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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77334 ***
+
+
+ NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
+
+
+En la versión de texto sin formatear el texto en cursiva está
+encerrado entre guiones bajos (_cursiva_), el texto en Versalitas se
+representa en mayúsculas como en VERSALITAS, y el texto en negritas se
+representa =así=.
+
+El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
+de respetar las reglas vigentes de la Real Academia Española cuando
+la presente edición de esta obra fue publicada. El lector interesado
+puede consultar el mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia
+Española.
+
+En la presente transcripción se adecuó la ortografía de las mayúsculas
+acentuadas a las reglas indicadas por la RAE, que establecen que el
+acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada está
+en mayúsculas.
+
+Se han corregido errores evidentes de puntuación y otros errores
+tipográficos y de ortografía.
+
+
+ * * * * *
+
+
+ Colección
+
+ CARRASCALEJO DE LA JARA
+
+
+
+
+ El proceso
+
+ Franz Kafka
+
+
+
+
+ El proceso
+
+ [Illustration]
+
+ Colección Clásicos en Español
+ El Cid Editor
+
+
+Colección: Carrascalejo de la Jara
+© El Cid Editor S.A.
+Juan de Garay 2922
+3000-Santa Fe
+Argentina
+TeleFax: 54 342 458-4643
+
+ISBN 1-4135-1493-6
+
+
+
+
+ ÍNDICE
+
+ El proceso
+ La detención 8
+ Conversación con la señora Grubach. La señorita Bürstner 36
+ Primera citación judicial 59
+ En la sala de sesiones. El estudiante. Las oficinas del juzgado 86
+ El azotador 123
+ El tío Leni 134
+ El abogado. El fabricante. El pintor 169
+ El comerciante Block. K renuncia al abogado 246
+ En la catedral 295
+ El final 333
+ Fragmentos 342
+ La amiga de B 342
+ El fiscal 354
+ Hacia la casa de Elsa 362
+ Lucha con el subdirector 365
+ La casa 370
+ Visita a la madre 375
+ Anotaciones en los diarios de Kafka referentes a El proceso 381
+
+
+
+
+ =EL PROCESO=[1]
+
+ =LA DETENCIÓN=
+
+Alguien tenía que haber calumniado a Josef K[2], pues fue detenido una
+mañana sin haber hecho nada malo[3]. La cocinera de la señora Grubach,
+su casera, que le llevaba todos los días a eso de las ocho de la mañana
+el desayuno a su habitación, no había aparecido. Era la primera vez que
+ocurría algo semejante. K esperó un rato más. Apoyado en la almohada,
+se quedó mirando a la anciana que vivía frente a su casa y que le
+observaba con una curiosidad inusitada. Poco después, extrañado y
+hambriento, tocó el timbre. Nada más hacerlo, se oyó cómo llamaban a la
+puerta y un hombre al que no había visto nunca entró en su habitación.
+Era delgado, aunque fuerte de constitución, llevaba un traje negro
+ajustado, que, como cierta indumentaria de viaje, disponía de varios
+pliegues, bolsillos, hebillas, botones, y de un cinturón; todo parecía
+muy práctico, aunque no se supiese muy bien para qué podía servir.
+
+
+
+--¿Quién es usted?--preguntó Josef K, y se sentó de inmediato en la
+cama.
+
+El hombre, sin embargo, ignoró la pregunta, como si se tuviera que
+aceptar tácitamente su presencia, y se limitó a decir:
+
+--¿Ha llamado?[4]
+
+--Anna me tiene que traer el desayuno--dijo K, e intentó averiguar en
+silencio, concentrándose y reflexionando, quién podría ser realmente
+aquel hombre. Pero éste no se expuso por mucho tiempo a sus miradas,
+sino que se dirigió a la puerta, la abrió un poco y le dijo a alguien
+que presumiblemente se hallaba detrás:
+
+--Quiere que Anna le traiga el desayuno.
+
+Se escuchó una risa en la habitación contigua, aunque por el tono no
+se podía decir si la risa provenía de una o de varias personas. Aunque
+el desconocido no podía haberse enterado de nada que no supiera con
+anterioridad, le dijo a K con una entonación oficial:
+
+--Es imposible.
+
+--¡Es lo que faltaba!--dijo K, que saltó de la cama y se puso los
+pantalones con rapidez--. Quiero saber qué personas hay en la
+habitación contigua y cómo la señora Grubach me explica este atropello.
+
+Al decir esto, se dio cuenta de que no debería haberlo dicho en voz
+alta, y de que, al mismo tiempo, en cierta medida, había reconocido el
+derecho a vigilarle que se arrogaba el desconocido, pero en ese momento
+no le pareció importante. En todo caso, así lo entendió el desconocido,
+pues dijo:
+
+--¿No prefiere quedarse aquí?
+
+--Ni quiero quedarme aquí, ni deseo que usted me siga hablando mientras
+no se haya presentado.
+
+--Se lo he dicho con buena intención--dijo el desconocido, y abrió
+voluntariamente la puerta.
+
+La habitación contigua, en la que K entró más despacio de lo que
+hubiera deseado, ofrecía, al menos a primera vista, un aspecto muy
+parecido al de la noche anterior. Era la sala de estar de la señora
+Grubach. Tal vez esa habitación repleta de muebles, alfombras, objetos
+de porcelana y fotografías aparentaba esa mañana tener un poco más de
+espacio libre que de costumbre, aunque era algo que no se advertía al
+principio, como el cambio principal, que consistía en la presencia de
+un hombre sentado al lado de la ventana con un libro en las manos, del
+que, al entrar K, apartó la mirada.
+
+--¡Tendría que haberse quedado en su habitación! ¿Acaso no se lo ha
+dicho Franz?
+
+--Sí, ¿qué quiere usted de mí?--preguntó K, que miró alternativamente
+al nuevo desconocido y a la persona a la que había llamado Franz, que
+ahora permanecía en la puerta. A través de la ventana abierta pudo
+ver otra vez a la anciana que, con una auténtica curiosidad senil,
+permanecía asomada con la firme resolución de no perderse nada.
+
+--Quiero ver a la señora Grubach--dijo K, hizo un movimiento como
+si quisiera desasirse de los dos hombres, que, sin embargo, estaban
+situados lejos de él, y se dispuso a irse.
+
+--No--dijo el hombre de la ventana, arrojó el libro sobre una mesita y
+se levantó--. No puede irse, usted está detenido.
+
+--Así parece--dijo K[5]--. ¿Y por qué?--preguntó a continuación.
+
+--No estamos autorizados a decírselo. Regrese a su habitación y
+espere allí. El proceso se acaba de iniciar y usted conocerá todo en
+el momento oportuno. Me excedo en mis funciones cuando le hablo con
+tanta amabilidad. Pero espero que no me oiga nadie excepto Franz, y él
+también se ha comportado amablemente con usted, infringiendo todos los
+reglamentos. Si sigue teniendo tanta suerte como la que ha tenido con
+el nombramiento de sus vigilantes, entonces puede ser optimista.
+
+K se quiso sentar, pero ahora comprobó que en toda la habitación no
+había ni un solo sitio en el que tomar asiento, excepto el sillón junto
+a la ventana.
+
+Ya verá que todo lo que le hemos dicho es verdad--dijo Franz, que se
+acercó con el otro hombre hasta donde estaba K. El compañero de Franz
+le superaba en altura y le dio unas palmadas en el hombro. Ambos
+examinaron la camisa del pijama de K y dijeron que se pusiera otra
+peor, que ellos guardarían ésa, así como el resto de su ropa, y que si
+el asunto resultaba bien, entonces le devolverían lo que habían tomado.
+
+--Es mejor que nos entregue todo a nosotros en vez de al
+depósito--dijeron--, pues en el depósito desaparecen cosas con
+frecuencia y, además, transcurrido cierto plazo, se vende todo, sin
+tener en consideración si el proceso ha terminado o no. ¡Y hay que ver
+lo que duran los procesos en los últimos tiempos! Naturalmente, el
+depósito, al final, abona un reintegro, pero éste, en primer lugar,
+es muy bajo, pues en la venta no decide la suma ofertada, sino la del
+soborno y, en segundo lugar, esos reintegros disminuyen, según la
+experiencia, conforme van pasando de mano en mano y van transcurriendo
+los años.
+
+K apenas prestaba atención a todas esas aclaraciones. Por ahora no le
+interesaba el derecho de disposición sobre sus bienes, consideraba
+más importante obtener claridad en lo referente a su situación. Pero
+en presencia de aquella gente no podía reflexionar bien, uno de
+los vigilantes--podía tratarse, en efecto, de vigilantes--, que no
+paraba de hablar por encima de él con sus colegas, le propinó una
+serie de golpes amistosos con el estómago; no obstante, cuando alzó
+la vista contempló una nariz torcida y un rostro huesudo y seco que
+no armonizaba con un cuerpo tan grueso. ¿Qué hombres eran ésos? ¿De
+qué hablaban? ¿A qué organismo pertenecían? K vivía en un Estado de
+Derecho, en todas partes reinaba la paz, todas las leyes permanecían en
+vigor[6], ¿quién osaba entonces atropellarle en su habitación? Siempre
+intentaba tomarlo todo a la ligera, creer en lo peor sólo cuando lo
+peor ya había sucedido, no tomar ninguna previsión para el futuro, ni
+siquiera cuando existía una amenaza considerable. Aquí, sin embargo,
+no le parecía lo correcto. Ciertamente, todo se podía considerar una
+broma, si bien una broma grosera, que sus colegas del banco le gastaban
+por motivos desconocidos, o tal vez porque precisamente ese día cumplía
+treinta años[7]. Era muy posible, a lo mejor sólo necesitaba reírse
+ante los rostros de los vigilantes para que ellos rieran con él, quizá
+fueran los mozos de cuerda de la esquina, su apariencia era similar, no
+obstante, desde la primera mirada que le había dirigido el vigilante
+Franz, había decidido no renunciar a la más pequeña ventaja que
+pudiera poseer contra esa gente[8]. Por lo demás, K no infravaloraba
+el peligro de que más tarde se dijera que no aguantaba ninguna broma.
+Se acordó--sin que fuera su costumbre aprender de la experiencia--de
+un caso insignificante, en el que, a diferencia de sus amigos, se
+comportó, plenamente consciente, con imprudencia, sin cuidarse de las
+consecuencias, y fue castigado con el resultado. Eso no debía volver a
+ocurrir, al menos no esta vez; si era una comedia, seguiría el juego.
+
+Aún estaba en libertad.
+
+--Permítanme--dijo, y pasó rápidamente entre los vigilantes para
+dirigirse a su habitación.
+
+--Parece que es razonable--oyó que decían detrás de él.
+
+En cuanto llegó a su habitación se dedicó a sacar los cajones del
+escritorio, todo en su interior estaba muy ordenado, pero, a causa
+de la excitación, no podía encontrar precisamente los documentos de
+identidad que buscaba. Finalmente encontró los papeles para poder
+circular en bicicleta, ya quería ir a enseñárselos a los vigilantes
+cuando pensó que esos papeles eran insignificantes, por lo que
+siguió buscando hasta que encontró su partida de nacimiento. Cuando
+regresó a la habitación contigua, se abrió la puerta de enfrente y
+apareció la señora Grubach. Sólo se vieron un instante, pues en cuanto
+reconoció a K pareció confusa, pidió disculpas y desapareció cerrando
+cuidadosamente la puerta.
+
+--Pero entre--es lo único que K tuvo tiempo de decir.
+
+Ahora se encontraba en el centro de la habitación, con los papeles
+en la mano. Continuó mirando hacia la puerta, que no se volvió a
+abrir, y le asustó la llamada de los vigilantes, quienes permanecían
+sentados frente a una mesita al lado de la ventana abierta. Como K pudo
+comprobar, se estaban comiendo su desayuno.
+
+--¿Por qué no ha entrado la señora Grubach?--preguntó K.
+
+--No puede--dijo el vigilante más alto--. Usted está detenido.--Pero
+¿cómo puedo estar detenido, y de esta manera?
+
+--Ya empieza usted de nuevo--dijo el vigilante, e introdujo un trozo de
+pan en el tarro de la miel--. No respondemos a ese tipo de preguntas.
+
+--Pues deberán responderlas. Aquí están mis documentos de identidad,
+muéstrenme ahora los suyos y, ante todo, la orden de detención.
+
+--¡Cielo santo!--dijo el vigilante--. Que no se pueda adaptar a
+su situación actual, y que parezca querer dedicarse a irritarnos
+inútilmente, a nosotros, que probablemente somos los que ahora estamos
+más próximos a usted entre todos los hombres.
+
+Así es, créalo--dijo Franz, que no se llevó la taza a los labios, sino
+que dirigió a K una larga mirada, probablemente sin importancia, pero
+incomprensible. K incurrió sin quererlo en un intercambio de miradas
+con Franz, pero agitó sus papeles y dijo:
+
+Aquí están mis documentos de identidad.
+
+--¿Y qué nos importan a nosotros?--gritó ahora el vigilante más alto--.
+Se está comportando como un niño. ¿Qué quiere usted? ¿Acaso pretende
+al hablar con nosotros sobre documentos de identidad y sobre órdenes
+de detención que su maldito proceso acabe pronto? Somos empleados
+subalternos, apenas comprendemos algo sobre papeles de identidad, no
+tenemos nada que ver con su asunto, excepto nuestra tarea de vigilarle
+diez horas todos los días, y por eso nos pagan. Eso es todo lo que
+somos. No obstante, somos capaces de comprender que las instancias
+superiores, a cuyo servicio estamos, antes de disponer una detención
+como ésta se han informado a fondo sobre los motivos de la detención y
+sobre la persona del detenido. No hay ningún error. El organismo para
+el que trabajamos, por lo que conozco de él, y sólo conozco los rangos
+más inferiores, no se dedica a buscar la culpa en la población, sino
+que, como está establecido en la ley, se ve atraído por la culpa y nos
+envía a nosotros, a los vigilantes. Eso es ley. ¿Dónde puede cometerse
+aquí un error?
+
+--No conozco esa ley--dijo K.
+
+--Pues peor para usted--dijo el vigilante.
+
+--Sólo existe en sus cabezas--dijo K, que quería penetrar en los
+pensamientos de los vigilantes, de algún modo inclinarlos a su favor o
+ir ganando terreno. Pero el vigilante se limitó a decir:
+
+--Ya sentirá sus efectos.
+
+Franz se inmiscuyó en la conversación y dijo:
+
+--Mira, Willem, admite que no conoce la ley y, al mismo tiempo, afirma
+que es inocente.
+
+--Tienes razón, pero no se puede conseguir que comprenda nada--dijo el
+otro.
+
+K ya no respondió. «¿Acaso--pensó--debo dejarme confundir por la
+cháchara de estos empleados subalternos, como ellos mismos reconocen
+serlo? Hablan de cosas que no entienden en absoluto. Su seguridad
+sólo se basa en su necedad. Un par de palabras que intercambie con
+una persona de mi nivel y todo quedará incomparablemente más claro
+que en una conversación larga con éstos». Paseó de un lado a otro de
+la habitación, seguía viendo enfrente a la anciana, que ahora había
+arrastrado hasta allí a una persona aún más anciana, a la que mantenía
+abrazada. K tenía que poner punto final a ese espectáculo.
+
+--Condúzcanme hasta su superior--dijo K.
+
+--Cuando él lo diga, no antes--dijo el vigilante llamado Willem--, y
+ahora le aconsejo--añadió--que vaya a su habitación, se comporte con
+tranquilidad y espere hasta que se disponga algo sobre su situación.
+Le aconsejamos que no se pierda en pensamientos inútiles, sino que se
+concentre, pues tendrá que hacer frente a grandes exigencias. No nos
+ha tratado con la benevolencia que merecemos. Ha olvidado que nosotros,
+quienes quiera que seamos, al menos frente a usted somos hombres
+libres, y esa diferencia no es ninguna nimiedad. A pesar de todo,
+estamos dispuestos, si tiene dinero, a subirle un pequeño desayuno de
+la cafetería.
+
+K no respondió a la oferta y permaneció un rato en silencio. Tal vez
+no le impidieran que abriera la puerta de la habitación contigua o
+la del recibidor, tal vez ésa fuera la solución más simple, llevarlo
+todo al extremo. Pero también era posible que se echaran sobre él
+y, una vez en el suelo, habría perdido toda la superioridad que, en
+cierta medida, aún mantenía sobre ellos. Por esta razón, prefirió a
+esa solución la seguridad que traería consigo el desarrollo natural de
+los acontecimientos, y regresó a su habitación, sin que ni él ni los
+vigilantes pronunciaran una palabra más.
+
+Se arrojó sobre la cama y tomó de la mesilla de noche una hermosa
+manzana que había reservado la noche anterior para su desayuno. Ahora
+era su único desayuno y, como comprobó al darle el primer mordisco,
+resultaba, sin duda, mucho mejor que el desayuno que le hubiera podido
+subir el vigilante de la sucia cafetería. Se sentía bien y confiado.
+Cierto, estaba descuidando sus deberes matutinos en el banco, pero
+como su puesto era relativamente elevado podría disculparse con
+facilidad. ¿Debería decir las verdaderas razones? Pensó en hacerlo. Si
+no le creían, lo que sería comprensible en su caso, podría presentar
+a la señora Grubach como testigo o a los dos ancianos de enfrente,
+que ahora mismo se encontraban en camino hacia la ventana de la
+habitación opuesta. A K le sorprendió, al adoptar la perspectiva de los
+vigilantes, que le hubieran confinado en la habitación y le hubieran
+dejado solo, pues allí tenía múltiples posibilidades de quitarse la
+vida. Al mismo tiempo, sin embargo, se preguntó, esta vez desde su
+perspectiva, qué motivo podría tener para hacerlo. ¿Acaso porque
+esos dos de al lado estaban allí sentados y se habían apoderado de
+su desayuno? Habría sido tan absurdo quitarse la vida, que él, aun
+cuando hubiese querido hacerlo, hubiera desistido por encontrarlo
+absurdo. Si la limitación intelectual de los vigilantes no hubiese
+sido tan manifiesta, se hubiera podido aceptar que tampoco ellos, como
+consecuencia del mismo convencimiento, consideraban peligroso dejarlo
+solo. Que vieran ahora, si querían, cómo se acercaba a un armario,
+en el que guardaba un buen aguardiente, cómo se tomaba un vaso como
+sustituto del desayuno y cómo destinaba otro para darse valor, pero
+este último sólo como precaución para el caso improbable de que fuera
+necesario.
+
+En ese instante le asustó tanto una llamada de la habitación contigua
+que mordió el cristal del vaso.
+
+--El supervisor le llama--dijeron.
+
+Sólo había sido el grito lo que le había asustado, ese grito corto,
+seco, militar, del que jamás hubiera creído capaz a Franz. La orden fue
+bienvenida.
+
+--¡Por fin!--exclamó, cerró el armario y se apresuró a entrar en la
+habitación contigua. Allí estaban los dos vigilantes que le conminaron
+a que volviera a su habitación, como si fuera algo natural.
+
+--¿Pero cómo se le ocurre?--gritaron--. ¿Cómo pretende presentarse ante
+el supervisor en mangas de camisa? ¡Le dará una paliza y a nosotros
+también!
+
+--¡Al diablo con todo!--gritó K, que ya había sido empujado hasta el
+armario ropero--. Cuando se me asalta en la cama no se puede esperar
+encontrarme en traje de etiqueta.
+
+--No le servirá de nada resistirse--dijeron los vigilantes, quienes,
+siempre que K gritaba, permanecían tranquilos, con cierto aire de
+tristeza, lo que le confundía y, en cierta medida, le hacía entrar en
+razón.
+
+--¡Ceremonias ridículas!--gruñó aún, pero cogió una chaqueta de la
+silla y la mantuvo un rato entre las manos, como si la sometiera al
+juicio de los vigilantes. Ellos negaron con la cabeza.
+
+--Tiene que ser una chaqueta negra--dijeron.
+
+K arrojó la chaqueta al suelo y dijo:
+
+--Aún no se puede tratar de la vista oral.
+
+Los vigilantes sonrieron, pero no cambiaron de opinión:--Tiene que ser
+una chaqueta negra.
+
+--Si eso contribuye a acelerar el asunto, me parece bien--dijo K, que
+abrió el armario, buscó un buen rato entre los trajes y por fin sacó
+su mejor traje negro, un chaqué que por su elegancia había causado
+impresión entre sus amigos. A continuación, sacó también una camisa y
+comenzó a vestirse cuidadosamente. Creyó haber logrado un adelanto al
+comprobar que los vigilantes habían olvidado que se aseara en el baño.
+Los observaba para ver si se acordaban, pero naturalmente no se les
+ocurrió; sin embargo, Willem no olvidó enviar a Franz al supervisor con
+la noticia de que K se estaba vistiendo[9].
+
+Una vez vestido tuvo que atravesar, pocos pasos por delante de Willem,
+la habitación contigua, ya vacía, y entrar en la siguiente, cuya
+puerta, de dos hojas, estaba abierta. Esta habitación, como muy bien
+sabía K, había sido ocupada hacía poco tiempo por una mecanógrafa que
+solía salir muy temprano a trabajar y llegaba tarde por las noches, y
+con la que K apenas había cruzado algunas palabras de saludo. Ahora la
+mesilla de noche había sido desplazada desde la cama hasta el centro de
+la habitación para servir de mesa de interrogatorio, y el supervisor
+se sentaba detrás de ella. Tenía las piernas cruzadas y apoyaba un
+brazo en el respaldo de la silla. En una de las esquinas[10] de la
+habitación había tres jóvenes que contemplaban las fotografías de la
+señorita Bürstner, colgadas de la pared. Del picaporte de la ventana,
+que permanecía abierta, colgaba una blusa blanca. En la ventana de
+enfrente se encontraban de nuevo los dos ancianos, pero la reunión
+había aumentado, pues detrás de ellos destacaba un hombre con la camisa
+abierta, mostrando el pecho, que no paraba de retorcer y presionar con
+los dedos su perilla pelirroja.
+
+--¿Josef K?--preguntó el supervisor, tal vez sólo para captar su
+atención dispersa.
+
+K asintió.
+
+--¿Le han sorprendido mucho los acontecimientos de esta
+mañana?--preguntó el supervisor y, como si fueran elementos necesarios
+para el interrogatorio, desplazó con ambas manos algunos objetos que
+había sobre la mesilla: una vela, una caja de cerillas, un libro y un
+acerico.
+
+--Así es--dijo K, y le invadió una sensación de bienestar por haber
+encontrado al fin a un hombre razonable con el que poder hablar sobre
+su asunto--. Cierto, estoy sorprendido, pero de ningún modo muy
+sorprendido.
+
+--¿No muy sorprendido?--preguntó el supervisor, y puso ahora la vela en
+el centro de la mesilla, mientras agrupaba el resto de los objetos a su
+alrededor.
+
+--Es posible que no me interprete bien--se apresuró a especificar--.
+Quiero decir...--aquí K se interrumpió y buscó una silla--. ¿Puedo
+sentarme?--preguntó.
+
+--No es lo normal--respondió el supervisor.
+
+--Quiero decir--dijo ahora K sin más pausas--que me ha sorprendido
+mucho, pero como llevo treinta años en el mundo y he tenido que abrirme
+camino solo en la vida, estoy endurecido contra todo tipo de sorpresas,
+así que no las tomo por la tremenda[11]. Especialmente la de hoy, no.
+
+--¿Por qué no especialmente la de hoy?
+
+--No quiero decir que lo considere todo una broma, para ello me parecen
+demasiado complicadas todas las precauciones que se han tomado.
+Tendrían que participar todos los inquilinos de la pensión y también
+todos ustedes, eso me parece rebasar los límites de una broma. Por eso
+no quiero decir que se trata de una broma.
+
+--En efecto--dijo el supervisor y se dedicó a contar las cerillas que
+había en la caja.
+
+--Por otra parte--continuó K, y se dirigió a todos, incluso le hubiera
+gustado que los tres situados ante las fotografías se hubieran dado
+la vuelta para escucharle--, por otra parte el asunto no puede ser de
+mucha importancia. Lo deduzco porque he sido acusado, pero no puedo
+encontrar ninguna culpa por la que me pudieran haber acusado. Pero
+eso también es secundario. Las preguntas principales son: ¿Quién me
+ha acusado? ¿Qué organismo tramita mi proceso? ¿Es usted funcionario?
+Ninguno tiene uniforme, a no ser que su traje--y se dirigió a Franz--se
+pueda denominar un uniforme, aunque a mí me parece más bien un traje de
+viaje. Reclamo claridad en estas cuestiones y estoy convencido de que,
+una vez que hayan sido aclaradas, nos podremos despedir amablemente.
+
+El supervisor derribó la caja de cerillas sobre la mesa.
+
+--Usted se encuentra en un grave error--dijo--. Estos señores, aquí
+presentes, y yo, carecemos completamente, en lo que se refiere a su
+asunto, de importancia, más aún, apenas sabemos algo de él. Podríamos
+llevar los uniformes reglamentarios y su asunto no habría empeorado un
+ápice. Tampoco puedo decirle si le han acusado, o mejor, ni siquiera
+sé si le han acusado. Usted está detenido, eso es cierto, no sé más.
+Es posible que los vigilantes hayan charlado de otra cosa, pero eso
+sólo es una charla. Aunque no pueda responder a sus preguntas, sí
+le puedo aconsejar que piense menos en nosotros y en lo que le pueda
+ocurrir y piense más en sí mismo. Y tampoco alardee tanto de su
+inocencia, estropea la buena impresión que da. También debería ser más
+reservado al hablar, casi todo lo que ha dicho hasta ahora se podría
+haber deducido de su comportamiento aunque hubiera dicho muchas menos
+palabras, además, no resulta muy favorable para su causa.
+
+K miró fijamente al supervisor. ¿Acaso recibía lecciones de un
+hombre que probablemente era más joven que él? ¿Le reprendían por su
+sinceridad? ¿Y no iba a saber nada de su detención ni del que la había
+dispuesto? Se apoderó de él cierta excitación, fue de un lado a otro,
+siempre y cuando nada ni nadie se lo impedía, se subió los puños de la
+camisa, se tocó el pecho, se alisó el pelo, pasó al lado de los tres
+señores, dijo «esto es absurdo», por lo que éstos se volvieron y le
+contemplaron con amabilidad, pero serios, y, finalmente, se paró ante
+la mesa del supervisor.
+
+--El fiscal Hasterer es un buen amigo mío--dijo--, ¿le puedo llamar por
+teléfono?
+
+--Por supuesto--dijo el supervisor--, pero no sé qué sentido podría
+tener hacerlo, a no ser que quisiera hablar con él de algún asunto
+particular.
+
+--¿Qué sentido?--gritó K, más confuso que enojado--. ¿Pero, entonces,
+quién es usted? Usted pretende encontrar algún sentido y procede de la
+manera más absurda. Esto es para volverse loco. Estos señores me han
+asaltado y ahora están aquí sentados o pasean alrededor y me obligan a
+comparecer ante usted como si fuera un colegial. ¿Qué sentido tendría
+llamar a un fiscal si, como indican las apariencias, estoy detenido?
+Bien, no llamaré por teléfono.
+
+--Pero hágalo--dijo el supervisor, y extendió la mano en dirección al
+recibidor, donde estaba el teléfono--, por favor, llame.
+
+--No, ya no quiero--dijo K, y se acercó a la ventana. Desde allí podía
+ver a las personas de enfrente, quienes ahora, al ver aparecer a K en
+la ventana, se sintieron algo perturbadas en su papel de tranquilos
+espectadores. Los ancianos querían levantarse, pero el hombre que
+estaba detrás de ellos los tranquilizó.
+
+--¡Allí hay unos mirones!--gritó K hacia el supervisor y los señaló con
+el dedo--. ¡Fuera de ahí!
+
+Los tres retrocedieron inmediatamente unos pasos, los dos ancianos se
+colocaron, incluso, detrás del hombre, que con su ancho cuerpo los
+tapaba. Por los movimientos de su boca se podía deducir que estaba
+diciendo algo, aunque incomprensible desde la distancia. Pero no
+llegaron a desaparecer del todo, más bien parecían esperar el instante
+en que pudieran acercarse a la ventana sin ser notados.
+
+--¡Gente impertinente y desconsiderada!--dijo K al volverse hacia la
+habitación. El supervisor probablemente asintió, al menos así lo creyó
+K al dirigirle una mirada de soslayo. Aunque también era posible que no
+hubiera escuchado, pues había extendido una de sus manos en la mesa y
+parecía comparar los dedos. Los dos vigilantes estaban sentados en un
+baúl cubierto con un paño decorativo y frotaban sus rodillas. Los tres
+jóvenes habían colocado las manos en las caderas y miraban alrededor
+sin fijarse en nada. Había un silencio como el que reina en una oficina
+vacía.
+
+--Bien, señores--dijo K, pues le pareció que él era quien lo soportaba
+todo sobre sus hombros--, de su actitud se puede deducir que han
+concluido con mi asunto. Soy de la opinión de que lo mejor sería no
+pensar más sobre si su actuación está justificada o no y terminar
+el caso reconciliados, con un apretón de manos. Si comparten mi
+opinión, entonces, por favor...--y se acercó a la mesa del supervisor
+alargándole la mano.
+
+El supervisor elevó la mirada, se mordió el labio y miró la mano
+extendida de K. Aún creía K que el supervisor la estrecharía, pero éste
+se levantó, cogió un sombrero que estaba sobre la cama de la señorita
+Bürstner y se lo colocó cuidadosamente con las dos manos, como hace la
+gente cuando se prueba un sombrero nuevo.
+
+--¡Qué fácil le parece todo a usted!--dijo a K mientras se ponía
+el sombrero--. Deberíamos terminar el asunto con una despedida
+conciliadora, ¿ésa es su opinión? No, no, así no funcionan las
+cosas, y con esto tampoco le estoy diciendo que se desespere. No,
+¿por qué hacerlo? Usted está detenido, nada más. Eso es lo que tenía
+que comunicarle, he cumplido mi misión y también he visto cómo ha
+reaccionado. Con eso es suficiente por hoy, ya podemos despedirnos,
+aunque sólo por el momento. Usted querrá ir al banco...
+
+--¿Al banco?--preguntó K--. Pensé que estaba detenido.
+
+K preguntó con cierto consuelo, pues aunque su apretón de manos no
+había sido aceptado, desde que el supervisor se había levantado se
+sentía mucho más independiente de aquella gente. Quería seguirles el
+juego. Tenía la intención, en el caso de que se fueran, de ir detrás de
+ellos hasta la puerta y ofrecerles su detención. Por eso repitió:
+
+--¿Cómo puedo ir al banco, si estoy detenido?
+
+--¡Ah, ya!--dijo el supervisor, que había llegado a la puerta--, me
+ha entendido mal, usted está detenido, cierto, pero eso no le impide
+cumplir con sus obligaciones laborales. Debe seguir su vida normal.
+
+--Entonces estar detenido no es tan malo--dijo K, y se acercó al
+supervisor.
+
+--No he dicho nada que lo desmienta--dijo éste.
+
+--Pero tampoco parece que haya sido necesaria la comunicación de
+la detención--dijo K, y se acercó más. También los otros se habían
+acercado. Todos se habían reunido en un pequeño espacio al lado de la
+puerta.
+
+--Era mi deber--dijo el supervisor.
+
+--Un deber bastante tonto--dijo K inflexible.
+
+--Puede ser--respondió el supervisor--, pero no vamos a perder el
+tiempo con conversaciones como ésta. He pensado que querría ir al
+banco. Como usted está al tanto de todas las palabras, añado: no
+le obligo a ir al banco, sólo he supuesto que quería hacerlo. Para
+facilitárselo y para que su llegada al banco sea lo más discreta
+posible, he mantenido a estos tres jóvenes, colegas suyos, a su
+disposición.
+
+--¿Cómo?--gritó K, y miró asombrado a los tres.
+
+Aquellos jóvenes tan anodinos y anémicos, que él aún recordaba sólo
+como grupo al lado de las fotografías, eran realmente funcionarios de
+su banco, no colegas, eso era demasiado decir, y demostraba una laguna
+en la omnisciencia del supervisor, aunque, en efecto, se trataba de
+funcionarios subordinados del banco. ¿Cómo no se había dado cuenta
+antes? Hasta qué punto había concentrado la atención en el supervisor y
+en los vigilantes, que había sido incapaz de reconocer a esos tres: al
+torpe Rabensteiner, siempre agitando las manos, al rubio Kullych, con
+los ojos caídos, y a Kaminer, con su sonrisa insoportable, producto de
+una distrofia muscular crónica.
+
+--¡Buenos días!--dijo K, pasado un rato, y ofreció su mano a los
+señores, que se inclinaron correctamente--. No les había reconocido.
+Bien, entonces nos vamos juntos al trabajo, ¿no?
+
+Los tres jóvenes asintieron solícitos y sonriendo, como si hubieran
+estado esperando ese momento durante todo el tiempo, sólo cuando K
+echó de menos su sombrero, que se había quedado en su cuarto, se
+apresuraron, uno detrás del otro, a recogerlo, de lo que se podía
+deducir cierta perplejidad. K permaneció en silencio y vio cómo se
+alejaban a través de las dos puertas abiertas, el último, naturalmente,
+era el indiferente Rabensteiner, que se había limitado a adoptar
+un elegante trote corto. Kaminer le entregó el sombrero, y K tuvo
+que decirse expresamente, lo que, por lo demás, era necesario con
+frecuencia en el banco, que la sonrisa de Kaminer no era intencionada,
+que en realidad era incapaz de sonreír intencionadamente. En el
+recibidor, la señora Grubach, que no aparentaba ninguna conciencia
+culpable, abrió la puerta de la calle a todo el grupo, y K, como
+muchas veces, se quedó mirando la cinta de su delantal, que ceñía
+innecesariamente su poderoso cuerpo. Una vez fuera, K, con el reloj en
+la mano, y para no aumentar el retraso de media hora, decidió llamar
+a un taxi. Kaminer se acercó corriendo a una esquina para llamar a
+uno, pero mientras los otros dos aparentemente intentaban distraer
+a K, Kullych señaló repentinamente la puerta de enfrente, en la que
+acababa de aparecer el hombre con la perilla pelirroja, quien quedó
+algo confuso, ya que ahora se mostraba en toda su estatura, por lo que
+retrocedió hasta la pared y se apoyó en ella. Los ancianos aún estaban
+en las escaleras. K se enfadó con Kullych por haber llamado la atención
+sobre el hombre al que ya había visto antes y al que incluso había
+esperado.
+
+--No mire hacia allí--balbuceó, sin darse cuenta de lo llamativa que
+resultaba esa forma de expresarse cuando se dirigía a personas maduras.
+Pero tampoco era necesaria ninguna explicación, pues acababa de llegar
+el coche, así que se sentaron y partieron. En ese instante, K se acordó
+de que no se había percatado de la partida del supervisor y de los
+vigilantes, el supervisor le había ocultado a los tres funcionarios y
+ahora los funcionarios habían ocultado, a su vez, al supervisor. Eso
+no denotaba mucha serenidad, así que K se propuso observarse mejor.
+No obstante, se dio la vuelta y se inclinó por si todavía existía la
+posibilidad de ver al supervisor y a los vigilantes. Pero recuperó en
+seguida su posición original sin ni siquiera haber intentado buscar a
+alguien, reclinándose cómodamente en uno de los extremos del asiento
+del coche[12]. Aunque no lo aparentaba, habría necesitado ahora algo de
+conversación, pero los señores parecían cansados. Rabensteiner miraba
+hacia la derecha, Kullych hacia la izquierda y sólo Kaminer estaba
+a su disposición con sus muecas, y hacer una broma sobre ellas, por
+desgracia, lo prohibía la humanidad.
+
+
+ NOTAS:
+
+[1] En la primera edición de _El proceso_ de 1925, Max Brod comentaba
+que el manuscrito no llevaba título. Sin embargo, Kafka, como Max Brod
+documentó, siempre se refirió al texto con esa denominación. Por regla
+general, Kafka se decidía por un título definitivo una vez concluida
+la obra. No se puede excluir, por consiguiente, que _El proceso_ fuese
+sólo un título provisional.
+
+[2] Como en su novela _El castillo_ y en otros relatos, el personaje
+principal se oculta tras un apellido reducido a inicial. Es muy posible
+que Kafka hiciera referencia a su propio apellido. No obstante, Kafka
+solía emplear este tipo de iniciales en sus anotaciones en diarios y,
+según sus manifestaciones, «porque el escribir nombres me causa una
+extraña confusión». Esta relación problemática se extendía a su propio
+nombre, que evitaba escribir siempre que podía. Su firma era FK. En
+sus diarios escribe: «Considero la K horrible, me repugna y, aun así,
+la escribo, debe de ser característica de mí mismo» (27 mayo 1914).
+En cuanto al nombre «Josef» es muy posible que hiciera referencia al
+Emperador Francisco José I. En la obra de Kafka los nombres suelen
+desempeñar un papel simbólico. De una anotación en su diario de 27
+de enero de 1922 se deduce que Kafka se inscribió en un hotel con el
+nombre «Josef K».
+
+[3] La escena de la detención de Josef K se ha podido inspirar en
+las _Memorias_ de Giacomo Casanova. En la novela hay más referencias
+ocultas. Ya en el inicio, la unión de un término judicial, «detención»,
+y otro moral, «malo», presagia la ambigua naturaleza del proceso y de
+la judicatura.
+
+[4] En el manuscrito el vigilante reacciona de una manera más brusca:
+«¿Qué quiere?» Kafka lo tachó y eligió una fórmula más convencional.
+
+[5] Tachado en el manuscrito: «dijo K sonriendo; sin haber estado
+antes preocupado, ahora se sentía aliviado, pues se había expresado lo
+imposible y, así, su imposibilidad se había tornado más evidente».
+
+[6] No sin cierta ironía describe Kafka la situación jurídico--política
+del momento. Kafka comenzó la novela el 11 de agosto de 1914, en
+plena gestación de la I Guerra Mundial. Las referencias al «Estado
+de Derecho» y al vigor de las leyes es interesante porque designa un
+régimen que se somete al derecho en su forma de actuación. Un manto de
+normalidad cubre la sociedad en la que se desenvuelve Josef K, no hay
+ninguna perturbación del orden político ni ningún «estado de alarma,
+excepción o sitio» que pudiera justificar la existencia de tribunales
+de excepción.
+
+[7] La acción de la novela transcurre en el periodo exacto de un
+año. En la elección de la edad y de otras circunstancias temporales
+se dan motivos autobiográficos, en concreto se reflejan determinados
+acontecimientos relativos a su relación con Felice Bauer.
+
+[8] Tachado en el manuscrito: «por el miedo de que se rieran más tarde
+de su seriedad exagerada».
+
+[9] Tachado en el manuscrito: «¡Aún tardaré un rato!--le gritó K por
+simple petulancia, pero en realidad se dio toda la prisa que pudo».
+
+[10] Desde la nota hasta «Josef K?» hay una versión alternativa en
+el manuscrito: «El supervisor le contempló en silencio y con mirada
+inquisitiva. "El interrogatorio parece limitarse a miradas--pensó K--.
+Un rato se le puede permitir. Si supiera qué autoridad puede ser ésta
+que, sólo por mi causa y sin la menor perspectiva de éxito, se puede
+permitir el lujo de tomar semejantes medidas extraordinarias. Pues no
+se puede dudar en calificarlas de extraordinarias. Me han asignado a
+tres personas, han desordenado dos habitaciones ajenas, allí en la
+esquina hay tres jóvenes que contemplan las fotografías de la señorita
+Bürstner".
+
+[11] A continuación, tachado en el manuscrito: «Alguien me dijo, ahora
+no me acuerdo quién, que, cuando nos levantamos temprano, resulta
+extraño encontrarlo todo en el mismo sitio en que se dejó por la noche.
+La vigilia, al menos en apariencia, es un estado muy diferente al del
+sueño y, como ese hombre dijo con razón, se necesita una gran presencia
+de ánimo para, con los ojos abiertos, situar todos los objetos en el
+mismo lugar en que quedaron la noche anterior. Por esto mismo, el
+instante en el que despertamos es el más arriesgado, una vez que se
+ha superado, sin quedar desplazado del lugar, podemos seguir viviendo
+confiados el resto del día. A qué conclusiones llegó ese hombre--ahora
+me acabo de acordar de quién era, pero su nombre es indiferente...».
+
+[12] Tachado en el manuscrito: «se reclinó en el asiento del coche,
+dijo "¡Dios mío!", y elevó las cejas al sonreír».
+
+
+
+
+ =CONVERSACIÓN CON LA SEÑORA GRUBACH
+ LA SEÑORITA BÜRSTNER=[13]
+
+
+En esa primavera, K, después del trabajo, cuando era
+posible--normalmente permanecía hasta las nueve en la oficina--, solía
+dar un paseo por la noche solo o con algún conocido y luego se iba
+a una cervecería, donde se sentaba hasta las once en una tertulia
+compuesta en su mayor parte por hombres ya mayores. Pero había
+excepciones en esta rutina, por ejemplo cuando el director del banco,
+que apreciaba su capacidad de trabajo y su formalidad, le invitaba a
+una excursión con el coche o a cenar en su villa. Además, una vez a
+la semana iba a casa de una muchacha llamada Elsa, que trabajaba de
+camarera en una taberna hasta altas horas de la madrugada y durante el
+día sólo recibía en la cama a sus visitas.
+
+Aquella noche, sin embargo--el día había transcurrido con rapidez por
+el trabajo agotador y las numerosas felicitaciones de cumpleaños--,
+K quería regresar directamente a casa. En todas las pequeñas pausas
+del trabajo había pensado en ello. Sin saber con certeza por qué,
+le parecía que los incidentes de aquella mañana habían causado un
+gran desorden en la vivienda de la señora Grubach y que su presencia
+era necesaria para restaurar de nuevo el orden. Una vez restaurado,
+quedaría suprimida cualquier huella del incidente y todo volvería a
+los cauces normales. De los tres funcionarios no había nada que temer,
+se habían vuelto a sumir en el gran cuerpo de funcionarios del banco,
+tampoco se podía notar ningún cambio en ellos. K les había llamado
+con frecuencia, por separado o en grupo, a su despacho, sólo para
+observarlos y siempre los había podido despedir satisfecho.
+
+Cuando llegó a las nueve y media de la noche a la casa en que vivía, K
+se encontró en la puerta con un muchacho que permanecía con las piernas
+abiertas y fumando en pipa.
+
+--¿Quién es usted?--preguntó K en seguida y acercó su rostro al del
+muchacho, pues no se veía mucho en el oscuro pasillo de entrada.
+
+--Soy el hijo del portero, señor--respondió el muchacho, se sacó la
+pipa de la boca y se apartó.
+
+--¿El hijo del portero?--preguntó K, y golpeó impaciente con el bastón
+en el suelo.
+
+--¿Desea algo el señor? ¿Debo traer a mi padre?
+
+--No, no--dijo K. En su voz había un tono de disculpa, como si el
+muchacho hubiera hecho algo malo y él le perdonara--. Está bien--dijo,
+y siguió, pero antes de subir las escaleras, se volvió una vez más.
+
+Habría podido ir directamente a su habitación, pero como quería hablar
+con la señora Grubach, llamó a su puerta. Estaba sentada a una mesa
+cosiendo una media. Sobre la mesa aún quedaba un montón de medias
+viejas. K se disculpó algo confuso por haber llegado tan tarde, pero la
+señora Grubach era muy amable y no quiso oír ninguna disculpa: siempre
+tenía tiempo para hablar con él, sabía muy bien que era su mejor y más
+querido inquilino. K miró la habitación, había recobrado su antiguo
+aspecto, la vajilla del desayuno, que había estado por la mañana en la
+mesita junto a la ventana, ya había sido retirada. «Las manos femeninas
+hacen milagros en silencio--pensó--, él probablemente habría roto toda
+la vajilla, en realidad ni siquiera habría sido capaz de llevársela».
+Contempló a la señora Grubach con cierto agradecimiento.
+
+--¿Por qué trabaja hasta tan tarde?--preguntó.
+
+Ambos estaban sentados a la mesa, y K hundía de vez en cuando una de
+sus manos en las medias.
+
+--Hay mucho trabajo--dijo ella--. Durante el día me debo a los
+inquilinos, pero si quiero mantener el orden en mis cosas sólo me
+quedan las noches.
+
+--Hoy le he causado un trabajo extraordinario.
+
+--¿Por qué?--preguntó con cierta vehemencia; el trabajo descansaba en
+su regazo.
+
+--Me refiero a los hombres que estuvieron aquí esta mañana.
+
+--¡Ah, ya!--dijo, y se volvió a tranquilizar--. Eso no me ha causado
+mucho trabajo.
+
+K miró en silencio cómo emprendía de nuevo su labor. «Parece asombrarse
+de que le hable del asunto--pensó--, no considera correcto que hable de
+ello. Más importante es, pues, que lo haga. Sólo puedo hablar de ello
+con una mujer mayor».
+
+--Algo de trabajo sí ha causado--dijo--, pero no se volverá a repetir.
+
+--No, no se puede repetir--dijo ella confirmándolo y sonrió a K casi
+con tristeza.
+
+--¿Lo cree de verdad?--preguntó K.
+
+--Sí--dijo ella en voz baja--, pero ante todo no se lo debe tomar muy
+en serio. ¡Las cosas que ocurren en el mundo! Como habla conmigo con
+tanta confianza, señor K, le confesaré que escuché algo detrás de la
+puerta y que los vigilantes también me contaron algunas cosas. Se
+trata de su felicidad, y eso me importa mucho, más, quizá, de lo que
+me incumbe, pues no soy más que la casera. Bien, algo he oído, pero no
+puedo decir que sea especialmente malo. No. Usted, es cierto, ha sido
+detenido, pero no como un ladrón. Cuando se detiene a alguien como si
+fuera un ladrón, entonces es malo, pero esta detención..., me parece
+algo peculiar y complejo, perdóneme si digo alguna tontería, hay algo
+complejo en esto que no entiendo, pero que tampoco se debe entender.
+
+--No ha dicho ninguna tontería, señora Grubach, yo mismo comparto algo
+su opinión, pero juzgo todo con más rigor que usted, y no lo tomo
+por algo complejo, sino por una nadería. Me han asaltado de un modo
+imprevisto, eso es todo. Si nada más despertarme no me hubiera dejado
+confundir por la ausencia de Anna, me hubiera levantado en seguida
+y, sin tener ninguna consideración con nadie que me saliera al paso,
+hubiera desayunado, por una vez, en la cocina y me hubiera traído
+usted el traje de mi habitación, entonces habría negociado todo breve y
+razonablemente, no habría pasado a mayores y no hubiera ocurrido nada
+de lo que pasó. Pero uno siempre está tan desprevenido. En el banco,
+por ejemplo, siempre estoy preparado, allí no me podría ocurrir algo
+similar, allí tengo a un ordenanza personal; el teléfono interno y el
+de mi despacho están frente a mí, en la mesa; no cesa de llegar gente,
+particulares o funcionarios; además, y ante todo, allí estoy siempre
+sumido en el trabajo, lo que me mantiene alerta, allí sería un placer
+para mí enfrentarme a una situación como ésa. Bien, pero ya ha pasado
+y tampoco quiero hablar más sobre ello, sólo quería oír su opinión, la
+opinión de una mujer razonable, y estoy contento de que coincidamos.
+Pero ahora me debe dar la mano, una coincidencia así se tiene que
+sellar con un apretón de manos.
+
+«¿Me dará la mano? El vigilante no me la dio»--pensó, y miró a la mujer
+de un modo diferente, con cierto aire inquisitivo. Ella se levantó,
+porque él también se había levantado, y se mostró algo turbada, ya que
+no había entendido todo lo que K había dicho. A causa de esa turbación
+dijo algo que no quería haber dicho y que estaba completamente fuera de
+lugar:
+
+--No se lo tome muy en serio, señor K--dijo con voz temblorosa y,
+naturalmente, olvidó darle la mano.
+
+--No sabía que se lo tomaba tan en serio--dijo K, repentinamente
+agotado al comprobar la inutilidad de todos los beneplácitos de aquella
+mujer.
+
+Ya desde la puerta preguntó:
+
+--¿Está en casa la señorita Bürstner?
+
+--No--dijo la señora Grubach, y sonrió con simpatía al dar esa breve y
+seca información--. Está en el teatro. ¿Desea algo de ella? ¿Quiere que
+le dé algún recado?
+
+--Sólo quería conversar un poco con ella.
+
+--Lamentablemente no sé cuándo regresará; cuando va al teatro suele
+llegar tarde.
+
+--Da igual--dijo K, e inclinó la cabeza hacia la puerta para irse--,
+sólo quería disculparme por haber sido el causante de que ocuparan su
+habitación esta mañana.
+
+--Eso no es necesario, señor K, usted es demasiado considerado, la
+señorita no sabe nada de nada, había abandonado la casa muy temprano,
+ya está todo ordenado, usted mismo lo puede comprobar.
+
+Abrió la puerta de la habitación de la señorita Bürstner.
+
+--Gracias, lo creo--dijo K, pero fue hacia la puerta abierta. La luna
+iluminaba la oscura habitación. Lo que pudo ver parecía en orden,
+ni siquiera la blusa colgaba en el picaporte de la ventana. Los
+almohadones de la cama alcanzaban una altura llamativa: sobre ellos
+caía la luz de la luna.
+
+--La señorita viene con frecuencia muy tarde por la noche--dijo K,
+y contempló a la señora Grubach como si fuera responsable de esa
+costumbre.
+
+--¡Ah, la gente joven!--dijo la señora Grubach con un tono de disculpa.
+
+--Cierto, cierto--dijo K--, pero no se deben extremar las cosas.--No,
+claro que no--dijo la señora Grubach--. Tiene mucha razón, señor K. Tal
+vez también en este caso. No quiero criticar a la señorita Bürstner,
+ella es una muchacha buena y amable, ordenada, puntual, trabajadora,
+yo aprecio todo eso, pero algo es verdad: debería ser más prudente y
+discreta. Este mes ya la he visto dos veces con un hombre diferente
+en calles apartadas. Para mí resulta muy desagradable; esto, pongo a
+Dios por testigo, sólo se lo cuento a usted, pero es inevitable, tendré
+que hablar sobre ello con la señorita. Y no es lo único en ella que
+considero sospechoso.
+
+--Está equivocada--dijo K furioso e incapaz de ocultarlo--, usted ha
+interpretado mal el comentario que he hecho sobre la señorita, no
+quería decir eso. Es más, le advierto sinceramente que no le diga nada,
+usted está completamente equivocada, conozco muy bien a la señorita,
+nada de lo que usted ha dicho es verdad. Por lo demás, tal vez he ido
+demasiado lejos, no le quiero impedir que haga nada, dígale lo que
+quiera. Buenas noches.
+
+--Señor K...--dijo la señora Grubach suplicante, y se apresuró a ir
+detrás de K hasta la puerta, que él ya había abierto--, por el momento
+no quiero hablar con la señorita, naturalmente que antes quiero
+observarla, sólo a usted le he confiado lo que sabía. Al fin y al
+cabo intento mantener decente la pensión en beneficio de todos los
+inquilinos, ése es mi único afán.
+
+--¡Decencia!--gritó K a través de la rendija de la puerta--, si quiere
+que la pensión continúe siendo decente, debería echarme a mí primero.
+
+A continuación, cerró la puerta de golpe e ignoró un suave golpeteo
+posterior.
+
+Puesto que no tenía ganas de dormir, decidió permanecer despierto y
+comprobar a qué hora regresaba la señorita Bürstner. Tal vez fuera aún
+posible, por muy improcedente que resultara, intercambiar con ella
+algunas palabras. Cuando estaba en la ventana y se frotaba los ojos
+cansados llegó a pensar en castigar a la señora Grubach y en convencer
+a la señorita Bürstner para que ambos rescindieran el contrato de
+alquiler. Pero poco después todo le pareció terriblemente exagerado e,
+incluso, alimentó la sospecha contra él mismo de que quería irse de
+la vivienda por el incidente de la mañana. Nada podría haber sido más
+absurdo y, ante todo, más inútil y más despreciable[14].
+
+Cuando se cansó de mirar por la ventana, y después de haber abierto
+un poco la puerta que daba al recibidor para poder ver a todo el
+que entraba, se echó en el canapé. Permaneció tranquilo, fumando un
+cigarrillo, hasta las once. Pero a partir de esa hora ya no lo resistió
+más, así que se fue al recibidor, como si al hacerlo pudiese acelerar
+la llegada de la señorita Bürstner. No es que deseara especialmente
+verla, en realidad ni siquiera se acordaba de su aspecto, pero ahora
+quería hablar con ella y le irritaba que su tardanza le procurase
+intranquilidad y desconcierto al final del día. También la hacía
+responsable de no haber ido a cenar y de haber suprimido la visita
+prevista a Elsa. No obstante, aún se podía arreglar, pues podía ir a
+la taberna en la que Elsa trabajaba. Decidió hacerlo después de la
+conversación con la señorita Bürstner[15].
+
+Habían pasado de las once y media cuando oyó pasos en la escalera. K,
+que se había quedado ensimismado en sus pensamientos y paseaba haciendo
+ruido por el recibidor, como si estuviera en su propia habitación, se
+escondió detrás de la puerta. Era la señorita Bürstner, que acababa de
+llegar. Después de cerrar la puerta de entrada se echó, temblorosa, un
+chal de seda sobre sus esbeltos hombros. A continuación, se dirigió
+a su habitación, en la que K, como era medianoche, ya no podría
+entrar. Por consiguiente, tenía que dirigirle la palabra ahora; por
+desgracia, había olvidado encender la luz de su habitación, por lo que
+su aparición desde la oscuridad tomaría la apariencia de un asalto y se
+vería obligado a asustarla. En esa situación comprometida, y como no
+podía perder más tiempo, susurró a través de la rendija de la puerta:
+
+--Señorita Bürstner.
