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Silva y Martínez. + + + MADRID + — + 1907 + + + + + ES PROPIEDAD.—Reservados todos los derechos que conceden la Ley + de 10 de enero de 1879, el Reglamento de 5 de septiembre de 1880, + el Convenio de 9 de septiembre de 1886 y demás leyes y tratados + internacionales vigentes. + + +Imp. Bernardo Rodríguez, Barquillo, 8, Madrid. + + + + +PERSONAJES + + + BALTASAR. + FEDERICO. + EL PATRÓN MARCOS. + FRANCISCO SAMAY. + MITIFIO. + LA TRIPULACIÓN. + UN MOZO DE LABRANZA. + ROSA SAMAY. + REINALDA. + EL INOCENTE. + VIVETA. + UNA CRIADA. + + + + +LA ARLESIANA + +ACTO PRIMERO + +CUADRO PRIMERO + +La granja de Castelet. + +Un patio, en el fondo del cual hay una puerta cochera que da salida a +un camino con altos y polvorientos árboles, detrás de los que se ve el +Ródano. — A la izquierda, la granja, con una casa que forma rincón en +el fondo. — Es una hermosa granja, muy antigua, de aspecto señorial. — +Da acceso a ella una escalera de piedra con balaustrada de viejo hierro +forjado. — Sobre el edificio del fondo hay una torrecilla que sirve +de granero, y en cuya parte alta, junto al friso, se ve un postigo, +con una polea y varios haces de heno. — En la pare inferior del +edificio, la bodega; puerta ojival y baja. — A la derecha del patio, +dependencias, porche y cochera. — Algo adelante, el pozo de brocal +bajo, cubierto de mampostería blanca, adornada con guirnaldas de vid +silvestre. — Esparcidos por el patio, un rastrillo, una reja de arado y +una gran rueda de carreta. + + +ESCENA PRIMERA + +FRANCISCO SAMAY, BALTASAR, EL INOCENTE; _después_ ROSA SAMAY. + +El pastor Baltasar está sentado, con una pipa corta en la boca, sobre +el brocal del pozo. — El Inocente, en el suelo, apoyando la cabeza en +las rodillas del pastor. — Francisco Samay delante de ellos, con un +manojo de llaves en una mano y un gran cesto de botellas en la otra. + + +FRANCISCO SAMAY + +Conque, mi viejo Baltasar, ¿qué dices de esto? ¡Hay novedades en +Castelet! + +BALTASAR, con la pipa entre los dientes. + +Me parece... + +FRANCISCO SAMAY, bajando la voz y echando una mirada a la granja. + +¡Vaya! Escucha. Rosa no quería que te hablase de ello antes de que se +hubiese acabado todo; pero, ¡tanto peor!... Entre tú y yo no puede +haber secretos. + +EL INOCENTE, con voz doliente, un poco distraído. + +Di, pastor... + +FRANCISCO SAMAY + +Además, como tú comprendes, en un asunto de esa importancia no me +parecía mal tomar el consejo de otro más viejo que yo. + +EL INOCENTE + +Di, pastor, ¿qué le hizo el lobo a la cabra del señor Seguí? + +FRANCISCO SAMAY + +Ten paciencia, Inocente. Baltasar te acabará el cuento en seguida... +¡Toma! Juega con las llaves. (_El Inocente toma el manojo de llaves y +lo agita, riéndose. Francisco, acercándose a Baltasar:_) Francamente, +amigo, ¿qué opinas de esta boda? + +BALTASAR + +¿Qué quieres que opine, mi buen Francisco? En primer lugar, que es tu +voluntad y la de tu nuera; también es la mía... por fuerza... + +FRANCISCO SAMAY + +¿Por fuerza?... ¿Por qué? + +BALTASAR, sentenciosamente. + +Cuando los amos tocan el violín, bailan los criados. + +FRANCISCO SAMAY, sonriéndose. + +Y tú no me pareces muy dispuesto a bailar... (_Sentándose sobre el +cesto._) Vamos a ver, ¿qué pasa? ¿Es que no te gusta eso? + +BALTASAR + +¡Psch!... Pues... no. + +FRANCISCO SAMAY + +¿Y el motivo?... + +BALTASAR + +Motivos, tengo varios. Primero, creo que vuestro Federico es muy +joven, y que os dais demasiada prisa para casarle... + +FRANCISCO SAMAY + +¡Pero, hombre de Dios, si quien tiene prisa es él, nosotros no! Si +te digo que está loco con su arlesiana; desde hace tres meses que se +ven, no duerme, no come. Parece que esa niña le ha dado una fiebre de +amor... Y después de todo, ¡qué! El chico tiene veinte años cumplidos y +se desespera por hacer uso de ellos. + +BALTASAR, sacudiendo la pipa. + +¡Entonces, si habíais de casarle, debíais haberle buscado en los +alrededores una buena ama de casa, bien surtida de hilo y de agujas; +una joven bonita y hacendosa, que supiese hacer una colada, recoger la +aceituna; una mujer del campo, en fin!... + +FRANCISCO SAMAY + +¡Ah! De seguro que una hija de esta tierra hubiera convenido más... + +BALTASAR + +Gracias a Dios, no es eso lo que falta en Camarga... ¡Toma!... Sin ir +más lejos, la ahijada de Rosa, esa Viveta que veo rondar por aquí en +tiempo de siega... Una mujer como esa necesitaba él... + +FRANCISCO SAMAY + +Sí, sí..., pero ¡qué le vamos a hacer..., si él ha querido tener una de +la ciudad! + +BALTASAR + +Ahí está el mal... En nuestros tiempos, el padre era quien decía: +«Quiero.» Hoy lo dicen los hijos. Tú has educado el tuyo a la nueva +usanza; veremos si has acertado. + +FRANCISCO SAMAY + +La verdad es que a ese chico se le ha dejado hacer todo cuanto le daba +la gana, y quizás algo más de lo que convenía. Pero ¿quién tiene la +culpa?... Quince años hace que murió el padre (¡maldita sea...!), y ni +Rosa ni yo podíamos sustituirle. Una madre, un abuelo, tienen la mano +demasiado blanda para dirigir a los niños. Y, además, ¿qué quieres?, no +teniendo más que uno, somos más débiles con él. Y nosotros puede decirse +que solo tenemos ese, puesto que su hermano... (_Señala al Inocente._) + +EL INOCENTE, meneando el manojo de llaves, que acaba de abrillantar con +la blusa. + +Abuelo, mira tus llaves, cómo relucen... + +FRANCISCO SAMAY, mirándole enternecido. + +¡Catorce años por la Candelaria!... ¡Si esto no es para dar lástima!... +Sí, sí, hijito mío. + +BALTASAR, levantándose de repente. + +Al menos, ¿conocéis bien a esa arlesiana? ¿Sabéis exactamente a quien +tomáis?... + +FRANCISCO SAMAY + +¡Oh! En cuanto a eso... + +BALTASAR, paseándose de un lado a otro. + +Mira, ten cuidado, que en esas condenadas de ciudades no pasa lo que +aquí. Aquí todos nos conocemos. Vivimos a la pata llana, nos vemos +venir de lejos; mientras que allá... + +FRANCISCO SAMAY + +No te apures; he tomado mis precauciones. Tenemos en Arlés al hermano +de Rosa... + +BALTASAR + +¿Al patrón Marcos?... + +FRANCISCO SAMAY + +Al mismo. Antes de pedirla, le envié por escrito el nombre de la +señorita, y le encargué que buscase informes; ya sabes que tiene buen +ojo... + +BALTASAR, sarcásticamente. + +Pero no para matar gallinetas. + +FRANCISCO SAMAY, riéndose. + +El caso es que el buen muchacho no suele estar afortunado cuando viene +a cazar al pantano... Pero, ¿qué más da?, es hombre listo y a quien +no se le traba la lengua cuando habla con los señoritos... Treinta +años hace que pertenece a la marina de Arlés; conoce a todos los de la +ciudad, y según lo que nos diga... + +ROSA SAMAY, en la granja. + +¡Oiga, abuelo! ¿Y el moscatel? + +FRANCISCO SAMAY + +Ya voy, ya voy, Rosa... Dame pronto las llaves, hijito... (_A Rosa, +que sale al balcón:_) Este Baltasar no acaba de hablar nunca... (_A +Baltasar:_) ¡Chist!... + +ROSA + +¡Cómo! ¿Está ahí también el pastor?... ¿Las ovejas se guardan ahora a +sí mismas?... + +BALTASAR, alzando un poco su gran sombrero. + +Las ovejas no salen, mi ama. Los esquiladores han llegado esta mañana. + +ROSA + +¡Tan pronto!... + +BALTASAR + +Claro..., como que estamos a primero de mayo... Antes de quince días +estaré en el monte... + +FRANCISCO SAMAY, abriendo la puerta de la bodega. + +¡Vaya, vaya!... Bien pudiera suceder que su partida se retrasase este +año... ¿No es verdad, Rosa? + +ROSA + +¿Quiere usted callar, hablador, e ir en seguida por el moscatel?... La +gente va a llegar antes de que usted haya sacado una sola botella... + +FRANCISCO SAMAY + +Allá voy... (_Baja a la bodega._) + +ROSA + +¿Tendrás cuidado del niño, Baltasar?... + +BALTASAR, volviendo a ocupar su sitio sobre el pozo. + +Sí, sí... Descuide, mi ama... + + +ESCENA II + +BALTASAR, EL INOCENTE. + + +BALTASAR + +¡Pobre Inocente! Quisiera saber quién se ocupa de él cuando yo no estoy +aquí... No piensan más que en el otro... + +EL INOCENTE, impacientado. + +¡Vaya, cuéntame lo que le hizo el lobo a la cabra del señor Seguí!... + +BALTASAR + +¡Calla!... Es verdad... Si no hemos acabado el cuento... A ver, ¿en qué +estábamos? + +EL INOCENTE + +Estábamos en... «Y entonces...». + +BALTASAR + +¡Caramba! Es que hay muchos «y entonces» en nuestro cuento... Vamos +a ver... Y entonces... ¡Ah, ya caigo!... Y entonces la cabrita oyó +moverse las hojas detrás de ella, y en lo oscuro, al volverse, vio dos +orejas tiesecitas y dos ojazos que brillaban. Era el lobo... + +EL INOCENTE, estremeciéndose. + +¡Oh!... + +BALTASAR + +Como demasiado sabía que se la comería, el lobo no se daba prisa... +Para eso han nacido los lobos: para comerse a las cabritas... Sino que +cuando se volvió, dijo el lobo, con sonrisa de malvado: «¡Hola, hola! +¡La cabrita del señor Seguí!...»; y paseaba su lenguaza de fuego sobre +el belfo color de yesca. La cabra sabía también que el lobo había de +comérsela; pero, así y todo, se defendió; ¡como que era una valiente +la cabra del señor Seguí!... Luchó toda la noche, hijo mío, toda la +noche... Luego despuntó el alba. Cantó un gallo abajo, allá en el +valle. «¡Gracias a Dios!», dijo la cabrita, que solo esperaba el día +para morir, y extendiose por tierra sobre su blanco vellón bañado en +sangre. Entonces el lobo se arrojó sobre ella y se la comió. + +EL INOCENTE + +Bien podía haberse dejado comer en seguida; ¿no es verdad? + +BALTASAR, sonriendo. + +¡Mira el Inocente, cómo se hace cargo de las cosas!... + + +ESCENA III + +LOS MISMOS, VIVETA. + + +VIVETA, entrando por el foro con un paquete debajo del brazo y una +cestita en la mano. + +Dios le guarde, tío Baltasar... + +BALTASAR + +¡Hola, Viveta!... ¿De dónde vienes, pequeña, cargada como una abeja? + +VIVETA + +Vengo de San Luis en el barco del Ródano... ¿Aquí están todos buenos? +¿Y nuestro Inocente?... (_Inclinándose para besarle._) Buenos días. + +EL INOCENTE, balando. + +«¡Be, be!...». La cabra. + +VIVETA + +¿Qué dice? + +BALTASAR + +¡Psch! Un cuento muy bonito que acabamos de contar: la cabra del señor +Seguí que riñó toda la noche con el lobo. + +EL INOCENTE + +Y luego, por la mañana, se la comió el lobo. + +VIVETA + +¡Ah! Ese es nuevo; no lo conocía. + +BALTASAR + +Lo inventé el verano pasado... Por las noches, en el monte, cuando +estoy solo guardando el ganado a la luz de las estrellas, me entretengo +en prepararle cuentos para el invierno... Es lo único que le divierte +algo. + +EL INOCENTE + +«¡Hu, hu!...». El lobo. + +VIVETA, de rodillas, junto al Inocente. + +¡Qué lástima! Un niño tan bonito... ¿No se curará nunca? + +BALTASAR + +Todos dicen que no; pero no es lo que yo pienso... Sobre todo desde +hace algún tiempo, me parece que pasa algo en su cabecita, como en el +capullo del gusano de seda cuando la mariposa quiere salir. ¡Este niño +despierta! ¡Estoy seguro de que despierta!... + +VIVETA + +Sería una dicha que sucediera semejante cosa. + +BALTASAR, pensativo. + +¡Una dicha! ¡Según!... Tener un inocente es la salvación de la casa. +Ya ves, desde hace quince años que nació este Inocente, ni una sola de +nuestras ovejas ha enfermado, ni tampoco las moreras, ni las viñas..., +nada... + +VIVETA + +Verdad es... + +BALTASAR + +No cabe duda, a él le debemos todo eso. Y si alguna vez despertase, +sería preciso que estos tuviesen cuidado. Su estrella podría cambiar. + +EL INOCENTE, procurando abrir el cesto de Viveta. + +¡Tengo gana! + +VIVETA, riéndose. + +¡Vamos! En cuanto a la golosina, me parece que está casi del todo +despierto... ¡Mire usted el tunante! Ha olido que ahí dentro viene algo +para él... Una magnífica torta de anís que la abuela Reinalda ha hecho +precisamente para su Inocentito. + +BALTASAR, con interés + +Chica, ¿está buena la Reinalda? + +VIVETA + +No anda mal, tío, para su mucha edad. + +BALTASAR + +Tendrás siempre buen cuidado de ella, ¿eh? + +VIVETA + +¡Oh! ¡Puede usted creerlo!... La pobre ancianita que solo me tiene a +mí... + +BALTASAR + +¡Ya, ya!... Y cuando estás trabajando fuera de casa todo el día y queda +sola, ¿qué pasa?... + +VIVETA + +Casi siempre la llevo conmigo. Así, el mes pasado, cuando fui a +Montalbán a coger la aceituna, vino conmigo...; pero a Castelet nunca +ha querido. Sin embargo, aquí todos nos tienen afecto. + +BALTASAR + +Quizás está demasiado lejos para ella. + +VIVETA + +¡Oh! Todavía tiene buenas piernas. ¡Vamos..., si usted la viese +andar!... ¿Hace mucho tiempo que no se han visto ustedes, tío +Baltasar?.... + +BALTASAR, con trabajo. + +¡Oh! Sí... ¡Mucho tiempo! + +EL INOCENTE + +Tengo gana... Dame la torta... + +VIVETA + +No..., ahora no. + +EL INOCENTE + +Sí, sí... Quiero torta... Si no, le diré a Federico... + +VIVETA, turbada. + +¿Qué?... ¿Qué le dirás a Federico?... + +EL INOCENTE + +Le contaré que una vez has dado un beso a su retrato, allá arriba, en +el cuarto grande. + +BALTASAR + +¡Anda, anda, anda! + +VIVETA, colorada como una cereza. + +No lo vaya usted a creer... + +BALTASAR, riéndose. + +Si le digo a usted que este chico se va despertando. + + +ESCENA IV + +LOS MISMOS, ROSA SAMAY. + + +ROSA + +¿Nadie aún?... + +BALTASAR + +Sí, ama..., aquí hay gente. + +VIVETA + +Buenos días, madrina. + +ROSA, sorprendida. + +¿Eres tú?... ¿Qué te trae por aquí?... + +VIVETA + +Pues vengo, madrina, como todos los años, a lo de los gusanos de seda. + +ROSA + +Es verdad; no me acordaba... Desde esta mañana no sé dónde tengo la +cabeza... Baltasar, echa un vistazo al camino, a ver si ves algo. +(_Baltasar se dirige al foro. El Inocente coge el cesto y escapa a la +torrecilla._) + +VIVETA + +¿Espera usted a alguien, madrina? + +ROSA + +Sí... El mayor hace dos horas que ha salido con la tartana para ir al +encuentro de su tío. + +BALTASAR, desde el foro. + +Nadie... (_Observa que el Inocente ha desaparecido y entra en la +torrecilla._) + +ROSA + +¡Dios mío! ¡Dios mío! Con tal de que no haya pasado nada... + +VIVETA + +¿Qué quiere usted que le pase? Los caminos no están muy buenos, pero +Federico los ha recorrido tantas veces... + +ROSA + +¡Oh! No es eso... Es que me temo que el patrón Marcos haya traído malas +noticias; que aquella familia no sea la que quisiéramos... + +VIVETA + +¿Qué familia? + +ROSA + +¡Es que le conozco bien a ese chico!... Si la boda no pudiera +celebrarse, ahora que se le ha metido en la cabeza... + +VIVETA + +¿Va a casarse Federico?... + +EL INOCENTE, sentado arriba, junto al friso, en el alféizar del postigo. + +¡Be..., be...! + +ROSA + +¡Jesús, el Inocente... allá arriba...! ¿Quieres bajar, condenado?... + +BALTASAR, desde el granero. + +No tenga usted cuidado, ama, aquí estoy... (_Coge al niño y entra en el +granero._) + +ROSA + +¡Oh! Ese granero me hace temblar cuando le veo abierto... Te parece +a ti, si uno cayera desde arriba sobre estas losas... (_Ciérrase la +ventana del granero._) + +VIVETA + +¿Decía usted, madrina, que Federico va a casarse? + +ROSA + +Sí... ¡Que pálida estás!... Tú también has tenido miedo, ¿eh? + +VIVETA, sofocada. + +Y... ¿con quién... se casa? + +ROSA + +Con una joven de Arlés... Se vieron aquí un domingo en que se corrían +toros, y desde entonces no ha pensado más que en ella. + +VIVETA + +Dícese que son muy bonitas las mujeres de esa tierra. + +ROSA + +Y también coquetas... Pero, ¿qué quieres? Los hombres prefieren eso... + +VIVETA, muy conmovida. + +Entonces... ¿es cosa resuelta?... + +ROSA + +No del todo... Los novios están conformes, pero la petición está +todavía por hacer... Todo depende de lo que nos diga el patrón +Marcos... Por eso, si hubieras visto a Federico hace un momento, cuando +salió al encuentro de su tío... Le temblaban las manos al aparejar... +Y aun yo, desde entonces, estoy como aturdida... ¡Le quiero tanto a mi +Federico! ¡Sin él no podría vivir! Figúrate, Viveta: es más que un hijo +para mí. Conforme va haciéndose hombre, me recuerda más a su padre... +Aquel esposo a quien tanto amé, a quien perdí tan pronto, me lo +devuelve mi hijo al crecer... Es el mismo modo de hablar, de mirar... +¡Oh! Escucha: cuando veo a ese muchacho ir y venir por la granja, me +produce una impresión que no puedo describir. Me parece que no soy tan +viuda... ¡Y además, no sé, hay tantas cosas entre nosotros, nuestros +corazones palpitan tan al unísono!... ¡Mira! Toca el mío, repara cuán +de prisa late. Diríase que yo también tengo veinte años y que es mi +boda la que va a resolverse. + +FEDERICO, desde fuera. + +¡Madre! + +ROSA + +¡Ahí está!... + + +ESCENA V + +LOS MISMOS, FEDERICO; _luego_ BALTASAR Y EL INOCENTE. + + +FEDERICO, entra corriendo. + +Madre, todo va bien... Dame un beso... ¡Oh, qué felicidad! + +TODOS + +¿Y tu tío? + +FEDERICO + +Allá viene... Ya baja de la tartana... ¡Pobre señor! Le he traído tan +de prisa... Estará reventado. + +ROSA, riéndose. + +¡Oh, qué malo eres! + +FEDERICO + +Ya comprenderás... me moría por traértela buena noticia... Dame otro +beso... + +ROSA + +¿La quieres mucho a tu arlesiana?... + +FEDERICO + +¡Que si la quiero!... + +ROSA + +¿Más que a mí?... + +FEDERICO + +¡Oh, madre mía!... (_Cogiendo por el brazo a su madre._) ¡Vamos a ver +al tío! (_Se alejan por el foro._) + +VIVETA, en la parte anterior del escenario. + +Ni siquiera me ha mirado. + +BALTASAR, acercándose con el Inocente. + +¿Qué te pasa, muchacha?... + +VIVETA, recogiendo su paquete. + +¿A mí?... Nada... El calor..., el barco..., el... ¡Oh! ¡Oh, Dios mío!... + +EL INOCENTE + +No llores, Viveta... No le diré nada a Federico... + +BALTASAR + +Unos ríen y otros lloran: esta es la vida. + +FEDERICO, en el foro, agitando su sombrero. + +¡Viva el patrón Marcos! + + +ESCENA VI + +LOS MISMOS, EL PATRÓN MARCOS; _luego_ FRANCISCO SAMAY. + + +EL PATRÓN MARCOS + +En primer lugar, ya no hay patrón Marcos. Soy desde este año capitán +de cabotaje con certificados, diplomas y toda la pesca... Conque, +muchacho, si no se te hace muy cuesta arriba, llámame capitán... (_Con +las manos en los costados._) Y guía la tartana con más suavidad. + +FEDERICO + +Sí, capitán. + +EL PATRÓN MARCOS + +Perfectamente. (_A Rosa:_) Buenas tardes, Rosa. (_Le da un beso. Viendo +a Baltasar:_) ¡Hola! Aquí está el tío Estrellas. + +BALTASAR + +Salud, salud, marinero. + +EL PATRÓN MARCOS + +¿Qué es eso de marinero? ¿No acabo de decir?... + +FRANCISCO SAMAY, llegando. + +¡Bueno! ¿Qué noticias tenemos? + +EL PATRÓN MARCOS + +Las noticias, señor Francisco, son que va a ser preciso que se ponga +usted sus trapitos de solemnidad y marche a escape a la ciudad para +hacer la petición. Le esperan a usted... + +FRANCISCO SAMAY + +Entonces, ¿son buena gente?... + +EL PATRÓN MARCOS + +Lo mejorcito que hay... ¡Excelentes, simpáticos, como usted y yo..., y +unas limonadas!... + +ROSA. + +¡Cómo! ¿Limonadas?... + +EL PATRÓN MARCOS + +¡Oh! Divinas... las hace la madre... Una receta familiar... Nunca he +bebido cosa igual... + +ROSA + +¿Pero has estado en su casa? + +EL PATRÓN MARCOS + +¡Pues no! Ya puedes suponer que en semejante ocasión no debe uno fiarse +más que de sí mismo... (_Señalando a sus ojos._) ¡No hay informes que +valgan lo que dos buenos anteojos de marina como estos! + +FRANCISCO SAMAY + +¿De manera que estás satisfecho?... + +EL PATRÓN MARCOS + +Podéis fiaros de mí... El padre, la madre, la hija... son oro en paño, +como sus limonadas... + +FRANCISCO SAMAY, a Baltasar, con ademán triunfante. + +¿Eh?... ¿Lo ves?... + +EL PATRÓN MARCOS + +Y ahora me figuro que despacharéis esto en seguida. + +FEDERICO + +Así lo espero. + +EL PATRÓN MARCOS + +Por de pronto, yo no me muevo de aquí hasta que la boda se haya +celebrado. Dejó a la _Bella Arsenia_ en el astillero por quince días; +y mientras se templan los violines, iré a decir dos palabras a las +gallinetas: ¡Pum! ¡Pum! + +BALTASAR, sarcásticamente. + +Ya sabes, marinero; si te hace falta uno que te lleve el morral... + +EL PATRÓN MARCOS + +Gracias, gracias, tío Estrellas... He traído a la tripulación. + +ROSA, asustada. + +¡La tripulación! ¡Dios mío!... + +FEDERICO, riéndose. + +No tenga usted cuidado, madre... La tripulación del capitán no es muy +numerosa; mire, ahí está... + + +ESCENA VII + +LOS MISMOS, UN VIEJO MARINERO. + +Entra gruñendo sordamente, y saluda a derecha y a izquierda. Viene +sudando y cargado de escopetas, morrales y grandes botas altas. + + +EL PATRÓN MARCOS + +No está ahí toda la tripulación. Tenemos también un grumete; pero se +ha quedado en Arlés para vigilar las reparaciones. Acércate, acércate, +marinero; ya saludarás el domingo... ¿Te has traído las botas y la +escopeta? + +LA TRIPULACIÓN + +Sí, patrón. + +EL PATRÓN, fuera de sí, en voz baja. + +¡Pero animal, llámame capitán! + +LA TRIPULACIÓN + +Sí, patr... + +EL PATRÓN MARCOS + +¡Bueno! Mete todo eso allá dentro. (_El marinero entra en la granja._) +No es muy despierto, pero es un lobo de mar. + +FRANCISCO SAMAY + +Oye, Rosa, parece que la tripulación tiene mucha sed. + +EL PATRÓN + +¡Y también el capitán!... Dos horas cabeceando, al sol, en esa maldita +tartana. + +ROSA + +¡Bien! Entremos... Precisamente el abuelo acaba de abrir un barril de +moscatel en tu honor. + +EL PATRÓN + +¡Que rico es el moscatel de Castelet!... Con eso, y las limonadas de +la señorita, vais a hacer una buena bodega. (_Cogiendo del brazo a +Federico._) Ven acá, muchacho; vamos a beber a la salud de tu novia. + + +ESCENA VIII + +BALTASAR; _después_ EL POTRERO. + + +BALTASAR + +¡Pobre Viveta!... Ya tiene luto para toda la vida... ¡Amar en silencio +y sufrir!... Esta será su estrella, como la de su abuela... (_Enciende +la pipa. Silencio prolongado. Al levantar la cabeza, ve al Potrero, +de pie en el dintel del portalón, con su látigo corto al cuello, la +chaqueta a la espalda y el zurrón de cuero en la cintura._) ¡Anda!... +¿Qué querrá ese? + +EL POTRERO, adelantándose. + +Pastor, es esto Castelet, ¿verdad? + +BALTASAR + +Me parece. + +EL POTRERO + +¿Está el amo?... + +BALTASAR, señalando a la granja. + +¡Entra!... Están en el comedor. + +EL POTRERO, con viveza. + +¡No, no!... No quiero entrar... Llámele. + +BALTASAR, mirándole con curiosidad. + +¡Calla!... ¡Es raro! (_Llama._) ¡Francisco!... ¡Francisco!... + +FRANCISCO SAMAY, desde la puerta. + +¿Qué hay? + +BALTASAR + +Ven... Aquí hay un hombre que quiere hablarte. + + +ESCENA IX + +LOS MISMOS, FRANCISCO SAMAY. + + +FRANCISCO SAMAY, acercándose precipitadamente. + +¡Un hombre! ¿Por qué no pasa? Amigo, ¿tiene usted miedo de que se le +caiga encima el techo?... + +EL POTRERO, en voz baja. + +Lo que tengo que decirle es solo para usted, señor Francisco. + +FRANCISCO SAMAY + +¿Por qué tiembla usted?... Hable, ya le escucho. (_Baltasar fuma en un +rincón._) + +EL POTRERO + +Dicen que su nieto de usted se va a casar con una joven de Arlés... ¿Es +verdad, señor? (_Óyense en el interior de la casa alegres risotadas y +rumor de botellas._) + +FRANCISCO SAMAY + +En efecto, amigo mío... (_Señalando la granja._) Escuche cómo se ríen +allá dentro; estamos bebiendo a la salud de los novios. + +EL POTRERO + +Entonces, óigame: va usted a entregar su nieto a una miserable, que +hace dos años es mi querida. Los padres lo saben todo, y me la habían +prometido. Pero desde que la pretende su nieto de usted, ni ellos ni la +joven me quieren ya a mí. Pensaba yo, sin embargo, que después de eso +no podría ser mujer de otro. + +FRANCISCO SAMAY + +Eso es terrible... Pero, ¿quién es usted?... + +EL POTRERO + +Me llamo Mitifio. Guardo caballos allá en el pantano de Faramán. Sus +pastores de usted me conocen bien... + +FRANCISCO SAMAY, bajando la voz. + +¿Pero es cierto lo que usted me dice? Tenga usted cuidado, joven... A +veces la pasión, la cólera... + +EL POTRERO + +Lo que digo, lo demuestro. Cuando no podíamos vernos, me escribía; +después, recogió sus cartas, pero pude apartar dos, y aquí las tengo; +son de su puño y letra. + +FRANCISCO SAMAY, pasando la vista por las cartas. + +¡Justo cielo! ¿Qué es esto?... + +FEDERICO, desde el interior. + +¡Abuelo, abuelo! + +EL POTRERO + +¿Es una cobardía, verdad, lo que hago?... Pero esa mujer es mía, y +quiero conservarla mía, cueste lo que cueste. + +FRANCISCO SAMAY, con altivez. + +Esté usted tranquilo; no se la vamos a quitar... ¿Puede usted dejarme +esas cartas? + +EL POTRERO + +¡No puedo! Esto es lo único que de ella me queda, y... (_en voz baja, +con cólera_) así la tengo en mi poder. + +FRANCISCO SAMAY + +Me harían mucha falta, sin embargo... El muchacho tiene mucho orgullo; +solo con leer esto... se curaría su pasión. + +EL POTRERO + +¡Bueno! Sea: guárdelas usted, señor... Confío en su palabra... Su +pastor me conoce y me las devolverá. + +FRANCISCO SAMAY + +Convenido. + +EL POTRERO + +Adiós. (_Se dispone a salir._) + +FRANCISCO SAMAY + +Oiga, amigo: es muy largo el camino de aquí a Faramán; ¿quiere usted +tomar un vaso de moscatel?... + +EL POTRERO, sombrío. + +¡No, gracias!... Tengo más pena que sed... (_Sale._) + + +ESCENA X + +FRANCISCO SAMAY; BALTASAR, _que sigue sentado_. + + +FRANCISCO SAMAY + +¿Has oído? + +BALTASAR, sentenciosamente. + +La mujer y la tela, no las mires con candela. + +FEDERICO, desde la granja. + +Pero venga acá, abuelo; vamos a beber sin usted... + +FRANCISCO SAMAY + +¡Cómo le digo esto, Dios mío!... + +BALTASAR, levantándose, con energía. + +¡Valor, anciano! + + +ESCENA XI + +LOS MISMOS, FEDERICO; _después_ TODOS. + + +FEDERICO, adelantándose hacia la puerta, con el vaso en alto. + +¡Abuelo!... ¡Por la arlesiana! + +FRANCISCO SAMAY + +No..., no..., hijo mío... Tira el vaso; el vino se te volvería veneno. + +FEDERICO + +¿Qué dice usted? + +FRANCISCO SAMAY + +Digo que esa mujer es la última de todas, y que, por respeto a tu +madre, su nombre no debe pronunciarse más aquí... ¡Toma! Lee... + +FEDERICO, leyendo las dos cartas. + +¡Oh!... (_Da un paso hacia su abuelo._) ¿Es verdad esto?... (_Después, +dando un grito de dolor, va a caer sentado cerca del pozo._) + + + + +ACTO SEGUNDO + +CUADRO SEGUNDO + +Orillas de la ría de Vacarés, en Camarga. + +A la derecha, grandes cañaverales. — A la izquierda, un aprisco. — +Inmenso horizonte desierto. — En primer término, cañas cortadas, +reunidas en haces, y sobre ellos una gran hoz. — Al levantarse el +telón, queda desierta la escena unos instantes. + + +ESCENA PRIMERA + +ROSA, VIVETA, EL PATRÓN MARCOS. + +Rosa, Viveta, en el foro. — En primer término, Marcos al acecho en los +cañaverales. + + +VIVETA, mirando a lo lejos, con la mano sobre las cejas. + +¡Federico! + +MARCOS, sacando el cuerpo por entre los cañaverales, con ademán +desesperado. + +¡Chist!... + +ROSA, llamando. + +¡Federico!... + +MARCOS + +¡Pero cállense ustedes, con mil diablos!... + +ROSA + +¿Eres tú, Marcos? + +MARCOS, en voz baja. + +Sí, sí..., yo soy... ¡Chist! No moverse... Ahí está. + +ROSA + +¿Quién..., Federico? + +MARCOS + +¡No! Un flamenco enorme..., una pieza magnífica que nos está haciendo +correr desde esta mañana alrededor de la ría. + +ROSA + +¿No está con vosotros Federico? + +MARCOS + +¡No! + +LA TRIPULACIÓN, oculto. + +¡Ohé! + +MARCOS + +¡Ohé! + +LA TRIPULACIÓN + +¡Voló! + +MARCOS + +¡Ah, mil millones de diablos!... Estas condenadas mujeres... Es igual, +no se me escapará... ¡Avante, marinero! (_Se interna en el cañaveral._) + + +ESCENA