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+The Project Gutenberg EBook of Impresiones, Poesías, by Jose Campo-Arana
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+
+Title: Impresiones, Poesías
+
+Author: Jose Campo-Arana
+
+Release Date: July 17, 2005 [EBook #16319]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK IMPRESIONES, POESÍAS ***
+
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+
+Produced by Afra Ullah, Pilar Somoza and the Online
+Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
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+
+
+IMPRESIONES
+
+POESÍAS
+DE
+JOSÉ CAMPO-ARANA
+
+CON UN PRÓLOGO
+DE DON CÁRLOS COELLO
+
+
+MADRID
+LIBRERÍA DE M. MURILLO
+CALLE DE ALCALÁ, NÚM. 18
+1876
+
+
+
+
+ AL EXCMO. SEÑOR
+
+ D. FRANCISCO ROMERO Y ROBLEDO
+
+ _Debo á usted lo poco que soy y atenciones que con nada
+ podré pagarle: por gratitud y por cariño, coloco su nombre al
+ frente de este tomo de poesías._
+
+ JOSÉ CAMPO-ARANA.
+
+ Madrid 29 de Diciembre de 1875.
+
+
+
+
+PRÓLOGO.
+
+
+I.
+
+La aparicion de las poesías de Don José Campo-Arana, es una de tantas
+respuestas victoriosas como la realidad ofrece diariamente á los
+empeñados en la triste tarea de probar al público que atravesamos un
+período de paralizacion y esterilidad artística; privando al talento
+del entusiasmo y de la fé, únicos estímulos que para él dejan á
+nuestra desangrada patria los que más prosaica y ventajosamente la
+explotan.
+
+No hay que negarlo; los mercaderes están aposentados en el templo del
+arte, y el público se hace su primer cómplice concediendo decidida
+proteccion á todo lo malo y escatimándola á todo lo bueno: lo que vive
+cuando todo conspira á su muerte, tendrá desgracia sin duda, pero no
+puede decirse con fundamento que carece de vitalidad.
+
+El arte vive, y vive tan sólo de sí mismo en nuestra sociedad
+indiferente, aturdida, ávida siempre de sensaciones y embotada para
+los sentimientos. Nada puede el arte esperar de ella: ella, por el
+contrario, debe esperarlo todo de él. El arte regenerará á quien le
+abandona; el arte enseñará á pensar á quien los hechos no inspiran una
+reflexion; el arte enseñará á sentir á quien las desventuras que
+directamente no le tocan, arrancan tan pocas lágrimas.
+
+El arte alienta y crece en España como una flor fragante entre
+pavorosas ruinas; y esto no es menester probarlo: basta con tomarse el
+sencillo trabajo de verlo.
+
+Nuestros pintores, áun despues de muertos Rosales y Fortuny, hacen el
+primer papel en los talleres de Roma, en los mercados de París y
+Lóndres; y si consiguen sobreponerse á las exigencias de una moda
+estúpida, que tiende á empequeñecer el tamaño y el asunto de sus
+concepciones, los nombres de Velazquez y Murillo no serán los únicos
+que pronuncie la posteridad con cariñoso respeto.
+
+La música, desde que Gaztambide, Barbieri y Monasterio echaron sobre
+sí la difícil tarea de descubrir á nuestro filarmónico pueblo tesoros
+para él ignorados, ensancha su esfera de accion en España. Marqués
+coloca sus inspiradas sinfonías, sin extrañeza de nadie, con
+aprobacion de todos, al lado de las de Mozart y Beethoven, y Arrieta y
+Caballero engrandecen poco á poco la zarzuela para que, en dia no
+lejano, la noble aspiracion de la ópera española se convierta en
+hermosa y firme realidad.
+
+Aunque la escultura no hubiera producido en nuestra época otra cosa
+que la estátua, tan bien concebida como ejecutada, del torero
+moribundo, que tanto nos hizo admirar y sentir en la última
+exposicion, y los nombres de Ponzano, Suñol, los Vallmitjana y tantos
+otros no gozaran de reputacion europea, aquel atrevido intento,
+aquella estética innovacion, sería triunfo suficiente para la gloria
+de la más ingrata de las artes.
+
+En cuanto á la literatura... La grandeza del cuadro impone y espanta,
+pero su hermosura atrae y hace irresistible el deseo de ensanchar el
+ánimo con el placer de su descripcion.
+
+En el centro, en la cumbre del lienzo, se destaca una figura amable,
+sonriente, serena, que goza en vida de la estimacion y de la fama que
+la muerte concede á tan pocos: es un anciano en cuya mirada brillan
+juntamente el talento y la bondad con la misma fuerza, en cuya sien
+los laureles son tantos como las canas venerables: es el autor de _Los
+Amantes de Teruel_ y de _La Ley de raza_ y de las _Fábulas_ y de _Los
+Cuentos_: es D. Juan Eugenio Hartzenbusch. La época literaria que le
+cuenta dentro de sí, que le mira como su patriarca y áun le ha
+contemplado recientemente lanzar destellos dulces y puros como los de
+un sol de primavera en su ocaso, no puede ser acusada de esterilidad;
+tiene que ser respetada, si no envidiada, de cuantas le sigan en la
+sucesion de los tiempos.
+
+Al lado de D. Juan, y rodeándole con cariño, hay tántos, que
+nombrarlos á todos, áun teniéndolos presentes, es empresa mayor de lo
+que parece á primera vista. Ved allí á D. Antonio García Gutiérrez, al
+ilustre veterano del teatro español, á quien los años parecen
+rejuvenecer el alma; que todavía dá, que todavía ha de dar muchas
+obras á la escena que honró con el _Trovador_ y con _Juan Lorenzo_
+(drama superior al público que creyó juzgarlo y se condenó á sí
+mismo), para gloria suya y aliento y enseñanza de la juventud, que
+reza sus versos como las ancianas las oraciones de sus devocionarios.
+Ved más allá á Manuel Tamayo y Baus, que no contento con la reputacion
+que basta á todos los hombres, ha querido conquistar dos, y tomando el
+pseudónimo de Joaquín Estébanez, ha acometido y llevado á cima con _Un
+drama nuevo_ la temeraria empresa de eclipsar al autor de _Virginia_ y
+_La Locura de amor_. Junto á él y cogidos de sus manos, como un
+hermano afectuoso el uno, como un maestro y un padre el otro, están
+Manuel Cañete y D. Aureliano Fernandez-Guerra... Manuel Cañete, el
+poeta inspirado y elegante, el restaurador de nuestro primitivo
+teatro, el crítico á quien la fuerza, la violencia del amor á lo bello
+encarnado en su espíritu, le obliga hasta á ser cruel y despiadado con
+lo malo; Fernandez-Guerra, el sabio infatigable, el sabio poeta, á
+quien acusan de soñador en sus juicios los que no comprenden que, á
+veces, tiene que inventarse cosas que no sepa para estudiarlas, porque
+cuanto humanamente se puede saber está ya tan bien colocado en su
+cerebro como los libros en una biblioteca. Esforzad, esforzad la
+turbada vista y descubrireis más rostros conocidos y simpáticos.
+Rosell, el docto Rosell, cuya prosa sólo puede rivalizar con sus
+versos; Escosura, siempre elocuente en sus escritos, siempre chistoso
+en su conversacion, siempre benévolo con la juventud de que
+eternamente formará parte; Arteche, el severo, inimitable historiador
+de la _Guerra de la Independencia_, el narrador ameno de la vida de
+_Un soldado español de veinte siglos_; Valera, el naturalmente
+correcto autor de _Pepita Gimenez_; Campoamor, el que hasta nombre ha
+tenido que inventar para su poesía, tan singular y extraña como
+avasalladora del ánimo y de la atencion; Oliván, el hablista rival de
+Cervantes y de Moratin, el que posee en su pluma una varita mágica que
+hace brotar poéticas flores sobre los problemas económicos y sobre las
+leyes agrícolas; Balart, el ingenioso crítico que vuelve sobre su
+olvidada pluma para terror de los poetas chirles, para regocijo de los
+que arrancan un elogio á su censura severa y sana; Canalejas, el ameno
+preceptista; Selgas, el incansable rebuscador de retruécanos y
+paradojas, el terrible censor de las modernas costumbres; Nuñez de
+Arce, el viril cantor de las angustias de la patria; Silvela, el fino
+y cáustico Velisla; Frontaura, el ingeniosísimo retratista del pueblo;
+Luis Guerra, el biógrafo, el vengador del autor insigne de _La verdad
+sospechosa_; Castro y Serrano, el que fué á Suez sin moverse de
+Madrid, el que escribió las _Cartas trascendentales_, y _La Capitana
+Coock_ y _Las Estanqueras_; Alarcon, el _Testigo de la guerra de
+África_, el viajero _De Madrid á Nápoles_... Mil más que convierten el
+grupo de los escritores que tienen ya basada en sólido cimiento su
+reputacion, en un inmenso océano de cabezas.
+
+A su lado, y como huyendo avergonzados de la compañía de los demás,
+nos muestran la espalda los tránsfugas de la literatura; los que van á
+buscar en la política, más que el nombre que su natural disposicion
+les brindaba, un descrédito probable por el pronto, y, á la larga, el
+anatema ó el olvido.
+
+No es insignificante el número de los que en otro extremo del cuadro
+se impone al cansancio de nuestros ojos con la viveza y animacion de
+sus figuras. Echegaray, el hombre de ciencia, el político, aparece en
+primer término al frente de la alborotada multitud de los Zapata, los
+Herranz, los Sanchez de Castro, Gaspar, Calvo y Revilla, Barrera,
+Valcárcel, Bustillo, Balaciart, etc., etc., etc., trocando el compás
+por la pluma, y trasformándose de un golpe en el autor dramático más
+atrevido de su época.
+
+Vedlos á todos, entusiastas soldados del arte, escalar las ásperas
+alturas que guian á la cumbre donde se asienta el templo de la Fama,
+enardecidos por la fé que rebosa en sus almas, por la hermosura de la
+conquista, y no ménos que por todo eso, por las voces del ilustrado y
+benévolo Navarrete, del ático Sanchez Perez, del tan discreto como
+bilioso Revilla, del juicioso y noble García Cadena, del entusiasta
+Alfonso, del concienzudo Cortázar.
+
+¡Estéril el período literario que atravesamos! ¿Vale la pena tan
+peregrina acusacion de que nos ocupemos de ella un momento más?
+
+
+II.
+
+Hace algunos años, ofrecía la Plaza de Santa Ana un aspecto muy
+distinto del que ahora presenta; y, sin duda porque el que estas
+líneas escribe la contemplaba entónces con los aduladores ojos de la
+adolescencia, infinitamente más bello. Verdad es que la fachada del
+teatro Español no ostentaba los primores del revoque moderno, que
+confunde en sabrosísimo consorcio los edificios públicos y los platos
+de huevos moles adornados de clara batida, donde las Góngoras lucen la
+habilidad de sus manos para delicia de los fieles golosos; verdad es
+que aquella tierra inculta no se habia engalanado todavía con la
+improvisada exuberancia de la naturaleza municipal; pero no es ménos
+cierto que la Plaza de Santa Ana, sin sus tenduchos de madera en que
+los gorriones morian tan rabiosos y desesperados como Werther, en que
+los grillos se ensayaban para cantar zarzuela, en que los titís y las
+cacatúas daban con sus asquerosas miradas y con su coquetismo,
+abundantes pruebas de que los vicios y flaquezas son lo que más une al
+hombre con los animales; sin todo eso, repito, la Plaza de Santa Ana
+será todo lo que se quiera... ménos la Plaza de Santa Ana. ¿Quién,
+cuando muchacho, no se ha extasiado ante aquellos destartalados
+cajones? ¿Quién, por el módico precio de dos cuartos, no ha comprado,
+al mismo tiempo que la pobre víctima, el cargo de verdugo, ejercido
+con tanta inocencia como resolucion? Yo sé de un niño (cuyo nombre
+reservo para no ofender la modestia y resucitar los remordimientos en
+quien ya es hoy un hombre muy barbudo y que peina canas); yo sé de un
+niño que, al cumplir los nueve años, repasó la lista de sus
+_avicidios_, y, ménos sanguinario que Tenorio, sintió profundo
+arrepentimiento y vivo deseo de enmendar de alguna manera sus
+crímenes, y ya que no pudo decir aquello de
+
+ Si buena vida os quité,
+ buena sepultura os dí...
+
+porque los cadáveres se habian extraviado por el garguero del gato de
+su casa, pidió á su padre (no al padre del gato, al marido de su
+madre) dinero para comprar todos los billetes de la próxima extraccion
+de lotería; medio ingenioso que habia imaginado el infante para sacar
+el premio gordo, comprar con él todos los pájaros de la Plaza de Santa
+Ana, y en un dia y una hora darles libertad.
+
+¡Dulce, encantadora edad de la infancia, en que lo feo es bonito, toda
+ambicion posible, y hasta los remordimientos se presentan con forma
+cómica!
+
+En un ángulo de la plazuela, se alzaba por el año de 1868, y debe
+alzarse todavía (el regente de la imprenta no me dá tiempo para
+averiguarlo), una casa de tres pisos y un solo balcon en cada uno,
+propiedad de una maestra de niñas, que tenia _amiga_ en la calle de
+Belen, y que, para cierto objeto que más adelante se dirá, cayó en
+gracia (el cuarto, no la maestra,--esto de escribir de prisa tiene
+muchos y graves inconvenientes) á unos cuantos jóvenes, escritores
+unos, que no escribian; estudiantes otros, que no estudiaban, y
+empleado alguno, que empleaba el tiempo en no asistir á la oficina.
+Aquel cuarto, tan reducido que bien hubiera podido llamarse ochavo,
+constaba de un pasillo estrecho, que parecia ancho á fuerza de ser
+corto, un gabinete donde bien podrian caber seis personas de pié, pero
+incómodamente, y un balcon á la _plaza de los pájaros_.
+
+Cuando los mancebos en cuestion se dirigieron á su propietaria y le
+manifestaron el atrevido pensamiento de alquilarlo, la ilustrada y
+nariguda maestra de niñas estuvo indecisa largo tiempo: el que ellos
+tardaron en reunir, escudriñando y vaciando los bolsillos de todos, la
+escasa cantidad á que montaba el mes adelantado y el de fianza. Sin
+embargo, sus temores, que entónces ni siquiera sospecharon los
+inquilinos, eran injustos y probaban que la maestra de niñas sabía más
+de lo estrictamente necesario para dar buena educacion á unas cuantas
+señoritas. Aquella habitacion se habia alquilado para trabajar;
+para,--huyendo de lloros de niños y cánticos de criadas en las
+respectivas casas de los mozalvetes, y de la inspeccion más bien
+intencionada que rígida de la familia,--dedicarse á lo que formaba
+todo su encanto: emborronar cuartillas y hacer artículos que se
+insertaban de balde en el _Cascabel_ ó en el _Museo Universal_ (y
+resultaban caros), componer versos indignos hasta de los periódicos de
+modas, dramas destinados á ser rechazados por todas las empresas, y
+otras hazañas por el estilo.
+
+¡Cuán dichosa tarde, aquella en que sentados en el suelo al rededor de
+una silla de Vitoria, ante una humeante ponchera, se inauguró lo que
+desde luego fué bautizado con el poético nombre de _El Nido_, y se
+acordó por unanimidad la conveniencia de amueblarlo... si la próxima
+sesion habia de levantarse con pantalones completos. Uno llevó las
+sillas al dia siguiente (¡cuántas noches debió soñar el sillero con
+que se habia ido á Sevilla!); otro una máquina de café; otro una
+coleccion de retratos de hombres célebres; otro una pipa para fumar él
+y llenar el cuarto de peste y de humo, asegurando que así lo
+calentaba, y otro una estera de verano, aprovechando la circunstancia
+de ser invierno,--con lo cual lograron hacerse en Diciembre la ilusion
+de estar en Agosto y llegar á Junio con la estera tan rota, que con
+barrer un poco quedó hecho el desestero.
