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+<title>The Project Gutenberg eBook of Filosofía Fundamental, by D. Jaime Balmés</title>
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+The Project Gutenberg EBook of Filosofía Fundamental, by Jaime Balmes
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Filosofía Fundamental
+
+Author: Jaime Balmes
+
+Release Date: March 29, 2009 [EBook #28430]
+
+Language: Portuguese
+
+Character set encoding: UTF-8
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFÍA FUNDAMENTAL ***
+
+
+
+
+Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online
+Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
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+
+<h1>FILOSOF&Iacute;A FUNDAMENTAL.</h1>
+<h5>por</h5>
+<h2>D. JAIME BALMES,</h2>
+<h4>PRESB&Iacute;TERO</h4>
+<p><br /></p>
+
+
+<h3>TOMO IV.</h3>
+<p><br /></p>
+
+
+<h5>Segunda edicion.</h5>
+<h4>Barcelona:<br />
+IMPRENTA DE A. BRUSI.<br />
+Calle de las Libreterías n.&ordm; 4.</h4>
+<h4>1848.</h4>
+<span class="pagenum"><a name="Page_4" id="Page_4">{4}</a></span>
+<hr style="width: 65%;" />
+<p class="center"><i>Es propiedad del Autor.</i></p>
+
+
+<span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">{5}</a></span>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>LIBRO OCTAVO.</h2>
+<h3>LO INFINITO.</h3>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO I.</h2>
+<h3>OJEADA SOBRE EL ESTADO ACTUAL DE LA FILOSOF&Iacute;A.</h3>
+<p>[1.] En las obras de filosofía trascendental publicadas
+de algunos a&ntilde;os &aacute; esta parte, se emplean con mucha
+frecuencia las palabras infinito, absoluto, indeterminado,
+incondicional, haciéndolas representar un gran papel en la
+explicacion de los mas rec&oacute;nditos arcanos que ofrecerse
+puedan &aacute; la consideracion del hombre. Con ellas se combinan
+las de finito, relativo determinado, condicional; y de esta
+combinacion se pretende que ha de surgir el rayo de luz que disipe
+las tinieblas de las regiones filos&oacute;ficas.</p>
+
+<p>[2.] A pesar del mal uso que muchos hacen de semejantes
+palabras, preciso es confesar, que es consolador el hecho indicado
+por el mismo prurito de emplearlas. Este hecho es un esfuerzo del
+<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">{6}</a></span>
+espíritu humano para levantarse del polvo en que le hundiera
+la impía escuela del pasado siglo.</p>
+
+<p>[3.] &iquest;Qué era el mundo &aacute; los ojos de los
+falsos fil&oacute;sofos que precedieron &aacute; la revolucion
+francesa? un conjunto de materia, sujeta &aacute; movimiento por
+simples leyes mec&aacute;nicas, cuya explicacion estaba dada
+pronunciando: ciega necesidad. &iquest;Qué era el
+espíritu humano? nada mas que materia. &iquest;Qué
+era el pensamiento? una modificacion de la materia. &iquest;En
+qué se diferenciaba la materia pensante de la no pensante?
+En un poco mas &oacute; menos de sutileza, en una disposicion de
+&aacute;tomos mas &oacute; menos feliz. &iquest;Qué era la
+moral? una ilusion. &iquest;Qué eran los sentimientos? un
+fen&oacute;meno de la materia. &iquest;Cu&aacute;l era el
+orígen del hombre? el de la materia; de un fen&oacute;meno
+ofrecido por una porcion de moléculas, que ahora se hallan
+en una disposicion y luego en otra muy diferente. &iquest;Hablabais
+de un destino mas all&aacute; del sepulcro? Se os contestaba con
+una desde&ntilde;osa sonrisa. &iquest;Pronunciabais la palabra
+religion? El desden aumentaba, se convertia en desprecio.
+&iquest;Recordabais la dignidad humana? Sí, se os otorgaba
+esta dignidad, con tal que os consideraseis como una graduacion mas
+perfecta, mas n&oacute; de distinta naturaleza, de los dem&aacute;s
+animales. No se os negaba que vuestra figura fuese mas noble y
+galana que la del mono; no se os disputaba la superioridad de la
+inteligencia; pero debiais guardaros de pretender ni &aacute;
+orígen ni &aacute; destino mas elevados. El curso de los
+siglos podia desarrollar <span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">{7}</a></span> y perfeccionar las formas del mono,
+é igualarlas con las vuestras; podia desarrollar y
+perfeccionar su masa cerebral de tal suerte que de los
+descendientes de ese mono que os divierte con sus movimientos
+extravagantes y sus actitudes ridículas, nacieran hombres
+como Platon, san Agustin, Leibnitz &oacute; Bossuet.</p>
+
+<p>[4.] Con semejante sistema, in&uacute;til era pensar en ideas;
+no habia mas que sensaciones: cuanto se agita en la mente del
+hombre, desde el mas imbécil, hasta el genio mas poderoso,
+no era mas que una sensacion trasformada. Los elementos de la
+humana inteligencia eran absolutamente los mismos de que dispone el
+bruto; pensar no era mas que sentir mejor. Tal era el &uacute;ltimo
+término del an&aacute;lisis, tal el resultado de la mas
+delicada observacion, tal la solucion que &aacute; los problemas
+del entendimiento del hombre encontrara la mas profunda
+filosofía. Platon, Arist&oacute;teles, san Agustin, santo
+Tom&aacute;s, Descartes, Malebranche, Leibnitz, no eran mas que
+so&ntilde;adores sublimes, cuyo genio contrastaba con su ignorancia
+de la verdadera naturaleza de las cosas. Todos ellos no sabian nada
+en materia de ideología y metafísica: estas ciencias
+eran un mundo desconocido, hasta que vinieron &aacute; descubrirlo
+Locke y Condillac.</p>
+
+<p>[5.] Esa escuela tan funesta como frívola, habia envuelto
+el espíritu en la materia, y le habia ahogado. La mariposa
+no podia desplegar sus leves alas, de lindos y variados colores;
+era preciso <span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">{8}</a></span> que se despojase de ellas, y que se
+convirtiese en gusano torpe é inmundo, enredado en una
+envoltura, tan inmunda y torpe como él. En esto consistia el
+progreso. El límite de la perfeccion ideol&oacute;gica era
+negar las ideas; el de los estudios metafísicos, negar los
+espíritus; el de los morales, negar la moral; el de los
+sociales, negar el poder; el de los políticos, establecer la
+licencia; el de los religiosos, negar &aacute; Dios. Así
+marchaba la razon humana en una direccion retr&oacute;grada,
+creyendo avanzar; así pensaba levantar el edificio de sus
+conocimientos, cuando no hacia mas que demoler; así queria
+llegar &aacute; un resultado científico, negando cuanto
+encontraba al paso, y neg&aacute;ndose por fin &aacute; sí
+misma.</p>
+
+<p>[6.] En la actualidad, hay una verdadera reaccion contra
+filosofía tan degradante; basta abrir los escritos de los
+fil&oacute;sofos de este siglo para convencerse de esta verdad
+consoladora. En todas partes se encuentra la palabra idea,
+contrapuesta &aacute; la de sensacion; la de espíritu,
+&aacute; la de materia; la de actividad del pensamiento, &aacute;
+la de movimiento corp&oacute;reo; las de causa, &oacute;rden,
+libertad de albedrío, moral, infinidad. Las ideas que las
+acompa&ntilde;an son &aacute; veces inexactas, &aacute; veces
+monstruosas; pero en el fondo se ve un afan por salir del abismo en
+que sumiera al espíritu humano una filosofía atea y
+materialista. Algunos fil&oacute;sofos que han contribuido &aacute;
+la reaccion no admiten un Dios inteligente y libre, distinto del
+universo; es verdad, y por esto he dicho mas arriba que el
+<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">{9}</a></span>
+panteismo era un ateismo disfrazado; pero al menos el ateismo de
+los panteistas de la época, es un ateismo que se
+averg&uuml;enza de confesarse tal, que algunas veces procura
+quiz&aacute;s enga&ntilde;arse &aacute; sí propio,
+persuadiéndose que no lo es.</p>
+
+<p>[7.] El ateismo de los modernos fil&oacute;sofos se aviene con
+lo infinito; no rechaza esas grandes ideas que vagaban por el mundo
+antiguo, como restos de una tradicion primitiva, y que luego fueron
+fijadas, aclaradas y elevadas por la superior ense&ntilde;anza del
+cristianismo. La filosofía del siglo pasado se habia sentado
+en las tinieblas y sombras de la muerte, y se declaraba &aacute;
+sí propia en posesion de la luz y de la vida. La
+filosofía actual est&aacute; todavía en la oscuridad,
+pero no se contenta con ella; anda &aacute; tientas en busca de una
+salida &aacute; las regiones de la luz. De aquí esos
+esfuerzos desesperados por fijarse, n&oacute; en la materia, sino
+en el foco de la inteligencia, en el <i>yo</i>, es decir en el
+espíritu; de aquí ese continuo empleo de las
+palabras, absoluto, incondicional, infinito; palabras que si bien
+las mas veces solo la conducen &aacute; un absurdo, indican sin
+embargo una aspiracion sublime.</p>
+
+<p>[8.] Estas observaciones manifiestan, que no confundo la
+filosofía actual con la del siglo pasado; que no considero
+el panteismo de ahora, como un materialismo puro; y que &aacute;
+pesar del ateismo de que acuso la doctrina de algunos
+fil&oacute;sofos, no desconozco que en medio de su extravío
+conservan una especie de horror h&aacute;cia él, y
+<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">{10}</a></span> perdidos en el laberinto de sus
+especulaciones buscan el hilo que los conduzca &aacute; las puertas
+de la verdad.</p>
+
+<p>[9.] Esta justicia que les hago gustoso &aacute; los modernos
+fil&oacute;sofos, no impedir&aacute; que combata sus pretensiones
+&aacute; un mérito que no tienen. Ellos se apellidan los
+restauradores de la espiritualidad del alma, y de la libertad
+humana; y cuando hablan de Dios, poco falta si no le exigen un
+tributo de gratitud por haber restaurado su trono. Antes de
+ostentar pretensiones tan orgullosas, debieran considerar que
+distan mucho todavía de la verdad con respecto &aacute; Dios
+y al hombre, no solo tal como la ha ense&ntilde;ado en todos
+tiempos el cristianismo, sino como la han profesado los mas
+ilustres fil&oacute;sofos modernos. Quieren apellidarse
+restauradores, pero su restauracion es con sobrada frecuencia, una
+nueva revolucion, &aacute; veces tan terrible como la que tratan de
+combatir.</p>
+
+<p>[10.] Hay otra consideracion que debiera moderarlos cuando se
+quieren dar el aire de inventores, y es, que al hablar de Dios, del
+espíritu humano, del pensamiento, de las ideas, de la
+libertad de albedrío, nada bueno dicen que no se halle en
+todas las obras de los fil&oacute;sofos que florecieron antes del
+siglo XVIII, y aun &aacute; principios de él. Abrid los
+libros de texto de las escuelas, y en ellos encontraréis
+muchas de las cosas que ahora se os presentan cual descubrimientos
+importantes. Los grandes fil&oacute;sofos se glorian de saber, lo
+que antes aprendian los ni&ntilde;os. La tradicion <span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">{11}</a></span>
+filos&oacute;fica de las sanas ideas no se interrumpi&oacute;
+durante el siglo pasado; en muchos puntos de Europa se conservaban
+escuelas que los ense&ntilde;aban con escrupulosa fidelidad. Y
+&aacute; mas de las escuelas humanas habia la del Hombre-Dios, la
+Iglesia de Jesucristo, que entre sus dogmas sobrenaturales
+conservaba tambien las verdades naturales, que esfuerzos insensatos
+se empe&ntilde;aban en hacer olvidar.</p>
+
+<p>[11.] &iquest;A qué se reducen pues la invencion y la
+restauracion? Invencion con respecto &aacute; Dios, al
+espíritu humano, y &aacute; la moral, no la hay; todo lo que
+se diga de verdad, estaba dicho ya. Restauracion tampoco la hay
+propiamente hablando; no se restaura lo que no pereci&oacute;. La
+verdad existia; y conocida y atacada por los siete mil que no
+habian doblado la rodilla ante Baal; cuando los tr&aacute;nsfugas
+vuelven y se acercan al n&uacute;mero escogido, que no digan que
+restauran, digan que recobran; no dan, reciben; no iluminan al
+mundo, son ciegos &aacute; quienes la bondad de la Providencia les
+abre los ojos &aacute; la luz. <span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">{12}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO II.</h2>
+<h3>IMPORTANCIA Y ANOMAL&Iacute;A DE LAS CUESTIONES SOBRE LA IDEA
+DE LO INFINITO.</h3>
+<p>[12.] El ex&aacute;men de la idea de lo infinito es un objeto de
+la mayor importancia. A mas de que la encontramos en varias
+ciencias, inclusas las exactas, encierra uno de los principales
+caractéres en que distinguimos &aacute; Dios de las
+criaturas. Un Dios finito no seria Dios; una criatura infinita no
+seria criatura.</p>
+
+<p>En la escala de los seres finitos notamos una gradacion, por la
+cual se eslabonan los unos con los otros: los menos perfectos,
+&aacute; medida que se perfeccionan, van acerc&aacute;ndose
+&aacute; los perfectos; y salvos los límites de la
+naturaleza de cada uno, hay puntos de comparacion que nos sirven
+para medir las distancias respectivas. Entre lo finito y lo
+infinito, no hay comparacion; todas las medidas son insuficientes,
+desaparecen: pasamos de la gota imperceptible &aacute; la
+inmensidad del océano; del &aacute;tomo que se escapa
+&aacute; toda observacion, al piélago de materia difundida
+por los espacios; y por mucho que esos tr&aacute;nsitos expresen,
+son nada para representar la idea de lo infinito: estos
+océanos comparados con la infinidad verdadera, se convierten
+&aacute; su vez en nuevas gotas imperceptibles, y así
+recorre el espíritu una escala <span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">{13}</a></span>
+interminable, en busca de algo que pueda corresponder &aacute; su
+idea. El ex&aacute;men de la idea de lo infinito, aunque no tuviese
+mas objeto que la contemplacion del grandor de la misma, deberia
+ocupar un puesto preferente en los estudios filos&oacute;ficos.</p>
+
+<p>[13.] Al fijar la consideracion en las disputas sobre la idea de
+lo infinito, relativas no solo &aacute; la naturaleza de ella, sino
+tambien &aacute; su misma existencia, échase de ver una
+extra&ntilde;a anomalía. Si existe en nuestro entendimiento,
+parece que deberia llenarlo todo; y que ha de ser imposible el
+dejar de experimentarla. No obstante es bien sabido que los
+fil&oacute;sofos disputan hasta sobre la existencia de esta idea,
+de suerte que siendo ella un tesoro infinito, los que le poseen
+dudan de su realidad: &aacute; la manera de los antiguos caballeros
+que hall&aacute;ndose en un soberbio castillo adornado con gran
+riqueza y esplendor, dudaban de si lo que estaban presenciando era
+realmente un castillo &oacute; una ilusi&oacute;n producida por un
+hechicero.</p>
+
+<p>[14.] La simple disputa sobre si la idea de lo infinito es
+positiva &oacute; negativa, equivale tambien &aacute; la cuestion
+de su existencia. Si es negativa, expresa una falta de ser: si es
+positiva, significa una plenitud del ser; &iquest;puede acaso
+entablarse disputa mas vital para una idea que la de buscar si
+representa la falta &oacute; la plenitud de una cosa?</p>
+
+<p>[15.] Hénos aquí pues con el hecho que hemos
+notado ya en las discusiones anteriores: la razon tocando &aacute;
+sus cimientos, y como amenazada de <span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">{14}</a></span> encontrar la muerte entre
+las ruinas de los mas altos edificios que encuentra en sí
+propia.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO III.</h2>
+<h3>SI TENEMOS IDEA DE LO INFINITO.</h3>
+<p>[16.] &iquest;Tenemos alguna idea de lo infinito? Parece que
+sí; de lo contrario la palabra <i>infinito</i> no
+significaria nada para nosotros; y al emplearla, no nos
+entenderíamos recíprocamente, como nos
+entendemos.</p>
+
+<p>[17.] Sea lo que fuere de la naturaleza y perfeccion de nuestra
+idea de lo infinito, es cierto que envuelve algo fijo, comun
+&aacute; todas las inteligencias. F&aacute;cilmente podemos
+observar que esta idea la aplicamos &aacute; cosas de
+&oacute;rdenes muy diferentes; y que la significacion en cada caso,
+es una misma para todos los hombres. Hasta las dificultades que nos
+abruman al querer explicarla en sí, y en sus aplicaciones,
+dimanan de ella misma; y &aacute; todos nos confunden igualmente,
+porque todos concebimos de un mismo modo, lo que se entiende por
+infinito, tomado en general.</p>
+
+<p>[18.] Infinito é indefinido expresan cosas muy diversas.
+Infinito significa carencia de límites; indefinido significa
+que los límites se retiran continuamente; <span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">{15}</a></span> se
+prescinde de la existencia de los mismos, y solo se dice que no se
+los puede asignar.</p>
+
+<p>[19.] Todo cuanto existe es &oacute; finito &oacute; infinito:
+pues que, &oacute; tiene límites &oacute; no los tiene; en
+el primer caso, es finito, en el segundo, infinito: no hay medio
+entre el sí y el n&oacute;.</p>
+
+<p>[20.] Por donde se echa de ver que propiamente hablando, no hay
+en la realidad nada indefinido: esta palabra expresa una manera de
+concebir, &oacute; mas bien una vaguedad en el concepto, &oacute;
+una indecision en el juicio. Cuando no conocemos los límites
+de una cosa, y por otra parte no nos atrevemos &aacute; afirmar su
+infinidad, la llamamos indefinida. Así han dicho que era
+indefinido el espacio, los que no han visto medio de
+se&ntilde;alarle un límite, y consideraban que no era
+conveniente apellidarle infinito. Hasta en el lenguaje comun se
+llama indefinido, lo que no tiene se&ntilde;alados los
+límites: así se dice &laquo;se ha concedido tal
+&oacute; cual cosa por un tiempo indefinido&raquo; aunque este, con
+ciertas condiciones, haya de ser limitado en alguna época
+que no se determina.</p>
+
+<p>[21.] La idea de la infinidad no consiste en concebir que
+&aacute; una cantidad dada se le pueda siempre a&ntilde;adir otra;
+&oacute; que &aacute; una perfeccion se la pueda hacer mas intensa:
+esto no expresa mas que la posibilidad de una serie de conceptos
+con la que procuramos acercarnos &aacute; la idea absoluta de lo
+infinito. Que esta idea absoluta es algo distinto de aquellos
+conceptos, se ve claro en que <span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">{16}</a></span> la miramos como un tipo al
+cual referimos la serie, y al que no podemos igualarla por mas que
+la prolonguemos.</p>
+
+<p>[22.] Notemos el lenguaje con que naturalmente expresamos lo que
+pasa en nuestro interior al pensar en lo infinito.</p>
+
+<p>Qué es una línea infinita?</p>
+
+<p>Una línea que no tiene límites.</p>
+
+<p>&iquest;Ser&aacute; de un millon, de un billon de varas?</p>
+
+<p>No se puede expresar su longitud con ningun n&uacute;mero;
+ser&aacute; siempre mayor.</p>
+
+<p>A medida que prolongamos una línea finita, &iquest;nos
+acercamos &aacute; la infinita?</p>
+
+<p>Cierto, en cuanto <i>acercarse</i> significa poner cantidades
+que se encuentran en aquello &aacute; que nos acercamos; pero
+n&oacute; que esta diferencia pueda asignarse. No hay comparacion,
+entre lo finito y lo infinito; y por consiguiente, no es dable
+asignar la diferencia.</p>
+
+<p>Sumando todas las líneas finitas, &iquest;se formaria una
+infinita?</p>
+
+<p>N&oacute;: porque en esta adicion es concebible la
+multiplicacion de cada uno de los sumandos; y por tanto, un aumento
+en lo infinito, lo que es absurdo.</p>
+
+<p>La infinidad de la línea, &iquest;consistir&aacute; en
+que no conozcamos sus límites, &oacute; no pensemos en
+ellos?</p>
+
+<p>N&oacute;: sino en que no los tenga.</p>
+
+<p>[23.] Por este di&aacute;logo, que est&aacute; al alcance de las
+inteligencias mas comunes, y que no expresa mas de lo que diria
+cualquiera persona de una <span class="pagenum"><a name="Page_17"
+id="Page_17">{17}</a></span> comprension regular, aunque no se
+hubiese ocupado nunca en estudios filos&oacute;ficos, se echa de
+ver que la idea de lo infinito se halla en nuestro entendimiento,
+como un tipo constante, al cual no pueden llegar todas las
+representaciones finitas. Conocemos las condiciones que se han de
+llenar, pero vemos la impotencia de llenarlas: cuando se nos quiere
+persuadir que esto se ha conseguido, reflexionamos sobre la idea de
+lo infinito: y decimos: &laquo;n&oacute;; todavía n&oacute;;
+esto es contradictorio con la infinidad; esto no es infinito, sino
+finito.&raquo; Distinguimos perfectamente, entre la falta de la
+percepcion del límite, y su no existencia: si se quiere que
+confundamos estas dos cosas, respondemos: &laquo;n&oacute;; no
+deben confundirse: hay mucha diferencia entre el no concebir un
+objeto, y su no existencia: no se trata de que nosotros concibamos
+&oacute; n&oacute; el límite; sino de que exista &oacute;
+n&oacute;.&raquo; Por mas que se retire un límite,
+ocult&aacute;ndose por decirlo así &aacute; nuestros ojos,
+no nos enga&ntilde;amos: existe &oacute; n&oacute;: si existe, no
+est&aacute; cumplida la condicion encerrada en el concepto de la
+infinidad; el objeto no es infinito, sino finito; si no existe, hay
+infinidad verdadera: la condicion est&aacute; cumplida.</p>
+
+<p>[24.] Mientras la idea de lo infinito es considerada en general,
+no se puede confundir nunca con la de lo finito; hay entre las dos
+una línea divisoria, que no nos permite equivocarnos, pues
+que est&aacute; tirada por el mismo principio de contradiccion: se
+trata de distinguir entre el <i>sí</i> y el <span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">{18}</a></span>
+<i>n&oacute;</i>: con decir <i>finito</i>, se afirma el
+límite, con decir <i>infinito</i>, se niega: no caben ideas
+mas claras y precisas.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IV.</h2>
+<h3>EL L&Iacute;MITE.</h3>
+<p>[25.] Infinito parece expresar una negacion, puesto que equivale
+&aacute; no finito. Pero las negaciones no siempre son
+verdaderamente tales, aunque así lo indiquen las palabras:
+porque, si aquello que se niega es una negacion, el resultado es
+una afirmacion. Por esto suele decirse que dos negaciones afirman.
+Si alguno dice: no ha llovido; y otro contesta que no es verdad,
+niega la negacion del otro, pues que negar la proposicion: no ha
+llovido, es lo mismo que decir ha llovido, esto es, afirmar la
+lluvia. Así para conocer si la palabra infinito significa
+una verdadera negacion, es necesario saber qué se entiende
+por la palabra finito.</p>
+
+<p>[26.] Finito es lo que tiene límite. Límite es el
+término mas all&aacute; del cual no hay nada del objeto
+limitado. Los límites de una línea son los puntos mas
+all&aacute; de los cuales la línea no se extiende; el
+límite de un n&uacute;mero es el extremo mas all&aacute; del
+cual no se extiende el n&uacute;mero; el límite <span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">{19}</a></span> de los
+conocimientos de un hombre es el punto &aacute; donde llegan, y del
+cual no pasan. Siendo el límite, negacion; negar el
+límite es negar la negacion, y de consiguiente afirmar.</p>
+
+<p>[27.] Por estos ejemplos se echa de ver que el límite
+tomado en el sentido vulgar, expresa una idea algo distinta del
+límite definido por los matem&aacute;ticos. Estos llaman
+límite &aacute; toda expresion finita, infinita &oacute;
+nula, &aacute; la cual se puede acercar continuamente una cantidad,
+sin que jam&aacute;s pueda alcanzarla. Así el valor 0/a es
+el límite del decremento de un quebrado, cuyo numerador es
+variable x/a; porque, suponiendo que x va menguando continuamente,
+el quebrado se acercar&aacute; &aacute; la expresion 0/a, sin que
+jam&aacute;s pueda llegar &aacute; confundirse con ella, mientras
+la cantidad x no se desvanezca del todo. Si suponemos (b+x)/a donde
+la x vaya decreciendo, la expresion se acercar&aacute;
+continuamente &aacute; esta otra (b+0)/a = b/a, la cual ser&aacute;
+el límite del quebrado. Suponiendo la expresion a/x y que x
+va menguando, nos acercaremos continuamente a la expresion a/0 =
+&infin;, valor infinito &aacute; que el quebrado no llegar&aacute;
+nunca mientras x no se convierta en 0, lo que jam&aacute;s
+podr&aacute; verificarse, habiendo de ser x una verdadera cantidad.
+Con estos ejemplos se ve por qué los matem&aacute;ticos
+admiten límites finitos, infinitos, y nulos. Adem&aacute;s
+se manifiesta tambien como en estos casos se toma la palabra
+límite, en un sentido <span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">{20}</a></span> diferente del vulgar, que es
+tambien el filos&oacute;fico.</p>
+
+<p>[28.] Límite pues, expresa una verdadera negacion; y
+así la palabra finito &oacute; limitado envuelve por
+necesidad una negacion. No se limita lo que no es; por
+consiguiente, lo finito no puede ser una negacion absoluta. Esta
+seria la nada, y la nada no se llama finita. Luego en la idea de
+finito entran dos: 1.<small><sup>o</sup></small> ser,
+2.<small><sup>o</sup></small> negacion de otro ser. Una
+línea de un pié envuelve dos cosas: el valor positivo
+de un pié, y la negacion de todos los otros valores fuera
+del de un pié. Luego lo finito en cuanto finito, envuelve
+una negacion referida &aacute; un ser. Si pudiésemos
+expresar en abstracto esta idea usando del término finidad,
+así como tenemos el de infinidad, diríamos que la
+finidad en sí, nada expresa, sino la negacion de ser
+referida &aacute; un ser.</p>
+
+<p>[29.] De esto se infiere que la palabra infinito no es negativa;
+pues que con ella se niega una negacion; infinito es lo no finito,
+esto es lo que no tiene carencia de ser; y por consiguiente lo que
+posee todo el ser.</p>
+
+<p>[30.] Tenemos pues alguna idea de lo infinito, y esta no es una
+pura negacion; sin embargo no se crea que con esto hemos llegado al
+&uacute;ltimo término del an&aacute;lisis de la idea de lo
+infinito. Mucho nos falta que andar, y despues de largas
+investigaciones es dudoso que obtengamos un resultado
+satisfactorio. <span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">{21}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO V.</h2>
+<h3>CONSIDERACIONES SOBRE LA APLICACION DE LA IDEA DE LO INFINITO
+&Aacute; LA CANTIDAD CONTINUA, Y &Aacute; LA DISCRETA EN CUANTO SE
+EXPRESA EN SERIES.</h3>
+<p>[31.] Una de las propiedades características de la idea
+de lo infinito es su aplicacion &aacute; &oacute;rdenes muy
+diferentes. Esto da lugar &aacute; importantes consideraciones que
+contribuyen no poco &aacute; la aclaracion de dicha idea.</p>
+
+<p>[32.] Desde el punto en que me encuentro, tiro una línea
+en la direccion del norte, y es evidente que puedo prolongarla
+hasta lo infinito. Dicha línea es mayor que otra cualquiera
+finita; ninguna de estas puede ser tan larga como ella; porque
+siendo finita, tendr&aacute; un valor determinado, por lo cual si
+la superpongo &aacute; la infinita, solo llegar&aacute; hasta un
+cierto punto, y no pasar&aacute; de allí. Parece pues que
+esta línea es infinita en toda la propiedad de la palabra;
+porque no habiendo medio entre lo finito é infinito, y no
+siendo ella finita pues que acabamos de demostrar que es mayor que
+todas las finitas, habr&aacute; de ser infinita.</p>
+
+<p>La demostracion anterior parece que nada deja que desear; no
+obstante, hay tambien en contra de la infinidad de dicha
+línea una razon concluyente. Lo infinito carece de
+límites, y esta <span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">{22}</a></span> línea los tiene, pues que
+partiendo del punto desde el cual se la tira, h&aacute;cia el
+norte, no se extiende en la direccion del sud.</p>
+
+<p>[33.] Esta línea es mayor que todas las finitas; pero es
+dable encontrar otra mayor que ella. Si la suponemos prolongada en
+la direccion del sud, la que resulte de ella mas la prolongacion,
+ser&aacute; mas larga; y si en la direccion del sud se la prolonga
+hasta lo infinito, el resultado ser&aacute; una línea doble
+de la primera.</p>
+
+<p>[34.] Con la prolongacion de una línea hasta lo infinito
+en las dos direcciones opuestas, parece que resulta una
+línea absolutamente infinita. A primera vista no se concibe
+que pueda haber un valor lineal mayor que el de una recta
+prolongada hasta lo infinito, en direcciones opuestas; sin embargo
+no es así; y considerando que al lado de esta recta se pueda
+tirar otra, finita &oacute; infinita, y que la suma de las dos
+formar&aacute; un valor lineal mayor que la primera, tenemos que
+esta no era infinita; puesto que es dable encontrar otras mayores
+que ella. Y como por otra parte es evidente que se pueden tirar
+infinitas líneas prolongadas hasta lo infinito, resulta que
+ninguna de ellas forma un valor lineal infinito, puesto que no es
+mas que una parte de la suma lineal que resulta del conjunto de las
+líneas que se pueden tirar.</p>
+
+<p>[35.] Reflexionando sobre esta contradiccion que parece
+encontrarse en nuestras ideas, se descubre que la idea de infinito
+es indeterminada, <span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">{23}</a></span> y por tanto susceptible de aplicaciones
+diferentes. Así en el caso que nos ocupa, no puede dudarse
+de que la recta prolongada hasta lo infinito tiene alguna
+infinidad, pues que es cierto que carece de límite en sus
+respectivas direcciones.</p>
+
+<p>[36.] Este ejemplo hace conjeturar que la idea de infinito no
+nos representa nada absoluto; pues que aun en los objetos que mas
+claros se ofrecen &aacute; nuestro espíritu, cuales son los
+de la intuicion sensible, encontramos bajo un aspecto la infinidad,
+que por otro vemos contrariada.</p>
+
+<p>[37.] Lo que hemos observado en los valores lineales, se
+extiende tambien &aacute; los numéricos expresados en
+series. En las matem&aacute;ticas se habla de las series infinitas;
+pero si bien se reflexiona no hay ninguna que merezca este nombre.
+Sea la serie a, b, c, d, e,.... se la llamar&aacute; infinita, si
+sus términos contin&uacute;an hasta lo infinito. No puede
+negarse que hay infinidad bajo un aspecto, porque falta el
+límite que ponga fin &aacute; la serie en un sentido; pero
+es evidente que el n&uacute;mero de sus términos no
+ser&aacute; jam&aacute;s infinito, pues que hay otros mayores; cual
+seria por ejemplo, si al continuar la serie de izquierda &aacute;
+derecha la continu&aacute;semos al mismo tiempo de derecha &aacute;
+izquierda en esta forma</p>
+
+<p>...., e, d, c, b | a, b, c, d, e,....</p>
+
+<p>en cuyo caso es evidente que el n&uacute;mero de los
+términos seria duplo del primero.</p>
+
+<p>Luego las series llamadas infinitas no lo son ni pueden serlo,
+hablando con rigor. <span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">{24}</a></span></p>
+
+<p>[38.] Pero lo curioso es que la infinidad no se encuentra en la
+serie, ni aun suponiéndola prolongada en direcciones
+opuestas; porque si &aacute; su lado imaginamos otra, es evidente
+que la suma de los términos de las dos, ser&aacute; mayor
+que la de una de ellas; de donde resultar&aacute; que ninguna
+ser&aacute; infinita. Y como es evidente que sean cuales fueren las
+series, siempre se pueden imaginar otras, resulta demostrado que no
+puede haber una serie infinita en el sentido que los
+matem&aacute;ticos toman la palabra serie; esto es, por una
+continuacion de términos; no excluyendo la posibilidad de
+otras continuaciones, &aacute; mas de la supuesta infinita.</p>
+
+<p>[39.] Las dificultades contra la infinidad lineal, se extienden
+&aacute; la de superficie. Suponiendo un plano infinito, es
+evidente que se pueden tirar infinitos planos distintos del
+primero, y que le corten en infinita variedad de &aacute;ngulos: la
+suma de estas superficies ser&aacute; mayor que una cualquiera de
+ellas. Luego la prolongacion infinita de un plano en todas
+direcciones, no constituye una verdadera superficie infinita.</p>
+
+<p>[40.] Un s&oacute;lido dilatado en todas direcciones parece
+infinito; pero si se reflexiona que en la idea matem&aacute;tica
+del s&oacute;lido no entra la de impenetrabilidad; se ver&aacute;
+que dentro de un s&oacute;lido infinito, se puede colocar otro,
+cuyo vol&uacute;men sumado con el del primero, dar&aacute; un valor
+duplo de este. Sea E un espacio puro y vacío, que
+imaginaremos infinito; sea M, un mundo de igual <span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">{25}</a></span> extension
+que se coloca en él, y le llena; es evidente que E+M,
+ser&aacute; mayor que E. Luego aunque supongamos &aacute; E
+infinito igual &aacute; &infin;; tendremos que siendo M tambien
+igual &aacute; &infin;, resultar&aacute; E+M = &infin; + &infin; =
+2 &infin;. Y como este valor expresa el vol&uacute;men; el primero
+no ser&aacute; infinito, porque se puede duplicar. Si se prescinde
+de la impenetrabilidad, la operacion puede repetirse hasta lo
+infinito; luego, el primer infinito, lejos de merecer este nombre
+parece una cantidad susceptible de incrementos infinitos.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VI.</h2>
+<h3>OR&Iacute;GEN DE LA VAGUEDAD Y APARENTES CONTRADICCIONES EN LA
+APLICACION DE LA IDEA DE LO INFINITO.</h3>
+<p>[41.] Las dificultades que se ofrecen al aplicar la idea de la
+infinidad, parecen probar que dicha idea &oacute; no existe para
+nosotros, &oacute; es muy confusa; pero estas mismas dificultades
+tambien indican por otra parte, que la poseemos, y muy perfecta.
+&iquest;Por qué descubrimos que no son infinitos los
+n&uacute;meros que &aacute; primera vista nos lo parecian?
+&iquest;por qué negamos la infinidad de ciertas dimensiones,
+no obstante su infinita prolongacion en un sentido? porque
+examinando bien dichos objetos, hallamos que no corresponden al
+tipo de la <span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">{26}</a></span> infinidad. Si este tipo no existiera en
+nuestro entendimiento &iquest;c&oacute;mo seria posible que nos
+sirviésemos de él? &iquest;C&oacute;mo
+podríamos compararle los seres, si él nos fuese
+desconocido? &iquest;Es posible saber cu&aacute;ndo una cosa llega
+&aacute; un extremo, si no tenemos idea del extremo? Esto
+equivaldria &aacute; comparar sin punto de comparacion, es decir,
+&aacute; ejercer un acto contradictorio.</p>
+
+<p>[42.] A pesar de estas razones que parecen concluyentes en favor
+de la existencia de la idea de lo infinito, si interrogamos nuestro
+interior no podemos negar que experimentamos cierta vaguedad,
+cierta confusion, que inspira vehementes dudas sobre la realidad de
+esta idea. &iquest;Qué se le ofrece &aacute; nuestro
+espíritu al pensar en lo infinito? la imaginacion abandonada
+&aacute; sí misma, extiende el espacio, agranda las
+dimensiones de cuanto le ocurre, multiplica indefinidamente los
+n&uacute;meros, pero sin ofrecer &aacute; la inteligencia nada con
+el car&aacute;cter de infinito. Si prescindimos de la imaginacion,
+y nos referimos al entendimiento puro, aunque descubrimos en
+él un tipo para juzgar de la infinidad &oacute; no infinidad
+de los objetos que se le presentan, al reflexionar sobre el tipo en
+sí, perdemos la claridad que antes nos iluminaba, y hasta
+nos quedamos perplejos sobre la existencia del mismo.</p>
+
+<p>[43.] &iquest;Negaremos la existencia de dicha idea?
+&iquest;abandonaremos el intento de explicarla? creo que no debemos
+hacer ni uno ni otro, que es preciso admitirla, que no es imposible
+explicarla, <span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">{27}</a></span> y que hasta se puede se&ntilde;alar la
+razon de la oscuridad que en ella encontramos.</p>
+
+<p>[44.] Ante todo conviene advertir que una de las causas de la
+confusion en que andan envueltas las discusiones sobre la idea de
+lo infinito, nace de que no se hace distincion entre el
+conocimiento intuitivo y el abstracto (Lib. V, cap, XI). Si se
+hubiese atendido &aacute; esta distincion, se hubieran evitado
+muchas dificultades. Con decir que la idea de lo infinito no es
+intuitiva sino abstracta, se prepara la solucion &aacute; las
+principales objeciones que contra ella se dirigen.</p>
+
+<p>[45.] La idea de infinidad no es para nosotros intuitiva: esto
+es, no ofrece &aacute; nuestro entendimiento un objeto infinito;
+esa intuicion no puede verificarse mientras no veamos la misma
+esencia de Dios, como suceder&aacute; en la otra vida.</p>
+
+<p>[46.] Si tuviésemos ahora la intuicion de un objeto
+infinito, veríamos sus perfecciones infinitas, tales como
+son, con sus propios caractéres; &oacute; mas bien,
+veríamos como todas las perfecciones, dispersas en los seres
+limitados, se reunen en una sola perfeccion infinita. Cuando
+quisiésemos referir la idea de lo infinito &aacute; objetos
+determinados, por ejemplo &aacute; la extension, veríamos
+que estos objetos se hallan en contradiccion con la idea; no nos
+seria dable modificarla de varias maneras, aplicarla primero en un
+sentido y luego en otro muy diferente: la idea &uacute;nica,
+simplicísima se referiria siempre &aacute; un objeto
+&uacute;nico, simplicísimo; y este n&oacute; indeterminado,
+n&oacute; vago, <span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">{28}</a></span> como ahora, sino con la determinacion de
+una existencia necesaria y de una perfeccion infinita. El ser
+infinito nos seria dado en intuicion, como se nos dan los hechos de
+nuestra propia conciencia: el conocimiento que de él
+tendríamos seria de un objeto eminentemente incomunicable
+como predicado, &aacute; cualquier &oacute;rden de cosas finitas; y
+cuando se nos preguntase si la idea de esa infinidad es aplicable
+&aacute; un n&uacute;mero &oacute; &aacute; una extension,
+veríamos una contradiccion tan manifiesta como si nos
+propusiéramos identificar un acto de nuestra conciencia con
+los objetos externos.</p>
+
+<p>[47.] La indeterminacion que nos ofrece la idea de infinidad; la
+facilidad que experimentamos para modificarla de varias maneras y
+aplicarla &aacute; objetos diversos, en sentidos muy diferentes;
+nos est&aacute; indicando que no es intuitiva sino abstracta
+é indeterminada: que es uno de aquellos conceptos generales
+que nos sirven para tener algun conocimiento de las cosas cuya
+intuicion no se nos ha concedido.</p>
+
+<p>Esta observacion hasta para se&ntilde;alar el orígen de
+la vaguedad que experimentamos en la idea de lo infinito. Como los
+conceptos indeterminados, por lo mismo que son indeterminados, no
+se refieren &aacute; ningun objeto en particular, ni &aacute;
+ninguna propiedad, que por sí sola sea concebida como
+realizable, no encierran aquellas determinaciones que fijan de una
+manera absoluta nuestro conocimiento. La misma indeterminacion con
+que ofrecen alguna propiedad de los seres, <span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">{29}</a></span> da motivo
+&aacute; la diversidad de las aplicaciones, segun son diversas las
+propiedades particulares que se combinan con la general. Si se nos
+da un tri&aacute;ngulo rect&aacute;ngulo, conociendo la medida de
+todas sus líneas y de sus &aacute;ngulos agudos, la
+determinacion de la idea evita la vaguedad intelectual, y no
+permite la aplicacion &aacute; diversos casos de lo que de suyo es
+determinado y fijo; pero si se nos da un tri&aacute;ngulo
+rect&aacute;ngulo en general, sin determin&aacute;rsenos el valor
+de sus líneas y de sus &aacute;ngulos agudos, las
+aplicaciones pueden ser infinitas. A medida que la idea del
+tri&aacute;ngulo vaya siendo mas general é indeterminada, se
+aumentar&aacute; la variedad de sus aplicaciones.</p>
+
+<p>[48.] Las ideas indeterminadas, para representar algo, necesitan
+una propiedad &aacute; la cual se apliquen, y que sea como la
+condicion bajo la cual se realicen &oacute; se puedan realizar;
+hasta que dicha aplicacion se verifica, son formas intelectuales
+puras, &aacute; las cuales no se puede pedir la representacion de
+nada determinado. Y no quiero decir con esto que dichas ideas sean
+conceptos vacíos, é inaplicables fuera del
+&oacute;rden sensible, como pretende Kant cuya opinion llevo ya
+impugnada (Lib. V, cap. XIV, XV y XVI); sino que
+concediéndoles un valor universal, les niego el que por
+sí solos tengan un valor representativo de algo realizable,
+sin mas propiedad que lo que ellos expresan. Ateniéndonos al
+mismo ejemplo podemos observar, que la idea <i>pura</i> de
+tri&aacute;ngulo es irrealizable; porque todo tri&aacute;ngulo
+<i>real</i>, <span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">{30}</a></span> contendr&aacute; algo mas que lo
+contenido en la idea; pues que ser&aacute; rect&aacute;ngulo
+&uacute; oblicu&aacute;ngulo, etc. etc. de todo lo cual prescinde
+la idea pura. Si las notas encerradas en el concepto van siendo mas
+indeterminadas, la indeterminacion del objeto ser&aacute; mayor; y
+por consiguiente mas vago ser&aacute; lo que se ofrezca al
+entendimiento, y mas numerosas y variadas las aplicaciones que se
+podr&aacute;n hacer de la idea. Así sucede en las de ser, no
+ser, límite, y otras semejantes.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VII.</h2>
+<h3>EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA IDEA ABSTRACTA DE LO
+INFINITO.</h3>
+<p>[49.] Supuesto que nuestra idea de lo infinito no es intuitiva,
+sino abstracta, veamos c&oacute;mo se puede explicar su verdadera
+naturaleza.</p>
+
+<p>Tenemos idea del ser y de su opuesto el no ser: consideradas en
+sí mismas, son ideas generales puras, sumamente
+indeterminadas, aplicables &aacute; cuanto se somete &aacute;
+nuestra experiencia.</p>
+
+<p>De todo ser limitado podemos afirmar y negar algo: afirmar lo
+que es; negar lo que no es; el límite como tal, no se
+concibe sino cuando se niega una cosa de otra.</p>
+
+<p>[50.] Nuestro ser nos ofrece una actividad nunca <span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">{31}</a></span> agotada,
+pero siempre limitada, por la falta &oacute; la resistencia de los
+objetos; el mundo externo es un conjunto de seres que se nos ofrece
+con mucha variedad de limitaciones.</p>
+
+<p>Luego la experiencia tanto interna como externa nos da idea de
+lo finito, esto es, de un ser que envuelve algun no ser: el bruto
+siente, mas no entiende: <i>es</i> sensitivo, hé aquí
+el ser; <i>no es</i> inteligente, hé aquí el
+límite. El hombre es sensitivo é inteligente; el
+límite del bruto no es el del hombre. Entre los seres
+inteligentes, el uno entiende mas cosas que otro; el límite
+de este no es el límite de aquel.</p>
+
+<p>[51.] Encontrando límite en la experiencia interna y
+externa, es evidente que podemos formarnos la idea general de
+límite, esto es, de una negacion aplicada &aacute; un
+objeto.</p>
+
+<p>[52.] La misma experiencia nos ense&ntilde;a que los
+límites de unas cosas no son los de otras; que tal
+límite aplicado &aacute; un objeto debe ser negado de otro;
+comparando los seres entre sí, nos hallamos frecuentemente
+en el caso de <i>negar ciertos</i> límites. Como nuestro
+entendimiento tiene la fuerza de generalizar, es evidente que la
+negacion de <i>ciertos</i> límites que encontramos aplicable
+&aacute; muchos objetos, podemos concebirla en general, teniendo un
+concepto indeterminado en que se incluyan estas dos ideas
+<i>negacion</i> y <i>límite</i>.</p>
+
+<p>[53.] No veo que se pueda objetar nada &aacute; la posibilidad y
+existencia de este concepto: sin embargo como necesito de este
+hecho para explicar <span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">{32}</a></span> la idea de infinidad, voy &aacute;
+robustecerle con algunas observaciones.</p>
+
+<p>Tenemos alguna idea de la negacion en general; este es un hecho
+primitivo de nuestro espíritu; sin él no son posibles
+los juicios negativos, ni nos seria dado conocer el principio de
+contradiccion: es imposible que una cosa <i>sea y no sea</i>
+&aacute; un mismo tiempo: <i>no sea</i>, hé aquí la
+negacion; luego es indudable que la concebimos. Este concepto es
+general, pues no encierra ninguna determinacion: se habla del no
+ser sin referirse &aacute; ningun objeto particular, ni siquiera
+&aacute; una especie &oacute; género que contenga alguna
+determinacion; luego el concepto de la negacion es general y
+absolutamente indeterminado.</p>
+
+<p>[54.] Tenemos idea de límite; porque como hemos visto ya,
+es una negacion aplicada &aacute; un ser. Tenemos adem&aacute;s la
+idea de negacion de límite, porque así como le
+concebimos aplicado &oacute; aplicable, podemos concebirle y le
+concebimos en efecto, no aplicado &oacute; no aplicable. A cada
+paso negamos límites determinados: generalizando esta idea,
+resulta la negacion general de límite en general.</p>
+
+<p>[55.] Con las observaciones que preceden podemos se&ntilde;alar
+lo que se contiene en la idea de lo infinito. En mi juicio esta
+idea es un concepto general que envuelve los dos siguientes:
+1.&ordm; ser en general; 2.&ordm; negacion de límite,
+tambien en general. La reunion de estos dos conceptos constituye la
+idea abstracta de lo infinito. <span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">{33}</a></span></p>
+
+<p>[56.] El concepto de límite generalizado y negado, nos da
+alguna idea de la infinidad en abstracto, pero n&oacute; idea de
+una cosa infinita. Sin conocer intuitivamente un objeto infinito, y
+solo alcanzando &aacute; formarnos idea muy imperfecta de
+él, podemos hablar de la infinidad, sin caer en
+contradiccion, determinando los casos en que se halla aplicada
+&aacute; un ser, &oacute; &aacute; un &oacute;rden de seres, real
+&oacute; posible. Si bien se observa, el hombre tiene muchas ideas
+de este género vago; pero que no obstante le sirven para
+cuanto necesita. Hag&aacute;moslo sensible con algunas
+aplicaciones.</p>
+
+<p>[57.] Se le muestran &aacute; un ignorante algunos sabios, y se
+le asegura que uno entre ellos sabe mas que todos los otros juntos.
+El pobre ignorante no tiene ninguna idea de lo que sabe el que mas
+ni el que menos, ni del grado de la ciencia, ni de la ciencia
+misma, pero tiene en general las ideas de grado, de mas y de menos,
+así como la de conocimiento; pues bien, esto le basta para
+hablar sin contradecirse, ni confundirse, de la mayor ciencia del
+uno y de la menor ciencia de los otros, y aun para resolver con
+acierto las cuestiones que se le ofrezcan sobre la ciencia de
+aquellos individuos, en cuanto se hallan contenidas en la idea
+general de que la ciencia de uno es mayor que la de todos los otros
+juntos.</p>
+
+<p>Otro ejemplo. Un dependiente de un establecimiento donde se
+hallen reunidos los mas bellos producto del arte, puede hablar de
+todos ellos sin confundirse ni contradecirse, aun cuando sea
+<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">{34}</a></span> incapaz de conocer su mérito,
+é ignore absolutamente las circunstancias que constituyen la
+belleza de los objetos. Le bastar&aacute; tener idea de perfeccion
+&oacute; belleza en general, y vincular con ciertos signos
+arbitrarios los grados de perfeccion &oacute; belleza de los
+objetos, para que pueda designarlos &aacute; los concurrentes, y
+ponderar la mayor habilidad de un artista, la menor felicidad de
+otro, el atinado acierto de aquel, los desaciertos de este, el
+mayor valor de las obras del primero, la inferioridad de las del
+segundo, y formar otros pensamientos por este tenor que &aacute;
+primera vista pudieran hacernos creer que el dependiente es un
+artista consumado, &oacute; cuando menos un aficionado de grande
+inteligencia y de gusto exquisito.</p>
+
+<p>[58.] F&aacute;cil seria manifestar con otros ejemplos la
+fecundidad de ciertas ideas generales, y c&oacute;mo se prestan
+&aacute; innumerables combinaciones, sin que por ellas conciba el
+entendimiento nada determinado. Hé aquí precisamente
+lo que nos sucede con la idea de lo infinito: en vano nos
+preguntamos qué es lo que corresponde &aacute; ella en
+nuestro interior: el concepto de ser en general y de negacion de
+límite, nada nos presentan fijo, sino ciertas condiciones
+abstractas &aacute; que vamos sometiendo los objetos, &aacute;
+medida que se ofrecen &aacute; nuestra intuicion, &oacute; que por
+lo menos se nos presentan con algunas propiedades que los
+caractericen, permitiéndonos formar una idea menos vaga de
+la negacion del límite. <span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">{35}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VIII.</h2>
+<h3>SE COMPRUEBA CON APLICACIONES &Aacute; LA EXTENSION, LA
+DEFINICION DE LA INFINIDAD.</h3>
+<p>[59.] Hemos explicado la idea de infinidad en general, por los
+conceptos indeterminados de ser y negacion de límite. Para
+cerciorarnos de que la explicacion es fundada, y de que se han
+se&ntilde;alado los caractéres constitutivos del concepto,
+veamos si sus aplicaciones &aacute; objetos determinados
+corresponden &aacute; lo que se ha establecido en general.</p>
+
+<p>Si la idea de infinidad consiste en lo que se ha dicho, se
+verificar&aacute; que ser&aacute; susceptible de aplicarse &aacute;
+todos los objetos de la intuicion sensible &oacute; del
+entendimiento puro, obteniéndose los resultados que deben
+obtenerse, inclusas las anomalías que anteriormente se han
+hecho notar (Cap. V).</p>
+
+<p>[60.] Las anomalías, &oacute; mas bien contradicciones,
+que parecen encontrarse en las aplicaciones de la idea de
+infinidad, ofreciéndose como infinita una cosa que luego se
+descubre no serlo, se originan de que se aplica dicha idea bajo
+condiciones diferentes. Esta variedad no seria posible, si la idea
+representase algo determinado; pero como solo contiene la negacion
+de límite en general, unida &aacute; un ser tambien en
+general, <span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">{36}</a></span> resulta que esta negacion la sometemos en
+cada caso &aacute; condiciones particulares, y así sucede
+que cuando pasamos &aacute; otras condiciones, la idea general no
+puede darnos el mismo resultado.</p>
+
+<p>[61.] Una línea tirada desde el punto en que nos
+encontramos, en direccion del norte y prolongada hasta lo infinito,
+nos ha resultado infinita y no infinita (Cap. V). Esta
+contradiccion solo es aparente: en la realidad no hay mas que el
+diferente resultado &aacute; que debe conducir la idea general por
+la condicion bajo la que se le aplica.</p>
+
+<p>Cuando consideramos una línea prolongada hasta lo
+infinito en la direccion del norte, no aplicamos la idea de
+infinito &aacute; un valor lineal en abstracto, sino &aacute; una
+recta que parte de un punto y prolongada solo en una direccion: el
+resultado es el que debe ser; se afirma la negacion del
+límite bajo una condicion; el infinito resulta sujeto
+&aacute; la misma condicion. Se dir&aacute; que no hay medio entre
+el sí y el n&oacute;, y por consiguiente entre lo infinito y
+no infinito; pero no es difícil soltar la dificultad
+observando que el sí y el n&oacute; para ser
+contradictorios, se han de referir &aacute; una misma cosa, lo que
+no sucede cuando se han cambiado las condiciones del objeto.</p>
+
+<p>[62.] Si en vez de suponer una prolongacion sola,
+hubiésemos tratado de aplicar la negacion de límite
+&aacute; una recta en general, es evidente que debiéramos
+haberla prolongado en los dos sentidos opuestos; entonces nos
+resultaba un nuevo infinito con arreglo &aacute; la nueva
+condicion. <span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">{37}</a></span></p>
+
+<p>Ya hemos visto (Cap. V) que ni aun en este caso teníamos
+un valor lineal infinito en todo rigor; pues que esta recta solo
+formaba parte de la suma de otras que se podian imaginar.
+&iquest;Qué diremos pues de ella? &iquest;ser&aacute;
+infinita &oacute; n&oacute;? ambas cosas se pueden decir haciendo
+la distincion debida. Ser&aacute; infinita, esto es, tendremos la
+idea de infinidad &oacute; negacion de límite, aplicada con
+todo rigor &aacute; una linea recta <i>sola</i>; pero si en vez de
+tratar de <i>una recta sola</i> se trata de un <i>valor lineal</i>,
+sin ninguna condicion, la línea supuesta no ser&aacute;
+infinita; la negacion de límite no est&aacute; aplicada bajo
+aquella condicion; el resultado pues ser&aacute; diferente,
+dejar&aacute; de ser infinito.</p>
+
+<p>[63.] Considerando dos líneas solas se puede hacer notar
+la misma anomalía. Sup&oacute;ngase una recta prolongada en
+los dos sentidos hasta lo infinito, y descríbase &aacute; su
+lado una curva que en undulaciones continuas se vaya prolongando
+hasta lo infinito en direccion paralela &aacute; la recta.
+Ser&aacute;n ambas infinitas segun como se las considere. Si se
+atiende solo &aacute; su direccion, prescindiendo del valor lineal
+que encierran, ambas son infinitas; pero si se atiende &aacute;
+este, la curva es mas larga que la recta porque es evidente que
+tomando una parte de la curva correspondiente &aacute; una parte de
+la recta y extendiendo &oacute; rectificando la de la curva,
+resultar&aacute; mayor que la de la recta; y como esto se puede
+hacer en toda la prolongacion de las líneas tendremos que el
+valor lineal de la curva ser&aacute; mayor que el de la
+<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">{38}</a></span> recta en proporcion &aacute; la ley de
+sus undulaciones.</p>
+
+<p>[64.] Por esta doctrina se echa de ver como la idea de infinidad
+puede aplicarse bajo diferentes condiciones, y producir diferentes
+resultados, sin ninguna contradiccion. Lo que es infinito bajo un
+aspecto, no lo es bajo otro; y de aquí procede lo que se
+llama <i>&oacute;rdenes de infinitos</i>, y que tanto figuran en
+las matem&aacute;ticas; pero repito que estas contradicciones no
+son susceptibles de explicacion si se atribuye &aacute; la idea de
+infinito un valor absoluto y no se le considera como la
+representacion abstracta de negacion de límite.</p>
+
+<p>[65.] &iquest;Es posible concebir en una línea recta
+&oacute; curva, una longitud infinita absolutamente hablando,
+&oacute; sea un valor lineal, al cual se aplique absolutamente la
+negacion de límite? creo que n&oacute;: porque sea cual
+fuere la línea que consideremos, siempre se podr&aacute;n
+tirar otras cuyo valor sumado con el de la primera, ser&aacute;
+mayor que el de esta sola. Hé aquí un caso en que
+hallamos contradiccion entre la negacion de límite y la
+condicion &aacute; la cual se la quiere someter. Se exige un valor
+lineal al cual se aplique absolutamente la negacion de
+límite; y por otra parte se exige que este valor lineal se
+presente en una línea determinada, la cual por el hecho de
+ser determinada excluye la negacion absoluta de límite: se
+ponen en el problema datos contradictorios, el resultado ha de ser
+pues una contradiccion.</p>
+
+<p>[66.] &iquest;Qué deberemos suponer para concebir un
+valor lineal absolutamente infinito? bastar&aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">{39}</a></span> no suponer
+ninguna condicion que excluya la negacion absoluta de
+límite. Aquí es menester distinguir entre el concepto
+puro, y la intuicion sensible en que se exprese. El concepto de un
+valor lineal infinito existe, desde el momento que unimos las dos
+ideas generales: valor lineal y negacion de límite. La
+intuicion sensible en que pueda representarse dicho concepto no es
+tan f&aacute;cil excogitarla, ni aun en general. Para llegar
+&aacute; ella en algun modo, es preciso que imaginemos un espacio
+sin ningun límite; y que entonces considerando en general
+todas las líneas que en él se pueden tirar rectas
+&oacute; curvas, en todas direcciones, y bajo todas las condiciones
+posibles, tomemos la suma de todos estos valores lineales: el
+resultado ser&aacute; un valor lineal absolutamente infinito,
+porque le habremos aplicado la negacion de límite sin
+ninguna restriccion.</p>
+
+<p>[67.] Del mismo modo podremos obtener un valor de superficie
+infinito; porque es evidente que se le puede aplicar todo cuanto
+hemos dicho de los valores lineales.</p>
+
+<p>[68.] Es de notar que en todos estos casos aplicamos la negacion
+de límite &aacute; la extension considerada
+&uacute;nicamente en algunas de sus dimensiones. Si queremos
+obtener una extension infinita absoluta, es necesario que no
+prescindamos de ninguna dimension; por manera que el infinito
+absoluto de este &oacute;rden es la extension en todas sus
+dimensiones, negando absolutamente el límite. Pero tambien
+es de notar que aun para <span class="pagenum"><a name="Page_40"
+id="Page_40">{40}</a></span> obtener un valor de líneas
+&oacute; de superficies, absolutamente infinito, necesitamos ya
+presuponer el valor de extension absolutamente infinito; pues
+&aacute; esto equivale el suponer el espacio infinito en que se
+puedan tirar las líneas y las superficies en todas las
+direcciones, y bajo todas las condiciones posibles.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IX.</h2>
+<h3>CONCEPTO DE UN N&Uacute;MERO INFINITO.</h3>
+<p>[69.] &iquest;Concebimos nosotros un n&uacute;mero infinito? Por
+una parte parece que n&oacute;, pues que dudamos de su posibilidad;
+duda que no existiria, si tuviéramos su idea. Por otro lado
+parece que sí, pues que conocemos desde luego cu&aacute;ndo
+un n&uacute;mero no es infinito; lo que no sucederia, si no
+tuviésemos idea de n&uacute;mero infinito.</p>
+
+<p>Lo que hemos demostrado con respecto &aacute; la infinidad de
+las series (Cap. V), parece indicar que la idea del n&uacute;mero
+infinito es una ilusion, puesto que n&uacute;meros que
+habíamos creido infinitos, se nos presentan luego como no
+infinitos.</p>
+
+<p>Yo creo que esta cuestion se puede resolver por los mismos
+principios que las del capítulo precedente. No veo ninguna
+dificultad en admitir <span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">{41}</a></span> la idea de un n&uacute;mero infinito, ni
+que de ella resulte contradiccion de ninguna clase.</p>
+
+<p>[70]. N&uacute;mero es una coleccion de unidades; esta idea
+nosotros la tenemos en toda su generalidad; para concebir el
+n&uacute;mero, no necesitamos saber ni de qué clase son ni
+cu&aacute;ntas. La idea de n&uacute;mero en general prescinde
+absolutamente de semejantes determinaciones. Es evidente que sea
+cual fuere el n&uacute;mero determinado que imaginemos, siempre
+podemos concebir otro mayor; aun cuando al n&uacute;mero le podemos
+se&ntilde;alar un límite, este podemos retirarle
+indefinidamente, de suerte que el límite de uno no sea el
+límite de otro. Unimos pues &aacute; la idea de
+n&uacute;mero la idea de límite y la de negacion de cierto
+límite; luego si adem&aacute;s unimos &aacute; la idea de
+n&uacute;mero en general, la de negacion de todo límite en
+general, formaremos idea de un n&uacute;mero infinito.</p>
+
+<p>[71]. &iquest;Qué nos representar&aacute; esta idea? Nada
+determinado: es un concepto enteramente abstracto, formado de dos
+igualmente abstractos: n&uacute;mero y negacion de límite.
+No le corresponde ningun objeto determinado; es obra de nuestro
+entendimiento referida &aacute; objetos en general, sin
+determinacion de ninguna especie. Ahora podremos resolver las
+dificultades arriba indicadas.</p>
+
+<p>[72]. &iquest;Por qué una serie de términos se nos
+ofrece como infinita, y luego bien examinada, vemos que no reune
+los caractéres de infinidad? Porque en el primer caso
+aplicamos la negacion <span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">{42}</a></span> de límite bajo una condicion de
+que nos desentendemos en el segundo.</p>
+
+<p>Tomemos una serie</p>
+
+<p>a, b, c, d, e, . . . . . . . . . . . . . .</p>
+
+<p>Es evidente que la podemos continuar hasta lo infinito, y
+concebir que se niega todo límite &aacute; su prolongacion:
+el n&uacute;mero de términos es infinito en este sentido,
+porque la idea de negacion de límite est&aacute; realmente
+aplicada &aacute; la serie. Cuando preguntamos si el n&uacute;mero
+de los términos es infinito absolutamente, prescindimos de
+la condicion con que habíamos unido la negacion de
+límite: lo que era pues infinito en un caso, no puede serlo
+en otro: no hay una verdadera contradiccion; porque el sí y
+el n&oacute; se refieren &aacute; suposiciones diferentes.</p>
+
+<p>[73.] Tomemos una línea y mid&aacute;mosla por
+piés. Prolongando esta línea se multiplicar&aacute;
+el n&uacute;mero de piés; y en general podemos concebir
+negado el límite &aacute; dicha multiplicacion. Entonces el
+n&uacute;mero de piés resultar&aacute; infinito.
+Considerando luego que el pié tiene doce pulgadas, si en vez
+de tomar por unidad el pié tomamos la pulgada, el resultado
+ser&aacute; un n&uacute;mero doce veces mayor: hé
+aquí dos n&uacute;meros infinitos, mayores el uno que el
+otro. &iquest;Hay en esto alguna contradiccion? n&oacute; por
+cierto: lo que hay es una diferente combinacion de ideas. En el
+primer caso, la idea de negacion de límite estaba
+subordinada &aacute; una condicion: la division de la línea
+en piés; en el segundo, introducimos una condicion
+diferente: <span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">{43}</a></span> la division de la línea en
+pulgadas.</p>
+
+<p>[74.] Pero se nos replicar&aacute; tal vez, estos n&uacute;meros
+considerados en sí mismos, prescindiendo de que se refieran
+&aacute; piés &oacute; &aacute; pulgadas, &iquest;son
+iguales &oacute; n&oacute;? y en ambos casos &iquest;son infinitos
+&oacute; n&oacute;? la objecion se desvanece haciendo notar la
+equivocacion en que se funda. Si se prescinde enteramente de toda
+relacion &aacute; divisiones determinadas, se considera el
+n&uacute;mero en general, en cuyo supuesto no hay dos casos sino
+uno; solo entonces no puede haber relacion de mayor y menor, porque
+solo se tiene el concepto del n&uacute;mero en general combinado
+con la idea de negacion de límite tambien en general: el
+resultado pues, ser&aacute; el n&uacute;mero infinito en toda su
+abstraccion (70).</p>
+
+<p>La dificultad estriba en una contradiccion, que &aacute; primera
+vista no se nota; se quiere prescindir de condiciones particulares,
+para saber si los n&uacute;meros en sí, son infinitos
+&oacute; n&oacute;; y no se quiere prescindir de ellas, pues solo
+atendiendo &aacute; las mismas, tiene sentido la objecion, que
+siempre supone la division en varias especies de unidades. Cuando
+se habla pues de <i>estos</i> n&uacute;meros, y al mismo tiempo se
+pretende considerarlos <i>en sí</i>, se incurre en una
+contradiccion, tom&aacute;ndolos &aacute; un mismo tiempo con las
+condiciones particulares y sin ellas.</p>
+
+<p>[75.] Inferiremos de lo dicho que el concepto de n&uacute;mero
+infinito considerado en su mayor abstraccion, prescindiendo de la
+naturaleza y relaciones de las cosas numeradas, no es
+contradictorio, <span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">{44}</a></span> pues que no encierra mas que las dos
+ideas de n&uacute;mero, &oacute; sea conjunto de seres, y absoluta
+negacion de límite; pero esto no es bastante para afirmar
+que el n&uacute;mero infinito sea realizable. El n&uacute;mero
+infinito no puede ser actual, sin que haya un conjunto de seres
+infinito; y estos seres realizados, no pueden ser seres abstractos,
+que no encierren nada mas que ser, sino que han de tener sus
+propiedades características, y han de estar sujetos &aacute;
+las condiciones que estas les impongan. Como en el concepto general
+se prescinde absolutamente de dichas condiciones, no puede
+descubrirse por el concepto solo, la contradiccion que en ellas
+pueda haber; de donde resulta que no encerr&aacute;ndose en el
+concepto ninguna contradiccion, se puede tropezar con ella tan
+pronto como se quiera realizar lo que est&aacute; contenido en el
+mismo. Así podr&aacute; suceder que sin ser contradictorio
+el concepto general é indeterminado, lo sea su realizacion:
+&aacute; la manera que se conciben perfectamente ciertas
+teorías mec&aacute;nicas, que sin embargo no pueden
+reducirse &aacute; la pr&aacute;ctica, porque no lo consiente la
+materia &aacute; que se debieran aplicar. Los seres finitos son,
+por decirlo así, la materia en que se han de realizar los
+conceptos metafísicos é indeterminados: la
+posibilidad de estos no prueba de una manera absoluta la
+posibilidad de aquellos. La realidad puede traer consigo tales
+determinaciones que envuelvan una contradiccion que en el concepto
+general se hallaba en estado latente, <span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">{45}</a></span> y que al
+llegar &aacute; la realidad se pone de manifiesto.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO X.</h2>
+<h3>CONCEPTO DE LA EXTENSION INFINITA.</h3>
+<p>[76.] &iquest;Es concebible la extension infinita? Este concepto
+incluye dos ideas: la de extension y la de negacion absoluta de
+límite. La de extension es &aacute; su vez un concepto
+general, referido &aacute; esa intuicion, que sea lo que fuere en
+sí y en su objeto, representa la extension &oacute; el
+conjunto de las tres dimensiones, cuya forma pura es el espacio. Es
+evidente que nosotros podemos reunir en un concepto estas dos
+ideas: extension en general, y negacion de límite; y si
+&aacute; esto se llama idea de una extension infinita, es claro que
+poseemos dicha idea. Salta &aacute; los ojos que en este concepto
+de la extension infinita, se prescinde de todas las condiciones de
+realidad; y que no sabemos todavía, si en la naturaleza de
+los seres extensos, se hallaria algo, que se opusiese &aacute; la
+absoluta infinidad de su extension; y por consiguiente ignoramos,
+si hay aquí alguna contradiccion latente, que no podemos
+conocer por solo el concepto general.</p>
+
+<p>[77.] N&oacute;tese bien que aquí hablo de la idea, y
+<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">{46}</a></span> n&oacute; de la representacion sensible
+de la extension; porque si bien tengo por posible aun para
+nosotros, el concepto de una extension infinita, no pienso lo mismo
+de su representacion sensible. Esta podemos dilatarla
+indefinidamente, mas n&oacute; hacerla infinita.</p>
+
+<p>A mas de que la conciencia nos atestigua dicha imposibilidad, la
+razon la demuestra. En efecto: las representaciones sensibles
+internas, no son mas que una repeticion de las externas; &oacute;
+cuando menos est&aacute;n formadas de los elementos que estos
+suministran. La vista y el tacto son los dos sentidos que nos
+producen representacion de extension, y es evidente que ambos
+necesitan un límite: al tacto no se le ofrece sino lo
+inmediato; la vista no ve, sin un límite que le envie los
+rayos luminosos. Las representaciones sensibles internas, sean las
+que fueren, no pueden perder ese car&aacute;cter de limitacion:
+dilatar&aacute;n el objeto cuanto se quiera; retirar&aacute;n el
+límite, mas no le destruir&aacute;n, so pena de destruirse
+&aacute; sí propias. Luego es imposible para nosotros, y
+para todo ser sensible, la imaginacion de una extension
+infinita.</p>
+
+<p>[78.] Contra la infinidad de la extension, en cuanto nos la
+podemos representar en un vol&uacute;men sin límites, he
+propuesto mas arriba [40] una dificultad fundada en que como la
+idea de impenetrabilidad no entra en el concepto de s&oacute;lido,
+dentro de un infinito, se podr&aacute; colocar otro, y así
+sucesivamente; por manera que la <span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">{47}</a></span> penetrabilidad da
+orígen &aacute; otra serie que tampoco tendr&aacute; fin.
+Pero esta dificultad que es concluyente si se trata del concepto de
+s&oacute;lidos que encierra algo mas que la pura idea de extension,
+no lo es cuando nos limitamos &aacute; esta idea: porque entonces,
+la extension implica necesariamente el que unas partes estén
+<i>fuera</i> de otras, pues que sin este <i>fuera</i>, no es
+posible concebirla. Es cierto que dentro de una parte del espacio
+puede situarse un cuerpo; y que despojando &aacute; este de la
+impenetrabilidad, podemos todavía colocar otro en el mismo
+lugar, y así hasta lo infinito; pero en tal caso concebimos
+ya algo mas que extension pura; unimos algo mas, siquiera en
+general é indeterminadamente, &aacute; la idea de cosas
+situadas; pues de otro modo, no distinguiríamos entre el
+espacio, representante de la extension pura, y los s&oacute;lidos
+que en él se colocasen; y aun estos mismos no los
+distinguiríamos entre sí, &aacute; no reconocer en
+ellos alguna diferencia, siquiera en general é
+indeterminadamente.</p>
+
+<p>[79.] Parece pues mas probable que la idea pura de la extension
+infinita est&aacute; en la de un vol&uacute;men infinito; la cual
+no es otra que la del espacio. Lo dem&aacute;s que puede
+introducirse en la idea es un elemento extra&ntilde;o &aacute; la
+misma; pues &aacute; la extension pura a&ntilde;ade algo que no le
+pertenece, como son las diferencias entre los seres extensos,
+aunque concebidas con indeterminacion. <span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">{48}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XI.</h2>
+<h3>SOBRE LA POSIBILIDAD DE LA EXTENSION INFINITA.</h3>
+<p>[80.] &iquest;Qué pensaremos de la posibilidad de esas
+infinidades que nosotros concebimos? examinémoslo.</p>
+
+<p>&iquest;Es posible una extension infinita? no se descubre
+ninguna repugnancia: la idea de extension y la de negacion de todo
+límite, no se excluyen, por lo menos segun nuestro modo de
+concebir; mas bien tenemos dificultad en concebir el límite
+absoluto de la extension que no en concebirla ilimitada: mas
+all&aacute; de todo término imaginamos espacios sin fin.</p>
+
+<p>[81.] Considerando la cuestion con respecto &aacute; la
+omnipotencia divina, tampoco se descubre ninguna imposibilidad en
+la existencia de una extension sin límites. Mas all&aacute;
+de toda extension puede Dios criar otra extension; si suponemos que
+haya querido aplicar su fuerza creadora &aacute; toda la extension
+posible, habr&aacute; criado una extension infinita.</p>
+
+<p>[82.] Ofrécese aquí una dificultad. Si Dios
+hubiese criado una extension infinita, no podria criar otra
+extension; luego su poder estaria agotado, luego no seria
+infinito.</p>
+
+<p>Esta dificultad nace de que se entiende en un sentido falso el
+poder infinito. Cuando se dice <span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">{49}</a></span> que Dios lo puede todo, no
+se quiere significar que pueda hacer cosas contradictorias; la
+omnipotencia no es un atributo absurdo, como lo seria si se
+refiriese &aacute; cosas absurdas. Una extension absolutamente
+infinita es contradictoria con otra extension distinta; pues por lo
+mismo que es infinita absolutamente, contiene todas las extensiones
+posibles. Si la suponemos existente, no ser&aacute; posible otra
+distinta de ella; al afirmar que Dios no podria producir otra, no
+se limita su omnipotencia, solo se dice que no puede hacer una cosa
+absurda.</p>
+
+<p>[83.] Aclaremos mas la solucion anterior. La inteligencia de
+Dios es infinita, y no puede entender mas que lo que ahora
+entiende: todo progreso supondria imperfeccion, pues que envolveria
+mudanza de una inteligencia menor &aacute; una inteligencia mayor.
+Ahora bien; si se dice: Dios no puede entender mas de lo que
+entiende en la actualidad, &iquest;se limita su inteligencia? es
+cierto que n&oacute;: pues que no puede entender mas porque
+entiende todo lo real y todo lo posible, y no es dable concebir sin
+contradiccion que pueda entender mas que lo que entiende en la
+actualidad; esto no limita la inteligencia, antes afirma su
+infinidad; porque no es suceptible de perfeccion por lo mismo que
+es infinita. Con este ejemplo se comprende el sentido de la
+expresion <i>no puede</i>, aplicada &aacute; Dios: lo que se niega,
+no es una perfeccion, sino un absurdo: por cuya razon observa muy
+oportunamente Santo Tom&aacute;s, que mas <span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">{50}</a></span> bien se
+debiera decir que la cosa no puede ser hecha, que no que Dios no
+puede hacerla.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XII.</h2>
+<h3>SOLUCION DE VARIAS DIFICULTADES CONTRA LA POSIBILIDAD DE UNA
+EXTENSION INFINITA.</h3>
+<p>[84.] Las discusiones sobre la posibilidad de una extension
+infinita datan de muy antiguo; y no puede menos de ser así,
+supuesto que el grandioso espect&aacute;culo del universo, y los
+espacios que imaginamos mas all&aacute; de todo confin, deben
+suscitar naturalmente las cuestiones que siguen. &iquest;Existe
+algun límite de tama&ntilde;a inmensidad? &iquest;Puede
+existir? &iquest;Es posible que no exista?</p>
+
+<p>Algunos fil&oacute;sofos opinan en contra de la posibilidad de
+una extension infinita; examinemos las razones en que se
+fundan.</p>
+
+<p>[85.] La extension es propiedad de una substancia finita, y lo
+que pertenece &aacute; una cosa finita no puede ser infinito; pues
+no se concibe c&oacute;mo la infinidad de ninguna clase puede caber
+en un ser finito. Este argumento no es concluyente. Es verdad que
+la substancia extensa es finita, en el sentido de que no tiene la
+infinidad absoluta, cual se concibe en el Ser Supremo; mas de
+aquí no se infiere que no pueda ser infinita <span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">{51}</a></span> bajo
+ciertos aspectos. Con decir que ninguna substancia finita puede
+tener ninguna propiedad infinita, porque las propiedades dimanan de
+la substancia, y de lo finito no puede salir lo infinito, tampoco
+se consolida la razon. Para que este argumento valiese seria
+menester probar que todas las propiedades de un ser dimanan de su
+substancia: las figuras de los cuerpos son propiedades accidentales
+de los mismos, y sin embargo muchas de ellas no tienen ninguna
+relacion con la substancia, son meros accidentes que aparecen
+&oacute; desaparecen, n&oacute; por la fuerza interior de la
+substancia, sino por la accion de una causa externa. Nosotros vemos
+la extension en los cuerpos; pero no conociendo la esencia de la
+substancia corp&oacute;rea, no podemos decir hasta qué punto
+est&aacute;n ligadas dicha propiedad y la substancia, y si aquella
+dimana de esta, &oacute; es &uacute;nicamente una cosa que se le ha
+dado y que se le puede quitar sin alteracion esencial (V. Lib. III,
+cap. XIX, XXI, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, XXVIII).</p>
+
+<p>Adem&aacute;s: al decir que de lo finito no puede salir lo
+infinito, no negamos que de una substancia finita en su esencia,
+pueda salir cierta propiedad infinita. En efecto: por lo mismo que
+en tal caso admitiríamos la propiedad infinita,
+podríamos admitir tambien todo lo que fuese necesario en la
+substancia para que en ella se radicase dicha propiedad, con tal
+que se salvase el car&aacute;cter de finito que debe siempre tener
+toda criatura. Cuando se niega de estas el que sean infinitas,
+<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">{52}</a></span> y que puedan serlo, se habla de la
+infinidad esencial, de la que implica necesidad de ser é
+independencia absoluta bajo todos respectos; mas no se trata de una
+infinidad relativa, cual lo seria la de extension.</p>
+
+<p>Empezar por sostener que la extension infinita es imposible
+porque toda propiedad de la substancia finita es finita; equivale
+&aacute; suponer lo mismo que se disputa; pues precisamente la
+cuestion est&aacute; en si una de estas propiedades, la extension,
+puede ser infinita. Para afirmar que ninguna lo puede ser, es
+necesario probar que lo mismo se verifica de la extension: pues de
+otro modo la proposicion negativa: &laquo;ninguna propiedad de la
+substancia finita es infinita&raquo; no podria establecerse. Por
+donde se ve que el argumento que combatimos, implica en algun modo
+una peticion de principio, cuando se funda en una proposicion
+general, de la que no podemos estar ciertos antes de tener resuelta
+la cuestion presente.</p>
+
+<p>[86.] La extension infinita debiera ser la mayor de todas, y no
+hay ninguna que pueda tener este car&aacute;cter. Dada una
+cualquiera, Dios puede quitarle una cierta cantidad, por ejemplo
+una vara; y en este caso la extension infinita se habr&aacute;
+convertido en finita, porque ser&aacute; menor que la primera; y
+como la diferencia entre las dos ser&aacute; de sola una vara,
+resultar&aacute; que ni aun la primera habr&aacute; sido infinita;
+pues entre lo finito y lo infinito, es imposible que no haya mas
+diferencia que de una vara. <span class="pagenum"><a name="Page_53"
+id="Page_53">{53}</a></span></p>
+
+<p>Esta dificultad merece una contestacion bien meditada; porque
+&aacute; primera vista parece tan concluyente, que no se concibe la
+posibilidad de una solucion satisfactoria.</p>
+
+<p>La proposicion de que la diferencia entre lo finito y lo
+infinito no puede ser finita, no es de todo punto exacta, y da
+lugar &aacute; diversas consideraciones. Ante todo es necesario
+advertir que la diferencia entre dos cantidades positivas, finitas
+&oacute; infinitas, no puede ser absolutamente infinita en el
+sentido del minuendo. Diferencia es el exceso que va de una
+cantidad &aacute; otra, y esto entra&ntilde;a por necesidad algun
+límite; pues por lo mismo que se trata solo de exceso, se
+entiende que no entra en la diferencia la cantidad excedida.
+Llamando D la diferencia, A la cantidad mayor, y a la menor, digo
+que D en ningun caso puede ser infinita. Por el supuesto tenemos:
+D=A-a; luego D+a=A; luego para que llegue D al valor de A, es
+necesario a&ntilde;adirle a; luego D no puede ser infinita. Si
+suponemos A infinita haciendo A=&infin;; tendremos:
+D=A-a=&infin;-a; lo que nos da: D+a=&infin;. Luego para que D se
+nos haga infinita necesita que le a&ntilde;adamos a; y nunca
+ser&aacute; D=&infin;, sino en el caso de a=0; pero entonces no
+ser&aacute; una verdadera diferencia; pues la ecuacion D=A-a, se
+convertir&aacute; en D=A-0=A; y por tanto la diferencia no
+ser&aacute; real sino figurada.</p>
+
+<p>Se sigue de lo dicho que ninguna diferencia entre cantidades
+positivas puede ser infinita absolutamente; <span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">{54}</a></span> y que si
+en algun modo lo es, no puede serlo en el sentido del minuendo, y
+que en tal caso el reunir estas dos ideas de diferencia é
+infinito, es incurrir en una contradiccion
+<a id="footnotetag1" name="footnotetag1"></a><a href="#footnote1">[1]</a>.</p>
+
+<p>La diferencia entre una cantidad infinita, y otra finita dada,
+no podr&aacute; ser otra finita dada, sino que ser&aacute; infinita
+en algun sentido. Supongamos una línea infinita, y otra
+finita de un valor dado; la diferencia entre las dos no la podemos
+expresar en un valor lineal finito dado. Porque supuesto que la
+línea es finita y dada, podremos suponerla &aacute; la
+línea infinita en una cualquiera de sus direcciones, y desde
+uno cualquiera de sus puntos, en cuyo caso llegar&aacute; hasta un
+cierto punto de la infinita, pero esta continuar&aacute;
+prolong&aacute;ndose hasta lo infinito. Si suponemos otra
+línea finita dada, en la cual pensamos representar la
+diferencia, deberemos superponerla &aacute; la infinita desde el
+punto en que acaba la otra finita, y es evidente que se
+acabar&aacute; en otro punto determinado por la longitud de la
+misma, luego no agotar&aacute; la diferencia entre la línea
+infinita, y la finita.</p>
+
+<p>El mismo resultado se encuentra con expresiones
+algebr&aacute;icas. Si A es un valor finito dado, la diferencia
+entre A y &infin; no puede ser otro valor finito dado. Porque
+expresando la diferencia por
+<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">{55}</a></span> D, tendremos &infin;-A=D.
