summaryrefslogtreecommitdiff
path: root/77614-0.txt
diff options
context:
space:
mode:
Diffstat (limited to '77614-0.txt')
-rw-r--r--77614-0.txt3655
1 files changed, 3655 insertions, 0 deletions
diff --git a/77614-0.txt b/77614-0.txt
new file mode 100644
index 0000000..dbb3968
--- /dev/null
+++ b/77614-0.txt
@@ -0,0 +1,3655 @@
+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77614 ***
+
+NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
+
+ * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
+ convertido a MAYÚSCULAS.
+
+ * Los errores de imprenta han sido corregidos.
+
+ * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
+ las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española.
+
+ * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
+
+
+
+
+LA ARLESIANA
+
+
+
+
+ ALFONSO DAUDET
+
+ LA ARLESIANA
+
+ DRAMA EN TRES ACTOS Y CINCO CUADROS
+
+ TRADUCIDO AL CASTELLANO
+ POR
+ R. A. Silva y Martínez.
+
+
+ MADRID
+ —
+ 1907
+
+
+
+
+ ES PROPIEDAD.—Reservados todos los derechos que conceden la Ley
+ de 10 de enero de 1879, el Reglamento de 5 de septiembre de 1880,
+ el Convenio de 9 de septiembre de 1886 y demás leyes y tratados
+ internacionales vigentes.
+
+
+Imp. Bernardo Rodríguez, Barquillo, 8, Madrid.
+
+
+
+
+PERSONAJES
+
+
+ BALTASAR.
+ FEDERICO.
+ EL PATRÓN MARCOS.
+ FRANCISCO SAMAY.
+ MITIFIO.
+ LA TRIPULACIÓN.
+ UN MOZO DE LABRANZA.
+ ROSA SAMAY.
+ REINALDA.
+ EL INOCENTE.
+ VIVETA.
+ UNA CRIADA.
+
+
+
+
+LA ARLESIANA
+
+ACTO PRIMERO
+
+CUADRO PRIMERO
+
+La granja de Castelet.
+
+Un patio, en el fondo del cual hay una puerta cochera que da salida a
+un camino con altos y polvorientos árboles, detrás de los que se ve el
+Ródano. — A la izquierda, la granja, con una casa que forma rincón en
+el fondo. — Es una hermosa granja, muy antigua, de aspecto señorial. —
+Da acceso a ella una escalera de piedra con balaustrada de viejo hierro
+forjado. — Sobre el edificio del fondo hay una torrecilla que sirve
+de granero, y en cuya parte alta, junto al friso, se ve un postigo,
+con una polea y varios haces de heno. — En la pare inferior del
+edificio, la bodega; puerta ojival y baja. — A la derecha del patio,
+dependencias, porche y cochera. — Algo adelante, el pozo de brocal
+bajo, cubierto de mampostería blanca, adornada con guirnaldas de vid
+silvestre. — Esparcidos por el patio, un rastrillo, una reja de arado y
+una gran rueda de carreta.
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+FRANCISCO SAMAY, BALTASAR, EL INOCENTE; _después_ ROSA SAMAY.
+
+El pastor Baltasar está sentado, con una pipa corta en la boca, sobre
+el brocal del pozo. — El Inocente, en el suelo, apoyando la cabeza en
+las rodillas del pastor. — Francisco Samay delante de ellos, con un
+manojo de llaves en una mano y un gran cesto de botellas en la otra.
+
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Conque, mi viejo Baltasar, ¿qué dices de esto? ¡Hay novedades en
+Castelet!
+
+BALTASAR, con la pipa entre los dientes.
+
+Me parece...
+
+FRANCISCO SAMAY, bajando la voz y echando una mirada a la granja.
+
+¡Vaya! Escucha. Rosa no quería que te hablase de ello antes de que se
+hubiese acabado todo; pero, ¡tanto peor!... Entre tú y yo no puede
+haber secretos.
+
+EL INOCENTE, con voz doliente, un poco distraído.
+
+Di, pastor...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Además, como tú comprendes, en un asunto de esa importancia no me
+parecía mal tomar el consejo de otro más viejo que yo.
+
+EL INOCENTE
+
+Di, pastor, ¿qué le hizo el lobo a la cabra del señor Seguí?
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Ten paciencia, Inocente. Baltasar te acabará el cuento en seguida...
+¡Toma! Juega con las llaves. (_El Inocente toma el manojo de llaves y
+lo agita, riéndose. Francisco, acercándose a Baltasar:_) Francamente,
+amigo, ¿qué opinas de esta boda?
+
+BALTASAR
+
+¿Qué quieres que opine, mi buen Francisco? En primer lugar, que es tu
+voluntad y la de tu nuera; también es la mía... por fuerza...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¿Por fuerza?... ¿Por qué?
+
+BALTASAR, sentenciosamente.
+
+Cuando los amos tocan el violín, bailan los criados.
+
+FRANCISCO SAMAY, sonriéndose.
+
+Y tú no me pareces muy dispuesto a bailar... (_Sentándose sobre el
+cesto._) Vamos a ver, ¿qué pasa? ¿Es que no te gusta eso?
+
+BALTASAR
+
+¡Psch!... Pues... no.
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¿Y el motivo?...
+
+BALTASAR
+
+Motivos, tengo varios. Primero, creo que vuestro Federico es muy
+joven, y que os dais demasiada prisa para casarle...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¡Pero, hombre de Dios, si quien tiene prisa es él, nosotros no! Si
+te digo que está loco con su arlesiana; desde hace tres meses que se
+ven, no duerme, no come. Parece que esa niña le ha dado una fiebre de
+amor... Y después de todo, ¡qué! El chico tiene veinte años cumplidos y
+se desespera por hacer uso de ellos.
+
+BALTASAR, sacudiendo la pipa.
+
+¡Entonces, si habíais de casarle, debíais haberle buscado en los
+alrededores una buena ama de casa, bien surtida de hilo y de agujas;
+una joven bonita y hacendosa, que supiese hacer una colada, recoger la
+aceituna; una mujer del campo, en fin!...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¡Ah! De seguro que una hija de esta tierra hubiera convenido más...
+
+BALTASAR
+
+Gracias a Dios, no es eso lo que falta en Camarga... ¡Toma!... Sin ir
+más lejos, la ahijada de Rosa, esa Viveta que veo rondar por aquí en
+tiempo de siega... Una mujer como esa necesitaba él...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Sí, sí..., pero ¡qué le vamos a hacer..., si él ha querido tener una de
+la ciudad!
+
+BALTASAR
+
+Ahí está el mal... En nuestros tiempos, el padre era quien decía:
+«Quiero.» Hoy lo dicen los hijos. Tú has educado el tuyo a la nueva
+usanza; veremos si has acertado.
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+La verdad es que a ese chico se le ha dejado hacer todo cuanto le daba
+la gana, y quizás algo más de lo que convenía. Pero ¿quién tiene la
+culpa?... Quince años hace que murió el padre (¡maldita sea...!), y ni
+Rosa ni yo podíamos sustituirle. Una madre, un abuelo, tienen la mano
+demasiado blanda para dirigir a los niños. Y, además, ¿qué quieres?, no
+teniendo más que uno, somos más débiles con él. Y nosotros puede decirse
+que solo tenemos ese, puesto que su hermano... (_Señala al Inocente._)
+
+EL INOCENTE, meneando el manojo de llaves, que acaba de abrillantar con
+la blusa.
+
+Abuelo, mira tus llaves, cómo relucen...
+
+FRANCISCO SAMAY, mirándole enternecido.
+
+¡Catorce años por la Candelaria!... ¡Si esto no es para dar lástima!...
+Sí, sí, hijito mío.
+
+BALTASAR, levantándose de repente.
+
+Al menos, ¿conocéis bien a esa arlesiana? ¿Sabéis exactamente a quien
+tomáis?...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¡Oh! En cuanto a eso...
+
+BALTASAR, paseándose de un lado a otro.
+
+Mira, ten cuidado, que en esas condenadas de ciudades no pasa lo que
+aquí. Aquí todos nos conocemos. Vivimos a la pata llana, nos vemos
+venir de lejos; mientras que allá...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+No te apures; he tomado mis precauciones. Tenemos en Arlés al hermano
+de Rosa...
+
+BALTASAR
+
+¿Al patrón Marcos?...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Al mismo. Antes de pedirla, le envié por escrito el nombre de la
+señorita, y le encargué que buscase informes; ya sabes que tiene buen
+ojo...
+
+BALTASAR, sarcásticamente.
+
+Pero no para matar gallinetas.
+
+FRANCISCO SAMAY, riéndose.
+
+El caso es que el buen muchacho no suele estar afortunado cuando viene
+a cazar al pantano... Pero, ¿qué más da?, es hombre listo y a quien
+no se le traba la lengua cuando habla con los señoritos... Treinta
+años hace que pertenece a la marina de Arlés; conoce a todos los de la
+ciudad, y según lo que nos diga...
+
+ROSA SAMAY, en la granja.
+
+¡Oiga, abuelo! ¿Y el moscatel?
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Ya voy, ya voy, Rosa... Dame pronto las llaves, hijito... (_A Rosa,
+que sale al balcón:_) Este Baltasar no acaba de hablar nunca... (_A
+Baltasar:_) ¡Chist!...
+
+ROSA
+
+¡Cómo! ¿Está ahí también el pastor?... ¿Las ovejas se guardan ahora a
+sí mismas?...
+
+BALTASAR, alzando un poco su gran sombrero.
+
+Las ovejas no salen, mi ama. Los esquiladores han llegado esta mañana.
+
+ROSA
+
+¡Tan pronto!...
+
+BALTASAR
+
+Claro..., como que estamos a primero de mayo... Antes de quince días
+estaré en el monte...
+
+FRANCISCO SAMAY, abriendo la puerta de la bodega.
+
+¡Vaya, vaya!... Bien pudiera suceder que su partida se retrasase este
+año... ¿No es verdad, Rosa?
+
+ROSA
+
+¿Quiere usted callar, hablador, e ir en seguida por el moscatel?... La
+gente va a llegar antes de que usted haya sacado una sola botella...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Allá voy... (_Baja a la bodega._)
+
+ROSA
+
+¿Tendrás cuidado del niño, Baltasar?...
+
+BALTASAR, volviendo a ocupar su sitio sobre el pozo.
+
+Sí, sí... Descuide, mi ama...
+
+
+ESCENA II
+
+BALTASAR, EL INOCENTE.
+
+
+BALTASAR
+
+¡Pobre Inocente! Quisiera saber quién se ocupa de él cuando yo no estoy
+aquí... No piensan más que en el otro...
+
+EL INOCENTE, impacientado.
+
+¡Vaya, cuéntame lo que le hizo el lobo a la cabra del señor Seguí!...
+
+BALTASAR
+
+¡Calla!... Es verdad... Si no hemos acabado el cuento... A ver, ¿en qué
+estábamos?
+
+EL INOCENTE
+
+Estábamos en... «Y entonces...».
+
+BALTASAR
+
+¡Caramba! Es que hay muchos «y entonces» en nuestro cuento... Vamos
+a ver... Y entonces... ¡Ah, ya caigo!... Y entonces la cabrita oyó
+moverse las hojas detrás de ella, y en lo oscuro, al volverse, vio dos
+orejas tiesecitas y dos ojazos que brillaban. Era el lobo...
+
+EL INOCENTE, estremeciéndose.
+
+¡Oh!...
+
+BALTASAR
+
+Como demasiado sabía que se la comería, el lobo no se daba prisa...
+Para eso han nacido los lobos: para comerse a las cabritas... Sino que
+cuando se volvió, dijo el lobo, con sonrisa de malvado: «¡Hola, hola!
+¡La cabrita del señor Seguí!...»; y paseaba su lenguaza de fuego sobre
+el belfo color de yesca. La cabra sabía también que el lobo había de
+comérsela; pero, así y todo, se defendió; ¡como que era una valiente
+la cabra del señor Seguí!... Luchó toda la noche, hijo mío, toda la
+noche... Luego despuntó el alba. Cantó un gallo abajo, allá en el
+valle. «¡Gracias a Dios!», dijo la cabrita, que solo esperaba el día
+para morir, y extendiose por tierra sobre su blanco vellón bañado en
+sangre. Entonces el lobo se arrojó sobre ella y se la comió.
+
+EL INOCENTE
+
+Bien podía haberse dejado comer en seguida; ¿no es verdad?
+
+BALTASAR, sonriendo.
+
+¡Mira el Inocente, cómo se hace cargo de las cosas!...
+
+
+ESCENA III
+
+LOS MISMOS, VIVETA.
+
+
+VIVETA, entrando por el foro con un paquete debajo del brazo y una
+cestita en la mano.
+
+Dios le guarde, tío Baltasar...
+
+BALTASAR
+
+¡Hola, Viveta!... ¿De dónde vienes, pequeña, cargada como una abeja?
+
+VIVETA
+
+Vengo de San Luis en el barco del Ródano... ¿Aquí están todos buenos?
+¿Y nuestro Inocente?... (_Inclinándose para besarle._) Buenos días.
+
+EL INOCENTE, balando.
+
+«¡Be, be!...». La cabra.
+
+VIVETA
+
+¿Qué dice?
+
+BALTASAR
+
+¡Psch! Un cuento muy bonito que acabamos de contar: la cabra del señor
+Seguí que riñó toda la noche con el lobo.
+
+EL INOCENTE
+
+Y luego, por la mañana, se la comió el lobo.
+
+VIVETA
+
+¡Ah! Ese es nuevo; no lo conocía.
+
+BALTASAR
+
+Lo inventé el verano pasado... Por las noches, en el monte, cuando
+estoy solo guardando el ganado a la luz de las estrellas, me entretengo
+en prepararle cuentos para el invierno... Es lo único que le divierte
+algo.
+
+EL INOCENTE
+
+«¡Hu, hu!...». El lobo.
+
+VIVETA, de rodillas, junto al Inocente.
+
+¡Qué lástima! Un niño tan bonito... ¿No se curará nunca?
+
+BALTASAR
+
+Todos dicen que no; pero no es lo que yo pienso... Sobre todo desde
+hace algún tiempo, me parece que pasa algo en su cabecita, como en el
+capullo del gusano de seda cuando la mariposa quiere salir. ¡Este niño
+despierta! ¡Estoy seguro de que despierta!...
+
+VIVETA
+
+Sería una dicha que sucediera semejante cosa.
+
+BALTASAR, pensativo.
+
+¡Una dicha! ¡Según!... Tener un inocente es la salvación de la casa.
+Ya ves, desde hace quince años que nació este Inocente, ni una sola de
+nuestras ovejas ha enfermado, ni tampoco las moreras, ni las viñas...,
+nada...
