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+Project Gutenberg's Filosofia Fundamental, Volumen III, by Jaime Balmes
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+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+Title: Filosofia Fundamental, Volumen III
+
+Author: Jaime Balmes
+
+Release Date: March 13, 2006 [EBook #17974]
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+Language: Spanish
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+Character set encoding: ISO-8859-1
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFIA FUNDAMENTAL, VOLUMEN III ***
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+Produced by PM Spanish, Guido Royackers and the Online
+Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
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+
+
+FILOSOFÍA FUNDAMENTAL.
+
+por
+
+D. JAIME BALMES,
+PRESBÍTERO
+
+
+TOMO III.
+
+Segunda edicion.
+
+
+Barcelona:
+IMPRENTA DE A. BRUSI.
+Calle de las Libreterías n.º 4.
+1848.
+
+
+_Es propiedad del Autor._
+
+
+
+
+LIBRO CUARTO.
+
+DE LAS IDEAS.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+OJEADA SOBRE EL SENSUALISMO.
+
+
+[1.] Acabamos de tratar de las sensaciones, y vamos á ocuparnos de las
+ideas. Para hacer debidamente este tránsito, es necesario investigar
+antes, si hay en nuestro espíritu algo mas que sensaciones, si todos los
+fenómenos internos que experimentamos, son algo mas que sensaciones
+trasformadas.
+
+Salido el hombre de la esfera de las sensaciones, de esos fenómenos que
+le ponen en relacion con el mundo exterior, se encuentra con otro órden
+de fenómenos, igualmente presentes á su conciencia. No puede reflexionar
+sobre las sensaciones mismas, sin tener conciencia de algo que no es
+sensacion; no puede reflexionar sobre el recuerdo de las sensaciones, ó
+sobre la representacion interior de ellas, sin experimentar algo
+distinto de ese recuerdo y de esa representacion.
+
+[2.] Aristóteles dijo: «nada hay en el entendimiento que antes no haya
+estado en el sentido;» y las escuelas han repetido durante largos siglos
+el pensamiento del filósofo: «nihil est in intellectu quod prius non
+fuerit in sensu.» Así los conocimientos humanos procedian de lo exterior
+á lo interior. Descartes vino á invertir este órden, pretendiendo que
+debia procederse de lo interior á lo exterior; su discípulo Malebranche
+hizo mas: en su concepto, le conviene al entendimiento encerrarse en lo
+interior, no comunicar con lo exterior sino lo menos posible; segun él,
+no hay aliento mas nocivo á la salud intelectual que el del mundo de los
+sentidos; las sensaciones son un perenne manantial de error; y la
+imaginacion es una hechicera tanto mas peligrosa cuanto que tiene su
+habitacion á la puerta misma del entendimiento, donde le espera para
+arrastrarle, con su belleza seductora y brillantes atavíos.
+
+[3.] Locke quiso rehabilitar el principio de Aristóteles sujetándole á
+la piedra de toque de la observacion: pero á mas de la sensacion admitió
+la reflexion, y convino en reconocer al alma facultades innatas. Su
+discípulo Condillac no se limitó á esto: segun él, todos los actos de
+nuestra alma no son mas que sensaciones trasformadas; opina que, en vez
+de distinguir como Locke dos orígenes de nuestras ideas, el sentido y la
+reflexion, seria mas exacto no reconocer mas que uno; ya porque la
+reflexion no es en su principio sino la sensacion misma, ya porque la
+reflexion es mas bien el canal por donde pasan las ideas que vienen de
+los sentidos, que nó el manantial de ellas. (_Estracto razonado del
+Tratado de las sensaciones. Resúmen de la primera parte_).
+
+El juicio, la reflexion, los deseos, las pasiones, no son mas en
+concepto de Condillac, que la sensacion trasformada de diferentes modos.
+Por esta razon, le parece inútil el suponer que el alma recibe
+inmediatamente de la naturaleza todas las facultades de que está dotada.
+La naturaleza nos da órganos para advertirnos, por medio del placer, lo
+que debemos buscar, y por el dolor, lo que debemos huir; pero se detiene
+aquí, y deja á la experiencia el cuidado de hacernos contraer hábitos, y
+acabar la obra que ella ha comenzado. (_Tratado de las sensaciones.
+Prefacio_).
+
+[4.] A la vista de este sistema, en que no se otorgan al alma ni
+siquiera facultades naturales, y se consideran las que posee, como un
+simple efecto de las sensaciones, se nota desde luego la contradiccion
+en que incurre su autor, cuando en el mismo lugar se declara
+ocasionalista, pretendiendo que las impresiones de la organizacion no
+son mas que la ocasion de nuestras sensaciones. ¿Puede darse facultad
+natural mas inexplicable que la de ponerse en relacion con objetos que
+no producen las sensaciones, y que son con respecto á ellas una mera
+ocasion? Si al alma se le concede esta facultad, ¿qué inconveniente hay
+en admitir las otras? ¿No es una facultad natural, y muy singular, la
+de sentir por medio de causas que no pueden obrar sino ocasionalmente?
+En este caso ¿no se atribuye al alma una facultad natural de producirse
+ella misma las sensaciones, con ocasion de las impresiones orgánicas, ó
+no se la supone en relacion inmediata con otro ser superior que se las
+produzca? ¿Por qué esa actividad interna, ó esa receptividad, no puede
+aplicarse á las ideas? ¿Por qué no se han de admitir en el alma otras
+facultades innatas? ó mas bien ¿por qué se dice que no se las supone,
+cuando se comienza por suponerlas?
+
+Condillac, tan enemigo de hipótesis y sistemas, es eminentemente
+hipotético y sistemático. Concibe el orígen y la naturaleza de las ideas
+á su modo; y á este modo de concebirlas quiere que todo se adapte. Para
+dar una idea de las opiniones de Condillac y combatirlas con buen
+resultado, al mismo tiempo que con cumplida lealtad, examinaré
+brevemente los fundamentos de la obra en que mas se complace el autor,
+lisonjeándose de haber dado á su doctrina el mayor grado de claridad y
+certeza: el _Tratado de las sensaciones_.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+LA ESTATUA DE CONDILLAC.
+
+
+[5.] Supone Condillac una estatua á la cual anima sucesivamente,
+concediéndole un sentido despues de otro; y comenzando por el olfato
+dice: «Los conocimientos de nuestra estatua, limitada al sentido del
+olfato, no pueden extenderse sino á los olores: no puede tener ideas de
+extension, ni de figura, ni de nada que esté fuera de ella, ni otras
+sensaciones como el color, el sonido, el sabor.» (Cap. 1). Si á la
+estatua no se le concede, como la hipótesis lo exige, ninguna actividad,
+ninguna facultad, excepto la de sentir el olor, es cierto que no podrá
+tener ninguna otra idea, ni sensacion; y aun se puede añadir, que la
+sensacion del olor no será para ella ninguna idea.
+
+«Si le presentamos una rosa, continúa Condillac, será para nosotros una
+estatua que siente una rosa; mas para sí misma, solo será el mismo olor
+de la rosa. Será pues olor de rosa, de clavel, de jazmin, de violeta,
+segun los objetos que obrarán sobre su órgano; en una palabra; los
+olores con respecto á ella, no son mas que sus modificaciones propias ó
+maneras de ser, y no podria creerse otra cosa, siendo estas las únicas
+sensaciones de que es susceptible.»
+
+[6.] Si bien se observa, ya en los primeros pasos, se hace dar á la
+estatua un gran salto. A vueltas de la aparente simplicidad del fenómeno
+sensible, se introduce ya uno de los actos que suponen el entendimiento
+muy desarrollado: la reflexion. Ya la estatua se cree algo, se cree
+olor; ya se le atribuye pues la conciencia del _yo_, comparativamente á
+la impresion que recibe; ya se le hace emitir una especie de juicio, en
+que afirma la identidad del _yo_ con la sensacion. Esto es imposible, si
+no hay mas que la sensacion enteramente sola. Entonces no hay ni puede
+haber nada mas que aquella impresion puramente pasiva. Es un fenómeno
+aislado, sobre el cual no hay reflexion de ninguna clase; la estatua no
+tiene otra conciencia de sí misma que esta sensacion; pero esta
+conciencia no es digna de tal nombre en el órden reflexivo. La hipótesis
+de Condillac, aplicada en todo rigor, no ofrece mas que un fenómeno que
+no puede conducir á nada; desde el momento en que sale de la sensacion
+para desenvolverla, admite en el espíritu una actividad distinta y muy
+diferente de la sensacion, y arruina todo su sistema.
+
+La estatua limitada á la sensacion del olor, no se creerá olor; esta
+creencia es un juicio, supone comparacion, y nada de esto se halla en el
+fenómeno sensible, considerado en toda su pureza, como lo exige la
+hipótesis de Condillac. Este filósofo comienza sus investigaciones
+analíticas, introduciendo condiciones, que él mismo supone eliminadas:
+quiere explicarlo todo, con la sensacion sola; y desde sus primeros
+pasos, combina esta sensacion con operaciones de un órden diferente.
+
+[7.] La capacidad de sentir aplicada á la impresion recibida, la llama
+Condillac atencion. Si no hay mas que una sensacion, no habrá mas que
+una atencion; pero si las sensaciones se suceden con variedad dejando
+rastro en la memoria de la estatua, cuando se presente una nueva
+sensacion, la atencion se dividirá entre la actual y la pasada. La
+atencion dirigida simultáneamente á dos sensaciones, es la comparacion.
+Con la comparacion se percibirán las semejanzas ó diferencias; esta
+percepcion es el juicio. Todo esto se hace con sensaciones solas; luego
+la atencion, la memoria, la comparacion, el juicio, no son mas que la
+sensacion trasformada. En apariencia nada mas sencillo, mas claro, mas
+verdadero; en realidad nada mas confuso, mas falso.
+
+[8.] Por el pronto, la definicion de la atencion es inexacta. La
+capacidad de sentir, por el mero hecho de estar en ejercicio, se halla
+aplicada á la impresion: no se siente, cuando la facultad sensitiva no
+está en ejercicio; y no está en ejercicio, si no está aplicada á la
+impresion. En este concepto, la atencion no seria mas que el acto de
+sentir: toda sensacion seria atencion; y toda atencion sensacion: nadie
+ha dado jamás á estas palabras semejante significado.
+
+[9.] La atencion es la aplicacion del ánimo á alguna cosa: y esta
+aplicacion supone el ejercicio de una actividad, concentrada sobre un
+objeto. Cuando el espíritu se halla enteramente pasivo, no atiende,
+hablando con propiedad; y respecto de las sensaciones, hay atencion,
+cuando por un acto reflejo conocemos que sentimos. Si no hay este
+conocimiento, no hay verdadera atencion, y sí únicamente sensacion mas ó
+menos viva, segun el grado con que está afectada nuestra sensibilidad.
+Si á las sensaciones muy vivas, se las quiere llamar atencion, el uso de
+la palabra será impropio; cabalmente, los que sienten con mas viveza,
+suelen distinguirse por su falta de atencion. La sensacion es la
+afeccion de una facultad pasiva; la atencion es el ejercicio de una
+actividad; y así es que los brutos no participan de ella, sino en cuanto
+encierran un principio de actividad para dirigir á un objeto determinado
+sus facultades sensitivas.
+
+[10.] La percepcion de la diferencia de los olores de rosa y de clavel,
+¿es una sensacion? Si se me dice que nó, infiero que el juicio no es la
+sensacion trasformada; pues no es ni siquiera sensacion; si lo es,
+entonces observo que si es la del clavel, ó la de la rosa, se sigue que
+con una sola de estas sensaciones, tendré la percepcion comparativa, lo
+que es absurdo. Si se me dice que es las dos juntas, contesto que esto,
+ó no significa nada para la cuestion, ó expresa un absurdo. Porque, si
+al decir que es las dos sensaciones juntas, se quiere dar á entender lo
+que significan las palabras en su rigor, tendremos una sensacion que
+será al mismo tiempo la de clavel y la de rosa, permaneciendo aquella
+distinta de esta, por exigirlo así la comparacion. Pero si se quiere dar
+á entender que las dos sensaciones existen juntas, nada adelantamos,
+pues esto lo dábamos ya por supuesto; y la dificultad estaba en explicar
+cómo la coexistencia producia la comparacion y el juicio, ó sea la
+percepcion de la diferencia.
+
+La sensacion de clavel no es mas que sensacion de clavel, y la de rosa,
+de rosa. Desde el momento que se las compara, y se supone en el espíritu
+un acto por el cual percibe la diferencia, se le atribuye algo mas que
+la pura sensacion, se le añade una facultad distinta de la de sentir,
+esto es, la de comparar las sensaciones y apreciar sus semejanzas y
+diferencias.
+
+[11.] Esa comparacion, esa fuerza intelectual que lleva los dos extremos
+á un terreno comun, sin confundirlos; que ve el punto en que se tocan, y
+el en que se separan, que falla por decirlo así entre ellos, es distinto
+de la sensacion; es efecto de una actividad de otro órden: su desarrollo
+dependerá de las sensaciones como de una condicion _sine qua non_, como
+de causas excitantes; pero nada tiene que ver con las sensaciones
+mismas, es esencialmente distinta de ellas, no puede confundirse con
+ellas, sin destruir la idea de la comparacion, sin hacerla imposible.
+
+No hay juicio posible, sin las ideas de identidad ó semejanza; y estas
+ideas no son sensaciones. Las sensaciones son hechos particulares que no
+salen de su esfera, que no se aplican de un caso á otro; las ideas de
+identidad y semejanza envuelven algo de comun, que se aplica á muchos.
+
+[12.] ¿Qué le sucederá pues á un ser limitado á la facultad de
+experimentar varias sensaciones? Las tendrá sin compararlas. Cuando
+sentirá de un modo, no sentirá de otro, la una sensacion no será la
+otra, es cierto; pero el ser sensible no se dará cuenta de la variedad.
+Las unas sensaciones vendrán en pos de las otras, sin ser comparadas
+entre sí. Aun suponiendo la memoria de ellas, esa memoria no será mas
+que una repeticion de las mismas, con menos intensidad. Si se admite que
+el ser sensible las compara, y que percibe sus relaciones de identidad ó
+distincion, de semejanza ó diferencia; se admiten ya una serie de actos
+reflejos, que no son sensaciones.
+
+[13.] Ni la memoria de las sensaciones propiamente dicha, puede
+explicarse por ellas solas; y en esto se equivoca tambien Condillac. La
+sensacion de olor de rosa que la estatua recibió ayer, puede recordarla
+hoy; pero este recuerdo puede ser de dos maneras: 1.º reproduciéndose
+interiormente la sensacion sin ninguna causa externa, y sin ninguna
+relacion á tiempo pasado, ni por consiguiente á la existencia anterior
+de una sensacion semejante; entonces el recuerdo no es para la estatua
+un recuerdo propiamente dicho, solo es una sensacion mas ó menos viva;
+2.º reproduciéndose con relacion á una existencia de la misma, ú otra
+semejante en un tiempo anterior, en lo que consiste esencialmente el
+recuerdo; y entonces ya hay algo mas que sensacion: hay las ideas de
+sucesion, de tiempo, de anterioridad, de identidad ó semejanza, todas
+muy distintas de la sensacion, y no solo distintas sino separables.
+
+Dos sensaciones enteramente distintas pueden referirse á un mismo tiempo
+en la memoria; el tiempo pues será idéntico y las sensaciones distintas.
+La sensacion puede existir sin recuerdo del tiempo en que antes existia,
+y hasta sin ningun recuerdo de que haya existido; luego la sensacion no
+envuelve la relacion del tiempo; luego estas son cosas distintas, muy
+diferentes; luego se engaña Condillac, cuando quiere explicar la memoria
+de las sensaciones por sensaciones puras.
+
+[14.] Las reflexiones anteriores arruinan enteramente el sistema de
+Condillac. O admite algo mas que sensaciones ó nó; si lo primero, peca
+contra su supuesto principal; si lo segundo, no le es posible explicar
+ninguna idea abstracta, ni aun la memoria sensitiva; se verá pues
+reducido á admitir con Locke la reflexion sobre las sensaciones, y por
+la misma razon, otras facultades del alma.
+
+[15.] Compréndese fácilmente lo que han sostenido algunos filósofos de
+que todas nuestras ideas vienen de los sentidos, entendiéndose que las
+sensaciones despiertan nuestra actividad interior, y ofrecen por
+decirlo así, los materiales á la inteligencia; pero no se comprende cómo
+se ha podido dar por cosa cierta, clara, sumamente sencilla, que en
+nuestro espíritu no hay mas que esos materiales, las sensaciones. Basta
+fijar un momento la atencion sobre nuestro interior para descubrir
+muchos fenómenos distintos de la sensacion, y varias facultades que nada
+tienen que ver con la sensitiva. Si Condillac se hubiese limitado á
+sostener que esas facultades para desenvolverse, han menester el sentir
+como una especie de excitacion, nada hubiera dicho que no fuera muy
+conforme á la sana filosofía; pero pretender que todo lo excitado, que
+todo lo desenvuelto, no es mas que el mismo principio excitante, y esto
+empeñarse en confirmarlo con la observacion, es contrariar abiertamente
+la observacion misma, es condenarse á no poder dar un paso en la
+explicacion de la actividad intelectual, so pena de apartarse del
+supuesto en que se estriba. Sin embargo, el autor del _Tratado de las
+sensaciones_ parece estar muy satisfecho de su sistema: impresion
+actual, hé aquí la sensacion; recuerdo de la sensacion, hé aquí la idea
+intelectual: esto si no es sólido es alucinador; con la apariencia de
+una observacion delicada, se detiene en la superficie de las cosas, y no
+fatiga al discípulo. Todo sale de la sensacion: pero es porque Condillac
+hace hablar á la estatua, del modo que á él le parece bien, sin atenerse
+á la hipótesis de la sensacion sola.
+
+[16.] Este sistema, á mas de su flaqueza filosófica, es funesto á las
+ideas morales. ¿Qué es la moral, si no hay mas ideas que las
+sensaciones? ¿Qué son los deberes, si todo se reduce á necesidades
+sensibles, á placer ó dolor? ¿Qué es de Dios, qué es de todas las
+relaciones del hombre para con Dios?
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+DIFERENCIA ENTRE LAS IDEAS GEOMÉTRICAS Y LAS REPRESENTACIONES SENSIBLES
+QUE LAS ACOMPAÑAN.
+
+
+[17.] Nuestras ideas intelectuales andan siempre acompañadas de
+representaciones sensibles. Esto hace que al reflexionar sobre aquellas,
+las confundimos con estas. Digo al reflexionar sobre ellas, mas nó al
+servirnos de ellas. Todos nos servimos muy bien de cada idea segun las
+circunstancias: el error está en el acto reflejo, nó en el directo.
+Conviene no perder de vista esta última observacion.
+
+[18.] Es poco menos que imposible que el geómetra piense en el
+triángulo, sin que divague por su imaginacion la semejanza del
+triángulo, tal como le ha visto mil veces en las láminas: y por este
+motivo, estará el geómetra inclinado á creer que la idea del triángulo
+no es mas que aquella representacion sensible. Si así fuese, se
+verificaria en la idea del triángulo lo que afirma Condillac, de que la
+idea no es mas que el recuerdo de la sensacion. En efecto, aquella
+representacion es la sensacion repetida; no hay entre las dos afecciones
+del alma mas diferencia, sino que la sensacion actual es causada por la
+presencia actual del objeto, y por tanto es mas fija y mas viva. En
+prueba de que la diferencia no es esencial, sino que solo está en el mas
+ó en el menos, se puede notar, que si la representacion imaginaria llega
+á un grado muy alto de viveza, no la distinguimos de la sensacion, como
+les sucede á los visionarios, y como todos lo experimentamos durante el
+sueño.
+
+[19.] No será difícil demostrar cuán diferentes son la idea del
+triángulo y su representacion imaginaria, si se atiende á los hechos
+siguientes.
+
+1.º La idea del triángulo es una: conviene á todos los triángulos de
+todos tamaños, y de todas especies. La representacion es múltipla, y
+varía en tamaño y en forma.
+
+2.º Mientras raciocinamos sobre las propiedades del triángulo,
+estribamos sobre una idea fija, necesaria; la representacion cambia
+incesantemente, sin alterarse la unidad de la idea.
+
+3.º La idea del triángulo de cada especie en particular, es clara,
+evidente, en ella vemos del modo mas luminoso sus propiedades; por el
+contrario la representacion sensible, es vaga, confusa; así apenas
+distinguimos el triángulo rectángulo del acutángulo ú obtusángulo de
+poca inclinacion. La idea corrige estos errores, ó mas bien prescinde de
+ellos; si se sirve de la figura imaginaria es como de un auxiliar: del
+mismo modo que al trazar las figuras en el papel, damos la demostracion,
+prescindiendo de que sean ó nó bien exactas, y hasta sabiendo que no lo
+son, y que es imposible que lo sean del todo.
+
+4.º La idea del triángulo es la misma para el ciego de nacimiento que
+para el hombre con vista: como lo prueba el que los dos la desenvuelven
+del mismo modo, en sus raciocinios y usos geométricos. La representacion
+es diferente; pues para nosotros, es una imágen de lo visto, lo que es
+imposible en el ciego. Este, al pensar en el triángulo, no tiene en su
+imaginacion la misma representacion sensible que nosotros, ni la puede
+tener; pues carece de todo lo que se refiere á la sensacion de la vista.
+Si el ciego tiene alguna representacion concomitante de la idea, ha de
+venirle del solo tacto; y para los triángulos de alguna extension cuyas
+tres líneas no pueden ser tocadas juntas, la representacion ha de ser
+una serie sucesiva de sensaciones del tacto, como el recuerdo de un
+pasaje de música es esencialmente una representacion sucesiva. En
+nosotros la representacion del triángulo es casi siempre simultánea;
+excepto el caso de triángulos muy grandes, mucho mayores que los que
+acostumbramos á ver; pues en este caso, particularmente cuando no hay
+costumbre de considerarlos, parece que necesitamos ir extendiendo
+sucesivamente las líneas.
+
+[20.] Lo que se ha dicho del triángulo, la mas sencilla de las figuras,
+puede aplicarse con mayor razon á todas las demás. Muchas de ellas no
+pueden ser representadas distintamente en la imaginacion, como se ve en
+las que constan de muchos lados; y aun el círculo, que en la facilidad
+de ser representado se acerca al triángulo, no podemos imaginarlo con
+tal perfeccion que le distingamos de una elipse cuyos dos ejes se
+diferencien poco entre sí.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+LA IDEA Y EL ACTO INTELECTUAL.
+
+
+[21.] Demostrado que las ideas geométricas no son las representaciones
+sensibles, resulta tambien demostrado de toda clase de ideas. Si en
+algunas podia haber dificultad, era sin duda en las relativas á la
+geometría, pues estas tienen objetos que se prestan á ser representados
+sensiblemente; cuando los objetos no son figurados, no pueden ser
+percibidos por ningun sentido; hablar entonces de representacion
+sensible, es incurrir en una contradiccion.
+
+[22.] Estas consideraciones tiran una línea divisoria entre el entender
+y el imaginar; línea que tiraron todos los escolásticos, línea que
+conservaron, y por decirlo así, marcaron mas Descartes y Malebranche,
+línea que comenzó á borrar Locke, y que hizo desaparecer Condillac.
+Todos los escolásticos reconocieron esta línea; pero así ellos como
+muchos otros emplearon un lenguaje que mal entendido, era muy á
+propósito para contribuir á borrarla. A toda idea la llamaron imágen del
+objeto; explicaron el acto de entender, cual si en el entendimiento
+hubiese una especie de forma que expresase el objeto, como el retrato
+delante de los ojos ofrece á estos la imágen de la cosa retratada. Este
+lenguaje dimana de la continua comparacion que naturalmente se hace
+entre el entender y el ver. Cuando los objetos no están presentes, nos
+valemos de retratos; y como los objetos en sí mismos no pueden estar
+presentes á nuestro entendimiento, se concibió una forma interior que
+hiciese las veces de un retrato. Por otra parte, las únicas cosas que se
+prestan á representacion propiamente dicha, son las sensibles; el único
+caso en que hallamos dentro de nosotros esa forma en que se retratan los
+objetos es el de la representacion imaginaria; y así era peligroso que á
+esta se le llamase idea, y á toda idea representacion imaginaria, en lo
+que consiste el sistema de Condillac.
+
+[23.] Santo Tomás llama á las representaciones de la imaginacion,
+_phantasmata_, y dice que mientras el alma está unida al cuerpo no
+puede entender sino _per conversionem ad phantasmata_, esto es, sin que
+preceda y acompañe al acto intelectual la representacion de la fantasía,
+que sirve como de material para la formacion de la idea, y de auxiliar
+para aclararla y avivarla. La experiencia nos enseña de continuo que
+siempre que entendemos, se agitan en nuestra imaginacion formas
+sensibles relativas al objeto que nos ocupa. Ya son las imágenes de la
+figura y color del objeto, si este los tiene; ya son las imágenes de
+aquellos con que se le puede comparar; ya son las palabras con que se
+expresa en la lengua que habitualmente hablamos. Así, hasta pensando en
+Dios, en el acto mismo en que afirmamos que es espíritu purísimo, se nos
+ofrece en la imaginacion bajo una forma sensible. Si hablamos de la
+eternidad, vemos al _anciano de días_, tal como lo hemos visto
+representado en los templos; si de la inteligencia infinita, nos
+imaginamos quizás un piélago de luz: si de la infinita misericordia, nos
+retratamos un semblante compasivo; si de la justicia, un rostro airado.
+Al esforzarnos por concebir algo de la creacion, se nos representa un
+manantial de donde brotan la luz y la vida, así como la inmensidad, la
+sensibilizamos tambien en una extension sin límites.
+
+La imaginacion acompaña siempre á la idea, mas no es la idea; y la
+prueba evidente é irrefragable de la distincion y diferencia de estas
+cosas, se halla en que si en el acto mismo de tener la imaginacion de
+un piélago de luz, de un anciano, de un rostro airado ó compasivo, de
+manantial, de extension etc. etc., se nos pregunta si Dios es algo de
+aquello, si tiene algo de parecido á nada de aquello, responderemos al
+instante que nó, que esto es imposible; lo que demuestra la existencia
+de una idea que nada tiene que ver con aquellas representaciones, y que
+esencialmente excluye lo que ellas incluyen.
+
+[24.] Lo dicho de la idea de Dios es aplicable á muchas otras. Apenas
+entendemos nada, sin que entre como un elemento indispensable la idea de
+relacion; ¿y cómo se representa la relacion? En la imaginacion de mil
+maneras, como punto de contacto de dos objetos, como hilos que los unen;
+pero ¿la relacion es algo de esto? nó. Al preguntársenos en qué
+consiste, ¿tenemos ni el menor asomo de duda de que pueda ser algo de
+esto? nó.
+
+[25.] El llamar á toda idea imágen, es un error, si se quiere concebir
+la idea como algo distinto del acto intelectual, y que se ponga delante
+del entendimiento, cuando este ha de ejercer sus funciones. Imágen es lo
+que representa, _como semejanza_; y yo pregunto, ¿cómo se sabe que
+exista esta representacion ó semejanza? ¿cómo se sabe que para entender,
+necesitamos una forma interior, que sea como un retrato del objeto? ¿Qué
+es retrato, cuando se sale del órden sensible? En el órden intelectual,
+hay semejanzas, pero nó en el sentido en que las tomamos en el órden
+material. Yo entiendo, otro hombre entiende tambien; en esto tenemos una
+semejanza, pues que se halla en el uno lo mismo que en el otro, nó
+idéntico en número, sino en especie. Pero esta semejanza es de un órden
+muy diferente de las sensibles.
+
+[26.] Al entender, conocemos lo que hay en el objeto entendido; pero no
+sabemos si esto se hace por el simple acto del entendimiento, sin
+necesidad de un medio representativo por la semejanza. Entendemos la
+cosa, nó la idea, y tanta dificultad encuentro en que el entendimiento
+perciba sin la idea, como en que la supuesta representacion se refiera
+al objeto. ¿Cómo es que mi idea se refiere á un objeto? si por sí misma,
+luego ella por sí sola, siendo puramente interior, se refiere á lo
+exterior, me pone en relacion con lo exterior sin necesidad de ningun
+intermedio. Lo que hace ella, tambien lo podrá hacer el acto intelectual
+por sí solo. Si la relacion de la idea con el objeto, me viene por otra
+idea, tengo sobre la intermedia la misma dificultad que sobre la
+primera. De todos modos siempre llegamos á un caso en que se hace la
+transicion del entendimiento al objeto sin intermedio.
+
+Si tengo á la vista un objeto imágen de otro desconocido, veré el objeto
+en sí mismo, pero sin conocer que tiene relacion de imágen, hasta que me
+lo digan; conoceré su realidad, mas nó su representacion. Lo propio
+sucederá en las ideas-imágenes: luego nada explican para hacer el
+tránsito del acto interior al objeto, pues no encontramos que ellos
+puedan hacer para sí, lo que se quiere que hagan para el entendimiento.
+
+[27.] En el acto intelectual hay algo misterioso que el hombre procura
+explicar de mil modos, sensibilizando lo que experimenta allá en su
+interior. De aquí tantas locuciones metafóricas; útiles, si solo se
+emplean para llamar y fijar la atencion, y darse á sí propio cuenta del
+fenómeno; nocivas á la ciencia, si sacándolas de estos límites, se
+olvida que son metáforas, y que jamás pueden confundirse con la
+realidad.
+
+Por la inteligencia vemos lo que hay en las cosas; experimentamos el
+acto perceptivo, pero al reflexionar sobre él andamos á tientas, como si
+en el manantial mismo de la luz hubiese una densa nube que nos impidiese
+verle con claridad. Así el firmamento está á veces inundado con la luz
+del sol, mientras el astro cercado de nubes se oculta á nuestros ojos,
+sin que podamos ni aun determinar su posicion en el horizonte.
+
+[28.] Una de las causas de la oscuridad en esta materia es el mismo
+esfuerzo que se hace por aclararla. El acto de entender es sumamente
+luminoso en su parte objetiva, pues por él vemos lo que hay en los
+objetos; pero en su naturaleza subjetiva, ó en sí mismo, es un hecho
+interno simple, que no puede explicarse con palabras. Esto no es una
+particularidad del acto intelectivo, conviene á todos los fenómenos
+internos. ¿Qué es ver, gustar, oir; qué es una sensacion, un
+sentimiento cualquiera? Es un fenómeno interno, del cual tenemos
+conciencia, que no podemos descomponer en partes explicando la
+combinacion de estas por medio de un discurso. Indicamos el fenómeno con
+una palabra, pero esta palabra nada significa para quien no le
+experimenta tambien, ó no le ha experimentado alguna vez. Todas las
+explicaciones del mundo no harian entender al ciego de nacimiento lo que
+es un color, ni al sordo lo que es un sonido.
+
+El acto intelectivo pertenece á esta clase: es un hecho simple que
+podemos _designar_, mas nó explicar. La explicacion supone varias
+nociones cuya combinacion se expresa en el discurso; en el acto
+intelectivo no las hay: cuando se ha dicho pensar ó entender, se ha
+dicho todo. Esta simplicidad no se destruye por la multiplicidad
+objetiva; tan simple es el acto con que se percibe un solo objeto, como
+otro con que se comparan dos ó mas. Si no es posible hacerlo todo en un
+acto, resultan muchos; pero al fin hay uno que se enlaza con ellos, ó
+los resume, mas nó un acto compuesto.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+COTEJO DE LAS IDEAS GEOMÉTRICAS CON LAS NO GEOMÉTRICAS.
+
+
+[29.] La idea es cosa muy diferente de la representacion sensible, pero
+tiene con ella relaciones necesarias que conviene examinar. Cuando digo
+_necesarias_, hablo únicamente del modo de entender de nuestro espíritu,
+y en su estado actual, prescindiendo de la inteligencia de otros
+espíritus y aun de la del humano, para cuando se halle sujeto á
+condiciones diferentes de las que le han sido impuestas en su presente
+union con el cuerpo. Tan pronto como salimos de la esfera en que se
+ejerce nuestra experiencia, es preciso que seamos sobrios en el
+establecimiento de proposiciones generales, guardándonos de aplicar á
+todas las inteligencias, calidades que tal vez solo convienen á la
+nuestra; y que quizás respecto de ella misma se variarán del todo,
+cuando pasemos á otra vida. Previas estas observaciones, muy importantes
+para deslindar cosas que hay peligro de confundir, examinemos las
+relaciones de nuestras ideas con las representaciones sensibles.
+
+[30.] Fijando la consideracion sobre la diferencia de los objetos á que
+se refieren nuestras ideas, ocurre desde luego una clasificacion de
+estas en geométricas y no geométricas. Las primeras, abarcan todo el
+mundo sensible en cuanto es percibido en la representacion del espacio;
+las segundas, se extienden á toda especie de seres, prescindiendo de que
+sean ó nó sensibles; aquellas suponen un elemento primitivo que es la
+representacion de la extension; y en las divisiones y subdivisiones en
+que se distribuyen, no ofrecen mas que la idea de la extension limitada
+y combinada de diferentes maneras; estas, nada ofrecen relativo á la
+representacion del espacio, y aun cuando se refieran á él, solo le
+consideran en cuanto numerado, por las varias partes en que se puede
+dividir. De aquí resulta una línea que en las matemáticas separa la
+geometría de la aritmética universal; pues aquella tiene por base la
+idea de extension, cuando esta solo considera el número, ya sea
+determinadamente como en la aritmética propiamente dicha, ya
+indeterminadamente, como en el álgebra.
+
+[31.] Aquí es de notar la superioridad que las ideas no geométricas
+tienen sobre las geométricas. En los dos ramos de las matemáticas,
+aritmética universal y geometría, se echa de ver esta superioridad de
+una manera evidente. La geometría necesita á cada paso el auxilio de la
+aritmética, y esta jamás necesita el auxilio de la geometría. Se podrian
+tratar todos los ramos de la aritmética y álgebra, desde sus nociones
+mas elementales hasta sus complicaciones mas sublimes, sin mezclar para
+nada la idea de la extension, y por consiguiente sin hacer uso de
+ninguna idea geométrica. Hasta el cálculo infinitesimal, nacido en
+cierto modo de consideraciones geométricas, se ha emancipado de estas, y
+se ha constituido en un cuerpo de ciencia del todo independiente de la
+idea de extension. Por el contrario, la geometría ha menester desde sus
+primeros pasos, del auxilio de la aritmética. La comparacion de los
+ángulos, punto fundamental en la ciencia geométrica, no se hace sin
+medirlos; y la medida se refiere á un arco de la circunferencia dividido
+en cierto número de grados que se pueden contar: hénos aquí en la idea
+del número, en la operacion de contar, esto es, en el terreno de la
+aritmética.
+
+La misma prueba de superposicion, no obstante su carácter eminentemente
+geométrico, necesita la numeracion, en cuanto se haga una superposicion
+repetida. Si se comparan dos arcos enteramente iguales, demostrando esta
+igualdad por medio de la superposicion, no necesitamos la idea del
+número; pero si comparamos dos arcos desiguales con la mira de apreciar
+la relacion de su cantidad y empleamos el método de superponer el menor
+al mayor, repetidas veces, ya _contamos_, ya empleamos la idea de
+_número_ y nos hallamos otra vez en el terreno de la aritmética. Al
+comparar entre sí los radios de un círculo, sacamos su igualdad por el
+método de superposicion, prescindiendo de la idea de número; pero si nos
+proponemos conocer la relacion del diámetro á los radios, nos valemos
+de la idea de _dos_ diciendo que el diámetro es duplo del radio, y
+entramos otra vez en los dominios de la aritmética. A medida que se
+adelanta en la combinacion de las ideas geométricas, se van empleando
+mas y mas las aritméticas. Así en el triángulo entra por necesidad la
+idea del número _tres_; y en una de sus propiedades esenciales entran la
+de _suma_, la de _tres_ y la de _dos_: la _suma_ de los _tres_ ángulos
+de un triángulo es igual á _dos_ rectos.
+
+[32.] No se crea que la idea del número pueda ser reemplazada por la
+intuicion sensible de la figura cuyas propiedades y relaciones se trata
+de averiguar. Esta intuicion en muchos casos es imposible, como se ve
+cuando se habla de figuras de muchos lados. Fácilmente nos representamos
+en la imaginacion un triángulo y hasta un cuadrilátero; la
+representacion se nos hace ya algo difícil al tratarse de un pentágono;
+mas todavía, de un hexágono ó un heptágono; y en llegando la figura á
+cierto número de lados se va escapando á la intuicion sensible, hasta
+que se hace ya imposible de todo punto, apreciarla por la mera
+intuicion. ¿Quién es capaz de representarse en la imaginacion un
+polígono de mil lados?
+
+[33.] Esta superioridad de las ideas no geométricas con respecto á las
+geométricas, es sumamente notable, porque indica que la esfera de la
+actividad intelectual se dilata á medida que se eleva sobre la intuicion
+sensible. La extension, que como hemos visto ya (Lib. III.) sirve de
+base no solo á la geometría sino tambien á las ciencias naturales, en
+cuanto representa sensiblemente la intensidad de ciertos fenómenos, es
+del todo inútil para hacernos penetrar en la íntima naturaleza de estos
+y conducirnos de lo que _aparece_ á lo que _es_. Esta idea y las demás
+que á ella se subordinan, es por decirlo así una idea inerte de la cual
+no brota ningun principio vital que fecunde nuestro entendimiento y
+mucho menos la realidad: fondo insondable en que puede ejercerse nuestra
+actividad intelectual con la seguridad de no encontrar en él otra cosa
+que lo que pongamos nosotros mismos; objeto muerto que se presta á todas
+las combinaciones imaginables sin que por sí mismo sea capaz de producir
+nada ni contener sino lo que se le ha dado. Los físicos al considerar la
+inercia como propiedad de la materia, han atendido, tal vez mas de lo
+que ellos se figuran, á la idea de extension que nos presenta lo inerte
+por excelencia.
+
+[34.] Las ideas de número, de causa, de substancia, son fecundas en
+resultados y se aplican á todos los ramos de las ciencias. Apenas se
+puede hablar sin que se las exprese; diríase que son elementos
+constitutivos de la inteligencia, pues que sin ellas se desvanece como
+fugaz ilusion. Conducidlas por todo el ámbito que ofrece objetos á la
+actividad intelectual, y á todo se extienden, á todo se aplican, para
+todo son necesarias, si se quiere que la inteligencia pueda percibir y
+combinar. Es indiferente que los objetos sean sensibles ó insensibles,
+que se trate de nuestra inteligencia ó de otras sometidas á leyes
+diferentes; donde quiera que concebimos el acto de entender, concebimos
+tambien aquellas ideas primitivas como elementos indispensables para que
+el acto intelectual pueda realizarse. La existencia misma, y hasta la
+posibilidad del mundo sensible, son indiferentes á la existencia y
+combinacion de dichos elementos: ellos existirian en un mundo de
+inteligencias puras, aun cuando el universo sensible no fuera mas que
+ilusion ó una absurda quimera.
+
+Por el contrario, tomad las ideas geométricas y hacedlas salir de la
+esfera sensible: todo cuanto sobre ellas fundareis serán palabras que no
+significan nada. Las ideas de substancia, de causa, de relacion y otras
+semejantes, no brotan de las ideas geométricas: cuando nos fijamos en
+estas solas, tenemos delante un campo inmenso donde la vista se dilata
+por espacios sin fin; pero donde reinan el frio y el silencio de la
+muerte. Los seres, la vida, el movimiento que en este campo os
+propongais introducir, es necesario traerlos de otra parte; es necesario
+emplear otras ideas, combinarlas, para que de su combinacion surjan la
+vida, la actividad, el movimiento, para que en las ideas geométricas se
+vea algo mas que ese fondo inmóvil, inerte, vacío, cual concebimos las
+regiones del espacio mas allá de los confines del mundo.
+
+[35.] Las ideas geométricas propiamente dichas, en cuanto se distinguen
+de las representaciones sensibles, no son simples, pues encierran por
+necesidad las de relacion y número. No se da un paso en geometría sin
+comparar; y esta comparacion se hace casi siempre interviniendo la idea
+de número. De donde resulta que las ideas geométricas, en apariencia tan
+diferentes de las puramente aritméticas, son idénticas con ellas, en
+cuanto á su forma, ó bien en cuanto á su carácter ideal puro; y solo se
+distinguen de las mismas en que se refieren á una materia determinada,
+cual es la extension, tal como se ofrece en la representacion sensible.
+Luego la inferioridad de las ideas geométricas que he consignado
+anteriormente (31), solo se refiere á su materia, ó sea á las
+representaciones sensibles, que presupone como un elemento
+indispensable.
+
+[36.] Inferiré de esta doctrina otra consecuencia notable, y es la
+unidad del entendimiento puro, y su distincion de las facultades
+sensitivas. En efecto: por lo mismo que aun con respecto á los objetos
+sensibles, empleamos ideas que nos sirven tambien para otros no
+sensibles, con solas las diferencias que consigo trae la diversidad de
+la materia percibida, se deduce que mas arriba de las facultades
+sensitivas hay otra superior, con una actividad propia, con elementos
+distintos de las representaciones sensibles, centro donde se reunen
+todas las percepciones intelectuales, y donde reside esa fuerza
+intrínseca, que si bien es excitada por las impresiones sensibles, se
+desenvuelve tambien por sí propia, apoderándose de aquellas impresiones
+y convirtiéndolas por decirlo así en propia sustancia, por medio de una
+asimilacion misteriosa.
+
+[37.] Y aquí repetiré lo que ya hice notar en otra parte, sobre el
+profundo sentido ideológico que encerraba la doctrina del _entendimiento
+agente_ de los aristotélicos, que ha sido ridiculizada, por no haber
+sido comprendida. Pero dejemos este punto y pasemos á analizar con mucho
+detenimiento las ideas geométricas, para ver si nos será posible divisar
+algun rayo de luz en esa profundidad tenebrosa que envuelve la
+naturaleza y orígen de nuestras ideas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+EN QUÉ CONSISTE LA IDEA GEOMÉTRICA; Y CUÁLES SON SUS RELACIONES CON LA
+INTUICION SENSIBLE.
+
+
+[38.] En los capítulos anteriores he distinguido entre las ideas puras y
+las representaciones sensibles; y creo haber demostrado la diferencia
+que va de aquellas á estas, aun limitándonos al órden geométrico. Mas
+con esto no queda explicada la idea en sí misma; se ha dicho lo que no
+es, pero nó lo que es; y aunque llevo indicada la imposibilidad de
+explicar las ideas simples y la necesidad de contentarnos con
+designarlas, no quiero limitarme á esta observacion, en la cual mas bien
+parece que la dificultad se elude que no que se suelta. Solo despues de
+las debidas investigaciones con que se pueda comprender mejor lo que se
+intenta _designar_, será lícito limitarnos á la designacion; porque
+entonces se echará de ver que la dificultad no ha sido eludida.
+Comencemos por las ideas geométricas.
+
+[39.] ¿Es posible una idea geométrica, sin representacion sensible,
+concomitante, ó precedente? Para nosotros creo que nó. ¿Qué significa la
+idea de triángulo si no se refiere á líneas que forman ángulos y que
+cierran un espacio? ¿Y qué significan, líneas, ángulos, espacio, en
+saliendo de la intuicion sensible? Línea es una serie de puntos, pero
+esta serie no representa nada determinado, susceptible de combinaciones
+geométricas, si no se refiere á esa intuicion sensible en que se nos
+aparece el punto como un elemento generador de cuyo movimiento resulta
+esa continuidad que llamamos línea. ¿Qué serán los ángulos, sin esas
+líneas representadas ó representables? ¿Qué será el área del triángulo,
+si se prescinde de un espacio, de una superficie representada ó
+representable? Se puede desafiar á todos los ideólogos á que dén un
+sentido á las palabras empleadas en la geometría, si se prescinde
+absolutamente de toda representacion sensible.
+
+[40.] Las ideas geométricas, tales como nosotros las poseemos, tienen
+una relacion necesaria á la intuicion sensible: no son esta, pero la
+presuponen siempre. Para comprender mejor esta relacion propongámonos
+definir el triángulo diciendo que es la figura cerrada por tres líneas
+rectas. En esta definicion entran las ideas siguientes: espacio,
+cerrado, tres, líneas. Las cuatro son indispensables; en quitando
+cualquiera de ellas, desaparece el triángulo. Sin espacio no hay
+triángulo posible, ni figura de ninguna clase. Con un espacio y tres
+líneas que no cierren la figura, tampoco se forma un triángulo; luego no
+se puede omitir la palabra cerrado. Si se cierra una figura con mas de
+tres líneas, el resultado no es un triángulo; y si se toman menos de
+tres, no se puede cerrar la figura. Luego la idea de tres, es necesaria
+en la idea del triángulo. Excusado es añadir que la idea de línea es no
+menos necesaria que las otras; pues que sin ella no se concibe el
+triángulo.
+
+Aquí es de notar, que se combinan varias ideas distintas, pero todas
+referidas á una intuicion sensible, bien que de una manera
+indeterminada. Se prescinde de que las líneas sean largas ó cortas, de
+que formen ángulos mas ó menos grandes; de lo cual no se puede
+prescindir en ninguna intuicion determinada: porque esta cuando existe,
+tiene calidades propias; de lo contrario no seria una representacion
+determinada, y por tanto no fuera sensible, como se la supone; pero,
+aunque la referencia sea á una intuicion indeterminada, supone siempre
+alguna, existente ó posible; pues en otro caso le faltaria al
+entendimiento la materia de combinacion; y las cuatro ideas que hemos
+encontrado en la del triángulo, serian formas vacías que no
+significarian nada, y cuya combinacion fuera extravagante, ó mas bien
+absurda.
+
+[41.] Parece pues que la idea del triángulo no es mas que la percepcion
+intelectual de la relacion que entre sí tienen las líneas, presentadas á
+la intuicion sensible, pero considerada esta en toda su generalidad, sin
+ninguna circunstancia determinante que la limite á casos ni especies
+particulares. Con esta explicacion no se pone una cosa intermedia entre
+la representacion sensible y el acto intelectual: este, ejerciendo su
+actividad sobre los materiales ofrecidos por la intuicion sensible,
+percibe las relaciones de los mismos; y en esta percepcion pura,
+simplicísima, consiste la idea.
+
+[42.] Se entenderá mejor lo que acabo de explicar, si en vez de tomar
+por ejemplo el triángulo, consideramos una figura de muchos lados,
+incapaz de ser presentada claramente á la intuicion sensible, como un
+polígono de un millon de lados. La idea de esta figura es tan simple
+como la del triángulo: con un acto intelectual la percibimos, y
+podríamos expresarla con una sola palabra; calculamos sus propiedades,
+sus relaciones, con la misma exactitud y certeza que las del triángulo,
+sin embargo de que nos es absolutamente imposible representarla
+distintamente en nuestra imaginacion. Reflexionando sobre lo que en este
+supuesto se ofrece al acto intelectual, notamos los mismos elementos que
+en la idea de triángulo, con la diferencia de que el número _tres_, se
+ha convertido en un _millon_. Este número de líneas no podemos
+representárnoslas sensiblemente; pero el entendimiento para percibir su
+objeto, tiene bastante con la idea de línea en general, combinada con la
+del número, un millon. Encontramos pues los mismos elementos que en la
+idea del triángulo; pero estos elementos son los materiales sobre que se
+ejerce el acto perceptivo, considerándolos en general, sin mas
+determinacion que la que consigo trae el número fijo.
+
+[43.] La idea de un polígono en general, prescindiendo del número de sus
+lados, no ofrece al espíritu nada determinado en la representacion
+sensible: lo único que de esta se toma, es la idea de línea recta
+considerada en abstracto y la de un espacio cerrado, mirándolo todo en
+su mayor generalidad. Con el acto intelectual se percibe la relacion que
+entre sí tienen esos objetos de la intuicion sensible, aun en medio de
+su indeterminacion. Este acto perceptivo es la idea. Todo lo demás que
+se introduce es inútil; y sobre ser inútil, es afirmado sin fundamento.
+
+[44.] Se preguntará tal vez, cómo es posible que el entendimiento
+perciba lo que hay fuera de él, en cuyo caso se halla la intuicion
+sensible, la cual es funcion de una facultad distinta del
+entendimiento. Para desvanecer esta dificultad, prescindiré de las
+cuestiones que se agitan en las escuelas sobre la distincion de las
+potencias del alma; y me limitaré á observar, que ya sean estas
+realmente distintas entre sí, ya no sean mas que una sola ejerciendo su
+actividad sobre diferentes objetos y de diversas maneras, siempre es
+necesario admitir una conciencia comun de todas las facultades. El alma
+que siente, piensa, recuerda, quiere, es una misma, y tiene conciencia
+de todos estos actos. Sea lo que fuere de la naturaleza de las
+facultades con que los ejerce, ella es quien los ejerce, y quien sabe
+que los ejerce. Hay pues en el alma una conciencia única, centro comun
+donde está el sentido íntimo de toda actividad ejercida, de toda
+afeccion recibida, sea cual fuere el órden á que pertenezcan. Ahora
+bien: supongamos el caso menos favorable á mi teoría, cual es el que la
+facultad á que corresponde la intuicion sensible, sea realmente distinta
+de la facultad que ejerce el acto perceptivo de las relaciones de los
+objetos ofrecidos por la intuicion sensible; ¿se seguirá de ahí, que el
+entendimiento necesite algo intermedio para ejercer su actividad sobre
+los objetos presentados por dicha intuicion? nó por cierto. El acto del
+entendimiento puro y el de la intuicion sensible, aunque diferentes, se
+encuentran en un campo comun: la conciencia: allí se ponen en contacto,
+ofreciendo el uno los materiales, y ejerciendo el otro su actividad
+perceptiva.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+EL ENTENDIMIENTO AGENTE DE LOS ARISTOTÉLICOS.
+
+
+[45.] Voy á explicar brevemente la teoría de los escolásticos sobre el
+modo con que el entendimiento conoce las cosas materiales. De esta
+explicacion resultará comprobado con cuánta verdad he dicho que esta
+doctrina de las escuelas, solo puede ser ridiculizada por quien no la
+comprenda; y que sea lo que fuere de su fundamento, no se le puede negar
+importancia ideológica.
+
+[46.] En las escuelas se partia del principio de Aristóteles «nihil est
+in intellectu quod prius non fuerit in sensu;» nada hay en el
+entendimiento que antes no haya estado en el sentido. Con arreglo á este
+principio solia decirse tambien, que el entendimiento, antes de que el
+alma reciba las impresiones de los sentidos, es como una tabla rasa en
+la cual nada hay escrito: «sicut tabula rasa in qua nihil est scriptum.»
+Segun esta doctrina, todos nuestros conocimientos dimanaban de los
+sentidos; y á primera vista podria parecer, que el sistema de las
+escuelas era idéntico ó muy semejante al de Condillac. En ambos se busca
+en la sensacion el orígen de nuestros conocimientos; en ambos se
+establece que anteriormente á las sensaciones, no hay en nuestro
+entendimiento ninguna idea. Sin embargo, y á pesar de semejantes
+apariencias, los dos sistemas son muy diferentes, diametralmente
+opuestos.
+
+[47.] El principio fundamental de la teoría de Condillac está en que la
+sensacion es la única operacion del alma; y que todo cuanto existe en
+nuestro espíritu, no es mas que la sensacion transformada de varias
+maneras. Anteriormente á las impresiones sensibles, no admite este
+filósofo ninguna facultad; el desarrollo de la sensacion es lo único que
+fecunda el alma, no excitando sus facultades, sino engendrándolas. La
+escuela de los aristotélicos tomaba las sensaciones como punto de
+partida, pero no las consideraba como productoras de la inteligencia;
+por el contrario, deslindaba muy cuidadosamente entre el entendimiento y
+las facultades sensitivas, reconociendo en aquel una actividad propia,
+innata, muy superior á todas las facultades del órden sensitivo. Basta
+abrir alguna de las innumerables obras de aquella escuela para encontrar
+á cada paso las palabras de fuerza intelectual, luz de la razon,
+participacion de la luz divina, y otras por el mismo estilo, en que se
+reconoce expresamente una actividad primordial de nuestro espíritu, nó
+comunicada por las sensaciones, sino anterior á todas ellas. El
+entendimiento agente, _intellectus agens_, que tanto figuraba en aquel
+sistema ideológico, era una condenacion permanente del sistema de la
+sensacion transformada, sostenido por Condillac. Para la mejor
+inteligencia de este punto, son necesarias algunas aclaraciones.
+
+[48.] Dominados los aristotélicos por su idea favorita de explicarlo
+todo por _materia_ y _forma_, modificando la significacion de estas
+palabras segun lo exigia el objeto á que se las aplicaba, consideraban
+tambien las facultades del alma como una especie de potencias incapaces
+de obrar, si no se les unia una forma que las pusiese en acto. Así es
+que explicaban las sensaciones por especies ó formas, que ponian en acto
+la potencia sensitiva. La imaginacion era una potencia, que si bien se
+elevaba un tanto sobre los sentidos externos, no contenia otra cosa que
+especies del órden sensible, aunque sujetas á las condiciones que
+necesitaba dicha facultad. Estas especies eran las formas que ponian en
+acto á la potencia imaginativa, que sin ellas no podia ejercer sus
+funciones. Explicados de esta manera los fenómenos del sentido externo y
+de la imaginacion, quisieron los aristotélicos explicar los del órden
+intelectual, en lo que lucieron su ingenio, excogitando un auxiliar que
+llamaron entendimiento agente. Esta invencion era motivada por la
+necesidad de poner acordes dos principios que parecian contradecirse.
+De una parte asentaban los aristotélicos que nuestros conocimientos
+dimanan todos de los sentidos; y de otra afirmaban que hay una
+diferencia intrínseca, esencial, entre sentir y entender. Tirada esta
+línea divisoria, se hacia una separacion entre el órden sensitivo y el
+intelectual; y como por otro lado era preciso establecer una
+comunicacion entre estos dos órdenes, si se queria salvar el principio
+de que nuestros conocimientos venian de los sentidos, fué necesario
+echar un puente que uniese las dos riberas.
+
+No se podia negar al entendimiento puro el conocimiento de las cosas
+materiales; y como este conocimiento no le era innato, ni podia
+adquirirle por sí mismo, preciso era establecer una comunicacion por
+medio de la cual el entendimiento alcanzase los objetos sin contaminar
+su pureza con especies sensibles. La imaginacion las contenia, depuradas
+ya de la grosería del sentido externo: en ella estaban mas aéreas, mas
+puras, mas cercanas á la inmaterialidad; pero distaban aun inmensamente
+del órden intelectual, y llevaban consigo el peso de las condiciones
+materiales que no les consentia levantarse á la altura necesaria para
+que pudiesen ponerse en comunicacion con el entendimiento puro. Este,
+para conocer, necesitaba formas que se le uniesen íntimamente; y si bien
+es verdad que las divisaba allá á lo lejos en las bajas regiones de las
+facultades sensitivas, no podia descender hasta ellas, sin faltar á su
+dignidad y negar su propia naturaleza. En este conflicto preciso era
+encontrar un mediador; y este fué el entendimiento agente. ¿Cuáles eran
+las atribuciones de esta facultad? vamos á explicarlo.
+
+[49.] Las especies sensibles contenidas en la imaginacion, y verdadero
+retrato del mundo externo, no eran inteligibles por sí mismas, á causa
+de andar envueltas, nó con materia propiamente dicha, sino con formas
+materiales, á las que no puede referirse directamente el acto
+intelectual. Si se pudiera encontrar una facultad que tuviese la
+incumbencia de hacer inteligible lo que no lo es, se habria resuelto
+satisfactoriamente el difícil problema; porque en tal caso, aplicando su
+actividad á las especies sensibles el misterioso transformador, podrian
+estas servir al acto intelectual, elevándose de la categoría de especies
+imaginarias, _phantasmata_, á la de ideas puras ó especies inteligibles.
+Esta facultad es el entendimiento agente: verdadero mago que posee el
+maravilloso secreto de despojar á las especies sensibles de sus
+condiciones materiales, de quitarles toda la parte tosca que las impedia
+ponerse en contacto con el entendimiento puro, transformando el grosero
+pábulo de las facultades sensitivas en purísima ambrosía que pudiera
+servirse en la mesa de los espíritus.
+
+[50.] Esta invencion, mas bien que ridícula debiera llamarse poética, y
+antes merece el título de ingeniosa que el de extravagante. Pero lo que
+hay en ella mas notable es que envuelve un sentido profundamente
+filosófico, ya porque consigna un hecho ideológico de la mayor
+importancia, ya tambien porque indica el verdadero camino para explicar
+los fenómenos de la inteligencia en sus relaciones con el mundo
+sensible. El hecho consignado es la diferencia entre las
+representaciones sensibles y las ideas puras, aun con respecto á los
+objetos materiales. La indicacion del verdadero camino consiste en
+presentar la actividad intelectual obrando sobre las especies sensibles
+y convirtiéndolas en alimento del espíritu.
+
+Quítese á la explicacion de las escuelas la parte poética, y véase si lo
+que en ella se envuelve vale tanto por lo menos, como lo dicho por Kant
+al combatir el sensualismo, distinguiendo entre las intuiciones
+sensibles, y el entendimiento puro.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+KANT Y LOS ARISTOTÉLICOS.
+
+
+[51.] A fin de que no se me pueda acusar de ligereza por lo que acabo de
+decir, comparando la filosofía de las escuelas con la de Kant, en lo
+relativo á la distincion entre las facultades sensitivas y las
+intelectuales, voy á examinar rápidamente la doctrina de este filósofo
+en lo concerniente á esta materia.
+
+Como el filósofo aleman se expresa por lo comun con bastante oscuridad,
+y emplea un lenguaje desusado, que fácilmente se pudiera prestar á
+interpretaciones diferentes, insertaré sus propias palabras: de esta
+suerte el lector juzgará por sí mismo, y rectificará las equivocaciones
+en que pueda yo incurrir, al comparar la doctrina de Kant con la de los
+aristotélicos.
+
+«Sea cual fuere el modo, dice Kant, con que un conocimiento puede
+referirse á objetos, y cualquiera que sea el medio, este modo que hace
+que el conocimiento se refiera inmediatamente á las cosas, y que el
+pensamiento sea mirado como un medio, constituye la _intuicion_. Esta
+intuicion no existe sino en cuanto se nos da un objeto; lo que no es
+posible, al menos para nosotros hombres, sino en cuanto el espíritu es
+afectado de alguna manera. La capacidad de recibir las representaciones
+por el modo con que los objetos nos afectan, se llama _sensibilidad_.
+Por medio de la sensibilidad los objetos nos son dados: solo ella nos
+suministra intuiciones; pero el entendimiento es quien los _concibe_, y
+de aquí vienen los conceptos. Todo pensamiento debe en último resultado,
+referirse directa ó indirectamente, por medio de ciertos signos, á
+intuiciones, y por consiguiente á la sensibilidad: puesto que ningun
+objeto puede sernos dado de otra manera.»
+
+«El efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto
+nosotros somos afectados por él, se llama _sensacion_. Toda intuicion
+que se refiere á un objeto por medio de la sensacion, se llama
+_empírica_. El objeto indeterminado de una intuicion empírica se llama
+_fenómeno_.» (_Estética trascendental,_ 1.ª parte).
+
+La distincion entre la facultad de sentir y la de concebir, es
+fundamental en el sistema de Kant, y así vemos que ya la expone, aunque
+rápidamente, antes de comenzar sus investigaciones sobre la _Estética_,
+ó sea la teoría de la sensibilidad. Mas adelante, al tratar de las
+operaciones del entendimiento, desenvuelve mas ampliamente su doctrina;
+y por el modo en que insiste sobre ella, se trasluce que la consideraba
+como de alta importancia, y quizás como el descubrimiento de una region
+enteramente desconocida en el mundo filosófico. Hé aquí cómo se expresa
+en su _Lógica trascendental_.
+
+«Nuestro conocimiento, dice, procede de dos manantiales intelectuales:
+el primero es la capacidad de recibir las representaciones (la
+receptividad de las impresiones), el segundo es la facultad de conocer
+un objeto por sus representaciones, (la espontaneidad de los conceptos).
+Por el primero, el objeto nos es dado; por el segundo, _es pensado_ en
+relacion con esta representacion (como pura determinacion del espíritu).
+Intuicion y conceptos, hé aquí los elementos de todo nuestro
+conocimiento; por manera que los conceptos sin una intuicion
+correspondiente, ó una intuicion sin conceptos, no pueden dar un
+conocimiento».
+
+ * * * * *
+
+«Llamaremos _sensibilidad_ la capacidad (receptividad) de nuestro
+espíritu de tener representaciones, en tanto que es afectado de un modo
+cualquiera; por el contrario, la facultad de producir representaciones,
+ó la _espontaneidad_ del conocimiento, se llamará _entendimiento_. Es
+propio de nuestra naturaleza el que la intuicion no pueda ser sino
+_sensible_, es decir que no comprenda sino el modo con que nosotros
+somos afectados por los objetos. El _entendimiento_ es la facultad de
+_concebir_ el objeto de la intuicion sensible. De estas propiedades del
+alma no es la una preferible á la otra: las dos son de igual
+importancia. Sin la sensibilidad, ningun objeto nos seria dado, y sin el
+entendimiento, ninguno seria pensado. Pensamientos sin materia y sin
+objetos, son vanos; intuiciones sin conceptos, son ciegas. Es pues
+igualmente indispensable el hacer sensibles los conceptos (es decir
+darles un objeto en intuicion); y el hacer inteligibles las intuiciones,
+sometiéndolas á conceptos. Estas dos facultades ó capacidades, no pueden
+suplirse la una á la otra cambiando sus funciones. El entendimiento no
+puede percibir nada[1] y el sentido no puede pensar: el conocimiento
+solo resulta de su union. No se deben pues confundir sus atribuciones;
+por el contrario, importa mucho distinguirlas y separarlas
+cuidadosamente. Nosotros distinguimos pues, la ciencia de las leyes de
+la sensibilidad en general, es decir la _Estética_, de la ciencia de las
+leyes del entendimiento en general, es decir de la _Lógica_.» (Lógica
+trascendental. Introduccion).
+
+Nótese bien el sentido de esta doctrina. Se establecen dos hechos: la
+intuicion sensible, y el concepto sobre ella: en consecuencia se
+afirma la existencia de dos facultades: sensibilidad y entendimiento:
+á la primera corresponden las representaciones sensibles, al segundo
+los conceptos. Estas dos facultades, aunque diferentes, están
+íntimamente enlazadas: se necesitan recíprocamente, para producir el
+conocimiento. ¿Cómo se prestan la una á la otra el auxilio de que han
+menester?
