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+The Project Gutenberg EBook of Pequeñeces, by Luis Coloma
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Pequeñeces
+
+Author: Luis Coloma
+
+Release Date: December 3, 2006 [EBook #20011]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK PEQUEÑECES ***
+
+
+
+
+Produced by Chuck Greif
+
+
+
+
+
+
+
+
+Pequeñeces...
+
+por
+
+El P. Luis Coloma
+
+de la
+
+Compañia de Jesús
+
+SEXTA EDICIÓN
+
+Bilbao
+ADMINISTRACIÓN DE «EL MENSAJERO DEL CORAZÓN DE JESÚS»
+Calle de Ayala
+1898
+
+ES PROPIEDAD
+
+QUEDA HECHO EL DEPÓSITO QUE SEÑALA LA LEY
+
+BILBAO--Imp. de Corazón del Jesús, Muelle de Marzana, 7.
+
+
+
+
+Al Lector[1]
+
+[Nota 1: Al publicarse por primer vez esta novela en _El Mensajero
+de Corazón de Jesús_, púsole su autor este prólogo dirigido a los
+lectores de dicha Revista, que por muchas y poderosas razones, nos ha
+parecido conveniente reproducir integro en esta sexta edición. (Nota de
+los editores.)]
+
+
+Lector amigo: Si eres hombre corrido y poco asustadizo, conocedor de las
+miserias humanas y amante de la verdad, aunque esta amargue, éntrate sin
+miedo por las páginas de este libro; que no encontrarás en ellas nada
+que te sea desconocido o se te haga molesto. Mas si eres alma pía y
+asombradiza; si no has salido de esos limbos del entendimiento que
+engendra, no tanto la inocencia del corazón como la falta de
+experiencia; si la desnudez de la verdad te escandaliza o hiere tu amor
+propio su rudeza, detente entonces y no pases adelante sin escuchar
+primero lo que debo decirte.
+
+Porque témome mucho, lector amigo, que, de ser esto así y si no te
+mueven mis razones, te espera más de un sobresalto entre las páginas de
+este libro. Yo dejé correr en él la pluma con entera independencia,
+rechazando con horror, al trazar mi pintura, esa teoría perversa que
+ensancha el criterio de moralidad hasta desbordar las pasiones,
+ocultando de manera más o menos solapada la pérfida idea de hacer pasar
+por lícito todo lo que es agradable; mas confiésote de igual modo que,
+si no con espanto, con grave fastidio al menos, y hasta con cierta _ira
+literaria_, rechacé también aquel otro extremo contrario, propio de
+algunas conciencias timoratas que se empeñan en ver un peligro en
+dondequiera que aparece algo que deleita. Porque juzgo que, por sobra de
+valor, yerran los primeros, en no ver abismos donde puede haber flores;
+y tengo para mí que, por hartura de miedo, yerran también los segundos,
+en no concebir una flor sin que oculte detrás un precipicio. Y andando,
+andando, y partiendo los unos de un principio falso y los otros de una
+verdad santa, llegan todos de la exageración al engaño, y pasan luego a
+la demencia; pareciéndoles a aquellos que pueden servir de guía a la
+juventud las crudezas de Zola, y creyendo estos que no conviene enseñar
+a los niños el Credo y los Artículos de la Fe sin introducir algunas
+prudentes modificaciones, de que yo pudiera citarle algún ridículo
+ejemplo. Extraño fenómeno y singular aprieto para el escritor el de
+estos dos extremos opuestos, hijos legítimos de la confusión de ideas en
+todo orden de cosas que caracteriza nuestra época, y reconoce por
+origen, entre otras mil causas, la orgullosa suficiencia propia, el
+desprecio de la autoridad que legítimamente define, la falta de
+profundidad y método en los estudios, el magisterio superficial, intruso
+e interesado de los periódicos, y la funesta propensión a juzgar lo que
+pasa en el corazón ajeno por lo que sucede en el propio.
+
+Cierto, ciertísimo, lector pío y discreto, que peca de inmoral y merece
+toda censura el autor que encomia a los ladrones y recomienda sus hurtos
+y los facilita; o el que protestando contra ellos y reconociendo su
+inmoralidad, traza, sin embargo, con buenas intenciones y poquísima
+prudencia, cuadros de peligrosa belleza, de tentación seductora, que
+ejercen sobre el lector incauto, y aun sobre el que por tal no se tiene,
+la atracción siniestra del abismo. Mas no por eso has de deducir de
+aquí, lector pío siempre, y esta vez no discreto si tal deduces, que sea
+igualmente inmoral el escritor que confiesa paladinamente que hay
+ladrones, que da la voz de alerta contra ellos y los saca a la vergüenza
+pública, pintándolos con todas aquellas sus negras tintas que sufre el
+decoro y hacen al vicio antipático y odioso, y se ayuda así del mal para
+hacer el bien, a la manera que la primavera se ayuda del estiércol para
+fabricar la rosa.
+
+Y no me digas que se corre siempre el riesgo fatalísimo de abrir los
+ojos a la inocencia; porque te diré entonces que si el tal autor supo
+guardar ese _prudente decoro_ que indiqué antes, y esa inocencia de que
+hablas es la verdadera inocencia del corazón, pura y santa, única que
+todo lo ignora, así en teoría como en práctica, preciso será que pase
+por aquellas páginas sin comprender lo que se dice entre líneas y coja
+la rosa sin sospechar que existe el estiércol. Y si por ventura lo
+sospecha y lo descubre, señal clara y evidente de que no estaban esos
+ojos tan cerrados como tú creías, y no siendo ya inocencia pura del
+corazón, sino mera ignorancia del entendimiento, le aprovechará por
+ende, si no como medicina todavía, como preservativo, al menos, la
+lección que encerró allí el autor en prudente logogrifo, y como
+estiércol sucio y hediondo aprehenderá forzosamente lo que como tal se
+le presenta. Y si se le convierte en ponzoña la triaca, culpa será suya
+y no del médico, porque la malicia no estará entonces en el que escribe,
+sino en la propia voluntad del que lee; que, como dijo un poeta antiguo:
+
+ Del más hermoso clavel,
+ pompa del jardín ameno,
+ el áspid saca veneno,
+ la oficiosa abeja, miel.
+
+Con este criterio, lector amigo, escribí yo el libro que entre las manos
+tienes, y lealmente te lo aviso para que lo arrojes a tiempo si mi modo
+de pensar no te satisface. Y si por acaso te maravilla que siendo yo
+quien soy me entre con tanta frescura por terrenos tan peligrosos, has
+de tener en cuenta que, aunque _novelista_ parezco, soy sólo
+_misionero_, y así como en otros tiempos subía un fraile sobre una mesa
+en cualquier plaza pública y predicaba desde allí rudas verdades a los
+distraídos que no iban al templo, hablándoles, para que bien lo
+entendieran, su mismo grosero lenguaje, así también armo yo mi tinglado
+en las páginas de una novela, y desde allí predico a los que de otro
+modo no habían de escucharme, y les digo en su propia lengua verdades
+claras y necesarias que no podrían jamás pronunciarse bajo las bóvedas
+de un templo.
+
+Porque si tú, lector pío y candoroso, sentado a las márgenes de los
+arroyos de leche y miel que fertilizan la Jerusalén celestial que
+habitas, has creído que existe la noción del bien y del mal en todos
+los corazones, con la misma claridad que tú la posees en tu
+entendimiento iluminado por la gracia, estás en un error crasísimo. En
+el mundo, y en cierta clase de mundo, sobre todo, el mal suele
+desconocerse a sí mismo, por esa misma confusión de ideas que en todos
+los órdenes reina. Cuando la relajación es general, sucede en una
+sociedad lo que a bordo de un barco acontece: que como todo se mueve
+igualmente, parece que nadie camina; preciso es que alguien se detenga
+para que haya un punto fijo que marque el atropellamiento de los otros y
+el rumbo peligroso de los que siguen caminando.
+
+Jamás harás conocer a un bizco su propio estrabismo, si no le pones
+delante un espejo fiel que le retrate su torcida vista; porque el ojo de
+la cara que sirve para ver y conocer a los demás no puede, sin un
+milagro que equivalga a esta gracia que tú disfrutas, verse y conocerse
+a sí mismo. Grande y caritativa obra, por tanto, será la del libro que
+sirva de punto fijo para avisar a los del barco que se alejan de la
+orilla; que sirva de espejo fiel al bizco desdichado, para que,
+comenzando por conocer allí su vista extraviada, acabe por odiarla en sí
+mismo.
+
+Y aquí tienes explicado de paso el porqué me detengo a veces en
+pormenores harto nimios, que desdeñaría como artista y a que no
+descendería como religioso. Porque el último parapeto del bizco que no
+quiere mirar derecho es negar que entienda el que le reprende de
+achaques de vista; por eso, cuando le pone delante el censor detalles
+íntimos conocidos sólo de los del gremio, concédele al punto la ventaja
+inmensa de la experiencia y se rinde a discreción, pensando que, si no
+fue también bizco allá en sus tiempos aquel que le reprende, entre
+muchos que bizquean debieron de apuntarle los dientes; y gran paso es ya
+este dado en el corazón que quiere ganarse, porque le invita a la
+confianza y le asegura la indulgencia, la idea de que aquel censor
+inexorable estudió en su mismo libro y venció sus mismas flaquezas.
+
+Y si todas estas cosas me concedes, y me arguyes todavía que no cuadra a
+la gravedad de _El Mensajero_ publicar historias tan profanas, pídote
+que consideres una cosa, en que de seguro no habrás parado mientes. No
+todos los suscriptores de _El Mensajero_ son como tú, piadosos y
+espirituales: en sus listas, numerosísimas hasta un punto increíble
+para lo que suelen ser estas cosas en España, figuran al lado de
+místicas abadesas, señoras muy del mundo, y junto a congregantes de San
+Luis, hombres despreocupados y hasta jóvenes alegres. Preciso es, pues,
+que toda esta multitud heterogénea encuentre allí alimento que la nutra
+y que le agrade, y la sana doctrina que paladea con delicia la abadesa
+en la _Intención_ de cada mes, seria, profunda y devota, es manjar harto
+sublime para el embotado paladar de aquellos otros que sólo podrán
+tragar esa misma celestial doctrina, envuelta en una salsa lícitamente
+profana.
+
+Dejen, pues, las almas pías ese rincón de _El Mensajero_ para esos
+pobres hambrientos, a quienes hay que alimentar por sorpresa con la
+santa doctrina de Cristo; que muy superior a la caridad que consiste en
+dar es la que consiste en comprender y soportar las humanas flaquezas.
+Esa es la que me hace a mí tomar la pluma y escribir para ellos, aun a
+trueque de escuchar, como en cierta ocasión he oído, que rebaja el
+carácter sacerdotal escribir cosas tan baladíes. ¡Como si la caridad se
+rebajara alguna vez, por mucho que descienda!...
+
+Y con esto, lector amigo, te dejo en paz, y libre quedas para entrarte,
+si te place, por las páginas de mi libro o dar media vuelta a la
+derecha. Témome, sin embargo, y en tus ojillos devotos lo conozco, que
+ansías ya por leerlo, y no lo dejarás hasta devorarlo letra a letra;
+porque si mis razones no te han convencido, como deseo, es fácil que la
+curiosidad te impulse contra lo que yo pretendo.
+
+Quédate, pues, con Dios, y Él te bendiga, que yo por mi parte
+
+ Con estas cosas que digo
+ y las que paso en silencio,
+ a mis soledades voy,
+ de mis soledades vengo.
+
+Bilbao, 1 de enero de 1890.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+Libro Primero
+
+
+
+
+--I--
+
+ Something is rotten in the state of Denmark.
+ (Hay algo en Dinamarca que huele a podrido.)
+
+ Shakespeare, Hamlet.
+
+
+Las dos torrecillas del colegio se levantaban agudas y airosas como
+flechas disparadas contra el cielo azul, sereno y radiante, que suele
+cobijar a Madrid en los primeros días de junio. La verdura del jardín
+parecía una esmeralda caída en la arena, un oasis de bosquecillos de
+lilas que ya se marchitaban y de azucenas que comenzaban a abrirse,
+perdido en las áridas llanuras que por el lado del colegio rodean a la
+corte de España. El agua saltaba en las fuentes y corría por los pilones
+murmurando; oíanse alegres voces de niños en lo interior del edificio;
+gorjeos de ruiseñores y jilgueros en los árboles, y más allá, pasada la
+verja, ni niños, ni agua, ni flores, ni pájaros... Una llanura estéril,
+un pueblo de barracas; y allá en el horizonte, lejos, lejos, Madrid, la
+corte de España, asomando sus cúpulas y sus torres entre esa neblina que
+pone más de relieve la limpidez de la atmósfera, esa especie de vaho que
+se levanta de las grandes capitales, semejante a las emanaciones de una
+hedionda charca.
+
+Terminaba aquel día el curso, había tenido ya lugar la distribución de
+premios, y llegaba la hora de las despedidas. Cruzábanse por todas
+partes enhorabuenas y adioses, encargos y recomendaciones; y padres,
+madres, niños y criados, revueltos en confuso tropel, invadían todas las
+dependencias del colegio, rebosando esa satisfacción purísima del
+premio justamente alcanzado, del trabajo concluido, de la esperanza
+cierta de descanso; esa ruidosa alegría que despierta en el escolar de
+todas las edades la mágica palabra: _¡Vacaciones!_
+
+El acto había estado brillantísimo; en el fondo del salón ocupaban un
+estrado, ricamente dispuesto, los cien alumnos del colegio, con sus
+uniformes azules y plata, agitados todos por la emoción, buscando con
+los ojillos inquietos, arreboladas las mejillas y el corazón palpitante,
+entre la muchedumbre que llenaba el local, al padre, a la madre, a los
+hermanos que habían de ser testigos y partícipes del triunfo. Coronaba
+el estrado un magnífico cuadro de la Dolorosa, _Nuestra Señora del
+Recuerdo_, titular del colegio, y a su derecha presidía el acto el
+cardenal arzobispo de Toledo, bajo riquísimo dosel, y el rector y
+profesores del colegio sentados en tomo. Llenaban el resto del inmenso
+salón los padres y madres de los niños, alternando la gran señora con la
+modesta comercianta; el grande de España con el industrial acomodado;
+alegres todos, satisfechos, mirándose entre sí y sonriendo amigos y
+desconocidos, como si el sentimiento de la paternidad, igualmente
+herido, acortase las distancias y estrechase las relaciones,
+despertando en todas las almas idéntica felicidad, la misma dicha, igual
+deseo de considerarse y abrazarse como hermanos.
+
+La orquesta dio principio al acto, tocando magistralmente la obertura de
+_Semíramis_. El rector, anciano religioso, honra y gloria de la Orden a
+que pertenecía, pronunció después un breve discurso, que no pudo
+terminar. Al fijarse sus apagados ojos en aquel montón de cabecitas
+rubias y negras, que atentamente le miraban, apiñadas y expresivas como
+los angelitos de una gloria de Murillo, comenzó a balbucear, y las
+lágrimas le cortaron la palabra.
+
+--¡No lloro porque os vais!--pudo decir, al cabo--. ¡Lloro porque muchos
+no volverán nunca!...
+
+La nube de cabecitas comenzó a agitarse negativamente y un aplauso
+espontáneo y bullicioso brotó de aquellas doscientas manitas, como una
+protesta cariñosa que hizo sonreír al anciano en medio de sus lágrimas.
+
+El secretario del colegio comenzó a leer entonces los nombres de los
+alumnos premiados: levantábanse estos ruborosos y aturdidos por el miedo
+a la exhibición y la embriaguez del triunfo; iban a recibir la medalla y
+el diploma de manos del arzobispo, entre los aplausos de los compañeros,
+los sones de la música y los bravos del público, y volvían presurosos a
+sus sitios, buscando con la vista en los ojos de sus padres y de sus
+madres la mirada de inmenso cariño y orgullo legítimo, que era para
+ellos complemento del triunfo. Un niño pequeñito de ocho años subió
+gateando las gradas del estrado, púsose de puntillas para divisar a su
+madre, viola a lo lejos y con la punta del diploma le envió un beso...
+Chicos y grandes aplaudieron con entusiasmo: los unos, por ese instinto
+de ángel que hace comprender al niño lo que es santo y bello; los otros,
+por esa tierna simpatía que despierta en el corazón de todo padre o
+madre cuanto tiende a revelar el puro amor de hijo.
+
+El acto parecía ya terminado: el arzobispo iba a dar la bendición y todo
+el mundo se levantaba para recibirla de rodillas... Un niño blanco y
+rubio, bello y candoroso como un ángel de Fra Angélico, se adelantó
+entonces a la mitad del estrado: realzaba el encanto de su edad y su
+inocencia, _ese no sé qué_ aristocrático y delicadamente fino que
+atrae, subyuga y hasta enternece en los niños de grandes casas; y su
+larga cabellera rubia, cortada por delante como la de un pajecillo del
+siglo XV, le daba el aspecto de aquel príncipe Ricardo que pintó Millais
+en su célebre cuadro _Los hijos de Eduardo_.
+
+Detuviéronse todos a su vista, quedando cada cual en su sitio en el más
+profundo silencio. Volvió entonces el niño hacia el cuadro de la Virgen
+sus grandes ojos azules, rebosando candor y pureza, y con vocecita de
+ángel comenzó a decir[2]:
+
+ Dulcísimo recuerdo de mi vida,
+ Bendice a los que vamos a partir...
+ ¡Oh Virgen del Recuerdo dolorida,
+ Recibe tú mi adiós de despedida,
+ Y acuérdate de mí!...
+
+ ¡Lejos de aquestos tutelares muros,
+ Los compañeros de mi edad feliz,
+ No serán a tu amor jamás perjuros;
+ Se acordarán de ti!
+
+[Nota 2: Esta poesía es original del padre Alarcón, y fue leída en
+una solemnidad semejante a la que aquí describimos.]
+
+Un aplauso general salió del grupo de los niños, como un grito de
+entusiasta asentimiento. Los grandes no aplaudían; con el alma en los
+ojos y las lágrimas en estos, escuchaban inmóviles. El niño se adelantó
+dos pasos, y llevándose las manitas al pecho, prosiguió lentamente:
+
+ Mas siento al alejarme una agonía,
+ Cual no la suele el corazón sentir..
+ ¿En palabras de niño quién confía?
+ Temo... no sé qué temo, Madre mía,
+ Por ellos y por mí...
+
+Nadie respiraba; las lágrimas, al caer, no hacían ruido. El niño volvió
+entonces al público los cándidos ojos, con esa mirada vaga de la
+inocencia que parece investigar siempre algo ignorado, y prosiguió con
+tristeza que conmovía y sencillez que llegaba al alma:
+
+ Dicen que el mundo es un jardín ameno,
+ Y que áspides oculta ese jardín...
+ Que hay frutos dulces de mortal veneno,
+ Que el mar del mundo está de escollos lleno...
+ ¿Y por qué estará así?
+
+ Dicen que por el oro y los honores,
+ Hombres sin fe, de corazón ruin,
+ Secan el manantial de sus amores
+ Y a su Dios y a su patria son traidores...
+ ¿Por qué serán así?
+
+ Dicen que de esta vida los abrojos,
+ Quieren trocar en mundanal festín;
+ Que ellos, ellos motivan tus enojos,
+ Y que ese llanto de tus dulces ojos,
+ ¡Lo causan ellos, sí!
+
+Algunas mujeres enrojecieron, porque por la boquita del niño parecía
+hablar la voz de muchas conciencias; varios hombres bajaron la cabeza, y
+una voz enérgica, pero alterada, repitió a lo lejos:--¡Sí! ¡Sí!--. Era
+un anciano general, abuelo de un alumno del colegio. El niño parecía
+conmovido, como pueden estar los ángeles a la vista de las miserias
+humanas; movió tristemente la cabecita, cruzó las manos y prosiguió con
+la expresión de un querubín que mira a la tierra:
+
+ Ellos, ¡ingratos!, de pesarte llenan...
+ ¿Seré yo también sordo a tu gemir?
+ ¡No! Yo no quiero frutos que envenenan,
+ No quiero goces que a mi Madre apenan,
+ ¡No quiero ser así!
+
+ En los escollos de esta mar bravía
+ Yo no quiero sin gloria sucumbir;
+ Yo no quiero que llores por mí un día;
+ No quiero que me llores, Madre mía...
+ ¡No quiero ser así!
+
+ Y mientras yo responda a tu reclamo,
+ Mientras me juzgue con tu amor feliz,
+ Y ardiendo en este afecto en que me inflamo,
+ Te diga muchas veces que te amo,
+ ¿Te olvidarás de mí?
+
+ ¡Ah, no, dulce recuerdo de mi vida!
+ Siempre que luche en peligrosa lid,
+ Siempre que llore mi alma dolorida,
+ Al recordar mi adiós de despedida,
+ ¡Te acordarás de mí!
+
+ Y en retorno de amor y fe sincera,
+ Jamás sin tu recuerdo he de vivir.
+ Tuya será mi lágrima postrera...
+ ¡Hasta que muera, Madre; hasta que muera
+ Me acordaré de ti!
+
+ Tú en pago, Madre, cuando llegue el plazo
+ De alzar el vuelo al celestial confín,
+ Estrechándome a ti con dulce abrazo,
+ No me apartes jamás de tu regazo.
+ ¡No me apartes de ti!
+
+Calló el niño, y no resonó un aplauso; sólo estalló un sollozo, un
+inmenso sollozo que pareció salir de mil pechos por una sola boca,
+arrastrando los encontrados afectos de amor, ternura, vergüenza,
+entusiasmo, piedad y arrepentimiento, que en aquellos corazones había
+despertado la cándida vocecita del niño... A una señal del rector,
+lanzáronse todos los que en el estrado estaban en brazos de sus padres,
+estallando entonces una verdadera tempestad de besos, gritos, abrazos,
+bendiciones, llantos de alegría y gemidos de gozo. Sólo el niño que
+había declamado los versos quedó solitario en su asiento, sin padre ni
+madre que le recibieran en sus brazos; la pobre criatura dirigió una
+larga mirada al dichoso grupo, y con sus premios en la mano, salió
+lentamente por una ancha galería en que comenzaban a amontonar ya los
+criados los equipajes de los niños que se marchaban. Había en un extremo
+un gran mundo con las iniciales F. L. en la tapa, y sobre él se sentó el
+niño como esperando algo, con los premios al lado, la cabeza baja y la
+gorrita en la mano, triste, silencioso, inmóvil. La alegre algazara del
+salón llegaba a sus oídos, y poco a poco fuese levantado su pechito,
+hinchóse su garganta y rompió a llorar amargamente, en silencio, sin
+sollozos, sin suspiros, como lloran los que tienen en el corazón el
+manantial de sus lágrimas. Los criados comenzaban ya a cargar los
+equipajes, y los grupos de padres y niños se dirigían a la puerta con
+alegre barullo, sin que nadie reparase en el niño solitario, a veces, un
+compañero le daba al pasar una palmada cariñosa, o un profesor que
+corría apresurado le enviaba una sonrisa, y el niño sonreía también
+sorbiéndose las lágrimas.
+
+Una señora gorda, de aspecto bondadoso, hallóse en aquellas apreturas al
+lado del niño, llevando de la mano a un chiquillo gordinflón que sólo
+había obtenido un premio de gimnasia. Notó este las lágrimas de su
+compañero, y tirando de las faldas a la señora, le dijo al oído:
+
+--Mamá... mamá... Luján está llorando.
+
+--¿Por qué lloras, hijo?--le preguntó la señora compadecida--. ¡Si has
+declamado muy bien! ¿No has sacado premio?
+
+Púsose el niño muy encarnado y, levantando la cabeza con infantil
+orgullo, contestó mostrando los que junto a sí tenía:
+
+--Cinco... y dos _excelencias_...
+
+--Digo... ¿Cinco premios y todavía lloras?...
+
+El niño no contestó; bajó la cabeza como avergonzado, y de nuevo
+corrieron sus lágrimas.
+
+--Pero, ¿qué tienes, hijo?--insistió la señora--. ¿Estás malo?... ¿Por
+qué lloras?
+
+Un inmenso desconsuelo, que desgarraba el alma en aquella carita de
+ángel, se pintó en las facciones del niño; con los dientecillos
+apretados y los ojos rebosando lágrimas y amarguras, contestó al cabo:
+
+--Porque estoy solo. Mi mamá no ha venido. ¡Nadie ha visto mis
+premios!...
+
+La señora pareció comprender toda la profunda amargura que encerraba
+aquel sencillo lamento. Saltáronsele las lágrimas, y mientras con una
+mano acariciaba la rubia cabeza del niño, apretaba con la otra contra su
+seno la de su hijo, como si temiese que pudiera faltarle alguna vez
+aquel blando regazo.
+
+--¡Ángel de Dios!--decía al mismo tiempo--. ¡Pobrecito mío!... Tú mamá
+no habrá podido venir; estará fuera, sin duda... ¿Cómo se llama?...
+
+--La condesa de Albornoz--respondió el niño.
+
+Una violenta expresión de ira se pintó en el rostro de la señora al oír
+este nombre; volvióse bruscamente hacia una joven que la acompañaba, y
+exclamó con más impetuosidad que prudencia:
+
+--Pero, ¿has visto?... ¡Si esto clama al cielo!... ¡Pícara madre!
+¡Pícara madre!... Mientras este ángel llora, estará ella escandalizando
+a Madrid como acostumbra.
+
+--¡Calla mujer!--replicó la otra, mirando con inquietud al niño...
+
+--Pero ¿quién ve con paciencia esto?... ¡Lástima de hijo para tal
+madre!... Desde el fin del mundo hubiera venido yo por ver recibir al
+mío su premio de gimnasia... ¡Anda con Dios, hijo! Eso indica que cuando
+seas grande sabrás tirar de un carro... ¡Con tal que me seas bueno!...
+¿No es verdad, Calixto, vida mía?...
+
+Y estampaba en las mofletudas mejillas de su hijo esos estrepitosos y
+apretados besos de las madres, que parecen mordiscos del alma.
+
+El niño, enjugándose sus grandes ojos de un azul profundo, como el mar
+visto de lejos, no se enteraba de nada. La señora volvió a decirle:
+
+--Vamos, hijo mío, no llores... Anda, Calixto, no seas pazguato, dile
+algo a ese niño... ¿No ves que llora?... ¿Cómo te llamas, hijo?
+
+--Paquito Luján--respondió el niño.
+
+--Pues no llores, Paquito, que tu mamá te estará esperando en casa...
+Mira, Calixto, dale una de las cajas de dulces que te he traído..., o
+mejor será que le des las dos; yo te compraré otras.
+
+Y como viese que el niño rechazaba la linda cajita de la Mahonesa, que
+no del todo satisfecho le alargaba Calixto, añadió:
+
+--Tómalas, hijo... Esta para ti, y la otra para tus hermanos... ¿No
+tienes hermanitos?...
+
+--Tengo a Lilí.
+
+--Pues llévale una a Lilí. Y llévale también esto... y la buena señora
+estampó en las mejillas del niño, llenas de lágrimas, otros dos sonoros
+besos, que en vano pretendían suplir en ellas el calor que les faltaba
+de los besos de su madre. Un lacayo con larga librea verde aceituna,
+coronas condales en los botones y sombrero de copa con gran cucarda
+rizada en la mano, se acercó entonces al grupo:
+
+--Cuando el señorito quiera, está esperando el coche--dijo
+respetuosamente al niño.
+
+El pobre señorito se levantó de un salto, y abrazando con un movimiento
+lleno de gracia al gimnasta Calixto, se dirigió a la puerta, sin querer
+entregar al lacayo el envoltorio de sus premios. En la verja del jardín
+le detuvo el padre rector, que allí estaba despidiendo a los niños;
+besóle Paquito la mano, y abrazándole él cariñosamente, le habló breve
+rato al oído.
+
+Púsose el niño muy encarnado, corrieron de nuevo sus lágrimas y con
+verdadera efusión llevó por segunda vez a sus labios la mano del
+religioso.
+
+Poco a poco fueron desfilando los carruajes, y cesaron al fin los gritos
+de despedida.
+
+--¡Adiós!... ¡Adiós!...--repetía el anciano.
+
+Todavía aparecían algunas manitas saludando a lo lejos por las
+ventanillas de los coches:
+
+--¡Adiós!... ¡Adiós!...
+
+Ocultáronse al fin todos en el último recodo del camino, y sólo quedó la
+llanura árida, la polvorienta carretera, el pueblo de barracas, el
+colegio solitario, silencioso como una jaula de jilgueros vacía, y a lo
+lejos, acechando entre la bruma, Madrid, la gran charca.
+
+El pobre viejo dejó caer entonces los brazos abatidos, bajó tristemente
+la cabeza, y entróse en la capilla murmurando:
+
+ ¡Oh Virgen del Recuerdo dolorida!
+ ¿Se acordarán de ti?
+
+
+
+
+--II--
+
+
+Era aquella misma tarde poca la animación y escasa la concurrencia en el
+_fumoir_ de la duquesa de Bara. Casi tendida ésta en una
+_chaise-longue_, quejábase de jaqueca, fumando un rico cigarro puro,
+cuya reluciente anilla acusaba su auténtico abolengo: tenía sobre las
+faldas, sin anudarlo, un delantillo de finísimo cuero y elegante corte,
+para preservar de los riesgos de un incendio los encajes de su _matinée_
+de seda cruda, y sacudía de cuando en cuando la ceniza en un lindo barro
+cocido, que representaba un grupo de amorcillos naciendo de cascarones
+de huevo en el fondo de un nido.
+
+Pilar Balsano fumaba, haciendo figuras, otro cigarro no tan fuerte, pero
+sí tan largo como el de la duquesa, y Carmen Tagle se desquijaraba
+chupando un _entreacto_ que se mostraba algún tanto rebelde.
+
+--Está visto que no tira--dijo de pronto.
+
+Y para cobrar nuevas fuerzas se bebió poquito a poco, y con aire muy
+distinguido, una tercera copita del whisky, bastante fuerte, que
+juntamente con el té, los brioches y _sandwiches_, habían servido en
+rico frasco de cristal de Bohemia.
+
+La señora de López Moreno, gorda y majestuosa como las talegas de su
+marido, contraía sus gruesos labios para chupar un cigarrito de papel, y
+reíase maternalmente al ver a su hija Lucy, recién salida del colegio,
+dar pequeñas chupadas en el cigarro mismo de Angelito Castropardo.
+Chupaba la niña y tosía haciendo monadas; chupaba Angelito para darle
+magistral ejemplo, y tomaba a chupar y a toser la colegialita,
+encontrando el juego muy divertido. Parecía complacerla mucho tener por
+maestro un grande de España, y procuraba estudiar el chic de aquellas
+ilustres damas, que como modelos de distinción le proponía su madre.
+Todavía, sin embargo, encontraban en ellas sus ojos de colegiala cosas
+harto extrañas.
+
+Disgustaban a la duquesa las risotadas de la banquera; pero pasaban de
+dos millones las hipotecas que el cónyuge de esta tenía sobre los bienes
+de aquella, y ante la perspectiva de una prórroga necesaria, era preciso
+preparar el terreno con paciencia y amabilidades.
+
+Leopoldina Pastor, varonil solterona que pasaba ya de los cuarenta,
+guapa y muy erudita, despachaba una buena ración de brioche _milanaise_,
+disputando con don Casimiro Pantojas, antiguo director de Instrucción
+Pública, académico de la Lengua y celebérrimo literato. Habíase
+inaugurado aquella semana el tranvía del barrio de Salamanca, y
+lamentábase el académico de que el vulgo de Madrid se empeñase en hacer
+masculino el nuevo vehículo, contra el dictamen de algún colega suyo,
+que por femenino lo tenía.
+
+La señorita de Pastor, ardiente defensora de los fueros gramaticales,
+prometióle hacer por todas partes propaganda de _la tranvía_; pero
+escapósele al bueno de don Casimiro que era el académico en cuestión don
+Salustiano Olózaga, y Leopoldina varió al punto de dictamen, exclamando
+muy enfadada:
+
+--¡Imposible que sea femenino!... Olózaga es un indecente amadeísta que
+ha impuesto a Thiers el Toisón de oro; y eso no se lo perdona ninguna
+alfonsina... ¡Pues no faltaba más!... ¡El tranvía se dice, y el tranvía
+se dirá!...
+
+Y todos convinieron en poner pantalones al tranvía, incluso Fernando
+Gallarta y Gorito Sardona, gomosos del Veloz; y el grave marqués de
+Butrón, ministro plenipotenciario antes de la gloriosa, y gastrónomo
+distinguido únicamente después de ella. Era el marqués en extremo
+peludo, y la reina Isabel solía llamarle Robinsón Crusoe, porque, según
+aseguraba, sólo con la cara de su ministro plenipotenciario podía
+figurarse al famoso náufrago vestido de pieles en su isla desierta. Y en
+honor de la verdad, aquellos destinos del orbe entero, que encerraba
+Napoleón en el pliegue vertical de su frente, podían quedar entre las
+cejas del marqués perfectamente arropados, como entre dos pellejos de
+conejo.
+
+Frunció, pues, Butrón el formidable pliegue, y mirando la ceniza de su
+cigarro, dijo solemnemente:
+
+--¡Olózaga!... El y sólo él sirve de puntal a esta situación que se
+desmorona... Sin su habilidad y sus esfuerzos, tendríamos ya la
+Restauración planteada hace medio año.
+
+Indignáronse mucho las damas, y Carmen Tagle exclamó lastimeramente:
+
+--¡Y tanta apoplejía vacante!... ¡Tanta pulmonía desperdiciada!...
+
+El marqués, que estaba realmente al tanto de los manejos de la política
+reaccionaria, siguió perorando, y Carmen Tagle dejó de prestar atención
+para ponerla a lo que pasaba a sus espaldas, detrás de un caballete de
+terciopelo rojo, medio cubierto airosamente con una pieza de seda del
+siglo XVI, sobre la cual se destacaba una linda acuarela de Worms.
+Asomaban por entre las rojas patas del caballete las faldas de una dama
+y las piernas de un caballero, y eran estos incógnitos María Valdivieso
+y Paco Vélez, que sostenían allí hacía media hora una pelotera de dos
+mil demonios. La colegialita Lucy alargaba también la oreja a ver si
+pescaba algo, y pescó, en efecto, por dos o tres veces, el nombre de
+Isabel Mazacán y el de cierto actual ministro, muy joven y muy guapo,
+llamado García Gómez. A poco hizo otra pesca más gorda: habíasele
+escapado a la dama un iracundo ¡Canalla! y al caballero una grosera
+palabrota que hizo a Lucy pegar un respingo, poniéndose muy colorada, y
+a Carmen Tagle exclamar entre dientes, con su proverbial frescura:
+
+--_Ô mon Dieu; quel gros mot_!...
+
+Y levantando la voz un poco, dijo volviendo el rostro hacia el
+caballete:
+
+--Pero, María, ¿no vienes?... Mira que se está enfriando el té...
+
+Apareció entonces la Valdivieso por el laberinto de monerías y riquezas
+artísticas que llenaba la pieza, y vino a sentarse junto a Carmen Tagle,
+muy sofocada y echando por los ojos relámpagos de ira. Paco Vélez salió
+por el otro lado del escondite con las manos en los bolsillos, coloradas
+las orejas y mordiéndose los labios, y se detuvo a examinar, con aire de
+inteligente, una bellísima lámpara de cobre repujado que sobre una
+columna salomónica hacía pendant con el caballete. Lucy, que no conocía
+a la Valdivieso, preguntó muy bajito a su maestro Castropardo, si aquel
+otro señor era su marido.
+
+¡Su marido!... ¡Jesús, y qué risa tan grande y tan guasona le entró
+entonces a Angelito Castropardo!... Pero ¿de dónde diablos había sacado
+aquella criatura la peregrina idea de que fuese aquel un matrimonio?...
+
+--¡Como reñían de ese modo!...--dijo, muy apurada, Lucy.
+
+Castropardo sufrió otro acceso de hilaridad, y pudiendo apenas decir
+entre su risa «¡Pues tiene sombra la pregunta!», fue a contar al oído de
+la duquesa la ocurrencia de la colegiala.
+
+Pasóseles por alto a todos los demás este pequeño incidente, distraídos
+con la negra pintura de la situación actual, que deliberadísimamente les
+hacía el peludo diplomático; sabía muy bien que eran el brazo derecho de
+los políticos de la Restauración las señoras de la grandeza, y tenía él
+a su cargo enardecer y dirigir el celo de tan ilustres conspiradores.
+Ellas, con sus alardes de españolismo y sus algaradas aristocráticas,
+habían conseguido hacer el vacío en torno de don Amadeo de Saboya y la
+reina María Victoria, acorralándolos en el palacio de la plaza de
+Oriente, en medio de una corte de _cabos furrieles y tenderos
+acomodados_, según la opinión de la duquesa de Bara; de _indecentillos_,
+añadía Leopoldina Pastor, que no llegaba siquiera a indecentes. Las
+damas acudían a la Fuente Castellana, tendidas en sus carretelas, con
+clásicas mantillas de blonda y peinetas de teja, y la flor de lis,
+emblema de la Restauración, brillaba en todos los tocados que se lucían
+en teatros y saraos. Allí mismo y en aquel momento, la señora de López
+Moreno llevaba una colosal, empedrada de brillantes; y con mejor gusto
+para aquella hora y aquel traje, llevábanla también las otras damas, de
+oro mate con esmaltes. Leopoldina Pastor lucía una de trapo del tamaño
+de una zanahoria, colocada en lo más alto de su sombrero.
+
+Pavoroso era el cuadro que el marqués dibujaba... Aislado el pobre rey,
+miraba sin cesar hacia la frontera, esperando la contestación a su
+discurso del 3 de abril que aún no había obtenido respuesta el 21 de
+junio. Sucedíanse las crisis ministeriales, frecuentes, periódicas, como
+calenturas de terciana, hasta engendrar un ministerio llamado de Santa
+Rita, por ser esta Santa abogada de imposibles. Sublevábanse en las
+provincias tropas y paisanos; los tenderos se amotinaban en Madrid y
+daban una pedrada al alcalde; y cinco días antes, el 18 de junio, un
+populacho soez recorría las calles apedreando los cristales, y rompiendo
+los faroles de la iluminación con que celebraban muchos el aniversario
+del pontificado de Pío IX, mientras un gentío inmenso, de todos los
+colores y matices, aplaudía en los jardines del Retiro _El Príncipe
+Lila_, grotesca sátira en que designaban al monarca reinante con el
+nombre de _Macarroni I_. Varios gomosos del Veloz-Club, de los cuales
+era uno Paco Vélez, habían pagado a tres saboyanitos para que,
+escondidos en un palco proscenio del teatro a que asistía don Amadeo,
+interrumpiesen de repente la función, cantando al son de sus violines y
+arpas el conocido estribillo:
+
+ Cicirinella tenía un gallo
+ E tutta la notte montava a caballo,
+ Montava la notte bella
+ ¡Viva il gallo de Cicirinella!
+
+Divertía esto mucho a las damas, porque claro está que ello había de
+allanar el camino de la Restauración porque ansiosas trabajaban; pero lo
+temible, lo negro--y el marqués acentuaba los pavorosos tintes de su
+rostro, enarcando las pieles de sus cejas--, era que los carlistas
+comenzaban a removerse en el norte, y los republicanos en todas partes,
+y hacíase difícil defender de tanta boca abierta la única y apetecida
+tajada.
+
+--La Restauración es cosa hecha--concluyó _Robinsón_ con acento
+profético--; pero sólo llegaremos a ella atravesando un charco de
+sangre... ¡Preveo para España un _noventa y tres_ con todos sus
+horrores!...
+
+Sobrecogiéronse las damas, y en voz queda, contenida, cual si viesen
+asomar, como María Antonieta por las ventanas del Temple, la cabeza de
+la Lamballe, clavada en una pica, comenzaron a hablar de la
+guillotina... Morir las aterraba. ¿Qué sabían ellas lo que era morir?
+Tan sólo lo comprendían en el Teatro Real, dejándose caer poco a poco en
+la poltrona de Violeta Valery, cantando al compás de la orquesta y en
+los brazos de Alfredo: _¡Addio d'il passato_!
+
+La duquesa dijo con voz desfallecida que ella había visto en Londres, en
+la galería de madame Toussaud, la guillotina misma en que murió Luis
+XVI. La señora de López Moreno se llevó la mano a su gordo pescuezo,
+como si ya sintiese allí el filo de la fatal cuchilla. Leopoldina Pastor
+no se asustaba: de morir ella, moriría como Carlota Corday, despachando
+antes media docena de indecentes, como Marat. Carmen Tagle dio un
+suspiro, sacó un poquito la lengua y preguntó si aquello dolería mucho.
+
+--Tan sólo se siente un ligero frescor--contestó a lo lejos una voz
+cavernosa.
+
+Volviéronse todos asustados, creyendo encontrar la sombra de
+Robespierre, que venía a comunicarles el dictamen de su experiencia.
+
+Tan sólo vieron a don Casimiro Panojas, sonriente, apretándose con una
+mano el gaznate, rompiendo con la otra el rabo de un conejito de
+porcelana de Sajonia que, entre mil costosas baratijas, adornaba una
+mesa. Distraído siempre el buen señor, trituraba de continuo lo que
+cogía al alcance de sus dedos de espárrago, y a estos destrozos sin
+cuento de muebles y cachivaches debía el apodo de _el Ciclón Literario_.
+
+Riéronse todos; y la salida del académico, que no era otra sino el
+informe de Guillotín a la Asamblea francesa sobre su terrible invento,
+vino a aclarar algo la sombría atmósfera. Una racha viviente, un huracán
+femenino que apareció en la puerta, acabó de despejarla del todo; entró
+Isabel Mazacán, con su paso de Diana cazadora, alta la cabeza, altiva la
+mirada; demasiado señoril para _cocotte_ demasiado desvergonzada para
+gran dama.
+
+Besó a la duquesa, quitóse un guante, bebió dos sorbos de té...
+
+--Butrón, un cigarro--dijo, y con el aplomo de un veterano, de repente,
+sin preámbulos, hizo estallar esta bomba:
+
+--Está nombrada la camarera mayor de Palacio.
+
+La sorpresa hizo saltar de sus asientos a damas y caballeros, y
+desapareció como por ensalmo la jaqueca de la duquesa.
+
+--¿Quién es?...
+
+--Pero ¿quién podía ser?...
+
+Porque ¿quién podía ser, en efecto, si la gran habilidad de las señoras
+alfonsinas había estado en desairar a la reina María Victoria, dejando
+vacante el cargo de camarera mayor, que exige como requisito
+indispensable la grandeza de España, y es de suyo tan alto y delicado
+que no recibe, sino presta autoridad a la persona misma de la reina?...
+
+--¡Bah!--exclamó al cabo la duquesa--, alguna coronela de Alcolea...
+
+--Alguna burguesa distinguida--dijo Carmen Tagle.
+
+--Miss Zaeo, artista ecuestre--opinó Gorito Sardona.
+
+Y Paco Vélez, en crudo, sin repulgos, sin que ninguna dama se espantase,
+ni ningún caballero le cruzara el rostro de una bofetada, añadió:
+
+--Paca la alta... _artiste anonyme_...
+
+Angelito Castropardo, en pie detrás de la gorda López Moreno, la
+designaba con gesto picaresco, guiñando un ojo como si preguntase si era
+ella; mas la Mazacán, con mucha pausa y sin que la voluminosa banquera
+pudiese comprender por la expresión de su rostro qué decía, ni a quién
+hablaba, le contestó, subrayando las palabras:
+
+--No es _gorda_ de España... Es _grande_ de España.
+
+Recrudecióse la sorpresa con asomos de indignación, y hasta el mesurado
+diplomático contrajo sus pellejos de conejo, exclamando:
+
+--¡Imposible!... ¡Imposible!...
+
+--Será alguna grande de provincia... Alguna indecente que nosotros no
+conocemos--dijo Leopoldina Pastor.
+
+--No, señor; es grande de la corte, y de la cepa... y me extraña no
+encontrarla aquí...
+
+--¿Aquí?--gritó la duquesa irguiéndose amenazadora.
+
+Y revolvió los ojos en todas direcciones, como buscando debajo de alguna
+mesa o en lo alto de algún _étagére_ a la nueva camarera.
+
+--Pero ¿quién es?... ¿Quién es?--gritaron todos.
+
+Isabel Mazacán dejaba escapar una sonrisita maliciosa, como quien
+saborea un triunfo anticipado; presentó una copa a Paco Vélez para que
+se la llenase de whisky, vacióla de un trago, y acabó al fin de soltar
+la bomba.
+
+--Curra Albornoz--dijo.
+
+Lo enorme de la afirmación destruyó su efecto. Un «¡bah!» general de
+incredulidad brotó de todos los labios, y la duquesa se hundió de nuevo
+en las profundidades de su _chaise-longue_, exclamando:
+
+--¡Eso es una _canard_!
+
+--¡Sí, señor!... ¡Un camelo!--añadió Gorito muy indignado.
+
+Tocóle la vez de enfurecerse a Isabel Mazacán, y mientras el viejo
+Butrón disimulaba un repentino sobresalto, como si juzgase aquel
+nombramiento cosa de grave peligro, dijo ella muy contrariada por el
+fiasco de su noticia:
+
+--Pues, señor, ¡me pasmo de su pasmo de ustedes!... ¿A qué viene ese
+espanto?... ¿Acaso Curra ha tenido alguna vez vergüenza?
+
+--¡Eso es otra cosa!--replicó con fresquísima naturalidad la duquesa--.
+Pero la enormidad que tú le atribuyes sería peor que una culpa; sería
+una pifia...¡Camarera mayor de _la Cisterna_!... ¡Qué ridiculez!...
+
+--Mira que lo sé de buena tinta...
+
+--Vamos, mujer, dilo sin miedo, que ninguna de nosotras se ha de poner
+colorada--exclamó María Valdivieso con la intención de un toro de ocho
+años--. ¿Te lo ha dicho García Gómez?...
+
+La Mazacán titubeó un momento, y sin ruborizarse tampoco por las
+comentadas intimidades que con el lindo ministro tenía, dijo al cabo:
+
+--García Gómez me lo ha dicho.
+
+--¡Pues aunque lo diga San García Gómez no lo creo!--replicó
+impertérrita la duquesa--. Necesitaría yo verla en el coche de _la
+Cisterna_ para comprender.
+
+--Ya lo irás comprendiendo, mujer, no te apures--la interrumpió Isabel
+Mazacán con mucha sorna--. ¿Te acuerdas de que Currita estaba en París
+cuando la abdicación de la reina? ¿Te acuerdas de que nadie se acordó de
+invitarla a la ceremonia?... Bien se guardó ella de decirlo; pero su
+marido, ese Villamelón, que tiene más de _melón_ que de _villa_, lo dejó
+escapar una noche en casa de Camponegro... ¡Pues ahí tienes la madre
+del cordero!... Ella no ha perdonado el desaire, y quiere ahora sacarse
+la espina; porque, ¡pásmate, Beatriz, pásmate!... Ni aun siquiera le han
+ofrecido el cargo; ¡ella, ella es quien lo ha solicitado!...
+
+Horrorizáronse todos, y la Mazacán continuó:
+
+--Verdad es que se hace pagar carillo, porque ha sacado seis mil duros
+de sueldo, y...
+
+--¿Seis mil duros de sueldo?... ¡Qué barbaridad!... Pero si ningún
+sueldo de Palacio pasó nunca de tres mil duros...
+
+--Pues para Curra pasa de seis mil, porque, además de ellos, se ha
+sacado también...
+
+Aquí intercaló la amiga de García Gómez una risita de todos los diablos,
+y añadió muy despacito:
+
+--...la Secretaría particular de don Amadeo, para ese Juanito Velarde,
+que es ahora su consejero íntimo.
+
+--¿Velarde?--exclamó Pilar Balsano muy sorprendida--. ¡Yo nada sabía!...
+
+--¿Ahora te desayunas de eso?... ¡Vamos, Pilar, que estás siempre en
+Belén con los pastores!...
+
+--Lo veía mucho con Villamelón, pero nada sospechaba...
+
+--¿Y querías mayor indicio?... En ese matrimonio modelo son comunes
+hasta las afecciones; el consejero más íntimo de Currita es el amigo que
+Villamelón pasea... En eso conozco yo quién está de turno.
+
+Riéronse todos, como siempre que la Mazacán empuñaba la tijera, y la
+señora de López Moreno dijo muy satisfecha:
+
+--¡Qué Isabel esta!... ¡Con qué gracia crucifica a todo el mundo!...
+
+No sentó bien a la Mazacán aquel familiar _Isabel_, y como no tenía
+sobre sus tierras hipoteca ninguna de la banquera, la contestó
+recalcando mucho el nombre de pila de esta:
+
+--Por eso tengo la seguridad de que a nadie calumnio, mi señora doña
+Ramona...
+
+La duquesa, que aún no se daba por convencida, quiso replicar algo; pero
+el marqués, desasosegado y nervioso, impuso silencio, extendiendo una
+mano que parecía tener, como las de Jacob, mitones de cabrito...
+
+--¡Basta, basta, señores!--dijo--. ¡Están ustedes jugando con fuego!...
+
+Y lanzando en torno una mirada escrutadora, que brillaba entre sus cejas
+como el sol entre nubarrones, añadió:
+
+--Todos tenemos aquí los mismos intereses, y se puede hablar claro... De
+ser cierto lo que Isabel dice, el tal nombramiento traerá cola... Lo de
+la abdicación es exacto, pero fue un olvido; yo estaba allí también, y
+me lo contó Pepe Cerneta, y la misma señora me lo repitió, lamentándose
+de ello... Por eso, cuando noté que Currita se había resentido, escribí
+yo mismo a la reina, aconsejándola que la desagraviara...
+
+--¡Pues muy mal hecho!... ¡Lástima de tiempo perdido!--le interrumpió
+Isabel Mazacán con un mohín graciosísimo.
+
+--¡No, Isabel, no!... Que cuando un partido está en desgracia, su
+política ha de ser siempre la de barrer para adentro... Por eso la
+señora me contestó hace poco que la invitaría para la primera comunión
+de nuestro príncipe en Roma... ¡Figúrense ustedes el compromiso que será
+para mí si la señora da ese paso en falso!... ¡Jesús, Jesús, qué
+disparate!... Pero, Isabel, cabeza de pájaro, ¿por qué no me dijiste eso
+a mí solo?...
+
+--¡Pues me gusta la salida!... ¿Para que se lo guardara usted muy
+tapadito?...
+
+--¡Pues claro está!, ¡para eso mismo!... Es menester que todo eso quede
+entre nosotros, y hable yo cuanto antes con Currita...
+
+--Aquí la tendrá usted de un momento a otro.
+
+--¿Aquí?...
+
+--Aquí mismo... Quedé citada con ella para ir a la visita de los niños
+de la Inclusa; ella es de la Junta de Damas.
+
+--¡Oh, sí!--exclamó Carmen Tagle en tono muy devoto--. Currita tiene a
+esos pobrecitos niños un afecto tiernísimo...
+
+--Maternal--dijo Gorito en el mismo tono.
+
+--Verdaderamente maternal--repitieron varios muy compungidos; y todos se
+echaron a reír, incluso la colegialita, con sencillez candorosísima,
+mientras Butrón, muy apurado, repetía con el ademán de Neptuno
+pacificando los mares:
+
+--¡Juicio, señores; juicio, por Dios!... Que nadie diga una palabra, ni
+se den por entendidos con ella, hasta que yo le hable.
+
+--¡Ay, no, no; lo que es eso no!--exclamó la Mazacán muy desolada--. Por
+nada del mundo renuncio yo al gustito de hacerla rabiar un rato...
+
+--¡Pero si eso no puede ser cierto!... ¡Si todo podrá arreglarse!
+
+--Pues mientras usted lo arregla, nosotras nos divertiremos...
+
+Butrón quiso invocar los fueros de su autoridad, pero ya era tarde... A
+través de la puerta del _fumoir_ vieron todos adelantarse, por el salón
+vecino, a una dama muy pequeñita, flaca, que caminaba con menudos pasos
+sobre sus altos tacones, dando golpecitos en el suelo con el regatón del
+largo palo de su sombrilla de encajes. Tenía el pelo rojo, el rostro
+lleno de pecas, y sus pupilas grises eran tan claras que parecían
+borrarse a cierta distancia, haciendo el extraño efecto de los muertos
+ojos de una estatua.
+
+Al verla, Leopoldina Pastor corrió al soberbio piano de Erard, que
+estaba en un ángulo, arrancó de un solo tirón la rica y antigua colcha
+brocada que lo cubría, y se puso a tocar furiosamente el flamante himno
+de doña María Victoria, una de las intemperancias filarmónicas en que
+tan fecundo fue siempre el partido progresista. Gorito Sardona saltó
+frente a la puerta, sobre un puff de badana japonesa, y cogiendo a guisa
+de sombrero una de las bandejas del té, de cincelada plata antigua, se
+descubrió ante la dama lentamente, tieso, sin mover la cabeza,
+extendiendo el brazo hasta formar con el cuerpo ángulo recto, como solía
+saludar por todas partes el rey don Amadeo.
+
+Currita se detuvo un momento en el dintel, sin perder su aire de niña
+tímida, de ingenua colegiala; oyó el himno, vio a Gorito, abarcó la
+situación con una sola y rápida ojeada... y dobló de repente el cuerpo
+con distinción exquisita, para contestar al saludo amadeísta con otro
+saludo de corte, profundo, pausado, a la derecha, a la izquierda,
+poniendo en elegantísima caricatura la ceremoniosa reverencia usual de
+la reina doña María Victoria.
+
+
+
+
+--III--
+
+
+El 21 de junio de 1832, Fernando VII, arrastrando los pies más por la
+gota que por los años, y María Cristina, en todo el apogeo de su lozanía
+y su belleza, sacaban de pila en la colegiata e iglesia parroquial de la
+Santísima Trinidad, del Real Sitio de San Ildefonso, a un niño que se
+llamó Fernando, Cristián, Robustiano, Carlos, Luis Gonzaga, Alfonso de
+la Santísima Trinidad, Anacleto, Vicente.
+
+Era hijo primogénito de los marqueses de Villamelón, grandes de España,
+gentilhombre él de su majestad el rey, y dama de honor ella de su
+majestad la reina. Fue la última criatura que apadrinó Fernando en este
+valle de lágrimas; quince meses después bajó al sepulcro en el Real
+Palacio de Madrid, cumpliéndose a la letra el símil de la botella de
+cerveza con que el socarrón monarca comparaba a su pueblo. Él era el
+corcho que saltaba, la revolución el espumoso líquido que se difundía
+por todas partes.
+
+Aquella misma tarde quiso Fernando examinar de cerca a su ahijado, y en
+su propia cámara, hundido él en su poltrona, puso al recién nacido sobre
+sus rodillas, abrióle la boquita con un dedo, y metióle su nariz de pura
+raza borbónica, como si quisiera examinarle la embocadura del esófago.
+El caso era portentoso, y asustado Fernando al cerciorarse de ello,
+retiró la nariz prontamente... El tierno Villamelón había venido al
+mundo con toda la dentadura completa.
+
+Enrique IV nació con dos dientes, Mirabeau con dos muelas, y quien de
+tal modo superaba al gran rey, y se sobreponía al famoso tribuno,
+preciso era que diese también de sí grandes cosas. Villamelón padre
+lloraba de gozo, y el conde de Alcudia, que allí se hallaba presente, le
+aconsejó que emplease para la lactancia de su hijo las veintisiete vacas
+y cuarenta cabras que servían de amas de cría al hipopótamo parvulito,
+regalo de Abbás-Pachá, que se criaba en París, en el jardín de las
+plantas. Mas Fernando VII opinó que le diesen de mamar chuletas, y lo
+destetaran luego con aguardiente, y aquella misma noche envió a su
+ahijado, como regalo de padrino, un gran trinchante de oro macizo, que
+tenía esculpidas en el cabo las armas de España.
+
+La reina deseó también cerciorarse del prodigio, metiendo la punta de su
+rosado dedo en la boca de Villameloncito, y don Tadeo Calomarde, que
+llegó en aquel momento, quiso hacer la misma experiencia,
+introduciéndole el suyo manchado de tinta. Mas el niño apretó entonces
+fuertemente sus precoces herramientas, haciendo lanzar al ministro un
+ligero chillido.
+
+--Se conoce que no es tonto--dijo Fernando VII.
+
+Rieron todos la agudeza del monarca, y la frase salió de la cámara
+regia, cruzó por los salones, pasó por las antesalas, y al bajar las
+escaleras comentábanla ya todos, muy admirados del talento de la
+criatura, asegurando que a los tres días de nacida había recitado a su
+augusto padrino el Padrenuestro, el Avemaría, parte de la letanía
+lauretana y una fabulita de don Tomás Iriarte; aquella que empieza:
+
+ Por entre unas matas
+ Seguido de perros,
+ No diré corría,
+ Volaba un conejo...
+
+El caso era prodigioso, y de entonces dató la fama de hombre de talento
+que había de gozar el marqués futuro de Villamelón, hasta que los
+repetidos esfuerzos de sus majaderías dieron con ella al traste.
+
+A los veinte años cumplidos, y puesto ya, por muerte de su padre, en
+posesión de su título, entró en la Academia de Artillería, y el año de
+59 marchó a la guerra de África, a bordo de la escuadra que mandaba el
+general don Segundo Herrera. Ansioso de pisar suelo africano y teñir su
+espada virgen en sangre agarena, saltó Villamelón a tierra, en el sitio
+que llaman de Cabo Negro, con ánimos bastantes para atravesar todo
+Marruecos y llegar a Túnez, donde un su abuelo había ganado la Grandeza
+entrando en la Alcazaba con don Juan de Austria... Mas de repente
+brotaron de entre las cerradas malezas que cubrían la rojiza playa como
+el áspero vello de una fiera bestia, varios rifeños dispersos, que
+recibieron a los exploradores con el fuego de sus espingardas...
+Villamelón no titubeó un momento: olvidóse de Marruecos, renunció a
+Túnez y renegó de aquel su abuelo que ganó la Grandeza en la Alcazaba,
+para ganar él la chalupa a toda prisa y refugiarse en el último rincón
+de su camarote de la _Blanca_, sin que volviese a subir sobre cubierta,
+hasta regresar de nuevo a la Península con patente de enfermo. Los
+rifeños le habían parecido muy feos en aquella corta entrevista, y tan
+mal educados, que imposible se hacía a toda persona decente tener trato
+alguno con ellos.
+
+Pidió entonces su retiro, y entró en Madrid triunfante, como Napoleón en
+París de vuelta de la campaña de Egipto, precedido de la fama de sus
+hazañas en el combate _terro-naval_ de Cabo Negro. El combate
+_terro-naval_ corrió por toda la corte, ponderado por el héroe mismo, y
+un día que daba la guardia en Palacio, como grande de España, y
+mencionaba por centésima vez, durante la comida, el combate
+_terro-naval_ de Cabo Negro, le dijo de pronto la reina:
+
+--Mira, Villamelón; varía alguna vez, y que no sea siempre
+_terro-naval_... Siquiera por hoy, que sea _navo-terrestre_.
+
+Y bautizado por los regios labios _navo-terrestre_, quedó Villamelón
+para todos los días de su vida.
+
+Era por aquel tiempo el marqués, sin ser derrochador, bastante
+libertino; pero no con aquel aristocrático libertinaje de los Lauzun y
+los Frousac, señoriles hasta en sus vicios, caballerescos hasta en la
+infamia, que sacudían de sí todo lo vulgar y grosero, con la misma
+elegante pulcritud con que sacudían el polvillo del perfumado tabaco de
+sus chorreras de encaje. Su libertinaje era, por el contrario, aquel
+otro libertinaje tan común en España entre los jóvenes de alta alcurnia:
+mezcla extraña, tipo híbrido del manolo y del _sportmen_, del gitano y
+del muscadin, que se diría nacido del antitético matrimonio de un torero
+andaluz con una _soubrette_ parisiense. Harto al cabo de chulas y de
+lorettes, de toros y de handicaps, de manzanilla y champagne, de callos
+y de _foie-gras_, resolvió a los treinta años _dar fin_; esto es,
+casarse... Mas para que Villamelón _diese fin_, preciso era que alguna
+hija de Eva _diese principio_, puesto que por una de esas anomalías que
+tienen su razón de ser en el torcido criterio de ciertas clases
+sociales, se ha convenido en que el hombre piensa dar fin en aquel mismo
+matrimonio en que juzga la mujer dar principio.
+
+El trabajo de la elección, _l'embarras du choix_, como él mismo decía,
+no fue para Villamelón grande, porque en ningún orden de ideas era
+descontentadizo. Creía en Dios como en una persona excelente con quien
+se cumple de sobra, dejándole de cuando en cuando una tarjeta en el
+cancel de una iglesia; el hombre era para él un tubo digestivo muy bien
+dispuesto; la vida, una peregrinación, que, con la bolsa bien repleta y
+el estómago bien lleno, podía hacerse cómodamente; y el matrimonio, la
+fusión de dos rentas y la prolongación de una estirpe que había de
+llevar su ilustre nombre, ni más ni menos que llevan el suyo los toros
+de Veraguas o las yeguas de Mecklemburgo.
+
+Viose, pues, a Villamelón, el héroe del combate _navo-terrestre_ de Cabo
+Negro, que tanto se había asustado con la desnudez relativa de los
+rifeños, pedir sin repugnancia y obtener sin espanto la mano de una
+ilustre salvaje completamente desnuda de alma; porque así como en
+bosques y desiertos se encuentran salvajes que ofenden la decencia con
+la desnudez de sus cuerpos, así también se encuentran en plazas y
+salones otros salvajes vestidos por fuera, que insultan el pudor con la
+desnudez interna de sus almas. Para ellos son del todo inútiles cuantas
+prendas más o menos postizas usa la humanidad para encubrir sus vicios,
+y lo mismo el santo rubor que la falsa hipocresía, el noble decoro que
+la falaz preocupación, les provocan la carcajada de extrañeza que causó
+a Cetewayo, destronado rey de los zulús, la camisa que le ofrecían sus
+vencedores ingleses.
+
+Esta ilustre salvaje civilizada era la excelentísima señora doña
+Francisca de Borja Solís y Gorbea, condesa de Albornoz, marquesa de
+Catañalzor, dos veces grande de España por derecho propio, y marquesa de
+Villamelón y de Paracuéllar, con otra Grandeza, por el héroe de la
+batalla _navo-terrestre_ de Cabo Negro, su ilustre marido.
+
+Pero por una de esas excepciones que apartan en algo al individuo de las
+reglas generales del tipo para constituir en el un carácter propio,
+tenía la condesa un pudor especial, un extraño pudor que pudiera muy
+bien llamarse el pudor de su marido. Porque lejos de ser este
+matrimonio, como tantos otros de su clase, la pareja de perros que se
+esfuerzan por andar tan apartados como permite la traílla harto elástica
+que los une, veíaseles, por el contrario, siempre juntos en todas
+partes, abrumando él a ella con cariñosas atenciones, correspondiente
+ella a él con monadas de niña tímida, de candorosa colegiala cuyo
+encantador enfantillage, sobrepuesto a su desvergonzado cinismo, traía a
+la imaginación el extraño fantasma de un caribe bebiendo en delicadísima
+copita de cristal de Bohemia, poquito a poco y sorbo a sorbito,
+espumante sangre caliente; de un antropófago que con tenedor y cuchillo
+de brillantísima plata se comiese con la mayor pulcritud posible un
+beefsteak de carne humana.
+
+Villamelón, sin embargo, había realizado su ensueño; porque su esposa
+prolongó su estirpe añadiéndole una niña y un niño, y la renta de él,
+que, según su frase, daba para comer, se unió a la de ella, que daba a
+su vez para cenar; para comer y cenar, se entiende, con todas las
+opíparas reglas del arte, porque Villamelón honró siempre su precocidad
+dentífrica y el trinchante de oro macizo, regalo de su augusto padrino,
+siendo glotón a la vez que gastrónomo, _gourmand_ a la vez que
+_gourmet_; un tonel sin fondo en cuanto a la cantidad de lo que bebía y
+engullía, y un inteligente Brillat-Savarin en cuanto a la calidad y modo
+de lo que engullía, sordo siempre a los clamores de la indigestión, que
+de cuando en cuando se encargaba de predicar moral a su estómago.
+
+La esposa, por su parte, era también feliz; zambullida en su
+desvergüenza, como los héroes griegos en la Estigia, habíase hecho como
+ellos invulnerable, y con su audacia infinita y su cínica travesura
+femenina, lograba el único fin de su vida, natural anhelo de su vanidad
+inmensa: sobreponerse a todo el mundo, ser siempre la primera y lograr
+que todas las lenguas le rindiesen vasallaje, ocupándose constantemente,
+para bien o para mal, que eso poco importaba, de su persona y de sus
+cosas. De ella hubiera podido decirse lo que de cierto personaje dijo un
+escritor elegantísimo: «Si asiste a una boda, quisiera ser la novia; si
+a un bautizo, el recién nacido, si a un entierro, el muerto».
+
+Y aunque nadie hubiera podido explicar la razón de ser de esta
+supremacía de que gozaba Currita en la corte, sin embargo, con esa
+vergonzosa condescendencia para el escandaloso que es a nuestro juicio
+el pecado capital de la alta sociedad madrileña y el origen y fuente de
+sus deformidades, todo el mundo, desde el caballero cumplido hasta el
+tahúr elegante, desde la dama honrada hasta la hembra sin decoro, se
+sujetaban a ella de modo más o menos directo, sin dejar por eso de
+proclamar que en belleza la aventajaban todas, en alcurnia la igualaban
+muchas, en riquezas la superaban bastantes, y sólo en audacia y
+desvergüenza caminaba siempre la primera... ¿Sería, pues, esta la razón
+de ser de aquella supremacía? ¿Sería que a fuerza de ver refinado el
+vicio y respirar la atmósfera de escándalo llegan ciertas sociedades a
+la aberración de aquellos pueblos bárbaros que prestan su homenaje más
+profundo y su culto más entusiasta al ídolo más monstruoso?...
+
+Limitémonos a indicar el hecho sin tratar de analizarlo, y veamos lo que
+hizo Currita aquella tarde en casa de la duquesa de Bara.
+
+Esta se había incorporado en su asiento, y Currita llegó hasta ella,
+saludando a derecha e izquierda, al son del himno de doña María
+Victoria, siempre con su cándida risita:
+
+--¡Gracias! ¡Gracias, amado pueblo!
+
+--_À tout seigneur, tout honneur_!--le dijo la duquesa devolviéndole sus
+besos.
+
+Agrupáronse todos en torno a Currita, que se había sentado junto a la
+duquesa, desairando una taza de té que le ofrecían; pidió en cambio una
+copita de whisky, porque era de rigor en aquel tiempo, entre algunas
+damas elegantes que pretendían formar el cogollito _de la crème_, fumar
+y empinar de lo lindo, con mucha distinción y gracia. El respetable
+Butrón le ofreció un cigarro.
+
+--¡Ay, no, no--dijo ella con su melodiosa vocecita--; eso es paja!...
+Dame tú uno más fuerte, Gorito...
+
+Y mientras Gorito le daba un veguero, capaz de tumbar de espaldas a un
+sargento de caballería, y lo encendía ella pulcramente con una prosaica
+cerilla, le dijo la duquesa:
+
+--¡Pero vamos, mujer... cuenta, cuenta!...
+
+--¿Y qué he de contar yo--dijo ella entre dos chupadas--, si veo que lo
+saben ustedes todo?...
+
+--¿Pero es cierto?--preguntó Butrón azorado.
+
+--¡Ciertísimo!--replicó con énfasis Currita.
+
+El peludo Butrón levantó ambas manos al cielo, la Mazacán paseó por la
+horrorizada concurrencia una mirada de triunfo, y la duquesa,
+irguiéndose iracunda, exclamó violentamente:
+
+--¿Y lo dices con esa frescura?... ¿Y tienes valor para venir a decirlo
+aquí, en mi casa?...
+
+Currita pareció quedarse sorprendida, casi espantada, y paseando por
+todo el auditorio sus claros ojos admirablemente azorados, dijo con el
+tonillo lastimero de una niña a quien amenazan con azotes:
+
+--Pero entendámonos... ¿Qué es lo que ustedes saben?...
+
+--Que estás nombrada camarera mayor de _la Cisterna_--dijo Isabel
+Mazacán con todos sus bríos.
+
+Currita pensó desmayarse.
+
+--¿Yo?--dijo con la ruborosa indignación de una virgen de cuya virtud se
+duda--. ¿Y ustedes lo han creído?...
+
+--¡Nadie, nadie!--exclamó Butrón soltando el resoplido inmenso de un
+gigante a quien quitan de sobre el pecho una montaña--Nadie ha dudado ni
+por un momento de tu lealtad, hija mía querida, y cree que...
+
+--¡Jesús, señor, qué gentes!, ¡qué lenguas!, ¡qué modo de tergiversar
+hasta lo más sencillo!--decía Currita con voz debilitada.
+
+Y enjugándose con su finísimo pañuelo una lágrima, que, falsa o
+verdadera, apareció en sus ojos, dejaba ver al descuido la bellísima
+flor de lis que traía en el pecho, y una magnífica pulsera de oro, en
+que con sus gruesos brillantes se leía incrustada la cifra de Isabel II.
+
+--El caso no puede ser más sencillo--prosiguió con aquella suave
+vocecita que jamás dejaba un mismo y pausado tono--. Ayer, en el
+consejillo, trataron del nombramiento de camarera, porque la verdad es
+que la posición de esa pobre Cisterna no puede ser más desairada... Pues
+nada, hija, el ministro de Ultramar[3] tuvo la ocurrencia de proponer
+que me hicieran a mí la oferta.
+
+[Nota 3: Advertimos desde luego al lector, que ni en este ni en
+ninguno de los personajes que se presentan en los muchos episodios
+históricos de esta novela desempeñando cargos oficiales, se ha querido
+retratar ni aun siquiera aludir a los que realmente hubieran podido
+ocupar aquellos cargos en la época a que nos referimos. Por más que
+disten mucho ciertas personalidades de sernos simpáticas, nos inspiran a
+lo menos compasión, y al fustigar sin piedad al vicio y al escándalo,
+nos guardamos muy bien de ensañarnos con persona alguna determinada, a
+que puede el arrepentimiento haber colocado ya al abrigo de toda
+censura. Con más razón que Crévillon podemos decir: _Jamais aucune fiel
+a empoisoné ma plume_.]
+
+--¡Indecente!--gritó Leopoldina Pastor--. ¿Y tu marido no le ha dado ya
+una estocada?
+
+--Bien la merece; pero, después de todo, el pobre Fernandito es quien
+tiene la culpa--continuó Currita con aire de pacientísima esposa--. Se
+empeñó en que su amigo Juanito Velarde había de ser secretario
+particular de don Amadeo, habló al ministro, este le ayudó, y
+envalentonado con eso, se ha atrevido a tanto el señor ministro... Lo
+que yo le decía a Fernandito: si le das el pie a esa gente, se tomarán
+la mano... En fin, hija, el presidente del Consejo en persona estuvo a
+hacerme la propuesta... ¡Por supuesto que yo no lo recibí; Fernandito se
+entendió con él, y tuvieron una escena!... Yo, muerta de susto, porque
+creí que lo iba a plantar en la calle y acabaría la cuestión a tiros...
+En fin, se fue por donde había venido, con las orejas calientes; y sabe
+Dios lo que en venganza dirán de mí ahora... Esto ha sido todo; por eso,
+cuando al entrar oí el himno y vi el saludo de Gorito, creí que era una
+broma que ustedes me daban...
+
+Butrón hizo una profunda señal de asentimiento, y la duquesa, ya
+amansada del todo y queriendo remediar su anterior arranque, dijo
+vivamente:
+
+--¿Pero podías creer otra cosa?
+
+Y cogiéndola la muñeca en que traía la pulsera de Isabel II, besóle la
+mano con gran cariño, diciendo:
+
+--Si fueras tú camarera de _la Cisterna_ merecerías que se te volviese
+un grillete esta pulsera.
+
+--¿No me la habías visto?--dijo con mucha naturalidad Currita--. Me la
+regaló la reina el último día de mi santo.
+
+Mientras la de Albornoz hablaba, Isabel Mazacán, muy impaciente,
+cuchicheaba al oído de Butrón, diciéndole:
+
+--¡Pero qué grandísima embustera!... ¡Pero qué modo de inventar
+historias!... ¡Mentira, Butrón, mentira todo!... Si me dijo García Gómez
+que justamente en el consejillo había dado cuenta el ministro de
+Ultramar del deseo de ella, y entonces quedó acordado el nombramiento,
+supuesta la aprobación de _la Cisterna_... Hoy, hoy por la mañana, es
+cuando debe de haber ido el presidente del Consejo a notificárselo a
+Currita.
+
+Y luego, no bien cesó de hablar ésta, se apresuró a decir en voz alta,
+con marcado aire de triunfo:
+
+--¿Lo ven ustedes?... ¿Lo ven ustedes cómo era lo que yo decía?... Lo
+mismo, lo mismo que está diciendo Curra fue lo que me contó a mí García
+Gómez.
+
+Currita, que tenía sobradísimas razones para saber que García Gómez
+debía de haber dicho cosas muy distintas, dio un par de chupaditas al
+cigarro, que con tanto hablar ya se apagaba, y dijo a la Mazacán muy
+despacito:
+
+--Pues mira; también tengo mi quejilla contra... _tu_ García Gómez...
+Porque como ministro de Estado que es, entretiene sus ocios registrando
+toda la correspondencia que viene de París... ¡Sí hija mía, sí; no lo
+defiendas!... En el _gabinete negro_ se abre toda la correspondencia
+antes de que llegue a su destino, y por eso pudo decir en el consejillo
+que ayer vino para mí una carta de la reina, que debió probar al
+Ministerio todo lo absurdo de sus pretensiones.
+
+Comprendieron todos, y Butrón el primero, a qué carta aludía Currita, y
+exclamaron en coro general, que dejaba sobresalir bastante las sordas
+notas de la envidia:
+
+--¿Te ha escrito la reina?...
+
+--Sí--replicó Currita--; me escribe invitándome para la primera comunión
+del príncipe Alfonso en Roma...
+
+Y se quedó mirando de hito en hito a Isabel Mazacán, cuyas misteriosas
+ganas de acompañar a la reina destronada en aquella expedición eran de
+todos conocidas. Esta, que hacía largo tiempo que sentía furiosos
+hormigueos en la lengua, se aprestó a soltar alguna de sus crudezas.
+Pero Butrón, que no cabía en sí de gozo al ver que su pifia diplomática
+quedaba orillada, se apresuró a detenerla, llevándosela al hueco de una
+ventana, donde por algún tiempo dialogaron vivamente.
+
+Mientras tanto, Currita, con la vaga mirada fija en el espacio, como era
+siempre su extraña costumbre mientras hablaba, no los perdía de vista,
+trazando al sino tiempo su itinerario. A principios de julio pensaba
+marchar con Fernandito a Bélgica, para pasar un mes escaso con Mariano
+Osuna en su castillo de Beauraing; después no sabía a punto fijo dónde
+iría a esperar el 15 de octubre, fecha en que estaba citada con la reina
+en Marsella, para emprender el viaje a Roma: quizá fuera a Trouville...
+El verano anterior lo había pasado allí en una _villa_ preciosa, frente
+al Chalet Cordier, que era el de M. Thiers... Y por cierto que era
+Thiers un vejete muy simpático y muy limpio, a pesar de ser republicano;
+su mujer, una _bourgeoise_ así, así... vamos, bastante pasable. Pues ¿y
+la cuñada mademoiselle Dosne, la ninfa Egeria del presidente?... Era
+cosa graciosísima verla coser los botones de la bata de son _beau-frère_
+Adolphe... Parecía el ama de llaves de un notario acomodado.
+
+--¡Era una trinidad deliciosa!
+
+Y con su ingenuidad de colegiala, describió entonces Currita, con todos
+sus pormenores, una picantísima caricatura de los esposos Thiers: una
+indecencia verdusca publicada en Burdeos y recogida al punto por la
+policía.
+
+--A mí me proporcionó un ejemplar el duque Decazes, y no pude resistir a
+la tentación de enviársela por el correo, con una fajita, a mademoiselle
+Dosne... ¡La cara que pondría!... ¡Ella que es tan pulcra, tan
+comedida!...
+
+Y a renglón seguido, sin transición ninguna, Currita se enterneció
+profundamente al pensar en el gozo inmenso que la esperaba en Roma,
+besando la sandalia del Santísimo Padre Pío IX... ¡Qué figura tan
+gigantesca la del Pontífice! ¡Qué anciano aquel tan venerable!... Y
+todas las señoras comenzaron a ponderar su adhesión al santo Pío IX,
+prontas a sacrificarle vida, hacienda, todo, todo menos el alma, por
+tenerla ya de antiguo comprometida con el diablo... Carmen Tagle dijo
+que le había mirado siempre como si fuese su abuelo; la señora de López
+Moreno añadió muy conmovida que ella le enviaba todos los años una pipa
+de doce arrobas del riquísimo moscatel de sus soleras jerezanas, y la
+duquesa, verdaderamente indignada, trajo a la memoria los atropellos a
+que cinco días antes se habían entregado las turbas, apedreando los
+faroles de la iluminación con que celebraban los católicos el
+aniversario del Pontificado del augusto anciano; sólo en el palacio de
+Medinaceli rompieron veintidós faroles y treinta y siete cristales... ¡Y
+mientras tanto, los ministros y las autoridades se solazaban en un
+concierto instrumental celebrado en Palacio!... ¡Qué Gobierno aquel, y
+qué populacho tan impío y tan asqueroso!... Siquiera ellas veneraban la
+persona del Pontífice encendiendo faroles en honra suya, y limitábanse
+tan sólo a apedrear a todas horas la moral divina del Dios a quien aquel
+representaba.
+
+Esto no lo dijeron, por supuesto, aquellas señoras; pero lo pensó, sin
+decirlo, don Casimiro Pantojas, que atentamente las escuchaba, después
+de haber desorejado a toda una desdichada familia de conejitos de
+porcelana y arrancado los rabos a una parejita de bulldogs, fabricados
+en Bristol.
+
+Y en esto concluyó Isabel Mazacán su aparte con el marqués de Butrón, y
+disculpándose con Currita de no acompañarla a la visita de la Inclusa,
+por habérsele ya hecho tarde, se marchó al parecer algún tanto
+disgustada. Currita decidió entonces volverse a su casa, y el marqués de
+Butrón se despidió también en el acto.
+
+--¿Tiene usted coche, Butrón?--preguntó ella al diplomático.
+
+--No--respondió este presuroso, aprovechando la ocasión que tan pronto
+se le ofrecía de hablar a solas con Currita.
+
+--Pues le llevaré a usted en mi berlina adonde quiera.
+
+--A la calle de Isabel la Católica... Tengo que hacer en la embajada
+alemana.
+
+--Justamente me coge de paso.
+
+Currita bajó las escaleras apoyada en el brazo de Butrón, encontrando al
+pie de su berlina, preciosa monería, verdadero juguete forrado de raso
+azul con botones de terciopelo, que parecía el delicado estuche
+destinado a guardar una joya.
+
+El diplomático no las tenía todas consigo: para él era evidente que
+Isabel Mazacán no exageraba ni mentía al repetir las noticias del lindo
+ministro García Gómez. Pero ¿cómo interpretar entonces la repentina
+mudanza de Currita? La oportuna carta de la reina Isabel podía
+explicarla por completo, porque el olvido de la abdicación quedaba con
+ella satisfecho; y desagraviada Currita, pudo a tiempo renunciar a su
+revancha. Tranquilo por esta parte Butrón, quiso, sin embargo, asegurar
+más y más al partido la alianza preciosa de Currita; porque hay ciertas
+políticas indecorosas y a la larga funestas, que, aun tendiendo a fines
+honestos, no saben prescindir de individualidades asquerosas. _Barrer
+para adentro_ era la política de Butrón, como si la basura sirviera en
+alguna parte para otra cosa que para infestar el recinto que la
+encierra.
+
+Fuese, pues, derecho al bulto, no bien el coche se puso en movimiento, y
+apoyado en la autoridad de sus años, en la confianza del parentesco que
+con Villamelón tenía y en su dignidad de jefe de la _brigada femenina_
+conspiradora, le pidió categóricas explicaciones del hecho... Mas
+Currita, volviendo a abrir palmo y medio los claros ojos y muy espantada
+y ofendida, y casi llorosa, se limitó a repetir la historia ya referida,
+con nuevas afirmaciones y protestas... Suponer otra cosa era un insulto
+verdadero. ¿Por quién se la tomaba a ella? ¿Pues no había dado toda su
+vida pruebas del más leal afecto a la real familia?... Y aun cuando ella
+fuese capaz de semejante infamia, ¿se la hubiera permitido acaso
+Fernandito, cuya sangre había corrido en el combate _navo-terrestre_ de
+Cabo Negro, al grito de Isabel II?... Justamente tenía él tal odio a la
+intrusa casa de Saboya, que jamás ponía el sello de una carta sin
+colocar al pobre don Amadeo con la cabeza para abajo. ¡Que lo había
+dicho Isabel Mazacán, cuyas intimidades con el ministro revolucionario
+debía hacerla a ella misma tan sospechosa!... ¿Pues no sabía todo el
+mundo que la tal condesa de Mazacán era una intriganta, que andaba
+detrás del viaje a Roma con la reina, para tapar a García Gómez ciertos
+líos antiguos que debía de arreglar allí con un príncipe italiano?...
+
+Y tales cosas dijo Currita, y tales protestas hizo, y con tal acento las
+pronunció, que el mismo Butrón con ser tan ducho, se quedó perplejo, y
+entre las afirmaciones contrarias de aquellas dos condesas igualmente
+tramposas, sólo sacó en claro una nueva confirmación de aquel principio
+práctico que de toda la vida había profesado: la mujer aborrece a la
+serpiente por celos y envidias del oficio.
+
+Mientras tanto, la berlina corría desempedrando las calles y doblando
+las esquinas, con esas airosas vueltas que imprime a un fogoso tronco
+la hábil mano de un cochero experto. A la mitad de la calle del Turco, y
+dominando el ruidoso rodar del carruaje, llegó a oídos de la pareja un
+extraño rumor lejano: esa especie de sordo mugido, amenazador,
+imponente, que sólo es común al mar encrespado y a las muchedumbres
+alborotadas... Currita y Butrón miráronse sorprendidos, y repararon
+entonces en algunos transeúntes que venían presurosos de la calle de
+Alcalá, y en el conserje de la Escuela de Ingenieros, que cerraba
+apresuradamente la puerta de este edificio. Era esto harto común en
+aquellos tiempos de alborotos continuos, y la berlina avanzó, sin
+acortar su carrera, hasta la calle de Alcalá, para tomar luego por la
+del Barquillo.
+
+Era esto, sin embargo, imposible; un largo y compacto cordón humano,
+compuesto de una muchedumbre heterogénea y abigarrada, llenaba de un
+cabo a otro la calle de Alcalá, cubriéndola en toda la gran extensión
+que por ambos extremos abarcaba la vista.
+
+Era aquella una manifestación pacífica de la democracia, que con grandes
+clamores y largos garrotes y extrañas banderas enarboladas se dirigía a
+Palacio pidiendo la entrada en el ministerio de don Manuel Ruiz
+Zorrilla.
+
+El cochero de Currita, Tom Sickles, enorme tipo del automedonte
+británico, que pedía a voces el tricornio y la peluca empolvada, y se
+había sentado en Londres en el pescante del duque de Edimburgo, y en
+París en el de la princesa Matilde, dirigió los caballos corriendo a lo
+largo de la manifestación, por ver si adelantaba la cabeza de esta y
+podía entrar por la calle del Caballero de Gracia o por la de Peligros.
+También era ya tarde, y viose precisado a detenerse frente al
+Veloz-Club, entre el remolino que allí se iba amontonando, de lujosos
+trenes que volvían de la Castellana y humildes simones que pretendían
+inútilmente cruzar de un lado a otro. Butrón quiso volver atrás y salir
+por cualquiera bocacalle a la Carrera de San Jerónimo.
+
+--¡Pero si esto es muy divertido!--decía Currita con infantil
+alborozo--. ¡Qué delicia!... Mire usted, Butrón; mire usted qué
+graciosos van todos con sus cintitas encarnadas... ¡Uy, aquel
+jorobadito!... ¡Qué mono!... ¡Ah, pícaro!... ¡lleva una bandera en que
+pide _reforma_!... ¡Pues claro está que la necesita!... ¡pobrecito!,
+¡sobre todo por la espalda!...
+
+Otro carruaje se interpuso en aquel momento entre la muchedumbre y la
+berlina, impidiendo la vista a Currita: en él iba el gobernador civil de
+Madrid, muy rollizo y pomposo, que se dirigía a Palacio y veíase forzado
+también a detenerse.
+
+--Ahí va ese mastodonte--dijo Butrón al oído de Currita--. En cuanto nos
+vea juntos se figura que conspiramos.
+
+Estas sencillas palabras del diplomático parecieron despertar en Currita
+una de esas ideas atrevidas que se conciben de repente, por más que
+tarden en madurar años enteros. Asomóse a la portezuela como si desease
+que el gobernador la viera, y sin contestar al respetuoso saludo que al
+divisarla este le hizo, metióse bruscamente para dentro y se cubrió con
+el pañuelo parte del rostro, como si quisiera entonces esconderse.
+
+--¡Qué mal huele la democracia!--decía para ocultar a Butrón aquellas
+maniobras--. ¡Pero qué peste echan!...
+
+El coche del gobernador arrancó al fin trabajosamente a lo largo de la
+calle, y desde aquel momento, nerviosa y agitada Currita, pareció
+impacientarse mucho por aquella misma detención que poco antes la había
+divertido tanto. Frente a frente de ella, un poco más hacia la Puerta
+del Sol, asomaban por los balcones del Veloz-Club, bajo sus toldillos de
+verano, aristocráticos racimos de cabezas de gomosos desocupados, que
+miraban el democrático desfile con esa especie de medrosa curiosidad
+burlona, a la vez que tímida, con que se contemplan desde lo alto de un
+tendido los terribles retozos de una piara de ridículas bestias feroces;
+parecíales imposible en aquel momento que la bestia pudiera alguna vez
+alzar su zarpa hasta ellos. La vista de aquellos elegantes espectadores
+acabó de impacientar a Currita, y de tal modo se enardeció ante ellos su
+afán de exhibirse y singularizarse, que tiró del cordoncillo hasta
+descoyuntar el dedo del cochero, y sacó la cabeza por la ventanilla
+gritando:
+
+--_Go on, Tom, go on_! _Run Through_!... _Carry them off_!...[4]
+
+[Nota 4: ¡Adelante, Tom, adelante!... ¡Atraviesa!...
+¡Arróllalos!...]
+
+Tom no se hizo repetir la orden: sacó el hercúleo pecho, tirando de las
+riendas, con el esfuerzo de aquellos antiguos aurigas esculpidos por
+Fidias en los frontones del Partenón, de pie sobre un carro, deteniendo
+con una mano el galope de cuatro caballos. Piafaron los suyos,
+encabritándose, castigóles él suavemente con la fusta, y aflojando de
+repente las bridas, los lanzó con la velocidad y el empuje de una flecha
+a través de la turba democrática, desapareciendo como un relámpago por
+la calle de Peligros.
+
+Un alarido terrible de terror y de ira salió de la muchedumbre, que se
+bamboleó a uno y otro lado del surco abierto por el coche; comenzó la
+gente a correr asustada, los gomosos del Veloz-Club se metieron para
+dentro, cerrando prontamente sus balcones, y el jorobado que pedía
+_reforma_ estuvo a pique de sufrirla por completo entre los pies de los
+caballos y las ruedas de la berlina.
+
+Mientras tanto, asombrado Butrón de aquel brusco arranque, y muerto de
+susto ante audacia tan temeraria, echaba a toda prisa las cortinillas
+para que no le viesen; y Currita, riendo como una loca, se asomaba por
+el vidrio de la trasera para ver a los transeúntes refugiarse asustados
+en los portales, y a los guardias públicos correr detrás de la berlina,
+haciendo señas de que parasen. Mas Tom Sickles, arrebatada la cara de
+remolacha, hacía terribles visajes, como si llevase los caballos
+desbocados, mientras con suaves vibraciones de las riendas más y más los
+azuzaba. En la calle de Isabel la Católica, Tom Sickles hizo otro
+prodigio: coche y caballos quedaron parados en firme, de un golpe, ante
+la embajada alemana. La señora estaba servida, mereciendo él la corona
+triunfal de los Juegos Hípicos.
+
+Currita encontró enfilados a la puerta de su casa tres coches,
+reconociendo al punto en uno de los cocheros la escarapela encarnada,
+propia de los ministros. Apeóse entonces en las mismas caballerizas, y
+por una escalera reservada para el uso de la servidumbre llegó a sus
+habitaciones sin ser vista de nadie. Al ruido de la campanilla acudió
+Kate, la doncella inglesa de la señora.
+
+--¿Quién está con el señor?--preguntó a esta.
+
+--El señor ministro de la Gobernación... El señor duque de Bringas y don
+Juan Velarde juegan en el billar.
+
+--Dile a don Joselito que no recibo a nadie... Tengo mucha jaqueca.
+
+Kate pareció titubear un momento y se decidió al fin a decir
+tímidamente:
+
+--¿Ni tampoco a don Juan Velarde?...
+
+--Tampoco: a nadie, a nadie...
+
+De nuevo volvió a insinuar Kate con mucha delicadeza:
+
+--El señorito volverá hoy del colegio...
+
+--¡Es verdad!... ¡Pobre Paquito!...
+
+--Y querrá ver a la señora...
+
+--No, no... que se entretenga con Lilí... Mañana lo veré... ¡Tengo una
+jaqueca horrible!
+
+
+
+
+--IV--
+
+
+Cuando Paquito Luján llegó a su casa comenzaba a oscurecer, y la
+escalera y el vestíbulo estaban ya completamente iluminados: cuatro
+grandes estatuas desnudas, de mármol blanco, alumbraban este y aquella,
+elevando sus manos artísticos candelabros de bronce con seis mecheros.
+Al pie de la escalera, un enorme oso de Noruega sentado gravemente sobre
+sus patas de detrás, presentaba con las de delante una bandeja de plata
+destinada a recibir las tarjetas de visita. Era este un capricho del
+príncipe de Gales que había visto Currita en el palacio de Sandringham,
+y apresurádose a copiar a costa de dinero.
+
+La aflicción del niño había desaparecido, con esa dichosa rapidez con
+que se suceden en la infancia emociones a emociones. La impaciencia, la
+natural impaciencia, mezcla de ternura de hijo y del deseo de ser
+alabado, era la que le agitaba en aquel momento, ansioso de caer con sus
+premios en los brazos de su padre, de su madre, de Lilí, su hermanita
+del alma... Sentado en el testero del carruaje, con sus premios muy
+agarrados, apoyaba los piececillos en el asiento de enfrente, haciendo
+verdaderos esfuerzos para delante, que creía él ayudaban al coche a
+rodar más rápidamente.
+
+Al entrar en Madrid hubo que perder cuatro minutos encendiendo los
+faroles, y un poco más allá los empleados del resguardo detuvieron de
+nuevo al coche para registrarlo todo de arriba a abajo... ¡Qué
+desesperación! ¡Qué feos y qué tontos eran aquellos hombres! De seguro
+que ninguno de ellos había tenido nunca padre ni madre, ni Lilí, ni
+sacado en todos los días de su vida un solo premio... Cuando él fuera
+grande había de ahorcar a todos los empleados del resguardo, colgándolos
+como los chorizos que había visto una vez en la chimenea del capataz del
+Encinar, allá en Extremadura... ¡Y todavía, al doblar la esquina de la
+Universidad, se atravesó un coche, y después un carro de mudanzas y
+luego un gran ómnibus, y hubo que perder otros tres minutos! Al entrar
+al fin en la última calle, ya tenía el niño la mano en la llave de la
+portezuela, dispuesto a abrirla, asomando al mismo tiempo la carita,
+porque de seguro estarían esperándole en algún balcón su padre, su
+madre, o Lilí, o quizá los tres juntos... Ya les enseñaría él desde allí
+abajo los premios, y creerían que no era más que uno, y verían luego que
+eran cinco y dos excelencias. ¡Qué risa entonces!... Pero los balcones
+estaban todos cerrados, y no se veía en ellos alma viviente. El coche
+entró al fin en la casa, haciendo retemblar los cristales de la gran
+mampara, y se detuvo al pie de la anchurosa y alfombrada escalera...
+También estaba esta vacía, y sólo vio el niño al pie de ella al grave
+oso de Noruega, _Bruin_, como le llamaban en casa, abriendo su gran boca
+armada de dientes enormes y presentándole la bandeja, como si le
+invitara a depositar en ella sus premios. Mas no los soltó el niño, y
+oprimiéndolos contra su pecho, subió a brincos la escalera, hasta llegar
+al vestíbulo; cerróle allí el paso una extraña figura que se paseaba de
+un lado a otro con las manos a la espalda. Era un enano feísimo, pero
+perfectamente proporcionado: verdadero pigmeo, émulo de aquel famoso
+Roby que presentaron en la mesa del rey de Sajonia dentro de un pastel
+de venado. Tendría poco más de un metro de altura, y hallábase
+correctamente vestido de etiqueta, frac y corbata blanca, calzón corto,
+media de seda negra y zapato con hebilla. Llamábanle en la casa _don
+Joselito_, y cobraba siete mil reales de sueldo, con la sola obligación
+de anunciar las visitas y realzar con su estrafalaria figura la aureola
+de elegante originalidad que rodeaba en todo a Currita.
+
+Inclinóse el enano respetuosamente ante el señorito, y con su vocecilla
+chillona y algún tanto imperiosa, díjole que no podía ver a la señora,
+por haberse acostado media hora antes con una espantosa jaqueca. Un
+repentino vapor de lágrimas vino a empañar los hermosos ojos azules del
+niño; volvió bruscamente la espalda al enano sin decir palabra y echó a
+correr hacia las habitaciones de su padre.
+
+Allí estaba Villamelón, repantigado en una butaca, hablando
+misteriosamente con el ministro de la Gobernación. Lanzóse el niño a su
+padre, y echándole los brazos al cuello, le dio dos besos.
+
+--¡Hola, caballerito!--exclamó Villamelón--. ¿Ya de vuelta?... ¡Me
+alegro!...
+
+Y como viese que con cierto rubor orgulloso le presentaba el niño sus
+premios, añadió sin tomarlos:
+
+--¡Hola, hola, los premios!... ¡Pobre chiquitín!... ¡Muy bonitos!...
+Bien, bien, me alegro... Ea, toma... toma, y dile a Germán que te lleve
+esta noche al circo.
+
+Y entregándole al niño dos pesetas que había sacado del bolsillo del
+chaleco, volvió a reanudar su misteriosa conversación con el señor
+ministro.
+
+Quedóse el niño parado un momento, con los ojos abiertos; dio luego una
+repentina media vuelta, girando sobre una pierna, y encarnado como la
+grana, bamboleándose cual si estuviera ebrio, fue a arrimarse a una
+mesita llena de caprichosas chucherías; había debajo una figura
+japonesa, con la boca muy abierta, y por ella arrojó el niño, con mucho
+disimulo, el regalo de su padre, las ¡dos pesetas!... Luego echó a
+correr, saliendo disparado del saloncito; detúvose un momento en el
+dintel, detrás de las cortinas, y agobiado, con los bracitos colgando y
+caída la cabecita, siguió una galería que iba a parar a la Nursery[5],
+al destierro, a la Siberia de los niños, que el desapegado egoísmo de la
+condesa de Albornoz había importado para sus hijos de Inglaterra a su
+casa.
+
+[Nota 5: Llámase en Inglaterra Nursery al departamento especial en
+que viven los niños con sus criados completamente aislados del resto de
+la familia.]
+
+Resonaba en el fondo de la galería un piano destemplado que parecía
+balbucear, de mala gana, un monótono tema de los ejercicios de Hanon.
+Esta música sonó, sin embargo, como un concierto celeste en los oídos
+del niño; desapareció su abatimiento, renació su alegría y echó a correr
+de nuevo hacia aquella estancia.
+
+--¡Lilí!...
+
+--¡Paquito!...
+
+Y un ángel, una bellísima muñeca de nueve años, saltó del asiento del
+piano para caer en los brazos del niño, confundiéndose por un momento
+con sus besos, sus gritos, su risa, su alegría, sus almas inocentes y
+sus vidas inmaculadas, como se confundían los bucles de oro que
+rodeaban, como una aureola de rayos de sol, las preciosas cabezas de
+ambos.
+
+El niño se acordó al fin de sus premios.
+
+--¡Mira!... ¡Mira!...
+
+Lilí abrió mucho los ojos admirada, apretó los labios y echó atrás las
+manitas; su crítica fue la crítica de las grandes admiraciones, la
+crítica monosílaba.
+
+--¡Uy!--dijo.
+
+--¡Cinco!... ¡Son cinco y dos excelencias!...
+
+--¿Me darás uno, Paquito?
+
+--¡Tonta!... Eso no se da... Se pone en un marco... Pepito Vargas dice
+que su mamá se los pone en un marco...
+
+--¿Grande..., grande?--dijo Lilí, indicando con sus manitas uno capaz de
+encerrar al _Pasmo de Sicilia_.
+
+--Sí, grande, grande... Y mira: este es de Aritmética, y este...
+
+No pudo continuar el niño; una mano seca, pegada a un puño inmaculado,
+salió por entre las cortinas, y después un brazo largo, y luego un
+hombro puntiagudo, y más tarde un rostro encarnado, característico,
+original, británico, como la cerveza de Bass o las galletas de
+Huntley...
+
+--¡Mademoiselle!--dijo Lilí asustada.
+
+Y la mano seca, pegada al puño inmaculado, agarró a la niña por un brazo
+y se la llevó para adentro, oyéndose una voz metálica, estridente, que
+desgarraba el tímpano como un resorte que rechina.
+
+--_What's that, Miss_?... _You have to learn your piano lesson until
+eight o'clock_...[6]
+
+[Nota 6: ¿Qué es esto, Miss?... Hay que estudiar la lección de piano
+hasta las ocho.]
+
+Entonces huyó el niño de allí desolado; corrió ciego a la Nursery y se
+arrojó de cabeza en su blanca camita, con la enconada amargura y la
+sombría desesperación del suicida que se arroja, solo y sin esperanzas,
+en un abismo oscuro, negro, profundo... El sueño, el sueño bendito, fiel
+amigo de los niños, suave consolador de todos sus pesares, vino al fin a
+acallar sus sollozos y contener sus lágrimas, adormeciéndole allí mismo,
+sin variar de postura, vestido todavía y con sus premios en la mano...
+
+Y mientras tanto, Villamelón proseguía su misteriosa plática con el
+ministro. Contaba por aquel entonces el marqués más de cuarenta años, y
+los estragos de su juventud salíanle prematuramente al rostro. Colgábale
+la nariz encarnada y algo granujienta, hundíansele las mejillas, dejando
+salir los pómulos; arqueábasele ya el abdomen, y todo anunciaba en él
+esa caricatura de la juventud en que consiste la vejez de muchos. Su
+cuerpo había sido gallardo y conservaba aún restos de arrogancia; mas
+su rostro ofrecía perfecta semejanza con el de aquel enano de Felipe IV,
+titulado _El Primo_, que retrató Velázquez y copió Goya, grabándolo al
+aguafuerte: tenía la misma nariz colgante, los mismos ojos tristes, el
+mismo bigote retorcido, la misma frente extensa y pensadora, con la sola
+diferencia de que Villamelón partía por medio su ya escasa cabellera con
+una raya que, arrancando de la raíz del pelo, llegaba hasta el cogote,
+formándole sobre las orejas dos pequeños cuernecitos.
+
+Y aquella frente elevada, de abultados parietales, que reclamaba para sí
+el dicho de la zorra al busto: _Tu cabeza es hermosa, pero sin seso_,
+tenía, en efecto, actitudes magníficas cuando, surcada por un pliegue
+vertical, se inclinaba, como en aquel momento, al excelentísimo señor
+don Juan Antonio Martínez, ministro de la Gobernación, y le decía con el
+aire de Bismarck a Gortschakoff, al establecer entre ambos el equilibrio
+europeo:
+
+--Desengáñese, usted, Martínez... La tesis del doctor Wood es absurda...
+Nadie me probará que el pastel de ratas sea superior al de erizos y
+ardillas... ¿Usted me entiende?...
+
+El excelentísimo Martínez hizo un gesto que no significaba si entendía o
+dejaba de entender; desde que el pobre señor había pasado el puente
+natural que lleva del banco azul a las grandes mesas de la corte,
+caminaba de indigestión en indigestión, y sentía en el estómago la
+nostalgia de aquellas nutritivas sopas de ajo, no digeridas del todo,
+que habían hecho de él un tanto robusto hombre de Estado, y fueron su
+cotidiano alimento en los tiempos en que rompía sus primeros calzones
+entre los pilletes de cierta playa de las costas asturianas... ¡Santo
+Dios, y qué dolores de tripas más atroces le había costado el _pâté
+foie-gras_ del último viernes de Palacio! ¡Qué _coliquera_ más terrible
+_le chou à la crème_ que sirvieron dos días antes en la embajada
+francesa!... El excelentísimo Martínez creyóse por un momento
+envenenado, y desde entonces fue para él artículo de fe aquel principio
+de Addison:
+
+«Cuando veo las mesas a la moda cubiertas de todas las riquezas de las
+cuatro partes del mundo, me imagino ver la gota, la hidropesía, la
+fiebre, el letargo y la mayor parte de las enfermedades, ocultas en
+emboscadas, debajo de cada servilleta.»
+
+--Usted lo ha de ver, Martínez--prosiguió Villamelón--; el jueves
+próximo haré servir los dos pasteles sin decir lo que contienen, y
+veremos por cuál se declaran las opiniones. ¿Me entiende usted,
+Martínez?... Excuso decirle que cuento con su voto.
+
+Erizáronsele los cabellos al excelentísimo Martínez ante la perspectiva
+de una indigestión de ratas... ¿Cómo podría curársela, si no era
+tragándose un gato?
+
+--Y todo eso--prosiguió Villamelón con ligerísima sonrisa que denunciaba
+traidoramente su convencimiento íntimo de la superioridad con que
+manejaba el asunto no es más que la excentricidad inglesa, influyendo y
+echando a perder su cocina... Y cuidado que yo soy imparcial, porque mi
+cocina es la cocina eléctrica: lo mejor de lo mejor, venga de donde
+viniere: este es mi lema. ¿Me entiende usted, Martínez?... Pero no hay
+que darle vueltas, amigo mío, y por más que digan, en la cocina, como en
+todo, Francia camina la primera. Esto no tiene vuelta de hoja,
+Martínez... Los ingleses devoran, los alemanes zampan, los italianos
+comen, los españoles se alimentan; pero sólo los franceses gozan, y ahí
+está el quid, Martínez: en gozar, en gozar comiendo. ¿Me entiende usted?
+
+Martínez no entendía, y tomando por burla lo que sólo era cansada
+muletilla de Villamelón, tanto _Martínez_ y tanto _¿me entiende?_, se
+apresuró a responder algo amostazado:
+
+--¿En gozar?... ¡O en reventar, señor marqués, que no es lo mismo!...
+
+--¡No, no, no y mil veces no, Martínez! Eso es una de tantas
+preocupaciones. ¿Me entiende usted? Cierto que el hombre es un ser
+débil, insuficiente, que apenas puede soportar ocho comidas diarias;
+pero la indigestión no proviene de comer mucho, sino de comer mal...
+Déme usted un cocinero de primera fuerza, de raza, _d'élans_, y yo le
+garantizo salud eterna... ¡Oh, bien lo entendía el príncipe Orloff con
+su ojo tuerto y su brazo manco!... Yo le he visto en París elegir
+cocinero en público concurso; acudieron diez a su palacio de la embajada
+rusa: yo fui del jurado, y probamos, antes de fallar, ciento cuarenta
+platos[7]. ¡Ah!, no, no, Martínez; no es el comer mucho, lo que trae la
+indigestión... Mi santa madre lo decía: Tripa llena, alaba a Dios.
+
+[Nota 7: Histórico.]
+
+Y se quedó tan orondo con la cita, porque una de las genialidades de
+Villamelón era la de nombrar de continuo a su madre, anteponiéndole
+siempre el calificativo de santa, y poniendo en su boca aforismos tan
+singulares, y de mal gusto a veces, como el que acababa de soltar.
+
+Entraron en esto el duque de Bringas y Juanito Velarde, que habían
+terminado ya su partida de billar, y a poco anunció un criado que la
+señora condesa no asistiría a la comida por haber tomado ya un
+_consommé_ en sus habitaciones, y acostádose al punto con una fuerte
+jaqueca.
+
+Esta noticia pareció afectar muy poco al caro esposo de la dama y al
+duque de Bringas; al ministro de la Gobernación hízole, por el
+contrario, malísimo efecto, dando a sospechar, por sus muestras de
+disgusto, que algo que la ausencia de Currita chasqueaba por completo le
+había traído allí y héchole aguantar con paciencia las majaderías
+culinarias del héroe del combate _navo-terrestre_ de Cabo Negro; como
+Butrón temía, el nombramiento de camarera mayor comenzaba a mover la
+cola. Juanito Velarde pareció también muy contrariado, comió poco y
+habló menos durante toda la comida. Villamelón hizo el gasto, como
+siempre, blandiendo el trinchante de oro macizo, regalo de Fernando VII,
+que usó durante toda su vida, y pasando por las tres distintas fases que
+en aquella hora solemne se reflejaban en su persona: hondamente
+preocupado al principio, como hombre que tiene entre manos el más grave
+negocio; comunicativo, pero dogmático; afable, pero todavía circunspecto
+a los medios, y alegre, bonachón, magnánimo y hasta tierno a los
+postres, como si la corriente de satisfacción que le brotaba del
+estómago le dotase de aquellas cualidades que no poseía en ayunas. Esta
+era la hora de pedirle favores, seguro de alcanzarlos, y esta era la
+hora también en que Villamelón, arrastrado por un resabio de educación
+malísima que jamás pudieron quitarle ni su santa madre, ni su dulce
+esposa, hacía bolitas de miga de pan con la punta de los dedos y las
+disparaba a las narices de los comensales, con muestras del más cariñoso
+agasajo y el más tierno regocijo.
+
+Mientras tanto, si algún diablo cojuelo hubiese levantado el techo del
+_boudoir_ de la condesa de Albornoz, hubiérase descubierto una extraña
+escena: hallábase este alumbrado por una gran lámpara, sostenida por un
+negro desnudo, de tamaño natural, admirablemente tallado en ébano, y
+Currita, sentada ante un pequeño _secrétaire_ muy bajo, parecía
+completamente absorta en un singular estudio caligráfico, mientras
+vagaba por sus labios una finísima sonrisa, semejante, no en lo
+terrible, pero sí en la solapada y astuta, a la que puso el genio de
+Liezen-Mayer en los labios de Isabel de Inglaterra, al representarla en
+el acto de firmar la sentencia de muerte de su prima María Stuard.
+
+Con su elegante letra inglesa, fina y corrida, había escrito al frente
+de un pliego: _¡Qué animal más hermoso es el hombre!_ Y con facilidad
+maravillosa iba copiando, en distintos caracteres de letras, esta frase
+tan extraña y tan equívoca, que parecía ser reflejo de esa idea íntima,
+ese pensamiento oculto que jamás se formula y es, sin embargo, el
+primero que se apresura a estampar todo hombre cuando algo que escribe y
+algo en que se puede escribir le invitan a solas a trazar allí un
+concepto. La inscripción se multiplicaba, unas veces en letras
+rechonchas y apretadas; otras, en perfiles largos y finitos; algunas, en
+caracteres diminutos, cual patitas de moscas entrelazadas que se
+prolongasen en forma de cadeneta. En esta tarea empleó Currita media
+hora larga, con el esfuerzo y la atención de un chiquillo aplicado que
+copia una plana, o de un petardista prudente que ensaya el modo de
+falsificar o desfigurar una letra.
+
+Diose al fin por satisfecha de sus ensayos, y con los renglones de
+cadeneta y la letra de patitas de mosca, que no tenía con la suya
+ordinaria el más remoto punto de contacto, púsose a escribir una carta,
+en un pliego de papel sencillo, sin timbre ni inicial alguna. La carta
+no fue larga, y en el sobre decía:
+
+EXCMO. SR. GOBERNADOR CIVIL
+DE
+_Madrid_
+
+Faltábale todavía el sello, y púsoselo Currita sonriendo socarronamente,
+y cuidando de colocar con la cabeza para abajo el busto del rey don
+Amadeo. Afianzólo luego con dos o tres puñaditas de su cerrada mano, que
+parecía complacerse en aplastar al pobre monarca, principio y fin de la
+dinastía saboyana.
+
+Cualquiera hubiera creído con esto ya listo el negocio y que sólo
+faltaba llamar a un criado para enviar la misteriosa carta al correo. No
+lo juzgó así la ilustre condesa: entróse en la estancia vecina, que era
+su alcoba, y volvió a salir al cabo de un buen cuarto de hora
+completamente transformada. Habíase despojado de su elegante traje de
+calle, y puéstose en su lugar una falda de lana negra modestísima y una
+mantilla muy usada, cuyo sencillo velo le ocultaba parte del rostro;
+traía en la mano una bujía encendida, puesta en una palmatoria de plata,
+y en la otra una llave de gran tamaño. Cogió la carta y echó a andar: en
+aquel momento un reloj lejano daba las once y media.
+
+Era el palacio de Villamelón uno de esos antiguos caserones, ya raros en
+Madrid, con anchas galerías, espaciosas salas y cómodos departamentos,
+rodeados por todas partes de pasillos y escaleras excusadas para el uso
+de la servidumbre. Comunicábanse las habitaciones de Currita con las de
+Villamelón por la alcoba, y por un cuarto contiguo al del baño, con un
+largo pasadizo; terminaba este por un lado en el cuarto de Kate, la
+doncella inglesa, y por otro en una estrecha escalerilla que iba a parar
+a un jardín muy reducido. Cerrando, pues, la puerta de la alcoba, la que
+había a la mitad del pasillo, y la que ponía en comunicación al
+_boudoir_ con los dos salones de la entrada, quedaba el resto de las
+habitaciones de Currita aislado por completo y en comunicación directa
+con la calle: a ella daba salida una puertecita, abierta en la tapia del
+jardín a espaldas del palacio, detrás de un pequeño invernadero. Allí se
+dirigió Currita después de dejar la luz apagada al pie de la escalera
+con tal desembarazo y tan gentil desenvoltura, que conocíase bien a las
+claras no ser aquella la primera de sus nocturnas escapatorias.
+
+Era la noche oscura, y la solitaria plaza a que la puerta del jardín
+daba salida perdíase a lo lejos entre solares en construcción, alumbrada
+acá y allá por algunos faroles, cuyas luces parecían brillar en medio
+de un nimbo de vapor amarillento. La puerta de una tienda de
+ultramarinos dejaba escapar en la esquina próxima un cuadro de luz
+vivísima, y veíase en el fondo al tendero, inmóvil ante el mostrador,
+ajustando sus cuentas. A cuarenta pasos, debajo de un andamiaje, una
+farola hacía resaltar las negras siluetas de un chulo de chaquetilla
+corta y una chula de falda almidonada y pañuelo de seda a la cabeza, que
+dialogaban vivamente. Aparecía lo demás oscuro y solitario, teniendo
+todo ello un aspecto de inquietud, de vista panorámica, que completaba
+allá muy lejos, desde un cuarto piso, el sonido de un mal piano, en que
+unas manos aleves asesinaban la inmortal cavatina de Bellini _Casta diva
+ché inargenti_...
+
+La condesa, la gran señora que tan raras veces bajaba de su carruaje,
+como si se desdeñase de pisar con sus elegantes brodequins el polvo de
+que estaba formada, se internó por aquellos oscuros vericuetos, y
+atravesando varias callejas, solitarias en aquella hora, que parecían
+serle muy conocidas, vino a desembocar en la plazuela de Santo Domingo.
+La afluencia de gente era todavía grande en aquella encrucijada, tan
+concurrida siempre, y Currita bajó la cuesta para ganar, al abrigo del
+jardinillo, la Costanilla de los Ángeles. Atravesó rápidamente la calle
+del Arenal, entró por la de las Fuentes, y dando un gran rodeo por
+detrás del ministerio de la Gobernación, llegó al fin a la calle de
+Carretas y depositó por su propia mano en el buzón de la casa de Correos
+la carta misteriosa... Si aquella mujer era una criminal, era, sin duda,
+de aquellos criminales avezados y prudentes que miran siempre en todo
+cómplice un camino peligroso que va a parar en presidio.
+
+Entonces emprendió el camino de vuelta por las mismas calles por donde
+había ido, sin tener más que un tropiezo. Un viejo, de aspecto decente,
+se detuvo de pronto ante ella; sorprendida Currita, pegóse a la pared, y
+el hombre hizo entonces ademán de darle una moneda de cinco céntimos,
+una _perra chica_, como llamaban entonces y aún llaman hoy a esas piezas
+pequeñas. Habíala tomado por una de esas pobres vergonzantes que a las
+altas horas de la noche extienden en silencio su mano descarnada al
+transeúnte que se retira solicitado por el descanso u hostigado por los
+vicios.
+
+Así lo comprendió la condesa, y con gran impulso de risa tomó la moneda,
+teniendo todavía valor para profanar en sus impuros labios aquella
+hermosa deprecación, aquella santa respuesta que da la fe a su hermana
+la caridad, por la humilde boca del pobre:
+
+--¡Dios se lo pague!...
+
+Cuando la condesa entró en su _boudoir_, presentaba este un aspecto
+siniestro: la lámpara agonizaba en manos del negro, cuyos blancos
+dientes de marfil incrustado resaltaban en la oscuridad, como la sonrisa
+del genio del mal, complaciéndose en las tinieblas.
+
+Tres horas después resonaban gritos y lamentos al otro extremo de la
+casa... Era Paquito Luján, que entumecido por el fresco de la madrugada
+y aterrado por la oscuridad, despertaba allá en la Nursery, olvidado de
+todos en aquel suntuoso palacio, morada del padre y la madre que le
+habían dado el ser, y de diecisiete criados dedicados a su servicio.
+
+
+
+
+--V--
+
+
+Rióse mucho al otro día la condesa de Albornoz al oír contar a su hijo
+Paquito sus extrañas aventuras de la noche precedente: al verse solo, a
+oscuras, vestido y acostado en una cama que no era la suya del colegio,
+comenzó el niño a gritar lleno de angustia, sin que nadie contestase a
+sus lamentos. Oíalos Miss Buteffull desde su cama y comprendió al punto
+la causa: sin duda, nadie se había acordado en la casa de que el pobre
+niño había vuelto del colegio; quizá se había puesto malo de pronto;
+quizá habían entrado ladrones y lo estaban asesinando... Miss Buteffull,
+compadecida, encendió la vela de su palmatoria. Un decoroso reparo la
+detuvo de repente: el caso era grave... Tenía ella cuarenta y cinco
+años, once el niño, la hora de la noche era avanzada. ¿Cómo entrar sola
+en su cuarto?... Miss Buteffull apagó la palmatoria.
+
+Mientras tanto, los clamores desesperados del niño despertaban también a
+la doncella de Lilí, Magdalena, que dormía allí cerca, y acudía esta
+presurosa en su auxilio; tranquilizábalo con gran cariño, hacíale
+acostar y permanecía sentada junto a su camita, hasta dejarlo dormido
+nuevamente.
+
+Esta relación produjo en Currita una de las repentinas crisis de amor
+materno que solían atacarla de cuando en cuando en sus días de
+aburrimiento. Solía entonces pasar horas enteras en la Nursery jugando
+con sus hijos: comíaselos a besos, llamábales sus _pichoncitos_,
+hacíales traer costosos juguetes y golosinas de todos géneros; y
+complaciéndose en poner en ridículo a Miss Buteffull y en decir pestes
+de los padres del colegio, destruía en media hora todo lo bueno que, a
+costa de mil trabajos, habían sembrado y podían sembrar en adelante
+estos y aquella en los tiernos corazones de ambos niños; porque uno de
+los grandes escollos en que tropiezan los esfuerzos de las personas
+dedicadas a la educación, consiste en la imprudente y culpable ligereza
+con que se complacen muchos padres en presentar ante sus hijos a
+preceptores y maestros, no como amigos íntimos encargados de guiar sus
+pasos, ni como seres benéficos que les dispensan el favor insigne de
+formar sus corazones y alumbrar sus entendimientos, sino como tiranos
+que les oprimen y mortifican, como carceleros cuya vigilancia hay que
+burlar con ardides y tretas más o menos inocentes. Destrúyese así la
+buena opinión necesaria a todo el que manda para ser respetado; la fe
+humana precisa a todo el que enseña para ser creído, y sólo una cosa
+existe, a nuestro juicio, que sea tan perjudicial a la educación como lo
+es esta misma: la pugna que a veces descubre el niño entre la moral de
+sus padres y la moral de sus maestros... Imposible es describir las
+angustiosas perplejidades, las dolorosas dudas que, con harta triste
+frecuencia, despiertan estas contradicciones en las almas de los niños:
+vese en ellas la lucha del entendimiento con el corazón, demostrándole
+aquel que es sana la doctrina del maestro, esforzándose este por
+persuadirle que no puede ser mala la práctica contraria del padre o de
+la madre que tanto aman, que no puede ser cierto lo que, por el solo
+hecho de serlo, ha de dar irremisiblemente a aquellos seres tan amados
+la patente de perversos... ¡Ah! Jamás olvidará el que escribe estas
+líneas las angustias de un pobre niño, modelo de candor y de juicio, al
+oír explicar cierta lección del Catecismo; quedóse el niño muy
+pensativo, fuese luego poco a poco angustiando, hasta exclamar al fin
+convulso, con el corazón encogido, los ojos llenos de lágrimas y
+temblorosas las manitas:
+
+--¡Entonces... entonces... mi papá es muy malo, muy malo... y se va a ir
+al infierno!
