_Dol._ Anda, mal hora, déxate deso. Tómala tú, señor. ¿Cómo es tu
-gracia?
-
-_Sag._ Sagredo.
-
-_Dol._ ¿Y el compañero?
-
-_Sag._ Rubino.
-
-_Dol._ Pues, señor Rubino, toma por la mano á Lelia, y tú, hijo
-Sagrado, á Claudia; Escalion él se tendrá el cargo á su Libina, y
-vámonos á sentar.
-
-_Lel._ ¡Ay, señor! déxame, que no soy desas, ni tengo de ir allá.
-
-_Dol._ ¿Qué es esto, Lelia? ¿Mándolo yo y dices tú otra cosa? ¡Por mi
-salud, si no mirára al honor de los convidados, que yo hiciera cosa
-que no pluguiera á todas! mas irse han los huéspedes, y comerémos el
-gallo, que asaz habrá tiempo.
-
-_Esc._ Ea, señora, no tomes pena, que á ella le pesa por te haber
-enojado.
-
-_Dol._ Anda, hijo, déxame, que aquella habia de cumplir de ojos lo
-que yo mandaba por la boca.
-
-_Esc._ Hora no haya más. Tú, señor Rubino, con la señora Lelia en
-este cabo os asentad, y junto, en esotro cabo, estará Sagredo y
-Claudia; yo y Libina nos sentarémos acá en lo baxo; las dos madres,
-pues se hallan solas, hagan entre sí compañía en la cabecera de la
-mesa.
-
-_Claud._ Madre, á la puerta llaman.
-
-_Dol._ Vé, pues, hija, mira quién es.
-
-_Claud._ ¡Dios sea comigo! y á Risdeño, el enano de Selvago, tenemos
-á la puerta con un mozo que trae una pieza de paño.
-
-_Dol._ Él y los buenos años: vé, hija, por tu fe, abre.
-
-_Claud._ Ya voy, señora.
-
-_Risd._ Esté enhorabuena la fresca.
-
-_Claud._ En tal venga el gentil-hombre. Sube, señor, si eres servido,
-que allá está mi señora.
-
-_Risd._ Quiero, pues, madre, estés en buen hora tú y la compañía.
-¿Qué es esto que veo? ¿y aquí estais vosotros, y no hubiera memoria
-del pobre de Risdeño?
-
-_Dol._ Hijo, señor, vengas en buen hora. Daca, Claudia, aquí una
-silla, ponla entre mí y la señora Valera. Siéntate, señor, por tu
-vida, y comerás.
-
-_Risd._ Quiérolo hacer, pues que tanto me lo ruegan. Tú, mochacho,
-dexa sobre esa arca el paño y véte.
-
-_Dol._ No le envieis, señor, comerá primero.
-
-_Risd._ Déxale, madre, que será menester en la posada, que si algo
-habie de comer, yo supliré por él y por mí.
-
-_Dol._ Pues ¿y dónde lo habies de echar, señor, que tu cuerpo con
-poca cosa se podria henchir?
-
-_Risd._ Donoso está el dicho. ¿Cómo, madre, y agora sabes que tengo
-dos estómagos? Pues quiero que sepas que lo que en cuerpo falto
-eché en estómagos, que otra cosa no tengo de dentro; si no, exempli
-gracia, comenzad á partir esas aves y verés maravillas.
-
-_Claud._ Por mi salud que dice verdad. ¿No veis que hace de engullir?
-
-_Sag._ Déxale, señora, que mucha priesa trae mucho vagar, y quien con
-ligereza el camino anda, de descansar tiene.
-
-_Esc._ Ce, señora Dolosina, mira que no guardas la ley de palacio,
-que has bebido tres veces con el primer manjar.
-
-_Dol._ Hijo, por eso estamos agora en la sala donde hay otra ley, que
-bien sabes que dixo el sabio: «Cuando estuvieres en Roma vive como en
-Roma»; por esto quiero yo guardar la ley de sala, pues en ella estoy.
-
-_Esc._ Madre, ¿quántas veces, tú que sabrás todas las opiniones, es
-lícito beber en una comida?
-
-_Dol._ Por cierto, hijo, abusion es que nunca la cato, ni la puedo
-hallar lo firme; unos, por ser malaventurados, dicen tres, otros,
-casi semejantes, dicen cinco, otros nueve, otros trece, y otros, de
-la qual opinion soy yo, dicen treinta y seis veces; mas empero yo,
-por cumplir con todos, bebo tres, y despues seis, y ansí adelante
-hasta el último término, por topar y cumplir lo más cierto.
-
-_Risd._ Eso me parece, madre, como el teniente que echaba las
-fiestas, y decia: esta semana, señores, no sé en qué dia cae una,
-fiesta de guardar, holgad toda la semana, y así toparés con ella.
-
-_Dol._ Así es, hijo, como decis, por lo qual con justa causa se
-me consiente, como ves; quanto más que de tal culpa me desculpa
-el refran antiguo que dice que el horno y el viejo por la boca
-se calientan; que puesto que yo agora no sea vieja, por estar en
-víspera de ello, puedo usar de sus previlegios; mas en eso no mireis
-vosotros, que vais, miéntras yo hablo, como por la posta, por esos
-pavos, y á pocas me habríedes dexado los huesos en los platos.
-
-_Esc._ No hables, madre, que bien sabes que oveja que bala bocado
-pierde, hasta que te enfade el manjar, como hace Risdeño, y no
-tendrás de nosotros queja.
-
-_Risd._ ¿Sabeis por qué lo hago yo? yo os diré. Contáronme un
-cuentecillo sobre otro tanto como esto, con el qual quedé avisado, y
-fué que dos hombres, en un camino que iban, llegaron á una posada,
-donde siéndoles puesta para comer una liebre, el uno dellos preguntó
-al otro al principio si tenía memoria de que habia muerto su
-padre, el respondió que le dieron unas calenturas, y mandándole el
-médico sangrar, vino á descubrirse ser resfriado, donde haciéndole
-medicinas, y dándole purgas, obrando con algunas dellas tanto que
-si viviera quedára purgado para toda su vida, al fin de questiones
-levantándosele el pecho tomó y murióse; pues miéntras aquél contaba
-esto el compañero habia ya dado al traste con la liebre, de lo cual
-el que contaba se sintió mucho, aunque no lo demostró. Otro dia,
-poniéndoles, en otro lugar, una gallina para comer, tornó á preguntar
-el de primero al otro que de qué habia muerto su padre, el qual,
-dando muchos y grandes bocados, respondió en una palabra diciendo: de
-una landre.
-
-_Esc._ Hi, hi, hi, por mi vida que estuvo donoso, aunque para
-nosotros tambien fué bueno el cuento; pues no te hará daño lo que
-entre tanto comiste.
-
-_Risd._ Por eso remedié yo con tiempo, que fué tener pausa hasta que
-los estómagos dixeron, no más pavos por agora.
-
-_Esc._ Madre, por tu fe, que nos eches acá el un jarrillo desos, que
-allá el uno bastará.
-
-_Dol._ ¡Ay hijo, no digas tal! por tu vida, que me dará desmayo si
-así lo hiciese; ¿tú no ves que yo al uno y mi comadre al otro habemos
-tomado por compañeros? mas porque con los amigos más se ha de hacer,
-toma allá.
-
-_Risd._ Alonge, dixo Lucía al odre; porque bien me basta á matar
-la sed lo que escancian las dos que tengo al lado; pues por su
-abundancia, traspasando su fuerza el intervalo de enmedio, llega á
-poner operacion en mis estómagos.
-
-_Dol._ En Dios y en mi conciencia, comadre, que nos ha llamado
-borrachas en buen romance.
-
-_Val._ Comadre, nunca peor os digan; ca sabed que un tiempo, segun he
-oido, se tuvo por virtud, que fué quando el gran Caton lo exercitó;
-y porque en persona tan veneranda no hubiese vicio, ese que en él se
-halló, por ser dél usado, le baptizaron por virtud.
-
-_Dol._ ¡Oh quién fuera en ese dorado siglo!
-
-_Risd._ Burlada te halláras, porque á las mujeres les era vedado.
-
-_Dol._ ¿Qué decis? no lo creo.
-
-_Risd._ Pues sabe que era ansí, que tenian por averiguado ninguna
-mujer que bebiese vino ser casta, y despues acá por el apóstol fué
-dicho que en el vino estaba la luxuria.
-
-_Dol._ Cierto, gran crueldad hacian éstos con sus mujeres, pues que
-tanto bien les vedaban.
-
-_Risd._ Ántes les hacian honra, y si ellos lo bebian, más era por ser
-fuertes en las batallas que tenian que por el apetito del cuerpo; más
-digo, que algunos mataron sus mujeres porque lo bebieron, y ninguna
-pena por ello les fué dada, lo que agora, no solamente á las mujeres
-se consiente, mas á los infantes pequeños muy contra toda razon se
-les da, porque dado caso que los ponen en mala costumbre, acórtanles
-la vida, porque siendo el niño en sí muy cálido por razon de la
-sangre que tiene nueva, y el vino ansimismo siendo caliente, dos
-extremos juntos consumen la vida al que ansí le fué dado; mas esto
-aparte, señores compañeros, mirad que es mucho retozar ése, especial
-estando quien lo vea á diente.
-
-_Sag._ Señor Risdeño, no tenés en eso más razon que un bonete
-redondo, que si vos sois corto, echaos á vos la culpa, que buenas
-mochachas tenés al lado.
-
-_Risd._ Eso será para pedilles consejo en algun arduo caso.
-
-_Sag._ Anda, señor, que el pajar viejo, desque encendido, malo es de
-apagar.
-
-_Risd._ Bien es verdad, mas hasta en eso es el trabaxo, y tambien
-aquí no hay lugar de lo que decis, porque si yo mostrase mas favores
-con alguna de estas señoras, la otra con razon de mí se podia quejar.
-
-_Claud._ Donoso está, por mi vida.
-
-_Risd._ Mas si alguno de vosotros, señores, quiere comigo trocar
-asiento, no recibiria pequeño servicio en ello.
-
-_Esc._ Qué, ¿áun servicio ha de ser?
-
-_Risd._ Ya veis, señor, si tal persona como yo se sufre hablar en
-otros términos.
-
-_Dol._ Volvedme, hijos, el jarrillo si habés hecho con él.
-
-_Esc._ ¿Ya se acabó eso otro?
-
-_Dol._ Sí, hijo, que, como Risdeño echaba en sus dos estómagos, con
-lo que nosotras bebimos concluyóse presto.
-
-_Esc._ Toma, madre.
-
-_Dol._ ¡Ay hijos, y cómo os habeis habido tan cruelmente con él, que
-casi tripas no le habeis dexado!
-
-_Risd._ Por mi vida, que son buenas las olivas, y que siempre las
-acostumbro por me hacer buen estómago y me quitan la sed de la tarde.
-
-_Dol._ Así es que en eso son apropiadas.
-
-_Esc._ Pues, madre, perdónanos nuestro atrevimiento; tu, Risdeño,
-negocia con la madre, que nosotros nos entramos en otra pieza.
-
-_Risd._ Ántes os quiero decir á todos unas buenas nuevas.
-
-_Esc._ ¿Qué son?
-
-_Risd._ Que están concertados los desposorios de Flerinardo y
-Rosiana; por tanto, concluid presto, que seréis en la posada
-necesarios.
-
-_Esc._ ¡Oh, Dios te dé buenas nuevas, que así será como decis! Ea,
-compañeros, cada uno á su albergue con su huéspeda, que quien tiempo
-tiene y tiempo atiende, tiempo viene que se arrepiente.
-
-_Risd._ Señora Dolosina, mi señor te envia muchas saludes de su
-parte, y esta pieza de raja que te mandó ayer en pago de la sortija.
-
-_Dol._ Mi hijo, á tu señor dirás de mi parte que le beso las manos
-mil veces por las mercedes que cada dia me hace, y si tú de mí has
-menester alguna cosa, aparejada estoy.
-
-_Risd._ De la misma manera me puedes mandar, madre; mas agora me da
-licencia, que me he detenido.
-
-_Dol._ Tú, hijo, la tienes.
-
-_Risd._ Pues quédate con Dios, señora.
-
-_Dol._ Él vaya en tu compañía.
-
-_Val._ Comadre, muchos años nos holguemos juntas, y mirad si me
-mandais algo, porque voy á la posada de Isabela.
-
-_Dol._ No más sino que le deis mis besamanos, y que le tengo en
-merced la sortija.
-
-_Val._ Así lo haré, comadre, quedá en buen hora.
-
-_Dol._ La madre de Dios te guie, comadre Valera.
-
-
-
-
-CENA SEGUNDA DEL QUINTO ACTO.
-
- En que Polibio habla con su mujer Senesta, en que será bien dar
- compañía á su única hija Isabela. Senesta despues de razones
- viene en ello; conciértanse que le vendrá bien Selvago; queda en
- que por un primo del mesmo Polibio se le hable. Introdúcense:
-
-POLIBIO. — SENESTA.
-
-
-_Pol._ Señora y mi amada compañera Senesta, pues que Dios por su
-infinita misericordia tuvo por bien de juntarnos á los dos en
-matrimonio, y ansimesmo darnos de sus bienes tan largamente con
-mucha honra de linaje; y lo que más se ha de estimar, un dón tan
-excelente, que fué el fruto de bendicion con que gran consuelo y
-descanso siempre hemos tenido en nuestra hija Isabela, tan cumplida
-de gracias interiores como de exteriores adornada; yo tengo en mí
-determinado, si en ello juntamente vuestra voluntad viene, porque la
-fortuna con algun mal reves no tenga lugar (soltándose del palo de
-Bocacio) contra nosotros, de que se le dé una compañía tal qual su
-noble linaje demanda y su agraciada persona merece, porque dado caso
-que hasta hoy no se ha visto en ella causa de algun mal indicio, sólo
-porque, como dicen, quien quita la causa quita el pecado, me parece
-ser éste buen acuerdo para que nuestra fama y honra se adelante de
-contino; y si miramos á los antiguos, que tinien por costumbre no
-poner esta carga en sus hijos hasta que ya en perfecta edad los
-veian llegados, sufríese por la simplicidad y buenas maneras de
-aquel dorado siglo lo que agora no ha lugar por la mucha malicia
-del nuestro; tenemos exemplo y cada dia lo vemos por experiencia
-que muchas nobles y generosas personas, por la confianza que de sus
-hijos tenian, los vinieron á perder, hallándolos clandestinamente,
-no á su honra, desposados, de que los míseros padres, viendo su fama
-perdida, no sólo de la hacienda en casos que se recrecen, mas de la
-vida son privados y miserablemente destruidos; por lo qual claramente
-se demuestra que no pequeño cuidado han de tener los padres en poner
-estado con tiempo á sus hijos, y más si fueren hijas, y muy mayor
-si las tales de hermosura son adornadas; porque dificultosamente se
-puede guardar lo que por muchos es cobdiciado, y pues para que no
-las pierdan, deben temprano ponellas en cuidado de contentar marido
-y regir familia, lo que se aprueba con aquel verdadero y vulgar
-proverbio que dice que aquélla fué mejor doncella que más temprano
-fué casada, porque con la carga del matrimonio acesoria, no sólo
-pierden todas y cualesquier liviandades que la juventud en sí tiene,
-mas con grande castidad y virtud procuran gobernar sábiamente aquello
-en que de tan niñas fueron impuestas.
-
-_Senesta._ Mi señor Polibio, la sentencia de vuestras sábias y
-discretas razones en su principio demuestra lo que qualquier
-agradecido christiano con su Dios ha de tener, que es darle soberanas
-gracias por los bienes que dél tiene recebidos, en lo qual digo que,
-en lo que á mí toca, yo cumplo, aunque no por entero, mas con todo
-aquello á que mis fuerzas son bastantes. Decis más, mi señor, que por
-quitar toda ocasion á nuestra hija Isabela en alguna liviandad que
-perjudique á nuestra honra, determinais de ponella en estado perfeto
-de vivir; cierto si no conociese bien á quien he criado, no habrie
-dubda, sino que en eso habie de tener grande recatamiento; mas dígoos
-de cierto, mi señor, que podeis bien dormir á sueño suelto en ese
-caso y con mucha seguridad, porque, si me decis de muchas nobles
-doncellas que han degenerado á su linaje, cometiendo algun mal exceso
-en su fama, á lo ménos no quiero que mi Isabela ser de las tales se
-presuma; porque, si consideramos su mucha virtud, su grande castidad,
-su contínuo recogimiento, su extraña gravedad, su cumplido saber, su
-gravedosa presuncion, no sólo semejantes escrúpulos os quitará, mas
-qualquier cuidado en su guarda nos hará perder; por tanto, mi señor,
-considerando lo dicho, no cures tan presto ponella en tantos cuidados
-y trabajosos desabrimientos como la carga del matrimonio en sí tiene,
-sino dexalda, señor, goce enteramente parte de su juventud en sosiego
-y descanso, que, teniendo con más perfeta edad mayor experiencia en
-los tratos de tal estado, cumpliéndose lo que decis ella en ello,
-más sábiamente se regirá, y nosotros, entre tanto, de su presencia
-agradable y linda conversacion gozar podrémos.
-
-_Pol._ No quiero, señora, que penseis que todas las cosas tienen
-dentro de sí la aparencia que de fuera muestran, pues se ve ser
-muy al contrario; especialmente en este animal tan no conocido que
-racionalmente por miembro diviso, cuya condicion atestiguan todos los
-sabios que por entero imposiblemente se puede conocer, lo que se ve
-manifiesto en lo que nosotros cada dia más nuevamente en nosotros
-descubrimos; por lo qual no es razon que tanta confianza en vuestra
-hija acumuleis, pues de cierto entónces la conoceréis ménos quando
-más pensais que la teneis conocida, y si de sus virtudes y linaje
-decis, digo que no es justo que dello tanto caudal se haga, pues
-vemos muchas veces en el buen paño caer raza; y pues esto y lo dicho
-tan claro se muestra, ruegos, mi señora, que en mi voluntad vengais,
-porque en ello sólo se hace lo que al provecho de todos conviene.
-
-_Sen._ Pues, señor mio, ésa es vuestra voluntad, aunque verme quitada
-de tal hija lo sienta en el alma, yo lo tendré por muy bueno, y si
-con mis palabras habeis recibido enojo, pídoos que me perdoneis,
-porque dello no fué causa querer seros inobediente, sino la fuerza
-que al amor filial me forzaba me fuerza á ser contra la vuestra
-fuerza; mas con la instancia que puedo os demando, mi señor, que me
-digais qué causa más agora que nunca para tratar en esto se os ha
-ofrecido.
-
-_Pol._ Mi señora, yo os tengo en señalada gracia en que vuestra
-voluntad en este caso á la mia subjetés, y en lo que decis que por
-qual razon más agora que otra vez en esto os hablé, os quiero
-demostrar. Habeis de saber que pensando en mi pensamiento muchas
-veces quién más de los desta ciudad á ser nuestro yerno sea
-perteneciente, entre otros he hallado dos que igualmente á nosotros
-son convenientes, de los quales, el uno se llama Flerinardo y el otro
-Selvago; pues teniendo yo de contino ojo alerto en estos que tengo
-dicho, hame sido hoy manifestado que Flerinardo está ya prometido en
-casamiento y hechos sus contratos con Rosiana, hija de vuestra gran
-amiga Funebra, y ansimesmo hermana de Selvago, el otro que yo digo;
-por lo qual, atento á que otro tanto no haga el mesmo ya nombrado
-Selvago, lo que si así fuese faltaria en toda la ciudad quien á
-nosotros convenga, yo determino este dia en todo caso enviarle al
-comendador, mi primo, á que sobre el negocio le hable y su voluntad
-enteramente descubra.
-
-_Sen._ ¡Oh señor, y cuán por dichosa me podria tener si lo que decis
-se efectuase! porque á la verdad, de la mesma manera que habeis dicho
-pasa, en efecto, que esa doncella que habeis dicho tiene con nuestra
-hija muy firme amistad, y luégo que allá se ordenó, le envió su
-mensaje á se lo facer saber, y de cierto que en lo que de Selvago
-decis, sería caso bien acertado, porque no sólo por el conocimiento
-tan antiguo que con su madre tengo lo deseo, mas, entendiendo bien
-sus virtudes y buenas maneras, en estremo lo querria ya ver concluido.
-
-_Pol._ Pues, señora, en esto por el presente no haya más, que yo
-tendré cargo en que hoy se ponga por obra; y si por ventura se
-confirma, todos en ello recebirémos entero contentamiento, y si acaso
-por la parte dél faltáre no debemos recebir pena por ello, que, como
-dicen, quando una puerta se cierra otra se abre; solamente vos,
-señora, lo encomendad al eterno Dios, que, si para su servicio ha de
-ser, él lo ordene, y si al contrario, él prestamente lo confunda y
-deshaga.
-
-
-
-
-CENA TERCERA DEL QUINTO ACTO.
-
- En que Selvago con su cuñado Flerinardo va al concierto; llegados
- al jardin, Selvago canta un soneto. Despues de lo qual, entrado,
- su señora lo está esperando, donde habiéndola recebido por esposa
- goza de los últimos gozos del amor, de que muy gozoso del jardin
- sale, y por intercesion de Flerinardo conocen la gran cobardía
- de Escalion, de lo qual con mucho placer se tornan á dormir.
- Introdúcense:
-
-SELVAGO. — RISDEÑO. — CARDUEL. — FLERINARDO. — ESCALION. — ISABELA. —
-CECILIA.
-
-
-_Selv._ ¿Duermes, Risdeño?
-
-_Risd._ Señor, no; ¿qué mandas?
-
-_Selv._ Que me des mis armas y hagas aderezar esos mozos.
-
-_Risd._ Señor, veslos aquí; los compañeros se quedan aparejando.
-
-_Selv._ Pues tenme de ahí (que, si no me engaño, las once tocó agora
-el relox), armaréme.
-
-_Card._ Señor, señor.
-
-_Selv._ ¿Qué dices, Carduel?
-
-_Card._ Flerinardo con sus dos criados, Escalion y Velmonte, están á
-la puerta.
-
-_Selv._ ¡Oh, cómo la verdadera amistad siempre en las necesidades se
-conoce! sin duda que le soy en mucho cargo.
-
-_Risd._ Señor, en más te es él á tí, pues hoy le has remediado todas
-sus fatigas en prometerle tu hermana por esposa.
-
-_Selv._ Aunque lo que dices así sea, no dexo por eso de sentir lo que
-por mí hace; mas acaba presto, Risdeño, darás esa escala de cuerda á
-Carduel que lleve, y tú ansimesmo aquel laud.
-
-_Risd._ ¡Cómo, señor! ¿y has de ser como el mosquito que va cantando
-á robar los que duermen?
-
-_Selv._ El símile como de quien sale; siendo tú chiquillo y ruinejo,
-así hablas en tu comparacion del mosquito tu pariente.
-
-_Risd._ Aunque chiquillo y ruinejo, como vos, señor, decis, no me
-trocaria por uno que más alto que vos fuese.
-
-_Selv._ ¿Cómo así?
-
-_Risd._ Por las muchas virtudes y gracias que los de tal marca
-tenemos.
-
-_Selv._ Di, pues, algunas, en tanto que me acabo de aderezar.
-
-_Risd._ En metro os las podria decir, porque así me las enseñaron á
-mí; mas, por abreviar, en dos palabras concluiré. Primeramente por
-la mayor parte los de esta estatura son todos muy vivos, ingeniosos
-y ardidos, que, por verse los tales ser en poco tenidos, siempre
-inquiren nuevas y esquisitas invenciones para ser de todos estimados;
-tambien si un pequeño se desafia con un grande, si el tal pequeño
-vence es más estimada su vitoria por ser más contra natura. Tienen
-otro provecho, que el pequeño que fuere á la guerra armado, siendo
-las armas conformes al cuerpo, no le darán con el peso mucha pena, y
-si el tal fuere á caballo, le dará ménos fatiga, y con otro tendrá
-ventaja en las armas defensivas, pues detras de un escudo se puede
-defender, y ofender al contrario; y si fuere huyendo y los enemigos
-llegaren cerca, fácilmente donde quiera se puede esconder y encubrir
-su persona. Eso mesmo si en frontera ó campo se halláre, do ha de
-jugar el artillería, más seguro estará de las pelotas que el grande;
-y si acaso le hurtaren sus armas ó vestidos, allende de medrar poco
-el ladron con ellos por ser chicos, donde quiera los podrá conocer;
-tambien es gracia que si entráre por puertas ó ventanas pequeñas,
-no tendrá necesidad de se abajar ni se hará mal en la cabeza. Es
-escelencia de los tales que con poco dinero se pulen y atavian, y si
-hecho lo mercáren, aunque sea mayor, fácilmente lo pueden tornar
-á su medida; esles tambien provecho, que si fueren á dormir en
-cama angosta, el pequeño dormirá más á su talante que el que no lo
-fuere. Son ansimesmo los de tal estatura pulidos, que por estirarse
-y ser mayores andan muy del tempe, y tienen bien otra gracia, que
-sin pena se visten y calzan por tener los brazos más llegados á los
-piés, donde si algo se les cayere de las manos, sin que se sienta,
-lo tornan á recoger, y por lo dicho éstos son muy buenos danzantes.
