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| author | Roger Frank <rfrank@pglaf.org> | 2025-10-15 04:52:15 -0700 |
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diff --git a/17974-8.txt b/17974-8.txt new file mode 100644 index 0000000..25f5b22 --- /dev/null +++ b/17974-8.txt @@ -0,0 +1,9496 @@ +Project Gutenberg's Filosofia Fundamental, Volumen III, by Jaime Balmes + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Filosofia Fundamental, Volumen III + +Author: Jaime Balmes + +Release Date: March 13, 2006 [EBook #17974] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFIA FUNDAMENTAL, VOLUMEN III *** + + + + +Produced by PM Spanish, Guido Royackers and the Online +Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at +http://gallica.bnf.fr) + + + + + + + + + +FILOSOFÍA FUNDAMENTAL. + +por + +D. JAIME BALMES, +PRESBÍTERO + + +TOMO III. + +Segunda edicion. + + +Barcelona: +IMPRENTA DE A. BRUSI. +Calle de las Libreterías n.º 4. +1848. + + +_Es propiedad del Autor._ + + + + +LIBRO CUARTO. + +DE LAS IDEAS. + + + + +CAPÍTULO I. + +OJEADA SOBRE EL SENSUALISMO. + + +[1.] Acabamos de tratar de las sensaciones, y vamos á ocuparnos de las +ideas. Para hacer debidamente este tránsito, es necesario investigar +antes, si hay en nuestro espíritu algo mas que sensaciones, si todos los +fenómenos internos que experimentamos, son algo mas que sensaciones +trasformadas. + +Salido el hombre de la esfera de las sensaciones, de esos fenómenos que +le ponen en relacion con el mundo exterior, se encuentra con otro órden +de fenómenos, igualmente presentes á su conciencia. No puede reflexionar +sobre las sensaciones mismas, sin tener conciencia de algo que no es +sensacion; no puede reflexionar sobre el recuerdo de las sensaciones, ó +sobre la representacion interior de ellas, sin experimentar algo +distinto de ese recuerdo y de esa representacion. + +[2.] Aristóteles dijo: «nada hay en el entendimiento que antes no haya +estado en el sentido;» y las escuelas han repetido durante largos siglos +el pensamiento del filósofo: «nihil est in intellectu quod prius non +fuerit in sensu.» Así los conocimientos humanos procedian de lo exterior +á lo interior. Descartes vino á invertir este órden, pretendiendo que +debia procederse de lo interior á lo exterior; su discípulo Malebranche +hizo mas: en su concepto, le conviene al entendimiento encerrarse en lo +interior, no comunicar con lo exterior sino lo menos posible; segun él, +no hay aliento mas nocivo á la salud intelectual que el del mundo de los +sentidos; las sensaciones son un perenne manantial de error; y la +imaginacion es una hechicera tanto mas peligrosa cuanto que tiene su +habitacion á la puerta misma del entendimiento, donde le espera para +arrastrarle, con su belleza seductora y brillantes atavíos. + +[3.] Locke quiso rehabilitar el principio de Aristóteles sujetándole á +la piedra de toque de la observacion: pero á mas de la sensacion admitió +la reflexion, y convino en reconocer al alma facultades innatas. Su +discípulo Condillac no se limitó á esto: segun él, todos los actos de +nuestra alma no son mas que sensaciones trasformadas; opina que, en vez +de distinguir como Locke dos orígenes de nuestras ideas, el sentido y la +reflexion, seria mas exacto no reconocer mas que uno; ya porque la +reflexion no es en su principio sino la sensacion misma, ya porque la +reflexion es mas bien el canal por donde pasan las ideas que vienen de +los sentidos, que nó el manantial de ellas. (_Estracto razonado del +Tratado de las sensaciones. Resúmen de la primera parte_). + +El juicio, la reflexion, los deseos, las pasiones, no son mas en +concepto de Condillac, que la sensacion trasformada de diferentes modos. +Por esta razon, le parece inútil el suponer que el alma recibe +inmediatamente de la naturaleza todas las facultades de que está dotada. +La naturaleza nos da órganos para advertirnos, por medio del placer, lo +que debemos buscar, y por el dolor, lo que debemos huir; pero se detiene +aquí, y deja á la experiencia el cuidado de hacernos contraer hábitos, y +acabar la obra que ella ha comenzado. (_Tratado de las sensaciones. +Prefacio_). + +[4.] A la vista de este sistema, en que no se otorgan al alma ni +siquiera facultades naturales, y se consideran las que posee, como un +simple efecto de las sensaciones, se nota desde luego la contradiccion +en que incurre su autor, cuando en el mismo lugar se declara +ocasionalista, pretendiendo que las impresiones de la organizacion no +son mas que la ocasion de nuestras sensaciones. ¿Puede darse facultad +natural mas inexplicable que la de ponerse en relacion con objetos que +no producen las sensaciones, y que son con respecto á ellas una mera +ocasion? Si al alma se le concede esta facultad, ¿qué inconveniente hay +en admitir las otras? ¿No es una facultad natural, y muy singular, la +de sentir por medio de causas que no pueden obrar sino ocasionalmente? +En este caso ¿no se atribuye al alma una facultad natural de producirse +ella misma las sensaciones, con ocasion de las impresiones orgánicas, ó +no se la supone en relacion inmediata con otro ser superior que se las +produzca? ¿Por qué esa actividad interna, ó esa receptividad, no puede +aplicarse á las ideas? ¿Por qué no se han de admitir en el alma otras +facultades innatas? ó mas bien ¿por qué se dice que no se las supone, +cuando se comienza por suponerlas? + +Condillac, tan enemigo de hipótesis y sistemas, es eminentemente +hipotético y sistemático. Concibe el orígen y la naturaleza de las ideas +á su modo; y á este modo de concebirlas quiere que todo se adapte. Para +dar una idea de las opiniones de Condillac y combatirlas con buen +resultado, al mismo tiempo que con cumplida lealtad, examinaré +brevemente los fundamentos de la obra en que mas se complace el autor, +lisonjeándose de haber dado á su doctrina el mayor grado de claridad y +certeza: el _Tratado de las sensaciones_. + + + + +CAPÍTULO II. + +LA ESTATUA DE CONDILLAC. + + +[5.] Supone Condillac una estatua á la cual anima sucesivamente, +concediéndole un sentido despues de otro; y comenzando por el olfato +dice: «Los conocimientos de nuestra estatua, limitada al sentido del +olfato, no pueden extenderse sino á los olores: no puede tener ideas de +extension, ni de figura, ni de nada que esté fuera de ella, ni otras +sensaciones como el color, el sonido, el sabor.» (Cap. 1). Si á la +estatua no se le concede, como la hipótesis lo exige, ninguna actividad, +ninguna facultad, excepto la de sentir el olor, es cierto que no podrá +tener ninguna otra idea, ni sensacion; y aun se puede añadir, que la +sensacion del olor no será para ella ninguna idea. + +«Si le presentamos una rosa, continúa Condillac, será para nosotros una +estatua que siente una rosa; mas para sí misma, solo será el mismo olor +de la rosa. Será pues olor de rosa, de clavel, de jazmin, de violeta, +segun los objetos que obrarán sobre su órgano; en una palabra; los +olores con respecto á ella, no son mas que sus modificaciones propias ó +maneras de ser, y no podria creerse otra cosa, siendo estas las únicas +sensaciones de que es susceptible.» + +[6.] Si bien se observa, ya en los primeros pasos, se hace dar á la +estatua un gran salto. A vueltas de la aparente simplicidad del fenómeno +sensible, se introduce ya uno de los actos que suponen el entendimiento +muy desarrollado: la reflexion. Ya la estatua se cree algo, se cree +olor; ya se le atribuye pues la conciencia del _yo_, comparativamente á +la impresion que recibe; ya se le hace emitir una especie de juicio, en +que afirma la identidad del _yo_ con la sensacion. Esto es imposible, si +no hay mas que la sensacion enteramente sola. Entonces no hay ni puede +haber nada mas que aquella impresion puramente pasiva. Es un fenómeno +aislado, sobre el cual no hay reflexion de ninguna clase; la estatua no +tiene otra conciencia de sí misma que esta sensacion; pero esta +conciencia no es digna de tal nombre en el órden reflexivo. La hipótesis +de Condillac, aplicada en todo rigor, no ofrece mas que un fenómeno que +no puede conducir á nada; desde el momento en que sale de la sensacion +para desenvolverla, admite en el espíritu una actividad distinta y muy +diferente de la sensacion, y arruina todo su sistema. + +La estatua limitada á la sensacion del olor, no se creerá olor; esta +creencia es un juicio, supone comparacion, y nada de esto se halla en el +fenómeno sensible, considerado en toda su pureza, como lo exige la +hipótesis de Condillac. Este filósofo comienza sus investigaciones +analíticas, introduciendo condiciones, que él mismo supone eliminadas: +quiere explicarlo todo, con la sensacion sola; y desde sus primeros +pasos, combina esta sensacion con operaciones de un órden diferente. + +[7.] La capacidad de sentir aplicada á la impresion recibida, la llama +Condillac atencion. Si no hay mas que una sensacion, no habrá mas que +una atencion; pero si las sensaciones se suceden con variedad dejando +rastro en la memoria de la estatua, cuando se presente una nueva +sensacion, la atencion se dividirá entre la actual y la pasada. La +atencion dirigida simultáneamente á dos sensaciones, es la comparacion. +Con la comparacion se percibirán las semejanzas ó diferencias; esta +percepcion es el juicio. Todo esto se hace con sensaciones solas; luego +la atencion, la memoria, la comparacion, el juicio, no son mas que la +sensacion trasformada. En apariencia nada mas sencillo, mas claro, mas +verdadero; en realidad nada mas confuso, mas falso. + +[8.] Por el pronto, la definicion de la atencion es inexacta. La +capacidad de sentir, por el mero hecho de estar en ejercicio, se halla +aplicada á la impresion: no se siente, cuando la facultad sensitiva no +está en ejercicio; y no está en ejercicio, si no está aplicada á la +impresion. En este concepto, la atencion no seria mas que el acto de +sentir: toda sensacion seria atencion; y toda atencion sensacion: nadie +ha dado jamás á estas palabras semejante significado. + +[9.] La atencion es la aplicacion del ánimo á alguna cosa: y esta +aplicacion supone el ejercicio de una actividad, concentrada sobre un +objeto. Cuando el espíritu se halla enteramente pasivo, no atiende, +hablando con propiedad; y respecto de las sensaciones, hay atencion, +cuando por un acto reflejo conocemos que sentimos. Si no hay este +conocimiento, no hay verdadera atencion, y sí únicamente sensacion mas ó +menos viva, segun el grado con que está afectada nuestra sensibilidad. +Si á las sensaciones muy vivas, se las quiere llamar atencion, el uso de +la palabra será impropio; cabalmente, los que sienten con mas viveza, +suelen distinguirse por su falta de atencion. La sensacion es la +afeccion de una facultad pasiva; la atencion es el ejercicio de una +actividad; y así es que los brutos no participan de ella, sino en cuanto +encierran un principio de actividad para dirigir á un objeto determinado +sus facultades sensitivas. + +[10.] La percepcion de la diferencia de los olores de rosa y de clavel, +¿es una sensacion? Si se me dice que nó, infiero que el juicio no es la +sensacion trasformada; pues no es ni siquiera sensacion; si lo es, +entonces observo que si es la del clavel, ó la de la rosa, se sigue que +con una sola de estas sensaciones, tendré la percepcion comparativa, lo +que es absurdo. Si se me dice que es las dos juntas, contesto que esto, +ó no significa nada para la cuestion, ó expresa un absurdo. Porque, si +al decir que es las dos sensaciones juntas, se quiere dar á entender lo +que significan las palabras en su rigor, tendremos una sensacion que +será al mismo tiempo la de clavel y la de rosa, permaneciendo aquella +distinta de esta, por exigirlo así la comparacion. Pero si se quiere dar +á entender que las dos sensaciones existen juntas, nada adelantamos, +pues esto lo dábamos ya por supuesto; y la dificultad estaba en explicar +cómo la coexistencia producia la comparacion y el juicio, ó sea la +percepcion de la diferencia. + +La sensacion de clavel no es mas que sensacion de clavel, y la de rosa, +de rosa. Desde el momento que se las compara, y se supone en el espíritu +un acto por el cual percibe la diferencia, se le atribuye algo mas que +la pura sensacion, se le añade una facultad distinta de la de sentir, +esto es, la de comparar las sensaciones y apreciar sus semejanzas y +diferencias. + +[11.] Esa comparacion, esa fuerza intelectual que lleva los dos extremos +á un terreno comun, sin confundirlos; que ve el punto en que se tocan, y +el en que se separan, que falla por decirlo así entre ellos, es distinto +de la sensacion; es efecto de una actividad de otro órden: su desarrollo +dependerá de las sensaciones como de una condicion _sine qua non_, como +de causas excitantes; pero nada tiene que ver con las sensaciones +mismas, es esencialmente distinta de ellas, no puede confundirse con +ellas, sin destruir la idea de la comparacion, sin hacerla imposible. + +No hay juicio posible, sin las ideas de identidad ó semejanza; y estas +ideas no son sensaciones. Las sensaciones son hechos particulares que no +salen de su esfera, que no se aplican de un caso á otro; las ideas de +identidad y semejanza envuelven algo de comun, que se aplica á muchos. + +[12.] ¿Qué le sucederá pues á un ser limitado á la facultad de +experimentar varias sensaciones? Las tendrá sin compararlas. Cuando +sentirá de un modo, no sentirá de otro, la una sensacion no será la +otra, es cierto; pero el ser sensible no se dará cuenta de la variedad. +Las unas sensaciones vendrán en pos de las otras, sin ser comparadas +entre sí. Aun suponiendo la memoria de ellas, esa memoria no será mas +que una repeticion de las mismas, con menos intensidad. Si se admite que +el ser sensible las compara, y que percibe sus relaciones de identidad ó +distincion, de semejanza ó diferencia; se admiten ya una serie de actos +reflejos, que no son sensaciones. + +[13.] Ni la memoria de las sensaciones propiamente dicha, puede +explicarse por ellas solas; y en esto se equivoca tambien Condillac. La +sensacion de olor de rosa que la estatua recibió ayer, puede recordarla +hoy; pero este recuerdo puede ser de dos maneras: 1.º reproduciéndose +interiormente la sensacion sin ninguna causa externa, y sin ninguna +relacion á tiempo pasado, ni por consiguiente á la existencia anterior +de una sensacion semejante; entonces el recuerdo no es para la estatua +un recuerdo propiamente dicho, solo es una sensacion mas ó menos viva; +2.º reproduciéndose con relacion á una existencia de la misma, ú otra +semejante en un tiempo anterior, en lo que consiste esencialmente el +recuerdo; y entonces ya hay algo mas que sensacion: hay las ideas de +sucesion, de tiempo, de anterioridad, de identidad ó semejanza, todas +muy distintas de la sensacion, y no solo distintas sino separables. + +Dos sensaciones enteramente distintas pueden referirse á un mismo tiempo +en la memoria; el tiempo pues será idéntico y las sensaciones distintas. +La sensacion puede existir sin recuerdo del tiempo en que antes existia, +y hasta sin ningun recuerdo de que haya existido; luego la sensacion no +envuelve la relacion del tiempo; luego estas son cosas distintas, muy +diferentes; luego se engaña Condillac, cuando quiere explicar la memoria +de las sensaciones por sensaciones puras. + +[14.] Las reflexiones anteriores arruinan enteramente el sistema de +Condillac. O admite algo mas que sensaciones ó nó; si lo primero, peca +contra su supuesto principal; si lo segundo, no le es posible explicar +ninguna idea abstracta, ni aun la memoria sensitiva; se verá pues +reducido á admitir con Locke la reflexion sobre las sensaciones, y por +la misma razon, otras facultades del alma. + +[15.] Compréndese fácilmente lo que han sostenido algunos filósofos de +que todas nuestras ideas vienen de los sentidos, entendiéndose que las +sensaciones despiertan nuestra actividad interior, y ofrecen por +decirlo así, los materiales á la inteligencia; pero no se comprende cómo +se ha podido dar por cosa cierta, clara, sumamente sencilla, que en +nuestro espíritu no hay mas que esos materiales, las sensaciones. Basta +fijar un momento la atencion sobre nuestro interior para descubrir +muchos fenómenos distintos de la sensacion, y varias facultades que nada +tienen que ver con la sensitiva. Si Condillac se hubiese limitado á +sostener que esas facultades para desenvolverse, han menester el sentir +como una especie de excitacion, nada hubiera dicho que no fuera muy +conforme á la sana filosofía; pero pretender que todo lo excitado, que +todo lo desenvuelto, no es mas que el mismo principio excitante, y esto +empeñarse en confirmarlo con la observacion, es contrariar abiertamente +la observacion misma, es condenarse á no poder dar un paso en la +explicacion de la actividad intelectual, so pena de apartarse del +supuesto en que se estriba. Sin embargo, el autor del _Tratado de las +sensaciones_ parece estar muy satisfecho de su sistema: impresion +actual, hé aquí la sensacion; recuerdo de la sensacion, hé aquí la idea +intelectual: esto si no es sólido es alucinador; con la apariencia de +una observacion delicada, se detiene en la superficie de las cosas, y no +fatiga al discípulo. Todo sale de la sensacion: pero es porque Condillac +hace hablar á la estatua, del modo que á él le parece bien, sin atenerse +á la hipótesis de la sensacion sola. + +[16.] Este sistema, á mas de su flaqueza filosófica, es funesto á las +ideas morales. ¿Qué es la moral, si no hay mas ideas que las +sensaciones? ¿Qué son los deberes, si todo se reduce á necesidades +sensibles, á placer ó dolor? ¿Qué es de Dios, qué es de todas las +relaciones del hombre para con Dios? + + + + +CAPÍTULO III. + +DIFERENCIA ENTRE LAS IDEAS GEOMÉTRICAS Y LAS REPRESENTACIONES SENSIBLES +QUE LAS ACOMPAÑAN. + + +[17.] Nuestras ideas intelectuales andan siempre acompañadas de +representaciones sensibles. Esto hace que al reflexionar sobre aquellas, +las confundimos con estas. Digo al reflexionar sobre ellas, mas nó al +servirnos de ellas. Todos nos servimos muy bien de cada idea segun las +circunstancias: el error está en el acto reflejo, nó en el directo. +Conviene no perder de vista esta última observacion. + +[18.] Es poco menos que imposible que el geómetra piense en el +triángulo, sin que divague por su imaginacion la semejanza del +triángulo, tal como le ha visto mil veces en las láminas: y por este +motivo, estará el geómetra inclinado á creer que la idea del triángulo +no es mas que aquella representacion sensible. Si así fuese, se +verificaria en la idea del triángulo lo que afirma Condillac, de que la +idea no es mas que el recuerdo de la sensacion. En efecto, aquella +representacion es la sensacion repetida; no hay entre las dos afecciones +del alma mas diferencia, sino que la sensacion actual es causada por la +presencia actual del objeto, y por tanto es mas fija y mas viva. En +prueba de que la diferencia no es esencial, sino que solo está en el mas +ó en el menos, se puede notar, que si la representacion imaginaria llega +á un grado muy alto de viveza, no la distinguimos de la sensacion, como +les sucede á los visionarios, y como todos lo experimentamos durante el +sueño. + +[19.] No será difícil demostrar cuán diferentes son la idea del +triángulo y su representacion imaginaria, si se atiende á los hechos +siguientes. + +1.º La idea del triángulo es una: conviene á todos los triángulos de +todos tamaños, y de todas especies. La representacion es múltipla, y +varía en tamaño y en forma. + +2.º Mientras raciocinamos sobre las propiedades del triángulo, +estribamos sobre una idea fija, necesaria; la representacion cambia +incesantemente, sin alterarse la unidad de la idea. + +3.º La idea del triángulo de cada especie en particular, es clara, +evidente, en ella vemos del modo mas luminoso sus propiedades; por el +contrario la representacion sensible, es vaga, confusa; así apenas +distinguimos el triángulo rectángulo del acutángulo ú obtusángulo de +poca inclinacion. La idea corrige estos errores, ó mas bien prescinde de +ellos; si se sirve de la figura imaginaria es como de un auxiliar: del +mismo modo que al trazar las figuras en el papel, damos la demostracion, +prescindiendo de que sean ó nó bien exactas, y hasta sabiendo que no lo +son, y que es imposible que lo sean del todo. + +4.º La idea del triángulo es la misma para el ciego de nacimiento que +para el hombre con vista: como lo prueba el que los dos la desenvuelven +del mismo modo, en sus raciocinios y usos geométricos. La representacion +es diferente; pues para nosotros, es una imágen de lo visto, lo que es +imposible en el ciego. Este, al pensar en el triángulo, no tiene en su +imaginacion la misma representacion sensible que nosotros, ni la puede +tener; pues carece de todo lo que se refiere á la sensacion de la vista. +Si el ciego tiene alguna representacion concomitante de la idea, ha de +venirle del solo tacto; y para los triángulos de alguna extension cuyas +tres líneas no pueden ser tocadas juntas, la representacion ha de ser +una serie sucesiva de sensaciones del tacto, como el recuerdo de un +pasaje de música es esencialmente una representacion sucesiva. En +nosotros la representacion del triángulo es casi siempre simultánea; +excepto el caso de triángulos muy grandes, mucho mayores que los que +acostumbramos á ver; pues en este caso, particularmente cuando no hay +costumbre de considerarlos, parece que necesitamos ir extendiendo +sucesivamente las líneas. + +[20.] Lo que se ha dicho del triángulo, la mas sencilla de las figuras, +puede aplicarse con mayor razon á todas las demás. Muchas de ellas no +pueden ser representadas distintamente en la imaginacion, como se ve en +las que constan de muchos lados; y aun el círculo, que en la facilidad +de ser representado se acerca al triángulo, no podemos imaginarlo con +tal perfeccion que le distingamos de una elipse cuyos dos ejes se +diferencien poco entre sí. + + + + +CAPÍTULO IV. + +LA IDEA Y EL ACTO INTELECTUAL. + + +[21.] Demostrado que las ideas geométricas no son las representaciones +sensibles, resulta tambien demostrado de toda clase de ideas. Si en +algunas podia haber dificultad, era sin duda en las relativas á la +geometría, pues estas tienen objetos que se prestan á ser representados +sensiblemente; cuando los objetos no son figurados, no pueden ser +percibidos por ningun sentido; hablar entonces de representacion +sensible, es incurrir en una contradiccion. + +[22.] Estas consideraciones tiran una línea divisoria entre el entender +y el imaginar; línea que tiraron todos los escolásticos, línea que +conservaron, y por decirlo así, marcaron mas Descartes y Malebranche, +línea que comenzó á borrar Locke, y que hizo desaparecer Condillac. +Todos los escolásticos reconocieron esta línea; pero así ellos como +muchos otros emplearon un lenguaje que mal entendido, era muy á +propósito para contribuir á borrarla. A toda idea la llamaron imágen del +objeto; explicaron el acto de entender, cual si en el entendimiento +hubiese una especie de forma que expresase el objeto, como el retrato +delante de los ojos ofrece á estos la imágen de la cosa retratada. Este +lenguaje dimana de la continua comparacion que naturalmente se hace +entre el entender y el ver. Cuando los objetos no están presentes, nos +valemos de retratos; y como los objetos en sí mismos no pueden estar +presentes á nuestro entendimiento, se concibió una forma interior que +hiciese las veces de un retrato. Por otra parte, las únicas cosas que se +prestan á representacion propiamente dicha, son las sensibles; el único +caso en que hallamos dentro de nosotros esa forma en que se retratan los +objetos es el de la representacion imaginaria; y así era peligroso que á +esta se le llamase idea, y á toda idea representacion imaginaria, en lo +que consiste el sistema de Condillac. + +[23.] Santo Tomás llama á las representaciones de la imaginacion, +_phantasmata_, y dice que mientras el alma está unida al cuerpo no +puede entender sino _per conversionem ad phantasmata_, esto es, sin que +preceda y acompañe al acto intelectual la representacion de la fantasía, +que sirve como de material para la formacion de la idea, y de auxiliar +para aclararla y avivarla. La experiencia nos enseña de continuo que +siempre que entendemos, se agitan en nuestra imaginacion formas +sensibles relativas al objeto que nos ocupa. Ya son las imágenes de la +figura y color del objeto, si este los tiene; ya son las imágenes de +aquellos con que se le puede comparar; ya son las palabras con que se +expresa en la lengua que habitualmente hablamos. Así, hasta pensando en +Dios, en el acto mismo en que afirmamos que es espíritu purísimo, se nos +ofrece en la imaginacion bajo una forma sensible. Si hablamos de la +eternidad, vemos al _anciano de días_, tal como lo hemos visto +representado en los templos; si de la inteligencia infinita, nos +imaginamos quizás un piélago de luz: si de la infinita misericordia, nos +retratamos un semblante compasivo; si de la justicia, un rostro airado. +Al esforzarnos por concebir algo de la creacion, se nos representa un +manantial de donde brotan la luz y la vida, así como la inmensidad, la +sensibilizamos tambien en una extension sin límites. + +La imaginacion acompaña siempre á la idea, mas no es la idea; y la +prueba evidente é irrefragable de la distincion y diferencia de estas +cosas, se halla en que si en el acto mismo de tener la imaginacion de +un piélago de luz, de un anciano, de un rostro airado ó compasivo, de +manantial, de extension etc. etc., se nos pregunta si Dios es algo de +aquello, si tiene algo de parecido á nada de aquello, responderemos al +instante que nó, que esto es imposible; lo que demuestra la existencia +de una idea que nada tiene que ver con aquellas representaciones, y que +esencialmente excluye lo que ellas incluyen. + +[24.] Lo dicho de la idea de Dios es aplicable á muchas otras. Apenas +entendemos nada, sin que entre como un elemento indispensable la idea de +relacion; ¿y cómo se representa la relacion? En la imaginacion de mil +maneras, como punto de contacto de dos objetos, como hilos que los unen; +pero ¿la relacion es algo de esto? nó. Al preguntársenos en qué +consiste, ¿tenemos ni el menor asomo de duda de que pueda ser algo de +esto? nó. + +[25.] El llamar á toda idea imágen, es un error, si se quiere concebir +la idea como algo distinto del acto intelectual, y que se ponga delante +del entendimiento, cuando este ha de ejercer sus funciones. Imágen es lo +que representa, _como semejanza_; y yo pregunto, ¿cómo se sabe que +exista esta representacion ó semejanza? ¿cómo se sabe que para entender, +necesitamos una forma interior, que sea como un retrato del objeto? ¿Qué +es retrato, cuando se sale del órden sensible? En el órden intelectual, +hay semejanzas, pero nó en el sentido en que las tomamos en el órden +material. Yo entiendo, otro hombre entiende tambien; en esto tenemos una +semejanza, pues que se halla en el uno lo mismo que en el otro, nó +idéntico en número, sino en especie. Pero esta semejanza es de un órden +muy diferente de las sensibles. + +[26.] Al entender, conocemos lo que hay en el objeto entendido; pero no +sabemos si esto se hace por el simple acto del entendimiento, sin +necesidad de un medio representativo por la semejanza. Entendemos la +cosa, nó la idea, y tanta dificultad encuentro en que el entendimiento +perciba sin la idea, como en que la supuesta representacion se refiera +al objeto. ¿Cómo es que mi idea se refiere á un objeto? si por sí misma, +luego ella por sí sola, siendo puramente interior, se refiere á lo +exterior, me pone en relacion con lo exterior sin necesidad de ningun +intermedio. Lo que hace ella, tambien lo podrá hacer el acto intelectual +por sí solo. Si la relacion de la idea con el objeto, me viene por otra +idea, tengo sobre la intermedia la misma dificultad que sobre la +primera. De todos modos siempre llegamos á un caso en que se hace la +transicion del entendimiento al objeto sin intermedio. + +Si tengo á la vista un objeto imágen de otro desconocido, veré el objeto +en sí mismo, pero sin conocer que tiene relacion de imágen, hasta que me +lo digan; conoceré su realidad, mas nó su representacion. Lo propio +sucederá en las ideas-imágenes: luego nada explican para hacer el +tránsito del acto interior al objeto, pues no encontramos que ellos +puedan hacer para sí, lo que se quiere que hagan para el entendimiento. + +[27.] En el acto intelectual hay algo misterioso que el hombre procura +explicar de mil modos, sensibilizando lo que experimenta allá en su +interior. De aquí tantas locuciones metafóricas; útiles, si solo se +emplean para llamar y fijar la atencion, y darse á sí propio cuenta del +fenómeno; nocivas á la ciencia, si sacándolas de estos límites, se +olvida que son metáforas, y que jamás pueden confundirse con la +realidad. + +Por la inteligencia vemos lo que hay en las cosas; experimentamos el +acto perceptivo, pero al reflexionar sobre él andamos á tientas, como si +en el manantial mismo de la luz hubiese una densa nube que nos impidiese +verle con claridad. Así el firmamento está á veces inundado con la luz +del sol, mientras el astro cercado de nubes se oculta á nuestros ojos, +sin que podamos ni aun determinar su posicion en el horizonte. + +[28.] Una de las causas de la oscuridad en esta materia es el mismo +esfuerzo que se hace por aclararla. El acto de entender es sumamente +luminoso en su parte objetiva, pues por él vemos lo que hay en los +objetos; pero en su naturaleza subjetiva, ó en sí mismo, es un hecho +interno simple, que no puede explicarse con palabras. Esto no es una +particularidad del acto intelectivo, conviene á todos los fenómenos +internos. ¿Qué es ver, gustar, oir; qué es una sensacion, un +sentimiento cualquiera? Es un fenómeno interno, del cual tenemos +conciencia, que no podemos descomponer en partes explicando la +combinacion de estas por medio de un discurso. Indicamos el fenómeno con +una palabra, pero esta palabra nada significa para quien no le +experimenta tambien, ó no le ha experimentado alguna vez. Todas las +explicaciones del mundo no harian entender al ciego de nacimiento lo que +es un color, ni al sordo lo que es un sonido. + +El acto intelectivo pertenece á esta clase: es un hecho simple que +podemos _designar_, mas nó explicar. La explicacion supone varias +nociones cuya combinacion se expresa en el discurso; en el acto +intelectivo no las hay: cuando se ha dicho pensar ó entender, se ha +dicho todo. Esta simplicidad no se destruye por la multiplicidad +objetiva; tan simple es el acto con que se percibe un solo objeto, como +otro con que se comparan dos ó mas. Si no es posible hacerlo todo en un +acto, resultan muchos; pero al fin hay uno que se enlaza con ellos, ó +los resume, mas nó un acto compuesto. + + + + +CAPÍTULO V. + +COTEJO DE LAS IDEAS GEOMÉTRICAS CON LAS NO GEOMÉTRICAS. + + +[29.] La idea es cosa muy diferente de la representacion sensible, pero +tiene con ella relaciones necesarias que conviene examinar. Cuando digo +_necesarias_, hablo únicamente del modo de entender de nuestro espíritu, +y en su estado actual, prescindiendo de la inteligencia de otros +espíritus y aun de la del humano, para cuando se halle sujeto á +condiciones diferentes de las que le han sido impuestas en su presente +union con el cuerpo. Tan pronto como salimos de la esfera en que se +ejerce nuestra experiencia, es preciso que seamos sobrios en el +establecimiento de proposiciones generales, guardándonos de aplicar á +todas las inteligencias, calidades que tal vez solo convienen á la +nuestra; y que quizás respecto de ella misma se variarán del todo, +cuando pasemos á otra vida. Previas estas observaciones, muy importantes +para deslindar cosas que hay peligro de confundir, examinemos las +relaciones de nuestras ideas con las representaciones sensibles. + +[30.] Fijando la consideracion sobre la diferencia de los objetos á que +se refieren nuestras ideas, ocurre desde luego una clasificacion de +estas en geométricas y no geométricas. Las primeras, abarcan todo el +mundo sensible en cuanto es percibido en la representacion del espacio; +las segundas, se extienden á toda especie de seres, prescindiendo de que +sean ó nó sensibles; aquellas suponen un elemento primitivo que es la +representacion de la extension; y en las divisiones y subdivisiones en +que se distribuyen, no ofrecen mas que la idea de la extension limitada +y combinada de diferentes maneras; estas, nada ofrecen relativo á la +representacion del espacio, y aun cuando se refieran á él, solo le +consideran en cuanto numerado, por las varias partes en que se puede +dividir. De aquí resulta una línea que en las matemáticas separa la +geometría de la aritmética universal; pues aquella tiene por base la +idea de extension, cuando esta solo considera el número, ya sea +determinadamente como en la aritmética propiamente dicha, ya +indeterminadamente, como en el álgebra. + +[31.] Aquí es de notar la superioridad que las ideas no geométricas +tienen sobre las geométricas. En los dos ramos de las matemáticas, +aritmética universal y geometría, se echa de ver esta superioridad de +una manera evidente. La geometría necesita á cada paso el auxilio de la +aritmética, y esta jamás necesita el auxilio de la geometría. Se podrian +tratar todos los ramos de la aritmética y álgebra, desde sus nociones +mas elementales hasta sus complicaciones mas sublimes, sin mezclar para +nada la idea de la extension, y por consiguiente sin hacer uso de +ninguna idea geométrica. Hasta el cálculo infinitesimal, nacido en +cierto modo de consideraciones geométricas, se ha emancipado de estas, y +se ha constituido en un cuerpo de ciencia del todo independiente de la +idea de extension. Por el contrario, la geometría ha menester desde sus +primeros pasos, del auxilio de la aritmética. La comparacion de los +ángulos, punto fundamental en la ciencia geométrica, no se hace sin +medirlos; y la medida se refiere á un arco de la circunferencia dividido +en cierto número de grados que se pueden contar: hénos aquí en la idea +del número, en la operacion de contar, esto es, en el terreno de la +aritmética. + +La misma prueba de superposicion, no obstante su carácter eminentemente +geométrico, necesita la numeracion, en cuanto se haga una superposicion +repetida. Si se comparan dos arcos enteramente iguales, demostrando esta +igualdad por medio de la superposicion, no necesitamos la idea del +número; pero si comparamos dos arcos desiguales con la mira de apreciar +la relacion de su cantidad y empleamos el método de superponer el menor +al mayor, repetidas veces, ya _contamos_, ya empleamos la idea de +_número_ y nos hallamos otra vez en el terreno de la aritmética. Al +comparar entre sí los radios de un círculo, sacamos su igualdad por el +método de superposicion, prescindiendo de la idea de número; pero si nos +proponemos conocer la relacion del diámetro á los radios, nos valemos +de la idea de _dos_ diciendo que el diámetro es duplo del radio, y +entramos otra vez en los dominios de la aritmética. A medida que se +adelanta en la combinacion de las ideas geométricas, se van empleando +mas y mas las aritméticas. Así en el triángulo entra por necesidad la +idea del número _tres_; y en una de sus propiedades esenciales entran la +de _suma_, la de _tres_ y la de _dos_: la _suma_ de los _tres_ ángulos +de un triángulo es igual á _dos_ rectos. + +[32.] No se crea que la idea del número pueda ser reemplazada por la +intuicion sensible de la figura cuyas propiedades y relaciones se trata +de averiguar. Esta intuicion en muchos casos es imposible, como se ve +cuando se habla de figuras de muchos lados. Fácilmente nos representamos +en la imaginacion un triángulo y hasta un cuadrilátero; la +representacion se nos hace ya algo difícil al tratarse de un pentágono; +mas todavía, de un hexágono ó un heptágono; y en llegando la figura á +cierto número de lados se va escapando á la intuicion sensible, hasta +que se hace ya imposible de todo punto, apreciarla por la mera +intuicion. ¿Quién es capaz de representarse en la imaginacion un +polígono de mil lados? + +[33.] Esta superioridad de las ideas no geométricas con respecto á las +geométricas, es sumamente notable, porque indica que la esfera de la +actividad intelectual se dilata á medida que se eleva sobre la intuicion +sensible. La extension, que como hemos visto ya (Lib. III.) sirve de +base no solo á la geometría sino tambien á las ciencias naturales, en +cuanto representa sensiblemente la intensidad de ciertos fenómenos, es +del todo inútil para hacernos penetrar en la íntima naturaleza de estos +y conducirnos de lo que _aparece_ á lo que _es_. Esta idea y las demás +que á ella se subordinan, es por decirlo así una idea inerte de la cual +no brota ningun principio vital que fecunde nuestro entendimiento y +mucho menos la realidad: fondo insondable en que puede ejercerse nuestra +actividad intelectual con la seguridad de no encontrar en él otra cosa +que lo que pongamos nosotros mismos; objeto muerto que se presta á todas +las combinaciones imaginables sin que por sí mismo sea capaz de producir +nada ni contener sino lo que se le ha dado. Los físicos al considerar la +inercia como propiedad de la materia, han atendido, tal vez mas de lo +que ellos se figuran, á la idea de extension que nos presenta lo inerte +por excelencia. + +[34.] Las ideas de número, de causa, de substancia, son fecundas en +resultados y se aplican á todos los ramos de las ciencias. Apenas se +puede hablar sin que se las exprese; diríase que son elementos +constitutivos de la inteligencia, pues que sin ellas se desvanece como +fugaz ilusion. Conducidlas por todo el ámbito que ofrece objetos á la +actividad intelectual, y á todo se extienden, á todo se aplican, para +todo son necesarias, si se quiere que la inteligencia pueda percibir y +combinar. Es indiferente que los objetos sean sensibles ó insensibles, +que se trate de nuestra inteligencia ó de otras sometidas á leyes +diferentes; donde quiera que concebimos el acto de entender, concebimos +tambien aquellas ideas primitivas como elementos indispensables para que +el acto intelectual pueda realizarse. La existencia misma, y hasta la +posibilidad del mundo sensible, son indiferentes á la existencia y +combinacion de dichos elementos: ellos existirian en un mundo de +inteligencias puras, aun cuando el universo sensible no fuera mas que +ilusion ó una absurda quimera. + +Por el contrario, tomad las ideas geométricas y hacedlas salir de la +esfera sensible: todo cuanto sobre ellas fundareis serán palabras que no +significan nada. Las ideas de substancia, de causa, de relacion y otras +semejantes, no brotan de las ideas geométricas: cuando nos fijamos en +estas solas, tenemos delante un campo inmenso donde la vista se dilata +por espacios sin fin; pero donde reinan el frio y el silencio de la +muerte. Los seres, la vida, el movimiento que en este campo os +propongais introducir, es necesario traerlos de otra parte; es necesario +emplear otras ideas, combinarlas, para que de su combinacion surjan la +vida, la actividad, el movimiento, para que en las ideas geométricas se +vea algo mas que ese fondo inmóvil, inerte, vacío, cual concebimos las +regiones del espacio mas allá de los confines del mundo. + +[35.] Las ideas geométricas propiamente dichas, en cuanto se distinguen +de las representaciones sensibles, no son simples, pues encierran por +necesidad las de relacion y número. No se da un paso en geometría sin +comparar; y esta comparacion se hace casi siempre interviniendo la idea +de número. De donde resulta que las ideas geométricas, en apariencia tan +diferentes de las puramente aritméticas, son idénticas con ellas, en +cuanto á su forma, ó bien en cuanto á su carácter ideal puro; y solo se +distinguen de las mismas en que se refieren á una materia determinada, +cual es la extension, tal como se ofrece en la representacion sensible. +Luego la inferioridad de las ideas geométricas que he consignado +anteriormente (31), solo se refiere á su materia, ó sea á las +representaciones sensibles, que presupone como un elemento +indispensable. + +[36.] Inferiré de esta doctrina otra consecuencia notable, y es la +unidad del entendimiento puro, y su distincion de las facultades +sensitivas. En efecto: por lo mismo que aun con respecto á los objetos +sensibles, empleamos ideas que nos sirven tambien para otros no +sensibles, con solas las diferencias que consigo trae la diversidad de +la materia percibida, se deduce que mas arriba de las facultades +sensitivas hay otra superior, con una actividad propia, con elementos +distintos de las representaciones sensibles, centro donde se reunen +todas las percepciones intelectuales, y donde reside esa fuerza +intrínseca, que si bien es excitada por las impresiones sensibles, se +desenvuelve tambien por sí propia, apoderándose de aquellas impresiones +y convirtiéndolas por decirlo así en propia sustancia, por medio de una +asimilacion misteriosa. + +[37.] Y aquí repetiré lo que ya hice notar en otra parte, sobre el +profundo sentido ideológico que encerraba la doctrina del _entendimiento +agente_ de los aristotélicos, que ha sido ridiculizada, por no haber +sido comprendida. Pero dejemos este punto y pasemos á analizar con mucho +detenimiento las ideas geométricas, para ver si nos será posible divisar +algun rayo de luz en esa profundidad tenebrosa que envuelve la +naturaleza y orígen de nuestras ideas. + + + + +CAPÍTULO VI. + +EN QUÉ CONSISTE LA IDEA GEOMÉTRICA; Y CUÁLES SON SUS RELACIONES CON LA +INTUICION SENSIBLE. + + +[38.] En los capítulos anteriores he distinguido entre las ideas puras y +las representaciones sensibles; y creo haber demostrado la diferencia +que va de aquellas á estas, aun limitándonos al órden geométrico. Mas +con esto no queda explicada la idea en sí misma; se ha dicho lo que no +es, pero nó lo que es; y aunque llevo indicada la imposibilidad de +explicar las ideas simples y la necesidad de contentarnos con +designarlas, no quiero limitarme á esta observacion, en la cual mas bien +parece que la dificultad se elude que no que se suelta. Solo despues de +las debidas investigaciones con que se pueda comprender mejor lo que se +intenta _designar_, será lícito limitarnos á la designacion; porque +entonces se echará de ver que la dificultad no ha sido eludida. +Comencemos por las ideas geométricas. + +[39.] ¿Es posible una idea geométrica, sin representacion sensible, +concomitante, ó precedente? Para nosotros creo que nó. ¿Qué significa la +idea de triángulo si no se refiere á líneas que forman ángulos y que +cierran un espacio? ¿Y qué significan, líneas, ángulos, espacio, en +saliendo de la intuicion sensible? Línea es una serie de puntos, pero +esta serie no representa nada determinado, susceptible de combinaciones +geométricas, si no se refiere á esa intuicion sensible en que se nos +aparece el punto como un elemento generador de cuyo movimiento resulta +esa continuidad que llamamos línea. ¿Qué serán los ángulos, sin esas +líneas representadas ó representables? ¿Qué será el área del triángulo, +si se prescinde de un espacio, de una superficie representada ó +representable? Se puede desafiar á todos los ideólogos á que dén un +sentido á las palabras empleadas en la geometría, si se prescinde +absolutamente de toda representacion sensible. + +[40.] Las ideas geométricas, tales como nosotros las poseemos, tienen +una relacion necesaria á la intuicion sensible: no son esta, pero la +presuponen siempre. Para comprender mejor esta relacion propongámonos +definir el triángulo diciendo que es la figura cerrada por tres líneas +rectas. En esta definicion entran las ideas siguientes: espacio, +cerrado, tres, líneas. Las cuatro son indispensables; en quitando +cualquiera de ellas, desaparece el triángulo. Sin espacio no hay +triángulo posible, ni figura de ninguna clase. Con un espacio y tres +líneas que no cierren la figura, tampoco se forma un triángulo; luego no +se puede omitir la palabra cerrado. Si se cierra una figura con mas de +tres líneas, el resultado no es un triángulo; y si se toman menos de +tres, no se puede cerrar la figura. Luego la idea de tres, es necesaria +en la idea del triángulo. Excusado es añadir que la idea de línea es no +menos necesaria que las otras; pues que sin ella no se concibe el +triángulo. + +Aquí es de notar, que se combinan varias ideas distintas, pero todas +referidas á una intuicion sensible, bien que de una manera +indeterminada. Se prescinde de que las líneas sean largas ó cortas, de +que formen ángulos mas ó menos grandes; de lo cual no se puede +prescindir en ninguna intuicion determinada: porque esta cuando existe, +tiene calidades propias; de lo contrario no seria una representacion +determinada, y por tanto no fuera sensible, como se la supone; pero, +aunque la referencia sea á una intuicion indeterminada, supone siempre +alguna, existente ó posible; pues en otro caso le faltaria al +entendimiento la materia de combinacion; y las cuatro ideas que hemos +encontrado en la del triángulo, serian formas vacías que no +significarian nada, y cuya combinacion fuera extravagante, ó mas bien +absurda. + +[41.] Parece pues que la idea del triángulo no es mas que la percepcion +intelectual de la relacion que entre sí tienen las líneas, presentadas á +la intuicion sensible, pero considerada esta en toda su generalidad, sin +ninguna circunstancia determinante que la limite á casos ni especies +particulares. Con esta explicacion no se pone una cosa intermedia entre +la representacion sensible y el acto intelectual: este, ejerciendo su +actividad sobre los materiales ofrecidos por la intuicion sensible, +percibe las relaciones de los mismos; y en esta percepcion pura, +simplicísima, consiste la idea. + +[42.] Se entenderá mejor lo que acabo de explicar, si en vez de tomar +por ejemplo el triángulo, consideramos una figura de muchos lados, +incapaz de ser presentada claramente á la intuicion sensible, como un +polígono de un millon de lados. La idea de esta figura es tan simple +como la del triángulo: con un acto intelectual la percibimos, y +podríamos expresarla con una sola palabra; calculamos sus propiedades, +sus relaciones, con la misma exactitud y certeza que las del triángulo, +sin embargo de que nos es absolutamente imposible representarla +distintamente en nuestra imaginacion. Reflexionando sobre lo que en este +supuesto se ofrece al acto intelectual, notamos los mismos elementos que +en la idea de triángulo, con la diferencia de que el número _tres_, se +ha convertido en un _millon_. Este número de líneas no podemos +representárnoslas sensiblemente; pero el entendimiento para percibir su +objeto, tiene bastante con la idea de línea en general, combinada con la +del número, un millon. Encontramos pues los mismos elementos que en la +idea del triángulo; pero estos elementos son los materiales sobre que se +ejerce el acto perceptivo, considerándolos en general, sin mas +determinacion que la que consigo trae el número fijo. + +[43.] La idea de un polígono en general, prescindiendo del número de sus +lados, no ofrece al espíritu nada determinado en la representacion +sensible: lo único que de esta se toma, es la idea de línea recta +considerada en abstracto y la de un espacio cerrado, mirándolo todo en +su mayor generalidad. Con el acto intelectual se percibe la relacion que +entre sí tienen esos objetos de la intuicion sensible, aun en medio de +su indeterminacion. Este acto perceptivo es la idea. Todo lo demás que +se introduce es inútil; y sobre ser inútil, es afirmado sin fundamento. + +[44.] Se preguntará tal vez, cómo es posible que el entendimiento +perciba lo que hay fuera de él, en cuyo caso se halla la intuicion +sensible, la cual es funcion de una facultad distinta del +entendimiento. Para desvanecer esta dificultad, prescindiré de las +cuestiones que se agitan en las escuelas sobre la distincion de las +potencias del alma; y me limitaré á observar, que ya sean estas +realmente distintas entre sí, ya no sean mas que una sola ejerciendo su +actividad sobre diferentes objetos y de diversas maneras, siempre es +necesario admitir una conciencia comun de todas las facultades. El alma +que siente, piensa, recuerda, quiere, es una misma, y tiene conciencia +de todos estos actos. Sea lo que fuere de la naturaleza de las +facultades con que los ejerce, ella es quien los ejerce, y quien sabe +que los ejerce. Hay pues en el alma una conciencia única, centro comun +donde está el sentido íntimo de toda actividad ejercida, de toda +afeccion recibida, sea cual fuere el órden á que pertenezcan. Ahora +bien: supongamos el caso menos favorable á mi teoría, cual es el que la +facultad á que corresponde la intuicion sensible, sea realmente distinta +de la facultad que ejerce el acto perceptivo de las relaciones de los +objetos ofrecidos por la intuicion sensible; ¿se seguirá de ahí, que el +entendimiento necesite algo intermedio para ejercer su actividad sobre +los objetos presentados por dicha intuicion? nó por cierto. El acto del +entendimiento puro y el de la intuicion sensible, aunque diferentes, se +encuentran en un campo comun: la conciencia: allí se ponen en contacto, +ofreciendo el uno los materiales, y ejerciendo el otro su actividad +perceptiva. + + + + +CAPÍTULO VII. + +EL ENTENDIMIENTO AGENTE DE LOS ARISTOTÉLICOS. + + +[45.] Voy á explicar brevemente la teoría de los escolásticos sobre el +modo con que el entendimiento conoce las cosas materiales. De esta +explicacion resultará comprobado con cuánta verdad he dicho que esta +doctrina de las escuelas, solo puede ser ridiculizada por quien no la +comprenda; y que sea lo que fuere de su fundamento, no se le puede negar +importancia ideológica. + +[46.] En las escuelas se partia del principio de Aristóteles «nihil est +in intellectu quod prius non fuerit in sensu;» nada hay en el +entendimiento que antes no haya estado en el sentido. Con arreglo á este +principio solia decirse tambien, que el entendimiento, antes de que el +alma reciba las impresiones de los sentidos, es como una tabla rasa en +la cual nada hay escrito: «sicut tabula rasa in qua nihil est scriptum.» +Segun esta doctrina, todos nuestros conocimientos dimanaban de los +sentidos; y á primera vista podria parecer, que el sistema de las +escuelas era idéntico ó muy semejante al de Condillac. En ambos se busca +en la sensacion el orígen de nuestros conocimientos; en ambos se +establece que anteriormente á las sensaciones, no hay en nuestro +entendimiento ninguna idea. Sin embargo, y á pesar de semejantes +apariencias, los dos sistemas son muy diferentes, diametralmente +opuestos. + +[47.] El principio fundamental de la teoría de Condillac está en que la +sensacion es la única operacion del alma; y que todo cuanto existe en +nuestro espíritu, no es mas que la sensacion transformada de varias +maneras. Anteriormente á las impresiones sensibles, no admite este +filósofo ninguna facultad; el desarrollo de la sensacion es lo único que +fecunda el alma, no excitando sus facultades, sino engendrándolas. La +escuela de los aristotélicos tomaba las sensaciones como punto de +partida, pero no las consideraba como productoras de la inteligencia; +por el contrario, deslindaba muy cuidadosamente entre el entendimiento y +las facultades sensitivas, reconociendo en aquel una actividad propia, +innata, muy superior á todas las facultades del órden sensitivo. Basta +abrir alguna de las innumerables obras de aquella escuela para encontrar +á cada paso las palabras de fuerza intelectual, luz de la razon, +participacion de la luz divina, y otras por el mismo estilo, en que se +reconoce expresamente una actividad primordial de nuestro espíritu, nó +comunicada por las sensaciones, sino anterior á todas ellas. El +entendimiento agente, _intellectus agens_, que tanto figuraba en aquel +sistema ideológico, era una condenacion permanente del sistema de la +sensacion transformada, sostenido por Condillac. Para la mejor +inteligencia de este punto, son necesarias algunas aclaraciones. + +[48.] Dominados los aristotélicos por su idea favorita de explicarlo +todo por _materia_ y _forma_, modificando la significacion de estas +palabras segun lo exigia el objeto á que se las aplicaba, consideraban +tambien las facultades del alma como una especie de potencias incapaces +de obrar, si no se les unia una forma que las pusiese en acto. Así es +que explicaban las sensaciones por especies ó formas, que ponian en acto +la potencia sensitiva. La imaginacion era una potencia, que si bien se +elevaba un tanto sobre los sentidos externos, no contenia otra cosa que +especies del órden sensible, aunque sujetas á las condiciones que +necesitaba dicha facultad. Estas especies eran las formas que ponian en +acto á la potencia imaginativa, que sin ellas no podia ejercer sus +funciones. Explicados de esta manera los fenómenos del sentido externo y +de la imaginacion, quisieron los aristotélicos explicar los del órden +intelectual, en lo que lucieron su ingenio, excogitando un auxiliar que +llamaron entendimiento agente. Esta invencion era motivada por la +necesidad de poner acordes dos principios que parecian contradecirse. +De una parte asentaban los aristotélicos que nuestros conocimientos +dimanan todos de los sentidos; y de otra afirmaban que hay una +diferencia intrínseca, esencial, entre sentir y entender. Tirada esta +línea divisoria, se hacia una separacion entre el órden sensitivo y el +intelectual; y como por otro lado era preciso establecer una +comunicacion entre estos dos órdenes, si se queria salvar el principio +de que nuestros conocimientos venian de los sentidos, fué necesario +echar un puente que uniese las dos riberas. + +No se podia negar al entendimiento puro el conocimiento de las cosas +materiales; y como este conocimiento no le era innato, ni podia +adquirirle por sí mismo, preciso era establecer una comunicacion por +medio de la cual el entendimiento alcanzase los objetos sin contaminar +su pureza con especies sensibles. La imaginacion las contenia, depuradas +ya de la grosería del sentido externo: en ella estaban mas aéreas, mas +puras, mas cercanas á la inmaterialidad; pero distaban aun inmensamente +del órden intelectual, y llevaban consigo el peso de las condiciones +materiales que no les consentia levantarse á la altura necesaria para +que pudiesen ponerse en comunicacion con el entendimiento puro. Este, +para conocer, necesitaba formas que se le uniesen íntimamente; y si bien +es verdad que las divisaba allá á lo lejos en las bajas regiones de las +facultades sensitivas, no podia descender hasta ellas, sin faltar á su +dignidad y negar su propia naturaleza. En este conflicto preciso era +encontrar un mediador; y este fué el entendimiento agente. ¿Cuáles eran +las atribuciones de esta facultad? vamos á explicarlo. + +[49.] Las especies sensibles contenidas en la imaginacion, y verdadero +retrato del mundo externo, no eran inteligibles por sí mismas, á causa +de andar envueltas, nó con materia propiamente dicha, sino con formas +materiales, á las que no puede referirse directamente el acto +intelectual. Si se pudiera encontrar una facultad que tuviese la +incumbencia de hacer inteligible lo que no lo es, se habria resuelto +satisfactoriamente el difícil problema; porque en tal caso, aplicando su +actividad á las especies sensibles el misterioso transformador, podrian +estas servir al acto intelectual, elevándose de la categoría de especies +imaginarias, _phantasmata_, á la de ideas puras ó especies inteligibles. +Esta facultad es el entendimiento agente: verdadero mago que posee el +maravilloso secreto de despojar á las especies sensibles de sus +condiciones materiales, de quitarles toda la parte tosca que las impedia +ponerse en contacto con el entendimiento puro, transformando el grosero +pábulo de las facultades sensitivas en purísima ambrosía que pudiera +servirse en la mesa de los espíritus. + +[50.] Esta invencion, mas bien que ridícula debiera llamarse poética, y +antes merece el título de ingeniosa que el de extravagante. Pero lo que +hay en ella mas notable es que envuelve un sentido profundamente +filosófico, ya porque consigna un hecho ideológico de la mayor +importancia, ya tambien porque indica el verdadero camino para explicar +los fenómenos de la inteligencia en sus relaciones con el mundo +sensible. El hecho consignado es la diferencia entre las +representaciones sensibles y las ideas puras, aun con respecto á los +objetos materiales. La indicacion del verdadero camino consiste en +presentar la actividad intelectual obrando sobre las especies sensibles +y convirtiéndolas en alimento del espíritu. + +Quítese á la explicacion de las escuelas la parte poética, y véase si lo +que en ella se envuelve vale tanto por lo menos, como lo dicho por Kant +al combatir el sensualismo, distinguiendo entre las intuiciones +sensibles, y el entendimiento puro. + + + + +CAPÍTULO VIII. + +KANT Y LOS ARISTOTÉLICOS. + + +[51.] A fin de que no se me pueda acusar de ligereza por lo que acabo de +decir, comparando la filosofía de las escuelas con la de Kant, en lo +relativo á la distincion entre las facultades sensitivas y las +intelectuales, voy á examinar rápidamente la doctrina de este filósofo +en lo concerniente á esta materia. + +Como el filósofo aleman se expresa por lo comun con bastante oscuridad, +y emplea un lenguaje desusado, que fácilmente se pudiera prestar á +interpretaciones diferentes, insertaré sus propias palabras: de esta +suerte el lector juzgará por sí mismo, y rectificará las equivocaciones +en que pueda yo incurrir, al comparar la doctrina de Kant con la de los +aristotélicos. + +«Sea cual fuere el modo, dice Kant, con que un conocimiento puede +referirse á objetos, y cualquiera que sea el medio, este modo que hace +que el conocimiento se refiera inmediatamente á las cosas, y que el +pensamiento sea mirado como un medio, constituye la _intuicion_. Esta +intuicion no existe sino en cuanto se nos da un objeto; lo que no es +posible, al menos para nosotros hombres, sino en cuanto el espíritu es +afectado de alguna manera. La capacidad de recibir las representaciones +por el modo con que los objetos nos afectan, se llama _sensibilidad_. +Por medio de la sensibilidad los objetos nos son dados: solo ella nos +suministra intuiciones; pero el entendimiento es quien los _concibe_, y +de aquí vienen los conceptos. Todo pensamiento debe en último resultado, +referirse directa ó indirectamente, por medio de ciertos signos, á +intuiciones, y por consiguiente á la sensibilidad: puesto que ningun +objeto puede sernos dado de otra manera.» + +«El efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto +nosotros somos afectados por él, se llama _sensacion_. Toda intuicion +que se refiere á un objeto por medio de la sensacion, se llama +_empírica_. El objeto indeterminado de una intuicion empírica se llama +_fenómeno_.» (_Estética trascendental,_ 1.