+Luego D+A=&infin;, luego si ambos fuesen valores finitos dados, un
+infinito resultaria de dos valores finitos dados, lo que es
+imposible.</p>
+
+<p>Se infiere de esto que una diferencia puede ser infinita en
+cierto sentido, segun la acepcion que diésemos &aacute; la
+palabra infinidad. Si desde el punto en que nos hallamos se tira
+una línea en la direccion del norte hasta lo infinito, y
+luego se la prolonga en la direccion del sud tambien hasta lo
+infinito, la diferencia entre la suma de las dos y una de ellas,
+ser&aacute; infinita en un solo sentido (Cap. VIII).</p>
+
+<p>Lo que hallamos en valores lineales lo encontraremos tambien en
+expresiones algebr&aacute;icas: si tenemos el valor infinito 2
+&infin;, y lo comparamos con &infin;, resultar&aacute; 2
+&infin;-&infin;=&infin;.</p>
+
+<p>En general teniendo un valor infinito cualquiera, podemos sacar
+con respecto &aacute; él una diferencia finita cualquiera,
+con tal que no tomemos por substraendo, un valor finito dado. Sea
+&infin; el valor infinito, digo que podemos encontrarle una
+diferencia finita. Porque siendo &infin; un valor infinito,
+contiene todos los valores finitos de su &oacute;rden; luego
+contiene el valor finito A; y por consiguiente puedo formar esta
+ecuaci&oacute;n: &infin;-A=B. Sea cual fuere el valor de B, tengo
+que lo que va de B &aacute; &infin; es A; pues con solo
+a&ntilde;adir A &aacute; B, me resulta &infin;. La ecuaci&oacute;n
+&infin;-A=B; me da B+A=&infin;, y tambien &infin;-B=A; y como A es
+un valor finito dado por el supuesto, y A es la diferencia
+<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">{56}</a></span> finita dada, entre &infin; y B, resulta
+que &aacute; todo valor infinito se le puede encontrar una
+diferencia finita.</p>
+
+<p>Inferiremos de esto que el poderse asignar &aacute; una
+extension infinita una diferencia finita no prueba nada contra su
+verdadera infinidad. Lo infinito, por lo mismo que es tal, contiene
+todo lo perteneciente al &oacute;rden en que es infinito: tomando
+uno cualquiera de aquellos valores, y consider&aacute;ndole como
+una diferencia, nos resultar&aacute; una diferencia finita. Mas
+esto lejos de probar la falta de infinidad, confirma su existencia;
+pues indica que todo lo finito est&aacute; contenido en lo
+infinito.</p>
+
+<p>En tal caso el substraendo ser&aacute; infinito bajo cierto
+aspecto; pero no lo ser&aacute; en el &oacute;rden del minuendo,
+por faltarle la cantidad que se ha quitado.</p>
+
+<p>[87.] Hay en contra de la infinidad absoluta de la extension
+otro argumento que me parece mas fuerte que ninguno de los
+anteriores, y que no sé por qué no habr&aacute;
+ocurrido &aacute; los que combaten dicha posibilidad; hélo
+aquí. Supongamos existente una extension infinita. Dios
+puede anonadarla, y despues criar otra nueva igualmente infinita.
+La suma de las dos es mayor que una cualquiera de ellas; luego
+ninguna de por sí ser&aacute; infinita. Es evidente que este
+aniquilamiento se puede suponer repetido tantas veces como se
+quiera; de donde resultar&aacute; una serie de extensiones
+infinitas. Los términos de esta serie no <span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">{57}</a></span> pueden
+existir &aacute; un mismo tiempo, pues que una extension infinita
+actual excluye las otras; luego como la suma de las extensiones es
+mayor que un n&uacute;mero cualquiera de los sumandos, la extension
+infinita absoluta debe hallarse, n&oacute; en los sumandos sino en
+la suma, luego la extension infinita en acto es
+intrínsecamente imposible.</p>
+
+<p>Para desvanecer esta dificultad se debe distinguir entre la
+extension y la cosa extensa: toda la cuestion gira sobre la
+posibilidad intrínseca de la infinidad de la extension,
+considerada en sí, prescindiendo absolutamente del sujeto en
+que se halla. La dificultad propuesta hace desfilar &aacute;
+nuestros ojos una serie de extensiones infinitas que se suceden;
+pero si bien se reflexiona la sucesion se verifica entre los seres
+extensos, cuyo n&uacute;mero se va multiplicando; pero n&oacute; en
+la extension misma. La idea pura de la extension infinita que
+tenemos para un caso, no se aumenta con las nuevas extensiones que
+vienen; la extension aparece, desaparece, reaparece y vuelve
+&aacute; desaparecer, mas con esto no se aumenta. La sucesion nos
+indica la posibilidad intrínseca de su aparicion y
+desaparicion, su contingencia esencial, por lo que no le repugna el
+dejar de existir cuando existe, y el pasar de nuevo de la no
+existencia &aacute; la existencia. Examinemos nuestras ideas, y
+echaremos de ver que concebida la extension infinita, no la podemos
+agrandar con ninguna suposicion imaginable; y que todo cuanto
+hacemos se reduce &aacute; una sucesion de producciones
+<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">{58}</a></span> y aniquilamientos. La idea de la
+extension infinita parece un hecho primitivo de nuestro
+espíritu; esa infinidad que imaginamos en el espacio, no es
+otra cosa que el resultado de los esfuerzos de nuestra idea para
+expresarse en una realidad. Habiendo sido criados con intuicion
+sensible, se nos ha dado la posibilidad de dilatar esa intuicion en
+una escala infinita; para esto necesit&aacute;bamos la idea de una
+extension infinita.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIII.</h2>
+<h3>SI EXISTE LA EXTENSION INFINITA.</h3>
+<p>[88.] La cuestion sobre la posibilidad de una extension infinita
+es muy diferente de la de su existencia. Admitiendo la primera se
+puede negar la segunda.</p>
+
+<p>Descartes sostiene que la extension del mundo es indefinida;
+pero esta palabra que puede tener un sentido muy razonable, si se
+refiere al alcance de nuestra inteligencia, carece de significado
+cuando se la aplica &aacute; las cosas. No hay inconveniente en
+decir que la extension del mundo es indefinida, si se entiende que
+nosotros no podemos asignar sus límites; pero en la realidad
+los límites existir&aacute;n &oacute; no existir&aacute;n,
+independientemente de la posibilidad de asignarlos nosotros;
+<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">{59}</a></span> no hay medio entre el sí y el
+n&oacute;; luego no hay medio entre la existencia de los
+límites, y su no existencia. Si existen, la extension del
+mundo es finita; si no existen, es infinita; en todo caso la
+palabra indefinido no expresa nada.</p>
+
+<p>El argumento de Descartes, si prueba algo, prueba la verdadera
+infinidad del mundo; pues que si hemos de retirar indefinidamente
+los límites de este, porque indefinidamente concebimos
+siempre una extension mas all&aacute; de toda otra extension; como
+por otra parte sabemos que esta serie de conceptos no tiene ningun
+límite, podemos trasladar desde luego la ilimitacion al
+objeto que corresponde &aacute; los conceptos, y afirmar que la
+extension del mundo es absolutamente infinita. Desgraciadamente, el
+argumento de Descartes flaquea por su base, pues consiste en un
+tr&aacute;nsito del &oacute;rden ideal &oacute; mas bien
+imaginario, al real; tr&aacute;nsito que una sana l&oacute;gica no
+puede permitir (V. Lib. III, cap. VIII).</p>
+
+<p>[89.] Leibnitz sostiene que si bien parece que Dios puede hacer
+el universo material finito en extension, no obstante es mas
+conforme &aacute; su sabiduría el no haberlo hecho.
+&laquo;Yo no digo, como se me imputa aquí, que Dios no pueda
+dar límites &aacute; la extension de la materia; mas parece
+que no lo quiere y que ha considerado mejor el no
+d&aacute;rselos&raquo; (Cartas entre Leibnitz y Clarke. Respuesta
+&aacute; la 4.&ordf; réplica de Clarke, &sect;73). La
+opinion de Leibnitz se funda en su sistema del optimismo, sujeto
+&aacute; muchas dificultades <span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">{60}</a></span> de que no me es posible
+hacerme cargo aquí.</p>
+
+<p>[90.] Emitiendo ingenuamente mi opinion, diré que esta es
+una cuestion irresoluble, por principios puramente
+filos&oacute;ficos; pues que no hallando en las ideas ninguna
+necesidad intrínseca en pro ni en contra de la existencia de
+una extension infinita, debemos esperar la resolucion de lo que nos
+ense&ntilde;e la experiencia; y esta es imposible trat&aacute;ndose
+de una extension infinita; todo el tiempo que se gasta en resolver
+dicha cuestion, es completamente perdido. Lo que podemos asegurar
+es que la extension del mundo excede &aacute; toda ponderacion; que
+cuanto mas adelantan las ciencias astron&oacute;micas, tanta mayor
+profundidad se descubre en el océano del espacio.
+&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la ribera? &iquest;hay siquiera
+alguna? La sola razon no es capaz de resolver semejantes
+cuestiones. &iexcl;Y qué sabemos nosotros, pobres gusanos
+que nos arrastramos un momento sobre ese peque&ntilde;o monton de
+polvo, que apellidamos globo de la tierra! <span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">{61}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIV.</h2>
+<h3>SOBRE LA POSIBILIDAD DE UN N&Uacute;MERO INFINITO ACTUAL.</h3>
+<p>[91.] &iquest;Es posible un n&uacute;mero infinito? La union que
+nosotros hacemos de la idea de n&uacute;mero con la de negacion
+absoluta de límite, &iquest;entra&ntilde;a alguna
+contradiccion que impida la realizacion del concepto?</p>
+
+<p>Por grande que concibamos un n&uacute;mero, podemos concebirle
+siempre mayor; lo que parece indicar que, sea cual fuere el
+n&uacute;mero existente, nunca podr&aacute; ser absolutamente
+infinito. En efecto: sup&oacute;ngase realizado este n&uacute;mero;
+una inteligencia podr&aacute; conocerle, y formar este acto:
+multiplíquese el n&uacute;mero existente por dos, por tres
+&uacute; otro cualquiera; luego no implicar&aacute; ninguna
+contradiccion el que dicho n&uacute;mero se aumente, luego no
+ser&aacute; infinito.</p>
+
+<p>Esta dificultad, concluyente &aacute; primera vista, dista mucho
+de serlo, si se la examina con cuidado. El acto intelectual de que
+se trata, seria imposible en la suposicion de la existencia de un
+n&uacute;mero infinito. Si la inteligencia no conociese la
+infinidad del n&uacute;mero, podria hacer el acto de la
+multiplicacion; pero incurriria en una contradiccion &aacute; causa
+de su ignorancia: siendo el n&uacute;mero absolutamente infinito no
+puede tener <span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">{62}</a></span> aumento, su multiplicacion es absurda: la
+inteligencia que quisiese ejecutarla combinaria dos ideas cuya
+repugnancia no conociera, pero que no dejarian por esto de ser
+repugnantes. Conocida por la inteligencia la absoluta infinidad del
+n&uacute;mero existente, no podria asociarle nunca la idea de
+multiplicacion; porque sabria que existen ya todos los productos
+posibles.</p>
+
+<p>[92.] El n&uacute;mero absolutamente infinito, no puede
+expresarse en valores, ni algebr&aacute;icos ni geométricos;
+con solo intentar dicha expresion, se le limita en algun sentido, y
+por tanto se destruye su infinidad absoluta. La expresion &infin;,
+si representase un n&uacute;mero absolutamente infinito, no seria
+susceptible de ninguna combinacion, que la pudiese aumentar; por lo
+mismo que se la supone multiplicable por otros n&uacute;meros
+finitos &oacute; infinitos, no se toma su infinidad en un sentido
+absoluto.</p>
+
+<p>El quebrado a/0, expresion de un valor infinito, tampoco merece
+en rigor este nombre: porque es evidente que sea cual fuere el
+valor de a/0, siempre ser&aacute; menor que 2a/0 y en general que
+na/0, representando n, un valor mayor que la unidad.</p>
+
+<p>[93.] En valores geométricos, tampoco es posible
+representar un n&uacute;mero infinito.</p>
+
+<p>Tomemos una línea de un pié. Es evidente que si
+prolongamos esta línea hasta lo infinito, en <span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">{63}</a></span>
+direcciones opuestas, el n&uacute;mero de los piés
+ser&aacute; en algun modo infinito; pues que se supone que el
+pié se repetir&aacute; infinitas veces: la expresion del
+n&uacute;mero de los piés ser&aacute; la de un valor
+infinito. Ahora digo que este n&uacute;mero no es infinito; porque
+hay otros mayores que él. En cada pié hay doce
+pulgadas; luego el n&uacute;mero de pulgadas contenidas en la
+línea ser&aacute; doce veces mayor que el n&uacute;mero de
+piés; luego este no es infinito. Tampoco lo ser&aacute; el
+de las pulgadas, porque estas &aacute; su vez pueden subdividirse
+en líneas, como estas en puntos y los puntos en otras
+cantidades menores; y es evidente que el n&uacute;mero expresivo de
+cada uno de los valores menores, ser&aacute; respectivamente tantas
+veces mayor, cuantas expresa el n&uacute;mero que designa la
+relacion del menor al mayor. Habr&aacute; doce veces mas pulgadas
+que piés: doce veces mas líneas que pulgadas: doce
+veces mas puntos que líneas; y así sucesivamente, sin
+que se pueda terminar jam&aacute;s esta progresion &aacute; causa
+de la infinita divisibilidad del valor lineal.</p>
+
+<p>[94.] Llevando hasta lo infinito la divisibilidad de una
+línea infinita parece que tenemos un n&uacute;mero infinito
+en los elementos que la constituyen; sin embargo por poco que se
+reflexione, se desvanece la ilusion. Porque salta &aacute; los
+ojos, que se pueden tirar infinitas líneas &aacute; mas de
+la supuesta, y como en todas ellas se puede llevar la divisibilidad
+hasta lo infinito, resulta que la suma de los elementos que entran
+en todas ellas formar&aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">{64}</a></span> un n&uacute;mero mayor que
+el de una cualquiera de las mismas.</p>
+
+<p>[95]. Si quisiéramos representarnos un n&uacute;mero
+infinito de partes en valores de extension, deberíamos
+suponer un s&oacute;lido infinito en todas sus dimensiones; y
+adem&aacute;s divididas todas sus partes hasta lo infinito. Pero ni
+aun en este caso tendríamos un n&uacute;mero infinito
+absolutamente hablando, aunque tuviéramos el mayor que se
+puede representar en valores de extension.</p>
+
+<p>Dado que existiese una extension infinita con una divisibilidad
+infinita, el n&uacute;mero de sus partes no seria absolutamente
+infinito; porque fuera de los seres extensos se pueden concebir
+otros de diferente especie; y entonces, considerando &aacute;
+aquellos y &aacute; estos bajo la idea general de ser, se los puede
+reunir en un n&uacute;mero que resultar&aacute; mayor que el de los
+seres cuyo conjunto forma la extension.</p>
+
+<p>[96.] Fínjase una especie cualquiera de seres
+multiplicada hasta lo infinito: el resultado no puede ser un
+n&uacute;mero absolutamente infinito. La razon es la misma que la
+se&ntilde;alada en el p&aacute;rrafo anterior: la existencia de los
+seres de una especie, no hace imposible la existencia de los seres
+de otra especie; luego fuera de la supuesta infinidad del
+n&uacute;mero en una especie determinada, hay otros n&uacute;meros
+que reunidos con el primero, constituir&aacute;n otro mayor que el
+pretendido infinito.</p>
+
+<p>[97.] Para la existencia de un n&uacute;mero absolutamente
+<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">{65}</a></span> infinito se necesita: 1.&ordm; la
+existencia de infinitas especies de seres; 2.&ordm; la existencia
+de infinitos individuos en cada especie. Veamos si estas
+condiciones se pueden realizar.</p>
+
+<p>[98.] La posibilidad intrínseca de especies infinitas
+parece indudable. La escala de los seres est&aacute; entre dos
+extremos: la nada y la perfeccion infinita: el espacio que hay
+entre estos dos extremos es infinito; los seres que en él
+existan pueden estar distribuidos en una gradacion infinita.</p>
+
+<p>[99.] Admitida la posibilidad intrínseca de una gradacion
+infinita en la escala de los seres, ocurre la cuestion de si su
+posibilidad es no solo ideal sino tambien real: esto es, si
+podría ser realizada. Dios es infinitamente poderoso; si la
+gradacion infinita es intrínsecamente posible, Dios puede
+realizarla, porque todo cuanto no es intrínsecamente
+imposible cae bajo la omnipotencia divina. Por otra parte,
+suponiéndose como se debe suponer la libertad de Dios, no
+cabe duda en que es libre de querer criar todo lo que puede criar.
+Si pues no repugna la infinidad de las especies de los seres,
+distribuidos en una gradacion infinita, estos podrian existir si
+Dios lo hubiese querido. Entonces, negando todo límite al
+n&uacute;mero de las especies y al de los individuos de cada
+especie, parece que existiria el n&uacute;mero infinito, pues que
+no es dable excogitar al conjunto de todos los seres ningun aumento
+ni límite. <span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">{66}</a></span></p>
+
+<p>En este supuesto, existirian los seres criados mas perfectos
+posibles, y en la esfera de las criaturas no seria dable concebir
+un ser mas perfecto. Todo cuanto se pudiese imaginar existiria ya,
+desde la nada hasta la perfeccion infinita.</p>
+
+<p>[100.] Sin embargo, conviene observar que el conjunto de seres
+criados, fuera cual fuese su perfeccion, estaria sujeto
+necesariamente &aacute; una condicion de que solo se exime el ser
+infinito por esencia: la dependencia de otro ser. Esta condicion
+envuelve la limitacion; luego todos los seres criados ser&aacute;n
+finitos.</p>
+
+<p>[101.] Ocurre aquí una cuestion. El car&aacute;cter de
+finito que se encuentra en todos los seres creados,
+&iquest;envuelve un límite determinado del cual no puedan
+pasar? Si este límite existe &iquest;no queda limitado
+tambien el n&uacute;mero de las especies posibles? Y si estas
+especies no son infinitas &iquest;no es una ilusion el
+n&uacute;mero infinito?</p>
+
+<p>Aunque la posibilidad intrínseca de la escala infinita de
+los seres, nos parezca indudable[98], debemos guardarnos de
+resolver con demasiada ligereza la cuestion presente.
+Ateniéndonos &aacute; los conceptos indeterminados, no vemos
+ningun límite posible; pero &iquest;sucederia lo mismo, si
+poseyésemos un conocimiento intuitivo de las especies?
+&iquest;podemos asegurar que en las propiedades particulares de los
+seres, combinadas con la limitacion y dependencia que les son
+esenciales, no descubriríamos un término, del cual no
+pueden pasar, por el constitutivo de su propia naturaleza?
+<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">{67}</a></span> &iexcl;Cu&aacute;n impotente es la
+filosofía para resolver semejantes cuestiones!
+Contentémonos con plantearlas.</p>
+
+<p>[102.] Sea lo que fuere de esta infinidad de especies, y de su
+perfeccion respectiva, creo que no puede existir un n&uacute;mero
+actualmente infinito.</p>
+
+<p>Entre las especies de los seres se contarian las inteligencias
+que ejercen sus actos con sucesion. Esto es evidente; ya que en
+dicho n&uacute;mero entrarian los espíritus humanos de los
+cuales no podemos dudar que piensan y quieren de una manera
+<i>sucesiva</i>. Los actos de estas inteligencias son numerables,
+como nos lo atestigua la conciencia; luego no existir&aacute;
+jam&aacute;s un n&uacute;mero infinito; pues que dichos actos, por
+lo mismo que son sucesivos, no pueden existir juntos.</p>
+
+<p>[103.] Si se responde que en tal caso se podria suponer que
+todos los espíritus incluso el nuestro, no tienen mas que un
+solo acto de inteligencia y voluntad, replicaré que esto,
+&aacute; mas de hallarse en contradiccion con la naturaleza de los
+seres criados, que por lo mismo que son finitos est&aacute;n
+sujetos &aacute; mudanzas, tiene el inconveniente de que elimina de
+un golpe muchas especies de seres: y así, lejos de salvar la
+infinidad del n&uacute;mero, la hace imposible. Adem&aacute;s
+&iquest;quién puede negar la posibilidad de lo que existe? y
+si ahora existen como nos lo ense&ntilde;a la experiencia propia,
+seres que tienen sus actos sucesivos &iquest;por qué no
+habrian de ser posibles los mismos seres en el supuesto de que la
+omnipotencia divina <span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">{68}</a></span> hubiese ejercido en toda su plenitud su
+infinita fuerza creadora?</p>
+
+<p>[104.] Esta dificultad que fundada en las naturalezas de las
+inteligencias finitas, parece que imposibilita la existencia de un
+n&uacute;mero infinito, se robustece todavía mas
+considerando la cuestion bajo un punto de vista mas general.</p>
+
+<p>Para que exista un n&uacute;mero verdaderamente infinito, es
+necesario que fuera de lo existente no pueda haber nada
+<i>numerable</i>. Lo que se numera no son solo las substancias,
+sino tambien las modificaciones. Esto ya lo he demostrado con
+respecto &aacute; las inteligencias: y se verifica en general de
+todos los seres finitos. Todo ser finito es mudable, y sus mudanzas
+se pueden contar. Las modificaciones traidas por las mudanzas no
+pueden existir juntas, porque algunas de ellas se excluyen
+recíprocamente; luego no es posible jam&aacute;s el
+n&uacute;mero actual infinito.</p>
+
+<p>[105.] Apliquemos estas observaciones al mundo sensible. El
+movimiento es una modificacion &aacute; que est&aacute;n sujetos
+los cuerpos. Esta modificacion es sucesiva esencialmente. Un
+movimiento cuyas partes coexistiesen, es un absurdo. La
+coexistencia de los diferentes estados, resultantes de movimientos
+diversos, es tambien un absurdo: cosas contradictorias no pueden
+existir juntas; y contradictorias son muchas de estas situaciones,
+pues que la una envuelve por necesidad la negacion de las
+dem&aacute;s. Si una línea que cae sobre otra, gira al
+rededor de un punto, ir&aacute; describiendo <span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">{69}</a></span>
+sucesivamente diferentes &aacute;ngulos. Cuando forme un
+&aacute;ngulo de 45 grados, no lo formar&aacute; de 30, ni de 40,
+ni de 70, ni de 80: estas cosas se excluyen recíprocamente.
+Una porcion de materia formar&aacute; diferentes figuras segun la
+disposicion que se dé &aacute; las partes de que se compone.
+Cuando formen una esfera, no formar&aacute;n un cubo: estos dos
+s&oacute;lidos no pueden existir &aacute; un mismo tiempo formados
+de una misma porcion de materia.</p>
+
+<p>[106.] Esta variedad de movimientos y de formas es numerable. A
+cada paso medimos el movimiento, aplic&aacute;ndole la idea de
+n&uacute;mero; &aacute; cada paso contamos las figuras que ha
+tenido una porcion de materia, por ejemplo un pedazo de cera al que
+se han dado sucesivamente diferentes formas; y sea cual fuere el
+n&uacute;mero de los seres que se supongan existentes, cada uno de
+ellos ser&aacute; susceptible de transformaciones que se
+podr&aacute;n contar: luego se halla en la misma naturaleza de las
+cosas una imposibilidad intrínseca para la existencia de un
+n&uacute;mero actual infinito.</p>
+
+<p>[107.] Me inclino &aacute; creer que estas razones demuestran
+plenamente la imposibilidad del n&uacute;mero actual infinito, y si
+no me atrevo &aacute; decir que estoy seguro de haber dado una
+demostracion completa, es porque la naturaleza del objeto ofrece de
+suyo tantas y tan graves dificultades, ofusca y confunde de tal
+suerte el débil entendimiento del hombre, que siempre hay
+motivos para temer que aun en los raciocinios al parecer mas
+<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">{70}</a></span> claros, mas bien trabados, mas
+concluyentes, se oculte algun vicio que los haga claudicar, y
+así tomemos por verdad incontestable lo que es pura ilusion.
+Sin embargo, no puedo menos de observar que para combatir esta
+demostracion, parece que ser&aacute; preciso desentenderse de
+nuestras ideas primordiales; exclusion entre el ser y el no ser; y
+la necesidad de sucesion, de tiempo, para que puedan realizarse
+cosas contradictorias.</p>
+
+<p>[108.] Quiz&aacute;s se me objetar&aacute; que las
+modificaciones contradictorias no entran en el n&uacute;mero
+infinito, el cual se refiere &aacute; solo lo posible; pero esto no
+destruye mi demostracion, antes bien la confirma; porque como el
+n&uacute;mero absolutamente infinito, implica absoluta negacion de
+todo límite; por lo mismo que al tratar de realizar este
+concepto, me hallo con cosas contradictorias, digo que la
+realizacion del concepto es contradictoria, porque el concepto
+general é indeterminado se extiende mas que todo
+n&uacute;mero posible.</p>
+
+<p>[109.] El orígen de esta mayor extension se halla en que
+el concepto indeterminado prescinde de todas las condiciones,
+inclusa la del tiempo; y de estas condiciones no prescinde ni puede
+prescindir la realidad. De aquí dimana el conflicto entre el
+concepto y su realizacion; y así se explica, por qué
+siendo la realizacion imposible, el concepto no es
+contradictorio.</p>
+
+<p>Supongamos realizado un n&uacute;mero con todas las especies
+posibles, con todos los individuos posibles, <span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">{71}</a></span> nosotros
+podemos reflexionar sobre el concepto del n&uacute;mero infinito, y
+decir: para la verdadera infinidad del n&uacute;mero se necesita
+absoluta carencia de todo límite; ahora bien, pensando en el
+conjunto de cosas que existen, le hallamos un límite, porque
+concibiendo aquel conjunto de unidades en general, le podemos
+a&ntilde;adir otro n&uacute;mero que exprese las nuevas
+modificaciones que puedan sobrevenir. En el instante A el conjunto
+de unidades, por grande que sea, le supondremos expresado por M. En
+el instante B habr&aacute; un conjunto nuevo de unidades que
+podremos expresar por N. Luego tendremos que el resultado N + M
+ser&aacute; mayor que N &oacute; que M solos; luego ni N ni M son
+infinitos absolutamente. El concepto indeterminado, prescinde de
+los instantes, y se refiere &aacute; la sola suma; y de aquí
+es que abarca cosas que no pueden existir juntas.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XV.</h2>
+<h3>IDEA DEL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.</h3>
+<p>[110.] Entramos en una cuestion sumamente difícil. Si la
+idea de lo infinito en general ofrece graves dificultades, no son
+menores las que presenta la idea del ser absolutamente infinito.
+Hemos encontrado que hay diferentes &oacute;rdenes de <span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">{72}</a></span> infinitos,
+siendo cada uno de ellos un concepto formado por la asociacion de
+dos ideas: la de un ser particular, y la de negacion de
+límite. Pero es f&aacute;cil echar de ver que ninguno de los
+infinitos examinados hasta ahora, lo es en todo el rigor de la
+palabra; todos son limitados bajo muchos aspectos; ninguno de ellos
+puede confundirse con el ser infinitamente perfecto. La idea de
+este ser, aunque siempre muy incompleta para nosotros mientras
+estamos en esta vida, es susceptible de mas an&aacute;lisis del que
+emplean algunos autores que la usan sin las aclaraciones debidas.
+Las muchas y graves dificultades que tendremos que soltar en este
+an&aacute;lisis, indican la necesidad de una meditacion profunda, y
+la trascendencia de los errores &aacute; que puede dar
+orígen la mala inteligencia del verdadero sentido de la
+palabra infinito, aplicada &aacute; Dios.</p>
+
+<p>[111.] &iquest;Qué es un ser absolutamente infinito? A
+primera vista parece que se ha explicado todo con decir que el ser
+absolutamente infinito es el que no tiene ninguna negacion de ser;
+pero esto es una nocion general que deja mucho que desear. En
+efecto, el ser infinito no tiene ninguna negacion de ser; esto es
+una verdad incontestable; pero verdad tal, y tan superior &aacute;
+nuestro alcance, que ofrece &aacute; nuestro flaco entendimiento
+una confusion asombrosa, tan pronto como queremos fijar con
+exactitud su verdadero sentido.</p>
+
+<p>[112.] Si el ser absolutamente infinito no tiene <span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">{73}</a></span> ninguna
+negacion de ser, parece que nada se podr&aacute; negar de
+él; por el contrario, todo se podr&aacute; afirmar, porque
+ser&aacute; todo; en cuyo caso el panteismo surge de la idea de
+infinidad. Si con respecto al ser infinito se puede establecer una
+proposicion negativa verdadera, hay en él alguna negacion de
+ser, esto es, del predicado que se niega en la proposicion.</p>
+
+<p>No se puede decir que cuando se aplican &aacute; Dios las
+proposiciones negativas, se niegue solo una negacion, porque en
+realidad se niegan de Dios cosas positivas. Cuando digo Dios no es
+extenso; niego de él una realidad que es la extension.
+Cuando digo Dios no es el universo; niego de él una realidad
+que es el universo. Luego las proposiciones negativas aplicadas
+&aacute; Dios, no niegan solas negaciones, sino realidades.</p>
+
+<p>La dificultad parece que no se suelta diciendo que estas
+realidades negadas envuelven imperfeccion, y que por consiguiente
+repugnan &aacute; Dios: Esto es mucha verdad, pero ahora tratamos
+de explicar la idea de lo absolutamente infinito, y la dificultad
+milita contra el supuesto de que la idea de absolutamente infinito
+se quiera explicar por la absoluta ausencia de negacion de ser. Si
+estas realidades son algo, cuando se las niega de Dios, se niega
+algun ser; y como la proposicion no puede ser verdadera si no hay
+en Dios la negacion del ser negado, resulta que no es exacto el
+decir que el ser absolutamente infinito es el que no tiene ninguna
+negacion de ser. <span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">{74}</a></span></p>
+
+<p>[113.] Adem&aacute;s, un ser de esta naturaleza parece que no
+podria tener ninguna propiedad; porque entre las propiedades
+positivas las unas se excluyen &aacute; las otras: la inteligencia
+y la extension son propiedades positivas que se excluyen
+recíprocamente. La libertad de albedrío y la
+necesidad, son propiedades que con respecto &aacute; una misma
+cosa, se excluyen tambien: luego el ser infinito no puede tener
+todas las propiedades, si no queremos convertirle en un conjunto de
+absurdos, &aacute; manera de los panteistas.</p>
+
+<p>[114.] El ser infinito contendr&aacute; todo ser en cuanto no
+incluye imperfeccion: esto es mucha verdad; pero todavía nos
+restan grandes dificultades. &iquest;Qué es perfeccion?
+&iquest;qué es imperfeccion? hé aquí dos
+cuestiones nada f&aacute;ciles de resolver; y sin embargo no
+podemos adelantar un paso hasta que hayamos fijado el sentido de
+estas palabras.</p>
+
+<p>[115.] La idea de perfeccion envuelve la de ser; la nada no
+puede ser perfecta: un no ser perfecto es una contradiccion
+manifiesta.</p>
+
+<p>[116.] No todo ser es perfeccion absoluta; pues que hay maneras
+de ser que envuelven imperfeccion: lo que es perfeccion para una
+cosa, es imperfeccion para otra.</p>
+
+<p>[117.] En los seres finitos, la perfeccion es relativa: una
+f&aacute;brica muy perfecta seria un templo muy imperfecto; una
+pintura muy propia para un salon de lujo, podria ser una
+profanacion si se la colocase en un Santuario. La perfeccion parece
+<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">{75}</a></span> consistir en ser una propiedad conducente
+al fin de la cosa. Esta idea no en aplicable al ser infinito, el
+cual no tiene ni puede tener mas fin que &aacute; sí propio:
+luego la perfeccion en lo absolutamente infinito, no puede ser
+relativa, ha de ser absoluta.</p>
+
+<p>[118.] Si la perfeccion es ser, parece que la del ser infinito
+ha de consistir en algunas propiedades, que se hallen formalmente
+en el mismo, las cuales en tal caso es menester que no incluyan
+imperfeccion. Un ser absolutamente indeterminado, esto es, sin
+ninguna propiedad, no se concibe en qué podr&aacute;
+consistir: &iquest;qué seria <i>una cosa</i> sin
+inteligencia, sin voluntad, sin libertad? Las proposiciones en que
+se afirman de Dios estas propiedades, son verdaderas; luego las
+propiedades existen realmente en el sujeto del cual se afirman.</p>
+
+<p>[119.] Un ser infinitamente perfecto ha de tener todo
+perfeccion; &iquest;qué es <i>todo</i> en este caso?
+&iquest;ser&aacute;n todas las posibles? &iquest;cu&aacute;les son
+las posibles? las que no repugnan. &iquest;A qué se refiere
+la repugnancia? se habla de la repugnancia recíproca,
+&oacute; de la repugnancia con un tercero; si de la primera, es
+necesario presuponer uno de los dos extremos para que el otro pueda
+repugnar; en tal caso, &iquest;cu&aacute;l es el preferible? Si se
+habla de la segunda &iquest;qué ser&aacute; este tercero al
+cual se refiere la repugnancia? &iquest;en qué se
+fundar&aacute; esta?</p>
+
+<p>Si se dice que por toda perfeccion se entiende <span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">{76}</a></span> todo lo
+que nosotros podemos concebir, permanece la misma dificultad:
+porque si se habla de la concepcion de un ser finito, la concepcion
+no es infinita; si de la de un ser infinito, se comete peticion de
+principio: pues al tratar de explicar sus perfecciones se apela
+&aacute; lo que él puede concebir.</p>
+
+<p>Para resolver las dificultades que preceden, es necesario fijar
+las ideas.</p>
+
+<p>[120.] Negar una cosa de otra puede hacerse de dos maneras:
+refiriéndose la negacion &aacute; una propiedad &oacute;
+&aacute; un individuo. Si digo que una superficie no es un
+tri&aacute;ngulo, puedo referir el predicado &oacute; &aacute; la
+especie del tri&aacute;ngulo en general, &oacute; &aacute; un
+tri&aacute;ngulo individual; en el primer caso negaré que la
+figura sea triangular; en el segundo negaré que la figura
+sea otro tri&aacute;ngulo dado. Dios no es extenso; aquí se
+niega una propiedad; Dios no es el mundo; aquí se niega un
+individuo.</p>
+
+<p>Es evidente que para atribuir &aacute; un ser la infinidad
+absoluta, es necesario que tanto con respecto &aacute; propiedades
+como &aacute; individuos, no se niegue de él ningun ser
+propiamente dicho, con tal que la afirmacion del predicado pueda
+hacerse sin faltar al principio de contradiccion. Esta excepcion es
+absolutamente indispensable; si no se quiere que el ser infinito se
+convierta en el mayor de los absurdos, como sucederia si de
+él pudiesen afirmarse cosas contradictorias.</p>
+
+<p>Con esta aclaracion creo que se puede explicar <span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">{77}</a></span> algun
+tanto la idea de la infinidad absoluta, n&oacute; considerada en
+abstracto, sino aplicada &aacute; un ser realmente existente.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVI.</h2>
+<h3>SE AFIRMA DE DIOS TODA LA REALIDAD, CONTENIDA EN LOS CONCEPTOS
+INDETERMINADOS.</h3>
+<p>[121.] Ya hemos visto que nuestros conocimientos son de dos
+clases: unos generales é indeterminados, otros intuitivos
+(Lib. IV): recorramos todos los objetos conocidos por nosotros,
+indeterminada &oacute; intuitivamente, y veremos que ninguno se
+niega de Dios sino en cuanto implican contradiccion.</p>
+
+<p>[122.] Los conceptos generales é indeterminados son los
+de ser y no ser, substancia y accidente, simple y compuesto, causa
+y efecto. Todo lo que hay de real en estos conceptos se afirma de
+Dios.</p>
+
+<p>[123.] Ser, &oacute; cosa realmente existente, se afirma del ser
+infinito. Lo que no es, no tiene ninguna propiedad.</p>
+
+<p>[124.] Substancia &oacute; ser subsistente por sí mismo,
+se afirma tambien de Dios.</p>
+
+<p>Prescindo de si las ideas de ente y substancia se aplican
+unívocamente &aacute; Dios y &aacute; las criaturas:
+<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">{78}</a></span> esta es una cuestion de las escuelas;
+para mi objeto me basta el que se entienda que se aplica al ser
+infinito la idea de ser en cuanto opuesta &aacute; la del no ser, y
+la de substancia en cuanto se opone &aacute; la de accidente,
+&oacute; bien en cuanto significa una cosa que encierra lo
+necesario para subsistir por sí misma, sin necesidad de
+estar inherente &aacute; otra.</p>
+
+<p>[125.] La idea de accidente no puede aplicarse al ser infinito;
+mas por esto no se niega de él nada positivo; antes se
+afirma una perfeccion, cual es el que no tiene necesidad de estar
+inherente &aacute; otro. Esto es perfeccion, es ser, es fuerza de
+ser; negarle pues la calidad de accidente es remover una negacion.
+Adem&aacute;s, por lo mismo que se le atribuye el ser substancia,
+se le niega el ser accidente; estas dos ideas son contradictorias,
+no pueden atribuirse &aacute; un mismo tiempo &aacute; un mismo
+sujeto.</p>
+
+<p>[126.] Se afirma de Dios que es simple. Con esto no se niega
+nada; y para convencernos de esta verdad recordemos lo que es
+simple. Lo simple es lo uno (Lib. VI, Cap. II y III); lo compuesto
+es un conjunto de seres; si las partes son reales, como deben serlo
+para que haya verdadera composicion, el resultado es un conjunto de
+seres reales, subordinados &aacute; cierta ley de unidad. Cuando se
+dice pues que Dios es simple, se viene &aacute; significar que Dios
+no es un conjunto de seres sino un ser; lo que no envuelve ninguna
+negacion, antes por el contrario encierra la afirmacion
+<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">{79}</a></span> de una existencia no dividida en varios
+seres.</p>
+
+<p>[127.] La idea de causa, es decir de actividad que produce en
+otro un tr&aacute;nsito de no ser &aacute; ser, &oacute; de ser de
+una manera &aacute; ser de otra, se atribuye tambien &aacute; Dios.
+Esto no envuelve ninguna negacion, sino una afirmacion de ser;
+puesto que la causa es no solo ser, sino un ser que abunda de
+perfeccion para comunicarla &aacute; los otros.</p>
+
+<p>[128.] La idea de efecto no se puede aplicar &aacute; Dios; pero
+esto lejos de ser una negacion, es una afirmacion. Todo efecto es
+una cosa producida, y que por consiguiente ha pasado del no ser al
+ser: negar pues la calidad de efecto, es remover la negacion del
+ser, es afirmar la plenitud del ser.</p>
+
+<p>[129.] Lo que se ha dicho de las ideas de causa y efecto, se
+puede extender &aacute; las de necesario y contingente. La
+proposicion negativa: Dios no es contingente; es una afirmacion;
+porque la contingencia es la posibilidad de no ser. Negar esta
+posibilidad, es afirmar la necesidad de ser: lo que es perfeccion y
+plenitud de perfeccion. <span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">{80}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVII.</h2>
+<h3>COMO SE AFIRMA DE DIOS TODO LO NO CONTRADICTORIO CONTENIDO EN
+LAS IDEAS INTUITIVAS.</h3>
+<p>[130.] Todo lo positivo que se encierra en los conceptos
+generales é indeterminados, se afirma de Dios: la
+rese&ntilde;a que precede lo deja fuera de duda. Veamos ahora si se
+verifica lo mismo en cuanto &aacute; las ideas intuitivas. Estas
+por lo que toca &aacute; nuestro entendimiento, se reducen &aacute;
+lo siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa,
+inteligencia, voluntad.</p>
+
+<p>[131.] La sensibilidad pasiva, &oacute; sea la forma bajo la
+cual se ofrecen &aacute; nuestros sentidos los objetos del mundo
+externo, no conviene al ser infinito. Esta proposicion negativa,
+&laquo;el ser infinito no es pasivamente sensible,&raquo; es
+rigurosamente verdadera. &iquest;Con esta proposicion se niega de
+Dios algo positivo? examinémoslo.</p>
+
+<p>La forma de la sensibilidad pasiva es la extension, en la cual
+entra necesariamente la idea de multiplicidad. Lo extenso es por
+necesidad un conjunto de partes: negar de Dios la extension es
+afirmar su simplicidad, es negar que sea un conjunto de seres, es
+afirmar la unidad indivisa de su naturaleza.</p>
+
+<p>[132.] Prescindiendo de la extension, no hay en la sensibilidad
+pasiva de los objetos nada mas <span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">{81}</a></span> que la relacion de causas
+que producen en nosotros los efectos llamados sensaciones. Esta
+causalidad se debe y puede afirmar de Dios; porque es cierto que la
+causa infinita es capaz de producirnos todas las sensaciones sin
+que necesite ningun intermedio.</p>
+
+<p>[133.] La proposicion negativa, &laquo;el ser infinito no es
+material,&raquo; no significa mas en el fondo que la otra:
+&laquo;el ser infinito no es pasivamente sensible.&raquo; La
+íntima naturaleza de la materia nos es desconocida; lo que
+de ella sabemos es que se ofrece en intuicion &aacute; nuestra
+sensibilidad como un objeto esencialmente m&uacute;ltiplo, bajo la
+forma de extension. Cuando negamos pues que Dios sea material
+&oacute; corp&oacute;reo, negamos su sensibilidad pasiva, &oacute;
+bien su multiplicidad bajo la forma de extenso.</p>
+
+<p>[134.] Las demas propiedades de la materia, como movilidad,
+impenetrabilidad, divisibilidad y otras semejantes, se refieren
+todas &aacute; la extension &oacute; &aacute; alguna impresion
+particular causada en nuestros sentidos. Las dificultades que
+pudieran suscitarse quedan pues desvanecidas con lo dicho en los
+p&aacute;rrafos anteriores.</p>
+
+<p>La inercia, &oacute; sea la indiferencia para el movimiento
+&oacute; la quietud, significa una propiedad puramente negativa. La
+incapacidad de toda accion, la falta de un principio interno
+productivo de mudanzas, la disposicion puramente pasiva &aacute;
+recibir todas las que se le quieran comunicar.</p>
+
+<p>[135.] Resulta pues demostrado que el negar <span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">{82}</a></span> &aacute;
+Dios la sensibilidad pasiva &oacute; la naturaleza corp&oacute;rea,
+es la afirmacion de su naturaleza indivisa, de su actividad
+productiva, y de la imposibilidad de sufrir ninguna especie de
+mudanza.</p>
+
+<p>[136.] La sensibilidad activa &oacute; sea la facultad de
+sentir, tiene dos caractéres que conviene deslindar. En la
+sensacion hay dos cosas: 1.&ordf; la afeccion causada en el ser
+sensitivo por el objeto sensible; 2.&ordf; la representacion del
+ser sensible en lo interior del sensitivo. Lo primero es puramente
+pasivo, y supone la posibilidad de ser afectado por un objeto, y
+por consiguiente de estar sujeto &aacute; mudanza. Esto no conviene
+ni puede convenir al ser infinito; negarlo es afirmar la
+inmutabilidad, esto es, la necesidad de permanecer siempre en un
+mismo estado. Lo segundo es una especie de conocimiento de un
+&oacute;rden inferior, por el cual el ser sensitivo percibe
+&aacute; su modo el objeto sensible. La representacion de todos los
+objetos debe hallarse por necesidad en el ser infinito; por
+consiguiente todo lo que se encuentra de intuitivamente perceptivo,
+en las facultades sensitivas, debe hallarse en la percepcion del
+ser infinito; quiero decir, que todo cuanto la sensibilidad nos
+ofrece de los objetos externos, todo cuanto traslada &aacute;
+nuestro interior de lo que existe en lo exterior, todo se debe
+hallar en la representacion que tiene dentro de sí la
+inteligencia infinita. &iquest;Bajo qué forma se presentan
+los objetos &aacute; la intuicion del ser infinito? el hombre lo
+ignora; pero es cierto que &aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">{83}</a></span> esta intuicion se ofrece
+todo lo que se encierra <i>de verdad</i> en las representaciones
+sensitivas.</p>
+
+<p>[137.] La inteligencia, &oacute; sea la percepcion de los
+objetos, prescindiendo de las formas de la sensibilidad, encierra
+algo positivo que es la percepcion de los seres y sus relaciones;
+pero en nosotros est&aacute; acompa&ntilde;ada muchas veces de una
+circunstancia negativa, cual es la falta de objetos determinados
+&aacute; que se pueda referir el concepto general. El ser infinito
+que ve en una sola intuicion todo cuanto existe y puede existir,
+encierra todo lo que hay de positivo en la inteligencia, y no
+adolece de lo negativo que es una imperfeccion.</p>
+
+<p>[138.] En cuanto &aacute; la voluntad, es evidente que se debe
+afirmar de Dios; porque al ser infinito no se le puede negar esa
+actividad íntima, espont&aacute;nea, que se llama querer, y
+que por su naturaleza no implica ninguna imperfeccion.</p>
+
+<p>[139.] La voluntad de Dios, aunque una y simplicísima, se
+distingue en necesaria y libre, segun los objetos &aacute; que se
+refiere. Esto da orígen &aacute; varias proposiciones
+negativas cuyo sentido conviene examinar.</p>
+
+<p>Se dice: Dios no puede querer el mal moral; esta proposicion
+aunque negativa, l&oacute;gicamente considerada, es en el fondo
+afirmativa. Dios no puede querer el mal moral, porque su voluntad
+est&aacute; invariablemente fija en el bien, en aquel tipo sublime
+de toda santidad que contempla en su esencia infinita. La
+impotencia para el mal <span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">{84}</a></span> moral es en Dios una infinita perfeccion
+de su santidad infinita.</p>
+
+<p>[140.] La voluntad divina puede referirse &aacute; objetos
+exteriores, que siendo finitos, se prestan &aacute; ser combinados
+de diferentes maneras, y cuya existencia &oacute; no existencia
+pueden ser convenientes &oacute; no convenientes segun el fin que
+se proponga el agente que los debe producir y modificar. Sobre
+estos objetos se ejerce la voluntad libre de Dios; y al decirse que
+no tiene necesidad de hacer esto &oacute; aquello, no se niega
+nada, antes se afirma una perfeccion: esto es, la facultad de
+querer &oacute; no querer, &oacute; querer de este modo &oacute; de
+otro, objetos que por su naturaleza finita no pueden ligar la
+voluntad infinita.</p>
+
+<p>[141.] De lo dicho resulta que toda la realidad no
+contradictoria que se halla en las ideas generales, ya sean
+indeterminadas ya intuitivas, se afirma del ser absolutamente
+infinito. En cuanto &aacute; las realidades individuales (120) es
+evidente que no se pueden afirmar del ser infinito las finitas, sin
+caer en contradiccion. Esta proposicion: &laquo;el ser infinito es
+el universo corp&oacute;reo,&raquo; equivale &aacute; esta otra:
+&laquo;el ser <i>infinito</i> es un ser esencialmente
+<i>finito</i>.&raquo; La misma contradiccion se hallar&aacute; en
+cualquiera proposicion donde el sujeto sea el ser infinito, y el
+predicado una realidad individual distinta del ser infinito. Bastan
+aquí estas indicaciones, que se comprender&aacute;n mas
+&aacute; fondo al tratar de la multitud de las substancias, contra
+el error de los panteistas. <span class="pagenum"><a name="Page_85"
+id="Page_85">{85}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVIII.</h2>
+<h3>LA INTELIGENCIA Y EL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.</h3>
+<p>[142.] No se debe concebir al ser infinito como un objeto vago
+cual se ofrece en la idea general de ser, sino como dotado de
+verdaderas propiedades que sin dejar de ser reales, se identifican
+con su esencia infinita. Un ser que no sea algo, del cual no se
+pueda afirmar alguna propiedad, es un ser muerto, que nosotros no
+concebimos sino bajo la idea general de cosa, y que hasta se nos
+ofrece como imposible de realizar. No es así como ha
+concebido la humanidad al ser infinito: la idea de actividad se ha
+unido siempre &aacute; la idea de Dios; y esta actividad n&oacute;
+en general, sino de una manera fija: en lo interior, actividad de
+inteligencia; en lo exterior, actividad productiva de los
+seres.</p>
+
+<p>[143.] La idea de actividad en general, no excluye toda
+imperfeccion: la actividad para el mal es una actividad imperfecta;
+la actividad con que obran recíprocamente unos sobre otros
+los seres sensibles, est&aacute; sujeta &aacute; las condiciones de
+movimiento, de extension, y por consiguiente no est&aacute; exenta
+de imperfecciones. La actividad intrínsecamente pura,
+hermosa, y que considerada en sí, no envuelve ninguna
+imperfeccion, es la intelectual. <span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">{86}</a></span> Esta es una actividad
+inofensiva, que por sí sola nunca da&ntilde;a; una facultad
+imaculada que por sí sola nunca se mancilla.</p>
+
+<p>[144.] Entender el bien es bueno; entender el mal tambien es
+bueno; querer el bien es bueno; querer el mal es malo; hé
+aquí una diferencia entre el entendimiento y la voluntad:
+esta puede mancharse por su objeto, el entendimiento nunca; el
+moralista considera, examina, analiza las mayores iniquidades,
+estudia los pormenores de la corrupcion mas degradante; el
+político conoce las pasiones, las miserias, los
+crímenes de la sociedad; el jurisconsulto conoce la
+injusticia bajo todos sus aspectos; el naturalista, el
+médico fijan su contemplacion en los objetos mas deformes y
+asquerosos; y por eso la inteligencia no se mancilla. Dios mismo
+conoce todo lo malo que hay y puede haber en el &oacute;rden
+físico, como en el moral, y su inteligencia permanece
+inmaculada.</p>
+
+<p>[145.] De la libertad como tal, abusan los seres criados; porque
+ella de suyo es principio de accion, y puede dirigirse &aacute; lo
+malo; en cuanto &aacute; la inteligencia por sí sola, no se
+abusa de ella; de suyo es un acto inmanente &oacute; intransitivo,
+en que se representan objetos reales &oacute; posibles; el abuso no
+comienza hasta que la voluntad libre combina los actos de la
+inteligencia y los ordena &aacute; una accion mala; hasta que se
+introduce en las combinaciones intelectuales el acto de la voluntad
+no hay conocimiento malo. Un conjunto de estratagemas para cometer
+el mas horrendo de los crímenes, <span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">{87}</a></span>
+podr&aacute; ser inocente objeto de una contemplacion
+intelectual.</p>
+
+<p>[146.] Admirable cosa es la inteligencia. Con ella hay
+relaciones, hay &oacute;rden, hay reglas, hay ciencia, hay arte;
+sin inteligencia no hay nada. Concebid si podeis el mundo sin que
+ella preexista, todo es un caos; imaginad el &oacute;rden ya
+existente y extinguid la inteligencia, el universo es un hermoso
+cuadro ante la helada pupila de un difunto.</p>
+
+<p>[147.] A medida que los seres se elevan en el &oacute;rden de la
+inteligencia los concebimos mas perfectos. Al salir de la esfera de
+lo insensible, y al entrar en el &oacute;rden de la representacion
+sensitiva, comienza un mundo nuevo cuyo primer eslabon es el animal
+que tiene limitadas sus sensaciones &aacute; un reducido
+n&uacute;mero de objetos, y cuya cima se halla en la inteligencia.
+La moral brota de la misma inteligencia, &oacute; mejor, es una de
+sus leyes; es la prescripcion de la conformidad con un tipo
+infinitamente perfecto. Con la inteligencia, la moral se explica;
+sin ella, la moral es un absurdo. La inteligencia tiene sus leyes,
+sus deberes, pero que brotan de su propio seno, como el sol se
+alumbra &aacute; sí mismo con su propia luz. La libertad se
+explica con la inteligencia, sin esta la libertad es un absurdo.
+Sin inteligencia la causalidad se nos ofrece como una fuerza
+obrando sin objeto ni direccion, sin razon suficiente, es decir el
+mayor de los absurdos. Cuando algunos te&oacute;logos han dicho que
+el atributo constitutivo <span class="pagenum"><a name="Page_88"
+id="Page_88">{88}</a></span> de la esencia de Dios era la
+inteligencia, han emitido una idea que encierra un sentido
+filos&oacute;fico admirablemente profundo.</p>
+
+<p>[148.] Con el acto intelectual el ser no sale de sí
+mismo: el entender es una accion inmanente, que puede dilatarse
+hasta lo infinito, y ser ejercida con una intensidad infinita, sin
+que el ser inteligente se aparte de su interior; cuando mas
+profundo sea su entender, mas profunda ser&aacute; su concentracion
+en el abismo de su conciencia. La inteligencia es esencialmente
+activa; ella misma es actividad. Ved lo que sucede en el hombre:
+piensa, y la voluntad se dispierta, y quiere; piensa, y su cuerpo
+se mueve; piensa, y sus fuerzas se multiplican, y todo cuanto tiene
+se halla &aacute; las &oacute;rdenes del pensamiento.
+Figurémonos una inteligencia infinita en extension y en
+intensidad; una inteligencia en que no haya alternativas de accion
+y de descanso, de energía y de abatimiento; una inteligencia
+infinita que se conozca infinitamente &aacute; sí misma, que
+conozca infinitos objetos reales &oacute; posibles, y con un
+conocimiento infinitamente perfecto; una inteligencia orígen
+de toda verdad, sin mezcla de error; manantial de toda luz, sin
+mezcla de sombra; y nos formaremos alguna idea del ser
+absolutamente infinito. Con esa inteligencia infinita concibo la
+voluntad, y voluntad infinitamente perfecta; concibo la creacion,
+acto purísimo de voluntad fecundando la nada, llamando
+&aacute; la existencia los tipos que preexisten en la inteligencia
+<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">{89}</a></span> infinita; concibo la santidad infinita,
+concibo todas las perfecciones identificadas en aquel océano
+de luz. Sin inteligencia no concibo nada; todo se me presenta
+ciego; si se me habla de un ser absoluto que se halla en el
+orígen de todas las cosas, me parece ver el caos antiguo,
+que en vano intento esclarecer. Las ideas de ente, de substancia,
+de necesidad divagan por mi entendimiento; pero todo en la mayor
+confusion: lo infinito no es para mí un foco de luz, es un
+abismo tenebroso; ignoro si estoy sumergido en una realidad
+infinita, &oacute; si me pierdo en los espacios imaginarios de un
+concepto vacío.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIX.</h2>
+<h3>RES&Uacute;MEN.</h3>
+<p>Resumiendo la doctrina de los capítulos anteriores,
+diremos lo siguiente.</p>
+
+<p>[149.] El ex&aacute;men de la idea de lo infinito es de la mayor
+importancia; puesto que va inseparablemente unida con la idea de
+Dios.</p>
+
+<p>[150.] Tenemos idea de lo infinito; pero las disputas que hay
+sobre su naturaleza y aun sobre su existencia, indican la
+obscuridad de la misma.</p>
+
+<p>[151.] Finito es lo que tiene límites. <span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">{90}</a></span></p>
+
+<p>[152.] Infinito no es lo mismo que indefinido: lo infinito es lo
+que carece de límites: <i>in-finito</i>; lo indefinido es
+aquello cuyos límites no est&aacute;n se&ntilde;alados:
+<i>in-definido</i>.</p>
+
+<p>[153.] La diferencia entre lo infinito y lo finito se funda en
+el principio de contradiccion: lo finito afirma los límites,
+lo infinito los niega: no hay medio entre el sí y el
+n&oacute;.</p>
+
+<p>[154.] Límite es la negacion de un ser &oacute; de algo
+real, aplicada &aacute; un ser; el límite de una
+línea es el punto mas all&aacute; del cual no se prolonga;
+el límite de una fuerza es el punto mas all&aacute; del cual
+no se extiende.</p>
+
+<p>[155.] La idea de lo infinito, negando el límite, niega
+una negacion, luego es una idea afirmativa; así como la idea
+de lo finito es negativa, porque afirma una negacion.</p>
+
+<p>[156.] La idea de lo infinito se aplica &aacute; muchos
+&oacute;rdenes de seres, y presenta singulares anomalías que
+parecen contradicciones. Una línea prolongada hasta lo
+infinito en una sola direccion, parece infinita, porque es mayor
+que todas las finitas; y no es infinita porque tiene límite,
+en el punto de donde parte. Una cosa semejante se verifica en las
+superficies y en los vol&uacute;menes. Para explicar estas
+anomalías debemos atenernos &aacute; lo siguiente.</p>
+
+<p>[157.] La idea de lo infinito no es intuitiva. No tenemos
+intuicion de ningun objeto infinito con infinidad absoluta ni aun
+relativa.</p>
+
+<p>[158.] La idea de lo infinito es indeterminada, <span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">{91}</a></span> es un
+concepto formado de la union de dos ideas indeterminadas: ser, y
+negacion de límite; todo en la mayor generalidad.</p>
+
+<p>[159.] El concepto indeterminado de lo infinito no nos hace
+conocer ninguna cosa infinita.</p>
+
+<p>[160.] Las anomalías y aparentes contradicciones que
+hallamos en la aplicacion de la idea de lo infinito, se desvanecen
+atendiendo &aacute; que la diferencia de los resultados depende de
+la diferencia de condiciones bajo las cuales se aplica al concepto
+indeterminado de lo infinito. Cosas que ser&aacute;n infinitas bajo
+una condicion, dejar&aacute;n de serlo si se las considera bajo
+otra; la contradiccion aparente resulta de que no se advierte el
+cambio de condiciones.</p>
+
+<p>[161.] Tenemos concepto del n&uacute;mero infinito, porque
+podemos unir en nuestro entendimiento las dos ideas indeterminadas:
+n&uacute;mero, y negacion de límite.</p>
+
+<p>[162.] Tenemos concepto de la extension infinita, porque podemos
+unir las dos ideas: extension, y negacion de límite.</p>
+
+<p>[163.] La posibilidad, &oacute; la no contradiccion de los
+conceptos, en el &oacute;rden puramente ideal, no nos asegura de su
+posibilidad en el &oacute;rden real. Cuando los conceptos se
+realizasen, su realidad no estaria en una extension abstracta, ni
+en un n&uacute;mero abstracto, sino en <i>tales</i> seres extensos,
+en <i>tales</i> unidades; la determinacion implicada por la
+realidad, puede envolver contradicciones con la infinidad
+verdadera, no siéndonos posible <span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">{92}</a></span>
+descubrirlas en el concepto indeterminado, que prescinde de las
+condiciones de su realizacion.</p>
+
+<p>[164.] Aunque tenemos concepto de la extension infinita, nos es
+imposible imagin&aacute;rnosla.</p>
+
+<p>[165.] No se descubre ninguna repugnancia extrínseca ni
+intrínseca en la existencia de la extension infinita.</p>
+
+<p>[166.] Por medios puramente filos&oacute;ficos no podemos saber
+si la extension del universo es finita &oacute; infinita.</p>
+
+<p>[167.] Un n&uacute;mero absolutamente infinito, aunque puede
+concebirse indeterminadamente, no es susceptible de ninguna
+expresion aritmética ni geométrica; ninguna serie de
+las que los matem&aacute;ticos llaman infinitas, expresa un
+n&uacute;mero absolutamente infinito.</p>
+
+<p>[168.] Se puede dar una demostracion de la imposibilidad
+intrínseca de un n&uacute;mero <i>actual</i> infinito,
+fundada en la repugnancia intrínseca de la
+<i>coexistencia</i> de ciertas cosas <i>numerables</i>.</p>
+
+<p>[169.] La idea del ser absolutamente infinito real, no puede ser
+indeterminada; es necesario que envuelva perfecciones positivas y
+formales.</p>
+
+<p>[170.] Se debe afirmar del ser infinito, todo lo que no implica
+contradiccion. Lo absurdo no es perfeccion.</p>
+
+<p>[171.] Analizando las ideas indeterminadas y las intuitivas,
+encontramos que toda la realidad que en las mismas se encierra, se
+afirma de Dios.</p>
+
+<p>[172.] El ser absolutamente infinito debe ser inteligente.
+<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">{93}</a></span></p>
+
+<p>[173.] La inteligencia es una perfeccion que no implica ninguna
+imperfeccion.</p>
+
+<p>[174.] La voluntad y la libertad deben tambien hallarse en el
+ser absolutamente infinito.</p>
+
+<p>[175.] La idea indeterminada de lo infinito, se forma de la
+combinacion de las de ser y no ser.</p>
+
+<p>[176.] La idea indeterminada de un ser absolutamente infinito,
+consiste en la idea del conjunto de todo ser, que no implique
+contradiccion.</p>
+
+<p>[177.] La idea determinada de un ser infinito real, &oacute; de
+Dios, se forma de la idea indeterminada de un ser absolutamente
+infinito, combinada con las ideas intuitivas, de inteligencia,
+voluntad, libertad, causalidad, y las dem&aacute;s que se puedan
+concebir sin imperfeccion, todas existentes en un grado
+infinito<a href="#Nota_I">(I)</a>. <span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">{94}</a></span> <span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">{95}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>LIBRO NOVENO.</h2>
+<h3>LA SUBSTANCIA.</h3>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO I.</h2>
+<h3>NOMBRE &Eacute; IDEA GENERAL DE LA SUBSTANCIA.</h3>
+<p>[1.] &iquest;Qué es la substancia? &iquest;Tenemos de
+ella una idea bien clara y distinta? Las incesantes disputas de los
+fil&oacute;sofos sobre la idea de substancia y las continuas
+aplicaciones que hacemos de la misma, prueban dos cosas: 1.&ordf;
+que la idea de substancia existe; 2.&ordf; que su claridad y
+distincion no son tales como fuera de desear. Un mero nombre,
+vacío de toda idea, no llamaria tan vivamente la atencion de
+todos los fil&oacute;sofos, ni se emplearia con tanta generalidad,
+aun en el lenguaje ordinario; una idea bien clara y distinta no
+permitiria tantas disputas.</p>
+
+<p>[2.] La importancia de esta idea se muestra en los resultados
+&aacute; que se hallan conducidos los fil&oacute;sofos, segun el
+modo con que la explican: <span class="pagenum"><a name="Page_96"
+id="Page_96">{96}</a></span> el sistema de Spinosa se funda todo
+entero en una mala definicion de la substancia.</p>
+
+<p>[3.] En esta materia como en muchas otras, no parece lo mas
+acertado el comenzar por una definicion, &aacute; no ser que lo
+definido sea solo el nombre: definir una cosa es explicarla; y no
+se la puede explicar ignor&aacute;ndose lo que es, como se ignora,
+&oacute; se supone ignorarse, cuando empiezan las investigaciones
+para conocerla. Si al principiar los fil&oacute;sofos sus tratados,
+en vez de decir la substancia es tal cosa, hubiesen dicho, por el
+nombre substancia entiendo tal cosa, se habrian ahorrado muchas
+dificultades.</p>
+
+<p>[4.] Definido el nombre de substancia, aun cuando se le hiciese
+corresponder una idea clara y distinta, todavía fuera
+preciso averiguar hasta qué punto la idea representa objetos
+realmente existentes; &oacute; si pertenece al &oacute;rden de las
+que solo expresan la relacion de varias ideas, sin que tengamos
+medio de averiguar si esta relacion se halla &oacute; n&oacute; en
+el mundo positivo: es decir, si la idea de substancia es solo obra
+de nuestro entendimiento, mero resultado de la combinacion de
+ciertas ideas, &oacute; si nos es suministrada por la experiencia
+misma. Procuraré no incurrir en ninguno de estos defectos;
+no sé si podré evitarlos. Para este objeto,
+comenzaré analizando la palabra, atendiendo &aacute; su
+valor etimol&oacute;gico, y luego examinaré los diversos
+sentidos que se le dan. Este an&aacute;lisis de las palabras, es
+muy &uacute;til para el an&aacute;lisis de las ideas; porque muchas
+veces <span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">{97}</a></span> se halla en las palabras un fondo de
+verdad y exactitud, que no se habria sospechado; y del cual no nos
+aprovechamos debidamente, por falta de atender al significado
+comun.</p>
+
+<p>[5.] La palabra substancia, <i>sub-stancia</i>, indica algo que
+est&aacute; bajo, <i>sub-stat</i>, que es el sujeto sobre el cual
+est&aacute;n otras cosas; así como su correlativa accidente
+&oacute; modificacion, expresa algo que sobreviene al sujeto,
+<i>accidit</i>; algo que le modifica, que est&aacute; en él,
+como una manera de ser, <i>modus</i>.</p>
+
+<p>[6.] Por este sujeto, substancia, parece que entendemos tambien
+algo constante en medio de las variaciones, algo que, si bien es
+sucesivamente de varias maneras, segun la diversidad de
+modificaciones que lo afectan, se conserva constante, é
+idéntico, bajo las diferentes transformaciones. Cuando
+decimos que la substancia ha recibido tal &oacute; cual
+modificacion nueva, si bien entendemos que la substancia es de un
+modo nuevo, no queremos significar que ella en sí, sea otra,
+que haya perdido su íntimo y primitivo ser de substancia
+para revestirse de otro; sino que esta mudanza la consideramos como
+externa, y que ha dejado intacto un cierto fondo que es lo que
+apellidamos substancia.</p>
+
+<p>Si así no fuese, si no concibiésemos algo que
+permanece constante, idéntico, bajo la modificacion, no
+concebiríamos la substancia como distinta de la
+modificacion. Esta pasa del no ser al ser, y viceversa; ahora es, y
+luego cede su puesto <span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">{98}</a></span> &aacute; otra muy diferente; pero la
+substancia es una misma bajo las diferentes modificaciones; con la
+sucesion de estas no pasa del no ser al ser, y del ser al no ser,
+no cede su lugar &aacute; otra substancia. Desde el momento que
+atribuyésemos &aacute; la substancia la instabilidad de su
+modificacion, no se distinguirian entre sí.</p>
+
+<p>El lenguaje comun nos confirma esta verdad. Cuando ha habido una
+variacion de modificaciones, decimos que tal substancia se ha
+mudado, esto es, concebimos algo que existia ya antes de la
+mudanza, y que existe todavía despues de ella. Así
+decimos que tal modificacion ha desaparecido completamente; lo que
+no decimos de la substancia, sino que se presenta, &oacute; que es
+de otra manera. Algo pues concebimos que permanece constante,
+idéntico &aacute; sí mismo, bajo las diferentes
+modificaciones; y &aacute; esto que es el sujeto en que se hacen
+las mudanzas, &aacute; ese algo que no desaparece con la
+desaparicion de las modificaciones, que no se muda
+íntimamente con las mudanzas de ellas, &aacute; eso lo
+llamamos substancia, sub-stancia, substratum. <span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">{99}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO II.</h2>
+<h3>APLICACION DE LA IDEA DE SUBSTANCIA &Aacute; LOS OBJETOS
+CORP&Oacute;REOS.</h3>
+<p>[7.] Apliquemos &aacute; un objeto corp&oacute;reo, las ideas
+encerradas en la de substancia, que esto podr&aacute; contribuir
+&aacute; aclararlas, y tal vez nos sugerir&aacute; otras
+nuevas.</p>
+
+<p>Este papel en que escribo, es susceptible de muchas
+modificaciones; sobre él puedo escribir mil cosas
+diferentes, en varios caractéres, en diversos colores; puedo
+plegarle de infinitas maneras; puedo darle infinita variedad de
+posiciones con respecto &aacute; los objetos que le rodean; puedo
+hacerle mover en todas las direcciones imaginables. Bajo esta
+infinidad de mudanzas, hay algo constante, algo que no se muda. Hay
+muchas cosas nuevas, pero hay una que no lo es, que es siempre la
+misma. Hay una que sufre esas mudanzas, pero conservando algo que
+no se muda. Si ti&ntilde;o el papel de verde, y luego de rojo; lo
+que es ahora rojo, es lo mismo que antes era verde, y
+primitivamente blanco; y &aacute; esto permanente refiero todas las
+mudanzas. Si se me presenta primero un papel blanco, y despues otro
+verde, y en seguida otro rojo, claro es que no es lo mismo que si
+&aacute; un solo papel se le dan todas estas transformaciones.
+&iquest;En qué est&aacute; la diferencía,
+<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">{100}</a></span> &aacute; pesar de que las impresiones
+que me causa el color son las mismas? Est&aacute; en que en un caso
+hay algo permanente, que ha pasado por las transformaciones
+sucesivas; y en otro, este <i>algo</i> no es lo mismo, es otro
+diferente. En un caso hay distintas modificaciones, en otro
+distintas substancias.</p>
+
+<p>[8.] Profundicemos mas esta materia. Si solo recibiésemos
+las impresiones sucesivas, sin que tuviéramos ningun medio
+para referirlas &aacute; un mismo objeto, para enlazarlas en un
+punto comun, no encontraríamos ninguna diferencia entre los
+dos casos expresados. Así, supongamos que se nos pone
+delante el papel blanco, y luego obligados &aacute; apartar la
+vista encontramos despues en el mismo lugar, con las mismas
+dimensiones, y con la misma posicion un papel verde; y en seguida
+apartando otra vez los ojos, nos hallamos con un papel rojo: claro
+es que nos ser&aacute; imposible distinguir por la simple sucesion
+de las impresiones visuales, si es el mismo papel pintado
+sucesivamente con dichos colores, &uacute; otros papeles que se le
+hayan sustituido. Pero si estamos presentes, si no apartamos la
+vista del lugar en que est&aacute; el papel, veremos si se le pinta
+de nuevo &oacute; si se le muda. En el primer caso, la aparicion
+del nuevo color se continuar&aacute; con la misma sensaci&oacute;n
+del papel, no movido, haciéndose la transformacion sin
+perderle nosotros de vista, recibiendo él la sucesion
+continua de sus movimientos, de sus posiciones, bajo la mano
+<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">{101}</a></span> del pintor. Aseguraremos pues que el
+papel es el mismo, porque ha habido continuidad de sensacion,
+&oacute; bien enlace de las sensaciones de los diferentes colores,
+con una tercera, que es la que resulta de la situacion del papel,
+de sus movimientos, y de cuanto nos sirve para conocer lo que es
+comun &aacute; lo segundo, y &aacute; lo primero. Pero si no hay
+nueva pintura del papel, sino sustitucion de otro papel pintado,
+veremos que el primer papel se quita; se interrumpe pues todo el
+&oacute;rden de las sensaciones, y se presentan otras nuevas. Estas
+no tienen enlace con aquellas, y así hay para nosotros una
+<i>cosa</i> distinta.</p>
+
+<p>[9.] Esto manifiesta como se engendra en nosotros la idea de
+substancia con respecto &aacute; los cuerpos; &oacute; hablando con
+mas propiedad, como aplicamos &aacute; los cuerpos la idea de
+substancia. Cuando encontramos un lazo de varias sensaciones que
+las une por decirlo así en un mismo punto, <i>aquello</i> en
+que concebimos que se unen, lo llamamos substancia. Y como
+encontramos en la naturaleza muchos de esos puntos independientes
+entre sí, naturalmente decimos que hay muchas substancias
+corp&oacute;reas.</p>
+
+<p>[10.] Al sentir una impresion, si la referimos &aacute; un
+objeto, &oacute; la consideramos como objetiva, jam&aacute;s la
+llamamos substancia, porque aquel objeto por sí solo, no es
+capaz de enlazar varias sensaciones. Recibimos la sensacion de
+encarnado; y sabido es que el vulgo, y aun los fil&oacute;sofos,
+fuera del acto en que filosofan, objetivan el color, es
+<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">{102}</a></span> decir, consideran el encarnado
+n&oacute; como una simple sensacion, sino como una calidad externa.
+A esta calidad por sí sola, nadie la llamar&aacute;
+substancia; porque no es posible que por sí sola sirva de
+lazo &aacute; otras impresiones, &oacute; &aacute; otras calidades.
+Si hay mudanza de color, el encarnado desaparece, y por tanto la
+impresion nueva se enlaza en el &oacute;rden del tiempo con la de
+encarnado, mas no reside en ella. Si hay cambio de figura, aunque
+el encarnado contin&uacute;e, no concebimos &aacute; este color
+como lazo necesario entre las dos figuras; pues que sabemos que la
+permanencia del encarnado es indiferente &aacute; la variedad de
+figuras, y estas podrian muy bien haber sufrido el mismo cambio,
+continuando &oacute; desapareciendo aquel color.</p>
+
+<p>Como en general hemos experimentado que ninguna sensacion se
+enlaza necesariamente con la otra, y que de muchas sensaciones
+enlazadas en un punto comun, desaparecen unas sin desaparecer las
+otras y recíprocamente, inferimos que ninguna de ellas es
+lazo necesario; y por tanto, aunque las objetivemos, no las
+atribuimos el car&aacute;cter de substancia, de algo que permanezca
+idéntico &aacute; pesar de las mudanzas, y que sea como el
+recipiente de todas ellas.</p>
+
+<p>[11.] Una propiedad hay en los cuerpos que es necesaria &aacute;
+todas las sensaciones, &oacute; cuando menos &aacute; las dos
+principales, vision y tacto; la extension; &aacute; la cual miramos
+como un recipiente de todas las sensaciones, ya las consideremos en
+<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">{103}</a></span> nosotros, ya en los objetos. No vemos
+ni imaginamos, blanco &oacute; negro, no tocamos ni imaginamos,
+caliente &oacute; frio, blando &oacute; duro, sin extension en que
+residan la blancura &oacute; negrura, la blandura &oacute; la
+dureza, el calor &oacute; el frio. Así la extensi&oacute;n
+podria quiz&aacute;s merecernos el honor de substancia, si no
+estuviese sujeta &aacute; otra condicion que la priva de este
+título. Si bien, cuando concebimos la extension en general,
+en toda su abstraccion, consider&aacute;ndola con el puro
+entendimiento como una mera continuidad, prescindimos absolutamente
+de toda figura; no obstante, cuando hemos menester una extension
+aplicada, que nos sirva de recipiente de las sensaciones, nos es
+imposible hallarla sin una configuracion determinada. No vemos
+simplemente un color, sino que le vemos en una extension circular,
+triangular &oacute; de otra especie. Estas figuras se confunden con
+la extension misma, en cuanto es aplicada; y adem&aacute;s tampoco
+sirven de lazo para las dem&aacute;s sensaciones. A veces, es
+verdad, una misma figura recibe diferentes colores, diferentes
+grados de calor &oacute; frio, diferentes posiciones etc. etc.,
+pero tambien &aacute; veces sucede lo contrario, y con el mismo
+color, con el mismo grado de calor &oacute; frio, es decir con la
+continuidad de otras sensaciones, el objeto cambia de figura; y
+así como un círculo rojo se hacia antes
+círculo verde, así el mismo objeto rojo se hace
+circular, y despues triangular. En el primer caso la figura
+circular servia de lazo &aacute; las sensaciones <span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">{104}</a></span> de los
+colores; en el segundo el mismo color sirve de lazo &aacute; las
+figuras.</p>
+
+<p>[12.] Privada la extension de los honores de substancia,
+así como todas las dem&aacute;s sensaciones, en cuanto
+objetivadas; observamos que todas estas variaciones se suceden en
+los objetos, enlaz&aacute;ndose unas sensaciones con otras.
+Así un mismo círculo toma diferentes colores, y un
+mismo color diferentes figuras; y otra vez cambian los colores y se
+reproducen los primeros, permaneciendo la misma figura; y otra vez
+se reproducen las primeras figuras permaneciendo los mismos
+colores. Inferimos pues que bajo aquella variedad hay algo
+constante; que bajo aquella multiplicidad hay algo uno; que bajo
+aquella sucesion de ser y no ser, hay algo permanente; y &aacute;
+esto constante, uno, permanente, &aacute; esto en que se verifican
+aquellas mudanzas, &aacute; esto que es el recipiente de ellas, que
+es el punto que las enlaza fuera de nosotros, y que nos proporciona
+&aacute; nosotros el concebirlas enlazadas, &aacute; esto lo
+apellidamos substancia. <span class="pagenum"><a name="Page_105"
+id="Page_105">{105}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO III.</h2>
+<h3>DEFINICION DE LA SUBSTANCIA CORP&Oacute;REA.</h3>
+<p>[13.] Pero &iquest;qué es en el &oacute;rden sensible, el
+sujeto permanente de las transformaciones? &iquest;Es una pura
+ilusion? &iquest;Es una realidad? &iquest;Qué realidad
+ser&aacute; esa? &iquest;No se parece mas bien &aacute; una
+abstraccion? Una cosa que no es ningun color, sino que se presta
+&aacute; tenerlos todos; que no es ninguna calidad de las que
+experimentamos, sino el sujeto causa de todas ellas; que no es
+ninguna figura, sino que puede acomodarse &aacute; todas; que no es
+la extension pura, pues esta es una abstraccion, y aquello es un
+ser que sirve como de fondo &aacute; las dem&aacute;s cosas; un
+objeto corp&oacute;reo, que en sí, no puede afectar ningun
+sentido, &iquest;que ser&aacute;? &iquest;No parece una cualidad
+oculta de los peripatéticos, un ser misterioso,
+fant&aacute;stico, una mera ilusion? Examinémoslo, y para
+guardarnos de ilusiones apelemos &aacute; la experiencia.</p>
+
+<p>[14.] Tomemos un pedazo de cera sin soltarle jam&aacute;s de la
+mano, pintémosle de diferentes colores, borrémoslos,
+y volv&aacute;mosle &aacute; pintar, sujetémosle &aacute;
+diferentes temperaturas, ablandémosle al fuego, y luego
+endurezc&aacute;mosle; démosle distintas figuras, de un
+globo, cilindro, paralelepípedo, mesa, vaso, estatua; yo
+pregunto: &iquest;todas esas mudanzas se han verificado en una
+misma cosa? sí. &iquest;Aquella cosa era ninguno de los
+colores, <span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">{106}</a></span> ni figuras ni grados de temperatura?
+n&oacute;; pues todas estas calidades, eran y dejaban de ser
+permaneciendo la cosa la misma. &iquest;C&oacute;mo sé que
+la cosa ha permanecido la misma y no es otra? Porque ha habido
+continuidad de sensacion en el ojo fijo sobre el objeto; en el
+tacto, que si bien ha sentido las transformaciones de caliente y
+frio, duro y blando, esta figura &oacute; la otra, ha experimentado
+que estas se hacian sin interrumpir la sensacion comun del tacto,
+de un objeto que no se soltaba, cuyo peso se experimentaba
+incesantemente. Luego hay algo allí que no es las
+transformaciones, sino lo que se transforma; algo que es comun
+&aacute; todas, que las recibe, que las enlaza, fuera de mí,
+y en mí.</p>
+
+<p>[15.] Examinando lo que concebimos de aquello permanente, lo que
+nos resta despues de prescindir de sus cualidades, notamos lo
+siguiente.</p>
+
+<p>1.&ordm; La idea de ser. Decimos, aquella cosa, algo, sujeto
+etc., etc., hablamos pues de un ser, de una realidad. Sin realidad
+no hay mas que nada: y la nada no puede ser sujeto de
+transformaciones, ni lazo de impresiones.</p>
+
+<p>2.&ordm; La idea de ser que aquí encontramos, no es pura,
+no es de solo ser. Las calidades existen, son seres: y sin embargo
+no las confundimos con el sujeto.</p>
+
+<p>3.&ordm; Lo que acompa&ntilde;a la idea de ser, es la de
+permanencia entre lo sucesivo, y la relacion de esta permanencia
+como punto de enlace, como centro fijo en medio de la sucesion.
+<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">{107}</a></span> [16.] Si quisiésemos pues
+definir la substancia corp&oacute;rea, deberíamos limitarnos
+&aacute; decir que es <i>un ser permanente en que se verifican las
+mudanzas que se nos ofrecen en los fen&oacute;menos sensibles</i>.