II + +ROSA, VIVETA. + + +ROSA + +Ya ves cómo no estaba con su tío... ¿Quién sabe dónde habrá ido? + +VIVETA + +Vamos, madrina, no se preocupe usted... No puede estar muy lejos... Ahí +tiene usted unas cañas recién cortadas. Habrá oído decir a las mujeres +que hacían falta enrejados para los gusanos de seda, y habrá venido muy +temprano a cortar las cañas. + +ROSA + +¿Pero por qué no vino a almorzar?... No se llevó merienda. + +VIVETA + +Habrá ido hasta la granja de los Girod. + +ROSA + +¿Te parece? + +VIVETA + +De seguro. Hace mucho tiempo que le vienen convidando los Girod. + +ROSA + +Es verdad. No había pensado en ello... Sí, sí, tienes razón. Debe de +haber ido a almorzar con los Girod. Me alegro mucho de que se te haya +ocurrido... Espera que me siente un poco... No puedo más. (_Se sienta +sobre las cañas._) + +VIVETA, arrodillándose y cogiéndole las manos. + +¡Que mala es esta madrina! ¡Cuánto se preocupa!... ¡Tiene usted las +manos heladas! + +ROSA + +¿Qué quieres? Ahora tengo siempre miedo cuando no está junto a mí. + +VIVETA + +¿Miedo? + +ROSA + +Si te dijera todo cuanto pienso... No se te ha ocurrido nunca, al verle +tan triste... + +VIVETA + +¿Qué? + +ROSA + +¡No! ¡No! Vale más que no diga nada... Hay cosas que se piensan; pero +parece que hablando de ellas, sucederían. (_Con rabia._) ¡Ah! Quisiera +que una noche reventasen todos los diques del Ródano, y que el río +arrastrase la ciudad de Arlés, con todas las que en ella viven. + +VIVETA + +¿Piensa todavía en esa mujer? + +ROSA + +¡Que si piensa! + +VIVETA + +Sin embargo, no habla nunca de ella. + +ROSA + +Tiene demasiado orgullo. + +VIVETA + +Entonces, si es orgulloso, ¿cómo puede amarla todavía, si está seguro +de que era de otro? + +ROSA + +¡Ah, hija mía, si supieras!... No la ama del mismo modo que antes; la +ama quizá más. + +VIVETA + +Pero, vamos a ver, ¿qué haría falta para arrancar a esa mujer de su +corazón? + +ROSA + +Haría falta... una mujer. + +VIVETA, muy conmovida. + +¿De veras? ¿Cree usted que eso sería posible? + +ROSA + +¡Ah! ¡Cuánto amaría yo a la que me curase a mí hijo! + +VIVETA + +Si no es más que eso... No faltan quienes no desearían otra cosa... +¡Mire usted! Sin ir más lejos, ahí está la hija de los Girod, de que +hablábamos antes. Ahí tiene usted una muchacha bonita, que le ha mirado +mucho tiempo con buenos ojos. También tenemos la de los Nugaret; pero +quizá no es bastante rica. + +ROSA + +¡Oh! Eso... + +VIVETA + +Entonces, madrina, es preciso que se encuentre con una de las dos. + +ROSA + +Sí, pero, ¿cómo? Ya sabes cómo se ha vuelto. Se esconde, huye, no +quiere ver a nadie. ¡No, no! Lo que sería preciso es que el amor +llegase a él y le envolviese por completo sin que se diese cuenta de +ello. Alguien que viviese junto a él y que le amara bastante para +no enojarse por su tristeza. Se necesitaría una criatura buena..., +honrada..., valerosa..., como tú, por ejemplo. + +VIVETA + +¿Yo..., yo?... Si yo no le amo. + +ROSA + +¡Embustera! + +VIVETA + +¡Pues, sí! Le amo, le amo bastante para soportar todos sus agravios, +todas las desgracias, si supiera que está en mi mano curarle de su +pena. Pero, ¿qué quiere usted? ¡La otra era tan bella, según dicen! ¡Y +yo soy tan fea! + +ROSA + +No, hija mía, tú no eres fea, solo eres triste, y a los hombres no les +gusta eso. Para agradarles, es preciso reír, mostrar la dentadura. ¡Y +la tuya es tan bonita! + +VIVETA + +Aunque riese, no se fijaría él más que si llorase. ¡Ah!, madrina, usted +que es tan bella y que ha sido tan amada, dígame qué debe hacerse para +que aquel a quien amamos nos mire y le inspire amor nuestra cara... + +ROSA + +Ponte ahí. Voy a decírtelo. En primer lugar, debe una figurarse que +es bella: esto es más de la mitad de la belleza... Diríase que tú te +avergüenzas de ti misma. Escondes todo lo que tienes... Tus cabellos +no se ven. Ponte el lazo más atrás. Separa un poco esa cofia, a la +arlesiana, así...; que no parezca que te cuelga de la espalda. (_La +compone, mientras habla._) + +VIVETA + +Vamos, madrina, pierde usted el tiempo... Estoy segura de que no podrá +amarme. + +ROSA + +¿Qué sabes tú? ¿Le has dicho siquiera que le amabas?... ¿Cómo quieres +que lo adivine? Demasiado sé lo que haces: cuando está delante, +tiemblas, bajas los ojos. ¡Al contrario! Es preciso levantarlos, +fijándolos atrevida y honestamente sobre los suyos. Con los ojos hablan +las mujeres a los hombres. + +VIVETA, aparte. + +No me atreveré nunca. + +ROSA + +Vamos a ver. Mírame... ¡Pero si es bonita como una flor!... Quisiera +que te viese ahora... ¡Mira! ¿Sabes lo que debías hacer? Ir hasta el +cortijo de los Girod. Volveréis juntos, solitos, bordeando la ría. Al +anochecer, el camino está oscuro. Tiene uno miedo, se extravía, se +aprieta el uno contra el otro... ¡Ah, Dios mío! ¿Qué es lo que le estoy +diciendo?... Escucha, Viveta, te lo ruega una madre. Mi hijo está en +peligro; solo tú puedes salvarle. ¡Le amas, eres bonita, ve! + +VIVETA + +¡Ah, madrina, madrina!... (_Vacila durante un instante; después sale +bruscamente por la izquierda._) + +ROSA, viéndola marchar. + +¡Si fuera yo, qué bien sabría!... + + +ESCENA III + +ROSA, BALTASAR, EL INOCENTE. + + +BALTASAR, va hacia el aprisco con el Inocente. + +Ven acá, hijo mío. Vamos a ver si quedan algunas aceitunas en el fondo +del saco. (_Deteniéndose al ver a Rosa._) ¿Y qué, ama, le ha encontrado +usted? + +ROSA + +¡No! Creo que habrá ido a comer a casa de los Girod. + +BALTASAR + +Bien puede ser. + +ROSA, cogiendo por la mano al Inocente. + +¡Vamos!... Hay que volver. + +EL INOCENTE, pegándose a Baltasar. + +No..., no..., no quiero. + +BALTASAR + +Déjemele, mi ama. Aquí estamos a orillas de la ría, con el rebaño. Así +que venga la noche, se lo llevará el pastorcico. + +EL INOCENTE + +Sí..., sí..., Baltasar. + +ROSA + +Este niño te quiere más que a nosotros. + +BALTASAR + +¿Quién tiene la culpa, mi ama? Por inocente que sea, comprende bien que +todos le habéis olvidado un poco... + +ROSA + +¡Olvidado! ¿Qué quieres decir? ¿Le falta algo? ¿No se tiene cuidado de +él? + +BALTASAR + +Cariño es lo que le hace falta. Tiene, por lo menos, tanto derecho a él +como el otro. Ya se lo he dicho a usted muchas veces, Rosa Samay... + +ROSA + +Quizá demasiadas, pastor... + +BALTASAR + +Este niño es la buena estrella de la casa. Debe usted quererle +doblemente: primero por él, y luego por todos los de aquí a quienes +protege. + +ROSA + +¡Lástima que no seas cura! ¡Qué bien predicarías!... Adiós. Me vuelvo +a casa. (_Da algunos pasos para irse; después vuelve hacia el niño, le +besa con frenesí y vase._) + +EL INOCENTE + +¡Cómo ha apretado! + +BALTASAR + +¡Pobre niño! No te besa por ti. + +EL INOCENTE + +Tengo gana, pastor. + +BALTASAR, pensativo, señalando al aprisco. + +Entra y coge el saco. + +EL INOCENTE, que ha ido a abrir la puerta del aprisco, da un grito y +vuelve espantado. + +¡Ay! + +BALTASAR + +¿Qué pasa? + +EL INOCENTE + +¡Está ahí!... ¡Federico!... + +BALTASAR + +¡Federico! + + +ESCENA IV + +BALTASAR, EL INOCENTE, FEDERICO. + +Aparece Federico a la puerta del aprisco; viene pálido, con el traje +desarreglado y el pelo lleno de pajas. + + +BALTASAR + +¿Qué haces ahí? + +FEDERICO + +Nada. + +BALTASAR + +¿No has oído que te llamaba tu madre? + +FEDERICO + +Sí..., pero no me daba la gana de contestar. Esas mujeres me fastidian. +¿Qué tienen, que me están siempre espiando? Quiero que me dejen en paz, +quiero estar solo. + +BALTASAR + +Haces mal. La soledad no es buena para lo que tú tienes. + +FEDERICO + +¿Lo que yo tengo?... ¡Si yo no tengo nada! + +BALTASAR + +¿Si no tienes nada, por qué pasas las noches llorando y quejándote? + +FEDERICO + +¿Quién te lo ha dicho? + +BALTASAR + +Ya sabes que soy brujo. (_Al mismo tiempo que habla, entra en el +aprisco y sale luego con un zurrón de tela que entrega al Inocente._) +¡Toma! Busca lo tuyo. + +FEDERICO + +¡Pues sí! Es cierto. Estoy enfermo; sufro mucho. Cuando estoy solo, +lloro, grito... Hace un instante, ahí dentro, metía la cabeza entre la +paja para que no se me oyese... Pastor, te lo suplico, puesto que eres +brujo: dame una hierba, alguna cosa que me quite lo que tengo aquí, que +me hace tanto daño. + +BALTASAR + +Hay que trabajar, hijo mío. + +FEDERICO + +¿Trabajar? Desde hace ocho días trabajo como diez jornaleros; me +reviento, me agoto, y nada. + +BALTASAR + +Entonces, cásate pronto... No hay mejor almohada que el corazón de una +honrada mujer... + +FEDERICO, con rabia. + +No hay mujeres honradas... (_Calmándose._) ¡No! ¡No! Eso tampoco sirve. +Vale más que me vaya. Es lo mejor de todo. + +BALTASAR + +Sí, viajar... También es bueno eso... Mira... Dentro de unos días +marcharé al monte; ven conmigo..., verás que bien se está allá arriba. +Aquello está lleno de fuentes que cantan, de flores tan grandes como +árboles, y de estrellas, ¡de estrellas!... + +FEDERICO + +No está bastante lejos el monte. + +BALTASAR + +Entonces, vete con tu tío..., ve a recorrer mares lejanos... + +FEDERICO + +No..., no... Tampoco están bastante lejos los mares lejanos. + +BALTASAR + +¿Dónde quieres ir, pues? + +FEDERICO, golpeando la tierra con el pie. + +Allá..., a la tierra. + +BALTASAR + +¡Desdichado!... ¡Y tu madre y el abuelo, a quienes matarías a la +vez!... ¡Claro! Todo sería fácil si no tuviésemos que pensar más que en +nosotros mismos. Pronto echaríamos abajo la carga; pero están ahí los +demás. + +FEDERICO + +Sufro tanto... Si tú supieras... + +BALTASAR + +¡Sé lo que es, vaya! Conozco tu mal, lo he tenido. + +FEDERICO + +¿Tú? + +BALTASAR + +Yo, sí... He conocido el espantoso tormento de decirse: la que amo, +el deber me prohíbe amarla. Tenía yo entonces veinte años. En la casa +donde servía (muy cerca de aquí, del otro lado del Ródano), la mujer +del amo era hermosa, y me enamoré de ella... Nunca hablábamos de amor. +Únicamente, cuando yo estaba solo en los prados, ella venía a sentarse +y a reír cerquita de mí. Un día, aquella mujer me dijo: «¡Pastor, +vete!... Ahora estoy segura de que te amo...». Entonces me marché, y +entré en casa de tu abuelo. + +FEDERICO + +¿Y no os habéis vuelto a ver más? + +BALTASAR + +Nunca. Y, sin embargo, no estábamos muy lejos el uno del otro; y yo la +amaba tanto, que después de haber llovido años y años sobre ese amor, +¡mira!, cuando hablo de él me asoman las lágrimas... ¡Qué más da! Estoy +satisfecho. He cumplido con mi deber. Procura cumplir con el tuyo. + +FEDERICO + +¿Acaso no lo hago? ¿Soy yo quien habla de esa mujer? ¿Es que he vuelto +a verla? Algunas veces... la rabia de amor se apodera de mí. Me digo: +«Voy»..., y ando, ando... hasta que veo asomar los campanarios de la +ciudad. Nunca he ido más allá. + +BALTASAR + +Bueno, entonces sé valiente hasta el final. Dame las cartas. + +FEDERICO + +¿Qué cartas? + +BALTASAR + +Esas odiosas cartas que lees día y noche, y que te abrasan la sangre en +lugar de apartarte de ella, de calmarte, como el abuelo creía. + +FEDERICO + +Puesto que lo sabes todo, dime cómo se llama ese hombre, y te las +devolveré. + +BALTASAR + +¿De qué te va a servir eso? + +FEDERICO + +Es uno de la ciudad, ¿no es cierto? ¿Algún rico?... Ella le habla +siempre de sus caballos. + +BALTASAR + +Quizá. + +FEDERICO + +No quieres decirme nada; entonces, me las guardo. Si el galán quiere +recuperarlas, vendrá a pedírmelas. De ese modo le conoceré. + +BALTASAR + +¡Ah, loco, más que loco!... (_Voces lejanas._) ¿Para qué llamarán ahora +los pastores? (_Mirando al cielo._) Sí que tienen razón. El sol se +pone... Hay que entrar el ganado. (_Al Inocente:_) Espérame, pequeño; +en seguida vuelvo. (_Sale._) + + +ESCENA V + +FEDERICO, EL INOCENTE. + +Federico, sentado sobre las cañas; el Inocente, comiendo, un poco más +lejos. + + +FEDERICO + +Todos los enamorados tienen cartas de amor; estas son las mías. (_Saca +las cartas._) No tengo otras... ¡Ah, pobre de mí!... Aunque me las sé +de memoria, he de leerlas y releerlas sin cesar. Esto me desgarra el +corazón, me mata; pero, así y todo, me agrada... como si me envenenase +con algo delicioso. + +EL INOCENTE, levantándose. + +¡Bueno! He acabado; no tengo más gana. + +FEDERICO, mirando las cartas. + +¡Cuántas caricias hay aquí dentro, cuántas lágrimas, cuántos juramentos +de amor! ¡Y decir que todo esto es para otro, que está escrito, que lo +sé yo, y que la amo todavía! (_Con rabia._) ¡Es raro que el desprecio +no pueda matar al amor! (_Lee las cartas._) + +EL INOCENTE, acercándose y apoyándose en su espalda. + +No leas eso; hace llorar. + +FEDERICO + +¿Cómo sabes tú que hace llorar? + +EL INOCENTE, hablando lentamente y con trabajo. + +Te veo por las noches, en nuestro cuarto, cuando tapas la lámpara con +la mano. + +FEDERICO + +¡Oh, oh! El pastor tiene razón cuando dice que te despiertas. Hay que +tener cuidado con esos ojitos de ahora en adelante. + +EL INOCENTE + +Deja ya esos cuentos tan feos. Yo sé otros mucho más bonitos. ¿Quieres +que te cuente uno? + +FEDERICO + +¡Vamos a ver! + +EL INOCENTE, sentándose a sus pies. + +Pues, señor, había una vez..., había una vez... Tiene gracia; nunca me +acuerdo del principio de los cuentos. (_Se coge la cabecita con las +manos._) + +FEDERICO, leyendo las cartas. + +«Me he entregado a ti por completo». ¡Oh, Dios! + +EL INOCENTE + +Y entonces... (_Con pena._) Me cansa tanto pensar... Y entonces luchó +toda la noche, y después, por la mañana, el lobo se la comió... (_Deja +caer la cabeza sobre las cañas, y se duerme._) + +FEDERICO + +Bueno, y ese cuento ¿se acabó ya? ¡Pobre pequeño, se durmió +contándomelo! (_Cubre al niño con su chaqueta._) ¡Es una dicha dormir +así! Yo no puedo; pienso demasiado... Y, sin embargo, la culpa no es +mía, sino que parece que todo se conjura a mi alrededor para hablarme +de ella, para impedirme que la olvide; así, la última vez que la vi era +una tarde como esta: el Inocente se había dormido como ahora... y yo le +velaba, pensando en ella. + + +ESCENA VI + +LOS MISMOS, VIVETA. + + +VIVETA, viendo a Federico, se detiene; aparte. + +¡Ah! ¡Por fin le encuentro!... + +FEDERICO + +Entonces, vino pasito por detrás de las moreras y me llamó por mi +nombre. + +VIVETA, tímidamente. + +¡Federico! + +FEDERICO + +¡Oh! Tengo siempre su voz en los oídos. + +VIVETA + +No me oye. ¡Espera! (_Coge algunas flores silvestres._) + +FEDERICO + +Yo, intencionadamente, no volvía la cabeza. Entonces, para llamarme la +atención, se puso a sacudir las moreras, riéndose con toda su alma, y +yo allí sin moverme, recibiendo su encantadora risa, que parecía caer +sobre mí con las hojas de los árboles. + +VIVETA, acercándose por detrás, le arroja un puñado de flores. + +¡Ja, ja, ja! + +FEDERICO, con extravío. + +¿Quién está ahí? (_Volviéndose._) ¿Eres tú?... ¡Oh! ¡Qué daño me has +hecho! + +VIVETA + +¿Te he hecho daño? + +FEDERICO + +¿Pero qué me quieres con tu risa, tu risa insoportable?... + +VIVETA, muy conmovida. + +Es que... es que te amo, y me habían dicho que para agradar a los +hombres era preciso reír. (_Silencio._) + +FEDERICO, asombrado. + +¿Me amas? + +VIVETA + +¡Vaya, hace mucho tiempo! De pequeñita... + +FEDERICO + +¡Ah! ¡Pobre criatura, cómo te compadezco! + +VIVETA, con los ojos bajos. + +¿Te acuerdas de cuando la abuela Reinalda nos llevaba a coger coscojo +hacia Montemayor? Entonces ya te amaba; y cuando, al buscar en las +encinas, nuestros dedos se juntaban bajo las hojas, no te decía nada, +pero me estremecía toda... Hace de esto diez años... Conque ya ves. +(_Silencio._) + +FEDERICO + +Este amor es para ti una gran desgracia, Viveta... Yo no te amo. + +VIVETA + +¡Oh! Demasiado lo sé. No es de hoy. Ya en la época de que te hablo +empezabas tú a no amarme. Cuando te daba alguna cosa, siempre se la +dabas a los demás. + +FEDERICO + +Pues entonces, ¿qué es lo que quieres de mí, si sabes que no te amo, +que no te amaré nunca? + +VIVETA + +No me amarás nunca, ¿verdad? Es lo que yo decía... Pero escucha: no +tengo yo la culpa; tu madre es quien lo ha querido. + +FEDERICO + +¿Conque era eso lo que tramabais las dos hace un rato? + +VIVETA + +¡Te quiere tanto tu madre!... ¡Sufre tanto con tu dolor! Se figuraba +que te aliviaría tener amistad con alguien, y por eso me envió a ti... +Sin ella no hubiera yo venido. Yo no soy pedigüeña, no; me habría +bastado lo que poseía. Venir aquí dos o tres veces al año; pensar en +ello mucho tiempo antes y mucho más después...; oírte, estar a tu +lado; no hubiera deseado más... No sabes tú, cuando llegaba a vuestra +casa, cómo me latía el corazón solo con ver la puerta. (_Movimiento de +Federico._) ¡Y mira cuán desgraciada soy! Esa felicidad que cualquier +cosa me producía, pero que llenaba mi vida, hace que la pierda ahora. +Porque, como tú comprendes, todo se acabó... Después de lo que te he +dicho, ya no me atreveré a encontrarme frente a ti. Es preciso que me +vaya para no volver más. + +FEDERICO + +Tienes razón, vete; más vale. + +VIVETA + +Pero antes de que me vaya, déjame pedirte una cosa, la última. El mal +que una mujer te ha causado, otra puede curarlo. Busca otra novia, y no +te desesperes pensando siempre en aquella. Ya ves qué doble dolor sería +para mí estar lejos y decirme: «No es feliz». ¡Oh, Federico mío! Te lo +pido de rodillas; no te dejes morir por esa mujer. Hay otras. No todas +son feas como Viveta. Yo misma conozco algunas que son bien hermosas, +y, si quieres, te las indicaré. + +FEDERICO + +No me faltaba más que esta persecución... No quiero ni a ti, ni a las +demás, ni a las hermosas, ni a las feas. Puedes decírselo a mi madre, +y que no me mande ninguna más. Todas me dan asco. ¡Siempre la misma +mueca! Mentira, mentira, y mentira. Tú misma, que te arrastras sobre +las rodillas y me pides amor, ¿quién me dice que no tienes en alguna +parte un amante que me vendrá también con cartas? + +VIVETA, tendiendo los brazos hacia él. + +¡Federico! + +FEDERICO, sollozando. + +¡Ah! Ya ves que estoy loco y que hay que dejarme tranquilo. (_Sale +corriendo._) + + +ESCENA VII + +VIVETA, EL INOCENTE; _después_ ROSA. + +Anochece. + + +VIVETA, de rodillas, sollozando. + +¡Dios mío! ¡Dios mío! + +EL INOCENTE, asustado. + +¡Viveta! + +ROSA + +¿Qué pasa? ¿Quién llora? + +VIVETA + +¡Ah, madrina! + +ROSA + +¿Eres tú?... ¿Y Federico? + +VIVETA + +¡Ah! Bien le había dicho a usted que no me amaría nunca... ¡Si usted +supiera lo que me ha dicho, cómo me ha hablado! + +ROSA + +Pero, ¿dónde está? + +VIVETA + +Acaba de marchar por ahí, corriendo como un loco. (_Un fogonazo ilumina +el cañaveral por el lado que indica Viveta._) + +ROSA + +¡Ah! (_Quedan petrificadas, pálidas._) + +MARCOS, en el cañaveral. + +¡Ohé! + +LA TRIPULACIÓN + +¡Marró! + +VIVETA + +¡Ah! ¡Qué susto me ha dado!... + +ROSA + +Has tenido miedo, ¿eh?... Ya ves que piensas en ello como yo... ¡No, +no! No es posible; es preciso tomar una resolución; yo no puedo vivir +así. Ven... + + + + +CUADRO TERCERO + +La cocina de Castelet. + +A la derecha, en el rincón, alta chimenea de gran campana. — A la +izquierda, larga mesa y banco de encina, alacenas, puertas interiores. +— Amanece. + + +ESCENA PRIMERA + +EL PATRÓN MARCOS, LA TRIPULACIÓN. + +El patrón Marcos, sobre una silla, suda lo suyo para ponerse sus botas +altas. — La Tripulación, cargada con todos los avíos, está apoyada en +la mesa y dormita en pie. + + +MARCOS + +Ya ves, marinero, en Camarga solo es buena la espera de la mañana. +(_Tirando de la bota._) ¡Eh, vamos!... Durante el día hay que andar por +el fango y levantar las piernas como un caballo tuerto, y para matar, +¿qué?, ni siquiera una cerceta. ¡Oh, iza! Ya estoy calzado... Al alba, +por el contrario, los gansos, los flamencos, las fochas desfilan en +batallones sobre la cabeza, y no hay más que tirar al montón. ¡Pum, +pum!... Me parece que vale la pena, ¿eh?... ¿Qué dices? ¡Eh! ¡Los de a +bordo! ¿Duermes, marinero? + +LA TRIPULACIÓN, soñando. + +¡Marró!... + +MARCOS + +¡Como que marró, si no he tirado! (_Sacudiéndole._) ¡Despierta, animal! + +LA TRIPULACIÓN + +Sí, patr... + +MARCOS + +¿Eh? + +LA TRIPULACIÓN, precipitadamente. + +Sí, capitán... + +MARCOS + +¡Así! Vamos, ven. (_Abre la puerta del foro._) Mira qué brisa. ¡Cómo +te va a refrescar los hocicos!... ¡Oh, oh! Los avetoros aletean en +el pantano. ¡Buena señal! (_En el momento de salir, óyese abrir una +ventana._) + +ROSA, fuera, llamando. + +Marcos... + +MARCOS + +¡Ohé! + +ROSA + +No te vayas... Tengo que hablarte... + +MARCOS + +Pero es que el puesto... + +ROSA + +Voy a despertar al abuelo... Vamos a bajar; espéranos... (_La ventana +se cierra._) + +MARCOS, volviendo a entrar furioso. + +¡Vaya! Ya no hay cacería... Brrr... ¿Qué tendrá que decirme con +tanta urgencia? Estoy seguro de que es para hablarme otra vez de esa +arlesiana... (_Se pasea a lo largo de la habitación._) A fe mía que, +si esto continúa, no se va a poder vivir aquí. El muchacho no desplega +los labios, el abuelo tiene los ojos llorosos, y la madre me pone una +cara... como si fuese mía la culpa. (_Parándose ante la Tripulación._) +Vamos a ver, ¿es mía la culpa?... + +LA TRIPULACIÓN + +Sí, capitán... + +MARCOS + +¡Cómo que sí!... Fíjate en lo que dices... ¿Acaso podía yo ir a +registrar los cascos de ese penco para saber si había perdido un +hierro o dos en el camino?... Y al fin y al cabo, ¿qué?... ¡Vaya unos +conflictos por un amorío! Si todos los hombres fuesen como yo... +¡Fuego de Dios!... Tendría gana de ver qué hembra me echaba a mi la +garra... (_Sacudiendo a la Tripulación._) Y tu también, marinero, estoy +seguro de que tendrías gana de verla... (_Se ríe; la Tripulación se ríe +también, y los dos se miran._) + + +ESCENA II + +LOS MISMOS; VIVETA _con varios paquetes_. + + +VIVETA + +¿Ya levantado, capitán?... + +MARCOS + +¡Ah! Es nuestra amiga Viveta... ¿Dónde vamos tan temprano, mi señora +Viveta, con tanta carga? + +VIVETA + +Voy a llevar mi equipaje al barquero del Ródano... Me marcho en el +barco a las seis. + +MARCOS + +¿Se marcha usted? + +VIVETA + +Sí, capitán; es preciso. + +MARCOS + +¡Qué alegremente dice: es preciso! Y los amigos de Castelet, ¿no se le +parte a usted el corazón abandonándolos? + +VIVETA + +¡Ah, ya lo creo! Pero allá en San Luis hay una viejecita que se aburre +de estar sola, y este pensamiento me da valor para marchar... ¡Ah, +Virgen santa! Se me olvidaba... ¡Y el fuego que no está dispuesto..., y +el desayuno de los hombres..., y precisamente se ha puesto enferma la +criada esta mañana...! Pronto, pronto. + +MARCOS + +¿Quiere usted que la ayude? + +VIVETA + +Con mucho gusto, capitán. Mire: allá, detrás de la puerta, hay dos o +tres haces de sarmientos. + +MARCOS, cogiendo los haces. + +Ya... ya. (_A la Tripulación:_) ¿Qué haces tú ahí mirándome con esos +ojazos?... + +VIVETA, cogiendo los sarmientos. + +Gracias... Ahora no hay más que soplar... + +MARCOS + +Yo me encargo de ello. + +VIVETA + +¡Eso es! Mientras tanto, me acercaré al barco para que me reserven el +asiento... + +MARCOS, vivamente. + +¿Pero, volverá usted? + +VIVETA + +¡Claro! Debo despedirme de mi madrina... (_Cargando con el paquete._) +¡Aúpa! + +MARCOS + +Deje, deje. La Tripulación le llevará a usted eso. Pesa demasiado... +¡Eh, marinero!... ¡Vamos!... ¿Qué?... ¿Qué tienes? ¿De qué te asombras? +¿No te digo que cojas esos paquetes?... + +VIVETA + +Hasta luego, capitán... (_Sale._) + + +ESCENA III + +EL PATRÓN MARCOS, _solo_. + + +¡Pues estamos bien si esta se marcha! Era lo único alegre y vivo de la +casa... Y además tan simpática, tan cortés con todos, tan acertada para +darle a uno sus títulos. «Sí, capitán; no, capitán». Ni una sola vez +se equivoca... ¡Hola, hola! En medio de todo no sería desagradable ver +saltar por el puente de la _Bella Arsenia_ un perdigoncito como ese... +¡Bueno, bueno! ¿Qué me pasa? ¿Es que yo también?... Decididamente: por +aquí corren malos vientos. A fe mía que esta arlesiana nos ha vuelto a +todos locos. (_Sopla con rabia._) + + +ESCENA IV + +EL PATRÓN MARCOS, BALTASAR. + + +BALTASAR, apoyado en la mesa, le mira desde hace unos instantes. + +Buen tiempo para las gallinetas, marinero... + +MARCOS, sorprendido y cortado. + +¡Ah! ¿Eres tú? (_Tira el fuelle._) + +BALTASAR + +El cielo está cubierto de caza, allá hacia la granja de los Girod. + +MARCOS, levantándose. + +No me hables de eso. Estoy furioso. Me han hecho perder la espera... + +BALTASAR + +¿Y para calmarte los nervios haces...? (_Imitando el ademán de +soplar._) Para eso no hace falta ponerse las botas... (_Se ríe._) + +MARCOS + +¡Está bien! ¡Está bien, grandísimo bribón! (_Aparte._) ¡Que siempre ha +de estar encima de uno ese hombre! (_Viendo que el pastor se instala en +la chimenea y enciende su pipa._) ¡Hola! ¿También tú estás citado?... + +BALTASAR, sentado junto a la chimenea. + +¿Citado? + +MARCOS + +Sí, hombre... Parece que esta mañana se celebra un gran consejo de +familia. No sé que les habrá pasado... Algún otro chisme... ¡Chist! +Helos aquí... + + +ESCENA V + +LOS MISMOS, ROSA, FRANCISCO SAMAY. + + +ROSA + +Entre usted, abuelo... + +MARCOS + +¿Qué ocurre? + +ROSA + +Cierra la puerta. + +MARCOS + +¡Oh, oh! Parece que es cosa seria. + +ROSA + +Muy seria... (_Viendo a Baltasar._) ¿Estás ahí tú? + +BALTASAR + +¿Estoy de más, ama?... + +ROSA + +Bien puedes quedarte. Lo que tengo que decirles, lo sabes tan bien como +nosotros... Es una cosa terrible, en la cual pensamos todos, y de la +que nadie se atreve a hablar. Pero el tiempo urge, y es necesario que +hablemos de una vez. + +MARCOS + +Apostaría que se trata de tu chico. + +ROSA + +Sí, Marcos, lo has adivinado... Se trata de mi hijo, que se muere. Vale +la pena de hablar de ello. + +FRANCISCO SAMAY + +¿Qué es lo que dices? + +ROSA + +Digo que nuestro hijo se muere, abuelo, y vengo a preguntaros si vamos +a contemplar tranquilamente cómo se va al otro mundo, sin hacer nada. + +MARCOS + +Pero, vamos a ver, ¿qué es lo que tiene? + +ROSA + +Tiene que es algo superior a sus fuerzas renunciar a su arlesiana. +Tiene que esta lucha le agota..., que este amor le mata. + +MARCOS + +Nada de eso nos dice de qué muere. Uno muere de una pleuresía, de un +aparejo que le cae encima, o arrastrado por una oleada; pero, ¡qué +diablo!... Un muchacho de veinte años, fuertemente amarrado a sus +áncoras, no va a dejarse llevar por una contrariedad amorosa... + +ROSA + +¿Lo crees así, Marcos? + +MARCOS, riendo. + +¡Ja, ja! Hay que venir a Camarga para encontrarse todavía con esas +supersticiones. (_Con frivolidad._) Escuche usted esto, hermanita; es +la canción de moda este invierno en el _Kursaal_ de Arlés... (_Con +fatuidad._) + + Felizmente no hay quien muera de amor, + felizmente (_bis_) no hay quien muera de amor. + +(_Silencio de muerte._) + +BALTASAR, en la chimenea. + +¡No cantan mal las cubas vacías! + +MARCOS + +¿Eh? + +ROSA + +Miente tu canción, Marcos. Hay juventudes de veinte años que mueren de +amor; y aun las más de las veces, como encuentran esta muerte demasiado +lenta, los que se hallan atacados de ese extraño mal se liberan de la +existencia para acabar antes... + +FRANCISCO SAMAY + +¿Es posible, Rosa?... ¿Crees tú que el muchacho?... + +ROSA + +Les digo a ustedes que tiene la