ª parte). + +La distincion entre la facultad de sentir y la de concebir, es +fundamental en el sistema de Kant, y así vemos que ya la expone, aunque +rápidamente, antes de comenzar sus investigaciones sobre la _Estética_, +ó sea la teoría de la sensibilidad. Mas adelante, al tratar de las +operaciones del entendimiento, desenvuelve mas ampliamente su doctrina; +y por el modo en que insiste sobre ella, se trasluce que la consideraba +como de alta importancia, y quizás como el descubrimiento de una region +enteramente desconocida en el mundo filosófico. Hé aquí cómo se expresa +en su _Lógica trascendental_. + +«Nuestro conocimiento, dice, procede de dos manantiales intelectuales: +el primero es la capacidad de recibir las representaciones (la +receptividad de las impresiones), el segundo es la facultad de conocer +un objeto por sus representaciones, (la espontaneidad de los conceptos). +Por el primero, el objeto nos es dado; por el segundo, _es pensado_ en +relacion con esta representacion (como pura determinacion del espíritu). +Intuicion y conceptos, hé aquí los elementos de todo nuestro +conocimiento; por manera que los conceptos sin una intuicion +correspondiente, ó una intuicion sin conceptos, no pueden dar un +conocimiento». + + * * * * * + +«Llamaremos _sensibilidad_ la capacidad (receptividad) de nuestro +espíritu de tener representaciones, en tanto que es afectado de un modo +cualquiera; por el contrario, la facultad de producir representaciones, +ó la _espontaneidad_ del conocimiento, se llamará _entendimiento_. Es +propio de nuestra naturaleza el que la intuicion no pueda ser sino +_sensible_, es decir que no comprenda sino el modo con que nosotros +somos afectados por los objetos. El _entendimiento_ es la facultad de +_concebir_ el objeto de la intuicion sensible. De estas propiedades del +alma no es la una preferible á la otra: las dos son de igual +importancia. Sin la sensibilidad, ningun objeto nos seria dado, y sin el +entendimiento, ninguno seria pensado. Pensamientos sin materia y sin +objetos, son vanos; intuiciones sin conceptos, son ciegas. Es pues +igualmente indispensable el hacer sensibles los conceptos (es decir +darles un objeto en intuicion); y el hacer inteligibles las intuiciones, +sometiéndolas á conceptos. Estas dos facultades ó capacidades, no pueden +suplirse la una á la otra cambiando sus funciones. El entendimiento no +puede percibir nada[1] y el sentido no puede pensar: el conocimiento +solo resulta de su union. No se deben pues confundir sus atribuciones; +por el contrario, importa mucho distinguirlas y separarlas +cuidadosamente. Nosotros distinguimos pues, la ciencia de las leyes de +la sensibilidad en general, es decir la _Estética_, de la ciencia de las +leyes del entendimiento en general, es decir de la _Lógica_.» (Lógica +trascendental. Introduccion). + +Nótese bien el sentido de esta doctrina. Se establecen dos hechos: la +intuicion sensible, y el concepto sobre ella: en consecuencia se +afirma la existencia de dos facultades: sensibilidad y entendimiento: +á la primera corresponden las representaciones sensibles, al segundo +los conceptos. Estas dos facultades, aunque diferentes, están +íntimamente enlazadas: se necesitan recíprocamente, para producir el +conocimiento. ¿Cómo se prestan la una á la otra el auxilio de que han +menester? + +«El entendimiento, dice Kant en otro lugar, ha sido definido mas arriba +solo negativamente: una facultad de conocer no sensible. Como nosotros +no podemos tener ninguna intuicion independiente de la sensibilidad, se +sigue que el entendimiento no es una facultad intuitiva. Quitada la +intuicion, no hay otro modo de conocer que por conceptos; de donde se +infiere que el conocimiento de toda inteligencia humana, es un +conocimiento por conceptos, nó intuitivo, sino discursivo (general). +Todas las intuiciones, como sensibles, reposan sobre afecciones, y por +consiguiente, los conceptos sobre funciones. Entiendo por funciones la +unidad de accion necesaria para ordenar diferentes representaciones, y +hacer de ellas una representacion comun. Los conceptos tienen pues por +base la espontaneidad del pensamiento, como las intuiciones sensibles la +receptividad de las impresiones. El entendimiento no puede hacer otro +uso de estos conceptos que el _juzgar_ por medio de los mismos; y como +la intuicion es la sola representacion que tiene inmediatamente un +objeto, jamás un concepto se refiere inmediatamente á un objeto, sino á +alguna otra representacion de este objeto, ora sea esta una intuicion, +ora sea tambien un concepto. El _juicio_ es el conocimiento mediato de +un objeto, y por consiguiente la representacion de este objeto. En todo +juicio hay un concepto aplicable á muchas cosas, y que bajo esta +pluralidad comprende tambien una representacion dada, la cual se refiere +inmediatamente al objeto. Así en el juicio: _todos los cuerpos son +divisibles_; el concepto _divisible_, conviene á otros diferentes +conceptos, entre los cuales el de cuerpo, es el á que se refiere aquí +particularmente. Pero este concepto de cuerpo es relativo á ciertos +fenómenos que tenemos á nuestra vista; estos objetos son pues +mediatamente representados por el concepto de divisibilidad. Todos los +juicios son funciones de la unidad en nuestras representaciones; pues +que en lugar de una representacion inmediata, otra mas elevada que +contiene á la primera con muchas otras, sirve al conocimiento del +objeto; así un gran número de conocimientos posibles, son reducidos á +uno solo. Pero nosotros podemos reducir todas las operaciones del +entendimiento al juicio; de suerte que el _entendimiento_ en general, +puede ser representado como una _facultad de juzgar_; porque segun lo +dicho, esto es la facultad de pensar. El pensamiento es el conocimiento +por conceptos; pero los conceptos, como atributos de juicios posibles, +se refieren á una representacion cualquiera de un objeto, todavía +indeterminado. Así el concepto de cuerpo, significa alguna cosa, por +ejemplo un metal, que puede ser conocido por este concepto. Este +concepto pues no es tal, sino porque contiene en sí otras +representaciones, por cuyo medio se puede referir á objetos. Es pues el +atributo de un juicio posible, por ejemplo de este: _todo metal es un +cuerpo_» (Lógica trascendental. Analítica trascendental. Lib. 1.º Cap. +1. Seccion 1.ª). + +[52.] En esta doctrina de Kant conviene distinguir dos cosas: primera: +los hechos sobre que se funda; segunda: el modo con que los examina y +explica y las consecuencias que de ellos deduce. + +Desde luego se echa de ver una diferencia radical entre el sistema de +Kant y el de Condillac, con respecto á la observacion de los hechos +ideológicos: mientras este no descubre en el espíritu otro hecho que la +sensacion, ni mas facultad que la de sentir; aquel asienta como un +principio fundamental, la distincion entre la sensibilidad y el +entendimiento. En esto triunfa del filósofo francés el aleman, porque +tiene en su apoyo la observacion de lo que atestigua la experiencia. +Pero este triunfo sobre el sensualismo, lo habian obtenido antes muchos +otros filósofos, y particularmente los escolásticos. Tambien estos +admitian con Kant y Condillac, que todos nuestros conocimientos vienen +de los sentidos; pero tambien habian notado lo que vió Kant y no alcanzó +Condillac, á saber, que las sensaciones por sí solas, no bastan á +explicar todos los fenómenos de nuestro espíritu, y que á mas de la +facultad sensitiva, era preciso admitir otra muy diferente, llamada +entendimiento. + +Considera Kant las sensaciones como materiales suministrados al +entendimiento, que este combina de varias maneras, reduciéndolos á +conceptos. «Pensamientos sin materia, dice, son vanos, intuiciones sin +conceptos son ciegas. Es pues igualmente indispensable, el hacer +sensibles los conceptos, esto es darles un objeto en intuicion, y el +hacer inteligibles las intuiciones, sometiéndolas á conceptos. ¿Quién no +ve en este pasaje, _el entendimiento agente_ de los aristotélicos, bien +que expresado con otras palabras? Sustitúyase á _intuicion sensible_, +_especie sensible_; á _concepto_, _especie inteligible_, y nos +encontraremos con una doctrina muy semejante á la de los escolásticos. +Hagamos el parangon.» + +Dice Kant: es necesaria la accion de los sentidos, ó bien la +experiencia sensible, para que podamos adquirir conocimiento. Los +escolásticos dicen: nada hay en el entendimiento, que antes no haya +estado en el sentido: «nihil est in intellectu, quod prius non fuerit in +sensu.» + +Dice Kant: las intuiciones sensibles por sí solas, son ciegas. Dicen los +escolásticos: las especies de la imaginacion, ó sensibles, que tambien +se llaman _phantasmata_, no son inteligibles. + +Dice Kant; es indispensable hacer sensibles los conceptos, dándoles un +objeto en intuicion. Dicen los escolásticos: es imposible entender, ya +sea adquiriendo ciencia, ya sea usando de la adquirida, sin que el +entendimiento se dirija á las especies sensibles: «sine conversione ad +phantasmata.» + +Dice Kant: es indispensable hacer inteligibles las intuiciones, +sometiéndolas á conceptos. Dicen los escolásticos: es necesario hacer +inteligibles las especies sensibles, para que puedan ser objeto del +entendimiento. + +Dice Kant, que por medio de los conceptos juzgamos; y que el juicio es +el conocimiento mediato de un objeto y por consiguiente su +representacion. Dicen los escolásticos, que conocemos los objetos por +medio de una especie inteligible, la cual está sacada de la especie +sensible, y es su representacion inteligible. + +Dice Kant, que en todo juicio hay un concepto aplicable á muchas cosas, +el cual bajo de esta pluralidad comprende tambien una representacion +dada, la que se refiere inmediatamente al objeto. Dicen los +escolásticos, que la especie inteligible es aplicable á muchas cosas, +porque es universal; pues aunque abstraida de una especie sensible y +particular, prescinde de las condiciones materiales é _individuantes_, y +por consiguiente abraza todos los objetos individuales, en una +representacion comun. + +Para significar ese acto intelectual, forma, ó lo que se quiera, con que +el entendimiento aprovechándose de las intuiciones sensibles, combina +con arreglo á las leyes del órden intelectual los materiales ofrecidos +por la sensibilidad, emplea Kant las palabras _concepto, concebir_. Los +escolásticos enseñan tambien que la especie inteligible, llamada tambien +especie _impresa_, fecunda al entendimiento, produciendo en él una +concepcion intelectual, de la que resulta el _verbo_, locucion interior, +ó especie _expresa_, que tambien denominan _concepto_. + +Dice Kant, que el conocimiento de la inteligencia humana es un +conocimiento por conceptos, nó intuitivo sino discursivo, general; y que +para nosotros no hay verdadera intuicion, sino en la esfera de la +sensibilidad. Dicen los escolásticos que nuestro entendimiento, mientras +estamos en esta vida, tiene una relacion necesaria á la naturaleza de +las cosas materiales; que por este motivo, no puede conocer _primo et +per se_, las substancias inmateriales; resultando que no las conocemos +perfectamente, sino por algunas comparaciones con las cosas materiales, +y principalmente por via de remocion, _per viam remotionis_, ó sea de un +modo negativo. + +[53.] El parangon que precede es sobre manera interesante para apreciar +en su justo valor los puntos de semejanza de dos sistemas que ocupan un +distinguido lugar en la historia de la ideología: semejanza que tal vez +no ha sido notada hasta ahora, no obstante de que salta á los ojos á la +simple lectura del filósofo aleman. Esto no es de extrañar: el estudio +de los escolásticos es sumamente difícil: es preciso resignarse al +lenguaje, al estilo, á las opiniones, á las preocupaciones de aquella +época, y revolver mucha tierra inútil, para sacar un poco de oro puro. +Pero nótese bien que yo no me propongo descubrir en las obras de los +escolásticos el sistema de la _crítica de la razon pura_; y que me +limito á consignar un hecho poco conocido, cual es, el que lo bueno, lo +fundamental, lo concluyente que se halla en el sistema del filósofo +aleman contra el sensualismo de Condillac, lo habian dicho siglos antes +los escolásticos. + +¿Deberemos inferir de esto que la doctrina de Kant haya sido tomada de +dichos autores? No lo sé; pero creo que se podria afirmar con algun +fundamento, no ser imposible que el filósofo aleman, hombre muy +laborioso, de vasta lectura, y de felicísima memoria, hubiese recibido +inspiraciones cuya reminiscencia se trasluciese en sus doctrinas. Sin +ser plagiario, puede un escritor verter como propias, ideas que no le +pertenecen. Muy á menudo se verifica, que el hombre se figura crear, +cuando no hace mas que recordar. + +[54.] Aunque el filósofo aleman conviene con los escolásticos en la +observacion de las facultades primitivas de nuestro espíritu, se aparta +luego de ellos en las aplicaciones; y mientras aquellos van á parar á un +dogmatismo filosófico, él es conducido á un escepticismo desesperante. +Nada de lo que los filósofos mas eminentes habian reconocido por +incontestable, se sostiene á los ojos del filósofo aleman. Ha +distinguido, es verdad, el órden sensible del inteligible; ha reconocido +dos facultades primitivas en nuestra alma, sensibilidad y entendimiento; +ha señalado la línea que las separa, encargando con solicitud que no se +la borre jamás; pero en cambio, ha reducido el mundo sensible á un +conjunto de puros fenómenos, explicando el espacio de tal manera, que es +muy difícil evitar el idealismo de Berkeley; y por otra parte, ha +circunvalado el entendimiento, impidiéndole toda comunicacion que se +extienda mas allá de la experiencia sensible, reduciendo todos los +elementos que en él se encuentran á formas vacías que á nada conducen +cuando se las quiere aplicar á lo no sensible, que nada pueden decirnos +sobre los grandes problemas ontológicos, psicológicos y cosmológicos; +esos problemas, objeto de las meditaciones de los mas profundos +metafísicos, y en cuya resolucion han vertido un caudal de doctrinas +sublimes, justo título de noble orgullo para el espíritu humano, que +conoce la dignidad de su naturaleza, que demuestra su alto orígen, y +columbra la inmensidad de su destino. + + +[Nota 1: Habla de percepcion intuitiva, nó de la percepcion en general.] + + + + +CAPÍTULO IX. + +OJEADA HISTÓRICA SOBRE EL VALOR DE LAS IDEAS PURAS. + + +[55.] Consignados los puntos de semejanza entre el sistema de Kant y el +de los escolásticos, voy á indicar las diferencias, mayormente en lo que +toca á la aplicacion de las doctrinas. Para dar una idea de lo grave y +trascendental de estas diferencias, basta observar la discrepancia de +los resultados. Los aristotélicos hacen estribar sobre sus principios +todo un cuerpo de ciencia metafísica, á la que consideran como la mas +digna de las ciencias, y cual luz poderosa y brillante que fecunda y +dirige á todas las demás; por el contrario Kant, partiendo de los mismos +hechos, arruina la ciencia metafísica, despojándola de todo valor para +el conocimiento de los objetos en sí mismos. + +[56.] Es de notar que en esta parte, Kant se halla en oposicion, no solo +con los escolásticos propiamente dichos, sino tambien con todos los +metafísicos mas eminentes que le han precedido. Sobre este particular, +los escolásticos tienen en su favor á Platon, Aristóteles, san Agustin, +san Anselmo, santo Tomás, Descartes, Malebranche, Fenelon y Leibnitz. + +[57.] La trascendencia de estas cuestiones, no puede desconocerla quien +no ignore lo vital que es para el espíritu humano el saber si es posible +una ciencia superior al órden puramente sensible, y por la cual el +hombre extienda su actividad mas allá de los fenómenos que le ofrece la +materia. Hay aquí cuestiones sumamente profundas que no pueden ser +tratadas ligeramente. Lo difícil y sumamente abstruso de los objetos y +relaciones que se han de considerar; lo importante, lo trascendental, de +las consecuencias, á que se llega, segun el camino que se sigue, exigen +que se desentrañen estas materias sin perdonar trabajo de ninguna clase. +Bien puede asegurarse que de estas cuestiones dependen la conservacion +de las sanas ideas sobre Dios y sobre el espíritu humano; esto es, sobre +cuanto puede ofrecerse mas importante y elevado á la consideracion del +hombre. + +Para profundizar debidamente la materia elevémonos al orígen de la +divergencia en las opiniones filosóficas; investiguemos la causa de que +partiendo de unos mismos hechos se pueda llegar á resultados +contradictorios. Para esto es necesaria una exposicion clara de las +doctrinas opuestas. + +[58.] Todos los filósofos convienen en admitir el hecho de la +sensibilidad; sobre él no puede caber ninguna duda: es un fenómeno +atestiguado por el sentido íntimo de una manera tan palpable, que los +mismos escépticos no han podido negar la realidad subjetiva de la +apariencia, por mas que hayan puesto en duda su realidad objetiva. Los +idealistas al negar la existencia de los cuerpos, no han negado su +existencia fenomenal, esto es, su apariencia á los ojos del espíritu +bajo una forma sensible. La sensibilidad pues, y los fenómenos que ella +contiene, han sido en todas épocas un dato primitivo en los problemas +ideológicos y psicológicos; discrepancia puede haberla con respecto á la +naturaleza y consecuencias de este dato, mas nó en cuanto á la +existencia del mismo. + +[59.] La historia de las ciencias ideológicas nos presenta dos escuelas: +la una no admite mas que la sensacion, y explica todas las afecciones y +operaciones del alma por la transformacion de las sensaciones; la otra +admite hechos primitivos, distintos de la sensacion: facultades +diferentes de la de sentir; y reconoce en el espíritu una línea que +separa el órden sensible del intelectual. + +[60.] Esta última escuela se divide en otras dos, de las cuales la una +considera el órden sensible, no solo como distinto, sino tambien como +separado del órden intelectual, como reñido en cierto modo con él; y en +consecuencia establece que el órden intelectual nada puede recibir del +sensible, á no ser exhalaciones malignas que ó emboten su actividad ó la +extravíen. De aquí el sistema de las ideas innatas en toda su pureza; de +aquí esa metafísica de un órden intelectual, enteramente exento de las +impresiones sensibles; metafísica que cultivada por genios eminentes, ha +sido profesada con sublime exageracion en los tiempos modernos, por el +autor de la _Investigacion de la verdad_. La otra ramificacion de dicha +escuela, aunque admite el órden intelectual puro, no cree que se le +contamine poniéndole en comunicacion con los fenómenos sensibles; antes +por el contrario, opina que los problemas de la inteligencia humana, tal +como se halla en esta vida, no pueden resolverse sin atender á dicha +comunicacion. + +[61.] La experiencia enseña que esta comunicacion existe por una ley del +espíritu humano; negar esta ley es luchar contra una verdad atestiguada +por el sentido íntimo; intentar destruirla es acometer una empresa +temeraria, es arrojarse á una especie de suicidio del espíritu. Por esta +razon, la escuela de que acabo de hablar, aceptando los hechos tales +como la experiencia interna se los ofrece, ha procurado explicarlos, +señalando los puntos en que pueden estar en comunicacion el órden +sensible y el intelectual, sin que se destruyan ni confundan. + +[62.] Esta escuela que admite la existencia de los dos órdenes sensible +é intelectual, y que al propio tiempo admite la posibilidad y la +realidad de su comunicacion é influencia recíprocas, tiene por principio +fundamental que el orígen de todos los conocimientos está en los +sentidos, siendo estos las causas excitantes de la actividad +intelectual, y como una especie de obreros que le ofrecen materiales que +despues ella combina de la manera necesaria para levantar el edificio +científico. + +[63.] Hasta aquí andan acordes Kant y los escolásticos: pero luego se +separan en un punto de la mayor trascendencia, de lo cual resulta que +van á parar á consecuencias opuestas. Los escolásticos creen que en el +entendimiento puro hay verdaderas ideas con verdaderos objetos, sobre +los cuales se puede discurrir con entera seguridad, independientemente +del órden sensible. Aunque admiten el principio de que nada hay en el +entendimiento que antes no haya estado en el sentido, pretenden sin +embargo que en el entendimiento hay algo realmente; lo cual puede +conducir al conocimiento de la verdad de las cosas en sí mismas, no solo +materiales sino tambien inmateriales. Las ideas del órden intelectual +puro son originadas de los sentidos como excitantes de la actividad +intelectual; pero esta actividad, por medio de la abstraccion y demás +operaciones, se ha formado ideas propias, con cuyo auxilio puede andar +en busca de la verdad, fuera del órden sensible. + +[64.] En esta explicacion del órden intelectual puro están acordes los +metafísicos escolásticos y no escolásticos, en cuanto se trata de +atribuir á las ideas un valor objetivo real, y hacerlas un medio seguro +para encontrar la verdad, independientemente de los fenómenos sensibles. +Estas escuelas, si bien discordes en cuanto al orígen de las ideas, +convienen en lo tocante á la realidad y valor de las mismas. + +[65.] Kant, al propio tiempo que admite el principio de los escolásticos +de que todos nuestros conocimientos vienen de los sentidos, y que +reconoce con ellos la necesidad de admitir un órden intelectual puro, +una serie de conceptos diferente de la intuicion sensible, sostiene que +estos conceptos no son verdaderos conocimientos, sino formas vacías que +por sí solas nada dicen, nada enseñan al espíritu, que á nada pueden +conducir para conocer la realidad de las cosas. Estos conceptos solo +significan algo cuando se los llena por decirlo así con intuiciones +sensibles: en faltándoles estas intuiciones, no corresponden á nada, ni +pueden tener mas uso que el puramente lógico, esto es, que el +entendimiento pensará sobre ellos combinándolos, sin caer en +contradiccion, pero sin que jamás puedan dar ningun resultado. + +«El entendimiento, dice Kant, no puede hacer jamás un uso trascendental +de todos sus principios _à priori_, no puede emplear sus conceptos sino +empíricamente, jamás trascendentalmente. Este es un principio que si +puede ser conocido con conviccion, trae las mas graves consecuencias. +El uso trascendental de un concepto en un principio, consiste en que se +refiere á las cosas _en general y en sí_, mientras que el uso empírico +se refiere á los solos fenómenos, es decir, á los objetos de una +experiencia posible: por donde se echa de ver que este último uso es el +solo que puede tener lugar. Para todo concepto es necesaria la forma +lógica de un concepto en general, del pensamiento, y en seguida la +posibilidad de someterle un objeto al cual se refiera: sin este objeto +carece de sentido; no contiene nada, aunque pueda encerrar la funcion +lógica para formar un concepto por medio de ciertos datos. Un objeto no +puede ser dado á su concepto sino en la intuicion; y aunque una +intuicion pura sea posible _à priori_ antes que el objeto, sin embargo +no puede recibir su objeto y por consiguiente su valor objetivo, sino +por la intuicion empírica de la cual ella es la forma. Todos los +conceptos, y con ellos todos los principios, aunque sean _à priori_, se +refieren no obstante á intuiciones empíricas, es decir, á datos de la +experiencia posible. _De otro modo no tienen ningun valor objetivo, no +son mas que un verdadero juego ya de la imaginacion ya del +entendimiento_, con las representaciones respectivas de una ú otra de +estas facultades. + + * * * * * + +«Lo mismo se verifica en las categorías y principios que de ellas se +forman; lo cual se manifiesta por la imposibilidad en que nos hallamos +de definir realmente una sola de ellas, es decir, que no podemos hacer +inteligible la posibilidad de su objeto, sin atenernos á las condiciones +de la sensibilidad, por consiguiente á la forma de los fenómenos; +condiciones á las cuales deben restringirse estas categorías, como á su +_único_ objeto. Si esta condicion desaparece, desaparecerá tambien _todo +valor, todo sentido_, esto es, toda relacion al objeto, y con ningun +ejemplo se puede hacer concebir cuál es el objeto propio de estos +conceptos. + + * * * * * + +«Si no se llevan en cuenta todas las condiciones de la sensibilidad que +las señalan (habla de las categorías) como conceptos de un uso empírico +posible, si se las toma como conceptos de las cosas en general y por +consiguiente de uso trascendental, nada queda por hacer en cuanto las +concierne, sino guardar la funcion lógica en los juicios, como la +condicion de la posibilidad de las cosas mismas, sin poder mostrar en +qué caso su aplicacion y su objeto, y por consiguiente ellas mismas, +pueden tener en el entendimiento puro, y sin la intervencion de la +sensibilidad, un sentido y un valor objetivo. + + * * * * * + +«Se sigue incontestablemente de lo dicho, que los conceptos puros del +entendimiento no pueden _jamás tener un uso trascendental_, y sí +únicamente un uso siempre empírico, y que los principios del +entendimiento puro no se refieren á los objetos de los sentidos, sino +cuando los sentidos están en relacion con las condiciones generales de +una experiencia posible; _pero jamás á las cosas en general_, sin +relacion á la manera con que nosotros las podemos percibir (Lógica +trascendental, lib. 2. cap. 3.). + +[66.] Así destruye Kant toda la ciencia metafísica, y en esta deplorable +ruina van envueltas las ideas mas fundamentales, mas preciosas, mas +sagradas, del espíritu humano. Segun él, la analítica trascendental hace +ver que el entendimiento no puede traspasar jamás los límites de la +sensibilidad, únicos en que nos son dados los objetos en intuicion +sensible. Los principios que eran considerados como eternas columnas del +edificio científico, se reducen á formas vacías, á palabras sin sentido, +en cuanto se los saca de la esfera de la sensibilidad. La ontología con +sus doctrinas trascendentales para explicar la naturaleza y el orígen de +las cosas, nada vale á los ojos del filósofo aleman: estos principios, +dice, son simplemente principios de la exposicion de los fenómenos; y el +nombre _fastuoso de una ontología_ que pretende dar un conocimiento +sintético _á priori_ de las cosas, en una doctrina sistemática, por +ejemplo _el principio de causalidad_, debe reemplazarse por la +denominacion modesta de simple _analítica del entendimiento puro_. + +[67.] Difícilmente se puede encontrar doctrina mas dañosa: ¿qué le resta +al espíritu humano si se le quitan los medios para salir de la esfera +sensible? ¿á qué se reduce nuestro entendimiento si sus ideas mas +fundamentales y sus principios mas elevados, no tienen ningun valor para +enseñarle algo sobre la naturaleza de las cosas? Si el mundo corpóreo no +es mas para nosotros que un conjunto de fenómenos sensibles, y nada +podemos conocer fuera de ellos, nuestros conocimientos nada tienen de +real, todos son puramente subjetivos, el alma vive de ilusiones, y se +envanece con creaciones imaginarias á las que nada corresponde en la +realidad. Forma subjetiva el espacio, forma subjetiva el tiempo, +conceptos vacíos las ideas puras, todo es subjetivo en nosotros; nada +sabemos de los objetos, ignoramos absolutamente lo que hay, y solo +sabemos lo que nos _aparece_. Esto es el escepticismo puro; ciertamente +que para llegar á él no era necesario consumir tanto tiempo en +investigaciones analíticas. En la doctrina de Kant no se presenta tan +chocante la extravagancia ni tan deforme el error como en las obras de +Fichte, Schelling y Hegel; pero en ella está el gérmen de las mayores +extravagancias y de los mas funestos errores. Él es quien ha hecho una +revolucion filosófica, que algunos incautos han tenido por un progreso; +no viendo sin duda el fondo de escepticismo que en ella se encierra, y +que es tanto mas peligroso cuanto mas se envuelve con formas analíticas. + +[68.] Sin embargo de la importancia que doy á la impugnacion de los +errores del filósofo aleman, no pienso seguirle paso á paso, +combatiendo sus doctrinas; este sistema de impugnacion tiene el +gravísimo inconveniente de dejar poco satisfecho al lector; porque le +parece ver que se arruina un edificio sin reemplazarle con otro. +Considero mas útil examinar detenidamente las cuestiones, á medida que +se vayan ofreciendo segun el órden de materias, establecer mi opinion, +apoyarla del mejor modo que alcance: y luego rebatir los errores de +Kant, cuando se los encuentre al paso, obstruyendo el camino de la +verdad. Suele ser fácil decir lo que una cosa no es, pero no suele serlo +tanto el decir lo que es; y conviene que á los sostenedores de las +buenas doctrinas no se nos pueda hacer el cargo de que impugnamos las +ajenas y no cuidamos de exponer las propias. Yo creo que en estas +materias la buena filosofía puede presentarse á la luz del sol luchando +con el error, que no debe contentarse con ser instrumento de guerra para +derribar á su adversario, sino que ha de pretender á fundar un +establecimiento sólido y bello en el mismo sitio que aquel ocupara. + +Los espíritus no se satisfacen con solas impugnaciones: desean una +doctrina que sustituya á lo impugnado: quien impugna niega; y el +entendimiento no se contenta con negaciones, ha menester afirmaciones, +porque no puede vivir sin la verdad positiva. + +Permítaseme esta breve digresion, que estoy lejos de tener por inútil: á +la vista de la trascendencia de los errores del filósofo aleman he +recordado la necesidad que hay de trabajos detenidos, asiduos, +profundos, para oponerse á ese diluvio de errores que amenazan una +inundacion en el campo de la verdad; y no he podido menos de insistir +sobre este punto, advirtiendo que no basta impugnar, sino que es +necesario establecer. Haya impugnaciones en buen hora; pero abunden las +doctrinas positivas: en la extensa línea en que desplega el error sus +ataques, no basta cubrir la frontera con cuerpos ligeros y briosos que +rechacen al enemigo; es preciso fundar colonias, focos de civilizacion y +cultura, que al propio tiempo que defiendan al país, le hagan prosperar +y florecer. + + + + +CAPÍTULO X. + +LA INTUICION SENSIBLE. + + +[69.] ¿En qué consiste la intuicion? La intuicion propiamente dicha, es +el acto del alma con que percibe un objeto que la afecta: así lo indica +la significacion latina del nombre, el cual se deriva del verbo +_intueri_, mirar una cosa que se tiene presente. + +[70.] La intuicion no cabe sino en las potencias perceptivas, es decir, +en aquellas por las que el sujeto afectado distingue entre su afeccion y +el objeto que la causa. No quiero decir que semejante distincion haya +de ser reflexiva; sino únicamente que el acto interno se ha de referir á +un objeto. Si suponemos un ser que experimenta varias afecciones, sin +referirlas á ningun objeto, ni reflexionar sobre las mismas, no se podrá +decir con propiedad que tenga verdadera intuicion: esta parece envolver +el ejercicio de una actividad que se ocupa en un objeto presente. El +objeto de la intuicion no siempre ha de ser externo; puede ser una de +las afecciones ó acciones del alma objetivadas por un acto de reflexion. + +[71.] Las sensaciones que con mas propiedad se llaman intuitivas, son +las de la vista y del tacto; puesto que percibiendo la extension misma, +y siéndonos imposible considerar á esta como un hecho puramente +subjetivo, los actos de ver y tocar envuelven necesariamente relacion á +un objeto. Los demás sentidos, aunque en algun modo están relacionados +con la extension, no la perciben directamente; y por tanto si estuviesen +solos, tendrian mas de afectivo, que de intuitivo: esto es, que el alma +seria afectada por estas sensaciones, sin necesidad de referirlas á +objetos externos. Si la reflexion, fijándose sobre dichas sensaciones, +llegase á enseñar, como en efecto lo enseñaria, que la causa de ellas es +un ser distinto del que las experimenta, tampoco habria verdadera +intuicion: porque esta no existiria ni para los sentidos, que +permanecerian ajenos á las combinaciones reflexivas; ni para el +entendimiento, que conoceria la causa de las sensaciones, nó por +intuicion, sino por discurso. + +[72.] De esto se infiere que no toda sensacion es intuicion; y que las +reproducciones imaginarias de sensaciones pasadas, ó la produccion +imaginaria tambien, de sensaciones posibles, aunque se llamen á menudo +intuiciones, no merecen con propiedad el nombre de tales, á causa de que +no se refieren á un objeto. Sin embargo, aquí es menester observar, que +los fenómenos de la sensibilidad puramente interna, tal vez deben el no +referirse á objetos, al hábito de la reflexion, la cual percibe las +diferencias de tiempo, la mayor ó menor viveza de las sensaciones, su +enlace mas ó menos constante, y otras circunstancias, por las cuales +distingue entre las representaciones que se refieren actualmente á un +objeto, como las sensaciones externas, y las que solo le tienen pasado ó +posible, como las representaciones puramente internas. Así +experimentamos que cuando la sensibilidad puramente interna, se halla +del todo abandonada á sí misma, sin el auxilio de la reflexion, traslada +á lo exterior todo cuanto se le ofrece, convirtiendo en realidades las +apariencias imaginarias. Esto se verifica en el sueño, y aun durante la +vigilia, cuando por algun trastorno cerebral, la sensibilidad obra +enteramente sola, independientemente de la reflexion. + +[73.] La causa de que la sensibilidad entregada á sí misma, objetive +todas sus impresiones, se halla en que siendo una facultad no reflexiva, +no puede distinguir entre la afeccion procedente de lo exterior y la +puramente interna. Como la comparacion, por poca que sea, implica un +acto reflejo, la sensibilidad no compara: de donde resulta, que cuando +el sujeto no hace mas que sentir, no puede apreciar las diferencias de +las sensaciones, midiendo los grados de su viveza, ni tampoco percibir +la existencia ó la falta del órden y constancia de su enlace. + +La facultad de sentir es enteramente ciega para todo lo que no es su +objeto determinado; lo que no se halla en este, en cuanto objeto de +dicha facultad, no existe para ella en ninguna parte; por lo cual se +echa de ver que abandonada á sí misma, objetivará su impresion, se +creerá siempre intuitiva, convirtiendo en realidad la simple apariencia. + +[74.] Es digno de notarse que de las facultades sensitivas, las unas +serian siempre intuitivas, esto es, se referirian siempre á un objeto +externo, si no las acompañase la reflexion; mientras que otras no lo +serian jamás, si estuviesen separadas de la reflexion, ó no anduviesen +acompañadas de las que lo son por su naturaleza. Son de la primera clase +las representativas propiamente dichas, esto es, las que afectan al +sujeto sensitivo, presentándole una forma, imágen real ó aparente, de un +objeto. Tales son las de la vista y del tacto, que no pueden existir ni +aun concebirse, sin dicha representacion. Por el contrario, las demás +sensaciones no ofrecen al sujeto sensitivo, ninguna forma; son simples +afecciones del mismo sujeto, aunque procedan de una causa externa: si +las referimos á los objetos es por reflexion; y cuando esta nos advierte +que llevamos la referencia demasiado lejos, atribuyendo al objeto +externo no solo el principio de causalidad sino tambien la sensacion en +sí misma, fácilmente conocemos la ilusion y nos despojamos de ella. Esto +no se verifica en las sensaciones representativas: nadie por mas +esfuerzos que haga, será capaz de persuadirse que fuera de sí no hay +algo real, semejante á la representacion sensible, en que se ofrecen los +objetos como extensos. + +[75.] Cuando digo que algunas sensaciones no serian intuitivas si no las +acompañase la reflexion, no quiero dar á entender que el hombre las +refiera á un objeto, previa la reflexion explícita, puesto que no puedo +olvidar lo que en otra parte (V. lib. II y III) llevo explicado +extensamente sobre el modo instintivo con que se desenvuelven nuestras +facultades en sus relaciones con el mundo corpóreo, anteriormente á toda +reflexion; solo quiero significar que en dichas sensaciones, +consideradas en sí mismas, y en completo aislamiento, no se encuentra +una relacion necesaria á un objeto como representado; y que +probablemente, en el instinto que nos las hace objetivar, si no se +mezcla una reflexion confusa, entra alguna parte de la influencia de las +demás sensaciones que son representativas por su objeto propio. + + + + +CAPÍTULO XI. + +DOS CONOCIMIENTOS: INTUITIVO Y DISCURSIVO. + + +[76.] Explicada la intuicion sensible, pasemos á la intelectual. Hay dos +modos de conocer: uno intuitivo, otro discursivo. El conocimiento +intuitivo es aquel en que el objeto se presenta al entendimiento tal +como es, sin que la facultad perceptiva haya de ejercer otra funcion que +la de contemplarle; por esto se llama intuicion, de _intueri_, mirar. + +[77.] Esta intuicion puede verificarse de dos maneras: ó presentándose +el objeto mismo á la facultad perceptiva, uniéndose á ella sin ningun +intermedio; ó bien con la intervencion de una idea ó representacion, que +ponga en acto á la facultad perceptiva de modo que esta vea al objeto en +aquella representacion, sin necesidad de combinaciones. Para lo primero, +es necesario que el objeto percibido sea inteligible por sí mismo, pues +de otro modo no se podria verificar la union del objeto entendido con el +sujeto inteligente; para lo segundo, basta una representacion que haga +las veces del objeto; y por tanto no es indispensable que este sea +inteligible con inteligibilidad inmediata[2]. + +[78.] El conocimiento discursivo es aquel en que el entendimiento no +tiene presente el objeto mismo, y se lo forma por decirlo así, reuniendo +en un concepto total los conceptos parciales, cuyo enlace en un sujeto +ha encontrado por el raciocinio. + +Para hacer sensible la diferencia entre el conocimiento intuitivo y el +discursivo la explicaré con un ejemplo. Tengo á la vista un hombre: su +fisonomía se me ofrece tal como es; sin necesidad ni aun posibilidad, de +combinaciones que me lo presenten diferente. Sus rasgos característicos +los veo tales como son: el conjunto no es una cosa producida por mis +combinaciones; es un objeto dado á la facultad perceptiva, sobre el cual +esta nada tiene que hacer sino percibir. Cuando un objeto se ofrece á mi +entendimiento de una manera semejante, el conocimiento que de él tenga +será intuitivo. + +He dicho que el objeto de la intuicion intelectual puede unirse +inmediatamente á la facultad perceptiva, ó bien presentársele por un +medio que haga las veces del objeto. Ateniéndonos al mismo ejemplo +podremos decir que estas dos clases de intuiciones se parecen á las del +hombre visto por sí mismo ó por un retrato. En ambos casos habria la +intuicion de la fisonomía, y no serian necesarias ni aun posibles las +combinaciones para formarla. + +Pero supongamos que se me habla de una persona á quien no he visto +jamás, y cuyo retrato no se me puede presentar. Si se me quiere dar idea +de su fisonomía se me irán enumerando sus rasgos característicos, con +cuya reunion formaré idea del semblante que se me acaba de describir. Á +esta representacion imaginaria se puede comparar el conocimiento +discursivo, por el cual no vemos el objeto en sí mismo, sino que lo +construimos en cierto modo con el conjunto de ideas que por medio del +discurso hemos enlazado, formando de ellos el concepto total +representante del objeto. + +[79.] Kant en su _Crítica de la razon pura_, habla repetidas veces del +conocimiento intuitivo y del discursivo; bien que sin explicar con +entera claridad los caractéres distintivos de estas dos clases de +conocimiento. No se crea sin embargo que el descubrimiento de estas dos +maneras de percibir sea debido al filósofo aleman; muchos siglos antes +las habian conocido los teólogos; y no podia menos de ser así, cuando la +distincion entre la intuicion y el discurso está íntimamente enlazada +con uno de los dogmas fundamentales del cristianismo. + +Sabido es que nuestra religion admite la posibilidad y la realidad de un +verdadero conocimiento de Dios, aun en esta vida. El sagrado texto nos +dice que podemos conocer á Dios por sus obras, que lo invisible de Dios +se nos manifiesta por sus criaturas visibles, que los cielos cuentan su +gloria, y que el firmamento anuncia las hechuras de sus manos; que son +inexcusables los que habiendo conocido á Dios de esta manera no le +glorificaron como debian; pero esta misma religion nos enseña que en la +otra vida los bienaventurados conocerán á Dios de otro modo, cara á +cara, viéndole tal como es. Hé aquí pues al cristianismo haciendo la +diferencia entre el conocimiento intuitivo y el discursivo; entre el +conocimiento por el cual el entendimiento se eleva á Dios procediendo de +los efectos á la causa, y reuniendo en esta las ideas de sabiduría, de +omnipotencia, de bondad, de santidad, de perfeccion infinita; y el +conocimiento en que el espíritu no necesitará de andar recogiendo +discursivamente varios conceptos para formar con ellos la idea de Dios, +en que el Ser infinito se ofrecerá claramente á los ojos del espíritu nó +en un concepto elaborado por la razon, ni bajo los sublimes enigmas +ofrecidos por la fe, sino tal como es en sí propio, siendo un objeto +dado inmediatamente á la facultad perceptiva; nó un objeto encontrado +por la fuerza discursiva, ni presentado bajo sombras augustas. + +Aquí encontramos otra prueba de la profundidad luminosa que se oculta en +los dogmas de la religion cristiana. ¿Quién pudiera sospechar que la +religion nos enseñase una distincion tan importante en la ciencia +ideológica? y sin embargo esta distincion se halla en el catecismo. El +niño, si se le pregunta quién es Dios, responde enumerando sus +perfecciones y por consiguiente manifestando que le conoce; cuando á +este mismo niño se le pregunta cuál es el fin para que el hombre ha sido +criado, responde que para _ver_ á Dios etc.; hé aquí la distincion entre +el conocimiento discursivo ó por conceptos, y el intuitivo; al primero +se le llama simplemente _conocer_, al segundo _ver_. + + +[Nota 2: Véase lo dicho sobre la _representacion, inteligibilidad +inmediata, y representacion de causalidad y de idealidad_ en los +capítulos X, XI, XII, XIII. del Libro 1.º de esta obra.] + + + + +CAPÍTULO XII. + +El SENSUALISMO DE KANT. + + +[80.] Kant asegura que mientras estamos en la presente vida solo tenemos +intuicion sensible, y considera dudosa la posibilidad de una intuicion +puramente intelectual, ya sea para nuestro espíritu, ya sea para otros. +Como por otra parte, segun hemos visto ya (Cap. IX), Kant no atribuye +ningun valor á los conceptos separados de la intuicion, se infiere que +el filósofo aleman, no obstante sus largas disertaciones sobre el +entendimiento puro, es profundamente sensualista; y que el autor de la +_Crítica de la razon pura_ y el del _Tratado de las sensaciones_, distan +entre sí mucho menos de lo que pudiera parecer á primera vista. Si +nuestro espíritu no tiene mas intuicion que la sensible, y los conceptos +del entendimiento puro son formas enteramente vacías mientras no +encierran una de dichas intuiciones; si cuando se prescinde de estas +solo se encuentran en el entendimiento funciones puramente lógicas, que +nada significan, que de ningun modo merecen el nombre de conocimiento, +resulta que en nuestro espíritu no hay mas que sensaciones, las que se +pueden distribuir ordenadamente en los conceptos, como si dijéramos en +una especie de casillas donde se registran y conservan. Segun esta +teoría, el entendimiento puro queda reducido á tan poca cosa, que +hubiera podido admitirle el mismo Condillac. + +[81.] En efecto: en el sistema de la sensacion trasformada se supone en +el espíritu una fuerza trasformadora; pues de otro modo no seria posible +explicar todos los fenómenos ideológicos por la mera sensacion; y hasta +el título del sistema resultaria contradictorio. Ahora bien: ¿hubiera +tenido Condillac ningun escrúpulo sensualista, en admitir la _síntesis +de la imaginacion_, las relaciones de todas las intuiciones sensibles á +la _unidad de la apercepcion_, y por fin la variedad de funciones +lógicas para clasificar y comparar las intuiciones sensibles? Parece que +antes por el contrario el fondo de estas doctrinas se halla en el +sistema del filósofo francés, cuyo principio fundamental se cifraba en +no ver en el espíritu mas que sensaciones, sin negar por esto una +fuerza capaz de trasformarlas, clasificarlas y generalizarlas. + +[82.] Hé aquí pues un nuevo quebranto para la originalidad del filósofo +aleman: al combatir el sensualismo habia dicho en substancia lo mismo +que repitieron siglos antes todas las escuelas (V. Cap. VIII); y luego, +queriendo seguir un nuevo camino para explicar el órden intelectual +puro, vuelve á caer en el sistema de Condillac: sus conceptos vacíos, +sin significado, sin aplicacion ninguna fuera del órden sensible, no +dicen nada mas de lo que enseña Condillac al analizar la generacion de +las ideas, explicando cómo estas dimanan de la sensacion, por medio de +trasformaciones sucesivas. Si alguna dificultad pudiera haber, versaria +sobre los nombres, nó sobre las cosas: ningun sensualista debe tener +inconveniente en adoptar por entero la _Crítica de la razon pura_, +cuando haya visto las aplicaciones que hace de sus doctrinas el +espiritualista aleman. Seria de desear, que se penetrasen de estas +observaciones los que nos presentan enfáticamente el espiritualismo de +Kant arruinando el sensualismo de Condillac. + + + + +CAPÍTULO XIII. + +EXISTENCIA DE LA INTUICION INTELECTUAL PURA. + + +[83.] No es verdad que el espíritu humano, aun en esta vida, no tenga +mas intuicion que la sensible. En nuestro interior hay muchos fenómenos +no sensibles, de los cuales tenemos conciencia muy clara. La reflexion, +la comparacion, la abstraccion, la eleccion y todos los actos del +entendimiento y de la voluntad, nada encierran de sensible. Curioso +fuera saber á qué especie de sensibilidad pertenecen las ideas +abstractas y los actos con que las percibimos; así como esos otros: _yo +quiero, no quiero, elijo esto, mas quiero esto que aquello_. Ninguno de +dichos actos puede ser presentado en intuicion sensible; son hechos de +un órden superior á la esfera de la sensibilidad, y que sin embargo +están presentes á nuestro espíritu en una conciencia clara, viva; +reflexionamos sobre ellos, los tomamos por objetos de nuestros estudios, +los distinguimos perfectamente entre sí, los clasificamos de mil +maneras. Estos hechos nos son presentados inmediatamente; los conocemos, +nó por discurso, sino por intuicion: luego no es verdad que la intuicion +del alma solo se refiera á fenómenos sensibles, pues que dentro de sí +misma encuentra una dilatada serie de fenómenos no sensibles, que le +son dados en intuicion. + +[84.] Nada vale el decir que estos fenómenos internos son formas vacías +que nada significan, sino en cuanto se refieren á una intuicion +sensible. Sean lo que fueren, son algo distinto de la misma intuicion +sensible; y este algo lo percibimos nosotros, nó por discurso sino por +intuicion: luego á mas de la intuicion sensible, hay otra del órden +intelectual puro. + +La cuestion no está en si estos conceptos puros tienen ó nó algun valor +para hacernos conocer los objetos en sí mismos: trátase únicamente de +saber si existen y si son sensibles. Que existen es cierto; así lo +atestigua la conciencia, así lo confiesan todos los ideólogos; que sean +sensibles no puede sostenerse, sin destruir su naturaleza; y menos que +nadie puede sostenerlo Kant, puesto que con tal cuidado distingue entre +la intuicion sensible y dichos conceptos. + +[85.] Ese piélago de fenómenos no sensibles que experimentamos en +nuestro interior, es como un espejo en que se reflejan las profundidades +del mundo intelectual. Es verdad que los espíritus no se presentan +inmediatamente á nuestra percepcion, y que para conocerlos necesitamos +un procedimiento discursivo; pero si bien se observa, en esa intuicion +de nuestros fenómenos internos hallamos la representacion, aunque +imperfecta, de lo que se verifica en inteligencias de un órden superior. +Aquí tenemos en cierto modo ideas-imágenes, pues que no cabe mejor +imágen de un pensamiento que otro pensamiento, ni de un acto de voluntad +que otro acto de voluntad. De esta suerte conocemos á los espíritus +distintos del nuestro, por una especie de intuicion nó inmediata sino +mediata, en cuanto se presentan en nuestra conciencia como la imágen en +un espejo. + +[86.] La comunicacion de los espíritus por medio de la palabra, y por +otros signos convencionales y naturales, es un hecho de experiencia, +íntimamente ligado con todas las necesidades intelectuales, morales y +físicas. Cuando un espíritu se ha puesto en comunicacion con otro, el +conocimiento que tiene aquel, de lo que pasa en este, no es por meros +conceptos generales, sino por una especie de intuicion, que aunque +mediata, no deja de ser verdadera. El pensamiento ó el afecto de otro, +que entran en nuestro espíritu por medio de la palabra, excitan en +nosotros un pensamiento ó afecto semejantes á los del espíritu que nos +los comunica. Entonces, en la conciencia propia, no solo conocemos sino +que _vemos_ la conciencia ajena: siendo á veces tan perfecta la +semejanza, que adivinamos todo lo que se nos va á decir, +desenvolviéndose en nuestro interior la misma serie de fenómenos que +están verificándose en el espíritu, con quien nos hallamos en +comunicacion. Así sucede cuando decimos: «comprendo perfectamente lo que +V. piensa, lo que quiere, lo que intenta expresar.» + +[87.] Esta observacion me parece importante para dejar fuera de duda que +en nuestro espíritu, independientemente del órden sensible, hay +conceptos, nó vacíos, sino que se refieren á objeto determinado. El que +se nos trasmita el conocimiento del órden de los fenómenos intelectual +puro, por medio de la palabra ó de otro signo, no destruye el carácter +de la intuicion: pues que se reunen todas las condiciones necesarias, +cuales son: la representacion interna, y la relacion de esta á un objeto +determinado que nos afecta. + +[88.] De esta análisis de hechos ideológicos, cuya existencia no se +puede poner en duda, resulta demostrada la falsedad de la doctrina de +Kant, de que solo hay en nuestro espíritu intuiciones sensibles, así +como la no existencia del problema del filósofo aleman sobre si es +posible ó nó que á otros espíritus les sean dados los objetos en una +intuicion diferente de la sensible. Este problema se halla resuelto en +nosotros mismos; puesto que la atenta observacion de los fenómenos +internos y de la recíproca comunicacion de los espíritus, nos ha dado á +conocer no solo la posibilidad sino tambien la existencia de intuiciones +diferentes de la sensible. + + + + +CAPÍTULO XIV. + +VALOR DE LOS CONCEPTOS INTELECTUALES, PRESCINDIENDO DE LA INTUICION +INTELECTUAL. + + +[89.] Aun cuando admitiéramos que para nuestro espíritu no hay otra +intuicion que la sensible, no se inferiria que los conceptos del órden +intelectual puro fuesen formas vacías, inútiles para el conocimiento de +los objetos en sí mismos. Siempre se habia entendido que las ideas +generales no eran intuitivas; pues por lo mismo que eran generales no +podian referirse _inmediatamente_ á un objeto determinado; pero á nadie +se le habia ocurrido que no pudieran servir para darnos verdaderos +conocimientos. + +[90.] Es cierto que las ideas generales por sí solas, no conducen á +ningun resultado positivo, ó en otros términos, no nos hacen conocer los +seres existentes; pero si se las une con otras particulares, se +establece entre aquellas y estas una influencia recíproca, de donde +resulta el conocimiento. Cuando afirmo en general: «todo ser contingente +necesita una causa;» esta proposicion, aunque muy verdadera, nada me +dice en el órden de los hechos, si prescindo absolutamente de que +existen seres contingentes y causas de cualquiera especie. En tal +supuesto la proposicion expresa una relacion de ideas, nó de hechos; el +conocimiento que resulta es meramente ideal, nó positivo. + +[91.] Esta relacion de las ideas envuelve tácitamente una condicion, que +les da para los hechos un valor hipotético; porque cuando se afirma que +todo ser contingente ha de tener una causa, no se entiende afirmar una +relacion de ideas destituida de toda aplicacion posible; antes por el +contrario, se quiere significar que si existe en la realidad un ser +contingente, habrá tenido realmente una causa. + +[92.] Para que este valor hipotético de las ideas se convierta en +positivo, basta que se verifique la condicion envuelta en la proposicion +general. «Todo ser contingente necesita una causa:» esto por sí solo, +nada me enseña sobre el mundo real: pero desde el momento que la +experiencia me ofrece un ser contingente, la proposicion general, antes +estéril, se hace sobre manera fecunda. Tan pronto como la experiencia me +da un ser contingente, conozco la necesidad de su causa; infiero además +la necesidad de la proporcion que ha de guardar la actividad producente +con la cosa producida; por las calidades de esta discurro sobre las que +deben hallarse en aquella. De esta manera construyo una verdadera +ciencia positiva, referida á hechos determinados, fundándome en dos +bases: la una es la verdad ideal, la otra es la real, ó sea el dato +suministrado por la experiencia. + +[93.] Como el ser que piensa tiene por necesidad conciencia de sí +propio, ningun ser pensante puede estar limitado al conocimiento de +verdades ideales puras. Aun cuando le supongamos enteramente aislado de +todos los demás seres, en absoluta incomunicacion con todo lo que no es +él, de tal suerte que ni influya sobre ellos ni reciba ninguna +influencia, no podrá estar reducido al conocimiento de un órden +puramente ideal, puesto que por lo mismo que es pensante, tiene +conciencia de sí propio; y la conciencia es esencialmente un hecho +particular, un conocimiento de un ser determinado, pues que sin esto no +seria conciencia. + +[94.] Esta observacion destruye por su base el sistema que pretende +incomunicar el órden ideal con el real. Por ella se ve que la +experiencia es no solo posible, sino absolutamente necesaria en todo ser +pensante; pues que la conciencia es ya de suyo una experiencia, y la mas +clara y segura de las experiencias. Luego las verdades del órden ideal +se enlazan indispensablemente con las del real: suponer posible su +incomunicacion es desconocer un hecho fundamental de las ciencias +ideológicas y psicológicas: la conciencia. + +[95.] Para evidenciar la verdad y exactitud de la doctrina que precede, +supongamos á un hombre ó mas bien á un espíritu humano, que ignorase +absolutamente la existencia de un mundo externo, la de todo cuerpo, y +hasta la de todo espíritu; que no supiese nada sobre su orígen ni sobre +su destino, pero que al propio tiempo ejerciera su actividad +intelectual, pues que sin esto, seria como una cosa muerta que no +ofreceria campo á la observacion. Suponiendo que tiene las ideas +generales, como de ser y no ser, de substancia y accidente, de absoluto +y condicional, de necesario y contingente etc., es claro que las podrá +combinar de diferentes maneras, y llegar á los mismos resultados +puramente ideales, á que llegamos nosotros. Este es el supuesto mas +favorable á una serie de conocimientos abstractos, independiente de la +experiencia: no obstante, ni aun en este caso, las verdades conocidas +quedarian limitadas al órden puramente ideal, y seria imposible que no +descendiesen al real, si no se despojase al ser pensante de toda +conciencia de sí propio. + +En efecto: por lo mismo que se supone un ser que piensa, se supone un +ser que puede decirse á sí mismo: «yo pienso.» Este acto es +eminentemente experimental, y basta su reunion con las verdades +generales en una conciencia comun, para que el ser aislado pueda salir +de sí mismo creándose una ciencia positiva, por la cual pase del mundo +de las ideas al mundo de los hechos. La instabilidad de sus pensamientos +y la permanencia del ser que los experimenta, le ofrecerán un caso +práctico, en que se particularicen las ideas generales de substancia y +accidente; la aparicion y desaparicion sucesiva de sus propios +conceptos, le manifestará realizadas las ideas de ser y de no ser; el +recuerdo del tiempo en que comenzaron sus operaciones, mas allá del cual +no se extiende la memoria de su existencia, le hará conocer la +contingencia de su ser propio; cuyo hecho combinado con los principios +generales que expresan las relaciones entre los seres contingentes y los +necesarios, le sugerirá el pensamiento de que debe haber otro que le +haya comunicado la existencia. + + + + +CAPÍTULO XV. + +ACLARACIONES SOBRE EL VALOR DE LOS CONCEPTOS GENERALES. + + +[96.] Las ideas que un espíritu aislado se formase de los seres +distintos de él, por mas vagas que fuesen, no lo serian hasta el punto +de no referirse á una cosa real; el espíritu podria no conocer la +naturaleza de esta realidad, pero sabria de cierto que existe. Un ciego +de nacimiento no se forma idea clara de los colores, ni de la sensacion +de ver; pero, ¿ignora por esto que la sensacion existe, y que las +palabras, color, ver, y otras que se refieren á la vista tienen un +objeto positivo y determinado? Nó por cierto. El ciego no sabe en qué +consisten esas cosas de que oye hablar; pero sabe que son algo; los +conceptos que á ellas se refieren, pueden llamarse imperfectos, mas nó +vanos; las palabras con que los expresa, tienen para él una +significacion incompleta, pero positiva. + +[97.] Hay mucha diferencia entre los conceptos incompletos y los +indeterminados: los primeros pueden referirse á una cosa positiva, +aunque conocida imperfectamente; los segundos encierran tan solo una +relacion de ideas que nada significa en el órden de los hechos. Hagamos +palpable esta diferencia ampliando el ejemplo del párrafo anterior. + +Un ciego de nacimiento no tiene intuicion de los colores, ni de nada que +se refiera al sentido de la vista, pero está seguro de que existen unos +hechos externos, que corresponden á una afeccion interna que se llama +_ver_. Su idea es incompleta, pero encierra un objeto determinado. La +existencia de este, le es atestiguada por la palabra de los que poseen +el sentido de la vista: no sabe lo que es, pero sabe que es; ó hablando +en otros términos, no conoce la esencia, pero sí la existencia. +Supongamos ahora, que se trata de la posibilidad de un órden de +sensaciones diferentes de las nuestras, y que no se parezcan en nada á +ninguna de las que nosotros experimentamos: el concepto que se refiera á +las nuevas sensaciones, no solo será incompleto, sino que no tendrá +relacion con ningun objeto real. La idea general de afeccion de un ser +sensitivo, hé aquí todo lo que habrá en nuestro espíritu; pero sin saber +nada sobre su existencia, y con meras conjeturas sobre las condiciones +de su posibilidad. Este ejemplo aclara mi idea: en el ciego de +nacimiento que oye hablar de lo perteneciente al sentido de la vista, +hallamos un concepto incompleto, pero al cual corresponde la existencia +de una serie de hechos, conocida por su espíritu; pero en nosotros, +pensando en una especie de sensaciones diferentes de las nuestras, +encontramos conceptos, que tienen un objeto general, de cuya realizacion +nada sabemos. + +[98.] Hé aquí explicado cómo nuestro espíritu, sin tener intuicion de +una cosa, puede sin embargo conocerla, y estar completamente cierto de +su existencia; hé aquí demostrado que los conceptos, aunque no se +refieran á una intuicion sensible, pueden tener un valor, no solo en el +órden de las ideas, sino tambien en el de los hechos. + +[99.] Para probar la esterilidad de los conceptos fuera de la intuicion +sensible, aduce Kant una razon y es, que nosotros no podemos definir las +categorías y los principios que de ellas emanan, sin referirnos á los +objetos de la sensibilidad. Esto no prueba nada: porque en primer lugar, +la imposibilidad de una definicion, no siempre procede de que el +concepto que se ha de definir esté vacío; sino que muchas veces dimana +de que el concepto es simple, y por tanto no es susceptible de una +descomposicion en partes, que se puedan expresar con palabras. ¿Cómo se +define la idea de _ser_? En todo cuanto se diga para definir, entrará +lo definido: las palabras, cosa, realidad, existencia, todas significan +_ser_. + +Como la intuicion sensible es la base de nuestras relaciones con el +mundo externo, y por consiguiente, con nuestros semejantes, natural es +que al proponernos expresar un concepto cualquiera echemos mano de +aplicaciones sensibles: pero de esto no se infiere, que +independientemente de ellas, no haya en nuestro espíritu una verdad +real, contenida en el concepto que deseamos explicar. + +[100.] Esta capacidad de conocer los objetos bajo ideas generales, es +una de las propiedades características de nuestro espíritu; y en nuestra +debilidad para penetrar en la esencia de las cosas, es un auxiliar +indispensable para que podamos pensar. En el curso mismo de los negocios +ordinarios de la vida, nos acontece necesitar conocimientos de la +existencia de una cosa, y de alguno de sus atributos, sin que nos sea +preciso tener de ella un conocimiento perfecto. Para estos casos nos +sirven las ideas generales, que ayudadas por algun dato de la +experiencia, nos ponen en comunicacion mediata con el objeto que no se +presenta á nuestra intuicion. ¿Por qué no podrá verificarse lo mismo, +con respecto á los seres insensibles, y que solo son objeto de +intuiciones intelectuales? No alcanzo lo que se puede contestar á estas +reflexiones, que á mas de tener en su apoyo la observacion de los +fenómenos internos, están confirmadas por el sentido comun. + + + + +CAPÍTULO XVI. + +VALOR DE LOS PRINCIPIOS, INDEPENDIENTEMENTE DE LA INTUICION SENSIBLE. + + +[101.] El principio de contradiccion, condicion indispensable de toda +certeza, de toda verdad, y sin el cual, así el mundo externo como la +inteligencia, se reducen á un caos, nos ofrece un ejemplo del valor +intrínseco de los conceptos intelectuales puros, independientemente de +la intuicion sensible. + +Al afirmarse la posibilidad de que una cosa sea y no sea al mismo +tiempo, ó bien la exclusion del no ser por el ser, no se une al concepto +de ser ninguna idea determinada; y por tanto se prescinde absolutamente +de toda intuicion sensible. Sea cual fuere el objeto, sea cual fuere su +naturaleza y las relaciones de su existencia; corpóreo ó incorpóreo, +compuesto ó simple, accidente ó substancia, contingente ó necesario, +finito ó infinito, siempre se verifica que el ser excluye al no ser, y +el no ser al ser, siempre se verifica la absoluta incompatibilidad de +estos dos extremos; por manera que la afirmacion del uno es siempre, en +todos casos, en todas las suposiciones imaginables, la negacion del +otro. + +Ahora bien: limitar el valor de estos conceptos á la intuicion sensible, +seria destruir el principio de contradiccion. La limitacion del +principio equivale á su nulidad. Su universalidad absoluta se liga á su +necesidad