+A esto se reduce nuestra ciencia: todo cuanto se a&ntilde;ada sobre
+este punto, no puede pasar de hip&oacute;tesis y conjeturas. En
+vano se me preguntar&aacute;, qué es este ser: dadme la
+intuicion de la esencia de las cosas corp&oacute;reas, y os lo
+diré; pero mientras no las conozco sino por sus efectos, es
+decir, por las impresiones que en mí producen, no lo
+sé. Conozco que aquello es algo; conozco esta relacion con
+sus formas; conozco que estas se hallan en aquel sujeto, y no son
+el sujeto; aquí encuentro el límite de mi
+conocimiento. Al objeto que corresponde &aacute; esta idea
+compuesta de ser permanente y de su relacion &aacute; varias
+formas, &aacute; esto lo llamo substancia corp&oacute;rea.</p>
+
+<p>[17.] Por lo mismo que la substancia cambia de accidentes,
+permaneciendo ella la misma, se sigue que en su existencia es
+independiente de ellos; prescindiendo ahora de si puede &oacute;
+n&oacute; existir sin ninguno, solo afirmo que ninguno de ellos en
+particular le es necesario. Y aquí es de notar una
+diferencia entre la substancia en sí y el medio por el cual
+se nos manifiesta y se pone en comunicacion activa &oacute; pasiva
+con nosotros. Este medio son los accidentes, son esas formas
+transitorias con que se reviste. &iquest;C&oacute;mo
+podríamos tener ni aun noticia de la existencia de los
+cuerpos, sino por medio de las sensaciones? Y el <span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">{108}</a></span> objeto
+de estas no es la substancia en su íntima naturaleza, sino
+sus calidades en cuanto afectan nuestros sentidos.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IV.</h2>
+<h3>RELACIONES DE LA SUBSTANCIA CORP&Oacute;REA CON SUS
+ACCIDENTES.</h3>
+<p>[18.] En la idea de substancia corp&oacute;rea, se incluye
+perfectamente la idea de permanencia, pero la de unidad, solo entra
+de un modo muy imperfecto. En toda substancia corp&oacute;rea no
+concebimos sino una unidad facticia por decirlo así: pues lo
+que en ella permanece, no es uno, sino un agregado de muchos, como
+lo manifiesta la divisibilidad de la materia. De cualquiera
+substancia corp&oacute;rea podemos hacer muchas, que tendr&aacute;n
+el mismo derecho que la primera &aacute; llamarse substancias. Un
+pedazo de madera es substancia; este pedazo le podemos dividir en
+otros muchos que ser&aacute;n igualmente substancias. Todos ellos
+juntos formaban aquello que llam&aacute;bamos <i>una</i>
+substancia; pero es claro que esta unidad era muy imperfecta, que
+mas bien era una reunion, y que si la consider&aacute;bamos como
+<i>una</i>, era por relacion &aacute; la unidad de efecto que nos
+producia, con el enlace que daba &aacute; nuestras sensaciones
+<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">{109}</a></span> y &aacute; los fen&oacute;menos que de
+ella resultaban.</p>
+
+<p>[19.] De esto se infiere que toda substancia corp&oacute;rea
+encierra multiplicidad; y por consiguiente combinacion de los
+elementos que la componen. Esta combinacion no es permanente como
+lo ense&ntilde;a la experiencia; y por tanto, no hay substancia
+corp&oacute;rea que no tenga cuando menos una modificacion: la
+disposicion de sus partes. Prescindiendo de las mudanzas de esta
+modificacion, claro es que nunca se la puede confundir con la
+substancia: aun cuando los cuerpos se presentasen constantemente
+&aacute; nuestros sentidos con la misma disposicion de sus partes,
+el <i>ser</i> permanente, se hallaria en las partes, y n&oacute; en
+su disposicion. Esta es una cosa externa, que sobreviene &aacute;
+lo existente; no hay reunion y combinacion, si no hay partes que
+reunir y combinar.</p>
+
+<p>[20.] Entre la substancia y las modificaciones notamos una
+diferencia, y es, que la substancia es independiente de las
+modificaciones, pero las modificaciones no son independientes de la
+substancia. Esta, permaneciendo la misma, cambia de accidentes;
+pero un accidente permaneciendo uno mismo, no puede cambiar de
+substancia. La misma madera puede recibir sucesivamente muchas
+figuras; pero la misma figura en n&uacute;mero, no puede pasar de
+una madera &aacute; otra. Dos pedazos de madera pueden tener una
+figura semejante &oacute; diferente; c&uacute;bica,
+esférica, piramidal, etc. y tomar la una la de otra; pero en
+tal caso, <span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">{110}</a></span> no hay identidad de figuras, sino
+semejanza; son las mismas en especie, mas n&oacute; en
+n&uacute;mero.</p>
+
+<p>[21.] Si se me pregunta, c&oacute;mo sé que no hay mas
+que semejanza y n&oacute; identidad numérica en las figuras
+que sucesivamente toman los cuerpos, que no hay <i>permanencia</i>
+en las figuras que cambian de sujeto, y por consiguiente que una
+misma figura no pasa de una substancia &aacute; otra, así
+como una misma substancia pasa de una &aacute; otra figura, no me
+ser&aacute; difícil demostrarlo.</p>
+
+<p>Por de pronto salta &aacute; los ojos la extra&ntilde;eza de una
+figura c&uacute;bica, por ejemplo, pasando de un cuerpo &aacute;
+otro. &iquest;Qué es esta forma separada del cuerpo?
+&iquest;C&oacute;mo se sostiene en el tr&aacute;nsito?
+&iquest;C&oacute;mo no es exactamente igual en ambos, y se presenta
+con ligeras modificaciones? En el tr&aacute;nsito
+&iquest;habr&aacute; tambien sufrido modificacion? Entonces
+habr&aacute; modificacion de modificacion, y la figura en
+sí, en abstracto de todo cuerpo, resultar&aacute; una
+especie de substancia de segundo &oacute;rden, permanente en medio
+de las modificaciones. Claro es que esto son sue&ntilde;os, en que
+se aplica &aacute; la realidad lo que solo conviene &aacute; la
+idea en abstracto; que ese tr&aacute;nsito de formas supondria una
+existencia de ellas, por separado; y así podríamos
+tener cubos, esferas, tri&aacute;ngulos, círculos etc., en
+abstracto, y toda clase de figuras, subsistentes en sí, sin
+aplicacion &aacute; nada figurado.</p>
+
+<p>[22.] Pero todavía se puede dar de esta verdad otra
+demostracion mas rigurosa. Si se supone que una misma figura en
+n&uacute;mero, pasa de un <span class="pagenum"><a name="Page_111"
+id="Page_111">{111}</a></span> cuerpo &aacute; otro, tendremos que
+el pedazo de madera A, que pierde la forma c&uacute;bica, la
+transmite al cuerpo B. Ahora, esta forma individual no puede estar
+en los dos &aacute; un mismo tiempo. Supongamos que despues de
+haber quitado &aacute; la madera A, la forma c&uacute;bica, se la
+devolvemos sin tocar al cuerpo B; claro es que no ser&aacute; la
+misma en los dos; luego tanta razon habia para que dijésemos
+que el cuerpo B no habia adquirido la misma sino otra semejante. Es
+evidente adem&aacute;s que para dar &aacute; un cuerpo la forma
+c&uacute;bica no necesitamos quit&aacute;rsela al otro; luego la
+forma del uno no es <i>individualmente</i> la del otro; pues de lo
+contrario seria preciso decir, que es y no es, que se conserva y
+deja de existir &aacute; un mismo tiempo.</p>
+
+<p>[23.] Las palabras <i>transmision</i> &oacute;
+<i>comunicacion</i> del movimiento, que tanto se usan en la
+física, expresan una realidad, en cuanto se limitan al
+fen&oacute;meno sujeto &aacute; c&aacute;lculo; pero significarian
+un absurdo, si se las entendiese en el sentido de que el
+<i>mismo</i> movimiento que se hallaba en un cuerpo, ha
+<i>pasado</i> &aacute; otro. La suma de las cantidades de
+movimiento despues del choque de los cuerpos duros, es la misma que
+antes; y esto se verifica repartiéndose entre ellos la
+velocidad, perdiendo el uno, y ganando el otro. Así lo
+ense&ntilde;a el c&aacute;lculo, y lo atestigua la experiencia.
+Pero es evidente que no puede suceder que la <i>misma</i> velocidad
+individual que estaba en el cuerpo chocante se haya trasmitido al
+chocado; pues lejos de que <span class="pagenum"><a name="Page_112"
+id="Page_112">{112}</a></span> la velocidad sea separable del
+cuerpo, pasando de un sujeto &aacute; otro, ni siquiera se la
+concibe sino como una relacion en cuya idea entran las del cuerpo
+movido, del espacio y del tiempo. Es verdad que siendo Q la
+cantidad del movimiento antes del choque, el valor de Q permanece
+constante despues del choque; pero esto solo expresa el
+fen&oacute;meno con relacion &aacute; sus efectos, en cuanto sujeto
+&aacute; c&aacute;lculo; pero n&oacute; que la velocidad que entra
+en el segundo miembro de la ecuacion sea formada de las partes de
+las anteriores. Sean A y B dos cuerpos, con cuyas letras
+expresaremos sus masas, y V, v, sus velocidades respectivas antes
+del choque. La cantidad del movimiento ser&aacute; Q = A &times; V
++ B &times; v. Despues del choque resultar&aacute; una nueva
+velocidad, que llamaremos u y tendremos que la cantidad del
+movimiento ser&aacute; Q = A &times; u + B &times; u.
+Matem&aacute;ticamente hablando, el valor de Q ser&aacute; el
+mismo; pero esto solo significa que si se expresan los resultados
+del movimiento, en n&uacute;meros &oacute; en líneas,
+tendremos lo mismo despues que antes del choque; mas no se entiende
+ni se puede entender, que en la velocidad u, considerada en cuanto
+se halla en el sujeto, haya un trozo de velocidad que se ha
+despegado de la V, para unirse con la v.</p>
+
+<p>[24.] De esto resulta que los accidentes de los cuerpos no los
+concebimos realizables sin sujeto al que estén inherentes; y
+que las substancias no est&aacute;n inherentes &aacute; otro ser, y
+son concebidas y existen realmente, sin esta inherencia. La figura
+<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">{113}</a></span> no puede existir sin cosa figurada;
+pero esta cosa figurada puede existir muy bien aunque se anonaden
+todas las dem&aacute;s cosas. Analizando su naturaleza podremos
+encontrar, y encontraremos en efecto, que su existencia supone la
+existencia de otro ser que la haya producido; pero entre las dos
+hallamos la relacion de causa y de efecto, mas n&oacute; la de
+inherencia, n&oacute; la de sujeto y modificacion.</p>
+
+<p>[25.] Estas &uacute;ltimas consideraciones explican mas la idea
+de substancia corp&oacute;rea. Habíamos encontrado (Cap.
+III) las notas siguientes: 1.&ordf; ente; 2.&ordf; relacion de
+permanente &aacute; lo variable; 3.&ordf; sujeto de estas
+variaciones; ahora encontramos la cuarta que es una negacion: la no
+inherencia &aacute; otro. Este car&aacute;cter negativo se halla
+incluido en el positivo: <i>sujeto permanente de variaciones</i>;
+porque es claro que al concebir sujeto <i>permanente de
+variaciones</i>, ya no incluimos la inherencia, antes bien se la
+negamos, al menos implícitamente. La no inherencia supone
+algo positivo, algo en que se funde el no tener esta necesidad de
+estar adherido. &iquest;Qué es esto? No lo sabemos.
+Conocemos que existe, pero no alcanzamos &aacute; explicarlo.
+Probablemente es inexplicable sin la intuicion de la misma esencia
+de las cosas; y esta intuicion nos falta. <span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">{114}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO V.</h2>
+<h3>CONSIDERACIONES SOBRE LA SUBSTANCIA CORP&Oacute;REA EN
+S&Iacute; MISMA.</h3>
+<p>[26.] La idea de substancia, tal como la hemos explicado hasta
+aquí, envuelve una relacion &aacute; los accidentes en
+general (Cap. III). Pero esta idea no es la de una substancia
+indeterminada, sino la de substancia corp&oacute;rea; y preciso es
+confesar la dificultad de concebir una substancia corp&oacute;rea
+particular sin ningun accidente. Si &aacute; este papel en que
+escribo le despojo de todo cuanto tiene relacion con mis sentidos,
+y hasta prescindo de su figura y de su extension:
+&iquest;qué me resta para concebir algo particular
+determinado, algo que no sea la idea de ser en general, sino la de
+este ser en particular? Claro es que para que el objeto no se me
+desvanezca completamente, &oacute; para que perdiendo toda
+individualidad, no se me confunda en la idea universal, debo
+reservarme algo por lo cual pueda decir <i>esto</i>; es decir, esto
+que se halla aquí, &oacute; que me ha afectado de tal
+&oacute; cual manera, &oacute; que ha sido el sujeto de tales
+&oacute; cuales modificaciones. Por donde se echa de ver que
+considero cuando menos su posicion con respecto &aacute; los
+dem&aacute;s cuerpos, &oacute; su causalidad con relacion &aacute;
+las impresiones que me ha producido, &oacute; su naturaleza de
+<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">{115}</a></span> sujeto de determinados accidentes.
+Así pues como la idea de substancia finita en general,
+envuelve relacion &aacute; ciertos accidentes en general,
+así la de substancia en particular, la envuelve &aacute;
+accidentes particulares.</p>
+
+<p>[27.] Dicha relacion la encontramos en nuestro modo de concebir
+la substancia corp&oacute;rea; no es f&aacute;cil asegurar si la
+envuelve tambien en su naturaleza misma. Esta no la conocemos, y al
+querer examinarla, nos hallamos sobre un terreno distinto; se
+presentan &aacute; nuestra consideracion las cuestiones sobre la
+esencia de los cuerpos.</p>
+
+<p>[28.] La identidad de la substancia corp&oacute;rea bajo sus
+diversas transformaciones, tampoco podemos asegurar hasta
+qué punto contin&uacute;a. Los partidarios de la
+filosofía corpuscular consideran todas las transformaciones
+como simples movimientos locales, y todas las variaciones que vemos
+en los cuerpos, como simples resultados de la diferente posicion de
+las moléculas entre sí. Leibnitz resuelve la materia
+en una infinidad de m&oacute;nadas, que no son los &aacute;tomos de
+Epicuro, pero que conducen tambien &aacute; la invariabilidad
+substancial de los cuerpos, los cuales segun él, no son mas
+que el conjunto de substancias indivisibles llamadas
+m&oacute;nadas. Los aristotélicos creian que de las mudanzas
+de los cuerpos, unas eran accidentales, como la de figura,
+movimiento, densidad, calor, frio etc. etc., otras substanciales,
+como el tr&aacute;nsito de la madera &aacute; ceniza. Pero en medio
+de esta variedad de sistemas, es notable <span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">{116}</a></span> el
+acuerdo en admitir algo permanente sujeto de las mudanzas. Con
+respecto &aacute; los atomistas, y &aacute; Leibnitz, es claro que
+admitian la identidad del sujeto; y por lo que toca &aacute; los
+aristotélicos, aunque la mudanza que inducia una forma
+substancial diferente de la primera, transformaba substancialmente
+el ser, de suerte que despues de la mudanza de la forma
+substancial, no podia decirse que el uno era substancialmente el
+otro; no obstante opinaban que habia un sujeto comun en esas mismas
+trasformaciones substanciales, que ellos llamaban <i>materia
+prima</i>. Tan claro, tan evidente es, que en medio de las
+transformaciones del mundo corp&oacute;reo hay algo permanente, que
+se encuentra reconocida esta verdad en todos los sistemas
+filos&oacute;ficos.</p>
+
+<p>[29.] Si esta substancia corp&oacute;rea es una realidad, como
+lo es en efecto, es necesario que no solo exista, sino que sea algo
+determinado. A esta determinacion substancial del cuerpo, &aacute;
+esto que le constituye tal cosa, y que le distingue en su
+íntima naturaleza, en su esencia, de todos los dem&aacute;s
+cuerpos de otras especies, &aacute; esto llamaban los
+aristotélicos forma substancial; y al sujeto de esa forma,
+de esa actualidad, &aacute; ese sujeto comun &aacute; todos los
+cuerpos, le apellidaban <i>materia prima</i>, que era una pura
+potencia, una especie de medio entre el puro nada, y el ser en
+acto.</p>
+
+<p>[30.] Sobre estos puntos se ha disputado desde que hay escuelas
+filos&oacute;ficas y es probable que se <span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">{117}</a></span>
+disputar&aacute; en adelante; pero siempre con escaso fruto. Del
+mundo corp&oacute;reo conocemos su existencia, conocemos sus
+relaciones con nosotros, conocemos sus propiedades y sus leyes, en
+cuanto est&aacute; sujeto &aacute; nuestra observacion; pero
+&aacute; su íntima naturaleza no alcanzan nuestros sentidos,
+no llegan nuestros instrumentos. A medida que adelanta el hombre en
+sagacidad de observacion y fuerza y delicadeza de instrumentos,
+descubre nuevos misterios, y ve que las barreras que él
+creía un <i>non plus ultra</i>, se retiran mas all&aacute;,
+en la inmensidad de un océano. &iquest;Las alcanzar&aacute;
+algun dia? &iquest;Podr&aacute; dar la vuelta &aacute; ese mundo
+científico? &iquest;Est&aacute; reservado al porvenir un
+conocimiento de la íntima naturaleza del sujeto de esa
+infinidad de fen&oacute;menos que nos asombran? difícil es
+creerlo. El telescopio &aacute; medida que se perfecciona, extiende
+los límites del universo, y parece caminar &aacute; lo
+infinitamente grande; la perfeccion del microscopio siguiendo la
+direccion opuesta, parece caminar h&aacute;cia lo infinitamente
+peque&ntilde;o. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los
+límites? Es probable que el encontrarlos no es permitido al
+débil mortal, mientras habita sobre la tierra. El
+espíritu humano, tan activo, tan fecundo, se lanza
+sucesivamente h&aacute;cia los dos extremos: pero cuando se
+lisonjea de llegar al &uacute;ltimo confín, siente que algo
+le detiene antes de alcanzar el objeto de sus nobles deseos; es la
+cadena que le une al cuerpo mortal, y que no le permite el libre
+vuelo de los espíritus puros. <span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">{118}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VI.</h2>
+<h3>SUBSTANCIALIDAD DEL YO HUMANO.</h3>
+<p>[31.] Al considerar las substancias corp&oacute;reas, no hemos
+encontrado la perfecta unidad; todas cuantas se sujetan &aacute;
+nuestros sentidos se resuelven en muchas otras, que &aacute; su vez
+son substancias tambien: resultando que los cuerpos, mas bien son
+agregados de substancias, que una sola substancia. La unidad no la
+encontramos en ellos; nosotros se la atribuimos, &oacute; en cuanto
+forman un lazo comun de nuestras sensaciones, &oacute; en cuanto
+esas diversas substancias las consideramos subordinadas &aacute;
+una que las vivifica y dirige. Así las partes de un cuerpo
+animado, constituyen una especie de unidad, en cuanto est&aacute;n
+subordinadas al principio que las anima.</p>
+
+<p>[32.] De aquí no debemos inferir que la unidad verdadera
+no existe ni aun en los mismos cuerpos; si pudiésemos
+conocer su esencia misma, la hallaríamos sin duda, ya sea en
+las m&oacute;nadas escogitadas por Leibnitz, ya en otra cosa mas
+&oacute; menos semejante. Aunque este conocimiento de las esencias
+nos falte, sin embargo el raciocinio nos conduce &aacute; esta
+unidad. Lo compuesto se forma de partes; si este &aacute; su vez se
+compone de otras, y así sucesivamente, al fin hemos de
+llegar &aacute; algo que no se descompone: allí est&aacute;
+lo <span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">{119}</a></span> indivisible; &oacute; mejor, la
+verdadera unidad. Este raciocinio vale, aun suponiendo que la
+materia es divisible hasta lo infinito. La divisibilidad hasta lo
+infinito supondria infinidad de partes en que se podria dividir:
+estas partes pues existirian; esos elementos infinitésimos
+serian reales, en ellos estaria la unidad.</p>
+
+<p>[33.] Independientemente del mundo corp&oacute;reo, encontramos
+la idea de substancia, su aplicacion real, su unidad perfecta, en
+nosotros mismos, en el testimonio de nuestra conciencia. Esta nos
+cerciora de que pensamos, de que deseamos, de que sentimos, de que
+experimentamos una infinidad de afecciones, las unas sujetas
+&aacute; nuestra voluntad, y como hijas de la actividad que hay
+all&aacute; en el fondo de nosotros mismos; otras independientes de
+nosotros, que nos vienen sin nuestra voluntad, &aacute; veces
+contra ella, y cuya reproduccion no est&aacute; siempre en nuestra
+mano.</p>
+
+<p>Ese flujo y reflujo de ideas, de voliciones y sentimientos,
+tienen un punto en que se enlazan, un sujeto que los recibe, que
+los recuerda, que los combina, que los busca, &oacute; los evita,
+ese ser de que tenemos conciencia íntima, que los
+fil&oacute;sofos han dado en llamar el <i>yo</i>. Este es uno,
+idéntico bajo todas las transformaciones; y esa unidad, esa
+identidad es para nosotros un hecho indisputable, un hecho
+atestiguado por la conciencia. &iquest;Quién seria capaz de
+hacernos dudar, que el <i>yo</i> que piensa en este momento, es el
+mismo que pensaba ayer y a&ntilde;os atr&aacute;s? No obstante
+<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">{120}</a></span> la variedad de los pensamientos y
+deseos; &aacute; pesar del cambio de opiniones y voluntad, y de la
+oposicion de unos actos con otros, &iquest;quién nos
+quitaria la conviccion profunda, incontrastable, de que somos
+nosotros mismos quienes lo experimentamos, de que hay algo
+aquí dentro que sirve de sujeto &aacute; todo?</p>
+
+<p>[34.] Si en nosotros no hubiese algo permanente en medio de
+tanta variedad, la conciencia del <i>yo</i> seria imposible.
+Entonces no habria en nosotros mas que una sucesion de
+fen&oacute;menos inconexos, y por tanto serian imposibles la
+memoria y la combinacion. El pensamiento es un absurdo, si no hay
+algo que piense, permaneciendo idéntico bajo la variedad de
+las formas del pensar. En nosotros pues hay un sujeto simple que
+todo lo enlaza, en el cual se verifican esas mudanzas; hay pues una
+substancia. En ella hay una unidad; esa unidad que no encontramos
+en las substancias corp&oacute;reas, sino despues de haber
+recorrido una serie infinita de descomposiciones, se nos presenta
+en la substancia espiritual en el primer momento, como un simple
+hecho interno, sin el cual son absurdos todos los fen&oacute;menos
+que sentimos en nuestro interior, y nos es imposible toda
+experiencia del mundo externo. Sin la unidad del <i>yo</i>, no hay
+sensaciones; y sin estas nada podemos experimentar de los seres que
+nos rodean. <span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">{121}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VII.</h2>
+<h3>RELACIONES DE LA PROPOSICION <b>YO PIENSO</b>, CON LA
+SUBSTANCIALIDAD DEL YO.</h3>
+<p>[35.] Si no admitimos que el alma es substancia, la proposicion
+<i>yo pienso</i>, carece de sentido. Entonces la filosofía
+pierde su punto de apoyo; todo cuanto experimentamos en nuestro
+interior, es una serie de fen&oacute;menos inconexos, incapaz de
+ser observada, y de estar sometida &aacute; ninguna regla.</p>
+
+<p>[36.] Mi pensamiento de ahora no es individualmente mi
+pensamiento de ayer; como mi pensamiento de ma&ntilde;ana, no
+ser&aacute; mi pensamiento de hoy; estos pensamientos considerados
+en sí, con precision de un sujeto en el cual se hallen, no
+tienen nada que ver el uno con el otro: quiz&aacute;s versan sobre
+objetos sin ninguna relacion, quiz&aacute;s son contradictorios;
+quiz&aacute;s el pensamiento de hoy es negacion del de ayer.</p>
+
+<p>[37.] Lo mismo se verifica en todos los pensamientos, en todos
+los actos de voluntad, en todos los sentimientos, en todas las
+representaciones imaginarias, en todas las sensaciones, y en
+general en todo cuanto experimento en mí mismo. Fijando la
+consideracion en todas las afecciones internas, sean las que
+fueren, no veo en ellas mas que una serie de fen&oacute;menos, una
+especie de <span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">{122}</a></span> rio de existencias que pasan y
+desaparecen, unas para no volver, otras para reaparecer de nuevo en
+tiempo diferente, y ofreciéndome <i>expresamente</i> esta
+diferencia. La reaparicion no es individual, sino de semejanza;
+esto es, que la afeccion repetida, no es la misma que antes hubo,
+sino otra semejante. Cuando la afeccion vuelve, tengo conciencia de
+su actualidad en el momento presente, y conciencia de su actualidad
+en un tiempo anterior: esta doble conciencia que constituye el
+recuerdo, me hace distinguir entre las dos afecciones, é
+implica necesariamente el juicio de que la una no es la otra. La
+afeccion recordante (permítaseme la expresion) que se
+identificase con la afeccion recordada, no seria recuerdo: una cosa
+se <i>presenta</i> &aacute; sí misma, mas no se
+<i>recuerda</i>.</p>
+
+<p>[38.] Luego en nuestro interior todo pasa para no volver; el
+flujo es real; el reflujo no es mas que aparente; lo que deja de
+ser, no vuelve &aacute; ser jam&aacute;s; habr&aacute; una cosa
+semejante, pero n&oacute; la misma; lo que fué, pas&oacute;;
+y el tiempo no vuelve atr&aacute;s.</p>
+
+<p>[39.] Luego la serie de los fen&oacute;menos internos,
+considerados en sí solos, y prescindiendo de un sujeto en
+que residan, es por necesidad inconexa, y no hay medio para
+subordinar sus términos &aacute; una ley ni &aacute;
+ning&uacute;n lazo.</p>
+
+<p>[40.] Sin embargo esta ley existe en todos nuestros actos
+intelectuales; una razon sin leyes que la gobiernen, es el mayor de
+los absurdos; <span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">{123}</a></span> este lazo se encuentra en todas
+nuestras afecciones: el flujo de ellas, con su distincion y sus
+diferencias y semejanzas, es un hecho presente &aacute; nuestro
+interior, hecho al cual estamos sometidos como &aacute; una
+condicion primitiva é indeclinable de nuestra
+existencia.</p>
+
+<p>[41.] La proposici&oacute;n: <i>yo pienso</i>,
+incluyéndose en la palabra <i>pensar</i> todas las
+afecciones internas, no se refiere tan solo &aacute;
+fen&oacute;menos aislados, sino que implica por necesidad un punto
+en que se enlazan, al cual llamamos el <i>yo</i>. Si este punto no
+existe, si no es uno, si no es idéntico, el pensamiento de
+hoy no tiene ningun lazo con el de ayer: siendo dos cosas
+distintas, que se hallan en tiempos diversos, y que quiz&aacute;s
+son contradictorias: cuando hoy digo <i>yo pienso</i> y entiendo
+decir que este <i>yo</i> es el mismo de la proposicion, <i>yo
+pensaba ayer</i>, mi lenguaje es absurdo; si no hay mas que los
+puros fen&oacute;menos, los dos pensamientos sin un punto de
+enlace, el <i>yo</i> no es nada, no puedo decir <i>yo pensaba</i>,
+<i>yo pienso</i>; debo decir <i>habia</i> pensamiento, <i>hay</i>
+pensamiento. Si entonces se me pregunta, <i>d&oacute;nde</i>, en
+<i>quién</i>, deberé responder que no hay
+d&oacute;nde, que no hay quién; deber&aacute; negar el
+supuesto, y limitarme &aacute; repetir: <i>habia</i> pensamiento,
+<i>hay</i> pensamiento.</p>
+
+<p>[42.] Para decir <i>yo</i>, es necesario suponer una realidad
+permanente: realidad, porque lo que no es real es nada; permanente,
+porque lo que pasa desaparece, deja de ser y no puede servir de
+punto para unir nada. <span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">{124}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VIII.</h2>
+<h3>CONSIDERACIONES SOBRE LA INTUICION QUE EL ALMA TIENE, &Oacute;
+PUEDE TENER, DE S&Iacute; MISMA.</h3>
+<p>[43.] La realidad permanente <i>del yo</i>, considerada en
+sí misma y prescindiendo de las cosas que pasan en ella, es
+un hecho que sentimos en nuestro interior, y expresamos en todas
+nuestras palabras. Si &aacute; esta presencia, esta
+experiencia íntima, se la quiere llamar intuicion del alma,
+nosotros tenemos intuicion de nuestra alma. Esta intuicion se halla
+reproducida en todas las intuiciones particulares, y en general en
+todas las afecciones internas; porque si bien son fen&oacute;menos
+aislados, implican la intuicion del <i>yo</i>, por lo mismo que
+implican conciencia de sí propio.</p>
+
+<p>[44.] La misma variedad de los fen&oacute;menos aislados, lejos
+de probar nada contra la unidad de la intuicion del <i>yo</i>, la
+confirma hasta la evidencia. Si concebimos un pensamiento solo,
+fijo, idéntico, no necesitamos tanto de unirle la idea de un
+sujeto en que resida; pero cuando hay muchedumbre de
+fen&oacute;menos diversos, y aun contradictorios en su
+coexistencia, debemos referirlos &aacute; una cosa constante, so
+pena de convertir el mundo interno en un caos absoluto.</p>
+
+<p>[45.] Hay pues cierta intuicion del alma en sí
+<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">{125}</a></span> misma; esto es, hay una presencia de
+sentimiento de su unidad entre la muchedumbre, de su identidad
+entre la diversidad, de su permanencia entre la sucesion, de su
+duracion constante entre la aparicion y desaparicion de los
+fen&oacute;menos. O es necesario admitir esto, &oacute; renunciar
+&aacute; la legitimidad del testimonio de toda conciencia; lo que
+produciria el escepticismo mas completo que ha existido
+jam&aacute;s, extendiéndole &aacute; los dos mundos externo
+é interno.</p>
+
+<p>[46.] Encontramos pues que los conceptos indeterminados de
+<i>ser</i>, <i>unidad</i>, <i>permanencia</i>, <i>sujeto de
+modificaciones</i>, se hallan realizados en nuestro interior: esta
+realizacion nos la asegura la conciencia, y nos la confirma el
+an&aacute;lisis l&oacute;gico de la serie de los fen&oacute;menos
+en sus relaciones con un punto de enlace.</p>
+
+<p>[47.] <i>Ser</i>, <i>uno</i>, <i>permanente</i>, <i>sujeto de
+modificaciones</i>, incluye todo cuanto se encierra en la idea de
+substancia finita: esto lo encontramos en el alma, con la
+experiencia lo sentimos, nos afecta íntimamente; si &aacute;
+esto se lo quiere llamar intuicion, la tenemos de la
+substancialidad del alma.</p>
+
+<p>[48.] El sujeto pensante no solo se siente &aacute; sí
+propio, sino que se conoce como un objeto real, al cual aplica por
+medio de la reflexion las ideas indeterminadas de ser, unidad,
+permanencia, sujeto de modificaciones. Luego el alma puede ser un
+verdadero predicado en proposiciones que tengan el doble apoyo de
+la conciencia y de la l&oacute;gica. <span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">{126}</a></span></p>
+
+<p>[49]. Puede preguntarse si nosotros tenemos otra intuicion del
+alma que la que acabamos de explicar; &aacute; esto respondo que
+n&oacute;, mientras estamos en esta vida; pero pregunto al mismo
+tiempo, si es cierto que en esta materia haya otra intuicion
+posible, que la del sentido íntimo. Acostumbrados &aacute;
+las intuiciones sensibles que implican la extension en el espacio,
+preguntamos &iquest;qué es el alma en sí misma? y
+parece que no quedamos satisfechos porque no vemos su retrato.
+Abstrayéndonos del &oacute;rden de la sensibilidad,
+levant&aacute;ndonos &aacute; la esfera intelectual pura,
+&iquest;quién sabe si podríamos decir que no hay otra
+intuicion del alma que la que tenemos ahora; que ella, en sí
+misma, en su entidad una, simple, es esta misma fuerza que
+sentimos; que esta misma fuerza es el sujeto de las modificaciones,
+que es la substancia, sin que sea preciso excogitar otro fondo
+muerto dig&aacute;moslo así, en que resida esta fuerza?
+&iquest;por qué la misma fuerza no podr&aacute; ser
+subsistente? &iquest;por qué debemos imaginar otro
+<i>substratum</i> en el cual se apoye? Y si esto fuese así,
+si fuese aplicable &aacute; la substancia del alma lo que pensaba
+de todas las substancias el gran Leibnitz, haciendo consistir la
+idea de substancia en la idea de fuerza, &iquest;por qué no
+podríamos decir que la presencia de sentido íntimo,
+la conciencia de sí propia, es toda la intuicion que el alma
+puede tener de sí misma?</p>
+
+<p>[50]. Me preguntais qué <i>es</i> el alma separada del
+cuerpo, qué sentir&aacute; de sí, qué
+conocer&aacute; de <span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">{127}</a></span> sí, cuando se hallar&aacute;
+<i>sola</i>. &iquest;Acaso en la actualidad no siente y no conoce
+<i>sola</i>? &iquest;Acaso los &oacute;rganos de que se vale,
+sienten ni piensan? &iquest;Sabe por ventura de qué manera
+se sirve de ellos, ni sabria que se sirve de ellos, sino por la
+experiencia? &iquest;No se halla sola en las profundidades de su
+actividad, con sus pensamientos, con sus actos de voluntad, con sus
+sentimientos, con su alegría, con su tristeza, con sus
+placeres, con sus dolores? En hora buena, dígase que tal vez
+no nos formamos ideas bastante claras del <i>modo</i> de conciencia
+que tendremos de nosotros mismos despues de esta vida;
+dígase que quiz&aacute;s son posibles otras intuiciones de
+nosotros mismos; pero no se pinte como una cosa inconcebible el
+alma sola: dejadme el pensamiento, la voluntad, el sentimiento,
+todo presente en lo íntimo de mi conciencia; para hallarme
+&aacute; mí propio, no necesito mas: dadme comunicacion con
+otros seres que me afecten &oacute; &aacute; quienes yo afecte, que
+me trasmitan sus pensamientos y sus voluntades, que me causen
+placeres &oacute; dolores, y no necesito nada mas para tener un
+mundo que concibo muy bien: me falta el conocimiento de la calidad
+de los pormenores, n&oacute; de su posibilidad: el alma muda de
+estado, n&oacute; de naturaleza. <span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">{128}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IX.</h2>
+<h3>EX&Aacute;MEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE LOS ARGUMENTOS CON
+QUE SE PRUEBA LA SUBSTANCIALIDAD DEL ALMA.</h3>
+<p>[51]. Los argumentos psicol&oacute;gicos en favor de la
+substancialidad del alma, son meros paralogismos en la opinion de
+Kant, y si bien prueban una substancia ideal, no pueden nunca
+conducir &aacute; una substancia real. Este fil&oacute;sofo,
+&aacute; mas de las razones con que ataca la prueba
+psicol&oacute;gica de la substancialidad del alma, tenia una
+personal, que era muy poderosa para él, atendida la flaqueza
+del corazon humano: &oacute; debía poner en duda la
+substancialidad del alma, &oacute; consentir en la ruina de todo su
+sistema. &laquo;Seria, dice, un grande, y hasta el &uacute;nico
+escollo de toda nuestra crítica, la posibilidad de demostrar
+<i>&agrave; priori</i> que todos los seres pensantes son
+substancias simples, y que por consiguiente tienen necesariamente
+la personalidad y la conciencia de su existencia separada de toda
+materia; porque de este modo habríamos dado un paso fuera
+del mundo sensible, habríamos entrado en el campo de los
+<i>noumenos</i>, y nadie nos disputaria el derecho de desmontar
+este terreno, de edificar en él y tomar posesion del mismo,
+segun que lo permitiria la fortuna de <span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">{129}</a></span> cada
+uno&raquo; (Dialéctica trascendental, libro 2, cap. 1).</p>
+
+<p>[52.] En concepto de Kant, el primer paralogismo de la
+psicología pura en favor de la substancialidad del alma, es
+el siguiente. &laquo;Aquello cuya representacion es la
+<i>substancia absoluta</i> de nuestros juicios, y que no puede
+servir de determinacion &aacute; otra cosa, es substancia. El
+<i>yo</i>, como ser pensante, es la substancia absoluta de todos
+sus juicios posibles, y esta representacion de sí mismo no
+puede ser el predicado de otra cosa; luego el yo como ser pensante,
+es substancia.&raquo;</p>
+
+<p>En estos términos presenta en la primera edicion de su
+<i>Crítica</i> el discurso psicol&oacute;gico que se propone
+combatir; en la segunda edicion, queriendo ser mas claro, &oacute;
+quiz&aacute; mas obscuro, expresa el mismo raciocinio en otros
+términos. &laquo;Lo que no puede ser concebido sino como
+sujeto, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es
+substancia; es así que el ser pensante, considerado
+simplemente como tal, no puede ser pensado sino como sujeto; luego
+no existe sino como tal, es decir, como substancia.&raquo; Preciso
+es confesar que si la psicología no tuviese expositores mas
+claros que Kant, y en sus demostraciones hubiese de emplear las
+formas de que se vale este fil&oacute;sofo en los pasajes que se
+acaban de ver, haria muy escasos prosélitos, por la sencilla
+razon de que pocos entenderian su lenguaje. Estoy seguro que la
+mayoría de los lectores no queda convencida por los
+silogismos <span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">{130}</a></span> favorables &aacute; la substancialidad
+del alma, tales como los presenta Kant: de este modo la posicion
+del fil&oacute;sofo es muy ventajosa, porque debe probar que no
+tiene fuerza un argumento, cuya fuerza en verdad no se ha sentido.
+Pero supongamos que un fil&oacute;sofo se digna descender del
+olimpo de las abstracciones incomprensibles, y no se desde&ntilde;a
+de hablar el humilde lenguaje de lo mortales, presentando el
+argumento psicol&oacute;gico bajo una forma mas sencilla,
+&iquest;quién sabe si la conviccion producida seria algo mas
+difícil de destruir? ensayémoslo.</p>
+
+<p>[53.] Por substancia entiendo un ser &oacute; una realidad
+permanente, en la cual se verifican diferentes modificaciones,
+continuando ella idéntica &aacute; si misma. Es así
+que en mi interior hay esa realidad, que permaneciendo
+idéntica, tiene variedad de pensamientos, de actos de
+voluntad, de sentimientos, de sensaciones, como me lo atestigua la
+conciencia; luego esto que hay en mi interior es substancia.</p>
+
+<p>Creo que se puede desafiar &aacute; todos los fil&oacute;sofos
+del mundo, &aacute; que se&ntilde;alen en este silogismo una
+proposicion falsa, ni dudosa, &oacute; indiquen un vicio en la
+consecuencia, si no quieren ponerse en abierta contradiccion, por
+una parte con el testimonio de la conciencia, y por otra con todas
+las leyes de la razon humana.</p>
+
+<p>[54.] Pretende Kant que el raciocinio en favor de la
+substancialidad del alma no es concluyente, porque las puras
+categorías, y por consiguiente <span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">{131}</a></span> la de
+la substancia, no tienen absolutamente ningun valor objetivo, sino
+en cuanto son aplicadas &aacute; la diversidad de una intuicion
+sometida &aacute; las mismas; esto es, que el concepto de
+substancia es una pura funcion l&oacute;gica que no vale nada ni
+significa nada objetivamente, sino en cuanto se refiere &aacute;
+cosas sensibles; y que tan pronto como sale de la esfera de la
+sensibilidad, no puede conducir &aacute; ningun resultado. Es
+evidente que la substancialidad del alma no puede ser objeto de la
+intuicion sensible; y por consiguiente, aplicar al alma la idea de
+substancia es extender el concepto mas de lo que permite su
+naturaleza. Menester es confesar que el raciocinio de Kant es
+concluyente, si se admiten sus principios; y en esto tenemos una
+prueba de la necesidad de combatir ciertas teorías que
+&aacute; primera vista parecen inocentes por estar en el mundo de
+las abstracciones, pero que en realidad son funestísimas por
+los resultados &aacute; que conducen. Tal es el sistema de Kant
+sobre la falta de valor objetivo de las categorías puras; y
+por esto le he combatido (Lib. IV, Cap. XIII, XIV, XV, XVI, XXI,
+XXII) demostrando: 1.&deg; Que los conceptos indeterminados y los
+principios generales que en ellos se fundan, tienen un valor
+objetivo fuera del campo de la experiencia sensible, con respecto
+&aacute; los seres que de ningun modo est&aacute;n sujetos &aacute;
+nuestra intuicion. 2.&deg; Que no es verdad que solo tengamos
+intuicion sensible; pues que conocemos intuitivamente un
+&oacute;rden intelectual <span class="pagenum"><a name="Page_132"
+id="Page_132">{132}</a></span> puro, superior &aacute; la esfera de
+la sensibilidad. Con esta doctrina queda arruinado el argumento de
+Kant, porque se deshace el fundamento en que estriba.</p>
+
+<p>[55]. El fil&oacute;sofo aleman parece que sentia el punto flaco
+de su discurso; y así es que procura exponer el argumento
+psicol&oacute;gico en términos tales que ofrezca un
+tr&aacute;nsito del &oacute;rden ideal al real, sin que se vea el
+punto que une cosas tan distantes. Su lenguaje es puramente
+ideol&oacute;gico: &laquo;aquello cuya <i>representacion</i> es la
+substancia absoluta de nuestros juicios y que no puede servir de
+<i>determinacion</i> &aacute; otra cosa, es substancia,&raquo;
+n&oacute;tese bien: define la substancia por la
+<i>representacion</i> y por la incapacidad de servir de
+<i>determinacion</i> &aacute; otra cosa, es decir, por atributos
+puramente ideol&oacute;gicos &oacute; dialécticos. La forma
+de que se vale en la segunda edicion, adolece del mismo defecto.
+&laquo;Lo que no puede ser <i>concebido</i> sino como
+<i>sujeto</i>, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es
+substancia.&raquo; &iquest;Por qué no nos dice que la
+substancia de que se trata aquí, es un ser permanente en que
+se realicen las modificaciones sin dejar de ser idéntico
+&aacute; sí mismo? &iquest;Por qué nos habla solo de
+la <i>representacion</i>, del <i>concepto</i>, de <i>la
+determinacion</i> &oacute; predicado? porque le convenia presentar
+el argumento como un sofisma en que se hace tr&aacute;nsito de un
+&oacute;rden &aacute; otro muy diferente; le interesaba una forma
+obscura que le permitiese decir lo que sigue. &laquo;En la mayor se
+trata de un ser, que en general puede ser concebido <span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">{133}</a></span> bajo
+todos los respectos, y por consiguiente tal que puede ser dado en
+intuicion; en la menor no se habla del mismo ser, sino en cuanto se
+considera &aacute; sí propio como sujeto, y
+&uacute;nicamente con relacion al pensamiento y &aacute; la unidad
+de la conciencia, mas n&oacute; &aacute; la intuicion por la cual
+la unidad seria dada como objeto al pensamiento; por consiguiente
+la conclusion est&aacute; sacada por el sofisma <i>figur&aelig;
+dictionis</i>, &oacute; por un falso raciocinio. . . . . . . . . .
+. . .</p>
+
+<p>&raquo;El pensamiento presenta en las dos premisas un sentido
+totalmente diverso; en la mayor es considerado en relacion &aacute;
+un objeto general, y tal por consiguiente, que puede ser dado en
+intuicion; pero en la menor no consiste sino en la relacion
+&aacute; la conciencia de sí propio, donde no se piensa
+ningun objeto, sino que se encuentra uno representado &aacute;
+sí mismo con relacion &aacute; sí, como sujeto, como
+la forma del pensamiento; en el primer caso se trata de cosas que
+no pueden ser pensadas sino como sujeto, en el segundo por el
+contrario, no se habla ya de <i>cosas</i>, sino del pensamiento,
+pues que se hace abstraccion de todo objeto; y en el pensamiento,
+el yo sirve siempre de sujeto para la conciencia. No se puede pues
+llegar &aacute; la conclusion: yo no puedo existir sino como
+sujeto; solo se tiene esta otra: yo no puedo, en el pensamiento de
+mi existencia, servirme de mí sino como sujeto del juicio;
+proposicion idéntica que nada absolutamente dice sobre el
+modo de mi existencia.&raquo; Indignacion <span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">{134}</a></span> causa
+que con semejante embrollo de ideas y de palabras se pretenda
+arrebatar al espíritu humano su existencia, pues que
+&aacute; esto equivale el negarle que sea substancia; indignacion
+causa el que con una confusion tal se quiera hacer vacilar uno de
+los argumentos mas claros, mas evidentes, de fuerza mas
+irresistible, que ofrecerse puedan &aacute; la razon humana. Yo
+pensaba ayer, yo pienso hoy; en toda la variedad de mis situaciones
+me hallo que soy el mismo, n&oacute; otro; &aacute; esa realidad
+que permanece idéntica en medio de la diversidad, la llamo
+mi alma; luego mi alma es una realidad permanente, sujeto de las
+modificaciones; luego es substancia. &iquest;Se puede encontrar
+nada mas claro?</p>
+
+<p>[56.] La psicología para demostrar la substancialidad del
+alma, se vale, es cierto, de la idea general de substancia; mas
+para aplicar legítimamente esta idea al caso presente, se
+apoya en un hecho experimentado, en el testimonio de la conciencia.
+&iquest;Qué quiere decirnos Kant cuando recuerda haber
+demostrado que el concepto de una cosa que puede existir en
+sí como sujeto, mas n&oacute; como simple atributo, no trae
+consigo ninguna realidad objetiva? Cuando nos habla de
+<i>sujeto</i>, &iquest;trata de sujeto real, es decir sujeto de
+modificaciones? entonces el alma es sujeto, pero no decimos que sea
+sujeto <i>&uacute;nicamente</i>, sino que su realidad la concebimos
+bajo este aspecto, sin que por esto neguemos el que encierre en
+sí otros caractéres; por el contrario, reconocemos
+expresamente <span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">{135}</a></span> el de principio activo, lo cual implica
+algo mas que simple sujeto de modificaciones, lo que mas bien
+expresa una calidad pasiva que activa. Si por sujeto entiende Kant
+el sujeto l&oacute;gico, entonces le negarémos que el alma
+haya de tener este car&aacute;cter exclusivamente, de manera que no
+pueda con legitimidad l&oacute;gica, ser atributo &oacute;
+predicado de una proposicion.</p>
+
+<p>[57.] &laquo;No es posible saber, dice el fil&oacute;sofo
+aleman, si &aacute; dicho concepto puede corresponderle algun
+objeto en ninguna parte, pues que no se concibe la posibilidad de
+una tal manera de existir, y por consiguiente no resulta ningun
+conocimiento. Para que este concepto pueda designar bajo la
+denominacion de substancia, un objeto que pueda ser dado, que pueda
+convertirse en conocimiento, es preciso poner por fundamento una
+intuicion constante, como condicion indispensable de la realidad
+objetiva de un concepto, &aacute; saber, aquello por lo cual solo
+el objeto es dado. Nosotros no tenemos absolutamente nada
+permanente en una intuicion interna, porque el <i>yo</i> no es mas
+que la conciencia de mi pensamiento; si pues nos detenemos en el
+pensamiento solo, nos falta la condicion necesaria para aplicar el
+concepto de substancia, es decir, de un sujeto existente como ser
+pensante.&raquo; No cabe argumentacion mas sofística y
+vulgar: no admite Kant la substancialidad del alma porque no
+podemos tomar la misma substancia y present&aacute;rsela en
+intuicion sensible; pero entonces tampoco debiera <span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">{136}</a></span>
+hablarnos de los <i>conceptos intelectuales puros, de las funciones
+l&oacute;gicas</i>, de las <i>ideas</i>, pues que todas estas
+cosas, como que se hallan fuera del &oacute;rden de la
+sensibilidad, no pueden sernos dadas en intuicion sensible. Y sin
+embargo estas cosas existen realmente, como fen&oacute;menos
+internos, como hechos subjetivos de los cuales habla Kant
+incesantemente, consagrando &aacute; ello la mayor parte de la
+<i>Crítica de la razon pura</i>. &iquest;Se dir&aacute;
+acaso que la idea pura de relacion no significa nada, porque no
+podemos presentar una relacion abstracta en intuicion sensible?
+&iquest;Se dir&aacute; que la idea de fuerza no significa nada,
+porque no podemos presentarla en intuicion sensible? &iquest;Se
+dir&aacute; que los principios de donde dimanan los
+fen&oacute;menos de la atraccion, de la afinidad, de la
+electricidad, del magnetismo, del galvanismo, de la luz y de cuanto
+nos admira y encanta en la naturaleza, no existe, no son cosas
+permanentes, que son palabras vacías, porque no podemos
+representarlos en intuicion sensible? Este modo de argumentar es
+indigno de un fil&oacute;sofo. Podr&aacute; ser excusable que un
+hombre rudo, solo acostumbrado &aacute; los fen&oacute;menos de la
+sensibilidad, y que jam&aacute;s ha descendido &aacute; las
+profundidades del alma en la esfera intelectual pura, al hablarse
+de un <i>espíritu</i>, de una <i>causa</i>, de una
+<i>substancia</i>, pregunte sencillamente <i>&iquest;qué es
+esto?</i> y exija que se le exponga lo insensible bajo una forma
+sensible; pero quien se precia de enmendar la plana &aacute; todos
+los fil&oacute;sofos antiguos y modernos, quien desde la
+inaccesible <span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">{137}</a></span> altura de su sabiduría trata con
+desden tan soberano, todos los discursos que hasta entonces se
+habian mirado como concluyentes, debiera producir otros
+títulos de su superioridad, que el decir: no se concibe la
+posibilidad de un tal modo de existencia; no tenemos intuicion
+interna de eso permanente de que hablais; el <i>yo</i> no es mas
+que la conciencia de mi pensamiento. &iquest;Y qué? se
+necesita mas que esta misma conciencia para demostrar lo que nos
+proponemos? En la variedad de los pensamientos, &iquest;la
+conciencia no es <i>una</i>? El pensamiento de ayer, el de hoy, el
+de ma&ntilde;ana, no se enlazan en un punto? Por diferentes y
+contradictorios que sean &iquest;no pertenecen todos &aacute; una
+misma cosa, &aacute; esa <i>cosa</i> que llamamos el yo, y que nos
+autoriza para decir: <i>yo</i> que pienso ahora, soy el mismo que
+pensaba ayer, y que pensaré ma&ntilde;ana? &iquest;Se puede
+discurrir de una manera mas clara, mas convincente, que afirmando
+una permanencia real que sentimos tan profundamente atestiguada en
+lo íntimo de nuestra conciencia? Yo no veo, diréis,
+mi substancia, no tengo de ella una intuicion; solo siento mi
+conciencia; pues bien, esto basta; no se necesita mas; esa
+conciencia que experimentais, una entre la muchedumbre,
+idéntica entre la distincion, constante entre la variedad,
+permanente entre la sucesion de los fen&oacute;menos que aparecen y
+desaparecen; esa conciencia que no es ninguno de vuestros
+pensamientos individuales, que dura siempre cuando ellos pasan para
+<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">{138}</a></span> no volver; esa conciencia os ofrece la
+substancialidad de vuestra alma; esa conciencia os la da en cierto
+modo en intuicion, n&oacute; en intuicion de <i>sensaciones</i>,
+pero sí en intuicion de <i>sentido íntimo</i>, como
+una cosa que os afecta profundamente, y de cuya presencia no podeis
+dudar, como no dudais del placer y del dolor en el acto de
+experimentarlo.</p>
+
+<p>[58.] Al atacar el argumento psicol&oacute;gico de la
+substancialidad del alma, supone Kant que los que se valen de dicho
+argumento, quieren probar la substancialidad del alma, partiendo de
+las propiedades de la categoría pura y simple de substancia.
+A esta equivocacion podria dar lugar la forma con que presenta Kant
+dicho argumento; pero ya hemos visto que esta forma, con
+premeditacion &oacute; sin ella, est&aacute; dispuesta del mejor
+modo para ofrecer puntos flacos &aacute; los ataques del
+fil&oacute;sofo. Abranse por do quiera los tratados de
+psicología, y se ver&aacute; que si bien se emplea la idea
+general de substancia, no se hace uso de ella sin legitimarlo con
+un hecho de experiencia; no se infiere de la categoría pura
+de la substancia que el alma sea substancia: sino que establecida
+la idea de substancia como un tipo general, se escudri&ntilde;a el
+fondo de la conciencia para ver si allí se encuentra algo
+&aacute; que dicho tipo se pueda aplicar. Así lo acabo de
+hacer en los p&aacute;rrafos anteriores; y si Kant hubiese querido
+ser mas exacto al dar cuenta de las opiniones de sus adversarios,
+no habria dicho que el primer raciocinio <span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">{139}</a></span> de la
+psicología racional no nos da sino una luz que se pretende
+nueva, cuando nos presenta el sujeto l&oacute;gico constante del
+pensamiento, como el conocimiento del sujeto real de la inherencia.
+&laquo;Lejos, dice, de que sea posible inferir estas propiedades de
+la categoría pura y simple de una substancia, por el
+contrario, la permanencia de un objeto dado, no puede ser tomada en
+principio, sino partiendo de la experiencia, cuando queremos
+aplicarle el concepto empíricamente usual de una
+substancia.&raquo; Tiene razon el fil&oacute;sofo; las propiedades
+de la categoría pura y simple de una substancia, no pueden
+hacernos salir del &oacute;rden ideal, si no podemos apoyarnos en
+un hecho de experiencia; pero olvida una parte del argumento
+psicol&oacute;gico cuando a&ntilde;ade que en el caso actual, no
+hemos puesto en principio ninguna experiencia, y que solo hemos
+concluido del concepto de la relacion de todo pensamiento al yo,
+como al sujeto comun al cual este pensamiento se liga. La
+experiencia existe, en esta misma conciencia de la relacion de
+todos los pensamientos al yo; en este punto al cual todos se ligan;
+la relacion al yo no es posible, si el yo no es algo; los
+pensamientos no pueden ligarse en el yo, si el yo es un puro nada.
+&laquo;Refiriendo, contin&uacute;a Kant, el pensamiento al yo, no
+podríamos establecer por una observacion cierta una
+permanencia semejante; porque si bien el yo se halla en el fondo de
+todo pensamiento, no obstante ninguna intuicion propia para
+distinguirle <span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">{140}</a></span> de todo otro objeto perceptible,
+est&aacute; ligada con esta representacion.&raquo; Es cierto que el
+yo permanente no le percibimos de la misma manera que los objetos
+de las dem&aacute;s intuiciones; pero le percibimos con el sentido
+íntimo, con esa presencia de que no podemos dudar, y que
+segun confiesa el mismo Kant, nos hace referir todos los
+pensamientos al yo como &aacute; un sujeto comun en el cual se
+ligan.</p>
+
+<p>[59.] &laquo;Se puede bien notar, dice, que esta representacion
+(la del yo) se reproduce constantemente en todo pensamiento; pero
+n&oacute; que esta sea una intuicion fija y permanente en la cual
+los pensamientos variables se sucedan.&raquo; En este pasaje hay
+una contradiccion evidente. La representacion del yo se reproduce
+constantemente en todo pensamiento; es así que el yo,
+&oacute; no significa nada, &oacute; significa una cosa
+idéntica &aacute; sí misma; porque si el yo que
+piensa ahora, no es el yo que pensaba ayer, la palabra <i>yo</i>
+significa una cosa muy diversa de lo que entiende todo el mundo;
+luego si la representacion del yo vuelve en todo pensamiento, el yo
+es el mismo en todo pensamiento; luego el yo es fijo, permanente,
+luego el yo es una substancia en que se suceden todos los
+pensamientos variables.</p>
+
+<p>[60.] No alcanzo qué se puede replicar &aacute; este
+argumento fundado en las mismas palabras de Kant, donde consigna un
+fen&oacute;meno cuya existencia no podia poner en duda: &aacute;
+saber, la presencia del yo en todo pensamiento. Son ajenas
+<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">{141}</a></span> de este lugar las cuestiones
+filos&oacute;ficas sobre la no interrupcion de la conciencia, esto
+es, si hay algun tiempo en que el alma no piense, y en que no tenga
+conciencia de sí propia: muchos fil&oacute;sofos creen que
+hay en efecto esta interrupcion, para lo cual se apoyan en la
+experiencia del sue&ntilde;o y de los accidentes de que volvemos
+sin ningun recuerdo; pero Leibnitz opina que el pensamiento nunca
+se extingue del todo, que nunca hay una falta absoluta de
+conciencia, que nuestro pensamiento es una luz que despide &aacute;
+veces muy poco resplandor, pero que nunca se apaga del todo. Sea lo
+que fuere de estas opiniones, la permanencia de la substancia del
+alma queda fuera de duda: y es de notar que la interrupcion en el
+pensamiento y en la conciencia, lejos de favorecer &aacute; los
+adversarios de la permanencia del alma, los confunde de la manera
+mas concluyente. Porque si en no suponiendo algo permanente, es
+imposible concebir c&oacute;mo se ligan en una conciencia muchos
+fen&oacute;menos continuados en una serie no interrumpida,
+todavía es mas inconcebible c&oacute;mo pueden ligarse, si
+suponemos interrumpida dicha serie, interponiéndose un
+cierto espacio de tiempo entre la existencia de los
+fen&oacute;menos que se ligan.</p>
+
+<p>[61.] Sean los pensamientos A, B, C, D continuados sin ningun
+intervalo de tiempos; y que pasan en la conciencia Q; si este Q no
+es algo, no se concibe c&oacute;mo se pueden ligar los
+términos de la serie, y c&oacute;mo &aacute; pesar de la
+distincion y diversidad <span class="pagenum"><a name="Page_142"
+id="Page_142">{142}</a></span> de los mismos, se puede encontrar en
+el fondo de todos ellos eso comun, idéntico que llamamos el
+<i>yo</i>, y que nos autoriza &aacute; decir yo que pienso el D soy
+el mismo que pensaba el C y el B y el A.</p>
+
+<p>Pero si la conciencia es interrumpida, esto es, si entre el
+pensamiento C y el D han transcurrido algunas horas, en que no
+habia ningun pensamiento, ninguna conciencia, todavía es mas
+inconcebible, porque en el fondo del pensamiento D se ha de
+encontrar el mismo yo del pensamiento C; todavía es mas
+inconcebible por que al pensar D, podemos decir: yo que pienso D
+soy el mismo que pensaba C, y que he estado un cierto tiempo,
+privado de pensar. Sin algo permanente, sin algo que dure entre la
+sucesion, &iquest;c&oacute;mo se explica semejante enlace?
+&iquest;Y por ventura tratamos de hechos desconocidos? &iquest;por
+ventura no es esto lo que experimentamos todos los dias al
+dispertar? Si esto no es concluyente, neguemos la conciencia,
+neguemos la razon; no perdamos el tiempo hablando de
+filosofía. <span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">{143}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO X.</h2>
+<h3>EX&Aacute;MEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO QUE
+&Eacute;L LLAMA EL PARALOGISMO DE LA PERSONALIDAD.</h3>
+<p>[62.] El argumento fundado en el testimonio de la conciencia lo
+combate Kant de un manera particular, en el ex&aacute;men de lo que
+él llama <i>el paralogismo de la personalidad</i>. Lo
+propone en esta forma. &laquo;Lo que tiene conciencia de la
+identidad numérica de sí mismo en diferentes tiempos,
+es por este mero hecho una persona; esto se verifica del alma;
+luego el alma es persona.&raquo; Con harta inexactitud emplea Kant
+la palabra <i>persona</i>; sabido es que para merecer este nombre,
+no basta ser substancia inteligente; sino que se necesita el ser
+principio completo de las operaciones, independientemente de la
+agregacion &aacute; otra substancia, y de la union con un supuesto.
+Como quiera, el fil&oacute;sofo aleman entiende aquí por
+persona una substancia inteligente; y en este sentido se propone
+combatir el argumento con que se prueba la personalidad del
+alma.</p>
+
+<p>[63.] &laquo;Si yo quiero, dice, conocer, por experiencia, la
+identidad numérica de un objeto externo, aplico mi
+atenci&oacute;n &aacute; lo que hay de constante en el
+fen&oacute;meno, al que todo lo dem&aacute;s se <span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">{144}</a></span> refiere
+como una determinacion &aacute; su sujeto; y noto la identidad del
+sujeto en el tiempo en que la determinacion cambia. Yo soy un
+objeto del sentido interno, y el tiempo no es mas que la forma del
+mismo sentido; por lo cual refiero todas mis determinaciones
+sucesivas, y cada una de ellas en particular, al mismo
+numéricamente idéntico, en todo tiempo, es decir en
+la forma de la intuicion interna de mí mismo. Segun esto, la
+personalidad del alma no deberia ser deducida &oacute; concluida
+sino como una proposicion perfectamente idéntica de la
+conciencia en el tiempo; por cuya razon esta proposici&oacute;n
+vale <i>&aacute; priori</i>, porque no anuncia realmente otra cosa
+que esto: en todo tiempo en que yo tengo conciencia de mí
+mismo, tengo conciencia de este tiempo como de una cosa que hace
+parte de la unidad de mí mismo. Así, tanto vale
+decir: todo este tiempo est&aacute; en mí como unidad
+individual, &oacute; bien: yo me hallo en todo este tiempo, con
+identidad numérica.&raquo;</p>
+
+<p>Seria de desear que Kant nos explicase por qué el sentido
+íntimo de la identidad numérica puede ser expresado
+con esta proposicion: todo este tiempo se halla en mí como
+en una unidad individual; &oacute; con esta otra: en todo el tiempo
+en que yo tengo experiencia de mí mismo, yo tengo conciencia
+de este tiempo como de una cosa que hace parte de la unidad de
+mí mismo. Es cierto que la identidad numérica se
+siente en la diversidad del tiempo; mas n&oacute; el que tengamos
+conciencia <span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">{145}</a></span> del tiempo como de una cosa que hace
+parte de nosotros. Aquí se trata de la conciencia de
+sí mismo, tal como se halla en la generalidad de los
+hombres; quienes, lejos de considerar el tiempo como una cosa que
+hace parte de ellos, le miran como una especie de vaga extension
+&oacute; sucesion, en que duran ellos y todo lo variable.</p>
+
+<p>Sabido es que aun entre los fil&oacute;sofos hay disputas sobre
+la verdadera naturaleza del tiempo; y que el considerarle como la
+forma del sentido interno es una opinion de Kant, de la cual no
+participan muchos otros; y que él mismo, segun llevo probado
+(Lib. VII, cap<small><sup>s</sup></small>. XIII, XIV), explica muy
+mal y la prueba peor, por mas que pretenda haber elevado su
+teoría &aacute; la region de las doctrinas incontestables.
+La identidad numérica de nosotros mismos la sentimos en la
+sucesion del tiempo, prescindiendo de que esta sea una forma
+interna &oacute; externa, y hasta de que sea una ilusion &oacute;
+realidad; luego cuando el fil&oacute;sofo aleman para atacar la
+solidez del argumento de la conciencia, se funda en su
+teoría del tiempo, estriba en un supuesto que no tenemos
+ninguna necesidad de admitir; y adem&aacute;s, explica este
+sentimiento de identidad en términos que hasta él
+nadie habia empleado. Si quiere hacer entrar el tiempo en el
+sentimiento de la identidad numérica, puede decir: yo me
+hallo en todo este tiempo con identidad numérica; &oacute;
+bien: ha pasado sobre mí todo este tiempo, como en una
+unidad individual; pero <span class="pagenum"><a name="Page_146"
+id="Page_146">{146}</a></span> n&oacute; que tengamos conciencia
+del tiempo como de una cosa que hace parte de nosotros. Si nos
+atuviéramos &aacute; la conciencia, mas bien nos
+inclinaríamos &aacute; creer que el tiempo es una especie de
+extension sucesiva en que nosotros vivimos, y que mide nuestra
+existencia.</p>
+
+<p>[64.] &laquo;La identidad de la persona, contin&uacute;a Kant,
+debe hallarse inevitablemente en mi propia conciencia; pero si yo
+me miro desde el punto de vista de otro (como objeto de su
+intuicion externa) este observador extra&ntilde;o no me concibe
+sino en el tiempo; porque en la apercepcion, el tiempo no
+est&aacute; propiamente representado sino en mí; luego, del
+yo que él concede, y que acompa&ntilde;a todas las
+representaciones en todo tiempo en <i>mi</i> conciencia y con una
+perfecta identidad, no concluir&aacute; todavía &aacute; la
+permanencia objetiva de mí mismo. El tiempo en que me coloca
+el observador no siendo el que se halla en mi propia sensibilidad,
+sino el que acompa&ntilde;a &aacute; la suya, resulta que la
+identidad que se liga necesariamente &aacute; mi conciencia, no
+est&aacute; ligada &aacute; la suya, es decir, &aacute; la
+intuicion externa de mi sujeto.&raquo; Difícil es comprender
+bien lo que quiso decir Kant en este pasaje; y parece muy dudoso
+que lo entendiese él mismo: como quiera, veamos lo que se
+puede sacar de aquí contra la permanencia del alma.</p>
+
+<p>Conviene el fil&oacute;sofo aleman en que la identidad de la
+persona se halla inevitablemente en nuestra conciencia; esto es,
+que el yo se halla &aacute; sí <span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">{147}</a></span> propio
+numéricamente idéntico en la diversidad del tiempo.
+Es verdad tambien que un observador extra&ntilde;o, no concibe al
+yo sino en el tiempo; esto es, que si un hombre piensa en el alma
+de otro hombre, no la concebir&aacute; sino en el tiempo. Pero no
+se alcanza por qué dice Kant que el observador no
+inferir&aacute; de aquí la permanencia objetiva del alma
+observada. Lo que suceder&aacute; ser&aacute; lo siguiente. El
+hombre al pensar en el alma de otro hombre, si cree que pasa en el
+interior del otro lo mismo que siente en sí mismo,
+inferir&aacute; que la otra alma es permanente, por la misma razon
+que afirma la permanencia de la propia. Es cierto que no pudiendo
+entrar en la conciencia del otro, esta no puede serle conocida,
+sino por se&ntilde;ales externas; pero si él llega &aacute;
+convencerse de que estas se&ntilde;ales son suficientes para
+indicarle una serie de fen&oacute;menos de conciencia semejantes
+&aacute; los que experimenta en sí mismo, inferir&aacute;
+que el alma observada es tan permanente como la suya propia.
+&iquest;Qué quiere pues decirnos Kant cuando advierte que la
+identidad que se liga necesariamente con <i>mi</i> conciencia no
+est&aacute; ligada con la del observador? &iquest;quién duda
+de esta verdad? &iquest;quién duda de que la percepcion de
+la identidad con relacion &aacute; la conciencia propia, es muy
+diferente de cuando se refiere &aacute; la ajena? La identidad
+propia la tenemos atestiguada por la conciencia inmediata; la
+identidad ajena nos la indican una serie de fen&oacute;menos
+externos que nos inducen por discurso y por analogía,
+<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">{148}</a></span> &aacute; la conviccion de que fuera de
+nosotros hay seres semejantes &aacute; nosotros.</p>
+
+<p>[65.] &laquo;La identidad de la conciencia de mí mismo en
+diferentes tiempos, prosigue Kant, no es mas que una condicion
+formal de mis pensamientos y de su enlace: pero no prueba la
+identidad numérica de mi sujeto, en que &aacute; pesar de la
+identidad l&oacute;gica del yo, puede realizarse un cambio tal que
+sea imposible conservar la identidad de este yo; lo que no impide
+el atribuirle siempre el yo idéntico que puede sin embargo
+conservar en todo otro estado, hasta en la metam&oacute;rfosis del
+sujeto, el pensamiento del sujeto precedente, y trasmitirlo al que
+viene despues.&raquo; Esto es precisamente lo que debia explicamos
+Kant: pues el fen&oacute;meno del sentimiento de la identidad en
+medio de la incesante variedad, es lo que nos induce de una manera
+irresistible &aacute; creer que el yo es una cosa permanente. No es
+verdad que tengamos solo identidad l&oacute;gica del yo; pues no se
+trata del sujeto de una proposicion, sino de un sujeto real,
+experimentado, sentido en lo mas hondo de nuestra conciencia.</p>
+
+<p>Este sentimiento de identidad, Kant se imagina poder explicarle
+con mucha sencillez. Voy &aacute; ensayar si alcanzo &aacute;
+expresar su singular opinion de una manera inteligible. Sean los
+instantes de tiempo A, B, C, D, E.... &aacute; que correspondan...
+a, b, c, d, e.... pensamientos &uacute; otros fen&oacute;menos
+internos de cualquiera clase. En el instante A, existe el
+pensamiento <span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">{149}</a></span> a. En el instante B, sucede el
+pensamiento b. En el instante B, el alma que existia en el tiempo
+A, ya no existe. La del instante B, es una cosa enteramente nueva:
+ya no es a, sino b. Lo mismo se verifica en todos los dem&aacute;s.
+Pero, &iquest;c&oacute;mo es posible, me diréis, que en
+todos los instantes el alma se crea siempre la misma? es muy
+sencillo: el sujeto a trasmite el pensamiento al sujeto b; el b
+trasmite el suyo y el de a al c. Nada permanece idéntico;
+pero la conciencia de la identidad siempre dura. Semejante
+hip&oacute;tesis &iquest;no os parece admirable, y sobre todo muy
+filos&oacute;fica? &iquest;Qué cosa mas clara y
+satisfactoria puede imaginarse?</p>
+
+<p>El lector creer&aacute; tal vez que me estoy chanceando, y que
+presento la opinion de Kant bajo un aspecto ridículo para
+combatirla con mas facilidad; pues muy al contrario; la exposicion
+que acabo de dar &aacute; la doctrina de Kant, es todavía
+mas seria de la que le da él mismo. Hé aquí
+sus palabras. &laquo;Una bola el&aacute;stica que choca con otra,
+en línea recta, le comunica todo su movimiento, y por
+consiguiente todo su estado (no considerando sino las posiciones en
+el espacio). Admitid ahora por analogía con estos cuerpos,
+unas substancias tales que la una hiciese pasar &aacute; la otra
+las representaciones, con la conciencia que las acompa&ntilde;a;
+entonces puede concebirse toda una serie de representaciones
+semejantes, de las cuales la primera comunica su estado y la
+conciencia de su estado, &aacute; la segunda,&mdash;esta su propio
+estado, <span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">{150}</a></span> mas el de la substancia precedente,
+&aacute; la tercera;&mdash;esta del mismo modo los estados de todas las
+substancias anteriores con el suyo propio, y la conciencia que las
+acompa&ntilde;a: la &uacute;ltima tendria, pues, conciencia de
+todos los estados de las substancias que la han precedido, como de
+los suyos propios; porque estados y conciencia de estos estados,
+todo le habria sido trasmitido. Sin embargo ella no habria sido la
+misma persona en todos esos estados.&raquo;</p>
+
+<p>Kant pretendiendo combatir el argumento psicol&oacute;gico
+fundado en la conciencia, trastorna, destruye el car&aacute;cter de
+la conciencia; una conciencia trasmitida no es verdadera
+conciencia, no es mas que la simple noticia de un pensamiento
+precedente.</p>
+
+<p>Estas substancias que existirian sucesivamente, y se
+trasmitirian sus conciencias, &iquest;serian algo distinto del acto
+mismo de la conciencia &oacute; n&oacute;? si fuesen algo distinto,
+deberíamos admitir un sujeto de la conciencia que en
+sí mismo, y en cuanto sujeto, no estaria sometido &aacute;
+la intuicion sensible, y por consiguiente podríamos
+arg&uuml;ir <i>ad hominem</i> y oponerle &aacute; Kant la misma
+dificultad que él nos objetaba anteriormente (V. Cap. IX).
+Si estas substancias transitorias no fuesen nada mas que el acto
+mismo de la conciencia, resulta que cuando deja de existir este
+acto, nada resta de la substancia; y por tanto nada queda
+trasmisible.</p>
+
+<p>La trasmision supone algo que se puede trasmitir: <span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">{151}</a></span> si pues
+el acto de la conciencia se trasmitiese, resultaria que él
+en sí seria algo permanente, al través de la sucesion
+de las substancias; y hé aquí una consecuencia bien
+extra&ntilde;a &aacute; que se hallar&aacute; conducido el
+fil&oacute;sofo aleman con su teoría de las trasmisiones.
+Todos los psic&oacute;logos habian dicho que la substancia del alma
+es permanente y que sus fen&oacute;menos son transitorios; ahora
+por el contrario, tendremos que lo transitorio ser&aacute; la
+substancia y lo permanente el fen&oacute;meno, esto es, el acto de
+la conciencia que se ir&aacute; trasmitiendo.</p>
+
+<p>[66.] Tal vez se responder&aacute; que por trasmision no se
+entiende comunicacion de algo constante, sino la simple sucesion de
+fen&oacute;menos unidos entre sí por un lazo cualquiera; de
+este modo, suponiendo los instantes de tiempo A. B. C. D., los
+actos de conciencia a. b. c. d. que les correspondan, no
+ser&aacute;n propiamente idénticos en n&uacute;mero, sino
+sucesivos, y estar&aacute;n ligados entre sí. Pero esta
+réplica con que se evita el reconocer la permanencia del
+acto de conciencia, tiene el inconveniente de no explicar nada, y
+de hacer incomprensible como en el instante D. por ejemplo, puede
+haber conciencia de los actos c, b, a, y con una irresistible
+inclinacion &aacute; creer que en el fondo hay algo
+numéricamente idéntico. Cuando d existe, ya no queda
+nada de c; no queda substancia porque por el supuesto &oacute; no
+hay tal substancia, &oacute; es una cosa transitoria; no queda acto
+de conciencia, porque el d es numéricamente <span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">{152}</a></span>
+distinto del c, y adem&aacute;s hemos visto que no se puede admitir
+la permanencia del fen&oacute;meno; luego es absolutamente
+inexplicable, incomprensible, como en el acto d puede haber la
+representacion del c.</p>
+
+<p>[67.] Decir que los fen&oacute;menos est&aacute;n ligados con un
+lazo cualquiera, es eludir la dificultad con un vano juego de
+palabras. &iquest;Qué significa aquí ligar,
+qué se entiende por lazo? estas son met&aacute;foras que si
+no carecen de sentido, deben expresar la permanencia de una
+<i>cosa</i> en la variedad de los fen&oacute;menos; la ligadura, el
+lazo, debe extenderse &aacute; las varias cosas que liga y enlaza;
+luego debe ser <i>comun</i> &aacute; todas ellas; y &aacute; esto,
+sea lo que fuere, que permanece constante en la variedad, lo
+llamaremos substancia.</p>
+
+<p>[68.] La simple sucesion de los fen&oacute;menos &oacute; actos
+de conciencia, no basta para que se vaya trasmitiendo la creencia
+de la identidad numérica; si esto bastase, se seguiria que
+todos los hombres tendrian conciencia de los actos precedentes de
+los dem&aacute;s. Sean a, b, dos actos sucesivos de conciencia: si
+para que el acto b numéricamente distinto del a, represente
+identidad numérica de conciencia, es bastante que el b
+suceda al a; como esta sucesion se encuentra entre los actos de
+conciencia de distintos hombres, resultar&aacute; que todos
+tendremos conciencia de todos los actos de los dem&aacute;s. Risum
+teneatis? y sin embargo consecuencia es absolutamente necesaria; y
+no puede eludirse con decir que el <span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">{153}</a></span> tiempo es una forma del
+sentido interno y que la sucesion se verifica en cada hombre en su
+respectivo sentido interno, y por tanto la sucesion de los
+fen&oacute;menos internos del uno est&aacute; en un tiempo, en una
+forma diferente de la en que se hallan los del otro. Las palabras
+sentido interno <i>respectivo</i>, forma interna de <i>cada</i>
+hombre, significan algo, si admitimos en nuestro interior una cosa
+permanente; pero si no hay mas que fen&oacute;menos sucesivos,
+entonces la palabra <i>respectivo</i>, expresa un absurdo; porque
+no hay sentido interno respectivo si no hay nada &aacute; que se
+pueda referir. Puesto que el hombre M y el N no ser&aacute;n mas
+que simple sucesion de fen&oacute;menos, y en <i>cada</i> uno, no
+hay mas que simple sucesion; tanta razon hay para que se enlacen
+los fen&oacute;menos de M entre sí, como con los de N; luego
+si en los de M hay una comunidad de conciencia, y para esto no hay
+mas razon suficiente que la simple sucesion, esta comunidad
+deber&aacute; hallarse en todos, pues que para todos hay la misma
+razon suficiente.</p>
+
+<p>[69.] N&oacute;tese bien que en toda esta argumentacion
+prescindo de la naturaleza de la substancia del alma; y solo me
+propongo demostrar que es necesario admitir algo constante en medio
+de la variedad de los fen&oacute;menos internos, y comun &aacute;
+todos ellos. Ll&aacute;mese &aacute; esto, lazo, forma, acto de
+conciencia, &oacute; como se quiera; &iquest;es algo real &oacute;
+n&oacute;? si no es real, quien lo expresa emplea una palabra
+vacía; si es algo real, est&aacute; confesada la
+substancialidad <span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">{154}</a></span> del alma, pues que est&aacute;
+confesada una realidad permanente en medio de la variedad de los
+fen&oacute;menos. Los que admitimos esta substancialidad, no
+pretendemos que el alma pueda ser dada en intuicion sensible, ni
+tampoco que podamos expresar en una definicion exacta sus
+propiedades íntimas, prescindiendo de los fen&oacute;menos
+que en ella experimentamos; lo que decimos es que conocemos su
+existencia real, y su permanencia, é identidad
+numérica, entre la sucesion y la diversidad de los
+fen&oacute;menos; luego desde el momento que se confiesa que hay en
+nuestro interior algo real, permanente, numéricamente
+idéntico en medio de la diversidad, se confiesa la
+substancialidad del alma que nosotros defendemos. Podr&aacute;n
+suscitarse disputas sobre el car&aacute;cter distintivo de esta
+naturaleza; sobre si es &oacute; n&oacute; una fuerza como
+pretendia Leibnitz, &oacute; si su esencia consiste en el mismo
+pensar, como opinaba Descartes; pero estas cuestiones son ajenas de
+la que ahora ventilamos; &iquest;hay algo real y permanente entre
+la variedad de los fen&oacute;menos internos? sí &oacute;
+n&oacute;. Si no hay algo, la conciencia de la identidad
+numérica es absurda: si hay algo, queda demostrada la
+substancialidad del alma.</p>
+
+<p>[70.] &laquo;Aunque la opinion, dice Kant, de algunos
+fil&oacute;sofos antiguos de que todo es transitorio y no hay nada
+constante en el mundo, no sea sostenible desde que se admiten
+substancias, no se la puede refutar por la unidad de conciencia;
+porque nosotros no podemos ni aun juzgar por <span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">{155}</a></span> la
+conciencia, si como algo, somos &oacute; n&oacute; permanentes;
+porque no atribuimos &aacute; nuestro yo idéntico, sino
+aquello de que tenemos conciencia; y así debemos
+necesariamente juzgar que somos precisamente los mismos en todas
+las duraciones de que tenemos conciencia.&raquo; N&oacute;tese
+bien; Kant reconoce expresamente que el juzgar que somos los
+mismos, lo hacemos por necesidad; esto es, que la identidad del yo
+es para nosotros un hecho de conciencia necesario.