-Sobre las dichas gracias, si el de tal estatura fuere mercadante de
-cosa que se ha de medir á brazas, ganarán más, porque le dan á él
-grande brazada, y él dala pequeña. Tienen tambien sobre lo dicho otra
-escelencia, que si dieren alguna caida de lugar alto, el de ménos
-estatura dará ménos golpe; y si acaso fuere camino en la fiesta,
-siendo avisado, á la sombra del compañero se defenderá del sol; y
-finalmente, todas las veces que con otro habla, le hacen acatamiento,
-porque para bien entendelle, se acorvan estando él muy entonado. Esto
-es, señor, lo que yo hallo más en el de mi estatura que en el de la
-vuestra, sin otras muchas cosas que sobre el caso pudiera decir y por
-prolixidad dexo.
-
-_Selv._ Cierto que he tomado gran deletacion con tus palabras, que
-las debes tener de coro para semejantes tiempos; mas, pues ya estoy
-del todo á punto, vamos fuera; tú, Carduel, véte adelante, como ayer
-hiciste, camino del huerto.
-
-_Card._ Ya voy, señor.
-
-_Selv._ ¿Tomaste el laud, Risdeño?
-
-_Risd._ Bueno está eso, señor, ¿y no le ves, que hace más bulto que
-yo?
-
-_Selv._ Pues si no le quieres llevar, dásele á Sagredo que le lleve.
-
-_Risd._ Agora, señor, que yo le llevaré; porque si acaso hubiere
-alguna refriega me pueda tan en tanto esconder en él.
-
-_Selv._ ¿Pues cómo, así nos habies de ayudar? ¿no te mostrabas anoche
-más fuerte de eso?
-
-_Risd._ No, señor, que ayer no iba allá Escalion, y yo tenía sus
-veces, y siendo él presente, no podria ser más de como quien soy,
-aunque todavía pondria el laud en medio de la batalla para que allí
-se descarguen los golpes y quebrante la furia de las partes.
-
-_Selv._ Agora bien, vamos fuera, ¿es mi señor hermano Flerinardo?
-
-_Fler._ Él, que aunque indigno dese nombre, mucho os desea servir.
-
-_Selv._ ¡Oh señor, y no reposárades esta noche! que para en esto de
-hoy mi gente bastara.
-
-_Fler._ Ora, señor, dexad esas razones por escusadas, y vamos nuestro
-camino, que yo recibo la merced en que de mí acepteis algun servicio.
-
-_Risd._ Señor Flerinardo, ¿no venía en vuestra compañía Escalion?
-¿dónde está?
-
-_Fler._ No sé cierto, mas de quanto agora estaba comigo, y tras de
-nosotros debe venir, si no ha tomado las de villadiego y dádonos
-cantonada.
-
-_Risd._ Vesle allí dó viene; anda, Escalion, no te quedes tanto atras.
-
-_Esc._ ¡Oh pesar de quien me parió, Risdeño! ¿y para qué me das
-voces? que venía ahí echando mano pensando que los enemigos parecian,
-y dado caso que así fuera, nos quedáramos burlados, porque oyendo tal
-nombre, si ellos eran naturales de Europa, no pongas dubda que me
-pararan delante.
-
-_Risd._ Pues ¿cómo es verdad lo que dices, pues que cada dia nos
-cuentas nuevas questiones que has tenido?
-
-_Esc._ Eso es verdad, que no me conociendo toman esa presuncion;
-mas si despues, por aventura, de mis manos salen sin herida mortal,
-quando el caso cuentan á quien me conoce, les dice que ese dia
-nacieron.
-
-_Selv._ Señor Flerinardo, una palabra al oido.
-
-_Fler._ ¿Qué decis, señor?
-
-_Selv._ Que deseo conocer en estremo dó llega su lanza de Escalion,
-porque verdaderamente creo ser todas sus blasonerías fingidas, y si
-os parece, lo podrémos probar esta noche.
-
-_Fler._ Señor, haced como vos quisiéredes; mas no sea de manera que
-nos cueste caro la burla si él hace algun desvarío.
-
-_Selv._ No, que en eso primero se proveerá; mas agora, pues al huerto
-hemos llegado, entendamos en lo que conviene, que despues habrá
-tiempo para todo.
-
-_Fler._ Haced como os pareciere.
-
-_Selv._ Muestra, Risdeño, ese laud miéntras viene la hora, descubrirá
-este gozoso corazon alguna parte del gran contentamiento que en sí
-tiene.
-
-_Risd._ Vesle aquí, señor.
-
-_Selv._ Pues di á Velmonte y á Escalion que se detengan en la boca de
-aquella calle, Sagredo y Rubino se pondrán en aquella encrucijada que
-allí baxo parece, y que á todo el mundo defiendan el pasaje.
-
-_Risd._ Señor, ya se ha hecho, y Escalion dice que si álguien por
-su pertenencia quisiere pasar, que le ha primero de engastonar su
-espada en el cuerpo y facelle volver sin cabeza ni piernas, porque no
-tenga necesidad de caperuza ni zapatos.
-
-_Selv._ Anda, déxale, que del dicho al fato hay gran rato; y oye, que
-quiero comenzar un nuevo soneto, nuevamente en mi pecho concebido y
-por mi soberano gozo fabricado.
-
-
-SONETO.
-
- Resuene mi voz alta y amorosa,
- Sus gozos con gran gozo demostrando,
- Los altos con los baxos matizando,
- Su gloria nos descubra gloriosa:
- ¡Oh cielos luminosos, tierra umbrosa!
- ¡Oh fuegos incorpóreos, mar terrible!
- ¡Oh tierra, muestra gozo no falible,
- Pues gozas tú con ellos de mi diosa!
- En tí su cuerpo tienes pincelado,
- Su diáfano rostro no terreno,
- Ten gozo por haber ansí sacado
- Sus lustres y matices de tu seno,
- De quien yo solo vivo en su memoria,
- Por ser mi suma pena y suma gloria.
-
-_Isab._ Dime, Cecilia, ¿no estás fuera de sentido en oir música tan
-atractiva y melodiosa?
-
-_Cec._ Por cierto, señora, que no ménos en oilla estoy espantada que
-pesante porque tan presto hizo fin.
-
-_Isab._ ¿Qué sientes de la sentencia del soneto?
-
-_Cec._ Que por más que diga, eres de más merecedora.
-
-_Isab._ Anda, necia, que no te digo sino quán maravillosamente ha
-declarado su propósito.
-
-_Cec._ Eso merezco yo, que me llames necia, porque mentí diciendo que
-merecias más.
-
-_Isab._ ¿Qué dices, Cecilia, parécete que tengo razon en hacer lo que
-por él hago?
-
-_Cec._ Cierto, señora, que sí, y bien á vuestro seguro, pues vuestro
-padre corresponde tambien al negocio.
-
-_Isab._ En pensar eso estoy de gozo casi fuera de sentido; mas
-llégate, por tu fe, mira si sube, pues ya la música cesó.
-
-_Cec._ Eso será escusado, que veslo por entre aquellos jardines dó
-viene.
-
-_Isab._ Pues, Cecilia, mira que te ruego, y, como señora, te mando
-que de mi presencia no te apartes; porque puesto caso que hago lo que
-ves por este caballero, en ninguna manera querria que en mí tomase
-entera posesion, hasta que habiendo recebido las bendiciones de la
-Iglesia, por Dios y por las gentes nos sea concedido lugar.
-
-_Cec._ Ansí lo haré, señora; ¿habeis oido lo que dixo? pues, mejor
-me salve Dios, que va de todo corazon, sino con la boca chiquita; mas
-pase, que ansí cumple en su honra.
-
-_Selv._ ¡Oh gloria de mi penosa fatiga, y pena de mi deseada gloria!
-á tu seráfica hermosura pido humilmente, en señal del dón que por tí
-se me ha otorgado, de tus ebúrneas manos se me dé que goce, para que
-con las gozosas muestras del corazon enviadas y por los ojos salidas,
-el gran huego que de tu parte me consume, en alguna manera con su
-contrariedad algun tanto se mitigue.
-
-_Cec._ Mi señora, mira que no se consiente lo que con ese caballero
-haces, en tenelle de hinojos en tu presencia tanto tiempo.
-
-_Isab._ Mi verdadero señor, si en lo que mi doncella dice alguna
-parte de razon tiene, pídoos que me perdonés; mas si el soberano gozo
-que en vuestra vista he recebido considerais, no tendrés en mucho que
-llegado hasta el corazon imprimiendo en él su poderío, acudiendo allí
-todos los sentidos para más sentille, lo esterior sin sentir dexase;
-mas ya que la razon de la causa los ha tornado en sus asientos,
-pídoos quanto puedo que os levanteis, si no deseais que yo haga lo
-mismo.
-
-_Selv._ En eso como en lo demas, prometo, mi señora, de no salir de
-vuestro querer y voluntad.
-
-_Cec._ Eso ha que me contenta, ¿no veis que abrazada la tiene? mi
-fe, aunque yo presente estoy, poco valgo para encoger su buena
-desenvoltura; mal año para gato romano que tal presa haga con asadura
-de neblí, con la garza, que viene más á cuenta como él con ella.
-
-_Isab._ Mi señor, no me parece bien lo que haces.
-
-_Selv._ Descanso mio, si te di paz en pago de la guerra que contino
-me haces, fué por cumplir con lo que á generoso ánimo se debe, en dar
-bien por mal.
-
-_Cec._ Bien alega de su derecho el magnífico, y áun, por mi vida,
-que, segun de las vísperas entiendo, que en el disanto, él de queja
-y mi señora de doncella, han de ser libres; por lo qual será bien
-del mal no tanto, y hacerme entre ellos teniente y darles las manos,
-porque, segun se presume de los gentiles hombres de este tiempo, no
-será mucho que diga, andando dias, si te vi no me acuerdo. Ora, mis
-señores, bien será que lo que se ha de hacer tarde se haga temprano,
-y seais por mí desposados miéntras más á vuestra honra se ordena.
-
-_Selv._ Mi señora, ¿teneis por bien lo que vuestra doncella ha dicho?
-
-_Isab._ Señor mio, por eso fué mi venida en el presente lugar.
-
-_Selv._ Pues, en nombre de Dios, que yo recibo, aunque indigno, las
-mercedes.
-
-_Cec._ Alto, pues, dadme las manos; vos, señora Isabela, ¿quereis por
-marido y por esposo á Selvago, que presente está? y no aguardeis á
-tercera vez, no se canse el zorriote, pues será escusado por faltar
-madrina que del trenzado estire.
-
-_Isab._ Digo que sí.
-
-_Cec._ Y vos, señor Selvago, ¿quereis por tal á Isabela?
-
-_Selv._ Sí, con entera voluntad.
-
-_Cec._ Dios os haga largos tiempos buenos casados. Agora no resta
-sino que se provea la colacion, y mirad que no os suelto mis
-derechos, aunque otrie haga las velaciones, que se lleve las arras.
-
-_Selv._ Buena doncella, por el presente, en pago de lo que decis,
-recebid esta medalla que en vuestro cuello os pongais, no perdiendo
-la esperanza en lo porvenir.
-
-_Cec._ Mi señor, aunque por el tanto no se dixese, no quiero dexar
-de recebir mercedes que con tanta voluntad son ofrecidas; y, por mi
-vida, que si de tal manera me pagasen todos, que no dexase de tomar
-las manos cada dia á diez ó veinte docenas de personas, y áun les
-soltaria lo de futuro; mas ¿qué digo yo? ¿y esa palabra es la primera
-que os hablais? tá, tá, tá, no paro más aquí.
-
-_Isab._ ¡Oh mi señor, por Dios os ruego que no hagais tal, porque me
-perderéis para siempre!
-
-_Selv._ Mi señora, ántes os tendré más ganada; y por tanto perdonad
-mis atrevidas manos, que jamas pensaron os deservir.
-
-_Isab._ ¡Cómo! ¿y tanta desvergüenza ha de pasar y áun delante
-testigos?
-
-_Selv._ Así, siendo por ellos certificado, despues tendré por
-verdadera la gloria que al presente consigo.
-
-_Cec._ Eso me parece bien, que anden barbas y callen cartas.
-
-_Isab._ ¡Ay desventurada yo! mi honra perdida, mi vida acabada, ¡ay,
-ay!
-
-_Selv._ ¿Señora mia, señora mia? ¡ay traidor de mí, que tanto mal he
-cometido contra quien de muerte á vida me habia redemido! no será
-sino que con esta espada de mí tome rabiosa venganza.
-
-_Cec._ ¡Oh gran Dios! ¿y qué es esto? detente, detente, señor, no
-hagas tanto mal, mira que perderás á tí y á tu señora.
-
-_Selv._ ¡Oh traidor de mí, que ya la tengo perdida! por lo qual me
-conviene un punto más no vivir.
-
-_Cec._ Señor, sólo te pido miéntras rocío su rostro con agua de aquel
-estanque, tengas paciencia, que tú verás cómo siendo en sí tornada,
-hago con ella que te perdone.
-
-_Selv._ Pues, buena doncella, sea con brevedad, porque mayor no la
-tenga mi vida.
-
-_Isab._ ¡Ay, ay!
-
-_Cec._ Señora, señora mia, vuelve en tí; acorre al tu Selvago si le
-quieres ver vivo, que por tu causa se quiere él mesmo en tu nombre
-sacrificar.
-
-_Isab._ ¡Qué oigo, triste yo!
-
-_Cec._ Desplega tus ojos y verás que sólo aguarda una palabra de tí
-contra él para pagarte la ofensa que contra tí cometió, y si deseas
-que viva, vé, desvíale de su propósito.
-
-_Isab._ ¡Oh señor! y ¿qué desvarío tan grande es el vuestro?
-
-_Selv._ Mi señora, no otro sino que si vuestra misericordia me falta,
-faltarme ha la vida.
-
-_Isab._ Soltad, por Dios, el espada, que me dais mayor pena en esto
-que en la traicion que contra mí cometisteis.
-
-_Selv._ Sabed, señora, que será escusado si de vos el perdon no me es
-concedido.
-
-_Isab._ Ora, pues yo tuve la culpa en me fiar en vos, justo es que la
-pena padezca; por tanto yo os perdono.
-
-_Selv._ Señora mia, ¿por qué habés hecho tan gran sentimiento en que
-yo tomase la posesion en lo que de derecho era mio?
-
-_Isab._ Aunque eso así sea, no era razon que tal pasára hasta que las
-bendiciones de la Iglesia se hayan recebido, y si no mirase que éstas
-nos serán dadas presto, yo me diera, en pago de mi pena, la muerte.
-
-_Selv._ Ora, señora, ¿no me decis cómo sabés que nuestros desposorios
-se celebrarán públicamente presto?
-
-_Isab._ ¿Cómo decis eso, y no os habló hoy el comendador, mi tio,
-de parte de mi señor Polibio, en que si queríades hacer comigo
-matrimonio? ca sabed que Cecilia estuvo esta siesta á la puerta de
-su aposento, y, segun me dijo, habiendo entre sí hablado sobre el
-desposorio de vuestra hermana con Flerinardo, trataron en que me
-desposasen con vos, sobre lo qual os hablaria el Comendador.
-
-_Selv._ ¡Santo Dios, qué oigo! sabed, señora, que así pasa como
-habeis dicho, que hoy me habló, y yo, ignorando la parte de quien
-venía, porque no me fué por él dicho, por no despedille luégo, que
-fuera mal mirado, dije que hablaria á mi señora Funebra y le daria
-respuesta, y pues ya soy avisado, daldo por concluido.
-
-_Isab._ Así me parece, señor, que lo debes hacer; mas, por mi vida,
-que no tornés á vuestras pesadas burlas, que me dais grande enojo en
-ello.
-
-_Selv._ Bien mio, al que en mí manda, que es el amor, echad la culpa,
-pues en mí, por ser dél forzado, ninguna veo.
-
-_Cec._ ¡Qué justicia de Dios! que estén sus mercedes en tales
-comedias haciendo pausa tras cada acto, y la pobre Cecilia que la
-papen duelos, estando acá á diente, teniendo á su Carduel tan cerca,
-no será sino la primera vez que acá vuelva á hacer de modo que
-entrando no tenga yo envidia de sus abrazos ni besos, y ahora me
-sufro, porque á más andar se viene á nosotros el aurora; por lo qual
-será bien los despartir, no los tome allí el dia. Mis señores, aunque
-os sea trabajoso, por el presente os conviene apartar por ser ya
-cerca la mañana.
-
-_Selv._ Mi señora, no menor pena siento con las palabras desta
-doncella que con vuestra presencia alegría; mas, pues de fuerza se
-ha de cumplir, dexando con vos el ánima, el cuerpo á muy tenebrosa
-cárcel va sentenciado.
-
-_Isab._ Mi verdadero amigo, no con ménos pena que lleveis quedo; mas
-con la esperanza de tan presto enteramente gozar de vos quiero en
-alguna manera me conhortar.
-
-_Selv._ Ella sola será bastante á me sustentar la vida; y pues así
-conviene, el ángel bueno quede, mi señora, en vuestra compañía.
-
-_Isab._ Él guie, mi señor, tus pisadas. Cecilia, anda paso,
-entrémonos en nuestro aposento, no seamos sentidas.
-
-_Cec._ Ya estamos acá, señora.
-
-_Isab._ Pues tornea esa puerta y véte á acostar, dormirémos lo que de
-la noche queda.
-
-_Selv._ Echa, Carduel, esa escala.
-
-_Card._ Puesta está, señor, mira cómo bajas, que hace oscuro.
-
-_Selv._ ¡Oh mi señor Flerinardo! y qué de cosas os tengo que contar
-en siendo en la posada, con que de cierto seréis muy alegre, por
-tanto vamos allá si os parece.
-
-_Fler._ Primero deseo que hiciésemos lo que en la venida ordenamos de
-Escalion, porque he visto en él, despues que aquí venimos, cosa con
-que tengo dubda en su esfuerzo, y querria ser en ello certificado.
-
-_Selv._ Pues, Risdeño, vé donde están Rubino y Sagredo, y decirles
-has de mi parte que vayan secretamente por aquella otra calle á dar
-do está Escalion, y que sin llegarse cerca hagan muestra de acometer,
-desnudas sus espadas; y que hecho, sin se detener, se tornen á sus
-estancias sin decir lo que hicieron disimuladamente.
-
-_Risd._ Señor, ya van determinados á cumplir tu mandado.
-
-_Esc._ ¡Oh pésete y no á tal, y aquellos á matarnos vienen! alivia,
-Escalion, tus piés y al soto, que no mientes en ello, ¡ay, ay,
-desventurado yo, que me matan!
-
-_Velm._ Cómo, Escalion, ¿así me dexas?
-
-_Esc._ ¡Santo Dios, que me matan! ¡confesion!
-
-_Selv._ ¿No veis, señor Flerinardo, qué verdadero salió mi
-pensamiento? y qué gritar trae el cobarde.
-
-_Fler._ ¿Qué es esto, Escalion, que has, que así vienes dando voces?
-
-_Esc._ ¡Ay señor! cien hombres de punta en blanco armados nos
-salieron á matar, y de los primeros golpes derribaron á Velmonte,
-mas entre tanto rebané dos ó tres docenas dellos, en que quebré el
-espada; por lo qual, viendo los contrarios ser tantos, arrojándoles
-lo que del espada me quedaba, acogíme á los piés, y lo mesmo os
-aconsejo que hagais, que más vale decir aquí huyeron que aquí fueron
-muertos.
-
-_Fler._ No hayas miedo, vuelve con nosotros.
-
-_Esc._ No, señor, dexáme, que basta el estrago que dexo hecho; que
-pienso que voy mal herido, iréme á curar.
-
-_Fler._ Detente, muéstranos la herida.
-
-_Selv._ ¡Oh, qué donoso caso! ¿no veis qué huir lleva?
-
-_Fler._ De cierto que lo veo y lo pongo en dubda, segun la confianza
-que dél tenía.
-
-_Selv._ Sabed, señor, que siempre le he yo tenido por lo que aquí
-ha mostrado, que todas sus hazañas más consisten en blasonar
-desaforadamente que en algo que de hecho fuese; y pues esto ya se ha
-concluido, bien será que demos la vuelta á la posada.
-
-_Fler._ Sea, señor, como por bien tuviéredes.
-
-
-
-
-CENA QUARTA DEL QUINTO ACTO.
-
- En que Risdeño, muy gozoso por haber ya su señor Selvago,
- con voluntad de sus padres, alcanzado por esposa á Isabela,
- celebrándose juntamente allí el desposorio de Flerinardo en casa
- de Polibio, ve venir un estranjero, el qual, por su intercesion,
- le lleva delante de Polibio, donde declara ser Flerinardo hijo
- del mesmo Polibio; por las quales nuevas, todos muy gozosos,
- entran á cenar, y se da fin á la comedia, quedando dos hermanos
- con otros dos juntos en yugo matrimonial. Introdúcense:
-
-RISDEÑO. — CRATINO. — POLIBIO. — FLERINARDO. — SELVAGO. — SENESTA.
-
-
-_Risd._ ¡Oh, cómo por este caso de Selvago ha parecido verdadero
-aquel dicho del sábio que dice que los principios, á buen propósito
-enderezados, no pueden haber desastrados fines! Habés considerado
-el fin de los amores tan excesivos, aunque castos, de Selvago, mi
-señor, cómo sin ser el caso descubierto, tan á su honra ha conseguido
-el fin de sus deseos, habiendo sido desposado, con voluntad de sus
-padres, con su señora Isabela, celebrándose juntamente las de su
-gran amigo Flerinardo con su hermana; de cierto que él debe más que
-otro alguno dar muchas y muy cumplidas gracias al Señor, que de todo
-ha sido causa, pues tan conforme á su apetito y voluntad todos sus
-negocios le han sucedido; mas ¿qué digo yo? y ¿quién es este medio
-doctor que á mí se viene? estranjero parece en su hábito, quiérole
-hablar y sabré de dónde trae camino. Hombre honrado, si no lo habeis
-por pesadumbre, reciba yo de vos tanta gracia, que vuestra venida en
-esta tierra me declarés; pues, no sólo vuestro hábito pone admiracion
-á quien le mira, mas vuestra reverenda persona causa deseo de saber
-dónde se enderece.
-
-_Cratino._ Buen amigo, sabed que yo soy de aquí natural, aunque há
-grandes tiempos que por estrañas naciones he caminado; por lo qual os
-pido de gracia que me digais si teneis algun conocimiento con los que
-en esta casa, donde vos poco há salistes, habitan.
-
-_Risd._ Señor, sí; ved qué en ello me mandais.
-
-_Crat._ Que me dixésedes si un caballero, que Polibio se llama, vive
-en ella.
-
-_Risd._ Sabed, señor, que ansí es como decis, y áun en ella hoy se
-celebra gran fiesta, por causa de dos solemnes desposorios que en
-ella han sido hechos.
-
-_Crat._ Pues, señor, en lo uno me habeis hecho la merced, en lo otro
-no me falte vuestra cortesía en me decir quién son los que tal acto
-constituyen.
-
-_Risd._ Un caballero llamado Selvago con una hija de Polibio,
-asimesmo otro caballero dicho Flerinardo, no desta tierra, con una
-hermana del mesmo Selvago, que, por la fiesta ser más solemne, hácese
-todo aquí junto.
-
-_Crat._ ¡Oh gran Dios, y qué oigo! ¿y es posible que aquí esté
-Flerinardo?
-
-_Risd._ Decidme, señor, ¿conoceis vos á Flerinardo?
-
-_Crat._ E áun traigo las mejores nuevas para él que jamas pensó oir;
-por tanto guiadme donde está, que en su presencia sabréis el caso á
-vuestra voluntad.
-
-_Risd._ Pues, entrad comigo, que yo haré lo que decis; agora ¿veis
-aquel viejo anciano que allí parece? pues aquél es Polibio, y el que
-está á su mano diestra es Flerinardo, por quien preguntais.
-
-_Crat._ A Dios gracias, que bien los conozco; por tanto yo les
-quiero hacer más alegres que al presente están, hablando primero
-á Flerinardo, veamos si con el tiempo me ha ya desconocido. Noble
-caballero, ¿conócesme, que muchas veces me habrás visto?
-
-_Fler._ Por mi fe, buen señor, que decis gran verdad, mas el dónde yo
-lo ignoro.
-
-_Crat._ Y tú, señor Polibio, mira que por ventura de mí has recibido
-algun servicio.
-
-_Pol._ Cierto, ó la caduca edad me engaña, ó vos teneis por nombre
-Cratino, debaxo cuya disciplina encargué yo un solo hijo que yo tuve.