absoluta: si se le restringe, se le hace contingente; porque +si suponemos que el principio de contradiccion puede faltar en un caso, +nos falta para todos. Admitir la posibilidad de un absurdo es negar su +absurdidad: si la contradiccion del ser y del no ser no existe en todos +los supuestos, no existe en ninguno. + +[102.] La dificultad está en saber cómo se puede hacer tránsito del +principio de contradiccion á las verdades reales; porque no afirmándose +en él nada determinado, y sí únicamente la repugnancia del sí al nó y +del nó al sí, tendremos que será imposible afirmar ninguno de estos +extremos no negando al otro y viceversa; y como por otra parte, esto es +imposible limitándonos al solo principio de contradiccion, que nada +encierra sino la relacion mas general entre las dos ideas mas generales, +se infiere que él por sí solo, es completamente estéril para conducirnos +á ningun resultado positivo. Todo esto es mucha verdad; pero no se opone +en nada á lo dicho sobre el valor intrínseco de los conceptos generales. + +Ya llevo observado que las verdades del órden puramente ideal solo +tienen un valor hipotético, y que para producir una ciencia positiva, +necesitan hechos á que puedan aplicarse; pero he observado tambien, que +estos hechos los suministra la experiencia; y que todo ser pensante +posee cuando menos uno, que es la conciencia de sí propio. Luego todo +ser pensante hará un uso positivo del principio de contradiccion, +supuesto que hallará en su propia conciencia hechos á los cuales le +podrá aplicar. + +[103.] Aun admitiendo la suposicion de que en nuestro espíritu no hay +mas intuicion que la sensible, no se inferiria que los principios +generales y muy particularmente el de contradiccion, no pudiesen tener +un valor positivo; porque si suponemos que estos principios combinados +con las intuiciones sensibles producen un conocimiento de que hay otros +seres fuera del órden de la sensibilidad, resultará que estos, sin +sernos dados en intuicion inmediata, serán realmente conocidos. Esto es +lo que se verifica cuando el espíritu humano se eleva por discurso al +conocimiento de lo no sensible. De una parte, los datos suministrados +por la experiencia, y de otra, las verdades generales y necesarias, +forman un enlace constitutivo de una ciencia positiva, la cual nos guia +con entera seguridad al conocimiento de objetos no sometidos á +experiencia inmediata. + +Esta teoría es tan clara, tan evidente, tan fundada en la conciencia de +nuestros propios actos, tan acorde con cuanto observamos en los +procedimientos del espíritu humano, que causa extraña sorpresa el +encontrarse con filósofos cuyas erróneas doctrinas obliguen á defenderla +y explanarla. + +[104.] El tránsito de lo conocido á lo desconocido es un proceder +característico de nuestro entendimiento; y este tránsito es imposible si +se niega la realidad de todo conocimiento que no se refiera á una +intuicion. Lo que se nos presenta de este último modo, nos es dado, está +presente á nuestra vista, no necesitamos buscarlo; si pues no hay objeto +realmente conocido, sino el que se ofrece en intuicion, el progreso +intelectual es imposible; todos los adelantos de nuestro espíritu se +reducirán entonces á combinaciones de las formas presentadas por +sensibilidad, y aun estas no conducirán á nada, cuando dejen de ser +intuitivas, esto es, cuando no se refieran á objetos determinados +inmediatamente sentidos. La _Crítica de la razon pura_ es la ruina do +toda razon; esta se examina á sí propia para suicidarse ó sea para +convencerse de que en sí no contiene nada positivo. + +Reducidos los principios generales al solo valor relativo á las +intuiciones sensibles, la ciencia muere. Lo que hemos demostrado del +principio de contradiccion se aplicará _à fortiori_ á todos los demás; +si este no se salva del naufragio, no puede salvarse ninguno. Entonces, +la necesidad entrañada por los principios resulta minada por su basa; +nada sabemos sino que hay en nosotros una serie de fenómenos que nos +_parecen_ necesarios. ¿Cuál es el uso que de ellos podremos hacer, fuera +del órden subjetivo? ninguno. Hénos aquí pues en el escepticismo mas +completo, condenados á simples apariencias, sin medio para conocer +ninguna realidad. + +[105.] Nó, no está condenado el espíritu humano á una esterilidad tan +desesperante: la razon no es una palabra vana; el raciocinio no es un +juego pueril que solo sirva de entretenimiento. En medio de las +preocupaciones, de los errores, de los extravíos de la mísera humanidad, +descuella esa fuerza, esa actividad admirable, con la cual el espíritu +se lanza fuera de sí propio, _conoce_ lo que no puede _ver_, y +_presiente_ un nuevo mundo que ha de _sentir_ un dia. La naturaleza está +velada á nuestros ojos; arcanos impenetrables nos rodean; encontramos +por do quiera sombras que nos encubren la realidad de los objetos; pero +al través de esas tinieblas columbramos algunos destellos de luz: no +obstante el profundo silencio que reina en el piélago de los seres entre +cuyas oleadas nos agitamos, como gotas imperceptibles en la inmensidad +del océano, oimos de vez en cuando voces misteriosas que nos indican el +rumbo que debemos seguir para llegar á playas desconocidas. + + + + +CAPÍTULO XVII. + +RELACIONES DE LA INTUICION CON EL GRADO DEL SER PERCEPTIVO. + + +[106.] La perfeccion de la inteligencia trae consigo la extension y la +claridad de sus intuiciones: cuanto mas perfecta sea, será mas +intuitiva. La inteligencia infinita no conoce por discurso, sino por +intuicion; no necesita buscar los objetos, los contempla delante de sí: +con intuicion de identidad, en lo que toca á su esencia propia; con +intuicion de causalidad, en lo relativo á lo que existe ó puede existir +fuera de ella. Los demás espíritus tienen la intuicion tanto mas +perfecta, cuanto mas elevado es el órden á que pertenecen; por manera +que el conocimiento por conceptos indica una imperfeccion de la +inteligencia. + +[107.] Segun el lugar que ocupa un ser en la escala del universo, serán +sus relaciones con los demás seres. Dios, ser infinito, y causa de todo +lo que existe ó puede existir, tiene íntimas é inmediatas relaciones con +todo el universo, no solo considerado en su conjunto, sino tambien en +sus mas pequeños pormenores. Por esta razon, existe en Dios una +representacion perfectísima de todos los seres, no solo tomados en su +generalidad, sino tambien en sus últimas diferencias. El Ser causa de +todo, no conoce los objetos por conceptos vagos, por medio de +representaciones que solo le ofrezcan lo que los seres encierran de +comun; sino que habiendo causado hasta sus mas pequeñas diferencias, es +preciso que estas se presenten á sus ojos con perfecta claridad. Su +conocimiento se funda en una realidad infinita que es él mismo; su +entendimiento no divaga fluctuante por un mundo ideal é hipotético, sino +que fijo con clarísima intuicion en la realidad infinita, ve todo lo que +es el ser infinito y todo lo que puede producir con su actividad +infinita. Para Dios no hay experiencia procedente de afuera; porque nada +puede influir sobre él; toda su experiencia consiste en el conocimiento +y amor de sí mismo. + +[108.] Los seres criados, que ocupan un lugar determinado en la escala +del universo, no se refieren á este sino bajo ciertos aspectos: sus +relaciones con los demás están reducidas a un punto de vista, al cual se +subordinan sus facultades perceptivas. La representacion que en sí +contienen, debe ser proporcionada al conocimiento que ha de producir; de +donde resulta que cada ser inteligente tendrá su representacion adaptada +á las funciones que ha de ejercer en el universo. Si el ser no pertenece +al órden de las inteligencias, sus facultades perceptivas se limitarán á +las intuiciones sensibles, en la medida que le corresponde segun el +lugar á que está destinado. + +[109.] Ya hemos visto que las facultades intelectuales se fecundan con +las ideas generales, y la intuicion de objetos determinados; de lo que +se infiere que toda inteligencia ha menester intuiciones, si su +conocimiento no se ha de limitar á un órden puramente hipotético. + +Al espíritu humano, destinado á la union con el cuerpo, y á estar en +continua comunicacion con el universo corpóreo, le ha sido dada la +intuicion sensible, como base de sus relaciones con los cuerpos. Lo +propio les sucede á los brutos: debiendo estar en continuas relaciones +con el mundo corpóreo, les ha sido dada tambien la intuicion sensible. +Pero limitados á las funciones de la vida animal, carecen de intuiciones +superiores á la esfera de la sensibilidad, y no poseen la fuerza +necesaria para convertir las representaciones sensibles en objeto de +combinaciones intelectuales. + +[110.] Al pasar del bruto al hombre se da un salto inmenso en la escala +de los seres. Como toda inteligencia tiene conciencia de sí propia, y +puede fijar su atencion sobre sus actos, el espíritu humano conoce los +suyos intuitivamente, y por tanto encuentra en sí mismo una intuicion +superior á la sensible. A mas de dichas intuiciones, nos ha sido dada la +fuerza discursiva, por medio de la cual construimos representaciones con +las que llegamos al conocimiento de los objetos, que no se ofrecen +inmediatamente á nuestra percepcion. + +Así, partiendo de los datos que nos suministra la experiencia externa é +interna, y auxiliados con las ideas generales que encierran las +condiciones primitivas de toda inteligencia y de todo ser, podemos +penetrar en el mundo de la realidad, conociendo, aunque imperfectamente, +el conjunto de seres que constituyen el universo, y la causa infinita +que los ha criado á todos. + + + + +CAPÍTULO XVIII. + +ASPIRACIONES DEL ALMA HUMANA. + + +[111.] La atenta observacion de los fenómenos internos nos enseña que el +alma humana tiene aspiraciones que van mucho mas lejos de lo que posee +en la actualidad. No satisfecha con los objetos que se le dan en +intuicion inmediata, se lanza en busca de otros de un órden superior; y +en los mismos que se le ofrecen inmediatamente, no se contenta con el +aspecto bajo el cual se le _aparecen_, quiere saber lo que _son_. + +Lo puramente individual no satisface al espíritu. Enclavado en un punto +de la escala inmensa de los seres, no se limita á percibir los que tiene +en su alrededor y que forman como la atmósfera en que debe vivir; aspira +al conocimiento de los que le preceden y le siguen, quiere conocer el +conjunto, descubrir la ley de donde resulta la inefable armonía que +preside á la creacion. Sus goces mas puros los encuentra en salir de la +esfera en que le tiene encerrado la limitacion de sus facultades: su +actividad es mayor que sus fuerzas; sus deseos son superiores á su ser. + +[112.] El fenómeno que notamos en la inteligencia, lo descubrimos +tambien en el sentimiento y en la voluntad. Para satisfacer sus +necesidades y atender á la conservacion del individuo y de la especie, +tiene el hombre sensaciones y sentimientos que se dirigen á objetos +determinados; pero al lado de esas afecciones, limitadas á la esfera en +que se halla circunscrito, experimenta sentimientos mas elevados que le +arrojan fuera de su órbita, y que por decirlo así, absorben su +individualidad en el piélago de lo infinito. + +Cuando el hombre se pone en contacto con la naturaleza en sí misma, +despojada de todas las condiciones que la refieren á individuos; +experimenta un sentimiento indefinible, una especie de presentimiento de +lo infinito. Sentaos á la orilla del mar en una playa solitaria; +escuchad el sordo mujido de las olas que se estrellan bajo vuestros +piés, ó el silbido de los vientos que las agitan; con la vista fija en +aquella inmensidad mirad la línea azulada que une la bóveda del cielo +con las aguas del océano; colocaos en una vasta y desierta llanura ó en +el corazon de un bosque de árboles seculares; en el silencio de la noche +contemplad el firmamento sembrado de astros que siguen tranquilamente su +carrera, como la siguieron muchos siglos antes, como la seguirán siglos +despues; sin esfuerzo, sin trabajo de ninguna clase, abandonaos á los +movimientos espontáneos de vuestra alma, y veréis como brotan en ella +sentimientos que la conmueven hondamente, que la levantan sobre sí +misma, y como que la absorben en la inmensidad. Su individualidad +desaparece á sus propios ojos; siente la armonía que preside al conjunto +inmenso de que forma una pequeñísima parte: en aquellos momentos +solemnes, es cuando el genio canta inspirado las grandezas de la +creacion, y levanta una punta del velo que cubre á los ojos de los +mortales el esplendente solio del supremo Hacedor. + +[113.] Aquel sentimiento grave, profundo, calmoso, que se apodera de +nosotros en ocasiones semejantes, nada tiene de relativo á objetos +individuales: es una expansion del alma que se abre al contacto de la +naturaleza, como la flor de la mañana á los rayos del sol; es una +atraccion divina con que el Autor de todo lo criado nos levanta de este +monton de polvo en que nos arrastramos por breves días. Así se armonizan +el entendimiento y el corazon; así este presiente lo que aquel conoce; +así se nos avisa por diferentes caminos que no creamos limitado el +ejercicio de nuestras facultades á la estrecha órbita que se nos ha +concedido sobre la tierra: guardémonos de helar el corazon con el frio +de la insensibilidad, y de apagar la antorcha del entendimiento con el +desolante soplo del escepticismo. + + + + +CAPÍTULO XIX. + +ELEMENTOS Y VARIEDAD DE CARACTÉRES DE LA REPRESENTACION SENSIBLE. + + +[114.] Examinemos ahora cuáles son los elementos primitivos de las +combinaciones de nuestro espíritu, empezando por los sensibles. En todo +acto de sensibilidad representativa, entra la extension: sin ella nada +se nos representa, y las sensaciones se reducen á meras afecciones del +alma, sin relacion á ningun objeto. + +[115.] La extension por sí sola, prescindiendo de su limitabilidad, no +se presta á ninguna combinacion: solo ofrece una representacion vaga, +indefinida, inmensa, de la cual nada resulta distinto de ella misma. +Pero si con la extension se combina la limitabilidad, resulta la +figurabilidad, es decir el campo infinito por el cual se explaya la +ciencia geométrica. + +[116.] _Extension, limitable_, hé aquí los dos elementos de la intuicion +sensible. Estos elementos pueden ofrecérsenos de dos maneras: ó bien +ligados á sensaciones que nos presentan objetos determinados; ó bien +como producciones de nuestra actividad interna. Si miro el disco de la +luna, tengo una intuicion de la primera clase; y si queriendo considerar +las propiedades de un círculo, produzco su representacion en mi +interior, esta será de la segunda clase. + +[117.] Esa actividad interior, con que producimos á nuestra voluntad y +capricho, un número indefinido de representaciones, con indefinida +variedad de formas, es un fenómeno importante en que conviene fijar la +atencion. Él nos manifiesta que la actividad productiva no está limitada +al órden intelectual puro, pues que la vemos en él sensible; y nó como +quiera, sino desplegada en una escala infinita. Una recta podemos +prolongarla hasta lo infinito; á su lado en un mismo plano, podemos +tirar otras infinitas; la variedad de ángulos en que podemos considerar +la posicion de varias rectas, se extiende hasta lo infinito: de suerte +que con solas líneas rectas, la actividad productiva en el órden de la +sensibilidad no conoce ningun límite. Si apartándonos de la direccion +recta nos fijamos en las curvas, sus combinaciones en tamaño, en +naturaleza, en respectiva posicion, en relaciones con ejes determinados, +son tambien infinitas: de suerte que sin salir del órden sensible, +encontramos en nosotros una fuerza productiva de infinitas +representaciones, no habiendo menester otros elementos que la extension +terminable ó figurable. + +[118.] La facultad representativa sensible se desenvuelve unas veces por +la presencia de un objeto; otras, espontáneamente, sin ninguna +dependencia de la voluntad; y otras por fin, á consecuencia de un acto +libre. No es de este lugar el exámen del modo con que el fenómeno de la +representacion está ligado con las afecciones de los órganos corpóreos; +por ahora, solo me propongo consignar y explicar los hechos en la esfera +ideológica, prescindiendo absolutamente de su aspecto fisiológico. + +Entre las representaciones sensibles arriba clasificadas, y que +podríamos llamar _pasivas, espontáneas_ y _libres_, hay diferencias +notables que conviene observar. + +[119.] La representacion pasiva es dada al alma, independientemente de +su actividad. Al estar en presencia de un objeto, con los ojos abiertos +nos es imposible no verle: y aun el no verle de cierta manera, en no +alterando el punto de vista ú otras condiciones de la vision. Por esta +causa, parece que en el ejercicio de sus sentidos el alma está puramente +pasiva; pues que sus representaciones dependen necesariamente de las +condiciones á que están sujetos sus órganos corpóreos en relacion con +los objetos. + +[120.] La representacion espontánea, ó sea la facultad productiva de +representaciones sensibles obrando independientemente de los objetos +externos y de la voluntad, parece tambien tener algo de pasiva, y que su +ejercicio depende de las afecciones orgánicas. Así parece indicarlo el +que estas representaciones suelen existir sin ningun órden, ó á lo mas, +con el que han tenido en otro tiempo, si son recuerdos de sensaciones +anteriores. Nótase tambien que algunas veces se nos ofrecen estas +representaciones, no obstante los esfuerzos de la voluntad por +disiparlas y olvidarlas; algunas son tan tenaces, que triunfan por mucho +tiempo de toda la resistencia del libre albedrío. + +Este fenómeno no es fácil explicarlo, sino apelando á causas orgánicas +que en determinadas ocasiones, producen en el alma el mismo efecto que +las impresiones de los sentidos externos. Lo cierto es que en algunos +casos la representacion interna llega á tal punto de viveza, que el +sujeto la confunde con las impresiones de los sentidos; lo que tampoco +puede explicarse sino diciendo que la afeccion orgánica interior ha +llegado á ser tan fuerte, que ha equivalido á la que hubiera podido +causar la impresion de un objeto obrando sobre el órgano externo. + +[121.] En esa produccion espontánea es de notar, que las +representaciones no siempre corresponden á otras recibidas +anteriormente; sino que se descubre en ellas una fuerza de combinacion +de donde resultan objetos imaginarios enteramente nuevos. Esta +combinacion á veces se ejerce de una manera completamente ciega; en cuyo +caso solo resultan productos extravagantes; pero otras veces la +actividad, sometida á ciertas condiciones independientemente del libre +albedrío, produce objetos artísticos bellos ó sublimes. + +El genio no es otra cosa que la espontaneidad de la imaginacion y del +sentimiento, que se desenvuelven con subordinacion á las condiciones de +lo bello. Los artistas no dotados de genio, no carecen de fuerza de +voluntad para producir las obras del genio; tampoco están destituidos de +imaginacion para reproducir el objeto bello cuando se les ha presentado; +no les faltan discernimiento y gusto para distinguir y admirar los +objetos bellos, ni ignoran las reglas del arte, y cuanto se puede decir +en explicacion del carácter de la belleza; lo que les falta es la +espontaneidad instintivamente bella; esa espontaneidad que se +desenvuelve misteriosamente en los mas recónditos senos del alma, que +lejos de estar pendiente de la libre voluntad de su posesor, le dirige y +le señorea, persiguiéndole en el sueño como en la vigilia, en la +diversion como en las ocupaciones, y que consume frecuentemente la +existencia del hombre privilegiado, cual un fuego violento rompe las +paredes del frágil vaso en que se le encierra. + +[122.] La produccion libre se verifica cuando las representaciones se +nos ofrecen por imperio de nuestra voluntad, y bajo las condiciones que +esta prescribe, lo que sucede en las construcciones del arte, y en las +combinaciones de figuras que sirven de objeto á la ciencia geométrica. + +[123.] Esta construccion _à priori_, no puede referirse á un tipo +existente en nuestra imaginacion; porque en tal caso, como este tipo +seria la misma representacion sensible, no habria necesidad de +construirla. ¿Cómo es posible, pues, que se construya una representacion +de la cual no tenemos imágen? no basta el que poseamos los elementos, +es decir, la extension figurable, pues que con estos se pueden construir +infinitas figuras; luego se necesita algo que pueda servir de norma para +que resulte la representacion deseada. + +Para la inteligencia de esto conviene observar que las intuiciones +sensibles están ligadas á conceptos generales, con cuyo auxilio se +pueden reconstruir. Aunque en la actualidad no se me ofrezca la +representacion sensible de una figura cualquiera, por ejemplo, un +hexágono regular, me basta el concepto formado de las ideas, _línea, +seis, é igualdad de ángulos_, para que pueda producir en mi interior la +representacion sensible del hexágono, y construirla en lo interior si lo +necesito. Por donde se echa de ver que la actividad libre productiva de +representaciones sensibles determinadas, se funda en conceptos generales +que aunque independientes de la sensibilidad, se refieren á ella de un +modo indeterminado. De esto resulta tambien que el entendimiento puede +concebirlo sensible indeterminadamente, conservando las condiciones á +que están sujetos en sus respectivos casos los elementos suministrados +por la sensibilidad, sin que el acto intelectual se refiera á ninguna +intuicion determinada. + +[124.] Analizando el objeto de estos conceptos generales, referidos á la +intuicion sensible, considerada tambien en general, parece que en ellos +el entendimiento se ocupa de cosas que no se le ofrecen distintamente, +y que solo tiene vinculadas en algunos signos; con la seguridad empero +de que le es posible desenvolver lo que en estos se encierra, y +contemplarlo con entera claridad. + + + + +CAPÍTULO XX. + +SI HAY REPRESENTACIONES INTERMEDIAS ENTRE LA INTUICION SENSIBLE Y EL +ACTO INTELECTUAL. + + +[125.] Ocurre aquí la cuestion de si es necesario que el entendimiento, +para recibir las relaciones geométricas ofrecidas en la intuicion +sensible, posea algunas representaciones intermedias que le pongan en +contacto con el órden sensible (V. cap. VI). A primera vista parece que +en efecto hay la indicada necesidad; puesto que siendo el entendimiento +una facultad no sensitiva, no pueden ser su objeto inmediato los +elementos sensibles. Pero bien examinada la materia, parece mas probable +que no hay necesidad de ningun intermedio; excepto un signo que sirva de +enlace á los elementos sensibles, y con cuyo auxilio se encuentre el +punto donde se han de reunir, y las condiciones á que se han de sujetar. +Como este signo será una palabra, ú otra cosa cualquiera, capaz de ser +representada sensiblemente, su mediacion tampoco resolveria la +dificultad; pues que siempre quedaria la cuestion de cómo el +entendimiento se pone en comunicacion con el signo sensible. + +La dificultad propuesta dimana de que se consideran las facultades del +alma, no solo como distintas, sino tambien como separadas, ejerciendo +cada cual sus funciones en una esfera propia, exclusiva, enteramente +aislada de la esfera de las demás. Este modo de considerar las +facultades del alma, aunque favorable á la clasificacion de las +operaciones, no está de acuerdo con la enseñanza de la experiencia. + +No puede negarse que observamos en nuestro interior afecciones, +operaciones muy diferentes entre sí, que nacen de distintos objetos, y +producen resultados tambien muy diferentes; esto induce á establecer +distincion de facultades, y á separar en cierto modo sus funciones, para +que no se mezclen y confundan. Pero tampoco cabe duda en que todas las +operaciones y afecciones del alma, se ligan en un centro comun, como lo +atestigua la conciencia. Sea lo que fuere de la distincion de las +facultades entre sí, lo cierto es que la conciencia nos atestigua que es +uno mismo el ser que piensa, el que siente, el que quiere, el que hace ó +el que padece; lo cierto es que esa misma conciencia nos atestigua la +íntima comunicacion en que se hallan todas las operaciones del alma. +Instantáneamente reflexionamos sobre la impresion sentida, +instantáneamente experimentamos una sensacion agradable ó ingrata á +consecuencia de una reflexion que nos ocurre; pensamos sobre la +voluntad; queremos ó rechazamos el objeto del pensamiento; hay dentro de +nosotros un hervidero, por decirlo así, de fenómenos de diferentes +clases, que se enlazan, se modifican, se producen, se reproducen, +influyendo recíprocamente los unos sobre los otros en comunicacion +incesante. De todos tenemos conciencia, todos se hallan en un campo +comun, en ese _yo_, que los experimenta. ¿Qué necesidad hay pues, de +fingir seres intermedios para poner en comunicacion las facultades del +alma? ¿por qué esta con su actividad llamada entendimiento, no podrá +ocuparse inmediatamente de las afecciones y representaciones sensibles, +y de cuanto halla en su conciencia? Supuesto que esa conciencia, en su +indivisible unidad, comprende toda la variedad de los fenómenos +internos, no alcanzo por qué la actividad intelectual del alma no podria +referirse á todo cuanto ella encierra de activo ó de receptivo; sin que +sea necesario fingir especies que sirvan como de correos para comunicar +á unas facultades lo que está sucediendo en las otras. + +[126.] El _entendimiento agente_ de los aristotélicos, admisible en +buena filosofía en cuanto significa una actividad del alma aplicada á +las representaciones sensibles, no lo parece tanto, si se le supone +productor de nuevas representaciones distintas del acto mismo +intelectual. El entender es todo actividad; la receptividad del alma no +tiene en ello mas parte que el proporcionar los materiales: los +conceptos elaborados en presencia de dichos materiales no parecen ser +otra cosa que el ejercicio de esa misma actividad, sujeta de una parte á +las condiciones entrañadas por la cosa entendida, y subordinada por otro +lado á las condiciones generales de toda inteligencia. + +[127.] No quiero decir que el acto intelectual no se refiera á ningun +objeto: reemplazo la idea por otros actos del alma, ó por afecciones ó +representaciones de cualquiera clase, sean activas ó pasivas. Ahora, si +se me pregunta, por ejemplo, cuál es el objeto inmediato del acto +intelectual perceptivo de una intuicion sensible determinada, diré que +es esta misma intuicion. Si se insiste en la dificultad de explicar la +union de cosas tan diferentes, replicaré 1.º que esta union existe en la +unidad de la conciencia, como el sentido íntimo lo atestigua; 2.º que la +misma dificultad objetada, milita contra los que pretenden que el +entendimiento elabora una especie inteligible, sacándola de la misma +intuicion sensible; pudiéndose preguntarles cómo el entendimiento, para +elaborar su especie inteligible, se pone en contacto con dicha +intuicion. Si este contacto inmediato es imposible en un caso, lo será +tambien en otro; y si admiten la posibilidad para el suyo, no podrán +negarla para el nuestro. + +Cuando el entendimiento no se refiera á ninguna intuicion determinada, y +sí únicamente á intuiciones sensibles en general, su objeto inmediato +es la posibilidad de ellas tambien en general, con sujecion á las +condiciones del objeto, considerado en general, y á las de toda +inteligencia: entre las cuales figura como la primera, el principio de +contradiccion. + + + + +CAPÍTULO XXI. + +IDEAS INDETERMINADAS Y DETERMINADAS. + + +[128.] A mas de los actos intelectuales que se refieren á objetos +sensibles en general, debemos admitir otros, so pena de caer en el +sensualismo, limitando el entendimiento á la percepcion y combinacion de +los objetos que le ofrece la sensibilidad. En este caso ¿cuál es el +objeto del acto intelectual? Hé aquí una cuestion tan difícil como +interesante. + +[129.] El entendimiento puro puede ejercer sus funciones por ideas +determinadas ó indeterminadas: esto es, por ideas que encierren algo +determinado, realizable en un ser que se ofrece, ó puede ofrecerse á +nuestra percepcion; ó por ideas que representen relaciones generales, +sin aplicacion á ningun objeto. Es preciso no confundir las ideas +generales con las indeterminadas, ni las particulares con las +determinadas. Toda idea indeterminada es general: pero nó viceversa; la +idea de _ser_, es general é indeterminada; la idea de inteligencia, es +general, pero determinada. La idea particular se refiere á un individuo; +la determinada, á una propiedad; y no deja de ser determinada por +prescindirse en ella de toda relacion á un individuo existente. Esta +distincion da lugar á consideraciones de la mayor trascendencia. + +[130.] Parece que el principal objeto del entendimiento, cuando procede +por conceptos indeterminados, es el _ser_, en su mayor universalidad. +Esta es la idea matriz, fundamental, en cuyo alrededor se agolpan y +ordenan todas las otras. De la idea del ser brota el principio de +contradiccion con sus infinitas aplicaciones á toda clase de objetos; de +ella dimanan tambien las de substancia y accidente, de causa y efecto, +de necesario y contingente, y cuantas se encierran en la ciencia +ontológica, que por esta razon se ha llamado ontología, ó ciencia del +ente. + +[131.] En estos conocimientos, que expresan las relaciones generales de +todos los seres, no se contiene nada característico, mientras no salen +de su esfera puramente metafísica, y no descienden al campo de la +realidad. + +Para que podamos concebir un ser real, es necesario que se nos presente +con alguna propiedad. Ser y no ser, substancia y accidente, causa y +efecto, son ideas sumamente fecundas, cuando se las combina con alguna +cosa positiva; pero tomadas en general, sin añadirles nada que las +determine, no nos presentan un objeto existente ni aun posible. + +[132.] _Ser_, ¿qué nos ofrece esta idea? la de una _cosa_ en abstracto; +pero si queremos concebir que esta cosa existe, ó es posible, +necesitamos pensar que esta cosa es algo con propiedades +características. Tan pronto como se nos habla de una cosa que existe, +buscamos instintivamente qué es, cuál es su naturaleza. Dios es el ser +por esencia, es el mismo ser infinito; pero nada representaria á nuestro +espíritu, si no lo concibiéramos no solo como ser, sino tambien como ser +inteligente, activo, libre, y con las demás perfecciones de su esencia +infinita. + +[133.] La idea de substancia nos ofrece la de un ser permanente, que no +está inherente á otro, á manera de modificacion. Esta idea, tomada en su +generalidad, sin mas determinacion que la que añade á la idea de ser, la +de subsistente, tampoco nos ofrece nada real, ni realizable. Para que +una substancia exista, ó sea posible, no basta la permanencia en +general, la subsistencia por sí misma, la no inherencia á un sujeto; es +preciso además alguna nota característica, algun atributo; como +corpóreo, inteligente, libre, ú otro cualquiera, que determine la idea +general de substancia. + +[134.] Lo propio se puede decir de la idea de causa ó actividad +productora. Una cosa activa en general nada nos ofrece real ni posible. +Para concebir una actividad existente, necesitamos referirnos á una +actividad determinada: no nos basta la idea de hacer ó poder hacer, en +general; es preciso que nos representemos la accion ejerciéndose de tal +ó cual modo, refiriéndose á objetos determinados, produciendo, nó seres +en general, sino seres con sus atributos característicos. Es verdad que +no necesitamos saber cuáles son esos atributos; pero sí necesitamos +saber que existen con sus determinaciones. La causa mas universal que +concebimos, es la primera, la infinita, Dios: sin embargo no la +concebimos como causa en abstracto, ateniéndonos á la simple idea de +actividad productiva; sino que añadimos á la idea general de causa, las +de inteligencia y voluntad libre. Cuando decimos que Dios es omnipotente +extendemos su poder á una esfera infinita: no conocemos los atributos +característicos de todos los seres que pueden ser criados por aquella +actividad infinita; pero estamos seguros de que todo ser existente ó +posible, tiene una naturaleza determinada; y no concebimos que pueda ser +producido un ser, que no sea mas que ser, sin ninguna determinacion. + +[135.] Esta determinacion, indispensable para concebir la existencia ó +la posibilidad de un ser, no la encontramos en las ideas indeterminadas, +y necesitamos tomarla de la experiencia; por cuya razon, si nuestro +entendimiento estuviese limitado á la combinacion de las relaciones que +se le ofrecen en los conceptos indeterminados, se hallaria condenado á +una ciencia completamente estéril. Ya hemos visto (Cap. XIV) que la +absoluta incomunicacion del órden ideal con el real, es imposible, en no +destituyendo al ser inteligente de toda conciencia de sí propio; pero es +preciso no contentarnos con saber que existe semejante comunicacion, +procurando averiguar, en qué puntos se verifica, y hasta dónde se +extiende. + +[136.] Antes de pasar á dicha investigacion, quiero hacer notar que la +doctrina expuesta en este capítulo no debe confundirse con la del +capítulo XIV. Allí se manifiesta que las ideas generales por sí solas, +tienen un valor puramente hipotético, y que no conducen á nada real, en +no combinando con ellas algun dato positivo, suministrado por la +experiencia; aquí he probado que las ideas indeterminadas de ser, +substancia y causa, por sí solas, no bastan á hacernos concebir nada +existente ni aun posible, si no van acompañadas de alguna idea +determinada, que dé un carácter á la idea general; allí se daba á las +ideas generales un valor hipotético, con respecto á la existencia, aquí +se afirma la necesidad de acompañar las ideas indeterminadas, con alguna +propiedad que las haga capaces de constituir una esencia, siquiera en el +órden posible. Estas son cosas muy diferentes que importa no confundir, +para lo cual es necesario no olvidar la distincion entre las ideas +generales y las indeterminadas, y entre las particulares y las +determinadas[129]. + + + + +CAPÍTULO XXII. + +LÍMITES DE NUESTRA INTUICION. + + +[137.] Si podemos señalar los límites del campo de la experiencia, y +determinar exactamente cuanto en ellos se encierra, habremos determinado +tambien los atributos característicos con que un ser puede +presentársenos como existente ó posible. + +[138.] Sensibilidad pasiva, sensibilidad activa, inteligencia, voluntad, +hé aquí, si no me engaño, todo cuanto se contiene en nuestra +experiencia, y hé aquí por qué nos es imposible concebir ningun atributo +característico de un ser, fuera de los cuatro indicados. Examinémoslos +separadamente y con detencion, puesto que así lo exige la importancia de +los resultados que consigo trae el hacer bien este deslinde. + +[139.] Sensibilidad pasiva. Por este atributo entiendo la forma bajo la +cual se nos presentan los seres que llamamos cuerpos. Como ya llevo +explicado en distintos lugares, esa forma se reduce á extension +terminada ó figurada. + +Que este atributo encierra una verdadera determinacion, no puede +negarse: para nosotros nada mas determinado que esos objetos que se +presentan á nuestros sentidos, con extension y figura, y demás +propiedades anejas á esos atributos fundamentales. El movimiento y la +impenetrabilidad, son determinaciones que acompañan á la extension, ó +mas bien son relaciones de la misma extension. Para nosotros el +movimiento es la alteracion de las situaciones de un cuerpo en el +espacio, ó sea la alteracion de las posiciones de la extension de un +cuerpo, con respecto á la extension del espacio. La impenetrabilidad es +la recíproca exclusion de dos extensiones: las ideas de sólido y +líquido, duro y blando, y otras semejantes, expresan relaciones de la +extension de un cuerpo, con respecto á admitir, con mas ó menos +resistencia, la extension de otro en un mismo lugar. + +Nada importan aquí las cuestiones sobre la naturaleza de la extension; +bástanos el que sea para nosotros un objeto determinado, que se nos +ofrece en intuicion clarísima. El atributo de la sensibilidad pasiva ha +sido considerado siempre como una de las determinaciones mas +características; y de aquí es el haber entrado como una clasificacion +fundamental en la escala de los seres. Tanto en las escuelas como en el +lenguaje comun, son vulgares las divisiones de corpóreo é incorpóreo, +material é inmaterial, sensible é insensible; y es fácil notar que las +palabras corpóreo, material, sensible, aunque no enteramente sinónimas +bajo ciertos aspectos, se las suele tomar como tales, en cuanto expresan +una especie de seres que tienen por propiedad característica esas formas +bajo las cuales se ofrecen á nuestros sentidos. + +[140.] La sensibilidad activa es la facultad de sentir. Esta es para +nosotros objeto de experiencia inmediata; pues que la tenemos en +nosotros mismos. Con esa presencia clarísima de los actos sensitivos, +concebimos muy bien lo que es el sentir en los sujetos distintos de +nosotros; aunque no tengamos conciencia de lo que pasa en otro sujeto +sensitivo cuando ve, sabemos muy bien lo que es el ver: es en los demás +lo que en nosotros: en la conciencia propia, está retratada la ajena. +Cuando se nos habla de un ser sensitivo, sabemos muy bien de qué se +trata, y nó por medio de una idea vaga, sino determinada perfectamente. +Al ofrecerse la cuestion de si son posibles otros sentidos, entonces la +idea del ser dotado de ellos, pierde un tanto de su determinacion; +nuestro entendimiento no tiene intuicion de lo que aquel seria; discurre +sobre la realidad ó la posibilidad por medio de conceptos generales. + +[141.] La inteligencia, ó bien la fuerza de concebir y combinar +independientemente del órden sensible, es otro dato suministrado por la +experiencia propia. Como que este es un hecho de conciencia, no le +conocemos por ideas abstractas, sino por intuicion: es el ejercicio de +una actividad que sentimos en nosotros, en ese _yo_ que somos nosotros +mismos; esa actividad está presente para nosotros de un modo tan íntimo, +que si alguna dificultad tenemos en percibirla, es á causa de su misma +union, de su identidad con el sujeto que la ha de percibir. + +La idea de la inteligencia no es para nosotros indeterminada sino +intuitiva, puesto que ofrece un objeto dado inmediatamente á nuestra +percepcion en el fondo del alma. Cuando hablamos de inteligencia, +tenemos fija la vista en lo que pasa dentro de nosotros: la mayor ó +menor perfeccion en la escala de los seres inteligentes, la vemos +retratada en la gradacion de conocimientos que experimentamos en +nosotros; y cuando queremos concebir una inteligencia mucho mayor, +agrandamos, perfeccionamos el tipo que hemos encontrado en nosotros; de +la propia suerte que para representarnos objetos sensibles mas grandes, +mas perfectos, mas hermosos, que los que tenemos á la vista, no salimos +de la esfera de la sensibilidad, sino que nos valemos de los mismos +elementos que ella nos suministra, agrandándolos y embelleciéndolos para +que lleguen al tipo ideal preconcebido en nuestra imaginacion. + +[142.] La voluntad, compañera inseparable de la inteligencia, y que no +puede existir sin ella, es sin embargo una facultad muy diferente de la +misma; porque ofrece á nuestra intuicion una serie de fenómenos muy +diversos de los intelectuales. Entender no es querer; se puede entender +una cosa sin quererla; con el mismo acto de inteligencia en varios +tiempos, ó en distintos sujetos, pueden enlazarse actos de la voluntad, +no solo diferentes sino contradictorios: querer y no querer, ó sea +inclinacion y aversion. + +El conocimiento de esta serie de fenómenos que llamamos actos de +voluntad, no es un conocimiento general, sino particular; nó abstracto, +sino intuitivo. ¿Quién necesita abstraer, ni discurrir, para tener +conciencia de que quiere ó no quiere, de que ama ó aborrece? Este +conocimiento es intuitivo en lo tocante á los actos de nuestra voluntad; +y con respecto á la de los demás, aunque no tenemos una intuicion +inmediata, conocemos perfectamente lo que pasa en ellos, viéndolo en +cierto modo retratado en lo que experimentamos en nosotros. Cuando se +nos habla de actos de voluntad ajena ¿tenemos por ventura ninguna +dificultad en concebir el objeto de que se trata? ¿necesitamos proceder +discursivamente por ideas abstractas? nó por cierto: lo que pasa en los +demás, es lo que pasa en nosotros: cuando quieren ó no quieren, +experimentan lo mismo que nosotros cuando queremos ó no queremos; la +conciencia de nuestra voluntad, es el retrato de todas las demás +existentes ó posibles. Concebimos una voluntad mas ó menos perfecta, en +la que reune en grado mayor ó menor las perfecciones actuales ó posibles +de la nuestra; y al proponernos concebir una voluntad de perfeccion +infinita, elevamos á un grado infinito la perfeccion actual ó posible +que encontramos en la finita. + +[143.] Cuando el sagrado Texto nos dice que el hombre es criado á imágen +y semejanza de Dios, nos enseña una verdad sumamente luminosa, no solo +bajo el aspecto sobrenatural, sino tambien bajo el puramente filosófico. +En nuestra alma, en esa imágen de la inteligencia infinita, hallamos, no +solo un caudal de ideas generales para traspasar los límites de la +sensibilidad, sino tambien una representacion admirable, en la cual +contemplamos como en un espejo, lo que pasa en aquel piélago infinito, +que mientras estamos en esta vida no podemos conocer con intuicion +inmediata. Esta representacion es imperfecta, es enigmática, pero es una +verdadera representacion: en sus pequeñas dimensiones, agrandadas +infinitamente, podemos contemplar lo infinito; en sus endebles +resplandores, se nos refleja el resplandor infinito. La leve centella +que salta del pedernal puede conducirnos á la imaginacion del océano de +fuego que descubren los astrónomos en el astro del dia. + + + + +CAPÍTULO XXIII. + +NECESIDAD ENTRAÑADA POR LAS IDEAS. + + +[144.] Hay en las ideas, aun en las relativas á hechos contingentes, +algo necesario, de donde nace la ciencia; y que por lo mismo, no puede +dimanar de la experiencia sola, por multiplicada que la supongamos. La +induccion que resultase, se limitaria á un cierto número de hechos; +número que, aun admitiéndole tan crecido como podria darle la +experiencia de todos los hombres de todos los siglos, distaria +infinitamente de la universalidad, que se extiende á todo lo posible. + +Además, por poco que reflexionemos sobre la certeza de las verdades +íntimamente enlazadas con la experiencia, cuales son las aritméticas y +geométricas, desde luego echaremos de ver, que la seguridad con que en +ellas estribamos, no se apoya en la induccion, sino que +independientemente de todo hecho particular, les damos asenso, +considerando su verdad como absolutamente necesaria, aun cuando no +pudiéramos comprobarla nunca con la piedra de toque de la experiencia. + +[145.] La comprobacion de las ideas por los hechos es imposible en +muchos casos; pues que la debilidad de nuestra percepcion y de nuestros +sentidos, y lo grosero de los instrumentos que empleamos, nos impiden +asegurarnos con toda exactitud de la correspondencia de los hechos con +las ideas. A veces, la imposibilidad para hacer esta prueba es absoluta, +á causa de que la verdad geométrica supone condiciones que en la +práctica no podemos realizar. + +[146.] Apliquemos estas observaciones á las mas sencillas verdades de la +geometría. No habrá ciertamente quien ponga en duda la solidez de la +prueba que se llama de superposicion: es decir, que si dos líneas ó +superficies, puesta la una sobre la otra, se confunden exactamente, +serán iguales. Esta verdad no puede depender de la experiencia. 1.º +Porque la experiencia está reducida á algunos casos, y la proposicion es +general. Decir que uno sirve para todos, es decir que hay un principio +general independiente de la experiencia; pues nó de otro modo se podria +deducir lo universal de lo particular, sino reconociendo una necesidad +intrínseca en aquella verdad. 2.º Porque aun cuando esa experiencia +pudiese valer, nos es imposible hacerla exacta; pues la superposicion +hecha del modo mas delicado que imaginarse pueda, no llegará jamás á la +exactitud geométrica, que no consiente que haya la mas pequeña +diferencia en ningun punto. + +Es un teorema elemental, el que los tres ángulos de un triángulo +equivalen á dos rectos. Esta verdad no puede depender de la experiencia. +1.º Porque de lo particular no se puede deducir lo universal. 2.º Porque +toda la delicadeza de los instrumentos para medir los ángulos no +llegaria á la exactitud geométrica. 3.º Porque la geometría supone +condiciones irrealizables para nosotros en la práctica: las líneas sin +grueso, y los vértices de los ángulos, puntos indivisibles. + +[147.] Si los principios generales dependiesen de la experiencia, +dejarian de serlo, se limitarian á un cierto número de casos. La +enunciacion tampoco podria ser absoluta, ni aun para los casos +observados; porque seria menester ceñirse á lo observado, es decir, á +un poco mas ó menos que jamás llegaria á perfecta exactitud. Así, no +podria afirmarse que en todo triángulo los tres ángulos equivalen á dos +rectos; se deberia decir; en todos los triángulos sobre los cuales se ha +podido hacer la experiencia, se ha observado que los tres ángulos valen +dos rectos, á poca diferencia. + +Claro es que con esto se destruirian todas las verdades necesarias; y +que las matemáticas mismas, no serian mas ciertas que las relaciones de +los prácticos de una profesion que nos cuentan lo que han observado en +los objetos respectivos. + +[148.] Sin verdades necesarias, no hay ciencia; y hasta el conocimiento +de las verdades contingentes se haria sumamente difícil. ¿Cómo recogemos +los hechos que nos suministra la observacion, cómo los coordinamos? ¿No +es aplicándoles ciertas verdades generales, las de la numeracion por +ejemplo? Si pues aun ni de estas tuviésemos completa seguridad, ni de +los resultados de la observacion podríamos tenerla. + +[149.] La razon humana se destruyo, si se le quita ese fondo de verdades +necesarias que constituyen su patrimonio comun. La razon individual no +podria dar sino muy cortos pasos; puesto que se hallaria abrumada de +continuo con la balumba de la observacion; distraida sin cesar por las +comprobaciones á que siempre tendria que recurrir; falta de una luz que +le sirviese para todos los objetos; y privada para siempre de reunir +los rayos de la ciencia en un centro comun, que le permitiese +simplificar. + +La razon general dejaria tambien de existir, los hombres no se +entenderian; cada cual habria hecho sus experiencias; y como en todas +ellas no habria nada necesario, nada que las enlazase entre sí, el +conjunto de las observaciones de todos los hombres, no tendria ninguna +unidad; serian las ciencias un campo de confusion donde el reinado del +órden fuera del todo imposible. Las lenguas no se habrian formado; y aun +suponiéndolas formadas no se habrian podido conservar. En todas ellas, +no solo en la complicacion de un largo discurso, sino tambien en las +enunciaciones mas sencillas, se halla la expresion de un fondo de +verdades generales, necesarias, que sirven como de trama para el enlace +de las contingentes. + +[150.] Preguntar pues si hay verdades necesarias, es preguntar si hay +razon individual, si hay razon general; si esto que llamamos razon, y +que encontramos en todos los hombres, existe en realidad, ó es una +ilusion de la fantasía. Esa razon existe; negarla es negarnos á nosotros +mismos; no querer reconocerla, es rechazar el testimonio de la +conciencia que nos asegura de ello en el fondo de nuestra alma; es hacer +impotentes esfuerzos para destruir una conviccion impuesta +irresistiblemente por la naturaleza. + +[151.] Y aquí observaré de paso, que esa comunidad de razon entre todos +los hombros, de todos los países, de todos los siglos; esa admirable +unidad, que se halla en medio de tanta variedad; ese acuerdo fundamental +que no destruyen la diversidad y contradiccion de opiniones, es una +prueba evidente de que las almas humanas tienen un orígen comun; que el +pensamiento no es obra del acaso: que mas arriba de las inteligencias +humanas hay otra inteligencia que les sirve de apoyo, que las ilumina, +dotándolas desde el primer momento de su existencia, de las facultades +que necesitan para percibir, y cerciorarse de lo que perciben. El órden +admirable que reina en el mundo material, el concierto, la unidad de +plan, que se descubren en él, no son una prueba mas concluyente de la +existencia de Dios, que el órden, el concierto, la unidad que nos ofrece +la razon en su asentimiento á las verdades necesarias. + +Por mi parte confieso ingenuamente, que no encuentro prueba mas sólida, +mas concluyente, mas luminosa, de la existencia de Dios, que la que se +deduce del mundo de las inteligencias. Ella tiene sobre las demás una +ventaja, y consiste en que su punto de partida es el hecho mas inmediato +á nosotros, la conciencia de nuestros actos. Es verdad que la prueba mas +acomodada á la capacidad del comun de los hombres, es la que se funda en +el órden admirable que reina en el universo corpóreo; pero es porque no +se han acostumbrado á meditar sobre los objetos insensibles, sobre lo +que experimentan dentro de sí propios; y por consiguiente abundan mas +de conocimiento directo, que de fuerza de reflexion. + +Pregunta el ateo qué medio tenemos para cerciorarnos de la existencia de +Dios; y como que exige una aparicion de la divinidad para creer en ella; +pues bien, esa aparicion existe, y nó fuera de nosotros, sino dentro de +nosotros: y si es perdonable que no la vean los hombres poco reflexivos, +no lo es el que no acierten á descubrirla, los que se precian de +entendidos en ciencias metafísicas. El sistema de Malebranche, de que el +hombre lo ve todo en Dios, es insostenible; pero revela un pensador muy +profundo. + + + + +CAPÍTULO XXIV. + +EXISTENCIA DE LA RAZON UNIVERSAL. + + +[152.] La verdad general tiene alguna relacion con la particular: porque +si la verdad general no ha de ser una vana ilusion, es necesario que +esté ligada con un objeto existente ó posible. Todo lo que existe es +particular: ni aun el ser posible se concibe, si no se le particulariza +por decirlo así, en las regiones de la posibilidad. Dios mismo, ser por +esencia, no es un ser en abstracto, es una realidad infinita. En él está +particularizada, por decirlo así, la idea general de la plenitud del +ser, de toda perfeccion, de la infinidad. + +Las verdades generales pues serian vanas ilusiones, si no se refirieran +á algo particular, existente ó posible. Sin esta relacion el +conocimiento seria un fenómeno puramente subjetivo; la ciencia careceria +de objeto; se sabria, pero no habria cosa sabida. + +La apariencia del saber se nos ofrece siempre, nó como un hecho +puramente subjetivo; es decir, que cuando creemos conocer, creemos +conocer algo en nosotros ó fuera de nosotros, segun las materias de que +nos ocupamos; suponiendo pues que el fenómeno del conocimiento sea +puramente subjetivo, y que se convierta á sí mismo en objetivo, +tendremos que nos inducirá de continuo en error; adoleciendo la razon +humana de un vicio radical que la obligará á mirar estos fenómenos como +medios de percibir la verdad, cuando solo serán perennes manantiales de +engaño. + +[153.] En esta correspondencia de la verdad general con la particular, +puede dudarse dónde está el principio; esto es, si la verdad general es +verdad, por las verdades particulares, ó si estas lo son por la general. +«Todos los diámetros de un círculo son iguales.» Esta es una verdad +general. Si supongo existente un círculo, todos sus diámetros son +iguales. Ya hemos visto que la certeza de la verdad general no nos viene +ni puede venirnos de la verdad particular; pero en cambio tampoco la +verdad particular necesita de la general; pues parece que aun cuando +prescindamos de toda inteligencia que pudiese percibir esa verdad +general, el círculo existente no dejará de tener sus diámetros iguales. + +[154.] Todavía mas: la verdad no podria ser general, si fallara en un +solo caso: y la particular podria ser verdad, aunque fallara la general. +La igualdad de los diámetros en el círculo existente, es pues condicion +necesaria para la verdad general; y esta no parece necesaria para la +igualdad de los diámetros. Es verdad en general que todos los diámetros +son iguales, porque así se verifica en todos los existentes y posibles; +y la verdad general no es mas que la expresion de esta verificacion; mas +no parece que los diámetros en un caso particular, sean iguales porque +lo sea la verdad general. Es verdad que un todo particular es mayor que +su parte, aun cuando se le considere en sí, y prescindiendo de toda +verdad general; pero no seria verdad en general, que el todo fuese mayor +que su parte, si en un solo todo particular, fallase el axioma. + +[155.] De estas observaciones parece inferirse que la verdad de los +principios depende de la verdad de los hechos y nó recíprocamente. Sin +embargo, reflexionando mas sobre la materia, se descubre que la raíz de +la verdad no está en los hechos particulares, sino en otra cosa superior +á ellos. + +1.º De un hecho particular no podemos inferir la verdad universal; y de +la verdad universal podemos inferir la verdad de todos los hechos +particulares existentes y posibles. La razon de la legitimidad de la +consecuencia se halla en el enlace necesario del predicado con el +sujeto: y esta necesidad no puede encontrarse en los hechos particulares +de suyo contingentes. + +2.º La razon de esta necesidad tampoco puede hallarse en la simple +proposicion que la enuncia; pues esta nada funda, solo expresa. La +enunciacion es verdadera, porque expresa la verdad; y la existencia de +la verdad no depende de la enunciacion. + +3.º Tampoco puede depender de nuestras ideas. Estas no son productivas +de las cosas; todas las percepciones imaginables no cambian en un ápice +la realidad. La idea puede expresar la cosa, mas no la hace. La relacion +de las ideas entre sí, en tanto vale algo en cuanto expresa la relacion +de los objetos: si por un momento llegásemos á dudar de esta +correspondencia, nuestra razon quedaria reducida á una impotencia +completa, á una vana ilusion de la que no deberíamos hacer ningun caso. +Las propiedades del triángulo están contenidas en la idea que tengo de +él; pero si esta idea fuese puramente subjetiva, si no tuviese ninguna +relacion exacta ó aproximada con ningun objeto real ni posible; esta +idea y cuanto sobre ella edificase, serian meros fenómenos de mi +espíritu, que nada absolutamente significarian, sin mas valor que los +sueños de un delirante. 4.º La razon de las verdades necesarias no se +puede hallar de ningun modo en nuestra inteligencia particular: cada +cual las percibe sin pensar en los otros, ni aun en sí mismo. Nuestro +individuo no existia hace poco, y la verdad existia; cuando nosotros +hayamos desaparecido, la verdad continuará la misma, sin haber perdido +nada. + +5.º Hay ciertas verdades necesarias que todos los hombres perciben sin +haberse convenido, ni podido convenir; luego todas las inteligencias +individuales beben en algun manantial comun, luego existe la razon +universal. + + + + +CAPÍTULO XXV. + +EN QUÉ CONSISTE LA RAZON UNIVERSAL. + + +[156.] ¿Qué es la razon universal? Si la consideramos como una simple +idea, como una abstraccion de las razones individuales, como algo que, +separado de ellas, no sea nada real, damos en el mismo escollo que nos +proponíamos evitar. Queríamos señalar la causa de la unidad de la razon +humana, y apelamos á la razon universal; y luego para explicar en qué +consiste la razon universal, recurrimos á una abstraccion de las razones +individuales. Círculo evidentemente vicioso; ponemos la causa de un +hecho tan fecundo, en una abstraccion, en una generalizacion de lo +mismo que queremos explicar: á un grande efecto le señalamos una causa +nula, que no tiene mas existencia que en nuestro entendimiento, y que +solo nace del mismo efecto cuyo orígen investigamos. + +[157.] Un hecho real ha de tener un principio real; un fenómeno +universal ha de tener una causa universal; un fenómeno independiente de +todo entendimiento finito, ha de nacer de alguna causa independiente de +todo entendimiento finito. Luego existe una razon universal, orígen de +todas las razones finitas, fuente de toda verdad, luz de todas las +inteligencias, lazo de todos los seres. Luego sobre todos los fenómenos, +sobre todos los individuos finitos, existe un ser, en el cual se halla +la razon de todos los seres, una grande unidad en la cual se halla el +lazo de todo órden, de toda comunidad de los demás seres. + +Luego la unidad de la razon humana da una cumplida demostracion de la +existencia de Dios. La razon universal existe; y la razon universal es +una palabra sin sentido, si no significa un ser por esencia, +inteligente, activo, productor de todos los seres, de todas las +inteligencias, causa de todo, luz de todo. + +[158.] La _razon impersonal_ de que hablan algunos filósofos es una +palabra sin sentido. O existe una razon distinta de las nuestras, ó nó: +si existe no es impersonal: si no existe, no se puede explicar la +comunidad de las razones humanas; esta comunidad será para nosotros un +fenómeno, que podremos apellidar razon impersonal, ó como mejor nos +parezca, sin que nos sea dable señalarle ningun orígen: será un efecto +sin causa; un hecho sin razon suficiente. + +[159.] La inteligencia se extiende por un mundo de cosas posibles, y +allí descubre un conjunto de relaciones necesarias: unas de dependencia, +otras de contradiccion: si no hay una realidad en que se funde la +posibilidad, esta es un absurdo: no habrá nada posible, sino lo +existente. + +En la nada no se puede fundar nada: y por consiguiente ni la +posibilidad. El conjunto de relaciones necesarias que descubrimos en los +seres posibles, ha de tener un tipo primitivo, al cual se refiera: en la +nada no hay tipos. + +[160.] La coleccion de los entendimientos humanos no puede fundar la +posibilidad. Considerado aisladamente cualquiera de ellos, no es +necesario para la verdad general: y en todos juntos no puede haber lo +que no hay en ninguno. La verdad necesaria la concebimos con absoluta +abstraccion del entendimiento humano, incluso el propio; los +entendimientos individuales aparecen y desaparecen, sin que nada se +altere en las relaciones de los seres posibles: por el contrario, para +que el entendimiento pueda ejercer sus funciones ha menester de un +conjunto de verdades preexistentes, y sin ellas nada puede pensar. + +Lo que es necesario para cada uno de los entendimientos individuales, +lo es para todos. La reunion de ellos, no aumenta la fuerza de cada uno; +pues que esta reunion no es mas que una coleccion que formamos en +nuestra mente, sin que le corresponda nada en la realidad, sino los +entendimientos individuales con sus fuerzas respectivas. + +[161.] Las verdades necesarias preexisten pues á la razon humana: y esta +preexistencia es una palabra sin sentido, cuando no se la refiere á un +ser, orígen de toda realidad, y fundamento de toda posibilidad. No hay +pues razon impersonal propiamente dicha: hay comunidad de la razon, en +cuanto á todos los entendimientos finitos los ilumina una misma luz: +Dios que los ha criado. + + + + +CAPÍTULO XXVI. + +ACLARACIONES SOBRE EL FUNDAMENTO REAL DE LA POSIBILIDAD PURA. + + +[162.] Como el argumento con que se prueba la necesidad de la existencia +de un ser, en que se halle el fundamento de todas las relaciones del +órden posible, es uno de los mas trascendentales en la region de la +metafísica, y al propio tiempo uno de los mas difíciles de ser +comprendidos con perfeccion, juzgo conveniente ampliar algun tanto las +consideraciones emitidas en el capítulo anterior. + +Un ejemplo en que se ensaye el construir la posibilidad de las cosas, +independientemente de un ser en que se halle la razon de todo, será +mejor para el objeto, que reflexiones abstractas. + +[163.] «Dos círculos de diámetros iguales son iguales.» Esta proposicion +es evidentemente verdadera. Analicemos lo que significa. La proposicion +se refiere al órden posible, prescinde absolutamente de la existencia de +los diámetros y de los círculos. Ningun caso se exceptúa: todos vienen +comprendidos en la proposicion. + +Desde luego salta á los ojos que la verdad de la proposicion no se funda +en nuestra experiencia; esta debe circunscribirse á lo que nosotros +hemos experimentado; el número de sus casos ha de ser muy reducido; y +por grande que le supusiéramos, distaria infinitamente de lo que ha +menester para igualar la universalidad de la proposicion. + +[164.] Tampoco la verdad se refiere á nuestro modo de entender; antes +por el contrario, nosotros la concebimos como independiente de nuestro +pensamiento. Si se nos pregunta qué seria de esta verdad en caso de que +nosotros no existiéramos, responderemos sin vacilar que la verdad seria +la misma, que no adquiere nada con nuestra existencia, ni perderia nada +con nuestra desaparicion. Si creyésemos que esta verdad depende en algun +modo de nosotros, dejaria de ser lo que es, no fuera una verdad +necesaria, sino contingente. + +[165.] El mundo corpóreo tampoco es indispensable para la verdad y +necesidad de la proposicion; por el contrario, si suponemos que no +existe ningun cuerpo, la proposicion no habrá perdido nada de su verdad, +necesidad y universalidad. + +[166.] ¿Qué sucederá si desapareciendo todos los cuerpos, todas las +representaciones sensibles, y hasta todos los entendimientos, imaginamos +la nada universal y absoluta? Aun en este supuesto, vemos que la +proposicion es verdadera; siéndonos imposible tenerla por falsa. En +todos los supuestos, nuestro entendimiento ve un enlace que no puede +destruir: establecida la condicion se sigue infaliblemente el resultado. + +[167.] Un enlace absolutamente necesario, que no se funda en nosotros ni +en el mundo externo; un enlace que preexiste á cuanto podemos imaginar, +y que subsiste aun despues de haberlo aniquilado todo con un esfuerzo de +nuestro entendimiento, se ha de fundar en algo, no puede tener por +orígen la nada: decir esto, seria afirmar que hay un hecho necesario sin +razon suficiente. + +[168.] Es verdad que en la proposicion que nos ocupa, no se afirma nada +real; pero si bien se reflexiona, se halla en esto mismo la mayor +dificultad contra los que niegan á la posibilidad pura, un fundamento +real. Precisamente, lo singular de este fenómeno está en que nuestra +inteligencia se sienta obligada á dar su asenso á una proposicion, en +que se afirma un enlace absolutamente necesario sin relacion á ningun +objeto existente. Se concibe que una inteligencia afectada por otros +seres, conozca la naturaleza y relaciones de los mismos; pero no se +alcanza cómo se pueden descubrir esta naturaleza y estas relaciones de +un modo absolutamente necesario cuando se prescinde de toda existencia, +cuando el fondo en que se fijan los ojos del entendimiento es el abismo +de la nada. + +[169.] Nos hacemos ilusion creyendo que podemos prescindir de toda +existencia. Aun cuando suponemos que nuestro espíritu ha desaparecido +del todo, suposicion muy fácil, dado que en nuestra conciencia +encontramos la contingencia de nuestro ser, el entendimiento percibe +todavía un órden posible, y cree ocuparse de la posibilidad pura, +independientemente de un ser en que la funde. Repito que esto es una +ilusion que se desvanece tan pronto como se reflexiona sobre ella. En la +pura nada no hay nada posible; no hay relaciones, no hay enlaces de +ninguna especie: en la nada todas las combinaciones son absurdas; es un +fondo en que nada se puede pintar. + +[170.] La objetividad de nuestras ideas, la percepcion de relaciones +necesarias en un órden posible, revelan una comunicacion de nuestra +inteligencia con un ser en que se funda toda posibilidad. Esta +posibilidad es inexplicable en no suponiendo dicha comunicacion, que +consiste en la accion de Dios dando á nuestro espíritu facultades +perceptivas de la relacion necesaria de ciertas ideas, fundada en el ser +necesario y representada en su esencia infinita. + +[171.] Sin esta comunicacion, el órden de la posibilidad pura no +significa nada: todas las combinaciones que á ella se refieren, no +encierran ninguna verdad: y con esto se arruina toda la ciencia. No +puede haber relaciones necesarias, cuando no hay algo necesario en que +se funden, y donde se representen: sin esta condicion todos los +conocimientos se han de referir á lo existente, y aun limitado á lo que +_parece_, á lo que nos afecta, sin poder afirmar nada que salga del +órden actual. En cuyo supuesto la ciencia no es digna de este nombre; no +es mas que una coleccion de hechos recogidos en el campo de la +experiencia: no podemos decir, «esto será ó no será, esto puede ser ó no +puede ser;» nos es preciso limitarnos á lo que es; ó mas bien, deberemos +circunscribirnos á lo que nos afecta, á la simple apariencia, sin +podernos elevar nunca sobre la esfera de los fenómenos individuales. + + + + +CAPÍTULO XXVII. + +EXPLICACION DE LOS FENÓMENOS INTELECTUALES INDIVIDUALES, POR LA RAZON +UNIVERSAL SUBSISTENTE. + + +[172.] Partiendo de los fenómenos observados en la razon individual, +hemos llegado á la razon universal; hagamos, por decirlo así, la +contraprueba: tomemos esta razon universal subsistente, y veamos si se +explican las razones individuales en sí, y en sus fenómenos. + +1.