+
+VIVETA
+
+Verdad es...
+
+BALTASAR
+
+No cabe duda, a él le debemos todo eso. Y si alguna vez despertase,
+sería preciso que estos tuviesen cuidado. Su estrella podría cambiar.
+
+EL INOCENTE, procurando abrir el cesto de Viveta.
+
+¡Tengo gana!
+
+VIVETA, riéndose.
+
+¡Vamos! En cuanto a la golosina, me parece que está casi del todo
+despierto... ¡Mire usted el tunante! Ha olido que ahí dentro viene algo
+para él... Una magnífica torta de anís que la abuela Reinalda ha hecho
+precisamente para su Inocentito.
+
+BALTASAR, con interés
+
+Chica, ¿está buena la Reinalda?
+
+VIVETA
+
+No anda mal, tío, para su mucha edad.
+
+BALTASAR
+
+Tendrás siempre buen cuidado de ella, ¿eh?
+
+VIVETA
+
+¡Oh! ¡Puede usted creerlo!... La pobre ancianita que solo me tiene a
+mí...
+
+BALTASAR
+
+¡Ya, ya!... Y cuando estás trabajando fuera de casa todo el día y queda
+sola, ¿qué pasa?...
+
+VIVETA
+
+Casi siempre la llevo conmigo. Así, el mes pasado, cuando fui a
+Montalbán a coger la aceituna, vino conmigo...; pero a Castelet nunca
+ha querido. Sin embargo, aquí todos nos tienen afecto.
+
+BALTASAR
+
+Quizás está demasiado lejos para ella.
+
+VIVETA
+
+¡Oh! Todavía tiene buenas piernas. ¡Vamos..., si usted la viese
+andar!... ¿Hace mucho tiempo que no se han visto ustedes, tío
+Baltasar?....
+
+BALTASAR, con trabajo.
+
+¡Oh! Sí... ¡Mucho tiempo!
+
+EL INOCENTE
+
+Tengo gana... Dame la torta...
+
+VIVETA
+
+No..., ahora no.
+
+EL INOCENTE
+
+Sí, sí... Quiero torta... Si no, le diré a Federico...
+
+VIVETA, turbada.
+
+¿Qué?... ¿Qué le dirás a Federico?...
+
+EL INOCENTE
+
+Le contaré que una vez has dado un beso a su retrato, allá arriba, en
+el cuarto grande.
+
+BALTASAR
+
+¡Anda, anda, anda!
+
+VIVETA, colorada como una cereza.
+
+No lo vaya usted a creer...
+
+BALTASAR, riéndose.
+
+Si le digo a usted que este chico se va despertando.
+
+
+ESCENA IV
+
+LOS MISMOS, ROSA SAMAY.
+
+
+ROSA
+
+¿Nadie aún?...
+
+BALTASAR
+
+Sí, ama..., aquí hay gente.
+
+VIVETA
+
+Buenos días, madrina.
+
+ROSA, sorprendida.
+
+¿Eres tú?... ¿Qué te trae por aquí?...
+
+VIVETA
+
+Pues vengo, madrina, como todos los años, a lo de los gusanos de seda.
+
+ROSA
+
+Es verdad; no me acordaba... Desde esta mañana no sé dónde tengo la
+cabeza... Baltasar, echa un vistazo al camino, a ver si ves algo.
+(_Baltasar se dirige al foro. El Inocente coge el cesto y escapa a la
+torrecilla._)
+
+VIVETA
+
+¿Espera usted a alguien, madrina?
+
+ROSA
+
+Sí... El mayor hace dos horas que ha salido con la tartana para ir al
+encuentro de su tío.
+
+BALTASAR, desde el foro.
+
+Nadie... (_Observa que el Inocente ha desaparecido y entra en la
+torrecilla._)
+
+ROSA
+
+¡Dios mío! ¡Dios mío! Con tal de que no haya pasado nada...
+
+VIVETA
+
+¿Qué quiere usted que le pase? Los caminos no están muy buenos, pero
+Federico los ha recorrido tantas veces...
+
+ROSA
+
+¡Oh! No es eso... Es que me temo que el patrón Marcos haya traído malas
+noticias; que aquella familia no sea la que quisiéramos...
+
+VIVETA
+
+¿Qué familia?
+
+ROSA
+
+¡Es que le conozco bien a ese chico!... Si la boda no pudiera
+celebrarse, ahora que se le ha metido en la cabeza...
+
+VIVETA
+
+¿Va a casarse Federico?...
+
+EL INOCENTE, sentado arriba, junto al friso, en el alféizar del postigo.
+
+¡Be..., be...!
+
+ROSA
+
+¡Jesús, el Inocente... allá arriba...! ¿Quieres bajar, condenado?...
+
+BALTASAR, desde el granero.
+
+No tenga usted cuidado, ama, aquí estoy... (_Coge al niño y entra en el
+granero._)
+
+ROSA
+
+¡Oh! Ese granero me hace temblar cuando le veo abierto... Te parece
+a ti, si uno cayera desde arriba sobre estas losas... (_Ciérrase la
+ventana del granero._)
+
+VIVETA
+
+¿Decía usted, madrina, que Federico va a casarse?
+
+ROSA
+
+Sí... ¡Que pálida estás!... Tú también has tenido miedo, ¿eh?
+
+VIVETA, sofocada.
+
+Y... ¿con quién... se casa?
+
+ROSA
+
+Con una joven de Arlés... Se vieron aquí un domingo en que se corrían
+toros, y desde entonces no ha pensado más que en ella.
+
+VIVETA
+
+Dícese que son muy bonitas las mujeres de esa tierra.
+
+ROSA
+
+Y también coquetas... Pero, ¿qué quieres? Los hombres prefieren eso...
+
+VIVETA, muy conmovida.
+
+Entonces... ¿es cosa resuelta?...
+
+ROSA
+
+No del todo... Los novios están conformes, pero la petición está
+todavía por hacer... Todo depende de lo que nos diga el patrón
+Marcos... Por eso, si hubieras visto a Federico hace un momento, cuando
+salió al encuentro de su tío... Le temblaban las manos al aparejar...
+Y aun yo, desde entonces, estoy como aturdida... ¡Le quiero tanto a mi
+Federico! ¡Sin él no podría vivir! Figúrate, Viveta: es más que un hijo
+para mí. Conforme va haciéndose hombre, me recuerda más a su padre...
+Aquel esposo a quien tanto amé, a quien perdí tan pronto, me lo
+devuelve mi hijo al crecer... Es el mismo modo de hablar, de mirar...
+¡Oh! Escucha: cuando veo a ese muchacho ir y venir por la granja, me
+produce una impresión que no puedo describir. Me parece que no soy tan
+viuda... ¡Y además, no sé, hay tantas cosas entre nosotros, nuestros
+corazones palpitan tan al unísono!... ¡Mira! Toca el mío, repara cuán
+de prisa late. Diríase que yo también tengo veinte años y que es mi
+boda la que va a resolverse.
+
+FEDERICO, desde fuera.
+
+¡Madre!
+
+ROSA
+
+¡Ahí está!...
+
+
+ESCENA V
+
+LOS MISMOS, FEDERICO; _luego_ BALTASAR Y EL INOCENTE.
+
+
+FEDERICO, entra corriendo.
+
+Madre, todo va bien... Dame un beso... ¡Oh, qué felicidad!
+
+TODOS
+
+¿Y tu tío?
+
+FEDERICO
+
+Allá viene... Ya baja de la tartana... ¡Pobre señor! Le he traído tan
+de prisa... Estará reventado.
+
+ROSA, riéndose.
+
+¡Oh, qué malo eres!
+
+FEDERICO
+
+Ya comprenderás... me moría por traértela buena noticia... Dame otro
+beso...
+
+ROSA
+
+¿La quieres mucho a tu arlesiana?...
+
+FEDERICO
+
+¡Que si la quiero!...
+
+ROSA
+
+¿Más que a mí?...
+
+FEDERICO
+
+¡Oh, madre mía!... (_Cogiendo por el brazo a su madre._) ¡Vamos a ver
+al tío! (_Se alejan por el foro._)
+
+VIVETA, en la parte anterior del escenario.
+
+Ni siquiera me ha mirado.
+
+BALTASAR, acercándose con el Inocente.
+
+¿Qué te pasa, muchacha?...
+
+VIVETA, recogiendo su paquete.
+
+¿A mí?... Nada... El calor..., el barco..., el... ¡Oh! ¡Oh, Dios mío!...
+
+EL INOCENTE
+
+No llores, Viveta... No le diré nada a Federico...
+
+BALTASAR
+
+Unos ríen y otros lloran: esta es la vida.
+
+FEDERICO, en el foro, agitando su sombrero.
+
+¡Viva el patrón Marcos!
+
+
+ESCENA VI
+
+LOS MISMOS, EL PATRÓN MARCOS; _luego_ FRANCISCO SAMAY.
+
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+En primer lugar, ya no hay patrón Marcos. Soy desde este año capitán
+de cabotaje con certificados, diplomas y toda la pesca... Conque,
+muchacho, si no se te hace muy cuesta arriba, llámame capitán... (_Con
+las manos en los costados._) Y guía la tartana con más suavidad.
+
+FEDERICO
+
+Sí, capitán.
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+Perfectamente. (_A Rosa:_) Buenas tardes, Rosa. (_Le da un beso. Viendo
+a Baltasar:_) ¡Hola! Aquí está el tío Estrellas.
+
+BALTASAR
+
+Salud, salud, marinero.
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+¿Qué es eso de marinero? ¿No acabo de decir?...
+
+FRANCISCO SAMAY, llegando.
+
+¡Bueno! ¿Qué noticias tenemos?
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+Las noticias, señor Francisco, son que va a ser preciso que se ponga
+usted sus trapitos de solemnidad y marche a escape a la ciudad para
+hacer la petición. Le esperan a usted...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Entonces, ¿son buena gente?...
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+Lo mejorcito que hay... ¡Excelentes, simpáticos, como usted y yo..., y
+unas limonadas!...
+
+ROSA.
+
+¡Cómo! ¿Limonadas?...
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+¡Oh! Divinas... las hace la madre... Una receta familiar... Nunca he
+bebido cosa igual...
+
+ROSA
+
+¿Pero has estado en su casa?
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+¡Pues no! Ya puedes suponer que en semejante ocasión no debe uno fiarse
+más que de sí mismo... (_Señalando a sus ojos._) ¡No hay informes que
+valgan lo que dos buenos anteojos de marina como estos!
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¿De manera que estás satisfecho?...
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+Podéis fiaros de mí... El padre, la madre, la hija... son oro en paño,
+como sus limonadas...
+
+FRANCISCO SAMAY, a Baltasar, con ademán triunfante.
+
+¿Eh?... ¿Lo ves?...
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+Y ahora me figuro que despacharéis esto en seguida.
+
+FEDERICO
+
+Así lo espero.
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+Por de pronto, yo no me muevo de aquí hasta que la boda se haya
+celebrado. Dejó a la _Bella Arsenia_ en el astillero por quince días;
+y mientras se templan los violines, iré a decir dos palabras a las
+gallinetas: ¡Pum! ¡Pum!
+
+BALTASAR, sarcásticamente.
+
+Ya sabes, marinero; si te hace falta uno que te lleve el morral...
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+Gracias, gracias, tío Estrellas... He traído a la tripulación.
+
+ROSA, asustada.
+
+¡La tripulación! ¡Dios mío!...
+
+FEDERICO, riéndose.
+
+No tenga usted cuidado, madre... La tripulación del capitán no es muy
+numerosa; mire, ahí está...
+
+
+ESCENA VII
+
+LOS MISMOS, UN VIEJO MARINERO.
+
+Entra gruñendo sordamente, y saluda a derecha y a izquierda. Viene
+sudando y cargado de escopetas, morrales y grandes botas altas.
+
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+No está ahí toda la tripulación. Tenemos también un grumete; pero se
+ha quedado en Arlés para vigilar las reparaciones. Acércate, acércate,
+marinero; ya saludarás el domingo... ¿Te has traído las botas y la
+escopeta?
+
+LA TRIPULACIÓN
+
+Sí, patrón.
+
+EL PATRÓN, fuera de sí, en voz baja.
+
+¡Pero animal, llámame capitán!
+
+LA TRIPULACIÓN
+
+Sí, patr...
+
+EL PATRÓN MARCOS
+
+¡Bueno! Mete todo eso allá dentro. (_El marinero entra en la granja._)
+No es muy despierto, pero es un lobo de mar.
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Oye, Rosa, parece que la tripulación tiene mucha sed.
+
+EL PATRÓN
+
+¡Y también el capitán!... Dos horas cabeceando, al sol, en esa maldita
+tartana.
+
+ROSA
+
+¡Bien! Entremos... Precisamente el abuelo acaba de abrir un barril de
+moscatel en tu honor.
+
+EL PATRÓN
+
+¡Que rico es el moscatel de Castelet!... Con eso, y las limonadas de
+la señorita, vais a hacer una buena bodega. (_Cogiendo del brazo a
+Federico._) Ven acá, muchacho; vamos a beber a la salud de tu novia.
+
+
+ESCENA VIII
+
+BALTASAR; _después_ EL POTRERO.
+
+
+BALTASAR
+
+¡Pobre Viveta!... Ya tiene luto para toda la vida... ¡Amar en silencio
+y sufrir!... Esta será su estrella, como la de su abuela... (_Enciende
+la pipa. Silencio prolongado. Al levantar la cabeza, ve al Potrero,
+de pie en el dintel del portalón, con su látigo corto al cuello, la
+chaqueta a la espalda y el zurrón de cuero en la cintura._) ¡Anda!...
+¿Qué querrá ese?
+
+EL POTRERO, adelantándose.
+
+Pastor, es esto Castelet, ¿verdad?
+
+BALTASAR
+
+Me parece.
+
+EL POTRERO
+
+¿Está el amo?...
+
+BALTASAR, señalando a la granja.
+
+¡Entra!... Están en el comedor.
+
+EL POTRERO, con viveza.
+
+¡No, no!... No quiero entrar... Llámele.
+
+BALTASAR, mirándole con curiosidad.
+
+¡Calla!... ¡Es raro! (_Llama._) ¡Francisco!... ¡Francisco!...
+
+FRANCISCO SAMAY, desde la puerta.
+
+¿Qué hay?
+
+BALTASAR
+
+Ven... Aquí hay un hombre que quiere hablarte.
+
+
+ESCENA IX
+
+LOS MISMOS, FRANCISCO SAMAY.
+
+
+FRANCISCO SAMAY, acercándose precipitadamente.
+
+¡Un hombre! ¿Por qué no pasa? Amigo, ¿tiene usted miedo de que se le
+caiga encima el techo?...