muerte en los ojos. Mírenle bien y +lo verán. Yo hace ocho días que le vigilo; he puesto mi cama en su +habitación, y por las noches me levanto para escuchar... ¿Les parece +a ustedes que esto es vivir, para una madre? Constantemente tiemblo, +tengo miedo de todo por él. Las escopetas, el pozo, el granero... +¡Ah! Y les advierto a ustedes que voy a hacer tapiar esa ventana +del granero... Desde allá arriba se ven las casas de Arlés, y todas +las tardes el muchacho sube a mirarlas... Eso me espanta... ¿Y el +Ródano?... ¡Oh! ¡Ese Ródano! Sueño con él, y Federico también sueña. +(_Bajo._) Ayer permaneció más de una hora delante de la casa del +barquero, mirando el agua con ojos de loco... Ya no tiene más que esa +idea, estoy segura... Si no lo ha hecho aún, es porque yo estoy allí, +siempre allí, detrás de él, guardándole, amparándole; pero ya se me +acaban las fuerzas y veo que se me va a escapar. + +FRANCISCO SAMAY + +¡Rosa! ¡Rosa!... + +ROSA + +Óigame, Francisco. No haga usted lo que Marcos. No alce usted los +hombros a lo que le digo... Le conozco mejor que usted a ese muchacho, +y sé de lo que es capaz... Tiene toda la sangre de su madre; y yo..., +si no me hubiesen dado al hombre a quien quería, sé muy bien lo que +hubiera hecho. + +FRANCISCO SAMAY + +Pero, vamos a ver... A pesar de todo, no podemos casarle... con esa... + +ROSA + +¿Por qué no? + +FRANCISCO SAMAY + +¿Sabe usted lo que se dice, hija mía?... + +MARCOS + +¡Fuego de Dios!... + +FRANCISCO SAMAY + +Yo no soy más que un aldeano, Rosa; pero estimo tanto el honor de +mi nombre y de mi casa, como si fuese señor de Caderousse y de +Barbantana... ¡Esa artesiana en mi casa!... ¡Vamos!... + +ROSA + +Verdaderamente, les admiro a ustedes dos cuando me hablan de su honor. +¡Bueno! ¿Y yo? ¿Qué tendría que decir entonces? (_Adelantándose +hacia Francisco._) Veinte años hace que soy su hija de usted, señor +Francisco: ¿ha oído usted nunca una mala palabra sobre mi conducta?... +¿Se encontraría en alguna parte una mujer más honrada, más fiel a su +deber?... Es preciso que lo diga yo, puesto que ninguno de ustedes +piensa en ello... Mi hombre, al morir, ¿no ha dado fe ante todos de +mi discreción y de mi lealtad?... Y si yo, yo, consiento en traer +esa pícara a mi casa y en darle mi hijo, ese pedazo de mis entrañas, +diciéndole: «Hija mía», ¡ah!, ¿creen ustedes acaso que me será menos +violento que a los demás?... Y, sin embargo, estoy dispuesta a hacerlo, +ya que no hay otro medio de salvarle... + +FRANCISCO SAMAY + +Ten piedad de mí, hija mía; me matas... + +ROSA + +¡Oh, padre mío! Se lo ruego a usted: piense en su Federico... Usted ha +perdido ya a su hijo... Este otro es su nieto, es dos veces su hijo; +¿querría usted perderlo también?... + +FRANCISCO SAMAY + +Esa boda me matará... + +ROSA + +¡Y qué! Moriremos todos... ¿Qué importa? ¡Con tal de que el hijo viva! + +FRANCISCO SAMAY + +¿Quién me hubiera dicho, Dios mío, que habría de ver semejante cosa?... + +BALTASAR, levantándose de repente. + +Yo sé de uno que no la verá... ¡Cómo! ¡Aquí, en Castelet, una perdida +que ha rodado con todos los chalanes de la Camarga!... ¡Pues estaría +bien!... (_Arrojando al suelo la capa y el cayado._) Ahí están mi capa +y mi cayado, señor Francisco. Deme usted la cuenta para que me vaya... + +FRANCISCO SAMAY, suplicándole. + +Baltasar, es por el muchacho... ¡Piénsalo! No tengo más que ese. + +ROSA + +¡Vaya! Déjele que se marche... Se le ha dado demasiada importancia a +este criado. + +BALTASAR + +¡Ah! Con cuánta razón se dice que mil ovejas sin pastor no son un buen +rebaño. Lo que falta hace mucho tiempo en esta casa es un hombre que la +dirija. Hay mujeres, jóvenes, viejos; falta el amo. + +ROSA + +Contéstame con franqueza, pastor... ¿Crees que el muchacho sería capaz +de matarse si no le diéramos esa mujer? + +BALTASAR, con gravedad. + +Lo creo... + +ROSA + +¿Y preferirías verle morir?... + +BALTASAR + +¡Cien veces!... + +ROSA + +Vete, miserable; vete, maldito brujo... (_Se lanza sobre él._) + +FRANCISCO SAMAY, interponiéndose. + +Deja, deja, Rosa... Baltasar es de tiempos más severos que los tuyos, +en que se ponía el honor por encima de todo. Yo también pertenezco a +aquel tiempo, pero ya no soy digno de él. Voy a darte la cuenta; puedes +marcharte, pastor... + +BALTASAR + +¡No!... Todavía no... Ahí baja el muchacho... Quisiera ver cómo se +las van ustedes a arreglar para decirle eso... Federico, Federico, tu +abuelo quiere hablarte... + + +ESCENA VI + +LOS MISMOS, FEDERICO. + + +FEDERICO + +¡Calla! ¡Todos aquí!... Pero, ¿qué pasa? ¿Qué les ocurre a ustedes? + +ROSA + +Y a ti, desdichado, ¿qué te ocurre?... ¿Por qué estás tan pálido, tan +febril? Mírele usted, abuelo, ya no es más que la sombra de sí mismo... + +FRANCISCO SAMAY + +La verdad es que ha cambiado mucho... + +FEDERICO, con pálida sonrisa. + +¡Bah! Estoy algo enfermo. Pero no es nada, un poco de fiebre; ya +pasará. (_A Francisco:_) ¿Quería usted hablarme, abuelo?... + +FRANCISCO SAMAY + +Sí, hijo mío, quería decirte... Yo..., tú... (_Aparte, a Rosa:_) Díselo +tú, Rosa; yo no podría nunca. + +ROSA + +Escucha, hijo mío: todos sabemos que tienes una gran pena, de la cual +no quieres hablarnos. Sufres, eres desgraciado... ¿Es por esa mujer, +verdad? + +FEDERICO + +Haga usted el favor, madre... Habíamos quedado en que no se +pronunciaría nunca ese nombre aquí. + +ROSA, con exaltación. + +Es preciso, sin embargo, puesto que mueres por eso..., puesto que +quieres morir... ¡Oh! No mientas... Lo sé; solo has encontrado un medio +para arrancar ese amor de tu corazón: irte con él de este mundo... +Pues, hijo mío, no mueras; como quiera que sea esa maldita arlesiana, +tómala... Nosotros te la damos. + +FEDERICO + +¿Es posible?... Madre... ¡Pero usted no lo ha pensado bien!... Usted +sabe lo que es esa mujer... + +ROSA + +Ya que la amas... + +FEDERICO, muy conmovido. + +¿De veras, madre, usted consentiría?... Y usted, abuelo, ¿qué dice +de esto?... ¿Se sonroja usted, baja la cabeza? ¡Ah! Pobre anciano, +cuánto debe costarle... ¡Tanto me han de amar ustedes para hacer por +mí un sacrificio semejante!... ¡Pues, no; mil veces no! No aceptaré... +Levantad la cabeza, amigos míos, y miradme sin avergonzaros... La mujer +a quien yo dé vuestro nombre será digna de él, os lo juro... + + +ESCENA VII + +LOS MISMOS; VIVETA, _por el foro_. + + +VIVETA, deteniéndose, con timidez. + +Perdonen ustedes... ¡Estorbo!... + +FEDERICO, deteniéndola. + +No..., quédate..., quédate... ¿Qué le parece a usted, abuelo? Creo que +a esta no se avergonzaría usted de llamarla hija... + +TODOS + +¡Viveta!... + +VIVETA + +¿Yo?... + +FEDERICO, a Viveta, sosteniéndola entre sus brazos. + +Ya sabes lo que me dijiste: «El mal que una mujer me ha hecho, solo +una mujer puede curarlo». ¿Quieres ser tú esa mujer, Viveta? ¿Quieres +que te dé mi corazón? ¡Está muy enfermo, muy destrozado por las +sacudidas que ha sufrido, pero es igual! Creo que si tú lo intentas, +lo conseguirás. ¿Quieres probar, di?... (_El abuelo y la madre quedan +alelados, con los brazos extendidos hacia Viveta en ademán suplicante._) + +VIVETA, inclinando la cabeza sobre el seno de Rosa. + +Contéstele usted por mí, madrina. + +BALTASAR, sollozando, coge la cabeza de Federico entre sus manos. + +¡Ah, hijo mío, Dios te bendiga por el bien que me haces! + + + + +ACTO TERCERO + +CUADRO CUARTO + +El patio de Castelet. + +Lo mismo que en el cuadro primero, pero limpio, reluciente, +endomingado. A los dos lados de la puerta del foro, un mayo con +guirnaldas de flores. Encima de la puerta, un colosal ramillete de +trigo verde, acianos, amapolas, meletas y espuelas de caballero. + +Movimiento de mozos y de doncellas en traje de fiesta. Junto al pozo, +una criada llenando un cántaro. De vez en cuando llega con la brisa el +sonido del pífano, el redoble de los tamboriles. + + +ESCENA PRIMERA + +BALTASAR, MOZOS, CRIADAS. + +Baltasar por el foro, sudando y cubierto de polvo. + + +LOS MOZOS + +¡Ah! Aquí está Baltasar. + +UNO DE LOS MOZOS + +Buenos días, tío Baltasar. + +BALTASAR, alegremente. + +Salud, salud, jóvenes... (_Va a sentarse al borde del pozo._) + +LA CRIADA + +¡Dios mío! Cuánto calor tiene usted, pobre pastor. + +BALTASAR, enjugándose la frente. + +Vengo de lejos y el sol quema... Dame el cántaro... (_La mujer levanta +el cántaro y le da de beber._) + +LA CRIADA + +¿Pero es razonable que a la edad que usted tiene se ponga en semejante +estado?... + +BALTASAR + +¡Bah! No soy tan viejo como creen... Es ese gran tunante de sol al +que no estoy acostumbrado... Calcula, hija mía: hacía más de sesenta +años que no pasaba un mes de junio en los llanos. (_Los mozos se han +acercado y forman corro en torno de él._) + +UN MOZO + +Es cierto, abuelo. Se retrasa usted mucho este año en llevar el ganado +al monte. + +BALTASAR + +¡Caramba! Sí. Los animales no están contentos; pero, ¿qué quieres?... +He casado al padre, he casado al abuelo, y no podía morirme sin casar +al chico... Por fortuna, no durará mucho esto: hoy se publican las +amonestaciones, primera y última; el jueves los regalos, el sábado la +boda. Después, al monte... + +LA CRIADA + +¿No va usted a descansar nunca, tío Baltasar? ¿Piensa usted guardar el +ganado hasta el fin de sus días?... + +BALTASAR + +¡Que si pienso!... (_Quitándose el sombrero._) Al gran Pastor que allá +arriba está no le he pedido nunca más que una cosa: que me haga morir +en plenos Alpes, en medio de mi rebaño, una de esas noches de julio en +que se ven tantas estrellas... Por lo demás, no me apuro. Estoy seguro +de irme así. ¡Es mi estrella!... Otro trago, gatita mía. (_Bebe; la +criada sostiene el cántaro._) + +LOS MOZOS, mirándose unos a otros con admiración. + +¡Ya sabe que esa es su estrella!... + + +ESCENA II + +LOS MISMOS, EL PATRÓN MARCOS Y LA TRIPULACIÓN. + +El patrón Marcos aparece sobre el descansillo de la escalera. Está +endomingado, con chaleco de seda, gorra dorada de grandes galones, +corbata de seda y camisa bordada. + + +MARCOS, a Baltasar, que está bebiendo. + +¡Eh! Tío Baltasar: reservémonos, que esa bebida se sube a la cabeza... + +BALTASAR + +Vean ustedes al lindo don Diego, que se da pisto ahí arriba porque +tiene una gorra nueva que reluce como la bacía de un barbero... ¿No has +ido a misa, mal cristiano, en un día como este? + +MARCOS, bajando. + +Mil gracias... Hay que ir a buscar la misa demasiado lejos, en este +país de salvajes... Y me acuerdo de la tartana... (_Mirando a su +alrededor._) ¡Oh, oh! ¡Que empavesados estamos!... ¿Qué harán ustedes +el día de la boda, si hacen esto el de los dichos?... + +UN MOZO + +Pero hoy no solamente son los dichos, sino que también es San Eloy, la +fiesta de los labradores. + +MARCOS + +Por eso se oye roncar a los tamboriles. + +EL MOZO + +Sí; los cofrades de San Eloy van de granja en granja bailando la +farandola. Los tendremos en Castelet antes que llegue la noche. + +MARCOS + +Pero oye: ¿es que el día de San Eloy es más larga la misa que los demás +domingos?... Nuestra gente no acaba de llegar... + +LA CRIADA + +Seguramente habrán dado la vuelta por San Luis para recoger a la abuela +Reinalda. + +MARCOS + +¡Hombre!... ¿Conque vamos a ver a esa buena anciana? A propósito, tío +Estrellas: ¿no es esa una de tus antiguas amigas?... + +BALTASAR + +Cállate, marinero. + +MARCOS, riéndose. + +¡Hola, hola! Parece que en tiempo del abuelo Reinaldo... (_Los mozos se +ríen._) + +BALTASAR + +¡Cállate, marinero! + +MARCOS + +Habéis, como suele decirse, espigado juntos. + +BALTASAR, levantándose, pálido, con voz terrible. + +¡Marinero!... (_El patrón retrocede, asustado. Los mozos dejan de reír. +Baltasar les mira a todos un instante._) Podéis reíros lo que queráis +de este viejo loco de Baltasar y de sus estrellas... ¡Pero ese asunto +es sagrado!... Prohíbo mentarlo... + +MARCOS + +Bueno, bueno; nadie ha querido incomodarte. ¡Qué diablo! + +LOS MOZOS + +De ningún modo, tío Baltasar; ya sabe usted... (_Le rodean. Vuélvese a +sentar tembloroso._) + +MARCOS, aparte, a la Tripulación. + +No he visto una casa como esta para tomar en serio historias de +mujeres. Es lo mismo que el otro con su arlesiana. Parecía que todo se +había acabado, que ya no había esperanza. Y ahora... + +LOS MOZOS, corriendo hacia el foro. + +¡Ahí están! ¡Ahí están!... + +BALTASAR, muy conmovido. + +¡Oh, Dios mío! (_Se aparta a un rincón._) + + +ESCENA III + +LOS MISMOS, ROSA, FRANCISCO, FEDERICO, VIVETA, EL INOCENTE, LA ABUELA +REINALDA. + +Entran por el foro, todos engalanados, con cofias de encaje y chaquetas +rameadas. — La vieja va la primera, apoyándose en Viveta y en Federico. + + +LA ABUELA REINALDA + +Helo aquí todavía, el viejo Castelet... Dejadme, hijos míos, que lo +mire un poquito... + +MARCOS + +Buenos días, abuela Reinalda. + +LA ABUELA REINALDA, haciéndole una gran reverencia. + +¿Quién es este señor tan elegante?... No le conozco... + +ROSA + +Es mi hermano, abuela Reinalda... + +FRANCISCO SAMAY + +Es el patrón Marcos. + +MARCOS, apuntándole, y en voz baja. + +¡Capitán!... + +LA ABUELA REINALDA + +Muy señor mío, señor patrón. + +MARCOS, furioso, entre dientes. + +¡Patrón!... ¡Patrón!... Y no se han fijado en la gorra. + +EL INOCENTE, aplaudiendo. + +¡Oh! ¡Qué bonitos son este año los árboles de San Eloy! + +LA ABUELA REINALDA + +Me da gusto volver a ver todas estas cosas. Hace tanto tiempo... Desde +tu boda, Francisco... + +FEDERICO + +¿Recuerda usted estos sitios, abuela?... + +LA ABUELA REINALDA + +¡Ya lo creo! Aquí, la cámara de los gusanos de seda; allí, el +porche. (_Avanza y se detiene ante el pozo._) ¡Oh! ¡El pozo!... +(_Sonriéndose._) Es posible, Dios mío, que la madera y la piedra le +conmuevan a una hasta tal punto... + +MARCOS, aparte a los mozos. + +Esperad; vamos a reírnos. (_Se acerca a la vieja, la coge suavemente +por el brazo, y le hace dar algunos pasos hacia el rincón en que se ha +parapetado Baltasar._) Y a ese, abuela Reinalda, ¿le reconoce usted?... +Creo que es de su tiempo... + +LA ABUELA REINALDA + +¡Bendito sea Dios! Pero es... es Baltasar... + +BALTASAR + +¡Dios le guarde a usted, Reinalda! (_Da un paso hacia ella._) + +LA ABUELA REINALDA + +¡Oh!... ¡Oh, mi pobre Baltasar!... (_Se miran un momento sin decir +nada. — Todos se apartan respetuosamente._) + +MARCOS, burlonamente. + +¡Hola, hola! ¡Los viejos tortolitos! + +ROSA, con severidad. + +¡Marcos! + +BALTASAR, aparte a la anciana. + +Tengo la culpa. Sabía que iba usted a venir. No hubiera debido quedarme +aquí... + +LA ABUELA REINALDA + +¿Por qué? ¿Para cumplir nuestro juramento?... ¡Bah! No vale la pena. +Dios mismo no ha querido que muriésemos sin habernos vuelto a ver, y +por eso ha puesto amor en el corazón de estos dos muchachos. Después de +todo, bien nos debía eso para recompensar nuestro valor... + +BALTASAR + +¡Oh! Sí, nos ha hecho falta el valor; cuántas veces, llevando el +ganado, veía el humo de su casa de usted, que parecía hacerme señas, +diciéndome: ¡Ven!... ¡Aquí está!... + +LA ABUELA REINALDA + +Y yo, cuando oía el ladrido de tus perros, y te reconocía a lo lejos +con tu gran capa, necesitaba fuerzas para no correr hacia ti. En fin, +ahora ha terminado nuestra pena, y podemos mirarnos a la cara sin +avergonzarnos... Baltasar... + +BALTASAR + +¡Reinalda! + +LA ABUELA REINALDA + +¿No te avergonzarías de darme un beso, aunque esté vieja y arrugada +como estoy...? + +BALTASAR + +¡Oh! + +LA ABUELA REINALDA + +¡Bueno! Entonces, apriétame bien sobre tu corazón, mi buen amigo. Va +para cincuenta años que te debo este beso de amistad. (_Se dan un +prolongado beso._) + +FEDERICO + +¡Qué hermoso es el deber! (_Apretando el brazo a Viveta._) Viveta, te +amo... + +VIVETA + +¿De veras? + +MARCOS, acercándose. + +Dígame, abuela Reinalda: ¿no podríamos ahora dar una vuelta por la +cocina, para ver si el asador ha cambiado desde entonces? + +FRANCISCO SAMAY + +Tiene razón... ¡A la mesa! (_Coge a la anciana por el brazo._) + +TODOS + +¡A la mesa, a la mesa! + +LA ABUELA REINALDA, volviéndose. + +Baltasar... + +ROSA + +Vamos, pastor... + +BALTASAR, muy conmovido. + +Voy... (_Todos salen por la izquierda. — La escena queda desierta +algunos segundos. — Anochece._) + + +ESCENA IV + +FEDERICO, VIVETA. _Salen los dos de la casa_. + + +FEDERICO, llamando a Viveta cerca del pozo. + +Viveta, escucha, mírame... ¿Qué tienes? No estás contenta. + +VIVETA + +¡Oh! Sí, Federico mío. + +FEDERICO + +Cállate, no mientas; tú tienes algo que te atormenta y te amarga la +alegría de nuestros esponsales. Sé muy bien lo que es: te asusta tu +enfermo. Todavía no estás segura de él... Pues, sé feliz; te juro que +estoy curado. + +VIVETA, meneando la cabeza. + +A veces cree uno eso, y después... + +FEDERICO + +¿Te acuerdas de aquel año en que estuve tan enfermo? De todo el tiempo +de mi enfermedad no me ha quedado más que una cosa en la memoria. Era +una mañana en que por primera vez habían abierto la ventana. ¡La brisa +del Ródano olía tan bien aquella mañana!... Habría podido señalar una +por una todas las hierbas sobre las que había pasado. Y, además, no sé +por qué, pero el cielo me parecía más transparente que de costumbre, +los árboles tenían más hojas, los hortelanos cantaban mejor, y yo me +encontraba bien... Entonces entró el médico, y dijo, mirándome: «¡Está +curado!...». Pues bien; ahora que te hablo estoy como aquella mañana; +es el mismo cielo, la misma paz de todo mi ser, y solo siento un deseo: +apoyar la cabeza en tu seno y quedar así siempre... Ya ves que estoy +curado. + +VIVETA + +¿Luego es verdad que me amas?... + +FEDERICO, en voz baja. + +Sí... + +VIVETA + +¿Y la otra?... ¿No piensas ya en aquella que tanto daño te hizo?... + +FEDERICO + +No pienso más que en ti, Viveta... + +VIVETA + +¡Oh! Sin embargo... + +FEDERICO + +¿Por qué cosa quieres que te lo jure?... Tú eres la única en mi +corazón, yo te lo digo... No hablemos de ese triste pasado. Ya no +existe para mí. + +VIVETA + +Entonces, ¿por qué conservas cosas que te lo recuerdan? + +FEDERICO + +Pero... si no conservo nada. + +VIVETA + +¿Y esas cartas que tienes ahí?... + +FEDERICO, asombrado + +¡Cómo! ¿Tú lo sabías?... Sí, es verdad; las he guardado mucho tiempo. +Tenía una maldita curiosidad por conocer a ese hombre; pero ahora, +mira. (_Se desabrocha la chaqueta._) + +VIVETA + +¿Ya no están ahí?... + +FEDERICO + +Baltasar fue a devolverlas esta mañana. + +VIVETA + +¿Has hecho eso, Federico mío? (_Colgándose de su cuello._) ¡Oh! ¡Qué +feliz soy!... Si supieras cuánto me han hecho sufrir esas malditas +cartas... cuando me apretabas sobre tu pecho y me decías: «¡Te amo!». +Siempre las sentía allí, bajo tu ropa, y eso me impedía creerte. + +FEDERICO + +¿De modo que no me creías, y, sin embargo, querías ser mi mujer? + +VIVETA, sonriendo. + +Eso me impedía creerte; pero no me impedía amarte... + +FEDERICO + +Y ahora, si te digo: «¡Te amo!», ¿me creerás?... + +VIVETA + +¡Dímelo! ¡Vamos a ver! + +FEDERICO + +¡Oh, amada mía! (_La estrecha sobre su pecho, y después, enlazados los +dos, marchan despacito y desaparecen unos instantes detrás del porche._) + + +ESCENA V + +LOS MISMOS, EL POTRERO, BALTASAR. + +Mitifio entra precipitadamente, da algunos pasos por el patio desierto, +y luego, cuando va a llamar a la casa, ábrese la puerta y aparece +Baltasar. + + +BALTASAR, volviéndose. + +¡Eres tú!... ¿Qué quieres? + +EL POTRERO + +¡Mis cartas! (_En este momento la pareja de enamorados entra en +escena._) + +BALTASAR + +¡Cómo! ¿Tus cartas?... Pero si se las he llevado a tu padre esta +mañana. ¿No vienes de tu casa? + +EL POTRERO + +Hace dos noches que duermo en Arlés. + +BALTASAR + +¿De manera que eso continúa?... + +EL POTRERO + +¡Siempre!... + +BALTASAR + +Hubiera creído, sin embargo, que después de lo de las cartas... + +EL POTRERO + +Cuando somos cobardes por ellas, las mujeres nos perdonan todas las +cobardías. + +BALTASAR + +Entonces, buen provecho te haga, muchacho. Aquí, gracias a Dios, hemos +acabado con esa locura. El chico se casa dentro de cuatro días, y esta +vez ha elegido a una mujer honrada. + +EL POTRERO + +¡Ah! Sí, él es bien feliz. Debe de ser tan grato amarse con libertad, +ante Dios y los hombres; estar orgulloso de aquella a quien se ama; +poder decir a todo el que pasa: «¡Miradla; es mi mujer!». Yo voy por la +noche, como un ladrón. Durante el día me escondo, ando a su alrededor, +y luego, cuando estamos solos, todo se vuelve escándalos y cuestiones. +¿De dónde vienes?... ¿Qué has hecho?... ¿Qué hombre es ese con quien +hablabas?... ¡Y cuántas veces, en medio de nuestras caricias, siento +unos deseos de ahogarla para que no me engañe más!... (_Aquí los +novios, enlazados por el talle, aparecen, atravesando la escena por +el foro._) ¡Ah! ¡Que horrible vida de desconfianza y de mentiras! Por +fortuna, esto va a terminar. Ahora vamos a vivir juntos, y desdichada +de ella si... + +BALTASAR + +¿Os casáis? + +EL POTRERO + +No, la robo... Si esta noche estás allá en el aprisco, oirás un fuerte +galopar en la llanura. Llevaré a la dama en mis brazos, sobre la silla, +y respondo de que la sujetaré bien. + +BALTASAR + +¿Conque te ama mucho esa maldita arlesiana?... + +FEDERICO, deteniéndose en el foro. + +¡Oh! + +EL POTRERO + +Sí... Es un capricho del momento. Y, además, un robo no le sentará mal. +Correr a la ventura por las carreteras, rodar de posada en posada, el +cambio, el miedo, la persecución: he ahí lo que a ella le gusta sobre +todo. Es como esas aves marinas que no cantan sino en medio de la +tempestad... + +FEDERICO, aparte, con rabia. + +¡Es él! ¡Por fin!... + +VIVETA + +Ven, Federico... ¡No te quedes ahí! + +FEDERICO, rechazándola. + +¡Déjame! + +VIVETA, desolada. + +¡Ah! Aún la quiere... Federico... + +FEDERICO + +Vete... ¡Te digo que te vayas! (_La empuja hacia el interior de la casa +y luego vuelve a escuchar._) + +EL POTRERO + +A mí me da miedo este viaje. Pienso en el viejo que va a quedarse solo, +en mis caballos, en la cabaña, en la grata vida de hombre honrado que +hubiese llevado allá, si no hubiera tropezado con ella. + +BALTASAR + +¿Por qué marchar, entonces? Haz lo que ha hecho el nuestro. Renuncia a +esa mujer y cásate. + +EL POTRERO, bajo. + +No puedo... ¡Es tan hermosa!... + +FEDERICO, abalanzándose. + +¡Demasiado sé que es hermosa, miserable!... Pero, ¿qué necesidad tenías +de venir a recordármelo? (_Con risa de rabia._) ¡Un aldeano!... ¡Era +un aldeano como yo!... (_Adelantándose a él._) ¡Ah! Mi dicha te causa +envidia y vienes a contármelo al salir de sus brazos, cuando todavía +tienes en los labios sus besos de la última noche. Pero es que no +sabes que, por uno de esos momentos de pasión de que me hablas, por +un minuto de tu vida, daría yo toda la mía; todo mi paraíso por una +hora de tu purgatorio... ¡Maldito seas por haber venido, chalán del +infierno!... Todavía es peor que haberla visto a ella... Tú me traes +con su aliento el horrible amor de que estuve a punto de morir. Ahora +todo se acabó, estoy perdido. Y mientras recorras los caminos con ella, +habrá aquí mujeres que lloren... ¡Pero no! Eso no es posible, eso no +ha de ser. (_De un salto se apodera de uno de los grandes martillos +que han servido para plantar los mayos._) Vamos, defiéndete, bandido, +defiéndete, que te voy a matar; no quiero morir solo. (_El Potrero +retrocede. Durante toda esta escena se oye el ruido de los tamboriles +que llegan._) + +BALTASAR, arrojándose sobre Federico. + +Desgraciado, ¿qué vas a hacer? + +FEDERICO, procurando desasirse. + +No, déjame... Él, primero; después, su arlesiana. (_En el momento en +que se arroja sobre el Potrero, Rosa se lanza entre ellos. Federico +se detiene, titubea; el martillo se le cae de las manos. En el mismo +instante aparece gente sacudiendo antorchas ante la granja, y los +farandoleros invaden el patio gritando: «¡San Eloy!... ¡San Eloy!»