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diff --git a/28430-h/28430-h.htm b/28430-h/28430-h.htm new file mode 100644 index 0000000..f35eb66 --- /dev/null +++ b/28430-h/28430-h.htm @@ -0,0 +1,11860 @@ +<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Transitional//EN" + "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-transitional.dtd"> +<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml"> +<head> +<meta name="generator" content="HTML Tidy for Windows (vers 13 April 2006), see www.w3.org" /> +<meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8" /> +<title>The Project Gutenberg eBook of Filosofía Fundamental, by D. Jaime Balmés</title> + +<style type="text/css"> + + +body{margin-left: 10%; margin-right: 10%;} + +h1,h2,h3,h4,h5,h6 {text-align: center; clear: both;} +p { margin-top: .75em; text-align: justify; margin-bottom: .75em;} + +hr { width: 33%; margin-top: 2em; margin-bottom: 2em; margin-left: auto; margin-right: auto; clear: both;} +ul {list-style-type: none;} + +table {margin-left: auto; margin-right: auto;} +td {text-align: justify;} +.tnum {vertical-align: bottom; text-align: right;} + +.pagenum {position: absolute; left: 92%; font-size: 0.7em; text-align: right; color:gray;} +.center {text-align: center;} + +</style> +</head> +<body> + + +<pre> + +The Project Gutenberg EBook of Filosofía Fundamental, by Jaime Balmes + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Filosofía Fundamental + +Author: Jaime Balmes + +Release Date: March 29, 2009 [EBook #28430] + +Language: Portuguese + +Character set encoding: UTF-8 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFÍA FUNDAMENTAL *** + + + + +Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online +Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at +http://gallica.bnf.fr) + + + + + + +</pre> + +<h1>FILOSOFÍA FUNDAMENTAL.</h1> +<h5>por</h5> +<h2>D. JAIME BALMES,</h2> +<h4>PRESBÍTERO</h4> +<p><br /></p> + + +<h3>TOMO IV.</h3> +<p><br /></p> + + +<h5>Segunda edicion.</h5> +<h4>Barcelona:<br /> +IMPRENTA DE A. BRUSI.<br /> +Calle de las Libreterías n.º 4.</h4> +<h4>1848.</h4> +<span class="pagenum"><a name="Page_4" id="Page_4">{4}</a></span> +<hr style="width: 65%;" /> +<p class="center"><i>Es propiedad del Autor.</i></p> + + +<span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">{5}</a></span> +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>LIBRO OCTAVO.</h2> +<h3>LO INFINITO.</h3> +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO I.</h2> +<h3>OJEADA SOBRE EL ESTADO ACTUAL DE LA FILOSOFÍA.</h3> +<p>[1.] En las obras de filosofía trascendental publicadas +de algunos años á esta parte, se emplean con mucha +frecuencia las palabras infinito, absoluto, indeterminado, +incondicional, haciéndolas representar un gran papel en la +explicacion de los mas recónditos arcanos que ofrecerse +puedan á la consideracion del hombre. Con ellas se combinan +las de finito, relativo determinado, condicional; y de esta +combinacion se pretende que ha de surgir el rayo de luz que disipe +las tinieblas de las regiones filosóficas.</p> + +<p>[2.] A pesar del mal uso que muchos hacen de semejantes +palabras, preciso es confesar, que es consolador el hecho indicado +por el mismo prurito de emplearlas. Este hecho es un esfuerzo del +<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">{6}</a></span> +espíritu humano para levantarse del polvo en que le hundiera +la impía escuela del pasado siglo.</p> + +<p>[3.] ¿Qué era el mundo á los ojos de los +falsos filósofos que precedieron á la revolucion +francesa? un conjunto de materia, sujeta á movimiento por +simples leyes mecánicas, cuya explicacion estaba dada +pronunciando: ciega necesidad. ¿Qué era el +espíritu humano? nada mas que materia. ¿Qué +era el pensamiento? una modificacion de la materia. ¿En +qué se diferenciaba la materia pensante de la no pensante? +En un poco mas ó menos de sutileza, en una disposicion de +átomos mas ó menos feliz. ¿Qué era la +moral? una ilusion. ¿Qué eran los sentimientos? un +fenómeno de la materia. ¿Cuál era el +orígen del hombre? el de la materia; de un fenómeno +ofrecido por una porcion de moléculas, que ahora se hallan +en una disposicion y luego en otra muy diferente. ¿Hablabais +de un destino mas allá del sepulcro? Se os contestaba con +una desdeñosa sonrisa. ¿Pronunciabais la palabra +religion? El desden aumentaba, se convertia en desprecio. +¿Recordabais la dignidad humana? Sí, se os otorgaba +esta dignidad, con tal que os consideraseis como una graduacion mas +perfecta, mas nó de distinta naturaleza, de los demás +animales. No se os negaba que vuestra figura fuese mas noble y +galana que la del mono; no se os disputaba la superioridad de la +inteligencia; pero debiais guardaros de pretender ni á +orígen ni á destino mas elevados. El curso de los +siglos podia desarrollar <span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">{7}</a></span> y perfeccionar las formas del mono, +é igualarlas con las vuestras; podia desarrollar y +perfeccionar su masa cerebral de tal suerte que de los +descendientes de ese mono que os divierte con sus movimientos +extravagantes y sus actitudes ridículas, nacieran hombres +como Platon, san Agustin, Leibnitz ó Bossuet.</p> + +<p>[4.] Con semejante sistema, inútil era pensar en ideas; +no habia mas que sensaciones: cuanto se agita en la mente del +hombre, desde el mas imbécil, hasta el genio mas poderoso, +no era mas que una sensacion trasformada. Los elementos de la +humana inteligencia eran absolutamente los mismos de que dispone el +bruto; pensar no era mas que sentir mejor. Tal era el último +término del análisis, tal el resultado de la mas +delicada observacion, tal la solucion que á los problemas +del entendimiento del hombre encontrara la mas profunda +filosofía. Platon, Aristóteles, san Agustin, santo +Tomás, Descartes, Malebranche, Leibnitz, no eran mas que +soñadores sublimes, cuyo genio contrastaba con su ignorancia +de la verdadera naturaleza de las cosas. Todos ellos no sabian nada +en materia de ideología y metafísica: estas ciencias +eran un mundo desconocido, hasta que vinieron á descubrirlo +Locke y Condillac.</p> + +<p>[5.] Esa escuela tan funesta como frívola, habia envuelto +el espíritu en la materia, y le habia ahogado. La mariposa +no podia desplegar sus leves alas, de lindos y variados colores; +era preciso <span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">{8}</a></span> que se despojase de ellas, y que se +convirtiese en gusano torpe é inmundo, enredado en una +envoltura, tan inmunda y torpe como él. En esto consistia el +progreso. El límite de la perfeccion ideológica era +negar las ideas; el de los estudios metafísicos, negar los +espíritus; el de los morales, negar la moral; el de los +sociales, negar el poder; el de los políticos, establecer la +licencia; el de los religiosos, negar á Dios. Así +marchaba la razon humana en una direccion retrógrada, +creyendo avanzar; así pensaba levantar el edificio de sus +conocimientos, cuando no hacia mas que demoler; así queria +llegar á un resultado científico, negando cuanto +encontraba al paso, y negándose por fin á sí +misma.</p> + +<p>[6.] En la actualidad, hay una verdadera reaccion contra +filosofía tan degradante; basta abrir los escritos de los +filósofos de este siglo para convencerse de esta verdad +consoladora. En todas partes se encuentra la palabra idea, +contrapuesta á la de sensacion; la de espíritu, +á la de materia; la de actividad del pensamiento, á +la de movimiento corpóreo; las de causa, órden, +libertad de albedrío, moral, infinidad. Las ideas que las +acompañan son á veces inexactas, á veces +monstruosas; pero en el fondo se ve un afan por salir del abismo en +que sumiera al espíritu humano una filosofía atea y +materialista. Algunos filósofos que han contribuido á +la reaccion no admiten un Dios inteligente y libre, distinto del +universo; es verdad, y por esto he dicho mas arriba que el +<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">{9}</a></span> +panteismo era un ateismo disfrazado; pero al menos el ateismo de +los panteistas de la época, es un ateismo que se +avergüenza de confesarse tal, que algunas veces procura +quizás engañarse á sí propio, +persuadiéndose que no lo es.</p> + +<p>[7.] El ateismo de los modernos filósofos se aviene con +lo infinito; no rechaza esas grandes ideas que vagaban por el mundo +antiguo, como restos de una tradicion primitiva, y que luego fueron +fijadas, aclaradas y elevadas por la superior enseñanza del +cristianismo. La filosofía del siglo pasado se habia sentado +en las tinieblas y sombras de la muerte, y se declaraba á +sí propia en posesion de la luz y de la vida. La +filosofía actual está todavía en la oscuridad, +pero no se contenta con ella; anda á tientas en busca de una +salida á las regiones de la luz. De aquí esos +esfuerzos desesperados por fijarse, nó en la materia, sino +en el foco de la inteligencia, en el <i>yo</i>, es decir en el +espíritu; de aquí ese continuo empleo de las +palabras, absoluto, incondicional, infinito; palabras que si bien +las mas veces solo la conducen á un absurdo, indican sin +embargo una aspiracion sublime.</p> + +<p>[8.] Estas observaciones manifiestan, que no confundo la +filosofía actual con la del siglo pasado; que no considero +el panteismo de ahora, como un materialismo puro; y que á +pesar del ateismo de que acuso la doctrina de algunos +filósofos, no desconozco que en medio de su extravío +conservan una especie de horror hácia él, y +<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">{10}</a></span> perdidos en el laberinto de sus +especulaciones buscan el hilo que los conduzca á las puertas +de la verdad.</p> + +<p>[9.] Esta justicia que les hago gustoso á los modernos +filósofos, no impedirá que combata sus pretensiones +á un mérito que no tienen. Ellos se apellidan los +restauradores de la espiritualidad del alma, y de la libertad +humana; y cuando hablan de Dios, poco falta si no le exigen un +tributo de gratitud por haber restaurado su trono. Antes de +ostentar pretensiones tan orgullosas, debieran considerar que +distan mucho todavía de la verdad con respecto á Dios +y al hombre, no solo tal como la ha enseñado en todos +tiempos el cristianismo, sino como la han profesado los mas +ilustres filósofos modernos. Quieren apellidarse +restauradores, pero su restauracion es con sobrada frecuencia, una +nueva revolucion, á veces tan terrible como la que tratan de +combatir.</p> + +<p>[10.] Hay otra consideracion que debiera moderarlos cuando se +quieren dar el aire de inventores, y es, que al hablar de Dios, del +espíritu humano, del pensamiento, de las ideas, de la +libertad de albedrío, nada bueno dicen que no se halle en +todas las obras de los filósofos que florecieron antes del +siglo XVIII, y aun á principios de él. Abrid los +libros de texto de las escuelas, y en ellos encontraréis +muchas de las cosas que ahora se os presentan cual descubrimientos +importantes. Los grandes filósofos se glorian de saber, lo +que antes aprendian los niños. La tradicion <span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">{11}</a></span> +filosófica de las sanas ideas no se interrumpió +durante el siglo pasado; en muchos puntos de Europa se conservaban +escuelas que los enseñaban con escrupulosa fidelidad. Y +á mas de las escuelas humanas habia la del Hombre-Dios, la +Iglesia de Jesucristo, que entre sus dogmas sobrenaturales +conservaba tambien las verdades naturales, que esfuerzos insensatos +se empeñaban en hacer olvidar.</p> + +<p>[11.] ¿A qué se reducen pues la invencion y la +restauracion? Invencion con respecto á Dios, al +espíritu humano, y á la moral, no la hay; todo lo que +se diga de verdad, estaba dicho ya. Restauracion tampoco la hay +propiamente hablando; no se restaura lo que no pereció. La +verdad existia; y conocida y atacada por los siete mil que no +habian doblado la rodilla ante Baal; cuando los tránsfugas +vuelven y se acercan al número escogido, que no digan que +restauran, digan que recobran; no dan, reciben; no iluminan al +mundo, son ciegos á quienes la bondad de la Providencia les +abre los ojos á la luz. <span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">{12}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO II.</h2> +<h3>IMPORTANCIA Y ANOMALÍA DE LAS CUESTIONES SOBRE LA IDEA +DE LO INFINITO.</h3> +<p>[12.] El exámen de la idea de lo infinito es un objeto de +la mayor importancia. A mas de que la encontramos en varias +ciencias, inclusas las exactas, encierra uno de los principales +caractéres en que distinguimos á Dios de las +criaturas. Un Dios finito no seria Dios; una criatura infinita no +seria criatura.</p> + +<p>En la escala de los seres finitos notamos una gradacion, por la +cual se eslabonan los unos con los otros: los menos perfectos, +á medida que se perfeccionan, van acercándose +á los perfectos; y salvos los límites de la +naturaleza de cada uno, hay puntos de comparacion que nos sirven +para medir las distancias respectivas. Entre lo finito y lo +infinito, no hay comparacion; todas las medidas son insuficientes, +desaparecen: pasamos de la gota imperceptible á la +inmensidad del océano; del átomo que se escapa +á toda observacion, al piélago de materia difundida +por los espacios; y por mucho que esos tránsitos expresen, +son nada para representar la idea de lo infinito: estos +océanos comparados con la infinidad verdadera, se convierten +á su vez en nuevas gotas imperceptibles, y así +recorre el espíritu una escala <span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">{13}</a></span> +interminable, en busca de algo que pueda corresponder á su +idea. El exámen de la idea de lo infinito, aunque no tuviese +mas objeto que la contemplacion del grandor de la misma, deberia +ocupar un puesto preferente en los estudios filosóficos.</p> + +<p>[13.] Al fijar la consideracion en las disputas sobre la idea de +lo infinito, relativas no solo á la naturaleza de ella, sino +tambien á su misma existencia, échase de ver una +extraña anomalía. Si existe en nuestro entendimiento, +parece que deberia llenarlo todo; y que ha de ser imposible el +dejar de experimentarla. No obstante es bien sabido que los +filósofos disputan hasta sobre la existencia de esta idea, +de suerte que siendo ella un tesoro infinito, los que le poseen +dudan de su realidad: á la manera de los antiguos caballeros +que hallándose en un soberbio castillo adornado con gran +riqueza y esplendor, dudaban de si lo que estaban presenciando era +realmente un castillo ó una ilusión producida por un +hechicero.</p> + +<p>[14.] La simple disputa sobre si la idea de lo infinito es +positiva ó negativa, equivale tambien á la cuestion +de su existencia. Si es negativa, expresa una falta de ser: si es +positiva, significa una plenitud del ser; ¿puede acaso +entablarse disputa mas vital para una idea que la de buscar si +representa la falta ó la plenitud de una cosa?</p> + +<p>[15.] Hénos aquí pues con el hecho que hemos +notado ya en las discusiones anteriores: la razon tocando á +sus cimientos, y como amenazada de <span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">{14}</a></span> encontrar la muerte entre +las ruinas de los mas altos edificios que encuentra en sí +propia.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO III.</h2> +<h3>SI TENEMOS IDEA DE LO INFINITO.</h3> +<p>[16.] ¿Tenemos alguna idea de lo infinito? Parece que +sí; de lo contrario la palabra <i>infinito</i> no +significaria nada para nosotros; y al emplearla, no nos +entenderíamos recíprocamente, como nos +entendemos.</p> + +<p>[17.] Sea lo que fuere de la naturaleza y perfeccion de nuestra +idea de lo infinito, es cierto que envuelve algo fijo, comun +á todas las inteligencias. Fácilmente podemos +observar que esta idea la aplicamos á cosas de +órdenes muy diferentes; y que la significacion en cada caso, +es una misma para todos los hombres. Hasta las dificultades que nos +abruman al querer explicarla en sí, y en sus aplicaciones, +dimanan de ella misma; y á todos nos confunden igualmente, +porque todos concebimos de un mismo modo, lo que se entiende por +infinito, tomado en general.</p> + +<p>[18.] Infinito é indefinido expresan cosas muy diversas. +Infinito significa carencia de límites; indefinido significa +que los límites se retiran continuamente; <span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">{15}</a></span> se +prescinde de la existencia de los mismos, y solo se dice que no se +los puede asignar.</p> + +<p>[19.] Todo cuanto existe es ó finito ó infinito: +pues que, ó tiene límites ó no los tiene; en +el primer caso, es finito, en el segundo, infinito: no hay medio +entre el sí y el nó.</p> + +<p>[20.] Por donde se echa de ver que propiamente hablando, no hay +en la realidad nada indefinido: esta palabra expresa una manera de +concebir, ó mas bien una vaguedad en el concepto, ó +una indecision en el juicio. Cuando no conocemos los límites +de una cosa, y por otra parte no nos atrevemos á afirmar su +infinidad, la llamamos indefinida. Así han dicho que era +indefinido el espacio, los que no han visto medio de +señalarle un límite, y consideraban que no era +conveniente apellidarle infinito. Hasta en el lenguaje comun se +llama indefinido, lo que no tiene señalados los +límites: así se dice «se ha concedido tal +ó cual cosa por un tiempo indefinido» aunque este, con +ciertas condiciones, haya de ser limitado en alguna época +que no se determina.</p> + +<p>[21.] La idea de la infinidad no consiste en concebir que +á una cantidad dada se le pueda siempre añadir otra; +ó que á una perfeccion se la pueda hacer mas intensa: +esto no expresa mas que la posibilidad de una serie de conceptos +con la que procuramos acercarnos á la idea absoluta de lo +infinito. Que esta idea absoluta es algo distinto de aquellos +conceptos, se ve claro en que <span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">{16}</a></span> la miramos como un tipo al +cual referimos la serie, y al que no podemos igualarla por mas que +la prolonguemos.</p> + +<p>[22.] Notemos el lenguaje con que naturalmente expresamos lo que +pasa en nuestro interior al pensar en lo infinito.</p> + +<p>Qué es una línea infinita?</p> + +<p>Una línea que no tiene límites.</p> + +<p>¿Será de un millon, de un billon de varas?</p> + +<p>No se puede expresar su longitud con ningun número; +será siempre mayor.</p> + +<p>A medida que prolongamos una línea finita, ¿nos +acercamos á la infinita?</p> + +<p>Cierto, en cuanto <i>acercarse</i> significa poner cantidades +que se encuentran en aquello á que nos acercamos; pero +nó que esta diferencia pueda asignarse. No hay comparacion, +entre lo finito y lo infinito; y por consiguiente, no es dable +asignar la diferencia.</p> + +<p>Sumando todas las líneas finitas, ¿se formaria una +infinita?</p> + +<p>Nó: porque en esta adicion es concebible la +multiplicacion de cada uno de los sumandos; y por tanto, un aumento +en lo infinito, lo que es absurdo.</p> + +<p>La infinidad de la línea, ¿consistirá en +que no conozcamos sus límites, ó no pensemos en +ellos?</p> + +<p>Nó: sino en que no los tenga.</p> + +<p>[23.] Por este diálogo, que está al alcance de las +inteligencias mas comunes, y que no expresa mas de lo que diria +cualquiera persona de una <span class="pagenum"><a name="Page_17" +id="Page_17">{17}</a></span> comprension regular, aunque no se +hubiese ocupado nunca en estudios filosóficos, se echa de +ver que la idea de lo infinito se halla en nuestro entendimiento, +como un tipo constante, al cual no pueden llegar todas las +representaciones finitas. Conocemos las condiciones que se han de +llenar, pero vemos la impotencia de llenarlas: cuando se nos quiere +persuadir que esto se ha conseguido, reflexionamos sobre la idea de +lo infinito: y decimos: «nó; todavía nó; +esto es contradictorio con la infinidad; esto no es infinito, sino +finito.» Distinguimos perfectamente, entre la falta de la +percepcion del límite, y su no existencia: si se quiere que +confundamos estas dos cosas, respondemos: «nó; no +deben confundirse: hay mucha diferencia entre el no concebir un +objeto, y su no existencia: no se trata de que nosotros concibamos +ó nó el límite; sino de que exista ó +nó.» Por mas que se retire un límite, +ocultándose por decirlo así á nuestros ojos, +no nos engañamos: existe ó nó: si existe, no +está cumplida la condicion encerrada en el concepto de la +infinidad; el objeto no es infinito, sino finito; si no existe, hay +infinidad verdadera: la condicion está cumplida.</p> + +<p>[24.] Mientras la idea de lo infinito es considerada en general, +no se puede confundir nunca con la de lo finito; hay entre las dos +una línea divisoria, que no nos permite equivocarnos, pues +que está tirada por el mismo principio de contradiccion: se +trata de distinguir entre el <i>sí</i> y el <span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">{18}</a></span> +<i>nó</i>: con decir <i>finito</i>, se afirma el +límite, con decir <i>infinito</i>, se niega: no caben ideas +mas claras y precisas.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO IV.</h2> +<h3>EL LÍMITE.</h3> +<p>[25.] Infinito parece expresar una negacion, puesto que equivale +á no finito. Pero las negaciones no siempre son +verdaderamente tales, aunque así lo indiquen las palabras: +porque, si aquello que se niega es una negacion, el resultado es +una afirmacion. Por esto suele decirse que dos negaciones afirman. +Si alguno dice: no ha llovido; y otro contesta que no es verdad, +niega la negacion del otro, pues que negar la proposicion: no ha +llovido, es lo mismo que decir ha llovido, esto es, afirmar la +lluvia. Así para conocer si la palabra infinito significa +una verdadera negacion, es necesario saber qué se entiende +por la palabra finito.</p> + +<p>[26.] Finito es lo que tiene límite. Límite es el +término mas allá del cual no hay nada del objeto +limitado. Los límites de una línea son los puntos mas +allá de los cuales la línea no se extiende; el +límite de un número es el extremo mas allá del +cual no se extiende el número; el límite <span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">{19}</a></span> de los +conocimientos de un hombre es el punto á donde llegan, y del +cual no pasan. Siendo el límite, negacion; negar el +límite es negar la negacion, y de consiguiente afirmar.</p> + +<p>[27.] Por estos ejemplos se echa de ver que el límite +tomado en el sentido vulgar, expresa una idea algo distinta del +límite definido por los matemáticos. Estos llaman +límite á toda expresion finita, infinita ó +nula, á la cual se puede acercar continuamente una cantidad, +sin que jamás pueda alcanzarla. Así el valor 0/a es +el límite del decremento de un quebrado, cuyo numerador es +variable x/a; porque, suponiendo que x va menguando continuamente, +el quebrado se acercará á la expresion 0/a, sin que +jamás pueda llegar á confundirse con ella, mientras +la cantidad x no se desvanezca del todo. Si suponemos (b+x)/a donde +la x vaya decreciendo, la expresion se acercará +continuamente á esta otra (b+0)/a = b/a, la cual será +el límite del quebrado. Suponiendo la expresion a/x y que x +va menguando, nos acercaremos continuamente a la expresion a/0 = +∞, valor infinito á que el quebrado no llegará +nunca mientras x no se convierta en 0, lo que jamás +podrá verificarse, habiendo de ser x una verdadera cantidad. +Con estos ejemplos se ve por qué los matemáticos +admiten límites finitos, infinitos, y nulos. Además +se manifiesta tambien como en estos casos se toma la palabra +límite, en un sentido <span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">{20}</a></span> diferente del vulgar, que es +tambien el filosófico.</p> + +<p>[28.] Límite pues, expresa una verdadera negacion; y +así la palabra finito ó limitado envuelve por +necesidad una negacion. No se limita lo que no es; por +consiguiente, lo finito no puede ser una negacion absoluta. Esta +seria la nada, y la nada no se llama finita. Luego en la idea de +finito entran dos: 1.<small><sup>o</sup></small> ser, +2.<small><sup>o</sup></small> negacion de otro ser. Una +línea de un pié envuelve dos cosas: el valor positivo +de un pié, y la negacion de todos los otros valores fuera +del de un pié. Luego lo finito en cuanto finito, envuelve +una negacion referida á un ser. Si pudiésemos +expresar en abstracto esta idea usando del término finidad, +así como tenemos el de infinidad, diríamos que la +finidad en sí, nada expresa, sino la negacion de ser +referida á un ser.</p> + +<p>[29.] De esto se infiere que la palabra infinito no es negativa; +pues que con ella se niega una negacion; infinito es lo no finito, +esto es lo que no tiene carencia de ser; y por consiguiente lo que +posee todo el ser.</p> + +<p>[30.] Tenemos pues alguna idea de lo infinito, y esta no es una +pura negacion; sin embargo no se crea que con esto hemos llegado al +último término del análisis de la idea de lo +infinito. Mucho nos falta que andar, y despues de largas +investigaciones es dudoso que obtengamos un resultado +satisfactorio. <span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">{21}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO V.</h2> +<h3>CONSIDERACIONES SOBRE LA APLICACION DE LA IDEA DE LO INFINITO +Á LA CANTIDAD CONTINUA, Y Á LA DISCRETA EN CUANTO SE +EXPRESA EN SERIES.</h3> +<p>[31.] Una de las propiedades características de la idea +de lo infinito es su aplicacion á órdenes muy +diferentes. Esto da lugar á importantes consideraciones que +contribuyen no poco á la aclaracion de dicha idea.</p> + +<p>[32.] Desde el punto en que me encuentro, tiro una línea +en la direccion del norte, y es evidente que puedo prolongarla +hasta lo infinito. Dicha línea es mayor que otra cualquiera +finita; ninguna de estas puede ser tan larga como ella; porque +siendo finita, tendrá un valor determinado, por lo cual si +la superpongo á la infinita, solo llegará hasta un +cierto punto, y no pasará de allí. Parece pues que +esta línea es infinita en toda la propiedad de la palabra; +porque no habiendo medio entre lo finito é infinito, y no +siendo ella finita pues que acabamos de demostrar que es mayor que +todas las finitas, habrá de ser infinita.</p> + +<p>La demostracion anterior parece que nada deja que desear; no +obstante, hay tambien en contra de la infinidad de dicha +línea una razon concluyente. Lo infinito carece de +límites, y esta <span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">{22}</a></span> línea los tiene, pues que +partiendo del punto desde el cual se la tira, hácia el +norte, no se extiende en la direccion del sud.</p> + +<p>[33.] Esta línea es mayor que todas las finitas; pero es +dable encontrar otra mayor que ella. Si la suponemos prolongada en +la direccion del sud, la que resulte de ella mas la prolongacion, +será mas larga; y si en la direccion del sud se la prolonga +hasta lo infinito, el resultado será una línea doble +de la primera.</p> + +<p>[34.] Con la prolongacion de una línea hasta lo infinito +en las dos direcciones opuestas, parece que resulta una +línea absolutamente infinita. A primera vista no se concibe +que pueda haber un valor lineal mayor que el de una recta +prolongada hasta lo infinito, en direcciones opuestas; sin embargo +no es así; y considerando que al lado de esta recta se pueda +tirar otra, finita ó infinita, y que la suma de las dos +formará un valor lineal mayor que la primera, tenemos que +esta no era infinita; puesto que es dable encontrar otras mayores +que ella. Y como por otra parte es evidente que se pueden tirar +infinitas líneas prolongadas hasta lo infinito, resulta que +ninguna de ellas forma un valor lineal infinito, puesto que no es +mas que una parte de la suma lineal que resulta del conjunto de las +líneas que se pueden tirar.</p> + +<p>[35.] Reflexionando sobre esta contradiccion que parece +encontrarse en nuestras ideas, se descubre que la idea de infinito +es indeterminada, <span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">{23}</a></span> y por tanto susceptible de aplicaciones +diferentes. Así en el caso que nos ocupa, no puede dudarse +de que la recta prolongada hasta lo infinito tiene alguna +infinidad, pues que es cierto que carece de límite en sus +respectivas direcciones.</p> + +<p>[36.] Este ejemplo hace conjeturar que la idea de infinito no +nos representa nada absoluto; pues que aun en los objetos que mas +claros se ofrecen á nuestro espíritu, cuales son los +de la intuicion sensible, encontramos bajo un aspecto la infinidad, +que por otro vemos contrariada.</p> + +<p>[37.] Lo que hemos observado en los valores lineales, se +extiende tambien á los numéricos expresados en +series. En las matemáticas se habla de las series infinitas; +pero si bien se reflexiona no hay ninguna que merezca este nombre. +Sea la serie a, b, c, d, e,.... se la llamará infinita, si +sus términos continúan hasta lo infinito. No puede +negarse que hay infinidad bajo un aspecto, porque falta el +límite que ponga fin á la serie en un sentido; pero +es evidente que el número de sus términos no +será jamás infinito, pues que hay otros mayores; cual +seria por ejemplo, si al continuar la serie de izquierda á +derecha la continuásemos al mismo tiempo de derecha á +izquierda en esta forma</p> + +<p>...., e, d, c, b | a, b, c, d, e,....</p> + +<p>en cuyo caso es evidente que el número de los +términos seria duplo del primero.</p> + +<p>Luego las series llamadas infinitas no lo son ni pueden serlo, +hablando con rigor. <span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">{24}</a></span></p> + +<p>[38.] Pero lo curioso es que la infinidad no se encuentra en la +serie, ni aun suponiéndola prolongada en direcciones +opuestas; porque si á su lado imaginamos otra, es evidente +que la suma de los términos de las dos, será mayor +que la de una de ellas; de donde resultará que ninguna +será infinita. Y como es evidente que sean cuales fueren las +series, siempre se pueden imaginar otras, resulta demostrado que no +puede haber una serie infinita en el sentido que los +matemáticos toman la palabra serie; esto es, por una +continuacion de términos; no excluyendo la posibilidad de +otras continuaciones, á mas de la supuesta infinita.</p> + +<p>[39.] Las dificultades contra la infinidad lineal, se extienden +á la de superficie. Suponiendo un plano infinito, es +evidente que se pueden tirar infinitos planos distintos del +primero, y que le corten en infinita variedad de ángulos: la +suma de estas superficies será mayor que una cualquiera de +ellas. Luego la prolongacion infinita de un plano en todas +direcciones, no constituye una verdadera superficie infinita.</p> + +<p>[40.] Un sólido dilatado en todas direcciones parece +infinito; pero si se reflexiona que en la idea matemática +del sólido no entra la de impenetrabilidad; se verá +que dentro de un sólido infinito, se puede colocar otro, +cuyo volúmen sumado con el del primero, dará un valor +duplo de este. Sea E un espacio puro y vacío, que +imaginaremos infinito; sea M, un mundo de igual <span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">{25}</a></span> extension +que se coloca en él, y le llena; es evidente que E+M, +será mayor que E. Luego aunque supongamos á E +infinito igual á ∞; tendremos que siendo M tambien +igual á ∞, resultará E+M = ∞ + ∞ = +2 ∞. Y como este valor expresa el volúmen; el primero +no será infinito, porque se puede duplicar. Si se prescinde +de la impenetrabilidad, la operacion puede repetirse hasta lo +infinito; luego, el primer infinito, lejos de merecer este nombre +parece una cantidad susceptible de incrementos infinitos.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO VI.</h2> +<h3>ORÍGEN DE LA VAGUEDAD Y APARENTES CONTRADICCIONES EN LA +APLICACION DE LA IDEA DE LO INFINITO.</h3> +<p>[41.] Las dificultades que se ofrecen al aplicar la idea de la +infinidad, parecen probar que dicha idea ó no existe para +nosotros, ó es muy confusa; pero estas mismas dificultades +tambien indican por otra parte, que la poseemos, y muy perfecta. +¿Por qué descubrimos que no son infinitos los +números que á primera vista nos lo parecian? +¿por qué negamos la infinidad de ciertas dimensiones, +no obstante su infinita prolongacion en un sentido? porque +examinando bien dichos objetos, hallamos que no corresponden al +tipo de la <span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">{26}</a></span> infinidad. Si este tipo no existiera en +nuestro entendimiento ¿cómo seria posible que nos +sirviésemos de él? ¿Cómo +podríamos compararle los seres, si él nos fuese +desconocido? ¿Es posible saber cuándo una cosa llega +á un extremo, si no tenemos idea del extremo? Esto +equivaldria á comparar sin punto de comparacion, es decir, +á ejercer un acto contradictorio.</p> + +<p>[42.] A pesar de estas razones que parecen concluyentes en favor +de la existencia de la idea de lo infinito, si interrogamos nuestro +interior no podemos negar que experimentamos cierta vaguedad, +cierta confusion, que inspira vehementes dudas sobre la realidad de +esta idea. ¿Qué se le ofrece á nuestro +espíritu al pensar en lo infinito? la imaginacion abandonada +á sí misma, extiende el espacio, agranda las +dimensiones de cuanto le ocurre, multiplica indefinidamente los +números, pero sin ofrecer á la inteligencia nada con +el carácter de infinito. Si prescindimos de la imaginacion, +y nos referimos al entendimiento puro, aunque descubrimos en +él un tipo para juzgar de la infinidad ó no infinidad +de los objetos que se le presentan, al reflexionar sobre el tipo en +sí, perdemos la claridad que antes nos iluminaba, y hasta +nos quedamos perplejos sobre la existencia del mismo.</p> + +<p>[43.] ¿Negaremos la existencia de dicha idea? +¿abandonaremos el intento de explicarla? creo que no debemos +hacer ni uno ni otro, que es preciso admitirla, que no es imposible +explicarla, <span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">{27}</a></span> y que hasta se puede señalar la +razon de la oscuridad que en ella encontramos.</p> + +<p>[44.] Ante todo conviene advertir que una de las causas de la +confusion en que andan envueltas las discusiones sobre la idea de +lo infinito, nace de que no se hace distincion entre el +conocimiento intuitivo y el abstracto (Lib. V, cap, XI). Si se +hubiese atendido á esta distincion, se hubieran evitado +muchas dificultades. Con decir que la idea de lo infinito no es +intuitiva sino abstracta, se prepara la solucion á las +principales objeciones que contra ella se dirigen.</p> + +<p>[45.] La idea de infinidad no es para nosotros intuitiva: esto +es, no ofrece á nuestro entendimiento un objeto infinito; +esa intuicion no puede verificarse mientras no veamos la misma +esencia de Dios, como sucederá en la otra vida.</p> + +<p>[46.] Si tuviésemos ahora la intuicion de un objeto +infinito, veríamos sus perfecciones infinitas, tales como +son, con sus propios caractéres; ó mas bien, +veríamos como todas las perfecciones, dispersas en los seres +limitados, se reunen en una sola perfeccion infinita. Cuando +quisiésemos referir la idea de lo infinito á objetos +determinados, por ejemplo á la extension, veríamos +que estos objetos se hallan en contradiccion con la idea; no nos +seria dable modificarla de varias maneras, aplicarla primero en un +sentido y luego en otro muy diferente: la idea única, +simplicísima se referiria siempre á un objeto +único, simplicísimo; y este nó indeterminado, +nó vago, <span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">{28}</a></span> como ahora, sino con la determinacion de +una existencia necesaria y de una perfeccion infinita. El ser +infinito nos seria dado en intuicion, como se nos dan los hechos de +nuestra propia conciencia: el conocimiento que de él +tendríamos seria de un objeto eminentemente incomunicable +como predicado, á cualquier órden de cosas finitas; y +cuando se nos preguntase si la idea de esa infinidad es aplicable +á un número ó á una extension, +veríamos una contradiccion tan manifiesta como si nos +propusiéramos identificar un acto de nuestra conciencia con +los objetos externos.</p> + +<p>[47.] La indeterminacion que nos ofrece la idea de infinidad; la +facilidad que experimentamos para modificarla de varias maneras y +aplicarla á objetos diversos, en sentidos muy diferentes; +nos está indicando que no es intuitiva sino abstracta +é indeterminada: que es uno de aquellos conceptos generales +que nos sirven para tener algun conocimiento de las cosas cuya +intuicion no se nos ha concedido.</p> + +<p>Esta observacion hasta para señalar el orígen de +la vaguedad que experimentamos en la idea de lo infinito. Como los +conceptos indeterminados, por lo mismo que son indeterminados, no +se refieren á ningun objeto en particular, ni á +ninguna propiedad, que por sí sola sea concebida como +realizable, no encierran aquellas determinaciones que fijan de una +manera absoluta nuestro conocimiento. La misma indeterminacion con +que ofrecen alguna propiedad de los seres, <span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">{29}</a></span> da motivo +á la diversidad de las aplicaciones, segun son diversas las +propiedades particulares que se combinan con la general. Si se nos +da un triángulo rectángulo, conociendo la medida de +todas sus líneas y de sus ángulos agudos, la +determinacion de la idea evita la vaguedad intelectual, y no +permite la aplicacion á diversos casos de lo que de suyo es +determinado y fijo; pero si se nos da un triángulo +rectángulo en general, sin determinársenos el valor +de sus líneas y de sus ángulos agudos, las +aplicaciones pueden ser infinitas. A medida que la idea del +triángulo vaya siendo mas general é indeterminada, se +aumentará la variedad de sus aplicaciones.</p> + +<p>[48.] Las ideas indeterminadas, para representar algo, necesitan +una propiedad á la cual se apliquen, y que sea como la +condicion bajo la cual se realicen ó se puedan realizar; +hasta que dicha aplicacion se verifica, son formas intelectuales +puras, á las cuales no se puede pedir la representacion de +nada determinado. Y no quiero decir con esto que dichas ideas sean +conceptos vacíos, é inaplicables fuera del +órden sensible, como pretende Kant cuya opinion llevo ya +impugnada (Lib. V, cap. XIV, XV y XVI); sino que +concediéndoles un valor universal, les niego el que por +sí solos tengan un valor representativo de algo realizable, +sin mas propiedad que lo que ellos expresan. Ateniéndonos al +mismo ejemplo podemos observar, que la idea <i>pura</i> de +triángulo es irrealizable; porque todo triángulo +<i>real</i>, <span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">{30}</a></span> contendrá algo mas que lo +contenido en la idea; pues que será rectángulo +ú oblicuángulo, etc. etc. de todo lo cual prescinde +la idea pura. Si las notas encerradas en el concepto van siendo mas +indeterminadas, la indeterminacion del objeto será mayor; y +por consiguiente mas vago será lo que se ofrezca al +entendimiento, y mas numerosas y variadas las aplicaciones que se +podrán hacer de la idea. Así sucede en las de ser, no +ser, límite, y otras semejantes.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO VII.</h2> +<h3>EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA IDEA ABSTRACTA DE LO +INFINITO.</h3> +<p>[49.] Supuesto que nuestra idea de lo infinito no es intuitiva, +sino abstracta, veamos cómo se puede explicar su verdadera +naturaleza.</p> + +<p>Tenemos idea del ser y de su opuesto el no ser: consideradas en +sí mismas, son ideas generales puras, sumamente +indeterminadas, aplicables á cuanto se somete á +nuestra experiencia.</p> + +<p>De todo ser limitado podemos afirmar y negar algo: afirmar lo +que es; negar lo que no es; el límite como tal, no se +concibe sino cuando se niega una cosa de otra.</p> + +<p>[50.] Nuestro ser nos ofrece una actividad nunca <span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">{31}</a></span> agotada, +pero siempre limitada, por la falta ó la resistencia de los +objetos; el mundo externo es un conjunto de seres que se nos ofrece +con mucha variedad de limitaciones.</p> + +<p>Luego la experiencia tanto interna como externa nos da idea de +lo finito, esto es, de un ser que envuelve algun no ser: el bruto +siente, mas no entiende: <i>es</i> sensitivo, hé aquí +el ser; <i>no es</i> inteligente, hé aquí el +límite. El hombre es sensitivo é inteligente; el +límite del bruto no es el del hombre. Entre los seres +inteligentes, el uno entiende mas cosas que otro; el límite +de este no es el límite de aquel.</p> + +<p>[51.] Encontrando límite en la experiencia interna y +externa, es evidente que podemos formarnos la idea general de +límite, esto es, de una negacion aplicada á un +objeto.</p> + +<p>[52.] La misma experiencia nos enseña que los +límites de unas cosas no son los de otras; que tal +límite aplicado á un objeto debe ser negado de otro; +comparando los seres entre sí, nos hallamos frecuentemente +en el caso de <i>negar ciertos</i> límites. Como nuestro +entendimiento tiene la fuerza de generalizar, es evidente que la +negacion de <i>ciertos</i> límites que encontramos aplicable +á muchos objetos, podemos concebirla en general, teniendo un +concepto indeterminado en que se incluyan estas dos ideas +<i>negacion</i> y <i>límite</i>.</p> + +<p>[53.] No veo que se pueda objetar nada á la posibilidad y +existencia de este concepto: sin embargo como necesito de este +hecho para explicar <span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">{32}</a></span> la idea de infinidad, voy á +robustecerle con algunas observaciones.</p> + +<p>Tenemos alguna idea de la negacion en general; este es un hecho +primitivo de nuestro espíritu; sin él no son posibles +los juicios negativos, ni nos seria dado conocer el principio de +contradiccion: es imposible que una cosa <i>sea y no sea</i> +á un mismo tiempo: <i>no sea</i>, hé aquí la +negacion; luego es indudable que la concebimos. Este concepto es +general, pues no encierra ninguna determinacion: se habla del no +ser sin referirse á ningun objeto particular, ni siquiera +á una especie ó género que contenga alguna +determinacion; luego el concepto de la negacion es general y +absolutamente indeterminado.</p> + +<p>[54.] Tenemos idea de límite; porque como hemos visto ya, +es una negacion aplicada á un ser. Tenemos además la +idea de negacion de límite, porque así como le +concebimos aplicado ó aplicable, podemos concebirle y le +concebimos en efecto, no aplicado ó no aplicable. A cada +paso negamos límites determinados: generalizando esta idea, +resulta la negacion general de límite en general.</p> + +<p>[55.] Con las observaciones que preceden podemos señalar +lo que se contiene en la idea de lo infinito. En mi juicio esta +idea es un concepto general que envuelve los dos siguientes: +1.º ser en general; 2.º negacion de límite, +tambien en general. La reunion de estos dos conceptos constituye la +idea abstracta de lo infinito. <span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">{33}</a></span></p> + +<p>[56.] El concepto de límite generalizado y negado, nos da +alguna idea de la infinidad en abstracto, pero nó idea de +una cosa infinita. Sin conocer intuitivamente un objeto infinito, y +solo alcanzando á formarnos idea muy imperfecta de +él, podemos hablar de la infinidad, sin caer en +contradiccion, determinando los casos en que se halla aplicada +á un ser, ó á un órden de seres, real +ó posible. Si bien se observa, el hombre tiene muchas ideas +de este género vago; pero que no obstante le sirven para +cuanto necesita. Hagámoslo sensible con algunas +aplicaciones.</p> + +<p>[57.] Se le muestran á un ignorante algunos sabios, y se +le asegura que uno entre ellos sabe mas que todos los otros juntos. +El pobre ignorante no tiene ninguna idea de lo que sabe el que mas +ni el que menos, ni del grado de la ciencia, ni de la ciencia +misma, pero tiene en general las ideas de grado, de mas y de menos, +así como la de conocimiento; pues bien, esto le basta para +hablar sin contradecirse, ni confundirse, de la mayor ciencia del +uno y de la menor ciencia de los otros, y aun para resolver con +acierto las cuestiones que se le ofrezcan sobre la ciencia de +aquellos individuos, en cuanto se hallan contenidas en la idea +general de que la ciencia de uno es mayor que la de todos los otros +juntos.</p> + +<p>Otro ejemplo. Un dependiente de un establecimiento donde se +hallen reunidos los mas bellos producto del arte, puede hablar de +todos ellos sin confundirse ni contradecirse, aun cuando sea +<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">{34}</a></span> incapaz de conocer su mérito, +é ignore absolutamente las circunstancias que constituyen la +belleza de los objetos. Le bastará tener idea de perfeccion +ó belleza en general, y vincular con ciertos signos +arbitrarios los grados de perfeccion ó belleza de los +objetos, para que pueda designarlos á los concurrentes, y +ponderar la mayor habilidad de un artista, la menor felicidad de +otro, el atinado acierto de aquel, los desaciertos de este, el +mayor valor de las obras del primero, la inferioridad de las del +segundo, y formar otros pensamientos por este tenor que á +primera vista pudieran hacernos creer que el dependiente es un +artista consumado, ó cuando menos un aficionado de grande +inteligencia y de gusto exquisito.</p> + +<p>[58.] Fácil seria manifestar con otros ejemplos la +fecundidad de ciertas ideas generales, y cómo se prestan +á innumerables combinaciones, sin que por ellas conciba el +entendimiento nada determinado. Hé aquí precisamente +lo que nos sucede con la idea de lo infinito: en vano nos +preguntamos qué es lo que corresponde á ella en +nuestro interior: el concepto de ser en general y de negacion de +límite, nada nos presentan fijo, sino ciertas condiciones +abstractas á que vamos sometiendo los objetos, á +medida que se ofrecen á nuestra intuicion, ó que por +lo menos se nos presentan con algunas propiedades que los +caractericen, permitiéndonos formar una idea menos vaga de +la negacion del límite. <span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">{35}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO VIII.</h2> +<h3>SE COMPRUEBA CON APLICACIONES Á LA EXTENSION, LA +DEFINICION DE LA INFINIDAD.</h3> +<p>[59.] Hemos explicado la idea de infinidad en general, por los +conceptos indeterminados de ser y negacion de límite. Para +cerciorarnos de que la explicacion es fundada, y de que se han +señalado los caractéres constitutivos del concepto, +veamos si sus aplicaciones á objetos determinados +corresponden á lo que se ha establecido en general.</p> + +<p>Si la idea de infinidad consiste en lo que se ha dicho, se +verificará que será susceptible de aplicarse á +todos los objetos de la intuicion sensible ó del +entendimiento puro, obteniéndose los resultados que deben +obtenerse, inclusas las anomalías que anteriormente se han +hecho notar (Cap. V).</p> + +<p>[60.] Las anomalías, ó mas bien contradicciones, +que parecen encontrarse en las aplicaciones de la idea de +infinidad, ofreciéndose como infinita una cosa que luego se +descubre no serlo, se originan de que se aplica dicha idea bajo +condiciones diferentes. Esta variedad no seria posible, si la idea +representase algo determinado; pero como solo contiene la negacion +de límite en general, unida á un ser tambien en +general, <span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">{36}</a></span> resulta que esta negacion la sometemos en +cada caso á condiciones particulares, y así sucede +que cuando pasamos á otras condiciones, la idea general no +puede darnos el mismo resultado.</p> + +<p>[61.] Una línea tirada desde el punto en que nos +encontramos, en direccion del norte y prolongada hasta lo infinito, +nos ha resultado infinita y no infinita (Cap. V). Esta +contradiccion solo es aparente: en la realidad no hay mas que el +diferente resultado á que debe conducir la idea general por +la condicion bajo la que se le aplica.</p> + +<p>Cuando consideramos una línea prolongada hasta lo +infinito en la direccion del norte, no aplicamos la idea de +infinito á un valor lineal en abstracto, sino á una +recta que parte de un punto y prolongada solo en una direccion: el +resultado es el que debe ser; se afirma la negacion del +límite bajo una condicion; el infinito resulta sujeto +á la misma condicion. Se dirá que no hay medio entre +el sí y el nó, y por consiguiente entre lo infinito y +no infinito; pero no es difícil soltar la dificultad +observando que el sí y el nó para ser +contradictorios, se han de referir á una misma cosa, lo que +no sucede cuando se han cambiado las condiciones del objeto.</p> + +<p>[62.] Si en vez de suponer una prolongacion sola, +hubiésemos tratado de aplicar la negacion de límite +á una recta en general, es evidente que debiéramos +haberla prolongado en los dos sentidos opuestos; entonces nos +resultaba un nuevo infinito con arreglo á la nueva +condicion. <span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">{37}</a></span></p> + +<p>Ya hemos visto (Cap. V) que ni aun en este caso teníamos +un valor lineal infinito en todo rigor; pues que esta recta solo +formaba parte de la suma de otras que se podian imaginar. +¿Qué diremos pues de ella? ¿será +infinita ó nó? ambas cosas se pueden decir haciendo +la distincion debida. Será infinita, esto es, tendremos la +idea de infinidad ó negacion de límite, aplicada con +todo rigor á una linea recta <i>sola</i>; pero si en vez de +tratar de <i>una recta sola</i> se trata de un <i>valor lineal</i>, +sin ninguna condicion, la línea supuesta no será +infinita; la negacion de límite no está aplicada bajo +aquella condicion; el resultado pues será diferente, +dejará de ser infinito.</p> + +<p>[63.] Considerando dos líneas solas se puede hacer notar +la misma anomalía. Supóngase una recta prolongada en +los dos sentidos hasta lo infinito, y descríbase á su +lado una curva que en undulaciones continuas se vaya prolongando +hasta lo infinito en direccion paralela á la recta. +Serán ambas infinitas segun como se las considere. Si se +atiende solo á su direccion, prescindiendo del valor lineal +que encierran, ambas son infinitas; pero si se atiende á +este, la curva es mas larga que la recta porque es evidente que +tomando una parte de la curva correspondiente á una parte de +la recta y extendiendo ó rectificando la de la curva, +resultará mayor que la de la recta; y como esto se puede +hacer en toda la prolongacion de las líneas tendremos que el +valor lineal de la curva será mayor que el de la +<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">{38}</a></span> recta en proporcion á la ley de +sus undulaciones.</p> + +<p>[64.] Por esta doctrina se echa de ver como la idea de infinidad +puede aplicarse bajo diferentes condiciones, y producir diferentes +resultados, sin ninguna contradiccion. Lo que es infinito bajo un +aspecto, no lo es bajo otro; y de aquí procede lo que se +llama <i>órdenes de infinitos</i>, y que tanto figuran en +las matemáticas; pero repito que estas contradicciones no +son susceptibles de explicacion si se atribuye á la idea de +infinito un valor absoluto y no se le considera como la +representacion abstracta de negacion de límite.</p> + +<p>[65.] ¿Es posible concebir en una línea recta +ó curva, una longitud infinita absolutamente hablando, +ó sea un valor lineal, al cual se aplique absolutamente la +negacion de límite? creo que nó: porque sea cual +fuere la línea que consideremos, siempre se podrán +tirar otras cuyo valor sumado con el de la primera, será +mayor que el de esta sola. Hé aquí un caso en que +hallamos contradiccion entre la negacion de límite y la +condicion á la cual se la quiere someter. Se exige un valor +lineal al cual se aplique absolutamente la negacion de +límite; y por otra parte se exige que este valor lineal se +presente en una línea determinada, la cual por el hecho de +ser determinada excluye la negacion absoluta de límite: se +ponen en el problema datos contradictorios, el resultado ha de ser +pues una contradiccion.</p> + +<p>[66.] ¿Qué deberemos suponer para concebir un +valor lineal absolutamente infinito? bastará <span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">{39}</a></span> no suponer +ninguna condicion que excluya la negacion absoluta de +límite. Aquí es menester distinguir entre el concepto +puro, y la intuicion sensible en que se exprese. El concepto de un +valor lineal infinito existe, desde el momento que unimos las dos +ideas generales: valor lineal y negacion de límite. La +intuicion sensible en que pueda representarse dicho concepto no es +tan fácil excogitarla, ni aun en general. Para llegar +á ella en algun modo, es preciso que imaginemos un espacio +sin ningun límite; y que entonces considerando en general +todas las líneas que en él se pueden tirar rectas +ó curvas, en todas direcciones, y bajo todas las condiciones +posibles, tomemos la suma de todos estos valores lineales: el +resultado será un valor lineal absolutamente infinito, +porque le habremos aplicado la negacion de límite sin +ninguna restriccion.</p> + +<p>[67.] Del mismo modo podremos obtener un valor de superficie +infinito; porque es evidente que se le puede aplicar todo cuanto +hemos dicho de los valores lineales.</p> + +<p>[68.] Es de notar que en todos estos casos aplicamos la negacion +de límite á la extension considerada +únicamente en algunas de sus dimensiones. Si queremos +obtener una extension infinita absoluta, es necesario que no +prescindamos de ninguna dimension; por manera que el infinito +absoluto de este órden es la extension en todas sus +dimensiones, negando absolutamente el límite. Pero tambien +es de notar que aun para <span class="pagenum"><a name="Page_40" +id="Page_40">{40}</a></span> obtener un valor de líneas +ó de superficies, absolutamente infinito, necesitamos ya +presuponer el valor de extension absolutamente infinito; pues +á esto equivale el suponer el espacio infinito en que se +puedan tirar las líneas y las superficies en todas las +direcciones, y bajo todas las condiciones posibles.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO IX.</h2> +<h3>CONCEPTO DE UN NÚMERO INFINITO.</h3> +<p>[69.] ¿Concebimos nosotros un número infinito? Por +una parte parece que nó, pues que dudamos de su posibilidad; +duda que no existiria, si tuviéramos su idea. Por otro lado +parece que sí, pues que conocemos desde luego cuándo +un número no es infinito; lo que no sucederia, si no +tuviésemos idea de número infinito.</p> + +<p>Lo que hemos demostrado con respecto á la infinidad de +las series (Cap. V), parece indicar que la idea del número +infinito es una ilusion, puesto que números que +habíamos creido infinitos, se nos presentan luego como no +infinitos.</p> + +<p>Yo creo que esta cuestion se puede resolver por los mismos +principios que las del capítulo precedente. No veo ninguna +dificultad en admitir <span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">{41}</a></span> la idea de un número infinito, ni +que de ella resulte contradiccion de ninguna clase.</p> + +<p>[70]. Número es una coleccion de unidades; esta idea +nosotros la tenemos en toda su generalidad; para concebir el +número, no necesitamos saber ni de qué clase son ni +cuántas. La idea de número en general prescinde +absolutamente de semejantes determinaciones. Es evidente que sea +cual fuere el número determinado que imaginemos, siempre +podemos concebir otro mayor; aun cuando al número le podemos +señalar un límite, este podemos retirarle +indefinidamente, de suerte que el límite de uno no sea el +límite de otro. Unimos pues á la idea de +número la idea de límite y la de negacion de cierto +límite; luego si además unimos á la idea de +número en general, la de negacion de todo límite en +general, formaremos idea de un número infinito.</p> + +<p>[71]. ¿Qué nos representará esta idea? Nada +determinado: es un concepto enteramente abstracto, formado de dos +igualmente abstractos: número y negacion de límite. +No le corresponde ningun objeto determinado; es obra de nuestro +entendimiento referida á objetos en general, sin +determinacion de ninguna especie. Ahora podremos resolver las +dificultades arriba indicadas.</p> + +<p>[72]. ¿Por qué una serie de términos se nos +ofrece como infinita, y luego bien examinada, vemos que no reune +los caractéres de infinidad? Porque en el primer caso +aplicamos la negacion <span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">{42}</a></span> de límite bajo una condicion de +que nos desentendemos en el segundo.</p> + +<p>Tomemos una serie</p> + +<p>a, b, c, d, e, . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p>Es evidente que la podemos continuar hasta lo infinito, y +concebir que se niega todo límite á su prolongacion: +el número de términos es infinito en este sentido, +porque la idea de negacion de límite está realmente +aplicada á la serie. Cuando preguntamos si el número +de los términos es infinito absolutamente, prescindimos de +la condicion con que habíamos unido la negacion de +límite: lo que era pues infinito en un caso, no puede serlo +en otro: no hay una verdadera contradiccion; porque el sí y +el nó se refieren á suposiciones diferentes.</p> + +<p>[73.] Tomemos una línea y midámosla por +piés. Prolongando esta línea se multiplicará +el número de piés; y en general podemos concebir +negado el límite á dicha multiplicacion. Entonces el +número de piés resultará infinito. +Considerando luego que el pié tiene doce pulgadas, si en vez +de tomar por unidad el pié tomamos la pulgada, el resultado +será un número doce veces mayor: hé +aquí dos números infinitos, mayores el uno que el +otro. ¿Hay en esto alguna contradiccion? nó por +cierto: lo que hay es una diferente combinacion de ideas. En el +primer caso, la idea de negacion de límite estaba +subordinada á una condicion: la division de la línea +en piés; en el segundo, introducimos una condicion +diferente: <span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">{43}</a></span> la division de la línea en +pulgadas.</p> + +<p>[74.] Pero se nos replicará tal vez, estos números +considerados en sí mismos, prescindiendo de que se refieran +á piés ó á pulgadas, ¿son +iguales ó nó? y en ambos casos ¿son infinitos +ó nó? la objecion se desvanece haciendo notar la +equivocacion en que se funda. Si se prescinde enteramente de toda +relacion á divisiones determinadas, se considera el +número en general, en cuyo supuesto no hay dos casos sino +uno; solo entonces no puede haber relacion de mayor y menor, porque +solo se tiene el concepto del número en general combinado +con la idea de negacion de límite tambien en general: el +resultado pues, será el número infinito en toda su +abstraccion (70).</p> + +<p>La dificultad estriba en una contradiccion, que á primera +vista no se nota; se quiere prescindir de condiciones particulares, +para saber si los números en sí, son infinitos +ó nó; y no se quiere prescindir de ellas, pues solo +atendiendo á las mismas, tiene sentido la objecion, que +siempre supone la division en varias especies de unidades. Cuando +se habla pues de <i>estos</i> números, y al mismo tiempo se +pretende considerarlos <i>en sí</i>, se incurre en una +contradiccion, tomándolos á un mismo tiempo con las +condiciones particulares y sin ellas.</p> + +<p>[75.] Inferiremos de lo dicho que el concepto de número +infinito considerado en su mayor abstraccion, prescindiendo de la +naturaleza y relaciones de las cosas numeradas, no es +contradictorio, <span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">{44}</a></span> pues que no encierra mas que las dos +ideas de número, ó sea conjunto de seres, y absoluta +negacion de límite; pero esto no es bastante para afirmar +que el número infinito sea realizable. El número +infinito no puede ser actual, sin que haya un conjunto de seres +infinito; y estos seres realizados, no pueden ser seres abstractos, +que no encierren nada mas que ser, sino que han de tener sus +propiedades características, y han de estar sujetos á +las condiciones que estas les impongan. Como en el concepto general +se prescinde absolutamente de dichas condiciones, no puede +descubrirse por el concepto solo, la contradiccion que en ellas +pueda haber; de donde resulta que no encerrándose en el +concepto ninguna contradiccion, se puede tropezar con ella tan +pronto como se quiera realizar lo que está contenido en el +mismo. Así podrá suceder que sin ser contradictorio +el concepto general é indeterminado, lo sea su realizacion: +á la manera que se conciben perfectamente ciertas +teorías mecánicas, que sin embargo no pueden +reducirse á la práctica, porque no lo consiente la +materia á que se debieran aplicar. Los seres finitos son, +por decirlo así, la materia en que se han de realizar los +conceptos metafísicos é indeterminados: la +posibilidad de estos no prueba de una manera absoluta la +posibilidad de aquellos. La realidad puede traer consigo tales +determinaciones que envuelvan una contradiccion que en el concepto +general se hallaba en estado latente, <span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">{45}</a></span> y que al +llegar á la realidad se pone de manifiesto.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO X.</h2> +<h3>CONCEPTO DE LA EXTENSION INFINITA.</h3> +<p>[76.] ¿Es concebible la extension infinita? Este concepto +incluye dos ideas: la de extension y la de negacion absoluta de +límite. La de extension es á su vez un concepto +general, referido á esa intuicion, que sea lo que fuere en +sí y en su objeto, representa la extension ó el +conjunto de las tres dimensiones, cuya forma pura es el espacio. Es +evidente que nosotros podemos reunir en un concepto estas dos +ideas: extension en general, y negacion de límite; y si +á esto se llama idea de una extension infinita, es claro que +poseemos dicha idea. Salta á los ojos que en este concepto +de la extension infinita, se prescinde de todas las condiciones de +realidad; y que no sabemos todavía, si en la naturaleza de +los seres extensos, se hallaria algo, que se opusiese á la +absoluta infinidad de su extension; y por consiguiente ignoramos, +si hay aquí alguna contradiccion latente, que no podemos +conocer por solo el concepto general.</p> + +<p>[77.] Nótese bien que aquí hablo de la idea, y +<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">{46}</a></span> nó de la representacion sensible +de la extension; porque si bien tengo por posible aun para +nosotros, el concepto de una extension infinita, no pienso lo mismo +de su representacion sensible. Esta podemos dilatarla +indefinidamente, mas nó hacerla infinita.</p> + +<p>A mas de que la conciencia nos atestigua dicha imposibilidad, la +razon la demuestra. En efecto: las representaciones sensibles +internas, no son mas que una repeticion de las externas; ó +cuando menos están formadas de los elementos que estos +suministran. La vista y el tacto son los dos sentidos que nos +producen representacion de extension, y es evidente que ambos +necesitan un límite: al tacto no se le ofrece sino lo +inmediato; la vista no ve, sin un límite que le envie los +rayos luminosos. Las representaciones sensibles internas, sean las +que fueren, no pueden perder ese carácter de limitacion: +dilatarán el objeto cuanto se quiera; retirarán el +límite, mas no le destruirán, so pena de destruirse +á sí propias. Luego es imposible para nosotros, y +para todo ser sensible, la imaginacion de una extension +infinita.</p> + +<p>[78.] Contra la infinidad de la extension, en cuanto nos la +podemos representar en un volúmen sin límites, he +propuesto mas arriba [40] una dificultad fundada en que como la +idea de impenetrabilidad no entra en el concepto de sólido, +dentro de un infinito, se podrá colocar otro, y así +sucesivamente; por manera que la <span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">{47}</a></span> penetrabilidad da +orígen á otra serie que tampoco tendrá fin. +Pero esta dificultad que es concluyente si se trata del concepto de +sólidos que encierra algo mas que la pura idea de extension, +no lo es cuando nos limitamos á esta idea: porque entonces, +la extension implica necesariamente el que unas partes estén +<i>fuera</i> de otras, pues que sin este <i>fuera</i>, no es +posible concebirla. Es cierto que dentro de una parte del espacio +puede situarse un cuerpo; y que despojando á este de la +impenetrabilidad, podemos todavía colocar otro en el mismo +lugar, y así hasta lo infinito; pero en tal caso concebimos +ya algo mas que extension pura; unimos algo mas, siquiera en +general é indeterminadamente, á la idea de cosas +situadas; pues de otro modo, no distinguiríamos entre el +espacio, representante de la extension pura, y los sólidos +que en él se colocasen; y aun estos mismos no los +distinguiríamos entre sí, á no reconocer en +ellos alguna diferencia, siquiera en general é +indeterminadamente.</p> + +<p>[79.] Parece pues mas probable que la idea pura de la extension +infinita está en la de un volúmen infinito; la cual +no es otra que la del espacio. Lo demás que puede +introducirse en la idea es un elemento extraño á la +misma; pues á la extension pura añade algo que no le +pertenece, como son las diferencias entre los seres extensos, +aunque concebidas con indeterminacion. <span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">{48}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XI.</h2> +<h3>SOBRE LA POSIBILIDAD DE LA EXTENSION INFINITA.</h3> +<p>[80.] ¿Qué pensaremos de la posibilidad de esas +infinidades que nosotros concebimos? examinémoslo.</p> + +<p>¿Es posible una extension infinita? no se descubre +ninguna repugnancia: la idea de extension y la de negacion de todo +límite, no se excluyen, por lo menos segun nuestro modo de +concebir; mas bien tenemos dificultad en concebir el límite +absoluto de la extension que no en concebirla ilimitada: mas +allá de todo término imaginamos espacios sin fin.</p> + +<p>[81.] Considerando la cuestion con respecto á la +omnipotencia divina, tampoco se descubre ninguna imposibilidad en +la existencia de una extension sin límites. Mas allá +de toda extension puede Dios criar otra extension; si suponemos que +haya querido aplicar su fuerza creadora á toda la extension +posible, habrá criado una extension infinita.</p> + +<p>[82.] Ofrécese aquí una dificultad. Si Dios +hubiese criado una extension infinita, no podria criar otra +extension; luego su poder estaria agotado, luego no seria +infinito.</p> + +<p>Esta dificultad nace de que se entiende en un sentido falso el +poder infinito. Cuando se dice <span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">{49}</a></span> que Dios lo puede todo, no +se quiere significar que pueda hacer cosas contradictorias; la +omnipotencia no es un atributo absurdo, como lo seria si se +refiriese á cosas absurdas. Una extension absolutamente +infinita es contradictoria con otra extension distinta; pues por lo +mismo que es infinita absolutamente, contiene todas las extensiones +posibles. Si la suponemos existente, no será posible otra +distinta de ella; al afirmar que Dios no podria producir otra, no +se limita su omnipotencia, solo se dice que no puede hacer una cosa +absurda.</p> + +<p>[83.] Aclaremos mas la solucion anterior. La inteligencia de +Dios es infinita, y no puede entender mas que lo que ahora +entiende: todo progreso supondria imperfeccion, pues que envolveria +mudanza de una inteligencia menor á una inteligencia mayor. +Ahora bien; si se dice: Dios no puede entender mas de lo que +entiende en la actualidad, ¿se limita su inteligencia? es +cierto que nó: pues que no puede entender mas porque +entiende todo lo real y todo lo posible, y no es dable concebir sin +contradiccion que pueda entender mas que lo que entiende en la +actualidad; esto no limita la inteligencia, antes afirma su +infinidad; porque no es suceptible de perfeccion por lo mismo que +es infinita. Con este ejemplo se comprende el sentido de la +expresion <i>no puede</i>, aplicada á Dios: lo que se niega, +no es una perfeccion, sino un absurdo: por cuya razon observa muy +oportunamente Santo Tomás, que mas <span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">{50}</a></span> bien se +debiera decir que la cosa no puede ser hecha, que no que Dios no +puede hacerla.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XII.</h2> +<h3>SOLUCION DE VARIAS DIFICULTADES CONTRA LA POSIBILIDAD DE UNA +EXTENSION INFINITA.</h3> +<p>[84.] Las discusiones sobre la posibilidad de una extension +infinita datan de muy antiguo; y no puede menos de ser así, +supuesto que el grandioso espectáculo del universo, y los +espacios que imaginamos mas allá de todo confin, deben +suscitar naturalmente las cuestiones que siguen. ¿Existe +algun límite de tamaña inmensidad? ¿Puede +existir? ¿Es posible que no exista?</p> + +<p>Algunos filósofos opinan en contra de la posibilidad de +una extension infinita; examinemos las razones en que se +fundan.</p> + +<p>[85.] La extension es propiedad de una substancia finita, y lo +que pertenece á una cosa finita no puede ser infinito; pues +no se concibe cómo la infinidad de ninguna clase puede caber +en un ser finito. Este argumento no es concluyente. Es verdad que +la substancia extensa es finita, en el sentido de que no tiene la +infinidad absoluta, cual se concibe en el Ser Supremo; mas de +aquí no se infiere que no pueda ser infinita <span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">{51}</a></span> bajo +ciertos aspectos. Con decir que ninguna substancia finita puede +tener ninguna propiedad infinita, porque las propiedades dimanan de +la substancia, y de lo finito no puede salir lo infinito, tampoco +se consolida la razon. Para que este argumento valiese seria +menester probar que todas las propiedades de un ser dimanan de su +substancia: las figuras de los cuerpos son propiedades accidentales +de los mismos, y sin embargo muchas de ellas no tienen ninguna +relacion con la substancia, son meros accidentes que aparecen +ó desaparecen, nó por la fuerza interior de la +substancia, sino por la accion de una causa externa. Nosotros vemos +la extension en los cuerpos; pero no conociendo la esencia de la +substancia corpórea, no podemos decir hasta qué punto +están ligadas dicha propiedad y la substancia, y si aquella +dimana de esta, ó es únicamente una cosa que se le ha +dado y que se le puede quitar sin alteracion esencial (V. Lib. III, +cap. XIX, XXI, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, XXVIII).</p> + +<p>Además: al decir que de lo finito no puede salir lo +infinito, no negamos que de una substancia finita en su esencia, +pueda salir cierta propiedad infinita. En efecto: por lo mismo que +en tal caso admitiríamos la propiedad infinita, +podríamos admitir tambien todo lo que fuese necesario en la +substancia para que en ella se radicase dicha propiedad, con tal +que se salvase el carácter de finito que debe siempre tener +toda criatura. Cuando se niega de estas el que sean infinitas, +<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">{52}</a></span> y que puedan serlo, se habla de la +infinidad esencial, de la que implica necesidad de ser é +independencia absoluta bajo todos respectos; mas no se trata de una +infinidad relativa, cual lo seria la de extension.</p> + +<p>Empezar por sostener que la extension infinita es imposible +porque toda propiedad de la substancia finita es finita; equivale +á suponer lo mismo que se disputa; pues precisamente la +cuestion está en si una de estas propiedades, la extension, +puede ser infinita. Para afirmar que ninguna lo puede ser, es +necesario probar que lo mismo se verifica de la extension: pues de +otro modo la proposicion negativa: «ninguna propiedad de la +substancia finita es infinita» no podria establecerse. Por +donde se ve que el argumento que combatimos, implica en algun modo +una peticion de principio, cuando se funda en una proposicion +general, de la que no podemos estar ciertos antes de tener resuelta +la cuestion presente.</p> + +<p>[86.] La extension infinita debiera ser la mayor de todas, y no +hay ninguna que pueda tener este carácter. Dada una +cualquiera, Dios puede quitarle una cierta cantidad, por ejemplo +una vara; y en este caso la extension infinita se habrá +convertido en finita, porque será menor que la primera; y +como la diferencia entre las dos será de sola una vara, +resultará que ni aun la primera habrá sido infinita; +pues entre lo finito y lo infinito, es imposible que no haya mas +diferencia que de una vara. <span class="pagenum"><a name="Page_53" +id="Page_53">{53}</a></span></p> + +<p>Esta dificultad merece una contestacion bien meditada; porque +á primera vista parece tan concluyente, que no se concibe la +posibilidad de una solucion satisfactoria.</p> + +<p>La proposicion de que la diferencia entre lo finito y lo +infinito no puede ser finita, no es de todo punto exacta, y da +lugar á diversas consideraciones. Ante todo es necesario +advertir que la diferencia entre dos cantidades positivas, finitas +ó infinitas, no puede ser absolutamente infinita en el +sentido del minuendo. Diferencia es el exceso que va de una +cantidad á otra, y esto entraña por necesidad algun +límite; pues por lo mismo que se trata solo de exceso, se +entiende que no entra en la diferencia la cantidad excedida. +Llamando D la diferencia, A la cantidad mayor, y a la menor, digo +que D en ningun caso puede ser infinita. Por el supuesto tenemos: +D=A-a; luego D+a=A; luego para que llegue D al valor de A, es +necesario añadirle a; luego D no puede ser infinita. Si +suponemos A infinita haciendo A=∞; tendremos: +D=A-a=∞-a; lo que nos da: D+a=∞. Luego para que D se +nos haga infinita necesita que le añadamos a; y nunca +será D=∞, sino en el caso de a=0; pero entonces no +será una verdadera diferencia; pues la ecuacion D=A-a, se +convertirá en D=A-0=A; y por tanto la diferencia no +será real sino figurada.</p> + +<p>Se sigue de lo dicho que ninguna diferencia entre cantidades +positivas puede ser infinita absolutamente; <span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">{54}</a></span> y que si +en algun modo lo es, no puede serlo en el sentido del minuendo, y +que en tal caso el reunir estas dos ideas de diferencia é +infinito, es incurrir en una contradiccion +<a id="footnotetag1" name="footnotetag1"></a><a href="#footnote1">[1]</a>.