+
+«El entendimiento, dice Kant en otro lugar, ha sido definido mas arriba
+solo negativamente: una facultad de conocer no sensible. Como nosotros
+no podemos tener ninguna intuicion independiente de la sensibilidad, se
+sigue que el entendimiento no es una facultad intuitiva. Quitada la
+intuicion, no hay otro modo de conocer que por conceptos; de donde se
+infiere que el conocimiento de toda inteligencia humana, es un
+conocimiento por conceptos, nó intuitivo, sino discursivo (general).
+Todas las intuiciones, como sensibles, reposan sobre afecciones, y por
+consiguiente, los conceptos sobre funciones. Entiendo por funciones la
+unidad de accion necesaria para ordenar diferentes representaciones, y
+hacer de ellas una representacion comun. Los conceptos tienen pues por
+base la espontaneidad del pensamiento, como las intuiciones sensibles la
+receptividad de las impresiones. El entendimiento no puede hacer otro
+uso de estos conceptos que el _juzgar_ por medio de los mismos; y como
+la intuicion es la sola representacion que tiene inmediatamente un
+objeto, jamás un concepto se refiere inmediatamente á un objeto, sino á
+alguna otra representacion de este objeto, ora sea esta una intuicion,
+ora sea tambien un concepto. El _juicio_ es el conocimiento mediato de
+un objeto, y por consiguiente la representacion de este objeto. En todo
+juicio hay un concepto aplicable á muchas cosas, y que bajo esta
+pluralidad comprende tambien una representacion dada, la cual se refiere
+inmediatamente al objeto. Así en el juicio: _todos los cuerpos son
+divisibles_; el concepto _divisible_, conviene á otros diferentes
+conceptos, entre los cuales el de cuerpo, es el á que se refiere aquí
+particularmente. Pero este concepto de cuerpo es relativo á ciertos
+fenómenos que tenemos á nuestra vista; estos objetos son pues
+mediatamente representados por el concepto de divisibilidad. Todos los
+juicios son funciones de la unidad en nuestras representaciones; pues
+que en lugar de una representacion inmediata, otra mas elevada que
+contiene á la primera con muchas otras, sirve al conocimiento del
+objeto; así un gran número de conocimientos posibles, son reducidos á
+uno solo. Pero nosotros podemos reducir todas las operaciones del
+entendimiento al juicio; de suerte que el _entendimiento_ en general,
+puede ser representado como una _facultad de juzgar_; porque segun lo
+dicho, esto es la facultad de pensar. El pensamiento es el conocimiento
+por conceptos; pero los conceptos, como atributos de juicios posibles,
+se refieren á una representacion cualquiera de un objeto, todavía
+indeterminado. Así el concepto de cuerpo, significa alguna cosa, por
+ejemplo un metal, que puede ser conocido por este concepto. Este
+concepto pues no es tal, sino porque contiene en sí otras
+representaciones, por cuyo medio se puede referir á objetos. Es pues el
+atributo de un juicio posible, por ejemplo de este: _todo metal es un
+cuerpo_» (Lógica trascendental. Analítica trascendental. Lib. 1.º Cap.
+1. Seccion 1.ª).
+
+[52.] En esta doctrina de Kant conviene distinguir dos cosas: primera:
+los hechos sobre que se funda; segunda: el modo con que los examina y
+explica y las consecuencias que de ellos deduce.
+
+Desde luego se echa de ver una diferencia radical entre el sistema de
+Kant y el de Condillac, con respecto á la observacion de los hechos
+ideológicos: mientras este no descubre en el espíritu otro hecho que la
+sensacion, ni mas facultad que la de sentir; aquel asienta como un
+principio fundamental, la distincion entre la sensibilidad y el
+entendimiento. En esto triunfa del filósofo francés el aleman, porque
+tiene en su apoyo la observacion de lo que atestigua la experiencia.
+Pero este triunfo sobre el sensualismo, lo habian obtenido antes muchos
+otros filósofos, y particularmente los escolásticos. Tambien estos
+admitian con Kant y Condillac, que todos nuestros conocimientos vienen
+de los sentidos; pero tambien habian notado lo que vió Kant y no alcanzó
+Condillac, á saber, que las sensaciones por sí solas, no bastan á
+explicar todos los fenómenos de nuestro espíritu, y que á mas de la
+facultad sensitiva, era preciso admitir otra muy diferente, llamada
+entendimiento.
+
+Considera Kant las sensaciones como materiales suministrados al
+entendimiento, que este combina de varias maneras, reduciéndolos á
+conceptos. «Pensamientos sin materia, dice, son vanos, intuiciones sin
+conceptos son ciegas. Es pues igualmente indispensable, el hacer
+sensibles los conceptos, esto es darles un objeto en intuicion, y el
+hacer inteligibles las intuiciones, sometiéndolas á conceptos. ¿Quién no
+ve en este pasaje, _el entendimiento agente_ de los aristotélicos, bien
+que expresado con otras palabras? Sustitúyase á _intuicion sensible_,
+_especie sensible_; á _concepto_, _especie inteligible_, y nos
+encontraremos con una doctrina muy semejante á la de los escolásticos.
+Hagamos el parangon.»
+
+Dice Kant: es necesaria la accion de los sentidos, ó bien la
+experiencia sensible, para que podamos adquirir conocimiento. Los
+escolásticos dicen: nada hay en el entendimiento, que antes no haya
+estado en el sentido: «nihil est in intellectu, quod prius non fuerit in
+sensu.»
+
+Dice Kant: las intuiciones sensibles por sí solas, son ciegas. Dicen los
+escolásticos: las especies de la imaginacion, ó sensibles, que tambien
+se llaman _phantasmata_, no son inteligibles.
+
+Dice Kant; es indispensable hacer sensibles los conceptos, dándoles un
+objeto en intuicion. Dicen los escolásticos: es imposible entender, ya
+sea adquiriendo ciencia, ya sea usando de la adquirida, sin que el
+entendimiento se dirija á las especies sensibles: «sine conversione ad
+phantasmata.»
+
+Dice Kant: es indispensable hacer inteligibles las intuiciones,
+sometiéndolas á conceptos. Dicen los escolásticos: es necesario hacer
+inteligibles las especies sensibles, para que puedan ser objeto del
+entendimiento.
+
+Dice Kant, que por medio de los conceptos juzgamos; y que el juicio es
+el conocimiento mediato de un objeto y por consiguiente su
+representacion. Dicen los escolásticos, que conocemos los objetos por
+medio de una especie inteligible, la cual está sacada de la especie
+sensible, y es su representacion inteligible.
+
+Dice Kant, que en todo juicio hay un concepto aplicable á muchas cosas,
+el cual bajo de esta pluralidad comprende tambien una representacion
+dada, la que se refiere inmediatamente al objeto. Dicen los
+escolásticos, que la especie inteligible es aplicable á muchas cosas,
+porque es universal; pues aunque abstraida de una especie sensible y
+particular, prescinde de las condiciones materiales é _individuantes_, y
+por consiguiente abraza todos los objetos individuales, en una
+representacion comun.
+
+Para significar ese acto intelectual, forma, ó lo que se quiera, con que
+el entendimiento aprovechándose de las intuiciones sensibles, combina
+con arreglo á las leyes del órden intelectual los materiales ofrecidos
+por la sensibilidad, emplea Kant las palabras _concepto, concebir_. Los
+escolásticos enseñan tambien que la especie inteligible, llamada tambien
+especie _impresa_, fecunda al entendimiento, produciendo en él una
+concepcion intelectual, de la que resulta el _verbo_, locucion interior,
+ó especie _expresa_, que tambien denominan _concepto_.
+
+Dice Kant, que el conocimiento de la inteligencia humana es un
+conocimiento por conceptos, nó intuitivo sino discursivo, general; y que
+para nosotros no hay verdadera intuicion, sino en la esfera de la
+sensibilidad. Dicen los escolásticos que nuestro entendimiento, mientras
+estamos en esta vida, tiene una relacion necesaria á la naturaleza de
+las cosas materiales; que por este motivo, no puede conocer _primo et
+per se_, las substancias inmateriales; resultando que no las conocemos
+perfectamente, sino por algunas comparaciones con las cosas materiales,
+y principalmente por via de remocion, _per viam remotionis_, ó sea de un
+modo negativo.
+
+[53.] El parangon que precede es sobre manera interesante para apreciar
+en su justo valor los puntos de semejanza de dos sistemas que ocupan un
+distinguido lugar en la historia de la ideología: semejanza que tal vez
+no ha sido notada hasta ahora, no obstante de que salta á los ojos á la
+simple lectura del filósofo aleman. Esto no es de extrañar: el estudio
+de los escolásticos es sumamente difícil: es preciso resignarse al
+lenguaje, al estilo, á las opiniones, á las preocupaciones de aquella
+época, y revolver mucha tierra inútil, para sacar un poco de oro puro.
+Pero nótese bien que yo no me propongo descubrir en las obras de los
+escolásticos el sistema de la _crítica de la razon pura_; y que me
+limito á consignar un hecho poco conocido, cual es, el que lo bueno, lo
+fundamental, lo concluyente que se halla en el sistema del filósofo
+aleman contra el sensualismo de Condillac, lo habian dicho siglos antes
+los escolásticos.
+
+¿Deberemos inferir de esto que la doctrina de Kant haya sido tomada de
+dichos autores? No lo sé; pero creo que se podria afirmar con algun
+fundamento, no ser imposible que el filósofo aleman, hombre muy
+laborioso, de vasta lectura, y de felicísima memoria, hubiese recibido
+inspiraciones cuya reminiscencia se trasluciese en sus doctrinas. Sin
+ser plagiario, puede un escritor verter como propias, ideas que no le
+pertenecen. Muy á menudo se verifica, que el hombre se figura crear,
+cuando no hace mas que recordar.
+
+[54.] Aunque el filósofo aleman conviene con los escolásticos en la
+observacion de las facultades primitivas de nuestro espíritu, se aparta
+luego de ellos en las aplicaciones; y mientras aquellos van á parar á un
+dogmatismo filosófico, él es conducido á un escepticismo desesperante.
+Nada de lo que los filósofos mas eminentes habian reconocido por
+incontestable, se sostiene á los ojos del filósofo aleman. Ha
+distinguido, es verdad, el órden sensible del inteligible; ha reconocido
+dos facultades primitivas en nuestra alma, sensibilidad y entendimiento;
+ha señalado la línea que las separa, encargando con solicitud que no se
+la borre jamás; pero en cambio, ha reducido el mundo sensible á un
+conjunto de puros fenómenos, explicando el espacio de tal manera, que es
+muy difícil evitar el idealismo de Berkeley; y por otra parte, ha
+circunvalado el entendimiento, impidiéndole toda comunicacion que se
+extienda mas allá de la experiencia sensible, reduciendo todos los
+elementos que en él se encuentran á formas vacías que á nada conducen
+cuando se las quiere aplicar á lo no sensible, que nada pueden decirnos
+sobre los grandes problemas ontológicos, psicológicos y cosmológicos;
+esos problemas, objeto de las meditaciones de los mas profundos
+metafísicos, y en cuya resolucion han vertido un caudal de doctrinas
+sublimes, justo título de noble orgullo para el espíritu humano, que
+conoce la dignidad de su naturaleza, que demuestra su alto orígen, y
+columbra la inmensidad de su destino.
+
+
+[Nota 1: Habla de percepcion intuitiva, nó de la percepcion en general.]
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+OJEADA HISTÓRICA SOBRE EL VALOR DE LAS IDEAS PURAS.
+
+
+[55.] Consignados los puntos de semejanza entre el sistema de Kant y el
+de los escolásticos, voy á indicar las diferencias, mayormente en lo que
+toca á la aplicacion de las doctrinas. Para dar una idea de lo grave y
+trascendental de estas diferencias, basta observar la discrepancia de
+los resultados. Los aristotélicos hacen estribar sobre sus principios
+todo un cuerpo de ciencia metafísica, á la que consideran como la mas
+digna de las ciencias, y cual luz poderosa y brillante que fecunda y
+dirige á todas las demás; por el contrario Kant, partiendo de los mismos
+hechos, arruina la ciencia metafísica, despojándola de todo valor para
+el conocimiento de los objetos en sí mismos.
+
+[56.] Es de notar que en esta parte, Kant se halla en oposicion, no solo
+con los escolásticos propiamente dichos, sino tambien con todos los
+metafísicos mas eminentes que le han precedido. Sobre este particular,
+los escolásticos tienen en su favor á Platon, Aristóteles, san Agustin,
+san Anselmo, santo Tomás, Descartes, Malebranche, Fenelon y Leibnitz.
+
+[57.] La trascendencia de estas cuestiones, no puede desconocerla quien
+no ignore lo vital que es para el espíritu humano el saber si es posible
+una ciencia superior al órden puramente sensible, y por la cual el
+hombre extienda su actividad mas allá de los fenómenos que le ofrece la
+materia. Hay aquí cuestiones sumamente profundas que no pueden ser
+tratadas ligeramente. Lo difícil y sumamente abstruso de los objetos y
+relaciones que se han de considerar; lo importante, lo trascendental, de
+las consecuencias, á que se llega, segun el camino que se sigue, exigen
+que se desentrañen estas materias sin perdonar trabajo de ninguna clase.
+Bien puede asegurarse que de estas cuestiones dependen la conservacion
+de las sanas ideas sobre Dios y sobre el espíritu humano; esto es, sobre
+cuanto puede ofrecerse mas importante y elevado á la consideracion del
+hombre.
+
+Para profundizar debidamente la materia elevémonos al orígen de la
+divergencia en las opiniones filosóficas; investiguemos la causa de que
+partiendo de unos mismos hechos se pueda llegar á resultados
+contradictorios. Para esto es necesaria una exposicion clara de las
+doctrinas opuestas.
+
+[58.] Todos los filósofos convienen en admitir el hecho de la
+sensibilidad; sobre él no puede caber ninguna duda: es un fenómeno
+atestiguado por el sentido íntimo de una manera tan palpable, que los
+mismos escépticos no han podido negar la realidad subjetiva de la
+apariencia, por mas que hayan puesto en duda su realidad objetiva. Los
+idealistas al negar la existencia de los cuerpos, no han negado su
+existencia fenomenal, esto es, su apariencia á los ojos del espíritu
+bajo una forma sensible. La sensibilidad pues, y los fenómenos que ella
+contiene, han sido en todas épocas un dato primitivo en los problemas
+ideológicos y psicológicos; discrepancia puede haberla con respecto á la
+naturaleza y consecuencias de este dato, mas nó en cuanto á la
+existencia del mismo.
+
+[59.] La historia de las ciencias ideológicas nos presenta dos escuelas:
+la una no admite mas que la sensacion, y explica todas las afecciones y
+operaciones del alma por la transformacion de las sensaciones; la otra
+admite hechos primitivos, distintos de la sensacion: facultades
+diferentes de la de sentir; y reconoce en el espíritu una línea que
+separa el órden sensible del intelectual.
+
+[60.] Esta última escuela se divide en otras dos, de las cuales la una
+considera el órden sensible, no solo como distinto, sino tambien como
+separado del órden intelectual, como reñido en cierto modo con él; y en
+consecuencia establece que el órden intelectual nada puede recibir del
+sensible, á no ser exhalaciones malignas que ó emboten su actividad ó la
+extravíen. De aquí el sistema de las ideas innatas en toda su pureza; de
+aquí esa metafísica de un órden intelectual, enteramente exento de las
+impresiones sensibles; metafísica que cultivada por genios eminentes, ha
+sido profesada con sublime exageracion en los tiempos modernos, por el
+autor de la _Investigacion de la verdad_. La otra ramificacion de dicha
+escuela, aunque admite el órden intelectual puro, no cree que se le
+contamine poniéndole en comunicacion con los fenómenos sensibles; antes
+por el contrario, opina que los problemas de la inteligencia humana, tal
+como se halla en esta vida, no pueden resolverse sin atender á dicha
+comunicacion.
+
+[61.] La experiencia enseña que esta comunicacion existe por una ley del
+espíritu humano; negar esta ley es luchar contra una verdad atestiguada
+por el sentido íntimo; intentar destruirla es acometer una empresa
+temeraria, es arrojarse á una especie de suicidio del espíritu. Por esta
+razon, la escuela de que acabo de hablar, aceptando los hechos tales
+como la experiencia interna se los ofrece, ha procurado explicarlos,
+señalando los puntos en que pueden estar en comunicacion el órden
+sensible y el intelectual, sin que se destruyan ni confundan.
+
+[62.] Esta escuela que admite la existencia de los dos órdenes sensible
+é intelectual, y que al propio tiempo admite la posibilidad y la
+realidad de su comunicacion é influencia recíprocas, tiene por principio
+fundamental que el orígen de todos los conocimientos está en los
+sentidos, siendo estos las causas excitantes de la actividad
+intelectual, y como una especie de obreros que le ofrecen materiales que
+despues ella combina de la manera necesaria para levantar el edificio
+científico.
+
+[63.] Hasta aquí andan acordes Kant y los escolásticos: pero luego se
+separan en un punto de la mayor trascendencia, de lo cual resulta que
+van á parar á consecuencias opuestas. Los escolásticos creen que en el
+entendimiento puro hay verdaderas ideas con verdaderos objetos, sobre
+los cuales se puede discurrir con entera seguridad, independientemente
+del órden sensible. Aunque admiten el principio de que nada hay en el
+entendimiento que antes no haya estado en el sentido, pretenden sin
+embargo que en el entendimiento hay algo realmente; lo cual puede
+conducir al conocimiento de la verdad de las cosas en sí mismas, no solo
+materiales sino tambien inmateriales. Las ideas del órden intelectual
+puro son originadas de los sentidos como excitantes de la actividad
+intelectual; pero esta actividad, por medio de la abstraccion y demás
+operaciones, se ha formado ideas propias, con cuyo auxilio puede andar
+en busca de la verdad, fuera del órden sensible.
+
+[64.] En esta explicacion del órden intelectual puro están acordes los
+metafísicos escolásticos y no escolásticos, en cuanto se trata de
+atribuir á las ideas un valor objetivo real, y hacerlas un medio seguro
+para encontrar la verdad, independientemente de los fenómenos sensibles.
+Estas escuelas, si bien discordes en cuanto al orígen de las ideas,
+convienen en lo tocante á la realidad y valor de las mismas.
+
+[65.] Kant, al propio tiempo que admite el principio de los escolásticos
+de que todos nuestros conocimientos vienen de los sentidos, y que
+reconoce con ellos la necesidad de admitir un órden intelectual puro,
+una serie de conceptos diferente de la intuicion sensible, sostiene que
+estos conceptos no son verdaderos conocimientos, sino formas vacías que
+por sí solas nada dicen, nada enseñan al espíritu, que á nada pueden
+conducir para conocer la realidad de las cosas. Estos conceptos solo
+significan algo cuando se los llena por decirlo así con intuiciones
+sensibles: en faltándoles estas intuiciones, no corresponden á nada, ni
+pueden tener mas uso que el puramente lógico, esto es, que el
+entendimiento pensará sobre ellos combinándolos, sin caer en
+contradiccion, pero sin que jamás puedan dar ningun resultado.
+
+«El entendimiento, dice Kant, no puede hacer jamás un uso trascendental
+de todos sus principios _à priori_, no puede emplear sus conceptos sino
+empíricamente, jamás trascendentalmente. Este es un principio que si
+puede ser conocido con conviccion, trae las mas graves consecuencias.
+El uso trascendental de un concepto en un principio, consiste en que se
+refiere á las cosas _en general y en sí_, mientras que el uso empírico
+se refiere á los solos fenómenos, es decir, á los objetos de una
+experiencia posible: por donde se echa de ver que este último uso es el
+solo que puede tener lugar. Para todo concepto es necesaria la forma
+lógica de un concepto en general, del pensamiento, y en seguida la
+posibilidad de someterle un objeto al cual se refiera: sin este objeto
+carece de sentido; no contiene nada, aunque pueda encerrar la funcion
+lógica para formar un concepto por medio de ciertos datos. Un objeto no
+puede ser dado á su concepto sino en la intuicion; y aunque una
+intuicion pura sea posible _à priori_ antes que el objeto, sin embargo
+no puede recibir su objeto y por consiguiente su valor objetivo, sino
+por la intuicion empírica de la cual ella es la forma. Todos los
+conceptos, y con ellos todos los principios, aunque sean _à priori_, se
+refieren no obstante á intuiciones empíricas, es decir, á datos de la
+experiencia posible. _De otro modo no tienen ningun valor objetivo, no
+son mas que un verdadero juego ya de la imaginacion ya del
+entendimiento_, con las representaciones respectivas de una ú otra de
+estas facultades.
+
+ * * * * *
+
+«Lo mismo se verifica en las categorías y principios que de ellas se
+forman; lo cual se manifiesta por la imposibilidad en que nos hallamos
+de definir realmente una sola de ellas, es decir, que no podemos hacer
+inteligible la posibilidad de su objeto, sin atenernos á las condiciones
+de la sensibilidad, por consiguiente á la forma de los fenómenos;
+condiciones á las cuales deben restringirse estas categorías, como á su
+_único_ objeto. Si esta condicion desaparece, desaparecerá tambien _todo
+valor, todo sentido_, esto es, toda relacion al objeto, y con ningun
+ejemplo se puede hacer concebir cuál es el objeto propio de estos
+conceptos.
+
+ * * * * *
+
+«Si no se llevan en cuenta todas las condiciones de la sensibilidad que
+las señalan (habla de las categorías) como conceptos de un uso empírico
+posible, si se las toma como conceptos de las cosas en general y por
+consiguiente de uso trascendental, nada queda por hacer en cuanto las
+concierne, sino guardar la funcion lógica en los juicios, como la
+condicion de la posibilidad de las cosas mismas, sin poder mostrar en
+qué caso su aplicacion y su objeto, y por consiguiente ellas mismas,
+pueden tener en el entendimiento puro, y sin la intervencion de la
+sensibilidad, un sentido y un valor objetivo.
+
+ * * * * *
+
+«Se sigue incontestablemente de lo dicho, que los conceptos puros del
+entendimiento no pueden _jamás tener un uso trascendental_, y sí
+únicamente un uso siempre empírico, y que los principios del
+entendimiento puro no se refieren á los objetos de los sentidos, sino
+cuando los sentidos están en relacion con las condiciones generales de
+una experiencia posible; _pero jamás á las cosas en general_, sin
+relacion á la manera con que nosotros las podemos percibir (Lógica
+trascendental, lib. 2. cap. 3.).
+
+[66.] Así destruye Kant toda la ciencia metafísica, y en esta deplorable
+ruina van envueltas las ideas mas fundamentales, mas preciosas, mas
+sagradas, del espíritu humano. Segun él, la analítica trascendental hace
+ver que el entendimiento no puede traspasar jamás los límites de la
+sensibilidad, únicos en que nos son dados los objetos en intuicion
+sensible. Los principios que eran considerados como eternas columnas del
+edificio científico, se reducen á formas vacías, á palabras sin sentido,
+en cuanto se los saca de la esfera de la sensibilidad. La ontología con
+sus doctrinas trascendentales para explicar la naturaleza y el orígen de
+las cosas, nada vale á los ojos del filósofo aleman: estos principios,
+dice, son simplemente principios de la exposicion de los fenómenos; y el
+nombre _fastuoso de una ontología_ que pretende dar un conocimiento
+sintético _á priori_ de las cosas, en una doctrina sistemática, por
+ejemplo _el principio de causalidad_, debe reemplazarse por la
+denominacion modesta de simple _analítica del entendimiento puro_.
+
+[67.] Difícilmente se puede encontrar doctrina mas dañosa: ¿qué le resta
+al espíritu humano si se le quitan los medios para salir de la esfera
+sensible? ¿á qué se reduce nuestro entendimiento si sus ideas mas
+fundamentales y sus principios mas elevados, no tienen ningun valor para
+enseñarle algo sobre la naturaleza de las cosas? Si el mundo corpóreo no
+es mas para nosotros que un conjunto de fenómenos sensibles, y nada
+podemos conocer fuera de ellos, nuestros conocimientos nada tienen de
+real, todos son puramente subjetivos, el alma vive de ilusiones, y se
+envanece con creaciones imaginarias á las que nada corresponde en la
+realidad. Forma subjetiva el espacio, forma subjetiva el tiempo,
+conceptos vacíos las ideas puras, todo es subjetivo en nosotros; nada
+sabemos de los objetos, ignoramos absolutamente lo que hay, y solo
+sabemos lo que nos _aparece_. Esto es el escepticismo puro; ciertamente
+que para llegar á él no era necesario consumir tanto tiempo en
+investigaciones analíticas. En la doctrina de Kant no se presenta tan
+chocante la extravagancia ni tan deforme el error como en las obras de
+Fichte, Schelling y Hegel; pero en ella está el gérmen de las mayores
+extravagancias y de los mas funestos errores. Él es quien ha hecho una
+revolucion filosófica, que algunos incautos han tenido por un progreso;
+no viendo sin duda el fondo de escepticismo que en ella se encierra, y
+que es tanto mas peligroso cuanto mas se envuelve con formas analíticas.
+
+[68.] Sin embargo de la importancia que doy á la impugnacion de los
+errores del filósofo aleman, no pienso seguirle paso á paso,
+combatiendo sus doctrinas; este sistema de impugnacion tiene el
+gravísimo inconveniente de dejar poco satisfecho al lector; porque le
+parece ver que se arruina un edificio sin reemplazarle con otro.
+Considero mas útil examinar detenidamente las cuestiones, á medida que
+se vayan ofreciendo segun el órden de materias, establecer mi opinion,
+apoyarla del mejor modo que alcance: y luego rebatir los errores de
+Kant, cuando se los encuentre al paso, obstruyendo el camino de la
+verdad. Suele ser fácil decir lo que una cosa no es, pero no suele serlo
+tanto el decir lo que es; y conviene que á los sostenedores de las
+buenas doctrinas no se nos pueda hacer el cargo de que impugnamos las
+ajenas y no cuidamos de exponer las propias. Yo creo que en estas
+materias la buena filosofía puede presentarse á la luz del sol luchando
+con el error, que no debe contentarse con ser instrumento de guerra para
+derribar á su adversario, sino que ha de pretender á fundar un
+establecimiento sólido y bello en el mismo sitio que aquel ocupara.
+
+Los espíritus no se satisfacen con solas impugnaciones: desean una
+doctrina que sustituya á lo impugnado: quien impugna niega; y el
+entendimiento no se contenta con negaciones, ha menester afirmaciones,
+porque no puede vivir sin la verdad positiva.
+
+Permítaseme esta breve digresion, que estoy lejos de tener por inútil: á
+la vista de la trascendencia de los errores del filósofo aleman he
+recordado la necesidad que hay de trabajos detenidos, asiduos,
+profundos, para oponerse á ese diluvio de errores que amenazan una
+inundacion en el campo de la verdad; y no he podido menos de insistir
+sobre este punto, advirtiendo que no basta impugnar, sino que es
+necesario establecer. Haya impugnaciones en buen hora; pero abunden las
+doctrinas positivas: en la extensa línea en que desplega el error sus
+ataques, no basta cubrir la frontera con cuerpos ligeros y briosos que
+rechacen al enemigo; es preciso fundar colonias, focos de civilizacion y
+cultura, que al propio tiempo que defiendan al país, le hagan prosperar
+y florecer.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+LA INTUICION SENSIBLE.
+
+
+[69.] ¿En qué consiste la intuicion? La intuicion propiamente dicha, es
+el acto del alma con que percibe un objeto que la afecta: así lo indica
+la significacion latina del nombre, el cual se deriva del verbo
+_intueri_, mirar una cosa que se tiene presente.
+
+[70.] La intuicion no cabe sino en las potencias perceptivas, es decir,
+en aquellas por las que el sujeto afectado distingue entre su afeccion y
+el objeto que la causa. No quiero decir que semejante distincion haya
+de ser reflexiva; sino únicamente que el acto interno se ha de referir á
+un objeto. Si suponemos un ser que experimenta varias afecciones, sin
+referirlas á ningun objeto, ni reflexionar sobre las mismas, no se podrá
+decir con propiedad que tenga verdadera intuicion: esta parece envolver
+el ejercicio de una actividad que se ocupa en un objeto presente. El
+objeto de la intuicion no siempre ha de ser externo; puede ser una de
+las afecciones ó acciones del alma objetivadas por un acto de reflexion.
+
+[71.] Las sensaciones que con mas propiedad se llaman intuitivas, son
+las de la vista y del tacto; puesto que percibiendo la extension misma,
+y siéndonos imposible considerar á esta como un hecho puramente
+subjetivo, los actos de ver y tocar envuelven necesariamente relacion á
+un objeto. Los demás sentidos, aunque en algun modo están relacionados
+con la extension, no la perciben directamente; y por tanto si estuviesen
+solos, tendrian mas de afectivo, que de intuitivo: esto es, que el alma
+seria afectada por estas sensaciones, sin necesidad de referirlas á
+objetos externos. Si la reflexion, fijándose sobre dichas sensaciones,
+llegase á enseñar, como en efecto lo enseñaria, que la causa de ellas es
+un ser distinto del que las experimenta, tampoco habria verdadera
+intuicion: porque esta no existiria ni para los sentidos, que
+permanecerian ajenos á las combinaciones reflexivas; ni para el
+entendimiento, que conoceria la causa de las sensaciones, nó por
+intuicion, sino por discurso.
+
+[72.] De esto se infiere que no toda sensacion es intuicion; y que las
+reproducciones imaginarias de sensaciones pasadas, ó la produccion
+imaginaria tambien, de sensaciones posibles, aunque se llamen á menudo
+intuiciones, no merecen con propiedad el nombre de tales, á causa de que
+no se refieren á un objeto. Sin embargo, aquí es menester observar, que
+los fenómenos de la sensibilidad puramente interna, tal vez deben el no
+referirse á objetos, al hábito de la reflexion, la cual percibe las
+diferencias de tiempo, la mayor ó menor viveza de las sensaciones, su
+enlace mas ó menos constante, y otras circunstancias, por las cuales
+distingue entre las representaciones que se refieren actualmente á un
+objeto, como las sensaciones externas, y las que solo le tienen pasado ó
+posible, como las representaciones puramente internas. Así
+experimentamos que cuando la sensibilidad puramente interna, se halla
+del todo abandonada á sí misma, sin el auxilio de la reflexion, traslada
+á lo exterior todo cuanto se le ofrece, convirtiendo en realidades las
+apariencias imaginarias. Esto se verifica en el sueño, y aun durante la
+vigilia, cuando por algun trastorno cerebral, la sensibilidad obra
+enteramente sola, independientemente de la reflexion.
+
+[73.] La causa de que la sensibilidad entregada á sí misma, objetive
+todas sus impresiones, se halla en que siendo una facultad no reflexiva,
+no puede distinguir entre la afeccion procedente de lo exterior y la
+puramente interna. Como la comparacion, por poca que sea, implica un
+acto reflejo, la sensibilidad no compara: de donde resulta, que cuando
+el sujeto no hace mas que sentir, no puede apreciar las diferencias de
+las sensaciones, midiendo los grados de su viveza, ni tampoco percibir
+la existencia ó la falta del órden y constancia de su enlace.
+
+La facultad de sentir es enteramente ciega para todo lo que no es su
+objeto determinado; lo que no se halla en este, en cuanto objeto de
+dicha facultad, no existe para ella en ninguna parte; por lo cual se
+echa de ver que abandonada á sí misma, objetivará su impresion, se
+creerá siempre intuitiva, convirtiendo en realidad la simple apariencia.
+
+[74.] Es digno de notarse que de las facultades sensitivas, las unas
+serian siempre intuitivas, esto es, se referirian siempre á un objeto
+externo, si no las acompañase la reflexion; mientras que otras no lo
+serian jamás, si estuviesen separadas de la reflexion, ó no anduviesen
+acompañadas de las que lo son por su naturaleza. Son de la primera clase
+las representativas propiamente dichas, esto es, las que afectan al
+sujeto sensitivo, presentándole una forma, imágen real ó aparente, de un
+objeto. Tales son las de la vista y del tacto, que no pueden existir ni
+aun concebirse, sin dicha representacion. Por el contrario, las demás
+sensaciones no ofrecen al sujeto sensitivo, ninguna forma; son simples
+afecciones del mismo sujeto, aunque procedan de una causa externa: si
+las referimos á los objetos es por reflexion; y cuando esta nos advierte
+que llevamos la referencia demasiado lejos, atribuyendo al objeto
+externo no solo el principio de causalidad sino tambien la sensacion en
+sí misma, fácilmente conocemos la ilusion y nos despojamos de ella. Esto
+no se verifica en las sensaciones representativas: nadie por mas
+esfuerzos que haga, será capaz de persuadirse que fuera de sí no hay
+algo real, semejante á la representacion sensible, en que se ofrecen los
+objetos como extensos.
+
+[75.] Cuando digo que algunas sensaciones no serian intuitivas si no las
+acompañase la reflexion, no quiero dar á entender que el hombre las
+refiera á un objeto, previa la reflexion explícita, puesto que no puedo
+olvidar lo que en otra parte (V. lib. II y III) llevo explicado
+extensamente sobre el modo instintivo con que se desenvuelven nuestras
+facultades en sus relaciones con el mundo corpóreo, anteriormente á toda
+reflexion; solo quiero significar que en dichas sensaciones,
+consideradas en sí mismas, y en completo aislamiento, no se encuentra
+una relacion necesaria á un objeto como representado; y que
+probablemente, en el instinto que nos las hace objetivar, si no se
+mezcla una reflexion confusa, entra alguna parte de la influencia de las
+demás sensaciones que son representativas por su objeto propio.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+DOS CONOCIMIENTOS: INTUITIVO Y DISCURSIVO.
+
+
+[76.] Explicada la intuicion sensible, pasemos á la intelectual. Hay dos
+modos de conocer: uno intuitivo, otro discursivo. El conocimiento
+intuitivo es aquel en que el objeto se presenta al entendimiento tal
+como es, sin que la facultad perceptiva haya de ejercer otra funcion que
+la de contemplarle; por esto se llama intuicion, de _intueri_, mirar.
+
+[77.] Esta intuicion puede verificarse de dos maneras: ó presentándose
+el objeto mismo á la facultad perceptiva, uniéndose á ella sin ningun
+intermedio; ó bien con la intervencion de una idea ó representacion, que
+ponga en acto á la facultad perceptiva de modo que esta vea al objeto en
+aquella representacion, sin necesidad de combinaciones. Para lo primero,
+es necesario que el objeto percibido sea inteligible por sí mismo, pues
+de otro modo no se podria verificar la union del objeto entendido con el
+sujeto inteligente; para lo segundo, basta una representacion que haga
+las veces del objeto; y por tanto no es indispensable que este sea
+inteligible con inteligibilidad inmediata[2].
+
+[78.] El conocimiento discursivo es aquel en que el entendimiento no
+tiene presente el objeto mismo, y se lo forma por decirlo así, reuniendo
+en un concepto total los conceptos parciales, cuyo enlace en un sujeto
+ha encontrado por el raciocinio.
+
+Para hacer sensible la diferencia entre el conocimiento intuitivo y el
+discursivo la explicaré con un ejemplo. Tengo á la vista un hombre: su
+fisonomía se me ofrece tal como es; sin necesidad ni aun posibilidad, de
+combinaciones que me lo presenten diferente. Sus rasgos característicos
+los veo tales como son: el conjunto no es una cosa producida por mis
+combinaciones; es un objeto dado á la facultad perceptiva, sobre el cual
+esta nada tiene que hacer sino percibir. Cuando un objeto se ofrece á mi
+entendimiento de una manera semejante, el conocimiento que de él tenga
+será intuitivo.
+
+He dicho que el objeto de la intuicion intelectual puede unirse
+inmediatamente á la facultad perceptiva, ó bien presentársele por un
+medio que haga las veces del objeto. Ateniéndonos al mismo ejemplo
+podremos decir que estas dos clases de intuiciones se parecen á las del
+hombre visto por sí mismo ó por un retrato. En ambos casos habria la
+intuicion de la fisonomía, y no serian necesarias ni aun posibles las
+combinaciones para formarla.
+
+Pero supongamos que se me habla de una persona á quien no he visto
+jamás, y cuyo retrato no se me puede presentar. Si se me quiere dar idea
+de su fisonomía se me irán enumerando sus rasgos característicos, con
+cuya reunion formaré idea del semblante que se me acaba de describir. Á
+esta representacion imaginaria se puede comparar el conocimiento
+discursivo, por el cual no vemos el objeto en sí mismo, sino que lo
+construimos en cierto modo con el conjunto de ideas que por medio del
+discurso hemos enlazado, formando de ellos el concepto total
+representante del objeto.
+
+[79.] Kant en su _Crítica de la razon pura_, habla repetidas veces del
+conocimiento intuitivo y del discursivo; bien que sin explicar con
+entera claridad los caractéres distintivos de estas dos clases de
+conocimiento. No se crea sin embargo que el descubrimiento de estas dos
+maneras de percibir sea debido al filósofo aleman; muchos siglos antes
+las habian conocido los teólogos; y no podia menos de ser así, cuando la
+distincion entre la intuicion y el discurso está íntimamente enlazada
+con uno de los dogmas fundamentales del cristianismo.
+
+Sabido es que nuestra religion admite la posibilidad y la realidad de un
+verdadero conocimiento de Dios, aun en esta vida. El sagrado texto nos
+dice que podemos conocer á Dios por sus obras, que lo invisible de Dios
+se nos manifiesta por sus criaturas visibles, que los cielos cuentan su
+gloria, y que el firmamento anuncia las hechuras de sus manos; que son
+inexcusables los que habiendo conocido á Dios de esta manera no le
+glorificaron como debian; pero esta misma religion nos enseña que en la
+otra vida los bienaventurados conocerán á Dios de otro modo, cara á
+cara, viéndole tal como es. Hé aquí pues al cristianismo haciendo la
+diferencia entre el conocimiento intuitivo y el discursivo; entre el
+conocimiento por el cual el entendimiento se eleva á Dios procediendo de
+los efectos á la causa, y reuniendo en esta las ideas de sabiduría, de
+omnipotencia, de bondad, de santidad, de perfeccion infinita; y el
+conocimiento en que el espíritu no necesitará de andar recogiendo
+discursivamente varios conceptos para formar con ellos la idea de Dios,
+en que el Ser infinito se ofrecerá claramente á los ojos del espíritu nó
+en un concepto elaborado por la razon, ni bajo los sublimes enigmas
+ofrecidos por la fe, sino tal como es en sí propio, siendo un objeto
+dado inmediatamente á la facultad perceptiva; nó un objeto encontrado
+por la fuerza discursiva, ni presentado bajo sombras augustas.
+
+Aquí encontramos otra prueba de la profundidad luminosa que se oculta en
+los dogmas de la religion cristiana. ¿Quién pudiera sospechar que la
+religion nos enseñase una distincion tan importante en la ciencia
+ideológica? y sin embargo esta distincion se halla en el catecismo. El
+niño, si se le pregunta quién es Dios, responde enumerando sus
+perfecciones y por consiguiente manifestando que le conoce; cuando á
+este mismo niño se le pregunta cuál es el fin para que el hombre ha sido
+criado, responde que para _ver_ á Dios etc.; hé aquí la distincion entre
+el conocimiento discursivo ó por conceptos, y el intuitivo; al primero
+se le llama simplemente _conocer_, al segundo _ver_.
+
+
+[Nota 2: Véase lo dicho sobre la _representacion, inteligibilidad
+inmediata, y representacion de causalidad y de idealidad_ en los
+capítulos X, XI, XII, XIII. del Libro 1.º de esta obra.]
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+El SENSUALISMO DE KANT.
+
+
+[80.] Kant asegura que mientras estamos en la presente vida solo tenemos
+intuicion sensible, y considera dudosa la posibilidad de una intuicion
+puramente intelectual, ya sea para nuestro espíritu, ya sea para otros.
+Como por otra parte, segun hemos visto ya (Cap. IX), Kant no atribuye
+ningun valor á los conceptos separados de la intuicion, se infiere que
+el filósofo aleman, no obstante sus largas disertaciones sobre el
+entendimiento puro, es profundamente sensualista; y que el autor de la
+_Crítica de la razon pura_ y el del _Tratado de las sensaciones_, distan
+entre sí mucho menos de lo que pudiera parecer á primera vista. Si
+nuestro espíritu no tiene mas intuicion que la sensible, y los conceptos
+del entendimiento puro son formas enteramente vacías mientras no
+encierran una de dichas intuiciones; si cuando se prescinde de estas
+solo se encuentran en el entendimiento funciones puramente lógicas, que
+nada significan, que de ningun modo merecen el nombre de conocimiento,
+resulta que en nuestro espíritu no hay mas que sensaciones, las que se
+pueden distribuir ordenadamente en los conceptos, como si dijéramos en
+una especie de casillas donde se registran y conservan. Segun esta
+teoría, el entendimiento puro queda reducido á tan poca cosa, que
+hubiera podido admitirle el mismo Condillac.
+
+[81.] En efecto: en el sistema de la sensacion trasformada se supone en
+el espíritu una fuerza trasformadora; pues de otro modo no seria posible
+explicar todos los fenómenos ideológicos por la mera sensacion; y hasta
+el título del sistema resultaria contradictorio. Ahora bien: ¿hubiera
+tenido Condillac ningun escrúpulo sensualista, en admitir la _síntesis
+de la imaginacion_, las relaciones de todas las intuiciones sensibles á
+la _unidad de la apercepcion_, y por fin la variedad de funciones
+lógicas para clasificar y comparar las intuiciones sensibles? Parece que
+antes por el contrario el fondo de estas doctrinas se halla en el
+sistema del filósofo francés, cuyo principio fundamental se cifraba en
+no ver en el espíritu mas que sensaciones, sin negar por esto una
+fuerza capaz de trasformarlas, clasificarlas y generalizarlas.
+
+[82.] Hé aquí pues un nuevo quebranto para la originalidad del filósofo
+aleman: al combatir el sensualismo habia dicho en substancia lo mismo
+que repitieron siglos antes todas las escuelas (V. Cap. VIII); y luego,
+queriendo seguir un nuevo camino para explicar el órden intelectual
+puro, vuelve á caer en el sistema de Condillac: sus conceptos vacíos,
+sin significado, sin aplicacion ninguna fuera del órden sensible, no
+dicen nada mas de lo que enseña Condillac al analizar la generacion de
+las ideas, explicando cómo estas dimanan de la sensacion, por medio de
+trasformaciones sucesivas. Si alguna dificultad pudiera haber, versaria
+sobre los nombres, nó sobre las cosas: ningun sensualista debe tener
+inconveniente en adoptar por entero la _Crítica de la razon pura_,
+cuando haya visto las aplicaciones que hace de sus doctrinas el
+espiritualista aleman. Seria de desear, que se penetrasen de estas
+observaciones los que nos presentan enfáticamente el espiritualismo de
+Kant arruinando el sensualismo de Condillac.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+EXISTENCIA DE LA INTUICION INTELECTUAL PURA.
+
+
+[83.] No es verdad que el espíritu humano, aun en esta vida, no tenga
+mas intuicion que la sensible. En nuestro interior hay muchos fenómenos
+no sensibles, de los cuales tenemos conciencia muy clara. La reflexion,
+la comparacion, la abstraccion, la eleccion y todos los actos del
+entendimiento y de la voluntad, nada encierran de sensible. Curioso
+fuera saber á qué especie de sensibilidad pertenecen las ideas
+abstractas y los actos con que las percibimos; así como esos otros: _yo
+quiero, no quiero, elijo esto, mas quiero esto que aquello_. Ninguno de
+dichos actos puede ser presentado en intuicion sensible; son hechos de
+un órden superior á la esfera de la sensibilidad, y que sin embargo
+están presentes á nuestro espíritu en una conciencia clara, viva;
+reflexionamos sobre ellos, los tomamos por objetos de nuestros estudios,
+los distinguimos perfectamente entre sí, los clasificamos de mil
+maneras. Estos hechos nos son presentados inmediatamente; los conocemos,
+nó por discurso, sino por intuicion: luego no es verdad que la intuicion
+del alma solo se refiera á fenómenos sensibles, pues que dentro de sí
+misma encuentra una dilatada serie de fenómenos no sensibles, que le
+son dados en intuicion.
+
+[84.] Nada vale el decir que estos fenómenos internos son formas vacías
+que nada significan, sino en cuanto se refieren á una intuicion
+sensible. Sean lo que fueren, son algo distinto de la misma intuicion
+sensible; y este algo lo percibimos nosotros, nó por discurso sino por
+intuicion: luego á mas de la intuicion sensible, hay otra del órden
+intelectual puro.
+
+La cuestion no está en si estos conceptos puros tienen ó nó algun valor
+para hacernos conocer los objetos en sí mismos: trátase únicamente de
+saber si existen y si son sensibles. Que existen es cierto; así lo
+atestigua la conciencia, así lo confiesan todos los ideólogos; que sean
+sensibles no puede sostenerse, sin destruir su naturaleza; y menos que
+nadie puede sostenerlo Kant, puesto que con tal cuidado distingue entre
+la intuicion sensible y dichos conceptos.
+
+[85.] Ese piélago de fenómenos no sensibles que experimentamos en
+nuestro interior, es como un espejo en que se reflejan las profundidades
+del mundo intelectual. Es verdad que los espíritus no se presentan
+inmediatamente á nuestra percepcion, y que para conocerlos necesitamos
+un procedimiento discursivo; pero si bien se observa, en esa intuicion
+de nuestros fenómenos internos hallamos la representacion, aunque
+imperfecta, de lo que se verifica en inteligencias de un órden superior.
+Aquí tenemos en cierto modo ideas-imágenes, pues que no cabe mejor
+imágen de un pensamiento que otro pensamiento, ni de un acto de voluntad
+que otro acto de voluntad. De esta suerte conocemos á los espíritus
+distintos del nuestro, por una especie de intuicion nó inmediata sino
+mediata, en cuanto se presentan en nuestra conciencia como la imágen en
+un espejo.
+
+[86.] La comunicacion de los espíritus por medio de la palabra, y por
+otros signos convencionales y naturales, es un hecho de experiencia,
+íntimamente ligado con todas las necesidades intelectuales, morales y
+físicas. Cuando un espíritu se ha puesto en comunicacion con otro, el
+conocimiento que tiene aquel, de lo que pasa en este, no es por meros
+conceptos generales, sino por una especie de intuicion, que aunque
+mediata, no deja de ser verdadera. El pensamiento ó el afecto de otro,
+que entran en nuestro espíritu por medio de la palabra, excitan en
+nosotros un pensamiento ó afecto semejantes á los del espíritu que nos
+los comunica. Entonces, en la conciencia propia, no solo conocemos sino
+que _vemos_ la conciencia ajena: siendo á veces tan perfecta la
+semejanza, que adivinamos todo lo que se nos va á decir,
+desenvolviéndose en nuestro interior la misma serie de fenómenos que
+están verificándose en el espíritu, con quien nos hallamos en
+comunicacion. Así sucede cuando decimos: «comprendo perfectamente lo que
+V. piensa, lo que quiere, lo que intenta expresar.»
+
+[87.] Esta observacion me parece importante para dejar fuera de duda que
+en nuestro espíritu, independientemente del órden sensible, hay
+conceptos, nó vacíos, sino que se refieren á objeto determinado. El que
+se nos trasmita el conocimiento del órden de los fenómenos intelectual
+puro, por medio de la palabra ó de otro signo, no destruye el carácter
+de la intuicion: pues que se reunen todas las condiciones necesarias,
+cuales son: la representacion interna, y la relacion de esta á un objeto
+determinado que nos afecta.
+
+[88.] De esta análisis de hechos ideológicos, cuya existencia no se
+puede poner en duda, resulta demostrada la falsedad de la doctrina de
+Kant, de que solo hay en nuestro espíritu intuiciones sensibles, así
+como la no existencia del problema del filósofo aleman sobre si es
+posible ó nó que á otros espíritus les sean dados los objetos en una
+intuicion diferente de la sensible. Este problema se halla resuelto en
+nosotros mismos; puesto que la atenta observacion de los fenómenos
+internos y de la recíproca comunicacion de los espíritus, nos ha dado á
+conocer no solo la posibilidad sino tambien la existencia de intuiciones
+diferentes de la sensible.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+VALOR DE LOS CONCEPTOS INTELECTUALES, PRESCINDIENDO DE LA INTUICION
+INTELECTUAL.
+
+
+[89.] Aun cuando admitiéramos que para nuestro espíritu no hay otra
+intuicion que la sensible, no se inferiria que los conceptos del órden
+intelectual puro fuesen formas vacías, inútiles para el conocimiento de
+los objetos en sí mismos. Siempre se habia entendido que las ideas
+generales no eran intuitivas; pues por lo mismo que eran generales no
+podian referirse _inmediatamente_ á un objeto determinado; pero á nadie
+se le habia ocurrido que no pudieran servir para darnos verdaderos
+conocimientos.
+
+[90.] Es cierto que las ideas generales por sí solas, no conducen á
+ningun resultado positivo, ó en otros términos, no nos hacen conocer los
+seres existentes; pero si se las une con otras particulares, se
+establece entre aquellas y estas una influencia recíproca, de donde
+resulta el conocimiento. Cuando afirmo en general: «todo ser contingente
+necesita una causa;» esta proposicion, aunque muy verdadera, nada me
+dice en el órden de los hechos, si prescindo absolutamente de que
+existen seres contingentes y causas de cualquiera especie. En tal
+supuesto la proposicion expresa una relacion de ideas, nó de hechos; el
+conocimiento que resulta es meramente ideal, nó positivo.
+
+[91.] Esta relacion de las ideas envuelve tácitamente una condicion, que
+les da para los hechos un valor hipotético; porque cuando se afirma que
+todo ser contingente ha de tener una causa, no se entiende afirmar una
+relacion de ideas destituida de toda aplicacion posible; antes por el
+contrario, se quiere significar que si existe en la realidad un ser
+contingente, habrá tenido realmente una causa.
+
+[92.] Para que este valor hipotético de las ideas se convierta en
+positivo, basta que se verifique la condicion envuelta en la proposicion
+general. «Todo ser contingente necesita una causa:» esto por sí solo,
+nada me enseña sobre el mundo real: pero desde el momento que la
+experiencia me ofrece un ser contingente, la proposicion general, antes
+estéril, se hace sobre manera fecunda. Tan pronto como la experiencia me
+da un ser contingente, conozco la necesidad de su causa; infiero además
+la necesidad de la proporcion que ha de guardar la actividad producente
+con la cosa producida; por las calidades de esta discurro sobre las que
+deben hallarse en aquella. De esta manera construyo una verdadera
+ciencia positiva, referida á hechos determinados, fundándome en dos
+bases: la una es la verdad ideal, la otra es la real, ó sea el dato
+suministrado por la experiencia.
+
+[93.] Como el ser que piensa tiene por necesidad conciencia de sí
+propio, ningun ser pensante puede estar limitado al conocimiento de
+verdades ideales puras. Aun cuando le supongamos enteramente aislado de
+todos los demás seres, en absoluta incomunicacion con todo lo que no es
+él, de tal suerte que ni influya sobre ellos ni reciba ninguna
+influencia, no podrá estar reducido al conocimiento de un órden
+puramente ideal, puesto que por lo mismo que es pensante, tiene
+conciencia de sí propio; y la conciencia es esencialmente un hecho
+particular, un conocimiento de un ser determinado, pues que sin esto no
+seria conciencia.
+
+[94.] Esta observacion destruye por su base el sistema que pretende
+incomunicar el órden ideal con el real. Por ella se ve que la
+experiencia es no solo posible, sino absolutamente necesaria en todo ser
+pensante; pues que la conciencia es ya de suyo una experiencia, y la mas
+clara y segura de las experiencias. Luego las verdades del órden ideal
+se enlazan indispensablemente con las del real: suponer posible su
+incomunicacion es desconocer un hecho fundamental de las ciencias
+ideológicas y psicológicas: la conciencia.
+
+[95.] Para evidenciar la verdad y exactitud de la doctrina que precede,
+supongamos á un hombre ó mas bien á un espíritu humano, que ignorase
+absolutamente la existencia de un mundo externo, la de todo cuerpo, y
+hasta la de todo espíritu; que no supiese nada sobre su orígen ni sobre
+su destino, pero que al propio tiempo ejerciera su actividad
+intelectual, pues que sin esto, seria como una cosa muerta que no
+ofreceria campo á la observacion. Suponiendo que tiene las ideas
+generales, como de ser y no ser, de substancia y accidente, de absoluto
+y condicional, de necesario y contingente etc., es claro que las podrá
+combinar de diferentes maneras, y llegar á los mismos resultados
+puramente ideales, á que llegamos nosotros. Este es el supuesto mas
+favorable á una serie de conocimientos abstractos, independiente de la
+experiencia: no obstante, ni aun en este caso, las verdades conocidas
+quedarian limitadas al órden puramente ideal, y seria imposible que no
+descendiesen al real, si no se despojase al ser pensante de toda
+conciencia de sí propio.
+
+En efecto: por lo mismo que se supone un ser que piensa, se supone un
+ser que puede decirse á sí mismo: «yo pienso.» Este acto es
+eminentemente experimental, y basta su reunion con las verdades
+generales en una conciencia comun, para que el ser aislado pueda salir
+de sí mismo creándose una ciencia positiva, por la cual pase del mundo
+de las ideas al mundo de los hechos. La instabilidad de sus pensamientos
+y la permanencia del ser que los experimenta, le ofrecerán un caso
+práctico, en que se particularicen las ideas generales de substancia y
+accidente; la aparicion y desaparicion sucesiva de sus propios
+conceptos, le manifestará realizadas las ideas de ser y de no ser; el
+recuerdo del tiempo en que comenzaron sus operaciones, mas allá del cual
+no se extiende la memoria de su existencia, le hará conocer la
+contingencia de su ser propio; cuyo hecho combinado con los principios
+generales que expresan las relaciones entre los seres contingentes y los
+necesarios, le sugerirá el pensamiento de que debe haber otro que le
+haya comunicado la existencia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+ACLARACIONES SOBRE EL VALOR DE LOS CONCEPTOS GENERALES.
+
+
+[96.] Las ideas que un espíritu aislado se formase de los seres
+distintos de él, por mas vagas que fuesen, no lo serian hasta el punto
+de no referirse á una cosa real; el espíritu podria no conocer la
+naturaleza de esta realidad, pero sabria de cierto que existe. Un ciego
+de nacimiento no se forma idea clara de los colores, ni de la sensacion
+de ver; pero, ¿ignora por esto que la sensacion existe, y que las
+palabras, color, ver, y otras que se refieren á la vista tienen un
+objeto positivo y determinado? Nó por cierto. El ciego no sabe en qué
+consisten esas cosas de que oye hablar; pero sabe que son algo; los
+conceptos que á ellas se refieren, pueden llamarse imperfectos, mas nó
+vanos; las palabras con que los expresa, tienen para él una
+significacion incompleta, pero positiva.
+
+[97.] Hay mucha diferencia entre los conceptos incompletos y los
+indeterminados: los primeros pueden referirse á una cosa positiva,
+aunque conocida imperfectamente; los segundos encierran tan solo una
+relacion de ideas que nada significa en el órden de los hechos. Hagamos
+palpable esta diferencia ampliando el ejemplo del párrafo anterior.
+
+Un ciego de nacimiento no tiene intuicion de los colores, ni de nada que
+se refiera al sentido de la vista, pero está seguro de que existen unos
+hechos externos, que corresponden á una afeccion interna que se llama
+_ver_. Su idea es incompleta, pero encierra un objeto determinado. La
+existencia de este, le es atestiguada por la palabra de los que poseen
+el sentido de la vista: no sabe lo que es, pero sabe que es; ó hablando
+en otros términos, no conoce la esencia, pero sí la existencia.
+Supongamos ahora, que se trata de la posibilidad de un órden de
+sensaciones diferentes de las nuestras, y que no se parezcan en nada á
+ninguna de las que nosotros experimentamos: el concepto que se refiera á
+las nuevas sensaciones, no solo será incompleto, sino que no tendrá
+relacion con ningun objeto real. La idea general de afeccion de un ser
+sensitivo, hé aquí todo lo que habrá en nuestro espíritu; pero sin saber
+nada sobre su existencia, y con meras conjeturas sobre las condiciones
+de su posibilidad. Este ejemplo aclara mi idea: en el ciego de
+nacimiento que oye hablar de lo perteneciente al sentido de la vista,
+hallamos un concepto incompleto, pero al cual corresponde la existencia
+de una serie de hechos, conocida por su espíritu; pero en nosotros,
+pensando en una especie de sensaciones diferentes de las nuestras,
+encontramos conceptos, que tienen un objeto general, de cuya realizacion
+nada sabemos.
+
+[98.] Hé aquí explicado cómo nuestro espíritu, sin tener intuicion de
+una cosa, puede sin embargo conocerla, y estar completamente cierto de
+su existencia; hé aquí demostrado que los conceptos, aunque no se
+refieran á una intuicion sensible, pueden tener un valor, no solo en el
+órden de las ideas, sino tambien en el de los hechos.
+
+[99.] Para probar la esterilidad de los conceptos fuera de la intuicion
+sensible, aduce Kant una razon y es, que nosotros no podemos definir las
+categorías y los principios que de ellas emanan, sin referirnos á los
+objetos de la sensibilidad. Esto no prueba nada: porque en primer lugar,
+la imposibilidad de una definicion, no siempre procede de que el
+concepto que se ha de definir esté vacío; sino que muchas veces dimana
+de que el concepto es simple, y por tanto no es susceptible de una
+descomposicion en partes, que se puedan expresar con palabras. ¿Cómo se
+define la idea de _ser_? En todo cuanto se diga para definir, entrará
+lo definido: las palabras, cosa, realidad, existencia, todas significan
+_ser_.
+
+Como la intuicion sensible es la base de nuestras relaciones con el
+mundo externo, y por consiguiente, con nuestros semejantes, natural es
+que al proponernos expresar un concepto cualquiera echemos mano de
+aplicaciones sensibles: pero de esto no se infiere, que
+independientemente de ellas, no haya en nuestro espíritu una verdad
+real, contenida en el concepto que deseamos explicar.
+
+[100.] Esta capacidad de conocer los objetos bajo ideas generales, es
+una de las propiedades características de nuestro espíritu; y en nuestra
+debilidad para penetrar en la esencia de las cosas, es un auxiliar
+indispensable para que podamos pensar. En el curso mismo de los negocios
+ordinarios de la vida, nos acontece necesitar conocimientos de la
+existencia de una cosa, y de alguno de sus atributos, sin que nos sea
+preciso tener de ella un conocimiento perfecto. Para estos casos nos
+sirven las ideas generales, que ayudadas por algun dato de la
+experiencia, nos ponen en comunicacion mediata con el objeto que no se
+presenta á nuestra intuicion. ¿Por qué no podrá verificarse lo mismo,
+con respecto á los seres insensibles, y que solo son objeto de
+intuiciones intelectuales? No alcanzo lo que se puede contestar á estas
+reflexiones, que á mas de tener en su apoyo la observacion de los
+fenómenos internos, están confirmadas por el sentido comun.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+VALOR DE LOS PRINCIPIOS, INDEPENDIENTEMENTE DE LA INTUICION SENSIBLE.
+
+
+[101.] El principio de contradiccion, condicion indispensable de toda
+certeza, de toda verdad, y sin el cual, así el mundo externo como la
+inteligencia, se reducen á un caos, nos ofrece un ejemplo del valor
+intrínseco de los conceptos intelectuales puros, independientemente de
+la intuicion sensible.
+
+Al afirmarse la posibilidad de que una cosa sea y no sea al mismo
+tiempo, ó bien la exclusion del no ser por el ser, no se une al concepto
+de ser ninguna idea determinada; y por tanto se prescinde absolutamente
+de toda intuicion sensible. Sea cual fuere el objeto, sea cual fuere su
+naturaleza y las relaciones de su existencia; corpóreo ó incorpóreo,
+compuesto ó simple, accidente ó substancia, contingente ó necesario,
+finito ó infinito, siempre se verifica que el ser excluye al no ser, y
+el no ser al ser, siempre se verifica la absoluta incompatibilidad de
+estos dos extremos; por manera que la afirmacion del uno es siempre, en
+todos casos, en todas las suposiciones imaginables, la negacion del
+otro.
+
+Ahora bien: limitar el valor de estos conceptos á la intuicion sensible,
+seria destruir el principio de contradiccion. La limitacion del
+principio equivale á su nulidad. Su universalidad absoluta se liga á su
+necesidad absoluta: si se le restringe, se le hace contingente; porque
+si suponemos que el principio de contradiccion puede faltar en un caso,
+nos falta para todos. Admitir la posibilidad de un absurdo es negar su
+absurdidad: si la contradiccion del ser y del no ser no existe en todos
+los supuestos, no existe en ninguno.
+
+[102.] La dificultad está en saber cómo se puede hacer tránsito del
+principio de contradiccion á las verdades reales; porque no afirmándose
+en él nada determinado, y sí únicamente la repugnancia del sí al nó y
+del nó al sí, tendremos que será imposible afirmar ninguno de estos
+extremos no negando al otro y viceversa; y como por otra parte, esto es
+imposible limitándonos al solo principio de contradiccion, que nada
+encierra sino la relacion mas general entre las dos ideas mas generales,
+se infiere que él por sí solo, es completamente estéril para conducirnos
+á ningun resultado positivo. Todo esto es mucha verdad; pero no se opone
+en nada á lo dicho sobre el valor intrínseco de los conceptos generales.
+
+Ya llevo observado que las verdades del órden puramente ideal solo
+tienen un valor hipotético, y que para producir una ciencia positiva,
+necesitan hechos á que puedan aplicarse; pero he observado tambien, que
+estos hechos los suministra la experiencia; y que todo ser pensante
+posee cuando menos uno, que es la conciencia de sí propio. Luego todo
+ser pensante hará un uso positivo del principio de contradiccion,
+supuesto que hallará en su propia conciencia hechos á los cuales le
+podrá aplicar.