+
+Importábasele todo esto muy poco a Currita, y sus granizadas
+intermitentes de besos, de mimos y de imprudencias borraban por completo
+en el ánimo candoroso de Lilí los largos olvidos y la egoísta
+indiferencia de su madre; mas no lograban lo mismo en el niño aquellas
+sensiblerías tempestuosas. Había en el fondo de aquel tierno corazoncito
+un rinconcillo oculto, en que la memoria iba depositando con implacable
+fidelidad la lista de todos los agravios, como un grano de simiente
+venenosa entre una vegetación salubre, como un tallo de cicuta que había
+de hacer brotar en aquella selva virgen el sombrío rencor, el rencor
+callado y paciente, árbol siniestro que produce a la larga los
+envenenados frutos del odio. Todavía aquel corazón angelical perdonaba
+fácilmente lo que reputaba por injuria; mas ya había dado un paso
+adelante, ya le era imposible olvidarlo por completo.
+
+No era, sin embargo, el aburrimiento el que había traído aquella mañana
+a la condesa de Albornoz a entretenerse con sus hijos: parecía, por el
+contrario, preocupada, un poco inquieta, y notábase en ella esa
+agitación nerviosa de todo el que espera algo que teme o le importa.
+Lilí tuvo una idea felicísima: propuso a su madre que hiciese retratar a
+Paquito con sus premios. Púsose el niño muy encarnado, y movió
+negativamente la cabeza.
+
+--¡Pues es verdad!--exclamó Currita encantada--. Sí, sí, ahora mismo...
+¡Verás qué bonito!... ¡A ver, Germán!... Avise usted al señor marqués
+que vamos a subir a la _cabaña_ a que nos haga un retrato...
+
+Desprendióse el niño, al oír esto, de los brazos de Lilí, que, saltando
+de alegría, le abrazaba, y exclamó con enérgica ira:
+
+--¡No!, ¡no!... ¡Papá, no!...
+
+--¿Pero por qué?--dijo sorprendida Currita, agarrándole por un brazo.
+
+Forcejeaba el niño por desasirse, muy colorado y conmovido, y con los
+hermosos ojos llenos de lágrimas.
+
+--¿Pero por qué, por qué?--repetía Currita.
+
+--¡Me dijo que me fuera!... ¡Me dio dos pesetas!--gritó al fin el niño
+con gran desconsuelo; y sollozando amargamente, escondió la preciosa
+carita en el seno de su madre.
+
+¡Qué rayo de luz hubiera sido aquel lamento del niño para una de esas
+madres santas y prudentes que estudian y dirigen hasta el más ligero
+latido del corazón de sus hijos!... En él aparecía revelado un noble
+pundonor, que iba ya camino del orgullo, y una precoz propensión a la
+venganza, que espera oculta y paciente la hora de devolver desaire por
+desaire y ofensa por ofensa. Mas Currita sólo vio en todo aquello un
+capricho de niño voluntarioso, y entre caricias y reflexiones, halagos y
+amenazas, intentó persuadir al niño a que se dejara hacer el retrato:
+cedió este en la apariencia, y Currita subió con ambos niños de la mano
+a la espléndida _cabaña_ en que tenía el marqués de Villamelón su taller
+fotográfico.
+
+Porque el ocio, esa gran pesadumbre de los grandes, que en vez de
+lágrimas tiene bostezos, había despertado en el ilustre prócer y
+guerrero invicto la afición a la fotografía, no encontrando en él la
+aptitud necesaria para el cultivo de otras artes más elevadas. Comer,
+beber, dormir y retratar a todo bicho viviente que cruzaba ante la
+magnífica lente de su cámara oscura eran las útiles tareas que llenaban
+y aun hacían rebosar la vida de aquel ilustre prócer, a cuyos abuelos
+cabía tanta parte en las gloriosas empresas de la antigua España.
+
+Acudió, pues, Villamelón presuroso, como siempre, a la menor indicación
+de Currita, envuelto en su fresca bata escocesa, que apenas le pasaba
+de la cintura; venía con él uno de esos magníficos perrazos de
+Kamschatka, de un blanco amarillento, que arrastran en su país pesados
+trineos, y había sido el paje continuo de Currita en una larga temporada
+en que le pareció muy espiritual hacer grandes excursiones a caballo.
+
+Villamelón comenzó al punto a preparar la máquina con sus dedos
+manchados de nitrato de plata, y Currita disponía mientras tanto el
+artístico grupo en que habían de retratarse los niños. Colocóse en el
+centro un gran sitial gótico, preciosa joya arqueológica y artística, y
+hundidos en él ambos niños y estrechamente abrazados, habían de aparecer
+examinando juntos el diploma de los premios, un exacto facsímile de una
+bellísima miniatura del siglo XV; tendido a la larga ante ellos, _Tock_,
+el perrazo amarillento, apoyaba el hocico en el rojo almohadón de
+terciopelo en que descansaban los pies de los niños.
+
+--¡Delicioso!--exclamaba encantada Currita--. Mira, Fernandito, parece
+un cuadro de Meissonnier.
+
+Los premios, sin embargo, no aparecían por ninguna parte, y Paquito se
+encogía de hombros, asegurando ignorar dónde los había puesto.
+
+--¡Tonto!--gritó Lilí, dándole una palmada--, si los dejaste abajo...
+
+Y en menos de dos minutos fue por ellos y los trajo, mostrándose muy
+sorprendida de que los vivos colores del diploma apareciesen desteñidos
+en algunos sitios como por gotas de agua. El niño se puso muy encarnado
+y no dijo una palabra: sus lágrimas de la noche anterior eran la causa
+de aquellas manchas.
+
+En aquel momento anunció un criado a Currita que el señor ministro de la
+Gobernación deseaba hablarla con urgencia. Volvióse ella bruscamente a
+su marido, dejando caer el diploma que tenía en la mano, y él se
+incorporó asustado, quedándole por la cabeza el paño negro con que se
+cubría para enfocar la máquina; por debajo asomaban sus bigotes
+retorcidos, su nariz colgante, sus ojos azorados en aquel momento, fijos
+en Currita, con la medrosa expresión del escolar desaplicado cogido in
+fraganti.
+
+La esposa dio dos pasos hacia el esposo, desmintiendo con los rayos, que
+de sus claros ojos brotaban, la suave vocecita y el pausado tono con que
+dijo:
+
+--¿Pues no comió ayer aquí ese _buey Apis_?...
+
+--Es un animal--replicó el marido; y para ocultar su turbación,
+escondióse bajo el paño negro, poniéndose a enfocar de nuevo la máquina.
+
+--Óyeme, Fernandito, que te estoy hablando--añadió Currita con relamida
+pausa.
+
+Incorporóse de nuevo Fernandito, cada vez más turbado, sin quitarse el
+paño negro de la cabeza.
+
+--¿Dijo anoche algo el _buey Apis_ sobre el nombramiento?
+
+--Nada--balbuceó Villamelón.
+
+--¿Nada?... ¿Estás cierto?...
+
+Los labios de Villamelón temblaron como tiemblan los del chico que va a
+soltar una mentira.
+
+Y pensándolo mejor, sin duda, recordó al cabo Fernandito que el ministro
+de la Gobernación, el _buey Apis_, como por razón de su corpulencia le
+llamaban, tan sólo le había dicho que el pastel de ratas debía de ser
+muy indigesto. ¡Vaya usted a ver qué tontería! Pero en cambio manifestó
+a Juanito Velarde que aquello no podía quedar así, que nadie se burlaba
+impunemente del Gobierno y que estaba decidido a reclamar de Currita la
+aceptación del nombramiento, apoyándose en una carta que--¡frase poco
+ministerial!...--había de refregarle por los hocicos...
+
+--¿Una carta?--exclamó Currita realmente sorprendida--. ¿Pero de
+quién?...
+
+--¡Mía!... ¡Mía!...--balbuceó Villamelón; y comprendiendo que con esto
+soltaba el trueno gordo, pidió a la tierra que se lo tragase. Mas la
+tierra no tuvo por conveniente darle gusto. Currita avanzó otros dos
+menudos pasitos, y suavizando más y más su acento, mientras más y más se
+encolerizaba, añadió:
+
+--¿Pero tú le has escrito, Fernandito?...
+
+Villamelón bajó la cabeza anonadado.
+
+--¿Pero no te dije que fueras a hablarle?... ¿Que en todo este negocio
+no había que soltar por escrito una sola letra?... ¿Lo ves,
+Fernandito?...
+
+Villamelón retrocedió un paso como quien espera un cachete, y Currita
+adelantó otro, diciendo después de una pausa:
+
+--¿Y dijo que iba a... a... a presentarme esa carta?
+
+--Eso decía Velarde.
+
+--¿Estás seguro?...
+
+--Segurísimo.
+
+Villamelón dio otro paso atrás y Currita otro adelante, repitiendo con
+tan suave voz que parecía una caricia:
+
+--¿Lo ves?... ¿Lo ves, Fernandito?...
+
+Y tirando de repente con rabioso arranque del paño negro, hundióle la
+cabeza a su ilustre esposo en la especie de saco que aquel formaba;
+volvió luego la espalda pausadamente, y sin perder su suavidad, salió de
+la _cabaña_.
+
+Lilí se reía a carcajadas al ver a su padre forcejeando por sacar la
+cabeza del saco negro, y corrió a Paquito para decirle al oído un
+secreto muy grande, muy grande...
+
+--¡Pero qué tonto es papá!...
+
+Paquito no la escuchaba, sin embargo: durante toda esta escena había
+sentado en el sitial gótico a _Tock_, el perrazo amarillento, que se
+dejaba manejar con esa especie de cariñosa paciencia con que a los niños
+soportan los perros. Colgóle después de su collar de hierro repujado las
+cinco medallas de los premios, y colocándole en la cabeza el diploma en
+forma de cucurucho, gritó a Lilí con extraño acento:
+
+--¡Anda, que lo retrate papá!... ¡A _Tock_ le doy yo todos mis
+premios!...
+
+Mientras tanto, pasmábase el lacayo al oír que su señora le daba, al
+pasar, la extraña orden de encender sin pérdida de tiempo la chimenea
+del _boudoir_, era aquel día el 25 de junio y el calor comenzaba ya a
+ser sofocante. Obedeció, sin embargo, con esa especie de impasibilidad
+automática, propia de los criados de grandes casas, y cuando el
+excelentísimo ministro de la Gobernación, don Juan Antonio Martínez,
+_buey Apis_, por otro nombre, entró en el _boudoir_, ardía ya en la
+chimenea un alegre fuego, y a su lado le esperaba Currita, tendida en
+una chaise longue, envuelta en una bata de raso, perfectamente
+enguatada, y arropados los pies con un plaid escocés finísimo:
+descansaba su cabeza en una gran almohada con lazos color de rosa, y
+tendiéndole al verle entrar su franca manecita, dijo con la débil voz de
+un enfermo desahuciado:
+
+--¡Adiós, Martínez!... Sólo a usted hubiera yo recibido hoy.
+
+El _buey Apis_ dio un mugido, expresión fiel de la admiración, la
+sorpresa y el sobresalto que al punto le embargaron, y comenzó a sudar a
+la vista de la chimenea encendida.
+
+--¿Pero qué es esto, señora condesa?--exclamó desolado--. ¿Sigue la
+jaqueca?...
+
+--Fatal... ¡Fatal estoy!--contestó Currita--. Creo que tengo
+calentura... ¡y unos escalofríos!...
+
+Y la muy ladina estremecía el débil cuerpecillo, señalando al mismo
+tiempo al ministro una pequeña _marquesita_ colocada junto al fuego y al
+alcance de su mano: en ella se sentó el excelentísimo Martínez,
+dispuesto a dejarse tostar en su mullido asiento como san Lorenzo en las
+parrillas.
+
+--¡Lo siento... lo siento en el alma!--dijo.
+
+Y con sencillez verdaderamente progresista, añadió, recordando la
+rústica farmacopea de su tierra nativa:
+
+--¿Por qué no se pone usted dos ruedas de patatas en las sienes?... Eso
+alivia mucho.
+
+--¿Patatas?--exclamó Currita estremeciéndose de espanto. ¡Jesús,
+Martínez, por Dios!... Prefiero la jaqueca.
+
+Martínez comprendió que había asomado la oreja lugareña bajo la piel del
+ministro cortesano, y entró en materia, dejando a un lado compasivos
+preámbulos y recetas caseras.
+
+--Siento entonces venir a aumentarle a usted la jaqueca; pero el negocio
+es grave y urgente...
+
+La condesa acomodó la roja cabecita en su blanda almohada con lazos rosa
+y fijó en el ministro sus claros ojos, que expresaban admirablemente la
+extrañeza. Afianzóse Martínez las gafas de oro, torció la descomunal
+cabeza, y amenazando a Currita con su gordo y porrón dedo, como hace el
+dómine que echa al niño una reprimenda cariñosa, le dijo:
+
+--En Palacio están muy disgustados...
+
+Currita se encogió de hombros, haciendo un gracioso pucherito como quien
+dice: ¿Y a mí qué me cuenta usted?...
+
+--Sí, señora--prosiguió el ministro--. Su majestad el rey, muy
+ofendido... Su majestad la reina, sentidísima.
+
+Diole a Currita ganas de reír la pomposa hinchazón con que pronunciaba
+el ministro demócrata aquellas sonoras palabras: Palacio...,
+majestad..., rey..., reina, que parecían llenarle la ancha bocaza, y
+preguntó con su suavidad acostumbrada:
+
+--¿Quién?... ¿_La Cisterna_?...
+
+Crecióse el ministro como un toro de Veragua al que plantan una pica.
+
+--No, señora--exclamó ofendido en su orgullo dinástico--; su majestad la
+reina de España, doña María Victoria.
+
+--¡Ya!...--dijo Currita--. ¿Y qué tengo yo que ver con los sentimientos
+de esa señora?...
+
+--¿Qué tiene usted que ver?...--exclamó el ministro, sofocado por el
+calor de la chimenea y la calma zumbona de Currita--. ¿Pues le parece a
+usted poco solicitar el cargo de camarera mayor, para desairarlo luego
+después de concedido?... ¿Así se juega con una reina modelo de virtudes?
+¡Pues sepa usted que el Gobierno está decidido a reclamar
+enérgicamente!...
+
+Y el ministro, descompuesto, sudando la gota gorda, colorado como una
+remolacha, y con ambos puños apoyados en las respectivas rodillas,
+fijaba en Currita sus ojos de besugo, como si pretendiese tragársela de
+un solo bocado. No le intimidaban, sin embargo, a ella los mugidos del
+_buey Apis_; incorporóse un poquito, y muy extrañada y ofendida, y con
+los claros ojos fijos siempre en el vacío, comenzó a decir con su suave
+vocecita algún tanto apurada:
+
+--¡Pero Martínez, por Dios, no se descomponga así!... ¡Se pone usted tan
+feo!... Preciso es que haya en eso alguna equivocación, algún _quid pro
+quo_, para que un hombre de su talento de usted diga semejantes
+desatinos... ¿Yo, camarera de _la Cister..._ quiero decir, de doña
+Victoria?... ¿De dónde ha salido eso?
+
+--¡De usted misma, señora condesa, de usted misma!--gritó el ministro--.
+¿Se atreverá usted a negar delante del ministro de Ultramar que ha
+solicitado el cargo de camarera, con tal que diesen a Velarde la
+Secretaría del rey, y a usted seis mil duros de sueldo?...
+
+--¡Pues ya lo creo que lo negaré!--contestó Currita con todo su
+desparpajo.
+
+--¿Sí?... Pues veremos si su marido de usted lo niega igualmente, cuando
+todos los periódicos de Madrid publiquen esta carta.
+
+Y el _buey Apis_ sacó una de su bolsillo, que puso extendida ante los
+ojos de Currita, como si pretendiese cumplir su bestial amenaza de
+refregársela por los hocicos. La condesa fue a echar mano al papel con
+grande prisa, pero el ministro lo retiró al punto, diciendo brutalmente:
+
+--¡Ca!... Esta no la suelto yo ni un momento; pero ahora mismo la oirá
+usted de cabo a rabo.
+
+Y poniéndose las gafas sobre la frente, porque era miope, comenzó a leer
+la carta. En ella, el marqués de Villamelón, de acuerdo con su esposa,
+pedía para esta, por medio del ministro de Ultramar, el puesto de
+camarera mayor de la reina, con las dos condiciones indicadas antes por
+Martínez: la Secretaría particular de don Amadeo para Juanito Velarde y
+los seis mil duros de sueldo para la dama misma. La prueba no podía ser
+más concluyente, y Currita pudo comprender toda la imprudencia de su
+caro esposo al dejar escapar aquella prenda. No se apuró mucho, sin
+embargo: mientras el ministro leía, habíase ido incorporando poco a
+poco, haciendo mohínes de espanto y gestos de protesta, y de repente,
+con la agilidad de una gata cazadora que se lanza sobre el incauto
+ratoncillo, arrancó de manos del ministro la peligrosa carta y la arrojó
+al fuego... El papel se enroscó un segundo entre las llamas, quedando al
+momento convertido en cenizas.
+
+Atónito el ministro retrocedió bruscamente en la butaca, soltando una
+palabrota: mas Currita, sin ofenderse por ella, ni asombrarse tampoco,
+dejóse caer de nuevo en su almohada como si tal cosa, diciendo con su
+cándida risita:
+
+--¡Vamos, vamos, Martínez!... Preciso será que se ponga usted dos
+parches de patata... ¡Eso refresca mucho!...
+
+
+
+
+--VI--
+
+
+Jamás había pasado el pacífico portero de Villamelón susto tan tremendo
+como el que le tenía reservado el señor gobernador de Madrid para aquel
+día memorable, 26 de junio... Eran las diez de la mañana, y Baltasar,
+sin haberse vestido aún la larga librea azul, con anchas franjas en las
+bocamangas y cuello, cubiertas de escudos heráldicos, limpiaba
+cuidadosamente el polvo a las soberbias arcas florentinas, los enormes
+sitiales antiguos y las armaduras de brillante acero que adornaban el
+vestíbulo. Púsose después a peinar las largas lanas de Bruin, el oso de
+Noruega, su mudo compañero; y en esta operación se hallaba, cuando un
+tropel de gente sospechosa invadió de repente la casa, en actitud nada
+tranquilizadora. Asustado Baltasar, cerró de golpe la gran mampara de
+cristales; pero, a los repetidos porrazos que en ella dieron los que de
+fuera entraban, cayeron rotos dos de los magníficos vidrios esmerilados
+que ostentaban en medio la cifra y corona de Villamelón, y aterrado
+entonces Baltasar, huyó escaleras arriba con el mandil remangado,
+atropellando a su paso al diminuto _don Joselito_, que pacíficamente
+frotaba con cáscara de limón las varillas metálicas que sujetaban la
+mullida alfombra en cada peldaño de la escalera. El enano huyó también
+dando gritos, y a poco la servidumbre entera del palacio corría por
+todas partes azorada, abriendo y cerrando puertas, e infundiendo la
+alarma por todo el vecindario.
+
+Mientras tanto, los invasores llegaban a una antecámara completamente
+desierta, y el que parecía capitanearlos comenzó a golpear el suelo con
+su bastón de borlas, citando a la condesa de Albornoz en nombre de la
+justicia. Era este individuo el jefe de orden público, y venía en nombre
+del gobernador a registrar el palacio de la condesa e incautarse de
+todos sus papeles. Acompañábanle media docena de guardias municipales,
+un alcalde de barrio y hasta diez o doce hombres de mala catadura,
+provistos de grandes garrotes, que parecían por las trazas pertenecer a
+la por aquel tiempo famosa _partida de la porra_. Guardáronse todas las
+puertas, quedando franca para todo el mundo la entrada, prohibida para
+todos la salida.
+
+Mientras tanto, dormía Villamelón el sueño del justo. Currita, por el
+contrario, levantada contra su costumbre desde muy temprano, como si
+algo esperase, notó al punto el alboroto; púsose muy pálida, y una
+sonrisa de diablillo crispó por un momento sus delgados labios.
+Temblando como una azorada, entró Kate, la doncella inglesa, a
+participarle lo ocurrido; pareció entonces azorarse mucho la dama, como
+si de nuevo la cogiese, y quiso a toda prisa avisar al marqués de Butrón
+lo que acontecía. Las puertas estaban ya, sin embargo, guardadas y
+prohibida la salida; púdose, a pesar de todo, hacer saltar la tapia del
+jardín a un pinche de cocina, y este fue el encargado de llevar al
+diplomático la embajada de la condesa.
+
+El despertar de Villamelón fue horrible: la imagen del terror había
+quedado grabada de antiguo en su cerebro, bajo la forma de los salvajes
+rifeños de África, y ellos, con sus espingardas, fueron los primeros
+fantasmas que vio asomar en su imaginación en ese primer momento de
+confusión de ideas que sigue al despertar de todo hombre. El
+excelentísimo Martínez, el colosal _buey Apis_, vino al punto a
+destacarse entre ellos, presentándole con una mano su imprudente carta,
+echándole la otra al pescuezo para conducirle sin piedad al Saladero...
+Villamelón pensó morir del susto, porque a su carta, y sólo a su carta,
+como muy bien le había profetizado el día antes Currita, podía atribuir
+la repentina llegada de la policía. Pronto, sin embargo, tomó su
+partido: acurrucóse de nuevo en la cama y juzgó lo más prudente darse
+allí mismo por muerto. ¿No era Currita quien le había metido en aquellos
+berenjenales?... ¡Pues allá se las compusiera ella como buenamente
+pudiese!... En vano le instaba la condesa, temblando de ira, para que se
+levantase y saliera a recibir la caterva de polizontes: Villamelón
+contestaba que estaba constipado, que estaba sudoroso y cogería de
+seguro un pasmo a poco que le diese el aire.
+
+El tiempo urgía, y la intrépida Currita viose al fin precisada a salir
+ella misma al encuentro de los invasores: no lo hubiera hecho con más
+arrogancia la viuda de Padilla al presentarse a las tropas de Carlos V
+en el alcázar de Toledo. Con altivo continente pidió al jefe de orden
+público el mandato del gobernador, legalizado por el juez, único que,
+según las leyes vigentes, podía autorizar aquel atropello: presentóse
+respetuosamente el funcionario, y rasgólo ella en dos pedazos después de
+leerlo. Hizo entonces una valiente protesta en que sacó a relucir sus
+leales opiniones alfonsinas, y mandando a un viejo empleado en la
+contaduría de la casa que guiase a sus habitaciones a aquellas gentes y
+presenciara el registro, retiróse dignamente a la sala de billar,
+seguida de sus doncellas como una reina de sus damas: allí hizo traer a
+los dos niños, Lilí y Paquito, y abrazándolos tiernamente y sentándolos
+en sus rodillas, parecía parodiar el triste grupo de la reina María
+Antonieta, refugiándose con sus hijos en un rincón de las Tullerías,
+invadidas por el populacho. Kate lloraba desconsolada; Miss Buteffull se
+había puesto el sombrero y los guantes, como si esperase la orden de
+marchar.
+
+No hacía Currita aquellos alardes artísticos sentimentales a humo de
+pajas: la noticia había corrido en un segundo por los círculos políticos
+y aristocráticos de la corte, extendiéndose después por casinos y cafés,
+tiendas y plazuelas. El pueblo comenzó a agolparse con su estúpida
+curiosidad a las puertas del palacio, y a poco una larga hilera de
+coches ocupaba toda la calle, suspendían un momento su pausada marcha,
+abríanse y cerrábanse con estrépito las portezuelas, y bajaban
+encopetados señorones, aristocráticos gomosos y damas elegantes; venían
+estas de trapillo, mirando a todas partes, entre asustadas y curiosas, y
+abrazaban a Currita haciendo exclamaciones de sorpresa, de indignación,
+de entusiasmo y de lástima. Esto era lo que esperaba la taimada condesa;
+con su sonrisa de colegiala, apretaba a unos la mano en silencio,
+repetía a otros la relación del atropello, y elevaba los ojos al cielo
+con aire de víctima resignada que se inmola, abrazada a sus hijos, en
+aras de la proscrita dinastía. ¿Qué sería de ellos? ¡Pobres hijos
+suyos!... ¡Y Fernandito, tan afectado, tan nervioso, postrado en cama e
+inspirando su salud serios cuidados! Quizá les esperaba el destierro,
+quizá la cárcel, quizá... ¡Oh! Las damas se estremecían de furor y de
+espanto, hablando todas a un tiempo, confortando a la víctima con sus
+consejos y dándose todas al diablo allá en sus adentros, porque era a
+Currita y no a ellas a quien había tocado la suerte de hacerse
+sospechosa a la policía y llegar al apogeo de la celebridad de un solo
+salto.
+
+Llegaron también varios periodistas a caza de noticias, lápiz en ristre
+y reparos a la espalda, y fueron muy bien recibidos, dignándose la misma
+Currita darles noticias del suceso. Pedro López, el cronista de los
+salones elegantes, que acudía a comidas y saraos con los bolsillos del
+frac forrados de hule para poderse llevar a mansalva dulces y
+emparedados, estuvo admirable. Currita le tendió una mano, enternecida a
+la vista de aquel fiel amigo que tantas veces había descrito los
+primores de su falda, él se la estrechó en silencio, repitiendo por tres
+veces:
+
+--¡Ominoso!... ¡ominoso!... ¡ominoso!...
+
+Y apartándose un buen trecho, púsose a garrapatear con ardor febril en
+su cartera, no sin que todas las damas y muchos caballeros vinieran a
+hacérsele presentes, mendigando una mención honorífica en aquella
+crónica que había de ser al otro día la _great attraction_ de la corte.
+La apoteosis de Currita prometía ser ruidosísima, y preciso era figurar
+en ella, aunque sólo fuera de comparsa.
+
+Llegó Leopoldina Pastor, sofocadísima, con un devocionario enorme en la
+mano: venía de Misa, porque estaba haciendo en San Pascual una novena
+para impetrar del cielo una apoplejía fulminante para don Salustiano de
+Olózaga. Irritóse mucho de que Currita no hubiese tirado por la ventana
+al jefe de orden público; juró que no saldría de allí aquel indecente
+sin oír antes de sus labios cuatro palabritas bien dichas, y alborotando
+y accionando, y sacando la lengua a los agentes de orden público que
+encontró al paso, fue a parar al comedor, porque eran ya las doce,
+estaba en ayunas, tenía hambre y se hacía imposible salir de allí hasta
+que terminara el registro. Muchas damas y caballeros la siguieron,
+dispuestos a caer sobre las provisiones de Villamelón como una nube de
+langostas, y el pasmo de todos fue entonces grande... Sorprendieron al
+moribundo marqués en un rincón del comedor, apoyado en un trinchero de
+roble, zampándose en pie y a toda prisa, y mirando a todas partes
+azorado, una inmensa jícara de suculento chocolate, con una pirámide
+colosal de dorados picatostes... Pasado el primer susto, y no escuchando
+ya en la casa otro ruido extraordinario que el incesante ir y venir de
+la gente que de la calle entraba, Villamelón sintió en toda su pujanza
+el aguijón más terrible que podía hostigarle: ¡el aguijón del hambre! En
+vano llamó una vez y otra vez que le trajesen como todos los días:
+
+ Ancha bandeja con tazón chinesco,
+ Rebosando de hirviente chocolate.
+
+Los criados, diseminados por la casa, no acudían a su llamada, y
+prefiriendo Villamelón los riesgos de otra muerte a la muerte de hambre,
+decidió al cabo levantarse y escurrirse por pasadizos y corredores hasta
+la misma cocina, en busca del cotidiano alimento: una vez en posesión de
+él, refugióse en el rincón más cercano y allí comenzó a devorarlo.
+
+La llegada de los importunos huéspedes hízole levantar el campo, huyendo
+hacia el interior con el chocolate en una mano y los picatostes en la
+otra. Mas, con grandes risotadas le detuvo la señoril y hambrienta
+turba, y alcanzándole Leopoldina Pastor por los cortos faldones de la
+bata, le gritaba muerta de risa:
+
+--¿Pero dónde vas, Fernandito?... ¡No te vayas, hombre!... ¡Si para
+sentir es menester comer!... ¡Si nosotros venimos a ayudarte!...
+
+Y desde el _maître d'hôtel_ hasta _don Joselito_, comenzaron a trabajar,
+sin dar apenas abasto en servir a la emocionada concurrencia un _lunch_
+improvisado, un _pic-nic_ sustancioso.
+
+
+
+
+--VII--
+
+
+Era el marqués de Butrón una de esas medianías que en los tiempos de
+escasas notabilidades pasan por eminencias, debiendo sólo su altura a
+las escasas proporciones de los hombres y cosas de su época. Hase dicho,
+sin embargo, que no hay hombre grande para su ayuda de cámara, y no se
+libraba el gran _Robinsón_ de esta ley general de las ilustres
+celebridades. Consistía, pues, una de sus secretas flaquezas en teñirse
+cuidadosamente la barba, blanca ya por completo, para ponerla al nivel
+de su todavía abundante cabellera, que se conservaba negra como las alas
+del cuervo.
+
+Disponíase, pues, el respetable diplomático en aquella mañana del 26 de
+junio a esta operación importantísima, cuando le pasaron
+precipitadamente el recado de Currita. El peludo señor perdió por
+completo la cabeza, y temiéndolo todo de la bellaquería de la condesa,
+que tenía él muy bien conocida, pidió a toda prisa un simón, y sin
+acordarse para nada de que su barba sin teñir iba a revelar el hasta
+entonces bien guardado secreto a las lenguas más hábiles en cortar sayos
+que encerraba la corte, corrió al palacio de aquella equívoca oveja que
+tanto le importaba conservar en el redil alfonsino. Los polizontes que
+guardaban la puerta le dejaron pasar, según la consigna, mirándole con
+esa especie de receloso respeto que a las gentes bajas de un partido
+causan siempre los pájaros gordos del partido contrario.
+
+La noticia de su llegada causó sensación profundísima entre la turba de
+amigos y amigas que invadía el palacio, y todos, hasta los que en el
+comedor se hallaban, corrieron a su encuentro. Su presencia allí daba al
+suceso una importancia y un colorido que había muy bien calculado
+Currita al mandarle buscar con tanta urgencia. El gran _Robinsón_
+extendió ambos brazos al verla, exclamando: «¡Hija mía!», y la dama se
+dejó caer en ellos con filial abandono, sollozando fuertemente y
+mostrando a sus hijos, que se agarraban asustados a la falda de Miss
+Buteffull, siempre tiesa e impasible.
+
+El coro general de damas comenzaba a emocionarse; pero acertó a reparar
+Gorito Sardona en la desteñida barba del diplomático, y apresuróse a
+comunicar el descubrimiento al oído de Carmen Tagle; echóse a reír ella,
+díjolo a su vecina, esta al que tenía al lado, y a poco, una porción de
+solapadas risitas hacían fracasar por completo la parte patética del
+espectáculo.
+
+Butrón, sin embargo, no cayó en la cuenta, y con el majestuoso
+continente que las circunstancias requerían, arrastró con suavidad a
+Currita al próximo gabinete. Sudaba como un pato, y la camisa no le
+llegaba al cuerpo, temiendo alguna nueva trapisonda de la ilustre
+condesa, que viniera a desacreditar sus manejos diplomáticos. Azorado y
+en voz baja, y mirando a todas partes, como si temiese ver aparecer a
+los polizontes que invadían el palacio, le dijo:
+
+--Pero ¿qué es esto?... ¡Habla, hija mía!...
+
+Currita se dejó caer en un sofá, cubriéndose el rostro con el pañuelo.
+
+--¡Estoy perdida!--dijo.
+
+El respetable Butrón abrió la boca, como si fuera a tragarse un queso
+entero.
+
+--¡Fernandito es un imbécil!--continuó Currita muy afligida.
+
+Butrón movió de arriba abajo la cabeza en señal de profundo
+asentimiento.
+
+--Le ha engañado Martínez... Me ha comprometido atrozmente... Es
+horrible, horrible... ¡Infame, Butrón, infame!
+
+--¡Habla bajo!--exclamaba el diplomático, sobresaltado--. Sosiégate,
+hija mía, sosiégate... y cuenta para todo conmigo... Para todo, ¿lo
+oyes?... para todo...
+
+Y con las dos peludas manos apretaba _Robinsón_ con efusión paternal la
+mano de Currita.
+
+--Lo sé, Butrón, lo sé, y por eso acudí a usted al punto--dijo ella más
+sosegada--. ¡Pero es horrible, horrible!... ¡Figúrese usted que todo lo
+que decían de mi nombramiento de camarera es cierto!...
+
+--¿Cierto?--exclamó Butrón como si se le atragantase en el esófago el
+queso que antes parecía tragarse.
+
+--Fernandito le escribió al ministro solicitando para mí el cargo...
+¡sin decirme nada, Butrón!... ¡sin contar conmigo!... ¡Vamos, si es
+horrible, horrible!... ¡Ay, qué marido!... Le aseguro a usted que si no
+fuera por mis hijos entablaba el divorcio...
+
+Aquí derramó Currita algunas lágrimas en aras del honrado Himeneo, cuya
+antorcha corría riesgo de apagarse, y continuó muy bajito:
+
+--Por eso, como yo no sabía nada, dije antes de ayer en casa de Beatriz
+lo que creía, ¡claro está!, la verdad... Que el ministro vino a
+ofrecerme el cargo, y yo me había negado a aceptarlo muy ofendida,
+tomándolo por una majadería de esa gentuza... Figúrese usted mi sorpresa
+cuando ayer se me entra por las puertas ese animal de Martínez, tan
+ordinario, tan groserote, muy ofendido con mi negativa, gritando como un
+energúmeno que nadie jugaba con el Gobierno, y amenazándome con una
+carta de Fernandito, que iba a refregarme... ¡por los hocicos, Butrón,
+por los hocicos!...
+
+Y aquí ahogó de nuevo el llanto la voz de Currita, prosiguiendo a poco
+entre sollozos:
+
+--¡Qué ultraje, Butrón, qué vergüenza!... ¡Creí morirme de
+sentimiento!... ¡Al padre de mis hijos debo esta ofensa!... Bien se lo
+he dicho mil veces: tu condescendencia con esa gentuza nos va a perder,
+Fernandito...
+
+--Pero ¿viste tú esa carta?--exclamó Robinsón estupefacto.
+
+--¡La vi, Butrón, la he leído!... ¡Qué vergüenza!... ¡Creí morirme!...
+Decía el _buey Apis_ que el ministro iba a publicarla en los periódicos
+si yo no aceptaba el cargo. ¡Lloré, supliqué, pidiéndosela en nombre de
+mi honra, en nombre de mis hijos!... Todo en vano: o aceptaba yo el
+cargo, o la carta se publicaba... Entonces le ofrecí dinero, y mi hombre
+empezó a blandearse... Me pidió cinco mil duros; luego tres mil,
+¡regateando, Butrón, regateando como un judío!... Por fin se cerró el
+trato en los tres mil, y anoche, a la una, volvió a entregarme la carta
+y recibir el pago... Porque, claro está, yo no tenía dinero bastante,
+tampoco podía pedírselo a Fernandito, y he tenido que empeñar una
+porción de joyas...
+
+Butrón escuchaba asombrado, tragándose, una a una, como un bolonio, toda
+aquella sarta de mentiras, diestramente entrelazadas con algunas escasas
+verdades; cruzó las manos con trágico ademán y exclamó con el aire de un
+Catón escandalizado:
+
+--¡Eso es nauseabundo!
+
+--¡Pero si hay más, Butrón, si hay más!... ¡Si es infame!--prosiguió
+Currita muy animada--. A la una me entregó anoche el _buey Apis_ la
+carta... A las diez llega hoy, de repente, la policía a registrarme mis
+papeles... ¡Negocio redondo que buscaba el gran canalla!... ¡Coger de
+nuevo la carta y quedarse con mi dinero!...
+
+--Pero ¿la han cogido?--exclamó Butrón consternado.
+
+--¡Ca!... ¡Primero me quitan la vida!... Tuve tiempo de romperla y echar
+los pedazos por el vertedero del baño.
+
+--¡Berr!--hizo Butrón como si le dieran náuseas; y con las manos
+cruzadas a la espalda, actitud de las grandes perplejidades, y fruncido
+el formidable guardapolvo de sus cejas, señal en él de graves
+preocupaciones, comenzó a medir a grandes pasos la estancia. Currita le
+miraba marchar con el rabillo del ojo, dando de cuando en cuanto
+nerviosos suspiritos.
+
+Indudable era para Butrón que la dama era una tramposa; pero lo que
+decía era en todo perfectamente verosímil y explicaba por completo la
+extraña visita de la policía. ¿Qué había ido, si no, a buscar en aquella
+casa?... Por otra parte, aquel repentino suceso aseguraba al partido la
+alianza de aquella mujer que dominaba al Madrid elegante con el poderoso
+imperio de la moda, y esto bastaba a las teorías del diplomático;
+detúvose, pues, de repente ante ella y díjole solemnemente:
+
+--Es preciso hacer una manifestación ruidosísima, que levante el
+espíritu y sirva de protesta a este atropello...
+
+Currita se encogió de hombros, disimulando bajo una perplejidad afectada
+el rayo de vanidosa alegría que iluminó su semblante.
+
+--¡Pero, Butrón, por Dios!--dijo--, por mí no hay inconveniente; pero ya
+ve usted que quien pierde aquí es Fernandito.
+
+--Mira, Curra, Fernandito no pierde nada, porque nada tiene que
+perder... Tu marido es un imbécil Y eso lo sabe todo el mundo.
+
+--Es verdad--dijo con heroica conformidad Currita.
+
+--Además, yo te garantizo el secreto... El negocio es grave y puede
+sacarse de él mucho partido.
+
+--Eso bien lo veo yo... Por eso no me opongo... Después de todo, lo
+primero que hay que mirar es el bien de la causa... Yo todo se lo
+sacrifico... Bien lo he probado siempre... ¡Bien lo estoy ahora
+probando!...
+
+Y Currita se enterneció otra vez, emboscando entre sus nuevas lagrimitas
+este ruego inocentísimo:
+
+--Lo único que pido es que escriba usted mismo a la señora la verdad de
+lo que está pasando... ¡Le tengo un miedo a los enredos, a los chismes
+de este Madrid!... ¡Esa Isabel Mazacán es tan chismosa... me tiene una
+envidia!...
+
+Cuadróse Butrón delante de la dama y dijo golpeándose el pecho:
+
+--¡Confía en mí, Curra!... ¡Yo respondo!
+
+En aquel momento llamaron a la puerta: el registro había ya terminado y
+el jefe de orden público pedía permiso a la señora condesa para
+presentarle sus excusas.
+
+--¡Ay, no, no!--exclamó Currita--. Dígale usted que puedo muy bien
+pasarme sin ellas.
+
+--Y añádale--dijo Butrón con toda la majestad olímpica que su misión
+allí requería--que la señora condesa de Albornoz se reserva el derecho
+de protestar en todos los terrenos de semejante atropello... Y dígale
+también que toda la aristocracia española y todas las gentes sensatas y
+honradas están a su lado para apoyarla y defender la causa santa que
+ella representa en estos momentos...
+
+Esto dijo Butrón con arrogante tono, y acentuando mucho la palabra
+_causa_, paseó después una larga mirada por la concurrencia, como quien
+dice: «¿Habéis entendido?», y entróse por los grupos, dejando caer
+palabras huecas que la curiosidad y la necedad rellenaron de grandes
+cosas.
+
+--El negocio es grave--decía--. ¡Currita, admirable! ¡Una heroína!...
+¡Mariana Pineda!...
+
+Entró entonces el viejo empleado en la contaduría, don Pablo Solera, que
+había presenciado el registro: traía las orejas muy coloradas y un gran
+papel en la mano, que presentó a la condesa... Rodeáronle todos llenos
+de curiosidad, haciéndole mil preguntas, que el viejo se apresuró a
+satisfacer aturdido, en parte, al verse ante tan ilustre concurrencia.
+
+El registro había sido escrupuloso en demasía y durado dos horas
+enteras: el jefe del orden público había leído todas las cartas que
+encontró a mano, sin perdonar pesquisa alguna, registrado todos los
+papales, hojeado todos los libros y puesto aparte todo aquello en que
+creyó encontrar miasmas conspiradores, para sujetarlo al examen del
+gobernador de la provincia. El prudente viejo le exigió entonces un
+recibo, firmado por el mismo jefe de orden público, en el cual habían de
+consignarse todos los papeles que se llevaba, y este era el documento
+que don Pablo presentaba a la condesa.
+
+--¿Hay algo importante?--preguntóle Butrón en voz baja, leyendo la
+lista al mismo tiempo que Currita.
+
+--¡Pchs!... Nada--contestó esta.
+
+Mas sus ojos se fijaban con extrañeza en esta partida inventariada en la
+larga lista: «Un paquete de veinticinco cartas, atado con una cinta de
+color de rosa».
+
+El respetable Butrón tomó de nuevo la palabra. El peligro había pasado,
+pero era necesario sacar todo el partido posible de aquella victoria:
+hacíase indispensable meter mucho ruido, gran ruido, propagar el
+escándalo por todas partes para despertar la indignación y excitar los
+ánimos en contra del Gobierno y de la dinastía intrusa... Para ello,
+todas las señoras acudirían aquella tarde a la Castellana con las
+airosas mantillas españolas y las clásicas peinetas de teja, que eran ya
+señal convenida de valiente protesta; y a la noche siguiente, él, Butrón
+mismo, daría un gran baile en honra de Currita de puro carácter
+político, al cual podían ya darse por convidados todos los presentes...
+Las señoras lucirían todas, en la cabeza, la flor de lis, emblema de sus
+esperanzas; los caballeros, un lazo blanco y azul en el ojal del frac,
+colores propios y significativos de los desterrados Borbones.
+
+El entusiasmo fue entonces indescriptible; las damas rodearon el grupo
+que Currita y Butrón formaban, empujándose unas a otras, charlando todas
+a un tiempo, esgrimiendo los colosales abanicos que por aquel verano
+estaban de moda con el poco elegante nombre de _Pericones_.
+
+--¡Bien! ¡Bravo!--gritó Gorito Sardona--. ¡El coro de los puñales!...
+¡Butrón, a usted le toca bendecirlos!
+
+Y se puso a cantar el
+
+ Giusta é la guerra, e in cuore
+ Mi parla un santo ardore,
+
+de Meyerbeer en los _Hugonotes_. Esto hizo reír mucho a todas aquellas
+señoras, y unas en pos de otras comenzaron a retirarse, nerviosas,
+entusiasmadas, confesándose mutuamente que era muy entretenido conspirar
+danzando y luciendo trapos en la Castellana; que era más fácil de lo que
+ellas creían derribar un trono a abanicazos.
+
+Mientras tanto, Villamelón, escurriéndose tras cortinas, puertas y
+tapices, miraba desfilar la ilustre concurrencia sin osar presentarse
+ante ella. Lo que más le incomodaba a él era que le hubiesen roto dos
+cristales, allá abajo, en la mampara.
+
+Al verse a solas Currita, preguntó al viejo empleado, enseñándole la
+lista:
+
+--Pero diga usted, don Pablo... ¿De quién eran esas veinticinco cartas?
+
+El viejo se encogió de hombros.
+
+--No sé--contestó--. El jefe de orden público leyó tres o cuatro y se
+las guardó con una risita que me dio mala espina.
+
+--¿Pero dónde estaban?
+
+--En aquella arquita antigua que está en el gabinete de la señora
+condesa... Es un cajoncito con secreto.
+
+--¿En el _secrétaire_ del _boudoir_?--dijo Currita aún más
+sorprendida--. ¡Pero si allí no había nada!... A ver, venga usted
+conmigo.
+
+Había, en efecto, en un rincón del _boudoir_, una preciosa _arquilla_,
+obra acabadísima de marquetería italiana del siglo XVI, de ébano,
+tallado con ricas incrustaciones de carey, plata, jaspes y bronces.
+Currita abrió la gran tapa delantera, cuyas bisagras y cerrajas doradas
+dejaban ver, a través de sus artísticos calados, un fondo de terciopelo
+rojo, y entonces apareció el interior de aquel precioso mueble,
+compuesto de bellísimos arquitos, de galerías en miniatura en que
+encajaban infinidad de cajoncillos, ocultándose los unos a los otros,
+con múltiples secretos.
+
+--Pero ¿dónde estaban esas cartas?--preguntó Currita impaciente,
+abriendo uno a uno los lindos cajoncitos.
+
+--Aquí abajo--contestó don Pablo.
+
+Y apretando un resorte de bronce, hizo saltar otro cajoncito oculto, que
+dejó escapar, al abrirse, un suave olor de violetas secas. Currita metió
+dentro la mano y encontró en el fondo un ramo marchito de aquellas
+fragantes flores; miró algún tiempo con cierta extrañeza, como quien
+pretende recordar algo, y exclamó al fin, cayendo en la cuenta:
+
+--¡Ya!
+
+Y de repente, poniéndose muy seria con la enfurruñada cara de quien se
+teme un chasco pesado, murmuró muy enfadada:
+
+--¡Pues tendría que ver!... ¡Estaría bonito!...
+
+
+
+
+--VIII--
+
+
+Bueno estaba para bollos el horno del señor gobernador a las dos de la
+tarde de aquel mismo día 26 de junio. La noticia de la visita de la
+policía al palacio de Villamelón había llegado a las altas esferas del
+Gobierno, causando en ellas sorpresa y disgusto: ignorábase allí la
+causa de aquella violenta medida del gobernador, y esperábase todavía,
+por otra parte, obligar a la Albornoz a aceptar el cargo de camarera, a
+pesar de la escena cómico-dramática que entre ella y el excelentísimo
+Martínez había tenido lugar la víspera. Porque, como el lector habrá ya
+adivinado, no obstante los enredos de la tramposa señora, los
+compromisos de esta con el Gobierno eran tan reales y positivos como
+había asegurado dos días antes la condesa de Mazacán en casa de la
+duquesa de Bara.
+
+Resentida profundamente Currita por lo que ella creyera desaire de la
+abdicación, había decidido al punto pasarse con armas y bagajes al
+enemigo, satisfaciendo de este modo sus femeniles deseos de venganza y
+realizando al mismo tiempo su continuo anhelo de dar que hablar a todo
+el mundo y ser siempre la primera de la primera línea. El nuevo monarca
+era joven y guapo, y una vez teniéndole ella a su alcance en el puesto
+de camarera, parecíale fácil amalgamar en poco tiempo, en sí misma, dos
+personalidades históricas que le eran muy simpáticas: mademoiselle de La
+Vallière y la princesa de los Ursinos.
+
+Costóle, sin embargo, algún trabajo reducir a Villamelón a secundar sus
+planes, porque encastillado este en lo que llamaba su honor, empeñábase
+en vivir y morir fiel a la dinastía caída. Supo al cabo Currita
+convencerle, y cauta siempre, y sin dar ella la cara, encargóle a él
+entablar las negociaciones con don Juan Antonio Martínez y el ministro
+de Ultramar, personajes ambos que con traidora previsión había procurado
+desde mucho tiempo antes atraer a su casa, importándosele un bledo los
+aristocráticos aspavientos de sus ilustres amigas. Las condiciones
+impuestas por la condesa eran un considerable aumento de sueldo para
+ella y la Secretaría particular de don Amadeo para Juanito Velarde,
+adorado amigo que a la sazón privaba.
+
+El encargo era fácil, dado el afán que de llenar aquel desairado cargo
+con un grande de España existía en la corte y en el Gobierno.
+Villamelón, sin embargo, cometió una pifia contra las terminantes
+prescripciones de Currita. Habíale encargado esta que por ningún
+concepto soltara prenda por escrito en el manejo de aquel negocio, y por
+no faltar el majadero a una cita que con cierta viuda problemática
+tenía, a la misma hora en que le citaba también el ministro, dejó
+escapar aquella malhadada carta dirigida a este, que tan serias
+complicaciones había de traer más tarde.
+
+Mientras tanto, la carta de la reina Isabel vino a desbaratar todo lo
+hecho, y con su desfachatez sin igual, volvióse atrás Currita, dejando a
+la corte y al Gobierno burlados, y en las astas del toro a su marido. No
+satisfecha con esto, y para acallar los peligrosos rumores, que,
+atizados por Isabel Mazacán, corrían de lo sucedido, imaginó denunciarse
+a sí misma al gobernador, escribiéndole un anónimo en que con pruebas
+patentes y señales manifiestas aseguraba que la condesa de Albornoz y
+el marqués de Butrón urdían un complot vastísimo, existiendo en poder de
+ellos papeles muy importantes para la causa alfonsina. El incauto
+gobernador cayó en el garlito, y ya hemos visto la admirable profundidad
+con que secundó los atrevidos planes de aquella ilustre bribona, cuyas
+mezquinas intriguillas traían en conmoción a toda la corte. La visita de
+la policía afianzaba para siempre la fama de su lealtad alfonsina,
+dándole una importancia en el partido que la ponía por completo a
+cubierto de las pretensiones de la corte amadeísta. Así lo comprendió el
+excelentísimo señor don Juan Antonio Martínez, y hecho un basilisco fue
+a pedir al gobernador cuenta de su torpeza; alborotóse este, y
+guardándose muy bien de confesar que sólo en un anónimo cifraba él las
+pruebas del complot de Currita, aseguró campanudamente que le constaba
+la existencia de una vasta conspiración alfonsina, que el marqués de
+Butrón la dirigía, y que la señora condesa de Albornoz era una
+trapisondista de tomo y lomo.
+
+--¡Si me lo querrá usted decir a mí!--exclamó el _buey Apis_ resollando
+por la herida.
+
+Y contó al gobernador, con todos sus pormenores, la historia del
+nombramiento de camarera y la escena de la carta arrojada al fuego, que
+había ya hecho desternillar de risa, en las narices mismas del ministro,
+a todos sus compañeros de gabinete. Mordióse el gobernador los labios,
+comenzando a sospechar que habían hecho un pan como unas hostias, y el
+_pas trop de zéle_ de Talleyrand acudió a su mente como un reproche.
+Detuvo, sin embargo, un momento su cólera y sus temores la entrada del
+jefe de orden público, que venía a entregarle los papeles sorprendidos
+en poder de Currita.
+
+Lanzóse el gobernador sobre ellos con todo el ardor de su picado amor
+propio, y púsole su mala suerte ante los ojos, lo primero, un
+plieguecillo de esquela, con el timbre de la condesa de Albornoz, y
+escrito en él, con diversos caracteres de letra, este extraño letrero:
+_¡Qué animal tan hermoso es el hombre!_ Examinaba atentamente el
+gobernador el papelillo, creyendo encontrar alguna clave oculta o algún
+santo y seña misterioso entre aquellos diversos caracteres de letras,
+rechondas y apretadas unas, largas y finitas otras, diminutas cual
+patitas de moscas entrelazadas que se prolongasen en forma de cadeneta,
+las últimas. Estas despertaron en su mente un vivo recuerdo; buscó
+apresuradamente el anónimo que encerraba la denuncia, cotejó ambas
+letras, y el velo se rasgó entonces por completo. ¡Era la misma!...
+Probado quedaba que la excelentísima señora condesa de Albornoz era una
+trapisondista de tomo y lomo, y el excelentísimo señor gobernador de
+Madrid un majadero de siete suelas.
+
+Su furor no tuvo entonces límite, y vino a aumentarlo el cazurro
+Martínez, que con los carrillos hinchados y la boca llena de risa
+reventaba por soltar la presa, y soltóla al fin, diciendo a modo de
+fisga:
+
+--¡Abortó la conspiración!... ¡España puede ya dormir tranquila!...
+
+Su excelencia encontraba cierto maligno gustito en no ser la única
+víctima de los enredos de aquella grandísima tuna que tan pesados
+chascos estaba dando a los Epaminondas y Arístides de la España con
+honra. El señor gobernador comenzó a echar sapos y culebras por la boca,
+lo mismo que cualquier rufián de callejuelas, y volviendo y revolviendo
+los papeles, vino a topar con el paquete de las veinticinco cartas. Su
+gozo fue entonces inmenso: tenía ya asegurada la venganza.
+
+La noche anterior había hecho Currita un escrupuloso escrutinio en sus
+papeles, quitando de en medio lo que podía comprometerla, y poniendo
+bien a la vista lo que favorecía sus planes; excusado es decir que la
+carta de la reina Isabel quedó en puesto tan visible, que presto pudo
+dar con ella el jefe de orden público. Dos descuidos imperdonables tuvo,
+sin embargo: quedósele traspapelado en la carta de escribir el
+plieguecillo en que había hecho sus pruebas caligráficas y olvidóse por
+completo de que en un cajoncito oculto de la arquilla antigua del
+_boudoir_ existía, hacía más de tres años, un paquete de cartas. Eran
+estas de cierto capitán de artillería, andaluz, de gran familia,
+arrogantísima figura y poquísima vergüenza, que había antecedido a
+Juanito Velarde en el puesto de confianza que a la sazón ocupaba este en
+la casa.
+
+Triunfante el gobernador, preguntó a Martínez si le parecía conveniente
+publicar aquellas cartas en los periódicos.
+
+--Pero, hombre, no sea usted mentecato--replicó el ministro--. ¿Cree
+usted que hay alguien en Madrid que no sepa o suponga que esas cartas
+existen o han existido?...
+
+--Pero entonces, ¿qué partido sacamos de ellas?
+
+--Uno muy sencillo... ¿No tiene usted que devolvérselas a la condesa?
+
+--¡Claro está!... Como que el jefe de orden público le ha dejado recibo.
+
+--Pues en vez de enviárselas usted a la mujer, se las envía al marido...
+Es la única manera de practicar en este asunto la obra de misericordia
+de enseñar al que no sabe.
+
+--¡Magnífico!--exclamó el gobernador, admirado de la maquiavélica
+política de su excelencia.
+
+Y, sin pérdida de tiempo, púsose a escribir un atento B. L. M. al
+marqués de Villamelón, presentándole mil excusas por el mal rato que le
+había dado aquella mañana, anunciándole la devolución de los papeles
+incautados y suplicándole cortésmente los repasase uno a uno y muy en
+particular las veinticinco cartas del paquete, no fuera que por
+casualidad se hubiese alguna de ellas traspapelado.
+
+En aquel momento, un portero entregó al señor gobernador una esquelita
+perfumada, que parecía ser de una dama coqueta, y era del lindo ministro
+García Gómez, el elegante de la situación, el _dandy_ de aquel gabinete
+eminentemente progresista. Enterado por su amiga Isabel Mazacán de la
+orden del día dada por el marqués de Butrón en la casa de Currita,
+apresurábase a poner en conocimiento de la primera autoridad de la
+provincia la manifestación de mantillas y peinetas que las damas de la
+aristocracia preparaban para aquella tarde en la Fuente Castellana. El
+gobernador comenzó a bufar de nuevo, amenazando entre enérgicas
+interjecciones hacer con mantillas y peinetas lo que Esquilache hizo con
+capas y sombreros.
+
+--¡Pero, hombre, no sea usted mentecato!--volvió a decir el ministro con
+su risa de paleto--. Eso tiene muy fácil remedio.
+
+--¿Cuál?
+
+--Llame usted a Claudio Molinos.
+
+Llegó Claudio Molinos, bribón consumado, especie de baratero político
+que en aquel tiempo alcanzó gran boga, y era, según la voz pública, el
+galeoto del Gobierno en sus enjuagues de mala ley, y el reclutador y
+generalísimo de la partida de la porra. Recibiéronle ambos personajes de
+igual a igual, y con grandes extremos, y después de una corta
+conferencia, tornó a salir Claudio Molinos muy apresurado. Martínez
+salió también con gran pachorra, inclinada la cabezota, y las manos y el
+bastón a la espalda, y quedóse el gobernador muy satisfecho,
+restregándose las manos chiquitas y regordetas con alguna que otra uña
+no limpia del todo.
+
+A las seis y media de aquella misma tarde no se veía un solo carruaje en
+el Retiro ni en el Parque, y centenares de ellos, por el contrario,
+atravesaban al trote largo el Paseo de Recoletos, atestado ya de gente,
+y seguían en confuso remolino hacia la Fuente Castellana. Jamás Viena
+corriendo hacia el Práter, Berlín hacia el Linden, París hacia el
+Bosque, habían presentado espectáculo tan original y pintoresco como el
+que ofrecía a la puesta del sol aquella inmensa avalancha de trenes
+lujosísimos, la mayor parte descubiertos, atestados de mujeres de todos
+tipos, de todas edades, con trajes de colores vivos, mantillas blancas o
+negras, peinetas de teja y flores en la cabeza, en el pecho, en las
+manos, en los asientos y portezuelas de los coches, en las frontaleras
+de los caballos y en las libreas de los cocheros, confundiéndose, sin
+atropellarse, en aquella baraúnda ordenadísima, carruajes, caballos,
+jinetes, arneses, prendidos, libreas, cocheros con la fusta enarbolada,
+lacayos con los brazos cruzados, retintines de bocados y crujidos de
+látigos, efluvios de primavera y perfumes de tocador, olor a búcaro de
+la tierra recién regada, y fragancia de lilas, azucenas y violetas;
+envuelto todo como en una gasa en un polvillo fino y brillante,
+iluminado todo con golpes de luz bellísimos por los reflejos del sol
+poniente, que penetraba por entre las copas de los árboles, haciendo
+brotar resplandores de incendio en la plata de los arneses, los botones
+de las libreas y el herraje de los coches.
+
+Por las anchas aceras de la calle de Alcalá desembocaba también en
+Recoletos muchedumbre compacta de gente de a pie, destacándose de trecho
+en trecho grupos de mantillas más o menos bien llevadas, peinetas de
+teja puestas en cabezas más o menos airosas. No correspondía, sin
+embargo, la animación y la algazara al número y al lujo de aquella
+muchedumbre; marchaban los paseantes con esa curiosidad más ávida
+mientras más medrosa, que inspiraba siempre un espectáculo peligroso;
+con esa curiosidad propia del cobarde que espera oír a cada momento el
+estampido de un arma de fuego. Las damas de los coches, por su parte,
+cruzaban entre sí saludos, señas y sonrisas, sin poder disimular un
+involuntario azoramiento, semejante al del chico descarado que se
+resuelve a hacer una travesura en las barbas mismas del maestro.
+
+De repente, a la altura de la Casa de la Moneda, paráronse los
+paseantes, agrupándose bajo los árboles, y los coches moderaron su
+carrera, llamándose a derecha e izquierda para dejar una calle en
+medio... Por ella se adelantaba al trote largo un magnífico landó de
+Binder, caídas a uno y otro lado las capotas de _chagrín_ finísimo,
+arrastrado por dos soberbios bayos oscuros, dos steppers de grande
+alzada y poderoso trote que la mano férrea de Tom Sickles manejaba tan
+fácilmente como movía el viento los ramos de lilas y claveles que lucían
+los nobles brutos en las brillantes frontaleras. Tendida en los
+almohadones de raso, con aire distinguidísimo, paseaba la condesa de
+Albornoz su desvergüenza, dando la derecha a su amiga y pariente la
+marquesa de Valdivieso; vestían entre las dos primas los colores
+nacionales: traje amarillo con mantilla negra la de Albornoz; rojo con
+mantilla blanca la de Valdivieso, y grandes peinetas de carey una y
+otra, con ramos de claveles blancos y encarnados en la cabeza y en el
+pecho. Arremolinábase la gente al verlas pasar, las damas las saludaban
+con los pañuelos desde los coches, arrojándoles flores muchas de ellas,
+y una turba de gomosos a caballo trotaban a uno y otro estribo del
+coche, a guisa de caballerizos. De esta manera triunfal hizo Currita su
+entrada en la Castellana.
+
+Formaban ya allí los carruajes ordenada fila, y entonces pudo apreciar
+el marqués de Butrón todo el numero y arrogancia de sus huestes
+femeninas. Allí estaba él en un landó de colores oscuros, teniendo a su
+derecha a la marquesa, respetable señora que llevaba uno de los nombres
+más ilustres de España, y podía hacer gala de una de las reputaciones
+más sin tacha de la corte. Más lejos iba Isabel Mazacán con Leopoldina
+Pastor, en un milord preciosísimo; Pilar Balsano, la duquesa de Bara,
+Carmen Tagle y otra infinidad de estrellas y constelaciones del gran
+mundo, entre las que descollaba la señora de López Moreno con su hija
+Lucy, vestida ella de azul con mantilla blanca y grandes rosas en la
+cabeza, ocupando casi por completo una gran carretela con arreos a la
+calesera, y cochero y lacayo con sombrero calañés, pantalón y chupa de
+oscuro terciopelo. Todas ellas, mujeres problemáticas, y otras mil y mil
+mujeres frívolas y superficiales en apariencia, pero honradas en el
+fondo las más, sólidamente virtuosas y sensatas muchas de ellas,
+saludaban al pasar a la ilustre bribona, inclinándose todas a su paso,
+rindiéndole el homenaje de sus sonrisas y su envidia, haciéndose reas de
+la perniciosa condescendencia con el vicio, llaga mortal de las grandes
+sociedades, contribuyendo con su presencia y con su lujo, por necedad,
+por debilidad o por malicia, al gran pecado del escándalo, al triunfo de
+la más ruin bellaca que urdió jamás trapisondas en la corte.
+
+No duró mucho, sin embargo, la apoteosis... Nadie ha podido explicar
+nunca cómo sucedió aquello: unos dicen que vino del Hipódromo; otros,
+que del barrio de Salamanca; algunos, que de un hotelito que, emboscado
+en un jardín, existe en la Castellana. Es lo cierto que, de repente,
+apareció en la fila de coches un gran landó a la Daumontl con cuatro
+caballos blancos; venían dentro dos mujerzuelas de vida airada,
+abigarradamente vestidas de encarnado, con pomposas mantillas y enormes
+peinetas, poniendo en asquerosa caricatura a las damas de la
+aristocracia. En el asiento de enfrente, un rufián con sombrero de copa
+un poco ladeado y largas patillas postizas, parecía parodiar a cierto
+prócer famoso que en aquel tiempo hacía gran papel en las filas
+alfonsinas[8].
+
+[Nota 8: Histórico todo.]
+
+Aquello no fue un bofetón, fue una coz, una patada del excelentísimo
+Martínez, que acababa de un golpe con las peinetas y mantillas, con más
+facilidad que acabó Esquilache con los sombreros y las capas. Díjose
+luego que, desde una ventana del hotelito escondido, había él
+presenciado la escena, con las manos a la cabeza, sacudiendo la
+cabezota, dejando oír su risita de cazurro, de paleto empingorotado.
+
+--¡Ju, ju, ju, ju!...
+
+Entonces hubo un momento de confusión grandísima, de alarma verdadera:
+algunos hombres de a pie y de a caballo se lanzaron sobre el coche con
+los bastones enarbolados, para hacerlo salir de la fila. Intervinieron
+los guardias de orden público en favor de las mujerzuelas, y mientras
+tanto, huyeron en un segundo los lujosos trenes, al galope, a la
+desbandada, mordiéndose los hombres el bigote de despecho, escondiendo
+las mujeres, llenas de vergüenza, los rostros azorados.
+
+Sólo quedó Currita incorporada en su coche, abriendo mucho los claros
+ojos, abofeteando a todas aquellas mujeres honradas, cuya culpa
+consistía en admitirla a ella en su trato, con estas candorosísimas
+palabras, dichas para tranquilizar a su prima:
+
+--Pero mujer... ¿Qué ha sucedido?... ¿Por qué se van?... Que haya otras
+dos más, ¿qué importa?...
+
+
+
+
+--IX--
+
+
+Los periódicos ministeriales de la tarde guardaban un estudiado silencio
+sobre la visita de la policía al palacio de Villamelón, como si
+obedeciesen todos a una misma consigna. Los diarios oposicionistas, por
+el contrario, soltaban, ocupándose del suceso, todos los registros de
+sus respectivas trompeterías, prorrumpiendo en gemidos o gritos de
+horror, según les soplaba el viento, a la elegía o al ditirambo...
+
+Ningunos gemidos, sin embargo, tan perfumados; ningunos gritos de horror
+tan rítmicos, como los lanzados por la pluma del espiritual Pedro López
+en el artículo _El primer paso_, que publicaba aquella tarde _La Flor de
+Lis_. Indudable era que Pedro López había mascado raíz de lirio antes de
+lanzar aquellos suspiros confitados, que había modulado sus gritos de
+horror sobre aquellos trinos de Stagno:
+
+ Voi parlate di patria
+ E patria piu non è.
+
+que había llorado sobre el rosado papel lágrimas de agua de Colonia; que
+había, en fin, creído, al empuñar la pluma en sus manos lavadas con
+_pâte agnel_, tremolar una bandera con un palo de sombrilla por asta y
+un encaje de Bruselas por lienzo... ¡Oooh!... Cuando Pedro López posó
+su turbada planta en el palacio de los marqueses, cuando vio profanadas
+por groseros pies de sicarios de un poder bastardo y despótico aquellas
+mullidas alfombras que tantas veces habían hollado en rítmicos
+movimientos del baile las bellezas más valiosas de la corte, angustia
+mortal oprimió su corazón, nube de sangre cegó sus ojos, y una palmada
+de su propia mano vino a herir su frente sin que--¡pásmese el
+lector!--notase Pedro López que sonaba a hueco... Sonóle a un ¡ay!
+fatídico, a voz triste, lejana, misteriosa, crepuscular, que murmuraba a
+lo lejos: ¡El primer paso!... ¡El primer paso dado hacia el noventa y
+tres... el primer paso dado hacia el Terror!... ¡Oooh!... Allí había
+visto Pedro López sumida en el más profundo desconsuelo, y vistiendo
+elegante _saut du lit_, con falda _plissée_, de fular de seda y encajes
+crema a la bella condesa de Albornoz, ideal como la Ofelia de
+Shakespeare a orillas del lago, digna como la María Stuard de Schiller
+en el castillo de Fotheringhay, sublime como la princesa Isabel, la
+hermana de Luis XVI, que llamó la posteridad el _Ángel de la
+guillotina_... ¡Aaaah! Allí había visto Pedro López y estrechado su mano
+al hidalgo caballero, al pundonoroso marqués de Villamelón, postrado en
+el lecho del dolor, cual león enfermo, derramando lágrimas de varonil
+despecho por no poder desenvainar, en defensa de su noble hogar
+allanado, la gloriosa espada de cien ilustres progenitores... ¡Oooh!...
+Y en torno de aquellas dos nobles figuras realzadas aquel día por el
+infortunio, elevadas por ruin despotismo de un gobierno sobre el
+gloriosísimo pedestal de la picota de sus iras, Pedro López había visto
+agruparse, más hermosas mientras más doloridas, y tan elegantes en su
+sencillo negligé; de mañana como en sus soberbias _toilettes_ de otras
+ocasiones, a las bellísimas duquesas de A., B. y C.; a las lindísimas
+marquesas de D., E. y F.; a las encantadoras condesas de G., H. y L; a
+las preciosas vizcondesas de J., K. y L.; a las monísimas baronesas de
+M., N. y Ñ., y a las espirituales señoras y señoritas de O., P. y Q.
+También el sexo feo estaba dignamente representado por el venerable
+marqués de Butrón, espejo de caballeros, y por los duques, marqueses,
+condes, vizcondes, barones y señores de tal o cual, y por otras muchas
+personas notables que, en lo inmenso de su emoción, quizá dejaba Pedro
+López involuntariamente de enumerar.. ¡Aaah! ¡El primer paso!... Todas
+las frentes parecían inclinarse bajo el peso de un mismo pavoroso
+pensamiento... Mas habló el ilustre marqués de Butrón, y al eco de su
+mágica palabra irguiéronse las nobles cabezas y viéronse allí ilustres
+vendeanos dispuestos a disputar palmo a palmo el terreno; garridas
+Marfisas y Bradamantes, capaces de realizar con el brillo de sus ojos
+las proezas de aquellas heroicas amazonas de las primeras cruzadas...
+
+Aquí ponía Pedro López cuatro líneas de puntitos suspensivos, y añadía
+luego:
+
+«Nosotros oímos sus palabras, y un rayo de celeste esperanza se deslizó
+en nuestro pecho».
+
+Más puntitos suspensivos.
+
+«El villano atentado del gobernador de Madrid ha sido el primer paso
+dado hacia el Terror... Mas--¡renazca la esperanza!--ya
+
+ ...El león de Castilla
+ Sacude la melena!!!»
+
+Y a renglón seguido:
+
+«Excusado es decir que la esplendidez proverbial de los marqueses de
+Villamelón proporcionó a la ilustre concurrencia un exquisito lunch
+improvisado, en que llamaran la atención de todos los delicados sorbetes
+de naranja, servidos en la misma cáscara de la fruta, que no obstante lo
+impropio de la hora, hizo el calor del día deliciosos. Felicitamos a los
+marqueses de Villamelón por haber introducido esta elegante novedad, que
+no tardará en ser imitada en las mesas y salones de la corte».
+
+Todas estas y otras majaderías por el estilo leía Currita con ávido
+deleite, mirando con desdén, desde la altura de su triunfo, a Metternich
+y a Pitt, a Cavour y a Bismarck. Parecía muy natural que la llamasen a
+ella Ofelia, María Stuard y Ángel de la guillotina; reíase allá en sus
+adentros de ver transformado a su marido en león enfermo y pundonoroso
+caballero, y dejábalo correr todo junto, porque sabía muy bien que nadie
+sube hoy al templo de la fama sin alas hechas de recortes de periódicos.
+Vino entonces a colmar su satisfacción el director de cierta famosa
+revista, que con grandes reverencias y aspavientos, y presentándole una
+tarjeta en que el marqués de Butrón eficazmente le recomendaba,
+manifestó su deseo de publicar en la revista el retrato de la heroica
+condesa y algunos grabados de actualidad relativos al suceso que todo
+Madrid discutía. Recibióle ella con esa amable condescendencia, propia
+de las grandes señoras con cualquier pelafustán que las adula, y
+concedióle su petición al punto, quedando convenido que la revista
+publicaría el retrato de la condesa con el traje que había de lucir
+aquella misma tarde en la manifestación de mantillas y peinetas de la
+Castellana, y otros dos grabados conmemorativos, representando uno la
+fachada del palacio en el acto de ser invadido por la policía, y otro el
+momento en que salió Currita con varonil entereza al encuentro de los
+invasores.
+
+--Convendría entonces--dijo el periodista--tener algunas fotografías del
+local, que sirvan de pauta al artista para marcar bien los detalles.
+
+--Desde luego--replicó Currita muy complacida--. El señor marqués es muy
+aficionado al arte, y tendrá gusto en proporcionárselas a usted él
+mismo.
+
+Y sin pérdida de tiempo envió un recado a Fernandito, suplicándole
+viniese en el acto al salón en que se hallaban. Pronto trajo un lacayo
+la respuesta: el señor marqués había pedido a las cuatro la berlina y
+aún no había vuelto a su casa.
+
+Fernandito corría, en efecto, en aquel momento, detrás de una duda
+misteriosa que ansiaba resolver. Con grandísima zozobra había recibido
+el B. L. M. del gobernador, y tranquilo ya, después de leerlo, púsose a
+registrar cuidadosamente los papeles devueltos. Leyó la primera de las
+veinticinco cartas sin comprenderla; en la segunda tropezóse con esta
+frase, escrita de puño y letra del artillero: «En cuanto a tu marido,
+bueno será que le suprimamos el _villa_ y le dejemos _melón_: está
+probado que el pobre pertenece a la familia de las _cucurbitáceas_».
+
+Fernandito no leyó más: con la boca y los ojos muy abiertos quedóse
+largo tiempo suspenso, hasta que, levantándose de repente y entrando en
+su cuarto de vestir, cogió un bastón con puño de plata, una delgada caña
+de bambú nudosa y flexible que cortaba el aire con silbidos de culebra
+al esgrimirla con gran furia Villamelón, dirigiéndose presuroso y
+descompuesto a las habitaciones de la espiritual Currita, de la vaporosa
+Ofelia, de la sentimental María Stuard, a quien amenazaba, sin duda, en
+vez del poético lago o del dramático tajo, un trancazo soberano, una
+paliza descomunal.
+
+No quiso Dios, sin embargo, que acabase de manera tan prosaica criatura
+tan ideal; a la mitad de una gran galería, adornada con plantas
+exóticas, jaulas de pájaros y curiosidades de todos géneros, salió al
+encuentro de Villamelón el gran perro de Kamschatka, meneando
+cariñosamente la cola, y de repente, cual si resonasen en sus oídos
+aquellos acentos de Otelo:
+
+ ...a compir la vendetta
+ il ciel me invita,
+
+descargó en la cabeza del perro el trancazo descomunal que reservaba,
+sin duda, para la poética Ofelia... Luego, como el borracho que,
+engolosinado con la primera copa, no para ya hasta apurar la botella,
+comenzó a menudear sobre los lomos del animal una granizada de golpes,
+una lluvia de palos, como jamás se registró igual en los anales perrunos
+de la helada península Kamschatka. Jadeante y sudoroso, volvió a su
+cuarto, desnudóse apresuradamente y se metió en la cama.
+
+ ¡Morro, ma vindicato
+ Si, doppo lei morro!
+
+Diez minutos después volvió a levantarse y pidió la berlina; fuese
+derecho a Fornos, después al Casino, luego al Veloz, recibiendo por
+todas partes enhorabuenas e interpelaciones acerca del suceso que todo
+Madrid comentaba; hacía con grandes reserva y disimulo, al oído de
+cuantos amigos prudentes se iba encontrando, cierta pregunta misteriosa.
+
+Encogíanse algunos de hombros; otros se echaban a reír; contestábanle
+todos que no, y Villamelón seguía adelante con su enigmático empeño.
+Encontróse, al cabo, en un apartado gabinete del Veloz, a un viejo con
+grandes patillas canas y una cabellera blanca y espesísima, más digna de
+coronar la frente del rey Lear que aquel rostro encarnado y granujiento
+en que había dejado impresa su huella todos los vicios. Contrastaba su
+indisputable aire de gran señor con su traje abandonado y hasta sucio, y
+dábale todo ello el aspecto de un anciano monarca disfrazado de tendero.
+Hallábase sentado ante una gran botella de ginebra, que despachaba poco
+a poco en una inmensa copa de cristal, echando de cuando en cuando
+algunos terrones de azúcar. Llamábase Pedro de Vivar, era segundón de
+una gran casa, vivía del juego el tiempo que no estaba borracho y
+hacíanle famoso en Madrid su cinismo y sus cuentos chocarreros,
+conociéndole todo el mundo por el nombre de Diógenes. Era de esas
+personas que han llegado a tener _cosas_, y una vez en posesión de esta
+ejecutoria, pueden ya cometer a mansalva toda clase de desmanes sin otro
+temor que el de ver a las gentes encogerse de hombros murmurando:
+
+--¡Cosas de Fulano!
+
+Sabíalo él muy bien y aprovechábase de ello para decir a todo el mundo
+las mayores desvergüenzas con el acierto que le inspiraba siempre su
+claro entendimiento y su mucha práctica del mundo. Era un sinapismo
+ambulante, que dejaba siempre al pasar algunas ampollas levantadas.
+
+Acercósele, pues, el inocente Villamelón, preocupado por su idea, y
+después de algunas palabras insignificantes que dieron tiempo a Diógenes
+para vaciar por dos veces la copa, soltó al fin la pregunta misteriosa
+mirando a todas partes con cuidado:
+
+--¡Hombre, Diógenes!... Tú que conoces a todo el mundo, ¿podrías decirme
+quién es la familia de Cucurbitáceas?
+
+Miróle Diógenes un momento de hito en hito, pensando sin duda que más
+presto se conoce la necedad o el talento de un hombre por sus preguntas
+que por sus respuestas, y díjole al cabo:
+
+--¡Ya lo creo!... Ven acá...
+
+Y llevándole frente a un espejo, y cogiéndole con una mano por el
+cogote, diole con la otra una gran palmada en la cabeza, añadiendo muy
+serio:
+
+--Aquí tienes a la madre...
+
+Luego, gritóle desaforadamente al oído:
+
+ No se envanezca de su ilustre raza
+ Quien debió ser melón y es calabaza!!!...
+
+Al otro día, los periódicos ministeriales de la mañana rompían al fin la
+estudiada reserva que se habían impuesto, y uno de ellos, _La España con
+Honra_, publicaba un pequeño suelto en que se veía la manaza de Martínez
+levantando la punta del velo que encubría el suceso, con esa táctica
+refinada de la malicia que, sin necesidad de nombrar, designa señalando
+con el dedo.
+
+«Ayer--decía el periódico--ha sido objeto de grandes comentarios en
+todos los círculos la visita de la policía al palacio de los señores
+marqueses de Villamelón, previo auto del juez y orden del gobernador,
+según prescriben las leyes vigentes. Por un lamentable descuido del
+jefe del orden público fueron comprendidos entre los papeles políticos
+incautados en las habitaciones de la señora marquesa algunas cartas
+importantes de índole puramente doméstica. El señor gobernador devolvió
+al punto caballerosamente estos papeles al señor marqués de Villamelón,
+comprendiendo que en asuntos conyugales sólo al marido toca hacer
+reclamaciones. Creemos, sin embargo, que el lance no tendrá
+consecuencias de ningún género, dada la prudencia proverbial de las
+personas interesadas.»
+
+Otro periódico ministerial, _El Puente de Alcolea_, completaba estas
+noticias con el siguiente sueltecito, en que no asomaba ya la manaza,
+sino la pataza del excelentísimo Martínez, descargando una coz digna de
+la formidable pezuña del legítimo _buey Apis_:
+
+«Es completamente inexacto que el registro llevado a cabo por la policía
+en el palacio del señor marqués de Villamelón no produjese resultado
+alguno. El señor gobernador no erró la pista: tan sólo equivocó la
+pieza, y en vez de saltar la liebre saltó un venado».
+
+Y más adelante añadía, describiendo el concurso de personajes ilustres
+que habían acudido al palacio de Villamelón en aquellos momentos
+críticos:
+
+«Con gran asombro de todos, llegó también presuroso el señor marqués de
+Butrón, trayendo blanca por completo su poblada barba, negra de
+ordinario, como las alas del cuervo. No es creíble que el sentimiento y
+el sobresalto del señor marqués fuesen tan grandes que le hicieran
+encanecer la barba de repente: creemos más bien que habría olvidado
+aquella mañana los secretos de alquimia de su tocador, sin duda por no
+tener presente la siguiente anécdota que le recomendamos:
+
+Cuentan de Carlos V que, visitando una vez cierto convento de Alemania,
+vio un monje que tenía la barba negra y el pelo blanco por completo.
+Preguntóle la causa de tan extraño fenómeno, y el monje contestó:
+
+--Señor... He trabajado más con la cabeza que con los dientes.
+
+Presentóse algunos meses después al César un embajador polaco que tenía
+el cabello negro y la barba blanca. Recordó entonces Carlos la respuesta
+del fraile y dijo a sus cortesanos:
+
+--He aquí un embajador que ha trabajado más con los dientes que con la
+cabeza.
+
+Sea, pues, más cauto en lo sucesivo el ilustre diplomático, si no quiere
+que se haga sobre su persona la reflexión que sobre el embajador polaco
+hacía Carlos V».
+
+Villamelón y Currita leyeron cada uno por su parte todas estas noticias
+y guardáronse muy bien de comunicarse mutuamente sus impresiones,
+pareciéndole a ella más prudente hacerse la sueca y a él más fácil
+hacerse el desentendido. El marqués, por su parte, había ya desahogado
+su corazón en el perro amarillento de Kamschatka, y Currita se apresuró
+a desahogarlo también en la fina amistad de Juanito Velarde, que acudió
+muy alarmado a pedir categóricas explicaciones del hecho. La sola fecha
+de las cartas bastó para tranquilizarle por completo, y este fiel amigo
+tomó entonces a su cargo acortar las distancias y echar a la mar
+pelillos, repitiendo al oído de uno y otro cónyuge la frase del pato de
+la fábula:
+
+Paz, caballeros, paz.
+
+Firmáronse, pues, estas sin grandes repugnancias, y aquella noche
+comieron los tres juntos en familia, para ir luego a casa del marqués de
+Butrón, donde Currita quería presentar a su amigo y protegido Juanito
+Velarde.
+
+Mientras tanto, las gacetillas de _La España con Honra_ y _El Puente de
+Alcolea_ corrían por todo Madrid, entre las rechiflas, burlas y
+sarcasmos de tirios y troyanos, capuletos y montescos. ¡Cosa singular!
+Los que con más ahínco clavaban el diente y más satisfechos corrían de
+un lado a otro comentando la noticia, eran los ellos y las ellas que la
+tarde antes honraban a Currita en la Castellana como a una reina y se
+aprestaban a honrarla del mismo modo aquella noche en el baile del
+marqués de Butrón; que no parece sino que en ciertas sociedades quita la
+envidia con una mano lo que la adulación da con la otra, sin comprender
+que mientras más al desnudo deja la deformidad del ídolo que adora, más
+indecoroso y repugnante aparece el culto que le tributa.
+
+A las once, el calor y la afluencia de gente hacían ya insoportable la
+estancia e imposible el tránsito por los salones del marqués de Butrón:
+hallábanse abiertas de par en par cuantas puertas y ventanas había en la
+casa, y más que concurso de gentes, parecía aquello un confuso revoltijo
+de joyas, plumas, flores, telas vistosísimas y mujeres medio desnudas,
+entre las que se destacaban las manchas oscuras de los hombres,
+revolviéndose entre ellas sofocados y sudorosos, como un enjambre de
+gusanos negros que hubiera fermentado aquella compacta masa de mundo,
+demonio y carne... En el gabinete más próximo al vestíbulo, el marqués y
+la marquesa de Butrón recibían a sus convidados, viendo desfilar con la
+misma amable sonrisa grandes nombres y grandes vergüenzas, inocencias
+completas y malicias refinadas, honras sin tacha y reputaciones
+escandalosas, barajadas y confundidas en aquella casa, sin disputa
+alguna noble y honrada, por la impúdica y funesta tolerancia de las
+grandes sociedades modernas.
+
+A las doce menos cuarto llegó la condesa de Albornoz, imponiendo a todo
+el mundo su desvergüenza y su cinismo, haciendo fango en el mismo cieno,
+según la enérgica expresión de un historiador antiguo. Venía apoyada en
+el brazo de Juanito Velarde y caminaba a retaguardia su marido. El
+marqués y la marquesa de Butrón salieron a su encuentro, y mientras
+Fernandito les presentaba al adorado amigo, decía Currita con su
+encantadora vocecita de niña tímida:
+
+--¡Es un pícaro, Butrón, un pícaro!... No diré yo que sea un converso,
+pero es un catecúmeno que por primera vez se pone hoy nuestra enseña.
+
+Y con su abanico de plumas señalaba la fiel partidaria de los Borbones
+el lacito azul y blanco que, una vez desechada la Secretaría particular
+de don Amadeo, aparecía también en el frac de Juanito Velarde. Butrón
+estrechó la mano de este, murmurando algunas frases corteses, y metiendo
+Currita la cabeza entre ambos con el descoco más infantil del mundo,
+dijo muy bajito, saltando casi de alegría, con la pueril vanagloria de
+la niña que pescara en una fuente un pececillo encamado:
+
+--¡Conquista mía, Butrón, conquista mía!... Ya ve usted si me debe el
+partido...
+
+Mientras tanto, la llegada de Currita había producido un murmullo
+general y unísono en que se hermanaba la obscena chocarrería que con un
+guiño truhanesco cambiaron entre sí los lacayos del vestíbulo, con las
+pulcras y aceradas observaciones que se comunicaban al oído las damas
+más relamidas que llenaban los salones. Nadie, sin embargo, dejó de
+apretarse y estrujarse por estrechar la mano de la heroína del día y
+alcanzar, aunque sólo fuera desde lejos, alguna de las sonrisas de sus
+labios que a diestro y siniestro iba prodigando.
+
+Bailóse entonces, en honra suya, una especie de rigodón de honor, en que
+tomaron parte las damas más ilustres y los caballeros más empingorotados
+que se hallaban presentes. Butrón bailó con Currita, la marquesa con
+Fernandito, Juanito Velarde, como presentado de la heroína, con la
+duquesa de Astorga, una de las mujeres más sensatas y honradas que
+figuraban en la corte.
+
+Creció la marejada al compás de aquel rigodón, comenzando a sublevarse
+los pudores de todas las que se creían con derecho a tomar parte en
+aquella honorífica cuadrilla.
+
+El calor arreciaba con la mayor afluencia de gente, y muchas señoras se
+habían refugiado en un salón bajo que se prolongaba en un pequeño jardín
+también atestado de gente y vistosamente iluminado con farolillos a la
+veneciana. Varios lacayos con pelucas empolvadas y gran librea verde y
+amarilla, colores de la casa, cruzaban por todas partes, ofreciendo a la
+concurrencia, en grandes bandejas de plata, _sorbetes a la Albornoz_.
+Eran los famosos helados de naranja, servidos en la mitad de la cáscara
+de la fruta, artísticamente vaciada al efecto. Currita, impulsada por el
+repostero de Butrón, llegaba a las columnas de Hércules de la celebridad
+femenina.
+
+--¡Magnífico!--exclamó tomando uno la duquesa de Bara--. El pensamiento
+es oportuno... Curra simbolizada por un sorbete... No se puede dar
+imagen más completa de su frescura. ¿No es verdad, Diógenes?...
+
+Diógenes acudió, arrastrando los pies, y se dejó caer en una silla.
+
+--Estoy malo--dijo.
+
+--¿Qué tienes, hombre?...
+
+--¿Qué ha de tener?--dijo Carmen Tagle--. Lo que tienen las cepas:
+oidium...
+
+Diógenes soltó una atrocidad, acompañada de la interjección favorita que
+solía emplear entre señoras, sustituyendo a otras más enérgicas:
+¡Polaina!... Había merendado aquella tarde en San Antonio una ensalada
+de pepinos y se le habían indigestado algún tanto. Riéronse mucho las
+damas, entonando el consabido estribillo:--¡Qué cosas tiene!--y Carmen
+Tagle, para desagraviarle, le ofreció un sorbete diciendo:
+
+--Vamos, hombre... Tómate _un Curra Albornoz_ y te curas... No es más
+indigesta la ensalada de pepinos que el suelto de _El Puente de
+Alcolea_, y ahí la tienes a ella bailando tan fresca.
+
+--¡Sí, es mucha Curra esa!--dijo lastimeramente una señora vieja,
+avellanada, pringosa, que asomaba entre rasos y blondas, como en su
+papelillo calado un dulce de almíbar.
+
+--Yo nunca creí que tuviera valor para presentarse aquí esta
+noche--observó otra.
+
+--¡Bah!... A eso y mucho más llega su desvergüenza.
+
+--¿Su desvergüenza?--preguntó Diógenes--. ¿Y por qué?
+
+--¿Por qué?... Capaz serás tú de defenderla.
+
+--¡Pues ya lo creo que la defiendo!... ¡Su desvergüenza!... La
+desvergüenza de ustedes justifica la suya... Si vosotras la tenéis para
+recibirla, ¿por qué no la ha de tener ella para presentarse?...
+
+--¡Vaya!--exclamó escandalizada la marquesa de Lebrija, presidenta
+general de tres asociaciones piadosas--. Yo quisiera que me dijera usted
+qué se hace entonces en Madrid con esa clase de personas...
+
+Miróla Diógenes de hito en hito, y con la procaz desvergüenza de su
+lenguaje de taberna, con la inexorable lógica de su profundo buen
+sentido, contestó al cabo:
+
+--¡Cerrarles a piedra y lodo la puerta, o no quejarse, señora mía!...
+¡Polaina!... Si levanta usted la tapa del común, ¿con qué cara viene a
+quejarse luego de que apeste?...
+
+
+
+--X--
+
+
+Se ha dicho que la hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la
+virtud, y es igualmente cierto que la falsa idea del honor es un
+acatamiento que los bribones hacen a los hombres de bien, esclavos del
+honor verdadero. Este es un hijo humano de la moral divina del
+Evangelio; aquel, una teoría convencional dictada por la moral
+acomodaticia de los pícaros y los necios; aquel defiende, cual una
+coraza de brillante acero, la pureza del alma y la rectitud de la
+conciencia, y este pretende defender con la celada de Bayardo al gran
+polichinela social, revestido de todas las miserias y todas las
+ridiculeces humanas.
+
+De aquí que el honor, según estos, nunca pueda perderse, y se ofenda con
+razón el embustero porque le digan que miente, y el ratero pida una
+satisfacción al que le acusa de robo, y el presidiario que arrastra una
+cadena pueda llevar al campo del honor al juez que se la ha impuesto. De
+aquí también que la sangre que mancha la conciencia lave el honor hasta
+dejarlo limpio, y sean llamados a resolver casos de honra hombres que
+jamás conocieron la vergüenza: Eacos, Minos y Radamante, vacíos de
+mollera o cargados de picardías, que sólo por deficiencias del Código no
+llevan otra cadena que la que les sujeta el reloj en el chaleco. De aquí
+también que la condesa de Albornoz tuviera así mismo su cachuco de
+honor, y se lo hubiera herido profundamente el suelto de _La España con
+Honra_.
+
+Hay personas que padecen una especie de estrabismo moral que les hace
+ver lo flaco donde está lo gordo, y lo gordo donde sólo lo flaco existe.
+Villamelón no vio otra cosa que le llegara al alma, en el registro de la
+policía, sino el que le hubiesen roto dos cristales de la mampara, y dio
+orden de que jamás se compusiesen, recordando que Wellington nunca
+reemplazó los de su casa, rotos por el pueblo de Londres, un día que
+este se olvidó de Waterloo; todo lo demás echábalo él en el montón de
+las bagatelas enojosas, indignas de ocupar la atención de un hombre
+serio, de las _pequeñeces_ de una sociedad corrompida y etiquetera, que
+rotulaba con la manoseada frase de _cuestiones bizantinas_.
+
+Currita, por su parte, tampoco halló otro motivo de ofensa en lo que
+acerca de su persona publicaban los periódicos, que aquella coletita de
+_La España con Honra_: «Creemos, sin embargo, que el lance no tendría
+consecuencias, dada la prudencia proverbial de las personas
+interesadas».
+
+Tenía Currita puesta la celada de Bayardo sobre su fama de mujer a la
+moda, y esto iba a pegarle en la cimera, a herir directamente su honor,
+significando, como significa en sustancia, que era ella una Jimena sin
+ningún Cid que la defendiese; atroz insulto, ofensa imperdonable hecha a
+una dama que sobrepujaba en celebridad a cuantos toreros, cantantes,
+saltimbanquis, pulgas industriosas y monos sabios habían hasta entonces
+alcanzado fama en la corte.
+
+--¡Lo veremos!--dijo la fiera Albornoz, y nombró al punto paladín de su
+causa a su buen amigo Juanito Velarde.
+
+Larga entrevista celebraron ambos a solas hasta bien entrada la noche, y
+al despedirle Currita en la puerta del _boudoir_ díjole con suaves
+mimitos:
+
+--Conque quedamos en que yo encargaré el almuerzo en Fornos... y habrá
+_écrevisses à la Bordelaise_...
+
+Velarde hizo una mueca que parecía una sonrisa, y siguió adelante:
+detúvose en la puerta del salón y volvió la cabeza. Hízole entonces ella
+otra cariñosa señal de despedida, y él salió al fin lentamente,
+preocupado, como si le arrancasen de allí a la fuerza.
+
+La noche estaba hermosísima, y Velarde siguió a pie por las extraviadas
+calles que llevaban al palacio de Villamelón, tropezando a cada paso con
+los humildes vecinos de las buhardillas y sotabancos, que tomaban el
+fresco sentados en las aceras. Presto llegó a la Plaza de Oriente, dio
+dos vueltas en torno del jardín circular y sentóse al cabo en un banco,
+frente al palacio.
+
+Por la puerta del príncipe salía un chorro de luz vivísima, que cortaba
+con un gran rectángulo las negras sombras del adoquinado; a su reflejo
+distinguíanse los centinelas, armas al brazo, a la puerta de sus
+garitas; gentes de medio pelo, soldados y criados de servicio, por ser
+aquel día domingo, poblaban los jardines, ya sentados, ya paseando;
+algunos grupos de chiquillos trasnochadores corrían de acá para allá con
+gran algazara, riéndose porque se caían, riéndose porque se levantaban,
+riendo siempre con esa alegría de la infancia, espontánea y
+comunicativa, que recuerda la alegría de los pájaros cuando saludan al
+alba. Una rueda de niñas gritaba al lado mismo de Velarde, cantando
+acompasadamente:
+
+ Luna, lunera,
+ Cascabelera,
+ Dame dos cuartos
+ Para pajuela...
+
+Él, extraño a todo, con ambos codos apoyados en los muslos, dibujaba
+caprichosas figuras en la arena, con su elegante _roten_ con puño de
+malaquita... Al amanecer del día siguiente debía de batirse con el
+director de _La España con Honra_; así se lo había exigido Currita,
+ávida siempre de ruido, confundiendo la voz de la celebridad con los
+gritos del escándalo, creyendo que aquel desafío había de colocar la
+única perla que faltaba a la corona merecida de su última escaramuza. En
+vano le hizo presente Velarde el ridículo inmenso que atraería aquel
+duelo sobre Villamelón, sobre ella, sobre él mismo; había ya Currita
+tirado su programa, y su espíritu inquieto, arrastrado siempre por mil
+objetos que le atraían sin satisfacerle, habíase fijado en aquel duelo
+que ansiaba ver realizado con esa fuerza expansiva del vapor comprimido
+que caracteriza los deseos en las almas de temple enérgico.
+
+¿Acaso tenía ella la culpa de que Villamelón fuese un Juan Lanas?...
+¿Iba a dejar ella que un periodistilla cualquiera se riese de su
+aislamiento?... ¿Sería capaz de abandonarla en aquel trance, él, su
+único amigo, el hombre en que había puesto su amistad y su confianza?...
+Y, por otra parte, la suerte de ambos estaba ligada y érales necesario,
+desde luego, hablar gordo a aquella gentuza: a ella, para que
+entendiesen de una vez para siempre que sabía hacerse respetar; a él,
+porque era muy joven, comenzaba su carrera en el mundo, y ningún paso
+más acertado, ningún exordio más oportuno que poner el pie en esta senda
+erizada de peligros, descalabrando a un periodista; que no en balde se
+ha dicho:
+
+ En aquesta salvaje y fiera liza,
+ Lleva más razón quien más atiza.
+
+Además, ella no pedía ninguna catástrofe, ningún duelo a muerte;
+contentábase con un poco de ruido, un duelo de mojiganga como tantos
+otros: cruzar un par de tiros e irse después a almorzar en Fornos...
+Ella se encargaba del almuerzo y haría poner, desde luego, _écrevisses à
+la Bordelaise_, que era, en sus días de broma, el plato favorito del
+buen Juanito Velarde. ¿Acaso podía darse atención mas exquisita? ¿Por
+ventura había en todo aquello algo de particular?...
+
+--¡Nada, absolutamente nada!--pensaba el paladín trazando monigotes en
+la arena; pero ante la perspectiva del duelo, ante la idea de cruzar un
+par de tiros, parecíale oír ya el estampido de las armas de fuego; y a
+este eco siniestro surgía en su mente el fantasma del crimen, primero;
+el de la muerte, después; el del infierno, por último, donde no hay
+reposo ni paz, ni descanso, ni esperanza, sino eterno llanto, eterno
+crujir de dientes, eterna rabia. Velarde quiso reírse de esta idea que
+había oído llamar tantas veces espantajo de niños y de viejas; mas la
+risa volteriana no encajaba entonces en sus labios, y se reía, sí, se
+reía, pero sintiendo al mismo tiempo en la raíz del pelo cierta especie
+de molesto escalofrío. Porque aquel hombre no era un malvado: era un
+pobre muchacho lleno de ilusiones a quien la vida del gran mundo se le
+subía a la cabeza, como se sube un vino de mucho cuerpo en un estómago
+acostumbrado sólo al agua. Al llegar de su provincia, trayendo por todo
+patrimonio algo semejante a lo que el antiguo fuero de Vizcaya asignaba
+a los segundones de casas nobles, un árbol, una teja y una armadura,
+encontróse de repente en medio de aquel brillante mundo, cuyas puertas
+le franqueaba su ilustre nombre, y parecióle entonces, como a Galo en
+Roma, que detrás de aquella asamblea de dioses nada había ya. Quiso
+entonces tomar en ella asiento por derecho propio, y la casualidad y su
+bonita figura le depararon a Currita, Angélica a la sazón vacante, a
+quien plugo darle en su casa el destino de Medoro. Diole esto gran
+importancia a Velarde, y agarrado a las faldas de Currita y a los
+faldones de Villamelón, fuese introduciendo en todos los salones de la
+corte, mientras se preparaba a entrar con algún brillante destino en
+aquel Palacio real que tenía delante, prefiriendo su vanidad y su
+haraganería la vida aparatosa del palaciego a la vida activa del
+político. Así se lo prometía Currita a todas horas, y así se lo había
+prometido la noche antes el marqués de Butrón, el astuto viejo que
+barría para dentro en los tiempos de desgracia, mientras no llegaba la
+hora de barrer para fuera, que sería seguramente la hora del triunfo.
+
+Velarde dejó de mirar a la tierra para mirar al Palacio que tenía
+delante, morada del monarca cuyo secretario particular había estado a
+punto de ser... ¡Qué fastidio tener que esperar de nuevo tanto
+tiempo!... Porque preciso era que se fuese _aquel_ y que viniese después
+el otro, y mientras tanto, ¿quién sabe?... ¡Quizá alguno de aquellos
+tiritos que iban a cruzarse vendría a hacer trizas el cántaro de la
+lechera que Currita y Butrón le ayudaban a fabricar!...
+
+De repente vino a interrumpir sus reflexiones un vozarrón juvenil que
+resonaba a su lado, modulando entre sus discordantes notas todas las
+delicadezas del cariño y la ternura.
+
+--Pero ajonde usted, madre--decía--. ¡Si es que no coge usted náa!...
+
+Velarde volvió la cabeza y vio un aguaducho a su espalda: sentados a una
+mesilla de hierro había un muchachote que parecía un obrero y una vieja
+que era sin duda su madre. Un vaso de horchata helada de chufas estaba
+en medio, y ambos metían dentro la cuchara, tragándose él con delicia
+cuanto salía, mirándole ella con plácida sonrisa y mojando apenas su
+cuchara, como si le dejase a él saborear a sus anchas la golosina y le
+bastase a ella saborear la dicha inmensa de ser aquel un obsequio del
+hijo de su alma.
+
+Velarde comprendió al punto todo lo que aquello significaba, el valor
+inmenso de aquella dicha comprada por ocho cuartos, y una oleada de
+afectos y sentimientos dormidos se levantó entonces de su corazón,
+poniéndole de repente delante todo el pasado, con la amargura del bien
+por nuestra culpa perdido, con la poesía que reviste en la mente de la
+juventud todo recuerdo, con ese vago hormigueo de sombras queridas que
+despiertan en la imaginación toda época lejana... En medio estaba su
+madre, cuyo primogénito era, y en torno sus hermanos pequeñitos,
+llorando todos, como los había dejado él tres años antes al darles el
+último abrazo. Ella le había estrechado entonces contra su corazón con
+delirio, con fuerza increíble, como si quisiese incrustarle a él en el
+pecho todo lo que le amaba o quisiera incrustarse en el suyo propio
+aquella imagen tan querida; su frente ya arrugada descansaba en su
+hombro, y sus labios temblorosos le dijeron al oído:
+
+--¡Juan, hijo mío!... ¡Que seas buen cristiano y reces a la Virgen de
+Regla!... ¡Que te acuerdes de tu padre, que murió como un santo!... ¡Te
+lo digo, hijo, te lo digo; lo sé, lo sé, que no puede morir bien quien
+no vive como cristiano!...
+
+Y luego, más tarde, allá por la madrugada, cuando preocupado él con su
+viaje cerraba las maletas en su cuarto, oyó en el silencio de la noche
+moverse la llave en la cerradura: salió al punto y encontró a su madre a
+medio vestir, descalza, que venía cautelosamente de puntillas a mirar
+por el ojo de la llave.
+
+--¿Qué es eso, mamá?... ¿Tiene usted algo?
+
+--No, hijo, nada; no tengo nada... ¡Es que quería verte otra vez, hijo
+del alma!... ¡Es que te vas mañana!...
+
+Y volvió a decirle al oído, llorando, con la energía de la fe que ofrece
+un remedio seguro, con la angustia del amor que se agarra a una
+esperanza:
+
+--¡Que reces a la Virgen de Regla, Juan!... ¡Que seas siempre buen
+cristiano, hijo del alma!
+
+Velarde sintió vergüenza de sí mismo, y la ola misteriosa subió, subió
+del corazón a los ojos, hasta hacerle llorar, con la cabeza entre las
+manos, llorar a lágrima viva, llorar también sollozando, con más
+debilidad que una mujer, con más pavor que un niño... ¡Su madre sí que
+le adoraba!... ¡No le aconsejaría ella cruzar un par de tiros,
+ofendiendo a Dios; ponerse delante de una bala con riesgo de perder la
+vida, con riesgo de perder el alma! ¡Y se habían pasado ya tres años sin
+verla!... ¡Y estaba tan lejos la santa viejecita! ¡Y acababa él, ingrato
+y perverso, de dejar pasar cerca de dos meses sin escribir una letra a
+la pobre anciana!...
+
+Velarde sintió la necesidad de escribirle al punto, de vaciar en un
+papel aquel cariño, aquella angustia, aquellas lágrimas que le
+asfixiaban, y a grandes pasos tomó el camino de su casa, repasando lo
+que había de decirle, hilvanando una carta llena de cariño, de
+protestas, de esperanzas halagüeñas, de todo lo que a ella más le
+gustara... ¡Celebraba ella tanto sus gracias! ¡Cuánto se había reído
+veinte años atrás, cuando explicándole un día el catecismo, se espantaba
+él de que fueran sólo tres los enemigos del alma!
+
+--¿Náa más?--decía muy asombrado, y la madre se reía, se reía... ¡Dios
+mío! ¡De qué manera tan distinta se reía él veinte años después, en
+medio de sus lágrimas!... ¡Ay! ¡Entonces tenía él seis años, y preciso
+fue que pasaran otros veinte para hacerle comprender que eran sólo tres
+en efecto, y que con ellos solos bastaba y sobraba!...
+
+A la mitad de la calle del Arenal comenzó a seguirle un muchacho,
+empeñado en venderle un décimo de la lotería.
+
+--¡Mañana se juega!--gritaba.
+
+Velarde lo rechazó por dos veces impaciente, dándole la última vez un
+palo; mas variando de pronto de opinión, volvió atrás y le compró, no
+sólo el décimo, sino el billete entero. ¡Si aquel billete saliese
+premiado, cuántas cosas había de hacer entonces!... Y pensando en ello y
+haciendo combinaciones, llegó Velarde al final de la calle del Príncipe,
+donde estaba situada su casa: pidió luz y se encerró en su cuarto. En un
+cajón de su escritorio estaba en un cuadrito la estampa de la Virgen de
+Regla que el día de su marcha le había regalado su madre; púsola en pie,
+delante de sí, apoyada en el tintero, y comenzó a escribir, a escribir,
+y se llevó dos horas escribiendo... Estaba contentísimo; sus negocios
+marchaban muy bien, y la Restauración era cosa segura. La condesa de
+Albornoz...
+
+¡Oh, no, no, no!... ¡Imposible que figurara aquel nombre en aquella
+carta!...
+
+Borrólo, pues, con apretadas y menudas tachaduras, para que no pudiera
+entenderse, y puso en su lugar el marqués de Butrón... El marqués de
+Butrón le había asegurado que no tardaría un año, y prometido para
+entonces un porvenir brillantísimo. Esta sería la ocasión de pensar en
+el de los niños: Enrique y Pedro podrían venirse con él a Madrid, y
+Luisito, el chiquitín, su niño querido, su ojito derecho, podría
+quedarse allí hasta que se graduara de bachiller... Pero de esto ya
+hablarían despacio, porque pensaba... ¡Ah!, pensaba... ¿No lo había ella
+adivinado?... ¿El corazón no se lo había dicho? Pues pensaba ir a pasar
+con ellos todo el mes de agosto y quedarse allí hasta el 8 de
+septiembre, para hacer con toda la familia la novena de la Virgen de
+Regla... Luego venían las preguntas sin fin, después los encargos sin
+cuento, y, a lo último, el trueno gordo, lo que había de hacer estallar
+de gozo y de consuelo el corazón de su pobre viejecita... El día 3 de
+julio, aniversario de la muerte de su padre, iría a confesar y comulgar,
+para solemnizar en lo posible aquella tristísima fecha.
+
+Y conforme lo iba escribiendo, así lo iba pensando el desdichado,
+pidiéndole al mismo tiempo a la Virgen de Regla que le sacara en bien de
+aquel par de tiritos que a la mañana siguiente habían de cruzarse...
+Porque, claro está, que en aquello estaba ya su honor interesado: era
+negocio resuelto, pecado cometido de que le era ya imposible excusarse.
+
+Echó entonces él mismo la carta en el correo, y a las dos se acostó sin
+desnudarse del todo, para descansar hasta el alba. El cansancio de la
+noche precedente, pasada en el baile del marqués de Butrón, le rindió
+bien pronto y durmióse al fin pensando en su madre, que le llevaba de la
+mano, como cuando era niño, al santuario de la Virgen de Regla,
+encaramado sobre un peñasco, dominando el mar que se confunde en el
+horizonte con el cielo, como si fuese imposible presentar dos imágenes
+distintas del infinito, y vuelve después, soberbio siempre y constante,
+a estrellarse contra las rocas de la costa, mugiendo como una
+desesperación eterna e impotente...
+
+A las cuatro despertó Velarde despavorido, porque su criado le sacudía
+bruscamente por un brazo: habían llegado dos señores en un coche, y se
+espantaban y no podían creer que estuviese dormido todavía. Vistióse
+apresuradamente, bajó azorado, aturdido, y entró con ellos en el coche;
+y este comenzó a rodar, sin que él se diese cuenta de lo que hablaban,
+ni de lo que le decían, ni del camino que tomaban, ni pudiera definir
+otra cosa en su mente que un cartel de toros pegado en la esquina de la
+casa de Alcañices y un guardia que, al pasar ellos, abría la verja del
+Retiro, con grandes patillas blancas, iguales a las de Diógenes. ¿Por
+qué tendría aquel hombre patillas y no bigote?... Esto le preocupó un
+momento, y volvió a acordarse de ello cuando, una hora después, se
+detenía el coche a la entrada de una inmensa alameda formada por árboles
+frondosísimos, en que miles y miles de pájaros cantaban en todos los
+tonos las maravillas de Dios... Había allí un hombrecillo con patillas
+ralas y gafas de oro, tan pálido como él, tan azorado y tembloroso, con
+otros dos señores muy serios. Parecióle a Velarde que hablaban entre sí,
+y medían el terreno, y le daban a él una pistola y otra al hombrecillo,
+y los ponían a los dos frente a frente. Sonó luego una palmada, después
+un tiro... Velarde dio un salto atroz y un alarido horrible, y árboles,
+montes, tierra y firmamento giraron bruscamente derrumbándose sobre él
+para aplastarle: cególe después una nube de sangre, luego otra negra, y
+después nada... nada más vio en la tierra...
+
+Sólo vería en lo alto a Jesucristo, vivo y terrible, que se adelantaba a
+juzgarle, y detrás la eternidad, oscura, inmensa, implacable.
+
+
+
+
+--XI--
+
+
+La noticia de la muerte de Velarde llegó a Madrid al punto, y la condesa
+de Mazacán fue la primera que se presentó en casa de la Albornoz con la
+intención dañadísima de darle la triste nueva. Inmutóse Currita
+atrozmente, y por un momento pareció que el mundo entero se le venía
+encima.
+
+--En Madrid ha hecho esto una impresión horrible--dijo la Mazacán
+apretando el torniquete--; todo el mundo habla de su pobre madre: era él
+su único amparo...
+
+Currita comprendió el terrible reproche que esta intencionada
+observación encerraba, y sin tiempo para reflexionar, y convirtiendo en
+ira contra los demás el propio remordimiento, achaque común de todos
+los mezquinos, olvidóse de su suavidad y mansedumbre, y se revolvió
+furiosa, como una gata arisca a que pisan el rabo; en la impetuosidad de
+su ira, cometió la imprudencia de disculparse:
+
+--¿Y qué tengo yo que ver con eso?--gritó--. ¿Acaso le he dicho yo que
+se bata? ¿Quién le mandó meterse en camisa de once varas?... También el
+papel de don Quijote tiene sus quiebras, hija mía...
+
+--Y las suyas el de Dulcinea del Toboso, querida--replicó la Mazacán
+comenzando a sulfurarse.
+
+--¡Ya lo creo que las tiene!... Sobre todo cuando se atraviesa lo que yo
+me sé...
+
+--¿Y qué es ello?...
+
+--La envidia, hija, la envidia.
+
+--¿La envidia?... ¿De quién?...
+
+--Tuya, por ejemplo.
+
+La Mazacán saltó a su vez hecha una hiena, porque el tiro fue a dar en
+el blanco.
+
+--¿Mía?...--gritó--¿Yo... envidia... de ti? ¿De la Villamelón? ¿De la
+Vi... lla... me... lo... na?
+
+Y se reía con una carcajada en que iban envueltos todos los rencorcillos
+mujeriles de tiempos atrás almacenados, mientras acentuaba las sílabas
+de aquel Vi... lla... me... lo... na, que era, por una extraña manía, el
+mayor insulto que podía hacérsele a Currita.
+
+Entonces comenzó entre la espiritual Ofelia y la Diana cazadora una
+contienda digna de tener a Pedro López por cronista. Peleáronse como dos
+rabaneras, lanzáronse a la cara verdades y calumnias, puñados de fango
+amasado con agua de Colonia, con el desparpajo y el encono de dos
+Marfisas o Bradamantes de cabo de barrio, dispuestas a agarrarse por el
+moño y rodar por la mullida alfombra, lo mismo que ruedan las otras por
+en medio del arroyo. La Mazacán había roto los guantes apretando los
+puños y daba gritos con su hermosa voz de soprano. La otra, tiesa en su
+asiento, erguida la cabecita como la de una víbora que se defiende,
+escupía sus desvergüenzas sin moverse, sin mirar a ninguna parte, como
+una figurilla de ira petrificada.
+
+En mitad de la contienda aludió Isabel Mazacán a las cartas del
+artillero, y este recuerdo trajo otro a la memoria de Currita, que
+pareció causarle grande sobresalto. Marchóse atropelladamente dejando a
+su rival con el insulto en la boca y corrió en busca de Kate, su
+doncella. Juanito Velarde debía de tener una porción de cartas suyas y
+era preciso recogerlas sin pérdida de tiempo antes de que fuesen a parar
+a otras manos y resultase algún compromiso como el de marras. Kate subió
+apresuradamente a un coche, y una hora después entregaba todas las
+cartas a su señora: entre ellas venía por equivocación el billete de la
+lotería que la noche anterior compró Juanito Velarde al retirarse a su
+casa. ¡Extraña burla de la suerte! Aquel billete estaba premiado con
+15.000 duros, que, después de tirar muy despacio sus planes, se apresuró
+a cobrar la condesa de Albornoz secretamente.
+
+Madrid entero comenzó a desfilar otra vez por casa de Currita, dándole
+el pésame por aquella desgracia, con uno de esos cinismos de que ofrece
+la corte frecuentes ejemplos... Ella estaba pasada de pena; había
+sentido en el alma la muerte de aquel pobre muchacho, tan simpático, tan
+cariñoso, apegado como un perro a Fernandito y a ella... El golpe había
+sido atroz, y se encontraba mala de resultas; porque ella no sabía nada,
+nada... ¡Claro está! Habíase guardado muy bien el pobrecillo de decirles
+una palabra a Fernandito y a ella, comprendiendo que, por delicadeza le
+impedirían, desde luego, semejante disparate... Porque, después de todo,
+había sido aquella una impertinencia de bonísima intención; una de esas
+pruebas de amistad que se prestan a interpretaciones a pesar de su
+heroísmo, y llegan hasta a ofender el decoro... y por otra parte, traía
+aquello una cola larga, larga, que les era muy gravosa...
+
+Aquí bajaba Currita la voz, y añadía en el mayor secreto al oído de los
+charlatanes y charlatanas de profesión que más fama de ello gozaban en
+la corte:
+
+--Figúrese usted que esa pobre gente no tiene fortuna y la madre queda
+en la miseria... Yo no la conozco; pero claro está que es cuestión de
+delicadeza... Por eso Fernandito y yo hemos tenido que hacer un
+sacrificio, y ya están depositados en el Banco de España 15.000 duros
+para que esa infeliz cobre la renta...
+
+Y así era, en efecto: Currita había depositado en el Banco de España los
+15.000 duros ganados a la lotería por Velarde, y escrito luego una carta
+a la madre de este, dándole el pésame por la _heroica muerte_ de su hijo
+y lamentándose de aquel duelo a que su excesiva caballerosidad le había
+arrastrado. Añadíale después, con un rodeo no exento de habilidad ni de
+ficticia delicadeza, que siéndoles conocidas las circunstancias de su
+posición a su marido y a ella, querían ambos demostrar la amistad íntima
+que con el simpático Juanito les unía, ofreciéndole a ella una renta y
+un capital que quedaban depositados en el Banco de España y cuyos
+resguardos le enviaba adjuntos.
+
+Y una vez terminada esta carta, Currita se encogió de hombros y se quedó
+tan fresca.
+
+Mientras tanto, nadie se cuidaba de preparar a aquella pobre madre para
+el golpe atroz que la amagaba; y feliz ella con la carta de Juanito,
+disponíase, con la exagerada previsión del cariño que se complace en
+forjar necesidades que no existen, por el solo gusto de ponerles
+remedio, a preparar las habitaciones de aquel hijo querido que, no
+obstante su ingratitud y sus defectos, se le presentaba entonces como el
+modelo más acabado de amor de hijos. Nada hay tan dispuesto a perdonar
+como el corazón de una madre, ni nada tampoco como la ausencia para
+borrar de la memoria los defectos de las personas queridas, y poner sólo
+delante sus buenas prendas y los momentos de dicha debidos a su cariño.
+
+Entró, pues, en aquellas habitaciones cerradas tres años hacía,
+santuario de su amor de madre que ella sola visitaba, y comenzó a
+disponer lo que había de retirarse, lo que había de sustituirse y lo que
+se había de añadir, para que nada faltara al huésped y encontrase allí
+satisfechas las nuevas necesidades que hubiese adquirido en la corte.
+Anunciáronle, entonces, la visita del párroco, y ella bajó algún tanto
+extrañada, porque era la hora intempestiva por todos conceptos. El buen
+señor había leído en los periódicos la terrible catástrofe, y corrió
+desolado a casa de la infeliz madre para prepararla poco a poco, antes
+que algún indiscreto le diera la noticia de un golpe.
+
+Con mil angustias y rodeos, y sin saber él mismo lo que se decía,
+comenzó su triste tarea, viniendo a decirle al cabo que su hijo estaba
+enfermo en Madrid y muy grave.
+
+La pobre mujer saltó de la silla blanca cual un papel, extrañada y casi
+irritada como si fuese aquello una broma horrible que vinieran a darle.
+
+--¡Imposible!--gritó--. ¡Si me escribió ayer! ¡Si tengo yo aquí la
+carta!...
+
+Y daba vueltas como loca por el cuarto buscándola, y la puso abierta
+ante los ojos del cura, temblando como una azogada, con los ojos
+desencajados, sintiendo horribles escalofríos que le comenzaban en la
+nuca y le seguían por toda la espalda.
+
+--¿Lo ve usted? ¿Lo ve usted?...--decía--. Y viene por el mes de
+agosto... hasta la Virgen de Regla... Y el día 3 se va a confesar...
+¡No, no, imposible que se muera! ¡Hijo de mi alma!...
+
+Acudieron los tres chicos y las dos criadas, demudados todos,
+presintiendo, al oír los gritos de su madre, después de la entrada del
+cura, alguna espantosa catástrofe. Este le tomó la carta, y comprendió
+por la fecha que la había escrito el desdichado algunas horas antes de
+su muerte.