</p> + +<p>La diferencia entre una cantidad infinita, y otra finita dada, +no podrá ser otra finita dada, sino que será infinita +en algun sentido. Supongamos una línea infinita, y otra +finita de un valor dado; la diferencia entre las dos no la podemos +expresar en un valor lineal finito dado. Porque supuesto que la +línea es finita y dada, podremos suponerla á la +línea infinita en una cualquiera de sus direcciones, y desde +uno cualquiera de sus puntos, en cuyo caso llegará hasta un +cierto punto de la infinita, pero esta continuará +prolongándose hasta lo infinito. Si suponemos otra +línea finita dada, en la cual pensamos representar la +diferencia, deberemos superponerla á la infinita desde el +punto en que acaba la otra finita, y es evidente que se +acabará en otro punto determinado por la longitud de la +misma, luego no agotará la diferencia entre la línea +infinita, y la finita.</p> + +<p>El mismo resultado se encuentra con expresiones +algebráicas. Si A es un valor finito dado, la diferencia +entre A y ∞ no puede ser otro valor finito dado. Porque +expresando la diferencia por +<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">{55}</a></span> D, tendremos ∞-A=D. +Luego D+A=∞, luego si ambos fuesen valores finitos dados, un +infinito resultaria de dos valores finitos dados, lo que es +imposible.</p> + +<p>Se infiere de esto que una diferencia puede ser infinita en +cierto sentido, segun la acepcion que diésemos á la +palabra infinidad. Si desde el punto en que nos hallamos se tira +una línea en la direccion del norte hasta lo infinito, y +luego se la prolonga en la direccion del sud tambien hasta lo +infinito, la diferencia entre la suma de las dos y una de ellas, +será infinita en un solo sentido (Cap. VIII).</p> + +<p>Lo que hallamos en valores lineales lo encontraremos tambien en +expresiones algebráicas: si tenemos el valor infinito 2 +∞, y lo comparamos con ∞, resultará 2 +∞-∞=∞.</p> + +<p>En general teniendo un valor infinito cualquiera, podemos sacar +con respecto á él una diferencia finita cualquiera, +con tal que no tomemos por substraendo, un valor finito dado. Sea +∞ el valor infinito, digo que podemos encontrarle una +diferencia finita. Porque siendo ∞ un valor infinito, +contiene todos los valores finitos de su órden; luego +contiene el valor finito A; y por consiguiente puedo formar esta +ecuación: ∞-A=B. Sea cual fuere el valor de B, tengo +que lo que va de B á ∞ es A; pues con solo +añadir A á B, me resulta ∞. La ecuación +∞-A=B; me da B+A=∞, y tambien ∞-B=A; y como A es +un valor finito dado por el supuesto, y A es la diferencia +<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">{56}</a></span> finita dada, entre ∞ y B, resulta +que á todo valor infinito se le puede encontrar una +diferencia finita.</p> + +<p>Inferiremos de esto que el poderse asignar á una +extension infinita una diferencia finita no prueba nada contra su +verdadera infinidad. Lo infinito, por lo mismo que es tal, contiene +todo lo perteneciente al órden en que es infinito: tomando +uno cualquiera de aquellos valores, y considerándole como +una diferencia, nos resultará una diferencia finita. Mas +esto lejos de probar la falta de infinidad, confirma su existencia; +pues indica que todo lo finito está contenido en lo +infinito.</p> + +<p>En tal caso el substraendo será infinito bajo cierto +aspecto; pero no lo será en el órden del minuendo, +por faltarle la cantidad que se ha quitado.</p> + +<p>[87.] Hay en contra de la infinidad absoluta de la extension +otro argumento que me parece mas fuerte que ninguno de los +anteriores, y que no sé por qué no habrá +ocurrido á los que combaten dicha posibilidad; hélo +aquí. Supongamos existente una extension infinita. Dios +puede anonadarla, y despues criar otra nueva igualmente infinita. +La suma de las dos es mayor que una cualquiera de ellas; luego +ninguna de por sí será infinita. Es evidente que este +aniquilamiento se puede suponer repetido tantas veces como se +quiera; de donde resultará una serie de extensiones +infinitas. Los términos de esta serie no <span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">{57}</a></span> pueden +existir á un mismo tiempo, pues que una extension infinita +actual excluye las otras; luego como la suma de las extensiones es +mayor que un número cualquiera de los sumandos, la extension +infinita absoluta debe hallarse, nó en los sumandos sino en +la suma, luego la extension infinita en acto es +intrínsecamente imposible.</p> + +<p>Para desvanecer esta dificultad se debe distinguir entre la +extension y la cosa extensa: toda la cuestion gira sobre la +posibilidad intrínseca de la infinidad de la extension, +considerada en sí, prescindiendo absolutamente del sujeto en +que se halla. La dificultad propuesta hace desfilar á +nuestros ojos una serie de extensiones infinitas que se suceden; +pero si bien se reflexiona la sucesion se verifica entre los seres +extensos, cuyo número se va multiplicando; pero nó en +la extension misma. La idea pura de la extension infinita que +tenemos para un caso, no se aumenta con las nuevas extensiones que +vienen; la extension aparece, desaparece, reaparece y vuelve +á desaparecer, mas con esto no se aumenta. La sucesion nos +indica la posibilidad intrínseca de su aparicion y +desaparicion, su contingencia esencial, por lo que no le repugna el +dejar de existir cuando existe, y el pasar de nuevo de la no +existencia á la existencia. Examinemos nuestras ideas, y +echaremos de ver que concebida la extension infinita, no la podemos +agrandar con ninguna suposicion imaginable; y que todo cuanto +hacemos se reduce á una sucesion de producciones +<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">{58}</a></span> y aniquilamientos. La idea de la +extension infinita parece un hecho primitivo de nuestro +espíritu; esa infinidad que imaginamos en el espacio, no es +otra cosa que el resultado de los esfuerzos de nuestra idea para +expresarse en una realidad. Habiendo sido criados con intuicion +sensible, se nos ha dado la posibilidad de dilatar esa intuicion en +una escala infinita; para esto necesitábamos la idea de una +extension infinita.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XIII.</h2> +<h3>SI EXISTE LA EXTENSION INFINITA.</h3> +<p>[88.] La cuestion sobre la posibilidad de una extension infinita +es muy diferente de la de su existencia. Admitiendo la primera se +puede negar la segunda.</p> + +<p>Descartes sostiene que la extension del mundo es indefinida; +pero esta palabra que puede tener un sentido muy razonable, si se +refiere al alcance de nuestra inteligencia, carece de significado +cuando se la aplica á las cosas. No hay inconveniente en +decir que la extension del mundo es indefinida, si se entiende que +nosotros no podemos asignar sus límites; pero en la realidad +los límites existirán ó no existirán, +independientemente de la posibilidad de asignarlos nosotros; +<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">{59}</a></span> no hay medio entre el sí y el +nó; luego no hay medio entre la existencia de los +límites, y su no existencia. Si existen, la extension del +mundo es finita; si no existen, es infinita; en todo caso la +palabra indefinido no expresa nada.</p> + +<p>El argumento de Descartes, si prueba algo, prueba la verdadera +infinidad del mundo; pues que si hemos de retirar indefinidamente +los límites de este, porque indefinidamente concebimos +siempre una extension mas allá de toda otra extension; como +por otra parte sabemos que esta serie de conceptos no tiene ningun +límite, podemos trasladar desde luego la ilimitacion al +objeto que corresponde á los conceptos, y afirmar que la +extension del mundo es absolutamente infinita. Desgraciadamente, el +argumento de Descartes flaquea por su base, pues consiste en un +tránsito del órden ideal ó mas bien +imaginario, al real; tránsito que una sana lógica no +puede permitir (V. Lib. III, cap. VIII).</p> + +<p>[89.] Leibnitz sostiene que si bien parece que Dios puede hacer +el universo material finito en extension, no obstante es mas +conforme á su sabiduría el no haberlo hecho. +«Yo no digo, como se me imputa aquí, que Dios no pueda +dar límites á la extension de la materia; mas parece +que no lo quiere y que ha considerado mejor el no +dárselos» (Cartas entre Leibnitz y Clarke. Respuesta +á la 4.ª réplica de Clarke, §73). La +opinion de Leibnitz se funda en su sistema del optimismo, sujeto +á muchas dificultades <span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">{60}</a></span> de que no me es posible +hacerme cargo aquí.</p> + +<p>[90.] Emitiendo ingenuamente mi opinion, diré que esta es +una cuestion irresoluble, por principios puramente +filosóficos; pues que no hallando en las ideas ninguna +necesidad intrínseca en pro ni en contra de la existencia de +una extension infinita, debemos esperar la resolucion de lo que nos +enseñe la experiencia; y esta es imposible tratándose +de una extension infinita; todo el tiempo que se gasta en resolver +dicha cuestion, es completamente perdido. Lo que podemos asegurar +es que la extension del mundo excede á toda ponderacion; que +cuanto mas adelantan las ciencias astronómicas, tanta mayor +profundidad se descubre en el océano del espacio. +¿Dónde está la ribera? ¿hay siquiera +alguna? La sola razon no es capaz de resolver semejantes +cuestiones. ¡Y qué sabemos nosotros, pobres gusanos +que nos arrastramos un momento sobre ese pequeño monton de +polvo, que apellidamos globo de la tierra! <span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">{61}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XIV.</h2> +<h3>SOBRE LA POSIBILIDAD DE UN NÚMERO INFINITO ACTUAL.</h3> +<p>[91.] ¿Es posible un número infinito? La union que +nosotros hacemos de la idea de número con la de negacion +absoluta de límite, ¿entraña alguna +contradiccion que impida la realizacion del concepto?</p> + +<p>Por grande que concibamos un número, podemos concebirle +siempre mayor; lo que parece indicar que, sea cual fuere el +número existente, nunca podrá ser absolutamente +infinito. En efecto: supóngase realizado este número; +una inteligencia podrá conocerle, y formar este acto: +multiplíquese el número existente por dos, por tres +ú otro cualquiera; luego no implicará ninguna +contradiccion el que dicho número se aumente, luego no +será infinito.</p> + +<p>Esta dificultad, concluyente á primera vista, dista mucho +de serlo, si se la examina con cuidado. El acto intelectual de que +se trata, seria imposible en la suposicion de la existencia de un +número infinito. Si la inteligencia no conociese la +infinidad del número, podria hacer el acto de la +multiplicacion; pero incurriria en una contradiccion á causa +de su ignorancia: siendo el número absolutamente infinito no +puede tener <span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">{62}</a></span> aumento, su multiplicacion es absurda: la +inteligencia que quisiese ejecutarla combinaria dos ideas cuya +repugnancia no conociera, pero que no dejarian por esto de ser +repugnantes. Conocida por la inteligencia la absoluta infinidad del +número existente, no podria asociarle nunca la idea de +multiplicacion; porque sabria que existen ya todos los productos +posibles.</p> + +<p>[92.] El número absolutamente infinito, no puede +expresarse en valores, ni algebráicos ni geométricos; +con solo intentar dicha expresion, se le limita en algun sentido, y +por tanto se destruye su infinidad absoluta. La expresion ∞, +si representase un número absolutamente infinito, no seria +susceptible de ninguna combinacion, que la pudiese aumentar; por lo +mismo que se la supone multiplicable por otros números +finitos ó infinitos, no se toma su infinidad en un sentido +absoluto.</p> + +<p>El quebrado a/0, expresion de un valor infinito, tampoco merece +en rigor este nombre: porque es evidente que sea cual fuere el +valor de a/0, siempre será menor que 2a/0 y en general que +na/0, representando n, un valor mayor que la unidad.</p> + +<p>[93.] En valores geométricos, tampoco es posible +representar un número infinito.</p> + +<p>Tomemos una línea de un pié. Es evidente que si +prolongamos esta línea hasta lo infinito, en <span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">{63}</a></span> +direcciones opuestas, el número de los piés +será en algun modo infinito; pues que se supone que el +pié se repetirá infinitas veces: la expresion del +número de los piés será la de un valor +infinito. Ahora digo que este número no es infinito; porque +hay otros mayores que él. En cada pié hay doce +pulgadas; luego el número de pulgadas contenidas en la +línea será doce veces mayor que el número de +piés; luego este no es infinito. Tampoco lo será el +de las pulgadas, porque estas á su vez pueden subdividirse +en líneas, como estas en puntos y los puntos en otras +cantidades menores; y es evidente que el número expresivo de +cada uno de los valores menores, será respectivamente tantas +veces mayor, cuantas expresa el número que designa la +relacion del menor al mayor. Habrá doce veces mas pulgadas +que piés: doce veces mas líneas que pulgadas: doce +veces mas puntos que líneas; y así sucesivamente, sin +que se pueda terminar jamás esta progresion á causa +de la infinita divisibilidad del valor lineal.</p> + +<p>[94.] Llevando hasta lo infinito la divisibilidad de una +línea infinita parece que tenemos un número infinito +en los elementos que la constituyen; sin embargo por poco que se +reflexione, se desvanece la ilusion. Porque salta á los +ojos, que se pueden tirar infinitas líneas á mas de +la supuesta, y como en todas ellas se puede llevar la divisibilidad +hasta lo infinito, resulta que la suma de los elementos que entran +en todas ellas formará <span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">{64}</a></span> un número mayor que +el de una cualquiera de las mismas.</p> + +<p>[95]. Si quisiéramos representarnos un número +infinito de partes en valores de extension, deberíamos +suponer un sólido infinito en todas sus dimensiones; y +además divididas todas sus partes hasta lo infinito. Pero ni +aun en este caso tendríamos un número infinito +absolutamente hablando, aunque tuviéramos el mayor que se +puede representar en valores de extension.</p> + +<p>Dado que existiese una extension infinita con una divisibilidad +infinita, el número de sus partes no seria absolutamente +infinito; porque fuera de los seres extensos se pueden concebir +otros de diferente especie; y entonces, considerando á +aquellos y á estos bajo la idea general de ser, se los puede +reunir en un número que resultará mayor que el de los +seres cuyo conjunto forma la extension.</p> + +<p>[96.] Fínjase una especie cualquiera de seres +multiplicada hasta lo infinito: el resultado no puede ser un +número absolutamente infinito. La razon es la misma que la +señalada en el párrafo anterior: la existencia de los +seres de una especie, no hace imposible la existencia de los seres +de otra especie; luego fuera de la supuesta infinidad del +número en una especie determinada, hay otros números +que reunidos con el primero, constituirán otro mayor que el +pretendido infinito.</p> + +<p>[97.] Para la existencia de un número absolutamente +<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">{65}</a></span> infinito se necesita: 1.º la +existencia de infinitas especies de seres; 2.º la existencia +de infinitos individuos en cada especie. Veamos si estas +condiciones se pueden realizar.</p> + +<p>[98.] La posibilidad intrínseca de especies infinitas +parece indudable. La escala de los seres está entre dos +extremos: la nada y la perfeccion infinita: el espacio que hay +entre estos dos extremos es infinito; los seres que en él +existan pueden estar distribuidos en una gradacion infinita.</p> + +<p>[99.] Admitida la posibilidad intrínseca de una gradacion +infinita en la escala de los seres, ocurre la cuestion de si su +posibilidad es no solo ideal sino tambien real: esto es, si +podría ser realizada. Dios es infinitamente poderoso; si la +gradacion infinita es intrínsecamente posible, Dios puede +realizarla, porque todo cuanto no es intrínsecamente +imposible cae bajo la omnipotencia divina. Por otra parte, +suponiéndose como se debe suponer la libertad de Dios, no +cabe duda en que es libre de querer criar todo lo que puede criar. +Si pues no repugna la infinidad de las especies de los seres, +distribuidos en una gradacion infinita, estos podrian existir si +Dios lo hubiese querido. Entonces, negando todo límite al +número de las especies y al de los individuos de cada +especie, parece que existiria el número infinito, pues que +no es dable excogitar al conjunto de todos los seres ningun aumento +ni límite. <span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">{66}</a></span></p> + +<p>En este supuesto, existirian los seres criados mas perfectos +posibles, y en la esfera de las criaturas no seria dable concebir +un ser mas perfecto. Todo cuanto se pudiese imaginar existiria ya, +desde la nada hasta la perfeccion infinita.</p> + +<p>[100.] Sin embargo, conviene observar que el conjunto de seres +criados, fuera cual fuese su perfeccion, estaria sujeto +necesariamente á una condicion de que solo se exime el ser +infinito por esencia: la dependencia de otro ser. Esta condicion +envuelve la limitacion; luego todos los seres criados serán +finitos.</p> + +<p>[101.] Ocurre aquí una cuestion. El carácter de +finito que se encuentra en todos los seres creados, +¿envuelve un límite determinado del cual no puedan +pasar? Si este límite existe ¿no queda limitado +tambien el número de las especies posibles? Y si estas +especies no son infinitas ¿no es una ilusion el +número infinito?</p> + +<p>Aunque la posibilidad intrínseca de la escala infinita de +los seres, nos parezca indudable[98], debemos guardarnos de +resolver con demasiada ligereza la cuestion presente. +Ateniéndonos á los conceptos indeterminados, no vemos +ningun límite posible; pero ¿sucederia lo mismo, si +poseyésemos un conocimiento intuitivo de las especies? +¿podemos asegurar que en las propiedades particulares de los +seres, combinadas con la limitacion y dependencia que les son +esenciales, no descubriríamos un término, del cual no +pueden pasar, por el constitutivo de su propia naturaleza? +<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">{67}</a></span> ¡Cuán impotente es la +filosofía para resolver semejantes cuestiones! +Contentémonos con plantearlas.</p> + +<p>[102.] Sea lo que fuere de esta infinidad de especies, y de su +perfeccion respectiva, creo que no puede existir un número +actualmente infinito.</p> + +<p>Entre las especies de los seres se contarian las inteligencias +que ejercen sus actos con sucesion. Esto es evidente; ya que en +dicho número entrarian los espíritus humanos de los +cuales no podemos dudar que piensan y quieren de una manera +<i>sucesiva</i>. Los actos de estas inteligencias son numerables, +como nos lo atestigua la conciencia; luego no existirá +jamás un número infinito; pues que dichos actos, por +lo mismo que son sucesivos, no pueden existir juntos.</p> + +<p>[103.] Si se responde que en tal caso se podria suponer que +todos los espíritus incluso el nuestro, no tienen mas que un +solo acto de inteligencia y voluntad, replicaré que esto, +á mas de hallarse en contradiccion con la naturaleza de los +seres criados, que por lo mismo que son finitos están +sujetos á mudanzas, tiene el inconveniente de que elimina de +un golpe muchas especies de seres: y así, lejos de salvar la +infinidad del número, la hace imposible. Además +¿quién puede negar la posibilidad de lo que existe? y +si ahora existen como nos lo enseña la experiencia propia, +seres que tienen sus actos sucesivos ¿por qué no +habrian de ser posibles los mismos seres en el supuesto de que la +omnipotencia divina <span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">{68}</a></span> hubiese ejercido en toda su plenitud su +infinita fuerza creadora?</p> + +<p>[104.] Esta dificultad que fundada en las naturalezas de las +inteligencias finitas, parece que imposibilita la existencia de un +número infinito, se robustece todavía mas +considerando la cuestion bajo un punto de vista mas general.</p> + +<p>Para que exista un número verdaderamente infinito, es +necesario que fuera de lo existente no pueda haber nada +<i>numerable</i>. Lo que se numera no son solo las substancias, +sino tambien las modificaciones. Esto ya lo he demostrado con +respecto á las inteligencias: y se verifica en general de +todos los seres finitos. Todo ser finito es mudable, y sus mudanzas +se pueden contar. Las modificaciones traidas por las mudanzas no +pueden existir juntas, porque algunas de ellas se excluyen +recíprocamente; luego no es posible jamás el +número actual infinito.</p> + +<p>[105.] Apliquemos estas observaciones al mundo sensible. El +movimiento es una modificacion á que están sujetos +los cuerpos. Esta modificacion es sucesiva esencialmente. Un +movimiento cuyas partes coexistiesen, es un absurdo. La +coexistencia de los diferentes estados, resultantes de movimientos +diversos, es tambien un absurdo: cosas contradictorias no pueden +existir juntas; y contradictorias son muchas de estas situaciones, +pues que la una envuelve por necesidad la negacion de las +demás. Si una línea que cae sobre otra, gira al +rededor de un punto, irá describiendo <span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">{69}</a></span> +sucesivamente diferentes ángulos. Cuando forme un +ángulo de 45 grados, no lo formará de 30, ni de 40, +ni de 70, ni de 80: estas cosas se excluyen recíprocamente. +Una porcion de materia formará diferentes figuras segun la +disposicion que se dé á las partes de que se compone. +Cuando formen una esfera, no formarán un cubo: estos dos +sólidos no pueden existir á un mismo tiempo formados +de una misma porcion de materia.</p> + +<p>[106.] Esta variedad de movimientos y de formas es numerable. A +cada paso medimos el movimiento, aplicándole la idea de +número; á cada paso contamos las figuras que ha +tenido una porcion de materia, por ejemplo un pedazo de cera al que +se han dado sucesivamente diferentes formas; y sea cual fuere el +número de los seres que se supongan existentes, cada uno de +ellos será susceptible de transformaciones que se +podrán contar: luego se halla en la misma naturaleza de las +cosas una imposibilidad intrínseca para la existencia de un +número actual infinito.</p> + +<p>[107.] Me inclino á creer que estas razones demuestran +plenamente la imposibilidad del número actual infinito, y si +no me atrevo á decir que estoy seguro de haber dado una +demostracion completa, es porque la naturaleza del objeto ofrece de +suyo tantas y tan graves dificultades, ofusca y confunde de tal +suerte el débil entendimiento del hombre, que siempre hay +motivos para temer que aun en los raciocinios al parecer mas +<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">{70}</a></span> claros, mas bien trabados, mas +concluyentes, se oculte algun vicio que los haga claudicar, y +así tomemos por verdad incontestable lo que es pura ilusion. +Sin embargo, no puedo menos de observar que para combatir esta +demostracion, parece que será preciso desentenderse de +nuestras ideas primordiales; exclusion entre el ser y el no ser; y +la necesidad de sucesion, de tiempo, para que puedan realizarse +cosas contradictorias.</p> + +<p>[108.] Quizás se me objetará que las +modificaciones contradictorias no entran en el número +infinito, el cual se refiere á solo lo posible; pero esto no +destruye mi demostracion, antes bien la confirma; porque como el +número absolutamente infinito, implica absoluta negacion de +todo límite; por lo mismo que al tratar de realizar este +concepto, me hallo con cosas contradictorias, digo que la +realizacion del concepto es contradictoria, porque el concepto +general é indeterminado se extiende mas que todo +número posible.</p> + +<p>[109.] El orígen de esta mayor extension se halla en que +el concepto indeterminado prescinde de todas las condiciones, +inclusa la del tiempo; y de estas condiciones no prescinde ni puede +prescindir la realidad. De aquí dimana el conflicto entre el +concepto y su realizacion; y así se explica, por qué +siendo la realizacion imposible, el concepto no es +contradictorio.</p> + +<p>Supongamos realizado un número con todas las especies +posibles, con todos los individuos posibles, <span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">{71}</a></span> nosotros +podemos reflexionar sobre el concepto del número infinito, y +decir: para la verdadera infinidad del número se necesita +absoluta carencia de todo límite; ahora bien, pensando en el +conjunto de cosas que existen, le hallamos un límite, porque +concibiendo aquel conjunto de unidades en general, le podemos +añadir otro número que exprese las nuevas +modificaciones que puedan sobrevenir. En el instante A el conjunto +de unidades, por grande que sea, le supondremos expresado por M. En +el instante B habrá un conjunto nuevo de unidades que +podremos expresar por N. Luego tendremos que el resultado N + M +será mayor que N ó que M solos; luego ni N ni M son +infinitos absolutamente. El concepto indeterminado, prescinde de +los instantes, y se refiere á la sola suma; y de aquí +es que abarca cosas que no pueden existir juntas.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XV.</h2> +<h3>IDEA DEL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.</h3> +<p>[110.] Entramos en una cuestion sumamente difícil. Si la +idea de lo infinito en general ofrece graves dificultades, no son +menores las que presenta la idea del ser absolutamente infinito. +Hemos encontrado que hay diferentes órdenes de <span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">{72}</a></span> infinitos, +siendo cada uno de ellos un concepto formado por la asociacion de +dos ideas: la de un ser particular, y la de negacion de +límite. Pero es fácil echar de ver que ninguno de los +infinitos examinados hasta ahora, lo es en todo el rigor de la +palabra; todos son limitados bajo muchos aspectos; ninguno de ellos +puede confundirse con el ser infinitamente perfecto. La idea de +este ser, aunque siempre muy incompleta para nosotros mientras +estamos en esta vida, es susceptible de mas análisis del que +emplean algunos autores que la usan sin las aclaraciones debidas. +Las muchas y graves dificultades que tendremos que soltar en este +análisis, indican la necesidad de una meditacion profunda, y +la trascendencia de los errores á que puede dar +orígen la mala inteligencia del verdadero sentido de la +palabra infinito, aplicada á Dios.</p> + +<p>[111.] ¿Qué es un ser absolutamente infinito? A +primera vista parece que se ha explicado todo con decir que el ser +absolutamente infinito es el que no tiene ninguna negacion de ser; +pero esto es una nocion general que deja mucho que desear. En +efecto, el ser infinito no tiene ninguna negacion de ser; esto es +una verdad incontestable; pero verdad tal, y tan superior á +nuestro alcance, que ofrece á nuestro flaco entendimiento +una confusion asombrosa, tan pronto como queremos fijar con +exactitud su verdadero sentido.</p> + +<p>[112.] Si el ser absolutamente infinito no tiene <span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">{73}</a></span> ninguna +negacion de ser, parece que nada se podrá negar de +él; por el contrario, todo se podrá afirmar, porque +será todo; en cuyo caso el panteismo surge de la idea de +infinidad. Si con respecto al ser infinito se puede establecer una +proposicion negativa verdadera, hay en él alguna negacion de +ser, esto es, del predicado que se niega en la proposicion.</p> + +<p>No se puede decir que cuando se aplican á Dios las +proposiciones negativas, se niegue solo una negacion, porque en +realidad se niegan de Dios cosas positivas. Cuando digo Dios no es +extenso; niego de él una realidad que es la extension. +Cuando digo Dios no es el universo; niego de él una realidad +que es el universo. Luego las proposiciones negativas aplicadas +á Dios, no niegan solas negaciones, sino realidades.</p> + +<p>La dificultad parece que no se suelta diciendo que estas +realidades negadas envuelven imperfeccion, y que por consiguiente +repugnan á Dios: Esto es mucha verdad, pero ahora tratamos +de explicar la idea de lo absolutamente infinito, y la dificultad +milita contra el supuesto de que la idea de absolutamente infinito +se quiera explicar por la absoluta ausencia de negacion de ser. Si +estas realidades son algo, cuando se las niega de Dios, se niega +algun ser; y como la proposicion no puede ser verdadera si no hay +en Dios la negacion del ser negado, resulta que no es exacto el +decir que el ser absolutamente infinito es el que no tiene ninguna +negacion de ser. <span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">{74}</a></span></p> + +<p>[113.] Además, un ser de esta naturaleza parece que no +podria tener ninguna propiedad; porque entre las propiedades +positivas las unas se excluyen á las otras: la inteligencia +y la extension son propiedades positivas que se excluyen +recíprocamente. La libertad de albedrío y la +necesidad, son propiedades que con respecto á una misma +cosa, se excluyen tambien: luego el ser infinito no puede tener +todas las propiedades, si no queremos convertirle en un conjunto de +absurdos, á manera de los panteistas.</p> + +<p>[114.] El ser infinito contendrá todo ser en cuanto no +incluye imperfeccion: esto es mucha verdad; pero todavía nos +restan grandes dificultades. ¿Qué es perfeccion? +¿qué es imperfeccion? hé aquí dos +cuestiones nada fáciles de resolver; y sin embargo no +podemos adelantar un paso hasta que hayamos fijado el sentido de +estas palabras.</p> + +<p>[115.] La idea de perfeccion envuelve la de ser; la nada no +puede ser perfecta: un no ser perfecto es una contradiccion +manifiesta.</p> + +<p>[116.] No todo ser es perfeccion absoluta; pues que hay maneras +de ser que envuelven imperfeccion: lo que es perfeccion para una +cosa, es imperfeccion para otra.</p> + +<p>[117.] En los seres finitos, la perfeccion es relativa: una +fábrica muy perfecta seria un templo muy imperfecto; una +pintura muy propia para un salon de lujo, podria ser una +profanacion si se la colocase en un Santuario. La perfeccion parece +<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">{75}</a></span> consistir en ser una propiedad conducente +al fin de la cosa. Esta idea no en aplicable al ser infinito, el +cual no tiene ni puede tener mas fin que á sí propio: +luego la perfeccion en lo absolutamente infinito, no puede ser +relativa, ha de ser absoluta.</p> + +<p>[118.] Si la perfeccion es ser, parece que la del ser infinito +ha de consistir en algunas propiedades, que se hallen formalmente +en el mismo, las cuales en tal caso es menester que no incluyan +imperfeccion. Un ser absolutamente indeterminado, esto es, sin +ninguna propiedad, no se concibe en qué podrá +consistir: ¿qué seria <i>una cosa</i> sin +inteligencia, sin voluntad, sin libertad? Las proposiciones en que +se afirman de Dios estas propiedades, son verdaderas; luego las +propiedades existen realmente en el sujeto del cual se afirman.</p> + +<p>[119.] Un ser infinitamente perfecto ha de tener todo +perfeccion; ¿qué es <i>todo</i> en este caso? +¿serán todas las posibles? ¿cuáles son +las posibles? las que no repugnan. ¿A qué se refiere +la repugnancia? se habla de la repugnancia recíproca, +ó de la repugnancia con un tercero; si de la primera, es +necesario presuponer uno de los dos extremos para que el otro pueda +repugnar; en tal caso, ¿cuál es el preferible? Si se +habla de la segunda ¿qué será este tercero al +cual se refiere la repugnancia? ¿en qué se +fundará esta?</p> + +<p>Si se dice que por toda perfeccion se entiende <span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">{76}</a></span> todo lo +que nosotros podemos concebir, permanece la misma dificultad: +porque si se habla de la concepcion de un ser finito, la concepcion +no es infinita; si de la de un ser infinito, se comete peticion de +principio: pues al tratar de explicar sus perfecciones se apela +á lo que él puede concebir.</p> + +<p>Para resolver las dificultades que preceden, es necesario fijar +las ideas.</p> + +<p>[120.] Negar una cosa de otra puede hacerse de dos maneras: +refiriéndose la negacion á una propiedad ó +á un individuo. Si digo que una superficie no es un +triángulo, puedo referir el predicado ó á la +especie del triángulo en general, ó á un +triángulo individual; en el primer caso negaré que la +figura sea triangular; en el segundo negaré que la figura +sea otro triángulo dado. Dios no es extenso; aquí se +niega una propiedad; Dios no es el mundo; aquí se niega un +individuo.</p> + +<p>Es evidente que para atribuir á un ser la infinidad +absoluta, es necesario que tanto con respecto á propiedades +como á individuos, no se niegue de él ningun ser +propiamente dicho, con tal que la afirmacion del predicado pueda +hacerse sin faltar al principio de contradiccion. Esta excepcion es +absolutamente indispensable; si no se quiere que el ser infinito se +convierta en el mayor de los absurdos, como sucederia si de +él pudiesen afirmarse cosas contradictorias.</p> + +<p>Con esta aclaracion creo que se puede explicar <span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">{77}</a></span> algun +tanto la idea de la infinidad absoluta, nó considerada en +abstracto, sino aplicada á un ser realmente existente.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XVI.</h2> +<h3>SE AFIRMA DE DIOS TODA LA REALIDAD, CONTENIDA EN LOS CONCEPTOS +INDETERMINADOS.</h3> +<p>[121.] Ya hemos visto que nuestros conocimientos son de dos +clases: unos generales é indeterminados, otros intuitivos +(Lib. IV): recorramos todos los objetos conocidos por nosotros, +indeterminada ó intuitivamente, y veremos que ninguno se +niega de Dios sino en cuanto implican contradiccion.</p> + +<p>[122.] Los conceptos generales é indeterminados son los +de ser y no ser, substancia y accidente, simple y compuesto, causa +y efecto. Todo lo que hay de real en estos conceptos se afirma de +Dios.</p> + +<p>[123.] Ser, ó cosa realmente existente, se afirma del ser +infinito. Lo que no es, no tiene ninguna propiedad.</p> + +<p>[124.] Substancia ó ser subsistente por sí mismo, +se afirma tambien de Dios.</p> + +<p>Prescindo de si las ideas de ente y substancia se aplican +unívocamente á Dios y á las criaturas: +<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">{78}</a></span> esta es una cuestion de las escuelas; +para mi objeto me basta el que se entienda que se aplica al ser +infinito la idea de ser en cuanto opuesta á la del no ser, y +la de substancia en cuanto se opone á la de accidente, +ó bien en cuanto significa una cosa que encierra lo +necesario para subsistir por sí misma, sin necesidad de +estar inherente á otra.</p> + +<p>[125.] La idea de accidente no puede aplicarse al ser infinito; +mas por esto no se niega de él nada positivo; antes se +afirma una perfeccion, cual es el que no tiene necesidad de estar +inherente á otro. Esto es perfeccion, es ser, es fuerza de +ser; negarle pues la calidad de accidente es remover una negacion. +Además, por lo mismo que se le atribuye el ser substancia, +se le niega el ser accidente; estas dos ideas son contradictorias, +no pueden atribuirse á un mismo tiempo á un mismo +sujeto.</p> + +<p>[126.] Se afirma de Dios que es simple. Con esto no se niega +nada; y para convencernos de esta verdad recordemos lo que es +simple. Lo simple es lo uno (Lib. VI, Cap. II y III); lo compuesto +es un conjunto de seres; si las partes son reales, como deben serlo +para que haya verdadera composicion, el resultado es un conjunto de +seres reales, subordinados á cierta ley de unidad. Cuando se +dice pues que Dios es simple, se viene á significar que Dios +no es un conjunto de seres sino un ser; lo que no envuelve ninguna +negacion, antes por el contrario encierra la afirmacion +<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">{79}</a></span> de una existencia no dividida en varios +seres.</p> + +<p>[127.] La idea de causa, es decir de actividad que produce en +otro un tránsito de no ser á ser, ó de ser de +una manera á ser de otra, se atribuye tambien á Dios. +Esto no envuelve ninguna negacion, sino una afirmacion de ser; +puesto que la causa es no solo ser, sino un ser que abunda de +perfeccion para comunicarla á los otros.</p> + +<p>[128.] La idea de efecto no se puede aplicar á Dios; pero +esto lejos de ser una negacion, es una afirmacion. Todo efecto es +una cosa producida, y que por consiguiente ha pasado del no ser al +ser: negar pues la calidad de efecto, es remover la negacion del +ser, es afirmar la plenitud del ser.</p> + +<p>[129.] Lo que se ha dicho de las ideas de causa y efecto, se +puede extender á las de necesario y contingente. La +proposicion negativa: Dios no es contingente; es una afirmacion; +porque la contingencia es la posibilidad de no ser. Negar esta +posibilidad, es afirmar la necesidad de ser: lo que es perfeccion y +plenitud de perfeccion. <span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">{80}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XVII.</h2> +<h3>COMO SE AFIRMA DE DIOS TODO LO NO CONTRADICTORIO CONTENIDO EN +LAS IDEAS INTUITIVAS.</h3> +<p>[130.] Todo lo positivo que se encierra en los conceptos +generales é indeterminados, se afirma de Dios: la +reseña que precede lo deja fuera de duda. Veamos ahora si se +verifica lo mismo en cuanto á las ideas intuitivas. Estas +por lo que toca á nuestro entendimiento, se reducen á +lo siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa, +inteligencia, voluntad.</p> + +<p>[131.] La sensibilidad pasiva, ó sea la forma bajo la +cual se ofrecen á nuestros sentidos los objetos del mundo +externo, no conviene al ser infinito. Esta proposicion negativa, +«el ser infinito no es pasivamente sensible,» es +rigurosamente verdadera. ¿Con esta proposicion se niega de +Dios algo positivo? examinémoslo.</p> + +<p>La forma de la sensibilidad pasiva es la extension, en la cual +entra necesariamente la idea de multiplicidad. Lo extenso es por +necesidad un conjunto de partes: negar de Dios la extension es +afirmar su simplicidad, es negar que sea un conjunto de seres, es +afirmar la unidad indivisa de su naturaleza.</p> + +<p>[132.] Prescindiendo de la extension, no hay en la sensibilidad +pasiva de los objetos nada mas <span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">{81}</a></span> que la relacion de causas +que producen en nosotros los efectos llamados sensaciones. Esta +causalidad se debe y puede afirmar de Dios; porque es cierto que la +causa infinita es capaz de producirnos todas las sensaciones sin +que necesite ningun intermedio.</p> + +<p>[133.] La proposicion negativa, «el ser infinito no es +material,» no significa mas en el fondo que la otra: +«el ser infinito no es pasivamente sensible.» La +íntima naturaleza de la materia nos es desconocida; lo que +de ella sabemos es que se ofrece en intuicion á nuestra +sensibilidad como un objeto esencialmente múltiplo, bajo la +forma de extension. Cuando negamos pues que Dios sea material +ó corpóreo, negamos su sensibilidad pasiva, ó +bien su multiplicidad bajo la forma de extenso.</p> + +<p>[134.] Las demas propiedades de la materia, como movilidad, +impenetrabilidad, divisibilidad y otras semejantes, se refieren +todas á la extension ó á alguna impresion +particular causada en nuestros sentidos. Las dificultades que +pudieran suscitarse quedan pues desvanecidas con lo dicho en los +párrafos anteriores.</p> + +<p>La inercia, ó sea la indiferencia para el movimiento +ó la quietud, significa una propiedad puramente negativa. La +incapacidad de toda accion, la falta de un principio interno +productivo de mudanzas, la disposicion puramente pasiva á +recibir todas las que se le quieran comunicar.</p> + +<p>[135.] Resulta pues demostrado que el negar <span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">{82}</a></span> á +Dios la sensibilidad pasiva ó la naturaleza corpórea, +es la afirmacion de su naturaleza indivisa, de su actividad +productiva, y de la imposibilidad de sufrir ninguna especie de +mudanza.</p> + +<p>[136.] La sensibilidad activa ó sea la facultad de +sentir, tiene dos caractéres que conviene deslindar. En la +sensacion hay dos cosas: 1.ª la afeccion causada en el ser +sensitivo por el objeto sensible; 2.ª la representacion del +ser sensible en lo interior del sensitivo. Lo primero es puramente +pasivo, y supone la posibilidad de ser afectado por un objeto, y +por consiguiente de estar sujeto á mudanza. Esto no conviene +ni puede convenir al ser infinito; negarlo es afirmar la +inmutabilidad, esto es, la necesidad de permanecer siempre en un +mismo estado. Lo segundo es una especie de conocimiento de un +órden inferior, por el cual el ser sensitivo percibe +á su modo el objeto sensible. La representacion de todos los +objetos debe hallarse por necesidad en el ser infinito; por +consiguiente todo lo que se encuentra de intuitivamente perceptivo, +en las facultades sensitivas, debe hallarse en la percepcion del +ser infinito; quiero decir, que todo cuanto la sensibilidad nos +ofrece de los objetos externos, todo cuanto traslada á +nuestro interior de lo que existe en lo exterior, todo se debe +hallar en la representacion que tiene dentro de sí la +inteligencia infinita. ¿Bajo qué forma se presentan +los objetos á la intuicion del ser infinito? el hombre lo +ignora; pero es cierto que á <span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">{83}</a></span> esta intuicion se ofrece +todo lo que se encierra <i>de verdad</i> en las representaciones +sensitivas.</p> + +<p>[137.] La inteligencia, ó sea la percepcion de los +objetos, prescindiendo de las formas de la sensibilidad, encierra +algo positivo que es la percepcion de los seres y sus relaciones; +pero en nosotros está acompañada muchas veces de una +circunstancia negativa, cual es la falta de objetos determinados +á que se pueda referir el concepto general. El ser infinito +que ve en una sola intuicion todo cuanto existe y puede existir, +encierra todo lo que hay de positivo en la inteligencia, y no +adolece de lo negativo que es una imperfeccion.</p> + +<p>[138.] En cuanto á la voluntad, es evidente que se debe +afirmar de Dios; porque al ser infinito no se le puede negar esa +actividad íntima, espontánea, que se llama querer, y +que por su naturaleza no implica ninguna imperfeccion.</p> + +<p>[139.] La voluntad de Dios, aunque una y simplicísima, se +distingue en necesaria y libre, segun los objetos á que se +refiere. Esto da orígen á varias proposiciones +negativas cuyo sentido conviene examinar.</p> + +<p>Se dice: Dios no puede querer el mal moral; esta proposicion +aunque negativa, lógicamente considerada, es en el fondo +afirmativa. Dios no puede querer el mal moral, porque su voluntad +está invariablemente fija en el bien, en aquel tipo sublime +de toda santidad que contempla en su esencia infinita. La +impotencia para el mal <span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">{84}</a></span> moral es en Dios una infinita perfeccion +de su santidad infinita.</p> + +<p>[140.] La voluntad divina puede referirse á objetos +exteriores, que siendo finitos, se prestan á ser combinados +de diferentes maneras, y cuya existencia ó no existencia +pueden ser convenientes ó no convenientes segun el fin que +se proponga el agente que los debe producir y modificar. Sobre +estos objetos se ejerce la voluntad libre de Dios; y al decirse que +no tiene necesidad de hacer esto ó aquello, no se niega +nada, antes se afirma una perfeccion: esto es, la facultad de +querer ó no querer, ó querer de este modo ó de +otro, objetos que por su naturaleza finita no pueden ligar la +voluntad infinita.</p> + +<p>[141.] De lo dicho resulta que toda la realidad no +contradictoria que se halla en las ideas generales, ya sean +indeterminadas ya intuitivas, se afirma del ser absolutamente +infinito. En cuanto á las realidades individuales (120) es +evidente que no se pueden afirmar del ser infinito las finitas, sin +caer en contradiccion. Esta proposicion: «el ser infinito es +el universo corpóreo,» equivale á esta otra: +«el ser <i>infinito</i> es un ser esencialmente +<i>finito</i>.» La misma contradiccion se hallará en +cualquiera proposicion donde el sujeto sea el ser infinito, y el +predicado una realidad individual distinta del ser infinito. Bastan +aquí estas indicaciones, que se comprenderán mas +á fondo al tratar de la multitud de las substancias, contra +el error de los panteistas. <span class="pagenum"><a name="Page_85" +id="Page_85">{85}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XVIII.</h2> +<h3>LA INTELIGENCIA Y EL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.</h3> +<p>[142.] No se debe concebir al ser infinito como un objeto vago +cual se ofrece en la idea general de ser, sino como dotado de +verdaderas propiedades que sin dejar de ser reales, se identifican +con su esencia infinita. Un ser que no sea algo, del cual no se +pueda afirmar alguna propiedad, es un ser muerto, que nosotros no +concebimos sino bajo la idea general de cosa, y que hasta se nos +ofrece como imposible de realizar. No es así como ha +concebido la humanidad al ser infinito: la idea de actividad se ha +unido siempre á la idea de Dios; y esta actividad nó +en general, sino de una manera fija: en lo interior, actividad de +inteligencia; en lo exterior, actividad productiva de los +seres.</p> + +<p>[143.] La idea de actividad en general, no excluye toda +imperfeccion: la actividad para el mal es una actividad imperfecta; +la actividad con que obran recíprocamente unos sobre otros +los seres sensibles, está sujeta á las condiciones de +movimiento, de extension, y por consiguiente no está exenta +de imperfecciones. La actividad intrínsecamente pura, +hermosa, y que considerada en sí, no envuelve ninguna +imperfeccion, es la intelectual. <span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">{86}</a></span> Esta es una actividad +inofensiva, que por sí sola nunca daña; una facultad +imaculada que por sí sola nunca se mancilla.</p> + +<p>[144.] Entender el bien es bueno; entender el mal tambien es +bueno; querer el bien es bueno; querer el mal es malo; hé +aquí una diferencia entre el entendimiento y la voluntad: +esta puede mancharse por su objeto, el entendimiento nunca; el +moralista considera, examina, analiza las mayores iniquidades, +estudia los pormenores de la corrupcion mas degradante; el +político conoce las pasiones, las miserias, los +crímenes de la sociedad; el jurisconsulto conoce la +injusticia bajo todos sus aspectos; el naturalista, el +médico fijan su contemplacion en los objetos mas deformes y +asquerosos; y por eso la inteligencia no se mancilla. Dios mismo +conoce todo lo malo que hay y puede haber en el órden +físico, como en el moral, y su inteligencia permanece +inmaculada.</p> + +<p>[145.] De la libertad como tal, abusan los seres criados; porque +ella de suyo es principio de accion, y puede dirigirse á lo +malo; en cuanto á la inteligencia por sí sola, no se +abusa de ella; de suyo es un acto inmanente ó intransitivo, +en que se representan objetos reales ó posibles; el abuso no +comienza hasta que la voluntad libre combina los actos de la +inteligencia y los ordena á una accion mala; hasta que se +introduce en las combinaciones intelectuales el acto de la voluntad +no hay conocimiento malo. Un conjunto de estratagemas para cometer +el mas horrendo de los crímenes, <span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">{87}</a></span> +podrá ser inocente objeto de una contemplacion +intelectual.</p> + +<p>[146.] Admirable cosa es la inteligencia. Con ella hay +relaciones, hay órden, hay reglas, hay ciencia, hay arte; +sin inteligencia no hay nada. Concebid si podeis el mundo sin que +ella preexista, todo es un caos; imaginad el órden ya +existente y extinguid la inteligencia, el universo es un hermoso +cuadro ante la helada pupila de un difunto.</p> + +<p>[147.] A medida que los seres se elevan en el órden de la +inteligencia los concebimos mas perfectos. Al salir de la esfera de +lo insensible, y al entrar en el órden de la representacion +sensitiva, comienza un mundo nuevo cuyo primer eslabon es el animal +que tiene limitadas sus sensaciones á un reducido +número de objetos, y cuya cima se halla en la inteligencia. +La moral brota de la misma inteligencia, ó mejor, es una de +sus leyes; es la prescripcion de la conformidad con un tipo +infinitamente perfecto. Con la inteligencia, la moral se explica; +sin ella, la moral es un absurdo. La inteligencia tiene sus leyes, +sus deberes, pero que brotan de su propio seno, como el sol se +alumbra á sí mismo con su propia luz. La libertad se +explica con la inteligencia, sin esta la libertad es un absurdo. +Sin inteligencia la causalidad se nos ofrece como una fuerza +obrando sin objeto ni direccion, sin razon suficiente, es decir el +mayor de los absurdos. Cuando algunos teólogos han dicho que +el atributo constitutivo <span class="pagenum"><a name="Page_88" +id="Page_88">{88}</a></span> de la esencia de Dios era la +inteligencia, han emitido una idea que encierra un sentido +filosófico admirablemente profundo.</p> + +<p>[148.] Con el acto intelectual el ser no sale de sí +mismo: el entender es una accion inmanente, que puede dilatarse +hasta lo infinito, y ser ejercida con una intensidad infinita, sin +que el ser inteligente se aparte de su interior; cuando mas +profundo sea su entender, mas profunda será su concentracion +en el abismo de su conciencia. La inteligencia es esencialmente +activa; ella misma es actividad. Ved lo que sucede en el hombre: +piensa, y la voluntad se dispierta, y quiere; piensa, y su cuerpo +se mueve; piensa, y sus fuerzas se multiplican, y todo cuanto tiene +se halla á las órdenes del pensamiento. +Figurémonos una inteligencia infinita en extension y en +intensidad; una inteligencia en que no haya alternativas de accion +y de descanso, de energía y de abatimiento; una inteligencia +infinita que se conozca infinitamente á sí misma, que +conozca infinitos objetos reales ó posibles, y con un +conocimiento infinitamente perfecto; una inteligencia orígen +de toda verdad, sin mezcla de error; manantial de toda luz, sin +mezcla de sombra; y nos formaremos alguna idea del ser +absolutamente infinito. Con esa inteligencia infinita concibo la +voluntad, y voluntad infinitamente perfecta; concibo la creacion, +acto purísimo de voluntad fecundando la nada, llamando +á la existencia los tipos que preexisten en la inteligencia +<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">{89}</a></span> infinita; concibo la santidad infinita, +concibo todas las perfecciones identificadas en aquel océano +de luz. Sin inteligencia no concibo nada; todo se me presenta +ciego; si se me habla de un ser absoluto que se halla en el +orígen de todas las cosas, me parece ver el caos antiguo, +que en vano intento esclarecer. Las ideas de ente, de substancia, +de necesidad divagan por mi entendimiento; pero todo en la mayor +confusion: lo infinito no es para mí un foco de luz, es un +abismo tenebroso; ignoro si estoy sumergido en una realidad +infinita, ó si me pierdo en los espacios imaginarios de un +concepto vacío.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XIX.</h2> +<h3>RESÚMEN.</h3> +<p>Resumiendo la doctrina de los capítulos anteriores, +diremos lo siguiente.</p> + +<p>[149.] El exámen de la idea de lo infinito es de la mayor +importancia; puesto que va inseparablemente unida con la idea de +Dios.</p> + +<p>[150.] Tenemos idea de lo infinito; pero las disputas que hay +sobre su naturaleza y aun sobre su existencia, indican la +obscuridad de la misma.</p> + +<p>[151.] Finito es lo que tiene límites. <span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">{90}</a></span></p> + +<p>[152.] Infinito no es lo mismo que indefinido: lo infinito es lo +que carece de límites: <i>in-finito</i>; lo indefinido es +aquello cuyos límites no están señalados: +<i>in-definido</i>.</p> + +<p>[153.] La diferencia entre lo infinito y lo finito se funda en +el principio de contradiccion: lo finito afirma los límites, +lo infinito los niega: no hay medio entre el sí y el +nó.</p> + +<p>[154.] Límite es la negacion de un ser ó de algo +real, aplicada á un ser; el límite de una +línea es el punto mas allá del cual no se prolonga; +el límite de una fuerza es el punto mas allá del cual +no se extiende.</p> + +<p>[155.] La idea de lo infinito, negando el límite, niega +una negacion, luego es una idea afirmativa; así como la idea +de lo finito es negativa, porque afirma una negacion.</p> + +<p>[156.] La idea de lo infinito se aplica á muchos +órdenes de seres, y presenta singulares anomalías que +parecen contradicciones. Una línea prolongada hasta lo +infinito en una sola direccion, parece infinita, porque es mayor +que todas las finitas; y no es infinita porque tiene límite, +en el punto de donde parte. Una cosa semejante se verifica en las +superficies y en los volúmenes. Para explicar estas +anomalías debemos atenernos á lo siguiente.</p> + +<p>[157.] La idea de lo infinito no es intuitiva. No tenemos +intuicion de ningun objeto infinito con infinidad absoluta ni aun +relativa.</p> + +<p>[158.] La idea de lo infinito es indeterminada, <span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">{91}</a></span> es un +concepto formado de la union de dos ideas indeterminadas: ser, y +negacion de límite; todo en la mayor generalidad.</p> + +<p>[159.] El concepto indeterminado de lo infinito no nos hace +conocer ninguna cosa infinita.</p> + +<p>[160.] Las anomalías y aparentes contradicciones que +hallamos en la aplicacion de la idea de lo infinito, se desvanecen +atendiendo á que la diferencia de los resultados depende de +la diferencia de condiciones bajo las cuales se aplica al concepto +indeterminado de lo infinito. Cosas que serán infinitas bajo +una condicion, dejarán de serlo si se las considera bajo +otra; la contradiccion aparente resulta de que no se advierte el +cambio de condiciones.</p> + +<p>[161.] Tenemos concepto del número infinito, porque +podemos unir en nuestro entendimiento las dos ideas indeterminadas: +número, y negacion de límite.</p> + +<p>[162.] Tenemos concepto de la extension infinita, porque podemos +unir las dos ideas: extension, y negacion de límite.</p> + +<p>[163.] La posibilidad, ó la no contradiccion de los +conceptos, en el órden puramente ideal, no nos asegura de su +posibilidad en el órden real. Cuando los conceptos se +realizasen, su realidad no estaria en una extension abstracta, ni +en un número abstracto, sino en <i>tales</i> seres extensos, +en <i>tales</i> unidades; la determinacion implicada por la +realidad, puede envolver contradicciones con la infinidad +verdadera, no siéndonos posible <span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">{92}</a></span> +descubrirlas en el concepto indeterminado, que prescinde de las +condiciones de su realizacion.</p> + +<p>[164.] Aunque tenemos concepto de la extension infinita, nos es +imposible imaginárnosla.</p> + +<p>[165.] No se descubre ninguna repugnancia extrínseca ni +intrínseca en la existencia de la extension infinita.</p> + +<p>[166.] Por medios puramente filosóficos no podemos saber +si la extension del universo es finita ó infinita.</p> + +<p>[167.] Un número absolutamente infinito, aunque puede +concebirse indeterminadamente, no es susceptible de ninguna +expresion aritmética ni geométrica; ninguna serie de +las que los matemáticos llaman infinitas, expresa un +número absolutamente infinito.</p> + +<p>[168.] Se puede dar una demostracion de la imposibilidad +intrínseca de un número <i>actual</i> infinito, +fundada en la repugnancia intrínseca de la +<i>coexistencia</i> de ciertas cosas <i>numerables</i>.</p> + +<p>[169.] La idea del ser absolutamente infinito real, no puede ser +indeterminada; es necesario que envuelva perfecciones positivas y +formales.</p> + +<p>[170.] Se debe afirmar del ser infinito, todo lo que no implica +contradiccion. Lo absurdo no es perfeccion.</p> + +<p>[171.] Analizando las ideas indeterminadas y las intuitivas, +encontramos que toda la realidad que en las mismas se encierra, se +afirma de Dios.</p> + +<p>[172.] El ser absolutamente infinito debe ser inteligente. +<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">{93}</a></span></p> + +<p>[173.] La inteligencia es una perfeccion que no implica ninguna +imperfeccion.</p> + +<p>[174.] La voluntad y la libertad deben tambien hallarse en el +ser absolutamente infinito.</p> + +<p>[175.] La idea indeterminada de lo infinito, se forma de la +combinacion de las de ser y no ser.</p> + +<p>[176.] La idea indeterminada de un ser absolutamente infinito, +consiste en la idea del conjunto de todo ser, que no implique +contradiccion.</p> + +<p>[177.] La idea determinada de un ser infinito real, ó de +Dios, se forma de la idea indeterminada de un ser absolutamente +infinito, combinada con las ideas intuitivas, de inteligencia, +voluntad, libertad, causalidad, y las demás que se puedan +concebir sin imperfeccion, todas existentes en un grado +infinito<a href="#Nota_I">(I)</a>. <span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">{94}</a></span> <span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">{95}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>LIBRO NOVENO.</h2> +<h3>LA SUBSTANCIA.</h3> +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO I.</h2> +<h3>NOMBRE É IDEA GENERAL DE LA SUBSTANCIA.</h3> +<p>[1.] ¿Qué es la substancia? ¿Tenemos de +ella una idea bien clara y distinta? Las incesantes disputas de los +filósofos sobre la idea de substancia y las continuas +aplicaciones que hacemos de la misma, prueban dos cosas: 1.ª +que la idea de substancia existe; 2.ª que su claridad y +distincion no son tales como fuera de desear. Un mero nombre, +vacío de toda idea, no llamaria tan vivamente la atencion de +todos los filósofos, ni se emplearia con tanta generalidad, +aun en el lenguaje ordinario; una idea bien clara y distinta no +permitiria tantas disputas.</p> + +<p>[2.] La importancia de esta idea se muestra en los resultados +á que se hallan conducidos los filósofos, segun el +modo con que la explican: <span class="pagenum"><a name="Page_96" +id="Page_96">{96}</a></span> el sistema de Spinosa se funda todo +entero en una mala definicion de la substancia.</p> + +<p>[3.] En esta materia como en muchas otras, no parece lo mas +acertado el comenzar por una definicion, á no ser que lo +definido sea solo el nombre: definir una cosa es explicarla; y no +se la puede explicar ignorándose lo que es, como se ignora, +ó se supone ignorarse, cuando empiezan las investigaciones +para conocerla. Si al principiar los filósofos sus tratados, +en vez de decir la substancia es tal cosa, hubiesen dicho, por el +nombre substancia entiendo tal cosa, se habrian ahorrado muchas +dificultades.</p> + +<p>[4.] Definido el nombre de substancia, aun cuando se le hiciese +corresponder una idea clara y distinta, todavía fuera +preciso averiguar hasta qué punto la idea representa objetos +realmente existentes; ó si pertenece al órden de las +que solo expresan la relacion de varias ideas, sin que tengamos +medio de averiguar si esta relacion se halla ó nó en +el mundo positivo: es decir, si la idea de substancia es solo obra +de nuestro entendimiento, mero resultado de la combinacion de +ciertas ideas, ó si nos es suministrada por la experiencia +misma. Procuraré no incurrir en ninguno de estos defectos; +no sé si podré evitarlos. Para este objeto, +comenzaré analizando la palabra, atendiendo á su +valor etimológico, y luego examinaré los diversos +sentidos que se le dan. Este análisis de las palabras, es +muy útil para el análisis de las ideas; porque muchas +veces <span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">{97}</a></span> se halla en las palabras un fondo de +verdad y exactitud, que no se habria sospechado; y del cual no nos +aprovechamos debidamente, por falta de atender al significado +comun.</p> + +<p>[5.] La palabra substancia, <i>sub-stancia</i>, indica algo que +está bajo, <i>sub-stat</i>, que es el sujeto sobre el cual +están otras cosas; así como su correlativa accidente +ó modificacion, expresa algo que sobreviene al sujeto, +<i>accidit</i>; algo que le modifica, que está en él, +como una manera de ser, <i>modus</i>.</p> + +<p>[6.] Por este sujeto, substancia, parece que entendemos tambien +algo constante en medio de las variaciones, algo que, si bien es +sucesivamente de varias maneras, segun la diversidad de +modificaciones que lo afectan, se conserva constante, é +idéntico, bajo las diferentes transformaciones. Cuando +decimos que la substancia ha recibido tal ó cual +modificacion nueva, si bien entendemos que la substancia es de un +modo nuevo, no queremos significar que ella en sí, sea otra, +que haya perdido su íntimo y primitivo ser de substancia +para revestirse de otro; sino que esta mudanza la consideramos como +externa, y que ha dejado intacto un cierto fondo que es lo que +apellidamos substancia.</p> + +<p>Si así no fuese, si no concibiésemos algo que +permanece constante, idéntico, bajo la modificacion, no +concebiríamos la substancia como distinta de la +modificacion. Esta pasa del no ser al ser, y viceversa; ahora es, y +luego cede su puesto <span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">{98}</a></span> á otra muy diferente; pero la +substancia es una misma bajo las diferentes modificaciones; con la +sucesion de estas no pasa del no ser al ser, y del ser al no ser, +no cede su lugar á otra substancia. Desde el momento que +atribuyésemos á la substancia la instabilidad de su +modificacion, no se distinguirian entre sí.</p> + +<p>El lenguaje comun nos confirma esta verdad. Cuando ha habido una +variacion de modificaciones, decimos que tal substancia se ha +mudado, esto es, concebimos algo que existia ya antes de la +mudanza, y que existe todavía despues de ella. Así +decimos que tal modificacion ha desaparecido completamente; lo que +no decimos de la substancia, sino que se presenta, ó que es +de otra manera. Algo pues concebimos que permanece constante, +idéntico á sí mismo, bajo las diferentes +modificaciones; y á esto que es el sujeto en que se hacen +las mudanzas, á ese algo que no desaparece con la +desaparicion de las modificaciones, que no se muda +íntimamente con las mudanzas de ellas, á eso lo +llamamos substancia, sub-stancia, substratum. <span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">{99}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO II.</h2> +<h3>APLICACION DE LA IDEA DE SUBSTANCIA Á LOS OBJETOS +CORPÓREOS.</h3> +<p>[7.] Apliquemos á un objeto corpóreo, las ideas +encerradas en la de substancia, que esto podrá contribuir +á aclararlas, y tal vez nos sugerirá otras +nuevas.</p> + +<p>Este papel en que escribo, es susceptible de muchas +modificaciones; sobre él puedo escribir mil cosas +diferentes, en varios caractéres, en diversos colores; puedo +plegarle de infinitas maneras; puedo darle infinita variedad de +posiciones con respecto á los objetos que le rodean; puedo +hacerle mover en todas las direcciones imaginables. Bajo esta +infinidad de mudanzas, hay algo constante, algo que no se muda. Hay +muchas cosas nuevas, pero hay una que no lo es, que es siempre la +misma. Hay una que sufre esas mudanzas, pero conservando algo que +no se muda. Si tiño el papel de verde, y luego de rojo; lo +que es ahora rojo, es lo mismo que antes era verde, y +primitivamente blanco; y á esto permanente refiero todas las +mudanzas. Si se me presenta primero un papel blanco, y despues otro +verde, y en seguida otro rojo, claro es que no es lo mismo que si +á un solo papel se le dan todas estas transformaciones. +¿En qué está la diferencía, +<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">{100}</a></span> á pesar de que las impresiones +que me causa el color son las mismas? Está en que en un caso +hay algo permanente, que ha pasado por las transformaciones +sucesivas; y en otro, este <i>algo</i> no es lo mismo, es otro +diferente. En un caso hay distintas modificaciones, en otro +distintas substancias.</p> + +<p>[8.] Profundicemos mas esta materia. Si solo recibiésemos +las impresiones sucesivas, sin que tuviéramos ningun medio +para referirlas á un mismo objeto, para enlazarlas en un +punto comun, no encontraríamos ninguna diferencia entre los +dos casos expresados. Así, supongamos que se nos pone +delante el papel blanco, y luego obligados á apartar la +vista encontramos despues en el mismo lugar, con las mismas +dimensiones, y con la misma posicion un papel verde; y en seguida +apartando otra vez los ojos, nos hallamos con un papel rojo: claro +es que nos será imposible distinguir por la simple sucesion +de las impresiones visuales, si es el mismo papel pintado +sucesivamente con dichos colores, ú otros papeles que se le +hayan sustituido. Pero si estamos presentes, si no apartamos la +vista del lugar en que está el papel, veremos si se le pinta +de nuevo ó si se le muda. En el primer caso, la aparicion +del nuevo color se continuará con la misma sensación +del papel, no movido, haciéndose la transformacion sin +perderle nosotros de vista, recibiendo él la sucesion +continua de sus movimientos, de sus posiciones, bajo la mano +<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">{101}</a></span> del pintor. Aseguraremos pues que el +papel es el mismo, porque ha habido continuidad de sensacion, +ó bien enlace de las sensaciones de los diferentes colores, +con una tercera, que es la que resulta de la situacion del papel, +de sus movimientos, y de cuanto nos sirve para conocer lo que es +comun á lo segundo, y á lo primero. Pero si no hay +nueva pintura del papel, sino sustitucion de otro papel pintado, +veremos que el primer papel se quita; se interrumpe pues todo el +órden de las sensaciones, y se presentan otras nuevas. Estas +no tienen enlace con aquellas, y así hay para nosotros una +<i>cosa</i> distinta.</p> + +<p>[9.] Esto manifiesta como se engendra en nosotros la idea de +substancia con respecto á los cuerpos; ó hablando con +mas propiedad, como aplicamos á los cuerpos la idea de +substancia. Cuando encontramos un lazo de varias sensaciones que +las une por decirlo así en un mismo punto, <i>aquello</i> en +que concebimos que se unen, lo llamamos substancia. Y como +encontramos en la naturaleza muchos de esos puntos independientes +entre sí, naturalmente decimos que hay muchas substancias +corpóreas.</p> + +<p>[10.] Al sentir una impresion, si la referimos á un +objeto, ó la consideramos como objetiva, jamás la +llamamos substancia, porque aquel objeto por sí solo, no es +capaz de enlazar varias sensaciones. Recibimos la sensacion de +encarnado; y sabido es que el vulgo, y aun los filósofos, +fuera del acto en que filosofan, objetivan el color, es +<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">{102}</a></span> decir, consideran el encarnado +nó como una simple sensacion, sino como una calidad externa. +A esta calidad por sí sola, nadie la llamará +substancia; porque no es posible que por sí sola sirva de +lazo á otras impresiones, ó á otras calidades. +Si hay mudanza de color, el encarnado desaparece, y por tanto la +impresion nueva se enlaza en el órden del tiempo con la de +encarnado, mas no reside en ella. Si hay cambio de figura, aunque +el encarnado continúe, no concebimos á este color +como lazo necesario entre las dos figuras; pues que sabemos que la +permanencia del encarnado es indiferente á la variedad de +figuras, y estas podrian muy bien haber sufrido el mismo cambio, +continuando ó desapareciendo aquel color.</p> + +<p>Como en general hemos experimentado que ninguna sensacion se +enlaza necesariamente con la otra, y que de muchas sensaciones +enlazadas en un punto comun, desaparecen unas sin desaparecer las +otras y recíprocamente, inferimos que ninguna de ellas es +lazo necesario; y por tanto, aunque las objetivemos, no las +atribuimos el carácter de substancia, de algo que permanezca +idéntico á pesar de las mudanzas, y que sea como el +recipiente de todas ellas.</p> + +<p>[11.] Una propiedad hay en los cuerpos que es necesaria á +todas las sensaciones, ó cuando menos á las dos +principales, vision y tacto; la extension; á la cual miramos +como un recipiente de todas las sensaciones, ya las consideremos en +<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">{103}</a></span> nosotros, ya en los objetos. No vemos +ni imaginamos, blanco ó negro, no tocamos ni imaginamos, +caliente ó frio, blando ó duro, sin extension en que +residan la blancura ó negrura, la blandura ó la +dureza, el calor ó el frio. Así la extensión +podria quizás merecernos el honor de substancia, si no +estuviese sujeta á otra condicion que la priva de este +título. Si bien, cuando concebimos la extension en general, +en toda su abstraccion, considerándola con el puro +entendimiento como una mera continuidad, prescindimos absolutamente +de toda figura; no obstante, cuando hemos menester una extension +aplicada, que nos sirva de recipiente de las sensaciones, nos es +imposible hallarla sin una configuracion determinada. No vemos +simplemente un color, sino que le vemos en una extension circular, +triangular ó de otra especie. Estas figuras se confunden con +la extension misma, en cuanto es aplicada; y además tampoco +sirven de lazo para las demás sensaciones. A veces, es +verdad, una misma figura recibe diferentes colores, diferentes +grados de calor ó frio, diferentes posiciones etc. etc., +pero tambien á veces sucede lo contrario, y con el mismo +color, con el mismo grado de calor ó frio, es decir con la +continuidad de otras sensaciones, el objeto cambia de figura; y +así como un círculo rojo se hacia antes +círculo verde, así el mismo objeto rojo se hace +circular, y despues triangular. En el primer caso la figura +circular servia de lazo á las sensaciones <span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">{104}</a></span> de los +colores; en el segundo el mismo color sirve de lazo á las +figuras.</p> + +<p>[12.] Privada la extension de los honores de substancia, +así como todas las demás sensaciones, en cuanto +objetivadas; observamos que todas estas variaciones se suceden en +los objetos, enlazándose unas sensaciones con otras. +Así un mismo círculo toma diferentes colores, y un +mismo color diferentes figuras; y otra vez cambian los colores y se +reproducen los primeros, permaneciendo la misma figura; y otra vez +se reproducen las primeras figuras permaneciendo los mismos +colores. Inferimos pues que bajo aquella variedad hay algo +constante; que bajo aquella multiplicidad hay algo uno; que bajo +aquella sucesion de ser y no ser, hay algo permanente; y á +esto constante, uno, permanente, á esto en que se verifican +aquellas mudanzas, á esto que es el recipiente de ellas, que +es el punto que las enlaza fuera de nosotros, y que nos proporciona +á nosotros el concebirlas enlazadas, á esto lo +apellidamos substancia. <span class="pagenum"><a name="Page_105" +id="Page_105">{105}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO III.</h2> +<h3>DEFINICION DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA.</h3> +<p>[13.] Pero ¿qué es en el órden sensible, el +sujeto permanente de las transformaciones? ¿Es una pura +ilusion? ¿Es una realidad? ¿Qué realidad +será esa? ¿No se parece mas bien á una +abstraccion? Una cosa que no es ningun color, sino que se presta +á tenerlos todos; que no es ninguna calidad de las que +experimentamos, sino el sujeto causa de todas ellas; que no es +ninguna figura, sino que puede acomodarse á todas; que no es +la extension pura, pues esta es una abstraccion, y aquello es un +ser que sirve como de fondo á las demás cosas; un +objeto corpóreo, que en sí, no puede afectar ningun +sentido, ¿que será? ¿No parece una cualidad +oculta de los peripatéticos, un ser misterioso, +fantástico, una mera ilusion? Examinémoslo, y para +guardarnos de ilusiones apelemos á la experiencia.</p> + +<p>[14.] Tomemos un pedazo de cera sin soltarle jamás de la +mano, pintémosle de diferentes colores, borrémoslos, +y volvámosle á pintar, sujetémosle á +diferentes temperaturas, ablandémosle al fuego, y luego +endurezcámosle; démosle distintas figuras, de un +globo, cilindro, paralelepípedo, mesa, vaso, estatua; yo +pregunto: ¿todas esas mudanzas se han verificado en una +misma cosa? sí. ¿Aquella cosa era ninguno de los +colores, <span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">{106}</a></span> ni figuras ni grados de temperatura? +nó; pues todas estas calidades, eran y dejaban de ser +permaneciendo la cosa la misma. ¿Cómo sé que +la cosa ha permanecido la misma y no es otra? Porque ha habido +continuidad de sensacion en el ojo fijo sobre el objeto; en el +tacto, que si bien ha sentido las transformaciones de caliente y +frio, duro y blando, esta figura ó la otra, ha experimentado +que estas se hacian sin interrumpir la sensacion comun del tacto, +de un objeto que no se soltaba, cuyo peso se experimentaba +incesantemente. Luego hay algo allí que no es las +transformaciones, sino lo que se transforma; algo que es comun +á todas, que las recibe, que las enlaza, fuera de mí, +y en mí.</p> + +<p>[15.] Examinando lo que concebimos de aquello permanente, lo que +nos resta despues de prescindir de sus cualidades, notamos lo +siguiente.</p> + +<p>1.º La idea de ser. Decimos, aquella cosa, algo, sujeto +etc., etc., hablamos pues de un ser, de una realidad. Sin realidad +no hay mas que nada: y la nada no puede ser sujeto de +transformaciones, ni lazo de impresiones.</p> + +<p>2.º La idea de ser que aquí encontramos, no es pura, +no es de solo ser. Las calidades existen, son seres: y sin embargo +no las confundimos con el sujeto.</p> + +<p>3.º Lo que acompaña la idea de ser, es la de +permanencia entre lo sucesivo, y la relacion de esta permanencia +como punto de enlace, como centro fijo en medio de la sucesion. +<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">{107}</a></span> [16.] Si quisiésemos pues +definir la substancia corpórea, deberíamos limitarnos +á decir que es <i>un ser permanente en que se verifican las +mudanzas que se nos ofrecen en los fenómenos sensibles</i>. +A esto se reduce nuestra ciencia: todo cuanto se añada sobre +este punto, no puede pasar de hipótesis y conjeturas. En +vano se me preguntará, qué es este ser: dadme la +intuicion de la esencia de las cosas corpóreas, y os lo +diré; pero mientras no las conozco sino por sus efectos, es +decir, por las impresiones que en mí producen, no lo +sé. Conozco que aquello es algo; conozco esta relacion con +sus formas; conozco que estas se hallan en aquel sujeto, y no son +el sujeto; aquí encuentro el límite de mi +conocimiento. Al objeto que corresponde á esta idea +compuesta de ser permanente y de su relacion á varias +formas, á esto lo llamo substancia corpórea.