+
+Sonó como una súplica, no como una llamada.
+
+--¿Hay alguien ahí?--preguntó la señorita Bürstner, y miró a su
+alrededor con los ojos muy abiertos.
+
+--Soy yo--dijo K abriendo la puerta.
+
+--¡Ah, señor K!--dijo la señorita Bürstner sonriendo--. Buenas
+noches--y le tendió la mano.
+
+--Quisiera hablar con usted un momento, ¿me lo permite?
+
+--¿Ahora?--preguntó la señorita Bürstner--. ¿Tiene que ser ahora? Es un
+poco extraño, ¿no?
+
+--La estoy esperando desde las nueve.
+
+--¡Ah!, bueno[16], he estado en el teatro, usted no me había dicho nada.
+
+--El motivo por el que quiero hablar con usted es algo que ha sucedido
+esta mañana.
+
+--Bien, no tengo nada en contra, excepto que estoy agotada. Venga
+un par de minutos a mi habitación, aquí no podemos conversar,
+despertaremos a todos y eso sería muy desagradable para mí, y no por
+las molestias causadas a los demás, sino por nosotros. Espere aquí
+hasta que haya encendido la luz en mi habitación y entonces apague la
+suya.
+
+Así lo hizo K, luego esperó hasta que la señorita Bürstner le invitó en
+voz baja a entrar en su habitación.
+
+--Siéntese--dijo, y señaló una otomana; ella permaneció de pie al lado
+de la cama a pesar del cansancio del que había hablado. Ni siquiera se
+quitó su pequeño sombrero, adornado con un ramillete de flores.
+
+--Bueno, ¿qué desea usted? Tengo curiosidad por saberlo--dijo, y cruzó
+ligeramente las piernas.
+
+--Tal vez le parezca--comenzó K--que el asunto no era tan urgente como
+para tener que hablarlo ahora, pero...
+
+--Siempre ignoro las introducciones--dijo la señorita Bürstner.
+
+--Bien, eso me facilita las cosas--dijo K--. Su habitación ha sido esta
+mañana, en cierto modo por mi culpa, un poco desordenada. Lo hicieron
+unos extraños contra mi voluntad y, como he dicho, también por mi
+culpa. Por eso quisiera pedirle perdón.
+
+--¿Mi habitación?--preguntó la señorita Bürstner, y en vez de mirar la
+habitación dirigió a K una mirada inquisitiva.
+
+Así ha sido--dijo K, y por primera vez se miraron a los ojos--. La
+manera en que ha ocurrido no merece la pena contarla.
+
+--Pero es precisamente lo interesante--dijo la señorita Bürstner.
+
+--No--dijo K.
+
+--Bueno, tampoco quiero inmiscuirme en los asuntos de los demás, si
+usted insiste en que no es interesante, no objetaré nada. Acepto sus
+disculpas, sobre todo porque no encuentro ninguna huella de desorden.
+
+Dio un paseo por la habitación con las manos en las caderas. Se paró
+frente a las fotografías.
+
+--Mire--exclamó--, han movido mis fotografías. Eso es algo de mal
+gusto. Así que alguien ha entrado en mi habitación sin mi permiso.
+
+K asintió y maldijo en silencio al funcionario Kaminer, que no podía
+dominar su absurda e inculta vivacidad.
+
+--Es extraño--dijo la señorita Bürstner--, me veo obligada a prohibirle
+algo que usted mismo se debería prohibir: entrar en mi habitación
+cuando me hallo ausente.
+
+--Yo le aseguro, señorita Bürstner--dijo K, acercándose a las
+fotografías--, que yo no he sido el que las ha tocado. Pero como no
+me cree, debo reconocer que la comisión investigadora ha traído a
+tres funcionarios del banco, de los cuales uno, al que cuando se me
+presente la primera oportunidad despediré del banco, probablemente tomó
+las fotografías en la mano. Sí--añadió K, ya que la señorita le había
+lanzado una mirada interrogativa--, esta mañana hubo aquí una comisión
+investigadora.
+
+--¿Por usted?--preguntó la señorita.
+
+--Sí--respondió K.
+
+--No--exclamó ella, y rió.
+
+--Sí, sí--dijo K--, ¿cree que soy inocente?
+
+--Bueno, inocente...--dijo la señorita--. No quiero emitir ahora un
+juicio trascendente, tampoco le conozco, en todo caso debe de ser un
+delito grave para mandar inmediatamente a una comisión investigadora.
+Pero como está en libertad--deduzco por su tranquilidad que no se ha
+escapado de la cárcel--, no ha podido cometer un delito semejante.
+
+--Sí--dijo K--, pero la comisión investigadora puede haber comprobado
+que soy inocente o no tan culpable como habían supuesto.
+
+--Cierto, puede ser--dijo ella muy atenta.
+
+--Ve usted--dijo K--, no tiene mucha experiencia en asuntos judiciales.
+
+--No, no la tengo--dijo la señorita Bürstner--, y lo he lamentado con
+frecuencia, pues quisiera saberlo todo y los asuntos judiciales me
+interesan mucho. Los tribunales ejercen una poderosa fascinación,
+¿verdad? Pero es muy probable que perfeccione mis conocimientos en este
+terreno, pues el mes próximo entro a trabajar en un bufete de abogados
+como secretaria.
+
+--Eso está muy bien--dijo K--, así podrá ayudarme un poco en mi proceso.
+
+--Podría ser--dijo ella--, ¿por qué no? Me gusta aplicar mis
+conocimientos.
+
+--Se lo digo en serio--dijo K--, o al menos en el tono medio en broma
+medio en serio que usted ha empleado. El asunto es demasiado pequeño
+como para contratar a un abogado, pero podría necesitar a un consejero.
+
+--Sí, pero si yo tuviera que ser el consejero, debería saber de qué se
+trata--dijo la señorita Bürstner.
+
+Ahí está el quid, que ni yo mismo lo sé.
+
+--Entonces ha estado bromeando conmigo--dijo ella muy decepcionada--,
+ha sido algo completamente innecesario elegir una hora tan
+intempestiva--y se alejó de las fotografías, donde hacía rato que
+permanecían juntos.
+
+--Pero no, señorita--dijo K--, no bromeo en absoluto. ¡Que no me quiera
+creer! Le he contado todo lo que sé, incluso más de lo que sé, pues no
+era ninguna comisión investigadora, le he dado ese nombre porque no
+sabía cómo denominarla. No se ha investigado nada, sólo fui detenido,
+pero por una comisión.
+
+La señorita Bürstner se sentó en la otomana y rió de nuevo:
+
+--¿Cómo fue entonces?--preguntó.
+
+--Horrible--dijo K, pero ya no pensaba en ello, se había quedado
+absorto en la contemplación de la señorita Bürstner, que, con la mano
+apoyada en el rostro, descansaba el codo en el cojín de la otomana y
+acariciaba lentamente su cadera con la otra mano.
+
+--Eso es demasiado general--dijo ella.
+
+--¿Qué es demasiado general?--preguntó K. Entonces se acordó y preguntó:
+
+--¿Le puedo mostrar cómo ha ocurrido?--quería animar algo el ambiente
+para no tener que irse.
+
+--Estoy muy cansada--dijo la señorita Bürstner.
+
+--Vino muy tarde--dijo K.
+
+--Y para colmo termina haciéndome reproches: me lo merezco, pues no
+debería haberle dejado entrar. Tampoco era necesario, como se ha
+comprobado después.
+
+--Era necesario, ahora lo comprenderá--dijo K--. ¿Puedo desplazar de su
+cama la mesilla de noche?
+
+--Pero, ¿qué se le ha ocurrido?--dijo la señorita Bürstner--. ¡Por
+supuesto que no!
+
+--Entonces no se lo podré mostrar--dijo K excitado, como si le causaran
+un daño enorme.
+
+--Bueno, si lo necesita para su representación, desplace la
+mesilla--dijo la señorita Bürstner, y añadió poco después con voz débil:
+
+--Estoy tan cansada que permito más de lo debido.
+
+K colocó la mesilla en el centro de la habitación y se sentó detrás.
+
+--Debe imaginarse correctamente la posición de las personas, es muy
+interesante. Yo soy el supervisor, allí, en el baúl, se sientan los
+dos vigilantes, al lado de las fotografías permanecen tres jóvenes,
+en el picaporte de la ventana cuelga, lo que menciono sólo de pasada,
+una blusa blanca. Y ahora comienza la función. Ah, se me olvidaba la
+persona más importante, yo estaba aquí, ante la mesilla. El supervisor
+estaba sentado con toda comodidad, las piernas cruzadas, el brazo
+colgando sobre el respaldo, tamaña grosería. Y ahora comienza todo de
+verdad. El supervisor me llama como si quisiera despertarme del sueño
+más profundo, es decir grita, por desgracia tengo que gritar para que
+lo comprenda, aunque sólo gritó mi nombre.
+
+La señorita Bürstner, que escuchaba sonriente, se llevó el dedo índice
+a los labios para evitar que K gritase, pero era demasiado tarde, K
+estaba tan identificado con su papel que gritó:
+
+--¡Josef K!
+
+Aunque no lo hizo con la fuerza con que había amenazado, sí con la
+suficiente como para que el grito, una vez emitido, se expandiera
+lentamente por la habitación.
+
+En ese instante golpearon la puerta de la habitación contigua; fueron
+golpes fuertes, cortos y regulares. La señorita Bürstner palideció y se
+puso la mano en el corazón. K se llevó un susto enorme, pues llevaba un
+rato en el que sólo había sido capaz de pensar en el incidente de la
+mañana y en la muchacha ante la que lo estaba representando. Apenas se
+había recuperado, saltó hacia la señorita Bürstner y tomó su mano.
+
+--No tema usted nada--le susurró--, yo lo arreglaré todo. Pero, ¿quién
+puede ser? Aquí al lado sólo está el salón y nadie duerme en él.
+
+--¡Oh, sí!--susurró la señorita Bürstner al oído de K--, desde ayer
+duerme un sobrino de la señora Grubach, un capitán. Ahora mismo no
+queda ninguna habitación libre. También yo lo había olvidado. ¡Cómo se
+le ocurre gritar así! Soy muy infeliz por su culpa.
+
+--No hay ningún motivo--dijo K, y besó su frente cuando ella se reclinó
+en el cojín.
+
+--Fuera, márchese--dijo ella, y se incorporó rápidamente--, márchese.
+Qué quiere, él escucha detrás de la puerta, lo escucha todo. ¡No me
+atormente más!
+
+--No me iré--dijo K--hasta que se haya calmado. Venga a la esquina
+opuesta de la habitación, allí no nos puede escuchar.
+
+Ella se dejó llevar.
+
+--Piense que se trata sólo de una contrariedad, pero que no entraña
+ningún peligro. Ya sabe cómo me admira la señora Grubach, que es la
+que decide en este asunto, sobre todo considerando que el capitán es
+sobrino suyo. Se cree todo lo que le digo. Además, depende de mí, pues
+me ha pedido prestada una gran cantidad de dinero. Aceptaré todas sus
+propuestas para una aclaración de nuestro encuentro, siempre que sea
+oportuno, y le garantizo que la señora Grubach las creerá sinceramente
+y así lo manifestará en público. No tenga conmigo ningún tipo de
+miramientos. Si quiere que se difunda que la he sorprendido, así será
+instruida la señora Grubach y lo creerá sin perder la confianza en mí,
+tanto apego me tiene.
+
+La señorita Bürstner contemplaba el suelo en silencio y un poco
+hundida.
+
+--¿Por qué no va a creerse la señora Grubach que la he
+sorprendido?--añadió K. Ante él veía su pelo rojizo, separado por una
+raya, holgado en las puntas y recogido en la parte superior[17]. Creyó
+que le iba a mirar, pero ella, sin cambiar de postura, dijo:
+
+--Discúlpeme, me he asustado tanto por los golpes repentinos, no por
+las consecuencias que podría traer consigo la presencia del capitán.
+Después de su grito estaba todo tan silencioso y de repente esos
+golpes, por eso estoy tan asustada. Yo estaba sentada al lado de la
+puerta, los golpes se produjeron casi a mi lado. Le agradezco sus
+proposiciones, pero no las acepto. Puedo asumir la responsabilidad por
+todo lo que ocurre en mi habitación y, además, frente a cualquiera. Me
+sorprende que no note la ofensa que suponen para mí sus sugerencias,
+por más que reconozca sus buenas intenciones. Pero ahora márchese,
+déjeme sola, ahora lo necesito mucho más que antes. Los pocos minutos
+que usted había pedido se han convertido en media hora o más.
+
+K tomó su mano y luego su muñeca.
+
+--¿No se habrá enfadado conmigo?--dijo él.
+
+Ella retiró su mano y respondió:
+
+--No, no, soy incapaz de enfadarme.
+
+K volvió a tomar su muñeca y ella, esta vez, lo aceptó, pero le condujo
+así hasta la puerta. Él estaba firmemente decidido a irse, pero al
+llegar a la puerta, como si no hubiera esperado encontrarse allí con
+semejante obstáculo, se detuvo, lo que la señorita Bürstner aprovechó
+para desasirse, abrir la puerta, deslizarse hasta el recibidor y, desde
+allí, decirle a K en voz baja:
+
+Ahora váyase, se lo pido por favor. Mire--ella señaló la puerta del
+capitán, por debajo de la cual asomaba un poco de luz--, ha encendido
+la luz y nos está espiando.
+
+Ya voy--dijo K, salió, la estrechó en sus brazos y la besó en la boca,
+luego ávidamente por todo el rostro, como un animal sediento que
+introduce la lengua en el anhelado manantial. Finalmente la besó en
+el cuello, a la altura de la garganta: allí dejó reposar sus labios
+un rato. Un ruido procedente de la habitación del capitán le obligó
+a mirar.--Ya me voy--dijo él, quiso llamarla por su nombre de pila,
+pero no lo sabía. Ella asintió cansada, le dejó la mano, mientras se
+volvía, para que la besara, como si no quisiera saber nada más y se
+retiró, encogida, a su habitación. Poco después K yacía en su cama.
+Se durmió rápidamente, aunque antes de dormirse pensó un poco en su
+comportamiento. Estaba satisfecho, pero se maravilló de no estar aún
+más satisfecho. Se preocupó seriamente por la señorita Bürstner a causa
+del capitán.
+
+
+ NOTAS:
+
+[13] Max Brod fundió los dos primeros capítulos en uno. Del manuscrito,
+sin embargo, se puede deducir que Kafka los concibió como dos capítulos
+independientes.
+
+[14] Tachado en el manuscrito: «Ante la casa paseaba un soldado con
+el paso regular y fuerte de un centinela. K se tuvo que inclinar
+mucho para poder verlo, ya que se encontraba muy cerca de la pared.
+"¡Hola!"--le gritó, pero no tan alto como para que pudiera oírle.
+Por lo demás, resultó que sólo estaba esperando a una criada que
+había ido a la cervecería de enfrente para traerle una cerveza y que
+ahora aparecía en la puerta iluminada. K se planteó la pregunta de si
+realmente había creído por un momento que el soldado estaba allí por
+él. Pero no pudo responderla».
+
+[15] Tachado en el manuscrito: «Pasaban de las once y media cuando
+escuchó a alguien en la escalera. K, que se encontraba en el vestíbulo
+sumido en sus pensamientos, dando fuertes caladas al cigarro según su
+costumbre, se vio obligado a reflexionar un poco antes de huir hacia
+su habitación. A través del agujero de la cerradura comprobó que no se
+trataba de la señorita B, sino del capitán...».
+
+[16] Tachado en el manuscrito: «Si quería hablar conmigo--aunque no me
+puedo imaginar de qué--ha tenido muchas oportunidades para hacerlo».
+
+[17] Tachado en el manuscrito: «La felicidad de estar en su
+habitación, en su proximidad, podía terminar en cualquier momento».
+
+
+
+
+ =PRIMERA CITACIÓN JUDICIAL=
+
+
+A K le habían comunicado por teléfono que el domingo próximo tendría
+lugar una corta vista para la instrucción procesal de su causa. Se
+le advertía que esas vistas se celebraban periódicamente, aunque no
+todas las semanas. También le comunicaron que todos tenían interés
+en concluir el proceso lo más rápidamente posible; sin embargo, las
+investigaciones tenían que ser minuciosas en todos los aspectos,
+aunque, al mismo tiempo, el esfuerzo unido a ellas jamás debía durar
+demasiado. Precisamente por este motivo se había elegido realizar
+ese tipo de citaciones cortas y continuadas. Se había optado por
+el domingo como día de la vista sumarial para no perturbar las
+obligaciones profesionales de K. Se presumía que él estaría de acuerdo,
+pero si prefería otra fecha se intentaría satisfacer su deseo. Las
+citaciones podían tener lugar también por la noche, pero K no estaría
+lo suficientemente fresco. Así pues, y mientras K no objetase nada,
+la instrucción se llevaría a cabo los domingos. Era evidente que
+debía comparecer, ni siquiera era necesario advertírselo. Le dijeron
+el número de la casa: estaba situada en una calle apartada de los
+suburbios en la que K jamás había estado.
+
+Una vez oído el mensaje, K colgó el auricular sin contestar; estaba
+decidido a ir el domingo: con toda seguridad era necesario; el proceso
+se había puesto en marcha y tenía que dejar claro que esa citación
+debía ser la última. Aún permanecía pensativo junto al aparato, cuando
+escuchó detrás de él la voz del subdirector, que quería llamar por
+teléfono. K le obstruía el paso.
+
+--¿Malas noticias?--preguntó el subdirector sin pensar, no para saber
+algo, sino simplemente para apartar a K del teléfono.
+
+--No, no--dijo K, que se apartó pero no se alejó.
+
+El subdirector cogió el auricular y, mientras esperaba la conexión
+telefónica, se dirigió a K:
+
+--Una pregunta, señor K, ¿le apetecería venir a una fiesta que doy
+el domingo en mi velero? Nos reuniremos un buen grupo y encontrará
+conocidos suyos, entre otros al fiscal Hasterer. ¿Quiere venir? ¡Venga,
+anímese!
+
+K intentó prestar atención a lo que decía el subdirector. No carecía de
+importancia para él, pues esa invitación del subdirector, con el que
+nunca se había llevado bien, suponía un intento de reconciliación de su
+parte y, al mismo tiempo, mostraba la importancia que K había adquirido
+en el banco, así como lo valiosa que le parecía al segundo funcionario
+más importante del banco su amistad o, al menos, su imparcialidad. Esa
+invitación suponía, además, una humillación del subdirector, por más
+que la hubiera formulado por encima del auricular mientras esperaba la
+conexión telefónica. Pero K se vio obligado a ocasionarle una segunda
+humillación, dijo:
+
+--¡Muchas gracias! Pero por desgracia el domingo no tengo tiempo, tengo
+un compromiso.
+
+--Es una pena--dijo el subdirector, que se concentró en su conversación
+telefónica. No fue una conversación corta y K permaneció todo el tiempo
+pensativo al lado del teléfono. Cuando el subdirector colgó, K se
+asustó y dijo para disculpar su pasiva permanencia allí:
+
+--Me acaban de llamar por teléfono, tendría que ir a algún sitio, pero
+se les ha olvidado decirme la hora.
+
+--Pregunte usted--dijo el subdirector.
+
+--No es tan importante--dijo K, aunque así dejaba sin fundamento su ya
+débil disculpa anterior. El subdirector habló todavía sobre algunas
+cosas mientras se iba, K hizo un esfuerzo para responderle, pero sólo
+pensaba en que lo mejor sería ir el domingo a las nueve de la mañana,
+pues ésa era la hora en que todos los juzgados comenzaban a trabajar
+los días laborables.
+
+El domingo amaneció nublado. K se levantó muy cansado, ya que se
+había quedado hasta muy tarde por la noche en una reunión de su
+tertulia. Casi se había quedado dormido. Deprisa, sin apenas tiempo
+para pensar en nada ni para recordar los distintos planes que había
+hecho durante la semana, se vistió y salió corriendo, sin desayunar,
+hacia el suburbio indicado. Curiosamente, y aunque apenas tenía tiempo
+para mirar a su alrededor, se encontró con los tres funcionarios
+relacionados con su causa: Rabensteiner, Kullych y Kaminer. Los dos
+primeros pasaron por delante de K en un tranvía, Kaminer, sin embargo,
+estaba sentado en la terraza de un café y se inclinó con curiosidad
+sobre la barandilla cuando K pasó a su lado. Todos miraron cómo se
+alejaba y se sorprendieron por la prisa que llevaba. Era una suerte
+de despecho lo que había inducido a K a no coger ningún vehículo para
+llegar a su destino, pues quería evitar cualquier ayuda extraña en
+su asunto, por pequeña que fuera; tampoco quería recurrir a nadie ni
+ponerle al corriente de ningún detalle; finalmente tampoco tenía
+ganas de humillarse ante la comisión investigadora con una excesiva
+puntualidad. No obstante, corría, pero sólo para llegar alrededor de
+las nueve, aunque tampoco le habían citado a una hora concreta.
+
+Había pensado que podría reconocer la casa desde lejos por algún
+signo, que, sin embargo, no se había podido imaginar, o por cierto
+movimiento ante la puerta. Pero en la calle Julius, que era en la que
+debía estar, y en cuyo inicio permaneció K un rato, sólo se alineaban a
+ambos lados casas grises de alquiler, altas y uniformes, habitadas por
+gente pobre. En aquella mañana de domingo estaban todas las ventanas
+ocupadas, hombres en camiseta se apoyaban en los antepechos y firmaban
+o sostenían cuidadosamente entre sus brazos a niños. En otras ventanas
+colgaba la ropa de cama, sobre la que de vez en cuando aparecía por
+un instante la cabeza desgreñada de alguna mujer. Se llamaban unos
+a otros a través de la calle: una de esas llamadas provocó risas
+sobre K. Repartidas con regularidad, a lo largo de la calle se
+encontraban, algo por debajo del nivel de la acera, algunas tiendas
+a las que se descendía por unas escaleras y en las que se vendían
+distintos alimentos. Se veía cómo entraban y salían mujeres de ellas:
+otras permanecían charlando ante la puerta. Un mercader de fruta,
+que pregonaba su mercancía y circulaba sin prestar atención, casi
+atropella a K, también distraído, con su carro. En ese momento comenzó
+a sonar un gramófono de un modo criminal: era un viejo aparato que sin
+duda había conocido tiempos mejores en un barrio más elegante.
+
+K avanzó lentamente por la calle, como si tuviera tiempo o como si el
+juez de instrucción le estuviera viendo desde una ventana y supiera que
+K iba a comparecer. Pasaban pocos minutos de las nueve. La casa quedaba
+bastante lejos, era extraordinariamente ancha, sobre todo la puerta
+de entrada era muy elevada y amplia. Aparentemente estaba destinada
+a la carga y descarga de mercancías de los distintos almacenes que
+rodeaban el patio y que ahora permanecían cerrados. En las puertas de
+los almacenes se podían ver los letreros de las empresas. K conocía a
+alguna de ellas por su trabajo en el banco. Aunque no era su costumbre,
+permaneció un rato en la entrada del patio dedicándose a observar
+detenidamente todos los pormenores. Cerca de él estaba sentado un
+hombre descalzo que leía el periódico. Dos muchachos se columpiaban en
+un carro. Una niña débil, con la camisa del pijama, estaba al lado de
+una bomba de agua y miraba hacia K mientras el agua caía en su jarra.
+En una de las esquinas del patio estaban tendiendo un cordel entre dos
+ventanas, del que colgaba la ropa para secarse. Un hombre permanecía
+debajo y dirigía la operación con algunos gritos.
+
+K se volvió hacia la escalera para dirigirse al juzgado de instrucción,
+pero se quedó parado, ya que aparte de esa escalera veía en el patio
+otras tres entradas con sus respectivas escaleras y, además, un pequeño
+corredor al final del patio parecía conducir a un segundo patio. Se
+enojó porque nadie le había indicado con precisión la situación de
+la sala del juzgado. Le habían tratado con una extraña desidia o
+indiferencia, era su intención dejarlo muy claro. Finalmente decidió
+subir por la primera escalera y, mientras lo hacía, jugó en su
+pensamiento con el recuerdo de la máxima pronunciada por el vigilante
+Willem, que el tribunal se ve atraído por la culpa, de lo que se podía
+deducir que la sala del juzgado tenía que encontrarse en la escalera
+que K había elegido casualmente.
+
+Al subir le molestaron los numerosos niños que jugaban en la escalera
+y que, cuando pasaba entre ellos, le dirigían miradas malignas. «Si
+tengo que venir otra vez--se dijo--, tendré que traer caramelos para
+ganármelos o el bastón para golpearlos». Cuando le quedaba poco para
+llegar al primer piso, se vio obligado a esperar un rato, hasta que
+una pelota llegase, finalmente, a su destino; dos niños, con rostros
+espabilados de granujas adultos, le sujetaron por las perneras de los
+pantalones. Si hubiera querido desasirse de ellos, les tendría que
+haber hecho daño y él temía el griterío que podían formar.
+
+La verdadera búsqueda comenzó en el primer piso. Como no podía
+preguntar sobre la comisión investigadora, se inventó a un carpintero
+apellidado Lanz--el nombre se le ocurrió porque el capitán, sobrino de
+la señora Grubach, se apellidaba así--, y quería preguntar en todas las
+viviendas si allí vivía el carpintero Lanz, así tendría la oportunidad
+de ver las distintas habitaciones. Pero resultó que la mayoría de las
+veces era superfluo, pues casi todas las puertas estaban abiertas y los
+niños salían y entraban. Por regla general eran habitaciones con una
+sola ventana, en las que también se cocinaba. Algunas mujeres sostenían
+niños de pecho en uno de sus brazos y trabajaban en el fogón con el
+brazo libre. Muchachas adolescentes, aparentemente vestidas sólo con
+un delantal, iban de un lado a otro con gran diligencia. En todas las
+habitaciones las camas permanecían ocupadas, yacían enfermos, personas
+durmiendo o estirándose. K llamó a las puertas que estaban cerradas y
+preguntó si allí vivía un carpintero apellidado Lanz. La mayoría de
+las veces abrían mujeres, escuchaban la pregunta y luego se dirigían a
+alguien en el interior de la habitación que se incorporaba en la cama.
+
+--El señor pregunta si aquí vive un carpintero, un tal Lanz.
+
+--¿Carpintero Lanz?--preguntaban desde la cama.
+
+--Sí--decía K, a pesar de que allí indudablemente no se encontraba
+la comisión investigadora y que, por consiguiente, su misión había
+terminado.
+
+Muchos creyeron que K tenía mucho interés en encontrar al carpintero
+Lanz, intentaron recordar, nombraron a un carpintero que no se
+llamaba Lanz u otro apellido que remotamente poseía cierta similitud,
+o preguntaron al vecino, incluso acompañaron a K hasta una puerta
+alejada, donde, según su opinión, posiblemente vivía un hombre con
+ese apellido como subinquilino, o donde había alguien que podía dar
+una mejor información. Finalmente, ya no fue necesario que siguiese
+preguntando, fue conducido de esa manera por todos los pisos. Lamentó
+su plan, que al principio le había parecido tan práctico. Antes de
+llegar al quinto piso, decidió renunciar a la búsqueda, se despidió de
+un joven y amable trabajador que quería conducirle hacia arriba, y bajó
+las escaleras. Entonces se enojó otra vez por la inutilidad de toda la
+empresa. Así que volvió a subir y tocó a la primera puerta del quinto
+piso. Lo primero que vio en la pequeña habitación fue un gran reloj de
+pared, que ya señalaba las diez.
+
+--¿Vive aquí el carpintero Lanz?--preguntó.
+
+--Pase, por favor--dijo una mujer joven con ojos negros y luminosos,
+que lavaba en ese preciso momento ropa de niño en un cubo, señalando
+hacia la puerta abierta que daba a una habitación contigua.
+
+K creyó entrar en una asamblea. Una aglomeración de la gente más
+dispar--nadie prestó atención al que entraba--llenaba una habitación de
+mediano tamaño con dos ventanas, que estaba rodeada, casi a la altura
+del techo, por una galería que también estaba completamente ocupada y
+donde las personas sólo podían permanecer inclinadas, con la cabeza y
+la espalda tocando el techo. K, para quien el aire resultaba demasiado
+sofocante, volvió a salir y dijo a la mujer, que probablemente le había
+entendido mal:
+
+--He preguntado por un carpintero, por un tal Lanz.
+
+--Sí--dijo la mujer--, pase usted, por favor.
+
+La mujer se adelantó y cogió el picaporte: sólo por eso la siguió; a
+continuación dijo:
+
+--Después de que entre usted tengo que cerrar, nadie más puede entrar.
+
+--Muy razonable--dijo K--, pero ya está demasiado lleno.
+
+No obstante, volvió a entrar.
+
+Acababa de pasar entre dos hombres, que conversaban junto a la
+puerta--uno de ellos hacía un ademán con las manos extendidas hacia
+adelante como si estuviera contando dinero, el otro le miraba fijamente
+a los ojos--, cuando una mano agarró a K por el codo. Era un joven
+pequeño y de mejillas coloradas.
+
+--Venga, venga usted--le dijo.
+
+K se dejó guiar. Entre la multitud había un estrecho pasillo libre que
+la dividía en dos partes, probablemente en dos facciones distintas.
+Esta impresión se veía fortalecida por el hecho de que K, en las
+primeras hileras, apenas veía algún rostro, ni a la derecha ni a la
+izquierda, que se volviera hacia él, sólo veía las espaldas de personas
+que dirigían exclusivamente sus gestos y palabras a los de su propio
+partido. La mayoría de los presentes vestía de negro, con viejas y
+largas chaquetas sueltas, de las que se usaban en días de fiesta. Esa
+forma de vestir confundió a K, que, si no, hubiera tomado todo por una
+asamblea política[18] del distrito.
+
+En el extremo de la sala al que K fue conducido, había una pequeña
+mesa, en sentido transversal, sobre una tarima muy baja, también llena
+de gente, y, detrás de ella, cerca del borde de la tarima, estaba
+sentado un hombre pequeño, gordo y jadeante, que, en ese preciso
+momento, conversaba entre grandes risas con otro--que había apoyado
+el codo en el respaldo de la silla y cruzado las piernas--, situado
+a sus espaldas. A veces hacía un ademán con la mano en el aire, como
+si estuviera imitando a alguien. Al joven que condujo a K le costó
+transmitir su mensaje. Dos veces se había puesto de puntillas y había
+intentado llamar la atención, pero ninguno de los de arriba se fijó en
+él. Sólo cuando uno de los de la tarima reparó en el joven y anunció su
+presencia, el hombre gordo se volvió hacia él y escuchó inclinado su
+informe, transmitido en voz baja. A continuación, sacó su reloj y miró
+rápidamente a K.
+
+--Tendría que haber comparecido hace una hora y cinco minutos--dijo.
+
+K quiso responder algo, pero no tuvo tiempo, pues apenas había
+terminado de hablar el hombre, cuando se elevó un murmullo general en
+la parte derecha de la sala.
+
+--Tendría que haber comparecido hace una hora y cinco minutos--repitió
+el hombre en voz más alta y paseó rápidamente su mirada por la sala. El
+rumor se hizo más fuerte y, como el hombre no volvió a decir nada, se
+apagó paulatinamente. En la sala había ahora menos ruido que cuando K
+había entrado. Sólo los de la galería no cesaban en sus observaciones.
+Por lo que se podía distinguir entre la oscuridad y el polvo, parecían
+vestir peor que los de abajo. Algunos habían traído cojines, que habían
+colocado entre la cabeza y el techo para no herirse.
+
+K había decidido no hablar mucho y observar, por eso renunció a
+defenderse de los reproches de impuntualidad y se limitó a decir:
+
+--Es posible que haya llegado tarde, pero ya estoy aquí.
+
+A sus palabras siguió una ovación en la parte derecha de la sala.
+
+«Gente fácil de ganar»--pensó K, al que sólo le inquietó el silencio en
+la parte izquierda, precisamente a sus espaldas, y de la que sólo había
+surgido algún aplauso aislado. Pensó qué podría decir para ganárselos a
+todos de una vez o, si eso no fuera posible, para ganarse a los otros
+al menos temporalmente.
+
+--Sí--dijo el hombre--, pero yo ya no estoy obligado a interrogarle--el
+rumor se elevó, pero esta vez era equívoco, pues el hombre continuó
+después de hacer un ademán negativo con la mano--, aunque hoy lo haré
+como una excepción. No obstante, un retraso como éste no debe volver a
+repetirse. Y ahora, ¡adelántese!
+
+Alguien bajó de la tarima, por lo que quedó un sitio libre que K ocupó.
+Estaba presionado contra la mesa, la multitud detrás de él era tan
+grande que tenía que ofrecer resistencia para no tirar de la tarima la
+mesa del juez instructor o, incluso, al mismo juez.
+
+El juez instructor, sin embargo, no se preocupaba por eso, estaba
+sentado muy cómodo en su silla y, después de haberle dicho una última
+palabra al hombre que permanecía detrás de él, cogió un libro de notas,
+el único objeto que había sobre la mesa. Parecía un cuaderno colegial,
+era viejo y estaba deformado por el uso.
+
+--Bien--dijo el juez instructor, hojeó el libro y se dirigió a K con un
+tono verificativo:
+
+--¿Usted es pintor de brocha gorda?
+
+--No--dijo K--, soy el primer gerente de un gran banco.
+
+Esta respuesta despertó risas tan sinceras en la parte derecha de
+la sala que K también tuvo que reír. La gente apoyaba las manos en
+las rodillas y se agitaba tanto que parecía presa de un grave ataque
+de tos. También rieron algunos de la galería. El juez instructor,
+profundamente enojado, como probablemente era impotente frente a los
+de abajo, intentó resarcirse con los de la galería. Se levantó de un
+salto, amenazó a la galería, y sus cejas se elevaron espesas y negras
+sobre sus ojos.
+
+La parte de la izquierda aún permanecía en silencio, los espectadores
+estaban en hileras, con los rostros dirigidos a la tarima y, mientras
+los del partido contrario formaban gran estruendo, escuchaban con
+tranquilidad las palabras que se intercambiaban arriba, incluso
+toleraban que en un momento u otro algunos de su facción se sumaran
+a la otra. La gente del partido de la izquierda, que, por lo demás,
+era menos numeroso, en el fondo quería ser tan insignificante como
+el partido de la derecha, pero la tranquilidad de su comportamiento
+les hacía parecer más importantes. Cuando K comenzó a hablar, estaba
+convencido de que hablaba en su sentido.
+
+--Su pregunta, señor juez instructor, de si soy pintor de brocha
+gorda--aunque en realidad no se trataba de una pregunta, sino de una
+apera afirmación--, es significativa para todo el procedimiento que
+se ha abierto contra mí. Puede objetar que no se trata de ningún
+procedimiento, tiene razón, pues sólo se trata de un procedimiento
+si yo lo reconozco como tal. Por el momento así lo hago, en cierto
+modo por compasión. Aquí no se puede comparecer sino con esa actitud
+compasiva, si uno quiere ser tomado en consideración. No digo que sea
+un procedimiento caótico, pero le ofrezco esta designación para que
+tome conciencia de su situación.
+
+K interrumpió su discurso y miró hacia la sala. Lo que acababa de decir
+era duro, más de lo que había previsto, pero era la verdad. Se había
+ganado alguna ovación, pero todo permaneció en silencio, probablemente
+se esperaba con tensión la continuación, tal vez en el silencio se
+preparaba una irrupción que pondría fin a todo. Resultó molesto que en
+ese momento se abriera la puerta. La joven lavandera, que probablemente
+había concluido su trabajo, entró en la sala y a pesar de toda su
+precaución, atrajo algunas miradas. Sólo el juez de instrucción le
+procuró a K una alegría inmediata, pues parecía haber quedado afectado
+por sus palabras. Hasta ese momento había escuchado de pie, pues el
+discurso de K le había sorprendido mientras se dirigía a la galería.
+Ahora que había una pausa, se volvió a sentar, aunque lentamente, como
+si no quisiera que nadie lo advirtiera. Probablemente para calmarse
+volvió a tomar el libro de notas.
+
+--No le ayudará nada--continuó K--, también su cuadernillo confirma lo
+que le he dicho.
+
+Satisfecho al oír sólo sus sosegadas palabras en la asamblea, K
+osó arrebatar, sin consideración alguna, el cuaderno al juez de
+instrucción. Lo cogió con las puntas de los dedos por una de las hojas
+del medio, como si le diera asco, de tal modo que las hojas laterales,
+llenas de manchas amarillentas, escritas apretadamente por ambas caras,
+colgaban hacia abajo.
+
+--Éstas son las actas del juez instructor--dijo, y dejó caer el
+cuaderno sobre la mesa--. Siga leyendo en él, señor juez instructor, de
+ese libro de cuentas no temo nada, aunque no esté a mi alcance, ya que
+sólo puedo tocarlo con la punta de dos dedos.
+
+Sólo pudo ser un signo de profunda humillación, o así se podía
+interpretar, que el juez instructor cogiera el cuaderno tal y como
+había caído sobre la mesa, lo intentara poner en orden y se propusiera
+leer en él de nuevo.
+
+Los rostros de las personas en la primera hilera estaban dirigidos a K
+con tal tensión que él los contempló un rato desde arriba. Eran hombres
+mayores, algunos con barba blanca. Es posible que ésos fueran los más
+influyentes en la asamblea, la cual, a pesar de la humillación del juez
+instructor, no salió de la pasividad en la que había quedado sumida
+desde que K había comenzado a hablar.
+
+--Lo que me ha ocurrido--continuó K con voz algo más baja que antes,
+buscando los rostros de la primera fila, lo que dio a su discurso un
+aire de inquietud--, lo que me ha ocurrido es un asunto particular
+y, como tal, no muy importante, pues no lo considero grave, pero es
+significativo de un procedimiento que se incoa contra otros muchos.
+Aquí estoy en representación de ellos y no sólo de mí mismo.
+
+Había elevado la voz involuntariamente. En algún lugar alguien aplaudió
+con las manos alzadas y gritó:
+
+--¡Bravo! ¿Por qué no? ¡Otra vez bravo!
+
+Los ancianos de las primeras filas se acariciaron las barbas, pero
+ninguno se volvió a causa de la exclamación. Tampoco K le atribuyó
+ninguna importancia, seguía animado. Ya no creía necesario que todos
+aplaudieran, le bastaba con que la mayoría comenzase a reflexionar
+sobre el asunto y que alguno, de vez en cuando, se dejara convencer.
+
+--No quiero alcanzar ningún triunfo retórico--dijo K, sacando
+conclusiones de su reflexión--, tampoco podría. Es muy probable que
+el señor juez instructor hable mucho mejor que yo, es algo que forma
+parte de su profesión. Lo único que deseo es la discusión pública de
+una irregularidad pública. Escuchen: fui detenido hace diez días, me
+río de lo que motivó mi detención, pero eso no es algo para tratarlo
+aquí. Me asaltaron por la mañana temprano, cuando aún estaba en la
+cama. Es muy posible--no se puede excluir por lo que ha dicho el juez
+instructor--que tuvieran la orden de detener a un pintor, tan inocente
+como yo, pero me eligieron a mí. La habitación contigua estaba ocupada
+por dos rudos vigilantes. Si yo hubiera sido un ladrón peligroso, no
+se hubieran podido tomar mejores medidas. Esos vigilantes eran, por
+añadidura, una chusma indecente, su cháchara era insufrible, se querían
+dejar sobornar, se querían apropiar con trucos de mi ropa interior y de
+mis trajes, querían dinero para, según dijeron, traerme un desayuno,
+después de haberse comido con desvergüenza inusitada el mío ante mis
+propios ojos. Y eso no fue todo. Me llevaron a otra habitación, ante el
+supervisor. Era la habitación de una dama, a la que aprecio mucho, y
+tuve que ver cómo esa habitación, por mi causa aunque no por mi culpa,
+fue ensuciada en cierto modo por la presencia de los vigilantes y del
+supervisor. No fue fácil guardar la calma. No obstante, lo conseguí,
+y pregunté al supervisor con toda tranquilidad--si estuviera aquí
+presente lo tendría que confirmar--por qué estaba detenido. ¿Y qué
+respondió ese supervisor, al que aún puedo ver sentado en el sillón
+de la mencionada dama, como la personificación de la arrogancia más
+estúpida? Señores, en el fondo no respondió nada, tal vez ni siquiera
+sabía nada, me había detenido y con eso quedaba satisfecho. Pero había
+hecho algo más, había introducido a tres empleados inferiores de mi
+banco en la habitación de esa dama, que se entretuvieron en tocar y
+desordenar unas fotografías, propiedad de la dama en cuestión. La
+presencia de esos empleados tenía, sin embargo, otra finalidad, su
+misión, como la de mi casera y la de la criada, consistía en difundir
+la noticia de mi detención para dañar mi reputación y, sobre todo,
+para poner en peligro mi posición en el banco. Pero no han conseguido
+nada. Hasta mi casera, una persona muy simple--quisiera mencionar aquí
+su nombre como timbre de honor, la señora Grubach--, hasta la señora
+Grubach tuvo la suficiente capacidad de juicio para comprender que
+semejante detención no tenía más importancia que un plan ejecutado por
+algunos jóvenes mal vigilados en una callejuela. Lo repito, lo único
+que me ha proporcionado todo esto han sido contrariedades y un enojo
+pasajero, pero ¿no hubiera podido tener acaso peores consecuencias?
+
+Cuando K dejó de hablar y miró hacia el silencioso juez de instrucción,
+creyó notar que éste le hacía un signo con la mirada a alguien de la
+multitud. K se rió y prosiguió:
+
+--El juez instructor acaba de hacer a alguien de ustedes una señal
+secreta. Parece que entre ustedes hay personas que se dejan dirigir
+desde aquí arriba. No sé si esa señal debe despertar ovaciones o
+silbidos, pero, al descubrir a tiempo el truco, renuncio a averiguar
+el significado del signo. Me es completamente indiferente y autorizo
+públicamente al señor juez instructor para que imparta sus órdenes a
+sus empleados asalariados de ahí abajo de viva voz y no con signos
+secretos, que diga algo como: «ahora silben» o «ahora aplaudan».
+
+A causa de su confusión o de su impaciencia, el juez instructor no
+cesaba de removerse en su silla. El hombre que estaba detrás, y con
+el que había conversado anteriormente, se inclinó de nuevo hacia él,
+ya fuese para insuflarle valor o para darle un consejo. Abajo, la
+gente conversaba en voz baja, pero animadamente. Los dos partidos, que
+en un principio parecían tener opiniones contrarias, se mezclaron.
+Algunas personas señalaban a K con el dedo, otras al juez instructor.
+La neblina que había en la estancia era muy molesta, incluso impedía
+que el público más alejado pudiera ver con claridad. Tenía que
+ser especialmente molesto para los de la galería, quienes, no sin
+antes lanzar miradas temerosas de soslayo hacia el juez instructor,
+se veían obligados a preguntar a los participantes en la asamblea
+para enterarse mejor. Las respuestas también se daban en voz baja,
+disimulando con la mano en la boca.
+
+--Ya termino--dijo K, y como no había ninguna campanilla, dio un
+golpe con el puño en la mesa; debido al susto, las cabezas del juez
+instructor y del consejero se separaron por un instante--. Todo este
+asunto apenas me afecta, así que puedo juzgarlo con tranquilidad.
+Ustedes podrán sacar, suponiendo que tengan algún interés en este
+supuesto tribunal, alguna ventaja si me escuchan. Les suplico, por
+consiguiente, que aplacen sus comentarios para más tarde, pues apenas
+tengo tiempo y me iré pronto.
+
+Nada más terminar de decir estas palabras, se hizo el silencio, tal
+era el dominio que K ejercía sobre la asamblea. Ya no se lanzaron
+gritos como al principio, ya no se aplaudió más, parecían convencidos o
+estaban en vías de serlo.
+
+--No hay ninguna duda--dijo K en voz muy baja, pues sentía cierto
+placer al percibir la tensa escucha de toda la asamblea; de ese
+silencio surgía un zumbido más excitante que la ovación más
+halagadora--, no hay ninguna duda de que detrás de las manifestaciones
+de este tribunal, en mi caso, pues, detrás de la detención y del
+interrogatorio de hoy, se encuentra una gran organización. Una
+organización que, no sólo da empleo a vigilantes corruptos, a necios
+supervisores y a jueces de instrucción, quienes, en el mejor de los
+casos, sólo muestran una modesta capacidad, sino a una judicatura de
+rango supremo con su numeroso séquito de ordenanzas, escribientes,
+gendarmes y otros ayudantes, sí, es posible que incluso emplee a
+verdugos, no tengo miedo de pronunciar la palabra. Y, ¿cuál es el
+sentido de esta organización, señores? Se dedica a detener a personas
+inocentes y a incoar procedimientos absurdos sin alcanzar en la mayoría
+de los casos, como el mío, un resultado. ¿Cómo se puede evitar, dado
+lo absurdo de todo el procedimiento, la corrupción general del cuerpo
+de funcionarios? Es imposible, ni siquiera el juez del más elevado
+escalafón lo podría evitar con su propia persona. Por eso mismo, los
+vigilantes tratan de robar la ropa de los detenidos, por eso irrumpen
+los supervisores en las viviendas ajenas, por eso en vez de interrogar
+a los inocentes se prefiere deshonrarlos ante una asamblea. Los
+vigilantes me hablaron de almacenes o depósitos a los que se llevan
+las posesiones de los detenidos; quisiera visitar alguna vez esos
+almacenes, en los que se pudren los bienes adquiridos con esfuerzo de
+los detenidos, o al menos la parte que no haya sido robada por los
+empleados de esos almacenes.
+
+K fue interrumpido por un griterío al final de la sala; se puso
+la mano sobre los ojos para poder ver mejor, pues la turbia luz
+diurna intensificaba el blanco de la neblina que impedía la visión.
+Se trataba de la lavandera, a la que K había considerado desde su
+entrada como un factor perturbador. Si era culpable o no, era algo
+que no se podía advertir. K sólo podía ver que un hombre se la había
+llevado a una esquina cercana a la puerta y allí se apretaba contra
+ella[19]. Pero no era la lavandera la que gritaba, sino el hombre, que
+abría la boca y miraba hacia el techo. Alrededor de ambos se había
+formado un pequeño círculo, los de la galería parecían entusiasmados,
+pues se había interrumpido la seriedad que K había impuesto en la
+asamblea[20]. K quiso en un primer momento correr hacia allí, también
+pensó que todos estarían interesados en restablecer el orden y, al
+menos, expulsar a la pareja de la sala, pero las personas de las
+primeras filas permanecieron inmóviles en sus sitios, ninguna hizo el
+menor ademán ni tampoco dejaron pasar a K. Todo lo contrario, se lo
+impidieron violentamente. Los ancianos rechazaban a K con los brazos,
+y una mano--K no tuvo tiempo para volverse--le sujetó por el cuello. K
+dejó de pensar en la pareja; le parecía como si su libertad se viera
+constreñida, como si lo de detenerle fuera en serio. Su reacción fue
+saltar sin miramientos de la tarima. Ahora estaba frente a la multitud.
+¿Acaso no había juzgado correctamente a aquella gente? ¿Había confiado
+demasiado en el efecto de su discurso? ¿Habían disimulado mientras
+él hablaba y ahora que había llegado a las conclusiones ya estaban
+hartos de tanto disimulo? ¡Qué rostros los que le rodeaban! Pequeños
+ojos negros se movían inquietos, las mejillas colgaban como las de los
+borrachos, las largas barbas eran ralas y estaban tiesas, si se las
+cogía era como si se cogiesen garras y no barbas. Bajo las barbas, sin
+embargo--y éste fue el verdadero hallazgo de K--, en los cuellos de
+las chaquetas, brillaban distintivos de distinto tamaño y color. Todos
+tenían esos distintivos. Todos pertenecían a la misma organización,
+tanto el supuesto partido de la izquierda como el de la derecha, y
+cuando se volvió súbitamente, descubrió los mismos distintivos en el
+cuello del juez instructor, que, con las manos sobre el vientre, lo
+contemplaba todo con tranquilidad.
+
+--¡Ah!--gritó K, y elevó los brazos hacia arriba, como si su repentino
+descubrimiento necesitase espacio--. Todos vosotros sois funcionarios,
+como ya veo, vosotros sois la banda corrupta contra la que he hablado,
+hoy os habéis apretado aquí como oyentes y fisgones, habéis formado
+partidos ilusorios y uno ha aplaudido para ponerme a prueba. Queríais
+poner en práctica vuestras mañas para embaucar a inocentes. Bien, no
+habéis venido en balde. Al menos os habréis divertido con alguien que
+esperaba una defensa de su inocencia por vuestra parte. ¡Déjame o te
+doy!--gritó K a un anciano tembloroso que se había acercado demasiado a
+él--. Realmente espero que hayáis aprendido algo. Y con esto os deseo
+mucha suerte en vuestra empresa.
+
+Tomó con rapidez el sombrero, que estaba en el borde de la mesa, y
+se abrió paso entre el silencio general, un silencio fruto de la más
+completa sorpresa, hacia la salida. No obstante, el juez instructor
+parecía haber sido mucho más rápido que K, pues ya le esperaba ante la
+puerta.
+
+--Un instante--dijo.
+
+K se detuvo, pero no miró al juez instructor, sino a la puerta, cuyo
+picaporte ya había cogido.
+
+--Sólo quería llamarle la atención, pues no parece consciente de algo
+importante--dijo el juez instructor--, de que hoy se ha privado a sí
+mismo de la ventaja que supone el interrogatorio para todo detenido.
+
+K rió ante la puerta.
+
+--¡Pordioseros!--gritó--. Os regalo todos los interrogatorios.
+
+Abrió la puerta y se apresuró a bajar las escaleras. Detrás de él se
+elevó un gran rumor en la asamblea, otra vez animada, que probablemente
+comenzó a discutir lo acaecido como lo harían unos estudiantes.
+
+
+ NOTAS:
+
+[18] Tachado en el manuscrito: «socialista».
+
+[19] Tachado en el manuscrito con varias correcciones: «...cuya blusa
+abierta le colgaba de la cintura y contra la que se apretaba un hombre
+en camisa».
+
+[20] Tachado en el manuscrito: «K quiso ir hacia allí en seguida para
+restablecer el orden y poner fin a aquel comportamiento desvergonzado.
+El juez instructor se mostraba incapaz de hacerlo, ni siquiera miraba
+hacia allí, se limitaba a esperar para ver la reacción de K. Pero éste
+no pudo bajar de la tarima, había demasiada gente que se lo impedía».
+
+
+
+
+ =EN LA SALA DE SESIONES
+ EL ESTUDIANTE
+ LAS OFICINAS DEL JUZGADO=
+
+
+Durante la semana siguiente K esperó día tras día una notificación:
+no podía creer que hubieran tomado literalmente su renuncia a ser
+interrogado y, al llegar el sábado por la noche y no recibir nada,
+supuso que había sido citado tácitamente en la misma casa y a la
+misma hora. Así pues, el domingo se puso en camino, pero esta vez
+fue directamente, sin perderse por las escaleras y pasillos; algunas
+personas que se acordaban de él le saludaron, pero ya no tuvo que
+preguntarle a nadie y encontró pronto la puerta correcta. Le abrieron
+inmediatamente después de llamar y, sin ni siquiera mirar a la mujer
+de la otra vez, que permaneció al lado de la puerta, quiso entrar en
+seguida a la habitación contigua.
+
+--Hoy no hay sesión--dijo la mujer.
+
+--¿Por qué no?--preguntó K sin creérselo. Pero la mujer le convenció al
+abrir la puerta de la sala. Realmente estaba vacía y en ese estado se
+mostraba aún más deplorable que el último domingo. Sobre la mesa, que
+seguía situada sobre la tarima, había algunos libros.
+
+--¿Puedo mirar los libros?--preguntó K, no por mera curiosidad, sino
+sólo para aprovechar su estancia allí.
+
+--No--dijo la mujer, y cerró la puerta--. No está permitido. Los libros
+pertenecen al juez instructor.
+
+--¡Ah, ya!--dijo K, y asintió--, los libros son códigos y es propio
+de este tipo de justicia que uno sea condenado no sólo inocente, sino
+también ignorante.
+
+Así será--dijo la mujer, que no le había comprendido bien.
+
+--Bueno, entonces me iré--dijo K.
+
+--¿Debo comunicarle algo al juez instructor?--preguntó la mujer.
+
+--¿Le conoce?--preguntó K.
+
+--Naturalmente--dijo la mujer--. Mi marido es ujier del tribunal.
+
+K advirtió que la habitación, en la que la primera vez sólo vio un
+barreño, ahora estaba amueblada como el salón de una vivienda normal.
+La mujer notó su asombro y dijo:
+
+--Sí, aquí disponemos de vivienda gratuita, pero tenemos que limpiar la
+sala de sesiones. La posición de mi marido tiene algunas desventajas.
+
+--No me sorprende tanto la habitación--dijo K, que miró a la mujer con
+cara de pocos amigos--, como el hecho de que usted esté casada.
+
+--¿Hace referencia al incidente en la última sesión, cuando le molesté
+durante su discurso?--preguntó la mujer.
+
+--Naturalmente--dijo K--. Hoy ya pertenece al pasado y casi lo he
+olvidado, pero entonces me puso furioso. Y ahora me dice que es una
+mujer casada.
+
+--Mi interrupción no le perjudicó mucho. Después se le juzgó de una
+manera muy desfavorable.
+
+--Puede ser--dijo K, desviando la conversación--, pero eso no la
+disculpa.
