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diff --git a/18580-8.txt b/18580-8.txt new file mode 100644 index 0000000..42b627d --- /dev/null +++ b/18580-8.txt @@ -0,0 +1,5941 @@ +The Project Gutenberg EBook of Los favores del mundo, by Juan Ruiz de Alarcón + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Los favores del mundo + +Author: Juan Ruiz de Alarcón + +Release Date: June 14, 2006 [EBook #18580] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS FAVORES DEL MUNDO *** + + + + +Produced by Chuck Greif, Stan Goodman, Miranda van de Heijning, +and the Online Distributed Proofreaders Europe team +at http://dp.rastko.net + + + + + + + +DON JUAN RUIZ DE ALARCON + +LOS FAVORES DEL MUNDO + +Edición de Pedro Henríquez Ureña + +CULTURA MEXICO, 1922 +TOMO XIV. No. 4 + + + + +PRELIMINAR + + +Dan Juan Ruiz de Alarcón nació en 1580 u 81 y murió en Madrid en 1639. +Vivió su país natal hasta los veinte años; de 1600 a 1608 estuvo en +España; regresó a México, y estuvo aquí otros seis años. En 1615 se le +halla de nuevo en España, ya cerca de los treinta y cinco de su edad; y +allí reside durante los veinticuatro que le restan de vida. Se dedicó +dar producciones al teatro probablemente unos dos lustros. Publicó dos +volúmenes de comedias, uno (_Primera parte_, que contiene ocho) en 1628 +y otro (_Segunda parte_, que contiene doce) en 1634. Hay, publicadas +separadamente, otras cuatro obras suyas; se le atribuyen, como +colaborador o como autor, con poco fundamento las más veces, hasta otras +diez obras. Con esta breve labor, sin embargo, entra a formar, con Lope, +Calderón y Tirso, el cuarteto clásico del drama español. + +El texto que se da aquí de _Los favores del mundo_ (obra cuyo asunto es +una leyenda en que figura un antecesor del dramaturgo) está +rigorosamente cotejado con el de la _Primera parte_ de las comedias de +Alarcón, 1628. Se ha modernizado la puntuación y la ortografía, excepto +en los casos en que la modernización implicaría cambiar la forma de las +palabras: así, se ha conservado _vitoria_ en vez de _victoria_, agora en +vez de _ahora_ (las más veces), _efeto_ en vez de _efecto_ (y en una +ocasión, al contrario, _respecto_ en vez de _respeto_), _pensaldo_ por +_pensadlo, dalle_ por _darle, vos intentastes_ o _vos guardastes_ en vez +de _intentasteis_ o _guardasteis_. Como las indicaciones de escenas y +otras acotaciones que se introdujeron al reimprimirse las comedias en el +siglo XIX tienen utilidad para el lector moderno, se las ha conservado, +pero entre corchetes []: todo lo que está entre corchetes, pues, es lo +que no figura en la edición de 1628. Las acotaciones entre paréntesis +(), en cambio, sí pertenecen a la edición primitiva. + +P. H. U. + + + + +EL MEXICANISMO DE ALARCON + + +En el teatro español de los siglos de oro, artificioso pero rico y +brillante, Don Juan Ruiz de Alarcón manifestó personalidad singular. +Entróse como aprendiz por los caminos que abrió Lope, y lo mismo ensaya +la tragedia grandilocuente (en _El Anticristo_) que la comedia +extravagante (en _La cueva de Salamanca_). Quiere, pues, conocer todos +los recursos del mecanismo y medir sus propias fuerzas; día llega en que +se da cuenta de sus capacidades reales, y entonces cultiva y perfecciona +su huerto cerrado. No es rico en dones de poeta: carece por completo de +virtud lírica; versifica con limpieza (salvo en los endecasílabos) y a +veces con elegancia. No es audaz y pródigo como su maestro y enemigo, +Lope, como sus amigos y rivales: es discreto (como mexicano), escribe +poco, pule mucho, y se propone dar a sus comedias significación y +sentido claros. No modifica, en apariencia, la fórmula del teatro +español (por eso superficialmente no se le distingue entre sus émulos, y +puede suponérsele tan español como ellos); pero internamente su fórmula +es otra. + +El mundo de la comedia de Alarcón es, en lo exterior, el mismo mundo de +la escuela de Lope: galanes nobles que pretenden, contra otros de su +categoría, o más altos (frecuentemente príncipes), a damas vigiladas, no +por madres que jamás existen, sino por padres, hermanos o tíos; enredos +e intrigas de amor; conflictos de honor por el decoro femenino o la +emulación de los caballeros; amor irreflexivo en el hombre, afición +variable en la mujer; solución, la que salga, distribuyéndose +matrimonios aun innecesarios o inconvenientes. Pero este mundo, que en +la obra de los dramaturgos peninsulares vive y se agita vertiginosamente +anudando y reanudando conflictos como en compleja danza de figuras, en +Alarcón se mueve con menos rapidez: su marcha, su desarrollo son más +mesurados y más calculados, sometidos a una lógica más estricta (salvo +los desenlaces). Ya señaló en él Hartzenbusch "la brevedad de los +diálogos, el cuidado constante de evitar repeticiones, y la manera +singular y rápida de cortar a veces los actos" (y las escenas). No se +excede, si se le juzga comparativamente, en los enredos; mucho menos en +las palabras; reduce los monólogos, las digresiones, los arranques +líricos, las largas pláticas y disputas llenas de brillantes juegos de +ingenio. Sólo los relatos suelen ser largos, por excesivo deseo de +explicación, de lógica dramática. Sobre el ímpetu y la prodigalidad del +español europeo que creó y divulgó el mecanismo de la _comedia_ se ha +impuesto, como fuerza moderadora, la prudente sobriedad, la discreción +del mexicano. + +Y son también de mexicano los dones de observación. La observación +maliciosa y aguda, hecha con espíritu satírico, no es privilegio de +ningún pueblo; pero, si bien el español la expresa con abundancia y +desgarro (¿y qué mejor ejemplo, en las letras, que las inacabables +diatribas de Quevedo?), el mexicano la guarda socarronamente para +lanzarla, bajo concisa fórmula, en oportunidad inesperada. Las +observaciones breves, las réplicas imprevistas, las fórmulas +epigramáticas, abundan en Alarcón, y constituyen uno de los atractivos +de su teatro. Y bastaría comparar, para este argumento, los enconados +ataques que le dirigieron Quevedo mismo, y Lope, y Góngora, y otros +ingenios eminentes,--si en esta ocasión mezquinos--, con las sobrias +respuestas de Alarcón, por vía alusiva, en sus comedias, particularmente +aquella, no ya satírica sino amarga, de _Los pechos priviligiados_ (acto +III, escena III): + + Culpa a aquel que, de su alma + olvidando los defetos, + graceja con apodar + lo que otro tiene en el cuerpo. + +La observación de los caracteres y las costumbres es el recurso +fundamental y constante de Alarcón, mientras en sus émulos es +incidental: y nótese que digo la observación, no la reproducción +espontánea de las costumbres ni la libre creación de los caracteres, en +que no les vence. Este propósito de observación incesante se subordina +a otro más alto: el fin moral, el deseo de dar a una verdad ética +aspecto convincente de realidad artística. + +Alarcón crea, dentro del antiguo teatro español, la especie, en éste +solitaria, sin antecedentes calificados ni sucesión inmediata, de la +_comedia de costumbres_. No sólo la crea para España, sino también para +Francia: imitándolo, traduciéndolo, no sólo a una lengua diversa, sino a +un sistema artístico diverso, Corneille introduce en Francia, con _Le +menteur_, la alta comedia, que iba a ser en manos de Moliere labor fina +y profunda. Esa comedia, al extender su imperio por todo el siglo XVIII, +vuelve a entrar en España, para alcanzar nuevo apogeo, un tanto pálido, +con Don Leandro Fernández de Moratín y su escuela, en la cual figura, +significativamente, otro mexicano de discreta personalidad artística: +Don Manuel Eduardo de Gorostiza. + +Pero la nacionalidad no explica por completo al hombre. Las dotes de +observador en nuestro dramaturgo, que coinciden con las de su pueblo, no +son todo su caudal artístico: lo superior en él es la trasmutación de +elementos morales en elementos estéticos, dón rara vez concedido a los +creadores. Alarcón es singular, por eso, no sólo en la literatura +española, sino en la literatura universal. + +Su nacionalidad no nos da la razón de su poder supremo; sólo su vida nos +ayuda a comprender cómo se desarrolló. En un hombre de alto espíritu, +como el suyo, la desgracia aguza la sensibilidad y estimula el pensar; y +cuando la desgracia es perpetua e indestructible, la hiperestesia +espiritual lleva fatalmente a una actitud y a un concepto de la vida +hondamente definidos y tal vez excesivos. Ejemplo claro el de Leopardi. + +En el caso de Alarcón, orgulloso y discreto, observador y reflexivo, la +dura experiencia social le llevó a formar un código de ética práctica +cuyos preceptos reaparecen a cada paso en las comedias. + +No es una ética que esté en franco desacuerdo con la de los hidalgos de +entonces, pero sí señala rumbos particulares, que a veces importan +modificaciones. Piensa que vale más (usaré las expresiones clásicas) _lo +que se es_ que _lo que se tiene_ o _lo que se representa_. Vale más la +virtud que el talento y ambos más que loa títulos de nobleza; pero éstos +valen más que los favores del poderoso, y más, mucho más, que el dinero. +Ya se ve: Don Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza vivió mucho tiempo con +escasa fortuna, y sólo en la madurez alcanzó la posición económica +apetecida. En cambio, sus títulos de nobleza eran excelentes, como que +descendía de los Alarcones de Cuenca, ennoblecidos en la Edad Media, y +de la ilustrísima casa de los Mendoza. Alarcón nos dice en todos los +tonos y en todas las comedias--o punto menos--la incomparable nobleza de +su estirpe: debilidad que le conocieron en su época y que le censura en +su rebuscado y venenoso estilo Cristóbal Suárez de Figueroa. + +El honor--¡desde luego! El honor debe ser cuidadosa preocupación de todo +hombre y de toda mujer; y debe oponerse como principio superior a toda +categoría social, aunque sea la realeza. Las nociones morales no pueden +ser derogadas por ningún hombre, aunque sea rey, ni por motivo alguno, +aunque sea la pasión legítima: el amor, o la defensa personal, o el +castigo por deber familiar, supervivencia de moral antehistórica. Entre +las virtudes ¡qué alta es la piedad! Alarcón llega a pronunciarse contra +el duelo, y, sobre todo, contra el deseo de matar. Además, le son +particularmente caras las virtudes que pueden llamarse lógicas: la +sinceridad, la lealtad, la gratitud, así como la regla práctica que debe +complementarlas: la discreción. Y por último, hay una virtud de tercer +orden que estimaba en mucho: la cortesía. Proverbial era la cortesía de +Nueva España precisamente en los tiempos de nuestro dramaturgo: "cortés +como un indio mexicano", dice en el _Marcos de Obregón_ Vicente Espinel. +Poco antes, el médico español Juan de Cárdenas celebraba la urbanidad de +México comparándola con el trato del peninsular recién llegado a +América. A fines del siglo XVII decía el Venerable Palafox, al hablar de +las _Virtudes del Indio_: "La cortesía es grandísima." Y en el siglo XIX +¿no fué la cortesía uno de los rasgos que mejor observaron los sagaces +ojos de Madame Calderón de la Barca? Alarcón mismo fué sin duda muy +cortés: Quevedo, con su irrefrenable maledicencia, lo llamaba "mosca y +zalamero." Y en sus comedias, se nota una abundancia de expresiones de +cortesía y amabilidad que contrasta con la usual omisión de ellas en los +dramaturgos peninsulares. + +Grande cosa--piensa Alarcón--es el amor; ¿pero es posible alcanzarlo? La +mujer es voluble, inconstante, falsa; se enamora del buen talle, o del +pomposo titulo, o--cosa peor--del dinero. Sobre todo la abominable, la +mezquina mujer de Madrid, que vive soñando con que la obsequien en las +tiendas de plateros. La amistad le parece afecto más desinteresado, más +firme, más seguro. Y ¡cómo no había de ser así su personal experiencia! + +El interés que brinda este conjunto de conceptos sobre la vida humana es +que se les ve aparecer constantemente como motivos de acción, como +estímulos de conducta. No hay en Alarcón tesis que se planteen y +desarrollen, silogísticamente, como en ciertos dramas del siglo XIX; no +surgen tampoco bruscamente, con ocasión de conflictos excepcionales, +como en _García del Castañar_ o _El Alcalde de Zalamea_: pues el teatro +de los españoles europeos, fuera de los casos extraordinarios, se +contenta con normas convencionales, en las que no se paran largas +mientes. No: las ideas morales de este que fué "moralista entre hombres +de imaginación" (según Hartzenbusch) circulan libre y normalmente, y se +incorporan al tejido de la comedia, sin pesar sobre ella ni convertirla +en disertación metódica. Por lo común, aparecen bajo forma breve, +concisa, como incidentes del diálogo; o bien se encarnan en un ejemplo, +tanto más convincente cuanto que no es un tipo unilateral: tales, el Don +García de _La verdad sospechosa_ y el Don Mendo de _Las paredes oyen_ +(ejemplos _a contrario_) o el Garci-Ruiz de Alarcón de _Los favores del +Mundo_ y el Marqués Don Fadrique de _Ganar amigos_. + +El don de crear personajes es el tercero de los grandes dones de +Alarcón. Para desarrollarlo, le valió de mucho el amplio movimiento del +teatro español, cuya libertad cinematográfica (semejante a la del +inglés _isabelino_) permitía mostrar a los personajes en todas las +situaciones interesantes para la acción, cualesquiera que fuesen el +lugar y el tiempo; y así, bajo el principio de unidad lógica que impone +a sus caracteres, gozan éstos de extenso margen para manifestarse como +seres capaces de aficiones diversas. No sólo son individualidades con +vida amplia, sino que su creador los trata con simpatía: a las mujeres, +no tanto (oponiéndose en esto a su compañero ocasional, Tirso); a los +protagonistas masculinos sí, aun a los viciosos. Por momentos diríase +que en _La verdad sospechosa_ Alarcón está de parte de Don García, y +hasta esperamos que prorrumpa en un elogio de la mentira, como después +lo harían Mark Twain u Oscar Wilde. Y ¿qué personaje hay, en todo el +teatro español, de tan curiosa fisonomía como _Don Domingo de Don Blas_, +apologista de la conducta lógica y de la vida sencilla y cómoda, sin +cuidado del qué dirán; paradójico en apariencia pero profundamente +humano; personaje digno de la literatura inglesa, en opinión de Wolf; +digno de Bernard Shaw, puede afirmarse hoy? + +Pero, además, en el mundo alarconiano se dulcifica la vida turbulenta, +de perpetua lucha e intriga, que reina en el drama de Lope o de Tirso, +así como la vida de la colonia era mucho más tranquila que la de su +metrópoli: se está más en la casa que en la calle: no siempre hay +desafíos; hay más discreción y tolerancia en la conducta; las relaciones +humanas son más fáciles, y los afectos, especialmente la amistad, se +manifiestan de modo más normal e íntimo, con menos aparato de conflicto, +de excepción y de prueba. El propósito moral y el temperamento +meditativo de Alarcón iluminan con pálida luz y tiñen de gris +melancólico este mundo estético, dibujado con líneas claras y firmes, +más regular y más sereno que el de los dramaturgos españoles, pero sin +sus riquezas de color y forma. + +Todas estas cualidades, que en parte se derivan de su propio genio, +original e irreducible, en parte de su experiencia de la vida, y en +parte de su nacionalidad y educación mexicanas, todas ellas, colocadas +dentro del marco de la tradición literaria española, hacen de Alarcón, +como magistralmente dijo Menéndez y Pelayo, "_el clásico de un teatro +romántico_, sin quebrantar la fórmula de aquel teatro ni amenguar los +derechos de la imaginación en aras de una preceptiva estrecha o de un +dogmatismo ético"; dramaturgo que encontró "por instinto o por estudio +aquel punto cuasi imperceptible en que la emoción moral llega a ser +fuente de emoción estética, y, sin aparato pedagógico, a la vez que +conmueve el alma y enciende la fantasía, adoctrina el entendimiento como +en escuela de virtud, generosidad y cortesía." + +Hay en su obra ensayos que no pertenecen al tipo de comedia que +desarrolló y perfeccionó. De ellos, el mas importante es _El tejedor de +Segovia_, brillante drama novelesco, de extravagante asunto romántico, +pero a través del cual se descubre la musa propia de Alarcón, predicando +contra la matanza y definiendo la suprema nobleza. Ni debe olvidarse _El +Anticristo_, tragedia religiosa inferior a las de Calderón y Tirso; de +argumento a ratos monstruoso; pero donde sobresale, por sus actitudes +hieráticas, la figura de Sofía, y donde se encuentran pasajes de los más +elocuentes de su autor, de los que más se acercan al tono lírico: así el +que comienza: "Babilonia, Babilonia"... + + * * * * * + +Tiene la comedia dos grandes tradiciones, que suelen llamarse, +recortando el sentido de las palabras, romántica y clásica, o poética y +realista. Ambas reconocen como base necesaria la creación de vida +estética, de personajes activos y situaciones ingeniosas; pero la +primera se entrega desinteresadamente a la imaginación, a la alegría de +vivir, a las emociones amables, al deseo de ideales sencillos, y confina +a veces con el idilio y con la utopía, como en _Las aves_ de Aristófanes +y _La tempestad_ de Shakespeare: la segunda quiere ser espejo de la vida +social y crítica en acción de las costumbres, se ciñe a la observación +exacta de hábitos y caracteres, y a menudo se aproxima a la tarea del +moralista psicólogo, como Teofrasto o Montaigne. De la primera han +gustado genios mayores: Aristófanes y Shakespeare, Lope y Tirso. Los +representantes de la segunda son artistas limitados, pero admirables +señores de su dominio, cultores delicados y perfectos. De su tradición +es patriarca Menandro: a ella pertenecen Plauto y Terencio, Ben Jonson, +Moliere y su numerosa secuela. Alarcón es su representante de genio en +la literatura española,--muy por encima de Moratín y su grupo,--y México +debe contar como blasón propio haber dado bases, con elementos de +carácter nacional, a la constitución de esa personalidad singular y +egregia. + +PEDRO HENRIQUEZ UREÑA + +(_Don Juan Ruiz de Alarcón_, conferencia de 1913). + + * * * * * + + + + +EL MEXICO DE ALARCON + + +Hacia 1581 nació--en la ciudad de México--Don Juan Ruiz de Alarcón y +Mendoza. Por su padre, Pedro Ruiz de Alarcón, descendía de una noble +familia de Cuenca, y por su madre, doña Leonor de Mendoza, estaba +emparentado con lo más ilustre de España. Su abuelo materno, Hernando de +Mendoza, se había establecido en la Nueva España, tal vez buscando la +protección del primer virrey, el benemérito Don Antonio de Mendoza, que +era su pariente. A la nobleza de su nombre en España, unía la familia el +título de ser una de las más antiguas de la colonia. Don Pedro, el padre +del poeta, figura como minero del Real de Taxco, población del actual +Estado de Guerrero, al Sur de la ciudad de México, que los viejos libros +describen como famosa por sus ricos metales, y "siempre apreciable por +la benignidad de su temperamento, por lo sereno y apacible de su cielo, +por la bondad de sus aguas"[1]. Decaída de su antiguo esplendor hacia +fines del siglo XVIII, conserva todavía hermosos templos y casas +señoriales que se destacan sobre el paisaje de líneas puras y el dibujo +fino de la serranía[2]. Los conquistadores habían acudido a Taxco +atraídos por la fama de que sus minas pagaban al emperador Moctezuma el +vasallaje en ladrillos de oro. + +[Nota 1: José Antonio Jiménez y Frías, _El Fénix de los mineros +ricos de la América_. México, 1779.] + +[Nota 2:--A. Peñafiel, _Ciudades coloniales y capitales de la +República mexicana, Estado de Guerrero_, México, 1908.