+Difícilmente se puede hacer una confesion mas ingenua y
+concluyente para destruir los argumentos del fil&oacute;sofo
+aleman. Si estamos precisados &aacute; juzgarnos idénticos,
+si esto nos lo dice la conciencia, &iquest;podremos negar ni poner
+en duda esta identidad, si no queremos faltar al hecho fundamental
+de todas las investigaciones psicol&oacute;gicas, y por
+consiguiente caer en el mas completo escepticismo? Si no es
+valedero el testimonio de la conciencia, si no es seguro el juicio
+&aacute; que él nos impele por <i>necesidad</i>, &iquest;de
+qué podremos asirnos para no precipitarnos en el
+escepticismo mas absoluto? &iquest;d&oacute;nde podremos buscar un
+cimiento s&oacute;lido para levantar el edificio de nuestros
+conocimientos?</p>
+
+<p>[71.] &laquo;Pero, contin&uacute;a Kant, desde el punto de vista
+de un extra&ntilde;o, no podemos tener por valedero este juicio,
+porque no hallando en el alma otro fen&oacute;meno constante que la
+representacion <i>yo</i>, que los acompa&ntilde;a y los une todos,
+no podemos jam&aacute;s decidir si este yo (un simple pensamiento)
+no es tan pasajero como los otros pensamientos, <span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">{156}</a></span> que
+est&aacute;n respectivamente ligados por él.&raquo; En hora
+buena, no se admita que la representacion del yo, &aacute; pesar de
+representar esencialmente una identidad, no es valedera;
+dígase que aunque transitoria, nos induce
+<i>necesariamente</i> &aacute; la ilusion de la permanencia; pero
+s&aacute;quense todas las consecuencias de esta doctrina, y
+sosténgase que la razon humana no vale nada, absolutamente
+nada; dígase que el recuerdo es una pura ilusion, que aunque
+por necesidad nos hallamos inducidos &aacute; creer que el
+pensamiento que tenemos ahora, es un recuerdo de otro pensamiento
+anterior, todo esto es pura ilusion; que no estamos seguros de que
+haya la relacion de recuerdo, y no sabemos mas sino que en la
+actualidad tenemos conciencia de un pensamiento que nos
+<i>parece</i> ligado con otro anterior; dígase que el valor
+de los raciocinios es nulo, porque todo enlace de ideas es
+imposible si nos falta la memoria; y si &aacute; pesar de que una
+representacion interna nos produce por necesidad un asenso, no
+debemos fiarnos del juicio que la necesidad nos arranque;
+dígase que todo cuanto pensamos, todo cuanto sentimos, todo
+cuanto queremos, todo cuanto experimentamos en nuestro interior, no
+puede servirnos para conocer nada, que estamos condenados &aacute;
+una impotencia completa de adquirir ninguna seguridad sobre nada; y
+que el lenguaje de todo fil&oacute;sofo deber&aacute; ser el
+siguiente: &laquo;ahora me parece esto; tengo conciencia de esto;
+ignoro todo lo dem&aacute;s; experimento <span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">{157}</a></span> una
+necesidad de creer tal cosa, pero quiz&aacute;s esta creencia
+ser&aacute; una pura ilusion; nada sé del mundo externo;
+nada sé tampoco del mundo interno; todo conocimiento me
+est&aacute; negado; yo mismo no soy nada mas que una sucesion de
+fen&oacute;menos que pasan y desaparecen; una necesidad
+irresistible me impulsa &aacute; creer que estos fen&oacute;menos
+tienen un lazo comun, pero este lazo no es nada; pues en
+desapareciendo un fen&oacute;meno, nada queda de él; si
+confieso una realidad permanente, sea la que fuere, ya caigo en la
+substancialidad del alma, que me habia propuesto no admitir; todo
+es ilusion, todo es nada; porque no estando seguro ni aun de los
+hechos de conciencia, no estoy seguro de la ilusion misma.&raquo;
+&iquest;Quién tiene valor para arrostrar semejantes
+consecuencias?</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XI.</h2>
+<h3>SIMPLICIDAD DEL ALMA.</h3>
+<p>[72.] En los capítulos anteriores me he ce&ntilde;ido
+&aacute; probar la substancialidad del alma; para lo cual me
+bastaba demostrar por el mismo testimonio de la conciencia, que hay
+dentro de nosotros una realidad permanente, sujeto de las
+modificaciones que experimentamos. Ahora voy &aacute; demostrar que
+esta substancia es simple. <span class="pagenum"><a name="Page_158"
+id="Page_158">{158}</a></span></p>
+
+<p>Para proceder con buen método fijemos el sentido de la
+palabra, <i>simple</i>. Cuando hay muchos seres reunidos que forman
+un conjunto, el resultado se llama compuesto; por manera que hay
+verdadera composicion, siempre que hay varios seres
+substancialmente distintos, pero unidos con un lazo; este lazo
+puede ser de diferentes especies, lo que da orígen &aacute;
+la diversidad de compuestos. La simplicidad se opone &aacute; la
+composicion, de suerte que la idea de simplicidad excluye
+esencialmente la de composicion; y como en esta &uacute;ltima se
+comprende un <i>n&uacute;mero</i> de cosas distintas que se reunen
+para formar un todo, resulta que la idea de simplicidad excluye
+esencialmente la de n&uacute;mero de cosas reunidas, para formar un
+todo; luego lo simple es propiamente uno, y hay verdadera
+simplicidad en una substancia, cuando ella no es un conjunto de
+substancias.</p>
+
+<p>Al decir pues que la substancia del alma es simple, significamos
+que no es un conjunto de substancias, sino que es una
+substancia.</p>
+
+<p>[73.] Fijada con exactitud la idea de simplicidad, veamos si
+conviene &aacute; nuestra alma. Como el alma no nos es dada en
+intuicion &aacute; la manera de las cosas sensibles, y solo la
+conocemos por la presencia de sentido íntimo, y por los
+fen&oacute;menos que experimentamos en el fondo de nuestra
+conciencia, debemos examinar estos dos manantiales para ver si
+encontramos en ellos la simplicidad. <span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">{159}</a></span></p>
+
+<p>Es un hecho incontestable que en todos nuestros actos, en todas
+nuestras afecciones internas, sentimos la identidad del yo (Cap.
+VI, VII, VIII, IX, X). No hay identidad entre cosas distintas; y
+por consiguiente el sentido íntimo rechaza desde luego la
+multiplicidad del alma. Se dir&aacute; tal vez que esta identidad
+no existe entre las substancias distintas; pero que una substancia
+compuesta es idéntica consigo misma, y que quiz&aacute;s la
+identidad atestiguada por la conciencia, no es mas que la identidad
+de un compuesto consigo mismo; pero esta réplica se
+desvanece con solo atender al mismo testimonio de la conciencia. Lo
+que sentimos vario y m&uacute;ltiplo, no es el yo, sino lo que
+sucede en el yo; pensamos, queremos, sentimos cosas diferentes:
+pero la conciencia nos atestigua que quien las piensa, las quiere,
+las siente, es uno mismo: el yo. Luego con el solo testimonio de la
+conciencia est&aacute; probada la simplicidad del alma; pues
+n&oacute; de otro modo se puede explicar c&oacute;mo sentimos
+dentro de nosotros esa unidad permanente entre la muchedumbre de
+fen&oacute;menos que se suceden en nuestro interior.</p>
+
+<p>[74.] Prescindiendo del testimonio del sentido íntimo y
+ateniéndonos &uacute;nicamente &aacute; la naturaleza de los
+fen&oacute;menos internos, se puede demostrar que el sujeto de
+ellos es una substancia simple. Si esto no se verifica, la
+substancia pensante ser&aacute; compuesta de varias substancias;
+veamos lo que resulta en este supuesto. Sean las substancias
+<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">{160}</a></span> componentes tres por ejemplo, que
+llamaremos A B C: digo que este conjunto no puede pensar. Para
+demostrarlo hasta la &uacute;ltima evidencia, tomemos este juicio:
+el metal es cuerpo; y veamos si es posible que el conjunto de A B C
+forme dicho juicio. Supongamos que la representacion del sujeto
+metal, se halla en la substancia A; que la idea del predicado
+cuerpo, est&aacute; en la B; y la idea general de la relacion del
+predicado con el sujeto, &oacute; la c&oacute;pula <i>es</i>, se
+encuentra en C; &iquest;puede resultar un juicio? n&oacute;: de
+ningun modo. A percibir&aacute; el metal; B el cuerpo; C la idea
+general de c&oacute;pula, <i>es</i>. Cada una de estas substancias
+tendr&aacute; conciencia de lo suyo; y como no la tendr&aacute; de
+la que hay en las dem&aacute;s, no formar&aacute; juicio, que
+consiste esencialmente en la relacion del predicado con el
+sujeto.</p>
+
+<p>[75.] Si se dice que en cada una de las substancias se halla la
+representacion de las tres cosas, tendremos tres juicios, y no
+resultar&aacute; un solo ser pensante, sino tres.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s, &oacute; cada una de las substancias A B C
+est&aacute; compuesta de otras &oacute; n&oacute;; si no
+est&aacute; compuesta, es simple, y nos hallamos con una substancia
+simple y perceptiva; entonces, &iquest;&aacute; qué poner
+tres bastando una? si est&aacute; compuesta, todavía se
+aumenta la dificultad: porque supongamos que A est&aacute; formada
+de dos substancias que llamarémos m, n; la representacion de
+metal que habia en A, tendremos que distribuirla en m, n, en cuyo
+caso lejos de poder llegar &aacute; un juicio, <span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">{161}</a></span> no
+tendremos ni aun sujeto, pues que no ser&aacute; dable formar la
+representacion de metal, supuesto que m, n, se la tendr&aacute;n
+repartida.</p>
+
+<p>Si no es posible formar un juicio, ni aun idea de un
+término, es evidente que no se podr&aacute; raciocinar ni
+pensar de ningun modo: el raciocinio implica un enlace de juicios
+pues que se trata de sacar una consecuencia ligada con las
+premisas.</p>
+
+<p>[76.] Los actos de voluntad son tambien imposibles en una
+substancia compuesta; no hay voluntad cuando no hay conocimiento; y
+este como acabamos de ver, es inseparable de la simplicidad. Pero
+todavía se puede esforzar mas la demostracion. El acto de
+voluntad implica una inclinacion, tendencia &oacute; ll&aacute;mese
+como se quiera, h&aacute;cia un objeto conocido; supongamos que las
+dos substancias A, B, que componen la substancia que tiene
+voluntad, se reparten entre sí lo necesario para el acto de
+querer, de modo que el conocimiento del objeto querido se halle en
+A, y la inclinacion &oacute; tendencia esté en B; digo que
+semejante acto de voluntad es un absurdo. Para sentir la fuerza de
+esta verdad supongamos que se pretende formar un acto de voluntad
+con el conocimiento de un hombre y la inclinacion de otro,
+h&aacute;cia el objeto conocido; el puro conocimiento del uno no es
+acto de voluntad; y la inclinacion del otro h&aacute;cia un objeto
+es imposible, si no tiene conocimiento del objeto &aacute; que se
+ha de inclinar: esto equivaldria &aacute; poner una relacion sin un
+punto de referencia. Semejantes contradicciones <span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">{162}</a></span> debe
+admitir quien niegue la simplicidad de las substancias que quieren;
+porque &oacute; debe repartir entre las partes de las mismas la
+inclinacion y el conocimiento, &oacute; debe concentrarlo todo en
+una, en cuyo caso las otras est&aacute;n de sobras.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s, las substancias componentes de la substancia que
+quiere, &oacute; son simples &oacute; compuestas: si son simples,
+hemos llegado &aacute; substancias simples que entienden y quieren;
+si son compuestas, cada acto de voluntad ser&aacute; un conjunto de
+la accion de muchas partes, &iquest;y qué ser&aacute; un
+acto de voluntad que consiste en un conjunto?</p>
+
+<p>[77.] La reunion que nosotros concebimos en substancias
+distintas es, &oacute; de yuxtaposicion en el espacio, &oacute; de
+simultaneidad en el tiempo, &oacute; de concurso de fuerzas para
+producir un efecto comun: la yuxtaposicion en el espacio y la
+simultaneidad en el tiempo, nada nos dicen para explicar ni el
+pensamiento ni el acto de voluntad, ni ninguno de los
+fen&oacute;menos internos; el concurso de fuerzas para producir un
+efecto comun, tampoco puede servirnos para resolver el problema. En
+este supuesto deberíamos concebir los fen&oacute;menos
+internos como productos de una elaboracion &aacute; que han
+concurrido varias substancias: admitamos por un momento semejante
+absurdo, tampoco se adelanta nada; porque entonces preguntaremos
+&iquest;d&oacute;nde reside el fen&oacute;meno elaborado: si en
+todas las substancias juntas, él en sí, ser&aacute;
+una cosa compuesta, y la conciencia <span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">{163}</a></span> del mismo deber&aacute;
+ser tambien una cosa compuesta; ninguna de las substancias
+componentes podr&aacute; decir <i>yo</i>, con respecto &aacute;
+dicho fen&oacute;meno; luego habr&aacute; multiplicidad de
+conciencias. Ahora bien; estas conciencias se reunir&aacute;n en un
+punto para formar una conciencia comun &oacute; n&oacute;. Si se
+reunen, el punto de reunion deber&aacute; ser una substancia simple
+so pena de caer de nuevo en la multiplicidad de conciencias; si no
+se reunen, las muchas conciencias internas de cada hombre se
+parecer&aacute;n &aacute; las conciencias de distintos hombres,
+cada substancia pensar&aacute; lo suyo, sin saber nada de lo que
+piensa la otra.</p>
+
+<p>[78.] Por fin esta divisibilidad de substancias y de
+conciencias, &oacute; se llevar&aacute; hasta lo infinito &oacute;
+n&oacute;; si lo primero, en vez de un ser pensante habr&aacute;
+infinitos en cada uno de nosotros; si no se lleva hasta lo infinito
+la divisibilidad, vamos &aacute; parar &aacute; substancias simples
+con pensamiento y con conciencia, que es precisamente lo que se
+proponian huir los adversarios. La misma divisibilidad infinita no
+los salva tampoco de la simplicidad; la division separa las partes
+pero las supone distintas; luego la division infinita debe suponer
+una muchedumbre infinita de seres simples que hagan posible la
+division. <span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">{164}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XII.</h2>
+<h3>EX&Aacute;MEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO CON QUE
+SE PRUEBA LA SIMPLICIDAD DEL ALMA.</h3>
+<p>[79.] El argumento con que acabamos de probar la simplicidad del
+alma lo apellida Kant el segundo paralogismo de la
+psicología, y lo propone en estos términos:
+&laquo;aquello cuya accion no puede nunca ser concebida como el
+concurso de muchos agentes, es simple; el alma &oacute; sujeto
+pensante, se halla en este caso; luego el alma es simple.&raquo;
+Conviene el fil&oacute;sofo aleman en que este argumento no es un
+juego puramente sofístico, imaginado por alg&uacute;n
+dogm&aacute;tico, para dar &aacute; sus aserciones una ligera
+apariencia de verdad; y confiesa que es un raciocinio que parece
+desafiar el ex&aacute;men mas atento y la reflexion mas profunda.
+Sin embargo, él se lisonjea de poder reducirle &aacute;
+polvo, manifestando que este principal apoyo de la
+psicología racional, es un cimiento falso, y que por
+consiguiente todo el edificio de esta ciencia se halla fundado en
+el aire.</p>
+
+<p>[80.] Kant observa que el <i>nervus probandi</i> del argumento
+se halla en que muchas representaciones no pueden formar un
+pensamiento, sino en cuanto est&aacute;n contenidas en la unidad
+absoluta del sujeto pensante; &laquo;pero nadie, dice, es capaz de
+probar <i>por conceptos</i> semejante proposicion. <span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">{165}</a></span> En
+efecto, &iquest;por d&oacute;nde comenzaremos la tarea? La
+proposicion: &laquo;un pensamiento no puede ser sino el efecto de
+la unidad absoluta del ser pensante,&raquo; no puede ser tratada
+analíticamente; la unidad del pensamiento (y todo
+pensamiento resulta de muchas representaciones) es colectiva; y en
+cuanto &aacute; los simples conceptos, del mismo modo puede
+referirse &aacute; la unidad colectiva de substancias que
+contribuyen &aacute; producir el pensamiento (así como que
+el movimiento de un cuerpo es el movimiento de todas las partes de
+este cuerpo) que &aacute; la unidad absoluta del sujeto. La
+necesidad de la suposicion de una substancia simple no puede por
+tanto ser conocida por la regla de la identidad en un pensamiento
+compuesto; quien conozca la razon de la posibilidad de los juicios
+sintéticos <i>&agrave; priori</i> tal como la hemos expuesto
+mas arriba, no osar&aacute; afirmar que esta proposicion deba ser
+conocida sintéticamente, y perfectamente <i>&agrave;
+priori</i> &oacute; por conceptos puros.&raquo; Esta argumentacion
+es un puro sofisma que voy &aacute; desvanecer &aacute; la luz de
+la evidencia.</p>
+
+<p>[81.] En primer lugar, no es exacto que todo pensamiento resulte
+de muchas representaciones; en la percepcion de una idea simple,
+por ejemplo ser, no hay muchas representaciones, luego flaquea por
+su base el argumento de Kant; pues que si encontramos un solo
+pensamiento que exija simplicidad, la tenemos ya demostrada; si el
+alma es simple para un caso no dejar&aacute; de serlo para los
+otros. <span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">{166}</a></span></p>
+
+<p>[82.] Examinemos ahora c&oacute;mo entra la diversidad de
+representaciones en los pensamientos que las admiten. Cuando estas
+forman lo que se llama un pensamiento, se reunen por decirlo
+así en un punto que hace necesaria la unidad de la
+percepcion y del sujeto que percibe. En el pensamiento apellidado
+juicio, se combina variedad de representaciones, la del sujeto y la
+del predicado; pero estas varias representaciones, no constituyen
+el pensamiento llamado juicio, sino en cuanto se ofrecen enlazadas
+con la relacion, que autoriza para afirmar &oacute; negar el
+predicado del sujeto; luego en el fondo de la diversidad hay la
+unidad, es decir la relacion; luego el pensamiento con que se
+percibe esta relacion es uno, y por tanto la accion de percibir es
+esencialmente una, &aacute; pesar de la variedad de las
+representaciones.</p>
+
+<p>[83.] No hay en nuestros pensamientos ningun &oacute;rden sino
+en cuanto los comparamos unos con otros: todos nuestros actos
+intelectuales se reducen &aacute; percepcion de ideas y &aacute;
+comparacion de las mismas; en la percepcion hay simplicidad; en la
+comparacion la hay tambien, pues no hay comparacion de lo vario,
+sino en cuanto lo vario se reduce &aacute; lo uno, esto es &aacute;
+la relacion que se percibe en la comparacion. Luego en todo
+pensamiento hay unidad; luego el pensamiento no puede ser concebido
+jam&aacute;s como el concurso de muchos agentes; luego queda
+demostrada esta proposicion que Kant considera indemostrable:
+<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">{167}</a></span> muchas representaciones no pueden
+formar un pensamiento, sino en cuanto est&aacute;n contenidas en la
+unidad absoluta de un sujeto pensante.</p>
+
+<p>[84.] Presentemos la misma demostracion bajo una forma mas
+rigurosa; supongamos que han de concurrir &aacute; la formacion del
+pensamiento tres agentes A B C: cada parte pondr&aacute; su
+contingente; &aacute; la primera supondremos que le corresponda a,
+&aacute; la segunda b, &aacute; la tercera c; el resultado del
+concurso ser&aacute; el conjunto compuesto de a b c, esto
+ser&aacute; el pensamiento; luego ser&aacute; triple, luego no
+puede constituir jam&aacute;s un punto de comparacion; luego,
+&oacute; es menester rechazar esta hip&oacute;tesis, &oacute; negar
+el pensamiento. El sofisma de Kant se funda pues en que atiende
+solo &aacute; la diversidad de las representaciones, y prescinde de
+la unidad que siempre se encuentra en la percepcion de esta
+diversidad; así no es extra&ntilde;o que en el concepto del
+pensamiento no encuentre la unidad. Este concepto lo presenta
+incompleto &oacute; mas bien falso; nos ofrece el pensamiento como
+un conjunto de las representaciones, cuando deberia
+ofrecérnosle como un punto simplicísimo en que las
+representaciones se reunen para ser percibidas en la relacion que
+entre sí tienen. La diversidad de las representaciones no
+forma un conjunto &aacute; la manera de los objetos sensibles; el
+pensamiento en que se conoce la relacion de dos tri&aacute;ngulos
+diversos, no puede ser expresado por la suma de las figuras de los
+dos tri&aacute;ngulos; es algo diferente de ellas; algo que
+est&aacute; en medio <span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">{168}</a></span> de ellas, que las reune
+compar&aacute;ndolas, y que hace confluir su diversidad en la
+unidad de su relacion.</p>
+
+<p>[85.] El ejemplo que aduce Kant manifiesta la grosería de
+la idea con que concibe el car&aacute;cter de la reunion de las
+representaciones para formar un pensamiento total. La unidad del
+pensamiento, dice, es colectiva, y puede referirse &aacute; la
+unidad colectiva de muchas substancias, como el movimiento de un
+cuerpo es el movimiento compuesto de todas las partes de este
+cuerpo.&raquo; Aquí se presenta de bulto la equivocacion de
+Kant: toma el conjunto de las representaciones por el pensamiento
+que se refiere &aacute; ellas; así no es extra&ntilde;o que
+no eche de ver la unidad implicada en la diversidad, supuesto que
+esta diversidad haya de ser pensada.</p>
+
+<p>Para llevar la conviccion hasta el &uacute;ltimo punto
+ateng&aacute;monos al mismo ejemplo del movimiento; supongamos
+movido un cubo, y llamemos &aacute; sus ocho vértices A. B.
+C. D. E. F. G. H; todos se mueven; y el conjunto de sus
+movimientos, así como de los puntos que est&aacute;n entre
+ellos, forma el movimiento total. En el resultado de este concurso
+de agentes &iquest;qué hay de comun? nada, sino la
+yuxtaposicion en el espacio, y la relacion que van conservando con
+la velocidad igual del movimiento. Pero el movimiento del
+vértice H. no es el del vértice A, como lo demuestra
+el que si suponemos que el vértice A. queda cortado del cubo
+y permanece quieto, el movimiento del vértice H.
+<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">{169}</a></span> podr&aacute; continuar sin ninguna
+alteracion; luego los dos movimientos eran cosas absolutamente
+distintas. Es evidente que lo mismo se verifica respecto &aacute;
+los dem&aacute;s puntos; luego la unidad del movimiento compuesto
+es puramente facticia; lo que hay realmente es una multiplicidad de
+substancias y de movimientos, sin mas lazo que una cosa puramente
+extrínseca: la relacion de las posiciones en el espacio.</p>
+
+<p>Troquemos ahora los vértices en representaciones y veamos
+lo que resulta. &iquest;Se las supone existentes sin mas lazo que
+su coexistencia? entonces no forman un pensamiento, sino un
+conjunto de fen&oacute;menos que podr&aacute; ser considerado como
+una <i>reunion</i> de cosas, pero n&oacute; como un pensamiento; en
+tal caso el conjunto de todas las representaciones ser&aacute;
+semejante al conjunto de los movimientos, pero no producir&aacute;
+ningun resultado para el objeto que nos proponemos. Si &aacute;
+estas representaciones se les se&ntilde;ala un punto de reunion,
+esto es, la relacion bajo la cual son percibidas, tendremos ya
+pensamiento; pero &iquest;qué semejanza hay entre este acto
+<i>uno</i>, simplicísimo, y la totalidad de muchos puntos
+que se mueven?</p>
+
+<p>[86.] Si Kant hubiese querido presentar un ejemplo mas seductor,
+debía echar mano de una teoría mec&aacute;nica, cuya
+aplicacion al presente caso ofrecia, si n&oacute; mas dificultad,
+cuando menos una apariencia mas enga&ntilde;osa: hablo de la
+resultante de un sistema de fuerzas y de su punto de aplicacion.
+<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">{170}</a></span></p>
+
+<p>Cuando muchas fuerzas obran sobre una línea, un plano,
+&oacute; un s&oacute;lido, producen un efecto igual al de una
+fuerza &uacute;nica, que se llama resultante; la que tiene una
+direccion determinada, y un punto de aplicacion, cual si fuera
+simple, &oacute; si no hubiese dimanado de otras; &iquest;por
+qué no se podria aplicar lo mismo al pensamiento?
+&iquest;por qué, &aacute; pesar de ser una cosa simple, no
+podria ser el producto del concurso de varios agentes? Este ejemplo
+es mas especioso, porque presenta el resultado de la composicion
+concentrado todo en un punto; pero bien examinado tampoco prueba
+nada para el caso presente.</p>
+
+<p>La disparidad est&aacute; en que el pensamiento es un acto
+simple en sí mismo, y la resultante de las fuerzas lo es
+&uacute;nicamente en su relacion al efecto experimentado,
+&uacute;nico que nosotros podemos calcular. Cuando dos fuerzas se
+aplican &aacute; los dos extremos de una recta inflexible, el
+efecto es el mismo que si aplic&aacute;semos &aacute; un punto de
+la línea una fuerza sola igual &aacute; la suma de las
+componentes, y en una distancia del punto de aplicacion de las
+mismas, inversamente proporcional al valor de cada una de ellas.
+Pero la unidad de este efecto depende de la cohesion de las partes,
+que no permitiendo movimientos aislados, debe hacer refluir la
+fuerza en un solo punto: mas las fuerzas componentes no dejan de
+ser distintas, y de estar separadas, de tal suerte que en el
+momento que cesase la cohesion, los puntos respectivos sentirian
+cada cual la accion de la <span class="pagenum"><a name="Page_171"
+id="Page_171">{171}</a></span> fuerza que les corresponde, y
+marcharian en la direccion y con la velocidad que esta les
+imprimiese. Si mientras dura la cohesion fuese posible dar &aacute;
+cada una de las fuerzas componentes conciencia de la accion que
+est&aacute;n ejerciendo, habria dos conciencias realmente
+distintas, que no llegarian &aacute; formar una conciencia comun, y
+que no se reunirian en otra cosa que en la produccion del efecto.
+Si el punto &aacute; que se aplican tuviese conciencia de la accion
+que experimenta, podria tener una conciencia semejante al de la
+accion de una fuerza sola, igual &aacute; la suma de las
+componentes, si desconociese el modo con que se le trasmite la
+accion de estas; pero desde que tuviese conciencia de la accion
+respectiva de las mismas, sabria que el resultado se debe &aacute;
+la imposibilidad de que cada una de ellas produjese aisladamente el
+efecto respectivo. Por manera que si compar&aacute;semos el sujeto
+pensante &aacute; este punto de aplicacion de las fuerzas,
+deberíamos atribuirle conciencia de la diversidad de
+orígen de las representaciones que concurririan &aacute; la
+produccion del efecto total.</p>
+
+<p>Se nos objetar&aacute; tal vez, que por el an&aacute;lisis mismo
+del ejemplo, hemos proporcionado el triunfo &aacute; los
+adversarios de la simplicidad del alma; porque merced &aacute;
+suposiciones arbitrarias, hemos venido &aacute; parar &aacute; un
+efecto simple, inherente &aacute; una cosa simple, y todo producido
+por el concurso de varios agentes; pero si bien se reflexiona, el
+pretendido triunfo nunca habia estado <span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">{172}</a></span> mas
+lejos que en el &uacute;ltimo caso &aacute; que nos conduce el
+an&aacute;lisis de las fuerzas. Porque para llegar &aacute; un
+resultado simple producido por el concurso de varias fuerzas,
+necesitamos tambien un punto simple en el cual se concentre dicho
+resultado. Entonces, y precisamente solo porque hemos llegado
+&aacute; esta simplicidad, podemos prescindir de las fuerzas
+componentes, y considerar la resultante en la clase de un efecto
+simple producido por una fuerza simple, é inherente tambien
+&aacute; un sujeto simple que es el punto indivisible, al cual se
+considera aplicada; luego continuando la comparacion,
+deberíamos tambien decir que sea cual fuere el n&uacute;mero
+de agentes que concurren &aacute; la produccion del pensamiento,
+este reside en un sujeto simple, en cuyo caso est&aacute; confesada
+la simplicidad del alma. Es verdad que entonces se fingiria un
+cierto n&uacute;mero de agentes que influirian sobre el alma para
+producir en ella el pensamiento; pero una vez producido, ella sola
+seria el sujeto pensante, &aacute; la manera que el punto
+indivisible es el solo en que se reune toda la fuerza de las
+componentes. Así nuestros adversarios no habrian ganado nada
+sino el cargar con la ridícula extravagancia del concurso de
+agentes, para venir &aacute; parar &aacute; una substancia simple
+pensante, que es lo &uacute;nico cuya existencia nos
+proponíamos demostrar.</p>
+
+<p>[87.] Pretende Kant que es imposible el sacar de la experiencia
+la unidad necesaria del sujeto pensante como condicion de
+posibilidad de todo <span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">{173}</a></span> pensamiento; porque la experiencia no
+hace conocer ninguna necesidad, y el concepto de la unidad absoluta
+se halla en una esfera muy diferente de la que conviene &aacute;
+este caso. Es cierto que la sola experiencia no nos hace conocer la
+necesidad, porque limit&aacute;ndose &aacute; hechos particulares,
+todos contingentes, no se extiende &aacute; la razon universal de
+los objetos; pero no se verifica lo mismo de la experiencia
+considerada objetivamente, esto es, en cuanto al conocimiento de
+las razones generales de las cosas: porque si bien este
+conocimiento considerado subjetivamente, como un acto individual,
+es un hecho contingente, sin embargo, en cuanto existe, nos
+representa verdadera necesidad en ciertos objetos, &aacute; no ser
+que queramos renunciar &aacute; la certeza de todas las ciencias,
+inclusas las matem&aacute;ticas.</p>
+
+<p>Es claro que al hablar del pensamiento y del sujeto pensante, no
+podemos desentendernos de la experiencia, pues que nos es imposible
+prescindir de la base de todas las investigaciones
+psicol&oacute;gicas, <i>yo pienso</i>, cuya proposicion expresa un
+hecho de conciencia, un acto de experiencia interna; pero con esta
+experiencia se combina la idea de unidad en general, es decir de la
+exclusion de la distincion y multiplicidad en el acto del
+pensamiento y en el sujeto pensante. Por manera que la demostracion
+de la simplicidad del alma sigue los mismos tr&aacute;mites que
+cuantas no se limitan &aacute; un &oacute;rden puramente ideal, y
+que por consiguiente se forman de una premisa que <span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">{174}</a></span>
+contiene una verdad necesaria, y de otra que consigna un hecho de
+experiencia. La premisa necesaria es aquí la misma
+definicion de la unidad y simplicidad: y la otra expresa el hecho
+experimentado, esto es la naturaleza del pensamiento, tal como lo
+sentimos en nuestra conciencia.</p>
+
+<p>[88.] De esta suerte, la demostracion de la simplicidad de los
+seres pensantes no se limita &aacute; los espíritus humanos,
+sino que se extiende &aacute; todos los sujetos donde se halle el
+hecho de conciencia. Cuando Kant nos oponga que no podemos extender
+esta demostracion porque entonces salimos del campo de la
+experiencia, le replicaremos con este raciocinio: nuestra
+demostracion se funda en la idea de unidad y en el hecho de
+conciencia; la idea de unidad es general, y de consiguiente vale
+para todos los casos; el hecho de conciencia es una cosa que se
+encuentra en todo ser pensante, pues el pensamiento no es
+concebible sin un sujeto que pueda decir <i>yo pienso</i>; luego
+procedemos legítimamente al extender la demostracion de la
+simplicidad, &aacute; no ser que se pretenda dar &aacute; la
+palabra <i>pensar</i>, una significacion muy diversa de la que le
+damos todos, en cuyo caso salimos del terreno filos&oacute;fico y
+entramos en una cuestion de palabras.</p>
+
+<p>[89.] La idea de un ser pensante la hemos debido recibir de la
+experiencia que hallamos en nosotros mismos; esta idea la dilatamos
+&oacute; la restringimos aumentando &oacute; disminuyendo su
+perfeccion, <span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">{175}</a></span> pero en el fondo queda siempre la
+misma: y no concebimos el pensamiento en otro ser, sin atribuirle
+algo semejante &aacute; lo que sentimos en nosotros. En este
+concepto tiene razon Kant cuando dice que al querer representarnos
+un ser pensante, debemos ponernos &aacute; nosotros mismos en lugar
+del objeto. Segun el mismo fil&oacute;sofo no exigimos para el
+pensamiento la unidad absoluta del sujeto, sino porque sin esta
+unidad seria imposible decir yo pienso; pues que si bien la
+totalidad del pensamiento puede estar distribuida entre muchos
+sujetos, el yo subjetivo no puede estar dividido ni repartido, y
+este <i>yo</i> le suponemos en todo pensamiento. La proposicion, yo
+pienso, es el fundamento sobre el cual la psicología edifica
+sus conocimientos; esto lo confiesa Kant, y no se comprende por
+qué admitiendo que esta proposicion es la forma de la
+apercepcion que se liga con toda experiencia y la precede, dice que
+no es experimental; como si no estuviese sujeto &aacute; verdadera
+experiencia tanto el pensamiento como su forma; cuando si bien se
+considera, mas bien debe ser experimentada la forma que el mismo
+pensamiento, supuesto que este es distinto en cada caso; mientras
+la forma es idéntica en todos; porque ella en sí no
+es otra cosa, que la conciencia de la unidad, idéntica en
+medio de la diversidad.</p>
+
+<p>[90.] Al concebir esta unidad absoluta en el yo, no concebimos
+una unidad l&oacute;gica como pretende Kant; sino una unidad real,
+supuesto que <span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">{176}</a></span> permanece la misma realmente entre la
+variedad del pensamiento. Cuando enunciamos esta unidad en la
+proposicion, yo pienso, no hablamos de una forma en abstracto,
+comun &aacute; todas las percepciones, sino de una cosa positiva
+que hay en nosotros, y cuya realidad es indispensable para que el
+pensamiento sea posible.</p>
+
+<p>[91.] Dice el fil&oacute;sofo aleman: &laquo;esta condicion
+subjetiva de todo conocimiento no seria justo convertirla en
+condicion de la posibilidad de un conocimiento de los objetos, es
+decir, en un concepto del ser pensante en general, atendido que
+nosotros no podemos representarnos este ser sin ponernos &aacute;
+nosotros mismos en su lugar, con la f&oacute;rmula de nuestra
+conciencia.&raquo; No creo que los psic&oacute;logos que han
+pretendido poder demostrar la simplicidad del alma, se hayan
+lisonjeado de llegar &aacute; una idea perfecta de los seres
+pensantes, ni tampoco negado el que el tipo de esta idea lo sacamos
+de nuestra experiencia; lo que han pretendido es que la razon los
+conducia &aacute; inferir que habia unidad absoluta de sujeto,
+donde quiera que hubiese un ser pensante; aunque su pensamiento
+perteneciese &aacute; una escala mas &oacute; menos perfecta que la
+nuestra.</p>
+
+<p>[92.] Cuando Kant observa que el sujeto de la inherencia del
+pensamiento est&aacute; solo indicado de una manera trascendental
+sin que se descubran sus propiedades, y que por esto no conocemos
+la simplicidad del sujeto mismo, consigna un hecho que en algun
+modo se puede admitir, pero saca <span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">{177}</a></span> una consecuencia falsa.
+Es verdad que no conocemos la substancia del alma sino por la
+presencia del sentido íntimo, y por su relacion con los
+actos; y que por consiguiente ella en sí misma, con
+abstraccion de todos los fen&oacute;menos que experimentamos, no
+nos es dada en intuicion inmediata, y que cuando llegamos &aacute;
+este punto nos quedamos reducidos &aacute; la idea de un ser
+simple; pero esta indeterminacion y vaguedad en el conocimiento de
+la substancia del alma, no nos impide el conocer su simplicidad, si
+esta se halla atestiguada por el sentido íntimo, y
+adem&aacute;s por la naturaleza de los fen&oacute;menos que nos dan
+&aacute; conocer al sujeto pensante.</p>
+
+<p>[93.] Creer&aacute;n algunos que la indeterminacion en el
+conocimiento de la substancia del alma, es un hecho descubierto
+recientemente por el fil&oacute;sofo aleman; pero es f&aacute;cil
+probar que este hecho habia sido notado de muy antiguo,
+hall&aacute;ndose consignado de una manera muy especial y muy
+interesante, en los escritos de Sto. Tom&aacute;s. Este
+metafísico eminente se propone la cuestion de si el alma
+intelectual se conoce &aacute; sí misma, por su esencia;
+utrum anima intellectiva seipsam cognoscat per suam essentiam; y
+despues de varias consideraciones sobre la inteligencia y la
+inteligibilidad de los objetos, la resuelve con las siguientes
+notabilísimas palabras. &laquo;El entendimiento no se conoce
+pues &aacute; sí mismo por su esencia, sino por su acto, y
+esto de dos maneras: en particular, en cuanto Sortes &oacute;
+Platon percibe que <span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">{178}</a></span> tiene alma intelectual, por lo mismo
+que percibe que entiende: y en universal, en cuanto consideramos la
+naturaleza de la mente humana por el acto del entendimiento. El
+juicio y la eficacia de este conocimiento de la naturaleza del alma
+lo tenemos por derivacion de la luz que nuestro entendimiento
+recibe de la verdad divina, la cual contiene la razon de todas las
+cosas, segun lo dicho mas arriba; de aquí es que san Agustin
+en el libro 9 <i>de Trinitate</i> dice: vemos la inviolable verdad,
+por la cual en cuanto podemos, definimos perfectamente, n&oacute;
+cu&aacute;l es el alma de cada hombre, sino cu&aacute;l debe ser,
+segun las razones eternas. Entre estos dos conocimientos hay una
+diferencia; porque para tener el primero, basta la misma presencia
+del alma, que es principio del acto, con el cual el alma se percibe
+&aacute; sí misma, y así decimos que se conoce por su
+presencia; mas para el segundo conocimiento dicha presencia no
+basta, sino que se necesita una investigacion diligente y sutil, y
+por esto muchos ignoran la naturaleza del alma y muchos erraron
+sobre ella, por lo cual dice san Agustin en el libro 10 <i>de
+Trinitate</i>: no se busque el alma &aacute; sí misma como
+para ver una cosa ausente, sino procure discernirse como una cosa
+presente; esto es, conocer lo que la diferencia de las otras cosas,
+en lo que consiste el conocer su esencia y su naturaleza
+<a id="footnotetag2" name="footnotetag2"></a><a href="#footnote2">[2]</a>.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">{179}</a></span></p>
+
+<p>[94]. Aquí es de notar que Santo Tom&aacute;s admite dos
+conocimientos del alma para sí misma: el de presencia, en
+cuanto la sentimos por lo mismo que pensamos, &laquo;percipit se
+habere animam intellectivam, ex hoc quod percipit se
+intelligere,&raquo; y despues otro que es el que sacamos del
+an&aacute;lisis del acto intelectual discurriendo por
+consideraciones generales, ateniéndonos &aacute; la luz que
+las razones eternas arrojan sobre este hecho de experiencia;
+hé aquí pues c&oacute;mo se hallan explicados en Sto.
+Tom&aacute;s el conocimiento de presencia &oacute; de conciencia
+contenido en la proposicion, yo pienso; y el general que es el que
+se saca del acto mismo intelectual en sus relaciones con la unidad
+del sujeto que lo ejerce: este &uacute;ltimo conocimiento tiene
+algo de abstracto, de indeterminado, <span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">{180}</a></span> nadie lo niega; y cuando
+Kant nos lo hace notar, no nos dice nada que no hubiese
+ense&ntilde;ado el Sto. Doctor cuando afirma expresamente que el
+alma no se conoce &aacute; sí misma por su esencia sino por
+su acto: &laquo;non per essentiam suam sed per actum suum.&raquo;
+Todo cuanto se halla de verdad en la dilatada exposicion de Kant
+sobre la limitacion de nuestro conocimiento &aacute; los actos de
+conciencia y sobre la falta del conocimiento intuitivo de la misma
+substancia del alma, del sujeto trascendental del pensamiento,
+est&aacute; expresado en aquellas lac&oacute;nicas palabras:
+n&oacute; por su esencia sino por su acto.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIII.</h2>
+<h3>COMO LA IDEA DE SUBSTANCIA ES APLICABLE &Aacute; DIOS.</h3>
+<p>[95.] En la idea de substancia, tal como nos la formamos por las
+cosas que nos rodean, y por el testimonio de nuestra conciencia,
+hemos encontrado la relacion &aacute; las mudanzas que en ella se
+verifican, como en un sujeto &oacute; recipiente. Pero ya hemos
+observado tambien, que &aacute; mas de esta relacion, habia la
+negacion de estar inherente &aacute; otro ser, como las
+modificaciones lo est&aacute;n &aacute; ella; cuya negacion supone
+una perfeccion que exime <span class="pagenum"><a name="Page_181"
+id="Page_181">{181}</a></span> de la necesidad de inherencia
+&aacute; que est&aacute;n sometidos los seres endebles y
+transitorios que apellidamos accidentes &oacute; modificaciones.
+Como nosotros no conocemos la íntima esencia de las
+substancias, ignoramos lo que sea esta perfeccion; pero no podemos
+dudar que existe en la misma naturaleza del sujeto, y que es
+independiente de las modificaciones que le transforman. Así
+pues, si en algo se ha de constituir la esencia misma de la
+substancia, ha de ser en esa perfeccion, de que tenemos noticia,
+mas n&oacute; conocimiento intuitivo; y por tanto, cuando se define
+la substancia con relacion &aacute; los accidentes, &laquo;quod
+substat accidentibus,&raquo; mas bien se la define por el modo con
+que se nos presenta &aacute; nosotros, que por lo que ella es en
+sí misma.</p>
+
+<p>[96.] De aquí resulta, que de las dos definiciones que
+&aacute; veces se daban en las escuelas, &laquo;ens per se
+subsistens,&raquo; un ente subsistente por sí mismo,
+&laquo;id quod substat accidentibus,&raquo; el sujeto de los
+accidentes; la primera es la mas propia, porque se acerca mas
+&aacute; expresar la cosa como es en sí. Aunque sea verdad
+que nosotros no conocemos las substancias finitas, sino en cuanto
+se nos revelan por los accidentes, y hasta nuestro mismo
+espíritu no se conozca &aacute; sí propio sino por
+sus actos, la razon nos dice que las cosas para ser conocidas, es
+necesario que existan, y que para que nuestro entendimiento halle
+en las mismas algo permanente, es preciso que ese algo esté
+en ellas. Nuestro conocimiento no es productivo <span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">{182}</a></span> de sus
+objetos; para que sean conocidos, es necesario que existan.</p>
+
+<p>[97.] Estas consideraciones nos manifiestan la posibilidad de
+que exista una substancia no sujeta &aacute; modificaciones, ni
+&aacute; mudanzas de ninguna clase; y que esta substancia lejos de
+perder el car&aacute;cter de tal, por su inmutabilidad, le poseeria
+en un grado mucho mas perfecto. La perfeccion de la substancia no
+est&aacute; en las mudanzas, sino en lo permanente que encierra; no
+est&aacute; en tener una sucesion de modificaciones inherentes
+&aacute; ella, sino en existir de tal modo que no necesite estar
+adherida &aacute; otro ser. La substancia que reuniese esa
+permanencia, esa perfeccion que le diese fuerza para existir por
+sí misma, y que al propio tiempo no tuviese ninguna
+modificacion, no experimentase ninguna mudanza, seria la substancia
+por excelencia, infinitamente superior &aacute; todas las
+dem&aacute;s. Esta substancia es Dios.</p>
+
+<p>[98.] Ahora es f&aacute;cil resolver la cuestion, si cuando la
+idea de substancia es aplicada &aacute; Dios se la entiende en el
+mismo sentido que al aplicarla &aacute; las criaturas; &oacute;
+hablando en términos de las escuelas; si se toma en sentido
+unívoco &oacute; an&aacute;logo.</p>
+
+<p>[99.] En la idea de toda substancia entra la de un ser; lo que
+no existe, no puede ser substancia. En cuanto concebimos el ser
+como una realidad, como contrapuesto &aacute; la nada, la idea de
+ser conviene &aacute; Dios y &aacute; las criaturas: Dios es, es
+decir, Dios es una cosa real, n&oacute; la nada. Pero si de esta
+idea general, tal como nosotros la concebimos, <span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">{183}</a></span> en
+oposicion con la nada, pasamos &aacute; su realizacion en los
+objetos, al modo por decirlo así con que se la aplica,
+entonces encontramos la diferencia que va de lo contingente
+&aacute; lo necesario, de lo finito &aacute; lo infinito. Aunque no
+vemos intuitivamente al ser infinito, ni la esencia de los seres
+finitos, no obstante conocemos con toda evidencia que la palabra
+<i>ser</i> aplicada &aacute; lo infinito, significa una cosa muy
+diferente de cuando se la aplica &aacute; lo finito.</p>
+
+<p>[100.] En la idea de substancia entra la de una cosa permanente;
+esta permanencia conviene tambien &aacute; Dios; el ser infinito es
+permanente por esencia.</p>
+
+<p>[101.] En las substancias que nos rodean, hallamos esa
+permanencia combinada con la sucesion de las modificaciones que las
+afectan; estas mudanzas son imposibles en Dios. Esta cualidad de
+relacion &aacute; las modificaciones, es característica de
+las substancias finitas.</p>
+
+<p>[102.] Las substancias no est&aacute;n inherentes &aacute;
+otras, como las modificaciones lo est&aacute;n &aacute; ellas; esta
+no inherencia conviene tambien &aacute; la substancia divina.</p>
+
+<p>[103.] Las substancias deben encerrar algo en sí que las
+exima de la necesidad de la inherencia, que las eleve sobre los
+seres que se suceden con tanta rapidez, y que en su existencia han
+menester siempre de otro que los sustente; esta perfeccion se halla
+en la substancia divina, ser por esencia, piélago de
+perfeccion. <span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">{184}</a></span></p>
+
+<p>[104.] Resulta de este an&aacute;lisis que todo cuanto se
+encierra de perfeccion en la idea de substancia, puede aplicarse al
+ser infinito; y que lo &uacute;nico que de esta idea no se le puede
+aplicar, es lo que supone negacion, imperfeccion.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIV.</h2>
+<h3>UNA ACLARACION IMPORTANTE; Y UN RES&Uacute;MEN.</h3>
+<p>[105.] Cuando se dice que la substancia es un ser subsistente
+por sí mismo, no se entiende que sea un ser que
+absolutamente no haya necesitado de otro para su existencia. El
+confundir estas dos cosas es dar pié &aacute; una monstruosa
+confusion de ideas, y nace &aacute; su vez de otra confusion no
+menos monstruosa, de la relacion de causa y efecto, con la relacion
+de substancia y accidente.</p>
+
+<p>[106.] La relacion de causa y efecto est&aacute; en que la causa
+da el ser al efecto; y la relacion de substancia y accidente,
+est&aacute; en que la substancia sirve de sujeto al accidente.
+Tanta diferencia va de una cosa &aacute; otra, que no solo la razon
+nos las muestra distintas, sino que &aacute; cada paso la
+experiencia nos las ofrece separadas. Nuestra alma es sujeto de
+muchos accidentes en cuya produccion no tiene ella ninguna parte;
+antes por el contrario, se opone &aacute; esta produccion en cuanto
+<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">{185}</a></span> le es posible. Tales son todas las
+sensaciones dolorosas, todas las impresiones desagradables; todos
+los pensamientos importunos que nos ocurren &aacute; pesar nuestro,
+y cuando quisiéramos pensar en otra cosa. Entonces es el
+alma sujeto y n&oacute; causa; se halla en ella la razon de
+substancia con respecto &aacute; cosas en que lejos de ser causa,
+es solo paciente. Si no me enga&ntilde;o, este ejemplo es
+concluyente del todo, para demostrar la existencia de una
+línea divisoria entre el car&aacute;cter de causalidad y el
+de substancia, y el de efecto y accidente.</p>
+
+<p>[107.] El ser subsistente por sí mismo, significa cierta
+exclusion: si esta se refiere &aacute; la causalidad, ser
+subsistente por sí mismo[1], significa ser no causado; si
+dicha exclusion se refiere &aacute; la inherencia, ser subsistente
+por sí mismo, significa ser no inherente &aacute; otro, como
+lo est&aacute;n los accidentes &aacute; la substancia. Cuando se
+define la substancia un ser subsistente por sí mismo, se
+entiende en el segundo sentido, n&oacute; en el primero; y esta
+distincion basta para derribar todo el sistema de Spinosa, y de
+todos los panteistas, sea cual fuere el aspecto bajo el cual
+presenten su error.</p>
+
+<p>[108.] Para entrar desembarazadamente en la cuestion del
+panteismo, resumamos en pocas palabras, lo que la razon y la
+experiencia nos dicen sobre la substancia.</p>
+
+<p>1.&deg; En nuestro interior hay un ser uno, simple,
+idéntico, permanente, sujeto de los fen&oacute;menos que
+experimentamos. <span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">{186}</a></span></p>
+
+<p>2.&ordm; En lo exterior hay objetos, que conservan algo
+constante, en medio de la variedad de sus fen&oacute;menos.</p>
+
+<p>3.&ordm; En la idea de substancia entran las de ser,
+permanencia, no inherencia &aacute; otro en clase de
+modificacion.</p>
+
+<p>4.&ordm; La relacion de sujeto &aacute; sus modificaciones se
+halla en todas las substancias finitas.</p>
+
+<p>5.&ordm; La relacion &aacute; modificaciones, no es inseparable
+de las ideas de ser, permanencia, y no inherencia &aacute;
+otro.</p>
+
+<p>6.&ordm; Una substancia inmutable, no implica ninguna
+contradiccion.</p>
+
+<p>7.&ordm; Subsistente por sí mismo, no es lo mismo que
+independiente de otro ser. No debe confundirse la relacion de causa
+y efecto, con la de substancia y accidente.</p>
+
+<p>8.&ordm; La <i>no inherencia</i> &aacute; otro ser, es
+característico de la substancia; pero esta idea negativa se
+ha de fundar en una cosa positiva: en una <i>fuerza</i> de
+subsistir por sí mismo, para no necesitar de estar adherido
+&aacute; otro. <span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">{187}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XV.</h2>
+<h3>EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL &Oacute;RDEN DE LAS IDEAS.</h3>
+<p>[109.] La idea de substancia, y todas sus aplicaciones
+así al mundo externo como al interno, de ningun modo nos
+conducen &aacute; inferir la existencia de una substancia
+<i>&uacute;nica</i>; por el contrario, la razon de acuerdo con la
+experiencia nos obliga &aacute; reconocer <i>muchedumbre</i> de
+substancias. &iquest;Por qué deberíamos admitir una
+substancia &uacute;nica? Examinemos &aacute; fondo esta cuestion,
+una de las mas capitales de la filosofía, y que desde muy
+antiguo ha dado ocasion &aacute; los errores mas funestos.</p>
+
+<p>[110.] Los sostenedores de la substancia &uacute;nica, &oacute;
+se han de fundar en la misma idea de la substancia, &oacute; en la
+experiencia; nuestro espíritu no tiene otros recursos que
+sus ideas primitivas, &oacute; la ense&ntilde;anza de la
+experiencia. Empecemos por el método <i>&agrave; priori</i>,
+&oacute; por el que se funda en la idea.</p>
+
+<p>[111.] &iquest;Qué entendeis por substancia? les
+preguntarémos. Si por substancia entendéis un ser
+subsistente por sí mismo, y por esta subsistencia
+significais, que no necesita de ning&uacute;n otro para existir,
+que no lo ha necesitado nunca, entonces hablais de un ser <i>no
+causado</i>, de un ser necesario, que tiene en sí propio la
+razon suficiente y <span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">{188}</a></span> necesaria de su existencia. Si decis
+que este ser es &uacute;nico, &oacute; que no hay otro de su clase,
+convenimos con vosotros; solo os advertiremos que tomais el nombre
+de substancia en un sentido impropio. Pero en el fondo la
+diferencia estar&aacute; en el nombre; y para entendernos
+perfectamente, solo nos ser&aacute; necesario saber que por
+substancia entendeis un ser absolutamente necesario, y por tanto
+absolutamente independiente. Pero si afirmais que este ser es
+&uacute;nico, en tal sentido que nada hay, ni puede haber fuera de
+él, entonces afirmais gratuitamente, y os exigimos prueba de
+lo que afirmais.</p>
+
+<p>&iquest;Por qué el ser necesario excluiria la posibilidad
+de los dem&aacute;s seres? &iquest;No es mas legítimo el
+deducir que en él se contiene la razon de la posibilidad y
+de la existencia de los mismos? El ser que tenga en si la necesidad
+de existir, ha de estar dotado de actividad; y el término de
+la actividad en lo exterior es la produccion. &iquest;Por
+qué de esta produccion no podr&aacute;n resultar otros
+seres? Por lo mismo de ser producidos ser&aacute;n distintos del
+que los produce.</p>
+
+<p>[112.] Sin salir de nuestras ideas encontramos la contingencia y
+la multiplicidad. La experiencia nos ense&ntilde;a que en nosotros
+mismos hay una sucesion continua de formas: estas apariencias algo
+son, no pueden ser un puro nada, pues deben ser algo, siquiera como
+apariencias. En ellas vemos un continuo tr&aacute;nsito del no ser
+al ser, y del ser al no ser, luego hay produccion de algo
+<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">{189}</a></span> que no es necesario, puesto que es y
+deja de ser; luego hay algo fuera del ser que se quiere suponer
+&uacute;nico. Este argumento se funda en los fen&oacute;menos
+puramente internos y así vale, aun contra los idealistas,
+contra los que quitan al mundo externo toda realidad, y lo reducen
+solo &aacute; meras apariencias, &aacute; simples fen&oacute;menos
+de nuestro espíritu. Esas apariencias existen por lo menos
+como apariencias; ellas pues son algo, ellas son contingentes,
+ellas no son pues el ser necesario. Luego fuera de este hay algo
+que no es él; luego es insostenible el sistema que afirma la
+existencia de un ser &uacute;nico.</p>
+
+<p>La idea de un ser absolutamente independiente por razon de su
+absoluta necesidad, no excluye la existencia de los seres
+contingentes; solo manifiesta que el ser necesario es &uacute;nico
+entre los necesarios, mas n&oacute; &uacute;nico entre los
+seres.</p>
+
+<p>[113.] Tampoco se sigue de la idea del ser necesario el que no
+pueda haber seres contingentes causados, y sin embargo subsistentes
+por sí mismos, en él sentido de que no est&aacute;n
+inherentes &aacute; otros como modificaciones. El no ser causado, y
+el no estar inherente, son cosas muy distintas; la primera trae
+consigo &aacute; la segunda, mas n&oacute; la segunda &aacute; la
+primera. Todo ser no causado, ha de estar libre de la inherencia;
+pues por lo mismo que no es causado, es necesario, y encierra en
+sí cuanto ha menester para no estar inherente &aacute; otro.
+Por lo mismo que es necesario, es absolutamente independiente de
+los dem&aacute;s, lo que <span class="pagenum"><a name="Page_190"
+id="Page_190">{190}</a></span> no se verificaria si los necesitase
+como la modificacion necesita la substancia. Pero n&oacute; todo lo
+que no es inherente ha de ser no causado; pues su causa puede
+haberle hecho tal que no necesite de estar inherente &aacute; otro
+ser como modificacion. Entonces depender&aacute; de otro, como el
+efecto de su causa, n&oacute; como accidente de su substancia:
+habr&aacute; entre ellos la relaci&oacute;n de causalidad, mas
+n&oacute; la de substancia, cosas muy diferentes como hemos
+explicado mas arriba (Cap. XIV).</p>
+
+<p>[114.] Jam&aacute;s los panteistas llegar&aacute;n &aacute;
+probar que porque una cosa no sea modificacion, haya de ser no
+causada: y esto es precisamente lo que deberian demostrar para
+sacar triunfante su sistema. Una vez demostrado que todo lo que
+subsiste en sí, es no causado, tendrian probado tambien que
+todo lo que subsiste en sí, es necesario. Y como el ser
+necesario ha de ser &uacute;nico, tendrian probado tambien que no
+hay mas que una substancia.</p>
+
+<p>[115.] La clave del sistema panteista es esta: confundir la no
+inherencia, con la independencia absoluta; y la clave para
+desvanecer todos sus argumentos, es distinguir constantemente estas
+cosas. Todo lo no causado es substancia; mas n&oacute; toda
+substancia es incausada. Todo lo no causado es necesario, y por
+tanto no inherente; mas n&oacute; toda substancia es necesaria. La
+substancia finita no es inherente &aacute; otro ser; pero es
+causada por otro ser. No puede existir sin él, es verdad;
+<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">{191}</a></span> pero esta dependencia, no es la de la
+modificacion &aacute; la substancia, sino del efecto &aacute; la
+causa.</p>
+
+<p>La causa da el ser al efecto; la substancia sustenta al
+accidente; la causa no es modificada por el efecto; la substancia
+es modificada por el accidente. Estas ideas son claras, distintas;
+con ellas se debe estrechar al panteismo en todas sus
+transformaciones; quien así lo haga conseguir&aacute; lo que
+Menelao con el viejo Proteo; reducirle &aacute; su forma primitiva,
+al ateismo puro. Esta es su naturaleza; este debe ser su nombre.
+Muchos de los err&oacute;neos sistemas que turban al mundo de las
+ideas, se fundan en un equívoco; para acabar con ellos es
+necesario fijarse en el punto que le aclara y no salir de
+allí. El equívoco se presentar&aacute; de diferentes
+maneras, pero conviene no dejarse alucinar, ni confundir: volver
+siempre &aacute; la misma distincion y estrecharle con ella. El
+pasaje del poeta inmortal en el lugar aludido, podria tomarse como
+un mito de un excelente método para desbaratar sofismas.
+&laquo;Echaos sobre él, decia la diosa Idothea &aacute;
+Menelao y sus compa&ntilde;eros; cogedle, y &aacute; pesar de todos
+sus esfuerzos para escaparos, no le solteis, continuad
+estrech&aacute;ndole fuertemente. Todo lo imitar&aacute;: agua,
+fuego, réptil, tomar&aacute; todas las formas; pero
+apretadle mas, redoblad sus ligaduras. Cuando habr&aacute; vuelto
+&aacute; <i>ser lo que era</i>, suspended vuestros esfuerzos y
+dadle libertad&raquo; (Odisea, Canto 4). Así ser&aacute; el
+panteismo: hablar&aacute; de materia, de espíritu, de
+realidad de fen&oacute;menos, del yo, del <span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">{192}</a></span> no yo;
+de subsistencia y no subsistencia, de necesario y de contingente;
+pero no salgais de las ideas fundamentales, conducidle &aacute;
+ellas; al fin volver&aacute; &aacute; su forma primitiva; y cuando
+haya vuelto &aacute; ella, entonces soltadle, mostr&aacute;ndole
+&aacute; los pueblos tal cual es, diciéndoles: &laquo;vedle
+en su horrible deformidad; siempre ha sido lo que es ahora;
+&aacute; pesar de todas sus trasformaciones, no es mas que el
+ateismo.&raquo;</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVI.</h2>
+<h3>EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL &Oacute;RDEN DE LOS HECHOS
+EXTERNOS.</h3>
+<p>[116.] Si en la region de las ideas es insostenible el
+panteismo, no lo es menos en el campo de la experiencia. Esta,
+lejos de conducirnos &aacute; la exclusiva unidad de la substancia,
+nos muestra por todas partes la multiplicidad.</p>
+
+<p>[117.] Hay unidad cuando no hay division, cuando en la cosa una
+no se pueden distinguir otras distintas, cuando no cabe en ella un
+juicio negativo. Nada de esto observamos ni en el mundo externo, ni
+en el interno; antes una experiencia constante nos ofrece todo lo
+contrario.</p>
+
+<p>[118.] En el mundo externo la division es visible, palpable; no
+hay mas que unidad de &oacute;rden, la direccion &aacute; un fin:
+fuera de esto, todo es <span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">{193}</a></span> multiplicidad. El &uacute;nico medio
+por el cual estamos en comunicacion con el mundo externo son los
+sentidos; y estos encuentran la multiplicidad en todas partes:
+sensaciones distintas en n&uacute;meros diferentes en especie,
+graduadas de mil modos diversos, distribuidas entre infinitos
+grupos, que si bien se enlazan en tal &oacute; cual punto, se
+pueden dividir y se dividen en otros mil.</p>
+
+<p>[119.] La multiplicidad est&aacute; tan atestiguada por la
+experiencia de los sentidos, como la existencia misma de los
+objetos. Si para lo primero les negamos el crédito, seria
+preciso neg&aacute;rselo para lo segundo. No solo nos dicen que hay
+tal cuerpo, sino que del mismo modo nos cercioran de que un cuerpo
+no es el otro. No conocemos con mas certeza que &aacute; una
+sensaci&oacute;n le corresponda en lo exterior un objeto, que la
+distincion entre los dos objetos de distintas sensaciones.</p>
+
+<p>Decir que los sentidos no son buenos jueces en esta materia,
+porque ellos se limitan &aacute; la simple sensacion, y por lo
+mismo no sirven para juzgar de los objetos, es apelar al idealismo;
+pues que con la misma razon se podria afirmar que los sentidos,
+limit&aacute;ndose como se limitan &aacute; la simple sensacion, no
+bastan &aacute; cerciorarnos de la existencia de los objetos
+respectivos.</p>
+
+<p>[120.] Todo lo que sea establecer la unidad fuera de nosotros,
+es destruir el mundo corp&oacute;reo. La idea de la extension se
+opone &aacute; la unidad. En lo extenso, unas partes no son las
+otras. Esto es evidente; y quien lo ponga en duda combate la
+<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">{194}</a></span> certeza de la misma Geometría.
+Si el mundo es algo real, es extenso; si no es extenso, no podemos
+asegurar que sea nada real. Con igual seguridad conocemos la
+extension que la existencia. Esta existencia misma nos es
+manifestada por la extension ofrecida &aacute; nuestras
+sensaciones. Si pues esta extension no existe, las sensaciones son
+un mero fen&oacute;meno interno, una pura ilusion, en cuanto les
+atribuimos correspondencia en lo exterior.</p>
+
+<p>[121.] El argumento que acabo de proponer es, si no me
+enga&ntilde;o, uno de los mas concluyentes contra Spinosa, quien
+con la unidad de substancia admite la extension, como uno de sus
+atributos. Lo extenso es esencialmente m&uacute;ltiplo; siempre
+lleva consigo la distincion entre sus partes; siempre se puede
+hacer el juicio negativo, &laquo;la parte A no es la parte
+B.&raquo; El panteismo no puede deshacerse de este argumento sino
+salv&aacute;ndose en el idealismo puro; y en este concepto tal vez
+Fichte y Hegel han sido mas l&oacute;gicos de lo que algunos creen.
+Quien quiera sostener la exclusiva unidad de substancia, es preciso
+que convierta el mundo externo en meros fen&oacute;menos, cuya
+&uacute;nica realidad se cifra en presentarse así &aacute;
+nosotros. Esto es absorber el mundo en el yo, y concentrar la
+realidad en la idea; pero esta absorcion y concentracion, en medio
+de su obscuridad, son una consecuencia l&oacute;gica, necesaria,
+del principio establecido. Hay absurdo, pero hay al menos la
+consecuencia de la absurdidad.</p>
+
+<p>[122.] Los que llaman &aacute; Spinosa discípulo de
+<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">{195}</a></span> Descartes, no han advertido que entre
+los dos sistemas hay una contradiccion necesaria. El argumento que
+acabo de proponer fundado en la extension, si bien es concluyente
+en todos los supuestos, lo es mas, si cabe, admitiendo con
+Descartes que la esencia de los cuerpos consiste en la extension.
+En este caso, las varias partes de la extension se distinguen
+esencialmente, pues cada parte constituye una esencia. La
+multiplicidad esencial y substancial de los cuerpos ser&aacute;
+tanta, cuanta sea la multiplicidad de la extension.</p>
+
+<p>[123.] Si se quisiere sostener que la extension no es la misma
+esencia de los cuerpos, sino un atributo &oacute; una modificacion,
+ya se hable de una determinacion fundada en la esencia, ya de una
+determinacion accidental, pretendiendo adem&aacute;s que esta
+modificacion &oacute; atributo puede pertenecer &aacute; la
+substancia &uacute;nica, preguntaremos si esta substancia en
+sí misma, prescindiendo de la extension, es simple &oacute;
+compuesta. Si es compuesta, hay en ella la multiplicidad, y por
+tanto cae Spinosa en la opini&oacute;n comun, es decir, de un mundo
+corp&oacute;reo, compuesto de muchas partes, de las que no
+tendr&aacute; la una mas derecho que la otra &aacute; ser una
+verdadera substancia. Entonces pues, no habr&aacute; substancia
+&uacute;nica, sino un compuesto de muchas; y el universo
+corp&oacute;reo no podr&aacute; llamarse una substancia, sino en el
+sentido en que se llama comunmente, uno, no tomando la unidad en
+sentido riguroso, sino en cuanto todas sus partes est&aacute;n
+entre sí enlazadas, y dispuestas <span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">{196}</a></span> con
+cierto &oacute;rden para conspirar &aacute; un mismo fin. Si la
+substancia, sujeto de la extension, es simple, resulta una
+substancia simple determinada &oacute; modificada por la extension,
+una substancia simple extensa, lo que es contradictorio. No puede
+concebirse que una cosa sea modificacion de otra, sin que la
+modifique; esto es lo que expresan las palabras mismas. Una
+modificacion, modifica, dando &aacute; la cosa modificada la forma
+de la modificacion, aplic&aacute;ndose &aacute; sí propia
+&aacute; la cosa modificada. La extension no puede modificar sino
+haciendo &aacute; la cosa modificada extensa: y el ser extenso
+&oacute; tener extension, son expresiones absolutamente
+idénticas. Luego repugna el que una substancia simple tenga
+por una de sus modificaciones la extension; luego el sistema de
+Spinosa es absurdo.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVII.</h2>
+<h3>EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL &Oacute;RDEN DE LOS HECHOS
+INTERNOS.</h3>
+<p>[124.] La multiplicidad de las substancias no est&aacute; menos
+atestiguada por la conciencia de nosotros mismos, &oacute; sea del
+mundo interno. Por de pronto encontramos en nosotros algo uno,
+indivisible, que permanece siempre lo mismo en medio de todas las
+transformaciones de nuestro <span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">{197}</a></span> ser. Esa unidad del yo es
+indispensable para el enlace de todos los fen&oacute;menos en un
+punto; sin ella es imposible todo recuerdo, toda combinacion, toda
+conciencia; nuestro propio ser se desvanece, no es mas que una
+serie de fen&oacute;menos inconexos. Pero de esta unidad que es
+preciso tomar como un hecho íntimo, que la conciencia pone
+&aacute; cubierto de toda duda, y &aacute; cuya conviccion nos es
+imposible resistir, nace el conocimiento de la multiplicidad. Hay
+algo que nos afecta, y este algo no somos nosotros. Nuestra
+voluntad, nuestra actividad, son impotentes para resistir otras
+actividades que obran sobre nosotros; hay algo pues que no somos
+nosotros, que es independiente de nosotros. Hay algo que no es una
+modificacion nuestra; pues que muchísimas veces no nos
+afecta, no nos modifica. Este algo es una realidad, porque la nada
+no puede afectar. Este algo no es inherente &aacute; nosotros;
+est&aacute; pues en sí, &oacute; en alguna cosa que no es
+nosotros. Hay pues una substancia que no es nuestra substancia; y
+el <i>yo</i> y el <i>no yo</i>, que tanto ruido mete en la
+filosofía alemana, lejos de conducir &aacute; la unidad de
+la substancia conduce &aacute; la multiplicidad; y por consiguiente
+destruye el panteismo atrincherado en el idealismo.</p>
+
+<p>[125.] Desde el primer paso nos encontramos cuando menos con la
+dualidad, con el yo y el no yo; pero llevando mas all&aacute; la
+observacion, encontramos una asombrosa multiplicidad.</p>
+
+<p>Nuestro espíritu no est&aacute; solo: la conciencia de
+<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">{198}</a></span> lo que estamos experimentando todos los
+dias, nos atestigua la comunicacion con otros espíritus, que
+como el nuestro tienen una conciencia de sí propios, que
+como el nuestro tienen una esfera de actividad, que como el nuestro
+se hallan sometidos &aacute; actividades ajenas, sin su voluntad y
+&aacute; veces contra su propia voluntad. El yo y el no yo, que
+existe para nuestra conciencia, existe para las dem&aacute;s; y lo
+que en nosotros solos era la dualidad, se convierte en asombrosa
+multiplicidad, por medio de la repeticion del mismo hecho que hemos
+experimentado en nosotros.</p>
+
+<p>[126.] Atribuir esta variedad de conciencias, &aacute; un mismo
+ser, tomarlas como modificaciones de una misma substancia, como
+revelaciones de ella misma &aacute; sus propios ojos, es una
+asercion gratuita, y sobre gratuita, absurda.</p>
+
+<p>Con entera confianza se puede retar al primer fil&oacute;sofo
+del mundo &aacute; que se&ntilde;ale una razon, no diré
+satisfactoria, pero ni aun especiosa, para probar que dos
+conciencias individuales pertenecen &aacute; una conciencia comun,
+&oacute; son conciencias de un mismo ser.</p>
+
+<p>[127.] En primer lugar esta doctrina se halla en contradiccion
+con el sentido comun, y es rechazada con fuerza irresistible por el
+sentido íntimo de cada hombre. El sentimiento de nuestra
+existencia anda siempre acompa&ntilde;ado del sentimiento de
+nuestra distincion con respecto &aacute; nuestros semejantes. No
+solo estamos ciertos que existimos, sino tambien de que somos una
+cosa <span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">{199}</a></span> distinta de los dem&aacute;s, y si en
+algo est&aacute; profundamente marcado el sentimiento de esta
+distincion es en lo que toca &aacute; los fen&oacute;menos de
+nuestra conciencia. Jam&aacute;s en ningun tiempo ni país,
+en ninguna fase de la sociedad, se llegar&aacute; &aacute;
+persuadir &aacute; los hombres, que la conciencia de todos sus
+actos é impresiones, pertenece &aacute; un mismo ser, en que
+se enlacen las conciencias individuales. Mala filosofía la
+que comienza por luchar con la humanidad, y por ponerse en abierta
+contradiccion con un sentimiento irresistible de la naturaleza.</p>
+
+<p>[128.] La idea misma de conciencia excluye esa monstruosidad,
+por la cual las conciencias individuales se quieren transformar en
+modificaciones de una conciencia universal. La conciencia, esto es,
+el sentimiento íntimo de lo que experimenta un ser, es
+esencialmente individual, es por decirlo así incomunicable
+&aacute; todo otro. A los dem&aacute;s les damos conocimiento de
+nuestra conciencia, mas n&oacute; la conciencia misma. Esta es una
+intuicion o un sentimiento, pero siempre tal que se consuma en lo
+mas íntimo, en lo mas rec&oacute;ndito, en lo mas propio de
+nuestro ser. &iquest;Qué ser&aacute; pues esta conciencia,
+si no nos pertenece, si no es nuestra como individuos, si no es
+nada de lo que creemos, y solo es propiedad de un ser que no
+conocemos, que no sabemos lo que es, y del cual nosotros no somos
+mas que un fen&oacute;meno, una modificacion pasajera?
+&iquest;D&oacute;nde estar&aacute; la unidad de la conciencia en
+medio de <span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">{200}</a></span> tanta diversidad, y oposicion, y
+exclusion recíproca de ellas? Este ser modificado con tantas
+conciencias, no tendr&aacute; ninguna, pues no se podr&aacute; dar
+cuenta &aacute; sí propio de lo que experimenta.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVIII.</h2>
+<h3>SISTEMA PANTEISTA DE FICHTE.</h3>
+<p>[129.] Voy &aacute; cumplir lo prometido (Lib. I, Cap. VII)
+sobre la exposicion é impugnacion del sistema de Fichte. Ya
+hemos visto en el lugar citado las formas cabalísticas
+empleadas por el fil&oacute;sofo aleman, para llegar ni mas ni
+menos que &aacute; un resultado tan sencillo, como es el principio
+de Descartes: yo pienso luego soy. El lector no podr&aacute;
+figurarse que sobre este hecho de conciencia se pretenda fundar el
+panteismo; y que el espíritu humano por encontrarse &aacute;
+sí propio, haya de tener la arrogancia de que nada existe
+sino él mismo; que todo cuanto hay, sale de él mismo;
+y lo que es todavía mas singular, que él mismo se
+produce &aacute; sí mismo. Para creer que semejantes cosas
+est&aacute;n escritas, es necesario leerlas; por cuya razon al
+exponer el sistema de Fichte, copiaré sus mismas
+palabras.</p>
+
+<p>Así, aun cuando haya de sufrir algun tanto el
+<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">{201}</a></span> habla castellana, y el lector se
+fatigue un poco en descifrar enigmas, tendr&aacute; una idea del
+fondo y de la forma del sistema; lo cual no se lograria, si
+queriendo extractarle, le despoj&aacute;semos de su extravagante
+originalidad, que si cabe, resalta todavía mas en la forma
+que en el fondo.</p>
+
+<p>[130.] &laquo;Este acto, es decir X = yo soy, no descansa sobre
+ningun principio mas elevado&raquo; (Doctrina de la ciencia,
+1.&ordf; parte, &sect;. I).</p>
+
+<p>Esto es verdad hasta cierto punto, en cuanto significa que en la
+simple serie de los hechos de conciencia, vamos &aacute; parar
+&aacute; nuestra propia existencia, como al &uacute;ltimo
+término que no nos consiente ir mas all&aacute;. El acto
+reflejo con que percibimos nuestra existencia, est&aacute;
+expresado por la proposicion: yo soy; &oacute; yo existo; pero esta
+proposicion por sí sola, no nos dice nada sobre la
+naturaleza del yo, y est&aacute; muy lejos de probarnos nuestra
+absoluta independencia. Por el contrario, desde el momento que
+comencemos &aacute; reflexionar se nos ofrecer&aacute;n hechos
+internos que nos inclinar&aacute;n &aacute; creer que nuestro ser
+depende de otro; y &aacute; medida que continuaremos reflexionando,
+adquiriremos de esta verdad una conviccion profunda, nacida de una
+demostracion rigurosa.</p>
+
+<p>De ningun modo se puede afirmar que el acto <i>yo soy</i>, no
+dependa de un principio mas elevado, si se entiende que el acto no
+nace de ningun <i>principio de accion</i>, y que él por
+sí solo produzca la existencia. Esto, &aacute; mas de ser
+abiertamente <span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">{202}</a></span> contrario al sentido comun, carece de
+toda razon en que estribe, y se opone &aacute; las nociones mas
+fundamentales de una buena filosofía.</p>
+
+<p>[131.] Fichte opina de otro modo; y sin saber por qué,
+deduce de la proposicion citada las consecuencias que ver&aacute;
+el curioso lector. &laquo;Luego (el acto, yo soy) es el principio
+puesto absolutamente, siendo &aacute; sí propio su
+fundamento, de un cierto acto del espíritu humano (se
+ver&aacute; por el conjunto de la <i>Doctrina de la ciencia</i>,
+que se debe decir de todo acto del espíritu humano). Su
+verdadero car&aacute;cter es el puro car&aacute;cter de la
+actividad en sí; haciendo abstraccion de las condiciones
+empíricas que le son particulares.&raquo; No es mucho
+descubrimiento que el car&aacute;cter de un <i>acto</i> sea la
+<i>actividad</i>; bien que este car&aacute;cter no es <i>puro</i>,
+pues en nosotros, ningun acto es pura actividad, sino <i>tal</i>
+ejercicio de actividad.</p>
+
+<p>&laquo;Así, contin&uacute;a, para el yo, ponerse &aacute;
+sí mismo, es lo que constituye la pura actividad.&mdash;El yo se
+pone &aacute; sí mismo, y existe en virtud de esta simple
+accion; y recíprocamente, el yo existe y pone su ser,
+simplemente en virtud de su ser.&mdash;&Eacute;l es al mismo tiempo el
+agente y el producto de la accion; lo que obra y lo que es
+producido por la accion; en él, la accion y el hecho son una
+sola y misma cosa; y por esto, <i>yo soy</i> es la expresion de un
+acto, pero tambien del solo acto posible, como se ver&aacute; por
+toda la <i>Doctrina de la ciencia</i>.&raquo;</p>
+
+<p>Comprenda quien pueda lo que significa el ser <span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">{203}</a></span>
+&aacute; un mismo tiempo producente y producido; principio y
+término de la accion, causa y efecto de la misma; comprenda
+quien pueda lo que significa el existir en virtud de una simple
+accion, y el ejercer esta accion en virtud de la existencia. Si
+esto no son contradicciones, no sé d&oacute;nde
+podr&aacute;n encontrarse. En Dios, ser infinito, la esencia, la
+existencia y la accion se identifican; pero no se dice que la
+accion <i>produzca</i> su ser, que se <i>ponga</i> con su accion;
+se dice sí que existe por necesidad, y que por lo mismo es
+imposible que haya sido producido, pasando del no ser al ser.</p>
+
+<p>[132.] Ocurre una explicacion racional de la algarabía de
+Fichte; explicacion que si fuera admisible, tampoco excusaria al
+fil&oacute;sofo de haber expresado cosas muy sencillas con palabras
+contradictorias; como quiera héla aquí. El alma es
+una actividad; su esencia consiste en el pensamiento, y por esto se
+manifiesta &aacute; sus propios ojos encontr&aacute;ndose &aacute;
+sí misma en el acto de la conciencia. En este sentido, se
+puede decir que el alma se pone, esto es, se conoce &aacute;
+sí propia, se toma como un sujeto de una proposicion, al
+cual aplica el predicado de la existencia. El alma es principio de
+su acto de conciencia; y así es producente; ella misma
+est&aacute; presentada en el acto de conciencia como un objeto, por
+lo cual se podr&aacute; decir aunque inexactamente, que en el
+&oacute;rden ideal es producida; y de este modo ser&aacute; bajo
+diferentes aspectos el principio y el término <span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">{204}</a></span> de una
+accion. Esta exposici&oacute;n mas &oacute; menos fundada, seria
+cuando menos razonable, inteligible siquiera; y su base, el
+constituir la esencia del alma en el pensamiento, tendria en su
+favor el voto de Descartes. Así, aunque no salv&aacute;semos
+las palabras de Fichte, salvaríamos al menos sus ideas. Mas
+por desgracia, el fil&oacute;sofo ha tenido buen cuidado de
+cerrarnos esta salida, sus palabras no pueden ser mas
+terminantes.</p>
+
+<p>&laquo;Examinemos todavía la proposicion: <i>yo soy
+yo</i>.</p>
+
+<p>&raquo;El yo es puesto absolutamente: si se admite que el yo que
+ocupa en la proposicion precedente el lugar del sujeto formal,
+designa el yo puesto absolutamente; y que el yo que se encuentra en
+el lugar del predicado, designa el yo <i>existente</i>; el juicio
+que tiene un valor absoluto afirma que ambos son completamente una
+misma cosa, &oacute; puestos absolutamente; el yo existe porque se
+ha puesto &aacute; sí mismo.&raquo;</p>
+
+<p>Todo juicio implica identidad del predicado con el sujeto; pero
+en la proposicion: yo soy yo; la identidad est&aacute; no solo
+implicada, sino explícitamente consignada; por cuya razon,
+pertenece &aacute; la clase de las que se llaman idénticas,
+porque su predicado no explica nada de la idea del sujeto, solo la
+repite. &iquest;De d&oacute;nde saca pues Fichte que el yo existe
+porque se ha puesto &aacute; sí mismo? Hasta aquí no
+tenemos sino que el yo diciendo: yo soy yo, se afirma &aacute;
+sí mismo, y así se <i>pone</i> como sujeto y
+predicado de una proposicion; pero es mas claro que la luz del dia
+que <span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">{205}</a></span> poner <i>afirmando</i>, no es poner
+<i>produciendo</i>; por el contrario, el sentido comun y la razon
+ense&ntilde;an, que para la legitimidad de la afirmacion es
+necesaria la existencia de la cosa afirmada. Confundir estas ideas,
+tomando <i>afirmar</i> por <i>poner produciendo</i>, es una
+monstruosidad inconcebible.</p>
+
+<p>[133.] Explicando esto en una nota, a&ntilde;ade Fichte lo
+siguiente. &laquo;Lo mismo se verifica relativamente &aacute; la
+forma l&oacute;gica de toda proposicion. En la ecuaci&oacute;n A=A,
+la primera A es lo que es puesto en el yo, sea absolutamente como
+el yo mismo, sea sobre un fundamento cualquiera, como todo no yo
+determinado. El yo representa en esta el papel de sujeto absoluto,
+por lo cual se llama &aacute; la primera A, sujeto. La segunda A
+designa el yo haciéndose &aacute; sí mismo objeto de
+la reflexion, como puesto en sí, porque él ha puesto
+este objeto en sí. El yo que juzga, hace un predicado de
+alguna cosa, n&oacute; propiamente de A, sino de sí mismo;
+porque en sí mismo halla la A; y por esto la segunda A se
+llama predicado. Así en la proposicion A=B, A es lo que es
+puesto en el momento en que la proposicion es enunciada, y B lo que
+era puesto anteriormente; la palabra <i>es</i> expresa el
+tr&aacute;nsito del yo, del acto de poner &aacute; la reflexion
+sobre lo que es puesto.&raquo;</p>
+
+<p>&iquest;Qué quiere decir Fichte con ese embrollo de ideas
+y de lenguaje? &iquest;querr&aacute; significar que en esta
+proposicion, el yo es sujeto y predicado, segun los diferentes
+aspectos bajo los que se le considera? &iquest;querr&aacute; decir
+que el yo en cuanto ocupa <span class="pagenum"><a name="Page_206"
+id="Page_206">{206}</a></span> el lugar de sujeto, expresa
+simplemente la existencia, y que como predicado se ofrece cual un
+objeto de reflexion? &iquest;qué entiende por la palabra
+poner? si entiende producir de nuevo &iquest;c&oacute;mo es posible
+que una cosa que no es se produzca &aacute; si misma? si entiende
+manifestarse, de suerte que el objeto manifestado pueda servir de
+término l&oacute;gico de una proposicion, entonces
+&iquest;por qué dice que el yo existe porque se pone
+&aacute; sí mismo? Pero sigamos al fil&oacute;sofo aleman en
+sus peregrinas deducciones.</p>
+
+<p>[134.] &laquo;El yo de la primera acepcion y el de la segunda,
+deben ser puestos como absolutamente idénticos el uno con el
+otro: luego se puede convertir la proposicion precedente, y decir,
+el yo se pone &aacute; sí mismo absolutamente porque existe,
+se pone &aacute; sí mismo por el simple hecho de su
+existencia, y existe simplemente porque es puesto.&raquo;</p>
+
+<p>Sin haber definido la palabra poner, sin haber dicho nada mas
+que lo que sabe todo el mundo: que el yo es el yo, infiere que el
+yo existe porque se pone, y se pone porque existe; identifica la
+existencia con el poner, sin reparar que eran necesarios cuando
+menos algunos preliminares para atreverse &aacute; combatir de este
+modo el sentido comun y la doctrina de todos los fil&oacute;sofos
+incluso Descartes, que para la operacion exigen la existencia, y
+reputan por contradictorio que una cosa pueda ser activa sin
+existir. Pensaba Leibnitz que nada hay ni puede haber sin razon
+suficiente; <span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">{207}</a></span> pero gracias al autor de la <i>Doctrina
+de la ciencia</i>, podremos poblar el mundo de los seres finitos
+&oacute; infinitos que nos viniere en talante; y cuando se nos
+pregunte de d&oacute;nde han salido diremos que se han puesto; y si
+se nos importuna pregunt&aacute;ndonos por qué se han
+puesto, diremos porque existen; y si todavía se nos exige
+que digamos por qué existen, responderemos, porque se han
+puesto; de manera que pasaremos del poner al existir, y del existir
+al poner, sin peligro de vernos jam&aacute;s confundidos.</p>
+
+<p>[135.] Esta filosofía que como se echa de ver, no tiene
+nada de luminosa, le dejaba satisfecho &aacute; su autor hasta el
+punto de proseguir con admirable serenidad diciendo: &laquo;estas
+observaciones <i>aclaran completamente</i> el sentido en que
+empleamos aquí la palabra <i>yo</i>; y nos suministran una
+explicacion <i>limpia y l&uacute;cida</i> del yo, como sujeto
+absoluto. El yo sujeto absoluto es <i>este ser que existe
+simplemente porque se pone &aacute; si mismo, como existente</i>.