-
-_Crat._ Pues sabe, señor, que ansí es como dices.
-
-_Pol._ ¡Oh mi buen amigo Cratino! ¿pues no me decis qué buenas nuevas
-me traeis de vuestro discípulo y mi buen hermano Sergio?
-
-_Crat._ Mi señor, de vuestro muy noble hijo y mi discípulo, mejor las
-sabréis vos que yo, pues con él tanto tiempo habeis contratado, ca
-sabed que Flerinardo, que presente está, es.
-
-_Pol._ ¡Santa María! ¿y qué me decis, que yo no lo creo?
-
-_Crat._ Pues yo, señor, sí; por tanto, con atencion oid mis palabras
-y seréis en vuestra dubda satisfecho. Es, pues, de saber que al
-tiempo que Sergio, vuestro hermano, fué señalado por gobernador en
-una provincia de la Nueva España, á su peticion, por no tener hijo
-alguno, le distes uno que vos teníades, llamado Beliselio, el qual
-prohijó, y con él fué, habrá hasta diez y ocho años, á gobernar su
-tierra; en la qual, siendo llegado, tomó gran conocimiento y amistad
-con un rico varon que allí tenía su asiento; mas no habia medio año
-allí vivido, quando por una grave enfermedad fué de la vida privado,
-dexando en guarda de vuestro hijo aquel con quien tanta amistad
-habia tomado, juntamente con toda su hacienda y haber; mas el noble
-rico, tomando muy grande amor con el infante, y careciendo él de
-hijos, ansimesmo espontáneamente le prohijó, donde por su mandado,
-quitándole su propio nombre, que era Beliselio, que tenía, con nombre
-de Flerinardo le hizo de allí adelante llamar. Pues en este tiempo
-yo le enseñé todo aquello que á semejante persona que á la suya era
-convenía; despues de todo lo qual, con deseo de ver aquella fértil y
-abundosa tierra, determiné con voluntad gastar algun tiempo en verla,
-lo que no se pudo hacer tan ligeramente, que quando di la vuelta para
-vuestro hijo, supe que por haber sido muerto aquel noble hombre que
-le habia prohijado, quedando él por heredero de tesoro innumerable,
-sabiendo ser natural desta tierra, en ella determinó pasar; lo que
-por mí sabido, en su seguimiento me puse para del todo manifestalle
-quién su linaje fuese, pues con él, no sólo será placiente, mas en
-todos, á quien cabe parte, causará gozo soberano y muy jocundo.
-
-_Pol._ ¡Oh gran Dios, y cómo son grandes tus maravillas, que habiendo
-tan cerca de mí tenido un hijo, cuya memoria grande pena me causaba,
-haberle así desconocido, y pudiendo ansimesmo con su presencia
-recebir alegría, pensando ser en ausencia, con su deseo padecer
-grande y penoso tormento! ¡Oh mi buen hijo, que entre mis brazos te
-tengo y lo pongo en dubda, segun se me hace arduo de creer que tanto
-bien en la postrimera edad me estaba aparejado!
-
-_Fler._ ¡Oh mi padre y mi buen señor! cómo de hoy más soy enteramente
-bienaventurado; pues habiendo sido por dos veces huérfano, con grave
-tormento mio, para que agora en mayor estima al verdadero y entre
-todos tan aventajado tuviese.
-
-_Sen._ Mi señor Polibio, pídoos que me dexés gozar de la
-bienaventuranza de tal hijo; pues si en el parto graves dolores por
-su causa padecí, no menores fatigas por su ausencia he tenido.
-
-_Pol._ Vos teneis mucha razon, mi señora, por tanto hágase como pedis.
-
-_Sen._ ¡Oh luz y clara luminaria, en que yo me contemplo! y ¿es
-posible que del bien de tenerte en mis brazos me sea dado que goce?
-
-_Fler._ Mi señora madre, el bien yo le recibo en podelle tan
-enteramente gozar, por haberme Dios hecho tan dichoso que de tales
-padres fuese producido y engendrado.
-
-_Selv._ Mi buena señora, dénos parte dese caballero, pues mi señora
-esposa y hermana suya, no la menor de pena, entre todos, con su
-ausencia ha recibido; por lo qual no es justo que de la gloria del
-conocimiento sea no participante.
-
-_Fler._ Mi buen señor, á vos y á ella, junto con mi señora esposa,
-igualmente quiero abrazar, pues con igual grado de amor á todos tres
-os amo y estimo; y de verdad, dexada aparte la gloria que de cobrar
-tales padres recibo, que soberanamente me gozo en hallarme allegado
-pariente con las tres personas que más en este mundo quiero, fuera
-tambien de la honra que en serlo de tales excelencias estrañamente me
-glorifico.
-
-_Selv._ Respondiendo por las partes, digo, señor, que nosotros de
-tal conocimiento debemos con razon ser enteramente contentos, por lo
-mucho que todos ganamos en tal persona como vos tener por afine y
-pariente en tan cercano grado.
-
-_Pol._ Ora, mi buen amigo Cratino, yo querria saber de vos una cosa,
-de que tengo alguna dubda de tanto bien como gozo; lo qual es que
-me digais cómo jamas se ha sabido por acá eso todo que me habés
-dicho que allá ha pasado, pues no es verisímil que una muerte de una
-persona tan noble y principal, como era mi hermano el gobernador,
-tanto tiempo estuviese callada y secreta.
-
-_Fler._ Mi señor, yo os daré en eso más razon que Cratino, mi
-maestro, podia dar, por causa que en ello fuí más certificado. Es
-de saber que así como Sergio, el que yo tenía por padre, murió, á
-consentimiento de los principales de la provincia eligieron por
-gobernador un caballero natural de aquella tierra; esto fué en una
-ciudad la más noble de la isla, echando fama ser aquél el que de
-acá se habia elegido, y ellos lo hicieron pensando tener con él más
-libertad, pues era entre ellos nacido; el qual, con temor que no le
-fuese el mando quitado, puso mucha vigilancia en que la muerte del
-propio gobernador no se manifestase; asimesmo aquel rico, en cuyo
-poder yo quedé, amándome mucho, por miedo no me apartase dél si mis
-deudos el caso entendiesen, ayudó á que fuese guardada el astucia;
-que siendo fallecido, y quedando yo por su legítimo heredero,
-sabiendo ser deste reino de Castilla natural, en él vine con todo mi
-heredamiento, que en rentas y juros, siendo aquí venido, gasté, con
-intencion de hacer aquí perpétua morada.
-
-_Pol._ Agora sí que Dios nos ha concedido más mercedes que nosotros
-merecemos, en que á tan próspero suceso todo haya venido.
-
-_Risd._ Señor Polibio y señores desposados, sabed que yo guié
-aquí este noble varon, y pues fuí causa que tanto regocijo hayais
-tenido, muestre cada uno aquí su liberalidad y quién sea, esto es,
-que me dedes algo con que tenga casa y pucheros, porque determino
-de me casar y no hallo quien me quiera, que viéndome tan ruinejo
-y sin blanca, á nadie llego que no diga Dios te ayude por toda
-esta hacera, enviándome para galeote; que todavía si tuviese algun
-dinero, no faltaria quien, por no llorar los duelos de sus vecinos,
-se aburriese á se casar comigo, que como, gracias á Dios, ha habido
-ogaño tan buena cosecha de mujeres, teniendo yo alguna pecunia no me
-podrá faltar una. En mí, señor Selvago, bien seguro lo tengo, mas
-en vosotros, señores, querria que hubiese alguna virtud para los
-zagales perrigalgos que en vosotros se encomiendan.
-
-_Fler._ Ven acá, Risdeño, ¿y casarte quieres? ¿no ves que la carga
-del matrimonio es pesada, y tú, siendo chiquillo, no la podrás llevar?
-
-_Risd._ Por eso me encomiendo yo á los buenos, para que lo que en mí
-faltáre por ellos sea cumplido; quanto más que, aunque chiquillo,
-todavía tendria fuerzas, con un cayado que me ayudase, á llevar la
-carga, y áun para dar á mi mujer con él, si necesario fuese.
-
-_Fler._ Calla en mal hora, no digas eso, que no hallarás quien
-contigo se quiera casar.
-
-_Risd._ Pues áun esto no es mucho, que yo os prometo que primero que
-dé la mano, tengo de dar en un papel ciertos capítulos á mi esposa,
-que ha de ser para que diga si los entiende guardar, y si no, que
-busque amo.
-
-_Fler._ ¿Tienes algunos de coro?
-
-_Risd._ Sí tengo.
-
-_Fler._ Pues dilos, por tu vida, veamos si hacen al caso á nuestras
-señoras esposas.
-
-_Risd._ El primero, que en ninguna manera me lleve á vivir á
-Cornualla, porque es muy dañoso lugar. Lo segundo, que en todo y por
-todo me ha de ser obediente, y si yo la mandáre que ruede, que ella
-se arroje de cabeza. Lo tercero, que gobierne bien su familia. Lo
-quarto, que no destruya ella en banquetes y almuerzos de comadres,
-lo que Risdeño zanqueando á casa truxere. Lo quinto, que no me tome
-conversacion ni amistad con mujeres ni otras personas de mala fama.
-Lo sesto, que en su casa esté recogida y honesta, y por la calle sea
-muy recatada y amadora de honra. Lo séptimo, que no me sea demandona
-ni pedidora de buxerías, ni venga á decir fulana tiene esto y yo
-no, porque me daria á mí no buena comida, y quizá sería causa á que
-Risdeño, enojado, la hiciese saltar el oropel de las servillas y
-recibiese de botiboleo media docena de ya me entendeis. Éstos son
-los siete pecados más graves acerca de las mujeres en el matrimonio;
-otras circunferencias y avisos le daria de mí á ella.
-
-_Fler._ Por verdad que estás gracioso; mas yo te seguro que con las
-condiciones dichas no te cases tan presto.
-
-_Risd._ Ese cuidado dexalde á mí, dadme vos lo que yo pido, que
-podria ser que estuviese ya ojeada.
-
-_Selv._ Dime, Risdeño, ¿es hermosa?
-
-_Risd._ Si es ó no, á Dios ha de dar la cuenta; quanto más que, yo
-fiador, que algun ciego la querria ver.
-
-_Pol._ Ora que Risdeño tiene mucha razon en lo que ha dicho y pide;
-por tanto, yo de mi parte le mando para su casamiento una pieza
-ataviada con una cama de ropa.
-
-_Risd._ Pues, señor, me haceis la merced, señalad que la pieza y cama
-ha de ser conforme al cuerpo de mi esposa, porque si para mí fuese,
-con una de vuestros galgos cumpliríades la manda.
-
-_Pol._ Agora que ansí lo digo.
-
-_Fler._ Yo te mando seis pares de capas y sayos para tu cuerpo, y en
-nombre de mi señora esposa, todos los vestidos de mantos y sayas que
-se debieren dar á la novia, conforme á su estado.
-
-_Risd._ Señor Flerinardo, téngoos en merced qué me haceis tanta
-fiesta como hace el calendario á San Juan, que le da seis capas, y
-vos dáismelas con sayos y todo, aunque la manda no es para en tiempo
-que haga aire, porque yendo con sayos y capas, no teniendo calzas, no
-sería mucho que fuese echando plazos por toda la ciudad; á vuestra
-señora esposa tengo en merced su manda, y ruego á la Madre de Dios
-que así la cobije con su manto, como con el suyo ha de cubrir á mi
-esposa.
-
-_Selv._ Yo, en pago de lo bien que me has servido, te mando
-doscientos escudos, y en nombre de mi señora esposa, el oro que á la
-tuya perteneciere.
-
-_Risd._ Señor Selvago, en mucho cargo os soy, pues con vuestra
-manda no temeré las lanzas y saetas de la mala ventura, habiéndome
-armado con dosciendos escudos para mi defensa; mas encomiéndoos
-que no se tornen broqueles, porque no servirán tanto, que son
-chiquillos. A la señora, vuestra esposa, debo mucho, pues así con
-el oro amarillo de desesperacion que me manda, me reserva de la que
-pudie tener en comprallo de los plateros, que me lleváran los ojos;
-y pues al presente, señores, aquí no hay más que negociar, y tan
-prósperos sucesos todos estos acaecimientos han tenido, muy alegres y
-regocijados vosotros, por lo ya dicho, y yo, por de muy pobre verme
-rico y prosperado, será bien acordado entrarnos á cenar, porque, como
-dicen, los placeres y los duelos con pan son buenos; con lo qual yo,
-Risdeño, hombre de bien aunque chiquillo de cuerpo, amigo de todos
-aquellos que mi bien desean y mi provecho procuran, pidiendo por las
-faltas cometidas el debido perdon, acabo de representar la comedia
-llamada _Selvagia_.
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-
-FIN.
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- [Ilustración] Fué impresa la presente obra en la
- Imperial ciudad de Toledo, en
- casa de Joan Ferrer. Acabóse
- á diez y seis dias del mes
- de Mayo. Año de
- M. D. LIIII.
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- COMEDIA
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- NUEVAMENTE COMPUESTA
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- LLAMADA SERAPHINA,
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- EN QUE SE INTRODUCEN NUEVE PERSONAS
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- LAS QUALES EN ESTILO CÓMICO Y Á VEZES EN
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- METRO VAN RAZONANDO HASTA DAR
-
- FIN Á LA COMEDIA.
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-ARGUMENTO DE LA COMEDIA.
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- Evandro, caballero natural del reino, antiguamente Lusitania
- llamado, y al presente Portugal, se enamoró de una señora,
- Serafina llamada, de estrema manera hermosa y dotada de todo
- género de virtud, natural del reino de Castilla; y era casada
- con un caballero, Filipo llamado, el qual era de natura frio, á
- cuya causa Serafina se estaba vírgen, fué causa principal para
- se enamorar de Evandro; pero Artemia, madrastra suya y madre de
- Filipo, en gran manera la guardaba. A cuya causa, Pinardo, criado
- y paje de Evandro, fué, en hábito de mujer, en casa de Serafina,
- y se echó con Artemia, y con Violante, doncella de Serafina, y
- concertó con Serafina que hablase á Evandro, y así tornó á casa
- muy próspero; pero Popilia, sirvienta de casa de Evandro, y Davo,
- criado suyo, mucho y largamente informaron á Evandro de cómo
- Artemia era dueña de malas costumbres. De lo qual maravillado
- Evandro, fué en casa de Serafina desfraçado, solamente acompañado
- de Pinardo, donde efectuó su propósito, hallando vírgen á
- Serafina, y así todo hobo próspero y agradable fin; pero en el
- principio, Cratino, secretario de Evandro, mucho lloraba y se
- quexaba del amor por ver á Evandro tan penado y tan cargado de
- dolor á causa de los amores de Serafina.
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-[Ilustración]
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-CENA PRIMERA.
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-EN QUE SE INTRODUCEN
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-CRATINO. — POPILIA. — EVANDRO. — DAVO. — PINARDO.
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-_Cratino._ ¡Oh amor halaguero, oh cruel, oh soberbio, oh enojoso,
-oh desabrido, oh altivo, oh airado, oh vergonzoso, oh de poca
-vergüenza, oh amargo, oh dulce, oh enojoso y triste, oh alegre y
-deleitoso, oh presuntuoso, oh humano, oh turbio en tus cosas, oh
-de dulce y de agradable conversacion, oh desatinado, oh de gran
-concierto, oh temeroso, oh humilde, oh esquivo y terrible, oh manso
-y lisonjero, oh de poco sosiego, oh reposado y no presuroso en tus
-cosas, oh inicuo, oh justo, oh inconstante y antojadizo, oh firme
-en tus cosas, oh apresurado y movible, oh constante y moderado en
-tus hechos, oh vario, oh firme, oh piélago y golfo de tempestad y
-contínuo tormento, oh puerto seguro y sin temor de contraria bonanza,
-oh pobre de juicio, oh acompañado de prudencia y de toda crianza,
-oh mísero y pobre, oh rico y pródigo y muy liberal, oh ajeno de
-razon, oh acompañado de toda la discrecion del mundo, oh embarazado
-en tus obras, oh desenvuelto de conclusion, oh amigo de brevedad,
-oh enemigo de la concordia, oh cauteloso, oh llano negociador! ¡oh
-cómo nos ligas, oh cómo nos atas y sueltas, oh cómo aprietan tus
-ligaduras, oh cómo afloxas tus atamientos, oh cómo nos atormentas, oh
-cómo nos libras de tus prisiones y fuertes cadenas, oh cómo ciegas y
-trastruecas el entendimiento, oh cómo nos alumbras con tu luz de la
-manera quel rutilante Febo, alumbrando de claror al sublunar mundo
-fugados loglevos vapores!
-
-_Popilia._ Altas maravillosas cosas anda investigando Cratino, y
-tanto inculca unas con otras, tan contrarias y repunantes entre
-sí, que no sé adónde se dirige sermon tan ofuscado; pero oigamos,
-que cada camino, como dicen, suele descobrir sus sendas y hondos
-barrancos.
-
-_Davo._ Mil chimeras estoy revolviendo en la imaginacion, y mil
-sospechas se me engendran de la novedad no acostumbrada; porque
-quien vido á Cratino estar inquiriendo con demasiada atencion las
-potencias y poderío del amor y las obras, y acto en sí tan confuso y
-repunante, no es sin misterio; causa hay, y áun no de pequeña carga;
-yo aseguro agradable me sería que á tantas enigmas diese conclusion;
-pero él procede, prestémosle el oido benigno, porque el sermon no
-perezca, y si alguna duda ó cosa que le parezca resultáre, allí nos
-quedamos, él juega armado y los compañeros en la tabla, y áun le
-podemos sobre ello decir el sueño y la soltura, y siquiera porque vea
-en qué feria vende su mercadería, porque la verdad hija es de Dios,
-y al amigo ó al enemigo no se le debe decir cosa al contrario del
-verdadero camino; pero grandes aceleraciones me ocurren con velle
-tan desatinado, Dios lo convierta todo en sosiego, mas el alma me da
-que desta vuelta no lloremos duelos ajenos, y yo aseguro que no nos
-loemos de haber pasado el vado sin mojarnos la zapata.
-
-_Pinardo._ Así burlando, como si nuestro mal lo pudiésemos echar á
-puerta ajena, suelen decir que cada buhonero alaba sus agujas; pero
-al presente ni las nuestras ni las ajenas, sino oye á Cratino y verás
-si tenemos necesidad de abrir el ojo, porque, á lo que siento, la
-nuestra no toca en el hito ni en el blanco; y si lo miras, conocerás
-á la clara en lo que está, porque por la víspera se conoce el
-disanto, y, como dicen, harto es de ciego el que no ve por tela de
-cedazo.
-
-_Dav._ Pues oye, oye, que á sus nuevas querellas se torna de la
-manera que primero.
-
-_Pin._ Pues diga bien y gaste su almacen, que ésas son mis misas, y
-áun podrán decir por mí, el harto del ayuno no tiene cuidado ninguno.
-
-_Dav._ ¿Que almorzado has, á lo que parece?
-
-_Pin._ Mas qué, ¿me tengo de mantener del aire como camaleon, ó
-andarme haciendo papo de aire como cuervo en el verano? á la fe, no
-lo niego, que lo primero que hago, en poniendo los piés en el suelo,
-es guachapear con aquello blanquillo de Madrigal, y despues venga
-Dios y véalo, que, por mi fe, como dice la otra, ántes beberé que
-me toque; y esto hecho, lo demas dé do diere y ruede el mundo como
-quisiere y á la mano que por bien tuviere, que de lo demas yo tener
-pena, así puedes llamar al rey compadre.
-
-_Dav._ De manera que el que quisiere tu saliva ayunas ha de ser en la
-cama.
-
-_Pin._ Pues ¿qué quieres, que pise el sapo en ayunas? así puedes
-pedir cerezas por Navidad; pero apriesa habla Cratino, oigamos,
-porque, como dicen, quien escucha, de su mal oye.
-
-_Crat._ ¡Oh amor, y cómo escedes los límites de tu jurisdiccion!
-¡oh cómo nos distraes en feos actos y en torpes hechos! ¡oh cómo á
-tu causa se tuerce nuestro triste y miserable vivir! agora digo que
-no culpo á Lamech, que en la edad primera contraxo bigamia, casando
-con dos mujeres, contra la dotrina dada á nuestro primer padre en el
-huerto de los deleites, «serán dos é una carne»; ni ménos inculpo al
-aceleroso Catilina, que, por amor de casar con la romana matrona,
-mató al hijo; ni pongo culpa á Clodio, que dió causa á que el César
-repudiase su legítima mujer; pues trocadas de tu frecha, y llagados
-de tu áspera mano, excedieron en estremo los límites y términos de la
-razon; pero no sé qué diga, confuso estoy, porque esta tan suprema
-potestad del divino consistorio, de la soberana justicia te está
-permitida, y tú, mandado eres, subjeto estás; por ajeno mando te
-riges y gobiernas; cállome, cállome, porque quien tras otro cabalga
-no ha silla, que, do quieres, la subjeccion te releva de culpa, mil
-defensas tienes, notorias están, á la clara parescen, no digo más;
-pues que el que sufrió venció, y vido lo que quiso, y á buen callar
-llaman Sancho, y en boca cerrada no entra mosca. Especialmente que,
-andando á escuras, presto tropieza hombre, y caminando por donde
-no es el camino pisado, pocas veces se acierta, y áun Diógenes lo
-reprobaba; pues tambien hablar hombre en lo que no sabe cosa escusada
-me parece; allá se avenga, si mal ó bien tiene, él se lo buscó, sé
-que no tengo de cegar llorando duelos ajenos, de do diere, venga lo
-que viniera, que lo que fuere de los otros será de mí; porque, á lo
-que siento, no son tan necios, que cada uno no querrá guardar su
-cabeza.
-
-_Pop._ A solas piensas que estás, amigo Cratino, y tienes las espías
-de las puertas adentro, y pensando que nadie tenias, has hablado,
-como entre compadres, lo tuyo y lo ajeno, y has revuelto tantas
-materias ofuscando lo claro, cubriendo de color á lo prieto; y así
-tan confusamente te has habido en el proceder, que resumir las dudas
-que de tus sentencias resultan sería querer tomar truchas con haldas
-enjutas; por tanto, no me revuelvo contigo, porque sería enojarte
-á tí herirme en el ojo, pero mal suena eso que con tanta eficacia
-estás afirmando, que, tornándolo de latin en romance, dices que no
-culpas á los hombres porque ciegamente aman, y parece que los escusas
-con matizado lustre, diciendo que Dios gobierna todas las cosas. Al
-cabo estás, entendida me tienes, y si ése es buen coger de agraces,
-tú lo ves; fea cosa es y mal parece reprobar á la clara la fuerza y
-poder, franca libertad y libre albedrío, de fino quiebras, y mira que
-muchas veces por conservar la cosa, se pone en parte que en la mayor
-necesidad no paresce; torna, torna en tí, y mira lo que dices, y
-emienda lo dicho, que más vale ser tenido por necio que por porfiado,
-y áun si miras, del sabio es mudar el consejo.
-
-_Crat._ Pues cómo, ¿no sabes que Dios permitió que el primer hombre
-amase nuestra primera madre y así lo formó con una inclinacion
-natural? verdad es que nunca desordenadamente se amaron en el estado
-de la gracia.
-
-_Pop._ Tú te lo dirás todo, de manera que confiesas que despues
-del pecado, y así por quebrantar el precepto de Dios, vino la
-desenfrenada luxuria de la carne y el tan libidinoso apetito.
-
-_Crat._ Así lo digo, así lo afirmo, y cosa en contrario no la siento.
-
-_Pop._ Satisfecha estoy para comigo, y di ya lo que quisieres, que yo
-cuenta hago que me he librado de las manos del gavilan, ó como dicen,
-de los cuernos del toro.
-
-_Pin._ ¡Oh cómo estoy enojado, Cratino, de las cosas que te has
-dexado decir contra el amor! en verdad no quisiera que tan á rienda
-suelta hobieras en esta materia caminado, porque serás tenido por
-maldiciente, especialmente en decir mal de lo bueno; y ¿cómo no sabes
-que dice el filósofo que el amor es fundamento de todas las virtudes?
-y ¿cómo no sabes que ninguna cosa puede ser virtuosa si en ella no
-mora amor? en tanto que decia Salomon: en todo no vi sino vanidad,
-y humo, y viento, y miseria, y vi que debaxo del sol no habia cosa
-estable, salvo el amor de Dios. Y áun si miras los dos preceptos
-mosaicos de donde depende toda la ley, dicen; amarás á Dios y al
-próximo, de manera que mediante el amor somos salvos, y sin él, mia
-fe, por demas es la citola en el molino de que el molinero es sordo;
-pues si del amor tenemos tan grandes bienes, tan grandes provechos,
-y mediante él esperamos el reposo perpétuo, y la holganza sin fin, y
-la gloria y quietud perpétua, ¿para qué has estado profazando? ¿por
-qué murmuras? ¿por qué contradices á la ley de la razon? ¿no miras
-que es cosa peligrosa nadar agua arriba y seguir la opinion del vulgo
-tan ajena del camino de la verdad? ¿qué dices, qué dices? ¿embazado
-estás? ¿por qué? ¿pensabas que no hay más de hablar á sabor de
-paladar?