º ¿Qué son las verdades necesarias? Son las relaciones de los seres, +tales como están representadas en el ser, que contiene la plenitud del +ser. Ninguna razon individual finita, es entonces necesaria para estas +verdades; la razon de ellas se halla en un ser infinito. + +2.º La esencia de todas las cosas, abstraida de todos los seres +particulares, es algo real; nó en sí, y por separado, sino en el ser +donde se halla la plenitud de todo. + +3.º En este supuesto, las ciencias no se ocupan de vanas ideas, ni de +meras creaciones de nuestra razon, sino de relaciones necesarias +representadas en un ser necesario, conocidas por él desde la eternidad. + +4.º La ciencia es posible: hay algo necesario en los objetos +contingentes; la destruccion de estos no destruye los tipos eternos de +todo ser, único que considera la ciencia. + +5.º Todas las razones individuales, nacidas de un mismo orígen, +participan de una misma luz; todas viven de una misma vida, de un mismo +patrimonio, indivisible en el principio creador, divisible en las +criaturas. Luego la unidad, ó mejor la uniformidad ó comunidad de la +razon humana es posible, es necesaria. + +6.º Luego la razon de todos los hombres tiene por lazo comun la +inteligencia infinita: luego Dios está en nosotros; y encierran +profundísima filosofía aquellas palabras del Apóstol; «in ipso vivimus, +movemur et sumus.» + +7.º Luego toda filosofía que quiere explicar la razon aislándola; que +solo considera fenómenos particulares, sin lazo general; que pretende +levantar el magnífico edificio de nuestra razon con solos los hechos +particulares; que no apela á un fondo comun, á un manantial de luz de +donde nazcan todas las luces, es una filosofía falsa, superficial, en +lucha con la teoría, en contradiccion con los hechos. Cuando se +reflexiona sobre esto, lástima dan Locke y mas aun Condillac, con sus +explicaciones de la razon humana por solas las sensaciones. + +8.º Así se concibe por qué no podemos señalar la razon de muchas cosas: +las vemos; son así; son necesarias; nada mas podemos decir. El triángulo +no es círculo; ¿qué razon señalaremos? ninguna. Es así, y nada mas. ¿Y +por qué? Porque efectivamente existe una necesidad inmediata en la +relacion representada en el ser infinito, que es verdad por esencia. La +misma inteligencia infinita no ve mas razon de sí misma que á sí misma. +En la plenitud de su ser, lo encuentra todo, y las relaciones de todo; +mas allá, no hay nada. Al crear las razones individuales, les ha dado +una intuicion de esas relaciones; no hay discurso para probarlas; las +vemos, y nada mas. + +9.º Los que admiten el valor subjetivo de las ideas, dudando de su +objetividad, ó negándola, pierden de vista este hecho. Quieren un +argumento, donde solo cabe una vision; exigen grados, donde no los hay. +Cuando la razon humana ha visto ciertas verdades, no puede ir mas allá, +ni dudar de ellas. Está sometida á una ley primitiva de su naturaleza; +de la cual no puede prescindir sin dejar de ser lo que es. Por lo mismo +que ve el objeto, está segura de él; la diferencia entre la subjetividad +y la objetividad, cabe en el terreno de las ilaciones, mas nó en el de +la razon inmediata, ó sea en la inteligencia de las verdades necesarias. + +[173.] Dejo á la consideracion del lector si la explicacion que precede +es algo mas satisfactoria que la de la _razon impersonal_; la teoría que +acabo de exponer ha sido la de todos los metafísicos mas eminentes. Con +Dios todo se aclara; sin Dios, todo es un caos. Esto es verdad en el +órden de los hechos, y no lo es menos en el órden de las ideas. Nuestra +percepcion es tambien un hecho; nuestras ideas son hechos tambien: á +todo preside un órden admirable, en todo hay un enlace que no podemos +destruir; y ni este enlace, ni este órden, depende de nosotros. La +palabra _razon_, tiene un significado profundo: porque se refiere á la +inteligencia infinita. No puede haber dos razones humanas, siendo +verdadero para uno, lo que sea falso para otro: independientemente de +toda comunicacion entre los espíritus humanos, y de toda intuicion, hay +verdades necesarias para todos. Si queremos explicar esta unidad, es +necesario salir de nosotros, y elevarnos á la grande unidad de donde +sale todo, y á donde se dirige todo. + +[174.] Este punto de vista es alto, pero es el único: si nos apartamos +de él, no vemos nada; estamos precisados á emplear palabras que nada +significan. ¡Pensamiento sublime y consolador! aun cuando el hombre no +se acuerda de Dios, y quizás le niega, tiene á Dios en su entendimiento, +en sus ideas, en todo cuanto es, en todo cuanto piensa; la fuerza +perceptiva se la ha comunicado Dios: la verdad objetiva se funda en +Dios: no puede afirmar una verdad, sin que afirme una cosa representada +en Dios. Esta comunicacion íntima de lo finito con lo infinito, es una +de las verdades mas ciertas de la metafísica: aunque las investigaciones +ideológicas no produjesen mas resultado que el descubrimiento de una +verdad tan importante, deberíamos tener por muy aprovechado el tiempo +que hubiésemos consumido en ellas. + + + + +CAPÍTULO XXVIII. + +OBSERVACIONES SOBRE LA RELACION DE LAS PALABRAS CON LAS IDEAS. + + +[175.] La relacion entre el pensamiento y la palabra es uno de los +fenómenos ideológicos mas importantes. Mientras hablamos, pensamos; y +mientras pensamos, hablamos con locucion interior: el entendimiento ha +menester de las palabras, como una especie de hilo conductor en el +laberinto de las ideas. + +[176.] El enlace de las ideas con un signo parece necesario: entre estos +signos el mas universal y mas cómodo es la palabra; pero conviene no +olvidar que esta es signo arbitrario, como lo manifiesta la variedad de +palabras en las diferentes lenguas, para expresar una misma idea. + +[177.] El fenómeno de la relacion de las ideas con el lenguaje, tiene su +orígen en la necesidad de vincular las ideas con determinados signos; y +la importancia de la palabra resulta de que es un signo mas general, mas +cómodo, y mas flexible. Así es que en cuanto estas circunstancias se +pueden reunir en otro signo, se consigue el mismo objeto. Físicamente +hablando, la palabra escrita es muy diferente de la hablada; y no +obstante para muchísimos casos, nos sirve igualmente la primera que la +segunda. + +[178.] La locucion interior es á veces, mas bien una reflexion en que se +amplía y desenvuelve la idea, que expresion de la misma. Es verdad que +por lo comun no pensamos sin hablar interiormente; pero como se ha +observado mas arriba, la palabra es un signo arbitrario, y por +consiguiente no puede establecerse un paralelismo del todo exacto entre +las ideas y la locucion interior. + +[179.] Pensamos con una instantaneidad que no se aviene con la sucesion +de las palabras, por rápidas que las supongamos. Es verdad que la +locucion interna es mas veloz que la externa; pero siempre envuelve +sucesion, y exige mas ó menos tiempo, segun las palabras que se han de +suceder. + +Esta observacion es importante para no exagerar las relaciones de la +idea con la palabra. El lenguaje es ciertamente un conducto maravilloso +en la comunicacion de las ideas, y un poderoso auxiliar de nuestro +entendimiento; pero, sin desconocer estas calidades, podemos guardarnos +de la exageracion que parece declarar imposible todo pensamiento al que +no corresponda una palabra pensada. + +[180.] Experimentamos con bastante frecuencia que nos ocurren +instantáneamente una muchedumbre de ideas, que luego se desenvuelven en +un discurso: así lo vemos en aquellas réplicas prontas, vivas, excitadas +por una palabra, un hecho, ó un gesto que ha contrariado nuestras +opiniones, ó herido nuestros sentimientos. Al replicar, nos es imposible +haber hablado interiormente; pues que la instantaneidad con que +replicamos no nos consiente el hacerlo. ¿Cuántas veces al oir un +raciocinio, notamos al instante un vicio, que si tuviéramos que explicar +con palabras nos obligaria á un discurso? ¿cuántas veces, al +proponérsenos una dificultad, vemos al instante la solucion, que nos es +imposible expresar sin muchas palabras? ¿cuántas veces descubrimos á la +primera ojeada, el punto flaco de una razon, la fuerza de un argumento, +la facilidad de retorcerle contra el que le propone, y todo esto sin +medir ninguno de los intervalos necesarios para la locucion externa ó +interna? De esto proviene que en dichos casos, el pensamiento que asalta +se expresa con un gesto, una mirada, un movimiento de cabeza, un _sí_, +un _nó_, una exclamacion, ú otros signos semejantes; todos mucho mas +veloces de lo que podrian serlo las palabras, con que se expusiera el +pensamiento. + +[181.] Aclaremos esta observacion con algunos ejemplos. Uno dice: «todos +los hombres son naturalmente iguales.» El sentido de esta proposicion no +podia saberse cuál era, hasta sonar la palabra _iguales_: ¿cómo es que +un hombre entendido y juicioso, dirá _nó_, por un impulso instantáneo, +y tomará la palabra al momento, y desvanecerá con mucha copia de +razones el vago tema del declamador? El entendimiento estaba en suspenso +hasta la palabra _naturalmente_; nada habia que manifestase el sentido +de la proposicion, puesto que en vez de _iguales_, podia haberse dicho, +débiles, mortales, inconstantes etc. etc., pero suena la palabra +_iguales_; é instantáneamente el entendimiento dice _nó_, sin que haya +tenido tiempo de emplear una locucion externa ni interna. Luego es +imposible el exacto paralelismo que algunos suponen entre las ideas y +las palabras; y los que le defienden, caen en una exageracion +incompatible con la experiencia. + +Otro dice: «la justicia no tiene mas regla que el límite de la fuerza.» +El _nó_ instantáneo con que replican todos los que tengan ideas morales, +¿ha necesitado por ventura alguna locucion interior, la ha consentido +siquiera? Es verdad que cuando se explique lo que se expresa por aquel +_nó_, y en qué se le funda, se emplearán muchas palabras; y que si se +reflexiona sobre la proposicion, se hablará interiormente; pero todo +esto es independiente de aquel acto intelectual, significado por el +_nó_, y que se habria expresado mas brevemente si hubiera sido posible. + +Otro dice: «Si el hecho está atestiguado por los sentidos será +verdadero; y si es verdadero, los sentidos le atestiguarán.» El oyente +asentia á la primera parte de la proposicion; y estaba suspenso en +cuanto á la segunda, hasta que suena la palabra _atestiguarán_. +Entonces un _nó_ instantáneo sale de sus labios, ó se expresa con un +gesto negativo: ¿ha precedido locucion interior? nó, ni era posible que +precediese. Las palabras expresivas de aquel acto intelectual serian +estas: «no es verdad que todo hecho haya de ser atestiguado por los +sentidos; pues que hay hechos muy verdaderos, que no pertenecen á la +sensibilidad.» Véase si estas palabras, ú otras semejantes, son +compatibles con la instantaneidad del _nó_. + +[182.] Se me objetará tal vez, que una cosa es la negacion, y otra la +razon de la negacion; que para la primera, bastaba el simple _nó_, y que +solo para la segunda eran menester las palabras ulteriores. Pero en esto +hay una equivocacion: cuando se ha dicho el _nó_, se ha dicho con +motivo; y este era la vision de la inconsecuencia que luego se ha +expresado con las palabras. De otro modo, seria preciso admitir que el +juicio negativo era un juicio ciego, sin ninguna razon. Ahora bien: esta +razon, fundamento del juicio, aun expresada del modo mas lacónico +posible, necesita de algunas palabras; las que no han tenido tiempo de +formarse ni exterior ni interiormente. Esta es cuestion de cálculo. El +que oia la proposicion, no podia saber lo que se expresaria en ella, +hasta que se pronunció la palabra _atestiguarán_, y con punto final. +Antes de llegar á la palabra _atestiguarán_, ignoraba el sentido de la +proposicion, no le era dable formar ningun juicio, pues que el otro en +vez de decir «si es verdad, los sentidos, _lo atestiguarán_» podia haber +dicho: si es verdad, los sentidos _no lo desmentirán_. + +He hablado del _punto final_, para manifestar la instantaneidad de la +percepcion y del juicio, haciendo ver que el entendimiento no se +determina, hasta el último instante. En efecto: supongamos que se +hubiese empleado la misma palabra _atestiguarán_, sin punto final, +diciendo: «si es verdad, los sentidos _lo atestiguarán_, si este hecho +cae bajo su jurisdiccion.» Las palabras son las mismas, y no obstante no +provocan un juicio negativo: y por qué? porque el interlocutor continúa. +Si hubiese cesado de hablar, ó hubiese empleado aquella inflexion de +voz, que indica la terminacion del período, el _nó_ hubiera surgido como +un relámpago. El mismo efecto, que la pausa y el acento en la voz, +producen una coma, ó un punto, en la escritura. Al ver estas señales, +juzgamos instantáneamente, con una velocidad incomparablemente mayor que +toda locucion externa ó interna. + +Fácil seria multiplicar los ejemplos en que se manifestase la +superioridad que lleva el pensamiento á la palabra, en punto á +velocidad; pero considero bastantes los aducidos, para demostrar que hay +alguna exageracion en el dicho de que «el hombre, antes de hablar su +pensamiento, piensa su palabra;» si se entiende que sea imposible todo +pensamiento sin una palabra pensada. + + + + +CAPÍTULO XXIX. + +ORÍGEN Y CARÁCTER DE LA RELACION ENTRE EL LENGUAJE Y LAS IDEAS. + + +[183.] Parece que muchas ideas son como las sensaciones y los +sentimientos; hechos simples que no podemos descomponer y que por lo +mismo no alcanzamos á explicar con palabras (Lib. IV, cap. V). Estas +aclaran las ideas; ¿pero no podria decirse que algunas veces las +confunden? cuando se habla de una idea, se reflexiona sobre ella; y ya +hice notar (Lib. I, cap. III y XXIII) que la fuerza refleja de nuestros +actos perceptivos era muy inferior á la directa. + +[184.] He pensado algunas veces, que quizás sabemos cosas que creemos +ignorar, é ignoramos otras que pensamos saber. Lo cierto es que hay +muchas ideas sobre las cuales se ha disputado en todas las escuelas +filosóficas, sin que se haya obtenido un resultado satisfactorio; y no +obstante estas ideas deben de ser bastante claras para nuestro espíritu, +puesto que todos las empleamos continuamente sin equivocarnos nunca. Los +filósofos no han llegado á ponerse de acuerdo sobre las ideas de espacio +y tiempo; y sin embargo el hombre mas ignorante se sirve de estas +palabras, y las aplica con exactitud, en todos los casos que se le +ofrecen. Esto parece probar que la dificultad no está en la idea, sino +en la explicacion de la misma. + +[185.] Se ha notado que en el lenguaje comun hay mucha verdad y +exactitud; por manera que el observador se asombra al profundizar en la +recóndita sabiduría que se oculta en una lengua: tantas, tan varias y +delicadas son las gradaciones en que se distribuye el sentido de las +palabras. Esto no es fruto de la reflexion, es obra de la razon operando +directamente, y por tanto valiéndose de las ideas sin reflexionar sobre +las mismas. + +[186.] En las investigaciones ideológicas se quiere idea de la idea; y +no se advierte que si esto es necesario á la ciencia, se podrá exigir +otra idea de la otra idea, y así proceder hasta lo infinito. Debiérase +tener presente que cuando se trata de hechos simples, tanto externos +como internos, no cabe otra explicacion que designarlos. + +[187.] Las _ideas-imágenes_ son una fuente de error; y probablemente no +lo son menos las ideas explicables con palabras. La _idea-imágen_ induce +á creer que no hay mas ideas en nuestro espíritu que las +representaciones sensibles; y el suponer que toda idea puede expresarse +con palabras hace que nos figuremos compuesto lo que es simple, y +atribuyamos al fondo lo que solo corresponde á la forma. + +[188.] Una idea compuesta parece ser un conjunto, ó mas bien una serie +eslabonada de ideas, que ó se excitan simultáneamente, ó se suceden con +mucha rapidez. Nuestro entendimiento necesita las palabras para ligar +este conjunto y retener el hilo con que le enlaza: de aquí es que cuando +la idea es simple, la palabra no es indispensable. Se dice que la +palabra es necesaria para _pensar_; tal vez se hablaria con mas +exactitud, diciendo que es necesaria para _recordar_. + +[189.] Cuando el objeto de que nos ocupamos se ofrece á la intuicion +sensible, no hemos menester de la palabra. Al reflexionar sobre la línea +recta, sobre el ángulo, sobre el triángulo, podemos observar que nos +basta su representacion imaginaria, y que no necesitamos ligar estos +objetos con palabras. Lo mismo acontece al pensar en la unidad, ó en los +números, dos, tres y cuatro, que fácilmente nos representamos +sensiblemente. La necesidad de las palabras comienza cuando la +imaginacion no puede representarse distintamente los objetos, y es +preciso combinar varias ideas. Si no ligásemos á una palabra la idea de +un polígono de muchos lados, estaríamos en la mayor confusion, y nos +seria imposible discurrir sobre él. + +[190.] Como nuestras facultades perceptivas, no crean sus objetos, sino +que están limitadas á combinarlos, y por otra parte nuestra percepcion +no es capaz de abarcar muchos á un tiempo; resulta que el ejercicio de +nuestras facultades, es por necesidad sucesivo, sirviendo de lazo á las +percepciones, la unidad de la conciencia. Esta, para asegurarse de lo +que en ella ha pasado, no tiene otro medio que ligar sus operaciones con +determinados signos, y de aquí dimana la necesidad de los signos +arbitrarios. Los signos han de ser sensibles, á causa de las relaciones +que ligan á nuestra inteligencia con las facultades sensitivas: por cuya +razon se observa que todo signo á que vinculamos una idea, puede ser +objeto de un sentido. La muchedumbre y variedad de las ideas y de sus +combinaciones, exigen un signo sumamente vario y flexible, y que á esta +variedad y flexibilidad, reuna ciertos caractéres que simplificándole, +hagan fácil su retencion en la memoria, y hé aquí las ventajas del +lenguaje: en medio de su asombrosa variedad, posee dichos caractéres en +las sílabas radicales. La conjugacion de un solo verbo nos ofrece un +número considerable de ideas muy diferentes; cuya retencion seria sobre +manera difícil, si no estuviesen ligadas por algun vínculo, cual es, la +sílaba radical: como es en el verbo amar, la sílaba _am_. Así es de +notar, que al aprender una lengua nos cuestan mucho mas trabajo los +verbos irregulares; y en los niños se observa tambien, que se equivocan +en las irregularidades. Yo compararia el lenguaje á un registro de +biblioteca; que será tanto mas perfecto cuanto mejor reuna la sencillez +y la variedad, para designar con exactitud las clases de los libros, y +los estantes donde se hallan. + +[191.] _Sucesion de ideas y operaciones_, hé aquí el orígen de la +necesidad de un signo que las recuerde y ligue; _relacion de nuestro +entendimiento con las facultades sensitivas_; hé aquí la razon de que +los signos hayan de ser sensibles; _variedad y simplicidad del +lenguaje_, hé aquí su mérito, como signo de las ideas (V. Lib. I, cap. +XXVII). + + + + +CAPÍTULO XXX. + +IDEAS INNATAS. + + +[192.] Hay entre los adversarios de las ideas innatas, diferencias +profundas. Los materialistas sostienen que el hombre lo recibe todo por +los sentidos, de tal manera que cuanto posee nuestro entendimiento no es +mas que el producto del organismo que se ha ido perfeccionando, como una +máquina adquiere con el uso, mayor facilidad y delicadeza de movimiento. +Nada suponen preexistente en el espíritu, sino la facultad de sentir; +mejor diremos, no admiten espíritu, sino un ser corpóreo cuyas funciones +producen naturalmente lo que se llama el desarrollo intelectual. + +Los sensualistas, que no atribuian á la materia la facultad de pensar, +tampoco admitian ideas innatas; confesaban la existencia del espíritu, +pero solo le otorgaban facultades sensitivas: todo su caudal debia +sacarlo de las sensaciones, y no podia ser otra cosa que sensacion +transformada. + +Contaban las ideas innatas con otros adversarios que no eran +materialistas, ni sensualistas. Tales eran los escolásticos, que +defendiendo por una parte el principio de que nada hay en el +entendimiento que antes no haya estado en el sentido, combatian por +otra, el materialismo y el sensualismo. La diferencia entre los +escolásticos y los defensores de las ideas innatas, quizás no hubiera +sido tanta como se cree, si la cuestion se hubiese planteado de otra +manera. + +[193.] Los escolásticos consideraban las ideas como formas accidentales, +de suerte que un entendimiento con ideas, podia compararse á un lienzo +cubierto de figuras. Los defensores de las ideas innatas decian «en el +lienzo preexisten las figuras: para que se ofrezcan á la vista, basta +levantar el velo que las cubre.» Esta explicacion es algo dura, pues +contraría abiertamente la experiencia que atestigua: 1.º la necesidad de +la excitacion del entendimiento por las sensaciones; 2.º la elaboracion +intelectual que experimentamos al pensar, y que nos dice que hay dentro +de nosotros una especie de produccion de ideas. + +«El lienzo está en blanco, decian los adversarios de las ideas innatas, +ved en prueba de ello, como trabaja de continuo el artista para cubrirle +de figuras.» Pero la doctrina de estos, ¿suponia por ventura que nada +absolutamente preexistiese á la experiencia? ¿Admitian que el hombre +fuese la simple obra de la instruccion y educacion? ¿Defendian que +nuestro mundo interior no fuese mas que una serie de fenómenos causados +por las impresiones, y que hubiese podido ser otro el órden intelectual, +si las impresiones hubieran sido otras? Nó ciertamente. Ellos admitian: +1.º una actividad interna, que se aprovechaba de la experiencia sensible +y que era excitada por ella; 2.º la necesidad de los primeros principios +intelectuales y morales; 3.º una luz interior que nos hace verlos, +cuando se nos presentan, y asentir á ellos con irresistible necesidad. +El «signatum est super nos lumen vultus tui Domine,» se halla citado á +cada página en estos autores. + +[194.] Santo Tomás dice que es preciso que nos hayan sido comunicados +naturalmente, los primeros principios, tanto los especulativos, como los +prácticos; «Oportet igitur _naturaliter nobis esse indita_, sicut +principia speculabilium, ita et principia operabilium» (1. P.Q. 79. art. +12). En otro lugar, buscando si el alma conoce las cosas inmateriales en +las razones eternas, (in rationibus æternis), dice que la luz +intelectual, que hay en nosotros, es una semejanza participada de la luz +increada, en que se contienen las razones eternas. «Ipsum enim lumen +intellectuale, quod est in nobis, nihil est aliud, quam quædam +participata similitudo luminis increati, in quo continentur rationes +æternæ» (1. P.Q. 84. art. 5). + +[195.] En estos pasajes se halla expresamente consignado que hay en +nosotros algo mas de lo adquirido por la experiencia, en lo cual +convienen los escolásticos con los defensores de las ideas innatas. La +diferencia entre ellos está en que los primeros consideran la luz +intelectual, como insuficiente para el conocimiento, cuando faltan las +formas ó _especies_, sobre que pueda reflejar; y los otros creen que en +esta misma luz van envueltas las ideas; aquellos, distinguen la luz de +los colores, estos los hacen brotar de la misma luz. + +[196.] La cuestion de las ideas innatas agitada con tanto calor en las +escuelas filosóficas, no ofreceria tantas dificultades si se la +plantease con la debida claridad. Para esto seria menester clasificar de +la manera correspondiente los fenómenos internos llamados ideas; y +determinar con precision el sentido de la palabra _innatas_. + +[197.] Por lo dicho anteriormente tenemos que hay en nuestro espíritu +representaciones sensibles; accion intelectual sobre ellas, ó ideas +geométricas; ideas intelectuales puras, intuitivas y no intuitivas; é +ideas generales determinadas é indeterminadas. Para mayor claridad +pondré un ejemplo de todos estos casos. Un triángulo particular +representado en mi imaginacion, hé aquí una representacion sensible; +acto intelectual perceptivo de la naturaleza del triángulo considerado +en general, hé aquí una idea relativa al órden sensible ó geométrica; +conocimiento de un acto mio de entendimiento ó de voluntad, hé aquí una +idea pura é intuitiva; inteligencia, voluntad, concebida en general, hé +aquí una idea general determinada; substancia, hé aquí una idea general +indeterminada (V. Cap. XII y XIII). + +[198.] ¿Qué se entiende por innato? Lo no nacido, lo que el espíritu +posee, nó por trabajo propio, nó por impresiones venidas de lo exterior, +sino por don inmediato del Autor de su naturaleza. Lo innato pues se +opone á lo adquirido; y preguntar si hay ideas innatas, es preguntar si +antes de recibir impresiones y de ejercer ningun acto, tenemos ya en +nuestra mente las ideas. + +[199.] No puede sostenerse que las representaciones sensibles sean +innatas. La experiencia atestigua que sin las impresiones de los órganos +no tenemos las representaciones que les corresponden; que una vez +puestos aquellos en accion de la manera conveniente, no podemos menos de +experimentarlas. Esto es general á todas las sensaciones, ya sean +actuales ya recordadas. Los que se empeñen en defender que las +representaciones sensibles existen en nuestra alma, anteriormente á +todas las impresiones orgánicas, sostienen una opinion que no pueden +apoyar ni con hechos de experiencia ni con razones _à priori_. + +[200.] Es de notar que el argumento fundado en la imposibilidad de que +el cuerpo trasmita impresiones al espíritu, no prueba nada en favor de +la opinion que combatimos. Aun cuando el argumento fuera concluyente, no +se inferiria la necesidad de las ideas innatas; pues que con el sistema +de las causas ocasionales se salvaria la incomunicacion física del +cuerpo con el espíritu, y al propio tiempo se pudiera defender que las +ideas no preexistian, sino que han sido causadas á la presencia y con +ocasion de las afecciones orgánicas. + +[201.] Las ideas relativas á las representaciones sensibles, parecen +consistir, nó en formas del entendimiento, sino en actos de este +ejercidos sobre dichas representaciones (V. Cap. XX). Llamar innatas á +estas ideas es contrariar la experiencia, y hasta desconocer la +naturaleza de las mismas. No pueden ejercerse dichos actos cuando les +falta el objeto que es la representacion sensible; y esta no existe sin +la impresion de los órganos corpóreos. Luego el apellidar innatas á +estas ideas, ó carece de sentido, ó no puede significar otra cosa que la +preexistencia de la actividad intelectual, desarrollada despues con la +presencia de las intuiciones sensibles. + +[202.] Las ideas intuitivas que no se refieren á la sensibilidad, como +son las que tenemos al reflexionar sobre los actos de entender y querer, +tampoco pueden ser innatas. Lo que en este caso sirve de idea es el +mismo acto del entendimiento ó de la voluntad, que se presenta á nuestra +percepcion en la conciencia: decir pues que estas ideas son innatas, +equivale á decir que estos actos existian antes de existir. Aun cuando +la percepcion no se refiera á los actos presentes, sino á los +recordados, el argumento conserva la misma fuerza: porque no puede haber +recuerdo de ellos, sin que hayan preexistido; y siendo actos nuestros, +no pueden haber existido antes que los ejerciésemos. + +[203.] Infiérese de esto que ninguna idea intuitiva es innata; pues que +la intuicion supone un objeto presentado á la facultad perceptiva. + +[204.] Las ideas generales determinadas son las que se refieren á una +intuicion: luego no pueden existir antes que esta; y como por otra parte +la intuicion no es posible sin un acto, resulta que estas ideas no +pueden ser innatas. + +[205.] Quedan por último las ideas generales indeterminadas, es decir, +aquellas que por sí solas no ofrecen al espíritu nada existente ni aun +posible (V. Cap. XXI). Si bien se observa el carácter de estas ideas, se +echará de ver que no son otra cosa que percepciones de un aspecto de los +objetos, considerados bajo una razon general. Es indudable que uno de +los caractéres de la inteligencia es la percepcion de estos aspectos; +pero tambien lo es que no se alcanza por qué hemos de figurarnos esas +ideas como una especie de formas preexistentes en nuestro espíritu, y +distintas de los actos con que ejerce su facultad perceptiva. No veo con +qué fundamento se puede afirmar que estas ideas son innatas, y que yacen +ocultas en nuestro espíritu anteriormente al desarrollo de toda +actividad, á manera de cuadros arrinconados en un museo no abierto +todavía á la curiosidad de los espectadores. + +[206.] Parece que en vez de entregarnos á suposiciones semejantes, +debemos reconocer en el espíritu una actividad innata, con sujecion á +las leyes que le ha impuesto la infinita inteligencia que le ha criado. +Aun cuando se pretenda que las ideas son distintas de los actos +perceptivos, no hay necesidad de admitirlas preexistentes. Es verdad que +en tal caso será preciso reconocer en el espíritu una facultad +productiva de las especies representativas; de lo que tampoco nos +eximiríamos, identificando las ideas con las percepciones. Estas son +actos que brotan por decirlo así, del fondo de nuestra alma, y que +aparecen y desaparecen como las flores en la planta; y así de todos +modos hemos de reconocer en nosotros una fuerza, que colocada en las +debidas circunstancias, produce lo que antes no existia. Sin esto, no es +posible formarse idea de lo que es la actividad. + +[207.] Resumiendo la doctrina emitida hasta aquí sobre las ideas +innatas, podremos formularla de la manera siguiente. + +1.º Existen en nosotros facultades sensitivas que se desarrollan por +efecto, ó con ocasion, de las impresiones orgánicas. + +2.º Nada sentimos sino con sujecion á las leyes del organismo. + +3.º Las representaciones sensibles internas no pueden formarse de otros +elementos que de los suministrados por las sensaciones. + +4.º Todo cuanto se diga sobre preexistencia de representaciones +sensibles, anteriormente á las impresiones orgánicas, á mas de carecer +de fundamento, está en contradiccion con la experiencia. + +5.º Las ideas geométricas, ó sean las relativas á intuiciones sensibles, +no son innatas; puesto que son los actos del entendimiento que opera +sobre los materiales ofrecidos por la sensibilidad. + +6.º Las ideas intuitivas del órden intelectual puro, no son innatas; +porque no son otra cosa que los actos de entendimiento ó voluntad, +ofrecidos á nuestra percepcion en la conciencia reflexiva. + +7.º Las ideas generales determinadas no son innatas; puesto que son la +representacion de intuiciones, en las que se ha ejercido por necesidad +algun acto. + +8.º Se afirma sin fundamento que sean innatas las ideas generales +indeterminadas; las cuales parecen ser los actos de la facultad +perceptiva de los objetos bajo una razon general. + +9.º Lo que hay innato en nuestro espíritu es la actividad sensitiva y la +intelectual; pero ambas, para ponerse en movimiento, necesitan objetos +que las afecten. + +10.º El desarrollo de esta actividad principia por las afecciones +orgánicas; y aunque va mucho mas allá de la esfera sensible, permanece +siempre mas ó menos sujeta á las condiciones que le impone la union del +espíritu con el cuerpo. + +11.º La actividad intelectual tiene condiciones _à priori_, del todo +independientes de la sensibilidad; y que aplica á todos los objetos, +sean cuales fueren las impresiones que le causen. Entre estas +condiciones, figura como la primera, el principio de contradiccion. + +12.º Luego en nuestra inteligencia hay algo _à priori_ y absoluto, que +no podria alterarse aun cuando se variasen completamente todas las +impresiones que recibimos de los objetos, y sufriesen un cambio radical +todas las relaciones que tenemos con los mismos. + + +FIN DEL LIBRO CUARTO. + + + + +LIBRO QUINTO. + +IDEA DEL ENTE. + + + + +CAPÍTULO I. + +HAY EN NUESTRO ENTENDIMIENTO LA IDEA DEL ENTE. + + +[1.] Independientemente de las sensaciones, y en un órden muy superior á +ellas, existen en nuestro entendimiento ideas, que se extienden á todo, +y que son un elemento necesario de todo pensamiento. La que figura entre +ellas como principal, es la de ser, ó del ente. Cuando los escolásticos +decian que el objeto del entendimiento es el ente, «objectum intellectus +est ens,» enunciaban una verdad profunda, y consignaban uno de los +hechos ideológicos mas ciertos y mas importantes. + +[2.] El ser ó ente en sí, y prescindiendo de toda modificacion, de toda +determinacion, considerado en su mayor generalidad, es concebido por +nuestro entendimiento. Sea cual fuere el orígen de esta idea, ó el modo +con que se forma en nuestro entendimiento, lo cierto es que existe. De +ella hacemos continuas aplicaciones, sin ella nos es casi imposible el +pensar. En todas las lenguas se encuentra el verbo _ser_, expresion de +esta idea; en todas las oraciones, aun las mas sencillas, se halla esta +expresion; el sabio como el ignorante, la emplean de continuo, en el +mismo sentido, con igual acierto. + +La única diferencia que en el uso de esta idea, se nota entre el rudo y +el filósofo, es que aquel no reflexiona sobre ella, y este sí; pero la +percepcion directa es en ambos la misma, igualmente clara en todos los +casos. Tal cosa es ó no es; fué ó no fué; será ó no será; hay algo ó no +hay nada; hubo ó no hubo; habrá ó no habrá; hé aquí aplicaciones de la +idea de ser, aplicaciones que todos hacen, sin la menor sombra de +oscuridad; comprendiendo perfectamente el sentido de las palabras, y por +consiguiente teniendo en su espíritu la idea que les corresponde. La +dificultad, si alguna hay, comienza en el acto reflejo, en la +percepcion, nó del ente, sino de la idea del ente. Tocante al acto +directo, hay un concepto clarísimo, que nada deja que desear. + +[3.] Esto que la experiencia nos enseña, se puede probar con razones +concluyentes. Todos los filósofos convienen en que el principio de +contradiccion es evidente por sí mismo, para todos los hombres, sin +necesidad de explicacion, bastando la inteligencia del sentido de las +palabras; lo que no se podria verificar si todos los hombres no tuviesen +la idea del ente. El principio dice: «es imposible que una cosa _sea_ y +no _sea_ á un mismo tiempo.» Aquí no se habla de nada determinado; ni de +cuerpos ni de espíritu; ni de substancias ni de accidentes; ni de +infinito ó finito; sino del ente, de una _cosa_ en su mayor generalidad, +sea lo que fuere: y de esto se afirma que no puede ser y no ser á un +mismo tiempo. Si no tenemos idea de ser, el principio no significa nada; +la contradiccion no es concebible, cuando no hay idea de los extremos +que se contradicen; y aquí los extremos son _ser_ y no _ser_. + +[4.] Lo mismo se manifiesta en el otro principio muy parecido al de +contradiccion, si no es idéntico con él: «cualquiera cosa ó es ó no es.» +Tambien aquí se habla del ser en su mayor indeterminacion, +considerándole solo como ser, nada mas: faltando la idea de _ser_, el +axioma carece de significado. + +[5.] El principio de Descartes «yo pienso luego soy» incluye tambien la +idea de ser «yo soy.» El mismo filósofo, al tratar de explicarle, se +funda en que lo que no _es_, no puede obrar; luego la idea del ser +entra, no solo en el principio, sino en el fundamento en que Descartes +le apoya. + +[6.] Ya se establezca como base de nuestros conocimientos el sentido +íntimo, ya se prefiera la evidencia con que una idea está contenida en +otra, siempre es necesario tomar como elemento primitivo la idea del +ente; es preciso suponer que el entendimiento _es_, para que pueda +pensar; es preciso suponer que el pensamiento _es_, para que podamos +ocuparnos de él; es necesario suponer que nuestras sensaciones, que +nuestros sentimientos, que las operaciones y afecciones de nuestra alma +_son_, para que podamos investigar sus causas, su orígen, y examinar su +naturaleza; es necesario suponer que nosotros _somos_, que el _yo_ es, +para que podamos dar un paso en ningun sentido. + +Luego la idea del ente existe en nuestro entendimiento; y es un elemento +indispensable para todos los actos intelectuales. + + + + +CAPÍTULO II. + +SIMPLICIDAD É INDETERMINACION DE LA IDEA DE ENTE. + + +[7.] Nada se puede concebir mas simple que la idea del ente. Es +imposible componerla de otros elementos. Nada admite determinado; pues +en sí, es absolutamente indeterminada. Desde el momento que se hace +entrar en ella una determinacion cualquiera, se la destruye en cierto +modo; ya no hay la idea de ser, sino de _tal_ ser; una idea aplicada, +mas nó la del ser mismo, en toda su generalidad. + +[8.] ¿Cómo daremos á entender lo que expresamos por la palabra ser ó +ente? Diciendo que en ella lo comprendemos todo, aun las cosas mas +diferentes, mas opuestas; añadiendo que ninguna particularidad es +necesaria, así como ninguna obsta, para ser comprendido en esta +denominacion. Todo lo que sea unir con la idea de ente, cualquiera +determinacion, es introducir en ella un elemento heterogéneo, que no le +pertenece de ningun modo, que la puede acompañar por pura agregacion, +pero que jamás puede combinarse con ella, sin quitarle lo que ella es. +Combinad con la idea de ser, la de la subsistencia, ya no teneis la idea +pura de ser, sino la de substancia. + +[9.] Luego la idea del ente es una idea simplicísima, que es irresoluble +en otros elementos, y que por tanto no puede nacer de la palabra, sino +como de una causa excitante. + +Si por ejemplo se nos pregunta lo que entendemos por substancia, por +modificacion, por causa, por efecto, lo explicamos uniendo á la idea de +ser, la de subsistencia ó de inherencia, la de fuerza productiva, ó de +cosa producida; pero el ser, nos es imposible explicarlo de otra manera +que por sí mismo. Emplearemos las palabras de algo, alguna cosa, lo que +es, la realidad etc., etc., pero todo esto viene á significar lo mismo; +son esfuerzos que hacemos para excitar en el entendimiento del otro, la +idea que contemplamos en el nuestro. Si queremos dar otras +explicaciones, manifestando que la idea que corresponde á la palabra +ser, es aplicable á todo; y para esto enumeramos las diferentes clases +de seres, aplicándola á todos ellos, no hacemos mas que manifestar el +uso que tiene la idea, las aplicaciones de que es susceptible; pero no +la descomponemos. Indicamos que en todo hay algo que corresponde á ella, +mas este algo no lo descomponemos, solo lo señalamos. + +[10.] De esto se infiere que la idea de ente no es para nosotros +intuitiva; pues que con su indeterminacion misma, excluye el que pueda +ofrecer á nuestra percepcion un objeto determinado. + + + + +CAPÍTULO III. + +EL SER SUBSTANTIVO Y EL COPULATIVO. + + +[11.] Para comprender mas á fondo estas materias conviene distinguir +entre la idea absoluta del ser y la relativa; es decir, entre lo que se +expresa por el verbo _ser_, cuando significa la realidad, la simple +existencia, y cuando significa la union de un predicado con un sujeto. +El diverso significado de esta palabra, _es_, se ve clarísimamente en +las dos proposiciones que siguen: Pedro _es_; Pedro _es_ bueno. En la +primera, el verbo _es_ significa la realidad de Pedro, ó su existencia; +en la segunda, expresa la union del predicado, bueno, con el sujeto, +Pedro. En el primer caso, el verbo ser es substantivo, en el segundo es +copulativo. El substantivo expresa simplemente la existencia; el +copulativo una determinacion, un modo de existir. La mesa es, significa +la simple existencia de la mesa; la mesa es alta, expresa un modo de +ser, la altura. + +[12.] El ser puramente substantivo no se encuentra en otra proposicion +que en la siguiente: el ser es, ó lo que es es; pues en todas las demás, +en el sujeto mismo está envuelto algun predicado que determina un modo. +Cuando decimos la mesa es; si bien el predicado directo de la +proposicion es la existencia, expresada por la palabra _es_; no +obstante, en el sujeto _mesa_, entra ya una determinacion del ser de que +hablamos: esto es de un ser que es mesa. Luego observábamos con verdad +que el verbo ser en su significacion puramente substantiva, no se halla +en otra proposicion que en la dicha, el ser es. Esta es enteramente +idéntica, absolutamente necesaria, absolutamente convertible, es decir, +que el predicado se puede afirmar de todos los sujetos, y el sujeto de +todos los predicados. Así, poniendo la proposicion en otra forma, se +tendrá: el ser es existente; y se puede decir todo ser es existente; y +al contrario, lo existente es ser; y todo lo existente es ser. + +[13.] Si se me opone que el ser posible no es existente, observaré que +el ser puramente posible, no es ser, en todo rigor; y que en el modo en +que lo es, á saber, en el órden posible, es tambien existente. Pero como +de esto me ocuparé mas abajo, voy á las proposiciones en que el ser es +copulativo. La mesa es, equivale á, la mesa es existente. Es verdad que +toda mesa real es existente; pues real es lo mismo que existente; y así +en algun sentido se podria decir que la proposicion se parece á la otra: +todo ser es. Pero salta desde luego á los ojos una diferencia, y +consiste en que en la idea de mesa, no entra por necesidad la de +existencia, pues podemos concebir una mesa que no exista, mas nó un ser +como tal, sin existencia, es decir, un ser que no sea ser. De todos +modos, se encuentra entre las dos proposiciones una diferencia mas +notable: en la primera, el sujeto se puede afirmar de todos los +predicados diciendo, todo lo existente es ser; pero es evidente que no +se puede decir, todo lo existente es mesa. + +[14.] La razon de esto se halla en que la proposicion: el ser es, es +absolutamente idéntica, es la expresion de un concepto puro, reducido á +forma de proposicion; y por tanto los términos que sirven de extremos, +se pueden tomar indistintamente los unos por los otros: el ser es; lo +que es, es ser; el ser es existente; lo existente es ser. Pero en las +demás proposiciones se combinan diferentes órdenes de ideas; y aunque la +idea comun de ser, es aplicable á todo; como esta idea es esencialmente +indeterminada, no se sigue que una de las cosas á que conviene la idea +general, se identifique con otra que entra tambien en la misma idea +general. De que á toda mesa existente le convenga el ser; no se sigue +que todo ser sea mesa. + +[15.] El ser copulativo se aplica sin el substantivo: así cuando decimos +la elipse es curva; prescindimos de si existe ó nó alguna elipse; y la +proposicion seria verdadera, aunque no existiese ninguna elipse en el +mundo. La razon está en que el verbo ser, cuando es copulativo, expresa +la relacion de dos ideas. + +[16.] Esta relacion es de identidad; por manera que para que un +predicado pueda afirmarse de un sujeto no basta la union de los dos. La +cabeza está unida con el hombre, y no puede decirse: «el hombre es su +cabeza;» la sensibilidad está unida con la razon en el mismo hombre; y +no puede decirse: «la sensibilidad es la razon;» la blancura está unida +con la pared, y no puede decirse: «la pared es la blancura.» + +La afirmacion pues de un predicado expresa la relacion de identidad; y +así es que no existiendo esta identidad con respecto al predicado en +abstracto, se le expresa en concreto, para hacer entrar en el mismo, +algo que envuelva la identidad. La pared es la blancura; esta +proposicion es falsa, porque se afirma la identidad que no existe; la +pared es blanca: la proposicion es verdadera, porque blanco significa +alguna cosa que tiene blancura, y en efecto la pared es una cosa que +tiene blancura; hay pues la identidad que verifica la proposicion (V. +Lib. I, cap. XXVI, XXVII y XXVIII). + +[17.] Luego en toda proposicion afirmativa el predicado se identifica +con el sujeto. Luego cuando percibimos la identidad afirmamos. Luego el +juicio es la misma percepcion de la identidad. No niego que en lo que +llamamos asenso hay á veces algo mas que la simple percepcion de la +identidad, pero no concibo cómo, al verla evidentemente, necesitamos +algo mas para asentir. Lo que se llama asenso, adhesion del +entendimiento, parece ser una especie de metáfora, como si el +entendimiento se adhiriese, se uniese á la verdad, cuando ella se le +presenta; pero en el fondo, dudo mucho que respecto á lo evidente, haya +otra cosa que percepcion de la identidad. + +[18.] De aquí se sigue que si á las mismas palabras correspondiesen +exactamente las mismas ideas y del mismo modo, en diferentes +entendimientos, seria imposible la oposicion y la diversidad de juicios. +Luego cuando hay esta diversidad ú oposicion, hay siempre discrepancia +en las ideas. + +[19.] Concebimos las esencias de las cosas, y raciocinamos sobre ellas, +prescindiendo de que existan ó nó; y aun suponiendo que no existen; es +decir, que concebimos relaciones entre los predicados y los sujetos, sin +la existencia de los sujetos ni de los predicados. Y como todos los +seres contingentes pueden ser y dejar de ser, y aun puede señalarse un +instante en que han comenzado, se sigue que la ciencia, ó sea el +conocimiento de la naturaleza y relaciones de los seres, fundado en +principios ciertos y evidentes, no tiene por objeto nada contingente en +cuanto existe. Luego hay un mundo infinito de verdades fuera de la +realidad contingente. + +Reflexionando sobre esto se deduce que fuera del mundo contingente ha de +haber un ser necesario en el cual esté fundada esa verdad necesaria que +es el objeto de la ciencia. Esta no puede tener por objeto la nada; pues +bien, los seres contingentes prescindiendo de su existencia, son pura +nada. No cabe esencia, nó propiedades, nó relaciones, en lo que es pura +nada: luego hay algo necesario en que estriba la verdad necesaria de +esas naturalezas, propiedades y relaciones que el entendimiento concibe +en las mismas cosas contingentes. Luego hay Dios; y el negarlo es +convertir la ciencia en una pura ilusion. La comunidad de la razon +humana nos ha dado una prueba de esta verdad; la necesidad de la ciencia +humana nos suministra otra, y nos confirma la primera (V. Lib. IV, cap. +XXIII hasta el XXVII). + +[20.] En toda proposicion necesaria en que no se afirma ó niega el ser +substantivo, sino el relativo, como esta: todos los diámetros de un +círculo son iguales, se halla envuelta una proposicion condicional. Así +la anterior viene á equivaler á esta otra: si existe un círculo, todos +sus diámetros serán iguales. En efecto: no existiendo ningun círculo, no +hay diámetros, ni igualdad, ni nada; la nada no tiene ninguna propiedad; +por lo cual, en todo cuanto se afirme, ha de ir sobrentendida la +condicion de la existencia. + +[21.] En las proposiciones generales se afirma el enlace concebido de +dos objetos: pero es necesario advertir que si bien suele decirse que lo +que se afirma es el enlace de dos ideas, esto no es del todo exacto. +Cuando yo afirmo que todos los diámetros de un círculo son iguales, no +entiendo tan solo que así esté en mis ideas, que yo lo conciba así; sino +que en efecto es así en la realidad, fuera de mi entendimiento, +prescindiendo de mis ideas, y aun de mi propia existencia. Mi +entendimiento pues ve una relacion, un enlace en los objetos; y afirma +que siempre que estos existan, existirá realmente el enlace, con tal que +se cumplan las condiciones bajo que es concebido el objeto. + + + + +CAPÍTULO IV. + +EL ENTE, OBJETO DEL ENTENDIMIENTO, NO ES ÉL POSIBLE, EN CUANTO POSIBLE. + + +[22.] Réstanos aclarar un punto importante sobre la idea del ente: esto +es, si dicha idea tiene por objeto el ser real, ó el posible. Los +escolásticos decian que el objeto del entendimiento es el ente; y nó sin +razon, porque una de las cosas que con mas claridad concebimos, y que +mas fundamental se encuentra en nuestras ideas, es la idea del ser, la +cual en cierto modo las comprende todas. Pero como el ente se distingue +en actual, y en posible, surge aquí la dificultad, á cuál de estas +categorías es aplicable la idea del ser, objeto principal de nuestro +entendimiento. + +[23.] El abate Rosmini (Nuovo saggio sull'origine delle idee) pretende +que la forma y la luz de nuestro entendimiento, y el orígen de todas +nuestras ideas, está en la de ser, mas nó real, sino posible. «La simple +idea del ser, dice, no es percepcion de alguna cosa existente, sino +intuicion de alguna cosa posible: no es mas que la idea de la +posibilidad de la cosa» (Seccion 5, Parte 1, Cap. 3, Art. 1, §. 2). + +Yo dudo mucho que esto sea verdad; y me parece que hay aquí confusion de +ideas. Antes de hacer entrar la idea de posibilidad en la de ser, era +necesario definimos la posibilidad misma. Tratemos de dar esta +definicion, que ella aclarará mucho lo demás. + +[24.] ¿Qué es la posibilidad? La idea de posibilidad, prescindiendo de +sus clasificaciones, nos ofrece una idea general de la no repugnancia ó +la no exclusion de dos cosas entre sí; como la idea de imposibilidad nos +presenta esa repugnancia, esa exclusion. El triángulo no puede ser un +círculo. El triángulo puede ser equilátero. En el primer caso afirmamos +la repugnancia de las ideas de círculo y triángulo; en el segundo, la no +repugnancia de que un triángulo tenga sus tres lados iguales. Si bien se +observa, en estos casos no se habla del triángulo ni del círculo, con +respecto á su existencia; y la posibilidad ó imposibilidad se refieren á +la repugnancia de sus esencias mismas, prescindiendo de que existan ó +nó; bien que la imposibilidad ideal trae consigo la imposibilidad real. + +[25.] Como siempre que se afirma la imposibilidad, se afirma tambien la +repugnancia, y no hay repugnancia de una cosa consigo misma, resulta que +la imposibilidad solo es dable cuando se comparan dos ó mas ideas. Por +otra parte, en no habiendo repugnancia, hay posibilidad; luego ninguna +idea simple, por sí sola, puede ofrecernos un objeto imposible. Luego el +objeto de toda idea simple es siempre posible; es decir, no repugnante. + +[26.] Las cosas intrínsecamente imposibles son aquellas que envuelven +el ser y el no ser, de una misma; y por esto se las llama +contradictorias. Cuando se nos presenta un absurdo de esta naturaleza, +recordamos desde luego el principio de contradiccion; «esto no puede +ser, decimos; pues seria y no seria á un mismo tiempo.» ¿Por qué es +imposible un triángulo circular? porque á un mismo tiempo, seria y no +seria triángulo. + +En la idea de imposibilidad, entra pues la del no ser; sin esto no hay +exclusion del ser; y por tanto ni contradiccion, ni imposibilidad. + +[27.] La posibilidad puede entenderse de dos maneras: 1.º en cuanto no +expresa mas que la simple no repugnancia; y entonces es posible no solo +lo que no existe, pero que no entraña ninguna contradiccion; sino +tambien lo existente, lo actual; 2.º en cuanto expresa la no +repugnancia, unida á la idea de no estar realizado; y entonces solo se +aplica á las cosas que no existen. Lo posible tomado en el primer +sentido, se opone á lo imposible; en el segundo, se opone á lo +existente; envuelta empero la condicion de la no repugnancia. La +posibilidad en el primer caso, se llama simplemente con este nombre; en +el segundo, se apellida posibilidad pura. + +De estas observaciones se deduce que la idea de posibilidad añade algo á +la de ser: es decir, la no repugnancia, la no exclusion; y si se trata +de posibilidad pura, se añade además la no existencia del ser posible. + +[28.] Cuando el entendimiento percibe el ser en sí mismo, no puede +considerar que haya ó nó repugnancia. Esta se descubre en la +comparacion; y la idea del ser en sí, es simple, no incluye términos +comparables. La idea de ser solo puede encontrar repugnancia cuando se +le aplica á una cosa determinada, á una esencia en la cual se fingen +condiciones contradictorias; así se verificará en el caso de querer +aplicar el ser á un triángulo circular. + +[29.] La idea del ser, en sí misma, tanto dista de poder prescindir de +la idea de la existencia, que antes bien es la misma idea de la +existencia. Cuando concebimos el ser en toda su abstraccion, no +concebimos otra cosa que el existir; estas dos palabras significan una +misma idea. + +[30.] En las cosas determinadas, puedo concebir la esencia sin la +existencia; así puedo muy bien considerar todas las figuras geométricas +imaginables, y examinar sus propiedades y relaciones, prescindiendo de +que existan ó nó; pero la idea del ser, como que es absolutamente +indeterminada, si la abstraigo de la existencia, la abstraigo de sí +misma, la anonado. + +Quisiera que se me dijese, á qué corresponde la idea del ser en general, +prescindiendo de que exista. Si despues de haber prescindido de todas +las determinaciones, prescindo tambien del ser mismo, ¿qué me +resta?--Resta, se me dirá, una cosa que puede ser.