--_La arquitectura +en México, Iglesias_, por Genaro García y Antonio Cortés. México. 1914.] + +La ciudad de México,--en cuya Universidad comienza Alarcón sus estudios +por 1592,--fundada según las líneas de la villa española, tenía ya, a +fines del siglo XVI, un carácter propio, impuesto por las condiciones +sociales en que se desarrolló la Conquista. La raza triunfante vivía de +la raza postrada, y todo criollo, por el hecho mismo de serlo, estaba +acostumbrado a portarse como señor. Pronto la sociedad cobra un tinte de +reposada aristocracia, que contrasta vivamente con el ímpetu aventurero +del español recién venido. Mientras las Indias son para el peninsular +algo como un revuelto paraíso de lucro y de placer, el nativo de ellas +las tiene por tierra de natural nobleza. + +Don Juan heredaba, pues, con su nombre, las preocupaciones de una +nobleza añeja y legitima, y el orgullo delicado del criollo español bien +quisto, pariente y amigo de virreyes. Siempre le había de envanecer este +timbre, y más tarde, había de atraerle las burlas de los desenfrenados +ingenios de Madrid. Por toda su obra se nota el rastro que dejó en su +espíritu el trato de la sociedad colonial y el recuerdo de su vida +aristocrática. + +Para los tiempos de Alarcón--y aun medio siglo antes, cuando la describe +Francisco Cervantes de Salazar en _sus Diálogos latinos_--ya tenía la +ciudad de México ese aspecto monumental que, en continuada tradición, +había de hacer de ella la más hermosa ciudad del Nuevo Mundo. Más tarde, +como todos los mexicanos saben, Alejandro de Humboldt la llamaría _la +ciudad de los palacios_[3]. A través de su comba lente de poeta, +Bernardo de Valbuena nos la hace ver en 1603 revestida de extraordinaria +belleza. + +[Nota 3: V. sobre la arquitectura de México la obra de Sylvester +Baxter, _Spanish-Colonial Architecture in Mexico_. Boston, 1901, y la +utilísima de Federico E. Mariscal, _La patria y la arquitectura +nacional_, México, 1915.] + +La Universidad de México fué fundada a mediados del siglo XVI, con todos +los privilegios y pompas de la salmantina; y ampliando poco a poco su +plan, llegó a ser una buena copia da su modelo. En tiempos de Alarcón, +conquistada la parte mejor de la tierra, la carrera de las letras +comenzaba a ser más deseable que las de las armas para los hijos de +buena familia que aspiraban a los cargos del Estado. + +De España habían ido a servir a la nueva Universidad varones tan doctos +como el mismo Cervantes de Salazar, el jurista Bartolomé Frías de +Albornoz, celebrado por el Brocense, y el filósofo aristotélico Fray +Alonso de la Veracruz, grande amigo de Fray Luis de León. Y ya las +amplias posibilidades de la vida mexicana habían atraído a poetas y +literatos como Gutierre de Cetina, Juan de la Cueva, Eugenio Salazar de +Alarcón, sin contar la multitud de cronistas que acudían a relatar las +que entonces se llamaban "hazañas de la Iglesia". Poco después, durante +la juventud de Alarcón, fueron a México Luis de Belmonte, Diego Mejía, +Mateo Alemán. Y buen testimonio de la cultura propia de México dan los +poetas como Francisco de Terrazas y Antonio de Saavedra Guzmán. +Beristáin, en su _Bibliografía_ (1816-21), cita más de cien literatos +sólo en el siglo XVI, y Fernán González de Eslava, en uno de sus +_Coloquios espirituales_ (1610) hace decir a Doña Murmuración +desenfadadamente que "hay más poetas que estiércol". González de +Eslava--no se sabe si de extracción española--es ya un poeta de +educación mexicana, como asimismo lo fué Bernardo de Valbuena. + +La imprenta, cuya actividad comenzara desde 1539, había ya tenido +tiempo de hacer cerca de doscientas publicaciones para fines del siglo +[4]. + +[Nota 4:--J. García Icazbalceta, _Bibliografía Mexicana del siglo +XVI_, México, 1886, y José Toribio Medina, _La Imprenta en México_, +Santiago de Chile, 1907-12.] + +El teatro, finalmente, inaugurado por los misioneros para objetos de +catequismo, se desarrolló de tal manera, que ya por 1597 tenía edificio +propio en la _casa de comedias_ de don Francisco de León. Poco después, +al decir de Valbuena, hubo "fiesta y comedias nuevas cada día"[5]. + +[Nota 5: J. García Icazbalceta, prólogo de los _Coloquios +Espirituales y Sacramentales_, de Fernán González de Eslava, México, +1887; Luis González Obregón, _México Viejo_, 1521-1821, México, 1900; +diversas ediciones de autos mexicanos hechas por F. del Paso y Troncoso; +y F. A, de Icaza, _Orígenes del teatro en México_, Boletín de la Real +Academia Española, 1915, II, 57-76.] + +Así pues, cuando don Juan Ruiz de Alarcón--acabados en aquella +Universidad los estudios de Artes y casi todos los de Cánones,--se +embarcó para la vieja España en 1600, con ánimo de continuar su carrera +en la famosa Salamanca, había ya vivido en un ambiente de sello +inconfundible y propio los veinte primeros años de la vida, que es +cuando se labran para siempre los rasgos de toda psicología normal. + +ALFONSO REYES + +(Prólogo a la edición Calleja de _Páginas escogidas de Alarcón_, Madrid, +1918). + + * * * * * + + + + +LA OBRA DE ALARCON + + +Representa la obra de Alarcón una mesurada protesta contra Lope, dentro, +sin embargo, de las grandes líneas que éste impuso al teatro español. A +veces sigue muy de cerca al maestro, pero en otras logra manifestar su +temperamento de moralista práctico de un modo más independiente. Y, en +uno y otro caso, da una nota sobria, y le distingue una desconfianza +general de los convencionalismos acostumbrados, un apego a las cosas de +valor cotidiano, que es de una profunda modernidad, y hasta una escasez +de vuelos líricos, provechosamente compensada por ese tono "conversable +y discreto" tan adecuado para el teatro. Nota Pedro Henríquez Ureña que +es Alarcón un temperamento en sordina, preciosa anomalía de un siglo +ruidoso; y Menéndez Pelayo escribe: "Su gloria principal será siempre la +de haber sido el clásico de un teatro romántico, sin quebrantar la +fórmula de aquel teatro ni amenguar los derechos de la imaginación en +aras de una preceptiva estrecha o de un dogmatismo ético; la de haber +encontrado, por instinto o por estudio, aquel punto cuasi imperceptible +en que la emoción moral llega a ser fuente de emoción estética..." + +Complejísima debió ser la elaboración de esta psicología refinada. Un +claro sentimiento de la dignidad humana parece ser su último fondo, y a +medida que del yo íntimo avanzamos hacia sus manifestaciones sociales y +estéticas, vamos encontrando, como otras tantas atmósferas espirituales, +un viril amor de la sinceridad, que nunca desciende a la crudeza; un +gran entusiasmo por la razón, que quisiera instaurar sobre la tierra el +régimen de la inteligencia, y siempre dedicado a mostrarnos el +desconcierto de las existencias que gravitan fuera de esta ley superior; +cierto orgullo caballeresco del nombre y la prosapia, por afición al +mayor decoro de la vida, como una nueva dignidad que sirve de máscara a +la dignidad interior; el gusto de la cortesía y el cultivo de las buenas +formas, freno perpetuo de la brutalidad, que hace vivir a los hombres en +un delicado sobresalto; el disgusto de la rutina y los convencionalismos +de su arte, pero sin consentirse--por el culto de la moderación--estallidos +revolucionarios; una elegancia epigramática en sus palabras, y en sus +retratos un objetivismo discreto; una actitud de cavilación ante la vida, +ocasionada tal vez por su desgracia y defectos personales, y hasta por +cierta condición de extranjero, que todos se encargaban de recordarle; +finalmente, una apelación a todas las fuerzas organizadoras de que el +hombre dispone, una fe perenne en la armonía, un ansia de mayor +cordialidad humana, que imponen a su vida y a su obra un sello de candidez. + +Entre la revuelta jauría literaria, burlado y herido, Ruiz de Alarcón no +se convence de que la naturaleza humana sea fundamentalmente mala, y +busca por todos los medios una convicción externa, objetiva. Satisfecho +de su fama poética, reclama, con decente naturalidad, su parte en las +comodidades del mundo, y entonces aspira a ser un buen ministro. Dudamos +de que haya sido feliz; nada sabemos de su hogar, e ignoramos quién era +Angela Cervantes. Pero ¡noble amor el de la fama! Él cuida al poeta como +un verdadero demonio familiar y, descontando las penalidades presentes, +le permite proyectar a través del tiempo la imagen más pura de sí mismo, +y la más feliz. El arte es también desquite de la vida, y bienaventurado +el que puede alzar la estatua de su alma con los despojos de esta +realidad que todos los días nos asalta. + +_Una mesurada protesta contra Lope_.--No sólo por su posición crítica +ante algunas convenciones del teatro, como la conducta de sus graciosos, +que--dice Barry--, a pesar de Lope y de la antigüedad, no son siempre +bribones, ni siempre se casan necesariamente al tiempo que sus amos[6]. +De esta rutina, que da por momentos a la comedia cierto aire de danza +ritual, a través de las situaciones simétricas y contrarias de amos y +criados, ya se burlaba Quevedo en la "Premática" inserta en _El Buscón_; +también Tirso de Molina censura la intimidad inverosímil entre el amo y +el criado[7]. Ni siquiera pararon siempre en casamiento las comedias de +Alarcón, aunque no sea único en esto. No era su teatro un teatro de +fantasía y diversión como el de Tirso, sino de realismo y pintura de +caracteres. Pero nada de esto le es privativo, aunque todo ello concurra +a darle relieve distinto. Sino que en Lope, en el tipo fundamental de la +comedia española, la invención lo es todo, y aquella ráfaga avasalladora +de acción deshace hasta la psicología, y si no arrasa también la ética +(yo creo que muchas veces la arrasa), es porque el sentido moral se +salva prendido provisionalmente a las nociones mecánicas del "honor". +Alarcón, en cambio, procura que su acción tenga una verdad interna y, +como no puede menos de valerse de convenciones, hace disertar a sus +personajes--tal sucede en _La verdad sospechosa_--, para que se +demuestren a sí mismos, por decirlo así, la verosimilitud de la acción +en que están comprometidos; y, de tiempo en tiempo, pone en sus labios +resúmenes de los episodios que nos permitan apreciar su sentido. Por eso +decía Barry que se propone desarrollar una sola intriga, huyendo de la +confusión de asuntos, y que "no sin cierta dificultad" la lleva a +término. Esto paga a la debilidad de los recursos dramáticos de su +tiempo. Algo de aquel disgusto por lo convencional que su "Don Domingo +de don Blas" lleva a las cosas de la vida, anima a Alarcón en la esfera +del arte. Y _La verdad sospechosa_, su obra más característica, +verdadero compendio de su teatro, ¿no podría también interpretarse como +una ironía inconsciente de los procedimientos teatrales en boga? Su +final es frío y desconsolador: Corneille no se atrevió a conservarlo en +su adaptación francesa (_Le Menteur_), anulando el sentido que la +comedia tiene hoy para nosotros. Como en un cuento del humorista +norteamericano Mark Twain, la acción procede de una en otra +mixtificación, hasta que el héroe tropieza contra un verdadero muro +infranqueable. Lo ordinario es que en el teatro español los héroes se +abran paso de cualquier modo; pero en _La verdad sospechosa_--si no +para Alarcón, sí para sus lectores modernos--las leyes del orden, las +fuerzas de la razón se vengan: "La mano doy, pues es fuerza", dice Don +García, y éste es el resultado más lógico de su trama de embustes. + +[Nota 6: _Los favores del mundo_, acto II, escenas 1 y 2, y _La +Verdad sospechosa_.] + +[Nota 7: _Amar por señas_, acto I, escena I.] + +ALFONSO REYES + +(Prólogo a la edición de _La verdad sospechosa_ y _Las paredes oyen_ en +los Clásicos Castellanos de La Lectura, Madrid, 1918) + + * * * * * + + + + +ALARCON EL CORCOVADO + + +Entre las fisonomías literarias españolas que el tiempo y la +investigación erudita han ido aclarando y definiendo, pocas más +afortunadas que la de Don Juan Ruiz de Alarcón. De una parte, ha +contribuído a ello su relativa sobriedad en el producir. Sólo +veintitantas comedias tenemos de su mano. Ante la inagotable vena de +otros contemporáneos suyos, de Tirso, por ejemplo, para no hablar de +Lope, a quien nadie quizá leyó nunca por entero, esta continencia de +Alarcón es ya, por sí sola, harto característica. De otra parte, el +hecho de haber nacido en el mundo colonial le ha valido a Alarcón buen +número de aficionados y devotos en las nuevas generaciones de aquellos +países, que hoy entran con marcha segura en los nuevos métodos +históricoliterarios, ganosas de escudriñar cuanto haya de grande y de +bello en su pasado próximo. Después del trabajo respetable de Don Luis +Fernández Guerra, ya anticuado, y de las aportaciones de Pérez Pastor y +Rodríguez Marín,--sin contar algunas sugestiones de Menéndez y Pelayo, +felicísimas y muy luminosas, con estar hechas de pasada,--los estudios +alarconianos han tomado nuevo impulso en América, merced a las rebuscas +eruditas de Don Nicolás Rangel, y sobre todo a la honda labor de Don +Pedro Henríquez Ureña. Ahora en Madrid salen simultáneamente dos +volúmenes de Alarcón, uno con dos comedias, en la colección de _Clásicos +castellanos_, y otro de _Páginas escogidas_, en la _Biblioteca Calleja_, +ambos por diligencia de Don Alfonso Reyes, que los ha ilustrado con +importante labor crítica en prólogos y anotaciones. + +Resumen estos libros todo lo hecho hasta aquí en el estudio de Alarcón, +tanto en investigaciones documentales como en interpretación estética; +hay, además, en ellos cuanto podría esperarse, conocidas la seriedad y +cultura del literato que los ha dado a la imprenta. La ciencia +literaria, la seguridad del gusto, la novedad expositiva, tan rica en +alusiones y puntos de vista, con que los papeles críticos que avaloran +la fidelidad de los textos están trazados, son dignos de incondicional +encomio. A estos libros tendrá que acudir en adelante todo el que se +interese por el autor de _La verdad sospechosa_. + +Podemos ver aquí cómo es Alarcón. Las burlas de que fué objeto por parte +de sus contemporáneos han llegado hasta nosotros, más todavía que sus +comedias, casi nunca representadas en tiempos recientes. Son éstas, al +lado de las de Lope, ruidosas, gallardas, empenachadas, o de la +insinuante agudeza de las de Tirso, modelos de reposo y de discreción; +en ellas la razón se impone y la fantasía se somete. Acaso la poesía +también: es raro, en Alarcón, el transporte lírico, tan frecuente en los +dramáticos de su tiempo. Las escasas obras no teatrales que de él nos +quedan son versos de circunstancias, sin mérito alguno. Es el hombre de +teatro, sin cariño por las demás formas literarias; y aun sus comedias +parece que las consideró como _virtuosos efectos de la necesidad_, para +entretener la espera de los cargos que pretendía. Logrados sus anhelos, +casi se aparta del teatro. Desde 1626 ya es persona importante: relator +interino primero, propietario después, en el Consejo de Indias. Cuando +publica sus comedias, en 1628 y en 1634, la vida literaria es cosa +pasada para él. + +Los epigramas que le dispararon sus émulos, reunidos en antología, +pueden caracterizar el Parnaso de los comienzos del siglo XVII. Con _La +que adelante y atrás--gémina concha te viste_, se retrata en vocabulario +e inversión Don Luis de Góngora. ¿Quién sino Quevedo podría decir: _Don +Talegas--por una y por otra parte_? Tantas alusiones a su desdichada +figura, aunque él procurase pararlas con alfilerazos y donaires, habían +de amargarle la vida. Hasta en sus finos modales y atildada cortesía +encontraban reparo los ingenios de la corte; les parecerían--y en eso la +corte no ha tenido tiempo de variar en tres siglos--marca segura de +inferioridad provinciana. + +El pobre corcovado, zaherido a todas horas y en todas partes, repetiría +más de una vez, para sus adentros, aquella redondilla que escribió en +_Las paredes oyen_: + + En el hombre no has de ver + la hermosura o gentileza: + su hermosura es la nobleza; + su gentileza, el saber. + +De noble y bien nacido blasonó siempre Alarcón; el tono moderado y +severo de moralista, que le señala y distingue entre todos los +dramáticos de su época, casa muy bien con tales aspiraciones, +desesperadamente abrazadas, a la falta de otros ideales, que huían de su +figurilla contrahecha. Esa redondilla, que si fuera de Lope se nos había +de antojar afectada y pegadiza, en Alarcón asume plena virtud +representativa y vale por una confesión. + +ENRIQUE DÍEZ-CANEDO + +(_Divagaciones literarias_, Madrid, 1922). + + + + +LOS FAVORES DEL MUNDO + +Comedia en tres actos. + +PERSONAS: + +GARCI-RUIZ DE ALARCON. +DON JUAN DE LUNA. +EL PRINCIPE DON ENRIQUE. +DON DIEGO, viejo, tío de Anarda. +EL CONDE MAURICIO. +LEONARDO, su criado. +HERNANDO, gracioso. +GERARDO, paje del Príncipe. +ANARDA, dama. +JULIA, dama. +INÉS, criada de Anarda. +BUITRAGO, escudero. +DOS PAJES. +[CRIADOS.] + +[La escena es en Madrid.] + + + + +ACTO PRIMERO + +[_Llano al pie del parque de Madrid_.] + + +[ESCENA PRIMERA] + +[Salen GARCIA y HERNANDO, de