-
-_Crat._ No habria palabra mal dicha si no fuese repetida, esto digo;
-en lo demas, alta me la levantas, por altanería vuelas; abáxate,
-abáxate y gozarémos de tu conversacion, porque áun los bienes quieren
-ser comunicados para que el poseedor mejor comunique dellos, porque
-yo no hablo dese amor tan caritativo, ántes es mi sermon dirigido
-contra el amor natural, y si la lengua erró, el corazon no pecó.
-
-_Pin._ Eso digo yo, que es buen emendar de avieso, por saltar del
-fuego dar en las brasas; y ¿cómo no sabes que el amor natural es el
-que inclina el ánimo de cada uno á amar su semejante, así que cada
-hombre se mueve á amar á otro, por natura ó por costumbre, aunque
-no espere deleite carnal? así parece por las aves y animalias, que
-las verás en manadas, y aunque no tienen entendimiento, por fuerza
-y por virtud del amor natural, se acompañan unas con otras y se
-deleitan con su semejante, sin pensamiento de apetito carnal, porque
-no hay cosa criada que no tome placer destar con su semejante, y así
-decia Salomon que qualquiera cosa deseaba su semejante; y áun este
-amor natural, más te digo, que no es en la mano del hombre, y así
-dice el filósofo que las personas engendradas so una constelacion,
-naturalmente son de una voluntad y siempre se aman; y así, decia
-Platon, ¿quiéres saber quien es semejable á tí? mira quién te ama,
-porque suficiente causa es para inducir y causarse amor el deleite
-intelectual, y por eso, como sabes, decia el Ciceron, el amor
-perfecto no es, salvo amar á otro, no por fuerza, no por miedo,
-no por interese que esperes dél: así queste amor natural con los
-requisitos y condiciones que has visto, justo y lícito es, y áun asaz
-virtuoso, y en él no hay que increpar ni dél tienes que decir, ni por
-ello culpar en cosa.
-
-_Crat._ Mucho andas, Pinardo, sotil, y áun no con pequeña diligencia
-por me tomar á las palabras, y pues andas con tantos circunloquios
-trastornando las filosóficas cartas, no hablo, no hablo ni ménos en
-cosa culpo, salvo al amor abominable, que, en su torno á la contínua,
-sin descansar un punto está torciendo y moviendo á la voluntad
-humana, induciéndola al amor de las hembras, solamente por el deleite
-que dellas se espera; ésta es mi intencion, ésta es la pleita para
-que he estado aderezando el esparto, ésta es la madexa que ando por
-devanar, ésta es la tela que con tanto ahinco ando tramando; agora
-puedes decir lo que quieres, que no uso de circunferencia, ántes
-hablo pan por pan y vino por vino al uso de mi tierra.
-
-_Pin._ Léxos andabas, mi Cratino, de la verdad, mucho dexabas y áun
-bien apartado del trillado y llano camino por te ir por las ásperas
-sendas, pues no hay atajo sin trabajo; mándote yo, por tanto, usar de
-los propios términos, y á cada uno llámale su nombre y responderte
-ha; y de lo blanco no quieras hacer negro, ni por el contrario, ni
-del vicio no quieras hacer virtud, ni á la virtud, usurpándole su
-nombre, no la cuentes en el número de los vicios; y como que, con
-tus manos lavadas y tu cara sin vergüenza, á dos por tres llamas al
-deleite y desenfrenada luxuria amor, por Dios, andas bueno, eso me
-parece el enjabonar la viuda los tocados negros, pues sabe, sabe que
-ese apetito que mueve á la voluntad humana se llama amores, y no
-amor, y el deleite del tal amor consiste en el cuerpo, y por eso no
-se puede ni debe llamar amor; porque Aristóteles decia que amor no
-es sino querer que la persona que hombre ama haya bien, y el que ama
-solamente por interese corporal, que espera del que ama, no lo ama
-de la manera que comunmente y por la mayor parte se aman los hombres
-y hembras, que no es sino por saciar su carnal y dañado apetito; así
-que esta concupicencia desordenada ni es amor ni áun cosa que le
-semeje. Porque el verdadero amor grandes cosas hace por amor de la
-persona á quien ama, y si no las hace no es amor; en tanto que decia
-el Apóstol que ninguno podia forzar el corazon del que ama mucho,
-y que áun la muerte no lo podia sobrepujar; y de aquí, si se te
-miembra, decia el Salomon en los _Cánticos_, el amor es fuerte como
-la muerte.
-
-_Crat._ Atento estoy, amigo Pinardo, á tan altas doctrinas de tan
-resplandecientes colores como estás matizando, trabajando de ingerir
-tan frescos rosales y tan suaves olores entre mis ramas emponzoñadas
-procedientes de la misma raíz del baladro; el amor verdadero y
-honesto quál sea, por maravillosos términos lo has esplanado, al cabo
-estoy, satisfecho me has y áun bien alumbrado de la ceguedad que así
-me ofuscaba los sentidos; y así decia el maestro del divino Platon
-hablando de la desenfrenada lujuria, no hay mayor captiverio que ser
-sometido á amor, y que no tienen ojos los que sensualmente aman,
-decia asimismo, porque aquel amor de concupicencia no es virtud, mas
-es vicio.
-
-_Pin._ Algo me vas entendiendo, y pues te satisfacen bien mis
-sentencias, ¡oh, qué propósito! piensas que decia el Augustino
-en el libro de las respuestas, amor no es al, salvo el que ama
-transtornarse en la cosa amada por conformidad de vivir; pero en lo
-demas ilícito y inhonesto, á que tú quieres llamar amor hermoseándole
-el nombre, digo que ensucia el ánima y consume el cuerpo, quita la
-virginidad, roba la fama, enoja á Dios, y así decia el Ciceron:
-quel siervo de la lujuria no puede enseñorear á otro, y que el que
-della usa es más esclavo que el comprado; y así decia Sant Pablo que
-los deleites del mundo puso Dios en la lujuria. E Aristóteles al
-gran Alexandre, ya que conquistaba el mundo, le escribió diciendo:
-¡Oh clemente Emperador, no te inclines á la lujuria, porque es
-destruicion del cuerpo, abreviamiento de la vida, corrompimiento
-de virtudes, traspasamiento y quebrantamiento de ley, y engendra
-costumbres de hembra! así que guárdate, guárdate de tal lazo, que
-Salomon dice que ni se puede esconder el fuego en el seno sin que se
-queme la ropa, ni puede estar el hombre con las mujeres sin pecar;
-por tanto, hermano, el tal tercio húyelo de tu carga, que mal está
-la estopa cabo el fuego, pues el encomendar la oveja al lobo, ya ves
-que procede de notoria simpleza, y querer tú andar los piés descalzos
-por cima de las brasas, sin quemarte la planta de los piés, cosa
-imposible parece, así que destos juegos huye, huye, que, á buena fe,
-desta manera se hacen los cogombros retuertos.
-
-_Crat._ Ya veo de dónde tiras; tan olvidado estuviese el enemigo
-de la humana natura de mi ánima quanto yo estoy apartado de lo que
-piensas; más honda, más honda va la conseja, más honda va, ¡ojalá en
-mí se ensolviera todo, y nuestro señor Evandro estuviera desenredado
-desa red ó los piés fuera del lazo!
-
-_Pop._ ¿Qué me dices, que áun todavía dura esta conseja? malo se
-pára este arroz, sobre que yo pensé que no tienen cosa más olvidada
-se torna agora al regosto; bien le debiera saber las ojuelas, pues
-lo que él ganáre en esa mercaduría poco vivirá quien no lo verá, y
-áun podrá ser que nadára y se ahogára á la orilla, y eso piensa y en
-eso entiende, y por mi fe, donoso está; el pecar humana cosa es, el
-perseverar en el mal, obra es del diablo; esto me parece: de lo que
-ganará en esta venta, no quiero parte, que al gallarin le saldrá.
-Como creo en Dios, no está en sí ni lo tengo por hombre cuerdo.
-
-_Crat._ Adivinar agora, en hora mala lo ves; buena andas, Popilia, en
-tal tiempo pidiendo seso á tanto yerro, me parece eso como preguntar
-al israelita si sabe oficio de cantero.
-
-_Pin._ Burlando estais de la feria teniendo en poco el mal de nuestro
-amo; pues yo seguro que le valiera más estar de quartanas ó herido
-de landre, que no tornar á entender en esos embarazos, que ni tienen
-cabo ni medio, especialmente que la envidia de algunos, que ya me
-entendeis, daña más de lo que se puede pensar.
-
-_Dav._ Contigo estoy; por eso decia el vandálico preceptor de la
-moral filosofía, que el envidioso se paga de decir mal de lo bueno
-y decir bien de lo malo, y el beato Gregorio decia, no hay mayor
-tormento que la envidia, y cierto, como la polilla gasta la ropa, así
-la envidia gasta al hombre que della usa, y do mora envidia no puede
-morar amor.
-
-_Pin._ Bien dicen que ni el envidioso medró, ni quien cabe él
-moró; pero hágote saber que la mayor venganza que puedes tomar del
-envidioso es hacer buenas obras, por eso, hermano Davo, échate bien á
-dormir, no te guardes, que á buena fe, que dice Séneca que te has de
-guardar más de la envidia de los amigos y parientes que de la de los
-enemigos.
-
-_Dav._ Bien veo que dese vicio nació el primer derramamiento de
-sangre sobre la haz de la tierra á causa del hijo del primer hombre;
-pero ¿quién se guardará del ladron de casa, y quién se guardará
-de la indignacion y ódio de su madrastra? que ya todos sabeis que
-Serafina es una cordera mansa y una paloma sin hiel, pero el aya que
-la gobierna guarda fuera, Dios te libre ni áun de encontralla en la
-calle.
-
-_Pin._ No sé qué tema teneis vosotros tanto tiempo há con esta mujer,
-porque yo algunas veces le he hablado, pero no la hallo sino tan
-justificada y tan apuesta en la razon como si fuese una santa.
-
-_Dav._ El santo de Pajares, que se quemaba él y no las pajas, y como
-eso sabe hacer; y por tomarte á las palabras, en buena fe, dé siete
-vuelcos en el infierno; Dios me guarde del diablo, y despues della y
-de su ira.
-
-_Pin._ Eso dexado para en su tiempo, dí que goces, Cratino, que ha
-sido la causa de tornar Evandro al juego viejo con los naipes nuevos.
-
-_Crat._ La imaginacion en la cosa siempre suele refrescar las llagas,
-esto de una parte, y tambien ver á la clara la voluntad de Serafina,
-han dado causa á que el viejo dolor, cobrando aliento de nuevo con
-recientes fuerzas, ha tornado á lo atormentar de tal manera, que toda
-esta noche ni él ha dormido ni á mí dexó pegar los ojos; pues despues
-que el polo encomenzó á enseñar la gentilidad y resplandeciente cara
-de Apolo, como los sentidos, con sobrevenir la luz, se divertieron
-algo de la especulacion en que con tanto ahinco estaban ocupados,
-¿quién te podrá decir las lástimas que ha dicho, las lágrimas que ha
-derramado, los desmayos que de rato en rato le ocupaban la potencia
-de los vitales espíritus, gimiendo y sollozando y sacando tantos
-sospiros y tan tristes de enmedio de las entrañas, que tras cada
-uno parecia que ya la carne, condolida de tantos trabajos, quedaba
-desmamparada y convertida en su primera composicion? ¿y quién podria,
-con mil lenguas que tuviese, contar las grandes pasiones y en sí tan
-repugnantes que le he visto estar padeciendo? Mi fe, hermanos, viendo
-la causa en tal estado y el negocio en términos no convenientes á
-la salud de Evandro, como me doliese su cuita, como si sobre mis
-sentidos la tal pena se estuviera ministrando, tomé por mejor remedio
-salirme de la sala y entrarme aquí, como veis, llorando ventura tan
-fuerte y tan contraria y tan áspera y de dañosa zozobra; pero si
-quereis ver lo que digo y la razon de mi cuita, vení, vení, que desde
-la puerta veréis que de cien partes no digo la una de lo que pasa.
-
-_Pin._ Vamos, vamos, que no es tiempo de andar á la flor del berro, y
-llegados á la puerta seguirémos el consejo más sano, conformándonos
-con la disposicion en que viéremos estar la cosa.
-
-_Pop._ Hablando está entre sí, oigamos, sabrémos en qué ley vivimos.
-
-_Evand._
-
- La muerte con sus fervores,
- Con mal que punto no olvida,
- Ya me abraça;
- Y en ver tantos disfavores,
- La desconsolada vida
- Se embaraça;
- Y el sentido dice: «Vén
- Vén, vén y habe compasion
- Del ya vencido.
- Esperanza mia por quien
- Padece mi corazon
- Dolorido.»
- Porque con el tal favor,
- Que será qual nunca es vido
- Acá jamas,
- Luégo cesará el dolor,
- Y las ánsias del sentido
- Habrán compas.
- Y pues ellas me dicen
- Qu’en viendo tu perficion
- Sería guarido,
- ¡Oh señora, ten por bien
- De me dar el galardon
- Que te pido!
- Y si aquesto se me niega,
- Venga ya la confesion
- Y su extremo;
- Pues la muerte ya se allega,
- Y en hallarme en tal sazon,
- No la temo.
- Y estando en tanta porfía,
- Porque tus bienes alexas,
- Triste estoy;
- Y pues punto de alegría
- No tengo, si tú me dexas,
- Muerto soy.
- Pero no, que pensamiento
- De lo tal en mí se cuaje
- Ni se sienta,
- Mas está el entendimiento
- Esperando el tal mensaje
- En gran afrenta;
- Y áun qu’el triste bien confia,
- Dice con ánsias muy viejas,
- Pues no erró:
- «Vida de la vida mia,
- ¿A quién contaré mis quexas
- Si á tí no?
- »Mas para questé contento,
- Pues que mi triste vivir
- A nadie aplace,
- Otra salud no la siento.
- Salvo aceptar el morir,
- Pues te place;
- Ó haz qu’el fuego que m’arde
- Lo apague de mis sentidos,
- Con favores,
- Aquel dios de amor tan grande,
- Que consuela los vencidos
- Amadores.
- »El qual siente lo que siento,
- Y siente qu’el mi sentir
- Ya no siente,
- Y siente qu’el sentimiento
- Del sentido y consentir,
- Bien consiente
- En que la muerte no tarde;
- Y á tí, pues tienes sentidos,
- Mis dolores,
- De mando asoluto mande,
- Que hieran en tus oidos
- Mis clamores.
- »Y si aquesto no concedes,
- El alma, con tal querella,
- Se me arranca;
- Pero mira que bien puedes
- Atender, si tú quies vella,
- Como basca;
- Y venga tu gran bondad
- A ver la rabia espantosa
- Que no fenece,
- Y la justa pïedad
- Que á persona tan hermosa
- Pertenece.
- »Y á la cuita que á mi alma,
- De las carnes ya la aparte
- Y la alexa,
- Vuestra merced ponga calma,
- Y tambien el fuego aparte,
- Que me aquexa;
- Y la muy gran crüeldad,
- Que de angustia temerosa
- Me fornece,
- Incline tu voluntad
- A mi vida dolorosa,
- Que padece.
- »Por qu’el sentido me priva
- El sentir que estais airada,
- Mi señora;
- Y con pena tanto esquiva,
- La mi vida amancillada
- S’empeora;
- Por tanto, el grave pensar
- Haz que cese, y el cuidado
- Tan pujante,
- Y aquel tanto desear,
- Que hace ser porfiado
- Al amante,
- »Haciendo que ya no crezca
- La pena, que así se muestra
- Mi enemiga,
- Y el sentido ya aborrezca
- El mal que á mi vida adiestra,
- Y no lo siga;
- Y haz el daño, avadar,
- Que al corazon ha ligado,
- Más que ante,
- Que no lo dexa mudar,
- Sino quanto más penado
- Más constante.»
-
-_Pin._ ¡Oh alto y maravilloso fabricador de las cosas criadas, y
-qué gran manera de metrificar, por cierto los sonetos del Serafino
-toscano no se igualaron, con harta parte, en la sentencia ni en la
-gentileza, ménos se pueden equiparar los metros del galano Petrarca!
-¡qué manera tan grande ha tenido para decir lo que quiere! por
-cierto, si á noticia de Serafina viniese esta glosa tan alta, que en
-el mismo instante concediese en su voluntad, porque le constaria á la
-clara que la pasion que por ella se siente da causa de inventar lo
-que no se pensó.
-
-_Pop._ Sin duda estoy muy contenta de lo que entre sí le he visto
-estar metrificando, pero bien será que entremos por consolalle,
-porque, como dicen, llagas untadas duelen y no tanto.
-
-_Dav._ Bien será, y anda adelante, Pinardo, que cierto la compañía
-mucho desecha toda pasion y todo género de tristeza, y, como dicen,
-todos los duelos con pan son buenos.
-
-
-
-
-CENA SEGUNDA.
-
-EN QUE SE INTRODUCEN
-
-EVANDRO. — CRATINO. — POPILIA. — DAVO. — PINARDO.
-
-
-_Evand._ Mozos, mozos, ¿estais ahí?
-
-_Crat._ A la puerta de la sala estábamos, ¿qué mandas, señor?
-
-_Evand._ ¡Oh cómo me abraso en el fuego que veo á la clara proceder
-de los ojos de Serafina! ¡oh cómo sirviéndola pensé valer más y
-todo me ha sucedido al contrario! ¡oh cómo la misma discordia está
-predominando en mi pecho! ¡oh cómo la confusion me acompaña! no me
-veo capaz de salud, el remedio de mi consuelo della depende, mi salud
-recobrarse imposible es: ¡oh cómo me sería agradable la muerte! ¡oh
-cómo en cosa la temo, por cierto tan grata me sería su vista qual fué
-la del gran vandálico Duque al católico Rey, nuevamente pasado en la
-provincia antiguamente Latina llamada! Pero ya, ya ahinojándose van
-unas pasiones sobre otras, poner habrán término en mi vivir, porque
-cierto es que las cosas que ya van de vencida y no pueden mucho
-tiempo durar permaneciendo en un sér, declinar habrán, porque todas
-las cosas del mundo celeste y sublunar por cierta órden se rigen, y
-por la Providencia divina, ya á cada un sér le está limitada la obra
-y fuerza para que ha de provechar; y el norte y trion y planetas,
-por cierto órden se rigen, la qual exceder en un punto imposible
-cosa es, segun natura. Si, que la vida, amancillada con tan sobradas
-angustias, fatigada con tan demasiados trabajos, cargada de tan
-contínuos dolores, enflaquecida de las contínuas vigilias, decaida
-de las enojosas lágrimas, no puede durar ni estar tan firme que no
-fenezca, porque al hombre términos le están constituidos, los quales
-no puede traspasar.
-
-_Pin._ Mejor sería, señor, entender en buscar algun conviniente
-remedio á tu salud, que estar añadiendo materiales al fuego y
-atizándolo con tan nuevos géneros de querellas.
-
-_Evand._ ¿Qué mejor remedio que desear la muerte? ¿qué mejor consuelo
-que desear del todo el fin de mis tristes y miserables dias? pues
-tanto le aplace á aquella que, con sola su vista me tiene aherrojado
-en tan áspera prision, que la servidumbre del crudo tirano no fué más
-dañosa á los vecinos de Agrigento.
-
-_Dav._ Para todas las cosas hay medio, para todas las enfermedades
-hay sus medicinas aplicadas, para todas las llagas hay cura y
-defensivos, y áun no hay dolor tan grande al qual el tiempo y su
-discurso no lo disminuya y ablande; por tanto, esfuerza, esfuerza y
-no te desmayes, que áun Serafina mujer es, del género de las quales
-dixo Salomon, de cien hombres he hallado uno bueno, pero de mil
-mujeres ninguna he hallado buena.
-
-_Evand._ Calla, calla, boca sin verdad, que entendiendo las cosas y
-autoridades al desuso infamas al sexu femíneo, mediante el qual se
-sustenta la humana natura, y no sabes que áun el mismo Salomon dixo:
-el que halló buena mujer halló alegría, y el que echa la buena mujer
-echa todo el bien de su casa; y áun el Augustino dixo: ninguna cosa
-habia en el mundo peor ni mejor que la mujer; pues ¿qués lo que estás
-diciendo? ¿qué estás profazando? porque si quieres mirar y notar
-con atencion lo que diré, la perfecion de Serafina abasta adornar
-las faltas de todas las que podrias recitar por culpadas, porque
-ella es prudente en todo género de disciplina, la qual virtud mucho
-resplandece en la hembra.
-
-_Dav._ A osadas, enhoramala, ¡y cómo la tienes bien entendida! Si
-prudente fuese, de otra manera se habria gobernado en esta jornada.
-
-_Evand._ Pues está atento, por mi vida, y no murmures ni hables entre
-dientes, que por extenso te quiero informar de las virtudes y de las
-gracias de natura, de que Serafina está asazmente adornada; ella
-es muy pacífica y amiga de toda concordia, de la qual virtud está
-escripto: bienaventurados los pacíficos, porque ellos poseerán el
-reino de los cielos.
-
-_Pin._ A la fe pacífica, pero no quiere consentir contigo en la paz y
-áun creo que lo acierta.
-
-_Evand._ Está atento, Pinardo, así la ventura próspera te acompañe.
-Es honesta en su habla y traje, más que la mujer del ateniense
-Focion, de la qual se escribe que unas amigas suyas le mostraban muy
-grandes atavíos y joyas de sus personas, y ella no teniendo ninguna
-de aquellas cosas, dixo: yo no curo de más atavíos de ser mujer de
-Focion.
-
-_Pop._ Mucho holgaria, señor, que nos informases quién era ese
-Focion, de quien tanto contentamiento tenía la venerable matrona.
-
-_Evand._ Focion fué ciudadano de Aténas, y sabido en derecho y asaz
-adornado de la moral filosofía, y áun fué capitan de la ciudad, y fué
-tan moderado en sus cosas, aunque era pobre, que enviándole el Grande
-Alexandre setenta talentos de oro, no los quiso recebir, y despues
-le envió trescientos y ménos los recibió; á cuya causa fué tan
-estimado, que, despues que el universal monarca venció la segunda vez
-en batalla al gran Rey Dario, no se halla que en las cartas á nadie
-escribiese saludes si no fuese á Antipatro y á Focion.
-
-_Pop._ ¡Oh, qué agradable me ha sido, señor, oir historia de varon
-tan digno de fama! agora puedes tornar al presupuesto primero.
-
-_Evand._ Es constante en sus propósitos; de la qual virtud dice
-el Tulio que ninguna cosa hay de tanta estima ni tan digna en los
-hombres como la constancia, y cerca desta virtud está escripto en las
-escrituras lacedemónicas del Licurgo, que habiendo dado las leyes
-á los de Lacedemonia, con temor que no las quebrantasen les tomó
-juramento que las guardarian hasta que él volviese, y él se fué á la
-ínsula de Delfos y nunca más volvió; y al tiempo que murió, mandó que
-sus cenizas fuesen echadas en la mar, porque los de Lacedemonia no
-las juntasen y las truxesen, y quebrantasen las leyes que las habia
-dado.
-
-_Pin._ Mia fe, desa virtud mejor fuera que estuviera falta Serafina,
-para que mejor se efectuára vuestro propósito.
-
-_Evand._ Y es muy templada en todas sus obras y muy humilde en la
-conversacion, no presuntuosa, no soberbia, no vanagloriosa, no
-lisonjera, no dura de cerviz, ántes muy piadosa y acompañada de
-misericordia; muy liberal con sus servidores, no avara, no enojosa,
-no airada, ántes muy mansa en todas las razones, muy justificada
-en sus obras; no lisonjera en las palabras; muy verdadera en la
-razon, muy leal á sus parientas y amigas; no engañosa, no parlera,
-no desabrida, no de malas respuestas á sus criadas, no loca, no
-envidiosa, no inconstante, no triste ni con alteracion en sus hechos,
-y ¡qué fornida de castidad, virtud tan resplandeciente en la hembra!
-
-_Pin._ Luego ¿en qué andas como Pedro, por demas corriendo tras la
-esperanza vana y navegando por parte adonde ninguno halló puente?
-correr en caballo sin freno me parece á mí todo aquesto, sino sólo
-querer pescar en el golfo con delicada caña.
-
-_Pop._ Dexalo que, como dices, ¿quién loára la novia sino su madre?
-pues que, á buena fe, si hobiésemos de volver la hoja, que áun la
-linda Serafina no se quedase fuera del coco, ántes le alcanzaria
-buena parte de la colacion.