+
+[103.] Aun admitiendo la suposicion de que en nuestro espíritu no hay
+mas intuicion que la sensible, no se inferiria que los principios
+generales y muy particularmente el de contradiccion, no pudiesen tener
+un valor positivo; porque si suponemos que estos principios combinados
+con las intuiciones sensibles producen un conocimiento de que hay otros
+seres fuera del órden de la sensibilidad, resultará que estos, sin
+sernos dados en intuicion inmediata, serán realmente conocidos. Esto es
+lo que se verifica cuando el espíritu humano se eleva por discurso al
+conocimiento de lo no sensible. De una parte, los datos suministrados
+por la experiencia, y de otra, las verdades generales y necesarias,
+forman un enlace constitutivo de una ciencia positiva, la cual nos guia
+con entera seguridad al conocimiento de objetos no sometidos á
+experiencia inmediata.
+
+Esta teoría es tan clara, tan evidente, tan fundada en la conciencia de
+nuestros propios actos, tan acorde con cuanto observamos en los
+procedimientos del espíritu humano, que causa extraña sorpresa el
+encontrarse con filósofos cuyas erróneas doctrinas obliguen á defenderla
+y explanarla.
+
+[104.] El tránsito de lo conocido á lo desconocido es un proceder
+característico de nuestro entendimiento; y este tránsito es imposible si
+se niega la realidad de todo conocimiento que no se refiera á una
+intuicion. Lo que se nos presenta de este último modo, nos es dado, está
+presente á nuestra vista, no necesitamos buscarlo; si pues no hay objeto
+realmente conocido, sino el que se ofrece en intuicion, el progreso
+intelectual es imposible; todos los adelantos de nuestro espíritu se
+reducirán entonces á combinaciones de las formas presentadas por
+sensibilidad, y aun estas no conducirán á nada, cuando dejen de ser
+intuitivas, esto es, cuando no se refieran á objetos determinados
+inmediatamente sentidos. La _Crítica de la razon pura_ es la ruina do
+toda razon; esta se examina á sí propia para suicidarse ó sea para
+convencerse de que en sí no contiene nada positivo.
+
+Reducidos los principios generales al solo valor relativo á las
+intuiciones sensibles, la ciencia muere. Lo que hemos demostrado del
+principio de contradiccion se aplicará _à fortiori_ á todos los demás;
+si este no se salva del naufragio, no puede salvarse ninguno. Entonces,
+la necesidad entrañada por los principios resulta minada por su basa;
+nada sabemos sino que hay en nosotros una serie de fenómenos que nos
+_parecen_ necesarios. ¿Cuál es el uso que de ellos podremos hacer, fuera
+del órden subjetivo? ninguno. Hénos aquí pues en el escepticismo mas
+completo, condenados á simples apariencias, sin medio para conocer
+ninguna realidad.
+
+[105.] Nó, no está condenado el espíritu humano á una esterilidad tan
+desesperante: la razon no es una palabra vana; el raciocinio no es un
+juego pueril que solo sirva de entretenimiento. En medio de las
+preocupaciones, de los errores, de los extravíos de la mísera humanidad,
+descuella esa fuerza, esa actividad admirable, con la cual el espíritu
+se lanza fuera de sí propio, _conoce_ lo que no puede _ver_, y
+_presiente_ un nuevo mundo que ha de _sentir_ un dia. La naturaleza está
+velada á nuestros ojos; arcanos impenetrables nos rodean; encontramos
+por do quiera sombras que nos encubren la realidad de los objetos; pero
+al través de esas tinieblas columbramos algunos destellos de luz: no
+obstante el profundo silencio que reina en el piélago de los seres entre
+cuyas oleadas nos agitamos, como gotas imperceptibles en la inmensidad
+del océano, oimos de vez en cuando voces misteriosas que nos indican el
+rumbo que debemos seguir para llegar á playas desconocidas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+RELACIONES DE LA INTUICION CON EL GRADO DEL SER PERCEPTIVO.
+
+
+[106.] La perfeccion de la inteligencia trae consigo la extension y la
+claridad de sus intuiciones: cuanto mas perfecta sea, será mas
+intuitiva. La inteligencia infinita no conoce por discurso, sino por
+intuicion; no necesita buscar los objetos, los contempla delante de sí:
+con intuicion de identidad, en lo que toca á su esencia propia; con
+intuicion de causalidad, en lo relativo á lo que existe ó puede existir
+fuera de ella. Los demás espíritus tienen la intuicion tanto mas
+perfecta, cuanto mas elevado es el órden á que pertenecen; por manera
+que el conocimiento por conceptos indica una imperfeccion de la
+inteligencia.
+
+[107.] Segun el lugar que ocupa un ser en la escala del universo, serán
+sus relaciones con los demás seres. Dios, ser infinito, y causa de todo
+lo que existe ó puede existir, tiene íntimas é inmediatas relaciones con
+todo el universo, no solo considerado en su conjunto, sino tambien en
+sus mas pequeños pormenores. Por esta razon, existe en Dios una
+representacion perfectísima de todos los seres, no solo tomados en su
+generalidad, sino tambien en sus últimas diferencias. El Ser causa de
+todo, no conoce los objetos por conceptos vagos, por medio de
+representaciones que solo le ofrezcan lo que los seres encierran de
+comun; sino que habiendo causado hasta sus mas pequeñas diferencias, es
+preciso que estas se presenten á sus ojos con perfecta claridad. Su
+conocimiento se funda en una realidad infinita que es él mismo; su
+entendimiento no divaga fluctuante por un mundo ideal é hipotético, sino
+que fijo con clarísima intuicion en la realidad infinita, ve todo lo que
+es el ser infinito y todo lo que puede producir con su actividad
+infinita. Para Dios no hay experiencia procedente de afuera; porque nada
+puede influir sobre él; toda su experiencia consiste en el conocimiento
+y amor de sí mismo.
+
+[108.] Los seres criados, que ocupan un lugar determinado en la escala
+del universo, no se refieren á este sino bajo ciertos aspectos: sus
+relaciones con los demás están reducidas a un punto de vista, al cual se
+subordinan sus facultades perceptivas. La representacion que en sí
+contienen, debe ser proporcionada al conocimiento que ha de producir; de
+donde resulta que cada ser inteligente tendrá su representacion adaptada
+á las funciones que ha de ejercer en el universo. Si el ser no pertenece
+al órden de las inteligencias, sus facultades perceptivas se limitarán á
+las intuiciones sensibles, en la medida que le corresponde segun el
+lugar á que está destinado.
+
+[109.] Ya hemos visto que las facultades intelectuales se fecundan con
+las ideas generales, y la intuicion de objetos determinados; de lo que
+se infiere que toda inteligencia ha menester intuiciones, si su
+conocimiento no se ha de limitar á un órden puramente hipotético.
+
+Al espíritu humano, destinado á la union con el cuerpo, y á estar en
+continua comunicacion con el universo corpóreo, le ha sido dada la
+intuicion sensible, como base de sus relaciones con los cuerpos. Lo
+propio les sucede á los brutos: debiendo estar en continuas relaciones
+con el mundo corpóreo, les ha sido dada tambien la intuicion sensible.
+Pero limitados á las funciones de la vida animal, carecen de intuiciones
+superiores á la esfera de la sensibilidad, y no poseen la fuerza
+necesaria para convertir las representaciones sensibles en objeto de
+combinaciones intelectuales.
+
+[110.] Al pasar del bruto al hombre se da un salto inmenso en la escala
+de los seres. Como toda inteligencia tiene conciencia de sí propia, y
+puede fijar su atencion sobre sus actos, el espíritu humano conoce los
+suyos intuitivamente, y por tanto encuentra en sí mismo una intuicion
+superior á la sensible. A mas de dichas intuiciones, nos ha sido dada la
+fuerza discursiva, por medio de la cual construimos representaciones con
+las que llegamos al conocimiento de los objetos, que no se ofrecen
+inmediatamente á nuestra percepcion.
+
+Así, partiendo de los datos que nos suministra la experiencia externa é
+interna, y auxiliados con las ideas generales que encierran las
+condiciones primitivas de toda inteligencia y de todo ser, podemos
+penetrar en el mundo de la realidad, conociendo, aunque imperfectamente,
+el conjunto de seres que constituyen el universo, y la causa infinita
+que los ha criado á todos.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+ASPIRACIONES DEL ALMA HUMANA.
+
+
+[111.] La atenta observacion de los fenómenos internos nos enseña que el
+alma humana tiene aspiraciones que van mucho mas lejos de lo que posee
+en la actualidad. No satisfecha con los objetos que se le dan en
+intuicion inmediata, se lanza en busca de otros de un órden superior; y
+en los mismos que se le ofrecen inmediatamente, no se contenta con el
+aspecto bajo el cual se le _aparecen_, quiere saber lo que _son_.
+
+Lo puramente individual no satisface al espíritu. Enclavado en un punto
+de la escala inmensa de los seres, no se limita á percibir los que tiene
+en su alrededor y que forman como la atmósfera en que debe vivir; aspira
+al conocimiento de los que le preceden y le siguen, quiere conocer el
+conjunto, descubrir la ley de donde resulta la inefable armonía que
+preside á la creacion. Sus goces mas puros los encuentra en salir de la
+esfera en que le tiene encerrado la limitacion de sus facultades: su
+actividad es mayor que sus fuerzas; sus deseos son superiores á su ser.
+
+[112.] El fenómeno que notamos en la inteligencia, lo descubrimos
+tambien en el sentimiento y en la voluntad. Para satisfacer sus
+necesidades y atender á la conservacion del individuo y de la especie,
+tiene el hombre sensaciones y sentimientos que se dirigen á objetos
+determinados; pero al lado de esas afecciones, limitadas á la esfera en
+que se halla circunscrito, experimenta sentimientos mas elevados que le
+arrojan fuera de su órbita, y que por decirlo así, absorben su
+individualidad en el piélago de lo infinito.
+
+Cuando el hombre se pone en contacto con la naturaleza en sí misma,
+despojada de todas las condiciones que la refieren á individuos;
+experimenta un sentimiento indefinible, una especie de presentimiento de
+lo infinito. Sentaos á la orilla del mar en una playa solitaria;
+escuchad el sordo mujido de las olas que se estrellan bajo vuestros
+piés, ó el silbido de los vientos que las agitan; con la vista fija en
+aquella inmensidad mirad la línea azulada que une la bóveda del cielo
+con las aguas del océano; colocaos en una vasta y desierta llanura ó en
+el corazon de un bosque de árboles seculares; en el silencio de la noche
+contemplad el firmamento sembrado de astros que siguen tranquilamente su
+carrera, como la siguieron muchos siglos antes, como la seguirán siglos
+despues; sin esfuerzo, sin trabajo de ninguna clase, abandonaos á los
+movimientos espontáneos de vuestra alma, y veréis como brotan en ella
+sentimientos que la conmueven hondamente, que la levantan sobre sí
+misma, y como que la absorben en la inmensidad. Su individualidad
+desaparece á sus propios ojos; siente la armonía que preside al conjunto
+inmenso de que forma una pequeñísima parte: en aquellos momentos
+solemnes, es cuando el genio canta inspirado las grandezas de la
+creacion, y levanta una punta del velo que cubre á los ojos de los
+mortales el esplendente solio del supremo Hacedor.
+
+[113.] Aquel sentimiento grave, profundo, calmoso, que se apodera de
+nosotros en ocasiones semejantes, nada tiene de relativo á objetos
+individuales: es una expansion del alma que se abre al contacto de la
+naturaleza, como la flor de la mañana á los rayos del sol; es una
+atraccion divina con que el Autor de todo lo criado nos levanta de este
+monton de polvo en que nos arrastramos por breves días. Así se armonizan
+el entendimiento y el corazon; así este presiente lo que aquel conoce;
+así se nos avisa por diferentes caminos que no creamos limitado el
+ejercicio de nuestras facultades á la estrecha órbita que se nos ha
+concedido sobre la tierra: guardémonos de helar el corazon con el frio
+de la insensibilidad, y de apagar la antorcha del entendimiento con el
+desolante soplo del escepticismo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+ELEMENTOS Y VARIEDAD DE CARACTÉRES DE LA REPRESENTACION SENSIBLE.
+
+
+[114.] Examinemos ahora cuáles son los elementos primitivos de las
+combinaciones de nuestro espíritu, empezando por los sensibles. En todo
+acto de sensibilidad representativa, entra la extension: sin ella nada
+se nos representa, y las sensaciones se reducen á meras afecciones del
+alma, sin relacion á ningun objeto.
+
+[115.] La extension por sí sola, prescindiendo de su limitabilidad, no
+se presta á ninguna combinacion: solo ofrece una representacion vaga,
+indefinida, inmensa, de la cual nada resulta distinto de ella misma.
+Pero si con la extension se combina la limitabilidad, resulta la
+figurabilidad, es decir el campo infinito por el cual se explaya la
+ciencia geométrica.
+
+[116.] _Extension, limitable_, hé aquí los dos elementos de la intuicion
+sensible. Estos elementos pueden ofrecérsenos de dos maneras: ó bien
+ligados á sensaciones que nos presentan objetos determinados; ó bien
+como producciones de nuestra actividad interna. Si miro el disco de la
+luna, tengo una intuicion de la primera clase; y si queriendo considerar
+las propiedades de un círculo, produzco su representacion en mi
+interior, esta será de la segunda clase.
+
+[117.] Esa actividad interior, con que producimos á nuestra voluntad y
+capricho, un número indefinido de representaciones, con indefinida
+variedad de formas, es un fenómeno importante en que conviene fijar la
+atencion. Él nos manifiesta que la actividad productiva no está limitada
+al órden intelectual puro, pues que la vemos en él sensible; y nó como
+quiera, sino desplegada en una escala infinita. Una recta podemos
+prolongarla hasta lo infinito; á su lado en un mismo plano, podemos
+tirar otras infinitas; la variedad de ángulos en que podemos considerar
+la posicion de varias rectas, se extiende hasta lo infinito: de suerte
+que con solas líneas rectas, la actividad productiva en el órden de la
+sensibilidad no conoce ningun límite. Si apartándonos de la direccion
+recta nos fijamos en las curvas, sus combinaciones en tamaño, en
+naturaleza, en respectiva posicion, en relaciones con ejes determinados,
+son tambien infinitas: de suerte que sin salir del órden sensible,
+encontramos en nosotros una fuerza productiva de infinitas
+representaciones, no habiendo menester otros elementos que la extension
+terminable ó figurable.
+
+[118.] La facultad representativa sensible se desenvuelve unas veces por
+la presencia de un objeto; otras, espontáneamente, sin ninguna
+dependencia de la voluntad; y otras por fin, á consecuencia de un acto
+libre. No es de este lugar el exámen del modo con que el fenómeno de la
+representacion está ligado con las afecciones de los órganos corpóreos;
+por ahora, solo me propongo consignar y explicar los hechos en la esfera
+ideológica, prescindiendo absolutamente de su aspecto fisiológico.
+
+Entre las representaciones sensibles arriba clasificadas, y que
+podríamos llamar _pasivas, espontáneas_ y _libres_, hay diferencias
+notables que conviene observar.
+
+[119.] La representacion pasiva es dada al alma, independientemente de
+su actividad. Al estar en presencia de un objeto, con los ojos abiertos
+nos es imposible no verle: y aun el no verle de cierta manera, en no
+alterando el punto de vista ú otras condiciones de la vision. Por esta
+causa, parece que en el ejercicio de sus sentidos el alma está puramente
+pasiva; pues que sus representaciones dependen necesariamente de las
+condiciones á que están sujetos sus órganos corpóreos en relacion con
+los objetos.
+
+[120.] La representacion espontánea, ó sea la facultad productiva de
+representaciones sensibles obrando independientemente de los objetos
+externos y de la voluntad, parece tambien tener algo de pasiva, y que su
+ejercicio depende de las afecciones orgánicas. Así parece indicarlo el
+que estas representaciones suelen existir sin ningun órden, ó á lo mas,
+con el que han tenido en otro tiempo, si son recuerdos de sensaciones
+anteriores. Nótase tambien que algunas veces se nos ofrecen estas
+representaciones, no obstante los esfuerzos de la voluntad por
+disiparlas y olvidarlas; algunas son tan tenaces, que triunfan por mucho
+tiempo de toda la resistencia del libre albedrío.
+
+Este fenómeno no es fácil explicarlo, sino apelando á causas orgánicas
+que en determinadas ocasiones, producen en el alma el mismo efecto que
+las impresiones de los sentidos externos. Lo cierto es que en algunos
+casos la representacion interna llega á tal punto de viveza, que el
+sujeto la confunde con las impresiones de los sentidos; lo que tampoco
+puede explicarse sino diciendo que la afeccion orgánica interior ha
+llegado á ser tan fuerte, que ha equivalido á la que hubiera podido
+causar la impresion de un objeto obrando sobre el órgano externo.
+
+[121.] En esa produccion espontánea es de notar, que las
+representaciones no siempre corresponden á otras recibidas
+anteriormente; sino que se descubre en ellas una fuerza de combinacion
+de donde resultan objetos imaginarios enteramente nuevos. Esta
+combinacion á veces se ejerce de una manera completamente ciega; en cuyo
+caso solo resultan productos extravagantes; pero otras veces la
+actividad, sometida á ciertas condiciones independientemente del libre
+albedrío, produce objetos artísticos bellos ó sublimes.
+
+El genio no es otra cosa que la espontaneidad de la imaginacion y del
+sentimiento, que se desenvuelven con subordinacion á las condiciones de
+lo bello. Los artistas no dotados de genio, no carecen de fuerza de
+voluntad para producir las obras del genio; tampoco están destituidos de
+imaginacion para reproducir el objeto bello cuando se les ha presentado;
+no les faltan discernimiento y gusto para distinguir y admirar los
+objetos bellos, ni ignoran las reglas del arte, y cuanto se puede decir
+en explicacion del carácter de la belleza; lo que les falta es la
+espontaneidad instintivamente bella; esa espontaneidad que se
+desenvuelve misteriosamente en los mas recónditos senos del alma, que
+lejos de estar pendiente de la libre voluntad de su posesor, le dirige y
+le señorea, persiguiéndole en el sueño como en la vigilia, en la
+diversion como en las ocupaciones, y que consume frecuentemente la
+existencia del hombre privilegiado, cual un fuego violento rompe las
+paredes del frágil vaso en que se le encierra.
+
+[122.] La produccion libre se verifica cuando las representaciones se
+nos ofrecen por imperio de nuestra voluntad, y bajo las condiciones que
+esta prescribe, lo que sucede en las construcciones del arte, y en las
+combinaciones de figuras que sirven de objeto á la ciencia geométrica.
+
+[123.] Esta construccion _à priori_, no puede referirse á un tipo
+existente en nuestra imaginacion; porque en tal caso, como este tipo
+seria la misma representacion sensible, no habria necesidad de
+construirla. ¿Cómo es posible, pues, que se construya una representacion
+de la cual no tenemos imágen? no basta el que poseamos los elementos,
+es decir, la extension figurable, pues que con estos se pueden construir
+infinitas figuras; luego se necesita algo que pueda servir de norma para
+que resulte la representacion deseada.
+
+Para la inteligencia de esto conviene observar que las intuiciones
+sensibles están ligadas á conceptos generales, con cuyo auxilio se
+pueden reconstruir. Aunque en la actualidad no se me ofrezca la
+representacion sensible de una figura cualquiera, por ejemplo, un
+hexágono regular, me basta el concepto formado de las ideas, _línea,
+seis, é igualdad de ángulos_, para que pueda producir en mi interior la
+representacion sensible del hexágono, y construirla en lo interior si lo
+necesito. Por donde se echa de ver que la actividad libre productiva de
+representaciones sensibles determinadas, se funda en conceptos generales
+que aunque independientes de la sensibilidad, se refieren á ella de un
+modo indeterminado. De esto resulta tambien que el entendimiento puede
+concebirlo sensible indeterminadamente, conservando las condiciones á
+que están sujetos en sus respectivos casos los elementos suministrados
+por la sensibilidad, sin que el acto intelectual se refiera á ninguna
+intuicion determinada.
+
+[124.] Analizando el objeto de estos conceptos generales, referidos á la
+intuicion sensible, considerada tambien en general, parece que en ellos
+el entendimiento se ocupa de cosas que no se le ofrecen distintamente,
+y que solo tiene vinculadas en algunos signos; con la seguridad empero
+de que le es posible desenvolver lo que en estos se encierra, y
+contemplarlo con entera claridad.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+SI HAY REPRESENTACIONES INTERMEDIAS ENTRE LA INTUICION SENSIBLE Y EL
+ACTO INTELECTUAL.
+
+
+[125.] Ocurre aquí la cuestion de si es necesario que el entendimiento,
+para recibir las relaciones geométricas ofrecidas en la intuicion
+sensible, posea algunas representaciones intermedias que le pongan en
+contacto con el órden sensible (V. cap. VI). A primera vista parece que
+en efecto hay la indicada necesidad; puesto que siendo el entendimiento
+una facultad no sensitiva, no pueden ser su objeto inmediato los
+elementos sensibles. Pero bien examinada la materia, parece mas probable
+que no hay necesidad de ningun intermedio; excepto un signo que sirva de
+enlace á los elementos sensibles, y con cuyo auxilio se encuentre el
+punto donde se han de reunir, y las condiciones á que se han de sujetar.
+Como este signo será una palabra, ú otra cosa cualquiera, capaz de ser
+representada sensiblemente, su mediacion tampoco resolveria la
+dificultad; pues que siempre quedaria la cuestion de cómo el
+entendimiento se pone en comunicacion con el signo sensible.
+
+La dificultad propuesta dimana de que se consideran las facultades del
+alma, no solo como distintas, sino tambien como separadas, ejerciendo
+cada cual sus funciones en una esfera propia, exclusiva, enteramente
+aislada de la esfera de las demás. Este modo de considerar las
+facultades del alma, aunque favorable á la clasificacion de las
+operaciones, no está de acuerdo con la enseñanza de la experiencia.
+
+No puede negarse que observamos en nuestro interior afecciones,
+operaciones muy diferentes entre sí, que nacen de distintos objetos, y
+producen resultados tambien muy diferentes; esto induce á establecer
+distincion de facultades, y á separar en cierto modo sus funciones, para
+que no se mezclen y confundan. Pero tampoco cabe duda en que todas las
+operaciones y afecciones del alma, se ligan en un centro comun, como lo
+atestigua la conciencia. Sea lo que fuere de la distincion de las
+facultades entre sí, lo cierto es que la conciencia nos atestigua que es
+uno mismo el ser que piensa, el que siente, el que quiere, el que hace ó
+el que padece; lo cierto es que esa misma conciencia nos atestigua la
+íntima comunicacion en que se hallan todas las operaciones del alma.
+Instantáneamente reflexionamos sobre la impresion sentida,
+instantáneamente experimentamos una sensacion agradable ó ingrata á
+consecuencia de una reflexion que nos ocurre; pensamos sobre la
+voluntad; queremos ó rechazamos el objeto del pensamiento; hay dentro de
+nosotros un hervidero, por decirlo así, de fenómenos de diferentes
+clases, que se enlazan, se modifican, se producen, se reproducen,
+influyendo recíprocamente los unos sobre los otros en comunicacion
+incesante. De todos tenemos conciencia, todos se hallan en un campo
+comun, en ese _yo_, que los experimenta. ¿Qué necesidad hay pues, de
+fingir seres intermedios para poner en comunicacion las facultades del
+alma? ¿por qué esta con su actividad llamada entendimiento, no podrá
+ocuparse inmediatamente de las afecciones y representaciones sensibles,
+y de cuanto halla en su conciencia? Supuesto que esa conciencia, en su
+indivisible unidad, comprende toda la variedad de los fenómenos
+internos, no alcanzo por qué la actividad intelectual del alma no podria
+referirse á todo cuanto ella encierra de activo ó de receptivo; sin que
+sea necesario fingir especies que sirvan como de correos para comunicar
+á unas facultades lo que está sucediendo en las otras.
+
+[126.] El _entendimiento agente_ de los aristotélicos, admisible en
+buena filosofía en cuanto significa una actividad del alma aplicada á
+las representaciones sensibles, no lo parece tanto, si se le supone
+productor de nuevas representaciones distintas del acto mismo
+intelectual. El entender es todo actividad; la receptividad del alma no
+tiene en ello mas parte que el proporcionar los materiales: los
+conceptos elaborados en presencia de dichos materiales no parecen ser
+otra cosa que el ejercicio de esa misma actividad, sujeta de una parte á
+las condiciones entrañadas por la cosa entendida, y subordinada por otro
+lado á las condiciones generales de toda inteligencia.
+
+[127.] No quiero decir que el acto intelectual no se refiera á ningun
+objeto: reemplazo la idea por otros actos del alma, ó por afecciones ó
+representaciones de cualquiera clase, sean activas ó pasivas. Ahora, si
+se me pregunta, por ejemplo, cuál es el objeto inmediato del acto
+intelectual perceptivo de una intuicion sensible determinada, diré que
+es esta misma intuicion. Si se insiste en la dificultad de explicar la
+union de cosas tan diferentes, replicaré 1.º que esta union existe en la
+unidad de la conciencia, como el sentido íntimo lo atestigua; 2.º que la
+misma dificultad objetada, milita contra los que pretenden que el
+entendimiento elabora una especie inteligible, sacándola de la misma
+intuicion sensible; pudiéndose preguntarles cómo el entendimiento, para
+elaborar su especie inteligible, se pone en contacto con dicha
+intuicion. Si este contacto inmediato es imposible en un caso, lo será
+tambien en otro; y si admiten la posibilidad para el suyo, no podrán
+negarla para el nuestro.
+
+Cuando el entendimiento no se refiera á ninguna intuicion determinada, y
+sí únicamente á intuiciones sensibles en general, su objeto inmediato
+es la posibilidad de ellas tambien en general, con sujecion á las
+condiciones del objeto, considerado en general, y á las de toda
+inteligencia: entre las cuales figura como la primera, el principio de
+contradiccion.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+IDEAS INDETERMINADAS Y DETERMINADAS.
+
+
+[128.] A mas de los actos intelectuales que se refieren á objetos
+sensibles en general, debemos admitir otros, so pena de caer en el
+sensualismo, limitando el entendimiento á la percepcion y combinacion de
+los objetos que le ofrece la sensibilidad. En este caso ¿cuál es el
+objeto del acto intelectual? Hé aquí una cuestion tan difícil como
+interesante.
+
+[129.] El entendimiento puro puede ejercer sus funciones por ideas
+determinadas ó indeterminadas: esto es, por ideas que encierren algo
+determinado, realizable en un ser que se ofrece, ó puede ofrecerse á
+nuestra percepcion; ó por ideas que representen relaciones generales,
+sin aplicacion á ningun objeto. Es preciso no confundir las ideas
+generales con las indeterminadas, ni las particulares con las
+determinadas. Toda idea indeterminada es general: pero nó viceversa; la
+idea de _ser_, es general é indeterminada; la idea de inteligencia, es
+general, pero determinada. La idea particular se refiere á un individuo;
+la determinada, á una propiedad; y no deja de ser determinada por
+prescindirse en ella de toda relacion á un individuo existente. Esta
+distincion da lugar á consideraciones de la mayor trascendencia.
+
+[130.] Parece que el principal objeto del entendimiento, cuando procede
+por conceptos indeterminados, es el _ser_, en su mayor universalidad.
+Esta es la idea matriz, fundamental, en cuyo alrededor se agolpan y
+ordenan todas las otras. De la idea del ser brota el principio de
+contradiccion con sus infinitas aplicaciones á toda clase de objetos; de
+ella dimanan tambien las de substancia y accidente, de causa y efecto,
+de necesario y contingente, y cuantas se encierran en la ciencia
+ontológica, que por esta razon se ha llamado ontología, ó ciencia del
+ente.
+
+[131.] En estos conocimientos, que expresan las relaciones generales de
+todos los seres, no se contiene nada característico, mientras no salen
+de su esfera puramente metafísica, y no descienden al campo de la
+realidad.
+
+Para que podamos concebir un ser real, es necesario que se nos presente
+con alguna propiedad. Ser y no ser, substancia y accidente, causa y
+efecto, son ideas sumamente fecundas, cuando se las combina con alguna
+cosa positiva; pero tomadas en general, sin añadirles nada que las
+determine, no nos presentan un objeto existente ni aun posible.
+
+[132.] _Ser_, ¿qué nos ofrece esta idea? la de una _cosa_ en abstracto;
+pero si queremos concebir que esta cosa existe, ó es posible,
+necesitamos pensar que esta cosa es algo con propiedades
+características. Tan pronto como se nos habla de una cosa que existe,
+buscamos instintivamente qué es, cuál es su naturaleza. Dios es el ser
+por esencia, es el mismo ser infinito; pero nada representaria á nuestro
+espíritu, si no lo concibiéramos no solo como ser, sino tambien como ser
+inteligente, activo, libre, y con las demás perfecciones de su esencia
+infinita.
+
+[133.] La idea de substancia nos ofrece la de un ser permanente, que no
+está inherente á otro, á manera de modificacion. Esta idea, tomada en su
+generalidad, sin mas determinacion que la que añade á la idea de ser, la
+de subsistente, tampoco nos ofrece nada real, ni realizable. Para que
+una substancia exista, ó sea posible, no basta la permanencia en
+general, la subsistencia por sí misma, la no inherencia á un sujeto; es
+preciso además alguna nota característica, algun atributo; como
+corpóreo, inteligente, libre, ú otro cualquiera, que determine la idea
+general de substancia.
+
+[134.] Lo propio se puede decir de la idea de causa ó actividad
+productora. Una cosa activa en general nada nos ofrece real ni posible.
+Para concebir una actividad existente, necesitamos referirnos á una
+actividad determinada: no nos basta la idea de hacer ó poder hacer, en
+general; es preciso que nos representemos la accion ejerciéndose de tal
+ó cual modo, refiriéndose á objetos determinados, produciendo, nó seres
+en general, sino seres con sus atributos característicos. Es verdad que
+no necesitamos saber cuáles son esos atributos; pero sí necesitamos
+saber que existen con sus determinaciones. La causa mas universal que
+concebimos, es la primera, la infinita, Dios: sin embargo no la
+concebimos como causa en abstracto, ateniéndonos á la simple idea de
+actividad productiva; sino que añadimos á la idea general de causa, las
+de inteligencia y voluntad libre. Cuando decimos que Dios es omnipotente
+extendemos su poder á una esfera infinita: no conocemos los atributos
+característicos de todos los seres que pueden ser criados por aquella
+actividad infinita; pero estamos seguros de que todo ser existente ó
+posible, tiene una naturaleza determinada; y no concebimos que pueda ser
+producido un ser, que no sea mas que ser, sin ninguna determinacion.
+
+[135.] Esta determinacion, indispensable para concebir la existencia ó
+la posibilidad de un ser, no la encontramos en las ideas indeterminadas,
+y necesitamos tomarla de la experiencia; por cuya razon, si nuestro
+entendimiento estuviese limitado á la combinacion de las relaciones que
+se le ofrecen en los conceptos indeterminados, se hallaria condenado á
+una ciencia completamente estéril. Ya hemos visto (Cap. XIV) que la
+absoluta incomunicacion del órden ideal con el real, es imposible, en no
+destituyendo al ser inteligente de toda conciencia de sí propio; pero es
+preciso no contentarnos con saber que existe semejante comunicacion,
+procurando averiguar, en qué puntos se verifica, y hasta dónde se
+extiende.
+
+[136.] Antes de pasar á dicha investigacion, quiero hacer notar que la
+doctrina expuesta en este capítulo no debe confundirse con la del
+capítulo XIV. Allí se manifiesta que las ideas generales por sí solas,
+tienen un valor puramente hipotético, y que no conducen á nada real, en
+no combinando con ellas algun dato positivo, suministrado por la
+experiencia; aquí he probado que las ideas indeterminadas de ser,
+substancia y causa, por sí solas, no bastan á hacernos concebir nada
+existente ni aun posible, si no van acompañadas de alguna idea
+determinada, que dé un carácter á la idea general; allí se daba á las
+ideas generales un valor hipotético, con respecto á la existencia, aquí
+se afirma la necesidad de acompañar las ideas indeterminadas, con alguna
+propiedad que las haga capaces de constituir una esencia, siquiera en el
+órden posible. Estas son cosas muy diferentes que importa no confundir,
+para lo cual es necesario no olvidar la distincion entre las ideas
+generales y las indeterminadas, y entre las particulares y las
+determinadas[129].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXII.
+
+LÍMITES DE NUESTRA INTUICION.
+
+
+[137.] Si podemos señalar los límites del campo de la experiencia, y
+determinar exactamente cuanto en ellos se encierra, habremos determinado
+tambien los atributos característicos con que un ser puede
+presentársenos como existente ó posible.
+
+[138.] Sensibilidad pasiva, sensibilidad activa, inteligencia, voluntad,
+hé aquí, si no me engaño, todo cuanto se contiene en nuestra
+experiencia, y hé aquí por qué nos es imposible concebir ningun atributo
+característico de un ser, fuera de los cuatro indicados. Examinémoslos
+separadamente y con detencion, puesto que así lo exige la importancia de
+los resultados que consigo trae el hacer bien este deslinde.
+
+[139.] Sensibilidad pasiva. Por este atributo entiendo la forma bajo la
+cual se nos presentan los seres que llamamos cuerpos. Como ya llevo
+explicado en distintos lugares, esa forma se reduce á extension
+terminada ó figurada.
+
+Que este atributo encierra una verdadera determinacion, no puede
+negarse: para nosotros nada mas determinado que esos objetos que se
+presentan á nuestros sentidos, con extension y figura, y demás
+propiedades anejas á esos atributos fundamentales. El movimiento y la
+impenetrabilidad, son determinaciones que acompañan á la extension, ó
+mas bien son relaciones de la misma extension. Para nosotros el
+movimiento es la alteracion de las situaciones de un cuerpo en el
+espacio, ó sea la alteracion de las posiciones de la extension de un
+cuerpo, con respecto á la extension del espacio. La impenetrabilidad es
+la recíproca exclusion de dos extensiones: las ideas de sólido y
+líquido, duro y blando, y otras semejantes, expresan relaciones de la
+extension de un cuerpo, con respecto á admitir, con mas ó menos
+resistencia, la extension de otro en un mismo lugar.
+
+Nada importan aquí las cuestiones sobre la naturaleza de la extension;
+bástanos el que sea para nosotros un objeto determinado, que se nos
+ofrece en intuicion clarísima. El atributo de la sensibilidad pasiva ha
+sido considerado siempre como una de las determinaciones mas
+características; y de aquí es el haber entrado como una clasificacion
+fundamental en la escala de los seres. Tanto en las escuelas como en el
+lenguaje comun, son vulgares las divisiones de corpóreo é incorpóreo,
+material é inmaterial, sensible é insensible; y es fácil notar que las
+palabras corpóreo, material, sensible, aunque no enteramente sinónimas
+bajo ciertos aspectos, se las suele tomar como tales, en cuanto expresan
+una especie de seres que tienen por propiedad característica esas formas
+bajo las cuales se ofrecen á nuestros sentidos.
+
+[140.] La sensibilidad activa es la facultad de sentir. Esta es para
+nosotros objeto de experiencia inmediata; pues que la tenemos en
+nosotros mismos. Con esa presencia clarísima de los actos sensitivos,
+concebimos muy bien lo que es el sentir en los sujetos distintos de
+nosotros; aunque no tengamos conciencia de lo que pasa en otro sujeto
+sensitivo cuando ve, sabemos muy bien lo que es el ver: es en los demás
+lo que en nosotros: en la conciencia propia, está retratada la ajena.
+Cuando se nos habla de un ser sensitivo, sabemos muy bien de qué se
+trata, y nó por medio de una idea vaga, sino determinada perfectamente.
+Al ofrecerse la cuestion de si son posibles otros sentidos, entonces la
+idea del ser dotado de ellos, pierde un tanto de su determinacion;
+nuestro entendimiento no tiene intuicion de lo que aquel seria; discurre
+sobre la realidad ó la posibilidad por medio de conceptos generales.
+
+[141.] La inteligencia, ó bien la fuerza de concebir y combinar
+independientemente del órden sensible, es otro dato suministrado por la
+experiencia propia. Como que este es un hecho de conciencia, no le
+conocemos por ideas abstractas, sino por intuicion: es el ejercicio de
+una actividad que sentimos en nosotros, en ese _yo_ que somos nosotros
+mismos; esa actividad está presente para nosotros de un modo tan íntimo,
+que si alguna dificultad tenemos en percibirla, es á causa de su misma
+union, de su identidad con el sujeto que la ha de percibir.
+
+La idea de la inteligencia no es para nosotros indeterminada sino
+intuitiva, puesto que ofrece un objeto dado inmediatamente á nuestra
+percepcion en el fondo del alma. Cuando hablamos de inteligencia,
+tenemos fija la vista en lo que pasa dentro de nosotros: la mayor ó
+menor perfeccion en la escala de los seres inteligentes, la vemos
+retratada en la gradacion de conocimientos que experimentamos en
+nosotros; y cuando queremos concebir una inteligencia mucho mayor,
+agrandamos, perfeccionamos el tipo que hemos encontrado en nosotros; de
+la propia suerte que para representarnos objetos sensibles mas grandes,
+mas perfectos, mas hermosos, que los que tenemos á la vista, no salimos
+de la esfera de la sensibilidad, sino que nos valemos de los mismos
+elementos que ella nos suministra, agrandándolos y embelleciéndolos para
+que lleguen al tipo ideal preconcebido en nuestra imaginacion.
+
+[142.] La voluntad, compañera inseparable de la inteligencia, y que no
+puede existir sin ella, es sin embargo una facultad muy diferente de la
+misma; porque ofrece á nuestra intuicion una serie de fenómenos muy
+diversos de los intelectuales. Entender no es querer; se puede entender
+una cosa sin quererla; con el mismo acto de inteligencia en varios
+tiempos, ó en distintos sujetos, pueden enlazarse actos de la voluntad,
+no solo diferentes sino contradictorios: querer y no querer, ó sea
+inclinacion y aversion.
+
+El conocimiento de esta serie de fenómenos que llamamos actos de
+voluntad, no es un conocimiento general, sino particular; nó abstracto,
+sino intuitivo. ¿Quién necesita abstraer, ni discurrir, para tener
+conciencia de que quiere ó no quiere, de que ama ó aborrece? Este
+conocimiento es intuitivo en lo tocante á los actos de nuestra voluntad;
+y con respecto á la de los demás, aunque no tenemos una intuicion
+inmediata, conocemos perfectamente lo que pasa en ellos, viéndolo en
+cierto modo retratado en lo que experimentamos en nosotros. Cuando se
+nos habla de actos de voluntad ajena ¿tenemos por ventura ninguna
+dificultad en concebir el objeto de que se trata? ¿necesitamos proceder
+discursivamente por ideas abstractas? nó por cierto: lo que pasa en los
+demás, es lo que pasa en nosotros: cuando quieren ó no quieren,
+experimentan lo mismo que nosotros cuando queremos ó no queremos; la
+conciencia de nuestra voluntad, es el retrato de todas las demás
+existentes ó posibles. Concebimos una voluntad mas ó menos perfecta, en
+la que reune en grado mayor ó menor las perfecciones actuales ó posibles
+de la nuestra; y al proponernos concebir una voluntad de perfeccion
+infinita, elevamos á un grado infinito la perfeccion actual ó posible
+que encontramos en la finita.
+
+[143.] Cuando el sagrado Texto nos dice que el hombre es criado á imágen
+y semejanza de Dios, nos enseña una verdad sumamente luminosa, no solo
+bajo el aspecto sobrenatural, sino tambien bajo el puramente filosófico.
+En nuestra alma, en esa imágen de la inteligencia infinita, hallamos, no
+solo un caudal de ideas generales para traspasar los límites de la
+sensibilidad, sino tambien una representacion admirable, en la cual
+contemplamos como en un espejo, lo que pasa en aquel piélago infinito,
+que mientras estamos en esta vida no podemos conocer con intuicion
+inmediata. Esta representacion es imperfecta, es enigmática, pero es una
+verdadera representacion: en sus pequeñas dimensiones, agrandadas
+infinitamente, podemos contemplar lo infinito; en sus endebles
+resplandores, se nos refleja el resplandor infinito. La leve centella
+que salta del pedernal puede conducirnos á la imaginacion del océano de
+fuego que descubren los astrónomos en el astro del dia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIII.
+
+NECESIDAD ENTRAÑADA POR LAS IDEAS.
+
+
+[144.] Hay en las ideas, aun en las relativas á hechos contingentes,
+algo necesario, de donde nace la ciencia; y que por lo mismo, no puede
+dimanar de la experiencia sola, por multiplicada que la supongamos. La
+induccion que resultase, se limitaria á un cierto número de hechos;
+número que, aun admitiéndole tan crecido como podria darle la
+experiencia de todos los hombres de todos los siglos, distaria
+infinitamente de la universalidad, que se extiende á todo lo posible.
+
+Además, por poco que reflexionemos sobre la certeza de las verdades
+íntimamente enlazadas con la experiencia, cuales son las aritméticas y
+geométricas, desde luego echaremos de ver, que la seguridad con que en
+ellas estribamos, no se apoya en la induccion, sino que
+independientemente de todo hecho particular, les damos asenso,
+considerando su verdad como absolutamente necesaria, aun cuando no
+pudiéramos comprobarla nunca con la piedra de toque de la experiencia.
+
+[145.] La comprobacion de las ideas por los hechos es imposible en
+muchos casos; pues que la debilidad de nuestra percepcion y de nuestros
+sentidos, y lo grosero de los instrumentos que empleamos, nos impiden
+asegurarnos con toda exactitud de la correspondencia de los hechos con
+las ideas. A veces, la imposibilidad para hacer esta prueba es absoluta,
+á causa de que la verdad geométrica supone condiciones que en la
+práctica no podemos realizar.
+
+[146.] Apliquemos estas observaciones á las mas sencillas verdades de la
+geometría. No habrá ciertamente quien ponga en duda la solidez de la
+prueba que se llama de superposicion: es decir, que si dos líneas ó
+superficies, puesta la una sobre la otra, se confunden exactamente,
+serán iguales. Esta verdad no puede depender de la experiencia. 1.º
+Porque la experiencia está reducida á algunos casos, y la proposicion es
+general. Decir que uno sirve para todos, es decir que hay un principio
+general independiente de la experiencia; pues nó de otro modo se podria
+deducir lo universal de lo particular, sino reconociendo una necesidad
+intrínseca en aquella verdad. 2.º Porque aun cuando esa experiencia
+pudiese valer, nos es imposible hacerla exacta; pues la superposicion
+hecha del modo mas delicado que imaginarse pueda, no llegará jamás á la
+exactitud geométrica, que no consiente que haya la mas pequeña
+diferencia en ningun punto.
+
+Es un teorema elemental, el que los tres ángulos de un triángulo
+equivalen á dos rectos. Esta verdad no puede depender de la experiencia.
+1.º Porque de lo particular no se puede deducir lo universal. 2.º Porque
+toda la delicadeza de los instrumentos para medir los ángulos no
+llegaria á la exactitud geométrica. 3.º Porque la geometría supone
+condiciones irrealizables para nosotros en la práctica: las líneas sin
+grueso, y los vértices de los ángulos, puntos indivisibles.
+
+[147.] Si los principios generales dependiesen de la experiencia,
+dejarian de serlo, se limitarian á un cierto número de casos. La
+enunciacion tampoco podria ser absoluta, ni aun para los casos
+observados; porque seria menester ceñirse á lo observado, es decir, á
+un poco mas ó menos que jamás llegaria á perfecta exactitud. Así, no
+podria afirmarse que en todo triángulo los tres ángulos equivalen á dos
+rectos; se deberia decir; en todos los triángulos sobre los cuales se ha
+podido hacer la experiencia, se ha observado que los tres ángulos valen
+dos rectos, á poca diferencia.
+
+Claro es que con esto se destruirian todas las verdades necesarias; y
+que las matemáticas mismas, no serian mas ciertas que las relaciones de
+los prácticos de una profesion que nos cuentan lo que han observado en
+los objetos respectivos.
+
+[148.] Sin verdades necesarias, no hay ciencia; y hasta el conocimiento
+de las verdades contingentes se haria sumamente difícil. ¿Cómo recogemos
+los hechos que nos suministra la observacion, cómo los coordinamos? ¿No
+es aplicándoles ciertas verdades generales, las de la numeracion por
+ejemplo? Si pues aun ni de estas tuviésemos completa seguridad, ni de
+los resultados de la observacion podríamos tenerla.
+
+[149.] La razon humana se destruyo, si se le quita ese fondo de verdades
+necesarias que constituyen su patrimonio comun. La razon individual no
+podria dar sino muy cortos pasos; puesto que se hallaria abrumada de
+continuo con la balumba de la observacion; distraida sin cesar por las
+comprobaciones á que siempre tendria que recurrir; falta de una luz que
+le sirviese para todos los objetos; y privada para siempre de reunir
+los rayos de la ciencia en un centro comun, que le permitiese
+simplificar.
+
+La razon general dejaria tambien de existir, los hombres no se
+entenderian; cada cual habria hecho sus experiencias; y como en todas
+ellas no habria nada necesario, nada que las enlazase entre sí, el
+conjunto de las observaciones de todos los hombres, no tendria ninguna
+unidad; serian las ciencias un campo de confusion donde el reinado del
+órden fuera del todo imposible. Las lenguas no se habrian formado; y aun
+suponiéndolas formadas no se habrian podido conservar. En todas ellas,
+no solo en la complicacion de un largo discurso, sino tambien en las
+enunciaciones mas sencillas, se halla la expresion de un fondo de
+verdades generales, necesarias, que sirven como de trama para el enlace
+de las contingentes.
+
+[150.] Preguntar pues si hay verdades necesarias, es preguntar si hay
+razon individual, si hay razon general; si esto que llamamos razon, y
+que encontramos en todos los hombres, existe en realidad, ó es una
+ilusion de la fantasía. Esa razon existe; negarla es negarnos á nosotros
+mismos; no querer reconocerla, es rechazar el testimonio de la
+conciencia que nos asegura de ello en el fondo de nuestra alma; es hacer
+impotentes esfuerzos para destruir una conviccion impuesta
+irresistiblemente por la naturaleza.
+
+[151.] Y aquí observaré de paso, que esa comunidad de razon entre todos
+los hombros, de todos los países, de todos los siglos; esa admirable
+unidad, que se halla en medio de tanta variedad; ese acuerdo fundamental
+que no destruyen la diversidad y contradiccion de opiniones, es una
+prueba evidente de que las almas humanas tienen un orígen comun; que el
+pensamiento no es obra del acaso: que mas arriba de las inteligencias
+humanas hay otra inteligencia que les sirve de apoyo, que las ilumina,
+dotándolas desde el primer momento de su existencia, de las facultades
+que necesitan para percibir, y cerciorarse de lo que perciben. El órden
+admirable que reina en el mundo material, el concierto, la unidad de
+plan, que se descubren en él, no son una prueba mas concluyente de la
+existencia de Dios, que el órden, el concierto, la unidad que nos ofrece
+la razon en su asentimiento á las verdades necesarias.
+
+Por mi parte confieso ingenuamente, que no encuentro prueba mas sólida,
+mas concluyente, mas luminosa, de la existencia de Dios, que la que se
+deduce del mundo de las inteligencias. Ella tiene sobre las demás una
+ventaja, y consiste en que su punto de partida es el hecho mas inmediato
+á nosotros, la conciencia de nuestros actos. Es verdad que la prueba mas
+acomodada á la capacidad del comun de los hombres, es la que se funda en
+el órden admirable que reina en el universo corpóreo; pero es porque no
+se han acostumbrado á meditar sobre los objetos insensibles, sobre lo
+que experimentan dentro de sí propios; y por consiguiente abundan mas
+de conocimiento directo, que de fuerza de reflexion.
+
+Pregunta el ateo qué medio tenemos para cerciorarnos de la existencia de
+Dios; y como que exige una aparicion de la divinidad para creer en ella;
+pues bien, esa aparicion existe, y nó fuera de nosotros, sino dentro de
+nosotros: y si es perdonable que no la vean los hombres poco reflexivos,
+no lo es el que no acierten á descubrirla, los que se precian de
+entendidos en ciencias metafísicas. El sistema de Malebranche, de que el
+hombre lo ve todo en Dios, es insostenible; pero revela un pensador muy
+profundo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIV.
+
+EXISTENCIA DE LA RAZON UNIVERSAL.
+
+
+[152.] La verdad general tiene alguna relacion con la particular: porque
+si la verdad general no ha de ser una vana ilusion, es necesario que
+esté ligada con un objeto existente ó posible. Todo lo que existe es
+particular: ni aun el ser posible se concibe, si no se le particulariza
+por decirlo así, en las regiones de la posibilidad. Dios mismo, ser por
+esencia, no es un ser en abstracto, es una realidad infinita. En él está
+particularizada, por decirlo así, la idea general de la plenitud del
+ser, de toda perfeccion, de la infinidad.
+
+Las verdades generales pues serian vanas ilusiones, si no se refirieran
+á algo particular, existente ó posible. Sin esta relacion el
+conocimiento seria un fenómeno puramente subjetivo; la ciencia careceria
+de objeto; se sabria, pero no habria cosa sabida.
+
+La apariencia del saber se nos ofrece siempre, nó como un hecho
+puramente subjetivo; es decir, que cuando creemos conocer, creemos
+conocer algo en nosotros ó fuera de nosotros, segun las materias de que
+nos ocupamos; suponiendo pues que el fenómeno del conocimiento sea
+puramente subjetivo, y que se convierta á sí mismo en objetivo,
+tendremos que nos inducirá de continuo en error; adoleciendo la razon
+humana de un vicio radical que la obligará á mirar estos fenómenos como
+medios de percibir la verdad, cuando solo serán perennes manantiales de
+engaño.
+
+[153.] En esta correspondencia de la verdad general con la particular,
+puede dudarse dónde está el principio; esto es, si la verdad general es
+verdad, por las verdades particulares, ó si estas lo son por la general.
+«Todos los diámetros de un círculo son iguales.» Esta es una verdad
+general. Si supongo existente un círculo, todos sus diámetros son
+iguales. Ya hemos visto que la certeza de la verdad general no nos viene
+ni puede venirnos de la verdad particular; pero en cambio tampoco la
+verdad particular necesita de la general; pues parece que aun cuando
+prescindamos de toda inteligencia que pudiese percibir esa verdad
+general, el círculo existente no dejará de tener sus diámetros iguales.
+
+[154.] Todavía mas: la verdad no podria ser general, si fallara en un
+solo caso: y la particular podria ser verdad, aunque fallara la general.
+La igualdad de los diámetros en el círculo existente, es pues condicion
+necesaria para la verdad general; y esta no parece necesaria para la
+igualdad de los diámetros. Es verdad en general que todos los diámetros
+son iguales, porque así se verifica en todos los existentes y posibles;
+y la verdad general no es mas que la expresion de esta verificacion; mas
+no parece que los diámetros en un caso particular, sean iguales porque
+lo sea la verdad general. Es verdad que un todo particular es mayor que
+su parte, aun cuando se le considere en sí, y prescindiendo de toda
+verdad general; pero no seria verdad en general, que el todo fuese mayor
+que su parte, si en un solo todo particular, fallase el axioma.
+
+[155.] De estas observaciones parece inferirse que la verdad de los
+principios depende de la verdad de los hechos y nó recíprocamente. Sin
+embargo, reflexionando mas sobre la materia, se descubre que la raíz de
+la verdad no está en los hechos particulares, sino en otra cosa superior
+á ellos.
+
+1.º De un hecho particular no podemos inferir la verdad universal; y de
+la verdad universal podemos inferir la verdad de todos los hechos
+particulares existentes y posibles. La razon de la legitimidad de la
+consecuencia se halla en el enlace necesario del predicado con el
+sujeto: y esta necesidad no puede encontrarse en los hechos particulares
+de suyo contingentes.
+
+2.º La razon de esta necesidad tampoco puede hallarse en la simple
+proposicion que la enuncia; pues esta nada funda, solo expresa. La
+enunciacion es verdadera, porque expresa la verdad; y la existencia de
+la verdad no depende de la enunciacion.
+
+3.º Tampoco puede depender de nuestras ideas. Estas no son productivas
+de las cosas; todas las percepciones imaginables no cambian en un ápice
+la realidad. La idea puede expresar la cosa, mas no la hace. La relacion
+de las ideas entre sí, en tanto vale algo en cuanto expresa la relacion
+de los objetos: si por un momento llegásemos á dudar de esta
+correspondencia, nuestra razon quedaria reducida á una impotencia
+completa, á una vana ilusion de la que no deberíamos hacer ningun caso.
+Las propiedades del triángulo están contenidas en la idea que tengo de
+él; pero si esta idea fuese puramente subjetiva, si no tuviese ninguna
+relacion exacta ó aproximada con ningun objeto real ni posible; esta
+idea y cuanto sobre ella edificase, serian meros fenómenos de mi
+espíritu, que nada absolutamente significarian, sin mas valor que los
+sueños de un delirante. 4.º La razon de las verdades necesarias no se
+puede hallar de ningun modo en nuestra inteligencia particular: cada
+cual las percibe sin pensar en los otros, ni aun en sí mismo. Nuestro
+individuo no existia hace poco, y la verdad existia; cuando nosotros
+hayamos desaparecido, la verdad continuará la misma, sin haber perdido
+nada.
+
+5.º Hay ciertas verdades necesarias que todos los hombres perciben sin
+haberse convenido, ni podido convenir; luego todas las inteligencias
+individuales beben en algun manantial comun, luego existe la razon
+universal.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXV.
+
+EN QUÉ CONSISTE LA RAZON UNIVERSAL.
+
+
+[156.] ¿Qué es la razon universal? Si la consideramos como una simple
+idea, como una abstraccion de las razones individuales, como algo que,
+separado de ellas, no sea nada real, damos en el mismo escollo que nos
+proponíamos evitar. Queríamos señalar la causa de la unidad de la razon
+humana, y apelamos á la razon universal; y luego para explicar en qué
+consiste la razon universal, recurrimos á una abstraccion de las razones
+individuales. Círculo evidentemente vicioso; ponemos la causa de un
+hecho tan fecundo, en una abstraccion, en una generalizacion de lo
+mismo que queremos explicar: á un grande efecto le señalamos una causa
+nula, que no tiene mas existencia que en nuestro entendimiento, y que
+solo nace del mismo efecto cuyo orígen investigamos.
+
+[157.] Un hecho real ha de tener un principio real; un fenómeno
+universal ha de tener una causa universal; un fenómeno independiente de
+todo entendimiento finito, ha de nacer de alguna causa independiente de
+todo entendimiento finito. Luego existe una razon universal, orígen de
+todas las razones finitas, fuente de toda verdad, luz de todas las
+inteligencias, lazo de todos los seres. Luego sobre todos los fenómenos,
+sobre todos los individuos finitos, existe un ser, en el cual se halla
+la razon de todos los seres, una grande unidad en la cual se halla el
+lazo de todo órden, de toda comunidad de los demás seres.
+
+Luego la unidad de la razon humana da una cumplida demostracion de la
+existencia de Dios. La razon universal existe; y la razon universal es
+una palabra sin sentido, si no significa un ser por esencia,
+inteligente, activo, productor de todos los seres, de todas las
+inteligencias, causa de todo, luz de todo.
+
+[158.] La _razon impersonal_ de que hablan algunos filósofos es una
+palabra sin sentido. O existe una razon distinta de las nuestras, ó nó:
+si existe no es impersonal: si no existe, no se puede explicar la
+comunidad de las razones humanas; esta comunidad será para nosotros un
+fenómeno, que podremos apellidar razon impersonal, ó como mejor nos
+parezca, sin que nos sea dable señalarle ningun orígen: será un efecto
+sin causa; un hecho sin razon suficiente.
+
+[159.] La inteligencia se extiende por un mundo de cosas posibles, y
+allí descubre un conjunto de relaciones necesarias: unas de dependencia,
+otras de contradiccion: si no hay una realidad en que se funde la
+posibilidad, esta es un absurdo: no habrá nada posible, sino lo
+existente.
+
+En la nada no se puede fundar nada: y por consiguiente ni la
+posibilidad. El conjunto de relaciones necesarias que descubrimos en los
+seres posibles, ha de tener un tipo primitivo, al cual se refiera: en la
+nada no hay tipos.
+
+[160.] La coleccion de los entendimientos humanos no puede fundar la
+posibilidad. Considerado aisladamente cualquiera de ellos, no es
+necesario para la verdad general: y en todos juntos no puede haber lo
+que no hay en ninguno. La verdad necesaria la concebimos con absoluta
+abstraccion del entendimiento humano, incluso el propio; los
+entendimientos individuales aparecen y desaparecen, sin que nada se
+altere en las relaciones de los seres posibles: por el contrario, para
+que el entendimiento pueda ejercer sus funciones ha menester de un
+conjunto de verdades preexistentes, y sin ellas nada puede pensar.
+
+Lo que es necesario para cada uno de los entendimientos individuales,
+lo es para todos. La reunion de ellos, no aumenta la fuerza de cada uno;
+pues que esta reunion no es mas que una coleccion que formamos en
+nuestra mente, sin que le corresponda nada en la realidad, sino los
+entendimientos individuales con sus fuerzas respectivas.
+
+[161.] Las verdades necesarias preexisten pues á la razon humana: y esta
+preexistencia es una palabra sin sentido, cuando no se la refiere á un
+ser, orígen de toda realidad, y fundamento de toda posibilidad. No hay
+pues razon impersonal propiamente dicha: hay comunidad de la razon, en
+cuanto á todos los entendimientos finitos los ilumina una misma luz:
+Dios que los ha criado.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVI.
+
+ACLARACIONES SOBRE EL FUNDAMENTO REAL DE LA POSIBILIDAD PURA.
+
+
+[162.] Como el argumento con que se prueba la necesidad de la existencia
+de un ser, en que se halle el fundamento de todas las relaciones del
+órden posible, es uno de los mas trascendentales en la region de la
+metafísica, y al propio tiempo uno de los mas difíciles de ser
+comprendidos con perfeccion, juzgo conveniente ampliar algun tanto las
+consideraciones emitidas en el capítulo anterior.
+
+Un ejemplo en que se ensaye el construir la posibilidad de las cosas,
+independientemente de un ser en que se halle la razon de todo, será
+mejor para el objeto, que reflexiones abstractas.
+
+[163.] «Dos círculos de diámetros iguales son iguales.» Esta proposicion
+es evidentemente verdadera. Analicemos lo que significa. La proposicion
+se refiere al órden posible, prescinde absolutamente de la existencia de
+los diámetros y de los círculos. Ningun caso se exceptúa: todos vienen
+comprendidos en la proposicion.
+
+Desde luego salta á los ojos que la verdad de la proposicion no se funda
+en nuestra experiencia; esta debe circunscribirse á lo que nosotros
+hemos experimentado; el número de sus casos ha de ser muy reducido; y
+por grande que le supusiéramos, distaria infinitamente de lo que ha
+menester para igualar la universalidad de la proposicion.
+
+[164.] Tampoco la verdad se refiere á nuestro modo de entender; antes
+por el contrario, nosotros la concebimos como independiente de nuestro
+pensamiento. Si se nos pregunta qué seria de esta verdad en caso de que
+nosotros no existiéramos, responderemos sin vacilar que la verdad seria
+la misma, que no adquiere nada con nuestra existencia, ni perderia nada
+con nuestra desaparicion. Si creyésemos que esta verdad depende en algun
+modo de nosotros, dejaria de ser lo que es, no fuera una verdad
+necesaria, sino contingente.
+
+[165.] El mundo corpóreo tampoco es indispensable para la verdad y
+necesidad de la proposicion; por el contrario, si suponemos que no
+existe ningun cuerpo, la proposicion no habrá perdido nada de su verdad,
+necesidad y universalidad.
+
+[166.] ¿Qué sucederá si desapareciendo todos los cuerpos, todas las
+representaciones sensibles, y hasta todos los entendimientos, imaginamos
+la nada universal y absoluta? Aun en este supuesto, vemos que la
+proposicion es verdadera; siéndonos imposible tenerla por falsa. En
+todos los supuestos, nuestro entendimiento ve un enlace que no puede
+destruir: establecida la condicion se sigue infaliblemente el resultado.
+
+[167.] Un enlace absolutamente necesario, que no se funda en nosotros ni
+en el mundo externo; un enlace que preexiste á cuanto podemos imaginar,
+y que subsiste aun despues de haberlo aniquilado todo con un esfuerzo de
+nuestro entendimiento, se ha de fundar en algo, no puede tener por
+orígen la nada: decir esto, seria afirmar que hay un hecho necesario sin
+razon suficiente.
+
+[168.] Es verdad que en la proposicion que nos ocupa, no se afirma nada
+real; pero si bien se reflexiona, se halla en esto mismo la mayor
+dificultad contra los que niegan á la posibilidad pura, un fundamento
+real. Precisamente, lo singular de este fenómeno está en que nuestra
+inteligencia se sienta obligada á dar su asenso á una proposicion, en
+que se afirma un enlace absolutamente necesario sin relacion á ningun
+objeto existente. Se concibe que una inteligencia afectada por otros
+seres, conozca la naturaleza y relaciones de los mismos; pero no se
+alcanza cómo se pueden descubrir esta naturaleza y estas relaciones de
+un modo absolutamente necesario cuando se prescinde de toda existencia,
+cuando el fondo en que se fijan los ojos del entendimiento es el abismo
+de la nada.
+
+[169.] Nos hacemos ilusion creyendo que podemos prescindir de toda
+existencia. Aun cuando suponemos que nuestro espíritu ha desaparecido
+del todo, suposicion muy fácil, dado que en nuestra conciencia
+encontramos la contingencia de nuestro ser, el entendimiento percibe
+todavía un órden posible, y cree ocuparse de la posibilidad pura,
+independientemente de un ser en que la funde. Repito que esto es una
+ilusion que se desvanece tan pronto como se reflexiona sobre ella. En la
+pura nada no hay nada posible; no hay relaciones, no hay enlaces de
+ninguna especie: en la nada todas las combinaciones son absurdas; es un
+fondo en que nada se puede pintar.
+
+[170.] La objetividad de nuestras ideas, la percepcion de relaciones
+necesarias en un órden posible, revelan una comunicacion de nuestra
+inteligencia con un ser en que se funda toda posibilidad. Esta
+posibilidad es inexplicable en no suponiendo dicha comunicacion, que
+consiste en la accion de Dios dando á nuestro espíritu facultades
+perceptivas de la relacion necesaria de ciertas ideas, fundada en el ser
+necesario y representada en su esencia infinita.