+
+--Los que me conocen sí me disculpan--dijo la mujer--, el que me abrazó
+me persigue ya desde hace tiempo. Puede que no sea muy atractiva, pero
+para él sí lo soy. Aquí no tengo protección alguna y mi marido ya se
+ha hecho a la idea; si quiere mantener su puesto, tiene que tolerar
+ese comportamiento, pues ese hombre es estudiante y es posible que se
+vuelva muy poderoso. Siempre está detrás de mí, precisamente poco antes
+de que usted llegara, salía él.
+
+--Armoniza con todo lo demás--dijo K--, no me sorprende en absoluto.
+
+--¿Usted quiere mejorar algo aquí?--dijo la mujer lentamente y con
+un tono inquisitivo, como si lo que acababa de decir fuese peligroso
+tanto para ella como para K--. Lo he deducido de su discurso, que
+a mí personalmente me gustó mucho. Por desgracia, me perdí el
+comienzo y al final estaba en el suelo con el estudiante. Esto es tan
+repugnante--dijo después de una pausa y tomó la mano de K--. ¿Cree
+usted que podrá lograr alguna mejora?
+
+K sonrió y acarició ligeramente su mano.
+
+--En realidad--dijo--, no pretendo realizar ninguna mejora, como usted
+se ha expresado, y si usted se lo dijera al juez instructor, se reiría
+de usted o la castigaría. Jamás me hubiera injerido voluntariamente
+en este asunto y las necesidades de mejora de esta justicia no me
+habrían quitado el sueño. Pero me he visto obligado a intervenir al ser
+detenido--pues ahora estoy realmente detenido--, y sólo en mi defensa.
+Pero si al mismo tiempo puedo serle útil de alguna manera, estaré
+encantado, y no sólo por altruismo, sino porque usted también me puede
+ayudar a mí.
+
+--¿Cómo podría?--preguntó la mujer.
+
+--Por ejemplo, mostrándome los libros que hay sobre la mesa.
+
+--Pues claro--exclamó la mujer, y lo acompañó hasta donde se
+encontraban.
+
+Se trataba de libros viejos y usados; la cubierta de uno de ellos
+estaba rota por la mitad, sólo se mantenía gracias a unas tiras de
+papel celo.
+
+--Qué sucio está todo esto--dijo K moviendo la cabeza, y la mujer
+limpió el polvo con su delantal antes de que K cogiera los libros.
+
+K abrió el primero y apareció una imagen indecorosa: un hombre y
+una mujer sentados desnudos en un canapé; la intención obscena del
+dibujante era clara, no obstante, su falta de habilidad había sido
+tan notoria que sólo se veía a un hombre y a una mujer, cuyos cuerpos
+destacaban demasiado, sentados con excesiva rigidez y, debido a una
+perspectiva errónea, apenas distinguibles en su actitud. K no siguió
+hojeando, sino que abrió la tapa del segundo volumen: era una novela
+con el título: _Las vejaciones que Grete tuvo que sufrir de su marido
+Hans._
+
+--Éstos son los códigos que aquí se estudian--dijo K--. Los hombres que
+leen estos libros son los que me van a juzgar.
+
+--Le ayudaré--dijo la mujer--. ¿Quiere?
+
+--¿Puede realmente hacerlo sin ponerse en peligro? Usted ha dicho que
+su esposo depende mucho de sus superiores.
+
+--A pesar de todo quiero ayudarle--dijo ella--. Venga, hablaremos del
+asunto. Sobre el peligro que podría correr, no diga una palabra más.
+Sólo temo al peligro donde quiero temerlo. Venga conmigo--y señaló la
+tarima, haciendo un gesto para que se sentara allí con ella.
+
+--Tiene unos ojos negros muy bonitos--dijo ella después de sentarse y
+contemplar el rostro de K--. Me han dicho que yo también tengo ojos
+bonitos, pero los suyos lo son mucho más. Me llamaron la atención
+la primera vez que le vi. Fueron el motivo por el que entré en la
+asamblea, lo que no hago nunca, ya que, en cierta medida, me está
+prohibido.
+
+«Así que es eso--pensó K--, se está ofreciendo, está corrupta como todo
+a mi alrededor; está harta de los funcionarios judiciales, lo que es
+comprensible, y saluda a cualquier extraño con un cumplido sobre sus
+ojos».
+
+K se levantó en silencio, como si hubiera pensado en voz alta y le
+hubiese aclarado así a la mujer su comportamiento.
+
+--No creo que pueda ayudarme--dijo él--. Para poder hacerlo realmente,
+debería tener relaciones con funcionarios superiores. Pero usted sólo
+conoce con seguridad a los empleados inferiores que pululan aquí entre
+la multitud. A éstos los conoce muy bien, y podrían hacer algo por
+usted, eso no lo dudo, pero lo máximo que podrían conseguir carecería
+de importancia para el definitivo desenlace del proceso y usted habría
+perdido el favor de varios amigos. No quiero que ocurra eso. Mantenga
+la relación con esa gente; me parece, además, que le resulta algo
+indispensable. No lo digo sin lamentarlo, pues, para corresponder a
+su cumplido, le diré que usted también me gusta, especialmente cuando
+me mira con esa tristeza, para la que, por lo demás, no tiene ningún
+motivo. Usted pertenece a la sociedad que yo combato, pero se siente
+bien en ella, incluso ama al estudiante o, si no lo ama, al menos lo
+prefiere a su esposo. Eso se podría deducir fácilmente de sus palabras.
+
+--¡No!--exclamó ella, permaneciendo sentada y cogiendo la mano de K,
+quien no pudo retirarla a tiempo--. No puede irse ahora, no puede
+irse con una opinión tan falsa sobre mí. ¿Sería capaz de irse ahora?
+¿Soy tan poco valiosa para usted que no me quiere hacer el favor de
+permanecer aquí un rato?
+
+--No me interprete mal--dijo K, y se volvió a sentar--, si es tan
+importante para usted que me quede, lo haré encantado, tengo tiempo,
+pues vine con la esperanza de que hoy se celebrase una reunión. Con lo
+que le he dicho anteriormente, sólo quería pedirle que no emprendiese
+nada en mi proceso. Pero eso no la debe enojar, sobre todo si piensa
+que a mí no me importa nada el desenlace del proceso y que, en caso de
+que me condenaran, sólo podría reírme. Eso suponiendo que realmente
+se llegue al final del proceso, lo que dudo mucho. Más bien creo que
+el procedimiento, ya sea por pura desidia u olvido, o tal vez por
+miedo de los funcionarios, ya se ha interrumpido o se interrumpirá
+en poco tiempo. No obstante, también es posible que hagan continuar
+un proceso aparente con la esperanza de lograr un buen soborno, pero
+será en vano, como muy bien puedo afirmar hoy, ya que no sobornaré a
+nadie. Siempre sería una amabilidad de su parte comunicarle al juez
+instructor, o a cualquier otro que le guste propagar buenas noticias,
+que nunca lograrán, ni siquiera empleando trucos, en lo que son muy
+duchos, que los soborne. No tendrán la menor perspectiva de éxito, se
+lo puede decir abiertamente. Por lo demás, es muy posible que ya lo
+hayan advertido, pero en el caso contrario, tampoco me importa mucho
+que se enteren ahora. Así los señores podrían ahorrarse el trabajo, y
+yo algunas incomodidades, las cuales, sin embargo, soportaré encantado,
+si al mismo tiempo suponen una molestia para los demás. ¿Conoce usted
+al juez instructor?--dijo la mujer--, en él pensé al principio, cuando
+ofrecí mi ayuda. No sabía que era un funcionario inferior, pero como
+usted lo dice, será cierto. Sin embargo, pienso que el informe que
+él proporciona a los escalafones superiores posee alguna influencia.
+Y él escribe tantos informes. Usted dice que los funcionarios son
+vagos, no todos, especialmente este juez instructor no lo es, él
+escribe mucho. El domingo pasado, por ejemplo, la sesión duró hasta
+la noche. Todos se fueron, pero el juez instructor permaneció en la
+sala; tuve que llevarle una lámpara, una pequeña lámpara de cocina,
+pues no tenía otra, no obstante, se conformó y comenzó a escribir en
+seguida. Mientras, mi esposo, que precisamente había tenido libre
+ese domingo, ya había llegado, así que volvimos a traer los muebles,
+arreglamos nuestra habitación, vinieron algunos vecinos, conversamos a
+la luz de una vela, en suma, nos olvidamos del juez instructor y nos
+fuimos a dormir. De repente me desperté, debía de ser muy tarde, al
+lado de la cama estaba el juez instructor, tapando la lámpara para que
+no deslumbrase a mi esposo. Era una precaución innecesaria, mi esposo
+duerme tan profundamente que no le despierta ninguna luz. Casi grité
+del susto, pero el juez instructor fue muy amable, me hizo una señal
+para que me calmase y me susurró que había estado escribiendo hasta
+ese momento, que me traía la lámpara y que jamás olvidaría cómo me
+había encontrado dormida. Con esto sólo quiero decirle que el juez
+instructor escribe muchos informes, especialmente sobre usted, pues su
+declaración fue, con toda seguridad, el asunto principal de la sesión
+dominical. Esos informes tan largos no pueden carecer completamente de
+valor. Además, por el incidente que le he contado, puede deducir que el
+juez instructor se interesa por mí y que, precisamente ahora, cuando
+se ha fijado en mí, podría tener mucha influencia sobre él. Además,
+tengo aún más pruebas de que se interesa por mí. Ayer, a través del
+estudiante, que es su colaborador y con el que tiene mucha confianza,
+me regaló unas medias de seda, al parecer como motivación para que
+limpie y arregle la sala de sesiones, pero eso es un pretexto, pues
+ese trabajo es mi deber y por eso le pagan a mi esposo. Son medias muy
+bonitas, mire--ella extendió las piernas, se levantó la falda hasta las
+rodillas y también miró las medias--. Son muy bonitas, pero demasiado
+finas, no son apropiadas para mí.
+
+De repente paró de hablar, puso su mano sobre la de K, como si quisiera
+tranquilizarle y musitó:
+
+--¡Silencio, Bertold nos está mirando!
+
+K levantó lentamente la mirada. En la puerta de la sala de sesiones
+había un hombre joven: era pequeño, tenía las piernas algo arqueadas
+y llevaba una barba rojiza y rala. K lo observó con curiosidad, era
+el primer estudiante de esa extraña ciencia del Derecho desconocida
+con el que se encontraba, un hombre que, probablemente, llegaría a ser
+un funcionario superior. El estudiante, sin embargo, no se preocupaba
+en absoluto de K, se limitó a hacer una seña a la mujer llevándose un
+dedo a la barba y, a continuación, se fue hacia la ventana. La mujer se
+inclinó hacia K y susurró:
+
+--No se enoje conmigo, se lo suplico, tampoco piense mal de mí, ahora
+tengo que irme con él, con ese hombre horrible, sólo tiene que mirar
+esas piernas torcidas. Pero volveré en seguida y, si quiere, entonces
+me iré con usted, a donde usted quiera. Puede hacer conmigo lo que
+desee, estaré feliz si puedo abandonar este sitio el mayor tiempo
+posible, aunque lo mejor sería para siempre.
+
+Acarició la mano de K, se levantó y corrió hacia la ventana.
+Involuntariamente, K trató de coger su mano en el vacío. La mujer le
+había seducido y, después de reflexionar un rato, no encontró ningún
+motivo sólido para no ceder a la seducción. La efímera objeción de que
+la mujer lo podía estar capturando para el tribunal, la rechazó sin
+esfuerzo. ¿Cómo podría hacerlo? ¿Acaso no permanecía él tan libre que
+podía destruir, al menos en lo que a él concernía, todo el tribunal?
+¿No podía mostrar algo de confianza? Y su solicitud de ayuda parecía
+sincera y posiblemente valiosa. Además, no podía haber una venganza
+mejor contra el juez instructor y su séquito que quitarle esa mujer y
+hacerla suya. Podría ocurrir que un día el juez instructor, después
+de haber trabajado con esfuerzo en los informes mendaces sobre K,
+encontrase por la noche la cama vacía de la mujer. Y vacía porque ella
+pertenecía a K, porque esa mujer de la ventana, ese cuerpo voluptuoso,
+flexible y cálido, cubierto con un vestido oscuro de tela basta, sólo
+le pertenecía a él.
+
+Después de haber ahuyentado de esa manera las dudas contra la mujer,
+la conversación en voz baja que sostenían en la ventana le pareció
+demasiado larga, así que golpeó con un nudillo la tarima y, luego,
+con el puño. El estudiante miró un instante hacia K sobre el hombro
+de la mujer, pero no se dejó interrumpir, incluso se apretó más
+contra ella y la rodeó con los brazos. Ella inclinó la cabeza, como
+si le escuchara atentamente, el estudiante la besó ruidosamente en el
+cuello, sin detener, aparentemente, la conversación. K vio confirmada
+la tiranía que el estudiante, según las palabras de la mujer, ejercía
+sobre ella, se levantó y anduvo de un lado a otro de la habitación.
+Pensó, sin dejar de lanzar miradas de soslayo al estudiante, cómo
+podría arrebatársela lo más rápido posible, y por eso no le vino nada
+mal cuando el estudiante, irritado por los paseos de K, que a ratos
+derivaban en un pataleo, se dirigió a él:
+
+--Si está tan impaciente, puede irse. Se podría haber ido mucho antes,
+nadie le hubiera echado de menos. Sí, tal vez debiera haberse ido
+cuando yo entré y, además, a toda prisa.
+
+En esa advertencia se ponía de manifiesto la cólera que dominaba al
+estudiante, pero sobre todo salía a la luz la arrogancia del futuro
+funcionario judicial que hablaba con un acusado por el que no sentía
+ninguna simpatía. K se detuvo muy cerca de él y dijo sonriendo:
+
+--Estoy impaciente, eso es cierto, pero esa impaciencia desaparecerá en
+cuanto nos deje en paz. No obstante, si usted ha venido a estudiar--he
+oído que es estudiante--, estaré encantado de dejarle el espacio
+suficiente y me iré con la mujer. Por lo demás, tendrá que estudiar
+mucho para llegar a juez. No conozco muy bien este tipo de justicia,
+pero creo que con esos malos discursos que usted pronuncia con tanto
+descaro aún no alcanza el nivel exigido.
+
+--No deberían haber dejado que se moviese con tanta libertad--dijo
+como si quisiera dar una explicación a la mujer sobre las palabras
+insultantes de K--. Ha sido un error. Se lo he dicho al juez
+instructor. Al menos se le debería haber confinado en su habitación
+durante el interrogatorio. El juez instructor es, a veces,
+incomprensible[21].
+
+--Palabras inútiles--dijo K, y extendió su mano hacia la mujer--. Venga
+usted.
+
+--¡Ah, ya!--dijo el estudiante--, no, no, usted no se la queda--y
+con una fuerza insospechada levantó a la mujer con un brazo y corrió
+inclinado, mirándola tiernamente, hacia la puerta.
+
+No se podía ignorar que en esa acción había intervenido cierto miedo
+hacia K, no obstante osó irritar más a K al acariciar y estrechar con
+su mano libre el brazo de la mujer. K corrió unos metros a su lado,
+presto a echarse sobre él y, si fuera necesario, a estrangularlo, pero
+la mujer dijo:
+
+--Déjelo, no logrará nada, el juez instructor hará que me recojan,
+no puedo ir con usted, este pequeño espantajo--y pasó la mano por el
+rostro del estudiante--, este pequeño espantajo no me deja.
+
+--¡Y usted no quiere que la liberen!--gritó K, y puso la mano sobre el
+hombro del estudiante, que intentó morderla.
+
+--No--gritó la mujer, y rechazó a K con ambas manos--, no, en qué
+piensa usted? Eso sería mi perdición. ¡Déjele! ¡Por favor, déjele! Lo
+único que hace es cumplir las órdenes del juez instructor, me lleva con
+él.
+
+--Entonces que corra todo lo que quiera. A usted no la quiero volver
+a ver más--dijo K furioso ante la decepción y le dio al estudiante
+un golpe en la espalda; el estudiante tropezó, pero, contento por no
+haberse caído, corrió aún más ligero con su carga. K le siguió cada vez
+con mayor lentitud, era la primera derrota que sufría ante esa gente.
+Era evidente que no suponía ningún motivo para asustarse, sufrió la
+derrota simplemente porque él fue quien buscó la lucha. Si permaneciera
+en casa y llevara su vida habitual, sería mil veces superior a esa
+gente y podría apartar de su camino con una patada a cualquiera de
+ellos. Y se imaginó la escena tan ridícula que se produciría, si
+ese patético estudiante, ese niño engreído, ese barbudo de piernas
+torcidas, se arrodillara ante la cama de Elsa y le suplicara gracia con
+las manos entrelazadas. A K le gustó tanto esta idea que decidió, si se
+presentaba la oportunidad, llevar al estudiante a casa de Elsa.
+
+K llegó hasta la puerta sólo por curiosidad, quería ver adónde se
+llevaba a la mujer; no creía que el estudiante se la llevara así, en
+vilo, por la calle. Comprobó que el camino era mucho más corto. Justo
+frente a la puerta de la vivienda había una estrecha escalera de
+madera que probablemente conducía al desván, pero como hacía un giro
+no se podía ver dónde terminaba. El estudiante se llevó a la mujer
+por esa escalera; ya estaba muy cansado y jadeaba, pues había quedado
+debilitado por la carrera. La mujer se despidió de K con la mano y alzó
+los hombros para mostrarle que el secuestro no era culpa suya, pero el
+gesto no resultaba muy convincente. K la miró inexpresivo, como a una
+extraña, no quería traicionar ni que estaba decepcionado ni que podía
+superar fácilmente la decepción.
+
+Los dos habían desaparecido por la escalera; K, sin embargo, aún
+permaneció en la puerta. Se vio obligado a aceptar que la mujer no
+sólo le había traicionado, sino que le había mentido al contarle que
+el estudiante la llevaba con el juez instructor. Éste no podía esperar
+sentado en el desván. La escalera de madera tampoco aclaraba nada, al
+menos a primera vista. Entonces K advirtió una pequeña nota al lado de
+la escalera, fue hacia allí y leyó las siguientes palabras escritas con
+letra infantil y tosca: «Subida a las oficinas del juzgado». ¿Aquí,
+en el desván de una casa de alquiler se encontraban las oficinas del
+juzgado? No era un lugar que infundiera mucho respeto; por lo demás,
+era tranquilizante para un acusado imaginarse la falta de medios que
+estaban a disposición de un juzgado que albergaba sus oficinas donde
+los inquilinos, pertenecientes a las clases más pobres, arrojaban
+todos sus trastos inútiles. No obstante, tampoco se podía excluir que
+dispusiera del dinero suficiente, pero que el cuerpo de funcionarios se
+arrojase sobre él antes de que lo destinasen a los fines judiciales.
+Eso era, según las últimas experiencias de K, incluso muy probable;
+para el acusado, sin embargo, semejante robo a la justicia, si bien
+resultaba algo indigno, era más tranquilizador que la pobreza real
+del juzgado. También le parecía comprensible que se avergonzaran de
+citar al encausado en el desván para el primer interrogatorio y que se
+prefiriera molestarle en su propia vivienda. La posición en la que K se
+encontraba frente al juez, sentado en el desván, se podía caracterizar
+del siguiente modo: K disfrutaba en el banco de un gran despacho con
+su antedespacho y un enorme ventanal que daba a la animada plaza.
+No obstante, él carecía de ingresos extraordinarios procedentes de
+sobornos o malversaciones y no podía hacer que el ordenanza le trajera
+una mujer al despacho sobre el hombro. Pero a eso K podía renunciar,
+al menos en esta vida.
+
+K aún permanecía frente a la nota, cuando un hombre bajó por la
+escalera, miró a través de la puerta en el salón de la vivienda, desde
+donde también se podía ver la sala de sesiones, y finalmente preguntó a
+K si no había visto hacía poco a una mujer.
+
+--Usted es el ujier del tribunal, ¿verdad?--preguntó K.
+
+--Sí--dijo el hombre--, ah, ya, usted es el acusado K, ahora le
+reconozco, sea bienvenido--y extendió la mano a K, que no lo había
+esperado.
+
+--Hoy no hay prevista ninguna sesión--dijo el ujier al ver que K
+permanecía en silencio.
+
+--Ya sé--dijo K, y contempló la chaqueta del ujier, cuyos únicos
+distintivos oficiales eran, junto a un botón normal, dos botones
+dorados que parecían haber sido arrancados de un viejo abrigo de
+oficial--. Hace un rato he hablado con su esposa, pero ya no está aquí.
+El estudiante se la ha llevado al juez instructor.
+
+--¿Se da cuenta?--dijo el ujier--, una y otra vez se la llevan de mi
+lado. Hoy es domingo y no estoy obligado a trabajar, pero sólo para
+alejarme de aquí me mandan realizar los recados más inútiles. Por
+añadidura, no me mandan muy lejos, de tal modo que siempre conservo la
+esperanza de que, si me doy prisa, tal vez pueda regresar a tiempo.
+Así que corro, tanto como puedo, grito sin aliento mi mensaje a través
+del resquicio de la puerta en el organismo al que me han mandado, tan
+rápido que apenas me entienden, y regreso también corriendo, pero el
+estudiante se ha dado más prisa que yo, además él tiene que recorrer un
+camino más corto, sólo tiene que bajar las escaleras. Si no fuese tan
+dependiente hace tiempo que habría estampado al estudiante contra la
+pared. Aquí, junto a la nota. Sueño con hacerlo algún día. Le veo ahí,
+aplastado en el suelo, los brazos extendidos, las piernas retorcidas y
+todo alrededor lleno de sangre. Pero hasta ahora sólo ha sido un sueño.
+
+--¿No hay otra posibilidad?--dijo K sonriendo.
+
+--No la conozco--dijo el ujier--. Y ahora es aún peor, antes se la
+llevaba a su casa, pero ahora, como yo ya presagiaba, se la lleva al
+juez instructor.
+
+--¿No tiene su mujer ninguna culpa?--preguntó K. Se vio obligado a
+realizar esa pregunta, tanto le espoleaban los celos.
+
+--Pues claro--dijo el ujier--, ella es incluso la que tiene más culpa.
+Ella se lo ha buscado. En lo que a él respecta, corre detrás de todas
+las mujeres. Sólo en esta casa ya le han echado de cinco viviendas en
+las que se había deslizado. Por lo demás, mi mujer es la más bella de
+toda la casa, y yo no puedo defenderme.
+
+--Si todo es como usted lo cuenta, entonces no hay otra
+posibilidad--dijo K.
+
+--¿Por qué no?--preguntó el ujier--. Cada vez que el estudiante,
+que, por cierto, es un cobarde, tocase a mi mujer habría que pegarle
+tal paliza que no se atreviera a hacerlo más. Pero no puedo, y otros
+tampoco me hacen el favor, pues todos temen su poder. Sólo un hombre
+como usted podría hacerlo.
+
+--¿Por qué yo?--preguntó K asombrado.
+
+--A usted le han acusado, ¿no?
+
+--Sí--dijo K--, pero entonces debería temer con más razón que una
+acción así pudiera influir en el desarrollo del proceso o, al menos, en
+la pre-instrucción.
+
+--Sí, es verdad--dijo el ujier, como si la opinión de K fuese tan
+cierta como la suya--, pero aquí, por regla general, no se conducen
+procesos sin ninguna perspectiva de éxito.
+
+--No soy de su opinión--dijo K--, pero eso no me impedirá que ajuste
+las cuentas de vez en cuando al estudiante.
+
+--Le quedaría muy agradecido--dijo el ujier con cierta formalidad, pero
+no parecía creer mucho en la realización de su mayor deseo.
+
+--Tal vez--prosiguió K--haya otros funcionarios que merezcan lo mismo.
+
+--Sí, sí--dijo el ujier como si fuera algo evidente. Entonces miró a K
+con confianza, como hasta ese momento, a pesar de la amabilidad, aún no
+había hecho, y añadió--: Uno se rebela siempre.
+
+Pero la conversación parecía serle ahora un poco desagradable, pues la
+interrumpió al decir:
+
+--Ahora tengo que presentarme en las oficinas. ¿Quiere venir conmigo?
+
+--No tengo nada que hacer allí--dijo K.
+
+--Podría ver las oficinas del juzgado. Nadie se fijará en usted.
+
+--¿Hay algo que merezca la pena?--preguntó K algo indeciso, aunque
+tenía ganas de ir.
+
+--Bueno--dijo el ujier--, pensé que podría interesarle.
+
+--Bien--dijo K--, iré--y subió las escaleras más deprisa que el ujier.
+
+Estuvo a punto de caerse nada más entrar, pues había un escalón detrás
+de la puerta.
+
+--No tienen mucha consideración con el público--dijo él.
+
+--No tienen consideración alguna--dijo el ujier--, si no mire aquí la
+sala de espera.
+
+Era un largo corredor en el que había puertas toscamente labradas
+que conducían a los distintos departamentos del desván. Aunque no
+había ninguna entrada directa de luz, no estaba completamente oscuro,
+pues algunos departamentos no estaban separados del corredor por una
+pared, sino por unas rejas de madera que llegaban hasta el techo,
+a través de las cuales penetraba algo de luz y se podía ver cómo
+algunos funcionarios escribían o simplemente permanecían en las rejas
+observando a la gente que esperaba en el corredor. Había poca gente
+esperando, probablemente porque era domingo. Daban una pobre impresión.
+Todos vestían con cierto descuido, aunque la mayoría, ya fuese por la
+expresión de sus rostros, por su actitud, por la barba cuidada o por
+otros detalles, parecían pertenecer a las clases altas. Como no había
+perchas, habían colocado los sombreros debajo del banco, probablemente
+siguiendo uno el ejemplo de otro. Cuando los que estaban sentados más
+cerca de la puerta vieron a K y al ujier, se levantaron para saludar.
+Como el resto vio que se levantaban, se creyeron obligados a hacer lo
+mismo, así que se fueron levantando conforme pasaban los dos. Nunca
+permanecieron completamente rectos, las espaldas estaban encorvadas,
+las rodillas ligeramente flexionadas, parecían mendigos. K esperó al
+ujier, que venía algo retrasado, y le dijo:
+
+--Qué humillados parecen.
+
+--Sí--dijo el ujier--, son acusados, todos los que usted ve aquí son
+acusados.
+
+--¿Sí?--dijo K--. Entonces son mis colegas.
+
+Se dirigió al más próximo, un hombre alto y delgado, con el pelo canoso.
+
+--¿Qué está esperando aquí?--preguntó K con cortesía.
+
+La inesperada pregunta le dejó confuso, y su actitud se volvió más
+penosa por el hecho de parecer un hombre de mundo, que en otro lugar,
+sin duda, hubiera sabido dominarse y al que le costaba renunciar a la
+superioridad que había adquirido sobre los demás. Allí, sin embargo, no
+sabía responder a una pregunta tan simple, y se limitaba a mirar a los
+demás como si estuvieran obligados a ayudarle o como si nadie pudiese
+reclamar una respuesta sin dicha ayuda. Entonces intervino el ujier
+para tranquilizar y animar al hombre:
+
+--Este señor sólo le pregunta a qué está esperando. Responda.
+
+La voz familiar del ujier tuvo mejor efecto.
+
+--Espero...--comenzó, pero no pudo seguir. Era probable que hubiese
+elegido ese inicio para responder con toda exactitud a la pregunta,
+pero ahora no sabía continuar.
+
+Algunos de los que esperaban se habían aproximado y rodeaban al grupo.
+El ujier se dirigió a ellos:
+
+--Vamos, vamos, dejen el corredor libre.
+
+Retrocedieron un poco, pero no hasta sus sitios. Mientras tanto, el
+hombre al que le habían preguntado se había serenado y respondió
+incluso con una sonrisa:
+
+--Hace un mes que presenté unas solicitudes de prueba para mi causa y
+espero a que se concluya su tramitación.
+
+--Parece tomarse muchas molestias--dijo K.
+
+--Sí--dijo el hombre--, se trata de mi causa.
+
+--No todos piensan como usted--dijo K--. Yo, por ejemplo, también soy
+un acusado, pero, por más que desee una absolución, no he presentado
+una solicitud de prueba ni he emprendido nada similar. ¿Cree usted que
+eso es necesario?
+
+--No lo sé con seguridad--dijo el hombre completamente indeciso.
+Probablemente creía que K le estaba gastando una broma, por eso le
+hubiera gustado repetir, por miedo a cometer un nuevo error, su primera
+respuesta, pero ante la mirada impaciente de K se limitó a decir:
+
+--En lo que a mí concierne, he presentado solicitudes de prueba.
+
+--Usted no se cree que yo sea un acusado--dijo K.
+
+--Oh, por favor, claro que sí--dijo el hombre, y se echó a un lado,
+pero en la respuesta no había convicción, sino miedo.
+
+--¿Entonces no me cree?--preguntó K, y le cogió del brazo, impulsado
+inconscientemente por la actitud humillada del hombre, como si quisiera
+obligarle a que le creyese. Aunque no quería causarle daño alguno, en
+cuanto le tocó ligeramente, el hombre gritó como si K en vez de con dos
+dedos le hubiese agarrado con unas tenazas ardiendo. Ese grito ridículo
+terminó por hartar a K. Si no se creía que era un acusado, mucho mejor.
+Quizá le tomaba por un juez. Y para despedirse lo cogió con más fuerza,
+lo empujó hacia el banco y siguió adelante.
+
+--La mayoría de los acusados son muy sensibles--dijo el ujier.
+
+Detrás de ellos, todos los que habían estado esperando se arremolinaron
+alrededor del hombre, que ya había dejado de gritar, y parecían
+preguntarle detalladamente sobre el incidente. Al encuentro de K vino
+ahora un vigilante; al que identificó por el sable, cuya vaina, al
+menos por el color, parecía hecha de aluminio. K se quedó asombrado y
+quiso tocarla con la mano. El vigilante, que había venido por el ruido,
+preguntó acerca de lo ocurrido. El ujier trató de tranquilizarlo con
+algunas palabras, pero el vigilante declaró que prefería comprobarlo
+personalmente, así que saludó y siguió adelante con pasos rápidos pero
+cortos, posiblemente por culpa de la gota.
+
+K ya no se preocupó de él, ni de la gente, sobre todo porque una vez
+que había llegado a la mitad del corredor, vio la posibilidad de doblar
+a la derecha, a través de un umbral sin puerta. Habló con el ujier
+para comprobar si ése era el camino correcto y éste asintió, por lo
+que torció. Le resultaba molesto tener que ir dos pasos por delante
+del ujier, podía despertar la impresión de que era conducido como
+un detenido. Por esta razón, esperaba con frecuencia al ujier, pero
+éste siempre se quedaba atrás. Finalmente, K, para terminar con esa
+sensación desagradable, le dijo:
+
+--Bien, ya he visto cómo es esto; ahora quisiera irme.
+
+--Pero aún no lo ha visto todo--dijo el ujier con naturalidad.
+
+--Tampoco lo quiero ver todo--dijo K, que realmente se sentía
+cansado--. Quiero irme, ¿cómo se llega a la salida?
+
+--¿No se habrá perdido?--dijo el ujier asombrado--. Vaya hasta la
+esquina, luego tuerza a la derecha, atraviese el corredor y encontrará
+la puerta.
+
+--Venga conmigo--dijo K--. Muéstreme el camino, si no me perderé, aquí
+hay tantos pasillos...
+
+--Sólo hay un camino--dijo el ujier ahora lleno de reproches--. No
+puedo regresar con usted; tengo que llevar un recado y ya he perdido
+mucho tiempo por su culpa.
+
+--¡Acompáñeme!--repitió K, esta vez con un tono más cortante, como si
+hubiera descubierto al ujier en una mentira.
+
+--No grite así--susurró el ujier--, todo esto está lleno de despachos.
+Si no quiere regresar solo, acompáñeme un trecho o espéreme aquí hasta
+que haya cumplido mi encargo, entonces le acompañaré encantado.
+
+--No, no--dijo K--, no esperaré aquí, y usted vendrá ahora conmigo.
+
+K no había mirado en torno suyo para comprobar dónde se hallaba, sólo
+ahora, cuando una de las muchas puertas que le rodeaban se abrió, miró
+a su alrededor. Una muchacha, que había salido al oír el tono elevado
+de K, le preguntó:
+
+--¿Qué desea el señor?
+
+Detrás, en la lejanía, se podía ver en la semioscuridad a un hombre que
+se aproximaba. K miró al ujier. Éste había dicho que nadie se fijaría
+en K y ahora venían dos personas, poco más se necesitaba para que
+todos los funcionarios se fijasen en él y pidieran una explicación de
+su presencia. La única explicación comprensible y aceptable era hacer
+valer su condición de acusado: podía aducir que quería conocer la fecha
+de su próximo interrogatorio, pero ésa era precisamente la explicación
+que no quería dar, sobre todo porque no era toda la verdad, pues sólo
+había venido por pura curiosidad o, lo que era imposible de aducir
+como explicación, para comprobar que el interior de esa justicia era
+tan repugnante como el exterior. Y parecía que con esa suposición
+tenía razón, no quería adentrarse más, ya se había deprimido lo
+suficientemente con lo que había visto. Ahora no estaba en condiciones
+de encontrarse con un funcionario superior, como el que podía surgir
+detrás de cada puerta; quería irse y, además, con el ujier, o solo si
+no había otra manera.
+
+Pero quedarse allí mudo sería llamativo y, en realidad, la muchacha
+y el ujier ya le miraban como si se estuviera produciendo en él una
+extraña metamorfosis que no querían perderse de ningún modo. Y en la
+puerta estaba el hombre que K había visto en la lejanía: se mantenía
+aferrado a la parte de arriba del umbral y se balanceaba ligeramente
+sobre las puntas de los pies, como un espectador impaciente.
+La muchacha, sin embargo, fue la primera en reconocer que el
+comportamiento de K tenía como causa un ligero malestar, así que trajo
+una silla y le preguntó:
+
+--¿No quiere usted sentarse?
+
+K se sentó en seguida y apoyó los codos en los brazos de la silla para
+mantener mejor el equilibrio.
+
+--Está un poco mareado, ¿verdad?--le preguntó.
+
+Su rostro estaba ahora cerca del suyo, mostraba la expresión severa que
+tienen algunas mujeres en lo mejor de su juventud.
+
+--No se preocupe--dijo ella--, aquí no es nada extraordinario, casi
+todos padecen un ataque semejante cuando vienen por primera vez. ¿Usted
+viene por primera vez? Bien, no es nada extraordinario, ya le digo.
+El sol cae sobre el tejado y la madera caliente provoca este aire tan
+enrarecido. El lugar no es el más adecuado para instalar despachos, por
+más ventajas que ofrezca en otros sentidos. Pero en lo que concierne al
+aire, los días en que hay mucha gente, y eso ocurre prácticamente todos
+los días, se torna casi irrespirable. Si considera, además, que aquí
+se cuelga ropa para que se seque--es algo que no se puede prohibir a
+los inquilinos--, entonces no se sorprenderá de haber sufrido un ligero
+mareo. Pero uno llega a acostumbrarse muy bien a este aire. Si viene
+por segunda o tercera vez, apenas notará este ambiente opresivo. ¿Se
+siente ya mejor?
+
+K no respondió, le parecía algo lamentable depender de aquellas
+personas a causa de esa debilidad repentina; por añadidura, al conocer
+los motivos de su mareo, no se sintió mejor, sino un poco peor. La
+muchacha lo notó en seguida y, para refrescar a K, asió un gancho que
+colgaba de la pared y abrió un pequeño tragaluz, situado precisamente
+encima de K. Pero cayó tanto hollín que la joven tuvo que cerrarlo
+de inmediato y limpiar la mano de K con un pañuelo, pues K estaba
+demasiado cansado como para ocuparse de sí mismo. Le habría gustado
+permanecer allí sentado hasta que hubiera recuperado las fuerzas
+suficientes para irse, y eso ocurriría antes si no se preocupaban de
+él. Pero en ese momento añadió la muchacha:
+
+--Aquí no puede quedarse, interrumpimos el paso.
+
+K preguntó con la mirada a quién interrumpían el paso.
+
+--Le llevaré, si lo desea, al botiquín.
+
+--Ayúdeme, por favor--le dijo ella al hombre de la puerta, que ya
+se había acercado. Pero K no quería que lo llevaran al botiquín,
+precisamente eso era lo que quería evitar, que lo siguieran adentrando
+en las oficinas; cuanto más avanzase, peor.
+
+--Ya puedo irme--dijo por esta razón, y se levantó temblando,
+acostumbrado a la cómoda silla. Pero no pudo mantenerse de pie.
+
+--No, no puedo--dijo moviendo la cabeza y volvió a sentarse con un
+suspiro. Se acordó del ujier, que a pesar de todo le podría conducir
+fácilmente hacia la salida, pero parecía haberse ido hacía tiempo. K
+atisbó entre la joven y el hombre, que permanecían de pie ante él, pero
+no pudo encontrar al ujier.
+
+--Creo--dijo el hombre, que vestía elegantemente: sobre todo llamaba la
+atención un chaleco gris que terminaba en dos largas puntas--, creo que
+la indisposición del señor se debe a la atmósfera de estas estancias;
+sería lo mejor, y probablemente lo que él preferiría, que no se le
+llevase al botiquín, sino fuera de las oficinas.
+
+--Así es--exclamó K, que de la alegría había interrumpido al hombre--,
+me sentiré mucho mejor, tampoco estoy tan débil, sólo necesito un poco
+de apoyo, no les causaré muchas molestias, el camino no es largo,
+condúzcanme hasta la puerta, me sentaré un rato en los escalones y
+me recuperaré, nunca he padecido este tipo de mareos, yo mismo estoy
+sorprendido. También soy funcionario y estoy acostumbrado al aire de
+las oficinas, pero aquí es muy malo, usted mismo lo ha dicho. ¿Tendrían
+la amabilidad de acompañarme un trecho? Estoy algo mareado y me pondré
+peor si me levanto sin ayuda.
+
+Levantó los hombros para facilitarles que le cogieran bajo los brazos.
+Pero el hombre no siguió sus indicaciones, sino que se mantuvo
+tranquilo, con las manos en los bolsillos y rió en voz alta.
+
+--Ve--le dijo a la muchacha--, he acertado. Al señor no le sienta bien
+estar aquí.
+
+La muchacha rió también y dio un golpecito con la punta del dedo en el
+brazo del hombre, como si se hubiese permitido una broma pesada con K.
+
+--Pero, ¿qué piensa?--dijo el hombre entre risas--. Yo mismo conduciré
+al señor hasta la salida.
+
+--Entonces está bien--dijo la muchacha inclinando un instante su bonita
+cabeza--. No le dé mucha importancia a la risa--dijo la joven a K, que
+se había vuelto a entristecer, miraba fijamente ante sí y no parecía
+necesitar ninguna explicación--; este señor, ¿puedo presentarle?--el
+hombre dio su permiso con un gesto--, este señor es el informante. Él
+da a las partes que esperan toda la información que necesitan y, como
+nuestra justicia no es muy conocida entre la población, se reclama
+mucha información. Conoce la respuesta a todas las preguntas. Si alguna
+tiene ganas, puede probar. Pero no sólo posee ese mérito, otra de
+sus virtudes es su elegante forma de vestir. Nosotros, es decir los
+funcionarios, opinamos que el informante, como es el primero en tratar
+con las partes, debe vestir con elegancia para dar una impresión digna.
+Los demás, como puede comprobar conmigo, nos vestimos muy mal y pasados
+de moda. No tiene sentido gastar mucho en vestir, ya que estamos casi
+todo el tiempo en las oficinas, incluso dormimos aquí. Pero como he
+dicho, creemos que el informante tiene que vestir bien. Como no había
+dinero disponible para ropa elegante en nuestra administración, que en
+este sentido es algo peculiar, hicimos una colecta--en la que también
+participaron los acusados--y le compramos ese bonito traje y otros.
+Ahora está preparado para dar una buena impresión, pero lo estropea
+todo con su risa y asusta a la gente.
+
+--Así es--dijo el hombre con tono burlón--, pero no entiendo, señorita,
+por qué le cuenta a este señor todas nuestras intimidades, o mejor, le
+obliga a oírlas, pues no creo que tenga ganas de conocerlas. Mire si no
+cómo permanece ahí sentado ocupado en sus propios asuntos.
+
+K no tenía ganas de contradecirle. La intención de la muchacha podía
+ser buena, tal vez pretendía distraerle para darle la posibilidad de
+recuperarse, pero el medio elegido era inadecuado.
+
+--Quería aclararle el motivo de su risa--dijo la muchacha--, era
+insultante.
+
+--Creo que me perdonaría peores ofensas a cambio de que le condujera a
+la salida.
+
+K no dijo nada, ni siquiera miró, dejó que ambos hablaran sobre él como
+si fuese un objeto, incluso lo prefería así. Pero de repente sintió la
+mano del informante en uno de sus brazos y la de la joven en el otro.
+
+Arriba, hombre débil--dijo el informante.
+
+--Se lo agradezco mucho a los dos--dijo alegremente sorprendido, se
+levantó lentamente y llevó él mismo las manos ajenas a las zonas en que
+más necesitaba su apoyo.
+
+--Parece--musitó la joven al oído de K, mientras se acercaban al
+corredor--como si fuera muy importante para mí hablar bien del
+informante, pero sólo quiero decir la verdad. No tiene un corazón duro.
+No está obligado a conducir hasta la salida a las partes que se ponen
+enfermas y, sin embargo, lo hace, como puede ver. Ninguno de nosotros
+es duro de corazón, sólo queremos ayudar, pero como funcionarios
+judiciales damos la impresión de ser duros de corazón y de no querer
+ayudar a nadie. Yo sufro por eso.
+
+--¿Quiere sentarse aquí un poco?--preguntó el informante: ya se
+encontraban en el corredor, precisamente ante el acusado con el que
+K había hablado anteriormente. K se avergonzó ante él, se había
+mantenido tan recto en su presencia y ahora se tenía que apoyar en dos
+personas, con la cabeza descubierta, pues el informante balanceaba su
+sombrero con los dedos, despeinado y con la frente bañada de sudor.
+Pero el acusado no pareció notar nada, permanecía humillado ante el
+informante, que ni siquiera lo miró, como si quisiera pedir perdón por
+su mera presencia.
+
+--Ya sé--se atrevió a decir el acusado--, que hoy no puedo recibir los
+resultados de mis solicitudes. No obstante, aquí estoy, he pensado que
+podía esperar, es domingo, tengo tiempo y no estorbo.
+
+--No debe disculparse--dijo el informante--, su esmero es digno de
+elogio; aunque está ocupando inútilmente un sitio, no le impediré
+seguir el transcurso de su proceso mientras no moleste. Cuando se ha
+visto gente que ha descuidado vergonzosamente su deber, se aprende a
+tener paciencia con personas como usted. Siéntese.
+
+--Cómo sabe hablar con los acusados--susurró la muchacha a K. Éste
+asintió, pero se sobresaltó cuando el informante le preguntó de nuevo:
+
+--¿No quiere sentarse aquí?
+
+--No--dijo K--, no quiero descansar.
+
+Lo dijo con decisión, pero en realidad le habría venido muy bien
+sentarse. Se sentía mareado, como si estuviera en un barco en plena
+tormenta. Le parecía oír cómo el agua del mar golpeaba las paredes
+de madera, como si del fondo del corredor llegase el bramido de una
+catarata, y luego sintió que el corredor se balanceaba y le dio la
+impresión de que los acusados subían y bajaban.
+
+La tranquilidad de la muchacha y del hombre que le acompañaban le
+parecía, en esa situación, completamente incomprensible. Dependía de
+ellos: si le dejaban, caería al suelo como una tabla. Lanzaban miradas
+penetrantes a un lado y a otro, K sentía sus pasos regulares, pero no
+los podía imitar, pues prácticamente le llevaban en vilo. Finalmente,
+notó que le hablaban, pero no entendía lo que decían, sólo escuchaba un
+ruido que lo abarcaba todo, a través del cual se podía distinguir lo
+que podría ser el sonido de una sirena.
+
+--Hablen más alto--musitó con la cabeza inclinada, aunque sabía que
+habían hablado con voz lo suficientemente alta. De repente, como si
+se hubiese derrumbado la pared ante él, sintió una corriente de aire
+fresco y oyó que decían a su lado:
+
+Al principio quería salir, luego se le repite mil veces que ésta es la
+salida y no se mueve.
+
+K notó que se hallaba en la puerta de salida, que la muchacha acababa
+de abrir. Le pareció como si le regresaran todas las fuerzas de una
+vez. Para sentir un anticipo de la libertad, bajó uno de los escalones
+y se despidió desde allí de sus acompañantes, que en ese instante se
+inclinaban sobre él.
+
+--Muchas gracias--repitió, estrechó las manos de ambos y las dejó
+cuando creyó ver que ellos, acostumbrados al aire de las oficinas,
+difícilmente soportaban el aire fresco que subía por la escalera.
+Apenas pudieron responder, y la muchacha tal vez se hubiera caído si K
+no hubiese cerrado la puerta a toda prisa. K permaneció un momento en
+silencio, se atusó el pelo con ayuda de un espejo de bolsillo, se puso
+el sombrero, que habían dejado en el siguiente escalón--el informante
+lo había arrojado al suelo--y bajó las escaleras tan fresco y con pasos
+tan largos que casi tuvo miedo del cambio repentino que acababa de
+experimentar. Su estado de salud, por otro lado siempre bastante bueno,
+jamás le había procurado una sorpresa semejante. ¿Acaso pretendía
+su cuerpo hacer una revolución e incoarle un nuevo proceso, ya que
+soportaba el otro con tanto esfuerzo? No descartó del todo la idea de
+ver a un médico, pero lo que sí se afianzó en su mente fue el firme
+propósito--en esto él mismo se podía aconsejar--de emplear mejor las
+mañanas de los domingos.
+
+
+ NOTAS:
+
+[21] Tachado en el manuscrito: «K quiso coger la mano de la mujer.
+Ella intentaba, temerosa aunque visiblemente, acercarse a él, pero K
+comenzó a prestar atención a las palabras del estudiante. Era un hombre
+hablador y petulante. Tal vez podría obtener de él alguna información
+acerca de su acusación. En cuanto tuviera en sus manos esa información
+estaría en disposición de terminar el proceso, así, de un manotazo,
+para sorpresa de todos».
+
+
+
+
+ =EL AZOTADOR=[22]
+
+
+Cuando K, una de las noches siguientes, pasó por el pasillo que
+separaba su despacho de las escaleras--esta vez se iba a casa uno
+de los últimos, sólo en el departamento de expedición quedaban dos
+empleados en el pequeño radio luminoso de una bombilla--, oyó detrás
+de una puerta, que siempre había creído que daba a un trastero,
+aunque nunca lo había constatado con sus propios ojos, una serie de
+quejidos. Se detuvo asombrado y escuchó detenidamente para comprobar
+si se había equivocado. Durante un rato todo quedó en silencio, pero
+los suspiros comenzaron de nuevo. Al principio pensó en traer a uno
+de los empleados--tal vez necesitara un testigo--, pero le invadió
+una curiosidad tan indomable que él mismo abrió la puerta. Se trataba,
+como había supuesto, de un trastero. Detrás del umbral se acumulaban
+formularios inservibles y frascos de tinta vacíos. Pero también había
+tres hombres inclinados en un espacio de escasa altura. Una vela
+situada en un estante les iluminaba.
+
+--¿Qué hacen aquí?--preguntó K, precipitándose por la excitación, pero
+no en voz alta. Uno de los hombres, que parecía dominar a los otros
+y que fue el primero que atrajo su atención, estaba embutido en una
+suerte de traje oscuro, que dejaba al aire el cuello hasta el pecho y
+todo el brazo. No respondió. Pero los otros dos gritaron:
+
+--¡Señor! Nos tienen que azotar porque te has quejado de nosotros ante
+el juez instructor.
+
+Y ahora comprobó K que, en efecto, se trataba de los vigilantes Franz y
+Willem. El tercero sostenía un látigo para azotarlos.
+
+--Bueno--dijo K, y los miró fijamente--, no me he quejado, sólo
+he dicho lo que ocurrió en mi habitación. Y desde luego no os
+comportasteis de una manera irreprochable.
+
+--Señor--dijo Willem, mientras Franz intentaba protegerse del tercero
+detrás de él--, si usted supiera lo mal que nos pagan, nos juzgaría
+mejor. Yo tengo que alimentar a una familia y Franz quiere casarse;
+uno intenta ganar dinero como puede, sólo con el trabajo no es posible,
+ni siquiera con el más fatigoso: a mí me tentó su fina ropa blanca. Por
+supuesto que está prohibido que los vigilantes actúen así, es injusto,
+pero es tradición que la ropa blanca pertenezca a los vigilantes,
+así ha sido siempre, créame. Además, es muy comprensible, pues ¿qué
+significan esas cosas para una persona tan desgraciada como para ser
+detenida? No obstante, si el detenido habla de ello públicamente, la
+consecuencia es el castigo.
+
+--No sabía lo que me estáis diciendo. Tampoco he reclamado ningún
+castigo para vosotros; para mí es una cuestión de principios.
+
+--Franz--se dirigió Willem al otro vigilante--, ¿no te dije que el
+señor no había reclamado que nos castigasen? Ya has oído que ni
+siquiera sabía que nos tenían que castigar.
+
+--No te dejes conmover por esos discursos--dijo el tercero a K--, el
+castigo es tan justo como inevitable.
+
+--No le escuches--dijo Willem, y se calló sólo para llevar rápidamente
+la mano, que acababa de recibir un azote, a la boca--, nos castigan
+sólo porque tú nos has denunciado, en otro caso no nos hubiera
+pasado nada, incluso si se hubiera sabido lo que habíamos hecho. ¿Se
+puede llamar a esto justicia? Nosotros dos, y sobre todo yo, somos
+vigilantes desde hace mucho tiempo. Tú mismo reconocerás que, mirado
+desde la perspectiva del organismo que representamos, hemos vigilado
+bien. Habríamos tenido posibilidades de ascender, con toda seguridad
+en poco tiempo habríamos llegado a ser azotadores, como éste, que tuvo
+la suerte de no ser denunciado por nadie, pues una denuncia semejante
+es muy rara. Y ahora, señor, todo está perdido, tendremos que trabajar
+en puestos aún más subordinados que el del servicio de vigilancia y,
+además, recibiremos unos espantosos y dolorosos azotes.
+
+--¿Puede causar ese látigo tanto dolor?--preguntó K, y examinó el
+látigo que el azotador sostenía ante él.
+
+--Nos tendremos que desnudar--dijo Willem.
+
+--¡Ah, ya!--dijo K, y contempló más detenidamente al azotador. Estaba
+bronceado como un marinero y tenía un rostro lozano y feroz.
+
+--¿Hay alguna posibilidad de ahorrarles los azotes?--le preguntó K.
+
+--No--dijo el azotador, sacudiendo la cabeza sonriente--. Quitaos la
+ropa--ordenó a los vigilantes y, a continuación, le dijo a K:
+
+--No tienes que creerte todo lo que te dicen. Su mente se ha debilitado
+por el miedo a los azotes. Lo que éste--y señaló a Willem--te ha
+contado sobre su posible carrera es completamente ridículo. Mira lo
+gordo que está, los primeros azotes se perderán en la grasa. ¿Sabes por
+qué se ha puesto tan gordo? Tiene la costumbre de comerse el desayuno
+de todos los detenidos. ¿Acaso no se ha comido también el tuyo? Ya lo
+dije. Pero un hombre con semejante estómago jamás podrá llegar a ser
+azotador, eso es imposible.
+
+--Hay azotadores así--afirmó Willem, que acababa de soltarse el
+cinturón.
+
+--¡No!--dijo el azotador, que le rozó el cuello con el látigo
+causándole un sobresalto--. No tienes que escuchar lo que decimos, sino
+desnudarte.
+
+--Te recompensaría bien, si los dejaras marchar--dijo K, sin mirar al
+azotador--esos negocios se cierran mejor con los ojos cerrados--y sacó
+la cartera.
+
+--Tú quieres denunciarme también a mí--dijo el azotador--, y procurarme
+también unos azotes.
+
+--No, sé razonable--dijo K--, si hubiese querido que azotasen a estos
+hombres, no trataría ahora de liberarlos del castigo. Simplemente
+cerraría la puerta, no querría ver ni oír nada y me iría a mi casa.
+Sin embargo, no lo hago, sino que pretendo seriamente liberarlos. Si
+hubiera sospechado que los iban a castigar, no hubiera mencionado sus
+nombres. No los considero culpables, culpable es la organización,
+culpables son los funcionarios superiores.
+
+--Así es--dijeron los vigilantes y recibieron de inmediato un latigazo
+en sus desnudas espaldas.
+
+--Si tuvieras a un juez a merced de tu látigo--dijo K, y bajó el látigo
+que ya se elevaba otra vez--, no te impediría que lo azotases, todo lo
+contrario, te daría dinero para motivarte.
+
+--Lo que dices suena creíble--dijo el azotador--, pero yo no me dejo
+sobornar. Mi puesto es el de azotador, así que azoto.
+
+El vigilante Franz, que se había mantenido reservado hasta ese momento,
+tal vez con la esperanza de que la intercesión de K tuviera éxito, se
+acercó ahora a K, sólo vestido con los pantalones, y se arrodilló ante
+él cogiéndole la mano. A continuación, musitó:
+
+--Si no puedes lograr que nos remitan a los dos el castigo, al menos
+intenta liberarme a mí. Willem es mayor que yo, menos sensible en todos
+los sentidos, incluso recibió hace un par de años una pena de azotes;
+yo, sin embargo, aún no he perdido el honor, fue Willem, mi maestro
+tanto en lo bueno como en lo malo, quien me indujo a actuar así. Abajo,
+en la puerta del banco, espera mi prometida, siento tanta vergüenza--y
+secó su rostro lleno de lágrimas en la chaqueta de K.