-
-_Pin._ Agora, pues, diga lo que quisiere, que quien de locura
-enferma, tarde ó nunca sana.
-
-_Crat._ ¿Qué has estado hablando, Popilia? ¿parécete que me
-contradigo en algo?
-
-_Pop._ Digo, señor, que allende de ser la misma verdad lo que es
-dicho, Serafina es muy hermosa y graciosa, y en verdad la blanca flor
-del azucena ni la muy colorada del rosal ni la del lirio, del olor
-tan suave, no resplandece más en mi vista, pero cosa conviniente
-sería que te apartases, señor, desta demanda, porque el agua desta
-balsa muy pesada es á los que de ella beben; pues estas pendencias
-con mujeres casadas no engendran sino bandos y discordias en los
-pueblos, especialmente cuando son emparentadas de nobles parientes
-de la manera que Serafina; así que, señor, trabajar debrias por la
-olvidar, que en verdad bien suele amargar á las veces este adobado, y
-áun quemar los rostros la cocina de la tal boda.
-
-_Evand._ ¿Olvidar dices, Popilia? ántes se olvidará la noble Diana
-de dar claridad á las tinieblas noturnas, y ántes los polos se
-olvidarán de ser guias de los errados mareantes, y ántes el quarto
-planeta se olvidará de dar la vuelta en el zodiaco, que á mí me pase
-por pensamiento olvidar á mí señora Serafina; ni ningun temor ni
-peligro, ni las amenazas de la misma muerte no me son inconveniente
-para en cosa retroceder de lo ya comenzado, venga lo que viniere,
-suceda fortuna próspera ó contraria, que ántes las siete pléyades
-dexarán de parecer con la bruma que yo dexe de seguir la voluntad y
-mando de Serafina.
-
-_Pin._ No le hables, Popilia, más á la mano, déxalo, cada loco con
-su tema, y si mal le fuese en la mercaduría, su bolsa lo sentirá,
-cada uno es juez y físico de sí mismo; ande el torno, que yo no me
-entiendo de salir del juego entre tanto que bulleren los dineros
-ajenos.
-
-_Pop._ Pues tan determinado estás de echar la soga tras el caldero,
-porque no vaya todo de mal en peor, gástese el tiempo en buscar
-remedio conviniente á tu enfermedad y no se entienda de hablar en lo
-escusado.
-
-_Crat._ Poco te parece que has dicho, Popilia, á buena fe, en medio
-del hito has dado, no sé si tirabas allá, pero ¿á dó el remedio?
-¿adolo? que yo no siento ni pienso que en el mundo nadie tendrá tan
-recto ni esperto juicio que con harta parte pueda en esta conjuntura
-acertar, y grandes y muy oscuros nublados tienen ofuscada la puerta
-deste tan incierto remedio, el camino desta negociacion tambien está
-muy cubierto de malezas, más ásperas que las de la montaña Ida; así
-que venga Dios y véalo, que todo lo veo turbio y avena por escardar.
-
-_Evand._ La verdad te ha fablado Cratino, amiga Popilia, porque como
-Artemia, suegra y madrasta de Serafina, sintióla casada, no la pierde
-de vista, y tiene tanto cuidado della, que no solamente ha hecho lo
-que digo, pero há más de un mes que ni por pensamiento sale de casa;
-pues tener pensamiento de vella en ventana ni en celosía es pensar
-subir al cielo con escalera; y no solamente pasa esto, pero tráela
-tan acosada y vale en todo tanto á la mano, que nunca la madre del
-César tanto persiguió ni temió la deshonestidad de la nuera, quanto
-Artemia tiene y recela la honra del único hijo.
-
-_Crat._ Y áun allende deso es tan celosa de su natura, que siempre
-está temblando sobre Serafina.
-
-_Dav._ Bien hace en corregirla, que así despues hallará en ella
-gracia, segun afirma Salomon, y como persona discreta se há en la
-negociacion, porque el castigo al amigo en secreto ha de ser; y así
-decia Diógenes, que el que quisiere ser amado de su amigo castíguelo
-secretamente, porque la correccion secreta engendra amor; y así
-amonestaba el divino Platon, que ninguno á su amigo lo castigase en
-público, ni ménos cuando estuviese sañudo. De manera que asaz lo hace
-como persona prudente en querer castigar en cabeza ajena.
-
-_Pin._ Viña y niña y habar malo era de guardar, canta el andaluz, y
-áun Salomon dice: guarda á la mujer luxuriosa y valerte ha poco, así
-que quanto ellas quieren todo sin más pensallo es hecho, peores son
-de guardar que casa de dos puertas; mándole yo á la vieja bruxa que
-si la otra quiere no dexará de hacer sus mangas, y áun bien anchas, y
-áun nunca Dios me diese otra pena sino tenella engañada ántes de tres
-dias, aunque ponga más guarda que el alcalde de Atienza.
-
-_Evand._ Mira lo que dices, Pinardo, atiéntate; gran virtud es saber
-refrenar la lengua, especialmente que no estamos en tiempo de hablar
-palabras ociosas.
-
-_Pin._ Como ociosas de verdad lo afirmo por los santos de Dios, que
-me atreveré de traerte respuesta de Serafina, aunque Artemia la tenga
-en el vientre de la ballena.
-
-_Evand._ ¡Oh qué agradable me es ese sermon! por cierto el de
-Demóstenes no fué más grado en el senado ateniense, quando el rey
-Filipo pedia que diesen en rehenes á los oradores de la ciudad; pero
-imposible cosa prometes, que por tan imposible lo tengo como querer
-trabajar en que el primer movimiento de la natura dé fin á su curso,
-en ménos espacio de veinte y cuatro horas.
-
-_Pin._ Pues yo, señor, me encargo de la negociacion, y desde luégo me
-parto en casa de Artemia: mira qué mandas que diga, mira qué mandas
-que haga, y si buen recaudo no truxere, no esperes verme; pero aunque
-sepa abaxar al triste barquero, y aunque sepa ir á hacer compañía á
-los que andan vagorosos en la ribera Letea, tengo de cumplir la mi
-palabra.
-
-_Evand._ ¡Oh cómo tengo por fé lo que Pinardo ha dicho! ¡Oh cómo
-se duele de mi mal! Y pues tan fiel amigo tengo, que pocas veces
-lo hallan las atribulados, ya ni temo á la desabrida fortuna, ni
-áun al amor, que tan riguroso se demuestra contra mí, ni ya tengo
-pensamiento de ver contraria zozobra. E las ánsias tristes, que así
-desacompañaban de todo consuelo al atribulado corazon, huyendo van
-como los glebos vapores, heridos de los rayos del rutilante Febo. Y
-el grandísimo tormento en que el miserable vivir estaba padeciendo á
-la contínua, afloxado ha sus muy ásperas ligaduras.
-
-_Pin._ Ce, ce, Popilia.
-
-_Pop._ ¿Qué me dices?
-
-_Pin._ Entre tanto que ese ciego de razon y falto de entendimiento es
-tan devaneando, como suele, anda acá á tu cámara, y vestirme he tus
-vestidos, que así entiendo ir á verme con Artemia.
-
-_Pop._ Anda allá; pero guarda por malos de tus pecados no te conozcan.
-
-_Evand._ ¡Oh con quánta diligencia, con quánta solicitud procura
-Pinardo mi salud! ¡Oh cómo tengo pensamiento que ha de dar fin á mis
-desconsolados sospiros! ¡Oh cómo á mi ver ya mi vida está colgando de
-la lengua de Pinardo!
-
-_Dav._ Aosadas, señor, aunque es mozo y de poca edad, yo le tengo por
-tan astuto, y por tan entendido en todo, que bien hará lo que tiene
-prometido, y áun tan cumplidamente, que yo fiador quel quede sin
-vergüença y tú sin quexa; pero recia cosa es amar y estar ausente,
-aunque tambien dicen que la ausencia suele causar olvido.
-
-_Crat._ Bien lo creo en el que livianamente ama, y en el que fué
-tocado en los esteriores sentidos; pero en el que fué tocado en las
-potencias intelectuales y dentro en la misma ánima, al contrario es y
-delante está aosadas el verdadero ejemplo, y la verdadera experiencia
-de lo que tengo dicho.
-
-_Evand._
-
- _Al morir viendo la vida,
- Y qu’el hilo nunca corta,
- Del tal dolor condolida,
- Ni se acuerda, ni se olvida,
- Ni el bien ni el mal la deporta._
- Porque estar de vos ausente
- Es llorar el bien pasado;
- Y el sentido que tal siente,
- De lo que siente consiente,
- Qu’el sentir sienta cuidado,
- Y la vida enmudecida,
- Viendo qu’el mal no se acorta,
- Del angustia dolorida,
- _Ni se acuerda, ni se olvida,
- Ni el bien ni el mal la deporta_.
- Mas si mi fuego y mi llama,
- Y sentir teneis sentido,
- Claro está, graciosa dama,
- Qu’el ausencia al que bien ama
- Ni le da, ni causa olvido;
- Ni el olvido no me olvida,
- Ni olvidar no me conhorta;
- Mas mi vida con tal vida,
- _Ni se acuerda, ni se olvida,
- Ni el bien ni el mal la deporta_.
- Porque do toca el amor,
- Tal fuego y tal plaga dexa;
- Que más crece el disfavor
- Y el ánsia y grave dolor
- Mientra el triste más se alexa.
- Y áun crece tan sin medida,
- A la luenga y no á la corta,
- Que la vida, ya sin vida,
- _Ni se acuerda, ni se olvida,
- Ni el bien ni el mal la deporta_.
- Y cresciendo la esperanza,
- Siempre crece la tal quexa,
- Porque con la confianza
- De ver tiempo de bonanza,
- Siendo ausente más se aquexa;
- Y de ya descaecida
- La vida no se conforta;
- Y de estar tan decaida,
- _Ni se acuerda, ni se olvida,
- Ni el bien ni el mal la deporta_.
-
-_Dav._ ¡Oh cómo nos ha quitado Evandro de la duda en que estamos! ¡Oh
-cómo ha dicho maravillas, y por tan sotil estilo que la sentencia de
-tan sublimados versos trasciende á todo entendimiento humano!
-
-_Evand._ ¡Jesus! ¡Jesus! Y cómo vienes, Pinardo, ¿qué, en hábito de
-mujer tiendes seguir este viaje?
-
-_Pin._ Mira qué quieres que diga ó haga, que desta manera entiendo
-engañar la grosa, porque ella me tendrá por moza desas que andan
-picando los cantones, y no se recelará, y yo dalle he con la mayor,
-por tanto no es tiempo que me detenga; mira ques lo que me mandas.
-
-_Evand._ Que des esta carta á Serafina, y me traigas respuesta si me
-cumple vivir ó si mi espíritu abaxe á visitar las infernales furias.
-
-_Pin._ Pues yo me voy, y ruega á Dios por salud, que lo demas yo te
-lo daré hecho de cera, ó mal me andarán las manos.
-
-_Evand._ El ángel de la Paz te acompañe, y vaya y venga en tu guarda.
-
-
-
-
-CENA TERCERA.
-
-EN QUE SE INTRODUCEN
-
-DAVO. — PINARDO. — ARTEMIA. — SERAFINA. — VIOLANTE.
-
-
-_Dav._ A buena fe, Pinardo, que debes parar mientes por tí, que
-quien adelante no mira, atras se halla, y destas marcadurías tales
-siempre veo escapar sin narices, ó á bien librar con un jubon sin
-mangas, porque, como dice, quales las romerías tales son las veneras,
-especialmente que ir tú con vestiduras mudadas, y en hábito de mujer,
-llevas el cuchillo á la garganta, y áun si miras la soga arrastrando;
-y tambien de necesidad has de mudar tu nombre para efectuar tu
-engaño, cosa reprobada en derecho, mayormente en perjuicio de
-tercero, pues quien en malos pasos anda, en mal acaba, y no puede
-hablar verdad, y si la dixeses, bonico te pararian, pues hablando
-mentira la tal cocina muchas veces suele amargar, y áun salir á los
-rostros; y áun Salomon decia que ántes hombre debe amar al ladron que
-no al mentiroso; por eso guárdate, que áun sant Gregorio decia que
-por las mentiras de los malos no se conoce la verdad.
-
-_Pin._ Anda, calla, que quien burla al burlador, etc.
-
-_Dav._ El engañado á la postre no hallará ganancia, decia Salomon, y
-el poeta afirma, Dios destruye los engañadores y sus engaños y malas
-lenguas; y áun si miras, debaxo de la piel del cordero va encerrado
-el lobo, y mira que los malos pensamientos hacen apartar al hombre de
-Dios.
-
-_Pin._ Titubeando estó, no sé qué me haga; grandes inconvenientes se
-me representan de la sentencia, que de tu sermon á las clara procede;
-pero ¡oh cuitado de mí! ¿qué haré? que lo he prometido, y allende de
-quedar corrido de lo ya comenzado, no me cumple parar en el mundo si
-retrocedo de la primera intencion.
-
-_Dav._ El primer movimiento no es en mano del hombre, dice Platon,
-mas la perseverancia en el pecado abominable, cosa parece, y el
-decreto afirma que nunca la carne se corrompe sin el pensamiento;
-así que tu voluntad dañada, y tan aparejada para el mal, refrénala,
-que, áun allende de los notorios inconvenientes, Artemia sabe mucha
-malicia y es formada en todo género de engaños, y sobre manera
-sospechosa, sentirte ha luégo la cazada y así del juego saldrás
-descalabrado; por eso, hermano, si quieres bien librar, concierta tu
-vida de manera que se asegure tu persona; y esto se mire, que cierto
-aquella vieja cautelosa es, y dos mil géneros de acechanzas te armará.
-
-_Pin._ ¿Quieres que te diga á un traidor dos alevosos, y podria ser
-que uno piense el bayo y otro quien lo ensilla, si mucha arte sabe la
-raposa, más quien la toma?
-
-_Dav._ Adoba por ahí; ya lo digo yo que la moza loca no ha menester
-toca; y bien dicen que por demas es á la cabeza quebrada untalle el
-casco.
-
-_Pin._ Quédate adios, que ántes la dulce primavera dexará de pintar
-los campos y florestas con frondas, produciendo flores matizadas con
-diversos colores, que yo me aparte de efectuar lo ya comenzado; y ya
-hecho es, la muerte ó la vida comigo va, hacer otra cosa burla sería
-de muchachos, no quiera Dios que sea tenido por inconstante.
-
-_Dav._ Sé que no eres rio, que no te puedes volver quando quiera que
-te pareciere, alzándote á tu mano.
-
-_Pin._ Gran tacha es no ser hombre firme en sus propósitos, y áun,
-segun afirma el Salustio, la inconstancia es señal de locura, y el
-filósofo dice que el inconstante sus cosas pone á la ventura.
-
-_Dav._ Bien estoy con eso que dices; pero el perseverar en el vicio
-la constancia con el pecado, no se debe llamar constancia, ni nombre
-de firmeza merece; y, por el contrario, el que de mal propósito y del
-camino de los vicios se aparta, no se ha de llamar inconstante, ántes
-sabio y muy firme en los actos virtuosos y nobles; pero, pues tan
-predestinado estás en el mal, haz lo que quisieres, y yo arriba me
-voy, que por demas me parece que es dar consejo á la cabeza loca, ni
-ménos lavar con lexía la cabeza del asno.
-
-_Pin._ Por esperimentado mancebo tengo á Davo en todo género
-de negociacion, y bien veo que él como está sin pasion conseja
-discretamente, pero ¿qué tengo de hacer sino andar por aqueste
-camino bueno ó malo, cayendo ó levantando, errando ó acertando, y
-mostrándome en todo osado, que á los tales la fortuna dicen que suele
-favorecer? pero el mejor consejo al presente es entrarme en casa de
-Artemia, pues estó á la puerta, como que entro á ver el aposento, lo
-qual no tendrán por cosa nueva, porque como la casa es labrada por
-tan maravillosa arte, todos los forasteros tienen por costumbre de
-vella como cosa de admiracion; y si acaso viere á Serafina, al tiempo
-el consejo, que nunca me faltarán razones ni nuevos achaques, y todo
-es menester; pero válala la maldicion, desde aquella rexa que está en
-el corridor me llama Artemia, ¿áun quál ha de ser si me ha conocido
-el diablo?
-
-_Artemia._ ¿Sois de aquí de la ciudad hija, ó qué enhorabuena quereis
-en nuestra casa? entrad, entrad, no hayais vergüenza, que, como
-suelen decir, al mozo vergonzoso el diablo lo truxo á palacio.
-
-_Pin._ Mozo dice; á otra palabra como esa dexo el manto y la saya
-como el otro fraile los hábitos, y baxo las escaleras como un
-cuadrillo; ¿por ahí me entras? no me personeo dese lado; que palabras
-tiene la noble, habla sin monte.
-
-_Art._ No lloreis, hija, no lloreis; pero allegaos acá y contadme lo
-que quereis, y decí, ¿cómo venis así enojada?
-
-_Pin._ Yo, señora, soy huérfana de padres, y un tio mio, que vive á
-la puerta de Sant Juan del Alcázar, es mi tutor, y su mujer trátame
-tan mal que hoy por dos veces ha cuidado matarme, y yo de desesperada
-me he salido de casa con intencion de buscar con quién viva, porque
-en ninguna manera puedo sufrir aquella mujer.
-
-_Art._ Pues no lloreis, hija, no lloreis, que yo enviaré por ese
-vuestro tio, y haré que dé órden en vuestra vida, ¿oyes, oyes, hija
-Violante?
-
-_Violante._ ¿Qué mandais, señora?
-
-_Art._ A esa pecadora de moza sola y desconsolada, métela en mi
-cámara, y dale de cenar y estése ahí.
-
-_Viol._ ¿Cómo os llamais, hermana?
-
-_Pin._ Ilia me llaman, que no debiera nacer.
-
-_Viol._ Pues andad acá, hermana, andad acá, quel llorar poco
-aprovecha.
-
-_Serafina._ Válala la maldicion aquella moza, y cómo parece á Pinardo
-el paje de Evandro, ¿es su hermana ó es él mismo? aunque bien me
-puedo engañar, porque suelen decir que un diablo parece á otro; pero,
-como que voy á otra cosa, quiero ir al aposento de Artemia y sabré
-qué hay en el mundo, que una espina tengo atravesada en el corazon, y
-el alma me da que es esto cosa de gran novedad.
-
-_Ilia._ A Serafina veo, y si las pisadas trae enderezadas acá, sola
-estoy; áun si viniese pienso que se urdirla bien esta tela.
-
-_Ser._ Estaos, hermana, estaos, n’os levanteis, que debeis estar
-fatigada.
-
-_Il._ Más fatigado está Evandro y lo pasa.
-
-_Ser._ ¡Jesus, Jesus, y eres Pinardo! es verdad que no me la daba el
-espíritu.
-
-_Pin._ Esta carta traigo de Evandro, y por traella traigo la muerte
-á los dientes, como veis, y Artemia anda por ahí, no es tiempo de
-pláticas; leelda, señora, y dadme la respuesta, que, como veis, en el
-filo está la negociacion, y desta mi venida depende la salud y vida
-y honra de Evandro, y áun la vuestra, como veis, no se queda en la
-posada; sábia sois, en tal reputacion estais tenida acerca de todos,
-pensaldo bien, pensá las cosas, que yo cumplido he con lo que debo al
-servicio de quien me ha criado.
-
-_Ser._ No sufren dilacion estas cosas, como dices, hermano Pinardo;
-turbada estoy, no sé qué me diga, yo me voy para mejor poder entender
-en tu despacho, porque malo es burlar hombre con su cabeza.
-
-
-CARTA DE EVANDRO Á SERAFINA.
-
- Señora y todo mi bien: Si como perdí la libertad y todo libre
- albedrío, con claridad tan resplandeciente que de contino está
- procediendo de vuestra vista, juntamente no cobrára esperanza
- de libertad, escusado me fuera el mi tan apasionado vivir,
- porque, estando acompañado de tan sobrada pasion, ningun alivio
- ni sentido tuviera para poder estar á la contina especulando
- en vuestra sobrada gracia y demasiada hermosura, acompañada
- de tan incomparable beldad, que claramente veo rescebir los
- apasionados sentidos clarífica y resplandeciente luz, contra las
- escuras tinieblas de que á vuestra causa el entendimiento se
- halla ocupado; pero con vuestra vista toda la escuridad y niebla
- cerrada se convierte en lumbre, tan fulgente como la procediente
- de los rayos del clarífico Apolo, de manera que manifiesta es
- la cuita que por vos me atormenta; pues remedio en verdad no
- lo espera, porque vuestra tan sobrada honestidad y mesura le
- antepone mil géneros de inconvenientes. De manera que, sin más
- esperanza de salud, rescibo en satisfacion, y por cumplida paga,
- mis males y tan demasiado tormento ser á vuestra causa, y con
- esto sería contento y me satisfaria si entero estuviese, que mis
- sobradas ánsias se sienten de vos, pues sois la causa principal
- y primera de donde mi desconsolado y tan penado vivir proceden,
- pero mi poco merecimiento, enemigo del tan sobrado atrevimiento,
- me representa tantos temores, que me hallo indigno de áun pensar
- en lo tal, y así quedo el más aherrojado captivo de quantos en la
- casa de amor padescen.
-
- Por la carta bien paresce,
- Muy linda graciosa dama,
- Que mi vida os obedece,
- Y que por vos no fenece
- Tan grande fuego y tal llama.
- Pero los tristes sentidos
- Que se abrasan,
- Aunque están ya decaidos,
- En verse tan encendidos
- Bien os llaman,
-
- Diciendo con gran clamor,
- Ven, ven, señora, por quien
- Padecemos,
- Y aumentarás el dolor,
- Y tendrémos mayor bien
- Del que tenemos.
- Y creciendo el tal favor,
- No estimarémos la muerte
- Ni la vida,
- Ni tendrémos más temor
- De ver desastrada suerte
- Ni caida.
-
- Pues los otros exercicios,
- Tan prontos al daño y mal
- Tras que andamos,
- Ya han cesado en sus oficios
- Diciendo: señora, y val
- Que espiramos.
- Así que no están en calma,
- Ántes ya muy consumidos
- Os desean;
- Y los sentidos y el alma,
- Con angustias condolidos,
- Mucho penan.
-
- Y desta arte así padece
- Pena y tormento mortal
- La mi vida,
- Y la triste ya fenece
- Con el ánsia desigual,
- Que no la olvida.
- Y tambien el pensamiento,
- Vacilando en el dolor,
- Que así lo trata,
- Siente congoxas, tormento,
- Viendo claro el disfavor
- Que lo mata.
-
- Así que mirando aquesto,
- Dama del mundo más bella,
- Me vencí,
- Pues que no tan lindo gesto,
- Ni ménos tan clara estrella,
- Yo la vi.
- Y con esto satisfago
- Del todo al entendimiento,
- Segun veis,
- Pues que con vuestro halago,
- En tan crudo y gran tormento
- Le teneis.
-
- Mas ya recibe por gloria
- Ser la causa do depende
- Á lo que apunta,
- La de más alta memoria
- Que el ingenio humano entiende
- Ni barrunta,
- En lo qual cierto, contento
- Le tendrá la tal porfía,
- Y estaria,
- Si tuviese pesamiento,
- Que por vos, señora mia,
- Se sabía.
-
- Así que á la clara ved
- Que mi vida que os adora
- Siempre os llama,
- Y no quiere otra merced,
- Sino que sepais, señora,
- Cómo os ama;
- Y que dello no pasion,
- Ni cosa que lo parezca
- Recibais,
- Ni ménos alteracion,
- Aunque mi vida fenezca,
- Vos sintais.
-
-_Ser._ ¡Oh atribulado corazon, y cómo te cumple padecer, pues á tu
-causa está penado el que más amas! ¡Oh potencias del ánima, pues
-sois las más nobles en la humana compostura! ¿por qué no estais
-muy despiertas y sintiendo, con sentimiento crecido, el dolor que
-Evandro está padeciendo á mi causa? ¡Oh esteriores sentidos, que
-no vigilais á la contínua, consintiendo en todo género de pasion,
-pues fuistes y estais culpados como partícipes en el delito que de
-mi parte se cometió contra Evandro! ¡Oh corporales exercicios! ¿por
-qué n’os apresurais en que la voluntad de Evandro se cumpla? Porque,
-estando él con dolor, estando triste, estando enojado, estando en
-tormento, estando acompañado de pasion, estándose abrasando en un
-fuego más agente y más intolerable que no el del infierno, no puedo
-yo vivir. ¡Oh si la hermana se apresurase en cortar el hilo! ¡Oh si
-las superiores y celestes potencias dexasen de influir la operacion
-de natura en mi inferior y flaca composicion, ninguna cosa al
-presente más agradable me sería; gozo de lo tal, sin comparacion,
-se derramaria por mis venas! ¡Oh alto Dios, padre comun del género
-humano, y quán maravillosas y incomprensibles son tus obras! ¡Oh
-de quánta excelencia está acompañada la masa flaca de la pesada
-y enojosa tierra! ¡Oh de qué sér tan infinito está adornada y
-compuesta que del entendimiento humano no se puede imaginar! y pues
-tan inmensas maravillas usaste con el hombre, adornándolo de tan
-maravillosa perfeccion, haz al presente, por tu infinita y eterna
-bondad, que mi espíritu no vaya desesperado á la casa del desabrido
-y triste Pluton, porque, segun en el agonía en que está, y segun
-la pena y angustiada vida que padezco, gran temor se me representa
-que habré de facer compañía al apasionado Ixio, tan atormentado del
-enojoso buitre, que nunca un momento dexa de estar cebándose con
-nueva crueza en su pecho; pero ¡oh cuitada! que para más aumento de
-mi pasion, vienen mis criadas, pensando que tengo mucha voluntad de
-compañía.