._) + +LOS FARANDOLEROS + +¡San Eloy! ¡San Eloy! ¡A la farandola! + +LA GENTE DE LA GRANJA, saliendo al balcón. + +¡San Eloy!... ¡San Eloy!... (_Cantos y danzas._) + + + + +CUADRO QUINTO + +La cámara de los gusanos de seda. + +Gran sala, con amplia ventana y balcón en el fondo. — A la izquierda, +en segundo término, entrada de la cámara; en primer término, la +habitación de los hijos. — A la derecha, una escalera de madera que +conduce al granero. Bajo la escalera, una cama medio oculta por +cortinajes. — Al levantarse el telón, el escenario está desierto. — +En el patio de Castelet se oyen los pífanos y los tamboriles de los +farandoleros. En este momento entra Rosa con una lamparilla en la mano. +— Deja la lamparilla, va al balcón del fondo y se queda allí un momento +mirando bailar; después entra. + + +ESCENA PRIMERA + +ROSA SAMAY, _sola_. + + +Cantan ahí abajo. No sospechan nada. El mismo pastor se ha equivocado +viéndole saltar de tan buena gana: «Eso no será nada, mi ama. El último +trueno, como cuando va a acabar la tempestad...». ¡Dios le oiga!... +Pero tengo miedo..., y velo... + + +ESCENA II + +ROSA, FEDERICO. + + +FEDERICO, se detiene al ver a su madre. + +¿Qué haces ahí?... Creía que ya no dormías aquí... + +ROSA, algo turbada. + +Sí. Tengo allá todavía algunos gusanos de seda que no han salido. Es +preciso que los vea... Pero y tú, ¿por qué no te has quedado abajo +cantando como los demás? + +FEDERICO + +Estaba muy cansado. + +ROSA + +¡El caso es que habías tomado con tanto entusiasmo esa farandola!... +También Viveta ha bailado mucho. Esa muchacha es un pajarito; apenas +tocaba el suelo... ¿Has visto cómo la rondaba el mayor de los Girod? Es +tan simpática... ¡Ah! Vais a hacer los dos una buena pareja. + +FEDERICO, vivamente. + +Buenas noches. Voy a acostarme. (_Le da un beso._) + +ROSA, deteniéndole. + +Y además, ya sabes, si esa no te gusta, hay que decirlo. Pronto te +encontraremos otra. + +FEDERICO + +¡Oh, madre! + +ROSA + +¡Eh! ¿Qué quieres? No busco yo la dicha de esa muchacha, sino la +tuya... ¡Y no pareces tú muy feliz!... + +FEDERICO + +Sí..., sí... + +ROSA + +Vamos, mírame. (_Le coge la mano._) Parece que tienes fiebre. + +FEDERICO + +Sí... La fiebre de San Eloy, que hace beber y bailar. (_Retira la +mano._) + +ROSA + +(_Aparte._) No sabré nada. (_Volviéndole a coger la mano._) Pero no te +vayas; siempre te apartas. + +FEDERICO, sonriendo. + +Vamos. ¿Qué hay? + +ROSA, mirándole cara a cara. + +Dime... Ese hombre que vino hace un momento... + +FEDERICO, desviando los ojos. + +¿Qué hombre? + +ROSA + +Sí..., esa especie de gitano, de gañán... Te ha hecho daño verle, ¿no +es verdad? + +FEDERICO + +¡Bah! Eso ha sido un instante, una locura... y ¡mira!, te lo ruego, no +me hagas hablar de esas cosas... Temería mancharte removiendo todo ese +cieno delante de ti. + +ROSA + +¡Vamos! ¿Es que no tienen las madres derecho a ir por todas partes sin +mancharse, a preguntarlo todo, a saberlo todo?... Vamos, háblame, hijo +mío. Ábreme tu pecho. Me parece que si me hablases solo un poquito, +tendría yo tanto que decirte... ¡Y no quieres! + +FEDERICO, dulce y tristemente. + +No; te lo ruego. Dejemos eso en paz. + +ROSA + +Entonces, ven... Bajemos... + +FEDERICO + +¿Para qué? + +ROSA + +¡Ah! Quizás estoy loca, pero se me figura que tienes algo malo en la +mirada. No quiero que te quedes solo... Ven a la luz, ven... Y además, +todos los años, por San Eloy, bailas conmigo la farandola. Este año +no te has acordado. Vamos, ven. Tengo gana de bailar. (_Sollozando._) +También tengo gana de llorar. + +FEDERICO + +Madre, madre, te amo..., no llores... ¡Ah! ¡No llores, Dios mío! + +ROSA + +Háblame, pues, si me amas. + +FEDERICO + +Pero, ¿qué quieres que te diga?... Pues sí, hoy he tenido un mal día. +Era de esperar. Después de tales sacudidas, no se calma uno de repente. +Mira el Ródano los días de mistral: ¿acaso no se agita mucho después de +haber cesado el viento? Hay que dejar tiempo a las cosas para que se +aquieten... Vamos, no llores. Todo eso no será nada... Duerma yo una +noche a pierna suelta, y mañana nada... No pienso más que en olvidar, +en ser feliz. + +ROSA, con gravedad. + +¿No piensas más que en eso? + +FEDERICO, volviendo la cabeza. + +Nada más... + +ROSA, mirándole con gran fijeza. + +¿De veras? + +FEDERICO + +De veras. + +ROSA, tristemente. + +Entonces, tanto mejor... + +FEDERICO, dándola un beso. + +Buenas noches... Voy a acostarme. (_Rosa le sigue con la mirada y la +sonrisa hasta la puerta de la habitación. Apenas se cierra la puerta, +el aspecto de la madre cambia, y se torna terrible._) + + +ESCENA III + +ROSA, _sola_. + + +¡Es un infierno ser madre!... Poco faltó para que muriese cuando di +a luz a ese hijo. Después ha estado enfermo mucho tiempo... A los +quince años tuvo también una grave enfermedad. Le saqué de todo por +milagro. Las arrugas de mi frente pueden decir cuánto he temblado, +cuántas noches en vela he pasado... Y ahora que he hecho de él un +hombre, ahora que es fuerte, y tan hermoso, y tan puro, no piensa más +que en arrancarse la vida, y para defenderle contra sí mismo tengo +que velar aquí, ante su puerta, como cuando era pequeñito. ¡Ah! En +realidad hay ocasiones en que Dios no es razonable. (_Se sienta sobre +una banqueta._) Pero si es mía tu vida, mal hijo. Te la he dado, te +la he dado veinte veces. Fue tomada día por día de la mía. ¿No sabes +que he necesitado toda mi juventud para darte tus veinte años? Y ahora +quieres destruir mi obra. ¡Oh! ¡Oh! (_Apaciguada y triste._) Verdad +es que también sufre mucho mi pobre hijo. Su odioso amor le domina +todavía, y yo era una loca pensando que alguien podría curarle. ¡Tiene +la enfermedad de su madre! Los corazones como los nuestros no saben +amar más que una vez... Pero no es culpa mía. No me deben castigar por +eso; vamos a ver..., ¿qué puedo hacer yo más de lo que he hecho?... Yo +le decía: «Tómala..., te la damos». Como no la hubiese ido a buscar +yo misma... Si a lo menos supiera dónde encontrar a esa pícara, la +traería a la fuerza... Pero es demasiado tarde. Se ha marchado, y +precisamente por eso quiere morir él... ¡Quiere morir! ¡Cuán ingratos +son los hijos!... También yo, cuando mi pobre marido murió y tenía mis +manos entre las suyas al expirar, sentía vivo anhelo de marchar con +él... Pero tú estabas allí, tú; no comprendías bien lo que pasaba, pero +tenías miedo y gritabas. ¡Ah! Al primer grito tuyo eché de ver que la +vida no me pertenecía, que no tenía derecho de marcharme... Entonces +te cogí en mis brazos, te sonreí, canté para dormirte, con dolor en +el corazón, y aunque viuda para siempre, tan pronto como pude, me +quité las tocas de luto para no entristecer tus ojos de niño... (_Con +un sollozo._) Lo que hice por él entonces, bien podía hacerlo él por +mí ahora... ¡Ah, pobres madres! ¡Cuán dignas de compasión somos! Lo +damos todo, y no se nos devuelve nada. Somos las enamoradas a quienes +se abandona siempre. Y, sin embargo, nosotras no engañamos nunca y +tenemos tal arte para envejecer... (_Óyense tamboriles y ruido de +danzas._) ¡Qué noche! ¡Qué velada!... (_Ábrese vivamente la puerta de +la habitación._) ¿Quién es? + + +ESCENA IV + +ROSA, EL INOCENTE. + +Sale el Inocente de la habitación de la izquierda, con los pies +desnudos, los rubios cabellos en desorden, sin blusa, sin chaleco, solo +con un pantalón de pana sujeto por un tirante. — Brillan sus ojos; su +fisonomía muestra viveza e inteligencia inusitadas. + + +EL INOCENTE, aproximándose, con un dedo sobre los labios. + +¡Chist! + +ROSA + +¿Eres tú?... ¿Qué quieres?... + +EL INOCENTE, en voz baja. + +Acuéstese usted y duerma tranquila... ¡No ocurrirá nada esta noche!... + +ROSA + +¡Cómo! Nada... ¿Conque estás enterado?... + +EL INOCENTE + +Sé que mi hermano tiene un gran pesar y que usted me hace acostar en +su cuarto temiendo que el dolor acabe con él... Por eso hace varias +noches que no pego ojos... Hace algún tiempo que se encontraba mejor, +pero esta noche ha sido muy mala... Ha vuelto a llorar, a hablar solo. +Decía: «¡No puedo..., no puedo!... ¡Tengo que irme!...». Por fin se +acostó. Ahora duerme, y me he levantado callandito, callandito, para +venir a decírselo a usted. ¿Por qué me mira usted así, madre?... ¿Le +sorprende a usted que vea tan claras las cosas y que tenga tanto +entendimiento?... Pero ya sabe usted lo que decía Baltasar: «Este niño +se despierta, se despierta». + +ROSA + +¿Es posible?... ¡Oh!... ¡Oh mi Inocente! + +EL INOCENTE + +Madre, me llamo Juanito. Llámeme Juanito. Ya no hay inocentes en esta +casa. + +ROSA, vivamente. + +Calla..., no digas eso. + +EL INOCENTE + +¿Por qué no? + +ROSA + +¡Ah! Estoy loca... Es ese pastor con sus cuentos... Ven, querido mío, +ven que te mire. Me parece que no te he visto nunca, que me nace ahora +un nuevo hijo. (_Poniéndole sobre sus rodillas._) ¡Cómo has crecido, +que hermoso estás! ¿Sabes que te parecerás a Federico? Ahora sí que hay +verdadera luz en tus ojos. + +EL INOCENTE + +¡A fe mía, sí, creo que ahora estoy enteramente despierto!... Lo cual +no impide que tenga mucho sueño y que me vaya a dormir, porque me +caigo... ¿Quiere usted darme otro beso? + +ROSA + +¡Que si quiero! (_Le besa apasionadamente._) ¡Te debo tantas caricias! +(_Le acompaña hasta el cuarto._) Vete a dormir, hijo mío, vete. + + +ESCENA V + +ROSA, _sola_. + + +¡Ya no hay Inocente en esta casa! Si esto fuese a traernos desgracia... +¡Ah! ¿Qué estoy diciendo?... No merezco esta inmensa alegría nueva... +¡No, no! No es posible. Dios no me ha devuelto un hijo para quitarme +otro... (_Inclina la cabeza un momento ante una imagen de la Virgen +incrustada en la pared; va hacia la puerta del cuarto y escucha._) +Nada..., los dos duermen. (_Cierra la ventana del foro; pone en orden +algunos objetos, algunas sillas; luego entra en su alcoba y corre la +cortina. A través de las vidrieras del foro se ve despuntar el alba._) + + +ESCENA VI + +FEDERICO; ROSA, _en la alcoba_. + + +FEDERICO, entra medio vestido, con aspecto extraviado; escucha y se +detiene. + +(_Aparte._) Las tres. Ya viene el día. Pasará lo mismo que en el cuento +del pastor. Luchó toda la noche, y luego por la mañana..., luego por +la mañana... (_Da un paso hacia la escalera; después se detiene._) +¡Oh, es horrible!... ¡Qué despertar van a tener todos aquí!... Pero es +imposible. No puedo vivir. Siempre la veo en brazos de aquel hombre. Se +la lleva, la estrecha, la... ¡Ah, visión maldita, yo te arrancaré de +mis ojos! (_Se lanza a la escalera._) + +ROSA, llamando. + +¡Federico!... ¿Eres tú? (_Federico se detiene en medio de la escalera, +titubeando, con los brazos tendidos._) + +ROSA, saliendo precipitadamente de la alcoba, corre al cuarto de los +niños, mira y da un grito terrible. + +¡Ah! (_Se vuelve y ve a Federico en la escalera._) ¿Qué...? ¿Adónde +vas?... + +FEDERICO, extraviado. + +¿Pero no los oyes allá, hacia el aprisco?... Se la lleva... ¡Esperadme, +esperadme!... (_Se abalanza; Rosa corre tras él desesperadamente. — +Cuando llega a la puerta que está en medio de la escalera, Federico +acaba de cerrarla. — Rosa golpea con rabia._) + +ROSA + +¡Federico, hijo mío!... ¡En el nombre del cielo! (_Golpea la puerta, +la sacude._) ¡Abre, abre!... ¡Hijo mío!... Llévame, llévame contigo a +la muerte... ¡Ah!... ¡Dios mío!... ¡Socorro! ¡Mi hijo!... Mi hijo va a +matarse... (_Baja la escalera como una loca, se precipita a la ventana +del foro, la abre, mira, y cae dando un grito terrible._) + + +ESCENA VII + +LOS MISMOS, EL INOCENTE, BALTASAR, EL PATRÓN MARCOS. + + +EL INOCENTE + +¡Madre!... ¡Madre!... (_Se arrodilla junto a su madre._) + +BALTASAR, al ver la ventana abierta, se lanza a ella y mira hacia el +patio. + +¡Ah! (_Al patrón Marcos, que acaba de entrar:_) Mira por esa ventana; +verás si se muere de amor. + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77614 *** diff --git a/77614-h/77614-h.htm b/77614-h/77614-h.htm new file mode 100644 index 0000000..9af5986 --- /dev/null +++ b/77614-h/77614-h.htm @@ -0,0 +1,3941 @@ +<!DOCTYPE html> +<html lang="es"> +<head> + <meta charset="UTF-8"> + <meta name="viewport" content="width=device-width, initial-scale=1"> + <title> + La arlesiana | Project Gutenberg + </title> + <link rel="icon" href="images/cover.jpg" type="image/x-cover"> + <style> + +.formato { margin: 0 auto; width: 24em; max-width: 24em; font-size: 125%; } +.x-ebookmaker .formato { width: 100%; max-width: 100%; font-size: medium; } + +p { margin: 0; text-align: justify; text-indent: 1.25em; line-height: 1.3; } +.x-ebookmaker p { line-height: normal; } + +h1, h2, h3 { + text-align: center; text-indent: 0; font-weight: normal; clear: both; +} +h1.faux { margin: 0; font-size: xx-small; visibility: hidden; 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height: auto;" + src="images/cover.jpg" + alt="Cubierta del libro"> + </figure> +</div> + +<div class="tit pt6"> + <hr class="chap"> + <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p> + <p class="fs150 g1 ws1">LA ARLESIANA</p> + <hr class="chap"> +</div> + + +<div class="tit"> + <p><span class="pagenum" id="Page_3">p. 3</span></p> + <p class="fs120 g1 ws1">ALFONSO DAUDET</p> + <hr class="tir"> + <p class="fs250 g1 ws1 mt05">LA ARLESIANA</p> + <p class="smaller g1 ws1 mt15">DRAMA EN TRES ACTOS Y CINCO CUADROS</p> + + <p class="fs60 negr g1 ws1 mt3">TRADUCIDO AL CASTELLANO</p> + <p class="fs60 g1 mt2">POR</p> + <p class="fs175 g0 mt05">R. A. Silva y Martínez.</p> + + <figure class="figcenter mt3"> + <img src="images/i_003_110.jpg" + style="width: 2em; height: auto;" + alt="Logotipo editorial"> + </figure> + + <p class="smaller g1 mt4">MADRID</p> + <p class="fs75 negr">—</p> + <p class="fs75 g0">1907</p> +</div> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt6"> + <p><span class="pagenum" id="Page_4">p. 4</span></p> + <div class="legal"> + <p><span class="sc">Es propiedad</span>.—Reservados todos los + derechos que conceden la Ley de 10 de enero de 1879, el Reglamento + de 5 de septiembre de 1880, el Convenio de 9 de septiembre de 1886 y + demás leyes y tratados internacionales vigentes.</p> + </div> +</div> + +<p class="pie_imp">Imp. Bernardo Rodríguez, Barquillo, 8, Madrid.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter" id="Ch0"> + <p><span class="pagenum" id="Page_5">p. 5</span></p> + <h2 class="nobreak peq g1">PERSONAJES</h2> + <hr class="tir"> +</div> + +<div class="centra"> + <ul class="elenco"> + <li><span class="sc">Baltasar.</span></li> + <li><span class="sc">Federico.</span></li> + <li><span class="sc">El Patrón Marcos.</span></li> + <li><span class="sc">Francisco Samay.</span></li> + <li><span class="sc">Mitifio.</span></li> + <li><span class="sc">La Tripulación.</span></li> + <li><span class="sc">Un mozo de labranza.</span></li> + <li><span class="sc">Rosa Samay.</span></li> + <li><span class="sc">Reinalda.</span></li> + <li><span class="sc">El Inocente.</span></li> + <li><span class="sc">Viveta.</span></li> + <li><span class="sc">Una criada.</span></li> + </ul> +</div> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter" id="Ch1"> + <p><span class="pagenum" id="Page_7">p. 7</span></p> + <figure class="figcenter"> + <img style="width: 24em; height: auto;" + src="images/i_007.jpg" + alt="Viñeta ornamental"> + </figure> + <p class="centra fs200 g1 mt1">LA ARLESIANA</p> + <hr class="tir"> + <p class="centra fs130 g1 ws1">ACTO PRIMERO</p> + <h2 class="nobreak ital g1 ws1">CUADRO PRIMERO</h2> + <p class="centra g1 ws1 mt05">La granja de Castelet.</p> + <p class="donde mt1">Un patio, en el fondo del cual hay una puerta + cochera que da salida a un camino con altos y polvorientos árboles, + detrás de los que se ve el Ródano. — A la izquierda, la granja, con + una casa que forma rincón en el fondo. — Es una hermosa granja, muy + antigua, de aspecto señorial. — Da acceso a ella una escalera de + piedra con balaustrada de viejo hierro forjado. — Sobre el edificio + del fondo hay una torrecilla que sirve de granero, y en cuya parte + alta, junto al friso, se ve un postigo, con una polea y varios haces + de heno. — En la pare inferior del edificio, la bodega; puerta ojival + y baja. — A la derecha del patio, dependencias, porche y cochera. + — Algo adelante, el pozo de brocal bajo, cubierto de mampostería + blanca, adornada con guirnaldas de vid silvestre. — Esparcidos + por el patio, un rastrillo, una reja de arado y una gran rueda de + carreta.</p> +</div> + + +<h3>ESCENA PRIMERA</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Francisco Samay, Baltasar, el +Inocente</span>; <i>después</i> <span class="sc">Rosa Samay</span>.</p> + +<p class="donde">El pastor Baltasar está sentado, con una pipa corta en +la boca, sobre el brocal del pozo. — El Inocente, en el suelo, apoyando +la cabeza <span class="pagenum" id="Page_8">p. 8</span>en las rodillas +del pastor. — Francisco Samay delante de ellos, con un manojo de llaves +en una mano y un gran cesto de botellas en la otra.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Conque, mi viejo Baltasar, ¿qué dices de esto? ¡Hay novedades en +Castelet!</p> + +<p class="rol">BALTASAR, con la pipa entre los dientes.</p> + +<p>Me parece...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, bajando la voz y echando<br> una mirada +a la granja.</p> + +<p>¡Vaya! Escucha. Rosa no quería que te hablase de ello antes de que +se hubiese acabado todo; pero, ¡tanto peor!... Entre tú y yo no puede +haber secretos.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, con voz doliente, un poco distraído.</p> + +<p>Di, pastor...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Además, como tú comprendes, en un asunto de esa importancia no me +parecía mal tomar el consejo de otro más viejo que yo.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Di, pastor, ¿qué le hizo el lobo a la cabra del señor Seguí?</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Ten paciencia, Inocente. Baltasar te acabará <span class="pagenum" +id="Page_9">p. 9</span>el cuento en seguida... ¡Toma! Juega con las +llaves. (<em>El Inocente toma el manojo de llaves y lo agita, riéndose. +Francisco, acercándose a Baltasar:</em>) Francamente, amigo, ¿qué +opinas de esta boda?</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Qué quieres que opine, mi buen Francisco? En primer lugar, que es +tu voluntad y la de tu nuera; también es la mía... por fuerza...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¿Por fuerza?... ¿Por qué?</p> + +<p class="rol">BALTASAR, sentenciosamente.</p> + +<p>Cuando los amos tocan el violín, bailan los criados.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, sonriéndose.</p> + +<p>Y tú no me pareces muy dispuesto a bailar... (<em>Sentándose sobre +el cesto.</em>) Vamos a ver, ¿qué pasa? ¿Es que no te gusta eso?</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Psch!... Pues... no.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¿Y el motivo?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Motivos, tengo varios. Primero, creo que vuestro <span +class="pagenum" id="Page_10">p. 10</span>Federico es muy joven, y que +os dais demasiada prisa para casarle...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¡Pero, hombre de Dios, si quien tiene prisa es él, nosotros no! Si +te digo que está loco con su arlesiana; desde hace tres meses que se +ven, no duerme, no come. Parece que esa niña le ha dado una fiebre de +amor... Y después de todo, ¡qué! El chico tiene veinte años cumplidos y +se desespera por hacer uso de ellos.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, sacudiendo la pipa.</p> + +<p>¡Entonces, si habíais de casarle, debíais haberle buscado en los +alrededores una buena ama de casa, bien surtida de hilo y de agujas; +una joven bonita y hacendosa, que supiese hacer una colada, recoger la +aceituna; una mujer del campo, en fin!...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¡Ah! De seguro que una hija de esta tierra hubiera convenido +más...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Gracias a Dios, no es eso lo que falta en Camarga... ¡Toma!... Sin +ir más lejos, la ahijada de Rosa, esa Viveta que veo rondar por aquí en +tiempo de siega... Una mujer como esa necesitaba él...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_11">p. 11</span>FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Sí, sí..., pero ¡qué le vamos a hacer..., si él ha querido tener una +de la ciudad!</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Ahí está el mal... En nuestros tiempos, el padre era quien decía: +«Quiero.» Hoy lo dicen los hijos. Tú has educado el tuyo a la nueva +usanza; veremos si has acertado.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>La verdad es que a ese chico se le ha dejado hacer todo cuanto +le daba la gana, y quizás algo más de lo que convenía. Pero ¿quién +tiene la culpa?... Quince años hace que murió el padre (¡maldita +sea...!), y ni Rosa ni yo podíamos sustituirle. Una madre, un abuelo, +tienen la mano demasiado blanda para dirigir a los niños. Y, además, +¿qué quieres?, no teniendo más que uno, somos más débiles con él. Y +nosotros puede decirse que solo tenemos ese, puesto que su hermano... +(<em>Señala al Inocente.</em>)</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, meneando el manojo de llaves,<br> que acaba de +abrillantar con la blusa.</p> + +<p>Abuelo, mira tus llaves, cómo relucen...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, mirándole enternecido.</p> + +<p>¡Catorce años por la Candelaria!... ¡Si esto no es para dar +lástima!... Sí, sí, hijito mío.</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_12">p. 12</span>BALTASAR, +levantándose de repente.</p> + +<p>Al menos, ¿conocéis bien a esa arlesiana? ¿Sabéis exactamente a +quien tomáis?...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¡Oh! En cuanto a eso...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, paseándose de un lado a otro.</p> + +<p>Mira, ten cuidado, que en esas condenadas de ciudades no pasa lo +que aquí. Aquí todos nos conocemos. Vivimos a la pata llana, nos vemos +venir de lejos; mientras que allá...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>No te apures; he tomado mis precauciones. Tenemos en Arlés al +hermano de Rosa...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Al patrón Marcos?...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Al mismo. Antes de pedirla, le envié por escrito el nombre de la +señorita, y le encargué que buscase informes; ya sabes que tiene buen +ojo...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, sarcásticamente.</p> + +<p>Pero no para matar gallinetas.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, riéndose.</p> + +<p>El caso es que el buen muchacho no suele estar <span +class="pagenum" id="Page_13">p. 13</span>afortunado cuando viene a +cazar al pantano... Pero, ¿qué más da?, es hombre listo y a quien no se +le traba la lengua cuando habla con los señoritos... Treinta años hace +que pertenece a la marina de Arlés; conoce a todos los de la ciudad, y +según lo que nos diga...</p> + +<p class="rol">ROSA SAMAY, en la granja.</p> + +<p>¡Oiga, abuelo! ¿Y el moscatel?</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Ya voy, ya voy, Rosa... Dame pronto las llaves, hijito... (<em>A +Rosa, que sale al balcón:</em>) Este Baltasar no acaba de hablar +nunca... (<em>A Baltasar:</em>) ¡Chist!...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Cómo! ¿Está ahí también el pastor?... ¿Las ovejas se guardan ahora +a sí mismas?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, alzando un poco su gran sombrero.</p> + +<p>Las ovejas no salen, mi ama. Los esquiladores han llegado esta +mañana.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Tan pronto!...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Claro..., como que estamos a primero de mayo... Antes de quince días +estaré en el monte...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_14">p. 14</span>FRANCISCO +SAMAY, abriendo la puerta de la bodega.</p> + +<p>¡Vaya, vaya!... Bien pudiera suceder que su partida se retrasase +este año... ¿No es verdad, Rosa?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Quiere usted callar, hablador, e ir en seguida por el moscatel?... +La gente va a llegar antes de que usted haya sacado una sola +botella...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Allá voy... (<em>Baja a la bodega.</em>)</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Tendrás cuidado del niño, Baltasar?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, volviendo a ocupar su sitio sobre el pozo.</p> + +<p>Sí, sí... Descuide, mi ama...</p> + + +<h3>ESCENA II</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Baltasar, el Inocente.</span></p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Pobre Inocente! Quisiera saber quién se ocupa de él cuando yo no +estoy aquí... No piensan más que en el otro...</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, impacientado.</p> + +<p>¡Vaya, cuéntame lo que le hizo el lobo a la cabra del señor +Seguí!...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_15">p. 15</span>BALTASAR</p> + +<p>¡Calla!... Es verdad... Si no hemos acabado el cuento... A ver, ¿en +qué estábamos?</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Estábamos en... «Y entonces...».</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Caramba! Es que hay muchos «y entonces» en nuestro cuento... Vamos +a ver... Y entonces... ¡Ah, ya caigo!... Y entonces la cabrita oyó +moverse las hojas detrás de ella, y en lo oscuro, al volverse, vio dos +orejas tiesecitas y dos ojazos que brillaban. Era el lobo...</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, estremeciéndose.</p> + +<p>¡Oh!...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Como demasiado sabía que se la comería, el lobo no se daba prisa... +Para eso han nacido los lobos: para comerse a las cabritas... Sino que +cuando se volvió, dijo el lobo, con sonrisa de malvado: «¡Hola, hola! +¡La cabrita del señor Seguí!...»; y paseaba su lenguaza de fuego sobre +el belfo color de yesca. La cabra sabía también que el lobo había de +comérsela; pero, así y todo, se defendió; ¡como que era una valiente +la cabra del señor Seguí!... Luchó toda la noche, hijo mío, toda la +noche... Luego despuntó el alba. <span class="pagenum" id="Page_16">p. +16</span>Cantó un gallo abajo, allá en el valle. «¡Gracias a Dios!», +dijo la cabrita, que solo esperaba el día para morir, y extendiose por +tierra sobre su blanco vellón bañado en sangre. Entonces el lobo se +arrojó sobre ella y se la comió.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Bien podía haberse dejado comer en seguida; ¿no es verdad?</p> + +<p class="rol">BALTASAR, sonriendo.</p> + +<p>¡Mira el Inocente, cómo se hace cargo de las cosas!...</p> + + +<h3>ESCENA III</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, Viveta.</span></p> + +<p class="rol">VIVETA, entrando por el foro con un paquete debajo del brazo<br> y una +cestita en la mano.</p> + +<p>Dios le guarde, tío Baltasar...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Hola, Viveta!... ¿De dónde vienes, pequeña, cargada como una abeja?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Vengo de San Luis en el barco del Ródano... ¿Aquí están todos buenos? +¿Y nuestro Inocente?... (<em>Inclinándose para besarle.</em>) Buenos días.</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_17">p. 17</span>EL INOCENTE, balando.</p> + +<p>«¡Be, be!...». La cabra.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Qué dice?</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Psch! Un cuento muy bonito que acabamos de contar: la cabra del señor +Seguí que riñó toda la noche con el lobo.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Y luego, por la mañana, se la comió el lobo.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Ah! Ese es nuevo; no lo conocía.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Lo inventé el verano pasado... Por las noches, en el monte, cuando +estoy solo guardando el ganado a la luz de las estrellas, me entretengo +en prepararle cuentos para el invierno... Es lo único que le divierte +algo.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>«¡Hu, hu!...». El lobo.</p> + +<p class="rol">VIVETA, de rodillas, junto al Inocente.</p> + +<p>¡Qué lástima! Un niño tan bonito... ¿No se curará nunca?</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_18">p. 18</span>BALTASAR</p> + +<p>Todos dicen que no; pero no es lo que yo pienso... Sobre todo desde +hace algún tiempo, me parece que pasa algo en su cabecita, como en el +capullo del gusano de seda cuando la mariposa quiere salir. ¡Este niño +despierta! ¡Estoy seguro de que despierta!...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Sería una dicha que sucediera semejante cosa.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, pensativo.</p> + +<p>¡Una dicha! ¡Según!... Tener un inocente es la salvación de la casa. +Ya ves, desde hace quince años que nació este Inocente, ni una sola de +nuestras ovejas ha enfermado, ni tampoco las moreras, ni las viñas..., +nada...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Verdad es...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>No cabe duda, a él le debemos todo eso. Y si alguna vez despertase, +sería preciso que estos tuviesen cuidado. Su estrella podría cambiar.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, procurando abrir el cesto de Viveta.</p> + +<p>¡Tengo gana!</p> + +<p class="rol">VIVETA, riéndose.</p> + +<p>¡Vamos! En cuanto a la golosina, me parece <span class="pagenum" +id="Page_19">p. 19</span>que está casi del todo despierto... ¡Mire +usted el tunante! Ha olido que ahí dentro viene algo para él... Una +magnífica torta de anís que la abuela Reinalda ha hecho precisamente +para su Inocentito.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, con interés</p> + +<p>Chica, ¿está buena la Reinalda?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>No anda mal, tío, para su mucha edad.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Tendrás siempre buen cuidado de ella, ¿eh?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Oh! ¡Puede usted creerlo!... La pobre ancianita que solo me tiene a +mí...