</p> + +<p>[17.] Por lo mismo que la substancia cambia de accidentes, +permaneciendo ella la misma, se sigue que en su existencia es +independiente de ellos; prescindiendo ahora de si puede ó +nó existir sin ninguno, solo afirmo que ninguno de ellos en +particular le es necesario. Y aquí es de notar una +diferencia entre la substancia en sí y el medio por el cual +se nos manifiesta y se pone en comunicacion activa ó pasiva +con nosotros. Este medio son los accidentes, son esas formas +transitorias con que se reviste. ¿Cómo +podríamos tener ni aun noticia de la existencia de los +cuerpos, sino por medio de las sensaciones? Y el <span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">{108}</a></span> objeto +de estas no es la substancia en su íntima naturaleza, sino +sus calidades en cuanto afectan nuestros sentidos.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO IV.</h2> +<h3>RELACIONES DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA CON SUS +ACCIDENTES.</h3> +<p>[18.] En la idea de substancia corpórea, se incluye +perfectamente la idea de permanencia, pero la de unidad, solo entra +de un modo muy imperfecto. En toda substancia corpórea no +concebimos sino una unidad facticia por decirlo así: pues lo +que en ella permanece, no es uno, sino un agregado de muchos, como +lo manifiesta la divisibilidad de la materia. De cualquiera +substancia corpórea podemos hacer muchas, que tendrán +el mismo derecho que la primera á llamarse substancias. Un +pedazo de madera es substancia; este pedazo le podemos dividir en +otros muchos que serán igualmente substancias. Todos ellos +juntos formaban aquello que llamábamos <i>una</i> +substancia; pero es claro que esta unidad era muy imperfecta, que +mas bien era una reunion, y que si la considerábamos como +<i>una</i>, era por relacion á la unidad de efecto que nos +producia, con el enlace que daba á nuestras sensaciones +<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">{109}</a></span> y á los fenómenos que de +ella resultaban.</p> + +<p>[19.] De esto se infiere que toda substancia corpórea +encierra multiplicidad; y por consiguiente combinacion de los +elementos que la componen. Esta combinacion no es permanente como +lo enseña la experiencia; y por tanto, no hay substancia +corpórea que no tenga cuando menos una modificacion: la +disposicion de sus partes. Prescindiendo de las mudanzas de esta +modificacion, claro es que nunca se la puede confundir con la +substancia: aun cuando los cuerpos se presentasen constantemente +á nuestros sentidos con la misma disposicion de sus partes, +el <i>ser</i> permanente, se hallaria en las partes, y nó en +su disposicion. Esta es una cosa externa, que sobreviene á +lo existente; no hay reunion y combinacion, si no hay partes que +reunir y combinar.</p> + +<p>[20.] Entre la substancia y las modificaciones notamos una +diferencia, y es, que la substancia es independiente de las +modificaciones, pero las modificaciones no son independientes de la +substancia. Esta, permaneciendo la misma, cambia de accidentes; +pero un accidente permaneciendo uno mismo, no puede cambiar de +substancia. La misma madera puede recibir sucesivamente muchas +figuras; pero la misma figura en número, no puede pasar de +una madera á otra. Dos pedazos de madera pueden tener una +figura semejante ó diferente; cúbica, +esférica, piramidal, etc. y tomar la una la de otra; pero en +tal caso, <span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">{110}</a></span> no hay identidad de figuras, sino +semejanza; son las mismas en especie, mas nó en +número.</p> + +<p>[21.] Si se me pregunta, cómo sé que no hay mas +que semejanza y nó identidad numérica en las figuras +que sucesivamente toman los cuerpos, que no hay <i>permanencia</i> +en las figuras que cambian de sujeto, y por consiguiente que una +misma figura no pasa de una substancia á otra, así +como una misma substancia pasa de una á otra figura, no me +será difícil demostrarlo.</p> + +<p>Por de pronto salta á los ojos la extrañeza de una +figura cúbica, por ejemplo, pasando de un cuerpo á +otro. ¿Qué es esta forma separada del cuerpo? +¿Cómo se sostiene en el tránsito? +¿Cómo no es exactamente igual en ambos, y se presenta +con ligeras modificaciones? En el tránsito +¿habrá tambien sufrido modificacion? Entonces +habrá modificacion de modificacion, y la figura en +sí, en abstracto de todo cuerpo, resultará una +especie de substancia de segundo órden, permanente en medio +de las modificaciones. Claro es que esto son sueños, en que +se aplica á la realidad lo que solo conviene á la +idea en abstracto; que ese tránsito de formas supondria una +existencia de ellas, por separado; y así podríamos +tener cubos, esferas, triángulos, círculos etc., en +abstracto, y toda clase de figuras, subsistentes en sí, sin +aplicacion á nada figurado.</p> + +<p>[22.] Pero todavía se puede dar de esta verdad otra +demostracion mas rigurosa. Si se supone que una misma figura en +número, pasa de un <span class="pagenum"><a name="Page_111" +id="Page_111">{111}</a></span> cuerpo á otro, tendremos que +el pedazo de madera A, que pierde la forma cúbica, la +transmite al cuerpo B. Ahora, esta forma individual no puede estar +en los dos á un mismo tiempo. Supongamos que despues de +haber quitado á la madera A, la forma cúbica, se la +devolvemos sin tocar al cuerpo B; claro es que no será la +misma en los dos; luego tanta razon habia para que dijésemos +que el cuerpo B no habia adquirido la misma sino otra semejante. Es +evidente además que para dar á un cuerpo la forma +cúbica no necesitamos quitársela al otro; luego la +forma del uno no es <i>individualmente</i> la del otro; pues de lo +contrario seria preciso decir, que es y no es, que se conserva y +deja de existir á un mismo tiempo.</p> + +<p>[23.] Las palabras <i>transmision</i> ó +<i>comunicacion</i> del movimiento, que tanto se usan en la +física, expresan una realidad, en cuanto se limitan al +fenómeno sujeto á cálculo; pero significarian +un absurdo, si se las entendiese en el sentido de que el +<i>mismo</i> movimiento que se hallaba en un cuerpo, ha +<i>pasado</i> á otro. La suma de las cantidades de +movimiento despues del choque de los cuerpos duros, es la misma que +antes; y esto se verifica repartiéndose entre ellos la +velocidad, perdiendo el uno, y ganando el otro. Así lo +enseña el cálculo, y lo atestigua la experiencia. +Pero es evidente que no puede suceder que la <i>misma</i> velocidad +individual que estaba en el cuerpo chocante se haya trasmitido al +chocado; pues lejos de que <span class="pagenum"><a name="Page_112" +id="Page_112">{112}</a></span> la velocidad sea separable del +cuerpo, pasando de un sujeto á otro, ni siquiera se la +concibe sino como una relacion en cuya idea entran las del cuerpo +movido, del espacio y del tiempo. Es verdad que siendo Q la +cantidad del movimiento antes del choque, el valor de Q permanece +constante despues del choque; pero esto solo expresa el +fenómeno con relacion á sus efectos, en cuanto sujeto +á cálculo; pero nó que la velocidad que entra +en el segundo miembro de la ecuacion sea formada de las partes de +las anteriores. Sean A y B dos cuerpos, con cuyas letras +expresaremos sus masas, y V, v, sus velocidades respectivas antes +del choque. La cantidad del movimiento será Q = A × V ++ B × v. Despues del choque resultará una nueva +velocidad, que llamaremos u y tendremos que la cantidad del +movimiento será Q = A × u + B × u. +Matemáticamente hablando, el valor de Q será el +mismo; pero esto solo significa que si se expresan los resultados +del movimiento, en números ó en líneas, +tendremos lo mismo despues que antes del choque; mas no se entiende +ni se puede entender, que en la velocidad u, considerada en cuanto +se halla en el sujeto, haya un trozo de velocidad que se ha +despegado de la V, para unirse con la v.</p> + +<p>[24.] De esto resulta que los accidentes de los cuerpos no los +concebimos realizables sin sujeto al que estén inherentes; y +que las substancias no están inherentes á otro ser, y +son concebidas y existen realmente, sin esta inherencia. La figura +<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">{113}</a></span> no puede existir sin cosa figurada; +pero esta cosa figurada puede existir muy bien aunque se anonaden +todas las demás cosas. Analizando su naturaleza podremos +encontrar, y encontraremos en efecto, que su existencia supone la +existencia de otro ser que la haya producido; pero entre las dos +hallamos la relacion de causa y de efecto, mas nó la de +inherencia, nó la de sujeto y modificacion.</p> + +<p>[25.] Estas últimas consideraciones explican mas la idea +de substancia corpórea. Habíamos encontrado (Cap. +III) las notas siguientes: 1.ª ente; 2.ª relacion de +permanente á lo variable; 3.ª sujeto de estas +variaciones; ahora encontramos la cuarta que es una negacion: la no +inherencia á otro. Este carácter negativo se halla +incluido en el positivo: <i>sujeto permanente de variaciones</i>; +porque es claro que al concebir sujeto <i>permanente de +variaciones</i>, ya no incluimos la inherencia, antes bien se la +negamos, al menos implícitamente. La no inherencia supone +algo positivo, algo en que se funde el no tener esta necesidad de +estar adherido. ¿Qué es esto? No lo sabemos. +Conocemos que existe, pero no alcanzamos á explicarlo. +Probablemente es inexplicable sin la intuicion de la misma esencia +de las cosas; y esta intuicion nos falta. <span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">{114}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO V.</h2> +<h3>CONSIDERACIONES SOBRE LA SUBSTANCIA CORPÓREA EN +SÍ MISMA.</h3> +<p>[26.] La idea de substancia, tal como la hemos explicado hasta +aquí, envuelve una relacion á los accidentes en +general (Cap. III). Pero esta idea no es la de una substancia +indeterminada, sino la de substancia corpórea; y preciso es +confesar la dificultad de concebir una substancia corpórea +particular sin ningun accidente. Si á este papel en que +escribo le despojo de todo cuanto tiene relacion con mis sentidos, +y hasta prescindo de su figura y de su extension: +¿qué me resta para concebir algo particular +determinado, algo que no sea la idea de ser en general, sino la de +este ser en particular? Claro es que para que el objeto no se me +desvanezca completamente, ó para que perdiendo toda +individualidad, no se me confunda en la idea universal, debo +reservarme algo por lo cual pueda decir <i>esto</i>; es decir, esto +que se halla aquí, ó que me ha afectado de tal +ó cual manera, ó que ha sido el sujeto de tales +ó cuales modificaciones. Por donde se echa de ver que +considero cuando menos su posicion con respecto á los +demás cuerpos, ó su causalidad con relacion á +las impresiones que me ha producido, ó su naturaleza de +<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">{115}</a></span> sujeto de determinados accidentes. +Así pues como la idea de substancia finita en general, +envuelve relacion á ciertos accidentes en general, +así la de substancia en particular, la envuelve á +accidentes particulares.</p> + +<p>[27.] Dicha relacion la encontramos en nuestro modo de concebir +la substancia corpórea; no es fácil asegurar si la +envuelve tambien en su naturaleza misma. Esta no la conocemos, y al +querer examinarla, nos hallamos sobre un terreno distinto; se +presentan á nuestra consideracion las cuestiones sobre la +esencia de los cuerpos.</p> + +<p>[28.] La identidad de la substancia corpórea bajo sus +diversas transformaciones, tampoco podemos asegurar hasta +qué punto continúa. Los partidarios de la +filosofía corpuscular consideran todas las transformaciones +como simples movimientos locales, y todas las variaciones que vemos +en los cuerpos, como simples resultados de la diferente posicion de +las moléculas entre sí. Leibnitz resuelve la materia +en una infinidad de mónadas, que no son los átomos de +Epicuro, pero que conducen tambien á la invariabilidad +substancial de los cuerpos, los cuales segun él, no son mas +que el conjunto de substancias indivisibles llamadas +mónadas. Los aristotélicos creian que de las mudanzas +de los cuerpos, unas eran accidentales, como la de figura, +movimiento, densidad, calor, frio etc. etc., otras substanciales, +como el tránsito de la madera á ceniza. Pero en medio +de esta variedad de sistemas, es notable <span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">{116}</a></span> el +acuerdo en admitir algo permanente sujeto de las mudanzas. Con +respecto á los atomistas, y á Leibnitz, es claro que +admitian la identidad del sujeto; y por lo que toca á los +aristotélicos, aunque la mudanza que inducia una forma +substancial diferente de la primera, transformaba substancialmente +el ser, de suerte que despues de la mudanza de la forma +substancial, no podia decirse que el uno era substancialmente el +otro; no obstante opinaban que habia un sujeto comun en esas mismas +trasformaciones substanciales, que ellos llamaban <i>materia +prima</i>. Tan claro, tan evidente es, que en medio de las +transformaciones del mundo corpóreo hay algo permanente, que +se encuentra reconocida esta verdad en todos los sistemas +filosóficos.</p> + +<p>[29.] Si esta substancia corpórea es una realidad, como +lo es en efecto, es necesario que no solo exista, sino que sea algo +determinado. A esta determinacion substancial del cuerpo, á +esto que le constituye tal cosa, y que le distingue en su +íntima naturaleza, en su esencia, de todos los demás +cuerpos de otras especies, á esto llamaban los +aristotélicos forma substancial; y al sujeto de esa forma, +de esa actualidad, á ese sujeto comun á todos los +cuerpos, le apellidaban <i>materia prima</i>, que era una pura +potencia, una especie de medio entre el puro nada, y el ser en +acto.</p> + +<p>[30.] Sobre estos puntos se ha disputado desde que hay escuelas +filosóficas y es probable que se <span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">{117}</a></span> +disputará en adelante; pero siempre con escaso fruto. Del +mundo corpóreo conocemos su existencia, conocemos sus +relaciones con nosotros, conocemos sus propiedades y sus leyes, en +cuanto está sujeto á nuestra observacion; pero +á su íntima naturaleza no alcanzan nuestros sentidos, +no llegan nuestros instrumentos. A medida que adelanta el hombre en +sagacidad de observacion y fuerza y delicadeza de instrumentos, +descubre nuevos misterios, y ve que las barreras que él +creía un <i>non plus ultra</i>, se retiran mas allá, +en la inmensidad de un océano. ¿Las alcanzará +algun dia? ¿Podrá dar la vuelta á ese mundo +científico? ¿Está reservado al porvenir un +conocimiento de la íntima naturaleza del sujeto de esa +infinidad de fenómenos que nos asombran? difícil es +creerlo. El telescopio á medida que se perfecciona, extiende +los límites del universo, y parece caminar á lo +infinitamente grande; la perfeccion del microscopio siguiendo la +direccion opuesta, parece caminar hácia lo infinitamente +pequeño. ¿Dónde están los +límites? Es probable que el encontrarlos no es permitido al +débil mortal, mientras habita sobre la tierra. El +espíritu humano, tan activo, tan fecundo, se lanza +sucesivamente hácia los dos extremos: pero cuando se +lisonjea de llegar al último confín, siente que algo +le detiene antes de alcanzar el objeto de sus nobles deseos; es la +cadena que le une al cuerpo mortal, y que no le permite el libre +vuelo de los espíritus puros. <span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">{118}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO VI.</h2> +<h3>SUBSTANCIALIDAD DEL YO HUMANO.</h3> +<p>[31.] Al considerar las substancias corpóreas, no hemos +encontrado la perfecta unidad; todas cuantas se sujetan á +nuestros sentidos se resuelven en muchas otras, que á su vez +son substancias tambien: resultando que los cuerpos, mas bien son +agregados de substancias, que una sola substancia. La unidad no la +encontramos en ellos; nosotros se la atribuimos, ó en cuanto +forman un lazo comun de nuestras sensaciones, ó en cuanto +esas diversas substancias las consideramos subordinadas á +una que las vivifica y dirige. Así las partes de un cuerpo +animado, constituyen una especie de unidad, en cuanto están +subordinadas al principio que las anima.</p> + +<p>[32.] De aquí no debemos inferir que la unidad verdadera +no existe ni aun en los mismos cuerpos; si pudiésemos +conocer su esencia misma, la hallaríamos sin duda, ya sea en +las mónadas escogitadas por Leibnitz, ya en otra cosa mas +ó menos semejante. Aunque este conocimiento de las esencias +nos falte, sin embargo el raciocinio nos conduce á esta +unidad. Lo compuesto se forma de partes; si este á su vez se +compone de otras, y así sucesivamente, al fin hemos de +llegar á algo que no se descompone: allí está +lo <span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">{119}</a></span> indivisible; ó mejor, la +verdadera unidad. Este raciocinio vale, aun suponiendo que la +materia es divisible hasta lo infinito. La divisibilidad hasta lo +infinito supondria infinidad de partes en que se podria dividir: +estas partes pues existirian; esos elementos infinitésimos +serian reales, en ellos estaria la unidad.</p> + +<p>[33.] Independientemente del mundo corpóreo, encontramos +la idea de substancia, su aplicacion real, su unidad perfecta, en +nosotros mismos, en el testimonio de nuestra conciencia. Esta nos +cerciora de que pensamos, de que deseamos, de que sentimos, de que +experimentamos una infinidad de afecciones, las unas sujetas +á nuestra voluntad, y como hijas de la actividad que hay +allá en el fondo de nosotros mismos; otras independientes de +nosotros, que nos vienen sin nuestra voluntad, á veces +contra ella, y cuya reproduccion no está siempre en nuestra +mano.</p> + +<p>Ese flujo y reflujo de ideas, de voliciones y sentimientos, +tienen un punto en que se enlazan, un sujeto que los recibe, que +los recuerda, que los combina, que los busca, ó los evita, +ese ser de que tenemos conciencia íntima, que los +filósofos han dado en llamar el <i>yo</i>. Este es uno, +idéntico bajo todas las transformaciones; y esa unidad, esa +identidad es para nosotros un hecho indisputable, un hecho +atestiguado por la conciencia. ¿Quién seria capaz de +hacernos dudar, que el <i>yo</i> que piensa en este momento, es el +mismo que pensaba ayer y años atrás? No obstante +<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">{120}</a></span> la variedad de los pensamientos y +deseos; á pesar del cambio de opiniones y voluntad, y de la +oposicion de unos actos con otros, ¿quién nos +quitaria la conviccion profunda, incontrastable, de que somos +nosotros mismos quienes lo experimentamos, de que hay algo +aquí dentro que sirve de sujeto á todo?</p> + +<p>[34.] Si en nosotros no hubiese algo permanente en medio de +tanta variedad, la conciencia del <i>yo</i> seria imposible. +Entonces no habria en nosotros mas que una sucesion de +fenómenos inconexos, y por tanto serian imposibles la +memoria y la combinacion. El pensamiento es un absurdo, si no hay +algo que piense, permaneciendo idéntico bajo la variedad de +las formas del pensar. En nosotros pues hay un sujeto simple que +todo lo enlaza, en el cual se verifican esas mudanzas; hay pues una +substancia. En ella hay una unidad; esa unidad que no encontramos +en las substancias corpóreas, sino despues de haber +recorrido una serie infinita de descomposiciones, se nos presenta +en la substancia espiritual en el primer momento, como un simple +hecho interno, sin el cual son absurdos todos los fenómenos +que sentimos en nuestro interior, y nos es imposible toda +experiencia del mundo externo. Sin la unidad del <i>yo</i>, no hay +sensaciones; y sin estas nada podemos experimentar de los seres que +nos rodean. <span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">{121}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO VII.</h2> +<h3>RELACIONES DE LA PROPOSICION <b>YO PIENSO</b>, CON LA +SUBSTANCIALIDAD DEL YO.</h3> +<p>[35.] Si no admitimos que el alma es substancia, la proposicion +<i>yo pienso</i>, carece de sentido. Entonces la filosofía +pierde su punto de apoyo; todo cuanto experimentamos en nuestro +interior, es una serie de fenómenos inconexos, incapaz de +ser observada, y de estar sometida á ninguna regla.</p> + +<p>[36.] Mi pensamiento de ahora no es individualmente mi +pensamiento de ayer; como mi pensamiento de mañana, no +será mi pensamiento de hoy; estos pensamientos considerados +en sí, con precision de un sujeto en el cual se hallen, no +tienen nada que ver el uno con el otro: quizás versan sobre +objetos sin ninguna relacion, quizás son contradictorios; +quizás el pensamiento de hoy es negacion del de ayer.</p> + +<p>[37.] Lo mismo se verifica en todos los pensamientos, en todos +los actos de voluntad, en todos los sentimientos, en todas las +representaciones imaginarias, en todas las sensaciones, y en +general en todo cuanto experimento en mí mismo. Fijando la +consideracion en todas las afecciones internas, sean las que +fueren, no veo en ellas mas que una serie de fenómenos, una +especie de <span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">{122}</a></span> rio de existencias que pasan y +desaparecen, unas para no volver, otras para reaparecer de nuevo en +tiempo diferente, y ofreciéndome <i>expresamente</i> esta +diferencia. La reaparicion no es individual, sino de semejanza; +esto es, que la afeccion repetida, no es la misma que antes hubo, +sino otra semejante. Cuando la afeccion vuelve, tengo conciencia de +su actualidad en el momento presente, y conciencia de su actualidad +en un tiempo anterior: esta doble conciencia que constituye el +recuerdo, me hace distinguir entre las dos afecciones, é +implica necesariamente el juicio de que la una no es la otra. La +afeccion recordante (permítaseme la expresion) que se +identificase con la afeccion recordada, no seria recuerdo: una cosa +se <i>presenta</i> á sí misma, mas no se +<i>recuerda</i>.</p> + +<p>[38.] Luego en nuestro interior todo pasa para no volver; el +flujo es real; el reflujo no es mas que aparente; lo que deja de +ser, no vuelve á ser jamás; habrá una cosa +semejante, pero nó la misma; lo que fué, pasó; +y el tiempo no vuelve atrás.</p> + +<p>[39.] Luego la serie de los fenómenos internos, +considerados en sí solos, y prescindiendo de un sujeto en +que residan, es por necesidad inconexa, y no hay medio para +subordinar sus términos á una ley ni á +ningún lazo.</p> + +<p>[40.] Sin embargo esta ley existe en todos nuestros actos +intelectuales; una razon sin leyes que la gobiernen, es el mayor de +los absurdos; <span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">{123}</a></span> este lazo se encuentra en todas +nuestras afecciones: el flujo de ellas, con su distincion y sus +diferencias y semejanzas, es un hecho presente á nuestro +interior, hecho al cual estamos sometidos como á una +condicion primitiva é indeclinable de nuestra +existencia.</p> + +<p>[41.] La proposición: <i>yo pienso</i>, +incluyéndose en la palabra <i>pensar</i> todas las +afecciones internas, no se refiere tan solo á +fenómenos aislados, sino que implica por necesidad un punto +en que se enlazan, al cual llamamos el <i>yo</i>. Si este punto no +existe, si no es uno, si no es idéntico, el pensamiento de +hoy no tiene ningun lazo con el de ayer: siendo dos cosas +distintas, que se hallan en tiempos diversos, y que quizás +son contradictorias: cuando hoy digo <i>yo pienso</i> y entiendo +decir que este <i>yo</i> es el mismo de la proposicion, <i>yo +pensaba ayer</i>, mi lenguaje es absurdo; si no hay mas que los +puros fenómenos, los dos pensamientos sin un punto de +enlace, el <i>yo</i> no es nada, no puedo decir <i>yo pensaba</i>, +<i>yo pienso</i>; debo decir <i>habia</i> pensamiento, <i>hay</i> +pensamiento. Si entonces se me pregunta, <i>dónde</i>, en +<i>quién</i>, deberé responder que no hay +dónde, que no hay quién; deberá negar el +supuesto, y limitarme á repetir: <i>habia</i> pensamiento, +<i>hay</i> pensamiento.</p> + +<p>[42.] Para decir <i>yo</i>, es necesario suponer una realidad +permanente: realidad, porque lo que no es real es nada; permanente, +porque lo que pasa desaparece, deja de ser y no puede servir de +punto para unir nada. <span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">{124}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO VIII.</h2> +<h3>CONSIDERACIONES SOBRE LA INTUICION QUE EL ALMA TIENE, Ó +PUEDE TENER, DE SÍ MISMA.</h3> +<p>[43.] La realidad permanente <i>del yo</i>, considerada en +sí misma y prescindiendo de las cosas que pasan en ella, es +un hecho que sentimos en nuestro interior, y expresamos en todas +nuestras palabras. Si á esta presencia, esta +experiencia íntima, se la quiere llamar intuicion del alma, +nosotros tenemos intuicion de nuestra alma. Esta intuicion se halla +reproducida en todas las intuiciones particulares, y en general en +todas las afecciones internas; porque si bien son fenómenos +aislados, implican la intuicion del <i>yo</i>, por lo mismo que +implican conciencia de sí propio.</p> + +<p>[44.] La misma variedad de los fenómenos aislados, lejos +de probar nada contra la unidad de la intuicion del <i>yo</i>, la +confirma hasta la evidencia. Si concebimos un pensamiento solo, +fijo, idéntico, no necesitamos tanto de unirle la idea de un +sujeto en que resida; pero cuando hay muchedumbre de +fenómenos diversos, y aun contradictorios en su +coexistencia, debemos referirlos á una cosa constante, so +pena de convertir el mundo interno en un caos absoluto.</p> + +<p>[45.] Hay pues cierta intuicion del alma en sí +<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">{125}</a></span> misma; esto es, hay una presencia de +sentimiento de su unidad entre la muchedumbre, de su identidad +entre la diversidad, de su permanencia entre la sucesion, de su +duracion constante entre la aparicion y desaparicion de los +fenómenos. O es necesario admitir esto, ó renunciar +á la legitimidad del testimonio de toda conciencia; lo que +produciria el escepticismo mas completo que ha existido +jamás, extendiéndole á los dos mundos externo +é interno.</p> + +<p>[46.] Encontramos pues que los conceptos indeterminados de +<i>ser</i>, <i>unidad</i>, <i>permanencia</i>, <i>sujeto de +modificaciones</i>, se hallan realizados en nuestro interior: esta +realizacion nos la asegura la conciencia, y nos la confirma el +análisis lógico de la serie de los fenómenos +en sus relaciones con un punto de enlace.</p> + +<p>[47.] <i>Ser</i>, <i>uno</i>, <i>permanente</i>, <i>sujeto de +modificaciones</i>, incluye todo cuanto se encierra en la idea de +substancia finita: esto lo encontramos en el alma, con la +experiencia lo sentimos, nos afecta íntimamente; si á +esto se lo quiere llamar intuicion, la tenemos de la +substancialidad del alma.</p> + +<p>[48.] El sujeto pensante no solo se siente á sí +propio, sino que se conoce como un objeto real, al cual aplica por +medio de la reflexion las ideas indeterminadas de ser, unidad, +permanencia, sujeto de modificaciones. Luego el alma puede ser un +verdadero predicado en proposiciones que tengan el doble apoyo de +la conciencia y de la lógica. <span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">{126}</a></span></p> + +<p>[49]. Puede preguntarse si nosotros tenemos otra intuicion del +alma que la que acabamos de explicar; á esto respondo que +nó, mientras estamos en esta vida; pero pregunto al mismo +tiempo, si es cierto que en esta materia haya otra intuicion +posible, que la del sentido íntimo. Acostumbrados á +las intuiciones sensibles que implican la extension en el espacio, +preguntamos ¿qué es el alma en sí misma? y +parece que no quedamos satisfechos porque no vemos su retrato. +Abstrayéndonos del órden de la sensibilidad, +levantándonos á la esfera intelectual pura, +¿quién sabe si podríamos decir que no hay otra +intuicion del alma que la que tenemos ahora; que ella, en sí +misma, en su entidad una, simple, es esta misma fuerza que +sentimos; que esta misma fuerza es el sujeto de las modificaciones, +que es la substancia, sin que sea preciso excogitar otro fondo +muerto digámoslo así, en que resida esta fuerza? +¿por qué la misma fuerza no podrá ser +subsistente? ¿por qué debemos imaginar otro +<i>substratum</i> en el cual se apoye? Y si esto fuese así, +si fuese aplicable á la substancia del alma lo que pensaba +de todas las substancias el gran Leibnitz, haciendo consistir la +idea de substancia en la idea de fuerza, ¿por qué no +podríamos decir que la presencia de sentido íntimo, +la conciencia de sí propia, es toda la intuicion que el alma +puede tener de sí misma?</p> + +<p>[50]. Me preguntais qué <i>es</i> el alma separada del +cuerpo, qué sentirá de sí, qué +conocerá de <span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">{127}</a></span> sí, cuando se hallará +<i>sola</i>. ¿Acaso en la actualidad no siente y no conoce +<i>sola</i>? ¿Acaso los órganos de que se vale, +sienten ni piensan? ¿Sabe por ventura de qué manera +se sirve de ellos, ni sabria que se sirve de ellos, sino por la +experiencia? ¿No se halla sola en las profundidades de su +actividad, con sus pensamientos, con sus actos de voluntad, con sus +sentimientos, con su alegría, con su tristeza, con sus +placeres, con sus dolores? En hora buena, dígase que tal vez +no nos formamos ideas bastante claras del <i>modo</i> de conciencia +que tendremos de nosotros mismos despues de esta vida; +dígase que quizás son posibles otras intuiciones de +nosotros mismos; pero no se pinte como una cosa inconcebible el +alma sola: dejadme el pensamiento, la voluntad, el sentimiento, +todo presente en lo íntimo de mi conciencia; para hallarme +á mí propio, no necesito mas: dadme comunicacion con +otros seres que me afecten ó á quienes yo afecte, que +me trasmitan sus pensamientos y sus voluntades, que me causen +placeres ó dolores, y no necesito nada mas para tener un +mundo que concibo muy bien: me falta el conocimiento de la calidad +de los pormenores, nó de su posibilidad: el alma muda de +estado, nó de naturaleza. <span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">{128}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO IX.</h2> +<h3>EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE LOS ARGUMENTOS CON +QUE SE PRUEBA LA SUBSTANCIALIDAD DEL ALMA.</h3> +<p>[51]. Los argumentos psicológicos en favor de la +substancialidad del alma, son meros paralogismos en la opinion de +Kant, y si bien prueban una substancia ideal, no pueden nunca +conducir á una substancia real. Este filósofo, +á mas de las razones con que ataca la prueba +psicológica de la substancialidad del alma, tenia una +personal, que era muy poderosa para él, atendida la flaqueza +del corazon humano: ó debía poner en duda la +substancialidad del alma, ó consentir en la ruina de todo su +sistema. «Seria, dice, un grande, y hasta el único +escollo de toda nuestra crítica, la posibilidad de demostrar +<i>à priori</i> que todos los seres pensantes son +substancias simples, y que por consiguiente tienen necesariamente +la personalidad y la conciencia de su existencia separada de toda +materia; porque de este modo habríamos dado un paso fuera +del mundo sensible, habríamos entrado en el campo de los +<i>noumenos</i>, y nadie nos disputaria el derecho de desmontar +este terreno, de edificar en él y tomar posesion del mismo, +segun que lo permitiria la fortuna de <span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">{129}</a></span> cada +uno» (Dialéctica trascendental, libro 2, cap. 1).</p> + +<p>[52.] En concepto de Kant, el primer paralogismo de la +psicología pura en favor de la substancialidad del alma, es +el siguiente. «Aquello cuya representacion es la +<i>substancia absoluta</i> de nuestros juicios, y que no puede +servir de determinacion á otra cosa, es substancia. El +<i>yo</i>, como ser pensante, es la substancia absoluta de todos +sus juicios posibles, y esta representacion de sí mismo no +puede ser el predicado de otra cosa; luego el yo como ser pensante, +es substancia.»</p> + +<p>En estos términos presenta en la primera edicion de su +<i>Crítica</i> el discurso psicológico que se propone +combatir; en la segunda edicion, queriendo ser mas claro, ó +quizá mas obscuro, expresa el mismo raciocinio en otros +términos. «Lo que no puede ser concebido sino como +sujeto, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es +substancia; es así que el ser pensante, considerado +simplemente como tal, no puede ser pensado sino como sujeto; luego +no existe sino como tal, es decir, como substancia.» Preciso +es confesar que si la psicología no tuviese expositores mas +claros que Kant, y en sus demostraciones hubiese de emplear las +formas de que se vale este filósofo en los pasajes que se +acaban de ver, haria muy escasos prosélitos, por la sencilla +razon de que pocos entenderian su lenguaje. Estoy seguro que la +mayoría de los lectores no queda convencida por los +silogismos <span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">{130}</a></span> favorables á la substancialidad +del alma, tales como los presenta Kant: de este modo la posicion +del filósofo es muy ventajosa, porque debe probar que no +tiene fuerza un argumento, cuya fuerza en verdad no se ha sentido. +Pero supongamos que un filósofo se digna descender del +olimpo de las abstracciones incomprensibles, y no se desdeña +de hablar el humilde lenguaje de lo mortales, presentando el +argumento psicológico bajo una forma mas sencilla, +¿quién sabe si la conviccion producida seria algo mas +difícil de destruir? ensayémoslo.</p> + +<p>[53.] Por substancia entiendo un ser ó una realidad +permanente, en la cual se verifican diferentes modificaciones, +continuando ella idéntica á si misma. Es así +que en mi interior hay esa realidad, que permaneciendo +idéntica, tiene variedad de pensamientos, de actos de +voluntad, de sentimientos, de sensaciones, como me lo atestigua la +conciencia; luego esto que hay en mi interior es substancia.</p> + +<p>Creo que se puede desafiar á todos los filósofos +del mundo, á que señalen en este silogismo una +proposicion falsa, ni dudosa, ó indiquen un vicio en la +consecuencia, si no quieren ponerse en abierta contradiccion, por +una parte con el testimonio de la conciencia, y por otra con todas +las leyes de la razon humana.</p> + +<p>[54.] Pretende Kant que el raciocinio en favor de la +substancialidad del alma no es concluyente, porque las puras +categorías, y por consiguiente <span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">{131}</a></span> la de +la substancia, no tienen absolutamente ningun valor objetivo, sino +en cuanto son aplicadas á la diversidad de una intuicion +sometida á las mismas; esto es, que el concepto de +substancia es una pura funcion lógica que no vale nada ni +significa nada objetivamente, sino en cuanto se refiere á +cosas sensibles; y que tan pronto como sale de la esfera de la +sensibilidad, no puede conducir á ningun resultado. Es +evidente que la substancialidad del alma no puede ser objeto de la +intuicion sensible; y por consiguiente, aplicar al alma la idea de +substancia es extender el concepto mas de lo que permite su +naturaleza. Menester es confesar que el raciocinio de Kant es +concluyente, si se admiten sus principios; y en esto tenemos una +prueba de la necesidad de combatir ciertas teorías que +á primera vista parecen inocentes por estar en el mundo de +las abstracciones, pero que en realidad son funestísimas por +los resultados á que conducen. Tal es el sistema de Kant +sobre la falta de valor objetivo de las categorías puras; y +por esto le he combatido (Lib. IV, Cap. XIII, XIV, XV, XVI, XXI, +XXII) demostrando: 1.° Que los conceptos indeterminados y los +principios generales que en ellos se fundan, tienen un valor +objetivo fuera del campo de la experiencia sensible, con respecto +á los seres que de ningun modo están sujetos á +nuestra intuicion. 2.° Que no es verdad que solo tengamos +intuicion sensible; pues que conocemos intuitivamente un +órden intelectual <span class="pagenum"><a name="Page_132" +id="Page_132">{132}</a></span> puro, superior á la esfera de +la sensibilidad. Con esta doctrina queda arruinado el argumento de +Kant, porque se deshace el fundamento en que estriba.</p> + +<p>[55]. El filósofo aleman parece que sentia el punto flaco +de su discurso; y así es que procura exponer el argumento +psicológico en términos tales que ofrezca un +tránsito del órden ideal al real, sin que se vea el +punto que une cosas tan distantes. Su lenguaje es puramente +ideológico: «aquello cuya <i>representacion</i> es la +substancia absoluta de nuestros juicios y que no puede servir de +<i>determinacion</i> á otra cosa, es substancia,» +nótese bien: define la substancia por la +<i>representacion</i> y por la incapacidad de servir de +<i>determinacion</i> á otra cosa, es decir, por atributos +puramente ideológicos ó dialécticos. La forma +de que se vale en la segunda edicion, adolece del mismo defecto. +«Lo que no puede ser <i>concebido</i> sino como +<i>sujeto</i>, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es +substancia.» ¿Por qué no nos dice que la +substancia de que se trata aquí, es un ser permanente en que +se realicen las modificaciones sin dejar de ser idéntico +á sí mismo? ¿Por qué nos habla solo de +la <i>representacion</i>, del <i>concepto</i>, de <i>la +determinacion</i> ó predicado? porque le convenia presentar +el argumento como un sofisma en que se hace tránsito de un +órden á otro muy diferente; le interesaba una forma +obscura que le permitiese decir lo que sigue. «En la mayor se +trata de un ser, que en general puede ser concebido <span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">{133}</a></span> bajo +todos los respectos, y por consiguiente tal que puede ser dado en +intuicion; en la menor no se habla del mismo ser, sino en cuanto se +considera á sí propio como sujeto, y +únicamente con relacion al pensamiento y á la unidad +de la conciencia, mas nó á la intuicion por la cual +la unidad seria dada como objeto al pensamiento; por consiguiente +la conclusion está sacada por el sofisma <i>figuræ +dictionis</i>, ó por un falso raciocinio. . . . . . . . . . +. . .</p> + +<p>»El pensamiento presenta en las dos premisas un sentido +totalmente diverso; en la mayor es considerado en relacion á +un objeto general, y tal por consiguiente, que puede ser dado en +intuicion; pero en la menor no consiste sino en la relacion +á la conciencia de sí propio, donde no se piensa +ningun objeto, sino que se encuentra uno representado á +sí mismo con relacion á sí, como sujeto, como +la forma del pensamiento; en el primer caso se trata de cosas que +no pueden ser pensadas sino como sujeto, en el segundo por el +contrario, no se habla ya de <i>cosas</i>, sino del pensamiento, +pues que se hace abstraccion de todo objeto; y en el pensamiento, +el yo sirve siempre de sujeto para la conciencia. No se puede pues +llegar á la conclusion: yo no puedo existir sino como +sujeto; solo se tiene esta otra: yo no puedo, en el pensamiento de +mi existencia, servirme de mí sino como sujeto del juicio; +proposicion idéntica que nada absolutamente dice sobre el +modo de mi existencia.» Indignacion <span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">{134}</a></span> causa +que con semejante embrollo de ideas y de palabras se pretenda +arrebatar al espíritu humano su existencia, pues que +á esto equivale el negarle que sea substancia; indignacion +causa el que con una confusion tal se quiera hacer vacilar uno de +los argumentos mas claros, mas evidentes, de fuerza mas +irresistible, que ofrecerse puedan á la razon humana. Yo +pensaba ayer, yo pienso hoy; en toda la variedad de mis situaciones +me hallo que soy el mismo, nó otro; á esa realidad +que permanece idéntica en medio de la diversidad, la llamo +mi alma; luego mi alma es una realidad permanente, sujeto de las +modificaciones; luego es substancia. ¿Se puede encontrar +nada mas claro?</p> + +<p>[56.] La psicología para demostrar la substancialidad del +alma, se vale, es cierto, de la idea general de substancia; mas +para aplicar legítimamente esta idea al caso presente, se +apoya en un hecho experimentado, en el testimonio de la conciencia. +¿Qué quiere decirnos Kant cuando recuerda haber +demostrado que el concepto de una cosa que puede existir en +sí como sujeto, mas nó como simple atributo, no trae +consigo ninguna realidad objetiva? Cuando nos habla de +<i>sujeto</i>, ¿trata de sujeto real, es decir sujeto de +modificaciones? entonces el alma es sujeto, pero no decimos que sea +sujeto <i>únicamente</i>, sino que su realidad la concebimos +bajo este aspecto, sin que por esto neguemos el que encierre en +sí otros caractéres; por el contrario, reconocemos +expresamente <span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">{135}</a></span> el de principio activo, lo cual implica +algo mas que simple sujeto de modificaciones, lo que mas bien +expresa una calidad pasiva que activa. Si por sujeto entiende Kant +el sujeto lógico, entonces le negarémos que el alma +haya de tener este carácter exclusivamente, de manera que no +pueda con legitimidad lógica, ser atributo ó +predicado de una proposicion.</p> + +<p>[57.] «No es posible saber, dice el filósofo +aleman, si á dicho concepto puede corresponderle algun +objeto en ninguna parte, pues que no se concibe la posibilidad de +una tal manera de existir, y por consiguiente no resulta ningun +conocimiento. Para que este concepto pueda designar bajo la +denominacion de substancia, un objeto que pueda ser dado, que pueda +convertirse en conocimiento, es preciso poner por fundamento una +intuicion constante, como condicion indispensable de la realidad +objetiva de un concepto, á saber, aquello por lo cual solo +el objeto es dado. Nosotros no tenemos absolutamente nada +permanente en una intuicion interna, porque el <i>yo</i> no es mas +que la conciencia de mi pensamiento; si pues nos detenemos en el +pensamiento solo, nos falta la condicion necesaria para aplicar el +concepto de substancia, es decir, de un sujeto existente como ser +pensante.» No cabe argumentacion mas sofística y +vulgar: no admite Kant la substancialidad del alma porque no +podemos tomar la misma substancia y presentársela en +intuicion sensible; pero entonces tampoco debiera <span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">{136}</a></span> +hablarnos de los <i>conceptos intelectuales puros, de las funciones +lógicas</i>, de las <i>ideas</i>, pues que todas estas +cosas, como que se hallan fuera del órden de la +sensibilidad, no pueden sernos dadas en intuicion sensible. Y sin +embargo estas cosas existen realmente, como fenómenos +internos, como hechos subjetivos de los cuales habla Kant +incesantemente, consagrando á ello la mayor parte de la +<i>Crítica de la razon pura</i>. ¿Se dirá +acaso que la idea pura de relacion no significa nada, porque no +podemos presentar una relacion abstracta en intuicion sensible? +¿Se dirá que la idea de fuerza no significa nada, +porque no podemos presentarla en intuicion sensible? ¿Se +dirá que los principios de donde dimanan los +fenómenos de la atraccion, de la afinidad, de la +electricidad, del magnetismo, del galvanismo, de la luz y de cuanto +nos admira y encanta en la naturaleza, no existe, no son cosas +permanentes, que son palabras vacías, porque no podemos +representarlos en intuicion sensible? Este modo de argumentar es +indigno de un filósofo. Podrá ser excusable que un +hombre rudo, solo acostumbrado á los fenómenos de la +sensibilidad, y que jamás ha descendido á las +profundidades del alma en la esfera intelectual pura, al hablarse +de un <i>espíritu</i>, de una <i>causa</i>, de una +<i>substancia</i>, pregunte sencillamente <i>¿qué es +esto?</i> y exija que se le exponga lo insensible bajo una forma +sensible; pero quien se precia de enmendar la plana á todos +los filósofos antiguos y modernos, quien desde la +inaccesible <span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">{137}</a></span> altura de su sabiduría trata con +desden tan soberano, todos los discursos que hasta entonces se +habian mirado como concluyentes, debiera producir otros +títulos de su superioridad, que el decir: no se concibe la +posibilidad de un tal modo de existencia; no tenemos intuicion +interna de eso permanente de que hablais; el <i>yo</i> no es mas +que la conciencia de mi pensamiento. ¿Y qué? se +necesita mas que esta misma conciencia para demostrar lo que nos +proponemos? En la variedad de los pensamientos, ¿la +conciencia no es <i>una</i>? El pensamiento de ayer, el de hoy, el +de mañana, no se enlazan en un punto? Por diferentes y +contradictorios que sean ¿no pertenecen todos á una +misma cosa, á esa <i>cosa</i> que llamamos el yo, y que nos +autoriza para decir: <i>yo</i> que pienso ahora, soy el mismo que +pensaba ayer, y que pensaré mañana? ¿Se puede +discurrir de una manera mas clara, mas convincente, que afirmando +una permanencia real que sentimos tan profundamente atestiguada en +lo íntimo de nuestra conciencia? Yo no veo, diréis, +mi substancia, no tengo de ella una intuicion; solo siento mi +conciencia; pues bien, esto basta; no se necesita mas; esa +conciencia que experimentais, una entre la muchedumbre, +idéntica entre la distincion, constante entre la variedad, +permanente entre la sucesion de los fenómenos que aparecen y +desaparecen; esa conciencia que no es ninguno de vuestros +pensamientos individuales, que dura siempre cuando ellos pasan para +<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">{138}</a></span> no volver; esa conciencia os ofrece la +substancialidad de vuestra alma; esa conciencia os la da en cierto +modo en intuicion, nó en intuicion de <i>sensaciones</i>, +pero sí en intuicion de <i>sentido íntimo</i>, como +una cosa que os afecta profundamente, y de cuya presencia no podeis +dudar, como no dudais del placer y del dolor en el acto de +experimentarlo.</p> + +<p>[58.] Al atacar el argumento psicológico de la +substancialidad del alma, supone Kant que los que se valen de dicho +argumento, quieren probar la substancialidad del alma, partiendo de +las propiedades de la categoría pura y simple de substancia. +A esta equivocacion podria dar lugar la forma con que presenta Kant +dicho argumento; pero ya hemos visto que esta forma, con +premeditacion ó sin ella, está dispuesta del mejor +modo para ofrecer puntos flacos á los ataques del +filósofo. Abranse por do quiera los tratados de +psicología, y se verá que si bien se emplea la idea +general de substancia, no se hace uso de ella sin legitimarlo con +un hecho de experiencia; no se infiere de la categoría pura +de la substancia que el alma sea substancia: sino que establecida +la idea de substancia como un tipo general, se escudriña el +fondo de la conciencia para ver si allí se encuentra algo +á que dicho tipo se pueda aplicar. Así lo acabo de +hacer en los párrafos anteriores; y si Kant hubiese querido +ser mas exacto al dar cuenta de las opiniones de sus adversarios, +no habria dicho que el primer raciocinio <span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">{139}</a></span> de la +psicología racional no nos da sino una luz que se pretende +nueva, cuando nos presenta el sujeto lógico constante del +pensamiento, como el conocimiento del sujeto real de la inherencia. +«Lejos, dice, de que sea posible inferir estas propiedades de +la categoría pura y simple de una substancia, por el +contrario, la permanencia de un objeto dado, no puede ser tomada en +principio, sino partiendo de la experiencia, cuando queremos +aplicarle el concepto empíricamente usual de una +substancia.» Tiene razon el filósofo; las propiedades +de la categoría pura y simple de una substancia, no pueden +hacernos salir del órden ideal, si no podemos apoyarnos en +un hecho de experiencia; pero olvida una parte del argumento +psicológico cuando añade que en el caso actual, no +hemos puesto en principio ninguna experiencia, y que solo hemos +concluido del concepto de la relacion de todo pensamiento al yo, +como al sujeto comun al cual este pensamiento se liga. La +experiencia existe, en esta misma conciencia de la relacion de +todos los pensamientos al yo; en este punto al cual todos se ligan; +la relacion al yo no es posible, si el yo no es algo; los +pensamientos no pueden ligarse en el yo, si el yo es un puro nada. +«Refiriendo, continúa Kant, el pensamiento al yo, no +podríamos establecer por una observacion cierta una +permanencia semejante; porque si bien el yo se halla en el fondo de +todo pensamiento, no obstante ninguna intuicion propia para +distinguirle <span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">{140}</a></span> de todo otro objeto perceptible, +está ligada con esta representacion.» Es cierto que el +yo permanente no le percibimos de la misma manera que los objetos +de las demás intuiciones; pero le percibimos con el sentido +íntimo, con esa presencia de que no podemos dudar, y que +segun confiesa el mismo Kant, nos hace referir todos los +pensamientos al yo como á un sujeto comun en el cual se +ligan.</p> + +<p>[59.] «Se puede bien notar, dice, que esta representacion +(la del yo) se reproduce constantemente en todo pensamiento; pero +nó que esta sea una intuicion fija y permanente en la cual +los pensamientos variables se sucedan.» En este pasaje hay +una contradiccion evidente. La representacion del yo se reproduce +constantemente en todo pensamiento; es así que el yo, +ó no significa nada, ó significa una cosa +idéntica á sí misma; porque si el yo que +piensa ahora, no es el yo que pensaba ayer, la palabra <i>yo</i> +significa una cosa muy diversa de lo que entiende todo el mundo; +luego si la representacion del yo vuelve en todo pensamiento, el yo +es el mismo en todo pensamiento; luego el yo es fijo, permanente, +luego el yo es una substancia en que se suceden todos los +pensamientos variables.</p> + +<p>[60.] No alcanzo qué se puede replicar á este +argumento fundado en las mismas palabras de Kant, donde consigna un +fenómeno cuya existencia no podia poner en duda: á +saber, la presencia del yo en todo pensamiento. Son ajenas +<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">{141}</a></span> de este lugar las cuestiones +filosóficas sobre la no interrupcion de la conciencia, esto +es, si hay algun tiempo en que el alma no piense, y en que no tenga +conciencia de sí propia: muchos filósofos creen que +hay en efecto esta interrupcion, para lo cual se apoyan en la +experiencia del sueño y de los accidentes de que volvemos +sin ningun recuerdo; pero Leibnitz opina que el pensamiento nunca +se extingue del todo, que nunca hay una falta absoluta de +conciencia, que nuestro pensamiento es una luz que despide á +veces muy poco resplandor, pero que nunca se apaga del todo. Sea lo +que fuere de estas opiniones, la permanencia de la substancia del +alma queda fuera de duda: y es de notar que la interrupcion en el +pensamiento y en la conciencia, lejos de favorecer á los +adversarios de la permanencia del alma, los confunde de la manera +mas concluyente. Porque si en no suponiendo algo permanente, es +imposible concebir cómo se ligan en una conciencia muchos +fenómenos continuados en una serie no interrumpida, +todavía es mas inconcebible cómo pueden ligarse, si +suponemos interrumpida dicha serie, interponiéndose un +cierto espacio de tiempo entre la existencia de los +fenómenos que se ligan.</p> + +<p>[61.] Sean los pensamientos A, B, C, D continuados sin ningun +intervalo de tiempos; y que pasan en la conciencia Q; si este Q no +es algo, no se concibe cómo se pueden ligar los +términos de la serie, y cómo á pesar de la +distincion y diversidad <span class="pagenum"><a name="Page_142" +id="Page_142">{142}</a></span> de los mismos, se puede encontrar en +el fondo de todos ellos eso comun, idéntico que llamamos el +<i>yo</i>, y que nos autoriza á decir yo que pienso el D soy +el mismo que pensaba el C y el B y el A.</p> + +<p>Pero si la conciencia es interrumpida, esto es, si entre el +pensamiento C y el D han transcurrido algunas horas, en que no +habia ningun pensamiento, ninguna conciencia, todavía es mas +inconcebible, porque en el fondo del pensamiento D se ha de +encontrar el mismo yo del pensamiento C; todavía es mas +inconcebible por que al pensar D, podemos decir: yo que pienso D +soy el mismo que pensaba C, y que he estado un cierto tiempo, +privado de pensar. Sin algo permanente, sin algo que dure entre la +sucesion, ¿cómo se explica semejante enlace? +¿Y por ventura tratamos de hechos desconocidos? ¿por +ventura no es esto lo que experimentamos todos los dias al +dispertar? Si esto no es concluyente, neguemos la conciencia, +neguemos la razon; no perdamos el tiempo hablando de +filosofía. <span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">{143}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO X.</h2> +<h3>EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO QUE +ÉL LLAMA EL PARALOGISMO DE LA PERSONALIDAD.</h3> +<p>[62.] El argumento fundado en el testimonio de la conciencia lo +combate Kant de un manera particular, en el exámen de lo que +él llama <i>el paralogismo de la personalidad</i>. Lo +propone en esta forma. «Lo que tiene conciencia de la +identidad numérica de sí mismo en diferentes tiempos, +es por este mero hecho una persona; esto se verifica del alma; +luego el alma es persona.» Con harta inexactitud emplea Kant +la palabra <i>persona</i>; sabido es que para merecer este nombre, +no basta ser substancia inteligente; sino que se necesita el ser +principio completo de las operaciones, independientemente de la +agregacion á otra substancia, y de la union con un supuesto. +Como quiera, el filósofo aleman entiende aquí por +persona una substancia inteligente; y en este sentido se propone +combatir el argumento con que se prueba la personalidad del +alma.</p> + +<p>[63.] «Si yo quiero, dice, conocer, por experiencia, la +identidad numérica de un objeto externo, aplico mi +atención á lo que hay de constante en el +fenómeno, al que todo lo demás se <span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">{144}</a></span> refiere +como una determinacion á su sujeto; y noto la identidad del +sujeto en el tiempo en que la determinacion cambia. Yo soy un +objeto del sentido interno, y el tiempo no es mas que la forma del +mismo sentido; por lo cual refiero todas mis determinaciones +sucesivas, y cada una de ellas en particular, al mismo +numéricamente idéntico, en todo tiempo, es decir en +la forma de la intuicion interna de mí mismo. Segun esto, la +personalidad del alma no deberia ser deducida ó concluida +sino como una proposicion perfectamente idéntica de la +conciencia en el tiempo; por cuya razon esta proposición +vale <i>á priori</i>, porque no anuncia realmente otra cosa +que esto: en todo tiempo en que yo tengo conciencia de mí +mismo, tengo conciencia de este tiempo como de una cosa que hace +parte de la unidad de mí mismo. Así, tanto vale +decir: todo este tiempo está en mí como unidad +individual, ó bien: yo me hallo en todo este tiempo, con +identidad numérica.»</p> + +<p>Seria de desear que Kant nos explicase por qué el sentido +íntimo de la identidad numérica puede ser expresado +con esta proposicion: todo este tiempo se halla en mí como +en una unidad individual; ó con esta otra: en todo el tiempo +en que yo tengo experiencia de mí mismo, yo tengo conciencia +de este tiempo como de una cosa que hace parte de la unidad de +mí mismo. Es cierto que la identidad numérica se +siente en la diversidad del tiempo; mas nó el que tengamos +conciencia <span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">{145}</a></span> del tiempo como de una cosa que hace +parte de nosotros. Aquí se trata de la conciencia de +sí mismo, tal como se halla en la generalidad de los +hombres; quienes, lejos de considerar el tiempo como una cosa que +hace parte de ellos, le miran como una especie de vaga extension +ó sucesion, en que duran ellos y todo lo variable.</p> + +<p>Sabido es que aun entre los filósofos hay disputas sobre +la verdadera naturaleza del tiempo; y que el considerarle como la +forma del sentido interno es una opinion de Kant, de la cual no +participan muchos otros; y que él mismo, segun llevo probado +(Lib. VII, cap<small><sup>s</sup></small>. XIII, XIV), explica muy +mal y la prueba peor, por mas que pretenda haber elevado su +teoría á la region de las doctrinas incontestables. +La identidad numérica de nosotros mismos la sentimos en la +sucesion del tiempo, prescindiendo de que esta sea una forma +interna ó externa, y hasta de que sea una ilusion ó +realidad; luego cuando el filósofo aleman para atacar la +solidez del argumento de la conciencia, se funda en su +teoría del tiempo, estriba en un supuesto que no tenemos +ninguna necesidad de admitir; y además, explica este +sentimiento de identidad en términos que hasta él +nadie habia empleado. Si quiere hacer entrar el tiempo en el +sentimiento de la identidad numérica, puede decir: yo me +hallo en todo este tiempo con identidad numérica; ó +bien: ha pasado sobre mí todo este tiempo, como en una +unidad individual; pero <span class="pagenum"><a name="Page_146" +id="Page_146">{146}</a></span> nó que tengamos conciencia +del tiempo como de una cosa que hace parte de nosotros. Si nos +atuviéramos á la conciencia, mas bien nos +inclinaríamos á creer que el tiempo es una especie de +extension sucesiva en que nosotros vivimos, y que mide nuestra +existencia.</p> + +<p>[64.] «La identidad de la persona, continúa Kant, +debe hallarse inevitablemente en mi propia conciencia; pero si yo +me miro desde el punto de vista de otro (como objeto de su +intuicion externa) este observador extraño no me concibe +sino en el tiempo; porque en la apercepcion, el tiempo no +está propiamente representado sino en mí; luego, del +yo que él concede, y que acompaña todas las +representaciones en todo tiempo en <i>mi</i> conciencia y con una +perfecta identidad, no concluirá todavía á la +permanencia objetiva de mí mismo. El tiempo en que me coloca +el observador no siendo el que se halla en mi propia sensibilidad, +sino el que acompaña á la suya, resulta que la +identidad que se liga necesariamente á mi conciencia, no +está ligada á la suya, es decir, á la +intuicion externa de mi sujeto.» Difícil es comprender +bien lo que quiso decir Kant en este pasaje; y parece muy dudoso +que lo entendiese él mismo: como quiera, veamos lo que se +puede sacar de aquí contra la permanencia del alma.</p> + +<p>Conviene el filósofo aleman en que la identidad de la +persona se halla inevitablemente en nuestra conciencia; esto es, +que el yo se halla á sí <span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">{147}</a></span> propio +numéricamente idéntico en la diversidad del tiempo. +Es verdad tambien que un observador extraño, no concibe al +yo sino en el tiempo; esto es, que si un hombre piensa en el alma +de otro hombre, no la concebirá sino en el tiempo. Pero no +se alcanza por qué dice Kant que el observador no +inferirá de aquí la permanencia objetiva del alma +observada. Lo que sucederá será lo siguiente. El +hombre al pensar en el alma de otro hombre, si cree que pasa en el +interior del otro lo mismo que siente en sí mismo, +inferirá que la otra alma es permanente, por la misma razon +que afirma la permanencia de la propia. Es cierto que no pudiendo +entrar en la conciencia del otro, esta no puede serle conocida, +sino por señales externas; pero si él llega á +convencerse de que estas señales son suficientes para +indicarle una serie de fenómenos de conciencia semejantes +á los que experimenta en sí mismo, inferirá +que el alma observada es tan permanente como la suya propia. +¿Qué quiere pues decirnos Kant cuando advierte que la +identidad que se liga necesariamente con <i>mi</i> conciencia no +está ligada con la del observador? ¿quién duda +de esta verdad? ¿quién duda de que la percepcion de +la identidad con relacion á la conciencia propia, es muy +diferente de cuando se refiere á la ajena? La identidad +propia la tenemos atestiguada por la conciencia inmediata; la +identidad ajena nos la indican una serie de fenómenos +externos que nos inducen por discurso y por analogía, +<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">{148}</a></span> á la conviccion de que fuera de +nosotros hay seres semejantes á nosotros.</p> + +<p>[65.] «La identidad de la conciencia de mí mismo en +diferentes tiempos, prosigue Kant, no es mas que una condicion +formal de mis pensamientos y de su enlace: pero no prueba la +identidad numérica de mi sujeto, en que á pesar de la +identidad lógica del yo, puede realizarse un cambio tal que +sea imposible conservar la identidad de este yo; lo que no impide +el atribuirle siempre el yo idéntico que puede sin embargo +conservar en todo otro estado, hasta en la metamórfosis del +sujeto, el pensamiento del sujeto precedente, y trasmitirlo al que +viene despues.» Esto es precisamente lo que debia explicamos +Kant: pues el fenómeno del sentimiento de la identidad en +medio de la incesante variedad, es lo que nos induce de una manera +irresistible á creer que el yo es una cosa permanente. No es +verdad que tengamos solo identidad lógica del yo; pues no se +trata del sujeto de una proposicion, sino de un sujeto real, +experimentado, sentido en lo mas hondo de nuestra conciencia.</p> + +<p>Este sentimiento de identidad, Kant se imagina poder explicarle +con mucha sencillez. Voy á ensayar si alcanzo á +expresar su singular opinion de una manera inteligible. Sean los +instantes de tiempo A, B, C, D, E.... á que correspondan... +a, b, c, d, e.... pensamientos ú otros fenómenos +internos de cualquiera clase. En el instante A, existe el +pensamiento <span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">{149}</a></span> a. En el instante B, sucede el +pensamiento b. En el instante B, el alma que existia en el tiempo +A, ya no existe. La del instante B, es una cosa enteramente nueva: +ya no es a, sino b. Lo mismo se verifica en todos los demás. +Pero, ¿cómo es posible, me diréis, que en +todos los instantes el alma se crea siempre la misma? es muy +sencillo: el sujeto a trasmite el pensamiento al sujeto b; el b +trasmite el suyo y el de a al c. Nada permanece idéntico; +pero la conciencia de la identidad siempre dura. Semejante +hipótesis ¿no os parece admirable, y sobre todo muy +filosófica? ¿Qué cosa mas clara y +satisfactoria puede imaginarse?</p> + +<p>El lector creerá tal vez que me estoy chanceando, y que +presento la opinion de Kant bajo un aspecto ridículo para +combatirla con mas facilidad; pues muy al contrario; la exposicion +que acabo de dar á la doctrina de Kant, es todavía +mas seria de la que le da él mismo. Hé aquí +sus palabras. «Una bola elástica que choca con otra, +en línea recta, le comunica todo su movimiento, y por +consiguiente todo su estado (no considerando sino las posiciones en +el espacio). Admitid ahora por analogía con estos cuerpos, +unas substancias tales que la una hiciese pasar á la otra +las representaciones, con la conciencia que las acompaña; +entonces puede concebirse toda una serie de representaciones +semejantes, de las cuales la primera comunica su estado y la +conciencia de su estado, á la segunda,—esta su propio +estado, <span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">{150}</a></span> mas el de la substancia precedente, +á la tercera;—esta del mismo modo los estados de todas las +substancias anteriores con el suyo propio, y la conciencia que las +acompaña: la última tendria, pues, conciencia de +todos los estados de las substancias que la han precedido, como de +los suyos propios; porque estados y conciencia de estos estados, +todo le habria sido trasmitido. Sin embargo ella no habria sido la +misma persona en todos esos estados.»</p> + +<p>Kant pretendiendo combatir el argumento psicológico +fundado en la conciencia, trastorna, destruye el carácter de +la conciencia; una conciencia trasmitida no es verdadera +conciencia, no es mas que la simple noticia de un pensamiento +precedente.</p> + +<p>Estas substancias que existirian sucesivamente, y se +trasmitirian sus conciencias, ¿serian algo distinto del acto +mismo de la conciencia ó nó? si fuesen algo distinto, +deberíamos admitir un sujeto de la conciencia que en +sí mismo, y en cuanto sujeto, no estaria sometido á +la intuicion sensible, y por consiguiente podríamos +argüir <i>ad hominem</i> y oponerle á Kant la misma +dificultad que él nos objetaba anteriormente (V. Cap. IX). +Si estas substancias transitorias no fuesen nada mas que el acto +mismo de la conciencia, resulta que cuando deja de existir este +acto, nada resta de la substancia; y por tanto nada queda +trasmisible.</p> + +<p>La trasmision supone algo que se puede trasmitir: <span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">{151}</a></span> si pues +el acto de la conciencia se trasmitiese, resultaria que él +en sí seria algo permanente, al través de la sucesion +de las substancias; y hé aquí una consecuencia bien +extraña á que se hallará conducido el +filósofo aleman con su teoría de las trasmisiones. +Todos los psicólogos habian dicho que la substancia del alma +es permanente y que sus fenómenos son transitorios; ahora +por el contrario, tendremos que lo transitorio será la +substancia y lo permanente el fenómeno, esto es, el acto de +la conciencia que se irá trasmitiendo.</p> + +<p>[66.] Tal vez se responderá que por trasmision no se +entiende comunicacion de algo constante, sino la simple sucesion de +fenómenos unidos entre sí por un lazo cualquiera; de +este modo, suponiendo los instantes de tiempo A. B. C. D., los +actos de conciencia a. b. c. d. que les correspondan, no +serán propiamente idénticos en número, sino +sucesivos, y estarán ligados entre sí. Pero esta +réplica con que se evita el reconocer la permanencia del +acto de conciencia, tiene el inconveniente de no explicar nada, y +de hacer incomprensible como en el instante D. por ejemplo, puede +haber conciencia de los actos c, b, a, y con una irresistible +inclinacion á creer que en el fondo hay algo +numéricamente idéntico. Cuando d existe, ya no queda +nada de c; no queda substancia porque por el supuesto ó no +hay tal substancia, ó es una cosa transitoria; no queda acto +de conciencia, porque el d es numéricamente <span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">{152}</a></span> +distinto del c, y además hemos visto que no se puede admitir +la permanencia del fenómeno; luego es absolutamente +inexplicable, incomprensible, como en el acto d puede haber la +representacion del c.</p> + +<p>[67.] Decir que los fenómenos están ligados con un +lazo cualquiera, es eludir la dificultad con un vano juego de +palabras. ¿Qué significa aquí ligar, +qué se entiende por lazo? estas son metáforas que si +no carecen de sentido, deben expresar la permanencia de una +<i>cosa</i> en la variedad de los fenómenos; la ligadura, el +lazo, debe extenderse á las varias cosas que liga y enlaza; +luego debe ser <i>comun</i> á todas ellas; y á esto, +sea lo que fuere, que permanece constante en la variedad, lo +llamaremos substancia.</p> + +<p>[68.] La simple sucesion de los fenómenos ó actos +de conciencia, no basta para que se vaya trasmitiendo la creencia +de la identidad numérica; si esto bastase, se seguiria que +todos los hombres tendrian conciencia de los actos precedentes de +los demás. Sean a, b, dos actos sucesivos de conciencia: si +para que el acto b numéricamente distinto del a, represente +identidad numérica de conciencia, es bastante que el b +suceda al a; como esta sucesion se encuentra entre los actos de +conciencia de distintos hombres, resultará que todos +tendremos conciencia de todos los actos de los demás. Risum +teneatis? y sin embargo consecuencia es absolutamente necesaria; y +no puede eludirse con decir que el <span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">{153}</a></span> tiempo es una forma del +sentido interno y que la sucesion se verifica en cada hombre en su +respectivo sentido interno, y por tanto la sucesion de los +fenómenos internos del uno está en un tiempo, en una +forma diferente de la en que se hallan los del otro. Las palabras +sentido interno <i>respectivo</i>, forma interna de <i>cada</i> +hombre, significan algo, si admitimos en nuestro interior una cosa +permanente; pero si no hay mas que fenómenos sucesivos, +entonces la palabra <i>respectivo</i>, expresa un absurdo; porque +no hay sentido interno respectivo si no hay nada á que se +pueda referir. Puesto que el hombre M y el N no serán mas +que simple sucesion de fenómenos, y en <i>cada</i> uno, no +hay mas que simple sucesion; tanta razon hay para que se enlacen +los fenómenos de M entre sí, como con los de N; luego +si en los de M hay una comunidad de conciencia, y para esto no hay +mas razon suficiente que la simple sucesion, esta comunidad +deberá hallarse en todos, pues que para todos hay la misma +razon suficiente.</p> + +<p>[69.] Nótese bien que en toda esta argumentacion +prescindo de la naturaleza de la substancia del alma; y solo me +propongo demostrar que es necesario admitir algo constante en medio +de la variedad de los fenómenos internos, y comun á +todos ellos. Llámese á esto, lazo, forma, acto de +conciencia, ó como se quiera; ¿es algo real ó +nó? si no es real, quien lo expresa emplea una palabra +vacía; si es algo real, está confesada la +substancialidad <span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">{154}</a></span> del alma, pues que está +confesada una realidad permanente en medio de la variedad de los +fenómenos. Los que admitimos esta substancialidad, no +pretendemos que el alma pueda ser dada en intuicion sensible, ni +tampoco que podamos expresar en una definicion exacta sus +propiedades íntimas, prescindiendo de los fenómenos +que en ella experimentamos; lo que decimos es que conocemos su +existencia real, y su permanencia, é identidad +numérica, entre la sucesion y la diversidad de los +fenómenos; luego desde el momento que se confiesa que hay en +nuestro interior algo real, permanente, numéricamente +idéntico en medio de la diversidad, se confiesa la +substancialidad del alma que nosotros defendemos. Podrán +suscitarse disputas sobre el carácter distintivo de esta +naturaleza; sobre si es ó nó una fuerza como +pretendia Leibnitz, ó si su esencia consiste en el mismo +pensar, como opinaba Descartes; pero estas cuestiones son ajenas de +la que ahora ventilamos; ¿hay algo real y permanente entre +la variedad de los fenómenos internos? sí ó +nó. Si no hay algo, la conciencia de la identidad +numérica es absurda: si hay algo, queda demostrada la +substancialidad del alma.</p> + +<p>[70.] «Aunque la opinion, dice Kant, de algunos +filósofos antiguos de que todo es transitorio y no hay nada +constante en el mundo, no sea sostenible desde que se admiten +substancias, no se la puede refutar por la unidad de conciencia; +porque nosotros no podemos ni aun juzgar por <span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">{155}</a></span> la +conciencia, si como algo, somos ó nó permanentes; +porque no atribuimos á nuestro yo idéntico, sino +aquello de que tenemos conciencia; y así debemos +necesariamente juzgar que somos precisamente los mismos en todas +las duraciones de que tenemos conciencia.» Nótese +bien; Kant reconoce expresamente que el juzgar que somos los +mismos, lo hacemos por necesidad; esto es, que la identidad del yo +es para nosotros un hecho de conciencia necesario. +Difícilmente se puede hacer una confesion mas ingenua y +concluyente para destruir los argumentos del filósofo +aleman. Si estamos precisados á juzgarnos idénticos, +si esto nos lo dice la conciencia, ¿podremos negar ni poner +en duda esta identidad, si no queremos faltar al hecho fundamental +de todas las investigaciones psicológicas, y por +consiguiente caer en el mas completo escepticismo? Si no es +valedero el testimonio de la conciencia, si no es seguro el juicio +á que él nos impele por <i>necesidad</i>, ¿de +qué podremos asirnos para no precipitarnos en el +escepticismo mas absoluto? ¿dónde podremos buscar un +cimiento sólido para levantar el edificio de nuestros +conocimientos?</p> + +<p>[71.] «Pero, continúa Kant, desde el punto de vista +de un extraño, no podemos tener por valedero este juicio, +porque no hallando en el alma otro fenómeno constante que la +representacion <i>yo</i>, que los acompaña y los une todos, +no podemos jamás decidir si este yo (un simple pensamiento) +no es tan pasajero como los otros pensamientos, <span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">{156}</a></span> que +están respectivamente ligados por él.» En hora +buena, no se admita que la representacion del yo, á pesar de +representar esencialmente una identidad, no es valedera; +dígase que aunque transitoria, nos induce +<i>necesariamente</i> á la ilusion de la permanencia; pero +sáquense todas las consecuencias de esta doctrina, y +sosténgase que la razon humana no vale nada, absolutamente +nada; dígase que el recuerdo es una pura ilusion, que aunque +por necesidad nos hallamos inducidos á creer que el +pensamiento que tenemos ahora, es un recuerdo de otro pensamiento +anterior, todo esto es pura ilusion; que no estamos seguros de que +haya la relacion de recuerdo, y no sabemos mas sino que en la +actualidad tenemos conciencia de un pensamiento que nos +<i>parece</i> ligado con otro anterior; dígase que el valor +de los raciocinios es nulo, porque todo enlace de ideas es +imposible si nos falta la memoria; y si á pesar de que una +representacion interna nos produce por necesidad un asenso, no +debemos fiarnos del juicio que la necesidad nos arranque; +dígase que todo cuanto pensamos, todo cuanto sentimos, todo +cuanto queremos, todo cuanto experimentamos en nuestro interior, no +puede servirnos para conocer nada, que estamos condenados á +una impotencia completa de adquirir ninguna seguridad sobre nada; y +que el lenguaje de todo filósofo deberá ser el +siguiente: «ahora me parece esto; tengo conciencia de esto; +ignoro todo lo demás; experimento <span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">{157}</a></span> una +necesidad de creer tal cosa, pero quizás esta creencia +será una pura ilusion; nada sé del mundo externo; +nada sé tampoco del mundo interno; todo conocimiento me +está negado; yo mismo no soy nada mas que una sucesion de +fenómenos que pasan y desaparecen; una necesidad +irresistible me impulsa á creer que estos fenómenos +tienen un lazo comun, pero este lazo no es nada; pues en +desapareciendo un fenómeno, nada queda de él; si +confieso una realidad permanente, sea la que fuere, ya caigo en la +substancialidad del alma, que me habia propuesto no admitir; todo +es ilusion, todo es nada; porque no estando seguro ni aun de los +hechos de conciencia, no estoy seguro de la ilusion misma.» +¿Quién tiene valor para arrostrar semejantes +consecuencias?