--¿Qué significa una +_cosa_? Supuesto que prescindimos de todo lo determinado, _cosa_ no +puede significar sino un ser; tendremos pues que una cosa que puede +ser, equivaldrá á un ser que puede ser. Ahora bien; cuando se habla de +un ser que puede ser ¿se trata simplemente de posibilidad no pura? +entonces no se prescinde de la existencia, y se falta á lo supuesto; ¿se +trata de posibilidad pura? entonces se niega la existencia: y la +proposicion equivale á esta otra: un ser que no es, pero que no envuelve +ninguna repugnancia. Veamos lo que significa esta expresion: «un ser que +no es». ¿Qué significa el sujeto, un ser? una cosa, ó bien, lo que es; +¿Qué significa una cosa? un ser; pues se prescinde de todo lo +determinado. Luego, ó el sujeto de la proposicion no significa nada, ó +la proposicion es absurda, pues equivale á esta otra, «una cosa que es, +que no es, pero que no envuelve repugnancia.» + +[31.] El orígen de la equivocacion que combatimos está en que se aplica +á la idea misma del ser, lo que solo conviene á las cosas que son algo +determinado, concebible sin la existencia. El ser puro, en toda su +abstraccion, no es concebible sin ser actual, es la existencia misma. + +[32.] Ni la posibilidad pura significa nada, sino en órden á la +existencia. ¿Qué es ser posible, sino poder ser realizado, poder +existir? Luego la idea del ser es independiente de la idea de +posibilidad; y esta no es aplicable sino con relacion á aquella. + +[33.] La idea pues de ser, es la misma idea de la existencia, de la +realizacion. Si concebimos el ser duro, sin mezcla, sin modificacion, +subsistente en sí mismo, concebimos lo infinito, concebimos á Dios; si +consideramos la idea de ser, como participada, de una manera +contingente, con aplicacion á las cosas finitas, entonces concebimos la +actualidad ó la realizacion de ellas. + +[34.] Cuando aplicamos á las cosas la idea de ser, no entendemos +aplicarles la de posibilidad; sino la de realidad. Si digo la mesa es, +afirmo del sujeto mesa, el predicado contenido en la idea del ser: y sin +embargo, no quiero decir que la mesa es posible, sino que existe en +realidad. + +[35.] Todavía mas: la idea de ser, excluye la del no ser; es así que, si +la idea del ser, fuera únicamente de lo posible, no excluiria la del no +ser, pues lo puramente posible hasta incluye el no ser; luego la +posibilidad no entra en sola la idea del ser; y esta idea no expresa mas +que la existencia, la realidad. + + + + +CAPÍTULO V. + +SOLUCIÓN DE UNA DIFICULTAD. + + +[36.] ¿Qué significa pues la idea de ser puramente posible? Si sostengo +que el objeto de la idea de ser es la realidad, parece que estas dos +ideas: ser, y puramente posible, son contradictorias; la realidad no es +puramente posible, porque si es puramente posible, no existe: y en no +existiendo ya no es realidad. Examinemos esta dificultad, investigando +el orígen de la idea de la posibilidad pura. + +[37.] Como estamos rodeados de seres contingentes, y aun nosotros mismos +lo somos, presenciamos incesantemente la destruccion de unos y la +produccion de otros, es decir el tránsito del ser al no ser, y del no +ser al ser. Un sentimiento íntimo nos atestigua que este tránsito del no +ser al ser, lo hemos experimentado nosotros mismos: todos nuestros +recuerdos se limitan á un término muy breve, antes del cual existia ya +el mundo. Así pues, la razon, la experiencia y el sentido íntimo nos +manifiestan que hay objetos que son y despues desaparecen, y otros que +antes no eran y despues aparecen. A las cosas que experimentan este +cambio, las vemos propiedades y relaciones, que dan lugar á cierta +combinacion de nuestras ideas; combinacion que subsiste, ya existan, ya +dejen de existir, los objetos á que se refieren. De este modo concebimos +la idea general de cosas, que aunque no sean, pueden ser; pero este +sujeto, _cosas_, no expresa el ser, sino en general objetos finitos, +determinados. + +[38.] Hé aquí pues soltada la dificultad. El ser puramente posible, tal +como lo concebimos de la manera explicada, no envuelve contradiccion +alguna. No significa «una realidad que no es realidad» sino un objeto, ó +una cosa, finita, determinada, cuya idea tenemos, aunque no exista, pero +cuya existencia no envuelve contradiccion, ó repugnancia con ninguna de +las condiciones contenidas en su idea. El decir pues, ser puramente +posible, si se le explica de este modo, no es mas que la generalizacion +de estas y otras proposiciones semejantes. Una mesa que no es, es +posible. ¿Qué queremos decir con esto? que en la idea de la mesa, no hay +nada que repugne á que exista; pues bien, ser puramente posible, no +significa mas tampoco, sino que tenemos muchas ideas de cosas finitas, á +que no repugna la existencia. La expresion se refiere á cosas +determinadas, concebidas por nosotros, pero prescindiendo en aquel caso +de que sea esta ó aquella la esencia de que hablamos, y comprendiendo +todas las que no ofrecen repugnancia. + +[39.] Se me objetará, que entonces un ser infinito no existente, es una +cosa contradictoria; y no tengo dificultad en admitirlo. Si un ser +infinito no existe, es absurdo; y si al comparar estas dos ideas, +infinidad y no existencia, nosotros no vemos con toda claridad la +repugnancia, es porque no comprendemos bien qué es la infinidad. Solo +por esta causa ha sufrido y sufre dificultades, la demostracion de la +existencia de Dios fundada simplemente en su idea. Pero es cierto que si +el ser infinito no existiese, seria imposible. Imposible es lo que no +puede existir: y no podria existir, si ya no existiese. Esta existencia +no le podria venir de otro, pues lo infinito no puede ser producido; ni +de sí mismo, pues que no existiria. Nosotros, es verdad, imaginamos lo +infinito en su esencia, prescindiendo de su existencia; pero repito que +esta precision solo nos es posible, porque no comprendemos bien la +infinidad; que si la comprendiéramos, veríamos la repugnancia de los +términos, infinidad y no existencia, con tanta claridad como las del +triángulo y círculo. + + + + +CAPÍTULO VI. + +CÓMO SE ENTIENDE QUE LA IDEA DEL ENTE SEA LA FORMA DEL ENTENDIMIENTO. + + +[40.] Cuando se afirma que el objeto del entendimiento es el ente, hay +la duda de si se quiere significar que la idea de ente sea la forma +general de todas las concepciones; ó si tan solo se quiere decir que +todo lo que el entendimiento concibe es ente; ó en otros términos, si la +calidad de objeto, se la atribuye al ente, en cuanto ente, por manera +que solo bajo esta forma sean concebibles los objetos; ó bien si solo se +significa que la calidad de ente conviene á todo lo que el +entendimiento concibe. En el primer caso, se tomaria la proposicion +reduplicativamente; y equivaldria á esta: «El entendimiento nada +concibe, sino en cuanto es ente;» en el segundo, se tomaria formalmente, +y equivaldria á esta otra: «todo lo que el entendimiento concibe es +ente.» + +[41.] Yo creo que no puede decirse que el objeto del entendimiento sea +solo el ente en cuanto ente; de manera que la idea del ente sea la única +forma que el entendimiento conciba; pero sí que esta forma es una +condicion esencial á toda percepcion. + +[42.] Que la idea de ente, no es la única forma concebida por el +entendimiento, se ve claro si se considera que esta idea en sí, no +incluye ninguna determinacion, ninguna variedad, no expresa mas que el +ser, en toda su abstraccion; luego si el entendimiento no percibiese en +los objetos otra cosa que esta idea, no conoceria las diferencias de +ellos; su percepcion no pasaria de lo que les es comun á todos: el ser. + +[43.] Si se dice que estas diferencias percibidas son maneras de ser, +modificaciones de lo representado en la idea general, ya se conviene en +que el ser en sí, no es la única forma percibida; pues que la +modificacion, la manera de ser, ya añade algo á la idea del ser. El +triángulo rectángulo es una manera de triángulo; su idea es una +modificacion de la idea general; y nadie dirá que la idea de rectángulo +no añade algo á la del triángulo, y que sean una misma cosa. Lo propio +se verifica con respecto á la idea del ente y sus modificaciones. + +[44.] Ya hemos visto (Lib. IV, cap. XXI) que las ideas indeterminadas no +nos conducen por sí solas á conocimientos positivos: y por cierto que +ninguna merece mejor este nombre, que la de ente. Si nuestro +entendimiento se limitase á ella, la percepcion no seria mas que un +concepto vago, incapaz de toda combinacion. + +[45.] La misma negacion, que como veremos mas abajo, es conocida por +nosotros, no podria serlo, si admitiésemos que el entendimiento nada +concibe sino en cuanto es ente; en cuyo caso, nos faltaria la condicion +indispensable de todo conocimiento: el principio de contradiccion. + +[46.] Bastan estas razones para dejar fuera de duda lo que me proponia +manifestar: pero como este punto tiene íntimas relaciones con lo mas +trascendental de la lógica y de la metafísica, quiero explicarle mas por +extenso en el capítulo siguiente. + + + + +CAPÍTULO VII. + +TODA CIENCIA SE FUNDA EN EL POSTULADO DE LA EXISTENCIA. + + +[47.] He dicho que la idea de ente no es la única forma percibida, pero +que es una forma necesaria á toda percepcion. Mas no quiero significar +con esto, que no podamos percibir sino lo existente en acto; sino que la +existencia entra cuando menos, como una condicion de todo lo percibido. +Me explicaré. Cuando percibimos simplemente un objeto, sin afirmar nada +de él, se nos presenta siempre como una realidad. Nuestra idea nos +expresa algo; y fuera de la realidad no hay nada. Aun la percepcion de +las relaciones esenciales de las cosas, envuelve la condicion si +existen. Así, cuando digo que en un mismo círculo ó en círculos iguales, +arcos iguales están subtendidos por cuerdas iguales, supongo +implícitamente la condicion, «si existe un círculo.» + +[48.] Como esta manera de explicar el conocimiento de las relaciones +esenciales de las cosas, puede parecer extraña, voy á presentarla bajo +el punto de vista mas claro que me sea posible. Cuando afirmo ó niego +una relacion esencial de dos cosas, ¿la afirmo ó niego de mis ideas ó de +las cosas? Claro es que de las cosas y nó de mis ideas. Si digo «la +elipse es una curva» no digo esto de mi idea, sino del objeto de mi +idea. Bien sabemos que nuestras ideas no son elipses; que dentro de +nuestra cabeza no las hay; y que cuando pensamos por ejemplo, en la +órbita de la tierra, la órbita de la tierra nó está en nosotros. ¿De qué +hablamos pues? Nó de la idea, sino de su objeto; nó de lo que está en +nosotros, sino de lo que está fuera de nosotros. + +[49.] Tampoco significamos que nosotros lo _vemos_ así: significamos que +_es_ así: cuando digo que la circunferencia es mas larga que el +diámetro, no significa que así lo veo, sino que es así. Tanto disto de +hablar de mi idea, que afirmaré ser verdad lo mismo, aunque yo no lo +viese, aunque yo no existiese. Solo hablamos de la idea, cuando dudamos +de su correspondencia con el objeto: entonces no hablamos de la +realidad, sino de la apariencia; y en tales casos el lenguaje tiene de +por sí una admirable exactitud: no decimos: _es_, sino _me parece_. + +[50.] Nuestras afirmaciones y negaciones se refieren pues, á los +objetos. Ahora discurro así: lo que no existe, es un puro nada; es así +que de la nada, nada se puede afirmar ni negar, pues no tiene propiedad, +ni relacion de ninguna clase, es una pura negacion de todo; luego nada +se puede afirmar ni negar, nada combinar, nada comparar, nada percibir, +sino bajo la condicion de la existencia. + +Digo bajo la condicion; porque conocemos las propiedades, las +relaciones, de muchas cosas que no existen, pero en todo lo que de +ellas concebimos, entra siempre la condicion: si existiesen. + +[51.] De aquí resulta que nuestra ciencia estriba siempre en un +postulado; y empleo á propósito esta palabra matemática, para hacer ver +que esta condicion que exijo á toda ciencia, no la desdeñan las que por +antonomasia se denominan exactas. La mayor parte de sus demostraciones +empiezan por un postulado. «Tírese una línea etc. etc.» «Si se supone un +ángulo recto en B etc. etc.» «Tómese una cantidad A mayor que B etc. +etc.» Hé aquí pues como el matemático mismo, con todo el rigor de sus +demostraciones, supone siempre la condicion de la existencia. + +[52.] Esta existencia es necesario suponerla: de otro modo no se puede +explicar nada. Lo que no han visto algunos metafísicos, lo alcanza el +sentido comun. Hagamos la prueba; veamos cómo hablaria un matemático que +jamás hubiese pensado en metafísica. Supondré que el interlocutor me +haya de demostrar que en un triángulo rectángulo el cuadrado de la +hipotenusa es igual á la suma de los cuadrados de los catetos; y que +para ejercitar su inteligencia, ó mejor, para que sin advertirlo nos +explique lo que pasa en su mente, con respecto á la percepcion de su +objeto, le hacemos varias preguntas, en apariencia necias, pero que en +realidad solo serán escudriñadoras. Para mayor claridad lo pondré en +forma de diálogo; y suponiendo que no hay encerado y que la +demostracion se da de memoria. + +Demostracion. Bájese una perpendicular desde el ángulo recto á la +hipotenusa. + +¿Dónde? + +Es claro: en el triángulo de que hablamos. + +Pero señor, si no hay tal triángulo..... + +Pues entonces ¿de qué se trata? + +Ya se ve; se trata de un triángulo rectángulo; y el caso es que no hay +ninguno. + +No lo hay, pero lo puede haber. Si tuviésemos el encerado ó papel, y +regla, lo haríamos desde luego. + +Es decir que V. habla del triángulo que haríamos... + +Sí señor. + +Ya lo entiendo, pero entonces lo tendríamos, mas ahora no lo tendremos. + +Enhorabuena; pero si lo tuviésemos, ¿no podríamos bajar la +perpendicular? + +Sí señor. + +Pues no quiero decir otra cosa. + +Pero V. ya decia que se bajase......... + +Claro es que si no hay triángulo, no se puede bajar; pero entonces no +hay ni vértice del ángulo recto, ni hipotenusa, ni nada; pero cuando +digo que se baje la perpendicular, siempre supongo el triángulo. Y como +es evidente que este triángulo se puede construir, no expreso la +suposicion; se la sobrentiende. + +Ya comprendo esto; pero entonces bajaremos la perpendicular en aquel +triángulo solo, y V. me habla como si se la bajase en todos. + +El triángulo se construiria para un ejemplo; y lo que con él hiciésemos, +claro es que podríamos hacerlo con todos. + +¿Con todos? + +Sí señor; ¿pues no concibe V. que en todo triángulo rectángulo se puede +bajar una perpendicular del ángulo recto á la hipotenusa? + +Aquí dentro se me representa así: pero como esto que hay en mi cabeza, +no son triángulos, pues algunos se me representan con lados de millares +de varas, y no tengo yo la cabeza tan grande..... + +Mas no se trata de lo que tiene V. en su cabeza, sino de los triángulos +mismos.... + +Pero como estos triángulos no los hay, nada puedo decir de ellos..... + +Pero, al menos ¿los puede haber? + +¿Quién lo duda? + +Pues bien, si los hubiese, grandes ó pequeños, en una posicion ú otra, +en una parte ú otra, ¿no es verdad que se podria tirar una perpendicular +desde el vértice del ángulo recto á la hipotenusa? + +Es claro. + +Pues yo no quiero decir otra cosa; sino que en todo triángulo rectángulo +sea cual fuere, se puede bajar esta perpendicular. + +Pero se entiende que V. no habla de los que no son..... ¿no es verdad? + +Hablo de todos, de los que son y de los que no son. + +Ya se ve que la perpendicular no se la puede tirar en un triángulo que +no existe. Lo que no existe no es nada. Pero lo que no existe puede +existir; y veo con toda claridad que _suponiendo que exista_, se +verificará lo que digo. Así puedo hablar, y hablo de todos, de los +existentes, y de los no existentes, sin excepcion alguna. + +El lector juzgará si al molestar al pobre matemático con las importunas +dificultades de un taimado haciéndose el rudo, no le hemos hecho +responder como responderia cualquiera que no estuviese prevenido con +ninguna idea metafísica; y es evidente que estas respuestas las +aceptarian como razonables, como satisfactorias, como las únicas que se +pueden dar en este caso, todos los matemáticos del mundo. + +Pues bien: en estas respuestas y explicaciones está lo que hemos dicho: +toda la ciencia fundada en un postulado: todo raciocinio para demostrar +aun las propiedades y relaciones mas esenciales de las cosas, parte de +la suposicion de su existencia. + + + + +CAPÍTULO VIII. + +EL FUNDAMENTO DE LA POSIBILIDAD PURA, Y LA CONDICION DE LA EXISTENCIA. + + +[53.] He dicho que el fundamento de la posibilidad pura de las cosas, y +de sus propiedades y relaciones, se hallaba en la esencia de Dios, donde +está la razon de todo (v. L. IV desde el cap. XXIII hasta el XXVII): y á +primera vista pudiera parecer que á la ciencia le basta aquel +fundamento, y que no necesita apoyarse en la condicion de la existencia +de las cosas. + +Porque, si las esencias están representadas en Dios, se halla en la +esencia divina el objeto de la ciencia: y por tanto no es concluyente el +argumento fundado en que de la nada, no se puede afirmar nada. +Suponiendo dicha representacion, la ciencia no se ocupa de un puro nada, +sino de una cosa muy real; y por consiguiente, tiene á la vista un +objeto muy positivo, aun cuando prescinda de la realidad de la cosa +considerada. + +Veamos cómo se puede desvanecer esta dificultad. + +[54.] Las relaciones necesarias de las cosas, independientemente de su +existencia, han de tener una razon suficiente: esta solo puede +encontrarse en el ser necesario. Luego, la condicion de la existencia, +presupone la representacion de la esencia del ser contingente, en el ser +necesario; luego la condicion «si existe» no se puede poner, si no se +presupone el fundamento de la posibilidad. + +[55.] Esta observacion manifiesta que hay aquí dos cuestiones: 1.ª ¿cuál +es el fundamento de la posibilidad intrínseca de las cosas? 2.ª Supuesta +la posibilidad, ¿cuál es la condicion que se envuelve en cuanto se +afirme ó niegue del objeto posible? El fundamento de la posibilidad es +Dios: la condicion es la existencia de los objetos considerados. + +Ambas cosas son necesarias para que haya ciencia: si faltase el +fundamento de la posibilidad intrínseca, no se podria poner la condicion +de la existencia; y si admitida la posibilidad, no añadimos la +condicion, la ciencia carece de objeto. + +[56.] Para entender mas á fondo esta materia conviene observar, que al +afirmar ó negar las relaciones de los seres representadas en Dios, no +tratamos de lo que estos seres son en Dios, sino de lo que serian en sí +mismos, cuando existiesen. En Dios, son el mismo Dios; porque todo lo +que hay en Dios, se identifica con Dios; si pues considerásemos las +cosas solo en cuanto están en él, no tendríamos por objeto á las cosas, +sino á Dios mismo. Es cierto que en Dios hay el fundamento, ó sea la +razon suficiente, de las verdades geométricas: pero la geometría no se +ocupa de estas en cuanto están en Dios, sino en cuanto realizadas ó +posibles de realizar. En Dios no hay líneas, ni dimensiones de ninguna +clase; luego no hay el objeto de la geometría propiamente dicha. Las +verdades geométricas tienen en él un valor objetivo, ó de +representacion, y nó subjetivo; de lo contrario seria necesario decir +que Dios es extenso. + +[57.] Hé aquí manifestado como lo dicho en el citado lugar, no se opone +á lo que se establece aquí: y como el poner en Dios el fundamento de +toda posibilidad, no excluye la necesidad científica de la condicion de +la existencia. + +[58.] Para dejar este punto fuera de toda duda, voy á presentar la +cuestion bajo otro aspecto, manifestando que cuando Dios conoce las +verdades finitas, ve tambien en ellas esta condicion: «si existen.» Dios +conoce la verdad de esta proposicion: «Los triángulos de igual base y +altura son iguales en superficie.» Esto es verdad á los ojos de la +inteligencia infinita como de la nuestra; si así no fuese, la +proposicion no seria verdadera en sí misma: nosotros estaríamos en +error. Ahora bien; en Dios, ser simplicísimo, no hay figuras verdaderas, +aunque haya la percepcion intelectual de las mismas. Luego el +conocimiento de Dios en lo tocante á las cosas finitas, se refiere á la +existencia posible de ellas; y por consiguiente envuelve la condicion: +«si existen.» El conocimiento de Dios, no se refiere á la +representacion puramente ideal, sino á su realidad, actual ó posible: +cuando Dios conoce una verdad sobre los seres finitos, no la conoce de +la sola representacion de las mismas que en sí propio tiene, sino de lo +que ellas serian, si existiesen. + +[59.] Todo objeto, puede ser considerado ó en el órden real, ó en el +ideal. El ideal, es su representacion en un entendimiento, la cual solo +tiene algun valor, en cuanto se refiere á la realidad actual ó posible. +Solo de este modo tiene la idea objetividad; pues sin esto seria un +hecho puramente subjetivo del cual no se podria afirmar ni negar nada, +excepto lo puramente subjetivo. La idea que tenemos del triángulo nos +sirve para conocer y combinar, en cuanto tiene un objeto real ó posible; +lo que afirmamos ó negamos de ella, lo referimos á su objeto: si este +desaparece, la idea se convierte en un hecho puramente subjetivo, al +cual no podremos aplicar sin abierta contradiccion, las propiedades de +una figura triangular. + + + + +CAPÍTULO IX. + +IDEA DE LA NEGACION. + + +[60.] Se dice que el entendimiento no concibe la nada; y esto es verdad, +en el sentido de que no concebimos la nada como algo, lo que seria +contradictorio; pero no se sigue de esto, que de ningun modo concibamos +la nada. El no ser es la nada; y no obstante concebimos el no ser. Esta +percepcion nos es necesaria; sin ella no percibiríamos la contradiccion, +y por tanto nos faltaria el principio fundamental de nuestros +conocimientos: «es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo +tiempo.» + +[61.] Se dirá que el concebir la nada, el no ser, no es concebir, sino +no concebir; pero esto es falso; porque no es lo mismo concebir que una +cosa no es, y el no concebirla. Lo primero envuelve un juicio negativo, +que se puede expresar por una proposicion negativa; y lo segundo es la +simple ausencia del acto de percepcion que nada tiene que ver con la +cosa: lo primero es objetivo, lo segundo es subjetivo. Al dormir no +percibimos las cosas; pero esta no percepcion no equivale á percibir que +no sean. De una piedra se puede decir que no percibe á otra piedra; pero +nó que perciba el no ser de otra piedra. + +[62.] La percepcion del no ser es un acto positivo; y no se puede decir +que sea la misma percepcion del ser, lo que fuera contradictorio: se +seguiria que siempre que percibiéramos el ser, percibiríamos su +negacion, el no ser, y viceversa, lo que es absurdo. + +[63.] Cuando percibimos el no ser, es verdad que lo percibimos con +relacion al ser; y que no es concebible un entendimiento percibiendo el +no ser absoluto, sin ninguna idea de ser; mas esto no prueba que las dos +ideas no sean distintas, y contradictorias. + +[64.] Si bien se observa, la idea de la negacion, á mas de entrar en los +principios fundamentales de nuestro entendimiento, «es imposible que una +cosa sea y no sea, á un mismo tiempo,» «cualquiera cosa ó es, ó no es;» +es necesaria tambien á casi todas nuestras percepciones. No concebimos +los seres distintos, sin concebir que el uno _no es_ el otro; y nos es +imposible formar un juicio negativo, sin que en él entre la negacion. De +donde resulta que así como hay idea del ser absoluta y relativa; la hay +tambien del no ser; así como se puede decir: «El sol _es_» «los +diámetros de un círculo _son_ iguales;» se puede decir tambien: «El +Fenix _no es_» «los diámetros de una elipse _no son_ iguales.» + +[65.] A los que sostienen que toda idea es imágen del objeto, se les +puede preguntar, ¿de qué será imágen la idea del no ser? Esto confirma +lo que hemos indicado mas arriba de que no conviene figurarse todas las +ideas como una especie de tipos semejantes á las cosas; y que muchas +veces no podemos dar explicacion ninguna de esos fenómenos internos que +apellidamos ideas, sin embargo de que con ellos conocemos y explicamos +los objetos. + +[66.] Se dice tambien que el objeto del entendimiento es el ser; pero +esto no puede explicarse en el sentido de que el entendimiento no +perciba el no ser; sino que el no ser lo percibimos con órden al ser; y +que el no ser por sí solo, no puede dar orígen á ningun conocimiento. + +Y aquí es de notar una diferencia importante: con la idea del ser +podemos entenderlo todo; cuanto mas hay de ser en la idea, mas +entendemos; y si se supone una idea que represente un ser sin ninguna +limitacion, ó lo que es lo mismo, sin ninguna negacion, tendremos el +conocimiento de un ser infinito. Por el contrario: la percepcion del no +ser, no nos enseña nada, sino en cuanto nos manifiesta la limitacion de +determinados seres, y sus relaciones; si suponemos que la idea del no +ser va extendiéndose, notamos que á medida que se acerca á su límite, +esto es al no ser puro, á la nada absoluta, el entendimiento pierde sus +objetos, le van faltando los puntos de comparacion y los elementos de +combinacion, toda luz se extingue, la inteligencia muere. + +[67.] No concebimos la nada universal, absoluta, sino como una condicion +momentánea, que fingimos y no admitimos. En ella vemos la imposibilidad +de que exista algo, pues si fuera dable señalar un momento en que no +hubiese habido nada, no habria ahora nada. No hallamos en esa nada +imaginaria ningun punto de partida para la inteligencia; toda +combinacion es imposible, absurda: el espíritu se siente perecer de +inanicion en el vacío que él se ha fabricado. + +[68.] La idea de negacion es completamente estéril si no se combina con +la del ser; mas con esta combinacion posee tambien á su modo una especie +de fecundidad. Las ideas de distincion, de limitacion, de determinacion +envuelven una negacion relativa, no concebimos seres distintos sin +concebir que el uno no es el otro; ni seres limitados, sin concebir que +_carecen_, es decir, que _no son_ en algun sentido; ni determinados, sin +concebir alguna cosa que los hace tales, y nó tales otros. + + + + +CAPÍTULO X. + +IDENTIDAD, DISTINCION; UNIDAD, MULTIPLICIDAD. + + +[69.] Veamos cómo de la idea del no ser nace la explicacion de las de +ideas de identidad, distincion; unidad y multiplicidad. + +Si concebimos un ser, sin compararle con nada que no sea él, fijándonos +únicamente en él, sin hacer entrar ninguna idea de no ser; tendremos las +ideas de identidad y unidad, con respecto á él: ó mejor diremos, esas +ideas de identidad y unidad, no serán otra cosa que las ideas del mismo +ser. Por esta causa, las ideas de identidad y unidad son inexplicables +por sí solas, porque son simples, ó se confunden con una idea simple, en +la cual no hay comparacion; y en que si entra negacion, no es advertida, +no se la hace objeto de reflexion. Así por ejemplo, en la percepcion de +todo ser limitado, entra en algun modo la idea de un no ser, pero +tambien podemos prescindir de esta negacion, considerando lo que el +objeto _es_, y no atendiendo á lo que _no es_. + +[70.] Si percibo un ser, y luego otro ser; la percepcion de que el uno +_no es_ el otro, da la idea de distincion, y por consiguiente la de +multiplicidad. Sin percepcion pues de un _no ser_ relativo combinado con +el ser, no hay distincion ni número; pero esta percepcion basta para la +distincion y el número. + +[71.] Las ideas de identidad y unidad son simples, las de distincion y +número compuestas: las primeras no envuelven negacion; las segundas +implican un juicio negativo: «esto no es aquello.» No es posible que se +nos presente A distinto de B, sin que percibamos que B no es A; y por el +contrario nos basta saber que B no es A, para decir tambien que son +distintos. Estas expresiones «A no es B; ó A y B son distintos,» son +enteramente idénticas. + +[72.] De aquí se infiere que la combinacion primordial de nuestra +inteligencia consiste en la percepcion del ser y del no ser. Con ella +percibimos la identidad y la distincion; la unidad y el número; con ella +comparamos, con ella afirmamos ó negamos. Sin esta percepcion no nos es +posible pensar. Sin la percepcion de la negacion, no tendríamos mas que +la del ser; es decir una intuicion fija en un objeto idéntico, uno, +inmutable, cual concebimos la inteligencia divina contemplando la +infinidad del ser, en la esencia infinita. + +[73.] ¿Conoce Dios las negaciones? Sí; porque cuando un ser deja de +existir, Dios conoce esta verdad, y en esta verdad hay una negacion. +Dios conoce la verdad de todas las proposiciones negativas, ya expresen +el ser substantivo, ya el relativo; luego conoce la negacion. ¿Es esto +imperfeccion? nó. Porque no puede serlo el conocer la verdad. La +imperfeccion está en los objetos, que por lo mismo de ser finitos +incluyen la negacion, el ser combinado con el no ser. Si Dios no +conociera la negacion, sería porque la negacion fuera imposible en sí +misma, lo que equivaldria á la imposibilidad de la existencia de lo +finito; y conduciría á la necesidad absoluta y exclusiva de un ser +infinito solo. + + + + +CAPÍTULO XI. + +ORÍGEN DE LA IDEA DEL ENTE. + + +[74.] Si nada hemos podido pensar sin la idea del ente, ella preexiste á +todo acto reflexivo; y parece que no ha podido nacer de la reflexion. +Luego la idea de ente será innata. Examinemos esta cuestion. + +[75.] Que no podemos pensar sin la idea de ente, lo demuestra lo dicho +en los capítulos anteriores; y además cualquiera puede consultar la +experiencia en sí mismo, esforzándose para hacer una reflexion en que no +entra la idea del ser. Ya hemos visto que ni aun los primeros principios +pueden prescindir de ella; y es seguro que nadie irá mas allá de los +primeros principios. + +[76.] ¿Podrá habernos venido de las sensaciones? La sensacion en sí, no +nos presenta sino cosas determinadas: la idea del ente es cosa +indeterminada; la sensacion no nos ofrece sino cosas particulares; la +idea del ente es lo mas general que hay y que puede haber; la sensacion +nada nos enseña, nada nos dice, fuera de lo que ella es, una simple +afeccion de nuestra alma; la idea del ente es una idea vasta, que se +extiende á todo, que fecunda admirablemente nuestro espíritu, que es el +elemento de toda reflexion, que funda por sí solo una ciencia; la +sensacion no sale de sí misma, no se extiende siquiera á las otras +sensaciones; la del tacto nada tiene que ver con la del oído; todas +pertenecen á un instante de tiempo y no existen fuera de él; la idea del +ente conduce al espíritu por todo linaje de seres, por lo corpóreo y lo +incorpóreo, por lo real y lo posible, por el tiempo y la eternidad, lo +finito y lo infinito. Si algo sacamos de las sensaciones, si nos +producen algun fruto intelectual, es porque reflexionamos sobre ellas; y +la reflexion es imposible sin la idea del ente. + +[77.] La idea del ser tampoco parece que pueda formarse por abstraccion. +Para abstraer es necesario reflexionar: y la reflexion es imposible, sin +tener de antemano dicha idea; luego esta es necesaria para la +abstraccion, luego la abstraccion no puede ser su causa. + +[78.] Por otra parte, á este argumento que tan concluyente parece, se le +puede oponer una explicacion sumamente sencilla del método con que la +abstraccion se ejecuta. Yo veo el papel en que escribo; la sensacion +envuelve dos cosas: blanco y extenso. Si no tengo mas que la simple +sensacion, aquí me pararé, y solo recibiré esta impresion: extenso y +blanco. Si hoy en mí alguna facultad distinta de la de sentir, que me +haga capaz de reflexionar sobre la misma sensacion que experimento, +podré considerar que esta sensacion tiene algo semejante con otras, que +recuerdo haber experimentado. Podré pues considerar la existencia y +blancura en sí, prescindiendo de que sean estas que en la actualidad me +afectan. En seguida puedo reflexionar que estas sensaciones tienen algo +comun con las demás, en cuanto todas me afectan de algun modo; entonces +tengo la idea de sensacion en general. Si luego considero que todas las +sensaciones tienen algo comun con todo lo que hay en mí, en cuanto me +modifican de alguna manera, formaré la idea de una modificacion mía, +prescindiendo de que sea sensacion, ó pensamiento, ó acto de voluntad; y +si en fin, prescindiendo de que estas cosas se hallen en mí, de que sean +substancias ó modificaciones, solo atiendo á que son algo, habré llegado +á la idea del ser. Luego esta idea puede formarse por abstraccion. Esta +explicacion es seductora por su sencillez; pero no deja de sufrir graves +dificultades. + +[79.] Desde los primeros pasos de la operacion nos servimos sin +advertirlo, de la idea de ser: luego nos hacemos ilusion cuando creemos +formárnosla. Para reflexionar sobre lo extenso y blanco, es necesario +considerar que existe; que es _algo_ semejante á otras sensaciones; +cuando prosigo pensando en que me afecta, ya sé que yo _soy_, que +aquello que me afecta _es_, ya hablo de ser ó no ser, de tener ó no +tener _algo_ comun; y por fin cuando prescindo de que las modificaciones +de mi espíritu sean esto ó aquello, y solo las miro como una _cosa_, +como _algo_, como un _ser_, claro es que no podría considerarlas como +tales; si no existiese en mí la idea de _algo_ en general, es decir del +ente. Aquí el ser es un predicado que yo aplico á las cosas; luego ya +conocía este predicado. Lo que hago es colocar las cosas particulares y +determinadas en una idea general é indeterminada, que preexistia en mi +entendimiento. Las operaciones sucesivas que he hecho para la +abstraccion no han sido mas que una descomposicion del objeto, una +clasificacion de él en varias ideas generales, hasta llegar á la +superior, la del ente. + +[80.] En vista de estas razones, todas muy fuertes, no es fácil +resolverse por ninguna de las opiniones opuestas sin temor de errar: no +obstante yo emitiré la mia, con arreglo á los principios que llevo +consignados en diferentes lugares de esta obra. La idea del ente, no la +tengo por innata, en el sentido de que preexista en nuestro +entendimiento, como un tipo anterior á las sensaciones, y á los actos +intelectuales (v. lib. IV, cap. XXX); pero no veo inconveniente en que +se la llame innata, si con este nombre no se significa otra cosa, que la +_facultad innata_ de nuestro entendimiento, para percibir los objetos +bajo la razon general de ente ó de existencia, tan pronto como +reflexiona sobre ellos. De esta suerte, la idea no dimana de las +sensaciones; y se la reconoce como un elemento primordial del +entendimiento puro; tampoco se la forma por abstraccion, como si se la +produjese totalmente; sino que se la separa de las demás, se la depura +por decirlo así, contribuyendo á esta depuracion ella misma. Así puede +preexistir á la reflexion, y ser en algun modo fruto de la reflexion, +segun los varios estados en que se la considera. En cuanto anda mezclada +y confusa con las demás ideas, preexiste á la reflexion; pero es fruto +de la misma reflexion, en cuanto esta la ha separado y depurado. + +[81.] Para resolver cumplidamente las dificultades propuestas conviene +fijar las ideas con precision y exactitud. + +La idea de ente es no solo general sino tambien indeterminada; no ofrece +al espíritu nada real, ni aun posible; pues que no concebimos que exista +ni pueda existir un ser que no sea mas que ser, de tal modo que no se +pueda afirmar del mismo ninguna propiedad excepto la de ser. Dios tiene +en sí la plenitud de ser; es su mismo ser, se llama con profunda verdad: +_el que es_; pero de él afirmamos tambien con verdad que es +inteligente, que es libre, y que tiene otras perfecciones no expresadas +en la idea general y pura de ser. + +De esto se infiere que no debemos considerar la idea de ente como un +tipo que nos represente algo determinado, ni aun en general. + +[82.] El acto con que percibimos el ser, la existencia, la realidad, es +necesario á nuestro entendimiento, pero está confundido con todos los +demás actos: intelectuales, como una condicion _sine qua non_ de todos +ellos, hasta que viene la reflexion á separarle de los mismos, +depurándole, y haciéndole objeto de nuestra percepcion. + +Como al percibir, percibimos _algo_, es evidente que la razon de ser +anda siempre envuelta en todas nuestras percepciones; por el mero hecho +de conocer, conocemos el ente, es decir una _cosa_. Pero como al fijarse +nuestra percepcion en un objeto no siempre distinguimos las varias +razones en que puede ser descompuesto; aunque la idea de ser se halle en +todos los objetos percibidos, no es directamente percibida por nuestro +entendimiento, hasta que la reflexion la separa de todo lo demás. + +[83.] Si pienso en un objeto azul, claro es que en la idea de azul entra +la de color; pero si no reflexiono, no distinguiré entre el género que +es color y la diferencia que es azul. En el objeto percibido, estas dos +cosas no se distinguen realmente; pues seria hasta rídiculo el pretender +que en un objeto particular de color azul, una cosa es el color y otra +lo azul; no obstante cuando reflexiono sobre el objeto, puedo distinguir +muy bien entre las dos ideas de color y de azul, y fijarme y discurrir +sobre la una sin ocuparme de la otra. ¿Será necesario decir que yo tenga +la idea de color en general, anteriormente á la representacion sensible? +nó por cierto. Solamente será preciso reconocer en el espíritu una +fuerza innata por la que considera en general lo que se le ofrece en +particular, y descompone un objeto simple en varias ideas ó aspectos. + +[84.] Nuestro entendimiento posee la fuerza de concebir la unidad bajo +la idea de multiplicidad, y la multiplicidad bajo la idea de unidad. De +lo último hallamos el ejemplo en las ideas generales, en cuanto reunimos +en un solo concepto lo que es múltiplo en la realidad. Nuestro +entendimiento puede compararse á un prisma que descompone en muchos +colores un rayo de luz; de aquí nacen los diferentes conceptos relativos +á un objeto simple. Cuando no necesitamos reducir la multiplicidad á la +unidad, la fuerza intelectual obra en un sentido inverso: en vez de +dispersar reune: la variedad de colores desaparece; y vuelve á +presentarse el rayo luminoso en toda su pureza y simplicidad. + +[85.] Por el mismo hecho de estar limitado nuestro espíritu á conocer +muchas cosas por conceptos, y nó por intuiciones, ha menester de la +facultad de componer y descomponer, de mirar una cosa simple bajo +aspectos distintos, y de reunir diferentes cosas bajo una razon comun. +No se pierda pues de vista que la fuerza generalizadora y divisora, de +que está dotado nuestro entendimiento, aunque es para él un poderoso +recurso, indica sin embargo su debilidad en el órden intelectual, y la +advierte continuamente de la circunspeccion con que debe proceder cuando +se trata de fallar sobre la íntima naturaleza de las cosas. + +[86.] Segun esta doctrina, las ideas generales y muy particularmente las +indeterminadas, resultan de la reflexion ejercida sobre nuestros propios +actos perceptivos; y no hay en la idea general mas de lo que se halla en +la percepcion particular, excepto su misma generalidad nacida de que se +prescinde de las condiciones individuantes. Esto se verifica muy +particularmente en la idea del ser, que como ya hemos visto, entra como +condicion necesaria en todas nuestras percepciones; y es además +indispensable para todas las operaciones, tanto de composicion como de +descomposicion. + +No podemos concebir, sin concebir _algo_, ó un _ente_; hé aquí el ser +substantivo. No podemos afirmar ó negar, sin decir _es_ ó _no es_; hé +aquí el ser copulativo. Luego la idea de ser es mas bien que idea, una +condicion necesaria para que nuestro entendimiento pueda ejercer sus +funciones: no es un tipo que le represente nada determinado; es mas bien +su condicion de vida; sin ella no le es posible ejercer su actividad. + +[87.] Pero esta condicion de todos nuestros pensamientos, la podemos +percibir con la reflexion; y entonces la idea de ser que estaba envuelta +con lo demás, se ofrece depurada á nuestros ojos; y concebimos esa razon +general, de _ser_, de _cosa_, que entra en todas las percepciones, pero +que antes no habíamos distinguido con bastante claridad. + + + + +CAPÍTULO XII. + +DISTINCION ENTRE LA ESENCIA Y LA EXISTENCIA. + + +[88.] Se ha disputado mucho en las escuelas sobre si la existencia es +distinta de la esencia. Esta cuestion á primera vista indiferente, no lo +es cuando se atiende á las consecuencias que de ella dimanan en opinion +de autores respetables, quienes pretendian nada menos que establecer en +la distincion de la esencia y de la existencia una nota característica +de lo finito, atribuyendo al solo ser infinito la identidad de su +esencia con su existencia. + +[89.] Que nosotros distinguimos entre la esencia y la existencia de las +cosas, es indudable: en cuanto concebimos el objeto como realizado, +concebimos la existencia; y en cuanto concebimos que ese objeto existe +con esta ó aquella determinacion que le constituye en tal ó cual +especie, concebimos la esencia. La idea de existencia, nos representa la +realidad pura; la idea de la esencia, nos ofrece la determinacion de +esta realidad. Pero las escuelas han ido mas lejos, y han querido +trasladar á las cosas, la distincion que se halla en los conceptos: su +opinion parece mas sutil que sólida. + +[90.] La esencia de una cosa es aquello que le constituye tal, y le +distingue de todo lo demás; y la existencia es el acto que da el ser á +la esencia, ó aquello por lo cual la esencia existe. De estas +definiciones parece resultar que no hay distincion entre la esencia y la +existencia. Para que dos cosas sean distintas es necesario que la una no +sea la otra; y como la esencia abstraida de la existencia, no es nada, +no se puede decir que haya entre ellas una distincion real. + +La esencia de un hombre, si se prescinde de su existencia ¿á qué se +reduce? á nada: luego no se debe admitir ninguna relacion entre ellas. +Convengo en que prescindiendo de la existencia del hombre, concebimos +todavía la esencia del hombre; pero la cuestion no está en si +distinguimos entre la idea del hombre y su existencia, sino en si hay +una distincion real entre su esencia propia y su misma existencia. + +[91.] Las esencias de todas las cosas están en Dios; y en este sentido +puede decirse que se distinguen de la existencia finita; pero esto, si +bien se considera, no afecta en nada la cuestion presente. Cuando las +cosas existen en Dios, no son nada distinto de Dios; están representadas +en la inteligencia infinita, la cual con todas sus representaciones, es +la misma esencia infinita. Comparar pues la existencia finita de las +cosas con su esencia, en cuanto se halla en Dios, es variar radicalmente +el estado de la cuestion, y buscar la relacion de la existencia de las +cosas, nó con sus esencias particulares, sino con las representaciones +del entendimiento divino. + +[92.] Puede objetarse que si la existencia de los seres finitos es lo +mismo que su esencia, resultará que la existencia será esencial á dichos +seres; porque nada mas esencial que la misma esencia: luego los seres +finitos existirán por necesidad, pues que todo lo que pertenece á la +esencia es necesario. Los radios de un círculo son iguales entre sí, +porque la igualdad está contenida en la esencia del círculo; del mismo +modo, si la existencia pertenece á la esencia de las cosas, estas no +podrán menos de existir, y la no existencia seria una verdadera +contradiccion. + +Esta dificultad se funda en el sentido ambiguo de la palabra _esencia_, +y en la falta de exactitud con que se ligan las ideas de esencial y de +necesario. La relacion de las propiedades esenciales es necesaria, +porque destruyéndola se cae en contradiccion. Los radios del círculo son +iguales porque en la misma idea del círculo entra ya la igualdad; y por +consiguiente si esta se negase, se afirmaria y se negaria á un mismo +tiempo. La contradiccion no existe cuando no se comparan unas +propiedades con otras; y esta comparacion no se hace cuando se trata de +la esencia y de la existencia. Entonces no se compara una cosa con otra, +sino una cosa consigo misma; si se introduce la distincion, no se la +refiere á dos cosas, sino á una misma, considerada bajo dos aspectos, ó +en dos estados: en el órden ideal y en el real. + +Cuando nos ocupamos de la esencia prescindiendo de la existencia, el +objeto es el conjunto de las propiedades que dan al ser tal ó cual +naturaleza; prescindimos de que estas existian ó nó, y solo atendemos á +lo que serian si existiesen. En todo cuanto afirmamos ó negamos de las +mismas, envolvemos expresa ó tácitamente, la condicion de la existencia; +pero cuando consideramos la esencia realizada, ó existente, no +comparamos propiedad con propiedad, sino la cosa consigo misma. En este +caso, la no existencia no implica contradiccion; porque desapareciendo +la existencia desaparecerá tambien la misma esencia, y por consiguiente +todo lo que ella incluye. La contradiccion resultaría si dijésemos que +la esencia implica la existencia, y quisiéramos que permaneciendo la +primera, desapareciese la segunda, lo que no se verifica en este +supuesto. La igualdad de los radios del círculo no puede faltar mientras +el círculo no falte; y la contradiccion está en querer que los radios +sean desiguales y el círculo continúe círculo: mas si el círculo deja +de serlo, no hay inconveniente en que los radios sean desiguales. La +esencia es lo mismo que la existencia; mientras haya esencia habrá +tambien existencia; si la esencia falta, faltará tambien la existencia: +¿dónde está la contradiccion? De la esencia del hombre es la vida, y sin +embargo el hombre muere; se me dirá que entonces se destruye el hombre, +y que por esto no hay contradiccion; pues bien, tambien se destruirá la +esencia cuando deje de existir, y no habrá ninguna contradiccion en que +falte la existencia que estaba identificada con aquella. + +[93.] Decian los escolásticos que el ser cuya esencia fuese lo mismo que +su existencia, seria infinito y absolutamente inmutable, á causa de que +siendo la existencia lo último en la línea de ente ó de acto, dicho ser +no podría recibir cosa alguna. Esta dificultad se funda tambien en el +sentido equívoco de las palabras. ¿Qué se entiende por _último_ en la +línea de ente ó de acto? Si se quiere significar que á la esencia +identificada con la existencia nada le puede sobrevenir, se comete +peticion de principio, pues se afirma lo que se ha de probar. Si se +entiende que la existencia es lo último en la línea de ente ó de acto, +en tal sentido que puesta ella nada falte para que las cosas cuya es la +existencia, sean realmente existentes, se afirma una verdad indudable, +pero de ella no se infiere lo que se intentaba demostrar. + +[94.] Parece pues que á la distincion de los conceptos de la esencia y +de la existencia, no le corresponde una distincion real en las cosas. +La esencia no se distingue de la existencia; y nó por esto deja de ser +finita la primera y contingente la segunda. En Dios, la existencia se +identifica con la esencia; pero de tal suerte que su no existencia +implica contradiccion, y su esencia es infinita. + + + + +CAPÍTULO XIII. + +OPINION DE KANT SOBRE LA REALIDAD Y LA NEGACION. + + +[95.] Kant cuenta entre sus categorías la realidad y la negacion, ó sea +la existencia y la no existencia, y las define con arreglo á sus +principios, diciendo: «la realidad en un concepto puro del +entendimiento, es lo que corresponde en general á una sensacion +cualquiera; por consiguiente aquello cuyo concepto designa un ser en sí, +en el tiempo. La negacion es aquello cuyo concepto representa un no ser +en el tiempo. La oposicion de estas dos cosas consiste en la diferencia +del mismo tiempo como lleno ó vacío. Pues que el tiempo consiste +únicamente en la forma de la intuicion, por consiguiente en la forma de +los objetos como fenómenos, se sigue que lo que en ellos corresponde á +la sensacion, es la materia trascendental de todos los objetos, como +cosas en sí, realidad esencial. Toda sensacion tiene un grado ó +intensidad por la cual puede llenar mas ó menos el mismo tiempo, es +decir el sentido íntimo relativamente á la representacion de un objeto +hasta que se reduzca á la nada=0=negacion.» En este pasaje hay un +error fundamental que destruye por su base toda inteligencia; y hay +además mucha confusion en las aplicaciones que se hacen de la idea del +tiempo. + +[96.] Segun Kant, la realidad solo se refiere á las sensaciones: luego +la idea de ente será la idea de los fenómenos de la sensibilidad en +general; luego esta idea no significará nada cuando se la quiera aplicar +á lo no sensible; luego el mismo principio de contradiccion está +necesariamente limitado á la esfera de la sensibilidad; luego ni +conocemos ni podemos conocer nada fuera del órden sensible. Estas son +las consecuencias: veamos la solidez del principio de que dimanan. + +[97.] Si la idea de realidad no fuese mas que la idea de lo sensible en +general, no la aplicaríamos jamás á cosas no sensibles; no obstante, la +experiencia enseña todo lo contrario. Hablamos continuamente de la +posibilidad y aun de la existencia de seres no sensibles; y hasta con +respecto á los fenómenos de nuestra alma, distinguimos entre los que +pertenecen á la sensibilidad, y los que corresponden al órden +intelectual puro: luego para nosotros la idea de ente expresa un +concepto general, no circunscrito al órden sensible. + +[98.] Responderá Kant que las aplicaciones que hacemos de esta idea, +extendiéndola mas allá de la esfera de la sensibilidad, son vanas +ilusiones que se expresan en palabras que no significan nada. A esto +replicaré lo siguiente. + +1.º Ahora no tratamos de saber si las aplicaciones de la idea de ente ó +realidad fuera del órden sensible, son fundadas ó infundadas; se trata +únicamente de saber qué es lo que no representa dicha idea, sea ó nó +ilusorio el objeto representado. Cuando Kant define la realidad, la +considera como una de sus categorías; y por consiguiente como uno de los +conceptos puros del entendimiento: para que la definicion sea buena, +debe expresar este concepto puro con toda la extension que en sí tiene, +y como he demostrado que el concepto en sí mismo, no está limitado á la +esfera de la sensibilidad, resulta que la definicion de Kant es +inadmisible. Si este filósofo hubiese dicho que las aplicaciones del +concepto, cuando se las llevaba fuera del órden sensible eran +infundadas, habria caido en error, pero nó destruido el mismo concepto; +mas ahora, su equivocacion está no solo en los usos del concepto, sino +en la naturaleza de este, el cual queda destruido, si se le limita á la +esfera de la sensibilidad. + +2.º En la idea de ente se funda el principio de contradiccion, el cual +se extiende tanto á lo insensible como á lo sensible. Si admitiésemos +la doctrina de Kant se seguiria que el principio de contradiccion, «es +imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo» equivaldria á +esta proposicion: «es imposible que un fenómeno de la sensibilidad +aparezca y no aparezca á un mismo tiempo.» Es evidente que ni la +filosofía ni el sentido comun han dado jamás al principio de +contradiccion una significacion semejante. Cuando se afirma la +imposibilidad de que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo, se habla +en general, y se prescinde absolutamente de que esta cosa pertenezca ó +nó al órden sensible. Si así no fuese, ó deberíamos decir que son +absolutamente imposibles los seres no sensibles, lo que no se atreve á +sostener el mismo Kant, ó bien que dudamos si el principio de +contradiccion es aplicable á ellos, dado caso que existan. ¿Quién no ve +lo absurdo de esta duda, y que con solo admitirla por un momento, +destruimos toda inteligencia? Si limitamos la generalidad del principio +de contradiccion, la imposibilidad no es absoluta; y entonces, supuesto +que pueda fallar en algunos casos, ¿quién nos asegura que no fallará en +todos? + +3.º El mismo Kant admite la distincion entre los fenómenos de la +sensibilidad y los conceptos intelectuales puros; luego para él mismo, +la realidad comprende algo mas que lo sensible. Los conceptos +intelectuales puros son una realidad, son algo, siquiera como fenómenos +subjetivos de nuestro espíritu, y sin embargo no son sensibles, segun +lo confiesa el mismo Kant; luego este filósofo incurre en contradiccion +cuando limita la idea de realidad á lo puramente sensible. + +[99.] Kant no concibe la realidad y la negacion sino como llenando ó +dejando vacío el tiempo, el cual en opinion del filósofo aleman, es +forma primitiva de nuestras intuiciones, y una especie de fondo en el +cual ve el alma todos los objetos, inclusas sus operaciones propias. +Segun esta doctrina, la idea del tiempo precede á las de realidad y +negacion; pues que estas dos últimas no son concebibles sino con +relacion á aquel. Desde luego salta á los ojos la extrañeza de una +forma, ó llámese como se quiera, á la cual se hayan de referir las ideas +de realidad y negacion, cuando fuera de la idea de realidad no es +concebible nada. Kant tan escrupuloso en el análisis de los elementos +contenidos en nuestro espíritu, y tan desdeñoso para con todos los +metafísicos que le han precedido, debiera habernos explicado la +naturaleza de esta forma en la cual vemos la realidad, y que sin embargo +no está contenida en la idea de realidad. Si es algo, será tambien una +realidad; y si no es algo, será un puro nada; por consiguiente no podrá +ser una forma que llenándose ó vaciándose, ofrezca al espíritu las ideas +de realidad ó negacion. Fácil me seria manifestar con abundante copia de +razones la equivocacion del filósofo aleman, cuando determina con tanta +inexactitud las relaciones entre el tiempo y la idea del ser; pero como +me propongo explicar detenidamente la idea del tiempo, no quiero +adelantar aquí lo que corresponde á otra parte de la obra. + + + + +CAPÍTULO XIV. + +RESÚMEN Y CONSECUENCIAS DE LA DOCTRINA DEL ENTE. + + +[100.] Resumamos la doctrina expuesta en los capítulos anteriores, para +que podamos verla de una ojeada en su conjunto y trabazon. + +La idea de ente es tan fecunda en resultados, que conviene profundizarla +bajo todos sus aspectos, y no perderla nunca de vista en las +investigaciones de la filosofía trascendental. + +[101.] Tenemos la idea de ente, ó de ser en general: así lo atestiguan +la razon y el sentido íntimo. + +[102.] Esta idea es simple, y no podemos resolverla en otros elementos: +expresa una razon general de las cosas, y se la desnaturaliza en cierto +modo, si se la mezcla con ideas particulares. No es intuitiva, sino +indeterminada, hasta el punto de que por sí sola, no nos daria idea de +un ser real y posible. En todo ser, no solo concebimos que _es_, sino +que _es alguna cosa_, la cual es su predicado: el mismo ser infinito, no +solo es un ser, sino un ser inteligente y libre, y que posee +formalmente todas las perfecciones que no implican nada de imperfeccion. + +[103.] La idea del ser puede expresar ó la simple existencia, ó la +relacion de un predicado con un sujeto: en el primer caso, es +substantiva, en el segundo copulativa. Hé aquí dos ejemplos: «el sol +_es_;» «el sol _es luminoso_:» en la primera proposicion, el ser es +substantivo, ó expresa la existencia; en la segunda, es copulativo, ó +significa la relacion del predicado con el sujeto. + +[104.] Las ideas de identidad y distincion nacen de las ideas del ser y +del no ser; y así la idea del ser copulativo, que afirma la identidad de +un predicado con un sujeto, dimana tambien en algun modo de la idea del +ser substantivo. + +[105.] El ser, que es el principal objeto del entendimiento, no es él +posible, en cuanto posible; no concebimos la posibilidad sino en órden +á la actualidad: aquella nace de esta; nó esta de aquella. No +concebiríamos la posibilidad pura, esto es la posibilidad sin +existencia, si no concibiésemos seres finitos, en cuya idea no está +envuelto el ser por necesidad, y cuya aparicion y desaparicion estamos +experimentando continuamente. + +[106.] El entendimiento percibe el ser; y esta es una condicion +indispensable para todas sus percepciones; pero la idea del ser no es la +única que se le ofrece; pues que conoce diferentes modos de ser, los +cuales por lo mismo que son _modos_, añaden algo á la idea general y +absoluta de la existencia. + +[107.] Cuando consideramos las esencias de las cosas prescindiendo de su +realidad, nuestros conocimientos envuelven siempre la siguiente +condicion: si existen. De lo posible puro, en cuanto no es, solo hay +ciencia condicional; es decir, si el objeto pasa de la posibilidad á la +realidad. Para fundar la posibilidad pura, de suerte que haya en ella +relaciones necesarias, bajo la condicion de la existencia, es menester +recurrir á un ser necesario orígen de toda verdad. + +[108.] Las esencias de las cosas en abstracto, nada significan, ni +pueden ser objeto de afirmacion ó negacion, si no suponemos un ser +necesario, en que se halle la razon de las relaciones de las cosas, y de +la posibilidad de su existencia. + +[109.] La verdad pura, independientemente de todo entendimiento, de todo +ser, no solo creado, sino tambien increado, es una ilusion, ó mejor +diremos, un absurdo. De la pura nada, no es verdad nada. + +La verdad no puede ser atea: sin Dios no hay verdad. + +[110.] No solo conocemos el ser, sino tambien el no ser; tenemos idea de +la negacion. Esta se refiere siempre á algun ser: la nada absoluta, no +puede ser objeto de la inteligencia. La idea de la negacion tiene su +fecundidad peculiar: combinada con la de ser, funda el principio de +contradiccion, engendra las ideas de distincion y multiplicidad, y hace +posibles los juicios negativos. + +[111.] La idea de ser no dimana de las sensaciones; ni tampoco es +innata, en el sentido de que preexista en nuestro entendimiento como un +tipo anterior á todas las percepciones. No hay inconveniente en llamarla +innata, si por esta palabra se significa una condicion _sine qua non_ de +todos nuestros actos intelectuales, y por consiguiente del ejercicio de +nuestras facultades innatas. En toda percepcion intelectual se halla +mezclada la idea de ser, pero esta no se ofrece con toda claridad y +distincion á nuestro entendimiento; hasta que por medio de la reflexion, +la separamos de las ideas particulares que la acompañan. + +[112.] La esencia no se distingue de la existencia, ni aun en los seres +finitos. Esta es una distincion de conceptos á que no corresponde una +distincion en la realidad. + +[113.] La identidad de la esencia con la existencia, no lleva consigo la +necesidad de las cosas finitas. Los argumentos con que se pretende sacar +esta consecuencia se fundan en el sentido equívoco que se da á las +palabras. + +[114.] La opinion de Kant que limita la idea de la realidad y de la +negacion al órden puramente sensible, acarrea la ruina de toda +inteligencia; pues que hace vacilar el mismo principio de contradiccion. +Esta doctrina del filósofo aleman, está en oposición con lo que él +propio enseña sobre los conceptos intelectuales puros, distintos de las +representaciones sensibles. Refiriendo las ideas de realidad y de +negacion á la idea del tiempo, como forma primitiva del sentido íntimo, +deja fuera de la idea de realidad lo que no puede menos de pertenecer á +ella; y presenta la del tiempo bajo un punto de vista totalmente +equivocado. + +[115.] Así como la representacion sensible tiene por base la intuicion +primitiva de la extension, así las facultades perceptivas del +entendimiento puro, reconocen por base la idea de ser; y de la propia +suerte que la extension se ofrece á la sensibilidad, como limitable, y +de la limitabilidad resulta la figurabilidad, y por consiguiente, todos +los objetos de la ciencia geométrica, así tambien la idea del no ser, se +combina con la del ser, y fecundiza en cierto modo las ciencias +metafísicas. + +[116.] Ese paralelismo de las dos ideas extension y ser, no es de tal +naturaleza, que la primera sea independiente de la segunda. La idea de +extension es estéril para la ciencia, si no se combina con las ideas +generales de ser y no ser. Esto podria manifestarse de varias maneras; +pero basta recordar que la geometría á cada paso echa mano del principio +de contradiccion; en el cual entran las ideas de ser y no ser (V. lib. +IV, cap. V). + +[117.] De las ideas de ser y de no ser, combinadas con las intuitivas, +nacen todos nuestros conocimientos. En los libros siguientes tendremos +ocasion de observar esa admirable fecundidad de una idea que aunque por +sí sola no enseñaria nada positivo, no obstante unida con otras y +modificada ella misma de varias maneras, ilumina de tal modo el mundo +intelectual, que con razon ha podido llamarse el objeto del +entendimiento. + + +FIN DEL LIBRO QUINTO. + + + + +LIBRO SEXTO. + +UNIDAD Y NUMERO. + + + + +CAPÍTULO I. + +CONSIDERACIONES PRELIMINARES SOBRE LA IDEA DE UNIDAD. + + +[1.] Antes de analizar la idea del número, comencemos por su elemento +mas simple, la unidad. El número es un conjunto de unidades; si +ignoramos lo que es la unidad, no podremos saber lo que es el número (V. +lib. V, cap. X). + +[2.] ¿Qué es la unidad? ¿Cuándo una cosa es una? Parece que todos +sabemos lo que es la unidad, pues con ella construimos el edificio de +nuestros conocimientos aritméticos. Todos sabemos cuándo una cosa es +una, sin que nos equivoquemos jamás sobre el significado de la palabra. +En esto no hay diferencia entre el sabio y el rudo. La voz _uno_, en +nuestra lengua, significa lo mismo para todos los que la comprenden; lo +propio sucede á los demás pueblos con respecto á la palabra con que +expresan la misma idea. Cuando se ha encontrado el guarismo 1 que +corresponde á esta idea, y que la expresa de un modo general, +prescindiendo de las diferencias de idiomas, todos los hombres le han +entendido y aplicado de la misma manera. + +[3.] La idea de la unidad, es la misma en todos los hombres; es un +patrimonio comun del género humano. No se liga á este ó aquel objeto; ni +á este ó aquel acto del espíritu; se extiende á todo de la misma manera. +Aun las cosas compuestas, las cosas múltiplas, no llegan á ser llamadas +unas, sino en cuanto participan de la idea general. El punto indivisible +es uno. La línea que consta de muchos puntos, no seria una, si estos +puntos no tuviesen enlace de contigüidad, sí no contribuyesen á formar +_un_ objeto que nos causa _una_ impresion, que está sometido á _un_ acto +de nuestro entendimiento. + +[4.] La idea de unidad no es ninguna sensacion particular, pues conviene +á todas; no es la sensacion en general, pues conviene á lo que no es +sensacion: una es la sensacion del color, pero una es tambien la +conciencia del _yo_, que no es ninguna sensacion; uno es el tamaño del +rectángulo que tengo á la vista, que siento, y una es la relacion de +igualdad de sus ángulos, que no es sensacion. + +[5.] La idea de unidad, es una idea simple, que acompaña á nuestro +espíritu desde sus primeros pasos: la hallamos en todo, la comprendemos +bien; no la explicamos como desearíamos, porque es simple, y no puede +descomponerse expresándose con varias palabras. No quiero decir con +esto, que sea necesario renunciar á toda explicacion de la idea de la +unidad; solo me propongo advertir al lector de la clase de explicacion +que debe prometerse; la cual no puede ser otra que el análisis del hecho +en cuanto está en los objetos, y del fenómeno en cuanto se presenta á +nuestro espíritu. + + + + +CAPÍTULO II. + +QUÉ ES LA UNIDAD. + + +[6.] Los escolásticos han dicho con verdad que todo ser es uno, y que +todo lo uno es ser. La unidad es un atributo general á todo ser, pero nó +distinto del mismo. Por poco que se reflexione, salta á los ojos que la +unidad y el ser no se distinguen, la idea de unidad por sí sola, no nos +ofrece nada real, ni aun posible: ¿qué seria la unidad que no fuese mas +que unidad? Esta idea va envuelta en la de ser, es un aspecto del mismo, +una razon bajo la cual se presenta el ser al entendimiento. + +[7.] Pero ¿qué es el concepto de unidad, bajo el cual se nos ofrecen los +seres? Decimos que hay unidad en el objeto, cuando no hay distincion en +el concepto que le presenta; y no hay distincion, cuando la percepcion +del _no ser_ relativo no se combina en el objeto con la del _ser_. Donde +quiera que hay percepcion de un objeto simplemente, hay unidad. Percibo +el objeto B. Sea lo que fuere B, será uno para mí, si no le percibo +compuesto de c, d, de los cuales el uno _no sea_ el otro. Si en el +objeto B percibo la distincion entre c y d, la unidad desaparece. + +Es evidente que aun cuando conozca esta composicion, puedo prescindir de +ella y considerar simplemente el resultado, el todo, B; entonces la +unidad aparece de