+
+[171.] Sin esta comunicacion, el órden de la posibilidad pura no
+significa nada: todas las combinaciones que á ella se refieren, no
+encierran ninguna verdad: y con esto se arruina toda la ciencia. No
+puede haber relaciones necesarias, cuando no hay algo necesario en que
+se funden, y donde se representen: sin esta condicion todos los
+conocimientos se han de referir á lo existente, y aun limitado á lo que
+_parece_, á lo que nos afecta, sin poder afirmar nada que salga del
+órden actual. En cuyo supuesto la ciencia no es digna de este nombre; no
+es mas que una coleccion de hechos recogidos en el campo de la
+experiencia: no podemos decir, «esto será ó no será, esto puede ser ó no
+puede ser;» nos es preciso limitarnos á lo que es; ó mas bien, deberemos
+circunscribirnos á lo que nos afecta, á la simple apariencia, sin
+podernos elevar nunca sobre la esfera de los fenómenos individuales.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVII.
+
+EXPLICACION DE LOS FENÓMENOS INTELECTUALES INDIVIDUALES, POR LA RAZON
+UNIVERSAL SUBSISTENTE.
+
+
+[172.] Partiendo de los fenómenos observados en la razon individual,
+hemos llegado á la razon universal; hagamos, por decirlo así, la
+contraprueba: tomemos esta razon universal subsistente, y veamos si se
+explican las razones individuales en sí, y en sus fenómenos.
+
+1.º ¿Qué son las verdades necesarias? Son las relaciones de los seres,
+tales como están representadas en el ser, que contiene la plenitud del
+ser. Ninguna razon individual finita, es entonces necesaria para estas
+verdades; la razon de ellas se halla en un ser infinito.
+
+2.º La esencia de todas las cosas, abstraida de todos los seres
+particulares, es algo real; nó en sí, y por separado, sino en el ser
+donde se halla la plenitud de todo.
+
+3.º En este supuesto, las ciencias no se ocupan de vanas ideas, ni de
+meras creaciones de nuestra razon, sino de relaciones necesarias
+representadas en un ser necesario, conocidas por él desde la eternidad.
+
+4.º La ciencia es posible: hay algo necesario en los objetos
+contingentes; la destruccion de estos no destruye los tipos eternos de
+todo ser, único que considera la ciencia.
+
+5.º Todas las razones individuales, nacidas de un mismo orígen,
+participan de una misma luz; todas viven de una misma vida, de un mismo
+patrimonio, indivisible en el principio creador, divisible en las
+criaturas. Luego la unidad, ó mejor la uniformidad ó comunidad de la
+razon humana es posible, es necesaria.
+
+6.º Luego la razon de todos los hombres tiene por lazo comun la
+inteligencia infinita: luego Dios está en nosotros; y encierran
+profundísima filosofía aquellas palabras del Apóstol; «in ipso vivimus,
+movemur et sumus.»
+
+7.º Luego toda filosofía que quiere explicar la razon aislándola; que
+solo considera fenómenos particulares, sin lazo general; que pretende
+levantar el magnífico edificio de nuestra razon con solos los hechos
+particulares; que no apela á un fondo comun, á un manantial de luz de
+donde nazcan todas las luces, es una filosofía falsa, superficial, en
+lucha con la teoría, en contradiccion con los hechos. Cuando se
+reflexiona sobre esto, lástima dan Locke y mas aun Condillac, con sus
+explicaciones de la razon humana por solas las sensaciones.
+
+8.º Así se concibe por qué no podemos señalar la razon de muchas cosas:
+las vemos; son así; son necesarias; nada mas podemos decir. El triángulo
+no es círculo; ¿qué razon señalaremos? ninguna. Es así, y nada mas. ¿Y
+por qué? Porque efectivamente existe una necesidad inmediata en la
+relacion representada en el ser infinito, que es verdad por esencia. La
+misma inteligencia infinita no ve mas razon de sí misma que á sí misma.
+En la plenitud de su ser, lo encuentra todo, y las relaciones de todo;
+mas allá, no hay nada. Al crear las razones individuales, les ha dado
+una intuicion de esas relaciones; no hay discurso para probarlas; las
+vemos, y nada mas.
+
+9.º Los que admiten el valor subjetivo de las ideas, dudando de su
+objetividad, ó negándola, pierden de vista este hecho. Quieren un
+argumento, donde solo cabe una vision; exigen grados, donde no los hay.
+Cuando la razon humana ha visto ciertas verdades, no puede ir mas allá,
+ni dudar de ellas. Está sometida á una ley primitiva de su naturaleza;
+de la cual no puede prescindir sin dejar de ser lo que es. Por lo mismo
+que ve el objeto, está segura de él; la diferencia entre la subjetividad
+y la objetividad, cabe en el terreno de las ilaciones, mas nó en el de
+la razon inmediata, ó sea en la inteligencia de las verdades necesarias.
+
+[173.] Dejo á la consideracion del lector si la explicacion que precede
+es algo mas satisfactoria que la de la _razon impersonal_; la teoría que
+acabo de exponer ha sido la de todos los metafísicos mas eminentes. Con
+Dios todo se aclara; sin Dios, todo es un caos. Esto es verdad en el
+órden de los hechos, y no lo es menos en el órden de las ideas. Nuestra
+percepcion es tambien un hecho; nuestras ideas son hechos tambien: á
+todo preside un órden admirable, en todo hay un enlace que no podemos
+destruir; y ni este enlace, ni este órden, depende de nosotros. La
+palabra _razon_, tiene un significado profundo: porque se refiere á la
+inteligencia infinita. No puede haber dos razones humanas, siendo
+verdadero para uno, lo que sea falso para otro: independientemente de
+toda comunicacion entre los espíritus humanos, y de toda intuicion, hay
+verdades necesarias para todos. Si queremos explicar esta unidad, es
+necesario salir de nosotros, y elevarnos á la grande unidad de donde
+sale todo, y á donde se dirige todo.
+
+[174.] Este punto de vista es alto, pero es el único: si nos apartamos
+de él, no vemos nada; estamos precisados á emplear palabras que nada
+significan. ¡Pensamiento sublime y consolador! aun cuando el hombre no
+se acuerda de Dios, y quizás le niega, tiene á Dios en su entendimiento,
+en sus ideas, en todo cuanto es, en todo cuanto piensa; la fuerza
+perceptiva se la ha comunicado Dios: la verdad objetiva se funda en
+Dios: no puede afirmar una verdad, sin que afirme una cosa representada
+en Dios. Esta comunicacion íntima de lo finito con lo infinito, es una
+de las verdades mas ciertas de la metafísica: aunque las investigaciones
+ideológicas no produjesen mas resultado que el descubrimiento de una
+verdad tan importante, deberíamos tener por muy aprovechado el tiempo
+que hubiésemos consumido en ellas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVIII.
+
+OBSERVACIONES SOBRE LA RELACION DE LAS PALABRAS CON LAS IDEAS.
+
+
+[175.] La relacion entre el pensamiento y la palabra es uno de los
+fenómenos ideológicos mas importantes. Mientras hablamos, pensamos; y
+mientras pensamos, hablamos con locucion interior: el entendimiento ha
+menester de las palabras, como una especie de hilo conductor en el
+laberinto de las ideas.
+
+[176.] El enlace de las ideas con un signo parece necesario: entre estos
+signos el mas universal y mas cómodo es la palabra; pero conviene no
+olvidar que esta es signo arbitrario, como lo manifiesta la variedad de
+palabras en las diferentes lenguas, para expresar una misma idea.
+
+[177.] El fenómeno de la relacion de las ideas con el lenguaje, tiene su
+orígen en la necesidad de vincular las ideas con determinados signos; y
+la importancia de la palabra resulta de que es un signo mas general, mas
+cómodo, y mas flexible. Así es que en cuanto estas circunstancias se
+pueden reunir en otro signo, se consigue el mismo objeto. Físicamente
+hablando, la palabra escrita es muy diferente de la hablada; y no
+obstante para muchísimos casos, nos sirve igualmente la primera que la
+segunda.
+
+[178.] La locucion interior es á veces, mas bien una reflexion en que se
+amplía y desenvuelve la idea, que expresion de la misma. Es verdad que
+por lo comun no pensamos sin hablar interiormente; pero como se ha
+observado mas arriba, la palabra es un signo arbitrario, y por
+consiguiente no puede establecerse un paralelismo del todo exacto entre
+las ideas y la locucion interior.
+
+[179.] Pensamos con una instantaneidad que no se aviene con la sucesion
+de las palabras, por rápidas que las supongamos. Es verdad que la
+locucion interna es mas veloz que la externa; pero siempre envuelve
+sucesion, y exige mas ó menos tiempo, segun las palabras que se han de
+suceder.
+
+Esta observacion es importante para no exagerar las relaciones de la
+idea con la palabra. El lenguaje es ciertamente un conducto maravilloso
+en la comunicacion de las ideas, y un poderoso auxiliar de nuestro
+entendimiento; pero, sin desconocer estas calidades, podemos guardarnos
+de la exageracion que parece declarar imposible todo pensamiento al que
+no corresponda una palabra pensada.
+
+[180.] Experimentamos con bastante frecuencia que nos ocurren
+instantáneamente una muchedumbre de ideas, que luego se desenvuelven en
+un discurso: así lo vemos en aquellas réplicas prontas, vivas, excitadas
+por una palabra, un hecho, ó un gesto que ha contrariado nuestras
+opiniones, ó herido nuestros sentimientos. Al replicar, nos es imposible
+haber hablado interiormente; pues que la instantaneidad con que
+replicamos no nos consiente el hacerlo. ¿Cuántas veces al oir un
+raciocinio, notamos al instante un vicio, que si tuviéramos que explicar
+con palabras nos obligaria á un discurso? ¿cuántas veces, al
+proponérsenos una dificultad, vemos al instante la solucion, que nos es
+imposible expresar sin muchas palabras? ¿cuántas veces descubrimos á la
+primera ojeada, el punto flaco de una razon, la fuerza de un argumento,
+la facilidad de retorcerle contra el que le propone, y todo esto sin
+medir ninguno de los intervalos necesarios para la locucion externa ó
+interna? De esto proviene que en dichos casos, el pensamiento que asalta
+se expresa con un gesto, una mirada, un movimiento de cabeza, un _sí_,
+un _nó_, una exclamacion, ú otros signos semejantes; todos mucho mas
+veloces de lo que podrian serlo las palabras, con que se expusiera el
+pensamiento.
+
+[181.] Aclaremos esta observacion con algunos ejemplos. Uno dice: «todos
+los hombres son naturalmente iguales.» El sentido de esta proposicion no
+podia saberse cuál era, hasta sonar la palabra _iguales_: ¿cómo es que
+un hombre entendido y juicioso, dirá _nó_, por un impulso instantáneo,
+y tomará la palabra al momento, y desvanecerá con mucha copia de
+razones el vago tema del declamador? El entendimiento estaba en suspenso
+hasta la palabra _naturalmente_; nada habia que manifestase el sentido
+de la proposicion, puesto que en vez de _iguales_, podia haberse dicho,
+débiles, mortales, inconstantes etc. etc., pero suena la palabra
+_iguales_; é instantáneamente el entendimiento dice _nó_, sin que haya
+tenido tiempo de emplear una locucion externa ni interna. Luego es
+imposible el exacto paralelismo que algunos suponen entre las ideas y
+las palabras; y los que le defienden, caen en una exageracion
+incompatible con la experiencia.
+
+Otro dice: «la justicia no tiene mas regla que el límite de la fuerza.»
+El _nó_ instantáneo con que replican todos los que tengan ideas morales,
+¿ha necesitado por ventura alguna locucion interior, la ha consentido
+siquiera? Es verdad que cuando se explique lo que se expresa por aquel
+_nó_, y en qué se le funda, se emplearán muchas palabras; y que si se
+reflexiona sobre la proposicion, se hablará interiormente; pero todo
+esto es independiente de aquel acto intelectual, significado por el
+_nó_, y que se habria expresado mas brevemente si hubiera sido posible.
+
+Otro dice: «Si el hecho está atestiguado por los sentidos será
+verdadero; y si es verdadero, los sentidos le atestiguarán.» El oyente
+asentia á la primera parte de la proposicion; y estaba suspenso en
+cuanto á la segunda, hasta que suena la palabra _atestiguarán_.
+Entonces un _nó_ instantáneo sale de sus labios, ó se expresa con un
+gesto negativo: ¿ha precedido locucion interior? nó, ni era posible que
+precediese. Las palabras expresivas de aquel acto intelectual serian
+estas: «no es verdad que todo hecho haya de ser atestiguado por los
+sentidos; pues que hay hechos muy verdaderos, que no pertenecen á la
+sensibilidad.» Véase si estas palabras, ú otras semejantes, son
+compatibles con la instantaneidad del _nó_.
+
+[182.] Se me objetará tal vez, que una cosa es la negacion, y otra la
+razon de la negacion; que para la primera, bastaba el simple _nó_, y que
+solo para la segunda eran menester las palabras ulteriores. Pero en esto
+hay una equivocacion: cuando se ha dicho el _nó_, se ha dicho con
+motivo; y este era la vision de la inconsecuencia que luego se ha
+expresado con las palabras. De otro modo, seria preciso admitir que el
+juicio negativo era un juicio ciego, sin ninguna razon. Ahora bien: esta
+razon, fundamento del juicio, aun expresada del modo mas lacónico
+posible, necesita de algunas palabras; las que no han tenido tiempo de
+formarse ni exterior ni interiormente. Esta es cuestion de cálculo. El
+que oia la proposicion, no podia saber lo que se expresaria en ella,
+hasta que se pronunció la palabra _atestiguarán_, y con punto final.
+Antes de llegar á la palabra _atestiguarán_, ignoraba el sentido de la
+proposicion, no le era dable formar ningun juicio, pues que el otro en
+vez de decir «si es verdad, los sentidos, _lo atestiguarán_» podia haber
+dicho: si es verdad, los sentidos _no lo desmentirán_.
+
+He hablado del _punto final_, para manifestar la instantaneidad de la
+percepcion y del juicio, haciendo ver que el entendimiento no se
+determina, hasta el último instante. En efecto: supongamos que se
+hubiese empleado la misma palabra _atestiguarán_, sin punto final,
+diciendo: «si es verdad, los sentidos _lo atestiguarán_, si este hecho
+cae bajo su jurisdiccion.» Las palabras son las mismas, y no obstante no
+provocan un juicio negativo: y por qué? porque el interlocutor continúa.
+Si hubiese cesado de hablar, ó hubiese empleado aquella inflexion de
+voz, que indica la terminacion del período, el _nó_ hubiera surgido como
+un relámpago. El mismo efecto, que la pausa y el acento en la voz,
+producen una coma, ó un punto, en la escritura. Al ver estas señales,
+juzgamos instantáneamente, con una velocidad incomparablemente mayor que
+toda locucion externa ó interna.
+
+Fácil seria multiplicar los ejemplos en que se manifestase la
+superioridad que lleva el pensamiento á la palabra, en punto á
+velocidad; pero considero bastantes los aducidos, para demostrar que hay
+alguna exageracion en el dicho de que «el hombre, antes de hablar su
+pensamiento, piensa su palabra;» si se entiende que sea imposible todo
+pensamiento sin una palabra pensada.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIX.
+
+ORÍGEN Y CARÁCTER DE LA RELACION ENTRE EL LENGUAJE Y LAS IDEAS.
+
+
+[183.] Parece que muchas ideas son como las sensaciones y los
+sentimientos; hechos simples que no podemos descomponer y que por lo
+mismo no alcanzamos á explicar con palabras (Lib. IV, cap. V). Estas
+aclaran las ideas; ¿pero no podria decirse que algunas veces las
+confunden? cuando se habla de una idea, se reflexiona sobre ella; y ya
+hice notar (Lib. I, cap. III y XXIII) que la fuerza refleja de nuestros
+actos perceptivos era muy inferior á la directa.
+
+[184.] He pensado algunas veces, que quizás sabemos cosas que creemos
+ignorar, é ignoramos otras que pensamos saber. Lo cierto es que hay
+muchas ideas sobre las cuales se ha disputado en todas las escuelas
+filosóficas, sin que se haya obtenido un resultado satisfactorio; y no
+obstante estas ideas deben de ser bastante claras para nuestro espíritu,
+puesto que todos las empleamos continuamente sin equivocarnos nunca. Los
+filósofos no han llegado á ponerse de acuerdo sobre las ideas de espacio
+y tiempo; y sin embargo el hombre mas ignorante se sirve de estas
+palabras, y las aplica con exactitud, en todos los casos que se le
+ofrecen. Esto parece probar que la dificultad no está en la idea, sino
+en la explicacion de la misma.
+
+[185.] Se ha notado que en el lenguaje comun hay mucha verdad y
+exactitud; por manera que el observador se asombra al profundizar en la
+recóndita sabiduría que se oculta en una lengua: tantas, tan varias y
+delicadas son las gradaciones en que se distribuye el sentido de las
+palabras. Esto no es fruto de la reflexion, es obra de la razon operando
+directamente, y por tanto valiéndose de las ideas sin reflexionar sobre
+las mismas.
+
+[186.] En las investigaciones ideológicas se quiere idea de la idea; y
+no se advierte que si esto es necesario á la ciencia, se podrá exigir
+otra idea de la otra idea, y así proceder hasta lo infinito. Debiérase
+tener presente que cuando se trata de hechos simples, tanto externos
+como internos, no cabe otra explicacion que designarlos.
+
+[187.] Las _ideas-imágenes_ son una fuente de error; y probablemente no
+lo son menos las ideas explicables con palabras. La _idea-imágen_ induce
+á creer que no hay mas ideas en nuestro espíritu que las
+representaciones sensibles; y el suponer que toda idea puede expresarse
+con palabras hace que nos figuremos compuesto lo que es simple, y
+atribuyamos al fondo lo que solo corresponde á la forma.
+
+[188.] Una idea compuesta parece ser un conjunto, ó mas bien una serie
+eslabonada de ideas, que ó se excitan simultáneamente, ó se suceden con
+mucha rapidez. Nuestro entendimiento necesita las palabras para ligar
+este conjunto y retener el hilo con que le enlaza: de aquí es que cuando
+la idea es simple, la palabra no es indispensable. Se dice que la
+palabra es necesaria para _pensar_; tal vez se hablaria con mas
+exactitud, diciendo que es necesaria para _recordar_.
+
+[189.] Cuando el objeto de que nos ocupamos se ofrece á la intuicion
+sensible, no hemos menester de la palabra. Al reflexionar sobre la línea
+recta, sobre el ángulo, sobre el triángulo, podemos observar que nos
+basta su representacion imaginaria, y que no necesitamos ligar estos
+objetos con palabras. Lo mismo acontece al pensar en la unidad, ó en los
+números, dos, tres y cuatro, que fácilmente nos representamos
+sensiblemente. La necesidad de las palabras comienza cuando la
+imaginacion no puede representarse distintamente los objetos, y es
+preciso combinar varias ideas. Si no ligásemos á una palabra la idea de
+un polígono de muchos lados, estaríamos en la mayor confusion, y nos
+seria imposible discurrir sobre él.
+
+[190.] Como nuestras facultades perceptivas, no crean sus objetos, sino
+que están limitadas á combinarlos, y por otra parte nuestra percepcion
+no es capaz de abarcar muchos á un tiempo; resulta que el ejercicio de
+nuestras facultades, es por necesidad sucesivo, sirviendo de lazo á las
+percepciones, la unidad de la conciencia. Esta, para asegurarse de lo
+que en ella ha pasado, no tiene otro medio que ligar sus operaciones con
+determinados signos, y de aquí dimana la necesidad de los signos
+arbitrarios. Los signos han de ser sensibles, á causa de las relaciones
+que ligan á nuestra inteligencia con las facultades sensitivas: por cuya
+razon se observa que todo signo á que vinculamos una idea, puede ser
+objeto de un sentido. La muchedumbre y variedad de las ideas y de sus
+combinaciones, exigen un signo sumamente vario y flexible, y que á esta
+variedad y flexibilidad, reuna ciertos caractéres que simplificándole,
+hagan fácil su retencion en la memoria, y hé aquí las ventajas del
+lenguaje: en medio de su asombrosa variedad, posee dichos caractéres en
+las sílabas radicales. La conjugacion de un solo verbo nos ofrece un
+número considerable de ideas muy diferentes; cuya retencion seria sobre
+manera difícil, si no estuviesen ligadas por algun vínculo, cual es, la
+sílaba radical: como es en el verbo amar, la sílaba _am_. Así es de
+notar, que al aprender una lengua nos cuestan mucho mas trabajo los
+verbos irregulares; y en los niños se observa tambien, que se equivocan
+en las irregularidades. Yo compararia el lenguaje á un registro de
+biblioteca; que será tanto mas perfecto cuanto mejor reuna la sencillez
+y la variedad, para designar con exactitud las clases de los libros, y
+los estantes donde se hallan.
+
+[191.] _Sucesion de ideas y operaciones_, hé aquí el orígen de la
+necesidad de un signo que las recuerde y ligue; _relacion de nuestro
+entendimiento con las facultades sensitivas_; hé aquí la razon de que
+los signos hayan de ser sensibles; _variedad y simplicidad del
+lenguaje_, hé aquí su mérito, como signo de las ideas (V. Lib. I, cap.
+XXVII).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXX.
+
+IDEAS INNATAS.
+
+
+[192.] Hay entre los adversarios de las ideas innatas, diferencias
+profundas. Los materialistas sostienen que el hombre lo recibe todo por
+los sentidos, de tal manera que cuanto posee nuestro entendimiento no es
+mas que el producto del organismo que se ha ido perfeccionando, como una
+máquina adquiere con el uso, mayor facilidad y delicadeza de movimiento.
+Nada suponen preexistente en el espíritu, sino la facultad de sentir;
+mejor diremos, no admiten espíritu, sino un ser corpóreo cuyas funciones
+producen naturalmente lo que se llama el desarrollo intelectual.
+
+Los sensualistas, que no atribuian á la materia la facultad de pensar,
+tampoco admitian ideas innatas; confesaban la existencia del espíritu,
+pero solo le otorgaban facultades sensitivas: todo su caudal debia
+sacarlo de las sensaciones, y no podia ser otra cosa que sensacion
+transformada.
+
+Contaban las ideas innatas con otros adversarios que no eran
+materialistas, ni sensualistas. Tales eran los escolásticos, que
+defendiendo por una parte el principio de que nada hay en el
+entendimiento que antes no haya estado en el sentido, combatian por
+otra, el materialismo y el sensualismo. La diferencia entre los
+escolásticos y los defensores de las ideas innatas, quizás no hubiera
+sido tanta como se cree, si la cuestion se hubiese planteado de otra
+manera.
+
+[193.] Los escolásticos consideraban las ideas como formas accidentales,
+de suerte que un entendimiento con ideas, podia compararse á un lienzo
+cubierto de figuras. Los defensores de las ideas innatas decian «en el
+lienzo preexisten las figuras: para que se ofrezcan á la vista, basta
+levantar el velo que las cubre.» Esta explicacion es algo dura, pues
+contraría abiertamente la experiencia que atestigua: 1.º la necesidad de
+la excitacion del entendimiento por las sensaciones; 2.º la elaboracion
+intelectual que experimentamos al pensar, y que nos dice que hay dentro
+de nosotros una especie de produccion de ideas.
+
+«El lienzo está en blanco, decian los adversarios de las ideas innatas,
+ved en prueba de ello, como trabaja de continuo el artista para cubrirle
+de figuras.» Pero la doctrina de estos, ¿suponia por ventura que nada
+absolutamente preexistiese á la experiencia? ¿Admitian que el hombre
+fuese la simple obra de la instruccion y educacion? ¿Defendian que
+nuestro mundo interior no fuese mas que una serie de fenómenos causados
+por las impresiones, y que hubiese podido ser otro el órden intelectual,
+si las impresiones hubieran sido otras? Nó ciertamente. Ellos admitian:
+1.º una actividad interna, que se aprovechaba de la experiencia sensible
+y que era excitada por ella; 2.º la necesidad de los primeros principios
+intelectuales y morales; 3.º una luz interior que nos hace verlos,
+cuando se nos presentan, y asentir á ellos con irresistible necesidad.
+El «signatum est super nos lumen vultus tui Domine,» se halla citado á
+cada página en estos autores.
+
+[194.] Santo Tomás dice que es preciso que nos hayan sido comunicados
+naturalmente, los primeros principios, tanto los especulativos, como los
+prácticos; «Oportet igitur _naturaliter nobis esse indita_, sicut
+principia speculabilium, ita et principia operabilium» (1. P.Q. 79. art.
+12). En otro lugar, buscando si el alma conoce las cosas inmateriales en
+las razones eternas, (in rationibus æternis), dice que la luz
+intelectual, que hay en nosotros, es una semejanza participada de la luz
+increada, en que se contienen las razones eternas. «Ipsum enim lumen
+intellectuale, quod est in nobis, nihil est aliud, quam quædam
+participata similitudo luminis increati, in quo continentur rationes
+æternæ» (1. P.Q. 84. art. 5).
+
+[195.] En estos pasajes se halla expresamente consignado que hay en
+nosotros algo mas de lo adquirido por la experiencia, en lo cual
+convienen los escolásticos con los defensores de las ideas innatas. La
+diferencia entre ellos está en que los primeros consideran la luz
+intelectual, como insuficiente para el conocimiento, cuando faltan las
+formas ó _especies_, sobre que pueda reflejar; y los otros creen que en
+esta misma luz van envueltas las ideas; aquellos, distinguen la luz de
+los colores, estos los hacen brotar de la misma luz.
+
+[196.] La cuestion de las ideas innatas agitada con tanto calor en las
+escuelas filosóficas, no ofreceria tantas dificultades si se la
+plantease con la debida claridad. Para esto seria menester clasificar de
+la manera correspondiente los fenómenos internos llamados ideas; y
+determinar con precision el sentido de la palabra _innatas_.
+
+[197.] Por lo dicho anteriormente tenemos que hay en nuestro espíritu
+representaciones sensibles; accion intelectual sobre ellas, ó ideas
+geométricas; ideas intelectuales puras, intuitivas y no intuitivas; é
+ideas generales determinadas é indeterminadas. Para mayor claridad
+pondré un ejemplo de todos estos casos. Un triángulo particular
+representado en mi imaginacion, hé aquí una representacion sensible;
+acto intelectual perceptivo de la naturaleza del triángulo considerado
+en general, hé aquí una idea relativa al órden sensible ó geométrica;
+conocimiento de un acto mio de entendimiento ó de voluntad, hé aquí una
+idea pura é intuitiva; inteligencia, voluntad, concebida en general, hé
+aquí una idea general determinada; substancia, hé aquí una idea general
+indeterminada (V. Cap. XII y XIII).
+
+[198.] ¿Qué se entiende por innato? Lo no nacido, lo que el espíritu
+posee, nó por trabajo propio, nó por impresiones venidas de lo exterior,
+sino por don inmediato del Autor de su naturaleza. Lo innato pues se
+opone á lo adquirido; y preguntar si hay ideas innatas, es preguntar si
+antes de recibir impresiones y de ejercer ningun acto, tenemos ya en
+nuestra mente las ideas.
+
+[199.] No puede sostenerse que las representaciones sensibles sean
+innatas. La experiencia atestigua que sin las impresiones de los órganos
+no tenemos las representaciones que les corresponden; que una vez
+puestos aquellos en accion de la manera conveniente, no podemos menos de
+experimentarlas. Esto es general á todas las sensaciones, ya sean
+actuales ya recordadas. Los que se empeñen en defender que las
+representaciones sensibles existen en nuestra alma, anteriormente á
+todas las impresiones orgánicas, sostienen una opinion que no pueden
+apoyar ni con hechos de experiencia ni con razones _à priori_.
+
+[200.] Es de notar que el argumento fundado en la imposibilidad de que
+el cuerpo trasmita impresiones al espíritu, no prueba nada en favor de
+la opinion que combatimos. Aun cuando el argumento fuera concluyente, no
+se inferiria la necesidad de las ideas innatas; pues que con el sistema
+de las causas ocasionales se salvaria la incomunicacion física del
+cuerpo con el espíritu, y al propio tiempo se pudiera defender que las
+ideas no preexistian, sino que han sido causadas á la presencia y con
+ocasion de las afecciones orgánicas.
+
+[201.] Las ideas relativas á las representaciones sensibles, parecen
+consistir, nó en formas del entendimiento, sino en actos de este
+ejercidos sobre dichas representaciones (V. Cap. XX). Llamar innatas á
+estas ideas es contrariar la experiencia, y hasta desconocer la
+naturaleza de las mismas. No pueden ejercerse dichos actos cuando les
+falta el objeto que es la representacion sensible; y esta no existe sin
+la impresion de los órganos corpóreos. Luego el apellidar innatas á
+estas ideas, ó carece de sentido, ó no puede significar otra cosa que la
+preexistencia de la actividad intelectual, desarrollada despues con la
+presencia de las intuiciones sensibles.
+
+[202.] Las ideas intuitivas que no se refieren á la sensibilidad, como
+son las que tenemos al reflexionar sobre los actos de entender y querer,
+tampoco pueden ser innatas. Lo que en este caso sirve de idea es el
+mismo acto del entendimiento ó de la voluntad, que se presenta á nuestra
+percepcion en la conciencia: decir pues que estas ideas son innatas,
+equivale á decir que estos actos existian antes de existir. Aun cuando
+la percepcion no se refiera á los actos presentes, sino á los
+recordados, el argumento conserva la misma fuerza: porque no puede haber
+recuerdo de ellos, sin que hayan preexistido; y siendo actos nuestros,
+no pueden haber existido antes que los ejerciésemos.
+
+[203.] Infiérese de esto que ninguna idea intuitiva es innata; pues que
+la intuicion supone un objeto presentado á la facultad perceptiva.
+
+[204.] Las ideas generales determinadas son las que se refieren á una
+intuicion: luego no pueden existir antes que esta; y como por otra parte
+la intuicion no es posible sin un acto, resulta que estas ideas no
+pueden ser innatas.
+
+[205.] Quedan por último las ideas generales indeterminadas, es decir,
+aquellas que por sí solas no ofrecen al espíritu nada existente ni aun
+posible (V. Cap. XXI). Si bien se observa el carácter de estas ideas, se
+echará de ver que no son otra cosa que percepciones de un aspecto de los
+objetos, considerados bajo una razon general. Es indudable que uno de
+los caractéres de la inteligencia es la percepcion de estos aspectos;
+pero tambien lo es que no se alcanza por qué hemos de figurarnos esas
+ideas como una especie de formas preexistentes en nuestro espíritu, y
+distintas de los actos con que ejerce su facultad perceptiva. No veo con
+qué fundamento se puede afirmar que estas ideas son innatas, y que yacen
+ocultas en nuestro espíritu anteriormente al desarrollo de toda
+actividad, á manera de cuadros arrinconados en un museo no abierto
+todavía á la curiosidad de los espectadores.
+
+[206.] Parece que en vez de entregarnos á suposiciones semejantes,
+debemos reconocer en el espíritu una actividad innata, con sujecion á
+las leyes que le ha impuesto la infinita inteligencia que le ha criado.
+Aun cuando se pretenda que las ideas son distintas de los actos
+perceptivos, no hay necesidad de admitirlas preexistentes. Es verdad que
+en tal caso será preciso reconocer en el espíritu una facultad
+productiva de las especies representativas; de lo que tampoco nos
+eximiríamos, identificando las ideas con las percepciones. Estas son
+actos que brotan por decirlo así, del fondo de nuestra alma, y que
+aparecen y desaparecen como las flores en la planta; y así de todos
+modos hemos de reconocer en nosotros una fuerza, que colocada en las
+debidas circunstancias, produce lo que antes no existia. Sin esto, no es
+posible formarse idea de lo que es la actividad.
+
+[207.] Resumiendo la doctrina emitida hasta aquí sobre las ideas
+innatas, podremos formularla de la manera siguiente.
+
+1.º Existen en nosotros facultades sensitivas que se desarrollan por
+efecto, ó con ocasion, de las impresiones orgánicas.
+
+2.º Nada sentimos sino con sujecion á las leyes del organismo.
+
+3.º Las representaciones sensibles internas no pueden formarse de otros
+elementos que de los suministrados por las sensaciones.
+
+4.º Todo cuanto se diga sobre preexistencia de representaciones
+sensibles, anteriormente á las impresiones orgánicas, á mas de carecer
+de fundamento, está en contradiccion con la experiencia.
+
+5.º Las ideas geométricas, ó sean las relativas á intuiciones sensibles,
+no son innatas; puesto que son los actos del entendimiento que opera
+sobre los materiales ofrecidos por la sensibilidad.
+
+6.º Las ideas intuitivas del órden intelectual puro, no son innatas;
+porque no son otra cosa que los actos de entendimiento ó voluntad,
+ofrecidos á nuestra percepcion en la conciencia reflexiva.
+
+7.º Las ideas generales determinadas no son innatas; puesto que son la
+representacion de intuiciones, en las que se ha ejercido por necesidad
+algun acto.
+
+8.º Se afirma sin fundamento que sean innatas las ideas generales
+indeterminadas; las cuales parecen ser los actos de la facultad
+perceptiva de los objetos bajo una razon general.
+
+9.º Lo que hay innato en nuestro espíritu es la actividad sensitiva y la
+intelectual; pero ambas, para ponerse en movimiento, necesitan objetos
+que las afecten.
+
+10.º El desarrollo de esta actividad principia por las afecciones
+orgánicas; y aunque va mucho mas allá de la esfera sensible, permanece
+siempre mas ó menos sujeta á las condiciones que le impone la union del
+espíritu con el cuerpo.
+
+11.º La actividad intelectual tiene condiciones _à priori_, del todo
+independientes de la sensibilidad; y que aplica á todos los objetos,
+sean cuales fueren las impresiones que le causen. Entre estas
+condiciones, figura como la primera, el principio de contradiccion.
+
+12.º Luego en nuestra inteligencia hay algo _à priori_ y absoluto, que
+no podria alterarse aun cuando se variasen completamente todas las
+impresiones que recibimos de los objetos, y sufriesen un cambio radical
+todas las relaciones que tenemos con los mismos.
+
+
+FIN DEL LIBRO CUARTO.
+
+
+
+
+LIBRO QUINTO.
+
+IDEA DEL ENTE.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+HAY EN NUESTRO ENTENDIMIENTO LA IDEA DEL ENTE.
+
+
+[1.] Independientemente de las sensaciones, y en un órden muy superior á
+ellas, existen en nuestro entendimiento ideas, que se extienden á todo,
+y que son un elemento necesario de todo pensamiento. La que figura entre
+ellas como principal, es la de ser, ó del ente. Cuando los escolásticos
+decian que el objeto del entendimiento es el ente, «objectum intellectus
+est ens,» enunciaban una verdad profunda, y consignaban uno de los
+hechos ideológicos mas ciertos y mas importantes.
+
+[2.] El ser ó ente en sí, y prescindiendo de toda modificacion, de toda
+determinacion, considerado en su mayor generalidad, es concebido por
+nuestro entendimiento. Sea cual fuere el orígen de esta idea, ó el modo
+con que se forma en nuestro entendimiento, lo cierto es que existe. De
+ella hacemos continuas aplicaciones, sin ella nos es casi imposible el
+pensar. En todas las lenguas se encuentra el verbo _ser_, expresion de
+esta idea; en todas las oraciones, aun las mas sencillas, se halla esta
+expresion; el sabio como el ignorante, la emplean de continuo, en el
+mismo sentido, con igual acierto.
+
+La única diferencia que en el uso de esta idea, se nota entre el rudo y
+el filósofo, es que aquel no reflexiona sobre ella, y este sí; pero la
+percepcion directa es en ambos la misma, igualmente clara en todos los
+casos. Tal cosa es ó no es; fué ó no fué; será ó no será; hay algo ó no
+hay nada; hubo ó no hubo; habrá ó no habrá; hé aquí aplicaciones de la
+idea de ser, aplicaciones que todos hacen, sin la menor sombra de
+oscuridad; comprendiendo perfectamente el sentido de las palabras, y por
+consiguiente teniendo en su espíritu la idea que les corresponde. La
+dificultad, si alguna hay, comienza en el acto reflejo, en la
+percepcion, nó del ente, sino de la idea del ente. Tocante al acto
+directo, hay un concepto clarísimo, que nada deja que desear.
+
+[3.] Esto que la experiencia nos enseña, se puede probar con razones
+concluyentes. Todos los filósofos convienen en que el principio de
+contradiccion es evidente por sí mismo, para todos los hombres, sin
+necesidad de explicacion, bastando la inteligencia del sentido de las
+palabras; lo que no se podria verificar si todos los hombres no tuviesen
+la idea del ente. El principio dice: «es imposible que una cosa _sea_ y
+no _sea_ á un mismo tiempo.» Aquí no se habla de nada determinado; ni de
+cuerpos ni de espíritu; ni de substancias ni de accidentes; ni de
+infinito ó finito; sino del ente, de una _cosa_ en su mayor generalidad,
+sea lo que fuere: y de esto se afirma que no puede ser y no ser á un
+mismo tiempo. Si no tenemos idea de ser, el principio no significa nada;
+la contradiccion no es concebible, cuando no hay idea de los extremos
+que se contradicen; y aquí los extremos son _ser_ y no _ser_.
+
+[4.] Lo mismo se manifiesta en el otro principio muy parecido al de
+contradiccion, si no es idéntico con él: «cualquiera cosa ó es ó no es.»
+Tambien aquí se habla del ser en su mayor indeterminacion,
+considerándole solo como ser, nada mas: faltando la idea de _ser_, el
+axioma carece de significado.
+
+[5.] El principio de Descartes «yo pienso luego soy» incluye tambien la
+idea de ser «yo soy.» El mismo filósofo, al tratar de explicarle, se
+funda en que lo que no _es_, no puede obrar; luego la idea del ser
+entra, no solo en el principio, sino en el fundamento en que Descartes
+le apoya.
+
+[6.] Ya se establezca como base de nuestros conocimientos el sentido
+íntimo, ya se prefiera la evidencia con que una idea está contenida en
+otra, siempre es necesario tomar como elemento primitivo la idea del
+ente; es preciso suponer que el entendimiento _es_, para que pueda
+pensar; es preciso suponer que el pensamiento _es_, para que podamos
+ocuparnos de él; es necesario suponer que nuestras sensaciones, que
+nuestros sentimientos, que las operaciones y afecciones de nuestra alma
+_son_, para que podamos investigar sus causas, su orígen, y examinar su
+naturaleza; es necesario suponer que nosotros _somos_, que el _yo_ es,
+para que podamos dar un paso en ningun sentido.
+
+Luego la idea del ente existe en nuestro entendimiento; y es un elemento
+indispensable para todos los actos intelectuales.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+SIMPLICIDAD É INDETERMINACION DE LA IDEA DE ENTE.
+
+
+[7.] Nada se puede concebir mas simple que la idea del ente. Es
+imposible componerla de otros elementos. Nada admite determinado; pues
+en sí, es absolutamente indeterminada. Desde el momento que se hace
+entrar en ella una determinacion cualquiera, se la destruye en cierto
+modo; ya no hay la idea de ser, sino de _tal_ ser; una idea aplicada,
+mas nó la del ser mismo, en toda su generalidad.
+
+[8.] ¿Cómo daremos á entender lo que expresamos por la palabra ser ó
+ente? Diciendo que en ella lo comprendemos todo, aun las cosas mas
+diferentes, mas opuestas; añadiendo que ninguna particularidad es
+necesaria, así como ninguna obsta, para ser comprendido en esta
+denominacion. Todo lo que sea unir con la idea de ente, cualquiera
+determinacion, es introducir en ella un elemento heterogéneo, que no le
+pertenece de ningun modo, que la puede acompañar por pura agregacion,
+pero que jamás puede combinarse con ella, sin quitarle lo que ella es.
+Combinad con la idea de ser, la de la subsistencia, ya no teneis la idea
+pura de ser, sino la de substancia.
+
+[9.] Luego la idea del ente es una idea simplicísima, que es irresoluble
+en otros elementos, y que por tanto no puede nacer de la palabra, sino
+como de una causa excitante.
+
+Si por ejemplo se nos pregunta lo que entendemos por substancia, por
+modificacion, por causa, por efecto, lo explicamos uniendo á la idea de
+ser, la de subsistencia ó de inherencia, la de fuerza productiva, ó de
+cosa producida; pero el ser, nos es imposible explicarlo de otra manera
+que por sí mismo. Emplearemos las palabras de algo, alguna cosa, lo que
+es, la realidad etc., etc., pero todo esto viene á significar lo mismo;
+son esfuerzos que hacemos para excitar en el entendimiento del otro, la
+idea que contemplamos en el nuestro. Si queremos dar otras
+explicaciones, manifestando que la idea que corresponde á la palabra
+ser, es aplicable á todo; y para esto enumeramos las diferentes clases
+de seres, aplicándola á todos ellos, no hacemos mas que manifestar el
+uso que tiene la idea, las aplicaciones de que es susceptible; pero no
+la descomponemos. Indicamos que en todo hay algo que corresponde á ella,
+mas este algo no lo descomponemos, solo lo señalamos.
+
+[10.] De esto se infiere que la idea de ente no es para nosotros
+intuitiva; pues que con su indeterminacion misma, excluye el que pueda
+ofrecer á nuestra percepcion un objeto determinado.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+EL SER SUBSTANTIVO Y EL COPULATIVO.
+
+
+[11.] Para comprender mas á fondo estas materias conviene distinguir
+entre la idea absoluta del ser y la relativa; es decir, entre lo que se
+expresa por el verbo _ser_, cuando significa la realidad, la simple
+existencia, y cuando significa la union de un predicado con un sujeto.
+El diverso significado de esta palabra, _es_, se ve clarísimamente en
+las dos proposiciones que siguen: Pedro _es_; Pedro _es_ bueno. En la
+primera, el verbo _es_ significa la realidad de Pedro, ó su existencia;
+en la segunda, expresa la union del predicado, bueno, con el sujeto,
+Pedro. En el primer caso, el verbo ser es substantivo, en el segundo es
+copulativo. El substantivo expresa simplemente la existencia; el
+copulativo una determinacion, un modo de existir. La mesa es, significa
+la simple existencia de la mesa; la mesa es alta, expresa un modo de
+ser, la altura.
+
+[12.] El ser puramente substantivo no se encuentra en otra proposicion
+que en la siguiente: el ser es, ó lo que es es; pues en todas las demás,
+en el sujeto mismo está envuelto algun predicado que determina un modo.
+Cuando decimos la mesa es; si bien el predicado directo de la
+proposicion es la existencia, expresada por la palabra _es_; no
+obstante, en el sujeto _mesa_, entra ya una determinacion del ser de que
+hablamos: esto es de un ser que es mesa. Luego observábamos con verdad
+que el verbo ser en su significacion puramente substantiva, no se halla
+en otra proposicion que en la dicha, el ser es. Esta es enteramente
+idéntica, absolutamente necesaria, absolutamente convertible, es decir,
+que el predicado se puede afirmar de todos los sujetos, y el sujeto de
+todos los predicados. Así, poniendo la proposicion en otra forma, se
+tendrá: el ser es existente; y se puede decir todo ser es existente; y
+al contrario, lo existente es ser; y todo lo existente es ser.
+
+[13.] Si se me opone que el ser posible no es existente, observaré que
+el ser puramente posible, no es ser, en todo rigor; y que en el modo en
+que lo es, á saber, en el órden posible, es tambien existente. Pero como
+de esto me ocuparé mas abajo, voy á las proposiciones en que el ser es
+copulativo. La mesa es, equivale á, la mesa es existente. Es verdad que
+toda mesa real es existente; pues real es lo mismo que existente; y así
+en algun sentido se podria decir que la proposicion se parece á la otra:
+todo ser es. Pero salta desde luego á los ojos una diferencia, y
+consiste en que en la idea de mesa, no entra por necesidad la de
+existencia, pues podemos concebir una mesa que no exista, mas nó un ser
+como tal, sin existencia, es decir, un ser que no sea ser. De todos
+modos, se encuentra entre las dos proposiciones una diferencia mas
+notable: en la primera, el sujeto se puede afirmar de todos los
+predicados diciendo, todo lo existente es ser; pero es evidente que no
+se puede decir, todo lo existente es mesa.
+
+[14.] La razon de esto se halla en que la proposicion: el ser es, es
+absolutamente idéntica, es la expresion de un concepto puro, reducido á
+forma de proposicion; y por tanto los términos que sirven de extremos,
+se pueden tomar indistintamente los unos por los otros: el ser es; lo
+que es, es ser; el ser es existente; lo existente es ser. Pero en las
+demás proposiciones se combinan diferentes órdenes de ideas; y aunque la
+idea comun de ser, es aplicable á todo; como esta idea es esencialmente
+indeterminada, no se sigue que una de las cosas á que conviene la idea
+general, se identifique con otra que entra tambien en la misma idea
+general. De que á toda mesa existente le convenga el ser; no se sigue
+que todo ser sea mesa.
+
+[15.] El ser copulativo se aplica sin el substantivo: así cuando decimos
+la elipse es curva; prescindimos de si existe ó nó alguna elipse; y la
+proposicion seria verdadera, aunque no existiese ninguna elipse en el
+mundo. La razon está en que el verbo ser, cuando es copulativo, expresa
+la relacion de dos ideas.
+
+[16.] Esta relacion es de identidad; por manera que para que un
+predicado pueda afirmarse de un sujeto no basta la union de los dos. La
+cabeza está unida con el hombre, y no puede decirse: «el hombre es su
+cabeza;» la sensibilidad está unida con la razon en el mismo hombre; y
+no puede decirse: «la sensibilidad es la razon;» la blancura está unida
+con la pared, y no puede decirse: «la pared es la blancura.»
+
+La afirmacion pues de un predicado expresa la relacion de identidad; y
+así es que no existiendo esta identidad con respecto al predicado en
+abstracto, se le expresa en concreto, para hacer entrar en el mismo,
+algo que envuelva la identidad. La pared es la blancura; esta
+proposicion es falsa, porque se afirma la identidad que no existe; la
+pared es blanca: la proposicion es verdadera, porque blanco significa
+alguna cosa que tiene blancura, y en efecto la pared es una cosa que
+tiene blancura; hay pues la identidad que verifica la proposicion (V.
+Lib. I, cap. XXVI, XXVII y XXVIII).
+
+[17.] Luego en toda proposicion afirmativa el predicado se identifica
+con el sujeto. Luego cuando percibimos la identidad afirmamos. Luego el
+juicio es la misma percepcion de la identidad. No niego que en lo que
+llamamos asenso hay á veces algo mas que la simple percepcion de la
+identidad, pero no concibo cómo, al verla evidentemente, necesitamos
+algo mas para asentir. Lo que se llama asenso, adhesion del
+entendimiento, parece ser una especie de metáfora, como si el
+entendimiento se adhiriese, se uniese á la verdad, cuando ella se le
+presenta; pero en el fondo, dudo mucho que respecto á lo evidente, haya
+otra cosa que percepcion de la identidad.
+
+[18.] De aquí se sigue que si á las mismas palabras correspondiesen
+exactamente las mismas ideas y del mismo modo, en diferentes
+entendimientos, seria imposible la oposicion y la diversidad de juicios.
+Luego cuando hay esta diversidad ú oposicion, hay siempre discrepancia
+en las ideas.
+
+[19.] Concebimos las esencias de las cosas, y raciocinamos sobre ellas,
+prescindiendo de que existan ó nó; y aun suponiendo que no existen; es
+decir, que concebimos relaciones entre los predicados y los sujetos, sin
+la existencia de los sujetos ni de los predicados. Y como todos los
+seres contingentes pueden ser y dejar de ser, y aun puede señalarse un
+instante en que han comenzado, se sigue que la ciencia, ó sea el
+conocimiento de la naturaleza y relaciones de los seres, fundado en
+principios ciertos y evidentes, no tiene por objeto nada contingente en
+cuanto existe. Luego hay un mundo infinito de verdades fuera de la
+realidad contingente.
+
+Reflexionando sobre esto se deduce que fuera del mundo contingente ha de
+haber un ser necesario en el cual esté fundada esa verdad necesaria que
+es el objeto de la ciencia. Esta no puede tener por objeto la nada; pues
+bien, los seres contingentes prescindiendo de su existencia, son pura
+nada. No cabe esencia, nó propiedades, nó relaciones, en lo que es pura
+nada: luego hay algo necesario en que estriba la verdad necesaria de
+esas naturalezas, propiedades y relaciones que el entendimiento concibe
+en las mismas cosas contingentes. Luego hay Dios; y el negarlo es
+convertir la ciencia en una pura ilusion. La comunidad de la razon
+humana nos ha dado una prueba de esta verdad; la necesidad de la ciencia
+humana nos suministra otra, y nos confirma la primera (V. Lib. IV, cap.
+XXIII hasta el XXVII).
+
+[20.] En toda proposicion necesaria en que no se afirma ó niega el ser
+substantivo, sino el relativo, como esta: todos los diámetros de un
+círculo son iguales, se halla envuelta una proposicion condicional. Así
+la anterior viene á equivaler á esta otra: si existe un círculo, todos
+sus diámetros serán iguales. En efecto: no existiendo ningun círculo, no
+hay diámetros, ni igualdad, ni nada; la nada no tiene ninguna propiedad;
+por lo cual, en todo cuanto se afirme, ha de ir sobrentendida la
+condicion de la existencia.
+
+[21.] En las proposiciones generales se afirma el enlace concebido de
+dos objetos: pero es necesario advertir que si bien suele decirse que lo
+que se afirma es el enlace de dos ideas, esto no es del todo exacto.
+Cuando yo afirmo que todos los diámetros de un círculo son iguales, no
+entiendo tan solo que así esté en mis ideas, que yo lo conciba así; sino
+que en efecto es así en la realidad, fuera de mi entendimiento,
+prescindiendo de mis ideas, y aun de mi propia existencia. Mi
+entendimiento pues ve una relacion, un enlace en los objetos; y afirma
+que siempre que estos existan, existirá realmente el enlace, con tal que
+se cumplan las condiciones bajo que es concebido el objeto.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+EL ENTE, OBJETO DEL ENTENDIMIENTO, NO ES ÉL POSIBLE, EN CUANTO POSIBLE.
+
+
+[22.] Réstanos aclarar un punto importante sobre la idea del ente: esto
+es, si dicha idea tiene por objeto el ser real, ó el posible. Los
+escolásticos decian que el objeto del entendimiento es el ente; y nó sin
+razon, porque una de las cosas que con mas claridad concebimos, y que
+mas fundamental se encuentra en nuestras ideas, es la idea del ser, la
+cual en cierto modo las comprende todas. Pero como el ente se distingue
+en actual, y en posible, surge aquí la dificultad, á cuál de estas
+categorías es aplicable la idea del ser, objeto principal de nuestro
+entendimiento.
+
+[23.] El abate Rosmini (Nuovo saggio sull'origine delle idee) pretende
+que la forma y la luz de nuestro entendimiento, y el orígen de todas
+nuestras ideas, está en la de ser, mas nó real, sino posible. «La simple
+idea del ser, dice, no es percepcion de alguna cosa existente, sino
+intuicion de alguna cosa posible: no es mas que la idea de la
+posibilidad de la cosa» (Seccion 5, Parte 1, Cap. 3, Art. 1, §. 2).
+
+Yo dudo mucho que esto sea verdad; y me parece que hay aquí confusion de
+ideas. Antes de hacer entrar la idea de posibilidad en la de ser, era
+necesario definimos la posibilidad misma. Tratemos de dar esta
+definicion, que ella aclarará mucho lo demás.
+
+[24.] ¿Qué es la posibilidad? La idea de posibilidad, prescindiendo de
+sus clasificaciones, nos ofrece una idea general de la no repugnancia ó
+la no exclusion de dos cosas entre sí; como la idea de imposibilidad nos
+presenta esa repugnancia, esa exclusion. El triángulo no puede ser un
+círculo. El triángulo puede ser equilátero. En el primer caso afirmamos
+la repugnancia de las ideas de círculo y triángulo; en el segundo, la no
+repugnancia de que un triángulo tenga sus tres lados iguales. Si bien se
+observa, en estos casos no se habla del triángulo ni del círculo, con
+respecto á su existencia; y la posibilidad ó imposibilidad se refieren á
+la repugnancia de sus esencias mismas, prescindiendo de que existan ó
+nó; bien que la imposibilidad ideal trae consigo la imposibilidad real.
+
+[25.] Como siempre que se afirma la imposibilidad, se afirma tambien la
+repugnancia, y no hay repugnancia de una cosa consigo misma, resulta que
+la imposibilidad solo es dable cuando se comparan dos ó mas ideas. Por
+otra parte, en no habiendo repugnancia, hay posibilidad; luego ninguna
+idea simple, por sí sola, puede ofrecernos un objeto imposible. Luego el
+objeto de toda idea simple es siempre posible; es decir, no repugnante.
+
+[26.] Las cosas intrínsecamente imposibles son aquellas que envuelven
+el ser y el no ser, de una misma; y por esto se las llama
+contradictorias. Cuando se nos presenta un absurdo de esta naturaleza,
+recordamos desde luego el principio de contradiccion; «esto no puede
+ser, decimos; pues seria y no seria á un mismo tiempo.» ¿Por qué es
+imposible un triángulo circular? porque á un mismo tiempo, seria y no
+seria triángulo.
+
+En la idea de imposibilidad, entra pues la del no ser; sin esto no hay
+exclusion del ser; y por tanto ni contradiccion, ni imposibilidad.
+
+[27.] La posibilidad puede entenderse de dos maneras: 1.º en cuanto no
+expresa mas que la simple no repugnancia; y entonces es posible no solo
+lo que no existe, pero que no entraña ninguna contradiccion; sino
+tambien lo existente, lo actual; 2.º en cuanto expresa la no
+repugnancia, unida á la idea de no estar realizado; y entonces solo se
+aplica á las cosas que no existen. Lo posible tomado en el primer
+sentido, se opone á lo imposible; en el segundo, se opone á lo
+existente; envuelta empero la condicion de la no repugnancia. La
+posibilidad en el primer caso, se llama simplemente con este nombre; en
+el segundo, se apellida posibilidad pura.
+
+De estas observaciones se deduce que la idea de posibilidad añade algo á
+la de ser: es decir, la no repugnancia, la no exclusion; y si se trata
+de posibilidad pura, se añade además la no existencia del ser posible.
+
+[28.] Cuando el entendimiento percibe el ser en sí mismo, no puede
+considerar que haya ó nó repugnancia. Esta se descubre en la
+comparacion; y la idea del ser en sí, es simple, no incluye términos
+comparables. La idea de ser solo puede encontrar repugnancia cuando se
+le aplica á una cosa determinada, á una esencia en la cual se fingen
+condiciones contradictorias; así se verificará en el caso de querer
+aplicar el ser á un triángulo circular.
+
+[29.] La idea del ser, en sí misma, tanto dista de poder prescindir de
+la idea de la existencia, que antes bien es la misma idea de la
+existencia. Cuando concebimos el ser en toda su abstraccion, no
+concebimos otra cosa que el existir; estas dos palabras significan una
+misma idea.
+
+[30.] En las cosas determinadas, puedo concebir la esencia sin la
+existencia; así puedo muy bien considerar todas las figuras geométricas
+imaginables, y examinar sus propiedades y relaciones, prescindiendo de
+que existan ó nó; pero la idea del ser, como que es absolutamente
+indeterminada, si la abstraigo de la existencia, la abstraigo de sí
+misma, la anonado.
+
+Quisiera que se me dijese, á qué corresponde la idea del ser en general,
+prescindiendo de que exista. Si despues de haber prescindido de todas
+las determinaciones, prescindo tambien del ser mismo, ¿qué me
+resta?--Resta, se me dirá, una cosa que puede ser.--¿Qué significa una
+_cosa_? Supuesto que prescindimos de todo lo determinado, _cosa_ no
+puede significar sino un ser; tendremos pues que una cosa que puede
+ser, equivaldrá á un ser que puede ser. Ahora bien; cuando se habla de
+un ser que puede ser ¿se trata simplemente de posibilidad no pura?
+entonces no se prescinde de la existencia, y se falta á lo supuesto; ¿se
+trata de posibilidad pura? entonces se niega la existencia: y la
+proposicion equivale á esta otra: un ser que no es, pero que no envuelve
+ninguna repugnancia. Veamos lo que significa esta expresion: «un ser que
+no es». ¿Qué significa el sujeto, un ser? una cosa, ó bien, lo que es;
+¿Qué significa una cosa? un ser; pues se prescinde de todo lo
+determinado. Luego, ó el sujeto de la proposicion no significa nada, ó
+la proposicion es absurda, pues equivale á esta otra, «una cosa que es,
+que no es, pero que no envuelve repugnancia.»
+
+[31.] El orígen de la equivocacion que combatimos está en que se aplica
+á la idea misma del ser, lo que solo conviene á las cosas que son algo
+determinado, concebible sin la existencia. El ser puro, en toda su
+abstraccion, no es concebible sin ser actual, es la existencia misma.
+
+[32.] Ni la posibilidad pura significa nada, sino en órden á la
+existencia. ¿Qué es ser posible, sino poder ser realizado, poder
+existir? Luego la idea del ser es independiente de la idea de
+posibilidad; y esta no es aplicable sino con relacion á aquella.
+
+[33.] La idea pues de ser, es la misma idea de la existencia, de la
+realizacion. Si concebimos el ser duro, sin mezcla, sin modificacion,
+subsistente en sí mismo, concebimos lo infinito, concebimos á Dios; si
+consideramos la idea de ser, como participada, de una manera
+contingente, con aplicacion á las cosas finitas, entonces concebimos la
+actualidad ó la realizacion de ellas.
+
+[34.] Cuando aplicamos á las cosas la idea de ser, no entendemos
+aplicarles la de posibilidad; sino la de realidad. Si digo la mesa es,
+afirmo del sujeto mesa, el predicado contenido en la idea del ser: y sin
+embargo, no quiero decir que la mesa es posible, sino que existe en
+realidad.
+
+[35.] Todavía mas: la idea de ser, excluye la del no ser; es así que, si
+la idea del ser, fuera únicamente de lo posible, no excluiria la del no
+ser, pues lo puramente posible hasta incluye el no ser; luego la
+posibilidad no entra en sola la idea del ser; y esta idea no expresa mas
+que la existencia, la realidad.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+SOLUCIÓN DE UNA DIFICULTAD.
+
+
+[36.] ¿Qué significa pues la idea de ser puramente posible? Si sostengo
+que el objeto de la idea de ser es la realidad, parece que estas dos
+ideas: ser, y puramente posible, son contradictorias; la realidad no es
+puramente posible, porque si es puramente posible, no existe: y en no
+existiendo ya no es realidad. Examinemos esta dificultad, investigando
+el orígen de la idea de la posibilidad pura.
+
+[37.] Como estamos rodeados de seres contingentes, y aun nosotros mismos
+lo somos, presenciamos incesantemente la destruccion de unos y la
+produccion de otros, es decir el tránsito del ser al no ser, y del no
+ser al ser. Un sentimiento íntimo nos atestigua que este tránsito del no
+ser al ser, lo hemos experimentado nosotros mismos: todos nuestros
+recuerdos se limitan á un término muy breve, antes del cual existia ya
+el mundo. Así pues, la razon, la experiencia y el sentido íntimo nos
+manifiestan que hay objetos que son y despues desaparecen, y otros que
+antes no eran y despues aparecen. A las cosas que experimentan este
+cambio, las vemos propiedades y relaciones, que dan lugar á cierta
+combinacion de nuestras ideas; combinacion que subsiste, ya existan, ya
+dejen de existir, los objetos á que se refieren. De este modo concebimos
+la idea general de cosas, que aunque no sean, pueden ser; pero este
+sujeto, _cosas_, no expresa el ser, sino en general objetos finitos,
+determinados.
+
+[38.] Hé aquí pues soltada la dificultad. El ser puramente posible, tal
+como lo concebimos de la manera explicada, no envuelve contradiccion
+alguna. No significa «una realidad que no es realidad» sino un objeto, ó
+una cosa, finita, determinada, cuya idea tenemos, aunque no exista, pero
+cuya existencia no envuelve contradiccion, ó repugnancia con ninguna de
+las condiciones contenidas en su idea. El decir pues, ser puramente
+posible, si se le explica de este modo, no es mas que la generalizacion
+de estas y otras proposiciones semejantes. Una mesa que no es, es
+posible. ¿Qué queremos decir con esto? que en la idea de la mesa, no hay
+nada que repugne á que exista; pues bien, ser puramente posible, no
+significa mas tampoco, sino que tenemos muchas ideas de cosas finitas, á
+que no repugna la existencia. La expresion se refiere á cosas
+determinadas, concebidas por nosotros, pero prescindiendo en aquel caso
+de que sea esta ó aquella la esencia de que hablamos, y comprendiendo
+todas las que no ofrecen repugnancia.
+
+[39.] Se me objetará, que entonces un ser infinito no existente, es una
+cosa contradictoria; y no tengo dificultad en admitirlo. Si un ser
+infinito no existe, es absurdo; y si al comparar estas dos ideas,
+infinidad y no existencia, nosotros no vemos con toda claridad la
+repugnancia, es porque no comprendemos bien qué es la infinidad. Solo
+por esta causa ha sufrido y sufre dificultades, la demostracion de la
+existencia de Dios fundada simplemente en su idea. Pero es cierto que si
+el ser infinito no existiese, seria imposible. Imposible es lo que no
+puede existir: y no podria existir, si ya no existiese. Esta existencia
+no le podria venir de otro, pues lo infinito no puede ser producido; ni
+de sí mismo, pues que no existiria. Nosotros, es verdad, imaginamos lo
+infinito en su esencia, prescindiendo de su existencia; pero repito que
+esta precision solo nos es posible, porque no comprendemos bien la
+infinidad; que si la comprendiéramos, veríamos la repugnancia de los
+términos, infinidad y no existencia, con tanta claridad como las del
+triángulo y círculo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+CÓMO SE ENTIENDE QUE LA IDEA DEL ENTE SEA LA FORMA DEL ENTENDIMIENTO.
+
+
+[40.] Cuando se afirma que el objeto del entendimiento es el ente, hay
+la duda de si se quiere significar que la idea de ente sea la forma
+general de todas las concepciones; ó si tan solo se quiere decir que
+todo lo que el entendimiento concibe es ente; ó en otros términos, si la
+calidad de objeto, se la atribuye al ente, en cuanto ente, por manera
+que solo bajo esta forma sean concebibles los objetos; ó bien si solo se
+significa que la calidad de ente conviene á todo lo que el
+entendimiento concibe. En el primer caso, se tomaria la proposicion
+reduplicativamente; y equivaldria á esta: «El entendimiento nada
+concibe, sino en cuanto es ente;» en el segundo, se tomaria formalmente,
+y equivaldria á esta otra: «todo lo que el entendimiento concibe es
+ente.»