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Ya, ya!... Y cuando estás trabajando fuera de casa todo el día y queda +sola, ¿qué pasa?...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Casi siempre la llevo conmigo. Así, el mes pasado, cuando fui a +Montalbán a coger la aceituna, vino conmigo...; pero a Castelet nunca +ha querido. Sin embargo, aquí todos nos tienen afecto.</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_20">p. 20</span>BALTASAR</p> + +<p>Quizás está demasiado lejos para ella.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Oh! Todavía tiene buenas piernas. ¡Vamos..., si usted la viese +andar!... ¿Hace mucho tiempo que no se han visto ustedes, tío +Baltasar?....</p> + +<p class="rol">BALTASAR, con trabajo.</p> + +<p>¡Oh! Sí... ¡Mucho tiempo!</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Tengo gana... Dame la torta...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>No..., ahora no.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Sí, sí... Quiero torta... Si no, le diré a Federico...</p> + +<p class="rol">VIVETA, turbada.</p> + +<p>¿Qué?... ¿Qué le dirás a Federico?...</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Le contaré que una vez has dado un beso a su retrato, allá arriba, en +el cuarto grande.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Anda, anda, anda!</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_21">p. 21</span>VIVETA, +colorada como una cereza.</p> + +<p>No lo vaya usted a creer...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, riéndose.</p> + +<p>Si le digo a usted que este chico se va despertando.</p> + + +<h3>ESCENA IV</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, Rosa Samay.</span></p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Nadie aún?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Sí, ama..., aquí hay gente.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Buenos días, madrina.</p> + +<p class="rol">ROSA, sorprendida.</p> + +<p>¿Eres tú?... ¿Qué te trae por aquí?...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Pues vengo, madrina, como todos los años, a lo de los gusanos de +seda.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Es verdad; no me acordaba... Desde esta mañana no sé dónde tengo +la cabeza... Baltasar, echa un vistazo al camino, a ver si ves algo. +(<em>Baltasar se dirige al foro. El Inocente coge el cesto y escapa a +la torrecilla.</em>)</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_22">p. 22</span>VIVETA</p> + +<p>¿Espera usted a alguien, madrina?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Sí... El mayor hace dos horas que ha salido con la tartana para ir al +encuentro de su tío.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, desde el foro.</p> + +<p>Nadie... (<em>Observa que el Inocente ha desaparecido y entra en la +torrecilla.</em>)</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Dios mío! ¡Dios mío! Con tal de que no haya pasado nada...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Qué quiere usted que le pase? Los caminos no están muy buenos, pero +Federico los ha recorrido tantas veces...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Oh! No es eso... Es que me temo que el patrón Marcos haya traído malas +noticias; que aquella familia no sea la que quisiéramos...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Qué familia?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Es que le conozco bien a ese chico!... Si la boda no pudiera +celebrarse, ahora que se le ha metido en la cabeza...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_23">p. 23</span>VIVETA</p> + +<p>¿Va a casarse Federico?...</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, sentado arriba, junto al friso,<br> en el +alféizar del postigo.</p> + +<p>¡Be..., be...!</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Jesús, el Inocente... allá arriba...! ¿Quieres bajar, +condenado?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, desde el granero.</p> + +<p>No tenga usted cuidado, ama, aquí estoy... (<em>Coge al niño y entra +en el granero.</em>)</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Oh! Ese granero me hace temblar cuando le veo abierto... Te parece +a ti, si uno cayera desde arriba sobre estas losas... (<em>Ciérrase la +ventana del granero.</em>)</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Decía usted, madrina, que Federico va a casarse?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Sí... ¡Que pálida estás!... Tú también has tenido miedo, ¿eh?</p> + +<p class="rol">VIVETA, sofocada.</p> + +<p>Y... ¿con quién... se casa?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Con una joven de Arlés... Se vieron aquí un <span class="pagenum" +id="Page_24">p. 24</span>domingo en que se corrían toros, y desde +entonces no ha pensado más que en ella.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Dícese que son muy bonitas las mujeres de esa tierra.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Y también coquetas... Pero, ¿qué quieres? Los hombres prefieren +eso...</p> + +<p class="rol">VIVETA, muy conmovida.</p> + +<p>Entonces... ¿es cosa resuelta?...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>No del todo... Los novios están conformes, pero la petición está +todavía por hacer... Todo depende de lo que nos diga el patrón +Marcos... Por eso, si hubieras visto a Federico hace un momento, cuando +salió al encuentro de su tío... Le temblaban las manos al aparejar... +Y aun yo, desde entonces, estoy como aturdida... ¡Le quiero tanto a mi +Federico! ¡Sin él no podría vivir! Figúrate, Viveta: es más que un hijo +para mí. Conforme va haciéndose hombre, me recuerda más a su padre... +Aquel esposo a quien tanto amé, a quien perdí tan pronto, me lo +devuelve mi hijo al crecer... Es el mismo modo de hablar, de mirar... +¡Oh! Escucha: cuando veo a ese muchacho ir y venir por la granja, me +produce <span class="pagenum" id="Page_25">p. 25</span>una impresión +que no puedo describir. Me parece que no soy tan viuda... ¡Y además, +no sé, hay tantas cosas entre nosotros, nuestros corazones palpitan +tan al unísono!... ¡Mira! Toca el mío, repara cuán de prisa late. +Diríase que yo también tengo veinte años y que es mi boda la que va a +resolverse.</p> + +<p class="rol">FEDERICO, desde fuera.</p> + +<p>¡Madre!</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Ahí está!...</p> + + +<h3>ESCENA V</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, Federico</span>; +<i>luego</i> <span class="sc">Baltasar y el Inocente.</span></p> + +<p class="rol">FEDERICO, entra corriendo.</p> + +<p>Madre, todo va bien... Dame un beso... ¡Oh, qué felicidad!</p> + +<p class="rol">TODOS</p> + +<p>¿Y tu tío?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Allá viene... Ya baja de la tartana... ¡Pobre señor! Le he traído tan +de prisa... Estará reventado.</p> + +<p class="rol">ROSA, riéndose.</p> + +<p>¡Oh, qué malo eres!</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_26">p. 26</span>FEDERICO</p> + +<p>Ya comprenderás... me moría por traértela buena noticia... Dame otro +beso...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿La quieres mucho a tu arlesiana?...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Que si la quiero!...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Más que a mí?...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Oh, madre mía!... (<em>Cogiendo por el brazo a su madre.</em>) +¡Vamos a ver al tío! (<em>Se alejan por el foro.</em>)</p> + +<p class="rol">VIVETA, en la parte anterior del escenario.</p> + +<p>Ni siquiera me ha mirado.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, acercándose con el Inocente.</p> + +<p>¿Qué te pasa, muchacha?...</p> + +<p class="rol">VIVETA, recogiendo su paquete.</p> + +<p>¿A mí?... Nada... El calor..., el barco..., el... ¡Oh! ¡Oh, Dios +mío!...</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>No llores, Viveta... No le diré nada a Federico...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_27">p. +27</span>BALTASAR</p> + +<p>Unos ríen y otros lloran: esta es la vida.</p> + +<p class="rol">FEDERICO, en el foro, agitando su sombrero.</p> + +<p>¡Viva el patrón Marcos!</p> + + +<h3>ESCENA VI</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, el patrón +Marcos</span>; <i>luego</i> <span class="sc">Francisco Samay.</span></p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>En primer lugar, ya no hay patrón Marcos. Soy desde este año capitán +de cabotaje con certificados, diplomas y toda la pesca... Conque, +muchacho, si no se te hace muy cuesta arriba, llámame capitán... +(<em>Con las manos en los costados.</em>) Y guía la tartana con más +suavidad.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Sí, capitán.</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>Perfectamente. (<em>A Rosa:</em>) Buenas tardes, Rosa. (<em>Le da un +beso. Viendo a Baltasar:</em>) ¡Hola! Aquí está el tío Estrellas.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Salud, salud, marinero.</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>¿Qué es eso de marinero? ¿No acabo de decir?...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_28">p. 28</span>FRANCISCO +SAMAY, llegando.</p> + +<p>¡Bueno! ¿Qué noticias tenemos?</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>Las noticias, señor Francisco, son que va a ser preciso que se ponga +usted sus trapitos de solemnidad y marche a escape a la ciudad para +hacer la petición. Le esperan a usted...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Entonces, ¿son buena gente?...</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>Lo mejorcito que hay... ¡Excelentes, simpáticos, como usted y yo..., y +unas limonadas!...</p> + +<p class="rol">ROSA.</p> + +<p>¡Cómo! ¿Limonadas?...</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>¡Oh! Divinas... las hace la madre... Una receta familiar... Nunca he +bebido cosa igual...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Pero has estado en su casa?</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>¡Pues no! Ya puedes suponer que en semejante ocasión no debe uno +fiarse más que de sí mismo... (<em>Señalando a sus ojos.</em>) ¡No hay +informes <span class="pagenum" id="Page_29">p. 29</span>que valgan lo +que dos buenos anteojos de marina como estos!</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¿De manera que estás satisfecho?...</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>Podéis fiaros de mí... El padre, la madre, la hija... son oro en +paño, como sus limonadas...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, a Baltasar, con ademán triunfante.</p> + +<p>¿Eh?... ¿Lo ves?...</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>Y ahora me figuro que despacharéis esto en seguida.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Así lo espero.</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>Por de pronto, yo no me muevo de aquí hasta que la boda se haya +celebrado. Dejó a la <i>Bella Arsenia</i> en el astillero por quince días; +y mientras se templan los violines, iré a decir dos palabras a las +gallinetas: ¡Pum! ¡Pum!</p> + +<p class="rol">BALTASAR, sarcásticamente.</p> + +<p>Ya sabes, marinero; si te hace falta uno que te lleve el +morral...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_30">p. 30</span>EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>Gracias, gracias, tío Estrellas... He traído a la tripulación.</p> + +<p class="rol">ROSA, asustada.</p> + +<p>¡La tripulación! ¡Dios mío!...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, riéndose.</p> + +<p>No tenga usted cuidado, madre... La tripulación del capitán no es muy +numerosa; mire, ahí está...</p> + + +<h3>ESCENA VII</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, un viejo +marinero.</span></p> + +<p class="donde">Entra gruñendo sordamente, y saluda a derecha y a +izquierda. Viene sudando y cargado de escopetas, morrales y grandes +botas altas.</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>No está ahí toda la tripulación. Tenemos también un grumete; pero se +ha quedado en Arlés para vigilar las reparaciones. Acércate, acércate, +marinero; ya saludarás el domingo... ¿Te has traído las botas y la +escopeta?</p> + +<p class="rol">LA TRIPULACIÓN</p> + +<p>Sí, patrón.</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN, fuera de sí, en voz baja.</p> + +<p>¡Pero animal, llámame capitán!</p> + +<p class="rol">LA TRIPULACIÓN</p> + +<p>Sí, patr...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_31">p. 31</span>EL PATRÓN MARCOS</p> + +<p>¡Bueno! Mete todo eso allá dentro. (<em>El marinero entra en la granja.</em>) +No es muy despierto, pero es un lobo de mar.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Oye, Rosa, parece que la tripulación tiene mucha sed.</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN</p> + +<p>¡Y también el capitán!... Dos horas cabeceando, al sol, en esa maldita +tartana.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Bien! Entremos... Precisamente el abuelo acaba de abrir un barril de +moscatel en tu honor.</p> + +<p class="rol">EL PATRÓN</p> + +<p>¡Que rico es el moscatel de Castelet!... Con eso, y las limonadas de +la señorita, vais a hacer una buena bodega. (<em>Cogiendo del brazo a +Federico.</em>) Ven acá, muchacho; vamos a beber a la salud de tu novia.</p> + + +<h3>ESCENA VIII</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Baltasar</span>; <i>después</i> +<span class="sc">el Potrero.</span></p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Pobre Viveta!... Ya tiene luto para toda la vida... ¡Amar en +silencio y sufrir!... Esta será su estrella, como la de su abuela... +(<em>Enciende la pipa. Silencio prolongado. Al levantar la cabeza, ve +al <span class="pagenum" id="Page_32">p. 32</span>Potrero, de pie en +el dintel del portalón, con su látigo corto al cuello, la chaqueta a la +espalda y el zurrón de cuero en la cintura.</em>) ¡Anda!... ¿Qué querrá +ese?</p> + +<p class="rol">EL POTRERO, adelantándose.</p> + +<p>Pastor, es esto Castelet, ¿verdad?</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Me parece.</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>¿Está el amo?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, señalando a la granja.</p> + +<p>¡Entra!... Están en el comedor.</p> + +<p class="rol">EL POTRERO, con viveza.</p> + +<p>¡No, no!... No quiero entrar... Llámele.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, mirándole con curiosidad.</p> + +<p>¡Calla!... ¡Es raro! (<em>Llama.</em>) ¡Francisco!... +¡Francisco!...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, desde la puerta.</p> + +<p>¿Qué hay?</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Ven... Aquí hay un hombre que quiere hablarte.</p> + + +<h3 title="ESCENA IX"><span class="pagenum" id="Page_33">p. 33</span>ESCENA IX</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, Francisco Samay.</span></p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, acercándose precipitadamente.</p> + +<p>¡Un hombre! ¿Por qué no pasa? Amigo, ¿tiene usted miedo de que se le +caiga encima el techo?...</p> + +<p class="rol">EL POTRERO, en voz baja.</p> + +<p>Lo que tengo que decirle es solo para usted, señor Francisco.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¿Por qué tiembla usted?... Hable, ya le escucho. (<em>Baltasar fuma en un +rincón.</em>)</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>Dicen que su nieto de usted se va a casar con una joven de Arlés... ¿Es +verdad, señor? (<em>Óyense en el interior de la casa alegres risotadas y +rumor de botellas.</em>)</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>En efecto, amigo mío... (<em>Señalando la granja.</em>) Escuche cómo se ríen +allá dentro; estamos bebiendo a la salud de los novios.</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>Entonces, óigame: va usted a entregar su nieto a una miserable, +que hace dos años es mi <span class="pagenum" id="Page_34">p. +34</span>querida. Los padres lo saben todo, y me la habían prometido. +Pero desde que la pretende su nieto de usted, ni ellos ni la joven me +quieren ya a mí. Pensaba yo, sin embargo, que después de eso no podría +ser mujer de otro.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Eso es terrible... Pero, ¿quién es usted?...</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>Me llamo Mitifio. Guardo caballos allá en el pantano de Faramán. Sus +pastores de usted me conocen bien...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, bajando la voz.</p> + +<p>¿Pero es cierto lo que usted me dice? Tenga usted cuidado, joven... A +veces la pasión, la cólera...</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>Lo que digo, lo demuestro. Cuando no podíamos vernos, me escribía; +después, recogió sus cartas, pero pude apartar dos, y aquí las tengo; +son de su puño y letra.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, pasando la vista por las cartas.</p> + +<p>¡Justo cielo! ¿Qué es esto?...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, desde el interior.</p> + +<p>¡Abuelo, abuelo!</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_35">p. 35</span>EL POTRERO</p> + +<p>¿Es una cobardía, verdad, lo que hago?... Pero esa mujer es mía, y +quiero conservarla mía, cueste lo que cueste.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, con altivez.</p> + +<p>Esté usted tranquilo; no se la vamos a quitar... ¿Puede usted dejarme +esas cartas?</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>¡No puedo! Esto es lo único que de ella me queda, y... (<em>en voz baja, +con cólera</em>) así la tengo en mi poder.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Me harían mucha falta, sin embargo... El muchacho tiene mucho orgullo; +solo con leer esto... se curaría su pasión.</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>¡Bueno! Sea: guárdelas usted, señor... Confío en su palabra... Su +pastor me conoce y me las devolverá.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Convenido.</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>Adiós. (<em>Se dispone a salir.</em>)</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Oiga, amigo: es muy largo el camino de aquí a Faramán; ¿quiere usted +tomar un vaso de moscatel?...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span>EL +POTRERO, sombrío.</p> + +<p>¡No, gracias!... Tengo más pena que sed... (<em>Sale.</em>)</p> + + +<h3>ESCENA X</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Francisco Samay; Baltasar</span>, +<i>que sigue sentado</i>.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¿Has oído?</p> + +<p class="rol">BALTASAR, sentenciosamente.</p> + +<p>La mujer y la tela, no las mires con candela.</p> + +<p class="rol">FEDERICO, desde la granja.</p> + +<p>Pero venga acá, abuelo; vamos a beber sin usted...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¡Cómo le digo esto, Dios mío!...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, levantándose, con energía.</p> + +<p>¡Valor, anciano!</p> + + +<h3>ESCENA XI</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, Federico</span>; +<i>después</i> <span class="sc">todos.</span></p> + +<p class="rol">FEDERICO, adelantándose hacia la puerta,<br> con el vaso +en alto.</p> + +<p>¡Abuelo!... ¡Por la arlesiana!</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>No..., no..., hijo mío... Tira el vaso; el vino se te volvería +veneno.</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_37">p. +37</span>FEDERICO</p> + +<p>¿Qué dice usted?</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Digo que esa mujer es la última de todas, y que, por respeto a tu +madre, su nombre no debe pronunciarse más aquí... ¡Toma! Lee...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, leyendo las dos cartas.</p> + +<p>¡Oh!... (<em>Da un paso hacia su abuelo.</em>) ¿Es verdad esto?... +(<em>Después, dando un grito de dolor, va a caer sentado cerca del +pozo.</em>)</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter" id="Ch2"> + <p><span class="pagenum" id="Page_38">p. 38</span></p> + <figure class="figcenter"> + <img style="width: 24em; height: auto;" + src="images/i_038.jpg" + alt="Viñeta ornamental"> + </figure> + <p class="centra fs130 g1 ws1 mt2">ACTO SEGUNDO</p> + <hr class="tir"> + <h2 class="nobreak ital g1 ws1">CUADRO SEGUNDO</h2> + <p class="centra g1 ws1 mt05">Orillas de la ría de Vacarés, en Camarga.</p> + <p class="donde mt1">A la derecha, grandes cañaverales. — A la + izquierda, un aprisco. — Inmenso horizonte desierto. — En primer + término, cañas cortadas, reunidas en haces, y sobre ellos una + gran hoz. — Al levantarse el telón, queda desierta la escena unos + instantes.</p> +</div> + + +<h3>ESCENA PRIMERA</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Rosa, Viveta, el patrón Marcos.</span></p> + +<p class="donde">Rosa, Viveta, en el foro. — En primer término, Marcos +al acecho en los cañaverales.</p> + +<p class="rol">VIVETA, mirando a lo lejos, con la mano sobre las cejas.</p> + +<p>¡Federico!</p> + +<p class="rol">MARCOS, sacando el cuerpo por entre los cañaverales,<br> con ademán +desesperado.</p> + +<p>¡Chist!...</p> + +<p class="rol">ROSA, llamando.</p> + +<p>¡Federico!...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Pero cállense ustedes, con mil diablos!...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_39">p. 39</span>ROSA</p> + +<p>¿Eres tú, Marcos?</p> + +<p class="rol">MARCOS, en voz baja.</p> + +<p>Sí, sí..., yo soy... ¡Chist! No moverse... Ahí está.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Quién..., Federico?</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡No! Un flamenco enorme..., una pieza magnífica que nos está +haciendo correr desde esta mañana alrededor de la ría.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿No está con vosotros Federico?</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡No!</p> + +<p class="rol">LA TRIPULACIÓN, oculto.</p> + +<p>¡Ohé!</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Ohé!</p> + +<p class="rol">LA TRIPULACIÓN</p> + +<p>¡Voló!</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Ah, mil millones de diablos!... Estas condenadas mujeres... Es +igual, no se me escapará... ¡Avante, marinero! (<em>Se interna en el +cañaveral.</em>)</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_40">p. 40</span></p> + + +<h3 title="ESCENA II">ESCENA II</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Rosa, Viveta.</span></p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Ya ves cómo no estaba con su tío... ¿Quién sabe dónde habrá ido?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Vamos, madrina, no se preocupe usted... No puede estar muy lejos... +Ahí tiene usted unas cañas recién cortadas. Habrá oído decir a las +mujeres que hacían falta enrejados para los gusanos de seda, y habrá +venido muy temprano a cortar las cañas.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Pero por qué no vino a almorzar?... No se llevó merienda.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Habrá ido hasta la granja de los Girod.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Te parece?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>De seguro. Hace mucho tiempo que le vienen convidando los Girod.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Es verdad. No había pensado en ello... Sí, sí, tienes razón. Debe +de haber ido a almorzar con <span class="pagenum" id="Page_41">p. +41</span>los Girod. Me alegro mucho de que se te haya ocurrido... +Espera que me siente un poco... No puedo más. (<em>Se sienta sobre las +cañas.</em>)</p> + +<p class="rol">VIVETA, arrodillándose y cogiéndole las manos.</p> + +<p>¡Que mala es esta madrina! ¡Cuánto se preocupa!... ¡Tiene usted las +manos heladas!</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Qué quieres? Ahora tengo siempre miedo cuando no está junto a mí.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Miedo?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Si te dijera todo cuanto pienso... No se te ha ocurrido nunca, al +verle tan triste...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Qué?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡No! ¡No! Vale más que no diga nada... Hay cosas que se piensan; +pero parece que hablando de ellas, sucederían. (<em>Con rabia.</em>) +¡Ah! Quisiera que una noche reventasen todos los diques del Ródano, y +que el río arrastrase la ciudad de Arlés, con todas las que en ella +viven.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Piensa todavía en esa mujer?</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_42">p. 42</span>ROSA</p> + +<p>¡Que si piensa!</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Sin embargo, no habla nunca de ella.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Tiene demasiado orgullo.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Entonces, si es orgulloso, ¿cómo puede amarla todavía, si está seguro +de que era de otro?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Ah, hija mía, si supieras!... No la ama del mismo modo que antes; la +ama quizá más.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Pero, vamos a ver, ¿qué haría falta para arrancar a esa mujer de su +corazón?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Haría falta... una mujer.</p> + +<p class="rol">VIVETA, muy conmovida.</p> + +<p>¿De veras? ¿Cree usted que eso sería posible?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Ah! ¡Cuánto amaría yo a la que me curase a mí hijo!</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_43">p. 43</span>VIVETA</p> + +<p>Si no es más que eso... No faltan quienes no desearían otra cosa... +¡Mire usted! Sin ir más lejos, ahí está la hija de los Girod, de que +hablábamos antes. Ahí tiene usted una muchacha bonita, que le ha mirado +mucho tiempo con buenos ojos. También tenemos la de los Nugaret; pero +quizá no es bastante rica.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Oh! Eso...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Entonces, madrina, es preciso que se encuentre con una de las dos.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Sí, pero, ¿cómo? Ya sabes cómo se ha vuelto. Se esconde, huye, no +quiere ver a nadie. ¡No, no! Lo que sería preciso es que el amor +llegase a él y le envolviese por completo sin que se diese cuenta de +ello. Alguien que viviese junto a él y que le amara bastante para +no enojarse por su tristeza. Se necesitaría una criatura buena..., +honrada..., valerosa..., como tú, por ejemplo.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Yo..., yo?... Si yo no le amo.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Embustera!</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_44">p. 44</span>VIVETA</p> + +<p>¡Pues, sí! Le amo, le amo bastante para soportar todos sus agravios, +todas las desgracias, si supiera que está en mi mano curarle de su +pena. Pero, ¿qué quiere usted? ¡La otra era tan bella, según dicen! ¡Y +yo soy tan fea!