+
+EL POTRERO, en voz baja.
+
+Lo que tengo que decirle es solo para usted, señor Francisco.
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¿Por qué tiembla usted?... Hable, ya le escucho. (_Baltasar fuma en un
+rincón._)
+
+EL POTRERO
+
+Dicen que su nieto de usted se va a casar con una joven de Arlés... ¿Es
+verdad, señor? (_Óyense en el interior de la casa alegres risotadas y
+rumor de botellas._)
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+En efecto, amigo mío... (_Señalando la granja._) Escuche cómo se ríen
+allá dentro; estamos bebiendo a la salud de los novios.
+
+EL POTRERO
+
+Entonces, óigame: va usted a entregar su nieto a una miserable, que
+hace dos años es mi querida. Los padres lo saben todo, y me la habían
+prometido. Pero desde que la pretende su nieto de usted, ni ellos ni la
+joven me quieren ya a mí. Pensaba yo, sin embargo, que después de eso
+no podría ser mujer de otro.
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Eso es terrible... Pero, ¿quién es usted?...
+
+EL POTRERO
+
+Me llamo Mitifio. Guardo caballos allá en el pantano de Faramán. Sus
+pastores de usted me conocen bien...
+
+FRANCISCO SAMAY, bajando la voz.
+
+¿Pero es cierto lo que usted me dice? Tenga usted cuidado, joven... A
+veces la pasión, la cólera...
+
+EL POTRERO
+
+Lo que digo, lo demuestro. Cuando no podíamos vernos, me escribía;
+después, recogió sus cartas, pero pude apartar dos, y aquí las tengo;
+son de su puño y letra.
+
+FRANCISCO SAMAY, pasando la vista por las cartas.
+
+¡Justo cielo! ¿Qué es esto?...
+
+FEDERICO, desde el interior.
+
+¡Abuelo, abuelo!
+
+EL POTRERO
+
+¿Es una cobardía, verdad, lo que hago?... Pero esa mujer es mía, y
+quiero conservarla mía, cueste lo que cueste.
+
+FRANCISCO SAMAY, con altivez.
+
+Esté usted tranquilo; no se la vamos a quitar... ¿Puede usted dejarme
+esas cartas?
+
+EL POTRERO
+
+¡No puedo! Esto es lo único que de ella me queda, y... (_en voz baja,
+con cólera_) así la tengo en mi poder.
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Me harían mucha falta, sin embargo... El muchacho tiene mucho orgullo;
+solo con leer esto... se curaría su pasión.
+
+EL POTRERO
+
+¡Bueno! Sea: guárdelas usted, señor... Confío en su palabra... Su
+pastor me conoce y me las devolverá.
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Convenido.
+
+EL POTRERO
+
+Adiós. (_Se dispone a salir._)
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Oiga, amigo: es muy largo el camino de aquí a Faramán; ¿quiere usted
+tomar un vaso de moscatel?...
+
+EL POTRERO, sombrío.
+
+¡No, gracias!... Tengo más pena que sed... (_Sale._)
+
+
+ESCENA X
+
+FRANCISCO SAMAY; BALTASAR, _que sigue sentado_.
+
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¿Has oído?
+
+BALTASAR, sentenciosamente.
+
+La mujer y la tela, no las mires con candela.
+
+FEDERICO, desde la granja.
+
+Pero venga acá, abuelo; vamos a beber sin usted...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¡Cómo le digo esto, Dios mío!...
+
+BALTASAR, levantándose, con energía.
+
+¡Valor, anciano!
+
+
+ESCENA XI
+
+LOS MISMOS, FEDERICO; _después_ TODOS.
+
+
+FEDERICO, adelantándose hacia la puerta, con el vaso en alto.
+
+¡Abuelo!... ¡Por la arlesiana!
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+No..., no..., hijo mío... Tira el vaso; el vino se te volvería veneno.
+
+FEDERICO
+
+¿Qué dice usted?
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Digo que esa mujer es la última de todas, y que, por respeto a tu
+madre, su nombre no debe pronunciarse más aquí... ¡Toma! Lee...
+
+FEDERICO, leyendo las dos cartas.
+
+¡Oh!... (_Da un paso hacia su abuelo._) ¿Es verdad esto?... (_Después,
+dando un grito de dolor, va a caer sentado cerca del pozo._)
+
+
+
+
+ACTO SEGUNDO
+
+CUADRO SEGUNDO
+
+Orillas de la ría de Vacarés, en Camarga.
+
+A la derecha, grandes cañaverales. — A la izquierda, un aprisco. —
+Inmenso horizonte desierto. — En primer término, cañas cortadas,
+reunidas en haces, y sobre ellos una gran hoz. — Al levantarse el
+telón, queda desierta la escena unos instantes.
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+ROSA, VIVETA, EL PATRÓN MARCOS.
+
+Rosa, Viveta, en el foro. — En primer término, Marcos al acecho en los
+cañaverales.
+
+
+VIVETA, mirando a lo lejos, con la mano sobre las cejas.
+
+¡Federico!
+
+MARCOS, sacando el cuerpo por entre los cañaverales, con ademán
+desesperado.
+
+¡Chist!...
+
+ROSA, llamando.
+
+¡Federico!...
+
+MARCOS
+
+¡Pero cállense ustedes, con mil diablos!...
+
+ROSA
+
+¿Eres tú, Marcos?
+
+MARCOS, en voz baja.
+
+Sí, sí..., yo soy... ¡Chist! No moverse... Ahí está.
+
+ROSA
+
+¿Quién..., Federico?
+
+MARCOS
+
+¡No! Un flamenco enorme..., una pieza magnífica que nos está haciendo
+correr desde esta mañana alrededor de la ría.
+
+ROSA
+
+¿No está con vosotros Federico?
+
+MARCOS
+
+¡No!
+
+LA TRIPULACIÓN, oculto.
+
+¡Ohé!
+
+MARCOS
+
+¡Ohé!
+
+LA TRIPULACIÓN
+
+¡Voló!
+
+MARCOS
+
+¡Ah, mil millones de diablos!... Estas condenadas mujeres... Es igual,
+no se me escapará... ¡Avante, marinero! (_Se interna en el cañaveral._)
+
+
+ESCENA II
+
+ROSA, VIVETA.
+
+
+ROSA
+
+Ya ves cómo no estaba con su tío... ¿Quién sabe dónde habrá ido?
+
+VIVETA
+
+Vamos, madrina, no se preocupe usted... No puede estar muy lejos... Ahí
+tiene usted unas cañas recién cortadas. Habrá oído decir a las mujeres
+que hacían falta enrejados para los gusanos de seda, y habrá venido muy
+temprano a cortar las cañas.
+
+ROSA
+
+¿Pero por qué no vino a almorzar?... No se llevó merienda.
+
+VIVETA
+
+Habrá ido hasta la granja de los Girod.
+
+ROSA
+
+¿Te parece?
+
+VIVETA
+
+De seguro. Hace mucho tiempo que le vienen convidando los Girod.
+
+ROSA
+
+Es verdad. No había pensado en ello... Sí, sí, tienes razón. Debe de
+haber ido a almorzar con los Girod. Me alegro mucho de que se te haya
+ocurrido... Espera que me siente un poco... No puedo más. (_Se sienta
+sobre las cañas._)
+
+VIVETA, arrodillándose y cogiéndole las manos.
+
+¡Que mala es esta madrina! ¡Cuánto se preocupa!... ¡Tiene usted las
+manos heladas!
+
+ROSA
+
+¿Qué quieres? Ahora tengo siempre miedo cuando no está junto a mí.
+
+VIVETA
+
+¿Miedo?
+
+ROSA
+
+Si te dijera todo cuanto pienso... No se te ha ocurrido nunca, al verle
+tan triste...
+
+VIVETA
+
+¿Qué?
+
+ROSA
+
+¡No! ¡No! Vale más que no diga nada... Hay cosas que se piensan; pero
+parece que hablando de ellas, sucederían. (_Con rabia._) ¡Ah! Quisiera
+que una noche reventasen todos los diques del Ródano, y que el río
+arrastrase la ciudad de Arlés, con todas las que en ella viven.
+
+VIVETA
+
+¿Piensa todavía en esa mujer?
+
+ROSA
+
+¡Que si piensa!
+
+VIVETA
+
+Sin embargo, no habla nunca de ella.
+
+ROSA
+
+Tiene demasiado orgullo.
+
+VIVETA
+
+Entonces, si es orgulloso, ¿cómo puede amarla todavía, si está seguro
+de que era de otro?
+
+ROSA
+
+¡Ah, hija mía, si supieras!... No la ama del mismo modo que antes; la
+ama quizá más.
+
+VIVETA
+
+Pero, vamos a ver, ¿qué haría falta para arrancar a esa mujer de su
+corazón?
+
+ROSA
+
+Haría falta... una mujer.
+
+VIVETA, muy conmovida.
+
+¿De veras? ¿Cree usted que eso sería posible?
+
+ROSA
+
+¡Ah! ¡Cuánto amaría yo a la que me curase a mí hijo!
+
+VIVETA
+
+Si no es más que eso... No faltan quienes no desearían otra cosa...
+¡Mire usted! Sin ir más lejos, ahí está la hija de los Girod, de que
+hablábamos antes. Ahí tiene usted una muchacha bonita, que le ha mirado
+mucho tiempo con buenos ojos. También tenemos la de los Nugaret; pero
+quizá no es bastante rica.
+
+ROSA
+
+¡Oh! Eso...
+
+VIVETA
+
+Entonces, madrina, es preciso que se encuentre con una de las dos.
+
+ROSA
+
+Sí, pero, ¿cómo? Ya sabes cómo se ha vuelto. Se esconde, huye, no
+quiere ver a nadie. ¡No, no! Lo que sería preciso es que el amor
+llegase a él y le envolviese por completo sin que se diese cuenta de
+ello. Alguien que viviese junto a él y que le amara bastante para
+no enojarse por su tristeza. Se necesitaría una criatura buena...,
+honrada..., valerosa..., como tú, por ejemplo.
+
+VIVETA
+
+¿Yo..., yo?... Si yo no le amo.
+
+ROSA
+
+¡Embustera!
+
+VIVETA
+
+¡Pues, sí! Le amo, le amo bastante para soportar todos sus agravios,
+todas las desgracias, si supiera que está en mi mano curarle de su
+pena. Pero, ¿qué quiere usted? ¡La otra era tan bella, según dicen! ¡Y
+yo soy tan fea!
+
+ROSA
+
+No, hija mía, tú no eres fea, solo eres triste, y a los hombres no les
+gusta eso. Para agradarles, es preciso reír, mostrar la dentadura. ¡Y
+la tuya es tan bonita!
+
+VIVETA
+
+Aunque riese, no se fijaría él más que si llorase. ¡Ah!, madrina, usted
+que es tan bella y que ha sido tan amada, dígame qué debe hacerse para
+que aquel a quien amamos nos mire y le inspire amor nuestra cara...
+
+ROSA
+
+Ponte ahí. Voy a decírtelo. En primer lugar, debe una figurarse que
+es bella: esto es más de la mitad de la belleza... Diríase que tú te
+avergüenzas de ti misma. Escondes todo lo que tienes... Tus cabellos
+no se ven. Ponte el lazo más atrás. Separa un poco esa cofia, a la
+arlesiana, así...; que no parezca que te cuelga de la espalda. (_La
+compone, mientras habla._)
+
+VIVETA
+
+Vamos, madrina, pierde usted el tiempo... Estoy segura de que no podrá
+amarme.
+
+ROSA
+
+¿Qué sabes tú? ¿Le has dicho siquiera que le amabas?... ¿Cómo quieres
+que lo adivine? Demasiado sé lo que haces: cuando está delante,
+tiemblas, bajas los ojos. ¡Al contrario! Es preciso levantarlos,
+fijándolos atrevida y honestamente sobre los suyos. Con los ojos hablan
+las mujeres a los hombres.
+
+VIVETA, aparte.
+
+No me atreveré nunca.
+
+ROSA
+
+Vamos a ver. Mírame... ¡Pero si es bonita como una flor!... Quisiera
+que te viese ahora... ¡Mira! ¿Sabes lo que debías hacer? Ir hasta el
+cortijo de los Girod. Volveréis juntos, solitos, bordeando la ría. Al
+anochecer, el camino está oscuro. Tiene uno miedo, se extravía, se
+aprieta el uno contra el otro... ¡Ah, Dios mío! ¿Qué es lo que le estoy
+diciendo?... Escucha, Viveta, te lo ruega una madre. Mi hijo está en
+peligro; solo tú puedes salvarle. ¡Le amas, eres bonita, ve!
+
+VIVETA
+
+¡Ah, madrina, madrina!... (_Vacila durante un instante; después sale
+bruscamente por la izquierda._)
+
+ROSA, viéndola marchar.
+
+¡Si fuera yo, qué bien sabría!...
+
+
+ESCENA III
+
+ROSA, BALTASAR, EL INOCENTE.
+
+
+BALTASAR, va hacia el aprisco con el Inocente.
+
+Ven acá, hijo mío. Vamos a ver si quedan algunas aceitunas en el fondo
+del saco. (_Deteniéndose al ver a Rosa._) ¿Y qué, ama, le ha encontrado
+usted?
+
+ROSA
+
+¡No! Creo que habrá ido a comer a casa de los Girod.
+
+BALTASAR
+
+Bien puede ser.
+
+ROSA, cogiendo por la mano al Inocente.
+
+¡Vamos!... Hay que volver.
+
+EL INOCENTE, pegándose a Baltasar.
+
+No..., no..., no quiero.
+
+BALTASAR
+
+Déjemele, mi ama. Aquí estamos a orillas de la ría, con el rebaño. Así
+que venga la noche, se lo llevará el pastorcico.
+
+EL INOCENTE
+
+Sí..., sí..., Baltasar.
+
+ROSA
+
+Este niño te quiere más que a nosotros.
+
+BALTASAR
+
+¿Quién tiene la culpa, mi ama? Por inocente que sea, comprende bien que
+todos le habéis olvidado un poco...
+
+ROSA
+
+¡Olvidado! ¿Qué quieres decir? ¿Le falta algo? ¿No se tiene cuidado de
+él?
+
+BALTASAR
+
+Cariño es lo que le hace falta. Tiene, por lo menos, tanto derecho a él
+como el otro. Ya se lo he dicho a usted muchas veces, Rosa Samay...
+
+ROSA
+
+Quizá demasiadas, pastor...
+
+BALTASAR
+
+Este niño es la buena estrella de la casa. Debe usted quererle
+doblemente: primero por él, y luego por todos los de aquí a quienes
+protege.
