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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 12274 ***
+
+Viajes por Filipinas
+De Manila á Marianas
+
+
+
+Por
+Don Juan Álvarez Guerra
+
+
+
+(Primera Edición)
+Madrid
+Imprenta de Fortanet
+Calle de la Libertad, Núm. 29
+1887
+
+
+
+
+
+_Al Excmo. Sr. D. Rafael Izquierdo_
+
+_A usted, mi querido General, á quien tanto debe Filipinas, se debe
+también este libro. Usted me nombró para una misión científica en el
+Pacífico. El nombramiento originó un viaje, el viaje, el libro que
+tiene la honra de dedicarle su buen amigo_,
+
+El Autor
+
+_NOTA. Dedicatoria de la primera edición. El General ha tiempo murió,
+mas su memoria me es tan respetada, como cariñosa y leal fué mi
+amistad mientras vivió._
+
+
+
+
+
+ÍNDICE DE CAPÍTULOS
+
+CAPÍTULO I.
+
+La _banca_.--El estero.--La chaqueta y el chaquet.--Nuevas
+costumbres.--¡Manila progresa!--El _catapusan_, el _sarao y_
+la _soirée_.--Colocación de nombres.--Meiisig.--El río de
+Binondo.--El Pasig.--La barra.--La _María Rosario_--El adiós á
+Manila.--Cavite.--Costumbres--Moysés y las doce tribus--La primera
+noche abordo.--El baldeo.--La laguna encantada.
+
+CAPÍTULO II.
+
+Recuerdos de Silam.--Ordoñez y Oñate--El _yo cuidado._--En
+marcha.--Sungay.--Talisay.--La Capitana Ramona. Tiempo viejo.--Los
+labios de un chico y la boca de una chocolatera.--Perlas
+y brillantes--Laguna encantada.--El cráter.--Volcán de
+Taal.--Grandiosidad del volcán--Erupciones notables.--Sueño del coloso.
+
+CAPÍTULO III.
+
+Punta Matoco.--Calmas.--Isla Verde.--El sudeste.--Marinduque y
+Mindoro.--Razas salvajes.--Sus costumbres.--Los negritos netas.--Su
+manera de ser.--_Inalug_ y _Acubac_.--De puerto Galera á punta
+Bunga.--Horizontes de Marinduque.--Isla Banton.--El Padre Pablo.
+
+CAPÍTULO IV.
+
+El fraile en Filipinas.
+
+CAPÍTULO V.
+
+El Estrecho de San Bernardino.--Cabeza Bondog.--Ruinas.--El volcán
+Mayon.--¡Ancla!--San Jacinto.--Su Iglesia.--La india Ignacia.--El
+toque de oración.--El _atung-taqus_.
+
+CAPÍTULO VI.
+
+La mujer india.--Angué.--Pepay la sinamayera.--¡¡¡Una!!!
+
+CAPÍTULO VII.
+
+España en Filipinas.--Colonización.--Política.--Tolerancia
+religiosa.--Juramento chínico.--Pascuas, festejos y
+Confucios.--El _matandá._--El municipio dentro del municipio.--El
+empleado.--Patriótico aviso.--Desconocimiento de Filipinas.--Reformas
+y mejoras.
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+Islote de San Bernardino.--El Gran Pacífico.--Cielo y
+agua.--Nostalgia.--El secreto de las mareas.--Calma sospechosa.--Pesca
+del tiburón.--Los crepúsculos en la mar.
+
+CAPÍTULO IX.
+
+¡Orza!--De vuelta y vuelta.--Tiempo duro.--Siniestros
+preparativos.--Falta de crepúsculo.--_La piel de zapa_.--El
+tifón!--Baja de barómetros--¡Pobre _María Rosario!_--Horas de
+agonía.--Las seis de la tarde del cinto de Agosto.--¡Una pulgada
+de descenso!--Salida de la luna.--Esperanzas.--Fúnebres fechas.--El
+_Malespina._--Cuatro días sin comer.
+
+CAPÍTULO X.
+
+Veintitrés grados en treinta y tres días.--Inseguridad en la
+monzón del SE.--Calmas desesperantes.--Los viajes largos.--Los
+ranchos.--¡Tierra¡--Costas de Guajan.--Islote de las Cabras.--Puerto de
+San Luís de Apra.--Vegetación de Marianas.--La sanidad y la capitanía
+del puerto.--Desembarque.
+
+CAPÍTULO XI.
+
+Historia de las Marianas.--La tradición.--Los
+chamorris.--Intolerancias.--El _Pico de los amantes_.--División de
+razas.--Tinian.--Sarcófagos antiguos.--La casa de _Taga_--Leyendas y
+supersticiones.--Cultos y creencias.--Los _macambas_.--El _zazarraguan_
+y el _caifi_--Los _anitis_.--La peña de _Fuuña._
+
+CAPÍTULO XII.
+
+El siglo XVI.--Hernando de Magallanes.--Capitulaciones.--La
+_Capitana_, el _San Antonio_, la _Victoria_, la
+_Concepción_ y el _Santiago_.--Sebastián Elcano.--Llegada al
+Brasil.--Invernadas.--Rebelión abordo.--Comunicaciones de mares.--El
+paso del Sur.--Bula de Alejandro VI.--Las Velas latinas.--Islas
+de los Ladrones.--Navegación penosa.--Isla de Cebú.--Muerte
+de Magallanes.--La _Victoria_.--Vuelta al mundo.--Llegada á
+Sanlúcar.--Otras expediciones.--Legaspi.--El navío _San Damián_.--Luís
+de San Vítores.--Doña Mariana de Austria.--Primera misión.--Verdadera
+posesión.
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+Adelantos de la misión.--Oposición de los _macambas_.--Saipan y
+Rota.--Los _urritaos_.--Tradiciones, usos y costumbres.--Colegio de San
+Juan de Letrán.--Crónicas de los jesuítas--Hostilidades.--Asesinato de
+San Vítores.--Una modesta cruz.--Los Padres Solano y Ezguerra.--El
+almirante Coello.--Nuevos asesinatos.--Represalias.--D. Juan
+Santiago.--El Gobernador Irrisari.--Descubrimientos al Norte de
+Agaña.--Marianas en el siglo XVIII.
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+Archipiélago de las Marianas--Historia moderna--Guajan.--El pueblo
+de Agaña.--Puerto de Apra.--Punta Patí.--Flora y fauna.--La mujer de
+Marianas.--M. Arago.--Ingratitud.--Caridad española.
+
+CAPÍTULO XV.
+
+La plaza de Agaña.--La iglesia.--El monte de Santa Rosa.--La
+atalaya.--El reloj de Agaña.--Faro original.--Vida en Marianas.--Casas,
+huertas, cultivos, ríos.--Vegetación de Oriente.--El árbol
+del pan, y el _dug-dug_.--Cageles.--La Isla de Pagan.--Riqueza
+perdida.--Desconocimiento del país.--Reputaciones usurpadas.--En
+tierra de ciegos....--Hormigas coloradas y ratas.--Los caballos y
+las _auroras_.
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+Reducción de vecindario en las Marianas.--Islas habitadas.--Rota.--Su
+población.--Promesa religiosa.--Comercio y agricultura.--Antiguas
+invernadas.
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+Población.--Razas.--La providencia del salvaje.--Los carolinos.--Gastos
+é ingresos.--Milicias urbanas.--El chamorro.--Sus inclinaciones,
+su moral, sus trajes y costumbres.--Ilustración.--El Padre Ibáñez y
+D. Felipe de la Corte.--Cuatro palabras por vía de epílogo.
+
+
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+La _banca_.--El estero.--La chaqueta y el chaquet.--Nuevas
+costumbres.--¡Manila progresa!--El _catapusan_, el _sarao_
+y la soirée.--Colocación de nombres.--Meiisig.--El río de
+Binondo.--El Pasig--La barra.--La _María Rosario_.--El adiós á
+Manila.--Cavite.--Costumbres.--Moysés y las doce tribus.--La primera
+noche abordo.--El baldeo.--La laguna encantada.
+
+Los primeros albores del nacimiento del 10 de Julio de 1871, apenas se
+transparentaban por las _conchas_ de mi alcoba, cuando fuí despertado
+por el criado, anunciándome que las _bancas_ estaban listas en el
+_estero_ para conducirnos abordo.
+
+Una ligera escalinata une el río de Binondo con la casa, así que,
+previos todos los correspondientes requisitos de marcha, desde
+reconocer los bultos, hasta dirigir la última cariñosa mirada á los
+muros que han sido por largo tiempo confidentes de nuestras amarguras y
+testigos de nuestros placeres, muros que á nadie más que á mi romperán
+su mutismo, si algún día vuelvo á interrogar sus blancos lienzos con
+el lenguaje de los recuerdos, pasé de la casa al bote, al par que los
+aljofarados dedos de azul y nácar de los genios del Oriente abrían
+los espacios para dar paso al majestuoso gigante de la luz.
+
+La corriente favorable á consecuencia de la alta marea y la desusada
+actividad de seis remeros aguijoneados con la esperanza de una propina,
+hacían que las _batangas_ se deslizaran rápidamente por el _estero_.
+
+Aquí, si nuestro trabajo no llevara el carácter de un viaje á la
+ligera, nos detendríamos en muchas páginas; mas, sin embargo, como
+la rapidez de una _banca_ no es, ni la que da aliento una caldera
+de vapor, ni una _ventolina_ de _empopada_, ni aun la pujanza de
+cuatro hijos de las verdes vegas de la Cartuja, tenemos tiempo de
+ver y apreciar en el largo espacio que media desde el _Trozo_ hasta
+que se entra en el caudaloso _Pasig_.
+
+Que Manila podía ser una segunda Venecia nadie lo ignora.
+
+Tiene en lo que constituye sus arrabales, la vida y la actividad, donde
+refluyen las transacciones, la riqueza y casi casi nos permitiremos
+decir, que el buen tono.
+
+Hoy Manila también tiene buen tono.
+
+La moda lo mismo traspasa masas inmensas de granito, como grandiosos
+Océanos de agua salada.
+
+De allende los mares vino un rumor que propalaba que en otras ciudades
+había palacios y parterres, con flores, pájaros y fuentes, y Manila
+quiso tenerlos. La piqueta abrió cimientos, el martillo golpeó la
+piedra, la paleta mezcló argamasas y ... las antiguas costumbres
+representadas por la clásica chaqueta blanca y el ligero sombrero de
+_Burias_, temblaron en los modestos aparadores de sus tradiciones y
+de su dilatada historia.
+
+Los _hoteles_ del Sena, las quintas suizas y los palacietes de
+Recoletos tuvieron un eco que contestaba á los rumores que trajo
+la moda.
+
+Lo que fueron modestas barriadas, hoy se llaman _calzadas_ por
+el vulgo, pues en el _argot_ del gran mundo se llaman barrios
+aristocráticos.
+
+Hemos dicho, creemos por dos veces, que Manila tiene su gran tono,
+que hace lo que en todas partes, esto es, nada: vive á la superfluidad
+del botón de la librea y la tersitura de la cabritilla; sus disgustos
+están compendiados en el _aristin_ del caballo, en los milímetros
+del sombrero del cochero, en la estatura del lacayo, en la arruga
+del frac ó en la pureza de una piel que la Rusia ha hecho necesaria.
+
+Los cimientos de los aristocráticos barrios relegaron á su fondo
+la clásica chaqueta, apareciendo prendas tan poco conocidas en el
+Archipiélago, como el chaleco, el sombrero de copa y el chaqué.
+
+Esto era en los cimientos, pues antes de abrirse aquellas hijas
+legítimas del viejo mundo, en este [1] andaban por connaturalizar
+apareciendo vergonzosas, mustias y deslucidas con alguna que otra
+caricia de los insectos del poco uso, cuando el repique de todas
+las campanas convocaba al Real Gobernador, al Real Acuerdo, al Real
+Consejo, al Real Cuerpo de Alabarderos del Real Sello, para oir de
+bocas reales _in partibus_ decretos de la Real Majestad que gobernaba
+los dos mundos.
+
+El imperio de la chaqueta era tan general como lo real; por entonces
+todos vestían chaqueta, como todos pertenecían á una corporación,
+municipio, archicofradía ó instituto real.
+
+Todo era chaqueta y todo era real.
+
+La majestad andaba en chaqueta.
+
+Mas ... cesaron de venir las _naos_, se bendijo la aduana de Manila,
+la que decía un célebre rey llegaría á verla desde Madrid, calculando
+su altura según su coste; se establecieron los chinos, desaparecieron
+los velones de tres mecheros, dando plaza á las modestas _virinas_,
+que á su vez habían de dejar el campo á los dorados, los bronces y
+los cristales tallados.
+
+El imperio de la hoja de lata, hermana gemela de la chaqueta tocaba
+á su fin.
+
+El ruido de la piqueta que abría los cimientos de las nuevas costumbres
+era el memento de su existencia.
+
+Tras las primeras piedras vinieron las escalinatas, más tarde los
+_parterres_, y por último, las verjas, apareciendo en estos _progresos_
+el frac, el aceite de bellotas, las libreas, los velocípedos, los
+polisones y los ataques de nervios.
+
+Ya apenas existe el recuerdo de la chaqueta, verdad es que la vida de
+Manila en sus relaciones con el _confort_ camina á pasos agigantados.
+
+Aquí, donde el centígrado marca una temperatura que derrite, há meses
+que se expenden (!) pieles, y facturas de ... guantes de cabritilla
+(!).
+
+Los guantes de cabritilla son coetáneos de la escarapela en los
+señores de los pescantes y el clat en los señores de los salones.
+
+Antes en Manila se conocía al dueño de un coche por su cara, hoy se
+le conoce por su cochero, que viene á ser el _alias_ ó seudónimo da
+su amo ...
+
+¡Manila progresa!
+
+Los alegres _catapúsanes_ se llamaron _saraos_ y hoy _soarees_ con
+su _buffet_, sus emparedados, su ponche á la romana y hasta su _Petit
+Journal_ ó su _Correspondencia_, que al día siguiente pregona que la
+bella señorita de tal estaba hecha una princesa, su mamá una reina
+y su papá un bajá de tres colas, que dando la majestuosa familia
+encantada de las letras, por más que saquen _astillas_ del individuo
+que las escribe.
+
+¿Sí eh? ¿con qué también hay eso?
+
+Ya lo creo, como que Manila adelanta, y vaya V. á dar gusto en
+letras de molde á una sociedad que adelanta. Como al pobre infeliz
+que empuña la trompeta de la publicidad se le olvide un detalle,
+como deje de decir que una lámpara tenía seis luces ó que el niño
+pequeñito hizo la desgraciada gracia de verter sobre una falda ó un
+pantalón una bandeja de sorbetes, ó que en un guardapelo ó pulsera
+se leía la inscripción de Perico, de Luís, ó de Pepe, harto tiene el
+pobre gacetillero, y más de una vez oirá cosas que le harán renegar
+del incienso vertido y de las prodigadas alabanzas.
+
+Pues no digo á ustedes nada en la cuestión de colocación de nombres;
+aquí el simple resentimiento, se convierte en un proceso compuesto
+de un sin número de cargos.
+
+Si Fulanita tuvo tienda de sombreros, y la han puesto antes que á mi,
+que tengo un escudo más grande que el del Cid, con más barras que
+las de Aragon y más leopardos que en el San Gotardo; que Zutanita
+ha sido preferida cuando no há mucho que decía _miste que Dios_;
+que la de más allá esta encima de la de más acá, siendo aquella una
+empleada subalterna, y la mamá de la _agraviada_ siete veces usía; que
+mi primo el ministro me da derechos; que mi posición, que mi marido,
+que mi modista me los dan á mí, estas y otras reflexiones _in mente_
+ó _in lengua_ mezcladas con adjetivo más ó menos duros contra el
+pobre autor, constituye la _comidilla_, del día siguiente.
+
+Por último, caballeros, que Manila progresa lo atestiguan los libros
+de caja de Roensch y Madama Sprin.
+
+Sin querer hemos llegado á la caja, es decir hasta el dormitorio de
+la moda.
+
+Hemos presentado el teatro.
+
+Respetemos los bastidores....
+
+Estas y otras observaciones iba haciendo á dos buenos amigos que me
+acompañaban: uno de ellos que viene interviniendo hace muchos años en
+los acontecimientos de mi vida y que alberga en su alma tanto cariño,
+como en su cabeza buenos pensamientos, me oía sin pestañear, no sé
+si por el asentimiento de la conformidad ó por el ensimismamiento
+producido por la idea de la separación: ambas á dos cosas podían ser,
+pues lo primero es verdad, como verdadero lo es el cariño que desde
+nuestros primeros años nos une.
+
+Los remeros seguían bogando y yo charlaba comparando la vida de los
+arrabales por los cuales se deslizaba la _banca_, con la sombría y
+triste que se experimenta en el recinto amurallado.
+
+Hemos dicho que Manila podía ser una segunda Venecia, pero ... no
+lo es.
+
+Tiene canales, pero estos no reflejan obras de arte, sino en su mayoría
+ruinas y suciedad; sobre sus aguas no se pasean poéticas góndolas,
+templos del amor y del arte, sino sucias _bancas_ tripuladas por no
+menos sucios remeros; no esponjan las plumas en sus orillas cisnes
+ni oropéndolas, mas en cambio invaden la corriente, que mentiríamos
+si dijéramos cristalina, sílfides _chinas_ y bronceadas ondinas.
+
+Volvemos á repetir que Manila, ó mejor dicho la nueva Manila, que
+la forma la inmensa población que se ha creado fuera de los fosos,
+podía ser una segunda Venecia, no lo es, no por falta de deseos, no
+por falta de conocerlo, sino porque se opone hoy por hoy la tradición
+de la costumbre, la indolencia que crea el suelo, la manera de ser
+de la localidad y los cuantiosos caudales que habían de gastarse
+en la limpieza, arreglo y conservación de los muchos _esteros_ que
+serpentean por _Binondo, Quiapo_ y _Tondo_.
+
+La suciedad en que á pesar de la vigilancia que se ejerce están los
+_esteros_, principalmente se debe á la inmensa emigración de chinos,
+los cuales, en gran número habitan sus orillas, impregnándolas de la
+incuria y falta de limpieza que ellos observan. El chino es la entidad
+jornalera más perfecta que se conoce en Filipinas, pero también es
+la panacea más acabada de la hediondez, la cual únicamente se puede
+contrarestar con las continuas y eficaces requisas de la autoridad
+que vigila sus domicilios, verdaderos tugurios en que se hacinan
+cientos de ellos.
+
+Contemplando los modestos _bajais_ de caña y _nipa_ entremezclados de
+alguna que otra construcción de piedra y tabla, llegamos al puente
+de _Meiisig_, variando á los pocos golpes de remo la diversidad del
+paisaje, puesto que á la desembocadura del estero desaparece la caña
+y la nipa por regulares construcciones de sólidos materiales.
+
+Á medida que el río de Binondo camina á su desagüe, aumenta el
+movimiento en sus orillas y en sus corrientes. Cargadores chinos
+provistos de resistentes _pingas_, pesados _cascos_ repletos de _abacá;
+paraos, bancas_ y botes llenos de mercancías que la exportación de
+las provincias del Norte, de China y del Japón traen al mercado de
+Manila, es lo que compone el cuadro hasta los límites, en que el
+modesto Binondo confunde sus aguas en las caudalosas del que nace en
+la extensa Laguna de Bay, entre la salvaje poesía que despiertan los
+panoramas que presentan el _Castillo de flores_, el _Pecho de Dalaga_,
+los _Tanques de Paquil y_ las bellezas del _Talim_.
+
+Una vez dentro de las aguas del Pasig, el movimiento de la banca se
+hizo duro á consecuencia de la corriente y la marejada.
+
+Dejamos por la popa el puente de Barcas, único paso gratuito que une
+el viejo mundo manileño con el moderno, y _voltejeando_ por entre
+barcos de todas especies y dimensiones, pasaron ante nuestra vista los
+artesonados góticos de Santo Domingo, las _columnatas_ (!!) de los
+camarines de la Aduana provisional (si no fuéramos de prisa, verían
+nuestros lectores que en Filipinas todo es provisional), los bonitos
+_parterres_ de la Capitanía del Puerto, los sombríos muros de la
+Fuerza de Santiago, la actividad del _Carenero_ y el extenso Malecón.
+
+A medida que nos acercábamos á la _barra_, la boga se hacía más
+difícil.
+
+Estábamos á medio cable de aquella. Cuatro golpes de remo, y la quilla
+de la _banca_ entraría en los inmensos dominios de los mares.
+
+Fijamos la última mirada en la blanca espuma que incesantemente nace
+y muere al gemir de las olas que rompen en las piedras del Fuerte
+del Sur, y ... ¿cuál es la _María Rosario_? pregunté al patrón.
+
+--Aquella, señor,--dijo, señalando un barco armado de _brick-barca_.
+
+Los detalles de la _María Rosario_, cada vez se iban delineando
+con más precisión. La extensión de su _guinda, eslora_ y _puntal_
+era proporcionada, no así su _manga_ que era mucha, lo que nos hizo
+presagiar que sus balances habían de ser muy sensibles.
+
+La _María Rosario_ estaba lista para darse á la vela con rumbo á las
+islas Marianas.
+
+A las ocho de la mañana pisamos la meseta del portalón de babor,
+recibiéndonos los ladridos del perro más gordo que jamás hemos visto.
+
+Posesionados de la cubierta después de arreglar el camarote, esperamos
+la visita de salida.
+
+A las doce, listos en toda regla, dimos vela con todo aparejo largo
+en demanda del Corregidor, con viento flojo del N., mar tranquila,
+barómetros altos y horizontes celaginosos.
+
+A las tres de la tarde el viento seguía muy flojo, en cambio el calor
+era insoportable.
+
+Apenas andaríamos una milla por hora.
+
+A la banda de _babor_ teníamos las costas de Cavite.
+
+¡Cuánto recuerdo tiene para nosotros Cavite!
+
+Le queremos cual si fuera el pueblo que nos vió nacer; entre su alegre
+bullicio pasamos muchos meses encontrando cariño, consuelo y amistad.
+
+El _istmo_ de San Roque con su _mar_ de Bacoor, incesantemente llena
+de empavesadas _bancas_ que traen y llevan cigarreras; _el seno de
+Cañacao_ donde encuentra un seguro anclaje la flotante población
+de nuestros alegres marinos; las populares fiestas de _Porta Vaga_
+con los _pantalanes_ incesantemente llenos de alegres caras, que
+van y vienen en pequeños vapores engalanados y provistos de músicas;
+las decidoras _sanroqueñas_ con su pequeño y airoso _tapis_, su jerga
+especial y su picaresca malicia; las poéticas bóvedas de entrelazadas
+cañas que dirigen á _playa chica_; los melancólicos _cundiman_ del
+barrio de San Rafael y la Caridad; la misma arena de la playa en la
+cual un día y otro día hemos visto llegar la ola y borrar nombres
+que nuestro deseo escribía sobre la movediza materia; la franca
+y leal amistad con los valientes marinos, verdadero elemento que
+da vida á Cavite; las históricas mascaradas de Noche Buena en que
+sinnúmero de _dalagas_, suelto su hermoso pelo recorren las calles
+en medio de grotescos grupos en que un indio vestido de moro ostenta
+muy grave un cartel que dice es Moisés, en que las doce tribus van
+representadas por 12 individuos adornados con los deshechos de todas
+las guardarropías, y en que el precio de la progenitura no negamos
+podrá estar caracterizado por las prosaicas lentejas, pero que si
+van estas, lo son mezcladas con _morisqueta_ en un inmenso _bilao_
+que lo suelen colocar debajo de la oliva del huerto, á cuya sombra
+no se apuran las heces de la amargura, sino sendos tragos de _tuba_
+mezclados con los jugos de la _bonga_ y la cal del _buyo_; todo,
+todo pasaba ante la vista y ante la imaginación.
+
+El barco aceleró su marcha confundiendo en una cinta verde los
+dilatados campos de la _Estanzuela_.
+
+¡Adiós risueñas playas! ¡Adiós, gratos recuerdos!
+
+Naig, Marigondon, Santa Cruz ... fueron quedando tras de la estela
+de la _María Rosario_.
+
+Los límites de la provincia que constituye la Andalucía de Filipinas
+desaparecieron.
+
+Los horizontes del primer cuadrante se mostraron _aturbonados_ á la
+caída de la tarde.
+
+Los primeros destellos de la farola del Corregidor alumbraron, al
+par que rebasábamos _Pulo Caballo_, saliendo de la inmensa bahía de
+Manila por _Boca grande_.
+
+Después cada cual procuró resguardarse lo mejor posible de las miles
+de cucarachas que invadían la cámara, y después ... el sueño, el
+sudor y los insectos imperaban en la parte animada é inanimada de
+nuestro individuo.
+
+La faena del baldeo, el monótono y acompasado canto de la marinería,
+el ruido de la maniobra y los desesperados ladridos del perro, me
+despertaron en la madrugada del 11.
+
+Durante la noche habíamos rebasado el _Puerto Limbones_, alumbrando
+los primeros rayos del día la pequeña isleta de Fortun por la proa,
+confundiéndose en los lejanos horizontes los elevados picos del Sungay,
+límites de la provincia de Cavite.
+
+_Ciñendo aparejo_ y aprovechando vela, algo fuera de rumbo, pudimos
+ganar _Punta Santiago_, entrando por efecto de los continuos cambios de
+viento y las corrientes en el _Seno de Balayan_, pudiendo notar en las
+tierras de la provincia de Batangas, las pintorescas casas de Taal,
+hermoso pueblo que se eleva en las cercanías de la laguna llamada
+por algunos _Encantada_, sobre la cual se levanta el célebre volcán
+de Taal, del que no podemos pasar sin decir algo á nuestros lectores.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+Recuerdos de Silam--Ordoñez y Oñate--El _yo cuidado_.--En
+marcha--Sungay--Talisay--La Capitana Ramona.--Tiempo viejo--Los
+labios de un chico y la boca de una chocolatera.--Perlas y
+brillantes--Laguna encantada.--El cráter.--Volcán de Taal--Grandiosidad
+del volcán--Erupciones notables--Sueño del coloso.
+
+El año 1869 recorriendo la provincia de Cavite tuvimos ocasión de
+pernoctar en el pueblo de Silam, célebre entre otras cosas por criarse
+un café que, fin género de duda, puede competir con el mejor de Moka.
+
+En la _caída_ del convento y ya entrada en horas la noche, charlábamos
+sobre la madre patria, el cura del pueblo, excelente padre de la
+Orden de Recoletos, un oficial de partidas y mis queridos y buenos
+amigos de expedición, Melchor Ordoñez y Ciriaco Oñate, ayudante el
+primero del General de Marina y médico militar el segundo.
+
+Después de haber rodado la conversación por todos los tonos y de
+haber evocado nuestra memoria los queridos recuerdos de España,
+nos ocupamos de la localidad. Explicándonos el Padre los productos,
+se habló de las vecinas cordilleras del Sungay, á cuya falda se
+extiende la laguna llamada por unos de Bombon, por los más de Taal
+y por algunos Encantada, nombres todos justificados y que tienen
+su origen, el primero por haber existido en aquellas inmediaciones
+un pueblo llamado Bombon, el cual fué sumido en los horrores de una
+erupción; el segundo lo justifica la hermosa y extensa población que
+se asienta á las orillas de la laguna, y por último, el tercero lo ha
+encontrado la imaginación oriental en la salvaje y bella perspectiva
+que presenta aquella inmensa masa de agua sobre la que se levanta el
+sombrío monte del volcán.
+
+Mis compañeros de viaje, que tiempo hacia tenían, no la curiosidad de
+ver el volcán, sino el legítimo deseo de estudiar en cuanto cabe sus
+misterios, recogiendo sobre el terreno su historia, interrogaron al
+Padre sobre la manera de hacer el viaje, formulando todos la resolución
+de ir al volcán costara lo que costara. Hecha la decisión, se llamó
+á un guía, y este, que era un viejo _tulisan_ de los más conocedores
+del bosque, oyó con toda la imperturbable indiferencia india nuestros
+deseos, contestando con un sacramental y lacónico _yo cuidado_.
+
+El _yo cuidado_, en el lenguaje filipino, es la síntesis de la
+filosofía, es el extracto del refinamiento del _yo_ y el _no yo_ de
+Hegel y Krausse aplicado á la India. _Yo cuidado_ lo dice todo unas
+veces, y otras no dice nada; ora es un consuelo, ora una amenaza, ora
+un asentimiento, ora una esperanza, ora un recuerdo, ora una súplica,
+en fin, es todo, lo encierra todo, lo expresa todo en el vocabulario
+del indio siempre parco en el decir. Increpad á un indio sobre el no
+cumplimiento de sus deberes, y si á la última frase de la filípica os
+contesta con un _yo cuidado_, aquella frase es la atrición completa
+de la enmienda. Despertadle los celos, hacedle entrever que su _babay_
+escucha amoroso _cundiman_, alza el _cogon_ ó descorre las _conchas_ á
+significativas _enfrentadas,_ y si le oís murmurar _yo cuidado_, veréis
+en aquellas palabras estereotipado el paroxismo de los celos. Llevad á
+su inteligencia el hilo de una aventurilla y el _yo cuidado_ en este
+caso envuelve toda la argucia _buscona_ de la histórica época de capa
+y espada. Que una mestiza de corto y airoso _tapis_, pintarrajeada
+saya y sombreada camisa de _piña_, entrelace su hermoso pelo con
+_sampaguitas_ en el característico _pusod_, que lleve á sus ojos
+esa dulce languidez llamada _matang-mapungay,_ propia solo de las
+hijas del Oriente, que formule un deseo á su _ñol_ y el _yo cuidado_
+en este caso es la realización completa del mas exigente capricho.
+
+El _yo cuidado_ tiene tanta latitud, dice tanto, es aplicable á
+tantas cosas, afirma y niega tantas otras, que es imposible darle
+su verdadero valor. Es una frase propia de Filipinas imposible de
+traducir en su práctica significación en ninguno otro país.
+
+_Yo cuidado_, nos había dicho el _matandá_; así que ya no tuvimos
+que hacer nada en la seguridad de encontrarlo todo hecho. El guía
+sabía queríamos ir al volcán; la sola concepción de este deseo y el
+_yo cuidado_, bastan para comprender que lo dispondría todo, yéndonos
+en tal confianza á acostar, al tiempo que la hermosa y clara luna nos
+anunciaba que aun cuando tuviéramos que caminar de noche su plateado
+disco nos enviaría luz y alegría.
+
+Escaso fué el reposo, pues aún no alumbraba la aurora cuando fuimos
+despertados. El despertar para madrugar siempre modifica en el ánimo
+los proyectos del día anterior. Una noche de insomnio robustece las
+ideas, las penas ó las alegrías, como por el contrario, las horas
+en que las sombras baten su beleño sobre nosotros entregándonos al
+reposo, modifican, alientan, consuelan el espíritu.
+
+El bueno de Oñate, que hay que despertarlo á tiro de fusil, se
+volvió del otro lado, pidiendo le dejaran de volcán, de Sungay y de
+expediciones; Ordóñez, acostumbrado á desechar la pereza en la ruda
+campaña del marino, puso los huesos en punta, y yo le grité á Oñate en
+todos los tonos:--¡Vamos! ¡arriba! la laguna nos espera!--dando por
+resultado el que el interpelado tras un largo bostezo se incorporara
+en la cama.
+
+Listos y provistos de todo, dimos un cariñoso adiós al Padre, y
+montados en los ligeros caballos del país, tomamos el camino del
+vecino Sungay, á la hora en que los primeros ecos de la campana del
+convento despertaban al pueblo de Silam, llamando á los indios á la
+oración de la mañana. Confiados al guía y al notable instinto de los
+caballos, tras algunos dilatados campos de _palay_ y varios grupos
+de _calumpang_, desapareció todo camino ante la compacta barrera de
+cogonales que se extendía á nuestra vista. Con harta dificultad y no
+menos precauciones por el temor de encontrar algún _carabao cimarrón,_
+caminamos por espacio de una hora valiéndonos de la voz para no
+perdernos, puesto que nos tapaban completamente los penachos del
+_cogon_. Tras un trayecto que nos fué sumamente difícil de correr, se
+aclaró la maleza dejando el habla al ponernos á la vista; pocos pasos
+más y los cascos de nuestros pequeños caballos pisarían las faldas del
+_Sungay_, cuyas crestas las envolvía las densas brumas de la mañana.
+
+Dimos unos momentos de descanso á los caballos, arreglando lo mejor
+posible nuestro equipo, empapado en el agua que nos había regalado
+el rocío que la humedad de la noche depositó en las hojas del _cogon_.
+
+Trabajosamente y confiados en un todo al instinto de los caballos,
+principiamos la ascensión del famoso monte. Las afiladas hojas de la
+fresa silvestre y las entrelazadas ramas de las guayabas, obligaron
+más de una vez á que se hiciera uso de la cuchilla para dejarnos paso
+en aquellos estrechos desfiladeros apenas hollados por humana planta.
+
+El Sungay, con sus innumerables precipicios, sus estrechas cortadas
+revestidas de musgos y helechos, su vegetación virgen, los panoramas
+que se admiran desde sus pintorescas mesetas, el rumor de arroyos y
+cascadas que lo salpican, los indescriptibles y misteriosos ruidos
+que produce el bosque en la hoja que oscila, el ave que cruza,
+el agua que gime, la guija que rueda, el insecto que zumba y los
+miles de millones de seres que componen el impenetrable mundo de lo
+infinitamente pequeño, con sus cantos, su lenguaje y su idioma, tan
+impenetrable como lo son los profundos misterios de los océanos de
+luz donde giran las creaciones de lo infinitamente grande, compendian
+uno de los sitios más bellísimos de la perla del Oriente.
+
+Un amanecer contemplado desde una de las alturas de Sungay es
+indescriptible. Las tintas que proyecta el sol naciente en las nubes
+y los cambiantes que se suceden en los horizontes de verdura, poseen
+una riqueza de luz y una fuerza de colores tan potente, que á ser
+posible trasladarlas al lienzo se creería el sueño de un artista.
+
+De hondonada en hondonada; y de precipicio en precipicio, dieron las
+cabalgaduras con nuestros huesos en el término de la ascensión. Nos
+encontrábamos en la línea que divide las provincias de Cavite y
+Batangas. La división de estas provincias la deciden la dirección de
+las corrientes que se deslizan por las pendientes del Sungay.
+
+A la vista teníamos la laguna, viendo elevarse perezosamente del
+cráter del volcán columnas de espeso y blanco humo.
+
+A la falda del Sungay se extendían diseminadas las casas de Talisay,
+adonde llegamos á cosa de las diez de la mañana.