color.] + +HERNANDO. ¡Lindo lugar! + +GARCIA. El mejor; +todos, con él, son aldeas. + +HERNANDO. Seis años ha que rodeas +aqueste globo inferior, +y no ví en su redondez +hermosura tan extraña. + +GARCIA. Es corte del rey de España, +que es decillo de una vez. + +HERNANDO. ¡Hermosas casas! + +GARCIA. Lucidas; +no tan fuertes como bellas. + +HERNANDO. Aquí, las mujeres y ellas +son en eso parecidas. + +GARCIA. Que edifiquen al revés +mayor novedad me ha hecho; +que primero hacen el techo, +y las paredes después. + +HERNANDO. Lo mismo, señor, verás +en la mujer, que adereza, +al vestirse, la cabeza +primero que lo demás. + +GARCIA. Bizarras las damas son. + +HERNANDO. Diestras, pudieras decir +en la herida del pedir, +que es su primera intención. +Cífrase, si has advertido, +en la de mejor sujeto, +toda la gala en el peto, +toda la gracia en el pido. +Tanto la intención cruel +sólo a este fin enderezan, +que si el "Padre nuestro" rezan, +es porque piden con él. +Hoy a la mozuela roja +que en nuestra esquina verás, +dije al pasar: ¿Cómo estás? +y respondió: Para aloja. + +GARCIA. Con todo, siento afición +de Madrid en tí. + +HERNANDO. Y me hicieras +merced, si aquí fenecieras +esta peregrinación; +que molerán a un diamante +seis años de caminar +de un lugar a otro lugar, +hecho caballero andante. + +GARCIA. Hernando, estoy agraviado, +y según leyes de honor, +debo hallar a mi ofensor; +no basta haberlo buscado. +Mas no pienses que me canso, +que hasta llegar a matalle, +de suerte estoy, que el buscalle +tengo solo por descanso. +No a mitigarme es bastante +tiempo, cansancio ni enojos; +que siempre tengo en los ojos +aquel afrentoso guante. +¡Ah, cielos! ¿en qué lugar +escondeis un hombre así? +¡Cielos, o matadme a mí, +o dejádmelo matar! +Yo, que en la africana tierra +tantos moros he vencido; +yo, que por mi espada he sido +el asombro de la guerra; +yo, que en tan diversas partes +fijé, a pesar del pagano +y el hereje, con mi mano +católicos estandartes, +¿he de vivir agraviado +tantos años, cielo? ¿Es bien +que esté deshonrado quien +tantas honras os ha dado? + +HERNANDO. Por Dios te pido, señor, +que no te aflijas así; +que yo espero en Dios que aquí +has de restaurar tu honor. +Si las señas no han mentido, +Don Juan en Madrid está; +sufre lo menos, pues ya +lo más, señor, has sufrido. +Deja esa pena inhumana, +no pienses en tu contrario. + +GARCIA. Es pedir al cuartanario +que no piense en la cuartana. + +HERNANDO. Diviértete, considera +cómo está en caniculares, +con ser pobre, Manzanares, +tan honrada su ribera, +que dél dijo una señora, +cuyo saber he envidiado, +que es, por lo pobre y honrado, +hidalgo de los de agora. +Bien puede aliviar tus males +ver ese parque, abundoso +de conejo temeroso, +blanco de tiros reales. + +GARCIA. Detente. ¿No es mi enemigo +el que miro? + +HERNANDO. ¿Don Juan? + +GARCIA. Sí, +el que viene hablando allí, +con aquel coche... + +HERNANDO. Yo digo +que me parece Don Juan, +pero no puedo afirmallo. + +GARCIA. Ya ves que importa no errallo. +Pues tan divertidos van, +al descuido has de acercarte, +y con cuidado mirar +si es él, que yo quiero estar +escondido en esta parte +hasta que vuelvas. Advierte +que certificado quedes; +despacio mirarlo puedes, +que él no podrá conocerte. + +HERNANDO. El coche paró; una dama +sale; él sirve de escudero. + +GARCIA. Acaba, vete. + +HERNANDO. El cochero +me dirá cómo se llama. (_Vase._) + +(Salen Anarda y Julia con mantos, y don Juan.) + +[_Vase Hernando, García se esconde a un lado, y por +el opuesto salen Anarda, Julia y Don Juan._] + + +[ESCENA II] + +[ANARDA y JULIA con mantos; DON JUAN.--GARCIA, oculto] + +JUAN. El Príncipe, mi señor, +que deste parque en la cuesta +dando está con la ballesta +lición y envidia al amor, +como vuestro coche vio, +contento y alborotado, +a daros este recado, +bella Anarda, me envió. +Miraldo en aquel repecho, +sobre el hombro la ballesta, +la mira en el blanco puesta, +que sigue tan sin provecho. + +ANARDA. Al parque, Don Juan, subiera, +no dando que murmurar; +mas está todo el lugar +de ese río en la ribera. +Perdón me ha de dar su Alteza, +y porque pueda advertir +que nace en mí el no subir +de honor, y no de esquiveza, +aquí me quiero asentar, +(_Siéntanse las damas, Don Juan se arrodilla_.) +donde el Príncipe me vea, +que ver lo que se desea, +algo tiene de gozar; +y vos, que con él priváis, +estaos aquí, porque arguya +que esta fortaleza es suya, +pues por alcaide quedáis. + +JULIA. [_Hablando aparte con Anarda_.] +Parece que se mitiga +tu acostumbrado rigor. + +ANARDA. A esto me obliga el temor, +ya que el amor no me obliga. +¿De rodillas? [_A Don Juan_.] + +JUAN. Tus despojos +adoro. + +ANARDA. Mucho te humillas. + +JUAN. ¿No pondré yo las rodillas +donde el Príncipe los ojos? +Y cuando no a tu deidad +tal veneración le diera, +a tu prima se la hiciera, +pues adoro su beldad. + + (_Sale Hernando_.) + + +[ESCENA III] + +[HERNANDO.--ANARDA, JULIA, DON JUAN, GARCIA.] + +GARCIA. [_Saliendo al encuentro a Hernando y hablando con +él, sin ser vistos de Don Juan ni las damas_.] + ¿Es Don Juan? + +HERNANDO. Sin duda alguna, +que yo pregunté al cochero: +¿quién es este caballero? +y dijo: Don Juan de Luna. + +GARCIA. En cas del embajador +de Ingalaterra te espero. +Con mis joyas y dinero +ponte en salvo. + +HERNANDO. Voy, señor. (Vase.) + +(_Saca la espada y embiste a Don Juan; él te levanta + y la saca_.) + +GARCIA. Aquí pagará tu vida +tu atrevimiento. + +JUAN. Detente. + +GARCIA. ¡Ah, Don Juan! aquí no hay gente +que la venganza me impida. + +ANARDA. ¡Qué confusión! + +JULIA. Prima mía, +¿qué haremos? + +ANARDA. ¡Oh trance fuerte! + +JUAN. ¿Veniste a buscar tu muerte? +¿No me conoces, García? + +GARCIA. Tanto mayores serán, +si aquí te venzo, mis glorias, +cuanto lo son tus victorias. + +ANARDA. ¡Vencido cayó Don Juan! + +(_Vienen a los brazos, cae debajo Don Juan, saca la + daga García y levanta a dalle una puñalada_.) + +GARCIA. Ya llegó el tiempo en que salga +de tanta afrenta. ¡Enemigo, +este es tu justo castigo! + +[_Va á darle una puñalada_.] + +JUAN. ¡Válgame la Virgen! + +GARCIA. (_Detiene el brazo levantado, y levántase_) + Valga; +que a tan alta intercesora +no puedo ser descortés. + +JUAN. Déjame besar tus pies. + +GARCIA. Don Juan, a nuestra Señora, +Vírgen. Madre de Dios hombre, +de la vida sois deudor; +que refrenar mi furor +pudiera sólo su nombre. + +JUAN. Matadme, que más quisiera +morir, que haber agraviado +a quien la vida me ha dado. + +GARCIA. Más queda desta manera +satisfecha la honra mía; +que si ya pude mataros, +más he hecho en perdonaros +que en daros la muerte haría. +Matar pude, vencedor +de vos solo; mas así +he vencido a vos y a mí, +que es la vitoria mayor. +Sólo faltó derribar +el brazo ya levantado; +más fué perdonar airado, +que era, pudiendo, matar. + +ANARDA. [_Ap_.] (De turbada estoy sin mí) +Necio, descortés, grosero, +si valiente caballero, +fuera bien mirar que aquí +estaba yo, para dar +a ese intento dilación. +¿Faltáraos otra ocasión +de poderlo ejecutar? + +GARCIA. En que os habéis ofendido +reparad, señora mía, +llamando descortesía +lo que ceguedad ha sido. +Ciego llegué del furor; +que ¿quién, señora, os mirara, +que suspenso no quedara +o de respeto o de amor? + +ANARDA. Vanas las lisonjas son, +cuando con lo que intentastes +de ningún modo guardastes +el decoro a mi opinión. +¿Qué dijeran los que están +buscando qué murmurar, +viendo a mi lado matar +un hombre como Don Juan? + +JUAN. Si advertís, señora mía, +perdón merece en su error +quien, por tener mucho honor, +tuvo poca cortesía. + +ANARDA. ¡Bueno es disculparlo vos! + +JUAN. ¿No estoy a hacello obligado, +cuando la vida me ha dado? + + (_Sale un paje_.) + + +[ESCENA IV] + +[GERARDO.--GARCIA, DON JUAN, ANARDA, JULIA.] + +GERARDO. Su Alteza llama a los dos. + +GARCIA. ¿El Príncipe? + +GERARDO. Veislo allí. + +JUAN. No tenéis que alborotaros, +que presto pienso pagaros +lo que habéis hecho por mí. + + [_A las damas_.] + +Su Alteza a llamarme envía. + +ANARDA. Bien es que le obedezcáis. + +JUAN. Si el coche, Anarda, tomáis, +dejaros en él querría. + +ANARDA. Desde aquí del aire y soto +gozar queremos las dos. + +JUAN. Julia, adiós. + +JULIA. Don Juan, adiós. + + (_Vase Don Juan_.) + +GARCIA. Perdonad este alboroto, +si puedo esperar perdón +de quien, sólo con mirar, +da muerte. + +ANARDA. De perdonar +vos me habéis dado lición. + +JULIA. ¡Qué bizarro caballero! +Las almas lleva tras sí. + + (_Sale Hernando_.) + + +[ESCENA V] + +[HERNANDO.--GERARDO, GARCIA, DON JUAN, ANARDA, JULIA.] + +GARCIA. [_Encontrándose con su criado al retirarse y hablando +aparte con él_.] +¿Aquí estás? + +HERNANDO. Quise de aquí +ver el suceso primero. + +GARCIA. Quédate, y sabe quién son +esas mujeres. + +HERNANDO. + ¿Ya estás +herido? + +GARCIA. En ellas verás +si es bastante la ocasión. + + _Vase_ [_García, Hernando se queda en el fondo_.] + + +[ESCENA VI] + +[ANARDA, JULIA, GERARDO, HERNANDO, _retirado_.] + +GERARDO +El Príncipe, mi señor, +que este caso viendo ha estado, +os dice que se ha alegrado +de tener competidor; +que a su privado ha querido, +porque os hablaba, ofender; +que dueño debe de ser +quien cela tan atrevido. + +ANARDA. Decid, Gerardo, a su Alteza, +que mostrárseme penado +deste susto que me han dado, +fuera más alta fineza +que condenarme a liviana +con tanta resolución +por sólo la información +de una conjetura vana. +Que ya de Don Juan sabrá +cuán otra la causa ha sido, +y de haberme así ofendido +el yerro conocerá. +Y porque entienda que yo +no sé a dos favorecer, +le suplico haga prender +al que mi agravio causó +Id con Dios. + +GERARDO. Quede contigo. (_Vase_.) + + +[ESCENA VII] + +[ANARDA, JULIA, HERNANDO, _retirado_.] + +JULIA. Yo pensé que merecía +su humildad y cortesía +antes premio que castigo. +Villana estás, por mi fe, +con quien perdón te pidió. +(_Ap_. Préndaos Anarda, que yo, +forastero, os libraré.) + +ANARDA. ¡Oh, qué mal me has entendido! +¿Ves este enojo y rigor? +pues ardides son que amor +ha trazado y ha fingido. + +JULIA. ¿Quieres al Príncipe ya? + +ANARDA. Nunca tan necia te ví. +Quien vió el forastero, dí, +¿cómo otro dueño querrá? +Aquel bizarro ademán +con que la espada sacó, +el valor con que venció +y dió la vida a Don Juan; +la gala, la discreción +en darme disculpa, el modo, +gentileza y talle, todo +me ha robado el corazón. + +JULIA. (_Ap_.) ¡Rabiando estoy de celosa! + +ANARDA. Y así, por volver a vello, +lo aseguro con prendello, +de que se irá temerosa, +porque forastero es. + +JULIA. Cuando se apartó de aquí, +al oido hablar le ví +a aquel mancebo que ves. +Él informarte pudiera. + +ANARDA. Bien dices: hablalle quiero. + +JULIA.(_Ap_.) Así, ha de ser, forastero, +mi contraria mi tercera. + +ANARDA. ¡Ah caballero! + +HERNANDO. (_Ap_. ¿Si a mí +caballero me llamó? +¿tan buen talle tengo yo?) +¿Es a mí, señora? + +ANARDA. Sí. + +HERNANDO. Extrañé la nueva forma, +cuando me ví caballero; +si bien no soy el primero +que en la corte se trasforma. +Mas son vanas intenciones +cuando con pobreza lidio, +que es el dinero el Ovidio +de tales trasformaciones. +Pero si puedo serviros, +dama, sin ser caballero, +mandadme. + +ANARDA. Pediros quiero... + +HERNANDO. Pues bien podéis despediros. +¿Para pedirme, decid, +sólo me llamáis las dos? +Animosas sois, por Dios, +las mujeres de Madrid. +Que pida la que se ve +de mí rogada y querida, +vaya; mi amor la convida, +y pues pido, es bien que dé. +Que la mujer que hablo yo +en la iglesia, tienda o calle, +me pida, vaya; el hablalle +ya por ocasión tomó. +Mas ¡llamarme, hacerme andar, +y luego pedirme! ¿Es cosa +el dar tan apetitosa, +que he de andar yo para dar? + +ANARDA. Lo que pediros intento, +sólo hablar ha de costaros. + +HERNANDO. De eso bien me atrevo a daros +cuanto os pinte el pensamiento. + +ANARDA. Oid, pues. + +HERNANDO. Decid, señora. + +ANARDA. Que me digáis sólo quiero +quién es aquel forastero +que al oído os habló agora. + +HERNANDO. Con que vos, señora mía, +antes quién sois me digáis, +os lo diré; y no tengáis +lo que os pido a grosería; +porque sin saber a quién, +decir quién es no conviene, +puesto que enemigos tiene. + +ANARDA. ¡Qué cauto sois! + +HERNANDO. Hago bien; +que en la corte es menester +con este cuidado andar; +que nadie llega a besar +sin intento de morder. + +ANARDA. Si así ha de ser, yo me llamo +Doña Lucrecia Chacón. + +HERNANDO. Garci-Ruiz de Alarcón +es el nombre de mi amo. + +ANARDA. ¿Es caballero? + +HERNANDO. ¿Tan mal +os informa su apellido? +La Mancha no lo ha tenido +más antiguo y principal. +Y sin el nombre, el sujeto +os pudiera haber mostrado +su calidad. + +ANARDA. ¿Es casado? + +HERNANDO. No, sino hombre muy discreto. + +ANARDA. Déte el cielo buenas nuevas. + +JULIA. [_Ap. a Anarda_.] Disimula. Loca estás. + +ANARDA. [_Ap. a Julia_.] ¿Qué quieres? + +JULIA. [_Ap. a Anarda_.] Pregunta más, +sin mostrar el fin que llevas. + +ANARDA. ¿Es rico? + +HERNANDO. ¡Gracias a Dios +que llegamos al lugar! +Si queríades preguntar +solo ese punto las dos, +¿qué sirve parola vana +y hablar de falso primero? +Bien sé que apunta al dinero +toda aguja cortesana. + +ANARDA. Ya no lo quiero saber, +por mostrar otros cuidados. + +HERNANDO. Pues hasta dos mil ducados +de renta, deben de ser +los que en sus vasallos tiene. + +ANARDA. ¿A qué vino a este lugar? + +HERNANDO. Ese es mucho preguntar. + +ANARDA. Sólo si de espacio viene me decid. + +HERNANDO. Si no es aquí rémora un nuevo cuidado... + +ANARDA. ¿Hase acaso enamorado? + +HERNANDO. (¿Picaisos?) [_Ap_.] +Pienso que sí. + +ANARDA. Malas nuevas te dé Dios. + +HERNANDO. (Mal disimula quien ama.) [_Ap_.] + +ANARDA. ¿Puede saberse la dama? + +HERNANDO. Oso decir que sois vos. + +ANARDA. Pues, ¿cuándo me ha visto? + +HERNANDO. Ahora. + +ANARDA. Y ¿cómo sabéis que aquí +se ha enamorado de mí? + +HERNANDO. Porque sé que os vio, señora. + +ANARDA. ¿Lisonjas? + +HERNANDO. Verdades son, +de que tengo algún indicio. + +JULIA. Que viene el conde Mauricio. + +ANARDA. Pues huyamos la ocasión. + +[Sale el CONDE Mauricio y LEONARDO. +Se quedan en el fondo observando a las damas] + + +[ESCENA VIII] + +LEONARDO. Lince eres en conocellas. + +CONDE. Ciega amor y vista da. +¿Cúyo criado será +el que está hablando con ellas? + +ANARDA. Tu nombre... + +HERNANDO. Hernando es mi nombre. + +ANARDA. ¿De qué? + +HERNANDO. Hernando, cerrilmente, +que no le sirve al sirviente +más que el nombre el sobrenombre. + +ANARDA. Mucho tu modo me obliga. +Gusto me ha dado tu humor. + +HERNANDO. Eso, hablando a lo señor... + +[Hablan aparte doña ANARDA y doña JULIA] + +ANARDA. Dile, Julia, que nos siga, +como que sale de ti. + +JULIA. (Tu mismo fuego me abrasa.) Aparte +Ven a saber nuestra casa, +que he de hablarte. + +HERNANDO. Harélo así. + +[Vanse las damas] + +¡Pobretilla! ¿Ya me quieres? +Las armas de amor trajimos, +que un hombre a matar venimos, +y hemos muerto dos mujeres. + +[Vase HERNANDO] + +LEONARDO. El coche toman. Huyendo +van de ti, señor. + +CONDE. Cuidado me da, Leonardo, el criado. +¿Ves cómo las va siguiendo? + +LEONARDO. ¿Qué determinas? + +CONDE. Saber +quién es su dueño y su intento, +que amor me forma del viento +mil visiones que temer. + +[Vanse el CONDE y LEONARDO. Salen el PRINCIPE, +con gabán y ballesta, GARCIA y don JUAN] + + +[ESCENA IX] + +GARCIA. Supuesto que obedecer +es forzoso a vuestra Alteza, +oya a quien ha ejercitado +más la espada que la lengua. +Garci-Ruiz de Alarcón +es mi nombre, en las fronteras +berberiscas más temido +que conocido en las vuestras. +Vasallos tengo en la Mancha, +que mis pasados heredan +del Zavallos, que a Castilla +abrió de Alarcón las puertas. +En ciñéndome la espada, +fuí a serviros a la guerra; +que heredar honra es ventura, +y valor es merecella. +Callar quiero mis hazañas +pues que la fama os las cuenta, +y en la tierra las escriben +ríos de sangre agarena. +Habrá, pues, señor, seis años +que en la batalla sangrienta +que tuvimos con los Moros +en Jerez de la Frontera, +militó Don Juan de Luna, +de cuyos rayos pudiera +el mismo sol envidiar +fuego para sus saetas, +porque su valiente espada +era encendido cometa +que a fuego y sangre amenaza +la berberisca potencia. +Al trabar la escaramuza, +con tan animosa fuerza +las huestes de África embisten, +que las de Castilla afrentan. +Desbaratados los nuestros +olvidaron su soberbia, +y aun volvieron las espaldas; +que esto es verdad, si es vergüenza. +Yo, despechado de ver +tan nunca usada flaqueza, +atájelos con la espada, +castiguélos con la lengua. +O se deba a mis razones, +o al valor dellos se deba, +corridos los castellanos +repararon la carrera, +y en nuevo Marte encendidos, +revuelven con tal violencia, +que más pareció el huir +artificio que flaqueza. +Vos, señor, al fin vencistes; +que son los reyes planetas, +y las obras del vasallo +se deben a su influencia. +Pues como yo fuí la causa +de que los nuestros volvieran, +por autor de la vitoria +todo el campo me celebra: +con que en algunos cobardes +la envidia tósigo siembra; +que la pensión de las dichas +es la emulación que engendran. +Juntos, pues, los envidiosos, +a fabricar mis afrentas, +a Don Juan de Luna eligen +para el instrumento dellas. +Solo en su valor confían, +y en la confianza aciertan, +pues a lo que él se atrevió, +nadie, sin él, se atreviera. +Dícenle, para incitallo +a la venganza que intentan, +que de su espada y valor +he hablado mal en su ausencia; +que he dicho que las espaldas +suyas, fueron las primeras, +que vieron los enemigos +en la pasada refriega. +Uno el agravio denuncia, +los otros con él contestan, +y él con falsa información +justamente me condena. +Y estando en corrillo un día +con otros soldados, llega +determinando Don Juan, +diciendo desta manera: +--Yo soy Don Juan, cuya Luna, +de gloriosos rayos llena, +el honor de mis pasados, +con ser inmenso, acrecienta; +vos habéis dicho de mí +que soy cobarde en la guerra, +sabiendo que en valentía +os venzo, como en nobleza. +--¡Mentís en todo!, le dije; +mas húbelo dicho apenas, +cuando le tiró en un guante +a mi honor una saeta; +que si bien no me llegó, +es por la desdicha nuestra +el honor tan delicado, +que del intento se quiebra. +Saqué a vengarme la espada, +y él la suya en su defensa, +que de dos humanos Joves +dos rayos vibrados eran: +y a no impedírnoslo tantos, +no digo yo cuál muriera; +que con ventura se vence, +si con valor se