+
+La vida de los habitantes del _nido_ era tan dulce como la de todos
+los que esperan, como la de todos aquellos para quienes en el despacho
+del teatro de la ilusion no ha aparecido aún el fatídico letrero de
+«No hay billetes.» Casi todos eran republicanos, y no eran más, porque
+no habia más que ser; y el único decididamente afiliado en el partido
+conservador, pensaba con seriedad en la conveniencia de escribir un
+drama político-filosófico-social probando que los casamientos de
+Estado son una infamia intolerable, que un rey debe casarse por amor y
+dar su mano á una fregona de palacio, si ésta, con la bondad de sus
+prendas y la belleza de su palmito, ha logrado inclinar el ánimo de
+S.M. desde las ventanas de la régia cámara hasta los respiraderos de
+las régias cocinas.
+
+Todos los habitantes del _nido_ eran críticos entónces (apenas habian
+escrito nada que valiese algo todavía), y á haberles conocido las
+empresas, les hubieran prohibido la entrada en sus teatros las noches
+de estreno. Siempre recordaré (eternamente impreso lo tendrá alguno de
+aquellos jóvenes... en la mejilla izquierda) el lance acontecido la
+noche que por primera vez se representó cierta bufonada en el coliseo
+de Jovellanos. Los carteles anunciaron el desafuero contra el arte, y
+aquella alborotada juventud se posesionó del centro de la galería
+baja, dispuesta á vengar las injurias que, no sin razon, daban de
+antemano por inferidas á su ídolo. El público sensato se mostraba
+descontento, los _alabarderos_ aplaudian más furiosamente á medida que
+perdian la esperanza de vencer en aquella jornada, y su jefe, harto ya
+de oir los dicterios que contra la pieza proferia el más procaz de los
+habitantes del _nido_, encaróse con él, y díjole:--«¿Cuántos años
+tiene usted, caballerito?»--«Quince, para servir á usted,» contestó el
+interrogado con un aire que desmentia lo compuesto de las
+palabras.--«Y ¿no le gusta á usted esta obra?» tornó á preguntar el
+jefe de alabarderos.--«Nó, señor,» tornó á contestar aquél, y añadió
+acto contínuo:--«Y á usted ¿le agrada?»--«A mí me parece una obra muy
+aceptable,» repuso el imprudente amigo de la empresa. Nuestro jóven le
+miró de alto abajo, y exclamó:--«Pues compadre, está usted adelantado,
+para la edad que tiene!» Frase que le valió un coro de carcajadas de
+todos los que le rodeaban, un tremendo bofeton del militar-paisano, y
+la probabilidad de pasar la noche en la prevencion con todos sus
+compañeros, que salieron bizarramente á su defensa.
+
+Justo es decir que los que en ciertas ocasiones se mostraban
+implacables, eran cuando se estrenaba una obra de algun autor de
+merecido crédito, los que con más placer le palmoteaban y con más
+entusiasmo pedian su nombre.
+
+Las ideas revolucionarias que los dominaban en política, los
+avasallaban tambien en literatura; y para ellos lo más exagerado era
+siempre lo mejor.
+
+De resultas de una discusion comparando el romanticismo y el
+clasicismo, el busto de Molière salió desterrado del _nido_, y aún me
+parece leer sobre sus paredes la quintilla escrita con carbon un dia
+que se recordaron las burlonas censuras de Moratin al autor de _La
+vida es sueño_.
+
+ Os indignais sin razon
+ Contra ese ultraje tan ruin;
+ ¿Puede, en ninguna ocasion,
+ Amenguar un MORATIN
+ La gloria de un CALDERON?
+
+Los caractéres de los habitantes del _nido_, corrian parejas, por lo
+distintos, con los muebles de la salita. Todos, y esto era lo único en
+que se parecian, eran aspirantes á escritor; á excepcion de dos, cuyas
+obras habian sido aplaudidas por el público, y que sin tener en cuenta
+esa circunstancia, se dignaban mirar como compañeros á los demás. Era
+el más viejo, y era y es bien jóven aún, uno cuyo nombre es ya
+garantía para el público que asiste á los estrenos de sus obras, de
+que va á pasar una noche feliz: tanta es la habilidad con que sabe
+disponer la sencilla y natural trama de sus piezas: tanta y tan fina
+es la sal con que sabe aderezarlas y servirlas al público, su
+infatigable convidado. De mediana estatura, delgado, nervioso, su
+cabeza ocupaba casi una tercera parte de su cuerpo; quebrado el color,
+rayando en bilioso, un mechon de alborotados cabellos negros adornaba
+su despejada frente y entonaba la dureza de líneas de aquella nariz
+aguileña, de aquellas cejas desiguales que daban sombra á unos ojos en
+que la impaciencia, la sutilidad y la astucia eran tres amigas que
+contínuamente caminaban del brazo. ¿No le conoces, lector? ¿No le has
+visto salir á escena estas noches? Es Miguel Ramos Carrion, el autor
+de _Un sarao y una soirée_, y de _La gallina ciega_, y de _Esperanza_,
+y del _Cuarto desalquilado_, y de _Los doce retratos_, y de _La mamá
+política_, y de una obra que se representará en breve y acabará de
+consolidar su reputacion.
+
+Miguel ¡quién lo diria conociendo sus obras! era desgraciado: ya no lo
+es; ya su trabajo basta para sostener las cortas necesidades, la
+existencia preciosa de su madre, y el recuerdo del tiempo malo sólo
+puede ser para mi amigo el fondo negro, que no es triste, puesto que
+hace destacar la claridad del primer término. Miguel, luchando con
+innumerables contrariedades de todo género, escribia artículos, hacía
+versos para mil objetos distintos, traducia en tres dias una pieza ó
+una zarzuela que solia representarse con ajeno nombre, y en vano pedia
+á los sucesos un momento de tranquilidad para hacer al fin algo más
+digno de sus envidiables facultades. Sus compañeros del _nido_ se las
+reconocian á coro, sostenian su fé vacilante, y hoy sienten tanta
+felicidad por su suerte como orgullo por no haberse equivocado en sus
+pronósticos.
+
+No puedo dejar de hablar de Ramos sin nombrar al que, unido
+constantemente á él, lo completa como la postdata á la carta en que
+falta algo. Me refiero á cierto estudiantillo de taquigrafía,
+asturiano de profesion, de alma de niño, de corazon de hombre, nacido
+para tener un amigo, y á quien todos desean tener por tal. Toribio
+Granda idolatra á Miguel Ramos como la madre quiere á su hijo, y le
+admira sinceramente y le gruñe sin cesar, y sufre más que él, que es
+cuanto se puede decir, la noche en que estrenan alguna obra,--obra que
+la noche del estreno es tan de Toribio como de Miguel;--que tiene
+tanta influencia sobre Ramos, que, á veces, hasta le hace trabajar.
+
+Al _nido_ pertenecia tambien otro pájaro que despues ha tomado vuelo
+por las regiones de la política, y sabe Dios hasta dónde llegará.
+Hasta donde quiera, porque, hoy como entónces, todos sus compañeros
+reconocen en él más talento que en ninguno y ménos discrecion para
+emplearlo y convertirlo en otra cosa que en un perro que muerde á su
+amo. Adolfo Malats era, al formarse el _nido_, cuando él no habia aún
+soltado el cascaron, un muchacho rubio, largo, paliducho y ojeroso. En
+su mirada lánguida se veia contínuamente prematuro cansancio: en su
+frente cubierta de pelo no se adivinaba la inteligencia, pero allí
+estaba, y esto es lo principal; en sus labios desdeñosamente plegados,
+una sonrisa fria helaba de pena á sus amigos, que le miraban harto del
+mundo sin conocerle, incrédulo sin creerlo él mismo, holgazan con
+terrible trabajo, murmurador sin interés y perdiendo lastimosamente el
+tiempo con la serenidad del que se las echa á correr con un chiquillo
+y le dice:--«Anda, llévame un cuarto de hora de delantera, que yo te
+alcanzaré ántes de cinco minutos.» Adolfo Malats, la memoria más
+feliz, el juicio más hábil para tropezar en una cosa con el defecto,
+la imaginacion más ingeniosa del mundo, uno de los hombres que tienen
+más talento para encerrar un tomo en una frase, para estarse una
+semana contando cuentos que nadie sabe, era el año de la fundacion del
+_nido_ un hombre de mucho talento que no habia encontrado todavía el
+sentido comun. Hoy sus palabras y su conducta parecen anunciar á la
+vez el hallazgo. Adolfo Malats era el aficionado á todo (pero el
+aficionado inofensivo, el que _no ejerce_); nuestro consultor, el que
+con un elogio, rarísimo en su boca, nos hacía felices. Hombre de
+condiciones buenas y malas más diversamente mezcladas, dudo que haya
+existido jamás; mejor amigo de sus amigos, corazon más noble para
+gozar con la felicidad ajena, alma más libre (y se comprende bien) de
+envidia por nadie ni por nada, eso sí puedo afirmar rotundamente que
+jamás ha existido.
+
+Tipo bien opuesto al de Adolfo, es Andrés Ruigomez, el autor de
+_Silvestre del Todo_, que no sé cuándo acabará una preciosa novela de
+costumbres que en Francia haria su reputacion y su fortuna; que hoy,
+alejado de la literatura, entregado á las nobles tareas del foro,
+quizá le reserva la suerte una existencia más desahogada y tranquila
+que la de sus compañeros, si bien todos éstos la mirarán siempre como
+propia y creerán que en su querido Andrés han mejorado de fortuna.
+Andrés era el padre grave de la reunion; el padre grave por la
+seriedad de su cara, por lo reposado de su voz, por la entonacion
+verdaderamente forense con que ya entónces explanaba sus originales
+teorías sobre arte, sobre política, sobre religion y sobre todo.
+Andrés se las echaba de hombre de mundo, y apenas era hombre mundano;
+Andrés se las echaba de hombre libre de preocupaciones, y hasta mucho
+despues de aquellos venturosos dias no ha logrado verse libre de la
+preocupacion de no tener ninguna; Andrés se las echaba de hombre
+formal, y él era el único que mientras hablaba conservaba la cara
+séria, resalte el mejor de sus chistes. Talento sólido y bien nutrido,
+sagaz observador y pintor felicísimo de costumbres, Andrés Ruigomez
+hubiera alcanzado en Francia, con aliento para sus primeros pasos y
+recompensa para sus primeros merecimientos, una reputacion no menor
+que la de Paul de Kock, á quien vence en la profundidad de las ideas y
+no cede en la fuerza del chiste.
+
+Tipo bien opuesto tambien al de Adolfo, era el de otro personaje que
+no quiero bosquejar, para irme directamente á la figura principal de
+mi cuadro, que tambien se crió al calorcillo del _nido_: el autor del
+presente libro, mi querido amigo Campo-Arana.
+
+
+III.
+
+_Don Quijote_ le llamaban sus compañeros; y hoy, que ya es todo un
+guapo mozo, no parecerá imprudente confesar que el mote le estaba como
+anillo al dedo. Y Campo recordaba á D. Quijote por algo más que por lo
+seco y desgarbado de su cuerpo, lo avellanado del rostro y el rumbo de
+los bigotes: por lo exaltado de su imaginacion, pronta en hacerle
+recibir como realidades sus sueños de cada momento, infatigable para
+persuadirle á creer que está en verso nuestra existencia, contra la
+opinion de un personaje de comedia del pobre Luis Eguílaz. Campo se ha
+pasado, y se pasa, y se pasará la vida (porque es el individuo del
+_nido_ ménos sujeto á cambio), tomando por gigantes los molinos de
+viento, y por castillo la venta tan justamente antipática á Sancho
+Panza.
+
+Campo era, de todos sus compañeros, el que ménos versos hacía y el más
+poeta sin duda alguna. Si el que escribe estos renglones no creyera
+firmemente que el artista es echado al mundo por Dios, ni más ni ménos
+que el ave, que siempre encuentra las yerbecillas que han de
+alimentarla mejor, creeria con no ménos seguridad que Campo-Arana era
+un talento perdido á quien habian faltado favorables condiciones de
+desarrollo. Pero quien repare un poco en la vida de los hombres
+notables que honran á la humanidad, comprende desde luego que
+Shakespeare, con una vida más tranquila, con una instruccion más
+sólida, quizás hubiese escrito dramas ménos gigantescos; que Moratin,
+nacido en el siglo XVII, acaso no hubiera tenido un talento bastante
+enérgico para salir de la oscuridad; que Hartzenbusch, ménos sabio y
+despues de arrojar en _Los Amantes de Teruel_ todo lo que un hombre
+solo puede inventar, acaso hubiese valido ménos, mientras la musa
+inquieta y viva de Narciso Serra probablemente se habria muerto de
+fastidio en la fria, aunque sana atmósfera de una biblioteca. Campo es
+poeta de impresion; ha recibido impresiones, posee el don de expresar
+de una manera siempre clara y á menudo elegante sus pensamientos:
+Campo es lo que puede ser. No hay que indignarse con el pez porque no
+ande, si sabe nadar bien, ni echar en olvido la fábula de Iriarte, que
+nos presenta al ganso haciendo de todo un poco, y haciéndolo todo como
+quien era.
+
+Campo no es un sabio; pero con que nadie se lo conozca en sus
+escritos, con que posea la principal sabiduría del hombre de letras
+(la de saber bien qué es lo que no sabe, para no hablar de ello), él
+tiene bastante y el lector de sobra.
+
+Su primer maestro ha sido el mejor: la naturaleza vista á través del
+sentimiento propio. Algo ha modificado esa espontaneidad la influencia
+que sobre él ha ejercido la lectura frecuente de los poetas alemanes:
+influencia ménos perjudicial en Campo que en otros escritores, por ser
+ménos opuesta á la índole del talento de nuestro autor, á cuyo
+espíritu soñador y vago ha debido sucederle con las odas y baladas del
+inmortal autor del incomparable _Wallensthein_, lo que al viajante que
+hallándose en tierra extranjera, oye por azar palabras del habla
+nativa de labios de un natural del país.--Poeta dramático Campo, de no
+vulgares condiciones, siempre valdrá cien veces más como poeta lírico:
+así se nos presenta en su primera obra de importancia, el presente
+tomo de poesías, y así debe juzgársele. Bien ha hecho en bautizarlo
+con el nombre de _Impresiones_; difícil sería encontrar otro que le
+sentára mejor. Porque la poesía de Campo es eminentemente individual,
+verdaderamente lírica. Así como en el drama el autor no debe aparecer
+nunca (mas que al final, cuando el público le aclame), el soneto, la
+oda, la elegía, son como la máscara por que hablaban los actores
+griegos y latinos con la voz natural, pero aumentada para que llegase
+á todos los ámbitos del anchuroso coliseo. Las impresiones de
+Campo-Arana, producirán impresiones en el lector. Casi cuantas
+contiene el tomo están inspiradas por un suceso real siempre, cuando
+ménos en la mente del poeta; con lo cual basta para que nazcan con la
+vida que sólo de la mente del poeta han de recibir. Por eso unas
+podrán leerse con ménos agrado que otras, pero ninguna con
+indiferencia: por eso tambien nos sorprenderá la diversidad de su
+género, nos extrañará y hasta nos disgustará la diversidad, la
+oposicion de juicios y opiniones que se observa en ellas. Este tomo es
+la vida de su autor, cuyos sucesos pasan rápidamente á nuestros ojos,
+como cincuenta figuras distintas se reflejan á la vez una tras otra,
+en los contínuos, diversos y paralelos espejos de un café. El autor no
+nos engaña; en su introduccion nos lo dice bien claro: allí hace su
+programa, y más adelante lo cumple... El lector debe darse por
+satisfecho: ¿qué más podria pedir un pueblo á su gobierno ó un
+distrito á su diputado?
+
+He dicho ántes, y vuelvo á afirmarme en ello, que nadie leerá con
+indiferencia este tomo de poesías. Todos los que han vivido la
+existencia agitadísima de nuestra sociedad, donde los sentimientos se
+tropiezan, se chocan, se confunden en el corazon, como la gente á la
+salida de un teatro, encontrarán aquí á cada paso la expresion exacta
+y concisa de sus propios sentimientos. Muchos dirán: «¡Qué bien dice
+el autor lo que tan bien he sentido yo!» Y ¿cómo no ha de apreciar el
+público un libro que le parecerá escrito por él? Este es, á mi pobre
+juicio, el triunfo más completo del poeta lírico. Después de publicar
+Becquer sus admirables _Rimas_, que han hallado eco en todas las
+almas, y Nuñez de Arce sus robustas inspiraciones, que ya saben de
+memoria todas las personas de buen gusto, la poesía que consiste en la
+pulcritud, en el _aseo_, por decirlo así, de los versos, ha muerto ya
+y está enterrada para siempre. En literatura, la forma y el fondo son
+lo que en la humanidad el cuerpo y el alma; el cuerpo es la hermosura,
+el alma la bondad, y ésta, sólo ésta, es inmortal. Si aquél sobrevive
+en las obras del ingenio, es porque todo se vuelve _alma_ en ellas,
+como en el hombre cuando traspasa el umbral terrible de la insondable
+eternidad.