nuevo. + +[8.] Por lo dicho se ve que la unidad es de dos maneras, real y +facticia. La real existe, cuando en la cosa no solo no se percibe la +distincion, sino que no la hay; la facticia se halla en los compuestos, +que en sí mismos encierran cosas distintas, las que pueden ofrecerse al +entendimiento, en cuanto subordinadas á una unidad de órden y +prescindiendo de la distincion real que contienen. + +[9.] En las escuelas se definia algunas veces _lo uno_, ens indivisum in +se, et divisum ab aliis: la primera parte parece muy exacta con tal que +por _indivision_, no se entienda _no separacion_, sino _indistincion_; +pero la segunda la considero cuando menos redundante. Si no existiese +mas que un ser solo y simplicísimo; no dejaría de ser uno; y sin +embargo, no se le podria aplicar el que estuviese dividido de los +otros: divisum ab aliis. No habiendo _otros_, no habria la division de +ellos. Luego este miembro de la definicion es redundante. + +[10.] Se dirá que el ser uno está dividido de los otros reales ó +posibles; y que en el supuesto de un ser solo, si bien no habria seres +reales, los habria posibles; pero esto no deshace la dificultad. El ser +solo, seria uno _realmente_, y la division de los otros, seria solo +_posible_: pues que la division de dos extremos no puede ser real cuando +uno de ellos no es mas que posible; luego la division de los otros, +_divisio ab aliis_, no es un constitutivo necesario de la unidad: porque +esta es ya real, cuando el constitutivo es solo posible. + +[11.] Todavía se puede hacer otra observacion que confirma esta +doctrina. En el uso comun, la unidad se opone á la distincion: en no +habiendo distincion, hay unidad. Para que no haya distincion, basta que +el ser uno no sea concebido como múltiplo; y esto se consigue, +independientemente de su comparacion con los demás. Las palabras _otros, +demás_, suponen seres _unos_; la idea de unidad precede á la de +distincion: los seres no se consideran distintos entre sí, sino despues +que se los concibe, como unos, cada cual de por sí. + +[12.] Me parece pues que el ser uno está definido con decir _ens +indivisum in se_; ó un ser que en sí no tiene division. Segun sea la +indivision, será la unidad. Si la indivision significa _indistincion_, +la unidad será real; pero si solo significa, _no separacion_, ó sea +reunion, la unidad será facticia. Las moléculas inextensas de que +algunos suponen compuesta la materia, serian _unas_ realmente; porque en +ellas no habria distincion. Los cuerpos son _unos_ facticiamente, porque +sus partes son realmente distintas, aunque estén reunidas. + +[13.] Puede proponerse la dificultad de si seria uno el ser, indiviso en +sí, y no dividido de los otros; porque si no fuese _uno_, se inferiria +que la definicion no ha sido justamente censurada: puesto que no seria +uno lo que careciese de la segunda propiedad señalada en la definicion. +A esto respondo que el ser que no encerrase distincion en sí, y no se +distinguiese de los otros, seria tambien uno: y que en dicho caso, no +habrá _otros_, pues no los hay cuando no hay distincion. En este +supuesto, solo habria una unidad, la unidad del panteismo, el _gran +todo_, el absoluto, en que todo se identificaria. + +[14.] Se ha dicho que la unidad que se confundia con el ente, era +distinta de la unidad que da orígen al número. En efecto, se encuentran +aquí dos conceptos diferentes de la unidad, en cuanto la primera +significa solamente indistincion, y la otra expresa la relacion á +engendrar cantidad. Mas de esto no se infiere que lo uno que se +identifica con el ente se distinga del que engendra el número. Todos los +seres unos en sí, pero distintos entre sí, sean cuales fueren, pueden +ser concebidos bajo la idea de número. En el augusto misterio de la +Trinidad, entra el número _tres_; y decimos con mucha verdad, que en +Dios hay _tres_ personas. + +[15.] La unidad que engendra el número no es necesario que sea real; +basta que sea facticia. Tomando por unidad el pié, nos servimos de una +unidad facticia, pues que el pié consta de partes; y sin embargo el +número que resulta es un verdadero número. + + + + +CAPÍTULO III. + +UNIDAD Y SIMPLICIDAD. + + +[16.] La unidad real, se confunde con la simplicidad. Lo realmente uno +carece de distincion en sí mismo; no consta de partes de las cuales se +pueda decir: esta _no es_ aquella. Es evidente que nada mas se requiere +para que haya simplicidad; lo simple se opone á lo compuesto; á lo que +está formado de varios seres, de los cuales el uno _no es_ el otro. + +[17.] Esta simplicidad no la encontramos en ninguno de los objetos +sometidos á nuestra intuicion, excepto en los actos de nuestra alma. Por +manera que, aun cuando conocemos por el discurso que hay substancias +realmente unas, ó simples, no las vemos en sí mismas. + +Lo extenso consta esencialmente de partes: de donde resulta que la +unidad real, ó la simplicidad, no la hallamos en el mundo corpóreo, en +cuanto es objeto de nuestra sensibilidad. Pero como lo compuesto se ha +de resolver en lo simple, y no es dable proceder hasta lo infinito; se +infiere tambien que el mismo universo corpóreo es un conjunto de +substancias, que, llámense puntos inextensos ó como se quiera, parece +que no pueden descomponerse en otras, y por consiguiente son realmente +unas, ó simples. + +[18.] De esto se infiere, que en cierto modo podria decirse que las +substancias son realmente simples; y que los llamados compuestos, son +conjuntos de substancias, que á su vez forman una tercera substancia, +reuniéndose bajo una cierta ley que las preside, y que les da la unidad +que he llamado facticia. + +[19.] Aquí no puedo menos de hacer observar como el análisis +trascendental confunde á los que no admiten la simplicidad en los seres +pensantes; pues que encontramos que la simplicidad es primero que la +composicion, y que esta no puede ni aun concebirse, si no presuponemos +aquella. La simplicidad es una ley necesaria de todo ser: un ser +compuesto, mas bien que un ser, debe llamarse un conjunto de seres. + +[20.] He dicho que las substancias simples no se ofrecian á nuestra +intuicion; y que esta no tenia mas objetos que mereciesen el nombre de +simples que los actos de nuestra alma. Esto dimana de que el principal +medio de intuicion para nosotros es la sensibilidad; la cual estriba en +representaciones basadas sobre la extension. Tocante á los actos de +nuestra alma, que nos son dados en intuicion, en el sentido íntimo, no +cabe duda de que son perfectamente simples. ¿Quién es capaz de +descomponer una percepcion, un juicio, un raciocinio, un acto de +voluntad? + +[21.] La percepcion de ciertos objetos necesita de actos preparatorios, +y lo mismo puede decirse del juicio y del raciocinio; pero estas +operaciones en sí mismas, son sumamente simples, y es imposible +dividirlas en varias partes. La simplicidad se encuentra igualmente en +los actos de la voluntad, ya sean de la voluntad pura, ó intelectual, ya +de la sensible. ¿Cómo se pueden dividir en partes estos actos, _quiero, +no quiero, amo, aborrezco, gozo, sufro_? + +[22.] Conviene no confundir la multiplicidad de los actos con los actos: +no niego que estos sean muchos, solo digo que estos son simples en sí +mismos. En nuestro espíritu se suceden continuamente pensamientos, +impresiones, afecciones de varias clases: estos fenómenos son distintos +entre sí, como lo prueba, el que existen en tiempos diferentes, y en un +mismo tiempo existen los unos sin los otros, y algunos de ellos son +incompatibles porque se contradicen: pero cada fenómeno de por sí, es +incapaz de ser descompuesto, no admite dentro de sí la distincion en +varias partes, y por consiguiente es simple. + +[23.] La verdadera unidad solo se encuentra pues en la simplicidad: +donde no hay verdadera simplicidad, hay unidad facticia, nó real; pues +aun cuando no haya separacion, hay distincion entre las varias partes de +que el compuesto se forma. + +[24.] Se infiere de esto que en la definicion del ser uno, en vez de +_indivisum_, quizás deberia ponerse _indistinctum_; porque la distincion +se opone á la unidad de identidad, la division á la union. A la unidad +facticia, le basta la indivision; pero la unidad real, necesita la +indistincion. Por mas unidas que estén dos cosas, si la una no es la +otra, son distintas, y no se pueden llamar unas en todo rigor +metafísico. + +[25.] Estas observaciones solo van dirigidas á fijar bien las ideas, nó +á modificar el lenguaje. En el uso comun, se aplica la idea de unidad en +un sentido menos riguroso; y lejos de oponerme á este uso, convengo en +que está fundado en razon. De la union de cosas realmente distintas +resulta un conjunto que puede llamarse uno, en cuanto está sometido +tambien á cierta unidad; y si no fuese permitido el emplear esta palabra +en una acepcion menos rigurosa de lo que exige el análisis metafísico, +seria preciso desterrar la unidad de la mayor parte de los objetos. Ya +he dicho que las substancias simples no se nos ofrecen en intuicion +inmediata; y que vemos mas bien los conjuntos que los elementos de que +se componen; si solo pudiésemos aplicar la unidad á los elementos +simples, las ciencias se estrecharian sobre manera; el lenguaje se +empobreceria; y la literatura y las bellas artes se verian despojadas de +una de sus perfecciones características: la unidad. + + + + +CAPÍTULO IV. + +ORÍGEN DE LA TENDENCIA DE NUESTRO ESPÍRITU HÁCIA LA UNIDAD. + + +[26.] Encontrando la multiplicidad en todos los objetos sensibles, que +son los que llaman mas principalmente nuestra atencion, ¿cómo adquiere +nuestro espíritu la idea de unidad? Buscamos la unidad en las ciencias, +la unidad en la literatura, la unidad en las artes, la unidad en todo. +¿De dónde nace esa irresistible tendencia hácia la unidad, que nos la +hace buscar facticia, cuando no la encontramos real; y esto, á pesar de +la multiplicidad que se nos ofrece en los objetos de nuestra percepcion? + +[27.] Si no me engaño, se pueden señalar dos orígenes de esta tendencia +á la unidad: uno objetivo, otro subjetivo. El primero consiste en el +mismo carácter de la unidad, en la cual está entrañado principalmente +el objeto del entendimiento; el otro es la unidad que se halla en el ser +inteligente, y que este experimenta en el fondo de sí mismo. Estas ideas +necesitan mayor explicacion. + +[28.] La unidad es el ser: todo ser es uno: y propiamente hablando, el +ser no se halla sino en la unidad. Tomemos un objeto compuesto: en él +hallamos dos cosas: los elementos simples de que se compone, y la +reunion de los mismos. El ser propiamente dicho, no está en la union, +sino en los elementos unidos. La union es una mera relacion, que no es +ni siquiera posible, cuando no hay elementos que se hayan de unir. Por +el contrario, estos elementos en sí mismos, prescindiendo de la union, +son verdaderos seres, que existian antes de la union y que existen +despues. ¿Qué es un cuerpo organizado? Un conjunto de moléculas unidas +bajo cierta ley, segun es el principio que preside á la organizacion. +Las partes existian antes de que esta se formase; y cuando sea +destruida, continuarán existiendo. Luego el ser se hallaba propiamente +en los elementos; y la organizacion era una relacion de estos entre sí. + +[29.] La organizacion necesita un principio que la domine, sujetando sus +funciones á leyes determinadas para llenar su objeto. Por donde se ve +que aun la misma relacion está sometida á la unidad; esto es, á la +unidad de fin y á la unidad del principio que la domina y dirige. + +[30.] No se concibe que la union de cosas distintas pueda significar +nada ni conducir á nada, sino en cuanto preside á ella la unidad. En los +objetos sometidos á nuestra experiencia, las cosas se unen de tres +maneras: por yuxtaposicion en el espacio; por coexistencia en el tiempo; +y por asociacion en el ejercicio de su actividad. Del primer modo, están +unidos los elementos que constituyen la extension; del segundo todos los +objetos que pertenecen á un mismo tiempo; y del tercero todos los que +reunen sus fuerzas dirigiéndolas á un mismo fin. + +[31.] La union que consiste en la continuidad de los elementos en el +espacio, no tiene un valor, á los ojos de la ciencia, sino en cuanto hay +un ser inteligente que percibe las formas que resultan de la +continuidad, reduciéndolas á principios de unidad en tipos ideales. +Cuatro líneas de puntos dispuestas de manera que formen un cuadrilátero, +no significan nada científico, hasta que hay una inteligencia que +percibe bajo la unidad, la forma de cuadrilátero. No niego la existencia +del cuadrilátero independientemente de la percepcion intelectual; +prescindiendo de la inteligencia, existirian ciertamente aquellas líneas +dispuestas de la misma manera; pero esta disposicion en forma de +cuadrilátero, es una relacion, no es un ser distinto del conjunto de los +elementos dispuestos; y por sí sola no ofrece objeto á la inteligencia, +sino en cuanto se presenta bajo la unidad de la forma de cuadrilátero. + +Cuando la inteligencia busca un verdadero ser, no lo encuentra sino en +los elementos; y al querer percibir la relacion de estos, se ve +precisada á echar mano de la unidad de forma. + +[32.] La coexistencia en el tiempo es una relacion que por sí sola, no +da ni quita nada á los objetos. Estos tienen su existencia independiente +de dicha relacion: para que coexistan es necesario que existan. La +relacion solo significa algo perceptible por el entendimiento, en cuanto +se presenta á este bajo la unidad: que en tal caso es unidad de tiempo, +así como en el anterior, era unidad de espacio. + +[33.] La asociacion de actividades tampoco significa nada concebible, +sino en cuanto expresa la convergencia de las fuerzas hácia un mismo +objeto. Si faltase la unidad del punto de direccion, la reunion no +espresaria nada; y la inteligencia tendria por objeto las actividades +dispersas sin ninguna relacion. + +[34.] Queda pues demostrado que la unidad es una ley de nuestro +entendimiento, fundada en la misma naturaleza de las cosas. El ser +absoluto no se encuentra en lo compuesto sino en lo simple; y el ser +relativo no es ni siquiera concebible, sino en cuanto está sometido á la +unidad. + +[35.] El otro orígen de la tendencia de nuestro espíritu hácia la +unidad, le encontramos en la naturaleza del mismo. Él en sí, es uno, +simple, y por consiguiente procura asimilárselo todo en esa unidad y +simplicidad. Bajo la variedad inmensa de los fenómenos sensibles, +intelectuales y morales, que experimenta sin cesar, se siente uno en +medio de la multiplicidad, permanente al través de la sucesion. La +identidad del _yo_ le está atestiguada por el sentido íntimo con una +certeza irresistible. Esa unidad, esa identidad, es tan cierta, tan +evidente para el niño que comienza á sentir dolor ó placer, y que está +seguro de que es él mismo quien experimenta ambas impresiones, como para +el filósofo que ha invertido largos años en investigaciones profundas +sobre la idea del _yo_ y la unidad de la conciencia. + +La unidad y simplicidad que experimentamos en nosotros, nos obligan á +reducir lo compuesto á lo simple, y lo múltiplo á lo uno. La percepcion +de las cosas mas compuestas se refiere á una conciencia esencialmente +una: aun cuando percibiésemos con un solo acto toda la complicacion que +hay en el universo, este acto seria simplicísimo, pues que nó de otro +modo podria el _yo_ decir: _yo percibo_. + +[36.] Existen pues dos razones para que nuestro espíritu busque en todo +la unidad. La inteligibilidad de los objetos no existe sino en cuanto +están sometidos á una cierta unidad perceptible, á una forma bajo la +cual lo múltiplo se haga uno y lo compuesto simple. El objeto del +entendimiento es el ser; y el ser está en lo simple. Lo compuesto +envuelve un conjunto de elementos simples, con la relacion que se llama +_union_: pero esta no forma objeto perceptible, sino en cuanto se +presenta bajo cierta unidad. + +La inteligencia es inconcebible en el sujeto, sin la indivisible unidad +de la conciencia. Todo ser inteligente necesita este vínculo que une la +variedad de los fenómenos, de que es sujeto: si llegase á faltar dicha +unidad, estos fenómenos serian un conjunto informe, sin ninguna relacion +entre sí; serian actos intelectuales sin un ser inteligente. + +La tendencia á la unidad nace de la perfeccion de nuestro espíritu, y es +en sí misma una perfeccion: pero es necesario guardarse de extraviarla, +buscando una unidad real, donde solo podemos encontrarla facticia. De +esta exageracion dimana un error funesto, el error de nuestra época, el +panteismo. La unidad está en nuestro espíritu; está en la esencia +infinita, causa de todos los seres finitos; pero no está en el conjunto +de estos seres, que aunque unidos por muchos lazos, no dejan de ser +distintos. En el mundo hay unidad de órden, unidad de armonía, unidad de +orígen, unidad de fin; pero no hay unidad absoluta. En la unidad +armónica entra tambien el número, el cual es incompatible con esa unidad +absoluta, que combaten á un mismo tiempo la experiencia y la razon. + + + + +CAPÍTULO V. + +GENERACION DE LA IDEA DEL NÚMERO. + + +[37.] La unidad es el primer elemento del número, mas por sí sola no +constituye el número: este no es la unidad, sino la coleccion de +unidades. + +[38.] El dos, ya es número. ¿Qué es la idea del dos? Salta á la vista +que esta idea no se confunde con su signo: los signos son muchos y muy +diferentes; ella es una, y siempre la misma. + +[39.] A primera vista parece que la idea del dos es independiente del +modo de su generacion; y que siendo única se puede formar por adicion ó +sustraccion; sumando uno con uno; ó restando uno de tres. 1+1=2; 3-1=2. +Pero reflexionando sobre estas dos expresiones se descubre que la +segunda es imposible sin la primera. No sabríamos que 3-1=2, si no +supiéramos que el dos entra en la composicion del tres, y de qué modo; +nada de esto puede sernos conocido, si no tenemos de antemano idea del +dos. La idea de suma es pues esencial á la idea del dos: y esta no es +mas que la percepcion de dicha suma. + +[40.] La idea del dos no es sensacion, pues que se extiende á lo +sensible como á lo insensible, á lo simultáneo como á lo sucesivo. Su +objeto es compuesto; ella en sí, es simple. + +[41.] Como en el dos la coleccion es de pocos objetos, la imaginacion +puede representarse lo que el entendimiento percibe; así la idea nos +parece mas clara, porque tiene delante una representacion, en que puede +sensibilizarse. La idea de adicion hecha _in facto_, es decir la de +suma, entra en la idea del dos; mas nó la adicion _in fieri_. Tenemos de +este número una idea clarísima, sin pensar en uno mas uno, +sucesivamente. + +[42.] La idea del dos se refiere así á lo simultáneo como á lo sucesivo; +pero nuestro espíritu no la descubre en las cosas hasta que se ha puesto +la última. Esta percepcion tiene por objeto la relacion de las cosas +reunidas; el entendimiento las percibe como tales, y solo entonces tiene +idea del dos. + +[43.] La percepcion sucesiva, ó simultánea de dos objetos, si no está +acompañada de relacion, no es idea del dos. En esto se funda lo que +suele decirse de que un hombre y un caballo no hacen dos, sino uno y +uno: porque entonces se presentan al entendimiento el hombre y el +caballo, nó por lo que se parecen, sino por lo que se diferencian; y +solo forman número cuando se ofrecen al espíritu bajo una idea comun. +Así, prescindiendo de su diferencia, y considerados solo como animales, +ó seres corpóreos, ó seres, ó cosas, forman dos. + +[44.] No hay pues número cuando entre los objetos no hay semejanza, ó no +están comprendidos de algun modo bajo una idea comun. El número por +excelencia es el abstracto; porque prescindiendo de lo que distingue las +cosas numeradas, las considera únicamente como seres, y por tanto como +semejantes, como contenidas bajo la idea general de ser. Los números +concretos, no son números, sino cuando participan de esta propiedad. +_Dos_, que puede aplicarse á un caballo y un caballo, no es aplicable á +un caballo y un hombre; pero lo es, si no pensando en la diferencia de +racional é irracional, los confundo en la idea de animal. El número +concreto necesita una denominacion comun; de lo contrario no es número. + +[45.] En la idea del dos, entra la de distincion; es decir la de que un +objeto no sea otro: por manera que envuelve por necesidad una afirmacion +y una negacion. Afirmacion de la existencia, real, ó posible, ó +imaginada, de los objetos contados; negacion del uno con respecto al +otro. La afirmacion, sin distincion, sin negacion, envuelve la +identidad. Las dos ideas de identidad y de distincion entran en la del +dos, y de todo número. Identidad de cada extremo para consigo; +distincion de ellos entre sí. La identidad en la cosa es la cosa misma; +la identidad en la idea es la simple percepcion de la cosa. La +distincion en la cosa es la negacion con respecto á otra; la distincion +en la idea, es la percepcion de la negacion. Cuando percibimos una cosa +siempre la percibimos idéntica: y por tanto la idea de unidad está +contenida en toda percepcion. Cuando percibimos una cosa, no siempre +atendemos á su negacion con respecto á otra, y por tanto no siempre +percibimos el número. La idea de este nace al hacer la comparacion; +cuando vemos un objeto que no es otro. + +[46.] En la idea del dos entran las siguientes: ser, distincion, +semejanza. Ser, porque la nada no se cuenta. Distincion, ó negacion de +que uno sea otro; porque lo idéntico no forma número. Semejanza; porque +solo se numeran las cosas, en cuanto se prescinde de su diferencia. El +ser es la base de la percepcion. La distincion es la base de la +comparacion. La semejanza es la base de la reunion. La percepcion +comienza por la unidad, sigue por la distincion, y acaba por la +semejanza, que es una especie de unidad. La percepcion de esta semejanza +hace reunir lo distinto. La reunion no siempre está en las cosas, basta +que se halle en la idea que las comprende. Los polos del mundo son dos, +y no están reunidos. Para la percepcion del número dos, no basta +percibir simplemente los objetos, es necesario poder compararlos y en +seguida reunirlos en una idea comun. Luego esta percepcion exige +comparacion y abstraccion, y hé aquí por qué los animales son incapaces +de contar. Ellos no comparan ni generalizan. + +[47.] El análisis de la idea del dos, es el análisis de todos los +números; la diferencia no está en su naturaleza, sino en el mas y en el +menos. Está en la repeticion de las mismas percepciones. + +[48.] Aquí se ofrece una cuestion: ¿el número se halla en las cosas ó +solo en el espíritu? Está en las cosas como en su fundamento, porque en +las cosas están la distincion, y la semejanza; es decir el no ser la una +la otra, y el tener ambas una cosa comun. Está en el espíritu, que +percibe este ser y no ser. + +[49.] Percibida la distincion y la reunion de dos objetos, podemos +percibir todavía un objeto, que no sea ninguno de ellos, y que pueda ser +contenido con ellos en una idea general. Esta es la percepcion ó la idea +del tres. Imagínense todos los números que se quiera, y no se encontrará +en ellos otra cosa, que percepcion simultánea de objetos, de distincion +de objetos, de semejanza de objetos. Cuando estos se determinan, el +número es concreto; cuando se comprenden en la idea general de ser, de +cosa, el número es abstracto. + +[50.] La limitacion de nuestro espíritu hace que ni pueda comparar +muchos objetos á un tiempo, ni recordar fácilmente las comparaciones que +haya hecho. Para auxiliar la percepcion de estas relaciones, y la +memoria, empleamos los signos. En pasando de tres ó cuatro, ya falta la +fuerza para una percepcion simultánea; entonces dividimos el objeto en +grupos que nos sirven de nuevas unidades, y estos grupos los expresamos +por signos. En el sistema decimal se ve claro que el grupo general es el +diez; pero antes de llegar á él ya hemos formado otros subalternos, pues +para contar el diez no decimos uno mas uno, mas uno etc. etc.; sino uno +mas uno, dos. Dos mas uno, tres. Tres mas uno, cuatro etc. etc. En lo +que se ve que á medida que añadimos una unidad, formamos un nuevo +grupo, que á su vez nos sirve para formar otro. Con el dos formamos el +tres; con el tres el cuatro y así sucesivamente. Esto da una idea de la +relacion de los números con sus signos; pero la importancia de la +materia exige ulteriores explicaciones, que daré en los capítulos +siguientes. + + + + +CAPÍTULO VI. + +VINCULACION DE LAS IDEAS DE LOS NÚMEROS CON LOS SIGNOS. + + +[51.] La vinculacion de las ideas é impresiones en un signo, es uno de +los fenómenos intelectuales mas curiosos; y al propio tiempo, uno de los +mejores auxiliares de nuestro espíritu. Sin esta vinculacion, apenas +podríamos pensar en objetos algo complexos: y sobre todo, la memoria +seria sumamente limitada (V. lib. IV. cap. XXVIII y XXIX). + +[52.] Condillac, que ha hecho excelentes observaciones sobre esta +materia, las aplica de una manera especial á los números, haciendo notar +que sin signos no podríamos contar sino un número muy corto, que segun +él, no pasaria de tres ó cuatro. En efecto: supóngase que no tenemos +mas signo que el de la unidad; podemos contar fácilmente el dos, +diciendo uno y uno. Como no hay mas que dos ideas, nos es fácil +asegurarnos de que hemos repetido dos veces el uno. Pero si hemos de +contar, hasta tres, diciendo uno y uno y uno, ya no es tan fácil +asegurarnos de la exactitud de la repeticion; pero todavía no es +difícil. Ya lo es algun tanto con el cuatro; y es poco menos que +imposible en llegando por ejemplo á diez. Hágase un esfuerzo por +prescindir de los signos, y se verá que no es posible formarse idea de +un diez con la repeticion del uno; y que no es dable asegurarse de que +el uno se ha repetido diez veces, si no se emplea algun signo. + +[53.] Suponiendo inventado el signo dos, ya las dificultades disminuyen +por mitad. Así el tres, será mucho mas fácil diciendo dos y uno, que +diciendo uno, uno y uno. El cuatro en este caso, no será mas difícil que +el dos en el primero; pues así como para el dos decíamos uno y uno, para +el cuatro diremos, dos y dos. La atencion que se habia de dividir en la +repeticion de cuatro veces uno se dividirá solo en dos. El seis que en +el primer supuesto era un número muy difícil de contar, será ahora tan +fácil como antes lo era el tres; pues repitiendo dos, dos y dos, se +tendrá seis. La atencion que antes se dividia en seis signos, se divide +ahora en solo tres. Es evidente que si se continúa inventando los +nombres, tres, cuatro y demás que expresen distintas colecciones, se irá +facilitando la numeracion hasta llegar á la sencillez de la que ahora +empleamos, llamada decimal. + +[54.] Ocurre aquí una cuestion: ¿el sistema actual es el mas perfecto +posible? Si la facilidad depende de la distribucion de las colecciones +en signos, ¿cabe perfeccionar esta distribucion? Puede hablarse de +nuevos signos para designar nuevas colecciones; ó de la combinacion de +ellos. Nada hay que inventar para significar nuevas colecciones, pues +que con nuestro sistema no hay número que no podamos expresar. Para las +mismas colecciones, podrian inventarse nuevos signos; esas mismas +colecciones podrian quizás distribuirse de otra manera mas sencilla y +mas cómoda. En esto último admito la posibilidad de un adelanto, aunque +me parece difícil: en lo primero nó. En una palabra: el progreso puede +estar en expresar mejor, nó en expresar mas. + +[55.] El signo vincula muchas ideas que sin él no tendrian enlace: de +aquí su necesidad en muchos casos; de aquí su utilidad en todos. Con la +palabra ciento, ó su cifra 100, yo sé muy bien que tengo la repeticion +de uno, uno, uno, hasta ciento. Si este auxilio me faltase, me seria +imposible hablar del ciento, ni calcular sobre él, ni aun formarle. +Porque si bien se observa, no llego á su formacion sino pasando por +diez, y repitiendo la coleccion diez, otras diez veces. + +[56.] Mas no se crea por esto que la idea del número sea la idea del +signo: porque es evidente que la misma idea del diez corresponde á la +palabra hablada diez, á la escrita, y á la cifra 10; que son tres +signos muy diferentes. Cada lengua tiene su palabra propia para expresar +el diez, y la idea es una misma en todos los pueblos. + +[57.] De esta última consideracion nace una dificultad particular; ¿en +qué consiste la idea del diez? No podemos decir que sea el recuerdo de +la repeticion de uno, uno, hasta diez veces: 1.º porque en este recuerdo +no pensamos, cuando pensamos en el diez. 2.º Porque por lo dicho (52) +nos es imposible un recuerdo claro de esta repeticion. Tampoco es la +idea del signo; porque cuando se ha inventado el signo, existia ya la +idea significada; de lo contrario la invencion no tenia objeto, y hasta +era imposible. No hay signo cuando no hay nada que significar. + +La idea del número encierra mas dificultades de lo que creyó Condillac; +quien, si despues de haber analizado con sagacidad lo que facilita la +numeracion, hubiese meditado profundamente sobre la idea misma, no +habria reprendido tan fácilmente á san Agustin, á Malebranche, y á toda +la escuela platónica, por haber dicho que los números percibidos por el +entendimiento puro, eran algo muy superior á los percibidos por los +sentidos. + + + + +CAPÍTULO VII. + +ANÁLISIS DE LA IDEA DEL NÚMERO, EN SÍ Y EN SUS RELACIONES CON LOS +SIGNOS. + + +[58.] Para concebir con toda claridad lo que es la idea del número, y +cómo se engendra en nuestro espíritu, enseñemos á contar á un sordo +mudo. + +La idea de unidad, no se la podemos dar mejor que presentándole un +objeto. Veamos ahora cómo le daremos la del dos. Mostrémosle dos dedos; +despues dos naranjas; despues dos libros; y en cada una de estas +operaciones, hágase un signo cualquiera, pero siempre el mismo. +Repitiéndose esta operacion muchas veces, el sordo mudo unirá la idea de +dos á la del signo, y con la una se le excitará la otra. Para indicaros +que ha visto dos objetos cualesquiera, procurará acompañar la expresion +del objeto con el signo de dos. Lo mismo sucederá con el tres, y con el +cuatro. En llegando á números mas altos, ya el signo se hace mas +indispensable; ya la idea del número no se representa tan fácilmente, y +por tanto le será todavía mas necesario el vincularla. Lo que haremos +para dar cuenta de los números al sordo mudo; lo que hace él propio para +expresar el número que concibe, esto hacemos todos para dárnosla á +nosotros mismos. + +[59.] La numeracion es una repeticion de operaciones; y el arte para +facilitarla consiste en dejar señales que nos recuerden lo que hemos +hecho. Es un laberinto muy complicado; podemos recorrerle todo con +seguridad de volver, si á medida que adelantamos, tenemos el cuidado de +marcar el camino. + +La admirable sencillez del sistema decimal, unida á su inagotable +variedad, es la causa de la facilidad y fecundidad de nuestra +aritmética. El álgebra que ha dado un paso mas, que expresa los números +sin determinarlos, y que presenta los resultados de las operaciones sin +borrar la huella del camino por donde se ha llegado á ellos, es muy +superior á la aritmética, y ha hecho dar agigantados pasos al espíritu +humano. ¿Con qué medio? Solo auxiliando la memoria. De suerte, que el +mismo principio que guia al niño para decir cuatro y uno cinco; en vez +de decir uno y uno etc. etc.; el mismo que guia al mudo para que exprese +el cinco por una mano; el ciento por un grano, por un nudo etc. etc., +guia al algebrista que expresa por una fórmula fácil de retener en la +memoria, el resultado de prolijas operaciones. Ambos alcanzan su objeto, +con solo auxiliar la memoria. Para el mudo, un grano de maíz expresará +la idea del ciento, que luego aplicará á todos las colecciones +semejantes; para el matemático algunas letras combinadas de una manera +sencilla, expresarán una propiedad de ciertas cantidades, que luego +aplicará á todas las que se hallen en el mismo caso. + +[60.] La numeracion no es mas que un conjunto de fórmulas; cuanto mas +fáciles sean de trasformarse la una en la otra con una ligera +modificacion, tanto la numeracion será mas perfecta. Cuanto mejor se +conocen las relaciones de estas fórmulas, y el modo de transformarlas, +tanto mas se sabe contar. Cuanto mas fuerza intelectual hay para dirigir +simultáneamente la atencion á muchas fórmulas, comparándolas, hay mas +perfeccion aritmética, porque la simultánea comparacion de muchas hace +percibir nuevas relaciones. + +[61.] ¿Qué es para mí la idea de ciento? Es la reunion de las unidades +que le componen, reunion que hice una ó mas veces, cuando me enseñaron á +contar. ¿Y cómo sé que es la misma? Porque me dieron una fórmula, la +llamaron ciento, y me la expresaron con una cifra 100; y como esta +fórmula es muy fácil de recordar, recuerdo con facilidad la idea del +ciento y todas las propiedades que se han ligado con ella, aunque haya +sido por una sola vez. Me preguntan si el ciento es mayor que noventa; +si hubiese de contar uno, mas uno, mas uno, perderia la cuenta, y jamás +llegaria á distinguir cuál es mayor; pero como sé que para llegar á la +fórmula ciento, pasamos antes por otra fórmula, noventa, y que esto era +creciendo, sé muy bien con una vez para todas, que por el ciento +expresamos el noventa y algo mas, es decir que el ciento es mayor que +el noventa. Si me preguntan cuánto es el exceso, tampoco lo buscaré por +uno, mas uno etc. etc., sino por la relacion de las dos fórmulas noventa +y diez, con las que compuse la fórmula ciento. + +[62.] En la generalizacion reunimos en una idea muchas cosas semejantes. +La idea general, es una especie de fórmula. En la numeracion reunimos en +un signo, muchas cosas, que convienen en una idea general, pero este +signo representa al propio tiempo su distincion respectiva. Así la idea +general, conviene á todos los particulares como predicado: el número, no +conviene á ninguno en particular, sino á todos juntos. En la abstraccion +percibimos una propiedad comun, y prescindimos de los particulares que +nos la han suministrado; en la numeracion, percibimos la semejanza, pero +siempre con la distincion. En la abstraccion hay el resultado de la +comparacion; mas nó la comparacion. En la numeracion hay la comparacion +perenne, ó el recuerdo de ella. + +[63.] La idea del número no es convencional, el ciento es siempre +ciento, con todas sus propiedades y relaciones, anteriormente á toda +convencion, y aun á toda percepcion humana. Lo que hay convencional es +el signo, nada mas. Si no existiendo ninguna criatura intelectual, +existiesen cien seres distintos entre sí, habria en la realidad el +número. En el augusto misterio de la Trinidad existe el número tres, +desde toda la eternidad, por una necesidad absoluta. Para el número, +basta la existencia de cosas distintas; pues por mas diferentes que sean +entre sí, tendrán algo comun, que podrá ser contenido en una idea +general, el ser, y por tanto reunirán las dos condiciones necesarias +para formar número. + +[64.] La percepcion del ser y de la distincion, es decir del ser +substantivo y del no ser relativo, es la percepcion del número; la +ciencia de las relaciones de cada coleccion con su medida que es la +unidad, es la ciencia de los números. + + +FIN DEL LIBRO SEXTO. + + + + +LIBRO SÉPTIMO. + +EL TIEMPO. + + + + +CAPÍTULO I. + +IMPORTANCIA Y DIFICULTAD DE LA MATERIA. + + +[1.] La explicacion de la idea del tiempo no es una mera curiosidad, es +un objeto de la mas alta importancia. Basta para convencerse de ello el +considerar, que se interesa en la explicacion todo el edificio de los +conocimientos humanos. El principio mas fundamental, el indispensable +para que los demás se sostengan, encierra la idea del tiempo. Es +imposible que una cosa sea y no sea á _un mismo tiempo_. «Impossibile +est idem _simul_ esse, et non esse.» La imposibilidad de ser y no ser, +solo subsiste, por el _simul, á un mismo tiempo_. Luego la idea del +tiempo entra por necesidad en el mismo principio de contradiccion. + +[2.] La idea del tiempo se mezcla en todas nuestras percepciones; se +extiende á muchos mas objetos que la del espacio. Con el tiempo medimos, +no solo el movimiento de los cuerpos, sino tambien las operaciones del +espíritu. Concebimos que se mide con el tiempo una serie de +pensamientos, lo mismo que una serie de movimientos corpóreos. + +[3.] En la idea del tiempo entra por necesidad la de sucesion; y +recíprocamente, en la de sucesion, entra por necesidad la de tiempo. +Podemos concebir que una cosa _sucede_ á otra; pero esta sucesion es +imposible, sin _antes y despues_, es decir, sin tiempo. Este cálculo +vicioso en apariencia, tal vez indica que las ideas de sucesion y +tiempo, no se han de explicar la una por la otra, porque son idénticas. + +[4.] El tiempo no parece que pueda ser distinto de las cosas; porque +¿hay quien pueda pensar ni imaginar lo que es una duracion distinta de +lo que dura, una sucesion distinta de lo que sucede? ¿Será una +substancia? ¿Será una modificacion inherente á las cosas, pero distinta +de ellas? Todo lo que es algo, existe; y sin embargo, el tiempo no lo +encontrais existente nunca. Su naturaleza se compone de instantes +divisibles hasta lo infinito, esencialmente sucesivos, y por tanto +incapaces de simultaneidad. Fingid el instante mas pequeño que querais, +ese instante no existe; porque se compone de otros infinitamente +pequeños, que no pueden existir juntos. Para concebir un tiempo +existente, es necesario concebirle actual; y para esto es preciso +sorprenderle en un instante indivisible; mas este ya no es tiempo; ya +no envuelve sucesion; ya no es _duracion_ en que haya _antes y +despues_. + +[5.] Nada mas fácil que contar el tiempo; pero nada mas difícil que +concebirle en su esencia. En lo primero no se distingue el rudo del +sabio; ambos tienen ideas igualmente claras; lo segundo, es sumamente +difícil aun á los hombres mas eminentes. Conocido es el pasaje de las +_confesiones_ de san Agustin en que el santo doctor se esfuerza en +penetrar este misterio [I]. + + + + +CAPÍTULO II. + +SI EL TIEMPO ES LA MEDIDA DEL MOVIMIENTO. + + +[6.] Dicen muchos filósofos que el tiempo es la medida del movimiento. +Esta idea es fecunda, pero necesita ser aclarada. + +Medimos el movimiento refiriéndonos á algo fijo. Así medimos la +velocidad con que hemos andado cierto espacio, atendiendo al tiempo +marcado en el reloj. Pero ¿cómo medimos el tiempo del reloj? Por el +espacio andado por la aguja en la muestra. Si bien se reflexiona, esto +es puramente convencional, ó mejor dicho, depende de una condicion +arbitraria. Porque si suponemos que el tiempo marcado es una hora, el +espacio andado por la aguja de los cuartos de hora, es decir, la +circunferencia de la muestra, no tiene mas relacion con la hora, sino la +que ha dado el artífice al construir el reloj de tal modo, que en cada +hora la aguja diese la vuelta. Si el relojero lo hubiese construido de +otro modo, como lo ha hecho con respecto á la aguja de las horas, el +tiempo seria el mismo, y el espacio andado muy diferente. + +[7.] Luego el tiempo marcado por el reloj no sirve de medida, sino en +cuanto está sujeto á otra; luego él no es la medida primitiva. Y como es +evidente que lo mismo se podria decir de todos los relojes, pues +suponiéndolos arreglados unos por otros, siempre habremos de llegar á +uno primero, que no se ha arreglado por los demás, resulta que ninguna +de las medidas suministradas por el arte, es medida primitiva. + +[8.] No encontrando esta medida en los artefactos del hombre, preciso es +buscarla en la naturaleza; y así podremos encontrar medidas fijas. +Refiriéndonos al curso del sol, y tomando por unidad el tiempo que gasta +en volver al meridiano, tenemos el dia, que dividido en 24 partes nos da +las horas. Con lo cual hallamos un gran reloj, que nos sirve para +arreglarlos todos. + +[9.] Sin embargo, por poco que se reflexione, se echa de ver que la +solucion no es tan satisfactoria como parece á primera vista. + +El tiempo solar no es igual al tiempo sideral. Así, tomando el momento +en que una estrella se encuentra en el meridiano junto con el sol, se +nota que al dia siguiente la estrella llega al meridiano un poco antes +que el sol. ¿Quién tiene razon? Será la estrella la que habrá gastado +las 24 horas justas, ó será el sol? Si el tiempo es cosa fija, +independientemente del movimiento, una ú otra de estas medidas no +corresponde exactamente al tiempo. + +[10.] Este argumento que podria llamarse práctico, se fortalece con otro +puramente teórico. Tomando los movimientos celestes por medida del +tiempo, ¿será verdad que ha pasado un determinado tiempo fijo, siempre +que se haya verificado el movimiento que sirve de norma? Si se me dice +que sí, inferiré que aun cuando se acelerase ó retardase, por ejemplo, +si una revolucion solar se hiciese con la mitad ó el duplo de la +velocidad ordinaria, habria siempre el mismo tiempo, lo que parece +absurdo. + +Si se replica que se supone el movimiento uniforme, haré observar que se +comete una peticion de principio. La uniformidad del movimiento consiste +en que con tiempos iguales se recorran espacios iguales. Si el tiempo +pues en su naturaleza depende del movimiento del sol, ó de otro astro, +como medida primitiva, nada significará la uniformidad ni la variedad. +Si el haber pasado 24 horas depende solo de haberse hecho la revolucion, +hágase esta como se quiera, con la velocidad de la luz, ó la torpeza de +una tortuga; nunca habrá mas ni menos de 24 horas. Pero si estas +dependen de otra medida, si anteriormente á ellas, hay un tiempo que +mide la velocidad del movimiento, y determina lo que este se ha +acelerado ó retardado, entonces el movimiento del astro no es medida +primitiva; entonces el astro se encuentra en el mismo caso que nuestros +relojes; marca el tiempo trascurrido; pero el tiempo no ha trascurrido +porque él le marque. El tiempo es medida de su movimiento; su movimiento +no es medida del tiempo. El movimiento está en el tiempo, nó el tiempo +en el movimiento. + +[11.] Claro es que para soltar esta dificultad, no basta apelar al +movimiento del primer cielo; lo que se ha dicho del sol, puede decirse +del astro mas retirado del firmamento. No basta apelar á los movimientos +anuos, solares ó siderales; siempre queda en pié la misma dificultad. +Los años siderales ¿serian los mismos, si el movimiento se hubiese hecho +con mas ó menos velocidad? Si son los mismos, parece que se sigue un +absurdo; si no lo son, la medida no es primitiva. + +[12.] Además, reflexionando sobre el movimiento podremos observar, que +independientemente de toda medida, parece que concebimos mas ó menos +velocidad; así es que en la idea de velocidad entra necesariamente la de +tiempo, pues la velocidad es la relacion del espacio recorrido, con el +tiempo empleado; luego la idea de tiempo es anterior á la idea de toda +medida particular, y por lo mismo, independiente de ella. + +[13.] Para medir el tiempo, nos servimos del movimiento; y para medir +la velocidad del movimiento, necesitamos del tiempo: aquí hay tal vez un +círculo vicioso; pero tambien es posible que haya la indicacion de que +estas son ideas correlativas, que se explican las unas por las otras; ó +mas bien, que hay diferentes aspectos de una misma idea. La dificultad +de separar estas ideas, la íntima trabazon en que se las encuentra +unidas por un lado, cuando se las separa por otro, confirma esta +conjetura. + +Hagamos la prueba. ¿Cuánto tiempo ha pasado? dos horas. ¿Cómo lo +sabemos? por el reloj, ¿Y si él se hubiese adelantado ó atrasado? la +medida no sirve. Hénos aquí el tiempo como una medida fija, anterior á +la del reloj con que le queríamos medir. Pero ¿qué son esas dos horas, +prescindiendo de toda medida, no solo del reloj, sino tambien de los +astros? Dos horas en abstracto, no se las encuentra en ninguna categoría +de los seres reales ó posibles; de ellas no podemos dar idea, ni +formárnosla nosotros mismos, sin echar mano de una medida. La idea de +hora se refiere á un movimiento determinado de cuerpos conocidos; este á +su vez se refiere al de otros; y al fin llegamos á uno en el cual no +encontramos ningun privilegio para eximirle de la ley general á que +están sujetos los demás. Entonces no siendo posible otra referencia, se +acaba toda medida; y faltando este, el tiempo se nos desvanece, á fuerza +de ser analizado. + +[14.] Con referir pues el tiempo al movimiento, no se explica nada; se +expresa una cosa sabida, esto es, la relacion mutua entre el tiempo y el +movimiento; relacion conocida hasta por los mas ignorantes, y de la cual +se sirven continuamente, en los usos comunes; pero la idea filosófica +permanece intacta; queda siempre la misma dificultad; ¿qué es el tiempo? +Prosigamos investigando. + + + + +CAPÍTULO III. + +SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS ENTRE EL TIEMPO Y EL ESPACIO. + + +[15.] El tiempo parece ser para nosotros algo fijo: una hora no es mas +ni menos que una hora, anden los relojes, y el mundo mismo como se +quiera; así como un pié cúbico del espacio es siempre un pié cúbico, ni +mas ni menos, ya le ocupen los cuerpos, ya no le ocupen. + +[16.] Si el tiempo existe, independientemente de todo movimiento, de +toda sucesion, ¿qué será? Si es una cosa absoluta con valores +determinados en sí mismos, aplicable á todo lo mudable, sin que él se +mude; medida de todo lo sucesivo, sin que él sea medido; ¿qué será? Su +inmutabilidad, su universalidad, parecen no consentirle el carácter de +accidente. Todo vive en él; mas él no vive en nada; todo muere en él, +pero la muerte no le alcanza á él. El accidente perece, en pereciendo la +substancia; el tiempo continúa el mismo, despues de no existir la +substancia. Anteriormente á todo ser creado, concebimos siglos y mas +siglos, es decir tiempo; posteriormente á la destruccion de todo lo +criado, aun suponiendo que todo entrase en la nada, concebimos todavía +una duracion sucesiva, pero interminable, es decir tiempo. La idea del +tiempo pues, no necesita de la idea del universo; preexiste á ella, +sobrevive á ella; pero el universo no es concebible sin el tiempo. + +[17.] La idea del tiempo parece ser independiente de la idea de todo +ser; duracion; todo puede durar en él; pero no comienza ni acaba con lo +que dura en él; se puede aplicar á todo lo que dura, mas no es nada de +lo que dura. Le imaginamos uno en lo múltiplo, uniforme en lo vario, +fijo en lo móvil, eterno en lo perecedero; y sí aparece reunir algunos +de los caractéres de los atributos de la divinidad; pero como por otra +parte, está esencialmente despojado de toda propiedad, que no sea la de +sucesion en su manera mas abstracta; como no entraña ninguna fuerza, +como es de suyo radicalmente estéril, sin ninguna condicion de ser, ni +de accion, ofrece grandes sospechas de que sea una pura idea, una +abstraccion, que como el espacio, hayamos formado en presencia de las +cosas. + +[18.] Los puntos de semejanza entre el tiempo y el espacio son dignos +de atencion. Ambos infinitos, ambos inmóviles, ambos medida general, +ambos esencialmente compuestos de partes continuas, é inseparables. +Tratad de limitarlos, y no podeis; señalais un límite, pero mas allá del +límite sentís que hay un océano. Vuestros esfuerzos son impotentes; mas +allá del último cielo, hay los abismos de un espacio sin fin; mas allá +del principio de las cosas, hay una cadena de siglos interminable. + +Quereis mover el espacio; pero en vano; lo que haceis es moveros en él, +recorrer sus diferentes partes. Los puntos son fijos; con respecto á +ellos, tomais distancias, direcciones, mas ellos no se alteran. Quereis +mover el tiempo, y os sucede una cosa análoga. El instante de ahora, no +es el instante anterior, ni el que viene en pos. Son esencialmente +distintos. Se excluyen necesariamente. Su naturaleza consiste en +sucederse. Si se cambia de lugar en la consideracion de los tiempos ya +no es el mismo. Forcejad cuanto quisiereis para imaginaros que mañana es +hoy, que hoy es ayer; ¿lo lograréis? es imposible. Lo que ha sido en un +tiempo, no puede no haber sido. Si fuera dable mover el tiempo, no +habria esta imposibilidad; pues para lograr que lo que fué ayer, no haya +sido, bastaria volver el ayer en mañana. Esto es absurdo; lo pasado, lo +presente, lo futuro, son cosas esencialmente distintas. + +Un espacio simple, un espacio sin partes, no es espacio, es una +contradiccion; un tiempo simple, un tiempo sin partes, tampoco es +tiempo, es una contradiccion. + +Un espacio cuyas partes no sean continuas, no es espacio; un tiempo +cuyas partes no sean continuas, no es tiempo. Las partes del espacio son +inseparables; las distinguiréis unas de otras, las contaréis unas +despues de otras; las compararéis unas con otras, pondréis lo que +quisiereis en unas y otras, mas no lograréis separarlas. En el gabinete +donde escribo, pueden existir todos los cuerpos imaginables, uno ó +muchos, en reposo ó en movimiento; pero el espacio que concibo, es uno, +fijo, siempre el mismo, mido su volúmen, que consta de tantos piés +cúbicos, y estos piés son fijos, inseparables; si me empeño en separar +un pié cúbico de otro, no puedo; porque mientras le anonado, se me +presenta allá, en la misma distancia que necesito para concebir la +separacion. Si no concibo distancia, no concibo separacion, y si no +concibo espacio, no concibo distancia. Separo unos cuerpos de otros; +pero nó un espacio de otro: al hacer la separacion de los cuerpos, el +espacio permanece con la misma continuidad, y mido los grados de +separacion, por esa continuidad que sigue inalterable. Lo mismo nos +sucede con el tiempo. Es una cadena que no se puede romper. ¿Puedo +concebir tres instantes A, B, C, sucesivos, inmediatos, y luego suprimir +el B? nó. Esta supresion ó será imposible, ó no consistirá mas que en un +vano juego. Destruido por un capricho el B, quedarán continuos el A y +el C. Pues no separándose sino por el B, en desapareciendo este, los +extremos se tocan. Pero entonces el A no es A, sino B; porque el B, no +es mas que el instante que precede á C. No tenemos otra nota para +distinguirle que la anterioridad, con respecto á C, y su continuidad con +él. Luego cuando el A, por la imaginada desaparicion del B, se pone en +contacto con el C, el A se convierte en B. Además el A, no está solo +ligado con B y C; está precedido por otros: si se te hace dar un paso, +por la desaparicion del B, lo da á un mismo tiempo toda la cadena +infinita que le precede. Todo queda pues soldado; ó mejor diremos, no +hay soldadura posible, porque á la cadena infinita la hemos hecho +finita, quitándole un instante. Mas claro: ¿podemos concebir mañana y +ayer, sin hoy; futuro y pasado sin presente? Es evidente que nó: el +tiempo es pues esencialmente compuesto de partes inseparables. + +[19.] Esta semejanza del espacio con el tiempo, nos conduce naturalmente +á creer, que así como el espacio es una idea abstracta, lo será tambien +el tiempo. Lo que hemos dicho de aquel será aplicable á este, pero con +algunas modificaciones que nacen de la naturaleza misma de la cosa. Sea +como fuere no puede ser inútil en las investigaciones científicas, el +aproximar y comparar esas grandes ideas, que son como inmensos +receptáculos donde nuestra espíritu deposita sus caudales. En la idea de +espacio, tiene encerrado el universo corpóreo actual y todos los +posibles; en la de tiempo incluye todos los seres finitos, sean ó nó +corpóreos. + +[20.] Es de sospechar que estas ideas, tan íntimamente unidas á nuestras +percepciones, se forman en el espíritu de una manera semejante; porque +es probable que pertenecen al órden de las leyes primitivas que regulan +el desarrollo de nuestra inteligencia. + +[21.] La semejanza entre el espacio y el tiempo, no debe hacernos +desconocer las diferencias que los distinguen. Las mas notables son las +siguientes. + +1.ª El espacio tiene todas sus partes coexistentes; sin esta +coexistencia, no es ni siquiera concebible la continuidad que le es +esencial. El tiempo consta de partes sucesivas: imaginarlas +coexistentes, es destruir la esencia del tiempo. + +2.ª El espacio se refiere únicamente al mundo corpóreo, y bajo un solo +aspecto: el de la continuidad. El tiempo se extiende á todo lo sucesivo, +sea corpóreo ó incorpóreo. + +3.ª De esto resulta que la idea del espacio se halla únicamente en el +órden geométrico, al cual sirve de base. La idea del tiempo se mezcla en +todo, y muy particularmente en nuestros propios actos. + +4.