+
+--Ya no espero más--dijo el azotador, tomó el látigo con ambas manos
+y azotó a Franz, mientras Willem rumiaba en una esquina y miraba a
+hurtadillas, sin atreverse a girar la cabeza. Entonces se elevó un
+grito procedente de Franz, ininterrumpido e intenso; no parecía humano,
+más bien parecía generado por un instrumento de tortura, resonó por
+todo el pasillo, se tuvo que escuchar en todo el edificio.
+
+--¡No grites!--exclamó K. No se pudo contener y mientras miraba tenso
+en la dirección en la que deberían venir los empleados, empujó a Franz,
+no muy fuerte pero lo suficiente como para que cayera al suelo y allí
+se arrastrara, convulso, con ayuda de las manos. Pero ni aun así pudo
+evitar los azotes, el látigo supo encontrarle también en el suelo;
+mientras él se agitaba bajo los golpes, la punta del látigo bajaba
+y subía con perfecta regularidad. Y entonces apareció en la lejanía
+uno de los empleados, y dos pasos detrás, el segundo. K salió y cerró
+la puerta a toda prisa, se acercó a una pequeña ventana que daba al
+patio y la abrió. El vigilante dejó de gritar. Para no dejar que los
+empleados se acercaran, gritó:
+
+--¡Soy yo!
+
+--Buenas noches, señor gerente--le respondieron--, ¿ha ocurrido algo?
+
+--No, no--respondió K--, es sólo un perro en el patio.
+
+Como los empleados no se movían añadió:--Pueden seguir con su trabajo.
+
+Para no continuar con la conversación, se inclinó por la ventana.
+Cuando, transcurrido un rato, miró por el pasillo, ya se habían ido.
+K, sin embargo, permaneció en la ventana, no se atrevía a volver al
+trastero y tampoco quería regresar a casa. Se limitó a contemplar el
+patio cuadrado que tenía ante él; alrededor había oficinas, todas las
+ventanas estaban oscuras, sólo las más altas recibían el reflejo de
+la luna. K se esforzó por discernir una de las oscuras esquinas del
+patio, en el que había dos carretas de mano. Le atormentaba no haber
+podido detener los azotes, pero no era culpa suya no haberlo logrado.
+Si Franz no hubiese gritado--cierto, tuvo que hacerle mucho daño,
+pero en determinados momentos decisivos hay que saber dominarse--, si
+no hubiera gritado, K habría encontrado con toda seguridad un medio
+para convencer al azotador. Si todos los empleados inferiores eran
+canalla, ¿por qué iba a constituir una excepción el azotador, que,
+además, ejercía el cargo más inhumano? K había observado muy bien
+cómo le habían brillado los ojos al ver los billetes. Posiblemente se
+había tomado en serio lo de los azotes para subir un poco la suma del
+soborno. Y K no habría ahorrado medios, realmente hubiera querido
+liberar a los vigilantes. Si había comenzado a combatir la corrupción
+de esa judicatura, era evidente que también tenía que intervenir en
+ese ámbito. Pero en el momento en el que Franz había comenzado a
+gritar, todo había acabado. K no podía permitir que los empleados, y
+quién sabe qué otras personas, vinieran y le sorprendieran tratando
+con los tipos del trastero. Nadie podía reclamar de K semejante
+sacrificio. Si se hubiera propuesto hacerlo, hubiera sido muy fácil, K
+se habría desnudado y se habría ofrecido al azotador como sustituto.
+Ciertamente, el azotador no hubiera admitido semejante cambio, pues
+sin obtener beneficio alguno habría tenido que incumplir seriamente
+su deber y, muy probablemente, por partida doble, pues K, mientras
+permaneciera sujeto al procedimiento, debía ser inviolable para todos
+los empleados del tribunal. Es posible, no obstante, que en ese terreno
+hubiera disposiciones especiales. Pero, en todo caso, K no podía haber
+hecho otra cosa que cerrar la puerta, aunque ni siquiera así había
+alejado del todo el peligro. Que al final hubiera tenido que empujar a
+Franz era algo lamentable y sólo se podía disculpar por su estado de
+excitación.
+
+Oyó en la lejanía los pasos de los empleados. Para no llamar la
+atención cerró la ventana y avanzó en dirección a la escalera
+principal. Permaneció un rato escuchando al lado de la puerta del
+trastero. Silencio. El hombre podía haber matado a azotes a los
+vigilantes, estaban sometidos a su poder. K ya había extendido la mano
+para coger el picaporte, pero se arrepintió. Era tarde para ayudar
+a nadie y los empleados tenían que estar al llegar. No obstante, se
+propuso hablar del asunto e intentar que castigasen convenientemente
+a los culpables reales, es decir, a los funcionarios superiores, que
+aún no habían tenido el valor de presentarse ante él. Mientras bajaba
+la escalinata del banco, observó cuidadosamente a los paseantes, pero
+no había ninguna muchacha en las cercanías que pudiera estar esperando
+a alguien. La indicación de Franz, de que su prometida le estaba
+esperando, no era más que una mentira, si bien disculpable, cuyo único
+objetivo había sido despertar una mayor compasión.
+
+El día siguiente K siguió pensando en los vigilantes. Como no se podía
+concentrar en el trabajo, decidió obligarse a permanecer más tiempo en
+el banco que el día anterior. Cuando pasó por el trastero para irse a
+casa, abrió la puerta como si fuera una costumbre. Quedó desconcertado
+ante la inesperada escena que se mostró ante sus ojos. Todo estaba
+exactamente igual que la noche anterior, cuando abrió la puerta. Los
+formularios y los frascos de tinta se acumulaban detrás del umbral; el
+azotador con el látigo; los vigilantes, completamente vestidos; la vela
+sobre el estante. Los vigilantes comenzaron a quejarse y gritaron:
+
+--¡Señor!
+
+K cerró la puerta de inmediato y la golpeó con los puños, como si sólo
+así pudiera quedar cerrada del todo. Al borde de las lágrimas se fue a
+ver a los empleados, que trabajaban tranquilamente con una multicopista
+y permanecían absortos en su actividad.
+
+--¡Ordenad de una vez el trastero!--gritó--. La inmundicia nos va a
+llegar al cuello.
+
+Los empleados se mostraron dispuestos a hacerlo al día siguiente. K
+asintió con la cabeza. No podía obligarles a realizar el trabajo tan
+tarde, como había previsto antes. Se sentó un rato, para tener a los
+empleados cerca, desordenó algunas copias, queriendo dar la impresión
+de que estaba examinando algo, pero comprobó que los empleados no se
+atreverían a salir con él, así que se fue a casa cansado y con la mente
+en blanco.
+
+
+ NOTAS:
+
+[22] Max Brod, en el epílogo a la tercera edición de _El proceso_,
+especulaba con la posibilidad de que este capítulo fuese, en realidad,
+el segundo. Aquí, sin embargo, seguimos la opinión de Pasley por
+considerarla más fundada y acorde con la acción. No obstante, la
+posición del capítulo sigue siendo objeto de polémica.
+
+
+
+
+ =EL TÍO LENI=
+
+
+Una tarde, cuando K estaba ocupado abriendo la correspondencia, el
+tío de K, Karl, un pequeño terrateniente de la provincia, se abrió
+paso entre dos empleados que llevaban algunos escritos y entró en el
+despacho. K se asustó menos de la llegada del tío de lo que le había
+asustado la simple idea de su posible visita. El tío iba a venir, de
+eso estaba seguro desde hacía un mes. Ya al principio había creído
+verlo, cómo le alcanzaba la mano derecha sobre el escritorio, algo
+inclinado, con su sombrero de jipijapa en la mano izquierda, mostrando
+una prisa desconsiderada y arrollando todo lo que se le ponía en su
+camino. El tío siempre tenía prisa, pues le perseguía el infeliz
+pensamiento de que en su estancia de un día en la ciudad tenía que
+tener tiempo para realizar todo lo que se había propuesto, sin perderse
+tampoco cualquier conversación, negocio o placer que ocasionalmente
+pudiera surgirle. En todo ello tenía que ayudarle K, pues había sido su
+tutor y estaba obligado; además le tenía que dejar dormir en su casa. K
+le solía llamar «el fantasma rural».
+
+Inmediatamente después de saludarse--no tenía tiempo para seguir la
+invitación de K y sentarse en el sillón--, le pidió a K si podían
+conversar a solas.
+
+--Es necesario--dijo, tragando con esfuerzo--, es necesario para mi
+tranquilidad.
+
+K hizo salir a los empleados del despacho con instrucciones de que no
+dejaran pasar a nadie.
+
+--¿Qué ha llegado a mis oídos, Josef?--exclamó el tío en cuanto se
+quedaron solos. A continuación, se sentó sobre la mesa y, sin verlos,
+puso varios papeles debajo para sentarse con más comodidad.
+
+K no respondió: sabía lo que vendría a continuación, pero,
+repentinamente relajado al dejar el fatigoso trabajo, se apoderó de
+él una agradable lasitud, por lo que se limitó a mirar por la ventana
+hacia la calle de enfrente, de la que desde su sitio sólo se podía ver
+una pequeña esquina, la pared desnuda de una casa entre dos escaparates
+de tiendas.
+
+--¡Y te dedicas a mirar por la ventana!--exclamó el tío alzando los
+brazos--. ¡Por amor al Cielo, Josef ¡Respóndeme! ¿Es verdad? ¿Puede
+ser verdad?
+
+--Querido tío--dijo K, y salió de su ensimismamiento--, no sé qué
+quieres de mí.
+
+--Josef--dijo el tío advirtiéndole--, siempre has dicho la verdad, por
+lo que sé. ¿Acaso tengo que tomar tus últimas palabras como un mal
+signo?
+
+--Supongo lo que quieres--dijo K sumiso--. Probablemente has oído
+hablar de mi proceso.
+
+Así es--respondió el tío, asintiendo con la cabeza lentamente--, he
+tenido noticia de tu proceso.
+
+--¿Quién te lo ha dicho?--preguntó K.
+
+--Ema[23] me lo ha escrito--dijo el tío--. No tiene ningún trato
+contigo, por desgracia no te preocupas mucho de ella, sin embargo se ha
+enterado. Hoy he recibido la carta y he venido de inmediato. Por ningún
+otro motivo, pues me parece motivo suficiente. Te puedo leer la parte
+de la carta que se refiere a ti.
+
+Sacó la carta del bolsillo.
+
+--Aquí está. Escribe: «Hace tiempo que no veo a Josef, hace una semana
+estuve en el banco, pero Josef estaba tan ocupado que no me dejaron
+verle. Estuve esperando casi una hora, pero tuve que irme a casa porque
+tenía la lección de piano. Me hubiera gustado hablar con él, es posible
+que se presente otra oportunidad. Para mi cumpleaños me envió una gran
+caja de bombones de chocolate, fue muy atento y cariñoso. Se me olvidó
+escribíroslo, pero ahora que me preguntáis, lo recuerdo. Los bombones
+no duran mucho en la pensión, apenas tiene uno conciencia de que le
+han regalado bombones, cuando ya se han acabado. En lo que concierne a
+Josef os quería decir algo más. Como os he mencionado, en el banco no
+me dejaron entrar a verle porque en ese momento estaba tratando algo
+importante con un hombre. Después de esperar tranquilamente durante
+un buen rato, pregunté a un empleado si la reunión duraría mucho más.
+Él contestó que podría ser, pues probablemente tenía que ver con el
+proceso que se había incoado contra el gerente. Pregunté qué proceso
+y si no se equivocaba y me respondió que no se equivocaba, que era un
+proceso y, además, grave, pero que no sabía más. A él mismo le gustaría
+ayudar al gerente, pues le consideraba un hombre bueno y justo, pero
+que no sabría cómo empezar, sólo deseaba que personas influyentes lo
+apoyaran. Era muy probable que esto ocurriera, y todo terminaría bien,
+pero por ahora, como se desprendía del mal humor del señor gerente,
+las cosas no iban nada bien. Por supuesto, no di mucha importancia
+a esta información, intenté tranquilizar al sencillo empleado, le
+aconsejé que no hablase de ello con otros y lo tuve todo por rumores
+infundados. Sin embargo, tal vez fuera conveniente que tú, querido
+padre, le visitaras la próxima vez que vinieras, a ti te será fácil
+averiguar algo y, si realmente fuera necesario, podrías intervenir
+con algunos de tus influyentes amigos. Y si no resulta necesario, que
+será lo más probable, al menos le darás a tu hija la oportunidad de
+abrazarte, lo que le alegrará mucho».
+
+--Una niña encantadora--dijo el tío al terminar de leer la carta y se
+secó algunas lágrimas que brotaban de sus ojos.
+
+K asintió. A causa de todos los problemas que había tenido en los
+últimos tiempos, había olvidado por completo a Ema, incluso se había
+olvidado de su cumpleaños y la historia de los bombones había sido sólo
+una fábula para protegerle frente a sus tíos. Era algo enternecedor, y
+ni siquiera se lo podría pagar con las entradas para el teatro que, a
+partir de ahora, pensaba enviarle con regularidad, pero no se sentía
+con fuerzas para visitarla en la pensión, ni tampoco para sostener
+una conversación con una niña de diecisiete años que aún acudía al
+instituto.
+
+--Y ¿qué dices tú ahora?--preguntó el tío, que daba la impresión de
+haberlo olvidado todo debido a su excitación y parecía leer la carta de
+nuevo.
+
+--Sí, tío--dijo K--, es verdad.
+
+--¿Es verdad?--exclamó el tío--. ¿Qué es verdad? ¿Cómo puede ser
+verdad? ¿Qué tipo de proceso? ¿No será un proceso penal?
+
+--Un proceso penal--respondió K.
+
+--¿Y estás aquí sentado tan tranquilo mientras tienes un proceso penal
+al cuello?--gritó el tío, que iba elevando cada vez más el tono de voz.
+
+--Cuanto más tranquilo esté, mejor para el desenlace--dijo K cansado--.
+No temas nada.
+
+--¡Eso no me puede tranquilizar!--gritó el tío--. Josef, querido Josef,
+piensa en ti, en tus parientes, en nuestro buen nombre. Hasta ahora has
+sido nuestro orgullo, no puedes convertirte en nuestra vergüenza. Tu
+actitud--y miró a K con la cabeza ligeramente inclinada--, tu actitud
+no me gusta, así no se comporta ningún acusado inocente que aún posee
+fuerzas. Dime en seguida de qué se trata para que pueda ayudarte.
+¿Acaso se trata del banco?
+
+--No--dijo K, y se levantó--. Hablas demasiado alto, querido tío,
+el empleado está seguramente detrás de la puerta y oye todo lo que
+decimos. Esto es muy desagradable para mí. Es mejor que nos vayamos.
+Contestaré a todas tus preguntas lo mejor que pueda. Sé muy bien que
+soy responsable ante la familia.
+
+--Exacto--exclamó el tío--, exacto, date prisa, Josef, date prisa.--Aún
+tengo que dar unos encargos--dijo K, y llamó por teléfono a su
+sustituto, que entró poco después. El tío, en su excitación, señaló
+con la mano a K para indicar que éste era el que le había llamado, de
+lo que naturalmente no había ninguna duda. K, que permanecía detrás
+del escritorio, aclaró en voz baja a su sustituto, un hombre joven,
+que, sin embargo, escuchaba con seriedad, todo lo que tenía que hacer
+en su ausencia, mostrándole distintos escritos. El tío molestaba al
+permanecer allí de pie, con los ojos muy abiertos y mordiéndose los
+labios; aunque en realidad no escuchaba, la impresión de que lo hacía
+era muy incómoda. Luego comenzó a pasear de un lado a otro de la
+habitación, deteniéndose un rato ante la ventana o ante un cuadro y
+pronunciando expresiones como: «Me es completamente incomprensible» o
+«ahora dime adónde va a ir a parar todo esto». El hombre joven hacía
+como si no notase nada, escuchó tranquilamente las instrucciones de
+K, anotó algunas cosas y salió, después de haber realizado una ligera
+inclinación ante K, así como ante el tío, que, sin embargo, le volvió
+la espalda, miró por la ventana y cerró los visillos. Apenas se había
+cerrado la puerta, el tío exclamó:
+
+--Al fin se ha ido ese pelele, ahora podemos irnos. ¡Ya era hora!
+
+Por desgracia, no hubo ningún medio para que el tío dejase las
+preguntas sobre el proceso cuando pasaban por el vestíbulo del banco,
+donde se encontraban algunos funcionarios, entre ellos el subdirector.
+
+--Bien, Josef--comenzó el tío, mientras saludaba con inclinaciones de
+cabeza a los presentes--, dime ahora abiertamente qué tipo de proceso
+es.
+
+K hizo algunos gestos para que no dijera nada, sonrió un poco y sólo
+cuando llegaron a la escalinata explicó al tío que no había querido
+hablar ante la gente.
+
+--Has hecho bien--dijo el tío--, pero ahora habla.
+
+Escuchó con la cabeza inclinada, fumando un cigarrillo con nerviosismo.
+
+Ante todo, tío, no se trata de un proceso ante un tribunal
+ordinario[24].
+
+--Malo--dijo el tío.
+
+--¿Qué?--dijo K, y miró al tío.
+
+--Eso es malo, según creo--repitió el tío.
+
+Estaban al comienzo de la escalinata que conducía a la calle. Como el
+portero parecía escuchar, K se llevó al tío hacia abajo. El animado
+tráfico de la calle los acogió. El tío, que se había asido del brazo
+de K, ya no quiso hablar con tanta urgencia sobre el proceso, incluso
+anduvieron un rato en silencio.
+
+--Pero, ¿cómo ha podido ocurrir?--preguntó finalmente el tío, y se
+detuvo tan súbitamente que los que venían detrás le tuvieron que
+esquivar asustados--. Esas cosas no surgen así, de repente, se van
+preparando con mucho tiempo de antelación, ha tenido que haber signos.
+¿Por qué no me has escrito? Ya sabes que hago todo lo que puedo por ti,
+en cierta medida sigo siendo tu tutor, y hasta hoy he estado orgulloso
+de serlo. Por supuesto que seguiré ayudándote, aunque ahora que el
+proceso está en marcha, será muy difícil. Lo mejor sería que te tomaras
+unas pequeñas vacaciones y te vinieras con nosotros al campo. Estás un
+poco delgado, ahora lo noto. En el campo recuperarás las fuerzas, eso
+será bueno, pues te esperan grandes esfuerzos. Además, así eludirás al
+tribunal. Aquí disponen de todos los medios coercitivos y los pueden
+aplicar automáticamente. En el campo tienen que delegar en un órgano
+o intentar influir sobre ti por correspondencia, telégrafo o teléfono.
+Eso debilita, naturalmente, los efectos. Aunque no te libera, al menos
+te da un respiro.
+
+--Me pueden prohibir salir de la ciudad--dijo K, que parecía entrar
+algo en el proceso mental del tío.
+
+--No creo que lo hagan--dijo el tío pensativo--, con tu partida no
+sufren una pérdida excesiva de poder.
+
+--Yo pensaba--dijo K, y tomó a su tío del brazo para impedirle que se
+detuviera--que le darías menos importancia que yo, y ahora compruebo
+que tú mismo lo tomas como algo muy serio.
+
+Josef--exclamó el tío, e intentó desasirse para detenerse, pero K no
+le dejó--, estás cambiado, siempre has tenido una gran inteligencia,
+¿y precisamente ahora no la empleas? ¿Acaso quieres perder el proceso?
+¿Sabes lo que eso significa? Eso significa que te suprimirán, y a todos
+tus parientes contigo o, al menos, quedarán humillados, a la altura del
+suelo. Josef, concéntrate. Tu indiferencia me desespera. Al verte así
+se puede creer el refrán: «Proceso incoado, proceso perdido».
+
+--Querido tío--dijo K--, es inútil excitarse. Excitándose no se ganan
+los procesos. Deja que me guíe también por mis experiencias, del
+mismo modo en que respeto las tuyas, por más que algunas veces me
+asombren. Como dices que también la familia quedará afectada--lo que no
+puedo entender, pero es un asunto secundario--, seguiré tus consejos.
+Pero no considero una estancia en el campo como algo ventajoso, pues
+significaría reconocer mi culpa y podría entenderse como una huida.
+Además, aquí, es cierto, me pueden perseguir mejor pero también puedo
+actuar e influir en el asunto.
+
+--Cierto--dijo el tío en un tono reconciliador--, sólo te hice
+esa proposición porque veía que peligraba todo el asunto con tu
+indiferencia y me parecía que la única salida viable era tomarlo todo
+en mis manos. Pero si quieres llevar tú mismo el asunto y con todas tus
+fuerzas, será desde luego mucho mejor.
+
+--Entonces estamos de acuerdo--dijo K--. ¿Tienes algún consejo sobre lo
+que podría hacer?
+
+--Aún tengo que meditar algo sobre el asunto--dijo el tío--. Como
+sabes, vivo ininterrumpidamente en el campo desde hace veinte años y
+así se pierde el instinto para estas cosas. Mis contactos con gente
+importante, que tal vez conozcan mejor estos asuntos, se han debilitado
+con el tiempo. En el campo estoy algo solo. Precisamente uno lo nota
+cuando se producen este tipo de incidentes. Además, todo esto ha
+sido inesperado, por más que después de la carta de Ema sospechase
+algo, que se convirtió en certeza nada más verte. Pero eso no tiene
+importancia, lo más importante es no perder el tiempo.
+
+Mientras hablaba había hecho señas a un taxi, poniéndose de puntillas,
+y cuando éste paró, subió, le dijo una dirección al conductor e
+introdujo a K en el interior.
+
+--Vamos a hacer una visita al abogado Huld[25]--dijo el tío--, fuimos
+compañeros de colegio. ¿Conoces el nombre? ¿No? Es muy extraño. Tiene
+gran fama como defensor y abogado de los pobres. Yo tengo mucha
+confianza en él como persona.
+
+--Me parece bien todo lo que emprendas--dijo K, aunque la manera
+precipitada de actuar del tío le causara cierto malestar. No era muy
+agradable visitar a un abogado para pobres siendo un acusado.
+
+--No sabía--dijo--que en un asunto así se podía consultar a un abogado.
+
+--Pues claro, naturalmente, ¿por qué no? Y ahora cuéntamelo todo para
+que esté bien informado de lo que ha ocurrido.
+
+K se lo comenzó a contar, sin silenciar nada. Su completa sinceridad
+fue la única protesta que se pudo permitir contra la opinión del tío
+de que el proceso era una gran vergüenza. El nombre de la señorita
+Bürstner lo mencionó sólo una vez y de pasada, pero eso no influyó en
+la sinceridad de su exposición, pues ella no tenía ninguna relación con
+el proceso. Mientras hablaba, miraba por la ventanilla y observaba cómo
+se acercaban a los suburbios en los que se hallaban las oficinas del
+juzgado. Se lo dijo a su tío, pero éste no creyó que la coincidencia
+fuese digna de ser tenida en cuenta. El coche se detuvo ante una casa
+oscura. El tío llamó a la primera puerta de la planta baja. Mientras
+esperaban, sonrió, hizo rechinar sus grandes dientes y musitó:
+
+--Las ocho, una hora inusual para recibir a los clientes. Huld no me lo
+tomará a mal.
+
+En la mirilla de la puerta aparecieron dos grandes ojos negros, que
+contemplaron durante un rato a los huéspedes y desaparecieron. La
+puerta permaneció cerrada. El tío y K se confirmaron mutuamente haber
+visto los dos ojos.
+
+--Una criada nueva que tiene miedo a los extraños--dijo el tío y llamó
+otra vez. Volvieron a aparecer los ojos, parecían tristes, pero podía
+ser una ilusión producida por la llama de gas que ardía por encima de
+sus cabezas y que apenas alumbraba.
+
+--¡Abra!--gritó el tío golpeando la puerta con el puño--, somos amigos
+del señor abogado.
+
+--El señor abogado está enfermo--susurró alguien a sus espaldas. En
+una puerta al otro lado del pasillo había un hombre en bata que era el
+que se había dirigido a ellos con voz tan baja. El tío, que ya estaba
+enfurecido por la espera, se dio la vuelta bruscamente y gritó:
+
+--¿Enfermo?--y se fue hacia él con actitud amenazadora, como si el otro
+fuese la misma enfermedad.
+
+--Ya les han abierto--dijo el hombre, señaló la puerta del abogado, se
+ajustó la bata y desapareció.
+
+Era cierto, habían abierto la puerta, una muchacha--K reconoció en
+seguida los ojos oscuros, un poco saltones--permanecía con un delantal
+blanco en el vestíbulo y mantenía una vela en la mano.
+
+--La próxima vez abra antes--dijo el tío en vez de saludar, mientras la
+muchacha hacía una ligera inclinación de cabeza.
+
+--Vamos, Josef--dijo a K, que pasó lentamente al lado de la muchacha.
+
+--El señor abogado está enfermo--dijo la joven, ya que el tío se
+dirigió directamente hacia una puerta sin detenerse. K aún contemplaba
+asombrado a la muchacha, cuando ella se volvió para impedir la entrada.
+Tenía un rostro redondo como el de una muñeca, pero no sólo las pálidas
+mejillas y la barbilla poseían una forma redondeada, sino también las
+sienes y la frente.
+
+--Josef--volvió a llamar el tío y, a continuación, le preguntó a la
+joven:
+
+--¿Es el corazón?
+
+--Creo que sí--dijo ella, había tenido tiempo para avanzar con la vela
+y abrir la puerta de la habitación. En una de las esquinas, aún no
+iluminada, se elevó de la cama un rostro con una larga barba.
+
+--Leni, ¿quién viene?--preguntó el abogado, que, deslumbrado por la luz
+de la vela, aún no había podido reconocer a los visitantes.
+
+--Soy Albert, tu viejo amigo--dijo el tío.
+
+--¡Ah!, Albert--dijo el abogado, y se dejó caer sobre la almohada, como
+si esa visita no necesitase ninguna atención especial.
+
+--¿Tan mal estás?--preguntó el tío, y se sentó al borde de la cama--.
+No lo creo. Es una de tus recaídas, pero pasará como las anteriores.
+
+--Es posible--dijo el abogado en voz baja--, pero es peor que otras
+veces. Respiro con dificultad, no duermo y voy perdiendo fuerzas día a
+día.
+
+--Vaya--dijo el tío, y presionó su sombrero de jipijapa contra la
+rodilla--, son malas noticias. ¿Te están cuidando bien? Esto está tan
+triste, tan oscuro. Ha pasado ya mucho tiempo desde la última vez que
+estuve aquí, pero antes esto era más agradable. Tampoco tu pequeña
+señorita parece muy alegre, o tal vez disimula.
+
+La muchacha permanecía con la vela cerca de la puerta. Parecía fijarse
+más en K que en el tío, aun cuando éste se refirió a ella. K se apoyó
+en una silla que él mismo había desplazado hasta las proximidades de la
+joven.
+
+--Cuando se está tan enfermo como yo--dijo el abogado--, hay que tener
+tranquilidad, a mí no me parece triste.
+
+Después de una pequeña pausa añadió:
+
+--Y Leni me cuida muy bien, es muy buena[26].
+
+El tío, sin embargo, no se dejó convencer. Tenía un prejuicio contra
+la enfermera y aunque no replicó nada al enfermo, persiguió con mirada
+severa a la muchacha cuando ésta se acercó a la cama, dejó la vela
+en la mesilla de noche, se inclinó sobre el enfermo y le susurró algo
+mientras le arreglaba la almohada. El tío prácticamente abandonó
+toda consideración hacia el enfermo, se levantó, estuvo paseando de
+un lado a otro detrás de la enfermera y a K no le hubiera asombrado
+que la hubiera cogido por la falda para apartarla de la cama. K, sin
+embargo, lo contemplaba todo con tranquilidad. Incluso la enfermedad
+del abogado era algo que no le venía mal, no había podido oponer nada a
+la actividad que el tío había desarrollado por su causa, pero el freno
+que experimentaba ahora ese celo, sin intervención alguna de K, lo tomó
+como algo positivo. Entonces el tío, tal vez sólo con la intención de
+ofender a la enfermera, dijo:
+
+--Señorita, por favor, déjenos un momento a solas, tengo que tratar con
+mi amigo un asunto personal.
+
+La enfermera, que se había inclinado aún más sobre el enfermo y
+precisamente en ese momento alisaba la sábana, volvió la cabeza y dijo
+con toda tranquilidad, que contrastaba con el silencio furioso y la
+verborrea del tío:
+
+--Ya ve, el señor está muy enfermo, no puede hablar de ningún asunto
+personal.
+
+Probablemente había repetido las palabras del tío sólo por comodidad,
+pero por alguna persona ajena se podría haber tomado como una burla.
+El tío, naturalmente, se comportó como si le hubieran acuchillado.
+
+--Tú, condenada--logró decir con voz gutural y casi incomprensible por
+la excitación.
+
+K se asustó, aunque había esperado una reacción semejante, así que
+corrió hacia él con la intención de taparle la boca con las manos.
+Felizmente, el enfermo se incorporó detrás de la muchacha. El
+rostro del tío se tornó sombrío, como si se estuviera tragando algo
+repugnante, y dijo algo más tranquilo:
+
+--Por supuesto que aún no hemos perdido la razón; si lo que reclamo no
+fuera posible, no lo habría dicho. Por favor, váyase.
+
+La enfermera estaba de pie al lado de la cama, mirando al tío, y con
+una de sus manos, como creyó advertir K, acariciaba la mano del abogado.
+
+--Puedes decir lo que quieras en presencia de Leni--dijo el enfermo con
+un tono de súplica.
+
+--No me concierne a mí--dijo el tío--, no es mi secreto.
+
+Y se dio la vuelta, como si no pensara participar en más negociaciones,
+pero concediera un periodo de reflexión.
+
+--Entonces, ¿a quién concierne?--preguntó el abogado con voz apagada, y
+volvió a echarse.
+
+--A mi sobrino--dijo el tío--, lo he traído conmigo.
+
+Se lo presentó:
+
+--Gerente Josef K.
+
+--¡Oh!--dijo el enfermo con súbita vivacidad, y le extendió la mano--,
+disculpe, no había advertido su presencia.
+
+--Retírate, Leni--dijo a la enfermera, que ya no se opuso, y le dio la
+mano como si se despidiera por largo tiempo.
+
+--Así que no has venido a hacer una visita a un enfermo--dijo
+finalmente al tío, que se había acercado ya reconciliado--, vienes por
+motivos profesionales.
+
+Era como si la idea de una visita de enfermo hubiese paralizado hasta
+ese momento al abogado, tan fortalecido aparecía ahora. Permaneció
+apoyado en el codo, lo que tenía que ser bastante fatigoso, y tiró una
+y otra vez de un pelo de su barba.
+
+--Parece--dijo el tío--que te has recuperado algo desde la salida de
+esa bruja.
+
+Se interrumpió y musitó:
+
+--Apuesto a que está escuchando--y saltó hacia la puerta. Pero detrás
+de la puerta no había nadie. El tío regresó, pero no decepcionado, sino
+amargado, pues creía ver en el comportamiento recto de la muchacha una
+mayor maldad.
+
+--No la conoces--dijo el abogado, sin proteger más a la enfermera. Tal
+vez sólo quería expresar con ello que no necesitaba protección. Pero
+prosiguió en un tono más interesado:
+
+--En lo que se refiere al asunto de tu señor sobrino, me consideraría
+feliz si mis fuerzas bastasen para una tarea tan extremadamente
+difícil; me temo, sin embargo, que no bastarán, pero tampoco quiero
+dejar de intentarlo; si no puedo, siempre será posible solicitar la
+ayuda de otro. Para ser sincero, el asunto me interesa demasiado como
+para dejarlo pasar y renunciar a toda participación. Si mi corazón no
+lo soporta, al menos encontrará aquí una buena ocasión para fallar del
+todo.
+
+K no creyó comprender ni una sola palabra de lo que había dicho. Miró
+al tío para encontrar una explicación, pero éste estaba sentado en la
+mesilla de noche, de la que se acababa de caer sobre la alfombra un
+frasco de medicinas. Con la vela en la mano, el tío asentía a lo que
+decía el abogado, se mostraba de acuerdo en todo y miraba de vez en
+cuando a K como si requiriera un asnos similar. ¿Acaso había hablado ya
+el tío con el abogado acerca del proceso? Pero eso era imposible, todo
+lo acaecido hablaba en contra. Por esta causa, dijo:
+
+--No entiendo.
+
+--¿Acaso le he interpretado mal?--preguntó el abogado tan asombrado y
+confuso como K--. Tal vez me he precipitado. ¿Sobre qué quería hablar
+conmigo? Creía que se trataba de su proceso.
+
+--Naturalmente--dijo el tío, que entonces preguntó a K--: Pero ¿qué te
+pasa?
+
+--Sí, pero, ¿de qué me conoce y cómo sabe de mi proceso?--inquirió K.
+
+--¡Ah, ya!--dijo el abogado sonriendo--, soy abogado, trato con
+miembros de los tribunales, se habla de distintos procesos, sobre todo
+de los más llamativos, y cuando afectan al sobrino de un amigo se
+quedan en la memoria. No es nada extraño.
+
+--Pero ¿qué te pasa?--volvió a preguntarle el tío--. Estás muy nervioso.
+
+--¿Usted tiene trato con los miembros de los tribunales?--preguntó K.
+
+--Sí--dijo el abogado.
+
+--Haces preguntas de niño--dijo el tío.
+
+--¿Con quién voy a tratar si no es con gente de mi gremio?--añadió el
+abogado.
+
+Sonó tan irrebatible que K fue incapaz de contestar. «Usted trabaja
+en las estancias del palacio de Justicia pero no en las del desván»,
+hubiera querido decir, pero no se atrevió.
+
+--Tiene que tener en cuenta--continuó el abogado, como si le estuviera
+explicando algo evidente y superfluo--que de ese trato saco muchas
+ventajas para mis clientes y, además, en múltiples sentidos, pero de
+eso no se puede hablar. Naturalmente estoy algo impedido a causa de mi
+enfermedad; no obstante sigo recibiendo visitas de buenos amigos de
+los tribunales y me entero de algunas cosas. Es posible que me entere
+de mucho más de lo que se pueden enterar algunos que gozan de la mejor
+salud y se pasan todo el día en los tribunales. Precisamente ahora
+tengo una visita entrañable--y señaló hacia una de las esquinas.
+
+--¿Dónde?--preguntó K de un modo algo grosero por la sorpresa. Miró a
+su alrededor con inseguridad, la luz de la vela no llegaba hasta la
+pared opuesta. Y realmente algo comenzó a moverse en la esquina. A la
+luz de la vela, que ahora el tío sostenía en alto, se podía ver a un
+señor bastante mayor sentado frente a una mesita. Era como si todo ese
+tiempo hubiera aguantado la respiración para permanecer inadvertido.
+Ahora se levantó algo molesto, insatisfecho por haber acaparado la
+atención. Era como si quisiera evitar, moviendo las manos como pequeñas
+alas, cualquier presentación o saludo, como si no quisiera molestar a
+los demás con su presencia y como si suplicase que le dejaran de nuevo
+en la oscuridad y en el olvido. Pero ya no se lo podían consentir.
+
+--Nos habéis sorprendido--dijo el abogado como explicación e hizo una
+seña al señor para animarle a que se aproximara, lo que éste hizo
+lentamente, dudando, mirando alrededor y con cierta dignidad.
+
+--El señor jefe de departamento judicial..., ¡ah!, perdón, no les he
+presentado. Aquí mi amigo Albert K, aquí su sobrino, el gerente Josef
+K, y aquí el señor jefe de departamento. Bien, pues el señor jefe de
+departamento ha sido tan amable de hacerme una visita. El valor de una
+visita así sólo puede ser apreciado por alguien que sepa lo cargado de
+trabajo que está el señor jefe de departamento. No obstante ha venido,
+y conversábamos tranquilamente, tanto como lo permitía mi debilidad.
+No habíamos prohibido a Leni que dejara entrar a visitantes, pues no
+esperábamos a ninguno, pero opinábamos que debíamos permanecer solos;
+entonces se oyeron tus golpes, Albert, y el señor jefe de departamento
+se retiró con su sillón a una esquina, pero ahora parece que tenemos
+un asunto para discutir en común y puede volver con nosotros. Señor
+jefe de departamento--dijo con una inclinación y una sonrisa sumisa,
+señalando una silla en la cercanía de la cama.
+
+--Por desgracia sólo podré permanecer unos minutos--dijo amablemente
+el jefe de departamento, se sentó cómodamente en la silla y miró el
+reloj--, pues el trabajo me llama. Pero tampoco quiero perder la
+oportunidad de conocer a un amigo de mi amigo.
+
+Inclinó ligeramente la cabeza hacia el tío, quien parecía muy
+satisfecho por su nuevo conocido, satisfacción que, sin embargo, no
+supo manifestar, ya que, por su naturaleza, era incapaz de mostrar
+ningún sentimiento de sumisión, limitándose a acompañar las palabras
+del jefe de departamento con una risa confusa. ¡Una visión horrible!
+K podía contemplarlo todo tranquilamente, pues nadie se preocupaba de
+él. El jefe de departamento, como parecía que era su costumbre, tomó
+la palabra. El abogado, por su parte, cuya debilidad inicial parecía
+que sólo había servido para expulsar a la nueva visita, escuchaba con
+atención, con la mano en el oído; el tío, que mantenía la vela--la
+balanceaba sobre su muslo y el abogado le miraba frecuentemente con
+preocupación--había superado su confusión previa y seguía encantado la
+manera de hablar del jefe de departamento y los movimientos ondulados
+de manos con que éste acompañaba a sus palabras. K, que se apoyaba
+en la pata de la cama, era completamente ignorado por el jefe de
+departamento, probablemente con toda intención, y permaneció como mero
+oyente. Además, no sabía de qué estaban hablando y se dedicó a pensar
+en la enfermera, en el trato tan malo que había recibido del tío y
+llegó a considerar si no había visto ya al jefe de departamento, tal
+vez en la asamblea durante su primera comparecencia. Si se equivocaba,
+el jefe de departamento habría armonizado perfectamente con los
+participantes de las primeras filas, aquellos ancianos con sus barbas
+ralas.
+
+En ese preciso momento todos se quedaron escuchando pues se había
+producido un ruido como el que hace la porcelana al romperse.
+
+--Voy a ver qué ha podido ocurrir--dijo K, y salió lentamente, como si
+quisiera dar la oportunidad de que le detuvieran. Apenas había entrado
+en el vestíbulo e intentaba orientarse en la oscuridad, cuando una mano
+pequeña, mucho más pequeña que la de K, se posó sobre la suya, aún en
+el picaporte, y cerró suavemente la puerta. Era la enfermera, que había
+estado esperando allí.
+
+--No ha ocurrido nada--susurró ella--, he arrojado un plato contra la
+pared para sacarle de la habitación.
+
+K dijo algo confuso:
+
+--También yo he pensado en usted.
+
+--Mucho mejor--dijo la enfermera--. Venga.
+
+Llegaron a una puerta con un cristal opaco. La enfermera la abrió.
+
+--Entre--dijo ella.
+
+Era el despacho del señor abogado. Por lo que se podía apreciar a
+la luz de la luna, que sólo alumbraba con intensidad un espacio
+rectangular del suelo bajo dos grandes ventanas, los muebles eran
+antiguos y pesados.
+
+--Venga aquí--dijo la enfermera, y señaló un oscuro arcón con forma de
+asiento provisto de un respaldo de madera labrada.
+
+Cuando K se sentó, miró a su alrededor: era una habitación amplia y
+elevada, la clientela del abogado de los pobres se debía de sentir
+perdida[27]. K creyó apreciar los pequeños pasos con los que los
+visitantes se acercaban al poderoso escritorio. Pero poco después lo
+olvidó y sólo tuvo ojos para la enfermera, que estaba sentada junto a
+él y casi le presionaba contra uno de los brazos del arcón.
+
+--Pensé--dijo ella--que vendría conmigo sin necesidad de llamarle.
+Ha sido muy extraño. Primero me estuvo mirando al entrar casi
+ininterrumpidamente y luego me dejó esperando. Por lo demás, llámeme
+Leni--añadió rápida e inesperadamente, como si no quisiera desperdiciar
+ni un segundo de esa conversación.
+
+--Encantado--dijo K--. Pero en lo que concierne a su extrañeza, Leni,
+se puede explicar fácilmente. En primer lugar, tenía que escuchar la
+cháchara de los dos ancianos y no podía salir sin motivo alguno; en
+segundo lugar, soy más bien tímido, y usted, Leni, no tenía el aspecto
+de poder ser conquistada en un instante.
+
+--No ha sido eso--dijo Leni, que apoyó el brazo en el respaldo y
+contempló a K--, lo que pasa es que no le gusté al principio y
+probablemente tampoco le gusto ahora.
+
+--«Gustar» no expresaría bien lo que siento--dijo K, eludiendo una
+respuesta directa.
+
+--¡Oh!--exclamó ella sonriendo, y ganó gracias a las últimas palabras
+de K cierta superioridad. Por esta causa, K permaneció un rato
+en silencio. Como ya se había acostumbrado a la oscuridad de la
+habitación, pudo distinguir algunos objetos. En concreto, le llamó
+la atención un gran cuadro que colgaba a la derecha de la puerta. Se
+inclinó para verlo mejor. En él estaba retratado un hombre con la
+toga de juez, sentado en un sitial, cuyos adornos dorados destacaban
+intensamente. Lo insólito era que ese juez no estaba sentado en una
+actitud digna y reposada, sino que presionaba con fuerza el brazo
+izquierdo contra el respaldo y contra el brazo del sitial, mientras
+mantenía libre el brazo derecho, cuya mano se aferraba al otro brazo
+del asiento como si en el instante siguiente fuera a saltar con un giro
+violento para decir algo decisivo o pronunciar una sentencia[28]. Se
+suponía que el acusado estaba al inicio de una escalera, de la cual
+sólo se podían ver los peldaños superiores, cubiertos con una alfombra
+amarilla.
+
+--Tal vez sea éste mi juez--dijo K, y señaló el cuadro con el dedo.
+
+--Yo le conozco--dijo Leni, que también miró el cuadro--, viene a
+menudo de visita. El retrato lo pintaron cuando era joven, pero jamás
+ha podido parecerse al del cuadro, pues es muy bajito. Sin embargo, se
+hizo retratar con esa estatura porque es muy vanidoso, como todos los
+de aquí. Pero yo también soy vanidosa y estoy muy insatisfecha por no
+gustarle a usted.
+
+K sólo respondió a este último comentario atrayendo a Leni hacia él
+y abrazándola: ella reclinó en silencio la cabeza en su hombro. A
+continuación, K le preguntó:
+
+--¿Qué rango tiene?
+
+--Es juez de instrucción--dijo ella, tomó la mano de K, con la que él
+la abrazaba y jugó con sus dedos.
+
+--Otra vez sólo un juez instructor--dijo K decepcionado--, los
+funcionarios superiores se esconden, pero él está sentado en un sitial.
+
+--Eso es todo un invento--dijo Leni, poniendo el rostro en la mano de
+K--, en realidad está sentado en una silla de cocina, cubierta por una
+vieja manta para caballerías. Pero ¿tiene que pensar siempre en su
+proceso?--añadió lentamente.
+
+--No, no, en absoluto--dijo K--, incluso creo que pienso demasiado poco
+en él.
+
+--Ése no es el error que está cometiendo--dijo Leni--. Usted es
+demasiado inflexible, al menos eso es lo que he oído.
+
+--¿Quién ha dicho eso?--preguntó K. Sintió su cuerpo en su pecho y
+contempló su mata de pelo oscuro.
+
+--Revelaría demasiado si se lo dijera--respondió Leni--. Por favor, no
+pregunte nombres, pero rectifique su error, no sea tan inflexible. No
+hay defensa posible contra esta judicatura, hay que confesar. Haga la
+confesión en la próxima oportunidad que se le presente. Sólo así tendrá
+la posibilidad de escapar, sólo así. No obstante, le será imposible sin
+ayuda. No tema por esa ayuda, yo se la prestaré.
+
+--Usted sabe mucho de esta justicia y de todas las trampas necesarias
+para moverse en ella--dijo K, y, como se apretaba mucho a él, decidió
+sentarla sobre sus rodillas.
+
+--Así estoy bien--dijo ella, y se acomodó un poco la falda y la camisa.
+Luego puso las manos en torno a su cuello, se inclinó un poco hacia
+atrás y lo contempló durante un rato.
+
+Y si no confieso, ¿no me podrá ayudar?--preguntó K de prueba. Reúno
+ayudantes femeninos--pensó con asombro--, primero la señorita Bürstner,
+luego la esposa del ujier y por último esta pequeña enfermera, que
+parece sentir una incomprensible atracción hacia mí. ¡Se sienta en mis
+rodillas como si fuese su lugar preferido!».
+
+--No--respondió Leni y sacudió lentamente la cabeza--. En ese caso no
+podría ayudarle. Pero está claro que usted no quiere mi ayuda, usted es
+obstinado y no se deja convencer. ¿Tiene una amante?--preguntó después
+de un rato de silencio.
+
+--No--dijo K.
+
+--¡Oh, sí!--dijo ella.
+
+--Sí, claro que sí--dijo K--. La he negado y, no obstante, llevo una
+fotografía suya.
+
+Siguiendo su petición, le mostró la fotografía, que ella estudió hecha
+un ovillo sobre sus rodillas. Era una fotografía al natural: la tomaron
+mientras Elsa bailaba una danza trepidante, como las que le gustaba
+bailar en el local donde trabajaba; su falda volaba a su alrededor
+agitada por sus giros y apoyaba las manos en las caderas, al mismo
+tiempo miraba sonriendo hacia un lado con el cuello estirado. No se
+podía reconocer en la foto a quién dirigía esa sonrisa.
+
+--Se ha ceñido demasiado el corpiño--dijo Leni, y señaló el lugar donde
+se podía apreciar--. No me gusta, es torpe y vulgar. Tal vez sea con
+usted dulce y amable, eso se podría deducir de la fotografía. Mujeres
+tan altas y fuertes no saben a menudo otra cosa que ser dulces y
+amables; pero, ¿sería capaz de sacrificarse por usted?
+
+--No--dijo K--, ni es dulce ni amable, ni tampoco se sacrificaría por
+mí. Aunque hasta ahora no he reclamado de ella ni lo uno ni lo otro. Y
+no he contemplado la fotografía con tanto detenimiento como usted.
+
+--Entonces no tiene mucha importancia para usted--dijo Leni--, no es su
+amante.
+
+--Sí lo es--dijo K--, no voy a desmentirlo ahora.
+
+--Bueno, por mucho que sea su amante--dijo Leni--, no la echaría de
+menos si la perdiera o la sustituyera por otra, por ejemplo por mí.
+
+--Cierto--dijo K sonriendo--, eso sería posible, pero ella tiene una
+ventaja frente a usted, no sabe nada del proceso y si supiera algo, no
+pensaría en convencerme para que condescendiera.
+
+--Eso no es ninguna ventaja--dijo Leni--. Si no tiene más ventajas, no
+perderé la esperanza. ¿Tiene algún defecto corporal?
+
+--¿Un defecto corporal?--preguntó K.
+
+--Sí--dijo Leni--, yo tengo un pequeño defecto, mire.
+
+Estiró los dedos corazón e índice de su mano derecha y una membrana
+llegaba prácticamente hasta la mitad del dedo más corto. La oscuridad
+impidió ver a K lo que quería mostrarle, así que ella llevó su mano
+hasta el sitio indicado para que él lo tocara.
+
+--Qué capricho de la naturaleza--dijo K, y añadió mientras miraba toda
+la mano--: Qué garra tan hermosa.
+
+Leni contempló con orgullo cómo K abría y cerraba asombrado los dos
+dedos hasta que, finalmente, los besó ligeramente y los soltó.
+
+--¡Oh!--exclamó ella en seguida--. ¡Me ha besado!
+
+Ayudándose con las rodillas, trepó por el cuerpo de K con la boca
+abierta; K la miró consternado, ahora que estaba tan cerca notó que
+despedía un olor amargo y excitante, como a pimienta; atrajo su cabeza,
+se inclinó sobre ella y la mordió y besó en el cuello, luego mordió su
+pelo.
+
+--La ha sustituido por mí--exclamaba ella--, ve, ¡la ha sustituido por
+mí!
+
+Sus rodillas resbalaron y cayó hasta casi tocar la alfombra lanzando un
+pequeño grito. K la abrazó para sujetarla, pero ella lo atrajo.
+
+--Ahora me perteneces[29]--dijo ella.
+
+--Aquí tienes la llave de la casa, ven cuando quieras--fueron sus
+últimas palabras y un beso al azar le alcanzó en la espalda mientras
+se alejaba. Cuando salió de la casa comprobó que caía una fina lluvia,
+quería llegar a la mitad de la calle para poder ver a Leni en la
+ventana, pero de un automóvil, que esperaba cerca de la casa, y que K
+no había advertido, salió el tío, le cogió del brazo y le empujó contra
+la puerta de la casa, como si quisiera apuntalarle contra ella.
+
+--¡Pero cómo has podido hacerlo!--gritó--. Has dañado gravemente tu
+causa cuando ya iba por el buen camino. Te ocultas con esa cosa sucia
+que, además, es la amante del abogado y permaneces ausente durante
+horas. Ni siquiera buscas una excusa, no, ni disimulas, sino que
+abiertamente corres hacia ella y te quedas con ella. Y mientras tanto
+nosotros permanecemos allí sentados, tu tío, que se esfuerza por ti,
+el abogado, al que hay que ganarse para que te defienda y, sobre
+todo, el jefe de departamento, ese gran señor, que domina tu caso en
+su estado actual. Queríamos hablar sobre cómo se te podía ayudar, yo
+tenía que hablar cuidadosamente con el abogado y luego éste con el jefe
+de departamento y al menos tendrías que haberme apoyado. En vez de
+eso permaneces ausente. Al final ya no se puede ocultar, son hombres
+educados, no hablan de ello, me guardan consideración, pero llega un
+momento en que ya no lo pueden tolerar, y como no pueden hablar del
+caso, enmudecen. Hemos permanecido allí sentados minutos y minutos sin
+decir una palabra, escuchando si venías o no. Todo en vano. Finalmente,
+el jefe de departamento, que ha permanecido más tiempo del que quería,
+se ha levantado y se ha despedido de mí, compadeciéndome y sin poder
+ayudarme. Luego esperó amablemente un tiempo en la puerta y se fue.
+Naturalmente, yo estaba feliz de que se hubiera ido, ya no podía ni
+respirar. Al abogado le ha sentado mucho peor, el pobre hombre no
+podía hablar cuando me despedí de él. Probablemente has contribuido a
+que sufriese una recaída y así aceleras la muerte del hombre del que
+dependes. Y me dejas a mí, a tu tío, aquí, bajo la lluvia, mira, estoy
+empapado, he esperado horas[30].
+
+
+ NOTAS:
+
+[23] En el manuscrito, en un principio, «Laura». Ema se llamaba la
+hermana de Felice Bauer, con la que Kafka permaneció en contacto aun
+después de la ruptura de relaciones con Felice.
+
+[24] En el manuscrito, después de «ordinario» aparece tachado
+«estatal». Kafka se decantó así por mantener cierta ambigüedad respecto
+a la calificación del tribunal, aunque todas las referencias refuerzan
+la impresión de que se trataba de una organización al margen del Estado.
+
+[25] En el manuscrito, en un principio, «abogado Massal». En «yiddisch»
+«massel» significa «suerte». «Huid» significa «favor» o «benevolencia».
+
+[26] A continuación, tachado en el manuscrito: «Esa alabanza no hizo
+efecto alguno en la muchacha, ni siquiera le impresionó lo que el
+tío dijo a continuación: "Puede ser. No obstante, te enviaré lo más
+pronto posible, incluso hoy mismo, una enfermera. Si no cumple con sus
+obligaciones, la despides, pero hazme el favor e inténtalo. En este
+ambiente y con este silencio no se puede vivir". "No siempre es tan
+silencioso--dijo el abogado--. Sólo tomaré a tu enfermera si es algo
+obligatorio". "Lo es"--dijo el tío.
+
+[27] Tachado en el manuscrito: «El escritorio, que casi ocupaba la
+habitación en toda su longitud, se hallaba cerca de la ventana. Estaba
+de tal manera dispuesto que el abogado daba la espalda a la puerta.
+Así, el visitante tenía que atravesar toda la habitación como un
+intruso antes de poder ver el rostro del abogado, si éste no tenía la
+amabilidad de volverse hacia el visitante».
+
+[28] Tachado en el manuscrito «para terror del acusado». Según M.
+Pasley, Kafka se inspiró en la obra de Freud _El Moisés de Miguel
+Ángel_ para la descripción de la actitud del juez retratado.
+
+[29] En un principio Kafka planeó terminar el capítulo con esta frase.
+En el manuscrito aparece la palabra «Fin». No obstante, más tarde se
+decidió por continuar el capítulo para dar una mayor consistencia al
+argumento.
+
+[30] Kafka tuvo problemas para terminar este capítulo y no quedó
+satisfecho. Se ha conservado otra continuación, publicada por Max Brod:
+«Cuando salieron del teatro lloviznaba ligeramente. K estaba cansado
+por la mala representación. El pensamiento de que tenía que albergar
+a su tío le deprimía, precisamente ese día necesitaba hablar con F.
+B., podría haber encontrado una oportunidad para verla. La compañía
+del tío, sin embargo, se lo impedía. Salía un tren nocturno que el
+tío podía coger, pero convencerle para que se fuera ese día, en que
+habían estado tan ocupados con el proceso, era completamente imposible.