+
+ROSA
+
+¡Lástima que no seas cura! ¡Qué bien predicarías!... Adiós. Me vuelvo
+a casa. (_Da algunos pasos para irse; después vuelve hacia el niño, le
+besa con frenesí y vase._)
+
+EL INOCENTE
+
+¡Cómo ha apretado!
+
+BALTASAR
+
+¡Pobre niño! No te besa por ti.
+
+EL INOCENTE
+
+Tengo gana, pastor.
+
+BALTASAR, pensativo, señalando al aprisco.
+
+Entra y coge el saco.
+
+EL INOCENTE, que ha ido a abrir la puerta del aprisco, da un grito y
+vuelve espantado.
+
+¡Ay!
+
+BALTASAR
+
+¿Qué pasa?
+
+EL INOCENTE
+
+¡Está ahí!... ¡Federico!...
+
+BALTASAR
+
+¡Federico!
+
+
+ESCENA IV
+
+BALTASAR, EL INOCENTE, FEDERICO.
+
+Aparece Federico a la puerta del aprisco; viene pálido, con el traje
+desarreglado y el pelo lleno de pajas.
+
+
+BALTASAR
+
+¿Qué haces ahí?
+
+FEDERICO
+
+Nada.
+
+BALTASAR
+
+¿No has oído que te llamaba tu madre?
+
+FEDERICO
+
+Sí..., pero no me daba la gana de contestar. Esas mujeres me fastidian.
+¿Qué tienen, que me están siempre espiando? Quiero que me dejen en paz,
+quiero estar solo.
+
+BALTASAR
+
+Haces mal. La soledad no es buena para lo que tú tienes.
+
+FEDERICO
+
+¿Lo que yo tengo?... ¡Si yo no tengo nada!
+
+BALTASAR
+
+¿Si no tienes nada, por qué pasas las noches llorando y quejándote?
+
+FEDERICO
+
+¿Quién te lo ha dicho?
+
+BALTASAR
+
+Ya sabes que soy brujo. (_Al mismo tiempo que habla, entra en el
+aprisco y sale luego con un zurrón de tela que entrega al Inocente._)
+¡Toma! Busca lo tuyo.
+
+FEDERICO
+
+¡Pues sí! Es cierto. Estoy enfermo; sufro mucho. Cuando estoy solo,
+lloro, grito... Hace un instante, ahí dentro, metía la cabeza entre la
+paja para que no se me oyese... Pastor, te lo suplico, puesto que eres
+brujo: dame una hierba, alguna cosa que me quite lo que tengo aquí, que
+me hace tanto daño.
+
+BALTASAR
+
+Hay que trabajar, hijo mío.
+
+FEDERICO
+
+¿Trabajar? Desde hace ocho días trabajo como diez jornaleros; me
+reviento, me agoto, y nada.
+
+BALTASAR
+
+Entonces, cásate pronto... No hay mejor almohada que el corazón de una
+honrada mujer...
+
+FEDERICO, con rabia.
+
+No hay mujeres honradas... (_Calmándose._) ¡No! ¡No! Eso tampoco sirve.
+Vale más que me vaya. Es lo mejor de todo.
+
+BALTASAR
+
+Sí, viajar... También es bueno eso... Mira... Dentro de unos días
+marcharé al monte; ven conmigo..., verás que bien se está allá arriba.
+Aquello está lleno de fuentes que cantan, de flores tan grandes como
+árboles, y de estrellas, ¡de estrellas!...
+
+FEDERICO
+
+No está bastante lejos el monte.
+
+BALTASAR
+
+Entonces, vete con tu tío..., ve a recorrer mares lejanos...
+
+FEDERICO
+
+No..., no... Tampoco están bastante lejos los mares lejanos.
+
+BALTASAR
+
+¿Dónde quieres ir, pues?
+
+FEDERICO, golpeando la tierra con el pie.
+
+Allá..., a la tierra.
+
+BALTASAR
+
+¡Desdichado!... ¡Y tu madre y el abuelo, a quienes matarías a la
+vez!... ¡Claro! Todo sería fácil si no tuviésemos que pensar más que en
+nosotros mismos. Pronto echaríamos abajo la carga; pero están ahí los
+demás.
+
+FEDERICO
+
+Sufro tanto... Si tú supieras...
+
+BALTASAR
+
+¡Sé lo que es, vaya! Conozco tu mal, lo he tenido.
+
+FEDERICO
+
+¿Tú?
+
+BALTASAR
+
+Yo, sí... He conocido el espantoso tormento de decirse: la que amo,
+el deber me prohíbe amarla. Tenía yo entonces veinte años. En la casa
+donde servía (muy cerca de aquí, del otro lado del Ródano), la mujer
+del amo era hermosa, y me enamoré de ella... Nunca hablábamos de amor.
+Únicamente, cuando yo estaba solo en los prados, ella venía a sentarse
+y a reír cerquita de mí. Un día, aquella mujer me dijo: «¡Pastor,
+vete!... Ahora estoy segura de que te amo...». Entonces me marché, y
+entré en casa de tu abuelo.
+
+FEDERICO
+
+¿Y no os habéis vuelto a ver más?
+
+BALTASAR
+
+Nunca. Y, sin embargo, no estábamos muy lejos el uno del otro; y yo la
+amaba tanto, que después de haber llovido años y años sobre ese amor,
+¡mira!, cuando hablo de él me asoman las lágrimas... ¡Qué más da! Estoy
+satisfecho. He cumplido con mi deber. Procura cumplir con el tuyo.
+
+FEDERICO
+
+¿Acaso no lo hago? ¿Soy yo quien habla de esa mujer? ¿Es que he vuelto
+a verla? Algunas veces... la rabia de amor se apodera de mí. Me digo:
+«Voy»..., y ando, ando... hasta que veo asomar los campanarios de la
+ciudad. Nunca he ido más allá.
+
+BALTASAR
+
+Bueno, entonces sé valiente hasta el final. Dame las cartas.
+
+FEDERICO
+
+¿Qué cartas?
+
+BALTASAR
+
+Esas odiosas cartas que lees día y noche, y que te abrasan la sangre en
+lugar de apartarte de ella, de calmarte, como el abuelo creía.
+
+FEDERICO
+
+Puesto que lo sabes todo, dime cómo se llama ese hombre, y te las
+devolveré.
+
+BALTASAR
+
+¿De qué te va a servir eso?
+
+FEDERICO
+
+Es uno de la ciudad, ¿no es cierto? ¿Algún rico?... Ella le habla
+siempre de sus caballos.
+
+BALTASAR
+
+Quizá.
+
+FEDERICO
+
+No quieres decirme nada; entonces, me las guardo. Si el galán quiere
+recuperarlas, vendrá a pedírmelas. De ese modo le conoceré.
+
+BALTASAR
+
+¡Ah, loco, más que loco!... (_Voces lejanas._) ¿Para qué llamarán ahora
+los pastores? (_Mirando al cielo._) Sí que tienen razón. El sol se
+pone... Hay que entrar el ganado. (_Al Inocente:_) Espérame, pequeño;
+en seguida vuelvo. (_Sale._)
+
+
+ESCENA V
+
+FEDERICO, EL INOCENTE.
+
+Federico, sentado sobre las cañas; el Inocente, comiendo, un poco más
+lejos.
+
+
+FEDERICO
+
+Todos los enamorados tienen cartas de amor; estas son las mías. (_Saca
+las cartas._) No tengo otras... ¡Ah, pobre de mí!... Aunque me las sé
+de memoria, he de leerlas y releerlas sin cesar. Esto me desgarra el
+corazón, me mata; pero, así y todo, me agrada... como si me envenenase
+con algo delicioso.
+
+EL INOCENTE, levantándose.
+
+¡Bueno! He acabado; no tengo más gana.
+
+FEDERICO, mirando las cartas.
+
+¡Cuántas caricias hay aquí dentro, cuántas lágrimas, cuántos juramentos
+de amor! ¡Y decir que todo esto es para otro, que está escrito, que lo
+sé yo, y que la amo todavía! (_Con rabia._) ¡Es raro que el desprecio
+no pueda matar al amor! (_Lee las cartas._)
+
+EL INOCENTE, acercándose y apoyándose en su espalda.
+
+No leas eso; hace llorar.
+
+FEDERICO
+
+¿Cómo sabes tú que hace llorar?
+
+EL INOCENTE, hablando lentamente y con trabajo.
+
+Te veo por las noches, en nuestro cuarto, cuando tapas la lámpara con
+la mano.
+
+FEDERICO
+
+¡Oh, oh! El pastor tiene razón cuando dice que te despiertas. Hay que
+tener cuidado con esos ojitos de ahora en adelante.
+
+EL INOCENTE
+
+Deja ya esos cuentos tan feos. Yo sé otros mucho más bonitos. ¿Quieres
+que te cuente uno?
+
+FEDERICO
+
+¡Vamos a ver!
+
+EL INOCENTE, sentándose a sus pies.
+
+Pues, señor, había una vez..., había una vez... Tiene gracia; nunca me
+acuerdo del principio de los cuentos. (_Se coge la cabecita con las
+manos._)
+
+FEDERICO, leyendo las cartas.
+
+«Me he entregado a ti por completo». ¡Oh, Dios!
+
+EL INOCENTE
+
+Y entonces... (_Con pena._) Me cansa tanto pensar... Y entonces luchó
+toda la noche, y después, por la mañana, el lobo se la comió... (_Deja
+caer la cabeza sobre las cañas, y se duerme._)
+
+FEDERICO
+
+Bueno, y ese cuento ¿se acabó ya? ¡Pobre pequeño, se durmió
+contándomelo! (_Cubre al niño con su chaqueta._) ¡Es una dicha dormir
+así! Yo no puedo; pienso demasiado... Y, sin embargo, la culpa no es
+mía, sino que parece que todo se conjura a mi alrededor para hablarme
+de ella, para impedirme que la olvide; así, la última vez que la vi era
+una tarde como esta: el Inocente se había dormido como ahora... y yo le
+velaba, pensando en ella.
+
+
+ESCENA VI
+
+LOS MISMOS, VIVETA.
+
+
+VIVETA, viendo a Federico, se detiene; aparte.
+
+¡Ah! ¡Por fin le encuentro!...
+
+FEDERICO
+
+Entonces, vino pasito por detrás de las moreras y me llamó por mi
+nombre.
+
+VIVETA, tímidamente.
+
+¡Federico!
+
+FEDERICO
+
+¡Oh! Tengo siempre su voz en los oídos.
+
+VIVETA
+
+No me oye. ¡Espera! (_Coge algunas flores silvestres._)
+
+FEDERICO
+
+Yo, intencionadamente, no volvía la cabeza. Entonces, para llamarme la
+atención, se puso a sacudir las moreras, riéndose con toda su alma, y
+yo allí sin moverme, recibiendo su encantadora risa, que parecía caer
+sobre mí con las hojas de los árboles.
+
+VIVETA, acercándose por detrás, le arroja un puñado de flores.
+
+¡Ja, ja, ja!
+
+FEDERICO, con extravío.
+
+¿Quién está ahí? (_Volviéndose._) ¿Eres tú?... ¡Oh! ¡Qué daño me has
+hecho!
+
+VIVETA
+
+¿Te he hecho daño?
+
+FEDERICO
+
+¿Pero qué me quieres con tu risa, tu risa insoportable?...
+
+VIVETA, muy conmovida.
+
+Es que... es que te amo, y me habían dicho que para agradar a los
+hombres era preciso reír. (_Silencio._)
+
+FEDERICO, asombrado.
+
+¿Me amas?
+
+VIVETA
+
+¡Vaya, hace mucho tiempo! De pequeñita...
+
+FEDERICO
+
+¡Ah! ¡Pobre criatura, cómo te compadezco!
+
+VIVETA, con los ojos bajos.
+
+¿Te acuerdas de cuando la abuela Reinalda nos llevaba a coger coscojo
+hacia Montemayor? Entonces ya te amaba; y cuando, al buscar en las
+encinas, nuestros dedos se juntaban bajo las hojas, no te decía nada,
+pero me estremecía toda... Hace de esto diez años... Conque ya ves.
+(_Silencio._)
+
+FEDERICO
+
+Este amor es para ti una gran desgracia, Viveta... Yo no te amo.
+
+VIVETA
+
+¡Oh! Demasiado lo sé. No es de hoy. Ya en la época de que te hablo
+empezabas tú a no amarme. Cuando te daba alguna cosa, siempre se la
+dabas a los demás.
+
+FEDERICO
+
+Pues entonces, ¿qué es lo que quieres de mí, si sabes que no te amo,
+que no te amaré nunca?
+
+VIVETA
+
+No me amarás nunca, ¿verdad? Es lo que yo decía... Pero escucha: no
+tengo yo la culpa; tu madre es quien lo ha querido.
+
+FEDERICO
+
+¿Conque era eso lo que tramabais las dos hace un rato?
+
+VIVETA
+
+¡Te quiere tanto tu madre!... ¡Sufre tanto con tu dolor! Se figuraba
+que te aliviaría tener amistad con alguien, y por eso me envió a ti...
+Sin ella no hubiera yo venido. Yo no soy pedigüeña, no; me habría
+bastado lo que poseía. Venir aquí dos o tres veces al año; pensar en
+ello mucho tiempo antes y mucho más después...; oírte, estar a tu
+lado; no hubiera deseado más... No sabes tú, cuando llegaba a vuestra
+casa, cómo me latía el corazón solo con ver la puerta. (_Movimiento de
+Federico._) ¡Y mira cuán desgraciada soy! Esa felicidad que cualquier
+cosa me producía, pero que llenaba mi vida, hace que la pierda ahora.
+Porque, como tú comprendes, todo se acabó... Después de lo que te he
+dicho, ya no me atreveré a encontrarme frente a ti. Es preciso que me
+vaya para no volver más.
+
+FEDERICO
+
+Tienes razón, vete; más vale.
+
+VIVETA
+
+Pero antes de que me vaya, déjame pedirte una cosa, la última. El mal
+que una mujer te ha causado, otra puede curarlo. Busca otra novia, y no
+te desesperes pensando siempre en aquella. Ya ves qué doble dolor sería
+para mí estar lejos y decirme: «No es feliz». ¡Oh, Federico mío! Te lo
+pido de rodillas; no te dejes morir por esa mujer. Hay otras. No todas
+son feas como Viveta. Yo misma conozco algunas que son bien hermosas,
+y, si quieres, te las indicaré.
+
+FEDERICO
+
+No me faltaba más que esta persecución... No quiero ni a ti, ni a las
+demás, ni a las hermosas, ni a las feas. Puedes decírselo a mi madre,
+y que no me mande ninguna más. Todas me dan asco. ¡Siempre la misma
+mueca! Mentira, mentira, y mentira. Tú misma, que te arrastras sobre
+las rodillas y me pides amor, ¿quién me dice que no tienes en alguna
+parte un amante que me vendrá también con cartas?