+
+Talisay es un pintoresco pueblo de poco vecindario, este es
+sumamente dulce y cariñoso; hay una pequeña iglesia de cogon y una
+casa parroquial habitada por un cura indígena. Tan luego supo el cura
+nuestra llegada, nos hizo ir á su casa, en donde nos sirvió un almuerzo
+bastante bueno, dadas las condiciones del pueblo; no tuvimos pan,
+pero al que lleva algún tiempo en Filipinas esto no es obstáculo,
+pues cual el hijo del país, sabe sustituirlo con el arroz cocido
+llamado _morisqueta_.
+
+Desde las _conchas_ de la casa del Padre se veían perfectamente los
+menores detalles de la laguna y del volcán.
+
+El día estaba bastante entoldado, y el calor no mortificaba como
+de ordinario.
+
+A los postres se nos presentó la _capitana_ Ramona, viuda de un
+_Gobernadorcillo_.
+
+La capitana Ramona es un verdadero _personaje_ en la provincia de
+Batangas, tiene fama de ser sumamente afecta á los españoles y posee
+toda la melosidad y cariño de la raza del Oriente. Sabe tocar el arpa
+y canta con voz gangosa y pausada alguna que otra canción de moros y
+cristianos, de aquellas que la tradición ha venido conservando desde
+las gargantas de los que acompañaron á Legaspi.
+
+La capitana Ramona quiere al _castila_ como á los misterios y encantos
+de que están impregnados sus bosques. El cariño al español alguna
+que otra vez (pues frágiles somos), se ha convertido en pasión más
+ó menos intensa, según cuentan crónicas de pasados tiempos.
+
+Sea de esto lo que quiera, es lo cierto que la capitana ya es vieja
+y vive solo de recuerdos. Muchos conserva gratos, mas uno, según me
+contó muy bajito el Padre, viene de cuando en cuando á nublar todo el
+hermoso panorama de su juventud. Cuéntase, por más que cuento no sea,
+que años ya muy pasados, un alto funcionario, animado de nuestros
+mismos deseos de ver el volcán, llegó al pueblo de Talisay. Por aquel
+entonces, la hoy vieja Ramona era una hermosa _dalaga_, de ojos de
+fuego, lustroso y largo pelo, y dulce y meloso hablar. Joven y hermosa,
+había amado casi niña, y casi niña fué madre. El visitante, que no
+por tener curiosidad dejaba de tener necesidades, sintió la de comer
+á las pocas horas de llegar á Talisay; le formuló su deseo á la bella
+capitana, no dice la crónica si en pocas palabras, aunque sí asegura
+que la vergonzosa mirada de ella fué sostenida con larga insistencia
+y picaresca intención. El personaje pidió se le sirviera chocolate
+con leche, y chocolate con leche, en efecto, tomó; pero grande fué
+su sorpresa y no menos sus ascos cuando supo que el chocolate había
+participado del producto de los pechos de la _dalaga_. La incomodidad
+que esto originó y el malestar que produjo, diz que ocasionaron el que
+la _dalaga_ no volviera á bajar los ojos, ni el caballero á mirar con
+insistente significación. Las mujeres son en todas partes lo mismo;
+un desprecio y una herida en el amor propio, constituyen en el sexo
+femenil las verdaderas heces del cáliz de la vida.
+
+Hoy que han pasado muchos años, recuerda la vieja con pena aquel
+incidente de joven, que después de todo, conociendo el carácter indio
+no tiene nada de extraño.
+
+La raza india, cuanto más pura y más lejos está de las grandes
+capitales, mira al español con una especie de adoración. Sus palabras
+son órdenes que jamás comenta, de aquí el sucedido de dar á un sastre
+un pantalón de modelo con un remiendo y hacer siete que se le habían
+encargado con siete remiendos iguales.
+
+A la _capitana_ Ramona se la pidió chocolate con leche y en el
+fanatismo de la obediencia creyó de muy buena fe que lo más corto
+era sustituir los labios del chico por la boca de la chocolatera.
+
+Ejemplos parecidos al de los pantalones y el chocolate se cuentan
+por todas las islas. El indio jamás comenta, obedece siempre al pié
+de la letra las palabras del _castila_.
+
+La revelación del Padre me hizo fijar la atención en la capitana
+y me persuadí de que si había perdido con los años su hermosura,
+en cambio había acaudalado con la experiencia cierta discrecional
+filosofía que descubría un talento nada común, y una amabilidad y
+deseo de servir tan natural como verdadero.
+
+Se nos había olvidado decir que la capitana era rica. Esto aunque no
+nos lo dijeron, ya lo habíamos nosotros traducido en la pureza de un
+riquísimo terno de brillantes que la adornaban.
+
+El que no haya estado en Filipinas, quizás creerá exagerado esto de
+los brillantes en una india habitante poco menos que de la selva;
+el que haya estado y recuerde las procesiones y _catapúsanes_ de los
+pueblos y evoque en su memoria los trajes de las _dalagas_, sabrá
+que no tiene nada de extraño el hallar en _bajais_ de caña y cogon
+riquísimos brillantes y preciadas perlas de _Joló_.
+
+La antigua capitana de Talisay no solamente tenía buenas alhajas, sino
+que también era dueña de un gran bote que con sus correspondientes
+remeros puso á nuestra disposición.
+
+Listo el bote y listos nosotros, ayudados de la lona y de los remos,
+dimos rumbo en demanda del monte de _Taal_, gigantesca y sombría masa
+que se destaca en medio de las aguas.
+
+Los contornos del monte no presentan ninguna regularidad, revelando su
+situación, conjunto y configuración, las huellas de un gran cataclismo.
+
+En las primeras capas que lamen las aguas, difícilmente crecen algunos
+raquíticos arbustos sin verdura, frutos ni flores. Más arriba piedras
+calcinadas y residuos volcánicos son los componentes de aquel coloso
+que revela en la espesa columna de humo que se eleva de su cráter
+que en sus entrañas de granito duermen los genios de las ruinas y de
+los estragos.
+
+¡Desgraciados pueblos los de Taal y Talisay si en el libro de las
+lágrimas está escrita una nueva erupción!
+
+Las aguas de la laguna tienen una inmovilidad tan constante, un
+color plomizo tan pronunciado y una superficie tan siniestra, que
+su conjunto parece reflejar la maldición que pesa sobre las dormidas
+aguas del mar Muerto.
+
+A cosa de las cuatro de la tarde, bajo un cielo cubierto de negruzcos
+nubarrones y una temperatura sofocante, atracamos el bote á la falda
+de la montaña. La ascensión es difícil por ser en algunos puntos
+la pendiente muy pronunciada. El calor nos ahogaba; las materias
+volcánicas rechinaban bajo nuestros piés y experimentábamos los
+efectos de la fuerte irradiación que lo avanzado de la tarde y
+la falta de sol operaban en las masas calizas impregnadas de los
+ardientes rayos tropicales. La monotonía del camino, de cuándo en
+cuándo era interrumpida por precipicios, siniestros testigos que
+vienen á enseñar al viajero antiguos cáuces por los cuales ha corrido
+la lava y el fuego.
+
+De trecho en trecho, el ruido producido por nuestras pisadas nos
+indicaba pasábamos sobre bóvedas. ¿Qué guardarán estas? ¿Dónde
+terminará su fondo? ¡Profundos misterios de la divina ciencia
+impenetrables á la humana materia!
+
+Varias veces tuvimos que pararnos á fin de cobrar aliento.
+
+Unas cuantas varas más y estaríamos en la línea del vértice.
+
+Las nubes del poniente confusamente coloreaban el paso del sol; su
+luminoso disco se aproximaba á su ocaso, cuando un grito se escapó
+de todos los labios y una fuerte palpitación se experimentó en todos
+los pechos.
+
+Estábamos en el vértice. Teníamos la profunda sima del volcán bajo
+nuestros piés. La percepción del panorama es tan instantánea y la
+grandiosidad del conjunto tan colosal, que el espíritu se sobrecoge
+ante aquella maravilla, no dando por largo tiempo cabida más que á
+una muda al par que profunda admiración.
+
+Las proporciones del cráter son colosales. Lo forma en su conjunto
+la cavidad que deja el monte, el cual constituye en su configuración
+un cono, cuya base mide de bojeo unas 9 millas.
+
+En el fondo del cráter se ven desigualdades, alternando las
+prominencias con lagunas de más ó menos extensión, impregnadas de
+materias azufradas según revelan el color de sus aguas.
+
+Por intervalos y con más ó menos intensidad, se elevan columnas de
+humo de las distintas prominencias, que vienen á ser cual si el fondo
+estuviera salpicado de pequeños hornillos.
+
+Aunque con trabajo y peligros puede bajarse al cráter, contándose en
+Talisay de un viajero, que no solamente descendió, sino que permaneció
+en el fondo muchas horas.
+
+La mayor ó menor cantidad de humo que espele el volcán, la intensidad
+de calórico que irradia, la actividad en que mantiene sus hornillos,
+y las altas temperaturas y emanación de gases que constantemente se
+observa en las pequeñas lagunas, son indicios ciertos de que la lava
+y el fuego germinan en su seno.
+
+Muchos archivos, y no menos crónicas hemos consultado referentes á
+Filipinas, y tanto en los unos como en las otras, las noticias que
+hemos hallado respecto al volcán son muy escasas, remontándose las
+más antiguas á últimos del siglo XVII; después, y con referencia á
+los años 1745 y 1749, se vuelven á encontrar algunos datos, confusos
+unas veces y exagerados otras, cual lo son la mayor parte de los que
+guardan las escasas y antiguas historias del Archipiélago.
+
+El cuándo y el cómo se formó el volcán, ni la historia lo dice,
+ni la tradición lo relata; solo la configuración del monte, la
+relación que en sí guarda con las vertientes del Sungay y el estudio
+del suelo, pueden conducirnos á la hipótesis más ó menos aproximada
+de suponer haber corrido por lo que hoy es laguna, una cordillera,
+que comprendería desde las faldas del Sungay, á las riberas de la
+laguna de Bay, y quién sabe si llegaría más allá, encadenando sus
+ásperas lomas con los picos de la isla del Talin, yendo á perderse
+entre la fragosidad de Morong y Nueva Ecija.
+
+Suposiciones son estas que no tienen comprobante alguno en narración
+escrita.
+
+La última erupción del volcán acaeció há más de un siglo, pereciendo
+entre la ceniza y el fuego, entre otros muchos, la mayor parte
+de los habitantes del pueblo de Sala. El fraile que administraba
+su parroquia, describe el fenómeno en las siguientes líneas que
+literalmente copiamos:
+
+«Por el mes de Diciembre de 1754 reventó el volcán más furiosamente
+que nunca, porque el ruido era como de una batalla muy grande,
+los terremotos espantosísimos y la oscuridad de la atmósfera tal,
+que puesta la mano delante de los ojos no se veía: la ceniza y
+arena que arrojaba era tanta, que cubrió todos los tejados y casas
+de Manila, la que dista unas 20 leguas y aun llegó hasta Bulacan y
+la Pampanga. Hervía á borbollones el agua de la laguna con los ríos
+de azufre y betún derretidos que bajaban del volcán, quedando cocido
+todo el pescado de ella, el cual fué arrojado después á la playa por
+la resaca é inficionó el aire. Los truenos subterráneos y atmosféricos
+se oyeron en todas las provincias circunvecinas. En Manila se comía
+con candelas encendidas al medio día. Duró esta calamidad ocho
+días cabales, quedando enteramente arruinados y aniquilados por las
+piedras y lodo del volcán, todos los pueblos que estaban á orillas de
+la laguna, á saber: Taal, que era entonces la cabecera de provincia,
+Tanauan, Sala y Lipá, viéndose obligados sus habitantes á buscar otros
+sitios más distantes del volcán donde establecerse, como de hecho
+se establecieron en los sitios que actualmente ocupan. El pueblo de
+Bauan, aunque al principio había estado también á orillas de la laguna
+se había trasladado al interior antes de esta catástrofe. Bayalan y
+los pueblos de aquel rumbo también padecieron bastante. Hubo muchas
+muertes de personas á quienes alcanzaron las piedras del volcán y
+los desplomes de los edificios. Perecieron también por la misma causa
+muchísimos animales y todo el arbolado y siembras de los contornos,
+pues la abundancia de piedra, ceniza y lodo, que vino del volcán lo
+soterró todo. El río grande, que comunica la laguna con la ensenada de
+Taal, quedó cegado casi del todo, y rotos y enterrados los champanes
+y demás bajeles fondeados en el río y la laguna. El mal olor de todas
+las materias extrañas vomitadas por el volcán, duró por espacio de más
+de seis meses y desarrollóse en su consecuencia una peste cruelísima de
+calenturas pútridas y malignas que acabó con la mitad de la provincia,
+pues de 18.000 atributos que tenían antes solo quedaron 9.000.»
+
+Más de un siglo hace que el coloso duerme sobre las inmóviles aguas,
+envuelto entre el humo y las brumas. ¡Dios haga que sus impenetrables
+misterios no rompan algún día sus grandiosas cárceles de piedra!
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+Punta Matoco.--Calmas.--Isla Verde.--El sudeste.--Marinduque y
+Mindoro.--Razas salvajes.--Sus costumbres.--Los negritos aetas.--Su
+manera de ser.--_Inalug y Acubac._--De puerto Galera á punta
+Bunga.--Horizontes de Marinduque.--Isla Banton.--El Padre Pablo.
+
+Á la vista de punta _Matoco_, límite de la provincia de Batangas,
+navegábamos en la mañana del día quince.
+
+El capitán, la tripulación y el escaso pasaje experimentaba el malestar
+de la calma y el calor tropical, tanto más sensible, cuanto que nos
+encontrábamos bajo la influencia de uno de los puntos más angostos
+del estrecho.
+
+La maniobra se hacía cada vez más difícil por el poco espacio de que
+se podía disponer, y sobre todo, por la fuerza de las corrientes que
+ora nos llevaban á las playas de Batangas, ora á las peligrosas costas
+de Mindoro, entre cuyas dos provincias se destacan los perfiles de
+la isla verde, atalaya que domina la entrada del estrecho que va á
+morir en San Bernardino, peñón que azotan las aguas del Pacífico.
+
+Sin adelantar un _cable_ y sin poder ganar una buena y segura _vuelta,
+cruzando_ constantemente vela para evitar las corrientes, estuvimos no
+sé cuántos días á la vista de la pintoresca isla Verde, retrocediendo
+unas veces y avanzando otras por las bandas, siendo empujados á la
+tranquila ensenada de Batangas ó á las arenas de puerto Galera.
+
+No hay nada en el mundo tan aburrido, como las horas que se suceden
+en un barco que se duerme bajo la influencia de las calmas.
+
+Un amanecer y otro vimos al despertar la exuberante vegetación de la
+isla Verde, y cuando nuestro deseo creía desconocer aquella tierra,
+venía la voz del capitán con su sempiterno ¡_levanta muras_! y ¡_cambia
+en medio_! á recordarnos continuábamos de _vuelta y vuelta_, ó mejor
+dicho, que nos manteníamos _sobre bordos_ en demanda del centinela
+del estrecho.
+
+Cuando no reinaba calma, la ventolina soplaba por la misma
+proa. ¡Parecía cual si el islote se resistiera á dejarnos libre aquel
+difícil paso en medio del cual se levanta!
+
+A la caída de la tarde del diez y nueve, las densas nubes que
+perezosamente descansaban sobre los lejanos picachos de Mindoro
+oscilaron en el firmamento, rodando á los pocos momentos compactas por
+la celeste bóveda, al empuje del tan deseado SE. Nuestro horizonte
+poco á poco fué cubriéndose de los blancos copos desprendidos de la
+región de las puras brumas, destacándose entre aquellos algún siniestro
+nubarrón, arrancado por el viento del seno donde se engendra el rayo.
+
+El _catavientos_ y las velas altas dieron señales de haber percibido
+las primeras caricias del viento que tanto deseábamos, despertando
+la _María Rosario_ del letargo en que há tiempo estaba sumida.
+
+El viento se _entabló_ por completo, reinando con bastante fuerza el
+marcado en las _monzones_ de Julio y Agosto.
+
+Una vez que quedó la isla Verde entre la espumosa estela que dejaba
+en las aguas una marcha de nueve millas, el estrecho se ensancha y
+la navegación se hace más franca y menos peligrosa.
+
+Con buen tiempo, SE. fijo, mar limpia de escollos, navegando en largo,
+_demoramos_ por la proa la isla de Marinduque, teniendo á la banda de
+estribor las extensas tierras de Mindoro. Esta isla que tiene más de
+cuatrocientas millas de costa, es casi desconocida, cual sucede en el
+Archipiélago con otras muchas y dilatadas comarcas. Los habitantes del
+interior de la isla de Mindoro, han sido poco estudiados. El viajero,
+el curioso ó el que por su cargo inspecciona la isla, recorre las
+costas, siéndole muchas veces imposible internarse por oponerse la
+fragosidad del terreno, lo inhospitalario de sus _pampas_ y bosques,
+la falta de caminos, la carencia de recursos y el estado de algunas
+tribus que se asemejan á las que habitan las montañas de _Mariveles_
+y algunas provincias del Norte.
+
+Respecto á estas razas, apenas conocidas, dice una notable publicación
+que vió la luz en Manila, lo que sigue:
+
+«En el terreno que ocupa la provincia de Ilocos Sur, habitan algunas
+rancherías, cuyo principal número se halla en las altas montañas que
+están en la parte Este. Entre ellas se hallan las de los tinguianes,
+busaos, igorrotes quinanos y negritos, las cuales se extienden por la
+gran cordillera, compartiendo su posesión con las de los itetapanes,
+quinanos, mayoyaos, silipanes y otras que se hallan en terrenos de
+otras provincias del Norte de la Isla de Luzón. Daremos una ligera
+descripción de las razas que habitan en parte de la provincia de
+que nos ocupamos, ó más próximas, que viven en rancherías y que
+tienen alguna comunicación y comercio con los pueblos civilizados
+de ella. Los igorrotes habitan las montañas de la parte más al Sur,
+confinantes ya con la provincia de la Unión; los que se hallan en
+los sitios más apartados de ellas, no tienen comunicación alguna
+con los indios cristianos, pero los que ocupan los primeros montes
+tienen algún trato con las poblaciones, y aunque su comercio es en
+cortísima escala y muy lento, se ejecuta por lo regular en cambio ó
+trueque, más bien que con numerario, pues de este solo se sirven para
+la compra del oro que traen en pequeñas partículas. Los igorrotes
+infieles admiten en cambio de sus efectos toda especie de animales,
+aunque sean inútiles y despreciables, como el perro y el gato.
+
+«No conocen otra ley que la más completa libertad, sin subordinación
+á autoridad alguna, y son inclinados á toda clase de vicios. No usan
+otro vestido que una especie de faja de lienzo ó de corteza de árbol,
+según pueden, que se llama bajaque, y ellos la denominan _baac,_ y una
+manta por lo regular de las que se fabrican en Ilocos, y se conocen con
+el nombre de bandalas, ó bien un pedazo de tela cualquiera que colocan
+sobre los hombros plegada ó suelta. Las mujeres usan una especie de
+camisilla ó chaleco, abierto por delante, que atan con unos cordones,
+y una manta ceñida á la cintura que las cubre hasta las rodillas. Los
+principales llevan la manta y el baac negro y con bordados; en sus
+lutos usan telas blancas. Los igorrotes son de buena estatura, su
+color es cobrizo amarilloso; los ojos grandes, rasgados y negros,
+y con el ángulo exterior muy agudo y más alto que el interior. Los
+carrillos anchos y juanetudos; el pelo es largo, muy negro, y áspero;
+el cuerpo robusto y bien formado; suelen pintarse de colores, y en
+la mano se hacen una figura parecida á un sol. Fabrican sus casas
+ó chozas de caña, cubriéndolas con cogon, formando la figura de un
+triángulo como una especie de tienda de campaña, y no tienen más
+luz que la que entra por el pequeño agujero que sirve de puerta;
+generalmente las tienen muy desaseadas. En el centro de la cordillera
+tienen casas mayores, de tabla de pino, que labran toscamente con una
+especie de cuchillo de dos cortes que llaman _talivong_ y _bujías,_
+el cual les sirve de arma. Usan también como ofensivas la lanza,
+que arrojan con gran acierto, y las flechas, en cuyo manejo son poco
+diestros y no alcanzan en esto á los negritos. Se alimentan con arroz,
+frutas silvestres, raíces alimenticias, carne de búfalo, puerco y
+ciervo, que cazan y preparan para su conservación: según se dice hay
+entre ellos algunos que comen la carne humana, son muy asquerosos
+y padecen muchas enfermedades cutáneas. Las mujeres para los partos
+se van á la orilla de un río donde lavan la criatura así que ve la
+luz; se baña también la madre, y concluída esta operación, coloca el
+recién nacido en una especie de cestillo á la espalda y se vuelve á
+su choza. Su idioma es muy distinto del de los pueblos cristianos
+confinantes. La observación de las lunas les sirve de calendario,
+y aun para formar sus pronósticos; los hay llamados bravos y mansos,
+siendo los primeros los que no quieren comunicación alguna con los
+pueblos reducidos.
+
+Los tinguianes es otra raza que se extiende por las montañas del Este
+de Ilocos hasta la provincia de Abra: son mucho más civilizados que
+los igorrotes, y casi no merecen la denominación de salvajes. Los
+hombres usan calzones anchos y una chaqueta ó chupa cerrada por
+delante, como la de los chinos: se arrollan una tela ó especie de
+toalla á la cabeza, cuyas puntas con flecos caen con gracia sobre la
+espalda. Las mujeres usan el mismo traje que las igorrotas, con la
+única diferencia de ser de color blanco, así como el de los hombres,
+muy aseado, y bordadas las orillas de colores cuando están de gala;
+desde la muñeca al codo se atan unos anchos brazaletes de abalorios
+de colores, tan apretados, que les suele producir inflamación en el
+brazo y la mano. Del mismo adorno usan algunas en los piés y hasta
+en la cabeza, ciñéndose también un turbante, y otras se ponen una
+especie de banda cuyo traje en conjunto es vistoso y bonito. El cutis
+de esta raza es blanco, y con corta diferencia como el de los chinos;
+su vida es frugal y aislada; comercian con los pueblos de cristianos;
+pagan reconocimiento en frutos ó en dinero; compran tabaco en los
+estancos de los pueblos reducidos, pero en una cantidad dada,
+que reparten con equidad entre todos los vecinos de una ranchería,
+son limpios y observan entre sí cierta etiqueta, viven tranquilos en
+sus pueblecillos, y su carácter pacífico pero suspicaz, los aproxima
+mucho á los indios civilizados. Hay algunos pueblos de ellos reducidos
+al cristianismo y cultivan extensos campos de arroz, teniendo piaras
+de carabaos, caballos y bueyes: se ejercitan en la caza de venados
+y son enemigos de los igorrotes. Esta raza por su color, facciones y
+traje, se cree sea descendiente de los chinos, que según tradición,
+se internaron por estos montes desde la provincia de Pangasinan
+cuando el pirata Limahon fué batido y obligado á reembarcarse; pero
+la historia de aquellos tiempos nada dice de que quedasen estos
+restos del ejército, antes bien asegura, que todos se embarcaron;
+pero ello es que esta raza de infieles es distinta enteramente de las
+demás que pueblan los montes del Norte de la isla de Luzón. Hay otra
+raza llamada de guinanos que habitan la parte interior del país y á
+la falda Este de la gran cordillera, que separa al Abra de Cagayan;
+son de carácter feroz, y en los meses de Febrero y Marzo suelen hacer
+sus correrías al Abra con solo el objeto de cortar cabezas, sean de
+cristianos, sean de tinguianes ó igorrotes: para ello se aprovechan
+de algún descuido; en teniendo alguna cabeza humana se retiran á sus
+pueblos con gran algazara, donde celebran una gran fiesta que dura
+muchos días. Concluída la fiesta, el matón guarda cuidadosamente el
+cráneo como prueba de su valentía, y es tanto más estimado por sus
+compoblanos, cuantas más cabezas ó cráneos adornan sus casas; suelen
+también estar en continua guerra unos pueblos con otros; siempre
+acometen á traición, y con grandes alaridos al echarse encima de la
+víctima. Aun no ha sido posible hacer que penetrara hasta ellos la
+luz evangélica.
+
+Aunque bastante apartadas de la provincia de Ilocos por la parte
+del Este, ocupa también esta cordillera la raza de los busaos
+que confina con la de los tinguianes; sus tribus son de carácter
+dulce y hábitos más propensos á la civilización, se pintan el brazo
+imitando varias flores, llevan grandes anillos en las orejas y otros
+se cuelgan en ellas un gran pedazo de madera, lo que les alarga mucho
+la ternilla. El traje de los busaos es parecido al de los igorrotes,
+solo se diferencian en que llevan en la cabeza una especie de casquete
+ó solideo de bejuco ó de madera, cilíndrico y abierto por los lados
+que algunas veces adornan con plumas; en lugar del _talibon_ usan
+una arma llamada _ligua_ de la que usan también los tinguianes, que
+es como una hacha de hierro casi cuadrada, con una punta por detrás
+y mango corto, la que fabrican ellos mismos con hierro que extraen
+junto á Benang; cultivan arroz con muy buen sistema de riego.
+
+Los negritos que ocupan las montañas de Ilocos más bien se extienden
+hacia la parte de Ilocos Norte que hacia el Sur; se diferencian poco de
+los demás negros de los otros montes de las islas; su escaso vestido
+suele ser de cáscara ó corteza de árboles ó alguna manta tosca; pagan
+reconocimiento cuando se les puede hallar, reconocen por reyezuelo al
+más viejo entre ellos, y entierran sus difuntos en el monte, poniendo
+junto al cadáver eslabón, piedra, yesca, un arma y un pedazo de carne
+de venado, y todo el que de ellos pasa próximo, ha de dejar algo de
+lo que cogió en la caza ó le dieron los cristianos.»
+
+En otro lugar leemos:
+
+«En las escabrosidades de las altas montañas de todas las islas
+Filipinas, y en las espinosas de sus impenetrables bosques, habitan
+numerosas razas ó tribus de infieles, hasta cuyos desgraciados
+individuos no ha penetrado aún, por desgracia, la luz del cristianismo
+y de la civilización. Las cordilleras de la isla de Luzón están
+habitadas por los _igorrotes, tinguianes, ifugaos_ y otras razas de
+costumbres más ó menos feroces; pero la más generalmente extendida
+por todos los montes de las islas es la de negritos aetas, que por
+sus caracteres genéricos, su pelo crespo, sus labios prominentes y su
+ángulo facial, se cree por algunos, sean los primitivos habitantes
+de este suelo, pues concuerdan dichos caracteres con los de otros
+que residen en la misma zona tórrida de África y varios puntos de
+la Oceanía.
+
+Los de estas islas viven errantes en la fragosidad de las selvas,
+y aunque los hay de ellos que bajan á comerciar y se comunican con
+los pueblos cristianos, se encuentran muchos que huyen de todo trato
+con los hombres de distinta raza, manteniendo una continua guerra
+con otros habitantes de los bosques. Se cree que los _desmayas,
+malancos, manabos_ y _tagabotes_ de la isla de Mindanao, así como
+los negros feroces de Nueva Ecija y otras tribus menos conocidas,
+sean pertenecientes á la gran familia de estos primitivos moradores
+de las islas.
+
+Los negritos son en general pequeños, delgados y ágiles; pero no mal
+formados. Tienen la nariz gruesa y aplastada, el cabello crespo como
+lana enredada; el labio superior grueso y caído sobre el inferior;
+su color es más claro y menos feo que el de los negros de la costa de
+África, sin duda porque los de estas islas tienen más frondosos bosques
+donde resguardarse de la acción del sol y porque se comunican más con
+pueblos civilizados. Van completamente desnudos y se cubren con un
+taparrabos de cortezas de árbol; los que tienen trato más frecuente
+lo usan de tela, y llevan además un pedazo de coquillo de colores ó
+de manta echado sobre los hombros y se suelen poner un pañuelo en la
+cabeza. Los que comercian con dichos pueblos civilizados dan varios
+productos de los montes, como miel, cera y bejucos, á cambio de telas
+y de moneda: las mujeres de estos visten una ligera camisilla y un
+tapis; las de los más feroces van desnudas: las primeras colocan en
+su pelo un peine de caña, en el que ejecutan finas labores, y por
+sus orejas taladradas atraviesan un pedacito de rama en flor, que
+además de su erizada cabellera les da un aspecto extraño. Los hombres
+solteros suelen usar también el peine de caña, como distintivo de su
+estado. Todos ellos llevan siempre en su mano el arco y las flechas
+que acostumbran á envenenar con jugo de plantas que ellos conocen,
+en las cuales frotan é impregnan el hierro ó punta de ellas; algunos
+usan un carcax de caña bambú para colocarlas; en la cintura llevan
+un cuchillo ó _bolo_ muy afilado.
+
+Se casan muy jóvenes y aunque no se reúnen con sus mujeres, se les ve
+tomar estado á los ocho ó nueve años. Les gusta mucho estar junto el
+fuego; encienden grandes hogueras, y por la noche se acuestan sobre
+la ceniza caliente; para mayor abrigo suelen poner entre dos árboles
+una especie de techado de hoja de palma, y por la mañana levantan el
+campo para volver á dormir donde les coge la noche.
+
+Las mujeres paren también sobre la ceniza: concluído el parto se bañan
+y vuelven á acostarse sobre ella y á cuidar de su hijo, el que cuando
+marchan lo llevan pendiente del cuello ó á la espalda, sostenido por
+un lienzo atado, ó por una corteza de árbol apoyada en la nuca.
+
+No se les conoce religión alguna. Comen puercos de monte, venados y
+raíces alimenticias; pero nunca lo verifica uno solo. Tienen castigos
+de pena de la vida para sí y para sus hijos por varios delitos; uno
+de ellos es el de robar una mujer ajena; pena conmutable, entregando
+flechas y armas.
+
+Nombran sus jefes á los más ancianos. Entre los que frecuentan para
+su comercio los pueblos cristianos, se suele investir á uno de ellos
+del carácter de justicia, el cual impuesto de su cargo, los reune y
+presenta cuando se les llama para el trabajo.
+
+Sus distracciones consisten en el canto, en el baile y en ejercitarse
+en el manejo de sus armas. Ejecutan un baile llamado _acubac_ que se
+reduce á poner á las mujeres en el centro, y los hombres agarrándose
+uno á otro por la cintura van marchando en círculo alrededor de ellas,
+levantando la pierna dando una fuerte patada en el suelo al compás
+de una canción muy lúgubre y pausada que con voz casi imperceptible
+entonan las negras, y á la que ellos contestan con una especie de
+terminaciones consonantes; á este triste canto le llaman _inalug_.
+
+Por más esfuerzos que se han hecho por los PP. Misioneros y por las
+autoridades de las islas para civilizar á los negros aetas, y hacerlos
+vivir en sociedad, todo ha sido infructuoso. Aman su vida errante y
+salvaje, y tarde ó temprano se vuelven á ella; ha sucedido ya estar
+un negro enteramente civilizado y aun haber seguido estudios, y ha
+desaparecido para volverse al monte á vivir desnudo y salvaje entre
+sus compañeros. Estos desgraciados se niegan siempre á la luz de la
+verdad y de la razón.»
+
+Las anteriores líneas son la prueba más concluyente de lo mucho
+que falta por hacer en Filipinas. A la vista de Manila, en su misma
+bahía, en la provincia de Bataan, se destaca la sierra de Mariveles;
+pues bien, en sus bosques hay razas errantes sin más dominio ni ley,
+que las que Dios les dicta, ni la potente voz de los elementos que se
+desarrollan sobre la inmensa copa de los árboles que les dan sombra,
+alimento y guarida, y las que impone en la punta de sus flechas el
+que impera por la ley del más fuerte.
+
+Todas estas razas respetan instintivamente al español, sobre todo si
+no los hostiga y maltrata. El europeo que se pierde en los laberintos
+de bejucos y verduras de Mariveles, no tiene que temer por su vida aun
+cuando se encuentre con alguna ranchería de _aetas_; estos lo acogerán
+con mirada recelosa, mas bien pronto si ven que no les hacen daño,
+se tornan dulces y serviciales.
+
+El estado pacífico en que viven las razas de Mariveles, es sin duda
+la causa del por qué no se las ha reducido, á pesar de habitar á las
+puertas de Manila.
+
+¡Cuántos misterios desconocidos, cuánta riqueza oculta y cuántas
+cosas ignoradas contendrá la gran extensión de tierra que comprende
+la isla de Mindoro, desde puerto _Galera_ á punta _Bunga_!
+
+Las montañas de Mindoro poco á poco fueron ocultándose en los
+horizontes que dejábamos á la proa, aclarándose los de _Marinduque_
+por los círculos que abría en el espacio el bauprés de la _María
+Rosario_.
+
+Las pequeñas _Dos hermanas_, formando el vértice del triángulo
+que cierran _Banton, Bantoncillo, Simarra y Maestre de Campo_, se
+destacaban perfectamente ante nuestra vista, como asimismo los pequeños
+islotes llamados _Tres Reyes_ y el _Diamante_, azotados constantemente
+por las encontradas olas, efectos de las corrientes y las notables
+_resacas_ que refluyen su influencia desde las costas de Marinduque.
+
+La pequeña isla de Banton, nos trajo á la memoria un sin número de
+recuerdos y un gran caudal de observaciones. En sus estrechos límites
+habitaba nuestro querido amigo el Padre Pablo, fraile recoleto de gran
+iniciativa, ciencia y decisión, que después de haber desempeñado en
+Filipinas la supremacía del poder en la Orden, había dejado el peso
+y responsabilidad del Provincialato, por el recogimiento, la quietud
+y el aislamiento de la parroquia de Banton, islote casi desierto,
+inhospitalario y desprovisto de cuanto constituye lo más necesario
+de la vida.
+
+Ya que la isla de Banton nos ha traído á la memoria á un antiguo amigo
+fraile, y ya que tanto se ha dicho de estos, añadamos nosotros en el
+siguiente capítulo una página más.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+El fraile en Filipinas.
+
+Al hablar de Filipinas es imposible dejar de ocuparse de las órdenes
+monásticas: van tan íntimamente unidas con la historia y vicisitudes
+por que ha pasado el Archipiélago, que donde quiera se relate un
+suceso, donde quiera se evoque un recuerdo, donde quiera se contemple
+una obra, allí está la mano, la inteligencia ó la actividad del fraile.
+
+Para comprender lo que vale en el Oriente, para apreciarlo en todo
+su valor, es preciso vivir algún tiempo en el país.