</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XI.</h2> +<h3>SIMPLICIDAD DEL ALMA.</h3> +<p>[72.] En los capítulos anteriores me he ceñido +á probar la substancialidad del alma; para lo cual me +bastaba demostrar por el mismo testimonio de la conciencia, que hay +dentro de nosotros una realidad permanente, sujeto de las +modificaciones que experimentamos. Ahora voy á demostrar que +esta substancia es simple. <span class="pagenum"><a name="Page_158" +id="Page_158">{158}</a></span></p> + +<p>Para proceder con buen método fijemos el sentido de la +palabra, <i>simple</i>. Cuando hay muchos seres reunidos que forman +un conjunto, el resultado se llama compuesto; por manera que hay +verdadera composicion, siempre que hay varios seres +substancialmente distintos, pero unidos con un lazo; este lazo +puede ser de diferentes especies, lo que da orígen á +la diversidad de compuestos. La simplicidad se opone á la +composicion, de suerte que la idea de simplicidad excluye +esencialmente la de composicion; y como en esta última se +comprende un <i>número</i> de cosas distintas que se reunen +para formar un todo, resulta que la idea de simplicidad excluye +esencialmente la de número de cosas reunidas, para formar un +todo; luego lo simple es propiamente uno, y hay verdadera +simplicidad en una substancia, cuando ella no es un conjunto de +substancias.</p> + +<p>Al decir pues que la substancia del alma es simple, significamos +que no es un conjunto de substancias, sino que es una +substancia.</p> + +<p>[73.] Fijada con exactitud la idea de simplicidad, veamos si +conviene á nuestra alma. Como el alma no nos es dada en +intuicion á la manera de las cosas sensibles, y solo la +conocemos por la presencia de sentido íntimo, y por los +fenómenos que experimentamos en el fondo de nuestra +conciencia, debemos examinar estos dos manantiales para ver si +encontramos en ellos la simplicidad. <span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">{159}</a></span></p> + +<p>Es un hecho incontestable que en todos nuestros actos, en todas +nuestras afecciones internas, sentimos la identidad del yo (Cap. +VI, VII, VIII, IX, X). No hay identidad entre cosas distintas; y +por consiguiente el sentido íntimo rechaza desde luego la +multiplicidad del alma. Se dirá tal vez que esta identidad +no existe entre las substancias distintas; pero que una substancia +compuesta es idéntica consigo misma, y que quizás la +identidad atestiguada por la conciencia, no es mas que la identidad +de un compuesto consigo mismo; pero esta réplica se +desvanece con solo atender al mismo testimonio de la conciencia. Lo +que sentimos vario y múltiplo, no es el yo, sino lo que +sucede en el yo; pensamos, queremos, sentimos cosas diferentes: +pero la conciencia nos atestigua que quien las piensa, las quiere, +las siente, es uno mismo: el yo. Luego con el solo testimonio de la +conciencia está probada la simplicidad del alma; pues +nó de otro modo se puede explicar cómo sentimos +dentro de nosotros esa unidad permanente entre la muchedumbre de +fenómenos que se suceden en nuestro interior.</p> + +<p>[74.] Prescindiendo del testimonio del sentido íntimo y +ateniéndonos únicamente á la naturaleza de los +fenómenos internos, se puede demostrar que el sujeto de +ellos es una substancia simple. Si esto no se verifica, la +substancia pensante será compuesta de varias substancias; +veamos lo que resulta en este supuesto. Sean las substancias +<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">{160}</a></span> componentes tres por ejemplo, que +llamaremos A B C: digo que este conjunto no puede pensar. Para +demostrarlo hasta la última evidencia, tomemos este juicio: +el metal es cuerpo; y veamos si es posible que el conjunto de A B C +forme dicho juicio. Supongamos que la representacion del sujeto +metal, se halla en la substancia A; que la idea del predicado +cuerpo, está en la B; y la idea general de la relacion del +predicado con el sujeto, ó la cópula <i>es</i>, se +encuentra en C; ¿puede resultar un juicio? nó: de +ningun modo. A percibirá el metal; B el cuerpo; C la idea +general de cópula, <i>es</i>. Cada una de estas substancias +tendrá conciencia de lo suyo; y como no la tendrá de +la que hay en las demás, no formará juicio, que +consiste esencialmente en la relacion del predicado con el +sujeto.</p> + +<p>[75.] Si se dice que en cada una de las substancias se halla la +representacion de las tres cosas, tendremos tres juicios, y no +resultará un solo ser pensante, sino tres.</p> + +<p>Además, ó cada una de las substancias A B C +está compuesta de otras ó nó; si no +está compuesta, es simple, y nos hallamos con una substancia +simple y perceptiva; entonces, ¿á qué poner +tres bastando una? si está compuesta, todavía se +aumenta la dificultad: porque supongamos que A está formada +de dos substancias que llamarémos m, n; la representacion de +metal que habia en A, tendremos que distribuirla en m, n, en cuyo +caso lejos de poder llegar á un juicio, <span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">{161}</a></span> no +tendremos ni aun sujeto, pues que no será dable formar la +representacion de metal, supuesto que m, n, se la tendrán +repartida.</p> + +<p>Si no es posible formar un juicio, ni aun idea de un +término, es evidente que no se podrá raciocinar ni +pensar de ningun modo: el raciocinio implica un enlace de juicios +pues que se trata de sacar una consecuencia ligada con las +premisas.</p> + +<p>[76.] Los actos de voluntad son tambien imposibles en una +substancia compuesta; no hay voluntad cuando no hay conocimiento; y +este como acabamos de ver, es inseparable de la simplicidad. Pero +todavía se puede esforzar mas la demostracion. El acto de +voluntad implica una inclinacion, tendencia ó llámese +como se quiera, hácia un objeto conocido; supongamos que las +dos substancias A, B, que componen la substancia que tiene +voluntad, se reparten entre sí lo necesario para el acto de +querer, de modo que el conocimiento del objeto querido se halle en +A, y la inclinacion ó tendencia esté en B; digo que +semejante acto de voluntad es un absurdo. Para sentir la fuerza de +esta verdad supongamos que se pretende formar un acto de voluntad +con el conocimiento de un hombre y la inclinacion de otro, +hácia el objeto conocido; el puro conocimiento del uno no es +acto de voluntad; y la inclinacion del otro hácia un objeto +es imposible, si no tiene conocimiento del objeto á que se +ha de inclinar: esto equivaldria á poner una relacion sin un +punto de referencia. Semejantes contradicciones <span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">{162}</a></span> debe +admitir quien niegue la simplicidad de las substancias que quieren; +porque ó debe repartir entre las partes de las mismas la +inclinacion y el conocimiento, ó debe concentrarlo todo en +una, en cuyo caso las otras están de sobras.</p> + +<p>Además, las substancias componentes de la substancia que +quiere, ó son simples ó compuestas: si son simples, +hemos llegado á substancias simples que entienden y quieren; +si son compuestas, cada acto de voluntad será un conjunto de +la accion de muchas partes, ¿y qué será un +acto de voluntad que consiste en un conjunto?</p> + +<p>[77.] La reunion que nosotros concebimos en substancias +distintas es, ó de yuxtaposicion en el espacio, ó de +simultaneidad en el tiempo, ó de concurso de fuerzas para +producir un efecto comun: la yuxtaposicion en el espacio y la +simultaneidad en el tiempo, nada nos dicen para explicar ni el +pensamiento ni el acto de voluntad, ni ninguno de los +fenómenos internos; el concurso de fuerzas para producir un +efecto comun, tampoco puede servirnos para resolver el problema. En +este supuesto deberíamos concebir los fenómenos +internos como productos de una elaboracion á que han +concurrido varias substancias: admitamos por un momento semejante +absurdo, tampoco se adelanta nada; porque entonces preguntaremos +¿dónde reside el fenómeno elaborado: si en +todas las substancias juntas, él en sí, será +una cosa compuesta, y la conciencia <span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">{163}</a></span> del mismo deberá +ser tambien una cosa compuesta; ninguna de las substancias +componentes podrá decir <i>yo</i>, con respecto á +dicho fenómeno; luego habrá multiplicidad de +conciencias. Ahora bien; estas conciencias se reunirán en un +punto para formar una conciencia comun ó nó. Si se +reunen, el punto de reunion deberá ser una substancia simple +so pena de caer de nuevo en la multiplicidad de conciencias; si no +se reunen, las muchas conciencias internas de cada hombre se +parecerán á las conciencias de distintos hombres, +cada substancia pensará lo suyo, sin saber nada de lo que +piensa la otra.</p> + +<p>[78.] Por fin esta divisibilidad de substancias y de +conciencias, ó se llevará hasta lo infinito ó +nó; si lo primero, en vez de un ser pensante habrá +infinitos en cada uno de nosotros; si no se lleva hasta lo infinito +la divisibilidad, vamos á parar á substancias simples +con pensamiento y con conciencia, que es precisamente lo que se +proponian huir los adversarios. La misma divisibilidad infinita no +los salva tampoco de la simplicidad; la division separa las partes +pero las supone distintas; luego la division infinita debe suponer +una muchedumbre infinita de seres simples que hagan posible la +division. <span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">{164}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XII.</h2> +<h3>EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO CON QUE +SE PRUEBA LA SIMPLICIDAD DEL ALMA.</h3> +<p>[79.] El argumento con que acabamos de probar la simplicidad del +alma lo apellida Kant el segundo paralogismo de la +psicología, y lo propone en estos términos: +«aquello cuya accion no puede nunca ser concebida como el +concurso de muchos agentes, es simple; el alma ó sujeto +pensante, se halla en este caso; luego el alma es simple.» +Conviene el filósofo aleman en que este argumento no es un +juego puramente sofístico, imaginado por algún +dogmático, para dar á sus aserciones una ligera +apariencia de verdad; y confiesa que es un raciocinio que parece +desafiar el exámen mas atento y la reflexion mas profunda. +Sin embargo, él se lisonjea de poder reducirle á +polvo, manifestando que este principal apoyo de la +psicología racional, es un cimiento falso, y que por +consiguiente todo el edificio de esta ciencia se halla fundado en +el aire.</p> + +<p>[80.] Kant observa que el <i>nervus probandi</i> del argumento +se halla en que muchas representaciones no pueden formar un +pensamiento, sino en cuanto están contenidas en la unidad +absoluta del sujeto pensante; «pero nadie, dice, es capaz de +probar <i>por conceptos</i> semejante proposicion. <span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">{165}</a></span> En +efecto, ¿por dónde comenzaremos la tarea? La +proposicion: «un pensamiento no puede ser sino el efecto de +la unidad absoluta del ser pensante,» no puede ser tratada +analíticamente; la unidad del pensamiento (y todo +pensamiento resulta de muchas representaciones) es colectiva; y en +cuanto á los simples conceptos, del mismo modo puede +referirse á la unidad colectiva de substancias que +contribuyen á producir el pensamiento (así como que +el movimiento de un cuerpo es el movimiento de todas las partes de +este cuerpo) que á la unidad absoluta del sujeto. La +necesidad de la suposicion de una substancia simple no puede por +tanto ser conocida por la regla de la identidad en un pensamiento +compuesto; quien conozca la razon de la posibilidad de los juicios +sintéticos <i>à priori</i> tal como la hemos expuesto +mas arriba, no osará afirmar que esta proposicion deba ser +conocida sintéticamente, y perfectamente <i>à +priori</i> ó por conceptos puros.» Esta argumentacion +es un puro sofisma que voy á desvanecer á la luz de +la evidencia.</p> + +<p>[81.] En primer lugar, no es exacto que todo pensamiento resulte +de muchas representaciones; en la percepcion de una idea simple, +por ejemplo ser, no hay muchas representaciones, luego flaquea por +su base el argumento de Kant; pues que si encontramos un solo +pensamiento que exija simplicidad, la tenemos ya demostrada; si el +alma es simple para un caso no dejará de serlo para los +otros. <span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">{166}</a></span></p> + +<p>[82.] Examinemos ahora cómo entra la diversidad de +representaciones en los pensamientos que las admiten. Cuando estas +forman lo que se llama un pensamiento, se reunen por decirlo +así en un punto que hace necesaria la unidad de la +percepcion y del sujeto que percibe. En el pensamiento apellidado +juicio, se combina variedad de representaciones, la del sujeto y la +del predicado; pero estas varias representaciones, no constituyen +el pensamiento llamado juicio, sino en cuanto se ofrecen enlazadas +con la relacion, que autoriza para afirmar ó negar el +predicado del sujeto; luego en el fondo de la diversidad hay la +unidad, es decir la relacion; luego el pensamiento con que se +percibe esta relacion es uno, y por tanto la accion de percibir es +esencialmente una, á pesar de la variedad de las +representaciones.</p> + +<p>[83.] No hay en nuestros pensamientos ningun órden sino +en cuanto los comparamos unos con otros: todos nuestros actos +intelectuales se reducen á percepcion de ideas y á +comparacion de las mismas; en la percepcion hay simplicidad; en la +comparacion la hay tambien, pues no hay comparacion de lo vario, +sino en cuanto lo vario se reduce á lo uno, esto es á +la relacion que se percibe en la comparacion. Luego en todo +pensamiento hay unidad; luego el pensamiento no puede ser concebido +jamás como el concurso de muchos agentes; luego queda +demostrada esta proposicion que Kant considera indemostrable: +<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">{167}</a></span> muchas representaciones no pueden +formar un pensamiento, sino en cuanto están contenidas en la +unidad absoluta de un sujeto pensante.</p> + +<p>[84.] Presentemos la misma demostracion bajo una forma mas +rigurosa; supongamos que han de concurrir á la formacion del +pensamiento tres agentes A B C: cada parte pondrá su +contingente; á la primera supondremos que le corresponda a, +á la segunda b, á la tercera c; el resultado del +concurso será el conjunto compuesto de a b c, esto +será el pensamiento; luego será triple, luego no +puede constituir jamás un punto de comparacion; luego, +ó es menester rechazar esta hipótesis, ó negar +el pensamiento. El sofisma de Kant se funda pues en que atiende +solo á la diversidad de las representaciones, y prescinde de +la unidad que siempre se encuentra en la percepcion de esta +diversidad; así no es extraño que en el concepto del +pensamiento no encuentre la unidad. Este concepto lo presenta +incompleto ó mas bien falso; nos ofrece el pensamiento como +un conjunto de las representaciones, cuando deberia +ofrecérnosle como un punto simplicísimo en que las +representaciones se reunen para ser percibidas en la relacion que +entre sí tienen. La diversidad de las representaciones no +forma un conjunto á la manera de los objetos sensibles; el +pensamiento en que se conoce la relacion de dos triángulos +diversos, no puede ser expresado por la suma de las figuras de los +dos triángulos; es algo diferente de ellas; algo que +está en medio <span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">{168}</a></span> de ellas, que las reune +comparándolas, y que hace confluir su diversidad en la +unidad de su relacion.</p> + +<p>[85.] El ejemplo que aduce Kant manifiesta la grosería de +la idea con que concibe el carácter de la reunion de las +representaciones para formar un pensamiento total. La unidad del +pensamiento, dice, es colectiva, y puede referirse á la +unidad colectiva de muchas substancias, como el movimiento de un +cuerpo es el movimiento compuesto de todas las partes de este +cuerpo.» Aquí se presenta de bulto la equivocacion de +Kant: toma el conjunto de las representaciones por el pensamiento +que se refiere á ellas; así no es extraño que +no eche de ver la unidad implicada en la diversidad, supuesto que +esta diversidad haya de ser pensada.</p> + +<p>Para llevar la conviccion hasta el último punto +atengámonos al mismo ejemplo del movimiento; supongamos +movido un cubo, y llamemos á sus ocho vértices A. B. +C. D. E. F. G. H; todos se mueven; y el conjunto de sus +movimientos, así como de los puntos que están entre +ellos, forma el movimiento total. En el resultado de este concurso +de agentes ¿qué hay de comun? nada, sino la +yuxtaposicion en el espacio, y la relacion que van conservando con +la velocidad igual del movimiento. Pero el movimiento del +vértice H. no es el del vértice A, como lo demuestra +el que si suponemos que el vértice A. queda cortado del cubo +y permanece quieto, el movimiento del vértice H. +<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">{169}</a></span> podrá continuar sin ninguna +alteracion; luego los dos movimientos eran cosas absolutamente +distintas. Es evidente que lo mismo se verifica respecto á +los demás puntos; luego la unidad del movimiento compuesto +es puramente facticia; lo que hay realmente es una multiplicidad de +substancias y de movimientos, sin mas lazo que una cosa puramente +extrínseca: la relacion de las posiciones en el espacio.</p> + +<p>Troquemos ahora los vértices en representaciones y veamos +lo que resulta. ¿Se las supone existentes sin mas lazo que +su coexistencia? entonces no forman un pensamiento, sino un +conjunto de fenómenos que podrá ser considerado como +una <i>reunion</i> de cosas, pero nó como un pensamiento; en +tal caso el conjunto de todas las representaciones será +semejante al conjunto de los movimientos, pero no producirá +ningun resultado para el objeto que nos proponemos. Si á +estas representaciones se les señala un punto de reunion, +esto es, la relacion bajo la cual son percibidas, tendremos ya +pensamiento; pero ¿qué semejanza hay entre este acto +<i>uno</i>, simplicísimo, y la totalidad de muchos puntos +que se mueven?</p> + +<p>[86.] Si Kant hubiese querido presentar un ejemplo mas seductor, +debía echar mano de una teoría mecánica, cuya +aplicacion al presente caso ofrecia, si nó mas dificultad, +cuando menos una apariencia mas engañosa: hablo de la +resultante de un sistema de fuerzas y de su punto de aplicacion. +<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">{170}</a></span></p> + +<p>Cuando muchas fuerzas obran sobre una línea, un plano, +ó un sólido, producen un efecto igual al de una +fuerza única, que se llama resultante; la que tiene una +direccion determinada, y un punto de aplicacion, cual si fuera +simple, ó si no hubiese dimanado de otras; ¿por +qué no se podria aplicar lo mismo al pensamiento? +¿por qué, á pesar de ser una cosa simple, no +podria ser el producto del concurso de varios agentes? Este ejemplo +es mas especioso, porque presenta el resultado de la composicion +concentrado todo en un punto; pero bien examinado tampoco prueba +nada para el caso presente.</p> + +<p>La disparidad está en que el pensamiento es un acto +simple en sí mismo, y la resultante de las fuerzas lo es +únicamente en su relacion al efecto experimentado, +único que nosotros podemos calcular. Cuando dos fuerzas se +aplican á los dos extremos de una recta inflexible, el +efecto es el mismo que si aplicásemos á un punto de +la línea una fuerza sola igual á la suma de las +componentes, y en una distancia del punto de aplicacion de las +mismas, inversamente proporcional al valor de cada una de ellas. +Pero la unidad de este efecto depende de la cohesion de las partes, +que no permitiendo movimientos aislados, debe hacer refluir la +fuerza en un solo punto: mas las fuerzas componentes no dejan de +ser distintas, y de estar separadas, de tal suerte que en el +momento que cesase la cohesion, los puntos respectivos sentirian +cada cual la accion de la <span class="pagenum"><a name="Page_171" +id="Page_171">{171}</a></span> fuerza que les corresponde, y +marcharian en la direccion y con la velocidad que esta les +imprimiese. Si mientras dura la cohesion fuese posible dar á +cada una de las fuerzas componentes conciencia de la accion que +están ejerciendo, habria dos conciencias realmente +distintas, que no llegarian á formar una conciencia comun, y +que no se reunirian en otra cosa que en la produccion del efecto. +Si el punto á que se aplican tuviese conciencia de la accion +que experimenta, podria tener una conciencia semejante al de la +accion de una fuerza sola, igual á la suma de las +componentes, si desconociese el modo con que se le trasmite la +accion de estas; pero desde que tuviese conciencia de la accion +respectiva de las mismas, sabria que el resultado se debe á +la imposibilidad de que cada una de ellas produjese aisladamente el +efecto respectivo. Por manera que si comparásemos el sujeto +pensante á este punto de aplicacion de las fuerzas, +deberíamos atribuirle conciencia de la diversidad de +orígen de las representaciones que concurririan á la +produccion del efecto total.</p> + +<p>Se nos objetará tal vez, que por el análisis mismo +del ejemplo, hemos proporcionado el triunfo á los +adversarios de la simplicidad del alma; porque merced á +suposiciones arbitrarias, hemos venido á parar á un +efecto simple, inherente á una cosa simple, y todo producido +por el concurso de varios agentes; pero si bien se reflexiona, el +pretendido triunfo nunca habia estado <span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">{172}</a></span> mas +lejos que en el último caso á que nos conduce el +análisis de las fuerzas. Porque para llegar á un +resultado simple producido por el concurso de varias fuerzas, +necesitamos tambien un punto simple en el cual se concentre dicho +resultado. Entonces, y precisamente solo porque hemos llegado +á esta simplicidad, podemos prescindir de las fuerzas +componentes, y considerar la resultante en la clase de un efecto +simple producido por una fuerza simple, é inherente tambien +á un sujeto simple que es el punto indivisible, al cual se +considera aplicada; luego continuando la comparacion, +deberíamos tambien decir que sea cual fuere el número +de agentes que concurren á la produccion del pensamiento, +este reside en un sujeto simple, en cuyo caso está confesada +la simplicidad del alma. Es verdad que entonces se fingiria un +cierto número de agentes que influirian sobre el alma para +producir en ella el pensamiento; pero una vez producido, ella sola +seria el sujeto pensante, á la manera que el punto +indivisible es el solo en que se reune toda la fuerza de las +componentes. Así nuestros adversarios no habrian ganado nada +sino el cargar con la ridícula extravagancia del concurso de +agentes, para venir á parar á una substancia simple +pensante, que es lo único cuya existencia nos +proponíamos demostrar.</p> + +<p>[87.] Pretende Kant que es imposible el sacar de la experiencia +la unidad necesaria del sujeto pensante como condicion de +posibilidad de todo <span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">{173}</a></span> pensamiento; porque la experiencia no +hace conocer ninguna necesidad, y el concepto de la unidad absoluta +se halla en una esfera muy diferente de la que conviene á +este caso. Es cierto que la sola experiencia no nos hace conocer la +necesidad, porque limitándose á hechos particulares, +todos contingentes, no se extiende á la razon universal de +los objetos; pero no se verifica lo mismo de la experiencia +considerada objetivamente, esto es, en cuanto al conocimiento de +las razones generales de las cosas: porque si bien este +conocimiento considerado subjetivamente, como un acto individual, +es un hecho contingente, sin embargo, en cuanto existe, nos +representa verdadera necesidad en ciertos objetos, á no ser +que queramos renunciar á la certeza de todas las ciencias, +inclusas las matemáticas.</p> + +<p>Es claro que al hablar del pensamiento y del sujeto pensante, no +podemos desentendernos de la experiencia, pues que nos es imposible +prescindir de la base de todas las investigaciones +psicológicas, <i>yo pienso</i>, cuya proposicion expresa un +hecho de conciencia, un acto de experiencia interna; pero con esta +experiencia se combina la idea de unidad en general, es decir de la +exclusion de la distincion y multiplicidad en el acto del +pensamiento y en el sujeto pensante. Por manera que la demostracion +de la simplicidad del alma sigue los mismos trámites que +cuantas no se limitan á un órden puramente ideal, y +que por consiguiente se forman de una premisa que <span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">{174}</a></span> +contiene una verdad necesaria, y de otra que consigna un hecho de +experiencia. La premisa necesaria es aquí la misma +definicion de la unidad y simplicidad: y la otra expresa el hecho +experimentado, esto es la naturaleza del pensamiento, tal como lo +sentimos en nuestra conciencia.</p> + +<p>[88.] De esta suerte, la demostracion de la simplicidad de los +seres pensantes no se limita á los espíritus humanos, +sino que se extiende á todos los sujetos donde se halle el +hecho de conciencia. Cuando Kant nos oponga que no podemos extender +esta demostracion porque entonces salimos del campo de la +experiencia, le replicaremos con este raciocinio: nuestra +demostracion se funda en la idea de unidad y en el hecho de +conciencia; la idea de unidad es general, y de consiguiente vale +para todos los casos; el hecho de conciencia es una cosa que se +encuentra en todo ser pensante, pues el pensamiento no es +concebible sin un sujeto que pueda decir <i>yo pienso</i>; luego +procedemos legítimamente al extender la demostracion de la +simplicidad, á no ser que se pretenda dar á la +palabra <i>pensar</i>, una significacion muy diversa de la que le +damos todos, en cuyo caso salimos del terreno filosófico y +entramos en una cuestion de palabras.</p> + +<p>[89.] La idea de un ser pensante la hemos debido recibir de la +experiencia que hallamos en nosotros mismos; esta idea la dilatamos +ó la restringimos aumentando ó disminuyendo su +perfeccion, <span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">{175}</a></span> pero en el fondo queda siempre la +misma: y no concebimos el pensamiento en otro ser, sin atribuirle +algo semejante á lo que sentimos en nosotros. En este +concepto tiene razon Kant cuando dice que al querer representarnos +un ser pensante, debemos ponernos á nosotros mismos en lugar +del objeto. Segun el mismo filósofo no exigimos para el +pensamiento la unidad absoluta del sujeto, sino porque sin esta +unidad seria imposible decir yo pienso; pues que si bien la +totalidad del pensamiento puede estar distribuida entre muchos +sujetos, el yo subjetivo no puede estar dividido ni repartido, y +este <i>yo</i> le suponemos en todo pensamiento. La proposicion, yo +pienso, es el fundamento sobre el cual la psicología edifica +sus conocimientos; esto lo confiesa Kant, y no se comprende por +qué admitiendo que esta proposicion es la forma de la +apercepcion que se liga con toda experiencia y la precede, dice que +no es experimental; como si no estuviese sujeto á verdadera +experiencia tanto el pensamiento como su forma; cuando si bien se +considera, mas bien debe ser experimentada la forma que el mismo +pensamiento, supuesto que este es distinto en cada caso; mientras +la forma es idéntica en todos; porque ella en sí no +es otra cosa, que la conciencia de la unidad, idéntica en +medio de la diversidad.</p> + +<p>[90.] Al concebir esta unidad absoluta en el yo, no concebimos +una unidad lógica como pretende Kant; sino una unidad real, +supuesto que <span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">{176}</a></span> permanece la misma realmente entre la +variedad del pensamiento. Cuando enunciamos esta unidad en la +proposicion, yo pienso, no hablamos de una forma en abstracto, +comun á todas las percepciones, sino de una cosa positiva +que hay en nosotros, y cuya realidad es indispensable para que el +pensamiento sea posible.</p> + +<p>[91.] Dice el filósofo aleman: «esta condicion +subjetiva de todo conocimiento no seria justo convertirla en +condicion de la posibilidad de un conocimiento de los objetos, es +decir, en un concepto del ser pensante en general, atendido que +nosotros no podemos representarnos este ser sin ponernos á +nosotros mismos en su lugar, con la fórmula de nuestra +conciencia.» No creo que los psicólogos que han +pretendido poder demostrar la simplicidad del alma, se hayan +lisonjeado de llegar á una idea perfecta de los seres +pensantes, ni tampoco negado el que el tipo de esta idea lo sacamos +de nuestra experiencia; lo que han pretendido es que la razon los +conducia á inferir que habia unidad absoluta de sujeto, +donde quiera que hubiese un ser pensante; aunque su pensamiento +perteneciese á una escala mas ó menos perfecta que la +nuestra.</p> + +<p>[92.] Cuando Kant observa que el sujeto de la inherencia del +pensamiento está solo indicado de una manera trascendental +sin que se descubran sus propiedades, y que por esto no conocemos +la simplicidad del sujeto mismo, consigna un hecho que en algun +modo se puede admitir, pero saca <span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">{177}</a></span> una consecuencia falsa. +Es verdad que no conocemos la substancia del alma sino por la +presencia del sentido íntimo, y por su relacion con los +actos; y que por consiguiente ella en sí misma, con +abstraccion de todos los fenómenos que experimentamos, no +nos es dada en intuicion inmediata, y que cuando llegamos á +este punto nos quedamos reducidos á la idea de un ser +simple; pero esta indeterminacion y vaguedad en el conocimiento de +la substancia del alma, no nos impide el conocer su simplicidad, si +esta se halla atestiguada por el sentido íntimo, y +además por la naturaleza de los fenómenos que nos dan +á conocer al sujeto pensante.</p> + +<p>[93.] Creerán algunos que la indeterminacion en el +conocimiento de la substancia del alma, es un hecho descubierto +recientemente por el filósofo aleman; pero es fácil +probar que este hecho habia sido notado de muy antiguo, +hallándose consignado de una manera muy especial y muy +interesante, en los escritos de Sto. Tomás. Este +metafísico eminente se propone la cuestion de si el alma +intelectual se conoce á sí misma, por su esencia; +utrum anima intellectiva seipsam cognoscat per suam essentiam; y +despues de varias consideraciones sobre la inteligencia y la +inteligibilidad de los objetos, la resuelve con las siguientes +notabilísimas palabras. «El entendimiento no se conoce +pues á sí mismo por su esencia, sino por su acto, y +esto de dos maneras: en particular, en cuanto Sortes ó +Platon percibe que <span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">{178}</a></span> tiene alma intelectual, por lo mismo +que percibe que entiende: y en universal, en cuanto consideramos la +naturaleza de la mente humana por el acto del entendimiento. El +juicio y la eficacia de este conocimiento de la naturaleza del alma +lo tenemos por derivacion de la luz que nuestro entendimiento +recibe de la verdad divina, la cual contiene la razon de todas las +cosas, segun lo dicho mas arriba; de aquí es que san Agustin +en el libro 9 <i>de Trinitate</i> dice: vemos la inviolable verdad, +por la cual en cuanto podemos, definimos perfectamente, nó +cuál es el alma de cada hombre, sino cuál debe ser, +segun las razones eternas. Entre estos dos conocimientos hay una +diferencia; porque para tener el primero, basta la misma presencia +del alma, que es principio del acto, con el cual el alma se percibe +á sí misma, y así decimos que se conoce por su +presencia; mas para el segundo conocimiento dicha presencia no +basta, sino que se necesita una investigacion diligente y sutil, y +por esto muchos ignoran la naturaleza del alma y muchos erraron +sobre ella, por lo cual dice san Agustin en el libro 10 <i>de +Trinitate</i>: no se busque el alma á sí misma como +para ver una cosa ausente, sino procure discernirse como una cosa +presente; esto es, conocer lo que la diferencia de las otras cosas, +en lo que consiste el conocer su esencia y su naturaleza +<a id="footnotetag2" name="footnotetag2"></a><a href="#footnote2">[2]</a>.</p> + + +<p><span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">{179}</a></span></p> + +<p>[94]. Aquí es de notar que Santo Tomás admite dos +conocimientos del alma para sí misma: el de presencia, en +cuanto la sentimos por lo mismo que pensamos, «percipit se +habere animam intellectivam, ex hoc quod percipit se +intelligere,» y despues otro que es el que sacamos del +análisis del acto intelectual discurriendo por +consideraciones generales, ateniéndonos á la luz que +las razones eternas arrojan sobre este hecho de experiencia; +hé aquí pues cómo se hallan explicados en Sto. +Tomás el conocimiento de presencia ó de conciencia +contenido en la proposicion, yo pienso; y el general que es el que +se saca del acto mismo intelectual en sus relaciones con la unidad +del sujeto que lo ejerce: este último conocimiento tiene +algo de abstracto, de indeterminado, <span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">{180}</a></span> nadie lo niega; y cuando +Kant nos lo hace notar, no nos dice nada que no hubiese +enseñado el Sto. Doctor cuando afirma expresamente que el +alma no se conoce á sí misma por su esencia sino por +su acto: «non per essentiam suam sed per actum suum.» +Todo cuanto se halla de verdad en la dilatada exposicion de Kant +sobre la limitacion de nuestro conocimiento á los actos de +conciencia y sobre la falta del conocimiento intuitivo de la misma +substancia del alma, del sujeto trascendental del pensamiento, +está expresado en aquellas lacónicas palabras: +nó por su esencia sino por su acto.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XIII.</h2> +<h3>COMO LA IDEA DE SUBSTANCIA ES APLICABLE Á DIOS.</h3> +<p>[95.] En la idea de substancia, tal como nos la formamos por las +cosas que nos rodean, y por el testimonio de nuestra conciencia, +hemos encontrado la relacion á las mudanzas que en ella se +verifican, como en un sujeto ó recipiente. Pero ya hemos +observado tambien, que á mas de esta relacion, habia la +negacion de estar inherente á otro ser, como las +modificaciones lo están á ella; cuya negacion supone +una perfeccion que exime <span class="pagenum"><a name="Page_181" +id="Page_181">{181}</a></span> de la necesidad de inherencia +á que están sometidos los seres endebles y +transitorios que apellidamos accidentes ó modificaciones. +Como nosotros no conocemos la íntima esencia de las +substancias, ignoramos lo que sea esta perfeccion; pero no podemos +dudar que existe en la misma naturaleza del sujeto, y que es +independiente de las modificaciones que le transforman. Así +pues, si en algo se ha de constituir la esencia misma de la +substancia, ha de ser en esa perfeccion, de que tenemos noticia, +mas nó conocimiento intuitivo; y por tanto, cuando se define +la substancia con relacion á los accidentes, «quod +substat accidentibus,» mas bien se la define por el modo con +que se nos presenta á nosotros, que por lo que ella es en +sí misma.</p> + +<p>[96.] De aquí resulta, que de las dos definiciones que +á veces se daban en las escuelas, «ens per se +subsistens,» un ente subsistente por sí mismo, +«id quod substat accidentibus,» el sujeto de los +accidentes; la primera es la mas propia, porque se acerca mas +á expresar la cosa como es en sí. Aunque sea verdad +que nosotros no conocemos las substancias finitas, sino en cuanto +se nos revelan por los accidentes, y hasta nuestro mismo +espíritu no se conozca á sí propio sino por +sus actos, la razon nos dice que las cosas para ser conocidas, es +necesario que existan, y que para que nuestro entendimiento halle +en las mismas algo permanente, es preciso que ese algo esté +en ellas. Nuestro conocimiento no es productivo <span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">{182}</a></span> de sus +objetos; para que sean conocidos, es necesario que existan.</p> + +<p>[97.] Estas consideraciones nos manifiestan la posibilidad de +que exista una substancia no sujeta á modificaciones, ni +á mudanzas de ninguna clase; y que esta substancia lejos de +perder el carácter de tal, por su inmutabilidad, le poseeria +en un grado mucho mas perfecto. La perfeccion de la substancia no +está en las mudanzas, sino en lo permanente que encierra; no +está en tener una sucesion de modificaciones inherentes +á ella, sino en existir de tal modo que no necesite estar +adherida á otro ser. La substancia que reuniese esa +permanencia, esa perfeccion que le diese fuerza para existir por +sí misma, y que al propio tiempo no tuviese ninguna +modificacion, no experimentase ninguna mudanza, seria la substancia +por excelencia, infinitamente superior á todas las +demás. Esta substancia es Dios.</p> + +<p>[98.] Ahora es fácil resolver la cuestion, si cuando la +idea de substancia es aplicada á Dios se la entiende en el +mismo sentido que al aplicarla á las criaturas; ó +hablando en términos de las escuelas; si se toma en sentido +unívoco ó análogo.</p> + +<p>[99.] En la idea de toda substancia entra la de un ser; lo que +no existe, no puede ser substancia. En cuanto concebimos el ser +como una realidad, como contrapuesto á la nada, la idea de +ser conviene á Dios y á las criaturas: Dios es, es +decir, Dios es una cosa real, nó la nada. Pero si de esta +idea general, tal como nosotros la concebimos, <span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">{183}</a></span> en +oposicion con la nada, pasamos á su realizacion en los +objetos, al modo por decirlo así con que se la aplica, +entonces encontramos la diferencia que va de lo contingente +á lo necesario, de lo finito á lo infinito. Aunque no +vemos intuitivamente al ser infinito, ni la esencia de los seres +finitos, no obstante conocemos con toda evidencia que la palabra +<i>ser</i> aplicada á lo infinito, significa una cosa muy +diferente de cuando se la aplica á lo finito.</p> + +<p>[100.] En la idea de substancia entra la de una cosa permanente; +esta permanencia conviene tambien á Dios; el ser infinito es +permanente por esencia.</p> + +<p>[101.] En las substancias que nos rodean, hallamos esa +permanencia combinada con la sucesion de las modificaciones que las +afectan; estas mudanzas son imposibles en Dios. Esta cualidad de +relacion á las modificaciones, es característica de +las substancias finitas.</p> + +<p>[102.] Las substancias no están inherentes á +otras, como las modificaciones lo están á ellas; esta +no inherencia conviene tambien á la substancia divina.</p> + +<p>[103.] Las substancias deben encerrar algo en sí que las +exima de la necesidad de la inherencia, que las eleve sobre los +seres que se suceden con tanta rapidez, y que en su existencia han +menester siempre de otro que los sustente; esta perfeccion se halla +en la substancia divina, ser por esencia, piélago de +perfeccion. <span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">{184}</a></span></p> + +<p>[104.] Resulta de este análisis que todo cuanto se +encierra de perfeccion en la idea de substancia, puede aplicarse al +ser infinito; y que lo único que de esta idea no se le puede +aplicar, es lo que supone negacion, imperfeccion.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XIV.</h2> +<h3>UNA ACLARACION IMPORTANTE; Y UN RESÚMEN.</h3> +<p>[105.] Cuando se dice que la substancia es un ser subsistente +por sí mismo, no se entiende que sea un ser que +absolutamente no haya necesitado de otro para su existencia. El +confundir estas dos cosas es dar pié á una monstruosa +confusion de ideas, y nace á su vez de otra confusion no +menos monstruosa, de la relacion de causa y efecto, con la relacion +de substancia y accidente.</p> + +<p>[106.] La relacion de causa y efecto está en que la causa +da el ser al efecto; y la relacion de substancia y accidente, +está en que la substancia sirve de sujeto al accidente. +Tanta diferencia va de una cosa á otra, que no solo la razon +nos las muestra distintas, sino que á cada paso la +experiencia nos las ofrece separadas. Nuestra alma es sujeto de +muchos accidentes en cuya produccion no tiene ella ninguna parte; +antes por el contrario, se opone á esta produccion en cuanto +<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">{185}</a></span> le es posible. Tales son todas las +sensaciones dolorosas, todas las impresiones desagradables; todos +los pensamientos importunos que nos ocurren á pesar nuestro, +y cuando quisiéramos pensar en otra cosa. Entonces es el +alma sujeto y nó causa; se halla en ella la razon de +substancia con respecto á cosas en que lejos de ser causa, +es solo paciente. Si no me engaño, este ejemplo es +concluyente del todo, para demostrar la existencia de una +línea divisoria entre el carácter de causalidad y el +de substancia, y el de efecto y accidente.</p> + +<p>[107.] El ser subsistente por sí mismo, significa cierta +exclusion: si esta se refiere á la causalidad, ser +subsistente por sí mismo[1], significa ser no causado; si +dicha exclusion se refiere á la inherencia, ser subsistente +por sí mismo, significa ser no inherente á otro, como +lo están los accidentes á la substancia. Cuando se +define la substancia un ser subsistente por sí mismo, se +entiende en el segundo sentido, nó en el primero; y esta +distincion basta para derribar todo el sistema de Spinosa, y de +todos los panteistas, sea cual fuere el aspecto bajo el cual +presenten su error.</p> + +<p>[108.] Para entrar desembarazadamente en la cuestion del +panteismo, resumamos en pocas palabras, lo que la razon y la +experiencia nos dicen sobre la substancia.</p> + +<p>1.° En nuestro interior hay un ser uno, simple, +idéntico, permanente, sujeto de los fenómenos que +experimentamos. <span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">{186}</a></span></p> + +<p>2.º En lo exterior hay objetos, que conservan algo +constante, en medio de la variedad de sus fenómenos.</p> + +<p>3.º En la idea de substancia entran las de ser, +permanencia, no inherencia á otro en clase de +modificacion.</p> + +<p>4.º La relacion de sujeto á sus modificaciones se +halla en todas las substancias finitas.</p> + +<p>5.º La relacion á modificaciones, no es inseparable +de las ideas de ser, permanencia, y no inherencia á +otro.</p> + +<p>6.º Una substancia inmutable, no implica ninguna +contradiccion.</p> + +<p>7.º Subsistente por sí mismo, no es lo mismo que +independiente de otro ser. No debe confundirse la relacion de causa +y efecto, con la de substancia y accidente.</p> + +<p>8.º La <i>no inherencia</i> á otro ser, es +característico de la substancia; pero esta idea negativa se +ha de fundar en una cosa positiva: en una <i>fuerza</i> de +subsistir por sí mismo, para no necesitar de estar adherido +á otro. <span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">{187}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XV.</h2> +<h3>EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LAS IDEAS.</h3> +<p>[109.] La idea de substancia, y todas sus aplicaciones +así al mundo externo como al interno, de ningun modo nos +conducen á inferir la existencia de una substancia +<i>única</i>; por el contrario, la razon de acuerdo con la +experiencia nos obliga á reconocer <i>muchedumbre</i> de +substancias. ¿Por qué deberíamos admitir una +substancia única? Examinemos á fondo esta cuestion, +una de las mas capitales de la filosofía, y que desde muy +antiguo ha dado ocasion á los errores mas funestos.</p> + +<p>[110.] Los sostenedores de la substancia única, ó +se han de fundar en la misma idea de la substancia, ó en la +experiencia; nuestro espíritu no tiene otros recursos que +sus ideas primitivas, ó la enseñanza de la +experiencia. Empecemos por el método <i>à priori</i>, +ó por el que se funda en la idea.</p> + +<p>[111.] ¿Qué entendeis por substancia? les +preguntarémos. Si por substancia entendéis un ser +subsistente por sí mismo, y por esta subsistencia +significais, que no necesita de ningún otro para existir, +que no lo ha necesitado nunca, entonces hablais de un ser <i>no +causado</i>, de un ser necesario, que tiene en sí propio la +razon suficiente y <span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">{188}</a></span> necesaria de su existencia. Si decis +que este ser es único, ó que no hay otro de su clase, +convenimos con vosotros; solo os advertiremos que tomais el nombre +de substancia en un sentido impropio. Pero en el fondo la +diferencia estará en el nombre; y para entendernos +perfectamente, solo nos será necesario saber que por +substancia entendeis un ser absolutamente necesario, y por tanto +absolutamente independiente. Pero si afirmais que este ser es +único, en tal sentido que nada hay, ni puede haber fuera de +él, entonces afirmais gratuitamente, y os exigimos prueba de +lo que afirmais.</p> + +<p>¿Por qué el ser necesario excluiria la posibilidad +de los demás seres? ¿No es mas legítimo el +deducir que en él se contiene la razon de la posibilidad y +de la existencia de los mismos? El ser que tenga en si la necesidad +de existir, ha de estar dotado de actividad; y el término de +la actividad en lo exterior es la produccion. ¿Por +qué de esta produccion no podrán resultar otros +seres? Por lo mismo de ser producidos serán distintos del +que los produce.</p> + +<p>[112.] Sin salir de nuestras ideas encontramos la contingencia y +la multiplicidad. La experiencia nos enseña que en nosotros +mismos hay una sucesion continua de formas: estas apariencias algo +son, no pueden ser un puro nada, pues deben ser algo, siquiera como +apariencias. En ellas vemos un continuo tránsito del no ser +al ser, y del ser al no ser, luego hay produccion de algo +<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">{189}</a></span> que no es necesario, puesto que es y +deja de ser; luego hay algo fuera del ser que se quiere suponer +único. Este argumento se funda en los fenómenos +puramente internos y así vale, aun contra los idealistas, +contra los que quitan al mundo externo toda realidad, y lo reducen +solo á meras apariencias, á simples fenómenos +de nuestro espíritu. Esas apariencias existen por lo menos +como apariencias; ellas pues son algo, ellas son contingentes, +ellas no son pues el ser necesario. Luego fuera de este hay algo +que no es él; luego es insostenible el sistema que afirma la +existencia de un ser único.</p> + +<p>La idea de un ser absolutamente independiente por razon de su +absoluta necesidad, no excluye la existencia de los seres +contingentes; solo manifiesta que el ser necesario es único +entre los necesarios, mas nó único entre los +seres.</p> + +<p>[113.] Tampoco se sigue de la idea del ser necesario el que no +pueda haber seres contingentes causados, y sin embargo subsistentes +por sí mismos, en él sentido de que no están +inherentes á otros como modificaciones. El no ser causado, y +el no estar inherente, son cosas muy distintas; la primera trae +consigo á la segunda, mas nó la segunda á la +primera. Todo ser no causado, ha de estar libre de la inherencia; +pues por lo mismo que no es causado, es necesario, y encierra en +sí cuanto ha menester para no estar inherente á otro. +Por lo mismo que es necesario, es absolutamente independiente de +los demás, lo que <span class="pagenum"><a name="Page_190" +id="Page_190">{190}</a></span> no se verificaria si los necesitase +como la modificacion necesita la substancia. Pero nó todo lo +que no es inherente ha de ser no causado; pues su causa puede +haberle hecho tal que no necesite de estar inherente á otro +ser como modificacion. Entonces dependerá de otro, como el +efecto de su causa, nó como accidente de su substancia: +habrá entre ellos la relación de causalidad, mas +nó la de substancia, cosas muy diferentes como hemos +explicado mas arriba (Cap. XIV).</p> + +<p>[114.] Jamás los panteistas llegarán á +probar que porque una cosa no sea modificacion, haya de ser no +causada: y esto es precisamente lo que deberian demostrar para +sacar triunfante su sistema. Una vez demostrado que todo lo que +subsiste en sí, es no causado, tendrian probado tambien que +todo lo que subsiste en sí, es necesario. Y como el ser +necesario ha de ser único, tendrian probado tambien que no +hay mas que una substancia.</p> + +<p>[115.] La clave del sistema panteista es esta: confundir la no +inherencia, con la independencia absoluta; y la clave para +desvanecer todos sus argumentos, es distinguir constantemente estas +cosas. Todo lo no causado es substancia; mas nó toda +substancia es incausada. Todo lo no causado es necesario, y por +tanto no inherente; mas nó toda substancia es necesaria. La +substancia finita no es inherente á otro ser; pero es +causada por otro ser. No puede existir sin él, es verdad; +<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">{191}</a></span> pero esta dependencia, no es la de la +modificacion á la substancia, sino del efecto á la +causa.</p> + +<p>La causa da el ser al efecto; la substancia sustenta al +accidente; la causa no es modificada por el efecto; la substancia +es modificada por el accidente. Estas ideas son claras, distintas; +con ellas se debe estrechar al panteismo en todas sus +transformaciones; quien así lo haga conseguirá lo que +Menelao con el viejo Proteo; reducirle á su forma primitiva, +al ateismo puro. Esta es su naturaleza; este debe ser su nombre. +Muchos de los erróneos sistemas que turban al mundo de las +ideas, se fundan en un equívoco; para acabar con ellos es +necesario fijarse en el punto que le aclara y no salir de +allí. El equívoco se presentará de diferentes +maneras, pero conviene no dejarse alucinar, ni confundir: volver +siempre á la misma distincion y estrecharle con ella. El +pasaje del poeta inmortal en el lugar aludido, podria tomarse como +un mito de un excelente método para desbaratar sofismas. +«Echaos sobre él, decia la diosa Idothea á +Menelao y sus compañeros; cogedle, y á pesar de todos +sus esfuerzos para escaparos, no le solteis, continuad +estrechándole fuertemente. Todo lo imitará: agua, +fuego, réptil, tomará todas las formas; pero +apretadle mas, redoblad sus ligaduras. Cuando habrá vuelto +á <i>ser lo que era</i>, suspended vuestros esfuerzos y +dadle libertad» (Odisea, Canto 4). Así será el +panteismo: hablará de materia, de espíritu, de +realidad de fenómenos, del yo, del <span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">{192}</a></span> no yo; +de subsistencia y no subsistencia, de necesario y de contingente; +pero no salgais de las ideas fundamentales, conducidle á +ellas; al fin volverá á su forma primitiva; y cuando +haya vuelto á ella, entonces soltadle, mostrándole +á los pueblos tal cual es, diciéndoles: «vedle +en su horrible deformidad; siempre ha sido lo que es ahora; +á pesar de todas sus trasformaciones, no es mas que el +ateismo.»</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XVI.</h2> +<h3>EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LOS HECHOS +EXTERNOS.</h3> +<p>[116.] Si en la region de las ideas es insostenible el +panteismo, no lo es menos en el campo de la experiencia. Esta, +lejos de conducirnos á la exclusiva unidad de la substancia, +nos muestra por todas partes la multiplicidad.</p> + +<p>[117.] Hay unidad cuando no hay division, cuando en la cosa una +no se pueden distinguir otras distintas, cuando no cabe en ella un +juicio negativo. Nada de esto observamos ni en el mundo externo, ni +en el interno; antes una experiencia constante nos ofrece todo lo +contrario.</p> + +<p>[118.] En el mundo externo la division es visible, palpable; no +hay mas que unidad de órden, la direccion á un fin: +fuera de esto, todo es <span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">{193}</a></span> multiplicidad. El único medio +por el cual estamos en comunicacion con el mundo externo son los +sentidos; y estos encuentran la multiplicidad en todas partes: +sensaciones distintas en números diferentes en especie, +graduadas de mil modos diversos, distribuidas entre infinitos +grupos, que si bien se enlazan en tal ó cual punto, se +pueden dividir y se dividen en otros mil.</p> + +<p>[119.] La multiplicidad está tan atestiguada por la +experiencia de los sentidos, como la existencia misma de los +objetos. Si para lo primero les negamos el crédito, seria +preciso negárselo para lo segundo. No solo nos dicen que hay +tal cuerpo, sino que del mismo modo nos cercioran de que un cuerpo +no es el otro. No conocemos con mas certeza que á una +sensación le corresponda en lo exterior un objeto, que la +distincion entre los dos objetos de distintas sensaciones.</p> + +<p>Decir que los sentidos no son buenos jueces en esta materia, +porque ellos se limitan á la simple sensacion, y por lo +mismo no sirven para juzgar de los objetos, es apelar al idealismo; +pues que con la misma razon se podria afirmar que los sentidos, +limitándose como se limitan á la simple sensacion, no +bastan á cerciorarnos de la existencia de los objetos +respectivos.</p> + +<p>[120.] Todo lo que sea establecer la unidad fuera de nosotros, +es destruir el mundo corpóreo. La idea de la extension se +opone á la unidad. En lo extenso, unas partes no son las +otras. Esto es evidente; y quien lo ponga en duda combate la +<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">{194}</a></span> certeza de la misma Geometría. +Si el mundo es algo real, es extenso; si no es extenso, no podemos +asegurar que sea nada real. Con igual seguridad conocemos la +extension que la existencia. Esta existencia misma nos es +manifestada por la extension ofrecida á nuestras +sensaciones. Si pues esta extension no existe, las sensaciones son +un mero fenómeno interno, una pura ilusion, en cuanto les +atribuimos correspondencia en lo exterior.</p> + +<p>[121.] El argumento que acabo de proponer es, si no me +engaño, uno de los mas concluyentes contra Spinosa, quien +con la unidad de substancia admite la extension, como uno de sus +atributos. Lo extenso es esencialmente múltiplo; siempre +lleva consigo la distincion entre sus partes; siempre se puede +hacer el juicio negativo, «la parte A no es la parte +B.» El panteismo no puede deshacerse de este argumento sino +salvándose en el idealismo puro; y en este concepto tal vez +Fichte y Hegel han sido mas lógicos de lo que algunos creen. +Quien quiera sostener la exclusiva unidad de substancia, es preciso +que convierta el mundo externo en meros fenómenos, cuya +única realidad se cifra en presentarse así á +nosotros. Esto es absorber el mundo en el yo, y concentrar la +realidad en la idea; pero esta absorcion y concentracion, en medio +de su obscuridad, son una consecuencia lógica, necesaria, +del principio establecido. Hay absurdo, pero hay al menos la +consecuencia de la absurdidad.</p> + +<p>[122.] Los que llaman á Spinosa discípulo de +<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">{195}</a></span> Descartes, no han advertido que entre +los dos sistemas hay una contradiccion necesaria. El argumento que +acabo de proponer fundado en la extension, si bien es concluyente +en todos los supuestos, lo es mas, si cabe, admitiendo con +Descartes que la esencia de los cuerpos consiste en la extension. +En este caso, las varias partes de la extension se distinguen +esencialmente, pues cada parte constituye una esencia. La +multiplicidad esencial y substancial de los cuerpos será +tanta, cuanta sea la multiplicidad de la extension.</p> + +<p>[123.] Si se quisiere sostener que la extension no es la misma +esencia de los cuerpos, sino un atributo ó una modificacion, +ya se hable de una determinacion fundada en la esencia, ya de una +determinacion accidental, pretendiendo además que esta +modificacion ó atributo puede pertenecer á la +substancia única, preguntaremos si esta substancia en +sí misma, prescindiendo de la extension, es simple ó +compuesta. Si es compuesta, hay en ella la multiplicidad, y por +tanto cae Spinosa en la opinión comun, es decir, de un mundo +corpóreo, compuesto de muchas partes, de las que no +tendrá la una mas derecho que la otra á ser una +verdadera substancia. Entonces pues, no habrá substancia +única, sino un compuesto de muchas; y el universo +corpóreo no podrá llamarse una substancia, sino en el +sentido en que se llama comunmente, uno, no tomando la unidad en +sentido riguroso, sino en cuanto todas sus partes están +entre sí enlazadas, y dispuestas <span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">{196}</a></span> con +cierto órden para conspirar á un mismo fin. Si la +substancia, sujeto de la extension, es simple, resulta una +substancia simple determinada ó modificada por la extension, +una substancia simple extensa, lo que es contradictorio. No puede +concebirse que una cosa sea modificacion de otra, sin que la +modifique; esto es lo que expresan las palabras mismas. Una +modificacion, modifica, dando á la cosa modificada la forma +de la modificacion, aplicándose á sí propia +á la cosa modificada. La extension no puede modificar sino +haciendo á la cosa modificada extensa: y el ser extenso +ó tener extension, son expresiones absolutamente +idénticas. Luego repugna el que una substancia simple tenga +por una de sus modificaciones la extension; luego el sistema de +Spinosa es absurdo.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XVII.</h2> +<h3>EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LOS HECHOS +INTERNOS.</h3> +<p>[124.] La multiplicidad de las substancias no está menos +atestiguada por la conciencia de nosotros mismos, ó sea del +mundo interno. Por de pronto encontramos en nosotros algo uno, +indivisible, que permanece siempre lo mismo en medio de todas las +transformaciones de nuestro <span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">{197}</a></span> ser. Esa unidad del yo es +indispensable para el enlace de todos los fenómenos en un +punto; sin ella es imposible todo recuerdo, toda combinacion, toda +conciencia; nuestro propio ser se desvanece, no es mas que una +serie de fenómenos inconexos. Pero de esta unidad que es +preciso tomar como un hecho íntimo, que la conciencia pone +á cubierto de toda duda, y á cuya conviccion nos es +imposible resistir, nace el conocimiento de la multiplicidad. Hay +algo que nos afecta, y este algo no somos nosotros. Nuestra +voluntad, nuestra actividad, son impotentes para resistir otras +actividades que obran sobre nosotros; hay algo pues que no somos +nosotros, que es independiente de nosotros. Hay algo que no es una +modificacion nuestra; pues que muchísimas veces no nos +afecta, no nos modifica. Este algo es una realidad, porque la nada +no puede afectar. Este algo no es inherente á nosotros; +está pues en sí, ó en alguna cosa que no es +nosotros. Hay pues una substancia que no es nuestra substancia; y +el <i>yo</i> y el <i>no yo</i>, que tanto ruido mete en la +filosofía alemana, lejos de conducir á la unidad de +la substancia conduce á la multiplicidad; y por consiguiente +destruye el panteismo atrincherado en el idealismo.</p> + +<p>[125.] Desde el primer paso nos encontramos cuando menos con la +dualidad, con el yo y el no yo; pero llevando mas allá la +observacion, encontramos una asombrosa multiplicidad.</p> + +<p>Nuestro espíritu no está solo: la conciencia de +<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">{198}</a></span> lo que estamos experimentando todos los +dias, nos atestigua la comunicacion con otros espíritus, que +como el nuestro tienen una conciencia de sí propios, que +como el nuestro tienen una esfera de actividad, que como el nuestro +se hallan sometidos á actividades ajenas, sin su voluntad y +á veces contra su propia voluntad. El yo y el no yo, que +existe para nuestra conciencia, existe para las demás; y lo +que en nosotros solos era la dualidad, se convierte en asombrosa +multiplicidad, por medio de la repeticion del mismo hecho que hemos +experimentado en nosotros.</p> + +<p>[126.] Atribuir esta variedad de conciencias, á un mismo +ser, tomarlas como modificaciones de una misma substancia, como +revelaciones de ella misma á sus propios ojos, es una +asercion gratuita, y sobre gratuita, absurda.</p> + +<p>Con entera confianza se puede retar al primer filósofo +del mundo á que señale una razon, no diré +satisfactoria, pero ni aun especiosa, para probar que dos +conciencias individuales pertenecen á una conciencia comun, +ó son conciencias de un mismo ser.</p> + +<p>[127.] En primer lugar esta doctrina se halla en contradiccion +con el sentido comun, y es rechazada con fuerza irresistible por el +sentido íntimo de cada hombre. El sentimiento de nuestra +existencia anda siempre acompañado del sentimiento de +nuestra distincion con respecto á nuestros semejantes. No +solo estamos ciertos que existimos, sino tambien de que somos una +cosa <span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">{199}</a></span> distinta de los demás, y si en +algo está profundamente marcado el sentimiento de esta +distincion es en lo que toca á los fenómenos de +nuestra conciencia. Jamás en ningun tiempo ni país, +en ninguna fase de la sociedad, se llegará á +persuadir á los hombres, que la conciencia de todos sus +actos é impresiones, pertenece á un mismo ser, en que +se enlacen las conciencias individuales. Mala filosofía la +que comienza por luchar con la humanidad, y por ponerse en abierta +contradiccion con un sentimiento irresistible de la naturaleza.</p> + +<p>[128.] La idea misma de conciencia excluye esa monstruosidad, +por la cual las conciencias individuales se quieren transformar en +modificaciones de una conciencia universal. La conciencia, esto es, +el sentimiento íntimo de lo que experimenta un ser, es +esencialmente individual, es por decirlo así incomunicable +á todo otro. A los demás les damos conocimiento de +nuestra conciencia, mas nó la conciencia misma. Esta es una +intuicion o un sentimiento, pero siempre tal que se consuma en lo +mas íntimo, en lo mas recóndito, en lo mas propio de +nuestro ser. ¿Qué será pues esta conciencia, +si no nos pertenece, si no es nuestra como individuos, si no es +nada de lo que creemos, y solo es propiedad de un ser que no +conocemos, que no sabemos lo que es, y del cual nosotros no somos +mas que un fenómeno, una modificacion pasajera? +¿Dónde estará la unidad de la conciencia en +medio de <span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">{200}</a></span> tanta diversidad, y oposicion, y +exclusion recíproca de ellas? Este ser modificado con tantas +conciencias, no tendrá ninguna, pues no se podrá dar +cuenta á sí propio de lo que experimenta.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XVIII.</h2> +<h3>SISTEMA PANTEISTA DE FICHTE.</h3> +<p>[129.] Voy á cumplir lo prometido (Lib. I, Cap. VII) +sobre la exposicion é impugnacion del sistema de Fichte. Ya +hemos visto en el lugar citado las formas cabalísticas +empleadas por el filósofo aleman, para llegar ni mas ni +menos que á un resultado tan sencillo, como es el principio +de Descartes: yo pienso luego soy. El lector no podrá +figurarse que sobre este hecho de conciencia se pretenda fundar el +panteismo; y que el espíritu humano por encontrarse á +sí propio, haya de tener la arrogancia de que nada existe +sino él mismo; que todo cuanto hay, sale de él mismo; +y lo que es todavía mas singular, que él mismo se +produce á sí mismo. Para creer que semejantes cosas +están escritas, es necesario leerlas; por cuya razon al +exponer el sistema de Fichte, copiaré sus mismas +palabras.</p> + +<p>Así, aun cuando haya de sufrir algun tanto el +<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">{201}</a></span> habla castellana, y el lector se +fatigue un poco en descifrar enigmas, tendrá una idea del +fondo y de la forma del sistema; lo cual no se lograria, si +queriendo extractarle, le despojásemos de su extravagante +originalidad, que si cabe, resalta todavía mas en la forma +que en el fondo.</p> + +<p>[130.] «Este acto, es decir X = yo soy, no descansa sobre +ningun principio mas elevado» (Doctrina de la ciencia, +1.ª parte, §. I).</p> + +<p>Esto es verdad hasta cierto punto, en cuanto significa que en la +simple serie de los hechos de conciencia, vamos á parar +á nuestra propia existencia, como al último +término que no nos consiente ir mas allá. El acto +reflejo con que percibimos nuestra existencia, está +expresado por la proposicion: yo soy; ó yo existo; pero esta +proposicion por sí sola, no nos dice nada sobre la +naturaleza del yo, y está muy lejos de probarnos nuestra +absoluta independencia. Por el contrario, desde el momento que +comencemos á reflexionar se nos ofrecerán hechos +internos que nos inclinarán á creer que nuestro ser +depende de otro; y á medida que continuaremos reflexionando, +adquiriremos de esta verdad una conviccion profunda, nacida de una +demostracion rigurosa.</p> + +<p>De ningun modo se puede afirmar que el acto <i>yo soy</i>, no +dependa de un principio mas elevado, si se entiende que el acto no +nace de ningun <i>principio de accion</i>, y que él por +sí solo produzca la existencia. Esto, á mas de ser +abiertamente <span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">{202}</a></span> contrario al sentido comun, carece de +toda razon en que estribe, y se opone á las nociones mas +fundamentales de una buena filosofía.</p> + +<p>[131.] Fichte opina de otro modo; y sin saber por qué, +deduce de la proposicion citada las consecuencias que verá +el curioso lector. «Luego (el acto, yo soy) es el principio +puesto absolutamente, siendo á sí propio su +fundamento, de un cierto acto del espíritu humano (se +verá por el conjunto de la <i>Doctrina de la ciencia</i>, +que se debe decir de todo acto del espíritu humano). Su +verdadero carácter es el puro carácter de la +actividad en sí; haciendo abstraccion de las condiciones +empíricas que le son particulares.» No es mucho +descubrimiento que el carácter de un <i>acto</i> sea la +<i>actividad</i>; bien que este carácter no es <i>puro</i>, +pues en nosotros, ningun acto es pura actividad, sino <i>tal</i> +ejercicio de actividad.</p> + +<p>«Así, continúa, para el yo, ponerse á +sí mismo, es lo que constituye la pura actividad.—El yo se +pone á sí mismo, y existe en virtud de esta simple +accion; y recíprocamente, el yo existe y pone su ser, +simplemente en virtud de su ser.—Él es al mismo tiempo el +agente y el producto de la accion; lo que obra y lo que es +producido por la accion; en él, la accion y el hecho son una +sola y misma cosa; y por esto, <i>yo soy</i> es la expresion de un +acto, pero tambien del solo acto posible, como se verá por +toda la <i>Doctrina de la ciencia</i>.»</p> + +<p>Comprenda quien pueda lo que significa el ser <span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">{203}</a></span> +á un mismo tiempo producente y producido; principio y +término de la accion, causa y efecto de la misma; comprenda +quien pueda lo que significa el existir en virtud de una simple +accion, y el ejercer esta accion en virtud de la existencia. Si +esto no son contradicciones, no sé dónde +podrán encontrarse. En Dios, ser infinito, la esencia, la +existencia y la accion se identifican; pero no se dice que la +accion <i>produzca</i> su ser, que se <i>ponga</i> con su accion; +se dice sí que existe por necesidad, y que por lo mismo es +imposible que haya sido producido, pasando del no ser al ser.</p> + +<p>[132.] Ocurre una explicacion racional de la algarabía de +Fichte; explicacion que si fuera admisible, tampoco excusaria al +filósofo de haber expresado cosas muy sencillas con palabras +contradictorias; como quiera héla aquí. El alma es +una actividad; su esencia consiste en el pensamiento, y por esto se +manifiesta á sus propios ojos encontrándose á +sí misma en el acto de la conciencia. En este sentido, se +puede decir que el alma se pone, esto es, se conoce á +sí propia, se toma como un sujeto de una proposicion, al +cual aplica el predicado de la existencia. El alma es principio de +su acto de conciencia; y así es producente; ella misma +está presentada en el acto de conciencia como un objeto, por +lo cual se podrá decir aunque inexactamente, que en el +órden ideal es producida; y de este modo será bajo +diferentes aspectos el principio y el término <span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">{204}</a></span> de una +accion. Esta exposición mas ó menos fundada, seria +cuando menos razonable, inteligible siquiera; y su base, el +constituir la esencia del alma en el pensamiento, tendria en su +favor el voto de Descartes. Así, aunque no salvásemos +las palabras de Fichte, salvaríamos al menos sus ideas. Mas +por desgracia, el filósofo ha tenido buen cuidado de +cerrarnos esta salida, sus palabras no pueden ser mas +terminantes.</p> + +<p>«Examinemos todavía la proposicion: <i>yo soy +yo</i>.</p> + +<p>»El yo es puesto absolutamente: si se admite que el yo que +ocupa en la proposicion precedente el lugar del sujeto formal, +designa el yo puesto absolutamente; y que el yo que se encuentra en +el lugar del predicado, designa el yo <i>existente</i>; el juicio +que tiene un valor absoluto afirma que ambos son completamente una +misma cosa, ó puestos absolutamente; el yo existe porque se +ha puesto á sí mismo.»</p> + +<p>Todo juicio implica identidad del predicado con el sujeto; pero +en la proposicion: yo soy yo; la identidad está no solo +implicada, sino explícitamente consignada; por cuya razon, +pertenece á la clase de las que se llaman idénticas, +porque su predicado no explica nada de la idea del sujeto, solo la +repite. ¿De dónde saca pues Fichte que el yo existe +porque se ha puesto á sí mismo? Hasta aquí no +tenemos sino que el yo diciendo: yo soy yo, se afirma á +sí mismo, y así se <i>pone</i> como sujeto y +predicado de una proposicion; pero es mas claro que la luz del dia +que <span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">{205}</a></span> poner <i>afirmando</i>, no es poner +<i>produciendo</i>; por el contrario, el sentido comun y la razon +enseñan, que para la legitimidad de la afirmacion es +necesaria la existencia de la cosa afirmada. Confundir estas ideas, +tomando <i>afirmar</i> por <i>poner produciendo</i>, es una +monstruosidad inconcebible.</p> + +<p>[133.] Explicando esto en una nota, añade Fichte lo +siguiente. «Lo mismo se verifica relativamente á la +forma lógica de toda proposicion. En la ecuación A=A, +la primera A es lo que es puesto en el yo, sea absolutamente como +el yo mismo, sea sobre un fundamento cualquiera, como todo no yo +determinado. El yo representa en esta el papel de sujeto absoluto, +por lo cual se llama á la primera A, sujeto. La segunda A +designa el yo haciéndose á sí mismo objeto de +la reflexion, como puesto en sí, porque él ha puesto +este objeto en sí. El yo que juzga, hace un predicado de +alguna cosa, nó propiamente de A, sino de sí mismo; +porque en sí mismo halla la A; y por esto la segunda A se +llama predicado. Así en la proposicion A=B, A es lo que es +puesto en el momento en que la proposicion es enunciada, y B lo que +era puesto anteriormente; la palabra <i>es</i> expresa el +tránsito del yo, del acto de poner á la reflexion +sobre lo que es puesto.»</p> + +<p>¿Qué quiere decir Fichte con ese embrollo de ideas +y de lenguaje? ¿querrá significar que en esta +proposicion, el yo es sujeto y predicado, segun los diferentes +aspectos bajo los que se le considera? ¿querrá decir +que el yo en cuanto ocupa <span class="pagenum"><a name="Page_206" +id="Page_206">{206}</a></span> el lugar de sujeto, expresa +simplemente la existencia, y que como predicado se ofrece cual un +objeto de reflexion? ¿qué entiende por la palabra +poner? si entiende producir de nuevo ¿cómo es posible +que una cosa que no es se produzca á si misma? si entiende +manifestarse, de suerte que el objeto manifestado pueda servir de +término lógico de una proposicion, entonces +¿por qué dice que el yo existe porque se pone +á sí mismo? Pero sigamos al filósofo aleman en +sus peregrinas deducciones.</p> + +<p>[134.] «El yo de la primera acepcion y el de la segunda, +deben ser puestos como absolutamente idénticos el uno con el +otro: luego se puede convertir la proposicion precedente, y decir, +el yo se pone á sí mismo absolutamente porque existe, +se pone á sí mismo por el simple hecho de su +existencia, y existe simplemente porque es puesto.»</p> + +<p>Sin haber definido la palabra poner, sin haber dicho nada mas +que lo que sabe todo el mundo: que el yo es el yo, infiere que el +yo existe porque se pone, y se pone porque existe; identifica la +existencia con el poner, sin reparar que eran necesarios cuando +menos algunos preliminares para atreverse á combatir de este +modo el sentido comun y la doctrina de todos los filósofos +incluso Descartes, que para la operacion exigen la existencia, y +reputan por contradictorio que una cosa pueda ser activa sin +existir. Pensaba Leibnitz que nada hay ni puede haber sin razon +suficiente; <span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">{207}</a></span> pero gracias al autor de la <i>Doctrina +de la ciencia</i>, podremos poblar el mundo de los seres finitos +ó infinitos que nos viniere en talante; y cuando se nos +pregunte de dónde han salido diremos que se han puesto; y si +se nos importuna preguntándonos por qué se han +puesto, diremos porque existen; y si todavía se nos exige +que digamos por qué existen, responderemos, porque se han +puesto; de manera que pasaremos del poner al existir, y del existir +al poner, sin peligro de vernos jamás confundidos.