+
+VIVETA, tendiendo los brazos hacia él.
+
+¡Federico!
+
+FEDERICO, sollozando.
+
+¡Ah! Ya ves que estoy loco y que hay que dejarme tranquilo. (_Sale
+corriendo._)
+
+
+ESCENA VII
+
+VIVETA, EL INOCENTE; _después_ ROSA.
+
+Anochece.
+
+
+VIVETA, de rodillas, sollozando.
+
+¡Dios mío! ¡Dios mío!
+
+EL INOCENTE, asustado.
+
+¡Viveta!
+
+ROSA
+
+¿Qué pasa? ¿Quién llora?
+
+VIVETA
+
+¡Ah, madrina!
+
+ROSA
+
+¿Eres tú?... ¿Y Federico?
+
+VIVETA
+
+¡Ah! Bien le había dicho a usted que no me amaría nunca... ¡Si usted
+supiera lo que me ha dicho, cómo me ha hablado!
+
+ROSA
+
+Pero, ¿dónde está?
+
+VIVETA
+
+Acaba de marchar por ahí, corriendo como un loco. (_Un fogonazo ilumina
+el cañaveral por el lado que indica Viveta._)
+
+ROSA
+
+¡Ah! (_Quedan petrificadas, pálidas._)
+
+MARCOS, en el cañaveral.
+
+¡Ohé!
+
+LA TRIPULACIÓN
+
+¡Marró!
+
+VIVETA
+
+¡Ah! ¡Qué susto me ha dado!...
+
+ROSA
+
+Has tenido miedo, ¿eh?... Ya ves que piensas en ello como yo... ¡No,
+no! No es posible; es preciso tomar una resolución; yo no puedo vivir
+así. Ven...
+
+
+
+
+CUADRO TERCERO
+
+La cocina de Castelet.
+
+A la derecha, en el rincón, alta chimenea de gran campana. — A la
+izquierda, larga mesa y banco de encina, alacenas, puertas interiores.
+— Amanece.
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+EL PATRÓN MARCOS, LA TRIPULACIÓN.
+
+El patrón Marcos, sobre una silla, suda lo suyo para ponerse sus botas
+altas. — La Tripulación, cargada con todos los avíos, está apoyada en
+la mesa y dormita en pie.
+
+
+MARCOS
+
+Ya ves, marinero, en Camarga solo es buena la espera de la mañana.
+(_Tirando de la bota._) ¡Eh, vamos!... Durante el día hay que andar por
+el fango y levantar las piernas como un caballo tuerto, y para matar,
+¿qué?, ni siquiera una cerceta. ¡Oh, iza! Ya estoy calzado... Al alba,
+por el contrario, los gansos, los flamencos, las fochas desfilan en
+batallones sobre la cabeza, y no hay más que tirar al montón. ¡Pum,
+pum!... Me parece que vale la pena, ¿eh?... ¿Qué dices? ¡Eh! ¡Los de a
+bordo! ¿Duermes, marinero?
+
+LA TRIPULACIÓN, soñando.
+
+¡Marró!...
+
+MARCOS
+
+¡Como que marró, si no he tirado! (_Sacudiéndole._) ¡Despierta, animal!
+
+LA TRIPULACIÓN
+
+Sí, patr...
+
+MARCOS
+
+¿Eh?
+
+LA TRIPULACIÓN, precipitadamente.
+
+Sí, capitán...
+
+MARCOS
+
+¡Así! Vamos, ven. (_Abre la puerta del foro._) Mira qué brisa. ¡Cómo
+te va a refrescar los hocicos!... ¡Oh, oh! Los avetoros aletean en
+el pantano. ¡Buena señal! (_En el momento de salir, óyese abrir una
+ventana._)
+
+ROSA, fuera, llamando.
+
+Marcos...
+
+MARCOS
+
+¡Ohé!
+
+ROSA
+
+No te vayas... Tengo que hablarte...
+
+MARCOS
+
+Pero es que el puesto...
+
+ROSA
+
+Voy a despertar al abuelo... Vamos a bajar; espéranos... (_La ventana
+se cierra._)
+
+MARCOS, volviendo a entrar furioso.
+
+¡Vaya! Ya no hay cacería... Brrr... ¿Qué tendrá que decirme con
+tanta urgencia? Estoy seguro de que es para hablarme otra vez de esa
+arlesiana... (_Se pasea a lo largo de la habitación._) A fe mía que,
+si esto continúa, no se va a poder vivir aquí. El muchacho no desplega
+los labios, el abuelo tiene los ojos llorosos, y la madre me pone una
+cara... como si fuese mía la culpa. (_Parándose ante la Tripulación._)
+Vamos a ver, ¿es mía la culpa?...
+
+LA TRIPULACIÓN
+
+Sí, capitán...
+
+MARCOS
+
+¡Cómo que sí!... Fíjate en lo que dices... ¿Acaso podía yo ir a
+registrar los cascos de ese penco para saber si había perdido un
+hierro o dos en el camino?... Y al fin y al cabo, ¿qué?... ¡Vaya unos
+conflictos por un amorío! Si todos los hombres fuesen como yo...
+¡Fuego de Dios!... Tendría gana de ver qué hembra me echaba a mi la
+garra... (_Sacudiendo a la Tripulación._) Y tu también, marinero, estoy
+seguro de que tendrías gana de verla... (_Se ríe; la Tripulación se ríe
+también, y los dos se miran._)
+
+
+ESCENA II
+
+LOS MISMOS; VIVETA _con varios paquetes_.
+
+
+VIVETA
+
+¿Ya levantado, capitán?...
+
+MARCOS
+
+¡Ah! Es nuestra amiga Viveta... ¿Dónde vamos tan temprano, mi señora
+Viveta, con tanta carga?
+
+VIVETA
+
+Voy a llevar mi equipaje al barquero del Ródano... Me marcho en el
+barco a las seis.
+
+MARCOS
+
+¿Se marcha usted?
+
+VIVETA
+
+Sí, capitán; es preciso.
+
+MARCOS
+
+¡Qué alegremente dice: es preciso! Y los amigos de Castelet, ¿no se le
+parte a usted el corazón abandonándolos?
+
+VIVETA
+
+¡Ah, ya lo creo! Pero allá en San Luis hay una viejecita que se aburre
+de estar sola, y este pensamiento me da valor para marchar... ¡Ah,
+Virgen santa! Se me olvidaba... ¡Y el fuego que no está dispuesto..., y
+el desayuno de los hombres..., y precisamente se ha puesto enferma la
+criada esta mañana...! Pronto, pronto.
+
+MARCOS
+
+¿Quiere usted que la ayude?
+
+VIVETA
+
+Con mucho gusto, capitán. Mire: allá, detrás de la puerta, hay dos o
+tres haces de sarmientos.
+
+MARCOS, cogiendo los haces.
+
+Ya... ya. (_A la Tripulación:_) ¿Qué haces tú ahí mirándome con esos
+ojazos?...
+
+VIVETA, cogiendo los sarmientos.
+
+Gracias... Ahora no hay más que soplar...
+
+MARCOS
+
+Yo me encargo de ello.
+
+VIVETA
+
+¡Eso es! Mientras tanto, me acercaré al barco para que me reserven el
+asiento...
+
+MARCOS, vivamente.
+
+¿Pero, volverá usted?
+
+VIVETA
+
+¡Claro! Debo despedirme de mi madrina... (_Cargando con el paquete._)
+¡Aúpa!
+
+MARCOS
+
+Deje, deje. La Tripulación le llevará a usted eso. Pesa demasiado...
+¡Eh, marinero!... ¡Vamos!... ¿Qué?... ¿Qué tienes? ¿De qué te asombras?
+¿No te digo que cojas esos paquetes?...
+
+VIVETA
+
+Hasta luego, capitán... (_Sale._)
+
+
+ESCENA III
+
+EL PATRÓN MARCOS, _solo_.
+
+
+¡Pues estamos bien si esta se marcha! Era lo único alegre y vivo de la
+casa... Y además tan simpática, tan cortés con todos, tan acertada para
+darle a uno sus títulos. «Sí, capitán; no, capitán». Ni una sola vez
+se equivoca... ¡Hola, hola! En medio de todo no sería desagradable ver
+saltar por el puente de la _Bella Arsenia_ un perdigoncito como ese...
+¡Bueno, bueno! ¿Qué me pasa? ¿Es que yo también?... Decididamente: por
+aquí corren malos vientos. A fe mía que esta arlesiana nos ha vuelto a
+todos locos. (_Sopla con rabia._)
+
+
+ESCENA IV
+
+EL PATRÓN MARCOS, BALTASAR.
+
+
+BALTASAR, apoyado en la mesa, le mira desde hace unos instantes.
+
+Buen tiempo para las gallinetas, marinero...
+
+MARCOS, sorprendido y cortado.
+
+¡Ah! ¿Eres tú? (_Tira el fuelle._)
+
+BALTASAR
+
+El cielo está cubierto de caza, allá hacia la granja de los Girod.
+
+MARCOS, levantándose.
+
+No me hables de eso. Estoy furioso. Me han hecho perder la espera...
+
+BALTASAR
+
+¿Y para calmarte los nervios haces...? (_Imitando el ademán de
+soplar._) Para eso no hace falta ponerse las botas... (_Se ríe._)
+
+MARCOS
+
+¡Está bien! ¡Está bien, grandísimo bribón! (_Aparte._) ¡Que siempre ha
+de estar encima de uno ese hombre! (_Viendo que el pastor se instala en
+la chimenea y enciende su pipa._) ¡Hola! ¿También tú estás citado?...
+
+BALTASAR, sentado junto a la chimenea.
+
+¿Citado?
+
+MARCOS
+
+Sí, hombre... Parece que esta mañana se celebra un gran consejo de
+familia. No sé que les habrá pasado... Algún otro chisme... ¡Chist!
+Helos aquí...
+
+
+ESCENA V
+
+LOS MISMOS, ROSA, FRANCISCO SAMAY.
+
+
+ROSA
+
+Entre usted, abuelo...
+
+MARCOS
+
+¿Qué ocurre?
+
+ROSA
+
+Cierra la puerta.
+
+MARCOS
+
+¡Oh, oh! Parece que es cosa seria.
+
+ROSA
+
+Muy seria... (_Viendo a Baltasar._) ¿Estás ahí tú?
+
+BALTASAR
+
+¿Estoy de más, ama?...
+
+ROSA
+
+Bien puedes quedarte. Lo que tengo que decirles, lo sabes tan bien como
+nosotros... Es una cosa terrible, en la cual pensamos todos, y de la
+que nadie se atreve a hablar. Pero el tiempo urge, y es necesario que
+hablemos de una vez.
+
+MARCOS
+
+Apostaría que se trata de tu chico.
+
+ROSA
+
+Sí, Marcos, lo has adivinado... Se trata de mi hijo, que se muere. Vale
+la pena de hablar de ello.
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¿Qué es lo que dices?
+
+ROSA
+
+Digo que nuestro hijo se muere, abuelo, y vengo a preguntaros si vamos
+a contemplar tranquilamente cómo se va al otro mundo, sin hacer nada.
+
+MARCOS
+
+Pero, vamos a ver, ¿qué es lo que tiene?
+
+ROSA
+
+Tiene que es algo superior a sus fuerzas renunciar a su arlesiana.
+Tiene que esta lucha le agota..., que este amor le mata.
+
+MARCOS
+
+Nada de eso nos dice de qué muere. Uno muere de una pleuresía, de un
+aparejo que le cae encima, o arrastrado por una oleada; pero, ¡qué
+diablo!... Un muchacho de veinte años, fuertemente amarrado a sus
+áncoras, no va a dejarse llevar por una contrariedad amorosa...
+
+ROSA
+
+¿Lo crees así, Marcos?
+
+MARCOS, riendo.
+
+¡Ja, ja! Hay que venir a Camarga para encontrarse todavía con esas
+supersticiones. (_Con frivolidad._) Escuche usted esto, hermanita; es
+la canción de moda este invierno en el _Kursaal_ de Arlés... (_Con
+fatuidad._)
+
+ Felizmente no hay quien muera de amor,
+ felizmente (_bis_) no hay quien muera de amor.
+
+(_Silencio de muerte._)
+
+BALTASAR, en la chimenea.
+
+¡No cantan mal las cubas vacías!
+
+MARCOS
+
+¿Eh?
+
+ROSA
+
+Miente tu canción, Marcos. Hay juventudes de veinte años que mueren de
+amor; y aun las más de las veces, como encuentran esta muerte demasiado
+lenta, los que se hallan atacados de ese extraño mal se liberan de la
+existencia para acabar antes...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¿Es posible, Rosa?... ¿Crees tú que el muchacho?...
+
+ROSA
+
+Les digo a ustedes que tiene la muerte en los ojos. Mírenle bien y
+lo verán. Yo hace ocho días que le vigilo; he puesto mi cama en su
+habitación, y por las noches me levanto para escuchar... ¿Les parece
+a ustedes que esto es vivir, para una madre? Constantemente tiemblo,
+tengo miedo de todo por él. Las escopetas, el pozo, el granero...
+¡Ah! Y les advierto a ustedes que voy a hacer tapiar esa ventana
+del granero... Desde allá arriba se ven las casas de Arlés, y todas
+las tardes el muchacho sube a mirarlas... Eso me espanta... ¿Y el
+Ródano?... ¡Oh! ¡Ese Ródano! Sueño con él, y Federico también sueña.
+(_Bajo._) Ayer permaneció más de una hora delante de la casa del
+barquero, mirando el agua con ojos de loco... Ya no tiene más que esa
+idea, estoy segura... Si no lo ha hecho aún, es porque yo estoy allí,
+siempre allí, detrás de él, guardándole, amparándole; pero ya se me
+acaban las fuerzas y veo que se me va a escapar.
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¡Rosa! ¡Rosa!...
+
+ROSA
+
+Óigame, Francisco. No haga usted lo que Marcos. No alce usted los
+hombros a lo que le digo... Le conozco mejor que usted a ese muchacho,
+y sé de lo que es capaz... Tiene toda la sangre de su madre; y yo...,
+si no me hubiesen dado al hombre a quien quería, sé muy bien lo que
+hubiera hecho.
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Pero, vamos a ver... A pesar de todo, no podemos casarle... con esa...
+
+ROSA
+
+¿Por qué no?
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¿Sabe usted lo que se dice, hija mía?...