pelea. +Al fin, no pude romper +muros de espadas opuestas; +que aunque el valor las excede, +no las igualan las fuerzas. +Ausentóseme Don Juan, +y yo, en sabiendo quién eran +los autores del engaño +de que resultó mi ofensa, +los dos, de tres, arrojé +al mar desde una galera: +por las bocas me ofendieron, +y entró la muerte por ellas. +El tercero se ausentó; +y a mí el agravio me lleva +buscando a Don Juan de Luna +por varios mares y tierras, +determinado a matar +o morir; y a sus esferas +seis vueltas ha dado el sol +mientras yo al mundo una vuelta. +Supe que estaba en Madrid; +vine y vílo en la ribera +de Manzanares agora; +embestí a vengar mi afrenta; +vino a los brazos conmigo, +donde al hijo de la tierra +en valor y fuerza excede; +pero yo al honor de Tebas. +La daga y brazo levanto, +que ardiente furia gobierna; +y él, viendo que ya en el suelo +ningún remedio le queda, +¡válgame la Virgen! dice: +valga, digo, y la sentencia +revoco en el mismo instante +que al golpe empezado resta. +Este el caso; Don Juan, +pues he hablado en su presencia, +me puede enmendar agora +lo que mi memoria yerra. + +JUAN. Este, señor, es el caso. + +PRINCIPE. Garci-Ruiz de Alarcón, +claras vuestras obras son; +desde el oriente al ocaso +da envidia vuestra opinión. +Las más ilustres historias +en vuestras altas vitorias +el _non plus ultra_ han tenido; +mas la que hoy ganais, ha sido +_plus ultra_ de humanas glorias. +Vuestra dicha es tan extraña, +que quisiera ¡vive Dios! +más haber hecho la hazaña +que hoy, García, hicistes vos, +que ser Príncipe de España. +Porque Alejandro decía +(¡ved cuanto lo encarecía!) +que más ufano quedaba +si un rendido perdonaba, +que si un imperio rendía. +Que en los pechos valerosos, +bastantes por sí a emprender +los casos dificultosos, +el alcanzar y vencer +consiste en ser venturosos; +mas en que un hombre perdone, +viéndose ya vencedor, +a quien le quitó el honor, +nada la fortuna pone, +todo se debe al valor. +Si vos de matar, García, +tanta costumbre tenéis, +matar ¿que hazaña sería? +Vuestra mayor valentía +viene a ser que no matéis. +En vencer está la gloria, +no en matar; que es vil acción +seguir la airada pasión, +y deslustra la vitoria +la villana ejecución. +Quien venció, pudo dar muerte; +pero quien mató, no es cierto +que pudo vencer; que es suerte +que le sucede al más fuerte, +sin ser vencido, ser muerto. +Y así, no os puede negar +quien más pretenda morder, +que más honra os vino a dar +el vencer y no matar, +que el matar y no vencer. +Dar la muerte al enemigo, +de temello es argumento; +despreciallo es más castigo, +pues que vive a ser testigo +contra sí, del vencimiento. +La vitoria el matador +abrevia, y el que ha sabido +perdonar, la hace mayor, +pues mientras vive el vencido, +venciendo está el vencedor. +Y más donde a cobardía +no puede la emulación +interpretar el perdón. +Pues tiene el mundo, García, +de vos tal satisfacción, +dadme los brazos. + +GARCIA. Señor, +con que a vuestros pies me abaje +premiáis mi hazaña mayor. + +PRINCIPE. Esos pide el vasallaje, +y esotros debo al valor. + +GARCIA. Como rey sabéis honrar. + +PRINCIPE. Alzad, Alarcón, del suelo, +que en el suelo no ha de estar +quien ha sabido obligar +la misma Reina del cielo. +Y que pago considero +por libranza suya, a vos +las honras que daros quiero; +que es el rey un tesorero (_Échale los brazos_) +que tiene en la tierra Dios. (_Abrázale_) +Libre de ser derribado +ahora me juzgo yo; +que bien seré sustentado +de un brazo a quien, levantado, +tal furia no derribó. +Y así, en mi casa, García, +os quedad; desde este día +andemos juntos los dos; +que quiero aprender de vos +la piedad y valentía. +Gentilhombre de mi boca +os hago. + +GARCIA. Dadme esos pies. + +PRINCIPE. El servirme de vos es +para vos merced muy poca, +porque es mi propio interés. +Y yo no pretendo hacer +desto premio o beneficio; +porque el cargo ni el oficio, +no premia al que ha menester +el rey para su servicio. +El un hábito escoged +de los tres. + +GARCIA. ¿Cuándo, señor, +serviré tanta merced? + +(_Arrodíllase Don Juan_) + +PRINCIPE. Aquesto a vuestro valor +y no a mí, lo agradeced. +Lo mucho que habeis servido, +el hábito manifiesta. +Pues ¿qué merced habrá sido +la que a mí nada me cuesta +y vos habéis merecido?-- +¿Por qué estás, Don Juan, así? + +JUAN. Estas honras que le das +a Garci-Ruiz por mí, +agradezco. + +PRINCIPE. Debo más +a quien hoy me ha dado a ti. + +A pagarle me apercibo +esta vida con que vivo, +en la que hoy, Don Juan, te dió; +que eres, amigo, otro yo, +y en tí la vida recibo. +A todos sabes honrar. + + +[ESCENA X] + +Sale el paje GERARDO; apártase el PRINCIPE con el paje, y hablan +aparte GARCIA y DON JUAN. + +[GERARDO.--EL PRINCIPE, GARCIA, DON JUAN] + +PRINCIPE. ¿Qué hay, Gerardo? + +GERARDO. A vuestra Alteza +aparte quisiera hablar. +[_Desvíase el Príncipe con el paje, y hablan aparte + García y Don Juan_.] + +JUAN. Merece vuestra nobleza +tan soberano lugar. + +GARCIA. Un deudor en mí tenéis +de las honras que hoy recibo. + +JUAN. Cuando a merced vuestra vivo, +nada deberle podéis +por ley a vuestro cautivo. +Mas donde el sujeto es tal, +no tanto estiméis que aplique +el ánimo liberal +el Príncipe Don Enrique +a haceros merced igual; +porque en su real persona +puso el cielo tal nobleza, +benignidad y largueza, +que hoy os diera su corona, +a tenerla en la cabeza. + +PRINCIPE. (_Ap_.) Confuso estoy. +¿Qué he de hacer? +¿Al que tanto agora honré +tengo al punto de prender? +Pues dejar de obedecer +a Anarda, ¿cómo podré? +¡Oh fuero de amor injusto! +¿A tan heroico varón +hacer tal agravio es justo, +por sólo el liviano gusto +de una mujer sin razón? +Pero prendello, ¿qué importa, +si luego le he de soltar, +y a mí me viene a librar +su prisión liviana y corta +de un largo enojo y pesar? +Pero tengo por mejor, +por mostrarme poco amante +sufrir de Anarda el rigor, +que dar nota de inconstante +a un hombre de tal valor. +Mas si la causa le digo, +bien disculpará el efeto. +No me tendrá por discreto, +si aun no empieza a ser mi amigo +cuando le fío un secreto. +Mas ya sé lo que he de hacer.-- +Vedme esta noche, García. + +GARCIA. Vuestro soy. + +PRINCIPE. Habéis de ver +a mi padre, que poner +vuestra persona querría +en el estado que cuadre +al valor que en vos se ve. + +GARCIA. Con serviros lo tendré. + +PRINCIPE. Esta noche de mi padre +el hábito alcanzaré. (_Vase_.) + +JUAN. Ya con él os miro yo; +que el rey Don Juan a su Alteza +nada jamás le negó; +que de su padre heredó +el Príncipe la largueza. (_Vase_.) + +GARCIA. En mar sangriento de cruel venganza, +de rabia, de ira y de coraje lleno, +corrí tormenta, de esperanza ajeno +de llegar en mi estado a ver bonanza. +Y un súbito accidente, una mudanza +el pecho libra de mortal veneno, +y el que en mi agravio a mi furor condeno, +en el perdón produce mi esperanza. +No la privanza me movió futura; +que fortuna en sus obras desiguales +no hace de los méritos memoria; +mas debo a mi piedad esta ventura; +y por lo menos en hazañas tales, +de la gentil acción queda la gloria. (_Vase_.) + + +[ESCENA XI] + +[_Calle en que vive Anarda.--Es de noche_.] + +Sale HERNANDO, con capa y sombrero viejo; INÉS. + +HERNANDO. Tu nombre saber deseo. + +INÉS. Inés. + +HERNANDO. Decirte podré +según en mí no sé qué +siento después que te veo. +Un poco te quiero, Inés. + +INÉS. A lo menos no dirás, +pues que ya dicho lo has, +yo te lo diré después. + +HERNANDO. La lengua en amor osada +es más dichosa y más cuerda; +porque la mula que es lerda +tarde llega a la posada. +Enfermo es quien tiene amor, +y es el doctor el amado; +pues ¿cómo será curado +quien su mal calla al dotor? + + +[ESCENA XII] + +Salen EL CONDE y LEONARDO, de noche.-- + +[HERNANDO, INÉS.] + +LEONARDO. Ocupada está la puerta. + +CONDE. Reconocer determino. + +LEONARDO. El celoso desatino +tus acciones desconcierta. + +CONDE. No me repliques. ¿Quién es? + +INÉS. [_Ap_] +(Este es el Conde.) Inés soy, +que gozando el fresco estoy. + +CONDE. No hablo contigo, Inés, +sino con aquese hidalgo. + +INÉS. Un soldado es, que llegó, +como a la puerta me vió, +a pedir por Dios. + +HERNANDO. Dad algo +para pagar la posada, +caballeros, a un soldado +desvergonzante y honrado, +que trae la pierna colgada +y tiene un brazo torcido, +por amor de... + +LEONARDO. Perdonad. + +HERNANDO. Miren la necesidad +con que, por Dios, se lo pido. + +CONDE. ¿Queréis no ser majadero? + +HERNANDO. ¿Así a un pobre se responde? +(_Ap_. ¿Este es conde? Sí: éste esconde +la calidad y el dinero.) (_Vase_.) + + +[ESCENA XIII] + +[EL CONDE, LEONARDO, INÉS.] + +CONDE. Hermana Inés, no concierta +con el honor desta casa +ver, quien a tal hora pasa, +hombres hablando a su puerta. + +INÉS. Un mendigo remendado +que por Dios llega a pedir +¿qué puede dar que decir? + +CONDE. Un tercero, disfrazado +de mendigo, busca así +la ocasión a su mensaje, +y a estas horas el mal traje +no se ve, y el hombre sí; +y a estar vos, como es razón, +encerrada en vuestra casa, +al mendigo y al que pasa +quitárades la ocasión. + +INÉS. No sé yo, por vida mía, +desde cuándo acá o por dónde +le ha tocado, señor Conde, +el cargo a vueseñoría +de alcaide o de guardadamas +desta casa. ¿Qué marido, +padre o galán admitido +es de alguna de mis amas, +para que las guarde así? + +CONDE. ¡Vive el cielo, que a no ser +de aquesta casa y mujer!... + +LEONARDO. Calla, Inés, ¿estás en ti? +¿Así te atreves al Conde? + +INÉS. Y al mismo rey me atreviera, +si tanta ocasión me diera. +Quien por su dueño responde +se atreve muy justamente. +Pero yo le diré a Anarda +que el Conde su puerta guarda, +para que el remedio intente. (_Vase_.) + + +[ESCENA XIV] + +[EL CONDE, LEONARDO.] + +LEONARDO. Perdido vas. + +CONDE. Tal estoy +de celoso y desdeñado, +que ya de desesperado +en nuevos intentos doy. +Ya que no puedo obligar, +vengarme sólo deseo, +que estas visiones que veo, +la materia me han de dar. +El mozo que hoy en el río +las habló y siguió después; +hallar a la puerta a Inés +y hablarme con tanto brío; +de Anarda el airado ceño +hoy, porque al coche llegué: +todo dice, o nada sé, +que esta casa tiene dueño. + +LEONARDO. ¿Eso dudas? + +CONDE. De inquirirlo +y darles pesares trato. + +LEONARDO. No le saldrá muy barato, +si tú dasen perseguirlo, +al pobre amante el favor. + +CONDE. Tenga disgustos al peso +que los tengo. + +LEONARDO. Para eso +te hizo Dios tan gran señor; +pagúela quien te la hiciere. + +CONDE. Bien es, para tales hechos, +vestir de acero los pechos. + +LEONARDO. Quien dar pesadumbres quiere +ha de vivir con cuidado. + +CONDE. Vamos por armas, que el día +ha de hallarme aquí en espía, +Leonardo, hasta ser vengado. (_Vanse_.) + + +[ESCENA XV] + +Salen GARCIA y HERNANDO, de noche. + +GARCIA. Prosigue. + +HERNANDO. Llegóse a mí +el dicho conde Mauricio, +como ve que sigo el coche, +y pregúntame a quién sirvo. +Digo que a nadie. Él replica: +de dónde soy conocido +de aquellas damas que hablaba, +y por qué ocasión las sigo. +Que ni sigo ni conozco, +le respondo y certifico.-- +Pues no os tope yo otra vez +a vista del coche (dijo), +o a palos haré mataros.-- +Yo me aparto, y a un mendigo, +que limosna entre los coches +pidiendo andaba en el río, +mi capa y sombrero doy, +y estos andrajos le pido, +con que, si me ves de día, +oso engañarte a tí mismo. +Con esto, y con que la noche +también ayuda nos hizo, +las seguí, y entré en su casa, +de que estamos tan vecinos, +que es esta que estás mirando, +cuyo soberbio edificio +avaramente publica +los tesoros escondidos. +Hablé con ellas; y al fin, +la que ser Lucrecia dijo, +me dió de tenerte amor, +si honestos, claros indicios. +Pregunta tu casa, y yo +con decilla me despido; +de mi humor dicen que gustan, +mas yo, que a tu amor lo aplico, +me di al disfrazado brindis +de "a más ver" por entendido. +A Inés, secretaria suya, +mandan que salga conmigo +hasta dejarme en la calle, +cosa bien fuera de estilo, +pero no de la intención, +que presumo y averiguo +que fué, porque yo de Inés +me informase en el camino +de lo que ellas me negaron: +lance de amor conocido. +Supe que era el nombre Anarda, +y Girón el apellido +de la que Doña Lucrecia +Chacón nombrarse me dijo. +La otra es su prima, Julia +su nombre, y un viejo tío +es el curador y el Argos +destas dos huérfanas Ios; +ambas por casar, y tienen +dos mayorazgos muy ricos +con que puede hacer dichoso +cada cual a su marido. +Ciertas esperanzas mías +dieron con esto en vacío, +y a Inés, envuelta en donairos, +una flecha de amor tiro. +Llegamos así a la puerta, +donde con celoso brío +se llegó a reconocerme, +determinando, Mauricio. +Dice que un mendigo soy +Inés; yo fínjolo al vivo. +Él responde: no hay que daros; +yo, a fuer de pobre, porfío. +Enfadóse, fuíme, halléte +en la posada, salimos, +las mercedes me contaste, +que hoy el Príncipe te hizo: +llegamos aquí, paramos... +Con que en breve suma he dicho +cuanto he hecho desde el punto +que me dejaste en el río. + +GARCIA. De los favores de Anarda +y los celos de Mauricio, +me forman los pensamientos +un confuso laberinto. +Hernando, perdido estoy. +No sé qué poder divino +tiene Anarda, que en un punto +me arrebató los sentidos. +Tal estoy, que no me alegran +los favores que hoy me hizo +Su Alteza; que los de Anarda +sólo quiero y sólo estimo. +Juzga, pues, cuál me tendrán +las licencias de Mauricio; +que mucho tiene de dueño +quien cela tan atrevido. + +HERNANDO. Advierte que a una ventana +dos personas han salido. + + +[ESCENA XVI] + +Salen ANARDA e INÉS _a la ventana_. +[ANARDA, INÉS, GARCIA, HERNANDO]. + +ANARDA. Dos son. + +INÉS. El Conde y Leonardo +siguen el intento mismo. + +ANARDA. ¿Es el Conde? + +GARCIA. El Conde soy. +(_Ap_.) (A mi muerte me apercibo; +pero venid, desengaño; +que cuanto os temo os estimo.) +Aparta; que las verdades [_a Hernando_.] +de amor no quieren testigos, +y saber estas deseo. + +HERNANDO. A esa esquina me retiro. (_Vase_) + + +[ESCENA XVII] + +[GARCIA, ANARDA, INÉS.] + +ANARDA. Conde, a vuestro atrevimiento +y grosera demasía, +ni conviene cortesía +ni es cordura el sufrimiento. +¿En qué favor fundamento +el guardarme así ha tenido? +A quien nunca fué admitido +pretendiente ni galán, +decid: ¿qué leyes le dan +las licencias de marido? +Si con tanta libertad +guardáis mi puerta y mi calle, +¿quién hará al vulgo que calle, +o estime mi honestidad? +Si bien me queréis, mirad +mi fama y reputación +que es forzosa obligación +que al bien amar corresponde. + + +[ESCENA XVIII] + +Salen EL CONDE y LEONARDO, armados, y el CONDE +escucha a ANARDA. + +[EL CONDE, LEONARDO, GARCIA, ANARDA, INÉS.] + +ANARDA. Y si no me queréis, Conde, +dejadme en este rincón. + + [_El Conde escucha a Anarda_] + +Y si os pretendéis vengar, +con eso, de mi desden, +sabed que el no querer bien +no ofende, ni obliga a amar; +que inclinar o no inclinar +sólo lo puede el amor. +Y si el veros tan señor +esfuerza vuestra malicia, +el Rey sabe hacer justicia, +y yo sé tener valor. [_Retíranse las dos._] (_Vase_) + +CONDE. (_Ap_.) Huélgome; que no soy yo +solamente el desdeñado. + +GARCIA. (_Ap_.) La vida mi amor ha hallado +donde la muerte esperó. + +CONDE. (_Ap_.) ¡Pobre amante! + +LEONARDO. [_Hablando aparte con su amo_.] + ¿Muere, o no? + +CONDE. Viva, pues vive penando. + + +[ESCENA XIX] + +Sale HERNANDO. + +[HERNANDO, GARCIA, EL CONDE, LEONARDO.] + +HERNANDO. [_Llegándose a su amo y hablándole aparte_.] +¿Qué tenemos? + +GARCIA. Vida, Hernando: +el Conde muere. + +HERNANDO. Con esto +¿cenaremos? + +GARCIA. Vamos presto; +que está el Príncipe esperando. (_Vanse_.) + + +[ESCENA XX] + +[EL CONDE, LEONARDO.] + +CONDE. Sospecho que no hago bien, +Leonardo, en no conocello. +Si es mi igual, sacaré dello +el consuelo a mi desdén, +y a lo menos sabré quién +no ha de causarme cuidado. +Vamos tras él. + +LEONARDO. Acosado +toro embestimos, señor; +que aun sospecho que es peor +un amante desdeñado. (_Vanse_.) + + + + +ACTO SEGUNDO + +[_Cámara del Príncipe en el Alcázar de Madrid_.] + + +[ESCENA PRIMERA] + +Salen EL PRINCIPE, GARCIA, DON JUAN, GERARDO y +HERNANDO, de noche. + +PRINCIPE. De lo que el Rey os ha honrado, +que me deis gracias no es bien, +Alarcón, mas parabien, +pues tanto gusto me ha dado. + +GARCIA. Vuestro soy. + +PRINCIPE. Decid amigo; +mostrarlo puede el efeto, +pues mi más alto secreto +a declararos me obligo. +No me tengáis por liviano +por mostraros presto el pecho, +porque estoy muy satisfecho +que con vos nunca es temprano. +Y así, justamente digo +que os puedo dar parte dél; +que ha mucho que sois fiel, +si ha poco que sois amigo. +Mas pues quiero daros hoy +la llave del alma mía, +de mi cámara, García, +también con ella os la doy. + +GARCIA. No sólo no he de poder +serviros merced tan alta; +mas aun a la lengua falta +el modo de agradecer. + +PRINCIPE. Alzad. + +JUAN. Los brazos os doy, +alegre de que su Alteza +honre así vuestra nobleza. + +GARCIA. Sois amigo, y vuestro soy. + +JUAN. A Vuestra Alteza, señor, +los pies beso agradecido, +pues honra tanto al vencido +cuanto honrare al vencedor. + +PRINCIPE. Bien, Don Juan, sabéis mostrar +vuestro hidalgo corazón, +pues no os causa emulación +la competencia en privar. +Y con eso ganáis tanto, +que en mi gracia os levantáis +al paso que os alegráis +de lo que a Alarcón levanto. +No por su privanza viene +mi amor a menos con vos, +porque es el rey como Dios, +que muchos privados tiene. +Y así, cuanto estas acciones +muestran en vos más valor, +tanto a vuestro vencedor +tengo más obligaciones. +Que cuando no le pagara +la vida que en vos me dió, +porque a tal hombre venció, +con justa razón le honrara. + +GARCIA. +A la esperanza, señor, +vuestros favores exceden. + +PRINCIPE. Esos criados se queden. + +JUAN. El Príncipe, mi señor, +manda que os quedéis. (_Vase Gerardo_.) + +GARCIA. [_Hablando aparte con Hernando_.] + Hernando, +en nuestra calle me aguarda, +y mientras no voy, a Anarda +te encargo. + +HERNANDO. ¿Estaré velando? + +GARCIA. Nunca tan necio has estado. + +HERNANDO. ¿Y dormir? + +GARCIA. Dormir de día. + [_Vanse el Príncipe, García y Don Juan_.] + + +[ESCENA II] + +[HERNANDO.] + +Temprano, por vida mía, +en el uso hemos entrado. +Alto; somos de palacio; +trasnochar, ir a dormir +al amanecer, vivir +de prisa, y morir de espacio. +Si el cielo no lo remedia, +la sátira encaja aquí; +mas no ha de haber cosa en mí +de lacayo de comedia. +¡Cuál a la corte pusiera +algún poeta, si el caso +y el lacayo en este paso +de la comedia tuviera! +¡Cuál pusiera yo a su Alteza! +¡Qué libremente le hablara, +y qué poco respetara +su poder y su grandeza! +¡Luego me apartara dellos, +cuando a graves cosas van +él y mi amo y Don Juan! +¡Mal año! por los cabellos +de otra parte me trajera, +y en todo el caso me hallara, +que el Príncipe aun no fiara +quizá a los dos, si pudiera. +Y estando en lo más famoso, +grave, fuerte y apretado, +saliera el señor criado +con un cuento muy mohoso, +o una fábula pueril +de la zorra y el león, +y la más alta cuestión +concluyera un hombre vil. +No, no; el criado servir; +con el rey la gente grave; +aconsejar el que sabe, +y el que predica reñir. (_Vase_.) + + +[ESCENA III] + +[_Calle en que vive Anarda.