+
+¿Será esto querer sostener que las poesías de Campo son perfectas?
+Nada más léjos de mi ánimo. Acercáranse más á la perfeccion y
+estarian, tales como son ellas y la índole del talento poético de su
+autor, más léjos de la belleza artística. El lector encontrará en las
+_Impresiones_ estilo frecuentemente incorrecto, versos flojos y
+desaliñados, imprudencias de asunto y de frase, falsedad y
+contradiccion en los juicios; todo mezclado y compensado con bellezas
+de primer órden, de esas que saltan á la vista del lector ménos
+perspicaz, como ciertas mujeres hermosas, de provocativa belleza, se
+nos entran por los ojos, atrayéndonos con sus miradas.
+
+Campo, que posee una facilidad, á veces lamentable, para expresar sus
+pensamientos, paga á menudo una licencia poética, que pudiera haberse
+excusado, con mil primores; á la manera (y perdóneseme lo vulgar de la
+comparacion por lo que tiene de expresiva), á la manera del niño que
+promete á su madre no salir de casa en todo el domingo si le perdona
+media hora de escuela para ir á bañarse al rio con sus compañeros...
+donde de milagro no se ahoga y de seguro se resfría.
+
+Otra ventaja hay en los versos de Campo: rara vez deja de acudir la
+inspiracion á su llamada. Para nuestro amigo, es siempre la poesía una
+amante esposa que se entrega con tranquila felicidad á su marido: nó
+la pobre mujer que fuerza un soldadote brutal y feroz.
+
+Campo, esto no se puede negar, canta tan á menudo lo que siente como
+lo que no siente, y creo en conciencia que él mismo no lo distingue:
+el poeta cantará siempre mejor lo que cree sentir que lo que siente en
+realidad... ¡Ay! Si expresáramos bien lo que á veces sentimos, ¿qué
+poeta no sería gran poeta? La verdad del sentimiento no logra nunca
+salir por entero del corazon: ha echado en él raíces: al exterior
+brotan únicamente las ramas, ¡y éstas son tales que parecen árboles!
+Campo escribió indudablemente la hermosa poesía que me hace la honra
+de dedicarme (una de las más defectuosamente bellas de la coleccion)
+un dia que habia sostenido una discusion con un clérigo carlista,
+enterádose del asesinato legal de Reus y leido algun tratado de
+filosofía alemana...
+
+Pero aquí han terminado mis observaciones sobre su libro. En
+literatura, divido yo los críticos (¡cuántas veces me han dividido y
+me dividirán ellos á mí!) en dos clases. Pertenecen á la primera los
+que acogen sin prevencion, con benevolencia, las primeras obras de un
+jóven, saben y comprenden lo difícil que es ponerse, sólo ponerse, en
+el camino de la perfeccion artística, y censuran lo malo sin acritud,
+ensalzan lo bueno con expansion, y hacen con el principiante en tan
+difícil carrera lo que el hábil doctor con el enfermo de que se
+encarga: lo animan, lo confortan, le prescriben el régimen más propio
+para su restablecimiento, y le hacen confiar en la conquista de la
+salud.
+
+Pertenecen á la segunda clase, los críticos para quienes todo es malo,
+para quienes nadie sabe nada, para quienes nadie debe escribir; que
+vierten hiel sobre las primeras ilusiones de un alumno de las Musas,
+que mutilan sin piedad sus composiciones, ensañándose en ellas con
+tanta fé como alevosía, como cristiano contra moro. A éstos no les
+llamo yo críticos, sino verdugos de los que en tiempos de triste
+recordacion atenaceaban el cuerpo, sacaban los ojos y cortaban las
+orejas á los delincuentes... todo con el objeto de decidirlos á la
+enmienda.
+
+Sin ciencia ni entendimiento para lo primero, me encuentro con
+demasiado buen corazon para lo segundo, y dejo el libro de mi amigo
+querido á los que de una clase y de otra no faltan en nuestra
+república literaria: á los primeros se lo abandono con alegría y
+confianza; á los segundos... por fuerza se lo entrego.
+
+
+IV.
+
+Llego aquí fatigado, jadeante, como el que ha hecho una larga jornada,
+con gusto, pero con precipitacion excesiva, y conozco que he dicho
+muchas impertinencias, algunas verdades, y varias cosas que podria
+haber reservado para mejor ocasion... Sin embargo, ya es costumbre (y
+costumbre mala, de dificilísimo destierro por lo tanto) que al frente
+de toda nueva publicacion vayan unas cuantas páginas escritas con el
+objeto de que nadie las lea: Campo ha puesto empeño en que el prólogo
+de sus versos lleve mi firma; yo he dejado hablar por cuenta propia al
+corazon y á la fantasía: y comprendiendo, aunque algo tarde, que mi
+prólogo podria carecer de interés, por lo ménos, una reflexion me
+consuela de todas las demás. Si el prólogo no se ha de leer, más vale
+que sea mio que de una persona autorizada.
+
+ CÁRLOS COELLO.
+
+
+
+
+INTRODUCCION
+
+
+MELANCOLÍA.
+
+ Yo padezco, lector, frecuentemente,
+ --sin que sepa la causa verdadera
+ ni si es cosa del cuerpo ó de la mente,--
+ una tristeza amarga, que inclemente
+ me domina, me rinde y desespera.
+
+ La sangre que en mis venas comprimida
+ caminaba en raudal impetüoso,
+ parece detenerse en su carrera,
+ y sin calor, sin fuerza, empobrecida,
+ se desliza con paso perezoso
+ como si en mí la vida se extinguiera.
+ La luz no hiere con su lumbre pura
+ mis ojos apagados
+ donde ántes su fulgor resplandecía,
+ y á través de una niebla siempre oscura
+ miro la alegre claridad del dia.
+
+ No hay eco que hasta mí llegue distinto,
+ ni idea que despierte mi entusiasmo;
+ no hallo placer que excite en mí el instinto,
+ ni dolor que me saque del marasmo.
+ Dios, la gloria, el amor, la patria, el arte,
+ ídolos de mi ardiente desvarío,
+ sólo me inspiran pesaroso hastío;
+ que parece domar mi sér inerte
+ la calma precursora de la muerte.
+
+ Un remedio á mi mal buscando en vano,
+ ya me siento al piano
+ y recorro con mano perezosa
+ las teclas de marfil de uno á otro extremo,
+ modulando en su marcha caprichosa
+ extrañas melodías
+ en las que siempre va del alma parte,
+ llenas de extravagantes fantasías,
+ sin hilacion, sin formas y sin arte,
+ brillantes una vez y otra sombrías;
+ canto salvaje que mi mente eleva
+ sin que el arte lo cubra con su manto,
+ que el viento nunca lleva
+ á donde yo lo envío;
+ notas de una oracion ó de un lamento
+ que nadie escuchar quiere,
+ y que van á perderse en el vacío
+ ignoradas y solas,
+ como el grito del náufrago que muere
+ en el rumor de las revueltas olas.
+
+ Ya el exánime cuerpo abandonando
+ á la extraña inaccion que le avasalla,
+ los tristes ojos á la luz cerrando,
+ sin que la voluntad le oponga valla,
+ dejo á mi pensamiento libre vuelo;
+ mas de un sueño imposible en pos se lanza,
+ y vaga en loco anhelo
+ de un recuerdo á un dolor ó á una esperanza,
+ de una idea á otra idea,
+ sin conseguir hallar lo que desea.
+ Ya queriendo fijar mi pensamiento,
+ sobre el blanco papel la mano puesta,
+ expresar con palabras mi ánsia intento;
+ y comienzo novelas y canciones,
+ y poemas, y dramas, y cien cosas
+ que no pasan jamás de tres renglones.
+ Fragmentos que conservo en mi cartera,
+ que leo con el alma estremecida,
+ porque en esos fragmentos está entera
+ la historia de mi vida.
+
+ Mas todo en vano: ni en los dulces sones
+ de la rica armonía,
+ ni en las anchas regiones
+ donde mi pensamiento desvaría,
+ llenas de luz, de amor y de belleza,
+ puedo encontrar alivio á mi tristeza.
+
+ Si vuelvo á Dios el ánimo contrito
+ y piedad de mi pena le demando
+ con humilde fervor y acento blando,
+ el aliento maldito
+ de la duda cobarde y acerada
+ á envenenar mis pensamientos viene,
+ y en mis labios detiene
+ Una oracion apenas comenzada.
+
+ Vuelvo entónces los ojos á la tierra
+ y de mí se apodera horrible espanto
+ al ver los séres que en su seno encierra.
+ Unos con rabia atroz, otros con llanto,
+ alzan al cielo punzador gemido,
+ y el de unos en el de otros confundido,
+ en concierto infernal, que crece y crece
+ como el mar al alzarse enfurecido,
+ hacen llegar sin tregua hasta mi oido
+ un grito de dolor que me enloquece.
+
+ Por fin, tras largas horas
+ de ignorado martirio, el mal se aleja
+ trocándose en hondísima amargura
+ que ya nunca me deja.
+
+ Entónces, á mi afan suelto la llave
+ y escribo, sin pensar adquirir gloria
+ ni de fama ó de títulos ansioso,
+ --que esa ambicion en mí fuera irrisoria.
+ Escribo, como llora el desgraciado,
+ como canta el alegre; porque el pecho
+ es para el hondo sentimiento estrecho
+ y se desborda el duelo ó la alegría,
+ ésta con expansiva carcajada,
+ aquél en una lágrima sombría.
+ Escribo sin buscar otra ventura,
+ sin anhelar más precio á mis canciones
+ que desahogar un poco mi amargura.
+
+ No busques pues, lector, en mí al poeta
+ ni al hablista galano,
+ ni al pensador severo:
+ Dios me negó favor tan soberano
+ y yo que fiel su voluntad venero,
+ á mi modesta inspiracion me allano.
+ Dotes tan altas, ni fingirlas puede
+ el mortal á quien Él no las concede.
+
+ Mas no por eso cesará mi canto,
+ que en el concierto inmenso,
+ de la tibia mañana
+ que la dulce y alegre primavera
+ con aromas y flores engalana,
+ del grillo entre las yerbas escondido
+ el ingrato chirrido,
+ se une al canto de amores regalado
+ del _pardo ruiseñor enamorado_,
+ y al zumbido monótono y constante
+ del insecto infeliz, el tierno arrullo
+ de la tórtola amante
+ y del arroyo el plácido murmullo;
+ y de unos en la de otros confundida
+ la voz, ésta apacible, aquélla ingrata,
+ forman, por atraccion desconocida,
+ el himno poderoso de la vida
+ que en los aires fermenta y se dilata.
+
+
+
+
+¿DÓNDE ESTÁ?
+
+
+ ¡Oh! sí: para vivir, yo necesito
+ lucha, esperanza, amor.
+ Los instantes de dicha y de abandono,
+ ciclo de la pasion;
+ la duda inquieta del desden fingido,
+ tormento abrasador,
+ que con lágrimas baña las pupilas
+ y de ira el corazon;
+ el tembloroso afan de la respuesta
+ y del primer favor;
+ el nervioso delirio de los celos,
+ que turba la razon.
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ Mas ¿dónde hallar una mujer que sepa
+ comprender mi dolor?
+ ¿Dónde encontrar una mujer, esclava
+ del mismo afan que yo?
+ ¿Una no habrá en el mundo que me escuche,
+ que sienta así el amor?
+ ¿Una no habrá en el mundo, que me quiera
+ mentir por compasion?
+
+
+
+
+¡SOLO!
+
+
+ Solo... Solo... Siempre solo,
+ siempre solo con mis penas!
+ Solo mientras dura el dia,
+ solo en la noche serena,
+ solo cuando pienso en Dios,
+ solo al pensar en la tierra,
+ solo cuando canto alegre,
+ y solo con mi tristeza!...
+ Solo siempre... Mas ¿por qué,
+ esa soledad eterna?
+ Es ¡ay Dios! que el alma mia
+ no ha hallado su compañera,
+ y siento que me hace falta
+ la mitad de mi existencia;
+ es que soy un pobre loco,
+ ó la humanidad entera
+ es ménos buena que yo,
+ y que su maldad me aterra;
+ es que el mundo me rechaza,
+ ó que mi alma le desprecia,
+ porque en él, ¡ay! no ha podido
+ encontrar su compañera.
+
+ * * * * *
+
+ Es que yo adoro las lágrimas
+ y el mundo se rie de ellas;
+ es que es mi ambicion muy grande
+ ó que mi alma es muy pequeña:
+ es que siempre, combatido
+ por encontradas ideas,
+ fluctúa mi pensamiento
+ por que la verdad no encuentra;
+ es que no tengo la fé
+ del mártir ni del poeta;
+ es que todos mis dolores
+ son despreciables miserias
+ que no levantan el ánimo
+ y que las fuerzas enervan;
+ es que anhelo un imposible,
+ delirio de mi tristeza;
+ es que me falta un apoyo
+ á que asir mi mano trémula;
+ es ¡ay Dios! que el alma mia
+ no ha hallado su compañera.
+
+ * * * * *
+
+ Es que me siento vencido
+ en esta lucha suprema,
+ y no hallo un amante seno
+ donde apoyar mi cabeza,
+ y á cuyo tibio calor
+ resuciten mis ideas;
+ es que veo, á mi pesar,
+ cerradas todas las puertas,
+ y sólo me ofrece asilo
+ la muerte... Quizás en ella,
+ al otro lado del manto
+ que la eternidad nos vela,
+ mi alma que triste y doliente
+ su camino hace en la tierra,
+ podrá conseguir su anhelo:
+ encontrar su compañera.
+
+
+
+
+ÁNSIA.
+
+
+ Y qué ¿de esta inquietud jamás postrada,
+ de esta lucha sin tregua que en mí siento,
+ de este loco y altivo pensamiento,
+ ¿no habrá de quedar nada?--¡Nada!...--¿Nada...
+ La pobre flor en el pensil tronchada,
+ deja sus hojas y su aroma al viento;
+ la ola al besar la playa, su lamento
+ deja, y la linda concha nacarada.
+ Yo tambien dejar quiero mi memoria;
+ aunque agostado como débil lirio,
+ quiero esculpir mis huellas en la historia.
+ Quiero que un dia el mundo con delirio
+ orne mi tumba con laurel de gloria...
+ Laurel de gloria, ó palma de martirio.
+
+
+
+
+SÚPLICA.
+
+
+ ¡Ay Dios! ¿No quereis decirme
+ dónde la podré encontrar?
+ Largos dias há, su huella
+ busco con ardiente afan...
+ Yo quiero verla un instante...
+ Un instante nada más.
+ Yo ahogaré en mi pecho el grito
+ de inmensa felicidad
+ que al volverla á ver de nuevo
+ el amor me arrancará.
+ Yo la dejaré camino
+ viéndola, triste, pasar
+ sin pedirle una sonrisa
+ que calme mi ardiente afan.
+ Yo me esconderé en la sombra
+ cual medroso criminal...
+ No buscaré su mirada...
+ Su voz no me arrastrará...
+ La veré como un delirio
+ irrealizable y fugaz...
+ Mas... quiero verla un instante,
+ un instante nada más.
+ --Por Dios, ¿no quereis decirme
+ dónde la podré encontrar?
+
+
+
+
+DIOS.
+
+
+ Lucha tenaz; mi espíritu se aterra,
+ y en vano busca el insoluble arcano
+ tras de el que en pos, el pensamiento humano,
+ riñe consigo mismo cruda guerra.
+ ¡Dios! ¡Un tiempo tirano de la tierra!
+ ¡Terrible agitador del Occeano
+ que sumerge azotándola inhumano
+ la pobre nave que en su seno encierra!
+ Mas nó; los elementos obedecen
+ sólo una ley, y ante ella, cual el suelo,
+ los infinitos mundos se estremecen.