+No obstante, K hizo el intento, aunque sin esperanzas: "Temo,
+tío--dijo--, que necesitaré tu ayuda en el futuro. Aún no sé en qué,
+pero la necesitaré con toda seguridad". "Puedes contar conmigo--dijo
+el tío--, no paro de pensar en cómo te puedo ayudar". "Eres el mismo
+de siempre--dijo K--, sólo temo que la tía se enoje conmigo si te
+pido que vuelvas a la ciudad". "Tu asunto es mucho más importante que
+esas molestias". "En eso no coincido--dijo K--, no quiero separarte
+inútilmente de la tía. Te necesitaré muy pronto, así que podrías irte a
+casa mientras tanto". "¿Mañana?"--dijo el tío. "Sí, mañana--respondió
+K--, o, tal vez, lo más cómodo sería que viajases esta misma noche en
+el tren nocturno"».
+
+
+
+
+ =EL ABOGADO
+ EL FABRICANTE
+ EL PINTOR=
+
+
+Una mañana de invierno--fuera caía la nieve y la luz era mortecina--,
+K estaba sentado en su despacho, exhausto a pesar de encontrarse en
+las primeras horas de la mañana. Para protegerse de los funcionarios
+inferiores, había encargado a su ordenanza que no dejase pasar a nadie;
+puso como excusa que estaba muy ocupado. Pero en vez de trabajar,
+giraba en su sillón, desplazaba lentamente distintos objetos sobre
+el escritorio y, sin ser muy consciente de lo que hacía, terminó por
+extender el brazo sobre la mesa y permanecer inmóvil con la cabeza
+inclinada.
+
+El proceso ya no abandonaba sus pensamientos. Con frecuencia había
+considerado la posibilidad de redactar un escrito de defensa y
+presentarlo al tribunal. En él incluiría una corta descripción de su
+vida y aclararía, respecto a cada acontecimiento importante, por qué
+motivos había actuado así, si esa forma de actuar, según su juicio
+actual, era reprochable o no, y las justificaciones que se podían
+aducir en uno u otro caso. Las ventajas de un escrito de defensa con un
+contenido similar, en comparación con la simple defensa a través del
+abogado, por lo demás tampoco libre de objeciones, eran indudables. K
+no sabía lo que el abogado emprendía; en todo caso no era mucho, hacía
+un mes que no le llamaba y en ninguna de las visitas previas tuvo la
+impresión de que ese hombre pudiera alcanzar algo. Ni siquiera le había
+preguntado apenas nada. Y, sin embargo, había tanto que preguntar.
+Preguntar era, sin duda, lo principal. K tenía la sensación de que
+él mismo podía plantear todas las preguntas necesarias del caso. El
+abogado, por el contrario, en vez de preguntarle, contaba cosas él
+mismo o permanecía en silencio, inclinándose sobre el escritorio--tal
+vez por su dureza de oído--, tirándose de un pelo de la barba y mirando
+fijamente la alfombra, es posible que hacia el lugar en el que habían
+yacido K y Leni. De vez en cuando le hacía alguna vacía advertencia,
+como se hace con los niños[31]. Palabras tan inútiles como aburridas,
+que K no pensaba pagar ni con un un céntimo cuando le enviara la cuenta
+final. Una vez que el abogado creía haberle humillado lo suficiente,
+comenzaba, como de costumbre, a infundirle un poco de ánimo. Según
+le contaba, él había ganado ya total o parcialmente muchos procesos
+similares, procesos que, si bien no habían sido tan difíciles como el
+suyo, al menos se habían presentado igual de desesperanzados. Tenía
+una lista con esos procesos en su cajón--al decirlo golpeteaba en uno
+de los laterales de la mesa--, pero por desgracia no podía mostrar
+el material, pues se trataba de un secreto oficial. Naturalmente,
+decía, toda su experiencia revertía en favor de K. Había comenzado
+a trabajar de inmediato y el primer escrito judicial ya casi estaba
+redactado. Su importancia consistía en que al ser la primera impresión
+que daba la defensa, a menudo determinaba esencialmente el posterior
+desarrollo del procedimiento. No obstante, por desgracia, se veía
+obligado a advertirle que a veces ocurría que los primeros escritos
+presentados al tribunal no se leían. Simplemente se agregaban a
+las actas y se estimaba que provisionalmente era más importante el
+interrogatorio y la observación del acusado que todas las alegaciones
+realizadas por escrito. Si el solicitante mostraba apremio, se aducía
+que antes de la sentencia definitiva se reuniría todo el material,
+incluidas las actas respectivas, y se examinarían también los primeros
+escritos. Lamentablemente, esto no ocurría siempre así, el primer
+escrito se solía traspapelar o simplemente se extraviaba y, aunque se
+conservase hasta el final--esto lo había sabido el abogado sólo por
+rumores--, apenas se leía. Todo eso era lamentable, pero no carecía
+de justificación. K no debía sacar la falsa conclusión de que el
+procedimiento no era público, podía ser público, si el tribunal lo
+consideraba necesario, pero la ley no prescribía su publicidad. Como
+consecuencia de esto, los escritos judiciales, ante todo el escrito
+de acusación, eran inaccesibles para el acusado y la defensa, por
+consiguiente no se sabía con exactitud a qué se debía referir, en
+concreto, el primer escrito, así que éste sólo podía contener por
+casualidad algo que fuera importante para la causa. Datos exactos y
+aptos para servir de prueba se podían elaborar con posterioridad,
+cuando los interrogatorios del acusado hicieran aparecer con más
+claridad los cargos que se le imputaban o permitieran deducirlos con
+mayor precisión. Naturalmente, bajo estas condiciones, la defensa se
+encontraba en una situación muy desfavorable y difícil. Pero también
+esto era deliberado. En realidad, la ley no permitía una defensa, sólo
+la toleraba, no obstante, incluso respecto al texto legal del que se
+podía deducir una tolerancia, existía una fuerte disensión doctrinal.
+Por consiguiente, estrictamente hablando, no podía haber ningún abogado
+reconocido por los tribunales, todos los abogados que comparecían
+ante ese tribunal eran abogados intrusos. El gremio consideraba esta
+situación indignante y si K, en su próxima visita a los juzgados, se
+fijaba en el despacho de los abogados, lo comprobaría. Probablemente
+quedaría horrorizado al ver en qué condiciones se reunía allí la gente.
+Ya la estancia estrecha mostraba el desprecio que la Justicia tenía
+por ese gremio. La luz sólo penetraba por una claraboya, situada a
+tal altura que si alguien quería mirar por ella tenía que buscar a
+un colega para subirse a sus espaldas. Por añadidura, el humo de una
+chimenea cercana le entraría por la nariz y le dejaría la cara negra.
+En el suelo de esa estancia--sólo para añadir un ejemplo más del estado
+en que se encontraba aquello--, había, desde hacía más de un año, un
+agujero, no tan grande como para que un hombre pudiese caer por él,
+pero sí lo suficiente como para poder meter una pierna. El despacho
+de los abogados estaba en el segundo piso, si alguien se hundía, la
+pierna aparecía en el primer piso, precisamente en el corredor donde
+esperan los acusados. No exageraba al decir que en los círculos de
+abogados esa situación se consideraba vergonzosa. Las quejas a la
+Administración de Justicia no habían tenido el más mínimo éxito, lo
+único que se había conseguido era que se prohibiera severamente que
+los abogados cambiasen algo en la habitación asumiendo ellos mismos
+los costes. Pero también esta forma de tratar a los abogados tenía
+un fundamento. Se quería impedir la defensa y se pretendía que todo
+recayese sobre el acusado. No era un mal criterio, pero sería un error
+deducir que en esa justicia los abogados no servían para nada. Todo
+lo contrario, en ningún lugar eran tan necesarios. El procedimiento
+no sólo no era público, sino que también permanecía secreto para el
+acusado. Naturalmente, todo lo secreto que era posible, pero era
+posible en su mayor parte. El acusado tampoco tenía acceso a los
+escritos judiciales y deducir de los interrogatorios el contenido
+de ellos era muy difícil, sobre todo para el acusado, confuso y
+lleno de preocupaciones. Aquí es cuando debía actuar la defensa.
+Por regla general, la defensa no podía estar presente durante los
+interrogatorios, así que se veía obligada a preguntar al acusado, si
+era posible en la misma puerta del despacho del juez instructor, acerca
+del interrogatorio e intentar deducir de esos informes, la mayoría de
+las veces muy vagos, la información conveniente. Pero esto no era lo
+más importante, pues así no se podía averiguar mucho, aunque, si bien
+era cierto, una persona competente averiguaría más que otra que no lo
+era. Lo más importante eran las relaciones personales del abogado, en
+ellas consistía la calidad de la defensa. K ya había sabido por propia
+experiencia que los rangos inferiores de esa organización judicial
+no eran del todo perfectos, que en ellos abundaban los empleados
+corruptos y aquéllos que olvidaban fácilmente el cumplimiento del
+deber, por lo que la severa configuración judicial mostraba algunas
+lagunas. Aquí es donde la gran masa de abogados encontraba su campo
+de actuación, aquí se sobornaba y se espiaba, no hacía mucho tiempo,
+incluso, se produjeron robos de actas. No se podía dudar que de esa
+manera se podían conseguir resultados sorprendentemente favorables
+para el acusado, aunque sólo momentáneos. Los pequeños abogados los
+aprovechaban para hacerse publicidad y vanagloriarse, pero para el
+posterior transcurso del proceso no significaba nada o nada bueno.
+Lo que a fin de cuentas poseía más valor eran las buenas y sinceras
+relaciones personales y, además, con los funcionarios superiores, con
+lo que sólo se hacía referencia a los funcionarios superiores de los
+grados inferiores. Gracias a estas relaciones se podía influir en el
+desarrollo del proceso, al principio de una manera inapreciable, más
+tarde con mayor claridad. Esto lo conseguían muy pocos abogados, y
+aquí la elección de K se mostraba muy acertada. Tal vez sólo uno o dos
+abogados podían poseer unas relaciones similares a las suyas. Estos
+abogados, sin embargo, no se ocupaban de los clientes presentes en el
+despacho de abogados y no tenían nada que ver con ellos. Y precisamente
+esa circunstancia era la que fortalecía--vínculo con los funcionarios
+judiciales. Ni siquiera era necesario que el Dr. Huld acudiera a los
+tribunales, que esperase allí a la casual aparición del juez instructor
+y que consiguiese algún éxito, dependiendo del humor del magistrado,
+o ni siquiera eso. No, K ya lo había podido ver, los funcionarios, y,
+entre ellos, algunos superiores, se presentaban por su propia voluntad,
+ofrecían espontáneamente alguna información, clara o fácilmente
+interpretable, hablaban sobre el posterior desarrollo del proceso, sí,
+incluso había casos en que se dejaban convencer y adoptaban encantados
+los puntos de vista ajenos. No obstante, tampoco se podía confiar
+mucho en ellos en este último aspecto. Por muy positiva que fuese su
+opinión para la defensa, nada impedía que regresasen a su despacho y
+al día siguiente emitiesen una sentencia completamente contraria y
+mucho más severa para el acusado que la pensada en un primer momento,
+de la que, sin embargo, afirmaban estar convencidos del todo. Contra
+esto no hay defensa posible, pues lo que han dicho en confianza sólo
+se ha dicho en confianza y no admite ninguna consecuencia pública,
+ni siquiera en el caso de que la defensa no se esforzara en mantener
+el favor de los señores. Por otra parte, resultaba cierto que estos
+señores no se ponían en contacto con la defensa, naturalmente con una
+defensa especializada, por amor al género humano o por sentimientos
+de amistad, también ellos, en cierta manera, dependían de ella. Aquí
+salía a la luz uno de los defectos de una organización judicial que
+establecía la confidencialidad del tribunal. A los funcionarios les
+faltaba el contacto con la población, para los procesos habituales
+estaban bien dotados, un proceso así prácticamente avanzaba por sí
+mismo y sólo necesitaba un pequeño empujón de vez en cuando, pero
+en los casos más simples o en los más difíciles se mostraban con
+frecuencia perplejos. Como estaban sumidos noche y día en la ley,
+carecían del sentido para las relaciones humanas y en algunos casos lo
+echaban de menos. Entonces acudían a los abogados para tomar consejo
+y detrás de ellos venía un empleado con esas actas que, en realidad,
+se supone, son tan secretas. En esa ventana había visto a algunos
+señores, de los que jamás se hubiera podido esperar una actitud así,
+mirando hacia la calle desconsolados, mientras el abogado estudiaba las
+actas para darle un buen consejo. Por lo demás, en esas situaciones se
+podía comprobar la enorme seriedad con que esos señores se tomaban su
+trabajo y cómo se desesperaban cuando topaban con impedimentos que,
+por su naturaleza, no podían superar. Su posición tampoco era fácil,
+se les haría una injusticia si se pensase que su posición era fácil.
+La estructura jerárquica de la organización judicial era infinita y
+ni siquiera era abarcable para el especialista. El procedimiento en
+los distintos juzgados era, por regla general, también secreto para
+los funcionarios inferiores, por consiguiente jamás podrían seguir los
+asuntos que trataban en las fases subsiguientes; las causas judiciales
+entraban en su ámbito de competencias sin que supieran de dónde venían
+y luego seguían su camino sin que supieran adónde iban. Así pues,
+estos funcionarios no podían sacar ninguna enseñanza del estudio de
+las distintas fases procesales, de las decisiones y fundamentos de
+las mismas. Sólo podían ocuparse de aquella parte del proceso que la
+ley les atribuía y del resultado de su trabajo sabían con frecuencia
+menos que la defensa, que, por regla general, permanecía en contacto
+con el acusado hasta el final del proceso. También a este respecto
+podían conocer a través de la defensa alguna información valiosa.
+Si K todavía se asombraba, teniendo en cuenta todo lo dicho, de la
+irascibilidad de los funcionarios--todos tenían la misma experiencia--,
+que con frecuencia se dirigían a las partes de un modo insultante,
+debía considerar que todos los funcionarios estaban irritados,
+incluso cuando parecían tranquilos. Era natural que los abogados
+sufrieran mucho por esa circunstancia. Se contaba, por ejemplo, una
+historia, que, según todos los indicios, podía ser verdadera: Un viejo
+funcionario, un señor bueno y silencioso, había estudiado una noche y
+un día, sin interrupción--estos funcionarios eran más diligentes que
+nadie--, un asunto judicial bastante difícil, especialmente complicado
+debido a los datos confusos aportados por el abogado. Por la mañana,
+después de un trabajo de veinticuatro horas, probablemente no muy
+fecundo, se fue hacia la puerta de entrada, permaneció allí emboscado
+y arrojó por las escaleras a todos los abogados que pretendían entrar.
+Los abogados se reunieron al pie de las escaleras y discutieron qué
+podían hacer. Por una parte, no tenían ningún derecho a entrar, así que
+no podían emprender acción judicial alguna contra el funcionario y,
+además, tenían que cuidarse mucho de poner al cuerpo de funcionarios
+en su contra. Por otra parte, como no hay día perdido en el juzgado,
+tenían la necesidad de entrar realmente, se pusieron de acuerdo en
+intentar cansar al funcionario. Una y otra vez mandaron a un abogado
+que volvía a ser arrojado escaleras abajo al ofrecer una resistencia
+meramente pasiva. Todo esto duró alrededor de una hora; entonces
+el hombre, ya viejo, debilitado por el trabajo nocturno, realmente
+fatigado, regresó a su despacho. Los de abajo no se lo querían creer,
+así que enviaron a uno para que mirase detrás de la puerta y comprobara
+que ya no estaba. Sólo entonces entraron, pero no se atrevieron ni a
+rechistar. Pues los abogados--y hasta el más ínfimo de ellos podía
+abarcar, al menos en parte, las circunstancias que allí prevalecían--no
+pretendían introducir ni imponer ninguna mejora en el funcionamiento
+de los tribunales, mientras que casi todos los acusados--y esto era lo
+significativo--, incluso gente muy simple, empezaban a pensar nada más
+entrar en proposiciones de mejora y así desperdiciaban el tiempo y las
+energías, que podrían emplear mucho mejor de otra manera. Lo correcto
+era adaptarse a las circunstancias. Aun en el supuesto de que a alguien
+le fuera posible mejorar algunos detalles--aunque sólo se trataba de
+una superstición absurda--, lo único que habría conseguido, en el mejor
+de los casos, sería mejorar algo para asuntos futuros, pero se habría
+dañado extraordinariamente a sí mismo, pues habría llamado la atención
+del cuerpo de funcionarios, siempre vengativo. ¡Jamás había que llamar
+la atención! Había que esforzarse por comprender que ese gran organismo
+judicial en cierta manera estaba suspendido, como si flotara, y si
+alguien cambiaba algo en su esfera particular podía perder el suelo
+bajo los pies y precipitarse, mientras que el gran organismo, para
+paliar esa pequeña distorsión, encontrar fácilmente un repuesto en
+otro lugar--todo está conectado--y permanecería así invariable o, lo
+que era aún más probable, todavía más cerrado, más atento, más severo,
+más perverso. Así que lo mejor era ceder el trabajo a los abogados
+en vez de molestarlos. Los reproches no servían de nada, sobre todo
+cuando no se podían comprender los motivos que los generaban, y no se
+podía negar que K, con su actitud frente al jefe de departamento, había
+dañado mucho su causa. A ese hombre tan influyente, que pertenecía a
+aquéllos que pueden hacer algo por él, ya había que tacharlo de la
+lista. Desoía incluso las menciones más fugaces del proceso y, además,
+intencionadamente. En algunas cosas los funcionarios se comportaban
+como niños. Con frecuencia se podían ofender por pequeñeces--y
+la actitud de K, por desgracia, no quedaba encuadrada en esta
+categoría--, y entonces dejaban de hablar incluso con buenos amigos,
+los evitaban y los perjudicaban en todo lo que podían. Pero de pronto,
+sorprendentemente, sin un motivo que lo explicase, se les hacía reír
+con una broma, fruto de la desesperación, y se reconciliaban. El trato
+con ellos era al mismo tiempo difícil y fácil, no había reglas. A veces
+resultaba asombroso que una vida normal alcanzase para poder abarcar
+tanto y obtener aquí algún éxito laboral. Había, por supuesto, horas
+sombrías, como las que tiene cualquiera, en las que se creía no haber
+conseguido nada, en las que a uno le parecía que un proceso, con buenas
+perspectivas desde el principio hasta el final y con un buen resultado,
+podría haber llegado a la misma conclusión sin trabajo alguno, mientras
+otros muchos se habían perdido a pesar de todo el esfuerzo, de las
+muchas idas y venidas, de los pequeños éxitos aparentes, sobre los
+que uno tanto se alegraba. Entonces todo parecía inseguro y uno no
+osaría negar, incluso, que procesos con buenas expectativas se habían
+descarrilado precisamente por la ayuda prestada. También eso era una
+cuestión de confianza en uno mismo, y esa confianza era lo único
+que quedaba. A estos ataques--sólo eran pequeños ataques, caídas de
+ánimo, nada más--estaban expuestos los abogados cuando, de repente,
+se les quitaba un proceso que habían llevado durante mucho tiempo y
+satisfactoriamente. Esto era lo más enojoso que le podía ocurrir a
+un abogado. No era el acusado el que le quitaba el proceso, eso no
+sucedía nunca, un acusado que había nombrado a un abogado tenía que
+quedarse con él ocurriera lo que ocurriese. ¿Cómo podría defenderse
+solo si ya había pedido ayuda? Eso no sucedía, aunque podía ocurrir
+alguna vez que el proceso tomase un curso que el abogado ya no pudiese
+seguir. Entonces al abogado se le privaba del proceso, del acusado y
+de todo lo demás. En esta situación ya no podían ayudar las mejores
+relaciones con los funcionarios, pues ni siquiera ellos sabían algo.
+El proceso había entrado en una fase en la que ya no se podía prestar
+ayuda alguna. De él se ocupaban ahora juzgados accesibles, donde el
+acusado no podía ser localizado por su defensor. Un día el abogado
+llegaba a casa y encontraba sobre la mesa todas las anotaciones y datos
+reunidos con tanto esfuerzo y con tantas esperanzas.--Se los habían
+devuelto, pues no poseían valor alguno en la nueva fase procesal,
+eran desperdicios. Pero tampoco había que dar por perdido el proceso,
+en absoluto, al menos no había ningún motivo decir que avalase esa
+suposición, lo único que ocurría es que ya no se sabría nada del
+proceso. Afortunadamente, estos casos eran excepcionales y, aun en el
+supuesto de que el proceso de K pudiera convertirse en uno de ellos,
+por ahora estaría muy lejos de una fase semejante. Todavía quedaban
+muchas oportunidades para el trabajo del abogado y de que él las
+aprovecharía, de eso K podía estar seguro. El escrito, como le había
+mencionado, aún no había sido entregado, tampoco había prisa, mucho más
+importantes eran las entrevistas introductorias con los funcionarios
+decisivos y éstas ya se habían producido. Con distinto éxito, había que
+reconocerlo. Por ahora era mejor no revelar detalles, pues K podría
+ser influido desfavorablemente por ellos, ya fuera despertando en él
+demasiadas esperanzas o provocándole angustia; sí se podía decir, sin
+embargo, que algunos se mostraron muy favorables y dispuestos, mientras
+que otros se mostraron menos favorables, pero tampoco se habían
+negado a ayudar. El resultado, por consiguiente, muy satisfactorio,
+aunque tampoco se podían sacar conclusiones, pues todas las vistas
+preliminares comenzaban así y sólo el posterior transcurso del proceso
+podía mostrar el valor de esas vistas. En todo caso, aún no había nada
+perdido y si fuera posible ganarse al jefe de departamento--ya había
+emprendido algo en ese sentido--, entonces todo era, como dirían los
+cirujanos, una herida limpia y se podía esperar confiado el desarrollo
+posterior del proceso.
+
+En discursos como éste el abogado era incansable. Se repetían en cada
+visita. Siempre había progresos, pero nunca podía comunicar de qué
+progresos se trataba. Se trabajaba sin cesar en el primer escrito,
+pero nunca se terminaba, lo que en la siguiente visita resultaba una
+gran ventaja, pues precisamente los últimos tiempos, lo que no se podía
+haber previsto, habían sido desfavorables para entregarlo. Si K algunas
+veces, agotado por el discurso, añadía que, teniendo en cuenta todas
+las dificultades, parecía que el asunto iba muy lento, se le replicaba
+que no iba nada lento, pero que ya habrían avanzado mucho más si K se
+hubiera dirigido al abogado en el momento oportuno. Por desgracia,
+había descuidado esa medida y un descuido así traería más desventajas,
+y no sólo temporales.
+
+La única interrupción bienhechora en esas visitas era la aparición de
+Leni, que siempre sabía arreglárselas para traer el té al abogado en
+presencia de K. Luego permanecía detrás de K, aparentaba contemplar
+cómo el abogado se servía y sorbía inclinado el té, con una suerte
+de avaricia, y dejaba que K cogiese su mano en secreto. Reinaba un
+completo silencio. El abogado bebía, K estrechaba la mano de Leni y
+Leni se atrevía a veces a acariciar suavemente el cabello de K.
+
+--¿Aún estás aquí?--preguntaba el abogado, después de haber terminado
+de beber.
+
+--Quería llevarme el servicio--decía Leni, se producía un último
+apretón de manos, el abogado se secaba la boca y comenzaba a hablar a
+K con nuevas energías.
+
+¿Era consuelo o desesperación lo que quería conseguir el abogado? K no
+lo sabía, no obstante pronto tuvo por seguro que su defensa no estaba
+en buenas manos. Es posible que todo lo que el abogado contaba fuese
+verdad, aunque estaba claro que siempre quería permanecer en un primer
+plano y que muy probablemente jamás había llevado un proceso tan grande
+como, según su opinión, era el de K. Lo más sospechoso, sin embargo,
+eran las supuestas relaciones con los funcionarios, de las que no
+dejaba de vanagloriarse. ¿Acaso debían ser empleados sólo en beneficio
+de K? El abogado jamás se olvidaba de indicar que siempre se trataba
+de funcionarios inferiores, es decir de funcionarios en puestos muy
+dependientes, y cuyo ascenso podría verse influido por ciertos cambios
+en el proceso. ¿No podrían estar utilizando al abogado para conseguir
+cambios que, por supuesto, siempre serían contrarios al acusado?
+Probablemente no lo hicieran en todos los procesos, cierto, pero seguro
+que habían procesos en los que podían conseguir ventajas a través del
+abogado, pues les interesaba mantener incólume su buen nombre. Si era
+así, ¿de qué modo podrían intervenir en el proceso de K, el cual,
+como aclaraba el abogado, era un proceso muy difícil e importante y
+había llamado la atención en los tribunales desde el principio? No
+era muy difícil sospechar lo que harían. Se podían descubrir algunas
+señales de esto en el mero hecho de que ni siquiera se había entregado
+el primer escrito, a pesar de que el proceso ya duraba meses y según
+las indicaciones del abogado se encontraba en los inicios, lo que,
+naturalmente, era muy adecuado para adormecer al acusado y mantenerlo
+desamparado, hasta que, de repente, se abalanzaban sobre él con la
+sentencia o, al menos, con la comunicación de que la investigación,
+concluida en su perjuicio, se había trasladado a estancias superiores.
+
+Era absolutamente necesario que K actuara por su propia cuenta.
+Precisamente en momentos de gran cansancio, como en esa mañana
+invernal, cuando todo pasaba inerte por su cabeza, ese convencimiento
+le parecía irrefutable. El desprecio que había sentido en un principio
+hacia el proceso había desaparecido. Si hubiera estado solo en el
+mundo, habría podido desdeñar fácilmente el proceso, aunque estaba
+seguro que en ese caso no habría habido proceso. Pero el tío le había
+llevado al abogado, había intereses familiares que contaban. Su
+posición no era por completo independiente del curso del proceso, él
+mismo había mencionado imprudentemente el asunto, con una inexplicable
+satisfacción, a conocidos, otros se habían enterado a través de
+fuentes desconocidas, la relación con la señorita Bürstner parecía
+vacilar conforme al curso que tomaba el proceso, en resumen, ya no
+tenía la elección de aceptar o rechazar el proceso, estaba metido en él
+de lleno y tenía que defenderse. Si estaba cansado, peor para él.
+
+Pero por ahora no había motivo para una preocupación exagerada. Había
+sabido ascender en el banco, en relativamente poco tiempo, a una
+posición elevada, y mantenerse en ella reconocido por todos. Sólo tenía
+que emplear estas capacidades, que le habían posibilitado su éxito,
+en el proceso y no había duda de que todo saldría bien. Ante todo,
+si quería lograr algo, era necesario rechazar de antemano cualquier
+pensamiento sobre una posible culpabilidad. No había culpa alguna. El
+proceso no era otra cosa que un gran negocio, como él mismo los había
+cerrado anteriormente con ventaja para el banco, un negocio en el cual,
+como era la regla, amenazaban distintos peligros, que, sin embargo,
+se podían evitar. Para alcanzar este objetivo, no podía perder el
+tiempo pensando en una posible culpa, sino aferrarse al pensamiento
+del beneficio propio. Considerado desde esta perspectiva, también era
+inevitable privar al abogado de su defensa, aquella misma noche si
+fuera posible. Según lo que le había contado, sería algo inusitado e,
+incluso, insultante, pero K no podía tolerar que sus esfuerzos en el
+proceso tropezasen con impedimentos que podían provenir de su propio
+abogado. Una vez que hubiera prescindido del abogado, tendría que
+presentar el escrito de inmediato e insistir todos los días para que
+lo tuvieran en cuenta. Para alcanzar este objetivo no sería suficiente
+que K se quedara sentado como los demás en el corredor y colocara
+su sombrero bajo el banco. Él mismo, las mujeres o algún mensajero
+tendrían que perseguir a los funcionarios para obligarles a sentarse en
+la mesa, en vez de mirar a través de las rejas hacia el corredor, y así
+presionarlos para estudiar el escrito de K. No había que cejar en estos
+esfuerzos, todo tenía que ser organizado y vigilado, la justicia tenía
+que toparse, por fin, con un acusado que sabía hacer valer sus derechos.
+
+Aunque K tenía la esperanza de aplicar este método, la dificultad de
+redactar el escrito le resultaba insuperable. Hacía una semana había
+pensado con un sentimiento de vergüenza que en algún momento se vería
+obligado a redactar él mismo ese escrito, pero jamás hubiera creído
+que pudiera ser tan difícil. Recordó cómo una mañana, cuando estaba
+desbordado por el trabajo, lo dejó repentinamente todo a un lado y
+tomó un cuaderno e intentó bosquejar un escrito judicial para ponerlo
+a disposición del abogado, y cómo precisamente en ese instante se
+abrió la puerta del despacho contiguo y entró el subdirector riendo.
+Fue muy desagradable para K, aunque, naturalmente, el subdirector no
+se había reído de su escrito, del que no sabía nada, sino sobre un
+chiste bursátil que acababa de oír, un chiste que necesitaba, para
+comprenderse, de un dibujo, que el subdirector, inclinado sobre la mesa
+de K y con su lápiz, trazó en el cuaderno destinado a la redacción del
+escrito.
+
+Pero K ya no conocía la vergüenza, el escrito se tenía que redactar.
+Si no encontraba tiempo para escribirlo en la oficina, lo tendría que
+hacer en su casa por las noches. Si las noches no bastaban, tendría
+que tomar unas vacaciones. Lo que no podía hacer era quedarse a medio
+camino, eso era lo más absurdo y no sólo en el mundo de los negocios,
+sino en todos los ámbitos. El escrito judicial significaba un trabajo
+interminable. No era necesario tener un carácter miedoso para llegar
+a creer que era imposible terminar un escrito semejante. Y no por
+pereza o astucia, lo que sin duda impedía a los abogados concluir su
+redacción, sino porque tenía que recordar y examinar concienzudamente,
+toda su vida, sin tener conocimiento de la acusación y de sus posibles
+ampliaciones. Y, por añadidura, qué trabajo tan triste. Tal vez fuera
+adecuado para ocupar a un anciano senil en los días vacíos de su
+jubilación. Pero, ahora que K necesitaba invertir toda su capacidad
+mental en su trabajo, ahora que cada minuto pasaba raudo--ya que se
+encontraba en plena promoción y representaba un serio peligro para el
+subdirector--, y ahora que, como un hombre joven, deseaba disfrutar las
+cortas tardes y las noches, precisamente ahora tenía que comenzar a
+redactar ese escrito. Otra vez sus pensamientos se tornaron en quejas.
+Casi sin advertirlo, sólo para ponerles fin, apretó el botón del timbre
+que se oía en el antedespacho. Mientras lo presionaba miró la hora.
+Eran las once, habían transcurrido dos horas; con sus reflexiones
+había perdido un tiempo precioso y estaba más cansado que antes. De
+todos modos, tampoco había perdido el tiempo del todo. Había tomado
+decisiones que podían ser muy valiosas. El empleado trajo, además
+del correo, dos tarjetas de visita pertenecientes a dos señores que
+ya esperaban a K desde hacía un tiempo. Precisamente se trataba de
+importantes clientes del banco a los que no se les debería haber hecho
+esperar en ningún caso. ¿Por qué habían venido en un momento tan poco
+propicio y por qué, parecían preguntarse aquellos señores detrás de
+la puerta cerrada, por qué empleaba el laborioso K el mejor momento
+para hacer negocios en asuntos particulares? Cansado por el tiempo
+transcurrido y cansado por lo que se le avecinaba, K se levantó para
+recibir al primero.
+
+Era un señor pequeño y alegre. Lamentó haber molestado a K en un
+trabajo importante y K lamentó por su parte haber hecho esperar al
+fabricante tanto tiempo. Pero esa disculpa la expresó de un modo
+tan maquinal, con una acentuación tan falsa, que el fabricante, si
+no hubiera estado tan sumido en sus asuntos de negocios, lo habría
+advertido. En vez de eso, sacó a toda prisa, de todos sus bolsillos,
+cuartillas llenas de cifras y tablas, las extendió ante K, le aclaró
+algunos detalles y corrigió un pequeño error de cálculo que le había
+llamado la atención al supervisarlo superficialmente, luego recordó a
+K que hacía un año había cerrado con él un negocio similar y añadió
+de pasada que esta vez había otro banco que se interesaba en el
+proyecto. Finalmente, se calló para oír la opinión de K. Éste había
+seguido al principio la explicación del fabricante, también él había
+reconocido la importancia del negocio, pero, por desgracia, no por
+mucho tiempo, pronto perdió el hilo, se limitó a asentir con la cabeza
+a las aclaraciones del fabricante y, poco después, omitió hasta eso,
+dedicándose simplemente a contemplar la cabeza calva inclinada sobre el
+papel y a preguntarse cuándo se daría cuenta el fabricante de que todos
+sus esfuerzos eran inútiles. Cuando se calló, K creyó en un principio
+que eso sólo ocurría para darle la oportunidad de reconocer que era
+incapaz de escuchar nada. Por desgracia, notó en la mirada tensa del
+fabricante, quien parecía estar preparado para cualquier eventualidad,
+que la entrevista de negocios tenía que continuar. Así que inclinó
+la cabeza, como si se le hubiera impartido a una orden y comenzó a
+desplazar el lápiz por los papeles, deteniéndose un lugar u otro y
+contemplando fugazmente alguna cifra. El fabricante supuso que tenía
+objeciones, era posible que las cifras no cuadraran, tal vez no fueran
+lo decisivo, en todo caso el fabricante tapó los papeles con la mano y,
+aproximándose más a K, comenzó a dar una idea general del negocio.
+
+--Es difícil--dijo K frunciendo los labios y reclinándose contra
+el brazo de su sillón, ya que los papeles, lo único inteligible,
+estaban tapados. Incluso miró débilmente hacia arriba cuando se abrió
+la puerta del despacho contiguo y apareció, algo borroso, como si
+estuviera detrás de un velo, el subdirector. K ya no pudo reflexionar
+más, simplemente auspició el resultado, que sería satisfactorio
+para él. Pues el fabricante se levantó de un salto y se apresuró a
+saludar al subdirector; K, sin embargo, hubiese querido que se hubiera
+levantado diez veces más rápido, ya que temía que el subdirector
+pudiera desaparecer. Era un temor inútil, los señores se saludaron y
+se acercaron juntos a la mesa de K. El fabricante se quejó de que
+había encontrado poco interés por parte del gerente hacia el negocio y
+señaló a K, que, bajo la mirada del subdirector, se inclinó de nuevo
+sobre los papeles. Cuando ambos se apoyaron en la mesa y el fabricante
+intentó ganarse al subdirector, a K le pareció como si dos hombres,
+cuya estatura él se imaginó exagerada, estuvieran discutiendo sobre
+él. Lentamente, elevando los ojos con precaución, intentó enterarse
+de lo que ocurría arriba, tomó al azar un papel de la mesa, lo puso
+en la palma de la mano y lo elevó poco a poco, mientras se levantaba,
+hacia los señores. Al hacerlo no pensó en nada concreto, sólo tenía
+la impresión de que así era como tendría que comportarse si hubiera
+terminado su gran escrito judicial que finalmente le aliviaría de toda
+carga. El subdirector, que prestaba gran atención al fabricante, miró
+fugazmente el papel, pero no lo leyó, pues lo que era importante para
+el gerente no lo era para él, se limitó a cogerlo de la mano de K y
+dijo:
+
+--Gracias, ya lo sé--y lo volvió a colocar tranquilamente en la mesa.
+
+K lo miró de soslayo con amargura. El subdirector, sin embargo, no lo
+notó o, en el caso de haberlo notado, le produjo un efecto positivo,
+pues rió con frecuencia, confundió al fabricante con una réplica
+aguda, le sacó de la confusión haciéndose a sí mismo un reproche y,
+finalmente, le invitó a ir a su despacho para terminar allí el asunto.
+
+--Es un negocio muy importante--le dijo al fabricante--, ya lo veo.
+Y al señor gerente--y al hacer esta indicación siguió hablando sólo
+con el fabricante--le gustará con toda certeza que le privemos de él.
+El asunto reclama una reflexión cuidadosa. El gerente parece hoy, sin
+embargo, sobrecargado de trabajo, aún espera gente desde hace horas en
+y el antedespacho.
+
+K tuvo la suficiente serenidad para apartar la mirada del subdirector
+y dirigirle una sonrisa amable pero rígida al fabricante, aparte de
+eso no emprendió nada, se apoyó con las dos manos en el escritorio,
+como un dependiente de comercio detrás del mostrador, y contempló cómo
+ambos señores recogían, mientras conversaban, todos los papeles de la
+mesa y desaparecían en el despacho del subdirector. Antes de salir,
+el fabricante se volvió y le dijo que no se despedía, que informaría
+naturalmente al gerente sobre el éxito de la entrevista y que aún tenía
+que comunicarle algo.
+
+Al fin estaba solo. No pensó en recibir al resto de los clientes. Era
+agradable pensar que la gente del antedespacho creería que aún estaba
+hablando con el fabricante, así no entraría nadie, ni siquiera el
+ordenanza. Fue hacia la ventana, se sentó en el antepecho, asió el
+picaporte con la mano y contempló la plaza. Aún caía la nieve, no
+había aclarado.
+
+Así permaneció mucho tiempo sin saber lo que realmente le preocupaba,
+sólo de vez en cuando miraba asustado por encima del hombro hacia la
+puerta del antedespacho, donde creía haber oído erróneamente un ruido.
+Pero como nadie venía, se fue tranquilizando. A continuación, entró en
+el lavabo, se lavó con agua fría y volvió a la ventana con la cabeza
+más despejada. La decisión de asumir su propia defensa le parecía ahora
+más ardua de lo previsto. Desde que había traspasado la defensa al
+abogado, el proceso le había afectado poco, lo había observado desde la
+lejanía y, aunque apenas se había logrado nada, había podido comprobar,
+siempre que había querido, cómo estaba el asunto, retirándose cuando
+lo creía oportuno. No obstante, si asumía su propia defensa, tendría
+que dedicarse plenamente al proceso, el éxito supondría una completa
+y definitiva liberación, pero para alcanzarla tendría que exponerse a
+peligros mayores. Si quedaba alguna duda, la visita del subdirector y
+del fabricante se la había aclarado. ¡Cómo se había quedado sentado
+completamente sumido en su decisión de defenderse a sí mismo! ¿Hasta
+dónde podría llegar? ¡Qué días le esperaban! ¿Lograría encontrar el
+camino que lleva a un buen fin? ¿Acaso no significaba una defensa
+cuidadosa--y cualquier otra cosa era absurda--la necesidad de aislarse
+al mismo tiempo de todo lo demás? ¿Podría superarlo con éxito? ¿Y cómo
+podría llevarlo a cabo en el banco? No se trataba sólo del escrito,
+para lo que quizá hubieran bastado unas cortas vacaciones, aunque
+solicitar ahora unas vacaciones supondría una empresa arriesgada, se
+trataba de todo el proceso, cuya duración era imposible de prever. ¡Qué
+impedimento había sido arrojado repentinamente en la carrera de K!
+
+¿Y ahora tenía que trabajar para el banco? Miró hacia el escritorio.
+¿Ahora tendría que dejar pasar a los clientes para entrevistarse con
+ellos? ¿Tenía que preocuparse por los negocios del banco mientras
+su proceso seguía su curso, mientras arriba, en la buhardilla, los
+funcionarios judiciales se sentaban ante los escritos de su proceso?
+¿No parecía todo una tortura, reconocida por la justicia, y que
+acompañaba al proceso? ¿Y se tendría en cuenta en el banco a la hora de
+juzgar su trabajo la situación delicada en la que se encontraba? Nunca
+jamás. Su proceso tampoco era tan desconocido, aunque no estuviera
+muy claro quién sabía de él y cuánto. Aparentemente el rumor no había
+llegado hasta el subdirector, si no ya se habría visto claramente cómo
+éste lo utilizaba contra K, sin espíritu de solidaridad y sin la más
+mínima humanidad. ¿Y el director? Cierto, mostraba simpatía hacia K, y
+si hubiese sabido algo del proceso habría querido ayudarle aligerándole
+el trabajo, pero no hubiera intervenido, pues ahora que se había
+perdido el equilibrio formado por K quedaba sometido a la influencia
+del subdirector, quien se aprovechaba del estado de debilidad del
+director para fortalecer su propio poder. ¿Qué podía esperar entonces
+K?[32] Era posible que con tanta reflexión estuviera debilitando su
+capacidad de resistencia, pero también resultaba necesario no hacerse
+ilusiones y verlo todo con la mayor claridad posible.
+
+Sin un motivo especial, sólo para no tener que volver al escritorio,
+abrió la ventana. Se abría con dificultad, tenía que girar el picaporte
+con ambas manos. Al abrirse penetró una bocanada de niebla mezclada con
+humo que se extendió por toda la habitación, acompañada de un ligero
+olor a quemado. También penetraron algunos copos de nieve.
+
+--Un otoño horrible--dijo el fabricante detrás de K, que había entrado
+desde el despacho del subdirector sin que K lo hubiese advertido.
+K asintió y miró, inquieto, la cartera del fabricante, de la que
+parecía querer sacar los papeles para comunicarle los resultados de su
+entrevista con el subdirector. Pero el fabricante siguió la mirada de
+K, golpeó su cartera y dijo sin abrirla:
+
+--Quiere oír qué tal ha ido. No ha ido mal. Casi llevo el negocio
+cerrado en la cartera. Un hombre encantador, el subdirector, pero nada
+inocente--y rió estrechando la mano de K, intentando que también él
+riera. Pero a K le pareció sospechoso que el fabricante no quisiera
+mostrarle los papeles y no encontró nada divertida la insinuación del
+fabricante.
+
+--Señor gerente--dijo el fabricante--, le sienta mal este tiempo.
+Parece deprimido.
+
+--Sí--dijo K y se llevó una mano a la sien--, dolores de cabeza,
+preocupaciones familiares.
+
+--Ya lo conozco--dijo el fabricante, que era un hombre siempre con
+prisas y no podía escuchar tranquilamente a nadie--, cada uno tiene que
+llevar su cruz.
+
+K había dado un paso involuntario hacia la puerta, como si quisiera
+acompañar al fabricante, pero éste dijo:
+
+--Aún tengo algo que decirle al señor gerente. Temo importunarle
+precisamente hoy con esto, pero ya he estado dos veces aquí y siempre
+lo he olvidado. Si sigo aplazándolo, al final ya no tendrá ningún
+sentido. Y sería una pena, porque es muy probable que mi información
+sea valiosa.
+
+Antes de que K hubiese tenido tiempo para responder, el fabricante se
+le acercó, le golpeó ligeramente con el dedo en el pecho y dijo en voz
+baja:
+
+--Usted está procesado, ¿verdad?
+
+K retrocedió y exclamó:
+
+--¿Se lo ha dicho el subdirector?
+
+--No, no--dijo el fabricante--, ¿de dónde podría saberlo el subdirector?
+
+--¿Y usted?--dijo K recuperando algo el sosiego.
+
+--Yo me entero aquí y allá de alguna cosa relativa a los
+tribunales--dijo el fabricante--, precisamente de eso quería hablarle.
+
+--¡Tanta gente está en contacto con los tribunales!--dijo K con la
+cabeza inclinada y llevó al fabricante hasta la mesa. Se sentaron como
+antes y el fabricante continuó:
+
+--Por desgracia no es mucho lo que le puedo decir. Pero en estas cosas
+no se debe despreciar nada por mínimo que sea. Por lo demás, siento
+cierta inclinación a ayudarle, aunque mi ayuda sea tan modesta. Hasta
+ahora hemos sido buenos compañeros de negocios, ¿verdad? K quiso
+disculparse por su comportamiento en la entrevista de ese día, pero el
+fabricante no toleró ninguna interrupción. Puso la cartera bajo el
+brazo para mostrar que tenía prisa y dijo:
+
+--He sabido algo de su proceso a través de un tal Titorelli. Es un
+pintor; Titorelli es sólo su nombre artístico, desconozco su nombre
+verdadero. Viene desde hace mucho tiempo a mi despacho y trae algunos
+cuadros por los que le doy--es casi un mendigo--alguna limosna. Además,
+son cuadros bonitos, paisajes y cosas parecidas. Estas compras--ya
+nos habíamos acostumbrado ambos a ellas--se producían con cierta
+regularidad y sin perder el tiempo. Pero durante un periodo sus visitas
+se hicieron tan frecuentes que le hice alguna objeción, entonces
+conversamos, me interesé por cómo podía subsistir sólo pintando y me
+enteré, para mi sorpresa, de que sus principales ingresos procedían de
+los retratos. Me dijo que trabajaba para los tribunales. Le pregunté
+para qué tribunal en concreto y entonces me contó acerca de esa
+justicia. Se puede figurar mi sorpresa al oír lo que me contaba. Desde
+ese día cada vez que me visita me entero de alguna novedad concerniente
+al tribunal y así me hago una idea del asunto. Titorelli es, sin
+embargo, bastante hablador y a veces tengo que pararle los pies, y no
+sólo porque miente, sino también porque un hombre de negocios como yo,
+abrumado de trabajo, tampoco puede ocuparse en cosas ajenas. Pero esto
+sea dicho sólo de paso. He pensado que Titorelli, tal vez, podría
+serle de alguna ayuda, conoce a muchos jueces y aunque no tenga mucha
+influencia, al menos podría darle algún consejo sobre cómo se puede
+encontrar a gente influyente. Y aunque estos consejos, considerados en
+sí mismos, no sean decisivos, creo que, en su posesión, pueden adquirir
+alguna importancia. Usted es casi un abogado. Yo suelo decir siempre:
+el gerente K es casi un abogado. Oh, no me preocupo en absoluto por
+su proceso. ¿Quiere ir a ver a Titorelli? Con mi recomendación hará
+todo lo que sea posible. Creo que debería visitarlo. No tiene que ser
+hoy, en alguna ocasión. Por supuesto, tengo que añadir, no está usted
+obligado por mi consejo a visitarle. No, si cree que puede prescindir
+de Titorelli, es mejor dejarlo de lado. Tal vez ya tenga un plan y
+Titorelli pueda estropearlo. No, entonces no vaya. También cuesta algo
+de superación aceptar consejos de un tipo así. Como usted quiera. Aquí
+tiene mi carta de recomendación y aquí la dirección.
+
+K tomó decepcionado la carta y se la guardó en el bolsillo. En el caso
+más favorable, la ventaja que podría obtener de la recomendación sería
+mucho menor que los daños ocasionados por el hecho de que el fabricante
+se hubiera enterado del proceso y de que el pintor siguiera extendiendo
+la noticia. Apenas se sentía capaz de agradecerle el consejo al
+fabricante, que ya se dirigía a la puerta.
+
+--Iré--dijo él, al despedirse del fabricante en la puerta--, o, como
+estoy muy ocupado, le escribiré para que venga a mi despacho.
+
+--Ya sabía--dijo el fabricante--que encontraría la mejor solución.
+No obstante, pensé que evitaría invitar al banco a tipos como este
+Titorelli para hablar del proceso. Tampoco resulta muy ventajoso poner
+cartas en manos de esa gente. Pero estoy seguro de que usted lo ha
+pensado muy bien y sabe lo que tiene que hacer.
+
+K asintió y acompañó al fabricante hasta el antedespacho. Pero a
+pesar de su tranquilidad aparente, estaba horrorizado. Que escribiría
+a Titorelli sólo lo había dicho para mostrar de alguna manera al
+fabricante que apreciaba su recomendación y que reflexionaría sobre
+las posibilidades de entrevistarse con él, pero si realmente hubiese
+considerado valiosa su ayuda no hubiera dudado en escribirle. No
+obstante, había reconocido los peligros que encerraba hacerlo gracias a
+la mención del fabricante. ¿Podía confiar tan poco en su inteligencia?
+Si era posible que invitara con una carta explícita a un hombre de
+dudosa reputación para visitarle en el banco, y allí, sólo separados
+por una puerta del despacho del subdirector, pedirle consejos acerca
+de su proceso, ¿no sería posible, incluso muy probable, que hubiera
+ignorado otros peligros o se estuviera metiendo de cabeza en ellos? No
+siempre iba a estar alguien a su lado para advertirle. Y precisamente
+ahora, cuando tenía que hacer acopio de todas sus fuerzas, tenían
+que asaltarle esas dudas sobre su capacidad para prestar atención.
+¿Comenzarían a producirse en el proceso las mismas dificultades que ya
+tenía en la realización de su trabajo? No podía comprender cómo había
+sido capaz de pensar en escribir a Titorelli e invitarle a venir al
+banco para hablar del proceso.
+
+Aún sacudía la cabeza ante semejante disparate, cuando el empleado
+se acercó hasta él y le indicó a tres señores que esperaban sentados
+en el antedespacho. Ya esperaban desde hacía mucho tiempo. Ahora,
+aprovechando la ocasión, se levantaron para intentar hablar con K. Como
+recibían un tratamiento tan desconsiderado por parte del banco, tampoco
+ellos quisieron tener ninguna consideración.
+
+--Señor gerente--dijo uno de los que esperaban. Pero K le había pedido
+al empleado que le trajera el abrigo. Mientras le ayudaba a ponérselo,
+dijo a las tres personas presentes:
+
+--Discúlpenme, señores, por desgracia no tengo tiempo de recibirles.
+Les pido perdón, pero tengo que terminar un negocio urgente y debo
+salir de inmediato. Ya han visto todo el tiempo que me han tenido
+ocupado. ¿Serían tan amables de venir mañana o cuando puedan? ¿O quizá
+prefieren que tratemos el asunto por teléfono? Tal vez prefieran
+informarme ahora brevemente y yo les daré una respuesta detallada por
+escrito. Lo mejor sería, sin embargo, que vinieran otro día.
+
+Estas proposiciones de K dejaron a aquellos hombres, que habían
+esperado inútilmente tanto tiempo, tan asombrados que se miraron
+mutuamente sin decir palabra.
+
+--Entonces, ¿estamos de acuerdo?--preguntó K, y se volvió hacia el
+empleado, que traía su sombrero. A través de la puerta abierta del
+despacho de K se podía ver que nevaba con fuerza. K se subió el cuello
+del abrigo y se abrochó el último botón.
+
+En ese instante, el subdirector salió de su despacho, miró sonriendo
+cómo K, con el abrigo puesto, trataba con los señores, y preguntó:
+
+--¿Se va ya, señor gerente?
+
+--Sí--dijo K enderezándose--. Tengo que terminar un negocio.
+
+Pero el subdirector ya se había vuelto hacia los señores.
+
+--¿Y los señores?--preguntó--. Ya esperan desde hace tiempo.
+
+--Ya nos hemos puesto de acuerdo--dijo K. Pero los señores ya no se
+callaron, rodearon a K y explicaron que no habrían esperado tantas
+horas si sus asuntos no fueran importantes y no fuera necesario
+tratarlos confidencial y detalladamente. El subdirector les prestó
+atención, contempló a K, que sostenía el sombrero en la mano y le
+quitaba el polvo, y dijo:
+
+--Señores, hay una solución muy fácil. Si no tienen nada en contra,
+asumiré encantado las gestiones del señor gerente. Sus asuntos,
+naturalmente, deben ser tratados en seguida. Somos hombres de negocios
+y sabemos valorar en su justa medida el tiempo de los hombres de
+negocios. ¿Quieren entrar a este despacho?--y abrió la puerta que
+conducía a su antedespacho.
+
+¡Cómo se las arreglaba el subdirector para apropiarse de todo a lo que
+K se veía obligado a renunciar! ¿Acaso no renunciaba K a más de lo que
+era necesario? Mientras se apresuraba a visitar con pocas e inciertas
+esperanzas a un pintor desconocido, su prestigio allí sufría un daño
+irreparable. Habría sido mucho mejor quitarse el abrigo y ganarse a
+los dos señores que aún esperaban. K lo habría intentado si en ese
+instante no hubiese visto al subdirector en su despacho, buscando en
+los anaqueles de libros, como si todo fuera suyo. Cuando K, irritado
+por la intrusión, se aproximó a la puerta, el subdirector exclamó:
+
+--Ah, aún no se ha ido--y volvió el rostro, cuyas arrugas no parecían
+ser huellas de la edad sino un signo de fuerza, y comenzó de nuevo a
+buscar.
+
+--Busco la copia de un contrato--dijo--, que, según el representante
+de la empresa, tendría que estar en su despacho. ¿No quiere ayudarme a
+buscar?
+
+K dio un paso, pero el subdirector dijo:
+
+--Gracias, ya lo he encontrado--y regresó a su despacho con un paquete
+de escritos, que no sólo contenía la copia del contrato, sino mucho más.
+
+--«Ahora no le puedo hacer sombra--se dijo K--, pero cuando logre
+arreglar mis dificultades personales, él será el primero en enterarse y
+además con amargura».
+
+Tranquilizado con estos pensamientos, encargó al empleado, que mantenía
+abierta para él la puerta del pasillo, que le dijera al director, si se
+presentaba la ocasión, que había salido a realizar una gestión. Luego
+abandonó el banco casi feliz de poder dedicarse con exclusividad a su
+asunto.
+
+Fue directamente a ver al pintor, que vivía en los arrabales,
+precisamente en la dirección opuesta a donde se encontraba el juzgado
+en el que había estado. Era un barrio aún más pobre, las casas eran
+más oscuras, las calles estaban llenas de suciedad, que se acumulaba
+alrededor de la nieve. En la casa en que vivía el pintor sólo estaba
+abierta una hoja de la puerta, en la otra habían abierto un agujero, a
+través del cual, cuando K se aproximó, fluía una repugnante sustancia
+amarilla y humeante, de la que huyó una rata metiéndose en un canal
+cercano. A los pies de la escalera había un niño boca abajo que
+lloraba, pero sus sollozos apenas se oían por el ruido ensordecedor
+reinante, procedente de un taller de hojalatería, situado en la parte
+opuesta. La puerta del taller estaba abierta, tres empleados rodeaban
+una pieza y la golpeaban con martillos. Una gran plancha de hojalata
+colgaba de la pared y arrojaba una luz pálida que penetraba entre dos
+de los empleados e iluminaba los rostros y los mandiles. K sólo dedicó
+una mirada fugaz a ese cuadro, quería salir de allí lo más pronto
+posible, hacer un par de preguntas al pintor y regresar al banco en
+seguida. Si alcanzaba el más pequeño éxito, ejercería un buen efecto en
+su trabajo en el banco. Al llegar al tercer piso tuvo que ir más lento,
+le faltaba la respiración; los peldaños, así como las escaleras, eran
+excesivamente altos y el pintor debía de vivir en el ático. El aire
+también era muy opresivo, no había hueco en la escalera, sino que ésta,
+muy estrecha, estaba cerrada a ambos lados por muros, en los que sólo
+de vez en cuando había una pequeña ventana. Precisamente en el momento
+en el que K se detuvo para descansar, salieron varias niñas de una
+vivienda y, riéndose, adelantaron a K. Las siguió lentamente, alcanzó a
+una de las niñas que había tropezado y se había quedado rezagada y le
+preguntó, mientras las demás seguían subiendo:
+
+--¿Vive aquí un pintor llamado Titorelli?