</p> + +<p>[135.] Esta filosofía que como se echa de ver, no tiene +nada de luminosa, le dejaba satisfecho á su autor hasta el +punto de proseguir con admirable serenidad diciendo: «estas +observaciones <i>aclaran completamente</i> el sentido en que +empleamos aquí la palabra <i>yo</i>; y nos suministran una +explicacion <i>limpia y lúcida</i> del yo, como sujeto +absoluto. El yo sujeto absoluto es <i>este ser que existe +simplemente porque se pone á si mismo, como existente</i>. +Es en cuanto se supone, y en cuanto es, en tanto se pone. El yo +existe pues absoluta y necesariamente para el yo. Lo que no existe +para sí mismo, no es yo.» El panteismo idealista no +puede ser establecido de una manera mas explícita y al +propio tiempo mas gratuita: se asombra uno de tener que ocuparse +seriamente de tamañas extravagancias. Pero ellas meten ruido +porque son desconocidas; y así conviene presentarlas al +lector tales como son, aun á riesgo de fatigarle. +<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">{208}</a></span></p> + +<p>[136.] Fichte cuidará de aclarar sus ideas, con el bien +entendido que cada aclaracion añade nuevos grados á +su oscuridad. Dejémosle continuar.</p> + +<p>«Aclaracion.—Qué era yo, se preguntará, +antes que tuviese conciencia de mí mismo? La respuesta es +natural: yo no existia: porque no era yo; el yo no existe, sino en +cuanto tiene conciencia de sí mismo.—Proponer esta cuestion +es confundir el yo como <i>sujeto</i> con el yo como <i>objeto</i> +de la reflexion del sujeto absoluto; y esto es una inconsecuencia: +el yo se pone á sí mismo; se percibe en este caso +bajo la forma de la representacion, y solo entonces es alguna cosa, +un objeto; bajo esta forma la conciencia percibe un substratum que +<i>es</i>, bien que sin conciencia real, y que además es +concebido bajo <i>forma corpórea</i>. Esta manera de ser, es +la que se considera cuando se pregunta qué es el yo, es +decir el substratum de la conciencia; pero entonces sin advertirlo +se concibe el sujeto absoluto, como teniendo intuicion de este +substratum; y así, casi sin notarlo, se tiene á la +vista aquello de que se queria prescindir, y se cae en +contradiccion. No se puede pensar nada, sin pensar su yo, como +teniendo conciencia de sí mismo, no se puede jamás +hacer abstraccion de su conciencia; por consiguiente no es dable +responder á semejantes cuestiones, porque no es posible +suponerlas cuando se entiende uno consigo mismo.»</p> + +<p>Que antes de tener conciencia de sí propio, el +<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">{209}</a></span> yo no existe como objeto de su +reflexion, es una verdad palpable; antes de pensarse á +sí mismo no se piensa á sí mismo; +¿quién lo duda? pero la dificultad está en si +el yo es algo, independientemente de su propia reflexion, ó +de su objetividad para sí mismo; esto es, si en el yo se +encuentra algo mas que el ser pensado por sí mismo. La +cuestion no es contradictoria; sino que se ofrece naturalmente +á la razon y al sentido comun; porque tanto la razon como el +sentido comun se resisten á tomar por cosas +idénticas: ser conocido y existir; conocerse y producirse. +No se trata en la actualidad de si tenemos ó nó idea +clara del <i>substratum</i> de la conciencia; pero es curioso lo +que nota el filósofo aleman, de que cuando no concebimos al +yo como objeto de reflexion, lo concebimos bajo una forma +corpórea. Esto es confundir la imaginacion con las ideas, +cosas muy diferentes como he demostrado en otro lugar (Lib. IV, +desde el Cap. I, hasta el X).</p> + +<p>[137.] Resulta de la doctrina de Fichte que la existencia del yo +consiste en ponerse á sí mismo, por medio de la +conciencia; y que si esta no existiese, el yo no existiria. En tal +caso, ser y conocerse es una misma cosa. Aunque podrian pedirse +á Fichte las pruebas de una asercion tan extravagante, me +limitaré á insistir en la dificultad que él +mismo se propone, y que elude confundiendo las ideas. +¿Qué seria el yo si no tuviese conciencia de +sí mismo? si existir es tener conciencia, <span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">{210}</a></span> cuando +no hay conciencia, no hay existencia. Responde Fichte que el yo sin +conciencia no es el yo, en cuyo caso no existe; pero que la +objecion supone una cosa imposible, cual es, el prescindir de la +conciencia. «Nada se puede pensar, dice, sin pensar su yo, +como teniendo conciencia de sí propio; no se puede +jamás hacer abstraccion de su conciencia.» Repito que +con estas palabras no se suelta la dificultad, se la elude. +Prescindo ahora de si la conciencia es lo mismo que la existencia; +pero lo cierto es que nosotros concebimos un instante en que el yo +no tenga conciencia de sí mismo. ¿Este concepto ha +sido realizado nunca? esto es, ha habido un instante en que el yo +no haya tenido conciencia de sí propio? sí ó +nó? Admitiendo dicho instante, admitimos tambien que en el +mismo instante el yo no existía; luego no ha podido existir +nunca, á no ser que conceda Fichte que el yo dependa de un +ser superior y por tanto admita la doctrina de la creacion. Si no +admitimos dicho instante, el yo ha existido siempre, y con +conciencia de sí propio; luego el yo es una inteligencia +eterna é inmutable, luego es Dios. Este argumento no tiene +salida para Fichte. Aquí no cabe la distincion entre el yo +como sujeto y como objeto; se trata del yo con conciencia, con esa +conciencia en que el filósofo aleman hace consistir su +existencia; y de esto se pregunta si ha existido siempre ó +nó; en el primer caso, el yo es Dios; en el segundo, +ó se debe reconocer la creacion ó admitir +<span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">{211}</a></span> que un ser que no existe se da la +existencia á sí mismo.</p> + +<p>[138.] Fichte no retrocede ante la primera consecuencia, y +aunque no llama Dios al yo, le concede sus atributos. «Si el +yo no existe sino en cuanto se pone, no existe sino cuando se pone; +y no se pone sino cuando existe.—<i>El yo es para el yo.</i>—Pero +si él se pone á sí mismo absolutamente, en +cuanto existe; se pone <i>necesariamente</i> y existe +<i>necesariamente</i> para el yo; <i>yo no existo sino para +mí</i>; pero <i>para mí existo necesariamente</i>, +(diciendo <i>para mí</i>, yo pongo mi ser).</p> + +<p>«Ponerse á sí mismo y ser, son hablando del +yo, completamente idénticos. La proposicion: yo soy, porque +me he puesto á mí mismo; se puede expresar +así: yo soy absolutamente porque soy.</p> + +<p>»El yo poniéndose, y el yo existiendo, son +completamente idénticos: son una sola y misma cosa. El yo es +aquello por lo cual se pone; y él se pone aquello que es. +Así yo soy absolutamente lo que soy.</p> + +<p>»La expresion inmediata del acto que acabamos de +desenvolver, seria la fórmula siguiente: yo soy +absolutamente; es decir, yo soy absolutamente, porque soy para +mí; y soy absolutamente lo que soy para mí.</p> + +<p>»Si se quisiese que precediera á la ciencia del +conocimiento la enunciacion de este acto; hé aquí +á poca diferencia, en qué términos deberia ser +expresado; el yo pone primitiva y absolutamente <span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">{212}</a></span> su +propio ser» (<i>Ciencia del conocimiento</i> P. 1, §. +1).</p> + +<p>En tan extravagante lenguaje solo resulta claro un hecho, y es, +el panteismo profesado abiertamente por Fichte; la divinizacion del +yo; y por consiguiente la absorcion de toda realidad en el yo. El +yo deja de ser un espíritu limitado; es una realidad +infinita. Fichte no lo niega; «el yo se determina á +sí mismo, se concede al yo la totalidad absoluta de la +realidad, porque es puesto absolutamente como realidad, y +<i>ninguna negacion es puesta en él</i>» (2. p. +§. 4. Letra B).</p> + +<p>«Hay realidad puesta en el yo, por consiguiente el yo debe +ser puesto respecto á la realidad como <i>totalidad +absoluta</i> (es decir como una suma que comprende todas las +demás sumas y puede ser la medida de todas) y hasta +primitiva y absolutamente, si la síntesis que acabamos de +exponer problemáticamente es posible; y la contradiccion +debe ser resuelta de una manera satisfactoria.</p> + +<p>»Así el yo pone absolutamente y sin ninguna +condicion posible, <i>la totalidad absoluta de la realidad</i> como +una suma sobre la cual es absolutamente imposible que haya una +mayor; y este <i>máximum absoluto</i> de la realidad +él le pone en <i>sí mismo</i>; todo lo que es puesto +en el yo, es realidad, y <i>todo lo que es realidad es puesto en el +yo</i>....</p> + +<p>»La nocion de la realidad es idéntica á la +de <span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">{213}</a></span> actividad; toda realidad está +puesta en el yo; es decir, toda actividad es puesta en él; y +recíprocamente, toda realidad en el yo, es decir el yo, no +es mas que actividad; él no es yo sino en cuanto es activo, +y en cuanto no es activo es el <i>no yo</i>» (Ibid. letra +D).</p> + +<p>«No hay realidad sino en el entendimiento; él es la +facultad de lo real; lo ideal se hace real en él» (2. +p. Deduccion de la representacion, §. 3).</p> + +<p>«El yo no es sino lo que él se pone, es infinito, +es decir se pone infinito. . . . . . . . . . . .</p> + +<p>«Sin la infinidad del yo, sin una facultad productiva cuya +tendencia sea ilimitada é ilimitable, no podria explicarse +la posibilidad de la representacion» (2. p. Deduccion de la +representacion, p. 148 y 152).</p> + +<p>[139.] Demos una ojeada á ese conjunto de delirios. La +psicología parte de un hecho fundamental: el testimonio de +la conciencia. El espíritu humano no puede pensar sin +hallarse á sí propio; el punto de partida de sus +investigaciones psicológicas es la proposicion, yo pienso: +en ella se encuentra la identidad de que nos habla Fichte: el yo es +el yo. Todo pensamiento desde el momento que existe, se siente +sometido á una ley; la percepcion de toda cosa lleva consigo +la percepcion explícita ó implícita de la +identidad de la misma cosa. En este sentido la fórmula mas +simple en que podemos expresar la ley primera de nuestra percepcion +es esta: A es A; pero fórmula tan estéril como +simple; de suerte que <span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">{214}</a></span> no se alcanza por qué se +pretende levantar sobre ella nada menos que un sistema +filosófico. En el fondo de esta fórmula, supuesto que +se la enuncie, está envuelta la existencia del yo +enunciante; no se puede enunciar que A es A, si no hay un ser en +que se ponga la relacion de la identidad. Por lo mismo que la +proposicion A = A es verdadera, es necesario suponer un A, ó +un ser donde exista. Una verdad puramente ideal sin fundamento en +una verdad real, es un absurdo como demostramos y explicamos +largamente en otro lugar (Lib. IV, Cap.<small><sup>s</sup></small> +XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, y Lib. V, +Cap.<small><sup>s</sup></small> VII y VIII).</p> + +<p>[140.] Pero la existencia de una verdad ideal <i>en cuanto +está representada en nosotros</i>, es decir, en cuanto es un +hecho de nuestra conciencia, no es necesaria sino +hipotética, existe mientras existe; mas cuando existe puede +no existir; y cuando no existe puede existir. De la existencia no +se puede inferir la necesidad; el testimonio de la conciencia se +limita á cerciorarnos del hecho; pero en esta misma +conciencia no encontramos ningun indicio de que este hecho sea +necesario, de que no haya dependido de un agente superior; muy al +contrario, el sentimiento de nuestra debilidad, la brevedad del +tiempo á que se extienden los recuerdos de nuestra +conciencia, la interrupcion natural y periódica que en ella +experimentamos durante el sueño; todo manifiesta que el +hecho de la conciencia no es necesario, y que el ser que lo +experimenta ha comenzado <span class="pagenum"><a name="Page_215" +id="Page_215">{215}</a></span> de poco tiempo atrás su +existencia, y que podria perderla, siempre que dejase de +conservársela el ser infinito. El yo que sentimos en +nosotros, se conoce á sí propio, se afirma; esta +palabra <i>ponerse</i>, no puede significar nada racional, sino que +el yo afirma su existencia; pero este conocer no es producirse; +quien asienta semejante monstruosidad tiene obligacion de +probarla.</p> + +<p>[141.] En verdad que se necesita toda la serenidad de Fichte +para pretender convertir en ciencia un conjunto de absurdos y +extravagancias tales como acabamos de ver. Estaba reservado +á los tiempos modernos el tener que ocuparse seriamente de +un sistema, cuya existencia creerán con dificultad los que +lean la historia de las aberraciones del espíritu humano. El +sistema de Fichte está juzgado por todos los hombres +pensadores; y para hacerle caer en el olvido no hay medio mas +seguro que exponerlo á los ojos del lector juicioso.</p> + +<p>[142.] Establecida la existencia necesaria y absoluta del yo, se +propone Fichte demostrar que del yo sale el no yo; es decir, todo +lo que no es el yo. «El no yo no puede ser puesto sino en +tanto que en el yo (en la conciencia idéntica) hay puesto un +yo, al cual pueda ser opuesto. El no yo debe ser opuesto en la +conciencia idéntica, por consiguiente el yo debe ser puesto +allí, en cuanto debe ser puesto allí el no yo.... +<span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">{216}</a></span> »Si yo=yo, todo lo que es puesto, +es puesto en el yo.... El yo y el no yo son ambos <i>igualmente +productos de acciones primitivas del yo</i>; y la conciencia misma +es un producto semejante de la primera accion originaria del yo: el +acto por el cual el yo se pone á sí mismo.»</p> + +<p>Hé aquí pues que el <i>no yo</i>, es decir, eso +que llamamos mundo externo, y todo cuanto no es el yo, nace segun +Fichte del yo; la distincion entre una cosa y otra, es una ilusion +pura; un juego de relaciones con que el yo se concibe como no yo en +cuanto se limita; pero tanto el yo como el no yo, son cosas +absolutamente idénticas. «El yo y el no yo en cuanto +son puestos idénticos y opuestos por la nocion de la +limitacion recíproca, son algo en el yo (accidentes) como +substancias divisibles, puestas por el yo, sujeto absoluto, +ilimitable, al cual nada es idéntico y nada es opuesto.—Por +lo cual todos los juicios cuyo sujeto lógico es el yo +limitable ó determinable, ó alguna cosa que defina el +yo, deben ser limitados ó definidos por alguna cosa mas +elevada; pero todos los juicios cuyo sujeto lógico es el yo +absolutamente ilimitable, no pueden ser determinados por nada mas +elevado; porque el yo absoluto no es determinado por nada, ellos +son fundados y definidos absolutamente por sí mismos» +(1. p. §. 3). Hé aquí el último resultado +del sistema de Fichte, el yo convertido en un ser <span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">{217}</a></span> +absoluto que no es determinado por nada superior, en un sujeto +ilimitado é ilimitable, en un ser infinito, en Dios.</p> + +<p>De este sujeto absoluto dimana todo. «En cuanto el yo se +pone como infinito, no se dirige mas que sobre el yo, y su +actividad es el fundamento y forma de todo ser; el yo es pues +infinito en cuanto su actividad vuelve sobre sí mismo, y +bajo este aspecto su actividad es infinita, porque su producto es +infinito (producto infinito, actividad infinita: actividad +infinita, producto infinito); aquí hay un círculo mas +nó vicioso; esto es un círculo del que la razon no +puede salir, porque expresa lo que es <i>absolutamente cierto para +sí mismo</i>; producto, actividad, agente son una sola y +misma cosa; y no los distinguimos sino para expresarnos; esto es, +únicamente la pura actividad del yo, únicamente el +puro <i>yo que es infinito</i>; la actividad pura es la que no +tiene ningun objeto, que vuelve constantemente sobre ella +misma.</p> + +<p>«En cuanto el yo se pone límites, y se pone en +estos límites, su facultad de poner no se dirige +inmediatamente sobre sí mismo; se dirige sobre un no yo que +debe serle opuesto....</p> + + +<p>¿Cómo resumiremos esta +doctrina? con las mismas palabras de Fichte. «En cuanto el yo +es absoluto, es infinito é ilimitado, él <i>pone todo +lo que existe, y lo que él no pone no existe para él, +y</i> fuera <i>de él no hay nada</i>. Todo lo que él +pone lo <span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">{218}</a></span> pone como el yo; y él pone el yo +como todo lo que él pone; por consiguiente el yo bajo este +aspecto abraza en sí toda realidad, es decir una realidad +infinita é ilimitada. En cuanto el yo se opone un no yo, +pone necesariamente límites, y se pone á sí +mismo en estos límites. Él reparte entre el yo y el +no yo la totalidad de lo que es puesto en general» (3. p. +Principios del conocimiento práctico § 5, II, p. +199).</p> + +<p>[143.] Así destruye Fichte en pocas palabras la realidad +del mundo externo, convirtiéndole en una modificacion +ó desarrollo de la actividad del yo; ¿será +necesario detenerse mas en impugnar una doctrina tan monstruosa, y +que se establece sin ninguna prueba? Creo que nó: +mayormente, cuando tenga asentada sobre principios sólidos +la demostracion de la existencia de un mundo externo, y lleno +explicados el orígen y carácter de los hechos de +conciencia, sin necesidad de recurrir á tan absurdas +extravagancias (Lib.<small><sup>s</sup></small> II, III y IV). +<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">{219}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XIX.</h2> +<h3>RELACIONES DEL SISTEMA DE FICHTE CON LAS DOCTRINAS DE +KANT.</h3> +<p>[144.] Ya llevo explicado (Lib. III, cap. XVII) como el sistema +de Kant conduce al de Fichte; cuando se asienta un principio +peligroso nunca falta un autor bastante atrevido para sacar las +consecuencias, sean cuales fueren. El autor de la <i>Doctrina de la +ciencia</i> extraviado por las doctrinas de Kant establece un +panteismo el mas extravagante que hasta ahora se ha excogitado. Al +concluir su obra dice que ha conducido al lector al punto donde +Kant le toma; mas bien hubiera podido decir que toma al lector +donde Kant le deja. El autor de la Crítica de la razon pura, +convirtiendo el espacio en un hecho puramente subjetivo, destruye +la realidad de la extension, y abre la puerta á los que +quieren hacer surgir del yo la naturaleza toda; y haciendo del +tiempo una simple forma del sentido interno, induce á +considerar la sucesion de los fenómenos en el tiempo, como +meras modificaciones del <i>yo</i> á cuya forma se +refieren.</p> + +<p>[145.] Pero, ¿es por ventura necesario el andar en busca +de deducciones, cuando el mismo filósofo en medio de su +obscuridad y de su lenguaje enigmático, no deja de consignar +de la manera <span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">{220}</a></span> mas terminante esta monstruosa +doctrina? Oigámosle como habla en su Lógica +trascendental, seccion tercera, donde se propone explicar la +relacion del entendimiento á los objetos en general, y +á la posibilidad de conocerlos <i>à priori</i>. +«El órden y la regularidad en los fenómenos, +eso que nosotros llamamos naturaleza, <i>es pues nuestra propia +obra</i>: nosotros no la encontraríamos allí, si +nosotros no la hubiésemos puesto por la naturaleza de +nuestro espíritu; porque esta unidad natural, debe ser una +unidad necesaria, es decir una cierta unidad <i>à priori</i> +del enlace de los fenómenos; ¿pero cómo +podríamos nosotros producir una unidad sintética +<i>à priori</i>, si no hubiese en los manantiales primitivos +de nuestro espíritu razones subjetivas de semejante unidad +<i>à priori</i>, y si estas condiciones subjetivas no fuesen +al mismo tiempo <i>valederas objetivamente</i>, ya que ellas son +los fundamentos de la posibilidad de conocer en general un objeto +en la experiencia?» ¿Quién no ve bosquejado en +estas palabras el sistema de Fichte que hace nacer del yo el <i>no +yo</i>, es decir el mundo, y que no da mas valor á la +naturaleza que el que puede recibir del mismo yo?</p> + +<p>[146.] Todavía está mas expreso el autor de la +Crítica de la razon pura; hé aquí cómo +explica la naturaleza y las atribuciones del entendimiento. +«Hemos definido mas arriba el entendimiento de diferentes +maneras, le hemos llamado una espontaneidad del conocimiento (por +oposicion á la <span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">{221}</a></span> receptividad de la sensibilidad) una +facultad de pensar, ó bien una facultad de los conceptos +ó de los juicios; definiciones todas que bien explicadas, no +son mas que una sola. Ahora podemos caracterizarle como la +<i>facultad de las reglas</i>. Este signo es mas fecundo, y se +acerca mas á la esencia de la cosa: la sensibilidad nos da +formas (de la intuicion) y el entendimiento reglas. Este se aplica +siempre á observar los fenómenos para hallar en ellos +alguna regla. Las reglas si son objetivas (si por consiguiente se +ligan necesariamente al conocimiento del objeto) se llaman leyes. +Aunque nosotros conozcamos muchas leyes por experiencia, estas +leyes sin embargo no son mas que determinaciones particulares de +otras leyes superiores, entre las cuales las mas elevadas (á +las que todas las demás están sometidas) <i>proceden +à priori del entendimiento mismo</i>, y no son tomadas de la +experiencia, antes al contrario dan á los fenómenos +su legitimidad, y deben por esta misma razon hacer posible la +experiencia. El entendimiento pues, no es simplemente una facultad +de hacerse reglas, comparando fenómenos; es <i>hasta la +legislacion para la naturaleza; es decir que sin el entendimiento, +no habria naturaleza</i> ó unidad sintética de la +diversidad de los fenómenos, segun ciertas reglas. Porque +los fenómenos como tales, no pueden existir fuera de +nosotros; por el contrario solo existen en nuestra sensibilidad; +pero esta como objeto del conocimiento en una experiencia, con todo +lo que <span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">{222}</a></span> ella puede contener, no es posible sino +en la unidad de la apercepcion. La unidad de la apercepcion es el +fundamento trascendental de la legitimidad necesaria de todos los +fenómenos en una experiencia; esta misma unidad de la +apercepcion con relacion á la diversidad de las +representaciones (para determinarla partiendo de una sola) es la +regla; y la facultad de estas reglas es el entendimiento. Todos los +fenómenos pues como experiencias posibles, están +<i>à priori</i> en el entendimiento; y de él sacan su +posibilidad formal, del mismo modo que están á +título de puras intuiciones en la sensibilidad; y no son +posibles sino por ella con relacion á la forma.»</p> + +<p>En la <i>Idea sumaria de la legitimidad y de la única +posibilidad de la deduccion de los conceptos intelectuales +puros</i>, pretende Kant no solo que los objetos de nuestro +conocimiento no son cosas en sí, sino que es imposible que +lo sean, so pena de que no podamos tener conceptos <i>à +priori</i>. Y añade que la representacion misma de todos +estos fenómenos, por consiguiente todos los objetos de que +podemos ocuparnos, están todos en el yo, es decir son +determinaciones de <i>mi yo idéntico</i>, lo cual expresa la +necesidad de una unidad universal de estas determinaciones en una +sola y misma apercepcion.</p> + +<p>[147.] De los pasajes anteriores se infiere con toda claridad +que el sistema de Fichte, ó sea el panteismo idealista que +lo reduce todo á modificaciones del yo, se halla de acuerdo +con los principios <span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">{223}</a></span> establecidos en la Crítica de la +razon pura, y aun se le encuentra expresamente consignado, por mas +que no forme el objeto principal de la obra. En obsequio de la +imparcialidad, no puedo menos de recordar lo que llevo dicho en la +nota tercera al libro tercero, sobre las explicaciones con que el +filósofo aleman procura rechazar estas consecuencias. +Allí puede ver el lector las mismas palabras de Kant; y dejo +á su buen juicio el fallar sobre la solidez de la +defensa.</p> + +<p>[148.] Como quiera, mi opinion sobre el enlace del moderno +panteismo con la Crítica de la razon pura, está +confirmado por los mismos alemanes: «de allí, de +aquellas profundidades, dice Mr. de Rosenkranz hablando de la +Crítica de la razon pura, los resultados de la +estética y de la lógica trascendental reciben para +los grandes problemas de la teología, de la +cosmología, de la moral, de la psicología, una +importancia nueva, y que no sospechan siquiera los sentidos +groseros de la mayor parte de sus aficionados. Ellos no conocen +nada del encadenamiento que une la <i>Teoría de la ciencia +de Fichte</i>, el Sistema del idealismo trascendental de Schelling, +la Fenomenología y la Lógica de Hegel, la +Metafísica de Herbart, con la Crítica de Kant.... +«Puede decirse en particular que los ingleses y los franceses +no entenderán nada el desarrollo de la filosofía +alemana despues de Kant, hasta que habrán penetrado la +Crítica de la razon pura, <span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">{224}</a></span> porque <i>nosotros los +alemanes dirigimos siempre allí nuestras miradas</i>.... +»Así como para orientarse en el laberinto de las +calles de una gran ciudad, sirven las casas, los palacios, los +templos, pero mas aun las torres que lo dominan todo; así en +la filosofía contemporánea, en el enredo de sus +querellas, no se puede dar un solo paso seguro, si no se tiene fija +la vista sobre la Crítica de Kant. <i>Fichte</i>, +<i>Schelling</i>, Hegel y Herbart, hicieron de esta obra su gran +centro de operaciones tanto para el ataque como para la +defensa» (Prefacio á la edicion de Leipzig de +1838).</p> + +<p>[149.] No quiero decir con esto que los filósofos +alemanes posteriores á Kant no hayan añadido algo +á la Crítica de la razon pura; ya tengo observado +(Lib. I, cap. VII) que la mayor obscuridad que se encuentra en las +obras de Fichte depende de que fué mas allá que Kant +prescindiendo de toda objetividad así externa como interna, +y colocándose en no sé qué acto primitivo +puro, de donde quiere que salga todo; á diferencia del autor +de la Crítica de la razon pura, cuyos trabajos no anonadaban +tan absolutamente la objetividad del mando interior; por cuyo +motivo sus observaciones son menos incomprensibles, y aun ofrecen +acá y acullá algunos puntos luminosos; solo me he +propuesto manifestar la trascendencia funesta de las obras de Kant, +para prevenir á los incautos que juzgándole de oidas, +se inclinan á considerarle como el restaurador <span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">{225}</a></span> del +espiritualismo y de la sana filosofía, cuando en realidad es +el fundador de las escuelas mas disolventes que nos ofrece la +historia del espíritu humano; y aun seria uno de los +escritores mas peligrosos que existieron jamás, si la +obscuridad de sus conceptos aumentada todavía con la +obscuridad de la expresion, no hiciese insoportable su lectura +á la inmensa mayoría, aun de los versados en los +estudios filosóficos.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XX.</h2> +<h3>CONTRADICCION DEL PANTEISMO CON LOS HECHOS PRIMORDIALES DEL +ESPÍRITU HUMANO.</h3> +<p>[150.] No sé cómo puede inclinarse al panteismo +ningun filósofo que haya meditado sobre el espíritu +humano. Cuanto mas se profundiza en ese <i>yo</i>, de donde se +quiere sacar tan absurdo sistema, tanto mas se descubre la +contradiccion en que se halla el panteismo, con respecto á +las ideas, y á los hechos mas primordiales de nuestro +espíritu. Voy á desenvolver esta observacion en una +reseña, que podrá ser muy breve, á causa de +versar sobre puntos examinados ya largamente en sus lugares +respectivos.</p> + +<p>[151.] Ya hemos visto (Lib. VI. Cap. V), que la idea de +número se encuentra en todos los entendimientos; +<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">{226}</a></span> y la experiencia nos enseña que +la empleamos, explícita ó implícitamente en +casi todas nuestras palabras. Apenas hablamos sin usar del plural; +y este no significa nada si no presupone la idea del número. +El panteismo reduce todo lo existente á la unidad absoluta; +la multiplicidad, ó no existe realmente, ó se limita +á fenómenos que á juicio de algunos +partidarios de dicho sistema no contienen realidad de ninguna +especie, y que en opinion de todos los panteistas, no pueden +contener ninguna realidad substancial. Segun ellos pues la idea de +número, ó carece de toda correspondencia en la +realidad, ó se refiere tan solo á modos de ser, +á varias manifestaciones del mismo ser, y por tanto no se +extiende á los seres mismos, pues que en dicho sistema no +hay mas que un ser solo. Si esto es así ¿cómo +es que la idea de número existe en nuestro entendimiento? +¿cómo es que concebimos no solo muchos modos de ser, +sino muchos seres? En el sistema de los panteistas no solo no hay +multiplicidad de seres, sino que es imposible que la haya; +¿por qué pues habrá en nuestro entendimiento +este vicio radical que nos induce por necesidad á concebir +posible la multiplicidad de <i>cosas</i>, cuando esta multiplicidad +es absurda? ¿por qué este defecto ideal se +hallará confirmado por la experiencia, la cual tambien por +necesidad nos induce á creer que hay muchas <i>cosas</i> +distintas?</p> + +<p>[152.] En el sistema panteista nuestro entendimiento +<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">{227}</a></span> no será mas que una +modificacion, una manifestacion de la substancia única; +así será inexplicable ese desacuerdo entre el +fenómeno y la realidad; ese error necesario á que un +fenómeno de la substancia, nos induce con respecto á +la misma substancia. Siendo nosotros una pura manifestacion de la +unidad, ¿por qué hallamos en nosotros como un hecho +primitivo, la idea de la multiplicidad? ¿por qué esa +contradiccion continua entre el ser y sus apariencias? Si todos +somos una misma unidad, ¿de dónde nos viene la idea +del número? Si los fenómenos de la experiencia no son +mas que evoluciones por decirlo así de esta misma unidad, +¿por qué nos sentimos irresistiblemente inclinados +á poner multiplicidad en los fenómenos y á +multiplicar las <i>cosas</i> en que suceden?</p> + +<p>[153.] La idea de distincion, opuesta á la de identidad, +es tambien fundamental en nuestro espíritu (Lib. V, +Cap.<small><sup>s</sup></small> IX y X); sin embargo el panteismo +no le otorga ninguna correspondencia en la realidad. Si no hay mas +que un ser, si todo es idéntico, no hay nada distinto; la +idea de distincion es una pura quimera. En el sistema panteista, la +distincion no solo no existe, sino que es imposible; luego la idea +de distincion es absurda; luego uno de los hechos primitivos de +nuestro espíritu es una contradiccion.</p> + +<p>[154.] Los juicios negativos forman una buena parte del caudal +de nuestro entendimiento; Lib. V. Cap. IX): el panteismo los +destruye. En <span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">{228}</a></span> este sistema nunca puede ser verdadera +la proposicion: A no es B; porque si todo es idéntico, no se +podrá negar una cosa de otra, no habrá cosas +distintas, no habrá <i>una</i> y <i>otra</i>; todo +será uno; el juicio negativo deberá limitarse +á lo siguiente; en realidad A es lo mismo que B; solo hay la +apariencia de la distincion; B es el mismo A, que es ó se +<i>presenta</i> de diferente modo.</p> + +<p>[155.] La idea de relacion es tambien absurda en el sistema +panteista: no hay <i>relacion</i> sin extremo de <i>referencia</i>, +y no hay referencia sin distincion. Segun los panteistas, el sujeto +referido y el extremo de la referencia, son absolutamente +idénticos; no hay pues relaciones verdaderas sino aparentes; +y así nos encontramos con otro hecho primitivo de nuestro +entendimiento radicalmente absurdo, porque está en +contradiccion con la realidad y hasta con la posibilidad.</p> + +<p>[156.] El sosten de todos nuestros conocimientos, el principio +de contradiccion: es imposible que una cosa sea y no sea á +un mismo tiempo, carece de sentido, no tiene ninguna aplicacion +real ni posible, si se admite la doctrina panteista. Cuando decimos +que es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo +tiempo, entendemos que hay posibilidad de un <i>no ser</i>; por +manera que en nuestro entendimiento la idea de ser no es exclusiva +de la del no ser, sino con respecto á una misma cosa y +á un mismo tiempo. Si no hay mas que un ser solo, y es +imposible todo ser que no sea el mismo, resulta que la idea de no +ser <span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">{229}</a></span> es absolutamente contradictoria, y que +todas las proposiciones en que se la expresa son absurdas. En tal +caso no hay ni puede haber mas que un ser que lo es todo; á +él no se le puede aplicar nunca la negacion de ser; esta +negacion pues será absolutamente absurda, y por consiguiente +hallamos en nuestro entendimiento otra idea absolutamente +contradictoria.</p> + +<p>[157.] La idea de contingencia es tambien contradictoria +admitido el panteismo: todo lo que puede ser es; y todo lo que no +existe es imposible; luego cuando nosotros distinguimos la +contingencia de la necesidad, estamos en contradiccion con la +realidad y la posibilidad. Hénos aquí pues con otra +ilusion primordial de nuestro espíritu; la cual nos ofrece +como posible y aun existente, lo que en sí mismo es +absurdo.</p> + +<p>[158.] Las ideas de finito é infinito tampoco pueden +coexistir en el sistema panteista. Una de ellas es contradictoria; +si el ser único es infinito, no hay ni puede haber nada +finito, luego la oposicion entre lo finito y lo infinito es una +quimera de nuestro espíritu á la que nada corresponde +en la realidad. No habrá mas que una sola cosa; esta +será ó finita ó infinita; en ambos casos uno +de los extremos desaparece, una de las ideas es contradictoria, +pues que está en oposicion con una necesidad absoluta.</p> + +<p>[159.] El sistema de la unidad absoluta destruye la idea del +órden: en esta idea se encierra la disposicion de cosas +distintas, distribuidas de la <span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">{230}</a></span> manera conveniente para +conspirar á un fin. En faltando la distincion no hay +órden, y la distincion es imposible, si hay unidad absoluta. +Ello es sin embargo que una de las ideas fundamentales de nuestro +espíritu es la del órden; la unidad literaria, la +artística y en general la de toda belleza sensible, es +unidad de órden; sustituid á esta la unidad absoluta +y se anonadan todas las bellezas de la imaginacion; el arte es +absorbido por el caos.</p> + +<p>[160.] Excusado es añadir que el panteismo mata la +libertad de albedrío: esa libertad de que tenemos conciencia +tan clara, tan viva, y que acompaña todos los momentos de +nuestra existencia. En este monstruoso sistema, la unidad absoluta +es inseparable de la necesidad absoluta; lo existente y lo posible +se confunden; nada de lo que es, puede dejar de ser; nada de lo que +no es, puede ser. La acción nacerá de la substancia +única en un desarrollo espontáneo; +entendiéndose por espontaneidad, la ausencia de una causa +externa; pero esta accion no podrá menos de haber existido, +será por decirlo así una irradiacion de la substancia +única, á la manera que la luz brota de los cuerpos +luminosos. Sin libertad de albedrío el mérito es un +absurdo; un ser que obra por necesidad absoluta, no puede tener +mérito ni demérito. Entonces son inútiles las +leyes, los premios y castigos; y la historia de los individuos como +de la humanidad entera, se reduce á la historia de las fases +de la substancia <span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">{231}</a></span> única, que se va desenvolviendo +eternamente con sujecion á condiciones absolutamente +necesarias, que no tienen mas fundamento que ella misma.</p> + +<p>[161.] El panteismo no solo mata la libertad de albedrío, +sino que hace incomprensibles todas las afecciones que se refieren +á <i>otro</i>. Si no hay mas que un ser, ¿qué +significan los sentimientos de amor, de respeto, de gratitud, y en +general, todos cuantos suponen una persona distinta del <i>yo</i> +que los experimenta? Estas afecciones, por mas que supongan +término distinto, no lo tendrán; y aunque parezcan +proceder de principios diferentes, nacerán de uno solo. El +hombre que ama á un hombre, y aborrece á otro, +será el mismo <i>yo</i> que se ama y se aborrece á +sí mismo; las apariencias indicarán diversidad, y +oposicion; pero en el fondo no habrá mas que unidad, +identidad. ¿Quien es capaz de devorar semejantes +absurdos?</p> + +<p>[162.] Así el panteismo despues de haber destruido al +hombre intelectual, aniquila al hombre moral; despues de haber +declarado contradictorias las ideas mas fundamentales de nuestro +espíritu, nos arrebata el hecho mas precioso de nuestra +conciencia: la libertad de albedrío; hasta destruye los +sentimientos del corazon; negando nuestra individualidad nos arroja +á todos en el hondo abismo de la substancia única, +del ser absoluto, confundiéndonos, identificándonos +con él disolviendo así nuestra existencia propia como +<span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">{232}</a></span> se disipan las moléculas de un +grano de polvo en la inmensidad del espacio.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XXI.</h2> +<h3>RÁPIDA OJEADA SOBRE LOS PRINCIPALES ARGUMENTOS DE LOS +PANTEISTAS.</h3> +<p>[163.] Los argumentos principales en que se apoya el panteismo, +se fundan en la unidad de la ciencia, la universalidad de la idea +del ser, lo absoluto y exclusivo de la de substancia, lo absoluto y +exclusivo de la nocion de lo infinito.</p> + +<p>[164.] La ciencia debe ser una, dicen los panteistas, y no puede +serlo completamente, si no hay unidad de ser. La ciencia debe ser +cierta; y no puede haber certeza absoluta, si no hay identidad del +ser que conoce con la cosa conocida.</p> + +<p>La solucion de estas dificultades consiste en negar las +proposiciones gratuitas en que estriban.</p> + +<p>No es exacto que la ciencia humana deba ser una, ni es verdad +que para la unidad de la ciencia se necesite la unidad del ser. +Ambas proposiciones deben probarlas los panteistas: para triunfar +en la discusion no basta afirmar; lejos de que ninguna esté +debidamente probada, la razon y la experiencia enseñan todo +lo contrario. No es necesario repetir aquí lo que llevo +expuesto largamente <span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">{233}</a></span> al tratar de la posibilidad y +existencia de la ciencia trascendental, así en el +órden intelectual absoluto como en el humano. (Lib. I, +Cap.<small><sup>s</sup></small> IV, V, VI, VII).</p> + +<p>La segunda proposicion que exige la identidad del sujeto que +conoce con el objeto conocido, tampoco necesito combatirla +aquí. En el lugar correspondiente he manifestado que el +sistema de la identidad universal no sirve para explicar el +problema de la representacion, y he probado con razones +incontestables, que á mas de las representaciones de +identidad, hay las de causalidad é idealidad (Lib. I, desde +el Cap. VIII, hasta el XV). El valor objetivo de las ideas en +cuanto distintas de los objetos, tambien lo tengo demostrado +fundándome en la unidad de conciencia (Lib. I, Cap. +XXV).</p> + +<p>Las doctrinas de Kant que conducen á convertir el mundo +externo en un hecho puramente subjetivo, y que por tanto dan +orígen al idealismo trascendental de Fichte, están +refutadas en el libro II donde se demuestra la objetividad de las +sensaciones; en el III donde se manifiesta la realidad de la +extension, y en el VII donde se prueba que el tiempo no es una pura +forma del sentido interno.</p> + +<p>[165.] El argumento fundado en la idea de la universalidad del +ente, esto es, en que no puede haber mas que un ser porque la idea +de ser es absoluta y lo abraza todo, es un sofisma en que se hace +tránsito del órden ideal al real +convirtiéndose <span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">{234}</a></span> en un ser absoluto una idea abstracta +é indeterminada. Para formar concepto cabal de dicha idea y +de sus relaciones con la realidad, véase lo que se dijo en +el libro V al tratar de la idea del ente.</p> + +<p>[166.] Spinosa, Fichte, Cousin, Krause, y cuantos han +enseñado el panteismo, bajo una ú otra forma, todos +parten de una errada definicion de la substancia. Nunca se puede +encarecer demasiado la necesidad de adquirir ideas claras y +distintas sobre esta definicion; porque es indudable, que +aquí se encuentra el orígen del error de los +panteistas y el secreto para no dejarles adelantar un solo paso. +Cuando se profundizan bien los principios, se sorprende uno al +contemplar en su desnudez la insubsistencia de sistemas que tanto +ruido meten en las escuelas filosóficas. No se pierdan nunca +de vista las doctrinas resumidas en el capítulo XIV.</p> + +<p>[167.] Con la importancia y trascendencia de la definicion de la +substancia, compite la de la nocion de lo infinito. Es increible lo +que se abusa de esta palabra, sin cuidarse de explicar ni sus +diferentes sentidos, ni su orígen, ni la legitimidad de sus +aplicaciones. Todos cuantos argumentos pretenden fundar los +panteistas en la idea de lo infinito, se desvanecen como el humo, +si se comprenden á fondo, el carácter, orígen +y aplicaciones de dicha idea (Véase todo el libro XIII).</p> + +<p>[168.] Terminaré con una observacion. Estoy profundamente +convencido, de que los sistemas <span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">{235}</a></span> mas funestos en +filosofía, nacen en buena parte de la confusion de las +ideas; de la superficialidad con que se examinan los puntos mas +fundamentales de la ontología, ideología y +psicología. Mi idea dominante en la presente obra, es +prevenir este daño; por cuya razon, me extiendo tanto en la +parte de <i>filosofía fundamental</i>, prescindiendo en +cuanto me es posible, de las cuestiones secundarias. Estas se +resuelven por sí mismas y bien, cuando se tiene un +conocimiento claro y exacto de las ideas fundamentales de la +ciencia humana <a href="#Nota_II">(II)</a>. <span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">{236}</a></span> +<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">{237}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h3>LIBRO DÉCIMO.</h3> +<h2>NECESIDAD Y CAUSALIDAD.</h2> +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO I.</h2> +<h3>NECESIDAD.</h3> +<p>[1.] Los seres se dividen en dos clases: necesarios y +contingentes: el necesario es el que no puede menos de ser, el +contingente es el que puede ser y dejar de ser. En estas +definiciones está dicho todo; pero su laconismo no permite +que se entienda fácilmente todo lo que se expresa en ellas. +La necesidad y la contingencia se refieren á diferentes +aspectos, los que pueden dar lugar á consideraciones muy +diversas. Esto exige que analicemos con detencion las ideas +expresadas.</p> + +<p>[2.] ¿Qué se entiende por necesidad? En general se +llama necesario lo que no puede menos de ser; pero la expresion +<i>no puede</i>, se toma en diferentes sentidos: moral, como cuando +se dice: no puedo menos de cumplir este deber; físico, +<span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">{238}</a></span> como en esta proposicion: un +paralítico no puede moverse; metafísico, como en esta +otra: el triángulo no puede ser un cuadrilátero. En +el primer ejemplo, el obstáculo se funda en la ley; en el +segundo, nace de la naturaleza; en el tercero, surge de la misma +esencia de las cosas. En todos los supuestos, la necesidad envuelve +la imposibilidad de lo contrario, y segun es la imposibilidad +resulta la necesidad.</p> + +<p>[3.] De esto se sigue que las ideas de necesidad é +imposibilidad son correlativas; y que lo metafísicamente +necesario es aquello cuyo opuesto es metafísicamente +imposible. La imposibilidad consiste en la exclusion de una cosa +por otra: así «un triángulo circular es +imposible» significa lo mismo que «la naturaleza del +triángulo excluye la del círculo.» En toda +imposibilidad pues, hay un extremo negado; como en toda necesidad +hay un extremo afirmado; lo metafísicamente necesario es +aquello cuyo opuesto es contradictorio; la existencia de lo absurdo +es imposible, la no existencia de lo necesario es absurda. Es +contradictorio que un triángulo tenga cuatro lados; y es +absurdo que un triángulo no tenga tres ángulos.</p> + +<p>[4.] En el órden puramente ideal, vemos muchas +necesidades sin ninguna relación á la existencia: +tales son por ejemplo, todas las verdades geométricas. Aun +en el órden real, concebimos muchas necesidades +hipotéticas en los seres contingentes; tales son las que +resultan cuando les <span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">{239}</a></span> aplicamos principios absolutos en +alguna hipótesis suministrada por la experiencia. El +principio de contradiccion sirve en infinitos casos, para fundar +una cierta necesidad, aun en los seres contingentes. No hay +necesidad absoluta de que existan seres extensos; pero en el +supuesto de que existan, es necesario que tengan las propiedades +consiguientes á la extension.</p> + +<p>[5.] En ninguno de los seres finitos puede hallarse una +necesidad absoluta: la única que les conviene es la +hipotética. La relacion de sus atributos esenciales es +necesaria; pero como su esencia no existe por necesidad, todo lo +que en ella se encuentra de necesario, lo es solo +hipotéticamente, es decir, en el supuesto de que +existan.</p> + +<p>[6.] Debemos pues distinguir dos necesidades: una absoluta, otra +hipotética. Esta se refiere á las esencias de las +cosas, prescindiendo de su existencia, aunque implicándola +como una condicion, y suponiendo otra necesaria, como un fundamento +de posibilidad (Lib. IV, Cap.<small><sup>s</sup></small> XXIII, +XXIV, XXV, XXVI, XXVII), aquella se refiere á la existencia +misma de la cosa. Lo necesario absolutamente es aquello cuya +existencia es absolutamente necesaria.</p> + +<p>[7.] En la esencia del ser necesario ha de estar la existencia: +su idea debe envolver la del existir, no solo lógico y +concebido, sino tambien realizado.</p> + +<p>[8.] Podemos concebir la existencia del ser necesario distinto +de su esencia; pero la razon de <span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">{240}</a></span> esto se halla en la +imperfeccion de la idea; en que esta para nosotros, no es intuitiva +sino discursiva; y por consiguiente podemos distinguir entre el +órden lógico y el real.</p> + +<p>Aquí se encuentra el defecto del raciocinio de Descartes +cuando pretende demostrar la existencia de Dios fundándose +en que el predicado, existencia, está incluido en la idea de +un ser necesario é infinito. La idea de ser necesario +envuelve la existencia, mas nó real, sino lógica +ó concebida; pues que teniendo la idea del ser necesario, +nos resta todavía la dificultad de si le corresponde algun +objeto; el predicado conviene al sujeto en el modo que se pone el +mismo sujeto; y como este no es puesto sino en un órden +puramente ideal, el predicado es tambien puramente ideal.</p> + +<p>[9.] Con sola la idea del ser necesario no se puede demostrar su +realidad; pero esta es demostrable hasta la última +evidencia, introduciendo en el raciocinio otros elementos que la +experiencia nos proporciona.</p> + +<p>Existe algo; cuando menos nosotros, cuando menos esta percepcion +que en este acto sentimos, cuando menos la apariencia de esta +percepcion. Prescindo ahora de todas las cuestiones que se agitan +entre los dogmáticos y los escépticos; solo pongo un +dato que nadie me puede negar, siquiera se lleve el escepticismo +hasta la última exageración. Cuando digo que existe +algo, solo entiendo afirmar que no todo es puro nada. <span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">{241}</a></span></p> + +<p>Si existe algo, ha existido siempre algo, y no es designable un +momento en el cual se hubiese podido decir con verdad: no hay nada. +Si hubiese un momento designable de un nada universal, ahora no +existiria nada, jamás hubiera podido haber nada. Finjamos la +nada universal y absoluta, pregunto: ¿de la nada puede salir +algo? es evidente que nó: luego en el supuesto de la nada +universal la realidad es absurda.</p> + +<p>[10.] Luego ha existido siempre algo, sin causa, sin condicion +de la cual dependiese; luego hay un ser necesario. La existencia de +este es puesta siempre, sin relacion á ninguna +hipótesis: luego su <i>no ser</i> es siempre excluido bajo +todas las condiciones; luego su no existencia es contradictoria; +luego existe un <i>ser</i> absolutamente necesario, esto es, un ser +cuyo <i>no ser</i> implica contradiccion.</p> + +<p>[11.] Resumiendo la doctrina que precede podemos decir:</p> + +<p>1.° Tenemos la idea de un ser necesario.</p> + +<p>2.° De su idea sola no sacamos su existencia.</p> + +<p>3.° Para demostrar la existencia de un ser necesario nos +basta saber que existe algo.</p> + +<p>4.° El conocimiento de que existe algo, lo tenemos por +experiencia; la cual nos presenta, cuando nó otra cosa, la +existencia de nuestro propio pensamiento. <span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">{242}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO II.</h2> +<h3>LO INCONDICIONAL.</h3> +<p>[12.] En las escuelas modernas se emplean frecuentemente las +palabras, de condicional é incondicional: como las ideas que +con estos nombres se expresan, tienen mucha analogía con las +explicadas en el capítulo anterior, las expondré con +brevedad aquí.</p> + +<p>[13.] Lo condicional es lo que depende de una condicion; esto +es, aquello que se pone, <i>si</i> se pone otra cosa, que se +apellida condicion. Si el sol está en el horizonte, hay luz: +la luz es lo condicional; el sol su condicion. Lo incondicional es +lo que no supone condicion; como lo expresa el mismo nombre.</p> + +<p>[14.] El universo es un conjunto de seres condicionales: +así lo manifiesta la experiencia, tanto exterior como +interior: ¿existe algo incondicional? Sí.</p> + +<p>[15.] Representando el universo por una serie A, B, C, D, E, F, +. . . etc. tendremos, que la condicion de F estará en E; la +de E en D; la de D en C; y así sucesivamente: si no hay algo +incondicional, este retroceso se extenderá hasta lo +infinito; resultará pues una serie infinita de +términos condicionales. <span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">{243}</a></span></p> + +<p>Para llegar á un término cualquiera, por ejemplo, +B, habrá sido necesario pasar por las infinitas condiciones +que le preceden: la serie infinita habrá sido agotada; esto +es contradictoria. Y como lo que se dice de B, puede decirse de A, +y de cualquiera de los términos, anteriores ó +posteriores, resulta que todos son imposibles: luego la serie es +absurda.</p> + +<p>[16.] En la serie supuesta, todo es condicional; no hay nada +incondicional; y sin embargo la existencia de su totalidad +sucesiva, es necesaria. Luego la serie en sí misma, es +incondicional; luego un conjunto de términos condicionales +es incondicional, á pesar de que se supone imposible +señalar nada, fuera de la serie, que sea incondicional. +¿Quién puede devorar semejante absurdo?</p> + +<p>[17.] Formulemos con mas precision el argumento. Tomando en la +serie tres términos cualesquiera: A. . . F. . . N; se pueden +formar las siguientes proposiciones.</p> + +<p>Si A existe, existirán, F y N.</p> + +<p>Si N existe, existieron, F y A.</p> + +<p>Si F existe, existió A, y existirá N.</p> + +<p>Dificultades. 1.ª ¿De dónde procede el enlace +de unas condiciones con otras?</p> + +<p>2.ª ¿Por qué se ha debido poner ninguna de +ellas?</p> + +<p>[18.] Admitiendo un ser necesario, incondicional, donde se halla +la condicion de cuanto existe; todo queda explicado. A la primera +dificultad <span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">{244}</a></span> se responde, que el enlace de las +condiciones <i>condicionales</i>, depende de la condicion +<i>incondicional</i>. A la segunda se contesta, que la condicion +primitiva no ha menester de otra condicion, supuesto que es un ser +necesario. El preguntar <i>por qué</i> se ha debido poner, +es caer en contradiccion; por lo mismo que es incondicional, no +tiene <i>porque</i>, la razon de su existencia está en ella +misma.</p> + +<p>[19.] Pero si no admitimos nada necesario, nada incondicional; +son inexplicables, tanto la existencia de los términos, como +su enlace. Existirán infinitos términos, +necesariamente enlazados, sin razon suficiente externa ni interna. +No habrá mas razon para existir el universo, que para no +existir: ser y nada serán indiferentes: y no se concibe, por +qué ha debido prevalecer la existencia. Para la nada, es +evidente que no se necesita nada; ¿por qué pues no +hay una nada absoluta y eterna?</p> + +<p>[20.] Cuanto mas se pondere la necesidad del enlace de unas +condiciones con otras, tanto mas se fortalece la dificultad +propuesta: porque si se dice que una condicion no puede existir sin +la otra; con mayor razon preguntaremos por qué no se +necesita una condicion primitiva para el conjunto de las +condiciones, ó sea la totalidad de la serie.</p> + +<p>[21.] Luego lo condicional supone lo incondicional; luego +siéndonos dado lo primero, podemos inferir lo segundo. Es +así que lo condicional <span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">{245}</a></span> nos es dado, tanto en el +mundo externo como en el interno, luego existe un ser +incondicional, de cuya existencia no hay la razon en ninguna parte +fuera de él mismo.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO III.</h2> +<h3>INMUTABILIDAD DEL SER NECESARIO É INCONDICIONAL.</h3> +<p>[22.] Lo absolutamente necesario é incondicional es +inmutable. Porque su existencia <i>es</i>, ó hablando el +lenguaje moderno, <i>es puesta</i> absolutamente, sin ninguna +condicion, por necesidad intrínseca; y con esta existencia +se halla tambien puesto su <i>estado</i>. Prescindimos ahora de la +naturaleza de dicho estado; y de si es tal ó cual +perfeccion, en este ó aquel grado, finito ó infinito. +Siendo puesta incondicionalmente su existencia, es puesto +incondicionalmente su estado; luego así como su <i>no +existencia</i> es contradictoria (Cap. I) tambien es contradictorio +su <i>no estado</i>. La mudanza no es otra cosa que el +tránsito de un estado á otro estado, que implica el +<i>no estado</i> del primero; luego la mudanza en lo necesario es +contradictoria.</p> + +<p>[23.] Aclaremos y precisemos mas estas ideas. Llamemos E al ser +necesario é incondicional. Como E es puesto absolutamente +sin ninguna <span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">{246}</a></span> condicion, por necesidad +intrínseca, el <i>no</i> E, será contradictorio. El +ser E, no es abstracto sino real; y por consiguiente tiene tales +ó cuales perfecciones, como inteligencia, voluntad, +actividad, ú otras cualesquiera; y estas perfecciones las +tiene en un cierto grado, prescindiendo ahora de que sea grande +ó pequeño, finito ó infinito. Con la +existencia absoluta E, se hallará puesto un estado de +perfeccion, que llamaremos N. ¿Qué es lo que ha +determinado el estado N? Por el supuesto, no puede haberlo +determinado nada; pues el estado es incondicional. Luego si hay +absoluta y necesariamente el estado N, será contradictorio +el <i>no</i> N. Luego la mudanza con que E deberia pasar de N +á <i>no</i> N, es contradictoria.</p> + +<p>[24.] Pero admitamos por un momento la mudanza en el ser +necesario, y salida de su propio seno. Como la razon de la mudanza +será necesaria y eterna, deberemos admitir una serie +infinita de evoluciones; hénos aquí pues cayendo de +nuevo en la imposibilidad de conciliar la infinidad de la serie, +con la existencia de un término cualquiera (Cap. II).</p> + +<p>[25.] Resulta demostrado que el ser necesario é +incondicional, no puede sufrir ninguna mudanza que le haga perder +su estado primitivo.</p> + +<p>El ser necesario no puede perder nada; no puede pasar de N +á <i>no</i> N; pero ¿quién sabe si seria +posible que sin perder N, y sin pasar á <i>no</i> N, +adquiriese algo que se reuniese con N, de un <span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">{247}</a></span> modo +ú otro? Mas claro: dado N, es contradictorio el <i>no</i> N; +pero dado N, ¿será contradictorio el N + P, +expresando P una perfeccion cualquiera, ó un grado de la +misma? Esto es imposible: porque P que viene de nuevo, +deberá salir de N; luego en N, estaba todo lo que hay en P; +luego no ha habido mudanza; luego el suponerla es +contradictorio.</p> + +<p>[26.] Se replicará que P estaba en N virtualmente; y que +el nuevo estado solo añade una nueva forma. Pero +¿esta forma como tal encierra algo <i>nuevo</i> en realidad? +Sí ó nó; si no encierra nada, no hay mudanza; +si encierra, ó se hallaba en N ó nó; si se +hallaba, no hay mudanza; si no se hallaba, ¿de dónde +ha salido?</p> + +<p>[27.] Para eludir esta demostracion se pueden fingir varios +seres necesarios, influyendo los unos sobre los otros, y +causándose recíprocamente las mudanzas: así +parece explicarse de dónde salen los <i>nuevos</i> estados. +Pero á mas de que estas ficciones son evidentemente +cavilaciones infundadas y que están en contradiccion con los +principios de la ontología, todavía se las puede +desvanecer con una razon concluyente.</p> + +<p>Sean A, B, C, D, los seres necesarios é incondicionales: +cada cual es puesto absolutamente, y con un estado primitivo que +llamaremos respectivamente a, b, c, d. Entonces resulta que tomando +las cosas en su estado primitivo, el conjunto de las existencias se +hallará con un conjunto de estados, necesarios é +incondicionales, <span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">{248}</a></span> que podremos representar en esta +fórmula: (A<small><sup>a</sup></small>, +B<small><sup>b</sup></small>, C<small><sup>c</sup></small>, +D<small><sup>d</sup></small>)(1). La expresion representa un estado +primitivo, necesario, incondicional: ahora pregunto ¿de +dónde salen las mudanzas? Todo es incondicional, +¿cómo se introduce lo condicional, lo mudable?</p> + +<p>[28.] Si se finge que en los estados primitivos a, b, c, d, se +podria tal vez implicar la accion recíproca y primitiva de +A, B, C, D, entre sí; no se debilita por esto la fuerza de +la dificultad. Porque las acciones respectivas, como primitivas y +absolutas, producirán primitiva y absolutamente un resultado +en sus términos respectivos. Este resultado será +primitivamente necesario, y estará contenido en la +fórmula (1). Luego la fórmula no sufre ninguna +variacion, con la suposicion nueva; luego no ha habido mudanza de +ninguna clase.</p> + +<p>[29.] Imaginando que la accion recíproca no supone un +estado primitivo, sino que es una serie sucesiva de estados, caemos +en la serie infinita, y por consiguiente en la imposibilidad de +llegar á ningun término de ella, no suponiendo +agotado lo infinito (Cap. II).</p> + +<p>[30.] Además, siendo distintas las esencias de los seres +necesarios é incondicionales A, B, C, D, ¿qué +razon hay para fingirlos en relacion de actividad? +¿Cuál es el fundamento de esta relacion, si los +cuatro son necesarios, incondicionales, y por tanto independientes +los unos de los otros? <span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">{249}</a></span></p> + +<p>[31.] Pero dejemos semejantes absurdos, y prosigamos en el +análisis de la idea de un ser necesario é +incondicional. La inmutabilidad excluye la perfectibilidad, por +manera que, ó es preciso suponer primitivamente en el ser +necesario el colmo de la perfeccion, ó admitir que no le +puede alcanzar nunca. La perfectibilidad es uno de los +caractéres de lo contingente que mejora su modo de ser, por +una serie de transformaciones; lo absolutamente necesario es lo que +es, y no puede ser otro cosa.</p> + +<p>[32.] Lo contingente debe dimanar de lo necesario; lo +condicional de lo incondicional; luego todas las perfecciones sean +del órden que fueren, se han de hallar en el ser necesario +é incondicional: luego en él han de estar, cuando +menos <i>virtualmente</i>, todas las perfecciones de la realidad +que existe; y ha de tener <i>formalmente</i>, todas las que no +implican imperfeccion (Lib. VIII, desde el Cap. XV hasta el +fin).</p> + +<p>[33.] La posibilidad de lo no existente, ha de tener un +fundamento (Lib. IV, desde el Cap. XXIII hasta el XXVIII, y Lib. V, +Cap<small><sup>s</sup></small>. VII y VIII); las perfecciones +posibles han de existir en un ser real, si la idea de ellas ha de +ser posible; luego la escala infinita de las perfecciones, á +mas de las existentes, que concebimos en el órden de la +posibilidad pura, se hallan realizadas en el ser necesario é +incondicional. <span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">{250}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO IV.</h2> +<h3>IDEAS DE CAUSA Y EFECTO.</h3> +<p>[34.] Nosotros tenemos la idea de causa: así lo muestra +el uso continuo que estamos haciendo de la misma. Esta idea no la +poseen solos los filósofos, es patrimonio de la humanidad. +Pero ¿qué entendemos por causa? Todo aquello que hace +pasar algo del no ser al ser; así como efecto es todo +aquello que pasa del no ser al ser. Prescindo ahora de si lo que +pasa del no ser al ser, es substancia ó accidente, y del +modo con que la causa influye en este tránsito: así +se comprende en la definicion toda clase de causas y toda especie +de causalidad.</p> + +<p>[35.] En la idea de causa entra:</p> + +<p>1.° La idea de ser.</p> + +<p>2.° La relacion á lo que pasa del no ser al ser, como +de condicion á condicional.</p> + +<p>En la de efecto entran:</p> + +<p>1.° La de ser.</p> + +<p>2.° La del tránsito del no ser al ser.</p> + +<p>3.° La relacion á la causa, como de lo condicional +á la condicion.</p> + +<p>[36.] Axioma I: La nada, no puede ser causa; ó en otros +términos: toda causa es un ser, ó existe.</p> + +<p>[37.] Digo que esto es un axioma; porque no <span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">{251}</a></span> se +puede demostrar, por qué el predicado de existencia +está contenido evidentemente en la idea de causa. Lo que es +causa, es; si no es, no es causa. Afirmar la causa, y negar que +sea, es afirmar y negar á un mismo tiempo. Luego la +proposicion establecida es un axioma. Para convencernos de su +verdad, nos basta atender á las ideas de causa y de ser, y +vemos evidentemente la de ser contenida en la de causa. La +explicacion que he dado no debe ser mirada como una demostracion, +sino como una aclaracion, para que se comparasen mejor las dos +ideas. Quien las compare como es debido, no necesitará +demostracion, lo verá por intuicion; lo que constituye el +carácter del axioma.</p> + +<p>[38.] Axioma II: No hay efecto sin causa.</p> + +<p>[39.] Para comprender el sentido de este axioma conviene +advertir que aquí la palabra <i>efecto</i>, significa +únicamente lo que pasa del no ser al ser, prescindiendo de +que sea causado ó nó; pues si por efecto se +entendiese aquí una cosa causada, el axioma seria una +proposicion idéntica é inútil. Así +sustituyendo en vez de efecto su significado, diria: «No hay +cosa causada sin ser causada:» lo que es mucha verdad, pero +de nada sirve. El sentido pues, es el siguiente: «Todo lo que +pasa del no ser al ser, necesita algo distinto de sí, que +produzca este tránsito.»</p> + +<p>[40.] Digo que esta proposicion es un axioma, y bastará +para convencernos de ello el fijar la atencion sobre las ideas que +en la misma se contienen. <span class="pagenum"><a name="Page_252" +id="Page_252">{252}</a></span> Consideremos una cosa que es, y +trasladémonos al tiempo en que no fué. Prescindamos +de todo lo que no sea ella misma, no supongamos ningun otro ser que +la pueda haber producido, ó que tome parte en su produccion; +yo afirmo que vemos evidentemente que el tránsito al ser, no +se hará jamás. De la idea pura del no ser del objeto, +no solo nos es imposible hacer salir el objeto, sino que vemos +evidentemente que no saldrá jamás. No hay ser, no hay +accion, no hay produccion de ninguna clase: hay la pura nada; +¿de dónde saldrá el ser? Intuitivamente se nos +presenta pues la verdad de la proposicion: en la pura idea del no +ser por sí sola, no solo no vemos la posible aparicion del +ser, sino que vemos la imposibilidad de la aparicion. Son ideas que +se excluyen: el no ser no es posible, sino con la exclusion del +ser, y viceversa.</p> + +<p>[41.] Si pensamos una accion productiva, ó la referimos +á la cosa que del no ser ha de pasar al ser, ó +á otra distinta de ella. Si lo primero, caemos en +contradiccion; suponemos accion y no la suponemos, porque no hay +accion en el puro nada. Suponemos que la cosa es causa antes de +ser; y nos hallamos en contradiccion con el Axioma I (36). Si lo +segundo, pensamos ya la causa: pues causa no es otra cosa que lo +que produce el tránsito del no ser al ser.</p> + +<p>[42.] El dicho comun «ex nihilo nihil fit,» es una +verdad, si se la entiende en el sentido del Axioma 2.° +<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">{253}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO V.</h2> +<h3>ORÍGEN DE LA NOCION DE CAUSALIDAD.</h3> +<p>[43.] ¿Hay en el mundo alguna causa, y algun efecto? Esto +equivale á preguntar si en el mundo hay alguna mudanza. Toda +mudanza envuelve un tránsito del no ser al ser. La mas +ligera mudanza no es concebible sin este tránsito. Todo lo +que se muda, es de <i>otra</i> manera despues de mudado que antes +de mudarse; luego tiene este modo de ser que antes no tenia. Este +modo, <i>antes</i> no existia, <i>ahora</i> existe: ha pasado pues +del no ser al ser.</p> + +<p>[44.] Aun cuando no estuviéramos en relacion con el mundo +externo, y se limitara nuestro espíritu á los solos +hechos internos, á la sola conciencia del yo y de sus +modificaciones, sabríamos que hay tránsito del no ser +al ser, por el testimonio de la sucesiva aparicion de nuevas +percepciones, de nuevos afectos. Dentro de nosotros mismos +experimentamos ese flujo y reflujo de modificaciones que pasan del +no ser al ser, del ser al no ser.</p> + +<p>[45.] Por lo dicho se ve que las ideas de causa y efecto suponen +un órden de seres contingentes, real ó posible. Si no +hubiese mas que seres necesarios é inmutables, no habria +causas y efectos. <span class="pagenum"><a name="Page_254" id="Page_254">{254}</a></span></p> + +<p>[46.] He dicho (Cap. IV) que en la idea de causa entran la de +ser, y la de la relacion con el no ser que ha pasado ó pasa +al ser. La idea de causa pues no es idea simple, es compuesta de +las dos indicadas. Para constituirla no basta la de ser; pues +podemos concebir ser, sin concebir causa. Lo que la idea de causa +añade á la de ser, es algo distinto de la idea de +ser, algo no incluido en ella; y se llama causalidad, fuerza, +virtud productiva, actividad, ú otros nombres semejantes; +todos expresan la relacion de un ser para realizar en otro el +tránsito de un no ser al ser.</p> + +<p>[47.] En la idea de causalidad se incluye otra idea simple, que +si bien acompaña la idea de ser, no se confunde con ella. Si +se la quiere apellidar una modificacion de la misma idea de ser, no +me opondré á ello.</p> + +<p>[48.] ¿De dónde nace la idea de causalidad? Parece +que la sola intuicion de la idea del ser no basta á +engendrarla. La idea de ser es simple, nada expresa sino ser; en +ella pues no encontramos ninguna relacion con el tránsito +del no ser al ser.</p> + +<p>[49.] ¿Nace tal vez de la experiencia? Aquí es +necesario distinguir entre la idea misma de la causalidad y el +conocimiento de la existencia de la causa. La experiencia nos +manifiesta la sucesion de los seres, es decir, su tránsito +del no ser al ser y viceversa. Hemos notado que en la intuicion del +no ser, con relacion al ser, vemos la imposibilidad de un +tránsito, á no mediar un ser <span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">{255}</a></span> que lo +ejecute; luego la certeza de la existencia de la causa nace de la +experiencia combinada con la intuicion de las ideas de no ser y +ser.</p> + +<p>[50.] Si esta experiencia no existiese, no sabríamos si +la causalidad es posible; porque en la idea del ser, tal como +nosotros la tenemos, no vemos la de fuerza: podríamos +concebir tal vez la fuerza, pero ignorando si le corresponde alguna +realidad. Así tendríamos la <i>nocion</i> de la +fuerza, mas nó la <i>noticia</i> de su existencia, ni aun la +seguridad de su posibilidad.</p> + +<p>[51.] Pero si bien se considera, esta falta de experiencia es un +supuesto imposible; pues un ser inteligente limitado, por lo mismo +que reune la inteligencia con la limitacion, siente la sucesion de +sus percepciones, y por tanto experimenta en sí propio el +tránsito de un no ser al ser. Y como por otra parte, siente +tambien su fuerza de combinar las ideas, siente en sí mismo +la existencia de la causalidad, de una fuerza productiva de sus +reflexiones.</p> + +<p>[52.] El ejercicio de nuestra voluntad, así con respecto +á los actos internos como externos, nos da tambien +conocimiento de la dependencia de unas cosas respecto de otras; +así como las impresiones que recibimos sin nuestra voluntad +y á pesar de ella, nos confirman en la misma conviccion. Sin +esta experiencia, veríamos la sucesion de los +fenómenos, mas no conoceríamos sus relaciones de +causalidad; porque es claro que la inclinacion á +señalar como causa de un fenómeno <span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">{256}</a></span> lo que +ha sucedido antes que él, supone la idea de causa y el +conocimiento de la dependencia de los fenómenos en la +relacion de causas y efectos.</p> + +<p>[53.] Dicen algunos que el hombre no tiene ninguna idea de la +creacion; y con esto, sin advertirlo, vienen á suponer que +tampoco la tenemos de ninguna causa. Por creacion se entiende el +tránsito de una substancia del no ser al ser, en virtud de +la accion productiva de otra substancia. Yo sostengo que esto no es +mas que la idea de causalidad en su grado superior, es decir, +aplicada á la produccion de la substancia; es así que +la idea de causa la tenemos, luego la idea de creacion no es una +idea nueva, inconcebible, sino una perfeccion de una idea comun +á toda la humanidad. Hemos visto que en la idea de causa +entra el producir un tránsito del no ser al ser; á +todos los seres activos se les atribuye esta virtud, pero con la +diferencia que en tratándose de las causas finitas, solo se +les concede una fuerza productiva de modificaciones, así +como al ser infinito se le reconoce la fuerza productiva de las +substancias.</p> + +<p>[54.] Aquí parece verificarse lo mismo que en los +demás ramos de los conocimientos filosóficos: la idea +de la esencia pertenece á la razon, la noticia de la +existencia depende de la experiencia. La primera es independiente +de la segunda; y se puede discurrir sobre ella, con sola la +condicion de la existencia, es decir, con un postulado <span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">{257}</a></span> (Lib. +V, Cap.<small><sup>s</sup></small> VII y VIII). Este postulado, lo +tenemos siempre, cuando nó en otra cosa, en los +fenómenos de nuestra conciencia.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO VI.</h2> +<h3>SE FORMULA Y DEMUESTRA EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.</h3> +<p>[55.] El principio de causalidad, ó sea esta proposicion: +todo lo que comienza ha de tener una causa; ha sido puesto en duda +en los últimos tiempos; por lo cual es necesario dejarle +á cubierto de todo género de ataques. Creo posible +conseguirlo, presentando la doctrina de los capítulos +anteriores bajo un punto de vista luminoso, que destierre todas las +dudas y acabe con todas las dificultades. Ruego al lector que me +siga con atencion por algunos momentos en el raciocinio que voy +á presentarle.</p> + +<p>[56.] Tomemos un ser cualquiera que llamaremos A. Para que se le +pueda aplicar el principio de causalidad, es preciso que haya +comenzado á ser, y que antes no existiese; porque si no +suponemos este comienzo, A debiera haber existido siempre.</p> + +<p>Tenemos pues, que hay una duracion asignable en que no habia A; +y en que habia <i>no</i> A. Y <span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">{258}</a></span> que así en el +órden de la duracion ha habido una pequeña serie de +dos términos:</p> + +<p><i>no</i> A, A.</p> + +<p>Comenzar es pasar del primer término <i>no</i> A, al A. +El principio de causalidad dice: que no es posible el +tránsito del primer término al segundo, sin que +intervenga un tercer término, B, que debe ser algo real.</p> + +<p>[57.] ¿Qué representa el término <i>no</i> +A, por sí solo? la pura negacion del A; el puro nada de A. +En el concepto del <i>no</i> A, en vez de encontrar el A, vemos su +término contradictorio; por manera que lejos de estar +incluido el segundo en el primero, se excluyen, y hacen verdadera +absolutamente esta proposicion: Es imposible que no A, y A, existan +á un mismo tiempo. Así, del concepto <i>no</i> A, es +imposible que salga jamás el A; y por consiguiente, si no +hay un término real, para hacer el tránsito, nunca se +puede pasar del no A, al A, ni aun en el órden puramente +ideal.</p> + +<p>[58.] Nótese bien que no quiero decir que concibiendo el +no A, de suerte que se negase el A, como conocido, fuera imposible +concebir el A; pues es evidente, que quien concibiese el <i>no</i> +A, ya concebiria el A, y aun podria concebirle, enteramente solo, +con solo quitar la negacion; sino que en el supuesto de que hubiese +un concepto del no A, absoluto, acomodado al <i>no</i> A, absoluto +objetivo, jamás saldria de este concepto el A; y si bien se +reflexiona, no habria ni siquiera concepto; pues que el pensamiento +de negacion <span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">{259}</a></span> pura, no es pensamiento, no es +concepto. Así, habria una ausencia absoluta de concepto; y +en el órden puramente ideal nos hallaríamos en el +primer término de la serie, en la negacion pura: <i>no</i> +A, sin ningun medio para pasar al segundo: A.