-
-_Viol._ Hora es, señora, que duermas, que Artemia ya se ha retraido,
-y algo es noche.
-
-_Ser._ Pues tráeme, Violante, así el alto Señor te cumpla lo que
-más deseas, una caxa de acorza, porque comeré un bocado, que muy
-angustiada me siento y de parte del corazon me vienen grandes
-desmayos.
-
-_Viol._ Héla aquí, señora; pero tengo pensamiento que te haces
-preñada, porque ya me parece que es tiempo, pues há cerca de seis
-meses que estás casada.
-
-_Ser._ ¡Bien está en la cuenta; por mi fe, á causa de la incapacidad
-de mi marido, y á causa de su demasiada impotencia, me estoy tan
-vírgen como el dia en que nací; estáme esotra diciendo del preñado!
-
-_Viol._ ¿Digo algo, señora? pienso que estoy en lo cierto, porque
-callas.
-
-_Ser._ Digo, hermana Violante, que eso fuera y mañana pascua, pero si
-tan derecha te vas acostar.....
-
-_Viol._ ¡Amarga de mí, y si es verdad lo que por la ciudad se suena
-que su marido no es para mujer! ¡Ay! digo que estará estotra donosa,
-moza y fermosa y rica, y que le falta lo mejor. Como es buena cosa el
-hombre sin manos, pues dos mujeres en la cama tan bien parecen, qual
-sea su sueño; pues guarde el cuerno, que de allí se suele levantar la
-tos á la gallina: como se contentan estotras mucho que les guarden la
-fe sobre tal caso, no me maravillo, sobre que la noche quel marido
-no habla con ellas, otro dia no les veis el gesto. Andase estotro
-la mitad del tiempo fuera de casa, y despues piensa cumplir con
-palabras; áun no sea verdad lo que se suena de Evandro, ¡ay! digo yo
-que sería la burla coronada.
-
-_Ser._ ¿Qué hablas entre dientes, Violante? Véte á dormir.
-
-_Viol._ Acá lo ha Marta con sus pollos.
-
-
-
-
-CENA CUARTA.
-
-EN QUE SE INTRODUCEN
-
-ARTEMIA. — ILIA. — VIOLANTE. — SERAFINA.
-
-
-_Art._ Pues, hija Ilia, ¿estais más consolada?
-
-_Il._ ¡Oh desventurados huérfanos! que así como carecen de defensor
-en faltalles el padre, así carecen de todo bien, y faltos de las
-cosas necesarias y ajenos de todo sosiego, y acompañados de asaz
-trabajos, pasan su desconsolada y ansiosa vida, procurando todo el
-mundo de los danificar, y áun las gentes se traen por refran: á él, á
-él, que no tiene padre; aosadas que no sin causa el derecho les llamó
-miserables personas porque todos no entienden salvo en les acumular
-unos agravios sobre otros; pues los tutores lo hacen bonico, qual
-dicen duelos, tal les dé Dios la salud, que no gastan tiempo sino en
-destruilles los bienes, y entre sí, ellos burlando, se andan diciendo
-al menor vendelde la raíz, comelde lo mueble, y despues haga lo peor
-que viere; no sin causa aosadas por grande maldicion está dicho en
-el Salmo: sus hijos sean huérfanos y su mujer viuda.
-
-_Art._ ¡Jesus, Jesus, y tanto sabes! y bachillera me parece esta
-moza, maravillada me estoy; ¿y qué será esto, mezquina? y ha estado
-en estudio.
-
-_Il._ ¿Qué está la vieja razonando? sin cuentas ¿qué reza?
-
-_Art._ Dios, hija, lo remedie todo, que bien estás en lo cierto; pero
-el tiempo es largo, échate ahí á mis piés, y Dios nos recuerde á buen
-sueño.
-
-_Il._ Lo que sé quiere la mona piñones mondados; eso me dices por la
-ley de Dios, como dice el beneficiado de San Polo, que amanecia el
-mozo á la cabecera.
-
-_Art._ Pues mira, fija Ilia, que no me descobijes.
-
-_Il._ Y áun en eso ha de parar la conseja.
-
-_Art._ Hacer honra á estas mozas tales recia cosa es, porque daisles
-el dedo y tómanse la mano; y ¡amarga de mí, y creo que es loca, y acá
-se sube, y á mi ver se quiere alzar á mayores! estendeos, veréis como
-ruin en casa de su suegro; aosadas, como dixo la raposa, que si desta
-escapo y no me muero, nunca más bodas al cielo.
-
-_Il._ ¿Qué diablos dice la vieja? callando está, me parece, á todo,
-y aunque le estoy tentando las piernas, no dice nada; creo que hace
-del dormido, á otro perro con ese hueso.
-
-_Art._ Sosiégate, Ilia, sosiégate y estate queda, que andas dando
-vuelcos como si estuvieses de parto.
-
-_Il._ Sosegar ó qué; ¿y así pensais que se ha de reposar la moza? á
-buena fe, no huelgue hasta saltalle encima.
-
-_Art._ Mira que me darás mala noche, que toda la ropa te has llevado;
-y si miras, me has dexado en cueros.
-
-_Il._ Pues ¿tras qué ando yo? y ¿tengo aquí otras ovejas que
-trasquilar ni otras vacas que guardar? pero necesidad hay de hacer
-del loco, porque así dicen: híceme albardar y comíme el pan; quiero
-encomenzar á saltalle en las agujas, fingiendo que me toma espíritu,
-que ella sin duda callará por no caer en tan gran vergüenza; y sús, á
-los manojos, que aquí no espero buena nueva destarme como bozal.
-
-_Art._ ¡Jesus, Jesus, y qué es esto. Madre de Dios! y el demonio la
-toma á esta moza.
-
-_Il._ Así, así, vieja cornera; ¿pensais que es todo estar hablando de
-talanquera?
-
-_Art._ Hija Ilia, hija Ilia, ¿por qué me quereis ahogar? ¿qué mal os
-he hecho? no responde, el diablo tiene en el cuerpo; pero ¿qué tengo
-de hacer? quiero callar, sino ahogarme ha, quiérola dexar pase su
-mal; mas aosadas, que nunca más perro al molino.
-
-_Il._ Bien calla y disimula la vieja, aunque ha sentido el chiste; y
-paréceme que dexa obrar al mozo á su voluntad, y áun en tiempo está
-que creo que volveria los gañivetes con pocas palabras.
-
-_Art._ Ilia hermana, reposaos; mirá, pecadora de vos, qué mal es el
-que os toma, que debe ser mal de fuera y me habeis cuidado ahogar.
-
-_Il._ Mejor te ahorquen, que no tienes entendida quán honda va la
-conseja; sobre que está metiendo tanta obra como caballo garví y
-tengo necesidad de tenerme á las crines, está disimulando haciéndose
-de nuevas; aosadas que dicen bien, que pajar viejo es malo de apagar,
-pero ya es hecho tras lo que andaba, quiero hacer otra vuelta del
-inocente y abaxarme á los piés, porque no sé qué me diga de lo
-pasado, y haciendo esto veré en lo que para la negociacion, y como
-viere así haré; mas mucho me paresce que está tascando en el freno,
-bien toma la sal, pienso que poco habria que hacer para domalla, pues
-para hacella andar, aosadas, que no soy yo el primero que le echa
-las trabas, segun anda de dos en dos.
-
-_Art._ Donosa moza es ésta, que bien talludo tiene el virgo; á la fe,
-á los piés de su madre. ¿Vídose tal engaño jamas? Y aquesto no debe
-ser sino alguno por burlar le hicieron vestir en hábito de mujer, y
-debe ser algun mozo bonazo, y ándase de casa en casa como mostrenco;
-áun no sé qué me diga, que mucho ha callado, lo qual es señal de gran
-cautela. Pues lo poco que habló, un jurista no dixera más á mi ver.
-Desatinada me tiene, no sé á qué fin fué su venida. Quiero metelle en
-pláticas, y podrá ser que atine en algo de lo que me conviene saber,
-y quiero hacer que no siento, y podré con él refregar un poco mi
-hilado y jugar á la gana pierde, ó en el saco al pié del hoyo, porque
-mozo me parece de muy buen fregado, y creo que no se hará mucho de
-rogar, segun es redomado, como potro; de manera que complacelle
-quiero y lavar bien mis madexas, que esto no es cada dia, y sacaré mi
-vientre de mal año, que ya no puede ser más negro el cuervo que las
-alas, y áun, aosadas, que pocos cocos son menester hacelle para que
-torne al juego; pues en lo demas es falto, tómenlo por descaminado,
-que tanto tiene como un borrico de dos años, y aosadas que dicen
-bien, que boyezuelo malo en el cuerno cria; pero roncando está, y
-aunque le doy del pié no siente, ¿qué será esto, si hace del ventero?
-Hija, Ilia, ¿dormis? subíos un poco acá y contarme heis qué mal es el
-vuestro, pues es bonico, hija, bonico; subíos paso.
-
-_Il._ Si lo dixo al sordo, no al perezoso, que ya lo tengo adobilado.
-
-_Art._ Bien será hacer que no siento, por mejor efectuar mi
-propósito; paso, paso, Ilia, que no os corren moros ni va tras vos
-el toro; con todo eso es pena con estos rapaces que no saben sino á
-sordas y á locas cumplir su voluntad, y á los otros que los papen
-duelos.
-
-_Il._ Quien vido la vieja haciendo del estado, con las tocas largas,
-con las haldas luengas, los ojos baxos, muy honesta en sus pláticas,
-y á buena fe, la cordobesa no es tan disoluta en la cama, que no lo
-puedo más encarecer, aunque está ganando á cuatro dineros como cada
-hi de vecino; por mi fe, espantado estoy, y hame de comer, si así me
-trata no amanezco vivo, que no me ha de dexar quitar de encima; por
-esto se debiera decir: arregostóse la vieja á los bredos, ni dexó
-verdes ni secos; bien será hacer del modorro y volverme de concha, y
-así andaré granjeando, que ella quede contenta y yo bien pagado. Pero
-mucho digo, porque Salomon dice que ni el infierno nunca se harta
-de ánimas, ni el fuego de quemar, ni la tierra de agua, ni la mujer
-desta salsa de lo mal cocinado, y á la clara parece, la experiencia
-cada dia la vemos, y éste las debe dar causa á ser tan desolutas, de
-que pierden la vergüenza; aosadas que por esto dice Sant Bernaldo,
-más milagro es estar con las mujeres y no pecar, que no resucitar
-muertos: así que bien es que por un rato se quede al sol de Dios.
-
-_Art._ Volveos acá, hija mia Ilia, ¡oh cómo sois desamorada!
-
-_Il._ Y él dalle; á esa otra puerta, que ésta no se abre; á buena fe,
-aunque más sepais ni más traigais la mano por el lomo, no me tomés
-allá hasta que sea el dia.
-
-_Art._ Más sabe que una raposa, no puedo entender el fin; ello dirá,
-que no es cosa ésta para pasalla como gato sobre brasas, yo fio que
-yo sepa de qué pié coxquea la moza; pero gran dolor siento á su
-causa, tocado me ha en el corazon, lastimadas tengo las entrañas, en
-gran fuego me abraso. ¡Oh amor enojoso, que áun en mis envejecidas
-canas no has querido perdonar! ¿en qué te erré? ¿qué hice contra tí?
-¿por qué tan mal me tratas? ¡oh cómo eres odioso á toda edad, y en
-todo estado de gentes procuras de inxerirte en el tiempo del mayor
-descuido aunque no te llamen! ¡oh cómo estoy desatinada! ¡oh cómo no
-es en mi mano dexar de cumplir el apetito de la voluntad desordenada!
-Mas ya es el dia, la luz, desechando las noturnas tinieblas, entra
-por la ventana. Ilia, Ilia, mira, hija, ques ya tarde, abre los ojos,
-que áun pienso que estás durmiendo.
-
-_Il._ Aun, hija, que habrá de ser, y si lo dice de verdad; mas gentil
-pensamiento es el mio, habiéndola puesto quatro ó cinco veces en las
-espinas de Santa Lucía, pensar agora que tiene creido que me llaman
-Ilia; mas, pues ella hace del bobo por sacar las nueces del cántaro,
-¿que me pena á mí? quien compra y miente, su bolsa lo siente; pero
-para que un engaño se quite con otro, y una arte con otra, quiero
-hacer todavía del necio sobre sello, y así verá en lo que está, y
-quiero levantarme sin decille nada.
-
-_Art._ Amiga Ilia, no, por mi vida, n’os levanteis, que áun es
-gran mañana, y áun el hijo de Latona no resplandece, y Bóreas anda
-delicado con la sazon del hieme, y áun llegaos acá, que algo habeis
-estado fatigada esta noche, y contarme heis qué enfermedad es la
-vuestra: ¡oid estas razones! ¿veis? al juego se torna la mochacha;
-adoba esas barreras, que se va el toro.
-
-_Il._ ¡Qué engullir tiene la vieja desto que no tiene huesos! pues
-dése priesa, que por mucho madrugar no amanece más ayna. Mas lo que
-me parece es que no se contenta con lo razonable, y tan caliente se
-quiere sorber el caldo que le habrá de amargar, porque acabaré yo y
-quedarse ha el papo al aire, cantando: dos ánades, madre, van por
-allí.
-
-_Art._ Mucho me habeis fatigado, hermana Ilia, ¿por qué lo haceis así?
-
-_Il._ No, sino muchas veces Ilia, y apretar el torno porque salga
-el mosto; pero con todo eso me quiero levantar, que mi partido se
-ha asegurado, y desde aquí digo que está en mi mano meter moros en
-la tierra, ó, cómo dicen, áun puedo pregonar vino y vender vinagre
-y salirme con todo, pues cierto es que quien el padre tiene alcalde
-seguro va á juicio; pero cara me cuesta la melcocha, que á muchas
-noches destas podria hombre quedarse como Juan Alonso, en la playa, y
-cantando: pésame de vos el conde.
-
-_Art._ ¿Qué haréis ahora, hija Ilia, en qué quereis entender?
-
-_Il._ Irme, señora, si mandas, porque allá en mi casa tendrán pena
-por no saber dónde estoy, y puédome volver despues, si vos, mi
-señora, estais en algo contenta de mi servicio.
-
-_Art._ Por mis puertas, tal sea mi salud, qual vos, Ilia, me
-pareceis; en mí por cierto, hija, tendréis madre y más que madre, y
-todas vuestras necesidades se cumplirán, y bien me paresce que vais
-donde decis, mas luégo, así goceis, os volved. Violante, Violante,
-¿estais ahí?
-
-_Viol._ Aquí estoy, ¿qué mandas, señora?
-
-_Art._ Que aquesta pecadora de moza le deis de almorzar, que está
-algo enferma, y pienso que en toda esta noche no ha pegado los ojos.
-
-_Viol._ Andad acá, hermana.
-
-_Il._ Ese mal me hagas; quanto que desa manera cada noche querria ser
-el novio.
-
-_Viol._ Estas tetillas de gallina podeis comer, hermana, y áun si
-bebeis vino, cataldo aquí, y por mi fe, ques traido desde Madrigal.
-
-_Il._ Así se me caerá la cola, por eso no hagais sino rogarme bien
-que coma, que vergonzosa es la moza.
-
-_Ser._ Ce, ce, Violante; por tu vida, que ántes que esa moza se vaya
-me la traigas, que la quiero hablar.
-
-_Viol._ Entraos un poco, hermana mia, ántes que os vais, en el
-aposento de la señora Serafina.
-
-_Il._ Mas pensé que eran badanas: ya voy, Violante, por cumplir lo
-que mandas, aunque en verdad más necesidad hay de irme, que yo segura
-que anda mi tio bebiendo los vientos por saber dónde estoy. Pero
-quien malas mañas há, tarde ó nunca las perderá.
-
-_Ser._ ¿Cómo te ha ido, Pinardo, cómo te ha ido, que pienso que has
-estado más encogido que galgo en espuerta?
-
-_Pin._ Heme concertado con la madre, señora, y pienso que hemos de
-ser dos á dos, ó como dicen, tres al mohino.
-
-_Ser._ ¿Qué me dices? ¿qué, estais amigos?
-
-_Pin._ ¿Y cómo amigos? y me ha rogado que vuelva luégo, que en todo
-su seso piensa que soy mujer.
-
-_Ser._ ¡Mas, por tu vida!
-
-_Pin._ Y áun por la de Dios.
-
-_Ser._ ¿Pues á tí qué te parece?
-
-_Pin._ Que nos ha Dios hecho señalada merced, si lo sabes conocer.
-
-_Ser._ ¿Cómo es eso? ea, pasa adelante.
-
-_Pin._ Estando la vieja desabrida es andar á caza con huron muerto, y
-de la negociacion no se esperaban, salvo mil desconciertos; pero pues
-ya yo puedo ser intercesor, y entrar y salir cada hora y cada rato,
-debes, señora, pues claramente amas á Evandro, de abreviar la causa,
-y, como dicen, lo que se habia de comer cocido hágase asado, y más se
-podrán hacer las cosas con la brevedad; que la dilacion en aquestas
-cosas, y el estar pidiendo pan de trastrigo siempre daña, miraldo
-todo, y tu alma en tu palma, y nadie es tan buen juez como cada uno
-de sí mismo. Al cabo estás; pero si mi consejo tomases, esta noche yo
-traeré á Evandro, y á la hora que mandases te hablaria en tu misma
-cámara. E pues tengo el mando y el palo, no dubdes que yo lo haré. En
-esotro, señora, te determina, y no tengas temor, que á los corneros
-quebrados y á lo otro hecho, bien me entiendes, señora, que nunca
-faltan rogadores.
-
-_Ser._ Burlando me parece que estás, Pinardo, de los de la feria; y
-pues tanto quieres apurar el testigo y sacar el hijo del cuerpo, si á
-eso te atreves, quanto por mí no te detengas más, porque mi voluntad
-ya la sabes más há de tres pares de juéves, y si quieres sentir, bien
-sabes que amo á Evandro como el agua á la tierra, pues quien bien
-ama, tarde olvida, como habrás oido; porque donde el amor toca, tal
-llaga, tal dolor, tanta fatiga, tal congoxa dexa, que más de diez
-y nueve Mayos serian menester pasar para quel mal, envejecido y sin
-calma, en un punto afloxase su dolorido exercicio; de mi voluntad
-certificarás á Evandro, y á eso que dices, bien me parece, pero por
-imposible lo tengo, conciértalo allá, y ver y creer, como santo
-Tomas; pero Violante te llama, y á gran priesa, no te debes detener,
-ántes disimuladamente te vé, y Dios lo remedie de la manera que es
-menester, pero muy acompañada de mil sobresaltos me dexas.
-
-_Viol._ Anda, Ilia, que Artemia te llama, que no sé qué te quiere
-decir ántes que te vayas.
-
-_Il._ ¿Áun si quiere que le dé otra vuelta y pague el escote del
-almuerzo? y ¿áun habrán de ser las tetillas de la gallina los limones
-del ventero?
-
-_Viol._ Oir quiero desde esta rexa, que está en el retraimiento, qué
-secretos son éstos, que no estoy bien con la venida de esta moza.
-
-_Art._ ¡Oh amiga Ilia! llegaos acá, que no me he levantado á
-causa del gran dolor de la madre, que me ha dado despues que os
-levantastes, y áun, si quereis, con la mano podeis tentar de quán
-levantada la tengo.
-
-_Il._ ¿Que eso me dices?
-
-_Art._ Mirá si me ha entendido la moza, que ya está encima, como
-buitre encima la carne, y la verdad, no otro amor sino con mozos, que
-ántes teneis necesidad de tentallos de freno que despuelas.
-
-_Il._ Aunque me tenga por chocarrero, pues la vieja está á sus
-vicios, ántes que pase el juego adelante le quiero dar un tiento.
-
-_Art._ ¿Esperas alguna cosa, hija Ilia?
-
-_Il._ Áun con Ilia se habrá de quedar; estó diciendo, señora, sino
-que no me quieres entender, que jugué mis vestidos, y por no tener
-qué traer ando desta manera, ¿que hay que negar la verdad?
-
-_Art._ Pues, amigo mio, daos priesa, que yo lo remediaré todo, y deso
-no paseis congoxo.
-
-_Pin._ La pulga le he echado en la oreja, ó, como dicen, el agraz
-en el ojo, bien está; pero dola á la muerte, que bien hace con la
-hierba, y sabor toma con los caracoles: acabe, que aquí veré á lo que
-se estienden sus pensamientos, porque el juego y el tentar al hombre
-en la bolsa, gran toque y muy verdadero suele ser, y áun, amigo,
-amigo suelen decir, pero no hableis en el dinero; y cierto esta
-avaricia desordenada, ya tan condida en todas partes, mucho aparta al
-género humano del camino de la virtud; porque procurando cada uno su
-propio interese, ni se acuerda de amigo ni de Dios, y muy virtuoso,
-muy virtuoso ha de ser el que en la mayor necesidad no pierde la
-vergüenza; y por esto decia Sant Gregorio que en todas las cosas
-del mundo se hallaba algun sí, salvo en el avaricia, pues es verdad
-que es de la calidad de los otros vicios; llegaos á Sant Hierónimo
-y diráos que todos los vicios se envejecen en los hombres, salvo el
-avaricia, que siempre se renueva y crece, y áun acerca deste vicio
-dice Salomon, que el que sigue la avaricia turba su casa, y el que
-ama las riquezas no habrá fruto dellas; y Pitágoras dice que así como
-el albarda redunda en daño del asno y en provecho del amo, así el
-vicio de la avaricia es dañoso al avaro y provechoso á los estraños;
-y á este propósito el moral Séneca decia, quel hombre debe mandar el
-dinero y no obedecerlo, y áun dice que de dos linajes de gentes no
-se puede haber bien, salvo mal, de los locos y de los escasos; y que
-más era de estimar el hombre sin dineros que los dineros sin hombre
-afirmaba Themístocles, filósofo y capitan ateniense. Así que veamos
-lo que hará Artemia; pero á lo que parece, bien devanó esta madexa.
-
-_Art._ Hijo mio, cata aquí treinta doblas, éstas tengo al presente
-en esta bolsa que estaba á la cabecera; levantarme he y todas tus
-necesidades se proveerán, por eso pierde cuidado.
-
-_Pin._ La pella tengo, bueno es el páxaro en la mano, y de esperar
-al buitre que va volando sazon hay, levantarme quiero, que ya rabio
-por estar fuera desta prision, y allende de satisfacer á Evandro
-encomenzaré á bullir con el dinero.
-
-_Viol._ ¡Jesus, Jesus, y tal hay en el mundo! ¿que novia ha sido la
-dueña honrada aquesta noche, y sobre todo áun págale el caballaje?
-pero no me maravillo, que en tal lugar le han picado, mirá si era
-buena mi sospecha; donosa es la moza, bobeaba, siempre tuve yo á
-este Pinardo por mala bestia, mirá qué ha sabido; y las pláticas
-de Serafina éstas son, todas eran en la conseja, y más la vieja;
-pues, á buena fe, que me ha de alcanzar parte de la colacion, ó mal
-me andarán las manos. ¿De casada jugais? pues á perro viejo no tús
-tús, y si pensais que no os entienden, agua cogeis con arnero. Más
-que empapada está la vieja, como agua en esponja, oyendo á esotro
-que sabe más ruindad que Merlin, pero cállome; mas ántes que Pinardo
-se vaya, en buena fe me ha de tentar el pulso, pues se pica de
-cirujano, y haré de la boba con él, y así andarémos todas en la
-danza, y luchando, como dicen, á más tomar.
-
-_Pin._ ¡Oh pecador de mí, y en la rexa veo á Violante! acechando
-está; bien ha visto lo que ha pasado, ya ella conosce que el
-lobo anda en hábito de mansa oveja, temor tengo no redunde algun
-inconveniente; pero cuerda es, y doncella bien mirada en todas
-sus cosas, creo yo, que aunque no por mí, que podrá ser que no
-haya conocido aún quién soy, pero, por la honra de Artemia, calle
-disimulando otra cosa allende que lo siente.