--Es de noche_.] + +[EL PRINCIPE, GARCIA, DON JUAN.] + +PRINCIPE. Pensé que un pecho tan fuerte +como el vuestro triunfaría +del amor tierno, García. + +GARCIA. Iguala amor a la muerte. + +PRINCIPE. Militares embarazos +a muchos dél defendieron. + +GARCIA. Al dios Marte no valieron +contra los venéreos lazos. + +PRINCIPE. ¿No os admirará en efeto +deciros que amo, García? + +GARCIA. No, porque ya lo sabía. + +PRINCIPE. ¿Cómo? + +GARCIA. Sé que sois discreto. + +PRINCIPE. ¡Qué bien sabéis consolar! + +JUAN. Es su consecuencia clara, +puesto que amor se compara +a la piedra de amolar, +en que el más agudo acero +da a sus filos perfección. + +PRINCIPE. Esta es la calle, Alarcón, +en que vive por quien muero. + +GARCIA. (_Ap_.) ¿Qué es esto? Ya el niño Amor +destas sombras se acobarda, +y la hermosura de Anarda +hace cierto mi temor. + +PRINCIPE. Esta es la casa. + +GARCIA. (_Ap_.) ¡Ay de mí! + +PRINCIPE. Haz la seña. Mas detente; +que el recato es conveniente, +y pienso que hay gente allí. + +JUAN. La calle despejaré. + +PRINCIPE. Tú no; que presumirán, +si eres la flecha, Don Juan, +que soy yo quien la tiré. +Vaya Alarcón. + +GARCIA. Voy, señor. + +PRINCIPE. En esta esquina os espero. + + (_Vanse él [Príncipe] y Don Juan_.) + + +[ESCENA IV] + +GARCIA. ¿Para qué, fortuna, quiero +con tal pensión tu favor? +¿De qué sirve la privanza? +Mercedes y honras ¿de qué? +Todas te las trocaré +a esta perdida esperanza. +¡Cuál iba yo, viento en popa! +Fortuna, ya te entendí; +que con más ímpetu así +la nave en la peña topa. +El fin traidor has mostrado +con que en levantarme das; +que para que sienta más, +me has hecho más delicado. +Dándome honrosos despojos +llegas con rostro de paz, +por arrojarme el agraz +en las niñas de los ojos. +¿Qué es privanza, qué es honor, +qué es la vitoriosa palma, +si en lo más vivo del alma +ejecutas tu rigor? +Hoy la mayor alegría +y el mayor pesar me has dado; +de dichoso y desdichado +soy ejemplo en solo un día +Pero quizá Anarda bella +no tiene al Príncipe amor. +¿Qué importa? Él es mi señor, +y tiene su amor en ella. +No tocan a la lealtad +las ofensas de quien ama; +mas ya su amigo me llama, +y me obliga la amistad. +¿De qué sutiles razones, +deseo, os queréis valer? +¿Alarcón ha de poner +la lealtad en opiniones? +Deseo, o morid en mí, +o matad conmigo a vos, +porque o vos o ambos a dos +hemos de morir aquí. +Llegad, corazón fiel; +venza al amor la lealtad; +el paso al cielo allanad +a quien os derriba dél. + + +[ESCENA V] + +Salen HERNANDO, huyendo con la espada en la mano y tras él +MAURICIO y LEONARDO. + +[HERNANDO, EL CONDE, LEONARDO, GARCIA.] + +HERNANDO. A no ser tantos, yo sé +si me causaran temor. + +GARCIA. ¿Es Hernando? + +HERNANDO. ¿Es mi señor? + +GARCIA. ¿Qué ha sido? + +HERNANDO. Desde que entré +en aquesta calle a hacer +lo que me has encomendado, +los de esa cuadrilla han dado +en que me han de conocer. +Porque no me descubrí, +dieron tras mí a cuchilladas, +y mil montantes y espadas +llovió el cielo sobre mí. + +GARCIA. Dos solos diviso yo. + +HERNANDO. ¿Dos? + +GARCIA. No más. + +HERNANDO. Pues no habrá más. + +GARCIA. ¡Qué trocado, Hernando, estás! +¿Ya tu valor se acabó? + +HERNANDO. Tanto son dos como mil +contra aquel que solo está. + +GARCIA. ¿Y quién será? + +HERNANDO. ¿Quién será +sino quien hecho alguacil +nos reconoció, señor? + +GARCIA. ¿El conde Mauricio? + +HERNANDO. El Conde. + +GARCIA. Aquí, si mal me responde, +me conocerá mejor. (_Llégase a él_.) +Si acaso algunas mercedes +alcanza la cortesía, +por ella, hidalgos, querría +poder con vuesas mercedes +que den lugar por un rato +a cierto amante secreto, +que debe al alto sujeto +de su amor este recato; +que él les dejará después +toda la noche la calle. + +CONDE. (_Ap. los dos_.) +Este, en la voz y en el talle, +es Garci-Ruiz. + +LEONARDO. Él es. + +CONDE. ¡Pues a buen puerto ha llegado! +Vos pedís bien justa cosa, [_A García_.] +pero muy dificultosa; +que soy ministro, y mandado +de un superior en mi oficio, +que de aquí no haga ausencia, +para cierta diligencia +que importa al real servicio. +A mí me pesa por cierto +de no poderos servir; +pero que no he de impedir +vuestros amores, advierto; +porque callar os prometo; +de más de que es caso llano +que de la justicia es vano +querer encubrir secreto, +que al sol nada se le esconde. + +HERNANDO. (_Ap_.) [_con su amo_] +Él prosigue su artificio. + +GARCIA. ¿Estás cierto en que es Mauricio? + +HERNANDO. Digo, señor, que es el Conde. + +GARCIA. Hidalgo, o seáis justicia +y aquí negocios tengáis, +o ser ministro finjáis +con cautelosa malicia, +lo que pido haced, que es justo. + +CONDE. Que no puedo he dicho ya. + +GARCIA. Ya en conseguillo me va +más reputación que gusto; +porque quien llega a pedir +lo que no es justo negar, +no deja elección al dar, +y se obliga a conseguir. + +CONDE. ¿Qué queréis decir con eso? + +GARCIA. ¿Aun no lo habéis entendido? +Que habéis de hacer lo que os pido, +o obligarme a algún exceso. + +CONDE. No os arriesguéis a un gran daño, +por la que, según entiendo, +no os quiere. + +GARCIA. Yo estoy pidiendo +lugar y no desengaño. +Esto haced, y no os metáis +en consejos, ni mostréis +que conocido me habéis, +porque a mucho me obligáis. + +CONDE. Que os conozca o no, os prometo +que es imposible dejaros +la calle sola. + +GARCIA. ¿En estaros +os resolvéis, en efeto? + +CONDE. Aquí me ha de hallar el día. + +GARCIA. Pues procedéis tan grosero, +podrá con vos el acero +lo que no la cortesía. + + (_Sacan todos las espadas y riñen_.) + +HERNANDO. ¡Pese a tal! Agora sí +me entenderé yo con vos, +que nos vemos dos a dos. +¿Broquelicos para mí? + +CONDE. Herido estoy. + +GARCIA. Yo me holgara, +sin heriros, de obligaros; +mas a vos podéis culparos. + +CONDE. La fuerza me desampara; +sin duda es mortal la herida. + +GARCIA. Que me pesa, sabe Dios.-- + [_A Hernando, que riñe con Leonardo_.] +Tente.--Yo fuera con vos (_Al Conde_.) +cuidando de vuestra vida, +a poder faltar de aquí. + +CONDE. Indicios de noble dáis. + +GARCIA. Por mucho que lo seáis, +con igual pecho os herí. + +LEONARDO. ¡Ah! ¡pese a quien me parió! + + (_Vanse Leonardo y el Conde_.) + + +[ESCENA VI] + +Salen EL PRINCIPE y DON JUAN, alborotados. + +[EL PRINCIPE, DON JUAN, GARCIA, HERNANDO.] + +PRINCIPE. En la vida de García +se arriesga, Don Juan, la mía. + +JUAN. ¿No basta que vaya yo? + +PRINCIPE. No basta; que no sabemos +cuántos los contrarios son. + +JUAN. Yo soy Luna, él Alarcón, +que por un millón valemos. +Mas pienso que viene aquí. + +PRINCIPE. ¡García! + +GARCIA. Señor. + +PRINCIPE. ¿Qué ha sido? + +GARCIA. ¿Qué, señor? + +PRINCIPE. ¿Ese ruido +de cuchilladas que oí? + +GARCIA. Lo que fué, que no fué nada; +después, señor, lo diré. +Agora, pues que se ve +la calle desocupada, +logre el tiempo vuestra Alteza. + [_Hablando aparte con el criado_.] + +En casa me espera Hernando. + +HERNANDO. +¡Vive Dios que estoy temblando! + +GARCIA. Nunca has mostrado flaqueza +sino en la corte. + +HERNANDO. Señor, +tú dices que nada ha sido +haber a Mauricio herido, +y puedes; que en el amor +del Príncipe estás fiado; +mas a mí el pesar me ahoga; +que sé que siempre la soga +quiebra por lo más delgado. + +GARCIA. De tu temor me averguenzo. + +HERNANDO. Hay alcalde que de balde, +por sólo hacer del alcalde, +me pondrá de San Lorenzo. + +GARCIA. Antes a mí me mataran; +que a los ingratos no imito, +que animan para el delito, +y en la pena desamparan. +Véte, y duerme descuidado. + (_Entre tanto hace la seña Don Juan_.) + +HERNANDO. ¿A qué no obliga tu amor? +Bien dicen que el buen señor +es quien hace buen criado. (_Vase_.) + +PRINCIPE. ¿Si habrán oído? + + +[ESCENA VII] + +Sale INÉS, a la ventana. + +[EL PRINCIPE, GARCIA, DON JUAN, INÉS.] + +JUAN. Ya están +a la ventana. + +INÉS. ¿Quién es? + +PRINCIPE. Inés parece. + +JUAN. ¿Es Inés? + +INÉS. ¿Quién lo pregunta? + +JUAN. Don Juan. +A Anarda le dí que está +su Alteza aguardando aquí. + +PRINCIPE. Sin esperanza, le dí. + + _Vase Inés [de la ventana_.] + +¡Válgame Dios! ¿si saldrá? +Decidme que sí, y con eso +no me matará el temor. + +JUAN. Yo tuviera por mejor +prometerte el mal suceso, +y así tendrás más colmado, +si Anarda sale, el contento; +y si no, será el tormento +mucho menor, esperado. + +GARCIA. (_Ap_.) ¡Ah Dios! +¡qué dulce esperanza +gané y perdí en sólo un día! +¡qué propia ventura mía +en la ligera mudanza! +Pero quizá... ¡No hay quizá! +"Haced," el Príncipe dijo, +"la seña," de que colijo +que es dueño de Anarda ya; +que amistad hay asentada +donde hay seña conocida; +y pues tan presto fué oída, +bien se ve que fué esperada. + + +[ESCENA VIII] + +Salen ANARDA y JULIA _a la ventana_. + +[ANARDA, JULIA, EL PRINCIPE, GARCIA, DON JUAN.] + +ANARDA. [_Ap. con Julia_.] +Yo salgo, esta es la verdad, +por el forastero, prima; +que su prisión me lastima, +si temo su libertad. + +JULIA. ¡Qué perdida estás! + +ANARDA. De amor +hasta agora no he sabido. + +JULIA. Tarde, mas bien, te ha cogido. +(_Ap_. Sabe Dios que estoy peor.) + +ANARDA. ¡Ah, caballero! + +PRINCIPE. Señora, +¿sois Anarda? + +ANARDA. Anarda soy. + +PRINCIPE. Perdonad, mi bien, si os doy +aqueste disgusto ahora, +impidiendo el venturoso +sueño que ocupando estaba, +por el descanso que os daba +en cambio ese cuerpo hermoso; +que tanto el susto he sentido, +que hoy en el río tuvistes, +que hasta ver cómo volvistes, +volver en mí no he podido. +¿Cómo estáis? ¿Quitóse ya +aquel alboroto? + +ANARDA. En mí +nunca, Príncipe, sentí +lo que de entonces acá; +que hizo en mí tal impresión +el forastero atrevido, +que presente lo he tenido +siempre en la imaginación. + +GARCIA. (_Ap_.) +¡Ah Dios, si fuese de amor! + +ANARDA. Mas lo que me ha sosegado +es pensar que aprisionado, +como os supliqué, señor, +lo tenéis, para que así +no se vaya sin pagarme. + +GARCIA. (_Ap_.) + +No es este efecto de amarme: +ya de mi engaño salí. +Cuanto de mí se informó, +fué por trazar su venganza, +y mi engañosa esperanza +a favor lo atribuyó. + +PRINCIPE. De un yerro que cometí +contra vos, hermosa Anarda, +mi amor el perdón aguarda. + +ANARDA. ¿Cómo? + +PRINCIPE. No os obedecí. + +ANARDA. ¿Luego sin pena quedó +el forastero atrevido? + +PRINCIPE. Y aun con premio bien debido +a las nuevas que me dió. + +ANARDA. (_Ap_.) ¡Ay de mí! + +JULIA. (_Ap_.) Perdida soy. + +ANARDA. ¿Esa es la fe y la fineza +que le debí a Vuestra Alteza? +Bien desengañada estoy. +¡La primer cosa que pido, +en que estribaba mi gusto, +y más cuando era tan justo +castigar a un atrevido, +no he podido merecer! + +PRINCIPE. Vos lo causastes, por Dios, +porque a vos sólo por vos +dejara de obedecer; +que como ser, entendí +vos, causa de aquel exceso, +con que tan fuera de seso +de pena y celos me ví, +quedé de gusto tan loco +con saber que me engañé, +que para albricias juzgué +ser todo mi reino poco. + +ANARDA. Obedecer es fineza. +(_Ap_. Muerta soy, si se ausentó.) +Señor, mi tío tosió: +perdóneme Vuestra Alteza; +que su recato y rigor +me prohibe este lugar. + +PRINCIPE. Primero habéis de escuchar +el descargo de mi error; +que para que no culpéis +del todo mi inobediencia, +lo traigo a vuestra presencia +a que vos lo castiguéis. + +ANARDA. ¿Qué decís? + +PRINCIPE. Que traigo aquí +al forastero conmigo, +sujeto a vuestro castigo. + +ANARDA. Aun podré pensar así +que habéis mi gusto estimado. + +GARCIA. En fin ¡qué! ¿perdón no espero +de un error de forastero +y de un furor de agraviado? + +PRINCIPE. Perdonad, por vida mía, +pues lo conoce, su error. + +ANARDA. Cuando no al intercesor, +a su humildad se debía. + +PRINCIPE. Pues con eso, dueño mío, +obedezco en dejaros. + +ANARDA. Bien podéis, señor, estaros; +que ya no tose mi tío. + +PRINCIPE. ¿Como es posible que tanto +favor haya yo alcanzado? + +ANARDA. (_Ap_.) +La fiesta habéis celebrado; +mas habéis errado el santo. + +GARCIA. (_Ap_.) +Que tiene al Príncipe amor, +bien claramente se ve. +Mas ¡necio yo! ¿qué esperé, +si es tal el competidor? + +PRINCIPE. ¿Cómo, Julia, no me dais +el parabién del favor? + +JULIA. Por no impediros, señor, +cuando de Anarda gozáis. + +JUAN. A lo menos, por no dar +con su voz gloria a mi oído. + +JULIA. Siempre, Don Juan, habéis sido +desconfiado en amar. + +JUAN. Esto tengo de discreto: +y a Dios, ingrata, pluguiera +que otra causa no tuviera +un tan desdichado efeto. + +GARCIA. (_Ap_.) +Los dos aman a las dos; +con tal liga y artificio +seguro va el edificio. + +ANARDA. ¿Cómo trajistes con vos +al forastero, señor? +A quien mañana se irá, +¿tan fácilmente se da +noticia de nuestro amor? +(_Ap. las dos_. Así le pregunto, prima, +del forastero el estado.) + +JULIA. ¡Qué bien tu intento has guiado! + +PRINCIPE. No os tengo en tan poca estima, +que lo que os ama mi pecho +tan fácil le haya fiado. +En mi servicio ha quedado; +de mi cámara lo he hecho. + +ANARDA. (_Ap. a ella_.) ¡Ah Julia! dichosa soy. + +JULIA. Déjame, no me diviertas +de Don Juan. (_Ap_. Sin que me adviertas +atenta a mi dicha estoy.) + +GARCIA. Gente viene. + +PRINCIPE. Anarda, adiós; +que miro por vuestra fama. + +ANARDA. Así obliga quien bien ama. + +JUAN. Adiós. + +JULIA. Él vaya con vos. + +ANARDA. Caballero forastero, +de que os quedéis en palacio +con el Príncipe, de espacio +el parabién daros quiero. + +GARCIA. Ya con eso lo recibo. + + (_Vanse las damas_.) + + +[ESCENA IX] + +[EL PRINCIPE, DON JUAN, GARCIA.] + +PRINCIPE. Sin duda ha estado, García, +en vuestra dicha la mía; +que nunca en el pecho esquivo +de Anarda, señal de amor, +como aquesta noche, ví. + +GARCIA. (_Ap_.) +¿Mas si fuese para mi, +sobre escrito a ti, el favor? + +PRINCIPE. "Bien podéis, señor, estaros", +dijo, queriendo partirme. + +JUAN. De que paga tu amor firme +ha dado indicios bien claros. + +GARCIA. (_Ap._.) +Cuando el Príncipe le dijo +que estaba presente yo, +gusto de estarse mostró: +con justa razón colijo, +pues antes irse quería, +que yo su rémora he sido. +Nueva esperanza ha nacido +de la ya ceniza fría. + +PRINCIPE. Agora podéis contar, +Garci-Ruiz, lo que fué +aquel ruido. + +GARCIA. Llegué, +pedí que diesen lugar +a un amante; no quisieron, +por más que rogué importuno; +saqué la espada, herí al uno, +y con aquello se fueron. + +PRINCIPE. Mal hicistes: cuando envío, +Alarcón, a despejar, +es por bien; no ha de costar +sangre de vasallo mío. + +GARCIA. No quiso por bien. + +PRINCIPE. Dejallo. + +GARCIA. El gusto vuestro estorbaba. + +PRINCIPE. Menos mi gusto importaba +que la salud de un vasallo. + +GARCIA. Yo erré por ser obediente. + +PRINCIPE. Cerca estaba yo; volver +y tomar mi parecer. +Quien sirve ha de ser prudente. + + (_Vanse el Príncipe y Don Juan_.) + + +[ESCENA X] + +[GARCIA.] + +¿En servir hay esta vida? +¿Esta gloria en la privanza? +¿En tan ligera mudanza +hay tan pesada caída? +¡Que haya sido error en mí +lo que fineza juzgué! +¡Cuando la vida arriesgué +por agradar, ofendí! +¡Fuerte caso, dura ley, +que haya de ser el privado +un astrólogo, colgado +de los aspectos del rey! +Hoy benévolo le ví, +y hoy contrario vuelve a estar: +ganélo con no matar, +y con matar lo perdí. +¿Qué es esto? ¿Pruebas conmigo +tus variedades, fortuna? +Hoy era Don Juan de Luna +mi más odioso enemigo; +hoy es ya mi amigo, y hoy +yo mismo vida le di; +hoy al Conde conocí, +y ya su homicida soy. +Hoy ví a Anarda, y hoy la amé; +hoy creí que era querido, +hoy la esperanza he perdido, +y hoy a cobrarla torné. +Hoy me vió el Príncipe, y hoy +me ví al más sublime estado, +de su favor levantado, +y ya derribado estoy +en un infierno profundo +de temor y de ansia fiera. +Paciencia; desta manera +son _los favores del mundo_. (_Vase_.) + +[_Sala en casa de Anarda_.] + + +[ESCENA XI] + +Salen DON DIEGO, ANARDA y JULIA. + +DIEGO. Enemigas: ¿es razón +que así la fama perdáis, +y la heredada opinión +de Pacheco y de Girón +en tan vil precio tengáis? +¿Es bien que el Conde, atrevido, +me diga en mis propias canas, +cuando voy a verle herido, +que mis sobrinas livianas +la causa del daño han sido? + +ANARDA. ¿Nosotras? + +DIEGO. Vosotras, pues. + +ANARDA. De desangrado delira. + +DIEGO. Pues si la causa es mentira, +por lo menos verdad es +el efeto de su ira. +Dice que él no conoció +ni ha dado ocasión a quien +en nuestra calle le hirió; +mas al menos sabe bien +que desta causa nació. +Y así sus deudas conjura, +y en nuestra sangre agraviado +vengar su herida procura, +si tu mano no le cura +la que en el alma le has dado. +Bien sabes tú que en nobleza +nadie le excede en España: +de su estado la riqueza +es notoria, que acompaña +con gala y con gentileza. +Ablanda, sobrina, el pecho, +sin razón duro y extraño; +busca el gusto en el provecho; +remedie la mano el daño +que el hermoso rostro ha hecho. + +ANARDA. Ya no puedo, noble tío, +a un intento tan injusto +dejar de oponer el mío; +que es castigar en mi gusto +el ajeno desvarío. +Si él de mí se enamoró, +y yo lo he desengañado, +¿qué ley me obliga al pecado, +que no sólo no hice yo, +mas antes lo he repugnado? + +DIEGO. Nunca, sobrina, he creído +que al daño diste ocasión; +mas tu hermosura lo ha sido, +y a mil sin culpa han traído +sus gracias su perdición. +Que no tienes culpa digo; +mas si casarte procuro, +no tu inocencia castigo; +a estorbar el mal futuro +es sólo a lo que te obligo. + +ANARDA. Señor Don Diego, ¿mi tío +da tan cobarde consejo? +Bien se ve que el pecho frío +al brazo cansado y viejo +niega el heredado brío. +¿Morir no será mejor, +que no que Mauricio diga, +en mengua de vuestro honor, +que a sus gustos nos obliga +de sus armas el temor? +¿Somos Girones, o no? +¿Hanos el valor faltado? +¿Estoy sin parientes yo? +¿Quién en Castilla a un criado +de mi casa se atrevió? +Y si en tan justa ocasión +no quisieren defender +nuestros deudos su opinión, +yo basto; que aunque mujer, +soy, en efeto, Girón. + +DIEGO. ¿Estás loca? ¿Qué es aquesto? +¿Piensas que es valor tener +ese brío descompuesto? +Sólo el proceder honesto +es valor en la mujer. +Deja ya vanos antojos, +y admite este pensamiento, +o para acabar enojos, +metiéndote en un convento, +te quitaré de los ojos. + +ANARDA. Vos no sois más que mi tío, +y ni aun mi padre en razón +puede forzar mi albedrío: +casamiento y religión +han de ser a gusto mío. (_Vase_.) + + +[ESCENA XII] + +[DON DIEGO, JULIA.] + +JULIA. Lo que dice Anarda es justo; +que sólo en tomar estado +es tirano fuero injusto +dar a la razón de estado +jurisdicción sobre el gusto. + +(_Aquí baja la voz y habla, como a excusas de Anarda, +a Don Diego_.) + +No es sino mucha razón +remediar el mal que viene; +mas de la ciega afición +que Anarda al Príncipe tiene +nace su resolución. +Que como Mauricio ya +deste amor viene advertido, +temerosa Anarda está +de que, siendo su marido, +de Madrid la sacará; +y como liviana intenta, +del Príncipe enamorada, +hacer a su sangre afrenta, +procura verse casada +con quien lo ignore o consienta.