+
+--Por desgracia, mis noticias son posteriores--dijo--. Después de
+escrito esto, le atacó una apoplejía fulminante, y está muy grave... muy
+grave.
+
+--¡Jesús del alma!... ¡Virgen de Regla!--exclamó la madre; y clavando su
+mano en el brazo del cura e hincándole los ojos en la cara, le preguntó
+con los labios blancos:
+
+--¿Y se ha confesado?... ¿Sabe usted si se ha confesado?
+
+El cura no respondió, y ella volvió a repetir la pregunta, sacudiéndole
+el brazo.
+
+--¡Su alma, señor cura, su alma sobre todo!--exclamaba con angustia que
+hubiera roto un corazón de piedra.
+
+Preciso fue decirle que nada se sabía de aquello, y ella dominó de
+repente su dolor, poniéndose a dar órdenes para marchar a Madrid aquel
+mismo día, en aquel mismo momento; órdenes secas, lacónicas,
+terminantes, crujidos de su dolor inmenso que aguijoneaba la
+impaciencia... El correo pasaba a las cuatro, y necesitaban dos horas de
+coche para llegar a la primera estación de la vía férrea. Enrique
+vendría con ella; Pedro, a un gesto de su madre, corrió al parador a
+encargar un coche; las criadas salieron a disponer las maletas; Luisito,
+el chiquitín, comenzó a llorar; su madre le besó en la frente.
+
+--No llores--le dijo.
+
+Ella no derramaba una lágrima: asustado el cura, quería detenerla.
+
+--Pero si no alcanza usted el tren--le decía.
+
+--Se pone un especial.
+
+--Eso cuesta muy caro.
+
+--Tengo diez mil reales en casa... Y si no, se vende todo... Se pide
+limosna.
+
+--Pero, señora, espere usted...
+
+--¿Y su alma, señor cura, y su alma?--gritaba ella con _los ojos_ muy
+abiertos--. ¿Acaso esperará la muerte?... ¡Y estará allí solo..., solo,
+el hijo de mi vida, sin su madre que le haga confesar, que le ayude a
+bien morir si Dios le llama, que le cierre los ojos y le acueste en la
+tierra!...
+
+Volvió Perico demudado, temblándole las manitas, queriendo sonreír y no
+pudiendo... La voz le faltaba: no había llegado al parador. ¿A qué
+correr tras la desdicha, si salía al encuentro la esperanza?... En el
+camino habíale dicho Martín Romero que él tenía noticias que Juanito
+estaba mejor, casi bien del todo...
+
+--¿Lo ve usted?... ¿Lo ve usted?--gritó la madre triunfante.
+
+Y tuvo una explosión de alegría formidable, rompiendo a reír
+violentamente y entrecortando su risa con profundos sollozos sin
+lágrimas.
+
+El cura se apresuró a desmentir aquella falsa nueva, hija de una
+compasión estúpida, y preciso fue ya decirle de una vez que su hijo
+había muerto... Pero el cura se detuvo allí espantado y no tuvo valor
+para decirle cómo ni cuándo.
+
+Ella recibió el golpe encogiéndose, retrocediendo, oscilando, dejándose
+caer en una silla, sin voz, sin pulso, sin alientos, sin lágrimas,
+meneando la cabeza y agitando los labios como una idiota, llevándose
+ambas manos al corazón, donde sentía algo que se le moría de pronto,
+cierta cosa helada y terrible como debe de ser la muerte...
+
+El cura lloraba como un niño y procuraba consolarla: ella le escuchaba
+con los ojos fijos y enjutos, como se escucha un viento que brama, sin
+comprender lo que dicen sus mugidos que aterran, pero sabiendo bien que
+traen consigo el rayo y la tormenta. Sus hijos se arrojaron en sus
+brazos llorando, y al contacto de aquellas tres cabezas despertó su
+corazón de madre, desgarrándole el pecho un sollozo inmenso, y
+encontrando al fin su dolor una salida, un alivio, un consuelo: ¡las
+lágrimas!...
+
+Todo el mundo en el pueblo respetó aquella pena sin medida, y nadie tuvo
+valor para referirle los horribles detalles de la muerte de su hijo. Mas
+a los tres días llegó la carta de Currita, y allí los encontró todos
+juntos la mísera anciana.
+
+Su instinto de madre le hizo adivinar cuanto allí había, y sin proferir
+una queja ni desplegar los labios lívidos por el dolor y la ira, hizo
+pedazos los resguardos del Banco, los metió en un sobre con la carta que
+los acompañaba y lo devolvió todo a la condesa sin añadir una sola
+letra.
+
+Quedóse esta estupefacta al recibir aquella extraña respuesta, y se
+encogió de hombros murmurando:
+
+--Será alguna vieja rara... ¡Vaya usted a ver: una cosa hecha con tanta
+delicadeza!
+
+Y quedóse luego muy pensativa, porque no sabía qué hacerse con aquellos
+15.000 duros que había pretendido regalar a su legítima dueña. Sus
+escrúpulos de _Zapirón_ se resistían a embolsárselos del todo, y el
+recto tribunal de su conciencia le aconsejó entonces emplearlos en
+alguna obra benéfica. Ocurriósele dar un gran baile, una fiesta
+ruidosísima y brillante, a beneficio de los niños de la Inclusa, pero
+la estación estaba ya muy adelantada; todo el mundo había creído
+asfixiarse pocas noches antes en el baile de Butrón, y ella debía
+también emprender al fin de semana su viaje a Bélgica. Entonces tuvo una
+idea felicísima: hacer con aquel dinero un espléndido donativo al papa
+Pío IX, cuando fuera a visitarlo a Roma, a principios de otoño.
+Entusiasmóle por completo este pensamiento, que acallaba sus escrúpulos
+y satisfacía su vanidad, imaginándose ver ya en todos los periódicos de
+Europa pomposos elogios tributados a la piadosa munificencia de la
+excelentísima señora condesa de Albornoz.
+
+Aquella noche llegó María Valdivieso muy animada, cerca ya de las
+nueve... Era preciso, indispensable y urgentísimo que Currita se viniese
+con ella al Circo del Príncipe Alfonso... _Debutaba_ Miss Jesup, una
+_diva_ monísima hija de un general yanqui. Había venido recomendada a
+Pepa Alcocer y a otras varias de la Grandeza; Paco Vélez se lo había
+dicho.
+
+--El lunes pasado, justamente el día que murió Velarde, cantó en casa de
+Alcocer el rondó final de _Cereréntola_... ¡Chica! En mi vida he oído
+cosa igual: va a tener un succés asombroso... Conque vístete y vámonos,
+que no quiero perder el aria final del primer acto... ¡Chica! ¡Qué gran
+verdad aquella!... Yo me la apropio.
+
+Y se puso a cantar con malísima voz y detestable oído el
+
+ Sempre libera deggio
+ Transvolar di gioia in gioia
+
+de la _Traviata_, ópera a la sazón muy en boga y escogida por Miss Jesup
+para presentarse por primera vez en la escena madrileña.
+
+--¡Ay, no, no!--dijo Currita muy displicente--. No tengo ganas de ópera.
+
+--Pero, mujer... ¿Te vas a enterrar en vida?... Tres días hace que no
+sales.
+
+--Y además, ya tú ves, de luto...
+
+--¡Pero si llevas ya cinco días!... ¿A cuándo aguardas para dejarlo?...
+No me lo hubiera yo puesto diez minutos por Juanito Velarde, porque por
+más que tú digas, era muy soso, hija, muy sosito.
+
+--Entonces, me pondré esta noche medio luto... Justamente tengo un
+vestido sin estrenar, blanco y negro; es bonito, pero no creo que pueda
+servir para otra cosa.
+
+--Pues aprovecha la ocasión, tonta... Pero anda lista, que es muy tarde.
+
+Y ella misma se levantó para tirar de la campanilla y dar a Kate las
+órdenes necesarias.
+
+Currita se vistió en breve tiempo, y mientras tanto dábale conversación
+la Valdivieso, ponderándole la voz y la hermosura de Miss Jesup y lo
+bien que había estado Stagno la noche anterior en _Un ballo in
+maschera_, sobre todo en el aria final, cuando lo asesinaban. Paco Vélez
+se lo había dicho.
+
+--Oye, y a propósito de muertos... ¿Te contestó ya la madre de Velarde?
+
+--Justamente hoy he tenido carta... Por cierto que debe de ser una vieja
+rara...
+
+Kate se permitió interrumpir a las dos primas, preguntando si la señora
+condesa llevaría guantes blancos o negros.
+
+--¿Qué te parece, María?
+
+--Los blancos irán bien...
+
+--Me parece que caerán mejor los negros.
+
+--Traiga usted un par de cada color y lo veremos.
+
+--Pues sí; debe de ser una vieja rara... Figúrate que se niega a recibir
+la pensión.
+
+--¡Jesús, mujer, qué rareza!
+
+--Lo que oyes... Me escribe una carta muy agradecida, muy altisonante,
+con su poquito de deberes morales y de Providencia divina, y concluye
+diciendo que nada necesita y que todo le sobra.
+
+--Pues mejor para ti... Eso más te encuentras.
+
+--Sí, pero ya tú ves; yo tenía hecho ya por el pobre Juanito ese
+sacrificio, y no porque la doctora de su madre se niegue me voy a volver
+atrás... Por eso he pensado, cuando vaya a Roma por octubre, hacer el
+donativo de esos 15.000 duros al Padre Santo, para que le conceda
+indulgencias...
+
+María Valdivieso se quedó muy edificada, y las dos primas salieron,
+cogiendo Currita, distraída con la conversación, un guante blanco y otro
+negro. Echó de ver su error al ir a ponérselos, ya cerca del teatro, y
+quiso volver a su casa para cambiarlos. Mas la Valdivieso, riendo como
+una loca, le dijo:
+
+--Pero, mujer, no seas tonta, póntelos... Lo tomarán por una
+originalidad, y mañana tienes ya la moda en planta.
+
+--¡Pues es verdad!--exclamó encantada Currita.
+
+Y así sucedió en efecto: a todos pareció muy chic aquel nuevo capricho,
+y a la noche siguiente se veían por todas partes en el teatro trajes de
+dos colores diversos con guantes de dos colores distintos.
+
+El _debut_ de Miss Jesup alcanzó una ovación ruidosísima, y sólo hubo
+que lamentar un chistoso ridículo. Al final del último acto, cuando la
+heroína acabada de expirar en la escena, y Alfredo, su padre y el doctor
+entonaban el último terceto, una racha de viento colado pilló descuidada
+a la _diva_ y le arrancó, después de difunta, un estrepitoso estornudo.
+
+Al día siguiente no se hablaba de otra cosa en Madrid que de la ovación
+de la Jesup, de su importuno estornudo y de los guantes de Currita;
+nadie se acordaba ya del nombramiento de camarera, ni de la muerte de
+Velarde, ni del registro de la policía.
+
+Currita respiró ya tranquila, viendo cortada por completo, gracias a sus
+manejos, la larga cola que había profetizado Butrón a su nombramiento de
+camarera; su consecuencia política quedaba fuera de toda duda,
+produciendo, entre otros resultados, tres _pequeñeces_ diversas:
+
+Una madre desolada.
+
+Un alma en el infierno.
+
+Y la moda de los guantes distintos.
+
+Mientras tanto, Villamelón preparaba con grande afán las fotografías de
+donde habían de sacarse los grabados para la _Revista Ilustrada_; todo
+lo demás habíalo echado en el cajón de las _cuestiones bizantinas_.
+
+Fin del libro primero
+
+
+
+
+Libro II
+
+
+
+
+--I--
+
+
+El tren expreso de Marsella a París traía cuatro horas de retraso, por
+haberse roto un puente la noche antes entre Gallician y Saint-Gilles.
+Los viajeros llegaron a las cuatro y media a la gran capital, apeándose
+en la _gare de Lyon_, hambrientos y malhumorados. Un hombre de unos
+treinta años saltó el primero de un _sleeping-car_, y atravesando el
+andén antes que la multitud lo invadiese, llegó al carrefour con ese
+aire seguro y exento de toda perplejidad que anuncia siempre al viajero
+práctico en añagazas de aduanas, estaciones y caminos de hierro.
+
+Hizo una señal al primero de los muchos coches de alquiler que en
+ordenada fila esperaban, y el cochero acudió presuroso, midiendo antes
+con la vista, de pies a cabeza, la traza del viajero. Traía este por
+todo equipaje una de esas _fundas_ inglesas arrolladas en correas, que
+encierran tanto en tan poco trecho y bastan para guardar todo lo
+necesario a cualquier _touriste_ inglés que se dispone a dar la vuelta
+al mundo.
+
+El cochero pareció quedar satisfecho de su examen: entre las ricas
+pieles que forraban el abrigo del viajero, había descubierto su vista
+perspicaz lo que basta para constituir un gran personaje a los ojos del
+vulgo parisiense: asomaba una cintita amarilla y blanca por el ojal de
+su americana. ¡_Il était decoré_!...
+
+Al poner el pie en el estribo, limitóse a decir el viajero en francés
+muy bien acentuado:
+
+--_Grand Hôtel_... _Boulevard des Capucins_...
+
+El coche arrancó dando tumbos como cualquier simón de nuestra España, y
+el viajero no pareció experimentar esa sorpresa mezclada de admiración,
+curiosidad y entusiasmo que embarga a todo el que llega a París, una,
+dos, tres y hasta cuatro o cinco veces.
+
+Arrellanóse en los almohadones de raído paño azul del coche y sin
+conceder siquiera una mirada al primer aliento de París, que comenzaba
+ya a ensordecer y atronar sus oídos, arrancando de la gran plaza
+irregular de la Bastilla, en que desembocan cuatro boulevards y diez
+calles, púsose a pasar revista con gran cuidado a los papeles contenidos
+en una bolsa de viaje, cuya correa le cruzaba el pecho de derecha a
+izquierda.
+
+Ninguno de ellos faltaba: en la bolsa de la derecha había varias cartas
+abiertas, algunos papeles sueltos y un pequeño atadito de billetes de
+Banco; en la izquierda, un gran cartapacio, sellado con una corona real
+sobre lacre rojo. En el sobre decía:
+
+A SU ALTEZA REAL, EL DUQUE DE AOSTA,
+REY DE ESPAÑA.
+
+El viajero dio varias vueltas al cartapacio con cierta curiosidad
+contenida, y aun llegó a mirar al trasluz con el intento de distinguir
+algo de lo interiormente escrito a través del sobre. La satinada
+superficie del rico papel de hilo no dejaba, sin embargo, traslucir su
+secreto, y el viajero tuvo que contentarse con leer una y otra vez
+aquellas letras gordas y corridas del sobrescrito, trazadas por una mano
+más acostumbrada a firmar y anotar que a escribir extenso, y tan
+orgullosamente italiana sin duda, que anteponía el triste ducado de
+Aosta a la Corona real de España.
+
+El coche había cruzado, mientras tanto, el bulevar Beaumarchais y el de
+Filles du Calvaire, y llegado al del Temple, sin que el viajero hubiera
+dirigido una sola mirada a las magnificencias que va presentando París a
+los ojos del que llega, a medida que se avanza hacia el bulevar des
+Italiens y el de Capucins, centro vertiginoso de la gran Babilonia y
+lupanar dorado y perfumado donde acuden a revolcarse, a costa de su oro,
+el vicio y la locura de los cuatro ángulos de la tierra. Allí la calle
+se convierte en plaza, la acera en calle; la multitud en torrente que se
+precipita con cierto relativo silencio por entre dos paredes de cristal,
+formadas por los escaparates inmensos de las tiendas atestadas de cuanto
+puede dar de sí la industria humana para transformar lo superfluo en
+necesario, lo elegante en fastuoso, lo precioso en maravilla, la vida en
+fiebre de vanidades locas y concupiscencias monstruosas.
+
+El viajero, abismado en sus reflexiones en medio de aquella multitud
+inmensa, cuyo rasgo característico es el de ofrecer siempre el aspecto
+del ocioso que corre en pos del placer y no del que marcha en busca del
+trabajo, había acabado por sacar una carterita de piel de Rusia y
+puéstose a ajustar en ella enmarañadas cuentas. Al frente de una hoja
+escribió _esperanzas_ y al frente de la otra _realidades_, y así, debajo
+de aquello que sin duda esperaba, como debajo de aquello otro que al
+parecer poseía, comenzó a amontonar guarismos que formaban números y
+estos a su vez sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, que se
+confundían en caos aritmético, y vinieron a producir al cabo en la
+columna de las esperanzas, bajo una raya horizontal, esta cifra preñada
+de misterios: _Doscientos mil duros y una cartera_. En la hoja de las
+realidades, el resultado no necesitaba interpretación alguna; decía
+simplemente: _Cero_.
+
+Y como si todavía hubiese podido deslizarse en aquella absoluta carencia
+de realidades algún error ilusorio, el viajero, rascándose a veces un
+momento con el extremo del lápiz la ancha y hermosa frente, prosiguió
+trazando guarismos y haciendo cálculos, hasta tirar otra raya
+horizontal, derecha, negra e inflexible como un destino adverso, por
+debajo de la cual apareció esta vez algo menos que cero, una cantidad
+negativa, una deuda formidable, que era, sin duda alguna, la única
+realidad con que aquel hombre contaba en el mundo:
+
+_¡¡150.000 duros al 15 por 100!!..._
+
+El viajero quedóse un momento mirando aquella cifra angustiosa, y
+apretando el lápiz entre sus blancos dientes, hasta romperle la punta,
+apartó al fin los ojos como asustado, para fijarlos en el golpe de vista
+más admirable que puede ofrecer la inmensa Babilonia de París.
+
+El coche atravesaba entonces la Plaza de la Concordia, regada con la
+sangre de María Antonieta y Luis XVI; al frente se extendía la calle
+Real, cerrada en el fondo por la soberbia fachada de la Magdalena,
+descansando sobre sus cincuenta y dos gigantescas columnas corintias; a
+la espalda, el palacio Borbón, asomando por detrás del puente de la
+Concordia, rodeado de jardines y de estatuas; a la izquierda, la avenida
+de los Campos Elíseos, cerrada a enorme distancia por el Arco de la
+Estrella; a la derecha, del lado de acá del río y entre los frondosos
+jardines imperiales, lo que quedaba entonces de las Tullerías: algunos
+muros calcinados por el incendio, un tremendo desengaño histórico, una
+imagen de la majestad real, abofeteada, escupida y asesinada a
+garrotazos por Rochefort y Luisa Michel; y en medio de la plaza,
+levantándose entre las dos fuentes monumentales, como un gigante de
+otras edades, el decano de París, el obelisco Lucsor, el amigo de los
+faraones, el testigo de las épocas fabulosas que cuenta por meses las
+centurias y se ríe, acordándose de sus momias egipcias, de aquel
+hormiguero humano que a sus pies se agita, haciéndole repetir lo que
+puso años antes un poeta en su lengua de granito:
+
+ _Oh! dans cent ans, quels laids squelettes_
+ _Fera ce peuple impie et fou,_
+ _Qui se couche sans bandelettes_
+ _Dans des cercueils qui ferme un clou!_
+
+El viajero pasaba por toda la vista sin fijarse en nada, con esa
+indiferencia con que se mira lo que hasta la saciedad nos es conocido.
+Tan sólo al salir de la calle Real asomó curiosamente la cabeza, y sus
+ojos buscaron a lo lejos la famosa terraza del _Petit-Club_, más
+familiarmente _Baby_, que domina toda la Plaza de la Concordia y es
+punto de reunión y observatorio predilecto de la _haute gomme_
+parisiense.
+
+El día estaba magnífico, y bajo un pabellón de dril, listado de blanco y
+rojo, veíanse algunos socios del club fumando y conversando; en la
+balaustrada de piedra que da a la plaza, dos o tres jóvenes echados de
+bruces veían desfilar los carruajes que por la calle _de Boissy
+d'Anglas_ se dirigían al Bosque. El viajero experimentó al ver el
+pabellón del Círculo cierto impulso de alegría, y por un movimiento
+espontáneo, que tenía mucho de pueril, quitóse el sombrero como para
+saludarle a tan enorme distancia, con tanto respeto y entusiasmo, como
+si a su sombra hubiera de encontrar _lo menos... 150.000 duros al 15 por
+100_, que daban por suma total los varios sumandos de sus realidades.
+
+Sin duda, sabía muy bien que en el _Petit-Club_, en el inocente _Baby_,
+se jugaba gordo.
+
+Al descubrirse el viajero, quedó por completo a la vista su fisonomía,
+presentando un extraño prodigio... Hubiérase dicho que lord Byron en
+persona, abandonando su tumba de Nottingham, atravesaba la plaza de la
+Magdalena en un coche de alquiler, saludando el pabellón del _Baby_ cual
+si fuera la bandera de Inglaterra.
+
+Tenía aquel hombre la misma hermosura varonil del gran poeta, la misma
+bella cabeza airosamente puesta sobre un cuello nervudo, dispuesto
+siempre a enderezarse con la altanera inflexión del desdén. Formaba su
+rostro el mismo óvalo perfecto, con la barba un poco saliente, los ojos
+pardos hermosísimos, el cabello castaño, encrespado en artísticos
+remolinos naturales sobre una frente ancha y nobilísima, que parecía
+hecha expresamente para ceñir los laureles de una corona. Crispaba sus
+labios en ambas extremidades aquel pliegue oblicuo, huella de la
+amargura, del desprecio, del escepticismo, del vicio cansado siempre y
+no satisfecho nunca, que aparece tan al vivo en los buenos retratos de
+Byron, como si por allí se deslizaran todavía aquellas abrumadoras
+palabras de su _último lamento_:
+
+ ¡Por todas partes, implacable y frío,
+ Fue detrás de mis pasos el hastío!...
+
+Dos cosas faltaban, sin embargo, al viajero para hacerle en todo
+semejante al poeta gran señor: su pie izquierdo no cojeaba, ni brillaba
+tampoco en su frente el rayo de genio que inspiró _Childe Harold_. Si
+por un prodigio del cielo era Byron aquel hombre, había vuelto sin dudas
+al mundo dejándose en Nottingham su genio y su cojera, y trayéndose tan
+sólo la hermosura de sus veinticinco años y los vicios de toda su vida.
+Aquel Byron no hubiese ido a la Grecia para liberarla, sino para
+explotarla; en sus ojos no brillaba el ansia de lo ideal, sino el
+reflejo de la sensualidad ansiosa de encontrar dinero.
+
+Todo en él era, sin embargo, elegante y aristocrático, y desde las
+correas de piel de Rusia con hebillas y asa de plata que sujetaban su
+exiguo equipaje, hasta la cartera de la misma piel en que había ajustado
+sus cuentas de realidades y esperanzas, revelaban ese señoril lujo de
+nimios detalles, propio de las personas nacidas y acostumbradas a vivir
+siempre en medio de la opulencia.
+
+Una sola nota discordante resaltaba en su traje, un detalle cursi,
+cursísimo, que sólo pudiera concebirse en algún peluquero afamado o en
+algún cantante italiano de segundo orden: la cintita amarilla y blanca
+que asomaba por el ojal de su americana de viaje. Mas esto probaba, por
+el contrario, un profundo conocimiento de aquel terreno que pisaba, en
+que cualquier cintajo honorífico aseguraba el respeto y las
+consideraciones debidas a un personaje. Era una precaución prudentísima,
+una especie de broquel con que se resguardaba el viajero de mil
+impertinencias para todos molestas y para él tal vez peligrosas.
+
+El coche se detuvo al fin en el _Boulevard des Capucines_, ante el vasto
+pórtico del _Grand Hôtel_. El nuevo lord Byron pagó con esplendidez al
+cochero y subió ligeramente las gradas, topándose en la misma puerta con
+un viejo alto, con grandes patillazas blancas, que se dirigía a la calle
+arrastrando los pies.
+
+Volvióse el viajero rápidamente al verle, como para evitar su encuentro,
+y entróse en el _bureau de réception_ para entregar su tarjeta. Mas el
+viejo, aligerando el tardo paso y alcanzando al fin al fugitivo, le
+gritó en castellano:
+
+--¡Jacobo! ¡Polaina! ¿Me huyes?... Señal de que traes dinero.
+
+--¡Diógenes!... ¿Tú aquí?--exclamó Jacobo, volviéndose muy sorprendido y
+alborozado y estrechándole ambas manos con gran cariño.
+
+Mas Diógenes, sacudiendo la gran cabeza y dándole palmadas en la
+espalda, dijo sentenciosamente:
+
+ El hombre que nace pobre
+ Con el frío es comparado:
+ Todos le huyen el cuerpo,
+ No les suelte un resfriado.
+
+--¡Falso, falsísimo!--gritó Jacobo riendo--. Ni tú has nacido pobre,
+ni...
+
+--No lo soy de nacimiento, pero lo soy por enfermedad.
+
+--Pues júntate conmigo: el constipado que tú me sueltes rechazará al que
+yo te suelte a ti... Ya sabes, querido: _similia similibus curantur_.
+
+--¿Y qué has hecho entonces en Constantinopla, embajadorcillo?... Yo
+creí que te traerías hasta las barbas del Sultán.
+
+Jacobo levantó a la altura de las narices de Diógenes su exiguo
+equipaje, diciendo como Simónides:
+
+--_Omnes divitiae sunt mecum!_
+
+--¡Honrado plenipotenciario!--exclamó Diógenes--. Quien no te conozca
+que te compre: ya habrás dejado el botín en la estación, farsante... ¿De
+dónde vienes ahora?
+
+--De Génova... Y tú ¿qué haces aquí?
+
+--Pasar la pena negra, chico... Anoche me desplumó una sota: cinco mil
+francos se llevó de un golpe.
+
+--¿Pero es posible?... ¿Todavía dura la afición?... Yo creí que te
+habías cortado la coleta.
+
+--Hasta que me entierren, chico, hasta que me entierren... Ya te darás
+una vuelta por el _Petit-Club_; se juega gordo... Anoche ese guacamayo
+de Ponoski hizo un copo de dos mil luises.
+
+--¿Está aquí Ponoski?... Con gusto le vería, pero me voy mañana.
+
+--¿Mañana?... ¿Y adónde demonios vas?
+
+--A Madrid.
+
+--¿A Madrid?... ¡Polaina!... ¿A que te peguen un balazo?...
+
+--¡Chico, chico!... ¿Se reparte por allí eso?...
+
+--¿Pues de dónde sales tú, embajadorcillo?... ¿No has visto los
+partes?... Hoy por la mañana se ha largado Amadeo a Lisboa, diciendo:
+«Ahí queda eso.» Y a estas horas Figuerillas y el lorito de don Emilio
+estarán barriendo las calles de Madrid a cañonazos para instalar
+decentemente la República... Te desbancaron, chico, te desbancaron...
+
+Quedóse Jacobo estupefacto al oír tales noticias, y cogiendo a Diógenes
+por un brazo, exclamó muy inmutado, como si aquella inesperada
+catástrofe política tuviera para él gran importancia:
+
+--¿Pero qué estás diciendo?... ¡Eso es imposible!
+
+--¡Polaina!... Ven acá y te lo dirá quien lo sabe. Ayer presentó el
+italiano su renuncia a las Cortes, y una hora después estaba aceptada...
+Hoy ha salido para Lisboa a las seis, y a estas horas estará ardiendo
+Madrid por todos los cuatro costados... Más de veinte telegramas hay ya
+en el _Grand Hôtel_ pidiendo cuartos.
+
+Y mientras esto decía Diógenes, muy acalorado, subía con Jacobo las
+gradas que llevan del patio a la terraza del _Grand Hôtel_.
+
+Cualquiera hubiérase creído allí en un salón aristocrático de la corte
+de España: oíase hablar por todas partes en castellano, con esa
+vehemencia y esos gritos propios de los españoles cuando se exaltan, y
+en grupos y corrillos acá y allá diseminados, veíanse damas y gomosos de
+la aristocracia madrileña, hombres políticos del partido de Isabel II y
+algunos de esos personajes innominados que suelen verse a todas horas y
+en todas partes, sin que nadie pueda decir de ellos sino que son un tal
+Sánchez o un tal Pérez.
+
+Todos discutían las noticias de España, haciendo pronósticos según las
+fuerzas de su imaginación y la vehemencia de sus deseos, y mientras unos
+creían ver ya al príncipe Alfonso en el trono abandonado por Aosta,
+otros se figuraban la República arraigando al amparo de las masas
+populares de Madrid, apoderándose del palacio vacío y de la corona
+vacante.
+
+El miedo y la distancia ennegrecían todos los colores, y unos y otros
+convenían en que Madrid debía de estar a aquellas horas convertido en un
+charco inmenso de sangre. Esperábase, pues, con grande ansiedad la
+llegada del correo, y con más impaciencia todavía la vuelta del tío
+Frasquito, que había ido al pasaje Jouffroy en busca de noticias, y la
+del general Pastor y Cánovas del Castillo, que habían sido llamados con
+grande urgencia al palacio Basilewsky por la reina destronada.
+
+A la derecha de la última puerta del salón de lectura que se abre en la
+terraza, hallábanse algunas señoras sentadas en bancos de hierro: entre
+ellas estaban Currita Albornoz y la duquesa de Bara. Más lejos, de pie,
+en medio de un grupo de hombres, peroraba Leopoldina Pastor con gran
+vehemencia, optando por empuñar las armas y exponiendo su plan
+estratégico.
+
+La cosa era sencillísima: bastaba con que la colonia madrileña residente
+en París se presentase en la embajada española, cogiera por un brazo al
+embajador y lo plantase en la calle, proclamando allí mismo por rey de
+España al príncipe Alfonso. ¡Ya contestarían al punto del otro lado de
+los Pirineos!... ¿Que chillaba el embajador? Pues se zambullía al
+embajador en el Sena, que ya tenía el tal don Salustiano vientre
+bastante para sobrenadar lo mismo que una boya... ¿Que Thiers se
+enfadaba? Pues se cogía a Thiers por su copetito de pelos y se le
+enviaba a cuidar de su casa, dejando en paz la del vecino, y ¡chitón,
+chitito!...
+
+Reíanse los caballeros oyendo a Leopoldina, y ella les tiraba de los
+botones del chaleco, llamándoles indecentes. ¡Ah, si tuviera ella
+pantalones!... Y casi, casi, estaba por ponérselos como Miss Walker, la
+médica del Serrallo de Túnez, que paseaba en aquellos días los
+boulevards con calzones zuavos y chambergo.
+
+La llegada de Jacobo produjo mala impresión en todo el concurso:
+ligábanle con la mayor parte de los presentes lazos de amistad y
+parentesco, así por parte de su familia como por la de su mujer, que
+llevaba un título ilustre entre la Grandeza. Mas, separado de esta diez
+años antes, había hecho en París y en Italia lujosísima vida de soltero,
+hasta que, perseguido por sus acreedores, vino a refugiarse de nuevo en
+España el año 68, tomando parte activísima en la Revolución y
+recorriendo, al lado de Prim, las provincias andaluzas, arengando a las
+muchedumbres montado, como Lafayette, en un caballo blanco. Formó parte
+de las Cortes Constituyentes del 69, y de repente, cuando el asesinato
+de Prim, desapareció otra vez de Madrid, apareciendo a poco en
+Constantinopla de ministro plenipotenciario.
+
+Extrañó, pues, a todos, verle aparecer en tan críticos momentos,
+abandonando su alto puesto, y recibiéronle con el despreciativo recelo
+que infunde siempre el enemigo derrotado que se pasa después de la
+batalla al campo victorioso.
+
+Jacobo, sin embargo, aparentando no echar de ver la frialdad con que le
+recibían, cercioróse por sí mismo de la verdad de las noticias de
+Diógenes, sin dejar traslucir tampoco la inquietud que al pronto le
+habían estas causado. Él lo ignoraba todo, o aparentaba ignorarlo; había
+salido dos meses antes de Constantinopla para Turín, marchando luego a
+Florencia y Génova, y hecho después un viaje delicioso a lo largo de la
+corniche italiana, deteniéndose en Bordighera, en Niza y, últimamente,
+en Mónaco cerca de una semana.
+
+Currita miraba atentamente desde su asiento al apuesto viajero, retrato
+de lord Byron, su héroe favorito, tipo adorable de hombre, según ella,
+cuyo magnífico busto desnudo, esculpido en mármol blanco, tenía en su
+_boudoir_ siempre a la vista. Al pronto no le había conocido, porque
+difícil era reconocer en aquel arrogante mozo al débil jovencillo Jacobo
+Téllez-Ponce, casado doce años antes con la marquesa de Sabadell, prima
+lejana de Currita; desde entonces no había vuelto a verle esta, y jamás
+le hubiera reconocido si, corriendo a ella Leopoldina Pastor, no le
+dijera:
+
+--¿Has visto a Jacobo Téllez?... Decían que se había casado en
+Constantinopla con una turca monísima... ¿Qué traerá aquí ese indecente?
+
+La duquesa de Bara contestó una indecorosa paparrucha, mirándole con
+desprecio; las señoras se echaron a reír, y Currita exclamó muy
+admirada:
+
+--¿Pero es ese Jacobo?... ¡Dios mío! Si me estaba pareciendo desde aquí
+Byron en persona, mi poeta querido... ¡Qué semejanza tan exacta!...
+
+Y sin esperar más explicaciones, levantóse vivamente para ir a su
+encuentro; la duquesa de Bara la detuvo bruscamente por el vestido, y
+ella, procurando desasirse, decía:
+
+--Pero, mujer, si es mi primo... La abuela de su mujer y la mía, primas
+segundas... ¿Cómo voy yo a desairar a un pariente?...
+
+Este, atraído, sin duda, por el amor de la familia, acercábase en aquel
+momento al grupo de las señoras; saludólas besando la mano a la duquesa
+y a Currita, que eran sus más allegadas, y esta, con mil cariñosas
+monerías, hízole sitio a su lado, en el banco de hierro.
+
+La conversación giró un momento sobre el viaje de Jacobo, hasta que vino
+a interrumpirla la entrada del tío Frasquito, que volvía del pasaje
+Jouffroy cargado de noticias. Todos corrieron a su encuentro, y Jacobo
+el primero; mas antes, deteniéndole Currita por el brazo, con
+familiaridad de prima cuarta de su esposa legítima, le dijo:
+
+--¿Nos veremos, Jacobo?... Quiero presentarte a Fernandito... Vivimos en
+el segundo piso, número 120.
+
+La duquesa se inclinó al oído de Leopoldina, diciendo:
+
+--¿Oyes?... Quiere presentarlo a Fernandito.
+
+Leopoldina hizo una mueca y replicó:
+
+--Pues, entonces... ¿verde y con asa?...
+
+--¡Alcarraza!--concluyó la duquesa.
+
+Y las dos se echaron a reír con inocente regocijo.
+
+
+
+
+--II--
+
+
+Engomado, teñido, peinado y reluciente a fuerza de cosméticos, y
+bailando sobre las puntas de los pies, por no permitirle andar de otra
+manera el calzado estrechísimo, que le torturaba, sin disimularlos del
+todo, dos morrocotudos juanetes, entró con grande prisa en la terraza el
+tío Frasquito, tío universal de toda la Grandeza de España, y de
+aquellos sus adyacentes de nobles de segundo orden, ricachos de todos
+cuños, notabilidades políticas y literarias, capigorrones de oficio,
+aventureros atrevidos y personajes anónimos que forman el _todo Madrid_
+de la corte, el abigarrado _dessus du panier_ del gran mundo madrileño.
+
+Llamábale todo este mundo el _tío Frasquito_, porque el buen tono así lo
+había decretado, y él aceptaba complacido el parentesco de todos
+aquellos cuya sangre azul empalmaba realmente, siglo antes o siglo
+después, con la suya preclarísima; a los demás, sin rechazar tampoco lo
+apócrifo del parentesco, colocábalos con cierta protectora
+condescendencia en la categoría de _sobrinos espurios_.
+
+En medio, pues, de esta familia universal se destacaba el tío Frasquito,
+hacía medio siglo, viendo desfilar generaciones y generaciones,
+legítimas o espurias, de sobrinos y sobrinas que nacían y crecían, se
+casaban y multiplicaban, se morían y se pudrían, sin que, abroquelado él
+tras el corsé apretadísimo que sujetaba las insolentes rebeldías de su
+abdomen, hubiese pasado jamás de los treinta y tres años; los suyos,
+semejantes a las semanas de Daniel, eran años de años, aunque más
+complacientes que aquellas, se alargaban o encogían según demandaban las
+circunstancias. Treinta y tres contaba cuando en el año cuarenta asistió
+a la boda de la reina de Inglaterra, acompañando al enviado
+extraordinario de la corte de España, y los mismos tenía cuando, en
+1853, presenció la de su _sobrina_ Eugenia de Guzmán con el emperador
+Napoleón III; casamiento desigual, _messa alianza_ humillante que
+reprobó en absoluto el tío Frasquito, por no satisfacerle de todo la
+prosapia de Bonaparte, y aunque nunca llegó a relegar al nuevo sobrino a
+la categoría de los espurios, tampoco consintió en designarle de otro
+modo que con el nombre de _mi sobrino el conde consorte de Teba_[9].
+
+[Nota 9: Sabido es que la emperatriz Eugenia, antes de casarse,
+llevaba por su ilustre familia el título de condesa de Teba.]
+
+Susurraba la leyenda que el tío Frasquito llevaba en su cuerpo treinta y
+dos cosas postizas, entre las cuales se contaba una nalga de corcho. Es
+lo cierto que, en el momento en que lo presentamos a nuestros lectores,
+volviendo del pasaje Jouffroy para confirmar a sus compatriotas la
+abdicación del duque de Aosta, la obesidad había trocado su talle de
+palmera en puchero de Alcorcón, y el arte, la industria y hasta la
+mecánica trabajaban de consumo y a porfía en la restauración diaria de
+aquel Narciso trasnochado, en riesgo siempre de convertirse en acelga,
+como en flor se convirtió el antiguo Narciso de la mitología griega.
+
+El tío Frasquito era soltero, rico, vivía ordenadamente, no tenía vicios
+conocidos, ni tampoco deudas; era afable, cortés, servicial,
+complaciente, tenía modales de doncella pudorosa y cadencias en la voz
+de damisela presumida. Coleccionaba sellos diplomáticos, bordaba en
+tapicería, tocaba desastrosamente la flauta y pronunciaba las _erres_ de
+esa manera gutural y arrastrada, propia de los parisienses, que imitan
+en España algunos afrancesados elegantes, y es defecto natural en otros
+muchos, para quienes se inventó aquello de: «El perro de San Roque no
+tiene rabo, porque Ramón Ramírez se lo ha robado».
+
+Diógenes le llamaba de ordinario _Francesca di Rimini_, a veces _señá
+Frasquita_, y perseguíale y acosábale por estrados y salones, y hasta
+entre las faldas de las damas, donde el afeminado prócer acostumbraba a
+refugiarse, con intempestivos abrazos que le arrugaban y tiznaban la
+inmaculada pechera; besos extemporáneos que obligaban a la pulcra
+víctima a lavarse y frotarse con _cold cream_; pisotones disimulados que
+le deslustraban el calzado y le reventaban los juanetes, o bestiales
+apretones de manos que le descoyuntaban los dedos, poniendo en riesgo de
+esparcirse por todas partes los treinta y dos componentes que asignaba a
+su cuerpo la leyenda.
+
+Aquellos dos viejos, de caracteres y costumbres tan diversas, eran, sin
+embargo, dos tipos rezagados de la misma sociedad, dos ejemplares
+fósiles de aquellos próceres del pasado siglo, manolos viciosos y
+cínicos unos, petimetres, insustanciales y afeminados otros, que
+prepararon en España la ruina y el descrédito de la Grandeza.
+
+Entró, pues, el tío Frasquito en la terraza con ademanes de doncella
+atribulada, y todos se agolparon en torno suyo, acosándolo a
+preguntas... ¡Todo, todo quedaba por nuevos partes confirmado, y el
+_sauve qui peut_ era en Madrid general!...
+
+Corroborábase la noticia de que don Amadeo había huido a Lisboa con su
+familia, y el telégrafo transmitía los nombres de los individuos que
+formaban el primer ministerio de la recién nacida República.
+
+--¡De la Rrrepública española!--exclamó el tío Frasquito quitándose el
+sombrero con burlesca solemnidad.
+
+Y entre risas despreciativas y observaciones irónicas, comenzó a leer en
+su elegante carterita, donde estaban apuntados los nombres de los nuevos
+ministros[10]... ¡Pero qué nombres, Virgen Santísima! ¡Si aquello era
+cosa de morirse de risa!... Figueras, Castelar, Pi y Margall, los dos
+Salmerones, Nicolás y Paquito... Córdoba.
+
+[Nota 10: Suponemos que el lector comprenderá que los juicios sobre
+personas determinadas que aparecen en boca de los personajes de esta
+novela no son juicios del autor, sino reflejo de los que formaban en
+aquella época la parte de la sociedad que dichos personajes
+representaban. El autor, que tan sin escrúpulos de ningún género ataca
+de frente al vicio y a la insolencia, se reserva siempre su juicio sobre
+individuos determinados, y se halla muy distante de pretender herir
+personalidad ninguna, por despreciable que le parezca.]
+
+--¡Córrrrdoba, señores, Córrrdoba!... ¡Ferrrnandito Córrrdoba,
+rrrepublicano!... ¡Quién lo creyerra, cuando íbamos juntos a casa de la
+Benavente, cuando Fernando VII lo envió a Portugal con su hermano Luis,
+detrás del infante don Carlos y la princesa de Beyrra!... Porr supuesto,
+que yo era entonces un niño, una verrdadera criaturra...
+
+El tío Frasquito no cayó en la cuenta de que, según aquellos datos,
+debió de haber asistido seis años antes de su nacimiento a los saraos de
+la duquesa de Benavente, y prosiguió enumerando a los ministros
+restantes: ¡Echegaray, Beranger y Becerra!... ¡Santo Dios!... Si esto
+era para España la coz del asno; y aquellos enanillos de gorro frigio,
+encadenando al león de Castilla, recordaban aquella grandiosa imagen:
+
+ _Ce grand peuple espagnol, aux membres enervés,_
+ _Expire dans cet antre ou son sort le termine_,
+ _Triste comme un lion rongé par la vermine_!
+
+¡Y qué chistosamente cursis resultaban siempre aquellos demócratas!...
+¿Pues no se les había ocurrido lo primero ir a darle una serenata al
+interesantísimo don Emilio tocando la Marsellesa?...
+
+ _¡Ah! ça ira, ça ira, ça ira..._
+ _Celui que s'élève on l'abaissera._
+ _Celui que s'abaisse on l'élèvera._
+ _¡Ah! ça ira, ça ira, ça ira..._
+
+--¡Qué delicia!--exclamó Currita--. ¿Y no les echó él un discursito?
+
+--¡Ya lo creo!... Desde el balcón, como cantaba la Nilson en Viena; y
+luego obsequió a la concurrencia con carramelos y cigarritos...
+
+--¡Qué monada!... De seguro que este invierno tendrá recepciones.
+
+--¡Sí! Para los ciudadanos _sans culottes_.
+
+--¡Polaina!--exclamó Diógenes--. En cuanto cuelgue un jamón en la
+puerta, tiene allí a Madrid entero, y tú, Curra, irás la primera.
+
+Azoróse el tío Frasquito al oír la voz de Diógenes, y temiendo algunos
+de sus amagos de intempestivo cariño, fuese escurriendo con disimulo,
+soltando casi a media voz su última noticia. Anunciaba también el
+telégrafo que don Carlos había entrado en España por Zugarramurdi, y que
+aprovechando sus parciales aquella confusión, aprestábanse a hacer un
+supremo esfuerzo para apoderarse de la corte.
+
+Disgustó esto mucho a toda la concurrencia, por parecerle más temible el
+carlismo que la República, y en aquel momento llegó a confortar los
+ánimos un viejo alto, de aspecto marcial y largos y retorcidos bigotes
+blancos: era el general Pastor, hermano de Leopoldina, que volvía del
+palacio Basilewsky de conferenciar con la reina.
+
+Entró, pues, el general radiante y satisfecho cual si viese ya en
+lontananza la cartera de la Guerra, y contestando con sonrisas y
+palabras huecas a las mil preguntas que de todas partes le dirigían,
+apresuróse a dar cuenta a la condesa de Albornoz y a la duquesa de Bara
+de una embajada de su majestad la reina... Esta las designaba para
+acompañarle al día siguiente, a la capilla expiatoria del bulevar
+Haussman, donde debía celebrarse la Misa de aniversario, algún tanto
+retrasada aquel año, del infortunado Luis XVI; el espectáculo prometía
+ser curioso, porque los príncipes de Orleans, reconciliados con el conde
+de Chambord, asistirían por primera vez, en público, a aquellas
+simbólicas honras.
+
+Abrió entonces el saco de noticias el general Pastor, y dando a
+entender, con cierta vanidad política, que callaba mucho más de lo que
+decía, confirmó todo lo dicho por el _tío Frasquito_, añadiendo que la
+proclamación de la República era un paso gigantesco dado hacia la
+Restauración; que los desórdenes más terribles no tardarían en estallar
+en España, y alarmadas las potencias europeas con los escarmientos de la
+Commune en Francia, se apresurarían a intervenir en favor del príncipe
+Alfonso. Notas secretas de algunos embajadores extranjeros habían
+llegado ya al palacio Basilewsky, y Thiers mismo, temeroso de que el
+zurriago de las monarquías coligadas le deparase a él algún latigazo,
+negábase a reconocer la nueva República.
+
+Tan sólo míster Harrilin, embajador de los Estados Unidos en España,
+habíase apresurado a reconocer el nuevo orden de cosas en nombre de su
+Gobierno, presentándose en el palacio de la Presidencia con todo el
+ceremonial de costumbres en tiempos de la monarquía, y asegurando en su
+discurso, con la truhanesca formalidad de Jonathan en persona, que «los
+Estados Unidos de América no podían menos de contemplar con emoción y
+simpatía, convertido en República, el imperio de Fernando e Isabel».
+
+--¡Pues vaya con el indecente!--exclamó Leopoldina Pastor hecha una
+furia--. Para esos yanquis farsantes, igual da Figueras que Fernando el
+Católico, y lo mismo representa una corona que un gorro de algodón.
+_Cotton is King_!... ¡Monísimo!... ¡Y pensar que hace tres semanas
+bailábamos todas en su casa!... ¡Vamos! Si después de todo, resulta que
+cuando se trata de divertirse perdemos todas la vergüenza.
+
+--_¡Tu dixisti!_--gritó Diógenes con grande ahínco.
+
+--Y lo repito--prosiguió Leopoldina--. Pero yo le aseguro a ese
+indecente que ha de oír de mis labios cuatro palabritas bien dichas...
+¡Oh, si yo lo tenía previsto! En el último baile que dio llevaba medias
+azules de algodón...
+
+--Como que su suegro tiene en Boston una fábrica.
+
+--¡Qué delicia!--exclamó Currita--. Pues cuando den la _Jarretière_ al
+yerno, ya puede el suegro regalarle la media.
+
+--De seguro que las habrá él anunciado en la Presidencia al terminar su
+discurso, como aquel _preacher_ yanqui que terminó su sermón: «Ya os he
+demostrado, mis buenos hermanos, que sólo por la virtud se gana el
+cielo. Sólo me resta, para terminar, recomendaros la magnífica
+sombrerería de Míster Francis Morton, 24, Catherine Street. Allí todos
+los artículos son distinguidos y baratos.--_Net cash._--Que viene a ser
+_No se fía_».
+
+El timbre eléctrico que anuncia _aux hommes d'équipes_ la llegada de
+nuevos viajeros, comenzó a repicar en aquel instante, y, a poco, llegó
+Gorito Sardona, muy conmovido, anunciando que la señora de López Moreno
+se apeaba en aquel momento en el _Grand Hôtel_, que venía de Madrid, y
+que a poco más la asesinan en el camino.
+
+--¡Trae una oreja colgando!--añadió tirándose de una suya.
+
+Horrorizóse la concurrencia, y todos salieron a su encuentro deseosos de
+ver a la banquera desorejada. La duquesa, sin embargo, temiendo sin duda
+que trasladase esta a sus orejas las famosas hipotecas que sobre sus
+tierras tenía, quiso escurrirse por la sala de lectura, con tan mala
+suerte, que fue a toparse en el patio mismo con la López Moreno, su hija
+Lucy, dos doncellas, un criado, diecisiete baúles y número ilimitado de
+cajas y sombrereras. La banquera llegaba pálida y abatida, y tenía, en
+efecto, ensangrentado el lóbulo de la oreja izquierda.
+
+Al verse cogida la duquesa, salió al encuentro de la López Moreno,
+exclamando muy cariñosa:
+
+--¡Pero, Ramona!... ¿Cómo no me ha avisado usted?
+
+--¿Avisar?--exclamó con espanto la López Moreno--. ¡Gracias que llego
+con vida!... ¡Qué viaje, duquesa, qué viaje!... En el camino a poco más
+me asesinan... ¡Nací ayer!... ¡Un milagro, un milagro!
+
+--¡Qué horror!--exclamó la duquesa.
+
+Y mirando en torno suyo, con la esperanza de que el prodigio divino no
+hubiera alcanzado también al señor López Moreno, añadió:
+
+--Pero ¿dónde está su marido de usted?... ¿No viene?...
+
+La tierna esposa hizo otro gesto de espanto y contestó sin enternecerse
+demasiado:
+
+--¡En Matapuerca está..., si es que vive!...
+
+--¿En Matapuerca?--exclamó Diógenes--. ¡No puede ser!... Será en
+Matapuerco...
+
+--No, no; en Matapuerca--replicó la López Moreno sin comprender la pulla
+del viejo.
+
+Y rodeada de todos los españoles, que atraídos por la curiosidad iban
+poco a poco acudiendo, la voluminosa señora comenzó el relato de sus
+infortunios... De aquella hecha se llevaba la trampa a la España entera;
+la gente se escapaba de Madrid a bandadas, y no parecía sino que la
+trompeta del Juicio Final había sonado en la corte.
+
+--¡Me alegro!--exclamó Diógenes--. A esa trompetita estoy yo
+aguardando... ¡Qué cosas han de saberse cuando diga el ángel: cada peso
+duro con su dueño, y cada hijo con su padre!...
+
+La duquesa le hizo callar de un abanicazo, y la López Moreno, llena de
+satisfacción al verse objeto del interés de todos, continuó el relato
+de su susto, un susto atroz, una barbaridad de susto... El tren traía
+cuarenta y dos coches atestados de gente que iba a Biarritz, a San Juan
+de Luz, a Bayona, a cualquiera parte, con tal de pasar la frontera. En
+Vitoria añadieron otra máquina y entraron cuatro compañías del
+Regimiento de Luchana. ¡Malo!... Por la noche todo fue bien, pero al
+llegar a Alsasua, ¡Virgen Santísima!... ¡Los carlistas! Y de pronto,
+¡prurrruumm! ¡Una descarga atroz!...
+
+--Pero, de repente, hija, de repente, sin avisar siquiera, sin decir
+agua va: nada, nada, nada. ¡Prurrruumm! caiga el que caiga... La tropa,
+¡claro está!, contesta ¡prurrruumm! otra descarga. Yo, muerta, Lucy,
+muerta debajo del asiento, sin resollar siquiera, y ¡prurrruumm! arriba,
+¡prurrruumm! abajo; hora y media de tiritos... De pronto, se abre la
+ventanilla, entra una mano, me arranca una oreja y se va...
+
+--¡Qué atrocidad!--exclamaron todos. Y Gorito Sardona, con su guasona
+formalidad, añadió:
+
+--¿Pensarían hacer una chuleta?...
+
+--No, señor--replicó la víctima algún tanto ofendida--. Lo que pensaron
+fue llevarse un brillante de quinientos duros que traía en ella, y se lo
+llevaron en efecto... Decían luego que fue un pillete de la estación,
+pero a mí no me quita nadie de la cabeza que fue el cura Santa Cruz...
+Como que esto era en mitad del túnel, a oscuras, y en la pared de
+enfrente vi yo la sombra del sombrero de teja...
+
+--¡Qué barbaridad!...
+
+--¿Pero usted vio a los carlistas?...
+
+--¿Que si los vi?... Al salir del túnel, en un altito había un montón de
+ellos, y en medio uno con entorchados, que era don Carlos... Lucy decía
+que no, pero yo creo que sí. Uno chiquitillo, bizco, con barba rubia,
+picado de viruelas, que nos hizo con el puño así...
+
+Y la señora de López Moreno enarbolaba el suyo robustísimo, con gesto
+horrible de amenaza.
+
+--¡Pero si don Carlos es muy alto, moreno, con barba negra!... Yo le
+conocí en Vevey...
+
+--Pues vendría disfrazado; no es tan difícil teñirse la barba de rubio.
+
+--Pero es imposible, teniendo dos metros de largo, encogerse hasta tener
+la mitad.
+
+--Podrá ser que me equivoque, pero lo dudo--replicó la López Moreno, que
+no renunciaba fácilmente a la honra de haber sido amenazada por un puño
+real.
+
+El general Pastor oíalo todo complacidísimo, viendo en aquella
+catástrofe los primeros truenos de la terrible tempestad que comenzaba a
+desencadenarse en España. De aquel caos había de salir la Restauración,
+y la política del partido dirigía, por lo tanto, todos sus esfuerzos a
+excitar y mantener el desorden. Una palabra imprudente del general
+reveló a los más avisados que estaba bien al tanto de aquellos manejos:
+preguntó a la señora de López Moreno si, al salir ella de Madrid, no se
+decía nada en la corte de levantamientos socialistas en Andalucía.
+
+--¿Y me lo dice usted a mí?--exclamó la banquera con enérgica ira--.
+¿Pues no saben ustedes lo de Matapuerca?...
+
+--¡Ay, por Dios, señora!--la interrumpió Currita con toda su
+aristocrática impertinencia--. ¿No podría ser Mata... cualquiera otra
+cosa?
+
+--¡Pero si se llama Matapuerca!... Es una dehesa magnífica en la
+_provincia_ de Extremadura, de más de tres mil aranzadas, con
+veintisiete caseríos... En fin, un pequeño reino... Era de los frailes
+Agustinos, y mi marido lo compró cuando lo de Mendizábal...
+
+Currita hizo un gesto de resignación pacientísima, y preguntó:
+
+--¿Y qué ha sucedido en el pequeño reino de Mata... esos animalitos?...
+
+--Pues nada, ¡una friolera!... Que en cuanto proclamaron la República,
+invadió la dehesa una horda de aquellos bandidos, asesinaron al aperador
+y a tres guardas, y se repartieron las tierras. López Moreno salió para
+allá corriendo, y estoy inquietísima... No sé lo que va a hacer...
+
+--¿Pues qué ha de hacer?--exclamó Diógenes--. ¡Polaina! Lo que hicieron
+los frailes Agustinos cuando su marido de usted y Mendizábal les
+quitaron la dehesa... ¡Tener paciencia!... A cada puerco le llega su San
+Martín, doña Ramona; figúrese usted si no le llegará también en
+Matapuerca... Amigo, ¡los socialistas, los socialistas!... Esos han
+aprendido lógica; ahí tiene usted los nuevos desamortizadores.
+
+La López Moreno iba a contestar muy picada, pero el general Pastor,
+frotándose las manos de júbilo, la contuvo, diciendo:
+
+--Nos trae usted excelentes noticias, señora... La cosa marcha viento
+en popa, mejor de lo que yo esperaba.
+
+--¡Pues me hace gracia!--exclamó la banquera estupefacta--. No diría
+usted lo mismo si le hubiesen robado una dehesa y arrancado una oreja
+con un brillante de quinientos duros...
+
+--Nada, doña Ramona, hay que resignarse por algún tiempo a ser reina
+destronada de Matapuerca... La Restauración la restablecerá a usted muy
+pronto en su trono... ¿Y sabe usted lo que estoy pensando?--añadió el
+general como asaltado de una idea repentina--. Que la reina tendrá mucho
+gusto en oír de usted misma esas noticias. ¿Tendría usted inconveniente
+en venir a Palacio?...
+
+La banquera pensó ahogarse de satisfacción, y la duquesa, que se
+apresuraba a pagarle con honras y relumbrones lo que no le pagaba en
+dinero, exclamó vivamente:
+
+--¡Magnífica idea! Yo misma la llevaré... Mañana pido a la señora la
+audiencia...
+
+--¡Pues ya lo creo que la reina tendrá mucho gusto en oírla!--observó
+pausadamente Currita--. Doña Ramona narra muy bien y usa unas armonías
+imitativas de muchísimo efecto... Cada vez que dice ¡prurrruumm! parece
+materialmente que se huele a pólvora... ¡Qué delicia... oírle contar la
+_dégringolade_ de Matapuerca!
+
+La señora de López Moreno no se enteraba de nada de esto, ocupada en dar
+gracias, enternecida, al general y a la duquesa... El sueño dorado de
+toda su vida, ser recibida en Palacio, iba a realizarse, y no le parecía
+cara tamaña honra, al precio de una oreja desgarrada y una dehesa
+perdida.
+
+El general, por su parte, seguía la política de Butrón, barrer para
+dentro, y calculaba ya las copiosas sangrías que, en nombre de los
+conspiradores, podría hacer su espada victoriosa en las repletas arcas
+de los consortes López Moreno.
+
+Durante toda esta escena, Currita no había perdido de vista un momento a
+Jacobo, que escuchaba atentamente sin darse prisa a subir a su cuarto a
+lavarse y descansar. Al disolverse la reunión, porque la hora de comer
+se aproximaba, echóle de menos Currita en la terraza; asomóse vivamente
+a la sala de lectura, salió al patio y no le encontró por ninguna parte.
+
+Por la escalera de enfrente subía en aquel momento el tío Frasquito
+dando el brazo a su sobrina espuria, la reina destronada de Matapuerca,
+que se detenía en cada peldaño para ponderarle lo terrible de su susto,
+lo soberbio de su dehesa, el dolor de su oreja, lo pavoroso de aquellas
+descargas atronadoras...
+
+¡Prurrruumm!
+
+
+
+
+--III--
+
+
+La oportunidad es en todas las cosas precursora del éxito, y el llegar a
+tiempo ha levantado no pocas veces el pedestal de muchas celebridades y
+ceñido los laureles a infinitos héroes. Cada carácter requiere, pues,
+circunstancias especiales que le favorezcan, época adecuada que le
+sirva de marco, _momento histórico_ oportuno que le permita
+desarrollarse en toda su pujanza. Un Hércules en los tiempos
+prehistóricos, un Cid en los tiempos caballerescos, serían un Quijote en
+los tiempos de la partida doble y el tanto por ciento. Un Espartero y un
+Mendizábal, por el contrario, hubieran sido en aquellas épocas remotas,
+prestamista judío el uno, cuadrillero de la Santa Hermandad el otro.
+
+Jacobo Téllez creía haber tenido la desgracia de errar al nacer, en las
+circunstancias de lugar y también en las de tiempo. Entre el oleaje
+sangriento de la gran Revolución francesa, juzgaba él que hubiera sido,
+por su talento, un Mirabeu; por su valor, un Lafayette; mas entre los
+cenagosos remolinos de la Revolución española del 68, tan sólo fue, a
+juicio de los que le conocieron, como político, un pobre demonio; como
+caudillo, un gran mentecato.
+
+Aquellas dos grandes figuras de aristócratas renegados como él, le
+sedujeron por completo; mas el peluquín del uno y la casaca del otro le
+venían grandes, y al querer amalgamar en sí mismo aquellas dos
+personalidades, rompiendo los lazos morales como el primero, y
+seduciendo a las multitudes como el segundo, resultó tan sólo un bribón
+infatuado. Así y todo, hizo papel, porque hay Arístides grandes y
+Arístides chiquitos; Cincinatos de dos en libra, de tres al cuarto y de
+ochavo la _jartáa_, que es como venden en Andalucía los higos chumbos.
+
+Este, pues, higo chumbo revolucionario no llegó desde la aristocrática
+piña en que había nacido hasta la plebeya cuna en que vino a florecer,
+ni por peripecias dramáticas, ni por trágicas revoluciones: llegó
+naturalmente, con suavidad, como tras de la hinchazón viene el pus, y
+tras el pus la gangrena. Llegó resbalando sin violencias por la
+voluptuosa pendiente que lleva del placer al vicio, del vicio a la
+aberración, de la aberración al tedio, al desencanto, al espantoso
+vacío del corazón que produce vértigos en la cabeza y despeña al hombre
+en todas las locuras y en todas las infamias, en busca de placeres
+nuevos que despierten su sensualismo embotado, de impresiones
+desconocidas que sacien la voracidad de sus concupiscencias estragadas.
+
+Nada hay más peligroso para el hombre que pasar en breve tiempo por
+todas las ilusiones de una larga vida; y Jacobo, con ese afán de gozar
+que caracteriza la sociedad presente, que teme dejar para mañana el
+placer de que puede disfrutar hoy, que precipita las edades y pasa de la
+infancia a la vejez decrépita, suprimiendo la juventud si es que por
+juventud se entiende esa edad venturosa en que brotan del corazón nobles
+impulsos y bullen en la mente generosas ideas, que constituyen más
+tarde, después de solidificadas, los grandes caracteres; Jacobo,
+decíamos, había recorrido aquella larga jornada en menos de treinta
+años...
+
+A los quince, libre ya de ayos y maestros, era el _sietemesino_ más
+galán que aspiraba a afeitarse, y dirigía cotillones en los grandes
+salones de la corte; a los veinte, era un afortunado tenorio de mala
+ley, que hacía gala en el Veloz Club de sus aventuras escandalosas; a
+los veinticinco, era un perdido aristocrático, elegante, modelo, que no
+retrocedía ante una estocada de mentirijillas, ni ante un steeplechase,
+ni ante un copo de veinte mil duros, y derrochaba los millones de su
+mujer con la misma facilidad con que la varilla encantada de un mágico
+hace fluir del centro de la tierra tesoros escondidos y guardados por
+gnomos y salamandras.
+
+A los treinta había visto, como Salomón, _cuncta quae flunt sub sole_,
+pero no comprendía, como él, que todo fuese vanidad y aflicción de
+espíritu, sino que lloraba como Alejandro, porque no había otro mundo de
+goces que disfrutar; y seco su corazón, embotada su inteligencia por el
+prematuro desarrollo de sus pasiones, arruinada su casa por locas
+prodigalidades, era un fruto podrido que no había madurado nunca, un
+hombre en la flor de la vida a quien faltaba el objeto de la vida, un
+ruinoso despojo del placer y la impiedad, que no interrogaba como Hamlet
+lo eterno, sino que se arrastraba por todos los rincones de lo terreno,
+buscando un charco de placeres desconocidos en que zambullirse y
+revolcarse y gozar...
+
+Entonces, por curiosidad, por diversión, por aburrimiento, por encontrar
+en las tenebrosidades del misterio algo desconocido que se resolviese en
+placer y en dinero, se hizo hombre político. Garibaldi le inició en las
+logias de Milán, y Prim le introdujo en Inglaterra, en el complot que
+grandes traidores urdían contra el trono de España...
+
+La Revolución triunfó, y a las agitadas emociones del conspirador
+sucedieron en Jacobo las halagüeñas embriagueces del triunfo, las
+cínicas rapacidades de pretor romano, las ruidosas apoteosis de arcos de
+cartón y farolillos de papel a que le llevaban en hombros masas
+estúpidas arrastradas por su verbosidad, multitudes frívolas, que, por
+tener algo de mujer, prendábanse de su gallardía y gentileza y se
+prometían llevarle a defender la soberanía popular en los escaños del
+Congreso, a él, aristócrata orgulloso, tan sólo de nombre renegado, que
+se reía de ellos llamándoles paletos, babiecas y burgueses mentecatos, y
+corría, al separarse de estrechar sus manos, a lavarse y enjabonarse y
+perfumarse, para echar lejos de sí aquel insoportable _hedor de la
+canalla_...
+
+A poco abríase en su vida un paréntesis negro, tenebroso, ante el cual
+la maledicencia misma se detuvo aterrada, temerosa de resbalar en un
+charco de sangre...
+
+Un día, el 27 de diciembre, un trabucazo tendió en la calle del Turco a
+la audacia más temeraria que dio impulso a la Revolución. El general
+Prim había sido asesinado, y su amigo íntimo, su portaestandarte, el
+marqués de Sabadell, indicado ya para la cartera de Fomento, desaparecía
+súbitamente de la corte, a la misma hora en que corría la falsa nueva de
+que las heridas del general no eran de muerte y se habían escapado de
+sus labios terribles revelaciones.
+
+Prim murió, sin embargo, el día 30, llevándose a la tumba la clave del
+misterio, y tres meses después publicaba la _Gaceta_ un real decreto
+nombrando al marqués de Sabadell ministro plenipotenciario de la corte
+de España en Constantinopla. «Me he convencido--escribía al presidente
+del Consejo el nuevo embajador--que mis disposiciones naturales son para
+la vida de Oriente, y pongo todas mis ilusiones en El Cairo, Bagdad,
+Ispaham o Constantinopla.»
+
+El resultado de estas ilusiones no tardó en presentarse.
+
+Una mañana, la cadina Sarahí no se asomó a su adorada celosía para mirar
+las azuladas montañas del Asia, y la puerta de su quiosco permaneció
+cerrada. Susurrábase en el palacio que la noche antes había resonado un
+lamento y vístose dos sombras que se perdían en el laberinto de
+corredores oscuros, llevando una cosa negra...
+
+El centinela de la torre del mar de Mármara había escuchado sobre el
+agua un golpe siniestro.
+
+A la mañana, al otro lado del Bósforo, apareció en la orilla opuesta el
+cadáver de un eunuco estrangulado. Desde la embajada española, allá en
+lo alto de Pera, veíase flotar sobre el límpido azul de las olas su
+largo levitó oscuro, ceñido por el zurriago de cuero de hipopótamo,
+insignia de su clase, que había servido de dogal.
+
+El embajador no pudo verlo; había salido aquella noche de Constantinopla
+con tan grande urgencia, que sólo llevaba por equipaje una pequeña
+maleta de mano... Y con esta pequeña maleta de mano hemos visto a Jacobo
+llegar al _Grand Hôtel_, después de merodear dos meses por las logias
+más tenebrosas y los garitos más elegantes de Italia.
+
+El ministro fugitivo de Constantinopla hallábase alojado en el cuarto
+piso del hotel, en una habitación de doce francos diarios, harto
+opulenta para quien sólo contaba en el mundo con tres millones de deuda
+al 15 por 100, y sobrado mezquina para lo que juzgaba indispensable a su
+decoro el excelentísimo señor don Jacobo Téllez-Ponce Melgarejo, marqués
+consorte de Sabadell.
+
+A la luz de un candelabro de color que ardía en uno de los extremos de
+la chimenea, devoraba Jacobo los periódicos españoles que relataban el
+nuevo cambio político acaecido en España y los franceses que lo
+comentaban haciendo pronósticos y formulando juicios, Frecuentes
+exclamaciones y aun palabras groseras que se escapaban de sus labios
+revelaban en él esa sorda cólera que despiertan en el ánimo violento las
+grandes contrariedades.
+
+Arrojó al fin los periódicos y agitándose furioso un instante, y
+apretando los puños llenos de rabia, quedóse largo tiempo pensativo,
+hundido en la poltrona en que se hallaba sentado, contraída la boca,
+frunciendo el entrecejo, fijos los ojos en el fuego de la chimenea,
+cuyas movibles llamas prestaban a su rostro un resplandor rojizo.
+
+Hubiérase dicho que meditaba un crimen, y también que lo había
+decidido, cuando, dando un fuerte puñetazo en el brazo de la poltrona,
+se levantó de repente. El espejo que coronaba la chimenea reflejó
+entonces su fisonomía descompuesta, y al verse allí retratado tuvo uno
+de esos miedos solitarios, pueriles, que cortan de un solo golpe a la
+audacia sus alas gigantescas.
+
+Miró en torno suyo: en la alcoba, forrada de papel oscuro, se movía
+suavemente una cortina a impulsos del aire levantado por él mismo al
+moverse. Arrojóse a ella vivamente y la descorrió de pronto, y riéndose
+entonces de sus miedos infantiles, dirigióse a una gran cómoda de nogal
+que había en el fondo.
+
+Sobre ella hallábase abierta y extendida la pequeña maleta, y en el
+cajón superior, cerrado con llave que tenía él en su bolsillo, estaba la
+cartera de viaje. Sacó el gran cartapacio que dentro venía, y púsolo
+sobre un velador que había en el centro.
+
+Resonaron en esto pasos en el corredor de fuera, y Jacobo corrió
+vivamente en puntillas a la puerta, escuchó un instante, y con el menor
+ruido posible echó la llave por dentro. Escogió entonces, en un pequeño
+_nécessaire_ de viaje, un instrumentito con mango de carey, una especie
+de limita para las uñas, con hoja delgadísima y perfectamente afilada, y
+púsose a caldearla con gran cuidado en la llama de la chimenea.
+
+Aún vaciló un momento, y miró a todas partes otra vez, y prestó oído
+atento a los lejanos rumores del bulevar, bocanadas de locura y de
+placer que escalaban las ventanas, y se decidió por último.
+
+Con ligereza suma introdujo la hojilla caldeada por debajo del lacre del
+cartapacio, y haciéndola girar lentamente, desprendió el sello tan
+entero y tan intacto, que de nuevo podía volverse a pegar sin rastro
+alguno de fractura. Después púsolo con grande precaución en un extremo
+del velador, sobre una hoja de papel blanco.
+
+Quedó abierto el misterioso cartapacio, y Jacobo, con avidez no exenta
+de temor, púsose a registrarlo. Dentro venía una carta en italiano, no
+muy larga, de la misma letra, gorda y corrida, del sobre, firmada por
+Vittorio Emmanuele; venían también otros dos grandes sobres en blanco,
+sellados con la insignia de la francmasonería, un compás y una escuadra,
+cruzados en forma de rombo, sobre lacre verde.
+
+Mirólos Jacobo por todos lados, sin muestra alguna de sorpresa, y con la
+misma habilidad y ligereza de antes, arrancó también los sellos de
+ambos: el primero contenía un gran pliego, escrito de letra menuda,
+marcados sus párrafos con números romanos en forma de artículos, y
+anotados varios de ellos al margen, por la misma letra gorda de la carta
+y el sobrescrito.
+
+Jacobo leyó todo ello con atención, mas sin sorpresa, y como si todo lo
+que allí se trataba le fuera conocido; tan sólo al recorrer los últimos
+artículos en que el nombre del marqués de Sabadell aparecía consignado,
+una sonrisa truhanesca entreabrió sus labios mientras murmuraba:
+
+--¡Ah, pillo!...
+
+Llególe entonces el turno al último paquete, que era el más voluminoso:
+abriólo con mucho tiento, por haberse pegado una esquinita del sobre, y
+al punto salieron de él otros dos en blanco, y un tercero en que venía
+escrito un nombre que hizo a Jacobo pegar un salto, murmurando una de
+esas palabrotas groseras, familiares en momentos de cólera o sorpresa
+aun a personas que presumen de cultas.
+
+Habíase quedado estupefacto; latíale el corazón, temblábanle las
+rodillas, y revolvía aquellos papeles con el ansia temerosa, el gozoso
+terror, si así es posible sentirlo, del débil hombrecillo que se
+encontrara de repente entre las manos fabulosas riquezas de un gigante
+formidable que no ha de dejárselas arrebatar. Por dos veces dirigió una
+mirada furtiva a la puerta, como si temiera verla abrirse, a pesar de la
+llave que la cerraba por dentro.
+
+Había allí un verdadero arsenal de cartas y papeles comprometedores,
+importantísimos por los nombres que los firmaban, perfectamente
+ordenados y clasificados en una especie de memoria adjunta, en que una
+pluma muy hábil había estampado datos interesantes y preciosas
+observaciones. Era aquello un tesoro de gran valor, una palanca
+formidable que, bien manejada, podía dar al traste en breve tiempo con
+gran parte de los políticos revolucionarios que pululaban en España.
+Eran letras de cambio pagaderas a la vista, que cualquiera podía cobrar
+en poder o en dinero.
+
+Todo lo devoró Jacobo línea a línea, letra a letra, pasando por todas
+las emociones de la sorpresa: el pasmo, el rencor, la esperanza, el
+recelo; hundiéndose ambas manos en su crespa cabellera y apretándose el
+cráneo como para impedir que su atención se distrajese; oprimiendo
+algunos de aquellos papeles entre sus dedos temblorosos, como si
+quisiera indicar que eran suyos, que a él solo pertenecían, y nadie en
+el mundo se los había de arrebatar; a veces, deteníase un instante,
+cerraba los ojos y respiraba con fuerza, como si le faltase el
+aliento...
+
+Cuando acabó de leer estaba pálido, y la vaga y temerosa mirada que
+arrojó en torno expresaba la desconfianza, el temor que hace creer a
+todo criminal, aun en medio de un desierto, que le miran y le acechan
+ojos escrutadores.
+
+Levantóse entonces y comenzó a pasear, haciendo gestos de temor y de
+alegría, piruetas de niño y de loco, parándose ante el espejo como si
+quisiera interrogar a su propia imagen, deteniéndose ante el velador
+para coger las gotas de esperma que se deslizaban a lo largo de las
+bujías color de rosa, y estrujarlas entre los dedos haciendo bolitas con
+ademán reflexivo, imponente, amenazador...
+
+De pronto pareció estorbarle la luz y las mató todas de un soplo; luego
+abrió la ventana de par en par, y la muchedumbre, siempre compacta, de
+París, lo desafiaba, precipitándose por el bulevar entre torrentes de
+luz, sin detenerse un momento, sin descansar nunca, como un alma réproba
+condenada por Dios a una fiesta eterna.
+
+Entre los remolinos de aquella muchedumbre y los mil cambiantes de luces
+de todos colores y reflejos, que asemejaban el bulevar al fantástico
+escenario de un baile de hadas, Jacobo sólo veía un pensamiento, un plan
+cuyas primeras líneas se le torcían a cada instante, empujadas por ideas
+opuestas, por inconvenientes inesperados, por temores fundadísimos que
+le hacían titubear, gimiendo de dolor como un niño caprichoso a quien
+quitan de las manos una golosina, rugiendo de rabia como un león
+encadenado a quien arrancan de las garras su presa; que esto era para él
+la idea de devolver aquellos documentos, de no quedarse con ellos
+utilizándolos en provecho propio, y siendo actor principalísimo en vez
+de mero instrumento... Mas ¿cómo responder entonces a la reclamación del
+terrible propietario? ¿Cómo evitar la sospecha de aquel robo, hecha a un
+ladrón sin duda, pero al fin y al cabo robo? ¿Cómo prevenir la venganza
+terrible e inevitable que había de seguirse al descubrimiento?...
+
+Entre las mil mojigangas ridículas de que tantas veces se había reído en
+las logias, destacábase entonces en su imaginación algo terrorífico,
+algo amenazador, que tomaba forma sensible en aquella palabra misteriosa
+que siempre había pronunciado riendo y recordaba ahora temblando:
+
+--_¡Neckan!_ ¡Venganza!...
+
+Preciso era obrar con prudencia y reflexionar, y pesar, y medir, y
+decidir sin tardanza...
+
+Y, como si esperase hallar con el movimiento alguna de esas ideas que se
+ocurren de repente al volver una esquina o brotan en medio del arroyo,
+lanzóse a la calle después de encerrar en la cómoda todos los papeles, y
+siguió por el bulevar des Capucins, y entró por el de la Magdalena, y
+recorrió luego toda la calle Real, y entróse después por un laberinto de
+calles desconocidas, para volver a las dos horas al hotel, rendido,
+fatigado, sin haber pensado nada ni decidido nada tampoco...
+
+Porque era Jacobo de esos hombres audaces a la vez que irresolutos, en
+quienes la reflexión, lejos de allanar el camino al entendimiento que
+plantea y tirar de la brida a la apasionada voluntad que se desboca,
+sólo consiguen enredar al primero en intrincadas imaginaciones, y
+exasperar a la segunda hasta hacerla saltar al fin, de repente, de un
+golpe, cuando menos lo requiere la oportunidad y lo aconseja la
+prudencia. Caracteres por lo general fogosos, impacientes, que obran por
+brotes más bien que por razonamientos, y tomando por realidades las
+perspectivas de la imaginación, edifican sobre ellas fuertes castillos,
+sin más cimientos que el aire.
+
+Por la escalera, agarrándose a la balaustrada, subía renqueando un
+viejo, envuelto en un largo y amplio gabán de mackintosk, capaz de
+preservar de todas las humedades a un explorador del Polo.
+
+Parecióle a Sabadell aquella estantigua el tío Frasquito en persona, y
+comenzó a subir ligeramente con la idea de alcanzarlo. Mas el viejo, al
+notar que le perseguían, zambulló el rostro en su gran cuello de pieles,
+y ocultando con presteza en el bolsillo del gabán algo que en la mano
+llevaba, entróse prontamente en el cuarto contiguo al de Jacobo.
+Quedósele este mirando sorprendido y receloso, y dudando entonces de que
+fuese el tío Frasquito, entró también en su aposento.
+
+En el fondo de este había una puertecita de escape que dividía en dos un
+solo departamento, cerrado para ello con doble pasador por una y otra
+parte. Acercóse a ella Jacobo de puntillas y púsose a escuchar
+atentamente. Oyó entonces que echaba un fósforo el vecino y aseguraba la
+puerta del corredor cerrando la llave por dentro... Oyó después
+acercarse a la débil puertecilla unos ligeros pasos que no ahogaba del
+todo la alfombra, y sintió un leve crujido en el pasador por la parte
+opuesta...
+
+Azorado, Jacobo dio un paso atrás conteniendo casi el aliento, y
+lanzando una mirada rápida a la cómoda que guardaba los papeles, sacó
+del bolsillo del pantalón un revólver de seis tiros... El vecino le
+espiaba, y en su acalorada fantasía vio ya el masón traidor los puñales
+de todas las logias de Italia dispuestos a reclamarle el precioso
+depósito.
+
+El pestillo crujió de nuevo mientras tanto; indudable era que el vecino
+lo echaba o descorría, y como natural era suponerlo echado, podía muy
+bien sospecharse que intentaban abrirlo. La puerta, charolada con gran
+primor, no presentaba agujero ni resquicio alguno que permitiera la
+vista.
+
+Los ligeros pasitos volvieron a resonar otra vez alejándose, y Jacobo
+tornó a acercarse con el revólver montado y el oído atento. A poco sonó
+una tos sospechosa; no era la pulcra, perfumada y cadenciosa tos del tío
+Frasquito, sino una tos asmática, tos de viejo, que recordaba esos
+crujidos peculiares que anuncian en las casas ruinosas el próximo
+hundimiento.
+
+Otro ruido extraño vino a aumentar su zozobra: oyóse un ligero golpe
+metálico, argentino, semejante al de la hoja de un puñal chocando con
+precaución sobre una superficie cristalina o marmórea; después, a
+intervalos y por largo rato, un ruido sordo de algo que frotaba con
+rapidez y ligereza...
+
+Quizá el vecino afilaba el puñal, quizá lo estaba envenenando...
+
+Todo quedó en silencio un breve rato; oyéronse después los ligeros
+pasitos en diversas direcciones; tornáronse a acercar a la puerta,
+sintiéndose tras ella el roce del vecino sospechoso que espiaba, y más
+tarde, al dar la una en el reloj del hotel, oyóse un golpe semejante al
+de un cuerpo pesado que cae sobre un colchón de muelles; después un
+¡Aaaaaah! prolongadísimo, un bostezo formidable, que vino a tranquilizar
+a Jacobo.
+
+Nadie que va a matar se prepara bostezando.
+
+Tranquilo ya entonces, aunque siempre receloso, puso el revólver sobre
+la mesa, y con el deleite del avaro que revuelve sus tesoros, engolfóse
+de nuevo en la lectura y examen de los papeles.
+
+De repente saltó otra vez azorado en el asiento, echando mano al
+revólver: en el cuarto vecino había resonado un salto violento, pasos
+precipitados, varios golpes en la puerta, y al punto una voz cascada,
+angustiosa, que gritaba en castellano:--¡Socorro!... ¡Socorro!...
+
+Después, con el intervalo de un lamento, volvió a escucharse en francés:
+
+--_Au secours_!... _Au secours_!...
+
+
+
+
+--IV--
+
+
+De malísimo humor volvió aquella noche al _Grand Hôtel_ el tío
+Frasquito: había aguantado dos horas el aristocrático aburrimiento del
+Círculo de la Unión, _sancta sanctorum_ del _Faubourg Saint-Germain_
+masculino, en que tan escasos profanos logran entrada franca, y es, por
+lo mismo, objeto codiciado por todos los vanidosos ilustres. Siempre la
+gallina del vecino nos parece una pava, y bostezar en compañía de los
+Montmorency y los Rohan no deja de tener cierto encanto, aun para los
+que suelen unir sus bostezos a los de los Osunas y los Medinacelis.
+
+Solía quejarse el tío Frasquito con harta frecuencia de dolor de muelas,
+y aprovechaba esta ocasión para desplegar toda la boca con gesto
+doloroso, poniendo de manifiesto una magnífica dentadura, limpia, igual
+y blanca, como las teclas de un piano que le había costado diez mil
+francos en casa de Ernest, famoso dentista de Napoleón III.
+
+Lamentábase entonces de sufrir dolores tan acerbos con una dentadura
+tan sana, y guardábase muy bien de añadir que radicaban estos en cierta
+muela rezagada, única propia, existente allá en los confines de sus
+encías, como una piedra miliaria en mitad de un desierto.
+
+La impresión del frío prodújole a la salida del Círculo una ligera
+punzada en la muela fósil, y apretó el paso sobresaltado para llegar
+pronto al hotel y tomar buchadas de elixir que le librasen de una noche
+toledana. En mitad de la escalera miró a todas partes con grandes
+precauciones, y no descubriendo alma viviente que sorprendiera su
+secreto, sacóse prontamente la dentadura y envolvióla en el pañuelo: eso
+le aliviaba mucho, y le desfiguraba tanto, que parecía entonces su
+fisonomía una burlesca caricatura de sí misma.
+
+El tío Frasquito tenía su habitación en el piso cuarto, y al llegar al
+segundo, notó con sobresalto que alguien le seguía por la escalera...
+Apretó el paso azorado, y mirando por el rabillo del ojo, descubrió al
+marqués de Sabadell que subía de dos en dos los escalones, para
+alcanzarle sin duda. ¡Santo Dios, y qué apuro tan grande!
+
+Zambulló la cara hasta las cejas en el gran cuello de pieles, guardóse
+prontamente en el bolsillo la dentadura y apretó a correr hasta llegar
+sin resuello a la puerta del aposento.
+
+¡Perrrverrsa suerrte!
+
+Sabadell le seguía sin descanso, y deteníase al fin a la puerta del
+cuarto vecino sin osar acercársele, pero mirándole de hito en hito,
+extrañado, atento, receloso...
+
+--¡Se tragó la parrtida!--pensó el tío Frasquito--. Mañana sabe todo
+Parrrís que no tengo dientes.
+
+Y afligido con esta idea, entróse atropelladamente en su cuarto,
+encendió la luz y corrió a asegurar la puertecilla de comunicación por
+la parte de dentro, temeroso de que el importuno vecino acechase sus
+secretos.
+
+Este parecía, en efecto, abrigar intenciones perversas, porque el tío
+Frasquito percibía claramente del otro lado del tabique ruidos extraños
+que le desasosegaban, poniéndole nervioso; la puertecilla, sin embargo,
+no tenía rendija alguna traidora que diera paso a una mirada, y esto lo
+tranquilizó algún tanto.
+
+Tomó sus buchadas de elixir, desaparecióle por completo el dolor de
+muelas y púsose a limpiar la dentadura, frotándola con un cepillo de
+mango atornillado de plata, que producía al chocar contra el cristal o
+el mármol del lavabo sonidos metálicos.
+
+Hecha esta operación, comenzó el tío Frasquito a desprenderse de sus
+accesorios componentes para meterse en la cama; mas antes, en puntillas
+y ya en mangas de camisa, hizo un tercer viaje de exploración a la
+puertecilla sospechosa; el vecino parecía tranquilo y el tío Frasquito
+emprendió el viaje de vuelta, dando largas y sigilosas zancadas, y
+tarareando muy bajo, con pueril satisfacción, aquello de _Las Hijas de
+Eva_:
+
+ Tranquila está la venta,
+ No se oye ni un mosquito...
+
+Quitóse con grandes precauciones la perfumada peluca y calóse
+prontamente un gorro de dormir de forma piramidal, terminado en una
+borlita: un sencillo y majestuoso _casque à mèche_, de aquellos que
+recomendaba Jerónimo Paturot a sus parroquianos por usarlos así monsieur
+Víctor Hugo. Sabido es que el _bonnet de nuit_ es entre los franceses
+una veneranda institución social que nivela todas las cabezas, como las
+niveló en otro tiempo la cuchilla de la guillotina. Felipe Augusto y el
+último de los albigentes aparecían tan iguales a la sombra del primero,
+como Robespierre y Luis XVI aparecieron siglos después bajo el filo de
+la segunda.
+
+Media hora larga tardó el tío Frasquito en desarmarse de todo, y cuando
+envuelto en su largo camisón se dejó caer en la cama, Hubiérase dicho
+que el tío Frasquito que se acostaba era la raíz cúbica del tío
+Frasquito que, rellenado y compuesto, se exhibía por todas partes.
+
+A la luz de la palmatoria que sobre la mesilla de noche ardía púsose a
+leer, según su costumbre, una novela del vizconde _d'Arlincourt_, para
+conciliar el sueño. Gustábale el género romántico, y pasábansele a veces
+las noches de claro en claro, cual si tuviese quince años, compadeciendo
+los dolores de alguna Clarisa o participando de las ternezas de algún
+Adolfo. La primera cabezada del sueño hízole dar con las narices en la
+mesilla de noche, y el libro rodó por el suelo: inclinóse, sin embargo,
+a recogerlo, porque el capítulo era interesante y quería terminarlo.
+
+A poco, un fuerte olor a trapo quemado llegó a sus narices, haciéndole
+incorporarse con sobresalto, temiendo los riesgos de un incendio. Miró a
+todas partes; nada se descubría por ningún lado que denunciase el voraz
+elemento, y, sin embargo, el tufillo o trapo quemado seguía dándole en
+las narices con progresiva persistencia.
+
+Asomó la cabeza fuera de las cortinas del lecho, miró bajo la almohada,
+entre las mantas, en la fosforera de porcelana que sobre la mesilla
+tenía... ¡Nada, nada! Quizá había caído alguna prenda de vestir en la
+chimenea: algún calcetín, algún pañuelo...
+
+El tío Frasquito saltó fuera de la cama y corrió allí muy alarmado...
+¡Tampoco!... El fuego ardía en la chimenea moderadamente, y la espesa
+grille metálica que la cerraba no permitía el paso a ninguna brasa.
+
+--¡Cosa más singularr!...
+
+¿Sería quizá en el cuarto vecino, o en el corredor de entrada, o tal vez
+en el bulevar, algún incendio formidable que hiciera penetrar a través
+de las maderas sus inflamados miasmas? El tío Frasquito corrió primero a
+la puerta de entrada, a la de comunicación luego, y a la ventana por
+último, sin encontrar rastro alguno de incendio, con las narices
+abiertas, olfateando siempre y percibiendo, mientras más se movía de una
+parte a otra, el alarmante tufo más marcado.
+
+--Perrro, señorr, ¿qué se quema?... ¡Si esto parrrece cosa de
+magia!--pensaba el tío Frasquito, en camisa, en mitad del aposento, con
+los brazos cruzados, el cuello tendido, y dirigiendo a los cuatro
+ángulos sus narices dilatadas y sus ojos muy abiertos.
+
+Parecióle entonces sentir un calorcillo alarmante en lo alto de la
+cabeza, y miró al techo... ¡Nada tampoco!... Volvióse rápidamente, y un
+grito de espanto se escapó de sus labios al verse frente a frente de un
+espejo... En él se reflejaba su estrafalaria figura, cubierta por el
+largo camisón y coronada por el gorro de dormir, en cuya punta brillaba
+una rojiza llamita... ¡Cielo divino, allí estaba el incendio!
+
+El miedo no raciocina nunca, y el que sintió el tío Frasquito impidióle
+comprender que la borlita del gorro se había inflamado en la palmatoria
+al inclinarse para recoger en el suelo el malhadado libro... Perdió,
+pues, del todo la cabeza el pobre viejo, lanzóse al timbre eléctrico,
+corrió luego a la puerta pidiendo socorro, y aporreando después la de
+Jacobo, gritó de nuevo:
+
+--_Au secours_!... _Au secours_!...
+
+Abrióse entonces violentamente la puertecilla y apareció en ella Jacobo,
+revólver en mano... Imposible era reconocer al tío Frasquito en aquel
+esperpento, y Jacobo no vino en la cuenta de quién era hasta que
+tendiendo el fantasma hacia él los brazos abiertos, gritó angustiado:
+
+--¡Jacobo!... ¡Jacobo!...
+
+Este, sin comprender nada todavía, diole por primera providencia un gran
+sopapo en la cabeza, y el gorro inflamado rodó por el suelo,--dejando al
+descubierto una calavera monda y lironda, blanca y reluciente como un
+melón invernizo.
+
+Fue todo aquello una grotesca escena de sainete, acaecida en un segundo,
+y, sin embargo, aquella pequeña y ridícula trivialidad de la vida
+decidió para siempre de la suerte de Jacobo...
+
+El criado de servicio en aquel departamento llamaba, atraído por el
+timbre, a la puerta del cuarto; comprendió entonces el tío Frasquito lo
+ridículo de la situación, y cada vez más angustiado, calóse prontamente
+una gorra de pelo, envolvióse en un abrigo de pieles, púsose la
+dentadura y refugióse en el aposento de Jacobo, diciéndole a este medio
+lloroso y suplicante:
+
+--¡Contesta tú, Jacobito!... ¡Que no me vean!...
+
+Entonces, de repente, entre la espesa bruma de temores y perplejidades
+que envolvía la mente de Jacobo como una cerrazón del océano,
+paralizando su natural audacia, brotó un punto luminoso... El tío
+Frasquito era rico, influyente, tenía entrada en todas partes, y aquella
+ridícula aventura le ponía en su poder atado de pies y manos, dadas las
+femeniles manías del presumido viejo. Las torcidas líneas de su plan
+comenzaron al punto a enderezarse, y una idea germinó al fin en su
+mente, vaga todavía e indecisa, pero visible ya, como el capullo del
+gusano de seda a través de su sedosa borra.
+
+Despidió al criado, disculpando al tío Frasquito con una alarma
+infundada, apagó el gorro, todavía inflamado, en la jofaina llena de
+agua, abrió un poco la ventana para renovar el aire y volvió presuroso a
+su cuarto, donde el tío Frasquito le aguardaba.
+
+Este, sosegado ya y tranquilo, hallábase arrellanado en la poltrona, al
+calor del fuego; cuando entró Jacobo, examinaba atentamente, con aire de
+aficionado, los tres sellos de lacre arrancados a los cartapacios por el
+masón traidor y olvidados en su azoramiento encima de la mesa.
+
+Los papeles estaban a buen recaudo, encerrados bajo llave en la cómoda
+del fondo.
+
+--¡Qué alboroto más necio!--exclamó el tío Frasquito al verle.
+
+Y queriendo atenuar lo ridículo de la escena, no dándole importancia
+alguna, añadió en seguida:
+
+--¿Qué sellos son estos?... No los conozco...
+
+El tío Frasquito coleccionaba sellos diplomáticos, según ya dijimos, y
+tenía un álbum de curiosos ejemplares que compraba a precios muy
+subidos. Días antes había pagado doscientos francos por un sello antiguo
+de cera de Yacoub Almanzor, que ostentaba en letras árabes esta hermosa
+leyenda: «Que Dios juzgue a Yacoub, como Yacoub haya juzgado».
+
+--La corrrona esta es de Italia: corrrona rreal sobre la cruz de
+Saboya--prosiguió el tío Frasquito--. Uno idéntico tengo de Víctor
+Manuel, perrro estos otros no los conozco...
+
+Embarazado Jacobo al ver en manos del tío Frasquito aquella prueba
+flagrante de su atentado, no contestaba, y el viejo, volviendo y
+revolviendo en todas direcciones los dos sellos verdes, preguntaba sin
+cesar:
+
+--¿De quién son?... ¿Te sirven?
+
+Jacobo, más y más embarazado, contestó por decir algo:
+
+--¿A que no lo aciertas?...
+
+--¡Toma!--exclamó de repente el tío Frasquito--. ¡Ya lo creo! El compás
+y la escuadra y la rramita de acacia en medio... ¡Torrrpe de mí! ¡Si
+esto huele a logia que trasciende!...
+
+Jacobo se echó a reír forzadamente, y el tío Frasquito, con el ardor de
+un amateur que tropieza con una ganga, añadió entusiasmado:
+
+--Pues me los vas a darr, Jacobito... De estos no tengo ninguno, y son
+curriosísimos... Supongo que no te servirán; a lo menos, uno me llevo...
+
+¡Cosa extraña y, sin embargo, harto común en caracteres como el de
+Jacobo! Cuatro horas llevaba este batallando consigo mismo sin osar
+decidirse, y de repente, en un momento, con cuatro palabras tan sólo,
+quemó sus naves y decidió su suerte.
+
+--Llévate los tres, si quieres--dijo encogiéndose de hombros.
+
+_Alea jacta est_!... Una vez entregados los sellos, imposible era
+colocarlos en su lugar y devolver los papeles, conservando copia de
+ellos, como había sido su primera idea, y hacíase preciso correr los
+riesgos de aquel audaz atentado, sin que hubiese ya lugar al
+arrepentimiento. Aquel punto luminoso le deslumbraba sin duda, o el
+capullo de su idea iba poco a poco aclarando la borra nebulosa en que
+antes aparecía envuelto.
+
+El tío Frasquito no se hizo repetir la invitación: envolvió los sellos
+con gran cuidado en el papel en que se hallaban puestos y guardóselos
+prontamente en el bolsillo, como si temiese que Jacobo revocase la
+dádiva. Este le miraba hacer con una extraña sonrisa, y cuando el
+terrible papelito desapareció en el bolsillo del viejo, murmuró en
+lengua turca:
+
+--_¡Olsum!_[11]...
+
+[Nota 11: Amén.]
+
+Y levantándose de pronto, propuso al tío Frasquito pedir un _bowl_ de
+_punch_ bien caliente. Excusóse este, dando por pretexto lo avanzado de
+la hora; mas Jacobo, con frases cariñosas y expresivas y cierto aire
+melancólico que sentaba muy bien a su varonil hermosura, le instó a que
+se quedase. ¿Iba a negarle aquel rato de expansión?... ¡Estaba tan
+triste, tan abatido, tan solo en el mundo!
+
+Miróle el tío Frasquito extrañado, y la curiosidad, que es la fuerza de
+resistencia más sufrida que se conoce, le clavó en el asiento... Quizá
+iba a despejar la X misteriosa que se debatía aquella misma tarde en la
+terraza del _Grand Hôtel_, la incógnita que representaba la presencia
+intempestiva de Jacobo en París, abandonando su Embajada de
+Constantinopla. El tío Frasquito recordaba haber aprendido en el Colegio
+Imperial, allá cincuenta años antes, aquello de Horacio: «_Fecundi
+calices quem non fecere disertum_?». Y el ponche fue aceptado con
+disimulado entusiasmo.
+
+Horacio no se equivocó, en efecto: Jacobo comenzó inter pocula sus
+confidencias, hablando lentamente, muy bajo, a retazos, como un hombre
+agobiado de pena que destila gota a gota por los labios la amargura que
+inunda su alma... Abrumábale el peso de un remordimiento, de una
+espantosa catástrofe de que había sido él causa involuntaria,
+obligándole a huir de Constantinopla con el corazón hecho pedazos y la
+conciencia salpicada de sangre...
+
+El tío Frasquito pegó un brinco en el asiento, abriendo los ojos
+tamaños, y Jacobo inclinó la cabeza entre las manos, mirando atentamente
+su copa vacía y guardando silencio.
+
+--¡Hombrre, hombrre... eso es serio!--murmuró el viejo asustado; y como
+viese que el otro prolongaba su silencio, tiróle de la lengua, diciendo:
+
+--Serría cuestión de faldas, sin duda...
+
+--O de pantalones, que para el caso viene a ser, en Turquía, lo
+mismo--replicó Jacobo.
+
+Y de repente, de un tirón, con el violento esfuerzo de un hombre que
+arroja lejos de sí un peso que le abruma, refirió con todos sus detalles
+la terrible historia de la cadina Sarahí... El tío Frasquito escuchaba
+con la boca abierta, encogiéndose, encogiéndose en la poltrona,
+convencido de su pequeñez, a medida que lo novelesco y lo terrible
+agigantaban en su imaginación la figura del héroe de aquella aventura
+legendaria, de que era el primer confidente y esperaba ser futuro
+cronista... Y a la idea de ser el primero en lanzar a los cuatro vientos
+de la publicidad la trágica aventura, el tío Frasquito se alargaba, se
+alargaba en la poltrona, hasta hombrearse con el héroe como la sombra se
+hombrea con el cuerpo y el eco con la música, y Homero con Aquiles, y el
+inmortal Virgilio con el divino Eneas. ¡Y pensar que era ya demasiado
+tarde para correr de casa en casa aquella misma noche dando la
+noticia!...
+
+Jacobo leía en la cara de babieca del tío Frasquito lo que allá para sus
+adentros iba pensando, y no pudo contener una sonrisa de triunfo al ver
+conseguido su primer intento. Al día siguiente, la historia de la cadina
+correría por París entero, justificando gloriosamente su fuga de
+Constantinopla, y rodeándole a él de la aureola de lo novelesco, de lo
+absurdo, de lo imposible; pedestal el más alto sobre que suele colocar
+sus ídolos de un día el público de papanatas ilustres, que anda a caza
+de novedades y cuentos.
+
+Harto conocía Jacobo aquel público, y necesitaba y le bastaba un solo
+día para sentar seguramente el pie en el nuevo terreno a que sus planes
+le llevaban. Quiso, sin embargo, remachar el clavo, y levantándose sin
+decir palabra, fuese a la maletilla abierta sobre la cómoda, revolvió un
+poco y arrojó después sobre el velador, delante del tío Frasquito, un
+pequeño objeto, diciendo:
+
+--¡Único recuerdo de mi idilio de Oriente!...
+
+Era una babucha, pero una babucha inverosímil por su tamaño, de raso
+blanco, con puntera de filigrana de oro y lazos de pluma de cisne
+sujetos con esmeraldas: una preciosidad artística, cortada sin duda
+alguna a la medida del pie de un hada, y hecha, más bien que para
+encerrar un pie humano, para guardar joyas y dijes sobre el tocador de
+una dama.
+
+El tío Frasquito se quedó pasmado, viéndose otra vez chiquitito,
+chiquitito como el _little man_ Carlos Statton, que podía bañarse en
+aquella ponchera, y figurándose a Jacobo alto, alto como el Napoleón de
+la columna de Vendôme, que mira a los hombres por la coronilla...
+
+Un deseo irresistible, tentador, nació entonces en su alma y se detuvo
+en sus labios tímido y respetuoso. Hubiera dado su más preciada joya, su
+dentadura misma de Ernest, por tener tan sólo veinticuatro horas aquella
+presea de la cadina y pasearla por todos los salones y enseñarla a todos
+los curiosos, desempeñando así un _bout de rôle_ en aquella novelesca
+tragedia que había de ser al día siguiente tema obligado de todas las
+conversaciones. París entero correría a postrarse ante aquel exótico
+zapato y él sería entonces el sumo sacerdote que mostrase la reliquia a
+la turba de noveleros.
+
+Y como si Jacobo leyese en su frente aquel deseo, y desde las alturas de
+la columna de honor en que el viejo le colocaba se dignase realizarlo,
+le dijo de pronto:
+
+--Tío Frasquito..., hazme un favor...
+
+--¿Qué?...
+
+--Guárdate eso...
+
+--¡Perrro, hombre!...
+
+--¡Sí, sí!... Llévatelo y que no lo vea más... Para mí es un recuerdo
+triste, y para ti es un _bibelot_ curioso, que puedes colocar encima de
+tu mesa...
+
+--Perrro, Jacobito, hijo..., no sé si debo...
+
+--Sí debes, hombre, sí debes... Ahí llevas la zapatilla de Ceneréntola;
+el día en que encuentres una mujer que pueda calzársela, ese día me la
+devuelves.
+
+--Pues entonces es mía parra siemprre--replicó el tío Frasquito
+encantado--. No creo que fuerrra de Turquía se calcen las mujeres con
+hojas de lirrrio.
+
+Despidióse al fin el tío Frasquito de Jacobo con las mayores muestras de
+cariño, y no bien se vio a solas en su cuarto, comenzó a examinar la
+babucha por todos lados, acabando por meter dentro las narices...
+Retirólas, sin embargo, al punto, haciendo un gesto de disgusto: no
+encontraba allí aquel suave perfume de Smirna, mezcla de áloe y de
+incienso, que se figuraba él había de dejar dondequiera que se posase el
+pie de una odalisca: lejos de eso, olía mal, muy mal--y el tío Frasquito
+fruncía la boca y arrugaba las narices--; olía a una cosa rara, así como
+mezcla de cuero sin adobar y engrudo medio podrido.
+
+Miró entonces a la suela, y estaba esta limpia, flamante, como si jamás
+se hubiera puesto en contacto con el suelo, ni sufrido la presión de la
+más ligera golondrina... ¡Hum!... ¿Si resultaría después de todo que el
+tal Jacobito era un grandísimo embustero, que le había encajado una
+sarta de mentiras?...
+
+Y pensando en esto, el tío Frasquito quedóse largo rato inmóvil, mirando
+atentamente la suela del zapato, como si interrogase a la Esfinge...
+Encogióse al fin de hombros: después de todo, aunque la reliquia
+resultase apócrifa y tuviera que ver con la cadina lo que sus calzones
+de él con los del gran Turco, nada se perdía en ello... _Se non è vero,
+è bene trovato._ ¡Mayores _pamphlets_ había visto él correr por el
+mundo!...
+
+De pronto se acordó de una cosa importantísima, y corrió a dar discretos
+golpecitos en la puerta de Jacobo; este, con su truhanesca sonrisa
+estereotipada sobre los labios, ocupábase en aquel momento en esconder
+en el último rincón de la maleta la babucha compañera de la regalada al
+tío Frasquito. La historia de la cadina era cierta, mas la babucha
+habíala comprado él en el Gran Bazar, por mero capricho, a uno de esos
+viejos turcos de rostro impasible, ojos de vidrio, enorme turbante y
+caftán naranjado, que recuerdan todavía en la Constantinopla moderna los
+tiempos de Bayaceto y Solimán el magnífico. El tío Frasquito asomó
+tímidamente la cabeza, diciendo:
+
+--Jacobo, Jacobito..., dispensa... Me parrrece lo mejor que no digas
+nada de aquello...
+
+--¿Y qué es aquello?
+
+--Pues hombre, aquello... Lo del gorrro, lo del incendio.
+
+--¡Ah, ya!, ni siquiera me acordaba.
+
+--¡Pues clarrro está! Es una tonterrría... Perrro ya tú ves; ¡la gente
+es tan necia!... Se rríe de todo y lo pone a uno en rridículo...
+
+--Descuida, hombre, descuida... ¿A quién voy yo a contar semejantes
+sandeces?
+
+--Pues, buenas noches, Jacobito... Dispensa... Si ocurre algo, pega en
+el tabique... Yo tengo el sueño de un pájarrro; en eso parrrezco un
+viejo...
+
+El tío Frasquito acostóse al fin muy satisfecho, pensando en mañana, y
+al apagar la luz, esta vez con grandes precauciones, tuvo un escalofrío
+de espanto... Parecióle que se arremolinaban las tinieblas en medio del
+aposento y surgía de ellas mismas el eunuco estrangulado, con el dogal
+al cuello, los ojos fuera de las órbitas, el paso lento, la mano
+extendida, fría, yerta, que se alargaba, se alargaba hacia él... y le
+tiraba de las narices.
+
+El tío Frasquito se tapó la cabeza con la sábana, apretó mucho los ojos
+y por tres veces se santiguó muy de prisa.
+
+
+
+
+--V--
+
+
+El certamen de belleza femenina, celebrado primero en Spa y luego en
+Budapest, despertó en la condesa de Albornoz la felicísima idea de hacer
+circular por toda Europa artística y civilizada la suya propia.
+Verdaderamente, era para ella una desgracia llamarse Albornoz, porque de
+ser su nombre menos ilustre, hubiera corrido a la capital del antiguo
+reino de los Esteban y Vladimiros a disputar el premio de la hermosura a
+Cornelia Szekely, la húngara laureada.
+
+No pudiendo, pues, ganarlo en persona, ideó ganarlo en efigie,
+discurriendo para ello hacerse retratar por Bonnat y enviar la obra
+maestra de exposición en exposición, para que, apoderándose de ella el
+buril y la fotografía, no quedara rincón del mundo en que se ignorase
+que la condesa de Albornoz tenía los ojos, según la frase de Diógenes,
+pasados por agua. Así y todo, creíalos ella, allá en las morbosas
+excitaciones de su amor propio, capaces de realizar el sueño de
+Alejandro y de Napoleón: someter el universo.
+
+Esta idea trascendental deteníala en París desde el mes de noviembre, y
+tres veces por semana dignábase _poser_, para bien de la humanidad, en
+el estudio del gran artista. El retrato debía de estar concluido para la
+próxima exposición de Viena, y costábale el caprichito la friolera de
+cuarenta mil francos. Carillo era, sin duda, ¿pero para qué, si no, le
+había dado Dios el dinero?
+
+Aquella mañana había enviado Currita un recado a Bonnat para que no la
+aguardase, a causa de tener que acompañar a su majestad la reina a la
+capilla expiatoria del bulevar Haussman. Las once habían dado ya en el
+reloj del _Grand Hôtel_, y Kate, la doncella inglesa, prendía con dos
+largas agujas de oro en la cabeza de Currita la riquísima mantilla
+española de encajes con que se proponía la dama quitar la devoción a los
+pocos que la tuviesen, en las honras fúnebres del infortunado Luis XVI.
+
+La duquesa de Bara habíale ya avisado con su doncella que le estaba
+aguardando, para ir juntas al palacio Basilewsky, y Currita, nerviosa e
+impaciente, preguntaba sin cesar a Kate si el señor marqués no había
+vuelto.
+
+--No, señora--respondió la doncella.
+
+--Pero ¿a qué hora salió?... ¿Cómo ha madrugado tanto?
+
+--Si no ha salido...
+
+--¿Pues cómo es eso?
+
+--Porque desde anoche no ha vuelto.
+
+--¡Ya!--exclamó Currita.
+
+Y mirándose en el espejo, se arregló con sumo cuidado un rojo ricito que
+con gran prudencia encubría sobre su frente una manchita de pecas.
+
+La duquesa de Bara, cansada de aguardar, llegó en busca de la perezosa.
+
+--¿Pero, Curra, qué haces?... ¡Mira que la reina estará aguardando!...
+
+--¡Vamos, vamos, Beatriz!... Parece que no conoces a la señora: las doce
+nos darán sin salir de la cámara.
+
+Y observando que completaba también la _toilette_ de luto de la duquesa
+una mantilla española, exclamó muy alborozada:
+
+--¡Mujer, hemos tenido la misma idea!... ¡Qué delicia!... Les _grands
+esprits se rencontrent_...
+
+--Para representar a España, no se podía ir de otra manera... Lo que
+siento es no haber pensado en el abanico...
+
+--Pues por lo mismo compré yo ayer uno... Míralo, no es feo... ¿Quieres
+otro igual? Kate te lo traerá en un momento: lo compré en la _Compagnie
+Lyormaise_, ahí, a la vuelta de la esquina.
+
+La duquesa, ante la perspectiva de un abanico gratis, sintió aminorarse
+su prisa. Era un abanico muy bonito, de nácar quemado, muy oscuro, con
+país de seda negra. Kate lo pagaría en la tienda, y ella se olvidaría,
+de seguro, de pagarlo a Kate; porque en estas cosas de pagar era la
+duquesa mujer muy distraída... Al salir Kate, avisó que el señor marqués
+había vuelto.
+
+--Dispensa un momento, Beatriz--exclamó vivamente Currita--. Voy a decir
+adiós a Fernandito.
+
+La duquesa hizo un gesto de complacencia íntima ante la ternura conyugal
+de su amiga.
+
+--¡Qué par de tórtolos!--dijo--. Te aseguro que me das envidia.
+
+Y Currita, con patética entonación, contestó desde la puerta:
+
+--Verdaderamente que es un don del cielo no haber tenido en catorce años
+de matrimonio un solo disgusto.
+
+Fernandito acababa de llegar, y a la verdad que no eran sus trazas de
+haber estado rezando el rosario. Traía en pie el cuello del gabán, ajada
+la camisa, un apabullo en el sombrero, rojos e hinchados los ojos, y
+trascendíale el aliento a vino trasnochado. Quedóse muy sorprendido y
+turbado a la vista de Currita, y con la forzada sonrisa del escolar que
+encubre una picardihuela con una mentira, le dijo:
+
+--He estado a ver a los antropófagos... En el Jardín de las Plantas.
+
+Ella, con tiernísima solicitud, exclamó muy alarmada:
+
+--¡Jesús, Fernandito, me dan miedo esas cosas!... ¿Están sueltos?...
+¿Muerden?...
+
+--¡Ca, no!... Si son unos negros cualquiera... ¡Más feos!...
+
+Y se abrochaba con disimulo el gabán, para ocultar a Currita que llegaba
+su consideración a los antropófagos hasta el punto de visitarlos a las
+diez de la mañana, de frac y corbata blanca. Ella, con su sencillez
+columbina, no reparaba en esto, y se apresuró a preguntar con ingenuidad
+adorable:
+
+--¿Hiciste mi encargo?
+
+--¿Qué encargo?...
+
+--¡Pues me gusta!... ¿No te dije que fueses a ver a Jacobo Téllez?...
+
+--¿A Jacobo Téllez?... ¿Y quién es Jacobo Téllez?
+
+--Pues, hombre, Jacobo Sabadell, el marido de mi prima Elvira.
+
+--¡Ah, ya!... Si yo creía que se llamaba Benito...
+
+En los claros ojos de Currita brilló un relámpago de ira, y a poco más
+pierde su mansedumbre.
+
+--Y aunque se llamara Policarpo--exclamó--. ¿Es razón esa para no hacer
+lo que te digo?...
+
+--Pues nada, hija, se me olvidó. ¿Qué hemos de hacerle?
+
+--¡Ir ahora mismo! ¿Te enteras?... Y convidarlo a almorzar... Mira que a
+mi vuelta he de encontrarlo aquí contigo.
+
+--Bien, hija, descuida, así se hará... ¿Dices que se llama Benito?
+
+--¡Dale con Benito!... Se llama Jacobo, y es un muchacho
+distinguidísimo, a quien quiero que consideres como mi primo que es.
+
+Currita disertó un momento sobre el amor de la familia y el imperioso
+deber que tiene todo ciudadano de estrechar estos lazos venerandos, y
+dejando ya convencido a Fernandito, marchó a reunirse con la duquesa.
+
+Al subir al carruaje ambas damas, apareció el tío Frasquito presuroso,
+muy lozano, pulcro y resplandeciente, haciéndolas señas de que le
+aguardasen. Subió con ellas al coche, sacó del bolsillo una curiosa
+cajita de cartón y púsola sobre sus rodillas. Las damas le miraban
+atónitas y él sonreía picaresco; levantó al fin la tapa con mucho
+misterio, y entre perfumados papeles de seda apareció la babucha.
+
+Mientras tanto, Jacobo, sin salir de su aposento del Gran Hôtel, daba
+vueltas a su proyecto. La claridad de juicio va en razón directa de la
+conveniente distancia a que se contemplan los hechos, y al despertar
+aquel día, libre ya de las perplejidades y angustias que atormentaban su
+ánimo, pudo apreciar su situación con exactitud verdadera.
+
+Las líneas de su plan aparecieron entonces claras y firmes en todos sus
+contornos, a la manera que después de una inundación y cuando las aguas
+se retiran, aparece distintamente la altura de los collados y lo extenso
+de los llanos y lo profundo de los valles. Encontróse entonces Jacobo
+con que sus collados eran montañas, y sus llanos desiertos, y sus valles
+abismos...
+
+Y lo peor del caso estaba en que el primer abismo que se abría a sus
+pies y le era forzoso salvar, habíalo abierto él con sus propias manos
+la noche antes, por jugarlo todo impremeditadamente a una sola carta,
+olvidando que era su juego de cartas dobles y complicadas. Porque la
+babucha comprada en el Gran Bazar y la necedad del tío Frasquito iban a
+colocarle aquel mismo día en lo alto de la columna del escándalo, en la
+gloriosa picota de la moda, que asentaba esta vez sus cimientos sobre
+los cadáveres de dos seres degradados, muerto el uno con un dogal,
+cosida la otra a puñaladas y arrojada en su saco de cuero, sin expirar
+todavía, viva y palpitante, en lo profundo del mar de Mármara.
+
+Mas desde aquella columna, donde se podían dictar leyes al mundo del
+fausto y del escándalo, sólo se lograba inspirar desprecio y repugnancia
+invencible a ese otro mundo, no más pequeño, pero sí más desconocido, de
+la honradez y la virtud, y justamente en aquel mundo callado y oculto
+era donde se escondía la persona que a toda costa necesitaba él en
+aquellas circunstancias... ¿Y quién ponía ya diques al viento? ¿Quién
+sujetaba al tío Frasquito, que babucha en mano recorría ya las calles de
+París en busca de un pedacito de celebridad, de un solo rayito de la
+aureola del héroe?...
+
+Preciso era tirar por otro camino, y la casualidad trajo a Jacobo quién
+había de indicárselo. Era este Diógenes, que acudía muy de mañana,
+atraído por el dinero que se le figuraba traer el plenipotenciario, como
+los buitres acuden al olor de la carne muerta.
+
+Diógenes no era como Sabadell, que jamás se apeaba de su papel de gran
+señor, y lo mismo gastaba en boato y en caprichos en tiempo de las vacas
+gordas que en tiempo de las flacas, con la sola diferencia de pagar en
+los de aquellas y no pagar en los de estas. Diógenes, por el contrario,
+vivía en una modesta _maison meublée_, y sentábase de diario a la
+primera mesa que hallaba puesta, sin esperar a que le invitasen, por
+cierta especie de derecho de cuchara que garantía su poquísima
+vergüenza, por una tradición constante que la inveterada costumbre había
+convertido en ley escrita en las pandectas de la capigorronería
+madrileña. Cuando tenía dinero lo derrochaba espléndidamente, y cuando
+no lo tenía, pedíalo prestado, con la intención jamás retractada de no
+pagarlo nunca, según su axioma favorito: Cobra y no pagues, que somos
+mortales.
+
+Aquella mañana habíase propuesto almorzar con Jacobo y llevárselo
+después al _Petit-Club_ a tirar de la oreja a Jorge, con ánimo
+deliberado de darle por el camino algún _sablazo_ bien dispuesto.
+
+Su sorpresa fue, pues, grande cuando Jacobo, con la austeridad de un san
+Pablo primer ermitaño y la fortaleza de un san Antonio en el desierto,
+se negó rotundamente a salir del hotel, diciendo que había jurado no
+pisar el impuro suelo de París, que jamás tomaría en la mano una carta y
+que no pareciéndole ya conveniente marchar a Madrid a causa del cambio
+político, había decidido salir a la mañana siguiente para Biarritz,
+donde pensaba intentar una reconciliación con--¡polaina!--¡con su
+mujer!...
+
+Escuchábale Diógenes en silencio, mirándole de hito en hito, clavados en
+sus ojos los suyos, abotagados por la borrachera continua. Cuando acabó
+de hablar, díjole muy serio:
+
+--¡Vamos!... Tú dices lo del gitano del cuento: ¡Señó! Toos píen el pan
+de cada día... Yo sólo pío que me pongan donde lo haiga, que ya yo me
+arreglaré...
+
+--No te entiendo...
+
+--Pues vaya más claro... Tú dices: mi mujer ha ganado su pleito con la
+Monterrubio y tiene una porción de miles de renta... Yo tengo el hambre
+del hijo pródigo; pues me voy allá y me como el ternero...
+
+Alborotóse Jacobo al oír tan fielmente expresado parte al menos de su
+pensamiento, y con aire de dignidad ofendida, exclamó:
+
+--Te aseguro...
+
+--¡Vamos, Jacobito!... ¡Si conoceré yo a los cojos en el modo de
+andar!...
+
+--Te digo...
+
+--¡Si sabré yo el lino que cardo, Jacobito!...
+
+--Creo lo que quieras, pero yo...
+
+--¿Si querrán los pollos engañar a los recoveros?, pichón dorado... Mira
+niño: ni tú tienes vergüenza, ni yo tampoco; pero para ser pillo, lo
+primero que se necesita es talento, y cuando tú vas, ya estoy yo de
+vuelta. ¿Estamos?...
+
+La dignidad sublevada de Jacobo pareció sosegarse mucho, y después de un
+momento de silencio, preguntó:
+
+--Según eso, ¿te parece mi plan un disparate?...