+
+[41.] Yo creo que no puede decirse que el objeto del entendimiento sea
+solo el ente en cuanto ente; de manera que la idea del ente sea la única
+forma que el entendimiento conciba; pero sí que esta forma es una
+condicion esencial á toda percepcion.
+
+[42.] Que la idea de ente, no es la única forma concebida por el
+entendimiento, se ve claro si se considera que esta idea en sí, no
+incluye ninguna determinacion, ninguna variedad, no expresa mas que el
+ser, en toda su abstraccion; luego si el entendimiento no percibiese en
+los objetos otra cosa que esta idea, no conoceria las diferencias de
+ellos; su percepcion no pasaria de lo que les es comun á todos: el ser.
+
+[43.] Si se dice que estas diferencias percibidas son maneras de ser,
+modificaciones de lo representado en la idea general, ya se conviene en
+que el ser en sí, no es la única forma percibida; pues que la
+modificacion, la manera de ser, ya añade algo á la idea del ser. El
+triángulo rectángulo es una manera de triángulo; su idea es una
+modificacion de la idea general; y nadie dirá que la idea de rectángulo
+no añade algo á la del triángulo, y que sean una misma cosa. Lo propio
+se verifica con respecto á la idea del ente y sus modificaciones.
+
+[44.] Ya hemos visto (Lib. IV, cap. XXI) que las ideas indeterminadas no
+nos conducen por sí solas á conocimientos positivos: y por cierto que
+ninguna merece mejor este nombre, que la de ente. Si nuestro
+entendimiento se limitase á ella, la percepcion no seria mas que un
+concepto vago, incapaz de toda combinacion.
+
+[45.] La misma negacion, que como veremos mas abajo, es conocida por
+nosotros, no podria serlo, si admitiésemos que el entendimiento nada
+concibe sino en cuanto es ente; en cuyo caso, nos faltaria la condicion
+indispensable de todo conocimiento: el principio de contradiccion.
+
+[46.] Bastan estas razones para dejar fuera de duda lo que me proponia
+manifestar: pero como este punto tiene íntimas relaciones con lo mas
+trascendental de la lógica y de la metafísica, quiero explicarle mas por
+extenso en el capítulo siguiente.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+TODA CIENCIA SE FUNDA EN EL POSTULADO DE LA EXISTENCIA.
+
+
+[47.] He dicho que la idea de ente no es la única forma percibida, pero
+que es una forma necesaria á toda percepcion. Mas no quiero significar
+con esto, que no podamos percibir sino lo existente en acto; sino que la
+existencia entra cuando menos, como una condicion de todo lo percibido.
+Me explicaré. Cuando percibimos simplemente un objeto, sin afirmar nada
+de él, se nos presenta siempre como una realidad. Nuestra idea nos
+expresa algo; y fuera de la realidad no hay nada. Aun la percepcion de
+las relaciones esenciales de las cosas, envuelve la condicion si
+existen. Así, cuando digo que en un mismo círculo ó en círculos iguales,
+arcos iguales están subtendidos por cuerdas iguales, supongo
+implícitamente la condicion, «si existe un círculo.»
+
+[48.] Como esta manera de explicar el conocimiento de las relaciones
+esenciales de las cosas, puede parecer extraña, voy á presentarla bajo
+el punto de vista mas claro que me sea posible. Cuando afirmo ó niego
+una relacion esencial de dos cosas, ¿la afirmo ó niego de mis ideas ó de
+las cosas? Claro es que de las cosas y nó de mis ideas. Si digo «la
+elipse es una curva» no digo esto de mi idea, sino del objeto de mi
+idea. Bien sabemos que nuestras ideas no son elipses; que dentro de
+nuestra cabeza no las hay; y que cuando pensamos por ejemplo, en la
+órbita de la tierra, la órbita de la tierra nó está en nosotros. ¿De qué
+hablamos pues? Nó de la idea, sino de su objeto; nó de lo que está en
+nosotros, sino de lo que está fuera de nosotros.
+
+[49.] Tampoco significamos que nosotros lo _vemos_ así: significamos que
+_es_ así: cuando digo que la circunferencia es mas larga que el
+diámetro, no significa que así lo veo, sino que es así. Tanto disto de
+hablar de mi idea, que afirmaré ser verdad lo mismo, aunque yo no lo
+viese, aunque yo no existiese. Solo hablamos de la idea, cuando dudamos
+de su correspondencia con el objeto: entonces no hablamos de la
+realidad, sino de la apariencia; y en tales casos el lenguaje tiene de
+por sí una admirable exactitud: no decimos: _es_, sino _me parece_.
+
+[50.] Nuestras afirmaciones y negaciones se refieren pues, á los
+objetos. Ahora discurro así: lo que no existe, es un puro nada; es así
+que de la nada, nada se puede afirmar ni negar, pues no tiene propiedad,
+ni relacion de ninguna clase, es una pura negacion de todo; luego nada
+se puede afirmar ni negar, nada combinar, nada comparar, nada percibir,
+sino bajo la condicion de la existencia.
+
+Digo bajo la condicion; porque conocemos las propiedades, las
+relaciones, de muchas cosas que no existen, pero en todo lo que de
+ellas concebimos, entra siempre la condicion: si existiesen.
+
+[51.] De aquí resulta que nuestra ciencia estriba siempre en un
+postulado; y empleo á propósito esta palabra matemática, para hacer ver
+que esta condicion que exijo á toda ciencia, no la desdeñan las que por
+antonomasia se denominan exactas. La mayor parte de sus demostraciones
+empiezan por un postulado. «Tírese una línea etc. etc.» «Si se supone un
+ángulo recto en B etc. etc.» «Tómese una cantidad A mayor que B etc.
+etc.» Hé aquí pues como el matemático mismo, con todo el rigor de sus
+demostraciones, supone siempre la condicion de la existencia.
+
+[52.] Esta existencia es necesario suponerla: de otro modo no se puede
+explicar nada. Lo que no han visto algunos metafísicos, lo alcanza el
+sentido comun. Hagamos la prueba; veamos cómo hablaria un matemático que
+jamás hubiese pensado en metafísica. Supondré que el interlocutor me
+haya de demostrar que en un triángulo rectángulo el cuadrado de la
+hipotenusa es igual á la suma de los cuadrados de los catetos; y que
+para ejercitar su inteligencia, ó mejor, para que sin advertirlo nos
+explique lo que pasa en su mente, con respecto á la percepcion de su
+objeto, le hacemos varias preguntas, en apariencia necias, pero que en
+realidad solo serán escudriñadoras. Para mayor claridad lo pondré en
+forma de diálogo; y suponiendo que no hay encerado y que la
+demostracion se da de memoria.
+
+Demostracion. Bájese una perpendicular desde el ángulo recto á la
+hipotenusa.
+
+¿Dónde?
+
+Es claro: en el triángulo de que hablamos.
+
+Pero señor, si no hay tal triángulo.....
+
+Pues entonces ¿de qué se trata?
+
+Ya se ve; se trata de un triángulo rectángulo; y el caso es que no hay
+ninguno.
+
+No lo hay, pero lo puede haber. Si tuviésemos el encerado ó papel, y
+regla, lo haríamos desde luego.
+
+Es decir que V. habla del triángulo que haríamos...
+
+Sí señor.
+
+Ya lo entiendo, pero entonces lo tendríamos, mas ahora no lo tendremos.
+
+Enhorabuena; pero si lo tuviésemos, ¿no podríamos bajar la
+perpendicular?
+
+Sí señor.
+
+Pues no quiero decir otra cosa.
+
+Pero V. ya decia que se bajase.........
+
+Claro es que si no hay triángulo, no se puede bajar; pero entonces no
+hay ni vértice del ángulo recto, ni hipotenusa, ni nada; pero cuando
+digo que se baje la perpendicular, siempre supongo el triángulo. Y como
+es evidente que este triángulo se puede construir, no expreso la
+suposicion; se la sobrentiende.
+
+Ya comprendo esto; pero entonces bajaremos la perpendicular en aquel
+triángulo solo, y V. me habla como si se la bajase en todos.
+
+El triángulo se construiria para un ejemplo; y lo que con él hiciésemos,
+claro es que podríamos hacerlo con todos.
+
+¿Con todos?
+
+Sí señor; ¿pues no concibe V. que en todo triángulo rectángulo se puede
+bajar una perpendicular del ángulo recto á la hipotenusa?
+
+Aquí dentro se me representa así: pero como esto que hay en mi cabeza,
+no son triángulos, pues algunos se me representan con lados de millares
+de varas, y no tengo yo la cabeza tan grande.....
+
+Mas no se trata de lo que tiene V. en su cabeza, sino de los triángulos
+mismos....
+
+Pero como estos triángulos no los hay, nada puedo decir de ellos.....
+
+Pero, al menos ¿los puede haber?
+
+¿Quién lo duda?
+
+Pues bien, si los hubiese, grandes ó pequeños, en una posicion ú otra,
+en una parte ú otra, ¿no es verdad que se podria tirar una perpendicular
+desde el vértice del ángulo recto á la hipotenusa?
+
+Es claro.
+
+Pues yo no quiero decir otra cosa; sino que en todo triángulo rectángulo
+sea cual fuere, se puede bajar esta perpendicular.
+
+Pero se entiende que V. no habla de los que no son..... ¿no es verdad?
+
+Hablo de todos, de los que son y de los que no son.
+
+Ya se ve que la perpendicular no se la puede tirar en un triángulo que
+no existe. Lo que no existe no es nada. Pero lo que no existe puede
+existir; y veo con toda claridad que _suponiendo que exista_, se
+verificará lo que digo. Así puedo hablar, y hablo de todos, de los
+existentes, y de los no existentes, sin excepcion alguna.
+
+El lector juzgará si al molestar al pobre matemático con las importunas
+dificultades de un taimado haciéndose el rudo, no le hemos hecho
+responder como responderia cualquiera que no estuviese prevenido con
+ninguna idea metafísica; y es evidente que estas respuestas las
+aceptarian como razonables, como satisfactorias, como las únicas que se
+pueden dar en este caso, todos los matemáticos del mundo.
+
+Pues bien: en estas respuestas y explicaciones está lo que hemos dicho:
+toda la ciencia fundada en un postulado: todo raciocinio para demostrar
+aun las propiedades y relaciones mas esenciales de las cosas, parte de
+la suposicion de su existencia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+EL FUNDAMENTO DE LA POSIBILIDAD PURA, Y LA CONDICION DE LA EXISTENCIA.
+
+
+[53.] He dicho que el fundamento de la posibilidad pura de las cosas, y
+de sus propiedades y relaciones, se hallaba en la esencia de Dios, donde
+está la razon de todo (v. L. IV desde el cap. XXIII hasta el XXVII): y á
+primera vista pudiera parecer que á la ciencia le basta aquel
+fundamento, y que no necesita apoyarse en la condicion de la existencia
+de las cosas.
+
+Porque, si las esencias están representadas en Dios, se halla en la
+esencia divina el objeto de la ciencia: y por tanto no es concluyente el
+argumento fundado en que de la nada, no se puede afirmar nada.
+Suponiendo dicha representacion, la ciencia no se ocupa de un puro nada,
+sino de una cosa muy real; y por consiguiente, tiene á la vista un
+objeto muy positivo, aun cuando prescinda de la realidad de la cosa
+considerada.
+
+Veamos cómo se puede desvanecer esta dificultad.
+
+[54.] Las relaciones necesarias de las cosas, independientemente de su
+existencia, han de tener una razon suficiente: esta solo puede
+encontrarse en el ser necesario. Luego, la condicion de la existencia,
+presupone la representacion de la esencia del ser contingente, en el ser
+necesario; luego la condicion «si existe» no se puede poner, si no se
+presupone el fundamento de la posibilidad.
+
+[55.] Esta observacion manifiesta que hay aquí dos cuestiones: 1.ª ¿cuál
+es el fundamento de la posibilidad intrínseca de las cosas? 2.ª Supuesta
+la posibilidad, ¿cuál es la condicion que se envuelve en cuanto se
+afirme ó niegue del objeto posible? El fundamento de la posibilidad es
+Dios: la condicion es la existencia de los objetos considerados.
+
+Ambas cosas son necesarias para que haya ciencia: si faltase el
+fundamento de la posibilidad intrínseca, no se podria poner la condicion
+de la existencia; y si admitida la posibilidad, no añadimos la
+condicion, la ciencia carece de objeto.
+
+[56.] Para entender mas á fondo esta materia conviene observar, que al
+afirmar ó negar las relaciones de los seres representadas en Dios, no
+tratamos de lo que estos seres son en Dios, sino de lo que serian en sí
+mismos, cuando existiesen. En Dios, son el mismo Dios; porque todo lo
+que hay en Dios, se identifica con Dios; si pues considerásemos las
+cosas solo en cuanto están en él, no tendríamos por objeto á las cosas,
+sino á Dios mismo. Es cierto que en Dios hay el fundamento, ó sea la
+razon suficiente, de las verdades geométricas: pero la geometría no se
+ocupa de estas en cuanto están en Dios, sino en cuanto realizadas ó
+posibles de realizar. En Dios no hay líneas, ni dimensiones de ninguna
+clase; luego no hay el objeto de la geometría propiamente dicha. Las
+verdades geométricas tienen en él un valor objetivo, ó de
+representacion, y nó subjetivo; de lo contrario seria necesario decir
+que Dios es extenso.
+
+[57.] Hé aquí manifestado como lo dicho en el citado lugar, no se opone
+á lo que se establece aquí: y como el poner en Dios el fundamento de
+toda posibilidad, no excluye la necesidad científica de la condicion de
+la existencia.
+
+[58.] Para dejar este punto fuera de toda duda, voy á presentar la
+cuestion bajo otro aspecto, manifestando que cuando Dios conoce las
+verdades finitas, ve tambien en ellas esta condicion: «si existen.» Dios
+conoce la verdad de esta proposicion: «Los triángulos de igual base y
+altura son iguales en superficie.» Esto es verdad á los ojos de la
+inteligencia infinita como de la nuestra; si así no fuese, la
+proposicion no seria verdadera en sí misma: nosotros estaríamos en
+error. Ahora bien; en Dios, ser simplicísimo, no hay figuras verdaderas,
+aunque haya la percepcion intelectual de las mismas. Luego el
+conocimiento de Dios en lo tocante á las cosas finitas, se refiere á la
+existencia posible de ellas; y por consiguiente envuelve la condicion:
+«si existen.» El conocimiento de Dios, no se refiere á la
+representacion puramente ideal, sino á su realidad, actual ó posible:
+cuando Dios conoce una verdad sobre los seres finitos, no la conoce de
+la sola representacion de las mismas que en sí propio tiene, sino de lo
+que ellas serian, si existiesen.
+
+[59.] Todo objeto, puede ser considerado ó en el órden real, ó en el
+ideal. El ideal, es su representacion en un entendimiento, la cual solo
+tiene algun valor, en cuanto se refiere á la realidad actual ó posible.
+Solo de este modo tiene la idea objetividad; pues sin esto seria un
+hecho puramente subjetivo del cual no se podria afirmar ni negar nada,
+excepto lo puramente subjetivo. La idea que tenemos del triángulo nos
+sirve para conocer y combinar, en cuanto tiene un objeto real ó posible;
+lo que afirmamos ó negamos de ella, lo referimos á su objeto: si este
+desaparece, la idea se convierte en un hecho puramente subjetivo, al
+cual no podremos aplicar sin abierta contradiccion, las propiedades de
+una figura triangular.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+IDEA DE LA NEGACION.
+
+
+[60.] Se dice que el entendimiento no concibe la nada; y esto es verdad,
+en el sentido de que no concebimos la nada como algo, lo que seria
+contradictorio; pero no se sigue de esto, que de ningun modo concibamos
+la nada. El no ser es la nada; y no obstante concebimos el no ser. Esta
+percepcion nos es necesaria; sin ella no percibiríamos la contradiccion,
+y por tanto nos faltaria el principio fundamental de nuestros
+conocimientos: «es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo
+tiempo.»
+
+[61.] Se dirá que el concebir la nada, el no ser, no es concebir, sino
+no concebir; pero esto es falso; porque no es lo mismo concebir que una
+cosa no es, y el no concebirla. Lo primero envuelve un juicio negativo,
+que se puede expresar por una proposicion negativa; y lo segundo es la
+simple ausencia del acto de percepcion que nada tiene que ver con la
+cosa: lo primero es objetivo, lo segundo es subjetivo. Al dormir no
+percibimos las cosas; pero esta no percepcion no equivale á percibir que
+no sean. De una piedra se puede decir que no percibe á otra piedra; pero
+nó que perciba el no ser de otra piedra.
+
+[62.] La percepcion del no ser es un acto positivo; y no se puede decir
+que sea la misma percepcion del ser, lo que fuera contradictorio: se
+seguiria que siempre que percibiéramos el ser, percibiríamos su
+negacion, el no ser, y viceversa, lo que es absurdo.
+
+[63.] Cuando percibimos el no ser, es verdad que lo percibimos con
+relacion al ser; y que no es concebible un entendimiento percibiendo el
+no ser absoluto, sin ninguna idea de ser; mas esto no prueba que las dos
+ideas no sean distintas, y contradictorias.
+
+[64.] Si bien se observa, la idea de la negacion, á mas de entrar en los
+principios fundamentales de nuestro entendimiento, «es imposible que una
+cosa sea y no sea, á un mismo tiempo,» «cualquiera cosa ó es, ó no es;»
+es necesaria tambien á casi todas nuestras percepciones. No concebimos
+los seres distintos, sin concebir que el uno _no es_ el otro; y nos es
+imposible formar un juicio negativo, sin que en él entre la negacion. De
+donde resulta que así como hay idea del ser absoluta y relativa; la hay
+tambien del no ser; así como se puede decir: «El sol _es_» «los
+diámetros de un círculo _son_ iguales;» se puede decir tambien: «El
+Fenix _no es_» «los diámetros de una elipse _no son_ iguales.»
+
+[65.] A los que sostienen que toda idea es imágen del objeto, se les
+puede preguntar, ¿de qué será imágen la idea del no ser? Esto confirma
+lo que hemos indicado mas arriba de que no conviene figurarse todas las
+ideas como una especie de tipos semejantes á las cosas; y que muchas
+veces no podemos dar explicacion ninguna de esos fenómenos internos que
+apellidamos ideas, sin embargo de que con ellos conocemos y explicamos
+los objetos.
+
+[66.] Se dice tambien que el objeto del entendimiento es el ser; pero
+esto no puede explicarse en el sentido de que el entendimiento no
+perciba el no ser; sino que el no ser lo percibimos con órden al ser; y
+que el no ser por sí solo, no puede dar orígen á ningun conocimiento.
+
+Y aquí es de notar una diferencia importante: con la idea del ser
+podemos entenderlo todo; cuanto mas hay de ser en la idea, mas
+entendemos; y si se supone una idea que represente un ser sin ninguna
+limitacion, ó lo que es lo mismo, sin ninguna negacion, tendremos el
+conocimiento de un ser infinito. Por el contrario: la percepcion del no
+ser, no nos enseña nada, sino en cuanto nos manifiesta la limitacion de
+determinados seres, y sus relaciones; si suponemos que la idea del no
+ser va extendiéndose, notamos que á medida que se acerca á su límite,
+esto es al no ser puro, á la nada absoluta, el entendimiento pierde sus
+objetos, le van faltando los puntos de comparacion y los elementos de
+combinacion, toda luz se extingue, la inteligencia muere.
+
+[67.] No concebimos la nada universal, absoluta, sino como una condicion
+momentánea, que fingimos y no admitimos. En ella vemos la imposibilidad
+de que exista algo, pues si fuera dable señalar un momento en que no
+hubiese habido nada, no habria ahora nada. No hallamos en esa nada
+imaginaria ningun punto de partida para la inteligencia; toda
+combinacion es imposible, absurda: el espíritu se siente perecer de
+inanicion en el vacío que él se ha fabricado.
+
+[68.] La idea de negacion es completamente estéril si no se combina con
+la del ser; mas con esta combinacion posee tambien á su modo una especie
+de fecundidad. Las ideas de distincion, de limitacion, de determinacion
+envuelven una negacion relativa, no concebimos seres distintos sin
+concebir que el uno no es el otro; ni seres limitados, sin concebir que
+_carecen_, es decir, que _no son_ en algun sentido; ni determinados, sin
+concebir alguna cosa que los hace tales, y nó tales otros.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+IDENTIDAD, DISTINCION; UNIDAD, MULTIPLICIDAD.
+
+
+[69.] Veamos cómo de la idea del no ser nace la explicacion de las de
+ideas de identidad, distincion; unidad y multiplicidad.
+
+Si concebimos un ser, sin compararle con nada que no sea él, fijándonos
+únicamente en él, sin hacer entrar ninguna idea de no ser; tendremos las
+ideas de identidad y unidad, con respecto á él: ó mejor diremos, esas
+ideas de identidad y unidad, no serán otra cosa que las ideas del mismo
+ser. Por esta causa, las ideas de identidad y unidad son inexplicables
+por sí solas, porque son simples, ó se confunden con una idea simple, en
+la cual no hay comparacion; y en que si entra negacion, no es advertida,
+no se la hace objeto de reflexion. Así por ejemplo, en la percepcion de
+todo ser limitado, entra en algun modo la idea de un no ser, pero
+tambien podemos prescindir de esta negacion, considerando lo que el
+objeto _es_, y no atendiendo á lo que _no es_.
+
+[70.] Si percibo un ser, y luego otro ser; la percepcion de que el uno
+_no es_ el otro, da la idea de distincion, y por consiguiente la de
+multiplicidad. Sin percepcion pues de un _no ser_ relativo combinado con
+el ser, no hay distincion ni número; pero esta percepcion basta para la
+distincion y el número.
+
+[71.] Las ideas de identidad y unidad son simples, las de distincion y
+número compuestas: las primeras no envuelven negacion; las segundas
+implican un juicio negativo: «esto no es aquello.» No es posible que se
+nos presente A distinto de B, sin que percibamos que B no es A; y por el
+contrario nos basta saber que B no es A, para decir tambien que son
+distintos. Estas expresiones «A no es B; ó A y B son distintos,» son
+enteramente idénticas.
+
+[72.] De aquí se infiere que la combinacion primordial de nuestra
+inteligencia consiste en la percepcion del ser y del no ser. Con ella
+percibimos la identidad y la distincion; la unidad y el número; con ella
+comparamos, con ella afirmamos ó negamos. Sin esta percepcion no nos es
+posible pensar. Sin la percepcion de la negacion, no tendríamos mas que
+la del ser; es decir una intuicion fija en un objeto idéntico, uno,
+inmutable, cual concebimos la inteligencia divina contemplando la
+infinidad del ser, en la esencia infinita.
+
+[73.] ¿Conoce Dios las negaciones? Sí; porque cuando un ser deja de
+existir, Dios conoce esta verdad, y en esta verdad hay una negacion.
+Dios conoce la verdad de todas las proposiciones negativas, ya expresen
+el ser substantivo, ya el relativo; luego conoce la negacion. ¿Es esto
+imperfeccion? nó. Porque no puede serlo el conocer la verdad. La
+imperfeccion está en los objetos, que por lo mismo de ser finitos
+incluyen la negacion, el ser combinado con el no ser. Si Dios no
+conociera la negacion, sería porque la negacion fuera imposible en sí
+misma, lo que equivaldria á la imposibilidad de la existencia de lo
+finito; y conduciría á la necesidad absoluta y exclusiva de un ser
+infinito solo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+ORÍGEN DE LA IDEA DEL ENTE.
+
+
+[74.] Si nada hemos podido pensar sin la idea del ente, ella preexiste á
+todo acto reflexivo; y parece que no ha podido nacer de la reflexion.
+Luego la idea de ente será innata. Examinemos esta cuestion.
+
+[75.] Que no podemos pensar sin la idea de ente, lo demuestra lo dicho
+en los capítulos anteriores; y además cualquiera puede consultar la
+experiencia en sí mismo, esforzándose para hacer una reflexion en que no
+entra la idea del ser. Ya hemos visto que ni aun los primeros principios
+pueden prescindir de ella; y es seguro que nadie irá mas allá de los
+primeros principios.
+
+[76.] ¿Podrá habernos venido de las sensaciones? La sensacion en sí, no
+nos presenta sino cosas determinadas: la idea del ente es cosa
+indeterminada; la sensacion no nos ofrece sino cosas particulares; la
+idea del ente es lo mas general que hay y que puede haber; la sensacion
+nada nos enseña, nada nos dice, fuera de lo que ella es, una simple
+afeccion de nuestra alma; la idea del ente es una idea vasta, que se
+extiende á todo, que fecunda admirablemente nuestro espíritu, que es el
+elemento de toda reflexion, que funda por sí solo una ciencia; la
+sensacion no sale de sí misma, no se extiende siquiera á las otras
+sensaciones; la del tacto nada tiene que ver con la del oído; todas
+pertenecen á un instante de tiempo y no existen fuera de él; la idea del
+ente conduce al espíritu por todo linaje de seres, por lo corpóreo y lo
+incorpóreo, por lo real y lo posible, por el tiempo y la eternidad, lo
+finito y lo infinito. Si algo sacamos de las sensaciones, si nos
+producen algun fruto intelectual, es porque reflexionamos sobre ellas; y
+la reflexion es imposible sin la idea del ente.
+
+[77.] La idea del ser tampoco parece que pueda formarse por abstraccion.
+Para abstraer es necesario reflexionar: y la reflexion es imposible, sin
+tener de antemano dicha idea; luego esta es necesaria para la
+abstraccion, luego la abstraccion no puede ser su causa.
+
+[78.] Por otra parte, á este argumento que tan concluyente parece, se le
+puede oponer una explicacion sumamente sencilla del método con que la
+abstraccion se ejecuta. Yo veo el papel en que escribo; la sensacion
+envuelve dos cosas: blanco y extenso. Si no tengo mas que la simple
+sensacion, aquí me pararé, y solo recibiré esta impresion: extenso y
+blanco. Si hoy en mí alguna facultad distinta de la de sentir, que me
+haga capaz de reflexionar sobre la misma sensacion que experimento,
+podré considerar que esta sensacion tiene algo semejante con otras, que
+recuerdo haber experimentado. Podré pues considerar la existencia y
+blancura en sí, prescindiendo de que sean estas que en la actualidad me
+afectan. En seguida puedo reflexionar que estas sensaciones tienen algo
+comun con las demás, en cuanto todas me afectan de algun modo; entonces
+tengo la idea de sensacion en general. Si luego considero que todas las
+sensaciones tienen algo comun con todo lo que hay en mí, en cuanto me
+modifican de alguna manera, formaré la idea de una modificacion mía,
+prescindiendo de que sea sensacion, ó pensamiento, ó acto de voluntad; y
+si en fin, prescindiendo de que estas cosas se hallen en mí, de que sean
+substancias ó modificaciones, solo atiendo á que son algo, habré llegado
+á la idea del ser. Luego esta idea puede formarse por abstraccion. Esta
+explicacion es seductora por su sencillez; pero no deja de sufrir graves
+dificultades.
+
+[79.] Desde los primeros pasos de la operacion nos servimos sin
+advertirlo, de la idea de ser: luego nos hacemos ilusion cuando creemos
+formárnosla. Para reflexionar sobre lo extenso y blanco, es necesario
+considerar que existe; que es _algo_ semejante á otras sensaciones;
+cuando prosigo pensando en que me afecta, ya sé que yo _soy_, que
+aquello que me afecta _es_, ya hablo de ser ó no ser, de tener ó no
+tener _algo_ comun; y por fin cuando prescindo de que las modificaciones
+de mi espíritu sean esto ó aquello, y solo las miro como una _cosa_,
+como _algo_, como un _ser_, claro es que no podría considerarlas como
+tales; si no existiese en mí la idea de _algo_ en general, es decir del
+ente. Aquí el ser es un predicado que yo aplico á las cosas; luego ya
+conocía este predicado. Lo que hago es colocar las cosas particulares y
+determinadas en una idea general é indeterminada, que preexistia en mi
+entendimiento. Las operaciones sucesivas que he hecho para la
+abstraccion no han sido mas que una descomposicion del objeto, una
+clasificacion de él en varias ideas generales, hasta llegar á la
+superior, la del ente.
+
+[80.] En vista de estas razones, todas muy fuertes, no es fácil
+resolverse por ninguna de las opiniones opuestas sin temor de errar: no
+obstante yo emitiré la mia, con arreglo á los principios que llevo
+consignados en diferentes lugares de esta obra. La idea del ente, no la
+tengo por innata, en el sentido de que preexista en nuestro
+entendimiento, como un tipo anterior á las sensaciones, y á los actos
+intelectuales (v. lib. IV, cap. XXX); pero no veo inconveniente en que
+se la llame innata, si con este nombre no se significa otra cosa, que la
+_facultad innata_ de nuestro entendimiento, para percibir los objetos
+bajo la razon general de ente ó de existencia, tan pronto como
+reflexiona sobre ellos. De esta suerte, la idea no dimana de las
+sensaciones; y se la reconoce como un elemento primordial del
+entendimiento puro; tampoco se la forma por abstraccion, como si se la
+produjese totalmente; sino que se la separa de las demás, se la depura
+por decirlo así, contribuyendo á esta depuracion ella misma. Así puede
+preexistir á la reflexion, y ser en algun modo fruto de la reflexion,
+segun los varios estados en que se la considera. En cuanto anda mezclada
+y confusa con las demás ideas, preexiste á la reflexion; pero es fruto
+de la misma reflexion, en cuanto esta la ha separado y depurado.
+
+[81.] Para resolver cumplidamente las dificultades propuestas conviene
+fijar las ideas con precision y exactitud.
+
+La idea de ente es no solo general sino tambien indeterminada; no ofrece
+al espíritu nada real, ni aun posible; pues que no concebimos que exista
+ni pueda existir un ser que no sea mas que ser, de tal modo que no se
+pueda afirmar del mismo ninguna propiedad excepto la de ser. Dios tiene
+en sí la plenitud de ser; es su mismo ser, se llama con profunda verdad:
+_el que es_; pero de él afirmamos tambien con verdad que es
+inteligente, que es libre, y que tiene otras perfecciones no expresadas
+en la idea general y pura de ser.
+
+De esto se infiere que no debemos considerar la idea de ente como un
+tipo que nos represente algo determinado, ni aun en general.
+
+[82.] El acto con que percibimos el ser, la existencia, la realidad, es
+necesario á nuestro entendimiento, pero está confundido con todos los
+demás actos: intelectuales, como una condicion _sine qua non_ de todos
+ellos, hasta que viene la reflexion á separarle de los mismos,
+depurándole, y haciéndole objeto de nuestra percepcion.
+
+Como al percibir, percibimos _algo_, es evidente que la razon de ser
+anda siempre envuelta en todas nuestras percepciones; por el mero hecho
+de conocer, conocemos el ente, es decir una _cosa_. Pero como al fijarse
+nuestra percepcion en un objeto no siempre distinguimos las varias
+razones en que puede ser descompuesto; aunque la idea de ser se halle en
+todos los objetos percibidos, no es directamente percibida por nuestro
+entendimiento, hasta que la reflexion la separa de todo lo demás.
+
+[83.] Si pienso en un objeto azul, claro es que en la idea de azul entra
+la de color; pero si no reflexiono, no distinguiré entre el género que
+es color y la diferencia que es azul. En el objeto percibido, estas dos
+cosas no se distinguen realmente; pues seria hasta rídiculo el pretender
+que en un objeto particular de color azul, una cosa es el color y otra
+lo azul; no obstante cuando reflexiono sobre el objeto, puedo distinguir
+muy bien entre las dos ideas de color y de azul, y fijarme y discurrir
+sobre la una sin ocuparme de la otra. ¿Será necesario decir que yo tenga
+la idea de color en general, anteriormente á la representacion sensible?
+nó por cierto. Solamente será preciso reconocer en el espíritu una
+fuerza innata por la que considera en general lo que se le ofrece en
+particular, y descompone un objeto simple en varias ideas ó aspectos.
+
+[84.] Nuestro entendimiento posee la fuerza de concebir la unidad bajo
+la idea de multiplicidad, y la multiplicidad bajo la idea de unidad. De
+lo último hallamos el ejemplo en las ideas generales, en cuanto reunimos
+en un solo concepto lo que es múltiplo en la realidad. Nuestro
+entendimiento puede compararse á un prisma que descompone en muchos
+colores un rayo de luz; de aquí nacen los diferentes conceptos relativos
+á un objeto simple. Cuando no necesitamos reducir la multiplicidad á la
+unidad, la fuerza intelectual obra en un sentido inverso: en vez de
+dispersar reune: la variedad de colores desaparece; y vuelve á
+presentarse el rayo luminoso en toda su pureza y simplicidad.
+
+[85.] Por el mismo hecho de estar limitado nuestro espíritu á conocer
+muchas cosas por conceptos, y nó por intuiciones, ha menester de la
+facultad de componer y descomponer, de mirar una cosa simple bajo
+aspectos distintos, y de reunir diferentes cosas bajo una razon comun.
+No se pierda pues de vista que la fuerza generalizadora y divisora, de
+que está dotado nuestro entendimiento, aunque es para él un poderoso
+recurso, indica sin embargo su debilidad en el órden intelectual, y la
+advierte continuamente de la circunspeccion con que debe proceder cuando
+se trata de fallar sobre la íntima naturaleza de las cosas.
+
+[86.] Segun esta doctrina, las ideas generales y muy particularmente las
+indeterminadas, resultan de la reflexion ejercida sobre nuestros propios
+actos perceptivos; y no hay en la idea general mas de lo que se halla en
+la percepcion particular, excepto su misma generalidad nacida de que se
+prescinde de las condiciones individuantes. Esto se verifica muy
+particularmente en la idea del ser, que como ya hemos visto, entra como
+condicion necesaria en todas nuestras percepciones; y es además
+indispensable para todas las operaciones, tanto de composicion como de
+descomposicion.
+
+No podemos concebir, sin concebir _algo_, ó un _ente_; hé aquí el ser
+substantivo. No podemos afirmar ó negar, sin decir _es_ ó _no es_; hé
+aquí el ser copulativo. Luego la idea de ser es mas bien que idea, una
+condicion necesaria para que nuestro entendimiento pueda ejercer sus
+funciones: no es un tipo que le represente nada determinado; es mas bien
+su condicion de vida; sin ella no le es posible ejercer su actividad.
+
+[87.] Pero esta condicion de todos nuestros pensamientos, la podemos
+percibir con la reflexion; y entonces la idea de ser que estaba envuelta
+con lo demás, se ofrece depurada á nuestros ojos; y concebimos esa razon
+general, de _ser_, de _cosa_, que entra en todas las percepciones, pero
+que antes no habíamos distinguido con bastante claridad.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+DISTINCION ENTRE LA ESENCIA Y LA EXISTENCIA.
+
+
+[88.] Se ha disputado mucho en las escuelas sobre si la existencia es
+distinta de la esencia. Esta cuestion á primera vista indiferente, no lo
+es cuando se atiende á las consecuencias que de ella dimanan en opinion
+de autores respetables, quienes pretendian nada menos que establecer en
+la distincion de la esencia y de la existencia una nota característica
+de lo finito, atribuyendo al solo ser infinito la identidad de su
+esencia con su existencia.
+
+[89.] Que nosotros distinguimos entre la esencia y la existencia de las
+cosas, es indudable: en cuanto concebimos el objeto como realizado,
+concebimos la existencia; y en cuanto concebimos que ese objeto existe
+con esta ó aquella determinacion que le constituye en tal ó cual
+especie, concebimos la esencia. La idea de existencia, nos representa la
+realidad pura; la idea de la esencia, nos ofrece la determinacion de
+esta realidad. Pero las escuelas han ido mas lejos, y han querido
+trasladar á las cosas, la distincion que se halla en los conceptos: su
+opinion parece mas sutil que sólida.
+
+[90.] La esencia de una cosa es aquello que le constituye tal, y le
+distingue de todo lo demás; y la existencia es el acto que da el ser á
+la esencia, ó aquello por lo cual la esencia existe. De estas
+definiciones parece resultar que no hay distincion entre la esencia y la
+existencia. Para que dos cosas sean distintas es necesario que la una no
+sea la otra; y como la esencia abstraida de la existencia, no es nada,
+no se puede decir que haya entre ellas una distincion real.
+
+La esencia de un hombre, si se prescinde de su existencia ¿á qué se
+reduce? á nada: luego no se debe admitir ninguna relacion entre ellas.
+Convengo en que prescindiendo de la existencia del hombre, concebimos
+todavía la esencia del hombre; pero la cuestion no está en si
+distinguimos entre la idea del hombre y su existencia, sino en si hay
+una distincion real entre su esencia propia y su misma existencia.
+
+[91.] Las esencias de todas las cosas están en Dios; y en este sentido
+puede decirse que se distinguen de la existencia finita; pero esto, si
+bien se considera, no afecta en nada la cuestion presente. Cuando las
+cosas existen en Dios, no son nada distinto de Dios; están representadas
+en la inteligencia infinita, la cual con todas sus representaciones, es
+la misma esencia infinita. Comparar pues la existencia finita de las
+cosas con su esencia, en cuanto se halla en Dios, es variar radicalmente
+el estado de la cuestion, y buscar la relacion de la existencia de las
+cosas, nó con sus esencias particulares, sino con las representaciones
+del entendimiento divino.
+
+[92.] Puede objetarse que si la existencia de los seres finitos es lo
+mismo que su esencia, resultará que la existencia será esencial á dichos
+seres; porque nada mas esencial que la misma esencia: luego los seres
+finitos existirán por necesidad, pues que todo lo que pertenece á la
+esencia es necesario. Los radios de un círculo son iguales entre sí,
+porque la igualdad está contenida en la esencia del círculo; del mismo
+modo, si la existencia pertenece á la esencia de las cosas, estas no
+podrán menos de existir, y la no existencia seria una verdadera
+contradiccion.
+
+Esta dificultad se funda en el sentido ambiguo de la palabra _esencia_,
+y en la falta de exactitud con que se ligan las ideas de esencial y de
+necesario. La relacion de las propiedades esenciales es necesaria,
+porque destruyéndola se cae en contradiccion. Los radios del círculo son
+iguales porque en la misma idea del círculo entra ya la igualdad; y por
+consiguiente si esta se negase, se afirmaria y se negaria á un mismo
+tiempo. La contradiccion no existe cuando no se comparan unas
+propiedades con otras; y esta comparacion no se hace cuando se trata de
+la esencia y de la existencia. Entonces no se compara una cosa con otra,
+sino una cosa consigo misma; si se introduce la distincion, no se la
+refiere á dos cosas, sino á una misma, considerada bajo dos aspectos, ó
+en dos estados: en el órden ideal y en el real.
+
+Cuando nos ocupamos de la esencia prescindiendo de la existencia, el
+objeto es el conjunto de las propiedades que dan al ser tal ó cual
+naturaleza; prescindimos de que estas existian ó nó, y solo atendemos á
+lo que serian si existiesen. En todo cuanto afirmamos ó negamos de las
+mismas, envolvemos expresa ó tácitamente, la condicion de la existencia;
+pero cuando consideramos la esencia realizada, ó existente, no
+comparamos propiedad con propiedad, sino la cosa consigo misma. En este
+caso, la no existencia no implica contradiccion; porque desapareciendo
+la existencia desaparecerá tambien la misma esencia, y por consiguiente
+todo lo que ella incluye. La contradiccion resultaría si dijésemos que
+la esencia implica la existencia, y quisiéramos que permaneciendo la
+primera, desapareciese la segunda, lo que no se verifica en este
+supuesto. La igualdad de los radios del círculo no puede faltar mientras
+el círculo no falte; y la contradiccion está en querer que los radios
+sean desiguales y el círculo continúe círculo: mas si el círculo deja
+de serlo, no hay inconveniente en que los radios sean desiguales. La
+esencia es lo mismo que la existencia; mientras haya esencia habrá
+tambien existencia; si la esencia falta, faltará tambien la existencia:
+¿dónde está la contradiccion? De la esencia del hombre es la vida, y sin
+embargo el hombre muere; se me dirá que entonces se destruye el hombre,
+y que por esto no hay contradiccion; pues bien, tambien se destruirá la
+esencia cuando deje de existir, y no habrá ninguna contradiccion en que
+falte la existencia que estaba identificada con aquella.
+
+[93.] Decian los escolásticos que el ser cuya esencia fuese lo mismo que
+su existencia, seria infinito y absolutamente inmutable, á causa de que
+siendo la existencia lo último en la línea de ente ó de acto, dicho ser
+no podría recibir cosa alguna. Esta dificultad se funda tambien en el
+sentido equívoco de las palabras. ¿Qué se entiende por _último_ en la
+línea de ente ó de acto? Si se quiere significar que á la esencia
+identificada con la existencia nada le puede sobrevenir, se comete
+peticion de principio, pues se afirma lo que se ha de probar. Si se
+entiende que la existencia es lo último en la línea de ente ó de acto,
+en tal sentido que puesta ella nada falte para que las cosas cuya es la
+existencia, sean realmente existentes, se afirma una verdad indudable,
+pero de ella no se infiere lo que se intentaba demostrar.
+
+[94.] Parece pues que á la distincion de los conceptos de la esencia y
+de la existencia, no le corresponde una distincion real en las cosas.
+La esencia no se distingue de la existencia; y nó por esto deja de ser
+finita la primera y contingente la segunda. En Dios, la existencia se
+identifica con la esencia; pero de tal suerte que su no existencia
+implica contradiccion, y su esencia es infinita.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+OPINION DE KANT SOBRE LA REALIDAD Y LA NEGACION.
+
+
+[95.] Kant cuenta entre sus categorías la realidad y la negacion, ó sea
+la existencia y la no existencia, y las define con arreglo á sus
+principios, diciendo: «la realidad en un concepto puro del
+entendimiento, es lo que corresponde en general á una sensacion
+cualquiera; por consiguiente aquello cuyo concepto designa un ser en sí,
+en el tiempo. La negacion es aquello cuyo concepto representa un no ser
+en el tiempo. La oposicion de estas dos cosas consiste en la diferencia
+del mismo tiempo como lleno ó vacío. Pues que el tiempo consiste
+únicamente en la forma de la intuicion, por consiguiente en la forma de
+los objetos como fenómenos, se sigue que lo que en ellos corresponde á
+la sensacion, es la materia trascendental de todos los objetos, como
+cosas en sí, realidad esencial. Toda sensacion tiene un grado ó
+intensidad por la cual puede llenar mas ó menos el mismo tiempo, es
+decir el sentido íntimo relativamente á la representacion de un objeto
+hasta que se reduzca á la nada=0=negacion.» En este pasaje hay un
+error fundamental que destruye por su base toda inteligencia; y hay
+además mucha confusion en las aplicaciones que se hacen de la idea del
+tiempo.
+
+[96.] Segun Kant, la realidad solo se refiere á las sensaciones: luego
+la idea de ente será la idea de los fenómenos de la sensibilidad en
+general; luego esta idea no significará nada cuando se la quiera aplicar
+á lo no sensible; luego el mismo principio de contradiccion está
+necesariamente limitado á la esfera de la sensibilidad; luego ni
+conocemos ni podemos conocer nada fuera del órden sensible. Estas son
+las consecuencias: veamos la solidez del principio de que dimanan.
+
+[97.] Si la idea de realidad no fuese mas que la idea de lo sensible en
+general, no la aplicaríamos jamás á cosas no sensibles; no obstante, la
+experiencia enseña todo lo contrario. Hablamos continuamente de la
+posibilidad y aun de la existencia de seres no sensibles; y hasta con
+respecto á los fenómenos de nuestra alma, distinguimos entre los que
+pertenecen á la sensibilidad, y los que corresponden al órden
+intelectual puro: luego para nosotros la idea de ente expresa un
+concepto general, no circunscrito al órden sensible.
+
+[98.] Responderá Kant que las aplicaciones que hacemos de esta idea,
+extendiéndola mas allá de la esfera de la sensibilidad, son vanas
+ilusiones que se expresan en palabras que no significan nada. A esto
+replicaré lo siguiente.
+
+1.º Ahora no tratamos de saber si las aplicaciones de la idea de ente ó
+realidad fuera del órden sensible, son fundadas ó infundadas; se trata
+únicamente de saber qué es lo que no representa dicha idea, sea ó nó
+ilusorio el objeto representado. Cuando Kant define la realidad, la
+considera como una de sus categorías; y por consiguiente como uno de los
+conceptos puros del entendimiento: para que la definicion sea buena,
+debe expresar este concepto puro con toda la extension que en sí tiene,
+y como he demostrado que el concepto en sí mismo, no está limitado á la
+esfera de la sensibilidad, resulta que la definicion de Kant es
+inadmisible. Si este filósofo hubiese dicho que las aplicaciones del
+concepto, cuando se las llevaba fuera del órden sensible eran
+infundadas, habria caido en error, pero nó destruido el mismo concepto;
+mas ahora, su equivocacion está no solo en los usos del concepto, sino
+en la naturaleza de este, el cual queda destruido, si se le limita á la
+esfera de la sensibilidad.
+
+2.º En la idea de ente se funda el principio de contradiccion, el cual
+se extiende tanto á lo insensible como á lo sensible. Si admitiésemos
+la doctrina de Kant se seguiria que el principio de contradiccion, «es
+imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo» equivaldria á
+esta proposicion: «es imposible que un fenómeno de la sensibilidad
+aparezca y no aparezca á un mismo tiempo.» Es evidente que ni la
+filosofía ni el sentido comun han dado jamás al principio de
+contradiccion una significacion semejante. Cuando se afirma la
+imposibilidad de que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo, se habla
+en general, y se prescinde absolutamente de que esta cosa pertenezca ó
+nó al órden sensible. Si así no fuese, ó deberíamos decir que son
+absolutamente imposibles los seres no sensibles, lo que no se atreve á
+sostener el mismo Kant, ó bien que dudamos si el principio de
+contradiccion es aplicable á ellos, dado caso que existan. ¿Quién no ve
+lo absurdo de esta duda, y que con solo admitirla por un momento,
+destruimos toda inteligencia? Si limitamos la generalidad del principio
+de contradiccion, la imposibilidad no es absoluta; y entonces, supuesto
+que pueda fallar en algunos casos, ¿quién nos asegura que no fallará en
+todos?
+
+3.º El mismo Kant admite la distincion entre los fenómenos de la
+sensibilidad y los conceptos intelectuales puros; luego para él mismo,
+la realidad comprende algo mas que lo sensible. Los conceptos
+intelectuales puros son una realidad, son algo, siquiera como fenómenos
+subjetivos de nuestro espíritu, y sin embargo no son sensibles, segun
+lo confiesa el mismo Kant; luego este filósofo incurre en contradiccion
+cuando limita la idea de realidad á lo puramente sensible.
+
+[99.] Kant no concibe la realidad y la negacion sino como llenando ó
+dejando vacío el tiempo, el cual en opinion del filósofo aleman, es
+forma primitiva de nuestras intuiciones, y una especie de fondo en el
+cual ve el alma todos los objetos, inclusas sus operaciones propias.
+Segun esta doctrina, la idea del tiempo precede á las de realidad y
+negacion; pues que estas dos últimas no son concebibles sino con
+relacion á aquel. Desde luego salta á los ojos la extrañeza de una
+forma, ó llámese como se quiera, á la cual se hayan de referir las ideas
+de realidad y negacion, cuando fuera de la idea de realidad no es
+concebible nada. Kant tan escrupuloso en el análisis de los elementos
+contenidos en nuestro espíritu, y tan desdeñoso para con todos los
+metafísicos que le han precedido, debiera habernos explicado la
+naturaleza de esta forma en la cual vemos la realidad, y que sin embargo
+no está contenida en la idea de realidad. Si es algo, será tambien una
+realidad; y si no es algo, será un puro nada; por consiguiente no podrá
+ser una forma que llenándose ó vaciándose, ofrezca al espíritu las ideas
+de realidad ó negacion. Fácil me seria manifestar con abundante copia de
+razones la equivocacion del filósofo aleman, cuando determina con tanta
+inexactitud las relaciones entre el tiempo y la idea del ser; pero como
+me propongo explicar detenidamente la idea del tiempo, no quiero
+adelantar aquí lo que corresponde á otra parte de la obra.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+RESÚMEN Y CONSECUENCIAS DE LA DOCTRINA DEL ENTE.
+
+
+[100.] Resumamos la doctrina expuesta en los capítulos anteriores, para
+que podamos verla de una ojeada en su conjunto y trabazon.
+
+La idea de ente es tan fecunda en resultados, que conviene profundizarla
+bajo todos sus aspectos, y no perderla nunca de vista en las
+investigaciones de la filosofía trascendental.
+
+[101.] Tenemos la idea de ente, ó de ser en general: así lo atestiguan
+la razon y el sentido íntimo.
+
+[102.] Esta idea es simple, y no podemos resolverla en otros elementos:
+expresa una razon general de las cosas, y se la desnaturaliza en cierto
+modo, si se la mezcla con ideas particulares. No es intuitiva, sino
+indeterminada, hasta el punto de que por sí sola, no nos daria idea de
+un ser real y posible. En todo ser, no solo concebimos que _es_, sino
+que _es alguna cosa_, la cual es su predicado: el mismo ser infinito, no
+solo es un ser, sino un ser inteligente y libre, y que posee
+formalmente todas las perfecciones que no implican nada de imperfeccion.
+
+[103.] La idea del ser puede expresar ó la simple existencia, ó la
+relacion de un predicado con un sujeto: en el primer caso, es
+substantiva, en el segundo copulativa. Hé aquí dos ejemplos: «el sol
+_es_;» «el sol _es luminoso_:» en la primera proposicion, el ser es
+substantivo, ó expresa la existencia; en la segunda, es copulativo, ó
+significa la relacion del predicado con el sujeto.
+
+[104.] Las ideas de identidad y distincion nacen de las ideas del ser y
+del no ser; y así la idea del ser copulativo, que afirma la identidad de
+un predicado con un sujeto, dimana tambien en algun modo de la idea del
+ser substantivo.
+
+[105.] El ser, que es el principal objeto del entendimiento, no es él
+posible, en cuanto posible; no concebimos la posibilidad sino en órden
+á la actualidad: aquella nace de esta; nó esta de aquella. No
+concebiríamos la posibilidad pura, esto es la posibilidad sin
+existencia, si no concibiésemos seres finitos, en cuya idea no está
+envuelto el ser por necesidad, y cuya aparicion y desaparicion estamos
+experimentando continuamente.
+
+[106.] El entendimiento percibe el ser; y esta es una condicion
+indispensable para todas sus percepciones; pero la idea del ser no es la
+única que se le ofrece; pues que conoce diferentes modos de ser, los
+cuales por lo mismo que son _modos_, añaden algo á la idea general y
+absoluta de la existencia.
+
+[107.] Cuando consideramos las esencias de las cosas prescindiendo de su
+realidad, nuestros conocimientos envuelven siempre la siguiente
+condicion: si existen. De lo posible puro, en cuanto no es, solo hay
+ciencia condicional; es decir, si el objeto pasa de la posibilidad á la
+realidad. Para fundar la posibilidad pura, de suerte que haya en ella
+relaciones necesarias, bajo la condicion de la existencia, es menester
+recurrir á un ser necesario orígen de toda verdad.
+
+[108.] Las esencias de las cosas en abstracto, nada significan, ni
+pueden ser objeto de afirmacion ó negacion, si no suponemos un ser
+necesario, en que se halle la razon de las relaciones de las cosas, y de
+la posibilidad de su existencia.
+
+[109.] La verdad pura, independientemente de todo entendimiento, de todo
+ser, no solo creado, sino tambien increado, es una ilusion, ó mejor
+diremos, un absurdo. De la pura nada, no es verdad nada.
+
+La verdad no puede ser atea: sin Dios no hay verdad.
+
+[110.] No solo conocemos el ser, sino tambien el no ser; tenemos idea de
+la negacion. Esta se refiere siempre á algun ser: la nada absoluta, no
+puede ser objeto de la inteligencia. La idea de la negacion tiene su
+fecundidad peculiar: combinada con la de ser, funda el principio de
+contradiccion, engendra las ideas de distincion y multiplicidad, y hace
+posibles los juicios negativos.
+
+[111.] La idea de ser no dimana de las sensaciones; ni tampoco es
+innata, en el sentido de que preexista en nuestro entendimiento como un
+tipo anterior á todas las percepciones. No hay inconveniente en llamarla
+innata, si por esta palabra se significa una condicion _sine qua non_ de
+todos nuestros actos intelectuales, y por consiguiente del ejercicio de
+nuestras facultades innatas. En toda percepcion intelectual se halla
+mezclada la idea de ser, pero esta no se ofrece con toda claridad y
+distincion á nuestro entendimiento; hasta que por medio de la reflexion,
+la separamos de las ideas particulares que la acompañan.
+
+[112.] La esencia no se distingue de la existencia, ni aun en los seres
+finitos. Esta es una distincion de conceptos á que no corresponde una
+distincion en la realidad.
+
+[113.] La identidad de la esencia con la existencia, no lleva consigo la
+necesidad de las cosas finitas. Los argumentos con que se pretende sacar
+esta consecuencia se fundan en el sentido equívoco que se da á las
+palabras.
+
+[114.] La opinion de Kant que limita la idea de la realidad y de la
+negacion al órden puramente sensible, acarrea la ruina de toda
+inteligencia; pues que hace vacilar el mismo principio de contradiccion.
+Esta doctrina del filósofo aleman, está en oposición con lo que él
+propio enseña sobre los conceptos intelectuales puros, distintos de las
+representaciones sensibles. Refiriendo las ideas de realidad y de
+negacion á la idea del tiempo, como forma primitiva del sentido íntimo,
+deja fuera de la idea de realidad lo que no puede menos de pertenecer á
+ella; y presenta la del tiempo bajo un punto de vista totalmente
+equivocado.
+
+[115.] Así como la representacion sensible tiene por base la intuicion
+primitiva de la extension, así las facultades perceptivas del
+entendimiento puro, reconocen por base la idea de ser; y de la propia
+suerte que la extension se ofrece á la sensibilidad, como limitable, y
+de la limitabilidad resulta la figurabilidad, y por consiguiente, todos
+los objetos de la ciencia geométrica, así tambien la idea del no ser, se
+combina con la del ser, y fecundiza en cierto modo las ciencias
+metafísicas.
+
+[116.] Ese paralelismo de las dos ideas extension y ser, no es de tal
+naturaleza, que la primera sea independiente de la segunda. La idea de
+extension es estéril para la ciencia, si no se combina con las ideas
+generales de ser y no ser. Esto podria manifestarse de varias maneras;
+pero basta recordar que la geometría á cada paso echa mano del principio
+de contradiccion; en el cual entran las ideas de ser y no ser (V. lib.
+IV, cap. V).
+
+[117.] De las ideas de ser y de no ser, combinadas con las intuitivas,
+nacen todos nuestros conocimientos. En los libros siguientes tendremos
+ocasion de observar esa admirable fecundidad de una idea que aunque por
+sí sola no enseñaria nada positivo, no obstante unida con otras y
+modificada ella misma de varias maneras, ilumina de tal modo el mundo
+intelectual, que con razon ha podido llamarse el objeto del
+entendimiento.
+
+
+FIN DEL LIBRO QUINTO.
+
+
+
+
+LIBRO SEXTO.
+
+UNIDAD Y NUMERO.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+CONSIDERACIONES PRELIMINARES SOBRE LA IDEA DE UNIDAD.
+
+
+[1.] Antes de analizar la idea del número, comencemos por su elemento
+mas simple, la unidad. El número es un conjunto de unidades; si
+ignoramos lo que es la unidad, no podremos saber lo que es el número (V.
+lib. V, cap. X).
+
+[2.] ¿Qué es la unidad? ¿Cuándo una cosa es una? Parece que todos
+sabemos lo que es la unidad, pues con ella construimos el edificio de
+nuestros conocimientos aritméticos. Todos sabemos cuándo una cosa es
+una, sin que nos equivoquemos jamás sobre el significado de la palabra.
+En esto no hay diferencia entre el sabio y el rudo. La voz _uno_, en
+nuestra lengua, significa lo mismo para todos los que la comprenden; lo
+propio sucede á los demás pueblos con respecto á la palabra con que
+expresan la misma idea. Cuando se ha encontrado el guarismo 1 que
+corresponde á esta idea, y que la expresa de un modo general,
+prescindiendo de las diferencias de idiomas, todos los hombres le han
+entendido y aplicado de la misma manera.
+
+[3.] La idea de la unidad, es la misma en todos los hombres; es un
+patrimonio comun del género humano. No se liga á este ó aquel objeto; ni
+á este ó aquel acto del espíritu; se extiende á todo de la misma manera.
+Aun las cosas compuestas, las cosas múltiplas, no llegan á ser llamadas
+unas, sino en cuanto participan de la idea general. El punto indivisible
+es uno. La línea que consta de muchos puntos, no seria una, si estos
+puntos no tuviesen enlace de contigüidad, sí no contribuyesen á formar
+_un_ objeto que nos causa _una_ impresion, que está sometido á _un_ acto
+de nuestro entendimiento.
+
+[4.] La idea de unidad no es ninguna sensacion particular, pues conviene
+á todas; no es la sensacion en general, pues conviene á lo que no es
+sensacion: una es la sensacion del color, pero una es tambien la
+conciencia del _yo_, que no es ninguna sensacion; uno es el tamaño del
+rectángulo que tengo á la vista, que siento, y una es la relacion de
+igualdad de sus ángulos, que no es sensacion.
+
+[5.] La idea de unidad, es una idea simple, que acompaña á nuestro
+espíritu desde sus primeros pasos: la hallamos en todo, la comprendemos
+bien; no la explicamos como desearíamos, porque es simple, y no puede
+descomponerse expresándose con varias palabras. No quiero decir con
+esto, que sea necesario renunciar á toda explicacion de la idea de la
+unidad; solo me propongo advertir al lector de la clase de explicacion
+que debe prometerse; la cual no puede ser otra que el análisis del hecho
+en cuanto está en los objetos, y del fenómeno en cuanto se presenta á
+nuestro espíritu.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+QUÉ ES LA UNIDAD.
+
+
+[6.] Los escolásticos han dicho con verdad que todo ser es uno, y que
+todo lo uno es ser. La unidad es un atributo general á todo ser, pero nó
+distinto del mismo. Por poco que se reflexione, salta á los ojos que la
+unidad y el ser no se distinguen, la idea de unidad por sí sola, no nos
+ofrece nada real, ni aun posible: ¿qué seria la unidad que no fuese mas
+que unidad? Esta idea va envuelta en la de ser, es un aspecto del mismo,
+una razon bajo la cual se presenta el ser al entendimiento.
+
+[7.] Pero ¿qué es el concepto de unidad, bajo el cual se nos ofrecen los
+seres? Decimos que hay unidad en el objeto, cuando no hay distincion en
+el concepto que le presenta; y no hay distincion, cuando la percepcion
+del _no ser_ relativo no se combina en el objeto con la del _ser_. Donde
+quiera que hay percepcion de un objeto simplemente, hay unidad. Percibo
+el objeto B. Sea lo que fuere B, será uno para mí, si no le percibo
+compuesto de c, d, de los cuales el uno _no sea_ el otro. Si en el
+objeto B percibo la distincion entre c y d, la unidad desaparece.
+
+Es evidente que aun cuando conozca esta composicion, puedo prescindir de
+ella y considerar simplemente el resultado, el todo, B; entonces la
+unidad aparece de nuevo.
+
+[8.] Por lo dicho se ve que la unidad es de dos maneras, real y
+facticia. La real existe, cuando en la cosa no solo no se percibe la
+distincion, sino que no la hay; la facticia se halla en los compuestos,
+que en sí mismos encierran cosas distintas, las que pueden ofrecerse al
+entendimiento, en cuanto subordinadas á una unidad de órden y
+prescindiendo de la distincion real que contienen.
+
+[9.] En las escuelas se definia algunas veces _lo uno_, ens indivisum in
+se, et divisum ab aliis: la primera parte parece muy exacta con tal que
+por _indivision_, no se entienda _no separacion_, sino _indistincion_;
+pero la segunda la considero cuando menos redundante. Si no existiese
+mas que un ser solo y simplicísimo; no dejaría de ser uno; y sin
+embargo, no se le podria aplicar el que estuviese dividido de los
+otros: divisum ab aliis. No habiendo _otros_, no habria la division de
+ellos. Luego este miembro de la definicion es redundante.
+
+[10.] Se dirá que el ser uno está dividido de los otros reales ó
+posibles; y que en el supuesto de un ser solo, si bien no habria seres
+reales, los habria posibles; pero esto no deshace la dificultad. El ser
+solo, seria uno _realmente_, y la division de los otros, seria solo
+_posible_: pues que la division de dos extremos no puede ser real cuando
+uno de ellos no es mas que posible; luego la division de los otros,
+_divisio ab aliis_, no es un constitutivo necesario de la unidad: porque
+esta es ya real, cuando el constitutivo es solo posible.
+
+[11.] Todavía se puede hacer otra observacion que confirma esta
+doctrina. En el uso comun, la unidad se opone á la distincion: en no
+habiendo distincion, hay unidad. Para que no haya distincion, basta que
+el ser uno no sea concebido como múltiplo; y esto se consigue,
+independientemente de su comparacion con los demás. Las palabras _otros,
+demás_, suponen seres _unos_; la idea de unidad precede á la de
+distincion: los seres no se consideran distintos entre sí, sino despues
+que se los concibe, como unos, cada cual de por sí.
+
+[12.] Me parece pues que el ser uno está definido con decir _ens
+indivisum in se_; ó un ser que en sí no tiene division. Segun sea la
+indivision, será la unidad. Si la indivision significa _indistincion_,
+la unidad será real; pero si solo significa, _no separacion_, ó sea
+reunion, la unidad será facticia. Las moléculas inextensas de que
+algunos suponen compuesta la materia, serian _unas_ realmente; porque en
+ellas no habria distincion. Los cuerpos son _unos_ facticiamente, porque
+sus partes son realmente distintas, aunque estén reunidas.
+
+[13.] Puede proponerse la dificultad de si seria uno el ser, indiviso en
+sí, y no dividido de los otros; porque si no fuese _uno_, se inferiria
+que la definicion no ha sido justamente censurada: puesto que no seria
+uno lo que careciese de la segunda propiedad señalada en la definicion.