-
-_Art._ Fijo mio, pues de que hayais dado recaudo en vuestros negocios
-n’os olvideis de acudiros hácia acá.
-
-_Pin._ Yo, señora, lo llevo bien en cuidado, y á Dios quedeis, que ya
-son casi las diez horas.
-
-_Art._ Nunca pensára, si por vista de ojos no lo viera, que así
-el amor me derribára, maravillada estoy de mí; ¿adónde estoy? ¡oh
-qué ajena me hallo de la libertad en que primero estaba! ¡oh qué
-falta me hallo de razon! ¡oh cómo el entendimiento está desatinado
-con la incogitada novedad! pero harto haré si lo puedo encubrir
-de Serafina, sino ¡ay! dirá ques cosa torpe el que reprende ser
-reprendido de la misma culpa. Agora veo que la cuitada tiene razon de
-amar á Evandro, porque recia cosa es moza y hermosa estar en dieta.
-Pues ayunar y ver comer á los otros es tentacion y áun no pequeña,
-me parece, pues levantar la liebre sin matalla cosa enojosa es, y
-encender el fuego y matallo en encomenzando á arder cosa escusada
-parece; pero la culpa fué mia, que quise nuera sin tener hijo, porque
-harto es estar sin el ó tenello incapaz.
-
-_Viol._ Hermana Ilia, hermana Ilia.
-
-_Pin._ ¿Qué mandas?
-
-_Viol._ Aquí en mi aposento te quiero dos palabras, y aunque está
-todo revuelto, recibirás la voluntad.
-
-_Pin._ ¿Y á qué propósito ha cerrado las ventanas y la puerta? ¿si
-quiere que pague el pato?
-
-_Viol._ ¿Qués lo que dices, Ilia, que hablas entre dientes?
-
-_Pin._ Digo que todos estamos de un color, pero tambien me maravillo
-de lo que has hecho.
-
-_Viol._ Aquí en este estrado, que está delante mi cama, te asienta,
-hermana; no te maravilles de cosa que veas, que las mujeres humanas
-somos, y los secretos grandes á los amigos se han de decir en
-secreto; dotrina tenemos del Salvador, que viniendo con grandes
-compañas á Hierusalen, á los discípulos, sus muy amados, aparte de
-las otras gentes, les dixo cómo iba á padecer y que habia de rescebir
-muerte de cruz, y que habia de resucitar al tercero dia. Así que,
-Ilia, bien es tener amistad unas personas con otras, y cosa dulce es
-la conversacion entre los amigos y parientes.
-
-_Pin._ Si las manos tuviese quedas y no me estuviese besando, bien me
-paresce lo que dice Violante; pero véola tan encendida, que creo que
-hobo envidia de lo de la vieja y quiere hacer la chaza, necedad será
-no cumplille lo que desea; pero quiero encomenzar á jugar, véamos en
-qué la hallaré.
-
-_Viol._ Mirad, hermana, por la pasion de Dios, que estoy vírgen, no
-me toqueis con el dedo.
-
-_Pin._ ¿Vírgen? y ¡qué tacha! mas ¿dedo era? ni áun por eso, como si
-no viese lo que es.
-
-_Viol._ ¡Jesus, Jesus hijo de Dios! ¿y hombre érades, y eso habeis
-hecho, y así me habeis destruido, y así me habeis querido deshonrar?
-
-_Pin._ ¡Qué palabras, y estálo tomando con dos manos! pero con algo
-han de cubrir sus vergüenzas.
-
-_Viol._ ¡Oh cómo he perdido la virginidad, virtud tan resplandeciente
-en la hembra! ¡Oh Pinardo, y cómo hasta en la hora presente no conocí
-tus cautelas! por tí y otros tales se dice en la ley de gracia:
-guardaros heis de los que andan vestidos como ovejas, y son como
-lobos robadores.
-
-_Pin._ Violante hermana, cada uno busca sus medios y procura lo que
-bien le está, cada una guárdese y abra el ojo, la estopa cabe los
-tizones en peligro está, ¿yo rogábate? tú me paresce que has estado
-la golosa por tastar la fruta nueva; pero yo no sé nada, de mis viñas
-vengo, lo que puedo hacer por amor de tí y por ser del linaje que
-eres, descargar mi conciencia, que te juro de casarme contigo, porque
-áun allende de lo que tengo dicho, estoy tan satisfecho de tu gran
-beldad y de tu demasiada gracia y fermosura sin comparacion de tal
-manera que ya estoy penando por tí, y me hallo falto de la libertad
-de que poco ántes estaba asaz adornado, de tu voluntad querria ser
-cierto, porque conformándome con tu intencion me gobernaré en la
-presente jornada.
-
-_Viol._ ¿Qué quieres que diga, señor mio, sino que seguiré tu
-voluntad hasta la muerte, y que de mí ordenes lo que mejor te estará?
-
-_Pin._ Pues el tiempo dilacion no la concede, en anocheciendo soy de
-vuelta, porque tengo de cumplir lo encomendado; á Dios te quedes, que
-peligro habrá en la demasiada tardanza.
-
-_Viol._ El Espíritu Santo te acompañe.
-
-
-
-
-CENA QUINTA.
-
-EN QUE SE INTRODUCEN
-
-PINARDO. — CRATINO. — EVANDRO. — DAVO. — POPILIA.
-
-
-_Pin._ No me parece sino que salgo de la galera, en verdad que
-hago cuenta que hoy me he nacido, grandes cosas he despachado en
-poco tiempo, pero, de que Dios quiere con todos aires llueve;
-¿quién pensára que Artemia, con toda su honestidad y con todo el
-autoridad del mundo, hubiera picado en el anzuelo tan de presto?
-pues ¿quién nunca jamas pensó que Violante, doncella hermosa y de
-buenos parientes, conociéndome á la clara, me otorgára, de su propia
-voluntad, su persona sin ser compelida ni inducida con palabras? ¡Oh
-amor, amor, y quán sotil y delicada es el aguja con que labras! ¡oh
-quán prima es la vira con que hieres! ¡oh cómo es invisible á la
-vista humana! ¡oh cómo tu ponzoña no se siente hasta que tiene hecha
-impresion en las entrañas! ¡oh cómo lo veo á la clara! ¡oh cómo no
-te ha bastado por esperiencia, haberme instruido en haberme enseñado
-la caida de Artemia y la desenfrenada voluntad de Violante, sino
-que al presente, por vista de ojos, para que no culpe á nadie, me
-quieres contar en el número de tus cuentos y prisioneros! pero ¿qué
-haré? porque, como dicen, guardeos Dios de, hecho es; quiero encubrir
-mi dolor lo mejor que podré y entrarme en casa, que éste es el mejor
-remedio: ¡oh quán fuera de seso veo ir corriendo á Cratino! pienso
-que va á pedir las albricias, á buen almendro seco se llega, mejor
-viene quien trae en la bolsa la paga, y por esto podria decir quien
-lo supiese: sobre cuernos siete sueldos, y sobre cornudo apaleado.
-
-_Crat._ Esfuerza, esfuerza, señor, y torna en tí; cata que viene
-Pinardo, tu solícito intercesor, y áun á buen seguro que ha recaudado
-bien, que el alma me lo da.
-
-_Evand._ ¿Qué, viene Pinardo? ¡oh cómo no lo puedo creer, y por
-tan imposible lo tengo como querer tocar con el puño en el cielo!
-mil sospechas se me engendran de su tardanza, temor tengo de algun
-infortunio ó desastrado acaescimiento, porque ir de la manera que iba
-es como el que va entre la cruz y el lecho, y en verdad ninguna buena
-esperanza tengo de su tardanza.
-
-_Crat._ ¿Que no, señor? pues cátalo ahí tan sano como una manzana, y
-tan fresco como una rosa, y áun podrian jugar con él á, vivo te lo
-doy, y áun quedalle el brazo sano.
-
-_Evand._ ¡Oh mi Pinardo! ¡oh mi fiel criado! ¡oh todo mi abrigo y
-mamparo! tu venida sea con tanta prosperidad qual fué la del nuestro
-gran Cárlos en las Españas, nuevamente, llamándose Rey; dime, dime:
-¿soy de muerte, ó soy de vida, ó soy libre, ó condenado á perpétua
-servidumbre? Dilo ya, que de tu lengua depende á la clara mi vida
-ó mi muerte, mi salud ó enfermedad, mi tristeza perpétua ó gozo
-infinito, el reposo ó el contínuo trabajo, el sosiego ó el atribulado
-vivir; ¡oh cómo estoy tal, que con qualquiera cosa con tanto que te
-apresurases sería contento!
-
-_Pin._ Yo fuí, y entré en tal pié en casa de Artemia, que di la carta
-á Serafina, y lo que te responde es que esta noche en anochesciendo,
-desfrazado vayas comigo, porque en su cámara, á solas, me parece que
-lo quiere haber contigo; débeslo poner por obra, y dexando todos
-esotros círculos rodeos: aquésta es la verdad, y á la corta lo he
-dicho como vizcaíno, pero no tienes que pensar más de en dar recaudo
-á la moza, que pienso que voluntad no le falta.
-
-_Evand._ ¡Oh inmenso y maravilloso Dios! ¿qué me está diciendo
-Pinardo? ¡si estoy aquí ó si estoy durmiendo! ¡oh incomprensible
-deidad! ¡oh suma y soberana omnipotencia, que de tanto bien haya yo
-de gozar! imposible me parece segun natura, por no ser proporcionado
-á mi capacidad.
-
-_Pin._ Todo eso es gastar tiempo en balde y repicar en el broquel.
-
-_Evand._ Déxame, Pinardo, que me hallo indigno de parecer ante
-la luz, que con su demasiado y extraño resplandor encandela mis
-sentidos, de la misma manera que el artero cazador á la no recelosa
-perdiz; pero dexados estos inconvenientes tan grandes que de parte
-de aquella angélica imágen me ocurren, ¿qué me dirás de Artemia?
-¿llevarás medio que con ella concertásemos treguas, aunque fuese por
-pequeña distancia de tiempo?
-
-_Pin._ ¿Cómo treguas? á la fe paces perpétuas y firmadas, con más que
-juramento, quedan concertadas entre mí y ella, pues de quebrantallas,
-no más pensamiento que el rey de los bohemios eximirse del mando de
-nuestro gran César.
-
-_Evand._ Cosas estás razonando, Pinardo, dignas y más que dignas de
-la cautela de Horacio. Pero en verdad tan atordido estoy de lo que
-me dices, como el piadoso Enéas oyendo la respuesta de Apolo quando
-tentó de abaxar á la ribera, donde halló vagando al buen Palinuro,
-saje y maestro de su flota. Así que mucho holgaria de muy por
-estenso ser avisado de lo que al entendimiento humano, en la primera
-apariencia, parece imposible.
-
-_Pin._ Pues así quieres, y estás de gana de comer alcarchofas, sabe
-que Artemia me llamó, y queriendo ser informada de quién era, le
-dixe dos mil mentiras; abaste que conmovida de compasion me hizo
-dar de cena, y áun despues echar á sus piés donde, los más abajes
-desechados, quedamos tan amigos como dos hermanos; y áun no le abastó
-la burla, sino que ya yo despedido hoy de Serafina, con tan buena
-respuesta como has oido, hizo á Violante que me tornase á llamar con
-propósito de rehacer la chaza, que no pienses que es mujer desas ni
-se contenta ménos, aunque el un pié en la huesa, sino una en el saco
-y otra en el papo.
-
-_Evand._ ¿Y díceslo de verdad?
-
-_Pin._ Y áun, por las reliquias de Roma y por la casa santa de
-Hierusalen, lo juro.
-
-_Evand._ Agora digo que no fué tan gran hazaña la del Teseo de matar
-el Minotauro, ni la del gran Hércules en vencer al Gedeon, ni Acastus
-su hermano la hazaña de la muerte del puerco de Calidonia, es meaja
-en capilla de fraile, en comparacion del hecho tan digno de fama
-inmortal acabado por Pinardo; por cierto no tengo en tanto el Alcídes
-domar los fuertes y bravos leones de su natural, ni desterrar las
-arpías del rey Sineo, quanto haber tú amansado la cabeza de aquella
-indómita serpiente que me dices, que para tanto eres y á tanto se
-estendieron las tus fuerzas.
-
-_Pin._ Pues es verdad que me contenté con andar jugando con ella á la
-zueca pella solamente.
-
-_Evand._ Pues ¿á qué más podia pasar la burla adelante?
-
-_Pin._ ¿Á qué? burlandillo es la cosa, á la fe, que le hice dar
-señal, así como hacen los nigrománticos al conjurado espíritu, y
-como quien no quiere la cosa, no me dió sino treinta doblas y en la
-burjada vienen.
-
-_Dav._ Sí, por la pasion de Cristo, en la bolsa las trae.
-
-_Evand._ ¡Por el omnipotente Dios, tanto milagro me paresce eso como
-ver volar un buey! y más has hecho que si en la plaza de Túnez las
-ganáras cativando algun moro; y pues tan buen recaudo has puesto,
-llama acá al contador y hágate una libranza de trecientas dramas de
-oro, para cumplir tus necesidades.
-
-_Pop._ Eso tengo yo, en buena fe, por mayor milagro, y áun por obra
-bien sobrenatural.
-
-_Pin._ Dios, señor, te consuele y te acreciente la vida y estado, y,
-como creo, que vienen á pedir de boca para lo que allá dexo medio
-tramado ó texido del todo.
-
-_Evand._ ¿Qué, por tu vida? cuéntamelo en presencia de todos y sin
-que cosa dexes por recitar, que muy agradable me será oirte.
-
-_Pin._ Has de saber que yo que me abaxaba, andando de bien en mejor,
-llamóme Violante á su cámara, diciéndome Ilia, porque aquel nombre
-era el que allá me llamaban, y yo, pensando que queria otra cosa, ni
-quitó ni puso, salvo cerrar la puerta y ventanas, y abrazóse comigo
-fingiendo que no sabía quién yo me era habiéndome visto en la lucha
-con Artemia; y mia fe, yo no supe del fuero de que vi que aquella
-bobilla se cebaba del aire, salvo encabestralla, porque se acordase
-del juego, y en fin, nos venimos á conocer, y la apacigüé con que la
-di la palabra de casarme con ella.
-
-_Dav._ Luego de corro en corro te has andado, quanto que desa manera
-á mi ver por tí ha cantado el cuquillo.
-
-_Pin._ Pues ¿qué piensas, que me duermo en las pajas? no, sino échate
-á dormir sin perro.
-
-_Evand._ Por la ley sagrada, aunque á sabiendas hobieras querido
-hacer tanto estrago no hobieras hecho más. Pero, pues que así
-es, tambien te den para Violante dos piezas de seda, y cumple la
-palabra que le diste, que Dios lo remediará todo; mas cierto estoy
-maravillado de cómo Artemia se enlazó seyendo dueña tan honrada y tan
-honesta, y de tanto consejo y de tanta autoridad, y tan antigua en
-los dias, y habiendo sido tan casta todos los dias de su vida.
-
-_Pop._ Aosadas enhoramala, ¡y cómo la conoces y sabes la manera de su
-vida!
-
-_Evand._ ¿Qué hablas entre dientes, Popilia? que áun tú bien sabes la
-verdad y tienes entera noticia de las cosas de Artemia.
-
-_Pop._ No es permiso al femenil hábito hablar en perjuicio, y así
-quiero dexarte con tu porfía dando pasada; pero so el sayal hay al.
-
-_Evand._ Santa María del Socorro, ¿qué es eso que me dices á cabo de
-rato, que no sé bien la verdad?
-
-_Dav._ La verdad, hablando contigo, señor, Artemia es una mala
-bestia, envidiosa, rencillosa, soberbia, avarienta, mentirosa,
-deshonesta, perezosa, enojosa, enemiga en conclusion de toda bondad,
-enemiga de todo sosiego, y áun se ha picado un poquito de andar
-de digme en digme, y despues en cada colada ha querido echar sus
-manteles; que ni se contentó de doncella ir al tálamo vírgen como
-el portal de Cuarte, sino que áun despues, con mil autos y hechos
-deshonestos, ensució el lecho del noble marido; pues notorio es
-asimismo que á su padre de Serafina no le guardó mucha lealtad,
-pues despues que enhorabuena enviudó ha emendado el avieso, qual
-sea su negra vida, qual ella lo ha hecho ántes y despues, que ni se
-contenta con tener en su casa por huésped, de que viene á visitar,
-al provisor del obispo, ni se contenta con la demasiada conversacion
-del vicario, ni con la contínua visita del guardian de ya sabeis, ni
-con la amistad antigua del otro cabez mordido, que ya me entendeis,
-sino que agora de nuevo ha tomado al que pide para las ánimas de
-purgatorio, y para acabar de subir el paño de color á ser refregado
-con estotro, por probar estotro género de gentes de palacio, y áun
-habrá dicho con su cara sin vergüenza, yo aseguro: quien se muda Dios
-le ayuda.
-
-_Evand._ Por la Vírgen Nuestra Señora, no has dicho cosa que
-nuevamente no viene á mi memoria, ¿y es verdad esto, Popilia?
-
-_Pop._ Lo que se dice, ó es, ó quiere ser; las gentes hablan por ahí
-lo suyo y lo ajeno, levantando testimonios sobre cuerpo hechor. Por
-esto dicen que la caña oxalá quebrada y no sonada.
-
-_Dav._ Ciertamente ha vendido bien barato su hilado Artemia, y ni
-ha curado de regatear mucho ni de pararse en las meajas, y áun á lo
-quel vulgo dice no le llega la renta á la mitad del año, dando á los
-unos haldas, á los otros mangas, á los otros hábitos de diversos
-colores, á cada uno segun que su religion lo manda; á los otros dando
-sobre-pellices fechas á las mil maravillas, de lienzo sevillano, del
-lino del Guadalcanal, que cuesta á moneda de oro la vara; pues los
-presentes que envia por año, ¿quién lo podria contar? las cargas
-de ansarones, enteras, de pollos, de anadones, de lechones, de
-capones, de palominos, de gallinas, las cestas de huevos frescos,
-la docena de las perdices, el par de los carneros, la media docena
-de los cabritos, la ternera entera, las ubres de puerca en adobo,
-las piernas de venado en cecina, los jamones de dos y de tres años,
-las cargas de vino tinto, blanco, aloque, clareas, vin grec, otros
-quella hace hacer adobados en casa con mil aromatizados olores; pues
-las frutas que les envia á cada uno en su estado, ya es cosa de
-locura, codoñate, calabazate, citronate, costras de poncil, nueces
-moxcadas, limones en conserva, pastas de confaciones de cien mil
-maneras, priscos, peras, membrillos de diversas maneras confacionados
-y cocidos en el azúcar, y á las vueltas muchas frutas de sarten de
-mil cuentos de maneras, trayendo las mujeres de en cabo la ciudad,
-diestras en aquellos menesteres escogidas, como dicen, á moco de
-candil; y todo para contentar, porque mejor le sobasen la pelleja,
-queriendo suplir con las riquezas el defecto y fealdad de la natura,
-porque vella es como la cimbarra del Córpus Cristo y de hechura
-de almario, larga y desvaida, y el color y gesto como máxcara mal
-pintada, el talle como rocinazo de molinero, la vista como ídolo del
-tiempo antiguo, el andar y vision de estantigua y fantasma de la
-noche, en verdad que tanto temiese encontralla de noche como ver una
-mandrágula. ¡Jesus, Jesus, Dios me libre de tan mal encuentro!
-
-_Crat._ Pues harto en suma en la verdad has procedido, Davo, que yo
-no sé quién sin mentir la enxabonára mejor.
-
-_Evand._ Por la Verónica sancta de Jaen, no estoy en mí en oir lo
-que vosotros decis, pero lo que más creo es ver la bolsa de Pinardo
-poblada y su corazon caliente.
-
-_Pin._ Tiempo es, señor, que vayas y te dexes de más rondallas,
-porque ya anochece y has de ir solo y sin esas ropas de seda,
-désnudate luégo, y en calzas y jubon y con una capa de camino te
-irás, y yo me voy á quitar estas ropas de gallina; entre tanto te
-debes aderezar, porque sin dubda tardamos, y mira que á quien dan no
-escoge.
-
-_Evand._ Bien me parece que ha dicho Pinardo; sácame, Cratino, una
-capa y todo lo que vieres que cumple para ir algo demudado, que sano
-consejo es, y por tal lo tengo, el que Pinardo me da, y cierto de los
-ángeles ha sido guiado en toda esta su peregrinacion.
-
-_Dav._ Como la intencion era buena y los pasos en servicio de Dios,
-no me maravillo.
-
-_Pop._ Déxalos que ellos hierven sin fuego y andan sin andalid, y en
-tal pararán.
-
-_Pin._ Desa manera, señor, vas bien desfrazado, vamos que delante voy
-por descubrir la tierra.
-
-_Evand._ Pues vosotros os quedad, y tú, Popilia, ruega á Dios por
-todos, y que en todo se cumplan y efectuen mis deseos.
-
-_Pop._ Como son muy justos no es maravilla.
-
-_Dav._ Ida sin venida.
-
-_Crat._ ¡Oh Davo, como nunca en cosa das buen tercio, siquiera por
-bien parecer!
-
-_Evand._ Alarga el paso, Pinardo, y procura de ir, como suelen decir,
-á sombra de tejados, y aunque algo se dilate la cura, vé siempre por
-las calles más angostas, porque el que mal hace siempre aborrece la
-luz, y áun es justo que se recele.
-
-_Pin._ Agora me parece, señor, que eches el pié derecho delante, que
-á la puerta estamos, por eso cúbrete el rostro, y Dios nos tenga de
-su mano.
-
-_Evand._ Ó la vista con las noturnas tinieblas me engaña, ó es
-Violante la que anda por los corredores.
-
-_Pin._ Ella es, ya viene, que ya yo la tenía avisada; y sin dubda
-todas las cosas ocurren felices, y de los prósperos principios
-siempre suelen avenir fortunados sucesos.
-
-_Viol._ Ce, ce, Pinardo, andas tras mí.
-
-_Pin._ ¿Hay alguna cosa de nuevo?
-
-_Viol._ Que está Serafina en la talaya, media hora há, y ya sabe de
-la venida de Evandro. Por tantos derechos os id á su cámara, que
-Artemia retraida está, y todos los de casa tengo retraidos en la
-cocina baxa.
-
-_Pin._ Éste, señor, es el aposento de Serafina; ya ella sabe que
-estás aquí, debes entrarte, que yo y Violante aquí nos quedamos por
-ver si son bravos los toros, y mirarémos asimismo si es verdad lo
-que se dice, que de cosario á cosario no se pueden ganar salvo los
-barriles.
-
-
-
-
-CENA SEXTA.
-
-EN QUE SE INTRODUCEN
-
-EVANDRO. — SERAFINA. — PINARDO. — VIOLANTE. — ARTEMIA. — FILIPO. —
-DAVO. — POPILIA. — CRATINO.
-
-
-_Evand._ ¡Oh cómo de la inopinada vista se turba el sentido! ¡Oh cómo
-la vista se disipa y los delicados ojos pierden su grato exercicio
-con la clarífica lumbre, más rutilante que la de la cara de Apolo
-morando en el signo del toro! ¡Oh cómo las potencias del ánima ya
-no sienten, de privadas con el demasiado gozo que por ellas se va
-derramando! ¡Oh cómo los miembros, frios del defecto que sienten en
-no ser infusos de los superiores espíritus, están temblando con temor
-que barrunta la segregacion del ánima del dementado cuerpo, como
-veo á la clara ser verdad lo que los filósofos afirman, que ántes
-morirá un hombre de alegría demasiada que de mucho enojo! ¡Oh cómo me
-fuera más honesto morir ausente de mi señora, y no en parte donde mi
-muerte se haya de hacer partícipe con quien no tiene culpa de mi tan
-apasionado vivir!
-
-_Pin._ ¿Paréscete que Serafina entra por astrologías, ó no sé por
-dónde? en buena fe, mejor fuera diciendo y haciendo.
-
-_Viol._ Todo es bueno dello con dello; mas Serafina habla, oigamos
-del arte que enseña su plática, que acá entre nosotras por maestra la
-tenemos.
-
-_Pin._ Á la prueba, que á tiempo estamos.
-
-_Ser._ ¡Oh cómo las angustias de la misma muerte se han aposentado
-en mis entrañas! ¡Oh cómo las condolidas ánsias de todo en todo van
-privando de sus potencias á las inteligencias de compostura más
-nobles, porque, viéndote, señor, penado y el amanzillado corazon
-fatigado de la tan vieja porfía, no puede resistir al predominante
-dolor que, al alma, con nueva manera de acucia, al presente está
-atormentando! Y así conviene á la ya enflaquecida carne de la
-intolerable pasion que á la contina la está consumiendo, que sienta
-usando de su natural á la fatiga triste de la demasiada desventura
-que al presente le ocurre, la qual le causa, en medio del mismo
-sentido, tal confusion, que no me paresce sino que los agentes de
-la natura se han suspendido por acortar mi nueva querella, poniendo
-término á mi ansioso y desconsolado vivir.