ª Nuestra alma, cuando reflexiona sobre sí misma, puede prescindir +enteramente del espacio, olvidándose de todas las relaciones que tiene +con los objetos extensos; pero no puede prescindir del tiempo, al que +halla por necesidad en sus mismas operaciones. + +Esta última diferencia es muy luminosa para comprender en qué consiste +la idea del tiempo. Me atrevo á recomendarla á la atencion y memoria del +lector. + + + + +CAPÍTULO IV. + +DEFINICION DEL TIEMPO. + + +[22.] El tiempo es duracion; duracion sin algo que dure, es una idea +absurda. No hay pues tiempo, sin alguna cosa que exista. La duracion que +concebimos, despues de reducirlo todo á la nada, es una vana +imaginacion; no es una idea, antes bien está en contradiccion con las +ideas. + +De esto resulta una consecuencia importante, y es, que el tiempo no +puede definirse en sí mismo, con absoluta abstraccion de _alguna cosa_ á +que se refiera. Luego el tiempo carece de existencia propia; y no es +posible separarle de los seres, sin anonadarle. + +[23.] De aquí resulta tambien que la infinidad que atribuimos al tiempo, +carece de fundamento racional. Para afirmar esa infinidad, no tenemos +otro motivo, sino la concepcion vaga que nos la presenta así; pero ya +acabamos de ver que dicha concepcion existe tambien, aun suponiéndolo +todo reducido á la nada: si pues en este supuesto es un vano juego de la +imaginacion; nó una idea, sino una contradiccion con las ideas; ya que +nos engaña en un caso, no merece crédito para otro. Los infinitos siglos +de tiempo que concebimos antes de la creacion del mundo, no son nada; +son tiempos imaginarios, semejantes al espacio imaginario. + +[24.] El tiempo no tiene ninguna relacion necesaria con el movimiento; +pues si nada se moviese, ni aun existiesen cuerpos, todavía +concebiríamos tiempo en la sucesion de las operaciones de nuestra alma. +Esto último es indispensable; para concebir tiempo, se necesita alguna +sucesion de cosas. Si suponemos que nada se muda, que nada se altera, +que hay un ser, sin mudanza externa ni interna, con un solo pensamiento, +siempre el mismo; con una sola voluntad, siempre la misma; sin ninguna +sucesion de ideas, ni de actos de ninguna clase; nada concebimos á que +sea aplicable la idea del tiempo. + +El tiempo es de suyo una medida: ¿y qué medirá en un ser de esta clase? +La sucesion? no la hay. ¿La duracion? Qué medirá de la duracion, siempre +la misma, y que no es mas que el mismo ser? Para medir la duracion, es +necesario darle partes y ¿qué partes son estas? Las del tiempo? Entonces +hay una peticion de principio, pues se le aplica el tiempo, mientras se +busca si se le puede aplicar. Cuando los teólogos han dicho que la +existencia de Dios no se media con el tiempo; que en la eternidad no +habia sucesion, que todo estaba reunido en un punto, han dicho una +verdad profunda. Clarke, antes de ridiculizarla, debia tratar de +entenderla (II). + +[25.] El tiempo comienza con las cosas mudables; y si estas acabasen, +acabaria con ellas. Si no hay mudanza, no hay sucesion, y por +consiguiente no hay tiempo. + +[26.] ¿Qué es pues el tiempo? Es la sucesion de las cosas considerada en +abstracto. + +¿Qué es la sucesion? Es el ser y el no ser. Una cosa existe; cesa de +existir; hé aquí la sucesion. Siempre que se cuenta tiempo, hay +sucesion; siempre que se cuenta sucesion, se considera un ser y un no +ser. La percepcion de esta relacion, de este ser y no ser, es la idea +del tiempo. + +[27.] Es imposible que exista tiempo sin ser y no ser: porque en esto +consiste la sucesion. Siempre que hay sucesion, hay alguna mudanza: y no +cabe mudanza sin que algo sea de otra manera, y no es posible _otra_, +sin que deje de ser la anterior. + +Substancias, modificaciones, ó apariencias, no tienen sucesion, sin este +ser y no ser. ¿Qué es el movimiento? la sucesion de las posiciones de un +cuerpo con respecto á varios puntos. Y cómo se verifica esta sucesion? +tomando unas posiciones y perdiendo otras. ¿Qué es la sucesion de +pensamientos ó afecciones de nuestro espíritu? Es el no ser de unas que +eran, y el ser de otras que no eran. + +[28.] El tiempo pues, en las cosas, es la sucesion de las mismas; su ser +y no ser: el tiempo en el entendimiento, es la percepcion de esta +mudanza, de este ser y no ser. + + + + +CAPÍTULO V. + +EL TIEMPO NO ES NADA ABSOLUTO. + + +[29.] El tiempo, ¿es algo absoluto? nó. La definicion dada en el +capítulo anterior lo manifiesta bien claro. El tiempo en las cosas, no +es el ser solo, ni el no ser solo; sino la _relacion_ del ser y no ser. +El tiempo en el entendimiento, es la percepcion de esta relacion. + +La medida del tiempo no es mas que la comparacion de las mudanzas entre +sí. Para nosotros sirven de medida primitiva aquellas mudanzas que nos +parecen inalterablemente uniformes. Por esto hemos tomado el movimiento +solar. Este movimiento que comparado con el sideral es vario, deja de +ser medida primitiva, cuando se refiere á él: y en esto se han fundado +los escolásticos cuando han dicho, que la medida primitiva del tiempo +es el movimiento del primer cielo. + +[30.] ¿Qué sucederia pues si el sol, aumentando su velocidad hiciese su +revolucion en la mitad del tiempo? Las horas ¿permanecerian las mismas? +Es preciso distinguir. Si la alteracion se verificase únicamente en el +movimiento solar, entonces percibiríamos la discordancia con todos los +demás movimientos; y por lo mismo hallando la alteracion en el sol, +continuaríamos refiriendo las horas como cosas fijas, á otras medidas: á +nuestro movimiento, á nuestros relojes, á los demás astros. + +Pero si suponemos que todo se altera, á un mismo tiempo, y en la misma +proporcion; que todo el cielo, y todo cuanto hay en la tierra, hace su +movimiento doblemente acelerado; pero de tal modo que la rapidez de +nuestros pensamientos no haya crecido; entonces descubriremos una +alteracion, que no sabremos si atribuir al mundo ó á nosotros: +hallaremos una discrepancia entre la sucesion de nuestros pensamientos, +y la de los movimientos; pero no sabremos si es que estos se hayan +acelerado, ó que nuestro pensamiento sea mas tardo. + +Si esta rapidez se nos comunica tambien á nosotros; de modo que si tal ó +cual serie de pensamientos que antes correspondian á tantos minutos, se +haga en la mitad; entonces hallaremos en todo una perfecta +correspondencia, y nos será imposible percibir la mudanza. Una hora por +ejemplo, no es mas para nosotros que la percepcion de la relacion de +ciertas mudanzas: cuando esta relacion continúe la misma, no habrá +alteracion en la hora. + +[31.] Esto de quitar toda idea de absoluto al tiempo, parece un absurdo +á la imaginacion, pero nó á la razon. Hé aquí un caso que lo hace +evidente. El hombre mas aventajado en percibir la sucesion del tiempo, +no es capaz de distinguir si en el espacio de doce horas, en que no haya +visto ningun reloj, ni tenido á mano otra medida, han transcurrido once +horas y media ó doce. Si por mucho tiempo se le hace vivir así, perderá +enteramente la cuenta del tiempo; estando en un oscuro calabozo durante +algunos meses, podria creer que han pasado años. Luego la idea de la +medida del tiempo no es nada absoluto; es esencialmente relativa; es la +percepcion de las relaciones entre varias mudanzas. Siempre que estas +relaciones permanecieran intactas todas, el tiempo seria para nosotros +el mismo. + + + + +CAPÍTULO VI. + +DIFICULTADES SOBRE LA EXPLICACION DE LA VELOCIDAD. + + +[32.] Preséntase aquí una dificultad grave. Si el tiempo no es nada +absoluto, la mayor ó menor velocidad es inexplicable. Aun parece +resultar de lo dicho, que no alterándose la relacion de los movimientos, +el aumento ó disminucion de velocidad es imposible. Porque, si la +velocidad está en relacion necesaria con el tiempo, y este tiempo no es +mas que la relacion de las mudanzas, es inconcebible que se altere el +tiempo, y por consiguiente la velocidad, no alterándose la relacion de +las mudanzas. Así, será imposible que la velocidad de la máquina del +universo se altere en su totalidad; por manera que seria absurdo decir +que los astros, y todo cuanto existe, pueden experimentar las mudanzas +mismas que ahora, con mayor ó menor velocidad. Con esto se destruye la +misma idea de la velocidad, á lo menos tomada como algo absoluto, en lo +cual se puedan considerar diferentes grados. + +[33.] Examinemos esta dificultad, que bien es digna de ello, cuando +parece contrariar nuestras ideas mas comunes. + +En primer lugar, conviene advertir que la velocidad no es nada absoluto: +es una relacion. Los físicos y matemáticos la expresan por un quebrado, +cuyo numerador es el espacio recorrido, y cuyo denominador es el tiempo +empleado. Llamando V á la velocidad, E al espacio, y T al tiempo, +resulta: V = E/T. Esto manifiesta que la velocidad es esencialmente una +_relacion_; pues no se ha podido expresar de otra manera que por la +_razon_ del espacio al tiempo. + +[34.] Esta fórmula matemática es la expresion de la idea que todos +tenemos de la velocidad: es una fórmula que dice en tres letras, lo que +está diciendo á cada paso el hombre mas rudo. La velocidad de dos +caballos, se compara, nó por el trecho que han andado, considerado en sí +solo; ni por solo el tiempo que han empleado en su carrera; sino por el +mayor ó menor espacio en un mismo tiempo; ó por el menor ó mayor tiempo +empleado en recorrer el mismo espacio. + +Tenemos pues que el negar á la velocidad su naturaleza absoluta, no es +nada nuevo; ya que todos la hacemos consistir esencialmente en una +relacion. + +[35.] En la expresion V = E/T, entran dos términos: el espacio, y el +tiempo. Al primero, mirado en el órden real, y prescindiendo del +fenomenal, le consideramos más fácilmente como cosa fija; en un caso +dado, le comprendemos sin una relacion. El pié siempre es pié; la vara +siempre es vara; estas son cantidades existentes en la naturaleza; y que +si nosotros las referimos á otras cantidades, es únicamente para +asegurarnos de que es así; nó porque la realidad dependa de la relacion. +Un pié cúbico de agua, no es un pié cúbico porque así lo diga su medida; +por el contrario, la medida lo dice así, porque es así. La misma medida +es tambien una cantidad absoluta; y en general todas las extensiones son +absolutas; pues de otro modo, seria necesario buscar la medida de la +medida hasta lo infinito. Es verdad que el llamar las cosas grandes ó +pequeñas, depende de la comparacion; mas esto no altera su cantidad +propia. El diámetro de la tierra es inmenso, comparado con una pulgada; +y es un punto imperceptible, comparado con la distancia de las estrellas +fijas; mas esto no quita que la pulgada, el diámetro de la tierra, y la +distancia de las estrellas fijas, sean valores determinados en sí, é +independientes unos de otros (V. lib. III, cap. XX). + +Si el denominador de E/T, fuese una cantidad del género del espacio; es +decir, que tuviese valores determinados, concebibles por sí solos, +existentes por sí solos, la velocidad, aunque fuera relacion, podria +tener tambien valores determinados; nó enteramente absolutos, pero sí en +la suposicion de compararse dos términos E y T con valores fijos. Por +manera que al pedírsenos 4 de velocidad por ejemplo, no tendríamos mas +que tomar una cantidad fija de espacio, y otra cantidad fija de tiempo, +que tuviesen entre sí la relacion de 4 á 1; lo que seria muy fácil, +siendo do E y T cantidades absolutas. En este supuesto, si se pidiese +una aceleracion ó un retardo en la totalidad del universo, no habria mas +que hacer sino disminuir ó aumentar el tiempo en que se recorre el +espacio respectivo. Pero como por una parte hemos visto ya las +dificultades que ofrece el considerar el tiempo como cosa absoluta; y +por otra, no se puede aducir ninguna prueba sólida en que se funde esta +propiedad, resulta que no sabemos tampoco de qué manera considerar á la +velocidad como absoluta, ni aun en el sentido arriba explicado. + +[36.] De esto se deduce una consecuencia tan importante como curiosa, +con respecto á la posibilidad de una aceleracion ó retardo universal. Si +se nos pide una aceleracion ó retardo en toda la máquina del universo, +quitándonos todo movimiento á que pudiésemos referir el tiempo, +alterándolos todos á la vez, en la misma proporcion, inclusas las +operaciones de nuestra alma, se nos propone un problema que parece +insoluble; nada menos que realizar un imposible; se quiere que alteremos +la relacion de muchos términos, sin alterarla. Si la velocidad no es mas +que la relacion del espacio con el tiempo, y el tiempo no es mas que la +relacion de los espacios andados; alterar todas estas relaciones, en la +misma proporcion, es lo mismo que no alterarlas: es dejarlo todo +intacto. + +[37.] La extrañeza de consecuencias semejantes, no debe ser título +suficiente para desecharlas. Es preciso no olvidar que las ideas +comunes de tiempo y velocidad, las examinamos en su region mas +trascendental; y que por tanto, no es de admirar que nuestro espíritu al +salir de la esfera en que vive por lo comun, se halle con una atmósfera +nueva, en que le parezca descubrir cosas contradictorias. Al examinar +las ideas de tiempo y de velocidad, incurrimos sin pensarlo en el +defecto de mezclarlas en la misma explicacion; queremos prescindir de +ellas, pero lo hacemos con mucha dificultad, cayendo con frecuencia en +un círculo vicioso. De esto resulta que cuando por un esfuerzo +particular, llegamos á prescindir realmente, las consecuencias nos +parecen contradictorias: pero esta contradiccion aparente, solo dimana +de que no hemos continuado con bastante firmeza en la misma precision; +en cuyo caso, como el entendimiento parte de dos supuestos diferentes +creyendo partir de uno mismo, los resultados le parecen contradictorios, +aunque no lo sean en la realidad. Una cosa semejante nos ha sucedido +examinando la idea del espacio (V. lib. III, cap. XII, XIII y XIV). + + + + +CAPÍTULO VII. + +EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA SUCESION. + + +[38.] Las razones que destruyen la naturaleza absoluta del tiempo, en +cuanto está sujeto á medida, no parecen satisfacer plenamente á otra +dificultad que nace del tiempo considerado en sí mismo. En efecto; si el +tiempo es la sucesion, ¿qué es esta sucesion? ¿Las cosas se suceden +entre sí? es evidente; y ¿qué significa sucederse, si no hay _antes_ y +_despues_, es decir tiempo preexistente á la sucesion, ya que la +sucesion consiste en venir unas cosas _despues_ de otras? De este modo, +se explica el tiempo por la sucesion, y la sucesion por el tiempo. ¿Qué +es _despues_, sino una parte del tiempo, que está en relacion con un +_antes_? + +[39.] Lo que se ha dicho en el capítulo IV no parece resolver +cumplidamente la dificultad: porque el ser y el no ser, no forman +sucesion, sino en cuanto el uno viene _despues_ del otro; esto es en +cuanto se presupone ya el mismo tiempo que se trata de explicar. El ser +y no ser de cosas distintas puede ser simultáneo; y en una misma cosa, +no hay repugnancia entre el ser y el no ser, sino en cuanto se refieren +á un mismo tiempo. Luego en tal caso, este se halla siempre presupuesto; +pues que, en una misma cosa, no son concebibles el ser y el no ser, +sino como distribuidos en varios instantes de tiempo. De donde resulta +que el tiempo no está bastante explicado, con el ser y el no ser. + +[40.] Para satisfacer á esta dificultad, que en efecto es grave, es +preciso encontrar una explicacion fundamental de la sucesion. Vamos á +ensayarlo, evitando emplear la idea del tiempo, como supuesta en ningun +sentido. + +[41.] Hay cosas que se excluyen y otras que nó. Cuando hay existencia de +cosas que se excluyen, hay sucesion. En una línea a----b----c, si un +cuerpo está en a, no puede pasar á b, sin dejar de estar en a; la +situacion en b, excluye pues la en a; asi como la en c, excluye la en b. +Cuando á pesar de la exclusion recíproca, vemos que existen las cosas, +hallamos que hay sucesion. + +[42.] La sucesion en la realidad, es la existencia de cosas que se +excluyen. Lo que envuelve respectivamente, el ser de la excluyente, y el +no ser de la excluida. + +[43.] En toda variacion, hay esta exclusion: y por lo mismo en toda +variacion, hallamos sucesion. Variacion es mudanza de estados; pérdida +de uno, y adquisicion de otro; hay pues exclusion; pues el ser excluye +el no ser, y el no ser el ser. + +[44.] Cuando percibimos esas exclusiones realizadas, esas destrucciones, +percibimos la sucesion, el tiempo: cuando contamos esas exclusiones, +esas destrucciones en que se nos ofrecen cosas distintas y exclusivas, +como ser y no ser, contamos el tiempo. + +[45.] Aquí se levanta una dificultad. Si la sucesion entraña exclusion, +y no hay sucesion, sino cuando hay exclusion, resulta, que las cosas que +no se excluyen son simultáneas; de lo cual se infiere el absurdo de que +las cosas sucedidas en tiempo de Adan, que no excluyen las del nuestro, +son simultáneas. El movimiento de las hojas del paraiso no excluye el de +las hojas de los jardines actuales; luego aquel movimiento es simultáneo +con este; luego el movimiento de entonces, es ahora; y el de ahora, era +entonces: lo que es un absurdo inconcebible. + +Esta dificultad es grave; la razon que la constituye parece fundada en +verdades evidentes; sin embargo, no es imposible desvanecerla. + +[46.] Si existiese una cosa que no excluyese nada, ni fuera excluida por +nada, esta cosa seria simultánea con todo. ¿Y sabeis cuál es esta cosa? +No hay mas que una: Dios. Y por esto dicen los teólogos con mucha +verdad, con mucha profundidad, con una profundidad, quizás no siempre +comprendida por los mismos que lo han dicho, que Dios está presente á +todos los tiempos; que para él no hay sucesion, no hay _antes_ y +_despues_: que para él, todo es un _ahora_, _nunc_. + +[47.] Pero esto solo se verifica de Dios: en todo lo demás hay alguna +exclusion, hay ser y no ser, y por tanto sucesion. Veamos por ejemplo, +cómo se excluye el movimiento de las hojas de nuestros jardines con las +del jardin de Adan. Las de nuestros jardines, ¿cómo pueden moverse? +existiendo, y además, estando sujetas á las condiciones necesarias para +el movimiento. ¿Cómo existen? Por un desarrollo de los gérmenes que las +contenian. ¿Qué es el desarrollo? una serie de movimientos, de ser y no +ser, y por tanto de cosas que se excluyen. No hay pues simultaneidad de +existencia entre las del paraiso y las de nuestros jardines; porque +entre aquellas y el primer gérmen, no mediaban mas que los movimientos +para el primer desarrollo, y para la existencia de las nuestras, han +mediado otros muchos. Hé aquí la exclusion, el ser y el no ser: el +número de las exclusiones necesarias para la existencia, es muy +diferente en unas y en otras: no hay pues simultaneidad. Considerando +todos los desarrollos, y todas las mudanzas del orbe, como una dilatada +serie de términos, enlazados entre sí por una dependencia mutua; como en +efecto lo están por las leyes de la naturaleza; y llamando esos términos +A, B, C, D, E, F,...... N, las hojas del paraiso pertenecian al término +A, y las actuales al N. + +[48.] Del mismo modo que la no simultaneidad de la existencia, se prueba +la no simultaneidad del movimiento; pues que el movimiento es una manera +de existir. Además, el aire que agita las hojas actuales, ha sido movido +por otro, y este por otro; y estos movimientos, sujetos todos á las +leyes de la naturaleza, fijas y constantes, se van eslabonando entre +sí, hasta el primer movimiento, con tanta necesidad, como las del +engranaje de una serie de ruedas. Y así como el engranar de un diente es +el no engranar del otro, por excluir el uno al otro, así se excluyen los +movimientos, en cuyo último eslabon se encuentra el del aire que mueve +las hojas actuales. + +[49.] Esta explicacion de la sucesion y del tiempo, aclara algun tanto +la idea de la eternidad; y manifiesta que la eternidad, es decir la +simultaneidad de toda la duracion, corresponde al ser inmutable, y solo +á él. Los seres mudables, que incluyen por necesidad, tránsito de no ser +á ser, y de ser á no ser, cuando nó en sus substancias, al menos en sus +modificaciones, todos envuelven sucesion. + +[50.] Por lo dicho se explica cómo la idea del tiempo, se encuentra en +casi todos nuestros conceptos, y se la expresa en todas las lenguas. Y +es que el hombre percibe de continuo el ser y el no ser, en todo cuanto +le rodea; lo percibe dentro de sí, en esa muchedumbre de pensamientos, +de afecciones que se suceden rápidamente, que ora se contrarían, ora se +favorecen, ora se separan, ora se enlazan, pero siempre se distinguen +unos de otros; siempre modifican de diferente manera el espíritu, y por +tanto se excluyen, no pueden coexistir: la existencia del uno exige la +no existencia del otro. + + + + +CAPÍTULO VIII. + +QUÉ ES LA COEXISTENCIA. + + +[51.] Si la sucesion del tiempo envuelve exclusion, se sigue que en no +habiendo exclusion habrá coexistencia: de lo que se infiere que en el +supuesto de haber Dios criado otros mundos, todos por necesidad habrian +sido contemporáneos con el actual; porque es evidente que no se hubieran +excluido; y que no teniendo además entre sí la relacion de causas y de +efectos como los fenómenos del mundo actual, no cabe la explicacion que +hemos dado para manifestar que el movimiento de las hojas del paraiso no +era contemporánea, con el de las hojas de nuestros jardines. Así +tendríamos que habria sido imposible que hubiese existido otro mundo, +_antes_ del actual; y que todos cuantos seres pudiese Dios criar, con +tal que no tuviesen entre sí exclusion, todos deberian ser +contemporáneos. + +[52.] Esta dificultad es bastante especiosa, si no se ha comprendido +perfectamente el sentido de la palabra, exclusion. Cuando digo +exclusion, no entiendo únicamente la repugnancia intrínseca de los seres +entre sí; y solo quiero significar, que por una ú otra razon, intrínseca +ó extrínseca, al poner la existencia del uno, se ponga la negacion de +la existencia del otro. Esta aclaracion basta para soltar la dificultad. + +[53.] Dos mundos totalmente independientes, pueden estar sometidos á +esta exclusion por la voluntad de Dios. Dios puede crear el uno, sin +crear el otro: hé aquí puesta la existencia del primero, y la negacion +del segundo: Dios puede dejar de conservar el primero, y crear el +segundo: hé aquí la existencia del segundo y la negacion del primero: hé +aquí un _antes_ y _despues_, una sucesion en la existencia. Dios puede +crear los dos; podemos concebir existentes los dos, sin negacion de la +existencia de ninguno de ellos: hé aquí la coexistencia. + +[54.] Para profundizar mas esta cuestion, detengámonos un momento en +comprender qué es la coexistencia. ¿Cuándo se dirá que dos seres +coexisten, ó que existen á un mismo tiempo? Cuando no hay sucesion entre +ellos; cuando los dos existen: cuando no hay la existencia del uno y la +negacion del otro. Para concebir la coexistencia, no necesitamos mas que +concebir simplemente la existencia de los seres; la idea de sucesion se +forma, cuando con la idea de la existencia del uno, combinamos la idea +de la negacion del otro. Coexistir pues los seres, es existir; +sucederse, es ser los unos y no ser los otros: el ser se refiere solo á +lo presente; lo pasado y lo futuro no es ser; solo es lo que es; nó lo +que fué ó será. Aquellas palabras del sagrado texto: «Yo soy el que soy; +el que es, me envió á vosotros;» envuelven una verdad profunda, una +filosofía asombrosa, una ontología admirable. + +[55.] Donde no hay ser y no ser, no hay pues sucesion; no hay tiempo; no +hay mas que presente; hay la eternidad. Concebid un ser inmutable en sí +y en todos sus actos; concebid su inteligencia una, su voluntad una; +siempre con el mismo objeto; siempre inalterable, siempre con la +plenitud de ser; sin negacion de ninguna clase; para este ser, no hay +antes ni despues; no hay sino ahora; sí le atribuis la sucesion de +instantes, le aplicais la obra de vuestra imaginacion, pero sin +fundamento alguno. Reflexionad bien lo que quiere decir _antes_ y +_despues_, en lo que no se muda ni se puede mudar, en nada, por nada ni +para nada; y veréis que la sucesion es en tal caso una palabra sin +sentido. ¿Y por qué le atribuimos esta sucesion? Porque juzgamos del +objeto por nuestras percepciones: y estas percepciones se suceden, +tienen una alternativa de ser y no ser, aun cuando versan sobre un +objeto inmutable. + +[56.] Haga cada cual la prueba en su interior: conciba dos seres +existentes, sin añadir á este pensamiento nada accesorio, ni de negacion +de ser, ni de tiempo, ni de otra cosa; perciba simplemente la existencia +de los dos seres; y vea si le falta nada para tener idea de su +coexistencia. Por el contrario; quiera percibir la sucesion, diferencia +de instantes; es necesario que perciba la existencia del uno, y la +negacion de la existencia del otro. Luego la idea de coexistencia es +simple; nada envuelve sino existencia de los seres: luego la de sucesion +es compuesta de la combinacion del ser con el no ser. + +[57.] No puedo menos de hacer notar aquí, la fecundidad de la idea del +ser, la cual combinada con la de no ser, nos suministra la del tiempo. +Hemos visto en el libro anterior, que las de unidad y número se formaban +de una manera semejante; y en lo sucesivo tendremos ocasiones de +observar, que brotan de las ideas de ser y de no ser, algunas otras, que +aunque secundarias con respecto á las que las engendran, son sin embarga +de las mas capitales que posee el espíritu humano. Llamo sobre este +particular la atencion, deseoso de que el lector vaya acostumbrándose á +referir todas las ideas á pocos puntos, en que todas se enlacen, nó con +un vínculo facticio, producto de métodos arbitrarios, sino por la íntima +naturaleza de las cosas. Lo que es la extension para las intuiciones +sensibles, es la idea de ente para los conceptos, intuicion de la +extension; idea del ente: estos son dos puntos fundamentales en toda la +ciencia ideológica y ontológica: dos datos primitivos que posee el +espíritu humano para resolver todos los problemas, así en el órden +sensible como en el intelectual puro. Situándose en este punto de vista +todo se esclarece, y se dispone en un órden sumamente lógico, porque es +natural. + +[58.] Permítaseme una observacion sobre el método que voy siguiendo. He +creido que no era conveniente desenvolver por separado mi opinion sobre +estos vínculos generales, de todas las ideas; en cuyo caso, hubiera sido +preciso tratar la filosofía por un órden sistemático, poniendo al +principio lo que solo debe hallarse al fin, y queriendo establecer como +doctrina preliminar lo que solo debe ser el resultado de un conjunto de +doctrinas. Para conseguir mi objeto era indispensable ir analizando +sucesivamente las ideas y los hechos, prescindiendo de todo sistema; no +violentándolos para que se acomodasen á este, sino examinándolos para +ver lo que de ellos resultaba. Este es sin duda el mejor método; así se +alcanza el conocimiento de la verdad como un fruto del trabajo sobre los +hechos; y no se alteran los objetos para forzarlos á plegarse á la +opinion del autor. Cuando acabamos de experimentar la aplicacion que +tienen, las ideas de ser y de no ser á uno de los puntos mas abstrusos +de la metafísica, no habrá sido inoportuno el llamar un momento la +atencion del lector para que eche de ver la trabazon de las doctrinas. + + + + +CAPÍTULO IX. + +PRESENTE, PASADO Y FUTURO. + + +[59.] Explicada la idea de coexistencia, vamos á definir las varias +relaciones que nos ofrece el tiempo. Las principales son tres: presente, +pasado y futuro: todas las demás son combinaciones de estas entre sí. + +[60.] El presente es el único tiempo absoluto; quiero decir, que no +necesita de ninguna relacion para ser concebido. Lo presente se concibe +sin relacion á lo pasado ni á lo futuro. Lo pasado ni lo futuro, no +pueden concebirse sino con relacion á lo presente. + +[61.] _Pasado_: esta es una idea esencialmente relativa. Cuando se habla +de _pasado_, se ha de tomar siempre un punto á que se refiera, y con +respecto al cual se diga que pasó. Este punto es presente en la realidad +ó en el órden ideal; esto es, que con el entendimiento nos colocamos en +dicho punto, nos le hacemos presente por decirlo así, y con respecto á +él hablamos de lo pasado. + +En prueba de que la idea de pasado es esencialmente relativa, se puede +observar, que variando los puntos de referencia, lo pasado deja de +considerarse como tal y se ofrece como presente ó futuro. Hablando +actualmente de los acontecimientos del tiempo de Alejandro, se nos +presentan como cosas pasadas, porque las referimos al momento presente; +peco si hablamos por ejemplo del imperio de Sesostris, la época de +Alejandro deja de ser pasada y se convierte en futura. Si tratásemos de +sucesos contemporáneos á aquellos, dicha época dejaría de ser pasada y +futura, y se convertiria en presente. + +Lo pasado pues se refiere siempre á un punto presente tomado en la +cadena de los tiempos; y con respecto á este, se dice que una cosa fué ó +pasó: sin esta relacion es imposible concebir la idea de pasado; es +absurda. + +[62.] ¿Qué es la relacion de pasado? Ateniéndonos á la definicion que +hemos dado del tiempo, diremos que cuando percibimos el ser de una cosa, +y luego su no ser y el ser de otra, aquella es pasada con respecto á +esta. + +[63.] ¿Qué sucederia pues si percibiésemos el ser de una cosa, y luego +su no ser, sin relacion á otro ser? Esta es una hipótesis absurda: +porque este otro ser lo hemos de hallar siempre, siquiera en nosotros +que percibimos el ser y el no ser. + +Se replicará que podemos suponer la completa desaparicion de nosotros +mismos, y que entonces queda en pié la dificultad. Aunque nosotros +desapareciésemos, habria inteligencias capaces de percibir el ser y el +no ser. Cuando no hubiese ninguna inteligencia finita, permaneceria la +infinita. + +[64.] Aquí surge una nueva dificultad: porque se puede preguntar, si +con relacion á la inteligencia infinita, la cosa seria pasada. +Admitiendo que sí, parece que introducimos el tiempo en la duracion de +Dios, con lo cual destruimos su eternidad que excluye toda sucesion. Si +decimos que á los ojos de la inteligencia infinita la cosa no es pasada, +no lo será realmente, porque las cosas son tales como Dios las conoce. +Entonces resulta la idea de ser y no ser, y sin embargo no resulta la +idea de pasado. Esta dificultad se funda en la confusion de los +términos. + +Supongamos que Dios no hubiese criado mas que un ser solo, y que este +hubiese dejado de existir: y examinemos los resultados de esta +hipótesis. Dios conoce la existencia del objeto y la no existencia. Este +acto intelectual, es simplicísimo: en él no ha habido ni podido haber +sucesion alguna. Con respecto á Dios no hay propiamente pasado; y si +esta idea se quiere aplicar al objeto, significa simplemente su no +existencia con relacion á su existencia destruida ya. Presentadas las +ideas bajo este punto de vista se comprende perfectamente como en Dios +no hay pasado, pero sí conocimiento de las cosas pasadas. + +[65.] En esta hipótesis ¿cómo se mediria el tiempo de la criatura única? +por sus mudanzas; ¿y si estas no existiesen? en esta suposicion +imaginaria, no habria tiempo. + +Aunque á primera vista esta consecuencia parezca extraña, es necesaria +absolutamente: ó se debe desechar la definicion que hemos dado del +tiempo, ó es preciso admitir que no hay tiempo cuando no hay mudanza. + +[66.] Sea lo que fuere de estas cuestiones fundadas en hipótesis +imaginarias, siempre resulta cierto que la idea de pasado es +esencialmente relativa; y que en ninguna suposicion podemos concebir lo +pasado despojándole de toda relacion. La palabra _fué_ recuerda el ser y +el no ser: la sucesion constitutiva del tiempo. En esta relacion, el +órden es de tal naturaleza que el no ser es percibido despues del ser; +por esto se llama pasado. + +[67.] La idea de futuro es tambien relativa á lo presente. Sin esta +relacion, el futuro es inconcebible. Futuro es lo que ha de venir, lo +que ha de ser con respecto á un _ahora_ real ó hipotético; porque de lo +futuro se verifica lo mismo que observamos de lo pasado (61), esto es, +que se le hace cambiar mudando el punto de su referencia: lo futuro para +nosotros será pasado para los que vengan despues: lo que era futuro para +los pasados, es presente ó pasado para nosotros. + +El punto de referencia de lo futuro es siempre un presente: no puede +referirse á lo pasado como á último término, porque este en sí, se +refiere tambien á lo presente. + +[68.] Luego lo único que se encuentra absoluto en la idea del tiempo, es +lo presente: este no necesita de ninguna relacion; y no solo no la +necesita, pero ni la consiente; pues que no lo podemos referir á lo +pasado ni á lo futuro, ya que estos dos tiempos presuponen la idea de +presente, sin la cual no se pueden ni siquiera concebir. + +[69.] El tiempo es una cadena cuyas partes son divisibles hasta lo +infinito: no hay tiempo que no podamos dividir en otros tiempos: el +instante indivisible nos representa una cosa análoga al punto +indivisible: un límite al cual nos aproximamos, sin poderle alcanzar +nunca: un elemento inextenso generador de la extension. El punto +geométrico para engendrar una línea, necesita moverse; y no concebimos +posible el movimiento, sin presuponer espacio en el cual el punto se +mueva; es decir, que tratamos de engendrar la extension, y comenzamos +por presuponerla. Una cosa semejante nos sucede con el tiempo. +Imaginamos un instante indivisible, de cuya fluxion resulta esa +continuidad de duracion que llamamos tiempo; pero esta fluxion es +imposible, si no suponemos un tiempo en que fluya. Queremos pues asistir +á la generacion del tiempo, y le suponemos ya existente, prolongando +hasta lo infinito, como en una línea inmensa en la cual se realice la +fluxion del instante. ¿Qué debemos inferir de estas contradicciones +aparentes? nada menos que una robusta confirmacion de la doctrina +establecida. + +El tiempo no es nada distinto de las cosas: la duracion en abstracto, +distinta de la cosa que dura, es un ente de razon, una obra que nuestro +entendimiento elabora aprovechando los elementos que le suministra la +realidad. Todo ser es presente; lo que no es presente no es ser; el +instante actual, el _nunc_, es la realidad misma de la cosa; no basta +para constituir el tiempo, pero es indispensable para el tiempo; puede +haber presente sin pasado ni futuro; no puede haber pasado ni futuro si +no hay presente. Cuando á mas de ser hay no ser, y se percibe esta +relacion, el tiempo comienza; concebir pasado y futuro sin la +alternativa de ser y no ser, como una especie de línea que se prolonga +hasta lo infinito en dos direcciones opuestas, es tomar por idea +filosófica un vano juego de la fantasía, es aplicar al tiempo la ilusion +de los espacios imaginarios. + +[70.] Luego si no hay mas que ser, solo hay duracion absoluta, presente; +entonces no hay pasado ni futuro, y por consiguiente no hay tiempo. Este +es por esencia una cantidad sucesiva, _fluyente_; no se la puede +sorprender en su actualidad; porque esta es siempre divisible, y toda +division en el tiempo constituye pasado y futuro: lo cual es una +demostracion de que el tiempo es una pura relacion, y de que en cuanto +está en las cosas, solo expresa ser y no ser. + + + + +CAPÍTULO X. + +APLICACION DE LA DOCTRINA ANTERIOR Á VARIAS CUESTIONES IMPORTANTES. + + +[71.] Se comprenderá mejor esta teoría, haciendo aplicacion á la +resolucion de varias cuestiones. + +1.º Antes de la creacion del mundo, ¿cuánto tiempo habia trascurrido? +ninguno. No habiendo sucesion, no habia mas que presente: la eternidad +de Dios. Lo demás que imaginamos, es una pura ilusion, combatida por la +buena filosofía. + +2.º ¿Era posible que al comenzar la existencia de este mundo, hubiese +existido otro? Sin duda: para esto bastaba que Dios le hubiese criado, +sin criar el actual; bastaba el ser del uno; con el no ser del otro. Y +como el no ser lo hay, con solo no poner la creacion, resulta que si +Dios hubiese criado el uno sin criar el otro, y dejado de conservar el +primero criando el segundo, habria sucesion, habria anterioridad de +tiempo. + +3.º Hay aquí otra cuestion curiosa, algo extraña, y que á primera vista +ofrece bastante dificultad. ¿Era posible la existencia de un mundo +_anterior_ á este, en _algun tiempo_? ó en otros términos: en el momento +de principiar el actual, ¿podría haber _cesado_ de existir otro mundo +_algun tiempo antes_?--Si bien se observa, esta cuestion implica una +contradiccion: supone un intervalo de tiempo, es decir de sucesion, sin +nada que se pueda suceder. Si habia dejado de existir un mundo, y no +existia el nuevo, no habia nada sino Dios: luego no habia sucesion; no +habia mas que eternidad. Preguntar pues cuánto tiempo distaron las dos +existencias, es suponer que hay tiempo, cuando no le hay; la respuesta +debe ser, que la cuestion es absurda. + +Pero se nos dirá: ¿distaron ó no distaron?--No hay distancia de tiempo, +cuando no hay tiempo; esta distancia es una pura ilusion, con que +imaginamos tiempo, mientras por el estado de la cuestion suponemos que +no hay tiempo. + +Entonces se nos objetará: los dos mundos sucesivos serán inmediatos por +necesidad; es decir que el primer instante de la existencia del uno, +será inmediato al último instante de la existencia del otro. Lo niego: +la inmediacion de instantes supone la sucesion de seres enlazados entre +sí con cierto órden, como los fenómenos del mundo actual: los dos mundos +en cuestion, no tendrian entre sí relacion alguna; no habria pues entre +ellos, ni distancia ni inmediacion. + +Se replicará que no hay medio entre el ser y el no ser; que siendo la +distancia la negacion de la inmediacion, y esta la negacion de la +distancia, negando la una ponemos la otra y viceversa: ó estarán pues +distantes ó inmediatos.--Esta réplica supone tambien una cosa que +negamos; habla de la distancia y de la inmediacion, es decir del +tiempo, como si este fuera una cosa positiva, distinta de los mismos +seres. El principio de que cualquiera cosa es ó no es, «quodlibet est +vel non est», es aplicable cuando hay una cosa, pero cuando no hay nada, +no hay disyuntiva. El tiempo de los dos mundos no es nada distinto de +ellos; es la sucesion de sus respectivos fenómenos; la sucesion de los +dos entre sí, tampoco es nada distinto de ellos; es el ser del uno y la +negacion del otro; y despues, el ser de este y la negacion de aquel. +Dios veria esto; y lo podria ver una criatura inteligente que +sobreviviese al anonadamiento del primer mundo. A los ojos de Dios, que +veria la realidad, la sucesion seria simplemente la existencia y la no +existencia respectiva de los dos objetos; en cuanto á la criatura +inteligente, diria que los dos mundos son inmediatos, si á la percepcion +del último instante del mundo anonadado, hubiese seguido sin otra +percepcion intermedia, la del nuevo mundo existente; y diria que hay +distancia, si entre el anonadamiento, y la percepcion de la nueva +creacion, hubiese experimentado varias percepciones. La medida de este +tiempo, se hubiera tomado del único ser que sentia en sí las mudanzas de +percepciones, y hubiera sido mas ó menos largo, segun que estas habrian +sido en mayor ó menor número. + +[72.] La idea del tiempo es esencialmente relativa; como que es la +percepcion ordenada del ser y del no ser. La simple percepcion de uno de +los dos extremos no basta para engendrar en nuestro espíritu la idea +del tiempo, esta encierra pues por necesidad la comparacion. Lo mismo se +verifica en la del espacio, que en casi todo, tiene con la del tiempo +notable semejanza. No concebimos espacio, ni extension de ninguna clase, +sin yuxtaposicion; es decir, sin relacion de varios objetos. La +multiplicidad pues, entra necesariamente en las ideas de espacio y +tiempo: de donde se infiere que concibiendo un ser absolutamente simple, +que no contenga multiplicidad, ni en su esencia ni en sus actos, en que +todo esté identificado con su esencia, no caben las ideas de espacio y +tiempo; y asi son meras ficciones de la imaginacion, cuando les +atribuimos algo de real mas allá del mundo corpóreo, y anteriormente á +la existencia de lo criado. + + + + +CAPÍTULO XI. + +EL ANÁLISIS DE LA IDEA DEL TIEMPO, CONFIRMA LA SEMEJANZA DE ESTA CON LA +DEL ESPACIO. + + +[73.] Explicada ya la idea del tiempo, y hecha aplicacion de la misma á +las cuestiones mas difíciles, podremos aclarar esta doctrina, haciendo +notar lo que ya habíamos indicado (cap. III), sobre la semejanza que hay +entre el tiempo y el espacio. Análogas son las dificultades; análoga la +definicion de ambas ideas; análogos los resultados; análogas las +ilusiones que nos impiden el conocimiento de la verdad. Lo que antes se +anunciaba con respecto á las dos ideas, considerada la del tiempo por lo +que á primera vista presentaba, ahora podemos consignarlo como un seguro +resultado de las investigaciones analíticas. Llamo muy particularmente +la atencion sobre el siguiente paralelo, porque esclarece sumamente las +ideas. + +[74.] El espacio en sí no es nada distinto de los cuerpos: es la misma +extension de los cuerpos; el tiempo en sí, no es nada distinto de las +cosas: es la misma sucesion de las cosas. + +[75.] La idea de espacio es la idea de la extension, en toda su +generalidad; la idea del tiempo es la idea de la sucesion, en toda su +generalidad. + +[76.] Cuando no hay cuerpos, no hay espacio; cuando no hay cosas que se +suceden, no hay tiempo. + +[77.] Un espacio infinito anterior á los cuerpos, ó fuera de los +cuerpos, es una ilusion de la fantasía; un tiempo infinito, un tiempo +anterior á las cosas, ó fuera de las cosas, es tambien una ilusion de la +fantasía. + +[78.] El espacio es continuo; el tiempo tambien lo es. + +[79.] Una parte del espacio excluye la otra; una parte del tiempo +excluye tambien la otra. + +[80.] Un espacio puro en que se hayan de situar los cuerpos, es un +juego de la imaginacion; una sucesion, un tiempo, en que se hayan de +suceder las cosas, es tambien un juego de la imaginacion. + +[81.] Lo puramente simple no necesita para nada el espacio; puede +existir sin él; lo inmutable no necesita para nada el tiempo, puede +existir sin él. + +[82.] Lo simple é infinito, está presente á todos los puntos del +espacio, sin perder su simplicidad; lo inmutable é infinito, está +presente á todos los instantes del tiempo, sin alterar su eternidad. + +[83.] Dos cosas distan en el espacio, porque hay cuerpos interpuestos; +esta distancia no es mas que la extension de los mismos cuerpos; dos +seres distan en el tiempo, porque hay otros seres interpuestos: esta +distancia es la misma existencia de los seres que se interponen. + +[84.] La extension no necesita otra extension donde colocarse, pues de +lo contrario resultaria un _processus in infinitum_; la sucesion de las +cosas tampoco necesita otra sucesion, donde suceder. + +[85.] Así como nos formamos idea de la sucesion continua en el espacio, +distinguiendo varias partes de la extension y percibiendo que la una +excluye á la otra; así nos formamos idea de la sucesion continua del +tiempo, distinguiendo los varios hechos, y percibiendo que el uno +excluye al otro. + +[86.] Para formarnos ideas determinadas de las partes del espacio, +necesitamos tomar una medida y referirnos á ella; para formarnos idea de +las partes del tiempo, necesitamos tambien tomar una medida. La del +espacio es la extension de algun cuerpo que conocemos; la del tiempo es +de algun conjunto de mudanzas que conocemos. Para medir el espacio, +buscamos cosas fijas en cuanto cabe; á falta de mejor, recorrieron los +hombres á partes de su cuerpo, palmos, piés, codos, pasos, que les +diesen aproximacion, ya que nó exactitud, y habiendo adelantado las +ciencias exactas, se ha tomado el metro, que es un 1/40.000.000. del +meridiano de la tierra; para el tiempo se ha recorrido tambien al +movimiento de los cuerpos celestes, al movimiento diurno, al año lunar, +al solar, al sideral. + +[87.] La idea del número es necesaria para determinar el espacio y +comparar sus partes diferentes; la misma idea es necesaria del mismo +modo al tiempo. La cantidad discreta es la luz de la continua. + + + + +CAPÍTULO XII. + +RELACIONES DE LA IDEA DEL TIEMPO CON LA EXPERIENCIA. + + +[88.] Si el tiempo no es nada distinto de las cosas ¿cómo es que +nosotros le concebimos en abstracto, independientemente de las mismas +cosas? ¿cómo es que se nos ofrece cual un ser absoluto, en el que todo +se mueve, todo se transforma, sin que él sufra transformacion ni +movimiento? Si es un hecho subjetivo, ¿por qué le aplicamos á las cosas? +Si es objetivo, ¿por qué se mezcla en todas nuestras percepciones? +porque entraña necesidad suficiente para ser objeto de la ciencia. + +La idea del tiempo, sea lo que fuere, parece anterior á la percepcion de +todas las transformaciones; inclusa la conciencia de todos los actos +internos. Nada de esto podemos conocer, si el tiempo no nos sirve como +de un recipiente en el cual coloquemos las mudanzas propias y las +ajenas. + +[89.] La idea del tiempo no nace de la observacion; porque en tal caso +seria la expresion de un hecho contingente, que no podria dar orígen á +la ciencia. Medimos el tiempo con la misma exactitud que el espacio; y +su idea es una de las mas fundamentales en las ciencias exactas, en +cuanto tienen alguna aplicacion á los objetos de la naturaleza. + +[90.] De esto parece inferirse que la idea del tiempo es innata en +nuestro espíritu; y que es anterior á todas las ideas y aun á las +sensaciones; pues que ni estas ni aquellas pueden eximirse de estar +contenidas en la duracion sucesiva. + +[91.] La necesidad entrañada por la idea del tiempo, parece indicar que +el tiempo es independiente de las cosas transitorias; en cuyo caso, nos +vemos precisados, ó á convertirle en un hecho puramente subjetivo, ó á +otorgarle una realidad objetiva, independiente de todo lo mudable. Con +lo primero le destruimos; con lo segundo, le damos el carácter de un +atributo de la divinidad. Negar el tiempo, es negar la luz del sol; +elevarle al rango de atributo de la divinidad, es admitir mudanza en el +ser inmutable. La pura subjetividad nos conduce á la negacion; la +objetividad á la divinizacion: ¿no habrá un camino medio? + +[92.] Convengo sin dificultad en que la idea del tiempo no es de pura +experiencia. Esta, por si sola no es capaz de proporcionarnos un +elemento tan sólido y fijo, sobre el cual descansamos con entera +seguridad, en todas las observaciones científicas. Mucho menos puede +sostenerse que la idea del tiempo nazca de la experiencia puramente +sensible, ni que en si misma sea una sensacion. + +[93.] La idea del tiempo no es una sensacion: aquella es relativa; esta +es una afeccion de nuestro ser; todo lo que sea referir ó comparar, no +entra para nada en ella. Cuando experimentamos la sensacion, si no +tuviésemos una facultad distinta de la de sentir, nos quedaríamos +limitados á la sensacion pura, sin considerar ni antes ni despues, ni +relacion de ninguna clase. La sensacion, estando limitada á determinadas +especies de objetos, no puede extenderse á todos, como lo hace la idea +del tiempo. Con este medimos no solo el mundo externo, sino el interno; +no solo las afecciones corporales, sino las mas recónditas y mas +abstractas acciones de nuestro espíritu. Siendo el tiempo, en sí, la +sucesion misma; y en nuestro entendimiento, la percepcion de esta +sucesion, no ofrece al espíritu ningun objeto sensible; aun cuando el +tiempo se refiera á ellos, y sea como el lazo de ellos, no es ellos +mismos, ni la intuicion de ninguno de ellos por sí solo. En el tiempo +que mide la sucesion de un sonido y de una vision, claro es que la idea +del tiempo no puede ser ni la vision, ni el sonido, sino la percepcion +de su sucesion, de su enlace. Si fuera la vision sola, ó la audicion +sola, bastaria una de ellas para percibir el tiempo, lo que es absurdo, +pues no hay tiempo sin sucesion, y de consiguiente no habrá tiempo +medidor de las dos sensaciones, si no las hay. Esta idea de tiempo es +independiente de cualquiera de las dos; es algo superior á las mismas; +es una especie de forma universal, independiente de esta ó aquella +materia; por manera que, si despues del sonido, en lugar de la vision, +se nos ofrece inopinadamente otro sonido, la medida de la sucesion será +idéntica, y esta medida no es mas que la idea del tiempo. Las +sensaciones, como simples hechos contingentes, no fundan verdades +necesarias y universales, no sirven de cimiento á una ciencia: pero la +idea del tiempo es una de las mas capitales de todas las ciencias +físicas, y que se somete á riguroso cálculo, como la extension; luego no +es una sensacion, ni puede nacer de ella. + +[94.] Los conocimientos puramente experimentales, se limitan á la esfera +de la experiencia; la idea del tiempo, se extiende al órden real y al +posible: no solo enseña lo que _hay_, sino lo que _puede_ y _debe_ +haber; todo en relaciones de necesidad absoluta, capaces de ser +sometidas á riguroso cálculo; luego encierra algo mas que los elementos +suministrados por la experiencia, tanto sensible como insensible. Sin +esto, no es posible explicar la necesidad que entraña, ni salir de una +coleccion de hechos contingentes, llegando á la posesion de un elemento +científico. + +[95.] Observemos de paso que aquí encontramos otra prueba de cuán +insubsistente y errado es el sistema de Condillac. Hasta ahora, no hemos +podido explicar con dicho sistema ninguna de las ideas fundamentales; y +lo mismo se manifiesta en la del tiempo, que por su naturaleza parecia +deber estar en relaciones mas íntimas en el órden sensible. + +[96.] Si la idea del tiempo no es meramente experimental, ¿de qué +especie son su prioridad y necesidad? + + + + +CAPÍTULO XIII. + +OPINION DE KANT. + + +[97.] Kant pretendiendo explicar el tiempo se sirve de la misma teoría +que ha empleado para el espacio. El tiempo, segun él, no es nada en sí, +ni es tampoco inherente á las cosas: es una condicion subjetiva de la +intuicion, una forma interior, por medio de la cual los fenómenos se nos +ofrecen como sucesivos, así como en la forma del espacio se nos +presentan como continuados. Hablando ingenuamente, me parece que decir +esto, es no decir nada; es consignar un hecho muy sabido, mas no +explicarle. Que lo que percibimos lo percibimos en sucesion; que en +sucesion percibimos hasta nuestras mismas percepciones ¿quién lo ignora? +pero ¿qué es la sucesion? esto es lo que se debia explicar. + +[98.] Dice Kant que el tiempo está solo en nosotros; mas yo le +preguntaré, si la sucesion está solo en nosotros. Kant pretende que nada +sabemos del mundo externo, sino que tenemos tales ó cuales apariencias, +fenómenos; pero no niega que fuera de la apariencia pueda haber una +realidad. Pues bien, si esta realidad es posible, en ella puede haber +mudanzas; y no se conciben mudanzas sin sucesion, ni sucesion sin +tiempo. + +[99.] Segun Kant, las ideas de espacio y tiempo son _á priori_, no +pueden ser empíricas, ó experimentales; pues entonces no fundarian +ciencia; solo podríamos afirmar lo que hubiésemos experimentado, y esto +únicamente con respecto á los casos en que hubiésemos tenido +experiencia. Esto es verdad, y lo tengo demostrado en el capítulo +anterior; pero concediendo esta prioridad, nada se sigue en pro del +sistema de Kant. Las ideas de espacio y tiempo, aunque _á priori_, +podrian tener muy bien su correspondencia en la realidad; como se +verifica ateniéndonos á la teoría con que las he explicado. + +[100.] Es cierto que el tiempo no es una cosa que subsista por sí misma; +mas no que no pertenezca á las cosas como una determinacion objetiva, y +que no quede nada de él, en prescindiendo de todas las impresiones +subjetivas de la intuicion. Hemos demostrado que el tiempo no subsiste +por sí mismo, y que es absurda una duracion sin cosa que dure; pero de +esto no se sigue que el órden representado por la idea de tiempo, no sea +una cosa real en los objetos. En prescindiendo de nuestra intuicion, +queda todavía algo que es lo que verifica las proposiciones en que +expresamos las propiedades del tiempo. + +[101.] El filósofo aleman pretende convertir el tiempo en una cosa +puramente subjetiva, y se funda en la razon siguiente. «Si el tiempo +fuese una determinacion inherente á las cosas mismas, ó un órden, no +podria preceder los objetos como condicion de los mismos; ni por +consiguiente ser reconocido ni percibido _á priori_ por juicios +sintéticos. Este último hecho, se explica fácilmente, si el tiempo no +es mas que la condicion subjetiva, bajo la cual las intuiciones son +posibles en nosotros; porque entonces esta forma de intuicion interior, +puede ser representada antes que los objetos, y por consiguiente _á +priori_....... + +«Si hacemos abstraccion de nuestra manera de percibirnos á nosotros +mismos interiormente, y de abrazar por esta intuicion todas las +intuiciones exteriores en la facultad de la representacion, y por +consiguiente tomamos los objetos como pueden ser en sí mismos, el tiempo +entonces no es nada.....................................» + +«Yo puedo decir que mis representaciones son sucesivas; pero esto solo +significa que tenemos conciencia de ellas en una sucesion, es decir en +la forma del sentido interno. El tiempo no será por esto nada en sí +mismo, ni una determinacion inherente á las cosas»(Estética +trascendental). + +[102.] Es fácil observar que el filósofo aleman lucha entre las dos +dificultades siguientes: + +1.ª ¿Cómo se puede explicar la necesidad entrañada en la idea del +tiempo, si se la hace dimanar de la experiencia? + +2.ª Si no dimana de la experiencia, ¿cómo puede hallarse realmente en +las cosas; ó á lo menos cómo podemos nosotros saber que se halle en las +mismas? + +De esto infiere el autor de la Estética, que no es posible salvar la +necesidad entrañada en la idea del tiempo, si no se le convierte en un +hecho puramente subjetivo, en una forma de nuestra intuicion; si no se +le hace del todo independiente de la realidad de las cosas. + +Me parece que ateniéndonos á los principios establecidos mas arriba se +puede dar al tiempo un valor objetivo, independientemente de nuestra +intuicion; y explicar sus relaciones con la experiencia, salvando +cumplidamente la necesidad contenida en la idea del mismo. + + + + +CAPÍTULO XIV. + +EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA POSIBILIDAD OBJETIVA, Y DE LA NECESIDAD DE +LA IDEA DEL TIEMPO. + + +[103.] Las cosas en sí mismas, prescindiendo de nuestra intuicion, son +susceptibles de mudanzas: cuando hay mudanza, hay sucesion: cuando hay +sucesion hay un cierto órden entre las cosas que se suceden; órden que, +aunque no subsista por sí mismo separadamente de las cosas, está +realmente en las cosas mismas. + +Kant podria objetar que las mudanzas quizás no estarian en las cosas +sino en los mismos fenómenos; esto es, en el modo con que se presentan á +nuestra intuicion; pero al menos no podrá negar que sea lo que fuere de +la realidad de estas mudanzas, son cuando menos posibles, +independientemente de los fenómenos; luego asegura sin razon que el +tiempo en las cosas no es nada, y que solo es la forma de nuestro +sentido interno. Si admite la posibilidad de las mudanzas reales, debe +admitir la posibilidad de un tiempo real; y si negase la posibilidad de +que las cosas en sí mismas se mudasen realmente, le preguntaríamos cómo +ha llegado á conocer esta imposibilidad, él, que limita todos nuestros +conocimientos al órden puramente fenomenal. No es dable conocer que una +cosa es imposible en un órden, cuando nada se sabe de aquel órden: si +Kant sostiene que nada sabemos de las cosas en sí mismas no puede +defender que conozcamos la imposibilidad de que se muden realmente. + +[104.] Queda pues demostrado que el tiempo, ó un órden real en las +cosas, es cuando menos posible; luego no podemos decir que el tiempo es +una condicion puramente subjetiva, á la cual nada corresponda ni pueda +corresponder en la realidad. + +[105.] Teniendo ya la posibilidad de un valor objetivo para la idea del +tiempo, no solo en cuanto se refiere al órden puramente fenomenal, sino +tambien al trascendental, ó bien al de las cosas consideradas en sí +mismas, prescindiendo de nuestra intuicion; vamos á ver cómo se puede +manifestar la objetividad de la idea del tiempo y sus relaciones con la +experiencia, salvando la necesidad intrínseca que le hace uno de los +principales elementos de las ciencias exactas. + +[106.] El tiempo considerado en las cosas, es el órden entre el ser y no +ser de las mismas. La percepcion de este órden en su mayor generalidad, +prescindiendo de los objetos que en él se contienen, es la idea del +tiempo. Como es evidente que nuestro entendimiento puede considerar un +órden de cosas puramente posible, resulta que el tiempo se extiende no +solo á la realidad, sino tambien á la posibilidad. Esta es la razon +porque concebimos tiempo antes y despues del mundo actual; á semejanza +del espacio que imaginamos mas allá de los límites del universo. +Elevada la idea de ser á una region puramente posible, en que se +prescinde de todo fenómeno individual, claro es que ha de estar libre de +la instabilidad á que se hallan sometidos los objetos de nuestra +experiencia: de esta suerte puede ser un elemento científico +absolutamente necesario, porque expresa una relacion que no está +afectada por nada contingente. Con las observaciones que preceden se +deshacen todas las dificultades. + + + + +CAPÍTULO XV. + +COROLARIOS IMPORTANTES. + + +[107.] La idea del tiempo, ¿dimana de la experiencia? Esta cuestion se +halla resuelta con lo dicho sobre la idea del ente. No es un tipo +preexistente á toda sensacion y á todo acto intelectual; es una +percepcion de ser y no ser que acompaña á todos nuestros actos, pero que +no se nos presenta separada hasta que la reflexion elimina de ella, todo +lo que no le pertenece. Esta percepcion es el ejercicio de una actividad +innata, la cual, aunque sometida á las condiciones de la experiencia en +cuanto al principio y continuacion de sus actos, no lo está con +respecto á sus leyes, pues estas le son características y corresponden +al órden intelectual puro. La actividad se desenvuelve en presencia de +las causas ú ocasiones excitantes, y cesa en su ejercicio cuando faltan +las condiciones de dicha excitacion; pero mientras la actividad obra, +ejerce sus funciones con arreglo á leyes fijas, independientes de los +objetos excitantes. + +[108.] Échase pues de ver que la idea del tiempo no dimana propiamente +de la experiencia, sino en cuanto con esta se excita al espíritu para +que desenvuelva su actividad; pero no es del todo independiente de la +experiencia, pues que sin esta no se conocerian mudanzas, y por +consiguiente el entendimiento no percibiria en ellas el órden de ser y +no ser, en que consiste la esencia del tiempo. + +[109.] De lo dicho se infiere que la idea del tiempo no es una forma de +la sensibilidad, sino del órden intelectual puro; y que si bien +desciende al campo de la experiencia sensible, lo hace á la manera que +los demás conceptos generales. + +[110.] La idea del tiempo es una de las percepciones mas universales é +indeterminadas que hay en nuestro espíritu; porque no es otra cosa que +la combinacion de las dos ideas mas universales y mas indeterminadas: +ser y no ser. En esto se halla la razon de que la idea de tiempo sea +comun á todos los hombres, y se nos ofrezca cual una forma de todos +nuestros conceptos, y de todos los objetos conocidos. Las ideas de ser +y no ser, entrando en todas nuestras percepciones como elementos +primordiales, engendran la idea de tiempo; y por esta razon la +encontramos en lo mas íntimo de nuestra alma, como una condicion á que +no podemos sustraernos, y de la cual no alcanzamos á eximir al mismo Ser +infinito, sino por un esfuerzo de reflexion. + +[111.] El tránsito del órden intelectual puro al campo de la +experiencia, se verifica en la idea del tiempo, de la misma manera que +en los demás conceptos intelectuales. Nada tengo pues que añadir á lo +que llevo explicado en el lugar correspondiente (Lib. IV, cap, XIV y +XV). + + + + +CAPÍTULO XVI. + +EL TIEMPO IDEAL PURO Y EL EMPÍRICO. + + +[112.] El tiempo no es concebido simplemente como un órden general de +mudanzas, ó como una relacion de ser y de no ser; sino como una cosa +fija que se puede medir con toda exactitud. Así, antes del mundo actual, +concebimos no solo un órden ó un tiempo en toda su abstraccion, sino +tambien un tiempo compuesto de años, de siglos, ú otras medidas. Pero +esto, si bien se reflexiona, no es mas que una idea en que concebimos +bajo un aspecto general, los fenómenos de la experiencia, sacándolos de +la actualidad, y contemplándolos en la esfera de la posibilidad. No +existian ni los años ni los siglos, cuando no habia nada por lo cual se +pudiesen medir. Si prescindiendo de la medida y del objeto medido, y +hasta negando su existencia, imaginamos una especie de fondo vago, una +línea de duracion que se prolonga hasta lo infinito, nos hallamos con un +puro juego de la fantasía; juego que examinado por una razon severa, es +un conjunto de ideas contradictorias. + +[113.] La idea del tiempo considerada en toda su pureza y abstraccion, +prescinde de medidas, es una simple relacion entre el ser y no ser. La +medida solo tiene lugar cuando la idea pura del tiempo se combina con +los fenómenos de la experiencia. + +Es evidente que siendo nosotros seres mudables, y hallándonos en medio +de otros que lo son igualmente, tendríamos la mayor confusion en +nuestras ideas, si en ese flujo y reflujo de existencias que aparecen +tanto en lo exterior como en lo interior, no se nos hubiese comunicado +una suma facilidad para referirlas á medidas fijas, que nos sirviesen +como de hilo conductor en ese laberinto de variaciones incesantes. + +[114.] Para esta medida echamos mano de dos cosas: 1.ª un fenómeno +sensible; 2.ª la idea del número. Por manera que la idea del tiempo +comun, vulgar, que sirve para la generalidad de los usos de la vida, +está compuesta de los tres elementos siguientes: 1.º idea pura del +tiempo, ó sea relacion del ser y del no ser. 2.º un fenómeno sensible, +al cual aplicamos esta idea pura. 3.