+A esto respondo que el ser que no encerrase distincion en sí, y no se
+distinguiese de los otros, seria tambien uno: y que en dicho caso, no
+habrá _otros_, pues no los hay cuando no hay distincion. En este
+supuesto, solo habria una unidad, la unidad del panteismo, el _gran
+todo_, el absoluto, en que todo se identificaria.
+
+[14.] Se ha dicho que la unidad que se confundia con el ente, era
+distinta de la unidad que da orígen al número. En efecto, se encuentran
+aquí dos conceptos diferentes de la unidad, en cuanto la primera
+significa solamente indistincion, y la otra expresa la relacion á
+engendrar cantidad. Mas de esto no se infiere que lo uno que se
+identifica con el ente se distinga del que engendra el número. Todos los
+seres unos en sí, pero distintos entre sí, sean cuales fueren, pueden
+ser concebidos bajo la idea de número. En el augusto misterio de la
+Trinidad, entra el número _tres_; y decimos con mucha verdad, que en
+Dios hay _tres_ personas.
+
+[15.] La unidad que engendra el número no es necesario que sea real;
+basta que sea facticia. Tomando por unidad el pié, nos servimos de una
+unidad facticia, pues que el pié consta de partes; y sin embargo el
+número que resulta es un verdadero número.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+UNIDAD Y SIMPLICIDAD.
+
+
+[16.] La unidad real, se confunde con la simplicidad. Lo realmente uno
+carece de distincion en sí mismo; no consta de partes de las cuales se
+pueda decir: esta _no es_ aquella. Es evidente que nada mas se requiere
+para que haya simplicidad; lo simple se opone á lo compuesto; á lo que
+está formado de varios seres, de los cuales el uno _no es_ el otro.
+
+[17.] Esta simplicidad no la encontramos en ninguno de los objetos
+sometidos á nuestra intuicion, excepto en los actos de nuestra alma. Por
+manera que, aun cuando conocemos por el discurso que hay substancias
+realmente unas, ó simples, no las vemos en sí mismas.
+
+Lo extenso consta esencialmente de partes: de donde resulta que la
+unidad real, ó la simplicidad, no la hallamos en el mundo corpóreo, en
+cuanto es objeto de nuestra sensibilidad. Pero como lo compuesto se ha
+de resolver en lo simple, y no es dable proceder hasta lo infinito; se
+infiere tambien que el mismo universo corpóreo es un conjunto de
+substancias, que, llámense puntos inextensos ó como se quiera, parece
+que no pueden descomponerse en otras, y por consiguiente son realmente
+unas, ó simples.
+
+[18.] De esto se infiere, que en cierto modo podria decirse que las
+substancias son realmente simples; y que los llamados compuestos, son
+conjuntos de substancias, que á su vez forman una tercera substancia,
+reuniéndose bajo una cierta ley que las preside, y que les da la unidad
+que he llamado facticia.
+
+[19.] Aquí no puedo menos de hacer observar como el análisis
+trascendental confunde á los que no admiten la simplicidad en los seres
+pensantes; pues que encontramos que la simplicidad es primero que la
+composicion, y que esta no puede ni aun concebirse, si no presuponemos
+aquella. La simplicidad es una ley necesaria de todo ser: un ser
+compuesto, mas bien que un ser, debe llamarse un conjunto de seres.
+
+[20.] He dicho que las substancias simples no se ofrecian á nuestra
+intuicion; y que esta no tenia mas objetos que mereciesen el nombre de
+simples que los actos de nuestra alma. Esto dimana de que el principal
+medio de intuicion para nosotros es la sensibilidad; la cual estriba en
+representaciones basadas sobre la extension. Tocante á los actos de
+nuestra alma, que nos son dados en intuicion, en el sentido íntimo, no
+cabe duda de que son perfectamente simples. ¿Quién es capaz de
+descomponer una percepcion, un juicio, un raciocinio, un acto de
+voluntad?
+
+[21.] La percepcion de ciertos objetos necesita de actos preparatorios,
+y lo mismo puede decirse del juicio y del raciocinio; pero estas
+operaciones en sí mismas, son sumamente simples, y es imposible
+dividirlas en varias partes. La simplicidad se encuentra igualmente en
+los actos de la voluntad, ya sean de la voluntad pura, ó intelectual, ya
+de la sensible. ¿Cómo se pueden dividir en partes estos actos, _quiero,
+no quiero, amo, aborrezco, gozo, sufro_?
+
+[22.] Conviene no confundir la multiplicidad de los actos con los actos:
+no niego que estos sean muchos, solo digo que estos son simples en sí
+mismos. En nuestro espíritu se suceden continuamente pensamientos,
+impresiones, afecciones de varias clases: estos fenómenos son distintos
+entre sí, como lo prueba, el que existen en tiempos diferentes, y en un
+mismo tiempo existen los unos sin los otros, y algunos de ellos son
+incompatibles porque se contradicen: pero cada fenómeno de por sí, es
+incapaz de ser descompuesto, no admite dentro de sí la distincion en
+varias partes, y por consiguiente es simple.
+
+[23.] La verdadera unidad solo se encuentra pues en la simplicidad:
+donde no hay verdadera simplicidad, hay unidad facticia, nó real; pues
+aun cuando no haya separacion, hay distincion entre las varias partes de
+que el compuesto se forma.
+
+[24.] Se infiere de esto que en la definicion del ser uno, en vez de
+_indivisum_, quizás deberia ponerse _indistinctum_; porque la distincion
+se opone á la unidad de identidad, la division á la union. A la unidad
+facticia, le basta la indivision; pero la unidad real, necesita la
+indistincion. Por mas unidas que estén dos cosas, si la una no es la
+otra, son distintas, y no se pueden llamar unas en todo rigor
+metafísico.
+
+[25.] Estas observaciones solo van dirigidas á fijar bien las ideas, nó
+á modificar el lenguaje. En el uso comun, se aplica la idea de unidad en
+un sentido menos riguroso; y lejos de oponerme á este uso, convengo en
+que está fundado en razon. De la union de cosas realmente distintas
+resulta un conjunto que puede llamarse uno, en cuanto está sometido
+tambien á cierta unidad; y si no fuese permitido el emplear esta palabra
+en una acepcion menos rigurosa de lo que exige el análisis metafísico,
+seria preciso desterrar la unidad de la mayor parte de los objetos. Ya
+he dicho que las substancias simples no se nos ofrecen en intuicion
+inmediata; y que vemos mas bien los conjuntos que los elementos de que
+se componen; si solo pudiésemos aplicar la unidad á los elementos
+simples, las ciencias se estrecharian sobre manera; el lenguaje se
+empobreceria; y la literatura y las bellas artes se verian despojadas de
+una de sus perfecciones características: la unidad.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+ORÍGEN DE LA TENDENCIA DE NUESTRO ESPÍRITU HÁCIA LA UNIDAD.
+
+
+[26.] Encontrando la multiplicidad en todos los objetos sensibles, que
+son los que llaman mas principalmente nuestra atencion, ¿cómo adquiere
+nuestro espíritu la idea de unidad? Buscamos la unidad en las ciencias,
+la unidad en la literatura, la unidad en las artes, la unidad en todo.
+¿De dónde nace esa irresistible tendencia hácia la unidad, que nos la
+hace buscar facticia, cuando no la encontramos real; y esto, á pesar de
+la multiplicidad que se nos ofrece en los objetos de nuestra percepcion?
+
+[27.] Si no me engaño, se pueden señalar dos orígenes de esta tendencia
+á la unidad: uno objetivo, otro subjetivo. El primero consiste en el
+mismo carácter de la unidad, en la cual está entrañado principalmente
+el objeto del entendimiento; el otro es la unidad que se halla en el ser
+inteligente, y que este experimenta en el fondo de sí mismo. Estas ideas
+necesitan mayor explicacion.
+
+[28.] La unidad es el ser: todo ser es uno: y propiamente hablando, el
+ser no se halla sino en la unidad. Tomemos un objeto compuesto: en él
+hallamos dos cosas: los elementos simples de que se compone, y la
+reunion de los mismos. El ser propiamente dicho, no está en la union,
+sino en los elementos unidos. La union es una mera relacion, que no es
+ni siquiera posible, cuando no hay elementos que se hayan de unir. Por
+el contrario, estos elementos en sí mismos, prescindiendo de la union,
+son verdaderos seres, que existian antes de la union y que existen
+despues. ¿Qué es un cuerpo organizado? Un conjunto de moléculas unidas
+bajo cierta ley, segun es el principio que preside á la organizacion.
+Las partes existian antes de que esta se formase; y cuando sea
+destruida, continuarán existiendo. Luego el ser se hallaba propiamente
+en los elementos; y la organizacion era una relacion de estos entre sí.
+
+[29.] La organizacion necesita un principio que la domine, sujetando sus
+funciones á leyes determinadas para llenar su objeto. Por donde se ve
+que aun la misma relacion está sometida á la unidad; esto es, á la
+unidad de fin y á la unidad del principio que la domina y dirige.
+
+[30.] No se concibe que la union de cosas distintas pueda significar
+nada ni conducir á nada, sino en cuanto preside á ella la unidad. En los
+objetos sometidos á nuestra experiencia, las cosas se unen de tres
+maneras: por yuxtaposicion en el espacio; por coexistencia en el tiempo;
+y por asociacion en el ejercicio de su actividad. Del primer modo, están
+unidos los elementos que constituyen la extension; del segundo todos los
+objetos que pertenecen á un mismo tiempo; y del tercero todos los que
+reunen sus fuerzas dirigiéndolas á un mismo fin.
+
+[31.] La union que consiste en la continuidad de los elementos en el
+espacio, no tiene un valor, á los ojos de la ciencia, sino en cuanto hay
+un ser inteligente que percibe las formas que resultan de la
+continuidad, reduciéndolas á principios de unidad en tipos ideales.
+Cuatro líneas de puntos dispuestas de manera que formen un cuadrilátero,
+no significan nada científico, hasta que hay una inteligencia que
+percibe bajo la unidad, la forma de cuadrilátero. No niego la existencia
+del cuadrilátero independientemente de la percepcion intelectual;
+prescindiendo de la inteligencia, existirian ciertamente aquellas líneas
+dispuestas de la misma manera; pero esta disposicion en forma de
+cuadrilátero, es una relacion, no es un ser distinto del conjunto de los
+elementos dispuestos; y por sí sola no ofrece objeto á la inteligencia,
+sino en cuanto se presenta bajo la unidad de la forma de cuadrilátero.
+
+Cuando la inteligencia busca un verdadero ser, no lo encuentra sino en
+los elementos; y al querer percibir la relacion de estos, se ve
+precisada á echar mano de la unidad de forma.
+
+[32.] La coexistencia en el tiempo es una relacion que por sí sola, no
+da ni quita nada á los objetos. Estos tienen su existencia independiente
+de dicha relacion: para que coexistan es necesario que existan. La
+relacion solo significa algo perceptible por el entendimiento, en cuanto
+se presenta á este bajo la unidad: que en tal caso es unidad de tiempo,
+así como en el anterior, era unidad de espacio.
+
+[33.] La asociacion de actividades tampoco significa nada concebible,
+sino en cuanto expresa la convergencia de las fuerzas hácia un mismo
+objeto. Si faltase la unidad del punto de direccion, la reunion no
+espresaria nada; y la inteligencia tendria por objeto las actividades
+dispersas sin ninguna relacion.
+
+[34.] Queda pues demostrado que la unidad es una ley de nuestro
+entendimiento, fundada en la misma naturaleza de las cosas. El ser
+absoluto no se encuentra en lo compuesto sino en lo simple; y el ser
+relativo no es ni siquiera concebible, sino en cuanto está sometido á la
+unidad.
+
+[35.] El otro orígen de la tendencia de nuestro espíritu hácia la
+unidad, le encontramos en la naturaleza del mismo. Él en sí, es uno,
+simple, y por consiguiente procura asimilárselo todo en esa unidad y
+simplicidad. Bajo la variedad inmensa de los fenómenos sensibles,
+intelectuales y morales, que experimenta sin cesar, se siente uno en
+medio de la multiplicidad, permanente al través de la sucesion. La
+identidad del _yo_ le está atestiguada por el sentido íntimo con una
+certeza irresistible. Esa unidad, esa identidad, es tan cierta, tan
+evidente para el niño que comienza á sentir dolor ó placer, y que está
+seguro de que es él mismo quien experimenta ambas impresiones, como para
+el filósofo que ha invertido largos años en investigaciones profundas
+sobre la idea del _yo_ y la unidad de la conciencia.
+
+La unidad y simplicidad que experimentamos en nosotros, nos obligan á
+reducir lo compuesto á lo simple, y lo múltiplo á lo uno. La percepcion
+de las cosas mas compuestas se refiere á una conciencia esencialmente
+una: aun cuando percibiésemos con un solo acto toda la complicacion que
+hay en el universo, este acto seria simplicísimo, pues que nó de otro
+modo podria el _yo_ decir: _yo percibo_.
+
+[36.] Existen pues dos razones para que nuestro espíritu busque en todo
+la unidad. La inteligibilidad de los objetos no existe sino en cuanto
+están sometidos á una cierta unidad perceptible, á una forma bajo la
+cual lo múltiplo se haga uno y lo compuesto simple. El objeto del
+entendimiento es el ser; y el ser está en lo simple. Lo compuesto
+envuelve un conjunto de elementos simples, con la relacion que se llama
+_union_: pero esta no forma objeto perceptible, sino en cuanto se
+presenta bajo cierta unidad.
+
+La inteligencia es inconcebible en el sujeto, sin la indivisible unidad
+de la conciencia. Todo ser inteligente necesita este vínculo que une la
+variedad de los fenómenos, de que es sujeto: si llegase á faltar dicha
+unidad, estos fenómenos serian un conjunto informe, sin ninguna relacion
+entre sí; serian actos intelectuales sin un ser inteligente.
+
+La tendencia á la unidad nace de la perfeccion de nuestro espíritu, y es
+en sí misma una perfeccion: pero es necesario guardarse de extraviarla,
+buscando una unidad real, donde solo podemos encontrarla facticia. De
+esta exageracion dimana un error funesto, el error de nuestra época, el
+panteismo. La unidad está en nuestro espíritu; está en la esencia
+infinita, causa de todos los seres finitos; pero no está en el conjunto
+de estos seres, que aunque unidos por muchos lazos, no dejan de ser
+distintos. En el mundo hay unidad de órden, unidad de armonía, unidad de
+orígen, unidad de fin; pero no hay unidad absoluta. En la unidad
+armónica entra tambien el número, el cual es incompatible con esa unidad
+absoluta, que combaten á un mismo tiempo la experiencia y la razon.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+GENERACION DE LA IDEA DEL NÚMERO.
+
+
+[37.] La unidad es el primer elemento del número, mas por sí sola no
+constituye el número: este no es la unidad, sino la coleccion de
+unidades.
+
+[38.] El dos, ya es número. ¿Qué es la idea del dos? Salta á la vista
+que esta idea no se confunde con su signo: los signos son muchos y muy
+diferentes; ella es una, y siempre la misma.
+
+[39.] A primera vista parece que la idea del dos es independiente del
+modo de su generacion; y que siendo única se puede formar por adicion ó
+sustraccion; sumando uno con uno; ó restando uno de tres. 1+1=2; 3-1=2.
+Pero reflexionando sobre estas dos expresiones se descubre que la
+segunda es imposible sin la primera. No sabríamos que 3-1=2, si no
+supiéramos que el dos entra en la composicion del tres, y de qué modo;
+nada de esto puede sernos conocido, si no tenemos de antemano idea del
+dos. La idea de suma es pues esencial á la idea del dos: y esta no es
+mas que la percepcion de dicha suma.
+
+[40.] La idea del dos no es sensacion, pues que se extiende á lo
+sensible como á lo insensible, á lo simultáneo como á lo sucesivo. Su
+objeto es compuesto; ella en sí, es simple.
+
+[41.] Como en el dos la coleccion es de pocos objetos, la imaginacion
+puede representarse lo que el entendimiento percibe; así la idea nos
+parece mas clara, porque tiene delante una representacion, en que puede
+sensibilizarse. La idea de adicion hecha _in facto_, es decir la de
+suma, entra en la idea del dos; mas nó la adicion _in fieri_. Tenemos de
+este número una idea clarísima, sin pensar en uno mas uno,
+sucesivamente.
+
+[42.] La idea del dos se refiere así á lo simultáneo como á lo sucesivo;
+pero nuestro espíritu no la descubre en las cosas hasta que se ha puesto
+la última. Esta percepcion tiene por objeto la relacion de las cosas
+reunidas; el entendimiento las percibe como tales, y solo entonces tiene
+idea del dos.
+
+[43.] La percepcion sucesiva, ó simultánea de dos objetos, si no está
+acompañada de relacion, no es idea del dos. En esto se funda lo que
+suele decirse de que un hombre y un caballo no hacen dos, sino uno y
+uno: porque entonces se presentan al entendimiento el hombre y el
+caballo, nó por lo que se parecen, sino por lo que se diferencian; y
+solo forman número cuando se ofrecen al espíritu bajo una idea comun.
+Así, prescindiendo de su diferencia, y considerados solo como animales,
+ó seres corpóreos, ó seres, ó cosas, forman dos.
+
+[44.] No hay pues número cuando entre los objetos no hay semejanza, ó no
+están comprendidos de algun modo bajo una idea comun. El número por
+excelencia es el abstracto; porque prescindiendo de lo que distingue las
+cosas numeradas, las considera únicamente como seres, y por tanto como
+semejantes, como contenidas bajo la idea general de ser. Los números
+concretos, no son números, sino cuando participan de esta propiedad.
+_Dos_, que puede aplicarse á un caballo y un caballo, no es aplicable á
+un caballo y un hombre; pero lo es, si no pensando en la diferencia de
+racional é irracional, los confundo en la idea de animal. El número
+concreto necesita una denominacion comun; de lo contrario no es número.
+
+[45.] En la idea del dos, entra la de distincion; es decir la de que un
+objeto no sea otro: por manera que envuelve por necesidad una afirmacion
+y una negacion. Afirmacion de la existencia, real, ó posible, ó
+imaginada, de los objetos contados; negacion del uno con respecto al
+otro. La afirmacion, sin distincion, sin negacion, envuelve la
+identidad. Las dos ideas de identidad y de distincion entran en la del
+dos, y de todo número. Identidad de cada extremo para consigo;
+distincion de ellos entre sí. La identidad en la cosa es la cosa misma;
+la identidad en la idea es la simple percepcion de la cosa. La
+distincion en la cosa es la negacion con respecto á otra; la distincion
+en la idea, es la percepcion de la negacion. Cuando percibimos una cosa
+siempre la percibimos idéntica: y por tanto la idea de unidad está
+contenida en toda percepcion. Cuando percibimos una cosa, no siempre
+atendemos á su negacion con respecto á otra, y por tanto no siempre
+percibimos el número. La idea de este nace al hacer la comparacion;
+cuando vemos un objeto que no es otro.
+
+[46.] En la idea del dos entran las siguientes: ser, distincion,
+semejanza. Ser, porque la nada no se cuenta. Distincion, ó negacion de
+que uno sea otro; porque lo idéntico no forma número. Semejanza; porque
+solo se numeran las cosas, en cuanto se prescinde de su diferencia. El
+ser es la base de la percepcion. La distincion es la base de la
+comparacion. La semejanza es la base de la reunion. La percepcion
+comienza por la unidad, sigue por la distincion, y acaba por la
+semejanza, que es una especie de unidad. La percepcion de esta semejanza
+hace reunir lo distinto. La reunion no siempre está en las cosas, basta
+que se halle en la idea que las comprende. Los polos del mundo son dos,
+y no están reunidos. Para la percepcion del número dos, no basta
+percibir simplemente los objetos, es necesario poder compararlos y en
+seguida reunirlos en una idea comun. Luego esta percepcion exige
+comparacion y abstraccion, y hé aquí por qué los animales son incapaces
+de contar. Ellos no comparan ni generalizan.
+
+[47.] El análisis de la idea del dos, es el análisis de todos los
+números; la diferencia no está en su naturaleza, sino en el mas y en el
+menos. Está en la repeticion de las mismas percepciones.
+
+[48.] Aquí se ofrece una cuestion: ¿el número se halla en las cosas ó
+solo en el espíritu? Está en las cosas como en su fundamento, porque en
+las cosas están la distincion, y la semejanza; es decir el no ser la una
+la otra, y el tener ambas una cosa comun. Está en el espíritu, que
+percibe este ser y no ser.
+
+[49.] Percibida la distincion y la reunion de dos objetos, podemos
+percibir todavía un objeto, que no sea ninguno de ellos, y que pueda ser
+contenido con ellos en una idea general. Esta es la percepcion ó la idea
+del tres. Imagínense todos los números que se quiera, y no se encontrará
+en ellos otra cosa, que percepcion simultánea de objetos, de distincion
+de objetos, de semejanza de objetos. Cuando estos se determinan, el
+número es concreto; cuando se comprenden en la idea general de ser, de
+cosa, el número es abstracto.
+
+[50.] La limitacion de nuestro espíritu hace que ni pueda comparar
+muchos objetos á un tiempo, ni recordar fácilmente las comparaciones que
+haya hecho. Para auxiliar la percepcion de estas relaciones, y la
+memoria, empleamos los signos. En pasando de tres ó cuatro, ya falta la
+fuerza para una percepcion simultánea; entonces dividimos el objeto en
+grupos que nos sirven de nuevas unidades, y estos grupos los expresamos
+por signos. En el sistema decimal se ve claro que el grupo general es el
+diez; pero antes de llegar á él ya hemos formado otros subalternos, pues
+para contar el diez no decimos uno mas uno, mas uno etc. etc.; sino uno
+mas uno, dos. Dos mas uno, tres. Tres mas uno, cuatro etc. etc. En lo
+que se ve que á medida que añadimos una unidad, formamos un nuevo
+grupo, que á su vez nos sirve para formar otro. Con el dos formamos el
+tres; con el tres el cuatro y así sucesivamente. Esto da una idea de la
+relacion de los números con sus signos; pero la importancia de la
+materia exige ulteriores explicaciones, que daré en los capítulos
+siguientes.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+VINCULACION DE LAS IDEAS DE LOS NÚMEROS CON LOS SIGNOS.
+
+
+[51.] La vinculacion de las ideas é impresiones en un signo, es uno de
+los fenómenos intelectuales mas curiosos; y al propio tiempo, uno de los
+mejores auxiliares de nuestro espíritu. Sin esta vinculacion, apenas
+podríamos pensar en objetos algo complexos: y sobre todo, la memoria
+seria sumamente limitada (V. lib. IV. cap. XXVIII y XXIX).
+
+[52.] Condillac, que ha hecho excelentes observaciones sobre esta
+materia, las aplica de una manera especial á los números, haciendo notar
+que sin signos no podríamos contar sino un número muy corto, que segun
+él, no pasaria de tres ó cuatro. En efecto: supóngase que no tenemos
+mas signo que el de la unidad; podemos contar fácilmente el dos,
+diciendo uno y uno. Como no hay mas que dos ideas, nos es fácil
+asegurarnos de que hemos repetido dos veces el uno. Pero si hemos de
+contar, hasta tres, diciendo uno y uno y uno, ya no es tan fácil
+asegurarnos de la exactitud de la repeticion; pero todavía no es
+difícil. Ya lo es algun tanto con el cuatro; y es poco menos que
+imposible en llegando por ejemplo á diez. Hágase un esfuerzo por
+prescindir de los signos, y se verá que no es posible formarse idea de
+un diez con la repeticion del uno; y que no es dable asegurarse de que
+el uno se ha repetido diez veces, si no se emplea algun signo.
+
+[53.] Suponiendo inventado el signo dos, ya las dificultades disminuyen
+por mitad. Así el tres, será mucho mas fácil diciendo dos y uno, que
+diciendo uno, uno y uno. El cuatro en este caso, no será mas difícil que
+el dos en el primero; pues así como para el dos decíamos uno y uno, para
+el cuatro diremos, dos y dos. La atencion que se habia de dividir en la
+repeticion de cuatro veces uno se dividirá solo en dos. El seis que en
+el primer supuesto era un número muy difícil de contar, será ahora tan
+fácil como antes lo era el tres; pues repitiendo dos, dos y dos, se
+tendrá seis. La atencion que antes se dividia en seis signos, se divide
+ahora en solo tres. Es evidente que si se continúa inventando los
+nombres, tres, cuatro y demás que expresen distintas colecciones, se irá
+facilitando la numeracion hasta llegar á la sencillez de la que ahora
+empleamos, llamada decimal.
+
+[54.] Ocurre aquí una cuestion: ¿el sistema actual es el mas perfecto
+posible? Si la facilidad depende de la distribucion de las colecciones
+en signos, ¿cabe perfeccionar esta distribucion? Puede hablarse de
+nuevos signos para designar nuevas colecciones; ó de la combinacion de
+ellos. Nada hay que inventar para significar nuevas colecciones, pues
+que con nuestro sistema no hay número que no podamos expresar. Para las
+mismas colecciones, podrian inventarse nuevos signos; esas mismas
+colecciones podrian quizás distribuirse de otra manera mas sencilla y
+mas cómoda. En esto último admito la posibilidad de un adelanto, aunque
+me parece difícil: en lo primero nó. En una palabra: el progreso puede
+estar en expresar mejor, nó en expresar mas.
+
+[55.] El signo vincula muchas ideas que sin él no tendrian enlace: de
+aquí su necesidad en muchos casos; de aquí su utilidad en todos. Con la
+palabra ciento, ó su cifra 100, yo sé muy bien que tengo la repeticion
+de uno, uno, uno, hasta ciento. Si este auxilio me faltase, me seria
+imposible hablar del ciento, ni calcular sobre él, ni aun formarle.
+Porque si bien se observa, no llego á su formacion sino pasando por
+diez, y repitiendo la coleccion diez, otras diez veces.
+
+[56.] Mas no se crea por esto que la idea del número sea la idea del
+signo: porque es evidente que la misma idea del diez corresponde á la
+palabra hablada diez, á la escrita, y á la cifra 10; que son tres
+signos muy diferentes. Cada lengua tiene su palabra propia para expresar
+el diez, y la idea es una misma en todos los pueblos.
+
+[57.] De esta última consideracion nace una dificultad particular; ¿en
+qué consiste la idea del diez? No podemos decir que sea el recuerdo de
+la repeticion de uno, uno, hasta diez veces: 1.º porque en este recuerdo
+no pensamos, cuando pensamos en el diez. 2.º Porque por lo dicho (52)
+nos es imposible un recuerdo claro de esta repeticion. Tampoco es la
+idea del signo; porque cuando se ha inventado el signo, existia ya la
+idea significada; de lo contrario la invencion no tenia objeto, y hasta
+era imposible. No hay signo cuando no hay nada que significar.
+
+La idea del número encierra mas dificultades de lo que creyó Condillac;
+quien, si despues de haber analizado con sagacidad lo que facilita la
+numeracion, hubiese meditado profundamente sobre la idea misma, no
+habria reprendido tan fácilmente á san Agustin, á Malebranche, y á toda
+la escuela platónica, por haber dicho que los números percibidos por el
+entendimiento puro, eran algo muy superior á los percibidos por los
+sentidos.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+ANÁLISIS DE LA IDEA DEL NÚMERO, EN SÍ Y EN SUS RELACIONES CON LOS
+SIGNOS.
+
+
+[58.] Para concebir con toda claridad lo que es la idea del número, y
+cómo se engendra en nuestro espíritu, enseñemos á contar á un sordo
+mudo.
+
+La idea de unidad, no se la podemos dar mejor que presentándole un
+objeto. Veamos ahora cómo le daremos la del dos. Mostrémosle dos dedos;
+despues dos naranjas; despues dos libros; y en cada una de estas
+operaciones, hágase un signo cualquiera, pero siempre el mismo.
+Repitiéndose esta operacion muchas veces, el sordo mudo unirá la idea de
+dos á la del signo, y con la una se le excitará la otra. Para indicaros
+que ha visto dos objetos cualesquiera, procurará acompañar la expresion
+del objeto con el signo de dos. Lo mismo sucederá con el tres, y con el
+cuatro. En llegando á números mas altos, ya el signo se hace mas
+indispensable; ya la idea del número no se representa tan fácilmente, y
+por tanto le será todavía mas necesario el vincularla. Lo que haremos
+para dar cuenta de los números al sordo mudo; lo que hace él propio para
+expresar el número que concibe, esto hacemos todos para dárnosla á
+nosotros mismos.
+
+[59.] La numeracion es una repeticion de operaciones; y el arte para
+facilitarla consiste en dejar señales que nos recuerden lo que hemos
+hecho. Es un laberinto muy complicado; podemos recorrerle todo con
+seguridad de volver, si á medida que adelantamos, tenemos el cuidado de
+marcar el camino.
+
+La admirable sencillez del sistema decimal, unida á su inagotable
+variedad, es la causa de la facilidad y fecundidad de nuestra
+aritmética. El álgebra que ha dado un paso mas, que expresa los números
+sin determinarlos, y que presenta los resultados de las operaciones sin
+borrar la huella del camino por donde se ha llegado á ellos, es muy
+superior á la aritmética, y ha hecho dar agigantados pasos al espíritu
+humano. ¿Con qué medio? Solo auxiliando la memoria. De suerte, que el
+mismo principio que guia al niño para decir cuatro y uno cinco; en vez
+de decir uno y uno etc. etc.; el mismo que guia al mudo para que exprese
+el cinco por una mano; el ciento por un grano, por un nudo etc. etc.,
+guia al algebrista que expresa por una fórmula fácil de retener en la
+memoria, el resultado de prolijas operaciones. Ambos alcanzan su objeto,
+con solo auxiliar la memoria. Para el mudo, un grano de maíz expresará
+la idea del ciento, que luego aplicará á todos las colecciones
+semejantes; para el matemático algunas letras combinadas de una manera
+sencilla, expresarán una propiedad de ciertas cantidades, que luego
+aplicará á todas las que se hallen en el mismo caso.
+
+[60.] La numeracion no es mas que un conjunto de fórmulas; cuanto mas
+fáciles sean de trasformarse la una en la otra con una ligera
+modificacion, tanto la numeracion será mas perfecta. Cuanto mejor se
+conocen las relaciones de estas fórmulas, y el modo de transformarlas,
+tanto mas se sabe contar. Cuanto mas fuerza intelectual hay para dirigir
+simultáneamente la atencion á muchas fórmulas, comparándolas, hay mas
+perfeccion aritmética, porque la simultánea comparacion de muchas hace
+percibir nuevas relaciones.
+
+[61.] ¿Qué es para mí la idea de ciento? Es la reunion de las unidades
+que le componen, reunion que hice una ó mas veces, cuando me enseñaron á
+contar. ¿Y cómo sé que es la misma? Porque me dieron una fórmula, la
+llamaron ciento, y me la expresaron con una cifra 100; y como esta
+fórmula es muy fácil de recordar, recuerdo con facilidad la idea del
+ciento y todas las propiedades que se han ligado con ella, aunque haya
+sido por una sola vez. Me preguntan si el ciento es mayor que noventa;
+si hubiese de contar uno, mas uno, mas uno, perderia la cuenta, y jamás
+llegaria á distinguir cuál es mayor; pero como sé que para llegar á la
+fórmula ciento, pasamos antes por otra fórmula, noventa, y que esto era
+creciendo, sé muy bien con una vez para todas, que por el ciento
+expresamos el noventa y algo mas, es decir que el ciento es mayor que
+el noventa. Si me preguntan cuánto es el exceso, tampoco lo buscaré por
+uno, mas uno etc. etc., sino por la relacion de las dos fórmulas noventa
+y diez, con las que compuse la fórmula ciento.
+
+[62.] En la generalizacion reunimos en una idea muchas cosas semejantes.
+La idea general, es una especie de fórmula. En la numeracion reunimos en
+un signo, muchas cosas, que convienen en una idea general, pero este
+signo representa al propio tiempo su distincion respectiva. Así la idea
+general, conviene á todos los particulares como predicado: el número, no
+conviene á ninguno en particular, sino á todos juntos. En la abstraccion
+percibimos una propiedad comun, y prescindimos de los particulares que
+nos la han suministrado; en la numeracion, percibimos la semejanza, pero
+siempre con la distincion. En la abstraccion hay el resultado de la
+comparacion; mas nó la comparacion. En la numeracion hay la comparacion
+perenne, ó el recuerdo de ella.
+
+[63.] La idea del número no es convencional, el ciento es siempre
+ciento, con todas sus propiedades y relaciones, anteriormente á toda
+convencion, y aun á toda percepcion humana. Lo que hay convencional es
+el signo, nada mas. Si no existiendo ninguna criatura intelectual,
+existiesen cien seres distintos entre sí, habria en la realidad el
+número. En el augusto misterio de la Trinidad existe el número tres,
+desde toda la eternidad, por una necesidad absoluta. Para el número,
+basta la existencia de cosas distintas; pues por mas diferentes que sean
+entre sí, tendrán algo comun, que podrá ser contenido en una idea
+general, el ser, y por tanto reunirán las dos condiciones necesarias
+para formar número.
+
+[64.] La percepcion del ser y de la distincion, es decir del ser
+substantivo y del no ser relativo, es la percepcion del número; la
+ciencia de las relaciones de cada coleccion con su medida que es la
+unidad, es la ciencia de los números.
+
+
+FIN DEL LIBRO SEXTO.
+
+
+
+
+LIBRO SÉPTIMO.
+
+EL TIEMPO.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+IMPORTANCIA Y DIFICULTAD DE LA MATERIA.
+
+
+[1.] La explicacion de la idea del tiempo no es una mera curiosidad, es
+un objeto de la mas alta importancia. Basta para convencerse de ello el
+considerar, que se interesa en la explicacion todo el edificio de los
+conocimientos humanos. El principio mas fundamental, el indispensable
+para que los demás se sostengan, encierra la idea del tiempo. Es
+imposible que una cosa sea y no sea á _un mismo tiempo_. «Impossibile
+est idem _simul_ esse, et non esse.» La imposibilidad de ser y no ser,
+solo subsiste, por el _simul, á un mismo tiempo_. Luego la idea del
+tiempo entra por necesidad en el mismo principio de contradiccion.
+
+[2.] La idea del tiempo se mezcla en todas nuestras percepciones; se
+extiende á muchos mas objetos que la del espacio. Con el tiempo medimos,
+no solo el movimiento de los cuerpos, sino tambien las operaciones del
+espíritu. Concebimos que se mide con el tiempo una serie de
+pensamientos, lo mismo que una serie de movimientos corpóreos.
+
+[3.] En la idea del tiempo entra por necesidad la de sucesion; y
+recíprocamente, en la de sucesion, entra por necesidad la de tiempo.
+Podemos concebir que una cosa _sucede_ á otra; pero esta sucesion es
+imposible, sin _antes y despues_, es decir, sin tiempo. Este cálculo
+vicioso en apariencia, tal vez indica que las ideas de sucesion y
+tiempo, no se han de explicar la una por la otra, porque son idénticas.
+
+[4.] El tiempo no parece que pueda ser distinto de las cosas; porque
+¿hay quien pueda pensar ni imaginar lo que es una duracion distinta de
+lo que dura, una sucesion distinta de lo que sucede? ¿Será una
+substancia? ¿Será una modificacion inherente á las cosas, pero distinta
+de ellas? Todo lo que es algo, existe; y sin embargo, el tiempo no lo
+encontrais existente nunca. Su naturaleza se compone de instantes
+divisibles hasta lo infinito, esencialmente sucesivos, y por tanto
+incapaces de simultaneidad. Fingid el instante mas pequeño que querais,
+ese instante no existe; porque se compone de otros infinitamente
+pequeños, que no pueden existir juntos. Para concebir un tiempo
+existente, es necesario concebirle actual; y para esto es preciso
+sorprenderle en un instante indivisible; mas este ya no es tiempo; ya
+no envuelve sucesion; ya no es _duracion_ en que haya _antes y
+despues_.
+
+[5.] Nada mas fácil que contar el tiempo; pero nada mas difícil que
+concebirle en su esencia. En lo primero no se distingue el rudo del
+sabio; ambos tienen ideas igualmente claras; lo segundo, es sumamente
+difícil aun á los hombres mas eminentes. Conocido es el pasaje de las
+_confesiones_ de san Agustin en que el santo doctor se esfuerza en
+penetrar este misterio [I].
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+SI EL TIEMPO ES LA MEDIDA DEL MOVIMIENTO.
+
+
+[6.] Dicen muchos filósofos que el tiempo es la medida del movimiento.
+Esta idea es fecunda, pero necesita ser aclarada.
+
+Medimos el movimiento refiriéndonos á algo fijo. Así medimos la
+velocidad con que hemos andado cierto espacio, atendiendo al tiempo
+marcado en el reloj. Pero ¿cómo medimos el tiempo del reloj? Por el
+espacio andado por la aguja en la muestra. Si bien se reflexiona, esto
+es puramente convencional, ó mejor dicho, depende de una condicion
+arbitraria. Porque si suponemos que el tiempo marcado es una hora, el
+espacio andado por la aguja de los cuartos de hora, es decir, la
+circunferencia de la muestra, no tiene mas relacion con la hora, sino la
+que ha dado el artífice al construir el reloj de tal modo, que en cada
+hora la aguja diese la vuelta. Si el relojero lo hubiese construido de
+otro modo, como lo ha hecho con respecto á la aguja de las horas, el
+tiempo seria el mismo, y el espacio andado muy diferente.
+
+[7.] Luego el tiempo marcado por el reloj no sirve de medida, sino en
+cuanto está sujeto á otra; luego él no es la medida primitiva. Y como es
+evidente que lo mismo se podria decir de todos los relojes, pues
+suponiéndolos arreglados unos por otros, siempre habremos de llegar á
+uno primero, que no se ha arreglado por los demás, resulta que ninguna
+de las medidas suministradas por el arte, es medida primitiva.
+
+[8.] No encontrando esta medida en los artefactos del hombre, preciso es
+buscarla en la naturaleza; y así podremos encontrar medidas fijas.
+Refiriéndonos al curso del sol, y tomando por unidad el tiempo que gasta
+en volver al meridiano, tenemos el dia, que dividido en 24 partes nos da
+las horas. Con lo cual hallamos un gran reloj, que nos sirve para
+arreglarlos todos.
+
+[9.] Sin embargo, por poco que se reflexione, se echa de ver que la
+solucion no es tan satisfactoria como parece á primera vista.
+
+El tiempo solar no es igual al tiempo sideral. Así, tomando el momento
+en que una estrella se encuentra en el meridiano junto con el sol, se
+nota que al dia siguiente la estrella llega al meridiano un poco antes
+que el sol. ¿Quién tiene razon? Será la estrella la que habrá gastado
+las 24 horas justas, ó será el sol? Si el tiempo es cosa fija,
+independientemente del movimiento, una ú otra de estas medidas no
+corresponde exactamente al tiempo.
+
+[10.] Este argumento que podria llamarse práctico, se fortalece con otro
+puramente teórico. Tomando los movimientos celestes por medida del
+tiempo, ¿será verdad que ha pasado un determinado tiempo fijo, siempre
+que se haya verificado el movimiento que sirve de norma? Si se me dice
+que sí, inferiré que aun cuando se acelerase ó retardase, por ejemplo,
+si una revolucion solar se hiciese con la mitad ó el duplo de la
+velocidad ordinaria, habria siempre el mismo tiempo, lo que parece
+absurdo.
+
+Si se replica que se supone el movimiento uniforme, haré observar que se
+comete una peticion de principio. La uniformidad del movimiento consiste
+en que con tiempos iguales se recorran espacios iguales. Si el tiempo
+pues en su naturaleza depende del movimiento del sol, ó de otro astro,
+como medida primitiva, nada significará la uniformidad ni la variedad.
+Si el haber pasado 24 horas depende solo de haberse hecho la revolucion,
+hágase esta como se quiera, con la velocidad de la luz, ó la torpeza de
+una tortuga; nunca habrá mas ni menos de 24 horas. Pero si estas
+dependen de otra medida, si anteriormente á ellas, hay un tiempo que
+mide la velocidad del movimiento, y determina lo que este se ha
+acelerado ó retardado, entonces el movimiento del astro no es medida
+primitiva; entonces el astro se encuentra en el mismo caso que nuestros
+relojes; marca el tiempo trascurrido; pero el tiempo no ha trascurrido
+porque él le marque. El tiempo es medida de su movimiento; su movimiento
+no es medida del tiempo. El movimiento está en el tiempo, nó el tiempo
+en el movimiento.
+
+[11.] Claro es que para soltar esta dificultad, no basta apelar al
+movimiento del primer cielo; lo que se ha dicho del sol, puede decirse
+del astro mas retirado del firmamento. No basta apelar á los movimientos
+anuos, solares ó siderales; siempre queda en pié la misma dificultad.
+Los años siderales ¿serian los mismos, si el movimiento se hubiese hecho
+con mas ó menos velocidad? Si son los mismos, parece que se sigue un
+absurdo; si no lo son, la medida no es primitiva.
+
+[12.] Además, reflexionando sobre el movimiento podremos observar, que
+independientemente de toda medida, parece que concebimos mas ó menos
+velocidad; así es que en la idea de velocidad entra necesariamente la de
+tiempo, pues la velocidad es la relacion del espacio recorrido, con el
+tiempo empleado; luego la idea de tiempo es anterior á la idea de toda
+medida particular, y por lo mismo, independiente de ella.
+
+[13.] Para medir el tiempo, nos servimos del movimiento; y para medir
+la velocidad del movimiento, necesitamos del tiempo: aquí hay tal vez un
+círculo vicioso; pero tambien es posible que haya la indicacion de que
+estas son ideas correlativas, que se explican las unas por las otras; ó
+mas bien, que hay diferentes aspectos de una misma idea. La dificultad
+de separar estas ideas, la íntima trabazon en que se las encuentra
+unidas por un lado, cuando se las separa por otro, confirma esta
+conjetura.
+
+Hagamos la prueba. ¿Cuánto tiempo ha pasado? dos horas. ¿Cómo lo
+sabemos? por el reloj, ¿Y si él se hubiese adelantado ó atrasado? la
+medida no sirve. Hénos aquí el tiempo como una medida fija, anterior á
+la del reloj con que le queríamos medir. Pero ¿qué son esas dos horas,
+prescindiendo de toda medida, no solo del reloj, sino tambien de los
+astros? Dos horas en abstracto, no se las encuentra en ninguna categoría
+de los seres reales ó posibles; de ellas no podemos dar idea, ni
+formárnosla nosotros mismos, sin echar mano de una medida. La idea de
+hora se refiere á un movimiento determinado de cuerpos conocidos; este á
+su vez se refiere al de otros; y al fin llegamos á uno en el cual no
+encontramos ningun privilegio para eximirle de la ley general á que
+están sujetos los demás. Entonces no siendo posible otra referencia, se
+acaba toda medida; y faltando este, el tiempo se nos desvanece, á fuerza
+de ser analizado.
+
+[14.] Con referir pues el tiempo al movimiento, no se explica nada; se
+expresa una cosa sabida, esto es, la relacion mutua entre el tiempo y el
+movimiento; relacion conocida hasta por los mas ignorantes, y de la cual
+se sirven continuamente, en los usos comunes; pero la idea filosófica
+permanece intacta; queda siempre la misma dificultad; ¿qué es el tiempo?
+Prosigamos investigando.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS ENTRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO.
+
+
+[15.] El tiempo parece ser para nosotros algo fijo: una hora no es mas
+ni menos que una hora, anden los relojes, y el mundo mismo como se
+quiera; así como un pié cúbico del espacio es siempre un pié cúbico, ni
+mas ni menos, ya le ocupen los cuerpos, ya no le ocupen.
+
+[16.] Si el tiempo existe, independientemente de todo movimiento, de
+toda sucesion, ¿qué será? Si es una cosa absoluta con valores
+determinados en sí mismos, aplicable á todo lo mudable, sin que él se
+mude; medida de todo lo sucesivo, sin que él sea medido; ¿qué será? Su
+inmutabilidad, su universalidad, parecen no consentirle el carácter de
+accidente. Todo vive en él; mas él no vive en nada; todo muere en él,
+pero la muerte no le alcanza á él. El accidente perece, en pereciendo la
+substancia; el tiempo continúa el mismo, despues de no existir la
+substancia. Anteriormente á todo ser creado, concebimos siglos y mas
+siglos, es decir tiempo; posteriormente á la destruccion de todo lo
+criado, aun suponiendo que todo entrase en la nada, concebimos todavía
+una duracion sucesiva, pero interminable, es decir tiempo. La idea del
+tiempo pues, no necesita de la idea del universo; preexiste á ella,
+sobrevive á ella; pero el universo no es concebible sin el tiempo.
+
+[17.] La idea del tiempo parece ser independiente de la idea de todo
+ser; duracion; todo puede durar en él; pero no comienza ni acaba con lo
+que dura en él; se puede aplicar á todo lo que dura, mas no es nada de
+lo que dura. Le imaginamos uno en lo múltiplo, uniforme en lo vario,
+fijo en lo móvil, eterno en lo perecedero; y sí aparece reunir algunos
+de los caractéres de los atributos de la divinidad; pero como por otra
+parte, está esencialmente despojado de toda propiedad, que no sea la de
+sucesion en su manera mas abstracta; como no entraña ninguna fuerza,
+como es de suyo radicalmente estéril, sin ninguna condicion de ser, ni
+de accion, ofrece grandes sospechas de que sea una pura idea, una
+abstraccion, que como el espacio, hayamos formado en presencia de las
+cosas.
+
+[18.] Los puntos de semejanza entre el tiempo y el espacio son dignos
+de atencion. Ambos infinitos, ambos inmóviles, ambos medida general,
+ambos esencialmente compuestos de partes continuas, é inseparables.
+Tratad de limitarlos, y no podeis; señalais un límite, pero mas allá del
+límite sentís que hay un océano. Vuestros esfuerzos son impotentes; mas
+allá del último cielo, hay los abismos de un espacio sin fin; mas allá
+del principio de las cosas, hay una cadena de siglos interminable.
+
+Quereis mover el espacio; pero en vano; lo que haceis es moveros en él,
+recorrer sus diferentes partes. Los puntos son fijos; con respecto á
+ellos, tomais distancias, direcciones, mas ellos no se alteran. Quereis
+mover el tiempo, y os sucede una cosa análoga. El instante de ahora, no
+es el instante anterior, ni el que viene en pos. Son esencialmente
+distintos. Se excluyen necesariamente. Su naturaleza consiste en
+sucederse. Si se cambia de lugar en la consideracion de los tiempos ya
+no es el mismo. Forcejad cuanto quisiereis para imaginaros que mañana es
+hoy, que hoy es ayer; ¿lo lograréis? es imposible. Lo que ha sido en un
+tiempo, no puede no haber sido. Si fuera dable mover el tiempo, no
+habria esta imposibilidad; pues para lograr que lo que fué ayer, no haya
+sido, bastaria volver el ayer en mañana. Esto es absurdo; lo pasado, lo
+presente, lo futuro, son cosas esencialmente distintas.
+
+Un espacio simple, un espacio sin partes, no es espacio, es una
+contradiccion; un tiempo simple, un tiempo sin partes, tampoco es
+tiempo, es una contradiccion.
+
+Un espacio cuyas partes no sean continuas, no es espacio; un tiempo
+cuyas partes no sean continuas, no es tiempo. Las partes del espacio son
+inseparables; las distinguiréis unas de otras, las contaréis unas
+despues de otras; las compararéis unas con otras, pondréis lo que
+quisiereis en unas y otras, mas no lograréis separarlas. En el gabinete
+donde escribo, pueden existir todos los cuerpos imaginables, uno ó
+muchos, en reposo ó en movimiento; pero el espacio que concibo, es uno,
+fijo, siempre el mismo, mido su volúmen, que consta de tantos piés
+cúbicos, y estos piés son fijos, inseparables; si me empeño en separar
+un pié cúbico de otro, no puedo; porque mientras le anonado, se me
+presenta allá, en la misma distancia que necesito para concebir la
+separacion. Si no concibo distancia, no concibo separacion, y si no
+concibo espacio, no concibo distancia. Separo unos cuerpos de otros;
+pero nó un espacio de otro: al hacer la separacion de los cuerpos, el
+espacio permanece con la misma continuidad, y mido los grados de
+separacion, por esa continuidad que sigue inalterable. Lo mismo nos
+sucede con el tiempo. Es una cadena que no se puede romper. ¿Puedo
+concebir tres instantes A, B, C, sucesivos, inmediatos, y luego suprimir
+el B? nó. Esta supresion ó será imposible, ó no consistirá mas que en un
+vano juego. Destruido por un capricho el B, quedarán continuos el A y
+el C. Pues no separándose sino por el B, en desapareciendo este, los
+extremos se tocan. Pero entonces el A no es A, sino B; porque el B, no
+es mas que el instante que precede á C. No tenemos otra nota para
+distinguirle que la anterioridad, con respecto á C, y su continuidad con
+él. Luego cuando el A, por la imaginada desaparicion del B, se pone en
+contacto con el C, el A se convierte en B. Además el A, no está solo
+ligado con B y C; está precedido por otros: si se te hace dar un paso,
+por la desaparicion del B, lo da á un mismo tiempo toda la cadena
+infinita que le precede. Todo queda pues soldado; ó mejor diremos, no
+hay soldadura posible, porque á la cadena infinita la hemos hecho
+finita, quitándole un instante. Mas claro: ¿podemos concebir mañana y
+ayer, sin hoy; futuro y pasado sin presente? Es evidente que nó: el
+tiempo es pues esencialmente compuesto de partes inseparables.
+
+[19.] Esta semejanza del espacio con el tiempo, nos conduce naturalmente
+á creer, que así como el espacio es una idea abstracta, lo será tambien
+el tiempo. Lo que hemos dicho de aquel será aplicable á este, pero con
+algunas modificaciones que nacen de la naturaleza misma de la cosa. Sea
+como fuere no puede ser inútil en las investigaciones científicas, el
+aproximar y comparar esas grandes ideas, que son como inmensos
+receptáculos donde nuestra espíritu deposita sus caudales. En la idea de
+espacio, tiene encerrado el universo corpóreo actual y todos los
+posibles; en la de tiempo incluye todos los seres finitos, sean ó nó
+corpóreos.
+
+[20.] Es de sospechar que estas ideas, tan íntimamente unidas á nuestras
+percepciones, se forman en el espíritu de una manera semejante; porque
+es probable que pertenecen al órden de las leyes primitivas que regulan
+el desarrollo de nuestra inteligencia.
+
+[21.] La semejanza entre el espacio y el tiempo, no debe hacernos
+desconocer las diferencias que los distinguen. Las mas notables son las
+siguientes.
+
+1.ª El espacio tiene todas sus partes coexistentes; sin esta
+coexistencia, no es ni siquiera concebible la continuidad que le es
+esencial. El tiempo consta de partes sucesivas: imaginarlas
+coexistentes, es destruir la esencia del tiempo.
+
+2.ª El espacio se refiere únicamente al mundo corpóreo, y bajo un solo
+aspecto: el de la continuidad. El tiempo se extiende á todo lo sucesivo,
+sea corpóreo ó incorpóreo.
+
+3.ª De esto resulta que la idea del espacio se halla únicamente en el
+órden geométrico, al cual sirve de base. La idea del tiempo se mezcla en
+todo, y muy particularmente en nuestros propios actos.
+
+4.ª Nuestra alma, cuando reflexiona sobre sí misma, puede prescindir
+enteramente del espacio, olvidándose de todas las relaciones que tiene
+con los objetos extensos; pero no puede prescindir del tiempo, al que
+halla por necesidad en sus mismas operaciones.
+
+Esta última diferencia es muy luminosa para comprender en qué consiste
+la idea del tiempo. Me atrevo á recomendarla á la atencion y memoria del
+lector.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+DEFINICION DEL TIEMPO.
+
+
+[22.] El tiempo es duracion; duracion sin algo que dure, es una idea
+absurda. No hay pues tiempo, sin alguna cosa que exista. La duracion que
+concebimos, despues de reducirlo todo á la nada, es una vana
+imaginacion; no es una idea, antes bien está en contradiccion con las
+ideas.
+
+De esto resulta una consecuencia importante, y es, que el tiempo no
+puede definirse en sí mismo, con absoluta abstraccion de _alguna cosa_ á
+que se refiera. Luego el tiempo carece de existencia propia; y no es
+posible separarle de los seres, sin anonadarle.
+
+[23.] De aquí resulta tambien que la infinidad que atribuimos al tiempo,
+carece de fundamento racional. Para afirmar esa infinidad, no tenemos
+otro motivo, sino la concepcion vaga que nos la presenta así; pero ya
+acabamos de ver que dicha concepcion existe tambien, aun suponiéndolo
+todo reducido á la nada: si pues en este supuesto es un vano juego de la
+imaginacion; nó una idea, sino una contradiccion con las ideas; ya que
+nos engaña en un caso, no merece crédito para otro. Los infinitos siglos
+de tiempo que concebimos antes de la creacion del mundo, no son nada;
+son tiempos imaginarios, semejantes al espacio imaginario.
+
+[24.] El tiempo no tiene ninguna relacion necesaria con el movimiento;
+pues si nada se moviese, ni aun existiesen cuerpos, todavía
+concebiríamos tiempo en la sucesion de las operaciones de nuestra alma.
+Esto último es indispensable; para concebir tiempo, se necesita alguna
+sucesion de cosas. Si suponemos que nada se muda, que nada se altera,
+que hay un ser, sin mudanza externa ni interna, con un solo pensamiento,
+siempre el mismo; con una sola voluntad, siempre la misma; sin ninguna
+sucesion de ideas, ni de actos de ninguna clase; nada concebimos á que
+sea aplicable la idea del tiempo.
+
+El tiempo es de suyo una medida: ¿y qué medirá en un ser de esta clase?
+La sucesion? no la hay. ¿La duracion? Qué medirá de la duracion, siempre
+la misma, y que no es mas que el mismo ser? Para medir la duracion, es
+necesario darle partes y ¿qué partes son estas? Las del tiempo? Entonces
+hay una peticion de principio, pues se le aplica el tiempo, mientras se
+busca si se le puede aplicar. Cuando los teólogos han dicho que la
+existencia de Dios no se media con el tiempo; que en la eternidad no
+habia sucesion, que todo estaba reunido en un punto, han dicho una
+verdad profunda. Clarke, antes de ridiculizarla, debia tratar de
+entenderla (II).
+
+[25.] El tiempo comienza con las cosas mudables; y si estas acabasen,
+acabaria con ellas. Si no hay mudanza, no hay sucesion, y por
+consiguiente no hay tiempo.
+
+[26.] ¿Qué es pues el tiempo? Es la sucesion de las cosas considerada en
+abstracto.
+
+¿Qué es la sucesion? Es el ser y el no ser. Una cosa existe; cesa de
+existir; hé aquí la sucesion. Siempre que se cuenta tiempo, hay
+sucesion; siempre que se cuenta sucesion, se considera un ser y un no
+ser. La percepcion de esta relacion, de este ser y no ser, es la idea
+del tiempo.
+
+[27.] Es imposible que exista tiempo sin ser y no ser: porque en esto
+consiste la sucesion. Siempre que hay sucesion, hay alguna mudanza: y no
+cabe mudanza sin que algo sea de otra manera, y no es posible _otra_,
+sin que deje de ser la anterior.
+
+Substancias, modificaciones, ó apariencias, no tienen sucesion, sin este
+ser y no ser. ¿Qué es el movimiento? la sucesion de las posiciones de un
+cuerpo con respecto á varios puntos. Y cómo se verifica esta sucesion?
+tomando unas posiciones y perdiendo otras. ¿Qué es la sucesion de
+pensamientos ó afecciones de nuestro espíritu? Es el no ser de unas que
+eran, y el ser de otras que no eran.
+
+[28.] El tiempo pues, en las cosas, es la sucesion de las mismas; su ser
+y no ser: el tiempo en el entendimiento, es la percepcion de esta
+mudanza, de este ser y no ser.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+EL TIEMPO NO ES NADA ABSOLUTO.
+
+
+[29.] El tiempo, ¿es algo absoluto? nó. La definicion dada en el
+capítulo anterior lo manifiesta bien claro. El tiempo en las cosas, no
+es el ser solo, ni el no ser solo; sino la _relacion_ del ser y no ser.
+El tiempo en el entendimiento, es la percepcion de esta relacion.
+
+La medida del tiempo no es mas que la comparacion de las mudanzas entre
+sí. Para nosotros sirven de medida primitiva aquellas mudanzas que nos
+parecen inalterablemente uniformes. Por esto hemos tomado el movimiento
+solar. Este movimiento que comparado con el sideral es vario, deja de
+ser medida primitiva, cuando se refiere á él: y en esto se han fundado
+los escolásticos cuando han dicho, que la medida primitiva del tiempo
+es el movimiento del primer cielo.
+
+[30.] ¿Qué sucederia pues si el sol, aumentando su velocidad hiciese su
+revolucion en la mitad del tiempo? Las horas ¿permanecerian las mismas?
+Es preciso distinguir. Si la alteracion se verificase únicamente en el
+movimiento solar, entonces percibiríamos la discordancia con todos los
+demás movimientos; y por lo mismo hallando la alteracion en el sol,
+continuaríamos refiriendo las horas como cosas fijas, á otras medidas: á
+nuestro movimiento, á nuestros relojes, á los demás astros.
+
+Pero si suponemos que todo se altera, á un mismo tiempo, y en la misma
+proporcion; que todo el cielo, y todo cuanto hay en la tierra, hace su
+movimiento doblemente acelerado; pero de tal modo que la rapidez de
+nuestros pensamientos no haya crecido; entonces descubriremos una
+alteracion, que no sabremos si atribuir al mundo ó á nosotros:
+hallaremos una discrepancia entre la sucesion de nuestros pensamientos,
+y la de los movimientos; pero no sabremos si es que estos se hayan
+acelerado, ó que nuestro pensamiento sea mas tardo.
+
+Si esta rapidez se nos comunica tambien á nosotros; de modo que si tal ó
+cual serie de pensamientos que antes correspondian á tantos minutos, se
+haga en la mitad; entonces hallaremos en todo una perfecta
+correspondencia, y nos será imposible percibir la mudanza. Una hora por
+ejemplo, no es mas para nosotros que la percepcion de la relacion de
+ciertas mudanzas: cuando esta relacion continúe la misma, no habrá
+alteracion en la hora.
+
+[31.] Esto de quitar toda idea de absoluto al tiempo, parece un absurdo
+á la imaginacion, pero nó á la razon. Hé aquí un caso que lo hace
+evidente. El hombre mas aventajado en percibir la sucesion del tiempo,
+no es capaz de distinguir si en el espacio de doce horas, en que no haya
+visto ningun reloj, ni tenido á mano otra medida, han transcurrido once
+horas y media ó doce. Si por mucho tiempo se le hace vivir así, perderá
+enteramente la cuenta del tiempo; estando en un oscuro calabozo durante
+algunos meses, podria creer que han pasado años. Luego la idea de la
+medida del tiempo no es nada absoluto; es esencialmente relativa; es la
+percepcion de las relaciones entre varias mudanzas. Siempre que estas
+relaciones permanecieran intactas todas, el tiempo seria para nosotros
+el mismo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+DIFICULTADES SOBRE LA EXPLICACION DE LA VELOCIDAD.
+
+
+[32.] Preséntase aquí una dificultad grave. Si el tiempo no es nada
+absoluto, la mayor ó menor velocidad es inexplicable. Aun parece
+resultar de lo dicho, que no alterándose la relacion de los movimientos,
+el aumento ó disminucion de velocidad es imposible. Porque, si la
+velocidad está en relacion necesaria con el tiempo, y este tiempo no es
+mas que la relacion de las mudanzas, es inconcebible que se altere el
+tiempo, y por consiguiente la velocidad, no alterándose la relacion de
+las mudanzas. Así, será imposible que la velocidad de la máquina del
+universo se altere en su totalidad; por manera que seria absurdo decir
+que los astros, y todo cuanto existe, pueden experimentar las mudanzas
+mismas que ahora, con mayor ó menor velocidad. Con esto se destruye la
+misma idea de la velocidad, á lo menos tomada como algo absoluto, en lo
+cual se puedan considerar diferentes grados.
+
+[33.] Examinemos esta dificultad, que bien es digna de ello, cuando
+parece contrariar nuestras ideas mas comunes.
+
+En primer lugar, conviene advertir que la velocidad no es nada absoluto:
+es una relacion. Los físicos y matemáticos la expresan por un quebrado,
+cuyo numerador es el espacio recorrido, y cuyo denominador es el tiempo
+empleado. Llamando V á la velocidad, E al espacio, y T al tiempo,
+resulta: V = E/T. Esto manifiesta que la velocidad es esencialmente una
+_relacion_; pues no se ha podido expresar de otra manera que por la
+_razon_ del espacio al tiempo.
+
+[34.] Esta fórmula matemática es la expresion de la idea que todos
+tenemos de la velocidad: es una fórmula que dice en tres letras, lo que
+está diciendo á cada paso el hombre mas rudo. La velocidad de dos
+caballos, se compara, nó por el trecho que han andado, considerado en sí
+solo; ni por solo el tiempo que han empleado en su carrera; sino por el
+mayor ó menor espacio en un mismo tiempo; ó por el menor ó mayor tiempo
+empleado en recorrer el mismo espacio.
+
+Tenemos pues que el negar á la velocidad su naturaleza absoluta, no es
+nada nuevo; ya que todos la hacemos consistir esencialmente en una
+relacion.
+
+[35.] En la expresion V = E/T, entran dos términos: el espacio, y el
+tiempo. Al primero, mirado en el órden real, y prescindiendo del
+fenomenal, le consideramos más fácilmente como cosa fija; en un caso
+dado, le comprendemos sin una relacion. El pié siempre es pié; la vara
+siempre es vara; estas son cantidades existentes en la naturaleza; y que
+si nosotros las referimos á otras cantidades, es únicamente para
+asegurarnos de que es así; nó porque la realidad dependa de la relacion.