+ Mintió quien en tu sér forjó su anhelo...
+ --Mas... ¿por qué mis pestañas se humedecen
+ al levantar los ojos hácia el cielo?
+
+
+
+
+SOMBRA EN LA LUZ.
+
+
+I.
+
+ A mi ruego tenaz por fin rendida,
+ ella, oculta en la sombra, me esperaba,
+ y yo, de orgullo y gozo el alma henchida,
+ buscándola, en la sombra caminaba.
+
+ Sólo la tibia luz de las estrellas
+ mis pasos alumbraba:
+ su pálido fulgor me parecia
+ aún más alegre que la luz del dia.
+
+
+II.
+
+ Al dejarla, sus tintas de oro y grana
+ esparcia en el cielo la mañana,
+ y cuando el sol se alzó en el horizonte,
+ pensando en la victoria
+ que al dulce amor debia,
+ yo no sé qué sentia
+ que en medio del recuerdo de mi gloria
+ triste la luz del sol me parecia.
+
+
+
+
+Á CÁRLOS COELLO.
+
+
+NOSCE TE IPSUM.
+
+ ¡Rey de la creacion, hombre! Despierta.
+ Sál del letargo en que sumido vives,
+ abre una vez á la verdad tus ojos,
+ si á resistir su luz tu vista acierta.
+ Despierta contemplando los despojos
+ de tu pobre grandeza,
+ mezquino sueño de tu sér soberbio.
+ Despierta con presteza,
+ baja del trono de oropel y harapos
+ que rico solio en tu locura crees.
+ Suelta el cetro de caña con que riges
+ el engañoso mundo que posees,
+ y sombras vanas con afan diriges.
+ Deja caer la máscara arrogante
+ con que encubres tu bajo pensamiento
+ de bien y de grandeza vergonzante.
+ Hipócrita insensato,
+ que de soberbia en insondable abismo,
+ en tu loco arrebato
+ te mientes la grandeza áun á tí mismo.
+
+ * * * * *
+
+ ¡Ah! no es ciego extravío
+ la fuerza poderosa que arrebata
+ la templada razon, y se apodera
+ del pensamiento mio.
+ Nó; no es la duda ni la envidia artera,
+ no es la fiera afliccion de la amargura,
+ ni el débil grito del herido esclavo.
+ La envidia mata, si la duda altera,
+ la amargura tan sólo el llanto funde,
+ la cobardía besa al que la azota.
+ Yo vivo y pienso, y, al error atento,
+ del tirano el poder no me confunde
+ ni doblego á su antojo el pensamiento;
+ pues sé que ante la voz conmovedora
+ de la santa verdad, en su flaqueza
+ caerán, sobre su asiento mal seguros,
+ como de Jericó los anchos muros,
+ sus sueños, su poder y su grandeza.
+ Y esa verdad sus alas me ha prestado,
+ á su cielo de luz me ha conducido,
+ y ora desesperado,
+ ora preocupado ó divertido,
+ al ver el hombre desde allí he llorado,
+ y volviendo á mirarle, me he reido.
+
+ * * * * *
+
+ Envidia ó egoismo; ese es el hombre
+ por más que luche en disfrazar su anhelo
+ con un hermoso nombre.
+ Llama amor al deseo disoluto
+ á que rinden tributo,
+ sin la inmunda torpeza á que él se entrega,
+ el ave, el pez, el bruto,
+ la misma flor inmóvil que despliega
+ su cáliz á la brisa y al rocío.
+ Llama ambicion á la locura ciega
+ que tenaz le persigue hasta en sus sueños
+ sin que olvido ó reposo se demande,
+ no por ser él más grande,
+ sino por ver á los demás pequeños.
+ Llama equidad á la ruïn codicia,
+ llama heroismo al crímen más sangriento,
+ saber á la malicia,
+ redencion al tormento,
+ y á la venganza bárbara, justicia.
+ Ciencia al enmarañado laberinto
+ en que su limitada inteligencia
+ se pierde errante sin hallar salida;
+ alma á su ciego instinto,
+ al vil temor prudencia,
+ fé al fanatismo ciego,
+ ley al hierro homicida,
+ y á la inaccion estúpida, sosiego.
+ Caridad á la dádiva avarienta,
+ migaja de su mesa suntüosa,
+ que presta, haciendo cuenta
+ de recobrar crecida
+ de la mano potente y dadivosa
+ de un Dios que se ha forjado en otra vida.
+ Y se cree un sér grande porque siente
+ afectos que orgulloso diviniza,
+ cuando acaso los miente.
+ ¡Amor de patria! dice, imaginando
+ que es privilegio la atraccion sagrada
+ que hace al ave viajera
+ amar á la enramada
+ donde elevó su voz por vez primera,
+ donde pasó el estío,
+ donde vuelve á anidar la primavera.
+ ¡Razon! exclama con acento grave,
+ y áun blanquean al sol en la llanura
+ las osamentas de cien mil soldados
+ que asesinó su bárbara locura;
+ el paso de la fiera muchedumbre
+ áun destroza la miés de la campiña,
+ y cadáveres mil ensangrentados
+ alimentan las aves de rapiña.
+ ¡Arte!... Tal vez tan sólo ese deseo
+ es en él verdadero y grande y puro...
+ Tal vez... Mas, ese mismo sentimiento,
+ ¿no es acaso el altivo desvarío
+ de hallar de Dios el ignorado asiento,
+ adivinar su imágen escondida,
+ sorprender su existencia en un momento,
+ y robarle el secreto de la vida?
+
+
+
+
+LA VUELTA.
+
+
+ --Cuando tras tanto penar
+ llegas, cubierto de gloria,
+ á gozar de la victoria
+ al amor de nuestro hogar,
+ dime: ¿Qué negro pesar
+ turba, hermano, tu alegría?
+ ¿Qué negra melancolía
+ te entristece á nuestro lado?
+ --¡Ay, Julián! ¡Que me ha olvidado
+ la mujer que yo quería!
+
+ --Hijo, ¿y por eso abatido
+ al dolor te rindes ciego?
+ ¿Perdiste el valor y el fuego
+ con la sangre que has perdido?
+ ¿Lloras?... Mas dime, ¿qué ha sido
+ del valor que yo sentia
+ cuando tus cartas leía
+ ansioso y entusiasmado?
+ --¡Ay, padre! ¡Es que me ha olvidado
+ la mujer que yo quería!
+
+ --Hijo: tu dolor me mata,
+ ven y reposa en mi seno,
+ de amor para tí está lleno,
+ en él tu llanto desata,
+ ¿Qué te importa si una ingrata
+ de sus brazos te desvía?
+ Toda es tuya el alma mia,
+ reposa en mí confiado.
+ --¡Ay, madre! ¡Que me ha olvidado
+ la mujer que yo quería!
+
+
+
+
+¡REBELDÍA!
+
+
+ No, ya no quiero consolar al triste,
+ ni con mis manos enjugar su llanto:
+ ya mi alma, endurecida, se resiste
+ hasta del bien al goce sacrosanto.
+ Ya el dolor me arrebata y desespera,
+ sin que consuelo á la paciencia pida:
+ ya aborrezco el dolor... ¡el dolor, que era
+ la ilusion más hermosa de mi vida!
+ Espíritu rebelde, á Dios me atrevo,
+ y de su fé rompiendo ya los lazos,
+ como reproche, ante sus ojos llevo
+ de mi alma destrozada los pedazos.
+ Si al escuchar mi queja en la agonía,
+ de la lucha feroz al fin rendido,
+ me echa en cara mi osada rebeldía,
+ yo le podré decir: «Tú lo has querido.
+ Tú me marcaste de la vida el paso,
+ tú un cuerpo débil para mi alma diste:
+ si era para el licor frágil el vaso,
+ ¿por qué no lo cambiaste ó lo rompiste?
+ ¿Dónde está tu justicia, que no acudes
+ un remedio á aplicar á los dolores
+ del que siente la fé de las virtudes
+ y el gérmen del amor de los amores?»
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ ¡Ah, no sabeis vosotros, desdichados,
+ que acaso oís riendo mis gemidos,
+ los momentos de angustias ignorados
+ que guardan estas letras escondidos!
+ Con los años de vida que se aleja,
+ una ilusion tras otra desparece,
+ y hasta el rastro de fuego que en mí deja
+ tambien año tras año palidece.
+ Una sola, no más, conservo entera,
+ refugio fiel donde mi fé se escuda,
+ y esa ilusion bendita, la postrera,
+ hoy viene á arrebatármela la duda.
+ ¡Dios! ¿Dónde está? Mis ojos le veian
+ en un tiempo feliz, yo no sé donde;
+ pero siempre encontrarle ellos sabian...
+ ¡Hoy no le encuentro ya! ¿Dónde se esconde?
+
+
+
+
+A...
+
+
+ Suave el dorado virginal cabello,
+ puros y azules los rasgados ojos,
+ blanca la tez, enrojecido el labio,
+ lánguido el talle.
+
+ ¡Cuántas bellezas por mi mal nacidas!
+ ¡Cuántos tesoros, para mí vedados!
+ Tiemblo, mujer, al recordarte ausente,
+ tiemblo y suspiro.
+
+ ¡Sabes que sólo gozo cuando sueño
+ (cuando en mí la existencia se interrumpe!)
+ al dar mi mente á los recuerdos vida,
+ sér á tu imágen!
+
+ ¿Sabes amar, sin esperar siquiera
+ ¡triste placer! que tu pasion conozcan?
+ ¿Sabes llorar... pero llorar de celos?
+ ¡Ay! no lo sabes.
+
+ Sigue, sigue inocente tu camino,
+ piensa una vez, y compadece al triste;
+ ruede una vez por tu sereno rostro
+ lágrima ardiente.
+
+ Y cuando al seno de la madre tierra
+ vuelva tu cuerpo, en mármol convertido,
+ unjan tu frente de olorosas flores
+ suaves aromas.
+
+ Tiemble al contacto de la forma pura
+ dándole abrigo, la feliz arena,
+ muera yo luégo, y del sepulcro frio
+ repose al lado.
+
+
+
+
+EL ANOCHECER.
+
+
+ La tarde muere; la sombra
+ se extiende por todas partes,
+ y con el dia concluyen
+ los gorjeos de las aves.
+ Sólo alguna que tardía
+ cruza tristemente el aire,
+ á buscar allá en la aldea
+ nido donde refugiarse,
+ exhala un débil gemido
+ triste, dulce, inexplicable;
+ tal vez un adios al dia
+ que no volverá á alumbrarle,
+ tal vez murmullo de pena
+ al verse sola y errante.
+ Y pasa cual leve bruma
+ que en sí misma se deshace,
+ y entre la sombra se pierde
+ desvanecida su imágen.
+ Calla la naturaleza
+ que, tambien del dia madre,
+ enmudece en la agonía
+ de la moribunda tarde.
+ Y el religioso silencio
+ del triste y supremo instante,
+ deja inmóviles y mudas
+ á las hojas de los árboles,
+ que, embebecidas, esperan
+ que la noche les ampare,
+ ó vuelva á lucir el dia
+ para volver á besarse.
+ Llegan en alas del viento
+ melancólicos cantares,
+ y el eco de la campana
+ que á un tiempo en la aldea tañen...
+ Y es que los hombres tambien
+ al ver el dia alejarse,
+ sienten la misma tristeza
+ que los campos y las aves,
+ y cantan ó rezan...--¡Ay!
+ ¡quién pudiera acompañarles,
+ y cantar con los dichosos
+ y orar con los miserables!
+
+
+
+
+Á UNA LÁGRIMA.
+
+
+ Rueda, bañando mi mejilla helada,
+ lágrima temblorosa y vacilante;
+ pára al tocar mis labios un instante,
+ y refresca su piel seca y quebrada.
+ Contigo va de la mujer amada
+ el último recuerdo delirante;
+ contigo va de mi ambicion gigante
+ la ilusion ántes muerta que soñada.
+ Mas no sigas... Detente... Si supieras
+ que al sentir en mis labios tu frescura,
+ me dá vida el dolor, te detuvieras...
+ Tánta es la hiel que en tí mi labio apura,
+ que tornándose dulce el mar, pudieras
+ tú sola devolverle su amargura.
+
+
+
+
+NUBE DE VERANO.
+
+
+ Iba cayendo el dia,
+ y ella y él, caminito de la fuente
+ que entre los olmos murmurar se oia,
+ marchaban vivamente;
+ ella lloraba y él palidecia.
+ Y con ira creciente
+ los dos se denostaban,
+ y «aleve» el uno al otro se llamaban,
+ apurando el atroz vocabulario
+ que tiene el amoroso diccionario
+ para tales combates, precursores
+ de más estrecha paz cuanto mayores.
+ Ella, con las mejillas cual la grana
+ y cortada la voz por cien suspiros,
+ llorosa le decia
+ llena de rabia insana:
+ --«¡No te he querido nunca, no te quiero!»--
+ Y él tambien, á porfía,
+ --«Tampoco yo te quiero»--le decia.
+ Y al cabo, tantas cosas se dijeron,
+ un odio tan eterno se juraron,
+ que uno y otro su paso detuvieron
+ y sin decirse adios, se separaron.
+
+ * * * * *
+
+ Tambien moria el sol al otro dia,
+ y ella y él, caminito de la fuente
+ que entre los olmos murmurar se oia,
+ iban pausadamente;
+ ella lloraba y él se sonreia.
+ Él, con ánsia creciente,
+ --«Me quieres, vida mia?»--le decia;
+ y ella, alzando la frente,
+ donde el santo pudor resplandecia,
+ le miraba á los ojos fijamente,
+ y mil veces--«¡Te quiero!»--repetia.
+
+
+
+
+EFECTO DE ÓPTICA.
+
+
+ Porque no te veia,
+ una vez maldiciendo, otra llorando,
+ la vista dirigia
+ á la arboleda umbría,
+ sólo de ruiseñores habitada,
+ que, la intensa pradera atravesando,
+ termina en el umbral de tu morada.
+ Ya se iban apagando
+ del ciclo azul los tornasoles rojos...
+ Yo, el rostro contrayendo
+ de rabia y de dolor, cerré los ojos
+ y... ya nunca te aguardo maldiciendo.
+
+
+
+
+EL ÁGUILA.
+
+
+ Alza su vuelo el águila altanera
+ ráuda cruzando pueblos y naciones,
+ y hace con sus despojos y pendones
+ arco triunfal á su triunfal carrera.
+ Tiembla aterrada y muda Europa entera
+ por su acerada garra hecha girones
+ desde las frias, árticas regiones,
+ hasta la Italia donde el sol impera.
+ Quiere herir al Leon envanecida,
+ mas, de su roja crin tendiendo el pelo,
+ su zarpa clava en ella y cae vencida.
+ Duda, vacila alzándose del suelo
+ al sentirse en Bailén de muerte herida,
+ y abate en Waterlóo su incierto vuelo.
+
+
+
+
+DESEO.
+
+
+ Eras tú: mi deseo adivinaba
+ tus rojos labios, tu mirar de fuego,
+ de tu amor las histéricas caricias,
+ el ardiente perfume de tus besos.
+ Eras tú, que surgias en mi mente
+ envuelta entre la niebla de mis sueños,
+ radiante y bella, cual la luna surge
+ del horizonte entre el celaje denso.
+ Eras tú, realidad de una quimera,
+ demonio tentador, terrible y bello,
+ que venía á encrespar con la tormenta
+ de mi existencia el mar triste y sereno.
+ Al eco de tu voz, como las olas
+ se elevan hostigadas por el viento,
+ despertando del tímido letargo,
+ se elevaron en mi alma cien recuerdos.
+ Sentí la vida en mis hinchadas venas
+ cual lava ardiente discurrir de nuevo,
+ y esperanzas, y dichas, y temores
+ germinar en mi oscuro pensamiento;
+ aspiré de la dulce primavera
+ áuras y aromas en el triste invierno;
+ la existencia encontré fácil y hermosa
+ y de morir me abandonó el anhelo;
+ me sentí renacer cuando ya estaba
+ para el amor y la esperanza muerto,
+ bajo la enorme losa de la tumba
+ que levanté para mi amor primero.
+ El fantasma dorado de la gloria,
+ el de fortuna deshechado empeño,
+ ante mis ojos, por su brillo atónitos,
+ plácidos otra vez aparecieron.