-- +Otros remedios habra; (_Alza la voz_.) +que casarse deste modo +deshonor nuestro será. (_Baja la voz_.) +--Dále cuenta al Rey de todo; +que él el casamiento hará. +Calla y remedia discreto, +pues yo con esta invención +te descubro su secreto, +sin ponella en ocasión +de que me pierda el respeto. +Y ella, imaginando así +que ayudo sus pensamientos, +no se guardará de mí, +y de todos sus intentos +seré espía para tí. +Agora riñe conmigo, +para ayudarme a engañalla. + +DIEGO. (_Alza la voz_.) +Si no hiciere lo que digo +Anarda, será ausentalla +de Madrid, justo castigo. + +JULIA. Si la razón excedieres, +justicia nos hará el Rey. + +DIEGO. ¿Tú también mi afrenta quieres? + +JULIA. Quiero lo que es justa ley. + +DIEGO. ¡Ay de honor puesto en mujer! +Pues lo que quiero ha de ser +o morir quien lo estorbare. (_Vase_.) + +JULIA. Un monte querrá mover +el que por fuerza intentare +reducir una mujer. +(_Ap_.) Con esto, Alarcón, procura +mi amor de Anarda apartarte; +que en alguna coyuntura +alcanza el ingenio y arte +lo que no amor y ventura. +Callando el dolor que siento, +disponer mi dicha quiero; +que es prudente pensamiento +quitar estorbos, primero +que descubrir el intento. + + +[ESCENA XIII] + +Sale ANARDA. + +[ANARDA y JULIA.] + +ANARDA. ¿En qué paró, prima mía? + +JULIA. ¡Pues qué! ¿no nos escuchabas? +Que bien a gritos reñía. + +ANARDA. Tal vez la voz moderabas, +y entonces no te entendía. + +JULIA. Entonces con falso pecho, +porque se fíe de mí, +de mi lealtad satisfecho +Don Diego Girón, de tí +murmuraba en tu provecho. +Mil defectos le decia +de tu extraña condición, +y modos, le proponía, +con que reducir podría +a la suya tu intención. + +ANARDA. Un ejemplo de amistad +miro en ti. + +JULIA. (_Ap_.) El mejor engaño +es con la misma verdad. + +ANARDA. Ya el remedio deste daño +resuelve mi voluntad. + +JULIA. ¿Cómo? + +ANARDA. A llamar he enviado +el valiente forastero, +y de que a tomar estado +me resuelvo, dalle quiero +para el Príncipe un recado. +Que con aquesta ocasión +dalle mi amor solicita +a mi querido Alarcón +los indicios que permita +mi honesta reputación. +Y tú, quedándote aquí +sola con él, le dirás, +como que sale de tí +y que de su parte estás, +el amor que reina en mí. +Que pues la ocasión convida, +goce della, y a su Alteza +en casamiento me pida: +y díle tú la firmeza +con que tengo defendida +del Príncipe y de Mauricio +mi honestidad, pues lo sabes; +porque a un celoso juicio +le ha de obligar el indicio +de pretendientes tan graves. + +JULIA. Yo del Príncipe imagino +que tu intento ha de estorbar. + +ANARDA. Diréle que determino +casarme, por allanar +a sus gustos el camino; +porque de otra suerte intenta +los cielos atrás volver; +y así es fuerza que consienta +en mi intento, por tener +fin del mal que le atormenta. +Que aunque él es tan poderoso, +si a un hombre de tal valor +tengo, prima, por esposo, +no será dificultoso +el defendelle mi honor. + +JULIA. Tu agudo ingenio bendigo. + +ANARDA. Todo es cautelas amor. + +JULIA. (_Ap_.) Y así las uso contigo. +No hay enemigo peor +que el que trae rostro de amigo. + + +[ESCENA XIV] + +Sale INÉS. + +[INÉS, ANARDA, JULIA.] + +INÉS. El amo de Hernando quiere +licencia de verte. + +ANARDA. Inés, +mientras conmigo estuviere, +es bien que al balcón estés, +por si mi tío viniere. (_Vase Inés_.) + +JULIA. ¿Iréme? + +ANARDA. Ponte en lugar +donde la plática entiendas; +que habiéndome de ayudar, +es bien que sepas las sendas +por donde has de caminar. + +JULIA. (_Ap_.) A ejecutar mi intención. + +ANARDA. Y advierte en el artificio +con que en aquesta ocasión, +sin ofender mi opinión, +le doy de mi amor indicio. + + (_Vase Julia, y espía desde el dosel_.) + + +[ESCENA XV] + +Salen GARCI-RUIZ y HERNANDO, de camino. + +[JULIA, ANARDA, GARCIA, HERNANDO.] + +GARCIA. Dadme, Anarda, los pies. + +ANARDA. Poco es la mano +a tan valiente y noble caballero. +¿De camino venís? + +GARCIA. Búscase en vano +firmeza en bien del mundo lisonjero, +y el que en la voluntad de un nombre humano +libra sus dichas, ha de estar primero +apercebido para la mudanza, +que del favor admita la esperanza. +Ayer, ya vos sabéis por qué camino, +hallé fácil al cielo la subida +¡Mentirosa amistad de mi destino! +¡Traidora prevención de la caída! +La humilde vara en levantado pino +fué con súbito aumento convertida, +porque del viento airado a la violencia +diese efeto mi propia resistencia. +Aquel alto lugar que ayer tenía, +perdí, señora, anoche; sabe el cielo +que por fineza más que culpa mía; +que tengo en mi conciencia mi consuelo. +Cuando pensé que al mismo sol subía, +con todo el edificio dí en el suelo. +Erré, mas no pequé; soy castigado; +que es con el Rey un yerro gran pecado. +Miróme disgustado, reprehendióme +severo, y las espaldas volvió esquivo, +y entrándose en su cámara, dejóme +fuera de ella y de mí, sin alma y vivo. +No sé cuál medio en tal extremo tome: +a entrar o a estarme en vano me apercibo, +como, al que sueña toros, hace el miedo +que ni pueda correr ni estarse quedo. +Al fin, sin velle a mi posada vuelvo; +que es, aunque sin razón, príncipe airado; +la noche toda en confusión me envuelvo, +sin atreverse el sueño al gran cuidado; +y al fin, en ausentarme me resuelvo, +y el cuerpo huyendo al peligroso estado +y a la inquietud de la ambición sedienta, +vivir con mis vasallos y mi renta. +Y hoy, cuando a visitaros ya partía, +por despedirme, Anarda, y disculparme, +llegó un recado vuestro que podría, +a ser sol fugitivo, repararme. +Viene obediente el que cortés venía: +mandadme liberal para obligarme; +que da, pidiendo, vuestra gran belleza, +y es dejaros servir vuestra largueza. + +ANARDA. Señor Garci-Ruiz, desdicha grave +siempre tocó al mayor merecimiento. +Si rodó la fortuna, ¿quién no sabe +que sólo en ser mudable tiene asiento? +Lo que yo admiro, y en razón no cabe, +es sólo vuestro poco sufrimiento; +que ¿quién pensara que faltar podía +gran fortaleza a grande valentía? +A suerte desigual igual semblante +es propia acción de pechos valerosos. +Animoso emprender, sufrir constante +consigue los laureles vitoriosos. +No al primero desdén huya el amante; +grandes los bienes son dificultosos; +poco al Príncipe amáis, oso decillo, +pues pretendéis servirle sin sufrillo. + +GARCIA. ¿Poco es perder la vida por su gusto? + +ANARDA. Sufrirlo es menos, e impaciente os hallo. + +GARCIA. Un injusto rigor sufrir no es justo. + +ANARDA. A ser justo, ¿qué hiciérais en llevallo? +Y debéis advertir que si es injusto, +ausentaros será justificallo. +Ponerse del juez en la presencia +es el mejor testigo de inocencia. +No os vais, Garci-Ruiz, o por lo menos +pensaldo bien primero; que seguirse +prueban mil libros de sentencias llenos, +presto arrojarse y presto arrepentirse. +Ved a su Alteza; que los hombres buenos +no se ausentan del Rey sin despedirse. + +GARCIA. A despedirme dél por vos venía. + +ANARDA. Yo ¿qué poder del Príncipe tenía? + +GARCIA. ¡Feliz quien tal ingenio y beldad ama! + +ANARDA. No, no, lísonjas no, que no os las creo; +que yo supe que ayer a cierta dama +centellas envió vuestro deseo; +y hoy de la ardiente repentina llama, +pues queréis ausentaros, libre os veo. +¡Múdase tal varón en un instante, +y culpa a la fortuna de inconstante! + +GARCIA. Al que muda con causa de consejo, +no puede darse nombre de liviano. + +ANARDA. No me satisfagáis, que no me quejo. + +GARCIA. ¿Tiráis la piedra y escondéis la mano? +Dios sabe, si tan alta empresa dejo, +que un poder me ha oprimido soberano. + +ANARDA. Contra amor firme no hay poder bastante. + +GARCIA. Precióme de leal, si de constante. +Si a quien debo lealtad, esa persona +quiere, ¿será razón que yo prosiga? + +ANARDA. En el amor es yerro, y se perdona +lo que sin él, traición que se castiga, +y el diferente fin la acción abona +del vasallo a quien más la ley obliga; +que si casarse intenta, nada ofende +al señor que gozar sólo pretende. +No digo que lo hagáis, que es causa ajena; +allá con vos las haya, la ofendida; +sólo probaros quiero que la pena +tenéis, que os da fortuna, merecida. +Pecáis mudable, y por castigo ordena +otra mudanza, mal de vos sufrida. +O firmeza aprended en vuestro intento, +o en ajenas mudanzas sufrimiento. + +GARCIA. Si como firme os amo... + +ANARDA. Si pensara +que yo de vuestro amor era el objeto, +ofendida de vos, no os escuchara, +que la mudanza es falta de respeto. +Quien una vez conmigo se declara, +tal debe estar del amoroso efeto, +que por lealtad, honor, premio o castigo, +ha de romper hasta casar conmigo. +No, bien sé que otra amáis, o lo he creído, +que a pensar que era yo, disimulara, +por no dar ocasión a que atrevido +vuestro pecho su amor me declarara; +mas siempre cortesana ley ha sido +decir lisonjas y alabar la cara. +Si por eso lo hacéis, yo más querría +tosca verdad, que falsa cortesía. + +GARCIA. Si es la verdad grosera, soy grosero. + +ANARDA. Basta, mirad que el Príncipe me ama. + +GARCIA. Peco si intento, pero no si os quiero. + +ANARDA. Amor da intentos como el fuego llama. +Decir _amo_ es intento verdadero; +que a recíproco amor el amor llama. + +GARCIA. El fin diverso abona mis acciones. + +ANARDA. No son para conmigo mis liciones; +para con la que amáis os las he dado. +Bien sé que otra os ocupa el pensamiento; +que a ser yo vuestro amor, dichoso estado +le daba la ocasión a vuestro intento; +pues para lo que ahora os he llamado, +es para que tratéis mi casamiento +con el Príncipe vos, si habéis de vello, +diréos la causa que me obliga a ello. + +GARCIA. Por fuerza os he de obedecer, señora. + +ANARDA. Sabed que está Mauricio, el Conde, herido, +y dice que, si bien la mano ignora, +sabe que yo la causa dello he sido, +y puesto que me iguala y que me adora, +me resuelva a admitille por marido, +o que contra mi sangre verá España +salir todos sus deudos a campaña. +Yo aborrezco a Mauricio, y si le amara, +esta amenaza que a mi sangre ha hecho, +a no dalle la mano me obligara; +que no se rinde el gusto a su despecho. +En favor de Mauricio se declara +mi tío, que procura su provecho; +el Príncipe, que tanto amarme jura, +muéstrelo en remediar mi desventura; +que pues su Alteza no ha de ser mi esposo, +y querer mi deshonra es no quererme, +es en esta ocasión lance forzoso, +buscar quien pueda honrarme y defenderme. +Por si resiste el Príncipe amoroso, +de vuestra autoridad quise valerme. +Vos persuadidle, y advertid, García, +que en vuestra voluntad dejo la mía. + + (_Vase y topa con Julia_.) + +GARCIA. (_Ap_.) ¡Con cuán honestas señales +Anarda en esta ocasión +me ha mostrado su afición! + +ANARDA. Dile tú agora mis males. (_Vase_.) + + +[ESCENA XVI] + +[JULIA, GARCIA, HERNANDO.] + +GARCIA. (_Ap_.) +¡Dichoso mil veces yo! + +HERNANDO. ¿Ya se pasó la tristeza +del enojo de su Alteza? + +GARCIA. Con tal trueque, ¿por qué no? +Cuando en tal privanza estoy, +¿qué importa la que he perdido? +Haz cuenta que ya marido +de la hermosa Anarda soy. + +HERNANDO. ¿Tan presto? + +GARCIA. Ella misma ha abierto +a mis intentos lugar. + +HERNANDO. ¿Quién creyera en tanto mar +que estaba tan cerca el puerto? + +JULIA. Caballero forastero... + +GARCIA. Bella cortesana... + +JULIA. Oíd, +por forastero en Madrid, +un consejo daros quiero. +No tengáis a poco seso +que, sin pedillo, os le doy, +porque disculpada estoy +con lo que en dalle intereso, +Anarda, según he oído, +poder de casalla os dió, +y a Mauricio os declaró +que no quiere por marido. +La causa os diré, y así +vos de ella colegiréis +lo que en esto hacer debéis, +y lo que me mueve a mí. +Soy su prima, y de su amor +secretaria; mas ahora +soy a su amistad traidora +por ser leal a mi honor. +Por su Alteza Anarda muere: +y como ya el Conde herido +deste amor está advertido, +por esposo no le quiere; +que a impedir es poderoso +la infamia que Anarda intenta, +y a quien lo ignore o consienta +quiere tener por esposo. +De aquí podéis entender +lo que me va en no callar, +y si vos debéis mirar +a quién la dais por mujer. (_Vase_) + + +[ESCENA XVII] + +[GARCIA, HERNANDO.] + +GARCIA. ¿Qué es aquesto, cielo eterno? +¿Soy yo aquel que agora fuí? +¿De un paso al cielo subí, +y de otro bajé al infierno? +Agora tuve delante +la gloria por quien suspiro, +y en medio en un punto miro +mil montañas de diamante. +El que a tal nació sujeto, +¿qué perdiera en no nacer? + +HERNANDO. ¿Qué te ha dicho esta mujer? + +GARCIA. ¿No te lo ha dicho el efeto? +Un desengaño. + +HERNANDO. Fortuna +nos da su retrato en tí. +Agora pisar te ví +con los mismos pies la luna, +y ya en el centro profundo +de dolor y rabia fiera. + +GARCIA. Paciencia; desta manera +son _los favores del mundo_. + + + + +ACTO TERCERO + +[_La calle frente a la casa de Anarda_.] + + +[ESCENA PRIMERA] + +DON JUAN, JULIA. + +JUAN. Su Alteza, que por mandado +del Rey a Toledo parte, +de Anarda quiere encargarte +en esta ausencia el cuidado. + +JULIA. (_Ap_. Ocasión me da con esto +para esforzar mi invención.) +En estrecha obligación +hoy el Príncipe me ha puesto; +que pues de mí se confía, +guardarle debo amistad, +y el decirle la verdad +corre ya por cuenta mía. + +JUAN. Habla pues. + +JULIA. Dile que vea +que al forastero Alarcón +tiene mi prima afición, +y ser su esposa desea. +Si lo consigue, su Alteza +se puede dar por perdido; +que da el amor del marido +a la mujer fortaleza. +No hay qué esperar si se casa +con hombre de tal valor +y que sabe ya el amor +en que el Príncipe se abrasa. +Ella dirá que desea +casarse por allanar +el camino y dar lugar +al Príncipe; no lo crea, +que es engañoso artificio, +y ha de resistir después. + +JUAN. Pues tu consejo ¿cuál es? + +JULIA. Que la case con Mauricio, +a quien da en aborrecer +Anarda, que de ofendido +está muy cerca el marido +que aborrece la mujer. + +JUAN. Y Mauricio ¿no es honrado, +y a guardar su honor bastante? + +JULIA. Deste intento está ignorante; +nada puede un descuidado. + +JUAN. ¿Sabes si el Conde querrá? + +JULIA. Sé que por Anarda muere. + +JUAN. ¿Pues cómo, de que la quiere +el Príncipe, ajeno está? + +JULIA. Su Alteza es tan recatado +que nunca el Conde Mauricio +tuvo de su amor indicio; +tú solo celos le has dado +con tus rondas y paseos. +Mas eso no ha de estorballe, +pues cesa con declaralle +que causo yo tus deseos. + +JUAN. Si el Conde está sospechoso, +ha de pensar que es enredo. + +JULIA. Pues quitarémosle el miedo +con que seas tú mi esposo. + +JUAN. ¿Qué dices? ¿Tan gran favor +he merecido de ti? + +JULIA. ¿No es tiempo que obren en mí +tus méritos y tu amor? + +JUAN. ¡Dulce fin de tantos daños! + +JULIA. (_Ap_.) +Anarda la mano dé +al Conde; que yo sabré +usar contigo de engaños. + +JUAN. Su Alteza, mi bien, me espera. + +JULIA. ¿Hasme de olvidar, Don Juan? + +JUAN. Antes, Julia, olvidarán +las estrellas su carrera. + +JULIA. De tu ausencia y mi tristeza +¿cuándo el fin tengo que ver? + +JUAN. Esta noche he de volver +por la posta con su Alteza. + (_Vase_) + +JULIA. (_Ap_. Bien engañado lo envío. +Mas ¡ay! ¿si se va Alarcón +a Toledo? Una invención +remedie el tormento mío.) +Don Juan. (_Vuelve Don Juan_.) + +JUAN. Señora. + +JULIA. Oye. + +JUAN. Dí. + +JULIA. Mira que es inconveniente +que Garci-Ruiz se ausente +en esta ocasión de aquí, +que examinar su intención +con cautela es acertado; +que si paga, enamorado +de mi prima, su afición, +tales cosas le diré, +que aborrezca a la que estima, +y despechada mi prima +al Conde la mano dé. + +JUAN. Dirélo al Príncipe así. +Loco voy con tu favor. (_Vase_.) + +JULIA. ¡En qué laberinto, amor, +me voy entrando tras tí! +A Don Juan he dicho ahora +que está Mauricio ignorante +de que es el Príncipe amante +de Anarda; y que no lo ignora +dije a Don Diego, mi tío. +Con sus intenciones varias, +y por dos causas contrarias +a un mismo efeto los guio. + + +[ESCENA II] + +Sale DON DIEGO. + +[JULIA, DON DIEGO.] + +DIEGO. Ya, Julia querida, he dado +cuenta al Rey de nuestro intento, +y que el Príncipe al momento +de Madrid salga ha mandado. + +JULIA. ¿Y en lo que a Mauricio toca? + +DIEGO. Que la mano le dará, +o en un convento tendrá +justo castigo esa loca. + +JULIA. Yo haré con tal artificio +lo que tu pecho desea, +que el mismo Príncipe sea +quien la case con Mauricio. + +DIEGO. De remediar nuestro honor +tengo justa confianza +en lo que tu ingenio alcanza. + +JULIA. (_Ap_.) +Di en lo que alcanza mi amor. + + (_Vanse_.) + + * * * * * + +[_Cámara del Príncipe._] + + +[ESCENA III] + +Salen EL PRINCIPE, con botas, y GERARDO, con las espuelas, para +ponérselas. [Luego DOS PAJES.] + +PRINCIPE. Acaba; que me tienes ya cansado. + +GERARDO. (_Ap_.) +En quemar la materia más cercana, +al fuego imita un Príncipe enojado. + +PRINCIPE. Pónlas, acaba. ¡Cuán de buena gana +con ellas las entrañas le rompiera +al que pena me dió tan inhumana! + + (_Sale un Paje_.) + +PAJE. Ya apercebido el carrüaje espera. + +PRINCIPE. Pues ¿quién te lo pregunta? + +PAJE. Vuestra Alteza +mandó que en siendo tiempo lo dijera. + +PRINCIPE. No obedecerme fuera más fineza, +que el discreto no da, sin ser forzado, +nuevas que sabe que han de dar tristeza. + + (_Sale el Paje 2°_) + +PAJE 2°. A vuestra Alteza aguarda aderezado +el almuerzo, señor. + +PRINCIPE. Todos entiendo +que os habéis a matarme conjurado. +Necio, a quien de la vida está partiendo, +¿qué gusto puede