+Un pié cúbico de agua, no es un pié cúbico porque así lo diga su medida;
+por el contrario, la medida lo dice así, porque es así. La misma medida
+es tambien una cantidad absoluta; y en general todas las extensiones son
+absolutas; pues de otro modo, seria necesario buscar la medida de la
+medida hasta lo infinito. Es verdad que el llamar las cosas grandes ó
+pequeñas, depende de la comparacion; mas esto no altera su cantidad
+propia. El diámetro de la tierra es inmenso, comparado con una pulgada;
+y es un punto imperceptible, comparado con la distancia de las estrellas
+fijas; mas esto no quita que la pulgada, el diámetro de la tierra, y la
+distancia de las estrellas fijas, sean valores determinados en sí, é
+independientes unos de otros (V. lib. III, cap. XX).
+
+Si el denominador de E/T, fuese una cantidad del género del espacio; es
+decir, que tuviese valores determinados, concebibles por sí solos,
+existentes por sí solos, la velocidad, aunque fuera relacion, podria
+tener tambien valores determinados; nó enteramente absolutos, pero sí en
+la suposicion de compararse dos términos E y T con valores fijos. Por
+manera que al pedírsenos 4 de velocidad por ejemplo, no tendríamos mas
+que tomar una cantidad fija de espacio, y otra cantidad fija de tiempo,
+que tuviesen entre sí la relacion de 4 á 1; lo que seria muy fácil,
+siendo do E y T cantidades absolutas. En este supuesto, si se pidiese
+una aceleracion ó un retardo en la totalidad del universo, no habria mas
+que hacer sino disminuir ó aumentar el tiempo en que se recorre el
+espacio respectivo. Pero como por una parte hemos visto ya las
+dificultades que ofrece el considerar el tiempo como cosa absoluta; y
+por otra, no se puede aducir ninguna prueba sólida en que se funde esta
+propiedad, resulta que no sabemos tampoco de qué manera considerar á la
+velocidad como absoluta, ni aun en el sentido arriba explicado.
+
+[36.] De esto se deduce una consecuencia tan importante como curiosa,
+con respecto á la posibilidad de una aceleracion ó retardo universal. Si
+se nos pide una aceleracion ó retardo en toda la máquina del universo,
+quitándonos todo movimiento á que pudiésemos referir el tiempo,
+alterándolos todos á la vez, en la misma proporcion, inclusas las
+operaciones de nuestra alma, se nos propone un problema que parece
+insoluble; nada menos que realizar un imposible; se quiere que alteremos
+la relacion de muchos términos, sin alterarla. Si la velocidad no es mas
+que la relacion del espacio con el tiempo, y el tiempo no es mas que la
+relacion de los espacios andados; alterar todas estas relaciones, en la
+misma proporcion, es lo mismo que no alterarlas: es dejarlo todo
+intacto.
+
+[37.] La extrañeza de consecuencias semejantes, no debe ser título
+suficiente para desecharlas. Es preciso no olvidar que las ideas
+comunes de tiempo y velocidad, las examinamos en su region mas
+trascendental; y que por tanto, no es de admirar que nuestro espíritu al
+salir de la esfera en que vive por lo comun, se halle con una atmósfera
+nueva, en que le parezca descubrir cosas contradictorias. Al examinar
+las ideas de tiempo y de velocidad, incurrimos sin pensarlo en el
+defecto de mezclarlas en la misma explicacion; queremos prescindir de
+ellas, pero lo hacemos con mucha dificultad, cayendo con frecuencia en
+un círculo vicioso. De esto resulta que cuando por un esfuerzo
+particular, llegamos á prescindir realmente, las consecuencias nos
+parecen contradictorias: pero esta contradiccion aparente, solo dimana
+de que no hemos continuado con bastante firmeza en la misma precision;
+en cuyo caso, como el entendimiento parte de dos supuestos diferentes
+creyendo partir de uno mismo, los resultados le parecen contradictorios,
+aunque no lo sean en la realidad. Una cosa semejante nos ha sucedido
+examinando la idea del espacio (V. lib. III, cap. XII, XIII y XIV).
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA SUCESION.
+
+
+[38.] Las razones que destruyen la naturaleza absoluta del tiempo, en
+cuanto está sujeto á medida, no parecen satisfacer plenamente á otra
+dificultad que nace del tiempo considerado en sí mismo. En efecto; si el
+tiempo es la sucesion, ¿qué es esta sucesion? ¿Las cosas se suceden
+entre sí? es evidente; y ¿qué significa sucederse, si no hay _antes_ y
+_despues_, es decir tiempo preexistente á la sucesion, ya que la
+sucesion consiste en venir unas cosas _despues_ de otras? De este modo,
+se explica el tiempo por la sucesion, y la sucesion por el tiempo. ¿Qué
+es _despues_, sino una parte del tiempo, que está en relacion con un
+_antes_?
+
+[39.] Lo que se ha dicho en el capítulo IV no parece resolver
+cumplidamente la dificultad: porque el ser y el no ser, no forman
+sucesion, sino en cuanto el uno viene _despues_ del otro; esto es en
+cuanto se presupone ya el mismo tiempo que se trata de explicar. El ser
+y no ser de cosas distintas puede ser simultáneo; y en una misma cosa,
+no hay repugnancia entre el ser y el no ser, sino en cuanto se refieren
+á un mismo tiempo. Luego en tal caso, este se halla siempre presupuesto;
+pues que, en una misma cosa, no son concebibles el ser y el no ser,
+sino como distribuidos en varios instantes de tiempo. De donde resulta
+que el tiempo no está bastante explicado, con el ser y el no ser.
+
+[40.] Para satisfacer á esta dificultad, que en efecto es grave, es
+preciso encontrar una explicacion fundamental de la sucesion. Vamos á
+ensayarlo, evitando emplear la idea del tiempo, como supuesta en ningun
+sentido.
+
+[41.] Hay cosas que se excluyen y otras que nó. Cuando hay existencia de
+cosas que se excluyen, hay sucesion. En una línea a----b----c, si un
+cuerpo está en a, no puede pasar á b, sin dejar de estar en a; la
+situacion en b, excluye pues la en a; asi como la en c, excluye la en b.
+Cuando á pesar de la exclusion recíproca, vemos que existen las cosas,
+hallamos que hay sucesion.
+
+[42.] La sucesion en la realidad, es la existencia de cosas que se
+excluyen. Lo que envuelve respectivamente, el ser de la excluyente, y el
+no ser de la excluida.
+
+[43.] En toda variacion, hay esta exclusion: y por lo mismo en toda
+variacion, hallamos sucesion. Variacion es mudanza de estados; pérdida
+de uno, y adquisicion de otro; hay pues exclusion; pues el ser excluye
+el no ser, y el no ser el ser.
+
+[44.] Cuando percibimos esas exclusiones realizadas, esas destrucciones,
+percibimos la sucesion, el tiempo: cuando contamos esas exclusiones,
+esas destrucciones en que se nos ofrecen cosas distintas y exclusivas,
+como ser y no ser, contamos el tiempo.
+
+[45.] Aquí se levanta una dificultad. Si la sucesion entraña exclusion,
+y no hay sucesion, sino cuando hay exclusion, resulta, que las cosas que
+no se excluyen son simultáneas; de lo cual se infiere el absurdo de que
+las cosas sucedidas en tiempo de Adan, que no excluyen las del nuestro,
+son simultáneas. El movimiento de las hojas del paraiso no excluye el de
+las hojas de los jardines actuales; luego aquel movimiento es simultáneo
+con este; luego el movimiento de entonces, es ahora; y el de ahora, era
+entonces: lo que es un absurdo inconcebible.
+
+Esta dificultad es grave; la razon que la constituye parece fundada en
+verdades evidentes; sin embargo, no es imposible desvanecerla.
+
+[46.] Si existiese una cosa que no excluyese nada, ni fuera excluida por
+nada, esta cosa seria simultánea con todo. ¿Y sabeis cuál es esta cosa?
+No hay mas que una: Dios. Y por esto dicen los teólogos con mucha
+verdad, con mucha profundidad, con una profundidad, quizás no siempre
+comprendida por los mismos que lo han dicho, que Dios está presente á
+todos los tiempos; que para él no hay sucesion, no hay _antes_ y
+_despues_: que para él, todo es un _ahora_, _nunc_.
+
+[47.] Pero esto solo se verifica de Dios: en todo lo demás hay alguna
+exclusion, hay ser y no ser, y por tanto sucesion. Veamos por ejemplo,
+cómo se excluye el movimiento de las hojas de nuestros jardines con las
+del jardin de Adan. Las de nuestros jardines, ¿cómo pueden moverse?
+existiendo, y además, estando sujetas á las condiciones necesarias para
+el movimiento. ¿Cómo existen? Por un desarrollo de los gérmenes que las
+contenian. ¿Qué es el desarrollo? una serie de movimientos, de ser y no
+ser, y por tanto de cosas que se excluyen. No hay pues simultaneidad de
+existencia entre las del paraiso y las de nuestros jardines; porque
+entre aquellas y el primer gérmen, no mediaban mas que los movimientos
+para el primer desarrollo, y para la existencia de las nuestras, han
+mediado otros muchos. Hé aquí la exclusion, el ser y el no ser: el
+número de las exclusiones necesarias para la existencia, es muy
+diferente en unas y en otras: no hay pues simultaneidad. Considerando
+todos los desarrollos, y todas las mudanzas del orbe, como una dilatada
+serie de términos, enlazados entre sí por una dependencia mutua; como en
+efecto lo están por las leyes de la naturaleza; y llamando esos términos
+A, B, C, D, E, F,...... N, las hojas del paraiso pertenecian al término
+A, y las actuales al N.
+
+[48.] Del mismo modo que la no simultaneidad de la existencia, se prueba
+la no simultaneidad del movimiento; pues que el movimiento es una manera
+de existir. Además, el aire que agita las hojas actuales, ha sido movido
+por otro, y este por otro; y estos movimientos, sujetos todos á las
+leyes de la naturaleza, fijas y constantes, se van eslabonando entre
+sí, hasta el primer movimiento, con tanta necesidad, como las del
+engranaje de una serie de ruedas. Y así como el engranar de un diente es
+el no engranar del otro, por excluir el uno al otro, así se excluyen los
+movimientos, en cuyo último eslabon se encuentra el del aire que mueve
+las hojas actuales.
+
+[49.] Esta explicacion de la sucesion y del tiempo, aclara algun tanto
+la idea de la eternidad; y manifiesta que la eternidad, es decir la
+simultaneidad de toda la duracion, corresponde al ser inmutable, y solo
+á él. Los seres mudables, que incluyen por necesidad, tránsito de no ser
+á ser, y de ser á no ser, cuando nó en sus substancias, al menos en sus
+modificaciones, todos envuelven sucesion.
+
+[50.] Por lo dicho se explica cómo la idea del tiempo, se encuentra en
+casi todos nuestros conceptos, y se la expresa en todas las lenguas. Y
+es que el hombre percibe de continuo el ser y el no ser, en todo cuanto
+le rodea; lo percibe dentro de sí, en esa muchedumbre de pensamientos,
+de afecciones que se suceden rápidamente, que ora se contrarían, ora se
+favorecen, ora se separan, ora se enlazan, pero siempre se distinguen
+unos de otros; siempre modifican de diferente manera el espíritu, y por
+tanto se excluyen, no pueden coexistir: la existencia del uno exige la
+no existencia del otro.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+QUÉ ES LA COEXISTENCIA.
+
+
+[51.] Si la sucesion del tiempo envuelve exclusion, se sigue que en no
+habiendo exclusion habrá coexistencia: de lo que se infiere que en el
+supuesto de haber Dios criado otros mundos, todos por necesidad habrian
+sido contemporáneos con el actual; porque es evidente que no se hubieran
+excluido; y que no teniendo además entre sí la relacion de causas y de
+efectos como los fenómenos del mundo actual, no cabe la explicacion que
+hemos dado para manifestar que el movimiento de las hojas del paraiso no
+era contemporánea, con el de las hojas de nuestros jardines. Así
+tendríamos que habria sido imposible que hubiese existido otro mundo,
+_antes_ del actual; y que todos cuantos seres pudiese Dios criar, con
+tal que no tuviesen entre sí exclusion, todos deberian ser
+contemporáneos.
+
+[52.] Esta dificultad es bastante especiosa, si no se ha comprendido
+perfectamente el sentido de la palabra, exclusion. Cuando digo
+exclusion, no entiendo únicamente la repugnancia intrínseca de los seres
+entre sí; y solo quiero significar, que por una ú otra razon, intrínseca
+ó extrínseca, al poner la existencia del uno, se ponga la negacion de
+la existencia del otro. Esta aclaracion basta para soltar la dificultad.
+
+[53.] Dos mundos totalmente independientes, pueden estar sometidos á
+esta exclusion por la voluntad de Dios. Dios puede crear el uno, sin
+crear el otro: hé aquí puesta la existencia del primero, y la negacion
+del segundo: Dios puede dejar de conservar el primero, y crear el
+segundo: hé aquí la existencia del segundo y la negacion del primero: hé
+aquí un _antes_ y _despues_, una sucesion en la existencia. Dios puede
+crear los dos; podemos concebir existentes los dos, sin negacion de la
+existencia de ninguno de ellos: hé aquí la coexistencia.
+
+[54.] Para profundizar mas esta cuestion, detengámonos un momento en
+comprender qué es la coexistencia. ¿Cuándo se dirá que dos seres
+coexisten, ó que existen á un mismo tiempo? Cuando no hay sucesion entre
+ellos; cuando los dos existen: cuando no hay la existencia del uno y la
+negacion del otro. Para concebir la coexistencia, no necesitamos mas que
+concebir simplemente la existencia de los seres; la idea de sucesion se
+forma, cuando con la idea de la existencia del uno, combinamos la idea
+de la negacion del otro. Coexistir pues los seres, es existir;
+sucederse, es ser los unos y no ser los otros: el ser se refiere solo á
+lo presente; lo pasado y lo futuro no es ser; solo es lo que es; nó lo
+que fué ó será. Aquellas palabras del sagrado texto: «Yo soy el que soy;
+el que es, me envió á vosotros;» envuelven una verdad profunda, una
+filosofía asombrosa, una ontología admirable.
+
+[55.] Donde no hay ser y no ser, no hay pues sucesion; no hay tiempo; no
+hay mas que presente; hay la eternidad. Concebid un ser inmutable en sí
+y en todos sus actos; concebid su inteligencia una, su voluntad una;
+siempre con el mismo objeto; siempre inalterable, siempre con la
+plenitud de ser; sin negacion de ninguna clase; para este ser, no hay
+antes ni despues; no hay sino ahora; sí le atribuis la sucesion de
+instantes, le aplicais la obra de vuestra imaginacion, pero sin
+fundamento alguno. Reflexionad bien lo que quiere decir _antes_ y
+_despues_, en lo que no se muda ni se puede mudar, en nada, por nada ni
+para nada; y veréis que la sucesion es en tal caso una palabra sin
+sentido. ¿Y por qué le atribuimos esta sucesion? Porque juzgamos del
+objeto por nuestras percepciones: y estas percepciones se suceden,
+tienen una alternativa de ser y no ser, aun cuando versan sobre un
+objeto inmutable.
+
+[56.] Haga cada cual la prueba en su interior: conciba dos seres
+existentes, sin añadir á este pensamiento nada accesorio, ni de negacion
+de ser, ni de tiempo, ni de otra cosa; perciba simplemente la existencia
+de los dos seres; y vea si le falta nada para tener idea de su
+coexistencia. Por el contrario; quiera percibir la sucesion, diferencia
+de instantes; es necesario que perciba la existencia del uno, y la
+negacion de la existencia del otro. Luego la idea de coexistencia es
+simple; nada envuelve sino existencia de los seres: luego la de sucesion
+es compuesta de la combinacion del ser con el no ser.
+
+[57.] No puedo menos de hacer notar aquí, la fecundidad de la idea del
+ser, la cual combinada con la de no ser, nos suministra la del tiempo.
+Hemos visto en el libro anterior, que las de unidad y número se formaban
+de una manera semejante; y en lo sucesivo tendremos ocasiones de
+observar, que brotan de las ideas de ser y de no ser, algunas otras, que
+aunque secundarias con respecto á las que las engendran, son sin embarga
+de las mas capitales que posee el espíritu humano. Llamo sobre este
+particular la atencion, deseoso de que el lector vaya acostumbrándose á
+referir todas las ideas á pocos puntos, en que todas se enlacen, nó con
+un vínculo facticio, producto de métodos arbitrarios, sino por la íntima
+naturaleza de las cosas. Lo que es la extension para las intuiciones
+sensibles, es la idea de ente para los conceptos, intuicion de la
+extension; idea del ente: estos son dos puntos fundamentales en toda la
+ciencia ideológica y ontológica: dos datos primitivos que posee el
+espíritu humano para resolver todos los problemas, así en el órden
+sensible como en el intelectual puro. Situándose en este punto de vista
+todo se esclarece, y se dispone en un órden sumamente lógico, porque es
+natural.
+
+[58.] Permítaseme una observacion sobre el método que voy siguiendo. He
+creido que no era conveniente desenvolver por separado mi opinion sobre
+estos vínculos generales, de todas las ideas; en cuyo caso, hubiera sido
+preciso tratar la filosofía por un órden sistemático, poniendo al
+principio lo que solo debe hallarse al fin, y queriendo establecer como
+doctrina preliminar lo que solo debe ser el resultado de un conjunto de
+doctrinas. Para conseguir mi objeto era indispensable ir analizando
+sucesivamente las ideas y los hechos, prescindiendo de todo sistema; no
+violentándolos para que se acomodasen á este, sino examinándolos para
+ver lo que de ellos resultaba. Este es sin duda el mejor método; así se
+alcanza el conocimiento de la verdad como un fruto del trabajo sobre los
+hechos; y no se alteran los objetos para forzarlos á plegarse á la
+opinion del autor. Cuando acabamos de experimentar la aplicacion que
+tienen, las ideas de ser y de no ser á uno de los puntos mas abstrusos
+de la metafísica, no habrá sido inoportuno el llamar un momento la
+atencion del lector para que eche de ver la trabazon de las doctrinas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+PRESENTE, PASADO Y FUTURO.
+
+
+[59.] Explicada la idea de coexistencia, vamos á definir las varias
+relaciones que nos ofrece el tiempo. Las principales son tres: presente,
+pasado y futuro: todas las demás son combinaciones de estas entre sí.
+
+[60.] El presente es el único tiempo absoluto; quiero decir, que no
+necesita de ninguna relacion para ser concebido. Lo presente se concibe
+sin relacion á lo pasado ni á lo futuro. Lo pasado ni lo futuro, no
+pueden concebirse sino con relacion á lo presente.
+
+[61.] _Pasado_: esta es una idea esencialmente relativa. Cuando se habla
+de _pasado_, se ha de tomar siempre un punto á que se refiera, y con
+respecto al cual se diga que pasó. Este punto es presente en la realidad
+ó en el órden ideal; esto es, que con el entendimiento nos colocamos en
+dicho punto, nos le hacemos presente por decirlo así, y con respecto á
+él hablamos de lo pasado.
+
+En prueba de que la idea de pasado es esencialmente relativa, se puede
+observar, que variando los puntos de referencia, lo pasado deja de
+considerarse como tal y se ofrece como presente ó futuro. Hablando
+actualmente de los acontecimientos del tiempo de Alejandro, se nos
+presentan como cosas pasadas, porque las referimos al momento presente;
+peco si hablamos por ejemplo del imperio de Sesostris, la época de
+Alejandro deja de ser pasada y se convierte en futura. Si tratásemos de
+sucesos contemporáneos á aquellos, dicha época dejaría de ser pasada y
+futura, y se convertiria en presente.
+
+Lo pasado pues se refiere siempre á un punto presente tomado en la
+cadena de los tiempos; y con respecto á este, se dice que una cosa fué ó
+pasó: sin esta relacion es imposible concebir la idea de pasado; es
+absurda.
+
+[62.] ¿Qué es la relacion de pasado? Ateniéndonos á la definicion que
+hemos dado del tiempo, diremos que cuando percibimos el ser de una cosa,
+y luego su no ser y el ser de otra, aquella es pasada con respecto á
+esta.
+
+[63.] ¿Qué sucederia pues si percibiésemos el ser de una cosa, y luego
+su no ser, sin relacion á otro ser? Esta es una hipótesis absurda:
+porque este otro ser lo hemos de hallar siempre, siquiera en nosotros
+que percibimos el ser y el no ser.
+
+Se replicará que podemos suponer la completa desaparicion de nosotros
+mismos, y que entonces queda en pié la dificultad. Aunque nosotros
+desapareciésemos, habria inteligencias capaces de percibir el ser y el
+no ser. Cuando no hubiese ninguna inteligencia finita, permaneceria la
+infinita.
+
+[64.] Aquí surge una nueva dificultad: porque se puede preguntar, si
+con relacion á la inteligencia infinita, la cosa seria pasada.
+Admitiendo que sí, parece que introducimos el tiempo en la duracion de
+Dios, con lo cual destruimos su eternidad que excluye toda sucesion. Si
+decimos que á los ojos de la inteligencia infinita la cosa no es pasada,
+no lo será realmente, porque las cosas son tales como Dios las conoce.
+Entonces resulta la idea de ser y no ser, y sin embargo no resulta la
+idea de pasado. Esta dificultad se funda en la confusion de los
+términos.
+
+Supongamos que Dios no hubiese criado mas que un ser solo, y que este
+hubiese dejado de existir: y examinemos los resultados de esta
+hipótesis. Dios conoce la existencia del objeto y la no existencia. Este
+acto intelectual, es simplicísimo: en él no ha habido ni podido haber
+sucesion alguna. Con respecto á Dios no hay propiamente pasado; y si
+esta idea se quiere aplicar al objeto, significa simplemente su no
+existencia con relacion á su existencia destruida ya. Presentadas las
+ideas bajo este punto de vista se comprende perfectamente como en Dios
+no hay pasado, pero sí conocimiento de las cosas pasadas.
+
+[65.] En esta hipótesis ¿cómo se mediria el tiempo de la criatura única?
+por sus mudanzas; ¿y si estas no existiesen? en esta suposicion
+imaginaria, no habria tiempo.
+
+Aunque á primera vista esta consecuencia parezca extraña, es necesaria
+absolutamente: ó se debe desechar la definicion que hemos dado del
+tiempo, ó es preciso admitir que no hay tiempo cuando no hay mudanza.
+
+[66.] Sea lo que fuere de estas cuestiones fundadas en hipótesis
+imaginarias, siempre resulta cierto que la idea de pasado es
+esencialmente relativa; y que en ninguna suposicion podemos concebir lo
+pasado despojándole de toda relacion. La palabra _fué_ recuerda el ser y
+el no ser: la sucesion constitutiva del tiempo. En esta relacion, el
+órden es de tal naturaleza que el no ser es percibido despues del ser;
+por esto se llama pasado.
+
+[67.] La idea de futuro es tambien relativa á lo presente. Sin esta
+relacion, el futuro es inconcebible. Futuro es lo que ha de venir, lo
+que ha de ser con respecto á un _ahora_ real ó hipotético; porque de lo
+futuro se verifica lo mismo que observamos de lo pasado (61), esto es,
+que se le hace cambiar mudando el punto de su referencia: lo futuro para
+nosotros será pasado para los que vengan despues: lo que era futuro para
+los pasados, es presente ó pasado para nosotros.
+
+El punto de referencia de lo futuro es siempre un presente: no puede
+referirse á lo pasado como á último término, porque este en sí, se
+refiere tambien á lo presente.
+
+[68.] Luego lo único que se encuentra absoluto en la idea del tiempo, es
+lo presente: este no necesita de ninguna relacion; y no solo no la
+necesita, pero ni la consiente; pues que no lo podemos referir á lo
+pasado ni á lo futuro, ya que estos dos tiempos presuponen la idea de
+presente, sin la cual no se pueden ni siquiera concebir.
+
+[69.] El tiempo es una cadena cuyas partes son divisibles hasta lo
+infinito: no hay tiempo que no podamos dividir en otros tiempos: el
+instante indivisible nos representa una cosa análoga al punto
+indivisible: un límite al cual nos aproximamos, sin poderle alcanzar
+nunca: un elemento inextenso generador de la extension. El punto
+geométrico para engendrar una línea, necesita moverse; y no concebimos
+posible el movimiento, sin presuponer espacio en el cual el punto se
+mueva; es decir, que tratamos de engendrar la extension, y comenzamos
+por presuponerla. Una cosa semejante nos sucede con el tiempo.
+Imaginamos un instante indivisible, de cuya fluxion resulta esa
+continuidad de duracion que llamamos tiempo; pero esta fluxion es
+imposible, si no suponemos un tiempo en que fluya. Queremos pues asistir
+á la generacion del tiempo, y le suponemos ya existente, prolongando
+hasta lo infinito, como en una línea inmensa en la cual se realice la
+fluxion del instante. ¿Qué debemos inferir de estas contradicciones
+aparentes? nada menos que una robusta confirmacion de la doctrina
+establecida.
+
+El tiempo no es nada distinto de las cosas: la duracion en abstracto,
+distinta de la cosa que dura, es un ente de razon, una obra que nuestro
+entendimiento elabora aprovechando los elementos que le suministra la
+realidad. Todo ser es presente; lo que no es presente no es ser; el
+instante actual, el _nunc_, es la realidad misma de la cosa; no basta
+para constituir el tiempo, pero es indispensable para el tiempo; puede
+haber presente sin pasado ni futuro; no puede haber pasado ni futuro si
+no hay presente. Cuando á mas de ser hay no ser, y se percibe esta
+relacion, el tiempo comienza; concebir pasado y futuro sin la
+alternativa de ser y no ser, como una especie de línea que se prolonga
+hasta lo infinito en dos direcciones opuestas, es tomar por idea
+filosófica un vano juego de la fantasía, es aplicar al tiempo la ilusion
+de los espacios imaginarios.
+
+[70.] Luego si no hay mas que ser, solo hay duracion absoluta, presente;
+entonces no hay pasado ni futuro, y por consiguiente no hay tiempo. Este
+es por esencia una cantidad sucesiva, _fluyente_; no se la puede
+sorprender en su actualidad; porque esta es siempre divisible, y toda
+division en el tiempo constituye pasado y futuro: lo cual es una
+demostracion de que el tiempo es una pura relacion, y de que en cuanto
+está en las cosas, solo expresa ser y no ser.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+APLICACION DE LA DOCTRINA ANTERIOR Á VARIAS CUESTIONES IMPORTANTES.
+
+
+[71.] Se comprenderá mejor esta teoría, haciendo aplicacion á la
+resolucion de varias cuestiones.
+
+1.º Antes de la creacion del mundo, ¿cuánto tiempo habia trascurrido?
+ninguno. No habiendo sucesion, no habia mas que presente: la eternidad
+de Dios. Lo demás que imaginamos, es una pura ilusion, combatida por la
+buena filosofía.
+
+2.º ¿Era posible que al comenzar la existencia de este mundo, hubiese
+existido otro? Sin duda: para esto bastaba que Dios le hubiese criado,
+sin criar el actual; bastaba el ser del uno; con el no ser del otro. Y
+como el no ser lo hay, con solo no poner la creacion, resulta que si
+Dios hubiese criado el uno sin criar el otro, y dejado de conservar el
+primero criando el segundo, habria sucesion, habria anterioridad de
+tiempo.
+
+3.º Hay aquí otra cuestion curiosa, algo extraña, y que á primera vista
+ofrece bastante dificultad. ¿Era posible la existencia de un mundo
+_anterior_ á este, en _algun tiempo_? ó en otros términos: en el momento
+de principiar el actual, ¿podría haber _cesado_ de existir otro mundo
+_algun tiempo antes_?--Si bien se observa, esta cuestion implica una
+contradiccion: supone un intervalo de tiempo, es decir de sucesion, sin
+nada que se pueda suceder. Si habia dejado de existir un mundo, y no
+existia el nuevo, no habia nada sino Dios: luego no habia sucesion; no
+habia mas que eternidad. Preguntar pues cuánto tiempo distaron las dos
+existencias, es suponer que hay tiempo, cuando no le hay; la respuesta
+debe ser, que la cuestion es absurda.
+
+Pero se nos dirá: ¿distaron ó no distaron?--No hay distancia de tiempo,
+cuando no hay tiempo; esta distancia es una pura ilusion, con que
+imaginamos tiempo, mientras por el estado de la cuestion suponemos que
+no hay tiempo.
+
+Entonces se nos objetará: los dos mundos sucesivos serán inmediatos por
+necesidad; es decir que el primer instante de la existencia del uno,
+será inmediato al último instante de la existencia del otro. Lo niego:
+la inmediacion de instantes supone la sucesion de seres enlazados entre
+sí con cierto órden, como los fenómenos del mundo actual: los dos mundos
+en cuestion, no tendrian entre sí relacion alguna; no habria pues entre
+ellos, ni distancia ni inmediacion.
+
+Se replicará que no hay medio entre el ser y el no ser; que siendo la
+distancia la negacion de la inmediacion, y esta la negacion de la
+distancia, negando la una ponemos la otra y viceversa: ó estarán pues
+distantes ó inmediatos.--Esta réplica supone tambien una cosa que
+negamos; habla de la distancia y de la inmediacion, es decir del
+tiempo, como si este fuera una cosa positiva, distinta de los mismos
+seres. El principio de que cualquiera cosa es ó no es, «quodlibet est
+vel non est», es aplicable cuando hay una cosa, pero cuando no hay nada,
+no hay disyuntiva. El tiempo de los dos mundos no es nada distinto de
+ellos; es la sucesion de sus respectivos fenómenos; la sucesion de los
+dos entre sí, tampoco es nada distinto de ellos; es el ser del uno y la
+negacion del otro; y despues, el ser de este y la negacion de aquel.
+Dios veria esto; y lo podria ver una criatura inteligente que
+sobreviviese al anonadamiento del primer mundo. A los ojos de Dios, que
+veria la realidad, la sucesion seria simplemente la existencia y la no
+existencia respectiva de los dos objetos; en cuanto á la criatura
+inteligente, diria que los dos mundos son inmediatos, si á la percepcion
+del último instante del mundo anonadado, hubiese seguido sin otra
+percepcion intermedia, la del nuevo mundo existente; y diria que hay
+distancia, si entre el anonadamiento, y la percepcion de la nueva
+creacion, hubiese experimentado varias percepciones. La medida de este
+tiempo, se hubiera tomado del único ser que sentia en sí las mudanzas de
+percepciones, y hubiera sido mas ó menos largo, segun que estas habrian
+sido en mayor ó menor número.
+
+[72.] La idea del tiempo es esencialmente relativa; como que es la
+percepcion ordenada del ser y del no ser. La simple percepcion de uno de
+los dos extremos no basta para engendrar en nuestro espíritu la idea
+del tiempo, esta encierra pues por necesidad la comparacion. Lo mismo se
+verifica en la del espacio, que en casi todo, tiene con la del tiempo
+notable semejanza. No concebimos espacio, ni extension de ninguna clase,
+sin yuxtaposicion; es decir, sin relacion de varios objetos. La
+multiplicidad pues, entra necesariamente en las ideas de espacio y
+tiempo: de donde se infiere que concibiendo un ser absolutamente simple,
+que no contenga multiplicidad, ni en su esencia ni en sus actos, en que
+todo esté identificado con su esencia, no caben las ideas de espacio y
+tiempo; y asi son meras ficciones de la imaginacion, cuando les
+atribuimos algo de real mas allá del mundo corpóreo, y anteriormente á
+la existencia de lo criado.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+EL ANÁLISIS DE LA IDEA DEL TIEMPO, CONFIRMA LA SEMEJANZA DE ESTA CON LA
+DEL ESPACIO.
+
+
+[73.] Explicada ya la idea del tiempo, y hecha aplicacion de la misma á
+las cuestiones mas difíciles, podremos aclarar esta doctrina, haciendo
+notar lo que ya habíamos indicado (cap. III), sobre la semejanza que hay
+entre el tiempo y el espacio. Análogas son las dificultades; análoga la
+definicion de ambas ideas; análogos los resultados; análogas las
+ilusiones que nos impiden el conocimiento de la verdad. Lo que antes se
+anunciaba con respecto á las dos ideas, considerada la del tiempo por lo
+que á primera vista presentaba, ahora podemos consignarlo como un seguro
+resultado de las investigaciones analíticas. Llamo muy particularmente
+la atencion sobre el siguiente paralelo, porque esclarece sumamente las
+ideas.
+
+[74.] El espacio en sí no es nada distinto de los cuerpos: es la misma
+extension de los cuerpos; el tiempo en sí, no es nada distinto de las
+cosas: es la misma sucesion de las cosas.
+
+[75.] La idea de espacio es la idea de la extension, en toda su
+generalidad; la idea del tiempo es la idea de la sucesion, en toda su
+generalidad.
+
+[76.] Cuando no hay cuerpos, no hay espacio; cuando no hay cosas que se
+suceden, no hay tiempo.
+
+[77.] Un espacio infinito anterior á los cuerpos, ó fuera de los
+cuerpos, es una ilusion de la fantasía; un tiempo infinito, un tiempo
+anterior á las cosas, ó fuera de las cosas, es tambien una ilusion de la
+fantasía.
+
+[78.] El espacio es continuo; el tiempo tambien lo es.
+
+[79.] Una parte del espacio excluye la otra; una parte del tiempo
+excluye tambien la otra.
+
+[80.] Un espacio puro en que se hayan de situar los cuerpos, es un
+juego de la imaginacion; una sucesion, un tiempo, en que se hayan de
+suceder las cosas, es tambien un juego de la imaginacion.
+
+[81.] Lo puramente simple no necesita para nada el espacio; puede
+existir sin él; lo inmutable no necesita para nada el tiempo, puede
+existir sin él.
+
+[82.] Lo simple é infinito, está presente á todos los puntos del
+espacio, sin perder su simplicidad; lo inmutable é infinito, está
+presente á todos los instantes del tiempo, sin alterar su eternidad.
+
+[83.] Dos cosas distan en el espacio, porque hay cuerpos interpuestos;
+esta distancia no es mas que la extension de los mismos cuerpos; dos
+seres distan en el tiempo, porque hay otros seres interpuestos: esta
+distancia es la misma existencia de los seres que se interponen.
+
+[84.] La extension no necesita otra extension donde colocarse, pues de
+lo contrario resultaria un _processus in infinitum_; la sucesion de las
+cosas tampoco necesita otra sucesion, donde suceder.
+
+[85.] Así como nos formamos idea de la sucesion continua en el espacio,
+distinguiendo varias partes de la extension y percibiendo que la una
+excluye á la otra; así nos formamos idea de la sucesion continua del
+tiempo, distinguiendo los varios hechos, y percibiendo que el uno
+excluye al otro.
+
+[86.] Para formarnos ideas determinadas de las partes del espacio,
+necesitamos tomar una medida y referirnos á ella; para formarnos idea de
+las partes del tiempo, necesitamos tambien tomar una medida. La del
+espacio es la extension de algun cuerpo que conocemos; la del tiempo es
+de algun conjunto de mudanzas que conocemos. Para medir el espacio,
+buscamos cosas fijas en cuanto cabe; á falta de mejor, recorrieron los
+hombres á partes de su cuerpo, palmos, piés, codos, pasos, que les
+diesen aproximacion, ya que nó exactitud, y habiendo adelantado las
+ciencias exactas, se ha tomado el metro, que es un 1/40.000.000. del
+meridiano de la tierra; para el tiempo se ha recorrido tambien al
+movimiento de los cuerpos celestes, al movimiento diurno, al año lunar,
+al solar, al sideral.
+
+[87.] La idea del número es necesaria para determinar el espacio y
+comparar sus partes diferentes; la misma idea es necesaria del mismo
+modo al tiempo. La cantidad discreta es la luz de la continua.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+RELACIONES DE LA IDEA DEL TIEMPO CON LA EXPERIENCIA.
+
+
+[88.] Si el tiempo no es nada distinto de las cosas ¿cómo es que
+nosotros le concebimos en abstracto, independientemente de las mismas
+cosas? ¿cómo es que se nos ofrece cual un ser absoluto, en el que todo
+se mueve, todo se transforma, sin que él sufra transformacion ni
+movimiento? Si es un hecho subjetivo, ¿por qué le aplicamos á las cosas?
+Si es objetivo, ¿por qué se mezcla en todas nuestras percepciones?
+porque entraña necesidad suficiente para ser objeto de la ciencia.
+
+La idea del tiempo, sea lo que fuere, parece anterior á la percepcion de
+todas las transformaciones; inclusa la conciencia de todos los actos
+internos. Nada de esto podemos conocer, si el tiempo no nos sirve como
+de un recipiente en el cual coloquemos las mudanzas propias y las
+ajenas.
+
+[89.] La idea del tiempo no nace de la observacion; porque en tal caso
+seria la expresion de un hecho contingente, que no podria dar orígen á
+la ciencia. Medimos el tiempo con la misma exactitud que el espacio; y
+su idea es una de las mas fundamentales en las ciencias exactas, en
+cuanto tienen alguna aplicacion á los objetos de la naturaleza.
+
+[90.] De esto parece inferirse que la idea del tiempo es innata en
+nuestro espíritu; y que es anterior á todas las ideas y aun á las
+sensaciones; pues que ni estas ni aquellas pueden eximirse de estar
+contenidas en la duracion sucesiva.
+
+[91.] La necesidad entrañada por la idea del tiempo, parece indicar que
+el tiempo es independiente de las cosas transitorias; en cuyo caso, nos
+vemos precisados, ó á convertirle en un hecho puramente subjetivo, ó á
+otorgarle una realidad objetiva, independiente de todo lo mudable. Con
+lo primero le destruimos; con lo segundo, le damos el carácter de un
+atributo de la divinidad. Negar el tiempo, es negar la luz del sol;
+elevarle al rango de atributo de la divinidad, es admitir mudanza en el
+ser inmutable. La pura subjetividad nos conduce á la negacion; la
+objetividad á la divinizacion: ¿no habrá un camino medio?
+
+[92.] Convengo sin dificultad en que la idea del tiempo no es de pura
+experiencia. Esta, por si sola no es capaz de proporcionarnos un
+elemento tan sólido y fijo, sobre el cual descansamos con entera
+seguridad, en todas las observaciones científicas. Mucho menos puede
+sostenerse que la idea del tiempo nazca de la experiencia puramente
+sensible, ni que en si misma sea una sensacion.
+
+[93.] La idea del tiempo no es una sensacion: aquella es relativa; esta
+es una afeccion de nuestro ser; todo lo que sea referir ó comparar, no
+entra para nada en ella. Cuando experimentamos la sensacion, si no
+tuviésemos una facultad distinta de la de sentir, nos quedaríamos
+limitados á la sensacion pura, sin considerar ni antes ni despues, ni
+relacion de ninguna clase. La sensacion, estando limitada á determinadas
+especies de objetos, no puede extenderse á todos, como lo hace la idea
+del tiempo. Con este medimos no solo el mundo externo, sino el interno;
+no solo las afecciones corporales, sino las mas recónditas y mas
+abstractas acciones de nuestro espíritu. Siendo el tiempo, en sí, la
+sucesion misma; y en nuestro entendimiento, la percepcion de esta
+sucesion, no ofrece al espíritu ningun objeto sensible; aun cuando el
+tiempo se refiera á ellos, y sea como el lazo de ellos, no es ellos
+mismos, ni la intuicion de ninguno de ellos por sí solo. En el tiempo
+que mide la sucesion de un sonido y de una vision, claro es que la idea
+del tiempo no puede ser ni la vision, ni el sonido, sino la percepcion
+de su sucesion, de su enlace. Si fuera la vision sola, ó la audicion
+sola, bastaria una de ellas para percibir el tiempo, lo que es absurdo,
+pues no hay tiempo sin sucesion, y de consiguiente no habrá tiempo
+medidor de las dos sensaciones, si no las hay. Esta idea de tiempo es
+independiente de cualquiera de las dos; es algo superior á las mismas;
+es una especie de forma universal, independiente de esta ó aquella
+materia; por manera que, si despues del sonido, en lugar de la vision,
+se nos ofrece inopinadamente otro sonido, la medida de la sucesion será
+idéntica, y esta medida no es mas que la idea del tiempo. Las
+sensaciones, como simples hechos contingentes, no fundan verdades
+necesarias y universales, no sirven de cimiento á una ciencia: pero la
+idea del tiempo es una de las mas capitales de todas las ciencias
+físicas, y que se somete á riguroso cálculo, como la extension; luego no
+es una sensacion, ni puede nacer de ella.
+
+[94.] Los conocimientos puramente experimentales, se limitan á la esfera
+de la experiencia; la idea del tiempo, se extiende al órden real y al
+posible: no solo enseña lo que _hay_, sino lo que _puede_ y _debe_
+haber; todo en relaciones de necesidad absoluta, capaces de ser
+sometidas á riguroso cálculo; luego encierra algo mas que los elementos
+suministrados por la experiencia, tanto sensible como insensible. Sin
+esto, no es posible explicar la necesidad que entraña, ni salir de una
+coleccion de hechos contingentes, llegando á la posesion de un elemento
+científico.
+
+[95.] Observemos de paso que aquí encontramos otra prueba de cuán
+insubsistente y errado es el sistema de Condillac. Hasta ahora, no hemos
+podido explicar con dicho sistema ninguna de las ideas fundamentales; y
+lo mismo se manifiesta en la del tiempo, que por su naturaleza parecia
+deber estar en relaciones mas íntimas en el órden sensible.
+
+[96.] Si la idea del tiempo no es meramente experimental, ¿de qué
+especie son su prioridad y necesidad?
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+OPINION DE KANT.
+
+
+[97.] Kant pretendiendo explicar el tiempo se sirve de la misma teoría
+que ha empleado para el espacio. El tiempo, segun él, no es nada en sí,
+ni es tampoco inherente á las cosas: es una condicion subjetiva de la
+intuicion, una forma interior, por medio de la cual los fenómenos se nos
+ofrecen como sucesivos, así como en la forma del espacio se nos
+presentan como continuados. Hablando ingenuamente, me parece que decir
+esto, es no decir nada; es consignar un hecho muy sabido, mas no
+explicarle. Que lo que percibimos lo percibimos en sucesion; que en
+sucesion percibimos hasta nuestras mismas percepciones ¿quién lo ignora?
+pero ¿qué es la sucesion? esto es lo que se debia explicar.
+
+[98.] Dice Kant que el tiempo está solo en nosotros; mas yo le
+preguntaré, si la sucesion está solo en nosotros. Kant pretende que nada
+sabemos del mundo externo, sino que tenemos tales ó cuales apariencias,
+fenómenos; pero no niega que fuera de la apariencia pueda haber una
+realidad. Pues bien, si esta realidad es posible, en ella puede haber
+mudanzas; y no se conciben mudanzas sin sucesion, ni sucesion sin
+tiempo.
+
+[99.] Segun Kant, las ideas de espacio y tiempo son _á priori_, no
+pueden ser empíricas, ó experimentales; pues entonces no fundarian
+ciencia; solo podríamos afirmar lo que hubiésemos experimentado, y esto
+únicamente con respecto á los casos en que hubiésemos tenido
+experiencia. Esto es verdad, y lo tengo demostrado en el capítulo
+anterior; pero concediendo esta prioridad, nada se sigue en pro del
+sistema de Kant. Las ideas de espacio y tiempo, aunque _á priori_,
+podrian tener muy bien su correspondencia en la realidad; como se
+verifica ateniéndonos á la teoría con que las he explicado.
+
+[100.] Es cierto que el tiempo no es una cosa que subsista por sí misma;
+mas no que no pertenezca á las cosas como una determinacion objetiva, y
+que no quede nada de él, en prescindiendo de todas las impresiones
+subjetivas de la intuicion. Hemos demostrado que el tiempo no subsiste
+por sí mismo, y que es absurda una duracion sin cosa que dure; pero de
+esto no se sigue que el órden representado por la idea de tiempo, no sea
+una cosa real en los objetos. En prescindiendo de nuestra intuicion,
+queda todavía algo que es lo que verifica las proposiciones en que
+expresamos las propiedades del tiempo.
+
+[101.] El filósofo aleman pretende convertir el tiempo en una cosa
+puramente subjetiva, y se funda en la razon siguiente. «Si el tiempo
+fuese una determinacion inherente á las cosas mismas, ó un órden, no
+podria preceder los objetos como condicion de los mismos; ni por
+consiguiente ser reconocido ni percibido _á priori_ por juicios
+sintéticos. Este último hecho, se explica fácilmente, si el tiempo no
+es mas que la condicion subjetiva, bajo la cual las intuiciones son
+posibles en nosotros; porque entonces esta forma de intuicion interior,
+puede ser representada antes que los objetos, y por consiguiente _á
+priori_.......
+
+«Si hacemos abstraccion de nuestra manera de percibirnos á nosotros
+mismos interiormente, y de abrazar por esta intuicion todas las
+intuiciones exteriores en la facultad de la representacion, y por
+consiguiente tomamos los objetos como pueden ser en sí mismos, el tiempo
+entonces no es nada.....................................»
+
+«Yo puedo decir que mis representaciones son sucesivas; pero esto solo
+significa que tenemos conciencia de ellas en una sucesion, es decir en
+la forma del sentido interno. El tiempo no será por esto nada en sí
+mismo, ni una determinacion inherente á las cosas»(Estética
+trascendental).
+
+[102.] Es fácil observar que el filósofo aleman lucha entre las dos
+dificultades siguientes:
+
+1.ª ¿Cómo se puede explicar la necesidad entrañada en la idea del
+tiempo, si se la hace dimanar de la experiencia?
+
+2.ª Si no dimana de la experiencia, ¿cómo puede hallarse realmente en
+las cosas; ó á lo menos cómo podemos nosotros saber que se halle en las
+mismas?
+
+De esto infiere el autor de la Estética, que no es posible salvar la
+necesidad entrañada en la idea del tiempo, si no se le convierte en un
+hecho puramente subjetivo, en una forma de nuestra intuicion; si no se
+le hace del todo independiente de la realidad de las cosas.
+
+Me parece que ateniéndonos á los principios establecidos mas arriba se
+puede dar al tiempo un valor objetivo, independientemente de nuestra
+intuicion; y explicar sus relaciones con la experiencia, salvando
+cumplidamente la necesidad contenida en la idea del mismo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA POSIBILIDAD OBJETIVA, Y DE LA NECESIDAD DE
+LA IDEA DEL TIEMPO.
+
+
+[103.] Las cosas en sí mismas, prescindiendo de nuestra intuicion, son
+susceptibles de mudanzas: cuando hay mudanza, hay sucesion: cuando hay
+sucesion hay un cierto órden entre las cosas que se suceden; órden que,
+aunque no subsista por sí mismo separadamente de las cosas, está
+realmente en las cosas mismas.
+
+Kant podria objetar que las mudanzas quizás no estarian en las cosas
+sino en los mismos fenómenos; esto es, en el modo con que se presentan á
+nuestra intuicion; pero al menos no podrá negar que sea lo que fuere de
+la realidad de estas mudanzas, son cuando menos posibles,
+independientemente de los fenómenos; luego asegura sin razon que el
+tiempo en las cosas no es nada, y que solo es la forma de nuestro
+sentido interno. Si admite la posibilidad de las mudanzas reales, debe
+admitir la posibilidad de un tiempo real; y si negase la posibilidad de
+que las cosas en sí mismas se mudasen realmente, le preguntaríamos cómo
+ha llegado á conocer esta imposibilidad, él, que limita todos nuestros
+conocimientos al órden puramente fenomenal. No es dable conocer que una
+cosa es imposible en un órden, cuando nada se sabe de aquel órden: si
+Kant sostiene que nada sabemos de las cosas en sí mismas no puede
+defender que conozcamos la imposibilidad de que se muden realmente.
+
+[104.] Queda pues demostrado que el tiempo, ó un órden real en las
+cosas, es cuando menos posible; luego no podemos decir que el tiempo es
+una condicion puramente subjetiva, á la cual nada corresponda ni pueda
+corresponder en la realidad.
+
+[105.] Teniendo ya la posibilidad de un valor objetivo para la idea del
+tiempo, no solo en cuanto se refiere al órden puramente fenomenal, sino
+tambien al trascendental, ó bien al de las cosas consideradas en sí
+mismas, prescindiendo de nuestra intuicion; vamos á ver cómo se puede
+manifestar la objetividad de la idea del tiempo y sus relaciones con la
+experiencia, salvando la necesidad intrínseca que le hace uno de los
+principales elementos de las ciencias exactas.
+
+[106.] El tiempo considerado en las cosas, es el órden entre el ser y no
+ser de las mismas. La percepcion de este órden en su mayor generalidad,
+prescindiendo de los objetos que en él se contienen, es la idea del
+tiempo. Como es evidente que nuestro entendimiento puede considerar un
+órden de cosas puramente posible, resulta que el tiempo se extiende no
+solo á la realidad, sino tambien á la posibilidad. Esta es la razon
+porque concebimos tiempo antes y despues del mundo actual; á semejanza
+del espacio que imaginamos mas allá de los límites del universo.
+Elevada la idea de ser á una region puramente posible, en que se
+prescinde de todo fenómeno individual, claro es que ha de estar libre de
+la instabilidad á que se hallan sometidos los objetos de nuestra
+experiencia: de esta suerte puede ser un elemento científico
+absolutamente necesario, porque expresa una relacion que no está
+afectada por nada contingente. Con las observaciones que preceden se
+deshacen todas las dificultades.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+COROLARIOS IMPORTANTES.
+
+
+[107.] La idea del tiempo, ¿dimana de la experiencia? Esta cuestion se
+halla resuelta con lo dicho sobre la idea del ente. No es un tipo
+preexistente á toda sensacion y á todo acto intelectual; es una
+percepcion de ser y no ser que acompaña á todos nuestros actos, pero que
+no se nos presenta separada hasta que la reflexion elimina de ella, todo
+lo que no le pertenece. Esta percepcion es el ejercicio de una actividad
+innata, la cual, aunque sometida á las condiciones de la experiencia en
+cuanto al principio y continuacion de sus actos, no lo está con
+respecto á sus leyes, pues estas le son características y corresponden
+al órden intelectual puro. La actividad se desenvuelve en presencia de
+las causas ú ocasiones excitantes, y cesa en su ejercicio cuando faltan
+las condiciones de dicha excitacion; pero mientras la actividad obra,
+ejerce sus funciones con arreglo á leyes fijas, independientes de los
+objetos excitantes.
+
+[108.] Échase pues de ver que la idea del tiempo no dimana propiamente
+de la experiencia, sino en cuanto con esta se excita al espíritu para
+que desenvuelva su actividad; pero no es del todo independiente de la
+experiencia, pues que sin esta no se conocerian mudanzas, y por
+consiguiente el entendimiento no percibiria en ellas el órden de ser y
+no ser, en que consiste la esencia del tiempo.
+
+[109.] De lo dicho se infiere que la idea del tiempo no es una forma de
+la sensibilidad, sino del órden intelectual puro; y que si bien
+desciende al campo de la experiencia sensible, lo hace á la manera que
+los demás conceptos generales.
+
+[110.] La idea del tiempo es una de las percepciones mas universales é
+indeterminadas que hay en nuestro espíritu; porque no es otra cosa que
+la combinacion de las dos ideas mas universales y mas indeterminadas:
+ser y no ser. En esto se halla la razon de que la idea de tiempo sea
+comun á todos los hombres, y se nos ofrezca cual una forma de todos
+nuestros conceptos, y de todos los objetos conocidos. Las ideas de ser
+y no ser, entrando en todas nuestras percepciones como elementos
+primordiales, engendran la idea de tiempo; y por esta razon la
+encontramos en lo mas íntimo de nuestra alma, como una condicion á que
+no podemos sustraernos, y de la cual no alcanzamos á eximir al mismo Ser
+infinito, sino por un esfuerzo de reflexion.
+
+[111.] El tránsito del órden intelectual puro al campo de la
+experiencia, se verifica en la idea del tiempo, de la misma manera que
+en los demás conceptos intelectuales. Nada tengo pues que añadir á lo
+que llevo explicado en el lugar correspondiente (Lib. IV, cap, XIV y
+XV).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+EL TIEMPO IDEAL PURO Y EL EMPÍRICO.
+
+
+[112.] El tiempo no es concebido simplemente como un órden general de
+mudanzas, ó como una relacion de ser y de no ser; sino como una cosa
+fija que se puede medir con toda exactitud. Así, antes del mundo actual,
+concebimos no solo un órden ó un tiempo en toda su abstraccion, sino
+tambien un tiempo compuesto de años, de siglos, ú otras medidas. Pero
+esto, si bien se reflexiona, no es mas que una idea en que concebimos
+bajo un aspecto general, los fenómenos de la experiencia, sacándolos de
+la actualidad, y contemplándolos en la esfera de la posibilidad. No
+existian ni los años ni los siglos, cuando no habia nada por lo cual se
+pudiesen medir. Si prescindiendo de la medida y del objeto medido, y
+hasta negando su existencia, imaginamos una especie de fondo vago, una
+línea de duracion que se prolonga hasta lo infinito, nos hallamos con un
+puro juego de la fantasía; juego que examinado por una razon severa, es
+un conjunto de ideas contradictorias.
+
+[113.] La idea del tiempo considerada en toda su pureza y abstraccion,
+prescinde de medidas, es una simple relacion entre el ser y no ser. La
+medida solo tiene lugar cuando la idea pura del tiempo se combina con
+los fenómenos de la experiencia.
+
+Es evidente que siendo nosotros seres mudables, y hallándonos en medio
+de otros que lo son igualmente, tendríamos la mayor confusion en
+nuestras ideas, si en ese flujo y reflujo de existencias que aparecen
+tanto en lo exterior como en lo interior, no se nos hubiese comunicado
+una suma facilidad para referirlas á medidas fijas, que nos sirviesen
+como de hilo conductor en ese laberinto de variaciones incesantes.
+
+[114.] Para esta medida echamos mano de dos cosas: 1.ª un fenómeno
+sensible; 2.ª la idea del número. Por manera que la idea del tiempo
+comun, vulgar, que sirve para la generalidad de los usos de la vida,
+está compuesta de los tres elementos siguientes: 1.º idea pura del
+tiempo, ó sea relacion del ser y del no ser. 2.º un fenómeno sensible,
+al cual aplicamos esta idea pura. 3.º la numeracion de las mudanzas de
+dicho fenómeno. Hágase la prueba, aplíquese esta observacion á todas las
+medidas del tiempo, y se echará de ver, que los tres elementos bastan,
+pero que los tres son indispensables.
+
+[115.] De aquí resulta la necesidad del tiempo aun considerado
+empíricamente; pues que envuelve una idea metafísica y otra matemática,
+aplicadas ambas á un hecho. Idea metafísica, la relacion del ser y del
+no ser; idea matemática el número; hecho, el fenómeno sensible, como por
+ejemplo el movimiento solar, el sideral etc, etc. La metafísica y la
+aritmética se encargan de la certeza absoluta; el hecho observado
+responde de la certeza experimental; y como por otra parte, este
+fenómeno se supone cierto, pues que en caso necesario se prescindiria de
+la realidad y se atenderia únicamente á la posibilidad, resulta que el
+tiempo aun empíricamente considerado, puede ser objeto de las ciencias
+exactas.
+
+[116.] Con esta teoría no hay necesidad de convertir el tiempo en una
+condicion puramente subjetiva, ni de otorgarle una naturaleza
+independiente de las cosas: el órden intelectual puro se concilia con el
+de la experiencia; y el hombre se halla en comunicacion con el mundo
+real, sin ponerse en contradiccion con sus ideas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+RELACIONES ENTRE LA IDEA DEL TIEMPO Y EL PRINCIPIO DE CONTRADICCION.
+
+
+[117.] Expliquemos el verdadero sentido del principio de contradiccion.
+Es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo. A primera
+vista parece que el enlace de las ideas contenidas en este principio es
+de tal naturaleza, que no puede haber ninguna dificultad en su
+explicacion; por manera que con solo suscitar cuestiones sobre su
+verdadero sentido, nos ponemos en contradiccion con una de las verdades
+fundamentales en que se apoya todo el edificio de nuestros
+conocimientos. Porque, si hay alguna duda sobre el verdadero sentido del
+principio, es señal que se le puede entender de varios modos; y entonces
+hay tambien la duda de si la generalidad de los hombres le entiende como
+se debe, y por tanto si para ellos sirve de fundamento sólido en el
+edificio de los conocimientos.
+
+Este reparo, á primera vista muy grave, deja de serlo si se reflexiona
+que los axiomas mas evidentes pueden ser considerados de dos maneras:
+empírica, ó científicamente; ó en otros términos, en cuanto sirven á la
+aplicacion, ó en cuanto son objeto de un exámen analítico. Bajo el
+primer aspecto, son de igual certeza y claridad para todos los hombres;
+bajo el segundo, pueden estar sujetos á dificultades. Las cosas iguales
+á una tercera son iguales entre sí; este principio empíricamente
+considerado, es absolutamente cierto y evidente para todos los hombres:
+desde el mas sabio hasta el mas rudo, todos comparan á una tercera las
+cantidades de cuya igualdad ó desigualdad se quieren asegurar; lo cual
+no es otra cosa que una aplicacion del principio expresado. Si se les
+pregunta la razon de este procedimiento, aunque no enuncien el axioma en
+términos precisos, se refieren á él de diferentes maneras. «Estas dos
+mesas son iguales porque las hemos medido, y las dos tienen cuatro piés
+de largo.» Probablemente la generalidad de los hombres que no estan
+acostumbrados á reflexionar sobre sus conocimientos, y por tanto no
+separan fácilmente lo general de lo particular, no acertarian á expresar
+el principio en términos universales y precisos, diciendo: «estas dos
+mesas son iguales porque tienen una comun medida; y las cosas iguales á
+una tercera son iguales entre sí;» mas no dejarian por esto de conocer
+el principio con toda certeza y claridad, y de aplicarle sin peligro de
+equivocacion, á todos los casos reales ó posibles. A esto llamo yo
+conocimiento empírico de los principios; conocimiento que tiene toda la
+perfeccion en el órden directo, faltándole únicamente la del órden
+reflejo (V. Lib. I, cap. III).
+
+Con esta claridad, suficiente para todos los usos, no solo comunes sino
+tambien científicos, es muy conciliable la dificultad en el análisis
+del principio; así en el ejemplo citado se puede analizar el sentido de
+la palabra _igual_, lo que conduce al análisis del sentido de otra
+palabra _cantidad_, y en estas cosas puede ejercitarse la reflexion
+descubriendo verdaderas dificultades, que aun cuando no perturben al
+género humano en la posesion de la verdad, no dejan por esto de ser
+dificultades. La geometría es indudablemente una ciencia, que nada deja
+que desear en su evidencia y certeza; pero ¿quién negará que llamada al
+tribunal de la metafísica la idea de extension, ofrezca gravísimas
+dificultades? La aritmética universal es indudablemente una ciencia; y
+no obstante el análisis de las ideas de cantidad y de número,
+indispensables para ella, levanta cuestiones sumamente abstrusas en el
+campo de la metafísica y de la ideología. En general se puede asegurar,
+que no hay ningun ramo de nuestros conocimientos, que se pueda eximir de
+dificultades, si se le considera en su raíz; pero estas, que surgen en
+el terreno de la reflexion, no dañan en ningun modo á la certeza del
+conocimiento directo.
+
+Infiérese de lo dicho que no hay ningun inconveniente en que el análisis
+del principio de contradiccion ofrezca dificultades; y que por esto no
+es de temer que vacile el edificio de nuestros conocimientos. Además de
+que poco importaria el no atender á estos reparos si ellos existiesen en
+la realidad; una dificultad no desaparece con taparse los ojos para no
+verla. Examinemos pues sin vanos temores el verdadero sentido del
+principio de contradiccion.
+
+[118.] Parece que el principio no existe, ó no tiene sentido, si no se
+presupone la idea del tiempo; y por otra parte, tampoco se concibe el
+tiempo, si no se presupone el principio de contradiccion. ¿Tendremos por
+ventura un círculo vicioso, y esto nada menos que en el principio
+fundamental de todo conocimiento? Hé aquí la dificultad: presentémosla
+mas clara todavía, desenvolviendo estas indicaciones.
+
+El principio de contradiccion presupone la idea de tiempo; pues que la
+contradiccion no se verifica si el ser y el no ser no se refieren á un
+mismo tiempo. Es evidente que esta última condicion es de todo punto
+indispensable; porque en quitando la simultaneidad no hay ningun
+inconveniente en que una cosa sea y no sea. No solo no hay en esto
+ningun inconveniente, sino que lo estamos experimentando sin cesar en
+todo cuanto nos rodea. Vemos continuamente el ser y el no ser en cosas
+que pasan de la existencia á la no existencia y de la no existencia á la
+existencia.
+
+Aun cuando en el principio de contradiccion no se expresase la
+simultaneidad, se daria siempre por sobrentendida; por manera que nada
+adelantaríamos en esta parte con adoptar la fórmula de Kant (V. Lib. I,
+cap. XX). Sean cuales fueren los términos en que se enuncie el
+principio, siempre resultaria que una misma cosa no puede ser y no ser
+á un mismo tiempo, pero que puede muy bien ser y no ser en tiempos
+diferentes.
+
+Luego la idea de tiempo es necesaria para que resulte contradiccion en
+ciertos casos, y para que desaparezca en otros; en cuanto contiene
+simultaneidad, engendra la contradiccion: en cuanto encierra sucesion,
+hace desaparecer la contradiccion; pues que el ser y el no ser son
+imposibles, si no se presupone una duracion sucesiva, entre cuyas varias
+partes se puedan distribuir cosas que de otro modo serian
+contradictorias.
+
+[119.] La idea de tiempo presupone á su vez el principio de
+contradiccion; porque si el tiempo no es mas en las cosas, que el ser y
+el no ser; y en el entendimiento, la percepcion de este ser y no ser;
+resulta que no podemos percibir el tiempo sin haber percibido el ser y
+el no ser; y como estas ideas consideradas sin sucesion no pueden
+presentársenos sin contradiccion, resulta que cuando percibimos el
+tiempo hemos percibido por necesidad el mismo principio de
+contradiccion. He dicho que la sucesion envuelve exclusion recíproca de
+las cosas que se suceden: y la principal de las exclusiones es la del
+principio de contradiccion; al percibir el tiempo, percibimos la
+sucesion; luego hemos percibido ya la contradiccion.
+
+[120.] Estas observaciones podrian inclinar á creer que es necesario
+optar entre un círculo vicioso, cosa inadmisible en el fundamento de
+todos los conocimientos, y una explicacion del tiempo, independiente de
+las ideas del ser y no ser. Si concibiésemos el tiempo como una cosa
+existente por sí misma, como una especie de línea prolongada hasta lo
+infinito, forma de todas las cosas, pero distinta de todas ellas; como
+una especie de capacidad vaga en la cual se pudieran colocar los seres
+sucesivos, á la manera que situamos en el espacio los coexistentes;
+entonces la idea del tiempo no se explicaria por el principio de
+contradiccion, y solo podria decirse que este se completa con aquella.