</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>No, hija mía, tú no eres fea, solo eres triste, y a los hombres no les +gusta eso. Para agradarles, es preciso reír, mostrar la dentadura. ¡Y +la tuya es tan bonita!</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Aunque riese, no se fijaría él más que si llorase. ¡Ah!, madrina, usted +que es tan bella y que ha sido tan amada, dígame qué debe hacerse para +que aquel a quien amamos nos mire y le inspire amor nuestra cara...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Ponte ahí. Voy a decírtelo. En primer lugar, debe una figurarse que +es bella: esto es más de la mitad de la belleza... Diríase que tú te +avergüenzas de ti misma. Escondes todo lo que tienes... Tus cabellos +no se ven. Ponte el lazo más atrás. Separa un poco esa cofia, a la +arlesiana, así...; que no parezca que te cuelga de la espalda. (<em>La +compone, mientras habla.</em>)</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_45">p. 45</span>VIVETA</p> + +<p>Vamos, madrina, pierde usted el tiempo... Estoy segura de que no podrá +amarme.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Qué sabes tú? ¿Le has dicho siquiera que le amabas?... ¿Cómo quieres +que lo adivine? Demasiado sé lo que haces: cuando está delante, +tiemblas, bajas los ojos. ¡Al contrario! Es preciso levantarlos, +fijándolos atrevida y honestamente sobre los suyos. Con los ojos hablan +las mujeres a los hombres.</p> + +<p class="rol">VIVETA, aparte.</p> + +<p>No me atreveré nunca.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Vamos a ver. Mírame... ¡Pero si es bonita como una flor!... Quisiera +que te viese ahora... ¡Mira! ¿Sabes lo que debías hacer? Ir hasta el +cortijo de los Girod. Volveréis juntos, solitos, bordeando la ría. Al +anochecer, el camino está oscuro. Tiene uno miedo, se extravía, se +aprieta el uno contra el otro... ¡Ah, Dios mío! ¿Qué es lo que le estoy +diciendo?... Escucha, Viveta, te lo ruega una madre. Mi hijo está en +peligro; solo tú puedes salvarle. ¡Le amas, eres bonita, ve!</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Ah, madrina, madrina!... (<em>Vacila durante un instante; después sale +bruscamente por la izquierda.</em>)</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_46">p. 46</span>ROSA, +viéndola marchar.</p> + +<p>¡Si fuera yo, qué bien sabría!...</p> + + +<h3>ESCENA III</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Rosa, Baltasar, el Inocente.</span></p> + +<p class="rol">BALTASAR, va hacia el aprisco con el Inocente.</p> + +<p>Ven acá, hijo mío. Vamos a ver si quedan algunas aceitunas en el fondo +del saco. (<em>Deteniéndose al ver a Rosa.</em>) ¿Y qué, ama, le ha encontrado +usted?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡No! Creo que habrá ido a comer a casa de los Girod.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Bien puede ser.</p> + +<p class="rol">ROSA, cogiendo por la mano al Inocente.</p> + +<p>¡Vamos!... Hay que volver.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, pegándose a Baltasar.</p> + +<p>No..., no..., no quiero.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Déjemele, mi ama. Aquí estamos a orillas de la ría, con el rebaño. Así +que venga la noche, se lo llevará el pastorcico.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Sí..., sí..., Baltasar.</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span>ROSA</p> + +<p>Este niño te quiere más que a nosotros.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Quién tiene la culpa, mi ama? Por inocente que sea, comprende bien que +todos le habéis olvidado un poco...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Olvidado! ¿Qué quieres decir? ¿Le falta algo? ¿No se tiene cuidado de +él?</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Cariño es lo que le hace falta. Tiene, por lo menos, tanto derecho a él +como el otro. Ya se lo he dicho a usted muchas veces, Rosa Samay...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Quizá demasiadas, pastor...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Este niño es la buena estrella de la casa. Debe usted quererle +doblemente: primero por él, y luego por todos los de aquí a quienes +protege.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Lástima que no seas cura! ¡Qué bien predicarías!... Adiós. Me vuelvo +a casa. (<em>Da algunos pasos para irse; después vuelve hacia el niño, le +besa con frenesí y vase.</em>)</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_48">p. 48</span>EL INOCENTE</p> + +<p>¡Cómo ha apretado!</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Pobre niño! No te besa por ti.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Tengo gana, pastor.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, pensativo, señalando al aprisco.</p> + +<p>Entra y coge el saco.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, que ha ido a abrir la puerta del aprisco,<br> +da un grito y vuelve espantado.</p> + +<p>¡Ay!</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Qué pasa?</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>¡Está ahí!... ¡Federico!...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Federico!</p> + + +<h3>ESCENA IV</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Baltasar, el Inocente, Federico.</span></p> + +<p class="donde">Aparece Federico a la puerta del aprisco; viene pálido, con el traje +desarreglado y el pelo lleno de pajas.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Qué haces ahí?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Nada.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_49">p. 49</span></p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿No has oído que te llamaba tu madre?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Sí..., pero no me daba la gana de contestar. Esas mujeres me fastidian. +¿Qué tienen, que me están siempre espiando? Quiero que me dejen en paz, +quiero estar solo.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Haces mal. La soledad no es buena para lo que tú tienes.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Lo que yo tengo?... ¡Si yo no tengo nada!</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Si no tienes nada, por qué pasas las noches llorando y quejándote?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Quién te lo ha dicho?</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Ya sabes que soy brujo. (<em>Al mismo tiempo que habla, entra en el +aprisco y sale luego con un zurrón de tela que entrega al Inocente.</em>) +¡Toma! Busca lo tuyo.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Pues sí! Es cierto. Estoy enfermo; sufro mucho. Cuando estoy +solo, lloro, grito... Hace un <span class="pagenum" id="Page_50">p. +50</span>instante, ahí dentro, metía la cabeza entre la paja para que +no se me oyese... Pastor, te lo suplico, puesto que eres brujo: dame +una hierba, alguna cosa que me quite lo que tengo aquí, que me hace +tanto daño.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Hay que trabajar, hijo mío.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Trabajar? Desde hace ocho días trabajo como diez jornaleros; me +reviento, me agoto, y nada.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Entonces, cásate pronto... No hay mejor almohada que el corazón de una +honrada mujer...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, con rabia.</p> + +<p>No hay mujeres honradas... (<em>Calmándose.</em>) ¡No! ¡No! Eso tampoco sirve. +Vale más que me vaya. Es lo mejor de todo.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Sí, viajar... También es bueno eso... Mira... Dentro de unos días +marcharé al monte; ven conmigo..., verás que bien se está allá arriba. +Aquello está lleno de fuentes que cantan, de flores tan grandes como +árboles, y de estrellas, ¡de estrellas!...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_51">p. 51</span>FEDERICO</p> + +<p>No está bastante lejos el monte.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Entonces, vete con tu tío..., ve a recorrer mares lejanos...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>No..., no... Tampoco están bastante lejos los mares lejanos.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Dónde quieres ir, pues?</p> + +<p class="rol">FEDERICO, golpeando la tierra con el pie.</p> + +<p>Allá..., a la tierra.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Desdichado!... ¡Y tu madre y el abuelo, a quienes matarías a la +vez!... ¡Claro! Todo sería fácil si no tuviésemos que pensar más que en +nosotros mismos. Pronto echaríamos abajo la carga; pero están ahí los +demás.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Sufro tanto... Si tú supieras...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Sé lo que es, vaya! Conozco tu mal, lo he tenido.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Tú?</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_52">p. 52</span>BALTASAR</p> + +<p>Yo, sí... He conocido el espantoso tormento de decirse: la que amo, +el deber me prohíbe amarla. Tenía yo entonces veinte años. En la casa +donde servía (muy cerca de aquí, del otro lado del Ródano), la mujer +del amo era hermosa, y me enamoré de ella... Nunca hablábamos de amor. +Únicamente, cuando yo estaba solo en los prados, ella venía a sentarse +y a reír cerquita de mí. Un día, aquella mujer me dijo: «¡Pastor, +vete!... Ahora estoy segura de que te amo...». Entonces me marché, y +entré en casa de tu abuelo.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Y no os habéis vuelto a ver más?</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Nunca. Y, sin embargo, no estábamos muy lejos el uno del otro; y yo la +amaba tanto, que después de haber llovido años y años sobre ese amor, +¡mira!, cuando hablo de él me asoman las lágrimas... ¡Qué más da! Estoy +satisfecho. He cumplido con mi deber. Procura cumplir con el tuyo.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Acaso no lo hago? ¿Soy yo quien habla de esa mujer? ¿Es que he +vuelto a verla? Algunas veces... la rabia de amor se apodera de mí. Me +digo: «Voy»..., y ando, ando... hasta que veo <span class="pagenum" +id="Page_53">p. 53</span>asomar los campanarios de la ciudad. Nunca he +ido más allá.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Bueno, entonces sé valiente hasta el final. Dame las cartas.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Qué cartas?</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Esas odiosas cartas que lees día y noche, y que te abrasan la sangre en +lugar de apartarte de ella, de calmarte, como el abuelo creía.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Puesto que lo sabes todo, dime cómo se llama ese hombre, y te las +devolveré.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿De qué te va a servir eso?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Es uno de la ciudad, ¿no es cierto? ¿Algún rico?... Ella le habla +siempre de sus caballos.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Quizá.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>No quieres decirme nada; entonces, me las guardo. Si el galán quiere +recuperarlas, vendrá a pedírmelas. De ese modo le conoceré.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_54">p. 54</span></p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Ah, loco, más que loco!... (<em>Voces lejanas.</em>) ¿Para +qué llamarán ahora los pastores? (<em>Mirando al cielo.</em>) Sí +que tienen razón. El sol se pone... Hay que entrar el ganado. +(<em>Al Inocente:</em>) Espérame, pequeño; en seguida vuelvo. +(<em>Sale.</em>)</p> + + +<h3>ESCENA V</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Federico, el Inocente.</span></p> + +<p class="dondec">Federico, sentado sobre las cañas; el Inocente, +comiendo,<br> un poco más lejos.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Todos los enamorados tienen cartas de amor; estas son las mías. +(<em>Saca las cartas.</em>) No tengo otras... ¡Ah, pobre de mí!... +Aunque me las sé de memoria, he de leerlas y releerlas sin cesar. Esto +me desgarra el corazón, me mata; pero, así y todo, me agrada... como si +me envenenase con algo delicioso.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, levantándose.</p> + +<p>¡Bueno! He acabado; no tengo más gana.</p> + +<p class="rol">FEDERICO, mirando las cartas.</p> + +<p>¡Cuántas caricias hay aquí dentro, cuántas lágrimas, cuántos +juramentos de amor! ¡Y decir que todo esto es para otro, que está +escrito, que lo sé yo, y que la amo todavía! (<em>Con rabia.</em>) ¡Es +<span class="pagenum" id="Page_55">p. 55</span>raro que el desprecio +no pueda matar al amor! (<em>Lee las cartas.</em>)</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, acercándose y apoyándose en su espalda.</p> + +<p>No leas eso; hace llorar.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Cómo sabes tú que hace llorar?</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, hablando lentamente y con trabajo.</p> + +<p>Te veo por las noches, en nuestro cuarto, cuando tapas la lámpara con +la mano.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Oh, oh! El pastor tiene razón cuando dice que te despiertas. Hay que +tener cuidado con esos ojitos de ahora en adelante.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Deja ya esos cuentos tan feos. Yo sé otros mucho más bonitos. ¿Quieres +que te cuente uno?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Vamos a ver!</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, sentándose a sus pies.</p> + +<p>Pues, señor, había una vez..., había una vez... Tiene gracia; nunca +me acuerdo del principio de los cuentos. (<em>Se coge la cabecita con +las manos.</em>)</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span>FEDERICO, +leyendo las cartas.</p> + +<p>«Me he entregado a ti por completo». ¡Oh, Dios!</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Y entonces... (<em>Con pena.</em>) Me cansa tanto pensar... Y +entonces luchó toda la noche, y después, por la mañana, el lobo +se la comió... (<em>Deja caer la cabeza sobre las cañas, y se +duerme.</em>)</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Bueno, y ese cuento ¿se acabó ya? ¡Pobre pequeño, se durmió +contándomelo! (<em>Cubre al niño con su chaqueta.</em>) ¡Es una dicha +dormir así! Yo no puedo; pienso demasiado... Y, sin embargo, la culpa +no es mía, sino que parece que todo se conjura a mi alrededor para +hablarme de ella, para impedirme que la olvide; así, la última vez +que la vi era una tarde como esta: el Inocente se había dormido como +ahora... y yo le velaba, pensando en ella.</p> + + +<h3>ESCENA VI</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, Viveta.</span></p> + +<p class="rol">VIVETA, viendo a Federico, se detiene; aparte.</p> + +<p>¡Ah! ¡Por fin le encuentro!...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Entonces, vino pasito por detrás de las moreras y me llamó por mi +nombre.</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_57">p. 57</span>VIVETA, tímidamente.</p> + +<p>¡Federico!</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Oh! Tengo siempre su voz en los oídos.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>No me oye. ¡Espera! (<em>Coge algunas flores silvestres.</em>)</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Yo, intencionadamente, no volvía la cabeza. Entonces, para llamarme la +atención, se puso a sacudir las moreras, riéndose con toda su alma, y +yo allí sin moverme, recibiendo su encantadora risa, que parecía caer +sobre mí con las hojas de los árboles.</p> + +<p class="rol">VIVETA, acercándose por detrás, le arroja un puñado de flores.</p> + +<p>¡Ja, ja, ja!</p> + +<p class="rol">FEDERICO, con extravío.</p> + +<p>¿Quién está ahí? (<em>Volviéndose.</em>) ¿Eres tú?... ¡Oh! ¡Qué daño me has +hecho!</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Te he hecho daño?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Pero qué me quieres con tu risa, tu risa insoportable?...</p> + +<p class="rol">VIVETA, muy conmovida.</p> + +<p>Es que... es que te amo, y me habían dicho <span class="pagenum" +id="Page_58">p. 58</span>que para agradar a los hombres era preciso +reír. (<em>Silencio.</em>)</p> + +<p class="rol">FEDERICO, asombrado.</p> + +<p>¿Me amas?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Vaya, hace mucho tiempo! De pequeñita...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Ah! ¡Pobre criatura, cómo te compadezco!</p> + +<p class="rol">VIVETA, con los ojos bajos.</p> + +<p>¿Te acuerdas de cuando la abuela Reinalda nos llevaba a coger coscojo +hacia Montemayor? Entonces ya te amaba; y cuando, al buscar en las +encinas, nuestros dedos se juntaban bajo las hojas, no te decía nada, +pero me estremecía toda... Hace de esto diez años... Conque ya ves. +(<em>Silencio.</em>)</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Este amor es para ti una gran desgracia, Viveta... Yo no te amo.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Oh! Demasiado lo sé. No es de hoy. Ya en la época de que te hablo +empezabas tú a no amarme. Cuando te daba alguna cosa, siempre se la +dabas a los demás.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Pues entonces, ¿qué es lo que quieres de mí, si sabes que no te amo, +que no te amaré nunca?</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_59">p. 59</span>VIVETA</p> + +<p>No me amarás nunca, ¿verdad? Es lo que yo decía... Pero escucha: no +tengo yo la culpa; tu madre es quien lo ha querido.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Conque era eso lo que tramabais las dos hace un rato?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Te quiere tanto tu madre!... ¡Sufre tanto con tu dolor! Se figuraba +que te aliviaría tener amistad con alguien, y por eso me envió a ti... +Sin ella no hubiera yo venido. Yo no soy pedigüeña, no; me habría +bastado lo que poseía. Venir aquí dos o tres veces al año; pensar en +ello mucho tiempo antes y mucho más después...; oírte, estar a tu +lado; no hubiera deseado más... No sabes tú, cuando llegaba a vuestra +casa, cómo me latía el corazón solo con ver la puerta. (<em>Movimiento de +Federico.</em>) ¡Y mira cuán desgraciada soy! Esa felicidad que cualquier +cosa me producía, pero que llenaba mi vida, hace que la pierda ahora. +Porque, como tú comprendes, todo se acabó... Después de lo que te he +dicho, ya no me atreveré a encontrarme frente a ti. Es preciso que me +vaya para no volver más.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Tienes razón, vete; más vale.</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_60">p. 60</span>VIVETA</p> + +<p>Pero antes de que me vaya, déjame pedirte una cosa, la última. El mal +que una mujer te ha causado, otra puede curarlo. Busca otra novia, y no +te desesperes pensando siempre en aquella. Ya ves qué doble dolor sería +para mí estar lejos y decirme: «No es feliz». ¡Oh, Federico mío! Te lo +pido de rodillas; no te dejes morir por esa mujer. Hay otras. No todas +son feas como Viveta. Yo misma conozco algunas que son bien hermosas, +y, si quieres, te las indicaré.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>No me faltaba más que esta persecución... No quiero ni a ti, ni a las +demás, ni a las hermosas, ni a las feas. Puedes decírselo a mi madre, +y que no me mande ninguna más. Todas me dan asco. ¡Siempre la misma +mueca! Mentira, mentira, y mentira. Tú misma, que te arrastras sobre +las rodillas y me pides amor, ¿quién me dice que no tienes en alguna +parte un amante que me vendrá también con cartas?</p> + +<p class="rol">VIVETA, tendiendo los brazos hacia él.</p> + +<p>¡Federico!</p> + +<p class="rol">FEDERICO, sollozando.</p> + +<p>¡Ah! Ya ves que estoy loco y que hay que dejarme tranquilo. (<em>Sale +corriendo.</em>)</p> + + +<h3 title="ESCENA VII"><span class="pagenum" id="Page_61">p. 61</span>ESCENA VII</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Viveta, el Inocente</span>; <i>después</i> <span class="sc">Rosa</span>.</p> + +<p class="dondec">Anochece.</p> + +<p class="rol">VIVETA, de rodillas, sollozando.</p> + +<p>¡Dios mío! ¡Dios mío!</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, asustado.</p> + +<p>¡Viveta!</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Qué pasa? ¿Quién llora?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Ah, madrina!</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Eres tú?... ¿Y Federico?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Ah! Bien le había dicho a usted que no me amaría nunca... ¡Si usted +supiera lo que me ha dicho, cómo me ha hablado!</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Pero, ¿dónde está?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Acaba de marchar por ahí, corriendo como un loco. (<em>Un fogonazo ilumina +el cañaveral por el lado que indica Viveta.</em>)</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Ah! (<em>Quedan petrificadas, pálidas.</em>)</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_62">p. 62</span>MARCOS, +en el cañaveral.</p> + +<p>¡Ohé!</p> + +<p class="rol">LA TRIPULACIÓN</p> + +<p>¡Marró!</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Ah! ¡Qué susto me ha dado!...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Has tenido miedo, ¿eh?... Ya ves que piensas en ello como yo... ¡No, +no! No es posible; es preciso tomar una resolución; yo no puedo vivir +así. Ven...</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch3"> + <h2 class="nobreak ital g1 ws1">CUADRO TERCERO</h2> + <p class="centra g1 ws1 mt05">La cocina de Castelet.</p> + <p class="donde mt1">A la derecha, en el rincón, alta chimenea + de gran campana. — A la izquierda, larga mesa y banco de encina, + alacenas, puertas interiores. — Amanece.</p> +</div> + + +<h3>ESCENA PRIMERA</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">El patrón Marcos, la +Tripulación.</span></p> + +<p class="donde">El patrón Marcos, sobre una silla, suda lo suyo para +ponerse sus botas altas. — La Tripulación, cargada con todos los avíos, +está apoyada en la mesa y dormita en pie.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Ya ves, marinero, en Camarga solo es buena la espera de la mañana. +(<em>Tirando de la bota.</em>) ¡Eh, vamos!... Durante el día hay que +andar por el fango y levantar las piernas como un caballo <span +class="pagenum" id="Page_63">p. 63</span>tuerto, y para matar, ¿qué?, +ni siquiera una cerceta. ¡Oh, iza! Ya estoy calzado... Al alba, por el +contrario, los gansos, los flamencos, las fochas desfilan en batallones +sobre la cabeza, y no hay más que tirar al montón. ¡Pum, pum!... Me +parece que vale la pena, ¿eh?... ¿Qué dices? ¡Eh! ¡Los de a bordo! +¿Duermes, marinero?</p> + +<p class="rol">LA TRIPULACIÓN, soñando.</p> + +<p>¡Marró!...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Como que marró, si no he tirado! (<em>Sacudiéndole.</em>) +¡Despierta, animal!</p> + +<p class="rol">LA TRIPULACIÓN</p> + +<p>Sí, patr...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¿Eh?</p> + +<p class="rol">LA TRIPULACIÓN, precipitadamente.</p> + +<p>Sí, capitán...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Así! Vamos, ven. (<em>Abre la puerta del foro.</em>) Mira qué +brisa. ¡Cómo te va a refrescar los hocicos!... ¡Oh, oh! Los avetoros +aletean en el pantano. ¡Buena señal! (<em>En el momento de salir, óyese +abrir una ventana.</em>)</p> + +<p class="rol">ROSA, fuera, llamando.</p> + +<p>Marcos...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Ohé!</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_64">p. 64</span>ROSA</p> + +<p>No te vayas... Tengo que hablarte...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Pero es que el puesto...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Voy a despertar al abuelo... Vamos a bajar; espéranos... (<em>La +ventana se cierra.</em>)</p> + +<p class="rol">MARCOS, volviendo a entrar furioso.</p> + +<p>¡Vaya! Ya no hay cacería... Brrr... ¿Qué tendrá que decirme con +tanta urgencia? Estoy seguro de que es para hablarme otra vez de esa +arlesiana... (<em>Se pasea a lo largo de la habitación.</em>) A fe mía +que, si esto continúa, no se va a poder vivir aquí. El muchacho no +desplega los labios, el abuelo tiene los ojos llorosos, y la madre me +pone una cara... como si fuese mía la culpa. (<em>Parándose ante la +Tripulación.</em>) Vamos a ver, ¿es mía la culpa?...</p> + +<p class="rol">LA TRIPULACIÓN</p> + +<p>Sí, capitán...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Cómo que sí!... Fíjate en lo que dices... ¿Acaso podía yo ir a +registrar los cascos de ese penco para saber si había perdido un hierro +o dos en el camino?... Y al fin y al cabo, ¿qué?... ¡Vaya unos <span +class="pagenum" id="Page_65">p. 65</span>conflictos por un amorío! Si +todos los hombres fuesen como yo... ¡Fuego de Dios!... Tendría gana +de ver qué hembra me echaba a mi la garra... (<em>Sacudiendo a la +Tripulación.</em>) Y tu también, marinero, estoy seguro de que tendrías +gana de verla... (<em>Se ríe; la Tripulación se ríe también, y los dos +se miran.</em>)</p> + + +<h3>ESCENA II</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos; Viveta</span> <i>con +varios paquetes</i>.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Ya levantado, capitán?...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Ah! Es nuestra amiga Viveta... ¿Dónde vamos tan temprano, mi señora +Viveta, con tanta carga?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Voy a llevar mi equipaje al barquero del Ródano... Me marcho en el +barco a las seis.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¿Se marcha usted?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Sí, capitán; es preciso.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Qué alegremente dice: es preciso! Y los amigos <span +class="pagenum" id="Page_66">p. 66</span>de Castelet, ¿no se le parte a +usted el corazón abandonándolos?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Ah, ya lo creo! Pero allá en San Luis hay una viejecita que se +aburre de estar sola, y este pensamiento me da valor para marchar... +¡Ah, Virgen santa! Se me olvidaba... ¡Y el fuego que no está +dispuesto..., y el desayuno de los hombres..., y precisamente se ha +puesto enferma la criada esta mañana...! Pronto, pronto.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¿Quiere usted que la ayude?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Con mucho gusto, capitán. Mire: allá, detrás de la puerta, hay dos o +tres haces de sarmientos.</p> + +<p class="rol">MARCOS, cogiendo los haces.</p> + +<p>Ya... ya. (<em>A la Tripulación:</em>) ¿Qué haces tú ahí mirándome +con esos ojazos?...</p> + +<p class="rol">VIVETA, cogiendo los sarmientos.</p> + +<p>Gracias... Ahora no hay más que soplar...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Yo me encargo de ello.</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_67">p. 67</span>VIVETA</p> + +<p>¡Eso es! Mientras tanto, me acercaré al barco para que me reserven +el asiento...