+ Tímido como el niño adolescente,
+ te persigo doquier; y hallarte espero,
+ cual el que sueña dichas y dormido
+ á sí mismo se guarda el dulce sueño,
+ temiendo, al despertar, todo el encanto
+ de su delirio contemplar deshecho.
+ ¿Quién eres? ¿Quién á mí te ha conducido?
+ ¿Acaso el ánsia de carnal deseo?
+ ¡Ay de mí! No lo sé, que áun no te he hablado;
+ áun si mientes ignoro... y ya lo temo.
+ No es el instinto el que hácia tí me arrastra,
+ más noble es la pasion con que yo sueño;
+ pero ¿qué importa si una impura llama
+ á pesar tuyo te calcina el pecho?
+ Yo tengo para tí raudal sin fondo
+ de casto amor y nobles pensamientos,
+ y al enlazar mis manos con las tuyas,
+ al oprimir tus labios con mis besos,
+ el perfume de amor que mi alma llena,
+ trocará el vil calor en santo fuego.
+ Beberás ese amor en mis miradas,
+ lo absorberás al respirar mi aliento,
+ te lo trasmitiré cuando mi mano
+ acaricie amorosa tu cabello.
+ Te envolveré en su atmósfera divina,
+ como en nube de aromas y de incienso,
+ despertaré tu corazon dormido,
+ te volveré al amor y al sentimiento.
+ Tú acaso pagarás con la sonrisa
+ mi amor sin mancha, aspiracion del cielo;
+ yo lloraré, mi bien, y tántas lágrimas
+ ablandarán tu loco menosprecio.
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ ¡Y al fin me olvidarás! Llegará un dia,
+ en que acaso con odio nos veremos...
+ ¡El deseo en tu sér se habrá extinguido!
+ ¡Este amor que me inspiras habrá muerto!
+
+
+
+
+¿POR QUÉ?
+
+
+ ¿Por qué? Yo te he cubierto con mis besos;
+ el párpado süave, el fresco labio,
+ la blanca frente y el nevado pecho,
+ tu garganta, tus rizos y tus manos...
+ ¡Todo, de amor en el delirio ardiente,
+ mis dedos con afan lo acariciaron!
+ Y tú, rendida al ruego, y al instinto
+ que en el hombre engendró quien le ha creado,
+ beso por beso, loca me volviste,
+ buscando, al esconderte entre mis brazos,
+ oprimiéndome á un tiempo con los tuyos,
+ tu cabeza en mi pecho sepultando,
+ camino de llegar hasta mi alma
+ para buscar en ella tu retrato,
+ ó el fuego de la llama abrasadora
+ del amor y el placer ¡crímenes santos!
+ Y fundidos en uno nuestros séres,
+ sin idea del tiempo ni el espacio,
+ sin que tanto placer y dicha tanta
+ pagára ningun hombre con su llanto,
+ secreto como el génesis del mundo,
+ grande, amada mujer, como el espacio,
+ creamos un momento de ventura
+ de nuestra vida en el trascurso amargo.
+ Momento que era un mundo... ¡cuán distinto
+ del mundo miserable que habitamos!
+ Todo era amor y dicha, saturada
+ con la miel regalada de tus labios.
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ ¡Y tal felicidad era un delito!
+ ¡Tanta dicha, mujer, crímen nefando!
+ ¡Por qué? Yo no lo sé; pero es un crímen...
+ Por tal el mundo entero lo ha juzgado...
+ ¿Qué importa? Yo desprecio su sentencia,
+ y en tus caricias y en tu amor soñando,
+ sólo sé que me arrastras en pos tuyo,
+ sólo sé que eres bella y que te amo.
+
+
+
+
+EN EL ÁLBUM DE ELISA.
+
+
+ Nacida bajo el sol de Andalucía,
+ bella, jóven, discreta...
+ ¡Dios mio! ¡Cuántas cosas te diria
+ si fuese yo poeta!
+
+ * * * * *
+
+ Y áun sin serlo, mirándome en tus ojos,
+ de inspiracion venero,
+ á Byron y Petrarca diera enojos...
+ si estuviera soltero.
+
+ * * * * *
+
+ Mas ¿qué quieres, Elisa, que te diga,
+ si, aunque de mente inquieta,
+ no soy, por mi desgracia, hermosa amiga,
+ soltero ni poeta?
+
+
+
+
+DEBILIDAD.
+
+
+ Me sentía morir, y quise verla,
+ darle mi maldicion;
+ y... vino... y ví sus ojos, y... le dije...
+ «¡Que te bendiga Dios!»
+
+
+
+
+AYER.
+
+
+ «¡La amo!» yo me decia
+ loco, embriagado en su recuerdo hermoso,
+ y «¡la amo!» repetia.
+ ¿Dónde se fué el ensueño venturoso
+ que en su amor me forjé?
+ Fué no más vago sueño mentiroso;
+ hoy me digo: «¡la amé!»
+
+
+
+
+Á UNA ROCA.
+
+
+ A través de los siglos que han pasado,
+ inmóvil en tu asiento;
+ bañada por el mar desenfrenado
+ que ruje turbulento
+ ó seca por el viento
+ que azota tu semblante descarnado,
+ miras llegar tranquila
+ la ola hirviente que rugiendo avanza,
+ se recoge al llegar, duda, vacila
+ y contra tí con ímpetu se lanza.
+ Choca, gime, se rompe, y agitada
+ te envuelve con furor en densa bruma,
+ y murmurando, vuelve al mar cansada
+ dejando su impotencia en tí marcada,
+ dolor y rabia, lágrimas y espuma.
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ ¿Y estarás siempre así, muda y sombría,
+ recostada en la arena?
+ Es imposible. Nó; llegará un dia,
+ que acaso en el reloj del tiempo suena,
+ en que la fuerte mano
+ del hombre llegue en tí á posarse ardiente,
+ y entónces, á su impulso soberano,
+ una existencia en tí quizás aliente.
+ Entónces, ya con vida,
+ tal vez tu masa para el mundo sea
+ muro de una prision aborrecida,
+ humilde signo de potente idea.
+ Tal vez tendrás un nombre;
+ tal vez, deshecha en trizas,
+ serás estátua que eternice un hombre,
+ pobre losa que guarde sus cenizas.
+
+
+
+
+EL ÚLTIMO AMOR.
+
+
+ ¿Lloras, mirando deshecho
+ el encanto embriagador,
+ que, de la vida al calor,
+ engendró en tu tierno pecho
+ el primer sueño de amor?
+
+ ¿Lloras, por siempre perdida
+ tu esperanza más querida,
+ y la dicha y la ilusion
+ ardiente de la pasion,
+ aureola de la vida?
+
+ ¡Entornas tus negros ojos,
+ que oscuro círculo abraza,
+ y contraes tus labios rojos,
+ llenos de penas y enojos,
+ de dolor y de amenaza!
+
+ --¡Que ese amor era el primero!
+ --¡Que no hay otro verdadero!
+ Triste error, yo te lo digo;
+ escucha mi acento amigo,
+ que yo consolarte quiero.
+
+ Tú amarás; mil y mil veces
+ libarás hasta las heces
+ de amor la inmensa ventura;
+ ese llanto, esa amargura
+ él te pagará con creces.
+
+ ¿Sabes cuál es el amor,
+ profundo, arrebatador,
+ por el que ese olvidarás;
+ pensamiento roedor
+ que no se olvida jamás?
+
+ El último; amor nacido
+ con el doliente gemido
+ de la juventud cercana
+ que se aleja, y que mañana
+ por siempre se habrá perdido.
+
+ Ciega y ardiente ambicion
+ que nada apaga en el mundo,
+ que arranca del corazon
+ la suprema convulsion
+ postrera del moribundo.
+
+ ¿Y sabes, de esos amores,
+ cuál dá tormentos mayores;
+ ¿Cuál, si la esperanza muere
+ en quien realizarla quiere,
+ causa más vivos dolores?
+
+ ¿Cuál llena nuestra memoria
+ sin consuelo que le cuadre?
+ ¿Cuál es de la vida historia?...
+ Para los hombres, la gloria;
+ para la mujer, ser madre.
+
+
+
+
+Á LA SEÑORA
+
+DOÑA TEODORA LAMADRID
+
+DESPUES DE ADMIRARLA
+
+EN LA REPRESENTACION
+
+DEL DRAMA
+
+«LA LOCURA DE AMOR.»
+
+
+ Necio fuera, señora, en tal momento,
+ rebuscando un concepto pretencioso
+ digno de honrar sujeto tan glorioso,
+ esforzar el indócil pensamiento.
+ Permitid que, de tal martirio exento,
+ vuele desatinado y caprichoso
+ para expresar cuán grande, cuán hermoso
+ es el placer que al escucharos siento.
+ El ánimo os persigue embebecido,
+ altérase el aliento acompasado
+ y el corazon redobla su latido;
+ una lágrima ensancha el pecho ahogado,
+ surge, tiembla en el párpado encendido
+ y cae... ¡Al alma se la habeis robado!
+
+
+
+
+ILUSION.
+
+
+ Columpiarse veíala en mis sueños
+ al blando soplo de la dulce brisa,
+ y llegaba su voz hasta mi oido
+ clara y distinta.
+ Veíala en las nubes de la tarde
+ dibujarse cual vaga fantasía,
+ aspiraba su aliento en los aromas
+ que el viento me traia.
+ Sentia su contacto léjos de ella,
+ y al sentirlo, mi sér se estremecia,
+ y cerraba los ojos para verla
+ más clara y más distinta.
+ Conversaba con ella, en inefable
+ dulce coloquio, como en otros dias;
+ mirábala llorar de amor, y loco
+ sus lágrimas bebia.
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ Creia verla, entrándome en su alma,
+ pura como mi amor, pura y bendita;
+ creia que me amaba y que era buena...
+ ¡Y era mentira!
+
+
+
+
+REALIDAD.
+
+
+ Triste, marchita y harapienta y sola,
+ ocultando su faz
+ con extraño rubor, casi á mi lado
+ hoy la he visto pasar.
+ Al mirarla, mi sangre ha detenido
+ su curso natural;
+ he sentido la angustia de la muerte...
+ No he podida llorar.
+ ¡Ella pobre, marchita, sola y triste!
+ ¡Oh! ¡Cuánto sufrirá!
+ ¡Ella, que ayer en régias bacanales
+ consumia su afan!
+ El vicio y la impureza la han manchado
+ arrugando su faz...
+ ¡Dios mio! Al verla así, ¿cómo no puedo
+ áun dejarla de amar?
+
+
+
+
+RESIGNACION.
+
+
+ Cúmplase mi destino; yo no quiero
+ luchar ya más contra la adversa suerte;
+ el negro porvenir tranquilo espero,
+ puestas mis esperanzas en la muerte.
+ Siento que ya mis fuerzas agotadas,
+ que mi mente, serena en otros dias,
+ las unas por mis penas enervadas,
+ la otra presa de horribles fantasías,
+ ya nada oponen al terrible embate
+ de ignota maldicion, que me persigue.
+ Ya no espero vencer en el combate:
+ ¿qué fuerza habrá que á combatir me obligue?
+ Si es que merezco tal rigor, lo acato;
+ quede vengado el crímen cometido:
+ si es injusto placer de un Dios ingrato,
+ goce en mi mal; ni compasion le pido.
+ Yo volveré mis ojos anublados
+ por un dolor mayor que mi arrogancia,
+ no á los cielos sin nubes y azulados
+ donde un Dios me mostraron en la infancia;
+ yo de mi alma llevaré el desvío
+ viendo á los hombres de pesares llenos,
+ y buscaré, para consuelo mio,
+ remedio no á mi mal, á los ajenos.
+ Mi adios he dado sollozando y triste
+ del amor á los goces inefables;
+ ya la mujer que idolatré no existe
+ sino en mis pensamientos implacables.
+ Ellos me la retratan bella y pura
+ como la flor al despuntar la aurora...
+ --¡Sarcasmo horrendo! ¡Bárbara impostura!
+ ¿Dónde estará la pobre pecadora?
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ Gloria, poder, serena paz del alma,
+ tambien con su pureza habeis huido,
+ y del mártir y el héroe la palma
+ por siempre con vosotras he perdido.
+ Ya ni gloria, ni amor, ni bien espero;
+ y á tanto de mi suerte el odio alcanza,
+ á tanto llega su castigo fiero...
+ ¡que me deja vivir sin esperanza!
+ Tal vez pensó la mano misteriosa
+ que así á un suplicio eterno me condena,
+ que al ver perdida mi ilusion hermosa,
+ al verme entre las sombras de la pena,
+ en justo desagravio del martirio
+ que en un infierno convirtió mi vida,
+ ciego, iracundo, presa del delirio
+ fuese á buscar el arma del suicida...
+ ¡Ah! nunca; suya fué la atroz sentencia
+ que, dócil al capricho de mi suerte,
+ me libró, sin pedirlo á la existencia,
+ y ella no más ordenará mi muerte.
+ Ella hará que este sér su afan soporte
+ cercana viendo la entreabierta tumba,
+ ni tan valiente que su vida corte,
+ ni tan cobarde que al dolor sucumba.
+ Como en la oscuridad busca el que ciega
+ alivio de su bárbara fortuna,
+ yo buscaré la paz que se me niega
+ de mi propio dolor en la amargura.
+ Veré pasar en juvenil cortejo
+ tantos dichosos que envidiar debiera,
+ y hallaré en su alegría algun reflejo
+ del tiempo en que tambien dichoso era...
+ ¿Envidiarlos?... ¿Por qué? ¡Yo me divierto
+ ahogando en sus murmullos mi agonía...
+ ¡Si aunque ellos la perdieran, sé de cierto
+ que para mí su dicha no sería!
+
+
+
+
+¡SE VAN!
+
+
+ ¡Se van! ¡Qué triste me quedo!
+ Apenas vencerme puedo,
+ que, oprimido el corazon,
+ infunde al alma afliccion
+ con los fantasmas del miedo.
+
+ ¡Se van! A mi pobre nido
+ silencioso y escondido,
+ no podrá prestar amor
+ el dulce y tibio calor
+ de su aliento bendecido.
+
+ Va á faltarle la armonía
+ de sus gritos de alegría,
+ de su voz, timbre de plata
+ que la inocencia retrata
+ y que inunda el alma mía.
+
+ ¡Te has roto, dulce cadena!
+ ¡Ay! En la noche serena
+ le faltará á mi contento
+ el murmullo de su aliento
+ que arrulla y duerme mi pena.
+
+ ¡Se van! Cual la golondrina
+ que el frio invierno adivina,
+ y guiando sus hijuelos
+ breve y fugaz, por los cielos
+ buscando la luz camina...
+
+ Mas luégo vuelve ligera
+ cruzando la azul esfera,
+ de amor su sér todo henchido,
+ á buscar el mismo nido
+ al volver la primavera.
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+
+ Sí; cuando de gozo henchido
+ oiga el canto bendecido
+ de vuestra voz hechicera,
+ será tambien primavera
+ para nuestro pobre nido.
+
+
+
+
+Á LA MUERTE.
+
+
+ ¿Temes, acaso, que al sentir tu mano,
+ tiemble asombrado el ánimo cobarde,
+ y se estremezca el alma recelosa?
+ Te engañas. ¡Temor vano!
+ ¿Crees que te hablo en arrogante alarde,
+ que la mente medrosa
+ desmiente con terror? ¿Piensas acaso,
+ que sabiendo que Dios únicamente
+ puede cortar de la existencia el hilo,
+ me rio de tu saña? ¿O que sintiendo
+ robusto el cuerpo, el ánimo tranquilo,
+ desprecio tu impotencia?
+ ¿O que á grave dolencia
+ rendido, busco en tí el alivio ansiado?
+ Mas... ¡ah! Tal vez sospechas
+ que abatido, sin fé, desesperado,
+ sin calor en el alma, y ya deshechas
+ mis ilusiones de ventura y gloria,
+ busca en tí el alma herida que padece
+ la sola realidad que el mundo ofrece.
+ Te engañas: ni en mi pecho tiembla el miedo,
+ ni confiado en Dios te reto osado;
+ y si el cuerpo abatido,
+ por males y dolores combatido,
+ la dulce paz de tu retiro anhela,
+ el alma nó, que con distinta suerte,
+ busca el cuerpo reposo, el alma vida,
+ y reposo no más hay en la muerte.