+En efecto; al decir, es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo
+tiempo, pero es posible que sea y no sea en tiempos diferentes, se pone
+la contradiccion ó se la quita segun que el ser y el no ser se refieren
+á un mismo punto ó á puntos distintos de esa vaga extension, de esa
+línea infinita que llamamos duracion sucesiva, en la cual concebimos
+distribuidas las cosas mudables. Esta explicacion es cómoda, pero tiene
+el defecto de que no puede resistir al exámen filosófico, como se ha
+demostrado en los capítulos anteriores; y así es menester apelar á
+consideraciones de otra especie.
+
+[121.] Para desvanecer cumplidamente estas dificultades conviene aclarar
+las ideas. La expresion, _círculo vicioso_, se aplica á este caso con
+inexactitud; y llamo la atencion sobre este particular, porque una vez
+entendida esta inexactitud las dificultades desaparecen por sí mismas.
+En la explicacion de las cosas el círculo es un defecto, y merece el
+nombre de vicioso, cuando se han de aclarar las que no son idénticas;
+pero cuando hay dos ideas idénticas en el fondo, aunque aparezcan
+distintas porque se ofrecen bajo aspectos diferentes, es imposible que
+al explicar la una no se tropiece por decirlo así con la otra, y al
+pararse en esta, no se vuelva de algun modo sobre aquella. El exámen si
+está bien hecho, debe conducir al conocimiento del fondo de las cosas.
+Si pues en este fondo hay la identidad, la identidad debe presentarse, y
+tanto mas visible cuanto el exámen es mas profundo. En tal caso hay
+círculo, mas nó vicioso: dos ideas se explican la una por la otra, á
+causa de que las dos son una misma. Como se presentaban bajo dos
+aspectos diferentes, inducian á creer que eran dos cosas distintas; pero
+entrando en un exámen analítico, se ha prescindido de la diversidad de
+los aspectos, se ha penetrado en la íntima realidad de las cosas, y por
+consiguiente se ha llegado al punto donde se unen, ó mejor diremos donde
+se confunden con absoluta identidad.
+
+[122.] De esta observacion sacaremos un criterio que podrá servirnos en
+muchísimos casos: cuando al explicar dos objetos nos encontramos
+conducidos alternativamente del uno al otro, sin que nos sea posible
+evitar el círculo, podemos sospechar que los dos objetos, en apariencia
+distintos, no lo son en realidad, y que nuestro entendimiento tiene á
+la vista un solo objeto, percibido bajo dos razones diferentes.
+
+[123.] Esto se verifica en la presente cuestion. Al explicar el
+principio de contradiccion, nos encontramos con la idea de tiempo; y al
+definir el tiempo nos encontramos con el principio de contradiccion, ó
+con las ideas de ser y no ser. Hay círculo, pero inevitable; y por lo
+mismo deja de ser vicioso. Aclaremos estas ideas.
+
+[124.] ¿Qué significa el principio de contradiccion? significa que el
+ser excluye al no ser; y recíprocamente, el no ser al ser; significa que
+estos extremos son de tal naturaleza que puesto el uno desaparece el
+otro, no solo en el órden de nuestros conceptos, sino tambien en la
+realidad. Llamando B á un ser cualquiera, tendremos que el principio de
+contradiccion significa que B excluye al no B, y el no B excluye al B.
+Pensado B, desaparece en el concepto el no B; y pensado el no B,
+desaparece en el concepto el B. Puesto en la realidad B, desaparece el
+no B; y puesto en la realidad el no B, desaparece el B. Hé aquí el
+verdadero sentido del principio de contradiccion. Si bien se reflexiona,
+se notará que en cuanto cabe, hemos prescindido de la idea de tiempo;
+pues que hemos considerado únicamente la exclusion recíproca de B y de
+no B refiriéndolo todo á un _simul_, á un punto indivisible de duracion,
+el cual, no encerrando sucesion, no nos da idea de tiempo. He dicho, _en
+cuanto cabe_; pues por lo mismo que pensábamos B y no B, germinaba ya
+en nuestro entendimiento la idea de sucesion y por consiguiente de
+tiempo.
+
+[125.] Pensando B y luego no B, encontramos contradiccion; pero nó de
+tal manera que estas dos cosas no puedan realizarse absolutamente. La
+exclusion es condicional; esto es, en cuanto los extremos
+contradictorios son simultáneos, ó se refieren á un _ahora_ indivisible;
+pero en la idea de B, no descubrimos una necesidad intrínseca de
+existencia; y por consiguiente aunque conocemos que mientras es B no
+puede ser no B; concebimos muy bien que B puede dejar de ser, y pasar á
+ser no B. En tal caso desaparece la idea de contradiccion; y se
+concilian muy bien en nuestro entendimiento las dos ideas de B y no B,
+con tal que estén distribuidas en diferentes instantes.
+
+[126.] De esto se infiere que la percepcion del tiempo implica la
+percepcion de seres no necesarios; de seres, que cuando existen pueden
+dejar de existir, y cuando no existen pueden pasar á existir. La
+diferencia que va del ser necesario al contingente, consiste en que en
+el primero la existencia excluye absolutamente su no existencia; y en el
+segundo la existencia excluye la no existencia solo condicionalmente, es
+decir, en el supuesto de la simultaneidad.
+
+[127.] Hé aquí la razon porque nosotros necesitamos poner en el
+principio de contradiccion la condicion del tiempo. Los objetos que
+nosotros percibimos son mudables; de suerte que ni en sus
+modificaciones, ni en su íntima naturaleza, encierran nada que les
+asegure la existencia. Cuando son, pueden dejar de ser; y si esto no
+sucede de continuo en cuanto á su substancia, se verifica en sus
+accidentes. Por esta razon no podemos afirmar la contradiccion absoluta,
+sino la condicional: la repugnancia del ser y del no ser no existe sino
+en el supuesto de la simultaneidad.
+
+[128.] Si solo concibiésemos seres necesarios, no podríamos tener idea
+de tiempo; la existencia excluiria absolutamente la no existencia; y por
+consiguiente la contradiccion siempre seria absoluta, nunca condicional.
+
+[129.] De esta análisis resulta una consecuencia sobre manera
+importante. La percepcion del tiempo en nosotros viene á parar á la
+percepcion de la no necesidad de las cosas; desde el momento que
+percibimos un ser no necesario, percibimos un ser que puede dejar de
+ser, en cuyo caso tenemos ya idea de la sucesion ó del tiempo real ó
+posible. Aquí asalta una reflexion sumamente grave: la idea del tiempo
+es la idea de la contingencia; la conciencia del tiempo es la conciencia
+de nuestra debilidad.
+
+[130.] La idea del tiempo es tan íntima en nuestro espíritu, que sin
+ella no nos formaríamos idea del _yo_. La conciencia de la identidad del
+_yo_ supone un vínculo (V. Lib. I, cap. XXV), que es imposible encontrar
+sin la memoria. Esta incluye por necesidad la relacion de _pasado_, y
+por consiguiente la idea de tiempo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+RESUMEN.
+
+
+Presentemos en resúmen la doctrina de los capítulos anteriores.
+
+[131.] El tiempo es una cosa muy difícil de explicar; quien niega
+semejante dificultad manifiesta haber meditado muy poco sobre el fondo
+de la cuestion.
+
+[132.] El movimiento se mide por el tiempo; mas este no se define
+cumplidamente con solo llamarle medida del movimiento.
+
+[133.] No es posible encontrar una medida primitiva del movimiento: al
+fin es necesario pararse en una ú otra, aunque sea tomada
+arbitrariamente, y referirse á ella. Esta debe ser la mas uniforme
+posible.
+
+[134.] La semejanza entre la idea del tiempo y la del espacio, hace
+sospechar que deben ser explicadas de una manera semejante.
+
+[135.] No hay duracion sin algo que dure; luego no hay duracion separada
+de las cosas. Si no hubiese nada, no habria duracion.
+
+[136.] No hay sucesion si no hay cosas que se suceden; luego la
+sucesion, aunque por sí sola pueda concebirse en abstracto, no puede ser
+realizada como una forma independiente de las cosas.
+
+[137.] El tiempo entraña _antes y despues_, y por consiguiente
+sucesion. Bien considerado, es la sucesion misma; pues que en
+concibiendo sucesion, ya concebimos tiempo.
+
+[138.] La sucesion envuelve exclusion de algunas cosas entre sí. Esta
+exclusion puede fundarse en la esencia de las mismas, ó dimanar de una
+causa externa.
+
+[139.] El tiempo pues, envuelve la idea de exclusion de varias cosas
+entre sí: es la idea general del órden de las mudanzas, ó de la relacion
+entre el ser y el no ser.
+
+[140.] Si no hubiese mudanzas, no habria tiempo.
+
+[141.] Antes de la existencia del mundo no habia transcurrido ningun
+tiempo. No habia mas duracion que la eternidad.
+
+[142.] La eternidad es la misma existencia del ser infinito, sin ninguna
+alteracion real ni posible.
+
+[143.] El tiempo no es nada absoluto independiente de las cosas, pero
+está realmente en ellas. Es el órden entre el ser y el no ser.
+
+[144.] La idea del tiempo es la percepcion de este órden de ser y no
+ser.
+
+[145.] La coexistencia es la simple existencia de varios seres. En no
+habiendo idea de negacion de ser, si se conciben muchos seres, hay
+percepcion de coexistencia.
+
+[146.] El tiempo puede ser considerado bajo tres aspectos: presente,
+pasado y futuro. Todas las demás relaciones de tiempo expresadas de
+diferentes modos en los varios idiomas, son combinaciones de aquellos
+aspectos.
+
+[147.] El presente es el solo tiempo absoluto: se le concibe sin
+relacion á lo pasado y á lo futuro; mas lo pasado y lo futuro no se
+conciben sin relacion á lo presente.
+
+[148.] La idea de presente acompaña á la misma idea del ser, ó mejor
+diremos se confunde con la misma idea de la existencia; lo que no existe
+de presente, no es ser.
+
+[149.] La idea de tiempo pasado es la percepcion de un no ser ó de un
+ser ya destruido, con relacion á un ser presente; así como la del futuro
+es la percepcion de un ser posible pendiente de una causa ya determinada
+y con relacion á un ser presente.
+
+[150.] La idea del tiempo es excitada por la experiencia; pero no puede
+llamarse un hecho de mera observacion; á esto se opone su necesidad
+intrínseca que la hace capaz de ser objeto de las ciencias exactas.
+
+[151.] Mucho menos puede decirse que esta idea se ciña al órden
+sensible, pues que abraza en general todo género de mudanzas, sean
+sensibles ó insensibles.
+
+[152.] Siendo la idea del tiempo la percepcion del órden entre el ser y
+el no ser; considerada esta relacion en su mayor generalidad, pertenece
+al órden intelectual puro. Su tránsito á la experiencia, se realiza del
+mismo modo que el de los demás conceptos generales é indeterminados.
+
+[153.] Es necesario distinguir entre el tiempo ideal puro y el empírico:
+el puro es la relacion entre el ser y el no ser consideraba en su mayor
+generalidad y en su indeterminacion mas completa; el empírico es la
+misma relacion sujeta á una medida sensible.
+
+[154.] Para medir esta sucesion se necesitan tres cosas, cuyo conjunto
+forma la idea del tiempo empírico. 1.ª Idea pura de ser y de no ser, ó
+de mudanza. 2.ª Aplicacion de esta idea á un fenómeno sensible, por
+ejemplo del movimiento solar. 3.ª Idea de número aplicada á la
+determinacion de las mudanzas de este fenómeno.
+
+[155.] Así se concibe por qué el tiempo empírico entraña una verdadera
+necesidad, objeto de ciencia. De los tres elementos de que se compone,
+el uno es una idea metafísica, el otro una idea matemática, y el tercero
+es un hecho de observacion al cual se aplican dichas ideas. Si este
+hecho no fuese real, seria cuando menos posible, con lo que salvaríamos
+la necesidad del cálculo que sobre él estribase.
+
+[156.] Hay una relacion íntima entre la idea del tiempo y el principio
+de contradiccion. Este se explica por aquella y recíprocamente, sin que
+por esto haya círculo vicioso. Consistiendo el principio de
+contradiccion en la exclusion mutua entre el ser y no ser; y siendo la
+idea del tiempo la percepcion del órden entre el ser y el no ser;
+resulta que en el exámen se ha de venir á parar á un fondo idéntico,
+esto es, á la comparacion entre las ideas de ser y no ser.
+
+[157.] Sin la idea de tiempo nos seria imposible la memoria, y por
+consiguiente la unidad de conciencia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+OJEADA SOBRE LAS IDEAS DE ESPACIO, NÚMERO Y TIEMPO.
+
+
+[158.] Hemos llegado al punto en que se pueden señalar y deslindar con
+entera precision, los elementos necesarios que forman el objeto de las
+ciencias naturales y exactas. Esto á mas de ser muy curioso, es sobre
+manera importante; á causa de que presenta bajo un aspecto muy sencillo
+un conjunto de conocimientos que en la actualidad abarcan un campo
+inmenso; campo cuyos límites pueden retirarse continuamente, y que en
+efecto se retiran, sin que se alcance ningun término posible á este
+progreso indefinido.
+
+[159.] Espacio, número, tiempo: hé aquí los tres elementos de todas las
+ciencias naturales y exactas. Lo demás que en ellas se contiene,
+pertenece á la mera experiencia, al órden de los hechos contingentes,
+que no entrañando ninguna necesidad, no pueden ser en rigor objetos
+científicos.
+
+[160.] En la idea del número se funda la aritmética universal; en la del
+espacio la geometría; y la de tiempo nos pone en comunicacion con el
+mundo sensible para determinar las relaciones de sus fenómenos. Estos
+son hechos aislados, contingentes, incapaces de servir para objeto de
+ciencia, si no se los somete á las ideas generales de espacio, número y
+tiempo.
+
+[161.] Por donde se echa de ver que en todas las ciencias naturales hay
+dos partes: la teórica y la experimental. La primera se funda en ideas
+necesarias, la segunda en hechos contingentes: aquella sin esta no
+descenderia al mundo real; esta sin aquella no se elevaria á la region
+científica.
+
+[162.] Las ciencias naturales merecen con tanta mas razon el título de
+ciencia, cuanto mayor es la cantidad que encierran de elementos
+necesarios, y cuanto mas íntimo es el enlace con que á ellos pueden unir
+los hechos contingentes. Pero como no hay ninguna ciencia natural que
+pueda desentenderse de estos últimos, tampoco es dable encontrar una
+capaz de purificarse enteramente de la contingencia que ellos le
+comunican.
+
+[163.] Estas observaciones manifiestan una gran simplicidad en los
+elementos científicos, pero todavía se la puede llevar mucho mas lejos,
+recordando lo que se ha dicho al analizar las ideas de número y tiempo.
+
+[164.] Llevo explicado que la idea de número nace de la de ser y no ser;
+y que lo mismo se verifica en la de tiempo; luego en el fondo de estas
+dos ideas se encuentra una sola, aunque presentada bajo diferentes
+aspectos.
+
+[165.] De esto se infiere que todas las ciencias naturales y exactas se
+reducen á dos elementos: la intuicion de la extension y el concepto
+general del ser. La extension es la base de todas las intuiciones
+sensibles; en lo exterior, es una condicion necesaria para las
+relaciones que concebimos en el universo corpóreo; en lo interior, es
+una percepcion indispensable para que la sensibilidad pueda ser
+representativa de objetos externos. El concepto de ser es la base de
+todos los conceptos; desenvuelto de varias maneras engendra las ideas de
+número y tiempo; las que combinadas con la de extension, constituyen la
+parte necesaria de todas las ciencias naturales y exactas.
+
+[166.] Las ideas de espacio, número y tiempo, son comunes á todos los
+hombres; y la prueba de que todos las tienen idénticas, es que en las
+aplicaciones todos son conducidos á unos mismos resultados; y en el
+habla, todos se expresan de la misma manera. Todos miden el espacio, y
+sus varias dimensiones; todos cuentan, todos conciben el tiempo: ¿por
+qué pues se halla tanta dificultad en explicar estas ideas? ¿por qué
+tanta diferencia en las opiniones de los filósofos? En esto tenemos una
+confirmacion de lo que he dicho mas arriba (Lib. I, cap. III), sobre la
+fuerza de la percepcion directa de nuestro espíritu, y la debilidad de
+la refleja. Cuando nos contentamos con la percepcion directa del
+espacio, del número, del tiempo, las ideas son muy claras, el
+entendimiento se siente lleno de robustez y energía, extiende
+ilimitadamente la esfera de sus conocimientos, levantando el edificio de
+las matemáticas y de las ciencias naturales. Pero tan pronto como se
+vuelve sobre sí mismo, y dejando la percepcion directa pasa á la
+refleja, queriendo percibir la misma percepcion, sus fuerzas flaquean, y
+cae en la confusion, orígen de interminables disputas. Sentimos
+vagamente aquella idea que poco antes aplicábamos á todo; que se
+filtraba por decirlo así en todos nuestros conocimientos; que era como
+la vida que circulaba y que sentíamos en todas nuestras percepciones;
+pero ella en sí, en su aislamiento, en su pureza, nos escapa de
+continuo; mezclada con todas las cosas, vemos que es algo distinto de
+las cosas; la separamos de una, y se une con otra; hacemos un esfuerzo
+por incomunicarla con todo lo que no sea ella misma, y entonces el
+espíritu siente una especie de desfallecimiento, como que todo se
+desvanece á sus ojos; y á falta de realidades, parece contentarse con
+nombres, que pronuncia y repite mil veces, como envolviendo en ellos lo
+poco que le resta de realidad.
+
+[167.] Una de las causas de este desvanecimiento, y de los errores que
+suelen ser su consecuencia, es la que he dicho mas arriba, la manía de
+querernos representar toda idea como una forma, como un retrato
+interior; cuando deberíamos considerar que en muchos casos no hay mas
+que una percepcion, un acto simple allá en las profundidades de nuestro
+espíritu; acto que con nada se puede representar, que no se parece á
+nada sensible, que no se puede explicar con palabras, porque no se puede
+descomponer, y que solo nos está presente como un hecho de conciencia;
+pero hecho de accion, de penetración, con que nos introducimos, por
+decirlo así, en las cosas, y vemos lo que hay en ellas de comun,
+separándolo despues de todas las particularidades, y estableciendo en
+nuestro entendimiento como un punto céntrico, culminante, desde el cual
+contemplamos el mundo externo y el interno y nos arrojamos por las
+inmensas regiones de la posibilidad.
+
+FIN DEL TOMO TERCERO
+
+
+
+
+NOTAS
+
+(SOBRE El LIBRO VII, CAPÍTULO I).
+
+
+(I). No falta quien ha creido que el tiempo es una cosa de explicacion
+sumamente fácil: tal es la opinion del padre Buffier en su célebre obra
+_Tratado de las primeras verdades_. Despues de haber explicado á su
+modo, en qué consisten la duracion y el tiempo, dice: «me admiro pues de
+que tantos filósofos hayan hablado del tiempo y de la duracion, como de
+cosas inexplicables ó incomprensibles: «si non rogas intelligo» se les
+ha hecho decir, y segun la paráfrasis de Mr. Locke, cuanto mas me aplico
+á descubrir la naturaleza del tiempo menos la concibo; el tiempo que
+descubre todas las cosas, no puede ser comprendido. Sin embargo, ¿á qué
+se reducen todos estos misterios? á dos palabras que acabamos de
+explicar» (2.ª parte cap. 27).
+
+Es extraño que un escritor tan distinguido, no supiese ó no recordase,
+que esta dificultad en la explicacion del tiempo la encontraba con los
+demás filósofos un hombre tan eminente como san Agustin; y que
+precisamente, las palabras indicadas, se leen en las _confesiones_ del
+mismo Santo, libro 11 capítulo 14: «quid enim est tempus, quis hoc
+facile breviterque explicaverit? quis hoc ad verbum de illo preferendum
+vel cogitatione comprehenderit?.... quid ergo est tempus? si nemo ex me
+quæerat scio, si quæerenti explicare velim nescio.» Qué es el tiempo? si
+no me lo preguntan lo sé; si lo quiero explicar no lo sé.
+
+El Santo Doctor descubria aquí una cuestion profunda: y como todos los
+grandes ingenios cuando se hallan á la vista de un abismo insondable,
+sentia un vivo deseo de conocer lo que se ocultaba en aquellas
+profundidades. Lleno de un santo entusiasmo se dirigia á Dios pidiéndole
+la explicacion del misterio. «Exarsit animus meus nosse istud
+implicatissimum enigma. Noli claudere Domine Deus, bone pater; per
+Christum obsecro, noli claudere desiderio meo ista et usitata, et
+abdita, quo minus in ea penetret, et dilucescant allucente misericordia
+tua Domine! Quem percunetabor de his? et cui fructuosius confitebor
+imperitiam meam nisi tibi, cui non sunt molesta studia mea flammantia
+vehementer in scripturas tuas? Da quod amo; amo enim et hoc tu dedisti.
+Da pater qui vere nosti data bona dare filiis tuis. Da, quoniam suscepi
+cognoscere te; et labor est ante me donec aperias.
+
+«Per Christum obsecro, in nomine ejus sancti sanctorum nemo mihi
+obstrepat. Et ego credidi propter quod et loquor. Hæc est spes mea, ad
+hanc vivo, ut contempler delectationes Domini. Ecce veteres posuisti
+dies meos, et transeut; et quomodo, nescio. Et dicimus, Tempus et
+tempus, tempora et tempora. Quamdiu dixit hoc ille; quamdiu fecit hoc
+ille; et quam longo tempore illud non vidi; et duplum temporis habet hæc
+syllaba; ad illam simplam brevem. Dicimus hæc, et audimus hæc; et
+intelligimur, et intelligimus. _Manifestissima et usitatissima, sunt et
+eadem rursus nimis latent, et nova est inventio eorum.»_ (Lib. 11, cap.
+22).
+
+«Video igitur tempus, quamdam esse distensionem, sed video an videre
+mihi videor? Tu demostrabis lux, veritas» (Cap. 23).
+
+«Et confiteor tibi (Domine) ignorare me adhuc, quid sit tempus; et
+rursus confiteor tibi Domine scire, me in tempore ista dicere, et diu me
+jam loqui de tempore; atque idipsum diu, non esse nisi moram temporis.
+Quomodo igitur hoc sciam, quando quid sit tempus nescio? an forte
+nescio quemadmodum dicam, quod scio? Hei mihi qui nescio saltem quid
+nesciam. Ecce Deus meus coram te, quia non mentior; sicut loquor ita est
+cor meum. Tu illuminabis lucernam meam Domine Deus meus illumina
+tenebras meas» (Cap. 25).
+
+Dar por muy fáciles cosas que los hombres mas eminentes creyeron
+difíciles, es cuando menos muy aventurado; en tales casos suele suceder
+que el autor se lisonjea de haber esclarecido la cuestion, cuando solo
+la tiene examinada en su superficie. Acontece con harta frecuencia que
+algunos objetos se presentan sumamente claros á primera vista; y solo se
+descubre la mucha dificultad cuando se profundiza sobre ellos. Preguntad
+á un hombre no versado en las cuestiones filosóficas qué es la
+extension, qué es el espacio, qué es el tiempo, y se admirará de que
+tengais dificultad _en cosas tan claras_. ¿Y por qué? porque su primer
+acto reflexivo se limita á la idea comun de estos objetos, ó mas bien al
+uso de esta idea. Dice el padre Buffier en el lugar citado, que en todas
+estas investigaciones de metafísica, tan complicadas en la apariencia,
+basta distinguir las ideas mas simples que tenemos en el espíritu, con
+los nombres que usualmente las expresan, para descubrir lo que en ellas
+debe ser tenido por primeras verdades; no niego que haya en esta
+observacion un criterio útil, pero no puedo convenir en que sea este un
+medio tan sencillo para resolver las mas altas cuestiones filosóficas;
+porque la dificultad suele estar en distinguir con exactitud estas ideas
+mas simples; las cuales, por lo mismo que constituyen el fundamento de
+nuestros conocimientos, suelen estar colocadas muy hondo, y cubiertas
+con mil objetos diferentes, que nos impiden el percibirlas con claridad
+y distincion. El padre Buffier se engañó con la misma lucidez de su
+explicacion del tiempo creyendo ver el fondo del abismo cuando solo
+veía un reflejo de la superficie.
+
+«¿Qué es durar? dice, es existir sin ser destruido, hé aquí la
+explicacion mas precisa que se puede dar; pero la simple palabra
+_duracion_, hace comprender la cosa con tanta claridad como la
+explicacion misma..............................................
+
+«A mas de la idea de la duracion tenemos idea de la medida de la
+duracion, que no es la duracion misma; aunque confundamos con frecuencia
+la una con la otra, como nos sucede ordinariamente que confundimos
+nuestros sentimientos con sus efectos ó sus causas, ó con sus otras
+circunstancias.
+
+«Esta medida de la duracion es precisamente lo que llamamos tiempo, el
+cual no es mas que la revolucion regular de alguna cosa sensible, como
+del curso anual del sol, ó del mensual de la luna, ó del diario de una
+aguja en el cuadrante de un reloj.
+
+«La atencion que hacemos á esta revolucion regular, causa precisamente
+en nosotros la idea del tiempo. El intervalo de esta revolucion
+dividiéndose por diversos intervalos menores, forma la idea de las
+partes del tiempo, á las cuales damos tambien el nombre de tiempo mas
+largo ó mas corto, segun los diversos intervalos de la revolucion.
+
+«Cuando nos hemos formado esta idea de tiempo la aplicamos á toda
+duracion que concebimos ó suponemos que responde á tal intervalo de
+revolucion regular; y por esto damos á la duracion misma el nombre de
+tiempo, aplicando el nombre de la medida á la cosa medida; pero sin que
+la duracion que se mide, sea en el fondo el tiempo con el cual se la
+mide, y que es una revolucion. Así Dios ha durado antes del tiempo; es
+decir ha existido sin cesar de existir antes de la creacion del mundo y
+de la revolucion regular de todo cuerpo» (ibid.).
+
+Sigue luego manifestando su extrañeza de que se haya creido tan difícil
+la explicacion del tiempo, y despues de haber prescrito la regla citada
+sobre la distincion de las ideas mas simples, y de las palabras con que
+se expresan, concluye: «por estos dos medios hallamos de un golpe la
+idea ó la nocion de la duracion y del tiempo. Yo tengo la idea de un
+ser, en cuanto no cesa de existir; esto se llama duracion; tengo idea de
+esta duracion en cuanto es medida por la revolucion regular de un cuerpo
+ó por los intervalos de esta duracion; esto es lo que llamo tiempo. Me
+parece que estas nociones son tan claras como se pueden desear, y que
+quien se empeñe en aclararlas mas, es igualmente juicioso que quien
+quisiese aclarar que dos y dos hacen cuatro y nó cinco.»
+
+¿Qué explicacion se contiene en los anteriores pasajes? En mi concepto
+ninguna. La duracion, dice Buffier, es la existencia no interrumpida, y
+el tiempo es la medida de esta duracion. Pero debia reflexionar que no
+se mide lo que no tiene cantidad; y por consiguiente la duracion no
+puede medirse, si no se le supone una especie de longitud anterior á la
+medida. Precisamente en esto encontramos la dificultad. Es bien sabido
+que el tiempo se mide con referencia á la revolucion de algun cuerpo;
+pero lo que se debe explicar es la naturaleza de lo medido, de aquella
+cantidad ó longitud independiente de la medida. Para medir es necesario
+que haya mas y menos; y este mas y menos se halla independientemente de
+toda medida. ¿Cuál es la naturaleza de esta cantidad, de ese mas y
+menos? Hé aquí la cuestion.
+
+Dice Buffier que aun cuando no hubiese en nosotros sucesion de
+pensamiento, y no tuviésemos mas que uno solo, no dejaríamos de poseer
+la idea de duracion. Es cierto, confundiendo la idea de duracion con la
+simple idea de existencia no interrumpida; pero la dificultad está en
+que esta duracion no podríamos medirla y por consiguiente nos faltaria
+la idea del tiempo.
+
+En Dios, añade Buffier, no hay sucesion, y sin embargo, su ser dura. Es
+indudable; mas el argumento lejos de confirmar la doctrina de este
+filósofo, manifiesta su debilidad. La duracion de Dios no puede medirse
+si no queremos introducir en la duracion del ser necesario é infinito,
+mas y menos; luego con tener la idea de duracion ó de existencia no
+interrumpida, no tenemos la idea del tiempo ó de una duracion capaz de
+medirse.
+
+
+(SOBRE EL LIBRO VII. CAPÍTULO IV. PÁGINA 274.)
+
+(II). No es una vana sutileza de las escuelas el negar toda sucesion á
+la eternidad, y ponerla toda presente sin pasado ni futuro. Mucho antes
+que hubiesen emitido esta idea los escolásticos se la encuentra en
+autores eminentes, «Idipsum enim tempus, dice san Agustin, tu feceras:
+nec præterire potuerunt tempora antequam faceres tempora. Si autem ante
+coelum et terram nullum erat tempus, cur quæritur, quid tunc faciebas?
+Non enim erat tunc, ubi non erat tempus; nec in tempore tempora
+præcedis; alioquin non omnia tempora præcederes».
+
+«Sed præcedis omnia tempora præterita, celsitudine semper præsentis
+æternitatis: et superas omnia futura; quia et illa futura sunt; et cum
+venerint præterita erunt; tu autem idem ipse es, et anni tui non
+deficient. Anni tui nec eunt, nec veniunt: isti autem nostri, et eunt,
+et veniunt; ut omnes veniant. Anni tui omnes simul stant, quoniam stant;
+nec euntes à venientibus excluduntur, quia non transeunt: isti autem
+nostri omnes erunt cum omnes non erunt. Anni tui dies unus: et dies
+tuus non quotidie, sed hodie: quia hodiernus tuus non cedit crastino
+neque succedit hesterno. Hodiernus tuus æternitas; ideo coæternum
+genuisti, cui dixisti: Ego hodie genui te. Omnia tempora tu fecisti, et
+ante omnia tempora tu es, nec aliquo tempore non erat tempus» (Lib. XI,
+cap. 13).
+
+En otro lugar consigna la misma doctrina con las siguientes palabras.
+«Anni Dei æternitas Dei est. Æternitas ipsa Dei substantia est, quæ
+nihil habet mutabile. Ibi nihil est præteritum, quasi jam non sit; nihil
+est futurum, quasi nondum sit. Non est ibi, nisi _est_. Non est ibi,
+_fuit_ et _erit_, quia et quod fuit jam non est; et quod erit nondum
+est; sed quidquid ibi est; non nisi est» (in Psal, 101. Serm. 2. num.
+10).
+
+Esta verdad no se habia ocultado al mismo Platon; y los SS. Padres la
+han enseñado constantemente. Cuando pues los escolásticos adoptaron la
+definicion de Boecio diciendo que la eternidad es la «posesion perfecta
+y simultánea de una vida interminable,» interminabilis vitæ tota simul
+et perfecta possessio, no se entregaron á una vana cavilacion, sino que
+adoptaron una doctrina tan sólida como universal.
+
+Es difícil hablar con mas elevacion y profundidad de lo que hace Fenelon
+en su _Tratado de la existencia de Dios_ (2.ª parte; art. 3), al
+explicar estas sublimes ideas. «Querer imaginar en Dios algo relativo á
+la sucesion, es caer en la idea de tiempo, y confundirlo todo. En Dios
+nada dura, porque nada pasa; todo es fijo, simultáneo, inmóvil. Nada ha
+sido, nada será; pero todo es. Suprimamos pues todas las cuestiones á
+que nos inclina la costumbre y la flaqueza del espíritu finito, que
+quiere abrazar lo infinito á su manera estrecha y diminuta. ¿Diré, ó
+Dios mio, que habiais tenido ya una eternidad de existencia antes que
+me hubieseis criado, y que despues de mi creacion, os resta todavía
+otra eternidad en que existir siempre? Estas palabras _ya_ y _despues_,
+son indignas de _El que es_. En vos no hay pasado ni futuro; es una
+locura el querer dividir vuestra eternidad, que es una permanencia
+indivisible; es querer que la ribera huya porque descendiendo yo á lo
+largo del rio, me aparto siempre de esta ribera que está inmóvil.
+¡Insensato de mí! yo quiero, ó verdad inmóvil! atribuiros el ser
+limitado, variable, sucesivo de vuestra criatura; no hay en vos ninguna
+medida con la cual se pueda medir vuestra existencia; nada teneis
+mensurable, pues que careceis de límites y de partes; las mismas medidas
+que se pueden sacar de los seres limitados, variables, divisibles y
+sucesivos, no pueden servir para mediros á vos que sois infinito,
+indivisible, inmutable y permanente.
+
+«¿Qué relacion diré pues que tiene la duracion de la criatura á vuestra
+eternidad? y no erais antes que yo? y no seréis despues de mí? Estas
+palabras se encaminan á significar alguna verdad, pero en rigor son
+indignas é impropias: lo que encierran de verdad es que lo infinito
+sobrepuja infinitamente á lo finito; y que así vuestra existencia
+infinita sobrepuja en todo sentido á mi existencia, que siendo limitada,
+tiene un principio, un medio y un fin.
+
+«Pero es falso que la creacion de vuestra obra divida vuestra eternidad
+en dos eternidades; dos eternidades no harian mas que una sola: una
+eternidad dividida que tuviese una parte anterior y otra posterior, no
+seria verdadera eternidad; queriendo multiplicarla se la destruiria;
+porque una parte seria necesariamente el límite de la otra, por el cabo
+en que se tocarian: quien dice eternidad, si entiende lo que dice, no
+dice sino: _lo que es_; nada mas, porque todo lo que se añade á esta
+infinita simplicidad, la anonada. Quien dice eternidad no sufre el
+lenguaje del tiempo: el tiempo y la eternidad son inconmensurables; no
+pueden compararse; y es una ilusion de nuestra debilidad el imaginarnos
+que hay alguna relacion entre cosas tan desproporcionadas.
+
+«Sin embargo, ó Dios mio, vos habeis hecho algo fuera de vos; porque yo
+no soy vos, y disto infinitamente de serlo. ¿Cuándo pues me habeis
+hecho? ¿es que no erais antes de hacerme? pero qué digo! héme aquí
+recayendo en mi ilusion, y en las cuestiones de tiempo. Hablo de vos
+como de mí, ó de algun otro ser pasagero, al que pudiese medir conmigo.
+Lo que pasa puede ser medido con lo que pasa; pero lo que no pasa está
+fuera de toda medida y de toda comparacion con lo que pasa; no es
+permitido preguntar ni cuándo ha sido, ni si era antes, que lo que es, ó
+lo que es solo pasado. Vos sois, y se ha dicho todo. Oh! y cuánto me
+agrada esta palabra! y cuánto me llena para todo lo que he de conocer de
+vos! Todo lo que no es esta palabra, os desagrada: solo ella se os
+parece; no añadiendo nada á la palabra _ser_, nada disminuye de vuestra
+grandeza; esta palabra, me atrevo á decirlo, es infinitamente perfecta
+como vos: solo vos podeis hablar así, y encerrar vuestra infinidad en
+tres palabras tan sencillas.
+
+«Yo no soy, ó Dios mio, lo que es; ay! yo soy casi lo que no es; me veo
+como un medio incomprensible entre la nada y el ser; yo soy lo que ha
+sido; yo soy lo que será, yo soy lo que ya no es lo que ha sido; yo soy
+lo que todavía no es lo que será; y entre estos dos, ¿qué soy? un yo no
+sé qué, que no puede detenerse en sí propio, que no tiene ninguna
+consistencia, que pasa rápidamente como el agua; un yo no sé qué, que no
+puedo coger, que se escapa de mis manos; que ya no es, desde que quiero
+cogerle ó percibirle; un yo no sé qué, que acaba en el instante en que
+comienza; de suerte que no puedo ni por un solo momento hallarme fijo á
+mí mismo y presente á mí mismo, para decir simplemente: yo soy; así mi
+duracion no es otra cosa que un perpetuo desfallecimiento.........
+..................................................................
+..................................................................
+..................................................................
+
+«O Ser! ó Ser! vuestra eternidad que no es mas que vuestro ser mismo, me
+asombra, pero me consuela; yo me hallo delante de vos como si no fuese;
+me abismo en vuestra infinidad; lejos de medir vuestra permanencia con
+relacion á mi instabilidad continua, comienzo á perderme de vista á mí
+propio, á no hallarme, y á no ver en todo sino _al que es_, sino á vos
+mismo.
+
+«Lo que he dicho de lo pasado lo digo de lo venidero. No se puede decir
+que seréis despues de lo que pasa, porque vos no pasais, vos no seréis,
+sois; y me engaño cuando al hablar de vos salgo de lo presente. De una
+ribera inmóvil no se dice que se adelanta á las olas de un rio, ó que
+las sigue; ni las sigue, ni se adelanta; porque no se mueve. Lo que digo
+de esta ribera respecto de la inmovilidad local, debo decirlo del Ser
+infinito respecto de la inmovilidad de la existencia; lo que pasa ha
+sido, y será, y pasa del pretérito al futuro por un presente
+imperceptible que no se puede señalar jamás; pero lo que no pasa existe
+absolutamente, y solo tiene un presente infinito; _es_, y no es
+permitido decir mas; es sin el tiempo en todos los tiempos de la
+criatura; quien sale de esta simplicidad cae de la eternidad en el
+tiempo.
+
+
+FIN DE LAS NOTAS.
+
+
+
+
+INDICE DE LAS MATERIAS DEL TOMO TERCERO.
+
+
+
+
+LIBRO CUARTO.
+
+DE LAS IDEAS.
+
+
+CAPÍTULO PRIMERO.
+
+_Ojeada sobre el sensualismo._
+
+Tránsito de las sensaciones á las ideas. Dicho de Aristóteles.
+Descartes, Malebranche. Doctrina de Locke. Doctrina de Condillac.
+Contradiccion de este filósofo. 8
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+_La estatua de Condillac._
+
+En qué consiste. Cómo falta Condillac á su hipótesis. Le atribuye sin
+fundamento la idea del _yo_. Inexactitud de la definicion de la
+atencion. Rectificaciones. Imposibilidad de explicar el juicio y la
+memoria. Dilema contra dicho sistema. Su oposicion con la experiencia.
+Inconveniente bajo el aspecto religioso y moral. 9
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+_Diferencia entre las ideas geométricas y las representaciones sensibles
+que las acompañan._
+
+Fenómeno ideológico. Comparacion de la idea del triángulo con su
+representacion sensible. Hechos que comprueban la diferencia de estas
+dos cosas. 17
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+_La idea y el acto intelectual._
+
+Línea divisoria entre el entender y el imaginar. Consideraciones sobre
+el nombre de imágen aplicado á las ideas. Nuevas observaciones para
+distinguir entre la representacion sensible y la idea. Inconveniente de
+llamar á toda idea imágen. La idea y el acto intelectual en sí mismo.
+Causa de la oscuridad sobre el acto intelectual. Su simplicidad. 20
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+_Cotejo de las ideas geométricas con las no geométricas._
+
+Límite de la experiencia en las relaciones de la idea con la
+representacion sensible. Ideas geométricas y no geométricas. Orígen y
+aplicaciones de esta clasificacion. Superioridad de las ideas no
+geométricas sobre las geométricas. Pruebas y aplicaciones. Cómo entran
+en la geometría las ideas aritméticas. La intuicion sensible cómo no
+puede suplir la falta del número. Consecuencias en favor del órden
+intelectual puro. 27
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+_En qué consiste la idea geométrica; y cuáles son sus relaciones con la
+intuicion sensible._
+
+No se elude la dificultad. Análisis de la idea del triángulo. Sus
+relaciones necesarias con la intuicion sensible. Cómo el acto
+intelectual se refiere á ella indeterminadamente. La idea es el acto
+perceptivo. Nuevos ejemplos. Un polígono de un millon de lados. Un
+polígono en general. Cómo el acto perceptivo no necesita intermedio para
+ejercer su actividad sobre la intuicion sensible. Centro comun: la
+conciencia. 34
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+_El entendimiento agente de los aristotélicos._
+
+Diferencia entre el sistema de las escuelas y el de Condillac. Cómo
+explican los aristotélicos el sentido externo y la imaginacion. El
+entendimiento agente es para conciliar la aparente contradiccion de dos
+principios. Atribuciones del entendimiento agente. Consigna un hecho é
+indica un camino. Kant. 40
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+_Kant y los aristotélicos._
+
+Pasajes de Kant. Exámen de su doctrina. Parangon con la de los
+aristotélicos. Importancia del parangon. Extravío de Kant. 45
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+_Ojeada histórica sobre el valor de las ideas puras._
+
+Diferencias entre Kant y los aristotélicos. Opinan con estos los
+metafísicos mas eminentes. Importancia de estas cuestiones. La
+sensibilidad, dato universal y primitivo. Dos escuelas; la sensualista y
+la intelectualista. Intelectualistas puros, y no puros. Acuerdo de estos
+con la experiencia. Su principio fundamental; el orígen del conocimiento
+en los sentidos. Los escolásticos admiten verdaderas ideas en el órden
+intelectual puro. Los conceptos vacíos de Kant. Pasaje de este filósofo.
+Trascendencia de sus errores. No basta la impugnacion. Necesidad de
+establecer doctrinas. 57
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+_La intuicion sensible._
+
+Qué es la intuicion. Es propia de las facultades perceptivas. Cuáles son
+las sensaciones externas intuitivas. Por qué no lo son las internas. Lo
+serian sin la reflexion. Sin estas, unas lo serian siempre, otras nunca.
+Sentido de esta asercion. 68
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+_Dos conocimientos: intuitivo y discursivo._
+
+Conocimiento intuitivo. Intuicion sin idea y por idea. Conocimiento
+discursivo. Ejemplo sensible de estos dos conocimientos. No es Kant su
+inventor. Teólogos. Doctrina del cristianismo sobre este punto. 73
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+_El sensualismo de Kant._
+
+No admite mas intuicion que la sensible. Supone los conceptos vacíos.
+Esto coincide con el sistema de Condillac. Cómo cae alternativamente en
+el sistema de los aristotélicos y en el de Condillac. 77
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+_Existencia de la intuicion intelectual pura._
+
+Tenemos intuicion intelectual. Solucion de una dificultad. Intuicion
+mediata. Comunicacion de los espíritus por la palabra. Esto no quita la
+intuicion. Resultado contra Kant. 80
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+_Valor de los conceptos intelectuales, prescindiendo de la intuicion
+intelectual._
+
+Opinion comun de que las ideas generales no son intuitivas. Valor
+hipotético de las mismas. Como se convierte en positivo. La conciencia
+es experiencia. La absoluta incomunicacion del órden ideal con el real
+es imposible. Suposicion de un espíritu incomunicado. Su tránsito á la
+realidad. 84
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+_Aclaraciones sobre el valor de los conceptos generales._
+
+Conocimiento de esencia y de existencia. Ejemplo de un ciego de
+nacimiento. Los conceptos determinados y los indeterminados. Ampliacion
+del ejemplo del ciego. Solucion de la dificultad de Kant sobre la
+imposibilidad de definir las categorías, sin ejemplos sensibles.
+Utilidad de los conceptos generales para el pensar, y hasta para los
+usos de la vida. 88
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+_Valor de los principios, independientemente de la intuicion sensible._
+
+Valor del principio de contradiccion, independientemente de la intuicion
+sensible. Como de él se pasa al conocimiento de la realidad. Tránsito de
+la conocido á lo desconocido. Necesidad de admitir conocimientos no
+intuitivos pero reales. 92
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+_Relaciones de la intuicion con el grado del ser perceptivo._
+
+Relaciones de la intuicion con la perfeccion de la inteligencia.
+Intuicion divina. Facultades perceptivas acomodadas al lugar que ocupa
+cada inteligencia. Por qué tenemos la intuicion sensible. Por qué los
+conceptos generales. Resultado de la union de aquella con estas. 97
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+_Aspiraciones del alma humana._
+
+Aspiraciones de la inteligencia y del sentimiento. Reflexiones sobre
+estos hechos. 100
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+_Elementos y variedad de caractéres de la representacion sensible._
+
+La extension; y su limitabilidad. Representacion interna y externa.
+Actividad productiva de representaciones. Extension de esta actividad.
+Representacion pasiva. Espontánea. Libre. Carácter pasivo de las dos
+primeras. Qué son. Cómo se desenvuelven. El genio en las artes.
+Construccion de figuras á priori. Como se hace sin imágen. Conceptos
+generales. Como tienen por objeto la intuicion sensible. Oficio de los
+signos. 103
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+_Si hay representaciones intermedias entre la intuicion sensible y el
+acto intelectual._
+
+Se propone la dificultad. Se indica su orígen. Distincion de facultades.
+Su enlace. No hay necesidad de especie intermedia. Entendimiento agente
+de los aristotélicos. 109
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+_Ideas indeterminadas y determinadas._
+
+Ideas indeterminadas y determinadas. Indeterminacion de las de ser,
+substancia, causa. Condiciones necesarias para su realizacion actual ó
+posible. Cotejo con la doctrina del capítulo XIV. 113
+
+
+CAPÍTULO XXII.
+
+_Limites de nuestra intuicion._
+
+Sensibilidad pasiva. En qué consiste. Sensibilidad activa. Inteligencia.
+Voluntad. Profundidad del sagrado Texto cuando dice que el hombre es á
+imágen y semejanza de Dios. 118
+
+
+CAPÍTULO XXIII.
+
+_Necesidad entrañada por las ideas._
+
+Los principios no se forman por induccion. Imposibilidad de una perfecta
+comprobacion experimental. Ejemplos geométricos. Sin verdades necesarias
+no hay principios; no hay ciencia; ni es posible la observacion; ni hay
+razon humana individual ni general. No seria posible ni la formacion ni
+la conservacion del lenguaje. Prueba de la existencia de Dios. 123
+
+
+CAPÍTULO XXIV.
+
+_Existencia de la razon universal._
+
+Relacion de la verdad universal con la particular. El conocimiento no es
+puramente subjetivo. Si la verdad está en los principios ó en los
+hechos. Razones que prueban la existencia de la razon universal. 129
+
+
+CAPÍTULO XXV.
+
+_En qué consiste la razon universal._
+
+No es una abstraccion. Ha de ser una realidad. Prueba de la existencia
+de Dios. Razon impersonal: palabra sin sentido. Objetos posibles. El
+fundamento de la posibilidad ha de ser una realidad. Impotencia de los
+entendimientos finitos, para fundar la posibilidad, tanto aislados como
+reunidos. Preexistencia de las verdades necesarias. 133
+
+
+CAPÍTULO XXVI.
+
+_Aclaraciones sobre el fundamento real de la posibilidad pura._
+
+Importancia de la cuestion. Ejemplo de una proposicion geométrica.
+Prescinde de la existencia. No se funda en la experiencia.
+No se refiere á nuestro modo de concebir. Prescinde de nuestra
+existencia. Prescinde del mundo corpóreo. Parece subsistir despues de
+aniquilado todo. Necesidad del fundamento real. Extrañeza del fenómeno.
+Ilusion de la nada universal. Comunicacion de nuestra inteligencia con
+el ser necesario. Sin esto no hay ciencia. 138
+
+
+CAPÍTULO XXVII.
+
+_Explicacion de los fenómenos intelectuales individuales, por la razon
+universal subsistente._
+
+Contraprueba. Verdades necesarias. Ciencia. Orígen de las razones
+individuales. Dios en nosotros. Se combate la filosofía de Locke y
+Condillac. Por qué no podemos señalar la razon de todo. Objetividad de
+las ideas. Reflexiones. Grande unidad. Punto de vista. Dios en todo.
+Comunicacion de lo finito con lo infinito. Importante resultado de las
+investigaciones ideológicas. 141
+
+
+CAPÍTULO XXVIII.
+
+_Observaciones sobre la relacion de las palabras con las ideas._
+
+Relacion. La palabra. Es signo arbitrarlo. Su orígen. Preferencia de la
+palabra. No hay paralelismo exacto entre la idea y la locucion.
+Instantaneidad del pensamiento. Ejemplo en las réplicas vivas. Otros
+ejemplos. Objecion sobre la instantaneidad del _no_. Solucion.
+Observacion sobre un dicho célebre. 145
+
+
+CAPÍTULO XXIX.
+
+_Orígen y carácter de la relacion entre el lenguaje y las ideas._
+
+Simplicidad de muchas ideas. Ignorancia de lo sabido y ciencia de lo
+ignorado. Sabiduría del lenguaje. No es necesaria la idea de la idea.
+Inconvenientes de las ideas imágenes, y de las ideas expresables con
+palabras. Lo que es una idea compuesta. Su necesidad de signo. Este
+sirve mas bien para recordar que para pensar. Carácter de nuestras
+facultades perceptivas. Sucesion de ideas y de operaciones. Relacion del
+entendimiento con la sensibilidad. Variedad y simplicidad del
+lenguaje. 151
+
+
+CAPÍTULO XXX.
+
+_Ideas innatas._
+
+Diferencia profunda entre los adversarios de las ideas innatas. Los
+materialistas. Los sensualistas. Los escolásticos. La cuestion mal
+planteada. Doctrina de Santo Tomás. Diferencia entre los escolásticos y
+sus adversarios. Se clasifican las ideas. Qué significa innato. No lo
+son las representaciones sensibles. El argumento sobre la
+incomunicabilidad física del espíritu con el cuerpo, nada prueba en
+favor de las ideas innatas. No son innatas las ideas relativas al órden
+sensible. Ni las intuitivas puras. Ni las generales determinadas, ni las
+indeterminadas. Actividad intelectual. Fuerza productiva. Resúmen. 155
+
+
+
+
+LIBRO QUINTO.
+
+IDEA DEL ENTE.
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+_Hay en nuestro entendimiento la idea de ente._
+
+Profundidad del dicho: «objectum intellectus est ens.» Necesidad de la
+idea del ente, para pensar. Todos la empleamos. Diferencia entre el rudo
+y el filósofo. Su necesidad para los primeros principios. 165
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+_Simplicidad é indeterminacion de la idea de ente._
+
+Su indeterminacion. Es irresoluble en otra. No es intuitiva. 168
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+_El ser substantivo y copulativo._
+
+Su diferencia. Carácter de la proposicion: _el ser es_. Su cotejo con
+otras. Diferencia. Razon de ella. Ser copulativo sin el substantivo.
+Identidad en las afirmaciones. Orígen de la discrepancia de los
+juicios. 170
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+_El ente objeto del entendimiento, no es él posible, en cuanto posible._
+
+Estado de la cuestion. Opinion de Rosmini. Posibilidad. Dos clases de
+posibilidad. Esta añade á la idea de ser. La idea de ser prescinde de la
+repugnancia. El ser es la existencia. Análisis de la proposicion: «un
+ser que no es, y que puede ser.» Orígen de la equivocacion. La
+posibilidad pura, tiene órden á la existencia. Ser subsistente. 177
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+_Solucion de una dificultad._
+
+Dificultad. Orígen de la idea de la posibilidad pura. Lo puramente
+posible, envuelve la idea de finito. Repugnancia de infinidad y no
+existencia. 182
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+_Cómo se entiende que la idea del ente sea la forma del entendimiento._
+
+Dos sentidos reduplicativo y formal. El entendimiento percibe algo mas
+que el ente, como tal. Percepcion de diferencias. Sin esto no hay mas
+que un concepto vago, y no percibimos la negacion. 185
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+_Toda ciencia se funda en el postulado de la existencia._
+
+Condicion de existencia. El juicio se refiere nó á las ideas, sino á las
+cosas. Es y parece. Postulados aun en las ciencias exactas. Esta teoría
+acorde con el sentido comun. El matemático importunado. 188
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+_El fundamento de la posibilidad pura y la condicion de la existencia._
+
+Si basta para la ciencia el fundamento de la posibilidad. Razon que
+parece probarlo. Solucion. Conocemos las verdades finitas representadas
+en Dios. El fundamento de la posibilidad no excluye la condicion de la
+existencia. Como conoce Dios las verdades finitas. Que ve en ellas la
+condicion de la existencia. Valor real é ideal. En qué consiste el
+ideal. 194
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+_Idea de la negacion._
+
+Tenemos idea del no ser. No es lo mismo concebir _el no_, que _el no_
+concebir. La percepcion del _no ser_, es acto positivo. No es la del
+ser. Su relacion al ser. Lo hay absoluto y relativo. De qué es imágen.
+Por sí sola no engendra conocimiento. Parangon con la del ser. La nada
+absoluta. Fecundidad de la idea de negacion. 198
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+_Identidad, distincion; unidad, multiplicidad._
+
+Se explican estas ideas. Cuáles son simples y cuáles compuestas. El ser
+y el no ser, entran en las combinaciones primordiales de nuestro
+pensamiento. Como Dios conoce las negaciones. 202
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+_Orígen de la idea del ente._
+
+Si es innata. Razon en pro. Que no viene de las sensaciones. Si se forma
+por abstraccion. Argumento en contra. Otro en pro. No es innata. Se
+funda en una facultad innata. Su indeterminacion. Es condicion _sine qua
+non_. No es directamente percibida, hasta ser depurada. Ejemplo
+sensible. Fuerza intelectual para descomponer y simplificar. Por qué se
+necesita descomponer y dividir. Las ideas generales é indeterminadas
+resultan de la reflexion sobre nuestros actos. Idea de ser, condicion de
+nuestra inteligencia. Idea del ente depurado, objeto de reflexion. 204
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+_Distincion entre la esencia y la existencia._
+
+Importancia de la cuestion. Distincion de conceptos. Impugnacion de la
+distincion real. Esencias en Dios. Se varia el estado de la cuestion. La
+identidad no arguye la necesidad. Dificultades. Solucion. 212
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+_Opinion de Kant sobre la realidad y la negacion._
+
+Sus palabras. Consecuencias. Se combate su principio. Dificultad. Tres
+respuestas. Equivocaciones sobre el tiempo. 217
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+_Resúmen y consecuencias de la doctrina del ente._ 222
+
+
+
+
+LIBRO SEXTO.
+
+UNIDAD Y NÚMERO.
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+_Consideraciones preliminares sobre la idea de la unidad._
+
+Universalidad de la idea. No es sensacion. Es simple. Cómo se debe
+explicar. 229
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+_Qué es la unidad._
+
+Es lo mismo que el ser. Qué es su concepto. Indistincion. Real y
+facticia. Definicion de las escuelas. Se rectifica. Dificultad.
+Solucion. Basta para la definicion: Indivisum in se. Dos sentidos de la
+palabra indivision. Qué seria un ser no distinto de los otros. Unidad
+metafísica, y unidad cuantitativa. 231
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+_Unidad y simplicidad._
+
+La unidad real es la simplicidad. No se nos ofrece en lo sensible. Como
+todas las substancias son simples. Esto confunde á los enemigos de la
+simplicidad. Hallamos la simplicidad en nuestros actos. Se deberia decir
+_indistinctum_ en vez de _indivisum_. No se quiere desterrar del
+lenguaje la unidad facticia. 235
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+_Orígen de la tendencia de nuestro espíritu hácia la unidad._
+
+El hecho. Dos orígenes: objetivo y subjetivo. El ser está en lo simple.
+La union es relacion. Unidad de los cuerpos organizados. Union de
+espacio, de tiempo y de accion. Simplicidad del sujeto. Simplicidad de
+los actos del espíritu. Exageracion de la unidad. Sus peligros. 239
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+_Generacion de la idea del número._
+
+Número. Generacion de la idea del dos. No es el signo. Es suma: nó
+diferencia. No es sensacion. Hay la adicion _in facto_, nó _in fieri_.
+Relacion. Hombre y caballo no son dos. Necesidad de semejanza. Abstracto
+y concreto. Identidad, unidad y número. Para el número se requiere, ser,
+distincion y semejanza. Cómo se pasa del dos al tres, y otros números.
+Vinculacion en un signo. 245
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+_Vinculacion de las ideas de los números con los signos._
+
+Necesidad de signos para contar. Invencion de los signos dos, tres, etc.
+etc. Si cabe perfeccionar en la numeracion. El signo y la idea de
+ciento. La idea no es el signo. 250
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+_Análisis de la idea del número en si, y en sus relaciones con los
+signos._
+
+Cómo la adquiere el sordo mudo. Los signos son auxilio de la memoria. La
+aritmética, el álgebra. Los signos de numeracion son fórmulas. Ejemplo
+en la idea del ciento. Parangon entre la generalizacion y la numeracion.
+La idea del número no es convencional. El número es percepcion de
+distincion y semejanza. 254
+
+
+
+
+LIBRO SÉPTIMO.
+
+EL TIEMPO.
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+_Importancia y dificultad de la materia._
+
+La idea del tiempo entra en el principio de contradiccion. Tiene mayor
+amplitud que la del espacio. Encierra sucesion y recíprocamente. No se
+halla existente ninguno parte del tiempo por su divisibilidad. 259
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+_Si el tiempo es la medida del movimiento._
+
+Medida del movimiento. La del reloj es arbitraria. Medida de los astros.
+No es primitiva. Con referir el tiempo al movimiento no se explica
+nada. 261
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+_Semejanzas y diferencias entre el tiempo y el espacio._
+
+Nuestro modo de concebir el tiempo. Permanencia é inmutabilidad del
+tiempo. Lo concebimos antes y despues del mundo. Sospecha de que sea una
+pura abstraccion. Parangon entre el espacio y el tiempo. Infinidad.
+Inmovilidad. Composicion de partes. Inseparabilidad de estas. Utilidad
+de este parangon. Diferencias entre el espacio y el tiempo. 266
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+_Definicion del tiempo._
+
+No hay duracion sin algo que dure. La infinidad del tiempo es una
+ilusion. Profundidad de las doctrinas de los teólogos. No hay tiempo sin
+mudanza. Definicion del tiempo. En las cosas, es el ser y no ser; en el
+entendimiento, es la percepcion del ser y no ser. 272
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+_El tiempo no es nada absoluto._
+
+Razon de esto. Su definicion. Medidas primitivas. Supuesto de la
+alteracion de estas. Supuesto de la alteracion de nuestras
+percepciones. 275
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+_Dificultades sobre la explicacion de la velocidad._
+
+Se propone la dificultad. La velocidad no es nada absoluto. Fórmula en
+que se expresa; acorde con la inteligencia comun. Si se puede alterar la
+velocidad de todo. Razon de las contradicciones aparentes. 278
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+_Explicacion fundamental de la sucesion._
+
+Cómo se evita el círculo vicioso con la definicion del tiempo. Sucesion.
+Antes y despues. Dificultad contra lo dicho en el cap. IV. Explicacion
+fundamental de la sucesion: existencia de cosas que se excluyen. Una
+dificultad. Si todo lo que no se excluye es simultáneo. Lo que no
+excluye nada, ni es excluido por nada, es simultáneo con todo. Esto es
+Dios. 283
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+_Qué es la coexistencia._
+
+Por la exclusion del capítulo anterior no se entiende solo la
+repugnancia intrínseca. Con esto se sueltan las dificultades.
+Aplicaciones. Análisis de la idea de coexistencia. Es simple: va aneja á
+la del ser. Fecundidad de esta idea. Una observacion sobre el método de
+esta obra. 288
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+_Presente, pasado y futuro._
+
+El presente es el solo tiempo absoluto. Qué es _pasado_. Dificultades y
+su solucion. Qué es futuro. Qué es presente. La divisibilidad del
+tiempo. Consecuencia. El tiempo no es distinto de las cosas. 293
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+_Aplicacion de la doctrina anterior á varias cuestiones importantes._
+
+Si habia transcurrido tiempo antes del mundo. Si era posible otro
+anterior. Si esta anterioridad consentia intervalo entre los dos.
+Dificultades. Solucion. 299
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+_El análisis de la idea del tiempo, confirma la semejanza de esta con la
+del espacio_. 302
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+_Relaciones de la idea de tiempo con la experiencia._
+
+Estado de la cuestion. Prioridad de la idea del tiempo. Esta idea no
+nace de la observacion. Inconvenientes de la subjetividad pura y de la
+objetividad. No es sensacion ni nace de la experiencia sensible.
+Corolario contra Condillac. 306
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+_Opinion de Kant._
+
+Su explicacion no conduce á nada. Se defiende la posibilidad y la
+objetividad del tiempo. Dificultades con que lucha Kant. 310
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+_Explicacion fundamental de la posibilidad objetiva, y de la necesidad
+de la idea del tiempo._
+
+Esta posibilidad debe admitirla el mismo Kant. Razon. Orígen de su
+necesidad. 314
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+_Corolarios importantes._
+
+Cómo la idea del tiempo dimana de la experiencia, y cómo nó. Cómo se
+hace el tránsito del órden intelectual puro, á la experiencia. 316
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+_El tiempo ideal puro y empírico._
+
+Qué es el empírico. Cómo llega á generalizarse. Lo que contiene el ideal
+puro. Por qué se nos ha dado la facultad de medirle. Tres elementos de
+esta medida: idea pura de ser y no ser, número y fenómeno sensible. De
+dónde resulta la necesidad en las ideas del tiempo empírico. 318
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+_Relaciones entre la idea del tiempo y el principio de contradiccion._
+
+Dos conocimientos de los principios: empírico y científico. Si hay
+círculo vicioso entre el principio de contradiccion y la idea del
+tiempo. Cómo aquel presupone á esta. Cómo esta presupone á aquel. A
+veces hay círculo, mas nó vicioso. Así sucede en este caso. Es prueba de
+identidad. Se fija el sentido del principio de contradiccion. Por qué
+ponemos en él la idea de tiempo. Observacion sobre los seres
+contingentes y necesarios. 321
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+_Resúmen._ 331
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+_Ojeada sobre las ideas de espacio, número y tiempo._
+
+Son los elementos necesarios de las ciencias naturales y exactas. Cómo
+se reducen á dos primitivos: extension y ser. Las tres ideas son comunes
+á todos los hombres. Su facilidad en el acto directo y su dificultad en
+el reflejo. 335
+
+
+
+ÍNDICE DE LAS NOTAS.
+
+(I). 341
+(II). 346
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's Filosofia Fundamental, Volumen III, by Jaime Balmes
+
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+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
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+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
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+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
+providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
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+ http://www.gutenberg.org
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+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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+*** END: FULL LICENSE ***
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