</p> + +<p class="rol">MARCOS, vivamente.</p> + +<p>¿Pero, volverá usted?</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Claro! Debo despedirme de mi madrina... (<em>Cargando con el +paquete.</em>) ¡Aúpa!</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Deje, deje. La Tripulación le llevará a usted eso. Pesa demasiado... +¡Eh, marinero!... ¡Vamos!... ¿Qué?... ¿Qué tienes? ¿De qué te asombras? +¿No te digo que cojas esos paquetes?...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Hasta luego, capitán... (<em>Sale.</em>)</p> + + +<h3>ESCENA III</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">El patrón Marcos</span>, <i>solo</i>.</p> + +<p>¡Pues estamos bien si esta se marcha! Era lo único alegre y vivo de +la casa... Y además tan simpática, tan cortés con todos, tan acertada +para darle a uno sus títulos. «Sí, capitán; no, capitán». Ni una sola +vez se equivoca... ¡Hola, hola! En medio de todo no sería desagradable +ver <span class="pagenum" id="Page_68">p. 68</span>saltar por el +puente de la <i>Bella Arsenia</i> un perdigoncito como ese... ¡Bueno, bueno! +¿Qué me pasa? ¿Es que yo también?... Decididamente: por aquí corren +malos vientos. A fe mía que esta arlesiana nos ha vuelto a todos locos. +(<em>Sopla con rabia.</em>)</p> + + +<h3>ESCENA IV</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">El patrón Marcos, +Baltasar.</span></p> + +<p class="rol">BALTASAR, apoyado en la mesa, le mira desde hace unos +instantes.</p> + +<p>Buen tiempo para las gallinetas, marinero...</p> + +<p class="rol">MARCOS, sorprendido y cortado.</p> + +<p>¡Ah! ¿Eres tú? (<em>Tira el fuelle.</em>)</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>El cielo está cubierto de caza, allá hacia la granja de los +Girod.</p> + +<p class="rol">MARCOS, levantándose.</p> + +<p>No me hables de eso. Estoy furioso. Me han hecho perder la +espera...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Y para calmarte los nervios haces...? (<em>Imitando el ademán de +soplar.</em>) Para eso no hace falta ponerse las botas... (<em>Se +ríe.</em>)</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_69">p. 69</span>MARCOS</p> + +<p>¡Está bien! ¡Está bien, grandísimo bribón! (<em>Aparte.</em>) ¡Que +siempre ha de estar encima de uno ese hombre! (<em>Viendo que el pastor +se instala en la chimenea y enciende su pipa.</em>) ¡Hola! ¿También tú +estás citado?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, sentado junto a la chimenea.</p> + +<p>¿Citado?</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Sí, hombre... Parece que esta mañana se celebra un gran consejo de +familia. No sé que les habrá pasado... Algún otro chisme... ¡Chist! +Helos aquí...</p> + + +<h3>ESCENA V</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, Rosa, Francisco Samay.</span></p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Entre usted, abuelo...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¿Qué ocurre?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Cierra la puerta.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Oh, oh! Parece que es cosa seria.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Muy seria... (<em>Viendo a Baltasar.</em>) ¿Estás ahí tú?</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_70">p. 70</span>BALTASAR</p> + +<p>¿Estoy de más, ama?...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Bien puedes quedarte. Lo que tengo que decirles, lo sabes tan bien como +nosotros... Es una cosa terrible, en la cual pensamos todos, y de la +que nadie se atreve a hablar. Pero el tiempo urge, y es necesario que +hablemos de una vez.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Apostaría que se trata de tu chico.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Sí, Marcos, lo has adivinado... Se trata de mi hijo, que se muere. Vale +la pena de hablar de ello.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¿Qué es lo que dices?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Digo que nuestro hijo se muere, abuelo, y vengo a preguntaros si vamos +a contemplar tranquilamente cómo se va al otro mundo, sin hacer nada.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Pero, vamos a ver, ¿qué es lo que tiene?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Tiene que es algo <span class="pagenum" id="Page_71">p. +71</span>superior a sus fuerzas renunciar a su arlesiana. Tiene que +esta lucha le agota..., que este amor le mata.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Nada de eso nos dice de qué muere. Uno muere de una pleuresía, de un +aparejo que le cae encima, o arrastrado por una oleada; pero, ¡qué +diablo!... Un muchacho de veinte años, fuertemente amarrado a sus +áncoras, no va a dejarse llevar por una contrariedad amorosa...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Lo crees así, Marcos?</p> + +<p class="rol">MARCOS, riendo.</p> + +<p>¡Ja, ja! Hay que venir a Camarga para encontrarse todavía con +esas supersticiones. (<em>Con frivolidad.</em>) Escuche usted esto, +hermanita; es la canción de moda este invierno en el <i>Kursaal</i> de +Arlés... (<em>Con fatuidad.</em>)</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">Felizmente no hay quien muera de amor,</div> + <div class="verse indent0">felizmente (<i>bis</i>) no hay quien muera de amor.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>(<em>Silencio de muerte.</em>)</p> + +<p class="rol">BALTASAR, en la chimenea.</p> + +<p>¡No cantan mal las cubas vacías!</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¿Eh?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Miente tu canción, Marcos. Hay juventudes <span class="pagenum" +id="Page_72">p. 72</span>de veinte años que mueren de amor; y aun las +más de las veces, como encuentran esta muerte demasiado lenta, los que +se hallan atacados de ese extraño mal se liberan de la existencia para +acabar antes...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¿Es posible, Rosa?... ¿Crees tú que el muchacho?...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Les digo a ustedes que tiene la muerte en los ojos. Mírenle bien +y lo verán. Yo hace ocho días que le vigilo; he puesto mi cama en su +habitación, y por las noches me levanto para escuchar... ¿Les parece +a ustedes que esto es vivir, para una madre? Constantemente tiemblo, +tengo miedo de todo por él. Las escopetas, el pozo, el granero... +¡Ah! Y les advierto a ustedes que voy a hacer tapiar esa ventana +del granero... Desde allá arriba se ven las casas de Arlés, y todas +las tardes el muchacho sube a mirarlas... Eso me espanta... ¿Y el +Ródano?... ¡Oh! ¡Ese Ródano! Sueño con él, y Federico también sueña. +(<em>Bajo.</em>) Ayer permaneció más de una hora delante de la casa +del barquero, mirando el agua con ojos de loco... Ya no tiene más que +esa idea, estoy segura... Si no lo ha hecho aún, es porque yo estoy +allí, siempre allí, detrás de él, guardándole, <span class="pagenum" +id="Page_73">p. 73</span>amparándole; pero ya se me acaban las fuerzas +y veo que se me va a escapar.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¡Rosa! ¡Rosa!...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Óigame, Francisco. No haga usted lo que Marcos. No alce usted los +hombros a lo que le digo... Le conozco mejor que usted a ese muchacho, +y sé de lo que es capaz... Tiene toda la sangre de su madre; y yo..., +si no me hubiesen dado al hombre a quien quería, sé muy bien lo que +hubiera hecho.</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Pero, vamos a ver... A pesar de todo, no podemos casarle... con +esa...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Por qué no?</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¿Sabe usted lo que se dice, hija mía?...</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Fuego de Dios!...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Yo no soy más que un aldeano, Rosa; pero estimo tanto el honor +de mi nombre y de mi casa, como si fuese señor de Caderousse y de +Barbantana... ¡Esa artesiana en mi casa!... ¡Vamos!...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_74">p. 74</span>ROSA</p> + +<p>Verdaderamente, les admiro a ustedes dos cuando me hablan +de su honor. ¡Bueno! ¿Y yo? ¿Qué tendría que decir entonces? +(<em>Adelantándose hacia Francisco.</em>) Veinte años hace que soy su +hija de usted, señor Francisco: ¿ha oído usted nunca una mala palabra +sobre mi conducta?... ¿Se encontraría en alguna parte una mujer más +honrada, más fiel a su deber?... Es preciso que lo diga yo, puesto +que ninguno de ustedes piensa en ello... Mi hombre, al morir, ¿no ha +dado fe ante todos de mi discreción y de mi lealtad?... Y si yo, yo, +consiento en traer esa pícara a mi casa y en darle mi hijo, ese pedazo +de mis entrañas, diciéndole: «Hija mía», ¡ah!, ¿creen ustedes acaso +que me será menos violento que a los demás?... Y, sin embargo, estoy +dispuesta a hacerlo, ya que no hay otro medio de salvarle...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Ten piedad de mí, hija mía; me matas...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Oh, padre mío! Se lo ruego a usted: piense en su Federico... Usted ha +perdido ya a su hijo... Este otro es su nieto, es dos veces su hijo; +¿querría usted perderlo también?...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Esa boda me matará...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_75">p. 75</span>ROSA</p> + +<p>¡Y qué! Moriremos todos... ¿Qué importa? ¡Con tal de que el hijo +viva!</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>¿Quién me hubiera dicho, Dios mío, que habría de ver semejante +cosa?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, levantándose de repente.</p> + +<p>Yo sé de uno que no la verá... ¡Cómo! ¡Aquí, en Castelet, una +perdida que ha rodado con todos los chalanes de la Camarga!... ¡Pues +estaría bien!... (<em>Arrojando al suelo la capa y el cayado.</em>) Ahí +están mi capa y mi cayado, señor Francisco. Deme usted la cuenta para +que me vaya...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, suplicándole.</p> + +<p>Baltasar, es por el muchacho... ¡Piénsalo! No tengo más que ese.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Vaya! Déjele que se marche... Se le ha dado demasiada importancia a +este criado.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Ah! Con cuánta razón se dice que mil ovejas sin pastor no son un buen +rebaño. Lo que falta hace mucho tiempo en esta casa es un hombre que la +dirija. Hay mujeres, jóvenes, viejos; falta el amo.</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_76">p. 76</span>ROSA</p> + +<p>Contéstame con franqueza, pastor... ¿Crees que el muchacho sería +capaz de matarse si no le diéramos esa mujer?</p> + +<p class="rol">BALTASAR, con gravedad.</p> + +<p>Lo creo...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Y preferirías verle morir?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Cien veces!...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Vete, miserable; vete, maldito brujo... (<em>Se lanza sobre +él.</em>)</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY, interponiéndose.</p> + +<p>Deja, deja, Rosa... Baltasar es de tiempos más severos que los +tuyos, en que se ponía el honor por encima de todo. Yo también +pertenezco a aquel tiempo, pero ya no soy digno de él. Voy a darte la +cuenta; puedes marcharte, pastor...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡No!... Todavía no... Ahí baja el muchacho... Quisiera ver cómo se +las van ustedes a arreglar para decirle eso... Federico, Federico, tu +abuelo quiere hablarte...</p> + + +<h3 title="ESCENA VI"><span class="pagenum" id="Page_77">p. 77</span>ESCENA VI</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, Federico.</span></p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Calla! ¡Todos aquí!... Pero, ¿qué pasa? ¿Qué les ocurre a ustedes?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Y a ti, desdichado, ¿qué te ocurre?... ¿Por qué estás tan pálido, tan +febril? Mírele usted, abuelo, ya no es más que la sombra de sí mismo...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>La verdad es que ha cambiado mucho...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, con pálida sonrisa.</p> + +<p>¡Bah! Estoy algo enfermo. Pero no es nada, un poco de fiebre; ya +pasará. (<em>A Francisco:</em>) ¿Quería usted hablarme, abuelo?...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Sí, hijo mío, quería decirte... Yo..., tú... (<em>Aparte, a Rosa:</em>) Díselo +tú, Rosa; yo no podría nunca.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Escucha, hijo mío: todos sabemos que tienes una gran pena, de la cual +no quieres hablarnos. Sufres, eres desgraciado... ¿Es por esa mujer, +verdad?</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_78">p. 78</span>FEDERICO</p> + +<p>Haga usted el favor, madre... Habíamos quedado en que no se +pronunciaría nunca ese nombre aquí.</p> + +<p class="rol">ROSA, con exaltación.</p> + +<p>Es preciso, sin embargo, puesto que mueres por eso..., puesto que +quieres morir... ¡Oh! No mientas... Lo sé; solo has encontrado un medio +para arrancar ese amor de tu corazón: irte con él de este mundo... +Pues, hijo mío, no mueras; como quiera que sea esa maldita arlesiana, +tómala... Nosotros te la damos.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Es posible?... Madre... ¡Pero usted no lo ha pensado bien!... Usted +sabe lo que es esa mujer...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Ya que la amas...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, muy conmovido.</p> + +<p>¿De veras, madre, usted consentiría?... Y usted, abuelo, ¿qué dice +de esto?... ¿Se sonroja usted, baja la cabeza? ¡Ah! Pobre anciano, +cuánto debe costarle... ¡Tanto me han de amar ustedes para hacer por +mí un sacrificio semejante!... ¡Pues, no; mil veces no! No aceptaré... +Levantad la cabeza, amigos míos, y miradme sin avergonzaros... La mujer +a quien yo dé vuestro nombre será digna de él, os lo juro...</p> + + +<h3 title="ESCENA VII"><span class="pagenum" id="Page_79">p. 79</span>ESCENA VII</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos; Viveta</span>, <i>por +el foro</i>.</p> + +<p class="rol">VIVETA, deteniéndose, con timidez.</p> + +<p>Perdonen ustedes... ¡Estorbo!...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, deteniéndola.</p> + +<p>No..., quédate..., quédate... ¿Qué le parece a usted, abuelo? Creo +que a esta no se avergonzaría usted de llamarla hija...</p> + +<p class="rol">TODOS</p> + +<p>¡Viveta!...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Yo?...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, a Viveta, sosteniéndola entre sus brazos.</p> + +<p>Ya sabes lo que me dijiste: «El mal que una mujer me ha hecho, solo +una mujer puede curarlo». ¿Quieres ser tú esa mujer, Viveta? ¿Quieres +que te dé mi corazón? ¡Está muy enfermo, muy destrozado por las +sacudidas que ha sufrido, pero es igual! Creo que si tú lo intentas, +lo conseguirás. ¿Quieres probar, di?... (<em>El abuelo y la madre +quedan alelados, con los brazos extendidos hacia Viveta en ademán +suplicante.</em>)</p> + +<p class="rol">VIVETA, inclinando la cabeza sobre el seno de Rosa.</p> + +<p>Contéstele usted por mí, madrina.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, sollozando, coge la cabeza de Federico<br> entre +sus manos.</p> + +<p>¡Ah, hijo mío, Dios te bendiga por el bien que me haces!</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter" id="Ch4"> + <p><span class="pagenum" id="Page_80">p. 80</span></p> + <figure class="figcenter"> + <img style="width: 24em; height: auto;" + src="images/i_080.jpg" + alt="Viñeta ornamental"> + </figure> + <p class="centra fs130 g1 ws1 mt2">ACTO TERCERO</p> + <hr class="tir"> + <h2 class="nobreak ital g1 ws1">CUADRO CUARTO</h2> + <p class="centra g1 ws1 mt05">El patio de Castelet.</p> + <p class="donde mt1">Lo mismo que en el cuadro primero, pero limpio, + reluciente, endomingado. A los dos lados de la puerta del foro, + un mayo con guirnaldas de flores. Encima de la puerta, un colosal + ramillete de trigo verde, acianos, amapolas, meletas y espuelas de + caballero.</p> + <p class="donde">Movimiento de mozos y de doncellas en traje de + fiesta. Junto al pozo, una criada llenando un cántaro. De vez en + cuando llega con la brisa el sonido del pífano, el redoble de los + tamboriles.</p> +</div> + + +<h3>ESCENA PRIMERA</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Baltasar, mozos, criadas.</span></p> + +<p class="dondec">Baltasar por el foro, sudando y cubierto de polvo.</p> + +<p class="rol">LOS MOZOS</p> + +<p>¡Ah! Aquí está Baltasar.</p> + +<p class="rol">UNO DE LOS MOZOS</p> + +<p>Buenos días, tío Baltasar.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, alegremente.</p> + +<p>Salud, salud, jóvenes... (<em>Va a sentarse al borde del pozo.</em>)</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_81">p. 81</span>LA CRIADA</p> + +<p>¡Dios mío! Cuánto calor tiene usted, pobre pastor.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, enjugándose la frente.</p> + +<p>Vengo de lejos y el sol quema... Dame el cántaro... (<em>La mujer levanta +el cántaro y le da de beber.</em>)</p> + +<p class="rol">LA CRIADA</p> + +<p>¿Pero es razonable que a la edad que usted tiene se ponga en semejante +estado?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Bah! No soy tan viejo como creen... Es ese gran tunante de sol al +que no estoy acostumbrado... Calcula, hija mía: hacía más de sesenta +años que no pasaba un mes de junio en los llanos. (<em>Los mozos se han +acercado y forman corro en torno de él.</em>)</p> + +<p class="rol">UN MOZO</p> + +<p>Es cierto, abuelo. Se retrasa usted mucho este año en llevar el ganado +al monte.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Caramba! Sí. Los animales no están contentos; pero, ¿qué quieres?... +He casado al padre, he casado al abuelo, y no podía morirme sin casar +al chico... Por fortuna, no durará mucho esto: hoy se publican las +amonestaciones, primera y última; el jueves los regalos, el sábado la +boda. Después, al monte...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_82">p. 82</span>LA CRIADA</p> + +<p>¿No va usted a descansar nunca, tío Baltasar? ¿Piensa usted guardar el +ganado hasta el fin de sus días?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Que si pienso!... (<em>Quitándose el sombrero.</em>) Al gran Pastor que allá +arriba está no le he pedido nunca más que una cosa: que me haga morir +en plenos Alpes, en medio de mi rebaño, una de esas noches de julio en +que se ven tantas estrellas... Por lo demás, no me apuro. Estoy seguro +de irme así. ¡Es mi estrella!... Otro trago, gatita mía. (<em>Bebe; la +criada sostiene el cántaro.</em>)</p> + +<p class="rol">LOS MOZOS, mirándose unos a otros con admiración.</p> + +<p>¡Ya sabe que esa es su estrella!...</p> + + +<h3>ESCENA II</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, el patrón Marcos y la +Tripulación.</span></p> + +<p class="donde">El patrón Marcos aparece sobre el descansillo de +la escalera. Está endomingado, con chaleco de seda, gorra dorada de +grandes galones, corbata de seda y camisa bordada.</p> + +<p class="rol">MARCOS, a Baltasar, que está bebiendo.</p> + +<p>¡Eh! Tío Baltasar: reservémonos, que esa bebida se sube a la +cabeza...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Vean ustedes al lindo don Diego, que se da <span class="pagenum" +id="Page_83">p. 83</span>pisto ahí arriba porque tiene una gorra nueva +que reluce como la bacía de un barbero... ¿No has ido a misa, mal +cristiano, en un día como este?</p> + +<p class="rol">MARCOS, bajando.</p> + +<p>Mil gracias... Hay que ir a buscar la misa demasiado lejos, en +este país de salvajes... Y me acuerdo de la tartana... (<em>Mirando a +su alrededor.</em>) ¡Oh, oh! ¡Que empavesados estamos!... ¿Qué harán +ustedes el día de la boda, si hacen esto el de los dichos?...</p> + +<p class="rol">UN MOZO</p> + +<p>Pero hoy no solamente son los dichos, sino que también es San Eloy, la +fiesta de los labradores.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Por eso se oye roncar a los tamboriles.</p> + +<p class="rol">EL MOZO</p> + +<p>Sí; los cofrades de San Eloy van de granja en granja bailando la +farandola. Los tendremos en Castelet antes que llegue la noche.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Pero oye: ¿es que el día de San Eloy es más larga la misa que los demás +domingos?... Nuestra gente no acaba de llegar...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span>LA CRIADA</p> + +<p>Seguramente habrán dado la vuelta por San Luis para recoger a la abuela +Reinalda.</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>¡Hombre!... ¿Conque vamos a ver a esa buena anciana? A propósito, tío +Estrellas: ¿no es esa una de tus antiguas amigas?...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Cállate, marinero.</p> + +<p class="rol">MARCOS, riéndose.</p> + +<p>¡Hola, hola! Parece que en tiempo del abuelo Reinaldo... (<em>Los mozos se +ríen.</em>)</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Cállate, marinero!</p> + +<p class="rol">MARCOS</p> + +<p>Habéis, como suele decirse, espigado juntos.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, levantándose, pálido, con voz terrible.</p> + +<p>¡Marinero!... (<em>El patrón retrocede, asustado. Los mozos dejan de +reír. Baltasar les mira a todos un instante.</em>) Podéis reíros lo que +queráis de este viejo loco de Baltasar y de sus estrellas... ¡Pero ese +asunto es sagrado!... Prohíbo mentarlo...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_85">p. 85</span>MARCOS</p> + +<p>Bueno, bueno; nadie ha querido incomodarte. ¡Qué diablo!</p> + +<p class="rol">LOS MOZOS</p> + +<p>De ningún modo, tío Baltasar; ya sabe usted... (<em>Le rodean. Vuélvese a +sentar tembloroso.</em>)</p> + +<p class="rol">MARCOS, aparte, a la Tripulación.</p> + +<p>No he visto una casa como esta para tomar en serio historias de +mujeres. Es lo mismo que el otro con su arlesiana. Parecía que todo se +había acabado, que ya no había esperanza. Y ahora...</p> + +<p class="rol">LOS MOZOS, corriendo hacia el foro.</p> + +<p>¡Ahí están! ¡Ahí están!...</p> + +<p class="rol">BALTASAR, muy conmovido.</p> + +<p>¡Oh, Dios mío! (<em>Se aparta a un rincón.</em>)</p> + + +<h3>ESCENA III</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, Rosa, Francisco, +Federico, Viveta, el Inocente, la abuela Reinalda.</span></p> + +<p class="donde">Entran por el foro, todos engalanados, con cofias de +encaje y chaquetas rameadas. — La vieja va la primera, apoyándose en +Viveta y en Federico.</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA</p> + +<p>Helo aquí todavía, el viejo Castelet... Dejadme, hijos míos, que lo +mire un poquito...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_86">p. 86</span>MARCOS</p> + +<p>Buenos días, abuela Reinalda.</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA, haciéndole una gran reverencia.</p> + +<p>¿Quién es este señor tan elegante?... No le conozco...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Es mi hermano, abuela Reinalda...</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Es el patrón Marcos.</p> + +<p class="rol">MARCOS, apuntándole, y en voz baja.</p> + +<p>¡Capitán!...</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA</p> + +<p>Muy señor mío, señor patrón.</p> + +<p class="rol">MARCOS, furioso, entre dientes.</p> + +<p>¡Patrón!... ¡Patrón!... Y no se han fijado en la gorra.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, aplaudiendo.</p> + +<p>¡Oh! ¡Qué bonitos son este año los árboles de San Eloy!</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA</p> + +<p>Me da gusto volver a ver todas estas cosas. Hace tanto tiempo... Desde +tu boda, Francisco...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Recuerda usted estos sitios, abuela?...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_87">p. 87</span>LA ABUELA REINALDA</p> + +<p>¡Ya lo creo! Aquí, la cámara de los gusanos de seda; allí, el +porche. (<em>Avanza y se detiene ante el pozo.</em>) ¡Oh! ¡El pozo!... +(<em>Sonriéndose.</em>) Es posible, Dios mío, que la madera y la piedra le +conmuevan a una hasta tal punto...</p> + +<p class="rol">MARCOS, aparte a los mozos.</p> + +<p>Esperad; vamos a reírnos. (<em>Se acerca a la vieja, la coge suavemente +por el brazo, y le hace dar algunos pasos hacia el rincón en que se ha +parapetado Baltasar.</em>) Y a ese, abuela Reinalda, ¿le reconoce usted?... +Creo que es de su tiempo...</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA</p> + +<p>¡Bendito sea Dios! Pero es... es Baltasar...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Dios le guarde a usted, Reinalda! (<em>Da un paso hacia ella.</em>)</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA</p> + +<p>¡Oh!... ¡Oh, mi pobre Baltasar!... (<em>Se miran un momento sin decir +nada. — Todos se apartan respetuosamente.</em>)</p> + +<p class="rol">MARCOS, burlonamente.</p> + +<p>¡Hola, hola! ¡Los viejos tortolitos!</p> + +<p class="rol">ROSA, con severidad.</p> + +<p>¡Marcos!</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_88">p. 88</span>BALTASAR, aparte a la anciana.</p> + +<p>Tengo la culpa. Sabía que iba usted a venir. No hubiera debido quedarme +aquí...</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA</p> + +<p>¿Por qué? ¿Para cumplir nuestro juramento?... ¡Bah! No vale la pena. +Dios mismo no ha querido que muriésemos sin habernos vuelto a ver, y +por eso ha puesto amor en el corazón de estos dos muchachos. Después de +todo, bien nos debía eso para recompensar nuestro valor...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Oh! Sí, nos ha hecho falta el valor; cuántas veces, llevando el +ganado, veía el humo de su casa de usted, que parecía hacerme señas, +diciéndome: ¡Ven!... ¡Aquí está!...</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA</p> + +<p>Y yo, cuando oía el ladrido de tus perros, y te reconocía a lo lejos +con tu gran capa, necesitaba fuerzas para no correr hacia ti. En fin, +ahora ha terminado nuestra pena, y podemos mirarnos a la cara sin +avergonzarnos... Baltasar...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Reinalda!</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA</p> + +<p>¿No te avergonzarías de darme un beso, aunque esté vieja y arrugada +como estoy...?</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span>BALTASAR</p> + +<p>¡Oh!</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA</p> + +<p>¡Bueno! Entonces, apriétame bien sobre tu corazón, mi buen amigo. Va +para cincuenta años que te debo este beso de amistad. (<em>Se dan un +prolongado beso.</em>)</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Qué hermoso es el deber! (<em>Apretando el brazo a Viveta.</em>) Viveta, te +amo...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿De veras?</p> + +<p class="rol">MARCOS, acercándose.</p> + +<p>Dígame, abuela Reinalda: ¿no podríamos ahora dar una vuelta por la +cocina, para ver si el asador ha cambiado desde entonces?