+
+El fraile es el ser cosmopolita de la India; en su historia lo mismo
+se le ve con el santo lábaro predicar la fe del Gólgota, que dar
+al aire la enseña de Castilla y voltear el bronce llamando á los
+buenos en el rebato de sus torreones, siempre que algún peligro ha
+amenazado patria ó religión: alentados por estas dos palabras han
+puesto repetidas veces sus pechos ante el enemigo de la raza, ó el
+cuello ante el cuchillo del martirio. Los campos de China durante
+más de dos siglos, la invasión de Manila por los piratas que hacían
+temblar al Celeste Imperio, y más tarde la gran bahía llena de naves
+inglesas, son imperecederas epopeyas en que las órdenes monásticas
+han vertido su sangre, su persuasión y sus caudales.
+
+El cosmopolitismo del bien, volvemos á decir, está sintetizado en
+el convento.
+
+A semejanza de la Edad Media, en que el Dios de las batallas con el
+ruido de sus armas adormecía la inteligencia; cual aquella época del
+arnés y de la lanza, se ocultaba en lo más recóndito de los cláustros
+la ciencia en el libro y el experimento en las primitivas máquinas;
+á imitación de entonces en que el fraile mantenía vivo el estudio y el
+saber, así en el día el cláustro en el Oriente cual templo de vestales,
+alienta la vívida luz de los humanos adelantos. Las bibliotecas de
+los Dominicos, llenas de preciosos códices; los gabinetes de física y
+química, con cuantos aparatos han inventado las nuevas conquistas de
+la inteligencia; las magníficas colecciones de la naturaleza tropical
+en todas sus manifestaciones; los góticos capiteles de Santo Domingo;
+las sólidas construcciones de Agustinos y Franciscanos; el golpear
+de las máquinas de vapor de los Recoletos; enseñan que la ciencia,
+el arte y la industria, tienen su asiento bajo la esfera de acción
+de las órdenes monásticas.
+
+El convento no solamente sintetiza en Filipinas, la ciencia y el arte,
+sino que también el laboratorio, la enfermería y la granja-modelo.
+
+Sabido es cuan escaso es el personal de médicos y cuántas provincias
+están entregadas á la virtud de sus plantas, á la tradición de sus
+remedios y á los ungüentos y recetas del convento. Tanto el indio
+como el castila que se siente aquejado de una enfermedad, llama al
+fraile á la cabecera de su lecho, ó va á buscarlo en sus hospitalarias
+casas-haciendas, en la seguridad de encontrar ciencia para la materia
+y consuelo para el espíritu.
+
+La hacienda de _Imus_ es una verdadera enfermería del castila, allí
+el que llega tiene cuidados, cama y mesa.
+
+Desde el jefe superior de las islas al último desgraciado, tienen
+en Imus un cariñoso techo con solo llamar á aquellas puertas,
+abiertas siempre para el bien y la caridad. No es solamente lugar
+de convalecencia por sus condiciones naturales, sino que estas se
+aunan con el perfeccionamiento y con el arte. Los baños de impresión
+que tiene la casa son, sin duda por sus aguas y por la manera de
+distribuirlas, unos de los mejores de las islas.
+
+Cuantos requisitos constituye la granja-modelo, se encuentran en la
+hacienda que nos ocupa. Espaciosos y bien preparados _tambobos_,
+magníficas plantaciones de caña dulce, buenas máquinas, extensas
+roturaciones, puentes, presas, encauces, sementeras y un perfecto
+reglamento de colonos se ven en aquella. El colono que experimenta una
+desgracia en el hogar, percibe cuantos auxilios le son necesarios; si
+la desgracia proviene del campo, si una avenida asola sus cosechas, si
+el tallo de la caña se agosta ante el destructor hálito de un _tifón_,
+el fraile remedia el mal sin que el colono vea amenazado su porvenir
+ante los sombríos colores de la usura. Cuando hay calamidades se
+perdonan las rentas, y el _tambobo_ abre sus puertas, convirtiéndose
+en piadoso pósito, seguro remedio de la propiedad y del labrador.
+
+El viajero tiene no menos ventajas que el colono y el enfermo. El que
+durante todo un día ha sufrido por bosques y caminos el sol tropical,
+el que el aguacero ha mojado su cuerpo, el que se ve rendido por el
+cansancio: alienta, se vivifica y cobra ánimos al oir los consoladores
+ecos de la esquila del monasterio, del convento ó de la casa-hacienda;
+bajo aquel bronce sabe hay españoles, hay patria, hay hermanos. Es
+preciso haber pasado un día en la India y sentir las fatigas del
+cansancio y la sed, para comprender en todo su valor lo que significan
+los ecos de la campana del convento.
+
+El fraile del Oriente difiere completamente del que vulgarmente se
+conoce; por esa misma razón lo juzgan algunos mal. El que crea ver
+en aquellos el reflejo de los antiguos y silenciosos moradores de la
+celda ó los revoltosos señores de abadías, se equivoca soberanamente;
+ni tienen la maliciosa reserva y maquiavélica intención del claustro
+de la Edad Media, ni la turbulencia y fueros de los guerreros-frailes
+de la Reconquista, feudales señores de almena y mesnada, de cuchillo
+y caldera.
+
+El ser que nos ocupa es franco, decidor, leal, caballero; participa
+de las buenas cualidades del mundo y el recogimiento ascético de la
+celda. Es, y esta es su principal cualidad, _español_ por excelencia,
+y todas sus tendencias, lo mismo las que desarrolla en la plática,
+como en el púlpito, como en el hogar, tienden á la consolidación y
+bienestar de la colonia. En las veces que en Filipinas se han sentido
+los rumores de la rebelión, el fraile siempre ha estado al lado de su
+raza. No hay ejemplo alguno en la historia de las islas en que haya
+aparecido ni remotamente complicado contra los suyos. Si Filipinas
+tuviera una _verdadera_ historia, se vería hasta qué punto fueron
+los frailes españoles en las memorables jornadas en que el invicto
+Simón de Anda dejó la toga por el talabardo, oponiendo la fuerza á
+la fuerza, la espada á la dominación, la argucia á la mayoría y el
+heroismo á la desigual lucha. En aquella campaña, un puñado de frailes
+contuvieron la dominación inglesa, teniendo en continua alarma á las
+centuplicadas fuerzas de los enemigos.
+
+La influencia que entonces y ahora tiene el fraile de Filipinas,
+es preciso ser loco para no apreciarla y comprenderla. Como ejemplo
+de su influencia y de su poder citaremos un episodio acaecido en la
+insurrección de Cavite.
+
+En la fuerza de la plaza se encontraba al sonar la señal el lego
+español de San Juan de Dios. Dado el grito, la rebelión desarrolló
+en su destructor círculo cuantos horrores caben en el saqueo y la
+matanza. La embriaguez y la sangre habían corrido desde el rastrillo á
+la plataforma, cuando aquellas hordas que gritaban muerte y exterminio,
+que no habían perdonado sexos ni edades, se prosternaron de rodillas
+ante el lego pidiendo les absolviera de todas sus culpas. Si el lego
+hubiera sido fraile, y si su falta de conocimientos hubieran estado
+representados por la elocuencia, confianza y prestigio del sacerdote,
+es posible que las palabras no hubieran sido obras, y la acción no
+hubiera pasado de proyecto.
+
+El lego fué respetado, considerado y atendido por los que pedían
+la cabeza de los españoles, por el solo hecho de vestir un hábito y
+una correa.
+
+El ascendiente que el Padre ejerce sobre el indio está fuera de duda,
+es indiscutible. Esta influencia es tan positiva que no titubeamos
+en asegurar, es el primer elemento de colonización que tenemos en
+Filipinas.
+
+Al hacer las anteriores manifestaciones cumplimos con un deber de
+españoles: en este libro nos hemos propuesto decir la verdad en todo
+y por todo, y aunque las ideas y opiniones del autor difieran de
+las del fraile, está en el deber de hacerles la justicia de que son
+acreedores. ¡Ojalá que todos los españoles que vengan á Filipinas se
+conduzcan cual lo hacen aquellos! Si esto sucediera ni daríamos el
+alerta, ni abrigaríamos temores.
+
+El fraile en Filipinas no solamente es un bien, sino que constituye
+una verdadera necesidad.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+El estrecho de San Bernardino.--Cabeza Bondog.--Ruinas.--El volcán
+Mayon.--¡Ancla!--San Jacinto.--Su Iglesia.--La india Ignacia.--El
+toque de oración.--El _atung-taqui_.
+
+La navegación del estrecho de San Bernardino, constituye uno de los
+derroteros más bellos y variados que se conocen. Desde la bahía de
+Manila á las aguas del Pacífico, hay unas trescientas millas en las
+que se admiran toda la riqueza del suelo filipino. En el derrotero
+que nos ocupamos no se pierde ni un solo momento la vista de tierra,
+pasando tan cerca de ella en muchas ocasiones, que se hace precisa
+gran precaución.
+
+No bien _doblamos cabeza Bondog_ y ganamos las aguas que separan á
+la rica provincia Camarines Sur, de la isla de Burías, se principian
+á dibujar en los horizontes de Albay, el famoso volcán que se admira
+en medio de aquella provincia.
+
+El volcán de Albay, llamado por algunos el _Mayon_, lo forma un cono
+perfectamente regular. Se encuentra en actividad y es difícil verlo
+despejado de nubes, las cuales lo ocultan casi constantemente, efecto
+de su gran altura, proximidad á los focos de grandes emanaciones y
+atracción que ejerce sobre los frecuentes chubascos que vierten sobre
+la provincia de Albay.
+
+Las erupciones del Mayon son muy frecuentes, mas desde la acaecida
+á principios del siglo, de la cual se describen tales horrores, que
+causan verdadero espanto, son poco intensas, estando habituados los
+pueblos que se asientan á la falda del monte, á las convulsiones del
+gigante que en un solo momento podrá sepultarlos entre sus candentes
+materias. La ascensión al volcán es sumamente difícil y arriesgada,
+no teniendo noticias de que viajero alguno haya hollado con su planta
+el vértice del cráter.
+
+El día que la _María Rosario_ nos puso á la vista del Mayon, hubo
+algunos momentos en que por efecto del fuerte SE. pudimos admirar
+completamente despejado todo el espacio que cierra el magnífico cuadro
+que llena el volcán.
+
+La provincia de Albay es, sin género de duda una de las más ricas
+del Archipiélago. El filamento llamado _abacá_, es una inagotable
+mina de los campos que comprenden aquella provincia.
+
+Aquel producto ha llevado el bienestar y la riqueza á sus habitantes,
+los cuales á su vez, son la base de las cuantiosas fortunas que se
+han cimentado sobre el abacá: este es de tan buena calidad en los
+campos de Albay, que las _cabullerías_ que con él se fabrican se
+confunden con las más sólidas de cáñamo, producto que en los usos de
+la marina se ha reducido notablemente, desde que se explota aquel
+filamento, el cual no solamente se consume en el Archipiélago,
+sino que cuidadosamente es almacenado y prensado para ser expendido
+en lejanos centros comerciales.
+
+Las calmas que veníamos experimentando nos agotaron casi todo _el
+fresco_ de que podíamos disponer, así que, aprovechando el seguro
+y resguardado puerto de _San Jacinto_, anclamos en él á fin de
+_refrescar_ víveres.
+
+San Jacinto es un pintoresco pueblecito situado en la isla de
+Ticao. Lo constituye aquel una extensa loma sobre la cual se asienta
+diseminado un corto caserío, en su generalidad de palma, destacándose
+por su construcción un antiguo baluarte, la iglesia, la escuela y la
+casa-tribunal. El cura que cuida de su parroquia se encontraba fuera
+del pueblo y nos dijeron era mestizo chino.
+
+El baluarte de San Jacinto es sólido, de buena fábrica y perfectamente
+situado; se extiende por lo más alto de la loma dominando el pueblo
+y el puerto. En el ángulo que corresponde á su entrada y sobre una
+plataforma medio arruinada, se ve un cañón, que según sus dimensiones,
+pudimos calcular sería su calibre de 20 á 24.
+
+La época en que se edificó el baluarte no la hemos podido precisar,
+revelando el estado de los muros su vejez, con la que lucha la
+consistencia y solidez de la construcción.
+
+En el espacioso patio que cierra el perímetro amurallado, se encuentra
+la iglesia, y á medio concluir la casa parroquial; obra que según
+pudimos ver, pronto había de brindar toda clase de comodidades á su
+morador. La sólida fábrica de aquella espaciosa casa, á cuya sombra se
+alza la campana del templo; las aspilladas murallas que la resguardan;
+las plataformas y el bronce que la defienden; la estratégica situación
+que ocupa, y la bandera que flamea en lo alto del torreón, la asemejan
+más que á la casa del recogimiento y la oración, al antiguo baluarte
+de la Edad Media.
+
+Aquellos muros carcomidos por el tiempo evocaron en nuestra mente
+todo el grandioso pasado de los caballerescos siglos feudales.
+
+La raza que habita San Jacinto, es la india pura; hablan el _visaya_
+y sus moradores poseen todos los rasgos que caracterizan aquella. Son
+afables, fuertes y de facciones bastante buenas. Vimos una india
+llamada Ignacia, de un conjunto altamente simpático y agradable,
+sobresaliendo en ella un larguísimo y negro pelo, rasgo peculiar y
+distintivo de Filipinas, en donde los hemos visto como en parte alguna;
+consecuencia, sin duda, de no mortificar las raíces, pues generalmente
+lo llevan suelto, y sobre todo, por la fortaleza y consistencia que
+prestan los jugos del coco, aceite, cuyas propiedades es de todos
+reconocida.
+
+A más del uso del aceite de coco, contribuye en gran manera
+á la conservación del pelo, el _gogo_, raíz parecida á la de
+la _mora_. Aquel se lava perfectamente y después se exprimen sus
+jugos. El jugo del gogo levanta en la batea donde se prepara, una
+blanca é hirviente espuma; su uso es muy frecuente y, general en
+Filipinas, y sin duda alguna que la frescura que presta á la cabeza y
+la limpieza que origina, son causa, en gran parte, de que sea sumamente
+raro encontrar calvos en el Archipiélago.
+
+La población de San Jacinto la forman 1.800 almas, de las cuales
+tributan unas 500, calculando en 250 los niños de ambos sexos que
+asisten á la escuela, según nos dijo el Gobernadorcillo.
+
+Los productos son: el abacá, el tabaco, la caña dulce, el añil y el
+coco; de este nos sirvieron por vía de refresco una suculenta ensalada
+hecha de palmito. El palmito del coco, es sin género de duda, el más
+sustancial y delicado de cuantos dan toda la diversidad de palmas.
+
+Al toque de oración en Filipinas se le rinde culto.
+
+Todo indio á la muerte del día, recoge su espíritu y pronuncia una
+oración mirando al Oriente.
+
+La campana de la iglesia anunciando la oración, se mezcló con los
+redobles del tambor del tribunal, y los huecos y broncos sonidos
+del _atung-taqui_, que sirve para dar los alertas en las avanzadas
+ó _bantayanes_ de algunos pueblos de Visayas.
+
+El atung-taqui filipina, es el árbol hueco, descrito por los primeros
+exploradores de la India, y que todavía se conserva entre los moradores
+que habitan las orillas del _Amazonas_, y las dilatadas faldas del
+_Chimborazo_, según pudimos ver entre los objetos que los individuos
+de la expedición científica del Pacífico, exhibieron en los jardines
+del Botánico de Madrid. [2]
+
+Al toque de oración de San Jacinto se cierran todas las puertas y
+ventanas, y se apagan las luces, entonándose por los que se encuentran
+dentro de las casas el _Ángelus_; concluído este, cada cual vuelve
+á su conversación, su ocupación ó su paseo.
+
+Nosotros hicimos una frugal cena, y después de interrogar sobre la
+localidad al Gobernadorcillo, buscamos el reposo en las mallas de
+una hamaca de abacá.
+
+Ya que estamos descansados en tierra, y ya que hemos bosquejado á la
+ligera á una india, veamos en las páginas que siguen, lo que es la
+mujer en el Oriente.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+La mujer india.--Angué--Pepay la sinamayera.--¡¡¡Una!!!
+
+Desde los tristes monólogos de Adán (pues es de suponer no tuviera
+ganas de conversación con su _ex-costilla_, después de lo de marras)
+hasta los _Apuntes_ de Catalina, y desde las lágrimas de Ovidio, á
+los ataques de nervios de Julieta, cuánto se ha dicho, y sobre todo
+cuánto se ha calumniado, es decir, menos cuando no se ha calumniado,
+á esas sensibles _palomas_ sin hiel, á esas infelices y desgraciadas
+inocentes, á esas pobrecitas cofrades del sexo débil.
+
+A lo mucho que se ha dicho, vamos á añadir un poco más.
+
+No vamos á tratar á la mujer á la sombra de un _patrón_ de la moda
+elegante, ni á la semiluz de una _bambalina_, ni á las tinieblas de un
+coche con cortinillas, ni á los truenos y relámpagos de un _can-can_;
+no, vamos á ocuparnos de la primitiva hija del Oriente, raza hoy
+poco conocida, que después de haber perecido casi por completo en
+las Américas, va siguiendo la misma suerte en los inmensos dominios
+que comprende la India inglesa.
+
+La raza pura la encontramos en cerca de seis millones de seres,
+en el vasto Archipiélago filipino.
+
+Descorramos las _conchas_, alcemos el _tapanco_ ó descansemos un
+momento bajo el _carang_, y al tornasolado de las primeras, veremos
+á la india rica; bajo la palma del segundo, podremos estudiar la
+india industrial, ó sea la clase media, y al abrigo del tercero se
+nos presentarán perfectos modelos de las hijas desheredadas de todos
+aquellos dones que no sean el mojarse cuando llueve, admirar el sol
+cuando sale y limpiarse el sudor si tiene con qué cuando calienta,
+dones todos que la naturaleza prodiga de tal forma en el Oriente, que
+cuando llueve lo hace tres ó cuatro meses seguidos, con una fuerza,
+un viento y unos truenos, que ni hay más que dar, ni más que pedir.
+
+Ya tenemos prólogo. Exhibamos los tipos.
+
+Supongamos que son las diez de la mañana en Manila, y por consiguiente,
+la misma hora en cualquiera de los pueblos que forman Binondo;
+supongamos á más que es la fiesta de la Patrona y que estamos cerca
+de la casa del hermano mayor.
+
+El hermano mayor es un sér exclusivo de Filipinas, es en las fiestas
+como si dijéramos, el _caballo blanco_ de nuestros espectáculos,
+ó el editor responsable sin sueldo de un periódico demagógico en
+tiempo de los moderados.
+
+Decíamos que estábamos cerca de la casa del hermano mayor, y esto
+bien fácil nos es conocerlo, porque distintamente llegan á nuestros
+oídos los ecos de la marcha de _Pan y Toros_, tocata ahora en boga
+en Filipinas, cual lo será Dios mediante, dentro de ocho ó diez años,
+la jota del _Molinero de Subiza_, ó la _polka de Flama_.
+
+Ya estamos á la vista de la casa.
+
+Banderolas de todos colores, pañuelos de todos ribetes, y trapos de
+todos tamaños, ondean ó no ondean (pues esto no depende del hermano
+mayor), suspendidos, no digamos de ventanas y balcones, sino de
+agujeros más ó menos grandes, abiertos en el cogon y algunos en
+la tabla.
+
+La música la seguiremos oyendo, pues asisten las de los _dos gremios_,
+y mientras la una toca, la otra come ó fuma, y esto de amanecer
+á amanecer.
+
+Alguna que otra _dalaga_, adornada con cuantos objetos relucientes
+ha podido encontrar, pasa por delante de nosotros con dirección á la
+iglesia ó á la casa del hermano, que de seguro es lo menos _capitán
+pasado_ ó _cabeza, de Barangay_, sociales jerarquías que le dan
+opción al _vos_ en el trato, á un asiento en la _principalía_ y á un
+trozo de banco que procurará esté cerca, ó del canuto donde coloca el
+Gobernadorcillo el bastón, ó del tallado del respaldo que representa
+todo lo representable, pues en cuestión de dibujo y de talla los
+indios no atascan, y llevan su despreocupación hasta un punto que
+hemos visto el retrato de un General muy conocido, sustituído su
+nombre por el del bienaventurado Santiago, y todo porque el general
+está retratado á caballo y tiene algunos moros á sus piés.
+
+Ejemplo del General convertido en Santo por la gracia de un
+cortaplumas, que ha borrado un excelentísimo señor, sustituyéndolo con
+un San Antonio ó San Andrés, es muy común, y menos mal que al pobre
+General lo hicieron Santo, pues si hubiera hecho falta una Santa,
+conforme rasparon el nombre, lo hubieran hecho con el bigote y la
+barba. Todo esto no se crea se hace riendo ni mucho menos, pues el
+indio posee una formalidad y una fuerza de convicción en ciertos
+actos, que se cree las cosas más raras y estupendas. De un frasco
+de cristal con tapón esmerilado, nos decía muy grave un criado al
+preguntarle por los bizcochos que guardaba, que se los había visto
+comer á las lagartijas.
+
+El hermano mayor tiene, á más de las prerrogativas marcadas,
+el _non plus_ de los honores; el más preciado y característico
+distintivo. Puede llevar dentro y fuera de su casa, lo mismo ante Rey
+que Roque, cual antiguo mesnadero, no crean ustedes que el sombrero
+puesto ó las manos en los bolsillos, sino muchísimo más; puede llevar
+una camisa de faldones bastante largos fuera del pantalón, y una
+chaqueta muy corta encima de la camisa. Esto no será muy bonito,
+pero es tan noble y distintivo que _guay_ del plebeyo que sin haber
+sido siquiera _directorcillo_ ó _juez de sementeras_, osara profanar
+aquella parodia de frac, que tiene por faldones faldamentos.
+
+No queremos se nos olvide decir que la camisa _oficial_ es blanca y
+la chaqueta negra.
+
+Andando con dirección al ruido, hemos visto más de un _camisa por
+fuera_, ostentando un bejuquillo con puño de plata. Sus poseedores
+ejercen jurisdicción, tienen poder, son _tenientes_ de justicia,
+funcionarios públicos que pueden llegar hasta el _solio_ del superior
+munícipe, el día que su jerárquica persona se vea atacada de un
+fuerte _romadizo_.
+
+Ya estamos frente á la casa del mayor cofrade; es de buen aspecto, su
+construcción llega hasta el despilfarro de ser la cubierta de tejas y
+estar rodeada de una espaciosa cerca de cañas, á cuya sombra, y atados
+á un _arigue_, gruñen uno ó dos _babuis_, huéspedes indispensables
+en toda casa india.
+
+Un toldo que da sombra á parte del patio, bajo el cual toca la
+música; vistosas colgaduras en todos los bastidores de la casa;
+sinnúmero de faroles de todas formas, caprichos y tamaños, colgados,
+atados ó sostenidos donde quiera hay un clavo, un agujero, una rama
+ó un pequeño espacio, completan el adorno de aquella casa, que por
+su alegría y aglomeración de cosas y objetos, revela que sus amos
+están dispuestos á _echarla_ por la ventana.
+
+Si tenemos la suerte de ir acompañados del Jefe de la provincia ó
+Alcalde mayor, nuestra presencia será saludada con la marcha Real;
+si el _bastón_ desciende de aquellas categorías, entonces nos tocarán
+el _Mambrú_ ó las _habas verdes_.
+
+Ya estamos dentro de la casa; ya están á nuestra presencia
+_cabezang-Gogo; ñora Putin_ y la hija de ambos, la _chichirica
+dalaga Angué;_ que es como si dijéramos en Europa el ex-diputado
+Sr. D. Gregorio, la respetable Sra. Prudencia y la elegantísima
+Srta. María.
+
+Putin y Angué, ó sean Prudencia y María, son los tipos de la india
+rica. Observadlos y habremos llenado nuestro cometido.
+
+Madre é hija en el momento que hemos pasado de la _escala_ á la
+_caída,_ dan la última mano á una de las mesas de viandas y dulces.
+
+En las fiestas que describimos no hay sala de _buffet_ ni una sola
+mesa. Todos los sitios de la casa son comedores. En la _cerca_
+comen los músicos; en la antecocina, el _lancape_ se convierte en
+mesa para los _batas_ y demás gente menuda. En la _caída_ el _lujo_
+mejora notablemente. La caída es la destinada á los pretendientes á
+hombres de justicia, _mediquillos_ sin parroquia, _cuadrilleros_ en
+activo, _tulisanes_ arrepentidos, _jueces_ de ganados, aprendices á
+_directorcillos_ y demás gente del bronce. Como la mesa de la caída
+está á la vista de los que suben, procura Putin que esté vistosa
+y arreglada, en tanto que Angué recorre los papeles de colores,
+inspecciona los _tinsines_ y pone rodajitas de limón á los cochinillos
+fritos, manjar indispensable, sin el cual no hay convite posible en
+la India.
+
+Arreglada la caída, las dueñas de la casa se dirigen á la sala. Aquella
+es el tabernáculo, es el _arca santa_ donde se ha puesto todo el
+esmero y cuidado.
+
+Andemos despacio no nos escurramos sobre las lucientes tablas del
+pavimiento recién frotadas con hojas de coco, impregnadas de aceite.
+
+El conjunto que presenta la sala es de lo más abigarrado y
+churrigueresco que imaginarse puede. Al lado de un fanal cuyos
+cristales enseñan el Cristo de Antípolo vestido de general, lucen
+sus contornos dos figuras de barro de China, sobre las cuales se
+apoyan bombones de caña, llenos de tabacos, bandejitas de cristal con
+fósforos y _buyos_; y si las figuras conservan las manos, un pico en
+el sombrero, ó cualquier punto saliente, se ven colgados rosarios,
+candelas, parches milagrosos y relicarios.
+
+Las paredes están cuajadas de pabellones de coquillo colorado, bombas,
+farolillos, vasos, y guirnaldas de ramaje ó flores de papel.
+
+En un rincón se ostenta una lujosa arpa; esto ya quiere decir algo.
+
+El centro de la sala lo ocupan dos mesas: en la una están los platos,
+botellas y repuestos de todas clases. La otra, ¡ah! la otra merece
+mucha atención. ¡_Es la mesa oficial_! Es como si dijéramos, la
+sepultura de la mitad de la fortuna de cabezang-Goyo.
+
+La mesa oficial se sabe tiene mantel por las caídas, pues lo que
+cubre la tabla está completamente lleno de cuanto produce la India y
+los establecimientos de Europa. Donde no hay sitio para una fuente,
+se coloca un candelabro; donde no halla lugar un plato, se acomoda
+una taza; si no hay asiento para una jícara, se reprieta una copa;
+y por último, los huecos que quedan se rellenan con penachos de
+palillos de dientes, ó tiras bordadas de papel de colores.
+
+Todo se ha inspeccionado por las amas de la casa, todo se ha visto
+y todo se ha manoseado.
+
+El gusto estético de la india rica ya lo han visto ustedes.
+
+_Ñora Putin_ descansa en una mecedora; su hija da vueltas á un collar
+de olorosas _sampaguitas_, entrelazadas en una fina hebra de abacá. Las
+dos callan. Examinémoslas, y si es posible sepamos qué piensan.
+
+Angué es una muchacha de 15 á 17 años; su padre no recuerda el año
+que nació, pero sabe el nombre del cura que la bautizó, y el del
+Capitán general que mandaba entonces las islas.
+
+Para un _práctico_ del país, Angué es guapa; es más, es muy hermosa.
+
+Esto merece una explicación.
+
+El tipo indio difiere poco: así que para hallar diferencias es preciso
+la práctica y el tiempo. En corroboración de esto, puedo decir que
+tardé más de dos años en distinguir la fea de la guapa; hoy ¡ah! hoy
+ya es otra cosa; he comido mucho _plátano_, y he estado trimestres
+enteros sin ver siquiera un _cuarto_ de cara de las de allá, así que
+puedo asegurar que Angué es muy guapa.
+
+Fotografiémosla.
+
+Angué es alta, fuerte, de abultadas y exuberantes formas; ha dejado
+de jugar con las sampaguitas, y apoya indolentemente su cuerpo en
+las conchas. Todo su sér respira dulzura y melancolía. Sus ojos,
+ligeramente entornados, están fijos, están en uno de esos momentos en
+que _no ven_; tiene la falta de vida que constituye en la inteligencia
+esas profundas abstracciones en que _nada_ pensamos. Los ojos de Angué
+son negros, cual negras son sus largas pestañas y su hermoso pelo,
+que esparcido en hebras le cubre la espalda y los hombros, haciendo
+resaltar el color cobrizo de su cara, rasgo característico de la india,
+en cuyos cutis jamás encontraréis otro color. La nariz es menos chata
+que las de su raza. Su boca es pequeña, aunque de labios un tanto
+gruesos; sus pómulos pronunciados; la frente deprimida; los dientes
+pequeños y ligeramente coloreados por los jugos del buyo, y mórbidas
+y correctas sus formas, según podemos ver bajo la transparencia de
+su rica camisa de _piña_.
+
+Angué viste un costoso traje. Cual en Madrid en tiempos, el día del
+Corpus, daba los patrones á la moda, así en Filipinas los da el de la
+fiesta de Binondo. Con arreglo á lo tácitamente convenido en aquella,
+nuestra dalaga ostenta camisa de piña sombreada, corto y airoso tapis
+de glasé, vistosa saya de gró á rayas verdes y blancas, chinela bordada
+en plata, escapulario de finos relieves y terno completo de corales.
+
+El traje de la india rica, que hoy se confunde con el de la mestiza,
+es sumamente gracioso. No siendo una mujer _verdaderamente_ fea, parece
+bonita con el pintoresco atavío de las hijas del Oriente. Ahora sí,
+lo que debemos manifestar es que el _aire_ para llevar ese traje es
+preciso tomarlo desde el vientre de la madre. Con el tapis sucede lo
+que con la mantilla; ni se puede falsificar ni se puede parodiar. Para
+llevar tapis hay que nacer á las orillas del Pasig, como para terciarse
+una mantilla no hay más remedio que comer las papillas acariciado
+por las brisas de Sierra-Nevada, dormir arrullado por las palmas y el
+polo gitano, despertar con el alegre volteo de la campana de la Vela,
+saber beber manzanilla, y en fin, y ¡viva mi tierra! haber nacido en
+aquel pedazo de cielo que se llama Andalucía.
+
+La mirada de Angué sigue inmóvil.
+
+¿En qué pensará?
+
+¿Abrigará temores? No. El sol alumbra en el horizonte sin nubes,
+los canarios de China cantan sus amores, las _bomgas_ y las palmas
+baten sus hojas ante la fresca brisa del mar. Con cantos, flores y
+luz no puede haber temores. El _Asuang_ y todos los malos espíritus,
+ya sabe la dalaga que buscan las sombras.
+
+¡Inmóviles siguen los ojos de Angué! ¿Dormirán ante el temor de
+algún remordimiento, ó ante el éxtasis del placer de una satisfecha
+venganza? No. Angué no tiene remordimientos, como no los tiene ninguna
+india. Todo lo que hacen creen lo pueden hacer.
+
+El deber y el honor tiene en la india una interpretación muy diferente
+que en el viejo mundo. Entre la raza pura, no habría necesidad de
+escrituras ni protocolos. Jamás una india del interior ha negado
+una deuda, como jamás ha llegado á ocultar un momento de pasión
+en el sangriento drama del infanticidio, ó en el misterioso torno
+del expósito.
+
+Lo que hace, si no lo pregona, tampoco lo oculta. Sufre con resignación
+cuanto le proporciona su culpa, y ni se queja, ni se lamenta, ni
+se arrepiente.
+
+¿Amará Angué? ¿Obedecerá su languidez á uno de esos tiernos
+sentimientos que llenan el alma? No. Las pasiones de Angué, como todas
+las de su raza son momentáneas; aman hasta el delirio, pero olvidan
+hasta la absoluta indiferencia. Es cierto que las horas que aman las
+rodean de cuantas ternezas caben en el humano corazón, y de cuantos
+cariños y locuras puede soñar un sér amante. Ella vela el sueño--ella
+aletarga dulcemente nuestro espíritu con el cadencioso susurro del
+_cundiman_ ó el mimoso _mata-mata_; ella refresca nuestro ardoroso
+cuerpo con el _paypay_ ó el _pancag_; ella nos rodea de una perfumada
+atmósfera con las hojas del _ilang-ilang_ ó las blancas sampaguitas;
+ella, si nos ve tristes, dice en su sencillo y poético lenguaje que el
+cielo tiene nubes; ella, paloma del Oriente, arrulla á su amante con
+sus palabras, sus caricias, sus canciones, mas ... en estos momentos
+de abandono, sin saber por qué, sin causa ni motivo alguno, cesan
+sus caricias y callan sus pasiones. El genio de la inconstancia
+sustituye al dios de los amores; y la que momentos antes era la
+esclava, torna á ser señora y deja el nido y al amante sin amor,
+sin pena y sin recuerdos.
+
+La india posee el indiferentismo en un grado tal, que todo le importa
+poco. El amor propio suele adormecerla alguna vez, pero el despertar
+es momentáneo. Pruebas del indiferentismo indio se ven inmediatamente
+que se ancla en un puerto de Filipinas. Asistid á un entierro y las
+lágrimas que allí veréis, son cual el de las antiguas plañideras:
+estas desempeñaban su papel por el dinero: la india rinde un tributo
+á la costumbre; vió que lloró su madre cuando murió su abuela, y ella
+llora cuando se muere su madre, sin que esto sea obstáculo para reir
+ó bailar á las dos horas de verificarse el entierro. Entrar en una
+casa de juego, pasión culminante de la india, y allí la veréis sin
+contraérsele un músculo de su cara, y sin pronunciar una palabra mal
+sonante su lengua, perder su último dinero, y pasar de la riqueza á
+la indigencia como si tal cosa. Colmarla de favores y de beneficios
+y os dará si lo pedía cuanto tiene; más no esperéis una palabra de
+consuelo en el dolor, ni una lágrima, ni un significativo apretón de
+manos en un momento solemne.
+
+En la indiferencia ni nacen venganzas, ni anidan amores, ni se evocan
+recuerdos.
+
+Angué es indiferente.
+
+Angué sigue inmóvil. Ni piensa, ni siente, odia, ni ama.
+
+Angué duerme.
+
+ * * * * *
+
+Esta es la india rica, este es su tipo. Llegará la tarde y disfrutará
+un momento de vanidad al contemplarse rica y hermosa: se comparará con
+las demás y se verá la dalaga mejor ataviada de la procesión. Esta
+pasará por delante de su casa cuyas conchas atestadas de castilas
+le mantendrán la vanidad, Concluída la procesión hará los honores
+de la casa, dará doscientas vueltas alrededor de la sala, ofrecerá
+sin cesar en bandejitas de cristal, pequeños bullos y secos tabacos,
+bailará y hasta hará vibrar en el arpa los recuerdos de alguna canción
+morisca ó evocará la triste historia de _Atala_, desfigurada por la
+_sangrienta_ mano de algún joven _filósofo_.