</p> + +<p>[59.] Los que niegan pues el principio de causalidad, conciben +el tránsito del no A, al A, sin ninguna razon, sin ningun +intermedio: ellos que niegan la creacion, admiten una cosa mil +veces mas incomprensible que la creacion. ¿De dónde +infieren la posibilidad de este tránsito? Nó de la +experiencia, porque esta no les ofrece sino sucesion, y por tanto +ninguna aparicion absoluta, á la manera que ellos fingen; +nó de la razon, pues que esta no alcanza á hacer +salir de una pura negacion un concepto positivo.</p> + +<p>[60.] ¿Cómo se pasa del no A, al A? Los que +reconocen el principio de causalidad dicen que se pasa con la +accion de B, que llaman causa. Si se trata de producir una +substancia, hacen intervenir la accion de un ser en quien suponen +un poder infinito. Pero los que niegan el principio de causalidad, +no pueden responder nada á dicha pregunta; sino que se pasa +del no A, al A, absolutamente. Fingen el instante M, en que A no +existia; y luego el instante N, en que A existe. ¿Por +qué? no alegan razon ninguna: sin saber cómo, ha +surgido de la nada el A, sin la accion de nada. Esto es una +contradiccion manifiesta.</p> + +<p>[61.] El principio de causalidad se funda en las <span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">{260}</a></span> ideas +puras de ser y no ser. Puesto el <i>no ser</i> solo, vemos +evidentemente que no puede comenzar el ser. El principio es pues +puramente ontológico: los que apelan á <i>solas</i> +razones de experiencia para establecerle ó combatirle, +plantean mal la cuestion: la sacan de su verdadero terreno: +confunden la <i>noticia</i> de la causalidad con la <i>nocion</i> +ó idea de la causalidad.</p> + +<p>Los filósofos que no salgan del órden sensible, no +pueden afianzar sólidamente este principio: por cuya razon, +solo han caido en el error ó en la duda sobre este punto, +los que no admiten mas ideas que las sensaciones; y debieran haber +caido en la misma duda todos los sensualistas, si hubiesen sido +bastante lógicos para sacar las últimas consecuencias +de su doctrina.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO VII.</h2> +<h3>EL PRINCIPIO DE LA PRECEDENCIA.</h3> +<p>[62.] El tránsito del no ser al ser implica sucesion: +para concebir que algo <i>comienza</i>, es preciso concebir que +este algo no <i>existia</i>. La serie</p> + +<p>no A, A,</p> + +<p>carece de sentido en faltando uno cualquiera de los +términos: y estos, como contradictorios, no pueden existir +á un mismo tiempo. <span class="pagenum"><a name="Page_261" +id="Page_261">{261}</a></span></p> + +<p>[63.] Imaginemos la nada absoluta. El primer término, no +A, está solo. Toda existencia está negada: nada se +puede afirmar, sin contradecir al supuesto. Entonces, no hay +tiempo; porque siendo este la sucesion de las cosas, ó del +ser y no ser (Lib. VII) no puede existir, cuando no se puede +suceder nada, por no haber nada. Si suponemos que algo comienza, +establecemos la serie no A, A; en cuyo caso imaginamos dos +instantes diferentes M, N, á que corresponden +respectivamente los términos de la serie, en esta forma:</p> + +<table summary="forma"> +<tr> +<td>no A,</td> +<td>A.</td> +</tr> +<tr> +<td>M,</td> +<td>N.</td> +</tr> +</table> +<p>Y se podrá decir con verdad: M no es N. +¿Qué significa esta proposicion? Ya que el tiempo, y +en general ninguna duracion se distingue de las cosas que duran +(Lib. VII, Cap.<small><sup>s</sup></small> IV y V), N no puede +representar sino la existencia de A, con relacion á no A; +así como M, tampoco representará sino el no A, con +relacion al A. De esto se sigue que en el concepto de A, en cuanto +comienza, se incluye la relacion al no A, sin lo cual no puede ser +concebido como <i>comenzado</i>.</p> + +<p>[64.] Suponiendo al menos una inteligencia para conocer esta +relacion, es concebible lo que se acaba de explicar; porque esta +inteligencia, referiria el no A y el A, á su duracion +propia, sucesivamente, si esta duracion fuese sucesiva, como la +nuestra; de otro modo, si esta duracion no fuese sucesiva. Pero si +no hay nada absolutamente, <span class="pagenum"><a name="Page_262" +id="Page_262">{262}</a></span> la serie no A, A, es inconcebible, +pues la relacion del A, en cuanto comienza carece de término +de comparacion, real ó pensado, á no ser que finjamos +un tiempo puro, enteramente vacío, donde imaginemos +colocados los términos de la serie.</p> + +<p>[65.] Así parece, que por el mero hecho de pensar el A, +en cuanto <i>comenzado</i>, pensamos tambien una existencia +precedente; pues no hay comienzo, si al A no le ha precedido el +<i>no</i> A; y esta precedencia no significa nada, si no hay una +existencia á que se refiera, ya sea como á serie +sucesiva, ya como á duracion inmutable.</p> + +<p>[66.] Si A, debe ser precedido de una existencia B, tenemos que +nada puede comenzar absolutamente, sin que algo exista; y que en el +simple concepto de la sucesion hallamos la necesidad de algo +existente <i>siempre</i>, para que algo pueda comenzar.</p> + +<p>[67.] Como la duracion no es nada distinto de las cosas; los dos +términos de la serie, B, A, de los cuales el uno precede al +otro, no pueden ser colocados en una duracion absoluta, distinta de +las mismas cosas; ó en dos instantes distintos, +independientemente de las cosas. Esa relacion pues, que existe +entre A y B, no es relacion de instante á instante, ya que +los instantes en sí no son nada, sino de cosa á cosa; +luego, por lo mismo que A comienza, tiene relacion necesaria con B. +Por lo dicho, A no podria comenzar sin existir B; luego B, es +condicion necesaria <span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">{263}</a></span> para la existencia de A. Luego resulta +demostrado que todo ser que comienza, depende de un ser +existente.</p> + +<p>[68.] Esta demostracion se halla, bien que nó desenvuelta +de este modo, en las obras del baron Pascual Galluppi, profesor de +filosofía en la universidad de Nápoles (Cartas +filosóficas sobre las vicisitudes de la filosofía, +carta XIV); y aunque no se le puede negar que encierra mucha +profundidad, sin embargo parece que no deja el entendimiento +satisfecho del todo. Hé aquí las palabras del +filósofo italiano.</p> + +<p>«Esta proposicion, no hay efecto sin causa, ¿es una +proposicion idéntica? Yo he demostrado su identidad de la +manera que sigue. Lo que tiene un comienzo de existencia debe haber +sido precedido ó de un tiempo vacío ó de un +ser; porque de otro modo la cosa de que se trata seria la primera +existencia y la primera letra del alfabeto de los seres, y no se +podria decir que ella comienza á ser; porque esta nocion de +<i>comienzo de existencia</i> implica en sí una prioridad +con relacion al ser que comienza. Estas dos nociones <i>existencia +comenzada</i> y <i>existencia precedida de otro cosa</i>, son pues +idénticas; pero ¿es posible que una existencia sea +precedida de un tiempo vacío? Yo he demostrado que una +duracion vacía es una quimera, un producto de la +imaginacion, falto de toda realidad. El desarrollo de esta prueba +que no puedo exponer aquí, se hallará en mis +<i>Ensayos sobre la crítica del conocimiento</i>. +Allí tengo <span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">{264}</a></span> establecido que el tiempo no es otra +cosa que el <i>número de las producciones</i>. +Aristóteles ha dicho que el tiempo es el <i>número +del movimiento</i>. Luego <i>la existencia comenzada es una +existencia precedida de otra existencia</i>. Esta proposicion es +idéntica; pero ¿cómo puede una existencia ser +precedida de otra? La que precede ¿se halla por ventura en +un instante de tiempo anterior al en que se encuentra la precedida? +en este caso se recae en la doctrina del tiempo distinto de las +cosas existentes. Así es menester admitir que la existencia +que precede es tal que hace la existencia precedida <i>existencia +comenzada</i>. Esta no es comenzada sino porque es precedida; la +<i>anterioridad</i> de la existencia que precede es una +anterioridad de <i>naturaleza</i>; una anterioridad objetiva, una +anterioridad que hace el comienzo de la existencia precedida; ella +es pues la <i>causa eficiente</i> de esta existencia. Así el +gran principio de la causalidad resulta invenciblemente demostrado: +es una proposicion idéntica.»</p> + +<p>[69.] Repito que esta demostracion no deja del todo satisfecho; +nó porque ella en sí misma no sea concluyente, sino +porque necesita mas desarrollo. El nervio de la prueba está +en la imposibilidad de concebir un <i>comienzo</i>, sin concebir +algo preexistente; y de concebir precedencia, sin relacion de lo +que comienza á lo que preexiste. No se comprende +fácilmente, cómo de esta razon, se infiere la +dependencia intrínseca de las cosas; y hasta el fundarse el +argumento <span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">{265}</a></span> en una idea tan difícil como la +del tiempo, aumenta mucho las dudas.</p> + +<p>[70.] Supongamos que el mundo existe, y que algo comienza ahora. +Entonces se concibe la precedencia sin la dependencia. Si bien se +reflexiona, esto sucede á cada paso; pues que en realidad +comienzan de continuo muchos seres, precedidos por otros de los +cuales no dependen. Se dirá que no dependen de todos, sino +de uno, pero esto mismo es lo que se busca. Para probar que el +principio de causalidad está demostrado por la simple idea +del órden de la duracion, es necesario probar que la +relacion de precedencia es relacion de dependencia. Lo que +comienza, supone algo; ciertamente; pero falta probar si depende de +este algo, como de una cosa producente, ó tan solo como de +una condicion, que <i>nos haga posible el concepto</i> del +comienzo. Hasta que se haya probado que para el tránsito del +no ser al ser, es indispensable la <i>accion</i> de un ser, parece +no quedar probado el principio de la causalidad, sino el de la +precedencia; y como el órden de las cosas en la duracion, +ó sea la anterioridad y posterioridad, no nos representa mas +dependencia que la de pura sucesion, resultaria que si nos +limitásemos á la precedencia, no habríamos +probado que todo lo que comienza debe depender de otro, sino que +todo lo que comienza debe <i>suceder</i> á otro; esto +último no es el principio de <i>causalidad</i>, sino de +<i>sucesion</i>.</p> + +<p>[71.] Aclaremos algo mas estas ideas. <span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">{266}</a></span></p> + +<p>Para que se comprenda mejor la dificultad que milita contra la +demostracion anterior, observaré que para los que no admiten +el principio de causalidad, no es imposible que comience +<i>cualquiera</i> cosa, en <i>cualquiera</i> momento, sin ninguna +causa. Representemos los seres sucesivos del universo por la serie +... A, B, C, D, E, ... y los tiempos en que existen, por la serie +..... a, b, c, d, e, ... Segun la demostracion que examinamos, +ningun término ha podido comenzar, sin que le haya precedido +otro; por manera que el D, <i>comenzado</i>, significa lo mismo que +el D, <i>precedido</i>. Luego el D, tiene una relacion necesaria +con el C, por la razon de que los instantes d y c, no son nada en +sí mismos, en cuanto distintos de D y C.</p> + +<p>Quien no admita el principio de causalidad, dirá que el +D, puede comenzar sin ninguna dependencia del C; y que para hacer +posible el concepto del comienzo, basta que haya existido +<i>siempre</i> algo, aunque los términos <i>precedentes</i> +y <i>precedidos</i> no tengan entre sí ninguna relacion. +Así como el órden de los seres está +representado por la serie..... A, B, C, D, E, se podrá +imaginar otra serie.. M, N, P, Q, R, de modo que á las dos +les corresponda la misma serie de tiempo..... a, b, c, d, e. +Entonces el D, puede comenzar sin dependencia <i>necesaria</i> del +C, porque basta que preexista P, en el instante c, para que se nos +haga posible el concepto del comienzo; en cuyo caso, el D, no +<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">{267}</a></span> tendrá ninguna relacion +<i>necesaria</i> con C, ni con P; bastándole la precedencia +de uno ú otro. Y como es evidente que lo que se dice de C y +de P, se podrá decir de otros cualesquiera términos +de las mismas series ó de otras, resulta que la demostracion +no conduce sino á la necesidad de concebir algo +<i>preexistente</i>; y esto solamente para hacer posible el +concepto de un comienzo. Y si á esto se añade la +dificultad que de suyo ofrece la naturaleza de las ideas de tiempo +y de toda duracion, parece que deberemos inferir que la +demostracion no es tan satisfactoria como seria de desear. Los que +no profundicen mucho en la idea del tiempo, apenas +entenderán el sentido de la prueba; y los demás +verán demostrada la contradiccion que se encierra en un +comienzo absoluto; y por tanto la necesidad de que haya existido +<i>siempre</i> algo; mas nó la dependencia intrínseca +que se implica en la relacion de un efecto á su causa. Estas +dificultades obligan á un exámen mas riguroso y +profundo.</p> + +<p>[72.] El principio de la precedencia nos conduce á un +resultado importante. Nuestro entendimiento concibe absolutamente +una existencia como eterna; pues que le es imposible el concebir un +comienzo absoluto, sin un ser anterior.</p> + + +<p>[73.] El concepto de la +nada absoluta nos es imposible. 1.° Porque este seria un +concepto completamente vacío; ó mas bien la ausencia +de todo concepto. La negacion, la concebimos relativamente á +una existencia (Lib. V, cap. IX); <span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">{268}</a></span> pero nó +absolutamente. 2.° Porque no es posible el concepto sin +conciencia; y en esta, se halla implicada la idea de ser, de algo, +la cual es contradictoria con la nada absoluta.</p> + +<p>[74.] No pudiendo concebir la nada absoluta, concebimos siempre +algo existente; y como por lo demostrado anteriormente, no podemos +concebir un comienzo absoluto, resulta que no podemos pensar sin +que nuestro pensamiento implique el concepto de una existencia +eterna.</p> + +<p>¡Que verdad tan luminosa! ¡Cuántas +reflexiones inspira! Sigamos meditando.</p> + +<p>[75.] Resulta pues que es un hecho primitivo de nuestro +espíritu la necesidad de pensar lo necesario y eterno; y que +la confusion que sentimos al pensar en la duracion en abstracto, y +esa inclinacion á fingir tiempos, antes que existiera el +mundo, nace de la necesidad de concebir lo eterno, necesidad de que +nuestro espíritu no puede emanciparse, supuesto que +piense.</p> + +<p>[76.] La basa del principio de contradiccion: la idea <i>de +ser</i>, se halla en nuestros conceptos de una manera absoluta; su +opuesta la de <i>no ser</i>, se halla tan solo con respecto +á lo contingente; es una especie de condicion implicada en +la contingencia.</p> + +<p>[77.] Todo lo contingente incluye algo de no ser; por lo mismo +que es contingente, puede <i>no ser</i>, y por tanto su no ser, +está cuando menos en el órden de la posibilidad. Pero +esos tránsitos del no ser al ser, no son ni siquiera +concebibles, <span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">{269}</a></span> sino presuponiendo algo existente, +necesario y eterno.</p> + +<p>[78.] Así, hallamos en nuestras ideas el ser como +absoluto, y el no ser como relativo; y el ser que ha salido del no +ser, ó que ha <i>comenzado</i>, no lo podemos concebir sino +con relacion á un ser absoluto.</p> + +<p>[79.] Esta relacion objetivamente considerada, no nos parece +á primera vista la de causalidad, sino la de sucesion; pero +nos ofrece un hecho subjetivo que nos lleva al conocimiento de la +verdad objetiva. En efecto: ya que nuestros conceptos de no ser y +ser, están ligados de tal suerte que no podemos concebir el +tránsito del no ser al ser, sin concebir un ser +preexistente: hallamos aquí un reflejo de la causalidad +objetiva, que se nos revela en los hechos subjetivos. La duracion, +como distinta de las cosas, es una pura imaginacion; la relacion +pues de las duraciones es la relacion de los seres. Es verdad que +por lo dicho, en esta relacion de duraciones descubrimos solo la +sucesion, y nó la dependencia intrínseca; pero esta +dependencia, aunque no conocida intuitivamente, se halla +representada en el mismo enlace con que concebimos los seres en la +duracion. Es cierto que podemos imaginar diferentes series; pero la +de los tiempos, es una pura imaginacion, en cuanto la concebimos +distinta de los demás. Si la serie de los tiempos +desaparece, solo restan las series de las cosas: la relacion entre +los términos será la relacion entre <span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">{270}</a></span> las +cosas; y la dependencia llamada de <i>sucesion</i>, será una +dependencia de <i>realidad</i>. La relacion real, de lo que pasa +del no ser al ser, con lo que es absolutamente, es una dependencia +de causalidad.</p> + +<p>[80.] Imaginemos las series de realidades que se quieran.</p> + +<table summary="series"> +<tr> +<td>A,</td> +<td>B,</td> +<td>C,</td> +<td>D,</td> +<td>E,</td> +<td>........</td> +</tr> +<tr> +<td>M,</td> +<td>N,</td> +<td>P,</td> +<td>Q,</td> +<td>R,</td> +<td>........</td> +</tr> +</table> + +<p>la del tiempo a, b, c, d, e, en cuanto distinta de las +demás, no significa nada. En este caso, se la puede +eliminar; y todas las relaciones de unos términos á +otros, no serán de tiempos, sino de cosas.</p> + +<p>Ahora bien: se ha demostrado que un término D, por +ejemplo, no puede ser concebido pasando del no ser al ser, ó +<i>comenzando</i>, sino con una relacion; y esta por lo explicado, +es relacion real del D, á un término cualquiera. Se +habia objetado que el D podia comenzar, con tal que hubiese otro +término, que hiciese posible el concepto de la prioridad, y +por tanto del comienzo; para lo cual se le iba á buscar en +otra serie distinta; pero si bien se reflexiona, esto no es mas que +cambiar de nombres: porque si el término necesario para el +comienzo, se halla en otra serie, en ella se hallará la +causa, pues que allí estará lo que se necesita para +el efecto.</p> + +<p>[81.] Todos los términos comenzados, presuponen otros, +uno ó mas, pues aquí prescindimos de su unidad; luego +al fin hemos de parar á uno <span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">{271}</a></span> ó mas +términos <i>no</i> comenzados. Los comenzados no pueden +haber comenzado, sin la existencia de los no comenzados; luego la +existencia de estos les es necesaria para la suya. Luego en la de +estos se halla la razon de su existencia comenzada; luego la +verdadera causalidad.</p> + +<p>[82.] Las dificultades que se oponen á esta demostracion +nacen de que sin advertirlo, se falta al supuesto, atribuyendo +á la duracion una existencia distinta de los seres. Para +comprender toda la fuerza de la prueba es necesario eliminar del +todo el concepto imaginario de la duracion pura: y entonces se ve +que la dependencia representada como relacion de duracion, es una +dependencia de los seres en sí mismos, dependencia que no +nos ofrece otra cosa que la misma relacion expresada por el +principio de causalidad.</p> + +<p>[83.] Eliminado completamente el concepto de duracion pura, como +de una cosa distinta de los seres, resta solo el tránsito +del no ser al ser, única cosa que puede expresarse por la +palabra comenzar. En este caso hallamos, que el principio de la +precedencia es el mismo principio de causalidad; y como para soltar +las dificultades, hemos tenido que prescindir completamente de la +duracion en sí misma, nos hallamos con que el principio de +causalidad, si ha de quedar fuera de duda, y ha de ser contado +entre los axiomas, no puede fundarse sino en la contradiccion entre +el ser y el no ser; en la imposibilidad de concebir <span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">{272}</a></span> un ser +que aparece de repente, sin que le preceda nada mas que un puro no +ser.</p> + +<p>[84.] Así en último resultado, y despues de haber +dado tantas vueltas á la cuestion, venimos á parar +á lo mismo que teníamos establecido en los +capítulos anteriores; un no ser no puede llegar á +ser, sin la intervencion de un ser: la serie <i>no</i> A, A, es +imposible, si no interviene un ser, B. Así lo hallamos en +nuestras mismas ideas; y contradecir á esta verdad, es negar +nuestra propia razon.</p> + +<p>Creo pues, que el principio de causalidad no resulta +completamente explicado sino ateniéndonos á lo dicho +en los capítulos anteriores. El comenzar, supone un no ser +de lo que comienza; y del concepto de no ser, es imposible que +salga el ser: esto es contradictorio. El principio es verdadero +subjetivamente, pues estriba en nuestras mismas ideas; pero lo es +tambien objetivamente, á causa de que en tales casos la +objetividad está necesariamente ligada con la subjetividad +(Lib. I, Cap. XXV). El ser apareciendo repentinamente, sin causa, +sin razon, sin nada; es una representacion absurda, que nuestro +entendimiento rechaza con la misma fuerza é instantaneidad +que admite el principio de contradiccion.</p> + +<p>Como el tiempo es la relacion del no ser al ser, el órden +entre lo variable, se concibe tambien que el concebir sucesion, sin +algo que preexista, es contradecirse; y así el principio de +la precedencia, viene á fortalecer el principio de +<span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">{273}</a></span> causalidad; ó mas bien, se +manifiesta que son uno solo, bien que presentados bajo diferentes +aspectos: el de precedencia, se refiere á la duracion, el de +causalidad al ser: pero ambos expresan una aplicacion del principio +fundamental: es imposible que una cosa sea y no sea á un +mismo tiempo.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO VIII.</h2> +<h3>LA CAUSALIDAD EN SÍ MISMA. INSUFICIENCIA Y ERROR DE +ALGUNAS EXPLICACIONES.</h3> +<p>[85.] La causalidad implica relacion: si está puesta en +ejercicio, implica relacion actual; considerada sin ejercicio, +ó <i>in potentia</i>, implica relacion posible. Nada se +causa á sí mismo; la causalidad se refiere siempre +á <i>otro</i>. No hay causa cuando no hay efecto; y no hay +efecto cuando no hay tránsito del no ser al ser. Si este +tránsito se verifica en una substancia que no era, y +comienza á ser, se apellida creacion: esta se llama pasiva, +relativamente al efecto; activa, con respecto á la causa. Si +el tránsito es de solos accidentes, el efecto es una +modificacion <i>nueva</i>; no se dice que hay un nuevo ser, sino +que un ser es de <i>otro modo</i>. <span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">{274}</a></span></p> + +<p>[86.] De esto se infiere que causalidad no es lo mismo que +actividad; toda causalidad es actividad; mas nó toda +actividad es causalidad. Dios es activo en sí mismo; pero no +es causa sino con relacion á lo externo. Su inteligencia y +su voluntad consideradas en sí, prescindiendo de la +creacion, como concebimos á Dios antes del principio del +mundo desde toda la eternidad, son ciertamente actividad infinita; +y sin embargo en cuanto son puramente inmanentes, no son +causalidad, porque no producen nada nuevo en Dios: su inteligencia +es un acto puro, infinitamente perfecto, que jamás sufre ni +puede sufrir ninguna mudanza; lo mismo debe decirse de su voluntad; +luego la inteligencia y la voluntad divina con respecto al mismo +Dios, no son actos de causalidad; y aun en cuanto se refieren +á los objetos externos, no son causa producente en la +realidad, sino con sujecion á la voluntad libre del Criador; +de otro modo deberíamos admitir que Dios ha criado el mundo +por necesidad.</p> + +<p>La actividad en la criatura, aun en las operaciones inmanentes, +es siempre causalidad; porque no puede ejercerla, sin que produzca +nuevas modificaciones. Los actos de entendimiento y voluntad son +ejercicio de una actividad inmanente, y no dejan por esto de +modificarnos de diferentes maneras. Cuando pensamos ó +queremos, somos de <i>otro modo</i> que cuando no queremos ni +pensamos; y cuando pasamos de pensar ó querer una cosa, +á pensar ó querer otra, este tránsito +<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">{275}</a></span> no puede verificarse, sin que +experimentemos <i>modos nuevos</i> de ser.</p> + +<p>[87.] ¿En qué consiste la relacion de causalidad +eficiente? ¿qué significa la dependencia del efecto +con respecto á la causa? Esta es una cuestion +difícil, profunda, una de las mas difíciles y +profundas que puedan ofrecerse á la ciencia. El vulgo de los +hombres y aun de los filósofos, cree resolverla empleando +palabras que bien analizadas, no aclaran nada.</p> + +<p>[88.] Causar, se dice, es dar el ser.—¿Qué +significa dar?—Dar, es aquí sinónimo de +producir.—¿Qué significa producir? Con esto se +acaban las explicaciones, si no se quiere caer en un +círculo, diciendo, que producir es causar ó dar el +ser.</p> + +<p>Causa, se dice tambien, es aquello de que resulta una +cosa.—¿Qué se entiende por +resultar?—Dimanar.—¿Qué es dimanar?—Dimanar es +venir, salir una cosa de otra.—Siempre lo mismo: palabras +metafóricas que en el fondo tienen un significado +idéntico.</p> + +<p>Se dice de la causa que <i>da</i>, <i>produce</i>, <i>hace</i>, +<i>comunica</i>, <i>engendra</i>, etc., y del efecto, que +<i>recibe</i>, <i>dimana</i>, <i>procede</i>, <i>resulta</i>, +<i>viene</i>, <i>nace</i> etc.</p> + +<p>[89.] La causalidad implica sucesion; pero no se identifica con +ella. Concebimos muy claramente que B es despues de A, sin que A +sea causa de B. La experiencia interna y externa nos ofrece +continuos ejemplos de una sucesion distinta de la causalidad. Un +hombre sale al campo, <span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">{276}</a></span> otro sale despues de él; entre +las salidas hay sucesion, y puede no haber ninguna causalidad. Los +dos fenómenos considerados ya objetivamente, esto es, en +sí mismos, ya subjetivamente esto es, en cuanto son +conocidos por nosotros, están enlazados por la relacion de +sucesion; mas nó por la de causalidad. Tanto en el lenguaje +filosófico como en el oratorio, el <i>post</i> y el +<i>propter</i>, <i>despues</i> y <i>por</i>, significan cosas muy +diferentes. En los fenómenos puramente internos, se verifica +lo mismo. Pienso en una cuestion filosófica, y luego me +ocupo de una cuestion literaria: los dos pensamientos son +sucesivos, sin que el uno sea causa del otro.</p> + +<p>[90.] La relacion de causalidad no es el enlace de las ideas de +las cosas. Las representaciones de A y B pueden estar fuertemente +enlazadas en nuestro espíritu, sin que nos acordemos +siquiera de la relacion de causalidad. En un lugar hemos visto una +escena que nos ha hecho impresion profunda; el recuerdo del lugar +nos recordará siempre la escena, y el recuerdo de la escena +nos recordará siempre el lugar: aquí encontramos dos +representaciones internas, fuertemente enlazadas, sin que por esto +atribuyamos á los objetos la relacion de causalidad. Sabemos +que dos personas acuden á un mismo punto, por motivos +diferentes, sin que la ida de la una influya en la de la otra. La +idea de la ida de la una se asociará en nuestro +entendimiento con la de la ida de la otra; habrá pues enlace +de representaciones, <span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">{277}</a></span> no obstante de que negaremos á +los objetos la relacion de causalidad.</p> + +<p>[91.] Aun cuando el enlace de las ideas sea tal que en nuestro +entendimiento, por efecto de una experiencia constante, la una sea +precedida siempre de la otra como lo condicional lo es de la +condicion, esto no basta para la verdadera causalidad. Un +observador ha notado constantemente la correspondencia del flujo y +reflujo del mar con el movimiento de la luna; pero ya sea por +razones filosóficas, ya porque no le haya ocurrido que el +movimiento de la luna pueda influir en el movimiento del mar, +considera estos fenómenos como del todo independientes el +uno del otro, por mas que no acierte á explicarse la razon +de tan singular coincidencia. En el entendimiento de este +observador se ligarán los dos fenómenos de tal suerte +que el de la luna precederá al del flujo y reflujo, sin que +le sea dable invertir el órden, haciendo preceder el del +flujo y reflujo al del movimiento de la luna. Hé aquí +pues una prioridad necesaria en una idea, sin que se atribuya al +objeto verdadera causalidad.</p> + +<p>[92.] Si bien se reflexiona, hay en la historia de la +filosofía un hecho que prueba hasta la última +evidencia la exactitud de lo que acabo de decir: el sistema de las +causas ocasionales sostenido por filósofos eminentes. Si un +cuerpo en movimiento, dicen ellos, choca con otro cuerpo que +está en quietud, le comunicará su movimiento; pero +esta comunicacion no significa verdadera <span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">{278}</a></span> +causalidad, sino que el movimiento del cuerpo chocante es una +simple ocasion del movimiento del cuerpo chocado. Hé +aquí pues concebida una cosa como una condicion necesaria +para la existencia de la otra, sin embargo de que se niega que haya +entre ellas la relacion de causalidad. Al pensar en los dos +fenómenos, no podemos invertir el órden, concibiendo +el movimiento del cuerpo chocado como condicion del movimiento del +cuerpo chocante; y á pesar de esto, se puede negar la +relacion de causalidad entre la condicion y lo condicional. Luego +la idea de causalidad nos representa algo mas que el órden +necesario de las cosas entre sí.</p> + +<p>[93.] Esto nos conduce á una nueva fase de la cuestion. +¿La relacion de causalidad, está fielmente +representada en la proposicion condicional: si A existe, +existirá B? El enlace expresado por esta proposicion no es +la relacion de causalidad. En cierto país, si el frutal N +florece, florecerá el M; así lo ha enseñado +una experiencia constante; la proposicion condicional en este caso, +no expresa relacion de causalidad del florecer de N con respecto al +de M; y sin embargo la proposicion es verdadera. Un fenómeno +puede ser signo de la inmediata venida del otro, sin ser su +causa.</p> + +<p>[94.] Las proposiciones condicionales en que se afirma la +existencia de un objeto como condicion de la existencia de otro, +expresan un enlace; pero este puede no ser de los objetos entre +<span class="pagenum"><a name="Page_279" id="Page_279">{279}</a></span> sí, sino con un tercero. Si un +criado de un caballero se dirige á un punto, luego se dirige +hácia el mismo punto otro criado: la direccion del primero +podrá no ser causa de la del segundo, sino de que el amo +quiere que los dos vayan el uno tras del otro. Las mieses de un +terreno indican el estado de las de otro; y este indicio puede +expresarse en una proposicion condicional; ¿por qué? +¿es acaso por razon de la causalidad del estado de unas +mieses respecto al de las otras? nó por cierto; sino porque +las circunstancias del clima y de la tierra, producen entre ellas +un órden de tiempo bastante fijo, para verificar la +proposicion condicional, sin que intervenga la idea de causalidad +de la una con respecto á la otra.</p> + +<p>[95.] Hay muchos casos en que la relacion entre la condicion y +lo condicional es necesaria, y sin embargo la condicion no es ni +puede ser causa de lo condicional. Recuérdese que +aquí tratamos de causa eficiente, de aquella que da el ser +á la cosa, y seria muchas veces absurdo el atribuir este +género de causalidad á condiciones, que por otra +parte están necesariamente ligadas con lo condicional. Si se +quita una coluna en que se apoya un cuerpo, el cuerpo caerá; +el enlace de la condicion con lo condicional, ó de quitar la +coluna con la caida del cuerpo, es necesario; la proposicion en que +se expresa, es verdadera y necesaria en el órden natural; y +sin embargo no se puede decir que la remocion de la coluna sea la +causa <i>eficiente</i> de la caida del cuerpo. <span class="pagenum"><a name="Page_280" id="Page_280">{280}</a></span></p> + +<p>[96.] Para que la proposicion condicional se verifique basta el +enlace, aunque sea puramente ocasional; y nadie ha confundido +jamás la ocasion con la causa. En el ejemplo presente, el +cuerpo no podia caer sin remover la coluna; y debia caer por +necesidad en cuanto se la removiese; pero la causa de la +caída no está en la remocion sino en la gravedad, +como lo manifiesta el que si el cuerpo que se hallaba sobre la +coluna hubiese tenido una gravedad específica igual á +la del flúido en que se hallaba sumergido, la remocion de la +coluna no le habria hecho caer.</p> + +<p>[97.] La causalidad no puede expresar una relacion necesaria de +la condicion á lo condicional, si no se quieren destruir las +causas libres. Suponiendo que la idea de causalidad estuviese +exactamente expresada en la proposicion: si A existe, +existirá B; tendríamos que sustituyendo á las +letras A y B, Dios y mundo, se nos convertiria en esta otra: si +Dios existe, existirá el mundo; lo que nos haria caer en el +error de la necesidad de la creacion, y sustituyendo en vez de A y +B, hombre y acciones determinadas, tendríamos: si el hombre +existe, existirán sus acciones determinadas; lo que si +implica necesidad, mata el libre albedrío.</p> + +<p>[98.] Aquí se presenta una cuestion: ¿la relacion +de causalidad estaria exactamente expresada en una proposicion +condicional, tomada en sentido inverso, poniendo el efecto como +condicion y la causa como condicional (nó condicional de +<span class="pagenum"><a name="Page_281" id="Page_281">{281}</a></span> existencia, sino de cosa necesariamente +supuesta), esto es, si en vez de decir: si A existe existirá +B, dijésemos, si B existe, existe A? En este caso la +proposicion se puede aplicar aun á la dependencia de las +criaturas con respecto á Dios; y en general á las +acciones libres con respecto á sus causas, porque se puede +decir con verdad: si el mundo existe, Dios existe; si hay una +accion libre, existe un agente libre.</p> + +<p>[99.] Aunque á primera vista parezca que la relacion de +causalidad se explica de este modo, desde luego se descubre que la +nueva fórmula tampoco es exacta. Porque, si bien es verdad +en general, que si hay el efecto hay la causa, tambien es cierto +que muchas veces una cosa supone á otra, nó como un +efecto á una causa, sino como una simple ocasion, ó +como una condicion <i>sine qua non</i>, que dista mucho de la +verdadera causalidad. Suponiendo que el cuerpo sustentado por la +coluna estuviese afianzado de tal modo que no hubiese podido caer +sin removerse la coluna, se podria formar la proposicion +condicional: si el cuerpo ha caido, la coluna ha sido removida; la +proposicion seria verdadera sin que la remocion de la coluna fuese +causa eficiente de la caida del cuerpo.</p> + +<p>[100.] Dios podria haber criado el mundo de manera que las +criaturas no tuviesen verdadera accion de causalidad las unas sobre +las otras; y no obstante haberlas dispuesto de tal modo que los +fenómenos se correspondiesen los unos con <span class="pagenum"><a name="Page_282" id="Page_282">{282}</a></span> los +otros en el mismo órden que en la actualidad. Así lo +piensan los defensores de las causas ocasionales; y á esto +viene á parar tambien la <i>armonía prestabilita</i> +de Leibnitz, en la cual todas las mónadas que constituyen el +universo, son como otros tantos relojes, que aunque independientes +los unos de los otros, andan acordes con admirable precision. En +estas hipótesis se podrian formar infinitas proposiciones +condicionales, expresando las correspondencias de los +fenómenos, sin que interviniese para nada la idea de +causalidad.</p> + +<p>[101.] Inferiremos de lo dicho que esta idea es algo distinta +del enlace necesario; y que aun considerada en toda su pureza, no +está exactamente expresada por la relacion significada en +las proposiciones condicionales, ya sea que la causa se tome como +condicion, ya sea que se tome como condicional. La dependencia del +efecto respecto á la causa, es algo mas que un simple +enlace; decir que todo lo que está ligado por necesidad, aun +cuando sea sucesivamente, y en un órden fijo, está +ligado con relacion de causalidad, es confundir las ideas +así vulgares como filosóficas. <span class="pagenum"><a name="Page_283" id="Page_283">{283}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO IX.</h2> +<h3>CONDICIONES NECESARIAS Y SUFICIENTES PARA LA VERDADERA +CAUSALIDAD ABSOLUTA.</h3> +<p>[102.] Acabamos de ver que no basta el enlace necesario de dos +objetos para que atribuyamos á esta relacion el +carácter de causalidad: ¿qué circunstancias +son menester para dicho carácter?</p> + +<p>[103.] Si concebimos B, objeto que comienza, y suponemos que +para su existencia ha sido <i>necesario</i> el objeto A; y este +<i>por sí solo</i>, ha bastado para la existencia de B, +encontramos en la relacion de A con B, el verdadero carácter +de relacion de una causa á su efecto. Por manera que para el +completo carácter de causa <i>absoluta</i>, son +indispensables dos condiciones: 1.ª la <i>necesidad</i> de la +existencia de A para la existencia de B. 2.ª El que sea +<i>bastante</i> la existencia de A para que pueda existir B, sin +que se requiera nada mas.</p> + +<p>Estas condiciones pueden formularse en las proposiciones +siguientes.</p> + +<p>Si B existe, A existe.</p> + +<p>Con solo existir A, basta para que pueda existir B.</p> + +<p>Cuando entre dos objetos se halla una relacion tal que hace +verdaderas simultáneamente estas dos proposiciones, hay +relacion de causalidad absoluta. <span class="pagenum"><a name="Page_284" id="Page_284">{284}</a></span></p> + +<p>[104.] Desde luego se echa de ver que con la explicacion que +precede, pierden el carácter de causa todas las meras +ocasiones, pues que no se les puede aplicar la segunda proposicion. +De dos hechos enlazados ocasionalmente se dirá, que si el +uno existe, existirá el otro, y por tanto se +verificará de ellos la primera proposicion; pero no se +dirá que con tal que el uno exista, haya lo bastante para +existir el otro; así fallará en este caso la +proposicion segunda. Si dos hombres están concertados para +que el uno dispare un tiro en el momento que otro le haga una +seña con la mano, se podrá decir que si se hace la +seña se disparará el tiro; pero nó que con la +seña sola, haya todo lo suficiente para que se dispare el +tiro. En efecto; supongamos que el que tiene el arma de fuego se +duerme, la señal se repetirá muchas veces, pero el +tiro no saldrá.</p> + +<p>[105.] Tambien se quita el carácter de causa á +toda condicion, que solo lo es para remover obstáculos, +<i>removens prohibens</i>. En tales casos es aplicable la primera +proposicion, mas nó la segunda. De un cuerpo afianzado sobre +una coluna de modo que no pueda caer sin que la coluna se remueva, +se podria decir: si el cuerpo ha caido, la coluna ha sido removida; +pero nó que baste la remocion de la coluna para la caida del +cuerpo; pues que si este fuese específicamente menos grave +que el flúido en que se halla sumergido, ó bien +estuviese unido con otro que no le dejase caer, no caeria. Es +evidente que para <span class="pagenum"><a name="Page_285" id="Page_285">{285}</a></span> la caida no basta remover el +obstáculo, sino que se necesita algo mas, como la fuerza de +gravedad, ó un impulso cualquiera.</p> + +<p>[106.] Todos los fenómenos enlazados en sucesion de +tiempo de un modo necesario, y en un órden fijo, pierden +tambien la relacion de causas y efectos, si no se les atribuye algo +nuevo que legitime la aplicacion de estas ideas; pues que aun +cuando el órden constante autorice á decir que, si +viene A vendrá B, y luego C y luego D, y así +sucesivamente, no se puede decir que con la existencia de A haya +todo <i>lo bastante</i> para la de B ni en la de B para la de C, ya +que suponemos fuera de la serie algo que debe contribuir como una +condicion indispensable.</p> + +<p>[107.] La primera proposicion: Si B existe, existe A; es +verdadera con relacion á toda causa, necesaria ó +libre. La segunda proposicion es aplicable tambien á estas +dos especies de causas. Es preciso notar con cuidado que la +proposicion no dice que si A existe existirá B; sino que la +existencia de A basta para que <i>pueda</i> existir B. Si puesto A, +se pusiese necesariamente B, la causa seria necesaria; pero si +puesto A, solo se pone lo suficiente para la existencia de B, la +causa queda libre; pues que no se afirma la existencia de B, sino +la posibilidad de la existencia.</p> + +<p>[108.] Apliquemos esta doctrina á la primera causa. Si el +mundo existe, Dios existe; esta proposicion es absolutamente +verdadera. Si Dios existe, el mundo existe; la proposicion es +falsa; <span class="pagenum"><a name="Page_286" id="Page_286">{286}</a></span> pues que existiendo Dios, el mundo +podria no haber existido. Si Dios existe, el mundo puede existir; +esto es, con la existencia de Dios hay lo suficiente para la +posibilidad de la existencia del mundo: esta proposicion es +verdadera: porque en el ser infinito se funda la posibilidad de los +seres finitos, y en él se halla el poder suficiente para +darles la existencia, si así lo quiere con su voluntad +libre.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO X.</h2> +<h3>CAUSALIDAD SECUNDARIA.</h3> +<p>[109.] Al fijar en el capítulo anterior las condiciones +para la verdadera causalidad, he hablado siempre de la causalidad +<i>absoluta</i>; y esto, por las consideraciones que voy á +exponer, y que versan sobre la diferencia entre la causa primera y +las segundas.</p> + +<p>[110.] Ya hemos visto que la idea pura de causalidad absoluta es +la percepcion de tres condiciones: la necesidad de una cosa para la +existencia de otra; la suficiencia de la primera sola para la +existencia de la segunda; y por fin (cuando la causa sea libre) el +acto de voluntad necesario para realizar el efecto. Estas tres +condiciones se <span class="pagenum"><a name="Page_287" id="Page_287">{287}</a></span> hallan absoluta y plenamente en la +causa primera, pues que nada puede existir sin que Dios exista; y +para la existencia de un objeto cualquiera, basta la existencia de +Dios con la voluntad libre de criar el objeto. Es evidente que la +causalidad no puede entenderse del mismo modo en las causas +segundas; de ninguna de ellas puede verificarse que su existencia +sea absolutamente necesaria para la de otro efecto, pues que Dios +podria haberle producido por medio de otro agente secundario, +ó inmediatamente por sí mismo; ni tampoco que su sola +existencia sea suficiente para la existencia del efecto, pues que +todo cuanto existe presupone y necesita la existencia de la causa +primera.</p> + +<p>[111.] Así pues la idea de causalidad aplicada á +Dios, significa una cosa muy diferente de cuando se la aplica +á las causas segundas: lo cual debiera haberse tenido +presente para no suscitar cuestiones sobre las causas segundas +antes de fijar con exactitud la significacion de la palabra +<i>causa</i>. Es cierto que la relacion del efecto á la +causa es una relacion de dependencia; pero ya hemos visto que estas +palabras, dependencia, enlace, condicion etc. son susceptibles de +sentidos muy diversos; si estos no se fijan con claridad y +precision, las cuestiones no pueden menos de embrollarse.</p> + +<p>[112.] ¿Qué se entenderá pues por +causalidad secundaria? Con las observaciones que preceden, podremos +determinarlo sin mucha dificultad. En <span class="pagenum"><a name="Page_288" id="Page_288">{288}</a></span> el +órden de los seres criados A será causa de B cuando +se reunan las condiciones siguientes.</p> + +<p>1.ª Que la existencia de A sea necesaria (segun el +órden establecido) para la existencia de B, lo cual +deberá poder formularse en esta proposicion: si B existe, A +existe ó existió.</p> + +<p>2.ª Que en el órden establecido, B y A formen una +serie que suba hasta la causa primera, sin que sea necesario el +concurso de los términos de otras series.</p> + +<p>Esta condicion tal vez no se la entenderia, si no se la aclarase +con ejemplos.</p> + +<p>[113]. El movimiento de la pluma es efecto del movimiento de mi +mano; y hallo aquí la verdadera relacion de causalidad +secundaria, porque subo por una serie de condiciones, que no han +menester de las de otra serie: el movimiento de la pluma depende +del de la mano; el de la mano depende de los espíritus +animales (ó de la causa que mejor parezca á los +fisiólogos); el de los espíritus animales depende del +imperio de mi voluntad; y la voluntad depende de Dios que la ha +criado y la conserva. Aquí encuentro una serie de causas +segundas, á las que atribuyo el verdadero carácter de +causalidad, en cuanto se puede hallar en un órden +secundario; y la causa eficiente, principal entre las secundarias, +será mi voluntad, porque en el órden secundario ella +es el primer término de la serie. El movimiento de la pluma +de mi escribiente depende de mi voluntad, pero nó como de +una verdadera causa <span class="pagenum"><a name="Page_289" id="Page_289">{289}</a></span> eficiente, sino como de una ocasion; +porque en el escribiente se halla la misma serie que en el ejemplo +anterior, y en esta serie se encuentra el primer término que +es su voluntad, la cual yo no puedo determinar absolutamente, pues +que por ser libre se determina á sí propia. La +causalidad eficiente verdadera se halla en la voluntad del +escribiente; pues allí se termina la serie cuyo primer +término no está á mi disposicion, sino en un +sentido impropio, es decir, mientras el escribiente quiere.</p> + +<p>[114.] Un cuerpo A en movimiento, choca con el cuerpo B que +está en quietud: el movimiento del cuerpo A es causa del +movimiento del cuerpo B, y la causalidad se irá encontrando +en todos los términos de la serie, esto es, de todos los +movimientos cuyas comunicaciones sucesivas hayan sido necesarias +para que el movimiento llegase al cuerpo B. Supongamos que en la +serie de las comunicaciones se han removido obstáculos, que +hubieran impedido la comunicacion del movimiento; las remociones +eran condiciones indispensables en el supuesto de haber los +obstáculos; pero no eran verdaderas causas, por ser +términos ajenos á la serie de las comunicaciones, y +que hubieran podido no existir, sin que dejase de existir el +movimiento. Porque suponiendo que no hubiese habido +obstáculos, no hubiera habido remociones, y sin embargo el +movimiento se habria comunicado. Esto no se verifica respecto de +los términos que forman la serie de las comunicaciones; +<span class="pagenum"><a name="Page_290" id="Page_290">{290}</a></span> pues que si las representamos por</p> + +<p>A. B. C. D. E. F. . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p>el movimiento de A no puede llegar á F, si se quita uno +de los cuerpos intermedios que sirven de vehículo á +la comunicacion.</p> + +<p>[115.] De esta teoría se infiere que la idea de +causalidad secundaria nos representa el encadenamiento de varios +objetos que forman una serie, la cual va á terminar en la +causa primera; ya sea por un órden necesario, como sucede en +los fenómenos de la naturaleza corpórea; ya mediando +un término primero en el órden secundario, con +determinacion propia, como sucede en las cosas que dependen de la +voluntad libre.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XI.</h2> +<h3>EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL ORÍGEN DE LA OSCURIDAD DE +LAS IDEAS EN LO TOCANTE Á LA CAUSALIDAD.</h3> +<p>[116.] Se preguntará de qué naturaleza es este +enlace de los términos de la serie; <i>cómo</i> se +comunican unos con otros, <i>qué es</i> lo que se +transmitia, en fuerza <i>de qué calidad</i> se ponen en +relacion. Todas estas cuestiones nacen de confusion de ideas; la +cual ha dado ocasion á interminables disputas. Para +evitarlas es necesario recordar la <span class="pagenum"><a name="Page_291" id="Page_291">{291}</a></span> diferencia entre los +conocimientos intuitivo y discursivo, y las ideas determinadas +é indeterminadas, intuitivas y no intuitivas, lo que llevo +explicado en su lugar (Lib. IV, Cap.<small><sup>s</sup></small> XI, +XIII, XIV, XV, XVI, XIX, XX, XXI, XXII).</p> + +<p>[117.] Allí (Cap. XXI) dije que el entendimiento puro +puede ejercer sus funciones por ideas indeterminadas, esto es, +representativas de relaciones generales, sin aplicacion á +ningun objeto real ni posible, hasta que se les añade una +determinacion suministrada por la experiencia (ibid. §. 135). +La idea de causa pertenece á las indeterminadas (ibid. +§. 134); y por consiguiente tomada en toda su generalidad, no +puede ofrecernos sino la relacion de ser y no ser, ó de +seres enlazados entre sí con cierta necesidad, todo con +absoluta indeterminacion (ibid. 130). Luego para determinar el +carácter de la misma actividad, y sus medios de +comunicacion, no nos basta la idea de causa: esta por sí +sola, nada puede decirnos sobre el particular; ella se limita +á enseñarnos ciertas verdades <i>à priori</i>; +la aplicacion de estas á los seres depende de la +experiencia.</p> + +<p>[118.] He dicho (ibid. Cap. XXII) que nuestra intuicion se +limita á lo siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad +activa, inteligencia, voluntad; todo lo que sale de esta esfera +nosotros no lo conocemos sino por conceptos indeterminados, y por +consiguiente nos es imposible exponer á la intuicion ajena +lo que sentimos que falta á la intuicion propia. Apuremos +mas esta doctrina, <span class="pagenum"><a name="Page_292" id="Page_292">{292}</a></span> aplicándola á las +cuestiones filosóficas sobre la causalidad.</p> + +<p>[119.] Se ha disputado mucho sobre si los cuerpos ejercen unos +sobre otros verdadera accion, y los que sostenian la negativa, no +se cansaban de preguntar <i>cómo</i> un cuerpo causa algo en +otro, <i>qué es</i> lo que le transmite, cuál es el +<i>carácter</i> de su calidad activa. A esto se daban varias +respuestas, pero dudo mucho que sea posible ninguna satisfactoria, +en no ateniéndose á la doctrina que acabo de exponer. +¿Qué debia responderse pues? hélo aquí. +Nosotros no conocemos intuititivamente de los cuerpos, sino la +sensibilidad pasiva, la cual en último resultado no es otra +cosa que la extension con sus varias modificaciones (ibid. 139). +Ahora bien; estas modificaciones se reducen á figura y +movimiento; todo lo que sea apartarse de estas dos intuiciones, +exigiendo una explicacion con determinaciones +características, es pedir al hombre una cosa á que no +llegan sus fuerzas. Los límites de nuestra intuicion en este +punto, nos reducen á la extension, al movimiento y á +las relaciones de estas dos cosas con nuestra sensibilidad: +así debemos contentarnos con observar los fenómenos +corpóreos y sujetarlos á cálculo en el +círculo de dicha intuicion: todo lo demás nos es +imposible. Sabemos que el cuerpo A se mueve con cierta velocidad +que medimos por la relacion del espacio con el tiempo; al llegar al +lugar en que se encuentra B, este comienza á moverse en la +direccion <span class="pagenum"><a name="Page_293" id="Page_293">{293}</a></span> y con la velocidad correspondiente. +Aquí hay sucesion de fenómenos en el tiempo y en el +espacio; fenómenos sometidos á reglas constantes, de +las cuales nos cerciora la experiencia. Nuestros conocimientos +intuitivos no pasan mas allá: en saliendo de esto entramos +en las relaciones generales de ser y no ser, de ser <i>antes</i> y +ser <i>despues</i>, de condicion y de condicional, que no nos +ofrecen nada determinado para explicar el verdadero carácter +de la causalidad secundaria.</p> + +<p>[120.] La filosofía al ocuparse de los cuerpos, +está condenada á ceñirse á los +límites de la física propiamente dicha; cuando quiere +elevarse á la region de la metafísica, los cuerpos +desaparecen, en cuanto fenómenos sujetos á +observacion sensible, y no resta de ellos otra cosa que las ideas +generales indeterminadas.</p> + +<p>[121.] Tocante á la facultad de sentir, nos hallamos en +algun modo pasivos, en cuanto recibimos las impresiones que +llamamos sensaciones; y la parte de actividad que en ello pueda +cabernos, no depende de nuestro libre albedrío, supuesto que +estemos sometidos á las condiciones de la sensibilidad. Si +aplicamos la mano al fuego, nos es imposible no experimentar la +sensacion del calor. Por lo que toca á la causalidad que +puede haber en nosotros respecto á la reproduccion de +sensaciones pasadas, ó á la produccion de +representaciones sensibles nuevas, en vano se nos preguntaria sobre +el <i>modo</i> con que ejercemos <span class="pagenum"><a name="Page_294" id="Page_294">{294}</a></span> esta actividad: su +ejercicio es un hecho de conciencia, del cual solo sabemos que +existe de tal ó cual manera, en nuestra conciencia.</p> + +<p>[122.] Lo propio podemos decir de la elaboracion de las ideas. +Todos los filósofos no son capaces de explicar el +<i>modo</i> con que se hace esta produccion inmanente; las +investigaciones ideológicas se limitan á caracterizar +y clasificar dichos fenómenos y á exponer el +órden con que se suceden; pero no enseñan nada sobre +el modo con que estos fenómenos son producidos.</p> + +<p>[123.] El ejercicio de la voluntad ofrece á nuestra +intuicion, ó si se quiere á la conciencia, otra serie +de fenómenos, sobre cuya produccion nada sabemos, en cuanto +al modo. La conciencia nos atestigua que se hallan en nuestro +interior, y que en nosotros está el principio libre que +ejerce dicha actividad: sobre este punto no sabemos nada mas; pero +estos fenómenos se hallan á veces ligados con los +movimientos de nuestro cuerpo, que una experiencia constante nos +ofrece como dependientes de nuestra voluntad: ¿de qué +manera se ligan cosas tan diferentes? no lo sabemos; la +filosofía no lo alcanzará jamás. <span class="pagenum"><a name="Page_295" id="Page_295">{295}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XII.</h2> +<h3>CAUSALIDAD DE PURO IMPERIO DE LA VOLUNTAD.</h3> +<p>[124.] Preguntan algunos en qué consiste la creacion, +cómo se entiende que Dios saque las cosas de la nada: +«esto, dicen, es incomprensible» sin reflexionar que +una incomprensibilidad semejante la encontramos en el modo con que +se ejerce la causalidad secundaria, tanto en el mundo +corpóreo como en el incorpóreo. Si +conociésemos á Dios intuitivamente, como segun el +dogma católico lo conocen los bienaventurados en la mansion +de la gloria, podríamos conocer intuitivamente el modo con +que se ejecuta la creacion. Ahora, en cuanto podemos formarnos +alguna idea de la accion del Criador, decimos que saca de la nada +con el imperio de su voluntad; lo cual, á mas de estar +acorde con la enseñanza de la religion, se halla en +consonancia con lo que experimentamos en nosotros mismos. Dios +quiere, y el universo sale de la nada; ¿cómo se puede +comprender esto? á quien nos lo pregunte le dirémos: +el hombre quiere, y su mano se levanta; el hombre quiere, y todo su +cuerpo se pone en movimiento; ¿cómo se puede +comprender esto? hé aquí una imágen +pequeña sin duda, pálida, incompleta, pero verdadera +imágen de la <span class="pagenum"><a name="Page_296" id="Page_296">{296}</a></span> creacion: un ser inteligente queriendo, +y un hecho apareciendo. ¿Dónde está el +vínculo? si no podeis explicárnosle con respecto +á los seres finitos, ¿nos exigiréis que lo +expliquemos tratándose del ser infinito? La +incomprensibilidad del enlace del movimiento del cuerpo con el +imperio de la voluntad, no nos autoriza á negarle; luego la +incomprensibilidad del enlace de un ser que aparece de nuevo por +efecto del imperio de la voluntad infinita, tampoco nos autoriza +para negar la verdad de la creacion; por el contrario, el hallar +una cosa tan semejante en nosotros mismos fortalece poderosamente +los argumentos ontológicos con que se ha demostrado su +necesidad. En los dogmas de la religion cristiana, á mas de +lo que encierran de sobrenatural, se encuentran á cada paso +verdades filosóficas tan importantes como profundas.</p> + +<p>[125.] La causalidad, refiriéndose á efectos +puramente posibles, no se comprende lo que puede significar, sino +poniéndola en una inteligencia. La causa que no produce, +pero que puede producir el efecto, encierra una relacion de lo +existente á lo no existente; la causa existe, el efecto no +existe; la causa no lo produce, pero puede producirle; +¿qué significa esta relacion de lo que existe +á lo que no existe? ¿no parece una cosa +contradictoria, una relacion sin término? Así es +efectivamente, si se prescinde de la inteligencia: solo esta puede +referirse á lo que no existe; pues que puede <i>pensar lo no +existente</i>. Un cuerpo no <span class="pagenum"><a name="Page_297" id="Page_297">{297}</a></span> puede tener relacion con +un cuerpo que no existe; pero la inteligencia puede tenerla con lo +que no existe, aun sabiendo que no existe; nosotros mismos nos +espaciamos á nuestro talante por las regiones de la +posibilidad pura.</p> + +<p>[126.] La voluntad tambien participa de este carácter de +la inteligencia. El deseo se refiere á un goce que no es, +pero que puede ser; nuestro querer y no querer, nuestro amor y +nuestro odio, se refieren muchas veces á cosas puramente +ideales, cuyo puro idealismo conocemos perfectamente; mas esto no +quita que no las queramos. Así deseamos que sucedan cosas +que no son; y podemos llevar nuestra veleidad hasta desear lo que +sabemos que es imposible. Quisiéramos recobrar una cosa que +nos consta hemos perdido para siempre, quisiéramos la +presencia de un amigo, la cual nos es imposible por la distancia; +quisiéramos que el tiempo se retardase ó se acelerase +conforme á nuestras necesidades ó caprichos.</p> + +<p>[127.] Así nos hallamos con la inteligencia y la voluntad +en relacion con lo no existente; relacion que no es ni siquiera +concebible en un ser destituido de inteligencia. Esto conduce +á un resultado importante. El comienzo absoluto de una cosa +no es posible sino concibiendo la causalidad radicada en la +inteligencia. Lo que comienza pasa del no ser al ser, +¿cómo es posible que el ser haya producido en +<i>otro</i>, un tránsito del no ser al ser, cuando la +relacion á <i>otro</i>, antes de existir <span class="pagenum"><a name="Page_298" id="Page_298">{298}</a></span> este +otro, era intrínsecamente imposible? El ser inteligente +puede pensar en otro, aunque este otro no exista; pero para el ser +no inteligente cuando el otro no existe en <i>realidad</i>, no +existe de ningun modo; por consiguiente no es posible ninguna +relacion; todas las que se finjan son contradictorias, y por tanto +es absurdo el imaginar que lo que no es, comienza á ser.</p> + +<p>[128.] Esta razon prueba que en el orígen de las cosas +hay un ser inteligente causa de todo, y que sin esta inteligencia +nada podria haber comenzado. Si algo ha comenzado, algo existia +desde toda la eternidad; y lo que ha comenzado era <i>conocido</i> +por lo que no existia. En no admitiendo la inteligencia, el +comienzo es absurdo. Fingid en el orígen de las cosas, un +ser falto de inteligencia, sus relaciones serán con lo +existente; pero no puede tener ninguna con lo no existente: +¿cómo es posible pues que lo no existente comience +á existir, por la accion de lo existente? Para que lo que no +existe comience, es necesaria alguna razon; pues que de otro modo +seria indiferente el comenzar esto ó aquello, y aun el +comenzar ó no comenzar. Si no suponemos que hay un ser que +conoce lo que no existe, y que pueda establecer, por decirlo +así, una comunicacion con la nada, el ser que no existe no +podrá existir jamás. <span class="pagenum"><a name="Page_299" id="Page_299">{299}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XIII.</h2> +<h3>LA ACTIVIDAD.</h3> +<p>[129.] Para comprender mas á fondo la idea de causalidad, +conviene reflexionar sobre las de actividad y accion, como y +tambien sobre la de inercia ó <i>inactividad</i>, é +inaccion.</p> + +<p>[130.] Si concebimos un ser sin inteligencia, sin voluntad, sin +sensibilidad, sin conciencia de ninguna especie, y que +además, no encierre en sí nada que pueda alterar su +estado, ni el de otros, concebimos un ser absolutamente +inactivo.</p> + +<p>Así, la inactividad ó la inercia absoluta requiere +las condiciones siguientes. 1.ª Absoluta falta de todo +principio, de inteligencia, de voluntad, de sensibilidad, y en +general de todo cuanto trae consigo conciencia. 2.ª Absoluta +falta de todo principio de mudanzas cualesquiera en sí +propio. 3.ª Absoluta falta de todo principio de mudanza en los +otros. La reunion de estas condiciones forma la idea de una +inactividad ó inercia absoluta; el estado de un tal ser, es +el de una inaccion absoluta.</p> + +<p>[131.] Un ser de esta naturaleza considerado en general, no nos +ofrece mas que la idea de una cosa existente: la cual podemos +considerar tambien como una substancia, suponiendo que no +<span class="pagenum"><a name="Page_300" id="Page_300">{300}</a></span> está inherente á otro en +clase de modificación, ó bien figurándonosle +como un substratum en que hay capacidad de ser modificado por la +accion que sobre él ejerzan otros seres.</p> + +<p>Si queremos caracterizar algun tanto esta idea general para que +pueda ofrecer algo á nuestra intuicion, no encontramos otro +medio que el de añadirle la idea de extension, con lo cual +formamos en algun modo la idea de materia inerte.</p> + +<p>[132.] Explicadas las ideas de inercia é inaccion, quedan +explicadas sus opuestas, las de actividad y accion.</p> + +<p>Concibiendo un ser que tiene en sí propio la razon de sus +mudanzas, concebimos un ser activo.</p> + +<p>Concibiendo un ser que tiene en sí la razon de las +mudanzas de otros seres, concebimos tambien un ser activo.</p> + +<p>Concibiendo un ser que entiende, quiere, ó siente, +ó que de un modo ú otro tiene conciencia, concebimos +tambien un ser activo.</p> + +<p>De esto se infiere que la actividad para nosotros puede +representar tres cosas: orígen de las mudanzas propias: +orígen de las mudanzas ajenas; conciencia.</p> + +<p>[133.] La primera especie de actividad solo puede convenir +á los seres mudables; la segunda puede convenir á los +inmutables, que sean causa; la tercera es una actividad que puede +convenir tanto á los mudables como á los inmutables, +prescindiendo <span class="pagenum"><a name="Page_301" id="Page_301">{301}</a></span> absolutamente de la idea de +causalidad.</p> + +<p>[134.] La relacion general de principio de mudanzas propias +ó ajenas, pertenece á las ideas indeterminadas; por +consiguiente la única actividad de que nosotros tenemos idea +intuitiva, es la de inteligencia, de voluntad, y en general de todo +cuanto se refiere á los fenómenos que necesitan esa +percepcion que llamamos conciencia.</p> + +<p>[135.] Es preciso considerar la conciencia como una actividad y +comprender en este órden las ideas de inteligencia y +voluntad prescindiendo de toda relacion á mudanzas propias +ó ajenas, si no queremos decir que Dios desde toda la +eternidad era un ser inactivo, porque no tenia mas accion que los +actos inmanentes de entender y querer.</p> + +<p>[136.] De esto se deduce que no toda actividad es transitiva, +que hay verdadera actividad inmanente, de la cual tenemos +conocimiento intuitivo en los fenómenos de nuestra +conciencia.</p> + +<p>[137.] La actividad que podemos concebir en los cuerpos se +reduce á un principio de las mudanzas propias ó de +las ajenas, sin que nos sea dado el tener de ella un conocimiento +intuitivo. En efecto: nosotros no estamos en relacion con los +cuerpos, sino por medio de los sentidos, los cuales nos ofrecen +solamente dos órdenes de hechos con respecto á la +naturaleza corpórea: hechos subjetivos, esto es, las +impresiones que experimentamos llamadas sensaciones, las cuales +<span class="pagenum"><a name="Page_302" id="Page_302">{302}</a></span> creemos dimanadas de la accion que los +cuerpos ejercen sobre nuestros órganos; hechos objetivos, +esto es, la extension, el movimiento y las diferentes +modificaciones que con los sentidos descubrimos en las cosas +extensas que se mueven. Ni la primera clase de hechos ni la +segunda, nos dan idea intuitiva de la actividad de los seres +corpóreos.</p> + +<p>Los hechos subjetivos ó las sensaciones, son inmanentes, +esto es, se hallan en nosotros y nó en las cosas; y en +cuanto subjetivos, no nos dicen lo que hay fuera de nosotros, sino +lo que hay en nosotros. Aun cuando supusiéramos que las +sensaciones son un verdadero efecto de la actividad de los cuerpos, +esta actividad no se halla representada en el efecto mismo. Cuando +el fuego calienta la mano tenemos percepcion intuitiva de la +sensacion del calor, en cuanto se halla en nosotros; si suponemos +que esta sensacion es realmente un efecto de la actividad del +fuego, conocemos la relacion de nuestra sensacion á dicha +actividad considerada en general é indeterminadamente, como +orígen de nuestra sensacion; pero no conocemos +intuitivamente la actividad en sí misma, porque esta como +tal, no está representada en nuestra sensacion.</p> + +<p>Los hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y +todo cuanto concebimos que no está en nuestra sensacion sino +en el objeto mismo, tampoco nos ofrece ninguna idea intuitiva de la +actividad de los seres corpóreos. Las <span class="pagenum"><a name="Page_303" id="Page_303">{303}</a></span> +modificaciones de la extension, ó sea las figuras, el +movimiento con todos sus accidentes, y en general todo cuanto +ofrece á nuestros sentidos el mundo corpóreo, son las +mudanzas mismas y sus relaciones, mas nó el principio mismo +de estas relaciones, ni de estas mudanzas. El cuerpo A, que +está en movimiento, choca con el cuerpo B, que está +en quietud; y este, despues del choque, comienza á moverse; +prescindiendo de si el choque de A ha sido causa del movimiento de +B, lo que nosotros podemos asegurar es, que no tenemos intuicion de +la actividad productiva del movimiento. ¿Qué nos +dicen los sentidos sobre el cuerpo A? solo nos dicen que se ha +movido con tal ó cual velocidad hasta el punto M, en que se +hallaba el cuerpo B. ¿Qué nos dicen sobre el cuerpo +B? solo nos dicen que ha comenzado á moverse en el instante +en que el cuerpo A ha llegado al punto M; hasta ahora solo tenemos +relaciones de espacio y tiempo entre dos objetos extensos A y B. +¿Donde está la intuicion de la actividad de A, y de +su accion sobre B? carecemos absolutamente de ella. Por raciocinio, +por analogía, por consideraciones de órden, de +conveniencia, ú otras semejantes, podremos probar con mas +ó menos solidez, que en el cuerpo A habia una actividad, +causa del movimiento del cuerpo B; pero con esto tendremos +solamente una idea indeterminada de la actividad, nó una +intuicion de la misma.</p> + +<p>[138.] Las observaciones que preceden son <span class="pagenum"><a name="Page_304" id="Page_304">{304}</a></span> +concluyentes para todos los fenómenos de la naturaleza +corpórea. Tómese el que se quiera, escogiendo el que +mas nos induzca á imaginar una verdadera actividad: +analizándole bien, hallaremos limitada nuestra intuicion +á relaciones de la extension en el espacio, y en el +tiempo.</p> + +<p>Todos los cuerpos son pesados; así lo enseña la +experiencia; ¿conocemos nosotros intuitivamente el principio +de que dimanan los fenómenos de la pesadez? nó, de +ninguna manera. Examinémoslo en el órden subjetivo y +en el objetivo. ¿Qué nos ofrece la pesadez en cuanto +sentida por nosotros? nada mas que esa afeccion, que llamamos peso, +esto es, una presion en nuestros miembros. ¿Qué nos +ofrece la pesadez objetivamente? la direccion de los cuerpos +hácia un centro con tal ó cual velocidad, segun las +circunstancias; en todo esto solo hallamos, ó un hecho +puramente interno que es la sensacion ingrata de peso ó +prision, ó puras relaciones de objetos extensos en el +espacio y en el tiempo.</p> + +<p>[139.] El fuego quema, reduce á cenizas los objetos; nada +mas propio para darnos idea de actividad; no obstante +¿podemos decir que la conozcamos intuitivamente? nó, +de ninguna manera. En el órden subjetivo tenemos la +sensacion dolorosa de quemadura, y que en cuanto tal, es un +fenómeno puramente interno; en el órden objetivo +tenemos la desorganizacion de los cuerpos quemados, la cual no +ofrece á nuestros sentidos otra cosa que mudanzas en el +volúmen, en la figura, <span class="pagenum"><a name="Page_305" id="Page_305">{305}</a></span> en el color, y en las +demás calidades relativas á nuestros sentidos: todo +esto será tal vez efecto de la actividad, mas nó la +actividad misma.</p> + +<p>[140.] La luz reflejando sobre un objeto viene á parar +á nuestros ojos, pintando en la retina el objeto en que se +refleja. ¿Tenemos aquí intuicion de la actividad de +la luz? nó, de ninguna manera. En el órden subjetivo +hallamos la sensacion llamada <i>ver</i>; en el objetivo +encontramos el tamaño, la figura y demás relaciones +del objeto en el espacio; considerando la luz misma hallamos un +flúido cuyos rayos tienen tal ó cual direccion +sometida á leyes determinadas, pero de ningun modo conocemos +intuitivamente su actividad; y para persuadirnos de que la +actividad existe necesitamos raciocinar echando mano de principios +que no están en la esfera de nuestra intuicion.</p> + +<p>[141.] Las cuatro intuiciones de sensibilidad pasiva, +sensibilidad activa, inteligencia y voluntad (Lib. IV, cap. XXII), +se reducen á dos: extension y conciencia; comprendiendo en +la extension todas sus modificaciones, y en la conciencia todos los +fenómenos internos de un ser sensitivo ó intelectual, +en cuanto se hallan en ese fondo comun, que se apellida conciencia. +Así pues nosotros conocemos intuitivamente dos modos de ser; +la conciencia y la extension; la conciencia la tenemos en nosotros +mismos, es un hecho subjetivo; la extension está fuera de +nosotros, y su existencia nos la atestiguan las sensaciones, y en +particular las de la vista y del tacto. <span class="pagenum"><a name="Page_306" id="Page_306">{306}</a></span></p> + +<p>[142.] La clasificacion de estas dos intuiciones es sobre manera +importante para distinguir lo activo de lo inerte. En la conciencia +hallamos un tipo de verdadera actividad; en la extension como tal, +hallamos un tipo de verdadera inercia; con solo pensar en la +conciencia pensamos en algo activo sin necesidad de añadir +otra idea; pensando en la extension sola, se nos ofrece la +imágen de una cosa susceptible de muchas modificaciones y +que no encierra el principio de ninguna de ellas; para pensar en +una actividad corpórea debemos salir de la idea pura de +extension y pensar en general en un principio de mudanzas; lo que +nada tiene que ver con la intuicion de lo extenso.</p> + +<p>[143.] Así la única actividad de que nosotros +tenemos conocimiento intuitivo, es la de conciencia; pues de las +actividades corpóreas solo tenemos ideas indeterminadas. Las +palabras de accion, reaccion, fuerza, resistencia, impulso, solo +expresan relaciones indeterminadas y que no representan nada fijo +sino en sus efectos. Los mecánicos expresan las fuerzas por +líneas ó por números, esto es, por los +resultados sujetos á cálculo. El mismo Newton al +establecer su sistema de la atraccion universal, declara su +ignorancia de la causa inmediata del fenómeno, y se limita +á señalar las leyes á que se hallan sometidos +los movimientos de los cuerpos.</p> + +<p>[144.] En los seres mudables la actividad nos representa un +principio de las trasformaciones propias y ajenas, como si +dijéramos una sobreabundancia <span class="pagenum"><a name="Page_307" id="Page_307">{307}</a></span> de ser que se va +desenvolviendo y que á proporcion de su desarrollo, se va +perfeccionando. En nuestro espíritu hallamos un ejemplo de +este desarrollo. El niño al nacer recibe confusamente las +impresiones de cuanto le rodea. Con la repeticion de estas su +actividad se va desenvolviendo, y lo oscuro se aclara, lo confuso +se ordena, lo débil se fortalece, el pensamiento nace, la +comparacion comienza, la reflexion se desplega, y aquel ser torpe y +poco menos que inerte, llega quizás á ser un genio +que asombra al mundo. Los materiales le han venido de afuera; pero +¿de qué habrian servido sin ese vivísimo foco +de actividad que los trasformaba y que sacaba de ellos productos +nuevos y exquisitos? Los mismos fenómenos de la naturaleza +se ofrecen á los ojos de los brutos animales que á +los de Kepler ó de Newton; sin embargo lo que para aquellos +no sale de la esfera de las impresiones sensibles, se convierte +para estos en un manantial de teorías admirables.</p> + +<p>[145.] El ser activo contiene virtualmente las perfecciones que +debe adquirir; es comparable á un gérmen en que se +halla el árbol colosal y cuyo desarrollo depende de las +circunstancias del terreno y del clima; por el contrario el ser +inactivo nada se puede dar á sí propio, tiene un +estado y lo conserva hasta que un agente se lo muda; y á su +vez permanece en el nuevo hasta que otra accion que tambien le +viene de fuera, se lo quita y le comunica otro diferente. +<span class="pagenum"><a name="Page_308" id="Page_308">{308}</a></span></p> + +<p>[146.] La actividad es un principio de determinaciones propias +ó ajenas; pero este principio puede obrar de dos modos: con +inteligencia ó sin ella. Cuando el ser es inteligente, su +inclinacion á lo conocido, se llama voluntad. Esta, ó +se inclina necesariamente al objeto ó nó: en el +primer caso, es una espontaneidad necesaria; en el segundo es una +espontaneidad libre. La libertad pues no existe con sola la +ausencia de coaccion; ha menester tambien de la ausencia de toda +necesidad aunque sea espontánea; la voluntad ha debido poder +querer ó no querer el objeto; si esta condicion falta, no +hay libre albedrío.</p> + +<p>[147.] Es digno de notarse que nuestra intuicion de lo externo, +se refiere solo á lo inactivo: la extension; y que la de lo +interno, se refiere principalmente á la actividad: la +conciencia. Por lo primero, conocemos un substratum de mudanzas, +pues todas parecen verificarse en la extension; por lo segundo, no +conocemos intuitivamente ningun sujeto, sino las mudanzas mismas. +La unidad del sujeto de ellos, la probamos por raciocinio, pero no +la vemos intuitivamente (Lib. IX, Cap.<small><sup>s</sup></small> +VI, VII, IX, XI). La extension, como tal, se nos presenta +simplemente pasiva; la conciencia, como tal, es siempre activa; +pues aun en los casos en que se halla mas pasiva, como en las +sensaciones, todavia, en cuanto conciencia, encierra actividad; +pues por ella, el sujeto se da cuenta á sí propio +explícita ó implícitamente, de la afeccion +experimentada. <span class="pagenum"><a name="Page_309" id="Page_309">{309}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XIV.</h2> +<h3>SE EXAMINA SI ES POSIBLE LA ACTIVIDAD CORPÓREA.