+
+MARCOS
+
+¡Fuego de Dios!...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Yo no soy más que un aldeano, Rosa; pero estimo tanto el honor de
+mi nombre y de mi casa, como si fuese señor de Caderousse y de
+Barbantana... ¡Esa artesiana en mi casa!... ¡Vamos!...
+
+ROSA
+
+Verdaderamente, les admiro a ustedes dos cuando me hablan de su honor.
+¡Bueno! ¿Y yo? ¿Qué tendría que decir entonces? (_Adelantándose
+hacia Francisco._) Veinte años hace que soy su hija de usted, señor
+Francisco: ¿ha oído usted nunca una mala palabra sobre mi conducta?...
+¿Se encontraría en alguna parte una mujer más honrada, más fiel a su
+deber?... Es preciso que lo diga yo, puesto que ninguno de ustedes
+piensa en ello... Mi hombre, al morir, ¿no ha dado fe ante todos de
+mi discreción y de mi lealtad?... Y si yo, yo, consiento en traer
+esa pícara a mi casa y en darle mi hijo, ese pedazo de mis entrañas,
+diciéndole: «Hija mía», ¡ah!, ¿creen ustedes acaso que me será menos
+violento que a los demás?... Y, sin embargo, estoy dispuesta a hacerlo,
+ya que no hay otro medio de salvarle...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Ten piedad de mí, hija mía; me matas...
+
+ROSA
+
+¡Oh, padre mío! Se lo ruego a usted: piense en su Federico... Usted ha
+perdido ya a su hijo... Este otro es su nieto, es dos veces su hijo;
+¿querría usted perderlo también?...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Esa boda me matará...
+
+ROSA
+
+¡Y qué! Moriremos todos... ¿Qué importa? ¡Con tal de que el hijo viva!
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+¿Quién me hubiera dicho, Dios mío, que habría de ver semejante cosa?...
+
+BALTASAR, levantándose de repente.
+
+Yo sé de uno que no la verá... ¡Cómo! ¡Aquí, en Castelet, una perdida
+que ha rodado con todos los chalanes de la Camarga!... ¡Pues estaría
+bien!... (_Arrojando al suelo la capa y el cayado._) Ahí están mi capa
+y mi cayado, señor Francisco. Deme usted la cuenta para que me vaya...
+
+FRANCISCO SAMAY, suplicándole.
+
+Baltasar, es por el muchacho... ¡Piénsalo! No tengo más que ese.
+
+ROSA
+
+¡Vaya! Déjele que se marche... Se le ha dado demasiada importancia a
+este criado.
+
+BALTASAR
+
+¡Ah! Con cuánta razón se dice que mil ovejas sin pastor no son un buen
+rebaño. Lo que falta hace mucho tiempo en esta casa es un hombre que la
+dirija. Hay mujeres, jóvenes, viejos; falta el amo.
+
+ROSA
+
+Contéstame con franqueza, pastor... ¿Crees que el muchacho sería capaz
+de matarse si no le diéramos esa mujer?
+
+BALTASAR, con gravedad.
+
+Lo creo...
+
+ROSA
+
+¿Y preferirías verle morir?...
+
+BALTASAR
+
+¡Cien veces!...
+
+ROSA
+
+Vete, miserable; vete, maldito brujo... (_Se lanza sobre él._)
+
+FRANCISCO SAMAY, interponiéndose.
+
+Deja, deja, Rosa... Baltasar es de tiempos más severos que los tuyos,
+en que se ponía el honor por encima de todo. Yo también pertenezco a
+aquel tiempo, pero ya no soy digno de él. Voy a darte la cuenta; puedes
+marcharte, pastor...
+
+BALTASAR
+
+¡No!... Todavía no... Ahí baja el muchacho... Quisiera ver cómo se
+las van ustedes a arreglar para decirle eso... Federico, Federico, tu
+abuelo quiere hablarte...
+
+
+ESCENA VI
+
+LOS MISMOS, FEDERICO.
+
+
+FEDERICO
+
+¡Calla! ¡Todos aquí!... Pero, ¿qué pasa? ¿Qué les ocurre a ustedes?
+
+ROSA
+
+Y a ti, desdichado, ¿qué te ocurre?... ¿Por qué estás tan pálido, tan
+febril? Mírele usted, abuelo, ya no es más que la sombra de sí mismo...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+La verdad es que ha cambiado mucho...
+
+FEDERICO, con pálida sonrisa.
+
+¡Bah! Estoy algo enfermo. Pero no es nada, un poco de fiebre; ya
+pasará. (_A Francisco:_) ¿Quería usted hablarme, abuelo?...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Sí, hijo mío, quería decirte... Yo..., tú... (_Aparte, a Rosa:_) Díselo
+tú, Rosa; yo no podría nunca.
+
+ROSA
+
+Escucha, hijo mío: todos sabemos que tienes una gran pena, de la cual
+no quieres hablarnos. Sufres, eres desgraciado... ¿Es por esa mujer,
+verdad?
+
+FEDERICO
+
+Haga usted el favor, madre... Habíamos quedado en que no se
+pronunciaría nunca ese nombre aquí.
+
+ROSA, con exaltación.
+
+Es preciso, sin embargo, puesto que mueres por eso..., puesto que
+quieres morir... ¡Oh! No mientas... Lo sé; solo has encontrado un medio
+para arrancar ese amor de tu corazón: irte con él de este mundo...
+Pues, hijo mío, no mueras; como quiera que sea esa maldita arlesiana,
+tómala... Nosotros te la damos.
+
+FEDERICO
+
+¿Es posible?... Madre... ¡Pero usted no lo ha pensado bien!... Usted
+sabe lo que es esa mujer...
+
+ROSA
+
+Ya que la amas...
+
+FEDERICO, muy conmovido.
+
+¿De veras, madre, usted consentiría?... Y usted, abuelo, ¿qué dice
+de esto?... ¿Se sonroja usted, baja la cabeza? ¡Ah! Pobre anciano,
+cuánto debe costarle... ¡Tanto me han de amar ustedes para hacer por
+mí un sacrificio semejante!... ¡Pues, no; mil veces no! No aceptaré...
+Levantad la cabeza, amigos míos, y miradme sin avergonzaros... La mujer
+a quien yo dé vuestro nombre será digna de él, os lo juro...
+
+
+ESCENA VII
+
+LOS MISMOS; VIVETA, _por el foro_.
+
+
+VIVETA, deteniéndose, con timidez.
+
+Perdonen ustedes... ¡Estorbo!...
+
+FEDERICO, deteniéndola.
+
+No..., quédate..., quédate... ¿Qué le parece a usted, abuelo? Creo que
+a esta no se avergonzaría usted de llamarla hija...
+
+TODOS
+
+¡Viveta!...
+
+VIVETA
+
+¿Yo?...
+
+FEDERICO, a Viveta, sosteniéndola entre sus brazos.
+
+Ya sabes lo que me dijiste: «El mal que una mujer me ha hecho, solo
+una mujer puede curarlo». ¿Quieres ser tú esa mujer, Viveta? ¿Quieres
+que te dé mi corazón? ¡Está muy enfermo, muy destrozado por las
+sacudidas que ha sufrido, pero es igual! Creo que si tú lo intentas,
+lo conseguirás. ¿Quieres probar, di?... (_El abuelo y la madre quedan
+alelados, con los brazos extendidos hacia Viveta en ademán suplicante._)
+
+VIVETA, inclinando la cabeza sobre el seno de Rosa.
+
+Contéstele usted por mí, madrina.
+
+BALTASAR, sollozando, coge la cabeza de Federico entre sus manos.
+
+¡Ah, hijo mío, Dios te bendiga por el bien que me haces!
+
+
+
+
+ACTO TERCERO
+
+CUADRO CUARTO
+
+El patio de Castelet.
+
+Lo mismo que en el cuadro primero, pero limpio, reluciente,
+endomingado. A los dos lados de la puerta del foro, un mayo con
+guirnaldas de flores. Encima de la puerta, un colosal ramillete de
+trigo verde, acianos, amapolas, meletas y espuelas de caballero.
+
+Movimiento de mozos y de doncellas en traje de fiesta. Junto al pozo,
+una criada llenando un cántaro. De vez en cuando llega con la brisa el
+sonido del pífano, el redoble de los tamboriles.
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+BALTASAR, MOZOS, CRIADAS.
+
+Baltasar por el foro, sudando y cubierto de polvo.
+
+
+LOS MOZOS
+
+¡Ah! Aquí está Baltasar.
+
+UNO DE LOS MOZOS
+
+Buenos días, tío Baltasar.
+
+BALTASAR, alegremente.
+
+Salud, salud, jóvenes... (_Va a sentarse al borde del pozo._)
+
+LA CRIADA
+
+¡Dios mío! Cuánto calor tiene usted, pobre pastor.
+
+BALTASAR, enjugándose la frente.
+
+Vengo de lejos y el sol quema... Dame el cántaro... (_La mujer levanta
+el cántaro y le da de beber._)
+
+LA CRIADA
+
+¿Pero es razonable que a la edad que usted tiene se ponga en semejante
+estado?...
+
+BALTASAR
+
+¡Bah! No soy tan viejo como creen... Es ese gran tunante de sol al
+que no estoy acostumbrado... Calcula, hija mía: hacía más de sesenta
+años que no pasaba un mes de junio en los llanos. (_Los mozos se han
+acercado y forman corro en torno de él._)
+
+UN MOZO
+
+Es cierto, abuelo. Se retrasa usted mucho este año en llevar el ganado
+al monte.
+
+BALTASAR
+
+¡Caramba! Sí. Los animales no están contentos; pero, ¿qué quieres?...
+He casado al padre, he casado al abuelo, y no podía morirme sin casar
+al chico... Por fortuna, no durará mucho esto: hoy se publican las
+amonestaciones, primera y última; el jueves los regalos, el sábado la
+boda. Después, al monte...
+
+LA CRIADA
+
+¿No va usted a descansar nunca, tío Baltasar? ¿Piensa usted guardar el
+ganado hasta el fin de sus días?...
+
+BALTASAR
+
+¡Que si pienso!... (_Quitándose el sombrero._) Al gran Pastor que allá
+arriba está no le he pedido nunca más que una cosa: que me haga morir
+en plenos Alpes, en medio de mi rebaño, una de esas noches de julio en
+que se ven tantas estrellas... Por lo demás, no me apuro. Estoy seguro
+de irme así. ¡Es mi estrella!... Otro trago, gatita mía. (_Bebe; la
+criada sostiene el cántaro._)
+
+LOS MOZOS, mirándose unos a otros con admiración.
+
+¡Ya sabe que esa es su estrella!...
+
+
+ESCENA II
+
+LOS MISMOS, EL PATRÓN MARCOS Y LA TRIPULACIÓN.
+
+El patrón Marcos aparece sobre el descansillo de la escalera. Está
+endomingado, con chaleco de seda, gorra dorada de grandes galones,
+corbata de seda y camisa bordada.
+
+
+MARCOS, a Baltasar, que está bebiendo.
+
+¡Eh! Tío Baltasar: reservémonos, que esa bebida se sube a la cabeza...
+
+BALTASAR
+
+Vean ustedes al lindo don Diego, que se da pisto ahí arriba porque
+tiene una gorra nueva que reluce como la bacía de un barbero... ¿No has
+ido a misa, mal cristiano, en un día como este?
+
+MARCOS, bajando.
+
+Mil gracias... Hay que ir a buscar la misa demasiado lejos, en este
+país de salvajes... Y me acuerdo de la tartana... (_Mirando a su
+alrededor._) ¡Oh, oh! ¡Que empavesados estamos!... ¿Qué harán ustedes
+el día de la boda, si hacen esto el de los dichos?...
+
+UN MOZO
+
+Pero hoy no solamente son los dichos, sino que también es San Eloy, la
+fiesta de los labradores.
+
+MARCOS
+
+Por eso se oye roncar a los tamboriles.
+
+EL MOZO
+
+Sí; los cofrades de San Eloy van de granja en granja bailando la
+farandola. Los tendremos en Castelet antes que llegue la noche.
+
+MARCOS
+
+Pero oye: ¿es que el día de San Eloy es más larga la misa que los demás
+domingos?... Nuestra gente no acaba de llegar...
+
+LA CRIADA
+
+Seguramente habrán dado la vuelta por San Luis para recoger a la abuela
+Reinalda.
+
+MARCOS
+
+¡Hombre!... ¿Conque vamos a ver a esa buena anciana? A propósito, tío
+Estrellas: ¿no es esa una de tus antiguas amigas?...
+
+BALTASAR
+
+Cállate, marinero.
+
+MARCOS, riéndose.
+
+¡Hola, hola! Parece que en tiempo del abuelo Reinaldo... (_Los mozos se
+ríen._)
+
+BALTASAR
+
+¡Cállate, marinero!
+
+MARCOS
+
+Habéis, como suele decirse, espigado juntos.
+
+BALTASAR, levantándose, pálido, con voz terrible.
+
+¡Marinero!... (_El patrón retrocede, asustado. Los mozos dejan de reír.
+Baltasar les mira a todos un instante._) Podéis reíros lo que queráis
+de este viejo loco de Baltasar y de sus estrellas... ¡Pero ese asunto
+es sagrado!... Prohíbo mentarlo...
+
+MARCOS
+
+Bueno, bueno; nadie ha querido incomodarte. ¡Qué diablo!
+
+LOS MOZOS
+
+De ningún modo, tío Baltasar; ya sabe usted... (_Le rodean. Vuélvese a
+sentar tembloroso._)
+
+MARCOS, aparte, a la Tripulación.
+
+No he visto una casa como esta para tomar en serio historias de
+mujeres. Es lo mismo que el otro con su arlesiana. Parecía que todo se
+había acabado, que ya no había esperanza. Y ahora...
+
+LOS MOZOS, corriendo hacia el foro.
+
+¡Ahí están! ¡Ahí están!...
+
+BALTASAR, muy conmovido.
+
+¡Oh, Dios mío! (_Se aparta a un rincón._)
+
+
+ESCENA III
+
+LOS MISMOS, ROSA, FRANCISCO, FEDERICO, VIVETA, EL INOCENTE, LA ABUELA
+REINALDA.
+
+Entran por el foro, todos engalanados, con cofias de encaje y chaquetas
+rameadas. — La vieja va la primera, apoyándose en Viveta y en Federico.
+
+
+LA ABUELA REINALDA
+
+Helo aquí todavía, el viejo Castelet... Dejadme, hijos míos, que lo
+mire un poquito...
+
+MARCOS
+
+Buenos días, abuela Reinalda.
+
+LA ABUELA REINALDA, haciéndole una gran reverencia.
+
+¿Quién es este señor tan elegante?... No le conozco...
+
+ROSA
+
+Es mi hermano, abuela Reinalda...