+
+--¿Un disparate? Para ti, un negocio redondo; para ella, un robo a mano
+armada.
+
+--¿Y crees que Elvira...?
+
+--¿Se dejará robar?... ¡Pues ya lo creo!... Lo que es por ella, en
+cuanto le guiñes el ojo... Si te quiere, hombre; te quiere lo mismo que
+el primer día en que la engañaste. ¡Mentira parece!...
+
+--Pues entonces...
+
+--Entonces, queda el rabo por desollar.
+
+--¿Y de quién es ese rabo?...
+
+--Amigo mío... del padre Cifuentes.
+
+--¡Ya!... Ya me lo habían dicho.
+
+--Pues no te engañaron.
+
+Quedóse Jacobo un momento pensativo, y rascándose después levemente la
+cabeza, añadió con su truhanesca sonrisa:
+
+--Entonces... será preciso confesarse con el padre Cifuentes.
+
+Diógenes se puso muy serio.
+
+--Mira, Jacobo--le dijo--. ¿Me ves tú a mí?... Soy un truhán, un
+borracho, un perdis, que todo lo que no sea matar, todo lo he hecho...
+Pues para que veas: las cosas de Dios yo las respeto... Las respeto,
+porque lo mamé. ¡Polaina! Lo mamé con la leche... No soy bueno porque no
+quiero jorobarme siéndolo; pero al que se joroba y lo es, yo le venero;
+que no porque merezca yo un presidio dejo de conocer que hay quien
+merece la gloria; y no porque me revuelque en un lodazal dejo de ver que
+hay estrellas en el cielo...
+
+Jacobo escuchaba estupefacto la extraña salida de Diógenes, que
+pronunciaba su arenga babeando la ancha bocaza, dando golpes, ora en su
+propio pecho, ora en la mesa.
+
+--¿Y a qué viene todo eso?--preguntó al fin Jacobo.
+
+--¿A qué?... A que dejes tranquila a tu mujer, porque sólo con pensar en
+ella la manchas.
+
+--¡Pues me hace gracia!... ¡Valiente paladín le ha salido a la
+Elvirita!... ¿Y dónde han hecho ustedes su compadrazgo? Supongo que no
+será en el confesonario del padre Cifuentes.
+
+--No, por cierto... La veo y la he sabido apreciar en casa de María
+Villasis, que es su amiga íntima.
+
+--¿Conque amiga íntima de tu íntima amiga la Villasis?... ¡Ahora lo
+entiendo!... ¿Y qué hace esa perfecta viuda, como la llamaba la de Bara
+en otro tiempo?... Supongo que te habrá sucedido con ella lo que sucede
+con los perros chinos, que de puro feos hacen gracia... ¿Y mi mujer,
+será, sin duda, vuestra confidente?...
+
+--¡Alto ahí, canalla, o te rompo el morro!--exclamó Diógenes poniendo su
+formidable puño en las narices mismas de Jacobo--. ¿Qué es lo que buscas
+tú? ¿Dinero?... Pues ahí tienes a la de Albornoz; una... pelona como tú,
+que te dará lo que quieras... ¿Qué más te da, llamarte Jacobo que
+monsieur Alphonse?...
+
+¡Oh!... Jacobo se incomodó esta vez de veras, porque jamás le habían
+refregado por la cara una verdad tan áspera. Contúvose, sin embargo,
+porque sabía cuán terribles eran las embestidas de Diógenes, y con
+forzada sonrisa contestó:
+
+--Mira, Diógenes, la borrachera de ayer te dura todavía... ¿En qué
+cabeza cabe sino en la tuya, de bala rasa, que fuera yo a venderme a mi
+mujer por un puñado de duros?...
+
+--Amigo, cuando no dan más en la puja, hay que decir lo del otro gitano
+del cuento... Se confesó de haber robado tres pesetas, y el cura le
+dijo: «¿No te da vergüenza, infeliz, de condenarte por tres miserables
+pesetas?...» «¿Y qué quería usted que _jiciese_, si no había más?...»
+
+Aquí interrumpió la disputa el marqués de Villamelón, que entraba
+restaurado ya por completo de sus desperfectos de la mañana. Al verle
+Diógenes, cogió prontamente un periódico y púsose a leer junto a la
+chimenea, en el lado opuesto.
+
+El marqués fuese derecho a Jacobo, que ceremoniosamente se levantaba
+para recibirle, y apretándole ambas manos, díjole con grande afecto:
+
+--Adiós, Benito, ¿cómo te va?... Tú siempre tan famoso...
+
+Y con protectora afabilidad diole dos cariñosas palmaditas en el hombro
+izquierdo.
+
+--Dispensa que no viniera a verte ayer, Benito--prosiguió Villamelón,
+sentándose--. Pero en este París, ¿me entiendes?, no hay tiempo para
+nada... Curra te espera a almorzar. ¿Lo sabes?... A las dos: un poco
+tarde quizá; pero hoy está de servicio con la reina. ¿Me entiendes?
+
+Ofendióse la altivez de Jacobo con los aires protectores del héroe del
+combate _navo-terrestre_ de Cabo Negro, y quiso declinar fríamente la
+honra del convite; mas Villamelón le atajó la palabra, diciendo:
+
+--¡Nada, nada, nada! ¿Me entiendes?... No admito excusas, Benito; y
+Curra se ofendería de muerte. ¿Sabes?... Tiene debilidad por la familia,
+y lo que es por ti, delira. Siempre está con Benito arriba, Benito
+abajo...
+
+Diógenes gritó desde su asiento:
+
+--Pero, Villamelón..., quiero decir, ¡majadero!... ¡Si no se llama
+Benito!...
+
+--¡Ay! Es verdad, que era... ¿Cómo era?...
+
+--Jacobo.
+
+--¡Eso es, Jacobo!... Pues dispensa, Jacobo; pero tengo una memoria
+infelicísima, y lo peor es que cada día se me va debilitando...
+
+Quejábase con harta razón Fernandito de su falta de memoria, síntoma
+fatal a veces de los reblandecimientos cerebrales. Mas Diógenes, que no
+perdonaba ocasión de descargar su terrible mandoble, púsose a recitar
+como si leyera en el periódico:
+
+ Hablando de cierta historia,
+ A un necio se preguntó:
+ --¿Te acuerdas tú?--Y respondió:
+ --Esperen que haga memoria.
+ Mi Inés, viendo su idiotismo,
+ Dijo risueña al momento:
+ --Haz también entendimiento,
+ Que te costará lo mismo.
+
+Jacobo y Villamelón se miraron entre sí, miraron después a Diógenes, y
+tornado a mirarse ambos, echáronse a reír, diciendo al cabo Fernandito:
+
+--¡Qué cosas tiene!... No hay más remedio que dejarlo o matarlo. ¿Sabes,
+Benito?...
+
+
+
+
+--VI--
+
+
+El tío Frasquito no podía ya con las piernas, y esforzábase en vano por
+discurrir algo parecido a la hazaña de Churruca en Trafalgar, cuando
+privado también de una de las suyas por una bala de cañón, siguió
+mandando el combate desde el puente del navío metido en un tonel de
+afrecho.
+
+¡Oh!... ¡Si aquello le hubiese sucedido a él veinte años antes, cuando
+en un solo día hizo sesenta y nueve visitas para anunciar el primero
+aquel famoso casamiento que alistaba en el número de sus sobrinos a
+Luisito Bonaparte, el conde consorte de Teba!
+
+Y lo peor del caso era que cuando, a las cuatro de la tarde, volvió al
+Gran Hôtel rendido y desalentado por no haber podido enseñar más que a
+las dos terceras partes de la colonia española la babucha apócrifa de la
+cadina, encontróse con que la trágica historia tenía una segunda parte,
+interesantísima también, pero pía, devota, sentimental, romántica, en
+que cabía a su persona no sólo el papel del cronista, sino el de agente
+poderoso, de intercesor eficacísimo, de _ama de llaves de la
+Providencia_, que hubiera dicho Diógenes, en el bello final de aquel
+drama que comenzaba su acción en las barbas del Sultán e iba a
+terminarse bajo el manteo del padre Cifuentes. Acordóse el tío Frasquito
+de Matilde y Malek-Adhel, y se sintió enternecido; la emoción le produjo
+un golpe de tos violentísimo, que fue necesario calmar con tres
+caramelos de malvavisco.
+
+Porque Jacobo había acudido a él de nuevo en demanda de auxilio y
+abiértole su corazón hasta lo más recóndito. Era singular lo que por él
+pasaba, y en vano había intentado explicárselo. La noche antes daba
+vueltas en el lecho, inquieto y desvelado, viendo desfilar en su
+memoria los treinta y tres años de su vida cargados de placeres, de
+aventuras, azares sin mañana, flores sin raíces, gozos sin recuerdo,
+locuras sin felicidad que le causaban entonces en el ánimo la impresión
+de repugnancia que causa al estómago ahíto e indigestado el recuerdo de
+manjares sustanciosos.
+
+El tío Frasquito le escuchaba atento y boquiabierto, creyendo ver
+apuntar en el corazón apasionado de Malek-Adhel aquellos alborotos
+misteriosos que trocaron los de Rancés y Mañara... Mas de repente,
+dejando Jacobo el tono sentimental de su perorata, preguntóle en prosa
+llana dónde andaba a la sazón su mujer Elvira.
+
+El tío Frasquito hizo una mueca de disgusto, como si viera trocar a
+Malek-Adhel el blanco turbante por el sombrero de copa alta, o le
+hicieran saltar de una página de Madame Cottin a otra de la _Guía de
+forasteros_.
+
+--¿Elvirrra?--contestó--. Pues no sé, perrro debe de estar en
+Biarrriz... Ayerrr dijo la López Morrreno que la había visto.
+
+Quedóse Jacobo mudo y pensativo por un momento, y el tío Frasquito,
+reventando de curiosidad, se apresuró a añadir muy atento y oficioso:
+
+--Perrro si quierrres noticias cierrtas, yo conozco a una persona que
+puede dármelas.
+
+--¿Quién?...
+
+--El padre Cifuentes.
+
+--¡Hombre!... ¿Conoces tú al padre Cifuentes?...
+
+--¡Ya lo crreo! Si es mi sobrino: hermano de madrrre de la Vegallana...
+Es hijo de Tonino Cifuentes, que fue subsecretario de Estado en tiempo
+de Iztúrrriz, y entró en la Compañía, cuando...
+
+--¿Pero está también en Biarritz?
+
+--No: está aquí en Parrrís; en la rrue de Sévres... Desde el 68 no ha
+estado en España sino de paso.
+
+Y con cierto delicado recelo, añadió tímidamente:
+
+--¿Quierrres que lo vea?...
+
+--No... Quiero verlo yo mismo.
+
+El tío Frasquito brincó otra vez emocionado, viendo ya a Malek-Adhel
+fundando, como Rancés, una Trapa, o un hospital como don Miguel de
+Mañara... ¡Todo, todo iba saliendo lo mismo, igual, idéntico que en la
+_Favorita_!... Fernando, _la bella del Re_, fray Baltasar... Faltaba tan
+sólo el convento, y ansioso él de poner la primera piedra, se apresuró a
+decir:
+
+--Pues te llevarrré cuando quierrras.
+
+--Mañana mismo.
+
+--Conformes.
+
+Cauto, sin embargo, el tío Frasquito, y deseando prevenir en el ánimo
+del novicio las deficiencias que pudiera tener en su papel de fray
+Baltasar el padre Cifuentes, apresuróse a decirle que era este un
+cuitadito, un infeliz sin pizca alguna de mundo, que hablaba _oportune
+et importune_ del infierno, pintando unos diablos feotes y groseros que
+en nada se parecían a los diablillos correctos, perfumados, elegantes,
+que se figuraba el tío Frasquito de frac y corbata blanca, pelo rizado,
+gardenia en el ojal, monóculo en el ojo izquierdo y un lazo de color de
+fuego en la punta del rabo.
+
+--Porrque mirrra, la verrrdad--prosiguió con aire de íntima confianza--.
+Yo soy muy católico, muy creyente, perrro lo que es el clerrro, deja
+mucho que desearr en todas parrtes... No se encuentra un sacerrdote que
+nos conozca bien, que sepa amoldarrse a nuestro modo de serr, al modo de
+sentirr de las gentes de nuestrrro círrculo... El mismo padre Cifuentes,
+el otro día, en el entierrro del general Tercena, me dio la tarrde,
+hijo, me dio la tarrde... empeñado en convencerrme de que yo me había de
+morrrirr también, y que era menester preparrrarrse y pensarr en lo
+eterrno... En fin, hijo, me angustió, ¡me angustió de verrras!... Y
+cuando lo de Pepita Abando, ¿tú no sabes?... Estuvo atrroz, atrroz,
+crruelísimo... Una muchacha tan buena, tan elegante, tan carrritativa,
+que nunca tuvo más pasión que Pablo Verrra, y todo Madrid lo sabía y lo
+sancionaba, y hasta su mismo marrrido se hacia cargo... Pues nada, hijo,
+el padrre Cifuentes no se lo hizo: se puso malo Pablitos, y Pepita,
+¡clarrro está! atrropelló porr todo, y se instaló a su cabecerrra.
+Avisarrron al padre Cifuentes, y este contestó que no podía entrarr en
+aquella casa sin que Pepita salierrra prrimerro... ¡Figúrrrate tú qué
+exigencia!... Ella se negó, porr supuesto, y Pablitos también, y porr
+más vueltas que dierrron parrra convencerr al santo varrrón de que errra
+una crueldad separrrarlos, y que todo el mundo le crriticarrría a ella
+abandonarrlo en la última horrra, nada, nada, nada... Têtu, como un
+arrragonés: se metió las manos en las mangas y dijo que no, que no y
+que no, y lo dejó morrrirr como un perrro. Y eso que iban ya a pedirr la
+bendición a Su Santidad y todo, todo...
+
+--Te advierto esto--prosiguió el tío Frasquito, empinando el
+dedo--porrque si piensas consultarrle alguna... vocación o
+confesarrte...
+
+--¿Confesarme yo?--exclamó muy ofendido Jacobo--. ¿De dónde sacas tú
+eso?
+
+--Como decías que deseabas hablarle...
+
+--¿No es el padre Cifuentes el confesor y el director íntimo de mi
+mujer?...
+
+--Sí, porr cierrto...
+
+--Pues lo que yo quiero exigir de él es que obligue a Elvira a acceder a
+mis pretensiones.
+
+--¿Perrro cuáles son tus pretensiones, Jacobito?--preguntó el tío
+Frasquito muy alarmado.
+
+--Una muy sencilla y muy cristiana... Reunirme con mi mujer y olvidar
+todo lo pasado.
+
+--¡Aaah..., yaaa!--exclamó el tío Frasquito estupefacto y desolado, al
+ver que la Trapa se quedaba sin fundar, y el hospital sin concluir, y el
+novicio sin tomar el hábito.
+
+Y rabiosillo y enfurruñado de que la leyenda de Malek-Adhel tuviera el
+ramplón desenlace de cualquiera comedia moratinesca, dejóse llevar de su
+espíritu de chismografía hermafrodita, diciendo:
+
+--Perrro ¿has meditado bien tus pretensiones?
+
+--_Je parecen acaso imposibles_?...
+
+--Hombrre, imposibles no... ¿Perrro sabes tú la vida que Elvirrra hace?
+
+--Justamente iba a preguntártelo.
+
+El tío Frasquito hizo dos o tres visajes remilgados de ¡reviento si no
+lo digo!, y contestó titubeando:
+
+--Hombrrre, te dirrré... La cosa es pública... perrro yo no sé si
+debo...
+
+--¿Pues no has de deber, tío Frasquito?--exclamó Jacobo violento y
+azorado--. Yo tengo el derecho de preguntar, y tú, si eres mi amigo,
+tienes el deber de responderme.
+
+--¡Ya lo crreo que soy tu amigo, Jacobito! ¿Lo dudas?... Y lo fui de tu
+padrre, y de tu abuelo... Quierrro decirr... a tu abuelo lo conocí
+siendo yo una criaturrra... Perrro hay ciertas cosas...
+
+--¿Pero qué cosas?... ¡Dilas, hombre, dilas!...
+
+--Pues mirrra, Jacobo, la verdad... Tu mujerr ha dado mucho que hablarr
+en todas partes...
+
+--¿De veras?...
+
+--Lo que oyes: siento mucho decírtelo, perrro es muy cierrrto... Está
+_déclassée_, hijo, _déclassée_ por completo. Todo Madrid le ha dado de
+lado, y sólo se trata con mi sobrina Villasis, ¡otra que tal!... Perrro
+siquierrra esta es mujerr de arranque, y gasta y hace ruido...
+
+--¿Pero qué es lo que hace Elvira?...
+
+--¡Horrrorrrres, Jacobito, horrrorrrres!... Empieza porque desde que se
+separrró de ti, no se la ha vuelto a verr en ninguna parrte: ni en un
+teatro, ni en un baile, ni en la Castellana, ni siquierrra un domingo en
+casa de Montijo... Dicen que está fanatizada... Carmen Tagle tuvo una
+doncella que había estado en su casa ¡y contaba unas cosas!... Siempre
+detrás de los criados, porrque hoy errra día de ayuno, y mañana de Misa,
+y al otro día de vigilia... En fin, insufrible; ninguno le paraba... ¡Y
+ella, unas rridiculeces!... Decían que dorrmía sobre una tarrrima, y
+ayunaba a pan y agua, y a ejemplo de no sé qué varrrón piadoso, se
+disciplinaba con un gato[12].
+
+[Nota 12: En la vida de V. P. Eusebio Nieremberg se cuenta, que
+solía disciplinarse con uno de esos instrumentos de garfios de hierro
+llamados _gatos_, y sin duda a este _gato_ y a este varón ilustre, son a
+los que alude el tío Frasquito.]
+
+--¡Qué atrocidad!... ¿Con un gato?... ¡Pero eso es imposible!...
+
+--Pues, hijo, así lo asegurrraban... no te puedes figurrarr lo que nos
+rreímos una noche en casa de Carmen Tagle, discutiendo el asunto...
+Algunos pensaban que el gato estarrría muerrto; lo que es así, también
+yo me disciplinaba... Lo mismo podía hacerrse con un plumerrro...
+
+Jacobo pareció tranquilizarse por completo al oír los _horrrorrrres_ que
+el tío Frasquito le relataba, y cortóle el hilo del discurso, diciendo:
+
+--¡Bah!... Si no es más que eso, de mi cuenta corre desfanatizarla.
+
+El tío Frasquito iba a replicar muy disgustado, pero Jacobo le atajó la
+palabra, preguntándole:
+
+--¿Y cómo vive Elvira?... ¿Gasta mucho?...
+
+--¡Ca!... Si parrrece la viuda de un cesante... Está seca, desgavilada;
+ella, que tenía un cuerpo tan airrroso, tan elegante... En fin, hijo, un
+día la vi en casa de mi sobrina Villasis, y me parrreció hasta sucia...
+Como si parrra serr santa se necesitarrra serr puerrca, cuando el aseo
+es una virrtud que se ejerrcita con agua fresca y un estropajo... De la
+casa no te digo nada, porrque no la he visto: tres veces estuve allí
+porr currriosidad, y no me rrrecibió ninguna. Perrro vive en un
+principal muy modestito, allá, junto a las Carbonerrras...
+
+--Eso no es extraño; la pobre debe andar mal de cuartos.
+
+--¡Ca!, no lo creas... ¿Perrro tú no sabes?... Si está rrica; como que
+ganó el pleito con la Monterrrubio y debe de tenerr de quince a veinte
+mil durrros de rrrenta.
+
+--¡Hombre!... ¡Lo siento!--exclamó Jacobo muy pesaroso.
+
+--¿De verrras?
+
+--Y tan de veras... Porque siendo ella más rica que yo, no faltarán
+malas lenguas que atribuyan al interés mi vuelta a su lado...
+
+--¡Oh, no, no, Jacobito, porr Dios! ¡Porr Dios, Jacobito!... ¡Quien
+piense eso..., no te conoce!
+
+--En fin, ya lo veremos... Lo que importa ahora es que yo me entienda
+con el padre Cifuentes.
+
+--Pues si te parrrece, mañana irrremos.
+
+--Sin falta.
+
+El tío Frasquito, resignado con el giro clásico que tomaba la leyenda,
+convino con Jacobo la hora en que habían de hacer al otro día la
+trascendental visita, porque el arrepentido esposo quería marchar a
+Biarritz cuanto antes.
+
+Despidiéronse al cabo protector y protegido, y aquel, para lanzar al
+público sin pérdida de tiempo la noticia, corrió a ponerse, desde luego,
+de punta en blanco para sus nocturnas correrías, y bajar de seguida a la
+terraza del hotel, donde toda la colonia española esperaba, como
+siempre, la llegada del correo.
+
+Pero ni la incertidumbre de nuevas desdichas en la madre patria, ni los
+mil chismes que por la patria adoptiva corrían, lograron apartar la
+conversación general de la novelesca historia de la cadina, cuya
+apócrifa babucha habían contemplado todos, después de algunas prudentes
+precauciones que, para la mise en scène, juzgo indispensable el tío
+Frasquito. Porque temeroso este de que algún ánimo suspicaz pusiese en
+duda lo auténtico de la presea, apresuróse antes de presentarla a la
+veneración pública a frotar la suela sobre el pavimento, a fin de que
+apareciese usada, y a desvirtuar con ricas esencias aquel importuno
+hedor a zapato nuevo que la noche antes había despertado en sus narices
+dudas tan peligrosas.
+
+La duquesa de Bara no había encontrado todavía ocasión oportuna de
+hacer el análisis crítico de la solemnidad religioso--política a que
+había asistido horas antes, y hasta la señora de López Moreno, reina
+destronada de Matapuerca, habíase olvidado por un momento de la honra
+insigne que al día siguiente la aguardaba. La duquesa le había anunciado
+que su majestad la reina se dignaba recibirla, y a renglón seguido, como
+quien no quiere la cosa, habíale pedido prórroga para el pago de
+aquellos piquillos que hacía varios años le adeudaba.
+
+--¡Pues no faltaba más!... ¡Lo que usted quiera!--había contestado la
+generosa acreedora.
+
+Y a renglón seguido también, y como quien no quiere la cosa, había
+plantado esta estaquita matrimonial, con sonrisa indagatoria:
+
+--Lucy y Gonzalito (primogénito de la duquesa), encantados de verse
+juntos... ¡Qué pareja tan mona hacen!... Hoy se han ido al
+_Skating-Rink_, porque Gonzalo está enseñando a patinar a Lucy...
+
+La duquesa pescó al vuelo la indirecta, y contestó tan sólo con una
+sonrisa que encubría este pensamiento:
+
+--¡Estás fresca!... ¡Cualquier día te cobras, endosándome a la niña por
+nuera!... ¡Una duquesa de Bara, _née_ López Moreno! ¡Dios nos asista!
+
+Currita, por su parte, guardaba aquella tarde un solemne silencio, hijo
+de una rabieta de dos mil demontres que le bailaba por dentro. Jacobo
+había desairado su almuerzo con el frívolo pretexto de que necesitaba
+descansar del viaje, y ella había descargado su ira sobre el indefenso
+Villamelón, que sentado a su espalda, en actitud pensadora, se consolaba
+de los rigores de su esposa pensando en las musarañas y distrayendo su
+imaginación con vivos recuerdos de su visita a los antropófagos.
+
+Leopoldina Pastor alborotada por ciento, proponiéndose referir a Octavio
+Feuillet la historia de la cadina para que escribiese un cuento
+original, y lamentándose de que Jacobo Sabadell no apareciese por
+ninguna parte, aguardándole todos tan impacientes para tributarle el
+justo homenaje de admiración que su novelesca aventura les inspiraba,
+tan distinto del frío recibimiento con que le habían acogido la víspera.
+
+Apareció entonces el tío Frasquito, vestido ya de gran gala, cargado de
+perfumes y de noticias, que, como las burbujas al hervor del agua,
+anunciaba en su rostro una significativa y prolongada sonrisa. La
+inesperada resolución de Jacobo causó en el auditorio sensación
+profunda, y cuando el tío Frasquito anunció que el héroe pensaba marchar
+a Biarritz quizá al día siguiente, dos personas, Diógenes y Currita, no
+pudieron contenerse... Levantóse el primero y fuese derecho al tío
+Frasquito como si quisiera pegarle, y la segunda, sin que denunciase su
+violenta ira más que una extraña vibración en su dulce vocecita, comenzó
+a vomitar injurias y vituperios contra la marquesa de Sabadell, su muy
+amada prima, con gran pasmo de Villamelón, que recordaba todavía el
+sermoncito sobre el amor de la familia que había escuchado aquella
+mañana.
+
+La grey femenil hizo coro a los vituperios de Currita, y todos
+convinieron en que la marquesa de Sabadell era una intriganta, una beata
+hipocritona, una mala esposa que, habiendo campado por su respeto diez
+años entre curas y monaguillos, quería ahora oscurecer al pobre Jacobo
+bajo la tutela del padre Cifuentes, y que era caso de conciencia y
+obligación imprescindible de todo fiel cristiano arrancar a la pícara el
+antifaz y advertir al cándido muchacho el lazo que le tendían.
+
+Diógenes, que, a mitad del camino pareció hacer de repente al tío
+Frasquito gracia de la vida, arremetió briosamente contra la hueste
+femenina, diciendo que era maldición de gitanos: «¡en lengua de hembras
+te veas!»; que quien dijo mujer, dijo demonio, y que de tan mala ralea
+era la casta, que todos, todos los bichos, hasta las chinches,
+¡polaina!, eran mujeres...
+
+Riéronse mucho todas las presentes de la ocurrencia de Diógenes, y este,
+más que por darles placer, por machacarles las liendres, contóles
+entonces que Dios no había formado a nuestra madre Eva de la costilla de
+Adán, sino del rabo de una mona[13]... Porque aunque este fue su primer
+intento, y tenía ya la costilla en la mano para formar de ella a la que
+había de ser causa de tantas desdichas, una mona que le miraba hacer
+atentamente, arrebatóle de repente el hueso y echó a correr para
+esconderlo en su madriguera. Quiso el Señor perseguirla y alcanzóla por
+el rabo; mas tan fuerte tiró la mona, que el rabo se le arrancó,
+quedándosele al Señor en la mano. Encogióse entonces de hombros y dijo:
+
+[Nota 13: Este cuento y el siguiente son antiquísimos cuentos
+populares de Andalucía, recogidos por el autor e inventados por el
+gracejo, profundo a veces, de los campesinos de aquella tierra. La
+sencillez misma de su forma y lo manifiesto de su inocente al par que
+picaresca intención, excluyen de ellos toda otra idea irreverente.]
+
+--Para lo que voy a hacer, lo mismo da...
+
+Y de aquel extraño utensilio formó a la madre del linaje humano.
+
+Alborotáronse las damas con el cuento de Diógenes y Currita, pesarosa de
+haber dejado escapar en la explosión de ira algo que la convenía tener
+muy guardado, apresuróse a seguir la broma, diciendo:
+
+--Pues mira, Diógenes, quizá tenga algo de verdad tu historia, porque a
+mí me contaron con respecto a la formación del hombre otra muy parecida.
+Dicen que Dios había criado ya a todos los animales; pero le faltaba
+todavía crear al hombre; era ya muy tarde y estaba cansado. Entonces,
+por ahorrarse tiempo y trabajo, cogió al primer animalillo que encontró
+a mano y le dijo:
+
+--Mira, habla tú--y quedó formado el hombre.
+
+Y al decir Currita: «Habla tú», dio un golpecito con la punta de su
+abanico en el hombro del marqués de Villamelón, su caro esposo. Este
+interpretó la seña como una muestra de reconciliación, y sonrió
+satisfecho, dulce y placentero, mientras Currita, inclinándose a su
+oído, le dijo muy bajo:
+
+--Mira, Fernandito..., me parece natural que vayas a ver si ha
+descansado Jacobo, y que le convides a comer.. Dile que le espero sin
+falta, porque tengo que hablarle de cosas que le interesan.
+
+Anunciaron en aquel momento la llegada del correo y Diógenes aprovechó
+la confusión natural que esto produjo para acercarse al tío Frasquito y
+cogerle sin miramiento alguno por la abierta solapa de su rico gabán de
+pieles, que dejaba al descubierto una pechera inmaculada, en cuyo centro
+relucía, bajo la corbata blanca, una bellísima turquesa, celeste como el
+cielo.
+
+Azoróse el tío Frasquito al verse solo y sin defensa en las garras de
+Diógenes, y procuró encubrir sus temores, acogiéndole humilde,
+sonriente, cariñoso, llamándole _Perriquito_, y ofreciéndole ricos
+cigarros que él no fumaba nunca, pero llevaba siempre a prevención para
+casos apurados. Mas Diógenes, fijando en él sus ojos abotagados por el
+ron y la ginebra, con el maléfico influjo de la serpiente que magnetiza
+al incauto pajarillo, le preguntó con muy malos modos después de un
+imperioso «¡oye, Frasquita!», si era cierto que andaba en compadrazgo
+con Jacobito.
+
+¡Él, con Jacobito!... ¡Jesús!... Pues si justamente era Jacobo una
+persona que le estaba reventando desde su cuarto y que sin saber por qué
+se le había indigestado... Verdad era que le había pedido una
+recomendación para su sobrino el padre Cifuentes, y él--claro está--,
+por salir del compromiso, le había ofrecido una tarjeta; ¿pero en qué
+cabeza podía caber que fuera él a acompañarle, ni a mezclarse en asuntos
+de familia, ni a meterse en _tripotages_ de mala ley con un loco
+semejante?...
+
+Y mientras esto decía el tío Frasquito, iba poco a poco escurriendo
+escurriendo su solapa de manos de Diógenes, hasta que, libre al fin,
+abrochóse prontamente el gabán hasta la barba, para poner a cubierto su
+nívea pechera de cualquier acometida de Diógenes. Este, dejándole hacer,
+tornó a preguntarle:
+
+--¿Y cuándo se va Jacobo a Biarritz?...
+
+--Mañana por la noche...
+
+Y con ademán misterioso y tono de íntima confianza, añadió:
+
+--Porr supuesto, que Jacobo sólo va allí al olorrcillo de los millones
+de la Monterrrubio, que disfruta hoy Elvirrra... ¿Y qué harrrá ella?...
+Porque no cabe en cabeza humana que una muchacha tan buena, tan santita,
+quierrra hacerr de nuevo ménage con ese Poncio Pilatos...
+
+Diógenes le volvió la espalda sin preguntarle nada más, y el tío
+Frasquito, gozoso de verse libre al solo precio de hacer traición a su
+amigo, corrió a noticiar a Currita que Diógenes tomaba partido por la
+Sabadell, y a lamentarse con la de Bara de que la policía correccional
+no pusiera coto, ni en España, ni en Francia, a los desafueros de aquel
+cínico viejo.
+
+Este había salido de la terraza por el salón de lectura, y entrando en
+un gabinete, cogió pluma y papel, y con letra inverosímil, púsose a
+escribir esta carta:
+
+«Mi querida María...».
+
+Aquí se atascó Diógenes, y rascándose la nariz con el cabo de la pluma,
+quedóse perplejo, hasta que añadió por fin al encabezamiento esta
+reverente coleta:
+
+«...muy respetada: Mañana sale de aquí para esa el perillán de Jacobito
+Sabadell, que lleva las de Caín, pues trata nada menos que de intentar
+una reconciliación con su pobre mujer Elvira. Anda huido de
+Constantinopla, donde ha hecho no sé qué atrocidades, y por lo visto ha
+olido que Elvira tiene dinero y quiere ahorrarle el trabajo de
+guardarlo. Mañana, antes de salir, tendrá una conferencia con el padre
+Cifuentes, que _Francesca di Rimini_ le servirá de tercero...»
+
+Aquí notó Diógenes que la concordancia era vizcaína, y añadió:
+
+«...o de tercera. Te advierto todo esto por si puedes hacer algo por esa
+pobrecita, que será capaz de entregarse atada de pies y manos al bribón
+de su marido, si no hay alguien que la aconseje. Si sirvo yo para algo,
+incluso para romperle un esternón a Jacobito...».
+
+De nuevo se detuvo Diógenes dudoso, por no saber a punto fijo si Jacobo
+podía tener uno o más _esternones_, y dispuesto sin duda a romperle
+cuantos tener pudiera, prosiguió al cabo:
+
+«...avísame y ahí me tienes. Yo sigo tan campante con mis sesenta y dos
+a cuestas, caminito, caminito de esa cama del hospital que tantas veces
+me has pronosticado. ¿Llegará en el sesenta y tres?».
+
+Y dando con esta pregunta por terminada la carta, firmóla como Antonio
+Pérez las suyas a _milady_ Richs:
+
+«Perro desollado de vuestra señoría, _Diógenes._»
+
+«P. D.--Un beso a Monina.»
+
+Y aquí se detuvo otra vez perplejo, meneó lentamente la gran cabezota, y
+su rostro granujiento tomó una expresión indefinible de ternura y de
+tristeza.
+
+Aquella Monina, bellísima criatura de cuatro años, ídolo de su corazón
+por un fenómeno semejante al que hace a los grandes perrazos encariñarse
+con los niños, que le tiraba de las patillas y le hacía andar a cuatro
+pies, guiándole ella por una oreja, había rechazado un día un beso de
+sus aguardentosos labios, diciéndole con infantil repugnancia:
+
+--¡No..., que apesta!...
+
+Y Diógenes, el cínico Diógenes, que se burlaba de la opinión del mundo
+entero y hacía gala de revolcarse en los más inmundos lodazales, sintió,
+ante la repugnancia de aquel ángel, que una gran vergüenza invadía su
+corazón y subía hasta su frente, tiñéndola de carmín, y asomaba a sus
+ojos llenándolos de lágrimas... Por tres días enteros estuvo sin beber
+una copa; al cuarto, rindióle el vicio otra vez; mas jamás volvió a
+besar a la niña.
+
+Y entonces, a tan gran distancia del bello angelito, creyó faltar a su
+propósito escribiendo en aquella postdata la palabra _beso_, y
+borrándola con grandes tachaduras, puso en su lugar: «A Monina, que le
+llevaré un muñeco que dice papá y mamá». Después escribió en el sobre:
+
+Mme. LA MARQUISE DE VILLASIS
+
+_Villa María._
+
+_Biarritz._
+
+
+
+
+--VII--
+
+
+El capricho de una soberana hizo en poco tiempo de un villorio olvidado
+uno de los centros más a la moda entre los semidioses que regulan sus
+costumbres, su lujo, sus necesidades y hasta su conciencia, a veces, por
+las extravagantes leyes de esta tirana caprichosa.
+
+La emperatriz Eugenia levantó en Biarritz la ville Eugénie, y Biarritz
+quedó al nivel de Trouville, Dieppe y Etretat. Los españoles lo invaden
+en verano, los ingleses en invierno y los rusos en otoño, como si por
+turno quisieran disfrutar sus comodidades bastante problemáticas y sus
+encantos harto discutibles.
+
+El lujo se apresuró a levantar allí villas y palacios; la especulación,
+hoteles y casinos; sólo la piedad se quedó con las manos quietas. En
+Biarritz apenas si existe una iglesia.
+
+En la carretera de Bayona hay hacia el lado del mar una villa deliciosa,
+que se asienta en un reducido parque como una paloma en su nido de
+verdura: extiéndese aquel a lo largo del camino, cerrado por una gran
+verja de hierro, en cuya puerta campea en uno y otro lado este letrero:
+Villa María. Da esta entrada a una gran calle, que sombreada por árboles
+magníficos, describe tres caprichosas vueltas, salta un diminuto
+riachuelo y lleva a una plazoleta semicircular, atestada de flores,
+especie de _square_ delicioso, que sirve como de patio de honor a la
+casa.
+
+Tres gradas de mármol blanco dan ingreso al piso bajo, destinado sólo a
+recibimiento y adornado con esa pulcra sencillez que adopta todo lo
+bello y destierra todo lo suntuoso, y constituye el buen gusto y la
+elegancia en el decorado de un palacio de campo. En el fondo del
+vestíbulo abríase la puerta del salón, y llegábase por este a un pequeño
+gabinete, tapizado todo de cretona, con grandes flores cobrizas. Ocupaba
+uno de sus frentes una chimenea de mármol blanco, y formaba el otro una
+gran ventana de cristales, abierta de arriba abajo, que dejaba entrar el
+sol a raudales y permitía ver la verdura del parque en primer término,
+la arena de la playa más lejos y el azul del mar en lontananza.
+
+Las once habían dado ya en el reloj del torreoncito de la villa, y dos
+señoras, sentadas a uno y otro lado de la chimenea, hablaban en el
+gabinete. Una lloraba en silencio; la otra parecía consolarla.
+
+Representaba esta más de cuarenta años, y su falta absoluta de
+pretensiones en nada disimulaba la sorda lima del tiempo. Un sencillo
+peine de concha sujetaba su abundante cabellera, blanca casi por
+completo, y su rica bata de paño labrado, con vueltas de terciopelo,
+lejos de prestar realce alguno a su persona, parecía más bien recibir
+ella misma del talle airoso y noble de la dama la severa elegancia de su
+corte y de sus pliegues.
+
+Su rostro, algo moreno y nada correcto en sus rasgos, tenía, sin
+embargo, esa móvil belleza que da la expresión y viene a ser, con
+respecto a la fisonomía, lo que el colorido con respecto al dibujo:
+belleza más bien moral que física, que se escapa siempre al pincel, y
+constituía el principal encanto de aquella señora, dotada de cierta
+viveza natural que no le quitaba señorío; cierta gracia espontánea y
+cariñosa que, unida a un ligerísimo ceceo, acusaban su procedencia
+andaluza.
+
+Era la otra mucho más joven, parecía abatida y estaba enferma; su rostro
+descolorido formaba un óvalo perfecto, y llamaban en él la atención los
+ojos, por lo dulces; la boca, por lo triste. Aquellos, grandes, azules,
+de mirada vaga, un poco alta, como lo es en medio del dolor la mirada de
+la esperanza; esta, pálida, caída por los extremos, con esa curvatura
+que indica el sufrimiento habitual y es el primer signo que estampa la
+agonía en los enfermos desahuciados y en los condenados a muerte. Traía
+puesto un sombrero oscuro, sin velo, un largo abrigo de piel de nutria,
+y escondía sus enguantadas manos en un manguito de la misma piel.
+
+Era esta señora la marquesa de Sabadell, y la otra, en cuya casa se
+hallaba, era la de Villasis, su amiga íntima.
+
+El correo de aquella mañana había traído a las dos señoras noticias
+importantes: la de Villasis había recibido la carta de Diógenes, y otra
+larga y detallada del padre Cifuentes. La marquesa de Sabadell, por su
+parte, encontróse al volver de misa con una carta, que hizo vibrar en un
+instante cuantas fibras sensibles existían en su corazón: por un
+momento creyó la infeliz mujer que iba a desmayarse.
+
+Diez años se le habían pasado sin ver la letra de Jacobo, y aun antes de
+fijar los ojos en el sobre, ese algo certero y misterioso que en
+circunstancias dadas agita el corazón y fija de repente el pensamiento
+en un punto remoto y olvidado, le avisó de quién era la carta.
+
+Tambaleándose entró en su alcoba, bebió con mano trémula un sorbo de
+agua y dejóse caer sin fuerzas en una butaca, mirando la carta que tenía
+en las manos, sin osar abrirla.
+
+El pasado entero se le vino a la memoria de un golpe, como una de esas
+grandes olas que revientan en la playa, borrando por completo la espuma
+de otras menores. Sus breves días de ventura, cuando enamorada
+perdidamente de su esposo y creyéndose de él correspondida, habíase
+creído en posesión del falso objeto de la vida, que es la dicha, y se
+había olvidado del objeto verdadero, que es Dios, se le pusieron
+delante.
+
+Esta fue su única culpa, culpa de hijos ingratos en que incurre la
+inmensa mayoría del linaje humano, que se olvida de Dios en la felicidad
+y sólo le recuerda en el llanto, porque cuadra más a su condición
+egoísta pedir remedios que agradecer bondades. ¡Harto lo conocía ella
+entonces y harto lo estaba expiando!...
+
+Vinieron luego las pequeñas infidelidades y los pequeños desencantos,
+sufridos sin reproche, perdonados sin restricción, que no lograron
+derribar el ídolo de aquella alma enamorada, manso río sin borrascas,
+arpa eolia en que hasta los mugidos del huracán se transformaban en
+suspiros... Después vinieron las grandes ofensas, y a poco los terribles
+descubrimientos de vicios enormes, que brotaban como setas monstruosas
+bajo el aspecto de seductor de aquel esposo adorado; de inclinaciones
+depravadas, pasiones indómitas, costumbres disolutas e innumerables
+defectos, que nacían y vivían en su alma como en la carne podrida los
+gusanos asquerosos.
+
+El ídolo hízose monstruoso, y la infeliz mujer quiso arrojarlo de su
+corazón indignada, como se arroja lo que ofende, lo que mancha, lo que
+deshonra; mas el alma íbasele detrás, llena de angustias y de vergüenza,
+porque el ídolo seguía en pie, siempre reinando en ella, y no por ser
+monstruoso dejaba de ser ídolo.
+
+Llegó al fin la ruina, y tras la ruina vino luego el abandono, los
+largos días solitarios, esperando en vano una carta mil veces contestada
+antes de ser escrita, aguardando siempre la demanda de un perdón ya de
+antemano concedido, acostándose con la agonía de despertar... de
+despertar al día siguiente para hallarse de nuevo sola, ¡sola!, en la
+arena del combate y del dolor, preguntándose a sí misma como el
+infortunado Delfín de Francia a su madre María Antonieta: ¿Hoy es
+todavía ayer?... ¡Y el ayer era siempre hoy, el ídolo era ídolo
+siempre!...
+
+Y en aquel momento, al revolver aquella carta, después de tantos años,
+aquel turbio oleaje de penas abrumadoras, punzantes desdenes, ofensas
+terribles, negras ingratitudes, lágrimas solitarias y despreciados
+sacrificios, veía la infeliz levantarse en su corazón el amor a su
+marido, vivo siempre, fuerte, avasallador, resistiendo al olvido, al
+desdén, al insulto, al tiempo mismo y a la ausencia misma, viviendo sin
+esperanzas que le mantuvieran y le dieran savia, y por eso, inmortal
+como el alma.
+
+La pobre mujer tuvo miedo de sí misma, y un llanto amarguísimo brotó de
+su corazón a raudales. Acordóse de su hijo, cuyo ángel de la guarda era
+ella, encargada de defender sus intereses y su educación contra su padre
+mismo, y temió que aquel amor apasionado fuera en su corazón el punto
+flaco que la llevara a pactar con el enemigo, la planta viciosa que
+arrebata a cuantas la rodean los jugos de la tierra, apropiándose ella
+sola la savia que vivifica y da frescura y lozanía.
+
+Había en el fondo de la alcoba un tríptico precioso sobre un
+reclinatorio sencillísimo, y en este se arrojó la marquesa, llorando a
+mares, para leer a los pies de la Virgen la carta inesperada.
+
+Jacobo, sin preámbulos de ningún género, anunciaba a su mujer su próxima
+llegada, para tratar con ella de asuntos importantes, cuyo arreglo le
+había _aconsejado_ el padre Cifuentes, excelente persona que había
+conocido en París, _llenando su corazón abatido de esperanza y de
+consuelo_...
+
+La marquesa creyó haber leído mal aquel último párrafo de la breve
+carta, y tornó una y otra vez a leerlo. La hipocresía era el único vicio
+que jamás había observado en Jacobo, y, o aquella carta la rebosaba por
+todas sus letras, o Dios había hecho en él uno de sus prodigios.
+¿Confortado con esperanzas y consuelos del padre Cifuentes, aquel
+corazón cuyo frío egoísmo le mantenía siempre fresco e insensible, como
+un cadáver entre témpanos de nieve?...
+
+Absurdo era esto, pero era posible; era su oración cotidiana hacía doce
+años, su plegaria más ardiente, su súplica más repetida, y ¡Dios era tan
+bueno, tan grande, tan Padre!...
+
+Y aunque algo duro e inflexible se alzaba en el fondo de su corazón,
+gritando que aquello era una farsa, una nueva vileza, la marquesa
+ahogaba esta voz sin darse cuenta de ello, para dejar entrar allí un
+rayo de sol que disipase las tinieblas de su triste abandono, para dejar
+que la esperanza y el deseo levantasen juntos y a su placer un bello
+castillo en el aire.
+
+Sin acordarse de desayunar siquiera, ni detenerse más tiempo que el
+preciso para lavarse en el tocador los ojos llorosos, corrió Elvira a
+casa de la marquesa de Villasis, haciéndose la ilusión de que iba a
+buscar en el claro entendimiento y en el cariño acendrado de su amiga un
+consejo prudente, y yendo en realidad en busca de algo que con la
+autoridad de aquella pudiera robustecer y dar cuerpo a su esperanza...
+
+La Villasis sabía muy bien a qué atenerse, porque el padre Cifuentes le
+daba en su carta cuenta detallada de su entrevista con Jacobo. Habíasele
+presentado este disimulando, bajo su arrogante petulancia, el
+encogimiento y la especie de miedo receloso que suelen infundir los
+jesuitas a las personas mundanas que sólo les conocen por las mil
+patrañas que en pro y en contra de ellos corren contadas o escritas.
+
+Mas al ver delante de sí aquel hombre pequeñito, insignificante en su
+persona hasta la vulgaridad, llano en el decir hasta el desaliño, que
+jamás sacaba las manos de las mangas, como no fuera para tomar rapé en
+su tabaquera de cuerno, y ponía de manifiesto con deplorable frecuencia
+un pañuelo de hierbas insolente de puro feo, a cuadros azules y
+amarillos, con algunos vivitos verdes, trocóse su recelo en desprecio, y
+con la desdeñosa frialdad que guarda el grande orgullo para el pequeño
+que juzga empingorotado sobre una superioridad usurpada, manifestóle su
+_deseo_ de reconciliarse con su mujer, olvidando todo lo pasado, y
+expresóle su _voluntad_ de que fuera él mismo quien aconsejara a la
+esposa abandonada acceder a sus pretensiones.
+
+Y entonces fue cuando Jacobo quedó convencido de que el padre Cifuentes
+era un infeliz, un cuitadito sin pizca alguna de mundo, como el tío
+Frasquito le había dicho antes.
+
+Las manos del jesuita se hundieron más y más en lo profundo de sus
+mangas, y muy alborozado y satisfecho, opinó que nada había más conforme
+a la moral cristiana que la paz de la familia y el perdón de las
+injurias... Pero--y aquí apareció de nuevo la tabaquera de cuerno para
+suministrar a los dedos del padre Cifuentes un polvo digno del gran
+Federico--en cuanto a aconsejar él a la señora marquesa que accediese a
+las pretensiones del señor marqués, había de tener en cuenta el señor
+marques que la señora marquesa nada le había consultado, y que la
+primera condición del consejo prudente es la de ser pedido...
+
+Jacobo abrió la boca para replicar, pero el pañuelo a cuadros azules y
+amarillos, con algunos vivitos verdes, salió a relucir, y el padre
+Cifuentes añadió que creía, tenía entendido, le parecía probable que la
+señora marquesa de Sabadell estaba a punto de salir de Biarritz, y que
+en el caso de no encontrarla, lo más prudente y oportuno para el señor
+marqués sería dirigirse a la señora marquesa de Villasis, persona muy su
+amiga, de grandes luces y mayores virtudes, para la cual se brindaba a
+darle una carta suplicándole que las tomase ella en el asunto.
+
+El tío Frasquito, que con gran falta de delicadeza, hija de su deseo
+vehementísimo de seguir las peripecias del drama, se había constituido
+en testigo de la conferencia, metió entonces su cucharada, asegurando
+que aquello estaba muy bien pensado, que su sobrino el padre Cifuentes
+tenía razón hasta por encima del solideo, y que lo más derecho para su
+sobrino Jacobo era dirigirse desde luego a su sobrina Villasis, porque
+lo que esta no alcanzase de su sobrina Sabadell nadie en el mundo,
+fuera o no sobrino suyo, podría alcanzarlo.
+
+Jacobo meditó un momento el plan que le proponían y pensando escribir,
+desde luego, a su esposa, para detener su marcha con la noticia de su
+ida, aceptó a todo evento la carta para la marquesa de Villasis y
+despidióse del padre Cifuentes, llamándole don Gregorio. En todo el
+transcurso de la plática había evitado con marcada afectación designarle
+con el nombre de _Padre_, llamándole siempre señor Cifuentes.
+
+El señor Cifuentes acompañó hasta la puerta a la aristocrática pareja,
+con sus manos siempre metidas en las mangas, y al verla desaparecer en
+el coche, permitióse murmurar del sobrino de su tío y de su tío mismo,
+diciendo para su sotana:
+
+--¡Exacta alegoría del mundo!... La necedad amparando al vicio.
+
+Y sin perder un momento, púsose a escribir a la marquesa de Villasis,
+dándole un juicio sobre los planes de Jacobo, que coincidía por completo
+con el dado ya por Diógenes, suplicándole que evitase a toda costa que
+Elvira y su marido se viesen, a fin de que este no pudiera engañarla, y
+encargándole también, con grandes instancias, que ahuyentara para
+siempre con algún recurso de su femenil ingenio a aquel desdichado que
+pretendía explotar a su infeliz mujer, con grave riesgo de su inocente
+hijo.
+
+Guardóse muy bien la Villasis de comunicar a Elvira estas noticias, y
+como el experto médico que debilita en varias dosis un brebaje demasiado
+fuerte, trocándolo de veneno en medicina, dispúsose a desengañar a la
+infeliz, poco a poco y por partes. Leyó, pues, atentamente la carta que
+agitaba y temblorosa le presentaba Elvira, y devolviósela sin decir
+palabra. Ella le interrogaba con los tristes ojos preñados de lágrimas;
+la Villasis dijo entonces moviendo lentamente la cabeza:
+
+--Eres turco y no te creo...
+
+Elvira bajó anonadada la suya, porque le pareció que aquellas palabras
+derrumbaban de un golpe el castillo que allá en el fondo de su corazón
+levantaron antes la esperanza y el deseo. Dos grandes lágrimas se
+desprendieron de sus ojos, mientras murmuraba tímidamente:
+
+--¡He rezado tanto!... ¡He llorado tanto!...
+
+--¡Es verdad!... ¡Pero ha mentido tanto!... ¡Ha rodado tanto!...
+
+--Dios puede hacer un milagro...
+
+--Y el hombre puede hacerlo inútil.
+
+--Yo espero que no...
+
+--Yo temo que sí.
+
+--¿Pero a ti quién te lo dice?...
+
+--¿Y a ti quién te lo asegura?
+
+El llanto de Elvira se trocó entonces en sollozos, y como si aquella
+pena fuese nueva para ella, sintió en toda su plenitud la primera
+necesidad de todos los débiles en la desgracia: buscar unos brazos
+amigos en que arrojarse, un pecho leal en que esconder el rostro lleno
+de lágrimas...
+
+La Villasis la recibió en los suyos, estrechándola contra su corazón,
+besándola en la frente, hablándola al oído, con la voz suave y cariñosa
+con que se habla a un niño enfermo o desolado. Ella, sollozando sin
+cesar, repetía:
+
+--¿Y qué hago?... ¿Qué hago?...
+
+--Irte.
+
+--¿Pero adónde?...
+
+--A Lourdes... A esperar junto a la Virgen Santísima que pase la
+tormenta.
+
+--Irá allí a buscarme...
+
+--No irá... Yo me encargo de detenerlo.
+
+--Pero, ¿y si fuera verdad, María?--tornó a decir Elvira, aferrándose a
+su idea--. ¿Y si su arrepentimiento es cierto y se encuentra el pobre
+con que le cierro la puerta?...
+
+--Entonces sabré yo conocerlo y te lo llevaré a Lourdes yo misma...
+Iremos los tres a buscarte: él, yo y tu hijo.
+
+--¡Ay, Alfonsito!... ¡Pobre hijo de mi corazón!... ¿Y qué hago con él?
+¿Me lo llevo?...
+
+--No, déjalo en el colegio.
+
+--¡Oh, no, no, eso no!--exclamó Elvira fuera de sí--. ¿Y si su padre va
+a verlo y se lo lleva y me lo quita?... ¡Hijo de mi alma!... ¡Verme yo
+sin él!... ¡Me muero entonces!... ¡Me muero!
+
+Y ante esta idea que la aterraba, la infeliz mujer, abrumada por el
+dolor y debilidad por la inanición, sufrió un ligero desvanecimiento.
+Hízola la marquesa tomar una taza de caldo y una copa de vino generoso,
+y poco a poco logró al fin tranquilizarla.
+
+Entonces concertaron su plan: Elvira había de partir aquella misma noche
+a Lourdes, acompañada de mademoiselle Carmagnac, señora muy respetable,
+que había sido aya de la única hija de la marquesa de Villasis. Esta
+dictó a Elvira una carta que había de entregar a Jacobo cuando se
+presentara en casa de su esposa; decíale en ella que asuntos muy
+urgentes le impedían esperarle en Biarritz, y que la marquesa de
+Villasis quedaba con amplios poderes para tratar con él toda clase de
+negocios, conformándose Elvira, desde luego, con lo que ambos
+concertaran.
+
+A todo asentía la marquesa de Sabadell con esa especie de inercia moral
+que enerva la voluntad cuando en cualquier negocio de la vida se apaga
+la fe y muere la esperanza. Mas en las naturalezas heroicas crecen las
+fuerzas en la misma proporción que crece el dolor del sacrificio, y sin
+derramar una lágrima ni mostrarse ya acongojada ni afligida, ocupóse tan
+sólo de sus preparativos de marcha.
+
+Las dos señoras almorzaron juntas en casa de la Sabadell, entregó esta a
+su amiga algunos papeles importantes que la Villasis quería tener a
+mano, por si en su conferencia con Jacobo le fueran necesarios, y
+marcharon después ambas a Guichon, pequeña aldehuela situada entre
+Bayona y Biarritz, donde los jesuitas expulsados de España por la
+Revolución habían abierto el colegio en que Alfonsito Téllez se educaba.
+
+Despidióse Elvira de su hijo sin decir cuándo ni adónde iba, y el rector
+del colegio, que conocía a fondo todas las pesadumbres de la dama, quedó
+encargado de no permitir que el niño recibiese otra visita que la de la
+marquesa de Villasis durante la corta ausencia de su madre. Dos horas
+después despedíase aquella de Elvira en la estación de la Negresse, y
+volvía triste y preocupada a la Villa María, dando al punto orden de no
+recibir a nadie.
+
+Encerróse temprano en su gabinete y pasó gran parte de la noche
+repasando y estudiando los papeles de Elvira, y escribiendo una especie
+de documentos en forma de artículos numerados. Levantóse muy de mañana
+al otro día, fuese a la capilla de Santa Eugenia, oyó dos misas y
+comulgó devotamente; la prudencia de la mujer había tirado la noche
+antes sus cálculos, y la fe de la cristiana iba a buscar entonces en el
+Sacramento la gracia divina que necesitaba para vencer en la lucha.
+
+La mañana estaba magnífica y prometía uno de esos espléndidos días de
+invierno en que los miembros se desentumecen, el alma se alegra y el
+barómetro sube, como si quisiera descubrir a lo lejos la llegada de la
+primavera. A las tres de la tarde hallábase abierto de par en par el
+mirador de cristales del gabinete que ya conocemos, y el sol entraba a
+raudales, llenándolo todo de luz, de colores y de reflejos. La marquesa
+amaba el sol y el aire con la pasión con que los aman los pobres, y
+odiaba ese misterioso y coquetuelo _petit jour_ en que se refugian las
+beldades trasnochadas para ocultar los estragos del tiempo. Uníanse en
+el jardín las carcajadas de Monina, que saltaba a la cuerda, con los
+mugidos del mar, que azotaba a la costa, como si en aquella naturaleza
+tan bella, tan en calma, tan espléndida, se armonizara lo inocente con
+lo terrible, el mar y el niño, la extrema debilidad y la extrema
+fiereza.
+
+La Villasis, apoyada en la ventana, seguía con la vista los juegos y
+carreras de aquel bello ángel, que ocupaba y llenaba por completo su
+corazón, con ser este tan grande. Era aquella niña su nieta, hija de su
+única hija, muerta al darla a luz cinco años antes, y huérfana también
+de padre. De repente, la marquesa cerró la ventana y sentóse junto a
+ella, al lado del pequeño _secrétaire_ en que solía despachar su
+correspondencia ordinaria. Había escuchado a lo lejos el ruido de un
+coche que se deslizaba sobre las enarenadas calles del parque, y a poco,
+un criado anunciaba en el gabinete al marqués de Sabadell.
+
+La marquesa se santiguó vivamente no bien desapareció el lacayo, fijó un
+momento sus grandes y vivos ojos negros en un cuadro bellísimo de la
+Virgen que había en el testero, y volvióse hacia la puerta, tan risueña,
+tan señora y tan serena como cuando recibía en Madrid a sus amigos
+íntimos.
+
+
+
+
+--VIII--
+
+
+Para que el lector pueda comprender toda la importancia que tenía para
+Jacobo aquella entrevista, preciso es ponerle en aquellos antecedentes
+que el tiempo y la casualidad han suministrado hasta hoy, haciendo
+alguna luz en las tinieblas que rodean a crímenes todavía impunes y a
+intrigas no del todo desenredadas.
+
+Nadie ignora que la masonería quedó triunfante en España al estallar la
+Revolución de 1868; pareció, sin embargo, con harta razón, a algunos
+caciques de la secta que no estaba aún maduro el pueblo de España para
+plantear la República, y resolvieron entronizar mientras tanto a un
+monarca constitucional que fuera entre sus manos un mero instrumento.
+Fue entonces elegido a este propósito el duque de Aosta, y encargáronse
+de ofrecerle la corona, como delegados de la secta, el general Prim y
+don Manuel Ruiz Zorrilla, nombrado más tarde Gran Oriente honorario del
+Supremo Consejo de España.
+
+Estallaron con estas causas graves disidencias en el seno mismo de las
+logias, que vinieron a dar por resultado el asesinato del general Prim,
+mientras la comisión encargada de ofrecer oficialmente la corona de
+España al duque de Aosta volvía de Florencia.
+
+Formaba parte de aquella comisión cierto personaje, hombre práctico y
+prudente, cuya memoria nos guardaremos bien de deshonrar, suponiéndole,
+sin dato alguno fidedigno que lo pruebe, afiliado a las sectas; es, sin
+embargo, cierto que dicho personaje tomaba caluroso partido por la
+política de una de aquellas fracciones, y llevaba consigo en aquel
+viaje, con designio misterioso, papeles de gran importancia que
+comprometían a muchos de los secuaces de la política contraria.
+
+La muerte sorprendió al personaje en Génova el 11 de diciembre, e
+ignórase al presente por qué mano fueron a parar entonces aquellos
+papeles a cierta logia de Milán, que los remitió más tarde a Víctor
+Manuel como armas preciosas que podían muy bien afianzar en España el
+trono siempre vacilante de su hijo, atando de pies y manos a ciertos
+políticos venales, modelo en todas las épocas de deslealtad y de
+imprudencia.
+
+Acertó entonces a llegar a Milán, fugitivo de Constantinopla, el marqués
+de Sabadell, perdido y arruinado, y presentóse en aquella logia, donde
+años antes le había iniciado Garibaldi. Acogiéronle los venerables como
+a enviado del Gran Arquitecto, y presentáronle al punto a Víctor Manuel
+como el hombre a propósito para llevar a España documentos e
+instrucciones, e imprimir a la política de don Amadeo el rumbo deseado
+en Italia.
+
+El refuerzo llegó, sin embargo, tarde y ya hemos visto cómo la caída del
+duque de Aosta destruyó en París las cuentas galanas que no sin probable
+fundamento tiraba Jacobo. Viose entonces de nuevo solo y arruinado, y la
+necesidad, mala consejera siempre y móvil las más de las veces de
+empresas descabelladas, sugirióle la idea de utilizar en provecho propio
+el precioso depósito, y aquí comenzaron las complicaciones y los
+peligros, los planes trazados y abortados.
+
+Era su idea madre poner sus preciosas armas al servicio de alfonsinos o
+carlistas, según tuvieran estos o aquellos más o menos probabilidades de
+triunfo, y para destruir por de pronto el mal efecto que en los primeros
+había causado su repentina presencia en París, apresuróse a propalar por
+medio del tío Frasquito la novelesca historia de la cadina, que tan
+_gloriosamente_ justificaba su fuga de Constantinopla.
+
+Mas érale preciso al mismo tiempo y antes que nada hacer perder la pista
+a los masones chasqueados, y a este propósito ideó Jacobo reconciliarse
+con su mujer y oscurecerse a su lado por un año, durante el cual viviría
+tranquilamente de las rentas de esta, garantizaría con ellas, en lo
+posible, el pago de sus deudas y tantearía el terreno despacio y sin
+ruido, hasta encontrar el mejor postor a los servicios que pensaba sacar
+a pública subasta.
+
+Su reconciliación con Elvira era, por tanto, la clave del arco que había
+fabricado, y tratábase de colocarla en aquella entrevista. Entró, pues,
+en el gabinete, armado de toda su osadía, sereno, risueño y con aire de
+amigo que prepara a otro con su presencia una sorpresa inesperada y
+agradable. Al verle entrar la marquesa, tendióle la mano con grande
+afecto, diciendo cariñosamente:
+
+--¡Adiós, Jacobo!... ¿Cómo te va?... Pero, ¡Dios mío! ¡Si por ti no pasa
+el tiempo!... Te encuentro lo mismo, lo mismo que cuando nos vimos hace
+cinco años en Bruselas. ¿Te acuerdas?
+
+Jacobo apretó cordialmente entre las suyas la mano que la dama le
+tendía, y le contestó con no menor cariño y agasajo:
+
+--¡Ya lo creo que me acuerdo!... Los encuentros contigo no se olvidan
+fácilmente... Pero tú sí que te has plantado en los veinticinco años:
+siempre tan...
+
+--¡Jacobo, por Dios!... Que abofeteas a la verdad por decir una
+galantería. ¿No me ves la cabeza?... ¡Blanca!
+
+--¡Ca!... Eso es refinamiento de coquetería; que te empolvas el pelo,
+como las marquesas de la corte de Luis XV...
+
+--Ya voy teniendo algún punto de contacto con ellas...--exclamó riendo
+la marquesa--. A lo menos, en lo añejo de la fecha.
+
+Jacobo habíase sentado mientras tanto en una silla, al otro lado del
+pequeño secrétaire, que vino a quedar entre ambos; encontróse algún
+tanto embarazado después de este primer saludo, y esperando que la
+marquesa entrase la primera en el terreno en que uno y otro deseaban
+encontrarse, púsose a hablar de la afluencia de hombres políticos de
+todos colores que llegaban en aquellos días a Biarritz; parecía aquello
+la costa a que la República de España fuese arrojando los restos del
+naufragio de la monarquía saboyana.
+
+La marquesa dio entonces el primer paso, diciendo con intención
+marcadísima:
+
+--Sí... Parece que Biarritz es el teatro escogido para las negociaciones
+diplomáticas.
+
+Hízose Jacobo el sueco y contestó con tono doctoral de hombre político:
+
+--Dudosas se presentan... No creo que cuaje ninguna...
+
+--¿Ninguna?--preguntó riendo la marquesa--. ¿Ni tampoco las mías?
+
+--¡Ah, ya! ¡Eso es otra cosa!--replicó jovialmente Jacobo--. A la
+diplomacia de las faldas no hay quien resista. Recuerdo haberle oído a
+Castelar que el mundo es de las faldas y de las faldas: es decir, de las
+enaguas y de las sotanas.
+
+--Pues téngaselo usted por dicho, señor de Bismarck... Porque supongo
+sabrás que estoy nombrada plenipotenciaria...
+
+--Sí--replicó Jacobo--, ya me han entregado las credenciales.
+
+Y al decir esto, puso sobre la mesita del _secrétaire_ la carta que,
+dictada por la Villasis misma, le había escrito Elvira la víspera.
+Leyóla atentamente la marquesa, como si le fuera desconocida, y
+devolviósela a Jacobo, diciendo:
+
+--Me parece que están en regla... Puede el señor Bismarck, cuando guste,
+exponerme la marcha de su política.
+
+--Yo creo más correcto que el señor..
+
+Jacobo se detuvo sonriendo, como si ignorase el nombre de su antagonista
+diplomático, y la marquesa le apuntó muy formalmente:
+
+--Antonelli... Así no saldremos de faldas.
+
+--...que monseñor Antonelli exponga antes la suya... El mundo ha sido
+siempre el decano del cuerpo diplomático.
+
+--Y por lo mismo debe de hablar el último; con que cayó usted en un
+renuncio, señor de Bismarck... Pero no hay que apurarse por ello, que yo
+expondré la mía con una sinceridad impropia del oficio... Mi política es
+esta: «Padre nuestro que estás en los cielos... Hágase tu voluntad...
+Perdónanos nuestras deudas, _como nosotros perdonamos a nuestros
+deudores_... No nos dejes caer en _la tentación_... Líbranos de
+_mal_...».
+
+La marquesa supo dar tal inflexión a algunas de estas palabras, que su
+política fue perfectamente comprendida por Jacobo. Aquello de que los
+deudores quedaban perdonados sentóle muy bien y le llenó de esperanza.
+
+--¡Política italiana!--dijo moviendo la cabeza--. Es la más hábil.
+
+--Italiana no, romana--replicó vivamente la marquesa--. ¡Es la más
+santa!...
+
+Jacobo creyó llegado el momento de dejar este tono humorístico, tan
+peculiar a los españoles hasta en los más graves asuntos, y se dispuso a
+entrar en materia; colocó los guantes que se había quitado sobre la mesa
+del _secrétaire_, y apoyando en ella ambos codos y dando vueltas al
+magnífico brillante que en uno de sus meñiques tenía, comenzó a decir
+mirando sus reflejos:
+
+--Mira, María... Me alegro de tratar contigo este asunto mejor que con
+Elvira, porque eres una mujer de mundo y sabrás comprender mi situación
+y ponerte en mi caso... Elvira es un ángel... con alas de cisne; tú eres
+también un ángel, pero con alas de águila...
+
+La imagen resultaba bonita, y la marquesa agradeció el cumplido con una
+ligera sonrisa.
+
+--Mi situación actual--prosiguió Jacobo--puede concretarse en esta
+fórmula: «He corrido mucho y me he cansado pronto». Recuerdo haber leído
+en Confucio...
+
+La marquesa no pudo contener la risa al oír el santo Padre que con tan
+pedantesca formalidad alegaba Jacobo, y corrido este algún tanto,
+preguntó contrariado:
+
+--¿Te ríes?...
+
+--No, hombre, no... Me río del autor, no de la cita... Veamos la
+sentencia.
+
+--Y bien profunda que es--replicó Jacobo--: «Subía la montaña de
+Tam-Sam, y el reino de Sú me pareció pequeño; seguí subiendo al monte
+de Tai-Sam, más elevado aún, y el imperio me pareció pequeño». Así me ha
+sucedido a mí: mientras más alto me han elevado los eventos de mi vida,
+más despreciables me han parecido mis triunfos.
+
+--Pues verdaderamente que el señor Confucio no anduvo desacertado en la
+parabolita--dijo la marquesa--. Pero al aplicarte tú el cuento, te las
+calzas al revés, amigo mío... No debes de decir _subí_, sino _bajé_,
+porque esos _triunfos_ de tu vida no te han ensalzado, sino rebajado
+mucho... Por eso debiste decir: «Bajé al charco de Tam-Sam y la idea de
+la virtud la perdí de vista, me hundí en la cisterna de Tai-Sam, mucho
+más profunda, mucho más cenagosa, y las ideas del honor y del deber se
+borraron del todo...»
+
+Esta brusca e inesperada arremetida desconcertó por completo a Jacobo, y
+mordiéndose los labios, dijo amargamente:
+
+--¡Política romana, con todas sus intransigencias!...
+
+--¡Política _bismarckiana_! la tuya, con todas sus criminales, ¡nótalo
+bien!, ¡sus criminales condescendencias!...
+
+Jacobo bajó en silencio la cabeza, pálido de ira, y se puso a estirar
+sus guantes sobre la mesa; comprendió que ese tergiversado criterio
+moral, que disfraza con pomposos nombres ruines defectos y vicios
+enormes, se lo rechazaban allí por falso; que la _política romana_
+llamaba al pan pan y al vino vino, al vicio vicio, a la infamia infamia,
+y a las _pequeñeces_ monstruosidades, y convencióse, por ende, de que
+había errado el camino, tratando de justificar el pasado. Resolvióse,
+pues, a cantar la palinodia por completo, y a echar mano al mismo tiempo
+de lo que juzgaba él su artillería de reserva.
+
+La marquesa, por su parte, habíale acometido tan brusca y cruelmente
+para ensanchar el campo en que quería examinarle, y no descubrir con una
+confianza harto prematura y harto crédula el lazo que tendía ella al
+farsante con su estrategia.
+
+--Tienes razón, María--dijo al cabo gravemente--. Pero no podrás menos
+de concederme que algo indica y algo merece el amor propio que se
+doblega hasta hacer esta confesión, y que no es caritativo ni cristiano
+retirar a quien quiere salir del charco la mano que puede ayudarle... El
+padre Cifuentes--añadió con triste sonrisa--, con ser más _romano_ que
+tú, me ha concedido ambas cosas.
+
+--¿Qué te ha dicho el padre Cifuentes?...
+
+--Me dio para ti esta carta--contestó Jacobo entregándole una.
+
+Leyóla también la marquesa como si le fuera desconocida, y aparentando
+darle un alcance que por ningún concepto tenía, dijo vivamente, con aire
+de satisfacción grandísima:
+
+--Esto es ya otra cosa... El voto del padre Cifuentes es para mí
+decisivo, y me tienes por completo de tu parte. Expónme ahora tus
+deseos, claros y concretos.
+
+«¡Castelar tenía razón!... ¡Indudable era que las sotanas partían con
+las faldas el imperio del mundo!...» Y mientras esto pensaba Jacobo, con
+cierto rabioso despecho, que le hacía aún más antipático al padre
+Cifuentes, púsose a trazar un plan encantador, un verdadero idilio
+aristocrático, mitad campestre, mitad feudal, que fue exponiendo poco a
+poco y por partes.
+
+Él no tenía deseos, ni podía concebir otros que los que Elvira tuviese:
+él era el vencido, el perdonado, y no podía tener otras aspiraciones que
+obedecer en todo y por todo, y resucitar aquel tiempo lejano en que tan
+felices habían sido ambos, amándose tanto, tanto... Y aquí pareció
+Jacobo muy conmovido, y dio muestras de su erudición, trayendo a la
+memoria aquello de Dante:
+
+ Nessun maggior dolore
+ Che ricordarsi del tempo felice
+ Nella miseria.
+
+y parafraseándolo con aquello otro del marqués de Santillana:
+
+ La mayor cuita que aver
+ Puede ningún amador,
+ Es membrarse del placer
+ En el tiempo del dolor.
+
+La marquesa parecía encantada y también conmovida, y le instó a que,
+dejando a un lado honrosas delicadezas, le manifestara el plan de vida
+que sería su gusto entablar, supuesta, _como ya podía suponerse_, su
+reconciliación con Elvira.
+
+Creyóse ya Jacobo con esto dueño del campo, y su vanidad inmensa le hizo
+sentir la satisfacción de haber sabido engañar, antes que el goce de
+haber logrado su objeto. Las mil frases bonitas que había leído y
+conservado en la memoria para matizar con ellas su pintoresca elocuencia
+acudieron en tropel a sus labios saliendo a borbotones. ¿Qué plan de
+vida podía tener él, como no fuera pasar la suya entera adorando a
+Elvira, con una pasión humilde, discreta, satisfecha con arder a lo
+lejos, como en la última grada del altar el cirio de un pobre?...
+
+Allá en tierra de Granada tenía él un castillo antiguo, la torre de
+Téllez-Ponce, con terrenos de labor y montes espesísimos, donde,
+desengañado de la Revolución, había soñado muchas veces combatirla,
+realizando el ideal del grande de España antiguo, apoyado en el arado y
+en la espada, siendo a la vez señor y protector de la comarca, padre de
+sus colonos, y al mismo tiempo su caudillo... ¿Querría Elvira ayudarle
+en aquella obra, encerrándose con él en aquel retiro?
+
+¡Ah, si la Grandeza entera de España, comprendiendo al fin sus intereses
+hiciera lo mismo, y dejando a los ricos improvisados y a los políticos
+de pacotilla, el lujo con sus vicios, el poder con sus truhanerías,
+fuese ella caritativa en los campos, mientras eran ellos usureros en la
+corte, diese ella su mano al pobre campesino, mientras ellos le rechazan
+con altanería, el pueblo, el verdadero pueblo comprendería al fin cuáles
+eran sus amigos sinceros, y el lodo de la política podría fermentar en
+la corte, producir revoluciones, lanzar sobre el país decretos
+inmundos!... Mas toda aquella insolencia expiraría sin fuerzas sobre la
+yerba de los campos, y la ola de cieno no mancharía jamás el dintel de
+sus iglesias y castillos, defendidos por un baluarte de caseríos.
+
+La marquesa miraba y escuchaba a Jacobo con entusiasmo, con
+admiración..., con admiración tan grande y profunda, como que algo
+parecido a aquella hermosa perorata lo había leído ella en Veuillot
+hacía varios años; como que allí mismo, en el _secrétaire_ que tenía
+delante, hallábase guardada entre los papeles de Elvira la escritura de
+venta de la torre de Téllez-Ponce, sacada a pública subasta por los
+acreedores de Jacobo y comprada bajo cuerda por Elvira misma, para
+salvar de los usureros aquel último recuerdo histórico de la familia a
+que pertenecía su hijo.
+
+La bondadosa sonrisa de la marquesa no desapareció, y sin embargo, ante
+farsa tan innoble, y entusiasmada y conmovida, apresuróse a asegurar a
+Jacobo que no podía imaginar un plan más al gusto de Elvira, y que ella
+lo aceptaba desde luego y lo refrendaba en su nombre.
+
+--¿No es verdad que mi idea es profunda?--exclamó Jacobo, cegado por la
+vanidad de orador, que era la más grande y la más mimada de todas sus
+vanidades.
+
+¡Ah, muchas y tristes experiencias le había costado concebirla y
+desarrollarla!... Y lo que en aquel momento le hacía encontrarla más
+oportuna, más cara a su entendimiento y más grata a su razón, era que
+ella misma venía a orillar el único reparo que al intentar su
+reconciliación con Elvira se le había puesto delante: reparo de
+delicadeza, de hombre de pundonor que quiere ponerse a cubierto de las
+hablillas del vulgo.
+
+Habíase enterado en París por el tío Frasquito de que Elvira había
+ganado un pleito de interés, que era a la sazón muy rica, y esto estuvo
+a punto de retraerle, porque el mundo era muy malévolo y mil lenguas
+murmuradoras se apresurarían a decir que no eran el desengaño y el
+arrepentimiento, sino el dinero de su mujer y la ruina propia los que le
+impulsaban a dar aquel paso... Mas retirándose a Téllez-Ponce, podían
+vivir con las rentas de aquella finca suya, de él propia, y conservar el
+caudal de Elvira intacto, para patrimonio de su hijo.
+
+Aquella era la primera vez que en todo el transcurso de la conversación
+nombraba Jacobo al niño, y hacíalo para asegurar una fraudulenta
+impostura. La marquesa sintió que el corazón se le oprimía, oyéndole
+hablar de aquel arrepentimiento en que no entraba la idea de Dios; de
+aquel amor a su mujer en que no entraba la ternura hacia su hijo, y
+dulcificando con un esfuerzo de su poderosa voluntad más y más su
+sonrisa, y dando a su acento más marcado tinte de confianza y de cariño,
+dijo moviendo desdeñosamente la cabeza:
+
+--¡Bah!... No pienses en eso...
+
+--Sí, María, sí; hay que pensar en ello, porque lo que se cuenta de los
+hombres, sea o no cierto, ocupa de ordinario tanto lugar en sus vidas
+como lo que realmente han hecho. ¡Bien lo sé yo por experiencia propia!
+
+--¡Obrar bien, que Dios es Dios!--dijo sentenciosamente la marquesa--.
+¡Ese es mi lema!
+
+--Y el mío también... desde hace algún tiempo. Pero no hay que perder de
+vista que si la virtud depende de nuestras propias acciones, la honra
+depende de la opinión ajena.
+
+--Pues ya tienes en favor tuyo la de las gentes honradas... ¿Qué más
+quieres?...
+
+--Nada, nada más quiero--replicó Jacobo--. Por eso, en cuanto el padre
+Cifuentes me lo aconsejó, cesaron al punto mis dudas.
+
+--Y además de eso--añadió la marquesa con ingenuidad sencillísima--, tu
+pensamiento ha coincidido con el mío... ¡Claro está!, un hombre decente
+no podía pensar otra cosa; y por eso había yo previsto, para acallar tus
+escrúpulos, un remedio facilísimo.
+
+--¿Cuál?--preguntó Jacobo algún tanto suspenso.
+
+La marquesa levantó la tapa del secrétaire, y sacando el documento
+escrito por ella misma la noche antes, púsoselo a Jacobo ante los ojos,
+diciendo con su sonrisa habitual, tan franca y tan simpática:
+
+--Con firmar este papel estamos ya del otro lado.
+
+Jacobo comenzó a leer el documentó con algún sobresalto, y a medida que
+recorría sus renglones, contraíanse sus labios y tornábanse color de
+grana sus orejas. La marquesa fijaba en él una mirada de compasión
+profunda. Él, al terminar su lectura, arrojó el papel sobre la mesa,
+murmurando:
+
+--¡Pero, María!... ¡Imposible!... ¡Imposible!... ¡Yo no firmo eso!...
+
+El documento era una renuncia completa y explícita a toda intervención y
+a todo derecho que pudiera concederle la ley a la administración de los
+bienes de su mujer y al usufructo del caudal de su hijo, tan
+perfectamente detallada, meditada con tal prudencia, que la codicia y la
+rapacidad de Jacobo quedaban atadas de pies y manos con sólo poner allí
+la firma...
+
+Antonelli había vencido a Bismarck; el ángel, con alas de águila, había
+cogido bajo el pie al demonio, con alas de murciélago.
+
+Jacobo, herido en su vanidad, derrotado en sus planes, revolvíase
+furioso al verse cogido en sus propias redes, mientras la marquesa, muy
+sorprendida y admirada, preguntábale sin perder un punto de su aparente
+ingenuidad y su señoril aplomo:
+
+--¿Pero por qué no quieres firmar?... ¿Qué encuentras en ello de malo?
+
+--Porque..., porque..., porque firmar eso, es renunciar a mi dignidad de
+marido.
+
+--¿A tu dignidad de marido?... ¿Pues no decías hace un momento que tan
+sólo el reparo que este papel allana te había hecho vacilar al intentar
+lo que intentas?
+
+--Es que ese papel rebaja mi dignidad...
+
+--Ese papel realza y asegura tu dignidad en la opinión pública...
+
+--Cuando se trata del honor hay que prescindir de la opinión...
+
+--¿Prescindir de la opinión?... ¿Pues no decías ahora mismo que lo que
+se dice de los hombres, sea o no cierto, ocupa de ordinario tanto lugar
+en su vida como lo que realmente han hecho?
+
+--Hay casos en que el testimonio de la propia conciencia es, para el
+hombre de honor, suficiente:
+
+--¡Pero hombre... de honor!... ¡Si me decías hace un momento que, aunque
+la virtud depende de nuestras propias acciones, la honra depende de la
+opinión ajena!...
+
+Jacobo forcejeaba como el lobo cogido en la trampa para buscar una
+salida, y no hallándola, exclamó al fin, rompiendo el freno de las
+formas, último que suele romper el más inepto de los diplomáticos:
+
+--¡Política romana con todas sus hipócritas bajezas y sus intrigas de
+sacristía!...
+
+--¡Cuidado con lo que dices, Jacobo!--exclamó enérgicamente la
+marquesa--. ¡Mira que me autorizas a pensar que tu política
+_bismarckiana_ ocultaba alguna vileza!
+
+--¡La tuya sí que oculta una intriga en que asoma la mano del padre
+Cifuentes!...
+
+--¿La mano del padre Cifuentes?... ¡Pobre padre Cifuentes!... La
+descubrirás tú, sin duda, desde aquella montaña de Tai-Sam a que subiste
+hace poco... Yo, como vivo en terreno llano, no la descubro.
+
+Jacobo, golpeando con ambos guantes la tapa de la mesa, guardaba
+silencio. La marquesa le preguntó al cabo, sin perder su serena calma:
+
+--¿Conque decididamente no firmas?
+
+--No firmo--replicó Jacobo con ira.
+
+--Pues conste que, si la reconciliación no se efectúa, tú tienes la
+culpa; que tu mujer ha cedido cuanto es posible ceder, y tú..., tú
+mismo, por una obcecación bien sospechosa, destruyes todo lo hecho.
+
+--Destruyo lo que tú o ese bendito Cifuentes habéis urdido; pero yo me
+entenderé con Elvira...
+
+--Es que Elvira no vendrá a Biarritz.
+
+--Pues iré yo a buscarla.
+
+--¿A que no vas?
+
+--¡Pero, señor!--exclamó Jacobo exasperado--. ¿Son estas las gentes
+timoratas?... ¿De dónde saca mi mujer esos aires de independencia?...
+Nosotros no estamos separados legalmente y la ley me autoriza para
+reclamar cuando quiera a mi mujer y a mi hijo.
+
+La marquesa se irguió entonces en su butaca, arrogante y amenazadora,
+desplegando por vez primera sus poderosas alas de águila. Con el puño
+cerrado dio un fuerte golpe sobre la mesa, diciendo al mismo tiempo:
+
+--¡Inténtalo!... ¡Atrévete!... ¡Inténtalo, y en el momento en que des el
+primer paso, presenta ella ante esos tribunales una demanda de divorcio
+que te hunde por completo!...
+
+El aspecto, la voz, el enérgico desprecio de aquel reto sobrecogieron a
+Jacobo por un momento; recobrando, sin embargo, bien pronto su audacia,
+replicó lleno de rabia:
+
+--¡Que la presente si quiere!... ¿Dónde tiene las pruebas?...
+
+--En su poder las tiene... Suficientes para alcanzar un divorcio:
+bastantes para hacer poner el capuchón... a cualquiera que lo merezca...
+
+--¡María!
+
+--¡Jacobo!... ¿Te habías pensado tú que por el solo hecho de ser buena
+había de ser tu mujer siempre mártir?... La paciencia tiene un límite
+que marca a veces el decoro, y ¡ay de las zorras el día en que las
+gallinas se cansen de ser gallinas!...
+
+La terrible indicación de la marquesa amedrentó a Jacobo en medio de su
+aturdimiento y de su rabia; y quiso sondear si la existencia de aquellas
+pruebas era una mera amenaza.
+
+--¡No se me asusta a mí con leones de paja!--exclamó irónicamente--. Mi
+conciencia me dice que esas pruebas no existen, y no creo en ellas...
+
+--Pues a ver si tus ojos convencen a tu conciencia--replicó vivamente la
+marquesa.
+
+Y abriendo de un tirón el cajoncillo del secrétaire, mostró a Jacobo,
+desde lejos, un paquete de cuatro o cinco cartas, diciendo:
+
+--A fe que la letra de Rosa Peñarrón y la tuya propia son lo bastante
+claras para que no necesiten en los tribunales de peritos que las
+reconozcan.
+
+La sangre entera de Jacobo refluyó en su rostro, y por uno de esos
+brutales impulsos con que, en el hombre de la naturaleza y no de la
+civilización se manifiesta el instinto, hizo ademán de arrancárselas a
+la dama. Mas esta, veloz como el rayo, abrió de un solo golpe la ventana
+de cristales, y echando fuera el busto entero y la mano en que tenía las
+cartas, gritó con gran fuerza:
+
+--¡Monina!... ¡Que te vas a caer!... No saltes más... Mademoiselle,
+quite usted a la niña la cuerda...
+
+Y volviéndose después a Jacobo, un poco pálida, pero perfectamente
+serena, añadió sin abandonar la ventana:
+
+--¡Creí que se mataba!... ¡Con estos diablos de niños no se gana para
+sustos!
+
+Jacobo habíase quedado aplanado en su asiento, y tartamudeó entonces:
+
+--¿Tienes aquí a Monina?...
+
+--¿Pues no la había de tener?... ¿Quién me separa a mí de mi niña?...
+¿Tú no la conoces?... ¿Quieres verla?...
+
+Y sin esperar respuesta, volvió a gritar desde la ventana:
+
+--¡Mademoiselle!... Traiga usted aquí a la niña...
+
+A poco entraba Monina seguida del aya, y corrió a echarse en el regazo
+de su abuela, mirando a Jacobo con esa media sonrisa de los niños
+mimados, acariciados por todo el mundo, que parece decir al extraño:
+¿Pero no me dice usted que soy muy bonito?...
+
+Jacobo, aturdido por completo, no le decía nada, intentando en vano
+adivinar por dónde habían llegado a manos de Elvira aquellas cartas,
+pruebas irrefragables de uno de los episodios más vergonzosos y
+comprometedores de su vida.
+
+La marquesa abrazaba a su nieta como hubiera abrazado al ángel de su
+guardia, dando gracias a Dios desde lo íntimo de su pecho por haber dado
+a Jacobo el golpe de gracia con una espada de hoja de lata. Porque
+aquellos terribles papeles con que su presencia de espíritu y su
+enérgica audacia habían anonadado al farsante, eran simplemente tres o
+cuatro cartas de sus administradores que en el cajoncito del secrétaire
+estaban guardadas. El hecho vergonzoso era cierto, mas las pruebas no
+existían, y muerta la Peñarrón, único cómplice, dos años antes,
+imposible era que Jacobo descubriese ya el engaño.
+
+El astuto Antonelli había atado para siempre a Bismarck con hilo de
+araña.
+
+Jacobo, sin hacer una sola caricia a la niña, despidióse fríamente, y
+Monina le miró marchar, chupándose, con altivez de dama ofendida, tres
+dedos al mismo tiempo.
+
+Aturdido todavía y lleno de saña, entróse precipitadamente Jacobo en el
+carruaje y dio orden al cochero de volver a Bayona, al Hotel de Saint
+Etienne, donde se había apeado la víspera. Biarritz era demasiado
+pequeño para permanecer oculto y evitar embarazosos encuentros con los
+emigrados alfonsinos y carlistas que, desde mucho tiempo antes, poblaban
+todos los contornos, y los hombres políticos y medrosos de todo jaez con
+que la caída de don Amadeo y la proclamación de la República engrosaban
+en aquellos mismos días el número de españoles dispersos.
+
+El desengaño había sido cruel, y tornábase de nuevo angustiosa la
+situación de Jacobo al ver hundirse todas sus ilusiones, dejando tan
+sólo en su ánimo zozobras y rencores terribles que encendían en su
+corazón, contra la marquesa de Villasis y el padre Cifuentes, la rabia
+implacable que siente el perverso contra todo aquel en quien se ve
+forzado a reconocer el derecho de despreciarle.
+
+De las heridas que el derrotado plenipotenciario de Constantinopla
+llevaba en el alma, ninguna escocía tanto a su vanidad, ninguna
+irritaba tanto su soberbia como el que fueran sus vencedores una beata y
+un fraile.
+
+En el paroxismo de su furor imaginábase estrangular algún día a la
+taimada Villasis con el pañuelo a cuadros azules y amarillos del
+hipócrita Cifuentes.
+
+Fin del libro segundo
+
+
+
+
+Libro III
+
+
+
+
+--I--
+
+
+Memorable fue aquella noche... Pedro López aseguró al día siguiente,
+bajo su firma, en las columnas de _La Flor de Lis_, que el espíritu de
+Meyerbeer había abandonado la mansión de las armonías para inspirar en
+el Real el estreno de _Dinorah_. Algo impalpable y armónico que se
+reflejaba en las voces de los cantantes y en los ecos de la orquesta lo
+había visto él, Pedro López, descender del carro de Febo, que decora el
+techo, y dinfundirse por la atmósfera embriagadora de la espléndida
+sala...
+
+También Villamelón había visto algo; sentado de espaldas al escenario,
+en el fondo del palco, apoyada la pensadora cabeza en el débil
+tabiquillo y fijos los ojos en el techo, recibía de lleno el formidable
+soplo de aquel feísimo Eolo que, por detrás del carro de Febo, parece
+lanzar pulmonías y catarros sobre las calvas, vistas en proyección, de
+los melómanos faltos de pelo.
+
+Currita, sentada en primer término, frente a Leopoldina Pastor,
+hallábase arrobada por aquel sublime terceto de la compañía, final del
+primer acto, cuando retumba el trueno a lo lejos entre los sordos
+bramidos de los contrabajos y el suave murmullo de los violines, dulce,
+delicado, bellísimo, que parece revelar el hálito tibio de la tormenta
+que se acerca, el tenue susurrar de las hojas de los árboles que sacuden
+ya las primeras ráfagas, el vago perfume de la tierra que anuncia la
+cercana lluvia.
+
+_Che oscuro è il cieli_!...
+
+Y Currita, tan conmovida como Dinorah misma, que intenta en vano detener
+a Bellak, la blanca cabra querida, miraba de reojo al palco del
+Veloz-Club, donde charlando y riendo entre sí, asomaban Gorito Sardona,
+Paco Vélez, Diógenes, Angelito Castropardo, y por detrás de todos,
+descollando entre ellos por su gallarda apostura y su aire altanero,
+Jacobo Sabadell, flechando los gemelos con descaradísima insistencia a
+otro palco que Currita no podía ver porque estaba colocado justamente
+encima del suyo.
+
+--¡Delicioso!--decía Currita más y más conmovida, porque la cabra se
+escapaba en aquel momento. Dinorah corría en su busca, Höel arrastraba a
+Corentino medio loco de terror y la orquesta se apagaba lentamente,
+pianissimo, en un suave murmurio que dejaba sobresalir lejos, cada vez
+más lejos, hasta convertirse en un eco apagado, misterioso, mágico, las
+vibrantes notas de la campanilla de plata de Bellak, la cabra
+blanca[14].
+
+[Nota 14: El análisis técnico de esta ópera está tomado de un
+artículo crítico del señor Peña y Goñi.]
+
+El telón cayó entonces, y el público permaneció un segundo mudo,
+atónito, escuchando aún en aquel silencio que hubiera permitido oír la
+caída de una hoja, embargado por esa especie de pavor suavísimo que
+infunde en el alma el sentimiento de lo sublime. Una tempestad de bravos
+y de aplausos estalló al fin en el teatro, y Villamelón salió entonces
+de su arrobamiento, exclamando con aire de reconcentración profunda:
+
+--¡Lo dije!... El _vol-au-vent_ de codornices se me indigesta siempre...
+
+Currita, prescindiendo también de su emoción artística, inclinóse
+vivamente al oído de Leopoldina, para preguntarle rabiosa y preocupada:
+
+--Pero, mujer... ¿A quién mirará tanto Jacobo en ese palco de arriba?...
+
+Leopoldina volvió lentamente la cabeza, con ese arte inimitable que
+tienen las mujeres para ver sin mirar, y echó una rápida mirada al palco
+del Veloz.
+
+La _garçonniere_ andaba revuelta, y Jacobo, de pie en el palco, flechaba
+los gemelos con distinguidísima insolencia en la dirección marcada por
+Currita, sin hacer caso de las chistosas observaciones que, a juzgar por
+sus risas, parecían hacerle los compañeros. Diógenes, mirando también
+hacia el mismo sitio, cogió a Jacobo por un brazo y echó al mismo
+tiempo, con la mano izquierda, una gran bendición en el aire. Riéronse
+los del palco estrepitosamente, y Leopoldina dijo muy seria:
+
+--¡Anda!... Ya los casó Diógenes...
+
+Currita, muy alterada, volvió a preguntar:
+
+--Pero ¿quién puede estar ahí?...
+
+Leopoldina, furiosa dilettante, que recorría siempre de gorra todos los
+palcos del Real, tenía al dedillo los abonos de cada turno y los
+abonados a cada localidad. Calculó un momento la dirección en que los
+del Veloz miraban, y dijo al cabo:
+
+--No sé quién puede ser...; ese palco no está abonado.
+
+Fernandito, con las manos en los bolsillos del pantalón, daba pataditas
+en el suelo, diciendo tímidamente:
+
+--Estoy fastidiado... ¿Sabes, Curra?...
+
+Curra nada sabía, ni parecía tampoco querer averiguarlo, y aconsejaba
+mientras tanto a Leopoldina que fuera en aquel entreacto a visitar a
+Carmen Tagle en su platea, desde donde podían perfectamente descubrirse
+las incógnitas o incógnita del palco de arriba. Hízole a Leopoldina
+poquísima gracia la propuesta, pero érale imposible rehusar aquel
+pequeño servicio a la amiga generosa, en cuyo palco, coche y mesa, tenía
+un lugar siempre dispuesto; porque era Leopoldina de esas personas de
+clase inferior, entrometidas y gorronas, que sufren toda especie de
+molestias y desaires a trueque de aparecer a los ojos del vulgo,
+codeándose en todas partes con las primeras figuras de la moda y de la
+Grandeza. La faja de su hermano y la Capitanía general de Madrid, que
+desempeñó este algún tiempo, habíanle abierto las puertas del _beau
+monde_, y allí se había encastillado ella y tomado carta de naturaleza.
+
+Villamelón, dando sus pataditas, repetía por centésima vez muy
+angustiado:
+
+--¿Sabes, Curra?... Malo estoy.
+
+--Fernandito, ¡por Dios!... No me lo digas...
+
+--Indigestión... El _vol-au-vent_ de codornices. Lo tengo dicho: siempre
+se me indigesta. ¿Me entiendes?...
+
+--¡Vaya por Dios, vida mía!... Mira, pasea un poquito y eso te vendrá
+bien... Acompaña a Leopoldina y vuélvete pronto...
+
+Y cada vez más impaciente, advirtió a esta por lo bajo:
+
+--Que no se huela Carmen a lo que vas... Mira que las pesca al vuelo.
+
+Villamelón, haciendo figuras, se atrevió a decir:
+
+--Quizá en casa...
+
+--¿En casa?... Jesús, hijito mío, y ¿qué te vas a hacer allí solo?... ¿Y
+si te da algo?... No, por Dios; ve con Leopoldina y vuélvete despacito.
+
+El duque de Bringas entró en el palco, y a poco llegó el tío Frasquito
+acompañando a su sobrina Valdivieso, que rebosaba, como siempre,
+entusiasmo y necedad, chismes y enredos.
+
+La Ortolani era un portento. ¡Qué _berceuse_ aquella: _Si carina,
+carprettina_!... El tío Frasquito no estaba conforme: gustábale más la
+romanza _L'incantator della montagna_, y estábala ensayando en la
+flauta, sin cuidarse para nada del percance del rey Midas, que desde
+mucho tiempo antes le tenía pronosticado Diógenes. El duque de Bringas
+estaba muy enfadado porque no le llenaba la partitura; aquello no era
+sino una ópera cómica francesa, convertida en ópera italiana; en cuanto
+a la Ortolani, ¡pchs!... no vocalizaba mal, pero ¡estaba tan flaca!...
+
+--¡Como si tuviera que cantar con los mofletes!--exclamó María
+Valdivieso con muy buen sentido.
+
+Y variando de conversación púsose a contar a Currita una historia muy
+chistosa de la duquesa de Bara, que se hallaba un poco más abajo, en el
+palco de los consortes López Moreno, restaurados ya en su trono de
+Matapuerca. Lucy se casaba al fin con Gonzalito, conformándose la
+duquesa a tragarla por nuera. Paco Vélez se lo había dicho.
+
+--¡Ya me lo figuraba yo!--exclamó Currita con maligna complacencia--. Si
+quien habla mal de la pera, la bendice y se la lleva.
+
+--¡Exacto! Lo mismo dijo Paco Vélez... Ahí los tienes a los dos tan
+amartelados en el palco, publicando las amonestaciones... ¡Dice Paco
+Vélez que ha habido unas historias!... López Moreno sitió a Beatriz por
+hambre, y entre el embargo y la boda no hubo más remedio que capitular.
+Beatriz entrega el ducado, el otro perdona la deuda, y pata... Pero lo
+más chistoso es que Lucy dota a Gonzalito en cuatro millones...
+
+--¡Qué delicia!... De modo que, en caso de viudez, Gonzalo quedará
+siempre _prince douairier_, es decir, _douairier_ de Matapuerca.
+
+El duque y el tío Frasquito creyeron morirse de risa al oír la agudeza
+de Currita, y la de Valdivieso añadió entre carcajadas:
+
+--¡Exacto! ¡Qué frase tan feliz!... Se la contaré a Paco Vélez... ¡_Le
+prince douairier_ de Matapuerca!... Es menester que le dejemos el
+nombre; justamente andan muy afanados ahora buscando el árbol
+genealógico de Lucy...
+
+--Pues mira, mujer, yo se lo daré hecho... En la primera rama que pongan
+al Mal Ladrón, y en la última a López Moreno ahorcado...
+
+--¡Pero, Curra, mujer, estás de vena esta noche!--exclamó muerta de risa
+la Valdivieso--. Cuánto daría Beatriz porque el árbol de Lucy rematase
+de ese modo... Dice Paco que López Moreno está riquísimo...
+
+Aquí se detuvo como espantada un momento, y mirando atentamente hacia la
+sala, añadió con su intemperancia ordinaria:
+
+--Pero, mujer, ¿no has visto eso?... ¿No ves allí a Jacobo con la
+Mazacán?... ¡Pero qué escándalo!... ¿Cómo permites tú eso?...
+
+¡Vaya si lo había visto Currita!... Como que el berrenchín que tenía por
+dentro era la nerviosa musa que inspiraba aquella noche sus aceradas
+agudezas, y desde que terminó el acto no había perdido de vista un
+momento a Jacobo, viéndole comenzar su _toumée_ por los palcos de las
+damas, que le recibían todas en palmas, mimándole y agasajándole con sus
+más encantadoras sonrisas y sus más dulces palabras. Isabel Mazacán,
+sobre todo, parecía querer comérselo, y por dos o tres veces, mientras
+le tuvo en el palco lanzó al de Currita una mirada que parecía decirle:
+¡Rabia de firme!... Él acogía todos aquellos homenajes con la exquisita
+naturalidad, el desembarazo distinguidísimo del elegante de raza que se
+reconoce de moda, del _leader_ del día cuyos saludos se mendigan, sus
+frases se repiten, sus trajes se copian, sus toses y estornudos se
+numeran y comentan.
+
+Jamás había otorgado Madrid un perdón tan generoso y tan amplio como el
+que concedió al antiguo revolucionario al saber su novelesca aventura
+de Constantinopla y al verle entrar de nuevo en el redil aristocrático,
+a la sombra de Butrón y la Albornoz, arrepentido, pero con la cabeza
+alta; no implorando protección, sino ofreciéndola a todo el mundo.
+
+Allá en los profundos rincones de los _boudoirs_ y en los secretos
+conciliábulos políticos murmurábanse cosas extrañas. Decíase en estos
+que Jacobo había prestado un gran servicio al partido restaurador,
+echando a pique con ciertos misteriosos papelitos a tres personajes
+intrigantes y tramposos que, ávidos siempre de poder y dinero, habían
+querido en Biarritz, después de la caída de Amadeo, injerirse
+traidoramente en la restauración del trono, que ellos mismos habían
+contribuido a hundir cinco años antes. Fuera o no esto cierto, éralo,
+sin embargo, que el respetable Butrón había aparecido de repente,
+cubriendo a Jacobo con el manto protector de su confianza; que Currita
+habíale proporcionado la desinteresada amistad de su caro esposo
+Fernandito, y que así, en aquellos ocultos rincones de los _boudoirs_
+como en las amplias aceras de las plazas públicas, designábanse a los
+tres personajes con los nombres de _el joven Telémaco, el prudente
+Mentor y la invulnerable Calipso_, murmurándose al mismo tiempo que
+Jacobo estaba arruinado, que el partido restaurador garantía su porvenir
+asegurándole una cartera en pago de sus servicios, y Currita atendía a
+su presente con una esplendidez que amenazaba dar al traste con la hasta
+entonces bien cimentada fortuna de la opulenta casa de Villamelón.
+
+--Y es natural--había dicho una noche la duquesa de Bara--. Curra está
+ya muy _fanée_, y Jacobo no es ningún Juanito Velarde que se mantenga
+con un destinillo de veinte mil reales.
+
+Mientras tanto, Leopoldina Pastor entraba en la platea de Carmen Tagle,
+y besándola en ambas mejillas, decíale al oído:
+
+--Vengo huida...
+
+--¡Mujer!... ¿Quién te persigue?
+
+--Curra... Esa Curra... que es atroz, hija, atroz... ¡No vuelvo a
+presentarme en público con ella!... No me gustan evidencias; no quiero
+escándalos... Por eso dije: aunque sólo sea este entreacto, me la quito
+de encima y me voy con Carmen...
+
+--Gracias por la elección, querida...
+
+--Pues nada... Empeñada en saber quién estaba en el palco de arriba... Y
+todo porque _el otro_ no hacía más que mirar para allá _poniendo varas_.
+
+Al decir esto, Leopoldina cogió a Carmen Tagle sus gemelos de nácar y
+púsose a mirar hacia el palco que tanto inquietaba a Currita. Había en
+él dos señoras: una, joven, sentada en primera fila, y otra, de edad ya
+madura, casi oculta en el fondo... Parecía la primera una verdadera
+niña, delicada, fantástica, una de esas espirituales gatitas rubias que
+se crían a orillas del Sena y suelen tener, en efecto, todas las
+solapadas mañas de la raza felina. Sentada de espaldas al escenario,
+parecía no haber roto un plato en todos los días de su vida, y paseaba
+la vista por la espléndida sala, sin fijarla en ninguna parte, con esa
+indiferencia con que se mira una multitud del todo desconocida: más bien
+que para ver, parecía estar allí para ser vista, y la exagerada
+elegancia, algún tanto extravagante, de su traje de terciopelo negro con
+camelias rojas indicaba claramente el plan preconcebido de atraer todas
+las miradas. Su compañera, que podía muy bien ser su madre, era una
+mujer muy flaca, de aspecto distinguido, con el pelo gris peinado a la
+inglesa, un traje de terciopelo negro cerrado hasta arriba y un vistoso
+aderezo de brillantes falsos. Ambas parecían extranjeras, y en toda la
+noche no habían cruzado entre sí una sola palabra.
+
+Examinólas Leopoldina detenidamente, y dijo al cabo, meneando la cabeza:
+
+--Negro y encarnado... ¡Malo!... Los colores del diablo... ¿Y quiénes
+son esas individuas?...
+
+Carmen Tagle se echó a reír encogiéndose de hombros, y Leopoldina volvió
+a mirarlas, diciendo por debajo de los gemelos:
+
+--Pues te digo que con el terciopelo que gastó la madre en cubrirse
+hasta las orejas podía haber subido un poquito el escote de la hija...
+¡Vaya con la indecente!... Y la chica es monísima... ¿Cómo se llama?...
+
+--Si nadie la conoce... El martes se presentó en ese mismo palco vestida
+de blanco con camelias rosa... Ayer estaba en la Castellana en un milord
+muy bonito, con camelias blancas en el sombrero y en el pecho... Hoy,
+terciopelo negro con camelias rojas...
+
+--Pues ya tenemos nombre que darle--exclamó Leopoldina riendo--: _La
+dama de las camelias_.
+
+Y sobre estos varios motivos improvisaron las dos amigas una alegre
+fantasía, hasta que Leopoldina volvió al palco de la Albornoz momentos
+antes de comenzar el acto segundo. Currita la esperaba impaciente, y la
+falaz exploradora apresuróse a decirle, con cierto maligno gustito, que
+la incógnita en cuestión era una muchacha monísima, de todo el mundo
+desconocida, a quien acababan de bautizar ellas, por tenerlo muy bien
+merecido, con el significativo nombre de _La dama de las camelias_.
+
+--Por supuesto, que no se enteraría Carmen de que yo te enviaba--dijo
+Currita muy pensativa; y Leopoldina, con el hociquito fruncido y los
+ojitos entornados, como quien se ofende de la pregunta, contestó:
+
+--¡Mujer!... ¿En qué cabeza cabe?... ¿Acaso soy yo boba?...
+
+Comenzó el acto: Villamelón seguía indigestado; Currita, emberrenchinada
+y con el rabillo del ojo alerta; Leopoldina, que era, en efecto,
+aficionada e inteligente, sin perder una nota, y el tío Frasquito, que
+allí se había quedado, muy satisfecho por hallarse al lado de
+Leopoldina, una de las sobrinas espurias a que más predilección
+mostraba, por su _allure_ varonil y decidida y sus excéntricas
+genialidades.
+
+En el palco del Veloz habían quedado solos Diógenes y Jacobo;
+despatarrado aquel frente al público, como si quisiera indicarle que
+todo él junto no se le importaba un comino; mirando este sin cesar, como
+un cadete, al palco de la dama de las camelias. En la escena, Dinorah,
+la pobre loca, cantaba la bellísima aria que la inspira su propia sombra
+proyectada en el suelo por la blanca luz de la luna, una de las más
+felices inspiraciones de Meyerbeer, que interpretaba admirablemente la
+entonces célebre Ortolani.
+
+Cambió la escena de pronto, y la cascada, el precipicio y el torrente
+arrancaron un murmullo de admiración a los espectadores, que pocas veces
+habían contemplado en aquel género una obra de arte tan acabada y tan
+bella. Höel quiere obligar al gaitero Corentino a buscar el tesoro en el
+fondo del precipicio; de nuevo el cielo se encapota, y entonces aparece
+otra vez el terrible Meyerbeer, el genio de los _Hugonotes y Roberto el
+diablo_, que sabe describir con las ocho notas del pentagrama toda la
+rabia de los elementos y todos los furores del corazón.
+
+De improviso, rompe la orquesta bruscamente la cadencia, rugen los
+contrabajos estrepitosamente, las flautas dejan oír agudos silbidos, el
+metal, desencajado, truena con espantosa violencia, los timbales
+redoblan convulsamente. Ya no parece aquello una tempestad, ni un
+huracán, sino un cataclismo que amenaza desquiciar la tierra, y en aquel
+momento, el supremo de la ópera, apareció por entre las cortinas de
+terciopelo carmesí que cerraba el fondo del palco de Currita una cabeza
+peluda y cetrina, que el tío Frasquito tomó por la del terrible
+Adamastor, genio de las tempestades, y Fernandito por el bilioso
+espectro de la indigestión, que evocaban ante él sus jugos gástricos
+alterados.
+
+Era Butrón, el respetable Butrón, que entraba de puntillas, con el dedo
+sobre los labios, haciendo gestos de que nadie se molestara, y yendo a
+sentarse en la silla que, no obstante su susto y su entripado, se
+apresuró a cederle Villamelón, al lado de Currita.
+
+La tempestad seguía rugiendo: Höel y Corentino gemían aterrados, y
+Dinorah, la pobre loca, desencajada, con el cabello flotante y el rostro
+iluminado por la luz de los relámpagos, desafiaba la furia de los
+elementos, dominando con su voz pura y vibrante los roncos estampidos
+del trueno y los estridentes alaridos del viento, que encubrieron
+también estas breves palabras deslizadas por Butrón al oído de Currita:
+
+--Llegó la hora... ¡Concha está con nosotros!...
+
+Escapósele a aquella una leve exclamación de sorpresa, que el tío
+Frasquito pescó al vuelo; mas un azulado relámpago iluminó en aquel
+momento la escena; un inmenso diseño cromático, nacido en las alturas
+de la orquesta y resuelto en las profundidades de los bajos en un rumor
+apagado y fatídico, anunció la caída del rayo, y entre truenos y
+relámpagos y sublimes convulsiones de los instrumentos de cuerda,
+escapósele lo que Butrón añadía, pudiendo percibir tan sólo estas
+palabras dichas por el diplomático con grande insistencia:
+
+--Mañana, a las cuatro, en casa... ¡Por Dios!, que no faltes, ni dejes
+de avisar a Jacobo...
+
+La curiosidad hizo al tío Frasquito perder la cabeza, y por querer
+fiscalizarlo todo a un tiempo, ni vio a Bellak, la cabra blanca, cruzar
+como una flecha el rústico puentecillo, ni a Dinorah caer en el fondo
+del barranco, ni a Höel precipitarse desesperado en su auxilio, ni a
+Currita que ceñuda y apretando con inexplicable rabia las varillas del
+abanico, decía a Butrón muy por lo bajo:
+
+--¿A Jacobo?... ¿Acaso le veré yo esta noche?... Ya ha correteado todos
+los palcos y todavía no me ha dirigido un saludo.
+
+--¡Ah, ingrato!--susurró Butrón--Corro a traértelo.
+
+Y de nuevo se fue como había venido, de puntillas, sonriendo a todos,
+haciendo muchos ademanes para que nadie se incomodara, y dejando al tío
+Frasquito estupefacto... ¡Oh!, pues lo que es a él no se la pegaban...
+¿Currita a las cuatro en casa de Butrón y avisando antes a Jacobo?...
+Algo gordo sucedía cuando el prudente Mentor, el joven Telémaco y la
+invulnerable Calipso se avistaban en secreto, con la extraña
+circunstancia de acudir la dama a casa del caballero, y no los
+caballeros al palacio de la dama, como parecían dictar las más
+elementales leyes de la galantería.
+
+--¡Cosa más singularr!...
+
+Y mirando a Jacobo a lo lejos, aumentóse su curiosidad al ver que
+aparecía Butrón por detrás de la cortina del palco del Veloz, hacíale
+una seña y llevábaselo consigo, siguiéndoles a los dos, sin que ninguno
+le llamase, el cínico Diógenes... Al terminar el acto, Butrón,
+triunfante y satisfecho, entraba otra vez con Jacobo en el palco de
+Currita, y empujándole hacia la dama con aire de papá bonachón que
+satisface un capricho de la niña, cogió con una de las suyas las dos
+manos que ella y él se estrechaban al saludarse, murmurando, con
+sentenciosa indulgencia, aquellas palabras de Shakespeare:
+
+--_Old, old history_!...
+
+Hecho esto, el espejo de caballeros, según Pedro López, el integérrimo
+diplomático, el sesudo político, el anciano venerable y fervoroso que
+tenía ya un pie en el sepulcro, miró al reloj, enarcó las cejas y
+despidióse apresuradamente. Eran ya las once, y estaba citado a las once
+y cuarto con el cardenal arzobispo de Toledo: tratábase de un atentado
+de la canalla gubernamental republicana contra la Iglesia y deseaba él
+representar en aquel conflicto el papel de Constantino.
+
+Ensanchósele el corazón al tío Frasquito, creyendo llegada la hora de
+averiguar algo, y aguzó las orejas y aprestó la lengua para sondear con
+habilidad a Jacobo y a Currita. Mas, de repente, una mano aleve cogió el
+mediato lazo de su corbata blanca, y dándole una rápida vuelta, vino a
+ponérselo sobre la nuca. Volvióse indignado y sorprendido, y vio
+inclinada sobre la suya la gran cabezota de Diógenes, que, sonriendo y
+babeando, le decía amorosamente:
+
+--¡Francesca mía!... ¡Si soy yo, Paolo!...
+
+Verde de ira y amarillo de miedo púsose Francesca, cual si viese asomar
+por detrás de Paolo la sombra siniestra de Gianciotto, y gruñó entre
+dientes:
+
+--¡Qué cosas tienes!... De verras que erres pesado...
+
+Y despidiéndose atropelladamente por temor de alguna más grave demasía,
+fuese a componer la corbata en el espejo del antepalco, dejando vacío su
+asiento, que era lo que buscaba Diógenes. Ocupólo este entonces con la
+mayor frescura y dando una gran palmada en el muslo a Villamelón, díjole
+tal atrocidad, relativa a su entripado, que Jacobo y Leopoldina se
+miraron espontáneamente, como quien dice: «¡Animal!». Currita, muy
+enfadada, dijo:--¡Jesús, hombre, qué cosas tienes!... ¡Eres shoking,
+shoking, de veras!--Y Fernandito, con resignada sonrisa, contestó:
+
+--El _vol-au-vent_ de codornices... Siempre se me indigesta. ¿Sabes?
+
+--¡Pues ya lo creo que lo sé, polaina!... Por eso tomo yo siempre
+_vol-au-vent_ de sopa de ajo--replicó Diógenes.
+
+Y cediendo a su instinto natural de desvergonzada capigorronería,
+añadió:
+
+--Oye... ¿Y quién me lleva a mí luego en su coche, tú o Jacobo?
+
+--Lo que es yo no te llevo--replicó vivamente este--. Me voy ahora
+mismo.
+
+--Ni yo tampoco--añadió al punto Currita--Fernandito no se siente bien,
+y no hemos de andar por ahí dando vueltas.
+
+--Pero, mujer, si te coge al paso... Me dejas en la calle de Alcalá, en
+la chocolatería de doña Mariquita... Por nada del mundo pierdo yo mi
+gran jícara con su par de _mojicones_...
+
+--Son sabrosos--opinó Villamelón.
+
+--¡Qué delicia!--dijo Currita--. Si te los dieran todas las noches en
+los dientes no tendrías la lengua tan larga.
+
+--¡Polaina!... Si te los dieran a ti donde yo me sé, no darías motivos
+para que te alcanzasen las lenguas.
+
+Currita se mordió los labios comprendiendo que era imposible la lucha
+con aquel cafre, que parecía complacerse en poner de relieve, con sus
+crudezas, las vergonzosas condescendencias del mundo, y Jacobo se
+despidió afectuosamente al comenzar el acto con un ambiguo _hasta
+luego_, que dejó a Currita muy complacida. A la mitad del acto cuando
+Dinorah recobra la razón y quiere recordar la bellísima plegaria
+_¡Sancta María!_ entre sublimes vacilaciones de la orquesta, que parecen
+revelar los esfuerzos mentales de la pobre loca, envolvióse Currita en
+su soberbio abrigo de terciopelo granate, forrado de pieles blancas, y
+aceptando en señal de reconciliación el brazo de Diógenes, salió del
+palco escoltada por Villamelón y Leopoldina, gozoso él por irse a dormir
+su indigestión, furiosa ella por marcharse sin oír el coro final de la
+romería.
+
+El _foyer_ estaba aún desierto, y los lacayos, zambullendo las
+encarnadas narices en sus inmensos cuellos de pieles, comenzaban a
+asomar ya, para avisar a los señores la llegada de los coches.
+Antojósele entonces a Currita sentarse en un diván, para esperar la
+salida de la gente. Angustióse Villamelón.
+
+--¡Pero, hija mía, por Dios!... ¡Si esto está helado, Curra!...
+
+Y se liaba a toda prisa al pescuezo un _gran foulard_ finísimo, y
+levantábase el cuello del gabán a la altura de las orejas...
+
+--Te digo que vale más volver al palco, si...
+
+Un estornudo formidable le cortó la palabra y le acrecentó la angustia.
+
+--¿Lo ves?... ¿Lo ves?... Ya pillé un constipado... Fortuna tengo hoy...
+¿Sabes?... ¡Ya tengo para una semana!...
+
+La gente comenzó a desfilar por delante de Leopoldina y la Albornoz,
+que, dejando estornudar a Fernandito y sin perder de vista su negocio,
+saludaban a diestro y siniestro a los innumerables conocidos que iban
+pasando. De pronto, Leopoldina tiró suavemente del vestido a Currita,
+diciéndole muy bajo:
+
+--Mírala... ¡Esa es!...
+
+No vio nada: dos fantasmas blancos pasaban por delante, arrastrando por
+debajo de los amplios albornoces las largas colas de terciopelo negro,
+dejando asomar la vieja por el abrigado capuchón una corva nariz caída y
+afilada, luciendo tan sólo la joven unos ojazos azules, que creyó
+Currita se fijaban en ella con provocativa insolencia. El blanco
+albornoz de la incógnita pasó rozando el terciopelo granate del abrigo
+de Currita, y una frase alemana, que esta pudo oír y no pudo entender:
+«Ahí la tienes», pareció caer entonces de la nariz corva y afilada, y
+ambos fantasmas desaparecieron entre el gentío precedidos de un _groom_
+monísimo que apenas contaría doce años.
+
+--Pero, hija, ¿arrancaremos al fin?--decía Villamelón mientras tanto--.
+Diógenes, dale tú el brazo... ¡Buen constipado he pillado!... ¿Qué haces
+tú cuando te constipas, Diógenes?
+
+--¿Yo?... Estornudar...
+
+
+
+
+--II--
+
+
+El respetable Butrón daba puñetazos en los muebles y cruzaba a grandes
+zancadas el aposento, llamando a su mujer, según su costumbre, unas
+veces _Geno_, otras _Veva_, nunca por completo Genoveva y prodigándola
+con todas sus letras los dicterios de imbécil, estúpida, vieja del
+diablo, beata de Barrabás, que no sabiendo sino rezar el Pater noster,
+quería darle lecciones a él, Pirro en el ingenio, Ulises en la
+prudencia, Anteo en el ánimo, Alejandro en la magnanimidad y Escipión en
+lo afortunado.