º la numeracion de las mudanzas de +dicho fenómeno. Hágase la prueba, aplíquese esta observacion á todas las +medidas del tiempo, y se echará de ver, que los tres elementos bastan, +pero que los tres son indispensables. + +[115.] De aquí resulta la necesidad del tiempo aun considerado +empíricamente; pues que envuelve una idea metafísica y otra matemática, +aplicadas ambas á un hecho. Idea metafísica, la relacion del ser y del +no ser; idea matemática el número; hecho, el fenómeno sensible, como por +ejemplo el movimiento solar, el sideral etc, etc. La metafísica y la +aritmética se encargan de la certeza absoluta; el hecho observado +responde de la certeza experimental; y como por otra parte, este +fenómeno se supone cierto, pues que en caso necesario se prescindiria de +la realidad y se atenderia únicamente á la posibilidad, resulta que el +tiempo aun empíricamente considerado, puede ser objeto de las ciencias +exactas. + +[116.] Con esta teoría no hay necesidad de convertir el tiempo en una +condicion puramente subjetiva, ni de otorgarle una naturaleza +independiente de las cosas: el órden intelectual puro se concilia con el +de la experiencia; y el hombre se halla en comunicacion con el mundo +real, sin ponerse en contradiccion con sus ideas. + + + + +CAPÍTULO XVII. + +RELACIONES ENTRE LA IDEA DEL TIEMPO Y EL PRINCIPIO DE CONTRADICCION. + + +[117.] Expliquemos el verdadero sentido del principio de contradiccion. +Es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo. A primera +vista parece que el enlace de las ideas contenidas en este principio es +de tal naturaleza, que no puede haber ninguna dificultad en su +explicacion; por manera que con solo suscitar cuestiones sobre su +verdadero sentido, nos ponemos en contradiccion con una de las verdades +fundamentales en que se apoya todo el edificio de nuestros +conocimientos. Porque, si hay alguna duda sobre el verdadero sentido del +principio, es señal que se le puede entender de varios modos; y entonces +hay tambien la duda de si la generalidad de los hombres le entiende como +se debe, y por tanto si para ellos sirve de fundamento sólido en el +edificio de los conocimientos. + +Este reparo, á primera vista muy grave, deja de serlo si se reflexiona +que los axiomas mas evidentes pueden ser considerados de dos maneras: +empírica, ó científicamente; ó en otros términos, en cuanto sirven á la +aplicacion, ó en cuanto son objeto de un exámen analítico. Bajo el +primer aspecto, son de igual certeza y claridad para todos los hombres; +bajo el segundo, pueden estar sujetos á dificultades. Las cosas iguales +á una tercera son iguales entre sí; este principio empíricamente +considerado, es absolutamente cierto y evidente para todos los hombres: +desde el mas sabio hasta el mas rudo, todos comparan á una tercera las +cantidades de cuya igualdad ó desigualdad se quieren asegurar; lo cual +no es otra cosa que una aplicacion del principio expresado. Si se les +pregunta la razon de este procedimiento, aunque no enuncien el axioma en +términos precisos, se refieren á él de diferentes maneras. «Estas dos +mesas son iguales porque las hemos medido, y las dos tienen cuatro piés +de largo.» Probablemente la generalidad de los hombres que no estan +acostumbrados á reflexionar sobre sus conocimientos, y por tanto no +separan fácilmente lo general de lo particular, no acertarian á expresar +el principio en términos universales y precisos, diciendo: «estas dos +mesas son iguales porque tienen una comun medida; y las cosas iguales á +una tercera son iguales entre sí;» mas no dejarian por esto de conocer +el principio con toda certeza y claridad, y de aplicarle sin peligro de +equivocacion, á todos los casos reales ó posibles. A esto llamo yo +conocimiento empírico de los principios; conocimiento que tiene toda la +perfeccion en el órden directo, faltándole únicamente la del órden +reflejo (V. Lib. I, cap. III). + +Con esta claridad, suficiente para todos los usos, no solo comunes sino +tambien científicos, es muy conciliable la dificultad en el análisis +del principio; así en el ejemplo citado se puede analizar el sentido de +la palabra _igual_, lo que conduce al análisis del sentido de otra +palabra _cantidad_, y en estas cosas puede ejercitarse la reflexion +descubriendo verdaderas dificultades, que aun cuando no perturben al +género humano en la posesion de la verdad, no dejan por esto de ser +dificultades. La geometría es indudablemente una ciencia, que nada deja +que desear en su evidencia y certeza; pero ¿quién negará que llamada al +tribunal de la metafísica la idea de extension, ofrezca gravísimas +dificultades? La aritmética universal es indudablemente una ciencia; y +no obstante el análisis de las ideas de cantidad y de número, +indispensables para ella, levanta cuestiones sumamente abstrusas en el +campo de la metafísica y de la ideología. En general se puede asegurar, +que no hay ningun ramo de nuestros conocimientos, que se pueda eximir de +dificultades, si se le considera en su raíz; pero estas, que surgen en +el terreno de la reflexion, no dañan en ningun modo á la certeza del +conocimiento directo. + +Infiérese de lo dicho que no hay ningun inconveniente en que el análisis +del principio de contradiccion ofrezca dificultades; y que por esto no +es de temer que vacile el edificio de nuestros conocimientos. Además de +que poco importaria el no atender á estos reparos si ellos existiesen en +la realidad; una dificultad no desaparece con taparse los ojos para no +verla. Examinemos pues sin vanos temores el verdadero sentido del +principio de contradiccion. + +[118.] Parece que el principio no existe, ó no tiene sentido, si no se +presupone la idea del tiempo; y por otra parte, tampoco se concibe el +tiempo, si no se presupone el principio de contradiccion. ¿Tendremos por +ventura un círculo vicioso, y esto nada menos que en el principio +fundamental de todo conocimiento? Hé aquí la dificultad: presentémosla +mas clara todavía, desenvolviendo estas indicaciones. + +El principio de contradiccion presupone la idea de tiempo; pues que la +contradiccion no se verifica si el ser y el no ser no se refieren á un +mismo tiempo. Es evidente que esta última condicion es de todo punto +indispensable; porque en quitando la simultaneidad no hay ningun +inconveniente en que una cosa sea y no sea. No solo no hay en esto +ningun inconveniente, sino que lo estamos experimentando sin cesar en +todo cuanto nos rodea. Vemos continuamente el ser y el no ser en cosas +que pasan de la existencia á la no existencia y de la no existencia á la +existencia. + +Aun cuando en el principio de contradiccion no se expresase la +simultaneidad, se daria siempre por sobrentendida; por manera que nada +adelantaríamos en esta parte con adoptar la fórmula de Kant (V. Lib. I, +cap. XX). Sean cuales fueren los términos en que se enuncie el +principio, siempre resultaria que una misma cosa no puede ser y no ser +á un mismo tiempo, pero que puede muy bien ser y no ser en tiempos +diferentes. + +Luego la idea de tiempo es necesaria para que resulte contradiccion en +ciertos casos, y para que desaparezca en otros; en cuanto contiene +simultaneidad, engendra la contradiccion: en cuanto encierra sucesion, +hace desaparecer la contradiccion; pues que el ser y el no ser son +imposibles, si no se presupone una duracion sucesiva, entre cuyas varias +partes se puedan distribuir cosas que de otro modo serian +contradictorias. + +[119.] La idea de tiempo presupone á su vez el principio de +contradiccion; porque si el tiempo no es mas en las cosas, que el ser y +el no ser; y en el entendimiento, la percepcion de este ser y no ser; +resulta que no podemos percibir el tiempo sin haber percibido el ser y +el no ser; y como estas ideas consideradas sin sucesion no pueden +presentársenos sin contradiccion, resulta que cuando percibimos el +tiempo hemos percibido por necesidad el mismo principio de +contradiccion. He dicho que la sucesion envuelve exclusion recíproca de +las cosas que se suceden: y la principal de las exclusiones es la del +principio de contradiccion; al percibir el tiempo, percibimos la +sucesion; luego hemos percibido ya la contradiccion. + +[120.] Estas observaciones podrian inclinar á creer que es necesario +optar entre un círculo vicioso, cosa inadmisible en el fundamento de +todos los conocimientos, y una explicacion del tiempo, independiente de +las ideas del ser y no ser. Si concibiésemos el tiempo como una cosa +existente por sí misma, como una especie de línea prolongada hasta lo +infinito, forma de todas las cosas, pero distinta de todas ellas; como +una especie de capacidad vaga en la cual se pudieran colocar los seres +sucesivos, á la manera que situamos en el espacio los coexistentes; +entonces la idea del tiempo no se explicaria por el principio de +contradiccion, y solo podria decirse que este se completa con aquella. +En efecto; al decir, es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo +tiempo, pero es posible que sea y no sea en tiempos diferentes, se pone +la contradiccion ó se la quita segun que el ser y el no ser se refieren +á un mismo punto ó á puntos distintos de esa vaga extension, de esa +línea infinita que llamamos duracion sucesiva, en la cual concebimos +distribuidas las cosas mudables. Esta explicacion es cómoda, pero tiene +el defecto de que no puede resistir al exámen filosófico, como se ha +demostrado en los capítulos anteriores; y así es menester apelar á +consideraciones de otra especie. + +[121.] Para desvanecer cumplidamente estas dificultades conviene aclarar +las ideas. La expresion, _círculo vicioso_, se aplica á este caso con +inexactitud; y llamo la atencion sobre este particular, porque una vez +entendida esta inexactitud las dificultades desaparecen por sí mismas. +En la explicacion de las cosas el círculo es un defecto, y merece el +nombre de vicioso, cuando se han de aclarar las que no son idénticas; +pero cuando hay dos ideas idénticas en el fondo, aunque aparezcan +distintas porque se ofrecen bajo aspectos diferentes, es imposible que +al explicar la una no se tropiece por decirlo así con la otra, y al +pararse en esta, no se vuelva de algun modo sobre aquella. El exámen si +está bien hecho, debe conducir al conocimiento del fondo de las cosas. +Si pues en este fondo hay la identidad, la identidad debe presentarse, y +tanto mas visible cuanto el exámen es mas profundo. En tal caso hay +círculo, mas nó vicioso: dos ideas se explican la una por la otra, á +causa de que las dos son una misma. Como se presentaban bajo dos +aspectos diferentes, inducian á creer que eran dos cosas distintas; pero +entrando en un exámen analítico, se ha prescindido de la diversidad de +los aspectos, se ha penetrado en la íntima realidad de las cosas, y por +consiguiente se ha llegado al punto donde se unen, ó mejor diremos donde +se confunden con absoluta identidad. + +[122.] De esta observacion sacaremos un criterio que podrá servirnos en +muchísimos casos: cuando al explicar dos objetos nos encontramos +conducidos alternativamente del uno al otro, sin que nos sea posible +evitar el círculo, podemos sospechar que los dos objetos, en apariencia +distintos, no lo son en realidad, y que nuestro entendimiento tiene á +la vista un solo objeto, percibido bajo dos razones diferentes. + +[123.] Esto se verifica en la presente cuestion. Al explicar el +principio de contradiccion, nos encontramos con la idea de tiempo; y al +definir el tiempo nos encontramos con el principio de contradiccion, ó +con las ideas de ser y no ser. Hay círculo, pero inevitable; y por lo +mismo deja de ser vicioso. Aclaremos estas ideas. + +[124.] ¿Qué significa el principio de contradiccion? significa que el +ser excluye al no ser; y recíprocamente, el no ser al ser; significa que +estos extremos son de tal naturaleza que puesto el uno desaparece el +otro, no solo en el órden de nuestros conceptos, sino tambien en la +realidad. Llamando B á un ser cualquiera, tendremos que el principio de +contradiccion significa que B excluye al no B, y el no B excluye al B. +Pensado B, desaparece en el concepto el no B; y pensado el no B, +desaparece en el concepto el B. Puesto en la realidad B, desaparece el +no B; y puesto en la realidad el no B, desaparece el B. Hé aquí el +verdadero sentido del principio de contradiccion. Si bien se reflexiona, +se notará que en cuanto cabe, hemos prescindido de la idea de tiempo; +pues que hemos considerado únicamente la exclusion recíproca de B y de +no B refiriéndolo todo á un _simul_, á un punto indivisible de duracion, +el cual, no encerrando sucesion, no nos da idea de tiempo. He dicho, _en +cuanto cabe_; pues por lo mismo que pensábamos B y no B, germinaba ya +en nuestro entendimiento la idea de sucesion y por consiguiente de +tiempo. + +[125.] Pensando B y luego no B, encontramos contradiccion; pero nó de +tal manera que estas dos cosas no puedan realizarse absolutamente. La +exclusion es condicional; esto es, en cuanto los extremos +contradictorios son simultáneos, ó se refieren á un _ahora_ indivisible; +pero en la idea de B, no descubrimos una necesidad intrínseca de +existencia; y por consiguiente aunque conocemos que mientras es B no +puede ser no B; concebimos muy bien que B puede dejar de ser, y pasar á +ser no B. En tal caso desaparece la idea de contradiccion; y se +concilian muy bien en nuestro entendimiento las dos ideas de B y no B, +con tal que estén distribuidas en diferentes instantes. + +[126.] De esto se infiere que la percepcion del tiempo implica la +percepcion de seres no necesarios; de seres, que cuando existen pueden +dejar de existir, y cuando no existen pueden pasar á existir. La +diferencia que va del ser necesario al contingente, consiste en que en +el primero la existencia excluye absolutamente su no existencia; y en el +segundo la existencia excluye la no existencia solo condicionalmente, es +decir, en el supuesto de la simultaneidad. + +[127.] Hé aquí la razon porque nosotros necesitamos poner en el +principio de contradiccion la condicion del tiempo. Los objetos que +nosotros percibimos son mudables; de suerte que ni en sus +modificaciones, ni en su íntima naturaleza, encierran nada que les +asegure la existencia. Cuando son, pueden dejar de ser; y si esto no +sucede de continuo en cuanto á su substancia, se verifica en sus +accidentes. Por esta razon no podemos afirmar la contradiccion absoluta, +sino la condicional: la repugnancia del ser y del no ser no existe sino +en el supuesto de la simultaneidad. + +[128.] Si solo concibiésemos seres necesarios, no podríamos tener idea +de tiempo; la existencia excluiria absolutamente la no existencia; y por +consiguiente la contradiccion siempre seria absoluta, nunca condicional. + +[129.] De esta análisis resulta una consecuencia sobre manera +importante. La percepcion del tiempo en nosotros viene á parar á la +percepcion de la no necesidad de las cosas; desde el momento que +percibimos un ser no necesario, percibimos un ser que puede dejar de +ser, en cuyo caso tenemos ya idea de la sucesion ó del tiempo real ó +posible. Aquí asalta una reflexion sumamente grave: la idea del tiempo +es la idea de la contingencia; la conciencia del tiempo es la conciencia +de nuestra debilidad. + +[130.] La idea del tiempo es tan íntima en nuestro espíritu, que sin +ella no nos formaríamos idea del _yo_. La conciencia de la identidad del +_yo_ supone un vínculo (V. Lib. I, cap. XXV), que es imposible encontrar +sin la memoria. Esta incluye por necesidad la relacion de _pasado_, y +por consiguiente la idea de tiempo. + + + + +CAPÍTULO XVIII. + +RESUMEN. + + +Presentemos en resúmen la doctrina de los capítulos anteriores. + +[131.] El tiempo es una cosa muy difícil de explicar; quien niega +semejante dificultad manifiesta haber meditado muy poco sobre el fondo +de la cuestion. + +[132.] El movimiento se mide por el tiempo; mas este no se define +cumplidamente con solo llamarle medida del movimiento. + +[133.] No es posible encontrar una medida primitiva del movimiento: al +fin es necesario pararse en una ú otra, aunque sea tomada +arbitrariamente, y referirse á ella. Esta debe ser la mas uniforme +posible. + +[134.] La semejanza entre la idea del tiempo y la del espacio, hace +sospechar que deben ser explicadas de una manera semejante. + +[135.] No hay duracion sin algo que dure; luego no hay duracion separada +de las cosas. Si no hubiese nada, no habria duracion. + +[136.] No hay sucesion si no hay cosas que se suceden; luego la +sucesion, aunque por sí sola pueda concebirse en abstracto, no puede ser +realizada como una forma independiente de las cosas. + +[137.] El tiempo entraña _antes y despues_, y por consiguiente +sucesion. Bien considerado, es la sucesion misma; pues que en +concibiendo sucesion, ya concebimos tiempo. + +[138.] La sucesion envuelve exclusion de algunas cosas entre sí. Esta +exclusion puede fundarse en la esencia de las mismas, ó dimanar de una +causa externa. + +[139.] El tiempo pues, envuelve la idea de exclusion de varias cosas +entre sí: es la idea general del órden de las mudanzas, ó de la relacion +entre el ser y el no ser. + +[140.] Si no hubiese mudanzas, no habria tiempo. + +[141.] Antes de la existencia del mundo no habia transcurrido ningun +tiempo. No habia mas duracion que la eternidad. + +[142.] La eternidad es la misma existencia del ser infinito, sin ninguna +alteracion real ni posible. + +[143.] El tiempo no es nada absoluto independiente de las cosas, pero +está realmente en ellas. Es el órden entre el ser y el no ser. + +[144.] La idea del tiempo es la percepcion de este órden de ser y no +ser. + +[145.] La coexistencia es la simple existencia de varios seres. En no +habiendo idea de negacion de ser, si se conciben muchos seres, hay +percepcion de coexistencia. + +[146.] El tiempo puede ser considerado bajo tres aspectos: presente, +pasado y futuro. Todas las demás relaciones de tiempo expresadas de +diferentes modos en los varios idiomas, son combinaciones de aquellos +aspectos. + +[147.] El presente es el solo tiempo absoluto: se le concibe sin +relacion á lo pasado y á lo futuro; mas lo pasado y lo futuro no se +conciben sin relacion á lo presente. + +[148.] La idea de presente acompaña á la misma idea del ser, ó mejor +diremos se confunde con la misma idea de la existencia; lo que no existe +de presente, no es ser. + +[149.] La idea de tiempo pasado es la percepcion de un no ser ó de un +ser ya destruido, con relacion á un ser presente; así como la del futuro +es la percepcion de un ser posible pendiente de una causa ya determinada +y con relacion á un ser presente. + +[150.] La idea del tiempo es excitada por la experiencia; pero no puede +llamarse un hecho de mera observacion; á esto se opone su necesidad +intrínseca que la hace capaz de ser objeto de las ciencias exactas. + +[151.] Mucho menos puede decirse que esta idea se ciña al órden +sensible, pues que abraza en general todo género de mudanzas, sean +sensibles ó insensibles. + +[152.] Siendo la idea del tiempo la percepcion del órden entre el ser y +el no ser; considerada esta relacion en su mayor generalidad, pertenece +al órden intelectual puro. Su tránsito á la experiencia, se realiza del +mismo modo que el de los demás conceptos generales é indeterminados. + +[153.] Es necesario distinguir entre el tiempo ideal puro y el empírico: +el puro es la relacion entre el ser y el no ser consideraba en su mayor +generalidad y en su indeterminacion mas completa; el empírico es la +misma relacion sujeta á una medida sensible. + +[154.] Para medir esta sucesion se necesitan tres cosas, cuyo conjunto +forma la idea del tiempo empírico. 1.ª Idea pura de ser y de no ser, ó +de mudanza. 2.ª Aplicacion de esta idea á un fenómeno sensible, por +ejemplo del movimiento solar. 3.ª Idea de número aplicada á la +determinacion de las mudanzas de este fenómeno. + +[155.] Así se concibe por qué el tiempo empírico entraña una verdadera +necesidad, objeto de ciencia. De los tres elementos de que se compone, +el uno es una idea metafísica, el otro una idea matemática, y el tercero +es un hecho de observacion al cual se aplican dichas ideas. Si este +hecho no fuese real, seria cuando menos posible, con lo que salvaríamos +la necesidad del cálculo que sobre él estribase. + +[156.] Hay una relacion íntima entre la idea del tiempo y el principio +de contradiccion. Este se explica por aquella y recíprocamente, sin que +por esto haya círculo vicioso. Consistiendo el principio de +contradiccion en la exclusion mutua entre el ser y no ser; y siendo la +idea del tiempo la percepcion del órden entre el ser y el no ser; +resulta que en el exámen se ha de venir á parar á un fondo idéntico, +esto es, á la comparacion entre las ideas de ser y no ser. + +[157.] Sin la idea de tiempo nos seria imposible la memoria, y por +consiguiente la unidad de conciencia. + + + + +CAPÍTULO XIX. + +OJEADA SOBRE LAS IDEAS DE ESPACIO, NÚMERO Y TIEMPO. + + +[158.] Hemos llegado al punto en que se pueden señalar y deslindar con +entera precision, los elementos necesarios que forman el objeto de las +ciencias naturales y exactas. Esto á mas de ser muy curioso, es sobre +manera importante; á causa de que presenta bajo un aspecto muy sencillo +un conjunto de conocimientos que en la actualidad abarcan un campo +inmenso; campo cuyos límites pueden retirarse continuamente, y que en +efecto se retiran, sin que se alcance ningun término posible á este +progreso indefinido. + +[159.] Espacio, número, tiempo: hé aquí los tres elementos de todas las +ciencias naturales y exactas. Lo demás que en ellas se contiene, +pertenece á la mera experiencia, al órden de los hechos contingentes, +que no entrañando ninguna necesidad, no pueden ser en rigor objetos +científicos. + +[160.] En la idea del número se funda la aritmética universal; en la del +espacio la geometría; y la de tiempo nos pone en comunicacion con el +mundo sensible para determinar las relaciones de sus fenómenos. Estos +son hechos aislados, contingentes, incapaces de servir para objeto de +ciencia, si no se los somete á las ideas generales de espacio, número y +tiempo. + +[161.] Por donde se echa de ver que en todas las ciencias naturales hay +dos partes: la teórica y la experimental. La primera se funda en ideas +necesarias, la segunda en hechos contingentes: aquella sin esta no +descenderia al mundo real; esta sin aquella no se elevaria á la region +científica. + +[162.] Las ciencias naturales merecen con tanta mas razon el título de +ciencia, cuanto mayor es la cantidad que encierran de elementos +necesarios, y cuanto mas íntimo es el enlace con que á ellos pueden unir +los hechos contingentes. Pero como no hay ninguna ciencia natural que +pueda desentenderse de estos últimos, tampoco es dable encontrar una +capaz de purificarse enteramente de la contingencia que ellos le +comunican. + +[163.] Estas observaciones manifiestan una gran simplicidad en los +elementos científicos, pero todavía se la puede llevar mucho mas lejos, +recordando lo que se ha dicho al analizar las ideas de número y tiempo. + +[164.] Llevo explicado que la idea de número nace de la de ser y no ser; +y que lo mismo se verifica en la de tiempo; luego en el fondo de estas +dos ideas se encuentra una sola, aunque presentada bajo diferentes +aspectos. + +[165.] De esto se infiere que todas las ciencias naturales y exactas se +reducen á dos elementos: la intuicion de la extension y el concepto +general del ser. La extension es la base de todas las intuiciones +sensibles; en lo exterior, es una condicion necesaria para las +relaciones que concebimos en el universo corpóreo; en lo interior, es +una percepcion indispensable para que la sensibilidad pueda ser +representativa de objetos externos. El concepto de ser es la base de +todos los conceptos; desenvuelto de varias maneras engendra las ideas de +número y tiempo; las que combinadas con la de extension, constituyen la +parte necesaria de todas las ciencias naturales y exactas. + +[166.] Las ideas de espacio, número y tiempo, son comunes á todos los +hombres; y la prueba de que todos las tienen idénticas, es que en las +aplicaciones todos son conducidos á unos mismos resultados; y en el +habla, todos se expresan de la misma manera. Todos miden el espacio, y +sus varias dimensiones; todos cuentan, todos conciben el tiempo: ¿por +qué pues se halla tanta dificultad en explicar estas ideas? ¿por qué +tanta diferencia en las opiniones de los filósofos? En esto tenemos una +confirmacion de lo que he dicho mas arriba (Lib. I, cap. III), sobre la +fuerza de la percepcion directa de nuestro espíritu, y la debilidad de +la refleja. Cuando nos contentamos con la percepcion directa del +espacio, del número, del tiempo, las ideas son muy claras, el +entendimiento se siente lleno de robustez y energía, extiende +ilimitadamente la esfera de sus conocimientos, levantando el edificio de +las matemáticas y de las ciencias naturales. Pero tan pronto como se +vuelve sobre sí mismo, y dejando la percepcion directa pasa á la +refleja, queriendo percibir la misma percepcion, sus fuerzas flaquean, y +cae en la confusion, orígen de interminables disputas. Sentimos +vagamente aquella idea que poco antes aplicábamos á todo; que se +filtraba por decirlo así en todos nuestros conocimientos; que era como +la vida que circulaba y que sentíamos en todas nuestras percepciones; +pero ella en sí, en su aislamiento, en su pureza, nos escapa de +continuo; mezclada con todas las cosas, vemos que es algo distinto de +las cosas; la separamos de una, y se une con otra; hacemos un esfuerzo +por incomunicarla con todo lo que no sea ella misma, y entonces el +espíritu siente una especie de desfallecimiento, como que todo se +desvanece á sus ojos; y á falta de realidades, parece contentarse con +nombres, que pronuncia y repite mil veces, como envolviendo en ellos lo +poco que le resta de realidad. + +[167.] Una de las causas de este desvanecimiento, y de los errores que +suelen ser su consecuencia, es la que he dicho mas arriba, la manía de +querernos representar toda idea como una forma, como un retrato +interior; cuando deberíamos considerar que en muchos casos no hay mas +que una percepcion, un acto simple allá en las profundidades de nuestro +espíritu; acto que con nada se puede representar, que no se parece á +nada sensible, que no se puede explicar con palabras, porque no se puede +descomponer, y que solo nos está presente como un hecho de conciencia; +pero hecho de accion, de penetración, con que nos introducimos, por +decirlo así, en las cosas, y vemos lo que hay en ellas de comun, +separándolo despues de todas las particularidades, y estableciendo en +nuestro entendimiento como un punto céntrico, culminante, desde el cual +contemplamos el mundo externo y el interno y nos arrojamos por las +inmensas regiones de la posibilidad. + +FIN DEL TOMO TERCERO + + + + +NOTAS + +(SOBRE El LIBRO VII, CAPÍTULO I). + + +(I). No falta quien ha creido que el tiempo es una cosa de explicacion +sumamente fácil: tal es la opinion del padre Buffier en su célebre obra +_Tratado de las primeras verdades_. Despues de haber explicado á su +modo, en qué consisten la duracion y el tiempo, dice: «me admiro pues de +que tantos filósofos hayan hablado del tiempo y de la duracion, como de +cosas inexplicables ó incomprensibles: «si non rogas intelligo» se les +ha hecho decir, y segun la paráfrasis de Mr. Locke, cuanto mas me aplico +á descubrir la naturaleza del tiempo menos la concibo; el tiempo que +descubre todas las cosas, no puede ser comprendido. Sin embargo, ¿á qué +se reducen todos estos misterios? á dos palabras que acabamos de +explicar» (2.ª parte cap. 27). + +Es extraño que un escritor tan distinguido, no supiese ó no recordase, +que esta dificultad en la explicacion del tiempo la encontraba con los +demás filósofos un hombre tan eminente como san Agustin; y que +precisamente, las palabras indicadas, se leen en las _confesiones_ del +mismo Santo, libro 11 capítulo 14: «quid enim est tempus, quis hoc +facile breviterque explicaverit? quis hoc ad verbum de illo preferendum +vel cogitatione comprehenderit?.... quid ergo est tempus? si nemo ex me +quæerat scio, si quæerenti explicare velim nescio.» Qué es el tiempo? si +no me lo preguntan lo sé; si lo quiero explicar no lo sé. + +El Santo Doctor descubria aquí una cuestion profunda: y como todos los +grandes ingenios cuando se hallan á la vista de un abismo insondable, +sentia un vivo deseo de conocer lo que se ocultaba en aquellas +profundidades. Lleno de un santo entusiasmo se dirigia á Dios pidiéndole +la explicacion del misterio. «Exarsit animus meus nosse istud +implicatissimum enigma. Noli claudere Domine Deus, bone pater; per +Christum obsecro, noli claudere desiderio meo ista et usitata, et +abdita, quo minus in ea penetret, et dilucescant allucente misericordia +tua Domine! Quem percunetabor de his? et cui fructuosius confitebor +imperitiam meam nisi tibi, cui non sunt molesta studia mea flammantia +vehementer in scripturas tuas? Da quod amo; amo enim et hoc tu dedisti. +Da pater qui vere nosti data bona dare filiis tuis. Da, quoniam suscepi +cognoscere te; et labor est ante me donec aperias. + +«Per Christum obsecro, in nomine ejus sancti sanctorum nemo mihi +obstrepat. Et ego credidi propter quod et loquor. Hæc est spes mea, ad +hanc vivo, ut contempler delectationes Domini. Ecce veteres posuisti +dies meos, et transeut; et quomodo, nescio. Et dicimus, Tempus et +tempus, tempora et tempora. Quamdiu dixit hoc ille; quamdiu fecit hoc +ille; et quam longo tempore illud non vidi; et duplum temporis habet hæc +syllaba; ad illam simplam brevem. Dicimus hæc, et audimus hæc; et +intelligimur, et intelligimus. _Manifestissima et usitatissima, sunt et +eadem rursus nimis latent, et nova est inventio eorum.»_ (Lib. 11, cap. +22). + +«Video igitur tempus, quamdam esse distensionem, sed video an videre +mihi videor? Tu demostrabis lux, veritas» (Cap. 23). + +«Et confiteor tibi (Domine) ignorare me adhuc, quid sit tempus; et +rursus confiteor tibi Domine scire, me in tempore ista dicere, et diu me +jam loqui de tempore; atque idipsum diu, non esse nisi moram temporis. +Quomodo igitur hoc sciam, quando quid sit tempus nescio? an forte +nescio quemadmodum dicam, quod scio? Hei mihi qui nescio saltem quid +nesciam. Ecce Deus meus coram te, quia non mentior; sicut loquor ita est +cor meum. Tu illuminabis lucernam meam Domine Deus meus illumina +tenebras meas» (Cap. 25). + +Dar por muy fáciles cosas que los hombres mas eminentes creyeron +difíciles, es cuando menos muy aventurado; en tales casos suele suceder +que el autor se lisonjea de haber esclarecido la cuestion, cuando solo +la tiene examinada en su superficie. Acontece con harta frecuencia que +algunos objetos se presentan sumamente claros á primera vista; y solo se +descubre la mucha dificultad cuando se profundiza sobre ellos. Preguntad +á un hombre no versado en las cuestiones filosóficas qué es la +extension, qué es el espacio, qué es el tiempo, y se admirará de que +tengais dificultad _en cosas tan claras_. ¿Y por qué? porque su primer +acto reflexivo se limita á la idea comun de estos objetos, ó mas bien al +uso de esta idea. Dice el padre Buffier en el lugar citado, que en todas +estas investigaciones de metafísica, tan complicadas en la apariencia, +basta distinguir las ideas mas simples que tenemos en el espíritu, con +los nombres que usualmente las expresan, para descubrir lo que en ellas +debe ser tenido por primeras verdades; no niego que haya en esta +observacion un criterio útil, pero no puedo convenir en que sea este un +medio tan sencillo para resolver las mas altas cuestiones filosóficas; +porque la dificultad suele estar en distinguir con exactitud estas ideas +mas simples; las cuales, por lo mismo que constituyen el fundamento de +nuestros conocimientos, suelen estar colocadas muy hondo, y cubiertas +con mil objetos diferentes, que nos impiden el percibirlas con claridad +y distincion. El padre Buffier se engañó con la misma lucidez de su +explicacion del tiempo creyendo ver el fondo del abismo cuando solo +veía un reflejo de la superficie. + +«¿Qué es durar? dice, es existir sin ser destruido, hé aquí la +explicacion mas precisa que se puede dar; pero la simple palabra +_duracion_, hace comprender la cosa con tanta claridad como la +explicacion misma.............................................. + +«A mas de la idea de la duracion tenemos idea de la medida de la +duracion, que no es la duracion misma; aunque confundamos con frecuencia +la una con la otra, como nos sucede ordinariamente que confundimos +nuestros sentimientos con sus efectos ó sus causas, ó con sus otras +circunstancias. + +«Esta medida de la duracion es precisamente lo que llamamos tiempo, el +cual no es mas que la revolucion regular de alguna cosa sensible, como +del curso anual del sol, ó del mensual de la luna, ó del diario de una +aguja en el cuadrante de un reloj. + +«La atencion que hacemos á esta revolucion regular, causa precisamente +en nosotros la idea del tiempo. El intervalo de esta revolucion +dividiéndose por diversos intervalos menores, forma la idea de las +partes del tiempo, á las cuales damos tambien el nombre de tiempo mas +largo ó mas corto, segun los diversos intervalos de la revolucion. + +«Cuando nos hemos formado esta idea de tiempo la aplicamos á toda +duracion que concebimos ó suponemos que responde á tal intervalo de +revolucion regular; y por esto damos á la duracion misma el nombre de +tiempo, aplicando el nombre de la medida á la cosa medida; pero sin que +la duracion que se mide, sea en el fondo el tiempo con el cual se la +mide, y que es una revolucion. Así Dios ha durado antes del tiempo; es +decir ha existido sin cesar de existir antes de la creacion del mundo y +de la revolucion regular de todo cuerpo» (ibid.). + +Sigue luego manifestando su extrañeza de que se haya creido tan difícil +la explicacion del tiempo, y despues de haber prescrito la regla citada +sobre la distincion de las ideas mas simples, y de las palabras con que +se expresan, concluye: «por estos dos medios hallamos de un golpe la +idea ó la nocion de la duracion y del tiempo. Yo tengo la idea de un +ser, en cuanto no cesa de existir; esto se llama duracion; tengo idea de +esta duracion en cuanto es medida por la revolucion regular de un cuerpo +ó por los intervalos de esta duracion; esto es lo que llamo tiempo. Me +parece que estas nociones son tan claras como se pueden desear, y que +quien se empeñe en aclararlas mas, es igualmente juicioso que quien +quisiese aclarar que dos y dos hacen cuatro y nó cinco.» + +¿Qué explicacion se contiene en los anteriores pasajes? En mi concepto +ninguna. La duracion, dice Buffier, es la existencia no interrumpida, y +el tiempo es la medida de esta duracion. Pero debia reflexionar que no +se mide lo que no tiene cantidad; y por consiguiente la duracion no +puede medirse, si no se le supone una especie de longitud anterior á la +medida. Precisamente en esto encontramos la dificultad. Es bien sabido +que el tiempo se mide con referencia á la revolucion de algun cuerpo; +pero lo que se debe explicar es la naturaleza de lo medido, de aquella +cantidad ó longitud independiente de la medida. Para medir es necesario +que haya mas y menos; y este mas y menos se halla independientemente de +toda medida. ¿Cuál es la naturaleza de esta cantidad, de ese mas y +menos? Hé aquí la cuestion. + +Dice Buffier que aun cuando no hubiese en nosotros sucesion de +pensamiento, y no tuviésemos mas que uno solo, no dejaríamos de poseer +la idea de duracion. Es cierto, confundiendo la idea de duracion con la +simple idea de existencia no interrumpida; pero la dificultad está en +que esta duracion no podríamos medirla y por consiguiente nos faltaria +la idea del tiempo. + +En Dios, añade Buffier, no hay sucesion, y sin embargo, su ser dura. Es +indudable; mas el argumento lejos de confirmar la doctrina de este +filósofo, manifiesta su debilidad. La duracion de Dios no puede medirse +si no queremos introducir en la duracion del ser necesario é infinito, +mas y menos; luego con tener la idea de duracion ó de existencia no +interrumpida, no tenemos la idea del tiempo ó de una duracion capaz de +medirse. + + +(SOBRE EL LIBRO VII. CAPÍTULO IV. PÁGINA 274.) + +(II). No es una vana sutileza de las escuelas el negar toda sucesion á +la eternidad, y ponerla toda presente sin pasado ni futuro. Mucho antes +que hubiesen emitido esta idea los escolásticos se la encuentra en +autores eminentes, «Idipsum enim tempus, dice san Agustin, tu feceras: +nec præterire potuerunt tempora antequam faceres tempora. Si autem ante +coelum et terram nullum erat tempus, cur quæritur, quid tunc faciebas? +Non enim erat tunc, ubi non erat tempus; nec in tempore tempora +præcedis; alioquin non omnia tempora præcederes». + +«Sed præcedis omnia tempora præterita, celsitudine semper præsentis +æternitatis: et superas omnia futura; quia et illa futura sunt; et cum +venerint præterita erunt; tu autem idem ipse es, et anni tui non +deficient. Anni tui nec eunt, nec veniunt: isti autem nostri, et eunt, +et veniunt; ut omnes veniant. Anni tui omnes simul stant, quoniam stant; +nec euntes à venientibus excluduntur, quia non transeunt: isti autem +nostri omnes erunt cum omnes non erunt. Anni tui dies unus: et dies +tuus non quotidie, sed hodie: quia hodiernus tuus non cedit crastino +neque succedit hesterno. Hodiernus tuus æternitas; ideo coæternum +genuisti, cui dixisti: Ego hodie genui te. Omnia tempora tu fecisti, et +ante omnia tempora tu es, nec aliquo tempore non erat tempus» (Lib. XI, +cap. 13). + +En otro lugar consigna la misma doctrina con las siguientes palabras. +«Anni Dei æternitas Dei est. Æternitas ipsa Dei substantia est, quæ +nihil habet mutabile. Ibi nihil est præteritum, quasi jam non sit; nihil +est futurum, quasi nondum sit. Non est ibi, nisi _est_. Non est ibi, +_fuit_ et _erit_, quia et quod fuit jam non est; et quod erit nondum +est; sed quidquid ibi est; non nisi est» (in Psal, 101. Serm. 2. num. +10). + +Esta verdad no se habia ocultado al mismo Platon; y los SS. Padres la +han enseñado constantemente. Cuando pues los escolásticos adoptaron la +definicion de Boecio diciendo que la eternidad es la «posesion perfecta +y simultánea de una vida interminable,» interminabilis vitæ tota simul +et perfecta possessio, no se entregaron á una vana cavilacion, sino que +adoptaron una doctrina tan sólida como universal. + +Es difícil hablar con mas elevacion y profundidad de lo que hace Fenelon +en su _Tratado de la existencia de Dios_ (2.ª parte; art. 3), al +explicar estas sublimes ideas. «Querer imaginar en Dios algo relativo á +la sucesion, es caer en la idea de tiempo, y confundirlo todo. En Dios +nada dura, porque nada pasa; todo es fijo, simultáneo, inmóvil. Nada ha +sido, nada será; pero todo es. Suprimamos pues todas las cuestiones á +que nos inclina la costumbre y la flaqueza del espíritu finito, que +quiere abrazar lo infinito á su manera estrecha y diminuta. ¿Diré, ó +Dios mio, que habiais tenido ya una eternidad de existencia antes que +me hubieseis criado, y que despues de mi creacion, os resta todavía +otra eternidad en que existir siempre? Estas palabras _ya_ y _despues_, +son indignas de _El que es_. En vos no hay pasado ni futuro; es una +locura el querer dividir vuestra eternidad, que es una permanencia +indivisible; es querer que la ribera huya porque descendiendo yo á lo +largo del rio, me aparto siempre de esta ribera que está inmóvil. +¡Insensato de mí! yo quiero, ó verdad inmóvil! atribuiros el ser +limitado, variable, sucesivo de vuestra criatura; no hay en vos ninguna +medida con la cual se pueda medir vuestra existencia; nada teneis +mensurable, pues que careceis de límites y de partes; las mismas medidas +que se pueden sacar de los seres limitados, variables, divisibles y +sucesivos, no pueden servir para mediros á vos que sois infinito, +indivisible, inmutable y permanente. + +«¿Qué relacion diré pues que tiene la duracion de la criatura á vuestra +eternidad? y no erais antes que yo? y no seréis despues de mí? Estas +palabras se encaminan á significar alguna verdad, pero en rigor son +indignas é impropias: lo que encierran de verdad es que lo infinito +sobrepuja infinitamente á lo finito; y que así vuestra existencia +infinita sobrepuja en todo sentido á mi existencia, que siendo limitada, +tiene un principio, un medio y un fin. + +«Pero es falso que la creacion de vuestra obra divida vuestra eternidad +en dos eternidades; dos eternidades no harian mas que una sola: una +eternidad dividida que tuviese una parte anterior y otra posterior, no +seria verdadera eternidad; queriendo multiplicarla se la destruiria; +porque una parte seria necesariamente el límite de la otra, por el cabo +en que se tocarian: quien dice eternidad, si entiende lo que dice, no +dice sino: _lo que es_; nada mas, porque todo lo que se añade á esta +infinita simplicidad, la anonada. Quien dice eternidad no sufre el +lenguaje del tiempo: el tiempo y la eternidad son inconmensurables; no +pueden compararse; y es una ilusion de nuestra debilidad el imaginarnos +que hay alguna relacion entre cosas tan desproporcionadas. + +«Sin embargo, ó Dios mio, vos habeis hecho algo fuera de vos; porque yo +no soy vos, y disto infinitamente de serlo. ¿Cuándo pues me habeis +hecho? ¿es que no erais antes de hacerme? pero qué digo! héme aquí +recayendo en mi ilusion, y en las cuestiones de tiempo. Hablo de vos +como de mí, ó de algun otro ser pasagero, al que pudiese medir conmigo. +Lo que pasa puede ser medido con lo que pasa; pero lo que no pasa está +fuera de toda medida y de toda comparacion con lo que pasa; no es +permitido preguntar ni cuándo ha sido, ni si era antes, que lo que es, ó +lo que es solo pasado. Vos sois, y se ha dicho todo. Oh! y cuánto me +agrada esta palabra! y cuánto me llena para todo lo que he de conocer de +vos! Todo lo que no es esta palabra, os desagrada: solo ella se os +parece; no añadiendo nada á la palabra _ser_, nada disminuye de vuestra +grandeza; esta palabra, me atrevo á decirlo, es infinitamente perfecta +como vos: solo vos podeis hablar así, y encerrar vuestra infinidad en +tres palabras tan sencillas. + +«Yo no soy, ó Dios mio, lo que es; ay! yo soy casi lo que no es; me veo +como un medio incomprensible entre la nada y el ser; yo soy lo que ha +sido; yo soy lo que será, yo soy lo que ya no es lo que ha sido; yo soy +lo que todavía no es lo que será; y entre estos dos, ¿qué soy? un yo no +sé qué, que no puede detenerse en sí propio, que no tiene ninguna +consistencia, que pasa rápidamente como el agua; un yo no sé qué, que no +puedo coger, que se escapa de mis manos; que ya no es, desde que quiero +cogerle ó percibirle; un yo no sé qué, que acaba en el instante en que +comienza; de suerte que no puedo ni por un solo momento hallarme fijo á +mí mismo y presente á mí mismo, para decir simplemente: yo soy; así mi +duracion no es otra cosa que un perpetuo desfallecimiento......... +.................................................................. +.................................................................. +.................................................................. + +«O Ser! ó Ser! vuestra eternidad que no es mas que vuestro ser mismo, me +asombra, pero me consuela; yo me hallo delante de vos como si no fuese; +me abismo en vuestra infinidad; lejos de medir vuestra permanencia con +relacion á mi instabilidad continua, comienzo á perderme de vista á mí +propio, á no hallarme, y á no ver en todo sino _al que es_, sino á vos +mismo. + +«Lo que he dicho de lo pasado lo digo de lo venidero. No se puede decir +que seréis despues de lo que pasa, porque vos no pasais, vos no seréis, +sois; y me engaño cuando al hablar de vos salgo de lo presente. De una +ribera inmóvil no se dice que se adelanta á las olas de un rio, ó que +las sigue; ni las sigue, ni se adelanta; porque no se mueve. Lo que digo +de esta ribera respecto de la inmovilidad local, debo decirlo del Ser +infinito respecto de la inmovilidad de la existencia; lo que pasa ha +sido, y será, y pasa del pretérito al futuro por un presente +imperceptible que no se puede señalar jamás; pero lo que no pasa existe +absolutamente, y solo tiene un presente infinito; _es_, y no es +permitido decir mas; es sin el tiempo en todos los tiempos de la +criatura; quien sale de esta simplicidad cae de la eternidad en el +tiempo. + + +FIN DE LAS NOTAS. + + + + +INDICE DE LAS MATERIAS DEL TOMO TERCERO. + + + + +LIBRO CUARTO. + +DE LAS IDEAS. + + +CAPÍTULO PRIMERO. + +_Ojeada sobre el sensualismo._ + +Tránsito de las sensaciones á las ideas. Dicho de Aristóteles. +Descartes, Malebranche. Doctrina de Locke. Doctrina de Condillac. +Contradiccion de este filósofo. 8 + + +CAPÍTULO II. + +_La estatua de Condillac._ + +En qué consiste. Cómo falta Condillac á su hipótesis. Le atribuye sin +fundamento la idea del _yo_. Inexactitud de la definicion de la +atencion. Rectificaciones. Imposibilidad de explicar el juicio y la +memoria. Dilema contra dicho sistema. Su oposicion con la experiencia. +Inconveniente bajo el aspecto religioso y moral. 9 + + +CAPÍTULO III. + +_Diferencia entre las ideas geométricas y las representaciones sensibles +que las acompañan._ + +Fenómeno ideológico. Comparacion de la idea del triángulo con su +representacion sensible. Hechos que comprueban la diferencia de estas +dos cosas. 17 + + +CAPÍTULO IV. + +_La idea y el acto intelectual._ + +Línea divisoria entre el entender y el imaginar. Consideraciones sobre +el nombre de imágen aplicado á las ideas. Nuevas observaciones para +distinguir entre la representacion sensible y la idea. Inconveniente de +llamar á toda idea imágen. La idea y el acto intelectual en sí mismo. +Causa de la oscuridad sobre el acto intelectual. Su simplicidad. 20 + + +CAPÍTULO V. + +_Cotejo de las ideas geométricas con las no geométricas._ + +Límite de la experiencia en las relaciones de la idea con la +representacion sensible. Ideas geométricas y no geométricas. Orígen y +aplicaciones de esta clasificacion. Superioridad de las ideas no +geométricas sobre las geométricas. Pruebas y aplicaciones. Cómo entran +en la geometría las ideas aritméticas. La intuicion sensible cómo no +puede suplir la falta del número. Consecuencias en favor del órden +intelectual puro. 27 + + +CAPÍTULO VI. + +_En qué consiste la idea geométrica; y cuáles son sus relaciones con la +intuicion sensible._ + +No se elude la dificultad. Análisis de la idea del triángulo. Sus +relaciones necesarias con la intuicion sensible. Cómo el acto +intelectual se refiere á ella indeterminadamente. La idea es el acto +perceptivo. Nuevos ejemplos. Un polígono de un millon de lados. Un +polígono en general. Cómo el acto perceptivo no necesita intermedio para +ejercer su actividad sobre la intuicion sensible. Centro comun: la +conciencia. 34 + + +CAPÍTULO VII. + +_El entendimiento agente de los aristotélicos._ + +Diferencia entre el sistema de las escuelas y el de Condillac. Cómo +explican los aristotélicos el sentido externo y la imaginacion. El +entendimiento agente es para conciliar la aparente contradiccion de dos +principios. Atribuciones del entendimiento agente. Consigna un hecho é +indica un camino. Kant. 40 + + +CAPÍTULO VIII. + +_Kant y los aristotélicos._ + +Pasajes de Kant. Exámen de su doctrina. Parangon con la de los +aristotélicos. Importancia del parangon. Extravío de Kant. 45 + + +CAPÍTULO IX. + +_Ojeada histórica sobre el valor de las ideas puras._ + +Diferencias entre Kant y los aristotélicos. Opinan con estos los +metafísicos mas eminentes. Importancia de estas cuestiones. La +sensibilidad, dato universal y primitivo. Dos escuelas; la sensualista y +la intelectualista. Intelectualistas puros, y no puros. Acuerdo de estos +con la experiencia. Su principio fundamental; el orígen del conocimiento +en los sentidos. Los escolásticos admiten verdaderas ideas en el órden +intelectual puro. Los conceptos vacíos de Kant. Pasaje de este filósofo. +Trascendencia de sus errores. No basta la impugnacion. Necesidad de +establecer doctrinas. 57 + + +CAPÍTULO X. + +_La intuicion sensible._ + +Qué es la intuicion. Es propia de las facultades perceptivas. Cuáles son +las sensaciones externas intuitivas. Por qué no lo son las internas. Lo +serian sin la reflexion. Sin estas, unas lo serian siempre, otras nunca. +Sentido de esta asercion. 68 + + +CAPÍTULO XI. + +_Dos conocimientos: intuitivo y discursivo._ + +Conocimiento intuitivo. Intuicion sin idea y por idea. Conocimiento +discursivo. Ejemplo sensible de estos dos conocimientos. No es Kant su +inventor. Teólogos. Doctrina del cristianismo sobre este punto. 73 + + +CAPÍTULO XII. + +_El sensualismo de Kant._ + +No admite mas intuicion que la sensible. Supone los conceptos vacíos. +Esto coincide con el sistema de Condillac. Cómo cae alternativamente en +el sistema de los aristotélicos y en el de Condillac. 77 + + +CAPÍTULO XIII. + +_Existencia de la intuicion intelectual pura._ + +Tenemos intuicion intelectual. Solucion de una dificultad. Intuicion +mediata. Comunicacion de los espíritus por la palabra. Esto no quita la +intuicion. Resultado contra Kant. 80 + + +CAPÍTULO XIV. + +_Valor de los conceptos intelectuales, prescindiendo de la intuicion +intelectual._ + +Opinion comun de que las ideas generales no son intuitivas. Valor +hipotético de las mismas. Como se convierte en positivo. La conciencia +es experiencia. La absoluta incomunicacion del órden ideal con el real +es imposible. Suposicion de un espíritu incomunicado. Su tránsito á la +realidad. 84 + + +CAPÍTULO XV. + +_Aclaraciones sobre el valor de los conceptos generales._ + +Conocimiento de esencia y de existencia. Ejemplo de un ciego de +nacimiento. Los conceptos determinados y los indeterminados. Ampliacion +del ejemplo del ciego. Solucion de la dificultad de Kant sobre la +imposibilidad de definir las categorías, sin ejemplos sensibles. +Utilidad de los conceptos generales para el pensar, y hasta para los +usos de la vida. 88 + + +CAPÍTULO XVI. + +_Valor de los principios, independientemente de la intuicion sensible._ + +Valor del principio de contradiccion, independientemente de la intuicion +sensible. Como de él se pasa al conocimiento de la realidad. Tránsito de +la conocido á lo desconocido. Necesidad de admitir conocimientos no +intuitivos pero reales. 92 + + +CAPÍTULO XVII. + +_Relaciones de la intuicion con el grado del ser perceptivo._ + +Relaciones de la intuicion con la perfeccion de la inteligencia. +Intuicion divina. Facultades perceptivas acomodadas al lugar que ocupa +cada inteligencia. Por qué tenemos la intuicion sensible. Por qué los +conceptos generales. Resultado de la union de aquella con estas. 97 + + +CAPÍTULO XVIII. + +_Aspiraciones del alma humana._ + +Aspiraciones de la inteligencia y del sentimiento. Reflexiones sobre +estos hechos. 100 + + +CAPÍTULO XIX. + +_Elementos y variedad de caractéres de la representacion sensible._ + +La extension; y su limitabilidad. Representacion interna y externa. +Actividad productiva de representaciones. Extension de esta actividad. +Representacion pasiva. Espontánea. Libre. Carácter pasivo de las dos +primeras. Qué son. Cómo se desenvuelven. El genio en las artes. +Construccion de figuras á priori. Como se hace sin imágen. Conceptos +generales. Como tienen por objeto la intuicion sensible. Oficio de los +signos. 103 + + +CAPÍTULO XX. + +_Si hay representaciones intermedias entre la intuicion sensible y el +acto intelectual._ + +Se propone la dificultad. Se indica su orígen. Distincion de facultades. +Su enlace. No hay necesidad de especie intermedia. Entendimiento agente +de los aristotélicos. 109 + + +CAPÍTULO XXI. + +_Ideas indeterminadas y determinadas._ + +Ideas indeterminadas y determinadas. Indeterminacion de las de ser, +substancia, causa. Condiciones necesarias para su realizacion actual ó +posible. Cotejo con la doctrina del capítulo XIV. 113 + + +CAPÍTULO XXII. + +_Limites de nuestra intuicion._ + +Sensibilidad pasiva. En qué consiste. Sensibilidad activa. Inteligencia. +Voluntad. Profundidad del sagrado Texto cuando dice que el hombre es á +imágen y semejanza de Dios. 118 + + +CAPÍTULO XXIII. + +_Necesidad entrañada por las ideas._ + +Los principios no se forman por induccion. Imposibilidad de una perfecta +comprobacion experimental. Ejemplos geométricos. Sin verdades necesarias +no hay principios; no hay ciencia; ni es posible la observacion; ni hay +razon humana individual ni general. No seria posible ni la formacion ni +la conservacion del lenguaje. Prueba de la existencia de Dios. 123 + + +CAPÍTULO XXIV. + +_Existencia de la razon universal._ + +Relacion de la verdad universal con la particular. El conocimiento no es +puramente subjetivo. Si la verdad está en los principios ó en los +hechos. Razones que prueban la existencia de la razon universal. 129 + + +CAPÍTULO XXV. + +_En qué consiste la razon universal._ + +No es una abstraccion. Ha de ser una realidad. Prueba de la existencia +de Dios. Razon impersonal: palabra sin sentido. Objetos posibles. El +fundamento de la posibilidad ha de ser una realidad. Impotencia de los +entendimientos finitos, para fundar la posibilidad, tanto aislados como +reunidos. Preexistencia de las verdades necesarias. 133 + + +CAPÍTULO XXVI. + +_Aclaraciones sobre el fundamento real de la posibilidad pura._ + +Importancia de la cuestion. Ejemplo de una proposicion geométrica. +Prescinde de la existencia. No se funda en la experiencia. +No se refiere á nuestro modo de concebir. Prescinde de nuestra +existencia. Prescinde del mundo corpóreo. Parece subsistir despues de +aniquilado todo. Necesidad del fundamento real. Extrañeza del fenómeno. +Ilusion de la nada universal. Comunicacion de nuestra inteligencia con +el ser necesario. Sin esto no hay ciencia. 138 + + +CAPÍTULO XXVII. + +_Explicacion de los fenómenos intelectuales individuales, por la razon +universal subsistente._ + +Contraprueba. Verdades necesarias. Ciencia. Orígen de las razones +individuales. Dios en nosotros. Se combate la filosofía de Locke y +Condillac. Por qué no podemos señalar la razon de todo. Objetividad de +las ideas. Reflexiones. Grande unidad. Punto de vista. Dios en todo. +Comunicacion de lo finito con lo infinito. Importante resultado de las +investigaciones ideológicas. 141 + + +CAPÍTULO XXVIII. + +_Observaciones sobre la relacion de las palabras con las ideas._ + +Relacion. La palabra. Es signo arbitrarlo. Su orígen. Preferencia de la +palabra. No hay paralelismo exacto entre la idea y la locucion. +Instantaneidad del pensamiento. Ejemplo en las réplicas vivas. Otros +ejemplos. Objecion sobre la instantaneidad del _no_. Solucion. +Observacion sobre un dicho célebre. 145 + + +CAPÍTULO XXIX. + +_Orígen y carácter de la relacion entre el lenguaje y las ideas._ + +Simplicidad de muchas ideas. Ignorancia de lo sabido y ciencia de lo +ignorado. Sabiduría del lenguaje. No es necesaria la idea de la idea. +Inconvenientes de las ideas imágenes, y de las ideas expresables con +palabras. Lo que es una idea compuesta. Su necesidad de signo. Este +sirve mas bien para recordar que para pensar. Carácter de nuestras +facultades perceptivas. Sucesion de ideas y de operaciones. Relacion del +entendimiento con la sensibilidad. Variedad y simplicidad del +lenguaje. 151 + + +CAPÍTULO XXX. + +_Ideas innatas._ + +Diferencia profunda entre los adversarios de las ideas innatas. Los +materialistas. Los sensualistas. Los escolásticos. La cuestion mal +planteada. Doctrina de Santo Tomás. Diferencia entre los escolásticos y +sus adversarios. Se clasifican las ideas. Qué significa innato. No lo +son las representaciones sensibles. El argumento sobre la +incomunicabilidad física del espíritu con el cuerpo, nada prueba en +favor de las ideas innatas. No son innatas las ideas relativas al órden +sensible. Ni las intuitivas puras. Ni las generales determinadas, ni las +indeterminadas. Actividad intelectual. Fuerza productiva. Resúmen. 155 + + + + +LIBRO QUINTO. + +IDEA DEL ENTE. + + +CAPÍTULO I. + +_Hay en nuestro entendimiento la idea de ente._ + +Profundidad del dicho: «objectum intellectus est ens.» Necesidad de la +idea del ente, para pensar. Todos la empleamos. Diferencia entre el rudo +y el filósofo. Su necesidad para los primeros principios. 165 + + +CAPÍTULO II. + +_Simplicidad é indeterminacion de la idea de ente._ + +Su indeterminacion. Es irresoluble en otra. No es intuitiva. 168 + + +CAPÍTULO III. + +_El ser substantivo y copulativo._ + +Su diferencia. Carácter de la proposicion: _el ser es_. Su cotejo con +otras. Diferencia. Razon de ella. Ser copulativo sin el substantivo. +Identidad en las afirmaciones. Orígen de la discrepancia de los +juicios. 170 + + +CAPÍTULO IV. + +_El ente objeto del entendimiento, no es él posible, en cuanto posible._ + +Estado de la cuestion. Opinion de Rosmini. Posibilidad. Dos clases de +posibilidad. Esta añade á la idea de ser. La idea de ser prescinde de la +repugnancia. El ser es la existencia. Análisis de la proposicion: «un +ser que no es, y que puede ser.» Orígen de la equivocacion. La +posibilidad pura, tiene órden á la existencia. Ser subsistente. 177 + + +CAPÍTULO V. + +_Solucion de una dificultad._ + +Dificultad. Orígen de la idea de la posibilidad pura. Lo puramente +posible, envuelve la idea de finito. Repugnancia de infinidad y no +existencia. 182 + + +CAPÍTULO VI. + +_Cómo se entiende que la idea del ente sea la forma del entendimiento._ + +Dos sentidos reduplicativo y formal. El entendimiento percibe algo mas +que el ente, como tal. Percepcion de diferencias. Sin esto no hay mas +que un concepto vago, y no percibimos la negacion. 185 + + +CAPÍTULO VII. + +_Toda ciencia se funda en el postulado de la existencia._ + +Condicion de existencia. El juicio se refiere nó á las ideas, sino á las +cosas. Es y parece. Postulados aun en las ciencias exactas. Esta teoría +acorde con el sentido comun. El matemático importunado. 188 + + +CAPÍTULO VIII. + +_El fundamento de la posibilidad pura y la condicion de la existencia._ + +Si basta para la ciencia el fundamento de la posibilidad. Razon que +parece probarlo. Solucion. Conocemos las verdades finitas representadas +en Dios. El fundamento de la posibilidad no excluye la condicion de la +existencia. Como conoce Dios las verdades finitas. Que ve en ellas la +condicion de la existencia. Valor real é ideal. En qué consiste el +ideal. 194 + + +CAPÍTULO IX. + +_Idea de la negacion._ + +Tenemos idea del no ser. No es lo mismo concebir _el no_, que _el no_ +concebir. La percepcion del _no ser_, es acto positivo. No es la del +ser. Su relacion al ser. Lo hay absoluto y relativo. De qué es imágen. +Por sí sola no engendra conocimiento. Parangon con la del ser. La nada +absoluta. Fecundidad de la idea de negacion. 198 + + +CAPÍTULO X. + +_Identidad, distincion; unidad, multiplicidad._ + +Se explican estas ideas. Cuáles son simples y cuáles compuestas. El ser +y el no ser, entran en las combinaciones primordiales de nuestro +pensamiento. Como Dios conoce las negaciones. 202 + + +CAPÍTULO XI. + +_Orígen de la idea del ente._ + +Si es innata. Razon en pro. Que no viene de las sensaciones. Si se forma +por abstraccion. Argumento en contra. Otro en pro. No es innata. Se +funda en una facultad innata. Su indeterminacion. Es condicion _sine qua +non_. No es directamente percibida, hasta ser depurada. Ejemplo +sensible. Fuerza intelectual para descomponer y simplificar. Por qué se +necesita descomponer y dividir. Las ideas generales é indeterminadas +resultan de la reflexion sobre nuestros actos. Idea de ser, condicion de +nuestra inteligencia. Idea del ente depurado, objeto de reflexion. 204 + + +CAPÍTULO XII. + +_Distincion entre la esencia y la existencia._ + +Importancia de la cuestion. Distincion de conceptos. Impugnacion de la +distincion real. Esencias en Dios. Se varia el estado de la cuestion. La +identidad no arguye la necesidad. Dificultades. Solucion. 212 + + +CAPÍTULO XIII. + +_Opinion de Kant sobre la realidad y la negacion._ + +Sus palabras. Consecuencias. Se combate su principio. Dificultad. Tres +respuestas. Equivocaciones sobre el tiempo. 217 + + +CAPÍTULO XIV. + +_Resúmen y consecuencias de la doctrina del ente._ 222 + + + + +LIBRO SEXTO. + +UNIDAD Y NÚMERO. + + +CAPÍTULO I. + +_Consideraciones preliminares sobre la idea de la unidad._ + +Universalidad de la idea. No es sensacion. Es simple. Cómo se debe +explicar. 229 + + +CAPÍTULO II. + +_Qué es la unidad._ + +Es lo mismo que el ser. Qué es su concepto. Indistincion. Real y +facticia. Definicion de las escuelas. Se rectifica. Dificultad. +Solucion. Basta para la definicion: Indivisum in se. Dos sentidos de la +palabra indivision. Qué seria un ser no distinto de los otros. Unidad +metafísica, y unidad cuantitativa. 231 + + +CAPÍTULO III. + +_Unidad y simplicidad._ + +La unidad real es la simplicidad. No se nos ofrece en lo sensible. Como +todas las substancias son simples. Esto confunde á los enemigos de la +simplicidad. Hallamos la simplicidad en nuestros actos. Se deberia decir +_indistinctum_ en vez de _indivisum_. No se quiere desterrar del +lenguaje la unidad facticia. 235 + + +CAPÍTULO IV. + +_Orígen de la tendencia de nuestro espíritu hácia la unidad._ + +El hecho. Dos orígenes: objetivo y subjetivo. El ser está en lo simple. +La union es relacion. Unidad de los cuerpos organizados. Union de +espacio, de tiempo y de accion. Simplicidad del sujeto. Simplicidad de +los actos del espíritu. Exageracion de la unidad. Sus peligros. 239 + + +CAPÍTULO V. + +_Generacion de la idea del número._ + +Número. Generacion de la idea del dos. No es el signo. Es suma: nó +diferencia. No es sensacion. Hay la adicion _in facto_, nó _in fieri_. +Relacion. Hombre y caballo no son dos. Necesidad de semejanza. Abstracto +y concreto. Identidad, unidad y número. Para el número se requiere, ser, +distincion y semejanza. Cómo se pasa del dos al tres, y otros números. +Vinculacion en un signo. 245 + + +CAPÍTULO VI. + +_Vinculacion de las ideas de los números con los signos._ + +Necesidad de signos para contar. Invencion de los signos dos, tres, etc. +etc. Si cabe perfeccionar en la numeracion. El signo y la idea de +ciento. La idea no es el signo. 250 + + +CAPÍTULO VII. + +_Análisis de la idea del número en si, y en sus relaciones con los +signos._ + +Cómo la adquiere el sordo mudo. Los signos son auxilio de la memoria. La +aritmética, el álgebra. Los signos de numeracion son fórmulas. Ejemplo +en la idea del ciento. Parangon entre la generalizacion y la numeracion. +La idea del número no es convencional. El número es percepcion de +distincion y semejanza. 254 + + + + +LIBRO SÉPTIMO. + +EL TIEMPO. + + +CAPÍTULO I. + +_Importancia y dificultad de la materia._ + +La idea del tiempo entra en el principio de contradiccion. Tiene mayor +amplitud que la del espacio. Encierra sucesion y recíprocamente. No se +halla existente ninguno parte del tiempo por su divisibilidad. 259 + + +CAPÍTULO II. + +_Si el tiempo es la medida del movimiento._ + +Medida del movimiento. La del reloj es arbitraria. Medida de los astros. +No es primitiva. Con referir el tiempo al movimiento no se explica +nada. 261 + + +CAPÍTULO III. + +_Semejanzas y diferencias entre el tiempo y el espacio._ + +Nuestro modo de concebir el tiempo. Permanencia é inmutabilidad del +tiempo. Lo concebimos antes y despues del mundo. Sospecha de que sea una +pura abstraccion. Parangon entre el espacio y el tiempo. Infinidad. +Inmovilidad. Composicion de partes. Inseparabilidad de estas. Utilidad +de este parangon. Diferencias entre el espacio y el tiempo. 266 + + +CAPÍTULO IV. + +_Definicion del tiempo._ + +No hay duracion sin algo que dure. La infinidad del tiempo es una +ilusion. Profundidad de las doctrinas de los teólogos. No hay tiempo sin +mudanza. Definicion del tiempo. En las cosas, es el ser y no ser; en el +entendimiento, es la percepcion del ser y no ser. 272 + + +CAPÍTULO V. + +_El tiempo no es nada absoluto._ + +Razon de esto. Su definicion. Medidas primitivas. Supuesto de la +alteracion de estas. Supuesto de la alteracion de nuestras +percepciones. 275 + + +CAPÍTULO VI. + +_Dificultades sobre la explicacion de la velocidad._ + +Se propone la dificultad. La velocidad no es nada absoluto. Fórmula en +que se expresa; acorde con la inteligencia comun. Si se puede alterar la +velocidad de todo. Razon de las contradicciones aparentes. 278 + + +CAPÍTULO VII. + +_Explicacion fundamental de la sucesion._ + +Cómo se evita el círculo vicioso con la definicion del tiempo. Sucesion. +Antes y despues. Dificultad contra lo dicho en el cap. IV. Explicacion +fundamental de la sucesion: existencia de cosas que se excluyen. Una +dificultad. Si todo lo que no se excluye es simultáneo. Lo que no +excluye nada, ni es excluido por nada, es simultáneo con todo. Esto es +Dios. 283 + + +CAPÍTULO VIII. + +_Qué es la coexistencia._ + +Por la exclusion del capítulo anterior no se entiende solo la +repugnancia intrínseca. Con esto se sueltan las dificultades. +Aplicaciones. Análisis de la idea de coexistencia. Es simple: va aneja á +la del ser. Fecundidad de esta idea. Una observacion sobre el método de +esta obra. 288 + + +CAPÍTULO IX. + +_Presente, pasado y futuro._ + +El presente es el solo tiempo absoluto. Qué es _pasado_. Dificultades y +su solucion. Qué es futuro. Qué es presente. La divisibilidad del +tiempo. Consecuencia. El tiempo no es distinto de las cosas. 293 + + +CAPÍTULO X. + +_Aplicacion de la doctrina anterior á varias cuestiones importantes._ + +Si habia transcurrido tiempo antes del mundo. Si era posible otro +anterior. Si esta anterioridad consentia intervalo entre los dos. +Dificultades. Solucion. 299 + + +CAPÍTULO XI. + +_El análisis de la idea del tiempo, confirma la semejanza de esta con la +del espacio_. 302 + + +CAPÍTULO XII. + +_Relaciones de la idea de tiempo con la experiencia._ + +Estado de la cuestion. Prioridad de la idea del tiempo. Esta idea no +nace de la observacion. Inconvenientes de la subjetividad pura y de la +objetividad. No es sensacion ni nace de la experiencia sensible. +Corolario contra Condillac. 306 + + +CAPÍTULO XIII. + +_Opinion de Kant._ + +Su explicacion no conduce á nada. Se defiende la posibilidad y la +objetividad del tiempo. Dificultades con que lucha Kant. 310 + + +CAPÍTULO XIV. + +_Explicacion fundamental de la posibilidad objetiva, y de la necesidad +de la idea del tiempo._ + +Esta posibilidad debe admitirla el mismo Kant. Razon. Orígen de su +necesidad. 314 + + +CAPÍTULO XV. + +_Corolarios importantes._ + +Cómo la idea del tiempo dimana de la experiencia, y cómo nó. Cómo se +hace el tránsito del órden intelectual puro, á la experiencia. 316 + + +CAPÍTULO XVI. + +_El tiempo ideal puro y empírico._ + +Qué es el empírico. Cómo llega á generalizarse. Lo que contiene el ideal +puro. Por qué se nos ha dado la facultad de medirle. Tres elementos de +esta medida: idea pura de ser y no ser, número y fenómeno sensible. De +dónde resulta la necesidad en las ideas del tiempo empírico. 318 + + +CAPÍTULO XVII. + +_Relaciones entre la idea del tiempo y el principio de contradiccion._ + +Dos conocimientos de los principios: empírico y científico. Si hay +círculo vicioso entre el principio de contradiccion y la idea del +tiempo. Cómo aquel presupone á esta. Cómo esta presupone á aquel. A +veces hay círculo, mas nó vicioso. Así sucede en este caso. Es prueba de +identidad. Se fija el sentido del principio de contradiccion. Por qué +ponemos en él la idea de tiempo. Observacion sobre los seres +contingentes y necesarios. 321 + + +CAPÍTULO XVIII. + +_Resúmen._ 331 + + +CAPÍTULO XIX. + +_Ojeada sobre las ideas de espacio, número y tiempo._ + +Son los elementos necesarios de las ciencias naturales y exactas. Cómo +se reducen á dos primitivos: extension y ser. Las tres ideas son comunes +á todos los hombres. Su facilidad en el acto directo y su dificultad en +el reflejo. 335 + + + +ÍNDICE DE LAS NOTAS. + +(I). 341 +(II). 346 + + +FIN. + + + + + + + +End of Project Gutenberg's Filosofia Fundamental, Volumen III, by Jaime Balmes + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFIA FUNDAMENTAL, VOLUMEN III *** + +***** This file should be named 17974-8.txt or 17974-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/1/7/9/7/17974/ + +Produced by PM Spanish, Guido Royackers and the Online +Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at +http://gallica.bnf.fr) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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