</h3> +<p>[148.] Señalado el límite de nuestro conocimiento +intuitivo con respecto á la causalidad y á la +actividad, resultan desvanecidos los argumentos que puedan +objetarse á la causalidad secundaria, aprovechándose +de la confusion de las ideas intuitivas con las indeterminadas; +pero falta todavía examinar si hay verdaderas causas +segundas, esto es, si se halla realmente en los seres finitos un +principio de las mudanzas propias ó ajenas. No han faltado +filósofos, y entre ellos el ilustre Malebranche, que han +negado á las causas segundas toda eficacia, +reduciéndolas á meras ocasiones. El autor de la +<i>Investigacion de la verdad</i> se adelanta á sostener que +la causalidad secundaria no solo no existe, sino que es +imposible.</p> + +<p>[149.] Dos especies de seres se nos presentan en el universo, +los inmateriales y los corpóreos: ambas ofrecen dificultades +particulares que conviene examinar por separado. Comencemos por la +materia. Se dice que la materia es incapaz de toda actividad, que +por su esencia es indiferente para todo, que es susceptible de todo +linaje de modificaciones. Yo no alcanzo en qué se funda esta +proposicion tan general, y no veo como sea posible <span class="pagenum"><a name="Page_310" id="Page_310">{310}</a></span> +apoyarla ni en la razon ni en la experiencia.</p> + +<p>[150.] Para sostener que la materia es completamente inactiva, +de tal suerte que hasta sea incapaz de toda actividad, seria +preciso conocer su misma esencia, y este conocimiento nos falta. +¿Con qué derecho negamos la posibilidad de un +atributo ignorando cuál es la naturaleza del objeto á +que debe pertenecer, ó no conociendo por lo menos alguna de +sus propiedades, á la cual el atributo repugne? Es verdad +que negamos á la materia la posibilidad de pensar, y aun de +sentir; pero esta negacion no es legítima, sino porque +conocemos de la materia lo bastante para dicha imposibilidad. En la +materia, sea cual fuere su esencia íntima, hay partes, y por +consiguiente multiplicidad; y los hechos de conciencia requieren +necesariamente un ser uno y simple (Lib. IX).</p> + +<p>No sucede lo mismo con respecto á la actividad; esta +cuando no nos ofrece la idea intuitiva de conciencia, nos presenta +solamente el concepto indeterminado de un principio de mudanzas +propias ó ajenas; lo cual no es contradictorio con la idea +de multiplicidad. Fínjase que en los cuerpos que se mueven, +hay una verdadera actividad, realmente productiva del movimiento en +los otros; no hay ninguna contradiccion en que dicha actividad se +halle distribuida entre las diferentes partes del cuerpo, las +cuales en el momento del choque, produzcan su efecto respectivo +causando el movimiento á las partes del otro <span class="pagenum"><a name="Page_311" id="Page_311">{311}</a></span> cuerpo +con las que se han puesto en contacto.</p> + +<p>[151.] Tenemos pues que examinada la cuestion <i>à +priori</i>, ó por la idea misma del cuerpo, no hallamos +ninguna razon para negarle la posibilidad de ser activo. Es verdad +que la extension de los cuerpos en cuanto tal, se nos ofrece como +una cosa muerta, indiferente á todas las figuras y á +todos los movimientos sin que descubramos en ella ningun principio +de actividad (Cap. XIII); mas para que esto pueda probar algo, +seria necesario suponer que la esencia de los cuerpos consiste en +la misma extension, y que esta no tiene mas de lo que ofrece +á nuestros sentidos, sin que encierre nada en que pueda +fundarse su actividad. Lo primero es una opinion, pero destituida +de todo fundamento; lo segundo, no puede ser demostrado nunca, pues +que se escapa á toda observacion, y no puede ser objeto de +investigaciones <i>à priori</i>.</p> + +<p>[152.] ¿Cómo podrá probarse que la esencia +de los cuerpos consista en la extension? (Lib. III). Lo que +nosotros podemos decir es que la experimentamos, y que toda la +naturaleza corpórea se nos ofrece bajo la forma de extensa: +en pasando de este punto afirmamos sin ningun fundamento, +sustituimos á la realidad un juego de nuestra +fantasía. La esencia de una cosa es aquello que la +constituye lo que es; aquello que le sirve de fondo íntimo, +siendo la raíz de sus propiedades; ¿quién nos +ha dicho que conocemos ese fondo, esa raíz en los objetos +corpóreos? Nosotros <span class="pagenum"><a name="Page_312" +id="Page_312">{312}</a></span> no sentimos nada que no sea extenso, +es verdad; no concebimos á qué se reduce el cuerpo en +faltándole la extension; tambien es verdad; pero de esto +solo se deduce que la extension es una forma bajo la cual se +presentan los cuerpos á nuestros sentidos, que esta forma es +una condicion necesaria para que pueda ser afectada nuestra +sensibilidad; pero nó que la forma sea la misma esencia de +la cosa; nó que en la cosa no haya algo mas íntimo en +que radique la forma misma.</p> + +<p>[153.] Si la esencia de los cuerpos consistiese en la extension +tal como se ofrece á nuestros sentidos, habiendo igualdad de +extension habria igualdad de esencia; las esencias de los cuerpos +estarian sujetas á medida como lo están las +dimensiones: dos globos de diámetros enteramente iguales +serian dos cuerpos esencialmente iguales; á esto se opone la +experiencia y hasta el sentido comun. Se nos dirá que no +basta la pura dimension en cuanto sujeta á medida, para +formar igualdad de esencias; sino que es necesaria la igualdad de +naturaleza de extension de ambos cuerpos; pero yo preguntaré +qué significa <i>naturaleza</i> de extension? Si la palabra +<i>naturaleza</i> no ha de ser aquí una palabra sin sentido, +deberá significar algo distinto de la extension en cuanto +sometida á nuestra sensibilidad; en cuyo caso +inferiré que así como para diversificar las esencias +de los cuerpos se finge algo que no se encierra en la extension en +cuanto sujeta á la intuicion <span class="pagenum"><a name="Page_313" id="Page_313">{313}</a></span> sensible, tambien se +podrá fingir algo que sea capaz de actividad, y que por +consiguiente ofrezca á nuestro entendimiento una idea +accesoria que vivifique por decirlo así ese fondo muerto que +hallamos en la extension, considerada como simple objeto de las +ideas puramente geométricas.</p> + +<p>[154.] La experiencia es incapaz de demostrarnos la +imposibilidad de que los cuerpos sean activos. La inaccion absoluta +no puede afectarnos, y de consiguiente no podemos conocerla por +experiencia. Lo que podemos experimentar es la accion ó sea +el ejercicio de la actividad; pero la inaccion ó sea el +estado de una cosa absolutamente inactiva, no puede ser objeto de +experiencia: esto es contradictorio.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XV.</h2> +<h3>CONJETURAS SOBRE LA EXISTENCIA DE LA ACTIVIDAD +CORPÓREA.</h3> +<p>[155.] Ateniéndonos á la experiencia, lejos de que +debamos inferir la inercia absoluta de los cuerpos, nos hallamos +inclinados á creer que están dotados de actividad. +Aunque los sentidos no nos ofrezcan la intuicion de ninguna +actividad corpórea, nos presentan no obstante una +<span class="pagenum"><a name="Page_314" id="Page_314">{314}</a></span> continua serie de mudanzas, con un +órden fijo en los fenómenos del mundo +corpóreo; y si algo valen para inferir la verdadera +actividad de unos sobre otros, la coincidencia de sus relaciones en +el espacio y en el tiempo, la constante sucesion con que vemos que +los unos vienen despues de los otros, la invariable experiencia de +que para que se sigan los unos basta poner los otros; es necesario +que admitamos en los cuerpos verdadera actividad. Esta razon, valga +lo que valiere en el tribunal de la metafísica, ha sido en +todos tiempos bastante poderosa para convencer á la +generalidad de los hombres, y así es que el negar á +los cuerpos el carácter de activos se halla en oposicion con +el sentido comun.</p> + +<p>[156.] Si atendemos á las relaciones que tenemos con el +mundo corpóreo, todo nos induce á creer que hay en +los cuerpos verdadera actividad. Sea cual fuere nuestra ignorancia +sobre el modo con que son producidas en nosotros las sensaciones, +lo cierto es que las experimentamos en presencia de los cuerpos, +que están ligadas con estos por relaciones de espacio y +tiempo en un órden fijo y constante, que nos autoriza para +pronosticar con toda seguridad lo que debe suceder en nuestros +sentidos, si tales ó cuales cuerpos son puestos en relacion +con nuestros órganos. La idea de actividad nos ofrece la de +un principio de mudanzas en otros seres; los cuerpos las +están produciendo de continuo en nosotros, real ó +aparentemente. El ejercicio de las <span class="pagenum"><a name="Page_315" id="Page_315">{315}</a></span> facultades sensitivas, +implica una comunicacion con los seres corpóreos; y en esta +comunicacion el ser sensitivo recibe de los cuerpos una multitud de +impresiones, que le hacen sufrir continuas mudanzas.</p> + +<p>[157.] Se dice que la experiencia enseña que los cuerpos +son indiferentes para el reposo ó el movimiento; y se +asienta como cosa indudable en los preámbulos de algunas +obras de física que un cuerpo puesto en quietud permaneceria +en el mismo estado por toda la eternidad, y que puesto en +movimiento se moveria tambien por toda la eternidad en línea +recta y siempre con la misma velocidad que recibiera desde un +principio. No sé cómo se han podido conocer por +experiencia semejantes proposiciones; yo sostengo que no solo no se +han podido conocer, sino que la experiencia parece indicar todo lo +contrario.</p> + +<p>[158.] ¿Dónde se ha encontrado jamás un +cuerpo indiferente para el movimiento ó el reposo? En todos +los terrestres hallamos una tendencia al movimiento, cuando +nó de otra clase, de gravitacion hácia el centro de +la tierra. Los celestes que hemos podido observar, están +todos en movimiento; y el cálculo de acuerdo con la +experiencia nos los manifiesta sometidos á la atraccion +universal: ¿dónde está la indiferencia para el +reposo ó el movimiento, atestiguada por la experiencia? Mas +bien deberemos decir que la experiencia nos atestigua una +inclinacion general de los cuerpos hácia el movimiento. +<span class="pagenum"><a name="Page_316" id="Page_316">{316}</a></span></p> + +<p>[159.] Se nos objetará tal vez que esta inclinacion no +dimana de ninguna actividad de los cuerpos, sino que es un simple +efecto de una ley del Criador. Sea en buen hora; pero al menos no +se diga que la experiencia nos presenta los cuerpos como +indiferentes para el movimiento y el reposo; si se quiere, +explíquese el movimiento sin actividad, sosténgase +que no hay actividad, no obstante las apariencias +<i>experimentales</i>; pero no se diga que estas apariencias +demuestran la falta de actividad.</p> + +<p>[160.] Si pongo sobre mi bufete un cuerpo, permanece en reposo, +y allí le encuentro al dia siguiente y le encontraré +á la vuelta de muchos años. El cuerpo sin embargo, no +está indiferente para el movimiento ó el reposo; +allí se está quieto, pero va ejerciendo continuamente +su actividad; así lo muestra su presion sobre el bufete que +le sustenta. Este ejercicio es incesante, se le experimenta en +todos los momentos, como lo prueba el que si se le quiere levantar +ofrece resistencia, si se aparta el bufete se cae, si se le pone la +mano debajo la comprime, y hace cambiar de forma los cuerpos +blandos sobre que pesa.</p> + +<p>[161.] El decir que la atraccion del centro de la tierra obra +sobre el cuerpo, no prueba nada contra la actividad +corpórea, antes bien la confirma; pues que este centro es +otro cuerpo, y así quitando la actividad al uno la damos al +otro. Además segun todas las observaciones, la atraccion es +recíproca, y por consiguiente la actividad <span class="pagenum"><a name="Page_317" id="Page_317">{317}</a></span> +atraente se halla repartida entre todos los cuerpos.</p> + +<p>[162.] El mundo corpóreo, lejos de ofrecernos una masa +inerte, nos presenta mas bien la apariencia de una actividad que +desplega fuerzas colosales. Colosal es la masa de los cuerpos que +se mueven por los espacios; colosal es la órbita que +describen; colosal la velocidad con que la recorren; colosal la +influencia, al menos aparente, que ejercen los unos sobre los +otros; colosal la distancia al través de la cual se ponen en +comunicacion. ¿Donde está la falta de actividad +atestiguada por la experiencia? Raudales de luz inundan los +espacios produciendo en los seres sensitivos los admirables +fenómenos de la vision; raudales de calórico se +extienden en todas direcciones y llevan por todas partes el +movimiento y la vida; ¿dónde está la falta de +actividad atestiguada por la experiencia? La vegetación que +cubre nuestro globo, los fenómenos de la vida que +experimentamos en nosotros mismos y en esa muchedumbre de animales +que nos rodean, ¿no han menester de un continuo movimiento +de la materia, de un flujo y reflujo por decirlo así, de +acciones y reacciones que los cuerpos ejercen los unos sobre los +otros, en la realidad ó en la apariencia? Los +fenómenos de la electricidad, del magnetismo, del galvanismo +¿no nos ofrecen mas bien principios de mucha actividad, +orígen de movimiento donde quiera que se hallen, que no +objetos indiferentes para el movimiento ó para <span class="pagenum"><a name="Page_318" id="Page_318">{318}</a></span> el +reposo? Las ideas de actividad, de fuerza, de impulso, nos han sido +sugeridas no solo por nuestra actividad interna, sino tambien por +la experiencia del mundo corpóreo que desplega á +nuestros ojos bajo leyes constantes, una continua variedad de +escenas magníficas, cuyo orígen parece indicar un +fondo de actividad incalculable.</p> + +<p>[163]. Véase pues cuán sin fundamento se apela +á la experiencia para combatir la existencia de una +causalidad corpórea, y cuánto mas acordes van con +dicha experiencia los filósofos que otorgan á los +mismos cuerpos una actividad verdadera. Al señalar los +límites de nuestra intuicion en lo tocante á la +causalidad y actividad en sí mismas +(Cap.<small><sup>s</sup></small> XI y XIII) he dicho lo bastante +para que no se crea que juzgo posible el demostrar +metafísicamente la existencia de actividad en el mundo +corpóreo; pero no puedo menos de insistir en que si algo +vale en favor de la causalidad la relacion constante de los +fenómenos en el espacio y en el tiempo, si algo vale la +sucesion invariable de unas cosas despues de otras; es preciso +inclinarse á la opinion de que hay en los cuerpos verdadera +actividad: que en un órden secundario se halla en los unos +la razon de las mudanzas en los otros; y que por consiguiente hay +en el mundo corpóreo un encadenamiento de causas segundas +hasta llegar á la primera donde está el orígen +y la razon de todo. <span class="pagenum"><a name="Page_319" id="Page_319">{319}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XVI.</h2> +<h3>CAUSALIDAD INTERNA.</h3> +<p>[164.] La conciencia nos atestigua que hay en nosotros una +verdadera facultad productiva de ciertos fenómenos internos. +Es indudable que concentrando la atencion por medio de un acto +libre de la voluntad, experimentamos una produccion de +imágenes y de ideas. Las obras de imaginacion, son una +muestra irrecusable de nuestra actividad interna. Las sensaciones +nos suministran los materiales en bruto; pero con ellos levanta la +fantasía edificios admirables. Aquella nueva forma +¿quién se la ha dado sino nosotros mismos? Preciso es +confesar que si carecemos absolutamente de actividad, la naturaleza +nos alucina completamente, haciéndonos creer que somos muy +activos.</p> + +<p>Los simples recuerdos nos ofrecen otra muestra de verdadera +actividad. Nos proponemos pensar en un país que hemos visto +detenidamente, y deseamos recordar sus pormenores: al imperio de la +voluntad la imaginacion se excita y va desplegando á nuestra +intuicion las escenas que viéramos en otro tiempo. Se +dirá que estas imágenes ya existian y que solo ha +sido necesario despertarlas, pero no se puede negar que no +<span class="pagenum"><a name="Page_320" id="Page_320">{320}</a></span> existian en acto pues que no +teníamos de ellas conciencia actual; y que para lograr su +reaparicion ha sino necesario y <i>suficiente</i> el imperio de +nuestra voluntad. Esta presencia nueva algo añade á +su estado habitual; pues bien, ese algo se ha producido dentro de +nosotros, con solo quererlo.</p> + +<p>Es verdad que no conocemos el <i>modo</i> de esta produccion; +pero lo cierto es que la conciencia nos asegura de que sigue +inmediatamente á un acto de nuestra voluntad: y que por +tanto tenemos cuando menos un vehemente indicio, de que con +respecto á esas imágenes, hay en nosotros una fuerza +productiva del tránsito de su estado habitual al actual. Lo +mismo se puede decir de todos los recuerdos; y si bien +experimentamos con harta frecuencia que no podemos recordar todo lo +que queremos, esto solo prueba que nuestras facultades activas son +limitadas por ciertas condiciones de que no se pueden libertar.</p> + +<p>[165.] Prescindiendo de los recuerdos ¿quién no ha +experimentado la elaboracion de conceptos al meditar sobre una +materia? ¿Nuestras ideas son las mismas cuando comenzamos +á reflexionar sobre un objeto, que cuando hemos meditado +sobre él durante largas horas? nó ciertamente. +Á veces no hemos recogido ningun dato nuevo, no hemos leido +ningun libro ni oido ninguna observacion que nos pudiera ilustrar, +y sin embargo por sola la fuerza de la reflexion propia, nos hemos +formado ideas claras y distintas, cuando <span class="pagenum"><a name="Page_321" id="Page_321">{321}</a></span> antes +solo las teníamos confusas. Con decir que las nuevas ideas +son el resultado de otras que se hallaban ya en nuestro +espíritu no se prueba que no haya en el entendimiento +verdadera actividad; porque este resultado, sea cual fuere su +orígen, es siempre una cosa nueva; produce en el alma un +nuevo estado; porque ahora sabe perfectamente lo que antes ignoraba +del todo, ó conocia muy en confuso. En una curva la relacion +de la subsecante á la secante, y la de la subtangente +á la tangente son ideas geométricas que se hallan al +alcance de los entendimientos mas comunes; así como la +semejanza de los triángulos que se pueden excogitar para +comparar unas líneas con otras, y la aproximacion sucesiva +con que la subsecante se acerca á la subtangente, y la +secante á la tangente; pero de aquí á reducir +todos estos elementos á un punto de donde brota con +vivísima luz la admirable teoría del cálculo +infinitesimal, hay una distancia inmensa; ¿se dirá +que los genios que salvaron esta distancia, no pensaron nada nuevo, +porque tenian en sí los elementos de cuya combinacion +resulta la teoría?</p> + +<p>[166.] Si en algunos fenómenos se ve con toda claridad la +actividad productiva, es ciertamente en los actos de la voluntad +libre: ¿á qué se reduce la libertad, si el +alma no produce sus voliciones? Si estas no son mas que +fenómenos producidos por otro ser, y en los cuales el alma +no tiene otra parte que el ser sujeto de los mismos, la libertad no +significa nada. Es hasta contradictorio <span class="pagenum"><a name="Page_322" id="Page_322">{322}</a></span> el +decir que el alma sea libre, y negarle al mismo tiempo que sea el +principio de sus determinaciones.</p> + +<p>[167.] La simple inteligencia, hasta la mera sensibilidad, y en +general todo fenómeno que implica conciencia, parece ser el +ejercicio de una actividad; y en este sentido llevo explicado (Cap. +XII) que tenemos intuicion de la actividad interna. Si entender, si +querer, si el tener conciencia de que se siente, no son +<i>acciones</i>, no sé dónde podremos hallar el tipo +de una verdadera accion. El percibir una cosa; el quererla; el acto +imperativo de la voluntad para emplear los medios que puedan +proporcionárnosla son indudablemente acciones: y la accion +es el ejercicio de la actividad. La idea de la vida nos representa +la actividad en su grado mas perfecto; y entre los fenómenos +vitales, los mas perfectos son los que implican conciencia; si +á estos no los llamamos acciones, es preciso decir que no +tenemos ninguna idea de accion ni actividad.</p> + +<p>Aunque no conozcamos el <i>modo</i> de la produccion, tenemos +conciencia de esta produccion; tenemos intuicion de la accion en +sí misma. Cuando vemos un movimiento corpóreo, vemos +una modificacion pasiva; pero cuando experimentamos en nosotros los +fenómenos de conciencia, vemos una accion, y por +consiguiente tenemos intuicion del ejercicio de nuestra +actividad.</p> + +<p>[168.] Aquí se ofrece una objecion. Si los +fenómenos internos, son verdaderamente acciones, +<span class="pagenum"><a name="Page_323" id="Page_323">{323}</a></span> ¿cómo es que con tanta +frecuencia, son independientes de nuestra voluntad? Sufrimos +dolores, á pesar nuestro; nos ocupan ideas que +quisiéramos desechar; nos ocurren á veces +pensamientos con una instantaneidad y espontaneidad, que mas bien +parecen inspiraciones que fruto de nuestro trabajo; en casos +semejantes, ¿dónde está la actividad? +¿No deberemos decir que estos fenómenos son puramente +pasivos?</p> + +<p>[169.] Esta objecion á primera vista tan concluyente, no +prueba nada contra la actividad interna. En primer lugar, podria +responderse que el estar el alma pasiva en algunos casos, no prueba +que lo esté en todos; y que para afirmar la existencia de la +actividad interna, nos basta que haya ciertos fenómenos +producidos por ella. Pero ni siquiera es necesario conceder que la +actividad no se encuentra en los casos que nos recuerda la +objecion; pues que examinándolos á fondo se descubre +que aun en ellos, el alma ejerce verdadera actividad.</p> + +<p>El nervio de la dificultad consiste en que aparecen en nuestro +interior algunos fenómenos sin el curso de nuestra voluntad, +y á veces á pesar de ella; mas esto solo nos conduce +á inferir que hay en nuestra alma funciones independientes +del libre albedrío, sin obligarnos á creer que estas +funciones no sean activas. Con esta observacion se desvanece la +dificultad. Hay en nuestro interior fenómenos que nosotros +no hemos querido, antes que apareciesen, ni despues; <span class="pagenum"><a name="Page_324" id="Page_324">{324}</a></span> es +verdad; luego hay en nuestro interior fenómenos en que el +alma está puramente pasiva; lo niego. La consecuencia es +ilegítima; lo único que se puede inferir es que hay +en nuestra alma fenómenos para cuya aparicion ó +conservacion no es necesario el concurso de nuestra voluntad.</p> + +<p>Una cosa semejante experimentamos con respecto al cuerpo: hay +funciones que se ejercen independientemente de nuestro libre +albedrío, como la circulacion de la sangre, la respiracion, +la digestion, la asimilacion de los alimentos, la transpiracion y +otras semejantes; pero las hay tambien que no se ejercen sino por +el imperio de la voluntad, como el comer, el andar, y en general +todo lo que se refiere al movimiento y posiciones de los miembros. +¿Quién prohibe pues que suceda en el alma una cosa +semejante, y que haya facultades activas que se desenvuelvan, y +produzcan varios fenómenos sin el concurso de la +voluntad.</p> + +<p>No creo que se pueda replicar nada á esta solucion; sin +embargo, todavía me propongo ampliarla con algunas +observaciones sobre el carácter de los fenómenos en +que se quiere suponer que nuestra alma está puramente +pasiva.</p> + +<p>[170.] Se habla en la objecion de sensaciones dolorosas, las +cuales efectivamente presentan un caso en que al parecer la +actividad no existe de ningun modo. ¿Quién podria +afirmar que un hombre á quien se le aplica un hierro +candente, y que experimenta dolores atroces, ejerce en aquello +<span class="pagenum"><a name="Page_325" id="Page_325">{325}</a></span> mismo la actividad de su alma? +¿no es mas conforme á razon, el decir que el alma se +halla puramente pasiva, y en un estado muy semejante al de un +cuerpo que se comprime por la presion de otro cuerpo? Actividad, si +alguna se ejerce en semejantes casos, es mas bien de reaccion +contra la sensacion dolorosa. Si bien se reflexiona, en estas +observaciones no hay ninguna dificultad cuya solucion no se halle +en lo que acabo de exponer en el párrafo anterior. Convengo +en que la sensacion dolorosa no depende de la libre voluntad del +que la sufre, y que la accion libre de este se ejerce contra la +misma sensacion; pero esto no quita que haya en el alma una +verdadera actividad en el mero hecho de sentir, y sí +únicamente que el ejercicio de esta actividad se halla +sometido á condiciones necesarias, las cuales cuando +existen, son mas poderosas para el desarrollo de ella, que no lo es +nuestra voluntad para impedirle. Nada mas cierto que el desarrollo +de ciertas facultades activas, independientemente de nuestro libre +albedrío: ¿qué cosa mas activa que las +pasiones vehementes? y sin embargo, muchas veces nos es imposible +dejar de sentirlas; y es necesario todo el imperio de la voluntad +libre, para que no traspasen los límites de la razon.</p> + +<p>[171.] La sensacion en sí misma, no puede ser toda +pasiva; y los que sostienen esta opinion manifiestan haber meditado +poco sobre los hechos de conciencia. Estos hechos son esencialmente +<span class="pagenum"><a name="Page_326" id="Page_326">{326}</a></span> individuales; y en cuanto hechos de +conciencia, son absolutamente incomunicables. Otro puede +experimentar un dolor muy parecido y aun igual al que yo siento; +pero no puede experimentar el mismo dolor +<i>numéricamente</i> considerado; porque mi dolor es tan +esencialmente mio, que si no es mio no existe. Luego el dolor no +puede serme comunicado como una entidad individual; y para +producirle en mí, lo único que se puede hacer es +excitar mi fuerza sensitiva para que lo experimente.</p> + +<p>Esta observacion manifiesta que las sensaciones no pueden ser +hechos meramente pasivos. La modificacion pasiva es <i>recibida</i> +toda; el sujeto paciente <i>no hace</i> nada. Desde el momento que +el sujeto tiene en sí algun principio de su modificacion, no +es puramente pasivo. La sensacion no puede ser <i>recibida</i> +toda; debe <i>nacer</i> en el sujeto sensitivo, por tal ó +cual influencia, con tal ó cual ocasion; pero el ser que la +experimenta ha de contener un principio de su propia experiencia, +de lo contrario es un ser <i>sin vida</i>; no puede sentir.</p> + +<p>[172.] En la objecion se habla de sensaciones dolorosas como si +su necesidad fuera una excepcion de la regla general; pero es de +notar que no hay aquí excepcion ninguna, y que todas las +sensaciones, sean gratas ó ingratas, son necesarias +igualmente, con tal que nuestras facultades sensitivas se hallen +bajo condiciones en que pueden desplegarse. Tan necesario es el +sentir dolor en la mano si me aplican á ella un carbon +encendido, <span class="pagenum"><a name="Page_327" id="Page_327">{327}</a></span> como la vista de un cuadro +halagüeño, si me lo ponen delante de los ojos.</p> + +<p>[173.] La espontaneidad de los fenómenos internos, en el +órden intelectual puro, ó en el de la imaginacion +ó sentimiento, confirma la existencia de una actividad +independiente de nuestro libre albedrío, y de ningun modo +indica que semejantes fenómenos sean puramente pasivos.</p> + +<p>Aquí es de notar una circunstancia importante. El +ejercicio de las funciones del alma está ligado con los +fenómenos de la organizacion. La experiencia enseña +que segun la disposicion del cuerpo, el espíritu se siente +con mas ó menos actividad: es una verdad conocida de muy +antiguo que ciertos licores generosos tienen su fuerza inspiradora. +El estado de la digestion causa sueños pesados y abruma la +fantasía con apariciones espantosas; la fiebre exalta la +imaginacion ó la abate; á veces produce un aumento de +fuerzas intelectuales, á veces causa un estupor en que la +inteligencia se extingue. Estos fenómenos cuando se +presentan en su grado mas alto, como sucede en una fuerte +perturbacion de las funciones orgánicas, ofrecen mas cuerpo +á la observacion: pero esto mismo indica que antes de llegar +al extremo hay una extensa escala; de suerte que algunos +fenómenos cuya aparicion espontánea nos parece +inexplicable, dependerán quizás de ciertas +condiciones desconocidas á que se hallara sometida nuestra +organizacion. Sea cual fuere la opinion que se adopte sobre la +igualdad ó desigualdad <span class="pagenum"><a name="Page_328" id="Page_328">{328}</a></span> de las almas humanas, +nadie duda de que las diferencias en la organizacion pueden influir +en el talento y en la índole; y que ciertos espíritus +de facultades extraordinarias, deben una parte de sus dotes +á una organizacion privilegiada.</p> + +<p>De estas consideraciones se infiere que lo que se llama, +espontaneidad del alma, y que tanto llama la atencion de algunos +filósofos modernos, es un fenómeno muy generalmente +conocido, que ni destruye la actividad interna ni nos dice nada +nuevo sobre el carácter de esta actividad.</p> + +<p>Es cierto que hay en nuestra alma ciertos fenómenos +independientes del libre albedrío; pero tambien es indudable +que la presencia de ellos es á veces inesperada y repentina, +porque nos son desconocidas las condiciones de organizacion con las +cuales se encuentra ligada. Esto, si bien se considera, no es mas +que extender á mayor número de casos, lo mismo que +observamos frecuentemente en los hechos psicológicos, +efectos de causas morbosas; y que además experimentamos +constantemente en las sensaciones. ¿Qué es una +sensacion, sino una aparicion repentina de un fenómeno en +nuestra alma, por efecto de una alteracion del estado de los +órganos?</p> + +<p>[174.] No quiero decir con esto que todos los pensamientos +espontáneos, y en general todos los fenómenos que +aparecen repentinamente en nuestro interior sin preparacion +conocida, nazcan <span class="pagenum"><a name="Page_329" id="Page_329">{329}</a></span> de las afecciones de la organizacion; +solo he querido recordar un hecho fisiológico y +psicológico, cuyo olvido puede producir divagaciones +inútiles, y hasta perjudiciales. Al leer las obras de +algunos filósofos modernos que tratan de este punto, parece +que se proponen allanar el camino para sostener luego que la razon +individual no es mas que un fenómeno de la razon universal y +absoluta; y que las inspiraciones, y en general todos los +fenómenos espontáneos independientes de nuestro libre +albedrío, son indicios de que la razon absoluta se aparece +á sí misma en la razon humana; que lo que llamamos +nuestro yo, es una modificacion del ser absoluto; y que la +personalidad de nuestros seres no es mas que una fase de la razon +absoluta é impersonal.</p> + +<p>[175.] Lo que se llama la espontaneidad, la intuicion de los +tiempos primitivos, no puede ser otra cosa á los ojos de la +razon y de la crítica, que la primitiva enseñanza que +recibió de Dios el linaje humano; todo cuanto dicen en +contra algunos filósofos modernos, es una repeticion, bien +que algo disfrazada, de los sofismas de los incrédulos de +todas épocas, presentados bajo engañosas galas por +hombres que abusan de su talento. Léanse con reflexion los +escritos á que aludimos, despójeselos de algunas +palabras altisonantes y enigmáticas, y no se +encontrará en ellos nada que no dijeran á su modo +Lucrecio y Voltaire. <span class="pagenum"><a name="Page_330" id="Page_330">{330}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XVII.</h2> +<h3>ACLARACIONES SOBRE LA ESPONTANEIDAD.</h3> +<p>[176.] Nada mas fácil que escribir algunas páginas +brillantes sobre el fenómeno de la espontaneidad: el genio +de los poetas, de los artistas, de los grandes capitanes de todos +los siglos; los tiempos fabulosos y los heróicos; el +misticismo; las religiones, todo lo aprovechan algunos +filósofos de nuestros dias, para escribir trozos, que ni son +de filosofía, ni de historia, ni de poesía; y que +solo deben mirarse como raudales de palabras, relumbrantes y +sonoras, que escritores de fantasía galana y facundia +inagotable derraman sobre el abrumado entendimiento del +cándido lector. Y bien ¿á qué se reduce +esa espontaneidad, esa inspiracion de que tanto se nos habla? +Fijemos las ideas, consignando y clasificando los hechos.</p> + +<p>[177.] La razon propiamente dicha, no se desplega en el +espíritu humano completamente aislado de otros +espíritus; y no bastan á despertarla los +espectáculos de la naturaleza. La estupidez de los +niños encontrados en los bosques, y la escasa inteligencia +de los sordo-mudos, son irrecusable prueba de esta verdad.</p> + +<p>[178.] El espíritu humano puesto en comunicacion +<span class="pagenum"><a name="Page_331" id="Page_331">{331}</a></span> con otros espíritus, experimenta +un desarrollo en parte espontáneo y directo, en parte +laborioso y reflexivo. Este es otro hecho que sentimos todos en +nosotros mismos. Los espíritus á proporcion de que +sus cualidades son mas aventajadas, se desenvuelven con mas +espontaneidad.</p> + +<p>[179.] De los pensamientos que nos ocurren repentinamente y que +nos parecen puramente espontáneos, no pocos son +reminiscencias mas ó menos fieles de lo que hemos leido, +ú oido, ó reflexionado anteriormente; y por +consiguiente dimanan de un hecho <i>preparatorio</i>, del cual no +nos acordamos. Así se explica, por qué la inventiva +en todos géneros se perfecciona con el trabajo.</p> + +<p>[180.] Como en el desarrollo de las facultades del alma, ejerce +poderosa influencia la organizacion de nuestro cuerpo, podemos +decir que la espontaneidad de algunos fenómenos internos, +está ligada con ciertas alteraciones de nuestra +organizacion.</p> + +<p>[181.] No hay ninguna dificultad <i>filosófica</i> en +admitir una comunicacion <i>inmediata</i> de nuestro +espíritu con otro espíritu superior; y por +consiguiente tampoco la hay en conceder que algunos +fenómenos internos espontáneos, nacen de la +influencia directa que dicho espíritu superior ejerce sobre +el nuestro.</p> + +<p>[182.] El género humano no ha tenido primitivamente un +desarrollo espontáneo, independiente de la accion del +Criador; la filosofía nos <span class="pagenum"><a name="Page_332" id="Page_332">{332}</a></span> indica la necesidad de +una enseñanza primitiva, sin la cual el espíritu +humano no habria salido jamás de un estado de +embrutecimiento y estupidez. Esta última observacion merece +algunas aclaraciones.</p> + +<p>[183.] La religion nos atestigua una instruccion y educacion +primitivas del linaje humano, hechas por el mismo Dios en la +persona del primer hombre: esto es altamente conforme á la +enseñanza de la razon y de la experiencia.</p> + +<p>Nuestro espíritu posee innumerables gérmenes, pero +es preciso que una causa externa los desarrolle. Un hombre +enteramente solo desde su niñez, ¿qué seria? +poco mas que un bruto: la piedra preciosa estaria cubierta con +tierra grosera, que no la dejaria brillar.</p> + +<p>La palabra no produce ni puede producir la idea; esto es cierto; +la razon de las ideas no está en el lenguaje; la razon del +lenguaje está en las ideas. La palabra es un signo: y no se +significa lo que no se concibe. Pero este signo, este instrumento, +es de un uso maravilloso: las palabras son al entendimiento lo que +las ruedas á la potencia de una máquina; la potencia +le da el movimiento, pero la máquina no andaria sin las +ruedas. Faltando la palabra, la inteligencia podria tener algun +movimiento; pero muy lento, muy imperfecto, muy pesado.</p> + +<p>[184.] La Biblia nos presenta al hombre hablando luego de +criado: el lenguaje le fué pues enseñado por Dios. +Este es otro hecho admirable <span class="pagenum"><a name="Page_333" id="Page_333">{333}</a></span> que la razon confirma +plenamente. El hombre no puede inventar el lenguaje. Esta invencion +excede á cuantas se pueden imaginar ¿y se quiere +atribuirla á hombres tan estúpidos como son los que +carecen del lenguaje? Menos extraño seria que un hotentote +inventara de repente el cálculo infinitesimal.</p> + +<p>[185.] El hombre mas rudo que sabe una lengua, posee un tesoro +de ideas mayor de lo que se cree. En el discurso mas sencillo se +encuentran muchas ideas físicas, metafísicas y +morales. En el grado mas ínfimo del estado social, se oyen +discursos semejantes al siguiente: «no he querido perseguir +mas lejos la fiera, por temor de que irritada, no hiciese +daño.» Aquí hay las ideas de tiempo, de acto de +voluntad, de accion, de continuidad, de espacio, de causalidad, de +analogía, de fin y de moral.</p> + +<p>Tiempo pasado = no <i>he</i><br /> +Idea de acto de voluntad = <i>querido</i>,<br /> +Accion = <i>perseguir</i>.<br /> +Continuidad = <i>mas</i>,<br /> +Espacio = <i>lejos</i>.<br /> +Analogía = <i>irritada</i>.<br /></p> + +<p>Pues que por la irritacion observada en otros casos, se infiere +la del presente; y además se conoce la irritacion, por lo +que nos sucede cuando nos molestan.</p> + +<p>Motivo y fin = <i>por temor de que</i> irritada etc, etc.<br /> +Causalidad = no <i>hiciese daño</i>.<br /> +Moralidad = el <i>no dañar á otros</i>.<br /> +<span class="pagenum"><a name="Page_334" id="Page_334">{334}</a></span></p> + +<p>[186.] La ciencia va descubriendo la afinidad de las lenguas, +encontrándolas reunidas en grandes centros: las lenguas de +los salvajes no son elementos, sino fragmentos: no son la palabra +balbuciente de la infancia, sino la pronunciacion torpe y +extravagante de la degradacion y embriaguez.</p> + +<p>[187.] La palabra no puede producir en el espíritu la +idea de una sensacion que no tenga: todos los discursos del mundo +no darian la idea de color á un ciego de nacimiento. Mucho +menos podrán resultar de la palabra las ideas puras, +distintas de toda sensacion; y esto es una razon poderosa en favor +de las ideas innatas.</p> + +<p>[188.] Las ideas de unidad, número, tiempo, causalidad, +expresan cosas no sensibles; luego no pueden ser producidas en +nosotros por ninguna representacion sensible expresada por +palabras. Sin embargo, estas ideas existen en nosotros como +gérmenes susceptibles de un gran desarrollo; primero por la +experiencia de los sentidos, y luego por la reflexion. El +niño que habiendo acercado su mano á la lumbre se +quema, comienza á percibir la relacion de causalidad, que +luego generaliza y depura. Las grandes ideas de Leibnitz sobre la +causalidad, eran la idea de un Leibnitz niño. La diferencia +estaba en el desarrollo. Así la organizacion de la colosal +encina, se halla bajo la corteza de la bellota.</p> + +<p>Unos han dicho que el entendimiento del hombre era como una +tabla rasa en que nada hay escrito; <span class="pagenum"><a name="Page_335" id="Page_335">{335}</a></span> otros que era un libro +que bastaba abrir para leer; yo creo que se podria comparar +á uno de esos papeles escritos con tinta incolorada, que +parecen blancos hasta que una friccion de un líquido +misterioso hace salir los caractéres negros. El +líquido mágico es la instruccion y la educacion.</p> + +<p>[189.] Yo quisiera que se me mostrara un pueblo que por +sí solo haya salido del estado salvaje, ni aun del +bárbaro. Todas las civilizaciones que se conocen +están subordinadas unas á otras por una cadena no +interrumpida. La civilizacion europea debe mucho al cristianismo, y +algo á la romana; la romana á la griega; la griega +á la egipciaca; la egipciaca á la oriental; y +allí se encuentra un velo que con nada se levanta, sino con +los primeros capítulos del Génesis.</p> + +<p>[190.] Para conocer al espíritu humano es preciso +estudiar la historia de la humanidad: quien aisla demasiado los +objetos corre peligro de mutilarlos; por esta razon se han escrito +tantas frivolidades ideológicas que han pasado por +investigaciones profundas, no obstante que distaban tanto de la +verdadera metafísica como el arte de disponer +simétricamente un museo, de la ciencia del naturalista.</p> + +<p>[191.] Si se defienden las ideas innatas, tampoco se puede negar +á nuestro entendimiento una fuerza para componer otras +nuevas, á medida que los objetos, y sobre todo la locucion, +le excitan á ello; de lo contrario seria menester decir +<span class="pagenum"><a name="Page_336" id="Page_336">{336}</a></span> que nada aprendemos ni podemos +aprender, y que lo tenemos ya todo de antemano en nuestro +espíritu, como escrito en un libro. Nuestro entendimiento +parece una caja donde hay todos los caractéres; mas para +decir algo, ha menester de la mano del cajista.</p> + +<p>Esta imágen de los caractéres de imprenta me +recuerda un hecho ideológico que importa consignar: hablo +del escasísimo número de ideas que hay en nuestra +mente, y de la asombrosa variedad de combinaciones á que se +prestan. Cuanto hay en el órden intelectual, se puede +encerrar en las categorías; las que, ora se adopten las de +Aristóteles, ora las de Kant, ú otro cualquiera, +siempre se reducen á muy pocas. Cada idea de esas que se +pudieran llamar matrices, se parece á un rayo de luz que +pasando sucesivamente por innumerables prismas, y reflejando en +muchos espejos, presentase infinita variedad de colores, matices y +figuras.</p> + +<p>Como nuestro pensamiento se reduce casi todo á la +combinacion, y esta puede hacerse de tantas maneras, es singular la +comunidad necesaria que en las combinaciones fundamentales tienen +todos los espíritus. En los puntos secundarios hay +divergencia; mas nó en lo principal. Esto prueba que la +razon humana, en su existencia y en su desarrollo, depende de una +inteligencia infinita causa de todos los espíritus, y +maestra de todos ellos.</p> + +<p>[192.] En apartándose de estas doctrinas, tan +<span class="pagenum"><a name="Page_337" id="Page_337">{337}</a></span> acordes con la filosofía y la +historia, la espontaneidad, ya sea del hombre, ya sea del linaje +humano, ó no significa nada, ó expresa las vagas y +absurdas teorías del panteismo idealista.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XVIII.</h2> +<h3>CAUSALIDAD FINAL. MORALIDAD.</h3> +<p>[193.] Los seres activos que obran por conocimiento, necesitan +tener, á mas de su actividad eficiente, un principio moral +de sus determinaciones. Para querer, no basta la sola facultad de +querer, es necesario conocer lo que se quiere; pues nada es querido +sin ser conocido. Esto da orígen á la <i>causalidad +final</i>, esencialmente distinta de la eficiente, y que solo tiene +lugar en los seres dotados de inteligencia.</p> + +<p>[194.] Recordando lo que se ha dicho (Cap. X) podemos notar que +las causas finales forman una serie distinta de las eficientes; y +que lo que en estas es accion física, es en aquellas +influencia moral. En la pintura de un cuadro, la serie de la +causalidad eficiente, es esta: el pincel, la mano, los +músculos, los espíritus animales, el imperio de la +voluntad. Con esta serie, siempre necesaria para que el cuadro se +pinte, se pueden combinar diferentes series de causalidad final. El +artista <span class="pagenum"><a name="Page_338" id="Page_338">{338}</a></span> puede haberse propuesto las que siguen. +Lucir su ingenio y esto para adquirir fama, y la fama para +disfrutar el placer que se experimenta con una nombradía +gloriosa. Otra serie: contentar una persona, para quien se trabaja +el cuadro; y esto para que la persona pague una cantidad de dinero; +y el dinero, ó para las necesidades del artista, ó +para sus placeres. Otra: buscar en la pintura la distraccion de una +pesadumbre; y esto para conservar la salud. Es evidente que se +pueden excogitar muchas series de una influencia puramente moral +ó intelectual, series que solo concurren á la +produccion del efecto en cuanto se combinan con la serie eficiente, +influyendo en la determinacion del artista.</p> + +<p>[195.] Esta influencia moral puede ejercerse de dos maneras: +arrastrando necesariamente la voluntad, ó dejándola +con facultad para querer ó no querer; en el primer caso hay +una espontaneidad voluntaria, pero necesaria; en el segundo, hay +una espontaneidad libre. Todo acto libre es voluntario, mas +nó todo acto voluntario es libre. Dios quiere libremente la +conservacion de las criaturas; pero quiere necesariamente la +virtud, y no puede querer la iniquidad.</p> + +<p>[196.] Mientras atendemos únicamente á la +causalidad de eficiencia, no hallamos mas que relaciones de causas +y efectos; pero en atendiendo á la causalidad final, se +presenta un nuevo órden de ideas y de hechos: <i>la +moralidad</i>. Ante todo consignemos la existencia del hecho.</p> + +<p>[197.] Bien y mal, moral, inmoral, justo, injusto, <span class="pagenum"><a name="Page_339" id="Page_339">{339}</a></span> +derecho, deber, obligacion, mandato, prohibicion, lícito, +ilícito, virtud y vicio, hé aquí unas palabras +que todos emplean de continuo y aplican á todo el curso de +la vida, á todas las relaciones del hombre con Dios, consigo +mismo y con sus semejantes, sin ninguna duda sobre su verdadero +significado, y entendiéndose perfectamente unos á +otros; cual si hablasen de los colores, de la luz ó de otros +objetos de nuestros sentidos. Al oir la palabra lícito +ó ilícito aplicada a un acto ¿quién +pregunta lo que significa? Cuando se dice este hombre es virtuoso, +aquel vicioso, ¿quién duda sobre el sentido de estas +expresiones? ¿Hay nadie que encuentre alguna dificultad en +comprender lo que significan estas otras: tiene derecho á +ejecutar este acto, está obligado á cumplir con tal +circunstancia, este es su deber, ha faltado á su deber, esto +está mandado, aquello está prohibido, esto es justo, +aquello es una injusticia, esto es una virtud heróica, +aquello una maldad, un crímen? No hay ideas mas comunes, mas +vulgares, corren entre los ignorantes como entre los sabios, en los +pueblos bárbaros como en los cultos, en la juventud de las +sociedades como en su infancia y vejez, en medio de costumbres +puras como de la corrupcion mas escandalosa: expresan algo +primitivo, innato en el espíritu humano, algo indispensable +á su existencia, algo de que no puede despojarse mientras +está en el ejercicio de sus facultades. Habrá mas +ó menos equivocacion ó extravagancia en la aplicacion +de dichas ideas á <span class="pagenum"><a name="Page_340" +id="Page_340">{340}</a></span> ciertos casos particulares; pero las +ideas matrices de bueno y malo, justo é injusto, +lícito é ilícito, son las mismas en todos +tiempos y países, forman como un ambiente en que el +espíritu humano respira y vive.</p> + +<p>[198.] Es notable que ni aun aquellos que niegan la diferencia +entre el bien y el mal, pueden prescindir de esta diferencia. A un +filósofo que está escribiendo un tratado en que se +burla de lo que él llama <i>preocupaciones</i> del humano +linaje sobre la diferencia entre el bien y el mal, decidle: +«me parece, señor filósofo, que es V. un +insigne malvado, pues que de tal modo se propone combatir lo mas +santo que hay sobre la tierra;» y veréis como se +olvida de su filosofía, y de cuanto ha dicho sobre el +<i>vano</i> significado de las palabras virtud y vicio, y se +indigna de verse calificado de esta manera, y se defiende con +calor, y se empeña en probaros que es el hombre mas virtuoso +del mundo, y que en aquello mismo está dando repetidas +pruebas de <i>lealtad</i>, de <i>sinceridad</i>, de +<i>honradez</i>. Poco importa que allá en sus altas +teorías, la honradez, la lealtad y la sinceridad sean +palabras destituidas de sentido, puesto que nada significan ni +pueden significar, en no admitiendo un órden moral; el +filósofo arrostra sin vacilar una inconsecuencia, ó +mejor diremos, ni aun repara en ella: las ideas y sentimientos +morales se agitan en su alma desde el momento que se le llama +inmoral: deja de ser sofista y vuelve á ser hombre. +<span class="pagenum"><a name="Page_341" id="Page_341">{341}</a></span></p> + +<p>[199.] La idea de este órden moral, ¿podrá +ser una preocupacion que no teniendo cosa alguna que le corresponda +en la realidad, y sin fundamento en la naturaleza humana, deba su +origen á la educacion, de suerte que hubiese sido posible +que los hombres viviesen sin ideas morales ó con otras +directamente contrarias á las que ahora tenemos? Si es +preocupacion, ¿cómo es que sea general á todos +los tiempos y países? ¿quién la ha comunicado +al humano linaje? ¿quién ha sido tan hábil y +tan poderoso, para lograr que la adoptasen todos los hombres? +¿cómo se ha conseguido que las pasiones, +hallándose en posesion de la libertad, renunciasen á +ella, admitiendo un dique que les impide desbordarse, recibiendo un +freno que de continuo las detiene y molesta? ¿Quién +fué ese hombre extraordinario, cuya accion alcanzó +á dominar todos los tiempos y países, las costumbres +mas brutales, las pasiones mas violentas, los entendimientos mas +obtusos, que pudo difundir la idea de un órden moral por +toda la faz de la tierra, no obstante la diversidad de los climas, +de las lenguas, de las costumbres, de las necesidades, de la +variedad en el estado social de los pueblos, y que consiguió +dar á esta idea del órden moral, tal fuerza, tal +consistencia, que se conserva al través de todas las +vicisitudes, á pesar de los mas profundos trastornos, entre +las ruinas de los imperios, entre las fluctuaciones y +transmigraciones de la civilizacion, permaneciendo como una +<span class="pagenum"><a name="Page_342" id="Page_342">{342}</a></span> columna que no pueden conmover las +impetuosas olas de la corriente de los siglos?</p> + +<p>No hay aquí la mano del hombre; un fenómeno de +este género no nace de combinaciones humanas; se funda en la +naturaleza misma; es indestructible porque es natural; así, +y solo así, pueden explicarse su universalidad y +permanencia.</p> + +<p>[200.] El negar toda diferencia entre el bien y el mal, es +ponerse en abierta contradiccion con las ideas mas arraigadas en el +espíritu humano, con los sentimientos mas profundos y +poderosos; todos los sofismas del mundo no serán capaces de +persuadir á nadie, incluso el mismo sofista, que no hay +ninguna diferencia intrínseca entre consolar á un +afligido y aumentar su afliccion, entre socorrer á un +infortunado y agravar su infortunio, entre agradecer un beneficio y +dañar al bienhechor, entre cumplir la promesa y faltar +á ella, entre hacer limosna y robar el bien ajeno, entre ser +fiel á un amigo y hacerle traicion, entre morir por su +patria y venderla alevemente á los enemigos, entre respetar +las leyes del pudor y violarlas con descaro, entre la sobriedad y +la embriaguez, entre la templanza en todos los actos de la vida y +el desórden de las pasiones desbocadas. No hay razon, no hay +ingenio, no hay cavilacion, de ninguna especie, capaces de borrar +esta línea divisoria. El sofista discute, imagina, finge, +sutiliza, pero todo es en vano; la naturaleza está +aquí: ella dice al insensato: hasta aquí +llegarás, y aquí se quebrantará el orgullo de +tus olas. <span class="pagenum"><a name="Page_343" id="Page_343">{343}</a></span></p> + +<p>[201.] Si no hay diferencia intrínseca entre el bien y el +mal, y todo cuanto se dice sobre la moralidad ó inmoralidad +de las acciones no es mas que un conjunto de palabra sin sentido, +ó que al menos no tienen otro que el recibido de las +convenciones humanas, ¿cómo es que mientras el justo +duerme sosegado en su lecho, el malvado se agita con el corazon +destrozado por los remordimientos? ¿de dónde vienen +aquellos sentimientos de amor y de respeto que nos inspira lo que +llamamos virtud y la aversion que nos excita lo que apellidamos +vicio? El amor á los hijos, la veneracion á los +padres, la fidelidad con los amigos, la compasion por la desgracia, +la gratitud hácia los bienhechores; el horror que nos causa +un padre cruel, un hijo parricida, una esposa adúltera, un +amigo desleal, un traidor á su patria, una mano salpicada +con la sangre de una víctima, la opresion del desvalido, el +desamparo del huérfano, la ingratitud con el bienhechor; +estos sentimientos, ¿no muestran mas claro que la luz del +dia, la mano del Todopoderoso esculpiendo en nuestras almas las +ideas del órden moral, y fortaleciéndolas con +sentimientos que instintivamente, aun cuando nos faltase el tiempo +para reflexionar, nos indicasen el camino que debemos seguir?</p> + +<p>[202.] No niego que en el exámen de los fundamentos de la +moral se tropieza con graves dificultades; convengo en que el +análisis de la ciencia del bien y del mal es uno de los +puntos <span class="pagenum"><a name="Page_344" id="Page_344">{344}</a></span> mas recónditos de la +filosofía; pero estas dificultades nada prueban contra la +expresada diferencia. Nadie niega la existencia de un edificio +aunque no se pueda descubrir hasta dónde llegan sus +cimientos; la misma profundidad es un indicio de su solidez, una +garantía de su duracion. La diferencia entre el bien y el +mal demostrada <i>à priori</i> por los sentimientos mas +íntimos del corazon humano, se puede evidenciar con solo +atender á los resultados que produce su existencia ó +no existencia. Admitamos el órden moral é imaginemos +que todos los hombres arreglan su conducta conforme á esta +<i>preocupacion</i>. ¿Cuál es el resultado? el mundo +se convierte en un paraíso; los hombres viven como hermanos, +usan con templanza de los dones de la naturaleza, comparten su +dicha, se ayudan en su desgracia; en el individuo, en la familia, +en la sociedad, reina la armonía mas encantadora; si el +órden moral es una preocupacion, necesario es confesar que +jamás la hubo de consecuencias mas grandes, mas saludables, +mas bellas; si la virtud es una mentira, jamás la hubo mas +útil, mas hermosa, mas sublime.</p> + +<p>[203.] Hagamos la contraprueba. Supongamos que la +<i>preocupacion</i> desaparece, y que todos los hombres se +convencen de que el órden moral es una vana ilusion y que es +preciso desterrarla del entendimiento, de la voluntad y de las +obras; ¿cuál será el resultado? Destruido el +órden moral quedará solo el físico; cada cual +pensará y obrará segun sus cálculos, pasiones +ó caprichos; no <span class="pagenum"><a name="Page_345" id="Page_345">{345}</a></span> habrá mas guia para los hombres +que el ciego instinto de la naturaleza ó las frias +especulaciones del egoismo; el individuo se convertirá en un +monstruo, la familia verá rotos todos sus lazos; y sumida la +sociedad en un caos espantoso, caminará rápidamente +á su total aniquilamiento. Estas son las consecuencias +necesarias del destierro de la <i>preocupacion</i>. El lenguaje +mismo quedaria horriblemente mutilado si desapareciesen las ideas +del órden moral: una conducta buena ó mala serian +palabras sin sentido: la alabanza y el vituperio carecerian de +objeto; la misma vanidad perderia gran parte de su pábulo; +la lisonja deberia limitarse á las prendas naturales +consideradas en el órden puramente físico: la palabra +mérito, no podria pronunciarse sin caer en el absurdo.</p> + +<p>[204.] Véase pues si hay dificultad de ninguna clase que +pueda hacer admisibles tamañas consecuencias; quien, +arredrado por las sombras que se descubren al examinar los primeros +principios de la moral, se empeñase en negarla, seria tan +insensato como el labrador que á la vista de un caudaloso +rio que fertiliza sus campiñas, se obstinase en afirmar que +no existen las aguas fertilizadoras, fundado en la razon de que +algunos despeñaderos inaccesibles le impiden acercarse al +benéfico manantial. <span class="pagenum"><a name="Page_346" +id="Page_346">{346}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XIX.</h2> +<h3>EXÁMEN DE ALGUNAS EXPLICACIONES DE LA MORALIDAD.</h3> +<p>[205.] Se ha disputado mucho sobre el orígen y +carácter de la moralidad de las acciones, sucediendo en esta +materia lo mismo que en todas las demás; el entendimiento +del hombre vacila y se confunde, siempre que trata de penetrar en +los primeros principios de las cosas. Como no me propongo escribir +un tratado de moral, y sí únicamente, analizar los +fundamentos de esta ciencia, me limitaré á +caracterizar, en cuanto me sea posible, las ideas y sentimientos +primordiales del órden moral, sin descender á sus +aplicaciones. Para esto, procederé como acostumbro, por el +método analítico, descomponiendo el hecho consignado +en el capítulo anterior, recorriendo varias exposiciones del +mismo, y señalando la insuficiencia y la inexactitud de +alguna de ellas, antes de llegar á la única que me +parece verdadera y cumplida.</p> + +<p>[206.] ¿Qué es bien? qué es mal? las cosas +que son buenas ó malas ¿por qué lo son? +¿en qué consiste su bondad ó malicia? +cuál es el orígen de estas propiedades?</p> + +<p>Se dice que es bueno lo que es conforme á la razon, lo +que se hace con arreglo a la ley eterna, lo que es agradable +á Dios; y malo lo que se opone <span class="pagenum"><a name="Page_347" id="Page_347">{347}</a></span> +á la razon, lo que contradice á la ley eterna, lo que +es desagradable á Dios. Esto es verdad; pero +¿resuelve cumplidamente la cuestion en el terreno +científico?</p> + +<p>El valor moral del dictámen de la razon depende de su +conformidad con la ley eterna; cuando pues para fundar el +órden moral se echa mano de la primera, se habla de una +participacion de la segunda; luego no se tienen con esto dos +resoluciones de la cuestion, sino una sola.</p> + +<p>Los actos no pueden ser agradables ó desagradables +á Dios, sino en cuanto son conformes á la ley eterna; +luego el juzgar de la bondad ó malicia de los actos por su +relacion al agrado ó desagrado de Dios, es juzgarlos por su +conformidad á la ley eterna.</p> + +<p>Infiérese de lo dicho que acto conforme á razon, +acorde con la ley eterna, ó agradable á Dios, aunque +expresen diversos aspectos de una idea, no significan nada +diferente, en cuanto se trata de explicar los cimientos del +órden moral.</p> + +<p>[207.] Las prescripciones de la ley eterna, no dependen de la +<i>libre</i> voluntad de Dios; pues en tal caso se seguiria que +Dios podria hacer lo bueno malo, y lo malo bueno. La ley eterna, no +puede ser otra cosa que la razon eterna, ó bien la +representacion del órden moral en el entendimiento divino. +En tal caso, la moralidad parece, segun nuestro modo de concebir, +que precede á su representacion; esto es, que la moralidad +está representada en el entendimiento divino, porque +<span class="pagenum"><a name="Page_348" id="Page_348">{348}</a></span> ella es; pero no es, porque esté +representada. En el órden moral llegamos á un caso +semejante al de las esencias metafísicas y +geométricas. Las verdades geométricas por ejemplo, +son eternas en cuanto están representadas en la razon +eterna; y esta representacion supone una verdad intrínseca +en ellas mismas, y absolutamente necesaria, pues que de otro modo +la representacion podria ser falsa. Mas, como quiera que dicha +verdad ha de tener algun fundamento eterno (Lib. IV, +Cap.<small><sup>s</sup></small> XXIV, XXV, XXVI y XXVII), y este no +se halla en los seres finitos, se le ha de buscar en el ser +infinito por esencia, donde está la razon de todo. Su +entendimiento representa la verdad, y por tanto es verdadero; pero +esta misma verdad se funda en la esencia del mismo ser infinito que +la conoce.</p> + +<p>[208.] Las verdades morales no se distinguen en este punto de +las metafísicas; su orígen está en Dios, la +moral no puede ser atea. ¿Por qué se representan en +Dios unas cosas como buenas y otras como malas? buscar la razon de +esto equivale á preguntar por qué los +triángulos no se representan circulares, y los +círculos triangulares. Si hay una necesidad +intrínseca, ó no podremos señalar la razon de +ella, ó de todos modos debemos llegar á una razon que +no puede explicarse por otra razon. Siempre será preciso +pararnos en un punto donde digamos: es así, y nada mas. La +ulterior satisfaccion que en tal caso pudiéramos desear, nos +es imposible alcanzarla, <span class="pagenum"><a name="Page_349" +id="Page_349">{349}</a></span> en no viendo intuitivamente la +esencia infinita donde se halla la primera y la última razon +de todo.</p> + +<p>[209.] Para estar representadas las cosas como buenas ó +malas, y aun para concebirlas representadas como tales, es +necesario que se les suponga bondad ó malicia.</p> + +<p>¿Qué es ser una cosa buena? si decimos que es el +ser representada como buena en el entendimiento divino, hacemos +entrar en la definicion la misma cosa definida: siempre queda la +dificultad: ¿qué significa ser representada como +buena?</p> + +<p>La bondad no puede consistir en la simple representacion, de +suerte que sea bueno todo lo que está representado en Dios, +porque entonces se seguiria que todo es bueno porque todo +está representado en Dios.</p> + +<p>Luego para que una cosa sea buena, no solo debe ser +representada, sino representada bajo tal ó cual +carácter, que la constituya buena; en cuyo caso, hallamos +aun en pié toda la dificultad: ¿cuál es este +carácter?</p> + +<p>[210.] Aclaremos las ideas comparando una verdad +metafísica con una verdad moral. Todos los diámetros +de un mismo círculo son iguales; esta verdad no depende de +ningun círculo particular; se funda en la misma esencia del +círculo; y esta á su vez, con todas sus propiedades y +relaciones, se halla representada desde toda la eternidad en la +esencia infinita, donde con la plenitud del ser, hay la +representacion y el conocimiento <span class="pagenum"><a name="Page_350" id="Page_350">{350}</a></span> de todas las +participaciones finitas en que se pueden ejercer la +sabiduría y la omnipotencia infinita. Todas las +participaciones están sujetas al principio de contradiccion; +en ninguna de ellas se puede verificar que el ser deje de excluir +al no ser y recíprocamente; de aquí dimana la +necesidad de todas las propiedades y relaciones, sin las cuales no +subsiste el principio de contradiccion: entre ellas se cuenta la +igualdad de todos los diámetros del mismo +círculo.</p> + +<p>[211.] Estas consideraciones sugieren la cuestion: ¿es +posible explicar el órden moral del mismo modo que el +metafísico y el matemático, manifestándole +contenido en el principio de contradiccion?</p> + +<p>[212.] Es fácil de notar que en todas las verdades +metafísicas y matemáticas se expresa ó se +niega la identidad. A es B, ó A no es B; á esto se +reducen todas las proposiciones posibles; esta es la fórmula +general de todas las verdades de un órden absoluto. De otra +manera sucede en el órden moral, donde nunca se expresa nada +absolutamente, como lo indica la misma forma de las proposiciones +morales. Dios es bueno. Aquí se expresa una verdad +metafísica. Dios <i>debe ser</i> amado, ó en otros +términos: <i>se ha</i> de amar á Dios. Aquí se +expresa una verdad moral. Nótese la diferencia: en un caso +se dice <i>es</i>, absolutamente; en el otro, <i>debe ser</i>, +<i>se ha</i>, <i>hay obligacion de</i>, empleándose +diferentes expresiones que todas significan una misma cosa; pero en +todas ellas <span class="pagenum"><a name="Page_351" id="Page_351">{351}</a></span> ha desaparecido el <i>ser</i>, como +afirmacion absoluta. Al parecer ninguna proposicion moral puede +expresarse de esta manera, atendiendo á los elementos +primitivos de nuestras ideas morales, porque en todas estas +proposiciones se implica la idea del deber, que es esencialmente +una idea relativa.</p> + +<p>[213.] El amar á Dios es bueno. Esta es una proposicion +moral cuya estructura parece contradecir lo que acabo de +establecer. Aquí se encuentra una afirmacion absoluta +expresada simplemente por <i>es</i>, como en las proposiciones +metafísicas ó matemáticas. No obstante, por +poco que se reflexione, se echará de ver que este +carácter absoluto desaparece, si se atiende á la +naturaleza del predicado. ¿Qué significa +<i>bueno</i>? hénos aquí con una idea esencialmente +relativa, lo cual comunicará este mismo carácter +á la proposicion que se presentaba como absoluta. El +amar á Dios es bueno, significará: el amar á +Dios es una cosa conforme á la razon ó á la +ley eterna, ó agradable á Dios, ó una cosa +á que estamos obligados; siempre una idea relativa, +jamás una idea absoluta como estas otras: ser, no ser, +triángulo, círculo etc. etc.</p> + +<p>[214.] Bueno, dicen algunos, es lo que conduce al fin que +corresponde al ser inteligente. Esta explicacion no debe +confundirse con la teoría del interés privado; +teoría rechazada por la religion, por los sentimientos del +corazon, y combatida por los pensadores mas profundos; aquí, +al hablar <span class="pagenum"><a name="Page_352" id="Page_352">{352}</a></span> de fin se trata de un fin +último, superior á lo que suele entenderse por la +expresion: interés privado. Sin duda que el llegar al +último fin, es un grande interés del ser inteligente; +pero al menos este interés se toma en un sentido grandioso, +que no alienta el desarrollo de un egoismo mezquino.</p> + +<p>Reconocida esta diferencia entre las dos doctrinas, diré +que tampoco esta última me parece admisible. La bondad moral +ha de ser conducente al fin; mas esto no constituye el +carácter de la moralidad. En efecto: ¿qué se +entiende por fin? si se entiende el mismo Dios, acto moral +será el acto que conduce á Dios; en cuyo caso +permanece en pié la dificultad, pues que faltará +saber, qué se entiende por <i>conducir</i>. Si es el +acarrear la felicidad, que consiste en la union con Dios +¿<i>cómo</i> se acarrea esta felicidad? Cumpliendo lo +que Dios ha mandado—Cierto; pero entonces preguntaremos: 1.º +por qué el hacer lo que Dios ha mandado, conduce á la +felicidad; 2.º por qué Dios ha mandado unas cosas, y ha +prohibido otras; lo cual equivale á plantear de nuevo la +cuestion de la moralidad intrínseca.</p> + +<p>[215.] Además, la idea de felicidad nos ofrece una cosa +muy distinta de la de moralidad. Imaginando un ser que sacrifica +toda su dicha por otros seres, tendremos la idea de un ser +altamente moral, y sin embargo infeliz. Si la moralidad consistiese +en la felicidad, la participacion de la felicidad seria la +participacion de la moralidad; <span class="pagenum"><a name="Page_353" id="Page_353">{353}</a></span> todo goce seria un acto +moral; y solo podria ser inmoral, por no ser bastante vivo ó +bastante duradero. A medida que nos elevaríamos á la +idea de un goce mas duradero y vivo, nos formaríamos la idea +de una moralidad mas alta; el goce mas exento de disgusto, seria el +acto de moralidad mas pura: y ¿quién no ve que esto +trastorna nuestras ideas morales, y repugna á nuestros +sentimientos?</p> + +<p>[216.] No basta decir que un ser moral alcanzará la +felicidad; y que su felicidad será tanto mayor, cuanto mayor +haya sido su moralidad; esto solo prueba que la felicidad es el +premio de la virtud; pero no autoriza á confundir aquella +con esta, el galardon con el mérito.</p> + +<p>[217.] El confundir la moralidad con la dicha, es reducir la +moral á una combinacion de cálculo, es despojar la +virtud de ese brillo purísimo que nos atrae y encanta, y que +nos la hace parecer tanto mas bella, cuanto mas unida está +con el sufrimiento. Si identificamos la felicidad con la moralidad; +el desinterés será un cálculo de +interés, un sacrificio de un interés menor á +un interés mayor, una pérdida en lo presente, para +ganar en el porvenir.</p> + +<p>Nó, la moralidad de las acciones, no es un negocio de +cálculo: el virtuoso alcanza premio; puede tambien desear +este premio; mas para que el acto sea virtuoso, se necesita algo +mas que la combinacion para alcanzarle; es preciso que hallemos +algo que haga el acto meritorio del <span class="pagenum"><a name="Page_354" id="Page_354">{354}</a></span> premio; y ni siquiera +concebimos que pueda estarle reservado el premio á ningun +acto, sino porque en sí mismo es meritorio.</p> + +<p>Cuando Dios ha preparado castigos para unos actos y premios para +otros, ha debido hallar en ellos una diferencia intrínseca; +y por esto les ha señalado destinos diferentes; pero segun +el sistema que combatimos, los actos no serian buenos sino en +cuanto conducentes al premio, y no habria ninguna razon porque +condujesen á él los unos con preferencia, á +los otros. Esta razon se ha de encontrar en una diferencia +intrínseca de los mismos; si no se quiere caer en el absurdo +de que todas los acciones son indiferentes en sí mismas, y +que las malas podrian ser buenas, y las buenas malas.</p> + +<p>[218.] El ser conducente al bien de la humanidad es otro +carácter incompleto de la moralidad de las acciones. Desde +luego salta á la vista, que esta moralidad, seria solamente +la humana; y por tanto no comprenderia la moralidad +intrínseca, que consideramos comun á todos los seres +inteligentes.</p> + +<p>[219.] Además; ¿de qué bien se trata? en +qué estado se considera la humanidad? ¿Se habla de +una sociedad constituida en nacion; ó de la humanidad +propiamente dicha; de una generacion ó de muchas; de su +destino en la tierra ó en el porvenir de la otra vida? +¿Se habla de su <i>bienestar</i>, ó de su desarrollo +y perfeccionamiento prescindiendo de su mayor ó menor +bienestar? Si la <span class="pagenum"><a name="Page_355" id="Page_355">{355}</a></span> moralidad de las acciones se ha de +tomar de su <i>conducencia</i>, por decirlo así, al bien +general de la humanidad, ¿en qué consiste este bien +supremo? ¿Es el desarrollo de la inteligencia, es el de la +fantasía ó del corazon; es el de las artes +útiles que proporcionan goces materiales? No se puede +entonces poner como término la perfeccion moral, pues que +por el supuesto, la moralidad seria un medio; y las acciones serian +tanto mas morales, cuanto serian medios mas útiles para +lograr el bien general.</p> + +<p>[220.] Decir que la moralidad es únicamente objeto del +sentimiento, y que no se puede señalar otro carácter +de lo bueno, sino esa perfeccion misteriosa que sentimos en la +virtud; es desterrar la moral como ciencia, cerrando completamente +las puertas á toda investigacion. No niego que hay en +nosotros un sentimiento moral; y que nuestro corazon abriga +misteriosas simpatías por la virtud; pero creo que con este +hecho, es muy compatible el estudio científico de los +fundamentos del órden moral. Es necesario reconocer el +carácter primitivo de algunos hechos de nuestro +espíritu, y no empeñarse en querer explicarlo todo; +pero conviene guardarse de la exageracion, que en esto será +tanto mas peligrosa, cuanto se cubrirá con el manto de la +modestia. <span class="pagenum"><a name="Page_356" id="Page_356">{356}</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XX.</h2> +<h3>EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL ÓRDEN MORAL.</h3> +<p>[221.] En la moralidad ha de haber algo absoluto. No es posible +concebir una cosa relativa sola, sin algo absoluto en que se funde. +Además, toda relacion implica un término de +referencia, y por consiguiente, aun cuando supongamos una serie de +referencias, es necesario llegar al término último. +Esto manifiesta por qué no satisfacen al entendimiento las +explicaciones de la moralidad puramente relativas: la razon y hasta +el sentimiento, buscan algo absoluto en que puedan fijarse.</p> + +<p>A mas de este argumento puramente ontológico en favor de +lo absoluto de la moralidad, hay otros mas al alcance del comun de +los hombres, y no menos concluyentes.</p> + +<p>[222.] En el ser infinitamente perfecto concebimos santidad +infinita, independientemente de la existencia de las criaturas; +¿y qué es la <i>santidad</i> infinita, sino la +perfeccion <i>moral</i> en un grado infinito? Esta razon es +decisiva para todo el mundo, excepto los ateos: quien admite la +existencia de Dios debe admitir su santidad; lo contrario repugna +á la razon, al corazon, al sentido comun. Luego existe algo +moral absoluto; luego <span class="pagenum"><a name="Page_357" id="Page_357">{357}</a></span> la moralidad en sí misma, no +puede explicarse por ninguna relacion de las criaturas á un +fin; pues que la moralidad en un grado infinito, existiria, aun +cuando no hubiese habido ni hubiese jamás, ninguna +criatura.</p> + +<p>[223.] Al concebir un ser inteligente criado, concebimos tambien +la moralidad como una ley inflexible á que sus acciones +deben sujetarse. Es de notar que esta moralidad la concebimos, aun +suponiendo un ser inteligente enteramente solo: luego la moralidad +no puede explicarse por la relacion de unas criaturas con otras. +Fingid un hombre enteramente solo sobre la tierra +¿podréis concebirle exento de toda moralidad? +¿Será igualmente bello en el órden moral el +que trabaje para perfeccionar su entendimiento y desarrollar +armónicamente todas sus facultades, ó el que se +abandone á instintos groseros confundiéndose con los +brutos por su estupidez y envilecimiento? Imaginad que desaparece +la tierra y todo el universo corpóreo, y todos los seres +criados, excepto una sola inteligencia: ¿podeis concebir +á esta criatura enteramente exenta de toda ley moral? En sus +pensamientos, en sus actos do voluntad, ¿podeis figuraros +que sea todo indiferente, y que la moralidad sea para ella una +palabra sin sentido? Es imposible, si no queremos luchar +abiertamente con nuestras ideas primitivas, con nuestros +sentimientos mas profundos, con el sentido comun de la humanidad. +Hé aquí pues otra prueba de que hay en el +órden moral algo absoluto, <span class="pagenum"><a name="Page_358" id="Page_358">{358}</a></span> una perfeccion +intrínseca, independiente de las relaciones mutuas de las +criaturas; una belleza propia, en ciertas acciones de la criatura +inteligente y libre.</p> + +<p>[224.] La imputabilidad de las acciones nos ofrece otro +argumento en confirmacion de la misma verdad. La moralidad no se +mide nunca por el resultado; los quilates de ella se aprecian por +lo <i>inmanente</i>; esto es, por los motivos que han impulsado +á querer, por la mayor ó menor deliberacion que ha +precedido al acto de la voluntad, por la mayor ó menor +intensidad de este mismo acto. Si alguna vez se atiende á +los resultados, todo el valor moral que á estos se atribuye +nace de lo interior del alma: la prevision ó imprevision de +ellos, ó la posibilidad ó imposibilidad de preverlos; +el haberlos querido ó nó; el habérselos +propuesto como objeto principal ó secundario; el haberlos +deseado con ahinco ó el haberlos arrostrado con dolor y +repugnancia; estas y otras consideraciones semejantes se tienen +presentes cuando se quieren apreciar y graduar el mérito +ó demérito de una accion que ha tenido tales ó +cuales resultados. De donde se infiere que estos no significan nada +en el órden moral, sino en cuanto está expresado en +ellos el acto de la voluntad.