+
+Curiosas escenas íntimas del hogar doméstico, que parecerán
+inverosímiles a los que sólo conocen la _parte oficial_ de los grandes
+personajes, y que debieran esculpirse cual bajos relieves en los
+pedestales que levantan el vulgo y la opinión a muchos de los prototipos
+sociales que brillan en las academias y congresos, estrados y salones.
+
+La marquesa, la anciana señora de virtud intachable, de educación
+exquisita, escuchaba aquel torrente de denuestos muda e inmóvil, con la
+cabeza baja y las lágrimas en los ojos, semejante a la estatua de la
+paciencia, contemplando sus propios sufrimientos. Por dos veces quiso
+interrumpir a su marido, mostrándole una carta que en las manos tenía;
+mas los gritos y denuestos del sesudo diplomático la atemorizaron y
+aturdieron, y volvió a guardar silencio. Las escenas de Lauzun,
+amenazando con el bastón a la duquesa de Montpensier, su esposa, y
+gritándole: «¡Luisa de Borbón, quítame las botas!», no eran, sin duda,
+desconocidas a la infeliz señora.
+
+Hallábanse ambos esposos en el despacho particular del diplomático,
+vasta pieza decorada en otro tiempo con severa magnificencia, pero sobre
+la cual habían pasado los años sembrando manchas y desconchones, sombras
+y deterioros que la larga cesantía del magnate no había permitido hasta
+entonces restaurar. Veíase en un extremo, tras un gran biombo de nueve
+hojas de laca de Coromandel, descascarado por todas partes, una enorme
+mesa cargada de papeles y rodeada de artísticos armarios, todos al
+alcance de la mano, _sancta sanctorum_, donde sólo penetraban los
+iniciados en los asuntos y manejos del diplomático. Al otro extremo,
+frente a una alta vidriera que daba al jardín, y al lado de una chimenea
+de mármol negro, había una gran mesa del siglo XVII, de nogal, cuadrada,
+con ancha talla y hierros escarolados, y cómodas butacas y mullidas
+poltronas, algún tanto desteñidas y un mucho destrozadas, dispuestas en
+torno: allí recibía Butrón a los profanos a que les era lícito traspasar
+el dintel de su despacho privado. Veíanse por todas partes, sobre las
+mesas, en las dos chimeneas, por los armarios y colgados de las paredes,
+retratos de reyes, príncipes y personajes ilustres, de fotografía unos,
+magníficamente grabados en acero otros, con pomposas dedicatorias al
+integérrimo diplomático, que pregonaban sus grandes relaciones y sus
+altas influencias. Sobre un sofá de rica badana japonesa, hundido todo y
+despellejado, había en lugar preferente, una gran fotografía del
+príncipe Alfonso, con el uniforme de escolar del colegio de María
+Teresa, y esta dedicatoria, escrita de puño y letra del futuro monarca:
+«Al leal marqués de Butrón, modelo de caballeros. Recuerdo del 2 de
+diciembre de 1870. Alfonso». Aquella fecha solemne era la del día en que
+Butrón se avistó por primera vez, después de la Revolución, con los
+augustos desterrados y juró a los pies del regio niño restaurarlo en el
+trono de España o morir en la demanda.
+
+Más lejos, a uno y otro lado de una gran panoplia llena de orín y
+descabalada, había dos hermosos grabados de Luis Felipe y la reina
+Amalia, con sendas dedicatorias, y entre otra porción de notabilidades
+regias, políticas y literarias, diseminadas por todas partes, un retrato
+en litografía de Martínez de la Rosa, en los tiempos en que le llamaban
+_Rosita la pastelera_, con este campechano letrero: A _Pepillo Butrón,
+su dómine Paco_.
+
+Mas entre todos aquellos monumentos de altas estimaciones, era el más
+curioso una hermosa fotografía de la reina de Inglaterra, colocada con
+afectada naturalidad sobre la chimenea en un pequeño caballete de plata
+oxidada, cuyas molduras tapaban, en parte, la honrosa dedicatoria.
+Habíasela dado la majestad británica en Roma, con motivo de cierto
+oportuno servicio, y deseando demostrarle la más exquisita deferencia,
+puso en castellano el autógrafo. Mas su graciosa majestad no manejaba
+sin duda con gran arte el habla de Cervantes, y siendo su intento
+escribir según la construcción inglesa: Al _marqués de Butrón,
+recuerdo_, olvidóse de poner la u, y resultó: Al _marqués de Butrón,
+receurdo_, firmado y rubricado de puño y letra de su graciosa majestad
+la soberana de los tres reinos unidos, emperatriz también de las Indias.
+
+El pasmo de Butrón fue grande al verse colocado reduplicativamente por
+aquella importuna síncopa en la rama más desacreditada de la extensa
+familia de los paquidermos, y apresuróse a colocar habilidosamente la
+regia dádiva en una moldura que, sin ocultar por completo el honroso
+letrero, encubriese el sangriento _lapsus calami_ de su majestad
+británica.
+
+Ocurrían graves sucesos, y la pelotera que Butrón sostenía con su mujer
+reconocía en ellos su origen. Pavía había dado el golpe de 3 de enero,
+derrumbándose la república parvulita al eco de tres o cuatro tiros
+disparados al aire en los pasillos del Congreso. El poder cayó de nuevo
+en las garras de Serrano, y el desquiciamiento general, la indisciplina
+del ejército, que peleaba sin fe ni esperanza en aquellas dos grandes
+esclusas de Cartagena y el Norte, que se tragaban torrentes de sangre y
+arroyos de dinero, indicaban a los pacientes alfonsinos, cruzados de
+brazos, que se acercaba la hora de extender la mano para coger la breva,
+madura ya por completo. La escena de Aristófanes, en su comedia _La
+Paz_, cuando el pacífico Trigeo sube al Olimpo montado en un escarabajo,
+se representaba entonces en España: el Olimpo estaba desierto y sólo
+quedaban allí la Guerra y el Estrago, machacando en un mortero una
+nación entera y sirviéndoles de mano un general ambicioso.
+
+Otro general de valor, de prudencia y de prestigio, encargóse entonces
+de inclinar hacia los alfonsinos la rama de que pendía la fruta
+apetecida y disputada. Fue este el general Concha, que aceptando el
+mando del ejército del Norte, partió para Bilbao, dispuesto a
+restablecer la disciplina, aniquilar a los carlistas y proclamar rey de
+España al joven príncipe Alfonso. Era necesario, sin embargo, allegar
+recursos para preparar el ejército, y las bolsas exprimidas, las
+codicias alarmadas y los egoísmos latentes dificultaban mucho la
+ejecución del proyecto. El ingenio del marqués de Butrón encargóse
+entonces de hallar remedio, y al frente de su brigada femenina acometió
+la empresa: imaginó, por de pronto, crear una asociación de señoras para
+socorrer a los heridos del Norte, que, difundida por toda España, había
+de allegar recursos de todos géneros para ser distribuidos
+abundantemente en el ejército a nombre de las señoras alfonsinas,
+preparando así los ánimos para secundar el movimiento[15].
+
+[Nota 15: Varias fueron las asociaciones de señoras que se fundaron
+en aquel tiempo con el fin de socorrer a los heridos del Norte, siendo
+la que más benéficos resultados produjo la presidida por la ilustre y
+virtuosa señora marquesa de Miraflores, cuyo nombre ha aparecido siempre
+unido a todas las obras buenas y caritativas. Excusado nos parece
+advertir al lector que la asociación que nosotros suponemos no tiene
+nada que ver con ninguna de estas, y que, aunque tomada del natural
+parte de su fisonomía, es, en su conjunto, pura invención nuestra.]
+
+El plan fue aprobado con entusiasmo por los prohombres del partido, y el
+gran Robinsón sólo pensó entonces, con la enérgica actividad que le
+caracterizaba, en organizar la Junta central de señoras en la corte.
+Ocupóse, lo primero, en buscar la presidenta, piedra fundamental de todo
+el edificio, y un nombre ilustre que había de llevarse tras de sí cuanto
+grande, bueno y respetable encerraba la corte; acudió primero a su mente
+la marquesa de Villasis... Mas las teorías conciliadoras del peludo
+diplomático juzgaban necesario allegar otros elementos, y pensó entonces
+en la condesa de Albornoz para el cargo de vicepresidenta. Esta atraería
+al Madrid de rompe y rasga, que brilla y que bulle, pequeña, pero
+venenosa levadura que corrompe la sociedad entera y la hace aparecer, al
+imponerle sus leyes a sus vicios, escandalosa hasta un punto que no lo
+es ciertamente; la otra atraería al Madrid honrado, sensato y devoto, no
+tan escaso como muchos creen, y en torno de uno y otro bando se
+agruparía al punto el Madrid verdaderamente inmenso, la gran falange
+cortesana de gente más bien frívola que corrompida, más bien
+insustancial que viciosa, que vive de reflejos y escandaliza o edifica,
+según es escandaloso o edificante el astro que le comunica sus
+resplandores.
+
+El plan era bellísimo. Mas ¿quién le ponía el cascabel al gato? ¿Quién
+aliaba a la tiesa y austera Villasis con la amable y despreocupada
+Currita, aunque se tratase de ir a conquistar juntas la Tierra Santa?
+¿Quién doblegaba la vanidad inmensa de la Albornoz, hasta el punto de
+hacerla aceptar cualquiera empresa que fuese un puesto secundario?...
+El astuto Butrón resolvió tentar el vado, aproximando a las dos señoras,
+y citólas en terreno neutral, su propia casa, sin advertir a ninguna la
+presencia de la otra, con el pretexto de tratar reservadamente, en junta
+de notables, un asunto de la mayor importancia para el partido.
+Encargóse él de avisar a Currita la noche antes en el teatro, y, por
+orden expresa suya, escribió su mujer a la Villasis, con quien la unía
+una amistad antigua, cariñosa y sincera. La futura presidenta olióse
+desde luego la partida, y un oportuno constipado atroz y empedernido
+vino a impedirle salir fuera de casa; así se lo notificaba con grande
+sentimiento y cariñosas frases a su buena amiga Genoveva en una elegante
+esquelita cuadrada, en cuya esquina se leía, bajo la corona ducal propia
+de los Grandes de España, su nombre de María.
+
+Esperábase la Butrón la llegada del constipado, díjole así a su marido
+al mostrarle la carta, y entonces fue cuando el respetable diplomático
+descargó su berrinche sobre la pobre dama, prodigándole los dicterios
+que al comenzar este capítulo apuntamos.
+
+De repente, recobró su cortesana sonrisa, su continente señoril y
+aparatoso: entraba la duquesa de Bara, otra de las citadas, antigua
+amiga suya, aunque no de tan añeja fecha, de quien la maledicencia se
+había ocupado muchos años atrás y se solía ocupar aún de cuando en
+cuando. Era la duquesa mujer muy discreta, nada escrupulosa, conocía a
+Madrid palmo a palmo y escuchábala Butrón como a un oráculo en todo lo
+referente a guerra femenil de intriguillas y abanicazos. Al poco llegó
+el general Pastor, próximo a partir también al Norte para secundar el
+movimiento de Concha, y vino luego un don José Pulido, hombre listo y
+travieso, pies y manos de Butrón y también su ninfa Egeria, que había
+sido condiscípulo suyo en la Universidad y desempeñado muy buenos
+puestos a la sombra del diplomático. Eran ya las tres, y a las cuatro
+debían de llegar Jacobo Sabadell y la Albornoz y hubiera llegado
+también la Villasis si su providencial constipado no se lo estorbase. El
+prudente Butrón habíalos citado con una hora de intervalo, para poder
+preparar en aquella antejunta de íntimos lo que en presencia de los
+otros había de tratarse más tarde.
+
+Sentáronse todos al lado de la chimenea, en torno de la mesa cuadrada, y
+el respetable Butrón expuso el caso. La duquesa de Bara no le dejó
+acabar: juzgaba ella imposible hacer tragar a la Villasis la
+vicepresidencia de Currita, como no fuera cogiéndola de sorpresa,
+presentando de improviso la candidatura aprobada ya por unanimidad en la
+junta magna de señoras que había de celebrarse; y aun así y todo,
+desconfiaba mucho del éxito, porque era María Villasis una quijota
+impertinente y ridícula, capaz de desairar a Madrid entero si se le
+ponía entre ceja y ceja el hacerlo.
+
+--No se me olvidará nunca--dijo--lo que hizo con la pobre Rosa Peñarrón,
+cuando aquel concierto famoso que organizó a beneficio de los inundados
+de Valencia. Le envió Rosa tres billetes, y tuvo la desfachatez de
+devolvérselos con el precio justo, unas quince o veinte pesetas, y
+enviar luego a Valencia, por mano del arzobispo, una limosna de tres mil
+duros...
+
+Butrón enarcó las formidables cejas, el general Pastor se atusó el largo
+bigote y don José Pulido, más práctico y menos puntilloso, ensanchó la
+barbilampiña cara, diciendo suavemente:
+
+--Con tal de que nos envíe a nosotros otro tanto, aunque sea por mano
+del moro Muza...
+
+Ofendióse la duquesa, que acababa de vender su hijo y su ducado al
+señor López Moreno, y con mucha dignidad contestó severamente:
+
+--¡Oh, no, no, Pulido!... Ni el decoro se vende, ni tiene precio, ni
+necesitamos acá que venga la Villasis a damos lecciones...
+
+Y además, desconfiaba ella mucho de la actitud de esta e ignoraba hasta
+qué punto podría contarse con ella para los trabajos de la
+Restauración... Cierto que su amistad con la reina destronada había sido
+siempre íntima, leal y consecuente, pero le constaba a ella de buena
+tinta que Bravo Murillo tuvo la impertinencia de comunicar a la marquesa
+la respuesta dada por el arzobispo de Valladolid a la consulta de si la
+Restauración había de conservar o no la unidad católica, y esta no podía
+ser más terminante: «No era lícito a ningún partido político prescindir
+de ella». Que era esto una tontería, una chochez del arzobispo,
+corriente. Pero era lo bastante para alarmar la conciencia de una
+mojigata como la Villasis, y encontrar en ello un pretexto para tirar de
+los cordones de la bolsa.
+
+La marquesa de Butrón bajó los ojos como distraída al oír hablar de la
+unidad católica, y acentuóse aún más la sombra de tristeza que nublaba
+siempre su rostro. El integérrimo diplomático y el señor Pulido cruzaron
+entre sí una rápida mirada; indudable era que los dos compadres habían
+hablado más de una vez del asunto en junta de íntimos, del lado de allá
+del biombo. Butrón tomó la palabra, extendiendo la peluda mano:
+
+--Respondo de María Villasis--dijo enérgicamente--. Lo que tú dices es
+cierto, Beatriz; pero la pifia de Bravo Murillo la enmendé yo mismo...
+María acudió entonces a mí muy alarmada, pidiendo explicaciones
+categóricas, y yo la prometí solemnemente que la Restauración
+conservaría a todo trance la unidad católica como la joya más preciada
+de las glorias de España.
+
+La duquesa se encogió de hombros, con muestras de grande impaciencia.
+
+--Pues no dice eso el manifiesto que se negó a firmar Bravo
+Murillo--dijo.
+
+--Tampoco dice lo contrario.
+
+--Entonces...
+
+--Entonces queda en pie lo que yo he prometido... El porvenir no puede,
+sin embargo, asegurarse, y quizá pudiera suceder que, contra nuestra
+voluntad y nuestros deseos, nos viéramos forzados a respetar un hecho
+consumado o a ceder ante una votación contraria hecha en Cortes...
+
+El señor Pulido hizo una profunda señal de asentimiento, bajando con
+previsoria resignación los ojos, y la duquesa, haciendo alarde de la
+perspicacia de su ingenio, exclamó ligeramente:
+
+--¡Entendido, entendido...; basta!... Queda, sin embargo, el otro
+extremo por conciliar. ¿Crees tú que _la mona Jenny_ se contente con la
+vicepresidencia?
+
+Asombróse Butrón de aquella extraña candidata cuadrumano que trataba de
+ingerir la duquesa en la ilustre junta de damas, y exclamó muy
+sorprendido:
+
+--¿_La mona Jenny_?...
+
+--Pues, hombre, Curra... La Villamelona. ¿No sabes?... Diógenes le ha
+puesto ese nombre desde que le dio por fumar en pipa, en un narghilé
+precioso que le regaló el embajador de Marruecos... Es una mona famosa
+que hay en el jardín zoológico de Londres--yo la he visto--y fuma en
+pipa con una gracia y unos mohínes que recuerdan a Curra por completo.
+
+--¡Vamos, vamos!--exclamó con bondad olímpica el diplomático--. No he
+visto nada como Madrid para motes y chismecillos... Todos queriéndose
+mucho, todos juntos noche y día, y todos arrancándose a tiras el pellejo
+y poniéndose en ridículo en cuanto vuelven la espalda...
+
+--¡Miren el puritano, el caritativo!... _Ami de la vertu, plutôt que
+vertueux_! Pues ya tenías tiempo de haberte ido acostumbrando.
+
+--Empezaré a acostumbrarme por la mona Jenny... La mona Jenny aceptará
+la vicepresidencia.
+
+--¿Crees tú?...
+
+--Lo espero... Le tengo reservado otro papel de grande importancia que
+le hará olvidar lo secundario de este.
+
+Entonces explanó Butrón su plan con todos sus pormenores... No se
+trataba de una asociación de señoras exclusivamente alfonsinas, mil
+veces lo había dicho y no se cansaría jamás de repetirlo. Era necesario
+_barrer para adentro_, conciliar todas las voluntades, ahuyentar todos
+los escrúpulos, ahondar en cualquier rincón en que pudiera encontrarse
+un ochavo, escarbar en todo muladar en que pudiera hallarse un pelotón
+de hilas sucias, agotar todos los recursos de fiestas, bailes, toros,
+beneficios, francachelas y festivales, con que la caridad moderna ha
+encontrado el secreto de enjugar las lágrimas, al mismo tiempo que
+ensancha los corazones, refocila los estómagos y estira las piernas...
+¡Socorrer a los heridos del Norte!... ¡Qué anzuelo tan a propósito para
+pescar desde las carlistas más recalcitrantes hasta las liberales más
+radicales!... Por eso había pensado él, para dar aquel barrido general y
+definitivo, en un gran baile, una fiesta sonada y famosísima, de _ancha
+base_, que debía dar _la mona Jenny_, Curra, convidando a todo el Madrid
+explotable, desde la presidenta consorte del comité carlista, hasta la
+ministra cesante, esposa dignísima del excelentísimo señor don Juan
+Antonio Martínez... Y allí, al calorcillo del champagne, que ablanda los
+corazones compasivos, bajo la influencia de las vanidades estimuladas
+que excitan el deseo de figurar, tender la red de la caridad, echar el
+anzuelo de los infelices heridos del Norte y pescar de una sola redada
+entre las mallas de la asociación de señoras a todo el Madrid femenino
+capaz de soltar la mosca... Celebraríase luego una junta general
+preparatoria en casa de Butrón mismo, presidida por Genoveva, y en ella
+había de presentarse y aprobarse por sorpresa la candidatura de una
+junta directiva, preparada ya antes, en que entrasen todos los elementos
+tan hábilmente combinados; que el partido restaurador tuviese mayoría y
+pudiera Butrón, entre bastidores, manejar a la Junta y a la Asociación
+entera con la misma facilidad con que se maneja el manubrio de un
+organillo. La junta directiva era, pues, la clave del arco, el clou del
+proyecto, y el respetable Butrón terminó su perorata suplicando a los
+presentes se dignasen estudiarlo maduramente, presentando sus
+candidaturas con arreglo a este croquis que tenía él apuntado en un
+papelito:
+
+Una presidenta, beata de gran nombre. (Nadie como la Villasis.)
+
+Una vicepresidenta elegante, de rompe y rasga. (Ninguna como la
+Albornoz.)
+
+Seis vocales: una carlista, bastante tonta; otra, radicala, de pocos
+alcances; y cuatro alfonsinas, de la Grandeza, del cogollito, honradas,
+por supuesto, listas y de arranque.
+
+Una secretaria literata.
+
+Una tesorera de alta banca.
+
+El general Pastor aplaudió entusiasmado la hábil estrategia del
+diplomático; el señor Pulido bajó modestamente los ojos, como si le
+tocara grande parte en la paternidad de la idea, y la duquesa,
+encantada, comenzó a vomitar nombres propios, juicios críticos,
+filiaciones y datos biográficos que probaban bien a las claras su
+consumada pericia en el arte de averiguar vidas ajenas. Tontas
+encontraba ella a porrillo; listas tampoco faltaban; lo que le parecía
+difícil de hallar eran las honradas, y no porque no las hubiese a
+montones, sino porque la duquesa no sabía encontrarlas, por aquello de
+que nadie hay más exigente ni que se complazca tanto en verlo todo
+manchado como quien vive zambullido en medio del fango.
+
+El respetable Butrón acogía aquellos homenajes con majestuosa sonrisa, y
+temiendo ver entrar de un momento a otro a Currita, recomendó de nuevo a
+los íntimos la mayor discreción, con respecto a esta; era necesario
+ocultarle el plan de la junta y entusiasmarla con la idea del baile,
+haciéndole creer que con ello ponía el partido en sus manos el éxito del
+proyecto. Una vez entretenida con esto, fácil era hacerle tragar por
+sorpresa, a su debido tiempo, lo secundario de la vicepresidencia.
+
+Llegó al fin Currita, _la mona Jenny_, con Jacobo Sabadell, el joven
+Telémaco; había tardado un poquillo, pero tenía la culpa el tío
+Frasquito... ¡Qué risa con el pobre posma! ¡Habíase olido, sin duda, que
+algo se fraguaba, y presentándose a almorzar con una cara de pregunta,
+con un aire de sospecha!... ¡Ella le había estado _tomando el pelo_ todo
+el almuerzo, hasta que al fin, para quitárselo de encima, tuvo que
+armarle una emboscada, un _guet-apens_ chistosísimo!... Díjole si quería
+acompañarla a dar una vuelta por el Retiro con Miss Buteffull y con los
+niños y le envió con estos al coche mientras ella se ponía el sombrero.
+¡Pobre viejo!... En cuanto volvió la espalda, escapóse ella con Jacobo
+por la escalera de la servidumbre, y en el coche de este habíanse venido
+los dos solos, juntitos, como si fuesen un matrimonio. ¡Qué delicia!...
+
+Y besó con piedad filial a la marquesa, con amor fraterno a la de Bara,
+estrechó la mano de Butrón con infantil afecto, y tuvo una cariñosa
+sonrisa para el general Pastor y un saludito protector y monísimo para
+el señor Pulido.
+
+Hízola sentar Butrón junto a sí, al lado de la marquesa; y ella, con los
+claros ojos fijos en el gran duque Alejo, que, sombreado por una
+telaraña, tenía delante, comenzó a lamentarse, con frases muy pulcras,
+del entripado de Fernandito... Casi, casi había estado a punto de no
+venir, por miedo de dejarlo solo; pero las noticias que le había dado
+Butrón eran tan graves, tan lisonjeras, que acabó al fin por decidirse.
+
+--Si tú no hubieras venido, hubiéramos ido todos a tu casa--exclamó
+Butrón con gran vehemencia--Como que sin ti no puede hacerse nada y en
+tus manos está, en rigor de verdad, la suerte del partido.
+
+La vanidad hizo en el rostro de la Albornoz lo que jamás había
+conseguido la vergüenza: sonrojarlo.
+
+--¡Jesús, Butrón, pobre de mí!--exclamó con su dulce vocecita--Pues si
+está en mi mano, no tenga usted miedo de que la suelte.
+
+Butrón comenzó a exponer el proyecto, como si fuese desconocido de todos
+los presentes, haciendo caso omiso de la junta y presentando con grande
+habilidad la fiesta deseada, como el eje sobre que había de girar la
+ejecución del proyecto, la restauración del trono, la felicidad de
+España y la paz del mundo y el equilibrio europeo. Currita parecía
+titubear, porque había mirado a Jacobo como si le consultase, y este
+fruncía las cejas; la pícara era ducha y no era del todo fácil hacerle
+tragar el anzuelo. El diplomático reforzó sus argumentos, y el general
+Pastor, con militar franqueza, dijo resueltamente:
+
+--Condesa, más puede usted hacer en ese baile con su abanico que yo en
+el Norte con mi espada.
+
+Y el señor Pulido, dando vueltas a sus pulgares, añadió con suavísima
+sonrisa:
+
+--¡Oh, señora condesa!... Si usted quiere, con razón se llamará ese
+baile _la dulce alianza_...
+
+La dama extendió ambas manitas con gesto de cómico espanto.
+
+--¡Ay, no, no, Pulido, por Dios!... ¡Si así se llama la confitería de la
+Carrera de San Jerónimo!
+
+La duquesa salió entonces a la palestra, y con habilidad mujeril disparó
+el más certero saetazo, sirviéndole de ballesta una mentira muy gorda.
+
+--Después de todo--dijo--, no hay que apurar mucho a Curra, porque si
+ella no puede dar el baile, Isabel Mazacán se compromete a darlo...
+
+El tiro dio en el blanco, y Currita soltó al pronto la prenda.
+
+--¿Y por qué no he de poder yo?--dijo--. La cosa no puede ser más
+fácil... Dentro de quince días es Carnaval. ¿Les parece a ustedes bien
+un gran baile de trajes?...
+
+--¡Te cuesta un sentido!--murmuró Jacobo con tan mal humor como si
+hubiera él de pagarlo.
+
+Mas la duquesa, que pescó al vuelo la frase y comprendió la económica
+idea de monsieur Alphonse, impidió que llegase a oídos de Currita,
+rompiendo a reír a carcajadas; todos la miraron con extrañeza...
+
+--¿De qué te ríes?...
+
+--Pues nada, mujer.. Estaba pensando en el traje que escogerá la señora
+de Martínez para ir al baile... Como no sea el de Teresa Panza, la mujer
+de Sancho...
+
+
+
+
+--III--
+
+
+El trato continuo con Bonnat había despertado en París las aficiones
+artísticas de Currita, y no contenta con el papel de Mecenas, quiso
+cultivar ella misma el arte del divino Apeles. Visitó a Meissonnier,
+convidó a comer a Carlos Durand, y pudiendo conseguir que Raimundo
+Madrazo la diese algunas lecciones por pura galantería de cumplido
+caballero, volvióse a Madrid, dejando a Rosa Bonheur tamañita y
+royéndose los codos de envidia.
+
+Una vez en la corte, necesitó tener a su lado un genio complaciente, un
+numen auxiliar que comunicase con sus pinceles vida y expresión a los
+muertos y aplanados monigotes que brotaban de su paleta de artista.
+Hallólo, al fin, en Celestino Reguera, famoso acuarelista de la Escuela
+sevillana, de esos que prefieren lo correcto a lo grandioso y tienen en
+más un paisaje de Watteau que una sibila de Miguel Ángel. El pincel de
+Celestino entraba y salía por los lienzos de Currita con tanta
+frecuencia y libertad, que al terminar esta sus cuadros podía repetir,
+con harta razón, lo que dijo el monaguillo de marras: «Yo y el cura le
+dimos los Sacramentos».
+
+Pero aun más que de su gloria artística, ocupóse Currita, a fuer de
+mujer elegante, del marco que había de encerrarla, instalando en su casa
+un estudio lujosísimo, digno de Fortuny o de Pradilla, Delaroche o
+Makart. Era una vasta pieza con estudiadas luces de oriente y cenital,
+atestada de preciosidades artísticas y arqueológicas, que sobre tapices
+de Beauvais y los Gobelinos cubrían todas las paredes, atestaban todas
+las mesas y apenas dejaban un sitio en que poner la planta sin encontrar
+algo que admirar o algo en que tropezar. Bronces antiguos, raras
+porcelanas, macetas de Pompeya con plantas tropicales, lámparas árabes,
+persas y romanas, igual una de estas a la célebre di capo danno del
+Museo Vaticano; bustos, cuadros, estatuas, yelmos, espadas, partesanas y
+armaduras completas de varias épocas rodeaban cual páginas sueltas de la
+historia de todos los tiempos el caballete de Currita, que, colocado en
+luz conveniente, parecía recibir un reflejo de la luz del cielo, que el
+grandísimo tuno de Celestino Reguera aseguraba ser el mismo, mismísimo
+que derramaba en otro tiempo el grupo de las nueve musas sobre las
+frentes de Rafael, Velázquez y el Ticiano.
+
+Daban la guarda a uno y otro lado de la puerta dos maniquíes vestidos de
+reyes de armas del siglo XVI, con gigantescas adargas y dalmáticas
+auténticas de terciopelo morado, bordadas de castillos y leones, y
+frente por frente, en el otro extremo de la pieza, y en una especie de
+ancha, alta y profunda hornacina, a que se subía por tres gradas de
+mármol blanco, había un diván turco, cubierto el pavimento por legítima
+alfombra de Persia y mullidos almohadones de raso y terciopelo, y
+decorados el techo y las paredes con mosaicos romanos y de Pompeya,
+bajos relieves egipcios y brillantes azulejos moriscos. Allí estaba el
+narghilé, regalo de Sidi-Mohammed-Vargas, el embajador de Marruecos, y
+sobre primorosas mesitas de Fez, que no levantaban dos palmos del suelo,
+otras varias pipas en que Jacobo enseñaba a Currita a saborear el sueño
+voluptuoso del _hatchis_, y había inspirado a Diógenes, para designar a
+la hurí de aquel paraíso el gráfico nombre de la mona Jenny.
+
+Refugiado en un rincón, oculto como quien está allí de limosna, entre
+una reducción de la estatua de Byron, presentada en Turín por Pozzi, y
+una arca tallada del siglo VI, que decían haber pertenecido a Isabel la
+Católica, había otro caballete pequeño; allí pintaba Paquito Luján,
+callado siempre, taciturno, tímido y receloso, bajo la dirección también
+de Celestino Reguera, que hallaba realmente en el niño las disposiciones
+artísticas que faltaban a la madre.
+
+Gran discusión sosteníase en aquel templo de las artes, tres días
+después de la junta de íntimos celebrada en casa del diplomático.
+Currita, sentada ante una preciosa mesa redonda, cuya tapa era un ónix
+mexicano, examinaba una gran porción de láminas y dibujos que le
+presentaba Celestino Reguera, y pasábalos a su vez a Jacobo y a Tonito
+Cepeda, vago elegantísimo, entendido en caballos como el hijo de Teseo,
+amateur de todo lo que era arte, y digno por su exquisito gusto de que
+la patria agradecida le votase una pensión en Cortes, como
+representante en España del buen tono parisiense. Tonito Cepeda era más
+que chic, más que _pschutt_: era _v'lan, tschock_. Mas el pobrecito
+joven, incapacitado de poner precio a las innumerables consultas que de
+todas partes le dirigían, andaba lleno de trampas y no tenía dónde
+caerse muerto.
+
+Grave era la cuestión que Currita había sometido el día antes a sus
+despabiladas luces, y digna de sujetarse al arbitraje de un areópago de
+elegantes, como Domiciano sujetó en otro tiempo a las discusiones del
+Senado la salsa en que había de guisarse un rodaballo. Una vez decidida
+la dama a dar el baile de trajes, la gran fiesta de _ancha base_ en que
+habían de bailar _pêle-mêle_ tirios y troyanos, rancios personajes que
+figuraban en la _Guía_ y plebeyos burgueses empinados por la Revolución,
+era necesario encontrar algo nuevo, algo sorprendente que fuera el clou
+de la fiesta y dejase con la boca abierta a los pobrecillos profanos, a
+los Martínez y comparsa, convidados espurios que hubiera dicho el tío
+Frasquito, que cuidaría muy bien ella de barrer de sus salones en cuanto
+la caritativa empresa de socorrer a los heridos del Norte hubiera dado
+un buen tanteo a sus repletas bolsas.
+
+Las cuadrillas del minué y la pavana, las figuras de la zarabanda y la
+chacona, estaban ya muy vistas y habían servido mil veces en
+aristocráticos salones como protesta de acendrado españolismo contra el
+intruso don Amadeo. Celestino Reguera propuso la idea de representar una
+alegoría de España, en que parejas de damas y caballeros habían de lucir
+los trajes característicos de las diversas provincias. El proyecto fue
+desechado por Currita.
+
+--¡Jesús, Reguera!--dijo--¡Parecería eso un concurso de Geografía!...
+
+Tonito Cepeda miró desdeñosamente al pintorcillo y propuso uno de esos
+espectáculos que constituyen jalones de la época en que se verifican:
+imitar la peregrina idea de la Princesa de Segan, que había resucitado
+en París las fábulas de Esopo dando un gran baile de trajes, en que
+recibía ella vestida de pava real y acudieron todos los invitados
+representando cada cual un animalito. Él, Tonito Cepeda, había llamado
+mucho la atención con su traje elegantísimo de sapo verde. La idea no
+era nueva, pero estuvo a pique de seducir a Currita; hubiérale gustado
+mucho vestirse de gata blanca con botas color de rosa.
+
+Mas Jacobo, con la prudencia con que moderaba todos los gastos de
+Currita desde que metía él la mano hasta el codo en sus arcas, desechó
+terminantemente el proyecto, imponiendo más bien que presentando otro
+más económico y también más nuevo... Dos cuadrillas imitando las piezas
+de un juego de ajedrez, blancas y negras, y una partida jugada por ellas
+mismas en forma de contradanza; Luis Fonseca, su compañero de embajada,
+habíalas visto jugar así en Conchinchina cuando las fiestas en honor de
+Phara-Norodon, rey de Cambodge. El proyecto fue aceptado con desdeñosa
+condescendencia por parte de Tonito, con sumisión entera por la de
+Currita, y Celestino Reguera quedó encargado de traer al día siguiente
+dibujos para el traje de la dama que había de representar la reina
+blanca, y un soberbio juego de ajedrez, trabajado admirablemente en el
+Japón, cuyas grandes piezas de marfil podrían ser copiadas en los demás
+trajes de la cuadrilla.
+
+Currita titubeaba en la elección de modelo, y Jacobo, con la autoridad
+delegada que ejercía en aquella casa como amigo íntimo de Villamelón y
+primo cuarto de la condesa, hízola decidirse al punto por uno
+cualquiera, el más barato... Currita obedeció sin hacer ninguna
+observación, sin replicar una palabra: conocíase a las claras que estaba
+supeditada por completo a aquel hombre, que él era allí el amo, y todos
+en la casa, desde Villamelón hasta Joselito, desde la Albornoz misma
+hasta la última fregona, obedecían servilmente sus órdenes, adivinaban
+sus deseos y amoldaban a sus caprichos sus gustos propios. Sólo dos
+seres, los más débiles e indefensos, Paquito y Lilí, resistían a la
+voluntad omnipotente del desvergonzado parásito, a quien el instinto de
+ángel de ambos niños representaba siempre como un reptil bañado por los
+rayos del sol, brillante a la vez que asqueroso.
+
+Un día, a poco de haberse injerido Jacobo en la amistad íntima del
+matrimonio, pintaba Currita en su estudio un retrato que decía ser de
+Byron, el poeta querido que en sus cuadros, bustos y estatuas tenía
+representado por todas partes; pero que era en realidad la imagen de
+Jacobo perfeccionada por Reguera, ceñida la frente de laurel y abierto
+hasta la mitad del pecho el ancho cuello de su camisa escocesa a la
+antigua. Los dos niños, embobados de pie a un lado y otro de su madre,
+miraban en silencio correr el pincel de la dama, que con cierta
+complacencia íntima daba los últimos toques al airoso y nervudo cuello
+del Byron de contrabando. De pronto, Lilí, con esa expresión seria y
+meditabunda que toman a veces los niños, dijo a su madre:
+
+--Mamá... ¿Tú por qué quieres tanto al tío Jacobo?...
+
+La condesa se volvió sorprendida, apoyada en el tiento, y hasta llegó a
+inmutarse algo; mas reponiéndose al punto, dijo con mucho cariño:
+
+--¿Pues no le he de querer, hija?... Si es mi primo... tu tío...
+
+La niña movió la cabecita haciendo un mohín de duda.
+
+--¡Sí!--dijo--. Yo también quiero al primo Bautista y al primo Carlos...
+Pero más que a ti y a Paquito, no..., no..., no...!
+
+Y se echó a llorar amargamente, con el corazón encogido, escondiendo la
+preciosa carita en el seno de su madre, como si buscara allí lo que
+encuentra la más pequeña golondrina en el fondo de su nido: el calor de
+la ternura materna. Paquito nada había dicho; púsose muy encarnado, con
+ese santo carmín con que el pudor instintivo tiñe las facciones de la
+inocencia, y destrozando entre sus deditos, sin darse cuenta de ello,
+una anforita romana, extraño lacrimatorio de vidrio que había sobre una
+mesa, ocultó con varonil esfuerzo las gruesas lágrimas que le brotaban
+de los ojos.
+
+En otra ocasión, algunos meses más tarde, acercábase el día del santo de
+Currita, 10 de octubre, fiesta de san Francisco de Borja. Los dos niños
+tramaban juntos una conspiración para dar una sorpresa a su madre.
+Paquito, en quien comenzaban a revelarse sus notables disposiciones para
+la pintura, especialmente de retratos, había pintado al pastel uno de su
+padre, un Villamelón deforme, color de zanahoria, que parecía tener el
+carrillo izquierdo hinchado, pero no por eso dejaba de tener con el
+original un más que mediano parecido. Era lo más notable del retrato la
+parte de la frente y la cabeza, en que el niño había copiado fielmente
+la escasa cabellera de su padre, partida con una raya por en medio y
+formándole sobre ambas orejas dos pequeños cuernecitos a lo Napoleón
+III, que había alargado más de lo conveniente la impericia del artista.
+Lilí, por su parte, había hecho con ayuda de Miss Buteffull, que estaba
+en el secreto, un marco de piel de Rusia, con flores de realce; y
+reuniendo ambos su trabajo, quedó completo el regalo; al pie de este,
+escribió Miss Buteffull con su mejor letra inglesa: «A su querida mamá
+en el día de su santo»; y lo firmaron ambos niños, _Lilí_, _Paquito_.
+
+¡Oh! La obra era magna, había costado mucho y preciso era que los
+autores se cobrasen, presenciando por completo la alegre sorpresa de su
+madre... Llegó el ansiado día, y ocultando Lilí bajo su capita de pieles
+el magnífico regalo, entráronse ambos niños a hurtadillas en el estudio
+de su madre: allí solía venir ella todos los días antes de almorzar,
+bastante después de las doce, y era la ocasión más a propósito para
+darle la sorpresa. En el caballete de Currita, sobre el cuadro mismo que
+estaba pintando, colocó Paquito con sumo cuidado su obra maestra...
+Luego, riéndose como ángeles del cielo, con la agitación de las grandes
+expectaciones, con la candorosa confianza en el más santo de los
+cariños, corrieron presurosos a ocultarse entre los innumerables
+cachivaches, debajo de una papelera antigua de acero, ocultos por un
+gran tapiz, que tenía unas figuras muy largas, muy secas, muy feas: las
+tres Parcas... Veíase desde allí el caballete, destacándose en medio el
+monigote, y los dos niños, muy agazapados, muy juntitos, apretándose el
+uno contra el otro, contemplaban su obra.
+
+--¡Qué bien está!--decía Lilí.
+
+Pasó media hora; Lilí se impacientaba y estiraba las piernas.
+
+--No viene--decía.
+
+--¡Calla, tonta!...
+
+Sonó un ruido; Lilí dio un codazo a su hermano; susurróle al oído:
+
+--¡Ya viene!--Y se encogió mucho, mucho...
+
+Y venía, en efecto; pero no venía sola... Venía con ella el tío Jacobo,
+hablando de cosas que ellos no entendían, ¡qué fastidio! Deudas que era
+menester pagar, acreedores que querían cobrarse, una firma que era
+necesario sorprender a Villamelón al pie de un pagaré por tres veces
+protestado... Un préstamo, un mero préstamo pagadero al verificarse la
+Restauración, cuando pudiera él cobrar lo que habían valido ciertos
+misteriosos papelitos...
+
+Jacobo hablaba con voz desmayada, y animábale Currita, muy alegre, muy
+satisfecha, diciendo a todo que sí, que no tuviera cuidado... De pronto
+miró al caballete.
+
+--¿Qué es eso?...
+
+Los niños no respiraban y apretábanse mucho, muy pegaditos, muy
+pegaditos... Sonó entonces una carcajada.
+
+--¿Has visto?...
+
+Otra risa de hombre, la del tío Jacobo, hizo coro a la primera, oyéndose
+esta vez:
+
+--¡Valiente majadero!...
+
+Y volvieron a reírse los dos, el tío Jacobo y la madre, con una risa que
+desconcertó por completo a los niños, porque no era la risa alegre,
+tierna, agradecida, rebosando amor y ternura de madre que ellos
+esperaban, sino una risa acre, burlona, desvergonzada, que les
+recordaba, sin saber por qué, la que usan para insultarse las mujeres
+malas de la calle...
+
+--¡Qué ocurrencia!... ¡Pobres criaturas!... ¡Y qué feísimo está el
+babieca!... Mira, parece que tiene dolor de muelas. ¡Qué delicia!...
+
+--Y el chico le coronó de firme...
+
+--¡Pues es verdad!...
+
+Hubo entonces un infame cuchicheo de risas y palabras entrecortadas...
+Algo cogieron de una mesa, algo pusieron en el retrato, y de nuevo
+resonaron aquellas carcajadas que hacían daño.
+
+Los niños nada decían; habíanse apartado el uno del otro como si
+temieran comunicarse sus impresiones, y estaban allí acurrucados,
+quietos, muy calladitos..., muy calladitos...
+
+Un criado entró en el estudio anunciando que el almuerzo estaba servido,
+y Jacobo y Currita se fueron a poco sin volver a ocuparse más del regalo
+de los niños.
+
+Paquito salió el primero: tenía el aire de un chico que ha sentido en
+una pesadilla un peso enorme, que no ve, ni palpa, ni comprende, pero
+que le oprime y le anonada y le deja el pecho jadeante. Lilí salió
+después y se le quedó mirando; los dos se acercaron al retrato.
+
+--¡Uy!--dijo Lilí desolada--¡Lo que le han puesto!...
+
+Una mano infame había trazado con carbón de diseñar, en los dos ricitos
+del retrato, la prolongación más sarcástica, el insulto más villano.
+
+El niño se puso muy rojo, luego pálido, muy pálido. Cogió el retrato,
+escondiólo bajo el gabán y fuese hacia la puerta sin decir palabra. Lilí
+se puso a llorar; entonces volvió el niño y le dio un besito.
+
+--No llores, tonta...
+
+Él no lloraba; estaba muy serio, con las naricillas pálidas, la boca
+seca, blancos los labios... Empinó el dedo y dijo mirando a la alfombra:
+
+--Y no digas nada a mademoiselle... ¿Sabes? Nada, nada... Yo me voy a mi
+cuarto.
+
+Y se fue a su cuarto el inocente, y allí, en aquella soledad en que
+nadie había de consolarlo, lloró a lágrima viva, lloró a raudales...
+Porque sentía una pena profunda que le destrozaba el corazón sin
+comprenderla, como destroza las entrañas sin dar la cara un cáncer
+oculto; porque sentía una vergüenza, por decirlo así, anónima, que le
+hacía ocultar el rostro bañado en lágrimas en la blanca almohadita... ¿Y
+por qué, por qué sentía él aquella vergüenza, si era bueno y amaba a su
+padre y a su madre, y adoraba a Lilí, y tenía siempre notas de
+sobresaliente, y le rezaba a Dios todos los días, y también a la Virgen
+Santísima que estaba allí delante, en un cuadro, con el Niño en los
+brazos?...
+
+Se serenó un poco. ¡Oh! Qué feliz debió de ser aquel Niño divino con
+poder llamar a aquella Madre tan pura: ¡Madre!... ¡Madre!...
+
+Muy pocos días después Currita retiró repentinamente a su hijo del
+colegio de Nuestra Señora del Recuerdo. Contaba ya el niño doce años, y
+el padre rector manifestó a su padre, un día de visita, que era menester
+disponerle para recibir la primera Comunión. Currita no estaba delante,
+y Villamelón se apresuró a aprobar la idea. Quería él, ante todo, que su
+hijo fuese cristiano.
+
+--Y no crea usted, padre rector, esto me viene de casta. Mi mujer es
+parienta de san Francisco de Borja y yo lo soy de santa Teresa, y por
+los Benedetti, de san Francisco de Caracciolo...
+
+¡Ah! Los Villamelón habían sido siempre muy piadosos... Celebraban todos
+los años una novena a san Roque, abogado de la peste, en Quintanar de
+Oreja, donde tenían posesiones. El era patrono de la iglesia y tenía
+facultad para nombrar al párroco.--¿Usted me entiende, padre rector?...
+
+El rector lo entendió muy bien, y confiando en san Francisco Caracciolo,
+dio otro paso adelante; la fiesta de la primera Comunión había de
+celebrarse el 19 de marzo, día de san José, y parecía natural, era muy
+conveniente, sería muy edificante que él, padre del niño, y la señora
+condesa, su madre, le acompañaran a la Sagrada Mesa. También aceptó
+Villamelón.
+
+--¡Sí, señor, padre rector, comulgaré con mi hijo!... Mi santa madre lo
+decía: conviene tener con Dios ciertas atenciones. ¿Usted me
+entiende?... Y además, esas escenas de familia me conmueven; yo aspiro a
+una familia patriarcal... Mi madre era una santa; mi mujer es un ángel
+que se mira en mis ojos y no tiene voluntad propia: Currita, esto;
+Curra, lo otro, eso hace. ¿Usted me entiende, padre rector?...
+
+El rector, que era escrupuloso, no se atrevió a decir que entendía por
+miedo de soltar una mentirilla, y Villamelón prosiguió con el aire de un
+monarca que se brinda a ser padrino de un pordiosero:
+
+--Pues nada, padre rector, comulgaremos los dos con el niño, y yo, no
+crea usted, vendré de uniforme.
+
+El rector, que cazaba de largo y veía venir las cosas de lejos,
+prevínole que sería conveniente vinieran ya los dos confesados al
+colegio, porque los padres de allí andaban siempre faltos de tiempo y
+quizá les fuera imposible despacharlos.
+
+--Corriente, padre rector, corriente... Yo tengo mi confesor fijo; nunca
+me he confesado con otro... El padre Pareja, excelente sujeto. ¡Un
+santo, padre rector, un santo! ¿Usted me entiende?
+
+El padre rector lo entendió tan bien, que estuvo a pique de soltar la
+risa. El padre Pareja, confesor ordinario del señor marqués, había
+muerto diez años antes.
+
+Villamelón volvió a su casa muy satisfecho y refirió a Currita el
+compromiso que había contraído. Ella, con la rápida percepción de su
+claro entendimiento, comprendió al punto todo lo grave del compromiso, y
+una idea horrible, la del sacrilegio, cruzó por su mente cual un pájaro
+siniestro... Mas se detuvo asustada ante ella, porque aun la mala mujer
+española es rara vez impía; allá, en el fondo de su corazón, cree
+siempre y teme, y menos aterra el sacrilegio a la falsa devota que a la
+francamente escandalosa. Su fecunda imaginación ofrecióle al punto otro
+expediente digno de la superiora de Port-Royal, la mística jansenista
+Sofía Arnaud.
+
+--¿Pero qué estás diciendo, Fernandito?... ¿Comulgar un niño de doce
+años?... ¡Qué barbaridad!... Eso es una irreverencia y yo no puedo
+permitirlo.
+
+Villamelón abrió la boca espantado.
+
+--Pero, mujer, Curra, ¿sabes?... Si el padre rector dice que sí...
+
+--Pues yo digo que no. ¡Nadie comulga en Francia antes de los catorce
+años... lo menos!
+
+--Pero como estamos en España...
+
+--Mira, Fernandito, vida mía; te he dicho que no hables en ninguna
+parte... Eso no es cuestión de clima. ¿Te enteras?... De modo que mañana
+vuelves al colegio y le dices a ese señor rector, de mi parte, que yo no
+permito que Paquito comulgue sin estar convenientemente preparado... ¡He
+dicho!
+
+En vano alegó el padre rector que el niño lo estaba de sobra, que aquel
+rigorismo francés era un resto del jansenismo que las indicaciones de la
+Iglesia y el celo del clero habían ya hecho desaparecer por completo, y
+que era una maldad, un verdadero delito, privar por tanto tiempo a un
+alma inocente del auxilio de un sacramento que obra ex opere operato...
+Villamelón se encogía de hombros, no comprendiendo bien de qué _óperas_
+se trataba; los astutos escrúpulos de Currita no cedían, y sospechando
+el padre rector la hipócrita hilaza, dijo terminantemente que, de seguir
+el niño en el colegio, comulgaría el día de san José, sin el permiso de
+sus padres. Indignóse con esto Currita, y para evitar la horrenda
+profanación, apresuróse a retirar al niño.
+
+Entonces comenzó el inocente a fijar su candorosa atención en las
+extrañas escenas que pasaban en su casa. Solo casi siempre el pobre niño
+escapábase a las caballerizas, donde pasaba la mayor parte del día entre
+lacayos y mozos de cuadra, escuchando conversaciones que al principio le
+hacían enrojecer y acabaron por hacerle reír, a medida que se le iba
+encalleciendo el pudor, especie de epidermis delicadísima que preserva
+la pureza del alma. El enano don Joselito le divertía mucho, y a él
+acudía con dudas misteriosas que el malvado pigmeo se apresuraba a
+resolver, poniéndole de manifiesto secretos tan curiosos como los que
+descubría a su discípulo el Diablo Cojuelo, el impuro y asqueroso
+Asmodeo...
+
+El niño iba atando cabos.
+
+Vino entonces a la corte una famosa compañía dramática francesa, y
+Currita mandó reservar el abono de un palco para que fuesen los niños
+todas las noches al teatro. Hablaban aquellas criaturas un francés tan
+chabacano, tan de provincia, que era preciso aprendiesen de viva voz el
+puro acento parisiense. En aquella escuela de acento y de prosodia
+siguió el niño atando cabos, y un día, después de una larga conversación
+con don Joselito, en que el maldito enano tanteó todo lo que podía
+esperar su codicia de aquel ánimo generoso si conseguía iniciarle de una
+vez y guiarle más tarde por los laberintos del vicio, el niño ató el
+último cabo... Desde entonces varió de carácter; había visto más de lo
+que esperaba ver, y una gran vergüenza clara ya y distinta, y un odio
+feroz, implacable y reconcentrado, nacieron a la vez en su corazón,
+impidiéndole aquella levantar los ojos delante del último lacayo,
+haciéndole este afilar en silencio el puñal de su rencor, para cuando él
+fuera hombre, para cuando él mandara en su casa...
+
+Su padre le inspiraba desprecio, su madre despego, y sólo seguía
+adorando a Lilí, único ángel que quedaba ya en la casa. En cuanto a
+Jacobo, evitaba su presencia en lo posible, y más de una vez sorprendió
+Currita, con verdadero miedo, en los ojos del niño una mirada de rencor
+profundo, que relucía entre sus largas pestañas rubias como un acero al
+salir de la vaina. Dedicóse entonces con ardor a la pintura, y pasaba
+largas horas pintando en su caballete, teniendo a Lilí sentada a su
+lado, cual si fuese el ángel de su guarda. Así los sorprendieron aquel
+día los que para trazar el plan del baile de trajes entraban con
+Currita, y los niños, resistiendo a la curiosidad, permanecieron en su
+rincón callados e inmóviles. Mas cuando Celestino Reguera comenzó a
+formar sobre el tablero maqueado las magníficas piezas del ajedrez, y se
+puso Jacobo a explicar el pintoresco modo como habían de moverse al
+jugar la partida las personas que las representaran, Lilí no pudo
+resistir la tentación y aproximóse al grupo de puntillas, haciendo señas
+silenciosas a su hermano para que viniese. ¡Era aquello tan bonito!...
+
+El niño se decidió al fin, y levantóse para mirar un momento, con la
+paleta en una mano y el tiento en la otra. Había crecido mucho, iba ya a
+cumplir trece años y prometía ser muy lindo de cara, y de cuerpo esbelto
+a la vez que fornido. Acercóse al grupo, sonriendo a Lilí, y púsose a
+mirar, empinándose un poco, por detrás de su madre y al lado mismo de
+Jacobo. De repente, en el calor de su explicación, hizo este un brusco
+movimiento con el brazo y pegó en la paleta del niño; desprendiósele
+esta con fuerza de la mano, y fue a caer sobre la manga izquierda de
+Jacobo, manchándosela toda de pintura. El muchacho retrocedió un paso,
+poniéndose lívido.
+
+Volvióse Jacobo colérico, soltando impaciente una sucia palabrota, con
+esa obscena grosería que se oculta con frecuencia bajo las pulidas
+formas sociales de ciertos hombres y brota espontáneamente en cuanto la
+excita la ira o la impulsa una confianza sin decoro. El chico, al oírla,
+miró iracundo a su madre y a Jacobo, haciendo un gesto amenazador, en
+que se veía palpitar el hombre bajo la frágil envoltura del niño.
+
+--¿Qué?--gritó Jacobo desafiándole--. Nadie te ha llamado aquí... ¡Vete!
+
+Inyectáronse en sangre los ojos del niño, y dio tan fuerte golpe con el
+tiento, que lo rompió en dos pedazos.
+
+--¡No me da la gana!--gritó.
+
+Jacobo hizo ademán de lanzarse a él, mas Currita le detuvo asustada...
+El niño, ronca la voz por la ira, breve y cortada como la de un
+calenturiento, volvió a gritar:
+
+--¡No me da la gana!... ¡Vete de aquí!... ¡Aquí no mandas tú!... ¡Esta
+no es tu casa!...
+
+Y se detuvo jadeante, sin voz, en medio de un silencio siniestro,
+parecido al que reina en la tempestad entre ráfaga y ráfaga... Jacobo
+habíase vuelto con los puños apretados, tartamudeando entre sus labios
+blancos de ira:
+
+--Está pidiendo un cachete...
+
+No terminó la frase: con la fuerza y prontitud que caracterizan al león
+en su ataque, con la sanguinaria avidez con que el cachorro de un tigre
+se arroja sobre su primera presa, lanzóse el niño a Jacobo, clavándole
+las uñas en la garganta, dándole cabezadas en el rostro, pateándole todo
+el cuerpo con las robustas piernecillas, que parecían tener músculos de
+acero. Sorprendido Jacobo, rechazó el brusco ataque, separando al niño
+con un poderoso esfuerzo de sus nervudos brazos, y arrojólo lejos de sí,
+cual si fuese un saco de arena, a cuatro pasos de distancia; su cabeza
+fue a chocar contra un enorme jarrón japonés, de bronce antiguo, que
+despidió un sonido metálico.
+
+Con los ojos dilatados de terror, púsose Lilí a su lado de un salto y
+levantó entre sus manos la lívida cabecita. Celestino le cogió en sus
+brazos y llevóselo apresuradamente fuera de la estancia.
+
+Quedó Lilí arrodillada en la alfombra, mostrando a su madre sus manitas
+ensangrentadas, tartamudeando con la opaca vibración de un terror sin
+medida:
+
+--¡Sangre!... Mamá... ¡Sangre!...
+
+
+
+
+--IV--
+
+
+Pedro López creyó sucumbir de plétora de inspiración al dar cuenta en
+_La Flor de Lis_ del gran baile de _ancha base_ celebrado el lunes de
+Carnaval en casa de los excelentísimos señores marqueses de
+Villamelón... Hay situaciones, hay espectáculos que el hombre comprende
+y admira con su instinto, pero no puede describir ni comentar con su
+talento; en tales casos, el poeta más grande, el escritor más maestro,
+es el que exhala el grito más natural, la exclamación más vehemente...
+Por eso juzgó Pedro López la mejor manera de describir el mágico baile
+estampar al frente de una cuartilla un «¡¡¡Oh!!!» profundo, un verdadero
+_do_ de pecho literario, y dejar todo lo demás en blanco.
+
+Más allá, por la madrugada, cuando retirado en la _serre_ tomaba
+apresuradamente algunas notas, acercósele Butrón, rendido y satisfecho,
+como el caudillo después de la victoria, y adelantando la torneada
+pierna que el calzón corto y la media de seda negra ceñían por completo,
+haciendo ondular con juvenil garbo la airosa capa veneciana, díjole con
+entonación solemne, con misterio profundo, metiéndole la punta de la
+nariz dentro de la oreja izquierda:
+
+--¡López!... ¡Mucho ojo!... Su _compte-rendu_ de usted nos asegura el
+triunfo... Que toda esa gentecilla cursi vea su nombre en _La Flor de
+Lis_, ensalzada por el _reporter_ elegante de los salones, y es nuestra
+para siempre... ¡Fuera escrúpulos!... ¡La de Martínez, bellísima!... ¡La
+García Gómez, encantadora!... Esta que viene aquí, un portento; la
+Victoria Colonna, de este siglo...
+
+Y atento y obsequioso, corrió a estrechar la mano de la Victoria Colonna
+del siglo XIX, una jamona muy madura, de metro y medio de largo y doce
+arrobas de peso, vestida de Safo, con corona de mirtos en la cabeza,
+lira de latón dorado en la mano, y en la chata nariz--¡Manes de Phaon,
+estaos quedos!--¡gafas de oro!...
+
+Era la excelentísima señora doña Paulina Gómez de Rebollar de González
+de Hermosilla, eminente literata, poetisa afamada, a quien Butrón había
+echado el ojo para secretaria de la junta de señoras.
+
+La redada había sido, en efecto, completa y calificábala Butrón de
+_pesca milagrosa_; el caritativo anzuelo de socorrer a los heridos del
+Norte había prendido en todos los corazones, verificando la fusión
+deseada, y el heterogéneo personal de la Asociación de señoras quedó
+reclutado, faltando tan sólo organizarlo. Triunfante Butrón y
+rejuvenecido, felicitaba a unos, animaba a otros, multiplicábase por
+todas partes, tendiendo siempre la caña, y entre el calorcillo de la
+cena y el humo de las satisfacciones, estuvo a pique de desquiciarse
+aquella cabeza tan firme, hasta el punto de pasar por ella la idea de
+invitar para el cotillón a la excelentísima señora doña Paulina Gómez de
+Rebollar de González de Hermosilla. Un extraño rumor que comenzaba a
+circular por los salones vino a detenerle al borde del abismo, más
+profundo que el agitado mar, sepulcro de la Safo auténtica, al pie de la
+roca de Léucades.
+
+Susurrábase que allá, en un apartado gabinete, había surgido un lance de
+honor entre dos personajes de mucha cuenta. Azorado Butrón, corrió a
+informarse por sí mismo, temeroso de que aquel incidente imprevisto
+viniese a romper los lazos de unión con tanto trabajo anudados. Acercóse
+a un grupo; en medio peroraba Gorito Sardona, vestido de peón de ajedrez
+y muy enterado del caso; habíalo presenciado todo y era uno de los
+contendientes el tío Frasquito.
+
+--¡Polaina!--exclamó Diógenes--. ¿Y a qué es el duelo?... ¿A tijera o a
+aguja?...
+
+--Algo parecido anda de por medio--replicó Gorito.
+
+Y prosiguió diciendo, con grandes ponderaciones y mucho misterio, que el
+otro contendiente era sir Roberto Beltz, capitán de guardias agregado a
+la embajada inglesa, hombre muy posma, muy preguntón, muy aficionado a
+investigar el porqué de todas las cosas, y metódico y ordenado hasta el
+punto de reírse por la mañana de los chistes oídos la noche antes.
+
+Al oír hablar de sir Roberto Beltz, hizo Diógenes un gesto como si le
+asaltara gran tentación de risa, y quedóse, sin embargo, muy serio
+escuchando la narración del gomoso. De ella resultaba que el tío
+Frasquito había observado con sorpresa al principio, con recelo luego y
+con inquietud más tarde, que sir Roberto Beltz le seguía a todos los
+lados sin perderle un momento de vista; atribuyólo, al pronto, a la
+admiración que pudiera causarle su magnífico traje de gran mandarín,
+capaz de despertar las envidias del _Mikado_, porque era el tío
+Frasquito el feliz mortal que había tenido la honra insigne de figurar
+como rey blanco, al lado de Currita, en la famosa partida de ajedrez
+que acababa de representarse. Mas al terminar esta, encontróselo
+repetidas veces entre los frecuentes apretones del baile, rozándolo
+siempre con intención muy marcada y sacudiéndole en dos ocasiones.
+
+--¡Unos codazos--decía la víctima en su capítulo de
+cargos--horrorrosos..., horrorrosos!... Ni más ni menos que si
+pretendiese averriguarr si sonaba yo a hueco...
+
+Y algo más tarde, hallándose el venerable mandarín hablando con unas
+señoras, un poco inclinado hacia adelante por estar ellas sentadas,
+acercósele sir Roberto con mucho disimulo, oculto entre el gentío, y sin
+provocación ninguna, sin objeto alguno justificado, ¡zas!, hundióle con
+flema británica, hasta la cabeza, un alfiler en la nalga izquierda...
+
+--¡Majadero!--exclamó Diógenes--Si le dije que era la derecha... La
+derecha es la de corcho.
+
+Y en medio del pasmo de todos y de sus risas después, explicó entonces
+Diógenes el enigma... Mientras las cuadrillas del ajedrez bailaban,
+hallábase sir Roberto Beltz al lado de Diógenes, mirando con grande
+atención al tío Frasquito, que muy pomposo y satisfecho en su papel de
+rey, movíase con pausa y majestad sobre el tapiz a cuadros rojos y
+blancos que representaba el tablero.
+
+--¿Quién es ese _goven_?--preguntó a Diógenes.
+
+--¿_Goven_?... ¡Polaina!... Dos años me lleva a mí, y tengo sesenta y
+tres; conque ajuste usted la cuenta.
+
+Estiróse la cara de pasmo perpetuo de sir Roberto, y Diógenes acrecentó
+su asombro, añadiendo muy serio:
+
+--Ahí, donde lo ve usted, lleva en el cuerpo treinta y dos cosas
+postizas.
+
+--¡Oh, señor de Diógenes! Usted estar un andaluz muy crecido...
+
+--¿Que no?... Pues vaya usted contando...
+
+Y comenzó a enumerar los componentes que suponía en el tío Frasquito la
+leyenda, acabando por poner en el catálogo la nalga de corcho. Sir
+Roberto, asombrado, creyendo encontrar un nuevo modelo de _hombre
+clástico_ que colocar en el British Museum, quiso aplicar al hallazgo su
+método experimental, y recibió, en cambio, un espontáneo abanicazo que,
+en la irascibilidad de sus nervios excitada, le sacudió el tío Frasquito
+con su abanico de mandarín en lo alto de la cabeza.
+
+La sangre no llegó, sin embargo, al río; intervino Currita muy indignada
+contra las zafias bromas de Diógenes, y puso fin a la contienda
+apoyándose en el brazo de sir Roberto Beltz, para dar una vuelta por la
+_serre_, y encargando antes al tío Frasquito que convidase para el día
+siguiente a comer con ella a todos los que habían tomado parte en las
+dos cuadrillas, blanca y negra. Fernandito quería fotografiarlas en
+ambos grupos y en sus respectivos trajes, para que publicasen luego un
+gran grabado de ellas en _La Ilustración Española y Americana_.
+
+La comida fue divertidísima; Currita tuvo el capricho de mandar preparar
+a su cocinero un _menú_; japonés, y todos se sentaron a la mesa con los
+mismos trajes japoneses con que en diversos grupos y actitudes se habían
+retratado en la cabaña de Fernandito. A los postres tuvo el tío
+Frasquito una idea nueva y felicísima, una verdadera inspiración nacida
+entre los vapores de su estómago agradecido, y acogida con entusiasmo
+por todos los presentes. Ocurriósele, para eternizar la memoria de aquel
+baile famoso, para grabar el recuerdo de aquellos trajes lujosísimos,
+para no separar nunca de su reina aquella aristocrática cuadrilla
+japonesa, reclutada por él mismo en los salones del Veloz-Club,
+prolongar la mascarada, transformándola en una especie de guardia de
+honor que sirviese y acompanase a Currita por todas partes, llevando
+alguna particular contraseña que la diferenciase del resto de los
+mortales. Currita aceptó encantada la idea, y señaló como distintivo de
+la nueva orden de caballería una corbata azul, color de la famosa liga
+de la condesa de Salisbury, para fundar la antigua y nobilísima orden de
+la Jarretière. Brindóse la dama a regalar a todos la insignia de la
+nueva orden y envióle a cada uno una preciosa corbata azul de rica seda
+japonesa, sujeta por un alfiler formado por una gruesa perla,
+procedentes todas de un magnífico collar que había pertenecido a su
+madre. El tío Frasquito fue nombrado por aclamación gran maestre de los
+ilustres caballeros, que tomaron el dictado de _Mosqueteros de Currita_.
+La cáustica sátira madrileña, la más sangrienta quizá que hemos
+conocido, hízoles bien pronto variar de nombre. Carmen Tagle,
+profundamente resentida, porque habiendo representado ella a la reina
+negra en la partida de ajedrez no se había formado ninguna guardia en
+honra suya, comenzó a designar a la de su rival, por su origen japonés,
+con el nombre de _Mikado_.
+
+--¡Ese, ese es el nombre propio!--gritó la Mazacán, entusiasmada al
+oírlo--. Lo natural y lógico es que para guardar a _la mona Jenny_ se
+cree un cuerpo de _micos_.
+
+Y desde aquel entonces quedó confirmado el cuerpo de mosqueteros con la
+nueva denominación de _Micos de Currita_.
+
+También el tío Frasquito conquistó en aquella escaramuza otro
+sobrenombre, que vino a aumentar ese largo catálogo de ellos que
+prodigan la malignidad y la envidia con tan grande profusión, en la alta
+sociedad madrileña. La duquesa de Bara habíale encontrado gran parecido,
+vestido de mandarín, con un retrato publicado en _La Ilustración_, de
+Pan-Hoei-Pan, célebre literata china, y _Pan-Hoei-Pan_ comenzó a
+llamarle desde entonces la inmensa falange de sus sobrinos legítimos y
+espurios.
+
+Jacobo, con la egoísta y rapaz avaricia con que moderaba todos los
+gastos de Currita, y la despótica autoridad que sobre ella ejercía,
+reprendióle agriamente aquel derroche de perlas, desperdiciadas en
+regalar corbatas a sus _micos_. Ella, ciega por la más temible y la más
+tupida de todas las vendas, y temerosa siempre de verse privada de las
+luces y consejos de aquel hombre, que llenaba la escasa cavidad de su
+corazón y satisfacía las inmensas proporciones de su vanidad, resolvió
+entonces, para desagraviarlo, hacerle el 30 de abril, día de su
+cumpleaños, un magnífico regalo. Iluminó, pues, con ayuda de Reguera,
+una gran fotografía en que se hallaba representada ella misma con su
+rico traje de reina japonesa, y encargó dibujos para un marco suntuoso
+que habían de ejecutar, en oro, plata y pedrería, Marzo y Ansorena. Los
+dibujos, sin embargo, no la satisfacían; el 30 de abril se acercaba, y
+apremiada por lo breve del plazo, desesperaba ya de ver realizado su
+proyecto. Propúsole entonces Celestino Reguera comprar un marco antiguo,
+de plata cincelada, que procedente de cierta casa ducal muy conocida,
+estaba de venta en la Exposición de arte retrospectivo. Currita se dio
+una palmada en la frente.
+
+--¡Tonta de mí!--dijo--. Si no se necesita; si tengo yo aquí mismo, en
+casa, al alcance de la mano, algo mejor y mas rico que cuanto pudieran
+ofrecerme.
+
+Con la viveza de una niña que corre a satisfacer un soñado capricho,
+atravesó Currita los vastos departamentos del palacio, en que
+resplandecían por todas partes el lujo y la molicie; llegó a uno de sus
+extremos, la de honor en otro tiempo, habitada entonces por la
+servidumbre. En una especie de rotonda, adornada con antiguas pinturas
+al fresco, ya del todo desteñida y borradas, abríase una gran puerta de
+roble con herraje de bronce y bellos tableros de talla. En vano intentó
+la condesa levantar con sus delicadas manecitas el enorme pestillo
+cincelado: estaba la llave echada. Acercóse entonces a la salida de un
+corredor que daba a la cocina y gritó muy impaciente:
+
+--¡Germán!... ¡Basilio!... ¿No hay nadie?...
+
+Acudió Germán muy presuroso y extrañado de encontrar a la señora condesa
+por aquellos andurriales.
+
+--La llave de aquí--dijo ella.
+
+Germán se encogió de hombros. ¿Quién iba a saber dónde estaba aquella
+llave?
+
+--¡Pues buscarla en seguida!--gritó Currita--. ¡Pregunte usted a don
+Joselito, en la contaduría, en todas partes!... ¡Jesús! ¡Qué fastidio!
+
+Y daba pataditas en el suelo, llena de impaciencia, mientras Germán se
+lanzaba presuroso por toda la casa en busca de la llave. Volvió, al fin,
+después de un cuarto de hora trayendo una muy grande, llena de orín, con
+un tarjetón de pergamino colgando, en que se leía: _Oratorio_. La llave
+entró rechinando en la cerradura, y en vano forcejeó Germán para hacerla
+dar vueltas; preciso fue sacarla de nuevo, untar las guardias con
+aceite, e introduciendo un palo por el ojo, giró al cabo al sexto o
+séptimo empuje. Otros dos o tres vigorosísimos que dio Germán con todo
+su cuerpo sobre una de las hojas hicieron girar a esta lentamente,
+dejando escapar una bocanada de viento húmedo: el interior estaba
+oscuro.
+
+--Espere usted aquí--dijo Currita con cierto airecillo de miedo.
+
+Y adelantóse ella con las manos extendidas para no tropezar, cerrando
+los ojos un momento para poder acostumbrarse a aquellas tinieblas.
+Algunos reflejos de tenue luz entraban por dos altas y rasgadas ventanas
+laterales, cubiertas ambas con grandes cortinones de rojo damasco,
+desteñido y empolvado. Currita quiso descorrer uno de ellos, tirando
+violentamente del cordón de seda que a lo largo de la pared bajaba desde
+lo alto; mas la cortina rechinó sin descorrerse, y podrido sin duda el
+cordón, rompióse por arriba, cayendo sobre Currita enroscado, cual si
+fuese una larga y delgada serpiente. La dama dio un chillido, y una nube
+de espeso polvo se desprendió al mismo tiempo, y dos murciélagos
+salieron de entre los pliegues del brocado y comenzaron a revolotear de
+una a otra parte.
+
+¡Germán!--gritó Currita muerta de miedo.
+
+Y disimulando, al verle entrar, su repentino azoramiento, añadió,
+huyendo del malhadado cordón, cual si fuese en realidad una serpiente:
+
+--¡Jesús, hombre, qué torpeza!... Acabe usted y descorra esa cortina...
+
+Con gran trabajo y tirando de los dos cordones a la vez, con sumo
+tiento, pudo Germán descorrer la contraria, y asustada por la luz, saltó
+entonces del altar una gallina y echaron a correr dos o tres pollos
+cacareando, entrándose por una puertecilla entreabierta que a la derecha
+del retablo había. Currita miró a Germán estupefacta, y este,
+conteniendo a duras penas una carcajada, que le pareció falta de respeto
+a su ilustre dueña, contestó muy grave.
+
+--El cocinero encierra aquí a los que ha de matar para tenerlos más a
+mano.
+
+--¿Pero por dónde los mete?... ¡Si estaba la puerta tan atrancada!...
+
+--Por la otra puertecilla de la sacristía que da junto a la cocina...
+
+--¡Ya!...
+
+Penetraba la luz por los sucios y empolvados cristales, escasa y como
+avergonzada, mas era suficiente para iluminar aquel cuadro desolador de
+impío abandono... Era el oratorio una preciosa capilla de alta bóveda
+pintada al fresco, construida con grande gusto y riqueza a fines del
+siglo XVII. Hallóse en tiempos tapizada de arriba abajo con ricos paños
+de damasco encarnado, que caían entonces en sucios guiñapos a lo largo
+de las paredes, llenas de manchas y desconchones, como el rostro de un
+virolento; a trechos, veíanse encerrados en ricos marcos, ya podridos,
+amarillentos pergaminos en que constaban las innumerables gracias y
+privilegios concedidos por los sumos pontífices a los fundadores de la
+capilla. La rica talla, algún tanto churrigueresca del retablo,
+desaparecía bajo una espesa capa de polvo y de telarañas, y las varias
+imágenes que ocupaban las hornacinas parecían tener esa palidez lívida
+que indica en los hombres lo supremo del espanto. Sobre el altar veíanse
+el ara rota, el tabernáculo hundido, y dos bellos ángeles, que a un lado
+y otro sostenían antes lámparas de plata, levantaban entonces sus manos
+vacías, crispadas, como anunciando la cólera del Señor... A los pies de
+la capilla, sobre un confesonario destrozado y varios reclinatorios
+rotos, hallábanse amontonados trastos viejos, muebles inservibles y el
+armazón de un teatro en que había representado la condesa, tiempos
+atrás, unos famosos _cuadros vivos_. Sobre las dos gradas que formaban
+el presbiterio había, a la izquierda del retablo, una especie de armario
+de cristales, embutido en la pared, donde se guardaban reliquias: allí
+se dirigió Currita, mandando a Germán que abriese la puerta. En la parte
+inferior había varios estuches medio abiertos que encerraban vasos
+sagrados, y tirada en un rincón, arrugada y hecha un lío, una casulla de
+terciopelo negro, con ricos bordados de oro, que presentaban en
+primoroso realce las armas de la casa. Al verla Currita, acordóse
+instantáneamente de la última misa celebrada en aquel recinto profanado:
+había sido quince años antes, estando allí mismo de cuerpo presente la
+vieja marquesa de Villamelón, madre de Fernandito: aún se veían a lo
+lejos, entre los amontonados restos del teatro, las piezas del catafalco
+que había sostenido su cuerpo. Currita sintió una especie de escalofrío
+de miedo y miró instintivamente al sitio en que solía oír todos los días
+misa la anciana marquesa. Allí estaba su sillón de terciopelo, hundido
+todo y destrozado, y delante el reclinatorio, conservando aún sus
+almohadones apolillados las huellas de sus rodillas y sus brazos.
+Currita volvió bruscamente la espalda, como si temiese ver aparecer
+allí, pálida y airada, la sombra de la vieja dama.
+
+Estaba la parte superior del armario forrada de terciopelo rojo,
+bastante bien conservado, y sobre almohadillas del mismo terciopelo
+hallábanse varios relicarios de plata, guardando huesos de santos; en un
+rincón, de pie contra la pared, había un objeto de más de una tercia de
+largo, envuelto en una funda de oscuro tafilete, roída toda de ratones,
+y esto fue lo que cogió Currita, sosteniéndolo por su mucho peso con
+ambas manos, y saliendo al punto de la capilla muy de prisa, azorada,
+como si hubiese cometido un robo en lugar sagrado.
+
+A solas ya en su estudio, cuando abrió la destrozada funda, quedóse ella
+misma admirada: era aquello una preciosidad artística de valor inmenso,
+un marco de plata cincelada, obra admirable de orfebrería del siglo XVI,
+que ostentaba cual noble ejecutoria, esculpido en el pedestal de una de
+sus mil bellas figurillas, el nombre ilustre de Enrique de Arfe, autor
+de la custodia de Córdoba y de la llamada Cruz antigua. Aquella
+maravilla servía, sin embargo, de marco a un objeto harto extraño e
+insignificante: sobre un fondo de raso blanco y cubierto por limpidísimo
+cristal chafianado, veíase sencillamente un harapo, un pedazo de burdo y
+raído sayal pardo. Por el reverso, cerraba el cuadro una gran chapa de
+plata, sujeta por finas tuercas, que no sin grandes esfuerzos consiguió
+destornillar Currita. Liados en blancos tafetanes, amarillos ya por el
+tiempo, halló dentro dos papeles escritos con clarísima letra del siglo
+XVI, que sin esfuerzo ninguno podían perfectamente descifrarse. En uno
+decía: «Pedazo de la cogulla del venerable siervo de Dios fray Alonso de
+Luján, muerto en olor de santidad en su convento de Talavera de la
+Reina, a los 23 de enero de 1590». Y a renglón seguido, con la candorosa
+arrogancia de los magnates de aquella época, firmaba sencillamente:
+_Doña Catalina_.
+
+--¡Ya!--exclamó Currita muy admirada--. ¡Con que _esto_ era de
+_aquel_!...
+
+Y sus ojos fueron a buscar, entre las mil preciosidades que adornaban el
+estudio, una admirable cabeza, pintada por Pantoja, de un capuchino[16]
+muerto, en cuyo rostro resplandecía esa serena calma que deja impresa la
+muerte, como señal de predestinación, sobre la frente de los justos.
+Era, en efecto, aquella cabeza venerable el retrato de fray Alonso de
+Luján, hermano del cuarto marqués de Paracuéllar, y había sido
+trasladado años atrás del oratorio a los salones de la casa, no como
+objeto de piedad, sino como monumento de arte.
+
+[Nota 16: Esta cláusula está tomada literalmente del testamento
+citado, sin otra variación que la de introducir en ella el nombre
+supuesto de la Marquesa de Paracuéllar.]
+
+En el otro papel hallábase copiada esta cláusula del testamento de doña
+Leonor Manrique de la Cerda, repartiendo entre sus parientes un hábito
+de su primo hermano, el venerable padre fray Alonso de Luján, religioso
+capuchino: «Mi señora, la duquesa del Infantado, escoja la pieza que le
+pareciere, y otra se dé al conde de Salvatierra, y otra al conde de
+Montijo, y otra a mi sobrina doña Catalina, marquesa de Paracuéllar, y
+el cordón se dé al conde de Salinas, mi sobrino, que lo tenga y venere
+como cordón y reliquia de un tan venerable y santo varón como yo lo he
+tenido; y una cogulla que yo tengo del dicho padre fray Alonso mando
+también a mi señora duquesa, y le suplico la dé cuando a su excelencia
+le pareciere al conde del Cid, y la pieza que su excelencia escogiere,
+la dé al duque de Béjar, de cuya casa era muy devoto el dicho padre fray
+Alonso.»
+
+Currita estaba admirada... Mentira parecía que aquellas buenas gentes,
+tan grandes señores, por otra parte, tan famosos en la historia muchos
+de ellos, se repartiesen entre sí, como joyas preciosas, el burdo sayal
+de un pobre fraile. ¡Lo que varían los tiempos!... La buena de doña
+Catalina se había gastado un dineral en fabricar una joya para su
+pedacito de cogulla, sin sospechar siquiera que había de ahorrarle a
+ella el gastarlo en...
+
+Con una brusca sacudida echó fuera, sin tocarla, la reliquia, y puso
+después en su lugar el retrato. Estaba perfectamente, y sólo con
+recortarle un poco los bordes encajaría tan bien como si hubiese sido
+hecho el marco a su medida. Currita calculaba complacidísima el efecto,
+alejando de sí el retrato, y la mano con que le sostenía fue a tropezar
+con el pedazo de cogulla del fraile; retiróla bruscamente, cual si
+hubiese tocado una brasa ardiendo, y miró con miedo, con espanto casi,
+la magnífica cabeza de Pantoja, que tan admirablemente expresaba sobre
+el lienzo la imponente y serena calma de la muerte. Con los mismos
+papeles que encerraban la auténtica y la cláusula testamentaria, cogió
+la reliquia de fray Alonso, y sin tocarla, con un gesto que lo mismo
+expresaba la repugnancia que el miedo, el asco que el respeto, arrojólo
+todo en una preciosa cestilla destinada a recibir papeles para la
+basura. Arrepintióse al punto; había oído ella que las cosas santas no
+deben tirarse, sino quemarse, y volviólo a recoger todo de la misma
+manera para no tocar la reliquia, y fue a echarla entonces en una
+chimenea encendida que ardía en un ángulo. Otra vez lanzó, sin poderlo
+remediar, una mirada a hurtadillas, con medroso recelo, a la pálida
+cabeza del fraile muerto.
+
+Un fuerte olor acre y desagradable del paño que se quemaba extendióse al
+punto por toda la estancia. En aquel momento entró Villamelón muy alegre
+y satisfecho, que volvía de Chamartín de la Rosa, donde en su preciosa
+quinta de Miracielos estaba ensayando con gran entusiasmo la incubación
+artificial de los huevos de gallina.
+
+--¡Jesús, hija, qué mal olor!--exclamó deteniéndose a la entrada--. ¿Qué
+has quemado?... Si _huele_ aquí a infierno...
+
+Currita se puso muy seria, muy enfadada, y hasta un poco pálida.
+
+--Mira, Fernandito, no digas tonterías... No me gustan bromas con las
+cosas del otro mundo.
+
+Y como si fuese cosa de él, volvió a lanzar otra mirada furtiva y
+medrosa a la imponente cabeza de fray Alonso.
+
+--Pero hija, Curra, ¿sabes?... Que abran esa ventana; si _huele aquí_ a
+chamusquina, a cuerno quemado...
+
+--Pues nada, hombre; un pincel viejo que tiré en la chimenea... Vamos,
+dejemos ya eso. ¿Has visto a Lilí?...
+
+Villamelón dio una gran palmada.
+
+--¡Mujer!... Se me olvidó...
+
+--¿Pues no te dije que fueras a verla?--gritó Currita muy colérica.
+
+--Pues, nada, hija, se me olvidó... ¿Qué vamos a hacerle?...
+
+--¡Jesús, qué hombre este!... Se acuerda de ver las gallinas y se olvida
+de visitar a su hija...
+
+Porque el lector ignora aún que ninguno de los dos niños estaba ya en la
+casa... Cuatro días después de la escena que en el anterior capítulo
+queda referida, cayó Currita en la cuenta y convenció de ello a
+Fernandito de que, no pudiendo dedicarse ella exclusivamente a la
+educación de sus hijos como hubiera sido su deseo, era lo mejor enviar a
+Lilí al colegio que tienen en Chamartín las religiosas del Sagrado
+Corazón, y a Paquito al que por aquel tiempo tenían los jesuitas en
+Guichón, del lado de allá de los Pirineos... Ni ella ni Jacobo habían
+tenido en cuenta que en aquel mismo colegio se educaba Alfonsito
+Téllez-Ponce, el hijito de este.
+
+Villamelón, muy contrito de su falta, prometió remediarla al día
+siguiente, cuando fuese a Chamartín a inspeccionar los períodos de la
+incubación artificial, que ocupaba en aquella época toda su atención y
+todo su tiempo. Diógenes, al saber las nuevas aficiones del ilustre
+prócer, había dicho:--No hay que extrañarse... Está clueco.
+
+
+
+
+--V--
+
+
+La cola que formaban los coches frente al palacio del marqués de Butrón
+cogía casi toda la calle de Hortaleza, atravesaba la red de San Luis e
+iba a perderse en la de la Montera. Los carruajes avanzaban lentamente,
+parábanse un momento, abríanse y cerrábanse con estrépito las
+portezuelas, y corrían luego a estacionarse en la Plaza de Santa
+Bárbara. Los transeúntes deteníanse extrañados y quedábanse muchos
+contemplando aquella larga procesión de damas, rara en Madrid, a la
+clara luz de las tres de la tarde. El Gobierno parecía alarmado: varios
+agentes de orden público paseábanse por la acera de enfrente, a lo largo
+del palacio, y algunos polizontes se mezclaban entre los curiosos o
+trababan conversación con cocheros y lacayos, que charlaban entre sí
+desde los pescantes, designándose, según la clásica costumbre, por los
+ilustres nombres de sus amos.
+
+Las damas saltaban ligeramente de los coches, atravesaban el gran
+portal, subían la escalera alfombrada y perdíanse, con aire de
+conspiradoras, en aquel ancho salón del teatro, famoso en otro tiempo
+por haber representado en él don Ventura de la Vega _El hombre de mundo_
+y dirigido Bretón de los Herreros en persona los ensayos de _El pelo de
+la dehesa_. Reinaba en él una media luz prudentísima, un prematuro
+crepúsculo que velaba con paternal indulgencia entre sus sombras
+misteriosas los grandes deterioros del decorado, incapaces de resistir
+con honra la descarada luz de las tres de la tarde.
+
+Desde fuera, parecía aquello el zumbido de una colmena colosal, en que
+doscientas mujeres murmurasen al mismo tiempo entre el crujido de las
+sedas, el ric-rac de los abanicos, las tosecillas afectadas que dan
+tiempo a preparar una respuesta, las melifluas risitas que acompañan
+siempre a la afectuosidad femenina, y los perfumes peculiares a
+doscientos gustos diversos y doscientos tocadores distintos. A veces,
+reinaba de repente uno de esos súbitos silencios que el pueblo andaluz
+atribuye al involuntario respeto que infunde el invisible aleteo de un
+ángel que pasa; era más bien algún diablillo que llegaba, alguna dama
+famosa por cualquier concepto que traspasaba el dintel, obligando a la
+crítica a replegarse sobre sí misma, para estudiar el blanco sobre que
+había de disparar su metralla.
+
+Ningún hombre aparecía a la vista; en el fondo, tras la sencilla cortina
+de rojo terciopelo, con las armas de Butrón bordadas en el centro, que
+cerraba la emboscadura del teatro, adivinábase, sin embargo, algo
+masculino, algún espíritu no santo que tosía y estornudaba como el resto
+de los mortales, porque dos toses y un estornudo, habían llegado al oído
+avizor de la señora de Barajas, que estaba allí cerca; tocó con el codo
+a su hermana, diciéndole muy bajo: «Aquí hay duendes»; y la otra, sin
+volver la cabeza, contestó muy seria:
+
+--Robinsón y su negro Domingo, que se habrán constipado en la isla
+desierta.
+
+Así era, en efecto: el gran Robinsón y el señor Pulido hallábanse tras
+el telón, observando por los dos imperceptibles agujeritos que servían
+en otro tiempo para registrar la sala a los ilustres actores que habían
+pisado aquella escena aristocrática. El respetable diplomático parecía
+inquieto, y el señor Pulido iba y venía sigilosamente de uno a otro
+agujero, apretando los labios y moviendo la cabeza, con muestras también
+de alguna zozobra.
+
+La concurrencia era numerosa, escogida y a propósito para secundar los
+planes del diplomático; mas notábase, sin embargo, un síntoma alarmante,
+una peligrosa falta de disciplina en la mesnada aristocrática, las
+alfonsinas de raza, pertenecientes, en su mayor parte, a familias de la
+Grandeza. Habíanse sentado todas ellas hacia el lado izquierdo, formando
+un grupo, y, cuchicheando y cambiando entre sí risitas y señas burlonas,
+miraban entrar y amontonarse en el lado opuesto a las cursis radicalas,
+con el aire de desdeñosa protección de la gran señora que permite a su
+doncella sentarse a su presencia, a cuatro metros de distancia. Tan sólo
+la duquesa de Bara, fiel a la consigna del caudillo, habíase apresurado
+a sentarse entre las dos ministras cesantes: la de Martínez, mujer
+sencillísima y modesta, que se hallaba allí como gallina en corral
+ajeno, y la de García Gómez, cursi pretenciosa, que pretendía deslumbrar
+a pájara tan larga como la duquesa con sus alardes de elegancia y de
+buen tono.
+
+En vano iba de un lado a otro la marquesa de Butrón, intentando, con su
+fino tacto y sus delicadas maneras, ahogar en germen aquellos puntillos
+mujeriles, aquellas vanidades alborotadas que amenazaban dar al traste
+con la suspirada fusión a duras penas obtenida en el baile de Currita;
+tan sólo pudo conseguir su ímprobo trabajo colocar a la duquesa de
+Astorga, mujer bondadosísima, al lado de la excelentísima señora doña
+Paulina Gómez de Rebollar de González de Hermosilla, cuya colosal figura
+se destacaba sobre un asiento muy alto, aislada entre tirios y troyanos,
+silenciosa y pensativa, cual Safo meditando su suicidio en lo alto de la
+peña de Léucades.
+
+Las carlistas, por su parte, pocas en número, pero en valor muy
+aguerridas, formaban otro grupito sospechoso, teniendo al frente a una
+viejecilla chiquitilla, flaca y nerviosa, de ojos vivísimos. Era la
+baronesa de Bivot, ilustre catalana, que se removía sin cesar en el
+asiento, esgrimiendo el abanico con el bélico ardor del veterano ansioso
+de combate que huele la pólvora a lo lejos. Carmen Tagle la bautizó al
+punto.
+
+--Allí está _Zumalacárregui_--dijo a su vecina--. Mírala, el cuerpo le
+pide pendencia.
+
+El respetable Butrón se daba a todos los demonios temiendo una
+catástrofe, y aplicaba el oído en vez del ojo al agujero, a ver si podía
+pescar alguna palabrilla suelta que indicase el rumbo que tomaba la
+tormenta. No se oía nada; un zumbido colosal de colmena en momentos de
+mudanza, que le sacaba de quicio, poniéndole nervioso.
+
+--¡Pero que siendo tantas no haya una sola que calle!--exclamó hecho un
+basilisco; y el señor Pulido, sin perder su pausa, con filosófica
+profundidad, replicó muy bajito:
+
+--Las prefiero hablando, Pepe... Callar sería contra naturaleza.
+
+Y en aquel momento, como si quisieran probar aquellas amables criaturas
+que llevar siempre la contra es el rasgo peculiar del sexo, callaron
+todas de repente, siguiéndose un silencio profundo, un _calderón_
+prolongadísimo de cerca de un minuto, seguido, a su vez, de un allegro
+alborotado, un crescendo inverosímil, rápido y vivace... Algo gordo
+sucedía, y el respetable Butrón y el filosófico Pulido acudieron al
+punto muy azorados a sus respectivos observatorios... Entraba la condesa
+de Albornoz, con aquel paso de que habla Virgilio, que revela una reina
+o una diosa, inclinando la cabeza con el aire de vanidad satisfecha de
+aquel emperador romano que encogía la suya al pasar bajo los arcos de
+triunfo, por miedo de tropezar en ellos con la frente; seguíala la
+marquesa de Valdivieso, una de las cómodas amigas de fácil contener que
+traía ella siempre a retortero para que la acompañasen como damas de
+honor, sirviendo, según su frase, de marco a su elegancia.
+
+Cogióla Leopoldina Pastor por las faldas, al pasar por su lado, y quiso
+obligarla a sentarse entre ella y Carmen Tagle... Era necesario
+escarmentar a aquellas indecentes radicalas que estaban allí con la boca
+abierta, _dándose pisto_, soñando quizá con la presidencia...
+
+--¡Míralas, qué retablo!...
+
+Deseando estaba que Genoveva tomase la palabra para tener ocasión de
+decir a aquellas cursis cuatro palabritas bien dichas, ¡pero iba a estar
+aquello muy frío!... A ella le hubiese gustado discutir a caballo, con
+los hunos de Atila. Dióle Currita cariñosamente en el hombro con el
+abanico, murmurando: _C'est drôle_; saludó con una monísima cabezadita
+al amplio círculo de sus ilustres amigas y dejóse llevar suavemente por
+la Butrón al lado opuesto, sentándose, al fin, junto a la duquesa de
+Bara y las dos ministras. Apretóle cariñosamente la mano a la de
+Martínez, diciéndole: «¡Querida mía!», y manifestó a la García Gómez su
+desolación profunda por no haberse encontrado el día antes en casa
+cuando estuvo esta a visitarla.
+
+--Coraje me dio al ver su tarjeta... Hubiera deseado que charlásemos un
+rato... Quiero que seamos amigas...
+
+La García Gómez creyó reventar de dicha ante honra tan repentina, y
+miraba a todas partes, tan oronda y satisfecha entre aquellas dos
+grandes de España como la rata de la fábula en el queso de Holanda.
+María Valdivieso, con prudencia inusitada en ella, mordíase los labios
+para no soltar la risa. El venerable Butrón seguía desde su agujero toda
+aquella pantomima, y murmuraba nervioso y exaltado:
+
+--¡Bien por Currita!... ¡Es lista esa _mona Jenny_, caramba!... ¡Con que
+María Villasis haga lo mismo, triunfamos!
+
+El señor Pulido, profeta siempre de desdichas, se permitió dudarlo; su
+olfato finísimo había adivinado un escollo en que el respetable Butrón
+no paraba mientes.
+
+--Aquella trae ya cara de presidenta, Pepe--dijo.
+
+--¿Quién?...
+
+--La Currita, Pepe... ¡Te lo dije!...
+
+Así era, en efecto: tan penetrada estaba esta de su superioridad que ni
+por un momento dudó de ser elegida, y pareciéndole que tras del baile
+había de venir la presidencia, de manera tan lógica y fatal como tras de
+la noche viene el día, había ya comunicado varias órdenes al tío
+Frasquito, gran maestre de los micos de su guardia, y confiado a María
+Valdivieso aquella misma tarde, en el camino, varios de los mil
+regocijos caritativos que a beneficio de los heridos del Norte
+proyectaba, y sobre todo, una _kermesse_ famosísima que había de
+producir millones y millones.
+
+Púsose Butrón al oír a Pulido muy enfadado, levantando los brazos como
+si quisiese coger las bambalinas.
+
+--¿Que trae cara de presidenta?... ¡Pues se quedará con la cara,
+Pulido!... ¡No faltaba más! Una mujer sin crédito, sin pizca de
+vergüenza... Me espantaba toda la gente de sacristía... ¿Qué diría el
+arzobispo cuando fuera a pedirle la bendición para la obra?... María
+Villasis es la única..., la única, Pulido.
+
+Nueva manifestación de duda de la ninfa Egeria, acompañada siempre del
+vocativo de su Numa Pompilio, fórmula de la íntima y familiar amistad
+que le unía con el personaje.
+
+--Lo dudo, Pepe...
+
+--¿También a esa la encuentras peros?...
+
+--La encuentro calabazas, Pepe...
+
+Butrón, muy incomodado, dio media vuelta diciendo que más bien serían
+camuesas, y el señor Pulido, sin perder su paz, repitió muy bajito:
+
+--Digo calabazas, porque no vendrá, Pepe...
+
+--¿Que no vendrá?...
+
+--Es muy propensa a constipados... Acuérdate de la última junta, Pepe.
+
+--Que viene, hombre, que viene... Si se lo prometió ayer a Veva, que la
+mandé yo expresamente.
+
+Y así era, en efecto: la marquesa de Butrón había estado la víspera en
+casa de la Villasis a pedirle por todos los santos del cielo que no
+dejara de asistir a la junta; la pobre señora parecía azorada, y
+pedíaselo con tal ahínco, como si le fuera en ello la vida. La Villasis,
+sin embargo, no se mostraba muy propicia, y echándose a reír, le dijo:
+
+--¿Pero qué falta hago yo, mujer?... La misma que los perros en misa...
+
+--No digas eso, María, porque ni tú misma lo crees--replicó la otra muy
+apurada.
+
+--Pues mira, Genoveva, te seré franca... Si fuera cosa tuya..., tuya
+exclusivamente, iría con el alma y con la vida... Pero tratándose de lo
+que se trata..., vamos... que no me gusta ese _barrer para adentro_ de
+tu marido, que la pone a una siempre en el riesgo de tropezarse con
+basura... Y, francamente, no quiero ponerme en el caso de encontrarme
+mano a mano con una... Curra Albornoz u otra de su ralea.
+
+--Tienes razón... ¿Pero qué se le va a hacer, si Madrid es un lodazal?
+
+--No, no es un lodazal; porque tú y yo y otras muchas somos Madrid y,
+gracias a Dios, no somos lodazales... Di más bien que en Madrid _hay un
+lodazal_, que puede perfectamente evitarse andando con la ropa un
+poquito recogida... Pero, sin duda, es el maldito lodazal de agua de
+colonia, y como huele bien, a pocos veo que les repugne zambullirse
+dentro.
+
+--Pero mi casa no está en ese lodazal, María.
+
+--Lo sé; lo sé mejor que nadie, porque como nadie te conozco y te
+quiero... Por eso yo no me niego a ir a tu casa, sino a la junta _que
+tu marido hace celebrar en tu casa_. ¿Me entiendes?
+
+Y como si temiese que la otra encontrase la distinción harto metafísica,
+apresuróse a torcer un poco el camino, añadiendo prontamente:
+
+--No creas, por eso, que me niego también a contribuir a los fines de la
+asociación como una de tantas... Sé muy bien que lo de socorrer a los
+heridos es una pantalla; que se trata de preparar al ejército... No
+importa: yo también contribuiré a ello, pero sin disfrazarlo de obra
+caritativa... Lo hago, porque he visto nacer al príncipe y le miro y le
+quiero como cosa mía; y lo hago, sobre todo, porque se me ha prometido
+solemnemente que el primer cuidado de la Restauración será restablecer
+la unidad católica; que sin este requisito, nada, nada haría.
+
+La Villasis se detuvo un momento, y sin el menor alarde de esplendidez,
+con la sencilla naturalidad de quien ofrece una cosa insignificante,
+añadió en seguida:
+
+--Por eso, en cuanto quieras disponer de ellos, tengo a tu disposición
+diez mil duros... Si más pudiera, más daría.
+
+La oferta de aquel cuantioso donativo no deslumbró a la de Butrón;
+habíase turbado mucho mientras hablaba su amiga, y moviendo la cabeza
+vivamente dijo:
+
+--Lo creo, porque naciste para ser rica y sabes serlo... ¡Pero tu
+nombre, tu nombre vale más que los diez mil duros!...
+
+Y la otra, dándole palmaditas cariñosas y remedando su mismo tono
+lastimero, añadió en son de burla:
+
+--Pues mi nombre, mi nombre es justamente lo que no doy... Díselo así a
+tu marido.
+
+La de Butrón dejó caer ambas manos abatida y dijo con voz acongojada,
+imperceptible casi:
+
+--¡Dios mío!... ¿Y cómo le digo yo eso?...
+
+Y de repente, dejando escapar un súbito sollozo, tapóse el rostro con el
+pañuelo, y un llanto desconsolador brotó de sus ojos, revelando un
+profundo abismo de amargura, un dolor hasta entonces callado y oculto.
+Quedóse un momento suspensa la Villasis, atónita y afligida por el temor
+de haber causado aquella honda pena.
+
+--¡Pero, Genoveva, por Dios!... ¿Te he ofendido?...
+
+La otra meneaba vivamente la cabeza, intentando decir entre sollozos:
+
+--No..., no..., no... Es que Pepe...
+
+--Pues bien, ¡no le digas nada!... ¿Quieres tú que vaya?... Pues iré,
+iré de mil amores... ¿Cómo había yo de imaginarme que iba a causarte esa
+pena?
+
+Y tan afligida como su amiga, estrechaba entre las dos suyas una de sus
+manos, mientras la de Butrón, sin quitarse el pañuelo del rostro, cual
+si la vergüenza, al par que las lágrimas, la ahogaran, tartamudeaba:
+
+--Pepe..., el pobre..., es tan violento...
+
+Esta última palabra fue para la marquesa de Villasis un rayo de luz que
+le descifró el enigma: cruzó las manos con un gesto de ira, de sorpresa,
+de lástima profundísima, de compasión sin medida... ¡Luego era verdad,
+luego era cierto el chisme que varias veces había llegado hasta ella de
+que el noble Butrón, el leal caballero, el correcto diplomático,
+maltrataba con frecuencia a aquella esposa modelo, aquella ilustre
+señora, aquella débil anciana que sollozaba allí, ocultando la vergüenza
+de su marido en el fondo de su pecho, envuelta en su propia desdicha!...
+
+Un violento impulso de noble ira se levantó pujante en su corazón, y
+hubiera querido arrancar del todo a la infeliz su secreto, no sólo para
+remediar su dolor, sino también para vengarlo. Mas la noble anciana,
+fiel a su decoro de esposa, guardó ese difícil silencio con que las
+almas heroicas saben coronar una de las penas más vivas que existen en
+la tierra: el sacrificio despreciado, el sacrificio inútil, y la
+marquesa de Villasis no se atrevió a interrogarla; el primer cuidado de
+la delicadeza, al consolar un dolor, es respetarlo, y nada hiere tanto
+una pena como la curiosidad, sacrilegio, por decirlo así, de la
+impertinencia.
+
+Un llanto callado, el más sublime de todos los llantos, el llanto de la
+caridad, que cuando no remedia ni alivia consuela, llorando con el que
+llora, brotó entonces de sus ojos, y tan sólo al asegurarle una y mil
+veces que iría con sumo gusto al día siguiente a su casa, atrevióse a
+añadir con uno de esos brotes del corazón en que aparece la amistad tan
+santa y tan bella:
+
+--¿Quieres otra cosa, Genoveva?... ¿Te puedo servir en algo más?
+¡Dímelo!...
+
+Otro quejido que revelaba el complemento de los grandes dolores, la
+falta del último consuelo, la soledad del alma, se escapó entonces de
+los labios de la anciana.
+
+--¡Sí, sí, de mucho!... ¿Pues no lo ves? ¡Para poder llorar delante de
+alguien, para tener quien llore conmigo!...
+
+Y al despedirse, serena ya del todo y consolada en lo posible, dijo a la
+Villasis con intención marcadísima:
+
+--Te advierto que yo sólo te he pedido que _vengas mañana a casa_... De
+lo demás que pudiera sobrevenir nadie me hará responsable, y puedes
+negarte sin miedo.
+
+Y añadió con tristísima sonrisa:
+
+--Si yo estuviera en tu caso, haría lo mismo.
+
+
+
+
+--VI--
+
+
+La marquesa de Villasis tardaba; eran ya las tres y media y el
+respetable Butrón sentía angustias de muerte, temiendo verse por segunda
+vez chasqueado por la dama. Con el ojo pegado al agujerillo del telón
+disimulaba su mal humor y sus temores, por no exponerse a las machaconas
+observaciones del señor Pulido, mientras observando este por el otro
+agujero, se afirmaba más y más en los suyos, ofreciendo ambos al que
+entraba por el fondo del teatro un espectáculo original y extraño en
+demasía. Hallábanse los agujeros bastante bajos por estar disimulados,
+en el lado opuesto, entre el bordado del escudo, y hacíase preciso, para
+observar por ellos, ponerse en cuclillas, posición harto molesta, muy
+semejante, por no citar otras, a la que usan los salvajes de Ohio para
+deliberar en el Consejo. Ovidio no refiere si el enamorado Píramo se
+ponía en actitud tan cómica cuando buscaba en la muralla una hendidura
+por donde contemplar a Tisbe; si así era, fortuna tuvo el galán en no
+ser visto por la dama.
+
+De repente, sonaron hacia el fondo del teatro pasos importunos, que
+hacían crujir las tablas del escenario; furioso Butrón volvióse agitando
+las manos extendidas e interpelando en colérico _sotto voce_ al
+imprudente, como al bueno de Kent el rey Lear:
+
+--¡Despacio, demonio, despacio!...
+
+Era el tío Frasquito, que llegaba atropellando la consigna de no
+permitir la entrada en aquel recinto, apresurado y ansioso por ver lo
+que pasaba en el congreso femenino, luciendo una corbata vistosísima,
+prenda hermafrodita en que profundos observadores suelen encontrar,
+reflejado con frecuencia, el carácter moral del individuo. La del tío
+Frasquito era la corbata de gran maestre de los micos de Currita, de
+seda azul japonesa, sujeta coquetamente con el alfiler de una sola
+perla. Habíale encargado la Albornoz venir a buscarla a casa de Butrón,
+para darle sin pérdida de tiempo sus primeras disposiciones de
+presidenta.
+
+Hizo el recién venido al diplomático mudas señas de que no se molestase,
+y renegando _Robinsón_ por lo bajo, volvió a su observatorio, encargando
+disimuladamente al señor Pulido que saliese a repetir a los criados la
+rigurosa consigna. Mas temeroso este de que le usurpara su puesto el
+intruso, hízose el desentendido, dejando abierta la puerta a la mayor
+calamidad que por ella pudiera entrarse.
+
+Mientras el tío Frasquito buscaba en vano otro agujero y decidíase, no
+encontrándolo, a abrirlo él mismo disimuladamente con un cortaplumas,
+una gran sombra apareció en el fondo de la escena, deslizándose muy
+despacio, con el cuerpo agobiado, los pies arrastrados, la mano
+extendida... Era Diógenes, el cínico Diógenes, que al ver a los tres
+personajes pegados al telón, vueltos de espalda y puestos en cuclillas,
+detúvose un momento, dejando escapar una risa silenciosa, risa de
+chacal, risa de hiena, que de verla el tío Frasquito hubiera sentido
+erizarse los pelos e su peluca. Cruzóse de brazos, movió de arriba abajo
+la gran cabezota y desapareció sigilosamente por entre los bastidores,
+metiéndose luego por debajo del escenario como un nihilista que se
+zambulle en el centro de la tierra para fraguar siniestros proyectos...
+
+--¡La Villasis! ¡La Villasis!--susurró en aquel momento Butrón con aire
+de triunfo; y pegó al punto el ojo al agujero, para no perder ningún
+incidente de la escena que iba a seguirse.
+
+La marquesa entraba, en efecto, causando su presencia un movimiento
+general de sorpresa, seguido de un murmullo prolongado que disipó las
+angustias de Butrón, hizo sonreír triunfalmente a la de Bara y morderse
+los labios a Currita, adivinando desde luego una rival, la más temible,
+porque era la más detestada. En la conciencia de todas las señoras
+presentes brotó al mismo tiempo la idea de que aquella era la llamada a
+ser la presidenta, porque a todas se imponía la marquesa por diversos
+conceptos: las sensatas y honradas admiraban en ella el tipo de la gran
+señora de virtud y de prestigio, digna y afable, que, firme en sus
+convicciones en medio de una sociedad frívola y corrompida, imponía
+sobre todos, callando siempre, la poderosa crítica del buen ejemplo. Las
+otras, más ligeras o menos honradas, veían, sin embargo, en ella la
+mujer de talento, la dama de gran nombre, de riquezas inmensas, de
+carácter firme e independiente, que sin prescindir jamás de las justas
+conveniencias que exige un rango elevado, sabía sacudir toda imposición
+que repugnase a su conciencia o a su decoro, constituyendo así lo que
+admiran tanto las medianías rutinarias, que sólo saben copiar lo que
+halaga la vanidad o seduce al instinto: un tipo original, genuinamente
+noble, digno y honrado.
+
+Algunas, ignorando, como ignoraban todas, excepto la Butrón y la de
+Bara, el modo cómo había de nombrarse la junta, dejaron escapar la idea
+entre sus misteriosos cuchicheos, y la señora de Martínez, con ingenua
+sinceridad, algún tanto lugareña, soltó esta frase, que hubiera
+provocado en otra ocasión las crudas sátiras de la de Bara:
+
+--¡Esa sí que es una marquesa de veras!...
+
+María Valdivieso, con su falta de tacto acostumbrado, inclinóse hacia
+Currita como para quitarle una pelusilla que desperfeccionaba el
+complicado lazo de las bridas de su sombrero y le dijo muy bajo:
+
+--¿Eh?... ¿Qué tal?... Con esta prójima no contábamos... ¿Te
+inquieta?...
+
+Irguióse la otra como una Juno a quien dijeran que la ninfilla más
+patimondada del Olimpo iba a sentarse en su carro tirado por pavos
+reales, y contestó desdeñosamente:
+
+--¿A mí?... Jamás me ha merecido ni un bostezo, que es el último de los
+gestos despreciativos...
+
+También la marquesa de Villasis hacía sus observaciones. Tendió la
+vista por la sala y pudo contemplar, desde luego, el Madrid heterogéneo
+de siempre, en que la virtud y el vicio se mezclan en amigable
+consorcio, representando la historia eterna de la manzana podrida que
+comunica a las sanas su podredumbre y sus gusanos, sin tomar de ellas ni
+el sabor exquisito, ni la fragancia saludable; la indecorosa y dañina
+mescolanza de grandes nombres y grandes vergüenzas, honras sin tacha y
+reputaciones escandalosas, revestidas todas con el mismo brillante
+barniz de formas elegantísimas, barajadas y confundidas por el mismo
+apetito ciego de placeres, por los mismos impulsos necios de vanidad,
+por el mismo afán irresistible de sacudir el ocio, de distraer el tedio,
+espantosa y continua tentación de los grandes y de los ricos, que les
+arrastra a todas sus extravagancias y les lleva a todos sus extravíos.
+
+--¡Señor!--pensaba la dama--. ¡Qué grande obra sería la de deshacer esta
+mescolanza que repugna, que envenena, que liberta el vicio de toda
+sanción social que le marque la frente como con una señal de infamia, y
+lo contenga, ya que no con el temor de Dios, con la vergüenza al menos y
+con el respeto humano; que familiariza con el escándalo hasta a las
+conciencias más rectas, y destruye la poderosa barrera de horror y de
+extrañeza que debe separar al bueno del escandaloso, y comenzando por
+hacer a este tolerable, acaba por hacerle pasar por imitable!... ¡Qué
+grande obra haría quien con el mismo espíritu de caridad cristiana con
+que se fundan asilos para huérfanos y casas de refugio para doncellas en
+peligro, fundase _un salón_ para mujeres _honradas_ y hombres
+_decentes_, en que sin riesgo alguno de mal ejemplo pudiese encontrar la
+juventud las justas, legítimas y aun necesarias distracciones propias de
+sus años; hallar sin desvergonzada levadura ese trato señoril y digno a
+la vez que alegre y placentero, que afina y suaviza las inclinaciones
+del hombre, fortalece y alecciona las de la mujer, y fomenta el trato
+mutuo y el mutuo conocimiento de que brotan castas simpatías, germen de
+puros y tranquilos amores, que sirven de base solidísima a matrimonios
+felices y meditados, de que nacen luego familias cristianas y
+ejemplares!... Y la caridad, la caridad derivada del cielo, única santa
+y legítima, que todo lo ve con sus ojos de lince, que todo lo abarca con
+su actividad insaciable, que todo lo precave con su perspicacia amorosa,
+y no deja dolor sin alivio, ni pena sin consuelo, ni llaga sin remedio,
+¿no se ha fijado nunca en esta úlcera ensangrentada?... ¿Acaso es más
+digna de lástima la pobre labriega, la infeliz criada de servicio que el
+abandono precipita en un lodazal de escaleras abajo y salva la caridad
+en una casa de refugio, que la encopetada señorita, la rica heredera que
+un abandono distinto, sólo en la forma, precipita del mismo modo en otro
+lodazal de salones adentro?... ¡Y pensar que no es tan difícil el
+remedio como a primera vista parece; que bastaría quizá que una mujer de
+prestigio y de energía, cerrando los oídos a indecorosos respetos
+humanos y a culpables condescendencias sociales, fundase, por el amor de
+Dios, un _salón de refugio_, lanzando a los cuatro vientos de la alta
+sociedad madrileña, por toda esquela de convite, esta estupenda noticia:
+«La marquesa tal, o la duquesa cual, se queda todas las noches en casa,
+para las señoras honradas y los caballeros decentes»!...
+
+Y cuando algo muy hondo, pero muy claro y distinto, le decía a la
+Villasis en el fondo de su conciencia que ella podía y aun debía ser
+aquella tal marquesa o aquella cual duquesa, vino a distraerla de sus
+extrañas reflexiones la voz de Genoveva Butrón, que dando ya por reunido
+el congreso femenil, comenzaba a exponer el objeto de aquella junta.
+
+La marquesa ateníase en sus palabras a la pauta trazada de antemano por
+Butrón, evitando con habilidad suma los puntos escabrosos y las mentiras
+gordísimas marcadas por el diplomático; hablaba muy despacio, con
+sencillez exenta de toda pedantería y el aplomo y la seguridad que dan a
+las personas nacidas y criadas en altas esferas el trato continuo de
+gentes y la conciencia de su propia grandeza. Butrón, en cuclillas,
+delante de su agujero, seguía con el alma en un hilo el discurso de su
+mujer, extendiendo las manos y llevando el compás como un director de
+orquesta que dirige una partitura, o como un magnetizador que desprende
+de sí con extraños pases el misterioso fluido. Quedó bastante
+satisfecho.
+
+La miseria en que yacían los infelices soldados heridos en la campaña
+del Norte era grande y dolorosa, y debía precisamente despertar en el
+corazón de todas las señoras españolas los sentimientos más
+compasivos... Por eso habíase atrevido ella, la Butrón, a citar a todas
+las presentes para pedirles, por amor de Dios y compasión hacia aquellos
+infelices, que uniesen sus esfuerzos para socorrerlos, formando una
+asociación de señoras que, propagada por todas las provincias, pudiera
+allegar cuantiosos recursos para este objeto.
+
+A esto se redujo la primera parte del discurso de la marquesa, que fue
+escuchado con religioso silencio. Hubo una pausa, en que las diversas
+fracciones se miraron unas a otras, alerta todas, silenciosas, con la
+solemne expectación de ejércitos enemigos que esperan para venir a las
+manos el sonido de la primera descarga.
+
+La baronesa de Bivot, el bizarro _Zumalacárregui_, rompió el fuego la
+primera con la certera puntería de la lógica más exacta.
+
+--El pensamiento no puede ser más caritativo ni más santo, y supongo que
+merecerá la aprobación de todas estas señoras, como merece la mía--dijo,
+echándose lentamente fresco con el abanico--. Pero debo hacer notar que
+en la campaña del Norte hay dos ejércitos _españoles_...
+
+Y la pícara vieja acentuaba lo de _españoles_ con una ambigua risita
+que hacía saltar a Butrón detrás de su agujero...
+
+--...Uno del Gobierno y otro carlista: en los dos hay heridos y en los
+dos hay miseria... Supongo, por lo tanto, que esos recursos que se
+alleguen se dividirán en dos partes iguales: una para los heridos del
+Gobierno y otra para los carlistas...
+
+Silencio sepulcral en toda la sala y saltos nerviosos de Butrón, que
+bufaba fuera de sí en su escondite.
+
+--¡El demonio de la vieja!... ¡Pues no faltaba más!... ¡En eso estaba yo
+pensando! ¡En que con los fondos de mi asociación comprasen fusiles los
+carlistas!... ¡Y la estúpida Veva se calla!... Contesta, Geno, demonio:
+contesta que no, que se vaya si quiere, que no saca de aquí un ochavo...
+¡La denuncio primero!
+
+Aturdida, la marquesa no contestaba, en efecto, porque ninguna respuesta
+tenía aquella lógica observación, tan oportuna e inesperada. La
+Villasis, compadecida de la angustia de su amiga, acudió al punto en su
+auxilio.
+
+--La baronesa tiene mucha razón--dijo--; pero sin duda no se ha fijado
+en un inconveniente insuperable... El Gobierno permitirá, sin duda, que
+se repartan en el ejército toda clase de recursos; pero imposible es que
+tolere el pase de dinero alguno para los carlistas... Por eso, la
+asociación tendrá que limitarse a socorrer a los heridos del ejército,
+dejando que secretamente acudan todas las que quieran al socorro de los
+carlistas...
+
+Y dirigiéndose a la baronesa, añadió con significativa sonrisa:
+
+--Supongo, baronesa, que usted conocerá bien el camino; pero si alguna
+no lo conoce, yo puedo indicarle un medio muy seguro por donde enviar
+socorros a esos infelices, que no están menos necesitados, ni son menos
+dignos... Yo tengo tirado ya mi plan: la mitad de lo que pueda dar lo
+entregaré a Genoveva; la otra mitad la enviaré por este conducto de que
+hablo a los carlistas...
+
+¡Bonito se puso Butrón! A las primeras palabras de la marquesa, respiró
+con fuerza, murmurando: «No está mal el remedio». Mas cuando vio, por el
+giro que daba la dama a su respuesta y por el plan que exponía, que no
+era una estratagema la que usaba, sino un verdadero proyecto que podían
+imitar otras muchas, saltó fuera de sí muy incomodado, gruñendo entre
+sus bigotes puestos en punta:
+
+--¡Demonio..., demonio..., demonio!... Si el remedio es peor que la
+enfermedad, si lo echa todo a rodar con eso... Se lleva la mitad, nos lo
+quita, nos lo roba...
+
+El señor Pulido, con su flemática suavidad, díjole entonces:
+
+--Descuida, Pepe..., pocas darán si hay que dar en secreto...
+
+El valiente _Zumalacárregui_, parado en firme con la réplica no menos
+lógica de la Villasis, replegó su guerrilla y parapetóse en el monte
+Aventino, con una retirada digna de Jenofonte.
+
+La marquesa de Butrón aprovechó tan favorable coyuntura para reanudar su
+discurso por la parte más espinosa... Era necesario nombrar una junta
+directiva, y a este propósito iba a leer una candidatura formada con el
+consejo de personas autorizadas, para sujetarla a la aprobación de
+todas las señoras presentes.
+
+El golpe era atrevido y la imposición resultaba manifiesta; preciso era
+suponer que nadie osaría oponerse a un plan propuesto en su propia casa
+por dama tan respetable... El silencio era profundo y hubiérase podido
+oír el inquieto pestañear de Butrón y de Pulido, pegados a sus agujeros;
+los resoplidos que costaba al tío Frasquito mantenerse tieso en su
+incómoda postura, y los amagos de risa de Diógenes, que, metido en la
+concha del apuntador, frente al telón y de espaldas a la concurrencia,
+ocultábase a todos, oyendo a unos y otros, y maquinando, sin duda, algún
+plan endiablado que le hacía reírse a sus solas.