+Es en cuanto se supone, y en cuanto es, en tanto se pone. El yo
+existe pues absoluta y necesariamente para el yo. Lo que no existe
+para sí mismo, no es yo.&raquo; El panteismo idealista no
+puede ser establecido de una manera mas explícita y al
+propio tiempo mas gratuita: se asombra uno de tener que ocuparse
+seriamente de tama&ntilde;as extravagancias. Pero ellas meten ruido
+porque son desconocidas; y así conviene presentarlas al
+lector tales como son, aun &aacute; riesgo de fatigarle.
+<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">{208}</a></span></p>
+
+<p>[136.] Fichte cuidar&aacute; de aclarar sus ideas, con el bien
+entendido que cada aclaracion a&ntilde;ade nuevos grados &aacute;
+su oscuridad. Dejémosle continuar.</p>
+
+<p>&laquo;Aclaracion.&mdash;Qué era yo, se preguntar&aacute;,
+antes que tuviese conciencia de mí mismo? La respuesta es
+natural: yo no existia: porque no era yo; el yo no existe, sino en
+cuanto tiene conciencia de sí mismo.&mdash;Proponer esta cuestion
+es confundir el yo como <i>sujeto</i> con el yo como <i>objeto</i>
+de la reflexion del sujeto absoluto; y esto es una inconsecuencia:
+el yo se pone &aacute; sí mismo; se percibe en este caso
+bajo la forma de la representacion, y solo entonces es alguna cosa,
+un objeto; bajo esta forma la conciencia percibe un substratum que
+<i>es</i>, bien que sin conciencia real, y que adem&aacute;s es
+concebido bajo <i>forma corp&oacute;rea</i>. Esta manera de ser, es
+la que se considera cuando se pregunta qué es el yo, es
+decir el substratum de la conciencia; pero entonces sin advertirlo
+se concibe el sujeto absoluto, como teniendo intuicion de este
+substratum; y así, casi sin notarlo, se tiene &aacute; la
+vista aquello de que se queria prescindir, y se cae en
+contradiccion. No se puede pensar nada, sin pensar su yo, como
+teniendo conciencia de sí mismo, no se puede jam&aacute;s
+hacer abstraccion de su conciencia; por consiguiente no es dable
+responder &aacute; semejantes cuestiones, porque no es posible
+suponerlas cuando se entiende uno consigo mismo.&raquo;</p>
+
+<p>Que antes de tener conciencia de sí propio, el
+<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">{209}</a></span> yo no existe como objeto de su
+reflexion, es una verdad palpable; antes de pensarse &aacute;
+sí mismo no se piensa &aacute; sí mismo;
+&iquest;quién lo duda? pero la dificultad est&aacute; en si
+el yo es algo, independientemente de su propia reflexion, &oacute;
+de su objetividad para sí mismo; esto es, si en el yo se
+encuentra algo mas que el ser pensado por sí mismo. La
+cuestion no es contradictoria; sino que se ofrece naturalmente
+&aacute; la razon y al sentido comun; porque tanto la razon como el
+sentido comun se resisten &aacute; tomar por cosas
+idénticas: ser conocido y existir; conocerse y producirse.
+No se trata en la actualidad de si tenemos &oacute; n&oacute; idea
+clara del <i>substratum</i> de la conciencia; pero es curioso lo
+que nota el fil&oacute;sofo aleman, de que cuando no concebimos al
+yo como objeto de reflexion, lo concebimos bajo una forma
+corp&oacute;rea. Esto es confundir la imaginacion con las ideas,
+cosas muy diferentes como he demostrado en otro lugar (Lib. IV,
+desde el Cap. I, hasta el X).</p>
+
+<p>[137.] Resulta de la doctrina de Fichte que la existencia del yo
+consiste en ponerse &aacute; sí mismo, por medio de la
+conciencia; y que si esta no existiese, el yo no existiria. En tal
+caso, ser y conocerse es una misma cosa. Aunque podrian pedirse
+&aacute; Fichte las pruebas de una asercion tan extravagante, me
+limitaré &aacute; insistir en la dificultad que él
+mismo se propone, y que elude confundiendo las ideas.
+&iquest;Qué seria el yo si no tuviese conciencia de
+sí mismo? si existir es tener conciencia, <span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">{210}</a></span> cuando
+no hay conciencia, no hay existencia. Responde Fichte que el yo sin
+conciencia no es el yo, en cuyo caso no existe; pero que la
+objecion supone una cosa imposible, cual es, el prescindir de la
+conciencia. &laquo;Nada se puede pensar, dice, sin pensar su yo,
+como teniendo conciencia de sí propio; no se puede
+jam&aacute;s hacer abstraccion de su conciencia.&raquo; Repito que
+con estas palabras no se suelta la dificultad, se la elude.
+Prescindo ahora de si la conciencia es lo mismo que la existencia;
+pero lo cierto es que nosotros concebimos un instante en que el yo
+no tenga conciencia de sí mismo. &iquest;Este concepto ha
+sido realizado nunca? esto es, ha habido un instante en que el yo
+no haya tenido conciencia de sí propio? sí &oacute;
+n&oacute;? Admitiendo dicho instante, admitimos tambien que en el
+mismo instante el yo no existía; luego no ha podido existir
+nunca, &aacute; no ser que conceda Fichte que el yo dependa de un
+ser superior y por tanto admita la doctrina de la creacion. Si no
+admitimos dicho instante, el yo ha existido siempre, y con
+conciencia de sí propio; luego el yo es una inteligencia
+eterna é inmutable, luego es Dios. Este argumento no tiene
+salida para Fichte. Aquí no cabe la distincion entre el yo
+como sujeto y como objeto; se trata del yo con conciencia, con esa
+conciencia en que el fil&oacute;sofo aleman hace consistir su
+existencia; y de esto se pregunta si ha existido siempre &oacute;
+n&oacute;; en el primer caso, el yo es Dios; en el segundo,
+&oacute; se debe reconocer la creacion &oacute; admitir
+<span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">{211}</a></span> que un ser que no existe se da la
+existencia &aacute; sí mismo.</p>
+
+<p>[138.] Fichte no retrocede ante la primera consecuencia, y
+aunque no llama Dios al yo, le concede sus atributos. &laquo;Si el
+yo no existe sino en cuanto se pone, no existe sino cuando se pone;
+y no se pone sino cuando existe.&mdash;<i>El yo es para el yo.</i>&mdash;Pero
+si él se pone &aacute; sí mismo absolutamente, en
+cuanto existe; se pone <i>necesariamente</i> y existe
+<i>necesariamente</i> para el yo; <i>yo no existo sino para
+mí</i>; pero <i>para mí existo necesariamente</i>,
+(diciendo <i>para mí</i>, yo pongo mi ser).</p>
+
+<p>&laquo;Ponerse &aacute; sí mismo y ser, son hablando del
+yo, completamente idénticos. La proposicion: yo soy, porque
+me he puesto &aacute; mí mismo; se puede expresar
+así: yo soy absolutamente porque soy.</p>
+
+<p>&raquo;El yo poniéndose, y el yo existiendo, son
+completamente idénticos: son una sola y misma cosa. El yo es
+aquello por lo cual se pone; y él se pone aquello que es.
+Así yo soy absolutamente lo que soy.</p>
+
+<p>&raquo;La expresion inmediata del acto que acabamos de
+desenvolver, seria la f&oacute;rmula siguiente: yo soy
+absolutamente; es decir, yo soy absolutamente, porque soy para
+mí; y soy absolutamente lo que soy para mí.</p>
+
+<p>&raquo;Si se quisiese que precediera &aacute; la ciencia del
+conocimiento la enunciacion de este acto; hé aquí
+&aacute; poca diferencia, en qué términos deberia ser
+expresado; el yo pone primitiva y absolutamente <span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">{212}</a></span> su
+propio ser&raquo; (<i>Ciencia del conocimiento</i> P. 1, &sect;.
+1).</p>
+
+<p>En tan extravagante lenguaje solo resulta claro un hecho, y es,
+el panteismo profesado abiertamente por Fichte; la divinizacion del
+yo; y por consiguiente la absorcion de toda realidad en el yo. El
+yo deja de ser un espíritu limitado; es una realidad
+infinita. Fichte no lo niega; &laquo;el yo se determina &aacute;
+sí mismo, se concede al yo la totalidad absoluta de la
+realidad, porque es puesto absolutamente como realidad, y
+<i>ninguna negacion es puesta en él</i>&raquo; (2. p.
+&sect;. 4. Letra B).</p>
+
+<p>&laquo;Hay realidad puesta en el yo, por consiguiente el yo debe
+ser puesto respecto &aacute; la realidad como <i>totalidad
+absoluta</i> (es decir como una suma que comprende todas las
+dem&aacute;s sumas y puede ser la medida de todas) y hasta
+primitiva y absolutamente, si la síntesis que acabamos de
+exponer problem&aacute;ticamente es posible; y la contradiccion
+debe ser resuelta de una manera satisfactoria.</p>
+
+<p>&raquo;Así el yo pone absolutamente y sin ninguna
+condicion posible, <i>la totalidad absoluta de la realidad</i> como
+una suma sobre la cual es absolutamente imposible que haya una
+mayor; y este <i>m&aacute;ximum absoluto</i> de la realidad
+él le pone en <i>sí mismo</i>; todo lo que es puesto
+en el yo, es realidad, y <i>todo lo que es realidad es puesto en el
+yo</i>....</p>
+
+<p>&raquo;La nocion de la realidad es idéntica &aacute; la
+de <span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">{213}</a></span> actividad; toda realidad est&aacute;
+puesta en el yo; es decir, toda actividad es puesta en él; y
+recíprocamente, toda realidad en el yo, es decir el yo, no
+es mas que actividad; él no es yo sino en cuanto es activo,
+y en cuanto no es activo es el <i>no yo</i>&raquo; (Ibid. letra
+D).</p>
+
+<p>&laquo;No hay realidad sino en el entendimiento; él es la
+facultad de lo real; lo ideal se hace real en él&raquo; (2.
+p. Deduccion de la representacion, &sect;. 3).</p>
+
+<p>&laquo;El yo no es sino lo que él se pone, es infinito,
+es decir se pone infinito. . . . . . . . . . . .</p>
+
+<p>&laquo;Sin la infinidad del yo, sin una facultad productiva cuya
+tendencia sea ilimitada é ilimitable, no podria explicarse
+la posibilidad de la representacion&raquo; (2. p. Deduccion de la
+representacion, p. 148 y 152).</p>
+
+<p>[139.] Demos una ojeada &aacute; ese conjunto de delirios. La
+psicología parte de un hecho fundamental: el testimonio de
+la conciencia. El espíritu humano no puede pensar sin
+hallarse &aacute; sí propio; el punto de partida de sus
+investigaciones psicol&oacute;gicas es la proposicion, yo pienso:
+en ella se encuentra la identidad de que nos habla Fichte: el yo es
+el yo. Todo pensamiento desde el momento que existe, se siente
+sometido &aacute; una ley; la percepcion de toda cosa lleva consigo
+la percepcion explícita &oacute; implícita de la
+identidad de la misma cosa. En este sentido la f&oacute;rmula mas
+simple en que podemos expresar la ley primera de nuestra percepcion
+es esta: A es A; pero f&oacute;rmula tan estéril como
+simple; de suerte que <span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">{214}</a></span> no se alcanza por qué se
+pretende levantar sobre ella nada menos que un sistema
+filos&oacute;fico. En el fondo de esta f&oacute;rmula, supuesto que
+se la enuncie, est&aacute; envuelta la existencia del yo
+enunciante; no se puede enunciar que A es A, si no hay un ser en
+que se ponga la relacion de la identidad. Por lo mismo que la
+proposicion A = A es verdadera, es necesario suponer un A, &oacute;
+un ser donde exista. Una verdad puramente ideal sin fundamento en
+una verdad real, es un absurdo como demostramos y explicamos
+largamente en otro lugar (Lib. IV, Cap.<small><sup>s</sup></small>
+XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, y Lib. V,
+Cap.<small><sup>s</sup></small> VII y VIII).</p>
+
+<p>[140.] Pero la existencia de una verdad ideal <i>en cuanto
+est&aacute; representada en nosotros</i>, es decir, en cuanto es un
+hecho de nuestra conciencia, no es necesaria sino
+hipotética, existe mientras existe; mas cuando existe puede
+no existir; y cuando no existe puede existir. De la existencia no
+se puede inferir la necesidad; el testimonio de la conciencia se
+limita &aacute; cerciorarnos del hecho; pero en esta misma
+conciencia no encontramos ningun indicio de que este hecho sea
+necesario, de que no haya dependido de un agente superior; muy al
+contrario, el sentimiento de nuestra debilidad, la brevedad del
+tiempo &aacute; que se extienden los recuerdos de nuestra
+conciencia, la interrupcion natural y peri&oacute;dica que en ella
+experimentamos durante el sue&ntilde;o; todo manifiesta que el
+hecho de la conciencia no es necesario, y que el ser que lo
+experimenta ha comenzado <span class="pagenum"><a name="Page_215"
+id="Page_215">{215}</a></span> de poco tiempo atr&aacute;s su
+existencia, y que podria perderla, siempre que dejase de
+conserv&aacute;rsela el ser infinito. El yo que sentimos en
+nosotros, se conoce &aacute; sí propio, se afirma; esta
+palabra <i>ponerse</i>, no puede significar nada racional, sino que
+el yo afirma su existencia; pero este conocer no es producirse;
+quien asienta semejante monstruosidad tiene obligacion de
+probarla.</p>
+
+<p>[141.] En verdad que se necesita toda la serenidad de Fichte
+para pretender convertir en ciencia un conjunto de absurdos y
+extravagancias tales como acabamos de ver. Estaba reservado
+&aacute; los tiempos modernos el tener que ocuparse seriamente de
+un sistema, cuya existencia creer&aacute;n con dificultad los que
+lean la historia de las aberraciones del espíritu humano. El
+sistema de Fichte est&aacute; juzgado por todos los hombres
+pensadores; y para hacerle caer en el olvido no hay medio mas
+seguro que exponerlo &aacute; los ojos del lector juicioso.</p>
+
+<p>[142.] Establecida la existencia necesaria y absoluta del yo, se
+propone Fichte demostrar que del yo sale el no yo; es decir, todo
+lo que no es el yo. &laquo;El no yo no puede ser puesto sino en
+tanto que en el yo (en la conciencia idéntica) hay puesto un
+yo, al cual pueda ser opuesto. El no yo debe ser opuesto en la
+conciencia idéntica, por consiguiente el yo debe ser puesto
+allí, en cuanto debe ser puesto allí el no yo....
+<span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">{216}</a></span> &raquo;Si yo=yo, todo lo que es puesto,
+es puesto en el yo.... El yo y el no yo son ambos <i>igualmente
+productos de acciones primitivas del yo</i>; y la conciencia misma
+es un producto semejante de la primera accion originaria del yo: el
+acto por el cual el yo se pone &aacute; sí mismo.&raquo;</p>
+
+<p>Hé aquí pues que el <i>no yo</i>, es decir, eso
+que llamamos mundo externo, y todo cuanto no es el yo, nace segun
+Fichte del yo; la distincion entre una cosa y otra, es una ilusion
+pura; un juego de relaciones con que el yo se concibe como no yo en
+cuanto se limita; pero tanto el yo como el no yo, son cosas
+absolutamente idénticas. &laquo;El yo y el no yo en cuanto
+son puestos idénticos y opuestos por la nocion de la
+limitacion recíproca, son algo en el yo (accidentes) como
+substancias divisibles, puestas por el yo, sujeto absoluto,
+ilimitable, al cual nada es idéntico y nada es opuesto.&mdash;Por
+lo cual todos los juicios cuyo sujeto l&oacute;gico es el yo
+limitable &oacute; determinable, &oacute; alguna cosa que defina el
+yo, deben ser limitados &oacute; definidos por alguna cosa mas
+elevada; pero todos los juicios cuyo sujeto l&oacute;gico es el yo
+absolutamente ilimitable, no pueden ser determinados por nada mas
+elevado; porque el yo absoluto no es determinado por nada, ellos
+son fundados y definidos absolutamente por sí mismos&raquo;
+(1. p. &sect;. 3). Hé aquí el &uacute;ltimo resultado
+del sistema de Fichte, el yo convertido en un ser <span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">{217}</a></span>
+absoluto que no es determinado por nada superior, en un sujeto
+ilimitado é ilimitable, en un ser infinito, en Dios.</p>
+
+<p>De este sujeto absoluto dimana todo. &laquo;En cuanto el yo se
+pone como infinito, no se dirige mas que sobre el yo, y su
+actividad es el fundamento y forma de todo ser; el yo es pues
+infinito en cuanto su actividad vuelve sobre sí mismo, y
+bajo este aspecto su actividad es infinita, porque su producto es
+infinito (producto infinito, actividad infinita: actividad
+infinita, producto infinito); aquí hay un círculo mas
+n&oacute; vicioso; esto es un círculo del que la razon no
+puede salir, porque expresa lo que es <i>absolutamente cierto para
+sí mismo</i>; producto, actividad, agente son una sola y
+misma cosa; y no los distinguimos sino para expresarnos; esto es,
+&uacute;nicamente la pura actividad del yo, &uacute;nicamente el
+puro <i>yo que es infinito</i>; la actividad pura es la que no
+tiene ningun objeto, que vuelve constantemente sobre ella
+misma.</p>
+
+<p>&laquo;En cuanto el yo se pone límites, y se pone en
+estos límites, su facultad de poner no se dirige
+inmediatamente sobre sí mismo; se dirige sobre un no yo que
+debe serle opuesto....</p>
+
+
+<p>&iquest;C&oacute;mo resumiremos esta
+doctrina? con las mismas palabras de Fichte. &laquo;En cuanto el yo
+es absoluto, es infinito é ilimitado, él <i>pone todo
+lo que existe, y lo que él no pone no existe para él,
+y</i> fuera <i>de él no hay nada</i>. Todo lo que él
+pone lo <span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">{218}</a></span> pone como el yo; y él pone el yo
+como todo lo que él pone; por consiguiente el yo bajo este
+aspecto abraza en sí toda realidad, es decir una realidad
+infinita é ilimitada. En cuanto el yo se opone un no yo,
+pone necesariamente límites, y se pone &aacute; sí
+mismo en estos límites. &Eacute;l reparte entre el yo y el
+no yo la totalidad de lo que es puesto en general&raquo; (3. p.
+Principios del conocimiento pr&aacute;ctico &sect; 5, II, p.
+199).</p>
+
+<p>[143.] Así destruye Fichte en pocas palabras la realidad
+del mundo externo, convirtiéndole en una modificacion
+&oacute; desarrollo de la actividad del yo; &iquest;ser&aacute;
+necesario detenerse mas en impugnar una doctrina tan monstruosa, y
+que se establece sin ninguna prueba? Creo que n&oacute;:
+mayormente, cuando tenga asentada sobre principios s&oacute;lidos
+la demostracion de la existencia de un mundo externo, y lleno
+explicados el orígen y car&aacute;cter de los hechos de
+conciencia, sin necesidad de recurrir &aacute; tan absurdas
+extravagancias (Lib.<small><sup>s</sup></small> II, III y IV).
+<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">{219}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIX.</h2>
+<h3>RELACIONES DEL SISTEMA DE FICHTE CON LAS DOCTRINAS DE
+KANT.</h3>
+<p>[144.] Ya llevo explicado (Lib. III, cap. XVII) como el sistema
+de Kant conduce al de Fichte; cuando se asienta un principio
+peligroso nunca falta un autor bastante atrevido para sacar las
+consecuencias, sean cuales fueren. El autor de la <i>Doctrina de la
+ciencia</i> extraviado por las doctrinas de Kant establece un
+panteismo el mas extravagante que hasta ahora se ha excogitado. Al
+concluir su obra dice que ha conducido al lector al punto donde
+Kant le toma; mas bien hubiera podido decir que toma al lector
+donde Kant le deja. El autor de la Crítica de la razon pura,
+convirtiendo el espacio en un hecho puramente subjetivo, destruye
+la realidad de la extension, y abre la puerta &aacute; los que
+quieren hacer surgir del yo la naturaleza toda; y haciendo del
+tiempo una simple forma del sentido interno, induce &aacute;
+considerar la sucesion de los fen&oacute;menos en el tiempo, como
+meras modificaciones del <i>yo</i> &aacute; cuya forma se
+refieren.</p>
+
+<p>[145.] Pero, &iquest;es por ventura necesario el andar en busca
+de deducciones, cuando el mismo fil&oacute;sofo en medio de su
+obscuridad y de su lenguaje enigm&aacute;tico, no deja de consignar
+de la manera <span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">{220}</a></span> mas terminante esta monstruosa
+doctrina? Oig&aacute;mosle como habla en su L&oacute;gica
+trascendental, seccion tercera, donde se propone explicar la
+relacion del entendimiento &aacute; los objetos en general, y
+&aacute; la posibilidad de conocerlos <i>&agrave; priori</i>.
+&laquo;El &oacute;rden y la regularidad en los fen&oacute;menos,
+eso que nosotros llamamos naturaleza, <i>es pues nuestra propia
+obra</i>: nosotros no la encontraríamos allí, si
+nosotros no la hubiésemos puesto por la naturaleza de
+nuestro espíritu; porque esta unidad natural, debe ser una
+unidad necesaria, es decir una cierta unidad <i>&agrave; priori</i>
+del enlace de los fen&oacute;menos; &iquest;pero c&oacute;mo
+podríamos nosotros producir una unidad sintética
+<i>&agrave; priori</i>, si no hubiese en los manantiales primitivos
+de nuestro espíritu razones subjetivas de semejante unidad
+<i>&agrave; priori</i>, y si estas condiciones subjetivas no fuesen
+al mismo tiempo <i>valederas objetivamente</i>, ya que ellas son
+los fundamentos de la posibilidad de conocer en general un objeto
+en la experiencia?&raquo; &iquest;Quién no ve bosquejado en
+estas palabras el sistema de Fichte que hace nacer del yo el <i>no
+yo</i>, es decir el mundo, y que no da mas valor &aacute; la
+naturaleza que el que puede recibir del mismo yo?</p>
+
+<p>[146.] Todavía est&aacute; mas expreso el autor de la
+Crítica de la razon pura; hé aquí c&oacute;mo
+explica la naturaleza y las atribuciones del entendimiento.
+&laquo;Hemos definido mas arriba el entendimiento de diferentes
+maneras, le hemos llamado una espontaneidad del conocimiento (por
+oposicion &aacute; la <span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">{221}</a></span> receptividad de la sensibilidad) una
+facultad de pensar, &oacute; bien una facultad de los conceptos
+&oacute; de los juicios; definiciones todas que bien explicadas, no
+son mas que una sola. Ahora podemos caracterizarle como la
+<i>facultad de las reglas</i>. Este signo es mas fecundo, y se
+acerca mas &aacute; la esencia de la cosa: la sensibilidad nos da
+formas (de la intuicion) y el entendimiento reglas. Este se aplica
+siempre &aacute; observar los fen&oacute;menos para hallar en ellos
+alguna regla. Las reglas si son objetivas (si por consiguiente se
+ligan necesariamente al conocimiento del objeto) se llaman leyes.
+Aunque nosotros conozcamos muchas leyes por experiencia, estas
+leyes sin embargo no son mas que determinaciones particulares de
+otras leyes superiores, entre las cuales las mas elevadas (&aacute;
+las que todas las dem&aacute;s est&aacute;n sometidas) <i>proceden
+&agrave; priori del entendimiento mismo</i>, y no son tomadas de la
+experiencia, antes al contrario dan &aacute; los fen&oacute;menos
+su legitimidad, y deben por esta misma razon hacer posible la
+experiencia. El entendimiento pues, no es simplemente una facultad
+de hacerse reglas, comparando fen&oacute;menos; es <i>hasta la
+legislacion para la naturaleza; es decir que sin el entendimiento,
+no habria naturaleza</i> &oacute; unidad sintética de la
+diversidad de los fen&oacute;menos, segun ciertas reglas. Porque
+los fen&oacute;menos como tales, no pueden existir fuera de
+nosotros; por el contrario solo existen en nuestra sensibilidad;
+pero esta como objeto del conocimiento en una experiencia, con todo
+lo que <span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">{222}</a></span> ella puede contener, no es posible sino
+en la unidad de la apercepcion. La unidad de la apercepcion es el
+fundamento trascendental de la legitimidad necesaria de todos los
+fen&oacute;menos en una experiencia; esta misma unidad de la
+apercepcion con relacion &aacute; la diversidad de las
+representaciones (para determinarla partiendo de una sola) es la
+regla; y la facultad de estas reglas es el entendimiento. Todos los
+fen&oacute;menos pues como experiencias posibles, est&aacute;n
+<i>&agrave; priori</i> en el entendimiento; y de él sacan su
+posibilidad formal, del mismo modo que est&aacute;n &aacute;
+título de puras intuiciones en la sensibilidad; y no son
+posibles sino por ella con relacion &aacute; la forma.&raquo;</p>
+
+<p>En la <i>Idea sumaria de la legitimidad y de la &uacute;nica
+posibilidad de la deduccion de los conceptos intelectuales
+puros</i>, pretende Kant no solo que los objetos de nuestro
+conocimiento no son cosas en sí, sino que es imposible que
+lo sean, so pena de que no podamos tener conceptos <i>&agrave;
+priori</i>. Y a&ntilde;ade que la representacion misma de todos
+estos fen&oacute;menos, por consiguiente todos los objetos de que
+podemos ocuparnos, est&aacute;n todos en el yo, es decir son
+determinaciones de <i>mi yo idéntico</i>, lo cual expresa la
+necesidad de una unidad universal de estas determinaciones en una
+sola y misma apercepcion.</p>
+
+<p>[147.] De los pasajes anteriores se infiere con toda claridad
+que el sistema de Fichte, &oacute; sea el panteismo idealista que
+lo reduce todo &aacute; modificaciones del yo, se halla de acuerdo
+con los principios <span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">{223}</a></span> establecidos en la Crítica de la
+razon pura, y aun se le encuentra expresamente consignado, por mas
+que no forme el objeto principal de la obra. En obsequio de la
+imparcialidad, no puedo menos de recordar lo que llevo dicho en la
+nota tercera al libro tercero, sobre las explicaciones con que el
+fil&oacute;sofo aleman procura rechazar estas consecuencias.
+Allí puede ver el lector las mismas palabras de Kant; y dejo
+&aacute; su buen juicio el fallar sobre la solidez de la
+defensa.</p>
+
+<p>[148.] Como quiera, mi opinion sobre el enlace del moderno
+panteismo con la Crítica de la razon pura, est&aacute;
+confirmado por los mismos alemanes: &laquo;de allí, de
+aquellas profundidades, dice Mr. de Rosenkranz hablando de la
+Crítica de la razon pura, los resultados de la
+estética y de la l&oacute;gica trascendental reciben para
+los grandes problemas de la teología, de la
+cosmología, de la moral, de la psicología, una
+importancia nueva, y que no sospechan siquiera los sentidos
+groseros de la mayor parte de sus aficionados. Ellos no conocen
+nada del encadenamiento que une la <i>Teoría de la ciencia
+de Fichte</i>, el Sistema del idealismo trascendental de Schelling,
+la Fenomenología y la L&oacute;gica de Hegel, la
+Metafísica de Herbart, con la Crítica de Kant....
+&laquo;Puede decirse en particular que los ingleses y los franceses
+no entender&aacute;n nada el desarrollo de la filosofía
+alemana despues de Kant, hasta que habr&aacute;n penetrado la
+Crítica de la razon pura, <span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">{224}</a></span> porque <i>nosotros los
+alemanes dirigimos siempre allí nuestras miradas</i>....
+&raquo;Así como para orientarse en el laberinto de las
+calles de una gran ciudad, sirven las casas, los palacios, los
+templos, pero mas aun las torres que lo dominan todo; así en
+la filosofía contempor&aacute;nea, en el enredo de sus
+querellas, no se puede dar un solo paso seguro, si no se tiene fija
+la vista sobre la Crítica de Kant. <i>Fichte</i>,
+<i>Schelling</i>, Hegel y Herbart, hicieron de esta obra su gran
+centro de operaciones tanto para el ataque como para la
+defensa&raquo; (Prefacio &aacute; la edicion de Leipzig de
+1838).</p>
+
+<p>[149.] No quiero decir con esto que los fil&oacute;sofos
+alemanes posteriores &aacute; Kant no hayan a&ntilde;adido algo
+&aacute; la Crítica de la razon pura; ya tengo observado
+(Lib. I, cap. VII) que la mayor obscuridad que se encuentra en las
+obras de Fichte depende de que fué mas all&aacute; que Kant
+prescindiendo de toda objetividad así externa como interna,
+y coloc&aacute;ndose en no sé qué acto primitivo
+puro, de donde quiere que salga todo; &aacute; diferencia del autor
+de la Crítica de la razon pura, cuyos trabajos no anonadaban
+tan absolutamente la objetividad del mando interior; por cuyo
+motivo sus observaciones son menos incomprensibles, y aun ofrecen
+ac&aacute; y acull&aacute; algunos puntos luminosos; solo me he
+propuesto manifestar la trascendencia funesta de las obras de Kant,
+para prevenir &aacute; los incautos que juzg&aacute;ndole de oidas,
+se inclinan &aacute; considerarle como el restaurador <span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">{225}</a></span> del
+espiritualismo y de la sana filosofía, cuando en realidad es
+el fundador de las escuelas mas disolventes que nos ofrece la
+historia del espíritu humano; y aun seria uno de los
+escritores mas peligrosos que existieron jam&aacute;s, si la
+obscuridad de sus conceptos aumentada todavía con la
+obscuridad de la expresion, no hiciese insoportable su lectura
+&aacute; la inmensa mayoría, aun de los versados en los
+estudios filos&oacute;ficos.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XX.</h2>
+<h3>CONTRADICCION DEL PANTEISMO CON LOS HECHOS PRIMORDIALES DEL
+ESP&Iacute;RITU HUMANO.</h3>
+<p>[150.] No sé c&oacute;mo puede inclinarse al panteismo
+ningun fil&oacute;sofo que haya meditado sobre el espíritu
+humano. Cuanto mas se profundiza en ese <i>yo</i>, de donde se
+quiere sacar tan absurdo sistema, tanto mas se descubre la
+contradiccion en que se halla el panteismo, con respecto &aacute;
+las ideas, y &aacute; los hechos mas primordiales de nuestro
+espíritu. Voy &aacute; desenvolver esta observacion en una
+rese&ntilde;a, que podr&aacute; ser muy breve, &aacute; causa de
+versar sobre puntos examinados ya largamente en sus lugares
+respectivos.</p>
+
+<p>[151.] Ya hemos visto (Lib. VI. Cap. V), que la idea de
+n&uacute;mero se encuentra en todos los entendimientos;
+<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">{226}</a></span> y la experiencia nos ense&ntilde;a que
+la empleamos, explícita &oacute; implícitamente en
+casi todas nuestras palabras. Apenas hablamos sin usar del plural;
+y este no significa nada si no presupone la idea del n&uacute;mero.
+El panteismo reduce todo lo existente &aacute; la unidad absoluta;
+la multiplicidad, &oacute; no existe realmente, &oacute; se limita
+&aacute; fen&oacute;menos que &aacute; juicio de algunos
+partidarios de dicho sistema no contienen realidad de ninguna
+especie, y que en opinion de todos los panteistas, no pueden
+contener ninguna realidad substancial. Segun ellos pues la idea de
+n&uacute;mero, &oacute; carece de toda correspondencia en la
+realidad, &oacute; se refiere tan solo &aacute; modos de ser,
+&aacute; varias manifestaciones del mismo ser, y por tanto no se
+extiende &aacute; los seres mismos, pues que en dicho sistema no
+hay mas que un ser solo. Si esto es así &iquest;c&oacute;mo
+es que la idea de n&uacute;mero existe en nuestro entendimiento?
+&iquest;c&oacute;mo es que concebimos no solo muchos modos de ser,
+sino muchos seres? En el sistema de los panteistas no solo no hay
+multiplicidad de seres, sino que es imposible que la haya;
+&iquest;por qué pues habr&aacute; en nuestro entendimiento
+este vicio radical que nos induce por necesidad &aacute; concebir
+posible la multiplicidad de <i>cosas</i>, cuando esta multiplicidad
+es absurda? &iquest;por qué este defecto ideal se
+hallar&aacute; confirmado por la experiencia, la cual tambien por
+necesidad nos induce &aacute; creer que hay muchas <i>cosas</i>
+distintas?</p>
+
+<p>[152.] En el sistema panteista nuestro entendimiento
+<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">{227}</a></span> no ser&aacute; mas que una
+modificacion, una manifestacion de la substancia &uacute;nica;
+así ser&aacute; inexplicable ese desacuerdo entre el
+fen&oacute;meno y la realidad; ese error necesario &aacute; que un
+fen&oacute;meno de la substancia, nos induce con respecto &aacute;
+la misma substancia. Siendo nosotros una pura manifestacion de la
+unidad, &iquest;por qué hallamos en nosotros como un hecho
+primitivo, la idea de la multiplicidad? &iquest;por qué esa
+contradiccion continua entre el ser y sus apariencias? Si todos
+somos una misma unidad, &iquest;de d&oacute;nde nos viene la idea
+del n&uacute;mero? Si los fen&oacute;menos de la experiencia no son
+mas que evoluciones por decirlo así de esta misma unidad,
+&iquest;por qué nos sentimos irresistiblemente inclinados
+&aacute; poner multiplicidad en los fen&oacute;menos y &aacute;
+multiplicar las <i>cosas</i> en que suceden?</p>
+
+<p>[153.] La idea de distincion, opuesta &aacute; la de identidad,
+es tambien fundamental en nuestro espíritu (Lib. V,
+Cap.<small><sup>s</sup></small> IX y X); sin embargo el panteismo
+no le otorga ninguna correspondencia en la realidad. Si no hay mas
+que un ser, si todo es idéntico, no hay nada distinto; la
+idea de distincion es una pura quimera. En el sistema panteista, la
+distincion no solo no existe, sino que es imposible; luego la idea
+de distincion es absurda; luego uno de los hechos primitivos de
+nuestro espíritu es una contradiccion.</p>
+
+<p>[154.] Los juicios negativos forman una buena parte del caudal
+de nuestro entendimiento; Lib. V. Cap. IX): el panteismo los
+destruye. En <span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">{228}</a></span> este sistema nunca puede ser verdadera
+la proposicion: A no es B; porque si todo es idéntico, no se
+podr&aacute; negar una cosa de otra, no habr&aacute; cosas
+distintas, no habr&aacute; <i>una</i> y <i>otra</i>; todo
+ser&aacute; uno; el juicio negativo deber&aacute; limitarse
+&aacute; lo siguiente; en realidad A es lo mismo que B; solo hay la
+apariencia de la distincion; B es el mismo A, que es &oacute; se
+<i>presenta</i> de diferente modo.</p>
+
+<p>[155.] La idea de relacion es tambien absurda en el sistema
+panteista: no hay <i>relacion</i> sin extremo de <i>referencia</i>,
+y no hay referencia sin distincion. Segun los panteistas, el sujeto
+referido y el extremo de la referencia, son absolutamente
+idénticos; no hay pues relaciones verdaderas sino aparentes;
+y así nos encontramos con otro hecho primitivo de nuestro
+entendimiento radicalmente absurdo, porque est&aacute; en
+contradiccion con la realidad y hasta con la posibilidad.</p>
+
+<p>[156.] El sosten de todos nuestros conocimientos, el principio
+de contradiccion: es imposible que una cosa sea y no sea &aacute;
+un mismo tiempo, carece de sentido, no tiene ninguna aplicacion
+real ni posible, si se admite la doctrina panteista. Cuando decimos
+que es imposible que una cosa sea y no sea &aacute; un mismo
+tiempo, entendemos que hay posibilidad de un <i>no ser</i>; por
+manera que en nuestro entendimiento la idea de ser no es exclusiva
+de la del no ser, sino con respecto &aacute; una misma cosa y
+&aacute; un mismo tiempo. Si no hay mas que un ser solo, y es
+imposible todo ser que no sea el mismo, resulta que la idea de no
+ser <span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">{229}</a></span> es absolutamente contradictoria, y que
+todas las proposiciones en que se la expresa son absurdas. En tal
+caso no hay ni puede haber mas que un ser que lo es todo; &aacute;
+él no se le puede aplicar nunca la negacion de ser; esta
+negacion pues ser&aacute; absolutamente absurda, y por consiguiente
+hallamos en nuestro entendimiento otra idea absolutamente
+contradictoria.</p>
+
+<p>[157.] La idea de contingencia es tambien contradictoria
+admitido el panteismo: todo lo que puede ser es; y todo lo que no
+existe es imposible; luego cuando nosotros distinguimos la
+contingencia de la necesidad, estamos en contradiccion con la
+realidad y la posibilidad. Hénos aquí pues con otra
+ilusion primordial de nuestro espíritu; la cual nos ofrece
+como posible y aun existente, lo que en sí mismo es
+absurdo.</p>
+
+<p>[158.] Las ideas de finito é infinito tampoco pueden
+coexistir en el sistema panteista. Una de ellas es contradictoria;
+si el ser &uacute;nico es infinito, no hay ni puede haber nada
+finito, luego la oposicion entre lo finito y lo infinito es una
+quimera de nuestro espíritu &aacute; la que nada corresponde
+en la realidad. No habr&aacute; mas que una sola cosa; esta
+ser&aacute; &oacute; finita &oacute; infinita; en ambos casos uno
+de los extremos desaparece, una de las ideas es contradictoria,
+pues que est&aacute; en oposicion con una necesidad absoluta.</p>
+
+<p>[159.] El sistema de la unidad absoluta destruye la idea del
+&oacute;rden: en esta idea se encierra la disposicion de cosas
+distintas, distribuidas de la <span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">{230}</a></span> manera conveniente para
+conspirar &aacute; un fin. En faltando la distincion no hay
+&oacute;rden, y la distincion es imposible, si hay unidad absoluta.
+Ello es sin embargo que una de las ideas fundamentales de nuestro
+espíritu es la del &oacute;rden; la unidad literaria, la
+artística y en general la de toda belleza sensible, es
+unidad de &oacute;rden; sustituid &aacute; esta la unidad absoluta
+y se anonadan todas las bellezas de la imaginacion; el arte es
+absorbido por el caos.</p>
+
+<p>[160.] Excusado es a&ntilde;adir que el panteismo mata la
+libertad de albedrío: esa libertad de que tenemos conciencia
+tan clara, tan viva, y que acompa&ntilde;a todos los momentos de
+nuestra existencia. En este monstruoso sistema, la unidad absoluta
+es inseparable de la necesidad absoluta; lo existente y lo posible
+se confunden; nada de lo que es, puede dejar de ser; nada de lo que
+no es, puede ser. La acci&oacute;n nacer&aacute; de la substancia
+&uacute;nica en un desarrollo espont&aacute;neo;
+entendiéndose por espontaneidad, la ausencia de una causa
+externa; pero esta accion no podr&aacute; menos de haber existido,
+ser&aacute; por decirlo así una irradiacion de la substancia
+&uacute;nica, &aacute; la manera que la luz brota de los cuerpos
+luminosos. Sin libertad de albedrío el mérito es un
+absurdo; un ser que obra por necesidad absoluta, no puede tener
+mérito ni demérito. Entonces son in&uacute;tiles las
+leyes, los premios y castigos; y la historia de los individuos como
+de la humanidad entera, se reduce &aacute; la historia de las fases
+de la substancia <span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">{231}</a></span> &uacute;nica, que se va desenvolviendo
+eternamente con sujecion &aacute; condiciones absolutamente
+necesarias, que no tienen mas fundamento que ella misma.</p>
+
+<p>[161.] El panteismo no solo mata la libertad de albedrío,
+sino que hace incomprensibles todas las afecciones que se refieren
+&aacute; <i>otro</i>. Si no hay mas que un ser, &iquest;qué
+significan los sentimientos de amor, de respeto, de gratitud, y en
+general, todos cuantos suponen una persona distinta del <i>yo</i>
+que los experimenta? Estas afecciones, por mas que supongan
+término distinto, no lo tendr&aacute;n; y aunque parezcan
+proceder de principios diferentes, nacer&aacute;n de uno solo. El
+hombre que ama &aacute; un hombre, y aborrece &aacute; otro,
+ser&aacute; el mismo <i>yo</i> que se ama y se aborrece &aacute;
+sí mismo; las apariencias indicar&aacute;n diversidad, y
+oposicion; pero en el fondo no habr&aacute; mas que unidad,
+identidad. &iquest;Quien es capaz de devorar semejantes
+absurdos?</p>
+
+<p>[162.] Así el panteismo despues de haber destruido al
+hombre intelectual, aniquila al hombre moral; despues de haber
+declarado contradictorias las ideas mas fundamentales de nuestro
+espíritu, nos arrebata el hecho mas precioso de nuestra
+conciencia: la libertad de albedrío; hasta destruye los
+sentimientos del corazon; negando nuestra individualidad nos arroja
+&aacute; todos en el hondo abismo de la substancia &uacute;nica,
+del ser absoluto, confundiéndonos, identific&aacute;ndonos
+con él disolviendo así nuestra existencia propia como
+<span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">{232}</a></span> se disipan las moléculas de un
+grano de polvo en la inmensidad del espacio.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XXI.</h2>
+<h3>R&Aacute;PIDA OJEADA SOBRE LOS PRINCIPALES ARGUMENTOS DE LOS
+PANTEISTAS.</h3>
+<p>[163.] Los argumentos principales en que se apoya el panteismo,
+se fundan en la unidad de la ciencia, la universalidad de la idea
+del ser, lo absoluto y exclusivo de la de substancia, lo absoluto y
+exclusivo de la nocion de lo infinito.</p>
+
+<p>[164.] La ciencia debe ser una, dicen los panteistas, y no puede
+serlo completamente, si no hay unidad de ser. La ciencia debe ser
+cierta; y no puede haber certeza absoluta, si no hay identidad del
+ser que conoce con la cosa conocida.</p>
+
+<p>La solucion de estas dificultades consiste en negar las
+proposiciones gratuitas en que estriban.</p>
+
+<p>No es exacto que la ciencia humana deba ser una, ni es verdad
+que para la unidad de la ciencia se necesite la unidad del ser.
+Ambas proposiciones deben probarlas los panteistas: para triunfar
+en la discusion no basta afirmar; lejos de que ninguna esté
+debidamente probada, la razon y la experiencia ense&ntilde;an todo
+lo contrario. No es necesario repetir aquí lo que llevo
+expuesto largamente <span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">{233}</a></span> al tratar de la posibilidad y
+existencia de la ciencia trascendental, así en el
+&oacute;rden intelectual absoluto como en el humano. (Lib. I,
+Cap.<small><sup>s</sup></small> IV, V, VI, VII).</p>
+
+<p>La segunda proposicion que exige la identidad del sujeto que
+conoce con el objeto conocido, tampoco necesito combatirla
+aquí. En el lugar correspondiente he manifestado que el
+sistema de la identidad universal no sirve para explicar el
+problema de la representacion, y he probado con razones
+incontestables, que &aacute; mas de las representaciones de
+identidad, hay las de causalidad é idealidad (Lib. I, desde
+el Cap. VIII, hasta el XV). El valor objetivo de las ideas en
+cuanto distintas de los objetos, tambien lo tengo demostrado
+fund&aacute;ndome en la unidad de conciencia (Lib. I, Cap.
+XXV).</p>
+
+<p>Las doctrinas de Kant que conducen &aacute; convertir el mundo
+externo en un hecho puramente subjetivo, y que por tanto dan
+orígen al idealismo trascendental de Fichte, est&aacute;n
+refutadas en el libro II donde se demuestra la objetividad de las
+sensaciones; en el III donde se manifiesta la realidad de la
+extension, y en el VII donde se prueba que el tiempo no es una pura
+forma del sentido interno.</p>
+
+<p>[165.] El argumento fundado en la idea de la universalidad del
+ente, esto es, en que no puede haber mas que un ser porque la idea
+de ser es absoluta y lo abraza todo, es un sofisma en que se hace
+tr&aacute;nsito del &oacute;rden ideal al real
+convirtiéndose <span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">{234}</a></span> en un ser absoluto una idea abstracta
+é indeterminada. Para formar concepto cabal de dicha idea y
+de sus relaciones con la realidad, véase lo que se dijo en
+el libro V al tratar de la idea del ente.</p>
+
+<p>[166.] Spinosa, Fichte, Cousin, Krause, y cuantos han
+ense&ntilde;ado el panteismo, bajo una &uacute; otra forma, todos
+parten de una errada definicion de la substancia. Nunca se puede
+encarecer demasiado la necesidad de adquirir ideas claras y
+distintas sobre esta definicion; porque es indudable, que
+aquí se encuentra el orígen del error de los
+panteistas y el secreto para no dejarles adelantar un solo paso.
+Cuando se profundizan bien los principios, se sorprende uno al
+contemplar en su desnudez la insubsistencia de sistemas que tanto
+ruido meten en las escuelas filos&oacute;ficas. No se pierdan nunca
+de vista las doctrinas resumidas en el capítulo XIV.</p>
+
+<p>[167.] Con la importancia y trascendencia de la definicion de la
+substancia, compite la de la nocion de lo infinito. Es increible lo
+que se abusa de esta palabra, sin cuidarse de explicar ni sus
+diferentes sentidos, ni su orígen, ni la legitimidad de sus
+aplicaciones. Todos cuantos argumentos pretenden fundar los
+panteistas en la idea de lo infinito, se desvanecen como el humo,
+si se comprenden &aacute; fondo, el car&aacute;cter, orígen
+y aplicaciones de dicha idea (Véase todo el libro XIII).</p>
+
+<p>[168.] Terminaré con una observacion. Estoy profundamente
+convencido, de que los sistemas <span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">{235}</a></span> mas funestos en
+filosofía, nacen en buena parte de la confusion de las
+ideas; de la superficialidad con que se examinan los puntos mas
+fundamentales de la ontología, ideología y
+psicología. Mi idea dominante en la presente obra, es
+prevenir este da&ntilde;o; por cuya razon, me extiendo tanto en la
+parte de <i>filosofía fundamental</i>, prescindiendo en
+cuanto me es posible, de las cuestiones secundarias. Estas se
+resuelven por sí mismas y bien, cuando se tiene un
+conocimiento claro y exacto de las ideas fundamentales de la
+ciencia humana <a href="#Nota_II">(II)</a>. <span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">{236}</a></span>
+<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">{237}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h3>LIBRO D&Eacute;CIMO.</h3>
+<h2>NECESIDAD Y CAUSALIDAD.</h2>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO I.</h2>
+<h3>NECESIDAD.</h3>
+<p>[1.] Los seres se dividen en dos clases: necesarios y
+contingentes: el necesario es el que no puede menos de ser, el
+contingente es el que puede ser y dejar de ser. En estas
+definiciones est&aacute; dicho todo; pero su laconismo no permite
+que se entienda f&aacute;cilmente todo lo que se expresa en ellas.
+La necesidad y la contingencia se refieren &aacute; diferentes
+aspectos, los que pueden dar lugar &aacute; consideraciones muy
+diversas. Esto exige que analicemos con detencion las ideas
+expresadas.</p>
+
+<p>[2.] &iquest;Qué se entiende por necesidad? En general se
+llama necesario lo que no puede menos de ser; pero la expresion
+<i>no puede</i>, se toma en diferentes sentidos: moral, como cuando
+se dice: no puedo menos de cumplir este deber; físico,
+<span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">{238}</a></span> como en esta proposicion: un
+paralítico no puede moverse; metafísico, como en esta
+otra: el tri&aacute;ngulo no puede ser un cuadril&aacute;tero. En
+el primer ejemplo, el obst&aacute;culo se funda en la ley; en el
+segundo, nace de la naturaleza; en el tercero, surge de la misma
+esencia de las cosas. En todos los supuestos, la necesidad envuelve
+la imposibilidad de lo contrario, y segun es la imposibilidad
+resulta la necesidad.</p>
+
+<p>[3.] De esto se sigue que las ideas de necesidad é
+imposibilidad son correlativas; y que lo metafísicamente
+necesario es aquello cuyo opuesto es metafísicamente
+imposible. La imposibilidad consiste en la exclusion de una cosa
+por otra: así &laquo;un tri&aacute;ngulo circular es
+imposible&raquo; significa lo mismo que &laquo;la naturaleza del
+tri&aacute;ngulo excluye la del círculo.&raquo; En toda
+imposibilidad pues, hay un extremo negado; como en toda necesidad
+hay un extremo afirmado; lo metafísicamente necesario es
+aquello cuyo opuesto es contradictorio; la existencia de lo absurdo
+es imposible, la no existencia de lo necesario es absurda. Es
+contradictorio que un tri&aacute;ngulo tenga cuatro lados; y es
+absurdo que un tri&aacute;ngulo no tenga tres &aacute;ngulos.</p>
+
+<p>[4.] En el &oacute;rden puramente ideal, vemos muchas
+necesidades sin ninguna relaci&oacute;n &aacute; la existencia:
+tales son por ejemplo, todas las verdades geométricas. Aun
+en el &oacute;rden real, concebimos muchas necesidades
+hipotéticas en los seres contingentes; tales son las que
+resultan cuando les <span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">{239}</a></span> aplicamos principios absolutos en
+alguna hip&oacute;tesis suministrada por la experiencia. El
+principio de contradiccion sirve en infinitos casos, para fundar
+una cierta necesidad, aun en los seres contingentes. No hay
+necesidad absoluta de que existan seres extensos; pero en el
+supuesto de que existan, es necesario que tengan las propiedades
+consiguientes &aacute; la extension.</p>
+
+<p>[5.] En ninguno de los seres finitos puede hallarse una
+necesidad absoluta: la &uacute;nica que les conviene es la
+hipotética. La relacion de sus atributos esenciales es
+necesaria; pero como su esencia no existe por necesidad, todo lo
+que en ella se encuentra de necesario, lo es solo
+hipotéticamente, es decir, en el supuesto de que
+existan.</p>
+
+<p>[6.] Debemos pues distinguir dos necesidades: una absoluta, otra
+hipotética. Esta se refiere &aacute; las esencias de las
+cosas, prescindiendo de su existencia, aunque implic&aacute;ndola
+como una condicion, y suponiendo otra necesaria, como un fundamento
+de posibilidad (Lib. IV, Cap.<small><sup>s</sup></small> XXIII,
+XXIV, XXV, XXVI, XXVII), aquella se refiere &aacute; la existencia
+misma de la cosa. Lo necesario absolutamente es aquello cuya
+existencia es absolutamente necesaria.</p>
+
+<p>[7.] En la esencia del ser necesario ha de estar la existencia:
+su idea debe envolver la del existir, no solo l&oacute;gico y
+concebido, sino tambien realizado.</p>
+
+<p>[8.] Podemos concebir la existencia del ser necesario distinto
+de su esencia; pero la razon de <span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">{240}</a></span> esto se halla en la
+imperfeccion de la idea; en que esta para nosotros, no es intuitiva
+sino discursiva; y por consiguiente podemos distinguir entre el
+&oacute;rden l&oacute;gico y el real.</p>
+
+<p>Aquí se encuentra el defecto del raciocinio de Descartes
+cuando pretende demostrar la existencia de Dios fund&aacute;ndose
+en que el predicado, existencia, est&aacute; incluido en la idea de
+un ser necesario é infinito. La idea de ser necesario
+envuelve la existencia, mas n&oacute; real, sino l&oacute;gica
+&oacute; concebida; pues que teniendo la idea del ser necesario,
+nos resta todavía la dificultad de si le corresponde algun
+objeto; el predicado conviene al sujeto en el modo que se pone el
+mismo sujeto; y como este no es puesto sino en un &oacute;rden
+puramente ideal, el predicado es tambien puramente ideal.</p>
+
+<p>[9.] Con sola la idea del ser necesario no se puede demostrar su
+realidad; pero esta es demostrable hasta la &uacute;ltima
+evidencia, introduciendo en el raciocinio otros elementos que la
+experiencia nos proporciona.</p>
+
+<p>Existe algo; cuando menos nosotros, cuando menos esta percepcion
+que en este acto sentimos, cuando menos la apariencia de esta
+percepcion. Prescindo ahora de todas las cuestiones que se agitan
+entre los dogm&aacute;ticos y los escépticos; solo pongo un
+dato que nadie me puede negar, siquiera se lleve el escepticismo
+hasta la &uacute;ltima exageraci&oacute;n. Cuando digo que existe
+algo, solo entiendo afirmar que no todo es puro nada. <span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">{241}</a></span></p>
+
+<p>Si existe algo, ha existido siempre algo, y no es designable un
+momento en el cual se hubiese podido decir con verdad: no hay nada.
+Si hubiese un momento designable de un nada universal, ahora no
+existiria nada, jam&aacute;s hubiera podido haber nada. Finjamos la
+nada universal y absoluta, pregunto: &iquest;de la nada puede salir
+algo? es evidente que n&oacute;: luego en el supuesto de la nada
+universal la realidad es absurda.</p>
+
+<p>[10.] Luego ha existido siempre algo, sin causa, sin condicion
+de la cual dependiese; luego hay un ser necesario. La existencia de
+este es puesta siempre, sin relacion &aacute; ninguna
+hip&oacute;tesis: luego su <i>no ser</i> es siempre excluido bajo
+todas las condiciones; luego su no existencia es contradictoria;
+luego existe un <i>ser</i> absolutamente necesario, esto es, un ser
+cuyo <i>no ser</i> implica contradiccion.</p>
+
+<p>[11.] Resumiendo la doctrina que precede podemos decir:</p>
+
+<p>1.&deg; Tenemos la idea de un ser necesario.</p>
+
+<p>2.&deg; De su idea sola no sacamos su existencia.</p>
+
+<p>3.&deg; Para demostrar la existencia de un ser necesario nos
+basta saber que existe algo.</p>
+
+<p>4.&deg; El conocimiento de que existe algo, lo tenemos por
+experiencia; la cual nos presenta, cuando n&oacute; otra cosa, la
+existencia de nuestro propio pensamiento. <span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">{242}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO II.</h2>
+<h3>LO INCONDICIONAL.</h3>
+<p>[12.] En las escuelas modernas se emplean frecuentemente las
+palabras, de condicional é incondicional: como las ideas que
+con estos nombres se expresan, tienen mucha analogía con las
+explicadas en el capítulo anterior, las expondré con
+brevedad aquí.</p>
+
+<p>[13.] Lo condicional es lo que depende de una condicion; esto
+es, aquello que se pone, <i>si</i> se pone otra cosa, que se
+apellida condicion. Si el sol est&aacute; en el horizonte, hay luz:
+la luz es lo condicional; el sol su condicion. Lo incondicional es
+lo que no supone condicion; como lo expresa el mismo nombre.</p>
+
+<p>[14.] El universo es un conjunto de seres condicionales:
+así lo manifiesta la experiencia, tanto exterior como
+interior: &iquest;existe algo incondicional? Sí.</p>
+
+<p>[15.] Representando el universo por una serie A, B, C, D, E, F,
+. . . etc. tendremos, que la condicion de F estar&aacute; en E; la
+de E en D; la de D en C; y así sucesivamente: si no hay algo
+incondicional, este retroceso se extender&aacute; hasta lo
+infinito; resultar&aacute; pues una serie infinita de
+términos condicionales. <span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">{243}</a></span></p>
+
+<p>Para llegar &aacute; un término cualquiera, por ejemplo,
+B, habr&aacute; sido necesario pasar por las infinitas condiciones
+que le preceden: la serie infinita habr&aacute; sido agotada; esto
+es contradictoria. Y como lo que se dice de B, puede decirse de A,
+y de cualquiera de los términos, anteriores &oacute;
+posteriores, resulta que todos son imposibles: luego la serie es
+absurda.</p>
+
+<p>[16.] En la serie supuesta, todo es condicional; no hay nada
+incondicional; y sin embargo la existencia de su totalidad
+sucesiva, es necesaria. Luego la serie en sí misma, es
+incondicional; luego un conjunto de términos condicionales
+es incondicional, &aacute; pesar de que se supone imposible
+se&ntilde;alar nada, fuera de la serie, que sea incondicional.
+&iquest;Quién puede devorar semejante absurdo?</p>
+
+<p>[17.] Formulemos con mas precision el argumento. Tomando en la
+serie tres términos cualesquiera: A. . . F. . . N; se pueden
+formar las siguientes proposiciones.</p>
+
+<p>Si A existe, existir&aacute;n, F y N.</p>
+
+<p>Si N existe, existieron, F y A.</p>
+
+<p>Si F existe, existi&oacute; A, y existir&aacute; N.</p>
+
+<p>Dificultades. 1.&ordf; &iquest;De d&oacute;nde procede el enlace
+de unas condiciones con otras?</p>
+
+<p>2.&ordf; &iquest;Por qué se ha debido poner ninguna de
+ellas?</p>
+
+<p>[18.] Admitiendo un ser necesario, incondicional, donde se halla
+la condicion de cuanto existe; todo queda explicado. A la primera
+dificultad <span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">{244}</a></span> se responde, que el enlace de las
+condiciones <i>condicionales</i>, depende de la condicion
+<i>incondicional</i>. A la segunda se contesta, que la condicion
+primitiva no ha menester de otra condicion, supuesto que es un ser
+necesario. El preguntar <i>por qué</i> se ha debido poner,
+es caer en contradiccion; por lo mismo que es incondicional, no
+tiene <i>porque</i>, la razon de su existencia est&aacute; en ella
+misma.</p>
+
+<p>[19.] Pero si no admitimos nada necesario, nada incondicional;
+son inexplicables, tanto la existencia de los términos, como
+su enlace. Existir&aacute;n infinitos términos,
+necesariamente enlazados, sin razon suficiente externa ni interna.
+No habr&aacute; mas razon para existir el universo, que para no
+existir: ser y nada ser&aacute;n indiferentes: y no se concibe, por
+qué ha debido prevalecer la existencia. Para la nada, es
+evidente que no se necesita nada; &iquest;por qué pues no
+hay una nada absoluta y eterna?</p>
+
+<p>[20.] Cuanto mas se pondere la necesidad del enlace de unas
+condiciones con otras, tanto mas se fortalece la dificultad
+propuesta: porque si se dice que una condicion no puede existir sin
+la otra; con mayor razon preguntaremos por qué no se
+necesita una condicion primitiva para el conjunto de las
+condiciones, &oacute; sea la totalidad de la serie.</p>
+
+<p>[21.] Luego lo condicional supone lo incondicional; luego
+siéndonos dado lo primero, podemos inferir lo segundo. Es
+así que lo condicional <span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">{245}</a></span> nos es dado, tanto en el
+mundo externo como en el interno, luego existe un ser
+incondicional, de cuya existencia no hay la razon en ninguna parte
+fuera de él mismo.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO III.</h2>
+<h3>INMUTABILIDAD DEL SER NECESARIO &Eacute; INCONDICIONAL.</h3>
+<p>[22.] Lo absolutamente necesario é incondicional es
+inmutable. Porque su existencia <i>es</i>, &oacute; hablando el
+lenguaje moderno, <i>es puesta</i> absolutamente, sin ninguna
+condicion, por necesidad intrínseca; y con esta existencia
+se halla tambien puesto su <i>estado</i>. Prescindimos ahora de la
+naturaleza de dicho estado; y de si es tal &oacute; cual
+perfeccion, en este &oacute; aquel grado, finito &oacute; infinito.
+Siendo puesta incondicionalmente su existencia, es puesto
+incondicionalmente su estado; luego así como su <i>no
+existencia</i> es contradictoria (Cap. I) tambien es contradictorio
+su <i>no estado</i>. La mudanza no es otra cosa que el
+tr&aacute;nsito de un estado &aacute; otro estado, que implica el
+<i>no estado</i> del primero; luego la mudanza en lo necesario es
+contradictoria.</p>
+
+<p>[23.] Aclaremos y precisemos mas estas ideas. Llamemos E al ser
+necesario é incondicional. Como E es puesto absolutamente
+sin ninguna <span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">{246}</a></span> condicion, por necesidad
+intrínseca, el <i>no</i> E, ser&aacute; contradictorio. El
+ser E, no es abstracto sino real; y por consiguiente tiene tales
+&oacute; cuales perfecciones, como inteligencia, voluntad,
+actividad, &uacute; otras cualesquiera; y estas perfecciones las
+tiene en un cierto grado, prescindiendo ahora de que sea grande
+&oacute; peque&ntilde;o, finito &oacute; infinito. Con la
+existencia absoluta E, se hallar&aacute; puesto un estado de
+perfeccion, que llamaremos N. &iquest;Qué es lo que ha
+determinado el estado N? Por el supuesto, no puede haberlo
+determinado nada; pues el estado es incondicional. Luego si hay
+absoluta y necesariamente el estado N, ser&aacute; contradictorio
+el <i>no</i> N. Luego la mudanza con que E deberia pasar de N
+&aacute; <i>no</i> N, es contradictoria.</p>
+
+<p>[24.] Pero admitamos por un momento la mudanza en el ser
+necesario, y salida de su propio seno. Como la razon de la mudanza
+ser&aacute; necesaria y eterna, deberemos admitir una serie
+infinita de evoluciones; hénos aquí pues cayendo de
+nuevo en la imposibilidad de conciliar la infinidad de la serie,
+con la existencia de un término cualquiera (Cap. II).</p>
+
+<p>[25.] Resulta demostrado que el ser necesario é
+incondicional, no puede sufrir ninguna mudanza que le haga perder
+su estado primitivo.</p>
+
+<p>El ser necesario no puede perder nada; no puede pasar de N
+&aacute; <i>no</i> N; pero &iquest;quién sabe si seria
+posible que sin perder N, y sin pasar &aacute; <i>no</i> N,
+adquiriese algo que se reuniese con N, de un <span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">{247}</a></span> modo
+&uacute; otro? Mas claro: dado N, es contradictorio el <i>no</i> N;
+pero dado N, &iquest;ser&aacute; contradictorio el N + P,
+expresando P una perfeccion cualquiera, &oacute; un grado de la
+misma? Esto es imposible: porque P que viene de nuevo,
+deber&aacute; salir de N; luego en N, estaba todo lo que hay en P;
+luego no ha habido mudanza; luego el suponerla es
+contradictorio.</p>
+
+<p>[26.] Se replicar&aacute; que P estaba en N virtualmente; y que
+el nuevo estado solo a&ntilde;ade una nueva forma. Pero
+&iquest;esta forma como tal encierra algo <i>nuevo</i> en realidad?
+Sí &oacute; n&oacute;; si no encierra nada, no hay mudanza;
+si encierra, &oacute; se hallaba en N &oacute; n&oacute;; si se
+hallaba, no hay mudanza; si no se hallaba, &iquest;de d&oacute;nde
+ha salido?</p>
+
+<p>[27.] Para eludir esta demostracion se pueden fingir varios
+seres necesarios, influyendo los unos sobre los otros, y
+caus&aacute;ndose recíprocamente las mudanzas: así
+parece explicarse de d&oacute;nde salen los <i>nuevos</i> estados.
+Pero &aacute; mas de que estas ficciones son evidentemente
+cavilaciones infundadas y que est&aacute;n en contradiccion con los
+principios de la ontología, todavía se las puede
+desvanecer con una razon concluyente.</p>
+
+<p>Sean A, B, C, D, los seres necesarios é incondicionales:
+cada cual es puesto absolutamente, y con un estado primitivo que
+llamaremos respectivamente a, b, c, d. Entonces resulta que tomando
+las cosas en su estado primitivo, el conjunto de las existencias se
+hallar&aacute; con un conjunto de estados, necesarios é
+incondicionales, <span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">{248}</a></span> que podremos representar en esta
+f&oacute;rmula: (A<small><sup>a</sup></small>,
+B<small><sup>b</sup></small>, C<small><sup>c</sup></small>,
+D<small><sup>d</sup></small>)(1). La expresion representa un estado
+primitivo, necesario, incondicional: ahora pregunto &iquest;de
+d&oacute;nde salen las mudanzas? Todo es incondicional,
+&iquest;c&oacute;mo se introduce lo condicional, lo mudable?</p>
+
+<p>[28.] Si se finge que en los estados primitivos a, b, c, d, se
+podria tal vez implicar la accion recíproca y primitiva de
+A, B, C, D, entre sí; no se debilita por esto la fuerza de
+la dificultad. Porque las acciones respectivas, como primitivas y
+absolutas, producir&aacute;n primitiva y absolutamente un resultado
+en sus términos respectivos. Este resultado ser&aacute;
+primitivamente necesario, y estar&aacute; contenido en la
+f&oacute;rmula (1). Luego la f&oacute;rmula no sufre ninguna
+variacion, con la suposicion nueva; luego no ha habido mudanza de
+ninguna clase.</p>
+
+<p>[29.] Imaginando que la accion recíproca no supone un
+estado primitivo, sino que es una serie sucesiva de estados, caemos
+en la serie infinita, y por consiguiente en la imposibilidad de
+llegar &aacute; ningun término de ella, no suponiendo
+agotado lo infinito (Cap. II).</p>
+
+<p>[30.] Adem&aacute;s, siendo distintas las esencias de los seres
+necesarios é incondicionales A, B, C, D, &iquest;qué
+razon hay para fingirlos en relacion de actividad?
+&iquest;Cu&aacute;l es el fundamento de esta relacion, si los
+cuatro son necesarios, incondicionales, y por tanto independientes
+los unos de los otros? <span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">{249}</a></span></p>
+
+<p>[31.] Pero dejemos semejantes absurdos, y prosigamos en el
+an&aacute;lisis de la idea de un ser necesario é
+incondicional. La inmutabilidad excluye la perfectibilidad, por
+manera que, &oacute; es preciso suponer primitivamente en el ser
+necesario el colmo de la perfeccion, &oacute; admitir que no le
+puede alcanzar nunca. La perfectibilidad es uno de los
+caractéres de lo contingente que mejora su modo de ser, por
+una serie de transformaciones; lo absolutamente necesario es lo que
+es, y no puede ser otro cosa.</p>
+
+<p>[32.] Lo contingente debe dimanar de lo necesario; lo
+condicional de lo incondicional; luego todas las perfecciones sean
+del &oacute;rden que fueren, se han de hallar en el ser necesario
+é incondicional: luego en él han de estar, cuando
+menos <i>virtualmente</i>, todas las perfecciones de la realidad
+que existe; y ha de tener <i>formalmente</i>, todas las que no
+implican imperfeccion (Lib. VIII, desde el Cap. XV hasta el
+fin).</p>
+
+<p>[33.] La posibilidad de lo no existente, ha de tener un
+fundamento (Lib. IV, desde el Cap. XXIII hasta el XXVIII, y Lib. V,
+Cap<small><sup>s</sup></small>. VII y VIII); las perfecciones
+posibles han de existir en un ser real, si la idea de ellas ha de
+ser posible; luego la escala infinita de las perfecciones, &aacute;
+mas de las existentes, que concebimos en el &oacute;rden de la
+posibilidad pura, se hallan realizadas en el ser necesario é
+incondicional. <span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">{250}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IV.</h2>
+<h3>IDEAS DE CAUSA Y EFECTO.</h3>
+<p>[34.] Nosotros tenemos la idea de causa: así lo muestra
+el uso continuo que estamos haciendo de la misma. Esta idea no la
+poseen solos los fil&oacute;sofos, es patrimonio de la humanidad.
+Pero &iquest;qué entendemos por causa? Todo aquello que hace
+pasar algo del no ser al ser; así como efecto es todo
+aquello que pasa del no ser al ser. Prescindo ahora de si lo que
+pasa del no ser al ser, es substancia &oacute; accidente, y del
+modo con que la causa influye en este tr&aacute;nsito: así
+se comprende en la definicion toda clase de causas y toda especie
+de causalidad.</p>
+
+<p>[35.] En la idea de causa entra:</p>
+
+<p>1.&deg; La idea de ser.</p>
+
+<p>2.&deg; La relacion &aacute; lo que pasa del no ser al ser, como
+de condicion &aacute; condicional.</p>
+
+<p>En la de efecto entran:</p>
+
+<p>1.&deg; La de ser.</p>
+
+<p>2.&deg; La del tr&aacute;nsito del no ser al ser.</p>
+
+<p>3.&deg; La relacion &aacute; la causa, como de lo condicional
+&aacute; la condicion.</p>
+
+<p>[36.] Axioma I: La nada, no puede ser causa; &oacute; en otros
+términos: toda causa es un ser, &oacute; existe.</p>
+
+<p>[37.] Digo que esto es un axioma; porque no <span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">{251}</a></span> se
+puede demostrar, por qué el predicado de existencia
+est&aacute; contenido evidentemente en la idea de causa. Lo que es
+causa, es; si no es, no es causa. Afirmar la causa, y negar que
+sea, es afirmar y negar &aacute; un mismo tiempo. Luego la
+proposicion establecida es un axioma. Para convencernos de su
+verdad, nos basta atender &aacute; las ideas de causa y de ser, y
+vemos evidentemente la de ser contenida en la de causa. La
+explicacion que he dado no debe ser mirada como una demostracion,
+sino como una aclaracion, para que se comparasen mejor las dos
+ideas. Quien las compare como es debido, no necesitar&aacute;
+demostracion, lo ver&aacute; por intuicion; lo que constituye el
+car&aacute;cter del axioma.</p>
+
+<p>[38.] Axioma II: No hay efecto sin causa.</p>
+
+<p>[39.] Para comprender el sentido de este axioma conviene
+advertir que aquí la palabra <i>efecto</i>, significa
+&uacute;nicamente lo que pasa del no ser al ser, prescindiendo de
+que sea causado &oacute; n&oacute;; pues si por efecto se
+entendiese aquí una cosa causada, el axioma seria una
+proposicion idéntica é in&uacute;til. Así
+sustituyendo en vez de efecto su significado, diria: &laquo;No hay
+cosa causada sin ser causada:&raquo; lo que es mucha verdad, pero
+de nada sirve. El sentido pues, es el siguiente: &laquo;Todo lo que
+pasa del no ser al ser, necesita algo distinto de sí, que
+produzca este tr&aacute;nsito.&raquo;</p>
+
+<p>[40.] Digo que esta proposicion es un axioma, y bastar&aacute;
+para convencernos de ello el fijar la atencion sobre las ideas que
+en la misma se contienen. <span class="pagenum"><a name="Page_252"
+id="Page_252">{252}</a></span> Consideremos una cosa que es, y
+trasladémonos al tiempo en que no fué. Prescindamos
+de todo lo que no sea ella misma, no supongamos ningun otro ser que
+la pueda haber producido, &oacute; que tome parte en su produccion;
+yo afirmo que vemos evidentemente que el tr&aacute;nsito al ser, no
+se har&aacute; jam&aacute;s. De la idea pura del no ser del objeto,
+no solo nos es imposible hacer salir el objeto, sino que vemos
+evidentemente que no saldr&aacute; jam&aacute;s. No hay ser, no hay
+accion, no hay produccion de ninguna clase: hay la pura nada;
+&iquest;de d&oacute;nde saldr&aacute; el ser? Intuitivamente se nos
+presenta pues la verdad de la proposicion: en la pura idea del no
+ser por sí sola, no solo no vemos la posible aparicion del
+ser, sino que vemos la imposibilidad de la aparicion. Son ideas que
+se excluyen: el no ser no es posible, sino con la exclusion del
+ser, y viceversa.</p>
+
+<p>[41.] Si pensamos una accion productiva, &oacute; la referimos
+&aacute; la cosa que del no ser ha de pasar al ser, &oacute;
+&aacute; otra distinta de ella. Si lo primero, caemos en
+contradiccion; suponemos accion y no la suponemos, porque no hay
+accion en el puro nada. Suponemos que la cosa es causa antes de
+ser; y nos hallamos en contradiccion con el Axioma I (36). Si lo
+segundo, pensamos ya la causa: pues causa no es otra cosa que lo
+que produce el tr&aacute;nsito del no ser al ser.</p>
+
+<p>[42.] El dicho comun &laquo;ex nihilo nihil fit,&raquo; es una
+verdad, si se la entiende en el sentido del Axioma 2.&deg;
+<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">{253}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO V.</h2>
+<h3>OR&Iacute;GEN DE LA NOCION DE CAUSALIDAD.</h3>
+<p>[43.] &iquest;Hay en el mundo alguna causa, y algun efecto? Esto
+equivale &aacute; preguntar si en el mundo hay alguna mudanza. Toda
+mudanza envuelve un tr&aacute;nsito del no ser al ser. La mas
+ligera mudanza no es concebible sin este tr&aacute;nsito. Todo lo
+que se muda, es de <i>otra</i> manera despues de mudado que antes
+de mudarse; luego tiene este modo de ser que antes no tenia. Este
+modo, <i>antes</i> no existia, <i>ahora</i> existe: ha pasado pues
+del no ser al ser.</p>
+
+<p>[44.] Aun cuando no estuviéramos en relacion con el mundo
+externo, y se limitara nuestro espíritu &aacute; los solos
+hechos internos, &aacute; la sola conciencia del yo y de sus
+modificaciones, sabríamos que hay tr&aacute;nsito del no ser
+al ser, por el testimonio de la sucesiva aparicion de nuevas
+percepciones, de nuevos afectos. Dentro de nosotros mismos
+experimentamos ese flujo y reflujo de modificaciones que pasan del
+no ser al ser, del ser al no ser.</p>
+
+<p>[45.] Por lo dicho se ve que las ideas de causa y efecto suponen
+un &oacute;rden de seres contingentes, real &oacute; posible. Si no
+hubiese mas que seres necesarios é inmutables, no habria
+causas y efectos. <span class="pagenum"><a name="Page_254" id="Page_254">{254}</a></span></p>
+
+<p>[46.] He dicho (Cap. IV) que en la idea de causa entran la de
+ser, y la de la relacion con el no ser que ha pasado &oacute; pasa
+al ser. La idea de causa pues no es idea simple, es compuesta de
+las dos indicadas. Para constituirla no basta la de ser; pues
+podemos concebir ser, sin concebir causa. Lo que la idea de causa
+a&ntilde;ade &aacute; la de ser, es algo distinto de la idea de
+ser, algo no incluido en ella; y se llama causalidad, fuerza,
+virtud productiva, actividad, &uacute; otros nombres semejantes;
+todos expresan la relacion de un ser para realizar en otro el
+tr&aacute;nsito de un no ser al ser.</p>
+
+<p>[47.] En la idea de causalidad se incluye otra idea simple, que
+si bien acompa&ntilde;a la idea de ser, no se confunde con ella. Si
+se la quiere apellidar una modificacion de la misma idea de ser, no
+me opondré &aacute; ello.</p>
+
+<p>[48.] &iquest;De d&oacute;nde nace la idea de causalidad? Parece
+que la sola intuicion de la idea del ser no basta &aacute;
+engendrarla. La idea de ser es simple, nada expresa sino ser; en
+ella pues no encontramos ninguna relacion con el tr&aacute;nsito
+del no ser al ser.</p>
+
+<p>[49.] &iquest;Nace tal vez de la experiencia? Aquí es
+necesario distinguir entre la idea misma de la causalidad y el
+conocimiento de la existencia de la causa. La experiencia nos
+manifiesta la sucesion de los seres, es decir, su tr&aacute;nsito
+del no ser al ser y viceversa. Hemos notado que en la intuicion del
+no ser, con relacion al ser, vemos la imposibilidad de un
+tr&aacute;nsito, &aacute; no mediar un ser <span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">{255}</a></span> que lo
+ejecute; luego la certeza de la existencia de la causa nace de la
+experiencia combinada con la intuicion de las ideas de no ser y
+ser.</p>
+
+<p>[50.] Si esta experiencia no existiese, no sabríamos si
+la causalidad es posible; porque en la idea del ser, tal como
+nosotros la tenemos, no vemos la de fuerza: podríamos
+concebir tal vez la fuerza, pero ignorando si le corresponde alguna
+realidad. Así tendríamos la <i>nocion</i> de la
+fuerza, mas n&oacute; la <i>noticia</i> de su existencia, ni aun la
+seguridad de su posibilidad.</p>
+
+<p>[51.] Pero si bien se considera, esta falta de experiencia es un
+supuesto imposible; pues un ser inteligente limitado, por lo mismo
+que reune la inteligencia con la limitacion, siente la sucesion de
+sus percepciones, y por tanto experimenta en sí propio el
+tr&aacute;nsito de un no ser al ser. Y como por otra parte, siente
+tambien su fuerza de combinar las ideas, siente en sí mismo
+la existencia de la causalidad, de una fuerza productiva de sus
+reflexiones.</p>
+
+<p>[52.] El ejercicio de nuestra voluntad, así con respecto
+&aacute; los actos internos como externos, nos da tambien
+conocimiento de la dependencia de unas cosas respecto de otras;
+así como las impresiones que recibimos sin nuestra voluntad
+y &aacute; pesar de ella, nos confirman en la misma conviccion. Sin
+esta experiencia, veríamos la sucesion de los
+fen&oacute;menos, mas no conoceríamos sus relaciones de
+causalidad; porque es claro que la inclinacion &aacute;
+se&ntilde;alar como causa de un fen&oacute;meno <span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">{256}</a></span> lo que
+ha sucedido antes que él, supone la idea de causa y el
+conocimiento de la dependencia de los fen&oacute;menos en la
+relacion de causas y efectos.</p>
+
+<p>[53.] Dicen algunos que el hombre no tiene ninguna idea de la
+creacion; y con esto, sin advertirlo, vienen &aacute; suponer que
+tampoco la tenemos de ninguna causa. Por creacion se entiende el
+tr&aacute;nsito de una substancia del no ser al ser, en virtud de
+la accion productiva de otra substancia. Yo sostengo que esto no es
+mas que la idea de causalidad en su grado superior, es decir,
+aplicada &aacute; la produccion de la substancia; es así que
+la idea de causa la tenemos, luego la idea de creacion no es una
+idea nueva, inconcebible, sino una perfeccion de una idea comun
+&aacute; toda la humanidad. Hemos visto que en la idea de causa
+entra el producir un tr&aacute;nsito del no ser al ser; &aacute;
+todos los seres activos se les atribuye esta virtud, pero con la
+diferencia que en trat&aacute;ndose de las causas finitas, solo se
+les concede una fuerza productiva de modificaciones, así
+como al ser infinito se le reconoce la fuerza productiva de las
+substancias.</p>
+
+<p>[54.] Aquí parece verificarse lo mismo que en los
+dem&aacute;s ramos de los conocimientos filos&oacute;ficos: la idea
+de la esencia pertenece &aacute; la razon, la noticia de la
+existencia depende de la experiencia. La primera es independiente
+de la segunda; y se puede discurrir sobre ella, con sola la
+condicion de la existencia, es decir, con un postulado <span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">{257}</a></span> (Lib.