+
+La niña, de apenas trece años y algo jorobada, le golpeó con el codo
+y le miró de soslayo. Ni su juventud ni su defecto corporal habían
+impedido que se corrompiese. Ni siquiera le sonreía, sino que lanzaba a
+K miradas provocativas. K hizo como si no hubiera notado su actitud y
+preguntó:
+
+--¿Conoces al pintor Titorelli?
+
+Ella asintió y preguntó a su vez:
+
+--¿Qué quiere usted de él?
+
+A K le pareció ventajoso obtener algo de información sobre Titorelli.
+
+--Quiero que me haga un retrato--dijo él.
+
+--¿Un retrato?--preguntó ella, abrió desmesuradamente la boca, golpeó
+ligeramente a K con la mano, como si hubiera dicho algo sorprendente
+o desacertado, se levantó sin más su faldita y corrió todo lo rápido
+que pudo detrás de las otras niñas, cuyo griterío se fue perdiendo
+conforme subían. K volvió a encontrarse con las niñas en el siguiente
+rellano. Aparentemente habían sido informadas por la jorobada y le
+esperaban. Estaban colocadas a ambos lados de la escalera y se
+apretaron contra la pared para que K pudiera pasar cómodamente entre
+ellas. Se limpiaban las manos en sus delantales. Sus rostros, así como
+su formación en fila, indicaban una mezcla de infantilismo y perdición.
+Arriba, al final de la hilera de niñas, que se juntaron por detrás
+de K y rieron, estaba la jorobada, que había tomado el liderato. K
+tenía que agradecerle haber encontrado con rapidez el camino correcto.
+Quería seguir subiendo, pero ella le mostró un desvío que conducía a
+la vivienda de Titorelli. La escalera que tuvo que tomar era aún más
+estrecha, muy larga, sin giros y finalizaba directamente ante la puerta
+cerrada de Titorelli. Esa puerta, provista de una pequeña claraboya y,
+por esta causa, mejor iluminada que la escalera, estaba hecha de tablas
+ensambladas sin blanquear, en las que estaba pintado con un pincel
+grueso con pintura roja el nombre de Titorelli. Cuando K, acompañado
+de su séquito, llegó a la mitad de la escalera, la puerta se abrió,
+probablemente debido al ruido de los numerosos pasos, y apareció un
+hombre en pijama.
+
+--¡Oh!--gritó, al ver cómo se acercaba tal cantidad de gente y
+desapareció. La jorobada aplaudió de alegría y el resto de las niñas
+empujaron a K para que subiese con mayor rapidez.
+
+Aún no habían llegado, cuando el pintor abrió la puerta del todo,
+invitó a entrar a K con una profunda inclinación. A las niñas, sin
+embargo, las rechazó. No las quiso dejar pasar por más que se lo
+suplicaron. Sólo la jorobada logró deslizarse hasta el interior pasando
+por debajo de su brazo, pero el pintor la persiguió, la cogió por la
+falda, la sacudió a un lado y a otro y la puso en la puerta con las
+otras niñas, que, mientras el pintor había estado ausente, no se habían
+atrevido a cruzar el umbral. K no sabía qué pensar, parecía como si
+todo fuese una broma. Las niñas estiraron los cuellos y dirigieron al
+pintor algunas burlas, que K no entendió y de las que también se rió el
+pintor. Mientras, la jorobada estuvo a punto de escaparse de sus manos.
+Luego el pintor cerró la puerta, se inclinó una vez más ante K, le
+estrechó la mano y dijo:
+
+--Pintor Titorelli.
+
+K señaló la puerta, detrás de la cual se oía a las niñas susurrar, y
+dijo:
+
+--Parece que le quieren mucho en la casa.
+
+--¡Ah, esas pordioseras!--dijo el pintor, que intentó en vano
+abrocharse el último botón de la camisa del pijama. Estaba descalzo y
+llevaba puestos unos pantalones de lino amplios y amarillentos, que
+estaban ajustados a la cintura con un cordel, cuyos largos cabos se
+balanceaban de un lado a otro.
+
+--Esas pordioseras son una verdadera carga--continuó, dejó de intentar
+abrocharse el botón, pues había terminado por arrancarlo, acercó una
+silla para K y casi le obligó a sentarse.
+
+--Hace tiempo pinté a una de ellas, aunque no estaba entre las que
+usted ha visto, y desde esa vez me persiguen todas. Cuando estoy solo
+entran si se lo permito, pero cuando me voy siempre entra alguna. Se
+han hecho una llave de la cerradura y se la prestan unas a otras.
+No se puede imaginar lo pesadas que son. Una vez vine con una dama
+para pintarla, abrí la puerta con mi llave y encontré a la jorobada
+pintándose los labios de rojo con el pincel, mientras sus hermanas
+pequeñas, a las que tenía que vigilar, andaban por toda la habitación
+ensuciándolo y revolviéndolo todo. O regreso, como me ocurrió ayer,
+tarde por la noche--le suplico que, en consideración a ello, perdone
+mi estado y el desorden de la habitación--, quiero irme a la cama y
+de repente noto un pellizco en la pierna, miro debajo de la cama y
+saco a una de esas pordioseras. No entiendo por qué la han tomado
+conmigo, pues intento rechazarlas, ya lo ha visto usted. Naturalmente
+que estorban mi trabajo. Si no hubieran puesto gratuitamente a mi
+disposición este estudio ya me habría mudado hace tiempo.
+
+Precisamente en ese momento se oyó a través de la puerta una vocecita
+suave y temerosa:
+
+--Titorelli, ¿podemos pasar ya? El pintor no respondió.
+
+--¿Yo tampoco?--preguntó otra de las niñas.
+
+--Tampoco--dijo el pintor, se acercó a la puerta y la cerró con llave.
+
+K, mientras tanto, se había dedicado a examinar la habitación, jamás
+podría haberse imaginado que aquel cuartucho pudiera recibir el nombre
+de estudio. Apenas se podían dar dos pasos a lo largo y a lo ancho.
+Todo, suelo, paredes y techo, era de madera, entre las tablas había
+resquicios. Frente a K estaba situada la cama, cubierta con mantas de
+distinto color. En medio de la habitación, sobre un caballete, había un
+cuadro cubierto con una camisa, cuyas mangas llegaban hasta el suelo.
+Detrás de K estaba la ventana, pero la niebla no permitía ver más que
+la nieve acumulada en el tejado de la casa de enfrente.
+
+El ruido de la llave al girar recordó a K que quería irse lo más pronto
+posible. Así que sacó del bolsillo la carta del fabricante, se la dio
+al pintor y dijo:
+
+--Me la ha dado un conocido suyo y, siguiendo su consejo, he venido a
+visitarle.
+
+El pintor leyó la carta fugazmente y la arrojó sobre la cama. Si el
+fabricante no hubiera hablado del pintor como de un conocido suyo, como
+un pobre hombre dependiente de sus limosnas, se hubiera podido creer
+que Titorelli no conocía al fabricante o no se acordaba de él. Por
+añadidura, el pintor preguntó:
+
+--¿Desea comprar algún cuadro o quiere que le haga un retrato?
+
+K miró con asombro al pintor. ¿Qué es lo que había escrito el
+fabricante en la carta? K había considerado evidente que el fabricante
+informaría al pintor en la carta de que K sólo tenía interés en
+preguntar acerca de su proceso. ¿Se había precipitado al venir de
+un modo tan rápido e irreflexivo? Pero ahora tenía que responder al
+pintor. Mientras miraba hacia el caballete, dijo:
+
+--¿Está trabajando en un cuadro?
+
+--Sí--dijo el pintor, y arrojó la camisa, que colgaba sobre el
+caballete, en la cama, sobre la carta--. Es un retrato. Un buen
+trabajo, pero aún no está terminado.
+
+La ocasión era propicia para que K hablase sobre el tribunal, pues,
+según todas las apariencias, se trataba del retrato de un juez.
+Además, era muy similar al que había en el despacho del abogado. No
+obstante, era otro juez, un hombre gordo con barba poblada y negra que
+le cubría por completo las mejillas, pero el del despacho del abogado
+era un retrato al óleo, mientras que éste era al pastel, por lo que
+la figura aparecía imprecisa y difuminada. Todo lo demás era similar,
+pues también aquí el juez quería que lo pintaran en el momento de
+incorporarse con actitud amenazadora, aferrando con fuerza los brazos
+del sitial.
+
+«Es un juez», hubiera querido decir K de inmediato, pero se contuvo y
+se aproximó al cuadro como si quisiera estudiar algunos detalles. No
+pudo aclararse la presencia de una gran figura detrás del sitial, así
+que le preguntó al pintor sobre su significado.
+
+--Tengo que trabajar más en ella--respondió el pintor, cogió un lápiz
+para pintar al pastel y realzó un poco el contorno de la figura, pero
+sin que apareciese más precisa para K.
+
+--Es la justicia--dijo finalmente el pintor.
+
+--Ahora la reconozco--dijo K--. Ahí está la venda y aquí la balanza.
+Pero posee alas en los talones y está en movimiento.
+
+--Sí--dijo el pintor--, pero la tengo que pintar así por encargo, en
+realidad representa al mismo tiempo a la justicia y a la diosa de la
+victoria.
+
+--No es una buena combinación--dijo K sonriendo--. La justicia debería
+estar quieta, si no oscilaría la balanza y entonces no sería posible
+una sentencia justa.
+
+--Me tengo que adaptar a los gustos de mi cliente--dijo el pintor.
+
+--Sí, claro--dijo K, que no había querido molestar al pintor con su
+indicación--. Ha pintado la figura tal y como aparece detrás del sitial.
+
+--No--dijo el pintor--, no he visto ni la figura ni el sitial, todo es
+pura invención, pero me indicaron qué es lo que tenía que pintar.
+
+--¿Cómo?--preguntó K, y fingió que no comprendía del todo lo que decía
+el pintor--. Pero se trata de un juez sentado en un sitial de juez.
+
+--Sí--dijo el pintor--, pero no es ningún juez supremo y jamás se ha
+sentado en un sitial así.
+
+--¿Y, no obstante, se hace pintar en una actitud tan solemne? Parece el
+presidente de un tribunal supremo.
+
+--Sí, los señores son vanidosos--dijo el pintor--. Pero tienen permiso
+de sus superiores para pintarse así. A cada uno de ellos se le
+prescribe con exactitud cómo se le tiene que retratar. Por desgracia,
+en el cuadro no se pueden apreciar los detalles del traje y del sitial,
+la pintura al pastel no es adecuada para este tipo de retratos.
+
+--Sí--dijo K--, es extraño que lo haya tenido que pintar al pastel.
+
+--Así lo ha querido el juez--dijo el pintor--, es para una dama.
+
+La contemplación del cuadro parecía haber infundido ganas de trabajar
+en el pintor. Se subió las mangas de la camisa, cogió unos lápices.
+K observó cómo bajo la punta temblorosa del lápiz iba surgiendo
+alrededor de la cabeza del juez una sombra rojiza que, adoptando una
+forma estrellada, llegaba hasta los bordes del cuadro. Paulatinamente,
+juego de sombras que rodeaba la cabeza se convirtió en una suerte de
+adorno honorífico. La figura que representaba a la justicia quedó
+de una tonalidad clara, y esa claridad la hacía resaltar, pero
+apenas recordaba a la diosa de la justicia, aunque tampoco a la de
+la victoria, más bien se parecía a la diosa de la caza. K se sintió
+atraído por el trabajo del pintor más de lo que hubiese querido. Al
+final, sin embargo, se hizo reproches por haber permanecido allí tanto
+tiempo y no haber emprendido nada en lo referente a su asunto.
+
+--¿Cómo se llama ese juez?--preguntó de repente.
+
+--No se lo puedo decir--respondió el pintor. Se había inclinado hacia
+el cuadro y descuidaba claramente a su huésped, al que, sin embargo,
+había recibido con tanta consideración. K lo atribuyó a un cambio de
+humor y se enojó porque debido a esa causa estaba perdiendo el tiempo.
+
+--¿Es usted un hombre de confianza del tribunal?--preguntó.
+
+El pintor dejó el lápiz a un lado, se irguió, se frotó las manos y miró
+a K sonriente.
+
+--Bueno, vayamos al grano--dijo él--. Usted quiere saber algo del
+tribunal, como consta en su carta de recomendación, y ha comenzado
+a hablar sobre mis cuadros para halagarme. Pero no lo tomo a mal,
+usted no puede saber que para mí eso es una impertinencia. ¡Oh, por
+favor!--dijo en actitud defensiva, cuando K quiso objetar algo, y
+continuó:
+
+--Por lo demás, usted tiene razón con su indicación, soy un hombre de
+confianza del tribunal.
+
+Hizo una pausa, como si quisiera dejarle tiempo a K para adaptarse a
+las circunstancias. Se oyó otra vez a las niñas detrás de la puerta.
+Era probable que se estuvieran peleando por mirar a través del ojo de
+la cerradura, aunque también era probable que pudieran ver a través de
+los resquicios. K decidió no disculparse, pues no quería que el pintor
+cambiase de tema, pero tampoco quería que el pintor se ufanase y se
+creyera inalcanzable, así que preguntó:
+
+--¿Es un puesto reconocido oficialmente?
+
+--No--dijo el pintor brevemente, como si con esa pregunta le impidiese
+continuar hablando. Pero K no quería que se callase y dijo:
+
+--Bueno, con frecuencia ese tipo de puestos no reconocidos son más
+influyentes que los otros.
+
+--Ése es mi caso--dijo el pintor, y asintió con la frente arrugada--.
+Ayer hablé con el fabricante sobre su problema, me preguntó si no
+quería ayudarle, yo respondí: «Puede venir a mi casa si quiere», y
+ahora estoy encantado de poder recibirle tan pronto. Parece que el
+asunto le afecta bastante y no me extraña. ¿No desea quitarse antes el
+abrigo?
+
+Aunque K tenía previsto quedarse muy poco tiempo, aceptó de buen grado
+la proposición del pintor. El aire de la habitación le resultaba
+opresivo, con frecuencia había dirigido su mirada asombrada hacia una
+estufa de hierro, situada en una esquina, y que con toda seguridad
+estaba apagada. El bochorno en la habitación era inexplicable. Mientras
+se quitaba el abrigo y se desabrochaba la chaqueta, el pintor le dijo
+con un tono de disculpa:
+
+--Tengo que tener la habitación templada. Se está muy confortable,
+¿verdad? La habitación está muy bien situada.
+
+K no dijo nada, no era el calor lo que le molestaba, sino el aire,
+tan enrarecido que dificultaba la respiración; era ostensible que
+hacía mucho tiempo que no ventilaban la habitación. Esta sensación
+desagradable se intensificó, ya que el pintor le invitó a sentarse en
+la cama, mientras él se sentaba en la única silla de la habitación,
+frente al caballete. Además, el pintor interpretó mal por qué K quería
+permanecer al borde de la cama, ya que le pidió que se pusiera cómodo
+y, como K dudase, se acercó él mismo y le puso en medio de la cama
+con los almohadones. A continuación, regresó a su silla y le hizo la
+primera pregunta, cuyo efecto fue que K olvidase todo lo demás:
+
+--¿Es usted inocente?--preguntó.
+
+--Sí--dijo K--. La respuesta a esta pregunta le causó alegría,
+especialmente porque la respondió ante un particular, es decir sin
+asumir responsabilidad alguna. Nadie hasta ese momento le había
+preguntado de un modo tan directo. Para disfrutar de esa alegría,
+añadió:
+
+--Soy completamente inocente.
+
+--Bien--dijo el pintor, bajó la cabeza y pareció reflexionar. De
+repente subió la cabeza y dijo:
+
+--Si usted es inocente, entonces el caso es muy fácil.
+
+La mirada de K se nubló, ese supuesto hombre de confianza del tribunal
+hablaba como un niño ignorante.
+
+--Mi inocencia no simplifica el caso--dijo K, que, a pesar de todo,
+tuvo que reír, sacudiendo lentamente la cabeza--. Todo depende de
+muchos detalles, en los que el tribunal se pierde. Al final, sin
+embargo, descubre un comportamiento culpable donde originariamente no
+había nada.
+
+--Sí, cierto, cierto--dijo el pintor, como si K estorbase
+innecesariamente el curso de sus pensamientos--. Pero usted es inocente.
+
+--Bueno, sí--dijo K
+
+--Eso es lo principal--dijo el pintor.
+
+No había manera de influir en él con argumentos en contra; a pesar
+de su resolución, K no sabía si hablaba así por convicción o por
+indiferencia. K quiso comprobarlo, así que dijo:
+
+--Usted conoce este mundo judicial mucho mejor que yo, yo no sé más que
+lo que he oído aquí y allá, aunque lo oído procedía de personas muy
+distintas. Todos coinciden en que no se acusa a nadie a la ligera y que
+el tribunal, cuando acusa a alguien, está convencido de la culpa del
+acusado y que es muy difícil hacer que abandone ese convencimiento.
+
+--¿Difícil?--preguntó el pintor, y elevó una mano--. Nunca se le puede
+disuadir. Si pintase a todos los jueces aquí en la pared, uno al lado
+del otro, y usted se defendiese ante ellos, tendría más éxito que ante
+un tribunal real.
+
+--Sí--dijo K para sí mismo y olvidó que sólo había querido sondear un
+poco al pintor.
+
+Una de las niñas volvió a preguntar a través de la puerta:
+
+--Titorelli, ¿se irá pronto?
+
+--¡Callaos!--gritó el pintor hacia la puerta--, ¿acaso no veis que
+estoy hablando con este señor?
+
+Pero la muchacha no quedó satisfecha con esa respuesta, así que
+preguntó:
+
+--¿Le vas a pintar?
+
+Y cuando no recibió respuesta del pintor, añadió:
+
+--Por favor, no pintes a un hombre tan feo.
+
+A estas palabras siguió una confusión de exclamaciones incomprensibles
+aunque aprobatorias. El pintor dio un salto hacia la puerta, la abrió
+un resquicio--se podían ver las manos extendidas de las niñas en
+actitud de súplica--, y dijo:
+
+--Si no os calláis, os arrojo a todas por la escalera. Sentaos aquí, en
+el escalón, y comportaos bien.
+
+No debieron de seguir sus instrucciones, así que tuvo que impartirles
+órdenes.
+
+--¡Aquí, en el escalón!
+
+Sólo entonces se callaron.
+
+--Disculpe--dijo el pintor cuando regresó.
+
+K apenas se había vuelto hacia la puerta, había dejado a su discreción
+si quería protegerle y cómo. Tampoco se movió cuando el pintor se
+acercó hasta él y se inclinó para decirle algo al oído:
+
+--También las niñas pertenecen al tribunal.
+
+--¿Cómo?--preguntó K, que inclinó el rostro y miró al pintor. Éste, sin
+embargo, se sentó de nuevo y añadió medio en serio medio en broma:
+
+--Todo pertenece al tribunal.
+
+--No lo había notado--dijo K brevemente.
+
+La indicación general del pintor al señalar a las niñas, quitaba a la
+información toda su carga inquietante. No obstante, K contempló un
+rato la puerta, detrás de la cual permanecían las niñas, ya calladas y
+sentadas en el escalón. Una de ellas había introducido una pajita por
+una de las ranuras entre las tablas y la metía y sacaba lentamente.
+
+--Por lo que parece aún no se ha hecho una idea del tribunal--dijo el
+pintor, que había estirado las piernas y golpeaba el suelo con las
+puntas de los pies--. No necesitará ser inocente. Yo mismo le sacaré
+del problema.
+
+--¿Y cómo pretende conseguirlo?--preguntó K--. Hace poco usted me ha
+dicho que el tribunal es inaccesible a cualquier tipo de argumentación.
+
+--Inaccesible a cualquier argumentación que se plantee ante él--dijo el
+pintor, y elevó el dedo índice como si K no hubiese percibido la sutil
+diferencia--. Pero esa regla pierde su validez cuando se argumenta
+a espaldas del tribunal oficial, es decir en los despachos de los
+asesores, en los pasillos o, por ejemplo, aquí, en mi estudio.
+
+Lo que el pintor acababa de decir no le pareció a K tan descabellado,
+todo lo contrario, coincidía con lo que le habían contado otras
+personas. Incluso parecía otorgar muchas esperanzas. Si los jueces se
+dejaban influir tan fácilmente por sus relaciones personales, como el
+abogado había manifestado, entonces las relaciones del pintor con los
+vanidosos jueces eran muy importantes y de ninguna manera se podían
+menospreciar. En ese caso el pintor se adaptaba perfectamente al
+círculo de ayudantes que K paulatinamente iba reuniendo a su alrededor.
+Una vez habían elogiado en el banco su talento organizador, aquí, en
+una situación en la que dependía exclusivamente de sí mismo, había una
+buena oportunidad para ponerlo a prueba. El pintor observó el efecto
+que su aclaración había ejercido en K y dijo, no sin cierto temor:
+
+--¿No le llama la atención que hablo casi como un jurista? Es por el
+trato ininterrumpido con los señores del tribunal, que tanto me ha
+influido. Por supuesto, saco muchos beneficios de ello, pero el impulso
+artístico se pierde en parte.
+
+--¿Cómo entró en contacto con los jueces?--preguntó K. Quería ganarse
+primero la confianza del pintor, antes de tomarlo a su servicio.
+
+--Muy fácil--dijo el pintor--, he heredado mi posición. Ya mi padre
+fue pintor judicial. Es un puesto hereditario. No se necesitan nuevas
+personas que ejerzan el oficio. Para pintar a los distintos grados de
+funcionarios se han promulgado tantas reglas secretas y, además, tan
+complejas, que no se pueden dominar fuera de determinadas familias.
+Por ejemplo, ahí, en el cajón, tengo los apuntes de mi padre, que no
+enseño a nadie. Sólo el que los conoce está capacitado para pintar a
+los jueces. Aun en el caso de que los perdiera, guardo en la memoria
+tal cúmulo de reglas que nadie podría aspirar a ocupar mi puesto.
+Los jueces quieren que se les pinte como se pintó a los jueces en el
+pasado, y eso sólo lo puedo hacer yo.
+
+--Eso es digno de envidia--dijo K, que pensó en su puesto en el
+banco--. Su posición, por consiguiente, es inalterable.
+
+--Sí, inalterable--dijo el pintor, y alzó los hombros con orgullo--.
+Por eso mismo me puedo atrever de vez en cuando a ayudar a algún pobre
+hombre que tiene un proceso.
+
+--Y, ¿cómo lo hace?--preguntó K, como si no fuera él a quien el
+pintor había llamado pobre hombre. El pintor, sin embargo, no se dejó
+interrumpir, sino que dijo:
+
+--En su caso, por ejemplo, ya que usted es completamente inocente,
+emprenderé lo siguiente.
+
+A K le comenzaba a resultar molesta la repetida mención de su
+inocencia. Le parecía que el pintor, con esas indicaciones, hacía
+depender su ayuda de un resultado positivo del proceso, en cuyo caso la
+ayuda carecería de cualquier valor. A pesar de esta duda, K se dominó
+y no interrumpió al pintor. No quería renunciar a su ayuda, estaba
+decidido, además le parecía que esa ayuda no era más cuestionable
+que la del abogado. K incluso la prefirió, pues era más inofensiva y
+sincera que esta última.
+
+El pintor había acercado la silla a la cama y continuó con voz apagada:
+
+--He olvidado preguntarle al principio qué tipo de absolución prefiere.
+Hay tres posibilidades, la absolución real, la absolución aparente
+y la prórroga indefinida. La absolución real es, naturalmente, la
+mejor, pero no tengo ninguna influencia para lograr esa solución. Aquí
+decide, con toda probabilidad, la inocencia del acusado. Como usted es
+inocente, podría confiar en alcanzarla, pero entonces no necesitaría ni
+mi ayuda ni la de cualquier otro.
+
+Esta gama de posibilidades desconcertó al principio a K, luego dijo
+también en voz baja, como había hablado el pintor:
+
+--Creo que se contradice.
+
+--¿Por qué?--preguntó el pintor con actitud paciente, y se reclinó
+sonriente.
+
+Esa sonrisa despertó en K la impresión de que no se proponía cubrir
+contradicciones en las palabras del pintor, sino en el mismo
+procedimiento judicial. No obstante, continuó:
+
+--Hace poco comentó que el tribunal es inaccesible para todo tipo de
+argumentación, después ha limitado la validez de ese principio al
+tribunal oficial y ahora dice, incluso, que el inocente no necesita
+ayuda alguna ante el tribunal. Ahí se produce una contradicción.
+Además, antes ha dicho que se puede influir personalmente en los
+jueces, pero ahora pone en duda que se pueda llegar a la absolución
+real, como usted la llama, mediante una influencia personal. Ahí se
+incurre en una segunda contradicción.
+
+--Esas contradicciones son fáciles de aclarar--dijo el pintor--. Aquí
+está hablando de dos cosas distintas, de lo que la ley establece y
+de lo que yo he experimentado personalmente; no debe confundir ambas
+cosas. En la ley, aunque yo no lo he leído, se establece por una
+parte que el inocente tiene que ser absuelto, pero por otra parte no
+se establece que los jueces puedan ser influidos. No obstante, yo he
+experimentado lo contrario. No he sabido de ninguna absolución real,
+pero he conocido muchas influencias. Es posible que en los casos que
+he conocido no se diera la inocencia del acusado. Pero, ¿no es acaso
+improbable que en tantos casos no haya ni uno solo en el que el
+acusado haya sido inocente? Ya cuando era niño escuchaba a mi padre
+cuando contaba algo de los procesos, también los jueces hablaban sobre
+procesos cuando le visitaban en su estudio, en nuestro círculo no se
+hablaba de otra cosa, siempre que tuve la oportunidad de ir a los
+juicios, siempre la aproveché, he presenciado innumerables procesos
+y he seguido sus distintas fases, tanto como era posible y, lo debo
+reconocer, no he conocido ninguna absolución real.
+
+--Así pues, ninguna absolución--dijo K como si hablase consigo mismo y
+con sus esperanzas--. Eso confirma la opinión que tengo del tribunal.
+Tampoco por esa parte tiene sentido. Un único verdugo podría sustituir
+a todo el tribunal.
+
+--No debe generalizar--dijo el pintor insatisfecho--, sólo he hablado
+de mis experiencias.
+
+--Eso basta--dijo K--, ¿o acaso ha oído de absoluciones en otros
+tiempos?
+
+--Ha debido de haber ese tipo de absoluciones--respondió el pintor--.
+Pero es difícil constatarlo. Las sentencias definitivas del tribunal
+no se hacen públicas, ni siquiera son accesibles para los jueces, por
+eso sólo se han conservado leyendas sobre casos judiciales antiguos.
+Estas leyendas, en su mayoría, contienen absoluciones reales, se puede
+creer en ellas, pero no se pueden demostrar. No obstante, no se deben
+descuidar, contienen una cierta verdad, y son muy bellas, yo mismo he
+pintado varios cuadros que tienen como tema esas leyendas.
+
+--Simples leyendas no pueden hacerme cambiar de opinión--dijo K--,
+¿acaso se pueden invocar esas leyendas en juicio?
+
+El pintor rió.
+
+--No, no se puede--dijo.
+
+--Entonces es inútil hablar de ellas--dijo K. Quería aceptar
+provisionalmente todas las opiniones del pintor, aun en el caso de
+considerarlas improbables o que contradijeran otros informes. Ahora no
+disponía del tiempo preciso para analizar todo lo que el pintor había
+dicho y constatarlo o refutarlo de acuerdo con la verdad. Se daría por
+satisfecho si lograse que el pintor le ayudase incluso de una manera no
+decisiva. Así que dijo:
+
+--Dejemos entonces la absolución real. Usted mencionó otras dos
+posibilidades.
+
+--La absolución aparente y la prórroga indefinida. Sólo hay estas dos
+posibilidades--dijo el pintor--. Pero, ¿no quiere quitarse la chaqueta
+antes de que continuemos? Parece que tiene calor.
+
+--Sí--dijo K, que hasta ese momento sólo había prestado atención a las
+explicaciones del pintor, pero que ahora, al recordársele el calor,
+sintió cómo el sudor bañaba su frente--. El calor es casi insoportable.
+
+El pintor asintió como si entendiese perfectamente el malestar de K.
+
+--¿No se puede abrir la ventana?--preguntó K.
+
+--No--dijo el pintor--. No es más que un vidrio fijo, no se puede abrir.
+
+Ahora se daba cuenta K de que todo el tiempo había alimentado la
+esperanza de que el pintor, o él mismo, se levantaría y abriría la
+ventana. Estaba incluso preparado para respirar la niebla a todo
+pulmón. La sensación de estar allí encerrado le produjo un mareo.
+Golpeó ligeramente la cama con la mano y dijo con voz débil:
+
+--Es un ambiente opresivo e insano.
+
+--¡Oh, no!--dijo el pintor en defensa de su ventana--. Precisamente
+porque no se puede abrir mantiene mejor el calor que una ventana
+doble. Si quiero airear, lo que no es muy necesario, pues penetra aire
+suficiente por los resquicios de las tablas, puedo abrir una de las
+puertas o ambas.
+
+K, consolado un poco por esa explicación, miró en torno para descubrir
+esa segunda puerta. El pintor lo notó y dijo:
+
+--Está detrás de usted. La tuve que tapar con la cama.
+
+Ahora vio K la pequeña puerta en la pared.
+
+--Esto es muy pequeño para ser un estudio--dijo el pintor, como si
+quisiera salir al paso de una crítica de K--. Tuve que instalarme como
+pude. La cama, justo delante de la puerta, está, naturalmente, en un
+mal lugar. El juez al que estoy retratando, por ejemplo, entra siempre
+por la puerta de la cama y le he dado una llave para que cuando no esté
+yo en casa pueda esperarme. Pero suele venir por la mañana temprano,
+cuando aún duermo. Naturalmente me despierta siempre del sueño más
+profundo cuando abre la puerta. Le perdería el respeto a todos los
+jueces si oyera las maldiciones con las que le recibo cuando se sube
+a mi cama tan temprano. Le podría quitar la llave, pero con eso sólo
+conseguiría enojarle. Todas las puertas de esta casa se podrían sacar
+de sus quicios sin hacer muchos esfuerzos.
+
+Mientras hablaba el pintor, K pensaba si se debía quitar la chaqueta,
+finalmente reconoció que si no lo hacía sería incapaz de permanecer
+allí por más tiempo, así que se la quitó y la puso sobre sus rodillas
+para podérsela poner en cuanto terminara la conversación. Apenas se
+había quitado la chaqueta, una de las niñas gritó:
+
+--¡Ya se ha quitado la chaqueta!--y se oyó cómo todas se apresuraban a
+mirar por las rendijas para contemplar el espectáculo.
+
+--Las niñas--dijo el pintor--creen que le voy a pintar y que por eso se
+desnuda.
+
+--¡Ah, ya!--dijo K poco animado, pues no se sentía mucho mejor que
+antes aunque estuviera sentado en mangas de camisa. Casi de mal humor
+preguntó:
+
+--¿Cómo denominó las otras dos posibilidades?
+
+Ya había olvidado las expresiones que el pintor había empleado.
+
+--La absolución aparente y la prórroga indefinida--dijo el pintor--.
+Usted elige. Ambas se pueden lograr con mi ayuda, naturalmente no sin
+esfuerzo, la diferencia en este sentido radica en que la absolución
+aparente requiere un esfuerzo intermitente y concentrado, mientras
+que la prórroga, uno más débil, pero continuado. Bien, comencemos por
+la absolución aparente. Si eligiese ésta, escribiré en un papel una
+confirmación de su inocencia. El texto para una confirmación así lo he
+heredado de mi padre y resulta irrefutable. Con esa confirmación hago
+una ronda con los jueces que conozco. Por ejemplo, comienzo hoy por la
+noche con el juez al que estoy pintando, cuando venga a la sesión. Le
+presento la confirmación, le aclaro que usted es inocente y me hago
+garante de su inocencia. Pero no se trata de una garantía superficial o
+ficticia, sino real y vinculante.
+
+En la mirada del pintor había un aire de reproche por el hecho de que K
+le cargase con esa responsabilidad.
+
+--Sería muy amable de su parte--dijo K--. ¿Y el juez, en el caso de que
+le creyera, tampoco me absolvería realmente?
+
+--Como ya le dije--respondió el pintor--. Pero tampoco es seguro que
+todos me crean, algún juez reclamará, por ejemplo, que le conduzca
+hasta él. Entonces no le quedará otro remedio que venir. En un supuesto
+así, se puede decir que la causa está casi ganada, especialmente porque
+antes le informaré de cómo tiene que comportarse ante el juez. Peor
+resulta con aquellos jueces que no me atienden desde el principio,
+esto también puede ocurrir. Nos veremos obligados a renunciar a ellos,
+aunque no falten algunos intentos, pero podemos permitirnos ese lujo,
+que unos cuantos jueces aislados no son decisivos. Si consigo un número
+suficiente de firmas de jueces en esta confirmación de inocencia,
+entonces voy a ver al juez que lleva su caso. Es posible que tenga
+ya su firma; en ese supuesto, todo va un poco más rápido. En general
+ya no hay muchos más impedimentos, ha llegado el momento para que el
+acusado tenga una gran confianza. Es extraño, pero cierto, la gente
+se encuentra en esa fase más confiada que después de la absolución.
+Ya no es necesario esforzarse más. El juez posee en la confirmación
+de inocencia la garantía de un número de jueces y puede absolver sin
+preocuparse. Así lo hará, sin duda, para hacerme un favor a mí y a
+otros conocidos, después de realizar algunas formalidades. Usted sale
+del ámbito del tribunal y es libre.
+
+--Entonces soy libre--dijo K indeciso.
+
+--Sí--dijo el pintor--, pero sólo libre en apariencia o, mejor dicho,
+libre provisionalmente. La judicatura inferior, a la que pertenecen mis
+conocidos, no posee el derecho a otorgar una absolución definitiva,
+este derecho sólo lo posee el tribunal supremo, inalcanzable para
+usted, para mí y para todos nosotros. No sabemos lo que allí pasa
+y, dicho sea de paso, tampoco lo queremos saber. Nuestros jueces
+carecen del gran derecho a liberar de la acusación, pero entre sus
+competencias está la de poder desprenderle de ella. Eso quiere decir
+que si obtiene este tipo de absolución, queda liberado momentáneamente
+de la acusación, pero pende aún sobre usted y puede suceder, si llega
+la orden desde arriba, que entre en vigor de inmediato. Como tengo tan
+buenos contactos con el tribunal, puedo decirle también cómo se refleja
+exteriormente en los reglamentos de la Administración de Justicia
+la diferencia entre una absolución real y otra aparente. En caso de
+una absolución real, se deben reunir todas las actas procesales,
+desaparecen por completo del procedimiento, todo se destruye, no sólo
+la acusación, sino también todos los escritos procesales, incluida la
+absolución. En la absolución aparente ocurre de un modo algo diferente.
+No se produce ninguna modificación más de las actas, a ellas se
+añaden la confirmación de inocencia, la absolución y el fundamento
+de la absolución. Por lo demás, las actas continúan en el proceso,
+se trasladan, como exige el continuo trámite administrativo, a los
+tribunales supremos, vuelve a los inferiores, y oscila entre unos
+y otros con mayor o menor fluidez. Esos caminos son impredecibles.
+Considerado desde el exterior, se podría llegar a la conclusión de que
+todo se ha olvidado hace tiempo, que las actas se han perdido y que
+la absolución es completa. Un especialista no lo creerá jamás. No se
+pierden las actas, el tribunal no olvida. Un día--nadie lo espera--,
+un juez cualquiera toma el acta, le presta poco de atención, comprueba
+que la acusación aún está en vigor y ordena la detención inmediata. He
+dado a entender que entre la absolución aparente y la nueva detención
+transcurre un largo periodo de tiempo, es posible y conozco algunos
+casos, pero también es posible que el absuelto llegue a su casa desde
+los tribunales y ya allí le esperen unos emisarios para detenerle de
+nuevo. Entonces, por supuesto, se ha terminado la vida en libertad.
+
+--¿Y el proceso comienza otra vez?--preguntó K incrédulo.
+
+--Así es--dijo el pintor--, el proceso comienza de nuevo, y también
+existe la posibilidad, como al principio, de obtener una absolución
+aparente. Hay que concentrar otra vez todas las fuerzas y no rendirse.
+
+Lo último lo dijo el pintor probablemente guiado por la impresión de
+que el ánimo de K se había hundido.
+
+--Pero, ¿no resulta más difícil obtener la segunda absolución que la
+primera?--preguntó K, como si quisiera anticiparse a alguna de las
+revelaciones del pintor.
+
+--No se puede decir nada seguro al respecto--dijo el pintor--. ¿Quiere
+decir si el juez se puede ver influido desfavorablemente en su
+sentencia por la primera detención? No, ése no es el caso. Los jueces
+ya han previsto la detención en el momento de dictar la absolución.
+Esa circunstancia apenas tiene efecto. Pero otros muchos motivos
+pueden influir ahora en el humor del juez y en su enjuiciamiento
+jurídico del caso, y los esfuerzos se tendrán que adaptar a las nuevas
+circunstancias, siendo necesario, por supuesto, actuar con la misma
+fuerza y decisión que antes de la primera absolución.
+
+--Pero esa segunda absolución tampoco es definitiva--dijo K, y giró la
+cabeza con actitud de rechazo.
+
+--Por supuesto que no--dijo el pintor--, a la segunda absolución sigue
+la tercera detención; a la tercera absolución, la cuarta detención.
+Esto está implícito en el mismo concepto de absolución aparente.
+
+K permaneció en silencio.
+
+--La absolución aparente no le resulta muy ventajosa, ¿verdad?--dijo el
+pintor--. Tal vez prefiera la prórroga indefinida. ¿Desea que le narre
+en qué consiste la prórroga indefinida?
+
+K asintió con la cabeza.
+
+El pintor se había reclinado cómodamente en la silla, su camisa del
+pijama estaba abierta y se rascaba el pecho con la mano.
+
+--La prórroga--dijo el pintor, y miró un momento ante sí como si
+buscara las palabras adecuadas--, la prórroga consiste en que el
+proceso se mantiene de un modo duradero en una fase preliminar.
+Para lograrlo es necesario que el acusado y el ayudante, sobre todo
+el ayudante, permanezca continuamente en contacto personal con el
+tribunal. Repito, aquí no es necesario gastar tantas energías como para
+lograr una absolución aparente y, sin embargo, sí es necesario prestar
+una mayor atención. No se puede perder de vista el proceso, hay que ir
+a ver al juez competente en periodos de tiempo regulares y, además, en
+ocasiones especiales, y hay que intentar mantenerlo contento. Si no se
+conoce personalmente al juez, se puede intentar influir en él a través
+de otros jueces, sin por ello renunciar a las entrevistas personales.
+Si no se descuida nada a este respecto, se puede decir con bastante
+certeza que el proceso no pasará de su primera fase. El proceso, sin
+embargo, no se detiene, pero el acusado queda casi tan a salvo de una
+condena como si estuviera libre. Frente a la absolución aparente, la
+prórroga indefinida tiene la ventaja de que el futuro del acusado
+es menos incierto, evita los sustos de las detenciones repentinas
+y no tiene que temer, precisamente en aquellos periodos en que sus
+circunstancias son inapropiadas, los esfuerzos y las irritaciones que
+cuestan el logro de la absolución aparente. No obstante, la prórroga
+también posee ciertas desventajas para el acusado que no se deben
+subestimar. Y no pienso en que aquí el acusado nunca es libre, pues
+tampoco lo es, en un sentido estricto, en la absolución aparente. Se
+trata de otra desventaja. El proceso no se puede detener sin que, al
+menos, haya motivos evidentes para ello. Por lo tanto, y de cara al
+exterior, tiene que suceder algo en el proceso. Así pues, de vez en
+cuando se tomarán algunas disposiciones, se interrogará al acusado, se
+realizarán algunas investigaciones, etc. El proceso debe girar dentro
+de los estrechos límites a los que se le ha reducido artificialmente.
+Eso produce algunas molestias al acusado que, sin embargo, tampoco
+debe imaginarse que son tan malas. Todo es de cara al exterior; los
+interrogatorios, por ejemplo, son muy cortos, cuando se tiene poco
+tiempo o, simplemente, no se tienen ganas de comparecer, se puede
+faltar presentando una disculpa, incluso con algunos jueces se pueden
+fijar de antemano las fechas de determinadas formalidades, se trata,
+en definitiva, ya que uno es un acusado, de presentarse ante el juez
+competente de vez en cuando.
+
+Ya durante las últimas palabras K se había colocado la chaqueta en el
+brazo y se había levantado.
+
+--¡Se ha levantado!--gritaron en seguida al otro lado de la puerta.
+
+--¿Ya se quiere ir?--preguntó el pintor también levantándose--. Seguro
+que es el aire viciado por lo que se va. Me resulta muy desagradable.
+Me quedaban más cosas por decirle, tenía que haber abreviado. Espero
+que me haya comprendido.
+
+--¡Oh, sí!--dijo K, al que le dolía la cabeza por el esfuerzo realizado
+para escuchar. No obstante esta confirmación, el pintor se lo resumió
+otra vez, como si quisiera que K se llevase consigo algún consuelo.
+
+--Ambos métodos tienen en común que impiden una condena del acusado.
+
+--Pero también impiden la absolución real--dijo K en voz baja, como si
+se avergonzase de haberlo descubierto.
+
+--Ha comprendido el meollo del asunto--dijo el pintor con rapidez.
+
+K puso la mano en el abrigo, pero no podía decidirse a ponérselo. Le
+hubiera gustado recogerlo todo y salir a respirar el aire fresco.
+Tampoco las niñas le motivaban a vestirse, por más que desde el
+principio se gritaran entre ellas que se estaba vistiendo. El pintor
+intentó conocer el estado de ánimo de K, así que dijo:
+
+--No se ha decidido respecto a mis proposiciones. Lo apruebo, yo mismo
+le hubiera desaconsejado que se decidiera en seguida. Las ventajas y
+las desventajas son nimias. Hay que valorarlo todo con exactitud.
+
+--Le volveré a visitar pronto--dijo K, que con decisión repentina se
+puso la chaqueta, se echó el abrigo sobre los hombros y se apresuró
+hacia la puerta. Las niñas, al advertirlo, comenzaron a gritar.
+
+--Pero debe mantener su palabra--dijo el pintor, que le había
+seguido--, si no, me presentaré en su banco y preguntaré por usted.
+
+--Abra la puerta--dijo K, al notar cómo las niñas hacían fuerza en el
+picaporte.
+
+--¿Acaso quiere que las niñas le molesten? Salga mejor por la otra
+puerta--y señaló la puerta situada detrás de la cama.
+
+K estuvo de acuerdo y retrocedió hasta la cama. Pero el pintor, en vez
+de abrir la puerta, se metió debajo de la cama y preguntó desde allí:
+
+--¿No quiere ver un cuadro que le podría vender?
+
+K no quería ser descortés, el pintor se había portado bien y le había
+prometido seguir ayudándole, además K se había olvidado de hablar sobre
+la recompensa por la ayuda, por este motivo no pudo zafarse y dejó
+que le mostrara el cuadro, aunque temblase de impaciencia por salir
+del estudio. El pintor sacó de debajo de la cama un montón de cuadros
+sin enmarcar tan llenos de polvo que, cuando el pintor sopló sobre el
+primero, K estuvo un tiempo sin poder respirar ni ver bien.
+
+--Un paisaje de landa--dijo el pintor, y alcanzó el cuadro a K.
+Representaba unos árboles débiles, muy alejados entre sí, rodeados de
+hierba oscura. En segundo plano se veía un policromo crepúsculo.
+
+--Muy bonito--dijo K--, lo compro.
+
+K se había expresado con tal brevedad de una forma impensada. Por eso
+se alegró cuando el pintor en vez de tomarlo a mal, levantó otro cuadro
+del suelo.
+
+--Aquí tiene un contraste con el anterior--dijo el pintor.
+
+Se habría concebido como un contraste, pero no había la más mínima
+diferencia con el anterior, ahí estaban los árboles, la hierba y en el
+fondo el crepúsculo. Pero a K no le importaba.
+
+--Son paisajes muy bonitos--dijo--. Se los compro. Los colgaré en mi
+despacho.
+
+--Parece que el motivo le gusta. Casualmente tengo un tercer cuadro
+similar.
+
+No era similar, más bien se trataba de un paisaje idéntico. El pintor
+aprovechaba la oportunidad para vender cuadros viejos.
+
+--También lo compro--dijo K--. ¿Cuánto cuestan los tres cuadros?
+
+--Ya hablaremos de eso--dijo el pintor--. Ahora tiene prisa, pero vamos
+a permanecer en contacto. Por lo demás, me alegra que le hayan gustado
+los cuadros. Le daré todos los que tengo debajo de la cama. Todos son
+paisajes de landa, ya he pintado muchos. Hay personas que les tienen
+cierta aversión porque son melancólicos, otros, sin embargo, entre los
+que usted se cuenta, aman precisamente esa melancolía. Pero K ya no
+tenía ganas de oír las experiencias profesionales del pintor pedigüeño.
+
+--Empaquete los cuadros--exclamó, interrumpiendo al pintor--, mañana
+vendrá mi ordenanza y los recogerá.
+
+--No es necesario--dijo el pintor--. Creo que podré conseguir que
+alguien se los lleve ahora.
+
+Finalmente, salió de debajo de la cama y abrió la puerta.
+
+--Súbase a la cama--dijo el pintor--, lo hacen todos los que entran.
+
+K tampoco habría tenido ninguna consideración si el pintor no hubiese
+dicho nada. En realidad ya tenía puesto un pie encima de la cama, pero
+entonces se quedó mirando hacia la puerta abierta y volvió a retirar el
+pie.
+
+--¿Qué es eso?--preguntó al pintor.
+
+--¿De qué se asombra?--preguntó éste, asombrado a su vez--. Son
+dependencias del tribunal. ¿No sabía que aquí había dependencias
+judiciales? Este tipo de dependencias las hay en prácticamente todas
+las buhardillas, ¿por qué habrían de faltar aquí? También mi estudio
+pertenece a las dependencias del tribunal, éste es el que lo ha puesto
+a mi disposición.
+
+K no se horrorizó tanto por haber encontrado allí unas dependencias
+judiciales, sino por su ignorancia en asuntos relacionados con el
+tribunal. Según su opinión, una de las reglas fundamentales que debía
+regir la conducta de todo acusado era la de estar siempre preparado,
+no dejarse sorprender, no mirar desprevenido hacia la derecha, cuando
+el juez se encontraba a su izquierda, y precisamente infringía esta
+regla continuamente. Ante él se extendía un largo pasillo, por el que
+corría un aire fresco en comparación con el del estudio. A ambos lados
+del pasillo había bancos, como en la sala de espera de las oficinas
+judiciales competentes para el caso de K. Parecían existir reglas
+concretas para la construcción de las dependencias. En ese momento no
+había mucho tráfico de personas. Un hombre permanecía casi tendido:
+había apoyado la cabeza en el banco y se había cubierto el rostro con
+las manos. Parecía dormir. Otro estaba al final del pasillo, en una
+zona oscura. K se subió a la cama, el pintor le siguió con los cuadros.
+Al poco tiempo encontraron a un empleado de los tribunales. K reconocía
+a todos estos empleados por el botón dorado que llevaban en sus trajes
+normales, junto a los otros botones usuales. El pintor le encargó que
+acompañase a K con los cuadros. K vacilaba al caminar y avanzaba con el
+pañuelo en la boca. Ya se encontraban cerca de la salida, cuando las
+niñas irrumpieron frente a ellos, así que K ni siquiera se pudo ahorrar
+esa situación. Habrían visto cómo abrían la otra puerta y habían
+corrido para sorprenderlos.
+
+--Ya no puedo acompañarle más--exclamó el pintor sonriendo y
+resistiendo el embate de las niñas--. ¡Adiós! ¡Y no tarde mucho en
+decidirse!
+
+K ni siquiera le miró. Al salir a la calle tomó el primer taxi que
+pasó. Deseaba deshacerse del empleado, ese botón dorado se le clavaba
+continuamente en el ojo, aunque a cualquier otro ni siquiera le llamara
+la atención. El empleado, servicial, quiso sentarse con K, pero éste
+lo echó abajo. K llegó al banco por la tarde. Habría querido dejarse
+los cuadros en el coche, pero temió necesitarlos en algún momento
+para justificarse ante el pintor. Así que pidió que los subieran a su
+despacho Y los guardó en el último cajón de su mesa. Allí estarían a
+salvo de la curiosidad del subdirector, al menos durante los primeros
+días.
+
+
+ NOTAS:
+
+[31] Tachado en el manuscrito: «algunas advertencias, como que debería
+irse temprano a la cama, no debería llevar trajes tan caros, debería
+redactar en su casa su última voluntad, debería utilizar velas en vez
+de luz eléctrica».
+
+[32] Tachado en el manuscrito: «No, K no podía esperar nada de la
+publicidad del proceso. El que no se elevara ante él como un juez
+y le sentenciara ciegamente y antes de tiempo al menos intentaría
+humillarle, ya que resultaba tan fácil».
+
+
+
+
+ =EL COMERCIANTE BLOCK
+ K RENUNCIA AL ABOGADO=
+
+
+Por fin se había decidido K a renunciar a la representación del
+abogado. Las dudas acerca de lo acertado de dicha medida no se podían
+eliminar, pero el convencimiento de la necesidad de ese paso terminó
+por prevalecer. La decisión, en el día que K tenía que visitar al
+abogado, le había costado tiempo y esfuerzo, trabajó con excesiva
+lentitud y tuvo que permanecer muchas horas en su despacho. Pasaban
+de las diez de la noche cuando K se presentó ante la puerta del
+abogado. Antes de llamar pensó si no sería mejor romper con el abogado
+por teléfono o por escrito, pues la entrevista tendría que ser por
+fuerza desagradable. Pero K decidió mantenerla; de otro modo el
+abogado aceptaría la decisión de K con algunas palabras formales o con
+silencio, y K, salvo lo que Leni le pudiera decir, desconocería su
+reacción ante la medida y las consecuencias que, según la opinión nada
+despreciable del abogado, ese paso tendría para K. No obstante, si K
+estaba sentado frente al abogado, aunque éste no quisiera decir mucho,
+al menos podría deducir bastante de sus gestos y de su actitud. Tampoco
+se podía excluir que le convenciese para que el abogado continuase con
+la defensa y que él renunciase a su decisión.
+
+Como siempre, la primera llamada a la puerta quedó sin respuesta. «Leni
+podría ser más rápida»--pensó K. Pero resultaba una ventaja que no
+se inmiscuyeran los vecinos, como habitualmente, ya fuese el hombre
+en bata o cualquier otro. Mientras K tocaba el timbre por segunda
+vez, miró hacia la puerta vecina, pero permaneció cerrada. Finalmente
+aparecieron dos ojos en la mirilla de la puerta, pero no eran los de
+Leni. Alguien abrió la puerta, pero siguió apoyándose en ella, y gritó
+hacia el interior:
+
+--¡Es él!--y abrió del todo.
+
+K había empujado también la puerta, pues ya había escuchado la llave
+de la cerradura en la puerta de al lado. Cuando la puerta se abrió, se
+precipitó hacia dentro y le dio tiempo a ver cómo Leni, a la que habían
+dirigido antes el grito de advertencia, corría por el pasillo vestida
+con una simple camisa. Se quedó mirándola un rato y luego se volvió
+hacia el que había abierto la puerta. Era un hombre pequeño y delgado,
+con barba, y sostenía una vela en la mano.
+
+--¿Está empleado aquí?--preguntó K.
+
+--No--respondió el hombre--, el abogado me defiende, estoy aquí por un
+asunto judicial.
+
+--¿Sin chaqueta?--preguntó K, y señaló con un movimiento de la mano su
+forma inapropiada de vestir.
+
+--¡Oh, disculpe!--dijo el hombre, y se iluminó a sí mismo con la vela,
+como si advirtiese por primera vez su estado.
+
+--¿Leni es su amante?--preguntó K brevemente. Había abierto algo las
+piernas, las manos, que sostenían el sombrero, permanecían en la
+espalda. Sólo por poseer un buen abrigo de invierno se sintió superior
+a aquella figura esmirriada.
+
+--¡Oh, Dios!--dijo, y alzó la mano ante el rostro en una actitud
+defensiva--, no, no, ¿cómo puede pensar eso?
+
+--Parece que dice la verdad--dijo K sonriendo--, no obstante, venga--le
+hizo una seña con el sombrero y dejó que fuera por delante.
+
+--¿Cómo se llama?--preguntó K mientras caminaban.
+
+--Block, soy el comerciante Block--dijo, y al hacer su presentación se
+volvió, pero K no dejó que se detuviera.
+
+--¿Es su apellido de verdad?--preguntó K.
+
+--Claro--fue la respuesta--, ¿por qué?