+
+Después ... después la música dará su último _trompetonazo_, los
+_tinsines_ su postrimer chisporroteo, y Angué despojada de sus galas
+ni aun soñará con el triste _Chartras._
+
+Descorramos los bastidores.
+
+Veamos otro tipo.
+
+Entre la iglesia de Binondo á la capitanía del Puerto, hay una calle
+llamada de San Fernando: en la parte izquierda un trozo tiene portales.
+
+A los portales de la calle de San Fernando vamos á llevar á nuestros
+lectores.
+
+En una de las tiendas, mejor dicho cajones, está nuestro tipo.
+
+_Pepay_, sentada en el pequeño mostrador, observa á los transeúntes al
+par que con una mano acaricia un fardo de diversas y pintarrajeadas
+telas, y con la otra perezosamente da vueltas á un pequeño listón de
+_narra_ que le sirve de medida.
+
+Parémonos ante aquella tienda.
+
+Estamos frente á frente á Pepay la _Sinamayera_.
+
+La sinamayera, ó sea vendedora de telas, representa la clase
+industrial, la clase trabajadora.
+
+Nosotros ya la conocemos de antiguo, así que de antiguo sabemos su
+historia. La hemos visto crecer y no ignoramos todas las fases por
+que ha pasado para llegar á ser tendera.
+
+Contemos su historia.
+
+Pepay no conoce á sus padres. Huérfana y niña recuerda haber dado sus
+primeros pasos, en la caída de una _casa grande_. Pertenece á lo que
+se llama la dudosa clase de _crianza_.
+
+El nacimiento de las crianzas en su generalidad envuelve más de
+un misterio. La primera _bola_ de _morisqueta_ la hacen en casa
+respetable, y dan el título de _tía_ á la dueña de ella.
+
+En Filipinas también hay _sobrinas_.
+
+Nadie recuerda cuando nació Pepay ni quién la bautizo, pero todos
+saben es sobrina de su tía.
+
+Tan luego empezó á balbucear en la Cuaresma las dos mil _mangas_
+que empiezan con _manga_ Pilatos, y concluyen con manga celestial,
+Pepay pasó del bullicio de la casa al recogimiento del _beaterio_. Allí
+aprendió á leer y escribir, y en estos progresos murió la tía.
+
+La pensión dejo de pagarse. Los herederos de aquella no estuvieron
+todo lo propicios al reconocimiento del parentesco, y Pepay se
+encontró en el mundo á los quince años, con una regular figura,
+unos cuantos conocimientos, un buen deseo y un tanto de malicia,
+fruta que sazona en todas las corporaciones de gente joven.
+
+Pepay, como todo ser racional de la India, tenía su compadre. Este
+mantenía un pequeño tráfico naval. Era dueño de unos cuantos _cascos_;
+proveía de leña las tahonas de _Joló_ y _Gunao;_ hacía comercio de
+aceite y _palay_; contrataba carga y descarga, intervenía en alguna
+pequeña contrata en el arsenal, y por último, daba dinero á _módico_
+precio. Tan heterogéneo comercio encontró una especie de tenedora de
+libros en la crianza.
+
+En su nueva profesión aprendió Pepay toda la ciencia _bursátil_:
+profundizó los productivos misterios que puede encerrar el _lamcape_
+de la _bullera_, el _lusong_ de la _pilandera_, y las telas de las
+_sinamayeras_, oprimidos seres, sujetos en su mayoría á la usura,
+terrible enemigo del capital.
+
+Con una _mediana_ usura, un cuaderno de cuenta y una regular
+disposición, en poco tiempo puede hacerse de un peso tres,
+multiplicación que acabó de comprender Pepay en las complicadas listas
+de una vecina, _cabecilla_ de mesa de la fábrica de tabacos de Fortín,
+personaje que, Dios mediante, encontraremos más adelante.
+
+Teniendo Pepay _alas_ propias, principió á volar fuera del círculo
+de las operaciones ajenas.
+
+Explotó _zacatales_, y unas veces teniendo _aparceros_ y otras
+_casamas_, recorrió en pequeña escala todos los negocios.
+
+En las relaciones de su tráfico tuvo ocasión de tratar con un guapo
+mestizo, y con él y algunos cuartos dió fondo en los soportales de
+San Fernando, abriendo al público y á sus muchos amigos una tienda
+de _sinamais_ y otras telas.
+
+La india industrial difiere de la rica en que aquella tiene actividad
+por días mientras que á esta constantemente la domina la pereza.
+
+La primera gestiona sus negocios, piensa y observa, va y viene con un
+pañuelo lleno de cuentas, _reclamos_ y papeles; la segunda, comparte
+la vida entre el baño, el _petate_, las fiestas y los paseos á la
+luz de la luna.
+
+Pepay, no por ser industrial deja de ser india; así que su actividad á
+lo mejor se convierte en pereza, y sus ahorros, planes y cálculos se
+pierden en la inercia, en una apuesta de un gallo ó un entrés contra
+una sota.
+
+Pepay difiere poco de Angué; es preciso fijarse mucho para distinguir
+la india que compone la aristocracia del dinero, á la que caracteriza
+la del trabajo. La verdadera diferencia está entre la clase pobre y
+las demás, según podremos ver en el boceto del siguiente cuadro.
+
+En la caída de una elegante casa de uno de los aristocráticos
+barrios de Manila, vese sentado sobre un petate un ser que con solo
+mirarlo se comprende arrastra su existencia por el triste arenal
+de las penas y amarguras. Aquel sér es una mujer, mejor dicho, una
+niña. Sus facciones están demacradas, y son miserables sus escasas
+ropas. Entre sus descarnados y largos dedos, esponja y prepara una
+_batea_ de _gogo_ que servirá para refrescar y limpiar la cabeza del
+soberano de aquella casa.
+
+El soberano no es soberano, sino _soberana_. Es la casa de una rica
+y guapa mestiza.
+
+La pobre niña mira la hirviente espuma que forman los jugos del
+gogo con la infantil complacencia de la que eleva blancas burbujas
+de jabón. En su sonrisa hay, sin embargo, un no sé qué difícil de
+explicar. Aquella unas veces parece reflejar una completa idiotez, al
+par que otras transparenta una melancolía, una pena y un sentimiento,
+cual si aquella sonrisa la alentara el genio que guarda los misteriosos
+secretos del alma.
+
+¡Pobre niña! ¿Cuál será tu porvenir? ¿Cuál tu pasado?
+
+¡Tu presente es negro, cual las alas del _panique_ de la noche! ¡Tu
+existencia triste, cual tristes son esas melancólicas flores que crecen
+en todos los cementerios de la India! ¡Ha tiempo eres esclava! ¡Ha
+tiempo fuiste llevada al _mostrador_ de la usura y quedaste empeñada!
+
+Tu madre era cigarrera; un día necesitó pagar una deuda, y no teniendo
+dinero se lo pidió á la cabecilla de su mesa: esta se lo dió ¡pero á
+qué costa! Tú fuiste la hipoteca de aquel contrato; tu sangre, y un
+trabajo sin tregua ni descanso, los réditos; y la absoluta pérdida de
+tu libertad, la cláusula de aquel monstruoso pacto. Desde aquel momento
+tuviste una despótica señora. El dinero dado era poco, más los réditos
+eran muchos; tu sudor era el pago. Tres años de continuos trabajos,
+no solo no bastaron para amortizar el capital, sino que acumularon
+los réditos.
+
+La madre de la pobre niña murió.
+
+La _hipoteca_ que aquella contrajo, estaba existente.
+
+Un día la mestiza, á quien sirve la niña, necesitó un ser de sus
+condiciones; habló con la cabecilla, y previos _justos_ y _legítimos_
+pagos, le transmitió la _propiedad_, sin que para nada interviniera
+la voluntad de la enajenada.
+
+Se dirá: pero la esclavitud ¿existe en Filipinas? ¿no hay leyes? ¿no
+velan justos tribunales?
+
+Los hay; pero ¿qué sabe la pobre niña de leyes, de jueces, ni de
+derechos? Desde los pechos de su madre solo aprendió deberes. ¡Su
+ciencia se reduce & obedecer y llorar!
+
+Aquel desgraciado ser que prepara el gogo, es posible que muera sin
+haber podido pagar con una vida de trabajos el rédito de _ocho_
+ó _diez_ pesos dados á su madre. La ropa que usará mientras esté
+bajo el dominio de su señora serán los últimos harapos de la casa,
+dados por supuesto, con su cuenta y razón.
+
+No decimos el nombre de la niña, porque no lo sabemos; es más, no lo
+sabe nadie. Su ama cuando la llama, dice solamente _¡una!_ y esa una
+es la desgraciada hija de la cigarrera.
+
+Es cierto que estos abusos van desapareciendo ante la asidua vigilancia
+de la autoridad; más sin embargo, tipos como el anterior se encuentran
+todavía en Filipinas.
+
+Hemos descrito la individualidad; volvamos hoja, y aunque ligeramente
+y á grandes rasgos, veremos la colonia en general.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+España en Filipinas.--Colonización.--Política.--Tolerancia
+religiosa.--Juramento chínico.--Pascuas, festejos y
+Confucios.--El _matandá_.--El municipio dentro del municipio.--El
+empleado.--Patriótico aviso.--Desconocimiento de Filipinas.--Reformas
+y mejoras.
+
+Todas las colonias del mundo obedecen á un sistema fijo, á un
+fin dado, beneficioso al dominador, al par que al dominado. La
+colonización inglesa, la holandesa y hasta la misma francesa, bien se
+estudie bajo el cosmopolitismo comercial de Singapore; bien en las
+primitivas costumbres del malabar que lleva sus dedos á la frente
+en señal de acatamiento ante una civilización de que se utiliza,
+por más que no comprende; bien se aquilate en las colosales obras
+de la cisterna de Aden; bien en las riquezas de los mercados de
+Calcuta y Bombay; bien en la transigencia de la pagoda; bien en
+las sagradas corrientes que baten la druídica peña ó dan vida al
+muérdago del sacrificio; bien que esa colonización se levante á
+la sombra del peñasco de Hong-Kong, atalaya que vigila al Celeste
+Imperio; bien que se extienda por las abrasadas arenas de la Arabia,
+bíblicos recuerdos que evocan las civilizaciones faraónicas; bien que
+respete antiguos usos, contemporizando con las grotescas fórmulas del
+ritual cipayo; bien viva bajo el protectorado yankee en las ondas
+del Pacífico; bien á la sombra de la tricolor bandera de Saigón;
+bien que se extienda desde los modestos establecimientos de Macao,
+á las opulentas factorías de la India y de Java, donde el indígena
+percibe los efectos del telégrafo y del vapor, sin que jamás llegue
+al conocimiento científico de las causas que obran bajo el émbolo de
+la caldera que desarrolla la fuerza ó la confusión de los elementos
+de la pila que arrancan el rayo; bien que la metrópoli explote, ora
+el sensualismo malabar, ora el embrutecimiento en que reduce al chino
+las perniciosas emanaciones del anfión, siempre vemos su razón de ser,
+su principio vital de conservación, extremo al cual debe llevar la
+raza dominante todo su estudio, toda su ciencia y todos sus cuidados.
+
+En Filipinas, en ese riquísimo Archipiélago que constituye por la
+feracidad de su suelo la colonia mas rica del mundo, en lo único que
+puede decirse se asemeja á las demás en cuanto á la constitución
+que las gobierna, es en la tolerancia, tanto religiosa como
+político-administrativa.
+
+En un país como Filipinas que viene anatematizado poco menos que
+como una sucursal de los antiguos y terroríficos tribunales del Santo
+Oficio. En Filipinas, _nido_ de frailes, de procesiones y de jesuítas
+¡cosa rara! puede decirse hay libertad de cultos. ¿Se creerá esto
+de aquellas comarcas simbolizadas por el que no las conoce bajo la
+intransigencia del exorcismo, de la intolerancia y de la presión del
+púlpito y del confesonario? La libertad de cultos existe de hecho y
+de derecho; tanto es así, que se ha legislado y está, vigente en los
+Reales autos de las Islas las complicadas fórmulas de los juramentos
+chínicos; de modo que no solo el chino practica su ritual, sino que
+hace partícipe de él á católicos rancios, pues no otra cosa sucede ante
+el sacerdocio de la ley, tan luego acude en juicio un chino y pide
+la solemnidad del juramento. Esta petición es legítima, la ampara la
+ley, y el juez se ve precisado á presenciar, autorizar y respetar el
+que el santuario de la justicia se vea ahumado ante el fuego de las
+invocaciones, y los profundos textos del Rey Sabio interrumpidos por el
+cacarear de los gallos blancos que han de ser degollados en el ara, que
+no es, ni más ni menos que el pavimento de los estrados del juzgado.
+
+La pascua chínica se celebra en Filipinas por los sectarios de
+Confucio, frente á frente de la autoridad y de las Ordenes monásticas,
+sin que la una ni las otras les pongan el más ligero veto. La quema de
+las candelas, los altares que se ven en la mayor parte de las casas de
+los chinos, la práctica de su ritual, y la exhibición de sus genios
+y Confucios son bastantes pruebas de la tolerancia, ó mejor dicho,
+de la protección en materia religiosa.
+
+Esta transigencia que vemos en el terreno de las conciencias, la
+vemos quizá más amplia en el régimen y gobierno.
+
+En Filipinas casi casi puede decirse impera tácitamente
+una Constitución, que se aproxima á las más avanzadas. Esto
+parecerá una paradoja. ¡Encontrar la libertad en lo que se cree
+el absolutismo! ¡Hallar la fórmula federal al pie de los sombríos
+muros del convento! ¿Es esto posible? Recorred los dilatados campos
+de Filipinas, y al encontrar el modesto bajay del indio, descansar un
+rato á la sombra del cogon ó la palma; estudiar la familia que guarece
+y veréis una pequeña colonia sujeta á la voz patriarcal del matandá, ó
+sea el más viejo. Donde éste pone su veto no hay réplica ni discusión,
+sino obediencia. Este jefe de familia en unión de algunos de su gremio,
+nunca de otro, se sujeta en sus relaciones con el Estado al cabeza
+de Barangay, autoridad electiva que vela al par que vigila por las
+familias encomendadas á su cabecería, la cual rinde homenaje ante el
+Alcalde pedáneo ó sea Gobernadorcillo, funcionario que ha de salir
+del mismo gremio que sus gobernados. Bajo este sistema que nace en
+el patriarcal, y que constituye el Municipio dentro del Municipio,
+puesto que cada uno cuida de las propias necesidades y de las
+circunscripciones en que habita, vive el indio bajo sus primitivas
+costumbres con una libertad no interrumpida por la confusión de
+razas, puesto que lo mismo aquel que el mestizo y el sangley, saben
+que su Municipio ha de componerlo, tanto en la Principalía como en
+los Barangais, individuos de su misma raza. Dígase si esto no es
+la vida del Municipio dentro del Municipio y si esta es una odiosa
+esclavitud ó una benéfica dominación.
+
+A ser posible que el indígena pudiera comparar viendo lo que pasa en
+las demás colonias, de seguro bendeciría día y noche el patriarcal
+dominio que por ellos vela.
+
+Desgraciadamente, nuestro sistema de colonización pierde su semejanza
+con el de las demás, en otras muchas cosas, haciendo llegar no pocas
+veces la metrópoli á sus posesiones un hálito que si en Europa vivifica
+en el Asia envenena.
+
+En Oriente el español no puede ni debe ser más que español, ajeno
+de pasiones políticas y exento de miserias cortesanas. La clave de
+este principio fundamental de colonización está en los gabinetes
+de Madrid. La elección del empleado, su mayor saber, las garantías
+para el porvenir y la verdadera estabilidad son las bases en que se
+asienta en otras colonias la gran obra de su dominación.
+
+La Inglaterra en la India, la Holanda en Java, y hasta el Portugal en
+China, sus empleados son escogidos entre los buenos, son vigilados y
+templados en el yunque de una constante inspección. El que sale de
+la prueba, el que con su ciencia y merecimientos es declarado como
+bueno, su porvenir en Colonias es seguro, cual seguro es el bienestar
+de sus deudos si alguna de las enfermedades le hacen dormir el sueño
+eterno lejos de su patria y de la fosa donde descansan los suyos.
+
+Bajo este principio nace la emulación y el perfeccionamiento en la
+esfera del deber. La práctica facilita el trabajo, al par que las
+virtudes del bien y de la moralidad se aunan bajo la morada en que
+se podrán llorar ausencias, mas no temer la venida del correo y la
+cesantía, y con ella quizás el mendigar el pan ó volver á su nativo
+suelo enervadas las fuerzas por una laboriosa aclimatación, ó muerta
+la fe ante una larga serie de sacrificios olvidados.
+
+Estabilidad y suficiencia en el empleado. He aquí la clave de todas
+las mejoras.
+
+Filipinas es dócil y ama al español. La suerte de Filipinas reside
+en Madrid.
+
+Con tiempo damos el alerta desde sus tranquilas tiendas.
+
+Mucho se habla de nuestras colonias del Asia y no menos se escribe,
+¿pero en qué tonos? ¿por quién? y sobre todo ¿con qué grados de
+conocimientos? Unos, porque absolutamente no conocen la localidad;
+otros, porque alientan ideas rutinarias ó quizás lo que es peor,
+por querer vengar rencillas y miserias, y los más, porque toda su
+experiencia y saber se reduce á haber ido cuarenta días en un camarote,
+instalarse en Manila, cobrar una nómina conociendo al habilitado,
+aunque no siempre al jefe, extender sus correrías por el país á
+la Calzada, los _fosos_ de Santa Lucía, el campo de _Bagumbayang_
+y lo más lo más llegar á las aguas de _Malinta_, ó á las provistas
+despensas de los frailes de _Imus_; y con semejante extensión de
+tierra y el solo hecho de haber desembarcado en Manila y vivido unos
+cuantos meses ó años dentro de su murado recinto, arreglan el país
+y escriben furibundos artículos que no tienen de Filipinas más que
+las gotas de sudor que caen de la frente á la cuartilla.
+
+Es preciso comprender y acabar de persuadirse que Manila ni
+personifica ni representa más que un pueblo grande, que en vez de
+reflejar las costumbres de la India lo hace más bien de las de Europa.
+
+¿Qué español que no haya salido de Manila conoce las costumbres de
+los siete millones de habitantes de las Islas, ó los rudimentos de
+cualquiera de los treinta y tantos idiomas que se hablan? Ninguno.
+
+Filipinas donde hay que estudiarlo, es en sus dilatadas _pampas_,
+en sus bosques vírgenes, en sus campos de impenetrables _cogonales;_
+allí bajo la palma ó la bonga vive y muere el indio en su primitivo
+estado, con su dulce carácter, su notable indiferentismo y su
+felicidad no perturbada por las exigencias que aumentan al par que
+la civilización crece.
+
+El elemento español, volvemos á repetirlo, porque mucho importa, es lo
+primero en que debe fijar el Gobierno todo su cuidado. La ignorancia
+por una parte, antiguos hábitos por otra y confusas ideas que no
+concluyen de conocer las cabezas en que bullen el daño que hacen, es
+lo que, salvo honrosísimas excepciones, constantemente están llegando
+á las ricas y fértiles comarcas del Oriente. Hasta el día en que el
+funcionario se persuada que al llegar al Corregidor debe ser otra cosa
+distinta de lo que hasta entonces fué; hasta que comprenda que ciertas
+ideas debe guardarlas cuidadosamente en el secreto santuario de los
+recuerdos sin que jamás salgan á la lengua; hasta que la inamovilidad
+del empleado sea una verdad al par que verdad sea su suficiencia;
+hasta que la confianza y las garantías alienten el comercio y con
+él la acumulación de capitales; hasta que el español descentralice
+el producto de manos extranjeras; hasta que una buena inteligencia
+secundada con un buen deseo, haga de las provincias tabacaleras lo que
+deben ser; hasta que la ilustración universitaria llegue solamente al
+conocimiento de la virtud y no al comentario histórico de los pueblos
+y de los derechos de los hombres; hasta que ingenuamente y con los
+datos á la mano confesemos que el fraile podrá ser, habrá sido y será
+en Europa lo que se quiera, pero que en Filipinas es una necesidad
+personificadora de dominación y de ahorro, lo primero, porque fueron
+siempre españoles, porque ejercen una influencia positiva y porque
+conocen el país; y lo segundo, porque son los soldados avanzados que
+menos cuestan al Estado; hasta que el conocimiento del fraile origine
+las garantías para el porvenir que tiemblan al par que preveen; hasta
+que en ellos renazca la antigua confianza, no del poder omnímodo que
+ejercieron, sino de la estabilidad porque temen, ante cuyo temor nace
+el indiferentismo, que previene, al par que aleja á las procuraciones,
+acumula en las misiones ú oculta en lo más recóndito de los claustros,
+capitales que estarían en circulación; hasta que la conciencia no
+salga de la persuasión del misionero español; hasta que al Gobernador
+superior se le den facultades propias, creando una verdadera situación
+de confianza en los actos del que manda, como confianza debe tener
+en él quien le nombra; hasta que los centros gubernativos ejerzan
+alguna policía llevando su mirada inspectora á un poco más allá de los
+cortos renglones de un pasaporte; hasta que el ministerio de la ley
+corra parejas con el sacerdocio de la conciencia; hasta que el hálito
+revolucionario que se asienta en el viejo mundo ante los humeantes
+escombros de la _Commune_ y las teorías de la Internacional, quede
+dentro de la Administración de Correos de Manila, no llegando jamás á
+despertar inteligencias, que ni alientan ambiciones porque no conocen
+necesidades, ni abrigan miserias, porque sus odios son francos y se
+dirimen con el talibón ó la flecha y no con sonrisas hipócritas que
+encubren la farsa y la mentira; hasta que esto poco á poco no vaya
+corrigiéndose, el extenso Archipiélago filipino no llegará á la meta
+de felicidad, de bienestar y de riqueza á que es acreedor.
+
+Demasiado comprendemos que el remedio á lo anterior no cabe en las
+bases de un proyecto ni en la sola concepción de un buen deseo;
+buenísimos los han tenido algunos de los ministros que se han venido
+sucediendo en la cartera de las Colonias, pero el mal es antiquísimo
+y el remedio necesariamente ha de ser paulatino. Esto prácticamente lo
+ven los gobernantes á los primeros pasos que dan en el terreno de las
+mejoras. La imposibilidad por una parte, falta de tiempo por otra,
+y circunstancias gravísimas y difíciles en la metrópoli las más,
+son los principales escollos que tenazmente se oponen á los mejores
+deseos que á más de lo anterior y de estar abstraídos por tanto y
+tanto acontecimiento por que está pasando nuestra querida España,
+luchan con la distancia, la falta de datos, la adulteración de los
+hechos, la imposible inspección y el tardío remedio.
+
+Gran patriotismo, tiempo, inteligencia y buenos deseos, y todo se
+andará. [3]
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+Islote de San Bernardino.--El Gran Pacífico.--Cielo y
+agua.--Nostalgia.--El secreto de las mareas.--Calma sospechosa.--Pesca
+del tiburón--Los crepúsculos en la mar.
+
+Poca fué la estancia en San Jacinto y pocos fueron los víveres
+con que pudimos reforzar las cantinas de la _María Rosario._ Unas
+cuantas cabras, un centenar de aves y algunas verduras, fué todo lo
+que pudimos conseguir.
+
+Aprovechando la brisa matinal, salimos del pequeño puerto de San
+Jacinto poniendo proa al cercano islote de San Bernardino, el cual
+no tardamos mucho en doblar, merced á la _empopada en redondo_ que
+nos favorecía.
+
+El pequeño islote poco á poco fué ocultándose en los espacios, siendo
+sus difusos contornos el adiós que nos daban las playas filipinas.
+
+La _María Rosario_ navegaba en ancha mar. Las revueltas ondas del Gran
+Pacífico nos mostraban por doquier los inmensos dominios donde viven,
+sin percibir por ninguno de los horizontes, la arena donde mueren.
+
+El gran número de islas que dejamos tras la estela, la diversidad de
+panoramas que habíamos admirado, la riqueza del suelo, la patriarcal
+y primitiva vida que reflejaban en sus toscas construcciones, el sin
+número de casas de nipa y palma enclavadas en el monte y en la playa;
+todo, todo desapareció.
+
+¡Solo cielo y agua! ¡Solo inmensidad!
+
+El Océano tiene para mí tantos recuerdos, nos conocemos tanto, y me
+son tan familiares sus manifestaciones, que siempre que tras algún
+tiempo contemplo su grandiosidad, experimento un indescriptible placer.
+
+El Océano constituye una verdadera necesidad de mi vida.
+
+Lo mismo que para apreciar la salud es preciso haber estado enfermo,
+así para comprender ciertos problemas de la vida, hay que ir á leerlos
+á los _azules desiertos_, misteriosos y dilatados dominios que no se
+sujetan á más ley que á la de Dios, ni reconocen más soberanos que
+al gigante del día que deshace en perlas sus brumas, y á la tímida
+_sultana_ de la noche, que muestra su influencia en esos misteriosos
+besos en que las ondas elevan hacia el á su espuma, cual si fueran
+los brazos del amante, que buscan á su amada.
+
+El misterio de las _mareas_ está basado en la simpatía que tiene
+el Océano con la luna. Mientras esta alumbra con su pálida luz, los
+genios de la mansión de los corales alzan hacia ella la superficie de
+su líquida cárcel; cuando se retira, cuando apaga su último destello,
+los genios duermen, quedando las ondas en su natural estado.
+
+La _esclava_ del sol puede estar orgullosa de su _señor,_ que la
+presta la majestad bastante, para que reine durante la noche.
+
+El que no conoce el Océano; el que no ha vivido algunos días en sus
+dominios, es un _sér imperfecto_.
+
+Los árabes se conceptúan desgraciados hasta que no visitan la Meca;
+yo en cambio creo que la verdadera desgracia es la de morirse sin
+haber recorrido el Océano.
+
+El Océano es el único _maestro_ que en la vida enseña á amar y
+á perdonar!
+
+ * * * * *
+
+La _María Rosario_ navegaba por el Pacífico con una marcha de _ocho
+nudos_, cuando de pronto en la noche del día primero de Agosto fué
+aflojando el viento, cesando á las pocas horas por completo.
+
+En calma amaneció el día dos, pero en una de esas calmas que indican
+ser precursoras de borrascas en la pesadez de su influencia, en el
+sudor pegajoso y poco franco que origina, y en los tintes plomizos
+que toman las aguas, las cuales adquieren una completa inmovilidad;
+una de esas calmas en que ni el timón rige, ni la vela _flamea_,
+ni el _catavientos_ oscila, ni el mar muestra en la superficie de
+su insondable abismo, ni el más ligero ampo de espuma, ni el más
+imperceptible de sus movimientos.
+
+Por las _portas_ y _batallolas_ de popa, de cuándo en cuándo
+se divisaban las ondulaciones proyectadas á flor de agua por el
+inseparable compañero de los barcos en las regiones de calma, por
+el más carnicero y terrible habitante de las ondas, por el temido
+tiburón.
+
+Uno de grandes proporciones pagó con la vida su persistencia.
+
+A cosa de la una de la tarde, después de darnos la observación
+la situación de 14° 2' latitud N. y 141° 13' long. E., se armó el
+aparejo de pescar; varias veces el tiburón se acercó á la carnaza
+que envolvía el hierro; varias veces había mostrado á nuestra vista,
+transparentando en el azul espejo su blanco vientre al revolverse
+perezosamente sobre su plomizo lomo para morder, y varias veces se
+había frustrado el que los corbos dientes del anzuelo hicieran presa,
+hasta que excitado el voraz apetito del monstruo, se colocó de dos
+fuertes aletazos al alcance de cebo, el cual vimos sumergirse en
+la informe masa que presentaba su descomunal boca. La fuerza de
+la embestida y la violenta contracción de sus poderosas mandíbulas
+armadas de triple hilera de dientes, fueron bastante á sepultarle
+en la cabeza las afiladas barras.
+
+Herido el tiburón trató de apelar á la huida buscando en los profundos
+abismos su salvación; mas todos sus esfuerzos se estrellaron en lo
+bien templado del hierro que lo aprisionaba, y en la consistencia
+del _aparejo_ que lo sostenía.
+
+_Sujeto el cabo é izada_ la cabeza del tiburón fuera del agua, se le
+echó un doble aparejo _oprimiendo_ en el círculo de un nudo corredizo
+las aletas. En tal estado la muerte del tiburón es segura; hasta que el
+círculo del nudo corredizo no se entierra entre la blanda carnosidad,
+y las aletas no presentan un fuerte apoyo, todavía puede librarse de
+la muerte, bien safándose del hierro por desgararse la piel á los
+supremos esfuerzos del animal, bien y debido á aquellos el romperse
+el cabo ó el mismo hierro, lo que no sucede cuando queda suspendido
+por el anzuelo y por la doble cuerda.
+
+Al alcance del brazo de la tripulación permaneció el tiburón más
+de media hora, recibiendo en la cabeza en ese espacio de tiempo un
+sinnúmero de golpes con hachas y _espeques._
+
+El que no haya presenciado la muerte de un tiburón, no puede
+comprender el gran principio de irritabilidad y fuerza vital que
+posee su organismo. Mucho tiempo después de estar separadas sus
+grandes vísceras, producen las masas informes del tiburón terribles
+contracciones que algunas veces han sido bien funestas, pues el
+poco conocimiento ó la imprudencia han sido causa de que algunos
+pasajeros hayan perdido un pie ó una mano, entre mandíbulas que creían
+desprovistas de fuerza vital.
+
+En la comida de la tarde se nos sirvió un plato de tiburón, del
+cual podemos decir sucede con él lo que con otros muchos animales,
+que no se comen porque la tradición, sin consultar con el paladar, ha
+puesto su veto, veto que nosotros hasta cierto punto podemos desmentir
+respecto al tiburón, el cual tiene gastronómicamente considerado,
+mucha semejanza con el llamado cason.
+
+Agotados los comentarios y depurado bajo todas sus fases el
+acontecimiento del día, pues acontecimiento es á bordo cuando se lleva
+una larga navegación cualquier incidente, volvimos nuevamente á la
+desesperante calma que tenía al barco cual si estuviera enclavado en
+aquel dilatado desierto de agua.
+
+Ni el _catavientos,_ ni las nubes, ni el barómetro, ni el cariz del
+cielo nos presagiaban señales de viento, reinando absoluta inmovilidad
+en las ondas y en las lonas.
+
+En tal estado, vino el crepúsculo vespertino.
+
+El que no ha contemplado un crepúsculo vespertino en las zonas
+intertropicales, no ha visto la celeste bóveda en toda su belleza.
+
+En el crepúsculo á que nos referimos, parecía que el Creador había
+depurado todas las divinas tintas celestiales para esparcirlas en
+la inmensa bóveda, en la cual poco á poco fueron confundiéndose á
+medida que el gigante de la luz hundía su lumbre en los horizontes
+del Poniente.
+
+En aquellos momentos todos estábamos sobre cubierta; todos admirábamos,
+y todos callábamos, porque nuestro espíritu, en alas del deseo,
+se posaba en otras regiones.
+
+¡Todo era sentimiento! ¡Todo poesía!
+
+¡El día iba á morir!
+
+Una ligera brisa del Sudeste hinchó las velas, murmurando triste entre
+_jarcias_ y _obenques_, y compactos y plomizos celajes aparecieron por
+los horizontes de la aurora, trayendo en su seno la inmensa mortaja
+que bien pronto cubriría todo el espacio, abriendo una _hoja_ en la
+historia del ayer, y _borrando_ una _página_ en el _libro_ del mañana.
+
+Lo que el alma experimenta en esos momentos no se puede explicar;
+el mortal se aproxima á Dios, y el hombre es demasiado pequeño para
+remontar su vuelo al conocimiento del Creador.
+
+La muerte del día se asemeja al último suspiro del moribundo. El
+último aliento del enfermo es una palabra de perdón; la última mirada
+al sol que desaparece es una oración.
+
+El crepúsculo matutino es la actividad, la vida. El vespertino es
+el sentimiento, la poesía. Aquel, la juventud, la primavera; este,
+el otoño, la melancolía. El primero es el alegre trino del ruiseñor,
+la exuberancia de vida de la verde hoja, el vivificador grito de
+¡tierra! del náufrago marino; el segundo, el clamor de la solitaria
+tórtola que gime entre la floresta, la mustia hoja arrastrada por el
+cierzo, la blanca lona, que cual las alas de la gaviota, se cierne
+en los poéticos lagos.
+
+La corta duración del crepúsculo matutino crea la admiración, la del
+vespertino, los recuerdos. Estos, para una madre alejada de su hijo,
+representa una lágrima; para el amante, un suspiro; para el poeta,
+una inspiración.
+
+Todas las ideas que nuestra mente forja ante el sol que desaparece,
+son otros tantos pensamientos de amor.
+
+El espíritu siente una extraña armonía ante el mudo estertor del día
+que muere, como igualmente al percibir las primeras caricias del que
+nace; en aquel, las vibraciones que dan las sensibles cuerdas del
+alma, originan acordes tan dulces como la mirada de la tierna madre
+que vela el tranquilo sueño de su hijo; en el último, los acordes son
+alegres y ligeros, cual las modulaciones del jilguero. Los primeros
+son el _nocturno_ sublime de la muerte; los segundos, el bullicioso
+_allegro_ de la vida.
+
+El crepúsculo vespertino, visto desde un mirador, es sumamente bello;
+contemplado en regiones intertropicales desde el puente de un buque,
+es altamente conmovedor.
+
+Ningún espectáculo produce tanta admiración como ver por primera vez
+la caída de la tarde en medio de las inmensas soledades del Océano.
+
+No hay nada que hable tanto al corazón como los cambiantes que ese
+espectáculo desarrolla en su gigantesco panorama. Rizadas olas por
+doquier, reflejando en su seno colores indefinibles que salpican
+el firmamento, bulliente estela revolviendo entre su espuma tintes
+oscuros, graznidos lúgubres de pájaros marinos, y parduscos horizontes
+que se estrechan, forman el imponente y majestuoso cuadro.
+
+El círculo inmenso que á la vista se presenta por momentos se
+reduce. El marino entonces, cual el autor de los _Tristes_ encomendaba
+al _Noto_, murmurase una súplica al oído de Augusto, deposita en el
+céfiro que acaricia la lona de su ligero buque un pensamiento que
+generalmente dice ¡_para ella_! Este ¡_ella_! sintetiza toda una
+poética historia.