+V, Cap.<small><sup>s</sup></small> VII y VIII). Este postulado, lo
+tenemos siempre, cuando n&oacute; en otra cosa, en los
+fen&oacute;menos de nuestra conciencia.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VI.</h2>
+<h3>SE FORMULA Y DEMUESTRA EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.</h3>
+<p>[55.] El principio de causalidad, &oacute; sea esta proposicion:
+todo lo que comienza ha de tener una causa; ha sido puesto en duda
+en los &uacute;ltimos tiempos; por lo cual es necesario dejarle
+&aacute; cubierto de todo género de ataques. Creo posible
+conseguirlo, presentando la doctrina de los capítulos
+anteriores bajo un punto de vista luminoso, que destierre todas las
+dudas y acabe con todas las dificultades. Ruego al lector que me
+siga con atencion por algunos momentos en el raciocinio que voy
+&aacute; presentarle.</p>
+
+<p>[56.] Tomemos un ser cualquiera que llamaremos A. Para que se le
+pueda aplicar el principio de causalidad, es preciso que haya
+comenzado &aacute; ser, y que antes no existiese; porque si no
+suponemos este comienzo, A debiera haber existido siempre.</p>
+
+<p>Tenemos pues, que hay una duracion asignable en que no habia A;
+y en que habia <i>no</i> A. Y <span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">{258}</a></span> que así en el
+&oacute;rden de la duracion ha habido una peque&ntilde;a serie de
+dos términos:</p>
+
+<p><i>no</i> A, A.</p>
+
+<p>Comenzar es pasar del primer término <i>no</i> A, al A.
+El principio de causalidad dice: que no es posible el
+tr&aacute;nsito del primer término al segundo, sin que
+intervenga un tercer término, B, que debe ser algo real.</p>
+
+<p>[57.] &iquest;Qué representa el término <i>no</i>
+A, por sí solo? la pura negacion del A; el puro nada de A.
+En el concepto del <i>no</i> A, en vez de encontrar el A, vemos su
+término contradictorio; por manera que lejos de estar
+incluido el segundo en el primero, se excluyen, y hacen verdadera
+absolutamente esta proposicion: Es imposible que no A, y A, existan
+&aacute; un mismo tiempo. Así, del concepto <i>no</i> A, es
+imposible que salga jam&aacute;s el A; y por consiguiente, si no
+hay un término real, para hacer el tr&aacute;nsito, nunca se
+puede pasar del no A, al A, ni aun en el &oacute;rden puramente
+ideal.</p>
+
+<p>[58.] N&oacute;tese bien que no quiero decir que concibiendo el
+no A, de suerte que se negase el A, como conocido, fuera imposible
+concebir el A; pues es evidente, que quien concibiese el <i>no</i>
+A, ya concebiria el A, y aun podria concebirle, enteramente solo,
+con solo quitar la negacion; sino que en el supuesto de que hubiese
+un concepto del no A, absoluto, acomodado al <i>no</i> A, absoluto
+objetivo, jam&aacute;s saldria de este concepto el A; y si bien se
+reflexiona, no habria ni siquiera concepto; pues que el pensamiento
+de negacion <span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">{259}</a></span> pura, no es pensamiento, no es
+concepto. Así, habria una ausencia absoluta de concepto; y
+en el &oacute;rden puramente ideal nos hallaríamos en el
+primer término de la serie, en la negacion pura: <i>no</i>
+A, sin ningun medio para pasar al segundo: A.</p>
+
+<p>[59.] Los que niegan pues el principio de causalidad, conciben
+el tr&aacute;nsito del no A, al A, sin ninguna razon, sin ningun
+intermedio: ellos que niegan la creacion, admiten una cosa mil
+veces mas incomprensible que la creacion. &iquest;De d&oacute;nde
+infieren la posibilidad de este tr&aacute;nsito? N&oacute; de la
+experiencia, porque esta no les ofrece sino sucesion, y por tanto
+ninguna aparicion absoluta, &aacute; la manera que ellos fingen;
+n&oacute; de la razon, pues que esta no alcanza &aacute; hacer
+salir de una pura negacion un concepto positivo.</p>
+
+<p>[60.] &iquest;C&oacute;mo se pasa del no A, al A? Los que
+reconocen el principio de causalidad dicen que se pasa con la
+accion de B, que llaman causa. Si se trata de producir una
+substancia, hacen intervenir la accion de un ser en quien suponen
+un poder infinito. Pero los que niegan el principio de causalidad,
+no pueden responder nada &aacute; dicha pregunta; sino que se pasa
+del no A, al A, absolutamente. Fingen el instante M, en que A no
+existia; y luego el instante N, en que A existe. &iquest;Por
+qué? no alegan razon ninguna: sin saber c&oacute;mo, ha
+surgido de la nada el A, sin la accion de nada. Esto es una
+contradiccion manifiesta.</p>
+
+<p>[61.] El principio de causalidad se funda en las <span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">{260}</a></span> ideas
+puras de ser y no ser. Puesto el <i>no ser</i> solo, vemos
+evidentemente que no puede comenzar el ser. El principio es pues
+puramente ontol&oacute;gico: los que apelan &aacute; <i>solas</i>
+razones de experiencia para establecerle &oacute; combatirle,
+plantean mal la cuestion: la sacan de su verdadero terreno:
+confunden la <i>noticia</i> de la causalidad con la <i>nocion</i>
+&oacute; idea de la causalidad.</p>
+
+<p>Los fil&oacute;sofos que no salgan del &oacute;rden sensible, no
+pueden afianzar s&oacute;lidamente este principio: por cuya razon,
+solo han caido en el error &oacute; en la duda sobre este punto,
+los que no admiten mas ideas que las sensaciones; y debieran haber
+caido en la misma duda todos los sensualistas, si hubiesen sido
+bastante l&oacute;gicos para sacar las &uacute;ltimas consecuencias
+de su doctrina.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VII.</h2>
+<h3>EL PRINCIPIO DE LA PRECEDENCIA.</h3>
+<p>[62.] El tr&aacute;nsito del no ser al ser implica sucesion:
+para concebir que algo <i>comienza</i>, es preciso concebir que
+este algo no <i>existia</i>. La serie</p>
+
+<p>no A, A,</p>
+
+<p>carece de sentido en faltando uno cualquiera de los
+términos: y estos, como contradictorios, no pueden existir
+&aacute; un mismo tiempo. <span class="pagenum"><a name="Page_261"
+id="Page_261">{261}</a></span></p>
+
+<p>[63.] Imaginemos la nada absoluta. El primer término, no
+A, est&aacute; solo. Toda existencia est&aacute; negada: nada se
+puede afirmar, sin contradecir al supuesto. Entonces, no hay
+tiempo; porque siendo este la sucesion de las cosas, &oacute; del
+ser y no ser (Lib. VII) no puede existir, cuando no se puede
+suceder nada, por no haber nada. Si suponemos que algo comienza,
+establecemos la serie no A, A; en cuyo caso imaginamos dos
+instantes diferentes M, N, &aacute; que corresponden
+respectivamente los términos de la serie, en esta forma:</p>
+
+<table summary="forma">
+<tr>
+<td>no A,</td>
+<td>A.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td>M,</td>
+<td>N.</td>
+</tr>
+</table>
+<p>Y se podr&aacute; decir con verdad: M no es N.
+&iquest;Qué significa esta proposicion? Ya que el tiempo, y
+en general ninguna duracion se distingue de las cosas que duran
+(Lib. VII, Cap.<small><sup>s</sup></small> IV y V), N no puede
+representar sino la existencia de A, con relacion &aacute; no A;
+así como M, tampoco representar&aacute; sino el no A, con
+relacion al A. De esto se sigue que en el concepto de A, en cuanto
+comienza, se incluye la relacion al no A, sin lo cual no puede ser
+concebido como <i>comenzado</i>.</p>
+
+<p>[64.] Suponiendo al menos una inteligencia para conocer esta
+relacion, es concebible lo que se acaba de explicar; porque esta
+inteligencia, referiria el no A y el A, &aacute; su duracion
+propia, sucesivamente, si esta duracion fuese sucesiva, como la
+nuestra; de otro modo, si esta duracion no fuese sucesiva. Pero si
+no hay nada absolutamente, <span class="pagenum"><a name="Page_262"
+id="Page_262">{262}</a></span> la serie no A, A, es inconcebible,
+pues la relacion del A, en cuanto comienza carece de término
+de comparacion, real &oacute; pensado, &aacute; no ser que finjamos
+un tiempo puro, enteramente vacío, donde imaginemos
+colocados los términos de la serie.</p>
+
+<p>[65.] Así parece, que por el mero hecho de pensar el A,
+en cuanto <i>comenzado</i>, pensamos tambien una existencia
+precedente; pues no hay comienzo, si al A no le ha precedido el
+<i>no</i> A; y esta precedencia no significa nada, si no hay una
+existencia &aacute; que se refiera, ya sea como &aacute; serie
+sucesiva, ya como &aacute; duracion inmutable.</p>
+
+<p>[66.] Si A, debe ser precedido de una existencia B, tenemos que
+nada puede comenzar absolutamente, sin que algo exista; y que en el
+simple concepto de la sucesion hallamos la necesidad de algo
+existente <i>siempre</i>, para que algo pueda comenzar.</p>
+
+<p>[67.] Como la duracion no es nada distinto de las cosas; los dos
+términos de la serie, B, A, de los cuales el uno precede al
+otro, no pueden ser colocados en una duracion absoluta, distinta de
+las mismas cosas; &oacute; en dos instantes distintos,
+independientemente de las cosas. Esa relacion pues, que existe
+entre A y B, no es relacion de instante &aacute; instante, ya que
+los instantes en sí no son nada, sino de cosa &aacute; cosa;
+luego, por lo mismo que A comienza, tiene relacion necesaria con B.
+Por lo dicho, A no podria comenzar sin existir B; luego B, es
+condicion necesaria <span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">{263}</a></span> para la existencia de A. Luego resulta
+demostrado que todo ser que comienza, depende de un ser
+existente.</p>
+
+<p>[68.] Esta demostracion se halla, bien que n&oacute; desenvuelta
+de este modo, en las obras del baron Pascual Galluppi, profesor de
+filosofía en la universidad de N&aacute;poles (Cartas
+filos&oacute;ficas sobre las vicisitudes de la filosofía,
+carta XIV); y aunque no se le puede negar que encierra mucha
+profundidad, sin embargo parece que no deja el entendimiento
+satisfecho del todo. Hé aquí las palabras del
+fil&oacute;sofo italiano.</p>
+
+<p>&laquo;Esta proposicion, no hay efecto sin causa, &iquest;es una
+proposicion idéntica? Yo he demostrado su identidad de la
+manera que sigue. Lo que tiene un comienzo de existencia debe haber
+sido precedido &oacute; de un tiempo vacío &oacute; de un
+ser; porque de otro modo la cosa de que se trata seria la primera
+existencia y la primera letra del alfabeto de los seres, y no se
+podria decir que ella comienza &aacute; ser; porque esta nocion de
+<i>comienzo de existencia</i> implica en sí una prioridad
+con relacion al ser que comienza. Estas dos nociones <i>existencia
+comenzada</i> y <i>existencia precedida de otro cosa</i>, son pues
+idénticas; pero &iquest;es posible que una existencia sea
+precedida de un tiempo vacío? Yo he demostrado que una
+duracion vacía es una quimera, un producto de la
+imaginacion, falto de toda realidad. El desarrollo de esta prueba
+que no puedo exponer aquí, se hallar&aacute; en mis
+<i>Ensayos sobre la crítica del conocimiento</i>.
+Allí tengo <span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">{264}</a></span> establecido que el tiempo no es otra
+cosa que el <i>n&uacute;mero de las producciones</i>.
+Arist&oacute;teles ha dicho que el tiempo es el <i>n&uacute;mero
+del movimiento</i>. Luego <i>la existencia comenzada es una
+existencia precedida de otra existencia</i>. Esta proposicion es
+idéntica; pero &iquest;c&oacute;mo puede una existencia ser
+precedida de otra? La que precede &iquest;se halla por ventura en
+un instante de tiempo anterior al en que se encuentra la precedida?
+en este caso se recae en la doctrina del tiempo distinto de las
+cosas existentes. Así es menester admitir que la existencia
+que precede es tal que hace la existencia precedida <i>existencia
+comenzada</i>. Esta no es comenzada sino porque es precedida; la
+<i>anterioridad</i> de la existencia que precede es una
+anterioridad de <i>naturaleza</i>; una anterioridad objetiva, una
+anterioridad que hace el comienzo de la existencia precedida; ella
+es pues la <i>causa eficiente</i> de esta existencia. Así el
+gran principio de la causalidad resulta invenciblemente demostrado:
+es una proposicion idéntica.&raquo;</p>
+
+<p>[69.] Repito que esta demostracion no deja del todo satisfecho;
+n&oacute; porque ella en sí misma no sea concluyente, sino
+porque necesita mas desarrollo. El nervio de la prueba est&aacute;
+en la imposibilidad de concebir un <i>comienzo</i>, sin concebir
+algo preexistente; y de concebir precedencia, sin relacion de lo
+que comienza &aacute; lo que preexiste. No se comprende
+f&aacute;cilmente, c&oacute;mo de esta razon, se infiere la
+dependencia intrínseca de las cosas; y hasta el fundarse el
+argumento <span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">{265}</a></span> en una idea tan difícil como la
+del tiempo, aumenta mucho las dudas.</p>
+
+<p>[70.] Supongamos que el mundo existe, y que algo comienza ahora.
+Entonces se concibe la precedencia sin la dependencia. Si bien se
+reflexiona, esto sucede &aacute; cada paso; pues que en realidad
+comienzan de continuo muchos seres, precedidos por otros de los
+cuales no dependen. Se dir&aacute; que no dependen de todos, sino
+de uno, pero esto mismo es lo que se busca. Para probar que el
+principio de causalidad est&aacute; demostrado por la simple idea
+del &oacute;rden de la duracion, es necesario probar que la
+relacion de precedencia es relacion de dependencia. Lo que
+comienza, supone algo; ciertamente; pero falta probar si depende de
+este algo, como de una cosa producente, &oacute; tan solo como de
+una condicion, que <i>nos haga posible el concepto</i> del
+comienzo. Hasta que se haya probado que para el tr&aacute;nsito del
+no ser al ser, es indispensable la <i>accion</i> de un ser, parece
+no quedar probado el principio de la causalidad, sino el de la
+precedencia; y como el &oacute;rden de las cosas en la duracion,
+&oacute; sea la anterioridad y posterioridad, no nos representa mas
+dependencia que la de pura sucesion, resultaria que si nos
+limit&aacute;semos &aacute; la precedencia, no habríamos
+probado que todo lo que comienza debe depender de otro, sino que
+todo lo que comienza debe <i>suceder</i> &aacute; otro; esto
+&uacute;ltimo no es el principio de <i>causalidad</i>, sino de
+<i>sucesion</i>.</p>
+
+<p>[71.] Aclaremos algo mas estas ideas. <span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">{266}</a></span></p>
+
+<p>Para que se comprenda mejor la dificultad que milita contra la
+demostracion anterior, observaré que para los que no admiten
+el principio de causalidad, no es imposible que comience
+<i>cualquiera</i> cosa, en <i>cualquiera</i> momento, sin ninguna
+causa. Representemos los seres sucesivos del universo por la serie
+... A, B, C, D, E, ... y los tiempos en que existen, por la serie
+..... a, b, c, d, e, ... Segun la demostracion que examinamos,
+ningun término ha podido comenzar, sin que le haya precedido
+otro; por manera que el D, <i>comenzado</i>, significa lo mismo que
+el D, <i>precedido</i>. Luego el D, tiene una relacion necesaria
+con el C, por la razon de que los instantes d y c, no son nada en
+sí mismos, en cuanto distintos de D y C.</p>
+
+<p>Quien no admita el principio de causalidad, dir&aacute; que el
+D, puede comenzar sin ninguna dependencia del C; y que para hacer
+posible el concepto del comienzo, basta que haya existido
+<i>siempre</i> algo, aunque los términos <i>precedentes</i>
+y <i>precedidos</i> no tengan entre sí ninguna relacion.
+Así como el &oacute;rden de los seres est&aacute;
+representado por la serie..... A, B, C, D, E, se podr&aacute;
+imaginar otra serie.. M, N, P, Q, R, de modo que &aacute; las dos
+les corresponda la misma serie de tiempo..... a, b, c, d, e.
+Entonces el D, puede comenzar sin dependencia <i>necesaria</i> del
+C, porque basta que preexista P, en el instante c, para que se nos
+haga posible el concepto del comienzo; en cuyo caso, el D, no
+<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">{267}</a></span> tendr&aacute; ninguna relacion
+<i>necesaria</i> con C, ni con P; bast&aacute;ndole la precedencia
+de uno &uacute; otro. Y como es evidente que lo que se dice de C y
+de P, se podr&aacute; decir de otros cualesquiera términos
+de las mismas series &oacute; de otras, resulta que la demostracion
+no conduce sino &aacute; la necesidad de concebir algo
+<i>preexistente</i>; y esto solamente para hacer posible el
+concepto de un comienzo. Y si &aacute; esto se a&ntilde;ade la
+dificultad que de suyo ofrece la naturaleza de las ideas de tiempo
+y de toda duracion, parece que deberemos inferir que la
+demostracion no es tan satisfactoria como seria de desear. Los que
+no profundicen mucho en la idea del tiempo, apenas
+entender&aacute;n el sentido de la prueba; y los dem&aacute;s
+ver&aacute;n demostrada la contradiccion que se encierra en un
+comienzo absoluto; y por tanto la necesidad de que haya existido
+<i>siempre</i> algo; mas n&oacute; la dependencia intrínseca
+que se implica en la relacion de un efecto &aacute; su causa. Estas
+dificultades obligan &aacute; un ex&aacute;men mas riguroso y
+profundo.</p>
+
+<p>[72.] El principio de la precedencia nos conduce &aacute; un
+resultado importante. Nuestro entendimiento concibe absolutamente
+una existencia como eterna; pues que le es imposible el concebir un
+comienzo absoluto, sin un ser anterior.</p>
+
+
+<p>[73.] El concepto de la
+nada absoluta nos es imposible. 1.&deg; Porque este seria un
+concepto completamente vacío; &oacute; mas bien la ausencia
+de todo concepto. La negacion, la concebimos relativamente &aacute;
+una existencia (Lib. V, cap. IX); <span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">{268}</a></span> pero n&oacute;
+absolutamente. 2.&deg; Porque no es posible el concepto sin
+conciencia; y en esta, se halla implicada la idea de ser, de algo,
+la cual es contradictoria con la nada absoluta.</p>
+
+<p>[74.] No pudiendo concebir la nada absoluta, concebimos siempre
+algo existente; y como por lo demostrado anteriormente, no podemos
+concebir un comienzo absoluto, resulta que no podemos pensar sin
+que nuestro pensamiento implique el concepto de una existencia
+eterna.</p>
+
+<p>&iexcl;Que verdad tan luminosa! &iexcl;Cu&aacute;ntas
+reflexiones inspira! Sigamos meditando.</p>
+
+<p>[75.] Resulta pues que es un hecho primitivo de nuestro
+espíritu la necesidad de pensar lo necesario y eterno; y que
+la confusion que sentimos al pensar en la duracion en abstracto, y
+esa inclinacion &aacute; fingir tiempos, antes que existiera el
+mundo, nace de la necesidad de concebir lo eterno, necesidad de que
+nuestro espíritu no puede emanciparse, supuesto que
+piense.</p>
+
+<p>[76.] La basa del principio de contradiccion: la idea <i>de
+ser</i>, se halla en nuestros conceptos de una manera absoluta; su
+opuesta la de <i>no ser</i>, se halla tan solo con respecto
+&aacute; lo contingente; es una especie de condicion implicada en
+la contingencia.</p>
+
+<p>[77.] Todo lo contingente incluye algo de no ser; por lo mismo
+que es contingente, puede <i>no ser</i>, y por tanto su no ser,
+est&aacute; cuando menos en el &oacute;rden de la posibilidad. Pero
+esos tr&aacute;nsitos del no ser al ser, no son ni siquiera
+concebibles, <span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">{269}</a></span> sino presuponiendo algo existente,
+necesario y eterno.</p>
+
+<p>[78.] Así, hallamos en nuestras ideas el ser como
+absoluto, y el no ser como relativo; y el ser que ha salido del no
+ser, &oacute; que ha <i>comenzado</i>, no lo podemos concebir sino
+con relacion &aacute; un ser absoluto.</p>
+
+<p>[79.] Esta relacion objetivamente considerada, no nos parece
+&aacute; primera vista la de causalidad, sino la de sucesion; pero
+nos ofrece un hecho subjetivo que nos lleva al conocimiento de la
+verdad objetiva. En efecto: ya que nuestros conceptos de no ser y
+ser, est&aacute;n ligados de tal suerte que no podemos concebir el
+tr&aacute;nsito del no ser al ser, sin concebir un ser
+preexistente: hallamos aquí un reflejo de la causalidad
+objetiva, que se nos revela en los hechos subjetivos. La duracion,
+como distinta de las cosas, es una pura imaginacion; la relacion
+pues de las duraciones es la relacion de los seres. Es verdad que
+por lo dicho, en esta relacion de duraciones descubrimos solo la
+sucesion, y n&oacute; la dependencia intrínseca; pero esta
+dependencia, aunque no conocida intuitivamente, se halla
+representada en el mismo enlace con que concebimos los seres en la
+duracion. Es cierto que podemos imaginar diferentes series; pero la
+de los tiempos, es una pura imaginacion, en cuanto la concebimos
+distinta de los dem&aacute;s. Si la serie de los tiempos
+desaparece, solo restan las series de las cosas: la relacion entre
+los términos ser&aacute; la relacion entre <span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">{270}</a></span> las
+cosas; y la dependencia llamada de <i>sucesion</i>, ser&aacute; una
+dependencia de <i>realidad</i>. La relacion real, de lo que pasa
+del no ser al ser, con lo que es absolutamente, es una dependencia
+de causalidad.</p>
+
+<p>[80.] Imaginemos las series de realidades que se quieran.</p>
+
+<table summary="series">
+<tr>
+<td>A,</td>
+<td>B,</td>
+<td>C,</td>
+<td>D,</td>
+<td>E,</td>
+<td>........</td>
+</tr>
+<tr>
+<td>M,</td>
+<td>N,</td>
+<td>P,</td>
+<td>Q,</td>
+<td>R,</td>
+<td>........</td>
+</tr>
+</table>
+
+<p>la del tiempo a, b, c, d, e, en cuanto distinta de las
+dem&aacute;s, no significa nada. En este caso, se la puede
+eliminar; y todas las relaciones de unos términos &aacute;
+otros, no ser&aacute;n de tiempos, sino de cosas.</p>
+
+<p>Ahora bien: se ha demostrado que un término D, por
+ejemplo, no puede ser concebido pasando del no ser al ser, &oacute;
+<i>comenzando</i>, sino con una relacion; y esta por lo explicado,
+es relacion real del D, &aacute; un término cualquiera. Se
+habia objetado que el D podia comenzar, con tal que hubiese otro
+término, que hiciese posible el concepto de la prioridad, y
+por tanto del comienzo; para lo cual se le iba &aacute; buscar en
+otra serie distinta; pero si bien se reflexiona, esto no es mas que
+cambiar de nombres: porque si el término necesario para el
+comienzo, se halla en otra serie, en ella se hallar&aacute; la
+causa, pues que allí estar&aacute; lo que se necesita para
+el efecto.</p>
+
+<p>[81.] Todos los términos comenzados, presuponen otros,
+uno &oacute; mas, pues aquí prescindimos de su unidad; luego
+al fin hemos de parar &aacute; uno <span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">{271}</a></span> &oacute; mas
+términos <i>no</i> comenzados. Los comenzados no pueden
+haber comenzado, sin la existencia de los no comenzados; luego la
+existencia de estos les es necesaria para la suya. Luego en la de
+estos se halla la razon de su existencia comenzada; luego la
+verdadera causalidad.</p>
+
+<p>[82.] Las dificultades que se oponen &aacute; esta demostracion
+nacen de que sin advertirlo, se falta al supuesto, atribuyendo
+&aacute; la duracion una existencia distinta de los seres. Para
+comprender toda la fuerza de la prueba es necesario eliminar del
+todo el concepto imaginario de la duracion pura: y entonces se ve
+que la dependencia representada como relacion de duracion, es una
+dependencia de los seres en sí mismos, dependencia que no
+nos ofrece otra cosa que la misma relacion expresada por el
+principio de causalidad.</p>
+
+<p>[83.] Eliminado completamente el concepto de duracion pura, como
+de una cosa distinta de los seres, resta solo el tr&aacute;nsito
+del no ser al ser, &uacute;nica cosa que puede expresarse por la
+palabra comenzar. En este caso hallamos, que el principio de la
+precedencia es el mismo principio de causalidad; y como para soltar
+las dificultades, hemos tenido que prescindir completamente de la
+duracion en sí misma, nos hallamos con que el principio de
+causalidad, si ha de quedar fuera de duda, y ha de ser contado
+entre los axiomas, no puede fundarse sino en la contradiccion entre
+el ser y el no ser; en la imposibilidad de concebir <span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">{272}</a></span> un ser
+que aparece de repente, sin que le preceda nada mas que un puro no
+ser.</p>
+
+<p>[84.] Así en &uacute;ltimo resultado, y despues de haber
+dado tantas vueltas &aacute; la cuestion, venimos &aacute; parar
+&aacute; lo mismo que teníamos establecido en los
+capítulos anteriores; un no ser no puede llegar &aacute;
+ser, sin la intervencion de un ser: la serie <i>no</i> A, A, es
+imposible, si no interviene un ser, B. Así lo hallamos en
+nuestras mismas ideas; y contradecir &aacute; esta verdad, es negar
+nuestra propia razon.</p>
+
+<p>Creo pues, que el principio de causalidad no resulta
+completamente explicado sino ateniéndonos &aacute; lo dicho
+en los capítulos anteriores. El comenzar, supone un no ser
+de lo que comienza; y del concepto de no ser, es imposible que
+salga el ser: esto es contradictorio. El principio es verdadero
+subjetivamente, pues estriba en nuestras mismas ideas; pero lo es
+tambien objetivamente, &aacute; causa de que en tales casos la
+objetividad est&aacute; necesariamente ligada con la subjetividad
+(Lib. I, Cap. XXV). El ser apareciendo repentinamente, sin causa,
+sin razon, sin nada; es una representacion absurda, que nuestro
+entendimiento rechaza con la misma fuerza é instantaneidad
+que admite el principio de contradiccion.</p>
+
+<p>Como el tiempo es la relacion del no ser al ser, el &oacute;rden
+entre lo variable, se concibe tambien que el concebir sucesion, sin
+algo que preexista, es contradecirse; y así el principio de
+la precedencia, viene &aacute; fortalecer el principio de
+<span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">{273}</a></span> causalidad; &oacute; mas bien, se
+manifiesta que son uno solo, bien que presentados bajo diferentes
+aspectos: el de precedencia, se refiere &aacute; la duracion, el de
+causalidad al ser: pero ambos expresan una aplicacion del principio
+fundamental: es imposible que una cosa sea y no sea &aacute; un
+mismo tiempo.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VIII.</h2>
+<h3>LA CAUSALIDAD EN S&Iacute; MISMA. INSUFICIENCIA Y ERROR DE
+ALGUNAS EXPLICACIONES.</h3>
+<p>[85.] La causalidad implica relacion: si est&aacute; puesta en
+ejercicio, implica relacion actual; considerada sin ejercicio,
+&oacute; <i>in potentia</i>, implica relacion posible. Nada se
+causa &aacute; sí mismo; la causalidad se refiere siempre
+&aacute; <i>otro</i>. No hay causa cuando no hay efecto; y no hay
+efecto cuando no hay tr&aacute;nsito del no ser al ser. Si este
+tr&aacute;nsito se verifica en una substancia que no era, y
+comienza &aacute; ser, se apellida creacion: esta se llama pasiva,
+relativamente al efecto; activa, con respecto &aacute; la causa. Si
+el tr&aacute;nsito es de solos accidentes, el efecto es una
+modificacion <i>nueva</i>; no se dice que hay un nuevo ser, sino
+que un ser es de <i>otro modo</i>. <span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">{274}</a></span></p>
+
+<p>[86.] De esto se infiere que causalidad no es lo mismo que
+actividad; toda causalidad es actividad; mas n&oacute; toda
+actividad es causalidad. Dios es activo en sí mismo; pero no
+es causa sino con relacion &aacute; lo externo. Su inteligencia y
+su voluntad consideradas en sí, prescindiendo de la
+creacion, como concebimos &aacute; Dios antes del principio del
+mundo desde toda la eternidad, son ciertamente actividad infinita;
+y sin embargo en cuanto son puramente inmanentes, no son
+causalidad, porque no producen nada nuevo en Dios: su inteligencia
+es un acto puro, infinitamente perfecto, que jam&aacute;s sufre ni
+puede sufrir ninguna mudanza; lo mismo debe decirse de su voluntad;
+luego la inteligencia y la voluntad divina con respecto al mismo
+Dios, no son actos de causalidad; y aun en cuanto se refieren
+&aacute; los objetos externos, no son causa producente en la
+realidad, sino con sujecion &aacute; la voluntad libre del Criador;
+de otro modo deberíamos admitir que Dios ha criado el mundo
+por necesidad.</p>
+
+<p>La actividad en la criatura, aun en las operaciones inmanentes,
+es siempre causalidad; porque no puede ejercerla, sin que produzca
+nuevas modificaciones. Los actos de entendimiento y voluntad son
+ejercicio de una actividad inmanente, y no dejan por esto de
+modificarnos de diferentes maneras. Cuando pensamos &oacute;
+queremos, somos de <i>otro modo</i> que cuando no queremos ni
+pensamos; y cuando pasamos de pensar &oacute; querer una cosa,
+&aacute; pensar &oacute; querer otra, este tr&aacute;nsito
+<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">{275}</a></span> no puede verificarse, sin que
+experimentemos <i>modos nuevos</i> de ser.</p>
+
+<p>[87.] &iquest;En qué consiste la relacion de causalidad
+eficiente? &iquest;qué significa la dependencia del efecto
+con respecto &aacute; la causa? Esta es una cuestion
+difícil, profunda, una de las mas difíciles y
+profundas que puedan ofrecerse &aacute; la ciencia. El vulgo de los
+hombres y aun de los fil&oacute;sofos, cree resolverla empleando
+palabras que bien analizadas, no aclaran nada.</p>
+
+<p>[88.] Causar, se dice, es dar el ser.&mdash;&iquest;Qué
+significa dar?&mdash;Dar, es aquí sin&oacute;nimo de
+producir.&mdash;&iquest;Qué significa producir? Con esto se
+acaban las explicaciones, si no se quiere caer en un
+círculo, diciendo, que producir es causar &oacute; dar el
+ser.</p>
+
+<p>Causa, se dice tambien, es aquello de que resulta una
+cosa.&mdash;&iquest;Qué se entiende por
+resultar?&mdash;Dimanar.&mdash;&iquest;Qué es dimanar?&mdash;Dimanar es
+venir, salir una cosa de otra.&mdash;Siempre lo mismo: palabras
+metaf&oacute;ricas que en el fondo tienen un significado
+idéntico.</p>
+
+<p>Se dice de la causa que <i>da</i>, <i>produce</i>, <i>hace</i>,
+<i>comunica</i>, <i>engendra</i>, etc., y del efecto, que
+<i>recibe</i>, <i>dimana</i>, <i>procede</i>, <i>resulta</i>,
+<i>viene</i>, <i>nace</i> etc.</p>
+
+<p>[89.] La causalidad implica sucesion; pero no se identifica con
+ella. Concebimos muy claramente que B es despues de A, sin que A
+sea causa de B. La experiencia interna y externa nos ofrece
+continuos ejemplos de una sucesion distinta de la causalidad. Un
+hombre sale al campo, <span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">{276}</a></span> otro sale despues de él; entre
+las salidas hay sucesion, y puede no haber ninguna causalidad. Los
+dos fen&oacute;menos considerados ya objetivamente, esto es, en
+sí mismos, ya subjetivamente esto es, en cuanto son
+conocidos por nosotros, est&aacute;n enlazados por la relacion de
+sucesion; mas n&oacute; por la de causalidad. Tanto en el lenguaje
+filos&oacute;fico como en el oratorio, el <i>post</i> y el
+<i>propter</i>, <i>despues</i> y <i>por</i>, significan cosas muy
+diferentes. En los fen&oacute;menos puramente internos, se verifica
+lo mismo. Pienso en una cuestion filos&oacute;fica, y luego me
+ocupo de una cuestion literaria: los dos pensamientos son
+sucesivos, sin que el uno sea causa del otro.</p>
+
+<p>[90.] La relacion de causalidad no es el enlace de las ideas de
+las cosas. Las representaciones de A y B pueden estar fuertemente
+enlazadas en nuestro espíritu, sin que nos acordemos
+siquiera de la relacion de causalidad. En un lugar hemos visto una
+escena que nos ha hecho impresion profunda; el recuerdo del lugar
+nos recordar&aacute; siempre la escena, y el recuerdo de la escena
+nos recordar&aacute; siempre el lugar: aquí encontramos dos
+representaciones internas, fuertemente enlazadas, sin que por esto
+atribuyamos &aacute; los objetos la relacion de causalidad. Sabemos
+que dos personas acuden &aacute; un mismo punto, por motivos
+diferentes, sin que la ida de la una influya en la de la otra. La
+idea de la ida de la una se asociar&aacute; en nuestro
+entendimiento con la de la ida de la otra; habr&aacute; pues enlace
+de representaciones, <span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">{277}</a></span> no obstante de que negaremos &aacute;
+los objetos la relacion de causalidad.</p>
+
+<p>[91.] Aun cuando el enlace de las ideas sea tal que en nuestro
+entendimiento, por efecto de una experiencia constante, la una sea
+precedida siempre de la otra como lo condicional lo es de la
+condicion, esto no basta para la verdadera causalidad. Un
+observador ha notado constantemente la correspondencia del flujo y
+reflujo del mar con el movimiento de la luna; pero ya sea por
+razones filos&oacute;ficas, ya porque no le haya ocurrido que el
+movimiento de la luna pueda influir en el movimiento del mar,
+considera estos fen&oacute;menos como del todo independientes el
+uno del otro, por mas que no acierte &aacute; explicarse la razon
+de tan singular coincidencia. En el entendimiento de este
+observador se ligar&aacute;n los dos fen&oacute;menos de tal suerte
+que el de la luna preceder&aacute; al del flujo y reflujo, sin que
+le sea dable invertir el &oacute;rden, haciendo preceder el del
+flujo y reflujo al del movimiento de la luna. Hé aquí
+pues una prioridad necesaria en una idea, sin que se atribuya al
+objeto verdadera causalidad.</p>
+
+<p>[92.] Si bien se reflexiona, hay en la historia de la
+filosofía un hecho que prueba hasta la &uacute;ltima
+evidencia la exactitud de lo que acabo de decir: el sistema de las
+causas ocasionales sostenido por fil&oacute;sofos eminentes. Si un
+cuerpo en movimiento, dicen ellos, choca con otro cuerpo que
+est&aacute; en quietud, le comunicar&aacute; su movimiento; pero
+esta comunicacion no significa verdadera <span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">{278}</a></span>
+causalidad, sino que el movimiento del cuerpo chocante es una
+simple ocasion del movimiento del cuerpo chocado. Hé
+aquí pues concebida una cosa como una condicion necesaria
+para la existencia de la otra, sin embargo de que se niega que haya
+entre ellas la relacion de causalidad. Al pensar en los dos
+fen&oacute;menos, no podemos invertir el &oacute;rden, concibiendo
+el movimiento del cuerpo chocado como condicion del movimiento del
+cuerpo chocante; y &aacute; pesar de esto, se puede negar la
+relacion de causalidad entre la condicion y lo condicional. Luego
+la idea de causalidad nos representa algo mas que el &oacute;rden
+necesario de las cosas entre sí.</p>
+
+<p>[93.] Esto nos conduce &aacute; una nueva fase de la cuestion.
+&iquest;La relacion de causalidad, est&aacute; fielmente
+representada en la proposicion condicional: si A existe,
+existir&aacute; B? El enlace expresado por esta proposicion no es
+la relacion de causalidad. En cierto país, si el frutal N
+florece, florecer&aacute; el M; así lo ha ense&ntilde;ado
+una experiencia constante; la proposicion condicional en este caso,
+no expresa relacion de causalidad del florecer de N con respecto al
+de M; y sin embargo la proposicion es verdadera. Un fen&oacute;meno
+puede ser signo de la inmediata venida del otro, sin ser su
+causa.</p>
+
+<p>[94.] Las proposiciones condicionales en que se afirma la
+existencia de un objeto como condicion de la existencia de otro,
+expresan un enlace; pero este puede no ser de los objetos entre
+<span class="pagenum"><a name="Page_279" id="Page_279">{279}</a></span> sí, sino con un tercero. Si un
+criado de un caballero se dirige &aacute; un punto, luego se dirige
+h&aacute;cia el mismo punto otro criado: la direccion del primero
+podr&aacute; no ser causa de la del segundo, sino de que el amo
+quiere que los dos vayan el uno tras del otro. Las mieses de un
+terreno indican el estado de las de otro; y este indicio puede
+expresarse en una proposicion condicional; &iquest;por qué?
+&iquest;es acaso por razon de la causalidad del estado de unas
+mieses respecto al de las otras? n&oacute; por cierto; sino porque
+las circunstancias del clima y de la tierra, producen entre ellas
+un &oacute;rden de tiempo bastante fijo, para verificar la
+proposicion condicional, sin que intervenga la idea de causalidad
+de la una con respecto &aacute; la otra.</p>
+
+<p>[95.] Hay muchos casos en que la relacion entre la condicion y
+lo condicional es necesaria, y sin embargo la condicion no es ni
+puede ser causa de lo condicional. Recuérdese que
+aquí tratamos de causa eficiente, de aquella que da el ser
+&aacute; la cosa, y seria muchas veces absurdo el atribuir este
+género de causalidad &aacute; condiciones, que por otra
+parte est&aacute;n necesariamente ligadas con lo condicional. Si se
+quita una coluna en que se apoya un cuerpo, el cuerpo caer&aacute;;
+el enlace de la condicion con lo condicional, &oacute; de quitar la
+coluna con la caida del cuerpo, es necesario; la proposicion en que
+se expresa, es verdadera y necesaria en el &oacute;rden natural; y
+sin embargo no se puede decir que la remocion de la coluna sea la
+causa <i>eficiente</i> de la caida del cuerpo. <span class="pagenum"><a name="Page_280" id="Page_280">{280}</a></span></p>
+
+<p>[96.] Para que la proposicion condicional se verifique basta el
+enlace, aunque sea puramente ocasional; y nadie ha confundido
+jam&aacute;s la ocasion con la causa. En el ejemplo presente, el
+cuerpo no podia caer sin remover la coluna; y debia caer por
+necesidad en cuanto se la removiese; pero la causa de la
+caída no est&aacute; en la remocion sino en la gravedad,
+como lo manifiesta el que si el cuerpo que se hallaba sobre la
+coluna hubiese tenido una gravedad específica igual &aacute;
+la del fl&uacute;ido en que se hallaba sumergido, la remocion de la
+coluna no le habria hecho caer.</p>
+
+<p>[97.] La causalidad no puede expresar una relacion necesaria de
+la condicion &aacute; lo condicional, si no se quieren destruir las
+causas libres. Suponiendo que la idea de causalidad estuviese
+exactamente expresada en la proposicion: si A existe,
+existir&aacute; B; tendríamos que sustituyendo &aacute; las
+letras A y B, Dios y mundo, se nos convertiria en esta otra: si
+Dios existe, existir&aacute; el mundo; lo que nos haria caer en el
+error de la necesidad de la creacion, y sustituyendo en vez de A y
+B, hombre y acciones determinadas, tendríamos: si el hombre
+existe, existir&aacute;n sus acciones determinadas; lo que si
+implica necesidad, mata el libre albedrío.</p>
+
+<p>[98.] Aquí se presenta una cuestion: &iquest;la relacion
+de causalidad estaria exactamente expresada en una proposicion
+condicional, tomada en sentido inverso, poniendo el efecto como
+condicion y la causa como condicional (n&oacute; condicional de
+<span class="pagenum"><a name="Page_281" id="Page_281">{281}</a></span> existencia, sino de cosa necesariamente
+supuesta), esto es, si en vez de decir: si A existe existir&aacute;
+B, dijésemos, si B existe, existe A? En este caso la
+proposicion se puede aplicar aun &aacute; la dependencia de las
+criaturas con respecto &aacute; Dios; y en general &aacute; las
+acciones libres con respecto &aacute; sus causas, porque se puede
+decir con verdad: si el mundo existe, Dios existe; si hay una
+accion libre, existe un agente libre.</p>
+
+<p>[99.] Aunque &aacute; primera vista parezca que la relacion de
+causalidad se explica de este modo, desde luego se descubre que la
+nueva f&oacute;rmula tampoco es exacta. Porque, si bien es verdad
+en general, que si hay el efecto hay la causa, tambien es cierto
+que muchas veces una cosa supone &aacute; otra, n&oacute; como un
+efecto &aacute; una causa, sino como una simple ocasion, &oacute;
+como una condicion <i>sine qua non</i>, que dista mucho de la
+verdadera causalidad. Suponiendo que el cuerpo sustentado por la
+coluna estuviese afianzado de tal modo que no hubiese podido caer
+sin removerse la coluna, se podria formar la proposicion
+condicional: si el cuerpo ha caido, la coluna ha sido removida; la
+proposicion seria verdadera sin que la remocion de la coluna fuese
+causa eficiente de la caida del cuerpo.</p>
+
+<p>[100.] Dios podria haber criado el mundo de manera que las
+criaturas no tuviesen verdadera accion de causalidad las unas sobre
+las otras; y no obstante haberlas dispuesto de tal modo que los
+fen&oacute;menos se correspondiesen los unos con <span class="pagenum"><a name="Page_282" id="Page_282">{282}</a></span> los
+otros en el mismo &oacute;rden que en la actualidad. Así lo
+piensan los defensores de las causas ocasionales; y &aacute; esto
+viene &aacute; parar tambien la <i>armonía prestabilita</i>
+de Leibnitz, en la cual todas las m&oacute;nadas que constituyen el
+universo, son como otros tantos relojes, que aunque independientes
+los unos de los otros, andan acordes con admirable precision. En
+estas hip&oacute;tesis se podrian formar infinitas proposiciones
+condicionales, expresando las correspondencias de los
+fen&oacute;menos, sin que interviniese para nada la idea de
+causalidad.</p>
+
+<p>[101.] Inferiremos de lo dicho que esta idea es algo distinta
+del enlace necesario; y que aun considerada en toda su pureza, no
+est&aacute; exactamente expresada por la relacion significada en
+las proposiciones condicionales, ya sea que la causa se tome como
+condicion, ya sea que se tome como condicional. La dependencia del
+efecto respecto &aacute; la causa, es algo mas que un simple
+enlace; decir que todo lo que est&aacute; ligado por necesidad, aun
+cuando sea sucesivamente, y en un &oacute;rden fijo, est&aacute;
+ligado con relacion de causalidad, es confundir las ideas
+así vulgares como filos&oacute;ficas. <span class="pagenum"><a name="Page_283" id="Page_283">{283}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IX.</h2>
+<h3>CONDICIONES NECESARIAS Y SUFICIENTES PARA LA VERDADERA
+CAUSALIDAD ABSOLUTA.</h3>
+<p>[102.] Acabamos de ver que no basta el enlace necesario de dos
+objetos para que atribuyamos &aacute; esta relacion el
+car&aacute;cter de causalidad: &iquest;qué circunstancias
+son menester para dicho car&aacute;cter?</p>
+
+<p>[103.] Si concebimos B, objeto que comienza, y suponemos que
+para su existencia ha sido <i>necesario</i> el objeto A; y este
+<i>por sí solo</i>, ha bastado para la existencia de B,
+encontramos en la relacion de A con B, el verdadero car&aacute;cter
+de relacion de una causa &aacute; su efecto. Por manera que para el
+completo car&aacute;cter de causa <i>absoluta</i>, son
+indispensables dos condiciones: 1.&ordf; la <i>necesidad</i> de la
+existencia de A para la existencia de B. 2.&ordf; El que sea
+<i>bastante</i> la existencia de A para que pueda existir B, sin
+que se requiera nada mas.</p>
+
+<p>Estas condiciones pueden formularse en las proposiciones
+siguientes.</p>
+
+<p>Si B existe, A existe.</p>
+
+<p>Con solo existir A, basta para que pueda existir B.</p>
+
+<p>Cuando entre dos objetos se halla una relacion tal que hace
+verdaderas simult&aacute;neamente estas dos proposiciones, hay
+relacion de causalidad absoluta. <span class="pagenum"><a name="Page_284" id="Page_284">{284}</a></span></p>
+
+<p>[104.] Desde luego se echa de ver que con la explicacion que
+precede, pierden el car&aacute;cter de causa todas las meras
+ocasiones, pues que no se les puede aplicar la segunda proposicion.
+De dos hechos enlazados ocasionalmente se dir&aacute;, que si el
+uno existe, existir&aacute; el otro, y por tanto se
+verificar&aacute; de ellos la primera proposicion; pero no se
+dir&aacute; que con tal que el uno exista, haya lo bastante para
+existir el otro; así fallar&aacute; en este caso la
+proposicion segunda. Si dos hombres est&aacute;n concertados para
+que el uno dispare un tiro en el momento que otro le haga una
+se&ntilde;a con la mano, se podr&aacute; decir que si se hace la
+se&ntilde;a se disparar&aacute; el tiro; pero n&oacute; que con la
+se&ntilde;a sola, haya todo lo suficiente para que se dispare el
+tiro. En efecto; supongamos que el que tiene el arma de fuego se
+duerme, la se&ntilde;al se repetir&aacute; muchas veces, pero el
+tiro no saldr&aacute;.</p>
+
+<p>[105.] Tambien se quita el car&aacute;cter de causa &aacute;
+toda condicion, que solo lo es para remover obst&aacute;culos,
+<i>removens prohibens</i>. En tales casos es aplicable la primera
+proposicion, mas n&oacute; la segunda. De un cuerpo afianzado sobre
+una coluna de modo que no pueda caer sin que la coluna se remueva,
+se podria decir: si el cuerpo ha caido, la coluna ha sido removida;
+pero n&oacute; que baste la remocion de la coluna para la caida del
+cuerpo; pues que si este fuese específicamente menos grave
+que el fl&uacute;ido en que se halla sumergido, &oacute; bien
+estuviese unido con otro que no le dejase caer, no caeria. Es
+evidente que para <span class="pagenum"><a name="Page_285" id="Page_285">{285}</a></span> la caida no basta remover el
+obst&aacute;culo, sino que se necesita algo mas, como la fuerza de
+gravedad, &oacute; un impulso cualquiera.</p>
+
+<p>[106.] Todos los fen&oacute;menos enlazados en sucesion de
+tiempo de un modo necesario, y en un &oacute;rden fijo, pierden
+tambien la relacion de causas y efectos, si no se les atribuye algo
+nuevo que legitime la aplicacion de estas ideas; pues que aun
+cuando el &oacute;rden constante autorice &aacute; decir que, si
+viene A vendr&aacute; B, y luego C y luego D, y así
+sucesivamente, no se puede decir que con la existencia de A haya
+todo <i>lo bastante</i> para la de B ni en la de B para la de C, ya
+que suponemos fuera de la serie algo que debe contribuir como una
+condicion indispensable.</p>
+
+<p>[107.] La primera proposicion: Si B existe, existe A; es
+verdadera con relacion &aacute; toda causa, necesaria &oacute;
+libre. La segunda proposicion es aplicable tambien &aacute; estas
+dos especies de causas. Es preciso notar con cuidado que la
+proposicion no dice que si A existe existir&aacute; B; sino que la
+existencia de A basta para que <i>pueda</i> existir B. Si puesto A,
+se pusiese necesariamente B, la causa seria necesaria; pero si
+puesto A, solo se pone lo suficiente para la existencia de B, la
+causa queda libre; pues que no se afirma la existencia de B, sino
+la posibilidad de la existencia.</p>
+
+<p>[108.] Apliquemos esta doctrina &aacute; la primera causa. Si el
+mundo existe, Dios existe; esta proposicion es absolutamente
+verdadera. Si Dios existe, el mundo existe; la proposicion es
+falsa; <span class="pagenum"><a name="Page_286" id="Page_286">{286}</a></span> pues que existiendo Dios, el mundo
+podria no haber existido. Si Dios existe, el mundo puede existir;
+esto es, con la existencia de Dios hay lo suficiente para la
+posibilidad de la existencia del mundo: esta proposicion es
+verdadera: porque en el ser infinito se funda la posibilidad de los
+seres finitos, y en él se halla el poder suficiente para
+darles la existencia, si así lo quiere con su voluntad
+libre.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO X.</h2>
+<h3>CAUSALIDAD SECUNDARIA.</h3>
+<p>[109.] Al fijar en el capítulo anterior las condiciones
+para la verdadera causalidad, he hablado siempre de la causalidad
+<i>absoluta</i>; y esto, por las consideraciones que voy &aacute;
+exponer, y que versan sobre la diferencia entre la causa primera y
+las segundas.</p>
+
+<p>[110.] Ya hemos visto que la idea pura de causalidad absoluta es
+la percepcion de tres condiciones: la necesidad de una cosa para la
+existencia de otra; la suficiencia de la primera sola para la
+existencia de la segunda; y por fin (cuando la causa sea libre) el
+acto de voluntad necesario para realizar el efecto. Estas tres
+condiciones se <span class="pagenum"><a name="Page_287" id="Page_287">{287}</a></span> hallan absoluta y plenamente en la
+causa primera, pues que nada puede existir sin que Dios exista; y
+para la existencia de un objeto cualquiera, basta la existencia de
+Dios con la voluntad libre de criar el objeto. Es evidente que la
+causalidad no puede entenderse del mismo modo en las causas
+segundas; de ninguna de ellas puede verificarse que su existencia
+sea absolutamente necesaria para la de otro efecto, pues que Dios
+podria haberle producido por medio de otro agente secundario,
+&oacute; inmediatamente por sí mismo; ni tampoco que su sola
+existencia sea suficiente para la existencia del efecto, pues que
+todo cuanto existe presupone y necesita la existencia de la causa
+primera.</p>
+
+<p>[111.] Así pues la idea de causalidad aplicada &aacute;
+Dios, significa una cosa muy diferente de cuando se la aplica
+&aacute; las causas segundas: lo cual debiera haberse tenido
+presente para no suscitar cuestiones sobre las causas segundas
+antes de fijar con exactitud la significacion de la palabra
+<i>causa</i>. Es cierto que la relacion del efecto &aacute; la
+causa es una relacion de dependencia; pero ya hemos visto que estas
+palabras, dependencia, enlace, condicion etc. son susceptibles de
+sentidos muy diversos; si estos no se fijan con claridad y
+precision, las cuestiones no pueden menos de embrollarse.</p>
+
+<p>[112.] &iquest;Qué se entender&aacute; pues por
+causalidad secundaria? Con las observaciones que preceden, podremos
+determinarlo sin mucha dificultad. En <span class="pagenum"><a name="Page_288" id="Page_288">{288}</a></span> el
+&oacute;rden de los seres criados A ser&aacute; causa de B cuando
+se reunan las condiciones siguientes.</p>
+
+<p>1.&ordf; Que la existencia de A sea necesaria (segun el
+&oacute;rden establecido) para la existencia de B, lo cual
+deber&aacute; poder formularse en esta proposicion: si B existe, A
+existe &oacute; existi&oacute;.</p>
+
+<p>2.&ordf; Que en el &oacute;rden establecido, B y A formen una
+serie que suba hasta la causa primera, sin que sea necesario el
+concurso de los términos de otras series.</p>
+
+<p>Esta condicion tal vez no se la entenderia, si no se la aclarase
+con ejemplos.</p>
+
+<p>[113]. El movimiento de la pluma es efecto del movimiento de mi
+mano; y hallo aquí la verdadera relacion de causalidad
+secundaria, porque subo por una serie de condiciones, que no han
+menester de las de otra serie: el movimiento de la pluma depende
+del de la mano; el de la mano depende de los espíritus
+animales (&oacute; de la causa que mejor parezca &aacute; los
+fisi&oacute;logos); el de los espíritus animales depende del
+imperio de mi voluntad; y la voluntad depende de Dios que la ha
+criado y la conserva. Aquí encuentro una serie de causas
+segundas, &aacute; las que atribuyo el verdadero car&aacute;cter de
+causalidad, en cuanto se puede hallar en un &oacute;rden
+secundario; y la causa eficiente, principal entre las secundarias,
+ser&aacute; mi voluntad, porque en el &oacute;rden secundario ella
+es el primer término de la serie. El movimiento de la pluma
+de mi escribiente depende de mi voluntad, pero n&oacute; como de
+una verdadera causa <span class="pagenum"><a name="Page_289" id="Page_289">{289}</a></span> eficiente, sino como de una ocasion;
+porque en el escribiente se halla la misma serie que en el ejemplo
+anterior, y en esta serie se encuentra el primer término que
+es su voluntad, la cual yo no puedo determinar absolutamente, pues
+que por ser libre se determina &aacute; sí propia. La
+causalidad eficiente verdadera se halla en la voluntad del
+escribiente; pues allí se termina la serie cuyo primer
+término no est&aacute; &aacute; mi disposicion, sino en un
+sentido impropio, es decir, mientras el escribiente quiere.</p>
+
+<p>[114.] Un cuerpo A en movimiento, choca con el cuerpo B que
+est&aacute; en quietud: el movimiento del cuerpo A es causa del
+movimiento del cuerpo B, y la causalidad se ir&aacute; encontrando
+en todos los términos de la serie, esto es, de todos los
+movimientos cuyas comunicaciones sucesivas hayan sido necesarias
+para que el movimiento llegase al cuerpo B. Supongamos que en la
+serie de las comunicaciones se han removido obst&aacute;culos, que
+hubieran impedido la comunicacion del movimiento; las remociones
+eran condiciones indispensables en el supuesto de haber los
+obst&aacute;culos; pero no eran verdaderas causas, por ser
+términos ajenos &aacute; la serie de las comunicaciones, y
+que hubieran podido no existir, sin que dejase de existir el
+movimiento. Porque suponiendo que no hubiese habido
+obst&aacute;culos, no hubiera habido remociones, y sin embargo el
+movimiento se habria comunicado. Esto no se verifica respecto de
+los términos que forman la serie de las comunicaciones;
+<span class="pagenum"><a name="Page_290" id="Page_290">{290}</a></span> pues que si las representamos por</p>
+
+<p>A. B. C. D. E. F. . . . . . . . . . . . . . .</p>
+
+<p>el movimiento de A no puede llegar &aacute; F, si se quita uno
+de los cuerpos intermedios que sirven de vehículo &aacute;
+la comunicacion.</p>
+
+<p>[115.] De esta teoría se infiere que la idea de
+causalidad secundaria nos representa el encadenamiento de varios
+objetos que forman una serie, la cual va &aacute; terminar en la
+causa primera; ya sea por un &oacute;rden necesario, como sucede en
+los fen&oacute;menos de la naturaleza corp&oacute;rea; ya mediando
+un término primero en el &oacute;rden secundario, con
+determinacion propia, como sucede en las cosas que dependen de la
+voluntad libre.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XI.</h2>
+<h3>EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL OR&Iacute;GEN DE LA OSCURIDAD DE
+LAS IDEAS EN LO TOCANTE &Aacute; LA CAUSALIDAD.</h3>
+<p>[116.] Se preguntar&aacute; de qué naturaleza es este
+enlace de los términos de la serie; <i>c&oacute;mo</i> se
+comunican unos con otros, <i>qué es</i> lo que se
+transmitia, en fuerza <i>de qué calidad</i> se ponen en
+relacion. Todas estas cuestiones nacen de confusion de ideas; la
+cual ha dado ocasion &aacute; interminables disputas. Para
+evitarlas es necesario recordar la <span class="pagenum"><a name="Page_291" id="Page_291">{291}</a></span> diferencia entre los
+conocimientos intuitivo y discursivo, y las ideas determinadas
+é indeterminadas, intuitivas y no intuitivas, lo que llevo
+explicado en su lugar (Lib. IV, Cap.<small><sup>s</sup></small> XI,
+XIII, XIV, XV, XVI, XIX, XX, XXI, XXII).</p>
+
+<p>[117.] Allí (Cap. XXI) dije que el entendimiento puro
+puede ejercer sus funciones por ideas indeterminadas, esto es,
+representativas de relaciones generales, sin aplicacion &aacute;
+ningun objeto real ni posible, hasta que se les a&ntilde;ade una
+determinacion suministrada por la experiencia (ibid. &sect;. 135).
+La idea de causa pertenece &aacute; las indeterminadas (ibid.
+&sect;. 134); y por consiguiente tomada en toda su generalidad, no
+puede ofrecernos sino la relacion de ser y no ser, &oacute; de
+seres enlazados entre sí con cierta necesidad, todo con
+absoluta indeterminacion (ibid. 130). Luego para determinar el
+car&aacute;cter de la misma actividad, y sus medios de
+comunicacion, no nos basta la idea de causa: esta por sí
+sola, nada puede decirnos sobre el particular; ella se limita
+&aacute; ense&ntilde;arnos ciertas verdades <i>&agrave; priori</i>;
+la aplicacion de estas &aacute; los seres depende de la
+experiencia.</p>
+
+<p>[118.] He dicho (ibid. Cap. XXII) que nuestra intuicion se
+limita &aacute; lo siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad
+activa, inteligencia, voluntad; todo lo que sale de esta esfera
+nosotros no lo conocemos sino por conceptos indeterminados, y por
+consiguiente nos es imposible exponer &aacute; la intuicion ajena
+lo que sentimos que falta &aacute; la intuicion propia. Apuremos
+mas esta doctrina, <span class="pagenum"><a name="Page_292" id="Page_292">{292}</a></span> aplic&aacute;ndola &aacute; las
+cuestiones filos&oacute;ficas sobre la causalidad.</p>
+
+<p>[119.] Se ha disputado mucho sobre si los cuerpos ejercen unos
+sobre otros verdadera accion, y los que sostenian la negativa, no
+se cansaban de preguntar <i>c&oacute;mo</i> un cuerpo causa algo en
+otro, <i>qué es</i> lo que le transmite, cu&aacute;l es el
+<i>car&aacute;cter</i> de su calidad activa. A esto se daban varias
+respuestas, pero dudo mucho que sea posible ninguna satisfactoria,
+en no ateniéndose &aacute; la doctrina que acabo de exponer.
+&iquest;Qué debia responderse pues? hélo aquí.
+Nosotros no conocemos intuititivamente de los cuerpos, sino la
+sensibilidad pasiva, la cual en &uacute;ltimo resultado no es otra
+cosa que la extension con sus varias modificaciones (ibid. 139).
+Ahora bien; estas modificaciones se reducen &aacute; figura y
+movimiento; todo lo que sea apartarse de estas dos intuiciones,
+exigiendo una explicacion con determinaciones
+características, es pedir al hombre una cosa &aacute; que no
+llegan sus fuerzas. Los límites de nuestra intuicion en este
+punto, nos reducen &aacute; la extension, al movimiento y &aacute;
+las relaciones de estas dos cosas con nuestra sensibilidad:
+así debemos contentarnos con observar los fen&oacute;menos
+corp&oacute;reos y sujetarlos &aacute; c&aacute;lculo en el
+círculo de dicha intuicion: todo lo dem&aacute;s nos es
+imposible. Sabemos que el cuerpo A se mueve con cierta velocidad
+que medimos por la relacion del espacio con el tiempo; al llegar al
+lugar en que se encuentra B, este comienza &aacute; moverse en la
+direccion <span class="pagenum"><a name="Page_293" id="Page_293">{293}</a></span> y con la velocidad correspondiente.
+Aquí hay sucesion de fen&oacute;menos en el tiempo y en el
+espacio; fen&oacute;menos sometidos &aacute; reglas constantes, de
+las cuales nos cerciora la experiencia. Nuestros conocimientos
+intuitivos no pasan mas all&aacute;: en saliendo de esto entramos
+en las relaciones generales de ser y no ser, de ser <i>antes</i> y
+ser <i>despues</i>, de condicion y de condicional, que no nos
+ofrecen nada determinado para explicar el verdadero car&aacute;cter
+de la causalidad secundaria.</p>
+
+<p>[120.] La filosofía al ocuparse de los cuerpos,
+est&aacute; condenada &aacute; ce&ntilde;irse &aacute; los
+límites de la física propiamente dicha; cuando quiere
+elevarse &aacute; la region de la metafísica, los cuerpos
+desaparecen, en cuanto fen&oacute;menos sujetos &aacute;
+observacion sensible, y no resta de ellos otra cosa que las ideas
+generales indeterminadas.</p>
+
+<p>[121.] Tocante &aacute; la facultad de sentir, nos hallamos en
+algun modo pasivos, en cuanto recibimos las impresiones que
+llamamos sensaciones; y la parte de actividad que en ello pueda
+cabernos, no depende de nuestro libre albedrío, supuesto que
+estemos sometidos &aacute; las condiciones de la sensibilidad. Si
+aplicamos la mano al fuego, nos es imposible no experimentar la
+sensacion del calor. Por lo que toca &aacute; la causalidad que
+puede haber en nosotros respecto &aacute; la reproduccion de
+sensaciones pasadas, &oacute; &aacute; la produccion de
+representaciones sensibles nuevas, en vano se nos preguntaria sobre
+el <i>modo</i> con que ejercemos <span class="pagenum"><a name="Page_294" id="Page_294">{294}</a></span> esta actividad: su
+ejercicio es un hecho de conciencia, del cual solo sabemos que
+existe de tal &oacute; cual manera, en nuestra conciencia.</p>
+
+<p>[122.] Lo propio podemos decir de la elaboracion de las ideas.
+Todos los fil&oacute;sofos no son capaces de explicar el
+<i>modo</i> con que se hace esta produccion inmanente; las
+investigaciones ideol&oacute;gicas se limitan &aacute; caracterizar
+y clasificar dichos fen&oacute;menos y &aacute; exponer el
+&oacute;rden con que se suceden; pero no ense&ntilde;an nada sobre
+el modo con que estos fen&oacute;menos son producidos.</p>
+
+<p>[123.] El ejercicio de la voluntad ofrece &aacute; nuestra
+intuicion, &oacute; si se quiere &aacute; la conciencia, otra serie
+de fen&oacute;menos, sobre cuya produccion nada sabemos, en cuanto
+al modo. La conciencia nos atestigua que se hallan en nuestro
+interior, y que en nosotros est&aacute; el principio libre que
+ejerce dicha actividad: sobre este punto no sabemos nada mas; pero
+estos fen&oacute;menos se hallan &aacute; veces ligados con los
+movimientos de nuestro cuerpo, que una experiencia constante nos
+ofrece como dependientes de nuestra voluntad: &iquest;de qué
+manera se ligan cosas tan diferentes? no lo sabemos; la
+filosofía no lo alcanzar&aacute; jam&aacute;s. <span class="pagenum"><a name="Page_295" id="Page_295">{295}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XII.</h2>
+<h3>CAUSALIDAD DE PURO IMPERIO DE LA VOLUNTAD.</h3>
+<p>[124.] Preguntan algunos en qué consiste la creacion,
+c&oacute;mo se entiende que Dios saque las cosas de la nada:
+&laquo;esto, dicen, es incomprensible&raquo; sin reflexionar que
+una incomprensibilidad semejante la encontramos en el modo con que
+se ejerce la causalidad secundaria, tanto en el mundo
+corp&oacute;reo como en el incorp&oacute;reo. Si
+conociésemos &aacute; Dios intuitivamente, como segun el
+dogma cat&oacute;lico lo conocen los bienaventurados en la mansion
+de la gloria, podríamos conocer intuitivamente el modo con
+que se ejecuta la creacion. Ahora, en cuanto podemos formarnos
+alguna idea de la accion del Criador, decimos que saca de la nada
+con el imperio de su voluntad; lo cual, &aacute; mas de estar
+acorde con la ense&ntilde;anza de la religion, se halla en
+consonancia con lo que experimentamos en nosotros mismos. Dios
+quiere, y el universo sale de la nada; &iquest;c&oacute;mo se puede
+comprender esto? &aacute; quien nos lo pregunte le dirémos:
+el hombre quiere, y su mano se levanta; el hombre quiere, y todo su
+cuerpo se pone en movimiento; &iquest;c&oacute;mo se puede
+comprender esto? hé aquí una im&aacute;gen
+peque&ntilde;a sin duda, p&aacute;lida, incompleta, pero verdadera
+im&aacute;gen de la <span class="pagenum"><a name="Page_296" id="Page_296">{296}</a></span> creacion: un ser inteligente queriendo,
+y un hecho apareciendo. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el
+vínculo? si no podeis explic&aacute;rnosle con respecto
+&aacute; los seres finitos, &iquest;nos exigiréis que lo
+expliquemos trat&aacute;ndose del ser infinito? La
+incomprensibilidad del enlace del movimiento del cuerpo con el
+imperio de la voluntad, no nos autoriza &aacute; negarle; luego la
+incomprensibilidad del enlace de un ser que aparece de nuevo por
+efecto del imperio de la voluntad infinita, tampoco nos autoriza
+para negar la verdad de la creacion; por el contrario, el hallar
+una cosa tan semejante en nosotros mismos fortalece poderosamente
+los argumentos ontol&oacute;gicos con que se ha demostrado su
+necesidad. En los dogmas de la religion cristiana, &aacute; mas de
+lo que encierran de sobrenatural, se encuentran &aacute; cada paso
+verdades filos&oacute;ficas tan importantes como profundas.</p>
+
+<p>[125.] La causalidad, refiriéndose &aacute; efectos
+puramente posibles, no se comprende lo que puede significar, sino
+poniéndola en una inteligencia. La causa que no produce,
+pero que puede producir el efecto, encierra una relacion de lo
+existente &aacute; lo no existente; la causa existe, el efecto no
+existe; la causa no lo produce, pero puede producirle;
+&iquest;qué significa esta relacion de lo que existe
+&aacute; lo que no existe? &iquest;no parece una cosa
+contradictoria, una relacion sin término? Así es
+efectivamente, si se prescinde de la inteligencia: solo esta puede
+referirse &aacute; lo que no existe; pues que puede <i>pensar lo no
+existente</i>. Un cuerpo no <span class="pagenum"><a name="Page_297" id="Page_297">{297}</a></span> puede tener relacion con
+un cuerpo que no existe; pero la inteligencia puede tenerla con lo
+que no existe, aun sabiendo que no existe; nosotros mismos nos
+espaciamos &aacute; nuestro talante por las regiones de la
+posibilidad pura.</p>
+
+<p>[126.] La voluntad tambien participa de este car&aacute;cter de
+la inteligencia. El deseo se refiere &aacute; un goce que no es,
+pero que puede ser; nuestro querer y no querer, nuestro amor y
+nuestro odio, se refieren muchas veces &aacute; cosas puramente
+ideales, cuyo puro idealismo conocemos perfectamente; mas esto no
+quita que no las queramos. Así deseamos que sucedan cosas
+que no son; y podemos llevar nuestra veleidad hasta desear lo que
+sabemos que es imposible. Quisiéramos recobrar una cosa que
+nos consta hemos perdido para siempre, quisiéramos la
+presencia de un amigo, la cual nos es imposible por la distancia;
+quisiéramos que el tiempo se retardase &oacute; se acelerase
+conforme &aacute; nuestras necesidades &oacute; caprichos.</p>
+
+<p>[127.] Así nos hallamos con la inteligencia y la voluntad
+en relacion con lo no existente; relacion que no es ni siquiera
+concebible en un ser destituido de inteligencia. Esto conduce
+&aacute; un resultado importante. El comienzo absoluto de una cosa
+no es posible sino concibiendo la causalidad radicada en la
+inteligencia. Lo que comienza pasa del no ser al ser,
+&iquest;c&oacute;mo es posible que el ser haya producido en
+<i>otro</i>, un tr&aacute;nsito del no ser al ser, cuando la
+relacion &aacute; <i>otro</i>, antes de existir <span class="pagenum"><a name="Page_298" id="Page_298">{298}</a></span> este
+otro, era intrínsecamente imposible? El ser inteligente
+puede pensar en otro, aunque este otro no exista; pero para el ser
+no inteligente cuando el otro no existe en <i>realidad</i>, no
+existe de ningun modo; por consiguiente no es posible ninguna
+relacion; todas las que se finjan son contradictorias, y por tanto
+es absurdo el imaginar que lo que no es, comienza &aacute; ser.</p>
+
+<p>[128.] Esta razon prueba que en el orígen de las cosas
+hay un ser inteligente causa de todo, y que sin esta inteligencia
+nada podria haber comenzado. Si algo ha comenzado, algo existia
+desde toda la eternidad; y lo que ha comenzado era <i>conocido</i>
+por lo que no existia. En no admitiendo la inteligencia, el
+comienzo es absurdo. Fingid en el orígen de las cosas, un
+ser falto de inteligencia, sus relaciones ser&aacute;n con lo
+existente; pero no puede tener ninguna con lo no existente:
+&iquest;c&oacute;mo es posible pues que lo no existente comience
+&aacute; existir, por la accion de lo existente? Para que lo que no
+existe comience, es necesaria alguna razon; pues que de otro modo
+seria indiferente el comenzar esto &oacute; aquello, y aun el
+comenzar &oacute; no comenzar. Si no suponemos que hay un ser que
+conoce lo que no existe, y que pueda establecer, por decirlo
+así, una comunicacion con la nada, el ser que no existe no
+podr&aacute; existir jam&aacute;s. <span class="pagenum"><a name="Page_299" id="Page_299">{299}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIII.</h2>
+<h3>LA ACTIVIDAD.</h3>
+<p>[129.] Para comprender mas &aacute; fondo la idea de causalidad,
+conviene reflexionar sobre las de actividad y accion, como y
+tambien sobre la de inercia &oacute; <i>inactividad</i>, é
+inaccion.</p>
+
+<p>[130.] Si concebimos un ser sin inteligencia, sin voluntad, sin
+sensibilidad, sin conciencia de ninguna especie, y que
+adem&aacute;s, no encierre en sí nada que pueda alterar su
+estado, ni el de otros, concebimos un ser absolutamente
+inactivo.</p>
+
+<p>Así, la inactividad &oacute; la inercia absoluta requiere
+las condiciones siguientes. 1.&ordf; Absoluta falta de todo
+principio, de inteligencia, de voluntad, de sensibilidad, y en
+general de todo cuanto trae consigo conciencia. 2.&ordf; Absoluta
+falta de todo principio de mudanzas cualesquiera en sí
+propio. 3.&ordf; Absoluta falta de todo principio de mudanza en los
+otros. La reunion de estas condiciones forma la idea de una
+inactividad &oacute; inercia absoluta; el estado de un tal ser, es
+el de una inaccion absoluta.</p>
+
+<p>[131.] Un ser de esta naturaleza considerado en general, no nos
+ofrece mas que la idea de una cosa existente: la cual podemos
+considerar tambien como una substancia, suponiendo que no
+<span class="pagenum"><a name="Page_300" id="Page_300">{300}</a></span> est&aacute; inherente &aacute; otro en
+clase de modificaci&oacute;n, &oacute; bien figur&aacute;ndonosle
+como un substratum en que hay capacidad de ser modificado por la
+accion que sobre él ejerzan otros seres.</p>
+
+<p>Si queremos caracterizar algun tanto esta idea general para que
+pueda ofrecer algo &aacute; nuestra intuicion, no encontramos otro
+medio que el de a&ntilde;adirle la idea de extension, con lo cual
+formamos en algun modo la idea de materia inerte.</p>
+
+<p>[132.] Explicadas las ideas de inercia é inaccion, quedan
+explicadas sus opuestas, las de actividad y accion.</p>
+
+<p>Concibiendo un ser que tiene en sí propio la razon de sus
+mudanzas, concebimos un ser activo.</p>
+
+<p>Concibiendo un ser que tiene en sí la razon de las
+mudanzas de otros seres, concebimos tambien un ser activo.</p>
+
+<p>Concibiendo un ser que entiende, quiere, &oacute; siente,
+&oacute; que de un modo &uacute; otro tiene conciencia, concebimos
+tambien un ser activo.</p>
+
+<p>De esto se infiere que la actividad para nosotros puede
+representar tres cosas: orígen de las mudanzas propias:
+orígen de las mudanzas ajenas; conciencia.</p>
+
+<p>[133.] La primera especie de actividad solo puede convenir
+&aacute; los seres mudables; la segunda puede convenir &aacute; los
+inmutables, que sean causa; la tercera es una actividad que puede
+convenir tanto &aacute; los mudables como &aacute; los inmutables,
+prescindiendo <span class="pagenum"><a name="Page_301" id="Page_301">{301}</a></span> absolutamente de la idea de
+causalidad.</p>
+
+<p>[134.] La relacion general de principio de mudanzas propias
+&oacute; ajenas, pertenece &aacute; las ideas indeterminadas; por
+consiguiente la &uacute;nica actividad de que nosotros tenemos idea
+intuitiva, es la de inteligencia, de voluntad, y en general de todo
+cuanto se refiere &aacute; los fen&oacute;menos que necesitan esa
+percepcion que llamamos conciencia.</p>
+
+<p>[135.] Es preciso considerar la conciencia como una actividad y
+comprender en este &oacute;rden las ideas de inteligencia y
+voluntad prescindiendo de toda relacion &aacute; mudanzas propias
+&oacute; ajenas, si no queremos decir que Dios desde toda la
+eternidad era un ser inactivo, porque no tenia mas accion que los
+actos inmanentes de entender y querer.</p>
+
+<p>[136.] De esto se deduce que no toda actividad es transitiva,
+que hay verdadera actividad inmanente, de la cual tenemos
+conocimiento intuitivo en los fen&oacute;menos de nuestra
+conciencia.</p>
+
+<p>[137.] La actividad que podemos concebir en los cuerpos se
+reduce &aacute; un principio de las mudanzas propias &oacute; de
+las ajenas, sin que nos sea dado el tener de ella un conocimiento
+intuitivo. En efecto: nosotros no estamos en relacion con los
+cuerpos, sino por medio de los sentidos, los cuales nos ofrecen
+solamente dos &oacute;rdenes de hechos con respecto &aacute; la
+naturaleza corp&oacute;rea: hechos subjetivos, esto es, las
+impresiones que experimentamos llamadas sensaciones, las cuales
+<span class="pagenum"><a name="Page_302" id="Page_302">{302}</a></span> creemos dimanadas de la accion que los
+cuerpos ejercen sobre nuestros &oacute;rganos; hechos objetivos,
+esto es, la extension, el movimiento y las diferentes
+modificaciones que con los sentidos descubrimos en las cosas
+extensas que se mueven. Ni la primera clase de hechos ni la
+segunda, nos dan idea intuitiva de la actividad de los seres
+corp&oacute;reos.</p>
+
+<p>Los hechos subjetivos &oacute; las sensaciones, son inmanentes,
+esto es, se hallan en nosotros y n&oacute; en las cosas; y en
+cuanto subjetivos, no nos dicen lo que hay fuera de nosotros, sino
+lo que hay en nosotros. Aun cuando supusiéramos que las
+sensaciones son un verdadero efecto de la actividad de los cuerpos,
+esta actividad no se halla representada en el efecto mismo. Cuando
+el fuego calienta la mano tenemos percepcion intuitiva de la
+sensacion del calor, en cuanto se halla en nosotros; si suponemos
+que esta sensacion es realmente un efecto de la actividad del
+fuego, conocemos la relacion de nuestra sensacion &aacute; dicha
+actividad considerada en general é indeterminadamente, como
+orígen de nuestra sensacion; pero no conocemos
+intuitivamente la actividad en sí misma, porque esta como
+tal, no est&aacute; representada en nuestra sensacion.</p>
+
+<p>Los hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y
+todo cuanto concebimos que no est&aacute; en nuestra sensacion sino
+en el objeto mismo, tampoco nos ofrece ninguna idea intuitiva de la
+actividad de los seres corp&oacute;reos. Las <span class="pagenum"><a name="Page_303" id="Page_303">{303}</a></span>
+modificaciones de la extension, &oacute; sea las figuras, el
+movimiento con todos sus accidentes, y en general todo cuanto
+ofrece &aacute; nuestros sentidos el mundo corp&oacute;reo, son las
+mudanzas mismas y sus relaciones, mas n&oacute; el principio mismo
+de estas relaciones, ni de estas mudanzas. El cuerpo A, que
+est&aacute; en movimiento, choca con el cuerpo B, que est&aacute;
+en quietud; y este, despues del choque, comienza &aacute; moverse;
+prescindiendo de si el choque de A ha sido causa del movimiento de
+B, lo que nosotros podemos asegurar es, que no tenemos intuicion de
+la actividad productiva del movimiento. &iquest;Qué nos
+dicen los sentidos sobre el cuerpo A? solo nos dicen que se ha
+movido con tal &oacute; cual velocidad hasta el punto M, en que se
+hallaba el cuerpo B. &iquest;Qué nos dicen sobre el cuerpo
+B? solo nos dicen que ha comenzado &aacute; moverse en el instante
+en que el cuerpo A ha llegado al punto M; hasta ahora solo tenemos
+relaciones de espacio y tiempo entre dos objetos extensos A y B.
+&iquest;Donde est&aacute; la intuicion de la actividad de A, y de
+su accion sobre B? carecemos absolutamente de ella. Por raciocinio,
+por analogía, por consideraciones de &oacute;rden, de
+conveniencia, &uacute; otras semejantes, podremos probar con mas
+&oacute; menos solidez, que en el cuerpo A habia una actividad,
+causa del movimiento del cuerpo B; pero con esto tendremos
+solamente una idea indeterminada de la actividad, n&oacute; una
+intuicion de la misma.</p>
+
+<p>[138.] Las observaciones que preceden son <span class="pagenum"><a name="Page_304" id="Page_304">{304}</a></span>
+concluyentes para todos los fen&oacute;menos de la naturaleza
+corp&oacute;rea. T&oacute;mese el que se quiera, escogiendo el que
+mas nos induzca &aacute; imaginar una verdadera actividad:
+analiz&aacute;ndole bien, hallaremos limitada nuestra intuicion
+&aacute; relaciones de la extension en el espacio, y en el
+tiempo.</p>
+
+<p>Todos los cuerpos son pesados; así lo ense&ntilde;a la
+experiencia; &iquest;conocemos nosotros intuitivamente el principio
+de que dimanan los fen&oacute;menos de la pesadez? n&oacute;, de
+ninguna manera. Examinémoslo en el &oacute;rden subjetivo y
+en el objetivo. &iquest;Qué nos ofrece la pesadez en cuanto
+sentida por nosotros? nada mas que esa afeccion, que llamamos peso,
+esto es, una presion en nuestros miembros. &iquest;Qué nos
+ofrece la pesadez objetivamente? la direccion de los cuerpos
+h&aacute;cia un centro con tal &oacute; cual velocidad, segun las
+circunstancias; en todo esto solo hallamos, &oacute; un hecho
+puramente interno que es la sensacion ingrata de peso &oacute;
+prision, &oacute; puras relaciones de objetos extensos en el
+espacio y en el tiempo.</p>
+
+<p>[139.] El fuego quema, reduce &aacute; cenizas los objetos; nada
+mas propio para darnos idea de actividad; no obstante
+&iquest;podemos decir que la conozcamos intuitivamente? n&oacute;,
+de ninguna manera. En el &oacute;rden subjetivo tenemos la
+sensacion dolorosa de quemadura, y que en cuanto tal, es un
+fen&oacute;meno puramente interno; en el &oacute;rden objetivo
+tenemos la desorganizacion de los cuerpos quemados, la cual no
+ofrece &aacute; nuestros sentidos otra cosa que mudanzas en el
+vol&uacute;men, en la figura, <span class="pagenum"><a name="Page_305" id="Page_305">{305}</a></span> en el color, y en las
+dem&aacute;s calidades relativas &aacute; nuestros sentidos: todo
+esto ser&aacute; tal vez efecto de la actividad, mas n&oacute; la
+actividad misma.</p>
+
+<p>[140.] La luz reflejando sobre un objeto viene &aacute; parar
+&aacute; nuestros ojos, pintando en la retina el objeto en que se
+refleja. &iquest;Tenemos aquí intuicion de la actividad de
+la luz? n&oacute;, de ninguna manera. En el &oacute;rden subjetivo
+hallamos la sensacion llamada <i>ver</i>; en el objetivo
+encontramos el tama&ntilde;o, la figura y dem&aacute;s relaciones
+del objeto en el espacio; considerando la luz misma hallamos un
+fl&uacute;ido cuyos rayos tienen tal &oacute; cual direccion
+sometida &aacute; leyes determinadas, pero de ningun modo conocemos
+intuitivamente su actividad; y para persuadirnos de que la
+actividad existe necesitamos raciocinar echando mano de principios
+que no est&aacute;n en la esfera de nuestra intuicion.</p>
+
+<p>[141.] Las cuatro intuiciones de sensibilidad pasiva,
+sensibilidad activa, inteligencia y voluntad (Lib. IV, cap. XXII),
+se reducen &aacute; dos: extension y conciencia; comprendiendo en
+la extension todas sus modificaciones, y en la conciencia todos los
+fen&oacute;menos internos de un ser sensitivo &oacute; intelectual,
+en cuanto se hallan en ese fondo comun, que se apellida conciencia.