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Es el patrón Marcos.
+
+MARCOS, apuntándole, y en voz baja.
+
+¡Capitán!...
+
+LA ABUELA REINALDA
+
+Muy señor mío, señor patrón.
+
+MARCOS, furioso, entre dientes.
+
+¡Patrón!... ¡Patrón!... Y no se han fijado en la gorra.
+
+EL INOCENTE, aplaudiendo.
+
+¡Oh! ¡Qué bonitos son este año los árboles de San Eloy!
+
+LA ABUELA REINALDA
+
+Me da gusto volver a ver todas estas cosas. Hace tanto tiempo... Desde
+tu boda, Francisco...
+
+FEDERICO
+
+¿Recuerda usted estos sitios, abuela?...
+
+LA ABUELA REINALDA
+
+¡Ya lo creo! Aquí, la cámara de los gusanos de seda; allí, el
+porche. (_Avanza y se detiene ante el pozo._) ¡Oh! ¡El pozo!...
+(_Sonriéndose._) Es posible, Dios mío, que la madera y la piedra le
+conmuevan a una hasta tal punto...
+
+MARCOS, aparte a los mozos.
+
+Esperad; vamos a reírnos. (_Se acerca a la vieja, la coge suavemente
+por el brazo, y le hace dar algunos pasos hacia el rincón en que se ha
+parapetado Baltasar._) Y a ese, abuela Reinalda, ¿le reconoce usted?...
+Creo que es de su tiempo...
+
+LA ABUELA REINALDA
+
+¡Bendito sea Dios! Pero es... es Baltasar...
+
+BALTASAR
+
+¡Dios le guarde a usted, Reinalda! (_Da un paso hacia ella._)
+
+LA ABUELA REINALDA
+
+¡Oh!... ¡Oh, mi pobre Baltasar!... (_Se miran un momento sin decir
+nada. — Todos se apartan respetuosamente._)
+
+MARCOS, burlonamente.
+
+¡Hola, hola! ¡Los viejos tortolitos!
+
+ROSA, con severidad.
+
+¡Marcos!
+
+BALTASAR, aparte a la anciana.
+
+Tengo la culpa. Sabía que iba usted a venir. No hubiera debido quedarme
+aquí...
+
+LA ABUELA REINALDA
+
+¿Por qué? ¿Para cumplir nuestro juramento?... ¡Bah! No vale la pena.
+Dios mismo no ha querido que muriésemos sin habernos vuelto a ver, y
+por eso ha puesto amor en el corazón de estos dos muchachos. Después de
+todo, bien nos debía eso para recompensar nuestro valor...
+
+BALTASAR
+
+¡Oh! Sí, nos ha hecho falta el valor; cuántas veces, llevando el
+ganado, veía el humo de su casa de usted, que parecía hacerme señas,
+diciéndome: ¡Ven!... ¡Aquí está!...
+
+LA ABUELA REINALDA
+
+Y yo, cuando oía el ladrido de tus perros, y te reconocía a lo lejos
+con tu gran capa, necesitaba fuerzas para no correr hacia ti. En fin,
+ahora ha terminado nuestra pena, y podemos mirarnos a la cara sin
+avergonzarnos... Baltasar...
+
+BALTASAR
+
+¡Reinalda!
+
+LA ABUELA REINALDA
+
+¿No te avergonzarías de darme un beso, aunque esté vieja y arrugada
+como estoy...?
+
+BALTASAR
+
+¡Oh!
+
+LA ABUELA REINALDA
+
+¡Bueno! Entonces, apriétame bien sobre tu corazón, mi buen amigo. Va
+para cincuenta años que te debo este beso de amistad. (_Se dan un
+prolongado beso._)
+
+FEDERICO
+
+¡Qué hermoso es el deber! (_Apretando el brazo a Viveta._) Viveta, te
+amo...
+
+VIVETA
+
+¿De veras?
+
+MARCOS, acercándose.
+
+Dígame, abuela Reinalda: ¿no podríamos ahora dar una vuelta por la
+cocina, para ver si el asador ha cambiado desde entonces?
+
+FRANCISCO SAMAY
+
+Tiene razón... ¡A la mesa! (_Coge a la anciana por el brazo._)
+
+TODOS
+
+¡A la mesa, a la mesa!
+
+LA ABUELA REINALDA, volviéndose.
+
+Baltasar...
+
+ROSA
+
+Vamos, pastor...
+
+BALTASAR, muy conmovido.
+
+Voy... (_Todos salen por la izquierda. — La escena queda desierta
+algunos segundos. — Anochece._)
+
+
+ESCENA IV
+
+FEDERICO, VIVETA. _Salen los dos de la casa_.
+
+
+FEDERICO, llamando a Viveta cerca del pozo.
+
+Viveta, escucha, mírame... ¿Qué tienes? No estás contenta.
+
+VIVETA
+
+¡Oh! Sí, Federico mío.
+
+FEDERICO
+
+Cállate, no mientas; tú tienes algo que te atormenta y te amarga la
+alegría de nuestros esponsales. Sé muy bien lo que es: te asusta tu
+enfermo. Todavía no estás segura de él... Pues, sé feliz; te juro que
+estoy curado.
+
+VIVETA, meneando la cabeza.
+
+A veces cree uno eso, y después...
+
+FEDERICO
+
+¿Te acuerdas de aquel año en que estuve tan enfermo? De todo el tiempo
+de mi enfermedad no me ha quedado más que una cosa en la memoria. Era
+una mañana en que por primera vez habían abierto la ventana. ¡La brisa
+del Ródano olía tan bien aquella mañana!... Habría podido señalar una
+por una todas las hierbas sobre las que había pasado. Y, además, no sé
+por qué, pero el cielo me parecía más transparente que de costumbre,
+los árboles tenían más hojas, los hortelanos cantaban mejor, y yo me
+encontraba bien... Entonces entró el médico, y dijo, mirándome: «¡Está
+curado!...». Pues bien; ahora que te hablo estoy como aquella mañana;
+es el mismo cielo, la misma paz de todo mi ser, y solo siento un deseo:
+apoyar la cabeza en tu seno y quedar así siempre... Ya ves que estoy
+curado.
+
+VIVETA
+
+¿Luego es verdad que me amas?...
+
+FEDERICO, en voz baja.
+
+Sí...
+
+VIVETA
+
+¿Y la otra?... ¿No piensas ya en aquella que tanto daño te hizo?...
+
+FEDERICO
+
+No pienso más que en ti, Viveta...
+
+VIVETA
+
+¡Oh! Sin embargo...
+
+FEDERICO
+
+¿Por qué cosa quieres que te lo jure?... Tú eres la única en mi
+corazón, yo te lo digo... No hablemos de ese triste pasado. Ya no
+existe para mí.
+
+VIVETA
+
+Entonces, ¿por qué conservas cosas que te lo recuerdan?
+
+FEDERICO
+
+Pero... si no conservo nada.
+
+VIVETA
+
+¿Y esas cartas que tienes ahí?...
+
+FEDERICO, asombrado
+
+¡Cómo! ¿Tú lo sabías?... Sí, es verdad; las he guardado mucho tiempo.
+Tenía una maldita curiosidad por conocer a ese hombre; pero ahora,
+mira. (_Se desabrocha la chaqueta._)
+
+VIVETA
+
+¿Ya no están ahí?...
+
+FEDERICO
+
+Baltasar fue a devolverlas esta mañana.
+
+VIVETA
+
+¿Has hecho eso, Federico mío? (_Colgándose de su cuello._) ¡Oh! ¡Qué
+feliz soy!... Si supieras cuánto me han hecho sufrir esas malditas
+cartas... cuando me apretabas sobre tu pecho y me decías: «¡Te amo!».
+Siempre las sentía allí, bajo tu ropa, y eso me impedía creerte.
+
+FEDERICO
+
+¿De modo que no me creías, y, sin embargo, querías ser mi mujer?
+
+VIVETA, sonriendo.
+
+Eso me impedía creerte; pero no me impedía amarte...
+
+FEDERICO
+
+Y ahora, si te digo: «¡Te amo!», ¿me creerás?...
+
+VIVETA
+
+¡Dímelo! ¡Vamos a ver!
+
+FEDERICO
+
+¡Oh, amada mía! (_La estrecha sobre su pecho, y después, enlazados los
+dos, marchan despacito y desaparecen unos instantes detrás del porche._)
+
+
+ESCENA V
+
+LOS MISMOS, EL POTRERO, BALTASAR.
+
+Mitifio entra precipitadamente, da algunos pasos por el patio desierto,
+y luego, cuando va a llamar a la casa, ábrese la puerta y aparece
+Baltasar.
+
+
+BALTASAR, volviéndose.
+
+¡Eres tú!... ¿Qué quieres?
+
+EL POTRERO
+
+¡Mis cartas! (_En este momento la pareja de enamorados entra en
+escena._)
+
+BALTASAR
+
+¡Cómo! ¿Tus cartas?... Pero si se las he llevado a tu padre esta
+mañana. ¿No vienes de tu casa?
+
+EL POTRERO
+
+Hace dos noches que duermo en Arlés.
+
+BALTASAR
+
+¿De manera que eso continúa?...
+
+EL POTRERO
+
+¡Siempre!...
+
+BALTASAR
+
+Hubiera creído, sin embargo, que después de lo de las cartas...
+
+EL POTRERO
+
+Cuando somos cobardes por ellas, las mujeres nos perdonan todas las
+cobardías.
+
+BALTASAR
+
+Entonces, buen provecho te haga, muchacho. Aquí, gracias a Dios, hemos
+acabado con esa locura. El chico se casa dentro de cuatro días, y esta
+vez ha elegido a una mujer honrada.
+
+EL POTRERO
+
+¡Ah! Sí, él es bien feliz. Debe de ser tan grato amarse con libertad,
+ante Dios y los hombres; estar orgulloso de aquella a quien se ama;
+poder decir a todo el que pasa: «¡Miradla; es mi mujer!». Yo voy por la
+noche, como un ladrón. Durante el día me escondo, ando a su alrededor,
+y luego, cuando estamos solos, todo se vuelve escándalos y cuestiones.
+¿De dónde vienes?... ¿Qué has hecho?... ¿Qué hombre es ese con quien
+hablabas?... ¡Y cuántas veces, en medio de nuestras caricias, siento
+unos deseos de ahogarla para que no me engañe más!... (_Aquí los
+novios, enlazados por el talle, aparecen, atravesando la escena por
+el foro._) ¡Ah! ¡Que horrible vida de desconfianza y de mentiras! Por
+fortuna, esto va a terminar. Ahora vamos a vivir juntos, y desdichada
+de ella si...
+
+BALTASAR
+
+¿Os casáis?
+
+EL POTRERO
+
+No, la robo... Si esta noche estás allá en el aprisco, oirás un fuerte
+galopar en la llanura. Llevaré a la dama en mis brazos, sobre la silla,
+y respondo de que la sujetaré bien.
+
+BALTASAR
+
+¿Conque te ama mucho esa maldita arlesiana?...
+
+FEDERICO, deteniéndose en el foro.
+
+¡Oh!
+
+EL POTRERO
+
+Sí... Es un capricho del momento. Y, además, un robo no le sentará mal.
+Correr a la ventura por las carreteras, rodar de posada en posada, el
+cambio, el miedo, la persecución: he ahí lo que a ella le gusta sobre
+todo. Es como esas aves marinas que no cantan sino en medio de la
+tempestad...
+
+FEDERICO, aparte, con rabia.
+
+¡Es él! ¡Por fin!...
+
+VIVETA
+
+Ven, Federico... ¡No te quedes ahí!
+
+FEDERICO, rechazándola.
+
+¡Déjame!
+
+VIVETA, desolada.
+
+¡Ah! Aún la quiere... Federico...
+
+FEDERICO
+
+Vete... ¡Te digo que te vayas! (_La empuja hacia el interior de la casa
+y luego vuelve a escuchar._)
+
+EL POTRERO
+
+A mí me da miedo este viaje. Pienso en el viejo que va a quedarse solo,
+en mis caballos, en la cabaña, en la grata vida de hombre honrado que
+hubiese llevado allá, si no hubiera tropezado con ella.
+
+BALTASAR
+
+¿Por qué marchar, entonces? Haz lo que ha hecho el nuestro. Renuncia a
+esa mujer y cásate.
+
+EL POTRERO, bajo.
+
+No puedo... ¡Es tan hermosa!...
+
+FEDERICO, abalanzándose.
+
+¡Demasiado sé que es hermosa, miserable!... Pero, ¿qué necesidad tenías
+de venir a recordármelo? (_Con risa de rabia._) ¡Un aldeano!... ¡Era
+un aldeano como yo!... (_Adelantándose a él._) ¡Ah! Mi dicha te causa
+envidia y vienes a contármelo al salir de sus brazos, cuando todavía
+tienes en los labios sus besos de la última noche. Pero es que no
+sabes que, por uno de esos momentos de pasión de que me hablas, por
+un minuto de tu vida, daría yo toda la mía; todo mi paraíso por una
+hora de tu purgatorio... ¡Maldito seas por haber venido, chalán del
+infierno!... Todavía es peor que haberla visto a ella... Tú me traes
+con su aliento el horrible amor de que estuve a punto de morir. Ahora
+todo se acabó, estoy perdido. Y mientras recorras los caminos con ella,
+habrá aquí mujeres que lloren... ¡Pero no! Eso no es posible, eso no
+ha de ser. (_De un salto se apodera de uno de los grandes martillos
+que han servido para plantar los mayos._) Vamos, defiéndete, bandido,
+defiéndete, que te voy a matar; no quiero morir solo. (_El Potrero
+retrocede. Durante toda esta escena se oye el ruido de los tamboriles
+que llegan._)
+
+BALTASAR, arrojándose sobre Federico.
+
+Desgraciado, ¿qué vas a hacer?
+
+FEDERICO, procurando desasirse.
+
+No, déjame... Él, primero; después, su arlesiana. (_En el momento en
+que se arroja sobre el Potrero, Rosa se lanza entre ellos. Federico
+se detiene, titubea; el martillo se le cae de las manos. En el mismo
+instante aparece gente sacudiendo antorchas ante la granja, y los
+farandoleros invaden el patio gritando: «¡San Eloy!... ¡San Eloy!»._)
+
+LOS FARANDOLEROS
+
+¡San Eloy! ¡San Eloy! ¡A la farandola!
+
+LA GENTE DE LA GRANJA, saliendo al balcón.
+
+¡San Eloy!... ¡San Eloy!... (_Cantos y danzas._)
+
+
+
+
+CUADRO QUINTO
+
+La cámara de los gusanos de seda.