+ La frïaldad con que el sepulcro hiela
+ no puede codiciarla quien ansioso
+ busca luz y calor, lucha y victoria.
+ Si el corazon medroso
+ teme hallar la verdad, porque al hallarla
+ tal vez encuentre el mal, necio sería
+ si en tí buscara alivios y consuelo,
+ pues harto sé por desventura mia,
+ que tú hieres la paz y la alegría
+ y eres sorda á la voz del hondo duelo.
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ No: te busco y te temo.
+ Te busco, como busca el peregrino
+ un lecho hospitalario
+ donde reposa un dia
+ para seguir al otro su camino.
+ Te busco, porque eres
+ el «más allá» que loca el alma ansía
+ cuando, al morir el dia,
+ miro ocultarse el sol detrás del monte,
+ ó cómo se confunden
+ el mar y el cielo allá en el horizonte.
+ Te temo porque ignoro lo que ocultas,
+ mi mente no lo alcanza,
+ y temo al encontrarme entre tus brazos,
+ rotos por tí los mundanales lazos,
+ perder en ellos mi última esperanza.
+ Temo que con mi cuerpo dolorido
+ muera tambien mi idea;
+ temo que el alma sea un sér fingido,
+ que sólo polvo, como el cuerpo, sea.
+
+
+
+
+RECUERDOS.
+
+
+ Suelto el cabello en desatados rizos,
+ que en caprichosas ondas
+ sobre tu espalda mórbida se tienden,
+ velando y no cubriendo sus hechizos;
+ entornados los ojos, que se encienden
+ absorbiendo el placer con sus miradas,
+ tus hermosas mejillas sonrosadas
+ por el calor intenso
+ de la pasion ardiente;
+ entreabierto el labio sonriente,
+ y en lánguido abandono reclinada,
+ altiva recordando
+ con la mente inflamada,
+ los pasados momentos de ventura,
+ la idea de otros mil acariciando
+ que guarda para tí lo venidero...
+ ¡Qué hermosa estás así! ¡Qué feliz eres!
+ ¡Cuántos tesoros guardas codiciosa!
+ ¡Qué ignorados placeres
+ promete tu mirada cariñosa!
+ ¡Oh! pero... escucha y dí: ¿ya no te acuerdas
+ de aquella niña hermosa é inocente,
+ encanto de mi loca fantasía?
+ ¿Acaso no recuerdas
+ su tibia y pura frente?...
+ Toca la tuya... ¿No es aquella?... ¿Abrasa,
+ y no es ya trasparente como aquella?...
+ Mas ¿qué importa si es bella?
+ ¡Sigue escuchando, sigue!...
+ ¿No recuerdas sus ojos apagados,
+ grandes, suaves, serenos...
+ --No me mires...--Los tuyos, entornados,
+ de brillo y pasion llenos,
+ son más hermosos... pero ya han perdido
+ la tranquila mirada que lucia
+ en la niña inocente que amé un dia.
+ ¿Has dado ya al olvido
+ aquellos labios rojos y brillantes,
+ frescos y húmedos siempre,
+ como la rosa que mojó el rocío?...
+ ¿Por qué tocas los tuyos, amor mio?
+ ¿Están secos? ¿Qué importa?... ¿Queman tánto?...
+ No te aflijas por eso.
+ Es el calor de la pasion ardiente,
+ que les dá nuevo encanto...
+ ¡Qué! ¿no recuerdas que me has dado un beso?
+ Mas deja que te cuente
+ cuánta locura me forjé de niño;
+ deja que haga volver á mi memoria
+ el delirio sin fin de aquel cariño.
+ Deja que te retrate
+ mis ensueños de gloria,
+ deja que su recuerdo me arrebate.
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ Mira: tanto llegué á quererla un dia,
+ tan loco y ciego estaba,
+ que donde quiera que su pié ponia,
+ su dulce huella con afan besaba.
+ Absorbía el aroma de su aliento;
+ sueño constante de mis sueños era;
+ su hermosa imágen en mi sér vivia,
+ y al sentir su contacto,
+ de temor y placer me estremecia.
+ Y guardo en mi memoria mil cantares
+ que yo la oía, ó que escuché con ella;
+ recuerdo con anhelo los lugares
+ donde la ví una vez; y hasta las flores
+ que su mano cuidaba, me han dejado
+ recuerdo de su aroma y sus colores.
+ Todo me la recuerda: el mar, la tarde,
+ la luna con su luz vaga y dudosa;
+ la primavera tibia y perfumada;
+ la brisa juguetona y misteriosa;
+ la noche oscura, el abrasado estío;
+ el murmullo fugaz de la enramada;
+ hasta de Dios la idea poderosa,
+ funde con ella el pensamiento mio.
+ ¡Oh! ¿por qué ha de pasar así la vida?
+ ¡Cuánto, amor mio, diera,
+ porque aquel tiempo y mi niñez volviera!
+ Yo imaginaba... ¡loco desvarío!
+ que acaso un tiempo fuera tan dichoso
+ que junto á mí la viera
+ unida en santo lazo, y me forjaba
+ verla en mi hogar, partiendo mi destino,
+ que mi nombre sus labios bendecian,
+ que «hija mia» mi madre la llamaba,
+ y que «madre» mis hijos la decian...
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ ¿Lloras? Tu corazon he destrozado...
+ --¡Si tú supieras lo que yo he llorado!...
+
+
+
+
+¡YA NO!
+
+
+ Ya pasaron los dias,
+ ya pasaron las horas de ventura
+ en que al mirarme, amante sonreias
+ con infantil ternura.
+ Ya ha borrado la mano del olvido
+ mi nombre de tu mente,
+ ya no busca tu oido
+ el tierno halago de mi voz ardiente.
+ ¡Ya no piensas en mí! Ya cuando al cielo
+ vuelves los claros ojos,
+ pides calma á tu duelo,
+ no paciencia á mi queja y mis enojos.
+ Ya cuando pinta el éter la mañana
+ con brillantes albores,
+ no corres presurosa á la ventana,
+ porque yo no la adorno con mis flores.
+ Ya al esquivar el celo con presteza
+ de importuno testigo,
+ no vuelves la cabeza
+ á ver si yo te sigo.
+ De otros sitios respiras el ambiente
+ que yo no he respirado...
+ Ya no temes jamás entre la gente
+ que pase yo á tu lado.
+ Los goces que soñé en mis desvaríos
+ puede decirme otro hombre que son suyos...
+ ¡Tú tienes hijos ¡ay! y no son mios!...
+ --¡Yo los tengo tambien, y no son tuyos!
+
+
+
+
+¡IMPOSIBLE!
+
+
+ Niégame el sueño su apacible olvido,
+ y el solo pensamiento de mi mente,
+ el eco solo que mi oido siente,
+ es de tu dulce nombre eco querido.
+ Si al fin de la velada, ya rendido,
+ busco el descanso, mi cerebro ardiente
+ forja sueños de dicha sonriente,
+ y siempre va tu nombre á ellos unido.
+ Mas ¿cómo en él no pensaré despierto?
+ ¿Cómo sin él soñar cuando dormito,
+ ávido el pecho á la ilusion abierto?
+ ¿Cómo no recordar su eco bendito,
+ que hace santo mi loco desacierto,
+ si aquí, en mi corazon, lo llevo escrito?
+
+
+
+
+Á MI BUEN AMIGO
+
+ANDRÉS RUIGOMEZ.
+
+
+LA GUITARRA.
+
+ ¡Cuánto sueño de gloria!
+ ¡Cuánta esperanza
+ despiertan en mi mente los acordes
+ de la guitarra!
+
+ * * * * *
+
+ La luna se esparcia
+ sobre la playa,
+ el mar, dormido, con su blando arrullo
+ la acariciaba,
+ y léjos, de la brisa
+ vagando en alas,
+ se escuchaban los sones misteriosos
+ _de la guitarra_.
+
+ * * * * *
+
+ Yo, trémulas las manos,
+ trémula el alma,
+ llevando entre mis brazos á la hermosa
+ mujer amada,
+ iba siguiendo el ritmo
+ de alegre danza
+ que modulaban las cadencias dulces
+ _de la guitarra_.
+
+ * * * * *
+
+ Y tras de muchos años,
+ muchos, de amarla,
+ por la primera vez á sus oidos
+ mi voz llegaba;
+ mi voz, que, balbuciente
+ y entrecortada,
+ se confundia con las notas trémulas
+ _de la guitarra_.
+
+ * * * * *
+
+ Y pasaron los años
+ cual todo pasa,
+ y aquel amor inmenso que escondido
+ llevo en el alma,
+ parece que despierta
+ con nueva llama
+ cuando escucho las vagas armonías
+ _de la guitarra_.
+
+ * * * * *
+
+ Y la voz engañosa
+ de aquella ingrata,
+ y el murmullo del mar, que se dormia
+ sobre la playa,
+ y la emocion inmensa
+ que me agitaba,
+ todo me lo recuerdan los acordes
+ _de la guitarra_.
+
+ * * * * *
+
+ ¡Oh! Si acaso algun dia,
+ ciego de rabia,
+ hácia el crímen ó el mal, con torpe paso
+ llevo mi planta,
+ haz tú, Señor, que escuche
+ para pararla
+ uno de esos acordes misteriosos
+ _de la guitarra_.
+
+ * * * * *
+
+ Y tú, mujer, que hoy ciega
+ tu virtud manchas,
+ tú, que fuiste adorada cual ninguna
+ por pura y cándida,
+ dime: ¿No te sonrojas,
+ no sientes nada
+ al escuchar las vagas armonías
+ _de la guitarra_?
+
+
+
+
+JUNTO Á LA CUNA.
+
+
+ _¡Cómo duerme! ¡Chist!... ¡Silencio!
+ no se despierte mi niño._
+
+ * * * * *
+
+ ¡Qué hermoso está! Se sonríe
+ con un gesto tan tranquilo...
+ Revueltos sobre la frente
+ de su cabello los rizos,
+ descubierta la garganta,
+ cuyo cútis cristalino
+ dibujan de azul las venas
+ y hacen mover los latidos,
+ su blanca manita oculta
+ por el redondo carrillo...
+ todo en él es inocencia,
+ parece un ángel bendito.
+ Ganas me dan de besarle...
+ Si estuviera bien dormido...
+ ¿Despertará?... Por un beso...
+ ¡Qué placer! ¡Dulce amor mio!
+ _¡Ay! ¡se mueve!... ¡Chist!... ¡Silencio!
+ no se despierte mi niño._
+
+ * * * * *
+
+ Ya se sosegó, ya vuelve
+ á sus labios bendecidos
+ la sonrisa; ya respira
+ como hace poco, tranquilo.
+ ¡Ay! no respiraba así
+ cuando estuvo tan malito.
+ ¡Qué pálido estaba entónces!
+ Flaco, los ojos hundidos,
+ ¡y una mirada tan triste!
+ Aun me dan escalofrios
+ de pensar en aquel tiempo.
+ ¡Oh! ¡Cuánto sufrí, Dios mio!
+ Luégo, aquel llanto tan débil
+ que parecia un gemido...
+ Si volviera á estar así...
+ Si se muriera... ¿Qué he dicho!
+ ¡Hijo de mi corazon!
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ No te enfades, hijo mio.
+ Es claro, ¡le beso tanto!
+ ¡Y él, que estaba tan tranquilo!
+ _¡Ya reposa!... ¡Chist!... ¡Silencio!
+ no se despierte mi niño._
+
+ * * * * *
+
+ ¡Bah! voy á dejarle solo
+ para que duerma... ¡Angel mio!
+ ¿Se queja?... Sí... Nó; es que sueña.
+ ¡Ay qué gesto tan bonito!
+ Mas ¿qué es eso? ¿Se despierta?
+ Nó; pero ¡qué es ese ruido?
+ Agita sus labios rojos...
+ ¿Será verdad lo que he oido?...
+ Otra vez... ¡Ah! sí; mamá,
+ mamá, no hay duda, eso ha dicho.
+ ¡Me llama!... ¡Bendito seas!
+ ¡Una y cien veces bendito!
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ Mas ¡ay, Dios! va á despertarse...
+ ¡Que he de hacer siempre lo mismo!
+ _Vaya; no guardeis silencio:
+ ya se ha despertado el niño._
+
+
+
+
+EN EL ÁLBUM DE MERCEDES.
+
+
+¿ESTAMOS CONFORMES?
+
+ Cuentan profundos doctores
+ que hubo otros tiempos mejores
+ --yo no sé cuándo sería--
+ en que el hombre en paz vivia
+ sin penas y sin dolores.
+
+ Yo, Mercedes, imagino
+ que esto es cuento y nada más,
+ pues del mundo en el camino,
+ de ese tiempo peregrino
+ ninguna huella verás.
+
+ Mas, cuando me lo dijeron,
+ pensando en los que vivieron
+ aquella edad de ventura,
+ exclamé con amargura:
+ «¡Qué desventurados fueron!»
+
+ ¿Te ries? La risa ten,
+ hasta que oigas los informes
+ que mis ideas te den;
+ verás, si lo piensas bien,
+ que al cabo estamos conformes.
+
+ * * * * *
+
+ Primavera es la ventura,
+ triste invierno es el dolor
+ sin brisas y sin ventura;
+ pero en medio de ese horror,
+ tiene tambien su hermosura.
+
+ Que si aquella tiene flores
+ y calor, vida y amores
+ y crepúsculos serenos
+ de santo misterio llenos
+ y aromas, luz y colores,
+
+ éste, con distinta suerte,
+ tiene el hielo caprichoso,
+ el silencio de lo inerte,
+ el misterio del reposo,
+ la majestad de la muerte.
+
+ Pero si el sol su semblante,
+ rasgando la niebla oscura,
+ muestra en el cenit radiante,
+ su luz parece más pura,
+ su calor más penetrante.
+
+ Así, cuando el alma ahogada,
+ en sí misma retirada,
+ gime, presa del dolor,
+ la dicha ménos ansiada
+ parece mucho mayor.
+
+ ¡Dolor! Palma bendecida,
+ del martirio prenda cierta,
+ sola verdad conocida,
+ sin tí el alma no despierta
+ y es imposible la vida.
+
+ Sin tí no hay inspiracion,
+ y agostado el corazon
+ en nada descubre encanto;
+ sin tí no existiera el llanto,
+ bálsamo de la afliccion.
+
+ El placer de más valía,
+ al llegar á poseerlo,
+ cual humo se desharía:
+ porque ¿qué valor tendria
+ sin el temor de perderlo?
+
+ Sólo por mi desconsuelo
+ vuelvo los ojos al cielo;
+ sólo del dolor en pós,
+ el alma eleva su vuelo
+ hasta la idea de Dios.
+
+ El que le maldice, yerra;
+ fuera insensato matarlo;
+ en su desconsuelo encierra
+ el mayor bien de la tierra,
+ que es el poder consolarlo.
+
+ Y cuando acaba el amor
+ y la mente envejecida
+ pierde frescura y calor,
+ ¿qué fin tendria la vida
+ si no quedara el dolor?
+
+ * * * * *
+
+ Tú, Mercedes, que has sufrido
+ y has llorado y has sentido,
+ despues de oir mis informes,
+ piensa en lo que me has oido
+ y dime: ¿estamos conformes?
+
+
+
+
+Á MI ANTIGUO AMIGO
+
+ADOLFO MALATS.
+
+
+LA CONCIENCIA.
+
+PROBLEMA.
+
+
+I.
+
+ Juana, pobre mujer envilecida,
+ que arrastrando su espíritu en el cieno,
+ pasó la triste vida
+ vendiendo por amor letal veneno;
+ cabeza hermosa, donde de seguro
+ no brotó nunca pensamiento puro,
+ y que ignorando el bien que poseia,
+ vendia, por un poco de dinero,
+ en público mercado,
+ el placer más inmundo, si es vendido,
+ el mayor y más dulce, si es ganado;
+ próxima al duro instante
+ de la triste agonía,
+ á un padre confesor agonizante
+ con anhelosa voz así decia:
+ --«Padre: yo de mis culpas me arrepiento
+ »y pido á Dios perdon de mi impureza;
+ »miradme bien al rostro, que no miento.»