+
+--Pensé que tenía razones para silenciar su apellido--dijo K. Se
+sentía libre, tan libre como el que habla en el extranjero con gente
+de baja condición, guarda para sí todo lo que le afecta y sólo habla
+indiferente de los intereses de los demás, elevándolos o dejándolos
+caer según su gusto. K se paró ante la puerta del despacho del abogado,
+la abrió y gritó al comerciante, que había continuado:
+
+--¡No tan deprisa! Ilumine aquí.
+
+K pensó que Leni podía haberse escondido allí, por lo que obligó al
+comerciante a buscar por todas las esquinas, pero la habitación estaba
+vacía. K detuvo al comerciante ante el cuadro del juez cogiéndole por
+los tirantes.
+
+--¿Le conoce?--preguntó, y señaló con el dedo hacia arriba.
+
+El comerciante elevó la vela, miró guiñando los ojos y dijo:
+
+--Es un juez.
+
+--¿Un juez supremo?--preguntó K, y se puso al lado del comerciante para
+observar la impresión que le causaba el cuadro. El comerciante miraba
+con admiración.
+
+--Es un juez supremo--dijo.
+
+--Usted no tiene mucha capacidad de observación--dijo K--. Entre todos
+los jueces de instrucción inferiores, él es el inferior.
+
+--Ahora me acuerdo--dijo el comerciante, y bajó la vela--, yo también
+lo he oído.
+
+--Naturalmente--exclamó K--, lo olvidé, claro que lo habrá oído.
+
+--Pero, ¿por qué?, ¿por qué?--preguntó el comerciante, mientras se
+dirigía hacia la puerta empujado por K. Ya en el pasillo, dijo K:
+
+--¿Sabe dónde se ha escondido Leni?
+
+--¿Escondido?--dijo el comerciante--. No, pero puede estar en la cocina
+preparando una sopa para el abogado.
+
+--¿Por qué no lo ha dicho en seguida?--preguntó K.
+
+--Yo quería conducirle hasta allí, pero usted mismo es el que me
+ha llamado--respondió el comerciante, algo confuso por las órdenes
+contradictorias.
+
+--Usted se cree muy astuto--dijo K--. ¡Lléveme entonces hasta ella!
+K no había estado nunca en la cocina, era sorprendentemente grande y
+estaba muy bien amueblada. El horno era tres veces más grande que los
+normales; del resto podía ver muy poco, pues la cocina sólo estaba
+iluminada por una pequeña lámpara situada a la entrada. Frente al fogón
+se encontraba Leni con un delantal blanco, como siempre, y cascaba
+huevos en una olla puesta al fuego.
+
+--Buenas noches, Josef--dijo mirándole de soslayo.
+
+--Buenas noches--dijo K, y señaló una silla en la que el comerciante se
+debía sentar, lo que éste hizo sin vacilar. K, sin embargo, se aproximó
+a Leni por detrás, se inclinó sobre su hombro y preguntó:
+
+--¿Quién es ese hombre?
+
+Leni rodeó la cabeza de K con una mano mientras con la otra daba
+vueltas a la sopa, luego le atrajo hacia sí y dijo:
+
+--Es un hombre digno de lástima, un pobre comerciante, un tal Block.
+Míralo.
+
+Ambos le miraron. El comerciante estaba sentado en la silla que K le
+había asignado. Había apagado la vela, ya innecesaria, e intentaba
+presionar el pabilo con los dedos para evitar que humease.
+
+--Estabas en camisa--dijo K, girando la cabeza hacia el fogón. Ella
+calló.
+
+--¿Es tu amante?--preguntó K.
+
+Ella quiso coger la olla, pero K tomó sus manos y dijo:
+
+--¡Responde!
+
+Ella musitó:
+
+--Ven al despacho, te lo explicaré todo.
+
+--No--dijo K--, quiero que lo aclares aquí.
+
+Ella le abrazó y quiso besarle, pero K se resistió y dijo:
+
+--No quiero que me beses ahora.
+
+--Josef--dijo Leni, y miró a los ojos de K suplicante pero con
+sinceridad--, ¿no estarás celoso del señor Block? Rudi--dijo ahora
+volviéndose hacia el comerciante--, ayúdame y deja la vela, mira cómo
+sospecha de mí.
+
+Se podría haber pensado que no prestaba atención, pero seguía
+perfectamente la conversación.
+
+--No sé por qué tiene que estar celoso--dijo sin saber qué responder.
+
+--Yo tampoco lo sé--dijo K, y contempló al comerciante sonriendo. Leni
+rió en voz alta, se aprovechó del descuido de K para rodearse con su
+brazo y susurró:
+
+--Déjalo, ya ves la clase de hombre que es. Lo he tomado un poco bajo
+mi protección porque es un buen cliente del abogado, por ningún otro
+motivo. ¿Y tú? ¿Quieres hablar con el abogado? Hoy está muy enfermo,
+pero si quieres te anuncio ahora mismo. Por la noche te quedas conmigo,
+¿verdad? Hace tiempo que no vienes, el abogado ha preguntado por ti.
+¡No descuides el proceso! También yo tengo que comunicarte algo que he
+sabido hace poco. Pero ahora quítate el abrigo.
+
+Ella le ayudó a quitárselo, también le cogió el sombrero, luego regresó
+y comprobó cómo iba la sopa.
+
+--¿Quieres que te anuncie ahora o prefieres que le lleve primero la
+sopa?
+
+--Anúnciame primero--dijo K.
+
+Estaba enojado. En un principio tenía planeado hablar con Leni sobre la
+posibilidad de renunciar al abogado, pero la presencia del comerciante
+le había quitado las ganas. Ahora, sin embargo, consideraba el asunto
+demasiado importante como para que ese comerciante bajito pudiera
+interferir en él de una manera decisiva, así que llamó a Leni, que ya
+estaba en el pasillo, y le dijo que regresara.
+
+--Llévale primero la sopa--dijo--, tiene que fortalecerse para nuestra
+entrevista, lo va a necesitar.
+
+--¿Usted también es un cliente del abogado?--dijo el comerciante en voz
+baja desde su esquina sólo para confirmar.
+
+--¿Qué le importa a usted eso?--dijo K.
+
+Pero Leni intervino:
+
+--Quieres callarte. Bueno, entonces le llevo primero la sopa--dijo Leni
+a K y sirvió la sopa en un plato--. Pero temo que se duerma; en cuanto
+come, se duerme.
+
+--Lo que voy a decirle le mantendrá despierto--dijo K.
+
+--Quería dar a entender que pretendía decirle algo muy importante,
+quería que Leni le preguntara qué era para luego pedirle consejo. Pero
+ella se limitó a cumplir las órdenes. Cuando pasó a su lado con el
+plato, le dio un golpe cariñoso y musitó:
+
+--En cuanto se haya tomado la sopa, te anuncio, así te tendré conmigo
+antes.
+
+--Ve--dijo K--, ve.
+
+--Sé más amable--dijo ella, y se volvió al llegar a la puerta.
+
+K miró cómo se iba. Su decisión de despedir al abogado era definitiva.
+Era mejor no haber hablado antes con Leni. Ella apenas tenía una visión
+general del caso, le habría desaconsejado ese paso, probablemente
+hubiera convencido a K para no darlo, habría seguido dudando,
+permanecería inquieto y, finalmente, habría tenido que tomar la misma
+decisión, pues era inevitable. Pero cuanto antes la tomara, más daños
+se ahorraría. Tal vez el comerciante pudiera decir algo al respecto.
+
+K se volvió; apenas lo notó el comerciante, quiso levantarse.
+
+--Permanezca sentado--dijo K, y puso una silla a su lado--. ¿Es un
+viejo cliente del abogado?--preguntó K.
+
+--Sí--dijo el comerciante--, desde hace muchos años.
+
+--¿Cuántos años hace que le representa?--preguntó K.
+
+--No sé qué quiere decir--dijo el comerciante--, en asuntos jurídicos y
+de negocios--tengo un negocio de granos--, me asesora desde que asumí
+el negocio, hace casi veinte años, pero en mi proceso, a lo que usted
+probablemente se refiere, desde su inicio hace más de cinco años. Sí,
+hace más de cinco años--añadió, y sacó una cartera--. Lo tengo apuntado
+aquí, si quiere le doy las fechas precisas. Es difícil mantenerlo todo
+en la memoria. Mi proceso es posible que dure más, comenzó poco después
+de la muerte de mi mujer, y de eso ya hace más de cinco años.
+
+K se acercó aún más a él.
+
+--Así que el abogado también se hace cargo de asuntos jurídicos
+ordinarios--dijo K.
+
+Esa conexión entre ciencias jurídicas y tribunal le pareció muy
+tranquilizadora.
+
+--Cierto--dijo el comerciante, y susurró a K--: Se dice incluso que es
+más habilidoso en las cuestiones jurídicas que en las otras.
+
+Pero inmediatamente pareció lamentar lo dicho, puso una mano en el
+hombro de K y dijo:
+
+--Le suplico que no me traicione.
+
+K le dio unos golpecitos amistosos en el muslo y dijo:
+
+--No se preocupe, no soy ningún traidor.
+
+--Él es muy vengativo--dijo el comerciante.
+
+--No hará nada contra un cliente tan fiel--dijo K.
+
+--¡Oh, sí!--dijo el comerciante--, cuando se excita no conoce
+diferencias. Además, no le soy tan fiel.
+
+--¿Por qué no?--preguntó K.
+
+--¿Puedo confiarle algo?--preguntó el comerciante indeciso.
+
+--Creo que puede--dijo K.
+
+--Bien, le confiaré una parte, pero usted debe decirme a su vez un
+secreto, así estaremos en las mismas condiciones ante el abogado.
+
+--Es usted muy precavido--dijo K--, le diré un secreto que le
+tranquilizará por completo. Así que, ¿en qué consiste su infidelidad
+con el abogado?
+
+--Yo tengo...--dijo el comerciante indeciso, en un tono como si
+estuviera confesando algo deshonroso--, además de él tengo otros
+abogados.
+
+--Eso no es tan malo--dijo K un poco decepcionado.
+
+--Aquí sí--dijo el comerciante respirando con dificultad, aunque
+después de las palabras de K tuvo más confianza--. No está permitido. Y
+lo que no se tolera bajo ninguna circunstancia es tener otros abogados
+intrusos junto al abogado propiamente dicho. Y eso es precisamente lo
+que yo he hecho, además de él tengo cinco abogados.
+
+--¡Cinco!--exclamó K, el número le dejó asombrado--. ¿Cinco abogados
+además de éste?
+
+El comerciante asintió:
+
+--Ahora mismo estoy en tratos con el sexto.
+
+--Pero, ¿para qué necesita tantos abogados?--preguntó K.
+
+--Los necesito a todos--dijo el comerciante.
+
+--¿Me lo puede explicar?
+
+--Encantado--dijo el comerciante--. Ante todo no quiero perder el
+proceso, eso es evidente. Así, no puedo omitir nada que me sea útil.
+Aun cuando en un caso concreto las esperanzas de utilidad sean muy
+pequeñas, no las puedo rechazar. Por consiguiente, he invertido todo
+lo que poseo en el proceso. Por ejemplo, he sacado todo el dinero de
+mi negocio; antes las oficinas de mi negocio ocupaban toda una planta,
+ahora basta una pequeña estancia en la parte trasera de la casa,
+en la que trabajo con un aprendiz. Este repliegue no se ha debido
+exclusivamente a la carencia de dinero, sino también a la drástica
+reducción de la jornada laboral. Quien quiere hacer algo por su
+proceso, puede ocuparse muy poco de todo lo demás.
+
+--Entonces, ¿usted mismo trabaja en los juzgados?--preguntó K--.
+Precisamente sobre eso quisiera saber algo más.
+
+--Precisamente sobre eso le puedo informar muy poco--dijo el
+comerciante--. Al principio lo intenté, pero lo tuve que dejar. Es
+demasiado agotador y no es una actividad que procure muchos éxitos.
+Trabajar y negociar allí al mismo tiempo me resultó imposible.
+Simplemente estar sentado y esperar supone un esfuerzo agotador. Ya
+conoce usted ese aire opresivo de las oficinas.
+
+--¿Cómo sabe que he estado allí?--preguntó K.
+
+--Yo estaba precisamente en la sala de espera cuando usted pasó.
+
+--¡Qué casualidad!--exclamó K, tan absorbido por la conversación que
+había olvidado lo ridículo que le había parecido al principio el
+comerciante--. ¡Entonces me vio! Estaba en la sala de espera cuando
+pasé. Sí, yo pasé por allí una vez.
+
+--No es tanta casualidad--dijo el comerciante--, estoy allí casi todos
+los días.
+
+--Tendré que ir más--dijo K--, pero no seré recibido con tanto decoro
+como aquella vez. Todos se levantaron. Pensaron que yo era un juez.
+
+--No--dijo el comerciante--, en realidad saludábamos al ujier. Nosotros
+ya sabíamos que usted era un acusado. Esas noticias se difunden con
+rapidez.
+
+--Así que ya lo sabía--dijo K--, entonces mi comportamiento le debió de
+parecer, tal vez, arrogante. ¿No hablaron sobre ello?
+
+--No--dijo el comerciante--. Todo lo contrario. No son más que
+tonterías.
+
+--¿Que son tonterías?--preguntó K.
+
+--¿Por qué pregunta eso?--dijo el comerciante enojado--. Parece no
+conocer a la gente de allí y tal vez lo interpretase mal. Debe tener
+en cuenta que en este tipo de procedimientos se habla de muchas cosas
+para las que ya no basta el sentido común, uno está demasiado cansado
+y confuso, así que se cae en las supersticiones. Hablo de los demás,
+pero yo no soy mejor. Una de esas supersticiones es, por ejemplo, que
+muchos pueden presagiar el resultado del proceso mirando el rostro
+del acusado, especialmente por la forma de los labios. Esas personas
+afirman que por sus labios deducen que usted será condenado en breve.
+Repito, es una superstición ridícula y en la mayoría de los casos
+refutada por los hechos, pero cuando se vive en esa compañía es
+difícil deshacerse de esas opiniones. Piense sólo la fuerza con que
+puede obrar esa superstición. Usted se dirigió a uno de los acusados
+¿verdad? Él apenas le pudo responder. Hay muchas causas para quedar
+confuso en una situación así, pero una de ellas era sus labios. Luego
+contó que creía haber visto en sus labios el signo de su propia condena.
+
+--¿En mis labios?--preguntó K, sacó un espejo y se contempló--. No noto
+nada especial en mis labios, ¿y usted?
+
+--Yo tampoco--dijo el comerciante--. Nada en absoluto.
+
+--Qué supersticiosa es la gente--exclamó K.
+
+--¿Acaso no lo dije?--preguntó el comerciante.
+
+--¿Hablan mucho entre ustedes? ¿Intercambian sus opiniones?--preguntó
+K--. Hasta ahora me he mantenido apartado.
+
+--Por regla general no conversan entre ellos--dijo el comerciante--, no
+sería posible, son demasiados. Tampoco hay intereses comunes. Cuando
+alguna vez surge en un grupo la creencia en un interés común, resulta
+al poco tiempo un error. No se puede emprender nada en común contra
+el tribunal. Cada caso se investiga por separado, es el tribunal más
+concienzudo. Así pues, en común no se puede imponer nada. Solo, un
+individuo logra algo en secreto. Sólo cuando lo ha logrado, se enteran
+los demás. Nadie sabe cómo ha ocurrido. Así que no hay nada en común,
+uno se encuentra de vez en cuando con otro en la sala de espera, pero
+allí se habla poco. Las supersticiones vienen ya de muy antiguo y se
+difunden por sí mismas.
+
+--Yo vi a los señores en la sala de espera--dijo K--, y su espera me
+pareció inútil.
+
+--Esperar no es inútil--dijo el comerciante--, inútil es actuar por sí
+mismo. Ya le he dicho que yo, además de éste, tengo a cinco abogados.
+Se podría creer--yo mismo lo creí al principio--, que podría delegar en
+ellos todo el asunto. Eso sería falso. Les podría delegar lo mismo que
+si tuviera a un solo abogado. ¿No lo entiende?
+
+--No--dijo K, y puso su mano en la del comerciante para apaciguarle
+e impedir que siguiese hablando con tanta rapidez--, pero quisiera
+pedirle que hable un poco más despacio, son cosas muy interesantes para
+mí y no le puedo seguir muy bien.
+
+--Está bien que me lo recuerde--dijo el comerciante--, usted es nuevo,
+un novato por así decirlo. Su proceso lleva en marcha medio año,
+¿verdad? He oído de ello. ¡Un proceso tan joven! Yo, sin embargo, he
+reflexionado sobre todas estas cosas mil veces, para mí son lo más
+evidente del mundo.
+
+--¿Está contento de que su proceso ya esté tan avanzado?--preguntó K,
+aunque no quería preguntar directamente cómo le iban los asuntos al
+comerciante. Pero tampoco recibió una respuesta clara.
+
+--Sí, llevo arrastrando mi proceso desde hace cinco años--dijo el
+comerciante hundiendo la cabeza--, no es un logro pequeño--y se calló
+un rato.
+
+K escuchó un momento para saber si Leni venía. Por una parte no quería
+que viniese, pues aún le quedaba mucho por preguntar y no quería
+encontrarse con ella en medio de una conversación tan confidencial; por
+otra parte, sin embargo, le enojaba que permaneciera tanto tiempo con
+el abogado a pesar de su presencia, mucho más del tiempo necesario para
+servir una sopa.
+
+--Recuerdo muy bien--comenzó de nuevo el comerciante, y K prestó
+toda su atención--cuando mi proceso tenía la misma edad que el suyo
+ahora. En aquel tiempo sólo tenía a este abogado, pero no estaba muy
+satisfecho con él.
+
+«Aquí me voy a enterar de todo»--pensó K, y asintió insistentemente con
+la cabeza, como para animar así al comerciante a que revelase todo lo
+que tuviera importancia.
+
+--Mi proceso--continuó el comerciante--no progresaba, se llevaban a
+cabo pesquisas, yo estuve presente en todas, reunía material, presenté
+todos mis libros de contabilidad ante el tribunal, lo que, como me
+enteré después, no había sido necesario, visité una y otra vez al
+abogado, presentó varios escritos judiciales...
+
+--¿Varios escritos judiciales?
+
+--Sí, cierto--dijo el comerciante.
+
+--Eso es importante para mí--dijo K--, en mi causa aún trabaja en el
+primer escrito. Todavía no ha hecho nada. Ahora veo que me descuida
+vergonzosamente.
+
+--Que el escrito judicial no esté terminado se puede deber a múltiples
+causas justificadas--dijo el comerciante--. Por lo demás, en lo que
+respecta a mis escritos resultó que no habían tenido ningún valor. Yo
+mismo he leído uno de ellos gracias a un funcionario judicial. Era
+erudito pero sin contenido alguno. Ante todo mucho latín, que yo no
+entiendo, también interminables apelaciones generales al tribunal;
+adulaciones a determinados funcionarios, que, aunque no eran nombrados,
+cualquier especialista podía deducir fácilmente de quién se trataba;
+un elogio de sí mismo del abogado, humillándose como un perro ante el
+tribunal y, finalmente, algo de jurisprudencia. Las diligencias, por
+lo que pude comprobar, parecían haber sido hechas con todo cuidado.
+Tampoco quiero juzgar en base a ellas el trabajo del abogado; además,
+el escrito que leí no era más que uno entre muchos, aunque, en todo
+caso, y de eso quiero hablar ahora, no percibí el más pequeño progreso
+en mi causa.
+
+--¿Qué progreso quería usted ver?--preguntó K.
+
+--Sus preguntas son muy razonables--dijo el comerciante sonriendo--,
+raras veces se pueden ver progresos en este procedimiento. Pero eso
+no lo sabía al principio. Soy comerciante, y antaño lo era más que
+ahora; yo quería ver progresos tangibles, todo tenía que aproximarse al
+final o, al menos, tomar el camino adecuado. En vez de eso sólo había
+interrogatorios, casi siempre con el mismo contenido. Las respuestas ya
+las tenía preparadas, como una letanía. Varias veces a la semana venían
+ujieres a mi negocio, a mi casa o a donde pudieran encontrarme, eso
+era una molestia--hoy, con el teléfono, es mucho mejor--, además, se
+empezaron a difundir rumores sobre mi proceso entre amigos de negocios
+y, especialmente, entre mis parientes, sufría perjuicios por todas
+partes, pero no había el más mínimo signo de que se fuera a producir
+en un tiempo prudencial la primera vista. Así que fui a ver al abogado
+y me quejé. Él me dio largas explicaciones, pero rechazó con decisión
+hacer algo en mi favor, nadie tenía poder, según él, para influir en la
+fijación de la fecha de la vista. Insistir sobre ello en un escrito,
+como yo pedía, era algo inaudito y nos llevaría a los dos a la ruina.
+Yo pensé: «Lo que este abogado ni quiere ni puede, es posible que otro
+abogado lo quiera y pueda». Así que busqué otro abogado. Se lo voy
+a anticipar: nadie ha impuesto o solicitado la fijación de la vista
+principal, eso es imposible, con una excepción de la que le hablaré a
+continuación. Respecto a ese punto el abogado no me había engañado.
+Pero tampoco tuve que lamentar haberme dirigido a otro abogado. Ya
+habrá oído algo sobre los abogados intrusos a través del Dr. Huld, él
+se los habrá presentado como seres bastante despreciables y así son en
+la realidad. Pero cuando habla de ellos y se compara siempre omite un
+pequeño detalle. Denomina a los abogados de su círculo los «grandes
+abogados». Eso es falso, cada cual puede llamarse, naturalmente, si le
+place, «grande», pero en este caso sólo deciden los usos judiciales.
+Este abogado y sus colegas son, sin embargo, los pequeños abogados, los
+grandes, de los que sólo he oído hablar y a los que no he visto nunca,
+están en un rango comparablemente superior al que ocupan éstos respecto
+a los despreciables abogados intrusos.
+
+--¿Los grandes abogados?--preguntó K--. ¿Quiénes son? ¿Cómo se puede
+establecer contacto con ellos?
+
+--Así que usted aún no ha oído hablar de ellos--dijo el comerciante--.
+Apenas hay un acusado que después de haber conocido su existencia no
+sueñe largo tiempo con ellos. Pero no se deje seducir por la idea.
+Yo no sé quiénes son los grandes abogados y no tengo ningún acceso a
+ellos. No conozco ningún caso en el que se pueda decir con seguridad
+que han intervenido. Defienden a algunos, pero no se puede lograr su
+defensa por propia voluntad, sólo defienden a los que quieren defender.
+Sin embargo, los asuntos que aceptan ya tienen que haber pasado de las
+instancias inferiores. Por lo demás, es mejor no pensar en ellos, pues
+de otro modo todas las entrevistas con los otros abogados, todos sus
+consejos y ayudas, aparecerán como algo completamente inútil, yo mismo
+lo he experimentado, a uno le entran ganas de arrojarlo todo por la
+borda, irse a casa, meterse en la cama y no querer saber nada más del
+asunto. Pero eso sería, una vez más, una gran necedad, tampoco en la
+cama se podría gozar por mucho tiempo de tranquilidad.
+
+--¿Usted no pensó entonces en los grandes abogados?--preguntó K.
+
+--No por mucho tiempo--dijo el comerciante, y sonrió otra vez--,
+por supuesto no se les puede olvidar por completo, la noche es
+especialmente favorable para que surjan esos pensamientos. Pero en
+aquellos tiempos sólo pretendía éxitos inmediatos, así que fui a ver a
+los abogados intrusos.
+
+--Qué bien estáis sentados los dos juntos--exclamó Leni, que había
+regresado con el plato de sopa.
+
+Realmente estaban sentados muy cerca el uno del otro, al hacer el
+mínimo movimiento podrían golpearse mutuamente con la cabeza. El
+comerciante, que además de su pequeña estatura se mantenía encorvado
+obligó a que K se inclinara para poder oír lo que decía.
+
+--Un momento todavía--gritó K, rechazando a Leni y agitando impaciente
+la mano que aún tenía sobre la del comerciante.
+
+--Quería que le contase mi proceso--dijo el comerciante a Leni.
+
+--Sigue, sigue contando--dijo ella. Hablaba al comerciante con cariño,
+pero también algo despectivamente. A K no le gustó. Como acababa de
+reconocer, ese hombre poseía un valor, al menos tenía experiencias que
+sabía comunicar. Era posible que Leni le juzgara injustamente. Miró a
+Leni enojado cuando ella le quitó la vela al comerciante, que había
+sostenido en alto todo ese tiempo, le limpió la mano con el delantal y
+se arrodilló a su lado para raspar algo de cera que le había caído en
+el pantalón.
+
+--Quería hablarme de los abogados intrusos--dijo K y, sin más
+comentarios, dio una palmada en la mano de Leni.
+
+--¿Qué quieres?--preguntó Leni, le devolvió la palmada y continuó su
+trabajo.
+
+--Sí, de los abogados intrusos--dijo el comerciante y se pasó la mano
+sobre la frente, como si reflexionara.
+
+K quiso ayudarle y dijo:
+
+--Usted quería tener éxitos inmediatos y por eso buscó abogados
+intrusos.
+
+--Ah, sí, cierto--dijo el comerciante, pero no continuó hablando.
+
+«Es posible que no quiera hablar delante de Leni»--pensó K. Dominó su
+impaciencia por oír el resto y no le presionó más.
+
+--¿Me has anunciado?--preguntó a Leni.
+
+--Naturalmente--dijo ella--, te está esperando. Deja a Block, con él
+puedes hablar más tarde, se quedará aquí.
+
+K aún dudaba.
+
+--¿Quiere quedarse aquí?--preguntó al comerciante. Quería oír su propia
+respuesta. No le gustaba que Leni hablase del comerciante como si
+estuviera ausente. Ese día estaba lleno de oscuros reproches contra
+Leni. Pero otra vez fue Leni la que respondió:
+
+--Duerme aquí con frecuencia.
+
+--¿Duerme aquí?--preguntó al comerciante. K había creído que esperaría
+allí hasta que él cumpliese rápidamente con el trámite de hablar con el
+abogado, luego podrían continuar juntos y hablarlo todo sin molestias.
+
+--Sí--dijo Leni--, no todos son como tú, Josef, que te presentas a ver
+al abogado cuando quieres. Ni siquiera pareces asombrarte de que el
+abogado te reciba a las once de la noche y a pesar de su enfermedad.
+Aceptas todo lo que hacen tus amigos por ti como algo evidente. Bien,
+tus amigos o, al menos, yo, lo hacemos encantados. No quiero ningún
+otro agradecimiento, y tampoco lo necesito, salvo el de que me quieras.
+
+«¿Que te quiera?»--pensó K en el primer momento, luego le pasó por la
+cabeza: «Bien, sí, la quiero». Sin embargo, al responder ignoró sus
+últimas palabras:
+
+--Me recibe porque soy su cliente. Si fuese necesaria la ayuda de
+extraños, debería estar mendigando a casa paso.
+
+--¿Qué mal está hoy, verdad?--preguntó Leni al comerciante.
+
+«Ahora soy yo el ausente»--pensó K, y casi se enoja con el comerciante
+al asumir éste la descortesía de Leni y decir:
+
+--El abogado también le recibe por otros motivos. Su caso es más
+interesante que el mío. Además, su proceso está en la primera fase, es
+decir, no ha avanzado mucho, por eso al abogado le gusta ocuparse de
+él, más tarde será diferente.
+
+--Sí, sí--dijo Leni, y contempló al comerciante sonriendo--. ¡Cómo
+bromea! No le creas nada--dijo Leni volviéndose a K--. Es tan cariñoso
+como hablador. A lo mejor es por eso que el abogado no le puede
+soportar. Sólo le recibe cuando está de buen humor. Me he esforzado
+mucho por cambiarlo, pero es imposible. Hay veces en que anuncio
+a Block y le recibe tres días después. Si cuando lo llama no está
+preparado para entrar, entonces está todo perdido y hay que anunciarle
+de nuevo. Por eso le he permitido dormir aquí, ya ha ocurrido que le ha
+llamado en plena noche. Ahora Block también está preparado de noche.
+Pero puede ocurrir que el abogado, si resulta que Block está aquí,
+cambie de opinión y cancele la visita.
+
+K miró con gesto interrogativo al comerciante. Éste asintió y dijo
+abiertamente, como antes había hablado con K, quizá algo confuso por la
+vergüenza:
+
+--Sí, uno termina volviéndose dependiente de su abogado.
+
+--Sólo se queja para guardar las apariencias--dijo Leni--, le encanta
+dormir aquí, como ha reconocido ante mí muchas veces.
+
+Ella se acercó a una pequeña puerta y la abrió de golpe.
+
+--¿Quieres ver dónde duerme?--preguntó.
+
+K fue hacia allí y vio desde el umbral un recinto bajo y sin ventanas,
+ocupado por completo por una cama estrecha. Sólo se podía subir a ella
+escalando por la pata de la cama. En la cabecera había un hundimiento
+en la pared, allí se podían ver, ordenados escrupulosamente, una vela,
+un tintero, una pluma y unos papeles, probablemente escritos del
+proceso.
+
+--¿Duerme en la habitación de la criada?--preguntó K volviéndose hacia
+el comerciante.
+
+--Leni la ha arreglado para mí--respondió el comerciante--. Dormir en
+ella es muy ventajoso.
+
+K lo contempló un rato. La primera impresión que había recibido del
+comerciante era, probablemente, la correcta. Tenía experiencia, pues
+su proceso duraba ya mucho tiempo, pero la había pagado muy cara. De
+repente, K no soportó por más tiempo la visión del comerciante.
+
+--¡Llévatelo a la cama!--le gritó a Leni, que pareció no entenderle.
+Él, sin embargo, quería ir a ver al abogado y, con su renuncia,
+liberarse no sólo de él, sino también de Leni y del comerciante. Pero
+antes de que llegase a la puerta, el comerciante se dirigió a él en voz
+baja:
+
+--Señor gerente.
+
+K se volvió enojado.
+
+--Ha olvidado su promesa--dijo el comerciante, que se estiró en su
+sitio y miró a K suplicante--. Me tiene que decir un secreto.
+
+--Es verdad--dijo K, y acarició ligeramente a Leni con una mirada. Ella
+prestó atención a lo que iba a decir--. Escuche, aunque ya no es ningún
+secreto. Voy a ver al abogado para despedirle.
+
+--¡Le despide!--gritó el comerciante, saltó de la silla y corrió
+alrededor de la cocina con los brazos en alto.
+
+Una y otra vez gritaba:
+
+--¡Despide al abogado!
+
+Leni quiso acercarse a K, pero el comerciante se interpuso en su
+camino, por lo que le dio un golpe con el puño. Aún con la mano
+cerrada, corrió detrás de K, pero éste le llevaba ventaja. Acababa de
+entrar en la habitación del abogado, cuando Leni logró alcanzarle. K
+cerró la puerta, pero Leni la mantuvo abierta con el pie, le cogió del
+brazo e intentó sacarle. K presionó tanto su muñeca que se vio obligada
+a soltarle lanzando un quejido. No se atrevió a entrar de inmediato en
+la habitación. K cerró la puerta con llave.
+
+--Le espero desde hace tiempo--dijo el abogado desde la cama, dejó
+un escrito, que había estado leyendo a la luz de una vela, sobre la
+mesilla de noche y se puso las gafas, con las que miró a K con ojos
+penetrantes. En vez de disculparse, K dijo:
+
+--Me iré en seguida.
+
+El abogado ignoró las palabras de K, porque no suponían ninguna
+disculpa, y dijo:
+
+--La próxima vez no le recibiré a una hora tan avanzada.
+
+--No importa--dijo K.
+
+El abogado le lanzó una mirada interrogativa.
+
+--Siéntese--dijo.
+
+--Como guste--dijo K, y trajo una silla hasta la mesilla de noche.
+
+--Me parece que ha cerrado la puerta con llave--dijo el abogado.
+
+--Sí--dijo K--, ha sido por Leni.
+
+No tenía la menor intención de respetar a nadie. Pero el abogado
+preguntó:
+
+--¿Ha vuelto a ser atrevida?
+
+--¿Atrevida?--preguntó K.
+
+--Sí--dijo el abogado, y al reír sufrió un ataque de tos, pero continuó
+riendo en cuanto se le pasó.
+
+--Usted habrá notado ya su osadía--dijo, y dio unos ligeros golpecitos
+en la mano de K, que, confuso, la había apoyado en la mesilla de noche,
+retirándola ahora de inmediato.
+
+--No le da importancia--dijo el abogado cuando K se quedó callado--,
+mucho mejor. Si no hubiera tenido que disculparme ante usted. Es una
+peculiaridad de Leni, que ya le he perdonado hace mucho tiempo y de
+la que no hablaría si usted no hubiera cerrado la puerta con llave. A
+usted sería a quien menos se le debería explicar esa peculiaridad, pero
+como me mira tan consternado, lo haré. Esa peculiaridad consiste en
+que Leni encuentra guapos a la mayoría de los acusados. Se encapricha
+de todos, los ama, al menos aparentemente todos le corresponden;
+para entretenerme, cuando le doy permiso, me cuenta algo. Para mí no
+es ninguna sorpresa, como para usted parece serlo. Cuando se tiene
+la perspectiva visual adecuada, se encuentra que, efectivamente, la
+mayoría de los acusados son guapos. Se trata, en cierta manera, de
+un fenómeno científico bastante extraño. A causa de la apertura del
+proceso no se produce, naturalmente, una alteración clara y apreciable
+del aspecto exterior de una persona. Pero tampoco es como en otros
+asuntos judiciales, aquí la mayoría mantiene su forma de vida habitual
+y, si tienen un buen abogado que cuide de ellos, el proceso apenas les
+afectará. Sin embargo, los que poseen una dilatada experiencia son
+capaces de reconocer a los acusados entre una multitud. ¿Por qué?,
+preguntará. Mi respuesta no le satisfará. Los acusados son los más
+guapos. No puede ser la culpa la que los embellece, pues--y aquí tengo
+que hablar como abogado--no todos son culpables; tampoco puede ser la
+pena futura la que les hace guapos, pues no todos serán castigados;
+por consiguiente, se tendría que deber al proceso, que, de algún modo,
+les marca. Aunque también hay que reconocer que entre todos ellos hay
+algunos que se distinguen por una belleza especial. Pero todos son
+guapos, incluso Block, ese gusano miserable.
+
+Cuando el abogado terminó de hablar, K estaba tranquilo, incluso había
+asentido con la cabeza a sus últimas palabras, confirmando así su
+antigua opinión de que el abogado siempre intentaba confundirle con
+informaciones generales ajenas al caso y, así, evitaba dar respuesta a
+la cuestión de si había realizado algo en su favor. El abogado notó que
+K estaba dispuesto a ofrecerle más resistencia que de costumbre, pues
+se calló para dar a K la posibilidad de hablar. No obstante preguntó al
+ver que K mantenía su silencio:
+
+--Pero usted ha venido a verme con una intención especial, ¿verdad?
+
+--Sí--dijo K y tapó un poco la vela con la mano para poder ver mejor al
+abogado--, quería decirle que renuncio a partir del día de hoy a sus
+servicios.
+
+--¿Le he entendido bien?--preguntó el abogado, se incorporó en la cama
+y se apoyó con una mano en la almohada.
+
+--Creo que sí--dijo K, que estaba sentado muy recto, como si estuviera
+al acecho.
+
+--Bien, podemos discutir ese plan--dijo el abogado transcurrido un rato.
+
+--Ya no es ningún plan--dijo K.
+
+--Puede ser--dijo el abogado--, pero tampoco nos vamos a precipitar.
+
+Utilizó la primera persona del plural, como si no tuviera la intención
+de desprenderse de K y como si quisiera seguir siendo, si no su
+defensor, sí, al menos, su consejero.
+
+--No es precipitado--dijo K, y se levantó lentamente, poniéndose detrás
+de la silla--, lo he pensado mucho y, quizá, demasiado tiempo. La
+decisión es definitiva.
+
+--Al menos permítame decir algunas palabras--dijo el abogado, que se
+quitó la manta y se sentó en el borde de la cama. Sus piernas desnudas,
+cubiertas de pelo blanco, temblaban de frío. Le pidió a K que le diera
+una manta que había sobre el canapé. K le llevó la manta y dijo:
+
+--Se expone inútilmente a un enfriamiento.
+
+--El motivo es lo suficientemente importante--dijo el abogado, mientras
+cubría la parte superior del cuerpo con la manta de la cama y luego
+las piernas con la manta que le había llevado K--. Su tío es mi amigo
+y también le he cogido cariño a usted. Lo reconozco abiertamente. No
+necesito avergonzarme de ello.
+
+Esos discursos enternecedores del viejo eran inoportunos para las
+intenciones de K, pues le obligaban a dar una aclaración detallada, que
+él hubiera querido evitar. Además, le confundían, aunque nunca lograban
+que cambiase de decisión.
+
+--Le agradezco mucho la amable opinión que tiene de mí--dijo--, también
+reconozco que ha llevado mi asunto tan bien como le ha sido posible
+y con la mayor ventaja para mí. No obstante, en los últimos tiempos
+se ha afianzado en mí la convicción de que no es suficiente. Por
+supuesto que jamás intentaré convencerle, a usted, a un hombre mucho
+más experimentado y mayor que yo. Si lo he intentando alguna vez, le
+ruego que me perdone. El asunto, como usted dice, es lo suficientemente
+importante y estoy convencido de que es necesario actuar con más
+energías en el proceso de las que se han empleado hasta ahora.
+
+--Le comprendo--dijo el abogado--. Usted es impaciente.
+
+--No soy impaciente--dijo K algo irritado, y ya no cuidó tanto sus
+palabras--. Usted pudo notar, cuando vine la primera vez acompañado de
+mi tío, que el proceso no me importaba mucho. Si no me lo recordaban
+con insistencia, lo olvidaba por completo. Pero mi tío se empeñó en que
+le encargase mi defensa, así lo hice, pero sólo para ser amable con él.
+Y a partir de ese momento creí que soportar el proceso sería aún más
+fácil para mí, pues al encargar al abogado la defensa, la carga del
+proceso recaería sobre él. Pero ocurrió todo lo contrario. Nunca antes
+de que usted asumiera mi defensa tuve tantas preocupaciones a causa
+del proceso. Cuando estaba solo no emprendía nada a favor de mi causa,
+pero apenas lo sentía; luego, sin embargo, dispuse de un defensor,
+todo estaba dispuesto para que algo ocurriera, yo esperaba cada vez
+más tenso sus diligencias, pero no se produjeron. Eso sí, de usted
+recibí informaciones acerca del tribunal que no hubiera podido recibir
+de otros. Pero eso no me puede bastar cuando el proceso, aunque sea en
+secreto, me afecta cada vez más.
+
+K había apartado la silla y permanecía de pie con las manos en los
+bolsillos de la chaqueta.
+
+--Desde un punto de vista práctico--dijo el abogado en voz baja y con
+tranquilidad--, ya no se produce nada esencialmente nuevo. Usted está
+ahora ante mí del mismo modo en que estuvieron muchos otros acusados en
+la misma fase del proceso, y también dijeron lo mismo.
+
+--Entonces todos esos acusados--dijo K--tenían la misma razón que yo
+tengo. Eso no refuta mis ideas.
+
+--Yo no pretendía refutar su opinión--dijo el abogado--, sólo quería
+añadir que había esperado de usted una mayor capacidad de juicio, sobre
+todo porque le he permitido hacerse una mejor idea de la judicatura y
+de mi actividad que a otros. Y, sin embargo, ahora puedo comprobar que,
+a pesar de mis esfuerzos, no me tiene mucha confianza. No me lo pone
+muy fácil.
+
+¡Cómo se humillaba el abogado ante K! Sin consideración alguna al honor
+de su gremio, que en este punto es de lo más sensible. Y, ¿por qué lo
+hacía? Según las apariencias era un abogado muy ocupado y, además, un
+hombre rico, en su caso no se trataba ni de ganancias ni de la pérdida
+de un cliente. Por añadidura, estaba enfermo y tenía que pensar en
+reducir su trabajo. No obstante, se aferraba a K. ¿Por qué? ¿Acaso
+era por el tío, o consideraba el proceso de K tan extraordinario que
+podría distinguirse ya fuese ante K o--la posibilidad no se podía
+excluir--ante sus amigos del tribunal? De su actitud no se podía
+deducir nada, por muy desconsiderada que fuese su mirada escrutadora.
+Se podría decir que esperaba con un gesto intencionadamente neutral el
+efecto de sus palabras. En todo caso pareció interpretar el silencio de
+K de un modo demasiado favorable, ya que continuó:
+
+--Habrá notado que tengo un bufete grande pero que no empleo a
+pasantes. Antes era distinto, hubo un tiempo en que trabajaban para
+mí jóvenes juristas, hoy trabajo solo. En parte se debe a que me he
+ido restringiendo a asuntos como el suyo, en parte debido al profundo
+conocimiento que he ido acumulando acerca de esta judicatura. Pensé
+que un trabajo así no se puede delegar en nadie, que al hacerlo
+traicionaría al cliente y la tarea que había asumido. La decisión de
+realizar todo el trabajo por mí mismo tuvo consecuencias naturales:
+tuve que renunciar a casi todos los casos y sólo aceptar los que
+tenían un interés especial para mí. A fin de cuentas hay suficientes
+criaturas, y muy cerca de aquí, que se arrojan sobre cada mendrugo
+que yo rechazo. Aun así me puse enfermo por el exceso de trabajo. No
+obstante, no me arrepiento de mi decisión. Es posible que hubiera
+debido rechazar más casos de los que rechacé, pero que lo he dado todo
+en los procesos que he asumido es algo que ha resultado necesario y
+ha sido premiado con éxitos. Una vez encontré muy bien expresada en un
+escrito la diferencia entre la representación de mi cliente en asuntos
+judiciales normales y la representación en este tipo de asuntos. Decía:
+«Uno de los abogados lleva a su cliente de una hebra de hilo hasta la
+sentencia, el otro sube a su cliente sobre sus hombros y lo lleva así,
+sin bajarlo, hasta la sentencia e, incluso, más allá de ella». Así es.
+Pero no era del todo cierto cuando dije que jamás he lamentado asumir
+este trabajo tan pesado. Cuando usted, en su caso, se equivoca de
+manera tan garrafal, sólo entonces es cuando lo lamento.
+
+K no sólo no se dejó convencer, sino que se fue poniendo cada vez
+más impaciente. Creyó percibir en el tono del abogado lo que le
+esperaría si cedía: comenzarían de nuevo los consuelos; se repetirían
+las menciones acerca de la redacción avanzada del escrito judicial,
+acerca del estado de ánimo de los funcionarios, pero también sobre
+las dificultades que se oponían al trabajo. En suma, todo eso, ya
+conocido, se tendría que repetir hasta la saciedad para embaucar a K
+con esperanzas inciertas y atormentarle con amenazas larvadas. Tenía
+que impedirlo definitivamente, así que dijo[33]:
+
+--¿Qué emprendería si mantuviese mi representación?
+
+El abogado aceptó esa pregunta humillante y contestó:
+
+--Continuar con las diligencias ya iniciadas.
+
+--Ya lo sabía--dijo K--. Cualquier palabra más resulta superflua.
+
+--Haré todavía un intento--dijo el abogado, como si lo que irritaba a K
+le afectara en realidad a él--. Tengo la sospecha de que usted ha sido
+llevado a su falso enjuiciamiento de mi trabajo y a su comportamiento
+por el hecho de que, a pesar de ser un acusado, se le ha tratado
+demasiado bien o, mejor expresado, con aparente indulgencia. También
+esto último tiene su motivo. A menudo es mejor estar encadenado que
+libre. Pero quiero mostrarle cómo se trata a otros acusados, tal vez
+sea capaz de aprender una lección. Voy a llamar a Block, abra la
+puerta y siéntese aquí, junto a la mesilla de noche.
+
+--Encantado--dijo K, e hizo lo que el abogado le había pedido. Siempre
+estaba dispuesto a aprender algo. Pero para asegurarse, preguntó:
+
+--Pero, ¿se ha enterado de que le he retirado definitivamente mi
+confianza?
+
+--Sí--dijo el abogado--, pero hoy mismo puede rectificar.
+
+Se acostó, se tapó con la manta hasta la barbilla y se volvió hacia la
+pared. Entonces llamó. Al poco rato apareció Leni, intentó apreciar con
+miradas fugaces qué había ocurrido. Que K permaneciera tranquilo al
+lado de la mesilla de noche del abogado, era un signo positivo. Hizo
+una ligera seña con la cabeza a K, que la contempló rígido, y sonrió.
+
+--Trae a Block--dijo el abogado.
+
+En vez de salir de la habitación para traerlo, se acercó a la puerta y
+gritó:
+
+--¡Block! ¡El abogado te llama!--luego se puso detrás de K, ya que el
+abogado continuaba mirando hacia la pared y no se preocupaba de nada. A
+partir de ese momento estuvo molestando a K, pues se inclinó sobre el
+respaldo de su silla y acarició, con sumo cuidado y suavidad, su pelo y
+mejillas. Finalmente, K intentó impedírselo al coger una de sus manos,
+que ella, después de resistirse algo, dejó en su poder.
+
+Block llegó en seguida, pero se quedó esperando en la puerta: parecía
+reflexionar si debía entrar o no. Elevó las cejas e inclinó la
+cabeza como si estuviera esperando a que se repitiese la orden del
+abogado. K habría podido animarle a entrar, pero había decidido romper
+definitivamente no sólo con el abogado, sino con todo lo que había en
+aquella casa, así que permaneció imperturbable. Leni tampoco habló.
+Block notó que nadie, en principio, le echaba, por lo que entró de
+puntillas, con los músculos del rostro tensos y las manos a la espalda,
+en una posición artificial. Dejó la puerta abierta para posibilitar una
+retirada. No miró a K, sino que su vista siempre se dirigió a la manta
+bajo la que se encontraba el abogado, al que ni siquiera podía ver por
+la postura adoptada. Pero entonces se oyó su voz:
+
+--¿Block aquí?--preguntó el abogado.
+
+Esa pregunta, que le cogió por sorpresa cuando ya había avanzado un
+buen trecho, le causó el mismo efecto que un golpe en el pecho y otro
+en la espalda, se tambaleó, permaneció profundamente inclinado y dijo:
+
+--A su servicio.
+
+--¿Qué quieres?--preguntó el abogado--. Vienes en un momento
+inoportuno.
+
+--¿No me ha llamado?--preguntó Block, más a sí mismo que al abogado, y
+puso las manos hacia adelante, como para protegerse, disponiéndose a
+salir corriendo.
+
+--Te he llamado--dijo el abogado--, pero vienes en un momento
+inoportuno--y tras una pausa añadió--: Siempre vienes en un momento
+inoportuno.
+
+Desde que el abogado comenzó a hablar, Block ya no miraba hacia la
+cama, más bien se quedó como petrificado en una esquina y se dedicaba
+exclusivamente a escuchar, como si la visión del que hablaba le
+deslumbrase tanto que no pudiese soportarlo. Pero escuchar al abogado
+era difícil, pues seguía de cara a la pared y hablaba despacio y rápido.
+
+--¿Quiere que me vaya?--preguntó Block.
+
+--Bueno, ya que estás aquí--dijo el abogado---, ¡quédate!
+
+Se podía creer que el abogado no había satisfecho el deseo de Block,
+sino que le había amenazado con azotarle, pues Block comenzó a temblar.
+
+--Ayer estuve con el tercer juez, mi amigo, y la conversación terminó
+centrándose en ti. ¿Quieres saber lo que me dijo?
+
+--¡Oh!, por favor--dijo Block.
+
+Como el abogado no continuó hablando, Block repitió otra vez su súplica
+y se inclinó como si se propusiera arrodillarse. Entonces K se dirigió
+a él:
+
+--¿Qué haces?--exclamó.
+
+Leni intentó que no interviniera, por eso K cogió también su otra mano.
+No las apretaba precisamente con amor. Ella se quejaba e intentaba
+liberar las manos. Pero por culpa de la exclamación de K, el abogado
+castigó a Block:
+
+--¿Quién es tu abogado?--preguntó el Dr. Huld.
+
+--Usted--dijo Block.
+
+--¿Quién más?--preguntó el abogado.
+
+--Nadie más--dijo Block.
+
+--Entonces no obedezcas a nadie más.
+
+Block reconoció la situación, dirigió a K miradas malignas y sacudió
+la cabeza. Si se hubieran podido traducir esos gestos en palabras,
+habrían sido graves insultos. ¡Con ese hombre había querido hablar
+amigablemente K sobre su causa!
+
+--Ya no te molestaré más--dijo K reclinado en la silla--. Arrodíllate o
+ponte a cuatro patas si quieres, haz lo que te dé la gana, a mí no me
+importa.
+
+Pero Block tenía sentido del honor, al menos frente a K. Se lanzó hacia
+él con los puños en alto y gritó, tanto como era capaz de hacerlo en la
+cercanía del abogado:
+
+--No me hable así, eso no está permitido. ¿Por qué me insulta? Y,
+además, aquí, en presencia del señor abogado, donde ambos, usted y yo,
+sólo somos tolerados por caridad. Usted no es mejor que yo, pues usted
+también es un acusado y tiene un proceso. Si a pesar de ello sigue
+siendo un señor, yo también, y aún más digno que usted. Y quiero que
+se dirija a mí como corresponde. Si se cree que es un privilegiado
+al estar sentado ahí y poder escuchar tranquilamente, mientras yo,
+como usted dice, me pongo a cuatro patas, le recuerdo la vieja máxima
+judicial: «Para el sospechoso es mejor moverse que sentarse, pues el
+que cansa puede hacerlo, sin saberlo, sobre una balanza y ser pesado
+según sus pecados».
+
+K no dijo nada, se limitó a mirar asombrado, con ojos inmóviles, a ese
+hombre perturbado. ¡Qué cambios había experimentado en las últimas
+horas! ¿Sería acaso el proceso el que le confundía de esa manera, y el
+que no le dejaba reconocer dónde estaba el amigo y dónde el enemigo?
+¿No se daba cuenta de que el abogado le humillaba intencionadamente
+y que no pretendía otra cosa que ufanarse de su poder ante K y así,
+tal vez, someterlo? Si Block no era capaz de darse cuenta, o si tanto
+temía al abogado que ese conocimiento no le ayudaba en nada, ¿cómo era
+posible que repentinamente se tornase tan astuto u osado como para
+intentar engañar al abogado y ocultarle que tenía a su servicio a otros
+abogados? ¿Y cómo osaba atacar a K, que en cualquier momento podía
+revelar su secreto? Pero se atrevió a más, se acercó a la mesa del
+abogado y comenzó a quejarse de K:
+
+--Señor abogado--dijo--, ¿ha oído cómo me ha tratado ese hombre? Se
+pueden contar las horas de su proceso y quiere darme lecciones, a mí,
+que ya llevo cinco años de proceso. Incluso me insulta. No sabe nada
+y me insulta, a mí, que he estudiado, tanto como mis fuerzas lo han
+permitido, lo que es decencia, deber y lo que son usos judiciales.
+
+--No te preocupes--dijo el abogado--y haz lo que te parezca correcto.
+
+--Cierto--dijo Block, como si él mismo se animase y, después de a corta
+mirada de soslayo, se arrodilló junto a la cama--. Ya me arrodillo, mi
+abogado--dijo.
+
+Pero el abogado calló. Block acarició cuidadosamente la manta con una
+mano. Leni, liberándose de las manos de K, rompió el silencio que ahora
+reinaba:
+
+--Me haces daño. Déjame. Me voy con Block.
+
+Se fue hacia él y se sentó al borde de la cama. Block se alegró.
+Inmediatamente le suplicó por medio de signos enérgicos que le ayudase
+ante el abogado. Parecía necesitar urgentemente la información del
+abogado, aunque tal vez sólo para dejarse explotar por el resto de los
+abogados. Leni sabía muy bien cómo ganarse a Huld, señaló la mano del
+anciano y frunció los labios como para dar un beso. Sin pensarlo, Block
+le dio un beso en la mano y repitió el beso a petición de Leni. Pero
+el abogado seguía callado. Leni, entonces, se acercó a él, su esbelta
+figura se hizo visible al estirarse sobre la cama, y acarició su rostro
+inclinada sobre su largo pelo blanco. Eso le obligó a contestar.
+
+--Estoy dudando en decírselo--dijo el abogado y se pudo ver cómo
+sacudió ligeramente la cabeza, tal vez para sentir mejor las caricias
+de Leni. Block escuchaba con la cabeza humillada, como si al escuchar
+estuviese incumpliendo un mandamiento.
+
+--¿Por qué dudas?--preguntó Leni.
+
+K tenía la impresión de que escuchaba una conversación estudiada, que
+ya se había repetido con frecuencia y se seguiría repitiendo en el
+futuro. Block era el único para el que no perdería su novedad.
+
+--¿Cómo se ha portado hoy?--preguntó el abogado en vez de responder.
+
+Antes de que Leni le contestase, miró hacia Block y observó un rato
+cómo elevaba las manos entrelazadas en actitud de súplica. Finalmente,
+ella asintió, se volvió hacia el abogado y dijo:
+
+--Ha estado tranquilo y ha sido diligente.
+
+Un viejo comerciante, un hombre con toda una barba, suplicaba a una
+muchacha para que diera un buen testimonio de él. Por más que se
+reservase sus pensamientos reales, nada podía justificarle ante los
+ojos de sus congéneres. Casi degradaba al espectador. K no comprendía
+cómo el abogado podía pensar en ganárselo con semejante representación.
+Si no hubiese prescindido antes de él, lo habría hecho al contemplar
+esa escena. Ésos eran, pues, los resultados del método empleado por el
+abogado, al que K, por fortuna, no había estado expuesto mucho tiempo.