+Así pues nosotros conocemos intuitivamente dos modos de ser;
+la conciencia y la extension; la conciencia la tenemos en nosotros
+mismos, es un hecho subjetivo; la extension est&aacute; fuera de
+nosotros, y su existencia nos la atestiguan las sensaciones, y en
+particular las de la vista y del tacto. <span class="pagenum"><a name="Page_306" id="Page_306">{306}</a></span></p>
+
+<p>[142.] La clasificacion de estas dos intuiciones es sobre manera
+importante para distinguir lo activo de lo inerte. En la conciencia
+hallamos un tipo de verdadera actividad; en la extension como tal,
+hallamos un tipo de verdadera inercia; con solo pensar en la
+conciencia pensamos en algo activo sin necesidad de a&ntilde;adir
+otra idea; pensando en la extension sola, se nos ofrece la
+im&aacute;gen de una cosa susceptible de muchas modificaciones y
+que no encierra el principio de ninguna de ellas; para pensar en
+una actividad corp&oacute;rea debemos salir de la idea pura de
+extension y pensar en general en un principio de mudanzas; lo que
+nada tiene que ver con la intuicion de lo extenso.</p>
+
+<p>[143.] Así la &uacute;nica actividad de que nosotros
+tenemos conocimiento intuitivo, es la de conciencia; pues de las
+actividades corp&oacute;reas solo tenemos ideas indeterminadas. Las
+palabras de accion, reaccion, fuerza, resistencia, impulso, solo
+expresan relaciones indeterminadas y que no representan nada fijo
+sino en sus efectos. Los mec&aacute;nicos expresan las fuerzas por
+líneas &oacute; por n&uacute;meros, esto es, por los
+resultados sujetos &aacute; c&aacute;lculo. El mismo Newton al
+establecer su sistema de la atraccion universal, declara su
+ignorancia de la causa inmediata del fen&oacute;meno, y se limita
+&aacute; se&ntilde;alar las leyes &aacute; que se hallan sometidos
+los movimientos de los cuerpos.</p>
+
+<p>[144.] En los seres mudables la actividad nos representa un
+principio de las trasformaciones propias y ajenas, como si
+dijéramos una sobreabundancia <span class="pagenum"><a name="Page_307" id="Page_307">{307}</a></span> de ser que se va
+desenvolviendo y que &aacute; proporcion de su desarrollo, se va
+perfeccionando. En nuestro espíritu hallamos un ejemplo de
+este desarrollo. El ni&ntilde;o al nacer recibe confusamente las
+impresiones de cuanto le rodea. Con la repeticion de estas su
+actividad se va desenvolviendo, y lo oscuro se aclara, lo confuso
+se ordena, lo débil se fortalece, el pensamiento nace, la
+comparacion comienza, la reflexion se desplega, y aquel ser torpe y
+poco menos que inerte, llega quiz&aacute;s &aacute; ser un genio
+que asombra al mundo. Los materiales le han venido de afuera; pero
+&iquest;de qué habrian servido sin ese vivísimo foco
+de actividad que los trasformaba y que sacaba de ellos productos
+nuevos y exquisitos? Los mismos fen&oacute;menos de la naturaleza
+se ofrecen &aacute; los ojos de los brutos animales que &aacute;
+los de Kepler &oacute; de Newton; sin embargo lo que para aquellos
+no sale de la esfera de las impresiones sensibles, se convierte
+para estos en un manantial de teorías admirables.</p>
+
+<p>[145.] El ser activo contiene virtualmente las perfecciones que
+debe adquirir; es comparable &aacute; un gérmen en que se
+halla el &aacute;rbol colosal y cuyo desarrollo depende de las
+circunstancias del terreno y del clima; por el contrario el ser
+inactivo nada se puede dar &aacute; sí propio, tiene un
+estado y lo conserva hasta que un agente se lo muda; y &aacute; su
+vez permanece en el nuevo hasta que otra accion que tambien le
+viene de fuera, se lo quita y le comunica otro diferente.
+<span class="pagenum"><a name="Page_308" id="Page_308">{308}</a></span></p>
+
+<p>[146.] La actividad es un principio de determinaciones propias
+&oacute; ajenas; pero este principio puede obrar de dos modos: con
+inteligencia &oacute; sin ella. Cuando el ser es inteligente, su
+inclinacion &aacute; lo conocido, se llama voluntad. Esta, &oacute;
+se inclina necesariamente al objeto &oacute; n&oacute;: en el
+primer caso, es una espontaneidad necesaria; en el segundo es una
+espontaneidad libre. La libertad pues no existe con sola la
+ausencia de coaccion; ha menester tambien de la ausencia de toda
+necesidad aunque sea espont&aacute;nea; la voluntad ha debido poder
+querer &oacute; no querer el objeto; si esta condicion falta, no
+hay libre albedrío.</p>
+
+<p>[147.] Es digno de notarse que nuestra intuicion de lo externo,
+se refiere solo &aacute; lo inactivo: la extension; y que la de lo
+interno, se refiere principalmente &aacute; la actividad: la
+conciencia. Por lo primero, conocemos un substratum de mudanzas,
+pues todas parecen verificarse en la extension; por lo segundo, no
+conocemos intuitivamente ningun sujeto, sino las mudanzas mismas.
+La unidad del sujeto de ellos, la probamos por raciocinio, pero no
+la vemos intuitivamente (Lib. IX, Cap.<small><sup>s</sup></small>
+VI, VII, IX, XI). La extension, como tal, se nos presenta
+simplemente pasiva; la conciencia, como tal, es siempre activa;
+pues aun en los casos en que se halla mas pasiva, como en las
+sensaciones, todavia, en cuanto conciencia, encierra actividad;
+pues por ella, el sujeto se da cuenta &aacute; sí propio
+explícita &oacute; implícitamente, de la afeccion
+experimentada. <span class="pagenum"><a name="Page_309" id="Page_309">{309}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIV.</h2>
+<h3>SE EXAMINA SI ES POSIBLE LA ACTIVIDAD CORP&Oacute;REA.</h3>
+<p>[148.] Se&ntilde;alado el límite de nuestro conocimiento
+intuitivo con respecto &aacute; la causalidad y &aacute; la
+actividad, resultan desvanecidos los argumentos que puedan
+objetarse &aacute; la causalidad secundaria, aprovech&aacute;ndose
+de la confusion de las ideas intuitivas con las indeterminadas;
+pero falta todavía examinar si hay verdaderas causas
+segundas, esto es, si se halla realmente en los seres finitos un
+principio de las mudanzas propias &oacute; ajenas. No han faltado
+fil&oacute;sofos, y entre ellos el ilustre Malebranche, que han
+negado &aacute; las causas segundas toda eficacia,
+reduciéndolas &aacute; meras ocasiones. El autor de la
+<i>Investigacion de la verdad</i> se adelanta &aacute; sostener que
+la causalidad secundaria no solo no existe, sino que es
+imposible.</p>
+
+<p>[149.] Dos especies de seres se nos presentan en el universo,
+los inmateriales y los corp&oacute;reos: ambas ofrecen dificultades
+particulares que conviene examinar por separado. Comencemos por la
+materia. Se dice que la materia es incapaz de toda actividad, que
+por su esencia es indiferente para todo, que es susceptible de todo
+linaje de modificaciones. Yo no alcanzo en qué se funda esta
+proposicion tan general, y no veo como sea posible <span class="pagenum"><a name="Page_310" id="Page_310">{310}</a></span>
+apoyarla ni en la razon ni en la experiencia.</p>
+
+<p>[150.] Para sostener que la materia es completamente inactiva,
+de tal suerte que hasta sea incapaz de toda actividad, seria
+preciso conocer su misma esencia, y este conocimiento nos falta.
+&iquest;Con qué derecho negamos la posibilidad de un
+atributo ignorando cu&aacute;l es la naturaleza del objeto &aacute;
+que debe pertenecer, &oacute; no conociendo por lo menos alguna de
+sus propiedades, &aacute; la cual el atributo repugne? Es verdad
+que negamos &aacute; la materia la posibilidad de pensar, y aun de
+sentir; pero esta negacion no es legítima, sino porque
+conocemos de la materia lo bastante para dicha imposibilidad. En la
+materia, sea cual fuere su esencia íntima, hay partes, y por
+consiguiente multiplicidad; y los hechos de conciencia requieren
+necesariamente un ser uno y simple (Lib. IX).</p>
+
+<p>No sucede lo mismo con respecto &aacute; la actividad; esta
+cuando no nos ofrece la idea intuitiva de conciencia, nos presenta
+solamente el concepto indeterminado de un principio de mudanzas
+propias &oacute; ajenas; lo cual no es contradictorio con la idea
+de multiplicidad. Fínjase que en los cuerpos que se mueven,
+hay una verdadera actividad, realmente productiva del movimiento en
+los otros; no hay ninguna contradiccion en que dicha actividad se
+halle distribuida entre las diferentes partes del cuerpo, las
+cuales en el momento del choque, produzcan su efecto respectivo
+causando el movimiento &aacute; las partes del otro <span class="pagenum"><a name="Page_311" id="Page_311">{311}</a></span> cuerpo
+con las que se han puesto en contacto.</p>
+
+<p>[151.] Tenemos pues que examinada la cuestion <i>&agrave;
+priori</i>, &oacute; por la idea misma del cuerpo, no hallamos
+ninguna razon para negarle la posibilidad de ser activo. Es verdad
+que la extension de los cuerpos en cuanto tal, se nos ofrece como
+una cosa muerta, indiferente &aacute; todas las figuras y &aacute;
+todos los movimientos sin que descubramos en ella ningun principio
+de actividad (Cap. XIII); mas para que esto pueda probar algo,
+seria necesario suponer que la esencia de los cuerpos consiste en
+la misma extension, y que esta no tiene mas de lo que ofrece
+&aacute; nuestros sentidos, sin que encierre nada en que pueda
+fundarse su actividad. Lo primero es una opinion, pero destituida
+de todo fundamento; lo segundo, no puede ser demostrado nunca, pues
+que se escapa &aacute; toda observacion, y no puede ser objeto de
+investigaciones <i>&agrave; priori</i>.</p>
+
+<p>[152.] &iquest;C&oacute;mo podr&aacute; probarse que la esencia
+de los cuerpos consista en la extension? (Lib. III). Lo que
+nosotros podemos decir es que la experimentamos, y que toda la
+naturaleza corp&oacute;rea se nos ofrece bajo la forma de extensa:
+en pasando de este punto afirmamos sin ningun fundamento,
+sustituimos &aacute; la realidad un juego de nuestra
+fantasía. La esencia de una cosa es aquello que la
+constituye lo que es; aquello que le sirve de fondo íntimo,
+siendo la raíz de sus propiedades; &iquest;quién nos
+ha dicho que conocemos ese fondo, esa raíz en los objetos
+corp&oacute;reos? Nosotros <span class="pagenum"><a name="Page_312"
+id="Page_312">{312}</a></span> no sentimos nada que no sea extenso,
+es verdad; no concebimos &aacute; qué se reduce el cuerpo en
+falt&aacute;ndole la extension; tambien es verdad; pero de esto
+solo se deduce que la extension es una forma bajo la cual se
+presentan los cuerpos &aacute; nuestros sentidos, que esta forma es
+una condicion necesaria para que pueda ser afectada nuestra
+sensibilidad; pero n&oacute; que la forma sea la misma esencia de
+la cosa; n&oacute; que en la cosa no haya algo mas íntimo en
+que radique la forma misma.</p>
+
+<p>[153.] Si la esencia de los cuerpos consistiese en la extension
+tal como se ofrece &aacute; nuestros sentidos, habiendo igualdad de
+extension habria igualdad de esencia; las esencias de los cuerpos
+estarian sujetas &aacute; medida como lo est&aacute;n las
+dimensiones: dos globos de di&aacute;metros enteramente iguales
+serian dos cuerpos esencialmente iguales; &aacute; esto se opone la
+experiencia y hasta el sentido comun. Se nos dir&aacute; que no
+basta la pura dimension en cuanto sujeta &aacute; medida, para
+formar igualdad de esencias; sino que es necesaria la igualdad de
+naturaleza de extension de ambos cuerpos; pero yo preguntaré
+qué significa <i>naturaleza</i> de extension? Si la palabra
+<i>naturaleza</i> no ha de ser aquí una palabra sin sentido,
+deber&aacute; significar algo distinto de la extension en cuanto
+sometida &aacute; nuestra sensibilidad; en cuyo caso
+inferiré que así como para diversificar las esencias
+de los cuerpos se finge algo que no se encierra en la extension en
+cuanto sujeta &aacute; la intuicion <span class="pagenum"><a name="Page_313" id="Page_313">{313}</a></span> sensible, tambien se
+podr&aacute; fingir algo que sea capaz de actividad, y que por
+consiguiente ofrezca &aacute; nuestro entendimiento una idea
+accesoria que vivifique por decirlo así ese fondo muerto que
+hallamos en la extension, considerada como simple objeto de las
+ideas puramente geométricas.</p>
+
+<p>[154.] La experiencia es incapaz de demostrarnos la
+imposibilidad de que los cuerpos sean activos. La inaccion absoluta
+no puede afectarnos, y de consiguiente no podemos conocerla por
+experiencia. Lo que podemos experimentar es la accion &oacute; sea
+el ejercicio de la actividad; pero la inaccion &oacute; sea el
+estado de una cosa absolutamente inactiva, no puede ser objeto de
+experiencia: esto es contradictorio.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XV.</h2>
+<h3>CONJETURAS SOBRE LA EXISTENCIA DE LA ACTIVIDAD
+CORP&Oacute;REA.</h3>
+<p>[155.] Ateniéndonos &aacute; la experiencia, lejos de que
+debamos inferir la inercia absoluta de los cuerpos, nos hallamos
+inclinados &aacute; creer que est&aacute;n dotados de actividad.
+Aunque los sentidos no nos ofrezcan la intuicion de ninguna
+actividad corp&oacute;rea, nos presentan no obstante una
+<span class="pagenum"><a name="Page_314" id="Page_314">{314}</a></span> continua serie de mudanzas, con un
+&oacute;rden fijo en los fen&oacute;menos del mundo
+corp&oacute;reo; y si algo valen para inferir la verdadera
+actividad de unos sobre otros, la coincidencia de sus relaciones en
+el espacio y en el tiempo, la constante sucesion con que vemos que
+los unos vienen despues de los otros, la invariable experiencia de
+que para que se sigan los unos basta poner los otros; es necesario
+que admitamos en los cuerpos verdadera actividad. Esta razon, valga
+lo que valiere en el tribunal de la metafísica, ha sido en
+todos tiempos bastante poderosa para convencer &aacute; la
+generalidad de los hombres, y así es que el negar &aacute;
+los cuerpos el car&aacute;cter de activos se halla en oposicion con
+el sentido comun.</p>
+
+<p>[156.] Si atendemos &aacute; las relaciones que tenemos con el
+mundo corp&oacute;reo, todo nos induce &aacute; creer que hay en
+los cuerpos verdadera actividad. Sea cual fuere nuestra ignorancia
+sobre el modo con que son producidas en nosotros las sensaciones,
+lo cierto es que las experimentamos en presencia de los cuerpos,
+que est&aacute;n ligadas con estos por relaciones de espacio y
+tiempo en un &oacute;rden fijo y constante, que nos autoriza para
+pronosticar con toda seguridad lo que debe suceder en nuestros
+sentidos, si tales &oacute; cuales cuerpos son puestos en relacion
+con nuestros &oacute;rganos. La idea de actividad nos ofrece la de
+un principio de mudanzas en otros seres; los cuerpos las
+est&aacute;n produciendo de continuo en nosotros, real &oacute;
+aparentemente. El ejercicio de las <span class="pagenum"><a name="Page_315" id="Page_315">{315}</a></span> facultades sensitivas,
+implica una comunicacion con los seres corp&oacute;reos; y en esta
+comunicacion el ser sensitivo recibe de los cuerpos una multitud de
+impresiones, que le hacen sufrir continuas mudanzas.</p>
+
+<p>[157.] Se dice que la experiencia ense&ntilde;a que los cuerpos
+son indiferentes para el reposo &oacute; el movimiento; y se
+asienta como cosa indudable en los pre&aacute;mbulos de algunas
+obras de física que un cuerpo puesto en quietud permaneceria
+en el mismo estado por toda la eternidad, y que puesto en
+movimiento se moveria tambien por toda la eternidad en línea
+recta y siempre con la misma velocidad que recibiera desde un
+principio. No sé c&oacute;mo se han podido conocer por
+experiencia semejantes proposiciones; yo sostengo que no solo no se
+han podido conocer, sino que la experiencia parece indicar todo lo
+contrario.</p>
+
+<p>[158.] &iquest;D&oacute;nde se ha encontrado jam&aacute;s un
+cuerpo indiferente para el movimiento &oacute; el reposo? En todos
+los terrestres hallamos una tendencia al movimiento, cuando
+n&oacute; de otra clase, de gravitacion h&aacute;cia el centro de
+la tierra. Los celestes que hemos podido observar, est&aacute;n
+todos en movimiento; y el c&aacute;lculo de acuerdo con la
+experiencia nos los manifiesta sometidos &aacute; la atraccion
+universal: &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la indiferencia para el
+reposo &oacute; el movimiento, atestiguada por la experiencia? Mas
+bien deberemos decir que la experiencia nos atestigua una
+inclinacion general de los cuerpos h&aacute;cia el movimiento.
+<span class="pagenum"><a name="Page_316" id="Page_316">{316}</a></span></p>
+
+<p>[159.] Se nos objetar&aacute; tal vez que esta inclinacion no
+dimana de ninguna actividad de los cuerpos, sino que es un simple
+efecto de una ley del Criador. Sea en buen hora; pero al menos no
+se diga que la experiencia nos presenta los cuerpos como
+indiferentes para el movimiento y el reposo; si se quiere,
+explíquese el movimiento sin actividad, sosténgase
+que no hay actividad, no obstante las apariencias
+<i>experimentales</i>; pero no se diga que estas apariencias
+demuestran la falta de actividad.</p>
+
+<p>[160.] Si pongo sobre mi bufete un cuerpo, permanece en reposo,
+y allí le encuentro al dia siguiente y le encontraré
+&aacute; la vuelta de muchos a&ntilde;os. El cuerpo sin embargo, no
+est&aacute; indiferente para el movimiento &oacute; el reposo;
+allí se est&aacute; quieto, pero va ejerciendo continuamente
+su actividad; así lo muestra su presion sobre el bufete que
+le sustenta. Este ejercicio es incesante, se le experimenta en
+todos los momentos, como lo prueba el que si se le quiere levantar
+ofrece resistencia, si se aparta el bufete se cae, si se le pone la
+mano debajo la comprime, y hace cambiar de forma los cuerpos
+blandos sobre que pesa.</p>
+
+<p>[161.] El decir que la atraccion del centro de la tierra obra
+sobre el cuerpo, no prueba nada contra la actividad
+corp&oacute;rea, antes bien la confirma; pues que este centro es
+otro cuerpo, y así quitando la actividad al uno la damos al
+otro. Adem&aacute;s segun todas las observaciones, la atraccion es
+recíproca, y por consiguiente la actividad <span class="pagenum"><a name="Page_317" id="Page_317">{317}</a></span>
+atraente se halla repartida entre todos los cuerpos.</p>
+
+<p>[162.] El mundo corp&oacute;reo, lejos de ofrecernos una masa
+inerte, nos presenta mas bien la apariencia de una actividad que
+desplega fuerzas colosales. Colosal es la masa de los cuerpos que
+se mueven por los espacios; colosal es la &oacute;rbita que
+describen; colosal la velocidad con que la recorren; colosal la
+influencia, al menos aparente, que ejercen los unos sobre los
+otros; colosal la distancia al través de la cual se ponen en
+comunicacion. &iquest;Donde est&aacute; la falta de actividad
+atestiguada por la experiencia? Raudales de luz inundan los
+espacios produciendo en los seres sensitivos los admirables
+fen&oacute;menos de la vision; raudales de cal&oacute;rico se
+extienden en todas direcciones y llevan por todas partes el
+movimiento y la vida; &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la falta de
+actividad atestiguada por la experiencia? La vegetaci&oacute;n que
+cubre nuestro globo, los fen&oacute;menos de la vida que
+experimentamos en nosotros mismos y en esa muchedumbre de animales
+que nos rodean, &iquest;no han menester de un continuo movimiento
+de la materia, de un flujo y reflujo por decirlo así, de
+acciones y reacciones que los cuerpos ejercen los unos sobre los
+otros, en la realidad &oacute; en la apariencia? Los
+fen&oacute;menos de la electricidad, del magnetismo, del galvanismo
+&iquest;no nos ofrecen mas bien principios de mucha actividad,
+orígen de movimiento donde quiera que se hallen, que no
+objetos indiferentes para el movimiento &oacute; para <span class="pagenum"><a name="Page_318" id="Page_318">{318}</a></span> el
+reposo? Las ideas de actividad, de fuerza, de impulso, nos han sido
+sugeridas no solo por nuestra actividad interna, sino tambien por
+la experiencia del mundo corp&oacute;reo que desplega &aacute;
+nuestros ojos bajo leyes constantes, una continua variedad de
+escenas magníficas, cuyo orígen parece indicar un
+fondo de actividad incalculable.</p>
+
+<p>[163]. Véase pues cu&aacute;n sin fundamento se apela
+&aacute; la experiencia para combatir la existencia de una
+causalidad corp&oacute;rea, y cu&aacute;nto mas acordes van con
+dicha experiencia los fil&oacute;sofos que otorgan &aacute; los
+mismos cuerpos una actividad verdadera. Al se&ntilde;alar los
+límites de nuestra intuicion en lo tocante &aacute; la
+causalidad y actividad en sí mismas
+(Cap.<small><sup>s</sup></small> XI y XIII) he dicho lo bastante
+para que no se crea que juzgo posible el demostrar
+metafísicamente la existencia de actividad en el mundo
+corp&oacute;reo; pero no puedo menos de insistir en que si algo
+vale en favor de la causalidad la relacion constante de los
+fen&oacute;menos en el espacio y en el tiempo, si algo vale la
+sucesion invariable de unas cosas despues de otras; es preciso
+inclinarse &aacute; la opinion de que hay en los cuerpos verdadera
+actividad: que en un &oacute;rden secundario se halla en los unos
+la razon de las mudanzas en los otros; y que por consiguiente hay
+en el mundo corp&oacute;reo un encadenamiento de causas segundas
+hasta llegar &aacute; la primera donde est&aacute; el orígen
+y la razon de todo. <span class="pagenum"><a name="Page_319" id="Page_319">{319}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVI.</h2>
+<h3>CAUSALIDAD INTERNA.</h3>
+<p>[164.] La conciencia nos atestigua que hay en nosotros una
+verdadera facultad productiva de ciertos fen&oacute;menos internos.
+Es indudable que concentrando la atencion por medio de un acto
+libre de la voluntad, experimentamos una produccion de
+im&aacute;genes y de ideas. Las obras de imaginacion, son una
+muestra irrecusable de nuestra actividad interna. Las sensaciones
+nos suministran los materiales en bruto; pero con ellos levanta la
+fantasía edificios admirables. Aquella nueva forma
+&iquest;quién se la ha dado sino nosotros mismos? Preciso es
+confesar que si carecemos absolutamente de actividad, la naturaleza
+nos alucina completamente, haciéndonos creer que somos muy
+activos.</p>
+
+<p>Los simples recuerdos nos ofrecen otra muestra de verdadera
+actividad. Nos proponemos pensar en un país que hemos visto
+detenidamente, y deseamos recordar sus pormenores: al imperio de la
+voluntad la imaginacion se excita y va desplegando &aacute; nuestra
+intuicion las escenas que viéramos en otro tiempo. Se
+dir&aacute; que estas im&aacute;genes ya existian y que solo ha
+sido necesario despertarlas, pero no se puede negar que no
+<span class="pagenum"><a name="Page_320" id="Page_320">{320}</a></span> existian en acto pues que no
+teníamos de ellas conciencia actual; y que para lograr su
+reaparicion ha sino necesario y <i>suficiente</i> el imperio de
+nuestra voluntad. Esta presencia nueva algo a&ntilde;ade &aacute;
+su estado habitual; pues bien, ese algo se ha producido dentro de
+nosotros, con solo quererlo.</p>
+
+<p>Es verdad que no conocemos el <i>modo</i> de esta produccion;
+pero lo cierto es que la conciencia nos asegura de que sigue
+inmediatamente &aacute; un acto de nuestra voluntad: y que por
+tanto tenemos cuando menos un vehemente indicio, de que con
+respecto &aacute; esas im&aacute;genes, hay en nosotros una fuerza
+productiva del tr&aacute;nsito de su estado habitual al actual. Lo
+mismo se puede decir de todos los recuerdos; y si bien
+experimentamos con harta frecuencia que no podemos recordar todo lo
+que queremos, esto solo prueba que nuestras facultades activas son
+limitadas por ciertas condiciones de que no se pueden libertar.</p>
+
+<p>[165.] Prescindiendo de los recuerdos &iquest;quién no ha
+experimentado la elaboracion de conceptos al meditar sobre una
+materia? &iquest;Nuestras ideas son las mismas cuando comenzamos
+&aacute; reflexionar sobre un objeto, que cuando hemos meditado
+sobre él durante largas horas? n&oacute; ciertamente.
+&Aacute; veces no hemos recogido ningun dato nuevo, no hemos leido
+ningun libro ni oido ninguna observacion que nos pudiera ilustrar,
+y sin embargo por sola la fuerza de la reflexion propia, nos hemos
+formado ideas claras y distintas, cuando <span class="pagenum"><a name="Page_321" id="Page_321">{321}</a></span> antes
+solo las teníamos confusas. Con decir que las nuevas ideas
+son el resultado de otras que se hallaban ya en nuestro
+espíritu no se prueba que no haya en el entendimiento
+verdadera actividad; porque este resultado, sea cual fuere su
+orígen, es siempre una cosa nueva; produce en el alma un
+nuevo estado; porque ahora sabe perfectamente lo que antes ignoraba
+del todo, &oacute; conocia muy en confuso. En una curva la relacion
+de la subsecante &aacute; la secante, y la de la subtangente
+&aacute; la tangente son ideas geométricas que se hallan al
+alcance de los entendimientos mas comunes; así como la
+semejanza de los tri&aacute;ngulos que se pueden excogitar para
+comparar unas líneas con otras, y la aproximacion sucesiva
+con que la subsecante se acerca &aacute; la subtangente, y la
+secante &aacute; la tangente; pero de aquí &aacute; reducir
+todos estos elementos &aacute; un punto de donde brota con
+vivísima luz la admirable teoría del c&aacute;lculo
+infinitesimal, hay una distancia inmensa; &iquest;se dir&aacute;
+que los genios que salvaron esta distancia, no pensaron nada nuevo,
+porque tenian en sí los elementos de cuya combinacion
+resulta la teoría?</p>
+
+<p>[166.] Si en algunos fen&oacute;menos se ve con toda claridad la
+actividad productiva, es ciertamente en los actos de la voluntad
+libre: &iquest;&aacute; qué se reduce la libertad, si el
+alma no produce sus voliciones? Si estas no son mas que
+fen&oacute;menos producidos por otro ser, y en los cuales el alma
+no tiene otra parte que el ser sujeto de los mismos, la libertad no
+significa nada. Es hasta contradictorio <span class="pagenum"><a name="Page_322" id="Page_322">{322}</a></span> el
+decir que el alma sea libre, y negarle al mismo tiempo que sea el
+principio de sus determinaciones.</p>
+
+<p>[167.] La simple inteligencia, hasta la mera sensibilidad, y en
+general todo fen&oacute;meno que implica conciencia, parece ser el
+ejercicio de una actividad; y en este sentido llevo explicado (Cap.
+XII) que tenemos intuicion de la actividad interna. Si entender, si
+querer, si el tener conciencia de que se siente, no son
+<i>acciones</i>, no sé d&oacute;nde podremos hallar el tipo
+de una verdadera accion. El percibir una cosa; el quererla; el acto
+imperativo de la voluntad para emplear los medios que puedan
+proporcion&aacute;rnosla son indudablemente acciones: y la accion
+es el ejercicio de la actividad. La idea de la vida nos representa
+la actividad en su grado mas perfecto; y entre los fen&oacute;menos
+vitales, los mas perfectos son los que implican conciencia; si
+&aacute; estos no los llamamos acciones, es preciso decir que no
+tenemos ninguna idea de accion ni actividad.</p>
+
+<p>Aunque no conozcamos el <i>modo</i> de la produccion, tenemos
+conciencia de esta produccion; tenemos intuicion de la accion en
+sí misma. Cuando vemos un movimiento corp&oacute;reo, vemos
+una modificacion pasiva; pero cuando experimentamos en nosotros los
+fen&oacute;menos de conciencia, vemos una accion, y por
+consiguiente tenemos intuicion del ejercicio de nuestra
+actividad.</p>
+
+<p>[168.] Aquí se ofrece una objecion. Si los
+fen&oacute;menos internos, son verdaderamente acciones,
+<span class="pagenum"><a name="Page_323" id="Page_323">{323}</a></span> &iquest;c&oacute;mo es que con tanta
+frecuencia, son independientes de nuestra voluntad? Sufrimos
+dolores, &aacute; pesar nuestro; nos ocupan ideas que
+quisiéramos desechar; nos ocurren &aacute; veces
+pensamientos con una instantaneidad y espontaneidad, que mas bien
+parecen inspiraciones que fruto de nuestro trabajo; en casos
+semejantes, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la actividad?
+&iquest;No deberemos decir que estos fen&oacute;menos son puramente
+pasivos?</p>
+
+<p>[169.] Esta objecion &aacute; primera vista tan concluyente, no
+prueba nada contra la actividad interna. En primer lugar, podria
+responderse que el estar el alma pasiva en algunos casos, no prueba
+que lo esté en todos; y que para afirmar la existencia de la
+actividad interna, nos basta que haya ciertos fen&oacute;menos
+producidos por ella. Pero ni siquiera es necesario conceder que la
+actividad no se encuentra en los casos que nos recuerda la
+objecion; pues que examin&aacute;ndolos &aacute; fondo se descubre
+que aun en ellos, el alma ejerce verdadera actividad.</p>
+
+<p>El nervio de la dificultad consiste en que aparecen en nuestro
+interior algunos fen&oacute;menos sin el curso de nuestra voluntad,
+y &aacute; veces &aacute; pesar de ella; mas esto solo nos conduce
+&aacute; inferir que hay en nuestra alma funciones independientes
+del libre albedrío, sin obligarnos &aacute; creer que estas
+funciones no sean activas. Con esta observacion se desvanece la
+dificultad. Hay en nuestro interior fen&oacute;menos que nosotros
+no hemos querido, antes que apareciesen, ni despues; <span class="pagenum"><a name="Page_324" id="Page_324">{324}</a></span> es
+verdad; luego hay en nuestro interior fen&oacute;menos en que el
+alma est&aacute; puramente pasiva; lo niego. La consecuencia es
+ilegítima; lo &uacute;nico que se puede inferir es que hay
+en nuestra alma fen&oacute;menos para cuya aparicion &oacute;
+conservacion no es necesario el concurso de nuestra voluntad.</p>
+
+<p>Una cosa semejante experimentamos con respecto al cuerpo: hay
+funciones que se ejercen independientemente de nuestro libre
+albedrío, como la circulacion de la sangre, la respiracion,
+la digestion, la asimilacion de los alimentos, la transpiracion y
+otras semejantes; pero las hay tambien que no se ejercen sino por
+el imperio de la voluntad, como el comer, el andar, y en general
+todo lo que se refiere al movimiento y posiciones de los miembros.
+&iquest;Quién prohibe pues que suceda en el alma una cosa
+semejante, y que haya facultades activas que se desenvuelvan, y
+produzcan varios fen&oacute;menos sin el concurso de la
+voluntad.</p>
+
+<p>No creo que se pueda replicar nada &aacute; esta solucion; sin
+embargo, todavía me propongo ampliarla con algunas
+observaciones sobre el car&aacute;cter de los fen&oacute;menos en
+que se quiere suponer que nuestra alma est&aacute; puramente
+pasiva.</p>
+
+<p>[170.] Se habla en la objecion de sensaciones dolorosas, las
+cuales efectivamente presentan un caso en que al parecer la
+actividad no existe de ningun modo. &iquest;Quién podria
+afirmar que un hombre &aacute; quien se le aplica un hierro
+candente, y que experimenta dolores atroces, ejerce en aquello
+<span class="pagenum"><a name="Page_325" id="Page_325">{325}</a></span> mismo la actividad de su alma?
+&iquest;no es mas conforme &aacute; razon, el decir que el alma se
+halla puramente pasiva, y en un estado muy semejante al de un
+cuerpo que se comprime por la presion de otro cuerpo? Actividad, si
+alguna se ejerce en semejantes casos, es mas bien de reaccion
+contra la sensacion dolorosa. Si bien se reflexiona, en estas
+observaciones no hay ninguna dificultad cuya solucion no se halle
+en lo que acabo de exponer en el p&aacute;rrafo anterior. Convengo
+en que la sensacion dolorosa no depende de la libre voluntad del
+que la sufre, y que la accion libre de este se ejerce contra la
+misma sensacion; pero esto no quita que haya en el alma una
+verdadera actividad en el mero hecho de sentir, y sí
+&uacute;nicamente que el ejercicio de esta actividad se halla
+sometido &aacute; condiciones necesarias, las cuales cuando
+existen, son mas poderosas para el desarrollo de ella, que no lo es
+nuestra voluntad para impedirle. Nada mas cierto que el desarrollo
+de ciertas facultades activas, independientemente de nuestro libre
+albedrío: &iquest;qué cosa mas activa que las
+pasiones vehementes? y sin embargo, muchas veces nos es imposible
+dejar de sentirlas; y es necesario todo el imperio de la voluntad
+libre, para que no traspasen los límites de la razon.</p>
+
+<p>[171.] La sensacion en sí misma, no puede ser toda
+pasiva; y los que sostienen esta opinion manifiestan haber meditado
+poco sobre los hechos de conciencia. Estos hechos son esencialmente
+<span class="pagenum"><a name="Page_326" id="Page_326">{326}</a></span> individuales; y en cuanto hechos de
+conciencia, son absolutamente incomunicables. Otro puede
+experimentar un dolor muy parecido y aun igual al que yo siento;
+pero no puede experimentar el mismo dolor
+<i>numéricamente</i> considerado; porque mi dolor es tan
+esencialmente mio, que si no es mio no existe. Luego el dolor no
+puede serme comunicado como una entidad individual; y para
+producirle en mí, lo &uacute;nico que se puede hacer es
+excitar mi fuerza sensitiva para que lo experimente.</p>
+
+<p>Esta observacion manifiesta que las sensaciones no pueden ser
+hechos meramente pasivos. La modificacion pasiva es <i>recibida</i>
+toda; el sujeto paciente <i>no hace</i> nada. Desde el momento que
+el sujeto tiene en sí algun principio de su modificacion, no
+es puramente pasivo. La sensacion no puede ser <i>recibida</i>
+toda; debe <i>nacer</i> en el sujeto sensitivo, por tal &oacute;
+cual influencia, con tal &oacute; cual ocasion; pero el ser que la
+experimenta ha de contener un principio de su propia experiencia,
+de lo contrario es un ser <i>sin vida</i>; no puede sentir.</p>
+
+<p>[172.] En la objecion se habla de sensaciones dolorosas como si
+su necesidad fuera una excepcion de la regla general; pero es de
+notar que no hay aquí excepcion ninguna, y que todas las
+sensaciones, sean gratas &oacute; ingratas, son necesarias
+igualmente, con tal que nuestras facultades sensitivas se hallen
+bajo condiciones en que pueden desplegarse. Tan necesario es el
+sentir dolor en la mano si me aplican &aacute; ella un carbon
+encendido, <span class="pagenum"><a name="Page_327" id="Page_327">{327}</a></span> como la vista de un cuadro
+halag&uuml;e&ntilde;o, si me lo ponen delante de los ojos.</p>
+
+<p>[173.] La espontaneidad de los fen&oacute;menos internos, en el
+&oacute;rden intelectual puro, &oacute; en el de la imaginacion
+&oacute; sentimiento, confirma la existencia de una actividad
+independiente de nuestro libre albedrío, y de ningun modo
+indica que semejantes fen&oacute;menos sean puramente pasivos.</p>
+
+<p>Aquí es de notar una circunstancia importante. El
+ejercicio de las funciones del alma est&aacute; ligado con los
+fen&oacute;menos de la organizacion. La experiencia ense&ntilde;a
+que segun la disposicion del cuerpo, el espíritu se siente
+con mas &oacute; menos actividad: es una verdad conocida de muy
+antiguo que ciertos licores generosos tienen su fuerza inspiradora.
+El estado de la digestion causa sue&ntilde;os pesados y abruma la
+fantasía con apariciones espantosas; la fiebre exalta la
+imaginacion &oacute; la abate; &aacute; veces produce un aumento de
+fuerzas intelectuales, &aacute; veces causa un estupor en que la
+inteligencia se extingue. Estos fen&oacute;menos cuando se
+presentan en su grado mas alto, como sucede en una fuerte
+perturbacion de las funciones org&aacute;nicas, ofrecen mas cuerpo
+&aacute; la observacion: pero esto mismo indica que antes de llegar
+al extremo hay una extensa escala; de suerte que algunos
+fen&oacute;menos cuya aparicion espont&aacute;nea nos parece
+inexplicable, depender&aacute;n quiz&aacute;s de ciertas
+condiciones desconocidas &aacute; que se hallara sometida nuestra
+organizacion. Sea cual fuere la opinion que se adopte sobre la
+igualdad &oacute; desigualdad <span class="pagenum"><a name="Page_328" id="Page_328">{328}</a></span> de las almas humanas,
+nadie duda de que las diferencias en la organizacion pueden influir
+en el talento y en la índole; y que ciertos espíritus
+de facultades extraordinarias, deben una parte de sus dotes
+&aacute; una organizacion privilegiada.</p>
+
+<p>De estas consideraciones se infiere que lo que se llama,
+espontaneidad del alma, y que tanto llama la atencion de algunos
+fil&oacute;sofos modernos, es un fen&oacute;meno muy generalmente
+conocido, que ni destruye la actividad interna ni nos dice nada
+nuevo sobre el car&aacute;cter de esta actividad.</p>
+
+<p>Es cierto que hay en nuestra alma ciertos fen&oacute;menos
+independientes del libre albedrío; pero tambien es indudable
+que la presencia de ellos es &aacute; veces inesperada y repentina,
+porque nos son desconocidas las condiciones de organizacion con las
+cuales se encuentra ligada. Esto, si bien se considera, no es mas
+que extender &aacute; mayor n&uacute;mero de casos, lo mismo que
+observamos frecuentemente en los hechos psicol&oacute;gicos,
+efectos de causas morbosas; y que adem&aacute;s experimentamos
+constantemente en las sensaciones. &iquest;Qué es una
+sensacion, sino una aparicion repentina de un fen&oacute;meno en
+nuestra alma, por efecto de una alteracion del estado de los
+&oacute;rganos?</p>
+
+<p>[174.] No quiero decir con esto que todos los pensamientos
+espont&aacute;neos, y en general todos los fen&oacute;menos que
+aparecen repentinamente en nuestro interior sin preparacion
+conocida, nazcan <span class="pagenum"><a name="Page_329" id="Page_329">{329}</a></span> de las afecciones de la organizacion;
+solo he querido recordar un hecho fisiol&oacute;gico y
+psicol&oacute;gico, cuyo olvido puede producir divagaciones
+in&uacute;tiles, y hasta perjudiciales. Al leer las obras de
+algunos fil&oacute;sofos modernos que tratan de este punto, parece
+que se proponen allanar el camino para sostener luego que la razon
+individual no es mas que un fen&oacute;meno de la razon universal y
+absoluta; y que las inspiraciones, y en general todos los
+fen&oacute;menos espont&aacute;neos independientes de nuestro libre
+albedrío, son indicios de que la razon absoluta se aparece
+&aacute; sí misma en la razon humana; que lo que llamamos
+nuestro yo, es una modificacion del ser absoluto; y que la
+personalidad de nuestros seres no es mas que una fase de la razon
+absoluta é impersonal.</p>
+
+<p>[175.] Lo que se llama la espontaneidad, la intuicion de los
+tiempos primitivos, no puede ser otra cosa &aacute; los ojos de la
+razon y de la crítica, que la primitiva ense&ntilde;anza que
+recibi&oacute; de Dios el linaje humano; todo cuanto dicen en
+contra algunos fil&oacute;sofos modernos, es una repeticion, bien
+que algo disfrazada, de los sofismas de los incrédulos de
+todas épocas, presentados bajo enga&ntilde;osas galas por
+hombres que abusan de su talento. Léanse con reflexion los
+escritos &aacute; que aludimos, desp&oacute;jeselos de algunas
+palabras altisonantes y enigm&aacute;ticas, y no se
+encontrar&aacute; en ellos nada que no dijeran &aacute; su modo
+Lucrecio y Voltaire. <span class="pagenum"><a name="Page_330" id="Page_330">{330}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVII.</h2>
+<h3>ACLARACIONES SOBRE LA ESPONTANEIDAD.</h3>
+<p>[176.] Nada mas f&aacute;cil que escribir algunas p&aacute;ginas
+brillantes sobre el fen&oacute;meno de la espontaneidad: el genio
+de los poetas, de los artistas, de los grandes capitanes de todos
+los siglos; los tiempos fabulosos y los her&oacute;icos; el
+misticismo; las religiones, todo lo aprovechan algunos
+fil&oacute;sofos de nuestros dias, para escribir trozos, que ni son
+de filosofía, ni de historia, ni de poesía; y que
+solo deben mirarse como raudales de palabras, relumbrantes y
+sonoras, que escritores de fantasía galana y facundia
+inagotable derraman sobre el abrumado entendimiento del
+c&aacute;ndido lector. Y bien &iquest;&aacute; qué se reduce
+esa espontaneidad, esa inspiracion de que tanto se nos habla?
+Fijemos las ideas, consignando y clasificando los hechos.</p>
+
+<p>[177.] La razon propiamente dicha, no se desplega en el
+espíritu humano completamente aislado de otros
+espíritus; y no bastan &aacute; despertarla los
+espect&aacute;culos de la naturaleza. La estupidez de los
+ni&ntilde;os encontrados en los bosques, y la escasa inteligencia
+de los sordo-mudos, son irrecusable prueba de esta verdad.</p>
+
+<p>[178.] El espíritu humano puesto en comunicacion
+<span class="pagenum"><a name="Page_331" id="Page_331">{331}</a></span> con otros espíritus, experimenta
+un desarrollo en parte espont&aacute;neo y directo, en parte
+laborioso y reflexivo. Este es otro hecho que sentimos todos en
+nosotros mismos. Los espíritus &aacute; proporcion de que
+sus cualidades son mas aventajadas, se desenvuelven con mas
+espontaneidad.</p>
+
+<p>[179.] De los pensamientos que nos ocurren repentinamente y que
+nos parecen puramente espont&aacute;neos, no pocos son
+reminiscencias mas &oacute; menos fieles de lo que hemos leido,
+&uacute; oido, &oacute; reflexionado anteriormente; y por
+consiguiente dimanan de un hecho <i>preparatorio</i>, del cual no
+nos acordamos. Así se explica, por qué la inventiva
+en todos géneros se perfecciona con el trabajo.</p>
+
+<p>[180.] Como en el desarrollo de las facultades del alma, ejerce
+poderosa influencia la organizacion de nuestro cuerpo, podemos
+decir que la espontaneidad de algunos fen&oacute;menos internos,
+est&aacute; ligada con ciertas alteraciones de nuestra
+organizacion.</p>
+
+<p>[181.] No hay ninguna dificultad <i>filos&oacute;fica</i> en
+admitir una comunicacion <i>inmediata</i> de nuestro
+espíritu con otro espíritu superior; y por
+consiguiente tampoco la hay en conceder que algunos
+fen&oacute;menos internos espont&aacute;neos, nacen de la
+influencia directa que dicho espíritu superior ejerce sobre
+el nuestro.</p>
+
+<p>[182.] El género humano no ha tenido primitivamente un
+desarrollo espont&aacute;neo, independiente de la accion del
+Criador; la filosofía nos <span class="pagenum"><a name="Page_332" id="Page_332">{332}</a></span> indica la necesidad de
+una ense&ntilde;anza primitiva, sin la cual el espíritu
+humano no habria salido jam&aacute;s de un estado de
+embrutecimiento y estupidez. Esta &uacute;ltima observacion merece
+algunas aclaraciones.</p>
+
+<p>[183.] La religion nos atestigua una instruccion y educacion
+primitivas del linaje humano, hechas por el mismo Dios en la
+persona del primer hombre: esto es altamente conforme &aacute; la
+ense&ntilde;anza de la razon y de la experiencia.</p>
+
+<p>Nuestro espíritu posee innumerables gérmenes, pero
+es preciso que una causa externa los desarrolle. Un hombre
+enteramente solo desde su ni&ntilde;ez, &iquest;qué seria?
+poco mas que un bruto: la piedra preciosa estaria cubierta con
+tierra grosera, que no la dejaria brillar.</p>
+
+<p>La palabra no produce ni puede producir la idea; esto es cierto;
+la razon de las ideas no est&aacute; en el lenguaje; la razon del
+lenguaje est&aacute; en las ideas. La palabra es un signo: y no se
+significa lo que no se concibe. Pero este signo, este instrumento,
+es de un uso maravilloso: las palabras son al entendimiento lo que
+las ruedas &aacute; la potencia de una m&aacute;quina; la potencia
+le da el movimiento, pero la m&aacute;quina no andaria sin las
+ruedas. Faltando la palabra, la inteligencia podria tener algun
+movimiento; pero muy lento, muy imperfecto, muy pesado.</p>
+
+<p>[184.] La Biblia nos presenta al hombre hablando luego de
+criado: el lenguaje le fué pues ense&ntilde;ado por Dios.
+Este es otro hecho admirable <span class="pagenum"><a name="Page_333" id="Page_333">{333}</a></span> que la razon confirma
+plenamente. El hombre no puede inventar el lenguaje. Esta invencion
+excede &aacute; cuantas se pueden imaginar &iquest;y se quiere
+atribuirla &aacute; hombres tan est&uacute;pidos como son los que
+carecen del lenguaje? Menos extra&ntilde;o seria que un hotentote
+inventara de repente el c&aacute;lculo infinitesimal.</p>
+
+<p>[185.] El hombre mas rudo que sabe una lengua, posee un tesoro
+de ideas mayor de lo que se cree. En el discurso mas sencillo se
+encuentran muchas ideas físicas, metafísicas y
+morales. En el grado mas ínfimo del estado social, se oyen
+discursos semejantes al siguiente: &laquo;no he querido perseguir
+mas lejos la fiera, por temor de que irritada, no hiciese
+da&ntilde;o.&raquo; Aquí hay las ideas de tiempo, de acto de
+voluntad, de accion, de continuidad, de espacio, de causalidad, de
+analogía, de fin y de moral.</p>
+
+<p>Tiempo pasado = no <i>he</i><br />
+Idea de acto de voluntad = <i>querido</i>,<br />
+Accion = <i>perseguir</i>.<br />
+Continuidad = <i>mas</i>,<br />
+Espacio = <i>lejos</i>.<br />
+Analogía = <i>irritada</i>.<br /></p>
+
+<p>Pues que por la irritacion observada en otros casos, se infiere
+la del presente; y adem&aacute;s se conoce la irritacion, por lo
+que nos sucede cuando nos molestan.</p>
+
+<p>Motivo y fin = <i>por temor de que</i> irritada etc, etc.<br />
+Causalidad = no <i>hiciese da&ntilde;o</i>.<br />
+Moralidad = el <i>no da&ntilde;ar &aacute; otros</i>.<br />
+<span class="pagenum"><a name="Page_334" id="Page_334">{334}</a></span></p>
+
+<p>[186.] La ciencia va descubriendo la afinidad de las lenguas,
+encontr&aacute;ndolas reunidas en grandes centros: las lenguas de
+los salvajes no son elementos, sino fragmentos: no son la palabra
+balbuciente de la infancia, sino la pronunciacion torpe y
+extravagante de la degradacion y embriaguez.</p>
+
+<p>[187.] La palabra no puede producir en el espíritu la
+idea de una sensacion que no tenga: todos los discursos del mundo
+no darian la idea de color &aacute; un ciego de nacimiento. Mucho
+menos podr&aacute;n resultar de la palabra las ideas puras,
+distintas de toda sensacion; y esto es una razon poderosa en favor
+de las ideas innatas.</p>
+
+<p>[188.] Las ideas de unidad, n&uacute;mero, tiempo, causalidad,
+expresan cosas no sensibles; luego no pueden ser producidas en
+nosotros por ninguna representacion sensible expresada por
+palabras. Sin embargo, estas ideas existen en nosotros como
+gérmenes susceptibles de un gran desarrollo; primero por la
+experiencia de los sentidos, y luego por la reflexion. El
+ni&ntilde;o que habiendo acercado su mano &aacute; la lumbre se
+quema, comienza &aacute; percibir la relacion de causalidad, que
+luego generaliza y depura. Las grandes ideas de Leibnitz sobre la
+causalidad, eran la idea de un Leibnitz ni&ntilde;o. La diferencia
+estaba en el desarrollo. Así la organizacion de la colosal
+encina, se halla bajo la corteza de la bellota.</p>
+
+<p>Unos han dicho que el entendimiento del hombre era como una
+tabla rasa en que nada hay escrito; <span class="pagenum"><a name="Page_335" id="Page_335">{335}</a></span> otros que era un libro
+que bastaba abrir para leer; yo creo que se podria comparar
+&aacute; uno de esos papeles escritos con tinta incolorada, que
+parecen blancos hasta que una friccion de un líquido
+misterioso hace salir los caractéres negros. El
+líquido m&aacute;gico es la instruccion y la educacion.</p>
+
+<p>[189.] Yo quisiera que se me mostrara un pueblo que por
+sí solo haya salido del estado salvaje, ni aun del
+b&aacute;rbaro. Todas las civilizaciones que se conocen
+est&aacute;n subordinadas unas &aacute; otras por una cadena no
+interrumpida. La civilizacion europea debe mucho al cristianismo, y
+algo &aacute; la romana; la romana &aacute; la griega; la griega
+&aacute; la egipciaca; la egipciaca &aacute; la oriental; y
+allí se encuentra un velo que con nada se levanta, sino con
+los primeros capítulos del Génesis.</p>
+
+<p>[190.] Para conocer al espíritu humano es preciso
+estudiar la historia de la humanidad: quien aisla demasiado los
+objetos corre peligro de mutilarlos; por esta razon se han escrito
+tantas frivolidades ideol&oacute;gicas que han pasado por
+investigaciones profundas, no obstante que distaban tanto de la
+verdadera metafísica como el arte de disponer
+simétricamente un museo, de la ciencia del naturalista.</p>
+
+<p>[191.] Si se defienden las ideas innatas, tampoco se puede negar
+&aacute; nuestro entendimiento una fuerza para componer otras
+nuevas, &aacute; medida que los objetos, y sobre todo la locucion,
+le excitan &aacute; ello; de lo contrario seria menester decir
+<span class="pagenum"><a name="Page_336" id="Page_336">{336}</a></span> que nada aprendemos ni podemos
+aprender, y que lo tenemos ya todo de antemano en nuestro
+espíritu, como escrito en un libro. Nuestro entendimiento
+parece una caja donde hay todos los caractéres; mas para
+decir algo, ha menester de la mano del cajista.</p>
+
+<p>Esta im&aacute;gen de los caractéres de imprenta me
+recuerda un hecho ideol&oacute;gico que importa consignar: hablo
+del escasísimo n&uacute;mero de ideas que hay en nuestra
+mente, y de la asombrosa variedad de combinaciones &aacute; que se
+prestan. Cuanto hay en el &oacute;rden intelectual, se puede
+encerrar en las categorías; las que, ora se adopten las de
+Arist&oacute;teles, ora las de Kant, &uacute; otro cualquiera,
+siempre se reducen &aacute; muy pocas. Cada idea de esas que se
+pudieran llamar matrices, se parece &aacute; un rayo de luz que
+pasando sucesivamente por innumerables prismas, y reflejando en
+muchos espejos, presentase infinita variedad de colores, matices y
+figuras.</p>
+
+<p>Como nuestro pensamiento se reduce casi todo &aacute; la
+combinacion, y esta puede hacerse de tantas maneras, es singular la
+comunidad necesaria que en las combinaciones fundamentales tienen
+todos los espíritus. En los puntos secundarios hay
+divergencia; mas n&oacute; en lo principal. Esto prueba que la
+razon humana, en su existencia y en su desarrollo, depende de una
+inteligencia infinita causa de todos los espíritus, y
+maestra de todos ellos.</p>
+
+<p>[192.] En apart&aacute;ndose de estas doctrinas, tan
+<span class="pagenum"><a name="Page_337" id="Page_337">{337}</a></span> acordes con la filosofía y la
+historia, la espontaneidad, ya sea del hombre, ya sea del linaje
+humano, &oacute; no significa nada, &oacute; expresa las vagas y
+absurdas teorías del panteismo idealista.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVIII.</h2>
+<h3>CAUSALIDAD FINAL. MORALIDAD.</h3>
+<p>[193.] Los seres activos que obran por conocimiento, necesitan
+tener, &aacute; mas de su actividad eficiente, un principio moral
+de sus determinaciones. Para querer, no basta la sola facultad de
+querer, es necesario conocer lo que se quiere; pues nada es querido
+sin ser conocido. Esto da orígen &aacute; la <i>causalidad
+final</i>, esencialmente distinta de la eficiente, y que solo tiene
+lugar en los seres dotados de inteligencia.</p>
+
+<p>[194.] Recordando lo que se ha dicho (Cap. X) podemos notar que
+las causas finales forman una serie distinta de las eficientes; y
+que lo que en estas es accion física, es en aquellas
+influencia moral. En la pintura de un cuadro, la serie de la
+causalidad eficiente, es esta: el pincel, la mano, los
+m&uacute;sculos, los espíritus animales, el imperio de la
+voluntad. Con esta serie, siempre necesaria para que el cuadro se
+pinte, se pueden combinar diferentes series de causalidad final. El
+artista <span class="pagenum"><a name="Page_338" id="Page_338">{338}</a></span> puede haberse propuesto las que siguen.
+Lucir su ingenio y esto para adquirir fama, y la fama para
+disfrutar el placer que se experimenta con una nombradía
+gloriosa. Otra serie: contentar una persona, para quien se trabaja
+el cuadro; y esto para que la persona pague una cantidad de dinero;
+y el dinero, &oacute; para las necesidades del artista, &oacute;
+para sus placeres. Otra: buscar en la pintura la distraccion de una
+pesadumbre; y esto para conservar la salud. Es evidente que se
+pueden excogitar muchas series de una influencia puramente moral
+&oacute; intelectual, series que solo concurren &aacute; la
+produccion del efecto en cuanto se combinan con la serie eficiente,
+influyendo en la determinacion del artista.</p>
+
+<p>[195.] Esta influencia moral puede ejercerse de dos maneras:
+arrastrando necesariamente la voluntad, &oacute; dej&aacute;ndola
+con facultad para querer &oacute; no querer; en el primer caso hay
+una espontaneidad voluntaria, pero necesaria; en el segundo, hay
+una espontaneidad libre. Todo acto libre es voluntario, mas
+n&oacute; todo acto voluntario es libre. Dios quiere libremente la
+conservacion de las criaturas; pero quiere necesariamente la
+virtud, y no puede querer la iniquidad.</p>
+
+<p>[196.] Mientras atendemos &uacute;nicamente &aacute; la
+causalidad de eficiencia, no hallamos mas que relaciones de causas
+y efectos; pero en atendiendo &aacute; la causalidad final, se
+presenta un nuevo &oacute;rden de ideas y de hechos: <i>la
+moralidad</i>. Ante todo consignemos la existencia del hecho.</p>
+
+<p>[197.] Bien y mal, moral, inmoral, justo, injusto, <span class="pagenum"><a name="Page_339" id="Page_339">{339}</a></span>
+derecho, deber, obligacion, mandato, prohibicion, lícito,
+ilícito, virtud y vicio, hé aquí unas palabras
+que todos emplean de continuo y aplican &aacute; todo el curso de
+la vida, &aacute; todas las relaciones del hombre con Dios, consigo
+mismo y con sus semejantes, sin ninguna duda sobre su verdadero
+significado, y entendiéndose perfectamente unos &aacute;
+otros; cual si hablasen de los colores, de la luz &oacute; de otros
+objetos de nuestros sentidos. Al oir la palabra lícito
+&oacute; ilícito aplicada a un acto &iquest;quién
+pregunta lo que significa? Cuando se dice este hombre es virtuoso,
+aquel vicioso, &iquest;quién duda sobre el sentido de estas
+expresiones? &iquest;Hay nadie que encuentre alguna dificultad en
+comprender lo que significan estas otras: tiene derecho &aacute;
+ejecutar este acto, est&aacute; obligado &aacute; cumplir con tal
+circunstancia, este es su deber, ha faltado &aacute; su deber, esto
+est&aacute; mandado, aquello est&aacute; prohibido, esto es justo,
+aquello es una injusticia, esto es una virtud her&oacute;ica,
+aquello una maldad, un crímen? No hay ideas mas comunes, mas
+vulgares, corren entre los ignorantes como entre los sabios, en los
+pueblos b&aacute;rbaros como en los cultos, en la juventud de las
+sociedades como en su infancia y vejez, en medio de costumbres
+puras como de la corrupcion mas escandalosa: expresan algo
+primitivo, innato en el espíritu humano, algo indispensable
+&aacute; su existencia, algo de que no puede despojarse mientras
+est&aacute; en el ejercicio de sus facultades. Habr&aacute; mas
+&oacute; menos equivocacion &oacute; extravagancia en la aplicacion
+de dichas ideas &aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_340"
+id="Page_340">{340}</a></span> ciertos casos particulares; pero las
+ideas matrices de bueno y malo, justo é injusto,
+lícito é ilícito, son las mismas en todos
+tiempos y países, forman como un ambiente en que el
+espíritu humano respira y vive.</p>
+
+<p>[198.] Es notable que ni aun aquellos que niegan la diferencia
+entre el bien y el mal, pueden prescindir de esta diferencia. A un
+fil&oacute;sofo que est&aacute; escribiendo un tratado en que se
+burla de lo que él llama <i>preocupaciones</i> del humano
+linaje sobre la diferencia entre el bien y el mal, decidle:
+&laquo;me parece, se&ntilde;or fil&oacute;sofo, que es V. un
+insigne malvado, pues que de tal modo se propone combatir lo mas
+santo que hay sobre la tierra;&raquo; y veréis como se
+olvida de su filosofía, y de cuanto ha dicho sobre el
+<i>vano</i> significado de las palabras virtud y vicio, y se
+indigna de verse calificado de esta manera, y se defiende con
+calor, y se empe&ntilde;a en probaros que es el hombre mas virtuoso
+del mundo, y que en aquello mismo est&aacute; dando repetidas
+pruebas de <i>lealtad</i>, de <i>sinceridad</i>, de
+<i>honradez</i>. Poco importa que all&aacute; en sus altas
+teorías, la honradez, la lealtad y la sinceridad sean
+palabras destituidas de sentido, puesto que nada significan ni
+pueden significar, en no admitiendo un &oacute;rden moral; el
+fil&oacute;sofo arrostra sin vacilar una inconsecuencia, &oacute;
+mejor diremos, ni aun repara en ella: las ideas y sentimientos
+morales se agitan en su alma desde el momento que se le llama
+inmoral: deja de ser sofista y vuelve &aacute; ser hombre.
+<span class="pagenum"><a name="Page_341" id="Page_341">{341}</a></span></p>
+
+<p>[199.] La idea de este &oacute;rden moral, &iquest;podr&aacute;
+ser una preocupacion que no teniendo cosa alguna que le corresponda
+en la realidad, y sin fundamento en la naturaleza humana, deba su
+origen &aacute; la educacion, de suerte que hubiese sido posible
+que los hombres viviesen sin ideas morales &oacute; con otras
+directamente contrarias &aacute; las que ahora tenemos? Si es
+preocupacion, &iquest;c&oacute;mo es que sea general &aacute; todos
+los tiempos y países? &iquest;quién la ha comunicado
+al humano linaje? &iquest;quién ha sido tan h&aacute;bil y
+tan poderoso, para lograr que la adoptasen todos los hombres?
+&iquest;c&oacute;mo se ha conseguido que las pasiones,
+hall&aacute;ndose en posesion de la libertad, renunciasen &aacute;
+ella, admitiendo un dique que les impide desbordarse, recibiendo un
+freno que de continuo las detiene y molesta? &iquest;Quién
+fué ese hombre extraordinario, cuya accion alcanz&oacute;
+&aacute; dominar todos los tiempos y países, las costumbres
+mas brutales, las pasiones mas violentas, los entendimientos mas
+obtusos, que pudo difundir la idea de un &oacute;rden moral por
+toda la faz de la tierra, no obstante la diversidad de los climas,
+de las lenguas, de las costumbres, de las necesidades, de la
+variedad en el estado social de los pueblos, y que consigui&oacute;
+dar &aacute; esta idea del &oacute;rden moral, tal fuerza, tal
+consistencia, que se conserva al través de todas las
+vicisitudes, &aacute; pesar de los mas profundos trastornos, entre
+las ruinas de los imperios, entre las fluctuaciones y
+transmigraciones de la civilizacion, permaneciendo como una
+<span class="pagenum"><a name="Page_342" id="Page_342">{342}</a></span> columna que no pueden conmover las
+impetuosas olas de la corriente de los siglos?</p>
+
+<p>No hay aquí la mano del hombre; un fen&oacute;meno de
+este género no nace de combinaciones humanas; se funda en la
+naturaleza misma; es indestructible porque es natural; así,
+y solo así, pueden explicarse su universalidad y
+permanencia.</p>
+
+<p>[200.] El negar toda diferencia entre el bien y el mal, es
+ponerse en abierta contradiccion con las ideas mas arraigadas en el
+espíritu humano, con los sentimientos mas profundos y
+poderosos; todos los sofismas del mundo no ser&aacute;n capaces de
+persuadir &aacute; nadie, incluso el mismo sofista, que no hay
+ninguna diferencia intrínseca entre consolar &aacute; un
+afligido y aumentar su afliccion, entre socorrer &aacute; un
+infortunado y agravar su infortunio, entre agradecer un beneficio y
+da&ntilde;ar al bienhechor, entre cumplir la promesa y faltar
+&aacute; ella, entre hacer limosna y robar el bien ajeno, entre ser
+fiel &aacute; un amigo y hacerle traicion, entre morir por su
+patria y venderla alevemente &aacute; los enemigos, entre respetar
+las leyes del pudor y violarlas con descaro, entre la sobriedad y
+la embriaguez, entre la templanza en todos los actos de la vida y
+el des&oacute;rden de las pasiones desbocadas. No hay razon, no hay
+ingenio, no hay cavilacion, de ninguna especie, capaces de borrar
+esta línea divisoria. El sofista discute, imagina, finge,
+sutiliza, pero todo es en vano; la naturaleza est&aacute;
+aquí: ella dice al insensato: hasta aquí
+llegar&aacute;s, y aquí se quebrantar&aacute; el orgullo de
+tus olas. <span class="pagenum"><a name="Page_343" id="Page_343">{343}</a></span></p>
+
+<p>[201.] Si no hay diferencia intrínseca entre el bien y el
+mal, y todo cuanto se dice sobre la moralidad &oacute; inmoralidad
+de las acciones no es mas que un conjunto de palabra sin sentido,
+&oacute; que al menos no tienen otro que el recibido de las
+convenciones humanas, &iquest;c&oacute;mo es que mientras el justo
+duerme sosegado en su lecho, el malvado se agita con el corazon
+destrozado por los remordimientos? &iquest;de d&oacute;nde vienen
+aquellos sentimientos de amor y de respeto que nos inspira lo que
+llamamos virtud y la aversion que nos excita lo que apellidamos
+vicio? El amor &aacute; los hijos, la veneracion &aacute; los
+padres, la fidelidad con los amigos, la compasion por la desgracia,
+la gratitud h&aacute;cia los bienhechores; el horror que nos causa
+un padre cruel, un hijo parricida, una esposa ad&uacute;ltera, un
+amigo desleal, un traidor &aacute; su patria, una mano salpicada
+con la sangre de una víctima, la opresion del desvalido, el
+desamparo del huérfano, la ingratitud con el bienhechor;
+estos sentimientos, &iquest;no muestran mas claro que la luz del
+dia, la mano del Todopoderoso esculpiendo en nuestras almas las
+ideas del &oacute;rden moral, y fortaleciéndolas con
+sentimientos que instintivamente, aun cuando nos faltase el tiempo
+para reflexionar, nos indicasen el camino que debemos seguir?</p>
+
+<p>[202.] No niego que en el ex&aacute;men de los fundamentos de la
+moral se tropieza con graves dificultades; convengo en que el
+an&aacute;lisis de la ciencia del bien y del mal es uno de los
+puntos <span class="pagenum"><a name="Page_344" id="Page_344">{344}</a></span> mas rec&oacute;nditos de la
+filosofía; pero estas dificultades nada prueban contra la
+expresada diferencia. Nadie niega la existencia de un edificio
+aunque no se pueda descubrir hasta d&oacute;nde llegan sus
+cimientos; la misma profundidad es un indicio de su solidez, una
+garantía de su duracion. La diferencia entre el bien y el
+mal demostrada <i>&agrave; priori</i> por los sentimientos mas
+íntimos del corazon humano, se puede evidenciar con solo
+atender &aacute; los resultados que produce su existencia &oacute;
+no existencia. Admitamos el &oacute;rden moral é imaginemos
+que todos los hombres arreglan su conducta conforme &aacute; esta
+<i>preocupacion</i>. &iquest;Cu&aacute;l es el resultado? el mundo
+se convierte en un paraíso; los hombres viven como hermanos,
+usan con templanza de los dones de la naturaleza, comparten su
+dicha, se ayudan en su desgracia; en el individuo, en la familia,
+en la sociedad, reina la armonía mas encantadora; si el
+&oacute;rden moral es una preocupacion, necesario es confesar que
+jam&aacute;s la hubo de consecuencias mas grandes, mas saludables,
+mas bellas; si la virtud es una mentira, jam&aacute;s la hubo mas
+&uacute;til, mas hermosa, mas sublime.</p>
+
+<p>[203.] Hagamos la contraprueba. Supongamos que la
+<i>preocupacion</i> desaparece, y que todos los hombres se
+convencen de que el &oacute;rden moral es una vana ilusion y que es
+preciso desterrarla del entendimiento, de la voluntad y de las
+obras; &iquest;cu&aacute;l ser&aacute; el resultado? Destruido el
+&oacute;rden moral quedar&aacute; solo el físico; cada cual
+pensar&aacute; y obrar&aacute; segun sus c&aacute;lculos, pasiones
+&oacute; caprichos; no <span class="pagenum"><a name="Page_345" id="Page_345">{345}</a></span> habr&aacute; mas guia para los hombres
+que el ciego instinto de la naturaleza &oacute; las frias
+especulaciones del egoismo; el individuo se convertir&aacute; en un
+monstruo, la familia ver&aacute; rotos todos sus lazos; y sumida la
+sociedad en un caos espantoso, caminar&aacute; r&aacute;pidamente
+&aacute; su total aniquilamiento. Estas son las consecuencias
+necesarias del destierro de la <i>preocupacion</i>. El lenguaje
+mismo quedaria horriblemente mutilado si desapareciesen las ideas
+del &oacute;rden moral: una conducta buena &oacute; mala serian
+palabras sin sentido: la alabanza y el vituperio carecerian de
+objeto; la misma vanidad perderia gran parte de su p&aacute;bulo;
+la lisonja deberia limitarse &aacute; las prendas naturales
+consideradas en el &oacute;rden puramente físico: la palabra
+mérito, no podria pronunciarse sin caer en el absurdo.</p>
+
+<p>[204.] Véase pues si hay dificultad de ninguna clase que
+pueda hacer admisibles tama&ntilde;as consecuencias; quien,
+arredrado por las sombras que se descubren al examinar los primeros
+principios de la moral, se empe&ntilde;ase en negarla, seria tan
+insensato como el labrador que &aacute; la vista de un caudaloso
+rio que fertiliza sus campi&ntilde;as, se obstinase en afirmar que
+no existen las aguas fertilizadoras, fundado en la razon de que
+algunos despe&ntilde;aderos inaccesibles le impiden acercarse al
+benéfico manantial. <span class="pagenum"><a name="Page_346"
+id="Page_346">{346}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIX.</h2>
+<h3>EX&Aacute;MEN DE ALGUNAS EXPLICACIONES DE LA MORALIDAD.</h3>
+<p>[205.] Se ha disputado mucho sobre el orígen y
+car&aacute;cter de la moralidad de las acciones, sucediendo en esta
+materia lo mismo que en todas las dem&aacute;s; el entendimiento
+del hombre vacila y se confunde, siempre que trata de penetrar en
+los primeros principios de las cosas. Como no me propongo escribir
+un tratado de moral, y sí &uacute;nicamente, analizar los
+fundamentos de esta ciencia, me limitaré &aacute;
+caracterizar, en cuanto me sea posible, las ideas y sentimientos
+primordiales del &oacute;rden moral, sin descender &aacute; sus
+aplicaciones. Para esto, procederé como acostumbro, por el
+método analítico, descomponiendo el hecho consignado
+en el capítulo anterior, recorriendo varias exposiciones del
+mismo, y se&ntilde;alando la insuficiencia y la inexactitud de
+alguna de ellas, antes de llegar &aacute; la &uacute;nica que me
+parece verdadera y cumplida.</p>
+
+<p>[206.] &iquest;Qué es bien? qué es mal? las cosas
+que son buenas &oacute; malas &iquest;por qué lo son?
+&iquest;en qué consiste su bondad &oacute; malicia?
+cu&aacute;l es el orígen de estas propiedades?</p>
+
+<p>Se dice que es bueno lo que es conforme &aacute; la razon, lo
+que se hace con arreglo a la ley eterna, lo que es agradable
+&aacute; Dios; y malo lo que se opone <span class="pagenum"><a name="Page_347" id="Page_347">{347}</a></span>
+&aacute; la razon, lo que contradice &aacute; la ley eterna, lo que
+es desagradable &aacute; Dios. Esto es verdad; pero
+&iquest;resuelve cumplidamente la cuestion en el terreno
+científico?</p>
+
+<p>El valor moral del dict&aacute;men de la razon depende de su
+conformidad con la ley eterna; cuando pues para fundar el
+&oacute;rden moral se echa mano de la primera, se habla de una
+participacion de la segunda; luego no se tienen con esto dos
+resoluciones de la cuestion, sino una sola.</p>
+
+<p>Los actos no pueden ser agradables &oacute; desagradables
+&aacute; Dios, sino en cuanto son conformes &aacute; la ley eterna;
+luego el juzgar de la bondad &oacute; malicia de los actos por su
+relacion al agrado &oacute; desagrado de Dios, es juzgarlos por su
+conformidad &aacute; la ley eterna.</p>
+
+<p>Infiérese de lo dicho que acto conforme &aacute; razon,
+acorde con la ley eterna, &oacute; agradable &aacute; Dios, aunque
+expresen diversos aspectos de una idea, no significan nada
+diferente, en cuanto se trata de explicar los cimientos del
+&oacute;rden moral.</p>
+
+<p>[207.] Las prescripciones de la ley eterna, no dependen de la
+<i>libre</i> voluntad de Dios; pues en tal caso se seguiria que
+Dios podria hacer lo bueno malo, y lo malo bueno. La ley eterna, no
+puede ser otra cosa que la razon eterna, &oacute; bien la
+representacion del &oacute;rden moral en el entendimiento divino.
+En tal caso, la moralidad parece, segun nuestro modo de concebir,
+que precede &aacute; su representacion; esto es, que la moralidad
+est&aacute; representada en el entendimiento divino, porque
+<span class="pagenum"><a name="Page_348" id="Page_348">{348}</a></span> ella es; pero no es, porque esté
+representada. En el &oacute;rden moral llegamos &aacute; un caso
+semejante al de las esencias metafísicas y
+geométricas. Las verdades geométricas por ejemplo,
+son eternas en cuanto est&aacute;n representadas en la razon
+eterna; y esta representacion supone una verdad intrínseca
+en ellas mismas, y absolutamente necesaria, pues que de otro modo
+la representacion podria ser falsa. Mas, como quiera que dicha
+verdad ha de tener algun fundamento eterno (Lib. IV,
+Cap.<small><sup>s</sup></small> XXIV, XXV, XXVI y XXVII), y este no
+se halla en los seres finitos, se le ha de buscar en el ser
+infinito por esencia, donde est&aacute; la razon de todo. Su
+entendimiento representa la verdad, y por tanto es verdadero; pero
+esta misma verdad se funda en la esencia del mismo ser infinito que
+la conoce.</p>
+
+<p>[208.] Las verdades morales no se distinguen en este punto de
+las metafísicas; su orígen est&aacute; en Dios, la
+moral no puede ser atea. &iquest;Por qué se representan en
+Dios unas cosas como buenas y otras como malas? buscar la razon de
+esto equivale &aacute; preguntar por qué los
+tri&aacute;ngulos no se representan circulares, y los
+círculos triangulares. Si hay una necesidad
+intrínseca, &oacute; no podremos se&ntilde;alar la razon de
+ella, &oacute; de todos modos debemos llegar &aacute; una razon que
+no puede explicarse por otra razon. Siempre ser&aacute; preciso
+pararnos en un punto donde digamos: es así, y nada mas. La
+ulterior satisfaccion que en tal caso pudiéramos desear, nos
+es imposible alcanzarla, <span class="pagenum"><a name="Page_349"
+id="Page_349">{349}</a></span> en no viendo intuitivamente la
+esencia infinita donde se halla la primera y la &uacute;ltima razon
+de todo.</p>
+
+<p>[209.] Para estar representadas las cosas como buenas &oacute;
+malas, y aun para concebirlas representadas como tales, es
+necesario que se les suponga bondad &oacute; malicia.</p>
+
+<p>&iquest;Qué es ser una cosa buena? si decimos que es el
+ser representada como buena en el entendimiento divino, hacemos
+entrar en la definicion la misma cosa definida: siempre queda la
+dificultad: &iquest;qué significa ser representada como
+buena?</p>
+
+<p>La bondad no puede consistir en la simple representacion, de
+suerte que sea bueno todo lo que est&aacute; representado en Dios,
+porque entonces se seguiria que todo es bueno porque todo
+est&aacute; representado en Dios.</p>
+
+<p>Luego para que una cosa sea buena, no solo debe ser
+representada, sino representada bajo tal &oacute; cual
+car&aacute;cter, que la constituya buena; en cuyo caso, hallamos
+aun en pié toda la dificultad: &iquest;cu&aacute;l es este
+car&aacute;cter?</p>
+
+<p>[210.] Aclaremos las ideas comparando una verdad
+metafísica con una verdad moral. Todos los di&aacute;metros
+de un mismo círculo son iguales; esta verdad no depende de
+ningun círculo particular; se funda en la misma esencia del
+círculo; y esta &aacute; su vez, con todas sus propiedades y
+relaciones, se halla representada desde toda la eternidad en la
+esencia infinita, donde con la plenitud del ser, hay la
+representacion y el conocimiento <span class="pagenum"><a name="Page_350" id="Page_350">{350}</a></span> de todas las
+participaciones finitas en que se pueden ejercer la
+sabiduría y la omnipotencia infinita. Todas las
+participaciones est&aacute;n sujetas al principio de contradiccion;
+en ninguna de ellas se puede verificar que el ser deje de excluir
+al no ser y recíprocamente; de aquí dimana la
+necesidad de todas las propiedades y relaciones, sin las cuales no
+subsiste el principio de contradiccion: entre ellas se cuenta la
+igualdad de todos los di&aacute;metros del mismo
+círculo.</p>
+
+<p>[211.] Estas consideraciones sugieren la cuestion: &iquest;es
+posible explicar el &oacute;rden moral del mismo modo que el
+metafísico y el matem&aacute;tico, manifest&aacute;ndole
+contenido en el principio de contradiccion?</p>
+
+<p>[212.] Es f&aacute;cil de notar que en todas las verdades
+metafísicas y matem&aacute;ticas se expresa &oacute; se
+niega la identidad. A es B, &oacute; A no es B; &aacute; esto se
+reducen todas las proposiciones posibles; esta es la f&oacute;rmula
+general de todas las verdades de un &oacute;rden absoluto. De otra
+manera sucede en el &oacute;rden moral, donde nunca se expresa nada
+absolutamente, como lo indica la misma forma de las proposiciones
+morales. Dios es bueno. Aquí se expresa una verdad
+metafísica. Dios <i>debe ser</i> amado, &oacute; en otros
+términos: <i>se ha</i> de amar &aacute; Dios. Aquí se
+expresa una verdad moral. N&oacute;tese la diferencia: en un caso
+se dice <i>es</i>, absolutamente; en el otro, <i>debe ser</i>,
+<i>se ha</i>, <i>hay obligacion de</i>, emple&aacute;ndose
+diferentes expresiones que todas significan una misma cosa; pero en
+todas ellas <span class="pagenum"><a name="Page_351" id="Page_351">{351}</a></span> ha desaparecido el <i>ser</i>, como
+afirmacion absoluta. Al parecer ninguna proposicion moral puede
+expresarse de esta manera, atendiendo &aacute; los elementos
+primitivos de nuestras ideas morales, porque en todas estas
+proposiciones se implica la idea del deber, que es esencialmente
+una idea relativa.</p>
+
+<p>[213.] El amar &aacute; Dios es bueno. Esta es una proposicion
+moral cuya estructura parece contradecir lo que acabo de
+establecer. Aquí se encuentra una afirmacion absoluta
+expresada simplemente por <i>es</i>, como en las proposiciones
+metafísicas &oacute; matem&aacute;ticas. No obstante, por
+poco que se reflexione, se echar&aacute; de ver que este
+car&aacute;cter absoluto desaparece, si se atiende &aacute; la
+naturaleza del predicado. &iquest;Qué significa
+<i>bueno</i>? hénos aquí con una idea esencialmente
+relativa, lo cual comunicar&aacute; este mismo car&aacute;cter
+&aacute; la proposicion que se presentaba como absoluta. El
+amar &aacute; Dios es bueno, significar&aacute;: el amar &aacute;
+Dios es una cosa conforme &aacute; la razon &oacute; &aacute; la
+ley eterna, &oacute; agradable &aacute; Dios, &oacute; una cosa
+&aacute; que estamos obligados; siempre una idea relativa,
+jam&aacute;s una idea absoluta como estas otras: ser, no ser,
+tri&aacute;ngulo, círculo etc. etc.</p>
+
+<p>[214.] Bueno, dicen algunos, es lo que conduce al fin que
+corresponde al ser inteligente. Esta explicacion no debe
+confundirse con la teoría del interés privado;
+teoría rechazada por la religion, por los sentimientos del
+corazon, y combatida por los pensadores mas profundos; aquí,
+al hablar <span class="pagenum"><a name="Page_352" id="Page_352">{352}</a></span> de fin se trata de un fin
+&uacute;ltimo, superior &aacute; lo que suele entenderse por la
+expresion: interés privado. Sin duda que el llegar al
+&uacute;ltimo fin, es un grande interés del ser inteligente;
+pero al menos este interés se toma en un sentido grandioso,
+que no alienta el desarrollo de un egoismo mezquino.</p>
+
+<p>Reconocida esta diferencia entre las dos doctrinas, diré
+que tampoco esta &uacute;ltima me parece admisible. La bondad moral
+ha de ser conducente al fin; mas esto no constituye el
+car&aacute;cter de la moralidad. En efecto: &iquest;qué se
+entiende por fin? si se entiende el mismo Dios, acto moral
+ser&aacute; el acto que conduce &aacute; Dios; en cuyo caso
+permanece en pié la dificultad, pues que faltar&aacute;
+saber, qué se entiende por <i>conducir</i>. Si es el
+acarrear la felicidad, que consiste en la union con Dios
+&iquest;<i>c&oacute;mo</i> se acarrea esta felicidad? Cumpliendo lo
+que Dios ha mandado&mdash;Cierto; pero entonces preguntaremos: 1.&ordm;
+por qué el hacer lo que Dios ha mandado, conduce &aacute; la
+felicidad; 2.&ordm; por qué Dios ha mandado unas cosas, y ha
+prohibido otras; lo cual equivale &aacute; plantear de nuevo la
+cuestion de la moralidad intrínseca.</p>
+
+<p>[215.] Adem&aacute;s, la idea de felicidad nos ofrece una cosa
+muy distinta de la de moralidad. Imaginando un ser que sacrifica
+toda su dicha por otros seres, tendremos la idea de un ser
+altamente moral, y sin embargo infeliz. Si la moralidad consistiese
+en la felicidad, la participacion de la felicidad seria la
+participacion de la moralidad; <span class="pagenum"><a name="Page_353" id="Page_353">{353}</a></span> todo goce seria un acto
+moral; y solo podria ser inmoral, por no ser bastante vivo &oacute;
+bastante duradero. A medida que nos elevaríamos &aacute; la
+idea de un goce mas duradero y vivo, nos formaríamos la idea
+de una moralidad mas alta; el goce mas exento de disgusto, seria el
+acto de moralidad mas pura: y &iquest;quién no ve que esto
+trastorna nuestras ideas morales, y repugna &aacute; nuestros
+sentimientos?</p>
+
+<p>[216.] No basta decir que un ser moral alcanzar&aacute; la
+felicidad; y que su felicidad ser&aacute; tanto mayor, cuanto mayor
+haya sido su moralidad; esto solo prueba que la felicidad es el
+premio de la virtud; pero no autoriza &aacute; confundir aquella
+con esta, el galardon con el mérito.</p>
+
+<p>[217.] El confundir la moralidad con la dicha, es reducir la
+moral &aacute; una combinacion de c&aacute;lculo, es despojar la
+virtud de ese brillo purísimo que nos atrae y encanta, y que
+nos la hace parecer tanto mas bella, cuanto mas unida est&aacute;
+con el sufrimiento. Si identificamos la felicidad con la moralidad;
+el desinterés ser&aacute; un c&aacute;lculo de
+interés, un sacrificio de un interés menor &aacute;
+un interés mayor, una pérdida en lo presente, para
+ganar en el porvenir.</p>
+
+<p>N&oacute;, la moralidad de las acciones, no es un negocio de
+c&aacute;lculo: el virtuoso alcanza premio; puede tambien desear
+este premio; mas para que el acto sea virtuoso, se necesita algo
+mas que la combinacion para alcanzarle; es preciso que hallemos
+algo que haga el acto meritorio del <span class="pagenum"><a name="Page_354" id="Page_354">{354}</a></span> premio; y ni siquiera
+concebimos que pueda estarle reservado el premio &aacute; ningun
+acto, sino porque en sí mismo es meritorio.</p>
+
+<p>Cuando Dios ha preparado castigos para unos actos y premios para
+otros, ha debido hallar en ellos una diferencia intrínseca;
+y por esto les ha se&ntilde;alado destinos diferentes; pero segun
+el sistema que combatimos, los actos no serian buenos sino en
+cuanto conducentes al premio, y no habria ninguna razon porque
+condujesen &aacute; él los unos con preferencia, &aacute;
+los otros. Esta razon se ha de encontrar en una diferencia
+intrínseca de los mismos; si no se quiere caer en el absurdo
+de que todas los acciones son indiferentes en sí mismas, y
+que las malas podrian ser buenas, y las buenas malas.</p>
+
+<p>[218.] El ser conducente al bien de la humanidad es otro
+car&aacute;cter incompleto de la moralidad de las acciones. Desde
+luego salta &aacute; la vista, que esta moralidad, seria solamente
+la humana; y por tanto no comprenderia la moralidad
+intrínseca, que consideramos comun &aacute; todos los seres
+inteligentes.</p>
+
+<p>[219.] Adem&aacute;s; &iquest;de qué bien se trata? en
+qué estado se considera la humanidad? &iquest;Se habla de
+una sociedad constituida en nacion; &oacute; de la humanidad
+propiamente dicha; de una generacion &oacute; de muchas; de su
+destino en la tierra &oacute; en el porvenir de la otra vida?