+
+Gran sala, con amplia ventana y balcón en el fondo. — A la izquierda,
+en segundo término, entrada de la cámara; en primer término, la
+habitación de los hijos. — A la derecha, una escalera de madera que
+conduce al granero. Bajo la escalera, una cama medio oculta por
+cortinajes. — Al levantarse el telón, el escenario está desierto. —
+En el patio de Castelet se oyen los pífanos y los tamboriles de los
+farandoleros. En este momento entra Rosa con una lamparilla en la mano.
+— Deja la lamparilla, va al balcón del fondo y se queda allí un momento
+mirando bailar; después entra.
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+ROSA SAMAY, _sola_.
+
+
+Cantan ahí abajo. No sospechan nada. El mismo pastor se ha equivocado
+viéndole saltar de tan buena gana: «Eso no será nada, mi ama. El último
+trueno, como cuando va a acabar la tempestad...». ¡Dios le oiga!...
+Pero tengo miedo..., y velo...
+
+
+ESCENA II
+
+ROSA, FEDERICO.
+
+
+FEDERICO, se detiene al ver a su madre.
+
+¿Qué haces ahí?... Creía que ya no dormías aquí...
+
+ROSA, algo turbada.
+
+Sí. Tengo allá todavía algunos gusanos de seda que no han salido. Es
+preciso que los vea... Pero y tú, ¿por qué no te has quedado abajo
+cantando como los demás?
+
+FEDERICO
+
+Estaba muy cansado.
+
+ROSA
+
+¡El caso es que habías tomado con tanto entusiasmo esa farandola!...
+También Viveta ha bailado mucho. Esa muchacha es un pajarito; apenas
+tocaba el suelo... ¿Has visto cómo la rondaba el mayor de los Girod? Es
+tan simpática... ¡Ah! Vais a hacer los dos una buena pareja.
+
+FEDERICO, vivamente.
+
+Buenas noches. Voy a acostarme. (_Le da un beso._)
+
+ROSA, deteniéndole.
+
+Y además, ya sabes, si esa no te gusta, hay que decirlo. Pronto te
+encontraremos otra.
+
+FEDERICO
+
+¡Oh, madre!
+
+ROSA
+
+¡Eh! ¿Qué quieres? No busco yo la dicha de esa muchacha, sino la
+tuya... ¡Y no pareces tú muy feliz!...
+
+FEDERICO
+
+Sí..., sí...
+
+ROSA
+
+Vamos, mírame. (_Le coge la mano._) Parece que tienes fiebre.
+
+FEDERICO
+
+Sí... La fiebre de San Eloy, que hace beber y bailar. (_Retira la
+mano._)
+
+ROSA
+
+(_Aparte._) No sabré nada. (_Volviéndole a coger la mano._) Pero no te
+vayas; siempre te apartas.
+
+FEDERICO, sonriendo.
+
+Vamos. ¿Qué hay?
+
+ROSA, mirándole cara a cara.
+
+Dime... Ese hombre que vino hace un momento...
+
+FEDERICO, desviando los ojos.
+
+¿Qué hombre?
+
+ROSA
+
+Sí..., esa especie de gitano, de gañán... Te ha hecho daño verle, ¿no
+es verdad?
+
+FEDERICO
+
+¡Bah! Eso ha sido un instante, una locura... y ¡mira!, te lo ruego, no
+me hagas hablar de esas cosas... Temería mancharte removiendo todo ese
+cieno delante de ti.
+
+ROSA
+
+¡Vamos! ¿Es que no tienen las madres derecho a ir por todas partes sin
+mancharse, a preguntarlo todo, a saberlo todo?... Vamos, háblame, hijo
+mío. Ábreme tu pecho. Me parece que si me hablases solo un poquito,
+tendría yo tanto que decirte... ¡Y no quieres!
+
+FEDERICO, dulce y tristemente.
+
+No; te lo ruego. Dejemos eso en paz.
+
+ROSA
+
+Entonces, ven... Bajemos...
+
+FEDERICO
+
+¿Para qué?
+
+ROSA
+
+¡Ah! Quizás estoy loca, pero se me figura que tienes algo malo en la
+mirada. No quiero que te quedes solo... Ven a la luz, ven... Y además,
+todos los años, por San Eloy, bailas conmigo la farandola. Este año
+no te has acordado. Vamos, ven. Tengo gana de bailar. (_Sollozando._)
+También tengo gana de llorar.
+
+FEDERICO
+
+Madre, madre, te amo..., no llores... ¡Ah! ¡No llores, Dios mío!
+
+ROSA
+
+Háblame, pues, si me amas.
+
+FEDERICO
+
+Pero, ¿qué quieres que te diga?... Pues sí, hoy he tenido un mal día.
+Era de esperar. Después de tales sacudidas, no se calma uno de repente.
+Mira el Ródano los días de mistral: ¿acaso no se agita mucho después de
+haber cesado el viento? Hay que dejar tiempo a las cosas para que se
+aquieten... Vamos, no llores. Todo eso no será nada... Duerma yo una
+noche a pierna suelta, y mañana nada... No pienso más que en olvidar,
+en ser feliz.
+
+ROSA, con gravedad.
+
+¿No piensas más que en eso?
+
+FEDERICO, volviendo la cabeza.
+
+Nada más...
+
+ROSA, mirándole con gran fijeza.
+
+¿De veras?
+
+FEDERICO
+
+De veras.
+
+ROSA, tristemente.
+
+Entonces, tanto mejor...
+
+FEDERICO, dándola un beso.
+
+Buenas noches... Voy a acostarme. (_Rosa le sigue con la mirada y la
+sonrisa hasta la puerta de la habitación. Apenas se cierra la puerta,
+el aspecto de la madre cambia, y se torna terrible._)
+
+
+ESCENA III
+
+ROSA, _sola_.
+
+
+¡Es un infierno ser madre!... Poco faltó para que muriese cuando di
+a luz a ese hijo. Después ha estado enfermo mucho tiempo... A los
+quince años tuvo también una grave enfermedad. Le saqué de todo por
+milagro. Las arrugas de mi frente pueden decir cuánto he temblado,
+cuántas noches en vela he pasado... Y ahora que he hecho de él un
+hombre, ahora que es fuerte, y tan hermoso, y tan puro, no piensa más
+que en arrancarse la vida, y para defenderle contra sí mismo tengo
+que velar aquí, ante su puerta, como cuando era pequeñito. ¡Ah! En
+realidad hay ocasiones en que Dios no es razonable. (_Se sienta sobre
+una banqueta._) Pero si es mía tu vida, mal hijo. Te la he dado, te
+la he dado veinte veces. Fue tomada día por día de la mía. ¿No sabes
+que he necesitado toda mi juventud para darte tus veinte años? Y ahora
+quieres destruir mi obra. ¡Oh! ¡Oh! (_Apaciguada y triste._) Verdad
+es que también sufre mucho mi pobre hijo. Su odioso amor le domina
+todavía, y yo era una loca pensando que alguien podría curarle. ¡Tiene
+la enfermedad de su madre! Los corazones como los nuestros no saben
+amar más que una vez... Pero no es culpa mía. No me deben castigar por
+eso; vamos a ver..., ¿qué puedo hacer yo más de lo que he hecho?... Yo
+le decía: «Tómala..., te la damos». Como no la hubiese ido a buscar
+yo misma... Si a lo menos supiera dónde encontrar a esa pícara, la
+traería a la fuerza... Pero es demasiado tarde. Se ha marchado, y
+precisamente por eso quiere morir él... ¡Quiere morir! ¡Cuán ingratos
+son los hijos!... También yo, cuando mi pobre marido murió y tenía mis
+manos entre las suyas al expirar, sentía vivo anhelo de marchar con
+él... Pero tú estabas allí, tú; no comprendías bien lo que pasaba, pero
+tenías miedo y gritabas. ¡Ah! Al primer grito tuyo eché de ver que la
+vida no me pertenecía, que no tenía derecho de marcharme... Entonces
+te cogí en mis brazos, te sonreí, canté para dormirte, con dolor en
+el corazón, y aunque viuda para siempre, tan pronto como pude, me
+quité las tocas de luto para no entristecer tus ojos de niño... (_Con
+un sollozo._) Lo que hice por él entonces, bien podía hacerlo él por
+mí ahora... ¡Ah, pobres madres! ¡Cuán dignas de compasión somos! Lo
+damos todo, y no se nos devuelve nada. Somos las enamoradas a quienes
+se abandona siempre. Y, sin embargo, nosotras no engañamos nunca y
+tenemos tal arte para envejecer... (_Óyense tamboriles y ruido de
+danzas._) ¡Qué noche! ¡Qué velada!... (_Ábrese vivamente la puerta de
+la habitación._) ¿Quién es?
+
+
+ESCENA IV
+
+ROSA, EL INOCENTE.
+
+Sale el Inocente de la habitación de la izquierda, con los pies
+desnudos, los rubios cabellos en desorden, sin blusa, sin chaleco, solo
+con un pantalón de pana sujeto por un tirante. — Brillan sus ojos; su
+fisonomía muestra viveza e inteligencia inusitadas.
+
+
+EL INOCENTE, aproximándose, con un dedo sobre los labios.
+
+¡Chist!
+
+ROSA
+
+¿Eres tú?... ¿Qué quieres?...
+
+EL INOCENTE, en voz baja.
+
+Acuéstese usted y duerma tranquila... ¡No ocurrirá nada esta noche!...
+
+ROSA
+
+¡Cómo! Nada... ¿Conque estás enterado?...
+
+EL INOCENTE
+
+Sé que mi hermano tiene un gran pesar y que usted me hace acostar en
+su cuarto temiendo que el dolor acabe con él... Por eso hace varias
+noches que no pego ojos... Hace algún tiempo que se encontraba mejor,
+pero esta noche ha sido muy mala... Ha vuelto a llorar, a hablar solo.
+Decía: «¡No puedo..., no puedo!... ¡Tengo que irme!...». Por fin se
+acostó. Ahora duerme, y me he levantado callandito, callandito, para
+venir a decírselo a usted. ¿Por qué me mira usted así, madre?... ¿Le
+sorprende a usted que vea tan claras las cosas y que tenga tanto
+entendimiento?... Pero ya sabe usted lo que decía Baltasar: «Este niño
+se despierta, se despierta».
+
+ROSA
+
+¿Es posible?... ¡Oh!... ¡Oh mi Inocente!
+
+EL INOCENTE
+
+Madre, me llamo Juanito. Llámeme Juanito. Ya no hay inocentes en esta
+casa.
+
+ROSA, vivamente.
+
+Calla..., no digas eso.
+
+EL INOCENTE
+
+¿Por qué no?
+
+ROSA
+
+¡Ah! Estoy loca... Es ese pastor con sus cuentos... Ven, querido mío,
+ven que te mire. Me parece que no te he visto nunca, que me nace ahora
+un nuevo hijo. (_Poniéndole sobre sus rodillas._) ¡Cómo has crecido,
+que hermoso estás! ¿Sabes que te parecerás a Federico? Ahora sí que hay
+verdadera luz en tus ojos.
+
+EL INOCENTE
+
+¡A fe mía, sí, creo que ahora estoy enteramente despierto!... Lo cual
+no impide que tenga mucho sueño y que me vaya a dormir, porque me
+caigo... ¿Quiere usted darme otro beso?
+
+ROSA
+
+¡Que si quiero! (_Le besa apasionadamente._) ¡Te debo tantas caricias!
+(_Le acompaña hasta el cuarto._) Vete a dormir, hijo mío, vete.
+
+
+ESCENA V
+
+ROSA, _sola_.
+
+
+¡Ya no hay Inocente en esta casa! Si esto fuese a traernos desgracia...
+¡Ah! ¿Qué estoy diciendo?... No merezco esta inmensa alegría nueva...
+¡No, no! No es posible. Dios no me ha devuelto un hijo para quitarme
+otro... (_Inclina la cabeza un momento ante una imagen de la Virgen
+incrustada en la pared; va hacia la puerta del cuarto y escucha._)
+Nada..., los dos duermen. (_Cierra la ventana del foro; pone en orden
+algunos objetos, algunas sillas; luego entra en su alcoba y corre la
+cortina. A través de las vidrieras del foro se ve despuntar el alba._)
+
+
+ESCENA VI
+
+FEDERICO; ROSA, _en la alcoba_.
+
+
+FEDERICO, entra medio vestido, con aspecto extraviado; escucha y se
+detiene.
+
+(_Aparte._) Las tres. Ya viene el día. Pasará lo mismo que en el cuento
+del pastor. Luchó toda la noche, y luego por la mañana..., luego por
+la mañana... (_Da un paso hacia la escalera; después se detiene._)
+¡Oh, es horrible!... ¡Qué despertar van a tener todos aquí!... Pero es
+imposible. No puedo vivir. Siempre la veo en brazos de aquel hombre. Se
+la lleva, la estrecha, la... ¡Ah, visión maldita, yo te arrancaré de
+mis ojos! (_Se lanza a la escalera._)
+
+ROSA, llamando.
+
+¡Federico!... ¿Eres tú? (_Federico se detiene en medio de la escalera,
+titubeando, con los brazos tendidos._)
+
+ROSA, saliendo precipitadamente de la alcoba, corre al cuarto de los
+niños, mira y da un grito terrible.
+
+¡Ah! (_Se vuelve y ve a Federico en la escalera._) ¿Qué...? ¿Adónde
+vas?...
+
+FEDERICO, extraviado.
+
+¿Pero no los oyes allá, hacia el aprisco?... Se la lleva... ¡Esperadme,
+esperadme!... (_Se abalanza; Rosa corre tras él desesperadamente. —
+Cuando llega a la puerta que está en medio de la escalera, Federico
+acaba de cerrarla. — Rosa golpea con rabia._)
+
+ROSA
+
+¡Federico, hijo mío!... ¡En el nombre del cielo! (_Golpea la puerta,
+la sacude._) ¡Abre, abre!... ¡Hijo mío!... Llévame, llévame contigo a
+la muerte... ¡Ah!... ¡Dios mío!... ¡Socorro! ¡Mi hijo!... Mi hijo va a
+matarse... (_Baja la escalera como una loca, se precipita a la ventana
+del foro, la abre, mira, y cae dando un grito terrible._)
+
+
+ESCENA VII
+
+LOS MISMOS, EL INOCENTE, BALTASAR, EL PATRÓN MARCOS.
+
+
+EL INOCENTE
+
+¡Madre!... ¡Madre!... (_Se arrodilla junto a su madre._)
+
+BALTASAR, al ver la ventana abierta, se lanza a ella y mira hacia el
+patio.
+
+¡Ah! (_Al patrón Marcos, que acaba de entrar:_) Mira por esa ventana;
+verás si se muere de amor.
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77614 ***