+
+La marquesa sacó un gran pliego y comenzó a leer esforzando la voz un
+poco:
+
+--Presidenta: excelentísima señora marquesa, viuda de Villasis.
+
+Murmullo general de aprobación... Brusco movimiento de Currita y
+repentina llamarada de ira, de rabia reconcentrada presta a desbordarse
+en sus claras pupilas... Tras el telón, Butrón sonríe satisfecho y
+Pulido suspira desahogado; el tío Frasquito, sorprendido y acongojado al
+ver a su reina destronada, pierde el equilibrio y se agarra al telón,
+poniendo en riesgo el que guardan sus compañeros: mudos ademanes y
+miradas furibundas de estos le llaman al orden... En la concha, Diógenes
+hace una mueca que quiere decir: «¡Estáis frescos!», y prosigue riéndose
+solo... La marquesa de Butrón continúa leyendo:
+
+--Vicepresidenta: excelentísima señora condesa de Albornoz.
+
+Silencio profundo... Doscientos ojos escrutadores se fijan en la
+elegida, e Isabel Mazacán le envía desde lejos un irónico saludito de
+enhorabuena... Currita se muerde los labios y aparecen istrías
+sanguinolentas en torno de sus pupilas; un pedacito de encaje del
+pañuelo resbala por la seda de su falda y cae sobre la alfombra... Tras
+el telón, Butrón se azora de nuevo; Pulido murmura: «¡Lo dije!», y el
+tío Frasquito desiste de velarse el rostro con las manos por miedo de
+perder de nuevo el equilibrio... Diógenes ha desaparecido de la
+concha... La marquesa de Butrón prosigue:
+
+--Vocales: excelentísima señora duquesa de Astorga, excelentísima señora
+condesa de Villarcayo...
+
+Movimiento de horror en las huestes de _Zumalacárregui_...
+
+Gesto de protesta del caudillo... La agraciada sonríe con una cara de
+babieca que revela la razón por que figura en la lista... La marquesa de
+Butrón continúa:
+
+--Excelentísima señora condesa de Minahonda. Excelentísima señora doña
+Servanda Molinillos de Martínez.
+
+Modestísimo rubor en el rostro de la agraciada, que extiende las manos y
+mueve la cabeza diciendo que no... La duquesa de Bara la anima
+cariñosamente... La García Gómez detiene su indignación, hasta ver si
+está ella incluida en la lista... Tras el telón, Butrón mira a Pulido, y
+Pulido mira a Butrón, y ambos se ríen... El tío Frasquito, envuelto en
+su dignidad, permanece en cuclillas... Diógenes aparece sobre el tablado
+y busca algo junto a la pared, dentro de los bastidores del lado
+izquierdo... La marquesa de Butrón prosigue...
+
+--Excelentísima señora condesa de Nacharnudo. Excelentísima señora
+duquesa de Bara...
+
+Recóndito asombro de esta al verse incluida en el grupo en que por
+exigencias de Butrón habían de figurar tan sólo mujeres honradas... La
+marquesa hace una pausa, examina un momento al auditorio y prosigue
+leyendo:
+
+--Secretaria: excelentísima señora doña Paulina Gómez de Rebollar de
+González de Hermosilla...
+
+Fogosísimo brinco de Leopoldina Pastor, que esperaba la plaza, y
+enérgico «¡Indecente!» que revolotea anónimo en el aire sin saber dónde
+posarse... Carmen Tagle se desternilla de risa... La agraciada guarda
+majestuoso silencio, compónese las gafas de oro y proyecta reparar en la
+retórica de Marco Tulio la parte preceptiva de los documentos
+oficiales... La duquesa de Astorga la felicita sin pizca alguna de
+malicia... Tras el telón, Butrón espera, Pulido teme, el tío Frasquito
+medita... Diógenes ha encontrado junto a la pared un cordelito que
+parece bajar del techo y lo examina detenidamente... La marquesa de
+Butrón concluye:
+
+--Tesorera: excelentísima señora doña Ramona Gómez de López Moreno...
+
+Amago de apoplejía en la interesada... La duquesa consuegra la saluda
+desde lejos... Grandes cuchicheos que crecen, crecen cual ráfaga de
+viento huracanado que comienza por silbar y acaba por rugir.. De
+repente, crujido misterioso... Silencio profundo... Sorpresa general.
+
+Diógenes ha tirado del cordelito, el telón sube rapidísimo y aparecen
+los tres Píramos en cuclillas, Butrón, Pulido y el tío Frasquito, ante
+los ojos asombrados de aquel centenar de Tisbes... Cuadro final.
+
+
+
+
+--VII--
+
+
+La asociación de señoras hizo fiasco y sólo dos meses más tarde pudo
+Butrón, a costa de trabajo, organizar otra nueva, en forma muy distinta,
+que no dejó de hacer, sobre todo en provincias, un agosto abundantísimo.
+La marquesa de Villasis habíase negado rotundamente a aceptar la
+presidencia; Currita rechazó la humillante oferta de un cargo
+secundario, con muestras de gran resentimiento; las carlistas, muy
+indignadas, tiraron por un lado, y las radicales, muy ofendidas, se
+fueron por el otro, dejando vacante el canto épico a la caridad que
+perpetraba en silencio la excelentísima señora doña Paulina Gómez de
+Rebollar de González de Hermosilla, y vacío el gran bolsón Pompadour de
+terciopelo rojo que la señora de López Moreno pensaba encargar a la
+modista para recoger las colectas. El señor Pulido desplegó las tres
+falanges de su dedo índice para decir, agitándolo de arriba abajo: «¡Lo
+dije, lo dije!», y el sesudo diplomático, con la energía de la
+constancia que no consiste en hacer siempre lo mismo, sino en dirigirse
+siempre al mismo fin, tomó por otro camino para llegar a su objeto,
+consolándose con que Napoleón cometió también faltas en la guerra de
+Rusia, Ciro en la de los Scitas, César en África y Alejandro en la
+India.
+
+Hubo al otro día en la casa de la Albornoz congreso de ofendidos, y la
+altiva dama adoptó por suya la respuesta de Marat a Camilo Desmoulins y
+Freron, cuando le proponían estos refundir el periódico de ellos, _La
+Tribuna de los Patriotas_, en el suyo, _El Amigo del Pueblo_: «El
+águila va siempre sola; los pavos forman manadas». Ella era el águila y
+las demás señoras los pavos; Butrón era el pavero.
+
+La suerte de aquellos infelices heridos del Norte condolía, sin embargo,
+a la sensible condesa, y resolvió hacer ella sola y por su cuenta propia
+cuanto estuviese en su mano para aliviarla, entendiéndose directamente
+con el general en jefe del ejército y con el bizarro general Pastor,
+hermano de Leopoldina. Convocó a sus micos, reunió a sus íntimos y
+trazóse un plan encantador de fiestas, bailes y regocijos a beneficio
+todos de los heridos, entre los que había de llevarse la palma una
+famosa _kermesse_ ideada por Currita, a imitación de la organizada en
+París por _El Fígaro_, en el teatro de la ópera, a beneficio de los
+inundados en Szegedin. Las actrices más famosas y las damas más
+conspicuas, niveladas por el mismo sentimiento compasivo, habían hecho
+en ella prodigios de caridad, sacrificando, en aras de los pobres, los
+quilates más o menos subidos de sus respectivas vergüenzas. En dos horas
+escasas había recaudado madame Judic más de cinco mil francos vendiendo
+_marrons glaces_. ¿Qué no recaudaría Currita vendiendo por media hora,
+aunque sólo fueran altramuces o garbanzos tostados?
+
+Faltaba, sin embargo, al proyecto el visto bueno de Jacobo, requisito
+sin el cual no osaba la dama dar un paso en nada que hubiese de
+aventurar dinero, y justamente Jacobo no pareció por allí en toda la
+noche, ni vino tampoco a almorzar al día siguiente, según su costumbre
+ordinaria. Alarmada Currita, envió un recado a casa del amigo ausente,
+para informarse de la causa de su extraño eclipse; la respuesta del
+lacayo fue terminante:
+
+--El señor marqués de Sabadell había salido de Madrid la noche antes.
+
+Currita se quedó helada... ¿Marcharse Jacobo sin decirle una palabra,
+sin enviarle un recado, sin ponerle siquiera cuatro letras?... ¡Qué
+puñalada para su corazón y, sobre todo, qué bofetón para su amor propio!
+Porque ¿qué dirían las gentes cuando llegaran a traslucir el desprecio y
+el desvío que aquello representaba?...
+
+Pasaba esta escena en el comedor, donde los dos esposos almorzaban en
+compañía de María Valdivieso, Celestino Reguera y Gorito Sardona, cuya
+flamante corbata azul indicaba ser aquel día el mico de guardia. Miraron
+todos a Currita con grande extrañeza y aire de pregunta al saber la
+marcha de Jacobo, y Villamelón, suspendiendo por un momento la actividad
+febril con que manejaba el trinchante de oro macizo, regalo de Fernando
+VII, dijo con voz lastimosa:
+
+--¡Jacobo anda mal y me da pena!...
+
+Y como si el dolor que inspiraban los males de su amigo sirviera para
+facilitar sus funciones digestivas, embaulóse de un golpe una
+_côtelette_ entera, que se le deshizo en la boca de puro blanda, cual si
+fuese un merengue.
+
+--Pues, hijo--replicó María Valdivieso--, no sé que padezca del pecho...
+Está gordo y robusto; Paco Vélez me lo decía ayer: va echando papada de
+comerciante de ultramarinos.
+
+--Si no es eso, María, ¿sabes?--dijo Villamelón con la boca llena--.
+Digo que anda mal, porque anda en malos pasos. ¿Me entiendes?
+
+Callaron todos, metiendo las narices en el plato, y los rabillos de cada
+ojo fueron a fijarse en Currita, que desganada, sin duda, mondaba con
+suma pulcritud y esmero un hermoso albaricoque. Villamelón, que luchaba
+siempre en la mesa entre sus ganas de hablar y sus ganas de comer,
+prosiguió con alguna impaciencia.
+
+--La francesita esa..., esa... ¿Cómo se llama? ¡Señor, por días pierdo
+la memoria!... Tú, Gorito, ¿sabes?... ¿Cómo se llama, hombre?... La de
+las camelias.
+
+Gorito abría mucho los ojos y estiraba la boca sin acordarse de nada,
+nada... Su memoria se había quedado de repente limpia, rasa, cual una
+hoja de papel blanco. María Valdivieso hizo a Currita un rápido guiño,
+como dándole a entender que ella podría informarle de grandes cosas, y
+Villamelón concluyó cada vez más impaciente:
+
+--Pues nada, no me acuerdo... Pero, en fin, esa..., esa es la que lo
+está desplumando.
+
+Hízose el silencio aún más embarazoso y el geniecillo maléfico de la
+hilaridad comenzó a revolotear en torno de los comensales, como si a
+todos ocurriese que las plumas arrancadas a Jacobo salían del pellejo de
+Villamelón. Currita, mondando siempre su albaricoque, aprovechó un
+momento en que los criados se alejaban para decir a media voz con su
+acento más suave:
+
+--Pero, Fernandito, vida mía, si tienes el don de la importunidad; si
+pareces un reloj descompuesto... ¿A quién se le ocurre hablar de esas
+cosas delante de los criados?... Sabe Dios lo que pensarán del pobre
+Jacobo...
+
+Villamelón, con mucha dignidad, replicó al punto:
+
+--Mira, Curra, en la mesa no discuto... ¿Sabes?... Pero tienes
+parcialidad por Jacobo y vas a llevarte un chasco muy grande, muy
+grande... ¿Me entiendes, Curra?... Ese viajito repentino me da mala
+espina: apuesto a que no va solo.
+
+Currita puso en el plato el albaricoque ya mondado, lavóse las puntitas
+de los dedos en el enjuagador de rico cristal de Venecia que tenía
+delante, y mirando las gotitas de agua que se desprendían de sus rosadas
+uñitas, dijo ingenuamente:
+
+--¡Pues claro está!... Llevará algún ayuda de cámara...
+
+Sulfuróse Villamelón y miró a su mujer y luego a Gorito y después a
+Reguera con cierta especie de colérica complacencia retratada en el
+semblante, arrebatado y apoplético por los vapores que le subían del
+repleto estómago... ¡Le exasperaba a veces aquella sencillez de Curra,
+que jamás podía comprender la malicia de ciertas cosas!...
+
+Terminóse al fin el almuerzo y Currita salió del comedor del brazo de su
+prima, llevando en la mano un platito de porcelana con migas de pan,
+para dar de comer a los pececillos de colores que en una magnífica
+pecera de cristal y bronce dorado adornaban una de las galerías... La
+enamoraban a ella aquellos animalejos de colores tan brillantes, y la
+pesca era, entre los placeres del _sport_, el que más emociones le
+causaba.
+
+ Regalaréte entonces
+ Mil varios pececillos
+ Que al verte, simplecillos,
+ De ti se harán prender.
+
+María Valdivieso oía estupefacta aquellas expansiones idílicas, cuando
+esperaba ella que Currita se apresuraría a interrogarla con el mismo
+furor y los mismos transportes con que Otelo interrogaba a Yago. El
+chasco le pareció pesado, y exclamó muy despechada:
+
+--¡Vaya unas emociones que tiene la pesca!... No encuentro definición
+más exacta que la que daba uno de la caña de pescar: «Un palo largo que
+termina por un lado en un pez y por otro en un tonto».
+
+--Cuestión de gusto--replicó tranquilamente Currita.
+
+Y se puso a echar sus miguitas a los peces, hablándoles con el cariño y
+el mimo de una madre que acaricia a sus hijuelos...
+
+--¡Hola, tragoncillos! ¿Hay apetito?... Vamos, haya paz, que para todos
+hay... ¡Mira, mira, María, cómo abren el hociquito!... ¡Qué delicia!
+¡Qué monada!
+
+--Pero esta mujer tiene sangre de chufa--pensaba la Valdivieso muy
+enfadada--. ¿Sí?... Pues, aguarda, allá va... ¡Anda, fastídiate!...
+
+Y se puso a contarle, en apoyo de la tesis de Villamelón, horrores...,
+horrores de Jacobo... Paco Vélez se lo había dicho todo la noche antes:
+ella, ¡claro está!, por prudencia había callado tanto tiempo; pero ya
+era hora de hablar, y a fuer de buena amiga debía desengañarla...
+
+--¡Pícaro! ¡Tragón!--dijo en aquel momento Currita--. ¡No le muerdas!...
+¿Habráse visto?... ¿Para quién son esos sopirritones?... Para ti...
+¿Para mí, esos sopirritines?...
+
+E incorporándose un poco, dijo mirando siempre a la pecera:
+
+--Hija, dispensa. ¿Dónde decías que vive esa francesa?
+
+--¡No, si no lo decía!--gritó la otra pasando del despecho a la furia--,
+pero te lo digo ahora para que abras los ojos. Vive en la calle de
+Rebollo, número 68, en un hotel. ¿Te enteras? En un hotel muy bonito, y
+se llama... ¿Cómo se llama?... Pues, señor, no me acuerdo; ello era un
+nombre así como de píldora.
+
+--Chismes, mujer, chismes de gente ociosa--replicó Currita sobando
+tranquilamente sus migas.
+
+Y con ansia febril repasaba en su interior los nombres de todas las
+píldoras conocidas y hacía esfuerzos inauditos para grabar en la memoria
+la calle de Rebollo y el número 68.
+
+--¿Chismes?--exclamó fuera de sí la Valdivieso--. ¿Y también es chisme
+lo del viaje... con el ayuda de cámara, por supuesto?...
+
+--¡Pues claro está que lo es!--exclamó Currita de repente, echando con
+mucha cólera todas las migas en la pecera--. ¡Chisme, chisme, y de
+malísima intención, María!... ¿Si lo sabré yo, caramba?... Sino que de
+todas las cosas no se ha de dar un cuarto al pregonero... Tú eres mi
+amiga y te lo digo en secreto: Jacobo ha ido a negocios del partido y
+estará de vuelta muy pronto... ¡Ya ves cómo se escribe la historia!...
+
+--¡Ya!--exclamó María Valdivieso tragándose la bola. Y Currita respiró
+al fin algo más desahogada, porque aquella mentira, que se apresuraría
+la prima a propagar por todo Madrid, por habérsela dicho en secreto,
+dejaría a los ojos de las gentes la herida de su amor propio
+disimulada.
+
+A las tres pidió la señora condesa la berlina y dio al lacayo, como la
+cosa más natural del mundo, las señas de Jacobo. Vivía este en la calle
+de Alcalá, en un precioso cuarto de soltero, y constaba su servidumbre
+de un ayuda de cámara, un jockey, una ama de llaves y un cocinero; en
+las cuadras, situadas al final de la calle del Barquillo, tenía cuatro
+caballos ingleses, tres de tiro y uno de silla, una berlina, un
+_char-à-bancs_ y una victoria. La munificencia de los esposos Villamelón
+sufragaba todos estos gastos, que había de pagar el fiel amigo cuando al
+verificarse la Restauración pudiera sacar el jugo a la cartera, precio
+de sus misteriosos papelitos...
+
+Currita subió ligeramente al entresuelo, vivienda de Jacobo, y por tres
+veces tocó el timbre, sin que nadie contestara; abrióse al fin la puerta
+y apareció el jockey sin librea, cuello ni corbata, brillantes los ojos,
+arrebatadas las mejillas y oliendo a vino a dos metros de distancia.
+Aturdido, al verse frente a frente de la dama, dio un paso atrás,
+diciendo atropelladamente:
+
+--El señor marqués está fuera...
+
+Ya lo sé... Busco a Damián.
+
+No fue necesario llamarlo: por el extremo del pasillo asomaba este la
+cabeza, y veíanse detrás el ama de llaves y el cocinero, todos
+rubicundos y sofocados, como si viniera a sorprenderles la visita al
+final de un opíparo banquete. Damián se adelantó muy sereno, cruzando
+con el turbado jockey un guiño picaresco, un gesto de pillo redomado,
+que vio muy bien la condesa, sintiendo, a pesar de su vergüenza, que se
+le sublevaba allá por dentro lo poco de gran dama que quedaba en ella.
+
+--Pase vuestra excelencia, señora condesa--dijo.
+
+Y abrió muy presuroso de par en par las dos puertas del salón,
+levantando la cortina de terciopelo para dar paso a la dama; atravesó
+esta rápidamente la pieza, abrió por sí misma la puerta de un gabinete y
+no se detuvo hasta llegar al despacho de Jacobo, como si todo aquello le
+fuese muy conocido. Sentóse en un sillón y dijo:
+
+--¿Pero qué es esto, Damián?... ¿Cómo ha sido esa marcha tan
+repentina?... Sólo pude ver al señor marqués un momento, y eso delante
+de la gente...
+
+--Pues no sé--replicó Damián encogiéndose de hombros--. El señor marqués
+se levantó ayer a la una y salió sin almorzar de casa... Volvió a eso de
+las seis y mandó preparar las maletas.
+
+--¿Llevó mucho equipaje?... Me dijo que pensaba detenerse varios días.
+
+--Sí, señora; llevó un mundo y dos maletas. Yo mismo las hice.
+
+--¿Y fue por fin solo?... Me dijo que quizá tendría que acompañar a unas
+señoras francesas...
+
+Quedóse Damián muy parado y tornó a encogerse de hombros.
+
+--Demetrio le acompañó a la estación... Yo me quedé en casa.
+
+--Llame usted a Demetrio... Me interesa saberlo.
+
+Llegó Demetrio medio borracho y tomó a mirar a Damián, disimulando una
+sonrisa... Él no había visto nada entre tanto bullicio, pero en el coche
+en que se acomodó el señor marqués había ya otros equipajes...
+
+--¡No iba en _sleeping_?
+
+--No, era un reservado.
+
+Currita se mordió los labios.
+
+--¿Y les ha dejado aquí sus señas?
+
+--No, señora.
+
+--Lo decía para que pudieran enviarle el correo... Amí me las ha dejado.
+
+--Si la señora condesa quiere enviárselo, yo le llevaré las cartas que
+lleguen.
+
+--Sí, eso es lo más derecho y lo más pronto--dijo vivamente Currita.
+
+Y en aquel momento entróle deseo vehementísimo de ver toda la casa: era
+muy bonita y estaba todo muy bien puesto: el salón, los dos gabinetes,
+el despacho, la alcoba, el cuarto de baño, el tocador... Un cuadro le
+llamó la atención en esta última pieza: representaba un ramo de
+camelias, saliendo del centro el busto de una mujer rubia muellemente
+reclinada en aquel lecho de flores, con mucho arte dispuesto... ¡Oh!, no
+había duda, era la francesa anónima, la del nombre de píldora que tan
+cruelmente se le estaba atragantando a ella. Detúvose a mirar el cuadro
+con aire de inteligente.
+
+--¡Bonita idea!... La _fattura_ es correcta... ¿Quién es?...
+
+De nuevo se encogió Damián de hombros.
+
+--Es una francesa, huérfana de un general, que pinta esas cosas... El
+señor marqués le compró hace tiempo ese cuadro...
+
+--¡Ah, sí!... Ya sé quién es: vive en la calle de Rebollo, número 68.
+¿Cómo se llama?...
+
+--Se llama..., se llama... Pues no me acuerdo. Una cosa rara, así como
+un nombre de jarabe...
+
+Currita moderó un movimiento de impaciencia, porque la cosa iba ya
+picando en historia. La una decía que era nombre de píldora y el otro
+que de jarabe, y sólo se sacaba en claro que era cosa de botica.
+
+Al pasar por el comedor salió a saludarla el ama de llaves, muy atenta y
+obsequiosa, ensanchando cuanto pudo su robusta persona para taparle la
+vista de la mesa en que se hallaban los restos de la francachela que, en
+ausencia de su amo, celebraban aquellos granujas. Acudió el cocinero por
+el otro lado, pillo de siete suelas con aire de bonachón y campechano, y
+la invitó también a ver su cocina. Currita se puso muy encarnada... y no
+se atrevió a rehusar.
+
+Apretando los puños de rabia y de despecho, entró la dama en su berlina
+y dio orden al cochero de ir a casa del general Belluga... Aquella
+taimada risita del jockey, aquel barullo inverosímil que le impedía ver
+si su amo acompañaba a unas damas, dábanle malísima espina y preciso era
+que ella apurase la verdad por sí misma.
+
+El coche del general estaba en la puerta, reclinado el lacayo contra el
+quicio, tieso el cochero en el pescante con la fusta enarbolada. La
+condesa encontró en la escalera, prestas a salir de paseo, a la generala
+y a sus hijas, dos ángeles acabados de salir del colegio de York, en
+Inglaterra, que comenzaban a perder en la atmósfera viciada de los
+salones su perfume natural de candor y pureza, como pierden su sana
+fragancia el romero y el tomillo encerrados en una caja de almizcle.
+Llamábalas la condesa sus ahijaditas, porque en su famoso baile de
+_ancha base_ habían sido presentadas bajo los auspicios de la dama por
+primera vez en el mundo.
+
+Las señoras quisieron volver atrás, y Currita, sin oponerse mucho al
+cumplido, consintió bien pronto en ello... ¡Oh!, traía ella las de Caín;
+como que venía nada menos que a embargarle por la tarde a una de sus
+ahijaditas; estaban atareadísimas ella y otras señoras, pidiendo por
+todas partes hilas para los pobrecitos heridos y objetos de todo género
+para la rifa, la _kermesse_, que prometía estar divertidísima. Habíanla
+dejado a ella sola aquella tarde, y por eso venía a buscar una companera
+agradable, un _ángel de la guarda_ que la ayudase a tender la caña.
+
+¿Qué corazón compasivo resiste a un anzuelo semejante?...
+
+Y besó en la mejilla a la mayor de las dos hermanas, Margarita, que
+fijaba en ella sus ojazos de color de cielo, sonriendo con la inocencia
+con que sonríe un niño a los varios juegos de luz que forma el reflejo
+sobre las brillantes escamas de una serpiente. La generala aceptó en
+seguida, creyéndose honradísima, y aquella señora ejemplar, aquella
+madre cariñosa y cristiana que había educado a sus hijas en el santo
+temor de Dios y en el cercado de la pureza, fió sin reparo alguno el más
+bello de sus ángeles a aquella pícara redomada, aquella bribona
+indecentísima...
+
+Salieron todas juntas delante la Albornoz, apoyada en el brazo de
+Margarita; en mitad de la escalera volvióse aquella muy animada:
+
+--Como despacharemos tarde, me llevaré a comer a mi ahijada. ¿Me da
+usted su permiso?
+
+--¡Pues no faltaba más, condesa!
+
+--¡Gracias, querida, gracias!...
+
+En el tarjetero de la berlina traía Currita un papelito en que se veían
+apuntados gran número de nombres y de señas; hicieron dos visitas, a una
+magistrada del Tribunal Supremo y a una brigadiera de artillería,
+dignísimas señoras, a quienes, después de sacar los cuartos la olímpica
+condesa, puso en ridículo con desvergonzado gracejo, haciendo
+desternillar de risa a la inocente Margarita. Entonces dio al lacayo
+unas señas que estaban apuntadas con lápiz, las últimas, de su letra
+misma.
+
+--Calle de Rebollo, número 68... Hotel...
+
+--¿Quién vive allí?--preguntó Margarita.
+
+--Pues no sé... Es una francesa que pinta... Con tal que le saquemos
+algún cuadrito...
+
+--¿Sabe usted que esto es muy divertido?...
+
+--¡Ya lo creo, divertidísimo!... Ver las caras tan cómicas de esa pobre
+gente cuando se les pone al pecho el puñal de la caridad. ¡La bolsa...
+o el ridículo!... Y entregan las pobrecillas la bolsa y se quedan
+también con el ridículo.
+
+--¿Me traerá usted otra tarde, condesa?...
+
+--Sí, hija mía, con mil amores... Pero no me llames de usted, háblame de
+tú, dime Curra... ¡Vamos, que no soy tan vieja!...
+
+Llegaron a la calle de Rebollo, número 68, y paró el coche ante el
+hotel, especie de bombonera, más pretenciosa que artística, más bonita
+que lujosa. Currita bajó la primera, nerviosa, un poco pálida, pero no
+de vergüenza ni de miedo, sino de ira, de anhelo, de despecho... Por
+fin, iba a entrar agarrada al manto de la caridad, haciendo hincapié en
+las llagas de los heridos del Norte, en la guarida de la fiera, y a
+cerciorarse por sí misma de si eran de la droga aquella, fuese píldora o
+jarabe, los equipajes que había visto Demetrio en el coche reservado.
+Por eso, y sólo por eso, había emprendido la bribona aquella ronda
+caritativa, escogiendo por compañera aquella inocente niña, incapaz de
+sondear la capa de cieno que estaba pisando. Un _groom_ monísimo, el que
+había visto Currita en el Teatro Real la noche del estreno de _Dinorah_,
+se hallaba a la puerta: preguntóle ella si las _señoras_ estaban en casa
+y el chico contestó afirmativamente, haciendo entrar a las damas en un
+saloncito de la planta baja. Currita pensaba:
+
+--De fijo que está de viaje y me encuentro cara a cara con la vieja...
+
+Un perrillo microscópico y feísimo salió de entre unas mantas al lado de
+la chimenea y comenzó a ladrar, retirándose después gruñendo y
+tiritando. Diole a Margarita miedo el feo animalejo.
+
+--¡Parece un diablillo malo!--decía.
+
+Estaba el salón medio a oscuras, los muebles sucios y revueltos, y
+veíanse prendas de vestir sobre algunas sillas. En una mesa maqueada, de
+trabajo muy lindo, había, entre varios juguetes de porcelana y un álbum
+de retratos, una gran chocolatera de cobre, vieja y requemada, con su
+molinillo de palo muy tieso, chorreando espeso líquido. La condesa
+mostró a Margarita con la punta de la sombrilla el extraño _bibelot_,
+diciendo muy bajo:
+
+--Caprichos de artista...
+
+Margarita rompió a reír, conteniéndose a duras penas, y la condesa, no
+obstante su preocupación, viose forzada también a soltar la risa,
+añadiendo a media voz:
+
+--Con tal que no nos mande a la _kermesse_ este utensilio...
+
+Sonó una puerta en el interior, luego otra más cerca, y el _groom_
+levantó la cortina: Currita respiró desahogada... Entraba la dama
+duende, la incógnita de las camelias, con el aplomo y el descoco de una
+_diva_ de café cantante que se presenta ante el público, fijando en él
+una mirada de provocación más bien que de temor o de extrañeza. La
+condesa no se aturdió tampoco; con la exquisita distinción de la gran
+señora de raza, que tan en alto grado poseía, y el aplomo de la mujer de
+mundo que encuentra reparos para todos los apuros, y salida para todos
+los laberintos, y palabras para todas las situaciones, expuso a la dama
+anónima el objeto de su visita. Ella se conmovió mucho... _Amaba a la
+España muy fuerte, y estaban los carlistas unos brigantes muy atrevidos,
+como Diego Corrientes y Gosé María._
+
+Currita, al oírle chapurrear tan desastrosamente el castellano, hablóle
+en francés y ella agradeció la atención con una amable sonrisa. Comenzó
+entonces a hablar con gran soltura y elegancia, lamentando los estragos
+de la guerra, ensalzando la misión de la mujer, ponderando la virtud de
+la caridad con el fuego y el entusiasmo de Vicente de Paúl en persona.
+
+Currita le dijo sonriendo:
+
+--Veo que no me he engañado al apelar a sus sentimientos de usted, y
+espero que nos enviará algún socorro para nuestros pobres heridos.
+
+--¡Oh!, sí, sí...
+
+--Cualquier cosa, lo que usted pueda... Algún _bibelot_ para la
+_kermesse_.
+
+--¡Oh!, sí, sí... Enviaré algún objeto de arte...
+
+Margarita se mordió los labios para no soltar la risa: pensaba si sería
+la chocolatera el objeto de arte prometido. Currita díjole entonces con
+graciosa sonrisa:
+
+--Y si ese objeto de arte es obra de su genio de usted, será mucho más
+agradecido.
+
+--¡Oh!... ¿Mi genio?--exclamó la otra muy sorprendida.
+
+--Sí, su genio he dicho... Ya sabe usted que esas cosas no pueden
+ocultarse... Su paisana, madame Staël, lo dijo: donde hay genio, brilla.
+
+--¡Oh!...
+
+--El marqués de Sabadell--prosiguió Currita, dejando caer lentamente las
+palabras--me enseñó aquel ramito de camelias que... _le envió usted_
+hace tiempo... ¡Es un _quadretto_ delicioso! Si manda usted a la
+_kermesse_ una _pochade_ parecida, no habrá regalo que la iguale...
+
+La dama anónima sonreía, sonreía siempre, con los ojos bajos, como
+abrumada por el peso de aquellas lisonjas que hacían vibrar las aletas
+de su fina nariz con estremecimientos de rabia. Currita quiso darle el
+golpe de gracia, y con aire de bondadosa protección dijole entonces:
+
+--¿Y tiene usted muchas discípulas?...
+
+Enderezóse la otra bruscamente, como si la idea de que trabajase para
+vivir la ofendiera demasiado.
+
+--Me había dicho el marqués que daba usted lecciones de pintura.
+
+--¡Oh!, no, no. No soy profesora: discípula, pobre discípula.
+
+Y con su suave acento y sus modestos meneos disimulaba y contenía el
+impulso feroz que hace a la gata rabiosa tirarse a los ojos del
+contrario; diose al fin Currita por satisfecha y marchóse, dejando a su
+parecer a la dama duende confundida y humillada. Al arrancar la berlina,
+soltó al fin Margarita la risa, exclamando entre inocentes carcajadas:
+
+--¿Pero qué haría en el salón aquella chocolatera?...
+
+--¿Pues no te lo he dicho?--replicó la Albornoz haciendo coro a las
+risas de la niña--. De seguro que la manda a la _kermesse_ como un
+_bibelot_ nunca visto; verás cómo no me equivoco.
+
+Tres días después pudo Margarita convencerse de que su ilustre amiga y
+madrina se equivocaba por completo... Pedro López había dicho, y
+millares de lectores lo vieron en _La Flor de Lis_, que el ángel de la
+caridad había sentado sus reales en el palacio de la celestial condesa
+de Albornoz... Fuese o no esto cierto, éralo, sin embargo, que de los
+cuatro ángulos de la Villa y Corte afluían al palacio preciosos regalos
+para la _kermesse_, patrocinada por la dama, que iban quedando expuestos
+al público con grande primor colocados en los varios salones; por las
+noches, en uno de ellos espléndidamente iluminado y en torno de una
+larga mesa cubierta por rico tapiz de tintas oscuras, agrupábase un
+risueño enjambre de jóvenes doncellas y apuestos donceles--así los
+llamaba Pedro López--que, barajados y confundidos, formando parejas, y
+más pegaditos entre sí ellas y ellos de lo que la temperatura ordinaria
+pedía de suyo, dedicábanse a la caritativa tarea de hacer hilas para los
+infelices heridos del Norte. Currita, deseando despertar la emulación en
+provecho de los pobrecitos heridos, distribuíalos de esta suerte, y era
+verdaderamente un encanto, que arrasaba en lágrimas los ojos, ver
+aquellas tiernas parejas de inocentes doncellitas de quince a veinte
+años, y castos mancebitos de veinte, treinta y hasta cuarenta, sacando
+hilas del mismo trapito, sosteniendo por lo bajo pláticas caritativas
+que les animaban a la santa obra, todo, por supuesto, bajo la inspección
+de la angelical condesa de Albornoz, que iba de un lado a otro
+distribuyendo las parejas, repartiendo los trapitos, recogiendo en
+bandejas de plata, ayudada de sus micos, la obra ya hecha; animando a
+los perezosos con una sonrisa, enfervorizando a los tibios con una
+palabra, prendiendo por todas partes el fuego de caridad que la abrasaba
+a ella misma. Ni el báculo de san Francisco, ni el manto de santa
+Teresa, ni el ceñidor de san Ignacio de Loyola hicieron nunca curas tan
+milagrosas como las que habían de operar aquellas hilas, con tan pura
+intención trabajadas, en las heridas, llagas y tolondrones de los
+pobrecitos heridos del Norte. Aquello merecía ser visto, y Diógenes,
+que lo vio una vez, manifestó en el Veloz-Club, ya muy entrada la noche,
+lo que le habían parecido las parejas de operarios y lo que le había
+recordado su directora y maestra...
+
+Los personajes más conspicuos de la corte pasaban por allí pagando su
+tributo; y hasta don Casimiro Pantojas había hecho una noche sus
+hilitas, sin más que un ligero percance, hijo de su cortedad de vista:
+equivocó el trapo con el rico pañuelo de batista de la dama vecina,
+olvidado encima de la mesa, y púsose muy afanado a sacar hilas de este,
+haciendo dos pelotones finísimos. Alzó el grito la dama, porque tenía
+para ella el pañuelo grandes recuerdos, y desolado don Casimiro al
+reconocer su error, devolvióselo con un fleco en torno de cuatro dedos
+de ancho.
+
+Dos figuras de primera magnitud habíanse, sin embargo, hecho notar por
+su ausencia, y eran estas el marqués de Butrón y el tío Frasquito:
+creíase que un pertinaz constipado tenía encerrado a este entre las
+cuatro paredes de su casa, y no se ignoraba tampoco que las relaciones
+del gran Robinsón con la ilustre dama habíanse enfriado algún tanto con
+motivo de la vicepresidencia ofrecida y desairada. Sorpresa causó, pues,
+aquella noche ver entrar al peludo diplomático en el caritativo taller
+de las hilas y acercarse a la condesa con la más risueña de sus caras y
+el más expresivo de sus gestos; ella dejó escapar al verle una ligera
+exclamación de infantil alegría, y acrecentó el pasmo de todos
+gritándole con sus mimitos más suaves:
+
+--¡Butrón... un trapito!... Nada, nada, aquí no se quieren ociosos...
+Venga usted a sacar hilas conmigo... Allí, junto a mí, en mi mismo
+trapo...
+
+Y dejando abandonada a su propio impulso la filantrópica tarea de
+enardecer el fervor de sus operarios, retiróse a un rincón con el
+diplomático, llevando en la mano un fino trapito cuadrado y una bandeja
+de plata para colocar las hilas. Nada sabía aún Currita de Jacobo, y al
+ver entrar al sabio Mentor, figurósele que este le traería noticias del
+prófugo joven Telémaco. Butrón estaba, sin embargo, en la misma
+ignorancia, y el mismo pensamiento y los mismos interesados deseos
+traíanle en busca de la invulnerable Calipso. La repentina marcha de
+Jacobo habíale alarmado, temiendo que ocultase tras de ella algún enredo
+que perjudicase a sus trabajos políticos, y fingiéndose enterado de lo
+que deseaba saber, proponíase arrancar con maña a la dama el hilo del
+ovillo.
+
+Currita y Butrón se miraron un momento en el apartado rinconcito, como
+invitándose a hablar mutuamente, y ella, viendo que el respetable
+diplomático no daba luz ninguna, púsose muy afanada a sacar sus hilas, y
+comenzó a confiarle sus pesares domésticos... Fernandito andaba muy mal
+y le inspiraba su salud serios cuidados; su falta de memoria llegaba ya
+al punto de habérsele olvidado días atrás que había comido, y armar una
+pelotera terrible, queriendo por segunda vez sentarse a la mesa...
+Sánchez Ocaña y Letamendi le habían reconocido, y ambos opinaban que era
+aquello un principio de reblandecimiento cerebral que le llevaría
+lentamente a la sepultura...
+
+Ella estaba acongojada: si fuese siquiera una enfermedad repentina, que
+se lo llevara Dios en pocos días... vamos, sensible era siempre quedar
+una mujer sola, con dos hijos que educar, sin tener a su lado hombre
+alguno... ¡Pero verle padecer tanto tiempo, consumirse poco a poco, sin
+esperanza ninguna!...
+
+--Y cada día más tonto, Butrón; crea usted que no exagero... Yo creí
+que sería imposible serlo más; pues nada, todos los días progresa...
+
+El respetable Butrón dio un suspiro, y poniendo en el anzuelo el cebo de
+un consuelito, tendió delicadamente la caña.
+
+--Siempre te quedará Jacobo, excelente amigo, que sabrá aconsejarte...
+¿No te ha escrito?...
+
+Ella, arreglando con mucho primor su manojito de hilas, contestó
+sencillamente:
+
+--Sí, ayer tuve carta... Por supuesto, que a usted también le habrá
+escrito...
+
+--No, no he recibido carta ninguna, pero no me extraña... Al despedirse
+me dijo que hasta no tener noticias seguras no me escribiría. ¿De dónde
+te escribe ya?...
+
+Las hilas se enredaron y preciso fue inclinarse hacia la luz para buscar
+el hilito, haciendo una pausa mientras tanto.
+
+--¿Querrá usted creer que no pone fecha ninguna?... Me dice, sin
+embargo, que escribe en el _restaurant_ de la estación, esperando el
+tren ascendente... Como el pobre es tan extremoso, quiso a toda prisa
+sacarme de cuidados...
+
+--Sí, muy extremoso--replicó Butrón--, pero también muy atolondrado. ¿A
+que no te pone señas ningunas?...
+
+--No, ningunas...
+
+--Pues ya tú ves, a mí tampoco me las ha dejado, y me precisa enviarle
+ciertas instrucciones que después de su marcha he recibido... Por eso
+venía a preguntarte esta noche si sabías tú dónde paraba.
+
+--Pues no lo sé, Butrón, y me tiene esto muy perpleja... Porque Damián
+me ha traído varias cartas que le han llegado por el correo y no sé
+dónde enviárselas...
+
+--¡Si falta en esa cabeza algún tornillo!... Preciso será esperar a que
+escriba de nuevo, y te encargo mucho que en cuanto recibas sus señas me
+las envíes de seguida.
+
+--Descuide usted, Butrón, pero le encargo también que no tarde en
+mandármelas si las recibe usted primero.
+
+--¡Oh!--replicó Butrón con mucha galantería--. Imposible es que Jacobo
+cometa semejante pifia...
+
+--¡Ay, no, no Butrón!--dijo Currita con melancólico acento--No crea
+usted que me hago yo ilusiones algunas; sé muy bien que no hay rival tan
+temible para una mujer como la sota de bastos o la esperanza de una
+cartera...
+
+Y aquí se detuvieron los dos, convencidos por completo de haberse
+engañado recíprocamente, creyendo ella, hecha una furia, que Jacobo, de
+acuerdo con Butrón, había marchado a negocios del partido sin decirle
+una palabra; juzgando él, hecho un basilisco, que Currita y Jacobo se
+emancipaban de su tutela, constituyéndose en cantón independiente y
+obrando por cuenta propia en los negocios políticos... Un suceso
+repentino impidióles seguir explorando con la misma habilidad los
+respectivos campos: entró un criado trayendo un gran estuche de
+terciopelo granate muy oscuro, magnífico regalo para la _kermesse_, que
+acababan de traer a aquella hora intempestiva con la idea deliberada,
+sin duda, de que pudiera ser admirado al mismo tiempo por toda la
+brillante concurrencia. Gorito Sardona, mico de guardia aquella noche,
+tomó el estuche de manos del lacayo y púsolo sobre la mesa, llamando a
+gritos a Currita. Acudió esta seguida del diplomático, y un ligero grito
+que pareció arrancarle la admiración, y le arrancaban en realidad el
+temor y la sorpresa, se escapó de sus labios a la vista del estuche...
+Habíale recordado al punto otro enteramente semejante, con la sola
+diferencia de que sobre el oscuro terciopelo de la tapa de aquel otro se
+destacaba, bajo una corona de marqués, una caprichosa _S_ de oro mate, y
+en este sólo se veía en aquel lugar un poco chafado el terciopelo...
+Tres segundos permaneció, sin embargo, inmóvil, contemplando el estuche,
+sin osar abrirlo; agrupábanse todos a su alrededor, oprimiéndola y
+estrujándola contra la mesa, ansiosos de contemplar la maravilla, y no
+hubo más remedio que apretar el resorte y levantar la tapa...
+
+Una exclamación general de asombro se escapó de todos los labios,
+ahogando el sordo rugido de rabia y despecho que hinchó la garganta de
+Currita... Sobre el blanco terciopelo que forraba el interior
+destacábase, en toda su magnificencia, la obra maestra de Enrique de
+Arfe, el marco antiguo de plata cincelada que había regalado ella a
+Jacobo en aquel mismo estuche, con su propio retrato de reina
+japonesa... Este había desaparecido, y veíase en su lugar otra extraña
+fotografía: representaba una camelia de tamaño natural, y echada sobre
+ella como sobre el alféizar de una ventana, aparecía el busto de una
+mujer, de la dama duende que todos conocían, apoyada la mejilla
+izquierda sobre ambas manos cruzadas, mirando al frente con provocativa
+insolencia, sacando la lengua con gesto de pilluelo redomado a todo el
+que mirase el retrato por cualquier lado que fuese; por debajo, leíase
+escrito con muy buena letra inglesa:
+
+A LA EXCMA. SRA. CONDESA DE ALBORNOZ,
+_Mademoiselle de Sirop._
+
+Nadie dijo una palabra, nadie hizo un comentario... En el embarazoso
+silencio que deja al descubierto las grandes vergüenzas, oyóse tan sólo
+la suave vocecita de la Albornoz, que decía algún tanto temblorosa:
+
+--¿Mademoiselle de Sirop?... ¡Qué delicia!... ¿Si será prima del jarabe
+Henry Mure que han recetado a Fernandito?...
+
+
+
+
+--VIII--
+
+
+El despertar de Jacobo fue alegre: había ganado la noche antes, jugando
+en el Casino hasta las cuatro de la mañana, más de cinco mil duros. Hay,
+sin embargo, algo en el hombre que despierta antes que la razón y los
+sentidos, y levanta la voz y grita y no calla ni aun en esos momentos de
+duerme--vela en que flotan las ideas como cabos sueltos, sin que la
+voluntad, dormida todavía, haya tenido tiempo de atarlas y enderezarlas
+o torcerlas a su albedrío. Este algo se llama remordimiento, y él, con
+su punzante aguijón, puso ante los ojos de Jacobo, antes que los cinco
+mil duros ganados, las aterradas fisonomías de la mujer y de los hijos
+del que los había perdido, padre de familia, jugador de oficio, marcado
+con ese sello de desdicha común a los del gremio, que por ser desdicha
+buscada no despierta en ellos mismos compasión, sino enojo. En las
+ganancias del juego, ha dicho uno, hay siempre algo parecido al robo,
+porque con razón puede decirse que se toma lo ajeno contra la voluntad
+de su dueño; y si bien es cierto que se gana este dinero ajeno
+exponiendo el propio, también lo es que los ladrones en cuadrilla
+exponen sus vidas en las encrucijadas de los caminos, y la vida, aunque
+sea de un facineroso, vale más que el dinero.
+
+Volvióse Jacobo del otro lado, ahogando estas reflexiones con su
+voluntad ya despierta, y tiró de la campanilla, murmurando entre
+dientes:
+
+ Amar a nuestro prójimo
+ Nos manda la doctrina,
+ Y al prójimo en la guerra
+ Le dan contra una esquina.
+
+Entró Damián, trayendo, como todos los días, el correo y los periódicos,
+que puso al alcance de la mano de Jacobo sobre la mesa de noche. Abrió
+luego las persianas, descorrió las cortinas y entróse en el cuarto de
+vestir para preparar el agua caliente y la ropa del señorito. Habían
+dado ya las doce y media.
+
+Era Jacobo muy perezoso y costábale gran trabajo arrancarse del lecho;
+dio en él varias vueltas, estirándose y revolviéndose con esa dejadez
+del que no tiene cuidados, ni le esperan obligaciones, ni encuentra para
+saludar al nuevo día otra fórmula, otra oración, otro brote de
+sentimiento que un prolongado bostezo. Decidióse al fin a sacar una
+mano, y tomó de sobre la mesilla de noche las varias cartas; eran estas
+cuatro o cinco, y llamóle la atención, desde luego, una grande y
+cuadrada que traía el sello del Congreso, porque parecióle notar el
+tacto que venía en el interior, además del papel, un pequeño objeto
+redondo. Diole vueltas por todos lados examinando el sobre, con esa
+necia perplejidad que al recibir una carta de letra desconocida nos
+impulsa a conjeturar y adivinar lo que con sólo romper el sello podemos
+saber de cierto. Hízolo así al cabo, rasgando el sobre por completo, y a
+la duda sucedió entonces en él la sorpresa y el azoramiento; encontróse
+con un pliego en blanco, de papel muy recio, doblado por la mitad en dos
+partes: en la superior destacábase, cuidadosamente pegado con goma, un
+gran sello de lacre verde, del diámetro de medio duro... Al pronto no
+distinguió bien Jacobo lo que era aquello; llegaba la luz muy
+debilitada, filtrándose por los visillos del balcón y la gran cortina de
+tul bordado, en una sola pieza, que arrancando de los lambrequines de
+damasco amarillo llegaba hasta el suelo barriendo la alfombra. Con
+grande ansiedad incorporóse bruscamente, inclinando el cuerpo fuera del
+lecho para buscar la luz, y pudo distinguir entonces en todos sus
+detalles la empresa del sello: era la escuadra y el compás cruzados en
+forma de rombo y la rama de acacia, emblema de los masones.
+
+Una sospecha terrible, una idea aterradora con visos ya de evidencia
+cruzó al punto por su mente cual un pájaro siniestro. Arrojóse de un
+salto fuera del lecho y corrió al balcón para examinar con mejor luz
+todavía la extraña carta y el misterioso sello. No había duda: si no era
+el mismo, era igual a uno de los que había arrancado él en París, en el
+_Grand Hôtel_, de los cartapacios que en la logia de Milán le habían
+entregado... ¿Qué significaba, pues, aquello?... ¿Era una broma? ¿Un
+aviso? ¿Una amenaza?
+
+Con los ojos muy abiertos quedóse mirando a la calle, como si buscase
+allí la solución a sus dudas, la respuesta a sus temores... Frente por
+frente de la suya estaba la gran casa del marqués de Riera, cerrada
+hacía tantos años, con ese aspecto de secreto, ese aire de misterio que
+parecen tomar los edificios abandonados por largo tiempo, haciendo
+fantasear a la imaginación detrás de sus muros recuerdos de crímenes y
+sombras de aparecidos. El día estaba triste; uno de esos días de lluvia
+menuda y continua en que sólo se ven en el suelo cieno y lodazales y en
+el cielo nubes pardas, inmóviles, pegajosas, que parecen lamer las
+torres y las cúpulas, cual la viscosa baba de un monstruo inmenso. Los
+transeúntes cruzaban por la acera muy de prisa, armados de paraguas e
+impermeables, chapalateando sobre el fango, que salpicaba las sayas
+remangadas de las mujeres, los pantalones recogidos o las altas botas de
+los hombres. Un capitán de lanceros, muy gordo y rubicundo, bajaba de la
+Puerta del Sol, pisando muy fuerte, con las espuelas y las polainas
+manchadas de cieno, calada la corta capota azul con vueltas blancas.
+Antejósele a Jacobo que aquel militar era de la clase de tropa que iría
+al ministerio de la Guerra y siguióle con la vista muy atentamente...
+Mas el militar dobló la esquina de la casa de Riera, dando un resbalón,
+y desapareció por la calle del Turco... ¡La calle del Turco!... ¡Ah! ¡La
+calle del Turco!... Allí se había cometido cuatro años atrás un
+asesinato, _otro_ asesinato, en la persona de un hombre famoso, de un
+amigo que le había hecho a él grandes favores, favores de lobo a lobo,
+pero al fin y al cabo siempre favores... También entonces habíase
+vislumbrado en _aquello_ la mano de los masones, y él, ¡oh!, él sabía
+bien a qué atenerse... Por eso tuvo que huir a toda prisa impulsado por
+el destino, pícaro destino, que le arrebataba a Constantinopla a
+resbalar en otro charco de sangre y a emprender otra fuga a Italia, a
+Francia, a España más tarde.
+
+Jacobo sintió mucho frío, un frío muy grande y muy natural, porque
+estaba medio desnudo, y que parecíale a él le penetraba las carnes y le
+llegaba hasta los huesos y le pasaba el alma de parte a parte, con una
+sensación glacial y desagradable que se le figuraba semejante a la hoja
+de un puñal al hundirse en su pecho. Volvióse a la cama buscando el
+calor de las mantas, y acurrucóse entre ellas, escondiendo el rostro en
+las almohadas para pensar, para reflexionar, para meditar, para no mirar
+al hueco del balcón, donde le parecía ver al general Prim y a la cadina
+Saharí, y al eunuco estrangulado, dándose las manos, haciéndole
+cortesías, como hacen los actores cuando salen a la escena a recibir la
+ovación al final de un drama. ¡Y él, que se había despertado tan alegre,
+imaginando el medio de ocultar a sus acreedores los cinco mil duros
+ganados!
+
+Damián asomó discretamente la cabeza, preguntando si el señor marqués no
+iba a levantarse, porque el agua caliente se enfriaba.
+
+--Allá voy..., allá voy--respondió Jacobo.
+
+Y mientras se calzaba las pantuflas y se envolvía en una bata de abrigo
+muy bien enguatada, iba discurriendo que el modo seguro de averiguar de
+cierto lo que sobre el particular hubiera, era preguntar al tío
+Frasquito lo que había hecho de aquellos tres sellos que en el _Grand
+Hôtel_ le había regalado. Quedóse con esto más tranquilo, casi sereno
+del todo: indudablemente era que se reducía aquello a una necia broma...
+Cierto que habíale sucedido a él en aquel negocio espinosísimo lo que
+acontece a todos los caracteres fogosos; que una vez dado el primer
+empuje, caen luego en la mayor apatía, abandonando los planes con tanta
+rapidez fraguados y con tanto calor emprendidos. Mas tampoco era
+verosímil que al cabo de año y medio de silencio absoluto, de completo
+olvido, salieran los masones reclamando los papeles e iniciando su
+petición con la ridícula bromita--muy en carácter, por cierto--de
+enviarle un sellito... Y además, ¡qué demonio!, a él le habían entregado
+unos papeles para el rey Amadeo, y el rey Amadeo se había ido. ¿Iba a
+correr de ceca en meca en busca del rey cesante?... ¿Y con qué derecho
+le pedía cuentas la masonería española, perteneciendo él a la italiana?
+Porque la carta era de Madrid mismo, puesto que el sello del Congreso la
+franqueaba... Nada, nada, fuera temores, que el derecho era suyo. ¡Qué
+demonio! A quien Dios se la dio, san Pedro se la bendiga; y el que está
+más cerca de la cabra, ese la mama...
+
+Púsose Damián a afeitarle como todos los días, y al sentir sobre la
+garganta el frío del acero, no pudo contener un estremecimiento de
+espanto... Un ligero golpecito, un leve movimiento, y correría la
+sangre, y vendría la muerte, y se acabaría la vida allí mismo, sin
+auxilio, sin remedio, pasando de la agonía a la sombra pavorosa de eso
+que llaman eterno, corriendo por Madrid la noticia del _crimen de la
+calle de Alcalá_, como había corrido cuatro años antes la del crimen
+impune y misterioso de la calle del Turco... Y aquel ligero golpecito,
+aquel leve movimiento, podía determinarlo en la mano de Damián, otro
+ligerito golpecito del oro de los masones. Porque ¿que sabía él lo que
+era Damián?... Un pícaro probablemente, un bribón como todos, puesto
+que, a juzgar por lo que de sí mismo sentía él, sólo pueden admitirse
+dos clases de hombres: los ahorcados y los que merecen serlo.
+
+Rióse al cabo de sus locas imaginaciones, y vestido ya del todo, pidió
+un sombrero, unos guantes, un paraguas...
+
+--¿El señor marqués almorzará en casa?...
+
+--No.
+
+--El cochero espera la orden...
+
+--Que se vaya, que vuelva a las cuatro.
+
+Y se dirigió a la puerta, para retroceder al momento... ¡Qué tontería!
+Quizá en alguna de aquellas otras cartas que había olvidado en su
+azoramiento vendría algún dato, alguna explicación de la estúpida broma
+del sellito. Abriólas una a una, y una a una las fue arrojando con furia
+sobre la gran piel de oso blanco, colocada al lado del lecho... Nada,
+nada: una invitación para un baile, una carta de Ángel Castropardo
+preguntando si le acompañaría a cenar aquella noche con las bufas de
+Arderíus después del teatro, una diatriba de un acreedor exasperado que
+le amenazaba con el embargo...
+
+Seguía cayendo aquella lluvia menuda, lenta, constante, que cala hasta
+los huesos y los enfría, como cala hasta el corazón y lo hiela un
+pensamiento triste y monótono que no se puede desechar. En las Cuatro
+Calles, frente a las ruinas _seculares_ de la calle de Sevilla,
+coronadas ya, como las de Itálica, por el amarillo jaramago, tomó Jacobo
+un simón para evitar la afluencia, eterna en aquel sitio, de gentes que
+van y vienen, formando en las aceras cordones interminables de hombres,
+de mujeres, de niños, cobijados todos aquel día bajo sus paraguas, que
+remedaban, yendo y viniendo y cruzándose, una larga procesión, una
+contradanza fantástica de hongos fenomenales. Diez minutos después
+apeábase a la puerta del tío Frasquito.
+
+Peinado, teñido y reluciente de puro limpio, sentábase este a la mesa
+para almorzar en su lindo comedor perfectamente caldeado por magnífica
+chimenea de mármol negro atestada de leña. Con el ansia cariñosa con que
+recibe todo el que tiene gana de charlar a cualquiera que puede servir
+de auditorio, recibió el viejo a Jacobo, mandando al punto poner otro
+cubierto en la mesa... Necesitaba él desahogarse, porque el berrenchín,
+el bochorno que había pasado el día anterior aún no le había salido del
+cuerpo. Las cosas de Diógenes iban llegando a un extremo, que si hubiera
+en Madrid autoridades, si hubiera en España un Gobierno, se castigaría
+lo menos, lo menos con cadena perpetua... ¡Oh! ¡Lo del día anterior
+merecía por primera providencia que le cortasen la mano derecha!
+¡Burlarse de ese modo de todas las señoras de Madrid, congregadas para
+un asunto piadoso! Poner en evidencia, en ridículo, en berlina, a
+tres... a dos personas respetables; porque el tal Pulidete era un
+_parvenu_, un cursi, un cualquier cosa, que se lo tenía todo muy bien
+merecido... Mentira parecíale que Pepe Butrón, un hombre de tanto
+talento, se hubiese _tirado una plancha_ semejante, y sin duda fue el
+Pulidete quien le dio el mal consejo. ¡Proponer a María Villasis para
+presidenta!... ¡Si eso no se le ocurre ni al que asó la manteca!... Y
+claro está, sucedió lo que tenía que suceder: que la muy mojigata dio
+con todo al traste, pero con un atrevimiento, con una insolencia,
+aludiendo claramente a la pobre Curra, diciendo con una risita de mil
+demonios que su modestia le impedía ser ella presidenta donde había una
+vicepresidenta tan digna... Y la pobre Curra calló, calló por prudencia;
+pero bien se le conoció que quedaba sentidísima...
+
+Hizo aquí una pausa, tragóse un buen bocado, preparó otro muy grande y
+dijo mientras tanto:
+
+--Perro ¿no comes, hombre?... ¡Si no has tomado más que las ostrras!...
+
+--No tengo ganas...
+
+--Ni yo tampoco... Porr supuesto, que lo mejorr que ha podido sucederr
+es lo que ha sucedido; porrque si mi sobrina Villasis llega a serr
+presidenta, quedaban rreducidas las obrras de la Asociación a novenas y
+triduos de rrogativas, y a limosnitas rrecogidas porr las socias a la
+puerrta de las iglesias... Y ni aun esto siquierra, porque yo mismo la
+he oído decirr, yo, yo mismo--y el tío Frasquito, con ademán imponente,
+se tiraba de una oreja--, que es un escándalo, una profanación poneer
+rreclamos de niñas bonitas a la puerrta de las iglesias. ¡Vaya usted a
+verr qué modo de entenderr las cosas!... Perro, en fin, los pobrecitos
+herridos no se quedarrán sin socorrro, y lo que la perrfecta viuda les
+quita porr un lado, se lo proporrcionarrá porr otro la pícarra
+Samarritana. Porque Curra, con ese corrazonazo que tiene, ¡claro está!,
+¡lo ha tomado con un calorr, con un empeño!... ¡y lo que es la
+kerrmesse, ha de darr mucho dinerro!... Anoche, como no estuviste allí,
+no podrías enterrarte, pero se trata ahorra de buscarr el sitio; unos
+dicen que en la platerría de Martínez, otros que en el Rreal. ¿Qué te
+parrece?...
+
+Jacobo, aburrido de aquella charla insustancial y mujeriega, estuvo por
+decir que le parecía mejor la punta de un cuerno, y el tío Frasquito,
+viendo que no contestaba, se apresuró a añadir:
+
+--Yo creo que en el Rreal... En la Óperra se hizo la de Parrís, cuando
+los inundados de Szegedin, y estuvo brillantísima... Perro, francamente,
+le temo a Diógenes, que se colocarrá allí, de seguro... le temo, le
+temo; te digo que le temo. Porrque, ¿qué se hace uno, si ni aun queda el
+rrecurrso de desafiarrlo?...
+
+--¿Que no?--replicó Jacobo riendo, a pesar suyo--. Desafíalo tú, y
+córtale las orejas.
+
+--¡Oh! ¡Lo que es por mí no quedarría!--exclamó lleno de ardor bélico el
+tío Frasquito--. ¡Pero si es imposible! ¿Sabes lo que pasó con Paco la
+Granda... otro animal como él?... Pues le hizo Diógenes una barrabasada,
+y Paco le mandó sus padrinos. Diógenes dijo que sí, que se batirría,
+perro como le tocaba la elección de armas, exigió que el duelo fuerra a
+cañonazos, ¡figúrrate tú!... Paco le envió a decirr entonces que donde
+quierra que le encontrase le darría de bofetadas; Diógenes contestó que
+se le acerrcarra si podía... Y se le acerrcó, en efecto. ¿Perro parra
+qué, Jacobo, parra qué?... Parra que el animal de Diógenes, como es tan
+grandote, le diese un estacazo que le rrompió dos costillas... ¡Dos
+costillas!... No creas que exagerro: ¡dos costillas!
+
+Y el tío Frasquito, rebosando indignación, palpábase con el reverso de
+la mano el sitio en que, naturales o postizas, debía de tener las suyas.
+
+Jacobo nada decía, y comenzando el viejo a notar su preocupación,
+indicóle bonitamente que el almuerzo terminaba y le estaba ya
+estorbando.
+
+--Pues creo que pondremos al fin la kerrmesse en el Rreal--dijo--.
+Ahorra mismo voy a casa de Curra, parra que decidamos... ¿Cómo no has
+almorrzado tú allí hoy?...
+
+Jacobo arrojó la servilleta hecha un lío encima de la mesa y dijo
+gravemente mirando al tío Frasquito:
+
+--Porque necesitaba hablarte.
+
+--¡Ya!--exclamó el viejo.
+
+Y abrió palmo y medio de boca y púsose muy azorado, porque desde aquella
+noche fatal en que descubrió Jacobo en el _Grand Hôtel_ el secreto de su
+peluca y de sus dientes mirábale y temíale con ese temeroso recelo que
+inspira siempre la persona que puede perder nuestra reputación o nuestra
+fortuna con sólo dar suelta un poquito a la lengua. No le deseaba la
+muerte, pero hubiérale visto con gusto descender a la tumba, con tal que
+se llevase a ella el secreto. Jacobo preguntó:
+
+--¿Te acuerdas de aquella noche en que se te quemó el gorro de dormir en
+el _Grand Hôtel_?...
+
+Alborotóse el tío Frasquito pensando ¡ciertos son los toros!, e inmutado
+y nervioso y lleno de sobresalto, comenzó a mirar a los criados,
+diciendo por lo bajo:
+
+--¡Calla, hombre, calla!... En el _boudoir_ tomarremos el café y allí
+nadie vendrrá a incomodarrnos.
+
+Porque el tío Frasquito tenía también su _boudoir_, un verdadero
+_boudoir_ de dama elegante, atestado de todas esas chucherías que llaman
+los franceses _bibelots_ y han venido a sustituir en los palacios
+modernos a las antiguas obras de arte. No faltaban allí, sin embargo,
+estas, y era la más notable el retrato de un caballero, tipo de
+arrogancia y varonil hermosura, pintado por Van Dyck en Inglaterra, al
+mismo tiempo que aquel otro famoso de Carlos I, imagen admirable en que
+se refleja, junto al orgullo del monarca, una especie de adivinación de
+su trágica desventura. Era aquel personaje el quinto duque de Aldama,
+embajador en Londres de Felipe IV, y era el tío Frasquito hijo tercero
+del vigésimo duque del mismo nombre. Al pie del retrato había colgadas
+una daga y una espada de gavilanes, de exquisita labor y gran precio,
+que habían pertenecido al personaje. Frente por frente, en muy buena luz
+colocado, había un pulido bastidor de caoba, en que el tío Frasquito,
+nieto en el siglo XIX del prócer del siglo XVII, bordaba en tapicería
+unas preciosas babuchas.
+
+Sirvieron el café; Jacobo habíase dejado caer negligentemente en una
+butaca, con la pierna derecha echada por encima del brazo de esta, y
+puéstose a fumar el exquisito cigarro puro que le ofreció el tío
+Frasquito. Este sacó con mucho misterio una preciosa tabaquera de oro
+guarnecida de brillantes, con el retrato de la reina María Luisa en la
+tapa, y tomó un polvo de rapé haciendo mohínes picarescos.
+
+--Es mi vicio--decía--, nadie lo sabe; un secreto... _Péché caché, est
+tout à fait pardonné_.
+
+Y estornudó por tres veces, haciendo figuras y monadas con que creía
+apartar de la mente de Jacobo la maldita idea del gorro quemado: mas
+este, no bien salieron los criados, después de servir el legítimo ron de
+Jamaica, tomó a preguntar:
+
+--¿Te acuerdas de aquella noche?...
+
+El tío Frasquito contestó un ¡sí! tímido y vergonzoso, cual si le
+recordase la pregunta algún crimen nefando.
+
+Jacobo volvió a preguntar:
+
+--¿Y te acuerdas de unos sellos de lacre, dos verdes y uno rojo, que te
+regalé aquella noche?
+
+--Sí--replicó el tío Frasquito más animado.
+
+--¿Qué has hecho de ellos?...
+
+--En mi álbum los tengo... ¿Quierres verrlos?
+
+--Enséñamelos.
+
+El tío Frasquito, libre ya de temores, volvióse vivamente y arrastró
+hacia Jacobo un precioso caballete, sobre el cual descansaba un gran
+infolio, una especie de libro de coro, cuyas lujosas tapas eran una obra
+de arte, un mosaico acabadísimo, hecho sobre piel de zapa, con
+peregrinos dibujos y colores muy vivos, formando el todo un conjunto
+digno de competir con las más lujosas encuadernaciones antiguas que se
+admiran en la biblioteca del Vaticano; cerraba el libro un gran broche
+de acero calado, representando las armas de los Aldamas, rematadas por
+la corona ducal del jefe de la casa.
+
+--No hay otra colección igual, es la primera de Europa--decía el tío
+Frasquito abriendo el libro sobre el caballete con el ardor de un
+amateur que luce sus aficiones.
+
+Y se puso a repasar el índice, porque estaba el libro dividido en varias
+partes: sellos reales, nacionales, particulares y misceláneas. El tío
+Frasquito buscaba en la miscelánea, y dio al fin con ellos, en la página
+117. _Sellos masónicos. Marqués de Sabadell._ Porque tenía la atención
+el coleccionista de apuntar siempre, junto al donativo, el nombre del
+donante.
+
+Apareció al fin la página 117... y el tío Frasquito miró a Jacobo
+estupefacto, y Jacobo al tío Frasquito horriblemente pálido. Las
+numerosas casillas de la hoja aparecían cubiertas de sellos, excepto dos
+de ellas que estaban en blanco; en ambas decía arriba: _Masónico_, y
+abajo: _Marqués de Sabadell_. Los sellos habían desaparecido, y
+notábanse sobre la fina vitela las asperezas de la goma con que habían
+estado sujetos. Jacobo, con voz ahogada y gesto de medrosa ansia, dijo
+entonces:
+
+--El otro... el rojo... ¿Dónde está?...
+
+Asustado el tío Frasquito al notar la emoción de Jacobo, no acertaba a
+decir palabra, temiéndose algo gordo, y comenzó a buscar
+precipitadamente entre los sellos reales, murmurando aturdido:
+
+--De Víctorr Manuel erra, me acuerrdo muy bien... Estarrá entre los
+soberranos de Italia; con un duque de Parrma y un Ferrnando de Nápoles
+lo puse... Porrque la Italia una, no me pasa; vamos, que no me pasa...
+
+Y apareció al fin, después de mucho revolver, la página 98, llena de
+sellos reales, y entre uno del último duque de Parma reinante y otro de
+Fernando de Nápoles, hallaron otra casilla en blanco. Arriba decía: _Rey
+de Cerdeña_; debajo: _Marqués de Sabadell_.
+
+Dio entonces Jacobo una puñada en el brazo de la butaca, diciendo con
+voz sorda:
+
+--¡Me has perdido!...
+
+--¡Ay, Jesús, Jacobito!... ¡Porr Dios, dímelo!... ¿Qué pasa?--exclamó el
+tío Frasquito muerto de susto.
+
+--¡Me has perdido!... ¡Me has perdido!--repetía Jacobo.
+
+Y bajo la impresión del temor y el aturdimiento, confió con su
+impremeditación ordinaria al necio viejo, si no la parte más culpable,
+la más peligrosa, al menos, de la aventura de los masones. El tío
+Frasquito, muerto de miedo, creyendo ver brotar puñales masónicos a
+través de la mullida alfombra, comenzó a dar vueltas desatinado,
+tropezando por todas partes como corneja puesta de repente a la luz del
+sol.
+
+--¡Ay, ay, ay, Santa Marría, qué berrenjenal! Porr supuesto, Jacobito,
+que tú te acordarrás muy bien de que yo no querría tornarr los sellos.
+¿Te acuerrdas?... Tú me los diste y yo no los querría tornarr.. Porr
+complacerrte, porr darrte gusto los tomé y me arrepiento; que yo no los
+necesitaba, ni quierro nada de esos señores. ¿Te enterras?... Y conmigo
+no cuentes, porrque yo lo digo todo clarrito, clarrito, y me lavo las
+manos.
+
+Detúvose de pronto y diose una gran palmada en la frente, como quien ata
+de improviso un cabo importante. ¡Tú, tú, tú!... Aumentóse su terror, y
+fuele preciso sentarse.
+
+--¡Ahorra lo entiendo todo! Ahorra me lo explico y lo veo clarro...
+¡Santa Marría, lo que me está pasando!...
+
+--¿Qué?--dijo Jacobo con ansia.
+
+La emoción de este parecía haber pasado al tío Frasquito, y conociendo
+el pobre viejo su debilidad, decidióse a buscar apoyo en el más
+fuerte... Cogió por un brazo a Jacobo y llevólo sigilosamente a su
+alcoba, nido risueño, tapizado con seda de Persia celeste, cubierto el
+pavimento con pieles blancas, con una cama de palo de rosa muy baja, muy
+aérea, vago conjunto de encajes, holandas y sedas celestes, semejante a
+una crespa ola del mar coronada de espumas blancas. Había allí un mueble
+precioso, también de palo de rosa, con cerradura de plata, donde el tío
+Frasquito guardaba los papeles importantes; abrió un cajoncito y sacó un
+paquete de cartas.
+
+¡Lo que le estaba pasando hacía más de tres meses!... Si aquello era
+para volver loco al más pintado; primero le incomodó, diole después
+rabia, y al presente, ahora, en aquel momento le espantaba; ¡vamos, que
+le espantaba, que le ponía los pelos de punta!...
+
+--Un día, me acuerrdo muy bien, el 9 de diciembre, rrecibí porr el
+correo una carrta de San Peterrsburrgo...
+
+Y el tío Frasquito sacaba la primera del paquete, cuyo sello tenía, en
+efecto, la efigie del zar Alejandro II.
+
+--De San Peterrsburrgo... La abrí extrañado y me encontré con esto...
+
+Y abría, a la vez que hablaba, la carta, poniendo ante los ojos atónitos
+de Jacobo un pliego en blanco, en cuyo centro se leía escrita esta sola
+palabra:
+
+=¡MENTECATO!=
+
+Un gran flujo de risa brotó por encima de todos los terrores de Jacobo,
+y soltó el trapo a reír con todas sus fuerzas. Mas el tío Frasquito, muy
+desolado, prosiguió diciendo:
+
+--¿Te rríes?... ¡Aguarrda, aguarrda!... Yo decía cavilando toda la
+noche: ¿Mentecato en San Peterrsburrgo? Y me devanaba los sesos y se me
+espantaba el sueño sin acerrtarr... Al otro día otra carrtita... ¿Perro
+de dónde crees?... ¡De Chinchón, Jacobo, de Chinchón!... La abro, y el
+mismo lema: ¡Mentecato! Al día siguiente, carrta de Fuente Obejuna,
+provincia de Córrdoba, y lo mismo... En fin, hijo, desde entonces todos
+los días, sin faltarr ninguno, una carrtita de letra diverrsa, de parrte
+distinta, las más rremotas en todas las partes del globo, de Francia, de
+Inglaterra, de Alcorrcón, de Alemania, de Chinchilla, de Calcuta. ¡Ya tú
+ves! De Calcuta, de Constantinopla, de Terrrones, Jacobito, de
+Terrrones, pueblecillo de tres casas, en la provincia de Salamanca; y
+siempre con el mismo lema: ¡Mentecato!... Un día, el 20 de enero, san
+Sebastián márrtir, ¡me acuerdo muy bien!, estaba más tranquilo; llegó el
+correo y no trajo carrta ninguna... Porr la tarrde abro ahí--y abrió la
+mesilla de noche--y allí... dentro me encuentro una carrta; la abro...
+¡Mentecato!... Dime tú si eso no es para volverrse loco; si no encierra
+un misterio terrible, que tu carrtita del sello me va ahorra
+explicando...
+
+Jacobo iba también comprendiendo, y desde luego pensó que nadie que no
+fuera Diógenes era capaz, ni en Madrid ni en todo el mundo, de dar una
+broma tan constante a aquel pobre majadero, para lo cual se necesitaba
+paciencia a toda prueba, relaciones muy extensas y medios de
+comunicación difíciles y complicados. Con verdadero asombro, preguntóle
+entonces:
+
+--¿Pero de veras no te ha faltado ningún día?
+
+--¡Ninguno!... A veces, cuando la carrta venía de muy lejos, sobre todo,
+estaba dos o tres días sin rrecibirrla; perro luego llegaban juntas...
+¡Si te digo que ni un día me ha faltado! Mírralas, cuéntalas--añadió con
+acento de desolación profunda, desparramándolas todas sobre la mesa--y
+verrás cómo salen a carrta porr día... Desde el 9 de diciembre hasta el
+15 de marrzo, que somos hoy, van noventa y siete días, porrque febrerro
+trrae veintiocho. Pues nada, ahí tienes noventa y nueve ¡Mentecatos!...
+Aquí está el de hoy.
+
+Y sacó del bolsillo otra carta de Chiclana, provincia de Cádiz, en la
+cual se leía también la palabra sibilítica, el misterioso conjunto:
+¡Mentecato!
+
+La situación de Jacobo no era para reír mucho, y apagóse bien pronto el
+arranque de hilaridad que le había producido aquella burla pacientísima
+que no podía ser de otro que de Diógenes.
+
+Arrepintióse al mismo tiempo, al ver los medrosos aspavientos del tío
+Frasquito, de haberle confiado en parte su secreto, y resolvió asegurar
+su silencio haciéndole creer que le alcanzaba a él también la inminencia
+del peligro. Detenidamente examinó las cartas, conteniendo, a pesar de
+los pesares, nuevos accesos de risa, y dijo al cabo con aire de
+convicción profunda:
+
+--¡Evidentemente que esto viene de los masones!... A mí me sentencian
+por lo que hice y a ti te avisan que eres un mentecato por haberme
+encubierto...
+
+--¡Perro si eso no es verrdad!--gritó el tío Frasquito muy apurado--. Si
+yo no te he encubierrto, si tomé los sellos porrque tú me los diste...
+
+--Lo cual quiere decir--prosiguió Jacobo sin hacerle caso--, que si a mí
+me _apiolan_ al volver de una esquina, a ti te dan una paliza en cuanto
+te cojan a mano.
+
+Pegósele al tío Frasquito la lengua al paladar y exclamó medio llorando:
+
+--¡Darré parte al goberrnadorr de Madrid!... ¡Le hablarré a Paco
+Serrrano!...
+
+--Lo cual sería meterte tú mismo en la boca del lobo, porque lobos de la
+misma camada son uno y otro... Mira, tío Frasquito, aquí no hay más que
+una salida... En primer lugar, echarse un nudo a la lengua, y que ni tu
+sombra trasluzca lo que pasa...
+
+--Lo que es eso, corre de mi cuenta.
+
+--¡Bueno!... En segundo lugar, tener dispuesta la bolsa; porque, amigo
+mío, con _mosca_ a la mano se va lejos, y entre masones y no masones por
+dinero baila el perro.
+
+El tío Frasquito hizo un gesto de resignación del paciente a quien
+sentencian a sacarse una muela, y Jacobo continuó:
+
+--En tercer lugar, irse con pies de plomo, siguiendo la pista... Así es,
+que vamos a cuentas... ¿Quién sospechas tú que haya podido robar esos
+sellos?...
+
+El tío Frasquito comenzó a hacer sobrehumanos esfuerzos para coordinar
+sus recuerdos... Seguro, segurísimo estaba de que quince días antes
+estaban allí los tres sellos; habíale enseñado despacio todo el álbum a
+otro amateur, el barón de Buenos Aires, y no notó hueco alguno... A los
+pocos días vino un individuo desconocido, recomendado por su camisero,
+que quería venderle con mucho empeño tres ejemplares curiosos: entonces
+hojeó otra vez el álbum... Después no le había tocado.
+
+--¿Quién era ese individuo?
+
+--Pues no sé... Un pobre diablo con carta de hambre, cualquierr cosa...
+
+--¡Ahí está el hilo del ovillo!--exclamó con grande interés Jacobo--.
+¿Le dejaste solo? ¿Tocó el álbum?...
+
+--No..., no... ¡Ay, sí, sí, sí, Jacobito!... Ahorra me acuerrdo que sí,
+que vino Vicentito Astorrga y le rrecibí en el salón porrque no vierra
+semejante estaferrmo, y estuvo solo más de diez minutos... lo menos, lo
+menos.
+
+--¡Aquí tenemos ya la púa del trompo!... Vamos ahora mismo a casa del
+camisero.
+
+A la puerta esperaba enganchada la berlina de tío Frasquito, y en ella
+subieron ambos, dirigiéndose a casa del camisero, honrado comerciante de
+la calle de Carretas... Tampoco conocía este al incógnito; sabía tan
+sólo que era un comisionista italiano, amigo de otro francés que tenía
+negocios con la casa, en el ramo de perfumería... Al oír la nacionalidad
+del desconocido, llegó a su colmo la inquietud de Jacobo, porque
+parecióle ya evidente que se entendían en aquel asunto las logias de
+Italia y de España. Indicó, pues, al tío Frasquito que no era necesario
+averiguar más, y regresaron preocupados y silenciosos a casa de este.
+Despertóse por el camino la fogosa actividad de Jacobo a la vista del
+peligro, y en aquel breve trayecto trazó un plan atrevido, único a su
+juicio que podía remediar los yerros pasados y detener las consecuencias
+de su imprudente apatía. Aquella misma noche, sin despedirse de nadie,
+sin dar a persona alguna razón de su marcha, ni dejar sospechar siquiera
+el fin de su viaje, saldría para Italia, avistaríase en Caprera con
+Garibaldi, que le había iniciado en otro tiempo en las logias de Milán,
+y ante él trataría de justificar el secuestro de aquellos documentos,
+inventando un embuste, una historia, un enredo cualquiera, que viniese a
+sacarle de una vez de aquella situación falsa y angustiosa. Dinero tenía
+de sobra con los cinco mil duros ganados la noche antes, y la mina del
+tío Frasquito podía también muy fácilmente explotarse. Manifestó, pues,
+al atribulado viejo, al llegar a casa de este, parte de su plan, y
+concluyó diciendo que, puesto que el riesgo era de ambos, justo era
+también que ambos pagasen los gastos, y que era necesario le aprontase
+en aquel momento dos mil duros en billetes de banco; el viaje duraría
+dos semanas, y a su vuelta ajustarían cuentas, partiendo como hermanos
+los gastos que la empresa ocasionara.
+
+Alborotóse el tío Frasquito, juzgando que le salían los tres sellos
+harto caros, y vencido al fin por las razones, vaticinios y amenazas de
+Jacobo, aprontó el dinero que le estafaban y despidió al compadre
+haciendo pucheros. Acrecentáronse sus temores al verse solo, sintióse
+malo y se metió en la cama, dando orden rigurosa de no recibir a nadie.
+A la mañana siguiente trajéronle el correo; venía una carta de Segura,
+pueblecillo célebre por sus quesos, escondido en el rincón más áspero de
+las montañas de Guipúzcoa; en ella decía: ¡Mentecato!
+
+Subióle dos grados la fiebre, y mandó llamar al cura de la parroquia: se
+quería confesar.
+
+Fin de libro tercero
+
+
+
+
+Libro IV
+
+
+
+
+--I--
+
+
+El miguelete que cobra el portazgo en lo alto de la cuesta de los Meagas
+aseguró formalmente a José Ignacio Bernaechea que jamás había cruzado de
+San Sebastián a Zumárraga un coche más elegante, ni unos caballos más
+hermosos, ni unas gentes más locas. Aún se oía a lo lejos, allá por la
+cuesta abajo, el estridente sonido de su cometa, que resonaba entre
+aquellas altas montañas de una manera extraña, profana, como pudiera
+resonar una risotada en un templo, una chanza en una oración, el himno
+de una bacante entre las solemnes y pausadas notas de un canto
+gregoriano. Porque aquella naturaleza seria y salvaje, aquellos valles
+profundos cortados por riachuelos, salpicados de caseríos sumergidos en
+un mar de verdura, a que las distintas luces y los distintos matices
+parecen prestar flujos y reflujos fecundados por el trabajo,
+santificados por iglesias, siempre verdes, siempre bellos, siempre
+pavorosamente melancólicos, como lo es en la imaginación del campesino
+vasco la idea misteriosa de las Maitagarris, tienen algo de la
+silenciosa majestad de un templo, de la serena tristeza de los paisajes
+de otoño, que parecen llorar y sonreír al mismo tiempo; de la suave
+melancolía que inunda el alma al caer de la tarde, cuando la campana de
+la iglesia hace resonar el toque del _Ángelus_ y se despide el día
+murmurando al oído del hombre aquella palabra mil veces repetida, sin
+pensar jamás en su alcance infinito: ¡Adiós!...
+
+La bajada era peligrosa por lo inclinado de la pendiente y lo rápido de
+las vueltas, y los seis caballos del tiro hincaban con fuerza los cascos
+delanteros, inclinaban hasta los pechos las airosas cabezas, henchían
+con ahínco los poderosos ijares y aparecía el sudor bajo los brillantes
+arneses en forma de espuma blanca. Rechinaba sin cesar el torno, bajando
+o subiendo la plancha, y en la banqueta más alta del elegante
+_mail-coach_ chillaba Leopoldina Pastor como una desesperada, gritando
+que aquellos indecentes caballos iban a despeñarla por la montaña
+abajo... Sentado a su lado, el tío Frasquito, con un finísimo pañuelo
+prendido en su sombrero de paja para preservar de los ardores del sol la
+blancura de su cutis, miraba con gesto de susto lo profundo del
+precipicio y agarrábase a cada vaivén del coche a los hierros del
+asiento, gritando angustiado:
+
+--¡Currra, porr Dios, cuidado!... ¡Cuidado, Currra!
+
+En la primera de las banquetas de detrás, María Valdivieso, Paco Vélez y
+Gorito Sardona reían a carcajadas, disputándose el honor de soplar con
+alientos de buzo en la sonora corneta, avisando a los pacíficos aldeanos
+y a los mensurados bueyes, a las modestas _cestas_ de camino y a las
+chillonas carretas cargadas de helechos, que se quitasen de en medio,
+que se echasen a un lado y se tirasen todos de cabeza por cualquier
+barranco, porque el _mail-coach_, con seis caballos, de la excelentísima
+señora condesa de Albornoz, necesitaba libre toda la carretera de
+Guipúzcoa. En la última banqueta de detrás, tendido cual una masa
+inerte, iba un hombre cubierto con un _waterproof_ de señora, que los
+rayos del sol recalentaban: bamboleábase con grave riesgo de caer a los
+movimientos del coche y roncaba con esa especie de ruido asmático,
+propio de los borrachos viejos cuando duermen la mona.
+
+En los asientos del centro, entre varias fiambreras, cajas y piezas de
+una pequeña tienda de campaña desarmada, iban Kate, la doncella inglesa
+de la condesa de Albornoz; Fritz, su lacayo prusiano, y Tom Sickles, su
+famoso cochero, que sin perder su flema inglesa miraba de cuando en
+cuando con inquietud las evoluciones no del todo diestras que imprimía
+al fogoso tiro la débil manecita de su ilustre dueña. Porque la condesa
+de Albornoz en persona era quien venía guiando los briosos brutos desde
+Biarritz, de donde había salido el convoy la víspera, prefiriendo
+aquella molesta caminata por la carretera al cómodo trayecto del camino
+de hierro, por uno de esos caprichos, de esas excentricidades que forman
+las leyes de la moda y constituyen las reglas del buen tono, basadas las
+más de las veces en aquella razón tan filosófica y profunda:
+
+ Cuando pitos, flautas;
+ Cuando flautas, pitos.
+
+Sentado a su lado, en el pescante, iba el marqués de Sabadell, afable y
+cariñoso, defendiendo de los rayos del sol el rostro de la dama con una
+gran sombrilla de grueso tafetán encarnado, y atento siempre a remediar
+con su vigoroso puño cualquier descuido que en su ardua tarea de guiar
+el coche pudiera tener el aristocrático cochero. Pronto se le ofreció
+ocasión oportuna: a una vuelta del carruaje enredóse la sombrilla en las
+ramas de un roble, y despedida aquella con violencia, vino a caer sobre
+uno de los caballos; espantóse el animal, reculando bruscamente;
+retrocedió el coche a su empuje, osciló un momento y quedó inmóvil,
+inclinado, hundiéndose, hundiéndose suavemente... Un grito de espanto
+escapóse de los labios de todos, y una vieja que cruzaba guiando un
+borriquillo gritó, extendiendo los enjutos brazos, con esa energía de la
+fe en los momentos de angustia:
+
+--¡Aita San Ignazio..., salbazazu!.[17]
+
+[Nota 17: ¡Padre san Ignacio..., sálvalos!]
+
+El peligro era inminente; hallábase una de las ruedas traseras fuera del
+camino, sostenida sobre el precipicio tan sólo por el tronco de un roble
+inclinado, cuyas raíces se sentían crujir y ceder a cada momento,
+arrancando grandes pelotones de tierra... Un instante perdido, un solo
+movimiento de cualquiera de los espantados brutos, y coche, caballos y
+viajeros rodarían por el alto repecho de la cuesta, haciéndose trizas.
+Jacobo no se aturdió, ni Tom Sickles tampoco; empuñó el primero las
+riendas sin hacer ningún movimiento y saltó el segundo fuera del coche,
+abalanzándose a la rueda opuesta a la hundida, y tirando hacia el centro
+del camino con todas sus fuerzas; la vieja casera acudió en su ayuda,
+tirando con sus descarnados brazos, que parecían tener el aguante de dos
+poderosos cables. Saltó Fritz detrás de Tom y fue a sujetar por el
+diestro al caballo espantado, que era el de la izquierda del primer
+tronco. El terror había enmudecido a todos, dejándolos inmóviles, sin
+osar rebullirse por miedo de apresurar la catástrofe; el hombre del
+_waterproof_ seguía roncando.
+
+A un grito de Tom Sickles fustigó Jacobo los caballos bárbaramente,
+azuzólos Fritz dando voces y el coche arrancó al fin crujiendo,
+bamboleándose un momento hacia el precipicio, dando, al entrar en la
+carretera, un vaivén violentísimo, que despidió al hombre dormido desde
+lo alto de su banqueta en mitad del camino, donde cayó inerte y pesado
+cual una piedra de diez arrobas, mientras el coche desaparecía entre una
+gran polvareda por el declive de la cuesta y seguía corriendo hasta
+llegar frente de Oiquina, donde pudo al fin Jacobo detener el tiro a la
+sombra de unas higueras, cubierto de polvo, sudoroso, jadeante... Ya era
+tiempo: el roble, descuajado por completo, cayó a lo largo del violento
+repecho del camino, quedando suspendido sobre el precipicio por algunas
+raíces. Tom Sickles, sin cuidarse del hombre tendido en tierra, miraba
+correr el coche, apretando los puños y dirigiendo en inglés tremendas
+imprecaciones, no a los caballos, sino a su ilustre señora y dueña.
+
+Mientras tanto, Fritz y la casera acudían al caído en el momento en que,
+desembarazándose este del _waterproof_ que le envolvía y sentándose en
+el suelo, dejaba ver la granujienta faz de Diógenes, azorada, reflejando
+todavía la colosal borrachera que se había tomado la víspera, mirando a
+todas partes con aire de extrañeza, sin acertar a explicarse cómo,
+habiéndose dormido en lo alto de una banqueta del _mail-coach_,
+despertaba sentado en el suelo en mitad de un camino. Los dolores de sus
+huesos vinieron a revelárselo, y agarrándose a Fritz, trató de
+levantarse, murmurando:
+
+--¡Polaina!... Si parece que me han dado una paliza... Comenzó a andar,
+sin embargo, sin sentir grave molestia, con el sombrero en la mano,
+cubierto de polvo, arrastrando por detrás el _waterproof_, que llevaba
+terciado al hombro izquierdo. Los del coche habían recobrado el habla al
+verse fuera de peligro y chillaban todos al mismo tiempo, comentando el
+suceso, sin acordarse ninguno de dar gracias a Dios, que les había
+arrancado de las garras de la muerte con un verdadero prodigio; tan sólo
+Kate, la doncella inglesa, encogida en un rincón, blanca cual un papel
+todavía, con las manos cruzadas, cerrados los ojos, inclinada la cabeza,
+parecía rezar entre dientes... Echaron entonces de menos a Diógenes y
+viéronle venir a lo lejos, seguido de Tom Sickles y el prusiano, que
+traía la sombrilla encarnada causa del percance. El buen humor acabó de
+disiparles el susto, y recibieron todos al caído con grandes carcajadas,
+excepto Leopoldina Pastor, que dominando las risas con su poderosa voz
+de contralto, gritaba furiosa:
+
+--¡Pues mira el indecente cómo trae mi _waterproof_ arrastrando!...
+¡Diógenes, hijito!... ¡Recoge ese impermeable!... ¿No ves que me lo
+estás poniendo hecho un asco?...
+
+Oyóla muy bien Diógenes, y liándose al cuerpo el _waterproof_, con el
+garbo del torero que se ciñe la capa para hacer con la cuadrilla el
+saludo al presidente, quiso hacer una pirueta; un ligero vahído se la
+cortó, sin embargo. Al pasar junto al balneario de Cestona acometióle
+otro ligero desvanecimiento, y Leopoldina Pastor, que unía siempre algún
+rasgo de locura a los impulsos de su corazón, realmente bueno y
+compasivo, empeñóse en hacerle beber un par de vasitos de aquellas
+famosas aguas medicinales. Contestóle Diógenes una de sus indecentes
+paparruchas, que rieron todos en coro, y detúvose, en efecto, en el
+balneario para beber una enorme copa de ginebra, que tomó, según su
+costumbre, echando antes en el fondo un par de terrones de azúcar.
+Volvióle el alcohol la salud y la alegría, y desde Cestona hasta
+Azpeitia charló sin cesar, comentando, con grandes risas de todos, su
+tremendo batacazo.
+
+--¡Polaina, señá Frasquita!... Si te lo llegas a dar tú, ¿eh,
+comadre?... Te desbaratas en treinta y dos partes, lo mismo, lo mismo
+que un rompecabezas...
+
+¡Saltar así a los sesenta y cinco años!... ¡Polaina!... Pero se acordaba
+él de otro salto aún más mortal todavía: el que dio cierto _barbián_
+amigo suyo, desde el almuerzo de un lunes a la comida de un jueves, sin
+tropezar siquiera en un garbanzo.
+
+Al trote largo atravesaron las calles de Azpeitia sin hacer caso de los
+bandos del alcalde y las multas impuestas; y con riesgo de atropellar a
+cada paso a los pobres alpargateros que trabajaban en los umbrales de
+las tiendas y a los chiquillos que por todas partes pululaban, entraron
+al fin en el trozo de carretera que lleva en línea recta al prado de
+Loyola... En el fondo, sombreado por la alta cumbre del Izarraiz,
+destacábase la majestuosa mole del Real Colegio y Santuario trazados por
+Fontana, rico joyel construido por una reina para engarzar la casa de un
+santo. En mitad del prado levantábase sobre un pedestal, resguardado por
+una verja, la estatua de san Ignacio de Loyola, hijo y patrono de
+Guipúzcoa, alzando la mano como para bendecir aquella comarca en que se
+meció su cuna y en que parece proyectarse aún la sombra benéfica de su
+figura gigantesca.
+
+Formando ángulo recto con el Real Colegio de Loyola, hay otro edificio
+construido en la misma época, que llaman _la Hospedería_; allí suelen
+albergarse los viajeros que acuden a visitar el santuario, y allí
+pensaba Currita partir la jornada, deteniéndose a comer, descansando un
+par de horas y prosiguiendo su camino hasta Zumárraga, para alcanzar el
+tren expreso para Madrid, que pasaba a las cinco y media.
+
+El día estaba magnífico, aunque algún tanto caluroso, como suelen serlo
+en Guipúzcoa los últimos de septiembre; y bajo el espacioso cobertizo
+que forman los ocho arcos que dan entrada a _la Hospedería_, mandó la
+condesa de Albornoz disponer la mesa. Extendíase al frente el prado,
+verde, risueño, lleno de luz y de alegría, con una fuentecilla alegre y
+bullidora que por cuatro caños murmuraba; a la izquierda, alzábase la
+majestuosa mole del Colegio, adelantando el soberbio pórtico de su
+iglesia como adelantaría un soldado de Cristo el fuerte brazo mostrando
+un crucifijo, elevando la grandiosa cúpula como elevaría al cielo la
+frente, buscando allí la fortaleza, el impulso, la luz. A la derecha,
+abríase el valle de Azpeitia, cruzado por el Urola, alegre también y
+risueño, ligando al pueblo con el Santuario como con un lazo de flores,
+pareciendo su alegría, sobre el tinte melancólico de todo el paisaje, un
+ramo de rosas sobre la tumba de un justo, una dulce sonrisa sobre el
+austero rostro de un trapense; el alto Izarraiz, verde en la falda como
+la vida en su primavera, áspero y ceniciento en la cumbre como la vejez
+ya desengañada, cerraba bruscamente el fondo, y en medio de todo
+aquello, elevada sobre la tierra, inalterable entre lo alegre y lo
+triste, indiferente entre lo pobre y lo rico, elevábase la estatua de
+san Ignacio, la imagen de la santidad, serena siempre, igual, tranquila,
+orando y bendiciendo.
+
+Sonó una campana en el interior del Colegio, y a poco contemplaron los
+viajeros un espectáculo común en aquel lugar, pero nuevo y extraño para
+ellos. Por la escalinata que da entrada a la portería salían los
+novicios a paseo, de tres en tres, con el rosario al ceñidor, el
+continente modesto, los ojos bajos; tomaban todos hacia la carretera,
+serenos y alegres, descubríanse al pasar ante la estatua de su fundador,
+con el cariñoso respeto con que se saluda a un padre, y repartíanse
+luego en distintas direcciones, por diversos caminos y senderos. Dos o
+tres ternas de novicios pequeñitos encantaron a Leopoldina; con la
+servilleta en la mano levantóse de la mesa y salió fuera de los arcos
+para verlos mejor, diciendo entusiasmada:
+
+--¡Mira, mira... qué indecentillos más monos! ¡Si parecen curitas de
+barro! ¡Qué chiquitos! ¡Qué preciosos!...
+
+--Pues cómprales dulces--respondió Jacobo despechado.
+
+--¡Ya lo creo que se los compraría si quisieran tomarlos!... ¡Si dan
+ganas de coger un par de ellos y ponerlos en una rinconera, como si
+fuesen juguetes!...
+
+--No están malos juguetitos los tales nenes--dijo Jacobo con ira
+reconcentrada--. La primera pifia que ha dado la Restauración ha sido
+abrir la puerta a esta canalla... ¡Dejar que se forme ahí una almáciga
+de intrigantes, una _pépinière_ de hipócritas revolucionarios!...
+
+Entablóse entonces una discusión acalorada sobre los jesuitas, en que
+salieron a relucir autorizados textos de Eugenio Sue, en su novela _El
+Judío Errante_, quedando al cabo decidido que, terminada la comida y
+mientras los caballos descansaban, irían todos a visitar la tenebrosa
+madriguera... Diógenes, que hasta entonces nada había dicho, aseguró
+terminantemente que él no iba, porque no acostumbraba poner los pies
+donde tenían derecho a ponerle en la calle, y si aquellos señores
+obraban en razón, era eso lo que debían hacer con las parejas de mocitos
+y mocitas que amenazaban invadirles la casa. Echáronse todos encima con
+grande furia y él comenzó a soltar a diestro y siniestro enormes
+desvergüenzas, mientras Currita, con altivez de reina ofendida, llamaba
+a Fritz el lacayo y dábale orden de ir al punto a Loyola para anunciar
+al superior que la señora condesa de Albornoz iría de dos y media a tres
+a visitar la casa y el Santuario.
+
+Hablaba Diógenes pálido y agitado, con el tono iracundo que solía usar
+cuando hablaba de veras, y levantándose de repente de la mesa, entróse
+por un cobertizo que iba a parar en las cuadras; viéronle, a poco, salir
+lívido más bien que pálido y dejarse caer como sin fuerzas en un banco
+de hierro que bajo los arcos estaba: con grandes ansias y sudores había
+arrojado en un rincón de la cuadra lo poco que había comido.
+Acercáronsele entonces Gorito y Leopoldina, temerosos de que el batacazo
+de por la mañana comenzara a tener consecuencias, y esta, con verdadero
+interés, le dijo:
+
+--Mira, Diógenes, tú estás malo y es necesario que te vea el médico.
+
+--¿El médico?--balbuceó Diógenes con los ojos extraviados--. En mi vida
+llamé a ninguno... La alopatía es un cañón Armstrong, y la hemopatía la
+carabina de Ambrosio: con que vete a freír monas con tus médicos y
+medicinas, que yo me curo solo...
+
+--Pues llamaremos entonces al albéitar--repuso Gorito.
+
+--Eso es otra cosa: estos tienen más ciencia, porque curan al paciente
+sin sacarle palabra alguna... Pero tampoco es necesario, porque yo me
+curo a mí mismo.
+
+Y pidiendo una botella de ginebra, comenzó a beber copa tras copa,
+echando, en vez de dos, tres y hasta cuatro terrones de azúcar.
+Mientras tanto, María Valdivieso hacía una escena sentimental a Paco
+Vélez, porque lejos de ocuparse de ella, durante el riesgo de la mañana,
+había pensado tan sólo en salvarse a sí mismo; Jacobo y el tío Frasquito
+habíanse entrado en _la Hospedería_ sin decir adónde iban, y Currita,
+llevada de sus gustos idílicos, entreteníase en echar migas de pan a un
+altanero gallo que merodeaba por el prado, seguido de algunas sumisas
+gallinas. Acercóse entonces un hombre de aspecto modesto que traía una
+carta en la mano, y preguntóle sin ceremonia si la señora condesa de
+Albornoz era ella misma; la altiva dama dignóse tan sólo responder con
+una ligera inclinación de cabeza, y el hombre le entregó entonces la
+carta, entrándose al punto en Loyola, de donde había salido, por la
+escalinata de la portería. Currita leyó extrañada estas solas líneas:
+
+«Si la señora condesa de Albornoz viene a Loyola a confesar sus pecados
+y a pedir a Dios perdón de sus extravíos, no tiene que fijar hora ni
+tiempo, porque todos son igualmente oportunos... Pero si viene sólo a
+hacer a esta Santa Casa testigo del escándalo de su vida, se la suplica
+encarecidamente evite el disgusto de tener que cerrarle la puerta a su
+afectísimo en Cristo y humilde servidor, PEDRO FERNÁNDEZ, S. J.»
+
+Quedó Currita atónita con la carta en la mano, mirando atentamente al
+gallo, que con una pata en alto, torcida la cabeza y fijo en ella el ojo
+inflamado, parecía ofrecerle caballerosamente, en caso de guerra, el
+auxilio de sus espolones.
+
+La dama volvió a leer la carta y comprendió entonces una sola cosa; pero
+una cosa para ella inverosímil, que vino a despertar en su ánimo el
+movimiento de ira, de sorpresa, de rabia desesperada que causa al potro
+bravío el primer espolazo que desgarra sus ijares, el primer serretazo
+que le hace detener su voluntariosa carrera, anunciándole que hay
+alguien que puede, y quiere, y debe sujetarle y humillarle...
+¡Comprendió que por primera vez en su vida le cerraban una puerta, y que
+era el que se la cerraba un hombre desconocido, un pobre fraile, un
+Pedro Fernández!... ¡La fuentecilla que corría allí al lado murmurando
+llegó a los oídos de Currita como el eco de la sarcástica carcajada que
+había de soltar el mundo al verla vencida por Pedro Fernández!...
+
+Resonó en aquel momento a su espalda la voz de Jacobo, y apresuróse a
+esconder prontamente en el bolsillo de su falda la malhadada carta.
+Jacobo reunía a su grey, porque iban ya a dar las dos y media, y a poco
+que se detuvieran en la visita a Loyola podrían llegar a Zumárraga
+demasiado tarde. Currita salió a su encuentro, andando lentamente,
+diciendo con mucha displicencia:
+
+--¿Sabes que me encuentro mala... y sería lo mejor dejarlo?...
+
+Creyéronla todos, porque aparecía su rostro pálido y alterado, y
+decidióse entonces salir al punto para Zumárraga y descansar allí en la
+fonda una hora larga, antes de que el tren llegase. La ginebra había
+repuesto a Diógenes por completo, y púsose a ayudar a Tom Sickles y al
+prusiano a enganchar el tiro, cantando con aguardentosa voz de cualquier
+mozo de cuadra una tonada antigua que llamaban _El Mayoral_:
+
+ Vamos, caballeros,
+ Vamos a marchá
+ ¡Al coche, al coche!
+ ¡Basta de pará!
+
+ Vamos ligerito,
+ Vamos a partí.
+ Empués los calores
+ Nos van a freí...
+
+Jacobo y Currita ocuparon el pescante, tomando aquel esta vez las
+riendas, y colocáronse los demás en el mismo orden en que habían venido.
+Al pasar ante la estatua de san Ignacio, quitóse Diógenes el sombrero,
+como había visto hacer antes a los novicios, y repitió en voz muy alta,
+con el acento de un cariñoso saludo, aquella hermosa frase que inspiran
+a los caseros de Guipúzcoa su piedad, su sencillez y su amor al santo,
+gloria de sus montañas:
+
+--_Aita_ San Ignazio... _agur_![18]
+
+[Nota 18: ¡Padre San Ignacio... adiós!]
+
+Luego, sin hacer caso de los furiosos aspavientos de Currita, que le
+amenazaba con plantarle en medio del camino si no guardaba silencio,
+comenzó a cantar de nuevo las estrofas de _El Mayoral_:
+
+ ¡Cuidado ese bache!
+ ¡Bájate, zagal!...
+ Si voy, salerosa,
+ Te voy a matá...
+
+Volaba el _mail-coach_ por la carretera, dejando atrás los baños de San
+Juan, el caserío de Juin-Torrea emboscado en sus jardines, el convento
+de Santa Cruz encaramado en su monte, el palacio ruinoso de la Florida
+en que Juan Jacobo Rousseau en persona presidió más de un conciliábulo
+de enciclopedistas. Atravesaron al paso, más sosegados que por la
+mañana, las calles de Azcoitia, y entraron de nuevo en la carretera,
+flanqueada siempre por el río, hundiéndose a poco en la cañada
+estrechísima y bravía que forman dos altas montañas, cubiertas de
+bosques sombríos que trepan cual escuadrones de árboles que quisieran
+escalarlas, para desgarrar en su cumbre el seno de las nubes, azuladas a
+veces, vaporosas como la flotante túnica de una poética maitagari;
+cenicientas otras, flotantes también, pero tétricas como el sudario que
+cubre las rígidas formas de un muerto. Era aquella naturaleza agreste y
+sombría, y hacíanla pavorosa los muchos saltos de agua que se despeñaban
+de los riscos, el continuo lamentar de la corriente del río detenida por
+las peñas y la falta de sol que ocultaban ya en aquella hora las dos
+altas montañas.
+
+Currita, sentada en el pescante, sombría como la naturaleza y no como
+ella en calma, daba vueltas en su memoria a la carta de Loyola. Sentía
+una especie de irritación sorda que no acertaba a comprender quién se la
+inspiraba, porque, por un extraño fenómeno que no sabía ella misma
+explicar, aquel Pedro Fernández, autor de la carta, causante de la
+ofensa, tan sólo acudía a su mente en un lugar secundario,
+presentándosele, más bien que como representante, como instrumento de un
+ser más poderoso que parecía imponerse a la orgullosa dama, obligándola
+a confundirse, y a humillarse, y a callar...
+
+Un poco más lejos, al volver una punta, vio parados en la vertiente
+misma de la montaña a tres de los novicios pequeñitos que habían
+entusiasmado a Leopoldina. No estaban solos; había con ellos una vieja
+decrépita, cubierta la cabeza con la blanca toca de las caseras
+vascongadas, esforzándose por cargar en sus hombros, ayudada de los
+novicios, un pesado haz de leña que había puesto en el suelo para tomar
+alientos un instante y descansar. Inútil fue su empeño: a los diez o
+doce pasos rindióla la fatiga, y el haz de leña, superior a sus fuerzas,
+cayó de nuevo en tierra: la mujer se echó a llorar. Los novicios
+hablaron entre sí un momento, y uno de ellos, el más fuerte, cargóse
+entonces el haz a la espalda y comenzó a trepar por la áspera pendiente,
+hacia un caserío ruinoso que se divisaba en la cumbre, pequeño y
+escondido cual un nido de pájaros.
+
+Leopoldina comenzó a alborotar, conmovida a su manera, gritando que
+aquellos indecentillos eran unos ángeles del cielo, unos santos
+chiquititos a quienes era necesario venerar, y que en cuanto llegara a
+la corte había de enviarles a cada uno un par de medias negras, hechas
+por sus propias manos, con el estambre más fino que pudiera hallarse...
+Riéronse todos; Currita callaba, sin embargo, sintiendo un extraño
+enternecimiento que la humillaba y que se apresuraba por lo mismo a
+combatir, oponiendo a su benéfico influjo el parapeto del orgullo, del
+inquebrantable orgullo, que viene a ser en el alma como la fortaleza del
+mal... Aquellos tres novicios, aquellos tres Pedros Fernández en
+embrión, humillándose por _caridad_ a una mendiga, hiciéronle comprender
+que aquel otro Pedro Fernández habría podido imponérsele por _deber_ a
+ella, orgullosa Grande de España, y una luz súbita, semejante a la de un
+relámpago que ilumina a la vez que aterra, hízole ver claramente lo que
+antes sospechaba: que aquella carta, que aquella ofensa no venía de un
+desconocido, de un pobre fraile, de un Pedro Fernández; porque aquella
+puerta primera que se le cerraba en la vida, no era la puerta de Loyola,
+era la puerta de Dios...
+
+Sintió frío y pidió a Kate un ligero abrigo en que se envolvió pensativa
+siempre y silenciosa... Seguía aquella luz alumbrando en su alma, y a su
+reflejo parecióle contemplarse a sí misma por fuera de sí misma, como
+debía de contemplarla el desconocido Pedro Fernández, sentada en aquel
+pescante al lado de Jacobo... Instintivamente miró a este, y por primera
+vez en la vida parecióle lo que no le había parecido nunca: le pareció
+un cómplice.
+
+Rodaba ya el coche por las calles de Villarreal, atravesó el puente que
+separa a esta villa de Zumárraga y se detuvo frente a la estación, entre
+varias diligencias y coches desenganchados, a la puerta de una conocida
+fonda, cuyo extenso comedor se abre a la plaza misma, en la planta baja.
+Apeáronse todos; las damas pidieron un cuarto para arreglarse un poco;
+los caballeros tiraron cada cual por su lado; Tom Sickles y el prusiano
+recogieron el _mail-coach_ y los caballos en una cochera próxima, para
+conducirlos a Madrid en el correo del día siguiente: faltaba para la
+llegada del tren una hora larga.
+
+El tío Frasquito, cepillado ya, limpio y resplandeciente, con sus
+finísimos guantes de piel de Suecia en una mano y un ligero cabás de
+Leopoldina Pastor en la otra, entró en el comedor y pidió un refresco de
+grosella... No llegó a tomarlo: una muchacha de las del servicio
+apareció dando gritos, sin poder articular, haciendo gestos desesperados
+de que la siguiese... En un pasadizo cerca de la cocina, frente a una
+puerta entreabierta, estaba Diógenes, tendido boca arriba, con los
+brazos en cruz, doblada una pierna, revestido el semblante de una
+palidez cadavérica, sobre la que se destacaba sus rojas manchas
+granujientas, amoratadas entonces, casi negras: parecía muerto.
+
+El tío Frasquito dio un chillido y echó a correr, llamando a voces a
+Jacobo y a Gorito; acudieron todos los de la fonda y llegó también
+Jacobo, mirando el reloj con gesto de grande enfado.
+
+--¡Hasta para morirse es importuno!--dijo al verse frente a Diógenes.
+
+Llevábanle ya dos robustos mocetones, hijos del dueño de la fonda, y
+pusiéronle en la cama de un cuarto del primer piso. Llegó el médico a
+toda prisa, llamado poco antes, y al saber la caída de por la mañana y
+después de reconocerle, hizo un siniestro pronóstico: aquello era un
+ataque cerebral, efecto de la caída, y si volvía en sí del primero, no
+tardaría en sucumbir al segundo.
+
+Las damas, muy sobrecogidas, no se atrevían a salir del cuarto y mucho
+menos a ver al enfermo. María Valdivieso, con profunda compasión,
+preguntó si se había puesto muy feo. Leopoldina, con pesar no fingido,
+gimoteaba ruidosamente. De pronto, dijo:
+
+--¿Si traerá el pobrecito dinero?...
+
+Acercóse mientras tanto el fondista a Jacobo y pidióle órdenes; mas
+este, encogiéndose de hombros con estudiada indiferencia, díjole que ni
+él ni ninguno de sus compañeros tenían nada que ver con aquel hombre;
+que era un amigo, un mero conocido que en Biarritz se les había colocado
+en el coche sin que nadie le llamara, y que ni podía responder de él, ni
+mucho menos dar órdenes. La hora del tren se aproximaba, y decididos
+todos a partir, después de una ligera discusión en que triunfó el más
+cruel egoísmo, pusiéronse en marcha. Leopoldina, muy desasosegada,
+suplicó entonces a Currita que dejase por lo menos al cuidado de aquel
+infeliz a Fritz, su lacayo prusiano. Currita le contestó:
+
+--Si quiere quedarse esta noche, no tengo inconveniente... Será una mala
+noche que pase a su cuenta... Pero lo que es mañana tendrá que marcharse
+en el correo: Tom no puede ir solo a Madrid con los seis caballos.
+
+Fuese entonces Leopoldina al fondista y díjole con grande ahínco:
+
+--Yo no sé si ese pobrecito traerá dinero... Si no lo trae, todo cuanto
+pueda necesitar me lo pone usted en cuenta... Soy hermana del general
+Pastor, y mis señas son estas.
+
+Y se las dio apuntadas con mucho primor en una tarjeta: acercóse también
+el tío Frasquito y suplicóle encarecidamente que, no bien muriese aquel
+infeliz, se lo avisase al punto por telégrafo; diole entonces su nombre
+y señas, y el importe del telegrama: una peseta.
+
+A las nueve de la noche pareció el enfermo experimentar gran fatiga, y
+asustado el dueño de la fonda, mandó llamar al cura párroco para que le
+administrase los santos óleos. Pasó, sin embargo, la crisis, y ya cerca
+de las doce abrió Diógenes los ojos, y vio delante de sí al fondista, un
+hombre gordo, alto, completamente afeitado, sin corbata, calada la
+boina, y el chaquetón largo, tipo característico del guipuzcoano de
+pueblo acomodado. Tardó algún tiempo el enfermo en coordinar sus ideas,
+y diose al fin cuenta de algo de lo que le estaba pasando: un
+pensamiento, para él muy pavoroso, acudió el primero a su mente... Con
+voz quebrantada, agonizante, que dejaba, sin embargo, traslucir todas
+las agonías del terror, las inflexiones de la súplica, las ansias de la
+incertidumbre, dijo muy bajo:
+
+--¿Me llevarán al hospital?...
+
+Miróle el fondista extrañado, con ira casi, y contestó con toda la
+brusca hombría de bien del genuino guipuzcoano:
+
+--¡Quite usted, caballero, allá!... ¿Usar eso en Guipúzcoa?...
+¡Nunca!...
+
+Diógenes dio un suspiro de descanso y se echó a llorar.
+
+
+
+
+--II--
+
+
+Diógenes no se dio cuenta de haber recibido la extremaunción, y
+tranquilo en parte por la respuesta del fondista comenzaron a abrirse
+paso otros pensamientos entre las espesas nieblas que envolvían su
+mente... Mas un sopor pesadísimo, un letargo profundo, que tenía ya
+dejos de la muerte, avasallaba a veces todo su ser y esparcía acá y allá
+aquellas ideas que se afanaba por coordinar, apareciendo estas entonces
+como imperceptibles puntos luminosos flotando en una inmensa bruma,
+alejándose lentamente, apagándose poco a poco todos ellos hasta quedar
+uno solo, que ora se le presentaba desconsolador como la candela de la
+agonía, ora triste como el cirio que arde ante un muerto, ora terrible
+como un resplandor de las llamas del infierno: ¡era la idea de morir,
+acompañada y rodeada de la incertidumbre de lo eterno!...
+
+Crecía a veces el letargo y apagaba también aquella luz pavorosa, pero
+al fin y al cabo luz, y al verse a oscuras Diógenes, al sentirse caer en
+aquel sueño que le parecía el último, en aquella sombra negra en que se
+perdía la mirada y en aquel silencio siniestro en que se perdía la voz,
+clavaba las uñas en las sábanas y las hacía jirones, como si se agarrase
+desesperadamente al borde de la fosa en que le hubieran de enterrar.. y
+despertaba, despertaba no bien había pegado los ojos, como si algún
+importuno le empujara de improviso, con pesadillas horribles en que los
+más ligeros ruidos tomaban proporciones colosales, pareciéndole el rumor
+del tren el de una catarata de bronce fundido que se despeñase en sus
+orejas; el de los cascabeles de un coche, redobles de mil tambores
+golpeando en sus propios tímpanos; el chirrido peculiar de las carretas
+vascongadas, el _soñua_ que avisa al casero vasco en las revueltas del
+camino, un ruido del infierno que por diabólico prodigio se encarnase
+en una sierra candente y le dividiera la masa de los sesos mitad por
+mitad... Así pasó la noche; un poco antes del alba desapareció el sopor,
+huyó el letargo con sus pesadillas, y un sueño tranquilo le adormeció
+entre sus brazos más de dos horas. Un ruido acompasado que hacía mal a
+su cabeza y resonaba como un eco amigo en su corazón despertóle
+entonces: era la campana de la iglesia que tocaba a Misa.
+
+Diógenes abrió los ojos y le pareció encontrarse mucho mejor;
+incorporóse un poco y creyó hallarse bien del todo: su cabeza estaba
+despejada, sus miembros débiles, pero ágiles; hasta le pareció sentir un
+poco de hambre, hasta le ocurrió pedir para desayunarse una gran copa de
+ginebra con su par de terrones de azúcar. Miró en torno suyo:
+chisporroteaba una lamparilla sobre la mesa; una mujer de edad madura
+roncaba desapaciblemente al pie de la cama, en un gran butacón, y por
+las rendijas de las dos ventanas, cerradas ambas, entraban discretos
+rayos de luz, cual si el nuevo día se adelantase de puntillas y
+sonriendo a dar la enhorabuena al enfermo. Sentóse este en la cama
+alegremente sorprendido, y recobrando con la vida su humor chancero,
+tiróle a la mujer lo primero que halló a mano, una almohada, soltando un
+gran grito, un ¡polaina! formidable que la hizo saltar en el sillón
+despavorida, murmurando algunas palabras en vascuence.
+
+Mandóle entonces abrir de par en par las dobles puertas de ambas
+ventanas, y la luz entró a torrentes y el aire fresco a raudales,
+juguetón como un niño, acariciando los blancos cabellos del enfermo,
+trayéndole, como un nietecillo cariñoso sus presentes, el olor a búcaro
+de la tierra cubierta de rocío, el sano perfume de las montañas, el
+alegre trinar de los pájaros, el solemne acento de la campana de la
+iglesia, que parecía repetir en su oído como una amorosa voz de lo alto:
+¡Ven! ¡Ven!... ¡Qué necios temores los suyos! ¡Qué espantos tan
+ridículos los de la noche! ¡Morir! ¿Quién piensa en morir cuando nace el
+día, y sube el sol por el azul de un cielo tan bello, y se divisan a lo
+lejos las montañas verdes, floridas, doradas por resplandores tan
+alegres y risueños?...
+
+Entró a poco el médico, acompañado del fondista, y Diógenes los recibió
+chanceándose con el primero, dirigiendo al segundo cariñosos gruñidos,
+expresivas miradas de sus ojos inyectados en sangre, que no carecían de
+ternura e iban a demostrar la gratitud que le inspiraba su caritativa
+conducta. Mas el médico, registrándole cuidadosamente, haciéndole un
+sinfín de preguntas a que Diógenes contestaba entre mohíno y risueño,
+levantólo los párpados que encubrían a medias dos pupilas dilatadas y
+sanguinolentas, faltas de convergencia, y meneó la cabeza
+siniestramente... El primer ataque había pasado, pero ya estaban allí
+los síntomas del segundo, y era imposible que aquella naturaleza,
+alcoholizada por completo, pudiera resistir a su tremendo empuje. Cruzó
+entonces con el fondista algunas palabras en vascuence, que escuchaba
+Diógenes mirando a uno y otro lleno de inquietud, y de repente, sin
+paliativos ni preámbulos, díjole con rudeza campesina que la muerte se
+aproximaba sin remedio y érale necesario aprovechar aquellos momentos
+lúcidos que el mal le concedía, para arreglar sus negocios con los
+hombres y saldar sus cuentas con Dios.