+&iquest;Se habla de su <i>bienestar</i>, &oacute; de su desarrollo
+y perfeccionamiento prescindiendo de su mayor &oacute; menor
+bienestar? Si la <span class="pagenum"><a name="Page_355" id="Page_355">{355}</a></span> moralidad de las acciones se ha de
+tomar de su <i>conducencia</i>, por decirlo así, al bien
+general de la humanidad, &iquest;en qué consiste este bien
+supremo? &iquest;Es el desarrollo de la inteligencia, es el de la
+fantasía &oacute; del corazon; es el de las artes
+&uacute;tiles que proporcionan goces materiales? No se puede
+entonces poner como término la perfeccion moral, pues que
+por el supuesto, la moralidad seria un medio; y las acciones serian
+tanto mas morales, cuanto serian medios mas &uacute;tiles para
+lograr el bien general.</p>
+
+<p>[220.] Decir que la moralidad es &uacute;nicamente objeto del
+sentimiento, y que no se puede se&ntilde;alar otro car&aacute;cter
+de lo bueno, sino esa perfeccion misteriosa que sentimos en la
+virtud; es desterrar la moral como ciencia, cerrando completamente
+las puertas &aacute; toda investigacion. No niego que hay en
+nosotros un sentimiento moral; y que nuestro corazon abriga
+misteriosas simpatías por la virtud; pero creo que con este
+hecho, es muy compatible el estudio científico de los
+fundamentos del &oacute;rden moral. Es necesario reconocer el
+car&aacute;cter primitivo de algunos hechos de nuestro
+espíritu, y no empe&ntilde;arse en querer explicarlo todo;
+pero conviene guardarse de la exageracion, que en esto ser&aacute;
+tanto mas peligrosa, cuanto se cubrir&aacute; con el manto de la
+modestia. <span class="pagenum"><a name="Page_356" id="Page_356">{356}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XX.</h2>
+<h3>EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL &Oacute;RDEN MORAL.</h3>
+<p>[221.] En la moralidad ha de haber algo absoluto. No es posible
+concebir una cosa relativa sola, sin algo absoluto en que se funde.
+Adem&aacute;s, toda relacion implica un término de
+referencia, y por consiguiente, aun cuando supongamos una serie de
+referencias, es necesario llegar al término &uacute;ltimo.
+Esto manifiesta por qué no satisfacen al entendimiento las
+explicaciones de la moralidad puramente relativas: la razon y hasta
+el sentimiento, buscan algo absoluto en que puedan fijarse.</p>
+
+<p>A mas de este argumento puramente ontol&oacute;gico en favor de
+lo absoluto de la moralidad, hay otros mas al alcance del comun de
+los hombres, y no menos concluyentes.</p>
+
+<p>[222.] En el ser infinitamente perfecto concebimos santidad
+infinita, independientemente de la existencia de las criaturas;
+&iquest;y qué es la <i>santidad</i> infinita, sino la
+perfeccion <i>moral</i> en un grado infinito? Esta razon es
+decisiva para todo el mundo, excepto los ateos: quien admite la
+existencia de Dios debe admitir su santidad; lo contrario repugna
+&aacute; la razon, al corazon, al sentido comun. Luego existe algo
+moral absoluto; luego <span class="pagenum"><a name="Page_357" id="Page_357">{357}</a></span> la moralidad en sí misma, no
+puede explicarse por ninguna relacion de las criaturas &aacute; un
+fin; pues que la moralidad en un grado infinito, existiria, aun
+cuando no hubiese habido ni hubiese jam&aacute;s, ninguna
+criatura.</p>
+
+<p>[223.] Al concebir un ser inteligente criado, concebimos tambien
+la moralidad como una ley inflexible &aacute; que sus acciones
+deben sujetarse. Es de notar que esta moralidad la concebimos, aun
+suponiendo un ser inteligente enteramente solo: luego la moralidad
+no puede explicarse por la relacion de unas criaturas con otras.
+Fingid un hombre enteramente solo sobre la tierra
+&iquest;podréis concebirle exento de toda moralidad?
+&iquest;Ser&aacute; igualmente bello en el &oacute;rden moral el
+que trabaje para perfeccionar su entendimiento y desarrollar
+arm&oacute;nicamente todas sus facultades, &oacute; el que se
+abandone &aacute; instintos groseros confundiéndose con los
+brutos por su estupidez y envilecimiento? Imaginad que desaparece
+la tierra y todo el universo corp&oacute;reo, y todos los seres
+criados, excepto una sola inteligencia: &iquest;podeis concebir
+&aacute; esta criatura enteramente exenta de toda ley moral? En sus
+pensamientos, en sus actos do voluntad, &iquest;podeis figuraros
+que sea todo indiferente, y que la moralidad sea para ella una
+palabra sin sentido? Es imposible, si no queremos luchar
+abiertamente con nuestras ideas primitivas, con nuestros
+sentimientos mas profundos, con el sentido comun de la humanidad.
+Hé aquí pues otra prueba de que hay en el
+&oacute;rden moral algo absoluto, <span class="pagenum"><a name="Page_358" id="Page_358">{358}</a></span> una perfeccion
+intrínseca, independiente de las relaciones mutuas de las
+criaturas; una belleza propia, en ciertas acciones de la criatura
+inteligente y libre.</p>
+
+<p>[224.] La imputabilidad de las acciones nos ofrece otro
+argumento en confirmacion de la misma verdad. La moralidad no se
+mide nunca por el resultado; los quilates de ella se aprecian por
+lo <i>inmanente</i>; esto es, por los motivos que han impulsado
+&aacute; querer, por la mayor &oacute; menor deliberacion que ha
+precedido al acto de la voluntad, por la mayor &oacute; menor
+intensidad de este mismo acto. Si alguna vez se atiende &aacute;
+los resultados, todo el valor moral que &aacute; estos se atribuye
+nace de lo interior del alma: la prevision &oacute; imprevision de
+ellos, &oacute; la posibilidad &oacute; imposibilidad de preverlos;
+el haberlos querido &oacute; n&oacute;; el habérselos
+propuesto como objeto principal &oacute; secundario; el haberlos
+deseado con ahinco &oacute; el haberlos arrostrado con dolor y
+repugnancia; estas y otras consideraciones semejantes se tienen
+presentes cuando se quieren apreciar y graduar el mérito
+&oacute; demérito de una accion que ha tenido tales &oacute;
+cuales resultados. De donde se infiere que estos no significan nada
+en el &oacute;rden moral, sino en cuanto est&aacute; expresado en
+ellos el acto de la voluntad.</p>
+
+<p>[225.] Este car&aacute;cter de <i>inmanencia</i>, esencial
+&aacute; los actos morales, destruye por su base todas las
+teorías que fundan la moralidad en combinaciones externas,
+sean las que fueren; y demuestra que el acto de un ser inteligente
+y libre es bueno <span class="pagenum"><a name="Page_359" id="Page_359">{359}</a></span> &oacute; malo en sí mismo,
+prescindiendo absolutamente de todas sus consecuencias buenas
+&oacute; malas, que de un modo &uacute; otro no hayan estado
+contenidas en el acto interno. Un hombre, que por un acto cuyas
+consecuencias no previese ni pudiese prever, perjudicase gravemente
+&aacute; todo el linaje humano, seria inocente; y otro que con una
+intencion da&ntilde;ada, hiciese un gran beneficio &aacute; la
+humanidad entera, seria un perverso. Un hombre salva &aacute; su
+patria, por un sentimiento de vanidad, &oacute; con un fin de
+ambicion &oacute; de codicia: su accion salvadora, no es mirada
+como un acto virtuoso. Otro, con la intencion mas desinteresada y
+pura, con el mas ardiente anhelo de salvar &aacute; su patria, la
+compromete, por un error, la pierde; este desventurado no deja de
+ser un hombre virtuoso; la misma accion funesta en resultados, es
+considerada como un acto de virtud.</p>
+
+<p>[226.] &iquest;En qué consiste pues la moralidad
+absoluta? &iquest;d&oacute;nde se halla el manantial oculto del
+cual fluye ese raudal de belleza que todos sentimos, que lo inunda
+todo, hermose&aacute;ndolo todo; ese raudal con cuya falta se
+marchitaria el mundo de las inteligencias?</p>
+
+<p>Me parece que en este punto, como en muchos otros, la ciencia no
+ha notado bastante la admirable profundidad de la Religion
+cristiana; esta lo ha dicho todo con una palabra tan tierna, como
+llena de sentido: <i>Amor</i>.</p>
+
+<p>Permítaseme llamar muy particularmente la atencion de los
+lectores sobre la teoría que voy &aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_360" id="Page_360">{360}</a></span>
+desenvolver. Despues de tantas dificultades como hemos amontonado
+hasta aquí, sobre el fundamento del &oacute;rden moral,
+necesario es que procuremos adquirir alguna luz sobre un objeto tan
+importante. Esta luz nos confirmar&aacute; mas y mas una verdad que
+la ciencia nos pone de manifiesto repetidas veces: cuando se llega
+&aacute; los principios de las ciencias, &oacute; &aacute; sus
+&uacute;ltimos resultados, estad seguros de que las ideas
+cristianas no os ser&aacute;n in&uacute;tiles, y que os
+comunicar&aacute;n alguna leccion de trascendencia; en el edificio
+de los conocimientos humanos las hallaréis iluminando el
+cimiento y la c&uacute;pula.</p>
+
+<p>No se imagine el lector, que en vez de una teoría
+científica, voy &aacute; ofrecerle un capítulo de
+mística: estoy seguro de que al concluir la lectura, se
+hallar&aacute; convencido, de que aun bajo el aspecto puramente
+científico, hay en esta doctrina mucha mas exactitud y
+profundidad que en otras cuyos autores se guardan de emplear la
+palabra <i>Dios</i>, como si este nombre augusto manchase las
+p&aacute;ginas de la ciencia.</p>
+
+<p>[227.] La moralidad absoluta es el amor de Dios; todas las ideas
+y sentimientos morales son aplicaciones y participaciones de este
+amor.</p>
+
+<p>Hagamos la prueba llevando este principio fecundo &aacute; todas
+las regiones del mundo moral.</p>
+
+<p>&iquest;Qué es la moralidad absoluta en Dios?
+&iquest;cu&aacute;l es el atributo del ser infinito que llamamos
+santidad? El amor de sí mismo, de su perfeccion infinita. En
+Dios no hay deber propiamente dicho, <span class="pagenum"><a name="Page_361" id="Page_361">{361}</a></span> hay necesidad absoluta de
+ser santo; porque tiene necesidad absoluta de amar su perfeccion
+infinita. Así la moralidad en su sentido mas absoluto, en su
+grado mas alto, esto es la santidad infinita, es independiente de
+todo libre albedrío. Dios no puede dejar de ser santo.</p>
+
+<p>[228.] Pero se preguntar&aacute; por qué Dios se <i>ha
+de</i> amar &aacute; sí mismo? esta cuestion carece de
+sentido cuando se profundiza la materia sobre que versa; porque
+supone que se puede expresar exactamente en términos
+relativos lo que es enteramente absoluto. La proposicion: Dios se
+<i>ha de</i> amar &aacute; sí mismo no es exacta; la
+rigurosa exactitud solo se halla en esta otra: Dios se ama &aacute;
+sí mismo; porque expresa de una manera absoluta, un hecho
+absoluto. Si ahora se pregunta &iquest;por qué Dios se ama
+&aacute; sí mismo? responderemos que tanto valdria
+preguntar: por qué Dios se conoce &aacute; sí mismo;
+&oacute; por qué entiende la verdad, &oacute; por qué
+existe; en llegando &aacute; estas cuestiones nos encontramos en el
+orígen primitivo, con cosas absolutas, incondicionales;
+entonces, todo <i>porque</i> es absurdo.</p>
+
+<p>[229.] Infiérese de esta doctrina que no es exacto que la
+moralidad no pueda ser expresada en una proposicion absoluta. Ella
+en sí misma, en su grado infinito, es una verdad absoluta;
+implica una identidad cuyo opuesto es contradictorio; por manera
+que considerada en su mayor altura, est&aacute; no menos ligada con
+el principio de contradiccion, que todas las verdas
+metafísicas <span class="pagenum"><a name="Page_362" id="Page_362">{362}</a></span> y geométricas. Hé
+aquí su f&oacute;rmula mas simple: El ser infinito se ama
+&aacute; sí mismo.</p>
+
+<p>[230.] Continuemos desenvolviendo esta doctrina.</p>
+
+<p>Dios, en las profundidades de su inteligencia, ve desde toda la
+eternidad una infinidad de criaturas posibles. Encerrando en
+sí propio el fundamento de la posibilidad de las mismas y de
+todas las relaciones que las pueden enlazar entre sí
+&oacute; con su Criador, nada puede existir independiente de Dios;
+así, no es posible que ningun ser deje de ordenarse &aacute;
+Dios. El fin que Dios se ha propuesto en la creacion, no puede ser
+otro que el mismo Dios; pues que antes de la creacion nada existia
+sino él, y despues de la creacion todas cuantas perfecciones
+se hallan en las criaturas, las tiene Dios formal &oacute;
+virtualmente en un grado infinito. Luego este &oacute;rden de todas
+las criaturas &aacute; Dios como &aacute; ultimo fin, es una
+condicion inseparable de las mismas; condicion vista por Dios desde
+toda la eternidad, en todos los mundos posibles. Todo lo que ha
+sido criado y todo lo que puede serlo, es la realizacion de una
+idea divina, de lo que est&aacute; representado en el entendimiento
+infinito, y con las propiedades absolutas &oacute; relativas que se
+hallen preexistentes en aquella representacion. Así, todo
+cuanto existe y puede existir, debe hallarse sometido &aacute; la
+condicion de ordenarse &aacute; Dios, sin lo cual su existencia
+seria imposible.</p>
+
+<p>[231.] Entre las criaturas en que se realiza la <span class="pagenum"><a name="Page_363" id="Page_363">{363}</a></span>
+representacion preexistente en el entendimiento divino, las hay
+dotadas de voluntad; esta es la inclinacion &aacute; lo conocido; y
+significa un principio de las determinaciones propias, mediante un
+acto de inteligencia. Si la criatura conociese intuitivamente
+&aacute; Dios, su acto de voluntad seria necesariamente moral,
+porque seria necesariamente un acto de amor de Dios. La rectitud de
+la voluntad criada seria entonces un incesante reflejo de la
+santidad infinita, &oacute; del amor que Dios se tiene &aacute;
+sí propio. En tal caso, la perfeccion moral de la criatura
+tampoco seria libre; mas no dejaria por esto de ser perfeccion
+moral y en un grado eminente. Habria entonces una perpetua
+conformidad de la voluntad criada con la voluntad infinita; porque
+la criatura amando &aacute; Dios con una feliz necesidad, no
+querria, ni podria querer otra cosa que lo que quisiese el mismo
+Dios. La moralidad de la voluntad criada seria esta conformidad
+perenne con la voluntad divina; conformidad que no se distinguiria
+del acto moral y santo por esencia: el amor de la criatura al ser
+infinito.</p>
+
+<p>Pero cuando el conocimiento de Dios no es intuitivo, cuando la
+idea que de él tiene la criatura es un concepto incompleto y
+que encierra varias nociones indeterminadas, el bien infinito en
+sí mismo, no es amado por necesidad, porque no es conocido
+como es en sí mismo. La voluntad tiene una inclinacion al
+bien, pero al bien indeterminadamente; y por tanto no siente una
+inclinacion <span class="pagenum"><a name="Page_364" id="Page_364">{364}</a></span> necesaria h&aacute;cia ningun objeto
+real. El bien se le ofrece bajo una idea general é
+indeterminada, con aplicaciones muy varias, y h&aacute;cia ninguna
+de ellas se inclina con necesidad absoluta; de aquí dimana
+su libertad para salirse del &oacute;rden visto por Dios, como
+conforme &aacute; sus soberanos designios: en lo cual la libertad
+lejos de ser una perfeccion, es un defecto, que nace de la
+debilidad del conocimiento del ser que la posee.</p>
+
+<p>[232.] La criatura racional conform&aacute;ndose en sus actos
+con la voluntad de Dios, realiza el &oacute;rden que Dios quiere;
+amando este &oacute;rden, ama lo que Dios ama. Si aunque realice
+este &oacute;rden, la criatura en su libertad no ama el mismo
+&oacute;rden, y procede por motivos independientes de él, su
+voluntad, ejecutando materialmente el acto, no ama lo que Dios ama;
+y hé aquí la linea divisoria de la moralidad y de la
+inmoralidad. La moralidad del acto propiamente dicha, consiste en
+la conformidad explícita &oacute; implícita de la
+voluntad criada con la voluntad divina; y esa perfeccion misteriosa
+que descubrimos en los actos morales, esa hermosura que nos encanta
+y atrae, no es otra cosa que la conformidad con la voluntad divina;
+el car&aacute;cter absoluto que encontramos en la moralidad, es el
+amor explícito &oacute; implícito de Dios; y por
+consiguiente un reflejo de la santidad infinita, &oacute; del amor
+con que Dios se ama &aacute; sí mismo.</p>
+
+<p>Hagamos aplicaciones de esta doctrina que se <span class="pagenum"><a name="Page_365" id="Page_365">{365}</a></span> muestra
+tanto mas exacta cuanto mas se la hace descender al terreno de los
+hechos.</p>
+
+<p>[233.] El amar &aacute; Dios es un acto bueno moralmente; el
+aborrecer &aacute; Dios es un acto malo moralmente, y de una
+fealdad la mas detestable. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la
+moralidad del acto del amor de Dios? en el acto mismo, reflejo de
+la moralidad absoluta, &oacute; de la santidad infinita, que
+consiste en el amor que Dios tiene &aacute; su perfeccion infinita;
+hé aquí una prueba palpable de la verdad de la
+teoría que estamos exponiendo. El amor de la criatura al
+Criador, ha sido siempre mirado como un acto esencialmente moral;
+como lo mas puro de la moralidad; en lo que se manifiesta que en el
+&oacute;rden secundario y finito, este acto es la mas pura y fiel
+expresion de la moralidad absoluta.</p>
+
+<p>[234.] Al preguntarse la razon de por qué debemos amar
+&aacute; Dios, se suelen recordar los beneficios que nos dispensa,
+el amor que nos tiene; y hasta se suele aducir el ejemplo del amor
+que debemos &aacute; nuestros amigos y bienhechores, y sobre todo
+&aacute; nuestros padres; estas razones son ciertamente muy buenas
+para hacer palpable en cierto modo la moralidad del acto, y
+conmover nuestro corazon; pero no satisfacen completamente en el
+terreno de la ciencia. Porque, si pudiésemos dudar de que
+debemos amar al ser infinito, autor de todas las cosas, claro es
+que dudaríamos tambien de que debiésemos amar
+&aacute; los padres, &aacute; los amigos y bienhechores. Luego el
+amor &aacute; estos se ha de fundar en algo mas elevado,
+<span class="pagenum"><a name="Page_366" id="Page_366">{366}</a></span> si no queremos que al
+pregunt&aacute;rsenos, por qué debemos amarlos, nos quedemos
+sin ninguna respuesta.</p>
+
+<p>[235.] El querer perfeccionar el entendimiento es un acto moral
+en sí mismo. &iquest;De d&oacute;nde nace la moralidad del
+acto? hélo aquí. Dios, al dotarnos de inteligencia ha
+querido evidentemente que us&aacute;semos de ella. El uso de la
+misma pues, entra en el &oacute;rden conocido y querido por Dios;
+al querer esto queremos lo que Dios quiere; amamos este
+&oacute;rden que Dios amaba desde toda la eternidad, como una
+realizacion de sus soberanos designios; por el contrario, si la
+criatura no perfecciona sus facultades intelectuales, y en uso de
+su libertad las deja sin ejercicio, se aparta del &oacute;rden
+establecido por Dios; no quiere lo que Dios quiere, no ama lo que
+Dios ama.</p>
+
+<p>[236.] Al perfeccionar estas facultades, puede el hombre hacerlo
+meramente para proporcionarse el goce que le produce la alabanza de
+sus semejantes; en este caso realiza el &oacute;rden de la
+perfeccion del entendimiento, pero no lo realiza amando este
+&oacute;rden en sí mismo, sino por amor de una cosa distinta
+que no entra en el &oacute;rden querido por Dios; porque es
+evidente que Dios no nos ha dotado de facultades intelectuales para
+el estéril objeto de alabarnos unos &aacute; otros.
+Hé aquí pues la diferencia que conocemos, que
+sentimos, entre dos acciones iguales, hechas con fines diferentes:
+la voluntad del uno perfecciona el entendimiento como una simple
+realizacion <span class="pagenum"><a name="Page_367" id="Page_367">{367}</a></span> del &oacute;rden divino: no acertamos
+tal vez &aacute; explicar lo que encontramos allí, pero de
+cierto sabemos que aquella voluntad es recta; el otro hace lo
+mismo, quiere lo mismo, pero deja mezclar un motivo ajeno &aacute;
+este &oacute;rden; y el entendimiento y el corazon nos dicen: este
+acto con que se hace un <i>bien</i>, no es <i>bueno</i>; esto no es
+virtud, es miseria.</p>
+
+<p>[237.] Hay una persona necesitada, que sin embargo, tiene muchas
+probabilidades de mejorar pronto de fortuna. Léntulo y
+Julio, le dan cada cual una limosna. Léntulo da su limosna,
+solo con el fin de que el socorrido cuando mejore de fortuna, se
+acuerde del bienhechor, y le favorezca si este lo necesita. La
+accion de Léntulo no tiene ningun valor moral: al juzgarla
+se ve una combinacion de c&aacute;lculo, n&oacute; un acto
+virtuoso. Julio da la limosna, solo por socorrer al infeliz que le
+inspira l&aacute;stima, sin pensar en la retribucion con que el
+socorrido le pueda corresponder: la accion de Julio es bella
+moralmente, es virtuosa. &iquest;De d&oacute;nde la diferencia?
+Léntulo hace el bien, aliviando al necesitado; pero
+n&oacute; con el amor del &oacute;rden íntimo que hay en su
+acto; sino torciendo este &oacute;rden h&aacute;cia sí
+mismo. Dios, queriendo que los hombres necesitasen unos de otros,
+ha querido tambien que se socorrieran; el socorrer pues simplemente
+para aliviar al necesitado, es realizar simplemente el &oacute;rden
+querido por Dios; el aliviar para un fin particular, es realizar
+este &oacute;rden, n&oacute; como se halla establecido <span class="pagenum"><a name="Page_368" id="Page_368">{368}</a></span> por
+Dios, sino como le combina el hombre. Hay <i>complicacion</i> de
+miras: falta la <i>sencillez</i> de intencion; esa sencillez tan
+recomendada por el cristianismo, y que aun en la region de la
+filosofia encierra un sentido tan profundo.</p>
+
+<p>[238.] Atendiendo al &oacute;rden puramente natural, se
+descubre, que todas las obligaciones morales, tienen en
+&uacute;ltimo resultado un objeto <i>&uacute;til</i>; así
+como todas las prohibiciones, se dirigen &aacute; prevenir un
+<i>da&ntilde;o</i>; mas para la moralidad, no basta el querer la
+utilidad de ella, se necesita querer el &oacute;rden mismo, de
+donde la utilidad resulta; siendo de notar que con cuanta mas
+reflexion, con cuanto mas amor se quiere este &oacute;rden, sin
+mezcla de miras heterogéneas, tanto mas moral es el
+acto.</p>
+
+<p>Socorrer al pobre, con la <i>simple</i> mira de aliviarle, con
+amor h&aacute;cia el pobre, es un acto virtuoso; socorrerle con
+este amor, y con la reflexion <i>explícita</i> de que se
+cumple con un <i>deber</i> de humanidad, es todavía mas
+virtuoso; socorrerle con el pensamiento en Dios, viendo en el pobre
+&aacute; un hombre, im&aacute;gen de Dios, y &aacute; quien Dios
+nos manda amar, es un acto todavía mas virtuoso: socorrerle,
+aun contra los impulsos del propio corazon, agriado quiz&aacute;s
+por un resentimiento, &oacute; agitado por otras pasiones, y
+dominarse &aacute; sí mismo con una voluntad firme por amor
+de Dios; es ya un acto de virtud her&oacute;ica. N&oacute;tese
+bien: la perfeccion moral del acto se aumenta &aacute; proporcion
+de que se quiere la cosa <span class="pagenum"><a name="Page_369"
+id="Page_369">{369}</a></span> en sí misma con mas reflexion
+y amor; y llega al mas alto punto cuando en la cosa amada, se ama
+al mismo Dios. Si las miras son egoistas, el &oacute;rden se
+pervierte, y la moralidad se disipa; cuando no hay miras de
+egoismo, y se obra principalmente &aacute; impulsos del
+sentimiento, la accion ya es bella, pero su car&aacute;cter es mas
+bien de sensibilidad que de moralidad; mas cuando, con el corazon
+desgarrado por el dolor del sacrificio, la voluntad, precedida por
+la reflexion, manda este sacrificio, y se cumple el deber, porque
+es un deber; &oacute; quiz&aacute; se hace un acto <i>no</i>
+obligatorio, por el amor &aacute; su bondad moral, y porque el acto
+es agradable &aacute; Dios, vemos en la accion, algo tan bello, tan
+amable, tan digno de alabanza, que nos quedaríamos
+desconcertados si se nos preguntase entonces la razon del
+sentimiento respetuoso que experimentamos h&aacute;cia la persona
+que por tan nobles motivos se sacrifica por sus semejantes.</p>
+
+<p>Con arreglo &aacute; estos principios, podemos fijar clara y
+exactamente las ideas morales.</p>
+
+<p>[239.] La moralidad absoluta, y por consiguiente el
+orígen y tipo de todo el &oacute;rden moral, es el acto con
+que el ser infinito ama su perfeccion infinita. Este es un hecho
+absoluto, del cual no podemos se&ntilde;alar ninguna razon
+<i>&agrave; priori</i>.</p>
+
+<p>En Dios no hay deber <i>propiamente</i> dicho; hay necesidad
+absoluta de ser santo.</p>
+
+<p>[240.] El acto esencialmente moral en toda criatura es el amar
+&aacute; Dios. Es imposible, fundar <span class="pagenum"><a name="Page_370" id="Page_370">{370}</a></span> la moralidad de este
+acto, en la moralidad de otro acto.</p>
+
+<p>[241.] Los actos de la criatura son morales, en cuanto
+participan explícita &oacute; implícitamente, de este
+amor.</p>
+
+<p>[242.] Cuando la criatura ve intuitivamente &aacute; Dios, le
+ama necesariamente; y así todos sus actos, llevando este
+augusto sello, son necesariamente morales.</p>
+
+<p>[243.] Cuando la criatura no ve intuitivamente &aacute; Dios,
+ama necesariamente el bien en comun, &oacute; sea bajo una idea
+indeterminada: pero no ama necesariamente, ningun objeto en
+particular.</p>
+
+<p>[244.] En este amor h&aacute;cia el bien en comun, sus actos
+libres son morales, cuando su voluntad quiere el &oacute;rden que
+Dios ha querido, sin mezclar combinaciones ajenas &oacute;
+contrarias &aacute; este &oacute;rden.</p>
+
+<p>[245.] Para ser moral un acto, no es necesario que el que lo
+hace piense explícitamente en Dios, ni que su voluntad, le
+ame explícitamente.</p>
+
+<p>[246.] El acto ser&aacute; tanto mas moral, cuanto vaya
+acompa&ntilde;ado de mas reflexion sobre su moralidad, y sobre su
+conformidad con la voluntad de Dios.</p>
+
+<p>[247.] El sentimiento moral, es un sentimiento que se nos ha
+dado para percibir la belleza del &oacute;rden querido por Dios: es
+por decirlo así un <i>instinto</i> de amor de Dios.</p>
+
+<p>[248.] Como este sentimiento es innato, indeleble, <span class="pagenum"><a name="Page_371" id="Page_371">{371}</a></span>
+é independiente de la reflexion, lo experimentan hasta los
+ateos.</p>
+
+<p>[249.] La idea de obligacion moral &oacute; deber, resulta de
+dos ideas: &oacute;rden querido por Dios; libertad física de
+apartarse de este &oacute;rden. Dios otorg&aacute;ndonos la vida,
+ha querido que procur&aacute;semos conservarla; pero el hombre es
+libre, y &aacute; veces se suicida. El que conserva su vida cumple
+con un deber; el que se mata, le infringe. Así en la idea
+del deber, entra la de libertad física, que no puede
+ejercerse en cierto sentido, sin salir del &oacute;rden querido por
+Dios.</p>
+
+<p>[250.] La pena es una sancion del &oacute;rden moral; sirve para
+suplir la necesidad imposible para los seres libres. Las criaturas
+que obran sin conocimiento, cumplen su destino por necesidad
+absoluta; los seres libres, cumplen su destino, n&oacute; por
+necesidad absoluta, sino por la especie de necesidad producida por
+la vista de un resultado doloroso.</p>
+
+<p>[251.] Aquí se palpa la diferencia entre el mal
+físico y el mal moral, aun en el mismo ser libre: el
+físico es el dolor; el moral, es el desviarse del
+&oacute;rden querido por Dios.</p>
+
+<p>[252.] Ilícito es lo contrario &aacute; un deber.</p>
+
+<p>[253.] Lícito es todo lo que no se opone &aacute; ningun
+deber.</p>
+
+<p>[254.] Ley eterna es el &oacute;rden de los seres inteligentes
+querido por Dios, con arreglo &aacute; su santidad infinita.</p>
+
+<p>[255.] Acciones intrínsecamente morales, son <span class="pagenum"><a name="Page_372" id="Page_372">{372}</a></span> las que
+forman parte del &oacute;rden que Dios, (supuesta la voluntad de
+criar tales &oacute; cuales seres), ha querido por necesidad, en
+fuerza del amor de su perfeccion infinita. Semejantes acciones,
+est&aacute;n mandadas porque son buenas.</p>
+
+<p>[256.] Las acciones que son buenas porque est&aacute;n mandadas,
+son las que forman parte del &oacute;rden querido por Dios
+libremente, y del cual ha dado conocimiento &aacute; sus
+criaturas.</p>
+
+<p>[257.] El mandato de Dios, es su voluntad comunicada &aacute; la
+criatura. Si esta voluntad es necesaria, el precepto es natural; si
+esta voluntad es libre, es positivo.</p>
+
+<p>[258.] Atendiendo &aacute; lo puramente natural, el &oacute;rden
+querido por Dios, es el que conduce &aacute; la conservacion y
+perfeccion de los seres criados. Las acciones ser&aacute;n morales
+cuando se conformen con este &oacute;rden.</p>
+
+<p>[259.] La perfeccion natural de los seres consiste en el uso de
+sus facultades acomodado al fin &aacute; que su misma naturaleza
+los muestra destinados.</p>
+
+<p>[260.] La naturaleza ha encargado &aacute; cada individuo el
+cuidado de su propia conservacion y perfeccion.</p>
+
+<p>[261.] La imposibilidad natural de que el hombre viva solo,
+indica que la conservacion y perfeccion de los individuos, se ha de
+conseguir en sociedad.</p>
+
+<p>[262.] La primera sociedad, es la de familia.</p>
+
+<p>[263.] Los padres deben alimentar y educar &aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_373" id="Page_373">{373}</a></span> sus
+hijos; porque sin esto no puede conservarse el linaje humano.</p>
+
+<p>[264.] Los deberes conyugales, nacen del &oacute;rden necesario
+para la conservacion y perfeccion de la sociedad de familia,
+indispensable para la conservacion del humano linaje.</p>
+
+<p>[265.] Cuanto mas necesario es el enlace de un acto con la
+conservacion y perfeccion de la familia, mas necesaria es su
+moralidad, y por consiguiente menos sujeta &aacute;
+modificaciones.</p>
+
+<p>[266.] La inmoralidad de los actos contrarios al pudor, y muy
+especialmente los contrarios &aacute; la naturaleza, se funda en
+grandes razones de un &oacute;rden indispensable para la
+conservacion del individuo y de la especie.</p>
+
+<p>[267.] Las pasiones, por lo mismo que son ciegas, es evidente
+que nos han sido dadas como medios, n&oacute; como fines.</p>
+
+<p>[268.] Luego cuando la satisfaccion de las pasiones se toma
+n&oacute; como un medio, sino como un fin, el acto es inmoral. Un
+ejemplo sencillo aclarar&aacute; esta idea. El placer de la comida
+tiene un objeto muy &uacute;til para la conservacion del individuo;
+así el comer <i>con</i> placer, no es nada malo, sino bueno;
+pero el comer <i>por</i> el placer de la comida, es invertir el
+&oacute;rden: el acto no es bueno. La misma accion que en el primer
+caso es muy racional, en el segundo es un acto de
+<i>glotonería</i>. Así lo juzga el sentido comun sin
+necesitar de an&aacute;lisis.</p>
+
+<p>[269.] Viviendo el hombre solo, el uso de su <span class="pagenum"><a name="Page_374" id="Page_374">{374}</a></span>
+libertad física, no perjudicaria jam&aacute;s sino &aacute;
+sí mismo; el límite moral de su libertad seria el de
+satisfacer sus necesidades y deseos, con arreglo al dict&aacute;men
+de la razon. Pero viviendo los hombres en sociedad, el ejercicio de
+la libertad física del uno, tropieza por necesidad con el
+del otro; para impedir el des&oacute;rden es necesario restringir
+un poco la libertad física de cada uno, y someterlos
+&aacute; todos &aacute; un &oacute;rden conforme &aacute; razon, y
+conducente al bien general: hé aquí la necesidad de
+una legislacion civil. Esta no puede establecerse, ni conservarse,
+por sí sola: hé aquí la necesidad de un poder
+p&uacute;blico. El objeto de la sociedad, es el bien general, con
+sujecion &aacute; los principios de la moral eterna; este mismo es
+el objeto del poder p&uacute;blico.</p>
+
+<p>[270.] Con la teoría que precede, se explica
+satisfactoriamente el doble car&aacute;cter que presenta el
+&oacute;rden moral: lo absoluto y lo relativo. La razon, el sentido
+comun, el corazon, nos obligan &aacute; reconocer en el
+&oacute;rden moral algo absoluto, independiente de la consideracion
+de la utilidad: esto se explica, elev&aacute;ndose &aacute; un acto
+absoluto, de perfeccion absoluta; y mirando la moralidad de las
+criaturas, como una participacion de aquel acto. La razon y la
+experiencia nos ense&ntilde;an que la moralidad de las acciones
+tiene resultados <i>&uacute;tiles</i>; esto se explica, observando,
+que en aquel acto absoluto, est&aacute; comprendido el amor del
+&oacute;rden que habia de reinar entre los seres criados, para
+cumplir sus destinos. Este &oacute;rden pues, era &aacute; un
+<span class="pagenum"><a name="Page_375" id="Page_375">{375}</a></span> tiempo <i>querido</i> por Dios, y
+<i>conducente</i> al fin especial de cada criatura; ser&aacute;
+pues &aacute; un mismo tiempo <i>moral</i> y
+<i>&uacute;til</i>.</p>
+
+<p>[271.] Pero los dos caractéres se conservan siempre
+esencialmente distintos: el primero, lo <i>sentimos</i>; el segundo
+lo <i>calculamos</i>. Cuando nos falta el primero, somos
+<i>malos</i>; cuando el segundo, somos <i>desgraciados</i>. El
+resultado doloroso, es <i>pena</i>, si nuestra voluntad ha
+infringido &aacute; sabiendas el &oacute;rden; cuando n&oacute;, es
+simplemente <i>desdicha</i>.</p>
+
+<p>[272.] Permítaseme lisonjearme con la idea de que esta
+teoría es algo mas satisfactoria, que las que han excogitado
+algunos fil&oacute;sofos modernos, para explicar la naturaleza
+absoluta de la moralidad. He necesitado de la idea de Dios, es
+cierto; porque no concibo &oacute;rden moral, en quitando &aacute;
+Dios del mundo. Sin la idea de Dios, la moralidad no puede ser otra
+cosa que un sentimiento ciego, tan absurdo en su objeto, como en
+sí mismo; la filosofía que no lo funde en Dios, no
+podr&aacute; llegar jam&aacute;s &aacute; una explicacion
+científica: deber&aacute; limitarse &aacute; consignar el
+hecho como una necesidad, cuyo car&aacute;cter y orígen se
+ignoran del todo.</p>
+
+<p>[273.] A&ntilde;adiré una observacion que compendia toda
+mi teoría, y que pone de manifiesto lo que la diferencia de
+las otras, que reconocen en Dios el fundamento del &oacute;rden
+moral, y el amor de Dios, por el primero de los deberes. Los
+sistemas &aacute; que me refiero suponen la idea de moralidad
+<span class="pagenum"><a name="Page_376" id="Page_376">{376}</a></span> distinta de la del amor de Dios, pero
+yo digo que la <i>esencia</i> de la moralidad es el mismo amor de
+Dios. Así afirmo que la santidad infinita, es
+<i>esencialmente</i> el amor con que Dios se ama &aacute; sí
+mismo; que el acto primitivo y esencialmente moral de la criatura
+es el amor &aacute; Dios; que la moralidad de todas sus acciones,
+consiste en conformarse explícita &oacute;
+implícitamente con la voluntad de Dios; lo que equivale
+&aacute; un amor explícito &oacute; implícito de
+Dios.</p>
+
+<p>Uno de los resultados mas notables de esta teoría que
+pone la esencia de la moralidad en el amor de Dios &oacute; del
+bien infinito, es el que hace desaparecer la diferencia entre la
+forma de las proposiciones metafísicas y las morales,
+manifestando como el <i>se debe</i> y <i>se ha</i>, que se
+encuentra en estas, se reduce al <i>es</i> absoluto de aquellas (V.
+210, 211, 212 y 213). Hé aquí la aplicacion de este
+importante resultado.</p>
+
+<p>La proposicion: El amar &aacute; Dios <i>es</i> bueno
+moralmente; es una proposicion absoluta é idéntica,
+porque la bondad moral no es otra cosa que el amor de Dios.</p>
+
+<p>La proposicion: El amar al pr&oacute;jimo es bueno; se reduce
+&aacute; la primera, porque amar al pr&oacute;jimo es un cierto
+modo de amar &aacute; Dios.</p>
+
+<p>La proposicion: el socorrer al pr&oacute;jimo es bueno: se
+reduce &aacute; la anterior, porque socorrer es amar.</p>
+
+<p>La proposicion: El hombre <i>debe</i> conservar su vida, se
+explica por esta otra absoluta: la conservacion <span class="pagenum"><a name="Page_377" id="Page_377">{377}</a></span> de la
+vida del hombre, <i>es</i> querida por Dios. Así la palabra
+<i>debe</i>, significa la necesidad de que el hombre conserve su
+vida, si no quiere oponerse al &oacute;rden querido por Dios.</p>
+
+<p>Estos ejemplos bastan para que se vea con cu&aacute;nta
+facilidad pueden reducirse &aacute; una forma absoluta, las
+proposiciones morales. Esto, no alcanzo de qué manera se
+podr&aacute; conseguir, si en vez de decirse: el amor de Dios es la
+misma moralidad; se dijese: el amor de Dios es un acto moral,
+distinguiendo entre el amor y la moralidad.</p>
+
+<p>[274.] Sea cual fuere el juicio que se forme de esta
+explicacion, no puede negarse que con ella, se reconoce una
+sabiduría profunda, aun ateniéndonos al solo
+&oacute;rden natural y filos&oacute;fico, en aquella admirable
+doctrina del Divino Maestro, en que llama al amor de Dios el mayor
+y el primero de los mandamientos, y en que, cuando quiere
+se&ntilde;alar el car&aacute;cter del bien moral, recuerda, muy
+especialmente, el cumplimiento de la voluntad divina.</p>
+
+<p>[275.] Puesta la esencia de la moralidad en el amor, lo moral
+debe parecernos bello, porque nada mas bello que el amor; debe ser
+agradable al alma, porque nada mas grato que el amor. Entonces se
+comprende tambien por qué las ideas de desinterés, de
+sacrificio, se nos presentan tan bellas en el &oacute;rden moral, y
+nos hacen rechazar instintivamente la teoría del
+interés propio: nada mas desinteresado, que el amor;
+<span class="pagenum"><a name="Page_378" id="Page_378">{378}</a></span> nada mas capaz de grandes sacrificios
+que el amor.</p>
+
+<p>[276.] Así el egoismo queda desterrado del &oacute;rden
+moral: Dios se ama &aacute; sí mismo, porque es
+infinitamente perfecto; fuera de sí no encuentra nada que
+amar, que él no haya criado. El amor que tiene &aacute; las
+criaturas es completamente desinteresado, porque nada puede recibir
+de las mismas. La criatura se ama &aacute; sí propia y ama
+tambien &aacute; las dem&aacute;s; pero este amor, no es de un
+egoismo estrecho, sino que ama en sí misma, y en sus
+semejantes, el reflejo del bien infinito. Desea unirse con el bien
+supremo, y en esto pone su &uacute;ltima felicidad; pero este deseo
+lo enlaza con el amor del bien supremo en sí mismo, y no le
+ama precisamente porque de ello deba resultar su propia
+felicidad.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XXI.</h2>
+<h3>OJEADA SOBRE LA OBRA.</h3>
+<p>[277.] Llego al término de mi trabajo; y así
+conviene echar una ojeada sobre el largo camino que acabo de
+recorrer.</p>
+
+<p>Me habia propuesto examinar las ideas fundamentales de nuestro
+espíritu, ya considerado en sí mismo, ya en sus
+relaciones con el mundo. <span class="pagenum"><a name="Page_379"
+id="Page_379">{379}</a></span></p>
+
+<p>[278.] Con relacion &aacute; los objetos, hemos encontrado en
+nuestro espíritu dos hechos primitivos: la intuicion de la
+extension; la idea del ente. En la intuicion de la extension se
+funda toda la sensibilidad objetiva; en la idea del ente se funda
+todo el &oacute;rden intelectual puro en lo tocante &aacute; las
+ideas indeterminadas. De la idea del ente, hemos visto salir las de
+identidad, distincion, unidad, n&uacute;mero, duracion, tiempo,
+simplicidad, composicion, finito, infinito, necesario, contingente,
+mutable, inmutable, substancia, accidente, causa, efecto.</p>
+
+<p>[279.] En el &oacute;rden subjetivo, hallamos como hechos de
+conciencia, la sensibilidad, &oacute; el ser sensitivo (incluyendo
+en esto no solo la sensacion, sino tambien el sentimiento); la
+inteligencia y la voluntad; lo que nos da ideas intuitivas de modos
+de ser determinados, y distintos del de los seres extensos.</p>
+
+<p>[280.] Así todos los elementos de nuestro espíritu
+se reducen &aacute; las ideas intuitivas de extension, de
+sensibilidad, inteligencia y voluntad, y &aacute; las ideas
+indeterminadas, que &aacute; su vez se fundan todas en la idea de
+ser.</p>
+
+<p>[281.] De la idea de ser, combinada con la del no ser, nace el
+principio de contradiccion: que por sí, da orígen
+solamente &aacute; conocimientos indeterminados. Para que la
+ciencia tenga un objeto realizable, es necesario que el ser se le
+presente bajo alguna forma. Nuestra intuicion nos ofrece dos:
+extension y conciencia. <span class="pagenum"><a name="Page_380"
+id="Page_380">{380}</a></span></p>
+
+<p>[282.] La conciencia nos ofrece tres modos de ser: sensibilidad,
+&oacute; el ser sensitivo, inteligencia y voluntad.</p>
+
+<p>[283.] La extension considerada en toda su pureza, cual la
+imaginamos en el espacio, es la base de la geometría.</p>
+
+<p>[284.] La misma extension modificada de varias maneras, y puesta
+en relacion con nuestra sensibilidad, es la base de todas las
+ciencias naturales, &oacute; que tienen por objeto el universo
+corp&oacute;reo.</p>
+
+<p>[285.] La inteligencia da orígen &aacute; la
+ideología y &aacute; la psicología.</p>
+
+<p>[286.] La voluntad, en cuanto movida por fines, da orígen
+&aacute; las ciencias morales.</p>
+
+<p>[287.] La idea de ser engendra el principio de contradiccion; y
+con él, las ideas generales é indeterminadas, de cuya
+combinacion nace la ontología; y que adem&aacute;s circulan
+por todas las dem&aacute;s ciencias como un fl&uacute;ido
+vivificante.</p>
+
+<p>[288.] Así concibo el &aacute;rbol de las ciencias
+humanas: examinar las raíces de este &aacute;rbol, era mi
+objeto en la <i>Filosofía Fundemental</i>.</p>
+
+<h2>FIN.</h2>
+<span class="pagenum"><a name="Page_381" id="Page_381">{381}</a></span>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h3>NOTAS.</h3>
+<h2>(SOBRE EL LIBRO VIII).</h2>
+<p><a href="#Page_93" id="Nota_I" name="Nota_I">(I)</a>
+Quiz&aacute;s no faltar&aacute;n algunos lectores poco versados en
+la historia de lo filosofía, &aacute; quienes parezca que me
+he extendido demasiado en la explicacion de la idea de lo infinito,
+considerando estas cuestiones, en la clase de aquellas que sirven
+mas bien para sutilizar, que para adquirir conocimientos
+s&oacute;lidos. Este es un error de mucha gravedad. En todos
+tiempos, han ocupado un lugar preferente entre las cuestiones
+filos&oacute;ficas, las que versan sobre la idea de lo infinito; y
+en nuestra época, apenas hay ninguna que deba merecer mas
+atencion, si se quieren atajar los progresos del panteismo. No me
+cansaré de repetir que muchos errores gravísimos
+dimanan de confusion en las ideas fundamentales; para quien
+esté bien radicado en el conocimiento de estas,
+dejar&aacute;n de ser peligrosas ciertas obras, cuyo secreto, para
+extraviar, consiste &oacute; en emplear palabras incomprensibles,
+&oacute; en dar falsas acepciones &aacute; las que se pueden
+comprender. Como quiera, los que creyeren que aquí solo se
+trata de cavilaciones escol&aacute;sticas, recuerden que
+deber&aacute;n tener por caviladores &aacute; los
+metafísicos mas eminentes antiguos y modernos.</p>
+
+<h2>(SOBRE EL LIBRO IX).</h2>
+<p><a href="#Page_235" id="Nota_II" name="Nota_II">(II)</a> No
+ignoro, que algunos fil&oacute;sofos modernos, y muy
+particularmente M. Cousin, tratan de sincerarse de la acusacion de
+panteismo, explicando &aacute; su manera los pasajes de sus obras
+donde se halla profesado este error. No siéndome posible,
+extenderme en una cuestion que exigiria <span class="pagenum"><a name="Page_382" id="Page_382">{382}</a></span> la
+insercion y cotejo de largos pasajes, me contentaré con
+remitir al lector &aacute; lo que tengo dicho en el cuerpo de la
+obra, y con respecto &aacute; M. Cousin, &aacute; los trozos que
+llevo citados en mis <i>Cartas &aacute; un escéptico en
+materia de religion</i> (Carta X). Sea como fuere, los impugnadores
+de M. Cousin no tienen la culpa de que este fil&oacute;sofo se
+valiese de palabras tan claras y terminantes, que &aacute; ningun
+hombre de sano juicio le podia quedar ninguna duda, de que
+contenian lisa y llanamente la profesion del panteismo. Dejando
+pues &aacute; este fil&oacute;sofo la responsabilidad de sus
+intenciones, me contentaré con rogar encarecidamente
+&aacute; nuestros j&oacute;venes, que no juzguen con ligereza sobre
+las disputas que se agitan en el vecino reino, cuyo ruido llega
+hasta nosotros, por &oacute;rganos no siempre fieles; y que se
+abstengan de dar fe &aacute; los que se empe&ntilde;an en
+persuadirles que las alarmas de los hombres de sanas doctrinas en
+materias filos&oacute;ficas, carecen de fundamento.</p>
+
+<h3>FIN DE LAS NOTAS.</h3>
+<span class="pagenum"><a name="Page_383" id="Page_383">{383}</a></span>
+<h2>FIN.</h2>
+
+
+<!-- Index begin -->
+<h2>INDICE</h2>
+<h5>DE LAS</h5>
+<h3>MATERIAS DEL TOMO CUARTO.</h3>
+<h2>LIBRO OCTAVO.</h2>
+<h3>LO INFINITO.</h3>
+<span class="pagenum"><a name="Page_384" id="Page_384">{384}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_385"
+id="Page_385">{385}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_386" id="Page_386">{386}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_387" id="Page_387">{387}</a></span>
+<table summary="indice" cellpadding="4" cellspacing="4">
+<tbody>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO PRIMERO.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ojeada sobre el estado actual de
+la filosofía.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Uso de ciertas palabras. Qué indican. Filosofía
+del siglo pasado. Reaccion. Car&aacute;cter del panteismo actual.
+Como se aviene con lo infinito. Por qué la nueva
+filosofía se coloca en el <i>yo</i>. Indicio de una
+aspiracion sublime. Sus pretensiones orgullosas é
+infundadas. No inventa ni restaura la verdad.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_5">5</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO II.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Importancia y anomalía de
+las cuestiones sobre la idea de lo infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Importancia del ex&aacute;men de esta idea. Anomalía.
+Disputas sobre su naturaleza y existencia. Hecho que ellas
+indican.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_12">12</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO III.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Sí tenemos idea de lo
+infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Tenemos esta idea. Prueba. Lo infinito y lo indefinido. La idea
+de lo infinito es fija. Ejemplo. La distincion entre lo infinito y
+lo finito se funda en el principio de contradiccion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_14">14</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>El límite.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Negaciones que afirman. El límite filos&oacute;fico y el
+matem&aacute;tico. Lo finito envuelve negacion. Lo infinito
+afirmacion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_18">18</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO V.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Consideraciones sobre la
+aplicacion de la idea de lo infinito &aacute; la cantidad continua,
+y &aacute; la discreta en cuanto se expresa en series.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Posibilidad de aplicar dicha idea &aacute; muchos
+&oacute;rdenes. Razones en pro y en contra de la infinidad lineal,
+de la numérica expresada en series, de la de las superficies
+y s&oacute;lidos.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_21">21</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Orígen de la vaguedad y
+aparentes contradicciones en la aplicacion de la idea de lo
+infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Las dificultades en la aplicacion de la idea prueban su
+existencia. Vaguedad de la misma. No es intuitiva. Qué seria
+si fuese intuitiva. Efecto de su naturaleza actual. Car&aacute;cter
+de las ideas indeterminadas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_25">25</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Explicacion fundamental de la
+idea abstracta de lo infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>El límite y varias negaciones del mismo. Como
+generalizamos estas ideas. Ser y negacion de límite,
+constituyen la idea abstracta de lo infinito. No nos hace conocer
+una <i>cosa</i> infinita. Ejemplos de otras ideas semejantes.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_30">30</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Se comprueba con aplicaciones
+&aacute; la extension, la definicion de la infinidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>De qué provienen las anomalías de la aplicacion.
+Infinidad de una recta. De un valor lineal. Se explican las
+contradicciones aparentes. Si se concibe un valor lineal
+absolutamente infinito. Diferencia entre su concepto y su intuicion
+sensible.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_33">33</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Concepto de un n&uacute;mero
+infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Como se forma esta idea. No representa nada determinado.
+Aplicaciones.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_40">40</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO X.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Concepto de la extension
+infinita.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>En qué consiste. Su imaginacion es imposible.
+Observaciones sobre una dificultad del p&aacute;rrafo 40.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_45">45</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Sobre la posibilidad de la
+extension infinita.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Dificultad sobre la posibilidad intrínseca y
+extrínseca. Omnipotencia. Solucion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_48">48</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Solucion de varias dificultades
+contra la posibilidad de una extension infinita.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Lo que se funda en la relacion de las propiedades con la
+substancia. Lo que estriba en la diferencia entre lo finito y lo
+infinito. Varias consideraciones sobre estas diferencias. Nueva
+dificultad fundada en la aparicion y desaparicion de extensiones
+infinitas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_50">50</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Si existe la extension
+infinita.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Opinion de Descartes y de Leibnitz. Observaciones del
+autor.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_58">58</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Sobre la posibilidad de un
+n&uacute;mero infinito actual.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Si existiese no se podria multiplicar. No se puede expresar ni
+algebr&aacute;ica ni geométricamente. Infinidad de especies
+y de individuos. Posibilidad de especies infinitas. Si hay un
+limite en la perfectibilidad de las especies. Imposibilidad de la
+existencia simult&aacute;nea pag. de todas las modificaciones. Con
+esto se demuestra la imposibilidad de un n&uacute;mero infinito
+actual.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_61">61</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Idea del ser absolutamente
+infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Dificultades de esta idea. Si se explica bastante con la idea
+de un ser sin negacion de ser. Qué es la perfeccion. Se ha
+de hallar con propiedades formales en el ser infinito. Qué
+se entiende por <i>toda</i> perfeccion. Dos negaciones. Se debe
+afirmar del ser infinito todo lo que no implica contradiccion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_71">71</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Se afirma de Dios toda la
+realidad contenida en los conceptos indeterminados.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Rese&ntilde;a. Ser. Substancia. Simplicidad. Causalidad.
+Necesidad.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_77">77</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Como se afirma de Dios todo lo no
+contradictorio, contenido en las ideas intuitivas.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Sensibilidad pasiva. Materia. Sensibilidad activa.
+Inteligencia. Voluntad. Libertad.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_80">80</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>La inteligencia y el ser
+absolutamente infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Como concibe &aacute; Dios la humanidad. Caractéres de
+la inteligencia: es activa, inofensiva, pura. Engendra la libertad
+y la moral. Idea del ser absolutamente infinito.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_83">83</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Res&uacute;men</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_89">89</a></td>
+</tr>
+</tbody>
+</table>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>LIBRO NOVENO.</h2>
+<h3>LA SUBSTANCIA.</h3>
+<span class="pagenum"><a name="Page_388" id="Page_388">{388}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_389" id="Page_389">{389}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_390" id="Page_390">{390}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_391"
+id="Page_391">{391}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_392" id="Page_392">{392}</a></span>
+<table summary="indice_2" cellpadding="4" cellspacing="4">
+<tbody>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO I.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Nombre é idea general de
+la substancia.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Existencia de la idea, su falta de claridad. Su importancia. No
+se debe comenzar por una definicion. Método. Nombre. Expresa
+algo constante entre las mudanzas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_95">95</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO II.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Aplicacion de la idea de
+substancia &aacute; los objetos corp&oacute;reos.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Explicaciones analíticas. C&oacute;mo se aplica &aacute;
+los cuerpos. C&oacute;mo y por qué no se aplica &aacute; las
+sensaciones. Particularidad de la extension. Lazo de las
+sensaciones.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_99">99</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO III.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Definicion de la substancia
+corp&oacute;rea.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Dificultad. Aplicacion. An&aacute;lisis de las ideas que
+componen la de substancia corp&oacute;rea. Resultado. Con los
+accidentes la substancia se nos manifiesta.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_105">105</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Relaciones de la substancia
+corp&oacute;rea con sus accidentes.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Incluye multiplicidad. Disposicion de partes. El accidente
+depende de la substancia, n&oacute; esta de aquel. Aplicacion
+&aacute; las figuras. Cambios de figuras. Como entre estas hay
+semejanza y n&oacute; identidad. Se explica el sentido de la
+<i>comunicacion</i> del movimiento.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_108">108</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO V.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Consideraciones sobre la
+substancia corp&oacute;rea en sí misma.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Necesidad de accidentes para su determinacion. Esto es segun
+nuestro modo de concebir. Identidad de la substancia
+corp&oacute;rea. Rese&ntilde;a de opiniones. Ignorancia del hombre
+sobre este punto.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_111">111</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Substancialidad del yo
+humano.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Como se halla la unidad en los cuerpos. La unidad del yo. Su
+permanencia.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_118">118</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Relaciones de la proposicion, Yo
+pienso, con la substancia del Yo.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Los fen&oacute;menos internos se distinguen individualmente.
+Tambien los semejantes. Observaciones sobre el <i>recuerdo</i>.
+Todos los fen&oacute;menos pasan en nuestro interior para no
+volver. Sin sujeto, formarian una serie, sin ley ni lazo. Sin la
+substancialidad del alma, no se podria decir: yo pensaba, yo
+pienso; sino: habia pensamiento, hay pensamiento.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_121">121</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Consideraciones sobre la
+intuicion que el alma tiene &oacute; puede tener en sí
+misma.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Existencia de cierta intuicion. C&oacute;mo se implica en todas
+las afecciones internas. Su unidad probada por la misma variedad.
+Si esto se negase, se negaria el testimonio de la conciencia.
+Conocemos el alma como objeto. Conjeturas sobre la posibilidad de
+otras intuiciones. El alma sola separada.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_121">121</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ex&aacute;men de la opinion de
+Kant sobre los argumentos con que se prueba la substancialidad del
+alma.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Motivo personal de su opinion. Mala exposicion del argumento.
+C&oacute;mo debe presentarte. C&oacute;mo aplica aquí su
+errada teoría, sobre las categorías puras. Dos
+sentidos de la palabra <i>sujeto</i>. Ninguno es exclusivo al
+tratar del alma. No se necesita la intuicion sensible. Su falso
+supuesto sobre el argumento psicol&oacute;gico. No se prescinde de
+la experiencia. Contradiccion de Kant, cuando confiesa la presencia
+del yo en todo pensamiento. La interrupcion del pensamiento
+confirma la permanencia del alma. Demostracion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_128">128</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO X.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ex&aacute;men de la opinion de
+Kant sobre el argumento que el llama el paralogismo de la
+personalidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Inexactitud en el uso de la palabra <i>persona</i>. Equivocada
+expresion de la identidad de conciencia. Identidad del yo con
+respecto &aacute; un observador extra&ntilde;o. Singular
+explicacion de la transmision de la conciencia. Met&aacute;fora del
+<i>lazo</i>. Para la transmision no basta la sucesion. Se estrecha
+&aacute; Kant, fijando mas el estado de la cuestion. Confesion de
+Kant sobre la necesidad de la conciencia de la identidad.
+Consecuencias de no admitir esta necesidad por criterio
+legítimo.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_153">153</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Simplicidad del alma.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Qué se entiende por simple. Prueba del sentido
+íntimo en pro de la simplicidad del alma. Otra fundada en la
+misma naturaleza del pensamiento. Otra fundada en el acto de
+voluntad. Que el pensamiento no puede ser un producto de distintas
+substancias. Dilema fundado en la divisibilidad.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_157">157</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ex&aacute;men de la opinion de
+Kant sobre el argumento con que se prueba la simplicidad del
+alma.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Sofisma de Kant. No es verdad que todo pensamiento resulte de
+muchas representaciones. Como en la diversidad de las
+representaciones hay la unidad. Semejanza del movimiento.
+Grosería de esta idea. Un ejemplo de la mec&aacute;nica.
+Disparidad. Resultado en contra de los adversarios. Como podemos
+sacar de la experiencia la unidad del sujeto pensante. Valor de la
+experiencia. Su enlace con las verdades necesarias. Como la
+demostracion se extiende &aacute; todos los sujetos pensantes.
+Indeterminacion del conocimiento que tenemos del alma. Doctrina de
+Santo Tom&aacute;s.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_161">161</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Como la idea de substancia es
+aplicable &aacute; Dios.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>No es esencial &aacute; toda substancia el ser mudable. Cotejo
+de dos definiciones de las escuelas. Que puede existir una
+substancia inmutable. Como conviene &aacute; Dios toda la
+perfeccion encerrada en la idea de substancia.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_180">180</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Una aclaracion importante y un
+res&uacute;men.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Como se entiende que la substancia es subsistente por sí
+misma. Dos relaciones: negacion de inherencia, y negacion de
+dependencia. Se fijan las ideas sobre este punto.
+Res&uacute;men.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_181">181</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>El panteismo examinado en el
+&oacute;rden de las ideas.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Dos métodos: la idea y la experiencia. Una pregunta
+&aacute; los panteistas. Sobre la palabra substancia. El ser
+necesario no excluye la existencia de los contingentes. Experiencia
+fundada en las mismas ideas. Tampoco excluye la substancia de los
+contingentes. Prueba. Principal sofisma de los panteistas. Clave de
+la solucion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_187">187</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>El panteismo examinado en el
+&oacute;rden de los hechos externos.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Multiplicidad en el mundo externo. Legitimidad del criterio de
+los sentidos para la multiplicidad. La extension encierra
+esencialmente multiplicidad. Necesidad del idealismo en el
+panteismo. La doctrina de Descartes sobre la extension es contraria
+al panteismo. La extension no puede ser atributo ni modificacion de
+una substancia simple. Argumento concluyente contra Spinosa.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_192">192</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>El panteismo examinado en el
+&oacute;rden de los hechos internos.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>El panteísmo est&aacute; en contradiccion con la
+distincion entre el <i>yo y</i> <i>el no yo</i>. Es contrario
+&aacute; la experiencia de la comunicacion de los espíritus.
+Absurdo de una conciencia &uacute;nica. Sentido comun. Sentido
+íntimo. Individualidad de la conciencia.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_196">196</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Sistema panteista de
+Fichte.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Legítimo sentido de la proposicion: <i>yo soy</i>.
+Extra&ntilde;as deducciones de Fichte. Se tantea una explicacion
+racional. No la consienten las palabras de Fichte. Las
+proposiciones; yo soy yo; A = A. El panteismo idealista
+expresamente consignado. El yo sin conciencia. Fichte elude la
+dificultad. Dilema contra su doctrina. Nuevas pruebas del panteismo
+de Fichte. Como diviniza al yo. Aclaracion fundamental. Como Fichte
+saca del yo el mundo externo. Absurdidad de esta doctrina.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_200">200</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Relaciones del sistema de Fichte
+con las doctrinas de Kant.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Las doctrina de Kant sobre el espacio y el tiempo conducen al
+idealismo. Pasajes de Kant, donde hace salir del yo el no yo.
+Opinion de Rosenkranz sobre la trascendencia de las doctrinas de
+Kant. Como se equivocan muchos considerando &aacute; Kant como el
+restaurador del espiritualismo. Cu&aacute;n da&ntilde;osos son sus
+escritos.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_219">219</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Contradiccion del panteismo con
+los hechos primordiales del espíritu humano.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Contradiccion del panteismo con la idea del n&uacute;mero. Con
+la de distincion. Con los juicios negativos. Con la idea de
+relacion. Con el sentido usual del principio de contradiccion. Con
+la idea de contingencia. Con la de finito é infinito. Con la
+de &oacute;rden. Con la de libertad de albedrío. Con los
+sentimientos del corazon.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_225">225</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XXI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td><i>R&aacute;pida ojeada sobre los principales argumentos de los
+panteistas.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Ciencia. Ente. Substancia. Infinito. Confusion de los
+panteistas en estas ideas. Orígen del mal y su remedio.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_232">232</a></td>
+</tr>
+</tbody>
+</table>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>LIBRO DECIMO.</h2>
+<h3>NECESIDAD Y CAUSALIDAD.</h3>
+<span class="pagenum"><a name="Page_393" id="Page_393">{393}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_394"
+id="Page_394">{394}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_395" id="Page_395">{395}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_396" id="Page_396">{396}</a></span>
+<table summary="indice_3" cellpadding="4" cellspacing="4">
+<tbody>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO I.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Necesidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Nocion fundamental. Diversas aplicaciones. Necesidad é
+imposibilidad son ideas correlativas. Dos &oacute;rdenes de
+necesidad. Como la existencia debe contenerse en la idea del ser
+necesario. Defecto del raciocinio de Descartes. Demostracion de la
+existencia de un ser necesario. Res&uacute;men.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_237">237</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO II.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Lo incondicional.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Definiciones. Se prueba la existencia de lo incondicional.
+Imposibilidad de una serie infinita de términos
+condicionales.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_242">242</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO III.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Inmutabilidad del ser necesario
+é incondicional.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>A su estado le repugna el <i>no</i> estado. Aclaracion.
+Dificultad. Solucion. Ficcion de varios seres incondicionales, y de
+su accion reciproca. Que dicho ser no es perfectible. Como contiene
+todas las perfecciones reales y posibles.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_245">245</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ideas de causa y efecto.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Nocion y existencia de la noticia de la causalidad. Tenemos
+idea de causa. Qué se contiene en ella. Axiomas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_250">250</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO V.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Origen de la nocion de
+causalidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Que existen causas y efectos. Testimonio de nuestra conciencia.
+La idea de causa no es simple. Actividad. De d&oacute;nde nace su
+idea. Idea de la creacion es la de causalidad
+perfectísima.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_253">253</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Se formula y demuestra el
+principio de causalidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Sentido del principio. Peque&ntilde;a serie: no A, A.
+&Oacute;rden de los conceptos. Aclaracion. Parangon de las dos
+doctrinas opuestas. Los sensualistas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_257">257</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>El principio de la
+precedencia.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>An&aacute;lisis de este principio. Como conduce &aacute; una
+cosa preexistente. Opinion de Galluppi. Observaciones. Dudas sobre
+el valor de esta demostracion. Parece no demostrar el principio de
+causalidad, sino el de sucesion. Como se auxilian estos dos
+principios. Nuevas aclaraciones. Se manifiesta el valor de esta
+prueba. Como viene &aacute; parar &aacute; las ideas de ser y no
+ser.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_260">260</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>La causalidad en sí
+mísma. Insuficiencia y error de algunas
+explicaciones.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>La causalidad implica relacion &aacute; otro. Actividad y
+causalidad. Dios y las criaturas. Se plantea la cuestion.
+Explicaciones insuficientes. Palabras metaf&oacute;ricas.
+Causalidad no es lo mismo que sucesion. Ni el enlace de las ideas.
+Ni la prioridad de una de ellas. Ni el enlace expresado en ciertas
+proposiciones condicionales. Ejemplo. Sentido inverso de las
+proposiciones.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_273">273</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Condiciones necesarias y
+suficientes para la verdadera causalidad absoluta.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Dos condiciones. F&oacute;rmula que las expresa. Aplicaciones.
+Ocasion. Remocion de obst&aacute;culos. Enlace de &oacute;rden en
+el tiempo. Observacion sobre las causas libres. Aplicacion &aacute;
+la primera.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_283">283</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO X.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad secundaria.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Diferencia entre la causalidad primaria y la secundaria.
+Condiciones para la causalidad secundaria. Ejemplos
+aclaratorios.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_286">286</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Explicacion fundamental del
+origen de la oscuridad de las ideas en lo tocante &aacute; la
+causalidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Se recuerda una doctrina del Lib. IV. Aplicaciones. Disputa
+filos&oacute;fica sobre las causas segundas. Modo de
+terminarla.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_290">290</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad de puro imperio de la
+voluntad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Defensa de la doctrina de la creacion. Consideraciones sobre su
+incomprensibilidad. Reflexiones sobre la causalidad intelectual.
+Relacion de lo existente con lo no existente. Esta solo pueden
+tenerla los seres inteligentes. Consecuencia en favor de la
+existencia de Dios.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_293">293</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>La actividad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Inercia, inaccion. Tres condiciones. Actividad. Accion. Tres
+clases. De cu&aacute;l tenemos idea intuitiva. No toda actividad es
+transitiva. Que no tenemos intuicion de la actividad
+corp&oacute;rea. An&aacute;lisis. Orden subjetivo y objetivo.
+Ejemplos. Conocemos dos modos de ser: Extension y Conciencia.
+Aquella es tipo de inercia; esta de actividad. Varias
+consideraciones sobre la actividad. Voluntad. Libertad. Parangon
+entre la extension y la conciencia.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_299">299</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Se examina si es posible la
+actividad corp&oacute;rea.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Imposibilidad de probar que la materia es incapaz de actividad.
+Se examina la prueba. Se refuta.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_309">309</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Conjeturas sobre la existencia de
+la actividad corp&oacute;rea.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Razon en pro, fundada en el &oacute;rden de los
+fen&oacute;menos. Espect&aacute;culo de actividad ofrecido por el
+universo corp&oacute;reo. Respuestas evasivas;
+réplicas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_313">313</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad interna.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Recuerdos. Conceptos hijos de reflexion. Libre albedrío.
+Car&aacute;cter activo de todos los fen&oacute;menos internos.
+Objecion. Sensaciones. Pensamientos y sentimientos
+espont&aacute;neos. Relaciones de la espontaneidad con la
+organizacion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_319">319</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Aclaraciones sobre la
+espontaneidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Se consignan varios hechos sobre las condiciones del desarrollo
+de nuestro espíritu. Necesidad de una ense&ntilde;anza
+primitiva. Lenguaje. Imposibilidad de que sea invencion humana. No
+hay ninguna civilizacion espont&aacute;nea. Escaso n&uacute;mero de
+ideas &aacute; que van &aacute; parar las dem&aacute;s. Deduccion
+en favor de una inteligencia, causa y maestra de las otras.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_330">330</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad final.
+Moralidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Diferencia entre la causalidad eficente y la final. Necesidad y
+libertad. Universalidad de las ideas morales. Las confiesan los
+mismos que las niegan. No pueden ser hijas de una preocupacion.
+Fuerza de las ideas y sentimientos morales. Su orígen
+divino. Las dificultades no pueden hacer dudar de su existencia.
+Sus efectos.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_337">337</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ex&aacute;men de algunas
+explicaciones de la moralidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>La ley eterna. La razon. La voluntad divina. La representacion
+en Dios. Diferencia de forma entre las proposiciones morales y las
+metafísicas. Si la moralidad consiste en conducir al fin
+&uacute;ltimo. Si se identifica con la felicidad. Si es posible una
+explicacion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_346">346</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Explicacion fundamental del
+&oacute;rden moral.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Hay algo moral, absoluto. Santidad de Dios. Una criatura sola.
+Car&aacute;cter inmanente de la moralidad. Resultado contra erradas
+teorías. Sabiduría de la Religion cristiana. El amor
+de Dios, fundamento de toda moralidad. Si en Dios hay <i>deber</i>.
+La moralidad se puede expresar de un modo absoluto. El ser infinito
+se ama a sí mismo. Que todo se ordena &aacute; Dios. Como se
+ordenan &aacute; Dios las criaturas libres. Por qué Dios no
+es amado por la criatura necesariamente. La moralidad en la
+criatura es el amor explícito &oacute; implícito de
+Dios. Aplicaciones. Acto explícito del amor de Dios.
+Observacion sobre los argumentos de analogía en pro del amor
+de Dios. Ejemplos de acciones morales en sí mismas; como se
+malean por el fin. Grados en la moralidad. Aplicaciones de la
+teoría general &aacute; las ideas morales en particular.
+Como se concilian en esta teoría la moralidad y la utilidad.
+Diferencia entre ella y las de otros autores que admiten el amor de
+Dios como el primero de los deberes. Como se explican con ella las
+relaciones de la moral con nuestros afectos. Como se concilian, el
+desinterés y la felicidad.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_356">356</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XXI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td class="center"><i>Ojeada sobre la obra.</i></td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_378">378</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">NOTAS.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td>I</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_381">381</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>II</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_381">Id.</a></td>
+</tr>
+</tbody>
+</table>
+<!-- Index end -->
+
+<span class="pagenum"><a name="Page_397" id="Page_397">{397}</a></span>
+<hr style="width: 65%;" />
+<p>Esta obra constar&aacute; de 4 tomos, al precio cada uno de 16
+rs. vn. en Barcelona, en la librería de Bacsi, y de 20 en
+los siguientes puntos <i>franco de porte</i>.</p>
+
+<ul class="none">
+<li>Algeciras, <i>Contill&oacute;</i>.</li>
+<li>Alicante, <i>Carratal&aacute;</i>.</li>
+<li>Almería, <i>Santamaría</i>.</li>
+<li>Avila, <i>R. Martin L&aacute;zaro</i>.</li>
+<li>Badajoz, <i>Carrillo y sobrinos</i>.</li>
+<li>Cadiz, <i>Hortal y compa&ntilde;ia</i>.</li>
+<li>Ciudad Real, <i>Malaguilla</i>.</li>
+<li>Figueras, <i>Matas</i>.</li>
+<li>Gerona, <i>Figar&oacute;</i>.</li>
+<li>Granada, <i>Sanz</i>.</li>
+<li>Lérida, <i>Viuda Carminas. Sol</i>.</li>
+<li>Madrid, <i>Rodriguez</i>.</li>
+<li>M&aacute;laga, <i>Martinez de Aguilar</i>.</li>
+<li>Palma, <i>Trias, Garcia</i>.</li>
+<li>Pamplona, <i>Longus y Ripa</i>.</li>
+<li>Pto. Sta. Maria, <i>Valderrama</i>.</li>
+<li>Reus, <i>Viuda Angelon</i>.</li>
+<li>Salamanca, <i>Moran</i>.</li>
+<li>Santiago, <i>Rey Romero é hijos</i>.</li>
+<li>Sevilla, <i>Angulo y Comp.<small><sup>s</sup></small></i></li>
+<li>Tarragona, <i>Granell</i>.</li>
+<li>Valencia, <i>Navarro</i>.</li>
+<li>Valladolid, <i>Roldan</i>.</li>
+<li>Zaragoza, <i>Yag&uuml;e</i>.</li>
+</ul>
+<hr style="width: 45%;" />
+<h3>OBRAS DEL AUTOR QUE SE HALLAN DE VENTA EN LA LIBRERIA DE
+BRUSI.</h3>
+
+<table cellpadding="10" summary="Obras del autor">
+<colgroup>
+ <col width="85%" />
+ <col width="15%" />
+</colgroup>
+<tr>
+<td><i>El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones
+con la civilizacion europea</i>. 5 tomos</td>
+<td>61 rs. vn.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td><i>El Criterio</i>, 1 tomo</td>
+<td>16 id.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td><i>La Religion demostrada al alcance de los ni&ntilde;os</i></td>
+<td>3 id.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td><i>La Sociedad</i>, revista religiosa, filos&oacute;fica, política y literaria,
+2 tomos de 576 p&aacute;ginas cada uno</td>
+<td>72 id.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td><i>La Civilizacion</i>, revista religiosa, filos&oacute;fica, política y literaria
+de Barcelona, escrita por D. Jaime Balmes, D. Joaquin
+Roca y Cornet y D. Jose Ferrer y Subirano: 3 tomos
+de 576 p&aacute;ginas los dos primeros y 480 el &uacute;ltimo. El
+Sr. Balmes escribi&oacute; en esta revista 500 p&aacute;ginas, equivalentes
+&aacute; un tomo. Precios de la obra</td>
+<td>100 id.</td>
+</tr>
+</table>
+<p>
+<a id="footnote1" name="footnote1"></a><b>Nota 1:</b> Hablo de diferencia entre cantidades
+<i>positivas</i>, porque en no suponiéndolas tales, se puede
+representar algebr&aacute;icamente una diferencia infinita. Sean
+estas dos cantidades (x-a) y (-a). Buscando la diferencia tenemos:
+D = (x-a) - (-a) = x-a+a = x.<a href="#footnotetag1">[1]</a></p>
+
+<p>
+<a id="footnote2" name="footnote2"></a><b>Nota 2:</b> Non ergo per essentiam suam, sed per actum suum se
+cognoscit intellectus noster, et hoc dupliciter. Uno quidem modo
+particulariter, secundum quod Sortes, vel Plato percipit se habere
+animam intellectivam ex hoc, quod percipit se intelligere. Alio
+modo in universali secundum quod naturam human&aelig; mentis ex
+actu intellectus consideramus. Sed verum est quod judicium et
+efficacia hujus cognitionis, per quam naturam anim&aelig;
+cognoscimus, competit nobis secundum derivationem luminis
+intellectus nostri a veritate divina, in qua rationes omnium rerum
+continentur, sicut supra dictum est. Unde August, dicit in 9 de
+Trini. Intuemur inviolabilem veritatem, ex qua perfecte quantum
+possumus deffinimus, non qualis sit uniuscujusque hominis mens, sed
+qualis esse sempiternis rationibus debeat. Est autem differentia
+inder bes duas cognitiones: nam ad primam cognitionem de mente
+habendam sufficit ipsa mentis pr&aelig;sentis, qu&aelig; est
+principium actus ex quo mens percipit seipsam, et ideo dicitur se
+cognoscero per suam pr&aelig;sentiom. Sed ad secundam cognitionem
+de mente habendam, non sufficit ejus pr&aelig;sentia, sed
+requiritur diligens et subtilis inquisitio. Unde et multi naturam
+anim&aelig; ignorant, et multi etiam cirra naturam anim&aelig;
+erraverunt. Propter quod August. dicit 10 de Trinitate, detali
+inquisitione mentis. Non velut absentem se qu&aelig;rat mens
+cernere, sed pre&aelig;sentem qu&aelig;rat discernere, id est
+cognoscere differentiam suam ab aliis rebus, quod est cognoscere
+quidditatem, et naturam suam. (1, P. Q. 87 Art. 1.)<a href="#footnotetag2">[2]</a></p>
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Filosofía Fundamental, by Jaime Balmes
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFÍA FUNDAMENTAL ***
+
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+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
+
+
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+will be renamed.
+
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+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
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+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
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+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
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+
+
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+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
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+works. See paragraph 1.E below.
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+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
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+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
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+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
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+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
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+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
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