darle la comida? +Que es, amando, partir, vivir muriendo. +Idos de aquí, dejadme; que la vida +me sobra, pues me falta la paciencia. +¡Ay antes muerta gloria que nacida! +El favor vino anoche, y hoy la ausencia, +porque tenga en la misma medicina +materia más copiosa la dolencia. + +PAJE 1°. [_Hablando_] aparte [_con el 2°_] +Agora entra Alarcón. + +PAJE 2°. Él no imagina +que está el mar por el cielo. + +PAJE 1°. ¿Llegar osa? +Corre--Faetón--a su fatal ruina. + + +[ESCENA IV] + +Sale GARCIA. [EL PRINCIPE, GARCIA, GERARDO, y PAJES.] + +GARCIA. Si acaso vuestra mano poderosa, +del justo enojo, de mi error causado, +ha envainado la espada rigurosa, +merézcala besar quien humillado +en cambio dél, señor, la sangre ofrece +que en el servicio vuestro ha derramado. + +PRINCIPE. Alzad, Garci-Ruiz, y si os parece +que yo estuve enojado, yerro ha sido; +que vuestro amor leal no lo merece. +Sabiendo que un vasallo estaba herido +por mi causa, aquel justo sentimiento +de lastimado fué, no de ofendido. +Decir que errastes fué un advertimiento +y regla de servirme, no castigo; +que sé que no hay pecado sin intento. +Graves razones son las que conmigo +os dieron de amistad el nudo estrecho; +no levemente pierdo un buen amigo. +Sabréis de hoy más de mi piadoso pecho +la condición; jamás de ajeno daño +quiero que nazca mi mayor provecho. + +GERARDO. (_Ap. con los pajes_.) +Ved de quien sirve el claro desengaño; +aquí nos anegamos, y en bonanza +da al viento aquí esta nave todo el paño. + +PAJE 1°. ¿Quién creyera tan presto tal mudanza? + +PAJE 2°. Merécela Alarcón. + +PAJE 1°. Bueno es ser bueno; +mas no el honrado, el venturoso alcanza. + + (_Vanse los criados_.) + + +[ESCENA V] + +[EL PRINCIPE, GARCIA.] + +PRINCIPE. Tratemos de mis males, que estoy lleno +de rabia y de dolor, y el pecho mío +se enciende en furia de mortal veneno. +Hoy de mi Anarda ese caduco tío +al Rey de mis intentos se ha quejado; +vuestro yerro causó tal desvarío. +Mauricio fué el herido; han sospechado +que por mi voluntad, y que a Toledo +parta al punto, mi padre me ha mandado. +¿Cómo, ausente de Anarda, vivir puedo, +si aunque presente estoy, muriendo vivo? + +GARCIA. Si tu amor firme o tu celoso miedo +remedio alcanza de tu mal esquivo +posible, huya el dolor, la pena olvida, +pues que yo a ejecutallo me apercibo. +Lo que mi brazo erró, emiende mi vida; +que desde que empezó, por justa herencia, +está por tí a perderse apercebida. +Para seguirte en esta triste ausencia +las espuelas calcé, (_Ap_. Callo mi intento, +pues la misma ocasión da la advertencia.) +La vida sigue el mismo pensamiento: +traza, resuelve, manda; que no siente +imposible mi fiel atrevimiento. + +PRINCIPE. Vuestra lealtad, que al sol resplandeciente +su luz opone, alivia mi tormento;[8] +y así, mientras de Anarda peno ausente, +en prendas quedaréis de mi firmeza, +que ser Argos de Anarda es gran ventura, +por mirar con cien ojos su belleza. + +[Nota 8: "Tormento" pone el texto original; pero el sistema de rimas +de los tercetos exigiría otra palabra, como "tristeza". Cf. con el final +de la pág. 87, donde el sistema de rimas de las quintillas exigiría que +el verso dijera: "¡ Ay de amor puesto en mujeres!" en vez de "en +mujer."] + +GARCIA. Premiáis mi amor. (_Ap_. Aquí la suerte dura +el resto echó; ¡por cuidadosa guarda +quedo yo contra mí de su hermosura!) +Un recado, señor, la hermosa Anarda +me ha dado para tí. + +PRINCIPE. ¿Cómo, García, +tanto tu lengua en referirlo tarda? + +GARCIA. Porque no solicita tu alegría; +y a no obligar la ley de buen criado, +con el silencio más te serviría. + +PRINCIPE. +Habla ya; que el temor me ha atormentado +más que la nueva puede. + +GARCIA. Tu mal siento, +si bien en tu valor voy confiado, +porque es el toque dél el sufrimiento. + + [_Hablan en voz baja_.] + + +[ESCENA VI] + +Salen DON JUAN y GERARDO. + +[EL PRINCIPE, GARCIA, DON JUAN, GERARDO.] + +GERARDO. [_Hablando con Don Juan a la puerta de la +cámara_.] +Como el toro, a quien tiró +la vara una diestra mano, +arremete al más cercano +sin buscar a quien le hirió, +su Alteza, con el dolor +que esta nueva le ha causado, +en nosotros ha vengado +los agravios de su amor. +Mas en entrando Alarcón, +o de amor, o de respecto, +serenó el airado aspecto +y mudó la condición. + +JUAN. Bien sabe Garci-Ruiz +merecer tanto favor. + +GERARDO. Merece con el señor +quien tiene estrella feliz. + +PRINCIPE. ¿Que le dé marido yo? + +GARCIA. Así lo dice. + +PRINCIPE. ¡Ah García! +En mi loco amor confía +quien tal recado envió. +¡Ah cielo! ¡Yo le he de dar +a la que adoro marido! +Cuánto corta en un rendido +la espada, quiere probar. +¡Anoche el favor primero, +y hoy desengañarme así! + +GARCIA. (_Ap_.) +Que fué el amor para mí, +de todo con causa infiero. +Pero ¿cómo puedo ¡ay triste! +merecer por dulce esposa +mujer tan noble y hermosa, +y que a un Príncipe resiste? + +PRINCIPE. ¿Qué haré? + +GARCIA. En casos de amor +nunca supe dar consejo. + +PRINCIPE. Vos, pues en la corte os dejo, +con vuestro seso y valor +divertidla de ese intento, +encarecedle mi pena, +mientras el remedio ordena +mi afligido pensamiento. + +GARCIA. Dos imposibles, señor, +me encargas. + +PRINCIPE. Tal caballero +para tales casos quiero. +Caballerizo mayor... + +GARCIA. [_Arrodillándose_.] + +De Alejandro es Vuestra Alteza +envidia. + + (_Sale Don Juan_.) + +PRINCIPE. Alzad pues. Don Juan, +¿calláis? + +JUAN. Callando se dan +nuevas que son de tristeza. + +PRINCIPE. ¿Qué hay de Julia? + +JUAN. Ya la ví. + +PRINCIPE. No temáis; que de Alarcón +sé ya la resolución +de mi Anarda contra mí. +Ya sé que se determina +a casarse esa cruel. + +JUAN. (_Aparte al Príncipe_.) +¿Luego ya sabréis que es él +a quien Anarda se inclina? + +PRINCIPE. ¿Quién? + +JUAN. Repórtate. + +PRINCIPE. Acabad: +que el alma en furor se abrasa. + +JUAN. Oye, señor, lo que pasa, +si Julia dice verdad. + + (_Hablan los dos en secreto_.) + +GERARDO +De la merced que os ha hecho +el Príncipe, alegre os doy +un gran parabién. + +GARCIA. Yo estoy +de vuestro amor satisfecho +pero podéis persuadiros +que nada quedo a deber +y cuanto tenga ha de ser, +Gerardo, para serviros. + +GERARDO. +Vuestro valor al deseo +da seguras esperanzas. + +GARCIA. (_Ap_.) Tocando estoy las mudanzas +de mi suerte, y no las creo. +¿Quién, del infeliz estado +en que hoy se vió mi ventura, +creyera que a tanta altura +hoy me viera levantado? + +PRINCIPE. ¡Tal maldad! ¡Viven los cielos, +que he de hacer!... + +JUAN. Señor, detente. + +PRINCIPE. ¿Quieres que el volcán reviente, +y el mundo abrasen mis celos? +¡Alarcón! + +JUAN. Que adviertas, ruego, +a su gran valor. + +PRINCIPE. Salid +al momento de Madrid. + +GARCIA. ¿Para adónde? + +PRINCIPE. Salid luego, +y cuanto más lejos vais, +me daré por más servido. + +GARCIA. Señor... + +PRINCIPE. Ya estoy ofendido +de que partido no hayáis. + +GARCIA. [_Ap. retirándose_.] +¿Qué es esto, suerte importuna? +¿Así el favor desvanece? +¡Vive el cielo, que parece +que está loca la fortuna! +¿Qué le habrá dicho Don Juan? +Mas de Don Juan ¿qué recelo, +si estas mudanzas del cielo +ciertos avisos me dan, +haciéndome sin segundo +ya en el bien y ya en el daño, +del engaño y desengaño +de los _favores del mundo_? (_Vase_.) + + +[ESCENA VII] + +[EL PRINCIPE, DON JUAN, GERARDO.] + +JUAN. Dame para hablar licencia, +ya que Alarcón se ha partido. + +PRINCIPE. ¿Qué quieres? ¿Dirás que ha sido +poco humana mi sentencia, +siendo tanta la ocasión? + +JUAN. Si a eso miro, fué piadosa, +señor, pero rigurosa, +si miro a tu condición; +que desconozco el rigor, +en quien es la mansedumbre +naturaleza y costumbre. + +PRINCIPE. ¿Qué no harán celos y amor? +Tan otro soy del que fuí, +con sus efetos violentos, +que extraño mis pensamientos, +y no me conozco a mí. + +JUAN. De que no sientas no trato, +donde es tanta la ocasión; +mas da un rato a la razón, +pues diste al enojo un rato. +Confesado me ha tu Alteza +que es violento ese accidente: +lo violento fácilmente +vuelve a su naturaleza. +¿En qué diferencia pones +a ti y a un hombre vulgar, +si así te dejas llevar +del furor de tus pasiones? +Cualquiera, señor, es sabio +donde no hay dificultad; +la mansedumbre y piedad +se tocan en el agravio. +La fiera borrasca muestra +si es el piloto prudente, +y el jinete en potro ardiente +fuertes pies y mano diestra. +Esta es la misma ocasión +que debiera desear +tu Alteza, para mostrar +su piadosa condición, +y más donde el condenado +ser inocente podría; +que hasta agora de García +no sabemos si ha pecado. +Julia sólo el pensamiento +de Anarda me ha referido; +pero no que él haya sido +cómplice de aqueste intento +Y la primera advertencia +que Julia en esta ocasión +me hizo, fué que Alarcón +no te siga en esta ausencia; +que cautamente sabrá +dél si a tu enemiga estima; +y siendo así, de su prima +tales cosas le dirá, +que la desdeñe injurioso, +para que ella, desdeñada, +de su amor desesperada, +quiera al Conde por esposo +Que mientras tenga esperanza +de que él su amor corresponde, +no hay pensar que verá el Conde +en sus rigores mudanza. + +PRINCIPE. Es agudo pensamiento. + +JUAN. Con amor y con lealtad +te sirve, y la voluntad +da fuerza al entendimiento. +Demás desto, considera +que sabiendo tu afición, +no se casará Alarcón, +aunque querido la quiera. +Y por un leve temor +que asegura su nobleza, +no ha de pagar mal tu Alteza +a un hombre de tal valor. +Ni permitas que Alarcón +me tenga por falso amigo, +pues de lo que hablé contigo +vió nacer tu indignación; +con que es forzoso entender +que ingrato y villano soy, +pues quito tu favor hoy +a quien vida me dió ayer. +Bien temí yo tu castigo +cuando te daba el recado; +mas la ley de buen criado +venció a la de buen amigo. +Esto ha de bastar, señor, +a que tomes otro acuerdo, +si mis servicios no pierdo, +si no me engaña tu amor. + +PRINCIPE. Digo que me has convencido, +y de haberlo desterrado +estoy, Don Juan, lastimado, +cuanto más arrepentido. +Abrázame; que es razón +dar premio a tu gran nobleza, +y por ver esta fineza, +estimo aquesta ocasión. + +JUAN. Por tal dueño poco es dar +la sangre, vida y honor. + +Dame licencia, señor, +de que lo vaya a alcanzar. + +PRINCIPE. Será, Don Juan, darle indicio +de liviana condición. + +JUAN. Fia tu reputación +de mi ingenioso artificio. + +PRINCIPE. Como la ocasión no pueda +colegir que esto ha causado, +a lo que le he encomendado +le dí que en la corte queda. + +JUAN. ¿Partes luego? + +PRINCIPE. Ya el rigor +de mi airado padre ves. + +JUAN. Para alcanzarte, a mis pies +dará sus alas mi amor. (_Vase_.) + + +[ESCENA VIII] + +Salen CRIADOS. + +[EL PRINCIPE, GERARDO, _los dos_ PAJES _y otros_ CRIADOS.] + +PRINCIPE. ¿Puedo partir? + +GERARDO. A tu Alteza +todo aguarda apercebido. + +PRINCIPE. ¿Quién duda que estás sentido, +Gerardo, de mi aspereza? + +GERARDO. Sólo tus pesares siento. + +PRINCIPE. ¡Ah Gerardo! no te espante; +que es pluma leve un amante, +y celos y amor el viento. +Alégrete este rubí, (_Dale una sortija_.) +si por mi causa estás triste. +Y tú, pues que me sufriste +lo que sin razón reñí, + (_Da a otro criado otra sortija_.) +con este diamante, Otavio, +publica tu sufrimiento; +y a ti, el arrepentimiento +que tengo ya de tu agravio + (_Da a otro una cadena_.) +te diga aquesa cadena, +que me confiesa obligado. + +PAJE 1°. Aumente el cielo tu estado. + +GERARDO. Alivie Anarda tu pena. + +PAJE 1°. A su curso natural +el río presto volvió. + +GERARDO. ¿Quién a Príncipe sirvió +tan piadoso y liberal? (_Vanse_.) + +[_Habitación de García, en Madrid_.] + + +[ESCENA IX] + +Salen GARCIA y HERNANDO, de camino. + +GARCIA. ¿Cómo está el Conde? + +HERNANDO. No es nada. +¡Un piquete siente así! +Como es señor, es de vidro, +y está su vida en un tris. +Tiene en la tabla del brazo +una sangría sutil; +que la manga de la cota +no le llegaba hasta allí. +Una vena le rompiste; +desangrábase, y así +se desmayó; ya está bueno, +y ha pedido de vestir. + +GARCIA. Huélgome. ¿Vienen las postas? + +HERNANDO. Ya comenzaba a subir +el postillón, batanado +en el angosto rocín. + +GARCIA. Mucho tarda a mi deseo. + +HERNANDO. Esto ¿es irte, o es huir? + +GARCIA. ¡Fuego de Dios en amores +y privanzas de Madrid! + +HERNANDO. ¿Esos dos polos quisiste +con tus dos manos asir? +A entrambos pierde de vista +el ingenio más sutil, +y el que más alcanza, dice +que ha de conservarse aquí +Ganimedes con embuste, +y con dinero Amadís. +Andas en cueros por las calles +despreciado el dios Machín, +y como se ve tan pobre +y ciego, ha dado en pedir. +En amaneciendo Dios, +ya en chinela, ya en chapín, +de los nidos salen bandas +de busconas a embestir, +todas buscando el dinero, +no al galán sabio y gentil: +quien no tiene es un demonio, +y quien tiene, un serafín. +Ninguno cumple deseo, +si bien lo adviertes, aquí; +que el pobre jamás llegó +de sus intentos al fin; +y el rico, si no desea, +¿cómo lo puede cumplir? +Porque antes de desear, +alcanza el rico en Madrid. +Sin estos inconvenientes, +considero yo otros mil, +que es un asno el que en la corte +con ellos quiere vivir. +Un lancero ¿a quién no mata +con un cuerpazo hasta allí, +dando voces como truenos, +que hacen los perros huir? +¿A quién no cansa un barbón +con un tiple muy sutil, +lastimero y recalzado, +diciendo: _ili portuguí_? +¿Quién sufre un burro aguador, +que me sabe distinguir +a mí de un poste, y se aparta +del poste, y me embiste a mí? +¿Quién sufre un cochero esento +cuya lanza cocheril +rompe más entre cristianos +que entre moros la del Cid? + +GARCIA. ¿Esas cosas te dan pena? + +HERNANDO. Estas me la dan a mí, +que son con las que se roza +la jerarquía servil. +Y si cosas tan menudas +me desesperan así, +¿cuál estará entre las grandes +el que juzgan más feliz? +¡Buena pascua! Vamos presto: +nunca tan cuerdo te ví; +que aquí todo es embeleco, +todo engaño, todo ardid. +Al que promete aquí menos, +y al que cumple más aquí, +el pronóstico de Cádiz +no se la gana a mentir. +Coche y Prado son su gloria, +y esta se reduce al fin +a mirarse unos a otros, +y andar de aquí para allí. +Pero las postas son estas. + +GARCIA. Pues alto, Hernando, a subir. + +HERNANDO. Bien puedes; que a punto están +la maleta y el cojín. (_Vase_.) +Adiós, corte; adiós, Anarda. + + +[ESCENA X] + +Sale DON JUAN. + +[DON JUAN, GARCIA.] + +JUAN. Los caballos despedid; +que os manda quedar su Alteza +en la corte. + +GARCIA. ¡Qué decís! + +JUAN. Que cesó la causa ya +por que os mandaba partir, +y así ha cesado el efeto. + +GARCIA. ¿Y puedo saberla? + +JUAN. Sí. + +GARCIA. Decilla presto, Don Juan. +¿Qué causa al Príncipe di +de tan repentino enojo? + +JUAN. Erráisos, Garci-Ruiz. +No de enojo, mas de amor +mudó el clavel en jazmín, +por una nueva que yo +de vuestro riesgo le dí. + +GARCIA. ¿Y era el riesgo...? + +JUAN. Del enojo +del Rey. + +GARCIA.¿Del Rey contra mí? + +JUAN. Por la herida de Mauricio. + +GARCIA. Pues ¿quién le pudo decir +que fuí yo el actor? + +JUAN. No sé: +por esto os mandó partir, +como os ama, temeroso +de algún suceso infeliz; +y el enojo que en él vistes +fué contra el pecho ruin +que a indignar al Rey con vos +dió aliento a la lengua vil. +Entró luego a ver al Rey, +y díjole con ardid +cómo a Toledo, García, +os llevaba a vos y a mí. +Que nos llevase en buena hora, +dijo su padre, y de aquí, +que era falsa, colegimos, +la nueva que yo le dí; +que a estar con vos indignado, +no os permitiera seguir +al Príncipe, y en su rostro +que mintió la fama ví. +Con esto y con que a su Alteza +libraros, Garci-Ruiz, +de cualquier riesgo es más fácil +que no apartaros de sí, +os manda quedar, y encarga +a ese esfuerzo varonil +lo que con voz ha tratado. + +GARCIA. ¿Y es menester para mí +este recuerdo? A su Alteza, +Don Juan amigo, decid +que sólo triste partía +de pensar que le ofendí, +y, alegre de que fué engaño, +quedo a servirle en Madrid. + +JUAN. Dadme los brazos, García. + +GARCIA. Don Juan, ¿tan presto os partís? + +JUAN. Al Príncipe he de alcanzar, +que va a Illescas a dormir. +(_Ap_. Ni más por tí pude hacer, +ni más te puedo decir; +valor y prudencia tienes, +tú sabrás mirar por tí.) (_Vase_.) + + +[ESCENA XI] + +GARCIA. Encontró Amor a la Fortuna un día, +émula de su imperio soberano; +de Aqueloo las reliquias una mano, +y la rueda fatal otra movía. + +El soberbio rapaz la desafía, +y el arco flecha; pero flecha en vano; +que no la ofende su poder tirano, +si el cetro menos él della temía. + +Al fin, reconocidos por iguales, +dios cada cual en cuanto ciñe Apolo, +ni él las viras dejó, ni ella los giros. + +¿Qué tanto soy contra enemigos tales? +No se vencen los dioses ¿y yo solo +bastaré a sus mudanzas y sus tiros? (_Vase_.) + +[_Sala en casa de Anarda_.] + + +[ESCENA XII] + +Salen JULIA, ANARDA e INÉS. + +JULIA. En lo que ahora te digo, +mi amor te quiero mostrar. +A Mauricio, tu enemigo, +el Rey pretende casar +contra tu gusto, contigo, +y siguiendo aqueste intento, +vendrá agora de su parte +quien acabe el pensamiento, +con orden para llevarte, +si resistes, a un convento. + +ANARDA. Cuando la mano le dé +al Conde, o no tendré seso, +Julia, o sin vida estaré. + +JULIA. Si te resuelves en eso, +un consejo te daré. + +ANARDA. Ya, prima, tu lengua tarda. + +JULIA. Éntrate al punto en el coche; +del furor del Rey te guarda; +que yo desde aquí a la noche +haré tu negocio, Anarda. + +ANARDA. Bien dices. + +JULIA. Presto; que ya +vendrá la gente que digo. + +ANARDA. (_Llamando_.) ¡Hola! El coche. + +INÉS. Puesto está. + +ANARDA. El manto. Inés, ven conmigo. + +JULIA. Las cortinas llevará +tendidas el coche, prima: +no sepan que vas en él. + +ANARDA. Mucho tu amistad me anima; +que es una amiga fiel +la joya de más estima. + + (_Vanse Anarda e Inés_.) + + +[ESCENA XIII] + +[JULIA.] + +JULIA. (_Ap_.) ¡Qué bien la supe engañar! +Quien camina descuidado +es fácil de saltear. +Agora pienso acabar +el enredo comenzado. +Con esto a mi amor quité +el mayor impedimento; +que como a solas esté +con Alarcón, a mi intento +hoy dulce puerto daré. +Hoy lograré mi esperanza; +porque es necio el que no entiende +que hay peligro en la tardanza, +si con brevedad no alcanza +quien con engaños pretende. + + +[ESCENA XIV] + +Sale BUITRAGO. + +[BUITRAGO y JULIA.] + +JULIA. Anarda ¿fuése? + +BUITRAGO. Imagina +cada caballo español, +según con ella camina, +que lleva en el coche al sol, +y que es nube la cortina. + +JULIA. ¿Viene Alarcón? + +BUITRAGO. Al momento +me respondió que