</p> + +<p>[225.] Este carácter de <i>inmanencia</i>, esencial +á los actos morales, destruye por su base todas las +teorías que fundan la moralidad en combinaciones externas, +sean las que fueren; y demuestra que el acto de un ser inteligente +y libre es bueno <span class="pagenum"><a name="Page_359" id="Page_359">{359}</a></span> ó malo en sí mismo, +prescindiendo absolutamente de todas sus consecuencias buenas +ó malas, que de un modo ú otro no hayan estado +contenidas en el acto interno. Un hombre, que por un acto cuyas +consecuencias no previese ni pudiese prever, perjudicase gravemente +á todo el linaje humano, seria inocente; y otro que con una +intencion dañada, hiciese un gran beneficio á la +humanidad entera, seria un perverso. Un hombre salva á su +patria, por un sentimiento de vanidad, ó con un fin de +ambicion ó de codicia: su accion salvadora, no es mirada +como un acto virtuoso. Otro, con la intencion mas desinteresada y +pura, con el mas ardiente anhelo de salvar á su patria, la +compromete, por un error, la pierde; este desventurado no deja de +ser un hombre virtuoso; la misma accion funesta en resultados, es +considerada como un acto de virtud.</p> + +<p>[226.] ¿En qué consiste pues la moralidad +absoluta? ¿dónde se halla el manantial oculto del +cual fluye ese raudal de belleza que todos sentimos, que lo inunda +todo, hermoseándolo todo; ese raudal con cuya falta se +marchitaria el mundo de las inteligencias?</p> + +<p>Me parece que en este punto, como en muchos otros, la ciencia no +ha notado bastante la admirable profundidad de la Religion +cristiana; esta lo ha dicho todo con una palabra tan tierna, como +llena de sentido: <i>Amor</i>.</p> + +<p>Permítaseme llamar muy particularmente la atencion de los +lectores sobre la teoría que voy á <span class="pagenum"><a name="Page_360" id="Page_360">{360}</a></span> +desenvolver. Despues de tantas dificultades como hemos amontonado +hasta aquí, sobre el fundamento del órden moral, +necesario es que procuremos adquirir alguna luz sobre un objeto tan +importante. Esta luz nos confirmará mas y mas una verdad que +la ciencia nos pone de manifiesto repetidas veces: cuando se llega +á los principios de las ciencias, ó á sus +últimos resultados, estad seguros de que las ideas +cristianas no os serán inútiles, y que os +comunicarán alguna leccion de trascendencia; en el edificio +de los conocimientos humanos las hallaréis iluminando el +cimiento y la cúpula.</p> + +<p>No se imagine el lector, que en vez de una teoría +científica, voy á ofrecerle un capítulo de +mística: estoy seguro de que al concluir la lectura, se +hallará convencido, de que aun bajo el aspecto puramente +científico, hay en esta doctrina mucha mas exactitud y +profundidad que en otras cuyos autores se guardan de emplear la +palabra <i>Dios</i>, como si este nombre augusto manchase las +páginas de la ciencia.</p> + +<p>[227.] La moralidad absoluta es el amor de Dios; todas las ideas +y sentimientos morales son aplicaciones y participaciones de este +amor.</p> + +<p>Hagamos la prueba llevando este principio fecundo á todas +las regiones del mundo moral.</p> + +<p>¿Qué es la moralidad absoluta en Dios? +¿cuál es el atributo del ser infinito que llamamos +santidad? El amor de sí mismo, de su perfeccion infinita. En +Dios no hay deber propiamente dicho, <span class="pagenum"><a name="Page_361" id="Page_361">{361}</a></span> hay necesidad absoluta de +ser santo; porque tiene necesidad absoluta de amar su perfeccion +infinita. Así la moralidad en su sentido mas absoluto, en su +grado mas alto, esto es la santidad infinita, es independiente de +todo libre albedrío. Dios no puede dejar de ser santo.</p> + +<p>[228.] Pero se preguntará por qué Dios se <i>ha +de</i> amar á sí mismo? esta cuestion carece de +sentido cuando se profundiza la materia sobre que versa; porque +supone que se puede expresar exactamente en términos +relativos lo que es enteramente absoluto. La proposicion: Dios se +<i>ha de</i> amar á sí mismo no es exacta; la +rigurosa exactitud solo se halla en esta otra: Dios se ama á +sí mismo; porque expresa de una manera absoluta, un hecho +absoluto. Si ahora se pregunta ¿por qué Dios se ama +á sí mismo? responderemos que tanto valdria +preguntar: por qué Dios se conoce á sí mismo; +ó por qué entiende la verdad, ó por qué +existe; en llegando á estas cuestiones nos encontramos en el +orígen primitivo, con cosas absolutas, incondicionales; +entonces, todo <i>porque</i> es absurdo.</p> + +<p>[229.] Infiérese de esta doctrina que no es exacto que la +moralidad no pueda ser expresada en una proposicion absoluta. Ella +en sí misma, en su grado infinito, es una verdad absoluta; +implica una identidad cuyo opuesto es contradictorio; por manera +que considerada en su mayor altura, está no menos ligada con +el principio de contradiccion, que todas las verdas +metafísicas <span class="pagenum"><a name="Page_362" id="Page_362">{362}</a></span> y geométricas. Hé +aquí su fórmula mas simple: El ser infinito se ama +á sí mismo.</p> + +<p>[230.] Continuemos desenvolviendo esta doctrina.</p> + +<p>Dios, en las profundidades de su inteligencia, ve desde toda la +eternidad una infinidad de criaturas posibles. Encerrando en +sí propio el fundamento de la posibilidad de las mismas y de +todas las relaciones que las pueden enlazar entre sí +ó con su Criador, nada puede existir independiente de Dios; +así, no es posible que ningun ser deje de ordenarse á +Dios. El fin que Dios se ha propuesto en la creacion, no puede ser +otro que el mismo Dios; pues que antes de la creacion nada existia +sino él, y despues de la creacion todas cuantas perfecciones +se hallan en las criaturas, las tiene Dios formal ó +virtualmente en un grado infinito. Luego este órden de todas +las criaturas á Dios como á ultimo fin, es una +condicion inseparable de las mismas; condicion vista por Dios desde +toda la eternidad, en todos los mundos posibles. Todo lo que ha +sido criado y todo lo que puede serlo, es la realizacion de una +idea divina, de lo que está representado en el entendimiento +infinito, y con las propiedades absolutas ó relativas que se +hallen preexistentes en aquella representacion. Así, todo +cuanto existe y puede existir, debe hallarse sometido á la +condicion de ordenarse á Dios, sin lo cual su existencia +seria imposible.</p> + +<p>[231.] Entre las criaturas en que se realiza la <span class="pagenum"><a name="Page_363" id="Page_363">{363}</a></span> +representacion preexistente en el entendimiento divino, las hay +dotadas de voluntad; esta es la inclinacion á lo conocido; y +significa un principio de las determinaciones propias, mediante un +acto de inteligencia. Si la criatura conociese intuitivamente +á Dios, su acto de voluntad seria necesariamente moral, +porque seria necesariamente un acto de amor de Dios. La rectitud de +la voluntad criada seria entonces un incesante reflejo de la +santidad infinita, ó del amor que Dios se tiene á +sí propio. En tal caso, la perfeccion moral de la criatura +tampoco seria libre; mas no dejaria por esto de ser perfeccion +moral y en un grado eminente. Habria entonces una perpetua +conformidad de la voluntad criada con la voluntad infinita; porque +la criatura amando á Dios con una feliz necesidad, no +querria, ni podria querer otra cosa que lo que quisiese el mismo +Dios. La moralidad de la voluntad criada seria esta conformidad +perenne con la voluntad divina; conformidad que no se distinguiria +del acto moral y santo por esencia: el amor de la criatura al ser +infinito.</p> + +<p>Pero cuando el conocimiento de Dios no es intuitivo, cuando la +idea que de él tiene la criatura es un concepto incompleto y +que encierra varias nociones indeterminadas, el bien infinito en +sí mismo, no es amado por necesidad, porque no es conocido +como es en sí mismo. La voluntad tiene una inclinacion al +bien, pero al bien indeterminadamente; y por tanto no siente una +inclinacion <span class="pagenum"><a name="Page_364" id="Page_364">{364}</a></span> necesaria hácia ningun objeto +real. El bien se le ofrece bajo una idea general é +indeterminada, con aplicaciones muy varias, y hácia ninguna +de ellas se inclina con necesidad absoluta; de aquí dimana +su libertad para salirse del órden visto por Dios, como +conforme á sus soberanos designios: en lo cual la libertad +lejos de ser una perfeccion, es un defecto, que nace de la +debilidad del conocimiento del ser que la posee.</p> + +<p>[232.] La criatura racional conformándose en sus actos +con la voluntad de Dios, realiza el órden que Dios quiere; +amando este órden, ama lo que Dios ama. Si aunque realice +este órden, la criatura en su libertad no ama el mismo +órden, y procede por motivos independientes de él, su +voluntad, ejecutando materialmente el acto, no ama lo que Dios ama; +y hé aquí la linea divisoria de la moralidad y de la +inmoralidad. La moralidad del acto propiamente dicha, consiste en +la conformidad explícita ó implícita de la +voluntad criada con la voluntad divina; y esa perfeccion misteriosa +que descubrimos en los actos morales, esa hermosura que nos encanta +y atrae, no es otra cosa que la conformidad con la voluntad divina; +el carácter absoluto que encontramos en la moralidad, es el +amor explícito ó implícito de Dios; y por +consiguiente un reflejo de la santidad infinita, ó del amor +con que Dios se ama á sí mismo.</p> + +<p>Hagamos aplicaciones de esta doctrina que se <span class="pagenum"><a name="Page_365" id="Page_365">{365}</a></span> muestra +tanto mas exacta cuanto mas se la hace descender al terreno de los +hechos.</p> + +<p>[233.] El amar á Dios es un acto bueno moralmente; el +aborrecer á Dios es un acto malo moralmente, y de una +fealdad la mas detestable. ¿Dónde está la +moralidad del acto del amor de Dios? en el acto mismo, reflejo de +la moralidad absoluta, ó de la santidad infinita, que +consiste en el amor que Dios tiene á su perfeccion infinita; +hé aquí una prueba palpable de la verdad de la +teoría que estamos exponiendo. El amor de la criatura al +Criador, ha sido siempre mirado como un acto esencialmente moral; +como lo mas puro de la moralidad; en lo que se manifiesta que en el +órden secundario y finito, este acto es la mas pura y fiel +expresion de la moralidad absoluta.</p> + +<p>[234.] Al preguntarse la razon de por qué debemos amar +á Dios, se suelen recordar los beneficios que nos dispensa, +el amor que nos tiene; y hasta se suele aducir el ejemplo del amor +que debemos á nuestros amigos y bienhechores, y sobre todo +á nuestros padres; estas razones son ciertamente muy buenas +para hacer palpable en cierto modo la moralidad del acto, y +conmover nuestro corazon; pero no satisfacen completamente en el +terreno de la ciencia. Porque, si pudiésemos dudar de que +debemos amar al ser infinito, autor de todas las cosas, claro es +que dudaríamos tambien de que debiésemos amar +á los padres, á los amigos y bienhechores. Luego el +amor á estos se ha de fundar en algo mas elevado, +<span class="pagenum"><a name="Page_366" id="Page_366">{366}</a></span> si no queremos que al +preguntársenos, por qué debemos amarlos, nos quedemos +sin ninguna respuesta.</p> + +<p>[235.] El querer perfeccionar el entendimiento es un acto moral +en sí mismo. ¿De dónde nace la moralidad del +acto? hélo aquí. Dios, al dotarnos de inteligencia ha +querido evidentemente que usásemos de ella. El uso de la +misma pues, entra en el órden conocido y querido por Dios; +al querer esto queremos lo que Dios quiere; amamos este +órden que Dios amaba desde toda la eternidad, como una +realizacion de sus soberanos designios; por el contrario, si la +criatura no perfecciona sus facultades intelectuales, y en uso de +su libertad las deja sin ejercicio, se aparta del órden +establecido por Dios; no quiere lo que Dios quiere, no ama lo que +Dios ama.</p> + +<p>[236.] Al perfeccionar estas facultades, puede el hombre hacerlo +meramente para proporcionarse el goce que le produce la alabanza de +sus semejantes; en este caso realiza el órden de la +perfeccion del entendimiento, pero no lo realiza amando este +órden en sí mismo, sino por amor de una cosa distinta +que no entra en el órden querido por Dios; porque es +evidente que Dios no nos ha dotado de facultades intelectuales para +el estéril objeto de alabarnos unos á otros. +Hé aquí pues la diferencia que conocemos, que +sentimos, entre dos acciones iguales, hechas con fines diferentes: +la voluntad del uno perfecciona el entendimiento como una simple +realizacion <span class="pagenum"><a name="Page_367" id="Page_367">{367}</a></span> del órden divino: no acertamos +tal vez á explicar lo que encontramos allí, pero de +cierto sabemos que aquella voluntad es recta; el otro hace lo +mismo, quiere lo mismo, pero deja mezclar un motivo ajeno á +este órden; y el entendimiento y el corazon nos dicen: este +acto con que se hace un <i>bien</i>, no es <i>bueno</i>; esto no es +virtud, es miseria.</p> + +<p>[237.] Hay una persona necesitada, que sin embargo, tiene muchas +probabilidades de mejorar pronto de fortuna. Léntulo y +Julio, le dan cada cual una limosna. Léntulo da su limosna, +solo con el fin de que el socorrido cuando mejore de fortuna, se +acuerde del bienhechor, y le favorezca si este lo necesita. La +accion de Léntulo no tiene ningun valor moral: al juzgarla +se ve una combinacion de cálculo, nó un acto +virtuoso. Julio da la limosna, solo por socorrer al infeliz que le +inspira lástima, sin pensar en la retribucion con que el +socorrido le pueda corresponder: la accion de Julio es bella +moralmente, es virtuosa. ¿De dónde la diferencia? +Léntulo hace el bien, aliviando al necesitado; pero +nó con el amor del órden íntimo que hay en su +acto; sino torciendo este órden hácia sí +mismo. Dios, queriendo que los hombres necesitasen unos de otros, +ha querido tambien que se socorrieran; el socorrer pues simplemente +para aliviar al necesitado, es realizar simplemente el órden +querido por Dios; el aliviar para un fin particular, es realizar +este órden, nó como se halla establecido <span class="pagenum"><a name="Page_368" id="Page_368">{368}</a></span> por +Dios, sino como le combina el hombre. Hay <i>complicacion</i> de +miras: falta la <i>sencillez</i> de intencion; esa sencillez tan +recomendada por el cristianismo, y que aun en la region de la +filosofia encierra un sentido tan profundo.</p> + +<p>[238.] Atendiendo al órden puramente natural, se +descubre, que todas las obligaciones morales, tienen en +último resultado un objeto <i>útil</i>; así +como todas las prohibiciones, se dirigen á prevenir un +<i>daño</i>; mas para la moralidad, no basta el querer la +utilidad de ella, se necesita querer el órden mismo, de +donde la utilidad resulta; siendo de notar que con cuanta mas +reflexion, con cuanto mas amor se quiere este órden, sin +mezcla de miras heterogéneas, tanto mas moral es el +acto.</p> + +<p>Socorrer al pobre, con la <i>simple</i> mira de aliviarle, con +amor hácia el pobre, es un acto virtuoso; socorrerle con +este amor, y con la reflexion <i>explícita</i> de que se +cumple con un <i>deber</i> de humanidad, es todavía mas +virtuoso; socorrerle con el pensamiento en Dios, viendo en el pobre +á un hombre, imágen de Dios, y á quien Dios +nos manda amar, es un acto todavía mas virtuoso: socorrerle, +aun contra los impulsos del propio corazon, agriado quizás +por un resentimiento, ó agitado por otras pasiones, y +dominarse á sí mismo con una voluntad firme por amor +de Dios; es ya un acto de virtud heróica. Nótese +bien: la perfeccion moral del acto se aumenta á proporcion +de que se quiere la cosa <span class="pagenum"><a name="Page_369" +id="Page_369">{369}</a></span> en sí misma con mas reflexion +y amor; y llega al mas alto punto cuando en la cosa amada, se ama +al mismo Dios. Si las miras son egoistas, el órden se +pervierte, y la moralidad se disipa; cuando no hay miras de +egoismo, y se obra principalmente á impulsos del +sentimiento, la accion ya es bella, pero su carácter es mas +bien de sensibilidad que de moralidad; mas cuando, con el corazon +desgarrado por el dolor del sacrificio, la voluntad, precedida por +la reflexion, manda este sacrificio, y se cumple el deber, porque +es un deber; ó quizá se hace un acto <i>no</i> +obligatorio, por el amor á su bondad moral, y porque el acto +es agradable á Dios, vemos en la accion, algo tan bello, tan +amable, tan digno de alabanza, que nos quedaríamos +desconcertados si se nos preguntase entonces la razon del +sentimiento respetuoso que experimentamos hácia la persona +que por tan nobles motivos se sacrifica por sus semejantes.</p> + +<p>Con arreglo á estos principios, podemos fijar clara y +exactamente las ideas morales.</p> + +<p>[239.] La moralidad absoluta, y por consiguiente el +orígen y tipo de todo el órden moral, es el acto con +que el ser infinito ama su perfeccion infinita. Este es un hecho +absoluto, del cual no podemos señalar ninguna razon +<i>à priori</i>.</p> + +<p>En Dios no hay deber <i>propiamente</i> dicho; hay necesidad +absoluta de ser santo.</p> + +<p>[240.] El acto esencialmente moral en toda criatura es el amar +á Dios. Es imposible, fundar <span class="pagenum"><a name="Page_370" id="Page_370">{370}</a></span> la moralidad de este +acto, en la moralidad de otro acto.</p> + +<p>[241.] Los actos de la criatura son morales, en cuanto +participan explícita ó implícitamente, de este +amor.</p> + +<p>[242.] Cuando la criatura ve intuitivamente á Dios, le +ama necesariamente; y así todos sus actos, llevando este +augusto sello, son necesariamente morales.</p> + +<p>[243.] Cuando la criatura no ve intuitivamente á Dios, +ama necesariamente el bien en comun, ó sea bajo una idea +indeterminada: pero no ama necesariamente, ningun objeto en +particular.</p> + +<p>[244.] En este amor hácia el bien en comun, sus actos +libres son morales, cuando su voluntad quiere el órden que +Dios ha querido, sin mezclar combinaciones ajenas ó +contrarias á este órden.</p> + +<p>[245.] Para ser moral un acto, no es necesario que el que lo +hace piense explícitamente en Dios, ni que su voluntad, le +ame explícitamente.</p> + +<p>[246.] El acto será tanto mas moral, cuanto vaya +acompañado de mas reflexion sobre su moralidad, y sobre su +conformidad con la voluntad de Dios.</p> + +<p>[247.] El sentimiento moral, es un sentimiento que se nos ha +dado para percibir la belleza del órden querido por Dios: es +por decirlo así un <i>instinto</i> de amor de Dios.</p> + +<p>[248.] Como este sentimiento es innato, indeleble, <span class="pagenum"><a name="Page_371" id="Page_371">{371}</a></span> +é independiente de la reflexion, lo experimentan hasta los +ateos.</p> + +<p>[249.] La idea de obligacion moral ó deber, resulta de +dos ideas: órden querido por Dios; libertad física de +apartarse de este órden. Dios otorgándonos la vida, +ha querido que procurásemos conservarla; pero el hombre es +libre, y á veces se suicida. El que conserva su vida cumple +con un deber; el que se mata, le infringe. Así en la idea +del deber, entra la de libertad física, que no puede +ejercerse en cierto sentido, sin salir del órden querido por +Dios.</p> + +<p>[250.] La pena es una sancion del órden moral; sirve para +suplir la necesidad imposible para los seres libres. Las criaturas +que obran sin conocimiento, cumplen su destino por necesidad +absoluta; los seres libres, cumplen su destino, nó por +necesidad absoluta, sino por la especie de necesidad producida por +la vista de un resultado doloroso.</p> + +<p>[251.] Aquí se palpa la diferencia entre el mal +físico y el mal moral, aun en el mismo ser libre: el +físico es el dolor; el moral, es el desviarse del +órden querido por Dios.</p> + +<p>[252.] Ilícito es lo contrario á un deber.</p> + +<p>[253.] Lícito es todo lo que no se opone á ningun +deber.</p> + +<p>[254.] Ley eterna es el órden de los seres inteligentes +querido por Dios, con arreglo á su santidad infinita.</p> + +<p>[255.] Acciones intrínsecamente morales, son <span class="pagenum"><a name="Page_372" id="Page_372">{372}</a></span> las que +forman parte del órden que Dios, (supuesta la voluntad de +criar tales ó cuales seres), ha querido por necesidad, en +fuerza del amor de su perfeccion infinita. Semejantes acciones, +están mandadas porque son buenas.</p> + +<p>[256.] Las acciones que son buenas porque están mandadas, +son las que forman parte del órden querido por Dios +libremente, y del cual ha dado conocimiento á sus +criaturas.</p> + +<p>[257.] El mandato de Dios, es su voluntad comunicada á la +criatura. Si esta voluntad es necesaria, el precepto es natural; si +esta voluntad es libre, es positivo.</p> + +<p>[258.] Atendiendo á lo puramente natural, el órden +querido por Dios, es el que conduce á la conservacion y +perfeccion de los seres criados. Las acciones serán morales +cuando se conformen con este órden.</p> + +<p>[259.] La perfeccion natural de los seres consiste en el uso de +sus facultades acomodado al fin á que su misma naturaleza +los muestra destinados.</p> + +<p>[260.] La naturaleza ha encargado á cada individuo el +cuidado de su propia conservacion y perfeccion.</p> + +<p>[261.] La imposibilidad natural de que el hombre viva solo, +indica que la conservacion y perfeccion de los individuos, se ha de +conseguir en sociedad.</p> + +<p>[262.] La primera sociedad, es la de familia.</p> + +<p>[263.] Los padres deben alimentar y educar á <span class="pagenum"><a name="Page_373" id="Page_373">{373}</a></span> sus +hijos; porque sin esto no puede conservarse el linaje humano.</p> + +<p>[264.] Los deberes conyugales, nacen del órden necesario +para la conservacion y perfeccion de la sociedad de familia, +indispensable para la conservacion del humano linaje.</p> + +<p>[265.] Cuanto mas necesario es el enlace de un acto con la +conservacion y perfeccion de la familia, mas necesaria es su +moralidad, y por consiguiente menos sujeta á +modificaciones.</p> + +<p>[266.] La inmoralidad de los actos contrarios al pudor, y muy +especialmente los contrarios á la naturaleza, se funda en +grandes razones de un órden indispensable para la +conservacion del individuo y de la especie.</p> + +<p>[267.] Las pasiones, por lo mismo que son ciegas, es evidente +que nos han sido dadas como medios, nó como fines.</p> + +<p>[268.] Luego cuando la satisfaccion de las pasiones se toma +nó como un medio, sino como un fin, el acto es inmoral. Un +ejemplo sencillo aclarará esta idea. El placer de la comida +tiene un objeto muy útil para la conservacion del individuo; +así el comer <i>con</i> placer, no es nada malo, sino bueno; +pero el comer <i>por</i> el placer de la comida, es invertir el +órden: el acto no es bueno. La misma accion que en el primer +caso es muy racional, en el segundo es un acto de +<i>glotonería</i>. Así lo juzga el sentido comun sin +necesitar de análisis.</p> + +<p>[269.] Viviendo el hombre solo, el uso de su <span class="pagenum"><a name="Page_374" id="Page_374">{374}</a></span> +libertad física, no perjudicaria jamás sino á +sí mismo; el límite moral de su libertad seria el de +satisfacer sus necesidades y deseos, con arreglo al dictámen +de la razon. Pero viviendo los hombres en sociedad, el ejercicio de +la libertad física del uno, tropieza por necesidad con el +del otro; para impedir el desórden es necesario restringir +un poco la libertad física de cada uno, y someterlos +á todos á un órden conforme á razon, y +conducente al bien general: hé aquí la necesidad de +una legislacion civil. Esta no puede establecerse, ni conservarse, +por sí sola: hé aquí la necesidad de un poder +público. El objeto de la sociedad, es el bien general, con +sujecion á los principios de la moral eterna; este mismo es +el objeto del poder público.</p> + +<p>[270.] Con la teoría que precede, se explica +satisfactoriamente el doble carácter que presenta el +órden moral: lo absoluto y lo relativo. La razon, el sentido +comun, el corazon, nos obligan á reconocer en el +órden moral algo absoluto, independiente de la consideracion +de la utilidad: esto se explica, elevándose á un acto +absoluto, de perfeccion absoluta; y mirando la moralidad de las +criaturas, como una participacion de aquel acto. La razon y la +experiencia nos enseñan que la moralidad de las acciones +tiene resultados <i>útiles</i>; esto se explica, observando, +que en aquel acto absoluto, está comprendido el amor del +órden que habia de reinar entre los seres criados, para +cumplir sus destinos. Este órden pues, era á un +<span class="pagenum"><a name="Page_375" id="Page_375">{375}</a></span> tiempo <i>querido</i> por Dios, y +<i>conducente</i> al fin especial de cada criatura; será +pues á un mismo tiempo <i>moral</i> y +<i>útil</i>.</p> + +<p>[271.] Pero los dos caractéres se conservan siempre +esencialmente distintos: el primero, lo <i>sentimos</i>; el segundo +lo <i>calculamos</i>. Cuando nos falta el primero, somos +<i>malos</i>; cuando el segundo, somos <i>desgraciados</i>. El +resultado doloroso, es <i>pena</i>, si nuestra voluntad ha +infringido á sabiendas el órden; cuando nó, es +simplemente <i>desdicha</i>.</p> + +<p>[272.] Permítaseme lisonjearme con la idea de que esta +teoría es algo mas satisfactoria, que las que han excogitado +algunos filósofos modernos, para explicar la naturaleza +absoluta de la moralidad. He necesitado de la idea de Dios, es +cierto; porque no concibo órden moral, en quitando á +Dios del mundo. Sin la idea de Dios, la moralidad no puede ser otra +cosa que un sentimiento ciego, tan absurdo en su objeto, como en +sí mismo; la filosofía que no lo funde en Dios, no +podrá llegar jamás á una explicacion +científica: deberá limitarse á consignar el +hecho como una necesidad, cuyo carácter y orígen se +ignoran del todo.</p> + +<p>[273.] Añadiré una observacion que compendia toda +mi teoría, y que pone de manifiesto lo que la diferencia de +las otras, que reconocen en Dios el fundamento del órden +moral, y el amor de Dios, por el primero de los deberes. Los +sistemas á que me refiero suponen la idea de moralidad +<span class="pagenum"><a name="Page_376" id="Page_376">{376}</a></span> distinta de la del amor de Dios, pero +yo digo que la <i>esencia</i> de la moralidad es el mismo amor de +Dios. Así afirmo que la santidad infinita, es +<i>esencialmente</i> el amor con que Dios se ama á sí +mismo; que el acto primitivo y esencialmente moral de la criatura +es el amor á Dios; que la moralidad de todas sus acciones, +consiste en conformarse explícita ó +implícitamente con la voluntad de Dios; lo que equivale +á un amor explícito ó implícito de +Dios.</p> + +<p>Uno de los resultados mas notables de esta teoría que +pone la esencia de la moralidad en el amor de Dios ó del +bien infinito, es el que hace desaparecer la diferencia entre la +forma de las proposiciones metafísicas y las morales, +manifestando como el <i>se debe</i> y <i>se ha</i>, que se +encuentra en estas, se reduce al <i>es</i> absoluto de aquellas (V. +210, 211, 212 y 213). Hé aquí la aplicacion de este +importante resultado.</p> + +<p>La proposicion: El amar á Dios <i>es</i> bueno +moralmente; es una proposicion absoluta é idéntica, +porque la bondad moral no es otra cosa que el amor de Dios.</p> + +<p>La proposicion: El amar al prójimo es bueno; se reduce +á la primera, porque amar al prójimo es un cierto +modo de amar á Dios.</p> + +<p>La proposicion: el socorrer al prójimo es bueno: se +reduce á la anterior, porque socorrer es amar.</p> + +<p>La proposicion: El hombre <i>debe</i> conservar su vida, se +explica por esta otra absoluta: la conservacion <span class="pagenum"><a name="Page_377" id="Page_377">{377}</a></span> de la +vida del hombre, <i>es</i> querida por Dios. Así la palabra +<i>debe</i>, significa la necesidad de que el hombre conserve su +vida, si no quiere oponerse al órden querido por Dios.</p> + +<p>Estos ejemplos bastan para que se vea con cuánta +facilidad pueden reducirse á una forma absoluta, las +proposiciones morales. Esto, no alcanzo de qué manera se +podrá conseguir, si en vez de decirse: el amor de Dios es la +misma moralidad; se dijese: el amor de Dios es un acto moral, +distinguiendo entre el amor y la moralidad.</p> + +<p>[274.] Sea cual fuere el juicio que se forme de esta +explicacion, no puede negarse que con ella, se reconoce una +sabiduría profunda, aun ateniéndonos al solo +órden natural y filosófico, en aquella admirable +doctrina del Divino Maestro, en que llama al amor de Dios el mayor +y el primero de los mandamientos, y en que, cuando quiere +señalar el carácter del bien moral, recuerda, muy +especialmente, el cumplimiento de la voluntad divina.</p> + +<p>[275.] Puesta la esencia de la moralidad en el amor, lo moral +debe parecernos bello, porque nada mas bello que el amor; debe ser +agradable al alma, porque nada mas grato que el amor. Entonces se +comprende tambien por qué las ideas de desinterés, de +sacrificio, se nos presentan tan bellas en el órden moral, y +nos hacen rechazar instintivamente la teoría del +interés propio: nada mas desinteresado, que el amor; +<span class="pagenum"><a name="Page_378" id="Page_378">{378}</a></span> nada mas capaz de grandes sacrificios +que el amor.</p> + +<p>[276.] Así el egoismo queda desterrado del órden +moral: Dios se ama á sí mismo, porque es +infinitamente perfecto; fuera de sí no encuentra nada que +amar, que él no haya criado. El amor que tiene á las +criaturas es completamente desinteresado, porque nada puede recibir +de las mismas. La criatura se ama á sí propia y ama +tambien á las demás; pero este amor, no es de un +egoismo estrecho, sino que ama en sí misma, y en sus +semejantes, el reflejo del bien infinito. Desea unirse con el bien +supremo, y en esto pone su última felicidad; pero este deseo +lo enlaza con el amor del bien supremo en sí mismo, y no le +ama precisamente porque de ello deba resultar su propia +felicidad.</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>CAPÍTULO XXI.</h2> +<h3>OJEADA SOBRE LA OBRA.</h3> +<p>[277.] Llego al término de mi trabajo; y así +conviene echar una ojeada sobre el largo camino que acabo de +recorrer.</p> + +<p>Me habia propuesto examinar las ideas fundamentales de nuestro +espíritu, ya considerado en sí mismo, ya en sus +relaciones con el mundo. <span class="pagenum"><a name="Page_379" +id="Page_379">{379}</a></span></p> + +<p>[278.] Con relacion á los objetos, hemos encontrado en +nuestro espíritu dos hechos primitivos: la intuicion de la +extension; la idea del ente. En la intuicion de la extension se +funda toda la sensibilidad objetiva; en la idea del ente se funda +todo el órden intelectual puro en lo tocante á las +ideas indeterminadas. De la idea del ente, hemos visto salir las de +identidad, distincion, unidad, número, duracion, tiempo, +simplicidad, composicion, finito, infinito, necesario, contingente, +mutable, inmutable, substancia, accidente, causa, efecto.</p> + +<p>[279.] En el órden subjetivo, hallamos como hechos de +conciencia, la sensibilidad, ó el ser sensitivo (incluyendo +en esto no solo la sensacion, sino tambien el sentimiento); la +inteligencia y la voluntad; lo que nos da ideas intuitivas de modos +de ser determinados, y distintos del de los seres extensos.</p> + +<p>[280.] Así todos los elementos de nuestro espíritu +se reducen á las ideas intuitivas de extension, de +sensibilidad, inteligencia y voluntad, y á las ideas +indeterminadas, que á su vez se fundan todas en la idea de +ser.</p> + +<p>[281.] De la idea de ser, combinada con la del no ser, nace el +principio de contradiccion: que por sí, da orígen +solamente á conocimientos indeterminados. Para que la +ciencia tenga un objeto realizable, es necesario que el ser se le +presente bajo alguna forma. Nuestra intuicion nos ofrece dos: +extension y conciencia. <span class="pagenum"><a name="Page_380" +id="Page_380">{380}</a></span></p> + +<p>[282.] La conciencia nos ofrece tres modos de ser: sensibilidad, +ó el ser sensitivo, inteligencia y voluntad.</p> + +<p>[283.] La extension considerada en toda su pureza, cual la +imaginamos en el espacio, es la base de la geometría.</p> + +<p>[284.] La misma extension modificada de varias maneras, y puesta +en relacion con nuestra sensibilidad, es la base de todas las +ciencias naturales, ó que tienen por objeto el universo +corpóreo.</p> + +<p>[285.] La inteligencia da orígen á la +ideología y á la psicología.</p> + +<p>[286.] La voluntad, en cuanto movida por fines, da orígen +á las ciencias morales.</p> + +<p>[287.] La idea de ser engendra el principio de contradiccion; y +con él, las ideas generales é indeterminadas, de cuya +combinacion nace la ontología; y que además circulan +por todas las demás ciencias como un flúido +vivificante.</p> + +<p>[288.] Así concibo el árbol de las ciencias +humanas: examinar las raíces de este árbol, era mi +objeto en la <i>Filosofía Fundemental</i>.</p> + +<h2>FIN.</h2> +<span class="pagenum"><a name="Page_381" id="Page_381">{381}</a></span> +<hr style="width: 65%;" /> +<h3>NOTAS.</h3> +<h2>(SOBRE EL LIBRO VIII).</h2> +<p><a href="#Page_93" id="Nota_I" name="Nota_I">(I)</a> +Quizás no faltarán algunos lectores poco versados en +la historia de lo filosofía, á quienes parezca que me +he extendido demasiado en la explicacion de la idea de lo infinito, +considerando estas cuestiones, en la clase de aquellas que sirven +mas bien para sutilizar, que para adquirir conocimientos +sólidos. Este es un error de mucha gravedad. En todos +tiempos, han ocupado un lugar preferente entre las cuestiones +filosóficas, las que versan sobre la idea de lo infinito; y +en nuestra época, apenas hay ninguna que deba merecer mas +atencion, si se quieren atajar los progresos del panteismo. No me +cansaré de repetir que muchos errores gravísimos +dimanan de confusion en las ideas fundamentales; para quien +esté bien radicado en el conocimiento de estas, +dejarán de ser peligrosas ciertas obras, cuyo secreto, para +extraviar, consiste ó en emplear palabras incomprensibles, +ó en dar falsas acepciones á las que se pueden +comprender. Como quiera, los que creyeren que aquí solo se +trata de cavilaciones escolásticas, recuerden que +deberán tener por caviladores á los +metafísicos mas eminentes antiguos y modernos.</p> + +<h2>(SOBRE EL LIBRO IX).</h2> +<p><a href="#Page_235" id="Nota_II" name="Nota_II">(II)</a> No +ignoro, que algunos filósofos modernos, y muy +particularmente M. Cousin, tratan de sincerarse de la acusacion de +panteismo, explicando á su manera los pasajes de sus obras +donde se halla profesado este error. No siéndome posible, +extenderme en una cuestion que exigiria <span class="pagenum"><a name="Page_382" id="Page_382">{382}</a></span> la +insercion y cotejo de largos pasajes, me contentaré con +remitir al lector á lo que tengo dicho en el cuerpo de la +obra, y con respecto á M. Cousin, á los trozos que +llevo citados en mis <i>Cartas á un escéptico en +materia de religion</i> (Carta X). Sea como fuere, los impugnadores +de M. Cousin no tienen la culpa de que este filósofo se +valiese de palabras tan claras y terminantes, que á ningun +hombre de sano juicio le podia quedar ninguna duda, de que +contenian lisa y llanamente la profesion del panteismo. Dejando +pues á este filósofo la responsabilidad de sus +intenciones, me contentaré con rogar encarecidamente +á nuestros jóvenes, que no juzguen con ligereza sobre +las disputas que se agitan en el vecino reino, cuyo ruido llega +hasta nosotros, por órganos no siempre fieles; y que se +abstengan de dar fe á los que se empeñan en +persuadirles que las alarmas de los hombres de sanas doctrinas en +materias filosóficas, carecen de fundamento.</p> + +<h3>FIN DE LAS NOTAS.</h3> +<span class="pagenum"><a name="Page_383" id="Page_383">{383}</a></span> +<h2>FIN.</h2> + + +<!-- Index begin --> +<h2>INDICE</h2> +<h5>DE LAS</h5> +<h3>MATERIAS DEL TOMO CUARTO.</h3> +<h2>LIBRO OCTAVO.</h2> +<h3>LO INFINITO.</h3> +<span class="pagenum"><a name="Page_384" id="Page_384">{384}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_385" +id="Page_385">{385}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_386" id="Page_386">{386}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_387" id="Page_387">{387}</a></span> +<table summary="indice" cellpadding="4" cellspacing="4"> +<tbody> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO PRIMERO.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Ojeada sobre el estado actual de +la filosofía.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Uso de ciertas palabras. Qué indican. Filosofía +del siglo pasado. Reaccion. Carácter del panteismo actual. +Como se aviene con lo infinito. Por qué la nueva +filosofía se coloca en el <i>yo</i>. Indicio de una +aspiracion sublime. Sus pretensiones orgullosas é +infundadas. No inventa ni restaura la verdad.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_5">5</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO II.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Importancia y anomalía de +las cuestiones sobre la idea de lo infinito.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Importancia del exámen de esta idea. Anomalía. +Disputas sobre su naturaleza y existencia. Hecho que ellas +indican.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_12">12</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO III.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Sí tenemos idea de lo +infinito.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Tenemos esta idea. Prueba. Lo infinito y lo indefinido. La idea +de lo infinito es fija. Ejemplo. La distincion entre lo infinito y +lo finito se funda en el principio de contradiccion.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_14">14</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO IV.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>El límite.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Negaciones que afirman. El límite filosófico y el +matemático. Lo finito envuelve negacion. Lo infinito +afirmacion.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_18">18</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO V.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Consideraciones sobre la +aplicacion de la idea de lo infinito á la cantidad continua, +y á la discreta en cuanto se expresa en series.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Posibilidad de aplicar dicha idea á muchos +órdenes. Razones en pro y en contra de la infinidad lineal, +de la numérica expresada en series, de la de las superficies +y sólidos.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_21">21</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO VI.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Orígen de la vaguedad y +aparentes contradicciones en la aplicacion de la idea de lo +infinito.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Las dificultades en la aplicacion de la idea prueban su +existencia. Vaguedad de la misma. No es intuitiva. Qué seria +si fuese intuitiva. Efecto de su naturaleza actual. Carácter +de las ideas indeterminadas.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_25">25</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO VII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Explicacion fundamental de la +idea abstracta de lo infinito.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>El límite y varias negaciones del mismo. Como +generalizamos estas ideas. Ser y negacion de límite, +constituyen la idea abstracta de lo infinito. No nos hace conocer +una <i>cosa</i> infinita. Ejemplos de otras ideas semejantes.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_30">30</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO VIII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Se comprueba con aplicaciones +á la extension, la definicion de la infinidad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>De qué provienen las anomalías de la aplicacion. +Infinidad de una recta. De un valor lineal. Se explican las +contradicciones aparentes. Si se concibe un valor lineal +absolutamente infinito. Diferencia entre su concepto y su intuicion +sensible.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_33">33</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO IX.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Concepto de un número +infinito.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Como se forma esta idea. No representa nada determinado. +Aplicaciones.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_40">40</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO X.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Concepto de la extension +infinita.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>En qué consiste. Su imaginacion es imposible. +Observaciones sobre una dificultad del párrafo 40.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_45">45</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XI.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Sobre la posibilidad de la +extension infinita.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Dificultad sobre la posibilidad intrínseca y +extrínseca. Omnipotencia. Solucion.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_48">48</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Solucion de varias dificultades +contra la posibilidad de una extension infinita.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Lo que se funda en la relacion de las propiedades con la +substancia. Lo que estriba en la diferencia entre lo finito y lo +infinito. Varias consideraciones sobre estas diferencias. Nueva +dificultad fundada en la aparicion y desaparicion de extensiones +infinitas.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_50">50</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XIII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Si existe la extension +infinita.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Opinion de Descartes y de Leibnitz. Observaciones del +autor.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_58">58</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XIV.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Sobre la posibilidad de un +número infinito actual.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Si existiese no se podria multiplicar. No se puede expresar ni +algebráica ni geométricamente. Infinidad de especies +y de individuos. Posibilidad de especies infinitas. Si hay un +limite en la perfectibilidad de las especies. Imposibilidad de la +existencia simultánea pag. de todas las modificaciones. Con +esto se demuestra la imposibilidad de un número infinito +actual.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_61">61</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XV.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Idea del ser absolutamente +infinito.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Dificultades de esta idea. Si se explica bastante con la idea +de un ser sin negacion de ser. Qué es la perfeccion. Se ha +de hallar con propiedades formales en el ser infinito. Qué +se entiende por <i>toda</i> perfeccion. Dos negaciones. Se debe +afirmar del ser infinito todo lo que no implica contradiccion.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_71">71</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XVI.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Se afirma de Dios toda la +realidad contenida en los conceptos indeterminados.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Reseña. Ser. Substancia. Simplicidad. Causalidad. +Necesidad.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_77">77</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XVII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Como se afirma de Dios todo lo no +contradictorio, contenido en las ideas intuitivas.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Sensibilidad pasiva. Materia. Sensibilidad activa. +Inteligencia. Voluntad. Libertad.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_80">80</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XVIII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>La inteligencia y el ser +absolutamente infinito.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Como concibe á Dios la humanidad. Caractéres de +la inteligencia: es activa, inofensiva, pura. Engendra la libertad +y la moral. Idea del ser absolutamente infinito.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_83">83</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XIX.</td> +</tr> +<tr> +<td>Resúmen</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_89">89</a></td> +</tr> +</tbody> +</table> +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>LIBRO NOVENO.</h2> +<h3>LA SUBSTANCIA.</h3> +<span class="pagenum"><a name="Page_388" id="Page_388">{388}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_389" id="Page_389">{389}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_390" id="Page_390">{390}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_391" +id="Page_391">{391}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_392" id="Page_392">{392}</a></span> +<table summary="indice_2" cellpadding="4" cellspacing="4"> +<tbody> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO I.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Nombre é idea general de +la substancia.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Existencia de la idea, su falta de claridad. Su importancia. No +se debe comenzar por una definicion. Método. Nombre. Expresa +algo constante entre las mudanzas.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_95">95</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO II.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Aplicacion de la idea de +substancia á los objetos corpóreos.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Explicaciones analíticas. Cómo se aplica á +los cuerpos. Cómo y por qué no se aplica á las +sensaciones. Particularidad de la extension. Lazo de las +sensaciones.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_99">99</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO III.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Definicion de la substancia +corpórea.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Dificultad. Aplicacion. Análisis de las ideas que +componen la de substancia corpórea. Resultado. Con los +accidentes la substancia se nos manifiesta.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_105">105</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO IV.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Relaciones de la substancia +corpórea con sus accidentes.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Incluye multiplicidad. Disposicion de partes. El accidente +depende de la substancia, nó esta de aquel. Aplicacion +á las figuras. Cambios de figuras. Como entre estas hay +semejanza y nó identidad. Se explica el sentido de la +<i>comunicacion</i> del movimiento.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_108">108</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO V.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Consideraciones sobre la +substancia corpórea en sí misma.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Necesidad de accidentes para su determinacion. Esto es segun +nuestro modo de concebir. Identidad de la substancia +corpórea. Reseña de opiniones. Ignorancia del hombre +sobre este punto.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_111">111</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO VI.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Substancialidad del yo +humano.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Como se halla la unidad en los cuerpos. La unidad del yo. Su +permanencia.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_118">118</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO VII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Relaciones de la proposicion, Yo +pienso, con la substancia del Yo.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Los fenómenos internos se distinguen individualmente. +Tambien los semejantes. Observaciones sobre el <i>recuerdo</i>. +Todos los fenómenos pasan en nuestro interior para no +volver. Sin sujeto, formarian una serie, sin ley ni lazo. Sin la +substancialidad del alma, no se podria decir: yo pensaba, yo +pienso; sino: habia pensamiento, hay pensamiento.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_121">121</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO VIII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Consideraciones sobre la +intuicion que el alma tiene ó puede tener en sí +misma.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Existencia de cierta intuicion. Cómo se implica en todas +las afecciones internas. Su unidad probada por la misma variedad. +Si esto se negase, se negaria el testimonio de la conciencia. +Conocemos el alma como objeto. Conjeturas sobre la posibilidad de +otras intuiciones. El alma sola separada.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_121">121</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO IX.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Exámen de la opinion de +Kant sobre los argumentos con que se prueba la substancialidad del +alma.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Motivo personal de su opinion. Mala exposicion del argumento. +Cómo debe presentarte. Cómo aplica aquí su +errada teoría, sobre las categorías puras. Dos +sentidos de la palabra <i>sujeto</i>. Ninguno es exclusivo al +tratar del alma. No se necesita la intuicion sensible. Su falso +supuesto sobre el argumento psicológico. No se prescinde de +la experiencia. Contradiccion de Kant, cuando confiesa la presencia +del yo en todo pensamiento. La interrupcion del pensamiento +confirma la permanencia del alma. Demostracion.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_128">128</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO X.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Exámen de la opinion de +Kant sobre el argumento que el llama el paralogismo de la +personalidad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Inexactitud en el uso de la palabra <i>persona</i>. Equivocada +expresion de la identidad de conciencia. Identidad del yo con +respecto á un observador extraño. Singular +explicacion de la transmision de la conciencia. Metáfora del +<i>lazo</i>. Para la transmision no basta la sucesion. Se estrecha +á Kant, fijando mas el estado de la cuestion. Confesion de +Kant sobre la necesidad de la conciencia de la identidad. +Consecuencias de no admitir esta necesidad por criterio +legítimo.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_153">153</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XI.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Simplicidad del alma.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Qué se entiende por simple. Prueba del sentido +íntimo en pro de la simplicidad del alma. Otra fundada en la +misma naturaleza del pensamiento. Otra fundada en el acto de +voluntad. Que el pensamiento no puede ser un producto de distintas +substancias. Dilema fundado en la divisibilidad.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_157">157</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Exámen de la opinion de +Kant sobre el argumento con que se prueba la simplicidad del +alma.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Sofisma de Kant. No es verdad que todo pensamiento resulte de +muchas representaciones. Como en la diversidad de las +representaciones hay la unidad. Semejanza del movimiento. +Grosería de esta idea. Un ejemplo de la mecánica. +Disparidad. Resultado en contra de los adversarios. Como podemos +sacar de la experiencia la unidad del sujeto pensante. Valor de la +experiencia. Su enlace con las verdades necesarias. Como la +demostracion se extiende á todos los sujetos pensantes. +Indeterminacion del conocimiento que tenemos del alma. Doctrina de +Santo Tomás.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_161">161</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XIII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Como la idea de substancia es +aplicable á Dios.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>No es esencial á toda substancia el ser mudable. Cotejo +de dos definiciones de las escuelas. Que puede existir una +substancia inmutable. Como conviene á Dios toda la +perfeccion encerrada en la idea de substancia.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_180">180</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XIV.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Una aclaracion importante y un +resúmen.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Como se entiende que la substancia es subsistente por sí +misma. Dos relaciones: negacion de inherencia, y negacion de +dependencia. Se fijan las ideas sobre este punto. +Resúmen.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_181">181</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XV.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>El panteismo examinado en el +órden de las ideas.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Dos métodos: la idea y la experiencia. Una pregunta +á los panteistas. Sobre la palabra substancia. El ser +necesario no excluye la existencia de los contingentes. Experiencia +fundada en las mismas ideas. Tampoco excluye la substancia de los +contingentes. Prueba. Principal sofisma de los panteistas. Clave de +la solucion.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_187">187</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XVI.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>El panteismo examinado en el +órden de los hechos externos.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Multiplicidad en el mundo externo. Legitimidad del criterio de +los sentidos para la multiplicidad. La extension encierra +esencialmente multiplicidad. Necesidad del idealismo en el +panteismo. La doctrina de Descartes sobre la extension es contraria +al panteismo. La extension no puede ser atributo ni modificacion de +una substancia simple. Argumento concluyente contra Spinosa.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_192">192</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XVII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>El panteismo examinado en el +órden de los hechos internos.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>El panteísmo está en contradiccion con la +distincion entre el <i>yo y</i> <i>el no yo</i>. Es contrario +á la experiencia de la comunicacion de los espíritus. +Absurdo de una conciencia única. Sentido comun. Sentido +íntimo. Individualidad de la conciencia.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_196">196</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XVIII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Sistema panteista de +Fichte.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Legítimo sentido de la proposicion: <i>yo soy</i>. +Extrañas deducciones de Fichte. Se tantea una explicacion +racional. No la consienten las palabras de Fichte. Las +proposiciones; yo soy yo; A = A. El panteismo idealista +expresamente consignado. El yo sin conciencia. Fichte elude la +dificultad. Dilema contra su doctrina. Nuevas pruebas del panteismo +de Fichte. Como diviniza al yo. Aclaracion fundamental. Como Fichte +saca del yo el mundo externo. Absurdidad de esta doctrina.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_200">200</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XIX.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Relaciones del sistema de Fichte +con las doctrinas de Kant.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Las doctrina de Kant sobre el espacio y el tiempo conducen al +idealismo. Pasajes de Kant, donde hace salir del yo el no yo. +Opinion de Rosenkranz sobre la trascendencia de las doctrinas de +Kant. Como se equivocan muchos considerando á Kant como el +restaurador del espiritualismo. Cuán dañosos son sus +escritos.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_219">219</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XX.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Contradiccion del panteismo con +los hechos primordiales del espíritu humano.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Contradiccion del panteismo con la idea del número. Con +la de distincion. Con los juicios negativos. Con la idea de +relacion. Con el sentido usual del principio de contradiccion. Con +la idea de contingencia. Con la de finito é infinito. Con la +de órden. Con la de libertad de albedrío. Con los +sentimientos del corazon.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_225">225</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XXI.</td> +</tr> +<tr> +<td><i>Rápida ojeada sobre los principales argumentos de los +panteistas.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Ciencia. Ente. Substancia. Infinito. Confusion de los +panteistas en estas ideas. Orígen del mal y su remedio.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_232">232</a></td> +</tr> +</tbody> +</table> +<hr style="width: 65%;" /> +<h2>LIBRO DECIMO.</h2> +<h3>NECESIDAD Y CAUSALIDAD.</h3> +<span class="pagenum"><a name="Page_393" id="Page_393">{393}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_394" +id="Page_394">{394}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_395" id="Page_395">{395}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_396" id="Page_396">{396}</a></span> +<table summary="indice_3" cellpadding="4" cellspacing="4"> +<tbody> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO I.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Necesidad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Nocion fundamental. Diversas aplicaciones. Necesidad é +imposibilidad son ideas correlativas. Dos órdenes de +necesidad. Como la existencia debe contenerse en la idea del ser +necesario. Defecto del raciocinio de Descartes. Demostracion de la +existencia de un ser necesario. Resúmen.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_237">237</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO II.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Lo incondicional.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Definiciones. Se prueba la existencia de lo incondicional. +Imposibilidad de una serie infinita de términos +condicionales.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_242">242</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO III.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Inmutabilidad del ser necesario +é incondicional.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>A su estado le repugna el <i>no</i> estado. Aclaracion. +Dificultad. Solucion. Ficcion de varios seres incondicionales, y de +su accion reciproca. Que dicho ser no es perfectible. Como contiene +todas las perfecciones reales y posibles.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_245">245</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO IV.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Ideas de causa y efecto.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Nocion y existencia de la noticia de la causalidad. Tenemos +idea de causa. Qué se contiene en ella. Axiomas.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_250">250</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO V.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Origen de la nocion de +causalidad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Que existen causas y efectos. Testimonio de nuestra conciencia. +La idea de causa no es simple. Actividad. De dónde nace su +idea. Idea de la creacion es la de causalidad +perfectísima.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_253">253</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO VI.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Se formula y demuestra el +principio de causalidad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Sentido del principio. Pequeña serie: no A, A. +Órden de los conceptos. Aclaracion. Parangon de las dos +doctrinas opuestas. Los sensualistas.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_257">257</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO VII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>El principio de la +precedencia.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Análisis de este principio. Como conduce á una +cosa preexistente. Opinion de Galluppi. Observaciones. Dudas sobre +el valor de esta demostracion. Parece no demostrar el principio de +causalidad, sino el de sucesion. Como se auxilian estos dos +principios. Nuevas aclaraciones. Se manifiesta el valor de esta +prueba. Como viene á parar á las ideas de ser y no +ser.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_260">260</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO VIII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>La causalidad en sí +mísma. Insuficiencia y error de algunas +explicaciones.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>La causalidad implica relacion á otro. Actividad y +causalidad. Dios y las criaturas. Se plantea la cuestion. +Explicaciones insuficientes. Palabras metafóricas. +Causalidad no es lo mismo que sucesion. Ni el enlace de las ideas. +Ni la prioridad de una de ellas. Ni el enlace expresado en ciertas +proposiciones condicionales. Ejemplo. Sentido inverso de las +proposiciones.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_273">273</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO IX.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Condiciones necesarias y +suficientes para la verdadera causalidad absoluta.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Dos condiciones. Fórmula que las expresa. Aplicaciones. +Ocasion. Remocion de obstáculos. Enlace de órden en +el tiempo. Observacion sobre las causas libres. Aplicacion á +la primera.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_283">283</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO X.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad secundaria.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Diferencia entre la causalidad primaria y la secundaria. +Condiciones para la causalidad secundaria. Ejemplos +aclaratorios.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_286">286</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XI.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Explicacion fundamental del +origen de la oscuridad de las ideas en lo tocante á la +causalidad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Se recuerda una doctrina del Lib. IV. Aplicaciones. Disputa +filosófica sobre las causas segundas. Modo de +terminarla.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_290">290</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad de puro imperio de la +voluntad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Defensa de la doctrina de la creacion. Consideraciones sobre su +incomprensibilidad. Reflexiones sobre la causalidad intelectual. +Relacion de lo existente con lo no existente. Esta solo pueden +tenerla los seres inteligentes. Consecuencia en favor de la +existencia de Dios.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_293">293</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XIII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>La actividad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Inercia, inaccion. Tres condiciones. Actividad. Accion. Tres +clases. De cuál tenemos idea intuitiva. No toda actividad es +transitiva. Que no tenemos intuicion de la actividad +corpórea. Análisis. Orden subjetivo y objetivo. +Ejemplos. Conocemos dos modos de ser: Extension y Conciencia. +Aquella es tipo de inercia; esta de actividad. Varias +consideraciones sobre la actividad. Voluntad. Libertad. Parangon +entre la extension y la conciencia.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_299">299</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XIV.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Se examina si es posible la +actividad corpórea.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Imposibilidad de probar que la materia es incapaz de actividad. +Se examina la prueba. Se refuta.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_309">309</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XV.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Conjeturas sobre la existencia de +la actividad corpórea.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Razon en pro, fundada en el órden de los +fenómenos. Espectáculo de actividad ofrecido por el +universo corpóreo. Respuestas evasivas; +réplicas.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_313">313</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XVI.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad interna.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Recuerdos. Conceptos hijos de reflexion. Libre albedrío. +Carácter activo de todos los fenómenos internos. +Objecion. Sensaciones. Pensamientos y sentimientos +espontáneos. Relaciones de la espontaneidad con la +organizacion.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_319">319</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XVII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Aclaraciones sobre la +espontaneidad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Se consignan varios hechos sobre las condiciones del desarrollo +de nuestro espíritu. Necesidad de una enseñanza +primitiva. Lenguaje. Imposibilidad de que sea invencion humana. No +hay ninguna civilizacion espontánea. Escaso número de +ideas á que van á parar las demás. Deduccion +en favor de una inteligencia, causa y maestra de las otras.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_330">330</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XVIII.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad final. +Moralidad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Diferencia entre la causalidad eficente y la final. Necesidad y +libertad. Universalidad de las ideas morales. Las confiesan los +mismos que las niegan. No pueden ser hijas de una preocupacion. +Fuerza de las ideas y sentimientos morales. Su orígen +divino. Las dificultades no pueden hacer dudar de su existencia. +Sus efectos.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_337">337</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XIX.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Exámen de algunas +explicaciones de la moralidad.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>La ley eterna. La razon. La voluntad divina. La representacion +en Dios. Diferencia de forma entre las proposiciones morales y las +metafísicas. Si la moralidad consiste en conducir al fin +último. Si se identifica con la felicidad. Si es posible una +explicacion.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_346">346</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XX.</td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center"><i>Explicacion fundamental del +órden moral.</i></td> +</tr> +<tr> +<td>Hay algo moral, absoluto. Santidad de Dios. Una criatura sola. +Carácter inmanente de la moralidad. Resultado contra erradas +teorías. Sabiduría de la Religion cristiana. El amor +de Dios, fundamento de toda moralidad. Si en Dios hay <i>deber</i>. +La moralidad se puede expresar de un modo absoluto. El ser infinito +se ama a sí mismo. Que todo se ordena á Dios. Como se +ordenan á Dios las criaturas libres. Por qué Dios no +es amado por la criatura necesariamente. La moralidad en la +criatura es el amor explícito ó implícito de +Dios. Aplicaciones. Acto explícito del amor de Dios. +Observacion sobre los argumentos de analogía en pro del amor +de Dios. Ejemplos de acciones morales en sí mismas; como se +malean por el fin. Grados en la moralidad. Aplicaciones de la +teoría general á las ideas morales en particular. +Como se concilian en esta teoría la moralidad y la utilidad. +Diferencia entre ella y las de otros autores que admiten el amor de +Dios como el primero de los deberes. Como se explican con ella las +relaciones de la moral con nuestros afectos. Como se concilian, el +desinterés y la felicidad.</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_356">356</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">CAPÍTULO XXI.</td> +</tr> +<tr> +<td class="center"><i>Ojeada sobre la obra.</i></td> +<td class="tnum"><a href="#Page_378">378</a></td> +</tr> +<tr> +<td colspan="2" class="center">NOTAS.</td> +</tr> +<tr> +<td>I</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_381">381</a></td> +</tr> +<tr> +<td>II</td> +<td class="tnum"><a href="#Page_381">Id.</a></td> +</tr> +</tbody> +</table> +<!-- Index end --> + +<span class="pagenum"><a name="Page_397" id="Page_397">{397}</a></span> +<hr style="width: 65%;" /> +<p>Esta obra constará de 4 tomos, al precio cada uno de 16 +rs. vn. en Barcelona, en la librería de Bacsi, y de 20 en +los siguientes puntos <i>franco de porte</i>.</p> + +<ul class="none"> +<li>Algeciras, <i>Contilló</i>.</li> +<li>Alicante, <i>Carratalá</i>.</li> +<li>Almería, <i>Santamaría</i>.</li> +<li>Avila, <i>R. Martin Lázaro</i>.</li> +<li>Badajoz, <i>Carrillo y sobrinos</i>.</li> +<li>Cadiz, <i>Hortal y compañia</i>.</li> +<li>Ciudad Real, <i>Malaguilla</i>.</li> +<li>Figueras, <i>Matas</i>.</li> +<li>Gerona, <i>Figaró</i>.</li> +<li>Granada, <i>Sanz</i>.</li> +<li>Lérida, <i>Viuda Carminas. Sol</i>.</li> +<li>Madrid, <i>Rodriguez</i>.</li> +<li>Málaga, <i>Martinez de Aguilar</i>.</li> +<li>Palma, <i>Trias, Garcia</i>.</li> +<li>Pamplona, <i>Longus y Ripa</i>.</li> +<li>Pto. Sta. Maria, <i>Valderrama</i>.</li> +<li>Reus, <i>Viuda Angelon</i>.</li> +<li>Salamanca, <i>Moran</i>.</li> +<li>Santiago, <i>Rey Romero é hijos</i>.</li> +<li>Sevilla, <i>Angulo y Comp.<small><sup>s</sup></small></i></li> +<li>Tarragona, <i>Granell</i>.</li> +<li>Valencia, <i>Navarro</i>.</li> +<li>Valladolid, <i>Roldan</i>.</li> +<li>Zaragoza, <i>Yagüe</i>.</li> +</ul> +<hr style="width: 45%;" /> +<h3>OBRAS DEL AUTOR QUE SE HALLAN DE VENTA EN LA LIBRERIA DE +BRUSI.</h3> + +<table cellpadding="10" summary="Obras del autor"> +<colgroup> + <col width="85%" /> + <col width="15%" /> +</colgroup> +<tr> +<td><i>El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones +con la civilizacion europea</i>. 5 tomos</td> +<td>61 rs. vn.</td> +</tr> +<tr> +<td><i>El Criterio</i>, 1 tomo</td> +<td>16 id.</td> +</tr> +<tr> +<td><i>La Religion demostrada al alcance de los niños</i></td> +<td>3 id.</td> +</tr> +<tr> +<td><i>La Sociedad</i>, revista religiosa, filosófica, política y literaria, +2 tomos de 576 páginas cada uno</td> +<td>72 id.</td> +</tr> +<tr> +<td><i>La Civilizacion</i>, revista religiosa, filosófica, política y literaria +de Barcelona, escrita por D. Jaime Balmes, D. Joaquin +Roca y Cornet y D. Jose Ferrer y Subirano: 3 tomos +de 576 páginas los dos primeros y 480 el último. El +Sr. Balmes escribió en esta revista 500 páginas, equivalentes +á un tomo. Precios de la obra</td> +<td>100 id.</td> +</tr> +</table> +<p> +<a id="footnote1" name="footnote1"></a><b>Nota 1:</b> Hablo de diferencia entre cantidades +<i>positivas</i>, porque en no suponiéndolas tales, se puede +representar algebráicamente una diferencia infinita. Sean +estas dos cantidades (x-a) y (-a). Buscando la diferencia tenemos: +D = (x-a) - (-a) = x-a+a = x.<a href="#footnotetag1">[1]</a></p> + +<p> +<a id="footnote2" name="footnote2"></a><b>Nota 2:</b> Non ergo per essentiam suam, sed per actum suum se +cognoscit intellectus noster, et hoc dupliciter. Uno quidem modo +particulariter, secundum quod Sortes, vel Plato percipit se habere +animam intellectivam ex hoc, quod percipit se intelligere. Alio +modo in universali secundum quod naturam humanæ mentis ex +actu intellectus consideramus. Sed verum est quod judicium et +efficacia hujus cognitionis, per quam naturam animæ +cognoscimus, competit nobis secundum derivationem luminis +intellectus nostri a veritate divina, in qua rationes omnium rerum +continentur, sicut supra dictum est. Unde August, dicit in 9 de +Trini. Intuemur inviolabilem veritatem, ex qua perfecte quantum +possumus deffinimus, non qualis sit uniuscujusque hominis mens, sed +qualis esse sempiternis rationibus debeat. Est autem differentia +inder bes duas cognitiones: nam ad primam cognitionem de mente +habendam sufficit ipsa mentis præsentis, quæ est +principium actus ex quo mens percipit seipsam, et ideo dicitur se +cognoscero per suam præsentiom. Sed ad secundam cognitionem +de mente habendam, non sufficit ejus præsentia, sed +requiritur diligens et subtilis inquisitio. Unde et multi naturam +animæ ignorant, et multi etiam cirra naturam animæ +erraverunt. Propter quod August. dicit 10 de Trinitate, detali +inquisitione mentis. Non velut absentem se quærat mens +cernere, sed preæsentem quærat discernere, id est +cognoscere differentiam suam ab aliis rebus, quod est cognoscere +quidditatem, et naturam suam. (1, P. Q. 87 Art. 1.)<a href="#footnotetag2">[2]</a></p> + + + + + + + + + +<pre> + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Filosofía Fundamental, by Jaime Balmes + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFÍA FUNDAMENTAL *** + +***** This file should be named 28430-h.htm or 28430-h.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/2/8/4/3/28430/ + +Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online +Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at +http://gallica.bnf.fr) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the +trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone +providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance +with this agreement, and any volunteers associated with the production, +promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works, +harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees, +that arise directly or indirectly from any of the following which you do +or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm +work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any +Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause. + + +Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm + +Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of +electronic works in formats readable by the widest variety of computers +including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. 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