+
+Con la puesta del sol, la muerte se presenta ante la imaginación
+del navegante, y recuerda el humilde techo del hogar doméstico, el
+apacible calor de la casa, el ángel de sus amores. Ensimismado en
+esos tiernos recuerdos contempla la última luz del moribundo día,
+llevándole su fantasía á los sitios que sueña.
+
+En esos momentos una sonrisa se dibuja en sus labios, y una silenciosa
+lágrima rueda por sus facciones, valientes, cual los fieros elementos
+que las rodean, rudas, como el aquilón que sobre ellas se estrella,
+y vivas, cual los tropicales rayos que las alumbran.
+
+La lágrima del hijo del mar compendia toda una existencia de
+recuerdos. Aquella lágrima es la carta que dirige al sér por quien
+sueña, desde los salados desiertos del Océano, ora envuelto en la
+inamovilidad de la calma, ora en medio de la terrible lucha de gigante
+que continuamente tiene que sostener con las embravecidas olas que
+mugen á sus pies, y con las compactas nubes que ruedan sobre su cabeza.
+
+La anterior misiva se diferencia de todas las demás, en que aquella
+al ser oreada por el último rayo del sol se eleva á Dios y Él es el
+encargado de llevarla al corazón del sér por quien se vierte, bien en
+el perdido rumor de la medrosa noche, bien en el espejo de la pálida
+sultana de los harenes de los céfiros, bien en los misterios de los
+sueños, ó bien en el incomprensible arcano de los presentimientos.
+
+¡Cuántas veces el aroma de la flor, ó el murmurio de la fuente, son
+los medios de que el Hacedor se vale para susurrar en el alma querida,
+esas _mudas_ y misteriosas palabras que se escriben en el grandioso
+libro de la naturaleza!
+
+Una de las sublimes páginas de ese gran _libro_ que abraza toda la
+creación, y que solo á su Autor le es dado hojear, la compone el
+crepúsculo vespertino.
+
+¡La síntesis del Gólgota la representa el vespertino crepúsculo!
+
+¡A los cansados rayos de la tarde se puso la última letra del sublime
+epílogo de la redención!
+
+¡El Dios-hombre elevó á su Padre el último aliento entre el sentimiento
+de la naturaleza!
+
+¡La agonía del Hijo de María se confundió con la agonía del día!...
+
+ * * * * *
+
+El día muere, el velamen muge, las olas crecen, la humedad entumece los
+miembros y las dulces ilusiones se convierten en tristes realidades,
+al ver solo inmensidad en nuestra alma, inmensidad bajo nuestros piés
+é inmensidad sobre nuestras cabezas.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+¡Orza!--De vuelta y vuelta.--Tiempo duro.--Siniestros
+preparativos.--Falta de crepúsculo--_La piel de zapa_.--¡El
+tifón!--Baja de barómetros.--Pobre _María Rosario_!--Horas de
+agonía.--Las seis de la tarde del cinco de Agosto.--¡Una pulgada
+de descenso!--Salida de la luna.--Esperanzas--Fúnebres fechas.--El
+_Malespina_.--Cuatro días sin comer.
+
+La voz de _¡orza!_ fué la salutación que recibió mi despertar el día 4.
+
+--Parece que orzamos, ¡eh!--le dije con tono malicioso al Padre
+Recoleto, compañero de camarote.
+
+--Toda la noche hemos estado de vuelta y vuelta; la ventolina se
+cambió en viento duro, y ya le tenemos de mal cuadrante.
+
+La voz del capitán interrumpió la conversación.
+
+¡Lista maniobra virar! ¡Levanta muras! ¡Cambia en medio!
+
+Estas concisas palabras fueron perfectamente interpretadas por
+la tripulación, y á nosotros nos pusieron en conocimiento de que
+navegábamos de vuelta y vuelta.
+
+El tiempo principió á arreciar.
+
+Se pudo hacer observación, y nos situamos á los 12° 39' lat. N.,
+y 139° 38' long. E. del meridiano de Greenwich.
+
+A las dos de la tarde todos los síntomas eran de aproximarse uno de
+esos terribles fenómenos llamados _tifones_, propios de los mares de
+China y del Pacífico en latitudes determinadas.
+
+Mares vivas tendidas y gruesas del Nordeste, vientos duros de aquel
+cuadrante, intermitencias huracanadas, cielo y horizontes cerrados,
+barómetros bajos, completa movilidad en la aguja del _aneróide_;
+esto agregado al color plomizo de las aguas, á la pesadez de la
+atmósfera, que por momentos se achicaba cerrándonos los espacios,
+y á la menuda llovizna que constituyen la _garua_ intertropical,
+nos pusieron en verdadera alarma, alarma que se justificó con las
+voces de mando del capitán, que desde el puente gritó: ¡listas todas
+las guardias! ¡aclarar aparejos! ¡listos gavieros!
+
+Cada uno ocupó su puesto, reinando un momento de silencio.
+
+Después ... después nos persuadimos de que el barco se preparaba á
+recibir un tifón.
+
+Rodaron motones y cuadernas, se sacaron de la bodega cabos y cadenas,
+se aprestaron aparejos de respeto, se calaron masteleros, se trincaron
+lanchas y maderas de reserva, se revisaron bombas y escotillas,
+se apilaron cadenas, se afianzaron las maniobras de serviolas, se
+clavaron lumbreras, escotilla y escobenes, se guarnieron burdas, se
+tendieron cabos de cabilla á cabilla, se puso doble cadena al timón,
+colocando dos rebenques para atar al timonel, y en fin, se tomaron
+por el entendido capitán cuantas determinaciones surgieron en su
+imaginación la lucha que presentía habíamos de sostener bien pronto
+con la furia desencadenada de los elementos.
+
+A la caída de la tarde la _María Rosario_, desprendida de todas sus
+galas, presentaba un aspecto sombrío y aterrador. Aquella no era
+la velera nave que, largo todo su blanco trapo, aprovechando vela y
+rechinando los guarda-cabos de su bolina, paseaba su ligera quilla por
+el azulado manto, bordando de encajes de espuma la plateada estela;
+aquella no era la coqueta de los mares que se balanceaba á los besos
+de la aurora en las matinales marejadas, hundiendo en las cristalinas
+ondas sus ligeros tajamares: aquella no era la orgullosa señora de las
+saladas regiones. La sultana que imponía leyes al adormecido Océano
+en la caña de su timón, era la humilde esclava del potente monstruo
+de los mares, que despertaba de su letárgico sueño revolviendo en
+sus convulsiones inmensas montañas de hirviente espuma, atronando el
+espacio con sus potentes mugidos.
+
+¡El día cuatro no tuvo crepúsculo!
+
+El paso de la claridad del día á las tinieblas de la noche fué
+momentáneo.
+
+¡Qué triste es un día sin sol! ¡Qué amargura se experimenta al
+presentir la muerte sin que nos rodeen seres queridos, flores,
+pájaros y transparentes cielos!
+
+A las cinco, la oscuridad era completa.
+
+Todos comprendíamos el peligro, mas ninguno lo expresaba.
+
+El barómetro era el único que en aquellos momentos de angustia tenía
+elocuencia: esta, aunque muda, poseía la más fuerte de las razones. ¡La
+convicción de la realidad!
+
+El descenso de la columna barométrica vertía en nuestra alma las
+mismas amarguras que tan magistralmente describe el gran fisiólogo
+del corazón humano en la reducción de su _piel de zapa_.
+
+Las nueve era la hora señalada para la salida de la luna, la cual
+nos marcó su influencia con fuertes chubascos del Nordeste.
+
+El barómetro señalaba 29,35. En pocas horas había bajado 65
+centésimas. La observación del barómetro, la dirección de los chubascos
+y el cariz en general, nos patentizaban que el destructor tifón pronto
+nos envolvería en alguno de los anillos de sus espirales zonas.
+
+Ciñendo mura babor nos manteníamos, sujetando al barco las gavias
+bajas, mayor cangreja y trinquetilla; todas las demás velas iban
+aferradas en sus vergas con dobles tomadores.
+
+El barco cada vez trabajaba más, por efecto del fuerte viento
+y grandes mares que por su dirección nos indicaban que el huracán
+corría del Nordeste.
+
+Sabido es que estos fenómenos llevan en su vertiginosa carrera los
+movimientos de rotación y traslación, originando poderosas comentes
+en espiral más ó menos fuertes, á medida que las zonas de aquellas
+se alejan del punto céntrico de donde se desarrollan.
+
+El círculo del tifón es lo que se llama _vórtice_; aquel círculo es
+el que comunica sus estragos á los demás que lo envuelven, siendo
+los movimientos de rotación y traslación tanto más vivos cuanto más
+reducida es la primera vuelta que forma la espiral.
+
+¡Desgraciado del barco que lo envuelva el vórtice! ¡Infeliz del pueblo
+que haga experimentar sus estragos!
+
+¡El tifón se acercaba! ¿Nos cogería el vórtice? Es decir,
+¿moriríamos? Solo Dios, solo Él, á quien en esos momentos todos claman
+y todos creen sabía nuestro destino.
+
+En la mayor de las agonías, en la de la incertidumbre, nos cogió
+la escasa claridad de un día que presagiábamos sería el último de
+nuestra vida.
+
+La observación de las seis de la mañana aumentó la agonía.
+
+¡El barómetro marcaba 29,30! La impresión atmosférica cada vez mayor,
+el enrarecimiento del aire más sensible, y la influencia del fenómeno
+perfectamente indicada nos señalaba su proximidad. Apenas teníamos
+horizontes, y estos de un color plomizo muy pronunciado; el viento
+completamente huracanado traía su furia del Nordeste; las mares se
+precipitaban unas á otras en inmensas trombas, las cuales al romper
+rebasaban la obra muerta, siendo infructuosas las bombas que no se
+dejaban de la mano; la impetuosidad de los vientos arrancaba montañas
+de espuma que en menuda lluvia nos azotaba; cerrando tan angustioso
+cuadro mares encontradas que hacían retemblar á la pobre _María
+Rosario_, que unas veces hundía en el abismo la perilla del bauprés,
+para luego verla levantarse trabajosamente y rozar con la espuma las
+_batallolas_ de popa.
+
+¡Un esfuerzo infructuoso en uno de esos momentos, un golpe de mar
+combinado con una ráfaga del huracán y....
+
+ * * * * *
+
+y una línea que se abre en los abismos cerrándose inmediatamente
+hubiera guardado en el misterio existencias que alentaban vida, salud,
+amores, esperanzas, ilusiones!
+
+¡Venid, ateos, amarráos á un palo; contemplad uno de estos fenómenos
+y veréis cuál distinto es el sofisma que se fragua al calor del
+gabinete, á la potente al par que salvaje y majestuosa realidad
+que os enseña un Dios que renegáis por un mal entendido orgullo,
+no porque no le creáis! ¡Sabed que hay Océanos sin fondo, y que
+una sola línea que inmediatamente se cierra, puede sepultar todos
+vuestros falsos templos y todas vuestras ciudades, que por grandes
+y populosas que sean, comparadas con la inmensidad del Océano, son
+muchísimo menos que palacios de cartón que desaparecen al capricho
+del niño que momentáneamente recrean.
+
+A las seis de la tarde el huracán era deshecho. Su descripción es
+imposible. La pluma jamás puede llegar á estas manifestaciones de
+la naturaleza.
+
+El que escribe estas líneas ha recorrido muchos mares; le son conocidos
+los fenómenos marítimos, pero en verdad, ni en su memoria, ni en su
+imaginación, pudo nunca comprender el espectáculo que en los cielos
+y en los mares desarrolla un tifón.
+
+La mayor parte de las velas, á pesar de ir perfectamente _aferradas_,
+se _rifaron_; el viento producía entre _jarcias_ y _obenques_
+sonidos metálicos imposibles de imitar y los mares engrosaban más y
+más destruyendo la _obra muerta_.
+
+La _María Rosario_ no gobernaba. La caña de su timón era impotente.
+
+¡El barómetro marcó 29,16!
+
+¡¡¡Cerca de una pulgada de descenso!!!
+
+El vórtice debía estar próximo á las muras.
+
+Eran las nueve de la noche al notar la anterior bajada, enormísima
+al tener en cuenta las latitudes en que se verificaba.
+
+La luna salía á las diez menos cuarto.
+
+Tal situación no podía prolongarse.
+
+El estado en que se encontraba el barco admitía pocas horas de
+esperanza.
+
+La influencia de la luna había de resolver la situación.
+
+Aquí no era ya la agonía de la _Piel de zapa_ de Balzac, sino
+la magistralmente descrita en el Frollo de Víctor Hugo, con la
+diferencia de que en aquella había blasfemias, y en la nuestra
+recuerdos y oraciones.
+
+La aguja del reloj marcó las nueve y media.... Las diez menos veinte.
+
+La vista no se separaba de la columna barométrica cayendo fatídicamente
+en el alma, cada uno de los acompasados golpes del péndulo.
+
+¡Cuántos pensamientos en aquellos supremos instantes! ¡Qué de
+recuerdos! ¡Qué de zozobras! ¡Qué de esperanzas!
+
+¡Debe ser tan terrible morir ahogado dentro de las cuatro tablas del
+camarote! Esta idea me asaltó en aquellos instantes y resuelto á morir
+á la vista del cielo fuera de aquel ataúd, me puse de pie para salir
+de la cámara. En aquel instante la campana dió los tres cuartos.
+
+La luna debía estar en su carrera visible.
+
+La percepción de la campanada se confundió con la visual al barómetro.
+
+¡¡¡Principiaba á subir!!!
+
+¡¡¡Nos habíamos salvado!!!
+
+ * * * * *
+
+Las grandes mares que el tifón había dejado á su paso fueron poco
+á poco aplacándose, cesando la furia del viento á medida que la
+influencia del fenómeno iba disminuyendo al alejarse de nosotros,
+siguiendo su destructor derrotero, en el cual había de sembrar ruinas
+y espantos.
+
+Tan funestos se han considerado siempre los tifones y tan frecuente
+su desarrollo en los mares de China y parte del Pacífico en los
+meses de Agosto, Setiembre y Octubre, que constituyen el trimestre
+del cambio de los equinoccios que antiguamente no se admitía por las
+casas aseguradoras ningún riesgo, marítimo en expediciones para dichos
+mares y en tales meses.
+
+Terribles y misteriosos naufragios registra la historia de la
+equinoccial de Setiembre. Los puertos de China, del Japón y de
+Filipinas guardan escritos en informes restos, imperecederas memorias
+de fenómenos pasados que nos hacen temer por los venideros.
+
+Hace cinco años á la fecha en que escribimos, el 21 de Setiembre de
+1867, si mal no recordamos, salió del puerto de Hong-Kong con rumbo
+á Manila el vapor español _Malespina_.
+
+En el _Malespina_ venía un numeroso pasaje.
+
+El vijía del Corregidor esperó en vano un día y otro día tenerlo á
+la vista.
+
+¡El _Malespina_ no se descubría!
+
+Pasaron más días y la intranquilidad creció de punto.
+
+Cada cual explicaba la tardanza del vapor á su manera, suponiéndose
+estaría al seguro abrigo de algún puerto al cual hiciera arribada.
+
+Se siguió esperando.
+
+¡El _Malespina_ no llegaba!
+
+Las suposiciones tranquilizadoras se convirtieron en una alarmante
+impaciencia.
+
+Cada cual anhelaba algo.
+
+Era conductor de pasaje y de correo; por lo tanto, el que no esperaba
+abrazar á un ser querido, aguardaba los consoladores lenitivos que
+latentemente sostienen en las ausencias pedazos de papel á los cuales
+se les da vida al correr la pluma, de cuyos puntos se van desprendiendo
+consuelos y esperanzas.
+
+En vista de la tardanza salió otro correo. Este volvió, más ... nada
+sabía del _Malespina_.
+
+Cinco años largos han transcurrido desde entonces y nada sigue
+sabiéndose de aquel barco.
+
+Ni una tabla, ni un pedazo de lona, ni el más ligero vestigio ha
+venido á atestiguar la catástrofe.
+
+Las olas y las nubes fueron los únicos testigos.
+
+Las nubes y las olas empujadas por el destructor hálito del tifón,
+guardan en sus insondables misterios una historia más.
+
+Si el voraz diente de los monstruos marinos ha respetado las osamentas
+humanas, en el profundo abismo, sobre un lecho de algas y corales
+habrá entrelazados restos de dos seres.
+
+Entre los pasajeros venían dos jóvenes que hacía pocos días se habían
+jurado fe eterna al pie de los altares.
+
+El bramido del viento confundiría la última palabra de amor de aquellas
+dos almas, el rugir de las olas su último suspiro, y quién sabe si
+algún rayo de la poética luna su última mirada.
+
+¡Cuántas historias semejantes á esta no guardarán los mares!
+
+Las desconsoladoras descripciones de tifones que frecuentemente leemos,
+nos patentizan más y más que la _María Rosario_ estuvo en inminente
+peligro de haber seguido la misma suerte que el _Malespina_.
+
+Dios, sin embargo, no tenía contados nuestros días, y con la calma
+de los vientos y de los mares se tranquilizaron los espíritus,
+armonizándose las costumbres y la manera de ser de á bordo.
+
+Cuatro días habíamos estado sin poder encender los fogones; cuatro
+días que atendidas las provisiones, puede decirse, estuvimos sin comer.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+Veintitrés grados en treinta y tres días.--Inseguridad en la
+monzón del SE.--Calmas desesperantes.--Los viajes largos.--Los
+ranchos.--¡Tierra!--Costas de Guaján.--Islote de las Cabras.--Puerto de
+San Luís de Apra.--Vegetación de Marianas.--La sanidad y la capitanía
+del puerto.--Desembarque.
+
+Con vientos variables y navegando bien en popa, bien en largo, pudimos
+contrarrestar la gran corriente ecuatorial, que muchas veces desvaneció
+nuestros cálculos.
+
+Día hubo que el barco parecía iba dejando muchas millas por la popa,
+y al creer encontrarnos con una buena singladura, nos situaba la
+observación más atrás que estábamos el día anterior.
+
+¡Llevábamos treinta y tres días de navegación, y escasamente habíamos
+andado 23°.
+
+Para estar á la vista de Guaján, nos restaba unas 120 millas.
+
+Los víveres iban escaseando, y el agua había que refrescarla
+constantemente con la que se recogía de los aguaceros, tan comunes
+en aquellas latitudes.
+
+Á pesar de ser el mes de Septiembre, y por consiguiente estar en plena
+monzón del SE., puede decirse tuvimos vientos de todos los cuadrantes
+menos de aquel. Esto demuestra una vez más lo insegura que es dicha
+monzón, lo que no sucede en la del NE., por lo menos en el derrotero
+que seguíamos.
+
+El que ha participado una sola vez de las comodidades de un barco de
+vapor, apenas concibe exista uno solo de vela. Eso de pasar un día y
+otro día, y otro, y otro, sin adelantar un cable, sin que haya cálculo
+posible, ni conjetura racional respecto á la llegada y á la marcha,
+es insufrible.
+
+Los calmazos de los equinoccios constituyen la mayor de las
+contrariedades de los barcos de vela. Nace el aburrimiento de la
+monotonía, y con él la desesperación y el agriarse el carácter,
+hasta el punto que se hace vidrioso y estalla por cualquier cosa,
+produciendo ese sinnúmero de desagradables escenas que sin cesar se
+suceden en largas navegaciones.
+
+El que era simpático se hace indiferente, concluyendo por ser
+antipático, y en tal estado, una mirada, una palabra, una reticencia,
+un cambio de servilleta ó de asiento y ... adiós educación y
+miramientos sociales. Esto con el que fué simpático, pues con el que
+no lo fué, los disgustos son inevitables. Verdad es que es terrible
+eso de no haber medio de huir de una persona y tenerla constantemente
+á una cuarta de las narices.
+
+Dicen que para conocer la educación nada hay como la mesa y el
+juego; quien tal dijo no había hecho seguramente un viaje largo por
+mar. Téngase presente que todo es relativo, y que al decir largo,
+no se vaya á creer hablamos de un viaje de Santoña á San Sebastián,
+ni de Valencia á Marsella, ni aun de Alicante á la Habana, sino de
+Cádiz á Manila, por supuesto por el Cabo de Buena Esperanza, en barco
+de vela y con 80 ó 100 pasajeros entre mujeres, hombres y chicos,
+nacidos ó por nacer, pues rara es la barcada que hace su viaje por
+el Cabo que no aumenta el personal del rol.
+
+El que hace uno de esos viajes que dura de cuatro á seis meses,
+es el que puede decir dónde se conoce mejor la humanidad.
+
+Á los primeros días se cruzan ofrecimientos, á los siguientes palabras,
+y en los restantes ... ¡ah! en los restantes ya no se cruza más que
+alguna que otra bofetada entre hombres, y más que algún chisme entre
+el bello sexo, que en una larga navegación ni aun es bello, pues el
+pobre sexo toma un _color_, un genial, y aun cuando tiene excepciones,
+un lenguaje que les digo á ustedes, que más de una vez hemos recordado
+el Avapiés y la calle de Toledo. En fin, para acabar, conozco á una
+_dama_ que tuvo que arrestarla el capitán. ¡Si sería brava!
+
+Las _delicias_ de los viajes por el Cabo se concluyeron. El Istmo de
+Suez y la competencia cerraron aquella inolvidable vía, que para el
+que la ha hecho, forma una verdadera etapa en su vida.
+
+Hoy hemos dicho que apenas se concibe un barco de vela; sin embargo,
+nuestro convencimiento en contrario era tan perfecto, como que el
+día diez y seis sólo habíamos andado doce millas.
+
+¡Y nos faltaban ciento veinte!
+
+Indudablemente los barcos de vela quedarán relegados únicamente para
+el uso de los pescadores de caña y los jugadores al dominó.
+
+A más de todas las contrariedades en cuanto á la marcha que tienen
+los barcos de vela, hay otras, mucho, muchísimo mayores.
+
+Da la pícara casualidad que los barcos de vela en que hemos hecho
+viajes largos, pertenecen á armadores amigos y ... qué demonios,
+la amistad ha de ser un poco indulgente, dejando quieto el pico de
+la manta.
+
+Bastante decimos, sin embargo, que como dice el gran Príncipe de los
+Ingenios, al buen entendedor ... y aquí el buen entendedor no es el de
+la ínsula Barataria, si no el público y casi casi la autoridad. Verdad
+es que como las pícaras _latas_ van soldadas, y ... luego como la
+duración de los viajes no obedece á cálculo y ... la hoja de lata
+no tiene agujeros, hay cada _rancho_ por esas bodegas que lleva
+el germen, no digamos de un cólico, si no de un par de gruesas de
+disenterías. Cierto es que hay un consuelo y es ... el de sufrir ó
+reventar hasta que se llegue á puerto.
+
+Al de Guajan, punto al que llevábamos la proa, es adonde nosotros
+deseábamos llegar, pero ... faltaban ciento veinte millas.
+
+Por último, como todo tiene su fin, y sin más accidente que sea de
+contar, llegaron las primeras horas de la tarde del diez y siete
+en que la voz de _¡tierra!_ se oyó del castillo de proa. Tierra, en
+efecto, teníamos por el bauprés; al principio se divisó confusamente
+por perderse entre las brumas, luego lo que apareció como una ligera
+nube tomó contornos, luego se detallaron perfiles, y luego ... todo
+volvió á confundirse en las sombras de la noche. Estábamos á unas
+veinte millas de Guajan, la mayor de las islas Marianas.
+
+Al amanecer del diez y ocho nos encontrábamos muy cerca de los
+peligrosos arrecifes que rodean la pequeña isla de las Cabras, la
+que separa á la de Guajan un estrecho canal de fondo madrepórico.
+
+La vegetación de la isla se presentaba con toda la potente exuberancia
+de vida de los trópicos.
+
+Bosques inmensos de altísimos cocos, pendientes lomas cubiertas
+de entrelazadas rimas, dilatados campos salpicados de algodoneros,
+cageles y limoneros admirábamos por doquier.
+
+El barco acortó vela manteniéndonos fuera de fondo esperando práctico,
+mas esperamos una hora y otra, y ni el práctico ni el pequeño fuerte
+que domina la entrada del canal daban señales de vida.
+
+El pueblo, ó mejor dicho, la ciudad de Agaña, pues ciudad es por la
+gracia del Rey, que gloria haya, nuestro Sr. D. Felipe IV, no podía
+vernos, pues á más de tener entre ella y nosotros la isla de las
+Cabras, hay cerca de dos leguas del fondeadero, que lleva el nombre
+de San Luís de Apra, próximos al cual estábamos y en el que habíamos
+de anclar.
+
+En las salvas de dos pequeños cañones que monta la _María Rosario_,
+mandamos una cortés salutación á los dormidos habitantes de Marianas,
+los cuales nos correspondieron izando bandera en el fuerte y armando
+botes en el puerto.
+
+A todo remo y en buena vela apareció por la desembocadura del canal
+un bote ballenero. Bandera flotaba en la popa y galones relucían en
+las bordas. La sanidad y la capitanía del puerto tuvimos á bordo.
+
+Después de enterarse el médico no había nadie de menos ni de más, y
+el capitán del puerto de que no llevábamos _gato_ encerrado, previas
+las formalidades de declinarse la responsabilidad del anclaje en la
+experiencia del práctico, y tras algunas maniobras, se dió la voz
+de _¡fondo!_ y fondo encontraron las uñas del ancla que rodó de las
+_serviolas_ á la región de los corales.
+
+Treinta y cinco días nos había costado llegar. Ya estábamos en
+Marianas. ¡El puerto todo lo borra!
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+Historia de las Marianas.--La tradición.--Los
+chamorris.--Intolerancias.--El _Pico de los amantes_.--División de
+razas.--Tinian.--Sarcófagos antiguos.--La casa de _Taga_.--Leyendas y
+supersticiones.--Cultos y creencias.--Los _macambas_.--El _zazarraguan_
+y el _caifi_.--Los _anitis_.--La peña de _Fuuña_.
+
+El estudio de las islas Marianas lo dividiremos en dos partes; en la
+primera, y aunque ligeramente, trataremos de lo que fueron antes de
+pertenecer á España; en la segunda, desde que la bandera de Castilla
+ondeó en sus playas.
+
+Respecto á su primer período ó sea antes de la conquista, los datos son
+poco luminosos. No existiendo aquellos, se puede venir á deducciones
+más ó menos acabadas, analizando la tradición y la leyenda, únicas
+claves para el estudio analítico de todo pueblo que lo cubren las
+sombras del ayer, cada vez más compactas al no legarle al hoy más
+que las supersticiones que han venido perpetuándose en la mente de
+padres á hijos, y que al llegar á nosotros remotamente nos aproximan
+á darnos una idea de lo que fueron las antiguas razas aborígenes de
+las actuales.
+
+Fundados en la tradición y ayudados de significativos vestigios,
+podemos señalar á los primitivos habitantes de las hoy llamadas islas
+Marianas, como procedentes de las razas japonesa y malaya.
+
+En cuanto á la manera de ser de aquellos habitantes, á los primeros
+pasos que se dan en el origen de algunas leyendas que aún relata el
+país, encontramos los comprobantes que señalan un pueblo que ha tenido
+dentro de su constitución el feudalismo absoluto, y por consiguiente,
+una marcada división de clases. Entre estas se conocían los llamados
+_chamorris_ ó antiguos magnates, que si no tenían la almenada torre
+y el _rollo_ de sus inmunidades, con los atributos de mesnaderos de
+horca y cuchilla de nuestros antepasados, poseían en toda su desnudez
+cuantos abusivos derechos se irroga el fuerte contra el débil, en todo
+pueblo en que ni el cristianismo ha suavizado los sentimientos, ni la
+civilización las costumbres. La división de razas y poder del chamorri,
+se presenta á los ojos del viajero que recorre las islas á poco que
+las estudie bajo el prisma de la investigación y de la ciencia.
+
+En uno de los límites de la isla de _Guajan_ en su extremo Norte,
+existe enclavada en un seno madrepórico de coral una peña, á cuya
+granítica masa tajada á pico, constantemente azotan las ondas del
+gran Pacífico; el conjunto de panoramas que se desarrollan ante la
+vista del que contempla aquellos desiertos lugares, desde luego le
+predisponen á la meditación, queriendo descubrir alguna huella á
+quien interrogar sobre aquel coloso calizo que se eleva en medio
+de las embravecidas ondas, y del cual se separa el natural con el
+supersticioso temor de un testigo que ha presenciado sangrientos
+episodios, que ni la mano destructora del tiempo ha podido borrar de
+la mente que lo trasmite, ni el _mudo_, pero elocuente lenguaje de
+la peña que lo atestigua. Aquella masa de granito se llama el _Pico
+de los amantes_. En la meseta que forma la superficie de aquella roca
+está escrita la intransigencia, principal atributo del feudalismo.
+
+De aquella meseta, se cuenta una tradición semejante en su origen
+á la que guarda bajo el hermoso cielo de Andalucía, no lejos de
+Archidona, la llamada _Peña de los enamorados_. En ambos peñascos,
+el amor llegó al sacrificio; en ambos se confundieron en un postrer
+suspiro dos almas, con la única diferencia de que en el primero las
+causas eran originarias de la diversidad de clases y en la segunda
+partían del fanatismo y superstición mora.
+
+Al _Pico de los amantes_ condujo la desesperación á un plebeyo y á la
+hija de un chamorri. La áspera loma de la _Pena de los enamorados_, por
+última vez la treparon un cristiano y una mora, haciendo el fanatismo
+en este último caso lo que verificó en el primero la intransigencia.
+
+La separación de razas que revela el _Pico de los amantes_, la vemos
+reproducida en los mismos monumentos, cuyos restos aún conservan
+las islas.
+
+En la de _Tinian_ y otras, existen unas columnatas en cuyos frisos
+se asientan sarcófagos cinerarios de forma esférica, en los cuales,
+y según verídicos testimonios que obran en el archivo del Gobierno
+de aquellas islas, se han encontrado en distintas épocas, osamentas
+humanas más ó menos completas, que vienen á revelar por el sitio
+especial en que se encontraron, una distinción bien marcada.
+
+El número y situación de aquellas columnatas indican no pertenecieron
+á una sola familia, ni tampoco á todas las que compusieran la
+isla. Dichas columnatas, que se encuentran más ó menos deterioradas en
+casi todas las islas que fueron habitadas, debieron ser, al par que
+recuerdos cinerarios, apoyos de las casas de los magnates, tanto es
+así, que á cada uno de los grupos que componen aquellas, llaman los
+indígenas _casas de los antiguos_. En Tinian se conservan bastante
+bien 12 pirámides, que en conjunto formaron, según la tradición,
+la casa de Taga, personaje que por su carácter turbulento figura en
+la historia de las islas. De dicho Taga se cuenta tenía una hija muy
+hermosa, la cual, después de muerta, fué cubierta entre harina de
+arroz y enterrada en una de aquellas columnatas.
+
+Entrando en el terreno fabuloso y supersticioso podríamos llenar
+muchas cuartillas con las narraciones que se relatan de la hermosa
+hija de Taga, á la cual atribuye la tradición el perfeccionamiento
+en la lira. Se cuenta en las islas, haberla visto aparecerse encima
+de su sarcófago en los malos tiempos, ahuyentando los huracanes con
+los sonoros ecos de su lira de oro.
+
+Sea lo que quiera, respecto á la desgraciada hija de Taga, es lo cierto
+que restos de columnatas se ven con bastante frecuencia recorriendo las
+islas, siendo aquellas intachables testigos que vienen á corroborar la
+creencia de haber existido alguna raza privilegiada que sobresaldría
+de las demás en ilustración y en poder. No otra cosa demuestran
+las construcciones de que nos ocupamos, las cuales se destacarían
+notablemente entre la salvaje perspectiva de las casas de hojas de
+coco, de que nos hablan las historias de las primeras misiones.
+
+A más de los anteriores antecedentes, existen otros en los anales de
+aquellas, en los cuales vemos admitir como cierto el feudalismo de
+que nos venimos ocupando. Aquellos anales dicen que los habitantes
+de las islas manifestaban gran soberbia y vanidad en la nobleza, de
+tal modo, que no se casaba por nada del mundo el hijo del noble con
+la plebeya. En otro lugar añade, que los chamorris tenían mayorazgos
+de cocales, plátanos y otros árboles.
+
+Las creencias religiosas que observaban aquellos primitivos pueblos,
+estaban resumidas al culto supersticioso de los cadáveres, teniendo
+cada familia un altar en el hogar y un ídolo en las calaveras de sus
+mayores, que cuidadosamente conservaban cual lo hacían en sus lares,
+los descendientes de Rómulo con sus pequeños dioses penates.
+
+El ritual de sus supersticiosas creencias estaba circunscrito á
+pesadas salmodias en que relataban las virtudes y hazañas del que
+adoraban, repartiéndose en sus rezos, cual en sus fiestas, tortas
+hechas de arroz, pescado y frutas, las que comían con el _atole_,
+bebida espirituosa confeccionada con los jugos del coco.
+
+Sus escasas creencias religiosas las completaban admitiendo un sér
+llamado _Puntan_, el cual decían, había existido muchísimos siglos
+antes de la creación del cielo y la tierra. Puntan, según la tradición,
+tenía una hermana, y esta, al morir aquel, creó de sus espaldas la
+tierra, de su pecho el cielo, de sus ojos el sol y la luna, y de sus
+cejas el arco-iris. Reconocían la inmortalidad de las almas, las cuales
+habían de gozar en el mundo de los espíritus, ó sufrir en _Zazarraguan_
+ó casa de _Caifí_, con cuyos nombres conocían el infierno y el demonio.
+
+Sus sacerdotes, que se llamaban _Macambas_, invocaban á las calaveras,
+teniendo mucho temor á las almas de sus abuelos que llamaban _Anitis_.
+
+Hacían grandes demostraciones de dolor en las muertes de sus parientes,
+y celebraban con bailes sus bodas y regocijos, constituyendo el
+principal adorno de sus galas, conchas y caracoles, engarzados en
+plumas y pequeños insectos de colores. El signo mayor de cariño
+consistía en pasar la mano por el pecho del que querían agasajar.
+
+El orgullo del chamorri era tal, que suponía procedían todos los
+males de otros pueblos, creyendo que la humanidad tenía el origen en
+sus islas, y que las virtudes habían nacido de la peña de _Fuuña_,
+la cual llevaba ese nombre por encontrarse en el fondeadero de un
+pequeño puerto así llamado.
+
+Como consecuencia inmediata del feudalismo, el que constantemente se
+localizasen las contiendas de cacique á cacique, manteniendo los campos
+en continua alarma, viniendo muy á menudo á las armas, que consistían
+en piedras, flechas y lanzas, que arrojaban con suma destreza.