-
-_Pin._ ¡Oh qué facundia tan grande ha tenido Serafina en el
-razonar! ¡Oh qué elegancia en los vocablos! ¡Oh qué presteza de
-entendimiento! ¡Oh por quán gentil y compendioso estilo, aunque en
-breves palabras, ha explicado su intencion!
-
-_Viol._ Medio sin habla paresce que está; ¿no ves cómo casi apénas
-puede responder á lo que Evandro le está diciendo? Gran desmayo le ha
-tomado; cierto verdaderamente le amaba.
-
-_Pin._ Las manos me paresce que le andan á Evandro, y la lengua, á
-lo que siento, está enmudecida; eso es lo que hace al caso, que no
-el andar por las ramas; mucho me paresce que se quexa Serafina; ¿qué
-será esto?
-
-_Viol._ ¡Pues cuidas de mí! ¿no quieres que se quexe? estáse tan
-vírgen como el dia en que nació.
-
-_Pin._ Qué, ¿todavía os estais en vuestras trece, porfiorando que
-Filipo es incapaz para novio?
-
-_Viol._ Pregúntaselo á Evandro despues, que será el testigo de vista,
-que yo lo que me dicen aquello digo.
-
-_Ser._ ¡Oh señor mio, y cómo me lastimais mucho!
-
-_Evand._ Por los angélicos sanctos, nunca pensára tal cosa. ¡Oh qué
-virtud tan grande de hembra! haber sufrido la impotencia del marido
-tanto tiempo, si por vista de ojos no lo viera, todo el mundo no
-bastaba á hacérmelo creer.
-
-_Pin._ Bien me paresce que se impone Serafina, que ya no gruñe;
-y pues ya es de noche, y ellos se toman á la burla, bien será.
-Violante, que nos vamos á tu cámara.
-
-_Viol._ Todos los de casa há dos horas que duermen, la puerta está
-abierta; anda delante y échate, que yo me voy á ver qué hace Artemia,
-y así aseguraré las paradas.
-
-_Pin._ Pues yo me voy.
-
-_Art._ ¿En qué andas, hija Violante?
-
-_Viol._ Venía señora, á ver si mandas algo.
-
-_Art._ Dios te consuele y te haga bienaventurada; pero dime, ¿qué se
-ha hecho Ilia? ¿cómo no ha vuelto?
-
-_Viol._ De estas mozas cantoneras no hay, señora, que hacer pié; ya
-estará aposentada en otra casa, porque, por la gracia de Dios, donde
-quiera que llegan hallan la mesa puesta.
-
-_Art._ Bien; pero quedó de venir, pena tengo en verdad de ver aquella
-desventurada de moza andar tan desconsolada.
-
-_Viol._ En otra parte te duele.
-
-_Art._ Así que tendrás cuidado, hija, de en viniendo á casa traérmela
-acá, porque lástima tengo de vella desconsolada y falta de consejo.
-
-_Viol._ Buena harina le debria hacer el mozo, bien le debiera pesar
-las ceceras, segun se vuelve á su tienda.
-
-_Art._ ¿Qué estás diciendo. Violante?
-
-_Viol._ Digo que haces bien en tener compasion del próximo, porque
-por la boca del Salvador está dicho: bienaventurados los que habrán
-misericordia, porque la hallarán en nuestro señor Dios. E por eso
-decia San Pablo, que la piedad y misericordia aprovecha para recabar
-de nuestro señor Dios los bienes deste mundo y del otro.
-
-_Art._ Huélgome, hija, con lo que dices, y por eso te aviso muchas
-veces que leas, porque el mejor exercicio de todos es, para todos
-estados de gentes; pero la misericordia, pues que della hablas, en
-dos maneras es, que una es espiritual y otra es temporal; porque
-segun los sagrados doctores, perdonar las ofensas, castigar al que
-yerra, consejar al que dubda, mostrar al que no sabe, consolar al
-afligido, sufrir las injurias por amor de Dios, rogar á Dios por
-amigos y enemigos, y por los muertos y por los vivos, obras son de
-misericordia espirituales; pues dar de comer al que no tiene, y
-vestir al que está desnudo, y dar de beber al que ha sed, y visitar
-y servir al pobre, y visitar y librar al encarcelado, y sepultar los
-muertos, obras son de misericordia corporales; pero la diferencia
-que hay del cuerpo al ánima, ésa hay de las unas obras á las otras,
-porque de mayor excelencia y dignidad son las espirituales. E acerca
-de aquesta virtud decia el rey Alexandre que la hacienda de los
-hombres se multiplicaba en tres maneras: por ganar amigos, por haber
-compasion de otro, y por perdonar á los enemigos, que la venganza no
-puede estar sin daño. Y decia Platon quel que desecha los ruegos del
-pobre vendrá en pobreza. Así que, hija, esto te encomiendo, y muy
-noche es, véte á dormir y Dios te consuele.
-
-_Viol._ Si tales fuesen las obras como las palabras, todo estaria
-bueno, mas ¿qué me pena á mí? que el predicador decia el otro dia:
-hacé lo que digo y no lo que hago.
-
-_Pin._ Agora, donosa bienes, que á buena fe no hay dos horas de aquí
-al dia.
-
-_Viol._ Hame detenido preguntándome por tí, y áun en todo su
-seso te llama Ilia; y sobre ques bien haber misericordia de los
-desconsolados, me ha estado rezando un sermon más largo que hoy y
-mañana.
-
-_Pin._ Déxala, huélguese y roiga agora en los granzones, que
-amanecerá y medrarémos.
-
-_Viol._ Paso, señor, por vuestra vida, mirá que no soy de hierro, no
-me trateis desta manera.
-
-_Pin._ Todas os quexais sin causa, ¿qué haria si os hiciesen mal?
-
-_Viol._ ¿Mas paréscete ques buen andar por los abroxos descalza?
-
-_Pin._ ¿Por abroxos? á la fe, por flores, y áun bien frescas, os
-parece á vosotras que andais quando caminais por este tal camino,
-sino que ya es vuestra costumbre por no agradecer el placer que se
-os hace, decir mal de lo bueno, porque, la mejor y la peor, todas os
-quereis hacer de rogar, aunque más os sobre la gana.
-
-_Viol._ No pensé que tenias tan poca vergüenza, Pinardo; pero abasta,
-ya sé que no has de hallar suelo.
-
-_Pin._ Anda, que miéntras más moros más ganancia; pero levantémonos,
-que el alba viene con su rostro muy tierno, y irémos á ver en qué
-anda la letra dominical.
-
-_Viol._ Bien has dicho; pero en mi conciencia, que lo fizo bien
-contigo Evandro.
-
-_Pin._ Hermana mia, de las dos piezas de seda te harás dos ropas,
-y de los dineros y monedas que me dió, y con lo que tú tienes,
-vivirémos á nuestro placer; y ántes de tres dias le digo á la vieja
-que me case contigo, y hacello há, y áun todavía caerá de esquero con
-algo para ayudar á rescatar el captivo, y áun pasarémos nuestra vida
-á placer.
-
-_Viol._ Placer tengo deso en verdad, y buen consejo me parece; pero
-anda y darémos conclusion en lo que estamos, porque bien será
-proveer esto, aunque quitemos de las haldas por añadir en las mangas.
-
-_Ser._ Abasta ya, señor, por mi vida, sé que nos habeis de matar.
-
-_Pin._ Áun se están repicando á concejo; deseoso viene mi amo, bien
-le debe saber la ternera, como estaba manida sacado há su vientre de
-mal año.
-
-_Evand._ ¡Oh Vírgen María, señora, y cómo se ha ido la noche en un
-soplo y ya es el dia claro!
-
-_Ser._ Deso, señor, no tengas congoxa, que ya hoy aquí te estarás
-hasta la noche, que esto no es cada dia.
-
-_Viol._ Contenta está nuestra ama, que áun el dia le quiere
-encerrado, uno en la cama y otro en el palacio me parece aquesto;
-pues ándese ahí con su vihuela haciendo són á cada uno que quisiere
-bailar.
-
-_Pin._ Déxalos, que áun á tí no te amarga el adobado.
-
-_Viol._ ¿Qué será bueno hacer?
-
-_Pin._ Que te vayas á tu cámara, y yo voy al aposento de Artemia,
-porque, aunque me pesa, ha de cumplir esta jornada.
-
-_Viol._ Ojos hay que de lagaña se pagan.
-
-_Pin._ Qué rezar que lleva, como si no supiese la voluntad con que
-voy.
-
-_Art._ ¿Quién toca á la puerta? ¡oh hijo y más que hermano, y tú seas
-tan bien venido como el agua en el mes de Mayo! y ¿qué tardanza ha
-sido ésta tan grande? ¿ha habido algun inconveniente?
-
-_Pin._ He estado aguardando á mi amo Evandro, y con esto me he
-detenido.
-
-_Art._ ¡Que lo has estado aguardando! ¿y dónde está? ¿anda él tambien
-á caza?
-
-_Pin._ Yo os aseguro que está bien emboscado ó trasconejado, como
-suelen decir.
-
-_Art._ ¿Adónde, por tu vida?
-
-_Pin._ Más te va en esto; espera y cura de tus duelos, y dexa á la
-pecadora de Serafina goce de su hilaza, que todas os lo quereis hacer.
-
-_Art._ ¿Y eso me dices? y creo que está en casa Evandro.
-
-_Pin._ Adevinar, de una dubda me has sacado; déxala, sé que no has de
-ser tú sola la novia, y á las otras que las papen duelos.
-
-_Art._ Y ¿ques posible?
-
-_Pin._ Otra vez doce, y creo que te pesa.
-
-_Art._ En estar tú, hijo, en medio y haber sido el intercesor, me
-place en verdad, y pues que así es, démonos de buen tiempo, que este
-mundo no ha de durar para siempre; y esta vez pase, pero de aquí
-adelante todo quiero que pase por mi mano, y anden todas, y así se
-lo dí á Evandro, que de hoy más seamos buenos amigos, y que se quede
-Pedro en casa y el diablo vaya para ruin. E si mi hijo es bobo,
-que lo sea en buen hora, que esotra pecadora no ha de estar hecha
-camaleon deseando lo que sobra á sus vecinas.
-
-_Pin._ Mucho me huelgo en verdad, señora, de quan cuerdamente lo
-miras.
-
-_Art._ Pues ¿qué quieres? ¿téngome de matar por lo que no puedo
-haber? Déxame, que hoy somos y mañana no; gocémosnos, que Dios sabe
-en quál casa hay más dinero; pero eso que haces me parece bien, no
-olvidar las piernas, porque es el caballo lerdo.
-
-_Viol._ ¡Ah señora!
-
-_Art._ ¿Qué dices, hija?
-
-_Viol._ Que en esta hora viene Filipo del aldea y áun no se ha apeado.
-
-_Pin._ ¡Oh cómo somos perdidos!
-
-_Art._ Calla, bobo, que yo lo proveeré todo, como hecho de oro y de
-azul.
-
-_Pin._ ¿Y tan presto vas?
-
-_Art._ Hijo, hijo.
-
-_Filipo._ ¿Qué mandas, señora?
-
-_Art._ Aquí, callando, te entra en este aposento.
-
-_Fil._ ¿Hay algo de nuevo?
-
-_Art._ Hoy le ha venido á Serafina su costumbre más desordenada que
-otras veces; será gran bien que no la veas, y hay necesidad que ella
-no sepa que eres venido, porque con el demasiado gozo sentirá grande
-alteracion y podrá nacer de la demasiada alegría algun desastrado
-caso.
-
-_Fil._ ¡Oh señora, cómo está bien proveido! pues cerrad la puerta
-tras vos.
-
-_Viol._ El asno, con su alma de cántaro, áun sufrirla los cuernos á
-ojos vistas.
-
-_Pin._ Pues ¿tan presto vienes?
-
-_Art._ Ya queda en el corral, y le he hecho creer que Serafina está
-con su costumbre, y que hay necesidad que hasta mañana no la vea.
-
-_Pin._ ¡Oh sotil invencion! ¡oh nuevo género de inventar cautelas!
-¡oh astuta y aguda en todo género de maldad!
-
-_Art._ ¿Maravíllaste, Pinardo? pues por esto dicen, algo va de Pedro
-á Pedro.
-
-_Pin._ Pues, señora, ya es tarde, quiero ir á decir á Evandro que nos
-vamos, que ésta no es casa de por vida, si mandas algo dímelo; pero
-yo cada dia me estaré en la posada, que Filipo mucho es mi señor.
-
-_Art._ Pues vé en paz y estotro no pongas en olvido.
-
-_Viol._ Cata, Pinardo, ques tarde y habrá necesidad que veas á
-Evandro, ¿en qué andas atónito?
-
-_Pin._ Pues vamos y sabrémos si está leuda la masa, ó si está cortido
-el cordoban.
-
-_Viol._ Áun les dura el dar de las martilladas, ¿son herreros?
-
-_Pin._ Evandro habla, oigamos.
-
-_Evand._
-
- Ya se alexan los mis males,
- Ya el dolor tambien se olvida,
- Ya las ánsias tan mortales,
- Ya las cuitas desiguales
- No amenazan á la vida.
- Y los dolores sin calma
- Al bien no dan ya desvío,
- Y el sentido en sí se pasma
- De ver que dentro en el alma
- Se me causa algun alivio:
- Y los daños inmortales,
- Que crecian muy sin medida,
- Están tornados atales,
- Que sus cuitas desiguales
- No amenacen á la vida.
- Porque con vuestra belleza,
- El mal se alexa y destruye,
- Y la tan grande tristeza
- Y la muerte sin pereza,
- Con sus angustias ya huye;
- Y las tan descomunales
- Ánsias ya van de vencida,
- En saber que están ya tales,
- Que sus cuitas desiguales
- No amenacen á la vida.
-
-_Viol._ ¡Oh, válame la pasion del hijo de Dios, y qué alta y qué
-maravillosa cancion! ¡oh cómo los versos de aquel gran mantuano Maron
-en la inflacion y pesadumbre, no se les igualan, y por qué sotil
-y maravilloso estilo ha ensalzado la gloria de que al presente su
-espíritu está triunfando!
-
-_Pin._ Mas parece que se entienden á coplas.
-
-_Viol._ Pues no seas tan pesado, que áun te pueden sentir de dentro;
-ea, ya, ten alguna vergüenza, mira quál estoy, ni te ha de abastar la
-cama ni poyos ni paredes.
-
-_Pin._ Pues ya, señora mia, ya es hecho, y pues tanto te quexas,
-quiero ir acá adentro, aunque sea el agua de por Sant Juan, y
-esparciré todos estos ñublados, que hora es que diésemos parte al dia.
-
-_Viol._ Y áun á la noche me parece á mí que es tiempo ya de dar
-parte, porque el rutilante Febo, ya aposentado en el ocaso, no
-resplandece en nuestro horizonte.
-
-_Pin._ ¿Por ahí me entras? no estoy más aquí.
-
-_Evand._ ¿Cómo vienes, Pinardo? ¿qué hora es?
-
-_Pin._ ¿Agora preguntas eso? vámonos, mirá, señor, que anochece, y ya
-Filipo es venido.
-
-_Ser._ ¡Vírgen María!
-
-_Pin._ Él vino habrá una hora del aldea, y Artemia á mi causa le
-hizo entrar allá, en el postrer aposento de la casa, diciéndole que
-tú, señora, estabas con tu costumbre, y porque no sintieses alguna
-alteracion convenia que no te viese hasta mañana.
-
-_Ser._ ¡Oh próspero suceso! mas dime, Pinardo, ¿qué, tan privado
-estás?
-
-_Evand._ Ya yo, señora, te he informado de lo que pasa, por eso
-duerme á buen sueño.
-
-_Pin._ A mí la fe, teniéndola en el degolladero, de que la vi á la
-colla díxele cómo estabas en casa.
-
-_Ser._ ¿Qué me dices?
-
-_Pin._ A la fe, ni quité ni puse; pero lo que pasa díxeselo.
-
-_Ser._ ¿Y qué te respondió? así no veas contraria ventura de las
-cosas que más deseas.
-
-_Pin._ Por el crucifijo de Búrgos, que se holgó como si viese el
-cielo abierto, porque ella bien vido que su mercaduría no se podia
-vender secreta; y por no jugar á calla y callemos que sendas nos
-tenemos, no hay traicion que no hará. E por concluir, me dixo á la
-clara que de hoy más quiere hablar á Evandro, y que la riña de Sant
-Juan sea paz para todo el año.
-
-_Ser._ De manera que todo lo has soldado y asegurado con el hábito de
-hembra, y despues ándate ahí diciendo mal de las mujeres.
-
-_Pin._ Yo, nunca Dios tal mande; pero vamos, señor, que el tiempo es
-largo y ya sabes el camino.
-
-_Evand._ ¡Oh! cómo se me arrancan las entrañas en pensar que, un
-solo momento, me tengo de ver ausente de la vida en que mi triste y
-miserable vivir se sostiene.
-
-_Ser._ Yo, señor, soy la que quedo tan desconsolada con tu ausencia,
-qual quedaron los caballeros del gran Alexandre en tierras ajenas
-peregrinando, ya muerto el universal caudillo; pero, pues éste es
-el mejor consejo, sigámoslo, y la Vírgen del Remedio te guie y lo
-remedie todo, como todos deseamos, conservando tan demasiado gozo
-como de tu vista se me ha causado.
-
-_Evand._ Por el mismo camino que venimos te torna, Pinardo, que muy
-encubierto es; pero por nosotros podrán decir, anoche fuí y agora
-vengo, marido bueno.
-
-_Pin._ Así acontece en estas casas recias, á la mañana la cocina y á
-la noche la carne; pero sube, señor, que yo quedo á cerrar la puerta.
-
-_Evand._ Davo, Davo, ¿estás ahí?
-
-_Crat._ Todos estamos aquí, señor, esperando, y no poco recelosos de
-tu tardanza.
-
-_Evand._ ¡Cómo soy de todo bienaventurado! ¡oh cómo mi voluntad se ha
-cumplido! ¡oh cómo he gozado de la más acabada y perfecta doncella
-que en el mundo vive!
-
-_Dav._ No sea el virgo postizo, por hacelle creer que truena.
-
-_Evand._ Y pues ya mis pensamientos tristes hallaron vado, y mis
-desconsoladas pasiones han cesado, con el demasiado gozo que por las
-venas se va derramando, no es tiempo de más querellas ni de buscar
-géneros de nuevas lamentaciones; alégrate, alégrate, Popilia, que no
-hizo Dios á quien desmamparase.
-
-_Pop._ Pues que ya, señor, la Vírgen sin mancilla lo ha remediado
-todo, de hoy más con más acuerdo, con más consejo, con más
-sufrimiento le gobierna, y hora es que reposes; si te parece,
-salirnos hemos.
-
-_Evand._ Cuerdamente has hablado, Popilia; ¿adónde vas, Pinardo,
-adónde vas? mira no digan por tí que eres el mozo del escudero
-gallego.
-
-_Pin._ Con Violante me voy, porque de que te dan la vaquilla acude
-con la soguilla.
-
-_Dav._ Donde te quieren mucho no vayas á menudo, dice el otro,
-porque la mucha familiaridad ódio engendra.
-
-_Pin._ Entre los necios y hombres de poca estima es eso, y entre
-los que andan jugando, á hurta cordel, el juego de la corre-vela,
-pero, entre los discretos y nobles, miéntra más familiaridad y más
-conversacion, más causa es de amistad, y así os quedá y holgaos entre
-esta gente de palacio, y regocijaos bien, que yo, Pinardo, acabo de
-representar la comedia Serafina llamada.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-NUNQUE COMPUESTO POR EL MISMO AUTOR.
-
-
- Nunca jamas la soberbia
- Careció de desconcierto;
- Ni vide tiro más cierto
- Que hablando siempre verdad;
- Ni hay otra linda beldad,
- Salvo abundar en virtud;
- Ni hay mayor ingratitud
- Qu’el no conocer á Cristo;
- Ni jamas yo bien he visto
- Sin esperanza de gloria;
- Ni vide peor memoria
- Que pensar siempre en el vicio;
- Ni vi mejor sacrificio
- Que el corazon humillado;
- Ni vide más hondo vado
- Qu’el de la poca conciencia;
- Ni vide perfecta sciencia
- Sin proceder de lo alto;
- Ni hay hombre pobre ni falto,
- Salvo el de poco sentido;
- Ni hay otro mejor olvido
- Que del mal que daña al alma;
- Ni hay otra más dulce calma
- Que la de los pensamientos;
- Ni tan prestos movimientos,
- Como los de la mujer;
- Ni más fuerte contender
- Que esforzar la voluntad;
- Ni hay otra mayor bondad
- Que la falta del pecado;
- Ni vi bienaventurado
- Al que sigue tras el mundo;
- Ni vi, segun aquí fundo,
- Contra cierzo buen abrigo;
- Ni al pobre tener amigo,
- Por más que tenga parientes;
- Ni vi más perdidas gentes
- Que las que siguen el mal;
- Ni mayor daño, ni tal,
- Que la voluntad cativa;
- Ni vi cosa más esquiva,
- Que la hembra, si está airada;
- Ni vi cosa mal gastada
- Si se da al menesteroso;
- Ni vi qu’el qu’es presuroso,
- Abunda de discrecion;
- Ni vi yo mejor lecion
- Que de la Sacra Scriptura;
- Ni hay cosa tan mala é dura
- Qu’el malo fingir qu’es bueno;
- Ni hay mal de que así me peno,
- Qu’en ver padecer al justo;
- Ni vi hecho más injusto
- Que es culpar al inocente;
- Ni tartamudo elocuente,
- Ni el perezoso dispierto,
- Ni con enojo concierto,
- Se vido en el más prudente;
- Ni vi que nadie bien cuente,
- De lo que pasa en consejo.
- Yo, fiador, que no se espere.
- Así que, dé donde diere,
- Pues se guarda tal costumbre,
- Que nunca la muchedumbre
- Acierta en cosa que haga:
- Y así no vi mayor plaga
- Que amar é ser dañado;
- Ni otro mejor dictado,
- Qu’es usar de la lealtad;
- Ni vi mayor claridad,
- Qu’es es ser muy limpio en la fama;
- Ni vi más caliente llama,
- Que si amais de corazon;
- Ni vi yo mayor pasion
- Que si os niegan el servicio;
- Ni vi yo mejor oficio,
- Qu’el de la contemplacion;
- Ni vi que mala intencion
- A la larga floreciese;
- Ni vi quien permaneciese
- En bien, siguiendo maldad;
- Ni vi mayor crueldad
- Que entender en torpes hechos;
- Ni vi mejores provechos,
- Que de la justa ganancia;
- Ni vi que la temperanza
- Dañase á quien la siguió;
- Ni mayor mal no se vió
- Qu’el del secreto enemigo;
- Ni hay otro perfecto amigo,
- Sino el que se muestre en faltas;
- Pero destos
- No verás uno entre ciento.
-
-
-FIN.
-
-
-
-
-ÍNDICE
-
- Advertencia preliminar i
- Carta a J. E. Hartzenbusch xiii
-
- COMEDIA SELVAGIA
-
- Portada original xvii
- Prólogo del autor al lector I
- Dirige el autor su obra VII
- Andreæ Alfonsi epigramma XII
- Argumento de la comedia XIII
-
- Primer acto
- Cena primera 1
- Cena segunda 30
- Cena tercera 52
- Cena cuarta 65
-
- Segundo acto
- Cena primera 84
- Cena segunda 99
- Cena tercera 107
- Cena quarta 119
-
- Tercero acto
- Cena primera 134
- Cena segunda 146
- Cena tercera 153
- Cena cuarta 169
-
- Quarto acto
- Cena primera 175
- Cena segunda 181
- Cena tercera 190
- Cena quarta 208
-
- Quinto acto
- Cena primera 226
- Cena segunda 253
- Cena tercera 260
- Cena quarta 279
-
- Colofón 292
-
- COMEDIA SERAFINA
-
- Portada 293
- Argumento de la comedia 295
- Cena primera 297
- Cena segunda 320
- Cena tercera 335
- Cena cuarta 349
- Cena quinta 370
- Cena sexta 384
- Nunque compuesto por el mismo autor 401
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Comedia llamada Selvagia, Comedia
-Serafina, by Alonso de Villegas Selvago
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMEDIA LLAMADA SELVAGIA ***
-
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-
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-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
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-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
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-
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-mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its
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-Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to
-date contact information can be found at the Foundation's web site and
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-
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-Literary Archive Foundation
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-increasing the number of public domain and licensed works that can be
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-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
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-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
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-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
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-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
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-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works.
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-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
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