+
+El golpe fue cruel, porque al oírle, Diógenes sintió que le arrancaban
+de allá, muy hondo, algo que era la esperanza de la vida, la más
+arraigada de todas las esperanzas, por ser la última, que no se arranca
+nunca sin llevarse detrás lágrimas de los ojos y sangre del corazón...
+Cególe un movimiento feroz de ira, porque nada hay más ilógico que el
+terror, y pareciéndole aquello un robo descarado que venía a hacerle,
+revolvióse furioso contra el médico como si fuera él quien pretendiera
+hacerle el hurto, y arrojóle a la cara cuantas injurias y obscenidades
+encontraron en la sentina de su alma la cólera y el horror... Asustados
+y sorprendidos el médico y el fondista, retiráronse al punto, dejando a
+Diógenes solo, revolcándose furioso, comprendiendo por la postración y
+la angustia que le embargaron al punto tras su arrebato, que el médico
+no exageraba ni mentía, que la muerte se aproximaba, en efecto, y que
+era forzoso condenarse o capitular..
+
+Créese, con razón, que nada hay tan horrible como sondear la conciencia
+de un pecador endurecido en el trance de la muerte; supónense tras aquel
+rostro lívido y desencajado luchas aterradoras que sostienen el imperio
+del mal y la moción del bien, fantasmas pavorosos que se levantan en la
+conciencia, combates encarnizados que traban en torno de aquella alma
+empedernida el ángel del arrepentimiento y el demonio de la
+impenitencia. Horrible es esto; pero hay allí lucha, y donde hay lucha
+hay siempre una esperanza, una probabilidad de vencer... Por eso
+sobrepuja a este horror aquel otro horror que suele encontrarse tras
+aquellas pupilas vidriosas, aterradoras en esos momentos, cual la puerta
+siniestra ante la cual se sintió Dante desfallecer y vacilar: el
+marasmo, la quietud horrible de un alma que se hunde poco a poco en lo
+eterno, dándose cuenta de ello, pero sin que crucen por su mente más que
+ideas triviales, bagatelas con que procura distraerse y divertirse,
+ocultándose a sí propia el abismo, hasta que la muerte descarga de
+súbito la guadaña, y despierta de improviso aherrojada ya en lo profundo
+del infierno. ¡Letargo letal, pendiente horrible que, sin un prodigio de
+la divina gracia, va a parar derecha a la condenación eterna!...
+
+Este fue el estado de Diógenes al quedarse solo, y rabioso y fatigado se
+dejó caer en las almohadas, volviéndose de cara a la pared. El
+pensamiento del infierno cruzó el primero su mente, mas se distrajo en
+seguida mirando el feísimo papel verduzco que tapizaba las paredes,
+cruzado de arriba abajo por guirnaldas de flores, entre las cuales se
+entrelazaban largas ristras de micos que subían hasta el techo en
+actitudes grotescas, dándose todos las manos: pareciéronle diablillos
+aquellos feos animalejos y púsose a contarlos uno a uno, haciendo para
+seguirlos esfuerzos increíbles con la vista, y contando en todo lo que
+con ella abarcaba más de quinientos veinte...
+
+La mujer que había velado durante la noche estaba allí, sentada en un
+rincón, haciendo calceta; llamáronla desde fuera un momento y Diógenes
+pensó entonces que también a él le llamaban a dar cuenta, y encontró al
+punto la respuesta en uno de sus mil cuentos chocarreros que le puso
+delante la memoria.
+
+Confesábase un gitano, ladrón empedernido y díjole el cura:--¿Qué
+harías, infeliz, si el Juez Supremo te llamara ahora al juicio?--¿Pues
+qué había de jacer?... ¡No dir!...
+
+--¡No ir!... ¡No ir!...--repetía Diógenes, y púsose a combinar al punto
+un fantástico viaje de huida, en que se le figuraba subir al coche que
+acababa de parar en la puerta, cuyos sonoros cascabeles llegaban a su
+oído taladrándole la cabeza, y correr a escape a San Sebastián, y
+embarcarse allí para el fin del mundo, huyendo como Caín de aquel juez
+que le perseguía, dando vueltas por la tierra, vueltas y más vueltas,
+que vinieron por fin a marearle, produciéndole bascas terribles, entre
+las que creyó ver asomar ya la guadaña de la muerte... ¡La muerte! Aquel
+maldito despertador que estaba sobre la mesa se la recordaba de
+continuo, pareciéndole que al compás de su siniestro tic-tac regulaba su
+paso, rapidísimo como nunca, y lleno de ira mandó a la mujer que lo
+parase; mas entendió esta que quería verlo para enterarse sin duda de la
+hora que apuntaba, y apresuróse a llevárselo... Diógenes, arrancándoselo
+de la mano con un arrebato feroz de rabia, estrellólo contra la pared de
+enfrente, haciéndolo trizas.
+
+Mientras tanto, enviábale el cielo un auxilio inesperado en aquel mismo
+coche en que su desasosegada imaginación fantaseaba huir del Juez
+Supremo; en él volvía de Zaldívar, cuyas aguas medicinales tomaba todos
+los años, la marquesa de Villasis, con su nieta Monina, el aya de esta,
+una doncella, un mayordomo viejo que la acompañaba en todos sus viajes y
+un criado antiguo que venía en el pescante; era su idea alcanzar el
+sudexpreso que pasa por Zumárraga a las dos y media y estar en Madrid
+aquella noche misma. Trabó al punto conversación el fondista con don
+Federico, el mayordomo, y preocupado con la estancia de Diógenes en la
+fonda, contóle su percance y sus apuros. Sorprendido el viejo,
+apresuróse a dar a la marquesa aquella nueva que tanto había de
+interesarla, y esta, profundamente conmovida, quiso al punto ver al
+moribundo; reflexionando, sin embargo, un momento, y deseosa de ir sobre
+seguro, hizo llamar al fondista para conocer antes, en todos sus
+detalles, aquella triste aventura, cuyo fúnebre desenlace estaba ya a la
+vista. Mas no bien supo que el médico no garantía la vida del enfermo
+más allá de la medianoche, creyó saber bastante, y dio al punto a don
+Federico la orden de suspender el viaje y pedir cuartos para todos allí
+mismo, en la fonda. Entróse en seguida en el despacho mismo del fondista
+y escribió rápidamente al superior de Loyola, pidiéndole que enviase un
+padre a toda prisa para auxiliar a un moribundo, cuyo nombre y condición
+le manifestaba en la carta. Un propio a caballo partió a galope a llevar
+esta, y una hora después estaba ya entregada.
+
+La marquesa pensó entonces en ver al enfermo; mas antes, temerosa de que
+su presencia repentina pudiera causarle alguna emoción violenta, pidió
+al fondista que fuese a anunciarle poco a poco su llegada. Subieron
+ambos hasta la misma puerta que se abría a un corredor, y el fondista
+asomó tímidamente la cabeza. Diógenes, muy postrado, con la repugnante
+cabezota hundida en las almohadas, tendidos ambos brazos sobre la
+colcha, y arrollando entre las manos las sábanas sin notarlo, comenzaba
+a sentir de nuevo aquel horrible sopor, aquel letargo siniestro que le
+había atormentado la noche antes... Adelantóse el fondista unos pasos,
+dejando la puerta entreabierta, y díjole en voz alta:
+
+--Señor..., señor... Aquí tiene visita...
+
+Torció Diógenes un poco la cabeza y balbuceó con ira:
+
+--¿Visita?... ¿Quién?... ¿El enterrador?... ¡Polaina!... ¡Que
+aguarde!...
+
+--Es una señora...
+
+--¿Una señora?... ¡Polaina!
+
+Y soltó una atrocidad, una indecencia que aturdió por completo al
+fondista e hizo enrojecer a la marquesa detrás de la puerta, con ese
+santo rubor que realza tantas veces a los fuertes y castos ángeles de la
+caridad que sirven en los hospitales, sin asustarles por eso, ni
+hacerles huir de la cabecera de ciertos enfermos. El fondista, muy
+turbado, quiso terminar de un golpe, diciendo:
+
+--Es la señora marquesa de Villasis.
+
+Diógenes dio una gran voz, un grito doloroso, como si acabara de
+pronunciar una blasfemia; quiso arrojarse de la cama, incorporarse
+siquiera, y le faltaron las fuerzas, cayendo pesadamente, levantando los
+brazos, agitando las manos, lanzando bramidos ininteligibles, extraños
+balbuceos que parecían retratar la emoción de una fiera agonizando en
+su caverna. La marquesa se adelantó entonces, y sin asco ni temor apretó
+entre las dos suyas aquellas manos sudorosas.
+
+--¡María!... ¡María!...--exclamaba Diógenes.
+
+--¿Qué es eso, Perico?... ¿Qué es eso, hombre?--decía ella dulcemente,
+inclinando su rostro lleno de lágrimas sobre el desencajado del viejo.
+
+--¡Me muero, María!... ¡Me muero!... Te saliste con la tuya... No es en
+el hospital, pero es de caridad... En la fonda.
+
+--¿Y qué importa?... Más cerca del cielo está la cama de un hospital que
+la de un palacio.
+
+Diógenes calló sollozando, y la marquesa fue a dar otro paso adelante;
+mas el moribundo, sin dejar de sollozar, preguntó entonces:
+
+--¿Y Monina?
+
+--Abajo está... ¿Quieres verla?...
+
+--¡Sí..., sí quiero!... ¡Angelito!... Le daré un beso..., ¿verdad?...
+¿Me dejas?... ¡Será el último, María!... ¡Le besaré el zapatito..., nada
+más que el zapatito!... ¡Anda, por Dios te lo pido, déjame!... Si no le
+dará asco...
+
+La marquesa, conmovida hasta lo sumo, pareció tener entonces una
+inspiración repentina: desprendió sus manos de las de Diógenes, que se
+las sujetaba fuertemente, y dijo:
+
+--Espera un poco... Voy a traértela...
+
+Fuera ya de la estancia enjugóse precipitadamente las lágrimas para no
+asustar a Monina, y sentando a esta en sus rodillas, púsose a explicarle
+muy bajo y con gran vehemencia algo que debía de ser importante...
+Escuchábala la niña con los ojos muy abiertos, con ese aire de atención
+profunda que revela a veces en los niños un instinto superior a sus años
+para adivinar lo peligroso o lo terrible; cuando cesó de hablar su
+abuela, dijo que sí con la cabeza... Besóla esta en la frente con amor
+inmenso y volvió a repetirle con gran cuidado lo que antes le había
+dicho, recalcando mucho algunas frases; Monina, sin decir palabra,
+volvió a decir que sí con la cabeza. Tomóla entonces la dama de la mano
+y entró con ella en el cuarto de Diógenes; púsola sobre la cama sin
+decir palabra, y salió de la estancia, cerrando la puerta.
+
+¿Qué sucedió entonces?... ¿Comprendió realmente aquel ángel de seis años
+el encargo de su abuela? ¿Habló por su inocente boca el ángel de la
+guarda de Diógenes?... Es lo cierto que la niña, sin asustarse de
+aquella horrible cabeza desgreñada, en que se pintaba ya la agonía de la
+muerte, sin mostrar repugnancia al asqueroso vaho que exhalaba el sudor
+del enfermo, hundió sus rosadas manitas en las blancas patillas del
+viejo, y tirando de ellas a medida que hablaba, según su antigua
+costumbre, díjole muy bajo, poniendo sobre el oído de él su roja
+boquita:
+
+--Teno biscochos de Mendaro y te daré uno... Y no me traíste la muñeca
+que dicía papá y mamá; pero mamá abuela me compró un niño llorón grande,
+grande... Y dice mamá abuela que te vas a morí, y si quieres confesá...
+y yo rezaré por ti cuando rece por mi papá y por mi mamá y por el
+abuelito, que están en el cielo... Y yo iré también... ¿Tú quieres i?...
+¡Pues confiesa!...
+
+Y Monina, cumplida su misión, diole un beso en la frente, escurrióse de
+la cama y echó a correr hacia la puerta. Diógenes lanzó tal sollozo, que
+pareció romperse su pecho, como si le estallara el corazón dentro;
+crujió la cama a los violentos impulsos de su cuerpo, y agitando los
+brazos en alto, balbuceaba con la lengua cada vez más torpe:
+
+--¡Quiero!... ¡Quiero!... ¡Quiero confesar!... ¡María..., María!...
+¿Oyes lo que dice la niña?... ¡Quiero confesar!... ¿Pero con quién...,
+con quién?... ¿Quién me confiesa a mí, Dios mío?... ¿Dónde hay espuerta
+tan sucia que reciba mis pecados?... ¡Soy un infame, un perverso!... ¡Me
+pesa, Dios mío, me pesa!...
+
+Y con ambos puños cerrados se daba terribles golpes en el pecho, que
+retumbaban en todo el aposento y le hacían toser horriblemente, y le
+produjeron a poco un ligero vómito de sangre... Monina, falta ya de
+valor al verse al lado de allá de la puerta, agarrábase, con los labios
+blancos, a las faldas de su aya, preguntando muy bajito:
+
+--¿Se ha morido ya?...
+
+Mientras tanto, procuraba la marquesa sosegar a Diógenes, diciéndole que
+había mandado a toda prisa a Loyola por un padre jesuita, que debía de
+llegar de un momento a otro. Diógenes exclamó:
+
+--Con ellos me eduqué... Pero no lo digo nunca... ¡Los deshonro!...
+
+Aquella emoción violentísima parecía haber despejado las facultades del
+enfermo, mas su físico resentíase de ella y veíasele perder fuerzas por
+momentos. La marquesa pidió un crucifijo, y poniéndoselo delante, díjole
+que hiciera ante él examen de conciencia, en tanto que llegaba el
+padre; tomólo Diógenes con ambas manos y besólo devotamente, mas dejólo
+caer a poco sobre la colcha, llorando desconsolado.
+
+--¡Si no sé, María!... ¡Si no me acuerdo!...
+
+--No te apures, hombre, yo te enseñaré en un momento...
+
+Y púsose con gran cariño a explicarle el modo de hacer examen de
+conciencia, escuchándola Diógenes atentamente, mirando a veces el
+crucifijo. Cuando la marquesa cesó de hablar, díjola él con sencillez de
+niño:
+
+--Se me va a escapar algo... Lo mejor será que te lo diga a ti todo...,
+y tú se lo dices luego al padre..., y entre los dos ven si falta algo...
+
+--¡No, hombre, si no es preciso!--replicó la marquesa sin poder contener
+una sonrisa--. Piensa tú ahora, y luego el padre te ayudará.
+
+Largo rato permaneció Diógenes silencioso, sosteniendo con ambas manos
+el crucifijo, fijos en él los ojos. A veces levantaba su pecho el
+temblor de un sollozo, y lágrimas abundantes corrían por sus mejillas;
+besaba entonces los pies del Cristo, entornaba los párpados y parecía
+rezar... La marquesa habíase sentado a los pies de la cama, en el gran
+butacón, y rezaba el rosario. Sonaron los cascabeles de un coche, y la
+dama hizo un movimiento para levantarse.
+
+Diógenes abrió los ojos muy azorado.
+
+--María... ¿Te vas?...
+
+--No..., iba a ver si llegaba el padre.
+
+--¿Pero no te irás?...
+
+--No, hombre, descuida; no me voy...
+
+--¿Estarás aquí hasta que muera?...
+
+--Hasta que mueras estaré--replicó ella dulcemente.
+
+Diógenes cerró los ojos, sosegado y tranquilo, como el niño que se
+duerme a la vista de su madre... Al cabo de un gran rato, dijo:
+
+--María..., no me acuerdo del Credo... ¿Cómo era aquello?... «Subió a
+los cielos y está sentado...» ¿Dónde está sentado?...
+
+--«A la diestra de Dios Padre»--dijo sonriendo la marquesa.
+
+--«Todopoderoso»--prosiguió Diógenes; y terminó lentamente y en alta voz
+el símbolo de la fe, besando luego con grande afecto el crucifijo.
+
+Entreabrióse a poco la puerta y asomó la cabeza del fondista, diciendo
+que dos padres de Loyola habían llegado. La marquesa quiso levantarse
+para salir a su encuentro; mas Diógenes, con gran sobresalto, apresuróse
+a decir:
+
+--¡María..., no te vayas! Que entren ellos... ¿Para qué has de ir tú?...
+
+Abrióse entonces la puerta para dar paso a una extraña figura que
+sorprendió a la marquesa e hizo a Diógenes echarse atrás en la almohada,
+al verla adelantarse hacia él extendiendo los brazos: hubiérase dicho
+que la muerte en persona, cubierta con la sotana de un jesuita, se
+presentaba en el aposento. Era un viejo alto y descarnado, hasta el
+punto de traslucirse todos sus huesos; traía una vieja sotana ceñida a
+la cintura por un orillo de que pendía un rosario, y escapábanse de su
+gran becoquín largos mechones blancos. Andaba lentamente, tambaleándose,
+con las manos extendidas como si temiese tropezar, porque estaba medio
+ciego, y así llegó sin ver a la marquesa hasta el lecho de Diógenes, y
+allí comenzó a palpar hasta tropezar con una mano de este; entonces, con
+sonrisa de niño que contrastaba con sus cabellos blancos, con voz
+cascada pero dulce, que el asma atroz que padecía tornaba un poco
+premiosa, dijo muy bajo:
+
+--¡Perico..., Periquito..., hijo mío! Soy yo... ¿No me conoces?
+
+Asombrado Diógenes, miraba aquella extraña aparición sin acertar a decir
+palabra, e interrogaba con la vista, ora a la marquesa, ora a otro padre
+más joven que tras el viejo había entrado; este añadió:
+
+--Soy el padre Mateu..., tu inspector del Colegio de Nobles... ¿Te
+acuerdas?...
+
+--¡Sí!... ¡Sí me acuerdo!--exclamó Diógenes con una gran voz,
+estrechando entre las suyas, sin soltar el crucifijo, aquella mano
+helada de esqueleto, que llevó con gran vehemencia a sus labios.
+
+El viejo, con su serena sonrisa de niño, volvió el rostro hacia su
+compañero, diciendo con satisfacción íntima:
+
+--¡Se acuerda..., se acuerda!... ¡Bien lo decía yo!... ¡Sí, por cierto!
+
+--¡Sí que me acuerdo!--repetía Diógenes con grande ahínco--. Usted fue
+muy bueno para mí, y me quería, ¡oh, sí!, me quería mucho..., y me
+enseñó a rezar el _Bendita sea tu pureza_, y luego las tres Ave
+Marías... que decía usted alcanzaban de la Virgen misericordia...
+
+--¡Y lo digo, Perico, lo digo!--repuso gravemente el viejo--. La
+alcanzan, sí, por cierto... Y en ti mismo lo ves ahora..., porque tú las
+habrás rezado...
+
+--¡Sí, padre, sí..., siempre, siempre! Y se las enseñé a Monina... Ni
+una noche las dejé, aunque hubiese...
+
+El viejo le atajó con gran viveza la palabra:
+
+--¿Lo ves?... ¿Lo ves cómo la Virgen Nuestra Señora te concedió la
+misericordia?... Yo se lo pedía, se lo pedía--y sin dejar de sonreír
+cruzaba las manos y las levantaba, mirando al cielo con expresión
+beatífica--, porque me dijo Miguelito Tacón hace algún tiempo, cuando lo
+vi en Cuba de capitán general, el año treinta y cinco, que andabas...,
+vamos..., un poco alegre... ¡Y mira qué buena fue nuestra Madre!...
+¡Porque lo viese yo, me ha conservado ochenta y seis años, Perico,
+ochenta y seis años!... Sí, por cierto...
+
+Diógenes, cada vez más postrado, lloraba en silencio; el viejo, buscando
+a tientas la mano del enfermo, añadió apretándosela con todas sus
+escasas fuerzas:
+
+--Porque tú querrás que yo lo vea... ¿No es verdad, Perico?... Querrás
+confesarte...
+
+--¡Sí, padre..., sí quiero! ¡Con usted... Ahora mismo!--exclamó Diógenes
+tendiendo los brazos hacia él, como un niño que llama a su madre.
+
+Y el otro viejo, sin dejar de sonreír, pero rompiendo también a llorar,
+se arrojó en ellos murmurando:
+
+--¡Ochenta y seis años!... ¡Ochenta y seis años esperándote!...
+
+Mientras tanto, la marquesa de Villasis y el otro padre habíanse salido
+del cuarto, y aquel explicaba a la dama la historia del viejo. El padre
+Mateu había conocido a Diógenes muy pequeñito, en el Colegio de Nobles,
+y enterado de que se hallaba moribundo en Zumárraga, pidió permiso al
+superior para ir a auxiliarle; negóselo este, temeroso de que en su edad
+avanzadísima le costara aquella obra de caridad la propia vida, mas el
+anciano instóle con tanto afán, suplicóle con tal ahínco, asegurándole
+con convicción tan profunda que Dios le había conservado ochenta y seis
+años sólo para aquello, que el superior no pudo menos de darle gusto.
+
+A través de la puerta cerrada oíanse a veces los sollozos de Diógenes, y
+escuchábanse otras los gritos de horror que él mismo se inspiraba a sí
+mismo, seguidos del llanto de la contrición, desolado, abundante, pero
+dulce y sin amargura, como lo es el de todo dolor que se apoya en la fe
+y en la esperanza. Sonó al cabo de una hora una campanilla dentro del
+cuarto, y la marquesa y el otro jesuita se apresuraron a entrar... El
+padre Mateu estaba sentado a la cabecera del lecho, extenuado y
+jadeante, como si en aquella hora escasa hubiera perdido el corto resto
+de fuerzas que le quedaban. Dos hilos de lágrimas que iban a perderse en
+sus blancas patillas brotaban de los ojos de Diógenes; con una leve
+señal llamó a la marquesa, y díjole al oído con sencilla expresión de
+gozo inefable:
+
+--Dice el padre Mateu... que Dios me ha perdonado...
+
+Y luego, con el profundo desprecio del pecador que se considera a sí
+mismo, con la cristiana humildad del hombre que se ve a dos pasos de
+convertirse en tierra, añadió muy bajo, como si fuera su voz un débil
+quejido, queriendo y no pudiendo levantar una mano para golpearse el
+pecho:
+
+--¡A mí!... ¡A mí!
+
+Hizo entonces el otro jesuita que el padre Mateu se volviese a Loyola
+antes que cerrase la noche, acompañándole don Federico en el coche que
+esperaba, y los dos ancianos, los dos moribundos, separáronse sin pesar,
+como dos amigos que en el dintel de un palacio en que han de entrar por
+puertas distintas se estrechan la mano diciéndose: ¡Hasta luego!...
+
+Pensóse entonces en traer el santo Viático al enfermo, y este acogió la
+noticia entornando los ojos con humildad profunda, diciendo siempre:
+
+--¡A mí!... ¡A mí!...
+
+De allí a poco viole la marquesa agitarse mucho, gemir profundamente,
+revolver los ojos azorados; acercóse a él... Habíasele olvidado un
+pecado muy gordo, muy gordo..., y antes que tuviera tiempo la dama de
+llamar al padre, decíale ya él con gran trabajo:
+
+--Yo..., por divertirme..., por fastidiarle..., escribía todos los días
+una carta a Frasquito... diciéndole: ¡Mentecato!... ¡Cuatro meses le
+escribí!... Cuando Jacobo volvió de Italia, dejé de hacerlo... Me lo
+pidió él: decía que le interesaba... Tú le pedirás perdón a Frasquito...
+¡Me pesa! ¡Me pesa!...
+
+Llegó el Viático, y recibiólo el enfermo con muchas lágrimas y cierta
+especie de pavor afectuoso y humilde, que le hacía repetir de continuo:
+
+--¡A mí!... ¡A mí!...
+
+Entonces pidió la extremaunción, y dijéronle que ya la había recibido la
+víspera; mas él, con gran sencillez, quiso recibirla de nuevo.
+
+--Si no me enteré--decía--. Que me la den otra vez; así iré más limpio.
+
+A las siete hallábase aún bastante entero, y dando una gran voz de
+repente, llamó a Monina... La marquesa hizo traer a la niña y púsola,
+como por la mañana, frente a él, encima del lecho; la inocente criatura
+agarrábase asustada al cuello de su abuela y miraba al enfermo con los
+ojos muy abiertos, sorprendida y silenciosa, sin atreverse a llorar. El
+moribundo quiso levantar una mano y no pudo; miró a la niña con ternura
+inmensa, y haciendo un penoso esfuerzo, dijo:
+
+--Yo te enseñaré... _Bendita sea tu pureza_... Dilo.
+
+Los ojos de la niña se llenaron de lágrimas y su pechito comenzó a
+estremecerse como el de un pájaro asustado; su abuela le dijo al oído:
+
+--Dilo, hija mía... Si lo sabes tú, dilo...
+
+La niña cruzó las manitas y comenzó su oración, repitiéndola Diógenes en
+voz baja, muy lenta, con cierta especie de solemnidad augusta que
+recordaba las notas de un órgano acompañando el canto de un ángel:
+
+ Bendita sea tu pureza
+ Y eternamente lo sea,
+ Pues todo un Dios se recrea
+ En tu graciosa belleza.
+ A ti, celestial Princesa,
+ Virgen sagrada María,
+ Yo te ofrezco en este día
+ Alma, vida y corazón.
+ Mírame con compasión...
+
+Apagóse aquí la voz de Diógenes, y oyóse tan sólo la temblorosa vocecita
+de Monina, que por un infeliz error o por una inspiración del cielo,
+equivocaba el último verso:
+
+ ¡No _le_ dejes, Madre mía!
+
+Diógenes ya no la oía: comenzaba entonces el estertor, y su angustioso
+resuello interrumpíase a veces por más de un minuto. Lleváronse a la
+niña; la marquesa y el jesuita se arrodillaron y comenzaron a rezar la
+recomendación del alma; a las once menos cuarto, sin ningún
+estremecimiento, sin verdadera agonía, sin soltar de las manos el
+crucifijo, abrió un poco la boca y expiró.
+
+A la otra mañana, cuando después de la solemne misa de _réquiem_ que
+hizo celebrar la marquesa en Zumárraga, volvió el jesuita a Loyola, oyó
+que las campanas de la iglesia tocaban también a muerto... Había
+fallecido aquella noche el padre Mateu; encontráronle al amanecer ya
+frío, tendido en su lecho. Tenía en las manos el rosario y vagaba aún en
+sus labios su pura sonrisa de niño; sobre su frente, amarilla como el
+marfil antiguo, un nimbo de cabellos blancos realzaba el tipo más
+peregrino de belleza moral que puede fingirse el hombre: la inocencia
+con la cabeza blanca...[19]
+
+[Nota 19: La muerte de este santo anciano, acaecida al mismo tiempo
+que la de la persona que auxiliaba, es un hecho rigurosamente
+histórico.]
+
+
+
+
+--III--
+
+
+Muchos y graves sucesos habían tenido lugar desde que al terminar el
+libro anterior dejamos a Jacobo camino de Italia, hasta que hemos vuelto
+a encontrarle en la carretera de Guipúzcoa, guiando, al lado de Currita,
+el _mail-coach_ con seis caballos. Y fue el primero la aparición de un
+extraño fenómeno a las puertas de Madrid, que vino a causar al marqués
+de Villamelón un pavor tan grande, como no lo causó nunca Catilina a las
+puertas de Roma, ni Mahomet II a las de Constantinopla, ni Isabel la
+Católica a las de Granada, ni Guillermo I a las de París. ¡La
+trichina!...
+
+Aquello era un dolor y un horror; tener que renunciar con severidad
+israelítica al jamón extremeño, rosado y aromático, y al salchichón de
+Génova, matizado como un mosaico, o exponerse a tragar el endiablado
+microbio que el atribulado Fernandito seguía con la imaginación en todas
+sus transformaciones, viéndole alargarse, alargarse hasta convertirse en
+tenia, y engordar, engordar luego hasta trocarse a costa de los jugos de
+su estómago en una serpiente boa, igual a las que había visto tragarse
+gallinas y conejos y aun cabritos, con la facilidad con que se tragaba
+él, una tras otras, un barrilito entero de aceitunas sevillanas.
+
+Sucedía esto a los ocho o diez días de la repentina marcha de Jacobo, y
+entre aflicciones de espíritu, quebrantamientos de estómago y apreturas
+de entendimiento, recibió Villamelón una cariñosa carta de este tierno
+amigo, en que, con previsión amorosísima y delicadeza exquisita, le
+enviaba una receta infalible contra la trichina, recogida de los labios
+mismos de los hermanos Tramponetti, fabricantes de embutidos en la
+salchichonesca Génova. La receta era bien sencilla: bastaba pasar tres
+veces por el hervor de agua ordinaria las carnes de cerdo y los
+utensilios en que hubieran estas de cocinarse. Fernandito, creyéndose en
+posesión de un talismán precioso, corrió a dar la noticia a su cara
+esposa Currita, dispuesto a pasar por agua todos los jamones de su
+despensa, todas las cacerolas de su cocina y todos los pinches de ella,
+con el cocinero a la cabeza. ¿Y por qué no?... Días antes relataba un
+periódico que el emperador de Birmania había mandado enterrar vivas a
+setecientas personas para aplacar los espíritus diabólicos que habían
+esparcido por sus Estados la viruela negra. ¿Por qué no había él de
+hervir a un cocinero y tres pinches para librar de la trichina a su
+persona y a la de sus deudos y amigos?
+
+Currita recibió la noticia con frialdad aterradora y negóse rotundamente
+a hacer uso de la receta, con cierta especie de rencorosa terquedad,
+impropia del caso; también ella había recibido aquel día carta cariñosa
+de Jacobo, fechada asimismo en Milán, hablándole vagamente de grandes
+peligros y grandes negocios, y prometiéndole, con la fatua seguridad de
+quien presume ser esperado con ansia, el gozo imponderable de su próximo
+regreso y la explicación satisfactoria de su repentina marcha.
+
+--¡Excelente amigo!--exclamaba Villamelón--. Ahora mismo voy a
+contestarle dándole las gracias...
+
+Currita abrió la boca con un gesto de ira como para decirle algo, y
+dominándose repentinamente, la volvió a cerrar, diciendo a poco con su
+suavidad acostumbrada:
+
+--Pues mira... mándame la carta y le pondré yo cuatro letras; así me
+ahorro de escribirle largo...
+
+Media hora después presentábale un lacayo en una bandeja de plata la
+carta de Fernandito, y la dama, después de leerla, hízola mil pedazos
+con extraños gestos de rabia... Otras dos cartas de Jacobo habían
+llegado en aquel mismo día a la corte: una larga y enfática para el
+marqués de Butrón, llena de mentiras y enredos, que sin engañar del todo
+al presuntuoso diplomático, hiciéronle comprender que lejos de
+emanciparse el joven Telémaco de su tutela, la necesitaba más que nunca,
+y podía, por tanto, seguir explotándole en sus trabajos políticos. Había
+leído en La Bruyère, y hecho suya, aquella sentencia muy común entre
+políticos y no políticos, que despojaba él del tinte de finísima ironía
+con que su autor la escribe: «Aun los Grandes y ministros mejor
+intencionados necesitan tener a su lado bribones; su uso es muy delicado
+y se necesita saber manejarlos, pero hay ocasiones en que no pueden ser
+suplidos por otros. Honor, virtud, conciencia, cualidades siempre
+respetables y a menudo inútiles. ¿Qué queréis a veces que se haga con un
+hombre de bien?».
+
+Era la otra carta, larga también, para el tío Frasquito, escrita con
+grandes visos de misterio, asegurándole haber conjurado el peligro a
+fuerza de astucia y de dinero, y prometiéndole la completa extirpación
+del misterioso «¡Mentecato!» en cuanto llegara él a Madrid y pudiera
+comunicar a las logias las órdenes que de Italia llevaba. Firmaba esta
+carta con un nombre supuesto, no ponía en ella fecha ninguna, y
+encargábale mucho quemarla después de leída y aventar luego las cenizas.
+Hízolo así el tío Frasquito, lleno de miedo, y creyendo ya poder
+aventurarse a salir con algunas precauciones, presentóse aquella noche
+en casa de Currita, en el taller de las hilas, tosiendo lastimosamente y
+ofreciendo a todas las damas caramelitos de rosa, único remedio para la
+_horrible_ tos que le había dejado el pertinaz _catarro_.
+
+Currita no contestó a Jacobo, y extrañado este, tornó a escribirle, sin
+obtener tampoco respuesta. Alarmóse entonces el futuro ministro y
+escribió a Butrón pidiéndole categóricas explicaciones de aquel
+obstinado silencio que le hacía sospechar en la dama algún
+resentimiento, peligroso siempre y funesto en aquellas circunstancias,
+en que la amistad íntima y la repleta caja de los consortes Villamelón
+le eran de todo punto indispensables.
+
+Con mensurado tono y severidad paterna contestó entonces _el sabio
+Mentor_ al _joven Telémaco_, enterándole del regalo hecho por
+mademoiselle de Sirop a la _kermesse_, del justo enojo de Currita al
+recibir aquel ultraje, que revelaba la traición del amigo íntimo a quien
+tantos beneficios había prodigado, y de la ferocidad con que las lenguas
+murmuradoras se habían echado sobre la aventura, comentándola y riéndola
+a mandíbula batiente. El _sesudo Mentor_ terminaba con protectora
+solicitud y paternal indulgencia: «Tu ligereza ha sido grande; pero
+inventa una disculpa, apresúrate a venir y trataremos de arreglarlo».
+
+Jacobo no se hizo repetir el aviso, y cinco días después _el joven
+Telémaco_ y _el sabio Mentor_ se presentaban en el _boudoir_ es decir,
+abordaban a las playas de la isla de Ogigia, retiro encantador de _la
+invulnerable Calipso_... La escena debió de ser conmovedora; mas ninguna
+ninfa hizo traición a la diosa, revelando lo que oyó o pudo ver en la
+misteriosa gruta, e ignórase al presente cómo llegaron los tres
+personajes a la perfecta avenencia que todo Madrid pudo observar desde
+entonces entre ellos. Corrió, sin embargo, a los pocos días por los
+periódicos la noticia de que el marqués de Sabadell había acusado de
+ladrona ante los tribunales a cierta aventurera francesa llamada
+mademoiselle de Sirop; súpose más tarde que esta había desaparecido, y
+murmuróse, por último, muy sotto voce, que el mismo marqués, su acusador
+público, la tenía escondida en su casa: nadie pudo comprobar, sin
+embargo, la exactitud de este hecho inexplicable.
+
+Las cosas quedaron, pues, como estaban un mes antes y tan sólo Jacobo
+pudo notar en Currita, con harto despecho suyo, esa extraña anomalía de
+la mujer, que consiste en mostrarse servilmente sumisa con el hombre que
+la oprime y ferozmente tirana con el que se le somete: rasgo a la verdad
+poco noble, que hace común san Ignacio de Loyola en su famoso libro de
+los _Ejercicios_ al mismísimo demonio, con estas textuales palabras: «El
+enemigo se hace como mujer, en ser flaco por fuerza y fuerte de
+grado...». Mientras en sus relaciones íntimas con la dama se mostró
+Jacobo duro y despótico, imponiéndole en todo su voluntad como dueño,
+hallóla siempre dócil y sumisa, pronta a sacrificarse por él y a
+prestarle todos los homenajes, con la humildad del pobre que al quemar
+ante el ídolo su incienso no espera ni pide otra recompensa que la
+satisfacción de verlo aceptado. Mas cuando, por las circunstancias que
+quedan referidas, tuvo Jacobo que humillarse a ella y mostrársele
+rendido y avasallado, crecióse Currita al punto, y sin disminuirle en
+nada su íntima confianza, ni cercenarle tampoco los continuos y siempre
+indecorosos beneficios que le prodigaba, comenzó a dejarle sentir su
+yugo, a hacerle comprender que ella era allí la dueña absoluta, y a
+saciar su vanidad, primer elemento que en todos los actos de su vida y
+todos los sentimientos de su corazón entraba, presentándole a los ojos
+del mundo, vencido, sujeto y atado, como un hermoso rey prisionero, a
+las ruedas de su carro.
+
+Por lo demás, nunca supo nadie lo que había hecho Jacobo en Italia;
+guardóse él muy bien de decirlo, y con muchas y variadas mentiras
+explicó a todo el mundo los motivos de su ausencia, quedando esta nueva
+aventura envuelta en las nubes vagas e indecisas que habrá notado
+siempre el lector, así en las cosas como en el carácter de este
+histórico personaje.
+
+Era, sin embargo, cierto que había visitado en Caprera a Garibaldi, y
+confiádole una peregrina historia que explicaba por completo la
+desaparición de los papeles, sin culpa de nadie, por supuesto. Mas el
+viejo mamarracho, sin guardar siquiera memoria de aquello, encogióse de
+hombros al oírle, y seducido por la labia de Jacobo, ofrecióle
+cordialmente cartas comendaticias para los venerables de Milán y de
+España que le pusieran a cubierto de todo recelo. Aceptólas Jacobo
+gozosísimo, creyendo ya con esto conjurado el peligro, y gastóse
+alegremente en excursiones por Italia todo su dinero, dejándose en la
+ruleta de Mónaco hasta el último céntimo del que había sacado al tío
+Frasquito. Las noticias del _sabio Mentor_ hiciéronle apresurar su
+vuelta a España, y engolfándose de nuevo a su regreso en su antigua vida
+ordinaria de crápula elegante y vagancia aristocrática, interrumpida a
+veces por solemnes intervalos políticos, quedáronsele en la gaveta las
+cartas de Garibaldi, pasósele el susto que le había llevado a Italia, y
+en su impresión natural de niño revoltoso, no volvió a acordarse de los
+masones, juzgando que también ellos le tendrían olvidado.
+
+Mientras tanto, los trabajos alfonsinos tocaban a su término, y Jacobo,
+creyendo haber pagado a buen precio con la entrega de sus papeles el
+logro de sus ambiciones, importunaba de continuo a Butrón y hacíase
+presente a todas horas en el centro de hombres políticos que dirigían
+los trabajos del partido, en demanda de una cartera que jamás se le
+había prometido en serio, pero que se le había hecho vislumbrar a lo
+lejos como precio de su hurto, en los tiempos en que era la consigna
+barrer para adentro. Mas había llegado ya la hora de barrer para fuera,
+y el taimado Butrón levantaba con disimulo la escoba para sacudir _al
+joven Telémaco_ el primer escobazo, sin echar de ver que otra escoba más
+poderosa se levantaba también a su espalda con la idea deliberada de
+ejecutar con él la misma maniobra. La estrategia de unos y otros era
+graciosa: comenzaban ya a organizarse las combinaciones ministeriales, y
+en todas ellas hacíase el papel, delante de Butrón y delante de Jacobo,
+de reservarles a uno y otro las ansiadas carteras; mas volvía la espalda
+el _joven Telémaco_, y decían todos _al prudente Mentor_, y este era el
+primero en afirmarlo, que era una temeridad, un descrédito para el
+partido dar entrada en el futuro gabinete a un botarate, un loco sin
+decoro como Sabadell, y que la cartera que este esperaba había de darse
+al señor Fernández Gallego, hombre probo, orador famoso, capaz de
+desatascar un carro, cuanto más a un Gobierno, con sólo hacer oír en las
+orejas del tiro los rotundos períodos de su enérgica palabra.
+
+Así quedaba convenido; mas tocábale la vez al respetable Butrón de
+volver la espalda y decíanse todos entonces que era una necesidad, una
+pifia, desperdiciar una cartera en aquel pobre hombre, político
+mujeriego, que debía de contentarse, a lo más, con una plenipotenciaria,
+pudiendo emplearse aquella, si no con honra, a lo menos con provecho, en
+el señor don Eusebio Díaz de la Laguna, pajarraco gordo en tiempo de
+Amadeo, que, como acontece en todas las restauraciones, habíase pasado
+con armas y bagajes al bando alfonsino en cuanto vislumbró en él la
+aurora del triunfo, ejecutando una de esas maniobras que en la farisaica
+jerga de los hombres gubernamentales se llaman _cambios políticos_,
+debiendo de llamarse charranadas o vilezas. Su entrada en el ministerio
+había de ser un poderoso puntal que aparcase las tendencias tolerantes y
+olvidadizas de la política restauradora.
+
+Al olfato finísimo del señor Pulido habían llegado todos estos apartes,
+y apresuróse a notificarlos al amigo Pepe, temeroso de perder la
+deslumbradora proyección que sobre su persona y parentela arrojaría la
+poltrona ministerial de este. Entróse, pues, una mañana en casa del
+respetable Butrón, nervioso y descompuesto, y con las falanges de su
+dedo índice ya desplegadas y la frase sacramental--¡lo dije!--, colgando
+de los labios, traspasó el misterioso biombo de nueve hojas que servía
+de reducto con el despacho a los secretos del diplomático. Allí estaba
+este, sumido en profundas meditaciones ante unos papeles que debían
+encerrar altos secretos de Estado, de los cuales apartó los ojos tan
+sólo un segundo para mirar al recién venido, murmurando con aire
+distraído:
+
+--¡Hola, Pulidito!...
+
+Mas Pulidito, alargando el inexorable dedo indicador, cual si fuesen sus
+falanges elásticas, y agitándolo de arriba abajo con la fatal oscilación
+de un péndulo acompasado, exclamó con temeroso acento:
+
+--¿Lo ves, Pepe?... ¿Lo ves?... ¡Lo dije!... ¡Lo dije!...
+
+--¿Qué?--replicó Butrón con el aire resignado de quien se prepara a
+recibir un importuno chubasco.
+
+--¿Qué?--replicó el señor Pulido en el mismo tono--. Pues nada... ¡que
+te birlan la cartera, Pepe, que te la birlan!...
+
+Y al compás de las oscilaciones de su dedo, comunicó el diplomático sus
+noticias alarmantes... El respetable Butrón no se conmovió ni pizca.
+¿Acaso era él bobo?... Al tanto estaba de todos aquellos manejos; pero
+callaba, callaba y hacía la vista gorda, porque tenía la seguridad--y
+su vanidad inmensa se la daba, en efecto--de que el futuro gabinete no
+podría prescindir de su persona y sus servicios... En cuanto a Sabadell,
+era otra cuestión: habíase forjado ilusiones absurdas, que en el futuro
+orden de cosas era imposible realizar. Sabadell era un loco, un
+mentecato que había prestado por carambola algunos servicios al partido,
+pero que no era de la madera de que la Restauración había de hacer sus
+ministros; hubiera podido serlo con un Prim o con un Serrano, pero nunca
+con un Cánovas del Castillo y con un Butrón...
+
+Detúvose aquí el diplomático con solemne pausa, y añadió
+sentenciosamente:
+
+--Todo árbol es madera, pero el pino no es caoba... En mi opinión, ni
+Sabadell puede ser ministro, ni yo puedo dejar de serlo.
+
+El dedo del señor Pulido comenzó a subir y bajar con riesgo manifiesto
+de descoyuntarse, cual si marcaran sus oscilaciones los grados de
+impaciencia de su dueño.
+
+--¿Y crees tú, Pepe, que el señor Cánovas del Castillo será de tu misma
+opinión?...
+
+Miróle el diplomático con aire de lástima y díjole al cabo:
+
+--Mira, Pulidito, hijo mío, creo que no soy del todo imbécil... Cánovas
+no da un paso sin contar antes conmigo.
+
+--¿Y ha contado contigo para proponer la candidatura del señor Díaz de
+la Laguna?...
+
+Pasmóse interiormente el gran _Robinsón_, porque ignoraba por completo
+que semejante candidatura se hubiera presentado; mas pareciéndole
+contrario a su decoro manifestar ignorancia, y cediendo a su hinchada
+vanidad, que le llevaba siempre a disfrazarlo todo con solemnes mentiras
+y enigmáticos conceptos, a fin de mantener en alza su crédito político,
+replicó imperturbable.
+
+--Ha contado.
+
+--Entonces...
+
+--Entonces, puedo asegurarte que el señor Laguna quedará siempre rana
+del pasado charco.
+
+Y dando una gran palmada con su mano de Esaú, extendida sobre los
+papeles que tenía delante, dijo solemnemente, con cierto aire de reserva
+dignísima que indicó al señor Pulido que tras el biombo de la mesa
+estaba el biombo de las cejas del diplomático, custodiando dentro de su
+frente arcanos misteriosos que a él no le era dado penetrar:
+
+--Mira, Pulidito, dejemos ya eso... Los secretos míos puedo confiarlos a
+un amigo; los ajenos, jamás... Para tu tranquilidad y tu gobierno, te
+diré, sin embargo, dos cosas... Primera, que anoche estuvo Antonio
+Cánovas conferenciando conmigo en esa misma silla en que estás sentado,
+hasta las cuatro de la mañana...
+
+Hizo el respetable Butrón un alto, para dejar saborear al señor Pulido
+la gordísima mentira, y prosiguió diciendo:
+
+--Segunda..., que al despedirse Cánovas, me entregó este proyecto de
+tratado secreto con Alemania--y golpeaba los papeles que tenía
+delante--, y necesito para estudiarlo... tiempo y soledad...
+
+Quedóse tamañito el señor Pulido ante el perfil de perro dogo de
+Bismarck que las palabras del diplomático evocaban sobre la mesa, y
+comprendiendo que se le recordaba con aquel elegante giro que el
+undécimo mandamiento de la ley de Dios es no estorbar, despidióse esta
+vez con el dedo índice muy plegadito, medrosico y esperanzado, mas no
+sin echar antes una ojeada furtiva al proyecto de tratado secreto con
+Alemania, que la extendida mano del diplomático parecía proteger contra
+todo amago de curiosidad. Algo atisbó, sin embargo, que vino a
+despertarle la sospecha de que el tal proyecto de tratado secreto no era
+precisamente con el Gobierno alemán, sino con la repostería de Lhardy,
+poderosa potencia gastronómica de la Carrera de San Jerónimo: entre los
+peludos dedos del diplomático asomaba por una esquinita la viñeta de las
+cuentas del célebre Emilio.
+
+Mas no era el señor Pulido hombre que, una vez puesto en la pista,
+retrocediese ante ningún peligro ni reparo; fuese, pues, derecho a casa
+de Lhardy y preguntóle si el señor marqués de Butrón tenía en su
+repostería alguna cuenta pendiente. Emilio, creyendo sin duda que aquel
+señor vendría a pagárselas, díjole que tenía cuatro, de las cuales era
+la más antigua la del buffet de un baile dado tres años antes en honra
+de Currita, y que el día anterior se las había remitido todas juntas por
+centésima vez, sin haber logrado aún cobrar ninguna. Enderezóse entonces
+el dedo del señor Pulido con la fuerza de una catapulta, y atónito
+Emilio, oyóle exclamar dos veces:
+
+--¡Lo dije!... ¡Lo dije!...
+
+
+
+
+--IV--
+
+
+Amaneció por fin el día 29 de diciembre de 1874, y a las once y
+cincuenta y seis minutos de la mañana, el ministro de la Guerra, Serrano
+Bedoya, saltaba violentamente de la cama, como había de saltar
+veinticuatro horas más tarde, violentamente también, de la poltrona
+ministerial... Anunciábale un telegrama del gobernador militar de
+Sagunto que el general Martínez Campos había proclamado rey de España al
+príncipe Alfonso, en las Ventas de Puzol, al frente de la brigada Dabán.
+Alborotóse el Gobierno, reunióse al punto Consejo extraordinario en el
+ministerio de la Guerra y tomóse por primera providencia la de echar el
+guante al señor Cánovas del Castillo y a otros muchos personajes de
+cuenta, entre los que se contaban el señor Pulido, _el joven Telémaco y
+el respetable Mentor_. Encerráronles por de pronto en el Saladero, con
+la sana intención de enviarles más tarde, una vez sofocada la intentona,
+a tomar camino de Filipinas los saludables aires de mar. La cortesanía
+del gobernador de Madrid, señor Moreno Benítez, proporcionóles horas
+después mejor alojamiento en el Gobierno civil; mas fuese pérfida
+intriga de los amigos o cruel ensañamiento de los contrarios, es lo
+cierto que los tres compadres, Jacobo, Butrón y Pulido, quedaron presos
+en el Saladero, pasando entre temores y sobresaltos todo el día 29 y
+también el 30, hasta que en la madrugada de este, muy cerca ya del alba,
+abriéronse ante ellos las puertas de su prisión, para cerrarse ante sus
+ojos la puerta de sus esperanzas... A las nueve y cuarto de aquella
+misma noche, hundido para siempre el Gobierno de la Revolución, había
+quedado investido de todos los poderes el capitán general de Madrid, don
+Fernando Primo de Rivera, y puestos al punto en libertad los prohombres
+alfonsinos detenidos en el Gobierno civil, apresurándose a nombrar un
+ministerio-regencia, del cual formaban parte el Gallego y el Laguna,
+quedando excluidos, por supuesto, _el joven Telémaco y el respetable
+Mentor_[20].
+
+[Nota 20: Formaban este primer gabinete alfonsino, bajo la
+presidencia de don Antonio Cánovas del Castillo, los señores Castro,
+Cárdenas, Jovellar, Salaverría, marqués de Molins, Romero Robledo, Ayala
+y marqués de Orovio. Excusado nos parece advertir que, al fingir
+nosotros un señor Gallego y un señor Laguna formando parte de este
+Ministerio, no aludimos para nada a ninguno de los señores que en
+realidad lo formaron. Y ya que de alusiones hablamos, bueno será hacer
+constar, una vez más, que yerran por completo los que han creído ver en
+algunos personajes de la presente novela retratos de personas harto
+conocidas, que sin duda lo fueron muy poco de los que tal juzgan, cuando
+encuentran semejanza entre unos y otros. Nuestros personajes no son
+retratos de individuos determinados, sino tipos de caracteres sociales;
+y si puede halagar la vanidad del artista que resulten sus creaciones
+tan reales que no pueda concebírselas sin un modelo vivo, debe de
+repugnar ala delicadeza y aun a la conciencia del escritor honrado al
+convertir por este medio un libro escrito con altos fines morales en un
+intencionado libelo.]
+
+Quedóse este anonadado, púsose Jacobo furioso, y el señor Pulido, sin
+fuerzas para enarbolar el dedo indicador, sin alientos para
+murmurar--¡lo dije!--, enmudeció como Casandra a la vista de Troya
+destruida y Grecia triunfante. Butrón bufaba, Pulido gemía, Jacobo
+echaba ajos, y entre peroratas enérgicas, amargos reproches, violentas
+reclamaciones y planes de campaña propuestos para derrocar aquel
+Gobierno que les había estafado, pasáronse algunos días, hasta que
+desembarazado algún tanto el ministerio-regencia con la llegada del
+joven monarca, pudo al fin dar vuelta a la llave de la despensa, y
+enarbolando la rama de sustanciosos dátiles, que ha venido a sustituir a
+la de olivo, antiguo símbolo de la paz, comenzó a distribuir puestos,
+honores y destinos entre sus diversos paniaguados, tocándole a Butrón
+una plenipotenciaría de primer orden. Hízose de rogar este cuanto sufría
+por una parte la prudencia y exigía por otra el decoro, y teniendo en
+cuenta sin duda que a buena hambre no hay pan duro, que a falta de pan
+buenas son tortas y que más vale pájaro en mano que buitre volando,
+marchó al fin resignado y majestuoso a representar en tierra extranjera
+la persona de Alfonso XII. Hubo también una dirección de segundo orden
+para el señor Pulido, y ofrecióse a Jacobo otra plenipotenciaría igual a
+la aceptada por Butrón. Mas _el joven Telémaco_ era hombre capaz en sus
+rencores de comprender y practicar aquella venganza de los chinos, que
+consiste en ahorcarse a la puerta de su adversario para atraer sobre él
+la cólera celeste y el odio de los ciudadanos; lleno, pues, de saña,
+rechazó con altivez la oferta, y creyendo alcanzar por sus propias
+fuerzas lo que de grado no le habían querido dar, alistóse de nuevo
+entre sus antiguos amigos los revolucionarios aún no resellados, que
+capitaneaba a la sazón el excelentísimo Martínez y prometían formar una
+oposición formidable el día en que se decidieran a reconocer la
+monarquía de Alfonso XII. Recibiéronle ellos como a un Hércules bajado
+del cielo para emprender de nuevo a su lado los doce trabajos sobre la
+tierra, y en el momento en que le encontramos volviendo de Biarritz al
+lado de Currita, traía ya lograda, con ayuda de esta fiel amiga, la
+senaduría vitalicia, altísima tribuna desde donde pretendía escalar, al
+lado del excelentísimo Martínez, el Olimpo ministerial, una vez
+efectuada la temida y esperada maniobra que con gran sigilo preparaba el
+taimado _buey Apis_.
+
+A poco presentaba Madrid su animado aspecto de invierno, y dos sucesos
+trascendentales ocupaban la atención de los políticos y los elegantes:
+la apertura de las Cortes y el casamiento del monarca. Prometía la
+primera campañas parlamentarias nunca vistas; hacía esperar el segundo
+diversiones y regocijos jamás disfrutados, y unas y otros discutíanse y
+aun preparábanse en los salones de Currita, centro por aquel tiempo de
+los más importantes hombres políticos de la futura oposición dinástica,
+a la vez que de lo más _gommeux_, lo más _poisseux_ de la alta sociedad
+madrileña. Sus _après dîners_ de los viernes llegaron a tener fama, y
+con igual facilidad se concertaba en ellos un gabinete que se
+desconcertaba un matrimonio, se ganaba un diputado para la oposición que
+se perdía una muchacha para siempre, minada al amparo bienhechor de la
+dama, por esa galantería de algunos salones, que llama un autor, nada
+asustadizo por cierto, _trabajo de zapa que el vicio emplea para minar
+la virtud_. Pedro López comparaba en _La Flor de Lis_ el salón de
+Currita con aquellas famosas tertulias que comenzaron en el hotel
+Rambouillet y acabaron con madame Staël, Recamier, Tallien y Girardin; y
+ciertamente que si no se encontraba en aquel como en estas la culta y
+amena conversación y la urbanidad más exquisita de antaño, que ha venido
+a ser hoy entre damas y caballeros como atributo exclusivo de las
+pelucas empolvadas y las chorreras de encaje, encontrábase de igual modo
+aquel principio disolvente de toda moral, que consiste en tolerar y
+autorizar el escándalo.
+
+Viose entonces claro como nunca la funesta influencia que ejerce en una
+sociedad entera una de esas reinas de la moda que comienzan escotando
+los trajes y acaban escotando las costumbres; que empiezan imponiendo el
+yugo de sus elegantes extravagancias y terminan imponiendo el de sus
+desvergonzados vicios; que familiarizan con el escándalo y lo hacen
+tolerable y de buen tono hasta a los ojos de las personas virtuosas, que
+llegan a contemplar sin extrañeza, sin rubor y sin protesta,
+espectáculos como el que ofrecía Currita haciendo los honores de su casa
+con distinción elegantísima, en compañía del marqués de Sabadell,
+mientras sus hijos yacían olvidados, cada cual en un colegio, y
+Villamelón, reblandecido ya casi por completo, jugaba al bésigue o al
+tresillo con las celebridades del momento, o tentaba la paciencia de sus
+tertulianos encerrado, como en un círculo vicioso, en sus ordinarios
+tópicos de conversación: el combate _terro-naval_ de Cabo Negro, los
+prodigios de su cocinero, los adelantos de su fotografía, las ventajas
+de la incubación artificial de los huevos de gallina, o las extrañas
+peripecias del doctor Tanner y el italiano Succi, que, con gran pasmo
+suyo, parecían haber resuelto el problema, para él horripilante e
+incomprensible, de vivir sin comer.
+
+Un nuevo escándalo, iniciado y meditado en casa de Currita y llevado a
+efecto a la sombra de esta, y quizá, quizá bajo su protección misma,
+vino a probar a las personas sensatas que tan peligrosa es la proximidad
+del vicio, que aun sin estar de él contaminado, se respira en su
+atmósfera cierta ponzoña que trastorna y extravía, y hace al cabo
+resbalar y caer... Margarita Belluga, una de las jóvenes que al pisar
+por primera vez los salones del gran mundo había llamado más la atención
+por su candor y su pureza, desapareció un día súbitamente de casa de
+sus padres, para aparecer a poco en Italia, _magna parens artium_, y
+refugio insondable de pillos de todas las naciones, casada con Celestino
+Reguera, el pintorzuelo cómplice de Currita en sus atentados pictóricos,
+que había conservado siempre la dama a su lado, para alumbrar su corte
+con los resplandores de un genio, a la manera que Filipo mantenía en la
+suya a Aristóteles, y Augusto a Virgilio, y Carlos V a Garcilaso, y Luis
+XIV a Molière.
+
+Comenzaron entonces las lamentaciones y las extrañezas, los comentarios
+y los sobresaltos, y la murmuración no fue ya el ruido de una ola al
+reventar en la playa, sino que cundió y se hizo formidable, y resultaron
+todos los imponentes estrépitos del mar batiendo las costas... Mas a
+pesar de que todo el mundo vio claro el viento que había desatado
+aquella tormenta y los polvos de que salían aquellos lodos, tan sólo dos
+de las muchas madres honradas que acudían a los saraos de Currita
+dejaron de llevar allí a sus hijas; tan sólo uno de los muchos maridos
+con decoro que a ellos concurrían retrajo a su mujer de aquella casa
+funesta a que se hacía necesario acudir, porque... porque... se pasaban
+allí ratos deliciosos, era la dama quien fijaba en sus salones las leyes
+del buen tono, y el ser admitido en su casa era un brevet de elegancia y
+de notoriedad.
+
+Mas un día corrió por Madrid una noticia estupenda, que se escuchó al
+principio como un absurdo inventado por algún ocioso del Veloz;
+concediósele más tarde la verosimilitud que hubiera merecido la de que
+Sagasta cantaba misa o el Gran Turco se había hecho monje bernardo, y
+extendióse al fin como un hecho inverosímil, pero cierto, absurdo, pero
+verdadero, desde los salones hasta las antesalas, y desde los pasillos
+del Congreso hasta los de los teatros, llenando a todo el mundo elegante
+de asombro, de extrañeza y de curiosidad. La imaginación siempre
+exaltada de los madrileños aderezó el hecho con interpretaciones y
+comentarios, y unos vieron en él un manejo político, otros una rivalidad
+femenina, algunos una señal de reconciliación entre el mundo devoto y el
+profano, y varios, los que se decían más enterados y eran más hábiles en
+aquello de ajustarle las cuentas al prójimo, vieron, por el contrario,
+una emboscada peligrosa que la más inflexible de las beatas tendía a la
+más tolerante de las pecadoras; un reto del calendario piadoso a la
+mitología pagana; un combate singular entre la marquesa de Villasis, que
+arrojaba el guante, y la condesa de Albornoz, que se apresuraría sin
+duda a recogerlo.
+
+Porque era el caso que habían circulado por ciertas casas privilegiadas
+de la alta sociedad madrileña unas lindas tarjetas litografiadas, en que
+la marquesa de Villasis anunciaba a sus numerosos amigos que abría las
+puertas de sus salones, y fijaba como día de recepción--¡aquí estaba el
+busilis!--el mismo fijado por Currita: ¡los viernes!... La noticia llegó
+a casa de esta un miércoles por la noche, estando presente tan sólo la
+duquesa de Bara, Carmen Tagle, Leopoldina Pastor y la Valdivieso;
+algunos señores mayores jugaban al tresillo, y en la sala de billar
+oíanse a lo lejos los secos golpes de las bolas y los tacos. Currita
+recogió, en efecto, el guante, y puesta en guardia al punto, manifestó
+su asombro con ingenua sencillez de cándida tortolilla.
+
+--¿De veras?... ¡Cuánto me alegro!... Supongo que habrá convidado a las
+novicias del Sagrado Corazón...
+
+Riéronse todos a carcajadas, y ella, muy extrañada de aquellas risas,
+prosiguió diciendo:
+
+--Pues no lo digo de burlas... Creed que lo decía sin ningún
+_arrière-pensée_... Como María es tan piadosa y suele darle a todo un
+tinte devoto...
+
+--¡Pues claro está!--replicó muy seria la de Bara--. Por eso ha
+convidado también a los congregantes de San Luis.
+
+--Y por lo menos exigirá a los presentados la cédula del cumplimiento
+pascual.
+
+--Y el certificado de buenas costumbres del cura párroco...
+
+--¡Qué delicia!... ¿Y abrirán el baile rezando el rosario?...
+
+--Como que tocará el cuarteto de la capilla real, y se cantarán en los
+intermedios los Gozos de san José.
+
+--¡Ya lo creo!... La Villasis sabe hacer bien las cosas, y de seguro que
+ha pedido al arzobispo indulgencia plenaria para todos sus tertulianos.
+
+--Pero, en suma--dijo al fin Currita, deteniendo aquella granizada de
+burlas--, ¿qué es lo que se propone esa pobre María?...
+
+Aquí miró a todas partes con gran misterio el que había traído la
+noticia, y las cinco señoras alargaron las cabezas y abrieron las orejas
+con curiosidad intensísima.
+
+--Pues dice..., dice... que se propone recibir a... mujeres honradas...
+
+Un ¡ya! general, preñado de extrañas e intencionadas inflexiones, se
+escapó de todos los labios, y la Albornoz, abriendo cándidamente los
+ojos, dijo con su suave vocecita:
+
+--Pues a mí no me han convidado hasta el presente...
+
+Las señoras soltaron el trapo a reír, y dijeron todas al mismo tiempo:
+
+--Ni a mí...
+
+--Ni a mí...
+
+--Ni a mí...
+
+Leopoldina Pastor no dijo nada; púsose muy encendida, y dando una brusca
+media vuelta, sentóse al piano y comenzó a tocar furiosamente la antigua
+canción del _¡Trágala!_...
+
+Anocheció por fin el viernes, llegó la hora de comer, y tan sólo trece,
+de los veinte personajes convidados, se sentaron aquella noche a la mesa
+de los consortes Villamelón. El número era funesto, y la duquesa de
+Bara, que supuso al punto la causa de tan repentina baja, dijo muy
+quedito a su sobrino el duque de Bringas:
+
+--Mal número... ¿Si será esta la _última cena_?
+
+--Con tal que no te toque a ti el papel de Judas.
+
+--¡Oh, no, no!... Yo le soy fiel a Curra.
+
+--¿Pero por qué han desertado los otros?
+
+--Pues nada, hijo, que ha habido conjunción de pucheros y el de María
+Villasis triunfa.
+
+--Será más delicado.
+
+--¡Pchs!... Bizcochitos de monja y tocino de cielo... Prefiero el de
+Curra: es más sustancioso.
+
+--¿Pues cuál es?...
+
+--_Olla podrida_.
+
+Y con tales ganas comenzaron a reír la tía y el sobrino, que casi
+vinieron a echar por las narices el _consommé à la Régence_, servido en
+magnífica vajilla de plata, con que los ilustres comensales comenzaron a
+apaciguar sus respectivos apetitos... Con estos augurios funestos dio
+principio la comida, lenta y desanimada; Villamelón, con gravedad
+señoril y solemne aspecto, embaulaba en silencio, sin ocuparse gran cosa
+de la embajadora de Alemania y la duquesa de Bara, que tenía a derecha e
+izquierda, consultando a cada paso el _menú_, impreso con vivos colores
+en apergaminada vitela, al estilo de los antiguos misales de la Edad
+Media, y no satisfecho con esto, preguntando de cuando en cuando con
+sigilo prudentísimo al criado que le servía:
+
+--¿He comido de todo?...
+
+Frente por frente estaba Currita, teniendo a su derecha al embajador de
+Alemania, y a su izquierda al excelentísimo señor don Juan Antonio
+Martínez, _buey Apis_ por otro nombre, que olvidando con loable
+magnanimidad antiguos rencorcillos, era a la sazón íntimo de la dama,
+como sustituto del respetable Butrón en el cargo de _Mentor_ del _joven
+Telémaco_. Prodigábale Currita atenciones delicadísimas y hablábale a
+veces en voz baja, con muestras de íntima confianza: en una de estas,
+mostróle rápidamente con ademán misterioso un pequeño objeto que había
+sobre la mesa. Entre los mil primores y monerías que la adornaban,
+veíanse ante el cubierto de cada caballero pequeños _bouquets_ de
+violetas para el ojal del frac, puestos en diminutos vasitos de cristal,
+ligeros y diáfanos cual si fuesen de aire petrificado, y teniendo todos
+en el centro una pequeña flor de lis, lindísima maravilla natural,
+criada a fuerza de cuidados en las estufas de Currita. Con significativa
+sonrisa mostróle la dama al _buey Apis_ el _bouquet_ que tenía delante,
+y este, sonriendo también, dijo entre dientes, sin que ella protestase:
+
+--El diablo son las mujeres...
+
+Entre estos dos grupos principales que ocupaban ambas cabeceras
+sentábanse el resto de los convidados: la señora de López Moreno, que
+redondeaba a la sazón su inmensa fortuna prestando al veinte por ciento;
+la marquesa de Valdivieso, que no atestiguaba ya sus sentencias con la
+autoridad de Paco Vélez, sino con la de Fermín Doblado; la condesa de
+Balzano, divorciada de su marido y en pleito con sus hijos; el duque de
+Bringas, declarado pródigo por los tribunales a instancias de su esposa;
+don Casimiro Pantojas, buscando siempre el _paulot postfuturum_ de algún
+verbo griego; dos diputados novatos, cándidos provincianos todavía, a
+que la ilustre condesa, de acuerdo con el excelentísimo Martínez, tendía
+el anzuelo de sus banquetes para pescarlos en la oposición futura; el
+espiritual Pedro López, que pagaba su cubierto todos los viernes con
+algunas columnas de _La Flor de Lis_ de prosa _gelatinesca_, y el
+marqués de Sabadell, que al notar las siete bajas habidas en el número
+de convidados, dirigía a Currita miradas impacientes, que hacían en la
+comprimida cólera de esta el efecto que el viento hace en el fuego, y
+parecían demostrar en ambos el pesar de ver frustrado en parte algún
+plan que proyectaban.
+
+El berrenchín de Currita igualaba, en efecto, a su inquietud, porque
+justamente pertenecían sus convidados prófugos a aquella parte sana y
+virtuosa de la sociedad madrileña que se complacía ella en atraer a su
+casa para acallar con el ejemplo de estos los escrúpulos de algunos
+otros, a la manera que en ciertos garitos de industrias prohibidas
+colocan en el portal la muestra de alguna otra industria inocente, que
+desorienta a la policía y sirve de cebo a los incautos. Faltaban, pues,
+aquella noche los duques de Astorga, que con gran acierto habían sido
+elegidos por el nuevo monarca para formar parte de la alta servidumbre
+de la joven reina; los condes de Orduña, nobles figuras del antiguo
+bando carlista, fiel siempre a la desgracia, y la marquesa de Lebrija,
+cuyo prurito de socorrer y presidir asociaciones pías habíale
+conquistado justamente la doble fama de caritativa y de vanidosa.
+Faltaba también el tío Frasquito, que, con gran indignación de Currita,
+no se había tomado el trabajo de disculpar su ausencia; y faltaba
+Leopoldina Pastor, que la había disculpado tan sólo con una lacónica
+esquelita, diciendo que un indecente orzuelo le había aparecido en un
+ojo, poniendola de humor malísimo. La ausencia de estos dos últimos
+hería, más que ninguna otra, el amor propio de Currita, porque eran él y
+ella de esos pájaros que se retiran a tiempo del árbol que pierde su
+sombra y tienden el vuelo hacia el que comienza a verdear.
+
+Azoraba todo esto a Currita, pareciéndole indicio cierto de conjura
+sospechosa, y al mismo tiempo que procuraba sostener y animar la
+desmayada conversación de sus comensales, prestaba oído atento a lo que
+por fuera del comedor pasaba... Sucedía de ordinario los viernes que,
+aun antes de terminarse la comida, poblaban ya los salones gran número
+de tertulianos que se apoderaban de las mesas de tresillo y de billar y
+formaban grupos y corrillos llenos de la alborotada animación, que
+duraba siempre hasta muy entrada la madrugada... Nada se oía aquella
+noche, y cada vez más inquieta Currita procuraba alargar la comida,
+agotando todos los recursos de su ingenio e intercalando entre plato y
+plato historietas que equivalían a las más picantes salsas, con el fin
+de dar tiempo a la llegada de la gente y evitar que los comensales
+recibiesen la mala impresión de encontrar los salones desiertos. Fuele
+ya imposible alargar por más tiempo la ímproba tarea y puso al cabo fin
+a la comedia con una escena misteriosa, seguida de un golpe teatral
+hábilmente dispuesto... Su diminuto piececito tocó ligeramente por
+debajo de la mesa la pezuña del _buey Apis_, y ambos cruzaron con Jacobo
+una rápida mirada de inteligencia que parecía significar: ¡Alerta!
+Entonces, tomando Currita el _bouquet_ que tenía Martínez delante, tuvo
+la exquisita galantería de ponérselo ella misma en el ojal, repitiendo
+la acostumbrada frase de las floristas parisienses:
+
+--_Monsieur_... _Fleurissez votre boutonnière_...
+
+Mas Jacobo, con jovialidad perfectamente afectada, detúvola en mitad del
+camino, diciendo desde su sitio:
+
+--¡Cuidado, Martínez, cuidado!... Que le tienden a usted un lazo...
+
+--¿Un lazo?--exclamó Currita, retirando vivamente el ramito.
+
+--Sí, señor, un lazo--afirmó Jacobo riendo--. ¿Pues no ve usted que
+lleva el _bouquet_ una flor de lis?...
+
+--¡Ay, Jesús!--replicó Currita escandalizada--. Entonces ¡protesto,
+protesto!... Yo persuado a quien puedo, pero no sorprendo a nadie...
+¿Quiere usted que se la ponga, Martínez?... ¿Sí o no?...
+
+--¡Jú, jú, jú, jú!--mugió _el buey Apis_, haciendo con la cabeza ademán
+afirmativo.
+
+--¿La acepta usted entonces?--preguntó Currita.
+
+--La acepto.
+
+--¿Con todas sus consecuencias?...
+
+--Con todas sus consecuencias--repitió _el buey Apis_.
+
+Y paseó por todos los presentes una mirada orgullosa, casi fiera, que no
+carecía de la tosca grandeza de un Mario, a la vez plebeyo y formidable,
+que se dejase acariciar por afeminados patricios... Un aplauso general
+acogió la declaración del antiguo revolucionario, y Villamelón, muy
+conmovido, propuso un brindis en honor del rey Alfonso XII. Apuráronse
+las copas, y Fernandito, tomando entonces la que había servido a
+Martínez, dijo solemnemente:
+
+--Esta copa tendrá con los años gran valor histórico. ¿Me entiende
+usted, Martínez?... Permítame que la guarde... Quiero legarla a mis
+hijos.
+
+Y con su recuerdo histórico muy empuñado fue a ofrecer el brazo a la
+embajadora de Alemania, para pasar al saloncito azul, donde se
+acostumbraba a servir el café en aquellos días de gala... Allí acabaron
+los triunfos: el salón estaba vacío, y por sus puertas abiertas veíase a
+la izquierda el otro salón amarillo, y a la derecha, el gran salón de
+baile, que sólo se abría e iluminaba los viernes, ambos desiertos. En el
+primero, divisábanse a lo lejos, en un apartado rincón, cuatro señores
+muy graves, muy tiesos, jugando al tresillo; en el segundo, reverberaban
+las luces en el brillante parquet de finísimas maderas enceradas y en
+los colosales espejos, dando a todo aquel recinto el aspecto fantástico
+y temeroso, en medio de su magnificencia, de aquellos palacios
+encantados que se describen en los cuentos de hadas. El fiasco era
+completo, y aturdida Currita miró espontáneamente hacia el magnífico
+reloj de bronce dorado que había allí cerca, sobre una chimenea: ¡eran
+ya las diez y cuarto!...
+
+Vio entonces a su espalda, en el mismo salón azul, una dama muy apuesta
+y elegante dormida en una butaca: tenía en la mano un número de un
+periódico de modas, caído negligentemente sobre la falda, y dábale de
+lleno en el rostro la tibia luz de una gran lámpara colocada en un
+trípode, cuyos reflejos recogía amplia pantalla de seda de suaves
+matices... Era Isabel Mazacán, la pérfida Mazacán, reconciliada dos
+meses antes con Currita y dispuesta a pelearse otras mil veces con ella
+en cuanto el tiempo y la ocasión se presentasen. Ninguna tan propicia
+como la presente, y fingiéndose dormida en aquella soledad, abrió
+poquito a poco los ojos con tan cómico espanto, con tan chistoso
+sobresalto, que todos los presentes soltaron la risa...
+
+--Jesús, hija, dispensa..., pero al verme tan sola me quedé dormida.
+
+Parecióle la broma a Currita de malísimo gusto y contestó muy picada:
+
+--¡Qué delicia!... ¿Y soñarías sin duda con los angelitos?...
+
+--Algo había de eso, porque soñaba contigo...
+
+Guardóse muy bien Currita de pedirle la interpretación del sueño, mas la
+Valdivieso, con su importunidad acostumbrada, dijo muy gozosa:
+
+--¡Vaya una coincidencia!... ¿Y qué soñabas?...
+
+--Pues nada, hija... Que también se había ido a casa de la Villasis la
+_pobre Curra_.
+
+Y la grandísima tuna de la Mazacán pronunciaba aquel _pobre Curra_ con
+un aire de lástima, con un acento de chunga, que la compadecida se
+revolvió furiosa, diciendo con su inocente risita:
+
+--Pues mira, mujer..., ni dormida ni despierta se me hubiera ocurrido de
+ti semejante cosa.
+
+--¿Y por qué?
+
+--Pues por dos razones... La segunda, porque tú no querrías ir...
+
+--Y la primera, porque María Villasis no querría que yo fuese--dijo la
+Mazacán echándose a reír con todo su desparpajo.
+
+--Justo--replicó Currita--. Lo mismo, lo mismo que don Simplicio
+Bobadilla Majaderano y Cabeza de Buey: «Puesto que Leonor renuncia a mi
+mano, renuncio a la mano de Leonor...».
+
+La Mazacán iba a contestar, pero entraron en aquel momento Carmen Tagle,
+Paco Vélez y Gorito Sardona, todos muy compungidos, diciendo que venían
+del Real, pero que no había allí nadie, nadie... Al pronto creyeron
+ellos que Monsieur tout le monde estaría en casa de Curra, porque ¡claro
+está! como era viernes... Pero supieron luego que el _grand complet_ era
+aquella noche, ¡quién lo creyera!, en casa de la Villasis; y por eso,
+ellos, muy indignados, habían venido a protestar, porque no les parecía
+decente acostarse en aquella ocasión sin dar las buenas noches a la
+_pobre Curra_.
+
+Escapóse la _pobre Curra_ como pudo de aquellas muestras de compasión
+que le atacaban los nervios y dirigióse muy de prisa a la sala de
+billar, donde Jacobo, los dos diputados y el excelentísimo Martínez
+conferenciaban a solas. Felicitaron todos a la dama por lo hábilmente
+que había dispuesto y representado la comedia del _bouquet_, llamada a
+tener gran resonancia. Al día siguiente, _La Flor de Lis_ daría cuenta
+de ella, preparando de este modo el terreno para la declaración solemne
+que a los pocos días pensaba hacer en el Senado el excelentísimo
+Martínez... Mas todavía juzgaba este necesario, antes de dar aquel
+último paso, atar bien otro cabo importante: parecíale prudente tentar
+antes el vado en Palacio.
+
+Currita ofreció al punto sus servicios; ella era dama de honor desde los
+tiempos de Isabel II, y al casarse el monarca, dos meses antes, habíase
+visto obligada la nueva reina a enviarle también su cruz de dama...
+Martínez meneó la gran cabezota; no era esto precisamente lo que él iba
+buscando, porque el explorador a que había echado el ojo, para que como
+heraldo suyo entrase en Palacio, era Jacobo; podía este como Grande de
+España...
+
+La baronesa viuda de Platavieja le cortó la frase, entrando en la sala
+seguida de sus seis hijas, amables retoños que en unión de la madre
+formaban en cantidad y calidad la suma de los pecados capitales, nombre
+por el cual se las conocía en la corte... Madre e hijas venían también
+presurosas e indignadas a protestar delante de la _pobre Curra_, y la
+señora baronesa aseguro _coram populo_ que lo que había hecho la
+Villasis aquella noche era ni más ni menos que un timo...
+
+--¡Un verdadero timo!--repitieron en coro las amables señoritas de
+Platavieja, rodeando al punto como enjambre de mariposas a los dos
+diputados, jóvenes y solteros, con la idea sin duda de pegarles alguno.
+
+Imposible fue ya continuar la plática ante aquellos testigos, y la noche
+corrió lenta y aburrida, sin más incidentes. María Valdivieso, que
+andaba de monos con su prima, procuraba bostezar con fingido disimulo
+siempre que la miraba esta; la embajadora de Alemania cantó con notable
+falta de gracia una _balada_, que calificó la duquesa de _ladrido_, y a
+las doce y cuarto, cuando Pedro López, después de tomar el té y encerrar
+en sus bolsillos provisión de _sandwiches_ suficiente para toda la
+semana, comenzó a hacer el recuento para la crónica de salones que
+publicaba _La Flor de Lis_ todos los sábados, sus ojos atónitos pudieron
+tan sólo contar bajo los artesonados techos el número exiguo de catorce
+señoras: siete pertenecían a la familia de los pecados capitales y las
+otras siete podían repartirse entre la de los enemigos del alma: mundo,
+demonio y carne.
+
+La marquesa de Villasis triunfaba en toda línea, y las _ciento veinte_
+mujeres honradas que reunió aquella noche en su casa y siguió reuniendo
+todos los viernes vinieron a probar a los pesimistas lo que había dicho
+ella misma a la marquesa de Butrón en época no lejana:
+
+--Madrid no es un lodazal...
+
+Cierto que hay en él _algo que huele a podrido_ y esparce por todas
+partes su mal olor, a la manera que las emanaciones de una pequeña
+charca se extienden e inficcionan toda una hermosa campiña y tiñen la
+vegetación salubre con los mismos desconsoladores tintes de la enferma.
+Mas este algo podrido, esta charca hedionda, desbordada siempre por la
+desvergüenza propia y la cobardía ajena, mezclándose con el agua pura y
+comunicándole en apariencia sus impurezas, habíala ella estancado en
+casa de la Albornoz; y al quedar deslindados los campos, la lógica de
+los números metió la mano inexorable _dessus du panier_ del gran mundo y
+sacó tan sólo catorce mujeres perdidas, por ciento veinte mujeres
+honradas.
+
+Un periódico regañón hizo, sin embargo, de las damas de aquel tiempo
+otra subdivisión distinta:
+
+Bastantes buenas.
+
+Pocas malas.
+
+Muchas que, siendo de las primeras, se parecen a las segundas.
+
+
+
+
+--V--
+
+
+La noticia cayó como una bomba, y aunque muchos quisieron negarla frente
+a frente de la evidencia misma, estrellábanse sus negaciones contra un
+documento oficial, legítimo y auténtico, que había circulado el día
+anterior por todas las casas de la Grandeza. Era un oficio de la
+mayordomía mayor de su majestad, en que el jefe superior de Palacio
+decía letra por letra y punto por punto a todos los Grandes de
+España...: «Excelentísimo señor: Su majestad el rey don Alfonso XII (q.
+D. g.) se ha servido señalar la hora de las dos de la tarde del día 7 de
+febrero para la ceremonia de cubrirse ante su Real presencia los señores
+Grandes de España que al margen se expresan, etc., etc.». Y entre
+aquellos nombres al margen expresados, por riguroso orden de antigüedad
+inscritos, recordando todos ellos la grandeza de los caracteres, la
+firmeza de las virtudes, la nobleza de los pensamientos y el valor de
+las hazañas de que está llena nuestra historia, leíase con todas sus
+letras, puesto el segundo, el del excelentísimo señor don Jacobo
+Téllez-Ponce Melgarejo, marqués de Sabadell.
+
+El caso era curioso, y los aficionados a investigar la razón íntima de
+los actos del prójimo, los inteligentes en escudriñar los puntos oscuros
+de los más sencillos eventos de las vidas ajenas, los más hábiles
+peritos en el arte sutilísimo de atar cabos con cabos, encontraron al
+punto empalmes subterráneos entre el oficio del jefe superior y el
+suelto que había publicado _La Flor de Lis_ algunos días antes. Según
+esta, susurrábase que cierto personaje de gran importancia, retirado
+algún tiempo de la política, volvía de nuevo a la arena del combate,
+seguido de _numerosa mesnada_ y enarbolando en su robusta mano, con
+honrada independencia, la bandera de Alfonso XII.
+
+Una dama angelical, conocidísima en los altos círculos por su ingenio,
+su elegancia y su belleza, habíale arrancado, en un banquete, una
+confesión explícita, aunque no pública, de sus nuevas simpatías
+dinásticas... Un ramo de violetas había sido la ocasión, y un ángel fue
+el instrumento. ¡Feliz el atleta que entra en la nueva senda bajo tan
+poéticos auspicios!...
+
+El suelto delataba por lo cursi la pluma de Pedro López, y el resto de
+la charada fue descifrada sin mas que una leve duda... En buena hora que
+Martínez fuese el atleta; ¿pero cómo diablos podía ser Currita el ángel
+de la adivina?... Uno descifró el enigma.
+
+--De manera muy sencilla... También Lucifer lo fue.
+
+Quedaron todos convencidos, y el Ministerio de Instrucción Pública,
+confiado a las lenguas murmuradoras, comenzó a analizar con
+investigadora atención el hecho de que se trataba...
+
+Desde luego, saltó a la vista de todos una particularidad, por decirlo
+así, de índole doméstica: Jacobo era tan sólo marqués consorte, y
+veníanle sus derechos a la Grandeza exclusivamente por su mujer, de la
+cual estaba separado hacía doce años... Discutióse el punto, y quedó
+convenido, por unanimidad, que el hacer uso de este derecho era, por
+parte de Jacobo, una verdadera indecencia.
+
+Una vez fallado este punto, pasóse a considerar los hilos diplomáticos
+que unían la charada de _La Flor de Lis_ con el oficio del jefe superior
+de Palacio...
+
+Jacobo habíase afiliado después de la Restauración en la _mesnada_
+revolucionaria capitaneada por el atleta Martínez, que tan sólo había
+reconocido hasta el presente al nuevo monarca en un banquete privado y
+bajo el símbolo de un ramo de violetas presentado por un ángel no
+inscrito en las jerarquías celestiales... El hecho, pues, de presentarse
+el marqués consorte en Palacio indicaba a las claras que _el buey Apis_,
+su jefe, daba otro paso adelante, enviando un fiel explorador a la
+fértil tierra de Mesopotamia...
+
+El hecho resultaba evidente, y quedó también convenido que el caso, sin
+dejar de ser una indecencia, era al mismo tiempo un acto político: cosas
+ambas que, según dictamen de peritos, podían aunarse y darse las manos
+en amigable consorcio, como se las habían dado ya el atleta, el ángel y
+el ramo de violetas...
+
+Otro tercer problema apareció al punto sobre el tapete, como
+consecuencia legítima del primero y secuela irremisible del segundo...
+¿Quién sería el padrino que presentase al héroe en la corte?... ¿Quién
+tendría valor suficiente para apadrinar una indecencia y correr los
+futuros contingentes de un avance político?...
+
+Era tradicional costumbre entre los Grandes que habían de cubrirse
+convidar, para ser apadrinados en la ceremonia, a aquel otro Grande ya
+cubierto que de cerca o de lejos fuese el jefe de la familia; y éralo de
+la de Sabadell el anciano duque de Ordaz, prototipo de honradez y de
+nobleza...
+
+Los olfatos más diestros en aquello de seguir la pista a un enredo
+pusiéronse al punto en movimiento, y a poco quedó averiguado que Jacobo
+había tenido la desfachatez de convidar al viejo duque, y el noble
+anciano el decoro de negarle la demanda. La incógnita quedó, pues,
+sumida en el pozo del misterio, sin que lograsen sacarla a flote los
+retorcidos hilos de la conjetura; una esquelita litografiada, que vino,
+siguiendo paso a paso al oficio de Palacio, encargóse dos días después
+de tirar de la manta. Los curiosos batieron palmas:
+
+ ¡Albricias, albricias!
+ Padrino tenemos...
+
+En la esquela decía: «El marqués de Villamelón y de Paracuéllar, conde
+de Albornoz y de Calatañazor, suplica a vuestra excelencia se sirva
+asistir a la ceremonia de cubrirse de Grande de España el excelentísimo
+señor don Jacobo Téllez-Ponce Melgarejo, marqués de Sabadell, de quien
+es padrino, para cuyo acto se ha servido su majestad señalar el día 7 de
+febrero de 1878, a las dos de la tarde, en su Real Cuarto».
+
+El éxito sobrepujó a la expectación, y añadióse al caso, nemine
+discrepante, otro tercer carácter... Sin duda era una indecencia, de
+cierto era un acto político y de seguro prometía ser un sainete
+chistosísimo.
+
+El día amaneció nublado, era el viento muy frío, y gruesos copos de
+nieve comenzaron a caer, entrada ya la tarde, cual espesa lluvia de
+jazmines. Un gran landó desembocó entonces como un rayo por la derecha
+del Real, describió un rápido semicírculo en torno de la plaza de
+Oriente y se detuvo frente a Palacio, en la puerta del Príncipe, de
+repente, en firme, con una de esas paradas maestras con que sólo la
+férrea mano de Tom Sickles sabía sujetar un tronco sin destrozarlo. Su
+cara de remolacha aparecía, en efecto, en lo alto del pescante,
+zambullida en enorme cuello de pieles, y su cabeza cuadrada quedó al
+descubierto cuando, saltando Fritz del asiento como empujado por un
+resorte, abrió la portezuela, tieso, acompasado y expedito, como
+verdadero lacayo elegante y correcto.
+
+Asomóse entonces por la portezuela un sombrero de tres picos con plumas
+blancas erizadas, y luego un zapato de charol con hebilla de oro, y una
+pantorrilla bien rellena, calzada con media de seda blanca. Sonó después
+dentro del coche un ¡Berr! formidable, vehemente y angustioso, como el
+del que se arroja a un estanque de agua helada, y apareció al fin,
+uniendo aquellas extremidades, un magnífico abrigo de pieles de marta
+que envolvía al marqués de Villamelón, vestido de gran uniforme. Hubo un
+momento de pausa, en que Fernandito daba pataditas en el suelo, diciendo
+con gran impaciencia:--¡Vamos!...
+
+Apareció entonces la formidable cabeza del _buey Apis_, y a poco, el
+excelentísimo Martínez de cuerpo entero estaba a su lado, envuelto en
+su levitón y con su inseparable garrote en la mano. Otra pequeñita,
+oculta bajo un guante oscuro, asomó entonces por la portezuela, posóse
+en la de Villamelón, y sin tocar casi en el estribo, viose saltar en
+tierra la elegante figura de la marquesa de Valdivieso.
+
+Hubo una nueva pausa, hubo nuevas pataditas de Fernandito, repitiendo
+¡vamos!, y apareció entonces, muy despacito, la roja cabecita de la
+Albornoz, engarzada en un sombrerito negro; recorrió con rápida mirada
+los varios coches detenidos a uno y otro lado de la puerta de Palacio, y
+bajó después lentamente, mirando siempre en torno suyo y diciendo al
+cabo muy disgustada:
+
+--¡Pues no ha venido todavía!...
+
+--¡Si no tiene formalidad ninguna!--replicó Villamelón muy impaciente--.
+Apuesto a que llega tarde. ¿Sabes?
+
+Y como si el reloj de Palacio quisiera aumentar su zozobra, dio en aquel
+momento la una y tres cuartos. Villamelón ofreció el brazo a la
+Valdivieso para subir la gran escalera, y Currita subió detrás apoyada
+en el del _buey Apis_. Por el ramal opuesto subía al mismo tiempo un
+viejo gordo, con la barba blanca muy recortada, hablando vivamente con
+otro viejo flaquito, muy atildado y pulcro; el gordo vestía sencilla
+levita abrochada, y el flaco, uniforme de teniente general con sus
+accesorios de gala.
+
+Al verles Currita, apretó vivamente el brazo del _buey Apis_, diciéndole
+muy por lo bajo:
+
+--Mire usted quién va allí, Martínez... Gallego, el ministro de Gracia
+y Justicia... En cuanto le vea a usted se asusta... ¡Anda!..., ya nos
+mira... ¡Qué delicia!... De fijo que esta noche se declara en el
+gabinete la crisis...
+
+La presencia del _buey Apis_ produjo, en efecto, honda impresión en el
+viejo gordo, designado por Currita como ministro de Gracia y Justicia;
+detúvose un instante sorprendido, llamó la atención de su compañero y
+dialogaron breve rato, él como extrañado y suspenso, el otro como
+asombrado de su extrañeza.
+
+La cosa íbase formalizando; desde la caída de Amadeo no había entrado
+Martínez en Palacio, y su presencia allí en aquel momento, aunque fuera
+sólo como curioso, prestaba al acto de Jacobo una sanción pública que
+acrecía su importancia. El excelentísimo Martínez, mirando de reojo al
+ministro, manifestó deseos de conocerle; Currita no le dejó acabar.
+
+--Pues nada más fácil... Ahora mismo; ya verá usted...
+
+Y contestando con un gracioso saludo al profundo que ya en lo alto de la
+escalera le hacían los dos viejos, dijo de pronto:
+
+--¡Gallego!... Un momento... Tengo que pedirle a usted un favor...
+Necesito una cruz sencillita..., una encomienda de Isabel la Católica o
+de Carlos III, cualquier cosa... Se casa un chico de mi apoderado de
+Granada y quisiera hacerle ese regalito... Es un poquillo vanidoso y le
+gusta colgarse dijes... Con que le mandaré a usted una notita... ¿Eh,
+Gallego?...
+
+Y luego, de repente, como cayendo en la cuenta:
+
+--¡Ay, por Dios, dispénseme!... ¿No conocía usted a Martínez?...
+Martínez..., el señor Fernández Gallego, ministro de Gracia y
+Justicia... Mi buen amigo, don Juan Antonio Martínez...
+
+Saludáronse ambos personajes con grandes cortesías, y Currita, con el
+airecillo de princesa de los Ursinos, propio de las mujeres cuando
+juegan en público a las muñecas con los hombres políticos, comenzó a
+caminar entre ellos hacia la puerta de la Saleta. Allí la esperaba
+Villamelón, nervioso, azorado, impaciente, mirando sin cesar hacia la
+entrada de la escalera...
+
+--Pero, Curra, por Dios, te quedas parada por todas partes. ¿Sabes?...
+¿Y Jacobo no ha venido?... De fijo que llega tarde... Tú busca un buen
+sitio y llévate a Martínez. ¿Me entiendes, Curra?... Con esa calma, ni
+vas a oír a Jacobo, ni me verás a mí tampoco... ¡Anda!... ¡Las dos ya en
+Palacio!... ¡Se acabó! Me deja plantado; ahora sí que llega tarde...
+
+Y tarde y apresurado llegaba, en efecto, Jacobo en aquel momento por el
+extremo de la galería, airosamente terciada la capa blanca de
+santiaguista con que encubría su pintoresco uniforme de maestrante de
+Sevilla.
+
+Villamelón no le dejó respirar; apenas si pudo cruzar una cariñosa
+sonrisa con la dama, un apretón de manos con Martínez, y el impaciente
+padrino, tirando de él a la rastra, llevóselo por la puerta de la
+Saleta. Esperaban allí los Grandes que habían de cubrirse y los que
+habían de apadrinarles, formando un brillante conjunto de vistosos y
+variados uniformes, entre los que se destacaban las negras manchas de
+alguno que otro frac de severo e irreprochable corte.
+
+Mientras tanto, disponíase en la antecámara la aristocrática ceremonia,
+instituida en rigor de verdad por el emperador Carlos V, cuando limitó
+el privilegio de cubrirse ante el rey, común antes a todos los títulos,
+a doce Grandes de España, que se llamaron desde entonces _Grandes de
+primera clase_, y fueron los duques de Medinasidonia, Alburquerque,
+Infantado, Alba, Frías, Medina de Rioseco, Escalona, Benavente, Nájera,
+Arcos, Medinaceli y el marqués de Astorga.
+
+De entonces acá apenas ha variado esta ceremonia, que acostumbra a
+celebrarse, como la mayor parte de los actos de etiqueta, en la
+antecámara de los reyes.
+
+Forma esta pieza un vasto cuadro, de severa magnificencia, cuyo techo,
+pintado por Maella, representa una alegoría capaz de infundir pavor a
+todos los grandes personajes que por allí pasan, destinados a figurar en
+la historia: la Verdad, descubierta por el Tiempo. Entrando por la
+puerta de la Saleta ábrense a la derecha dos balcones que dan a la plaza
+de la Armería, a la izquierda dos puertas que llevan a los aposentos
+interiores, y al frente una mampara que comunica con la cámara.
+
+Hállase tapizada toda la pieza de rica tela azul muy oscura, con grandes
+flores de lis, y las iniciales _A_ y _B_ entrelazadas y realzadas en
+terciopelo; cuatro grandes retratos de Carlos IV y María Luisa, Fernando
+VII y la reina Amalia III ocupan los huecos correspondientes a uno y
+otro lado de las puertas de la cámara y la Saleta. Alrededor de los
+muros hay banquetas de la misma tapicería que cubre a estos, y cinco
+soberbias consolas de mármol y bronce sosteniendo candelabros y bustos
+de Isabel II y Francisco de Asís, Felipe V y Fernando VI.
+
+Entre los dos balcones, sobre una de estas consolas y frente a una
+chimenea de mármol jaspeado que corona un colosal espejo, vese otro gran
+busto de Carlos III, cubierta por el manto real la armadura, ricamente
+cincelada.
+
+Hallábanse abiertas todas las puertas de la antecámara, excepto la de la
+Saleta, y apiñábanse detrás de las cortinas las familias y amigos de los
+Grandes, deseosos de contemplar el señoril espectáculo. Ante la puerta
+de la cámara veíase una mesa cubierta por rico paño de terciopelo
+granate, y un gran sitial destinado al rey.
+
+A las dos en punto entró este por la puerta de la cámara, seguido del
+mayordomo mayor, el Grande de servicio, los ayudantes y todos los
+Grandes ya cubiertos; vestía el rey uniforme de capitán general y traía
+el tricornio en la mano. Sentóse y cubrióse, y los Grandes se cubrieron
+y quedaron en pie a uno y otro lado de la Saleta.
+
+Iba a comenzar la ceremonia.
+
+El secretario de la Real Estampilla, destinado a dar fe del acto, abrió
+entonces la gran puerta de caoba maciza y dijo, anunciando:
+
+--Señor..., el marqués de Benhacel.
+
+Era este el Grande que, como más antiguo, debía de cubrirse primero;
+entró entonces un joven dando la mano derecha a un anciano y la
+izquierda al mayordomo de semana que estaba de servicio. Vestía el joven
+el uniforme de gala de capitán de artillería, y el viejo, decrépito y
+encorvado, el de almirante de la Armada, con todo el pecho lleno de
+cruces: era el duque de Algar, abuelo y padrino en aquella ocasión del
+joven marqués que iba a cubrirse. Traía el viejo el tricornio puesto, y
+traía su ros en la mano el joven, dejando al descubierto una cabeza
+enérgica y muy española, un poco tostado el rostro por el sol, con ojos
+negros vivísimos, que parecían retratar el temple de acero de una raza
+de valientes.
+
+Su entrada fue magnífica, y un murmullo de respetuosa simpatía acogió a
+la ilustre pareja, que apareció en la puerta, apoyada en la juventud la
+vejez, como una esperanza evocando un recuerdo, como una alegoría de la
+experiencia conduciendo de la mano al valor, a depositar una espada sin
+mancilla en las gradas del trono.
+
+En el dintel mismo de la puerta hicieron ambos la primera reverencia de
+corte, en el centro del salón la segunda, y frente a frente ya del rey
+la última; saludaron después a los Grandes colocados a derecha e
+izquierda, y estos contestaron al punto quitándose los sombreros.
+
+El viejo duque y el mayordomo hiciéronse entonces un paso atrás y quedó
+solo el Grande novicio en mitad de la sala. El rey, haciendo un saludo
+militar, dijo:
+
+--Marqués de Benhacel, cubríos y hablad.
+
+Cubrióse en el acto el marqués, y dirigiéndose al rey, pronunció un
+breve discurso, en que, según la costumbre, trazó a grandes rasgos la
+gloriosa historia de su familia, que comenzaba en aquel Fortún de
+Torres, que peleó con Alfonso el Sabio y murió en el Alcázar de Jerez,
+agarrando con los dientes la bandera de su rey, por no poderla ya
+sujetar ni defender con sus dos manos mutiladas...
+
+La voz del artillero, tímida y entrecortada al principio, fuese poco a
+poco vigorizando, cual si aquellos hechos gloriosos encontraran en su
+corazón eco suficiente para imitarlos, y cuando llegó a describir un
+episodio de Trafalgar, que llamó último timbre de su familia, su acento
+vibraba con esas misteriosas inflexiones del sentimiento que parecen
+elevar al orador a una esfera más alta, prestándole no sólo facultad
+para persuadir y fuerzas para conmover, sino hasta derecho para
+mandar...
+
+Gravina agonizaba en la cámara, y el navío _Príncipe de Asturias_ volvía
+a Cádiz desmantelado, al mando de un hombre que entró en el combate con
+tres hijos y volvía a su hogar con uno solo, el más joven, guardia
+marina de pocos años. La tempestad arreció al promediar la noche y fue
+necesario picar un palo, que quiso la desgracia quedase sujeto por un
+cable a la cofa, haciéndole escorar con riesgo cierto de hundirse; tres
+gavieros subieron uno tras otro a cortar el cable, y a los tres los
+arrebató la borrasca y los sepultaron las olas.
+
+Entonces, aquel hombre de hierro, que vio a la diezmada tripulación
+temblar ante la horrible obediencia, volvióse a su hijo, único que le
+quedaba, ídolo de su corazón y esperanza última de una gran familia, y
+díjole tan sólo:
+
+--Señor guardia marina... A usted le toca.
+
+El niño, con el hacha entre los dientes, trepó hasta la cofa, y porque
+la Virgen María le ayudó, cortó el cable...
+
+Y en medio de ese profundo silencio que ata las lenguas y humedece los
+ojos, cuando lo sublime embarga el corazón y levanta el pecho con el
+temblor de un sollozo, volvióse Benhacel lentamente al viejo duque y
+añadió, mostrándolo:
+
+--Aquel guardia marina niño era mi abuelo; el héroe era su padre. El
+mío--prosiguió con una voz en que se notaban dejos del llanto--sirvió
+también a su rey en la Armada real hasta el año 68...; en el mes de
+septiembre se arrancó los entorchados y rompió su espada... Yo, señor,
+desenvainé la mía por primera vez en la batalla de Alcolea, y fiel a las
+tradiciones de mi raza, vengo a ofreceros hoy como Grande la que ya os
+di como soldado...
+
+Y al llevar, diciendo esto, la mano derecha a la empuñadura de la
+espada, vieron todos que le faltaban en aquella los dos dedos de en
+medio. Un casco de granada se los arrancó en Alcolea.
+
+Benhacel calló, y en medio del homenaje más grande que pueden prestar la
+admiración y el respeto, el silencio, descubrióse, hincó una rodilla en
+tierra y besó la mano del rey; saludó después a los Grandes de uno y
+otro lado, y acompañado de su abuelo, fuese a colocar entre ellos. El
+viejo lloraba como un niño; uno le dijo:
+
+--¡Llora el almirante, y no lloró el guardia marina!...
+
+Por desdicha, no acabó aquí la ceremonia; el secretario de la Real
+Estampilla abría de nuevo la puerta de la Saleta y tomaba a anunciar:
+
+--Señor..., el marqués de Sabadell.
+
+El sainete comenzaba, y apareció entonces Villamelón, solemne,
+imponente, erguida la cabeza, tieso el torso ya algo panzudo, trayendo
+de la mano a Jacobo, que ofrecía el tipo de hombre más hermoso, elegante
+y señoril que pudiera imaginarse. Ajustaba su airoso talle la casaca
+encarnada de los maestrantes de Sevilla, con sardinetas y charreteras de
+plata, y cruzaba su pecho, de un lado a otro, una de esas grandes bandas
+que se crean para premiar el mérito y fomentar la virtud, y se usan para
+satisfacer vanidades o adornar buenos mozos; el calzón de punto blanco
+ceñía la bien formada pierna, y la alta y charolada bota y el tricornio
+con finísimo penacho blanco completaban aquel pintoresco traje.
+
+Cumplido el ceremonial, Villamelón abandonó la mano de su ahijado y
+quedóse atrás, en actitud señoril, pero estudiada, contemplando estático
+las grandes narices de Carlos III, que tenía frente a frente, mirando de
+cuando en cuando con el rabillo del ojo a uno y otro lado, y diciendo
+para sus adentros:
+
+--Mucho me miran... Debo de estar hermoso.
+
+Quedó Jacobo solo en medio de la antecámara un poco cortado; mas al
+sentirse blanco de una atención, que harto comprendió él no serle
+benévola, crecióse su orgullo y despertó su natural audacia, y lanzó en
+torno una mirada que quiso hacer altiva y fue sólo insolente, quiso
+hacer serena y fue solo provocativa.
+
+Los curiosos se apiñaban tras las cortinas, y Currita, en primera fila,
+devoraba a Jacobo con la vista; Martínez, a su lado, estrujado casi
+contra el quicio mismo de la puerta, no podía verle, mas prestaba oído
+atento, lleno de ansiedad, mordiendo con la cabezota baja el puño de su
+garrote.
+
+Tras la mampara de la cámara, a espaldas mismas del rey, sentíase el
+crujir de algunos trajes de seda; díjose después que desde allí había
+presenciado la reina la ceremonia.
+
+Los Grandes alargaban las cabezas, ansiosos de oír a Jacobo... Acababan
+de ver retratado, cual en un espejo, en el discurso de Benhacel, lo que
+debe de ser un Grande, lo que significa aquel lema de la antigua
+hidalguía: _nobleza obliga_, que no exige ciertamente que cada título
+de Castilla sea un genio, ni cada Grande de España un héroe, ni cada
+apellido ilustre un santo; porque ni el genio se hereda, ni la
+inteligencia se vincula, ni el heroísmo es un pergamino, ni la santidad
+un mayorazgo. Pero que exige e impone, con la fuerza imperiosa de un
+deber de conciencia, la obligación de considerar en la Grandeza una
+_carga_ a la vez que un _honor_; de servir de ejemplo en los
+pensamientos, en las palabras, en las acciones y en las costumbres; de
+sostener la dignidad de las glorias que representa; de echar, como
+Breno, el peso de la espada o el peso de la inteligencia en la balanza
+en que oscilan la ruina y el esplendor de las naciones; de sentir algo
+más que voluptuosidades; de querer algo más que placeres; de saber
+defender un trono cuando se hunde, como en España el 68; de saber morir
+como un rey cuando le degüellan, como en Francia el 93.
+
+Y entonces, reciente aún aquella impresión nobilísima que elevaba las
+inteligencias y movía los corazones, iban a ver en Jacobo lo que es esa
+misma grandeza cuando refleja en un charco los rayos de su gloria,
+cuando el vicio la deslustra y la bajeza la empuerca, y el olvido de la
+propia dignidad la pone al servicio de un Martínez, que apoya en ella la
+pataza para encaramarse en lo alto y darle después, una vez arriba,
+desde la cumbre de su insolencia, la más ignominiosa de todas las coces:
+la coz del asno...
+
+Jacobo hablaba bien, y era la más mimada de todas sus vanidades la
+vanidad de su elocuencia; mas no osó, sin embargo, confiar su discurso a
+la memoria, y limitóse a leerlo, temeroso de pasar por alto alguno de
+los habilidosos rodeos con que procuraba sortear los grandes escollos
+que por todas partes le cerraban el paso.
+
+Hízolo, en efecto, con notable maestría, en que creyeron descubrir
+algunos las macizas huellas del _buey Apis_, y cuando cesó de hablar,
+las miradas significativas de todos se cruzaron de uno a otro lado...
+
+El hecho era cierto: Martínez y su mesnada cantaban la palinodia, y el
+Grande de España consorte era el encargado de hacer llevar el reverente
+clamor a los oídos del monarca.
+
+Alarmáronse los parciales del Gobierno, y el señor Fernández Gallego,
+que entre los curiosos andaba agazapado, frunció el acento circunflejo
+que sobre la nariz tenía, a la vista de aquella nube de bárbaros
+hambrientos que salían de los bosques talados de la Revolución y
+amenazaban invadir las fértiles llanuras del presupuesto, que ellos
+solos cultivaban. ¿Cuál sería la actitud del monarca?
+
+Esto se preguntaban todos los ojos y esto excitó todas las curiosidades,
+mientras los doce Grandes que aún quedaban por cubrir leían sus
+discursos y terminaba la ceremonia.
+
+Levantóse al fin el rey, y con la cabeza descubierta dio una vuelta a la
+antecámara, hablando y saludando a todos los Grandes.
+
+Nadie chistaba; había llegado el momento de conocer si el memorial de
+Martínez era acogido o rechazado, si era necesario pactar con los
+invasores o perseguirlos, como a perro que huye, con maza al son de
+almireces y cencerros, hasta los confines de sus bosques desiertos.
+
+Hubo un mal síntoma: el rey pasó ante Villamelón sin hablarle,
+haciéndole tan sólo un leve saludo; detúvose después un gran rato con el
+viejo duque de Algar y su nieto, y llegó al fin a Jacobo, que se hallaba
+de pie en pos de estos. Hubiérase podido escuchar en la antecámara el
+vuelo de una mosca, percibir el rumor de la huella más callada, del paso
+mismo de la muerte.
+
+Paróse el rey ante Jacobo y le miró sonriendo con cierta chusca malicia.
+
+--¿Qué tal, Sabadell?... ¿Y su amigo de usted, Martínez?... Me han dicho
+que le gustan mucho las violetas... Dígale usted que en la Casa de Campo
+las hay muy tempranas... Por allí iré yo el jueves, a las cuatro...
+
+Y sin añadir una palabra más volvióle la espalda.
+
+Harto había dicho, sin embargo, y un resoplido inmenso resonó entonces
+tras la cortina de la izquierda, como el aliento de un pechazo
+comprimido que al fin se desahoga: era _el buey Apis_, el excelentísimo
+Martínez, que hubiera soltado en aquel momento un relincho, como en sus
+expansiones de alegría los mozos de su tierra, y estrujando entre sus
+brutales brazos, como un Hércules que abrazara a un insecto, a su
+ilustre aliada Currita.
+
+Ella, sin poder disimular tampoco el vivo gozo del triunfo, díjole
+imprevisoriamente:
+
+--Martínez... Encargue usted el uniforme.
+
+Y una vocecita burlona, que jamás se pudo averiguar de dónde había
+salido, contestó a su espalda:
+
+--Con que vuelva del revés el de don Amadeo, sale del paso sin gastos...
+
+Quedaba aún la parte más pintoresca de la ceremonia, que había de ser
+para Jacobo la apoteosis del triunfo. Retirado el rey a sus
+habitaciones, salieron de la antecámara por orden de antigüedad los
+Grandes recién cubiertos, para ser presentados al Cuerpo de
+Alabarderos.
+
+Hallábanse estos formados a uno y otro lado de la doble escalera, y los
+Grandes, llevando a la derecha a sus padrinos, debían de bajar por un
+ramal y tornar a subir por el otro, al son del golpe de las alabardas,
+que les hacían el saludo de honor.
+
+Los curiosos llenaban el frente de la galería y la parte baja de la
+soberbia escalera, cuya bóveda, pintada por Giaquinto, representaba a la
+España ofreciendo a la Religión sus virtudes y trofeos.
+
+Cuando Jacobo puso de nuevo el pie en la galería, y salieron a su
+encuentro Currita y otros amigos, ansiosos de darle la enhorabuena, el
+orgullo satisfecho reflejaba en su semblante una especie de vértigo, y
+hubiera gritado como el Nabucodonosor de la ópera:
+
+_¡Io non Ré, so Dio!..._
+
+Buscó con la vista a Martínez y viole a diez pasos de distancia, con la
+cabezota ladeada, apoyado en su garrote, y su risa de paleto sobre los
+labios, recibiendo también sus homenajes.
+
+Un grupo de palaciegos le rodeaba, oprimiéndose y estrujándose por
+estrechar su velluda manaza entre las suyas finas y enguantadas, al
+compás de previsoras lisonjas. El general que acompañaba antes al
+ministro de Gracia y Justicia invitábale muy finamente a una cacería en
+sus tierras de Pardillo; era Grande de España, y llamábanle en Palacio
+el _cuclillo indicador_, por ser siempre el primero en adivinar la mata
+por donde había de saltar un ministro.
+
+Nevaba furiosamente, y angustiado Fernandito, daba prisa por marcharse.
+Currita convidó a comer a Martínez y a Jacobo, y ambos aceptaron; mas
+este quiso llegar antes a su casa para quitarse el uniforme.
+
+En la bandeja destinada en la antesala a recibir las tarjetas y las
+cartas, vio un gran oficio entrelargo y lo recogió al paso, mientras le
+quitaba Damián la blanca capa de santiaguista, con la roja cruz en el
+lado izquierdo. Molestábale mucho una de las altas botas del uniforme, y
+sin esperar a Damián, quiso quitársela él mismo, en cuanto entró en la
+alcoba; no pudo, sin embargo, conseguirlo del todo y quedóse con ella a
+medio descalzar, sentado en una butaca, esperando al ayuda de cámara.
+Tardaba este, e impaciente Jacobo, abrió mientras tanto el oficio.
+
+Sobre un pliego de papel blanco vio destacarse ante su vista el sello
+rojo que había cerrado en otro tiempo el sobre exterior de los
+documentos masónicos.
+
+Miróle un momento aterrado. Parecíale una gota de sangre.
+
+
+
+
+--VI--
+
+
+Era al día siguiente domingo de Carnaval, y Madrid amaneció con el suelo
+emporcachado y el cielo radiante, como una meretriz coronada de flores y
+sentada en un charco; un fuerte viento del Norte había barrido las nubes
+y helado por los rincones los restos de nieve que habían logrado
+sustraerse a las pesquisas de la escoba municipal.
+
+El frío era grande y ayudaba a la pereza a mantener agazapados entre
+las calientes ropas del lecho aun a los más madrugadores. Damián oyó las
+ocho en su cama y volvióse del otro lado, esperando que el señor marqués
+no necesitaría de sus servicios, según su costumbre, hasta muy entrada
+la mañana; un violento campanillazo vino, sin embargo, a hacerle saltar
+despavorido...
+
+El señor marqués llamaba, y llamaba tan de prisa, que aun antes de que
+Damián lograse medio vestirse sonaron otros dos fuertes repiquetes, en
+cuyo timbre creyó reconocer el ayuda de cámara todas las intemperancias
+del mal humor que se desborda y de la impaciencia que estalla.
+
+Arreglándose con los dedos la negra y rizada cabellera, abrió
+violentamente la puerta del despacho, para llegar por allí más pronto a
+la alcoba y quedóse parado en el dintel, tieso como un huso, cuadrado
+como un quinto y estupefacto cual si hubiese visto levantarse el sol en
+mitad de la noche.
+
+El señor marqués, vestido ya por completo de mañana, hallábase sentado
+junto a su mesa de escribir, con una carta cerrada en la mano.
+
+--¿El señor marqués ha llamado?...
+
+--No he llamado... he repicado trescientas veces--exclamó Jacobo con
+ira; y dominándose al punto, alargó a Damián la carta, diciendo sin
+mirarle:
+
+--Esta carta a su destino... La llevas tú mismo al momento... Si no
+viviese allí ese... señor, que bien pudiera ser, preguntas al portero
+dónde se ha mudado y allí la llevas... ¿Te enteras?...
+
+Hizo Damián una muda reverencia, y salió leyendo el sobrescrito de la
+carta, que era el siguiente: «Señor don Francisco Javier Pérez Cueto.
+Calle de X**, número 10, tercero, derecha».
+
+Encogióse Damián de hombros, por parecerle el tal Pérez Cueto algún
+pobre diablo que no merecía se molestase él en llevarle una carta, y
+Jacobo quedó solo, preguntándose qué se hace un hombre en esta vida
+levantado desde las ocho de la mañana.
+
+La campana de la vecina iglesia de San José comenzó a tocar en aquel
+momento, como si quisiera contestarle que ir a misa, y Jacobo recordó
+entonces que hacía catorce años, desde el primero de su matrimonio, que
+no había oído ninguna.
+
+Sintió entonces cierta tristeza, cierto malestar que le aquejaba, a
+pesar de sus satisfacciones de la víspera, desde el momento en que los
+masones habían repetido por segunda vez aquella ridícula _broma del
+sellito_, que ahora como entonces había venido a asustarle primero, a
+irritarle después y a despertar, por último, su fogosa e irreflexible
+actividad de un momento, a la vista de aquel peligro misterioso que
+hubiera debido conjurar ya dos veces, sin haberlo hecho ninguna.
+Lamentábase entonces de su imprudente apatía, y prometiéndose
+remediarla, confesábase allá en el fondo de su corazón
+
+ Que propio del cobarde es
+ Llorar la ocasión perdida.
+
+No la juzgaba él, sin embargo, pasada del todo, puesto que tenía en su
+poder las cartas de Garibaldi que explicaban su conducta y garantían su
+persona. Cierto que habían perdido ya estas cartas mucho de su fuerza,
+por haber muerto en aquel intervalo el viejo revolucionario y por su
+demora propia en entregarlas, mas no le faltarían a él mentiras
+complicadas y habilidosos enredos para explicarlo todo a su gusto, y
+además, su posición había de variar muy pronto, adquiriendo grande
+importancia.
+
+Opinión de todos fundadísima era que _el buey Apis_ estaba abocado a ser
+presidente del Consejo en cuanto viniera a tierra aquel gabinete que ya
+se tambaleaba, y entonces--¡oh, entonces!--sería él seguramente
+ministro, y desde las alturas del banco azul, teniendo él la sartén por
+el mango, podía ya reírse impunemente, así de las burlas como de las
+amenazas de los masones.
+
+Aquella noche, mientras desvelado daba vueltas en el lecho sin poder
+desechar su inquietud, no obstante sus razonamientos, decidió, sin
+embargo, no esperar esta vez para tomar un partido, al tercer acto de la
+estúpida comedia, a la llegada del tercer sellito...
+
+Venían dirigidas las cartas de Garibaldi a un Hº. Neptuno, gran
+personaje en las logias, que, despojado del tridente, la corona de algas
+y los simbólicos tres puntos, quedaba reducido en la vida ordinaria a un
+don Francisco Javier Pérez Cueto, fabricante de almidón en uno de los
+arrabales de la corte, entidad perfectamente desconocida para todo el
+mundo, tras de la cual, según opinión de algunos, ocultábase cierto
+personaje famoso que vivió y murió haciendo ruido.
+
+Jacobo no lo ignoraba y había tenido ocasión de comprenderlo en sus
+tiempos de amistad íntima con el conde de Reus. A este, pues, Pérez
+Cueto, escribió Jacobo una carta en que con frases muy corteses, a la
+vez que apremiantes, pedíale una entrevista para tratar de un asunto de
+grande importancia; observaba en ella todo el ceremonial masónico y
+firmaba con su antiguo nombre de guerra, Hº. Byron, basado en su
+prodigiosa semejanza con el lord poeta...
+
+Media hora larga debía de emplear Damián en ir y volver de casa de Pérez
+Cueto, y púsose Jacobo mientras tanto a formar en un papelito con las
+cartas de Garibaldi delante, una especie de croquis de las mentiras y
+enredos con que había de probar su inocencia al Hº. Neptuno.
+
+Sorprendióle la llegada de Damián en esta operación todavía, e
+interrogóle al punto con la vista: el señor Pérez Cueto estaba en casa,
+y la carta le había sido entregada. Jacobo respiró desahogado, como si
+viera ya con esto finalizado el negocio, y no ocurriéndosele otra cosa
+que hacer desde aquella hora hasta la del almuerzo, parecióle lo mejor
+meterse de nuevo en la cama; decididamente era una aberración
+incomprensible la de aquellas, gentes que se levantan antes de las doce
+del día.
+
+--Si viene alguna carta--dijo a Damián--me despiertas en seguida... Sí
+no, entra a las dos en punto...
+
+Y como ninguna carta vino, entró Damián en la alcoba a las dos en punto,
+encontrando al señor marqués profundamente dormido. Levantóse este de
+muy mal humor, vistióse muy despacio con su elegancia acostumbrada,
+almorzó parcamente y sin apetito, y marchóse luego al Veloz, dejando a
+Damián la orden de llevarle allí al momento cualquiera carta o recado
+que para él llegase.