+
+Las demás fases, tanto materiales como morales, en que se encontraban
+los primeros habitantes de las islas, como el origen de su instalación
+en aquellas regiones, se pierde en las tinieblas de la impenetrable
+noche de los tiempos.
+
+En tal estado de inseguridad histórica del pueblo que baña el gran
+Pacífico, corría el primer tercio del siglo XVI, en que ya empieza
+á delinearse la verdadera historia dé las hoy llamadas islas Marianas.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+El siglo XVI.--Hernando de Magallanes.--Capitulaciones.--La
+_Capitana_, el _San Antonio_, la _Victoria_, la
+_Concepción_ y el _Santiago._--Sebastián Elcano.--Llegada al
+Brasil.--Invernadas.--Rebelión abordo.--Comunicaciones de mares.--El
+paso del Sur.--Bula de Alejandro VI.--Las Velas latinas.--Islas
+de los Ladrones.--Navegación penosa.--Isla de Cebú.--Muerte
+de Magallanes.--La _Victoria_--Vuelta al mundo.--Llegada á
+Sanlúcar.--Otras expediciones.--Legaspi.--El navío _San Damián.--_ Luís
+de San Vítores.--Doña Mariana de Austria.--Primera misión.--Verdadera
+posesión.
+
+Al siglo XVI, á ese siglo en que ni el sol dejaba de alumbrar dominios
+españoles, ni su bandera de ondear doquiera hubiera una peña donde
+sustentar su grandiosa insignia; al siglo XVI, epopeya ante la cual,
+todo español vuelve los ojos engrandeciéndose con su grandeza; al siglo
+XVI, que veía pasar ante los misteriosos dientes de su grandiosa rueda,
+hazaña tras hazaña, conquista tras conquista; á ese siglo que parecía
+no acabaría de registrar en sus doradas páginas triunfos y victorias:
+á ese siglo, en que veneros de oro arrojaba el Nuevo Mundo, mundo
+del cual dice un célebre poeta invocando la gran figura de Isabel,
+_que había en bancos de coral, rocas de perlas_; á ese siglo que tiene
+un prólogo tan grandioso como el que dejó escrito con la punta de su
+espada, el invencible Gonzalo de Córdoba, siendo una de las letras
+de su epílogo el postrimer suspiro del que moría entre los sombríos
+y artísticos muros del Escorial, después de haber hecho temblar al
+mundo de Oriente á Occidente; á ese siglo en que, á imitación de
+los antiguos rituales, hacían renacer los aragoneses y catalanes la
+memoria de Rodrigo de Vivar, reproduciendo las solemnes fórmulas
+del juramento que hizo temblar á Sancho el Bravo; á ese siglo que
+compendia la edad de oro de nuestra literatura, á cuyo frente figuran
+genios como Lope de Vega y Cervantes; á ese siglo, en que un Carlos
+I recogía del suelo los pinceles del Ticiano; á ese siglo en que
+se incubaban en la mente de Blasco de Garay los primeros gérmenes
+que habían de crear esos gigantescos pulmones de hierro que en sus
+potentes transpiraciones de vapor horadan la roca, dividen las ondas
+y acortan el espacio; á ese siglo, en fin, le cupo la gloria de ver
+descubiertas á la nueva civilización las hoy llamadas islas Marianas,
+con todo el Archipiélago Filipino.
+
+A poco de ver el nieto de los Reyes Católicos reunidas en su sien las
+coronas de España y Alemania, la primera, por muerte de su padre Don
+Felipe el Hermoso y locura de Doña Juana, y la segunda, por muerte de
+su abuelo Maximiliano, apareció uno de esos genios que dejan de tarde
+en tarde por su valor, por su talento, ó por sus virtudes, una estela
+luminosa en el prosaico laberinto de intrigas y miserias que se agitan
+y revuelven en todas las etapas de los siglos. Esa estela la abrió
+en el Océano de la historia el intrépido marino Hernando de Magallanes.
+
+La presencia de Hernando de Magallanes y la oferta hecha á Castilla
+de descubrir por ella y para ella nuevas y ricas tierras al Occidente,
+siguiendo un nuevo rumbo hasta el entonces conocido por los navegantes,
+originó oposición por parte de la corte de Portugal, procurando el
+entonces embajador de dicho reino, D. Alvaro de Acosta, entorpecer
+la empresa que ya se proyectaba.
+
+Los manejos de Portugal y las excitaciones tardías de D. Manuel,
+su Soberano, se estrellaron en la firme decisión tomada por el
+Monarca español, el cual otorgó solemnemente en Zaragoza, las regias
+capitulaciones con arreglo á las cuales había de hacerse la expedición
+á Occidente.
+
+Listas las naves y nombrados los capitanes, recibió Magallanes con
+toda la pompa regia de manos del Asistente de Sevilla, D. Martín
+de Leiva, el Real estandarte, celebrándose esta ceremonia con gran
+concurrencia en la iglesia de Santa María de la Victoria, en Triana
+en donde el Almirante juró pleito-homenaje con arreglo al fuero y
+costumbre de Castilla, prometiendo conducirse en la empresa como fiel
+y leal vasallo de su Majestad Católica, juramento que fué repetido
+por los capitanes y pilotos.
+
+Componía la expedicionaria flota, á más de la nave Capitana, las
+llamadas _San Antonio, Victoria, Concepción_ y _Santiago_; yendo á
+las órdenes de Hernando de Magallanes entre otros marinos célebres,
+el maestre Juan Sebastián Elcano, Juan Ginovés, Luís de Mendoza,
+Juan de Cartagena, Gaspar Quesada y Rodríguez Serrano. Montando las
+naves y completando sus dotaciones doscientos treinta hombres entre
+soldados y marineros.
+
+Con tales elementos y un regular repuesto de vituallas, se hicieron
+á la mar el 10 de Agosto de 1519, tomando rumbo en demanda de las
+islas Canarias.
+
+El 15 de Octubre dejó la escuadra la vista de Tenerife, poniendo proa
+á la Costa de Guinea.
+
+Después de varios contratiempos, de sufrir la presión de altas
+temperaturas y terribles tormentas, llegaron el 13 de Diciembre á las
+costas del Brasil; rebasaron el Cabo de Santa María; recorrieron el
+misterioso río de Solís, y siguiendo la costa del Sur encontraron una
+pequeña bahía, á la cual por la gran abundancia de aves acuáticas
+llamaron de los Patos; en dicha bahía les sorprendió un fuerte
+temporal, aguantando en fondeadero hasta que aplacados los elementos,
+pudieron continuar su empresa.
+
+Poco habían navegado, cuando la invernada se presentó altamente fría
+y desapacible.
+
+Las anteriores y recientes luchas, el frío, la nieve, la soledad
+de aquellos inhospitalarios lugares y todas las privaciones que ya
+se dejaban sentir, levantaron descontestos que quisieron poner proa
+á Castilla; esto originó más de un tumulto, que el fuerte carácter
+de Magallanes reprimió, condenando á muerte á un capitán y algunos
+soldados. Cerca del Estrecho se verificó la invernada, permaneciendo
+sobre anclas á la embocadura del río que les había de abrir paso
+al Pacífico.
+
+A primeros de Noviembre se descubrió un canal que corría de Oriente
+á Poniente, y sospechando fuese el paso que comunicaba el Atlántico
+con el mar del Sur, mandó el Almirante fuese de exploradora la _San
+Antonio_, cuya nave volvió con la fausta nueva, de que el canal que
+acababa de recorrer vertía sus aguas en las saladas ondas de los
+mares que buscaban.
+
+Esta noticia produjo grandísimo aliento en los desfallecidos ánimos,
+internándose la escuadra por el canal, el cual debiendo ser nuevamente
+reconocido por haber llegado á puntos difíciles, salió en nueva
+exploración la _San Antonio_, la que se esperó en vano, sabiéndose
+después, que habiéndose perdido en el intrincado laberinto de aquel
+peligroso paso, y no encontrando á la _Capitana_, tomó rumbo á España.
+
+La falta de la _San Antonio_ y la pérdida del gran número de
+provisiones que llevaba, no hicieron vacilar la voluntad de hierro
+del navegante portugués, el cual siguió el peligroso y misterioso
+derrotero.
+
+Muchos peligros arrostró la flota en el canal; hasta que por último,
+el 27 de Noviembre de 1520, desembocaron en los extensos dominios
+del mar del Sur, el cual fué descubierto por el valiente Balboa, el
+25 de Setiembre de 1513, en las exploraciones que hizo por el Istmo
+de Panamá, pequeña lengüeta que divide las dos Américas. El grandioso
+Océano del Sur, ¿se comunicaría con los ya descubiertos? Esta pregunta
+se hicieron los navegantes, viniendo Magallanes á resolver el problema,
+enseñando en su Estrecho la unión de los mares y el paso para dar la
+vuelta al mundo.
+
+Este glorioso descubrimiento sin duda alguna hubiera sido para
+Portugal, á no ser por las muchas ingratitudes que en recompensa de
+los servicios prestados á aquella Corona en las Indias Orientales,
+no hubieran puesto á Magallanes en el caso de ofrecer sus servicios
+al Monarca español, al cual cumplió como bueno, no sólo con el
+descubrimiento del paso del Sur, Tierra del Fuego, Continente de los
+Patagones, Archipiélago de Marianas y Filipinas, sino que planteó
+ventajosamente para Castilla, la cuestión que originaron las islas
+Molucas por razón de su falsa situación geográfica. Magallanes, que al
+par que intrépido marino y valiente soldado, era profundo astrólogo;
+Magallanes, que seguía con los ojos de la ciencia la rotación de los
+astros, la dirección de los vientos y el movimiento de las corrientes;
+que sondaba los abismos en el mundo de su inteligencia al par que
+interrogaba las misteriosas é incompletas cartas marítimas del gran
+Behen, y recogía cuantas observaciones constantemente le presentaba
+en su camino su aventurera existencia; demarcó la verdadera situación
+de aquellas islas, colocándolas dentro de los meridianos que á España
+señalaban las cláusulas de la Bula de Alejandro VI, reproduciendo
+en un todo al servicio de la corte castellana, sus pasadas hazañas
+prestadas al soberano de Portugal, en la aventurada empresa del sitio
+de Malaca y en tantas otras á cual más arriesgadas en que tomó parte
+al servicio de Alburquerque en las comarcas orientales.
+
+El paso que une los dos grandes Océanos, aún hoy en que la navegación
+parece ha puesto su última letra en el libro de los adelantos, es uno
+de los más peligrosos derroteros que pueden emprender los navegantes,
+y que Magallanes llevó á cabo, falto de víveres, con imperfectos
+instrumentos, y con una tripulación descontenta y tumultuosa.
+
+No contento el gran navegante con haber encontrado el paso que lleva
+su nombre y de hollar con su planta la tierra del Fuego, puso rumbo
+por el ancho mar en busca de nuevas empresas.
+
+Largo todo el capo, la quilla de la _Capitana_, levantó hirviente
+espuma en el Océano Pacífico, dirigiendo Magallanes el timón aun más
+allá que veía en su atrevida imaginación.
+
+El más allá que comprendía la fe de un hombre que sueña hazañas,
+encontró un eco en la voz de _tierra_ que se escapó de todos los
+labios al descubrir por los horizontes donde se oculta la luz, una
+informe masa confundida con las espesas y revueltas nubes.
+
+Tierra era en efecto, y abordando á ella se tomó fondo, siendo el 6
+de Marzo de 1521.
+
+La tierra que los intrépidos navegantes tenían á la vista, les ofrecía
+hospitalidad y recursos. Falta les hacía la una y los otros, pues al
+descubrirla, la desesperación, la impaciencia y las necesidades todas
+habían llegado á su término. Desde que entraron en las aguas del Sur,
+fueron poco á poco acortándose las raciones hasta el punto de hacer
+las comidas con agua del mar, no habiendo encontrado en el derrotero
+que traían, más tierra que las islas Desventuradas, así llamadas por
+Magallanes, en vista de su situación, inhospitalario abrigo y falta
+de recursos.
+
+Tan luego Magallanes _dió_ fondo, rodearon á la _Capitana_ sinnúmero
+de pequeñas embarcaciones movidas por paletas que servían de remos, y
+por unas velas de tejido de palma. Por el gran número de embarcaciones
+y por la figura de sus velas, llamaron á aquellas islas de las Velas
+Latinas.
+
+Aquel grupo de islas hay quien cree son las _Celebes_ de la
+antigüedad. Los naturales las llamaban á la llegada de Magallanes,
+Laguas.
+
+El día 7 del mismo mes, desapareció un bote de la _Capitana_, por
+lo que y por otros robos que hicieron los naturales en los demás
+barcos, cambió Magallanes el nombre de las Velas Latinas por el
+de los _Ladrones_, que es como todavía las llaman los extranjeros
+en la mayor parte de sus cartas. Con algunos arcabuceros y no pocas
+amenazas, consiguió el Almirante recuperar su bote, y no satisfaciendo
+á su carácter emprendedor la pequeñez y pobreza de la nueva tierra,
+nuevamente levó anclas el 9 del mismo mes, en demanda de las ricas
+y fértiles comarcas Filipinas. Después de una penosa navegación tomó
+puerto en la isla de Cebú, donde consiguió captarse el cariño y los
+servicios del Reyezuelo que imperaba en aquella, el cual estando en
+guerra con su vecino el de la isla de Maetan impetró de Magallanes
+su auxilio, que le fué otorgado por el intrépido marino, yendo él
+mismo con parte de su gente á una expedición contra los enemigos de
+los cebuanos; aquellos en gran número y con gran destreza resistieron
+el ataque, muriendo Magallanes. Esta sensible pérdida acaeció el 26
+de Abril de 1521.
+
+El vencido Rey de Cebú, bien por temor, bien por haber entrado en las
+prescripciones impuestas por el vencedor, ó bien por la inconstancia
+propia del natural, es lo cierto que so pretexto de un convite preparó
+una emboscada, en la cual perecieron villanamente asesinados hasta
+30 soldados. Los pocos que habían quedado en las naves, impotentes
+por su número para tomar venganza, resolvieron salvar sus vidas y
+regresar á Castilla con las nuevas del descubrimiento.
+
+Los pocos expedicionarios que habían logrado salvar la vida,
+emprendieron el viaje por el antiguo derrotero de las Molucas, en
+la _Victoria y_ la _Trinidad_. Esta última nave quedó en la mar,
+aguantando únicamente la _Victoria_ que mandaba Sebastián Elcano,
+los mares del Cabo de Buena Esperanza el cual consiguió doblar, no
+sin falta de ímprobos trabajos, arribando al puerto de Sanlúcar el
+6 de Setiembre; sobreviviendo á aquella colosal empresa en que la
+_Victoria_ había dado la vuelta al mundo, solamente 18 hombres.
+
+Las nuevas que Elcano trasmitió á Carlos V, y la seguridad del
+descubrimiento, originaron nuevas expediciones.
+
+La ocupación de las Filipinas y las Molucas hicieron sin duda por su
+poca importancia, el que no se atendiera á las islas de los Ladrones,
+limitándose por entonces su ocupación á la toma de posesión que de
+ellas hizo el año 1528 D. Alvaro de Saavedra, y más tarde, en 25 de
+Enero de 1565, en que el intrépido Legaspi á su paso para Filipinas
+desembarcó en Guajan, en donde mandó celebrar una misa y levantó
+acta de posesión. Esta fué solamente nominal, pues ni dejó hombres,
+ni hizo nada de lo que constituye la material posesión; continuando
+los naturales en sus usos, costumbres y religión, si bien es verdad
+existen verídicos testimonios en que se acredita que las _naos_
+que recorrían el Pacífico, refrescaban aguada y se hacían de algunos
+víveres en las islas de los Ladrones.
+
+En tal estado, llegó el año de 1662, en que tocó en la principal de
+las islas llamada, como ya dijimos, Guajan, el navío _San Damián_,
+que procedente de Acapulco se dirigía á Manila. En dicho navío, y como
+presidente de una misión de Jesuítas, venía el devoto Padre Diego Luís
+de San Vítores, el cual, viendo el estado de los naturales, resolvió
+trabajar para establecer una misión en aquellas apartadas regiones.
+
+No bien llegó San Vítores á Manila, principió á gestionar la
+realización de su pensamiento, el cual no solamente no fué secundado
+sino que encontró acérrimos enemigos; esto no obstante el Padre San
+Vítores abrigaba en su alma la más fuerte de las perseverancias;
+la perseverancia que emana de principios del mismo Dios, «bautizarás
+al idólatra» dijo, y el infatigable jesuíta firme en su propósito se
+dirigió al Padre Nitarht, confesor de Doña Mariana de Austria, esposa
+del Soberano reinante por aquella época en Castilla, Don Felipe IV,
+del cual consiguió aquella una Real cédula satisfaciendo ampliamente
+los deseos del jesuíta.
+
+En la expresada Real cédula se prevenía al desgraciado Gobernador de
+Filipinas, D. Diego Salcedo, facilitara á San Vítores toda clase de
+recursos para establecer una misión en las islas de los Ladrones, y
+en efecto, y al cumplimiento de lo mandado, se construyó en el puerto
+de Cavite, el navío _San Diego_, en el cual se embarcó la misión,
+á la que le surgió nuevos contratiempos al ir primero á Méjico en
+donde el Virey interpuso nuevas dificultades, que la constancia
+y excitaciones del jesuíta pudieron vencer; logrando por último,
+gracias á su invencible tesón, arribar á la isla de Guajan el 15 de
+Julio de 1668, desde cuya fecha se puede conceptuar la verdadera
+posesión de las islas de los Ladrones á los dominios españoles,
+puesto que hasta entonces no hay noticias se hiciera ocupación alguna.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+Adelantos de la misión.--Oposición de los _macambas_.--Saipan y
+Rota.--Los _urritaos_.--Tradiciones usos y costumbres.--Colegio de San
+Juan de Lotrán.--Crónicas de los jesuítas--Hostilidades.--Asesinato de
+San Vítores.--Una modesta cruz.--Los Padres Solano y Ezguerra.--El
+almirante Coello.--Nuevos asesinatos. Represalias.--D. Juan
+Santiago.--El Gobernador Irrisari.--Descubrimientos al Norte de
+Agaña.--Marianas en el siglo XVIII.
+
+La misión dirigida por el Padre San Vítores desembarcó en la isla de
+Guajan, estableciéndose en el pueblo de Agaña, en donde inmediatamente
+principió su obra de conversión.
+
+La misión al principio fué recibida con grandes muestras de cariño,
+sometiéndose gustosos los naturales al bautismo y á oir la voz de los
+que predicaban una religión para ellos desconocida; mas bien pronto
+aquellos afectos se convirtieron en una tenaz y terrible oposición
+en la que perdieron la vida varios misioneros y soldados.
+
+En los primeros meses los agasajos y la dulzura que emplea todo el
+que trata de persuadir, hicieron su efecto, predisponiendo los ánimos
+á la protección de que fué objeto la misión.
+
+Más tarde surgieron varios conflictos, creados primeramente por
+la intemperancia del magnate, el cual, oyendo un día y otro las
+excelencias del bautismo, quiso fuese patrimonio exclusivo de ellos
+y sus hijos. Esto, como es consiguiente, creó luchas y excitó los
+ánimos, no por la idea del bautismo, sino por la división que surgía
+su aplicación. La dulzura del Padre San Vítores y la fuerza de sus
+convincentes argumentos pudieron desvanecer este primer conflicto,
+viendo en ello dar al cristianismo el primer paso á la unión de clases.
+
+La herida que abría lo anterior en las antiguas costumbres, fué
+comprendida por algunos que se propusieron crear nuevos conflictos
+en defensa de sus odiosos privilegios.
+
+Los magnates descontentos por una parte, la superstición por otra
+ayudada de falsas tradiciones, y robustecida con las intransigencias
+de los sacerdotes ó macambas que concitaban los ánimos, despertando
+antiguas costumbres, y unido á esto el estratégico é infame rumor de
+que el bautismo originaba la muerte de los niños, fueron los elementos
+que pusieron en juego los enemigos de los ministros de la fe.
+
+Los anteriores males fueron venciéndose, contrarrestándose unas veces
+la fuerza con la fuerza, é interponiendo otras la convicción en medio
+de las supersticiosas creencias.
+
+No contentos los jesuítas con la aparente sumisión de la isla de
+Guajan, se extendieron al Norte, en donde descubrieron nuevas islas
+siendo las principales las nombradas Saipan y Zarpana, ó sea Rota. En
+estas se reflejaron bien pronto los mismos males por que estaba
+pasando Guajan, haciéndose los trabajos con grandísimo riesgo.
+
+Las costumbres fueron siempre los principales elementos que los
+macambas trataron de explotar en defensa del predominio é influencia
+que venían poseyendo en aquellos pueblos, sujetos al capricho de su
+voluntad, por medio de las acomodaticias invocaciones, originarias
+de supersticiosos manejos.
+
+La poligamia con toda la asquerosa desnudez venía sucediéndose en las
+costumbres de aquellos isleños, y la poligamia que necesariamente había
+de ser combatida en los ascéticos principios de San Vítores produjo
+sus consecuencias. Los _urritaos_, ó sean los jóvenes, levantaron una
+cruzada que fué á engrosar las filas de los que combatían la idea por
+el orgullo, viniendo á ser las pasiones sensuales y las tradiciones
+aristocráticas, las piedras de apoyo que sustentaban la discordia y
+la oposición.
+
+La lucha entre la argucia del macamba y la persuasión del misionero,
+era tanto más tenaz cuanto que tenía por palenque la condición
+del natural, el cual admitía cuantas ideas llegaban á su escasa
+comprensión.
+
+Su imaginación voluble está comprobada en sus tradiciones, que
+atestiguan eran muy dados á las fantásticas leyendas, las cuales
+relataban en coro formando dos círculos, uno de hombres y otro
+de mujeres, que giraban en inverso sentido. Para estas fiestas,
+en las cuales cantaban las excelencias y las antigüedades de sus
+_Anitis,_ se adornaban las mujeres tiñéndose de negro los dientes
+y blanqueándose el pelo, completando el adorno conchas, caracoles,
+plumas, insectos de colores y hojas de plátano. Los hombres se rapaban
+el pelo, yendo completamente desnudos. Restos de estas antiguas
+costumbres y reminiscencias de aquellas fiestas todavía se conservan
+en Marianas. El autor de estas líneas ha presenciado algunas escenas
+entre los carolinos residentes en Agaña, en las cuales se refleja
+las primitivas tradiciones.
+
+Los elementos turbulentos cada vez tomaban más fuerza, al par que la
+adquiría la evangélica persistencia de los misioneros, en tanto que
+el corto número de soldados mantenían en los cañones de sus mosquetes
+el desbordamiento que ha tiempo se venía presintiendo.
+
+En 1669 se bendijo una iglesia, creándose poco después un colegio
+con el nombre, que aún hoy lleva, de San Juan de Letrán, para el cual
+consiguió San Vítores se expidiera en 1663 Real cédula de perpetuidad,
+con la dotación anual de 3.000 pesos, los cuales se habían de pagar
+por las cajas de Méjico.
+
+En contestación á esta merced, otorgada por Doña Mariana de Austria,
+escribió el jesuíta una sentida carta al Padre Nitarht, haciéndole
+presente participara á su Reina que en él espacio de pocos meses
+y debido á su protección, había en las islas entre bautizados y
+catecúmenos 34.000.
+
+Este dato no lo hemos podido comprobar en documentos oficiales,
+y como quiera que nos parece un tanto exagerado, debemos hacer
+presente lo hemos tomado de las mismas _Crónicas de los Jesuítas,_
+de cuya institución dependían todos los Padres que compusieron las
+misiones de Marianas, cuya dotación eclesiástica corrió á su cargo
+hasta que fueron expulsados de los dominios españoles.
+
+Las expresadas crónicas hacen subir la población de las islas á 100.000
+almas, cifra que asimismo nos parece inexacta, no comprendiendo que
+ni la extensión, ni los productos del suelo pudieran alimentar tal
+exceso de población, y sobre todo y más que la falta de proporción
+entre los habitantes y el suelo, en que aquellos, según las mismas
+crónicas, se redujeron en muy pocos años á más de la quinta parte;
+disminución incomprensible en tan poco tiempo, teniendo en cuenta la
+razón de situación de las islas y la casi absoluta incomunicación en
+que estaban con los demás pueblos.
+
+La emigración sin los medios de comunicación es imposible, y la
+enormidad de la baja sin aquella, por razón de mortandad también lo
+es, atendiendo á la salubridad que en todo tiempo se experimenta en
+las islas.
+
+El casi imposible se opone á la creencia de que hubiera 100.000 almas,
+en donde escasamente solo restan en el día unas 7.000.
+
+De estos y otros datos se prevale un escritor francés para mezclar
+entre el gran caudal de poesía que respiran sus obras, un sinnúmero
+de vulgaridades, por no calificarlas de otra manera, al ocuparse
+de Marianas.
+
+Los pocos narradores de aquellas islas habrán podido equivocarse, es
+más, de hecho se han equivocado en algunas cosas; en cambio M. Arago,
+escritor á quien aludimos, es muy posible no haya dicho una sola
+verdad en las páginas que consagra á las Marianas.
+
+Mas continuemos su historia.
+
+Las hostilidades de que fueron objeto los sacerdotes y soldados,
+la alevosa muerte que dieron los isleños á más de uno, y las
+dificultades que oponían, ora en la resistencia pasiva, ora en
+el éxito de las armas, motivaron el que poco á poco, y á medida
+que llegaban las naos se fuera aumentando el personal de guerra,
+y que el inofensivo y modesto establecimiento que se levantó en un
+principio, se perfeccionara tomando el carácter que distingue la
+conquista, y la persuasión, las armas y la fe, la suavidad de los
+principios del cristianismo, y los mortíferos estragos de la metralla;
+participando bien pronto el establecimiento de la abadía y del fuerte;
+del campanario y de la atalaya; de la cruz y de la espada.
+
+En tal estado llegó el 2 de Abril de 1672, en que Diego San Vítores
+desoyendo prudentes consejos, salió del recinto de Agaña acompañado
+únicamente de un filipino, dirigiéndose al pueblo de _Tumhun_ á seguir
+su evangélica obra. No bien había caminado una legua, cuando oyó llorar
+á una niña en una casa de palma; quiso bautizarla, mas fué muerto
+á lanzadas por su padre llamado _Matapang_ y por _Hirao_, vecino de
+aquel. Después de muerto fué arrastrado hasta la playa, arrojando su
+cuerpo en los arrecifes de la costa del Pico de los Amantes.
+
+Pocas existencias humanas habrán recorrido su peregrinación sobre
+la tierra con más fe, con más abnegación, y con más valor que la que
+alentaba Diego Luís de San Vítores.
+
+Cuatro años permaneció en las islas Marianas, cuya reducción casi
+puede asegurarse se le debe á él, y en ese tiempo predicando la
+caridad y la virtud fué consuelo de propios y extraños.
+
+En el sitio en que fué muerto se conserva en el día una modesta
+cruz; á la sombra de su tosca madera consagramos una oración como
+cristianos y un recuerdo como españoles. En sus descarnados brazos,
+habrá marchitado el hálito de los fuertes Nortes, una corona de
+flores silvestres que hizo una decidora chamorra que nos acompañó en
+la expedición.
+
+Ni la religión, ni las nuevas costumbres, ni los escasos rayos
+de civilización que se abren paso hasta aquellas lejanas tierras,
+han podido destruir antiguos gérmenes de pasadas generaciones. La
+superstición y la fábula son innatas en el chamorro, así que la muerte
+del Padre San Vítores, como su martirio y su vida, la envuelve en
+sinnúmero de fantásticas relaciones. Decir á un chamorro, y sobre todo
+á una chamorra, que las aguas donde arrojaron al jesuíta no tienen el
+color de sangre, y os mirará con la lástima de creer trata con un loco.
+
+Al Padre Diego sucedió en la dirección de la misión, el jesuíta Fray
+Francisco Solano, el cual continuó la obra de su antecesor con fe
+y perseverancia.
+
+La dirección del Padre Solano fué bien corta, pues la falta de
+alimentos, la naturaleza de estos, las fatigas causadas por las
+incesantes luchas y la tristeza que le ocasionó el martirio de su
+compañero, rindieron aquella existencia, ocasionando su muerte una
+aguda enfermedad.
+
+Á la muerte de Solano, acaecida en Junio de 1672, sucedió el Padre
+Francisco Ezguerra. Por este tiempo y acostumbrados los naturales á los
+azares de la guerra, y ora generalizándola y dirigiendo sus ataques
+al establecimiento, ora localizándola de ranchería á ranchería y de
+caudillo á caudillo, tenían á los pocos españoles en una continua
+zozobra, la cual se aplacó un tanto con la llegada de los navíos
+_Santiago_ y _San Antonio_, los cuales sucesivamente tomaron puerto
+en Agaña, el año 1672 y 1673.
+
+El almirante Coello, que mandaba el navío _Santiago_, enterado del
+estado en que se encontraban los españoles los atendió con toda clase
+de recursos, haciendo quedase al mando de la fuerza que se organizó,
+el capitán de los antiguos tercios D. Juan Santiago; este, como
+buen soldado, de genio aventurero, de pronta y decisiva acción, de
+resistente naturaleza y de un valor y tesón á toda prueba, comprendió
+que las contemplaciones eran el verdadero foco donde se incubaban las
+hostilidades y la guerra, así que, dejando correr sus instintos en
+armonía con sus antiguos hábitos de campaña, reforzó el fuerte, levantó
+empalizadas, acumuló materiales y vituallas, y una vez asegurada la
+retirada, principió su obra de conquista talando cuantos campos se
+le oponían y quemando las rancherías que mostraban resistencia.
+
+El miedo cundió por las islas, el cual bien pronto fué acompañado
+del supersticioso terror que produjo en los naturales la vista
+de un caballo que se había desembarcado del navío _San Antonio_,
+por disposición de su Almirante Monfort, el cual prestó hombres y
+recursos á la obra de la conquista.
+
+Los isleños comprendieron que su ruina era cierta de continuar en
+actitud de guerra, y aparentemente desistieron, enviando emisarios
+á los españoles, con presentes de conchas y tortugas como símbolos
+de paz, pidiendo perdón por los hechos pasados, y prometiendo ciega
+obediencia para lo sucesivo. Esto acaeció á 13 de Noviembre de 1673.
+
+Las anteriores paces se concertaron con los elementos de la confianza
+y la hidalguía por una parte, y el terror y la necesidad por otra,
+convenciéndose bien pronto los españoles de lo mentido de las promesas
+y la falsía de la sumisión.
+
+A 1° de Febrero de 1674, dirigiéndose el Superior Padre Ezguerra con
+cinco soldados por el camino de Fuuña, fué asaltado por sinnúmero de
+hombres armados, los cuales, con grandes gritos pedían su muerte. Las
+palabras se hicieron obras, y el Padre Ezguerra y sus compañeros
+perecieron taladrados de flechas y arrastrados sus restos hasta el mar,
+en donde los arrojaron.
+
+Este hecho inaudito, propio solo de una raza salvaje é indómita,
+produjo el efecto consiguiente en el ánimo del capitán y de los pocos
+soldados que tenía á sus órdenes. Siendo rotas las treguas y ávidos de
+venganza, no hubo perdón ni misericordia. Donde quiera había oposición,
+había incendio; donde quiera había resistencia, había metralla; se
+talaron campos, se destruyeron estacadas, y por último, se pisotearon
+los falsos ídolos personificados en las calaveras, acompañando á este
+sangriento cuadro la ejecución que con toda publicidad se llevó á cabo,
+ahorcando á todos los que pudo justificarse participación directa en
+los asesinatos.
+
+La destrucción de las calaveras y el haber entre los ahorcados dos
+macambas de los más influyentes, fueron causa de que se apoderara
+de los isleños un grandísimo terror, alejádose del terreno de las
+hostilidades, buscando amparo en los extremos de las islas y en lo
+más oculto de los bosques, convencidos de que toda resistencia era
+imposible en vista de la actitud de los españoles y filipinos, los
+cuales habían perfeccionado las obras del establecimiento, proveyendo
+de dos pequeños cañones el torreón que dominaba las trincheras y
+estacadas, doblemente resguardadas con sinnúmero de púas de cañas y
+palma brava.
+
+Con la conducta observada por D. Juan Santiago y por su sucesor
+D. Damián de Esplana, que con decisivo tesón continuó en la obra
+de reducción, se pudo ir asegurando la tranquilidad en las islas,
+en las cuales fueron construyéndose iglesias y casas de instrucción,
+habiéndolas en gran número de pueblos, cuando llegó á Agaña en Junio
+de 1676 el navío _San Antonio_, conduciendo á su bordo al capitán
+D. Francisco de Irrisari, primer Gobernador de Real nombramiento de
+las islas Marianas.
+
+Azarosos fueron en extremo los dos años que gobernó Irrisari;
+el odio estaba oculto, la venganza por un lado, y por otro la
+cautela aprendida por los chamorros á consecuencia de los continuos
+descalabros que habían sufrido siempre que frente á frente y en ancho
+campo presentaron contienda, los hicieron astutos y precavidos. Las
+asechanzas y emboscadas eran cada vez más frecuentes, y las muertes
+y asesinatos parciales sustituyeron á los ataques francos y en masas.
+
+Los macambas, á pesar de ver que la numerosa población que en otro
+tiempo habían subyugado, merced á la evocación de supersticiosas
+fábulas estaba casi aniquilada, que las cábalas mágicas de los anitis
+eran impotentes ante el fuego de los mosquetes y la metralla de los
+cañones, que los castigos eran públicos y ejemplares, que de día
+en día se perfeccionaban las obras, se levantaban otras aumentaban
+hombres y vituallas, que se talaban y se incendiaban las rebeldes
+rancherías, no desmayaban en sus predicaciones y en sus pérfidas
+gestiones. En un principio explotaron el orgullo y privilegios de
+raza; más tarde, excitaron la maternidad; después, echaron mano del
+desenfrenado sensualismo, y por último, y en los años que nos ocupa,
+aprovecharon como arma de excisión el hecho primero en aquellas
+islas, de casarse una mariana con un español. Esto dió origen á que
+los macambas predicaran el odio contra aquellos, recrudeciendo los
+ánimos al presentar el matrimonio como un robo simulado, ante el cual
+los conquistadores principiaban á apoderarse de sus hijas y mujeres.
+
+Esta falsa doctrina hizo su efecto y volvieron á las antiguas
+hostilidades, las cuales fueron estrellándose en la constancia y
+valor de Irrisari y los suyos.
+
+Al llegar á Marianas en el año 1678 D. Juan Antonio de Salas,
+su segundo Gobernador, se hicieron exploraciones en el puerto, se
+situaron lugares seguros de anclaje, y se desembarcaron refuerzos;
+con estos y con la inteligencia, tanto de Salas como de su sucesor
+D. José Quiroga, se logró reducir, no solo la isla de Guajan, sino
+las que aún quedaban revueltas al Norte.