+ Y levantando la cabeza en tanto,
+ fijaba sobre el fraile macilento
+ una mirada de ansiedad y espanto;
+ y al ver que nada el fraile le decia,
+ con ansiedad creciente proseguia:
+ --«Él sabe bien, y me lo tendrá en cuenta,
+ »que del vicio en la senda siempre impura,
+ ȇun cuando de placeres avarienta,
+ »tan sólo me ha tocado la amargura.
+ »¿Qué es el mayor tormento, comparado
+ »al pesaroso hastío del pecado?»
+ Y vertiendo de lágrimas un rio,
+ seguia con acento sofocado:
+ --«¡Ay! ¡He sufrido tánto, padre mio!»
+ Alzándose convulsa, en vano abria
+ sus ojos, ya sin brillo,
+ y olvidándolo todo, descubria
+ el pecho descarnado y amarillo
+ que hinchaba el estertor de la agonía.
+ --«Acaso Dios me señaló en la cuna»
+ (siguió con voz oscura y misteriosa)
+ «la senda de mi vida vergonzosa;
+ »me negó la virtud y la fortuna,
+ »y en cambio me hizo hermosa.
+ »Tal vez de mi impureza el desvarío
+ »habrá sido castigo de otros séres...
+ »Más de una vez, detrás de su desvío,
+ »noté... ¿podreis creerlo, padre mio?
+ »¡Noté que me envidiaban las mujeres!...
+ »Quizás mis muchos yerros han servido
+ ȇ Dios, para mostrarles de otra suerte
+ »lo espantoso del vicio en que he caido;
+ »y mis faltas quizás ha permitido
+ »para dar el ejemplo de mi muerte.»
+ Y así diciendo, la infeliz gemia
+ entre la duda y la esperanza ansiosa
+ al ver que nada el fraile le decia;
+ y en aquella mujer, un tiempo hermosa,
+ con su horrible piedad, desvanecía
+ de la muerte la calma silenciosa
+ la horrible agitacion de la agonía.
+
+
+II.
+
+ En tanto que así Juana se acababa,
+ cerca de allí, sobre otro pobre lecho
+ de aquel santo hospital, que cobijaba
+ la pobreza y el mal bajo su techo,
+ tambien un hombre viejo agonizaba,
+ y en una cruz muy tosca, de madera,
+ como si algun secreto le dijera,
+ los turbios ojos con afan fijaba.
+ Aquel santo varon, de alma tan pura
+ como la blanca nieve de sus canas,
+ que al cabo de una vida de amargura,
+ consumida en virtudes sobrehumanas,
+ iba á llevar de Dios á la presencia
+ cual la de un niño pura su conciencia,
+ piensa profundamente
+ que es esa dicha demasiado grande
+ para poder lograrla fácilmente;
+ y aún cuando su alma cándida le abona,
+ y aunque la llama de la fé le escuda,
+ siente que la esperanza le abandona
+ nublada por las sombras de la duda.
+ Y por esa, fijando su mirada
+ en aquella cruz tosca de madera
+ enfrente de él en la pared colgada,
+ mientras la muerte su semblante altera
+ así piensa en su mente, casi helada:
+ --«Yo no hice á nadie mal; nunca en mi vida
+ »en mí venció al deber pasion alguna,
+ »y al bien y á la virtud con ánsia ardiente
+ »mis fuerzas consagré desde la cuna.
+ »La oracion y el ayuno, rudamente
+ ȇ la carne rebelde han amansado,
+ »y ha sido de mi vida en el pasado
+ »mi orgullo la humildad, mi lecho el suelo,
+ »mi amor el bien y mi ambicion el cielo.
+ »Mas por cuidar del alma, he descuidado
+ »el cuerpo á mi custodia confiado,
+ »y devuelvo á la tierra sus despojos,
+ »por rudas penitencias macerado,
+ »blandas las carnes y los nervios flojos.
+ »Yo, del caudal de fuerzas en mí unidas
+ »para crecer al riego del trabajo,
+ »sin pensar que mi vida era cien vidas,
+ »que nada creó Dios que inútil sea,
+ »enamorado loco de una idea
+ »he dejado los gérmenes secarse
+ »sin cumplir su mision, comun á todo,
+ »de crecer, dar el fruto, y trasformarse...
+ »Justo será el castigo, aunque severo...
+ »¡Tu mandato, Señor, olvidé impío!
+ »¡En vano de mi afan el logro espero!
+ »Culpable soy... ¡Perdon! ¡Perdon, Dios mio!»
+ Y al elevar sus ojos á la altura,
+ una lágrima, mundo de amargura,
+ cae de sus ojos á sus labios yertos;
+ suspira, un nombre y un adios murmura,
+ y queda con los ojos entreabiertos.
+
+
+III.
+
+ ¡Qué cosa tan extraña es la conciencia!
+ Juana, la mujer loca
+ que, con dura y tenaz impenitencia,
+ vivió de la impureza en los horrores,
+ sus inmundos errores
+ como descargo de su culpa invoca...
+ ¡Y al mismo tiempo, el justo
+ que consagró á su Dios el pensamiento,
+ con alma temerosa y juicio adusto
+ hace de la virtud remordimiento!
+
+
+
+
+AMOR Y RESPETO.
+
+
+ Te ví niña: tus labios sonreian
+ con infantil placer,
+ tu blanca frente, inmaculada y pura,
+ sonreia tambien;
+ en tus ojos brillaba la inocencia
+ santa de la niñez,
+ y te seguí tenaz con la mirada,
+ tu mirada busqué,
+ porque el rostro de un ángel de los cielos
+ en tí creia ver.
+
+ * * * * *
+
+ Te ví mujer: tus ojos entornados
+ con dulce languidez,
+ en su cristal ardiente, retrataban
+ tus sueños de placer;
+ cien ofrendas de amor los hombres todos
+ postraban á tus piés,
+ y te seguí tenaz con la mirada,
+ tu mirada busqué,
+ y largos dias en delirio ardiente
+ tu imágen recordé.
+
+ * * * * *
+
+ Te ví madre: tus pálidas mejillas,
+ sonrosadas ayer,
+ en ignoradas horas de amargura
+ marchitó el padecer;
+ acaso sus colores te robaba
+ quien te debia el sér,
+ acaso el ciego amor te consumia
+ que tú pusiste en él.
+ Yo te amaba, y al verte, silencioso
+ de nuevo te adoré,
+ y, temiendo que el paso detuvieras...
+ humilde me aparté.
+
+
+
+
+A UN AMBICIOSO.
+
+
+ No te envidio el poder ni la grandeza,
+ ni el nombre que á grabar vas en la historia,
+ ni el ardiente placer de la victoria,
+ ni el laurel con que ciñes tu cabeza;
+ no te envidio el placer, ni la riqueza,
+ ni las horas de triunfos y de gloria,
+ que eternas deben ser en tu memoria
+ si han de aliviar tus horas de tristeza.
+ Ciega se ceba en mí la desventura,
+ soy pobre, y sólo espero ya en la muerte,
+ mas arrostro sereno la amargura;
+ pues contra ella una cosa me hace fuerte
+ que vale más que toda tu ventura:
+ un alma resignada con su suerte.
+
+
+
+
+AL PRÍNCIPE DE NUESTROS CRÍTICOS,
+
+Á MI RESPETABLE AMIGO
+
+EL SEÑOR DON MANUEL CAÑETE.
+
+
+MEDITACION.
+
+ Hundo en el polvo la soberbia frente
+ que, cual reto orgulloso,
+ erguida un dia, levanté á la altura;
+ pára asombrado el corazon valiente
+ su latido anheloso,
+ y la vista que ayer al sol miraba,
+ hoy se clava en la tierra
+ temerosa y sombría.
+ ¿Y qué poder me aterra?
+ ¿Qué causa hubo tan fuerte que ha vencido
+ el salvaje valor del alma mia?
+ Una idea no más; una palabra
+ que el viento ha hecho llegar hasta mi oido
+ ignorando el pesar que me produce.
+ ¡Dios! ¡Idea infinita,
+ imposible verdad, tonante dueño
+ de cuanto en el vacío
+ cruza, bulle y se agita
+ arrastrado en contínuo movimiento!
+ ¡Dios! ¡La fuerza que crea
+ cuanto concibe el hondo pensamiento;
+ la mano que aniquila indiferente
+ para crear de nuevo... ¡Oscura idea!
+
+ * * * * *
+
+ Yo creia en un Dios cuando era niño;
+ con santa uncion su nombre pronunciaba
+ durmiéndome con él entre los labios;
+ Él era quien me daba
+ tranquilo sueño y plácidas visiones,
+ Él tambien quien mis cortas soledades
+ guardaba de terror y apariciones.
+ Padre amante, curaba cuidadoso
+ los males que en mi seno se escondian,
+ y guardaba piadoso
+ la vida de mis padres,
+ que conmigo su nombre bendecian.
+
+ * * * * *
+
+ Despues, con mis ideas trasformado,
+ tambien en él creí. Yo le veia
+ entre las vagas nubes que colora
+ el sol que presta su matiz dorado
+ á la primer sonrisa de la aurora;
+ la armonía solemne,
+ grave, dulce y pausada,
+ que encanta los sentidos
+ en la tarde serena
+ de luz, de aromas y de cantos llena,
+ era su voz; el rayo su mirada;
+ el ronco trueno, el ruido de su carro
+ que cruzaba el Empíreo;
+ su suspiro la brisa;
+ su espejo el ancho mar; su manto el cielo,
+ y el sol esplendoroso su sonrisa.
+
+ * * * * *
+
+ Y en una y otra edad le comprendia,
+ sentia su presencia en el ambiente
+ que el pecho respiraba...
+ ¡Ah! tambien hoy le siente
+ mi sér al agitarse entre la duda,
+ pero en las sombras del temor se escuda
+ y en vano busco su mirada ardiente;
+ porque mi entendimiento limitado
+ recorre con afan de una á otra idea
+ el campo estrecho que le dió el destino,
+ y nunca llega al límite anhelado
+ sin caer en grosero desatino.
+ ¡Vano afan! Pensamiento equivocado.
+ ¿Cómo medir con la ligera copa
+ que el labio apura en solo un movimiento
+ la inmensidad del mar?... ¡Y solicito
+ medir con el pigmeo pensamiento
+ la idea sin igual del infinito!...
+
+
+
+
+A MI HIJA MARÍA.
+
+
+LA PLEGARIA POR TODOS.
+
+(Traduccion de Víctor Hugo.)
+
+
+FRAGMENTO.
+
+ _Ora pro nobis._
+
+ Vé á rezar, hija mia. Mira: la noche llega,
+ un planeta dorado allá su luz desplega,
+ la bruma de los valles se extiende por doquier;
+ apenas por la sombra cruza algun peregrino,
+ todo busca reposo; del árbol del camino
+ el viento de la tarde hace el polvo caer.
+
+ El crepúsculo, abriendo la noche por Oriente,
+ hace brillar los astros con claridad creciente,
+ descolora el ocaso su franja de carmin;
+ sobre el agua, el reflejo de los astros se mece,
+ surcos, senderos, bosques, todo se desvanece,
+ el pasajero inquieto duda por dónde ir.
+
+ El dia es para el dolo, el mal y la fatiga.
+ Recemos. Vé la noche. ¡La noche, dulce amiga!
+ De la torre en las grietas el viento gemidor,
+ las aguas, los rebaños con su voz agitada,
+ todo sufre y se queja; la natura cansada
+ necesita reposo, rezo, silencio, amor.
+
+ Es la hora en que los niños hablan con otros séres,
+ y mientras que corremos tras extraños placeres,
+ ellos murmuran todos una plegaria igual;
+ y con las manos juntas, de rodillas postrados,
+ piden, hácia los cielos los brazos levantados,
+ gracia para nosotros al Padre Universal.
+
+ Y dormirán á poco; entónces, en la sombra,
+ sueños de oro, en alegre tropel que el alma asombra,
+ que nacen con los ruidos del dia al espirar,
+ de léjos atraidos por sus labios de grana,
+ cual vuelan las abejas sobre la flor lozana,
+ de su lecho en los pliegues se vendrán á posar.
+
+ ¡Oh sueño de la cuna! ¡Plegaria de la infancia!
+ ¡Voz que siempre acaricia del mal en la ignorancia,
+ religion que se esparce y sonrie al surgir,
+ preludio del concierto que en la noche se exhala!...
+ Como el pájaro esconde su pico bajo el ala,
+ en la oracion el niño mece su alma al dormir.
+
+
+II.
+
+ ¡Vé á rezar, hija mia! Primero por aquella
+ que meció tantas veces tu cuna blanca y bella,
+ por la que, tú en el cielo, fué á buscarte hasta él;
+ y te puso en el mundo, y madre cariñosa,
+ por tí haciendo dos partes de la vida azarosa,
+ tomó siempre el acíbar y te dejó la miel.
+
+ Ruega por mí en seguida. A mí me hace más falta.
+ Ella, como tú, áun lleva la frente pura y alta,
+ tiene el alma serena y el corazon sin hiel;
+ piadosa para todos, ignora qué es la envidia
+ y sufre resignada el mal y la perfidia
+ sin pensar en quien lo hace y sin quejarse de él.
+
+ Cogiendo sólo flores, nunca su mano hermosa
+ ha tocado del vicio la copa contagiosa,
+ ningun lazo la arranca al amor y al hogar;
+ en su clemencia olvida pasados extravíos...
+ ignora qué son esos pensamientos impíos
+ que pasan por el alma cual sombras por el mar.
+
+ Ella ignora--que siempre lo ignores, hija mia,--
+ las miserias del mundo con que el alma se enfria:
+ placeres, vanidades, vergonzoso dolor,
+ pasiones, locos sueños de mentida ventura,
+ recuerdos misteriosos de tédio y de amargura
+ que hacen subir al rostro la llama del rubor.
+
+ Yo sé más de la vida, y yo podré decirte,
+ cuando crezcas, y tenga, por tu mal, que instruirte,
+ que perseguir el arte, la gloria y el poder
+ son locura y mentira; que al tocar la victoria
+ se encuentra la vergüenza en lugar de la gloria,
+ y que el hombre en la lucha suele el alma perder.
+
+ Viviendo, el alma duda, y aunque en todo se siente
+ el fin supremo claro, visible y trasparente,
+ se envejece del vicio en negra esclavitud;
+ el hombre olvida el gérmen de su orígen divino,
+ que á todos roban algo las zarzas del camino,
+ su vellon á la oveja y al hombre su virtud.
+
+ Vé, pues, y por mí reza; y reza solamente
+ diciendo á Dios: «¡Tú eres nuestro Padre clemente!
+ ¡Piedad! ¡Tú eres el bueno! ¡Tú eres el inmortal!»
+ Deja ir la palabra donde el alma la envía.
+ No te inquietes por ella, todo sigue su vía;
+ no pienses el camino que ella puede tomar.
+
+ Todo tiene aquí bajo marcado el derrotero:
+ el rio, hasta el mar hondo sigue el curso ligero,
+ la abeja laboriosa va de la flor en pos;
+ que tiene su destino todo vuelo que zumba:
+ el águila á los cielos, el vampiro á la tumba,
+ la golondrina al nido y la oracion á Dios.
+
+ Cuando por mí hasta el cielo su voz vuela ligera,
+ soy como el pobre esclavo sentado en la ladera,
+ que al borde del camino deja el fardo cruel.
+ Me siento descansado, que la carga espantosa
+ de penas y de errores que agobia mi alma ansiosa,
+ tu rezo bendecido hace volar con él.
+
+ Vé á rogar por tu padre. Pide á Dios me conceda
+ sueño tranquilo y dulce con que reposar pueda,
+ que la fé torne viva mi espíritu á inflamar.
+ Borra todas mis culpas con tu aliento inocente,
+ y que á su beso quede mi corazon doliente
+ puro como la piedra del ara del altar.
+
+
+
+
+AL INSIGNE AUNQUE POCO CONOCIDO POETA
+
+DON JOSÉ ANTONIO PAZ.
+
+
+ÚLTIMO ASILO.
+
+ Dime, negra tristeza,
+ ¿no me quieres dejar? ¡Qué desvarío!
+ ¿Cómo apartarte intento
+ del pensamiento mio,
+ si contigo nació mi pensamiento?
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ ¡Oh! ¡Qué amarga es la vida!
+ ¡Luchar! Siempre luchar, y nunca llega
+ el dia embriagador de la victoria.