venía. (_Vase_.) + +JULIA. Sus pasos son los que siento, +pues se alegra el alma mía +y se turba el pensamiento. + + +[ESCENA XV] + +Salen GARCIA y HERNANDO. + +[JULIA, GARCIA y HERNANDO.] + +GARCIA. Sujeto a vuestro mandado +vengo a ver lo que queréis: +nada me encubra el cuidado, +pues me confieso obligado +a la merced que me hacéis. + +JULIA. Gloria ilustre de Alarcón, +este cuidado que os muestro +no os pone en obligación, +porque por mi honor, el vuestro +procuro en esta ocasión. +Casarse con vos intenta +mi prima, que hacer pretende +a vos y a su sangre afrenta; +y como en ella me ofende, +tomo el remedio a mi cuenta. +Del vuestro pende mi honor, +y aunque para defendello, +casado, tendréis valor, +viendo el peligro, es mejor +evitallo que vencello. + +GARCIA. ¿Posible es que sólo el celo +de lo que apenas os toca +os causa tanto desvelo? +Más viva causa recelo +que a tal cuidado os provoca. + +JULIA. (_Ap_. Temblando está mi edificio; +esfuércelo otra invención.) +Parte es celo, parte oficio +que paga la obligación +en que me ha puesto Mauricio. +A su ruego lo he intentado, +y porque mi honor mejora; +y no habiéndolo alcanzado, +a ser tema viene agora +lo que fué razón de estado. +Pero ¿qué sirve que os cuente +la causa? El efeto ved +a vuestro honor conveniente; +si es buena el agua, bebed +sin preguntar por la fuente. +Yo os digo, Alarcón, verdad, +la causa cual fuere sea: +después, de vos os quejad; +sólo en el Príncipe emplea +Anarda su voluntad. +No os mueva el falso favor +de aquel honesto fingir, +porque su intento traidor +es, con vuestra mano, abrir +las puertas a ajeno amor. +Y porque sepáis, García, +si apresuran vuestro daño +(que esto a vos sólo podía +decirse) (_Ap_. con este engaño +he de hacer gran batería), +Anarda a cierto lugar +parte agora, igual al viento, +adonde la fué a esperar +su Alteza, para trazar +el fin deste casamiento. + +GARCIA. ¡Que un pensamiento traidor +quepa en sangre principal! + +JULIA. Como eso puede el amor, +pues que te prevengo el mal, +prevén remedio a tu honor. + +GARCIA. El no casarme con ella +es el remedio. + +JULIA. Alarcón, +si él llega a mandallo, y ella +da la mano, ¿qué razón +has de dar de no querella, +y más cuando tu de amor +a Anarda muestras has dado? +Viéndote así retirar, +¿por fuerza no han de pensar +que su intención te he contado? +Pues mira tú si es razón +que con el bien que te he hecho +granjee su indignación. + +GARCIA. No cabe en mi noble pecho +ingrata imaginación. + +JULIA. Y por tí también es justo +que algún ímpetu violento +temas del Príncipe injusto, +o porque no haces su gusto, +o porque sabes su intento. +Si ve su pecho real +que sabes falta tan grave +dél, teme un odio mortal; +porque todos quieren mal +a quien sus delitos sabe. + +GARCIA. Ya que a mi incauto navío +mostraste con pecho fiel +el fiero oculto bajío, +sólo en tu valor confío, +Julia, que lo libres dél. +Aconséjame. + +JULIA. El consejo +edad y prudencia quiere. + +GARCIA. Mi amor en tus manos dejo; +que al más sabio y al más viejo +tu claro ingenio prefiere. + +JULIA. Pues tanto te satisface +mi voluntad conocida, +que en tu bien discursos hace, +digo que la diestra herida +de la misma herida nace. +Si te ofenden con casarte, +el casarte te defienda; +busca a quien pueda igualarte, +y antes que el Príncipe entienda +que se trata, has de obligarte. + +GARCIA. ¡Fuerte remedio! + +JULIA. Violento; +mas pídelo el mal cruel, +y un honrado pensamiento +fácil arriesga el contento, +si aguarda el honor con él. + +GARCIA. ¡Ay cielos! ¿Tanto rigor?... + +JULIA. (_Ap_.) Ayude amor mi esperanza. + +GARCIA. ¿Con hombre de mi valor? +¿Esto es corte? ¿Esto es privanza? +¿Esto honra? + +JULIA. (_Ap_.) ¿Y esto amor? + +GARCIA. ¿Cómo quieres que halle yo +mujer?... + +JULIA. Si se determina +tu pecho a lo que me oyó, +quien el remedio ordenó +te dará la medicina. + +GARCIA. ¿Mujer igual a quien soy +me darás? + +JULIA. Digo que sí. + +GARCIA. Pues determinado estoy. + +JULIA. ¿Dirás que es igual a ti, +si igual a mí te la doy? + +GARCIA. Y que excede a mi deseo. + +JULIA. Pues en tí, noble Alarcón, +tan ilustres glorias veo, +que a la mayor presunción +pueden dar honroso empleo. +Mas cuando en casar contigo, +mucho de mi honor perdiera, +que diera la mano digo, +si de esa suerte saliera +con el intento que sigo. + +GARCIA. ¿Qué dices? + +JULIA. ¿De qué te alteras? + +GARCIA. ¿Agora das en probarme? + +JULIA. Las causas que consideras +me fuerzan; mas ¿obligarme +tú por ti no merecieras? + +GARCIA. (_Ap_. Grandes malicias advierto: +mucho me da que entender +aqueste nuevo concierto. +Si me quiere esta mujer, +el engaño he descubierto, +yo lo veré.) Mi esperanza +de un favor tan soberano +teme el engaño o mudanza. + +JULIA. ¿Darás crédito a la mano, +si la lengua no lo alcanza? + +GARCIA. ¡Cuánto estimara tu intento, +a ser hijo del amor! + +JULIA. Basta; no me dés tormento; +no engendra solo el honor +tan resuelto pensamiento. + +GARCIA. ¿Luego en efeto me quieres? +Díme, por Dios, la verdad. + +JULIA. ¡Qué discreto, Alarcón eres! +No dicen más las mujeres +de mi estado y calidad. + +GARCIA. ¿Pues y Don Juan? ¿Qué diría? +Que sé que te quiere bien. + +JULIA. Eso a mi cuenta, García. + +GARCIA. Corre a la mía también, +porque de mí se confía. + +JULIA. Don Juan sólo se entretiene, +porque al Príncipe acompaña +cuando a ver a Anarda viene; +mas ni mi favor le engaña, +ni es amor el que me tiene. +Y cuando me tenga amor +con que te obligue a lealtad, +mira si se está mejor +el conservar su amistad +que dar remedio a tu honor. +Si no le piensas callar +lo que hemos tratado aquí, +tu intención ha de estorbar; +que ha de querer agradar +más al Príncipe que a ti, +y no es razón que lo intentes +en mi daño. + +GARCIA. En todo hallo +montañas de inconvenientes. + +JULIA. Los del honor son urgentes. + +GARCIA. Déjame por hoy pensallo. + +JULIA. El remedio que te doy, +consiste en la brevedad. + +GARCIA. Ya de eso advertido voy, +y de que a tu voluntad, +obligado, Julia, estoy. (_Vase_.) + +JULIA. Grandes cosas he emprendido, +y mis enredos extraños +lo posible han excedido; +mas quien de amor no ha sabido +no condene mis engaños. +Buitrago. + + +[ESCENA XVI] + +Sale BUITRAGO. + +[JULIA y BUITRAGO.] + +BUITRAGO. Señora. + +JULIA. Id +donde mi prima os aguarda, +y que se venga decid. + +BUITRAGO. En el Soto está. + +JULIA. Y si Anarda +algo os pregunta, advertid... (_Vanse hablando_.) + +[_Calle.--Es de noche_.] + + +[ESCENA XVII] + +Sale HERNANDO, de noche. + +[_Contando las horas que da un reloj_.] + +Dos, tres, cuatro, cinco, seis, +siete, ocho, nueve, diez, once. +¡Válgate Dios por mujer! +¿Has de venir esta noche? +¡Que a estas horas esté fuera +una doncella!¡Qué azotes! +¡Pobre coche el que una vez +una ballenata coge! +Piensa que el cochero es piedra +y los caballos de bronce, +y la noche, cuando viene, +lleva dos mil maldiciones. +¡Poh!¡Mal hubiesen los gatos +que dan algalia a estos botes! +Ya empiezan las cosas malas +de entre las once y las doce. +Como salen a tal hora +en otras partes visiones, +en Madrid por las narices +espantan diablos fregones. +¿Otro? ¡Mal haya la Arabia +que engendra tales olores! +Agora huele a adobado, +y es la quinta esencia entonces. +Coche suena; por la calle +sube de los Relatores... +¡Señor, señor! + + +[ESCENA XVIII] + +Sale GARCIA. [GARCIA y HERNANDO.] + +GARCIA. ¿Qué hay, Hernando? + +HERNANDO. Por acá, que viene un coche. + +GARCIA. ¿Si será Anarda? + +HERNANDO. La vuelta +da hacia su casa: paróse. +Mujeres son. + +GARCIA. Ello es cierto. +Claramente se conoce +que Julia dijo verdad. + +HERNANDO. ¡Dos solas, y a media noche! + + +[ESCENA XIX] + +Salen ANARDA e INÉS, con mantos. + +[ANARDA, INÉS, GARCIA y HERNANDO.] + +GARCIA. Escucha, Anarda. + +ANARDA. [_Acercándose a la puerta de su casa._] + ¿Quién es? +¡Hola! Una luz. + +GARCIA. No dés voces. +Alarcón soy. + +ANARDA. ¡Vos, señor! +¿Qué queréis? + +GARCIA. No te alborotes. + +ANARDA. ¿De qué, dónde vos estáis? +(_Tira Anarda a Inés con temor hacia sí_.) + +INÉS. [_Ap. a su ama._] +Ya entiendo. (_Ap_. El manto me rompe.) + +GARCIA. Perdonad mi grosería, +si lo es preguntar de dónde +viene sola y a estas horas +una doncella tan noble. + +ANARDA. Aunque para hablar no es este +tiempo ni lugar conforme, +aquel es tiempo y lugar +donde riesgo el honor corre. +Díjome Julia que el Rey +determinado dispone, +o que me entre en un convento +o que dé la mano al Conde, +y que esta tarde vendría +su gente por mí, con orden +de ejecutar este intento; +que con mi ausencia lo estorbe; +que ella, ausente yo, daría +traza como no se logre +el intento de Mauricio. +Aprobélo, tomé el coche, +y solas Inés y yo +nos fuimos al Soto, donde +un escudero de Julia +al anochecer llamóme. +Yo, que de espías del Rey +es fuerza que miedo cobre, +hasta las horas que veis +no quise salir del bosque. + +GARCIA. (_Ap_.) Con lo que a su prima oí, +esto ¿qué tiene que ver? +A Anarda llego a creer, +y a Julia también creí. +¡Ay de mí! ¿en qué ha de parar +la confusión de mi pecho? + +ANARDA. ¿No estás, señor, satisfecho? + +GARCIA. (_Ap_.) ¡Ah Dios! ¿Quién pudiera hablar? + +ANARDA. ¿No hablas? + +GARCIA.¿Tú fuiste, Anarda...? +(_Ap_. Por Dios que estoy por decillo.) +¿A verte?... ¿con el Sotillo?... + +ANARDA. ¿Qué dices? + +GARCIA. Digo que... Aguarda... +Que fuiste tú... + +ANARDA. ¿Adónde fuí? + +GARCIA. ¡Jesús, que priesa me das! + +ANARDA. ¿No ves que en la calle estás, +y que yo estoy mal aquí? + +GARCIA. Digo... (_Ap_. No puedo en efeto; +que si Anarda me ha mentido, +es darme por entendido +y descubrir el secreto.) + +ANARDA. Si pones en mi verdad +y en mi honor dudas, advierte +que yo en el satisfacerte +no pongo dificultad; +con que adviertas, Alarcón, +que la obligación entiendo +de quien me pide, no siendo +mi esposo, satisfación; +y te des por entendido +de lo que te da a entender +quien, no siendo tu mujer, +satisfacerte ha querido. + +GARCIA. ¿Tan torpe de entendimiento, +tan ciego piensas que soy, +que en tus tiernos ojos hoy +no te leyese el intento? +Y ¿tú decirme podrás +que no te he dicho mi pena, +que sólo el Príncipe enfrena +los intentos que me das? + +ANARDA. Que no ha de estorbarme, advierte, +lo que convenga a mi honor, +y eso supuesto, señor, +yo quiero satisfacerte. + +GARCIA. Luz es esta. + +INÉS. Julia viene. + +GARCIA. Y con ella la ocasión +con que la satisfación +puedo tener que conviene. + +ANARDA. Dí cómo. + +GARCIA. Díle que soy +el Príncipe, que, enojado, +incrédulo y porfiado, +celos pidiéndote estoy. +Que ella la verdad refiera; +y si concuerda contigo, +que estoy satisfecho digo. + +ANARDA. Soy contenta. + + +[ESCENA XX] + +Salen JULIA y BUITRAGO, con una luz; éntrase BUITRAGO +con la luz; embózase GARCIA. [ANARDA, JULIA, INÉS, GARCIA y HERNANDO.] + +ANARDA. Prima, espera. +Quita la luz. [_A Buitrago.] +[Éntrase Buitrago con una luz, y embózase Don +García._] + +JULIA. He bajado +a buscarte, prima, así, +porque ha gran rato que oí +el coche, y me dió cuidado. +(_Ap_. ¡Oh celos!) + +ANARDA. Me ha detenido +su Alteza... + +JULIA. (_Ap_.) Mi mal cesó. + +ANARDA. Que por correrme, corrió +la posta. + +JULIA. (_Ap_.) Amor lo ha traído. + +ANARDA. Díle, prima, lo que pasa; +que me ha encontrado a la puerta, +y es milagro no estar muerta, +según en celos se abrasa. +De dónde vengo le cuenta, +y a qué de casa salí. + +JULIA. Yo, señor, decir oí +que el Rey, vuestro padre, intenta +que Anarda la mano dé +a Mauricio, su enemigo, +o en un convento en castigo +de su resistencia esté, +y que hoy por ella enviaba +para ejecutarlo así; +yo al remedio me ofrecí, +si al rigor el cuerpo hurtaba. +Con esto al Soto partió, +donde la nueva ha esperado, +que Buitrago le ha llevado, +de que la fama mintió. + +ANARDA. ¿Estás satisfecho? + +GARCIA. Sí. + +ANARDA. Prima, ¿y nuestro tío? + +JULIA. Ya +entregado al sueño está. + +ANARDA. Pues sube; que voy tras ti. + +JULIA. Sin temer el menor daño +puedes hablar hasta el día. +(_Ap_. Quizá entre tanto García +vendrá a confirmar mi engaño.) (_Vase_.) + + +[ESCENA XXI] + +[GARCIA, ANARDA, HERNANDO, INÉS.] + +GARCIA. ¿Quién creyera que mentía +tan bien compuesta invención? + +ANARDA. Ya te di satisfación. + +GARCIA. Como tuya, Anarda mía. + +ANARDA. ¿Qué determinas? + +GARCIA. Rendir +a tu gusto mi albedrío. + +ANARDA. Dichosa yo si eres mío. + +GARCIA. Nada lo puede impedir. + + +[ESCENA XXII] + +Salen DON JUAN y EL PRINCIPE, de camino; GERARDO. + +[ANARDA, INÉS, EL PRINCIPE, DON JUAN, GARCIA, GERARDO, +HERNANDO; luego BUITRAGO.] + +JULIA. Rendidas quedan las postas. + +PRINCIPE. Tal ha picado el amor. + +JUAN. ¡La casa de Anarda abierta! + +PRINCIPE. Sí; que estaba ausente yo. + +JUAN. Tras la puerta hay una luz. +¿Entraremos? + +PRINCIPE. Ciego estoy, +y la novedad obliga, +si convida la ocasión. + +JUAN. Aquí hay gente. ¿Quién va allá? + +GARCIA. Don Juan y el Príncipe son. + +ANARDA. Sacad, Buitrago, esa luz. (_Saca la luz_.) + +PRINCIPE. ¿Es Anarda? + +ANARDA. Sí, señor. + +PRINCIPE. ¿Quién está contigo? + +GARCIA. ¿Quién +puede estar, sino Alarcón, +si por guardia vigilante +vuestra Alteza me dejó? + +PRINCIPE. ¡En el zaguán y a tal hora, +solos y a escuras los dos! + +GARCIA. En este punto, de fuera, +señor, Anarda llegó, +y yo, que estaba en espía +con los celos de tu amor, +de venir tan tarde estaba +preguntando la ocasión. + +PRINCIPE. [_Ap. a él._] Rabio, Don Juan. + +JUAN. [_Ap_.] Disimula. + +PRINCIPE. El seso perdiendo estoy. + +JUAN. Toma de Julia el consejo: +de dos daños el menor. +Dala por esposa al Conde, +y, aunque con esa pensión, +verás fin en tu deseo, +y no en el suyo estos dos. + +PRINCIPE. Gerardo, busca a Mauricio, +y dí que lo llamo yo. (_Vase Gerardo_.) + + +[ESCENA XXIII] + +Salen JULIA y DON DIEGO. + +[ANARDA, JULIA, INÉS, EL PRINCIPE, DON JUAN, GARCIA, DON +DIEGO, HERNANDO, BUITRAGO.] + +JULIA. ¡En esta casa su Alteza! + +DIEGO. ¿Qué novedades, señor, +a tal exceso os obligan? + +PRINCIPE. Noble Don Diego Girón, +para evitar los disgustos +que hay entre Mauricio y vos, +quiero dar esposo a Anarda, +y hacer estas paces yo. + +DIEGO. De vuestra mano real +es, señor, tan noble acción. + +ANARDA. ¿Con quién, señor me casáis? + +PRINCIPE. Al Conde, Anarda, te doy. + +ANARDA. Para hacer así las paces, +menester no érades vos; +que ya fuera mi marido, +si hubiera querido yo. +Hacer lo que otro no puede +es milagro del valor: +y así, pues hacer las paces +el vuestro nos prometió, +y cumplirlo es imposible +si al Conde la mano doy; +para que cumplir podáis +tan precisa obligación, +a Garci-Ruiz la mano +con vuestra licencia doy. + +PRINCIPE. [_Ap. con Don Juan._] +Arrojóse. + +JUAN. Él no querrá; +que es leal, y ve tu amor. + +PRINCIPE. [_A Anarda_.] ¿Sabes que querrá García? + +GARCIA. Si quisiera a Anarda yo +de suerte, que mi mal diera +a la envidia compasión, +no me casara, no siendo +con vuestro gusto, señor. + +PRINCIPE. ¡Qué bien dijiste, Don Juan! +Vos, García, sois quien sois, +y sois mi primer amigo +y mi privado mayor. + +GARCIA. Al Príncipe, Anarda, debes +esta mano que te doy; +porque, a no querer su Alteza, +no me obligara tu amor. + +PRINCIPE. ¿Qué decís? + +GARCIA. Vos ¿no queréis +casalla? + +PRINCIPE. ¿Yo? + +GARCIA. Sí, señor. + +PRINCIPE. Con el Conde. + +GARCIA. Con el Conde; +pero si habéis dicho vos +que vuestro mayor amigo +y mayor privado soy, +lo que dábades al Conde, +¿cómo puedo pensar yo +que me lo neguéis a mí? + +HERNANDO. +(_Ap_.) Concluyólo, vive Dios. + +PRINCIPE. Sofísticos argumentos +en el vasallo, Alarcón, +arguyen claras malicias, +sin disculpar el error. +Idos luego a vuestra tierra, +porque nunca bien sirvió +el que con su dueño arguye. + +GARCIA. Puesto que el vivo dolor +de haberos dado disgusto +me atraviesa el corazón, +vuestro mandado obedezco, +y por él gracias os doy, +pues que trueco al bien de Anarda +los males de la ambición. + +JUAN. Señor, mira que García... +y su valor... + + (_Hablan los dos en secreto._) + +PRINCIPE. Siempre vos... + +JULIA. Al fin, necio ¿de su Alteza +perder quisiste el favor? + +GARCIA. Perdílo ganando a Anarda; +_favores del mundo_ son. + +PRINCIPE. Vos lo pedís, y García +tiene disculpa en su error. + +JUAN. Alarcón, ya de su Alteza +tengo alcanzado el perdón. + +GARCIA. Su benigno pecho alaben +cuantos gozan luz del sol. + +HERNANDO. +Tantas vueltas en un día, +¿cuándo fortuna las dió? + +JUAN. Julia, cumplid la palabra +que me distes. + +PRINCIPE. Siendo yo +el padrino, bien podéis. + +JULIA. Ya es forzoso; vuestra soy. + +BUITRAGO. El Conde viene. + +HERNANDO. ¡A buen tiempo! + + +[ESCENA XXIV] + +_Sale el Conde_. + +[ANARDA, JULIA, INÉS, EL PRINCIPE, EL CONDE, DON JUAN, +GARCIA, DON DIEGO, GERARDO, HERNANDO, BUITRAGO.] + +CONDE. Aunque sin salud, señor, +salí luego a obedeceros. + +PRINCIPE. Yo mismo el tercero soy +para que le deis la mano, +Conde, a Don Diego Girón. + +CONDE. Pensé que a Anarda. + +PRINCIPE. Ya Anarda +es esposa de Alarcón; +y no os pese, que a fe mía +que os ha importado el honor. + +CONDE. Pues Vuestra Alteza lo manda, +soy su amigo. + +DIEGO. Vuestro soy. +Y _los favores del mundo_ +dan fin, y piden perdón. + + * * * * * + + + + +CORRIGENDA. + + +La indicación de escena al principio del acto tercero, que dice +"La calle frente a la casa de Anarda", debería decir: "Sala en +la casa de Anarda". + +Sobre rimas probablemente equivocadas, véase la nota al pie +de la página 106. + +ERRATAS. (ya corregidos) + +Página Línea Dice Debe decir + +18 29 situacinoes situaciones + +19 28 nostoros nosotros + +30 10 alcalde alcaide + +34 14 albrooto alboroto + +42 17 hazaañas hazañas + +47 2 que un si un + +68 13 portuna fortuna + +79 17 el Príncipe al Príncipe + +89 25 ya y a + +90 28 si viniere si mi tío viniere + +92 2 Cunado Cuando + +95 24 diréeos diréos + +115 20 vidrio vidro + +117 19 essento esento + +119 6 Por la (suprímase) + + + + + +End of Project Gutenberg's Los favores del mundo, by Juan Ruiz de Alarcón + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS FAVORES DEL MUNDO *** + +***** This file should be named 18580-8.txt or 18580-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/1/8/5/8/18580/ + + +Produced by Chuck Greif, Stan Goodman, Miranda van de Heijning, +and the Online Distributed Proofreaders Europe team +at http://dp.rastko.net + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. 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