+
+En completa reducción, y estando las islas al mando de Madrazo,
+llegó el siglo XVIII, á cuyos principios se aumentaron escuelas, se
+perfeccionaron las obras de las iglesias, se levantaron almacenes, se
+abrieron caminos y se ultimaron cuantas construcciones habían estado
+abandonadas por efecto de la guerra. Las rancherías esparcidas por
+los montes se refluyeron al llano, desapareciendo la vida nómada y
+errante del natural, con la aparición de los pueblos de Merizo, Pago,
+Agat é Inarajan.
+
+En el año 1701 no había habitadas en todo el Archipiélago de Marianas
+más que las islas de Guajan, Rota y Saipan, y estas últimas, era
+tan poca su importancia y tanta su miseria, que al despoblar los
+españoles años después la isla de Rota, dice una crónica de aquel
+tiempo, literalmente lo que sigue: «La tierra es estéril, el cielo
+melancólico, el viento y el mar á temporadas furioso, horrible y
+formidable. Solo en ciertas monzones se ve un aspecto apacible,
+la gente es poca, bárbara y bozal. Nadie sale de allí, nadie pasa
+por allí, no hay noticias, ni del resto del mundo, ni aun de aquel
+pequeño rincón del mundo. No hay desierto ni yermo en la Nitria, ni
+la Thebaida, que sea comparable á esta soledad. Ovidio, no acaba de
+ponderar las miserias de Tomis; pero si hubiera visto á Rota dijera,
+que era el Tomis del mismo Tomis.»
+
+La situación de Rota desde que con tan vivos colores se describió,
+realmente poco ha mejorado, participando del sensible descenso que se
+observa en todo aquel pequeño Archipiélago, descenso más sensible en
+Rota por la casi absoluta carencia de comunicaciones, por la nulidad
+en las transacciones, por la consiguiente miseria del natural, y por
+lo inhospitalario de sus puertos.
+
+La reducción de las islas como hemos dicho, quedó ultimada en
+absoluto á principios del siglo XVIII. Pero, ¿qué quedó de aquella
+reducción? Una docena de peñascos deshabitados en su mayor parte,
+y un pequeño pueblo al cual había que atender con cuantiosas
+sumas, á fin de darle vida al par que actividad y movimiento. Los
+sacrificios pecuniarios de la nación y los deseos de los gobernantes,
+se estrellaron como era consiguiente, con la falta de inspección que no
+podían ejercer en razón á la distancia que separa Marianas de Manila.
+
+Se estudiaron todos los medios al par que iban creciendo las
+exigencias, y aumentando por consiguiente el personal y con este el
+presupuesto. Se ensayó centralizar el comercio en sentido oficial,
+y á este propósito el Real Erario en vez de remitir caudales, lo
+hacía de géneros de más ó menos fácil realización.
+
+El Estado se convirtió en tendero; la Hacienda absorbió el cambio, la
+venta y la permuta y los gobernantes constituyeron la Real Hacienda
+en muestrario de las transacciones. El gobernado se convirtió en
+comprador, y el Estado en razón social mercantil.
+
+Semejante manera de arbitrar fondos, produjo como consiguiente
+era, un sinnúmero de abusos, que denunciaron otras tantas fortunas
+improvisadas y caudales adquiridos á la sombra de un mostrador, en que
+la mercancía venía gravada con el impuesto de considerables primas,
+en que los comerciantes eran meros factores, y en que los dueños eran
+puramente nominales.
+
+La acumulación del capital por razón de la venta; la ventaja de la
+retención, á causa de la escasez; el aumento del pedido en proporción
+á la demanda, y el acopio y almacenaje ante el cálculo racional del
+expendio y la necesidad, fuentes de todo comercio, no las negamos en
+el _muestrario_ oficial, pero lo que desde luego aseguramos, es que
+dichas fuentes no vertían sus caudales en las cajas de la entidad
+jurídica llamada Estado, sino en la positiva de los administradores
+al par que administrados. Ellos se compraban y se vendían facturas,
+y este continuo agiotaje y más que todo la triste realidad, que aunque
+tarde se iba observando en los centros inspectores, dieron origen á
+que se abandonara el sistema anterior y á que se ensayara el hacer
+los pagos por medio de situados. Estos y aprovechando las naves de
+Méjico, dejaban en Marianas el total del importe del presupuesto.
+
+Mas adelante, y pasados bastantes años de ser evacuadas las Américas,
+y cerrado por consiguiente el paso de las naves por Marianas, se
+redujeron en las cláusulas de un reglamento los gastos de las islas,
+quedando estos en la suma de _unos doce mil pesos_.
+
+El reglamento no podemos negar se publicó, pero el presupuesto por
+ningún concepto refleja en el día los beneficios de su observación
+y con ella su reducción.
+
+Hemos visto lo que _fueron ayer_ las islas de los Ladrones; veamos
+lo que _son hoy_ las islas Marianas.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+Archipiélago de las Marianas.--Historia moderna.--Guajan.--El pueblo
+de Agaña.--Puerto de Apra.--Punta Pití.--Flora y fauna.--La mujer de
+Marianas.--M. Arago.--Ingratitud.--Caridad española.
+
+El Archipiélago de Marianas lo compone una cordillera de islas,
+enclavadas en el gran Océano Pacfico. Corren de Sur á Norte, desde
+la principal llamada Guajan, residencia del Gobernador y demás
+autoridades.
+
+A más de Guajan y en una extensión como de dos grados y medio, se
+encuentran Rota, Aguiguan, Tinian, Saipan, Farallon de Medinilla,
+Anatajan, Sariguan, Farallon de Torres, Guguan, Alamagan, Pagan,
+Agrigan, Asunción, Urracas y Farallon de Pájaros.
+
+De las anteriores islas, solamente están habitadas, según ya dijimos,
+Guajan, Rota y Saipan, siendo estas dos últimas, miserables asilos
+en que difícilmente se refleja la escasa vida que disfruta la primera.
+
+La isla de Guajan la encuentra el navegante á los 13° 26' lat. N. y
+150° 52' long. E. del meridiano de San Fernando; mide unas 32 millas
+de longitud en su mayor extensión de Sudoeste á Nordeste, variando en
+razón á su configuración la latitud entre cuatro á nueve, y componiendo
+su total bojeo de 190 á 200.
+
+En el término medio del panorama que presenta la isla de Guajan hay
+un istmo, el cual divide la isla en dos penínsulas. En la lengüeta
+que une los dos ensanches que forman aquellas, se eleva la ciudad de
+Agaña, capital del Archipiélago de Marianas.
+
+Las costas de Guajan en su general perímetro, las constituyen,
+multiplicados arrecifes y bancos madrepóricos que se internan mar
+adentro desde rocas escarpadas donde nacen. En los centros calizos
+suelen formarse canales, por los cuales los ligeros botes balleneros,
+son las únicas embarcaciones que sin grave peligro pueden recorrerlos,
+y esto en algunos sitios, pues en otros, la mar es tan brava, y la
+costa tan inhospitalaria, que hace de sumo riesgo el aventurarse en
+aquel laberinto de arrecifes calizos, terminados por masas acantiladas,
+azotadas incesantemente por mares peligrosas y revueltas.
+
+El ruido del romper la ola, no es el gemir monótono y acompasado que
+produce en la generalidad de las playas. El ruido que paulatinamente
+se va disipando á medida que la ola va rodando sobre un lecho de
+menuda arena, en Guajan es desconocido; allí el ruido es atronador
+é imponente; allí, las masas de agua empujadas por las grandes
+marejadas llegan compactas, no á una superficie igual, sino á
+cordilleras inmensas de arrecifes, que presentan en las sinuosidades
+y desigualdades de sus configuraciones, otros tantos obstáculos,
+que dividen la ola en infinidad de partes, originando los huecos que
+presentan las múltiples ramificaciones madrepóricas, imponentes ruidos
+que repite el eco de cavidad en cavidad.
+
+Las primeras noches que se duerme en Agaña, es imposible conciliar
+un sueño tranquilo y sostenido.
+
+Sin embargo de los múltiples y peligrosos bajos de que están sembradas
+las mares de Guajan, la experiencia y la práctica pueden conducir al
+navegante á encontrar abrigo y seguro anclaje en varios puntos de la
+isla; debiendo citar como el principal y más seguro de sus puertos,
+el que se encuentra en la parte Oeste, entre la península de Orote
+y la pequeña isla de las Cabras, llamada de _San Luís de Apra_. A
+pesar de lo espacioso del puerto de Apra, desde luego aconsejamos al
+navegante, no se aventure en sus aguas sin llevar práctico, pues la
+situación del anclaje por razón de los abrigos que preserven en lo que
+cabe los fuertes temporales de Oeste á Noroeste, á cuyos cuadrantes
+tiene pocos resguardos el puerto, y el sinnúmero de escollos que se
+extienden desde el sitio denominado la _Caldera_, á la playa, son
+innumerables. Si á esto se agrega las varias y encontradas corrientes
+que los canales de coral producen, se comprenderá fácilmente lo
+necesario de poner la nave á la dirección de un hábil conocedor de
+aquellos lugares.
+
+San Luís de Apra es el puerto en que anclan todos los barcos que
+llegan á Guajan.
+
+Se conocen á mas del anterior, los de Agaña, Tepungan, Daví, Jatí,
+Merizo, Sajayan, Actayan, Inarajan Tarofofo y Pago, los cuales por
+sus escasas proporciones y por las revueltas que á ellos llegan las
+mares, los tiene de antiguo completamente abandonados el uso.
+
+Una vez anclada la nave en el puerto de Apra, hay que recorrer una
+larga extensión hasta llegar á la playa. La travesía entre esta y el
+barco se hace en botes balleneros, únicos que por su escaso calado
+pueden utilizarse en el canal que forma Guajan y la isla de las
+Cabras, el cual es sumamente pintoresco. Luego que se toma tierra,
+quedan unas cinco millas que andar hasta llegar á la ciudad de Agaña,
+trayecto que generalmente se hace en pequeñas carromatas de ruedas
+de una sola pieza, tiradas por novillos, los que también se emplean
+para silla, prestando toda clase de servicios de carga y arrastre.
+
+Pocos paisajes habrá en el mundo tan hermosos como el que presenta el
+cuadro que se desarrolla desde Punta Patí, hasta las primeras casas
+de Agaña: unas cinco millas, las separan del puerto como ya dijimos;
+cinco millas, en que la vista se recrea con todas las maravillas de
+que el Creador dotó el suelo. _La palma_, la _bonga,_ y la variedad
+de _cocos_ con sus frondosos penachos, que al acariciarlos el viento
+cimbrean sus esbeltos y elevados troncos; la _rima_, el _cajel_, el
+naranjo y el limonero, con su exuberante vegetación, sus múltiples
+y verdes hojas, y sus olorosas emanaciones de azahar y nardo; el
+poético limoncito de China con sus abundantes frutos; el corpulento
+_ifil,_ el tortuoso _abgao_ verdadero sáuce de la India, el _agoho_,
+con sus pequeñas piñas armadas de afiladas púas, el productivo _daog_
+ó _palo maría_, el _goya_, la _guayava_ y el _ate_, entrelazan sus
+hojas, sus frutos, sus flores, y su potente vida, con las olorosas y
+variadas enredaderas, con los intrincados laberintos de _bacauam_,
+con los desiguales y trepadores tallos de la silvestre pámpana,
+y con las esbeltas y flexibles ramas del jazmín blanco.
+
+Sobre la inmensa capa de verdura que presenta la prodigiosa vegetación
+que se extiende por un terreno desigual y accidentado, se contempla
+un cielo puro y trasparente, bajo cuya diáfana bóveda baten sus alas y
+cantan sus amores, la pintada _garza_, la veloz _dulili_ y la amorosa
+tórtola, cuyos cantos son interrumpidos por el agorero chillido del
+_mamoy_ y el estridente graznido del _fanifi_. Las palomas blancas,
+las aves marinas en su diversidad de clases, las agachonas, el tordo, y
+los carpinteros completan el viviente mundo de la región de las nubes.
+
+Cuanto define y compone la belleza, tiene allí su rasgo característico,
+su estigma que la distingue y señala. La escarpada peña cría verdura,
+el cielo presta tibios ambientes, los pájaros alegres cantos,
+las flores deliciosas emanaciones, el arroyo tiernos murmurios y
+cristalinas aguas, los árboles sabrosos frutos, y el cielo claridad
+y hermosura.
+
+De Guajan se ha dicho es un país privilegiado y es muy cierto. Aquel
+cielo y aquel suelo en el Grao de Valencia, ó las orillas del
+Guadalquivir, sería una dulcísima parodia de los jardines del Profeta;
+mas un paraíso, _anclado_ en medio del revuelto Pacífico, lejos del
+universal concurso y sin tener por lo menos una Eva, es un paraíso
+que al principio encanta, después, aburre, _y por último_ desespera.
+
+No se crea por lo anterior que en Marianas no hay mujeres, que las
+hay y muchas, pero ... pero francamente, y con perdón sea dicho de
+la _Mariquita_ y la _Ángela_ de M. Arago, entre todas no componen ni
+una caricatura de las de _allá_, ni un octavo de cuartilla de las
+que tan mal empleó el escritor francés al ocuparse de Marianas. Al
+principiar este trabajo dijimos, y si no lo hacemos ahora, que si
+algún mérito tiene, es, que lo en él escrito, es producto de la verdad,
+y no emanación de ridículas fábulas, propias de una novela mas no de
+un viaje.
+
+Sentimos no poder describir aquellos ojos de fuego, aquella exuberancia
+de formas, aquella corrección de líneas, que completan los acabados
+modelos del universal viajero en sus _dadivosas_ y enamoradas
+concepciones chamorras y carolinas, prontas, por supuesto, eso sí,
+y dicho también por supuesto por el escritor francés, á consagrarle
+sus amorosas primicias y hasta su existencia, y vean ustedes cómo
+el ilustre viajero casi casi introduce en las pacíficas chamorras el
+uso de los fósforos de Cascante, y la entidad acabada del Don Juan,
+con sus irresistibles filtros sus tiernas pláticas y sus incendiarios
+conceptos, con la diferencia que al Don Juan europeo le abrían las
+puertas dueñas y rodrigones, y al _Don Juan_ trasatlántico pañuelos
+y relicarios.
+
+Léanse detenidamente las páginas que Arago consagra á Marianas, y se
+verá que todo se reduce á decir que no hubo chamorra ni carolina, que
+primero por su linda cara, y después por un relicario, no le ofreciera
+sus caricias. Esto, y ver por doquier restos humanos consumidos por
+la lepra, enterrar á todo el que buenamente le parece á consecuencia
+de dicha enfermedad, crear tipos á su capricho, y acusar de no sé
+cuántas cosas á los poseedores de aquellas islas, hasta el punto de
+conceptuarlos como un mal para la humanidad, completan las páginas de
+M. Arago, salpicadas de cuando en cuando con bravatas que son fáciles
+de escribir ya que no de realizar.
+
+¡Se atreve M. Arago á hablar de humanidad!
+
+¡Válgame Dios, y cómo se escribe la historia!
+
+En la infinidad de naufragios, en el sinnúmero de siniestros que por su
+situación ha presenciado Guajan, jamás han dejado sus habitantes y sus
+Gobernadores, de hacer muchísimo más de lo que dicta la caridad oficial
+y la reciprocidad del derecho de gentes. Lea M. Arago el naufragio
+de su compatriota Mme. Wisio, interróguela y la verá llorar al solo
+recuerdo de los beneficios recibidos de los españoles. Crónicas de
+Nueva-York, de California y del Japón son buenos testigos á quienes
+preguntar sobre la caridad española. Las columnas de sus periódicos
+de cuándo en cuándo, se llenan con la relación de conmovedoras escenas
+en que la abnegación y el desinterés juegan en primer término.
+
+No solo encuentran en Marianas recursos y consuelos los náufragos que
+logran tras miles de riesgos y privaciones, ganar las hospitalarias
+costas, sino que también cuantos llegan á ellas empujados por cualquier
+otra desgracia.
+
+Jamás, jamás en Marianas se ha cerrado la puerta al dolor, ni el
+consuelo al sufrimiento.
+
+Esto podemos contestar á las páginas de Arago respecto á humanidad; en
+cuanto á los _dicharachos_ puestos en boca de Petit, le recordaremos,
+que si hay islas de Saipan, también hay Geronas y Bailenes, y que
+si creía fácil tomarse la justicia, frente las playas de Marianas,
+no la encontraron tan fácil sus compatriotas frente los pechos de
+los zaragozanos.
+
+Mucho, muchísimo más podríamos decir respecto á M. Arago, el cual
+nos consta por fidedignas autoridades, que en el tiempo que residió
+en las islas, fué objeto de cuantas deferencias y atenciones se le
+pudieron ofrecer, á pesar de los escasos recursos de la localidad.
+
+¡La ingratitud siempre frente al beneficio!
+
+Cerremos el _libro de Los viajes_ por su página de Marianas, y si no
+hemos llegado á convencer de que en Guajan, hay siempre un consuelo
+y un remedio á toda necesidad, pregunten á los que allí hayan sufrido
+y ellos contestarán.
+
+Confundamos las páginas del viajero de la _Urania_, con las de
+otros compatriotas suyos, y continuemos en la descripción de la isla
+de Guajan.
+
+
+
+CHAPTER 15
+
+CAPÍTULO XV.
+
+La plaza de Agaña.--La iglesia.--El monte de Santa Rosa.--La
+atalaya.--El reloj de Agaña.--Faro original.--Vida en Marianas.--Casas,
+huertas, cultivos, ríos.--Vegetación de Oriente.--El árbol
+del pan, y el _dug-dug_.--Cageles.--La isla de Pagan.--Riqueza
+perdida.--Desconocimiento del país.--Reputaciones usurpadas.--En tierra
+de ciegos..--Hormigas coloradas y ratas.--Los caballos y las _auroras_.
+
+A poco de pasar el viajero el pequeño puente de madera de Asang, y
+dejar á su espalda la tajada roca, por cuyo granítico plano vierten
+los vecinos montes cristalinas aguas, que la previsión del natural
+detiene en tanques de piedra, se divisan las primeras casas de la
+ciudad de Agaña, presentando su entrada una espaciosa calle formada
+en su mayoría de pequeños edificios de tabla y teja, entre los cuales
+sobresalen algunos de piedra y otros de cogon y palma.
+
+El conjunto de la ciudad que se encuentra enclavada entre los arrecifes
+de la playa, y el extenso monte de verdura que corre de Norte á Sur,
+á cuya falda termina la línea de construcción es limpio y alegre.
+
+Siguiendo la igual y espaciosa calle que tiene por continuidad el
+camino del puerto, se llega á la plaza, en la cual, y tomando á la
+derecha se encuentran en línea, la casa-administración, el presidio,
+el llamado palacio, ó sea morada del Gobernador, el parque y los
+almacenes de la plaza; todos estos edificios son espaciosos y de
+sólidos materiales. La banda de la izquierda la componen pequeñas
+casas y edificios en construcción, que según supimos se destinan para
+Tribunal y Escuela.
+
+El frente de la plaza, siguiendo la dirección que hemos tomado,
+lo ocupa en primer término la iglesia, el cementerio y la casa
+parroquial; cerrando el perímetro, el Colegio de San Juan de Letrán,
+con las escuelas y dependencias.
+
+La plaza de Agaña, compendia la vida de Marianas; el dolor tiene
+su morada, como lo tiene el poder, la religión y el saber. Allí, la
+cruz que se alza entre la revuelta maleza que crece en el misterioso
+mundo de los muertos, recuerda la memoria de pasadas generaciones;
+las sombrías rejas del presidio, señalan en sus dobles hierros,
+la satisfacción que da á la tranquilidad individual, la pública
+vindicta; la campana que á la oración de la tarde, pesadamente dobla
+sus bronceados ecos, indica en la religión, el más allá que enseña
+el santo suelo sobre el que se eleva el pardusco torreón, á cuyos
+cimientos se aquilata la pequeñez de la vida, en la amarga verdad de
+una tumba que carcome el tiempo, y una cruz que pudren las aguas,
+únicos y miserables girones de los recuerdos, que cual el sér que
+cubrieron, bien pronto pasarán al polvo y al olvido.
+
+La iglesia que está contigua al cementerio, es tan modesta como poco
+espaciosa, la compone tres pequeñas naves, el coro y una tribuna
+cerrada de reciente construcción. Lo que constituye la dotación
+del culto externo, mas que pobre, es escaso; la ornamentación es
+churrigueresca, y el busto estatuario, tanto en líneas, como en
+expresión y detalles, es detestable.
+
+Contigua á la iglesia, y comunicando con el altar mayor, está la
+sacristía, en la cual hay un retrato del Padre San Vítores, y otro
+del lego Bustillos.
+
+Como edificios, no recordamos ningún otro de los enunciados, que
+merezca la pena de ser citado, pues si bien hay en el cerro de Santa
+Rosa, y en la entrada del canal, pequeños fuertes, estos, ni por su
+fábrica, ni por las máquinas que resguardan tienen nada de particular,
+á no ser el pintoresco y bellísimo paisaje que desde ellos se domina.
+
+En lo que se llama la Atalaya, _vigilan_ cuatro hombres de la dotación
+el desierto mar, al par que son los encargados de comunicar al pueblo
+la hora en que vive.
+
+La falta de máquinas supliendo la abundancia de brazos.
+
+El _engranaje_ del reloj de Agaña lo constituye un complicadísimo
+servicio, y una vigilancia á prueba de _segundos_.
+
+Analicemos la máquina.
+
+El Gobernador de Marianas tiene, es decir, es de presumir tenga reloj,
+pues si no lo tuviera no hay caso, en la época que estuvimos allí
+lo había porque lo tenía: dicho reloj daba sus campanadas regulares,
+llegando difícilmente al oído de un centinela que perennemente está
+bajo el bronce de la esquila, para que otro _minutero_ viviente, que
+incesantemente escucha desde la Atalaya, diga al pueblo de Agaña en el
+bronce de una campana, mayor que la que le da el aviso. _Caballeros,_
+según me acaba de decir mi compañero de _abajo_, son las ocho en el
+reloj del Gobernador.
+
+Excusamos manifestar los conflictos que pueden originar el día en
+que el ama de _llaves_, deje de usar la destinada á la _alimentación_
+del reloj _municipal_.
+
+El Gobierno, no solamente _da_ la hora, sino que también la dirección
+á las bancas y botes.
+
+Y aquí necesitamos dar otra explicación.
+
+Una tarde en que paseaba con mi buen amigo el Padre Ibáñez, por
+delante de la línea de verdura que se extiende desde el colegio
+á la administración, observé que el Padre, siempre que pasábamos
+frente al Gobierno, miraba con detención el hueco del balcón que
+media el edificio. En una de las vueltas, la impaciencia fué mayor;
+se paró, y enfadado hasta donde se puede enfadar el buen Padre,
+exclamó:--¡Caramba con D. Luís, que se empeña en no encender el
+faro!--Gracias á Dios--exclamé,--que ya he oído algo que corresponda
+al pomposo título de ciudad que lleva Agaña;--mas al observar que
+por ningún lado veía torre ni torreón, no pude menos de interrogar al
+Padre, á fin de que me mostrara dónde estaba situado el aparato.--El
+aparato--me replicó con tono amargo mi compañero de paseo,--que
+no es ninguna vulgaridad, está allí;--y me señaló el hueco de la
+ventana.--No veo nada,--repliqué.--Pues porque no ve V. nada, es por
+lo que dije que D. Luís no encendía el faro, y el faro, hijo mío,
+no es más ni menos que un farol que se cuelga en aquella ventana,
+que como V. ve corresponde con el puerto.
+
+El cigarro que fumaba se me cayó de la mano, y yo no sé cómo no me
+caí de espaldas. ¡Un faro de cuatro _tinsines_ que _viven muriendo_
+tras las telarañas que adornan los vidrios de un farol!
+
+Lo del faro de Agaña y lo del reloj es preciso ponerse serio para que
+lo crean; pero qué quieren ustedes, la verdad nunca puede ser más que
+una, y aunque las verdades respecto á Marianas, las que se saben lo
+son de seis á seis meses en Manila y en Madrid quizás nunca, de aquí
+la incredulidad que á nuestros lectores despertarán nuestras líneas.
+
+Sigamos describiendo la isla de Guajan.
+
+La población de Agaña ya hemos dicho es espaciosa y limpia; el
+estar enclavada en terreno arenisco y gozar de las vertientes del
+monte á cuya falda se asienta, constituyen una de las condiciones
+que determinan el aseo que en ella predomina; el monte suministra
+en las aguas que vierte cantidad bastante para ahogar el polvo, no
+originando sucios charcos el suelo por su esencia arenisca al par
+que la compacta superficie que lo forma.
+
+En uno de los extremos de la ciudad, pasado el Colegio, hay unos
+terrenos pantanosos llamados _Cienaga,_ de donde nace un pequeño
+arroyo que serpentea por la misma playa y del cual se sirven los
+naturales. Sobre este arroyo hay un sólido puente de piedra que pone
+en comunicación la playa con el pueblo. Todas las casas de este tienen
+entre sí una proporcional separación dividida por empalizadas de caña.
+
+Estas empalizadas resguardan árboles arbustos y malezas, y en algunas
+que el dueño es cuidadoso se ven verdaderos huertos, en que al lado
+del rústico cenador crece la parra, á cuyo tronco trepan los tallos
+de las sandías con las que se mezclan las doradas hojas de la piña
+y las mazorcas del maíz.
+
+La horticultura, tanto en Marianas como en todo el Archipiélago
+filipino, podría ser mucho más completa de lo que es. Una buena
+inteligencia combinada con un suelo virgen y una atmósfera impregnada
+periódicamente y por horas de humedad y calor, no es posible dejara
+de encontrar en raros productos verdaderas fuentes de riqueza.
+
+En pequeño hemos tenido ocasión de ver más de una vez realizada la
+verdad que las anteriores líneas encierran, contemplando algunos
+cuadros convenientemente abonados y preparados, dar resultado gran
+variedad de semillas de Europa; es verdad que para esto se necesita
+cuidado y conocimiento; pues es probado que la primera semilla es la
+que fructifica con todos los caracteres que distinguen sus frutos,
+los cuales desmerecen visiblemente á medida que las semillas son de
+frutos ya criados en el país. La sucesión de cosechas y el uso de sus
+semillas si no se reemplazan, concluyen por matar el producto nativo,
+sustituyéndolo por otro que ni en sabor, formas, ni dimensiones se
+le asemeja.
+
+En los cercos de Agaña y en los pueblos limítrofes, como en sus
+barrios de Anigua, Asang y Tepungang, hemos visto cultivarse algunas
+hortalizas con buenos resultados. El éxito de la fructificación,
+sobre todo en pequeñas plantas, es debido sin duda alguna á las
+magníficas condiciones de su cielo, combinadas con la manera de ser
+de su suelo. Las alturas de la isla de Guajan, por su aislamiento
+en medio del Océano, son un punto de atracción al cual afluyen las
+nubes vertiendo sus aguas los frecuentes chubascos que se forman en
+aquellas latitudes. La constante al par que pasajera caída de aguas,
+mezclada con la fuerza de calórico, originan en el suelo un flujo y
+reflujo de absorciones y emanaciones acuosas, altamente convenientes
+para la semilla y el tallo. La latente humedad que originan las
+intermitencias de calórico y agua es sumamente sensible dando las
+observaciones higrométricas un resultado apenas concebible; humedad que
+parece imposible no quebrante la salud, lo que se explica únicamente
+recordando las brisas que refrescan la isla de playa á playa y que
+moderan la percepción del calórico que marcan los termómetros. La
+columna del centígrado fluctúa entre los 14 á los 33°, siendo la
+ordinaria situación la de 22 á 28.
+
+La frecuente caída de aguas tienen en curso una porción de riachuelos
+que salpican la isla, sobre todo en su parte Sur, que es la más
+baja. Pueden citarse entre aquellos por la bondad de las aguas que
+encauzan en un lecho de menuda arena, los nombrados Asang, Margüe,
+Mazo, Agat, Finili, Talasfac, Bili, Paparguan, Dandan y otros muchos,
+sobresaliendo entre todos, tanto por la cantidad de agua como por sus
+permanentes corrientes, los nombrados Tarafofo, Ilic y Pago, los cuales
+y principalmente el primero merece el nombre de río, pues los demás,
+atendiendo á su nacimiento y al caudal de sus corrientes, más que ríos
+son verdaderas vertientes de las cordilleras que accidentan la isla.
+
+De las muchas corrientes de aguas dulces filtradas por las masas de
+caliza, arena y piedra pomez, elementos que con la greda constituyen
+el componente del suelo de Guajan, se proveen las necesidades de
+sus habitantes, los cuales se precaven de las sequías con pozos de
+estanque, á los cuales se baja por rampas ó escaleras abiertas en la
+misma materia caliza que forma la base de la isla, según se ve á los
+pocos golpes de piqueta.
+
+Las hojas que constantemente caen de los árboles forman al mezclarse
+con la arcilla y la greda el _humus_, excelente abono, semejante en
+sus fuertes materias fructificantes al _guano_ de ciertas regiones
+americanas.
+
+Todo cuanto digamos de la vegetación intertropical será pálido, es
+preciso verla para comprender su belleza en todo su valor; apropósito
+de esto, recordaremos lo que ha tiempo decíamos á un amigo querido de
+la Península. En la vegetación de estas regiones, decíamos, es donde
+se verifica la alegoría pagana del terrible castigo de Prometeo, ó
+mejor dicho, donde se admira la magnífica realización de la mitológica
+fuente Canatos, donde Juno recobraba la virginidad; aquí, añadíamos,
+la hoja del árbol no cae seca y marchita; aquí se rinde por el tiempo,
+mas no por falta de lozanía, dejando en su caída, no un tallo seco
+y mustio, sino una hermosa gemela, heredera de su juventud, de sus
+brillantes colores, de su pureza y de su jugo.
+
+Esta es la vegetación en el Oriente.
+
+Las masas de hojas que incesantemente arremolinan á su pie la
+diversidad de árboles, plantas y arbustos, forman en muchos parajes de
+la isla gran abundancia de _humus_ que se aprovecha convenientemente,
+por más que se preste á una explotación más viva y positiva que la
+que se le da en la actualidad.
+
+Sin embargo de las excelencias de la vegetación de Marianas, es de
+notar la escasez de árboles de grandes proporciones, pudiéndose citar
+como los únicos susceptibles de dar regulares piezas, el _ifil_ y el
+_palo-maría,_ figurando en segunda escala el _yoga_ el _yagunlago,_
+el _fago_, el _chopag,_ el _puting_, el _pengua_, el _balinago_
+y algunos otros, los cuales producen resinas, materias colorantes,
+cuerdas, aceites, tejidos y hasta mortíferos jugos, que emplean los
+carolinos para envenenar sus armas.
+
+Los verdaderos árboles de importancia positiva en el día, son la
+_rima_ y el _dug-dug;_ ambos son de grandes dimensiones, criándose con
+una prodigalidad y abundancia asombrosa; no requieren gran cuidado,
+elevándose lo mismo en las grietas de la peña que en los abonados
+campos del llano.
+
+La fruta de la rima se asemeja al melón, es sana, nutritiva,
+agradable al paladar y susceptible de larga conservación con solo
+cocerla y guardarla en lugar seco. A la rima se la conoce con el
+nombre del _árbol del pan,_ y no se puede dar un calificativo más
+adecuado y preciso. El fruto del dug-dug es un variante del de la
+rima, diferenciándose en el tamaño, que es más chico, y en el sabor,
+en que sobresale el mucho dulce que contienen sus jugos, razón por
+la que, y por tener la rima materias farináceas mucho más nutritivas
+que las de aquel, la hacen preferible. Ambos árboles suministran en
+sus troncos piezas para toda clase de construcciones.
+
+Para completar los productos del suelo, no podemos menos de recordar
+la variedad de cageles, de los cuales los hay de unas proporciones
+exorbitantes, siendo dignos de citarse asimismo los algodoneros. De
+estos últimos se va generalizando su plantación: hemos visto muestras
+de algodones de Guajan y nos han parecido inmejorables. En la fecha en
+que escribimos, se espera el resultado de una pequeña exportación de
+aquel artículo que como prueba se remitió á Barcelona y al Japón. Según
+datos que hemos podido reunir de colonos del país, pasan de millón
+y medio de troncos los que hoy existen de algodón, procedentes en su
+generalidad de semillas importadas de las islas Sandwich; notándose en
+la plantación de este artículo un aumento notable, puesto que según los
+estados de la riqueza agrícola de Marianas, hechos el año 1843, por
+su Gobernador D. Gregorio Santa María, solo había unos 60.000 troncos.
+
+Maíz,_palay, mongos_, añil, plátanos, piñas, _sibucao_, abacá,
+tabaco, resinas, materias colorantes y caña dulce, completan el
+cuadro de la riqueza de aquellas islas, riqueza que como ya hemos
+dicho, ni tiene estímulo en su fomento ni en su cultivo, por luchar
+con los inconvenientes de la distancia, la falta de transacciones y
+la casi nula exportación, por causa de lo caro del flete y escasez
+de comunicaciones.
+
+El suelo de Guajan mineralógicamente considerado, presenta poquísima
+importancia: sin embargo, algunos pozos se han abierto ante la
+presencia de capas carboníferas de mineral bastante bueno. La
+explotación minera, aunque desde luego podemos asegurar, sin temor
+de equivocarnos, teniendo en cuenta la constitución de su suelo que
+sería casi nula, está circunscrita como todo lo que se refiere á
+Marianas á ligerísimos ensayos.
+
+Entre la diversidad de animales que se crían en las islas, figura en
+primer término el venado; el número que de estos se matan al cabo del
+año, es verdaderamente fabuloso; su carne se aprovecha no solamente en
+fresco, sino que también, en preparadas salazones, llamadas _tapas_,
+de las que se hace mucho consumo.
+
+La vaca, el carabao, la cabra, el jabalí de monte, el casero y
+el llamado mantequero, abundan bastante en aquellas regiones;
+habiendo asimismo jabalíes y venados en grandísimo número, en las
+islas del Norte, principalmente en Agrigan y Saipan, en donde se
+comprende perfectamente su fomento, teniendo en cuenta lo escaso de la
+persecución, y los millones de cocos que la falta de beneficio deja
+en abandono, cayendo de la palma al empuje de otra cosecha, que á su
+vez caerá como la primera en fuerza de la madurez ó de los fuertes
+vientos, para servir de alimento á los animales ó para pudrirse con
+el tiempo y las aguas.