+ Lucha desconocida,
+ lucha de muerte, desigual y ciega
+ en que el pobre habitante de este suelo,
+ héroe predestinado á la derrota,
+ cuando su fuerza en el combate agota,
+ pide favor al cielo contra el cielo.
+ ¡Vida! ¡Horrible quimera!
+ ¡Placer! ¿Dónde encontrarle,
+ si en medio del placer no se le espera?
+ El descanso es ansiado
+ tan sólo cuando el cuerpo está cansado;
+ agua ansía el sediento;
+ tener hambre es forzoso,
+ para que sea ansiado el alimento;
+ sentirse débil para ansiar la ayuda;
+ ciego para anhelar el sol hermoso...
+ y para tener fé, sentir la duda.
+ ¡Placer!... Mentido ensueño,
+ rayo que presta luz sólo un instante
+ y deja en pos de sí terrible huella;
+ que con tenaz empeño,
+ sigue al amor el pesaroso hastío,
+ la sórdida avaricia á la riqueza,
+ á la amistad el desengaño frio,
+ la ambicion al poder, y la tristeza
+ á la expansiva risa del contento.
+ Mas nó; mi pensamiento
+ juzga por el presente
+ y se deja llevar de la amargura...
+ Recordaré el pasado, que en mi mente
+ dejó tántos recuerdos de ventura.
+
+ * * * * *
+
+ Niñez, amor, ensueños encantados,
+ que murieron cual flores con el dia,
+ vanos fantasmas de placer mentido,
+ dejando sus recuerdos amargados
+ por el dolor de haberlos ya perdido.
+ Y la razon, en tanto, aprisionada,
+ luchando con la fiebre abrasadora
+ de la ardiente ilusion, pugnaba en vano
+ por disipar la nube embriagadora,
+ cuya letal atmósfera aspiraba
+ mi pulmon impaciente,
+ y en él toda mi sangre envenenaba
+ adormeciendo al corazon valiente...
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ ¿Dónde hallar la verdad?... Tal vez oculta
+ la tiene el porvenir... ¿Y qué me ofrece?
+ ¡Confusa mezcla de placer y espanto,
+ que al sondear el alma se estremece!
+ Promesa y amenaza,
+ placer que oculta el llanto,
+ duda cruel, que el alma despedaza.
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ Sentir el frágil cuerpo deshacerse
+ al peso de la edad agobiadora,
+ y caminar con paso vacilante,
+ mústios los ojos y el cabello cano;
+ y, buscando un apoyo, á cada instante
+ ¡triste tender la temblorosa mano!
+ Y cuando destruido y fatigoso
+ el cuerpo vuelva hácia la madre tierra,
+ ávido de reposo,
+ ¿qué quedará de mí? ¿Tras de la tumba,
+ no habrá ya nada más? ¡Oh! sí: tras ella
+ está la eternidad, dulce consuelo,
+ que al grito del dolor mis labios sella.
+ ¡Oh muerte! ¡Cuánto tardas! Yo te anhelo,
+ y te espero temblando de alegría.
+ No más dolor, más quejas ni más duelo.
+ ¿Quién como yo? ¡La eternidad es mia!
+
+
+
+
+Á MI QUERIDÍSIMO AMIGO
+
+EL FÁCIL É INGENIOSO AUTOR CÓMICO
+
+DON MIGUEL RAMOS CARRION.
+
+
+OTOÑO.
+
+ Horas de duda, aborrecidas horas,
+ apartaos de mí, que ya no os temo
+ sino en recuerdo, como á mal pasado.
+ Fiebres abrasadoras
+ que tántas, tántas veces me han postrado,
+ en vano el eco mi memoria hiere,
+ del angustioso grito
+ que hacíais resonar dentro del pecho
+ despedazando el corazon marchito.
+
+ «Ha muerto tu poder, pobre demente;
+ »ya no podrás crear; tu alma gastada
+ »sólo el instinto ó la avaricia siente:
+ »no te conmueve nada;
+ »ni la sonrisa de la vírgen bella,
+ »ni del amor la asoladora llama,
+ »ni el mar, ni el cielo, ni la fé, ni el mundo,
+ »nada deja en tí huella,
+ »y duermes con el sueño más profundo.»
+
+ Así hacías llegar hasta mi oido
+ la voz del desaliento envenenado,
+ eco perpétuo en la conciencia mia;
+ y yo triste, temblando, dolorido,
+ escuchaba ese grito desgarrado,
+ que el alma en mil pedazos me partia.
+ Yo recordaba el tiempo venturoso
+ en que todo en mi sér hallaba un eco,
+ que avaro el corazon guardaba ansioso.
+ Y al mirarlo ya léjos, engañado,
+ la vida de mi mente desechaba,
+ y recostando la arrugada frente
+ en mi mano convulsa, que abrasaba,
+ maldecia el presente
+ y, cobarde, lloraba...
+
+ ¡Como si el árbol que de hermosas flores
+ la Primavera plácida engalana,
+ las conservára en el ardiente Estío!
+ El sol marchita y borra sus colores
+ dando al tiempo tributo,
+ y tras la flor galana
+ hincha su piel el sazonado fruto.
+
+ Pasó la juventud, y, al tiempo que ella,
+ sus puras emociones,
+ flores que ya perdieron su perfume;
+ santas é inexplicables emociones
+ que, como la tristeza
+ que mi vida consume,
+ ni explicar puede el labio su grandeza,
+ ni comprender su encanto el pensamiento.
+
+ Pasó la juventud; llegó el momento
+ en que el suspiro ardiente
+ del jóven entusiasta,
+ eterna aspiracion á un imposible,
+ se trueque en viril canto
+ en que lo hermoso de la forma sea,
+ no la belleza plástica insensible:
+ cuerpo que encierre el alma de una idea!
+
+ Y es porque cada edad tiene marcada
+ una mision distinta y la huye en vano:
+ el jóven sueña, el hombre fuerte piensa,
+ y recuerda el anciano.
+ Verdad que en la mitad de nuestra vida
+ la ilusion vagarosa ya se aleja
+ entre las sombras del ayer perdida;
+ verdad que ya mi mente no refleja
+ la plácida frescura
+ de los años felices; mas ¿acaso,
+ al ocultarse el astro luminoso
+ de mi pasada juventud cercana
+ en el sombrío ocaso
+ donde áun despide claridad liviana,
+ murió el fuego sagrado,
+ la actividad eterna y sobrehumana
+ que Dios me dió al nacer? ¿No hay en la tierra
+ nada capaz de enaltecer mi canto?
+
+ La patria amada, la nefanda guerra,
+ la dulce libertad, la ciencia ignota,
+ de Dios el pensamiento sacrosanto,
+ del despotismo inícuo la derrota,
+ la virtud, el valor, la santa idea
+ de ley y de justicia,
+ el arte, hijo de Dios, ¿son ménos grandes
+ que los sueños que el jóven acaricia?
+
+ Horas de duda, aborrecidas horas,
+ apartaos de mí, que ya no os temo
+ sino en recuerdo, como á mal pasado.
+ Ya sé que el árbol que de hermosas flores
+ la Primavera plácida engalana,
+ no las conserva en el ardiente Estío;
+ que el sol marchita y borra sus colores,
+ dando al tiempo tributo,
+ y, tras la flor lozana,
+ germina y crece el sazonado fruto.
+
+
+
+
+¡MÁS!
+
+
+ Señor, yo que de bienes en la cuna
+ pude largos tesoros merecerte,
+ tal vez para que así fuera más fuerte
+ el golpe de perder tanta fortuna;
+ no te pido, con súplica importuna,
+ ni paz del alma, ni tranquila muerte,
+ ni que el rigor endulces de mi suerte,
+ ni de este pobre mundo dicha alguna.
+ Sólo te pido, ahogando mis lamentos,
+ por la misma crueldad con que condenas
+ un débil sér á bárbaros tormentos,
+ que en mí arrojes dolor á manos llenas,
+ porque nunca me falten pensamientos
+ para cantar tus obras y mis penas.
+
+
+
+
+EN EL ABANICO
+
+DE
+
+MI HIJA MARÍA.
+
+
+ Hija, ¿qué te diria
+ que fuera de mi amor vivo traslado?...
+ Dos palabras no más; oye: ¡hija mía!
+ --¿Es poco?... Al escribirlas he llorado.
+
+
+
+
+Á MI MADRE.
+
+
+ ¡Madre! ¡Cuán dulce entre mis labios suenas,
+ oh nombre idolatrado!
+ ¡Cuántos recuerdos en mi mente agitas!
+ Torcedor y consuelo de mis penas,
+ de santa idolatría enajenado,
+ he querido mil veces escribirte,
+ y mil veces las letras he borrado.
+ Porque es tal el respeto y el cariño,
+ la adoracion inmensa que en mí siento,
+ que, aunque el cielo me dió el dolor por vida
+ y sé lo que es sufrir desde muy niño,
+ volveria contento
+ á empezar esta lucha maldecida,
+ si, al ligarme á la tierra nuevos lazos,
+ me arrullara tu acento
+ al dormirme tranquilo entre tus brazos.
+
+ * * * * *
+
+ Todos aman la gloria;
+ unos por necio orgullo, otros soñando,
+ en la mujer que adoran con locura;
+ yo nó: si la victoria
+ llego á alcanzar un dia de ventura,
+ por tí será, que para tí la quiero.
+ ¿Quién como tú podria merecerla?
+ ¿Acaso no he bebido
+ en tu seno purísimo la esencia
+ de fé, de amor, de bien y sentimiento
+ que nutre mi existencia
+ y eleva con su savia el pensamiento?
+ ¿Acaso no me han dado
+ dolor bastante que mi canto inspire,
+ tus lágrimas benditas?
+ --¡Cuántas por culpa mia has derramado!...
+ ¡Ah! Dios las tendrá escritas...
+
+ * * * * *
+
+ ¡Madre! ¡Quiero estampar aquí tu nombre,
+ una, y otra, y cien veces, madre mia!
+ Cuando niño, encantada en tu cariño,
+ tú me enseñaste á pronunciarle; hoy, hombre,
+ el hombre adora lo que hablaba el niño.
+ El hombre graba en su angustiada mente
+ con santos signos la mejor palabra,
+ y canta en tus recuerdos inspirado,
+ volviendo tristemente
+ sobre el tiempo dichoso y ya pasado,
+ en que tu amor tan sólo, su amor era;
+ amor dulce, sereno, inmaculado
+ como el rayo del sol en primavera.
+ Y canta y llora; sí, madre querida,
+ lloro entregado á sin igual tristeza,
+ que el cuerpo y el espíritu, abatidos,
+ no pueden desechar; que con la vida
+ no ha de acabar aunque con ella empieza;
+ pues una voz callada y misteriosa
+ resuena en mis oidos,
+ y me dice que el alma no reposa.
+ ¡Lloro, insensato, y creo
+ que este llanto terrible y encendido,
+ mísero y solo bien que ya poseo,
+ puede pagar el que por mí has vertido!
+ Así piensa el avaro
+ poder pagar con un puñado de oro
+ la dicha de este mundo:
+ avaro soy y el llanto es mi tesoro.
+ En él mi dicha fundo,
+ que cuando con el alma acongojada,
+ pobre, impotente, sin amor ni gloria,
+ busco ansioso la nada,
+ para ahogar mi memoria,
+ que altivos sueños del ayer me acuerda
+ y el terrible presente me recuerda,
+ nada puede calmar esta agonía
+ como el amargo llanto
+ donde encuentra mi sér vida y encanto.
+
+ * * * * *
+
+ Madre, sobre mi edad pasará el tiempo,
+ vendrán en pos un dia y otro dia,
+ y á calmar mi dolor vendrá la muerte;
+ y, acaso, madre mia,
+ cuando pesada y fria
+ caiga la tierra sobre el cuerpo inerte,
+ ni un sér querido por mi vida llore,
+ ni una oracion por mí, perdon implore.
+ Acaso ¡ay Dios! profanen mi memoria
+ al ver que no les dejo por herencia
+ más que mis sueños de mentida gloria
+ y el terrible luchar de la existencia...
+ ¡Oh! tú que crees y que en Dios confias,
+ tú que sabes rezar, madre adorada,
+ dime, por Dios, una oracion; aprenda
+ yo de tus labios, como en otros dias,
+ una plegaria que la fé apagada
+ haga en mí renacer... Pero es en vano.
+ Ya torna al pecho la perdida calma.
+ ¡Tambien yo sé rezar... ¿Sabes qué rezo?
+ ¡Tu nombre nada más, madre del alma!
+
+
+
+
+AL DISTINGUIDO CRÍTICO
+
+MI MUY QUERIDO AMIGO
+
+DON EDUARDO DE CORTÁZAR.
+
+
+MÚSICA CELESTIAL.
+
+ Me han contado de un hombre que vivía
+ contento únicamente cuando oía,
+ ya fuese á una voz sola, ó más, ó un coro,
+ ó instrumento sonoro,
+ cualquiera melodía;
+ daba por una nota el mundo entero...
+ Y perdió la aficion desde aquel dia
+ en que oyó á una mujer decir: «Te quiero».
+
+
+
+
+AL EXCMO. SEÑOR
+
+DON FRANCISCO BARCA.
+
+
+¿ES VERDAD?
+
+ Yo sé, sólo de oidas,
+ que hay un monton de libros y de escuelas,
+ cuanto más semejantes más reñidas,
+ en que hombres que respeta todo el mundo,
+ de claras luces y saber profundo,
+ uno en forma, otro en sér, otro en esencia,
+ todos de Dios discuten la existencia.
+ No me lo sé explicar, aunque lo creo.
+ ¡Que de Dios pueda un hombre haber dudado!
+ Yo, si me siento triste ó angustiado,
+ corro al balcon en alas del deseo,
+ miro al cielo estrellado...
+ y, no sé cómo es, pero le veo.
+
+
+
+
+AL ILUSTRE AUTOR
+
+DE LAS
+
+DOLORAS Y LOS PEQUEÑOS POEMAS
+
+AL EMINENTE POETA
+
+DON RAMÓN DE CAMPOAMOR.
+
+
+¡COSSÍ FAN TUTTI!
+
+ Él era un infeliz. Aun conservaba
+ todos los sueños de la edad primera...
+ hasta fé en el amor; y así, la amaba
+ como un demente: con el alma entera.
+ Ella, docta en las luchas de la vida
+ --cosas que sólo una mujer entiende
+ cuando del vicio á los horrores llega,--
+ sabía que halla paga más subida
+ una prudente infamia que se vende,
+ que una loca inocencia que se entrega.
+ Pero él,--que no creyó ni por asomo
+ que, oculto bajo un rostro de ángel puro,
+ hubiera un sér de cieno,--
+ cuando en su amor vivia más seguro,
+ la halló con no sé quién, yo no sé cómo,
+ y haciendo no sé qué, que no era bueno.
+ Y cuentan,--yo no sé si será cierto,--
+ que, herido por el duro desengaño,
+ le vieron discurrir hosco y huraño
+ buscando siempre el sitio más desierto,
+ y siempre solo, un año y otro año;
+ y hasta dicen que ha muerto.
+
+ * * * * *
+
+ Me es infiel la memoria
+ y no puedo decir precisamente
+ quién me contó la historia.
+ Sólo recuerdo--y con dolor lo digo
+ pues sé que era un amigo,--
+ que el que la referia,
+ --que puedo asegurar era hombre honrado,
+ ó al ménos todo el mundo lo decia,--
+ comentando el dolor del engañado,
+ me lo mostró en la calle, y se reia.
+
+
+
+
+AYER, HOY Y MAÑANA.
+
+
+A MI ESPOSA.
+
+ Ayer, con amor creciente,
+ amor que sólo se siente
+ de la vida en los albores,
+ se unió con lazo de flores
+ tu alma pura á mi alma ardiente.
+
+ * * * * *
+
+ Hoy, con más tranquilo amor,
+ dando treguas al dolor,
+ unidos en tu regazo,
+ nuestros hijos son el lazo
+ que al cariño dá vigor...
+
+ * * * * *
+
+ Que mañana, yo lo anhelo,
+ busquen tambien de esta guerra
+ juntos reposo y consuelo
+ nuestros cuerpos en la tierra,
+ nuestras almas en el cielo.
+
+
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+
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+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK IMPRESIONES, POESÍAS ***
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+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.