</p> + +<p class="rol">FRANCISCO SAMAY</p> + +<p>Tiene razón... ¡A la mesa! (<em>Coge a la anciana por el brazo.</em>)</p> + +<p class="rol">TODOS</p> + +<p>¡A la mesa, a la mesa!</p> + +<p class="rol">LA ABUELA REINALDA, volviéndose.</p> + +<p>Baltasar...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Vamos, pastor...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_90">p. 90</span>BALTASAR, muy conmovido.</p> + +<p>Voy... (<em>Todos salen por la izquierda. — La escena queda desierta +algunos segundos. — Anochece.</em>)</p> + + +<h3>ESCENA IV</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Federico, Viveta</span>. <i>Salen +los dos de la casa</i>.</p> + +<p class="rol">FEDERICO, llamando a Viveta cerca del pozo.</p> + +<p>Viveta, escucha, mírame... ¿Qué tienes? No estás contenta.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Oh! Sí, Federico mío.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Cállate, no mientas; tú tienes algo que te atormenta y te amarga la +alegría de nuestros esponsales. Sé muy bien lo que es: te asusta tu +enfermo. Todavía no estás segura de él... Pues, sé feliz; te juro que +estoy curado.</p> + +<p class="rol">VIVETA, meneando la cabeza.</p> + +<p>A veces cree uno eso, y después...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Te acuerdas de aquel año en que estuve tan enfermo? De todo el +tiempo de mi enfermedad no me ha quedado más que una cosa en la +memoria. Era una mañana en que por primera vez habían abierto la +ventana. ¡La brisa del Ródano <span class="pagenum" id="Page_91">p. +91</span>olía tan bien aquella mañana!... Habría podido señalar una +por una todas las hierbas sobre las que había pasado. Y, además, no sé +por qué, pero el cielo me parecía más transparente que de costumbre, +los árboles tenían más hojas, los hortelanos cantaban mejor, y yo me +encontraba bien... Entonces entró el médico, y dijo, mirándome: «¡Está +curado!...». Pues bien; ahora que te hablo estoy como aquella mañana; +es el mismo cielo, la misma paz de todo mi ser, y solo siento un deseo: +apoyar la cabeza en tu seno y quedar así siempre... Ya ves que estoy +curado.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Luego es verdad que me amas?...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, en voz baja.</p> + +<p>Sí...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Y la otra?... ¿No piensas ya en aquella que tanto daño te hizo?...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>No pienso más que en ti, Viveta...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Oh! Sin embargo...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Por qué cosa quieres que te lo jure?... Tú <span class="pagenum" +id="Page_92">p. 92</span>eres la única en mi corazón, yo te lo digo... +No hablemos de ese triste pasado. Ya no existe para mí.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Entonces, ¿por qué conservas cosas que te lo recuerdan?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Pero... si no conservo nada.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Y esas cartas que tienes ahí?...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, asombrado</p> + +<p>¡Cómo! ¿Tú lo sabías?... Sí, es verdad; las he guardado mucho tiempo. +Tenía una maldita curiosidad por conocer a ese hombre; pero ahora, +mira. (<em>Se desabrocha la chaqueta.</em>)</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Ya no están ahí?...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Baltasar fue a devolverlas esta mañana.</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¿Has hecho eso, Federico mío? (<em>Colgándose de su cuello.</em>) +¡Oh! ¡Qué feliz soy!... Si supieras cuánto me han hecho sufrir esas +malditas cartas... cuando me apretabas sobre tu pecho y me decías: +<span class="pagenum" id="Page_93">p. 93</span>«¡Te amo!». Siempre las +sentía allí, bajo tu ropa, y eso me impedía creerte.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿De modo que no me creías, y, sin embargo, querías ser mi mujer?</p> + +<p class="rol">VIVETA, sonriendo.</p> + +<p>Eso me impedía creerte; pero no me impedía amarte...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Y ahora, si te digo: «¡Te amo!», ¿me creerás?...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>¡Dímelo! ¡Vamos a ver!</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Oh, amada mía! (<em>La estrecha sobre su pecho, y después, +enlazados los dos, marchan despacito y desaparecen unos instantes +detrás del porche.</em>)</p> + + +<h3>ESCENA V</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, el Potrero, +Baltasar.</span></p> + +<p class="donde">Mitifio entra precipitadamente, da algunos pasos por +el patio desierto, y luego, cuando va a llamar a la casa, ábrese la +puerta y aparece Baltasar.</p> + +<p class="rol">BALTASAR, volviéndose.</p> + +<p>¡Eres tú!... ¿Qué quieres?</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_94">p. 94</span>EL POTRERO</p> + +<p>¡Mis cartas! (<em>En este momento la pareja de enamorados entra en +escena.</em>)</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¡Cómo! ¿Tus cartas?... Pero si se las he llevado a tu padre esta +mañana. ¿No vienes de tu casa?</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>Hace dos noches que duermo en Arlés.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿De manera que eso continúa?...</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>¡Siempre!...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Hubiera creído, sin embargo, que después de lo de las cartas...</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>Cuando somos cobardes por ellas, las mujeres nos perdonan todas las +cobardías.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>Entonces, buen provecho te haga, muchacho. Aquí, gracias a Dios, hemos +acabado con esa locura. El chico se casa dentro de cuatro días, y esta +vez ha elegido a una mujer honrada.</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_95">p. 95</span>EL POTRERO</p> + +<p>¡Ah! Sí, él es bien feliz. Debe de ser tan grato amarse con libertad, +ante Dios y los hombres; estar orgulloso de aquella a quien se ama; +poder decir a todo el que pasa: «¡Miradla; es mi mujer!». Yo voy por la +noche, como un ladrón. Durante el día me escondo, ando a su alrededor, +y luego, cuando estamos solos, todo se vuelve escándalos y cuestiones. +¿De dónde vienes?... ¿Qué has hecho?... ¿Qué hombre es ese con quien +hablabas?... ¡Y cuántas veces, en medio de nuestras caricias, siento +unos deseos de ahogarla para que no me engañe más!... (<em>Aquí los +novios, enlazados por el talle, aparecen, atravesando la escena por +el foro.</em>) ¡Ah! ¡Que horrible vida de desconfianza y de mentiras! Por +fortuna, esto va a terminar. Ahora vamos a vivir juntos, y desdichada +de ella si...</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Os casáis?</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>No, la robo... Si esta noche estás allá en el aprisco, oirás un fuerte +galopar en la llanura. Llevaré a la dama en mis brazos, sobre la silla, +y respondo de que la sujetaré bien.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Conque te ama mucho esa maldita arlesiana?...</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_96">p. 96</span>FEDERICO, +deteniéndose en el foro.</p> + +<p>¡Oh!</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>Sí... Es un capricho del momento. Y, además, un robo no le sentará mal. +Correr a la ventura por las carreteras, rodar de posada en posada, el +cambio, el miedo, la persecución: he ahí lo que a ella le gusta sobre +todo. Es como esas aves marinas que no cantan sino en medio de la +tempestad...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, aparte, con rabia.</p> + +<p>¡Es él! ¡Por fin!...</p> + +<p class="rol">VIVETA</p> + +<p>Ven, Federico... ¡No te quedes ahí!</p> + +<p class="rol">FEDERICO, rechazándola.</p> + +<p>¡Déjame!</p> + +<p class="rol">VIVETA, desolada.</p> + +<p>¡Ah! Aún la quiere... Federico...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Vete... ¡Te digo que te vayas! (<em>La empuja hacia el interior de +la casa y luego vuelve a escuchar.</em>)</p> + +<p class="rol">EL POTRERO</p> + +<p>A mí me da miedo este viaje. Pienso en el viejo que va a quedarse +solo, en mis caballos, en la cabaña, en la grata vida de hombre honrado +que <span class="pagenum" id="Page_97">p. 97</span>hubiese llevado +allá, si no hubiera tropezado con ella.</p> + +<p class="rol">BALTASAR</p> + +<p>¿Por qué marchar, entonces? Haz lo que ha hecho el nuestro. Renuncia +a esa mujer y cásate.</p> + +<p class="rol">EL POTRERO, bajo.</p> + +<p>No puedo... ¡Es tan hermosa!...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, abalanzándose.</p> + +<p>¡Demasiado sé que es hermosa, miserable!... Pero, ¿qué necesidad +tenías de venir a recordármelo? (<em>Con risa de rabia.</em>) ¡Un +aldeano!... ¡Era un aldeano como yo!... (<em>Adelantándose a él.</em>) +¡Ah! Mi dicha te causa envidia y vienes a contármelo al salir de sus +brazos, cuando todavía tienes en los labios sus besos de la última +noche. Pero es que no sabes que, por uno de esos momentos de pasión de +que me hablas, por un minuto de tu vida, daría yo toda la mía; todo +mi paraíso por una hora de tu purgatorio... ¡Maldito seas por haber +venido, chalán del infierno!... Todavía es peor que haberla visto a +ella... Tú me traes con su aliento el horrible amor de que estuve a +punto de morir. Ahora todo se acabó, estoy perdido. Y mientras recorras +los caminos con ella, habrá aquí mujeres que lloren... ¡Pero no! Eso no +es posible, eso no ha de ser. (<em>De un salto se apodera de uno de los +grandes martillos que han servido para plantar <span class="pagenum" +id="Page_98">p. 98</span>los mayos.</em>) Vamos, defiéndete, bandido, +defiéndete, que te voy a matar; no quiero morir solo. (<em>El Potrero +retrocede. Durante toda esta escena se oye el ruido de los tamboriles +que llegan.</em>)</p> + +<p class="rol">BALTASAR, arrojándose sobre Federico.</p> + +<p>Desgraciado, ¿qué vas a hacer?</p> + +<p class="rol">FEDERICO, procurando desasirse.</p> + +<p>No, déjame... Él, primero; después, su arlesiana. (<em>En el +momento en que se arroja sobre el Potrero, Rosa se lanza entre ellos. +Federico se detiene, titubea; el martillo se le cae de las manos. En +el mismo instante aparece gente sacudiendo antorchas ante la granja, +y los farandoleros invaden el patio gritando: «¡San Eloy!... ¡San +Eloy!».</em>)</p> + +<p class="rol">LOS FARANDOLEROS</p> + +<p>¡San Eloy! ¡San Eloy! ¡A la farandola!</p> + +<p class="rol">LA GENTE DE LA GRANJA, saliendo al balcón.</p> + +<p>¡San Eloy!... ¡San Eloy!... (<em>Cantos y danzas.</em>)</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch5"> + <h2 class="nobreak ital g1 ws1">CUADRO QUINTO</h2> + <p class="centra g1 ws1 mt05">La cámara de los gusanos de seda.</p> + <p class="donde mt1">Gran sala, con amplia ventana y balcón en el + fondo. — A la izquierda, en segundo término, entrada de la cámara; + en primer término, la habitación de los hijos. — A la derecha, una + escalera de madera que conduce al granero. Bajo la escalera, una cama + medio oculta por cortinajes. — Al levantarse el telón, el escenario + está desierto. — En el patio de Castelet se oyen los pífanos y los + tamboriles <span class="pagenum" id="Page_99">p. 99</span>de los + farandoleros. En este momento entra Rosa con una lamparilla en la + mano. — Deja la lamparilla, va al balcón del fondo y se queda allí un + momento mirando bailar; después entra.</p> +</div> + + +<h3>ESCENA PRIMERA</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Rosa Samay</span>, <i>sola</i>.</p> + +<p>Cantan ahí abajo. No sospechan nada. El mismo pastor se ha +equivocado viéndole saltar de tan buena gana: «Eso no será nada, mi +ama. El último trueno, como cuando va a acabar la tempestad...». ¡Dios +le oiga!... Pero tengo miedo..., y velo...</p> + + +<h3>ESCENA II</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Rosa, Federico.</span></p> + +<p class="rol">FEDERICO, se detiene al ver a su madre.</p> + +<p>¿Qué haces ahí?... Creía que ya no dormías aquí...</p> + +<p class="rol">ROSA, algo turbada.</p> + +<p>Sí. Tengo allá todavía algunos gusanos de seda que no han salido. +Es preciso que los vea... Pero y tú, ¿por qué no te has quedado abajo +cantando como los demás?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Estaba muy cansado.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡El caso es que habías tomado con tanto entusiasmo <span +class="pagenum" id="Page_100">p. 100</span>esa farandola!... También +Viveta ha bailado mucho. Esa muchacha es un pajarito; apenas tocaba +el suelo... ¿Has visto cómo la rondaba el mayor de los Girod? Es tan +simpática... ¡Ah! Vais a hacer los dos una buena pareja.</p> + +<p class="rol">FEDERICO, vivamente.</p> + +<p>Buenas noches. Voy a acostarme. (<em>Le da un beso.</em>)</p> + +<p class="rol">ROSA, deteniéndole.</p> + +<p>Y además, ya sabes, si esa no te gusta, hay que decirlo. Pronto te +encontraremos otra.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Oh, madre!</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Eh! ¿Qué quieres? No busco yo la dicha de esa muchacha, sino la +tuya... ¡Y no pareces tú muy feliz!...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Sí..., sí...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Vamos, mírame. (<em>Le coge la mano.</em>) Parece que tienes fiebre.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Sí... La fiebre de San Eloy, que hace beber y bailar. (<em>Retira la +mano.</em>)</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_101">p. 101</span>ROSA</p> + +<p>(<em>Aparte.</em>) No sabré nada. (<em>Volviéndole a coger la mano.</em>) Pero no te +vayas; siempre te apartas.</p> + +<p class="rol">FEDERICO, sonriendo.</p> + +<p>Vamos. ¿Qué hay?</p> + +<p class="rol">ROSA, mirándole cara a cara.</p> + +<p>Dime... Ese hombre que vino hace un momento...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, desviando los ojos.</p> + +<p>¿Qué hombre?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Sí..., esa especie de gitano, de gañán... Te ha hecho daño verle, ¿no +es verdad?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¡Bah! Eso ha sido un instante, una locura... y ¡mira!, te lo ruego, +no me hagas hablar de esas cosas... Temería mancharte removiendo todo +ese cieno delante de ti.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Vamos! ¿Es que no tienen las madres derecho a ir por todas partes +sin mancharse, a preguntarlo todo, a saberlo todo?... Vamos, háblame, +hijo mío. Ábreme tu pecho. Me parece que si me hablases solo un +poquito, tendría yo tanto que decirte... ¡Y no quieres!</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_102">p. +102</span>FEDERICO, dulce y tristemente.</p> + +<p>No; te lo ruego. Dejemos eso en paz.</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Entonces, ven... Bajemos...</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>¿Para qué?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Ah! Quizás estoy loca, pero se me figura que tienes algo malo en +la mirada. No quiero que te quedes solo... Ven a la luz, ven... Y +además, todos los años, por San Eloy, bailas conmigo la farandola. +Este año no te has acordado. Vamos, ven. Tengo gana de bailar. +(<em>Sollozando.</em>) También tengo gana de llorar.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Madre, madre, te amo..., no llores... ¡Ah! ¡No llores, Dios mío!</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>Háblame, pues, si me amas.</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>Pero, ¿qué quieres que te diga?... Pues sí, hoy he tenido un mal +día. Era de esperar. Después de tales sacudidas, no se calma uno +de repente. Mira el Ródano los días de mistral: ¿acaso no se agita +mucho después de haber cesado el viento? Hay que dejar tiempo a las +cosas para que <span class="pagenum" id="Page_103">p. 103</span>se +aquieten... Vamos, no llores. Todo eso no será nada... Duerma yo una +noche a pierna suelta, y mañana nada... No pienso más que en olvidar, +en ser feliz.</p> + +<p class="rol">ROSA, con gravedad.</p> + +<p>¿No piensas más que en eso?</p> + +<p class="rol">FEDERICO, volviendo la cabeza.</p> + +<p>Nada más...</p> + +<p class="rol">ROSA, mirándole con gran fijeza.</p> + +<p>¿De veras?</p> + +<p class="rol">FEDERICO</p> + +<p>De veras.</p> + +<p class="rol">ROSA, tristemente.</p> + +<p>Entonces, tanto mejor...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, dándola un beso.</p> + +<p>Buenas noches... Voy a acostarme. (<em>Rosa le sigue con la mirada y la +sonrisa hasta la puerta de la habitación. Apenas se cierra la puerta, +el aspecto de la madre cambia, y se torna terrible.</em>)</p> + + +<h3>ESCENA III</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Rosa</span>, <i>sola</i>.</p> + +<p>¡Es un infierno ser madre!... Poco faltó para que muriese cuando +di a luz a ese hijo. Después <span class="pagenum" id="Page_104">p. +104</span>ha estado enfermo mucho tiempo... A los quince años tuvo +también una grave enfermedad. Le saqué de todo por milagro. Las arrugas +de mi frente pueden decir cuánto he temblado, cuántas noches en vela he +pasado... Y ahora que he hecho de él un hombre, ahora que es fuerte, +y tan hermoso, y tan puro, no piensa más que en arrancarse la vida, y +para defenderle contra sí mismo tengo que velar aquí, ante su puerta, +como cuando era pequeñito. ¡Ah! En realidad hay ocasiones en que Dios +no es razonable. (<em>Se sienta sobre una banqueta.</em>) Pero si es +mía tu vida, mal hijo. Te la he dado, te la he dado veinte veces. Fue +tomada día por día de la mía. ¿No sabes que he necesitado toda mi +juventud para darte tus veinte años? Y ahora quieres destruir mi obra. +¡Oh! ¡Oh! (<em>Apaciguada y triste.</em>) Verdad es que también sufre +mucho mi pobre hijo. Su odioso amor le domina todavía, y yo era una +loca pensando que alguien podría curarle. ¡Tiene la enfermedad de su +madre! Los corazones como los nuestros no saben amar más que una vez... +Pero no es culpa mía. No me deben castigar por eso; vamos a ver..., +¿qué puedo hacer yo más de lo que he hecho?... Yo le decía: «Tómala..., +te la damos». Como no la hubiese ido a buscar yo misma... Si a lo +menos supiera dónde encontrar a esa pícara, la traería a la fuerza... +Pero es demasiado tarde. Se ha marchado, y precisamente por eso quiere +morir él... <span class="pagenum" id="Page_105">p. 105</span>¡Quiere +morir! ¡Cuán ingratos son los hijos!... También yo, cuando mi pobre +marido murió y tenía mis manos entre las suyas al expirar, sentía vivo +anhelo de marchar con él... Pero tú estabas allí, tú; no comprendías +bien lo que pasaba, pero tenías miedo y gritabas. ¡Ah! Al primer grito +tuyo eché de ver que la vida no me pertenecía, que no tenía derecho +de marcharme... Entonces te cogí en mis brazos, te sonreí, canté para +dormirte, con dolor en el corazón, y aunque viuda para siempre, tan +pronto como pude, me quité las tocas de luto para no entristecer tus +ojos de niño... (<em>Con un sollozo.</em>) Lo que hice por él entonces, +bien podía hacerlo él por mí ahora... ¡Ah, pobres madres! ¡Cuán dignas +de compasión somos! Lo damos todo, y no se nos devuelve nada. Somos +las enamoradas a quienes se abandona siempre. Y, sin embargo, nosotras +no engañamos nunca y tenemos tal arte para envejecer... (<em>Óyense +tamboriles y ruido de danzas.</em>) ¡Qué noche! ¡Qué velada!... +(<em>Ábrese vivamente la puerta de la habitación.</em>) ¿Quién es?</p> + + +<h3>ESCENA IV</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Rosa, el Inocente.</span></p> + +<p class="donde">Sale el Inocente de la habitación de la izquierda, +con los pies desnudos, los rubios cabellos en desorden, sin blusa, sin +chaleco, solo con <span class="pagenum" id="Page_106">p. 106</span>un +pantalón de pana sujeto por un tirante. — Brillan sus ojos; su +fisonomía muestra viveza e inteligencia inusitadas.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, aproximándose, con un dedo sobre los labios.</p> + +<p>¡Chist!</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¿Eres tú?... ¿Qué quieres?...</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE, en voz baja.</p> + +<p>Acuéstese usted y duerma tranquila... ¡No ocurrirá nada esta noche!...</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Cómo! Nada... ¿Conque estás enterado?...</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Sé que mi hermano tiene un gran pesar y que usted me hace acostar en +su cuarto temiendo que el dolor acabe con él... Por eso hace varias +noches que no pego ojos... Hace algún tiempo que se encontraba mejor, +pero esta noche ha sido muy mala... Ha vuelto a llorar, a hablar solo. +Decía: «¡No puedo..., no puedo!... ¡Tengo que irme!...». Por fin se +acostó. Ahora duerme, y me he levantado callandito, callandito, para +venir a decírselo a usted. ¿Por qué me mira usted así, madre?... ¿Le +sorprende a usted que vea tan claras las cosas y que tenga tanto +entendimiento?... Pero ya sabe usted lo que decía Baltasar: «Este niño +se despierta, se despierta».</p> + +<p class="rol"><span class="pagenum" id="Page_107">p. 107</span>ROSA</p> + +<p>¿Es posible?... ¡Oh!... ¡Oh mi Inocente!</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>Madre, me llamo Juanito. Llámeme Juanito. Ya no hay inocentes en esta +casa.</p> + +<p class="rol">ROSA, vivamente.</p> + +<p>Calla..., no digas eso.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>¿Por qué no?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Ah! Estoy loca... Es ese pastor con sus cuentos... Ven, querido +mío, ven que te mire. Me parece que no te he visto nunca, que me nace +ahora un nuevo hijo. (<em>Poniéndole sobre sus rodillas.</em>) ¡Cómo +has crecido, que hermoso estás! ¿Sabes que te parecerás a Federico? +Ahora sí que hay verdadera luz en tus ojos.</p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>¡A fe mía, sí, creo que ahora estoy enteramente despierto!... Lo +cual no impide que tenga mucho sueño y que me vaya a dormir, porque me +caigo... ¿Quiere usted darme otro beso?</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Que si quiero! (<em>Le besa apasionadamente.</em>) ¡Te debo tantas +caricias! (<em>Le acompaña hasta el cuarto.</em>) Vete a dormir, hijo +mío, vete.</p> + + +<h3 title="ESCENA V"><span class="pagenum" id="Page_108">p. 108</span>ESCENA V</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Rosa</span>, <i>sola</i>.</p> + +<p>¡Ya no hay Inocente en esta casa! Si esto fuese a traernos +desgracia... ¡Ah! ¿Qué estoy diciendo?... No merezco esta inmensa +alegría nueva... ¡No, no! No es posible. Dios no me ha devuelto un hijo +para quitarme otro... (<em>Inclina la cabeza un momento ante una imagen +de la Virgen incrustada en la pared; va hacia la puerta del cuarto y +escucha.</em>) Nada..., los dos duermen. (<em>Cierra la ventana del +foro; pone en orden algunos objetos, algunas sillas; luego entra en su +alcoba y corre la cortina. A través de las vidrieras del foro se ve +despuntar el alba.</em>)</p> + + +<h3>ESCENA VI</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Federico; Rosa</span>, <i>en la +alcoba</i>.</p> + +<p class="rol">FEDERICO, entra medio vestido, con aspecto +extraviado;<br> escucha y se detiene.</p> + +<p>(<em>Aparte.</em>) Las tres. Ya viene el día. Pasará lo mismo que en +el cuento del pastor. Luchó toda la noche, y luego por la mañana..., +luego por la mañana... (<em>Da un paso hacia la escalera; después se +detiene.</em>) ¡Oh, es horrible!... ¡Qué despertar van a tener todos +aquí!... Pero es imposible. No puedo vivir. Siempre la veo en brazos +de aquel hombre. Se la lleva, la estrecha, la... ¡Ah, visión <span +class="pagenum" id="Page_109">p. 109</span>maldita, yo te arrancaré de +mis ojos! (<em>Se lanza a la escalera.</em>)</p> + +<p class="rol">ROSA, llamando.</p> + +<p>¡Federico!... ¿Eres tú? (<em>Federico se detiene en medio de la +escalera, titubeando, con los brazos tendidos.</em>)</p> + +<p class="rol">ROSA, saliendo precipitadamente de la alcoba, corre<br> al +cuarto de los niños, mira y da un grito terrible.</p> + +<p>¡Ah! (<em>Se vuelve y ve a Federico en la escalera.</em>) ¿Qué...? +¿Adónde vas?...</p> + +<p class="rol">FEDERICO, extraviado.</p> + +<p>¿Pero no los oyes allá, hacia el aprisco?... Se la lleva... +¡Esperadme, esperadme!... (<em>Se abalanza; Rosa corre tras él +desesperadamente. — Cuando llega a la puerta que está en medio de la +escalera, Federico acaba de cerrarla. — Rosa golpea con rabia.</em>)</p> + +<p class="rol">ROSA</p> + +<p>¡Federico, hijo mío!... ¡En el nombre del cielo! (<em>Golpea la +puerta, la sacude.</em>) ¡Abre, abre!... ¡Hijo mío!... Llévame, llévame +contigo a la muerte... ¡Ah!... ¡Dios mío!... ¡Socorro! ¡Mi hijo!... +Mi hijo va a matarse... (<em>Baja la escalera como una loca, se +precipita a la ventana del foro, la abre, mira, y cae dando un grito +terrible.</em>)</p> + + +<h3 title="ESCENA VII"><span class="pagenum" id="Page_110">p. +110</span>ESCENA VII</h3> + +<p class="quienes"><span class="sc">Los mismos, el Inocente, Baltasar,<br> +el patrón Marcos.</span></p> + +<p class="rol">EL INOCENTE</p> + +<p>¡Madre!... ¡Madre!... (<em>Se arrodilla junto a su madre.</em>)</p> + +<p class="rol">BALTASAR, al ver la ventana abierta, se lanza a ella<br> y +mira hacia el patio.</p> + +<p>¡Ah! (<em>Al patrón Marcos, que acaba de entrar:</em>) Mira por esa +ventana; verás si se muere de amor.</p> + + +<figure class="figcenter mt3"> + <img style="width: 2.5em; height: auto;" + src="images/i_003_110.jpg" + alt="Cul-de-lampe"> +</figure> + + +<hr class="chap"> + + +<hr class="full"> + +</div> +<div style='text-align:center'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77614 ***</div> +</body> +</html> diff --git a/77614-h/images/cover.jpg b/77614-h/images/cover.jpg Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..946ad45 --- /dev/null +++ b/77614-h/images/cover.jpg diff --git a/77614-h/images/i_003_110.jpg b/77614-h/images/i_003_110.jpg Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..547f00b --- /dev/null +++ b/77614-h/images/i_003_110.jpg diff --git a/77614-h/images/i_007.jpg b/77614-h/images/i_007.jpg Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..9423d80 --- /dev/null +++ b/77614-h/images/i_007.jpg diff --git a/77614-h/images/i_038.jpg b/77614-h/images/i_038.jpg Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..717dd8c --- /dev/null +++ b/77614-h/images/i_038.jpg diff --git a/77614-h/images/i_080.jpg b/77614-h/images/i_080.jpg Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..57abaa9 --- /dev/null +++ b/77614-h/images/i_080.jpg diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6c72794 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This book, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. 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