+
+La isla de Pagan creemos podría sujetarse á una productiva
+especulación, pues son tantísimos los cocales sin beneficio que se
+crían, que toda la isla es un bosque de aquella palma.
+
+Dicha isla está deshabitada, como todas las demás que se extienden
+hasta el peñón de las Urracas, y no nos extraña dejen de aprovecharse
+las magníficas salazones que podrían sacarse de los venados y jabalíes
+de Saipan, como las miles de pipas de aceite que podrían cosecharse
+en la de Pagan y el sinnúmero de limones que suministran los bosques
+de Tinian, puesto que, habrá muy poquísimos _mortales_ que conozcan,
+no los nombres de aquellas islas, sino siquiera el que existan los
+expresados centros de riqueza.
+
+Las islas Marianas han sido muy poco visitadas; tanto es así, que
+un individuo de los más conocedores del Archipiélago, no ha mucho
+nos aseguraba con gran formalidad, que las formaban tres pequeños
+islotes. Cuando dicho individuo que se cree una eminencia, y que
+lleva en el país veinte años, no conoce ni aun el nombre de una de
+aquellas islas, los demás no están en el caso de saber que hay limones
+en Tinian, cocos en Pagan, y venados en Saipan.
+
+Cuando hacemos ciertas reflexiones y consideramos algunas
+_eminencias_, no podemos menos de recordar una célebre frase de
+un chispeante escritor: decía este, refiriéndose á un amigo suyo,
+que el mejor negocio que podía hacerse, sería comprarlo por lo que
+valía, y luego venderlo por lo que él se creía valer; á ser posible
+semejante transacción mercantil, la pondríamos en planta en Filipinas,
+en donde mejor que en parte alguna se habían de encontrar productivas
+_facturas_.
+
+Sirva de modelo y aunque de _escaleras abajo,_ la siguiente anécdota:
+
+No há muchas noches que mi espíritu observador me llevó á la puerta
+de un establecimiento de refrescos; tomé asiento, y no bien había
+saboreado los primeros sorbos de una limonada, escuché el siguiente
+diálogo que salía de un grupo próximo adonde yo estaba.
+
+--Vamos, D. Juan, ¿cómo van esos ensayos?
+
+--Así, así; quise hacer el _Sí de las niñas,_ pero razones especiales
+me lo han impedido; después he principiado los ensayos del _Don Simón_
+y otras zarzuelitas, para las cuales tengo _encargada_ una caviteña
+que da la hora.
+
+--Sí, ¿eh? con que una caviteña, dijo uno, y ¿quién es? replicó otro,
+y por supuesto, que será maestra, añadió un tercero.
+
+--Ya lo creo, dijo el D. Juan ahuecando la voz y haciendo un gesto
+muy pronunciado, como que gasta botitas, canta villancicos y sabe
+algún que otro _cundiman_; verdad es que no es bonita, que no tiene
+accionado, que no sé si ha trabajado en toda su vida, y que habla muy
+incorrectamente el español; pero ¡qué demonio! tengo _dama_, y sobre
+todo, caballeros, no me _lleva_ como la que se ha ido, _cincuenta_
+pesos por función, contentándose solo con _veinticinco_.
+
+No quise oir más, dí una moneda y ni aun esperé el
+cambio, ¡¡¡Veinticinco pesos por gastar botitas y no hablar
+español!!! ¡¡¡Veinticinco pesos por noche!!! Lo que no ganaba ese gran
+genio de la escena, esa colosal figura de las tablas, esa encarnación
+del pensamiento de Shakespeare y Ventura de la Vega, joya del arte que
+con su muerte se llevó á la tumba el _Sullivan_ y _El hombre de mundo,_
+obras que jamás volverán á interpretarse cual lo hacía Julián Romea.
+
+A la turquesa á que se adaptan las anteriores reflexiones, se
+relacionan la generalidad de las vivientes _hechuras_ que andan por
+esas calles de Dios respirando ciencia y saber.
+
+La pícara afición á las digresiones, más de una vez nos lleva fuera
+de Marianas, bien es cierto que aquellas islas son parte integrante
+de Filipinas y escribimos á la sombra de las conchas de su capital.
+
+Volvamos á las Marianas.
+
+El suelo de Guajan en relación con el mundo animal, tiene una verdadera
+especialidad digna de llamar la atención, cual es no ser conocida
+ninguna clase de culebras; esto da al natural una gran seguridad en
+la vida de campo, como asimismo hace innecesarias en los que recorren
+las islas ciertas precauciones propias de los países en que se crían
+aquellos reptiles. La hormiga colorada y las ratas, en cambio son muy
+abundantes, siendo verdaderos enemigos de los productos del suelo;
+á pesar de esto no se crean las extravagancias y exageraciones que
+respecto á las ratas de Marianas se cuentan, pues la abundancia á que
+aludimos podrá ser un mal, mas no una calamidad de las proporciones
+dadas por algunos.
+
+Aquí hemos de hacer una pequeña parada, pues en lo de las ratas
+sucede lo mismo que con otras muchas cosas de aquellas islas. A
+nuestra salida para Marianas, gran número de amigos y algunos que
+no lo son, pues en eso de encargar no hay peligro, por más que uno
+se reserve la filosofía del _tú pitarás_ del cuento, me pidieron les
+trajera caballos y _auroras_; llegue á Guajan, y francamente, creía
+que los caballos andarían precio de _ramal_ y las auroras á coste
+de paseo, pero ... ¡que si quieres! en toda la isla había solamente
+dos caballos de los que pedían, y estos traídos á alto precio de
+América; en cuanto á auroras me dijeron que si esperaba al mes de
+Julio, es posible, aunque no respondían, que por unos doscientos
+pesos se podría comprar algún par.
+
+Esto me decían en Marianas; en cambio en Manila se cree todo lo
+contrario, no solamente respecto á la adquisición de esos bonitos
+ejemplares de la conchología, llamados en el lenguaje vulgar por su
+color rosado, auroras [4] sino que también refiriéndose á un sinnúmero
+de costumbres, cosas y objetos que luego resultan completamente
+inexactas.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+Reducción de vecindario en las Marianas.--Islas habitadas.--Rota.--Su
+población.--Promesa religiosa.--Comercio y agricultura.--Antiguas
+invernadas.
+
+Entre los que no conocen las islas Marianas corren una porción de
+versiones, que si en otro tiempo fueron apreciables, hoy no lo son
+bajo ningún aspecto, ni material, ni moral, ni político.
+
+Nosotros, que sin descanso hemos recorrido el pequeño territorio
+que comprende la isla de Guajan, única que hoy tiene alguna vida,
+por más que esta sea bien raquítica y efímera; nosotros, que hemos
+contemplado lo mismo las escasas ondas del Asang, que los panoramas
+que se desarrollan desde las mesetas de Santa Agueda; nosotros,
+que los recuerdos de las islas no son tan intensos que nos empujen,
+ni á la parcialidad exagerando lo que no hay, ni vituperando lo que
+existe; nosotros, en fin, que la única norma que guía nuestra pluma
+es la absoluta verdad, vamos á emitir nuestra opinión, opinión que
+no es hija del capricho, sino legítima conclusión de muchas horas
+de estudio interrogando cartas, libros y manuscritos. La opinión
+nuestra, por lo tanto, no es el más ó menos juicioso raciocinio de
+la apreciación, sino la síntesis de la historia de aquellas regiones.
+
+Al establecimiento de la primera misión nos encontramos con
+una población que hacen subir á 100.000 almas; hoy, según los
+últimos datos estadísticos que tenemos á la vista tanto civiles
+como eclesiásticos, dan el siguiente resultado: Islas habitadas,
+Guajan, la cual tiene 5.914 almas; Rota, con 352, y Saipan, con 872;
+advirtiendo, que los habitantes de Rota están haciendo gestiones para
+trasladarse á Guajan, y los de Saipan en su mayoría son carolinos que
+los azares de sus guerras y la penuria y miseria los han arrojado de
+sus islas. Saipan quedará deshabitada tan luego puedan regresar los
+carolinos al suelo nativo.
+
+Como dato curioso, que habla muy alto acerca de la pobreza en que
+están sumidos los pocos habitantes de Rota, viniendo á explicar el
+por qué proyectan, como por último sucederá, el ir á Guajan, podemos
+citar el siguiente. En el siglo pasado, fué la isla de Rota testigo
+de una grandísima calamidad, que sumió á todos los habitantes en una
+profunda consternación. En los libros canónicos de la isla de Rota y
+garantida por la firma de un virtuoso recoleto, se registra un acta en
+que se consigna que sobre la isla se desarrolló un horroroso fenómeno
+marítimo. Los efectos de este fenómeno duraron mucho tiempo, ofreciendo
+durante el peligro los habitantes de Rota, que constantemente habían de
+alumbrar á la Virgen cinco luces, promesa que religiosa y puntualmente
+se ha venido cumpliendo hasta estos últimos años, en que la furia de
+un tifón redujo á escombros casi todos los edificios, sumiendo en tal
+miseria á sus habitantes que ni aun la promesa se cumple en el día,
+viviendo aquellos en su generalidad, gracias á la prodigalidad de un
+suelo en que se crían árboles como el del _pan_ y raíces farináceas
+de gran alimento.
+
+La pobreza y aislamiento en que se encuentran Saipan y Rota, serán
+causa de que en época no muy remota, se unan sus habitantes con los
+de la capital.
+
+Apenas se concibe cómo islas que contaban 100.000 almas, hayan venido
+decreciendo hasta hoy, que en un todo, dan el resultado de 7.138.
+
+Respecto á la riqueza de su suelo, ya hemos visto es fértil cual lo
+es en su generalidad todo aquel que se encuentra situado en zonas
+intertropicales; mas la riqueza del suelo de Marianas so pena de una
+transformación radical, imposible de llevar á cabo sin cuantiosos
+caudales, no es productivo, puesto que atendida la situación de las
+islas y las distancias que las separan de continentes comerciales,
+el rendimiento del producto no compensa el gravamen que le impone el
+gasto de transporte, aparte de las eventualidades de carga y descarga
+y las consiguientes averías que traen en pos de sí la generalidad
+de los productos agrícolas; buen ejemplo de esto tenemos en la
+actualidad, en que una sociedad fomentadora del suelo se constituyó
+en Agaña, con cuantos elementos son precisos para el desarrollo de
+una idea mercantil; en ella contaban con dinero, protección, brazos,
+herramientas, y un suelo virgen como palenque de sus trabajos. Las
+acciones á precio de 500 pesos se tomaron, la sociedad principió
+á funcionar y á pesar de la abundancia del producto terruño, el
+producto metálico en los balances de inspección debió ser negativo,
+pues á ciencia cierta sabemos solo se han repartido dividendos
+pasivos entre los accionistas, llegando el desaliento en estos,
+hasta el punto que hoy no tienen precio las acciones por falta de
+cotización y por consiguiente de demanda.
+
+Se nos dirá. El suelo es susceptible de dar inmejorables
+productos. Bien, es cierto, pero no lo es menos, que más cerca,
+en donde existen comunicaciones y adonde por lo tanto, tan luego se
+presentara el producto se establecerían transacciones, y en donde la
+oferta se uniría á la demanda, se ven dilatados terrenos incultos,
+con los mismos gérmenes de riqueza y de las mismas condiciones
+productoras que los de Marianas.
+
+El que viene de esas mismas islas y entra en el Estrecho de San
+Bernardino, verá desde la pequeña peña que le da nombre, hasta el
+fondeadero de Manila, extensas y dilatadas islas que tienen un suelo
+tan fértil como el de Marianas y por consiguiente de preferente
+atención, puesto que la riqueza agrícola es igual y el producto
+líquido por razón de situación, y siguiendo la comparación ha de
+ser exorbitante.
+
+La riqueza del suelo de Marianas no la negamos, y la admitiríamos como
+positiva, si por ejemplo, sus magníficos y abundantes cageles, sus
+campos de maíz y sus bosques de cocotales estuvieran á pocas leguas
+de un mercado á que abastecer, lo que no sucede dada la situación
+del suelo en que aquellos productos fructifican.
+
+Esto respecto al suelo materialmente considerado.
+
+Dicen algunos. ¡Ah! ¡las islas Marianas, magníficas posesiones, de
+grandísima importancia por las célebres invernadas de los balleneros! A
+estos, les diremos únicamente que abran el registro del puerto de
+Guajan y se encontrarán, que en efecto, es cierto tuvieron las islas su
+apogeo como descanso de esos valientes hijos del mar, y que hubo año
+que hicieron recalada en los puertos de Guajan, 80 y hasta 100 barcos
+mayores; pero al volver algunas hojas del registro, progresivamente
+irán viendo el descenso que desgraciadamente ha sufrido, tanto que el
+año 1870, solo _anclaron ¡cuatro!_ barcos balleneros, y esos más valía
+no lo hubieran hecho, pues hoy el ballenero que toma el puerto de San
+Luís de Apra, participa de pirata y corsario, no yendo á dejar dinero,
+ni á importar efectos de verdadera riqueza positiva, y sí á extraer
+el poco numerario en circulación, vendiendo un par de centenares de
+latas de comestibles y algunas varas de toscas telas.
+
+Se dirá ¿y en qué consiste lo expuesto? Pues es muy sencillo, con
+una buena carta á la vista del Océano Pacífico que comprenda desde
+las costas de China hasta el estrecho de Malaca, se deducen las
+consecuencias de aquella real al par que triste verdad.
+
+Las fabulosas riquezas que esparcieron en los Estados-Unidos, los
+veneros de oro de los, _placeres_ de California, hicieron que lo que
+al principio fueron chozas, fueran luego casas, convirtiéndose estas
+más tarde, en verdaderas calles de palacios, emporios de riqueza y
+de tráfico, acariciando bien pronto las brisas del Océano Pacífico,
+ciudades tan ricas y populosas como lo es San Francisco.
+
+Abiertos que fueron en el Pacífico los puertos de las costas de
+América y del Japón, y estando enclavados aquellos en resguardadas y
+bien situadas bahías, habiendo en ellos magníficos y bien surtidos
+almacenes de efectos navales, con que reponer las frecuentes
+averías que se experimentan en las regiones polares, y sobre todo,
+representando aquellos puertos fáciles y frecuentes comunicaciones,
+al par que económicos expendios en las faenas de carga, descarga y
+almacenaje, claro es, que á ellos habían de ir las naves, abandonando
+las Marianas, en donde no encontraban las anteriores ventajas. El
+puerto de Guajan á más de encontrarse á siete millas de la ciudad,
+es poco seguro por los numerosos bancos madrepóricos que lo salpican
+por do quier, haciendo peligroso el anclaje y estadías. Encontrándose
+San Luís de Apra, que es el nombre del puerto, á una distancia tan
+considerable de la población, y estando el único camino que la pone
+en comunicación con aquel, constantemente interrumpido por estrechas
+lengüetas, los tránsitos son difíciles y pesados. Agregado á esto,
+que no se comprendió á su tiempo el negocio que reportaban las
+invernadas balleneras, instalando almacenes bien provistos, y que la
+carencia absoluta de estos originaba la falta de competencia, siendo
+por lo tanto la consecuencia necesaria que los poquísimos productos
+se vendieran á precios subidos, puesto que la necesidad por parte
+del comprador y la escasez por la del tenedor, eran los elementos de
+aquellas transacciones, que poco á poco habían de dejar de operarse,
+á medida que fueron abriéndose otros puertos en que al par del abrigo,
+se encontraban almacenes, tráfico y comunicaciones.
+
+Hoy en Marianas no toca más que algún que otro barco, que lo lleva
+hasta allí la persecución de la ballena blanca ó sea jorobada, que en
+sus excursiones de las regiones glaciales suele llevar ese rumbo. De
+tarde en tarde, toma puerto algún barco que en la travesía de América
+á China hace _arribada_, por efecto de avería ó falta de víveres.
+
+Respecto á la importancia de las islas como cuestión política [5]
+nos extenderemos poco, pues solo con decir que encontrándose situadas
+lejos de estrechos, cualquier barco puede establecer su demora fuera
+de sus horizontes, y aun hacer aguadas y tomar puerto, puesto que
+los tienen en muchas de las islas del Norte que están deshabitadas
+y en el numeroso grupo que al Sur forma el Archipiélago carolino, en
+el cual no solamente se encuentran buenos y seguros lugares para el
+anclaje, sino que también puede recorrerse las islas sin ningún género
+de temor, pues el carolino á más de ser completamente inofensivo, es
+muy servicial y brinda al que llega hasta su tosca choza con cuantos
+recursos dan sus bosques y cuantos servicios están á su alcance.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+Población.--Razas.--La providencia del salvaje.--Los carolinos.--Gastos
+é ingresos.--Milicias urbanas.--El chamorro.--Sus inclinaciones,
+su moral, sus trajes y costumbres.--Ilustración.--El Padre Ibáñez y
+D. Felipe de la Corte.--Cuatro palabras por vía de epílogo.
+
+La actual población de las islas Marianas que como ya hemos dicho
+se compone de 7.138 almas, distribuídas en Guajan, Rota y Saipan,
+forman un conjunto de castas y razas dignas de estudio. El indio,
+propiamente dicho, puede decirse es desconocido, predominando la raza
+mezclada de chamorro y americano y de español y chamorro, viéndose muy
+frecuentemente fisonomías muy acentuadas que recuerdan las invernadas
+de los norte-americanos, los cuales, no solamente plantaron su raza,
+sino que también sus usos, costumbres y lengua, tanto que el inglés lo
+entienden casi todos los chamorros. [6] A más de mestizos ingleses,
+hay algunos de estos últimos casados y establecidos en el país, como
+también hay portugueses, españoles, filipinos, franceses, japoneses
+y carolinos.
+
+Esta población tan heterogénea, á decir verdad, no sabríamos cómo vive,
+á no recordar la prodigalidad del suelo y la abundancia de carne que
+suministra el sinnúmero de venados que recorren sus bosques; venados,
+cuya carne, como todo lo demás que representa una necesidad ó una
+superfluidad, hay que buscarlo en la vecindad, pues allí, á pesar
+de no haber mercado ni tienda abierta, puede asegurarse que, salvas
+poquísimas excepciones, todos son comerciantes, vendiendo unos lo que
+les sobra de sus pacotillas y ranchos, aprovechando la falta de otros.
+
+Respecto á industria, está resumida á algunos ensayos, que luchan
+con la indolencia del natural y la escasez del numerario.
+
+Alcoholes se destilan, pero tienen que limitarse al consumo de las
+islas, puesto que la exportación y todas las eventualidades que trae
+en pos de sí la fabricación al por menor, está fuera de la competencia
+con la que se adquiere en grande escala y en plazas comerciales.
+
+En la riqueza del suelo predomina, por su variedad y abundancia,
+el coco. Siempre hemos mirado este árbol como un gran recurso;
+pero, francamente, hasta que no hemos estudiado de cerca al salvaje,
+hasta que en nuestra estancia en Marianas no hemos vivido entre las
+primitivas costumbres del carolino, nunca pudimos comprender las
+varias y múltiples aplicaciones que tiene el coco, llamándosele, con
+toda propiedad, la riqueza de la floresta y la providencia del salvaje.
+
+Entre las distintas razas de carolinos que en la actualidad habitan
+las islas Marianas en completo estado primitivo, nos hemos persuadido
+que el coco resume la satisfacción de lo necesario y de lo supérfluo,
+siempre en relación con el estado del que lo consume. En el hueco del
+fruto, encuentra alimento y bebida; en la cáscara que lo envuelve,
+herramientas, utensilios de todo uso y objetos de adorno; en la palma
+que lo embellece, cubiertas para sus casas, cuerdas y tejidos; en el
+pono que lo sostiene, batangas, pilares y empalizadas; en la savia
+que le da vida, medicinas, colores, resinas y bebidas espirituosas,
+y por último, en las materias fibrosas de su bonote, tejidos y cuerdas
+de gran consistencia.
+
+El coco podría ser la base de la riqueza de Marianas.
+
+Los rendimientos que producen al Estado las islas Marianas en todos
+sus conceptos ascienden á unas 17.000 pesetas.
+
+Los ingresos que se recaudan en las cajas de propios y arbitrios para
+atender á las perentorias necesidades locales, ascienden á la suma
+de 10 á 10.500 pesetas.
+
+Los chamorros no conocen el impuesto del tributo, no sucediendo lo
+mismo con el servicio personal, que casi en su totalidad es redimible,
+siendo tal concepto la verdadera cantidad positiva que constituye
+las cajas comunales.
+
+El chamorro está obligado también á formar parte del batallón de
+Milicias urbanas al servicio de las islas, cubriendo plazas á medida
+que vacan. Hemos visto maniobrar dicho batallón, y nos ha llamado
+la atención lo preciso de sus movimientos, siendo cierta la fama que
+tienen sus individuos de hábiles tiradores; tanto es así, que con sus
+imperfectos y primitivos fusiles de chispa, salen al campo confiando
+tanto en su destreza, que generalmente no llevan más munición que
+el tiro que contiene el cañón del fusil, siendo muy rara la pieza
+que se escapa, pasando al alcance del plomo; verdad es que el uso de
+la caza es constante, dándose un ejemplo de fecundidad asombrosa en
+los venados, de los cuales se mata al cabo del año una cantidad tan
+exorbitante que apenas se concibe.
+
+El mantenimiento de las islas Marianas cuesta al Erario _doscientas
+mil ochenta y nueve pesetas,_ que son distribuídas entre personal y
+material, servicio de las dos expediciones del correo entre Manila y
+aquellas islas y demás atenciones. Entre los ingresos y los gastos
+hay una diferencia de _ciento ochenta y tres mil ochenta y nueve
+pesetas_, [7] déficit que, á nuestro juicio, se podría, si no hacerlo
+desaparecer por completo, nivelando las atenciones con los ingresos,
+reducirlo considerablemente.
+
+El correo, que se hace por casas particulares y que cuesta al Erario
+25.000 pesetas al año, según tipo de contrata, es una cantidad que
+sería negativa tan luego se estudiaran las primeras necesidades
+de las islas, que son las comunicaciones. Bajo la garantía de los
+fondos locales y á plazos más ó menos largos, hay muchas compañías
+norte-americanas que venderían á las islas Marianas un modesto barco
+que podría ocuparse, no solamente en el servicio del correo, sino
+que también tener en comunicación Rota, Saipan y Guajan.
+
+El destino permanente de un barco para aquellas regiones, no solamente
+es una economía, sino que constituye una imprescindible necesidad,
+que á todos se les ocurre con decirles que las eventualidades y
+vicisitudes de aquel suelo, en relación con el resto del mundo,
+está circunscrito á los cuarenta días que forma en dos épocas del
+año las estadías del barco-correo, el cual al levar anclas echa la
+llave á aquella prisión, de la cual están sus moradores incomunicados,
+cerca de once meses, de los doce del año [8].
+
+Si este trabajo se limitara á un expediente justificativo sobre el
+asunto que nos ocupa, demostraríamos hasta la evidencia la posibilidad
+de realizarse la adquisición de la nave sin gravar al Erario, como
+su mantenimiento con solo emplear una mediana inteligencia en su
+ocupación y viajes.
+
+Para el pequeño movimiento de caudales que originan las islas,
+creemos se podrían borrar del presupuesto de gastos los sueldos de
+administrador é interventor de Hacienda, intervención ó administración
+que dada su poca entidad podían estar asumidas en una dependencia
+del Gobierno, el que, por estar ocupado por un Coronel, cuando por
+su importancia debía ser lo más de Capitán, origina los consiguientes
+gastos de Ayudante mayor, y cuantas cargas traen en pos de sí Gobiernos
+que se conceptúan de primera clase.
+
+La ciudad de Agaña está clasificada como plaza fuerte, originándose
+con esto gastos de personal y material que podrían reducirse, sin
+quitar á aquella población las prerrogativas de corresponder á los
+saludos que las escasísimas banderas extranjeras pudieran hacer al
+ponerse á la vista de la que ondea en el pequeño fuerte de Agaña [9].
+
+No siendo, como no lo es, plaza fuerte, por más que así se denomine,
+puesto que solo atestigua su arrogante calificativo débiles muros
+que resguardan escasas máquinas de guerra, que la más perfecta no
+corresponde á la más imperfecta de las que marchan en la línea de los
+grandes adelantos, no creemos precisos los gastos y atenciones que
+tal nombre origina, y una dotación insignificante y una asignación de
+unas cuantas libras de pólvora por conceptos de salvas para el caso
+improbable de visitar aquellos mares un barco de guerra, harían lo
+mismo que acontece en la actualidad con parque, dotación y almacenes,
+con las ventajas de la reducción del presupuesto.
+
+Por algunos se nos dirá: todo lo que tienda á reducir personal y
+material de guerra, es una imprudencia en un siglo en que todos
+los pueblos tienden al aumento de hombres y perfeccionamiento de
+armas. Esto sería cierto, y el temor sería fundado, si la isla de
+Guajan constituyera por condiciones de situación un punto avanzado ó
+una atalaya estratégica, que en el bronce de sus cañones residiera el
+comprimir deteniendo, y en las plataformas de sus fuertes el comprimir
+avisando, dando con su campana de rebato la señal de peligro, ó en
+el estruendo del cañón la voz de alarma, previsores alertas, cuyos
+ecos, dada la situación de Guajan no tendría otra contestación que
+el mugir de las olas que se deshacen en los senos madrepóricos de
+caliza y coral, y el rebramar de los duros Nordestes que reinan en
+aquellas regiones.
+
+Como cuestión de anclaje, por razón de avería, descanso ó punto
+avanzado, tampoco sería un obstáculo Guajan, puesto que al Norte y
+al Sur tienen escuadras enteras, puertos seguros pertenecientes á
+islas deshabitadas, en las cuales no solamente podrían descansar y
+aguardar consignas, sino que reponer averías, refrescar aguadas y
+hacer víveres en la gran abundancia de puercos de monte, cageles,
+venados, cocos y otros productos que hay en la cordillera de islas
+que corren al Norte de Guaján en un trayecto de más de 10º y las que
+hay al Sur formando las Carolinas.
+
+En el presupuesto eclesiástico también cabe su reducción, pues si no
+estamos equivocados, son cinco los sacerdotes que hay solamente en la
+isla de Guaján, la cual á más de su poquísima extensión solo contiene,
+como ya dijimos, una población de 7.138 almas, contando rancherías
+de carolinos, que viven en sus costumbres, usos y religión.
+
+Con las economías que dejamos apuntadas, cuya realización
+demostraríamos más detalladamente, si necesario fuere, con la creación
+de un mercado público en que la pública licitación señalara las
+transacciones, y con ellas, los rendimientos de patentes que hoy
+apenas existen por el contrabandeo que envuelve toda mercancía que
+se expende no á puerta de calle, sino al sigilo del hogar y ventanas
+adentro; con la imposición del tributo, y sobre todo con facilitar de
+algún modo las comunicaciones, bien por un barco que se adquiriera
+en las condiciones que dejarnos dicho, ó en otras, bien porque lo
+diera el Estado, ó bien porque se facultara á que se hiciera en las
+islas Marianas, puesto que elementos materiales y periciales hay
+en ellas, estamos seguros que si no desaparecían en todo, lo haría
+en gran parte el déficit que hoy resulta para nivelar los ingresos
+con los gastos; siendo estos los únicos medios de que las islas
+se contengan un poco en el grandísimo decaimiento en que hoy están
+sumidas, principalmente por la casi nulidad de comunicaciones, base
+de todo aumento, y principio necesario para el movimiento, riqueza
+y desenvolvimiento de los pueblos.
+
+El chamorro en su generalidad es indolente, cualidad predominante
+en todo pueblo en que las necesidades que le son conocidas son tan
+pocas como fáciles de cubrir. Con alargar la mano tienen la rima,
+y con socavar un poco la tierra con el _fociño,_ raíces farináceas
+tan nutritivas como sanas. Con estos dos agentes atienden á las
+primeras necesidades, completando aquellas otras que se rozan con
+el pudor ó la vanidad, con unas cuantas varas de pintadas telas que
+adquieren á un subido precio y con las cuales cubren y adornan sus
+_cuerpos_. El traje de la chamorra y del chamorro varía poco del que
+usan los indígenas en Filipinas, si embargo de que son menos lujosos,
+advirtiéndose la carencia del tapis en la mujer, que acostumbra á
+llevar saya suelta, sujetando la camisa y _candonga_ en la cintura;
+la chinela también varía, pues que la llevan cerrada por el talón. Una
+especie de chambra de cortas y anchas mangas, el relicario, un rosario
+y el pañuelo completan el traje.
+
+La superfluidad en el vestir es muy parca en Marianas; allí el lujo y
+la moda son divinidades á las cuales ni se les rinde culto, ni se les
+queman inciensos, circunscribiéndose tanto el hombre como la mujer
+á usar prendas tan sencillas como escasas en número.
+
+El chamorro es de genio afable, predominando algo el recuerdo del
+orgullo de sus antepasados; es honrado como pocos pueblos, y tan
+sufrido en lo que cree justo, como díscolo en lo que no lo cree;
+es de tesón y poco olvidadizo.
+
+La ilustración en las islas Marianas, con relación á pueblos de sus
+mismas condiciones, está á una grandísima altura, pudiéndose asegurar
+que un 80 á 90 por 100 de población sabe leer y escribir.
+
+Esto merece una explicación.
+
+Ya hemos visto cómo el jesuíta Diego San Vítores, una vez instalado
+en las islas de los Ladrones, logró excitar el celo y caridad de Doña
+Mariana de Austria, bien por cartas, ó bien por elocuentes frases
+del Padre Nitarht; siendo lo cierto que consiguió de aquella reina
+el título de ciudad para el pueblo de Agaña, y una donación de 3.000
+pesos anuales para al establecimiento de un colegio y escuelas que
+atendieran á la cultura de los habitantes de aquellas islas, que hoy
+llevan su nombre, el cual le fué puesto por estos y otros beneficios
+que aquellas recibieron de la esposa de D. Felipe IV. Merced á tan
+piadosa institución que hoy tiene cuantiosos fondos y se la conoce
+por _San Juan de Letrán,_ se ha construido un espacioso colegio en
+Agaña y escuelas en todos los barrios, cuidando los encargados de
+las cabecerías que ningún niño ó niña deje de concurrir á aquellos
+modestos templos de enseñanza.
+
+La instrucción en Marianas se puede conceptuar por lo tanto como
+obligatoria.
+
+Al llegar aquí seríamos poco imparciales, pecando de sobrado
+olvidadizos, si no nos detuviéramos un momento á consagrar un recuerdo
+á uno de esos infatigables soldados de la fe, á uno de esos seres
+que hacen abnegación de su vida, consagrándola á la de los demás,
+secando la lágrima del que arrastra su existencia por el frío arenal
+de la desgracia, remediando todo mal y proporcionando todo bien; el
+sér á que nos referimos es el vicario foráneo, al par que director
+de la instrucción en Marianas, Fray Aniceto Ibáñez.
+
+Ningún elogio podemos hacer mejor de este Padre que decir lleva
+encerrado en aquella peña madrepórica veinte años. El que ha estado
+en Marianas es el único que puede comprender en toda su extensión lo
+que significa esa existencia de veinte años.
+
+Al celo infatigable del Padre Ibáñez y á la protección que siempre
+dispensó á la instrucción D. Felipe de la Corte, Gobernador que fué de
+aquellas islas, las cuales eternamente le recordarán con gratitud, se
+debe el que sin temor de equivocarnos digamos que hay un 90 por 100 de
+sus habitantes que están impuestos en los primeros elementos del saber.
+
+Aquí hacemos punto en este modesto trabajo que probablemente vendrá á
+ser el prólogo de otro más extenso que nos proponemos publicar. Mucho,
+muchísimo hay que hacer en Filipinas y mucho falta por decir de aquella
+riquísima colonia susceptible á dar cuantiosos caudales. Haga Dios
+que este pobre trabajo despierte en otras inteligencias la afición á
+escribir. Mucho campo tiene para ello el Archipiélago bajo cualquier
+tema que se le mire. La leyenda, la historia y las costumbres son
+minas inagotables que constantemente se presentan en el camino del
+observador.
+
+FIN
+
+
+
+
+
+NOTAS
+
+[1] Este libro se escribió en Manila en 1871, haciéndose su primera
+edición en 1872.--(_N. del A_.)
+
+[2] Dicha exposición se verificó el año 1866 y de ella publicó el
+autor de este libro una extensa Memoria.
+
+[3] Repetimos que la primera edición de este libro se hizo el año
+1873. No pocas cosas de lo propuesto en este capítulo se han puesto
+en práctica en Filipinas de entonces acá.
+
+Nos hemos decidido á publicar esta segunda edición sin correcciones ni
+enmiendas, por la circunstancia de que esta obra es casi desconocida en
+España, en el hecho de que la primera edición se agotó completamente
+en Filipinas á poco de publicarse. Lo mismo sucedió con la de _Manila
+á Tayabas,_ recientemente reimpresa.--_N. del A_.
+
+[4] Los cuatro ejemplares que el autor de este libro presenta en
+la Exposición de Filipinas, los adquirió á fuerza de mucho tiempo,
+dinero y paciencia. La rareza de estos ejemplares está comprobada
+con la escasez que de ellos hay. Proceden de las islas Carolinas. Un
+magalaje ó Jefe carolino que conocí en Marianas, por ningún precio
+quería venderme dos auroras que poseía, y si las llegué á adquirir
+fué merced de la gran curiosidad que despertó al Jefe carolino,
+mi reloj remontoir que tuve que darle en cambio.--(_N del A_.)
+
+[5] Téngase en cuenta la fecha en que se hizo la primera edición de
+este libro. Entonces no se había concebido el gigantesco proyecto
+del canal de Panamá. Una vez que este se abra, la importancia de las
+Marianas, Carolinas y Palaos, será grande si se sabe aprovechar la
+situación que aquellas islas ocupan en el Gran Pacífico.--(_N. del A._)
+
+[6] Buena prueba de esto se encuentra en el personal filipino que
+habita en el recinto de la Exposición.--_(N. del A.)_
+
+[7] Hoy los gastos son muchísimo mayores.--_(N. del A.)_
+
+[8] Esta situación la han modificado la serie de sucesos que han
+ocurrido en el mar Pacífico, y que han motivado la ocupación real
+y efectiva de Palaos y Carolinas. Esto ha originado la creación de
+estaciones navales, estableciéndose frecuentes comunicaciones con
+aquellos Archipiélagos.
+
+[9] En atención á la verdadera fiebre que se ha apoderado de todas las
+naciones por poseer colonias, hoy creemos que en vez de disminuir la
+importancia de aquellas islas, hay que darles toda la que compatible
+sea con nuestros presupuestos.--(_N. del A._)
+
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Viajes por Filipinas: De Manila á
+Marianas, by Juan Álvarez Guerra
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 12274 ***