+
+En el Veloz disipóse de repente su humor negrísimo y comenzó a reír y
+divertirse como un muchacho; Gorito Sardona y Paco Vélez, asomados a un
+balcón, tiraban a los transeúntes un _saquillo_, y púsose Jacobo a
+ayudarles; era el saquillo un lindo canastito, adornado con cintas y
+cascabeles, y atado con un cordón de seda lo bastante corto para que no
+llegase a dar en los sombreros de los transeúntes.
+
+Lanzábanlo con grande fuerza sobre las damas que pasaban, y asustadas
+ellas con el ruido, encogíanse prontamente, levantando la cabeza;
+entonces, si eran jóvenes y bonitas, arrojábanles una lluvia de dulces y
+flores; si eran viejas o feas, sacábanles la lengua con la mayor
+insolencia.
+
+El juego, aunque poco digno de un futuro ministro, parecióle a Jacobo
+muy divertido y mandó encargar al punto para el día siguiente, en la
+Mahonesa, un par de arrobas de confetti, especie de bombones rellenos de
+harina con que se apedrean las máscaras en el _corso_ de Roma.
+
+Al oscurecer, abandonó Jacobo el balcón para dirigirse a casa de
+Currita, donde estaba citado con _el buey Apis_ desde la víspera; cierto
+senador famoso, disgustado recientemente con el Gobierno, había
+solicitado de Martínez, por medio de la dama, una entrevista, y ella
+apresuróse a ofrecerles, como terreno neutral, su propia mesa; ambos
+debían, por lo tanto, comer aquella noche en casa de la Albornoz con
+este objeto, y Jacobo, el niño mimado del nuevo partido, no podía faltar
+tampoco en aquella ocasión al lado de su jefe.
+
+El futuro ministro subió por la calle de Alcalá, atravesó la Puerta del
+Sol y entró por la calle del Carmen; frente a la iglesia de este nombre
+había parada una grotesca estudiantina, vestida de amarillo y encarnado,
+tocando desentonadamente el vals de _La Gran Duquesa_.
+
+Un hombre muy alto, encaramado sobre unos zancos que le ponían al nivel
+de los segundos pisos, recogía propinas de los balcones, tocando el
+clarinete y haciendo piruetas; la multitud reía en torno, contemplando
+las contorsiones del volatinero, y algunos grotescos mascarones
+chapaleteaban sobre el fango, dando vueltas vertiginosas al compás del
+vals canallesco.
+
+Las sombras del crepúsculo prestaban un tinte oscuro y asqueroso a aquel
+cuadro de arrabal, en que parecía revolcarse sobre el cieno de las
+calles el cieno de las almas.
+
+Jacobo procuraba abrirse paso a través del gentío, arrimándose a la
+escalerilla de la iglesia; mas detúvose de pronto sorprendido y ocultóse
+al punto como asustado, detrás de unos mascarones, cubiertos con
+pingajientas colchas de zaraza atadas por la cabeza, que saltaban
+delante de él medio borrachos.
+
+Al lado mismo de Jacobo, y en su dirección misma, marchaban dos hombres,
+al parecer extranjeros, agarrados del brazo para no separarse el uno del
+otro entre los remolinos de la gente. Llevaba el más viejo una bufanda
+encarnada que le cubría la camisa, un sombrero calabrés algo mugriento y
+un arete de oro en la oreja izquierda; el más joven era bajo, rechoncho
+y sin pelo de barba en la rolliza cara.
+
+Quedóse atrás Sabadell, mirándoles muy espantado, como si quisiera
+reconocerles...
+
+No había duda: era el más viejo un italiano llamado Cassanello, que
+había conocido él en las logias de Milán y vuelto a ver aquel mismo año
+en Caprera, en casa de Garibaldi.
+
+Los dos hombres se volvieron de repente por no poder atravesar el
+gentío, y asustado Jacobo cubrióse al punto el rostro con el pañuelo
+cual si se limpiase las narices, y subiendo muy de prisa la escalerilla
+del Carmen, entróse en el templo...
+
+Al pronto no vio nada, sino una gran oscuridad cortada en el fondo por
+un foco de luz brillantísimo, en cuyo centro estaba expuesto en la
+custodia el Santísimo Sacramento. Distinguíase al pie del altar una gran
+masa negra, y salía de ella a intervalos un suave clamor, lento y
+pausado, que parecía contestar a otra voz más enérgica y acentuada:
+
+--Ora pro nobis!...
+
+Detúvose el fugitivo un momento, turbado, con cierto pavor respetuoso,
+semejante al del profano que se encontrara de repente en el fondo de las
+catacumbas, en medio de los divinos oficios; a lo lejos, oíanse en la
+calle el vals de _La Gran Duquesa_ y los gritos de la canalla... Dio
+entonces dos pasos a tientas, extendiendo el brazo para salir por la
+puerta de enfrente a la calle de la Montera, y tropezó con un
+confesonario arrimado a la pared de la derecha; abrióse al punto la
+puertecilla baja de delante y apareció una mano muy blanca pegada a una
+manga negra. Jacobo retrocedió un paso sorprendido, y la puertecilla se
+volvió a cerrar, y tornó a desaparecer la mano, oyéndose una voz pausada
+que decía en el fondo de aquellas tinieblas:
+
+--Dispense usted... Creí que venía a confesarse...
+
+Sublevóse el impío orgullo de Jacobo ante aquellas sencillas palabras y
+contestó brutalmente:
+
+--Eso se queda para las viejas...
+
+La voz, sin perder su serena pausa, dijo entonces desde las tinieblas:
+
+--_Vocavi et renuistis_...
+
+--_Vocavi et renuistis_?--preguntóse Jacobo sin comprender el
+significado de la terrible frase.
+
+Y abriendo violentamente la puerta una gran bocanada de aire ensordeció
+sus oídos con el vals de _La Gran Duquesa_, apagando por completo el
+dulce silbo del cielo, el piadoso clamor de la misericordia:
+
+--Ora pro nobis!...
+
+Por calles extraviadas y volviendo siempre la cara atrás, cual si le
+persiguiesen, llegó a casa de la Albornoz muy agitado. El encuentro de
+aquel hombre en aquellas circunstancias habíale inspirado un terror muy
+parecido al que sintió meses antes, al ver vacíos en el álbum del tío
+Frasquito los huecos ocupados en otro tiempo por los tres sellos. ¿Qué
+vendría a buscar aquel pajarraco en la corte? ¿Tendría que ver algo su
+venida con el asunto de los masones? ¿Habría acaso en todo aquello algo
+más que una estúpida broma?
+
+Encantadora estaba Currita aquella noche con sus rojos pelitos peinados
+a la griega y una extraña _toilette_ un poco abigarrada, muy propia del
+caprichoso tiempo de carnestolendas. No había ido por la tarde al paseo
+del Prado; incomodábala mucho aquel eterno dar vueltas de los días de
+Carnaval, expuesta siempre a oír las desvergüenzas que escupen la
+envidia y la insolencia tras el anónimo de una careta... ¡Cuántas había
+escuchado ella antes de salir escarmentada! Quedóse, pues, en su casita,
+como mujer de provecho, cuidando de Fernandito, que andaba desmazalado,
+y ya entrada la noche, llegó primero el excelentísimo Martínez y a poco
+el senador del reino don Vicente Cascante.
+
+Jacobo no había venido todavía, y disgustada Currita por creer que toda
+palabra del _buey Apis_ pronunciada a espaldas de aquel amigo querido
+era un fraude que a este se hacía, salió impaciente en su busca. Solía
+Jacobo algunas veces entrar en el _boudoir_ o en las habitaciones de
+Fernandito como persona de la más familiar confianza, y no parecer en el
+salón hasta el momento mismo de la comida. Al atravesar una antesala,
+encontróse Currita un lacayo, que le presentó una carta en una bandeja
+de plata.
+
+--Para el señor marqués de Sabadell--dijo.
+
+Tomóla al punto Currita, con grande prisa, y miró el sobre; era su letra
+una de esas letras inglesas de mujer, de rasgos firmes y corridos, y por
+debajo del nombre de Jacobo, decía: _Urgentísima_.
+
+--¿Quién ha traído esto?--preguntó.
+
+--Damián la ha traído... El señor marqués ha estado todo el día
+esperando esa carta, y dejó dicho que en cuanto viniera se la llevaran
+al Veloz... Damián fue allí y el señor marqués había ya salido; tomó
+entonces un coche y la trajo aquí corriendo.
+
+Currita quedóse un instante muy pensativa y dijo al cabo:
+
+--¿Y el señor marqués no ha venido?
+
+--No ha venido todavía.
+
+--Está bien; yo se la entregaré cuando venga.
+
+Y con la carta en la mano entróse en el _boudoir_, arrugando el
+entrecejo, la boca fruncida y torvos los claros ojitos... A la luz de la
+gran lámpara sostenida por el negro de ébano tomó a registrar la carta
+por todos lados; era el sobre de rico papel muy recio, no tenía timbre,
+sello ni inicial alguna, y venía ligeramente pegado con la misma goma de
+los bordes.
+
+Currita introdujo un fino cuchillo de marfil por debajo, y el recio
+papel, sin doblarse ni romperse, se despegó fácilmente. Venía dentro una
+de esas tarjetas cuadradas en que suelen escribir sus esquelas las damas
+elegantes, cortada de intento la esquina superior izquierda, en que sin
+duda debió de haber algún timbre o algún nombre. En breves renglones
+decía: «La cita que me pide me compromete mucho; pero cedo a los
+sentimientos que me inspira, y le espero esta noche, de doce a una, en
+la calle de X**, número 4, principal, derecha. Silencio y discreción. No
+diga al portero mi nombre: pregunte por la señora de Rosales.--N.»
+
+--¡Qué delicia!--murmuró Currita; y mordiéndose los labios hasta hacerse
+sangre, volvió a leer por dos veces la carta, sentándose antes en una
+butaca.
+
+Quedóse luego, pensativa breve rato, sin que denunciase su alteración
+más que un imperceptible temblorcito en la mano que sostenía la carta,
+una ligera crispatura en los labios, un torvo reflejo en la vista, fija
+siempre en la alfombra. No era ya su mirada la de la ninfa Calipso,
+orgullosa, placentera, rebosando vanidad satisfecha y gratas
+satisfacciones; era la mirada celosa, furibunda y salvaje, de la Medea
+que describe Séneca, terrible e imponente en medio de su sombría calma.
+
+Sin perder un punto de la suya, escribió Currita en un plieguecillo de
+papel timbrado las señas que venían en la carta; volvió a leerla por
+cuarta vez y la metió de nuevo en el sobre, tornando a pegar este con
+una poca de goma. Mantúvola un momento al calor de la chimenea, para dar
+tiempo a que se secase por completo, y arrejóla luego sobre su lindo
+escritorio. Entonces llamó a Kate.
+
+--¿El señor marqués de Sabadell ha venido?
+
+--Ahora mismo acaba de entrar y está en el salón de los señores.
+
+--Ahí encima debe haber una carta... Que se la entreguen en seguida.
+
+Tomóla Kate de sobre la mesa y se dirigió a la puerta; mas la señora,
+siempre taimada y astuta, y sin dejar ver a nadie el juego de sus
+cartas, dijole con voz muy displicente y quejumbrosa:
+
+--Mira, hija, prepárame antes una dosis de antipirina... ¡Me está
+barruntando una jaqueca!
+
+Volvió Kate a poco, revolviendo en una copa, con preciosa cucharilla, la
+medicina pedida.
+
+--¿Han entregado la carta?--preguntó Currita.
+
+--Como dijo la señora condesa que trajesen antes la antipirina...
+
+--Pues anda, mujer... ¡Si dice en el sobre urgente!...
+
+No bien salió Kate, arrojó Currita en la chimenea la medicina y
+dirigióse muy de prisa al salón azul, donde acababa de entrar Jacobo.
+Quería ver ella de cerca la impresión que causaba a este la lectura de
+la carta; un momento después presentábasela un criado en una bandeja de
+plata.
+
+Abalanzóse a ella Jacobo con grandes ansias, y sin mirar apenas el
+sobre, rasgólo en dos pedazos... Currita le devoraba con la vista, mas
+no pudo notar en su rostro señal de gozo ni satisfacción alguna; observó
+tan sólo una gran ansiedad mientras leía, y luego una honda preocupación
+que le duró toda la comida. A veces, charlaba largo rato, sin cesar un
+punto, con cierta excitación nerviosa que prestaba brillantez a su
+conversación y alarmaba a Currita; otras, enmudecía de repente y
+quedábase pensativo y preocupado, sin prestar apenas atención a lo que
+en torno de él se hablaba.
+
+Hallábase muy perplejo; había comprendido desde luego que aquella
+extraña carta era la respuesta del Hº. Neptuno, porque a nadie sino a
+este había pedido él cita alguna; mas extrañábale, por lo mismo, la
+singular manera de su redacción y el empeño manifiesto que en ella se
+notaba de encubrir todo lo que pudiera denunciar su carácter masónico y
+hacerla tan sólo como una cita galante y misteriosa, según la había
+juzgado ya, engañándose por completo, la misma Currita.
+
+Despertóle esto la fundada sospecha de si la carta ocultaría algún lazo,
+y de nuevo renacieron sus temores; mas recordó luego las mojigangas
+ridículas y los aparatosos misterios de que suelen rodearse siempre los
+masones, y esforzóse por creer lo que más halagaba sus deseos y
+ahuyentaba sus recelos: que en todo aquello había tan sólo una broma
+impertinente y ridícula que había que apurar hasta el cabo, y que la
+carta de Pérez Cueto era el chasco de Carnaval que debía coronarla. De
+repente, en uno de aquellos momentos de preocupación que la lucha de
+estas ideas le causaba, dijo a don Casimiro Pantojas, que se hallaba a
+su lado:
+
+--Diga usted, Pantojas... ¿Qué significa _vocavi et renuistis_?...
+
+Miróle el bueno de don Casimiro muy asombrado, y satisfecho de poder
+lucir su erudición, contestóle al punto:
+
+--Significa literalmente _te llamé y me rechazaste_... y son las
+palabras de Isaías, si mal no recuerdo, que dirige el Señor a los
+pecadores empedernidos que resisten a su misericordia.
+
+Echóse Jacobo a reír, y Currita le preguntó con malicia:
+
+--¿Piensas hacer en el Senado alguna homilía sobre ese texto?
+
+--No pienso yo hacerla, sino que me la han hecho a mí esta
+tarde--contestó Jacobo.
+
+Y añadiéndole ridículos pormenores, contó la escena del confesonario en
+la iglesia del Carmen, guardándose muy bien de decir el verdadero motivo
+de su entrada en el templo: según él, habíale sido imposible el tránsito
+por la calle del Carmen, y atravesó por la iglesia para salir a la de la
+Montera. Riéronse todos mucho de la ocurrencia del cura, y el señor don
+Vicente Cascante, senador del reino, dijo con prosopopeya e hinchazón
+sentenciosa.
+
+--Pero noten ustedes cómo en medio de lo ridículo del caso resalta
+siempre la soberbia y la insolencia del clero... ¡Siempre disponiendo de
+los rayos celestes, como si Dios les hubiera dado a ellos la llave!...
+Eso es insufrible, y cien veces lo he dicho y lo repetiré otras ciento:
+la dureza y la intransigencia del clero es lo que está carcomiendo la
+Iglesia de España.
+
+Y el señor don Vicente Cascante, senador del reino, para enardecer el
+celo de la casa de Dios, que se lo comía, comióse él una pechugita de
+perdiz con gesto de pesar profundo.
+
+A las once de la noche, el palacio de Villamelón parecía, por extraño
+caso, la morada de la quietud y del silencio: la señora condesa se había
+retirado muy temprano a sus habitaciones, a causa de una fuerte jaqueca
+que le molestaba desde la tarde; el señor marqués habíase acostado
+también, aquejado de fuertes mareos, y la numerosa servidumbre, libre de
+toda traba y segura de no ser echada de menos, habíase esparcido acá y
+allá, por los numerosos centros de diversión que ofrecen en Madrid las
+noches de Carnaval a las gentes de todas raleas.
+
+No dormía, sin embargo, todo el mundo en la casa; a las once y media
+abrióse con gran sigilo la puertecilla del jardín pegada por dentro al
+invernadero, y salió a la calle cautelosamente un bulto negro, que cerró
+por fuera y se alejó rápidamente, guardándose la llave.
+
+Era una mujer enmascarada, que, a pesar de sus altos tacones y de la
+especie de gran florón de anchas cintas negras que llevaba en lo alto de
+la cabeza para aumentar su estatura, aparecía muy pequeña: llevaba sobre
+un vestido corto de seda negra un amplio dominó de igual color, y
+abrigábase el cuello, espaldas y brazos, con una rica talma de pieles
+grises.
+
+La incógnita cruzó rápidamente varias callejas sin muestras de miedo
+alguno y entró por la calle Ancha de San Bernardo en la plazuela de
+Santo Domingo. Detúvose un momento en la esquina y miró a todas partes;
+la concurrencia era allí todavía numerosa de máscaras que se dirigían a
+los bailes, transeúntes que iban de un lado a otro y carruajes que
+cruzaban. Hacia la calle de Tudescos había tres simones parados,
+dormitando sus cocheros en los pescantes: dirigióse la incógnita al de
+enmedio, abrió ella misma la portezuela y mandó al cochero, que
+despertaba sobresaltado, parar en el paseo de Recoletos, a la entrada de
+la calle de X**: era esta calle una de las varias que van a parar
+perpendicularmente en la de Serrano.
+
+Apeóse la incógnita en el sitio indicado, y ordenando esta vez al
+cochero que aguardase, entró por la calle X**, mirando a una y otra
+acera, como si inspeccionase el terreno. Es esta calle muy corta, y
+formábanla en aquel tiempo, por la acera de la izquierda, la gran verja
+del jardín que rodea a un hotel de Recoletos, un solar lleno de
+escombros y la esquina de una casa de la calle de Serrano, en la cual se
+abría una puertecilla, al parecer condenada; a la derecha, extendíase
+primero la fachada lateral de cierto edificio público; seguía luego un
+hotel suntuoso, y terminaba la acera con otro solar en construcción y la
+esquina de otra casa de la calle de Serrano, en que no había puerta
+ninguna.
+
+La incógnita, en que el lector habrá ya reconocido sin duda a la
+intrépida Currita, pareció muy perpleja: indudable era que en la calle
+X** no existía el número 4, puesto que no había otra casa que el
+suntuoso hotel, y en este vivía precisamente--¡qué coincidencia!--, la
+Mazacán en persona...
+
+¿Vendría quizá equivocado el número de la casa y sería aquella buena
+alhaja la autora de la carta?... Parecióle esto a Currita improbable, y
+un hecho positivo la sacó de dudas: abrióse de repente la gran mampara
+de cristales que cerraba en el hotel el fondo del vestíbulo y apareció
+un coche que vino a detenerse al pie de la escalera; ni el cochero ni el
+lacayo traían librea, ni veíanse tampoco en el coche armas, iniciales o
+corona; al ejercitado olfato de Currita olióle todo aquello, desde
+luego, a principios de aventura.
+
+Bajaron a poco dos damas, vestidas de chulas, con riquísimos mantones de
+Manila, pañuelos de seda en la cabeza y antifaces de terciopelo color de
+rosa; en la estrepitosa carcajada que soltó una al entrar en el coche
+reconoció Currita a Leopoldina Pastor, y en su alta estatura y el aire
+de dueña con que dio al lacayo la orden, adivinó al punto en la otra a
+su mortal enemiga, la Mazacán misma. Arrancó el coche y Currita respiró
+desahogada: indudable era que las dos amigas se marchaban al Real a
+correr alguna _juerga_...
+
+Volvióse entonces la dama a su coche, decidida a esperar allí
+pacientemente, y recatándose lo posible, acomodóse lo mejor que pudo en
+el fondo, sin dejar de mirar por la ventanilla a lo largo de la calle.
+Extendíase esta frente a ella, solitaria por completo, subiendo en suave
+declive hasta la de Serrano, y veíanse cruzar a través, con cierto
+aspecto fantástico, como por el cristal de una linterna mágica,
+transeúntes que el frío hacía marchar apresurados, coches que llevaban
+máscaras a los bailes, y de cuando en cuando, los tranvías que subían y
+bajaban con sordo ruido, pareciendo a lo lejos monstruosos faroles
+ambulantes. Sólo dos reverberos de gas alumbraban la calle; el portero
+del hotel había entornado la puerta, y el cuarto menguante de la luna
+derramaba su suave claridad, permitiendo distinguir claramente los
+objetos.
+
+Un reloj lejano dio las doce y cuarto, y a poco bajó pausadamente de la
+calle de Serrano un hombre muy alto, con gran levitón y sombrero de
+copa, trayendo ambas manos cruzadas a la espalda; parecía un loco
+desocupado que fuera a tomar el fresco de la medianoche en Recoletos, o
+un genio que meditara una obra maestra, o un desesperado que fuera a
+escoger el árbol más a propósito para ahorcarse a la luz de la luna, o
+el lugar más solitario para descerrajarse un tiro en mitad del pecho.
+
+Currita le miró con ese sentimiento de terror que inspira a las altas
+horas de la noche todo lo que suponemos extraño o misterioso, y
+escondióse más en el fondo del coche. En la esquina misma de Recoletos
+cruzóse el hombre del levitón con otro que venía apresuradamente de
+aquel mismo sitio; asomóse Currita al vidrio trasero y el corazón le
+latió con fuerza...
+
+Era Jacobo, gallardamente embozado en una capa andaluza con vueltas
+rojas, y cubierta la cabeza con un sombrero hongo de color claro; torció
+la esquina sin fijarse en el coche y comenzó a subir por la calle ya más
+despacio, examinando las casas atentamente. La misma perplejidad que
+asaltó a Currita asaltóle a él también al notar que faltaba el número 4;
+la dama, ahogándose de ira, veíale marchar con la mano puesta en la
+llave de la portezuela, como si acechase el instante de salirle al
+encuentro.
+
+Jacobo, cansado al fin de dar vueltas, acabando de creer que el asunto
+todo de los masones era una farsa y la carta de Pérez Cueto un chasco de
+Carnaval que debía completarla, decidióse a llamar como última prueba a
+la puertecilla condenada, única que, fuera aparte de la del hotel, había
+en la calle; los golpes retumbaron en el silencio, y un eco muy extraño,
+que asustó a Currita, los reprodujo a lo lejos.
+
+Nadie contestaba, e impaciente Jacobo llamó hasta tres veces, cada vez
+con más fuerza; dio entonces una gran patada en el suelo y, siguiendo
+adelante, dobló la esquina de la calle de Serrano.
+
+Este fue el momento escogido por Currita para lanzarse del coche y
+correr tras de Jacobo, temerosa de que la puerta de la casa estuviese
+por el otro lado y se le escapara dentro. Jacobo, sin embargo, no había
+pensado en esto, o no había podido lograrlo. Encontróle Currita parado
+en la acera, examinando atentamente la fachada de la casa; era esta de
+modesta apariencia y estaba ya la puerta cerrada; en la planta baja
+hallábanse establecidas las oficinas de una agencia funeraria.
+
+Encontráronse los dos amigos frente a frente, y no obstante el disfraz
+de la dama, reconocióla al punto Jacobo; con más sorpresa que disgusto,
+salió entonces a su encuentro:
+
+--¡Criatura!... ¿Qué haces aquí? ¿A qué has venido?...
+
+Ella, agitada por mil sentimientos encontrados, entre los que sobresalía
+la ira, contestó con amarga burla:
+
+--Pues nada... Venía a indicarte dónde está el número 4.
+
+--¿Pero quién te ha dicho eso?--exclamó el otro asombrado--. Vamos, tú
+has creído otra cosa...
+
+Y cogiéndola del brazo dobló con ella de nuevo la esquina de la calle de
+Serrano; entonces, ciega de ira la dama, parada en la acera, cual si la
+rabia la hubiese allí enclavado, comenzó a arrojar por la boca todos los
+sentimientos de su corazón mezclados y confundidos, pero bajo la forma
+siempre del insulto, a la manera que lanza un volcán todas las materias
+contenidas en su seno, formando un solo cuerpo, un solo torrente de lava
+que tala y destruye por dondequiera que pasa... Esforzábase en vano
+Jacobo por probarle su inocencia; ella no le dejaba hablar, y con sus
+flacas manecitas habíale deshecho el embozo, levantando hasta el rostro
+de él las uñas, como si quisiera arrancarle los ojos.
+
+Jacobo, irritado también por la burla de Pérez Cueto, acosado por los
+reproches de Currita y temeroso de perder la amistad, para él
+indispensable, de esta, viose al fin forzado a confesarle toda la
+verdad, con el fin de aplacarla...
+
+Consiguiólo al punto; al oír la dama el nombre de masones, apagóse en el
+acto su ira y llenóse en cambio de un espanto casi pueril, extraño en un
+carácter de tan enérgico temple.
+
+--¡Vámonos, vámonos!--decía--. Por Dios te lo pido, Jacobo; no te quedes
+aquí. ¡Vámonos!
+
+Y con acento de verdadero terror, mirando a todas partes espantada,
+repetía muy bajo:
+
+--¡Excomulgados! ¿Sabes? ¡Están excomulgados!...
+
+Jacobo, creyendo con razón que el terror es contagioso, porque sentía él
+comunicársele el que a la dama le agitaba, procuró, sin embargo,
+sosegarla.
+
+--Pero no seas tonta, mujer, no seas chiquilla... Vámonos si quieres,
+pero sosiégate. ¿No estoy yo contigo?... ¿Has venido sola?...
+
+--Sí.
+
+--¿Pero a pie?... ¡Qué locura!
+
+--No..., tengo ahí un simón...
+
+--Pues te acompañaré en él a tu casa, y me llevará después a la mía.
+
+--¿Traes armas?--dijo ella muy bajo.
+
+--Sí, un revólver.
+
+Siguieron ambos hacia Recoletos, mirando ella a todas partes muy
+azorada, procurando él rechazar con la idea de que era un chasco de
+Carnaval la carta de Pérez Cueto la inquietud que a pesar suyo le
+causaba el extraño terror de Currita.
+
+Al volver la esquina, miráronse ambos en silencio, cual si el exceso de
+su espanto les paralizara las lenguas... El coche había desaparecido, y
+ni por una ni por otra parte del paseo se divisaba a lo lejos.
+
+--¿Le habías ya pagado?--preguntó Jacobo estupefacto.
+
+Y ella, pegándose a él con el temblor de un calenturiento, contestóle
+muy bajo:
+
+--No..., no le había pagado.
+
+El caso era extraño, y Jacobo sintió renacer con mayor fuerza todas sus
+inquietudes; imposible era que el cochero se hubiese marchado sin
+cobrar, si alguien no le hubiera obligado o persuadido a marcharse; tuvo
+entonces un momento de angustiosa perplejidad, de verdadero miedo, que
+pasó por su ánimo naturalmente valiente, estremeciéndolo como a un
+cuerpo robusto un soplo helado.
+
+--Vámonos andando--dijo.
+
+Y ambos echaron a andar agarrados del brazo, sin pronunciar una palabra,
+atravesando diagonalmente el paseo para ganar la acera opuesta, por
+parecerles quizá menos solitaria. Currita marchaba muy de prisa, sin
+mirar a ningún lado, fijos siempre los ojos en las luces de los
+faroles, que le parecían la salvación y la vida, sintiendo a la vez
+deseos y terror insuperables de volver atrás la cara. Al poner el pie en
+la acera, respiró Currita algo más desahogada y atrevióse a mirar a un
+lado y otro; todo parecía solitario, y tan sólo por la calle del
+Almirante vio a un hombre que marchaba a lo lejos, con las manos en los
+bolsillos, silbando la marcha de Pan y Toros. Al pasar por San Pascual
+santiguóse Currita muy de prisa, y Jacobo, oprimiéndola el brazo
+cariñosamente, dijo en son de burla:
+
+--¡Tonta!...
+
+Llegaban al ministerio de la Guerra, y allí Currita se tranquilizó más
+todavía, porque comenzaba a poblarse aquella soledad que la aterraba. Un
+coche subía por la calle de Alcalá y entraba por el paseo del Prado; en
+el jardín del ministerio brillaba el fusil de un centinela, y algunas
+voces de hombres que venían cantando escuchábanse muy de cerca, por el
+lado de allá de la verja.
+
+Forma la esquina del ministerio un pabellón aislado, de un solo piso,
+con cuatro fachadas y tres ventanas en cada una. Dos hombres
+decentemente vestidos, pero dando gritos y risotadas de borrachos,
+volvieron la esquina del pabellón y emparejaron con Currita y con Jacobo
+ante la tercera ventana; el más alto pegóse a la acera, y el más bajo
+llamóse a la corriente, dejándoles pasar por en medio... Hubo entonces
+una terrible escena de un segundo: Currita sintió que un brutal empellón
+le arrancaba violentamente del lado de Jacobo; que otra mano vigorosa
+tiraba del embozo de este, que caía al suelo al pie de la ventana, y
+algo líquido y caliente brotaba como de un surtidor, chorreándole las
+ropas y las manos. El terror diole alas para huir por la calle de
+Alcalá, sin una idea en la mente para definir lo que pasaba, sin un
+acento en la garganta para lanzar un grito... Uno, lastimero y
+agonizante, llegó a sus oídos, y otra voz vigorosa y angustiada hendió
+siniestramente los aires en el silencio de la noche:
+
+--¡Cabo de guardia!... ¡Un hombre muerto!...
+
+Sonó luego por tres veces la voz de ¡alto!, y de seguida, uno tras de
+otro, como dos gritos de protesta y de amenaza, se oyeron dos tiros.
+
+Currita, desfallecida y sin alientos, se agarraba ya a la verja de la
+iglesia de San José; pensó volver atrás, pensó seguir corriendo, pensó
+gritar pidiendo socorro, pensó morirse allí mismo... Oyó entonces los
+pitos de los serenos, sintió abrirse algunas ventanas, vio correr por la
+acera de enfrente un hombre encapuchado, con el chuzo en ristre y el
+farol en lo alto.
+
+El instinto, más bien que la reflexión, hízole comprender entonces el
+riesgo que corría ella misma y huyó de nuevo por la calle del Caballero
+de Gracia, sin detenerse un momento, sin resollar siquiera, sin ver nada
+ni oír nada, ni pensar nada tampoco, hasta que, jadeante y sin saber
+cómo, se encontró en su _boudoir_, rígidos los miembros, huraña la
+vista, fuera de las órbitas los ojos, teniendo delante el negro de
+ébano, que levantaba en lo alto la lámpara encendida como para alumbrar
+en su entendimiento el horrible cuadro y que le mostraba con temerosa
+inmovilidad los blancos dientes en su sonrisa siniestra, eterna como la
+mueca del condenado.
+
+A la luz de aquella lámpara miróse las manos, que sentía húmedas y
+pegajosas, y vióselas teñidas de sangre... Un horror inmenso invadió
+entonces su cuerpo y anegó su alma, y una idea taladró al fin su mente,
+como un clavo ardiendo al empuje de un mazo: la de su hija Lilí,
+arrodillada en el estudio, mostrándole sus manitas manchadas también con
+la sangre de su hermano, repitiendo con la opaca vibración de un terror
+sin medida:
+
+--¡Sangre!... Mamá... ¡Sangre!...
+
+
+
+
+--VII--
+
+
+Una hora larga tardó la justicia en acudir para reconocer y levantar el
+cadáver; hallábase este atravesado en la acera, tendido sobre el lado
+derecho, descansando la cabeza contra el zócalo del pabellón del
+ministerio de la Guerra, debajo de la segunda ventana. Tenía en la sien
+derecha una fuerte contusión, producida sin duda por el golpe dado al
+caer, y en el lado izquierdo del cuello una tremenda puñalada que le
+dividía por la mitad la arteria carótida. Un gran torrente de sangre,
+que de allí había brotado empapaba su ropa y humedecía la tierra. En la
+esquina misma de Recoletos y la calle de Alcalá veíase sobre la acera
+una rica talma de pieles de castor, manchada también de sangre; hasta
+que llegó el juez nadie se atrevió a tocarla.
+
+Pronto quedó identificado el cadáver: encontráronle en el bolsillo la
+esquela recibida aquella misma tarde, dando la falsa cita, las dos
+cartas de Garibaldi al Hº. Neptuno y varias tarjetas en que constaba el
+nombre del marqués de Sabadell. Era este nombre harto conocido, y al
+horror natural que inspira todo crimen unióse entonces en los presentes
+ese espanto mezclado de sorpresa con que ve el vulgo derrumbarse una
+fortuna en el abismo de una desgracia, caer a un poderoso desde los
+almohadones de su coche sobre la mesa destinada en un hospital a hacer a
+los cadáveres la autopsia. La noticia corrió de un extremo a otro de la
+corte, sin hacer derramar una lágrima, pero despertando por todas partes
+la admiración, el espanto y, sobre todo, la curiosidad; la curiosidad
+ansiosa y hasta, por decirlo así, rabiosa de conocer los pormenores de
+aquel drama misterioso, más interesante que los lúgubres episodios de
+Ana Radcliffe y las dramáticas aventuras de Clara Harlowe. Varios socios
+del Veloz corrieron al hospital a ver el cadáver, y en la esquina del
+ministerio de la Guerra viose todo el día un gran cerco de gente
+contemplando con cierta curiosidad pavorosa el pie de aquella ventana en
+que parecía vagar aún la sombra siniestra del crimen. Por la tarde,
+cuando la mayor afluencia de máscaras y de gente acudía al Prado y a
+Recoletos, nadie osaba pisar aquel sitio regado de sangre, y llamábanse
+todos a la acera opuesta, lanzando a la segunda ventana una mirada larga
+y medrosa.
+
+Los periódicos publicaron extensos suplementos que se vendían a gritos
+por las calles, y entonces comenzaron a conocerse y comentarse algunos
+pormenores del crimen. Constaba entre ellos la declaración del centinela
+del ministerio de la Guerra; según este, vio pasar a la una de la
+madrugada, a través de la verja de Recoletos, a un hombre y una mujer
+que venían muy de prisa de la Castellana. Marchaban agarrados del brazo,
+embozado él en una capa andaluza con vueltas rojas, cubierta ella el
+rostro con un antifaz negro y envuelta en un abrigo de pieles grises;
+vio también al mismo tiempo, a través de la verja de la calle Alcalá,
+venir por aquel lado dos hombres gritando y cantando, cual si estuviesen
+borrachos; cruzáronse ambas parejas delante del pabellón, por la fachada
+que da a Recoletos, y allí los perdió el centinela de vista; mas oyó a
+poco en el silencio de la noche el rumor de un cuerpo que cae a tierra y
+uno de esos gritos de agonía que jamás se olvidan ni se confunden; vio
+huir desesperadamente por la calle de Alcalá a la mujer enmascarada y
+vio correr a los dos hombres, borrachos antes y bien firmes entonces,
+uno hacia la Castellana y otro hacia la Plaza de Toros. Tropezó este
+último en la fuente de la Cibeles y oyóse el ruido del agua cual si
+hubiese caído dentro; levantóse, sin embargo, al punto, y su veloz
+carrera púsole bien pronto al abrigo de las tinieblas. El centinela,
+imposibilitado por la consigna y por la verja para abandonar el puesto,
+abalanzóse a los hierros de esta y vio al hombre de la capa tendido en
+la acera; gritó entonces al cabo de guardia, dio a los fugitivos por
+tres veces la voz de ¡alto!, y con el fin de despertar la alarma,
+disparó el fusil por dos veces. Llegaron a poco tres serenos y un
+oficial y dos soldados del ministerio, y por la puertecilla pegada al
+pabellón salieron a la calle: el hombre de la capa estaba ya muerto.
+
+Desprendíase de todo esto que había una _ella_ de por medio, y la
+curiosidad, excitada hasta la rabia, sobre todo en los altos círculos,
+venía a estrellarse contra el secreto de la sumaria. Súpose que en la
+mañana siguiente a la noche del crimen fue preso Damián, el ayuda de
+cámara de la víctima, y llamado a declarar aquella misma tarde un don
+Francisco Javier Pérez Cueto, fabricante de almidón en uno de los
+arrabales de la corte... Desde entonces, ningún signo exterior dio a
+conocer que las investigaciones judiciales adelantasen un solo paso, y
+comenzóse a murmurar, con cierta estupefacción temerosa, que andaba en
+todo aquello la mano de los masones; que los asesinos de Sabadell
+quedarían desconocidos e impunes como los de su amigo el general Prim, y
+que el crimen de Recoletos sería siempre un arcano misterioso, como lo
+fue el de la calle del Turco. Mas de repente, cuando esta voz tomaba
+cuerpo y comenzaba a excitar en los ánimos el terror que infunde todo
+poder oculto y la indignación que inspira toda cobarde añazaga,
+levantóse otra voz contraria, que nadie supo nunca de dónde salía ni
+quién la atizaba, y que se extendió, sin embargo, por todas partes, con
+grandes visos de certeza, a la manera que esparce un pozo subterráneo
+por todos lados sus húmedas filtraciones... Díjose que en el fondo de
+todo aquello había tan sólo una intriga galante, que existía en el
+Juzgado un billetito concediendo una cita y que obraba también en poder
+del juez una prenda acusadora, perteneciente a la _promovedora del
+crimen_: una talma de pieles de castor, marcada por la parte de dentro
+con una etiqueta negra, en que con letras rojas decía: Worth.--Rue de la
+Paix. _París_.
+
+Dos periódicos que, a juicio de muchos, pertenecían a la secta de los
+masones, publicaron violentos artículos contra los tribunales de España,
+que recluyen al pobre como un criminal y le barren de las calles como
+una inmundicia, y se cruzan de brazos y cierran los ojos ante el
+poderoso que oculta sus crímenes bajo una armadura de oro, contra la
+cual se hace pedazos la espada de la justicia.
+
+ Porque un pobre mancebo
+ Hurtó un solo huevo,
+ Al sol bambonea,
+ Y otro se pasea
+ Con cien mil delitos.
+ Cuando pitos, flautas;
+ Cuando flautas, pitos.
+
+El atrevimiento era tan grande, la audacia tan increíble, que extraviada
+la opinión por completo con estas pérfidas insinuaciones, señaló
+entonces con el dedo a la condesa de Albornoz y comenzó a mirarse el
+dintel de su palacio con el mismo horror con que se había mirado tres
+días antes la esquina del ministerio de la Guerra.
+
+¡Singulares extravíos de la conciencia pública, que Dios permite a veces
+en su infinita justicia para castigar con una calumnia el delito
+verdadero que había quedado impune!
+
+Nadie en Madrid pidió cuentas a Currita de la sangre de Velarde,
+derramada a la vista de todos por culpa suya, y ahora le arrojaban al
+rostro la de Sabadell, de la cual se hallaba inocente y hubiera ella
+rescatado con gusto a costa de cualquier sacrificio... Porque el dolor
+de la dama fue en realidad grande, aunque no expansivo ni alborotado;
+uno de esos dolores, por decirlo así, secos, propios de las almas
+enérgicas, que se repliegan sobre sí mismos en el fondo del corazón como
+para no perder su energía, a la manera que el gladiador herido encuentra
+fuerzas en su misma agonía para encoger el cuerpo y doblar los músculos,
+e intentar un último y más formidable avance... Aquella débil mujercilla
+encerraba en su endeble cuerpo una de esas almas enérgicas que se crecen
+a la vista del peligro y lo desafían, y no necesitan en el dolor apoyo
+ni cómplices en el crimen; bastábase ella misma a sí misma, y sacudiendo
+los terrores que la habían invadido la víspera, con el vigoroso empuje
+del toro que arroja lejos de sí los rejones que le lastiman y embarazan,
+aprestóse a la defensa, decidida a arrostrar a pie quieto y con firmeza
+todas las consecuencias de aquella horrible noche.
+
+Mas necesitaba antes que nada reflexionar, trazarse un plan, preparar su
+respuesta y ordenar sus preguntas; y aprovechando la ocasión de hallarse
+en cama Fernandito, postrado por uno de esos ataques de imbecilidad que
+traen consigo los reblandecimientos cerebrales, tomóse todo el día del
+lunes y dio la orden terminante de no recibir a nadie. Creía ella tener
+que habérselas de seguida con las visitas importunas, las preguntas
+indiscretas, las impertinentes lástimas y las molestas compasiones que
+la habían asediado cuando la muerte de Velarde, catástrofe también
+espantosa, que sin saber explicarse el porqué parecíale en estos
+momentos más terrible que le pareció en aquellos primeros instantes.
+Mas, con gran sorpresa suya, pasó todo el día del lunes, y pasó también
+el martes, y llegó y pasó asimismo el miércoles, sin que ningún coche
+parase a la puerta, ni atravesase una sola visita las antesalas, ni
+recibiera el oso del vestíbulo en su bandeja ninguna tarjeta, ni llegara
+tampoco el menor recado, la más insignificante misiva de atención, de
+interés o de consuelo... Aterróla entonces aquella soledad, que no sabía
+explicarse, porque ignoraba que la opinión había atravesado en el dintel
+de su puerta el cadáver de Jacobo; mas cuando llegaron a su noticia las
+voces que corrían y supo que una pérfida y misteriosa mano explotaba el
+funesto hallazgo de la capa de pieles, para hacer recaer sobre ella las
+sospechas del crimen, tuvo en su soledad vértigos de ira,
+estremecimientos de fiera acorralada, y decidió desafiar frente a frente
+a la calumnia con un golpe de enérgica audacia.
+
+La casualidad presentóle bien pronto ocasión propicia; el viernes muy
+bien de mañana trajéronle el aviso de que le tocaba al día siguiente
+hacer su guardia como dama de honor en Palacio. Enviábale este aviso,
+según la costumbre, la dama que había hecho la guardia el día antes, y
+era esta una buena mujer, sencilla y piadosísima, que, desechando como
+terribles calumnias las voces que corrían, apresuróse a cumplir con su
+deber avisando a Currita y dejando al arbitrio de la dama el acudir o no
+acudir a la cita de Palacio.
+
+Por primera vez después de la espantosa catástrofe sonrió Currita, con
+aquella sonrisa de diablillo, señal en ella de alguna idea feliz que
+pasaba por su mente. Tocábale la guardia el sábado, y según la
+tradicional costumbre, habían de asistir los reyes a la Salve de Atocha;
+la novedad atraía todavía gran concurso de gentes a conocer y contemplar
+a la joven reina, y presentándose Currita a su lado, en el primer
+puesto, parecióle que había de detener desde allí los tiros de la
+calumnia. Conocía ella bien el mundo que frecuentaba, que forma sus
+juicios y regula sus actos por los del poderoso que mira en lo alto, y
+creyó con razón que le bastaría presentarse una vez en público al lado
+de la reina y a raíz del suceso, para que todos acallasen sus escrúpulos
+y se apresurasen a conservarla en el puesto de honor que había ocupado
+siempre en la corte.
+
+Sin llamar a Kate, saltó Currita de la cama antes de las nueve y fue a
+abrir ella misma una ventana para enterarse del estado del tiempo: el
+sol brillaba despejado, no se descubría una nube en el cielo y prometía
+la mañana una tarde deliciosa. Currita sintió un movimiento de gozo
+vivísimo que le pareció el presentimiento del triunfo; los carruajes de
+la corte saldrían, por el buen tiempo, descubiertos, y sin duda irían
+después de la Salve a dar una vuelta por la Castellana, donde todo el
+mundo elegante tendría ocasión de verla y contemplarla en su honorífico
+puesto... Algo la espantaba, sin embargo: la idea de que iba a serle
+forzoso pasar por aquel mismo trayecto que había recorrido con Jacobo la
+noche funesta, por aquella misma iglesia ante la cual pronunció su
+última palabra, por aquella esquina en que le había visto caer lanzando
+un gemido de agonía... Mas ¿qué iba a hacer ella? ¿Enterrarse en vida a
+los cuarenta y cinco años? ¿Dejar por escrúpulos sentimentales que le
+arrebatase una calumnia el prestigio, la soberanía suprema, el cetro de
+la elegancia y el buen tono que, a pesar de mil vergüenzas verdaderas,
+había conservado en su mano hasta entonces?...
+
+Rióse ella misma de sí misma al notar la febril impaciencia con que
+esperaba la hora de ir a Palacio, porque ni la señora de López Moreno
+había sentido mayores ansias ni más vehementes deseos el día de su
+famosa presentación en el hotel Basilewsky. Con esmero redoblado y
+gusto exquisito escogió una _toilette_ elegantísima, con ese estudio de
+los pequeños detalles que se observa en los grandes genios y acredita en
+ellos el conocimiento práctico del terreno que pisan. Púsose un
+riquísimo vestido de terciopelo azul muy oscuro, guarnecido de piel de
+chinchilla, con sombrero y abrigo de lo mismo; dos perlas negras en las
+orejas y un trébol en el pecho, formado por otras tres perlas, blanca la
+una, negra la otra y rosa la tercera. En el hombro izquierdo, sujetas
+con un lazo encarnado, llevaba las dos cruces de dama de honor: cruz de
+esmalte rojo, la antigua de la reina Isabel, y una _M_ de brillantes y
+rubíes, la de la nueva reina Mercedes. Después, mientras le traía Kate
+el rico pañuelo de encajes y los guantes de piel de Suecia, buscó ella
+en una cajita un relicario de plata que contenía un _lignum crucis_;
+besólo con gran piedad, oprimiólo un instante contra su pecho, cerrando
+los ojos e inclinando la cabeza como si pidiese algo al cielo con grande
+ahínco, y guardóselo después en el bolsillo, como se hubiera guardado un
+amuleto que tuviese virtud para alejar cualquier daño o peligro.
+
+Al subir la escalera de Palacio latióle el corazón y tembláronle las
+piernas, porque vio a dos lacayos que cuchicheaban entre sí, mirándola a
+ella. Mas cuando el alabardero de guardia a la puerta de la Saleta dio
+el golpe de alabarda que anuncia la llegada de un Grande de España,
+crecióse el orgullo de Currita, despertó de nuevo su energía, y armada
+de toda su audacia atravesó la antecámara y penetró en la cámara misma,
+dispuesta a comenzar la batalla, creyendo encontrar allí a la camarera
+mayor o al gentilhombre de servicio, o quizá a todos juntos. La cámara,
+sin embargo, estaba desierta y Currita sintió el desahogo de un momento
+del enfermo que ve detenerse un instante la temida operación por haberse
+retrasado el médico. Sentóse en una banqueta frente a la mampara que
+lleva a las habitaciones regias, a fin de esperar que la reina la
+llamase o alguien saliese; mas la excitación nerviosa no la dejaba
+sosegar un momento, y levantóse al punto para asomarse a uno de los
+balcones y mirar a la plaza de la Armería; púsose luego a arreglarse los
+ricitos de la frente ante uno de los magníficos espejos y reparó
+entonces en el soberbio retrato de Alfonso XII, pintado por Casado, que
+habían colocado allí la víspera y se destacaba sobre la rica tapicería
+de seda granate con grandes flores amarillas, con todo el esplendor de
+una obra maestra.
+
+Pasó un cuarto de hora, que le pareció a ella un cuarto de siglo, y en
+pie siempre ante el retrato, sintió abrirse a su espalda la mampara de
+las habitaciones de la reina; volvióse vivamente y vio que la mampara se
+volvía a cerrar y quedaba medio abierta, como si el que fuera a salir se
+hubiese detenido de repente. Oyó entonces, sin que pudiera distinguir
+las palabras, una voz suave de mujer que parecía acongojada, como si
+suplicase algo, y otra de hombre, fuerte y colérica, que exclamaba
+enérgicamente:
+
+--¡No, no..., ahora mismo!
+
+Inmutóse Currita atrozmente y metióse la mano en el bolsillo, como si
+buscara el _lignum crucis_; abrióse entonces la mampara y apareció el
+mayordomo mayor, también muy inmutado... La dama, fingiendo siempre
+hallarse absorta en la contemplación del retrato, volvió ligeramente la
+cabeza y saludó con la mano al personaje, diciendo con vocecita a su
+pesar temblorosa y angustiada:
+
+--¡Magnífico retrato! Yo no lo había visto. ¿Cuándo lo han puesto?...
+
+Mas el mayordomo, sin contestar a la pregunta y con el esfuerzo de quien
+cumple un deber penosísimo, díjole balbuceando:
+
+--Su majestad la reina la dispensa del servicio..., y me encarga le
+manifieste su deseo de que devuelva la cruz de dama...
+
+Currita dio una rápida media vuelta, apretando los puños y echando atrás
+la cabeza cual si fuera a embestir al mayordomo, fijando en él la mirada
+de sus claros ojos, enormemente abiertos, que reflejaban toda la ira del
+que recibe un salivazo en el rostro, todo el espanto del que ve
+derrumbarse una última esperanza, toda la solapada e impotente amenaza
+que encierra el terror del débil, aniquilado por una mano más fuerte...
+
+Luego, como si despertase en ella de repente la altiva ricahembra al
+ignominioso contacto de una bofetada, arrancóse ambas cruces del pecho y
+las arrojó en el suelo...
+
+
+
+
+--VIII--
+
+
+Aquel golpe terrible no anonadó a Currita, ni le infundió tampoco el
+extraño sentimiento, mezcla de pavor y de ira, que al recibir en Loyola
+un bofetón semejante la había obligado a confundirse, y a humillarse, y
+a callar... Detrás de la mano de Pedro Fernández había visto entonces la
+mano de Dios, que le impedía profanar con el escándalo de su vida su
+santa casa, y detrás del bofetón del mayordomo de Palacio tan sólo veía
+la mano del rey, que no era para ella una idea, sino un hombre, contra
+el cual se podía luchar y al cual se le podía también vencer.
+
+Mas harto comprendió desde el primer instante, con la rápida percepción
+de su claro entendimiento y su mucha práctica de mundo, que en vano
+emplearía todas las astucias de su ingenio, todos los atrevimientos de
+su audacia y todos los recursos de su dinero en atraerse de nuevo a sus
+amigos y a formar en torno suyo aquella brillante corte que era la
+médula de su vida, porque era también la de su vanidad. Nada arrastra
+tanto como el ejemplo de un príncipe, capaz por sí solo de salvar o
+perder a una sociedad entera, y la severa repulsa dada a Currita en
+Palacio, justa en medio de su severidad, que si de algo pecaba era sólo
+de tardía, había de arrastrar sin duda a Madrid entero, derrumbando a la
+ilustre dama desde la altura de su gloria, con todo el estrépito de los
+grandes escándalos, con todo el ensañamiento con que del árbol caído se
+apresuran todos a sacar leña.
+
+Por eso, sin darse ella por vencida ni cejar un punto en su tenaz
+empeño, y fortaleciendo siempre con el despecho y la rabia y hasta el
+dolor mismo su terquedad de mujer voluntariosa, siempre mimada, optó
+desde luego por el camino de los hábiles políticos y los diestros
+estratégicos y los conocedores prácticos del mundo y del corazón humano:
+una prudente retirada que sosegara los ánimos y diese tiempo a que las
+memorias olvidaran, cesasen las prevenciones, se cansaran las lenguas, y
+los escándalos nuevos hicieran olvidar y aun perdonar los escándalos
+pasados.
+
+¡Había visto ella tanto de eso!... La ocasión, por otra parte, no podía
+ser más oportuna: Fernandito había llegado al estado de imbecilidad
+completa que traen consigo los reblandecimientos cerebrales, y preciso
+era llevarlo a París a que alguna notabilidad médica intentase el
+verdadero milagro de despertar un chispazo de inteligencia en aquel
+meollo huero, que jamás había dado luz alguna.
+
+El viaje fue, pues, decidido, y dos días antes dirigióse Currita al
+colegio de Chamartín de la Rosa, para sacar a Lilí... La niña había
+cumplido ya doce años, y más bien que una criatura que comenzaba a
+vivir, parecía un ángel que iba a volar. Había en sus grandes ojos
+azules algo que recordaba el cielo, algo a la vez triste y sereno,
+candoroso y profundo, que comunicaba a todo su ser cierto poderoso y
+triste encanto, semejante al que infunde en el alma la inocente sonrisa
+de un niño huérfano.
+
+Acogióla la madre con sus más suaves mimitos y díjole al oído,
+abrazándola, que le traía una noticia muy buena, muy alegre, muy
+grande...
+
+--¿A que no la aciertas?...
+
+La niña, con los grandes ojos llenos de lágrimas y teñidas las mejillas
+del carmín más puro, dijo prontamente:
+
+--¿Que mi papá está mejor? ¿Que se ha confesado?...
+
+Quedóse Currita desconcertada, como le sucedía siempre con las salidas
+intempestivas de aquella criatura. ¿Quién había de creer que iba a
+acordarse de su padre y a pensar en si le habían o no administrado aquel
+sacramento que le hacía tanta falta?... Echóse a reír muy maravillada.
+¡Ca!, si no era eso... era mejor todavía; era una cosa referente a ella
+misma, lo que mejor le podía suceder, lo que sin duda estaba ella
+esperando...
+
+Y de nuevo tornó a maravillarse, porque la sangre entera de Lilí afluyó
+entonces a su rostro, un temblor nervioso agitó sus manitas, y levantó
+los ojos hacia su madre, rebosando anhelo comprimido, esperanza
+dulcísima de oír lo que era sin duda su más ferviente deseo. Su boquita
+de ángel se entreabrió un momento para dejar escapar su secreto, como
+deja escapar una flor su fragancia, y de nuevo tornó a bajar los ojos,
+poniéndose más y más encarnada, y guardando silencio, con una cándida
+sonrisa dibujada sobre los labios.
+
+--Pero, tontita, ¿no lo adivinas?... Es que se acabó ya el colegio, que
+te vas a venir conmigo.
+
+¡Quién lo había de creer!... Al oír esto la niña, apagóse en sus labios
+la sonrisa, como una luz que mata de repente una ráfaga de viento; cruzó
+las manos angustiada, miró a su madre con espanto y se echó a llorar a
+lágrima viva, con el corazón encogido...
+
+--Pero ¡vaya por Dios, vida mía!--exclamó Currita estupefacta--. ¿A qué
+viene ese llanto? ¿Es que no quieres venir?
+
+Lilí, enjugándose con ambas manitas los ojos, repetía sollozando:
+
+--Aquí me quieren todos... todos... Las Madres y las niñas...
+
+--Pero, hija mía, ¿acaso en tu casa no te quieren?--exclamó Currita,
+poniéndose muy seria; y la niña, titubeando un momento, contestó con
+candorosa sencillez, cuyo alcance no supo medir sin duda:
+
+--Ahora no está allí Paquito...
+
+Currita sintió un movimiento de ira, que se transformó al punto en dolor
+profundo, en dolor vivísimo que jamás había sentido, allá en el fondo de
+sus entrañas de madre... Sus ojos se llenaron de lágrimas, atrajo hacia
+sí a la niña, separóle del rostro ambas manos, y besándola en la frente,
+díjole con mucho cariño:
+
+--Pero lo recogeremos al paso, tonta, y nos iremos a París todos juntos.
+
+La niña meneó la cabeza, apartándose del regazo de su madre, y
+procurando dominar su aflicción, como si se aprestase a una batalla,
+dijo resueltamente:
+
+--Y, además... yo no puedo irme de aquí. No, no puedo.
+
+--Pero ¿por qué?... Si eres ya una mujer y aquí están sólo las niñas...
+
+--Y las mujeres también...
+
+--¡Pero, hija, por Dios! ¿Dónde están esas mujeres?...
+
+--Las Madres son mujeres.
+
+--Pero ¿tú quieres ser monja?--exclamó Currita abriendo mucho los ojos;
+y la niña, cerrando los suyos y moviendo enérgicamente la cabeza,
+contestó con firmeza:
+
+--¡Sí!...
+
+--¡Yaaa!... Muy bien; ahora lo entiendo--dijo Currita muy despacito con
+su tono de voz más suave--. Y las Madres, como te quieren tanto las
+pobrecitas, te habrán metido esa idea en la cabeza...
+
+--¡No, no, señora!... Las Madres no me han dicho nada.
+
+--Pues entonces habrá sido el confesor, el padre Cifuentes.
+
+--Tampoco...
+
+--¿Pues quién te lo ha dicho?...
+
+--Paquito.
+
+--¿Paquito?... ¡Vaya un apóstol!... ¿Y por qué no se mete él fraile?...
+
+--Eso le escribí yo... Y le envié la _Vida de san Estanislao_ y una
+estampita de san Luis de Gonzaga... Pero me contestó que él era muy
+desgraciado y tenía que hacer en el mundo una cosa muy grande, muy
+grande... Yo no sé lo que será...
+
+Currita comenzó a sospecharlo y se puso muy pálida; la escena terrible
+de su estudio, cuando el niño se había arrojado sobre Jacobo como una
+fiera sedienta de sangre, acudió a su memoria con gran viveza,
+estremeciéndola de espanto, infundiéndole esa especie de terror
+retrospectivo que causa un peligro pasado, despertando en su alma el
+aguijón de un remordimiento, avivando en su corazón el dolor de una
+herida chorreando aún sangre... ¡Oh! ¡Ya no tenía que hacer el pobre
+niño aquella cosa _muy grande, muy grande_, porque otra mano más
+culpable le había tomado la delantera en la esquina de Recoletos!...
+
+Lilí, sin imaginar siquiera en su sencillez de ángel el efecto que en su
+madre podían causar sus palabras, continuó diciendo:
+
+--Me decía que fuese siempre muy buena y no saliera nunca del colegio y
+rezara mucho por él, y por usted y por mi papá; porque la ira de Dios
+iba a descargar sobre nuestra casa... Yo lloré mucho, mucho, y ofrecí
+entonces ser monja, y se lo dije a la madre Larín y al padre Cifuentes.
+
+--¿Y qué te dijeron?--preguntó Currita con los labios blancos.
+
+--La madre se echó a llorar..
+
+--¿Y el padre?...
+
+--Se echó a reír y me consoló mucho, y me dijo que no ofreciese nada sin
+que él me avisase.
+
+Currita se quedó muy pensativa y permaneció largo rato en silencio,
+mirando a la niña; de pronto, dijo:
+
+--¿Pero el padre Cifuentes te querrá mucho?...
+
+--¡Oh, sí!... Es muy bueno; me quiere mucho.
+
+Calló otra vez, seria y meditabunda; porque en medio de aquel rudo
+oleaje de afectos con que la gracia de Dios combatía su alma para
+sacarla a flote, santos unos como el amor de madre, saludables otros
+como el remordimiento, apareció muy honda y comenzó a subir, a subir,
+hasta flotar en la superficie y sobrenadar en lo alto y llenarlo todo y
+dominarlo todo, la idea fija, su ángel malo, el pensamiento constante
+que llevaba clavado en la frente, como un dolor neurálgico, de
+satisfacer su vanidad y vengar su despecho, recobrando de nuevo su
+antigua posición y su brillante corte de mujer elegante. Había visto de
+repente un camino desconocido, un sendero tortuoso que allí llegaba
+dando rodeos, y ya no oyó más, ya no se ocupó de otra cosa. Cinco
+minutos largos permaneció callada, inmóvil, tirando al parecer sus
+planes. Lilí, con las manitas cruzadas sobre las rodillas y la cabeza
+baja, la miraba de cuando en cuando a través de sus largas pestañas,
+extrañada de aquel singular silencio.
+
+Rompiólo Currita al cabo; aquella pichoncita suya monísima y preciosa la
+había enternecido... Pero todo aquello era muy serio, muy grave, y
+hacíase preciso pensarlo despacio, muy despacio, y no decidirlo así de
+repente, en un segundo... Por de pronto, dejaría a la niña en el colegio
+y detendría ella su viaje para hablar con el padre Cifuentes.
+
+Lilí, al oír esto, saltó espontáneamente de la silla y se arrojó al
+cuello de su madre, cubriéndole el rostro de besos, llorando y riendo al
+mismo tiempo, como se mezclan la lluvia y el sol en un chubasco de mayo.
+Ella se enterneció un poquito y derramó tres lagrimitas.
+
+--Conque nada, pichona mía, mucho juicio, y pide a Dios que a todos nos
+ilumine... Y ahora, vidita mía, dile a la madre Larín que quiero
+hablarle un momento... ¿Eh, pichona?... Cosa de un segundo, avísala tú,
+vidita...
+
+Llegó la madre Larín muy alarmada, temiéndose alguna trapisonda, y
+Currita, con patético ademán, se arrojó llorando en sus brazos... Era
+aquel día el más grande de su vida; por fin le concedía Dios lo que con
+tanto ahínco le había pedido siempre: ¡tener una hija religiosa!...
+Cierto que le pasaba aquello el alma de parte a parte, que quizá le
+costaría la vida separarse de aquel pobre angelito; pero lo que sentía
+ella era no tener siete hijos como santa María Magdalena de Pazzis, para
+ofrecérselos a Dios uno a uno. ¡Estaba el mundo tan malo!...
+
+La madre Larín, muy escandalizada al ver a santa María Magdalena de
+Pazzis hecha de repente madre de tan dilatada familia, se apresuró a
+protestar con mucho respeto:
+
+--Santa Sinforosa querrá decir, sin duda, la señora condesa.
+
+--¿Fue santa Sinforosa?... ¡Pues yo creí que había sido la otra! ¡Como
+leo todos los días el Año Cristiano, armo a veces unos galimatías!... Y
+dígame, madre Larín, ¿cree usted que perseverará mi hija, que su
+vocación será verdadera?
+
+La madre enarcó las cejas, y con mucha humildad, dijo:
+
+--La niña es formalita, y a lo que yo pueda colegir, así lo espero...
+Pero siempre será mejor que el padre espiritual informe a usted de todo
+esto.
+
+--¿Y quién es?
+
+--El padre Cifuentes.
+
+--¿El padre Cifuentes?... ¿De veras?... ¡Cuánto me alegro!... Si es un
+santo, un hombre de tanto saber y prudencia...
+
+--¡Ya lo creo!... Consúltelo usted y verá...
+
+--Pero si no lo conozco... ¡Ay, madre Larín!... ¿Quisiera usted
+escribirle una cartita... _deux mots_, recomendándome?... Dígale usted
+cuáles son mis deseos, lo que yo quiero a mis hijos, la sencillez con
+que procedo siempre... Así me escuchará con benevolencia... Usted me
+conoce bien, madre Larín... ¡Soy tan desgraciada!... ¡Se tiene de mí un
+concepto tan falso!...
+
+Y Currita, persuadida ella misma de lo que decía, cual suele suceder a
+los embusteros de oficio, extendía las manos y abría mucho los claros
+ojitos, como para que la madre Larín la estudiase por dentro,
+concluyendo por echarse a llorar amargamente, cubriéndose el rostro con
+el pañuelo. La madre, muy compadecida, y creyendo que aquella oveja
+extraviada llamaba de nuevo al aprisco, procuraba consolarla y
+prometíale escribir aquella misma noche al padre Cifuentes, anunciándole
+su visita.
+
+--¡Se lo agradecería a usted en el alma, madre Larín; no lo olvidaré en
+toda mi vida!--gimió Currita--. Porque no crea usted que en el asunto de
+mi pobre Lilí faltarán dificultades... Fernandito es muy bueno; pero al
+cabo, como hombre que es, no tiene la piedad de nosotras las mujeres, y
+verá la cosa de manera muy distinta.
+
+Y ya en la puerta, despidiéndose cariñosamente de la buena madre, volvió
+a repetirle:
+
+--¡Que no se olvide usted de lo esencial!... Que comprenda el padre la
+buena fe con que procedo en todo, lo rectas que son mis intenciones...
+
+Y de pronto, volviéndose atrás desde la puerta, como si de repente
+recordase algo...
+
+--¡Ay, madre Larín, se me olvidaba!... No sé si lo encargué a Lilí,
+porque con este notición se me fue el santo al cielo... Me han dicho que
+están ustedes haciendo un monumento nuevo para el Jueves Santo, y quiero
+que sea a mi costa... Deseo mucho dejar a ustedes ese recuerdo; que Lilí
+haga ese pequeño obsequio al colegio...
+
+--Gracias, gracias, señora condesa...
+
+--¿Gracias?... ¡Ay, madre Larín, qué mundo, qué mundo!... ¡Ojalá y sólo
+se gastara el dinero en cosas semejantes!...
+
+Entró en la berlina... Verdaderamente que aquella idea debía de venir
+del cielo, porque era Lilí, un ángel del Señor, quien se le había
+inspirado. Lo raro era que no se le hubiera ocurrido a ella antes,
+porque en aquella carta de Loyola, en aquella famosa carta de Pedro
+Fernández, que se sabía ella de memoria, estaba perfectamente encerrada
+en su primera parte... «Si la señora condesa de Albornoz viene a Loyola
+a confesar sus pecados y pedir a Dios perdón de sus extravíos, no tiene
+que fijar hora ni tiempo, porque todos son igualmente oportunos...»
+
+Y glosando allá en su imaginación el parrafejo, discurría de este
+modo... Si la señora condesa de Albornoz va a Loyola, es decir, al padre
+Cifuentes, y confiesa sus pecados y pide a Dios perdón de sus extravíos,
+o lo que es lo mismo, embauca a aquel varón respetable, diciéndole lo
+que le parezca y callándose lo que juzgue conveniente para ponerle de su
+parte... a la sombra de su respetabilidad, agarrada a su manteo, entrará
+en el gremio de las beatas aristocráticas y se abrirá paso, rosario en
+mano, por el atajo de la piedad, hasta el alto puesto de que la calumnia
+y la ingratitud la han arrojado.
+
+Porque no era necesario para ello llegar hasta el sacrilegio, que tanto
+la había aterrado siempre y la seguía aterrando; dispuesta estaba ella a
+lo que creía únicamente necesario para confesarse bien: acusarse de
+todos sus pecados y enumerar todos sus extravíos... ¿Qué le importaba a
+ella que el padre Cifuentes supiese lo que hasta en los mismos
+periódicos se había publicado y había leído ella sin sonrojarse?... ¡Si
+hubiera algún sacrificio que hacer, si hubiera algo que cortar, sería
+entonces otra cosa; pero la muerte, el puñal de un asesino, se había
+encargado de sacrificar, se había encargado de romper; y ya no le
+quedaba a ella nada, nada, sino aquella herida en el corazón y aquel
+despecho en el alma!... Y ante aquellas dos ideas que la exasperaban,
+Jacobo muerto y ella caída de su pedestal, sentía hervir su sangre de
+dolor y de ira, y parecíale lo primero el crimen más nefando que se
+había cometido en el universo, y juzgaba lo segundo el acto de tiranía
+más atroz que pudiera atribuirse a Nerón, a Tiberio o a Busiris.
+
+Con cierto miedecillo, muy natural y fundado, fue a ver al padre
+Cifuentes, porque tenía el padre fama de marrullero; mas su voluntad,
+repentina como el capricho de una mujer, era robusta como la resolución
+de un hombre, y tranquilizábala en parte la íntima conciencia que tenía
+ella de que pocos la aventajaban en astucias y marrullería. Con
+habilidad suma dio principio al desarrollo de su plan, comenzando por
+exponer la vocación de Lilí, anhelo de su corazón, esperanza dulcísima
+de su alma, que estaba ella dispuesta a apoyar con todas sus fuerzas,
+aunque hubiera que luchar con las serias dificultades que había de poner
+Fernandito; hábil estaquita esta última que plantaba desde luego la
+taimada, para agarrarse a ella más tarde y destruir, cuando hubiera
+logrado su objeto, los santos planes de la niña. Escuchábala el jesuita
+impasible con las manos metidas en las mangas, clavando en ella de
+cuando en cuando la mirada de sus ojos, aguda como la punta de una
+lanceta, que hacía a Currita ladear los suyos, ora bajándolos, ora
+paseándolos por las paredes del cuarto. Cuando la dama dejó de hablar,
+sacó el padre Cifuentes a relucir la tabaquera de cuerno, con su heraldo
+obligado, el pañuelo a cuadros azules y verdes, y con la mayor
+naturalidad del mundo dijo resueltamente:
+
+--Su hija de usted no tiene vocación, señora condesa.
+
+Quedóse Currita estupefacta y desconcertada, y tartamudeó moviendo la
+cabecita:
+
+--Pues ella me había dicho... Yo creía...
+
+--Creyó usted mal, señora condesa... Esa niña es un ángel, de
+entendimiento muy claro, de corazón muy grande y muy recto, y está
+aterrada por las cartas de su hermano, que... ¡pasan el alma, señora
+condesa, pasan el alma!
+
+Y las dos lancetas que tenía en los ojos el padre Cifuentes pasaban de
+parte a parte la frente de Currita, cual si fueran a clavarse en el
+fondo de su pensamiento.
+
+--Por eso--prosiguió lentamente el jesuita--quería esa pobre niña
+ofrecer el sacrificio de sí misma, para asegurar la salvación de los
+demás, para expiar culpas ajenas por las cuales se aflige, como se
+afligen los ángeles del cielo: llorándolas, pero sin ponérselas a nadie
+en cuenta... Y note usted lo que digo, señora condesa: _sin ponérselas
+a nadie en cuenta_.
+
+La señora condesa bajó los ojos muy modestita, como haciéndose la
+desentendida de si era a ella o no a quien le tocaba pagar aquella
+cuenta, y el padre continuó:
+
+--Pero como usted comprenderá, este sacrificio de precio incalculable,
+cuya idea le fomentaré yo por lo que en sí tiene de útil y meritorio y
+porque bastará quizá el ofrecerlo para alcanzar de Dios lo que el pobre
+ángel pide, no es una vocación religiosa: es sólo un ofrecimiento que en
+su aflicción y en su generosidad hace la niña, y mientras Dios no lo
+acepte, no existe la verdadera vocación, y yo, por mi parte, ni puedo
+aconsejarla ni autorizarla tampoco hasta entonces.
+
+«Pues estamos en el principio de la conversación»--pensó Currita, sin
+comprender del todo aquellas místicas sutilezas; y dando vueltas entre
+sus manos a un precioso devocionario que había traído de intento para
+demostrar su piedad al padre, dijo modestamente:
+
+--¿Y qué cree usted entonces que debe de hacerse?...
+
+--Dejar obrar a la gracia de Dios, que quizá le conceda como premio la
+vocación que aún no tiene, y mientras tanto, no sacarla del colegio.
+
+--¿No cree usted entonces que le convenga volver a su casa?...
+
+El padre Cifuentes abrió la tabaquera, y con la impasibilidad del hombre
+que golpea en los oídos de un sordo, con la sencillez con que hubiera
+dicho que hacía calor o estaba lloviendo, dijo tranquilamente:
+
+--No, señora... Los ejemplos que vería en ella no conseguirían quizá
+corromperla, pero de seguro lograrían matarla...
+
+Currita no protestó contra aquel reproche tremendo; no se avergonzó ni
+se indignó tampoco. Asióse, por el contrario, para llegar a su objeto, a
+la punta de aquella maza que la aplastaba, y dijo lastimeramente:
+
+--¡Ay, sí, sí, padre, es verdad!... ¡Si usted supiera lo que pasa en mi
+casa! ¡Si usted conociera la situación en que me encuentro!
+
+Y adoptando el cálculo más hábil del disimulo, el de apropiarse de la
+ingenuidad y disfrazarse con la sencillez y la franqueza, refirió con
+toda verdad al padre Cifuentes el escándalo de su vida, la trágica
+muerte de Jacobo, la calumnia difundida por aquellos enemigos
+invisibles, la imposibilidad en que estaba de acusarlos a ellos y
+defenderse ella misma ante los tribunales, y la necesidad que tenía de
+_alguien respetable_, de alguna _persona autorizada_ por su santidad y
+su prestigio que sacase la cara por ella, perdonándole las faltas
+verdaderas y defendiéndola de los _falsos crímenes_, concediéndole su
+protección y su amistad, y rehabilitándola por este solo hecho a los
+ojos del mundo... Y no pedía esto por ella misma, que nada merecía y así
+lo confesaba; pedíalo por caridad de Dios, por lástima, por compasión
+hacia sus propios hijos...
+
+Calló Currita, y con la cabeza baja y las manos cruzadas y entornados
+ojitos, esperó muy devotica el sermón formidable, la peluca tremenda que
+creía ella iba a venir tras de aquello, seguida de alguna violenta
+exhortación a la confesión y la penitencia, con algunos toquecitos de
+llamas del infierno; y luego, más tarde de lo que ella deseaba y con
+tanto anhelo iba buscando, un generoso ofrecimiento, noble, sincero y
+amplio... Mas el padre Cifuentes, que había escuchado sin pestañear todo
+aquel cúmulo de vergüenzas y de horrores, que no había hecho el menor
+gesto de asombro, de disgusto, de compasión ni de protesta, sacó la
+tabaquera de cuerno, tomó un polvo y dijo lacónicamente:
+
+--Haga usted los Ejercicios...
+
+--¿Los Ejercicios?--preguntó ella muy sorprendida.
+
+--Sí, los Ejercicios de san Ignacio digo... Ayer los han empezado en el
+Sagrado Corazón, en la calle del Caballero de Gracia... Todavía tiene
+usted tiempo; empiece esta misma tarde.
+
+--Yo..., bueno..., desde luego...--dijo Currita titubeando--. Pero según
+tengo entendido, sólo se entra allí con papeleta y yo no la tengo.
+
+--Pues yo la recomendaré a usted a la superiora y le hablaré a la
+marquesa de Villasis, que es presidenta del consejo...
+
+Currita sintió tal movimiento de gozo, que estuvo a pique de venderse...
+¡Por fin triunfaba, y a pesar de su impasibilidad y no obstante sus
+marrullerías, hacía tragar al bendito padre todo el anzuelo!... Entre la
+marquesa de Villasis, la dama de mejor nombre de la corte, y el padre
+Cifuentes, el sacerdote de más prestigio, haría ella su entrada triunfal
+en el gremio de beatas aristocráticas, y una vez dentro, no bien tomase
+ella terreno, ya sabría reconquistar, palmo a palmo, los aplausos y las
+adulaciones, y colocarse de nuevo en el antiguo puesto perdido.
+
+Vistióse sencillamente, siempre con aquel prolijo cuidado de los
+detalles pequeños que desprecian los talentos vulgares y tienen en mucho
+los privilegiados y prácticos: una modesta falda de seda negra, un
+abriguito de terciopelo con pieles y la mantilla recogida por completo
+sobre los hombros, chiffonné, con mucha gracia, cubriendo las blondas
+del velo parte del rostro, pero dejando ver perfectamente los rojos
+pelitos, contraseña suya característica, que cuidó muy bien de dejar a
+la vista con cálculo prudentísimo, para que en caso de oscuridad o de
+duda pudieran todos reconocerla.
+
+A las cinco comenzaba el santo Ejercicio, y a las cinco y siete minutos
+calculó ella muy bien su entrada, para que fuese de todos vista. Apeóse
+del coche y entró en el zaguán, creyendo encontrar allí alguna religiosa
+o algún portero a quien preguntar por la marquesa de Villasis o por el
+padre Cifuentes; mas sólo vio delante una empinada escalera dividida
+por en medio con un barandal de hierro que hacía veces de pasamanos. En
+lo alto, dos señoras cuchicheaban entre sí muy quedito, e
+interrumpiéndose bruscamente al ver subir a Currita, desaparecieron al
+punto, sin que la dama pudiera reconocerlas. Encontróse entonces frente
+a la puerta de la capilla, que estaba de par en par abierta; era esta
+entrelarga, ancha y extensa, con una gran puerta en el fondo que daba al
+interior del colegio y otra lateral para el servicio de la gente. En el
+testero hallábase el altar, parcamente adornado, con algunas luces que
+ardían a derecha e izquierda del tabernáculo.
+
+Arriba, en la parte más alta, había una hermosa efigie del Sagrado
+Corazón, y caía desde sus pies hasta abajo un gran paño de brocado
+recamado de terciopelo rojo, con estas palabras bordadas: _Venite ad me
+omnes_. A uno y otro lado de la gran puerta del fondo estaban las sillas
+de coro de las religiosas, y sentadas en ellas las señoras del consejo:
+la marquesa de Villasis ocupaba la esquina derecha, teniendo a su lado a
+la duquesa de Astorga.
+
+Currita vio desde la puerta el extremo de un banco desocupado y ante él
+se arrodilló, haciendo uno de esos garabatitos con que creen ciertas
+damas santiguarse, cruzando las manitas sobre el respaldo, inclinando la
+cabeza con mucha devoción y poniéndose a registrar con el rabillo del
+ojo todo cuanto había y pasaba dentro de la capilla... ¡Prodigio
+maravilloso de la perspicacia y fuerza comunicativa de la grey
+femenina!... Cuatro minutos después, no quedaba en el extenso recinto
+una sola alma más o menos pía que no hubiera atisbado la entrada de
+Currita, sin que fuese necesario para ello más que alguno que otro suave
+cuchicheo, alguna que otra disimulada seña, alguno que otro libro devoto
+o rosario bendito que rodaba por el suelo, para dar ocasión a la dama
+que lo recogía de lanzar una rápida mirada con el mayor disimulo. Allí
+estaba ella, con mucha devoción, aguantando a pie quieto las miradas y
+suponiendo los comentarios internos que acompañaban a estas; la condesa
+de Murguía, señora muy severa, que había comido muchos viernes en casa
+de Currita y disfrutado no pocas veces de su palco en el teatro,
+hallábase a su lado... Alarmóla esta proximidad, volvió la cara
+angustiada, y apretando cuanto pudo a las otras señoras que ocupaban el
+banco, apresuróse a dejar entre ella y la escandalosa un gran espacio
+vacío. Currita, sin perder su devoción, sintió ganas de tirarle del
+pelo.
+
+Entró a poco una señora con dos niñas, al parecer sus hijas, y una de
+estas, la más pequeña, fuese a arrodillar junto a Currita en el hueco
+vacío; mas la madre, advertida sin duda por otra señora que le habló por
+lo bajo, levantóse prontamente, tocó en el hombro a la niña y apártola
+de allí. Currita no sintió esta vez ira, sintió una sensación penosa,
+amarga, desconocida para ella, que se le figuró semejante al desconsuelo
+de verse sola y desamparada por un ser querido; aquella niña le había
+recordado a Lilí.
+
+Entraban nuevas señoras, llenábase la capilla de bote en bote y
+apiñábanse las rezagadas contra las que habían llegado antes, sin que
+ninguna quisiera ocupar el sitio vacío al lado de Currita. Ella sintió
+crecer aquel desconsuelo que la oprimía y la angustiaba y le producía
+una irritación sorda, una amarga iracundia, que la llevaba a escarbar
+llena de saña en el basurero de su vida, buscando y enumerando las
+vergüenzas públicas, las inmundicias de todos conocidas, que le había
+tolerado, consentido y hasta aplaudido como amables _pequeñeces_ aquel
+mismo Madrid que ahora le volvía la espalda, para arrojárselas a la
+cara, gritándole con muy buena lógica: «¿Acaso soy ahora peor que lo fui
+antes?... ¿Por ventura hace más fuerza en ti una calumnia anónima,
+levantada por pérfidos asesinos, que ese montón de lodo con que a todas
+horas te he salpicado el rostro?...».
+
+¡Oh!, ¡qué mundo, qué mundo aquel tan injusto y tan asqueroso! ¡Con
+cuánta razón se resistía a entrar en él Lilí, aquel ángel del Señor tan
+puro y tan bello!... Y a este recuerdo, con la rapidez con que se muda
+la decoración en una comedia de magia, sustituyó en su mente la imagen
+de la niña al Madrid injusto y asqueroso que provocaba sus iras, y
+quedaron frente a frente, embargando todo su entendimiento, la
+celestial figura de Lilí, derramando luz vivísima del cielo, y el montón
+de lodo repugnante y hediondo, la charca sucia y cenagosa que acababa de
+formar ella con tanta saña, haciendo examen general de toda su vida...
+Currita creyó ver una cloaca a la pura y rosada luz del alba, creyó ver
+el infierno a la luz del paraíso y se sintió confundida y se juzgó
+condenada; porque aquel montón de lodo era ella misma y aquel resplandor
+de Lilí era la luz de Dios, único criterio de moral, independiente de
+míseras condescendencias sociales, a que deben de ajustarse los actos
+humanos. Un último movimiento de soberbia la agitó, sin embargo.
+
+--¡Soy una infame, es cierto!... Pero que no me condenen los hombres,
+¡que me condene Dios!...
+
+Y al levantar la vista rabiosa y desesperada, como para lanzar en torno
+una mirada de orgulloso desafío, divisó al frente la imagen de
+Jesucristo, del Juez único que su soberbia vencida aceptaba, mostrándole
+su corazón herido, diciéndole en aquel letrero que tenía por debajo:
+Venite ad me omnes. Un crujido misterioso lastimó entonces su pecho, y
+repitió muy quedo:
+
+--_Omnes_!... ¡Todos, todos!...
+
+Habíase mientras tanto rezado el rosario, y un jesuita subía en aquel
+momento al púlpito, para exponer la meditación que correspondía, según
+el orden establecido en los Ejercicios de san Ignacio. Era sobre el
+Juicio Final, y dividióla en tres partes: la confusión de los hipócritas
+al ver patentes sus pecados ocultos; la suprema vergüenza de los
+escandalosos al ver objeto de la execración universal los pecados
+públicos de que habían hecho gala, y la justificación de la Providencia,
+la manifestación clara de los misteriosos caminos ordenados por Dios
+para bien siempre del hombre; la sapientísima urdimbre, puesta al
+descubierto, de grandes hechos y pequeños acontecimientos, de penas y
+alegrías, derrotas y triunfos, llamamientos y amenazas, premios y
+castigos, que han de probar en la vida de cada criatura, mirada de
+frente a la luz de aquel tremendo día, la paternal providencia de Dios
+para cada hombre, la conjunción perfecta sobre cada uno de ellos de sus
+dos atributos, el más temible y el más deseable: la misericordia y la
+justicia.
+
+El jesuita hablaba llanamente, expresando con sencilla claridad aquellas
+tremendas verdades y trazando a veces pavorosos cuadros que herían la
+imaginación, estremecían los corazones y preparaban los ánimos para el
+eco futuro de aquellas temerosas palabras: _Ossa arida, audite verbum
+Domini_!... Reinaba un hondo silencio, muy semejante al silencio del
+pavor; y el jesuita, torciendo un poco el rumbo a sus palabras, dejó ver
+de repente la bondad infinita de Dios, la más consoladora de todas sus
+grandezas, su inmensa misericordia, brindando siempre al pecador con su
+perdón tan sin límites y tan amplio, que desaparecen en él, cual si
+fueran átomos, los más enormes pecados.
+
+--Imaginaos--dijo--un hombre llegado al último extremo del crimen;
+cargadle a vuestro pensamiento con todas las acciones afrentosas que
+fuera posible imaginar; vedle dormir tranquilo en medio de su vergüenza,
+como si se viera al abrigo de la muerte, como si no tuviera ya
+remordimientos ni tuviera conciencia... Mas un día, lo mismo que en el
+sueño de Nabucodonosor una piedra desprendida de la montaña hizo pedazos
+al coloso con pies de barro, así también un átomo arrancado a la
+misericordia de Dios por los ruegos de algún justo derribará sin causa
+alguna aparente ese coloso del mal y formará en sus entrañas
+desesperadas una lágrima, que subirá hasta el corazón y pasará por los
+caminos que Dios ha hecho para llegar a sus ojos marchitos, y brotará
+por ellos, y rodará al fin por sus mejillas... ¡Esa lágrima le ha
+revelado la verdad y conquistado el perdón y devuelto la paz!...
+
+Y como si aquella lágrima bendita, alcanzada por la oración de un justo,
+se formase en aquel momento en algunas entrañas y subiese hasta un
+corazón y brotase por unos ojos, con explosión de dolor formidable,
+rompió el hondo silencio un sollozo que resonó por todos los ámbitos de
+la capilla, haciendo al jesuita enmudecer un instante, y mirarse
+pálidas y sobrecogidas a cuantas vieron a la condesa de Albornoz
+desplomarse sobre el reclinatorio, aniquilada como el grano de mijo que
+machaca la piedra de molino, mordiéndose las manos para contener, como
+con esfuerzo sobrehumano contuvo, los gritos, los sollozos, los alaridos
+de dolor que parecían hervirle en el pecho, sin llegar a reventarle por
+los labios.
+
+Terminó el sermón, y siguióse luego, y terminó también aquel canto
+suavísimo, patético grito del pecador arrepentido: _¡Perdón, oh Dios
+mío!_ Y la numerosa concurrencia desfiló por delante de Currita, sin que
+levantase ella la cabeza ni hiciera un movimiento, como si la vergüenza
+de su vida entera la tuviese allí sujeta, clavada, ante las miradas
+curiosas, compasivas y aun burlonas de sus antiguas rivales.
+
+Quedó la capilla solitaria, y una religiosa lega, que se deslizaba como
+una sombra, apagó las luces una a una, sin que la condesa de Albornoz se
+moviese de su sitio ni diese muestras de vida. Unos brazos la rodearon
+al fin en aquella soledad de que sólo Dios era testigo, y una voz muy
+conmovida le dijo muy bajo:
+
+--Curra, hija mía... Abajo tengo mi coche... ¿Quieres que te lleve?...
+
+Ella levantó la cabeza y fijó en la que así hablaba una mirada hosca,
+medrosa, que no parecía tener conciencia de la realidad y reflejaba como
+en dos vidrios profundos todos los asombros y todas las agonías...
+Reconoció al fin a la marquesa de Villasis, y el rostro de la pecadora,
+rojo de vergüenza por primera vez en su vida, ocultóse en el casto pecho
+de la mujer fuerte, balbuceando entre sollozos:
+
+--¡Sí, sí!... Adonde no me vea nadie... A Chamartín con mi hija...
+
+La niña no se sorprendió al verla... Había ofrecido aquella tarde, por
+aviso del padre Cifuentes, el sacrificio de su vida, y esperaba confiada
+y serena, como esperan las lágrimas del pecador los ángeles de la
+guarda...
+
+
+
+
+--IX--
+
+
+Se ha dicho que más cavila un pobre que cien abogados, y hay quien
+cavila más que cien pobres y cien abogados juntos: cualquier muchacho
+haragán que se ve con un libro delante, clavado en un banco. En este
+caso se hallaba aquel día, en el estudio del colegio de Guichon,
+Alfonsito Téllez-Ponce, alias _Tapón_, piel del diablo, corazón de
+ángel, enredador como él solo, ídolo y tentación perpetua de sus
+compañeros, encanto y purgatorio eterno de sus maestros.
+
+Sus propósitos no podían, sin embargo, ser aquella mañana mejores, ni
+sus intenciones más rectas: celebrábase al día siguiente el santo del
+padre rector con una jira de campo famosísima, allá en la playa de
+Biarritz, y el mísero Tapón, condenado por tres o cuatro sentencias a
+recluimiento perpetuo, proponíase, con un día entero de observancia
+completa, alcanzar el indulto general de sus condenas y el
+sobreseimiento de las diez o doce causas que, por diversos atentados,
+conatos e infracciones de la ley, se le seguían ante el tribunal del
+padre prefecto.
+
+Levantóse, pues, de un salto al primer toque de la campana, lavóse sin
+derramar una gota de agua, y sin otro percance que el meter un pie en el
+orinal y hacerlo añicos, sin intención deliberada, por supuesto, púsose
+en formación muy derechito, entró en la capilla y oyó misa lo mismo que
+un san Luis Gonzaga.
+
+Bueno iba aquello; mas al salir del sagrado recinto, diole un brinco el
+diablo en el cuerpo, y sin poderlo remediar tiró al compañero que
+marchaba delante en las ordenadas filas del pañal de la camisa, que
+impúdicamente le asomaba por debajo de la blusa. En la sala de estudio
+rezó el _Actiones nostras_ con devoción suma, sacudió un papirotazo a su
+vecino de la derecha, arrastrado por la fuerza de la costumbre, tiró al
+suelo los libros del de la izquierda, por una necesidad casi de su
+temperamento, y abrió la tapa de su cajón con mucha formalidad.
+
+Iba a ponerse a estudiar, y no de cualquier manera ni cualquier cosa;
+sus estudios de retórica habían ya terminado el año último, y acababa de
+asistir a la toma de Troya y a la fundación de Roma; había bebido con
+Horacio en las cascadas del Tíber, admirado a las abejas con Virgilio,
+salvado a la República con Cicerón y alborotado en las plazas de Grecia
+con Demóstenes. Tocábale aquel año dedicarse a la sublime ciencia del
+cálculo, y había obtenido ya, por orden de su profesor, la medida del
+campanario del pueblo, con un error aproximado de dos kilómetros; aquel
+día proponíase nada menos que determinar el radio de una esfera, y sacó
+con toda diligencia el libro de texto, la caja de compases y el blanco
+papel inmaculado en que había de desarrollarse el importante cálculo.
+
+El padre Bonnet, inspector en el estudio, mirábale desde lo alto de la
+tribuna, asombrado de tanta laboriosidad, creyendo tener ante los ojos
+la conversión de san Agustín o el trueque de Saulo en Pablo.
+
+Con un rápido movimiento del compás trazó Tapón una esfera limpia y
+correcta, con la luna en su plenilunio. ¡Magnífico!... Redonda era como
+el mundo... Parecía una carita... ¡Justo!..., una carita... Igual,
+idéntica a la de madame Dous, la tendera que vendía pelotas en los
+portales de Bayona. ¡Qué casualidad!... Tapón marcó con mucha habilidad
+dos puntos para tomar los radios con que había de trazar dos arcos que
+se cortasen, y se afirmó en su creencia... Aquellos dos puntitos
+parecían, sin duda alguna, los ojos de madame Dous, redondos, pequeños,
+abiertos como con un punzón... El parecido era exacto: tan sólo le
+faltaba el moñito en lo alto de la cabeza, y para que nada le faltase,
+pintó Tapón a la esfera un moñito en la parte superior; dibujóle luego
+unas narices en el punto en que debieron encontrarse los dos malogrados
+arcos, púsole por debajo una boca bigotuda, añadióle después dos orejas
+con pendientes, y en menos de un cuarto de hora encontró la cara de
+madame Dous, en vez de encontrar el radio de la esfera.
+
+Satisfecho de su hallazgo, mostrólo a sus dos vecinos; una mano aleve
+avanzó entonces por detrás y arrancóle de las suyas la obra maestra.
+¡Santo Dios!... Volvióse Tapón asustado y encontróse frente a frente con
+el padre Bonnet. ¡Bonita ocasión para presentarle su petición de
+indulto!...
+
+--¿Así prepara usted la clase, señor de... Tapón?--dijo el ministro de
+la justicia con voz formidable.
+
+Y el señor de Tapón, sobrecogido, pero con mucha dignidad, aseguró,
+puesta la mano sobre el pecho, que había sido una distracción, que lo
+había hecho sin poderlo remediar...
+
+--Pues sin poderlo remediar se quedará usted hoy sin postres..., y
+mañana, por supuesto, sin campo...
+
+Tapón se echó a llorar acongojado, empujó por la izquierda el libro de
+texto, alejó de sí por la derecha la caja de compases, y apoyando la
+cabeza en ambas manos, quedóse absorto, a través de sus lágrimas, en la
+contemplación del tintero de peltre que tenía delante. Una mosca paseaba
+por sus bordes, alargando de cuando en cuando la sutil trompilla,
+haciendo vibrar, al cruzarlas con las patas traseras, las pardas y
+transparentes alas. Parecía la mosca meditabunda, y ocurriósele a Tapón
+cazarla, para alivio de sus penas; mojóse con saliva los extremos del
+pulgar y el índice, y alargó la mano suavemente: la incauta mosca saltó
+del tintero a la mano traicionera, dio una carrerita y acercóse al fatal
+lazo. Tapón apretó entonces los dedos y pillóla por las patas... La
+mosca protestaba muy indignada, batiendo las alas con cierto zumbido
+lastimoso.
+
+ Presa en estrecho lazo
+ La codorniz sencilla
+ Daba quejas al viento,
+ Ya tarde arrepentida.
+
+Tapón, inexorable, resolvió convertirla en ministro de sus venganzas;
+cogió un fino papel de seda, escribió en él: «¡Muera el padre Bonnet!»,
+y retorciéndole muy bien una puntita, clavólo por detrás a la
+prisionera. Abrió luego la mano y la mosca echó a volar, arrastrando la
+larga cola, a modo de ave del paraíso.
+
+El gozo de Tapón fue imponderable: había realizado la teoría de las
+_palomas mensajeras_. Puso manos a la obra, y en menos de diez minutos
+revoloteaban por el estudio más de una docena de moscas, llevando de una
+a otra parte el grito subversivo de «¡Muera el padre Bonnet!». La
+sedición prendió al punto por el amplio recinto, encontrando por todas
+partes imitadores y aun reformistas; uno puso en rojos papelitos «¡Viva
+la libertad!», otro se adelantó a poner «¡Abajo los jesuitas!», y un
+tercero, hijo de un emigrado, destrozó una caja de bombones para
+estampar en ligero papel azul el grito retrógrado de «¡Viva Carlos
+VII!»...
+
+Aquello fue una manifestación general de simpatías personales e ideales
+políticos, y no hubo uno solo entre aquellos hombres de estado, capaces
+de regir el país de Liliput, que no manifestase sus opiniones por medio
+de las nuevas palomas mensajeras. Tan sólo Paco Luján, inclinado sobre
+su pupitre, aunque sin ocuparse mucho del libro que tenía delante,
+limitábase a seguir a veces con la vista el vuelo de las palomas
+mensajeras, sonriendo benévolamente, pero sin tomar parte en el
+clandestino entretenimiento. A su espalda, un muchacho mayorcito, de
+frente estrecha, tipo malayo y rastrera expresión de envidia, que había
+tenido con él varias reyertas y sufrido más de una vez el empuje de sus
+poderosos puños, escribía con mucho disimulo en un trozo de papel de
+fumar un largo letrero; púsolo después, según el sistema Tapón, a una
+mosca muy gorda, y mirando antes a todas partes con recelo, arrojóla a
+hurtadillas por encima de la cabeza de Paco; mantúvose la mosca un
+momento en el aire, y arrastrada por el peso del espurio rabo, posóse al
+fin en la espalda del chico que tenía Luján delante. Rióse este al
+verla, y extendiendo la mano prontamente, cogióla por el papel; la mosca
+echó a volar dejando su molesto apéndice en manos del niño, y la pobre
+criatura, alborozada con la presa, púsose a leer el contenido de la
+misiva... Mas su gozo desapareció de repente, tornándose lívido al
+descifrarla, dando una media vuelta en el asiento cual si le hubiesen
+aplicado un hierro candente, fijando una mirada de odio feroz, de rabia
+pronta a desbordarse en el inofensivo Tapón, que muy alborozado, lanzaba
+al aire en aquel momento su decimosexto clamor de «¡Muera el padre
+Bonnet!». A espaldas de ambos seguía el malayo con maligna curiosidad
+aquella muda escena, que tenía a la vez mucho de infantil y de terrible.
+
+Paco Luján volvió lentamente la cabeza hasta esconderla entre ambas
+manos como anonadado; clavóse en ella los agarrotados dedos temblando de
+rabia, y dos lágrimas, dos lágrimas de esas que rara vez se derraman a
+los quince años, brotaron de sus ojos y surcaron sus mejillas; la ira
+las secó al punto, como seca una gota de agua el simúm del desierto...
+Había leído en aquel papel una grosera chocarrería en que se mezclaban
+el nombre de su madre y encubiertamente el de Jacobo, firmada por el
+hijo de aquel hombre odiado, el mismo Alfonsito Téllez, el inofensivo
+Tapón, el _diablillo de olor de rosa_ como le llamaba el rector del
+colegio, para expresar al mismo tiempo su sencillez de ángel y su
+travesura de diablo. ¡Qué golpe aquel tan inesperado y tan horrendo!
+
+El niño, avezado a callar por el largo y silencioso sufrir de su corta
+vida, calló una vez más devorando su rencor y sus lágrimas, y una hora
+después, cuando la campana llamaba a los alumnos a clase, Paco Luján no
+dio señales de haberla oído y siguió clavado en el banco, con la cabeza
+entre las manos, sin más muestras de vida que los frecuentes
+estremecimientos nerviosos que recorrían todo su cuerpo. Creyóle dormido
+el padre Bonnet y separóle las manos del rostro: vio entonces su frente
+arrebatada, sus ojos brillantes extraviados, y palpó sus manos
+ardorosas.
+
+--¿Qué es eso, hijo?... ¿Estás malo?... ¿Tienes calentura?...
+
+--No..., no..., no tengo nada--replicó el niño con forzada sonrisa.
+
+Y arrancándose bruscamente de las manos del padre, echó a correr hacia
+la clase.
+
+Jamás hubo despertar tan alegre como el que tuvieron al otro día los
+colegiales de Guichon; tenía aquello algo del despertar de los pájaros
+cuando en una mañana de mayo se lanzan del nido, al primer rayo de la
+aurora, y estalla su alegría, ruidosa, alborotada, comunicativa,
+derramándose por entre el follaje de los árboles como una cascada de
+alegres trinos, que llega hasta el fondo del alma y la conmueve, la
+arrastra y despierta en ella paz, gozo, consuelo y plácida gratitud
+hacia Dios. La alegre charanga del colegio sustituyó aquel día a las
+severas campanadas que arrancaban de ordinario a los alumnos de la
+profunda quietud del sueño de la infancia, para arrojarlos en los
+pequeños azares, inmensos para ellos, de la vida de estudiantes; cien
+vivas atronadores al padre rector se unieron al punto a los acordes de
+la música, y la alegría desbordada, la vida bulliciosa que rebosaba en
+aquellos cuerpecitos, inundó de repente dormitorios, pasillos y el
+colegio entero, yendo a estrellarse a las puertas de la capilla por una
+de esas rápidas mutaciones, increíbles en los niños, que prueban el
+poder inmenso de la disciplina y la fuerza irresistible que en toda
+multitud ejerce la autoridad que sabe hacerse amar y respetar. Reinó
+allí un silencio profundo, oyóse misa con devota compostura y tomóse
+luego un pareo desayuno; hubo entonces un momento de expectación
+general, de angustiosa perplejidad...
+
+Apareció el padre prefecto, el temido ejecutor de las solemnes
+justicias, y mandó salir de las filas a Tapón y a otros seis
+sentenciados. Pintóse la consternación en todas las caritas, y mientras
+pálidos y constrictos se alineaban los reos a la izquierda, notóse en la
+multitud ese desasosiego que precede siempre en ellas a las resoluciones
+heroicas o desesperadas. Un chiquillo regordete salió al cabo de las
+filas, colorado como un tomate, y acercándose al padre rector, que en
+aquel momento llegaba, díjole con heroica magnanimidad:
+
+--Que vayan al campo esos... Yo me quedo; sí, señor, yo me quedo por
+ellos.
+
+Una exclamación de entusiasmo acogió la abnegación del héroe, y el
+rector, extendiendo la mano con ademán imponente, dijo muy grave:
+
+--Usted, señor abogado de causas perdidas, se irá al campo ahora
+mismo... y esos siete señores se quitarán al momento de mi vista...
+
+Aquí tornó el rector a alzar la mano, como si fuese a descargar el rayo
+vengador de la justicia, y concluyó con tremenda severidad:
+
+--...yéndose al campo también.
+
+La severidad del rector se deshizo entonces en una alegre carcajada, y
+una gritería inmensa acogió la proclamación del indulto, mientras las
+gorras subían por lo alto en alas del entusiasmo, y los reos perdonados
+y el intercesor generoso eran llevados en triunfo con cariñosa
+fraternidad.
+
+Pusiéronse todos en marcha, a través de aquellos campos floridos,
+aquellas verdes praderas, bosques espesos y preciosas casitas rodeadas
+de jardines, que adornan todo el camino desde Guichon hasta el mar.
+Extendíase este por detrás de Biarritz, estrellándose contra las rocas
+con furor inmenso, amenazador e imponente, bajo aquel límpido azul y con
+aquel sosegado tiempo, como un gesto de terrible cólera en el rostro de
+una serena divinidad.
+
+Más allá de la playa de los vascos, en una alta y escondida explanada
+que forman las rocas no lejos de cierta _villa_ deliciosa, hizo alto la
+alegre turba, dispuesta a sentar allí sus reales para comer y sestear.
+La comida era sustanciosa y el apetito excelente, y sentados en el suelo
+en grupos de diez o doce, comenzaron los chicos aquel festín delicioso,
+a que las brisas del mar prestaban su frescura, los rayos del sol sus
+resplandores y la alegría de la infancia su graciosa locuacidad. Los
+inspectores les vigilaban yendo de un lado a otro, tomando parte en sus
+conversaciones, fomentando sus bromas y sus risas, y evitando con su
+presencia los excesos, sin disminuir con ella la alegría y la expansión.
+En una de sus rondas tropezóse el padre Bonnet con Paco Luján, sentado a
+la turca en uno de los grupos más numerosos; parecióle el niño
+preocupado y taciturno, y observó ante él su plato vacío, y puesta sobre
+la servilleta su parte de pan intacta. Uno de sus compañeros denunciólo
+al punto, gritando:
+
+--Padre... Luján no come...
+
+Volvióse él rápidamente, y con forzada jovialidad contestó:
+
+--¿Que no como?... ¡Vaya si como!... ¡Mira!...
+
+Y bebióse de un trago, sin resollar siquiera, un vaso lleno de vino
+hasta los bordes; mostróse desde entonces alegre, hablador y chancero, y
+levantándose de repente, comenzó a dar vueltas de un lado a otro, como
+si buscase algo. Había ya terminado la comida, llegaba a lo sumo la
+alegría, y los chiquillos, dispersos por todos los lados, comenzaban a
+organizar diversas partidas de juego; en lo alto de una roca, montado a
+caballo sobre uno de sus salientes, hallábase Tapón muy afanado, en
+mangas de camisa, armando con una caña abandonada y un largo bramante un
+aparato de pesca. Acercósele Luján por detrás, y poniéndole una mano
+sobre el hombro, díjole con voz extraña:
+
+--¡Tapón... ven acá!...
+
+Levantó este los ojos, y a la vista de aquel pálido rostro y aquel torvo
+ceño, inmutóse mucho; soltó al punto la caña, tercióse al hombro en
+silencio la chaqueta y levantóse dócilmente:
+
+--Anda delante--dijo Paco.
+
+Arrancaba de allí un senderito abierto en la misma roca, que entre picos
+y grandes peñascos llegaba hasta la playa baja que azotaban las olas, y
+por allí comenzaron a bajar los niños, silenciosos ambos, sorprendido y
+azorado Alfonso, pálido el otro y torva la mirada, arrastrados los dos,
+sin saberlo, por la desventura más digna de lástima que existe en la
+tierra: la que acarrean al inocente los delitos del culpado.
+
+Cuando llegaron a lo más hondo de la playa, donde los peñascos se
+erguían solitarios, y el ruido del mar ensordecía y espantaba, y ya no
+se escuchaba la algazara de los niños ni se descubría rastro alguno de
+hombres, volvióse Tapón lleno de zozobra y miró a su compañero
+tímidamente; mas este, empujándole hacia adelante, le dijo:
+
+--¡Anda!... ¿Tienes miedo?...
+
+Terminaba el senderito que seguían en una reducida explanada, rodeada
+por todas partes de rocas, que la pleamar cubría por completo y
+salpicaban entonces las olas con blancos espumarajos, dejando al
+retirarse, en el declive, una pequeña hondonada, una especie de pozo
+lleno de agua que cubriría a ambos niños hasta la cintura. Pegóse Tapón
+a la roca más lejana, que le cortaba la salida, volviéndose de nuevo muy
+pálido y asustado, y con el ansia mortal de la zozobra, con la
+desfallecida voz del miedo, dijo muy bajo:
+
+--¿Qué quieres?
+
+Y el otro, dando entonces rienda suelta a la rabia que le ahogaba, al
+rencor contra el padre de aquel inocente, fuera ya de su alcance, que
+por tantos años había fomentado en el fondo del pecho, con la paciencia
+con que se afila la hoja de un cuchillo, gritó con voz terrible,
+sacudiéndole con una mano por un brazo, poniéndole el puño cerrado de la
+otra junto al rostro mismo:
+
+--¿Qué quiero?... ¡Matarte es lo que quiero!... Romperte el alma...
+Tirarte al agua; que uno de los dos no vuelva al colegio...
+
+Y sacando el bolsillo el funesto papel arrancado a la mosca el día
+antes, púsolo ante los ojos de Tapón, dilatados por el espanto, y tornó
+a gritarle lívido de ira:
+
+--¿Conoces esto?...
+
+El niño fijó un momento los ojos en aquel papel desconocido a que la
+mano que lo sostenía comunicaba temblores de rabia, y el pudor de su
+alma inocente tuvo fuerzas para colorear en sus mejillas por un momento
+la azulada palidez del espanto. Movió la cabecita y cerró los ojos,
+apartándolos.
+
+--Eso es malo--dijo--, es pecado...
+
+--¿Pecado y tú lo has escrito?--bramó el otro en el paroxismo de la
+rabia.
+
+Y de una terrible bofetada arrojóle al suelo cuan largo era y lanzóse
+luego sobre él, dando roncos gritos de furor, vomitando contra el padre
+y la madre y el niño mismo horrendos insultos, que parecían hincharle la
+garganta como si no hubiera en ella espacio bastante para arrojarlos,
+dándole puñadas, pateándole todo el cuerpo, mesándole los cabellos y
+sacudiéndole la cabeza contra las rocas, hasta que, rendido y jadeante,
+viose de improviso las manos manchadas de sangre... Entonces dio un paso
+atrás, pálido y descompuesto, y sucedióle al punto, en un segundo, lo
+que sucede a todos los corazones generosos cuando pasa en ellos el
+vértigo horrible de la venganza y ven ya a su víctima indefensa y
+aniquilada, tendida a sus pies: una gran piedad hacia aquel pobre niño,
+en quien había querido él, sin conseguirlo del todo, acumular el odio
+inmenso que profesaba a su padre, invadió su pecho y despertó su razón,
+y con voz queda, enternecida casi, alargóle su propio pañuelo, diciendo:
+
+--Tapón..., tienes sangre...
+
+El niño procuraba incorporarse exhalando ayes lastimeros, repitiendo
+siempre con acento de verdad profunda. «¡Yo no he sido!... ¡Yo no he
+sido!» Y con desgarradora expresión de pena, como si le dolieran más en
+el alma que sus heridas le dolían en el cuerpo los insultos que había
+oído contra su padre y su madre, repetía lastimeramente:
+
+--Mi padre ha muerto... Yo no lo conocí... Pero mi mamá es una santa,
+santa... ¿Sabes tú?... ¡Santa!...
+
+Paco Luján sintió que el corazón entero se le derretía en lágrimas, y
+acudió a sostener al niño, que parecía próximo a desfallecer; tenía una
+herida en la frente y manaba de ella sangre en abundancia, que corría
+por su rostro y teñía ya su camisa. Ayudóle a levantar, sosteniéndole
+por debajo de los brazos, y arrastróle suavemente, para lavarle la
+herida, hacia el pozo que la marea baja dejaba al descubierto, colocado
+al pie de una roca, en la orilla misma del mar. El niño se dejaba
+conducir con entera confianza, apoyando la lívida cabecita, blanca cual
+un jazmín cortado a la mañana, en el hombro de Paco. Notó entonces este
+que había olvidado el pañuelo allá arriba, en el sitio del combate, y
+volvió corriendo en su busca; el niño, mientras tanto, desasosegado y
+sin tino, sintiendo tras aquella conmoción tan ruda la natural congoja
+del vómito, inclinóse demasiado sobre la roca y cayó rodando hasta el
+mar... Una ola inmensa que reventaba en aquel momento en la playa asióle
+con sus mil garras de espuma, y en su tremenda resaca arrebatólo hacia
+dentro.
+
+Luján lanzó un alarido horrible, incomprensible en el aparato eufónico
+de un niño, y se quedó con el pelo erizado y los brazos rígidos y
+extendidos hacia aquella ola inmensa que barría del mundo a un inocente,
+cumpliendo una tremenda justicia de Dios.
+
+Su estupor horrendo duró sólo un minuto... Sabía él nadar... y lo
+sacaría, sí, lo sacaría, aunque tuviera que bajar a lo profundo, aunque
+tuviera que hacerse trizas la cabeza contra los escollos del fondo, y
+luchar allí a brazo partido con el terror y la muerte... Y se arrancaba
+las ropas, y las tiraba a su paso, y trepaba por las peñas lanzando
+gritos, dejando en ellas, sin sentirlo, pedazos de la piel de sus
+piernas desnudas, de su pecho jadeante y comprimido por la espantosa
+presión del horror...
+
+Llegó a la roca más alta, la más saliente e inclinada hacia el abismo, y
+agarrado a la punta, rasgándose el pecho contra las asperezas de la
+peña, tendió los ojos fuera de las órbitas por aquella extensión
+inmensa, buscando una señal, un punto negro, un ligero estremecimiento
+en la superficie del agua... ¡Nada!... ¡Nada más que aquellas olas tan
+azules y tan bellas a pesar de catástrofe tan horrenda, aquel cielo tan
+puro y tan radiante a pesar de horror tan profundo!
+
+--¡Jesucristo!... ¡Virgen Santísima!... ¡Que salga, que aparezca!...
+¡Madre de los afligidos..., te doy mi vida en cambio!... ¡Si yo no le
+odio, si le quiero, si le amo..., si amo a su padre mismo!... ¡Señor mío
+Jesucristo, perdón.., me pesa!... Si él era bueno..., la mala era mi
+madre..., ella..., ella...
+
+Se levantó rígido, tieso como un muerto, pareciendo que se alargaba su
+estatura hasta crecer la mitad... Allí..., allí..., allá lejos, a veinte
+brazas de aquella roca se agitaba el agua un poco, se formaba un
+remolino, aparecía un punto negro... Sí, sí, no había duda...
+¡Jesucristo!... ¡Una manita crispada que se alza pidiendo socorro!...
+
+Y como una exhalación describió un arco en el aire y se hundió en el
+mar la otra víctima, lanzando un grito de piedad que halló su memoria en
+lo más profundo de los recuerdos de su infancia y puso la Reina de los
+ángeles en sus labios, como una prenda de perdón, en aquella hora
+suprema:
+
+¡Virgen del Recuerdo dolorida!
+
+¿Te acordarás de mí?
+
+Viósele nadar veinte brazas con la enérgica desesperación de la agonía,
+hundirse una vez, aparecer otra, tornar otra vez a hundirse; salir a
+flote de nuevo, no una, sino dos cabecitas, pegadas, juntas, rubia la
+una, negra la otra, y sumergirse otra vez las dos formando un ligero
+vórtice, unas suaves espumas, borrosas, imperceptibles, en aquel mar
+inmenso, ¡limitado, roto tan sólo en el lejano horizonte por una velita
+blanca que se divisaba a lo lejos...
+
+Al día siguiente, unos pescadores de Guetary encontraron atravesados en
+una roca los cadáveres de los niños, abrazados estrechamente aun después
+de la muerte... En las ansias y rudo combate de aquella agonía tremenda,
+el escapulario de uno había pasado también al cuello del otro, y
+descansaba, como una contraseña del cielo, sobre los pechos de ambos.
+
+Jamás se supo a cuál había pertenecido en vida la santa enseña: era el
+escapulario de la Virgen del Recuerdo...
+
+Fin del libro cuarto
+
+
+
+
+Epílogo
+
+
+La campana del santuario de Loyola había tocado ya el último toque de
+misa y el hermano portero luchaba a brazo partido, en la misma puerta,
+con una de esas beatas pegajosas, ávidas siempre de santa curiosidad,
+propaladoras incansables de nuevas místicas, que creen asegurar el
+triunfo de la Iglesia y la extirpación de las herejías propagando entre
+fieles e infieles que el padre _A_ estornudó dos veces seguidas, o que
+al padre _B_ se le descosió la borlita del solideo.
+
+Una señora enlutada salió entonces de la vecina hospedería, atravesó
+lentamente el prado y subió las escaleras que llevan al santuario. Era
+una mujer alta, joven aún, que parecía agobiada por el peso de una de
+esas inmensas desventuras que inclinan el cuerpo a la tierra, como
+buscando en ella el consuelo y la paz. El negro crespón que sombreaba su
+frente, sin ocultarla del todo, dejaba ver unos ojos rojos en que ya no
+había lágrimas y un rostro marchito, óvalo perfecto en que se veía, por
+decirlo así, incrustada una conmovedora expresión de dolor eterno.
+
+Al pasar ante el hermano, saludóla este con muestras de gran respeto, y
+la beata, ansiosa siempre de noticias, preguntóle su nombre.
+
+--La marquesa de Sabadell--contestó el hermano.
+
+La beata dejó escapar una exclamación de asombro, y con cierta compasiva
+admiración siguió a la dama con la vista, hasta verla desaparecer por la
+gótica puerta del antiguo solar de Loyola.
+
+Un cochecillo desvencijado, tirado por dos flacos rocines del país,
+entró al mismo tiempo por el puente de Catalangua, atravesó velozmente
+el prado y vino a detenerse al pie de la escalinata. Apeóse otra señora,
+también enlutada, muy flaca, muy pequeñita, ocultando, como la otra,
+entre los negros crespones un rostro consumido y lleno de pecas y unos
+cabellos rojos mezclados de blanco. Nadie la conocía en el país: habíase
+establecido aquel verano en un caserío muy bien acondicionado, cerca de
+los baños de San Juan, y veíasela a menudo desde el camino pasear por la
+huerta acompañando a un caballero muy gordo, al parecer idiota, que
+lanzaba gritos extraños y tristes risotadas, y no se movía de un carrito
+de que tiraba a veces un borriquillo pequeño, otras un criado, algunas,
+con bastante frecuencia, la misma señora. Los caseros de las cercanías
+llamábanla _Gorriya_, esto es, «la roja».
+
+Al hermano portero no le era, sin embargo, desconocida la dama, y
+saludóla también a su paso con mucha atención y deferencia. La beata,
+con redoblada curiosidad, tornó a preguntar asimismo el nombre de esta.
+
+--La condesa de Albornoz--replicó secamente el portero.
+
+Penetró esta también en la santa casa y subió al famoso santuario, lleno
+en aquel momento de fieles de todas clases, mezclados y confudidos el
+señor y el labriego, la dama y la casera, con ese aire de confianza, esa
+perfecta igualdad que muchos pregonan y sólo se comprende y se practica
+en el santo templo de Dios. La Albornoz pasó rozando con su traje el
+traje de su infeliz prima y fue a arrodillarse, sin reparar en ella, a
+cuatro pasos de distancia.
+
+No sucedió lo mismo a la marquesa de Sabadell: viola muy bien esta, la
+conoció al punto, y el temblor de sus manos, el gesto espontáneo de
+horror con que apartó la vista, el ansia cruel con que se levantó su
+pecho, sin que pudieran exprimir sus vaivenes una sola lágrima, como si
+se hubiese agotado ya en aquel corazón el manantial de ellas, revelaron
+claramente la impresión horrible que le hacía la presencia de aquella
+mujer funesta, que encontraba por primera vez después de tantas
+desgracias.
+
+Comenzó la misa ante la imagen de san Ignacio, del lado de allá de la
+reja; la de Albornoz, flaca y macilenta, paseó a poco la vista por todas
+partes, buscando algún sitio en que sentarse, y no hallándolo, hízolo
+humildemente en el suelo, sobre las frías losas; un anciano, pobre
+mendigo de Azpeitia, levantóse al punto del extremo de un banco y quiso
+cederle su puesto; mas ella, agradeciéndoselo con cariñosa sonrisa, no
+aceptó.
+
+Llegó al fin la hora de la comunión; el sacerdote abrió el tabernáculo,
+volvióse al pueblo y bendijo a pobres y ricos, grandes y pequeños,
+inocentes y arrepentidos, verdugos y víctimas... Todas las cabezas se
+inclinaron, dobláronse todas las rodillas en el más profundo silencio...
+
+--_¡Ecce Agnus Dei; ecce qui tollit peccata mundi!..._
+
+Varios hombres y mujeres se adelantaron y fueron a arrodillarse ante el
+comulgatorio; entre ellos iban la marquesa de Sabadell y la condesa de
+Albornoz, las dos rivales, el verdugo y la víctima, la mujer inocente y
+la cínica escandalosa.
+
+Pasó largo rato; terminóse aquella misa y salió después otra, y poco a
+poco fueron desapareciendo los fieles, quedando al fin sola la Albornoz,
+arrodillada delante, sin poderse sostener apenas, caída la cabeza,
+cruzadas las manos, imagen viva de la humildad aniquilada ante la
+misericordia. Detrás estaba la marquesa de Sabadell, arrodillada a larga
+distancia, sintiendo por primera vez, después de la muerte de su hijo,
+el consuelo inefable de las lágrimas.
+
+De repente hizo Currita un penoso esfuerzo para levantarse, y la otra se
+levantó también prontamente, y salió de la capilla, deteniéndose al lado
+de allá de la puerta, junto a la pila del agua bendita... Allí la
+encontró la Albornoz, y dio un paso atrás al verla, pálida cual un
+espectro.
+
+Mas ella, dando otro paso adelante, hizo un solo movimiento, una mera
+_pequeñez_, de esas que asombran a los hombres y regocijan a los
+ángeles: metió la mano en la pila del agua bendita y se la ofreció con
+la punta de los dedos...
+
+Fin
+
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Pequeñeces, by Luis Coloma
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK PEQUEÑECES ***
+
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+Produced by Chuck Greif
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