+El cliente terminaba por olvidarse del mundo y esperaba arrastrarse
+hasta el final del proceso por ese camino erróneo. Eso ya no era un
+cliente, eso era el perro del abogado. Si éste le hubiera ordenado
+meterse debajo de la cama como si fuera una caseta de perro, y ladrar
+desde allí dentro, lo hubiera hecho con placer. K escuchó todo actitud
+reflexiva e inquisidora, como si le hubieran encargado que retuviera
+todo lo dicho para presentar una denuncia y un informe en una instancia
+superior.
+
+--¿Qué ha hecho durante todo el día?--preguntó el abogado.
+
+--Le he encerrado en el cuarto de la criada--dijo Leni--, donde
+normalmente duerme, para que no me molestase mientras trabajaba.
+De vez en cuando le observé por la claraboya para ver qué hacía.
+Ha estado todo el tiempo arrodillado al pie de la cama, con los
+escritos que le has dejado abiertos, y no ha parado de leerlos. Eso
+me ha causado una buena impresión. Además, la ventana da a un pozo
+de ventilación, por lo que apenas tiene luz. Que Block, no obstante,
+leyera, me ha mostrado lo obediente que es.
+
+--Me alegra oírlo--dijo el abogado--, pero, ¿se enteraba de lo que leía?
+
+Block, durante esa conversación, movía continuamente los labios,
+aparentemente formulaba así las respuestas que esperaba de Leni.
+
+--A eso no puedo responder con seguridad--dijo Leni--. Lo único que
+sé es que le he visto leer concentrado. Ha leído durante todo el día
+la misma página y al leer ha seguido las líneas con el dedo. Siempre
+que le he mirado, suspiraba como si la lectura le costase un gran
+esfuerzo. Los escritos que le has dejado son, con seguridad, difíciles
+de entender.
+
+--Sí--dijo el abogado--, sí que lo son. No creo que los entienda. Sólo
+tienen que darle una idea de lo dura que es la lucha que yo dirijo en
+su defensa. Y ¿para quién dirijo esa dura lucha? Es ridículo decirlo,
+para Block. También tiene que aprender lo que eso significa. ¿Ha
+estudiado sin interrupción?
+
+--Casi sin interrupción--respondió Leni--, una vez pidió agua. Le di un
+vaso a través de la claraboya. A las ocho le dejé salir y le di algo de
+comer.
+
+Block miró a K de soslayo, como si se estuviera contando algo honorable
+de él y también tuviera que impresionar a K. Ahora parecía tener buenas
+esperanzas, se movía con más libertad y, de rodillas como estaba, se
+giraba a un lado y a otro. Pero sólo sirvió para que se notase más su
+confusión al oír las palabras siguientes del abogado.
+
+--Le alabas--dijo el abogado--, pero precisamente eso es lo que me
+impide hablar. El juez no se ha manifestado de un modo favorable, ni
+sobre Block ni sobre su proceso.
+
+--¿No ha sido favorable?--preguntó Leni--. ¿Cómo es posible?
+
+Block le dirigió a Leni una mirada tensa, como si le atribuyese la
+capacidad de convertir en positivas las palabras pronunciadas por el
+juez.
+
+--Nada favorables--dijo el abogado--. El juez, incluso, se mostró
+desagradablemente sorprendido cuando comencé a hablar de Block. «No me
+hable de Block», dijo. «Pero es mi cliente», dije yo. «Deja que abusen
+de usted», dijo él. «No creo que su causa esté perdida», dije yo. «Deja
+que abusen de usted», repitió él. «No lo creo», dije yo, «Block sigue
+su proceso con diligencia. Prácticamente vive en mi casa para estar al
+corriente. No se encuentra a menudo un celo semejante. Cierto, no es
+una persona agradable, tiene malos modales y es sucio, pero desde una
+perspectiva meramente procesal, es irreprochable». Dije irreprochable y
+exageré intencionadamente. Él respondió: «Block es astuto. Ha acumulado
+mucha experiencia y sabe cómo retrasar el proceso. Pero su ignorancia
+es mucho más grande que su astucia. Qué diría si supiera que su proceso
+ni siquiera ha comenzado; que ni siquiera se ha dado la señal para el
+comienzo del proceso». Tranquilo, Block--dijo el abogado, pues Block
+había comenzado a levantarse sobre sus inseguras rodillas y parecía
+querer una explicación. Era la primera vez que el abogado se dirigía
+directamente a Block. Le miró desde arriba con los ojos cansados,
+aunque no fijamente. Block volvió a arrodillarse lentamente.
+
+--Esa opinión del juez no tiene para ti ninguna importancia--dijo el
+abogado--. No te asustes por cada palabra que oigas. Si se vuelve
+a repetir, no te diré nada más. No se puede comenzar ninguna frase
+sin que mires como si se fuera a pronunciar tu sentencia definitiva.
+¡Avergüénzate ante mi cliente! También tú quebrantas su confianza en
+mí. ¿Qué quieres? Aún vives, aún estás bajo mi protección. ¡Es un miedo
+absurdo! Has leído en alguna parte que la sentencia definitiva, en
+algunos casos, pronuncia de improviso, emitida por una boca cualquiera
+en un momento arbitrario. Eso es verdad, con algunas reservas, pero
+también es verdad que tu miedo me repugna y que en él sólo veo una
+falta de confianza en mí. ¿Qué he dicho? Me he limitado a repetir
+la opinión de un juez. Ya sabes que las opiniones más distintas se
+acumulan en el proceso hasta lo inextricable. Ese juez, por ejemplo,
+acepta el inicio del proceso en una fecha diferente a la mía. Una
+diferencia de opiniones, nada más. En una determinada fase del proceso
+se da una señal con una campanilla según una vieja costumbre. Según
+la opinión de este juez a partir de ese preciso momento es cuando se
+inicia el proceso. Ahora no te puedo decir todo lo que se puede objetar
+a esa opinión. Tampoco lo entenderías, te basta con saber que hay mucho
+que habla en contra.
+
+Confuso, Block pasaba la mano sobre la manta, el miedo a las
+declaraciones del juez le hizo olvidar provisionalmente su sumisión
+frente al abogado. Sólo pensaba en él mismo y no cesaba de dar vueltas
+a las palabras del juez.
+
+--Block--dijo Leni con un tono admonitorio, y le tiró un poco hacia
+arriba del cuello de la chaqueta--, deja la manta y escucha al abogado.
+
+
+ NOTAS:
+
+[33] Tachado en el manuscrito: «No habla sinceramente conmigo y nunca
+lo ha hecho. Por esto no se puede quejar si no le comprendo. Yo, sin
+embargo, soy sincero. Se ha hecho cargo de mi proceso como si yo fuera
+libre, pero a mí me parece que no sólo lo ha llevado mal, sino que ha
+intentado ocultármelo, sin emprender en él nada serio, para impedir
+que actuara por mí mismo, y con el fin de que un día se pronuncie la
+sentencia en mi ausencia».
+
+
+
+
+ =EN LA CATEDRAL=
+
+
+K había recibido el cometido de enseñar algunos monumentos históricos a
+un buen cliente italiano del banco, que visitaba la ciudad por primera
+vez. Era una obligación que, en otro tiempo, hubiera considerado un
+honor, pero que ahora, cuando apenas lograba con esfuerzo mantener
+su prestigio en el banco, asumía con desagrado. Cada hora que no
+podía permanecer en el despacho le preocupaba. Por desgracia, tampoco
+podía aprovechar como antes sus horas laborales, pasaba mucho tiempo
+aparentando que trabajaba. Sin embargo, sus cuitas se hacían más
+grandes cuando permanecía ausente de su despacho. Imaginaba que el
+subdirector, siempre al acecho, entraba en su despacho, se sentaba
+a su mesa, registraba sus papeles, recibía a los clientes con los
+que K, desde hacía años, sostenía incluso una relación de amistad,
+les enemistaba con él, descubría fallos, que K, durante el trabajo,
+cometía sin darse cuenta y ya no podía evitar. Si se le encargaba
+realizar una salida de negocios o irse de viaje, aunque fuese como
+una distinción--semejantes encargos se habían hecho, casualmente, muy
+frecuentes en los últimos tiempos--, siempre sospechaba que se le
+quería alejar del despacho para examinar su trabajo o, simplemente,
+porque creían que podían prescindir de él. Podría haber rechazado todos
+esos encargos sin mayores dificultades, pero no se atrevió, pues,
+aunque sus temores no estuvieran justificados, un rechazo significaba
+una confesión del miedo qué sentía. Por este motivo aceptaba los
+encargos con aparente indiferencia, incluso llegó a silenciar un
+serio enfriamiento antes de emprender un agotador viaje de negocios
+de dos días, para no correr el peligro de que suspendieran el viaje a
+causa del mal tiempo otoñal. Cuando regresó de ese viaje con furiosos
+dolores de cabeza, supo que le habían encomendado que acompañase al
+día siguiente al hombre de negocios italiano. La tentación de negarse
+por una sola vez fue muy grande, además no se trataba de un encargo
+vinculado a su trabajo, por más que el cumplimiento de ese deber
+social fuese lo suficientemente importante, aunque no para K, que
+sabía muy bien que sólo se podía mantener con éxitos laborales y que
+si no lo lograba, no poseería el menor valor, por mucho que llegara a
+embelesar, de forma inesperada, al italiano. No quería que le apartaran
+del trabajo ni siquiera un día, pues el miedo de que lo dejasen atrás
+era demasiado grande, un miedo que él, como reconocía, era exagerado,
+pero era un miedo que le asfixiaba. En este caso, sin embargo, era
+casi imposible encontrar una excusa aceptable. El conocimiento que K
+tenía de la lengua italiana no era bueno, pero bastaba para un caso
+así. Lo decisivo, sin embargo, era que él poseía ciertos conocimientos
+artísticos adquiridos hacía tiempo y conocidos en el banco, si bien
+se exageraban un poco por el hecho de que K, aunque sólo por motivos
+de negocios, había sido miembro de la Asociación para la Conservación
+de los Monumentos Urbanos. El italiano, como habían sabido a través
+de fuentes distintas, resultaba ser un amante del arte, así que la
+elección de K era algo evidente.
+
+Era una mañana fría y tormentosa. K, enojado por el día que le
+esperaba, llegó a su despacho a las siete para, al menos, trabajar algo
+antes de que la visita se lo impidiese. Estaba muy cansado, puesto que
+había pasado parte de la noche estudiando algo de gramática italiana.
+La ventana, junto a la que, últimamente, permanecía sentado con
+demasiada frecuencia, le tentaba mucho más que la mesa, pero resistió y
+continuó el trabajo. Por desgracia, al poco tiempo entró el ordenanza
+y anunció que el director le había enviado para comprobar si el
+gerente ya se encontraba en su despacho. Le pidió que fuese tan amable
+de acudir a la sala de recepción, donde ya se encontraba el señor de
+Italia.
+
+--Ya voy--dijo K, se metió un pequeño diccionario en el bolsillo,
+cogió un folleto turístico y, a través del despacho del subdirector,
+entró en el del director. Se alegró de haber venido tan temprano
+a la oficina y poder estar ya dispuesto, lo que nadie podía haber
+esperado. El despacho del subdirector permanecía, naturalmente, aún
+vacío, como en lo más profundo de la noche, tal vez el ordenanza
+también le había buscado, aunque en vano. Cuando K entró en la sala
+de recepción, se levantaron los dos señores de sus cómodos sillones.
+El director sonrió amable, parecía muy contento de la llegada de K.
+Le presentó en seguida, el italiano estrechó con energía la mano de
+K y, sonriendo, dijo algo de madrugadores; K no entendió muy bien a
+quién se refería, además era una palabra extraña, que K sólo pudo
+comprender transcurrido un rato. Respondió con algunas frases hechas,
+que el italiano escuchó sonriente, mientras, algo nervioso, acariciaba
+su poblado bigote gris azulado. El bigote parecía perfumado, uno
+casi se veía tentado a acercarse y olerlo. Cuando todos se sentaron
+y comenzaron a hablar, K notó con gran disgusto que apenas entendía
+al italiano. Cuando hablaba tranquilo, le entendía casi todo, pero
+ésos eran momentos excepcionales la mayoría de las veces las palabras
+manaban a borbotones de su boca y parecía sacudir la cabeza de placer
+cuando esto ocurría. Mientras hablaba lanzaba frases enteras en un
+dialecto extraño, que para K no tenía nada de italiano, pero que el
+director no sólo comprendía, sino que lo hablaba, lo que K tendría
+que haber previsto, ya que el italiano era originario del sur de
+Italia, en donde el director había residido algunos años. K reconoció
+que la posibilidad de comprenderse con el italiano se había reducido
+drásticamente, pues su francés también era difícil de entender. Por
+añadidura, el bigote ocultaba los labios, así que ni siquiera se
+podía leer en ellos para averiguar qué era lo que estaba diciendo. K
+comenzó a prever situaciones incómodas, provisionalmente renunció a
+entender al italiano--en presencia del director, que le entendía tan
+fácilmente, hubiera sido un esfuerzo innecesario--, así que se limitó
+a observar malhumorado cómo éste descansaba tranquilo y semihundido
+en el sillón, cómo estiraba de vez en cuando su chaqueta bien cortada
+y cómo una vez, elevando el brazo y agitando las manos, intentaba
+explicar algo que K no podía comprender, a pesar de que no perdía
+de vista sus manos. Al final, K, que permanecía ausente, siguiendo
+mecánicamente la conversación, empezó a sentir el cansancio previo y
+se sorprendió a sí mismo, para su horror, aunque felizmente a tiempo,
+cuando, guiado por su confusión, pretendía levantarse, darse la vuelta
+y marcharse. Pero transcurrido un rato el italiano miró el reloj y
+se levantó. Después de despedirse del director, se acercó a K y,
+además, tanto, que K tuvo que desplazar el sillón para poderse mover.
+El director, que por la mirada de K reconoció la situación apurada
+de éste frente al italiano, se inmiscuyó en la conversación de un
+modo tan inteligente que pareció como si simplemente añadiera algunos
+consejos, mientras en realidad lo que estaba haciendo era traducir a K
+todo lo que el incansable italiano decía con su fluidez proverbial. K
+se enteró así de que el italiano aún debía terminar algunos negocios,
+que sólo tenía poco tiempo y que no pretendía visitar todos los
+monumentos. Más bien había decidido visitar--si K daba su aprobación,
+en él recaía la decisión--sólo la catedral, pero detenidamente. Él se
+alegraba mucho de poder realizar esa visita en compañía de un hombre
+tan erudito y amable--con estas palabras estaba haciendo referencia a
+K, que prescindía de las palabras del italiano e intentaba oír las del
+director--, así que le pedía, si le parecía bien, que se encontraran
+transcurridas dos horas, alrededor de las diez, en la catedral. Creía
+poder estar allí a esa hora. K respondió algo adecuado, el italiano
+estrechó primero la mano del director, luego la de K, y se dirigió,
+volviéndose continuamente y sin parar de hablar, hacia la puerta
+seguido por ambos. K permaneció un rato con el director, que ese día
+parecía enfermo. Creyó tener que disculparse ante K--estaban juntos
+en un trato de confianza--, al principio había previsto acompañar él
+mismo al italiano, pero luego--no adujo ningún motivo--se decidió por
+enviar a K. Si no entendía al italiano, no tenía por qué asustarse,
+con un poco de práctica lo comprendería mejor, pero que en el caso
+de que no lo hiciera, tampoco pasaba nada malo, para el italiano no
+era importante que le entendieran. Por lo demás, el italiano de K era
+sorprendentemente bueno y él cumpliría su misión a la perfección.
+Con estas palabras se despidió de K. El tiempo que aún le quedaba lo
+empleó en aprender algunos términos complejos que necesitaba para su
+guía por la catedral, sacándolos del diccionario. Era un trabajo muy
+pesado, el empleado le trajo la correspondencia, algunos funcionarios
+vinieron con algunas preguntas y, al ver a K ocupado, se quedaron
+esperando en la puerta, pero no se movieron hasta que K les atendió. El
+subdirector tampoco perdió la ocasión de molestar, pasó varias veces
+por su despacho, le quitó el diccionario de las manos y lo hojeó sin
+intención alguna, incluso clientes emergían cuando las puertas se
+abrían en la semioscuridad del antedespacho y se inclinaban indecisos,
+ya que querían llamar la atención, pero no estaban seguros de que
+les veían. Todo eso giraba en torno a K como si él fuese el centro,
+mientras él pensaba en las palabras que iba a necesitar, las buscaba en
+el diccionario, las apuntaba y las pronunciaba para, a continuación,
+aprendérselas de memoria. No obstante, su buena memoria de los viejos
+tiempos parecía haberle abandonado, algunas veces se puso tan furioso
+con el italiano por haberle obligado a ese esfuerzo que enterró el
+diccionario entre papeles con la firme intención de no prepararse más,
+aunque luego comprendía que no podía permanecer mudo con el italiano
+ante las obras de arte en la catedral, así que, aún más furioso, volvía
+a coger el diccionario.
+
+Precisamente a las nueve y media, cuando se disponía a salir, recibió
+una llamada por teléfono. Leni le deseó buenos días y le preguntó sobre
+su estado. K le dio las gracias a toda prisa y le advirtió que en ese
+momento no podía conversar, que tenía que ir a la catedral.
+
+--¿A la catedral?--preguntó Leni.
+
+--Pues sí, a la catedral.
+
+--¿Por qué precisamente a la catedral?--preguntó Leni.
+
+K intentó explicárselo brevemente, pero apenas había comenzado, cuando
+Leni le interrumpió bruscamente:
+
+--Te están acosando.
+
+K no toleró una compasión que él ni había requerido ni esperado. Se
+despidió con dos palabras y, mientras colgaba el auricular, en parte
+para sí, en parte dirigiéndose a la muchacha, que ya no le podía oír.
+
+--Sí, me están acosando.
+
+Miró el reloj, corría el peligro de llegar tarde. Decidió desplazarse
+en automóvil, en el último momento se había acordado del folleto
+turístico, pues no había tenido la oportunidad de entregárselo al
+italiano, así que pensó en llevárselo. Lo mantenía sobre las rodillas y
+tamborileaba en él con los dedos. La lluvia se había apaciguado, pero
+el día era húmedo, frío y oscuro, podrían ver poco en el interior de la
+catedral y, además, a causa de la humedad y de una larga permanencia de
+pie el resfriado de K empeoraría con toda seguridad.
+
+La plaza de la catedral estaba solitaria. K recordó que ya en su
+infancia le había llamado la atención que todas las casas de esa
+pequeña plaza siempre tenían las cortinas cerradas. Con ese tiempo, sin
+embargo, era comprensible. Tampoco parecía haber nadie en el interior
+de la catedral[34]. A nadie se le podía ocurrir visitar su interior
+en un día así. K paseó por ambas naves laterales, sólo encontró a una
+anciana envuelta en un mantón y arrodillada ante una imagen de la
+virgen María. Desde lejos, sin embargo, vio cómo un sacristán cojo
+desaparecía por una puerta. K había sido puntual, precisamente al
+entrar tocaron las once[35], el italiano, sin embargo, aún no había
+llegado. K regresó a la puerta principal, permaneció allí un rato
+indeciso y, finalmente, dio una vuelta en torno a la catedral bajo la
+lluvia para comprobar si el italiano no le estaba esperando en alguna
+puerta lateral. No lo encontró por ninguna parte. ¿Acaso el director
+había entendido mal la hora? ¿Cómo se podía comprender bien a ese
+hombre? Fuera lo que fuese, K tenía que esperar como mínimo media hora.
+Como estaba cansado, quiso sentarse, volvió a entrar en la catedral,
+encontró en uno de los escalones un trozo de tela, que parecía de
+una alfombra, lo llevó con la punta del pie hasta un banco cercano,
+se envolvió bien en su abrigo, se subió el cuello y se sentó. Para
+distraerse abrió el folleto, lo hojeó un poco, pero tuvo que dejarlo
+pues se hizo tan oscuro que, cuando miró hacia arriba, apenas pudo
+distinguir algo en la nave cercana.
+
+En la lejanía brillaba un gran triángulo compuesto por velas. K no
+podía decir con certeza si lo había visto antes. Tal vez las acababan
+de encender. Los sacristanes son silenciosos, es un rasgo profesional,
+así que no se les nota. Cuando K se volvió casualmente, vio, no muy
+lejos de donde se encontraba, cómo ardía un cirio grande y grueso,
+adosado a una columna. Por muy bello que fuera, era insuficiente para
+iluminar las imágenes que colgaban en las tinieblas de las capillas
+laterales, en realidad contribuía a aumentar esas tinieblas.
+
+Era al mismo tiempo razonable y descortés que el italiano no se hubiera
+presentado. No se podría haber visto nada, se tendrían que haber
+limitado a buscar algunas imágenes con la linterna de K. Para comprobar
+qué es lo que les esperaba, K se acercó a una capilla lateral, subió
+un par de escalones hasta llegar a un bajo antepecho de mármol e,
+inclinado sobre él, iluminó con la linterna el cuadro del altar. La luz
+continua osciló inquietante. Lo primero que K, más que ver, adivinó,
+fue un gran caballero con armadura, representado en uno de los extremos
+del cuadro. Se apoyaba en su espada, que mantenía firmemente sobre
+un suelo desnudo, a no ser por unas briznas de hierba aquí y allá.
+Parecía observar con atención un incidente que tenía lugar ante él. Era
+asombroso que se mantuviera en esa posición y no se aproximara. Tal vez
+su misión consistía en vigilar. K, que hacía tiempo que no contemplaba
+ningún cuadro, permaneció ante él un buen rato, aunque se veía obligado
+a guiñar continuamente los ojos, pues no soportaba la luz verde de
+la linterna. Cuando, a continuación, desplazó la luz hacia el resto
+del cuadro, pudo ver una versión usual del entierro de Cristo; por lo
+demás, se trataba de un cuadro moderno. Se guardó la linterna y volvió
+a su sitio.
+
+Era inútil seguir esperando al italiano; fuera, sin embargo, debía de
+estar cayendo un chaparrón, y como en el interior no hacía tanto frío
+como había esperado, decidió permanecer dentro. Cerca de él estaba
+el púlpito, debajo del pequeño y redondo tornavoz había dos cruces
+doradas que se cruzaban en sus extremos. La parte exterior del pretil
+y el espacio que la unía a la columna sustentadora estaban adornados
+con hojas verdes esculpidas, que querubines mantenían en sus manos,
+unos con actitud vivaz, otros, reposada. K se acercó al púlpito y lo
+examinó por todas partes, el grabado de la piedra era extremadamente
+cuidadoso, la profunda oscuridad que reinaba entre los espacios
+vacíos del follaje pétreo y la que se extendía detrás de éste parecía
+atrapada, como si estuviera retenida; K introdujo su mano en uno de
+esos espacios vacíos y palpó la piedra, nunca había tenido conocimiento
+de la existencia de ese púlpito. En ese momento notó casualmente que
+un sacristán permanecía detrás de un banco cercano, vestido con una
+chaqueta negra colgante y arrugada, sosteniendo una cajita de rapé y
+observándole.
+
+«¿Qué quiere ese hombre?--pensó K--. ¿Acaso le parezco sospechoso?
+¿O querrá una limosna?». Cuando el sacristán vio que K le observaba,
+señaló con la mano derecha--entre dos dedos aún sostenía una
+pulgarada de rapé--hacia una dirección incierta. Su comportamiento
+era inexplicable. K esperó un rato, pero el sacristán no cesó de
+señalarle algo con la mano e incluso llegó a reforzar sus gestos con un
+movimiento de cabeza.
+
+«¿Qué querrá?»--se preguntó K en voz baja. No se atrevía a gritar
+allí dentro. Su reacción fue sacar su cartera y acercarse al hombre.
+Pero éste hizo de inmediato un gesto de rechazo con la mano, alzó
+los hombros y se alejó cojeando. Con un paso semejante K había
+intentado imitar cuando era niño el trote de un caballo. «Un anciano
+senil--pensó K--. Su inteligencia apenas llega para ayudar en la
+iglesia. Se para cuando yo me paro y acecha por si sigo andando». K
+siguió sonriendo al anciano por toda la nave lateral hasta llegar
+al altar mayor, el anciano no paraba de señalarle algo, pero K no
+se volvía. Esos gestos sólo tenían la intención de apartarle de sus
+huellas. Finalmente le dejó, no quería asustarlo, tampoco quería
+ahuyentarlo del todo, por si acaso venía el italiano.
+
+Cuando entró en la nave principal para buscar el sitio en el que había
+dejado el folleto descubrió, muy cerca de una columna casi adosada a
+los bancos del coro del altar, un sencillo y pequeño púlpito lateral,
+hecho de piedra desnuda y blanca. Era tan pequeño que desde lejos
+parecía una hornacina aún vacía, destinada a albergar una estatua. El
+sacerdote, con toda seguridad, apenas podría retroceder un paso desde
+el pretil. Además, el tornavoz, sin ningún adorno, estaba situado a una
+altura escasa y se inclinaba tanto que un hombre de mediana estatura
+no podía permanecer recto en el interior del púlpito, sino que debía
+agacharse y apoyarse en el pretil. Parecía diseñado específicamente
+para atormentar al sacerdote, era incomprensible para qué podía
+necesitarse ese púlpito, ya que se tenía el otro, más grande y decorado
+con tanto primor.
+
+A K no le hubiera llamado la atención ese pequeño púlpito, si no
+hubiera descubierto una lámpara fijada en la parte superior, como
+las que se suelen colocar poco antes de un sermón. ¿Se pronunciaría
+ahora un sermón? ¿En la iglesia vacía? K miró hacia la escalera que,
+bordeando la columna, conducía al púlpito y que era tan estrecha
+que no parecía para uso humano, sino simplemente de adorno para la
+columna. Pero al pie del púlpito, K sonrió de asombro, se encontraba,
+efectivamente, un sacerdote. Apoyaba la mano en la barandilla,
+preparado para subir, y miraba a K. Entonces asintió levemente con la
+cabeza, porque K se persignó e inclinó, lo que debería haber hecho
+antes. El sacerdote tomó un poco de impulso y subió al púlpito con
+pasos cortos y rápidos. ¿Realmente iba a pronunciar un sermón? ¿Acaso
+el sacristán carecía de tan poco sentido común que le había querido
+conducir hasta el sacerdote, lo que, en vista de la iglesia vacía, era
+necesario? Además, por algún lado había una anciana ante la imagen de
+la Virgen María que también tendría que haber venido. Y, si se iba a
+pronunciar un sermón, ¿por qué no había sido precedido por el órgano?
+Pero éste permanecía en silencio y brillaba débilmente envuelto en las
+tinieblas.
+
+K pensó si no debería alejarse deprisa, o lo hacía ahora o ya no
+tendría otra oportunidad, debería permanecer allí durante todo
+el sermón; en la oficina había perdido tanto tiempo; ya no estaba
+obligado a esperar más al italiano. Miró su reloj, eran las once.
+Pero, ¿realmente se iba a pronunciar un sermón? ¿Podía K representar
+a toda la comunidad de fieles? ¿Y si fuese un extranjero que sólo
+pretendía visitar la iglesia? En el fondo así era. Era absurdo pensar
+que se podía pronunciar un sermón, ahora, a las once de la mañana,
+en un día laborable y con un tiempo tan horrible. El sacerdote--se
+trataba sin duda de un sacerdote, un hombre joven con el rostro liso y
+oscuro--parecía subir a apagar la lámpara, que alguien había encendido
+por error.
+
+Pero no fue así. El sacerdote, en realidad, examinó la luz, la ajustó
+y se dio la vuelta lentamente hacia el pretil, apoyándose en él con
+las dos manos. Así permaneció un rato y miró, sin mover la cabeza,
+a su alrededor. K había retrocedido un trecho y se apoyaba con el
+codo en el banco de delante. Con ojos inseguros, sin poder determinar
+exactamente el lugar, vio cómo el sacristán, algo encorvado, se ponía
+a descansar pacíficamente como si hubiera terminado su cometido. ¡Qué
+silencio reinaba ahora en la catedral! Pero K tenía que romperlo,
+no pretendía quedarse allí. Si era un deber del sacerdote predicar
+a una hora determinada sin consideración a las circunstancias, que
+lo hiciera, también podría cumplir su cometido en ausencia de K,
+su presencia tampoco contribuiría a aumentar el efecto. K se puso
+lentamente en camino y fue tanteando el banco de puntillas. Llegó a la
+nave central y prosiguió sin que nadie le detuviera, sólo sus pasos
+ligeros resonaban continuamente bajo las bóvedas con un ritmo regular y
+progresivo. K, consciente de que el sacerdote podía estar observándole,
+se sentía abandonado mientras avanzaba solo entre los bancos vacíos.
+Las dimensiones de la catedral le parecían ahora rayar en los límites
+de lo soportable para el ser humano. Cuando llegó al sitio que había
+ocupado anteriormente, cogió el folleto sin detenerse. Apenas había
+dejado atrás el banco y se acercaba al espacio vacío que le separaba de
+la salida, cuando escuchó por primera vez la voz del sacerdote. Era una
+voz poderosa y ejercitada. ¡Cómo se expandió por la catedral, preparada
+para recibirla! Pero no era a la comunidad de fieles a quien llamaba,
+su voz resonó clara, no había escapatoria alguna, exclamó:
+
+--¡Josef K!
+
+K se detuvo y miró al suelo. Aún era libre, podía seguir y escapar por
+una de las pequeñas y oscuras puertas de madera, que no estaban lejos.
+Pero eso significaría o que no había entendido o que había entendido
+pero no quería hacer ningún caso. Si se daba la vuelta, se tendría que
+quedar, pues habría confesado tácitamente que había comprendido muy
+bien su nombre y que quería obedecer. Si el sacerdote hubiese gritado
+de nuevo, K habría proseguido su camino, pero como todo permaneció
+en silencio, volvió un poco la cabeza, pues quería ver qué hacía el
+sacerdote en ese momento. Se le veía tranquilo en el púlpito, se podía
+advertir que había notado el giro de cabeza de K. Hubiera sido un juego
+infantil si K no se hubiese dado la vuelta por completo. Así lo hizo,
+y el sacerdote le llamó con una señal de la mano. Como ya todo ocurría
+abiertamente, avanzó--lo hizo en parte por curiosidad y en parte para
+tener la oportunidad de acortar su estancia allí--con pasos largos y
+ligeros hasta el púlpito. Se paró ante los bancos, pero al sacerdote
+le parecía que la distancia era aún demasiado grande. Estiró la mano y
+señaló con el dedo índice un asiento al pie del púlpito. K siguió su
+indicación y, al sentarse, tuvo que mantener la cabeza inclinada hacia
+atrás para poder ver al sacerdote.
+
+--Tú eres Josef K--dijo el sacerdote, y apoyó una mano en el pretil con
+un movimiento incierto.
+
+--Sí--dijo K. Pensó cómo en otros tiempos había pronunciado su nombre
+con entera libertad, pero ahora suponía una carga para él, también
+ahora conocía su nombre gente a la que veía por primera vez. Qué bello
+era que le presentaran y luego conocer a la gente.
+
+--Estás acusado--dijo el sacerdote en voz baja.
+
+--Sí--dijo K--, ya me lo han comunicado.
+
+--Entonces tú eres al que busco--dijo el sacerdote--. Yo soy el
+capellán de la prisión.
+
+--¡Ah, ya!--dijo K.
+
+--He hecho que te trajeran aquí para hablar contigo--dijo el sacerdote.
+
+--No lo sabía--dijo K--. He venido para mostrarle la catedral a un
+italiano.
+
+--Deja lo accesorio--dijo el sacerdote--. ¿Qué sostienes en la mano?
+¿Un libro de oraciones?
+
+--No--respondió K--, es un folleto con los monumentos históricos de la
+ciudad.
+
+--Déjalo a un lado--dijo el sacerdote.
+
+K lo arrojó con tal fuerza que se rompió y un trozo con las páginas
+dobladas se deslizó por el suelo.
+
+--¿Sabes que tu proceso va mal?--preguntó el sacerdote.
+
+--También a mí me lo parece--dijo K--. Me he esforzado todo lo que he
+podido, pero hasta ahora sin éxito. Además, aún no he concluido mi
+primer escrito judicial.
+
+--¿Cómo te imaginas el final?--preguntó el sacerdote.
+
+--Al principio pensé que terminaría bien--dijo K--, ahora hay veces que
+hasta yo mismo lo dudo. No sé cómo terminará. ¿Lo sabes tú?
+
+--No--dijo el sacerdote--, pero temo que terminará mal. Te consideran
+culpable. Tu proceso probablemente no pasará de un tribunal inferior.
+Tu culpa, al menos provisionalmente, se considera probada.
+
+--Pero yo no soy culpable--dijo K--. Es un error. ¿Cómo puede ser un
+hombre culpable, así, sin más? Todos somos seres humanos, tanto el uno
+como el otro.
+
+--Eso es cierto--dijo el sacerdote--, pero así suelen hablar los
+culpables.
+
+--¿Tienes algún prejuicio contra mí?--preguntó K.
+
+--No tengo ningún prejuicio contra ti--dijo el sacerdote.
+
+--Te lo agradezco--dijo K--. Todos los demás que participan en mi
+proceso tienen un prejuicio contra mí. Ellos se lo inspiran también a
+los que no participan en él. Mi posición es cada vez más difícil.
+
+--Interpretas mal los hechos--dijo el sacerdote--, la sentencia no se
+pronuncia de una vez, el procedimiento se va convirtiendo lentamente
+en sentencia.
+
+--Así es, entonces--dijo K, y agachó la cabeza.
+
+--¿Qué es lo siguiente que vas a hacer en tu causa?--preguntó el
+sacerdote.
+
+--Quiero buscar ayuda--dijo K, y elevó la cabeza para ver cómo el
+sacerdote juzgaba su intención--. Aún quedan posibilidades que no he
+utilizado.
+
+--Buscas demasiado la ayuda de extraños--dijo el sacerdote con un tono
+de desaprobación--, especialmente de mujeres. ¿Acaso no te das cuenta
+de que no es la ayuda verdadera?
+
+--Algunas veces, incluso con frecuencia podría darte la razón--dijo
+K--, pero no siempre. Las mujeres tienen mucho poder. Si pudiera
+convencer a algunas mujeres de las que conozco para que trabajen en
+común para mí, podría abrirme paso. Especialmente en este tribunal,
+que parece constituido por mujeriegos. Muéstrale una mujer al juez
+instructor y arrollará la mesa y a los acusados para llegar hasta ella.
+
+El sacerdote inclinó la cabeza hacia el pretil, ahora parecía como si
+el tornavoz le presionase hacia abajo. ¿Pero qué tiempo podía estar
+haciendo fuera? Ya no era sólo un día nublado y lluvioso, parecía
+noche profunda. Ninguna de las vidrieras era capaz de iluminar con un
+pobre resplandor los oscuros muros. Y precisamente en ese momento el
+sacristán comenzó a apagar todas las velas del altar mayor.
+
+--¿Estás enfadado conmigo?--preguntó K al sacerdote--. Es posible que
+no conozcas el tipo de tribunal en el que prestas servicio.
+
+No recibió ninguna respuesta.
+
+--Son sólo mis experiencias--dijo K.
+
+Arriba, en el púlpito, todo permaneció silencioso.
+
+--No te he querido ofender--dijo K.
+
+Entonces gritó el sacerdote hacia K:
+
+--¿Acaso eres ciego?
+
+Gritó con ira, pero también como alguien que ve caer a otro y, debido
+al susto, grita sin voluntad de hacerlo.
+
+Ambos se callaron un rato. El sacerdote no podía reconocer a K,
+abajo, en la oscuridad, mientras que K podía ver claramente al
+sacerdote gracias a la pequeña lámpara. ¿Por qué no bajaba? No había
+pronunciado ningún sermón, sino que se había limitado a darle algunas
+informaciones, que a él, si las consideraba con detenimiento, antes le
+podrían dañar que beneficiar. No obstante, a K le parecía indudable la
+buena intención del sacerdote, no sería imposible que pudieran llegar
+a un acuerdo si bajaba, tampoco era imposible que recibiera de él un
+consejo decisivo y aceptable, que le mostrara, por ejemplo, no cómo se
+podía influir en el proceso, sino cómo se podía salir del proceso, cómo
+se podía vivir al margen de éste. Esa posibilidad tenía que existir,
+K había pensado mucho en ella en los últimos tiempos. Si el sacerdote
+conocía esa posibilidad, a lo mejor se la decía si se lo pedía, aunque
+perteneciera al tribunal, y a pesar de que K, al atacar al tribunal,
+hubiese herido sus sentimientos y le hubiera obligado a gritar.
+
+--¿No quieres bajar?--dijo K--. No vas a pronunciar ningún sermón. Baja
+conmigo.
+
+--Ya puedo bajar--dijo el sacerdote, parecía lamentar su grito.
+Mientras descolgaba la lámpara, dijo--: Primero tenía que hablar
+contigo guardando las distancias, si no me dejo influir fácilmente y
+olvido mi misión.
+
+K le esperó abajo, al pie de la escalera. El sacerdote le ofreció la
+mano mientras bajaba los últimos escalones.
+
+--¿Me podrías dedicar un poco de tu tiempo?
+
+--Tanto como necesites--dijo el sacerdote, y le dio la lámpara a K
+para que éste la llevase. Ni siquiera tan cerca perdió su actitud en
+solemnidad.
+
+--Eres muy amable conmigo--dijo K.
+
+Comenzaron a recorrer la nave lateral uno al lado del otro.
+
+--Eres una excepción entre todos los que pertenecen al tribunal. En
+ti tengo más confianza que en cualquiera de los demás. Contigo puedo
+hablar abiertamente.
+
+--No te engañes--dijo el sacerdote.
+
+--¿En qué podría engañarme?--preguntó K.
+
+--Te engañas en lo que respecta al tribunal--dijo el sacerdote--, en la
+introducción a la Ley se ha escrito sobre este engaño[36]:
+
+«Ante la Ley hay un guardián que protege la puerta de entrada. Un
+hombre procedente del campo se acerca a él y le pide permiso para
+acceder a la Ley. Pero el guardián dice que en ese momento no le puede
+permitir la entrada. El hombre reflexiona y pregunta si podrá entrar
+más tarde».
+
+--Es posible--responde el guardián--, pero no ahora.
+
+«Como la puerta de acceso a la Ley permanece abierta, como siempre,
+y el guardián se sitúa a un lado, el hombre se inclina para mirar a
+través del umbral y ver así qué hay en el interior. Cuando el guardián
+advierte su propósito[37], ríe y dice:
+
+»--Si tanto te incita, intenta entrar a pesar de mi prohibición. Ten
+en cuenta, sin embargo, que soy poderoso y que, además, soy el guardián
+más insignificante. Ante cada una de las salas permanece un guardián,
+el uno más poderoso que el otro. La mirada del tercero ya es para mí
+insoportable.
+
+»El hombre procedente del campo no había contado con tantas
+dificultades. La Ley, piensa, debe ser accesible a todos y en todo
+momento, pero al considerar ahora con más exactitud al guardián,
+cubierto con su abrigo de piel, al observar su enorme y prolongada
+nariz, la barba negra, fina, larga, tártara, decide que es mejor
+esperar hasta que reciba el permiso para entrar. El guardián le da un
+taburete y deja que tome asiento en uno de los lados de la puerta.
+Allí permanece sentado días y años. Hace muchos intentos para que le
+inviten a entrar y cansa al guardián con sus súplicas. El guardián le
+somete a menudo a cortos interrogatorios, le pregunta acerca de su
+hogar y de otras cosas, pero son preguntas indiferentes, como las que
+hacen grandes señores, y al final siempre repetía que todavía no podía
+permitirle la entrada. El hombre, que se había provisto muy bien para
+el viaje, utiliza todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián.
+Éste lo acepta todo, pero al mismo tiempo dice:
+
+»--Sólo lo acepto para que no creas que has omitido algo.
+
+»Durante los muchos años que estuvo allí, el hombre observó al guardián
+de forma casi ininterrumpida. Olvidó a los otros guardianes y éste
+le terminó pareciendo el único impedimento para tener acceso a la
+Ley. Los primeros años maldijo la desgraciada casualidad, más tarde,
+ya envejecido, sólo murmuraba para sí. Se vuelve senil, y como ha
+sometido durante tanto tiempo al guardián a un largo estudio ya es
+capaz de reconocer a la pulga en el cuello de su abrigo de piel, por
+lo que solicita a la pulga que le ayude para cambiar la opinión del
+guardián. Por último, su vista se torna débil y ya no sabe realmente si
+oscurece a su alrededor o son sólo los ojos los que le engañan. Pero
+ahora advierte en la oscuridad un brillo que irrumpe indeleble a través
+de la puerta de la Ley. Ya no vivirá mucho más. Antes de su muerte
+se concentran en su mente todas las experiencias pasadas, que toman
+forma en una sola pregunta que hasta ahora no había hecho al guardián.
+Entonces le guiña un ojo, ya que no puede incorporar su cuerpo
+entumecido. El guardián tiene que inclinarse hacia él profundamente
+porque la diferencia de tamaños ha variado en perjuicio del hombre de
+la provincia.
+
+»--¿Qué quieres saber ahora?--pregunta el guardián--. Eres insaciable.
+
+»--Todos aspiran a la Ley--dice el hombre--. ¿Cómo es posible que
+durante tantos años sólo yo haya solicitado la entrada?
+
+»El guardián comprueba que el hombre ha llegado a su fin y, para que su
+débil oído pueda percibirlo, le grita:
+
+»--Ningún otro podía haber recibido permiso para entrar por esta
+puerta, pues esta entrada estaba reservada sólo para ti. Yo me voy
+ahora y cierro la puerta».
+
+--El centinela, entonces, ha engañado al hombre--dijo K en seguida,
+fuertemente atraído por la historia[38].
+
+--No te apresures--dijo el sacerdote--, no asumas la opinión ajena sin
+examinarla. Te he contado la historia tal y como está escrita. En ella
+no se habla en ningún momento de engaño.
+
+--Pero está claro--dijo K--, y tu primera interpretación era correcta.
+El vigilante le ha comunicado el mensaje liberador sólo cuando ya no
+podía ayudar en nada al hombre.
+
+--Pero él tampoco preguntó antes--dijo el sacerdote--, considera que
+sólo era un vigilante y como tal se ha limitado a cumplir su deber.
+
+--¿Por qué piensas que ha cumplido con su deber?--preguntó K--. No lo
+ha cumplido. Su deber consistía en rechazar a los extraños, pero tenía
+que haber dejado pasar al hombre para quien estaba destinada la entrada.
+
+--No tienes el suficiente respeto a la letra escrita y cambias la
+historia--dijo el sacerdote--. La historia contiene dos explicaciones
+importantes del vigilante respecto a la entrada a la Ley, una al
+principio y otra al final. Una dice: «que no podía permitirle la
+entrada», y la otra: «esta entrada estaba reservada sólo para ti». Si
+entre ambas explicaciones existiese una contradicción, tú tendrías
+razón y el vigilante habría engañado al hombre. Pero no existe ninguna
+contradicción. Todo lo contrario, la primera explicación, incluso,
+indica la segunda. Se podría decir que el vigilante se excede en el
+cumplimiento de su deber al plantear la posibilidad de una futura
+entrada. En ese momento su único deber parecía consistir en no admitir
+al hombre. Y, en efecto, muchos intérpretes se maravillan de que el
+vigilante haya pronunciado semejante indicación, pues parece amar la
+precisión y cumple escrupulosamente con su deber. No abandona su puesto
+en tantos años y sólo cierra la puerta en el último momento, siendo
+consciente de la importancia de su misión, pues dice: «soy poderoso».
+Además, tiene respeto frente a sus superiores, pues dice: «soy el
+guardián más insignificante». Cuando se trata del cumplimiento del
+deber, no admite ruegos ni se deja ablandar, pues se dice: «cansa al
+guardián con sus súplicas». Tampoco es hablador, pues durante todos
+los años sólo plantea, como está escrito, preguntas «indiferentes».
+No se deja sobornar, pues dice sobre un regalo: «sólo lo acepto para
+que no creas que has emitido algo». Finalmente, su aspecto externo
+indica un carácter pedante, por ejemplo la gran nariz y la larga y fina
+barba tártara. ¿Puede haber un vigilante más fiel a su deber? Pero
+en el vigilante se mezclan otros caracteres esenciales que resultan
+muy favorables para quien solicita la entrada, y que, además, indican
+la posibilidad, manifestada en su anterior insinuación, de que en el
+futuro podría ir más allá de lo que le dicta el deber. No obstante, no
+se puede negar que es algo simple y, en relación con este atributo,
+presuntuoso. Si todas las menciones que hace referentes a su poder y
+sobre el poder de los demás vigilantes, cuya visión, como él reconoce,
+le es insoportable, son ciertas, entonces muestra, en la manera con que
+las emite, que sus ideas están afectadas por su simpleza y arrogancia.
+Los intérpretes aducen: «El correcto entendimiento de un asunto y
+una incomprensión de éste no se excluyen mutuamente». En todo caso,
+se debe reconocer que esa simpleza y arrogancia, por muy difuminadas
+que aparezcan, debilitan la vigilancia de la entrada, son lagunas en
+el carácter del vigilante. A esto se añade que el vigilante, según su
+talante natural, parece amable, no siempre actúa como si estuviera de
+servicio. Al principio dice en broma que, a pesar del mantenimiento
+de la prohibición, le invita a entrar, pero, a continuación, no le
+incita a entrar, sino que, como está escrito, le da un taburete y
+le deja sentarse al lado de la puerta. La paciencia con la que,
+durante tantos años, soporta las peticiones del hombre, los pequeños
+interrogatorios, la aceptación de los regalos, la nobleza con la que
+permite que el hombre a su lado maldiga en voz alta su desgraciado
+destino, del que hace culpable al vigilante, todo eso indica el talante
+compasivo del vigilante. No todos los vigilantes habrían actuado así
+y, al final, se inclina profundamente hacia el hombre para darle la
+oportunidad de plantear una última pregunta. Sólo deja traslucir una
+débil impaciencia--el vigilante sabe que todo ha acabado--, cuando
+dice: «Eres insaciable». Algunos intérpretes continúan, incluso, esta
+línea exegética y afirman que las palabras «eres insaciable» expresan
+una suerte de admiración, que, por supuesto, tampoco está libre de
+altivez. Pero así la figura del vigilante adquiere un perfil distinto
+al que tú le has atribuido.
+
+--Tú conoces la historia con más detalle que yo y desde hace mucho más
+tiempo--dijo K.
+
+Permanecieron callados un rato. Luego K preguntó:
+
+--¿Entonces crees que no engañó al hombre?
+
+--No me interpretes mal--dijo el sacerdote--, sólo te menciono las
+distintas opiniones sobre la leyenda. No debes fiarte tanto de las
+opiniones. La escritura es invariable, y las opiniones, con frecuencia,
+sólo son expresión de la desesperación causada por este hecho. En este
+caso hay, incluso, una opinión según la cual precisamente el vigilante
+es el engañado.
+
+--Ésa es una interpretación que va demasiado lejos--dijo K--. ¿Cómo la
+fundamentan?
+
+--La fundamentación se basa en la simpleza del centinela. Él dice que
+no conoce el interior de la Ley, sino sólo el camino que una y otra vez
+tiene que recorrer ante la entrada. Las ideas que posee del interior
+se consideran ingenuas y se cree que él mismo teme aquello que también
+quiere hacer que el hombre tema. Sí, incluso él tiene más miedo que el
+hombre, pues éste sólo quiere entrar, aun después de haber oído que hay
+vigilantes más poderosos; el centinela, sin embargo, no quiere entrar,
+al menos no se dice nada sobre ello. Otros, por el contrario, afirman
+que él ha tenido que estar en el interior, pues fue admitido para
+ponerse al servicio de la Ley y eso sólo puede ocurrir en el interior.
+A esto se responde que una voz procedente del interior pudo nombrarle
+vigilante y que, por consiguiente, es posible que no hubiese estado
+en el interior, al menos no en la parte más interna, ya que él mismo
+dice que no resiste la mirada del tercer centinela. Además, tampoco se
+informa de que durante todos esos años haya mencionado, aparte de su
+referencia a los otros vigilantes, algo del interior. Es posible que lo
+tuviera prohibido, pero no se nos dice nada de esa prohibición. De todo
+esto se deduce que no sabe nada del aspecto que presenta el interior
+ni de su importancia y que, por lo tanto, permanece allí engañado.
+Pero también está engañado respecto al hombre de la provincia, pues es
+su subordinado y no lo sabe. Que él trata al hombre como si fuera un
+subordinado, se reconoce en muchos detalles, fáciles de recordar. Pero
+que realmente sea un subordinado debería derivarse, según esa opinión,
+con la misma claridad. Ante todo es libre el que está por encima del
+que permanece sujeto. Ahora bien, el hombre es el que realmente está
+libre, él puede ir a donde quiera, sólo le está prohibida la entrada
+a la Ley y, además, sólo por una persona, por el centinela. Si se
+sienta en el taburete al lado de la puerta y allí pasa toda su vida,
+lo hace voluntariamente, la historia no habla de ninguna obligación.
+El centinela, sin embargo, está obligado por su cargo a permanecer en
+su puesto, no se puede alejar; según las apariencias, tampoco puede
+ir hacia el interior, ni en el caso de que así lo quisiera. Además,
+aunque está al servicio de la Ley, sólo presta su servicio ante esa
+entrada, es decir, en realidad está al servicio de ese hombre, el único
+al que está destinada dicha entrada. También desde esta perspectiva
+está subordinado a él. Se puede suponer que, a través de muchos años,
+sólo ha prestado un servicio inútil, pues se dice que llega un hombre
+maduro, es decir, que el centinela tuvo que esperar mucho tiempo
+hasta que pudo cumplir su objetivo y, además, tuvo que esperar tanto
+tiempo como quiso el hombre del campo, que vino voluntariamente. Pero
+también el final de su servicio queda determinado por la muerte del
+hombre, así que permanece subordinado a él hasta su fallecimiento. Y
+una y otra vez se acentúa que el centinela no sabe nada de eso. No es
+nada extraordinario, pues, según esta interpretación, el centinela es
+víctima de un engaño mucho mayor, el que hace referencia a su servicio.
+Al final habla de la entrada y dice: «Ahora me voy y la cierro», pero
+al principio se dice que la puerta que da acceso a la Ley permanece
+abierta, como siempre, así que siempre está abierta, siempre, con
+independencia de la vida del hombre para el que está destinada esa
+entrada, por consiguiente el vigilante no podrá cerrarla. Aquí divergen
+las opiniones. Unos creen que el centinela, con el anuncio de que va
+a cerrar la puerta, sólo pretende dar una respuesta o acentuar su
+obligación; otros piensan que en el último momento quiere entristecer
+al hombre e impulsarle a que se arrepienta. Muchos comentadores
+coinciden en que no podrá cerrar la puerta. Opinan, incluso, que al
+menos al final, también en lo que sabe, permanece subordinado al
+hombre, pues éste ve cómo surge el resplandor de la Ley, mientras que
+el centinela permanece de espaldas y no menciona nada que haga suponer
+que ha advertido alguna transformación.
+
+--Esta última interpretación está bien fundada--dijo K, que había
+repetido para sí, en voz baja, algunos de los pasajes de la aclaración
+del sacerdote--. Está bien fundada, y creo también que el centinela
+está engañado. Pero al aceptar esto no me he apartado de mi primera
+opinión, ambas se cubren parcialmente. No es algo decisivo si el
+centinela ve claro o se engaña. Yo dije que han engañado al hombre.
+Si el centinela ve claro, se podría dudar, pero si el centinela está
+engañado, su engaño se transmite necesariamente al hombre. El centinela
+no es, en ese caso, un estafador, pero sí tan simple que debería ser
+expulsado inmediatamente del servicio. Tienes que considerar que el
+engaño que afecta al centinela no le daña, pero sí al hombre, y con
+crueldad.
+
+--Aquí topas con una opinión contraria--dijo el sacerdote--. Muchos
+dicen que la historia no otorga a nadie el derecho a juzgar al
+centinela. Sea cual sea la impresión que nos dé, es un servidor de la
+Ley, esto es, pertenece a la Ley, por lo que es inaccesible al juicio
+humano. Tampoco se puede creer que el centinela esté subordinado al
+hombre. Estar sujeto, por su servicio, a la entrada de la Ley es
+incomparablemente más importante que vivir libre en el mundo. El hombre
+viene a la Ley, el centinela ya está allí. La Ley ha sido la que le ha
+puesto a su servicio. Dudar de su dignidad significa dudar de la Ley.
+
+--Yo no comparto esa opinión--dijo K moviendo negativamente la
+cabeza--, pues si se aceptan sus premisas hay que considerar que todo
+lo que dice el vigilante es verdad. Pero eso es imposible, como tú
+mismo has fundamentado con todo detalle.
+
+--No--dijo el sacerdote--, no se debe tener todo por verdad, sólo se
+tiene que considerar necesario.
+
+--Triste opinión--dijo K--. La mentira se eleva a fundamento del orden
+mundial.
+
+K dijo estas palabras como conclusión, pero no eran su juicio
+definitivo. Estaba demasiado cansado para poder abarcar todas las
+posibilidades que ofrecía la historia, además conducía a razonamientos
+inusuales, a paradojas; más adecuadas para funcionarios judiciales que
+para él. Esa historia tan simple se había tornado en algo informe,
+quería sacudírsela de encima y el sacerdote, que ahora mostró una gran
+delicadeza de sentimientos, lo toleró y recibió en silencio la última
+indicación de K, aunque con toda seguridad no coincidía con ella.
+
+Siguieron andando un rato en silencio. K se mantenía muy cerca del
+sacerdote, sin saber dónde se encontraba por las tinieblas que les
+rodeaban. La vela de la lámpara hacía tiempo que se había apagado. Una
+vez brilló ante él el pedestal de plata de un santo, pero volvió a
+sumirse en la oscuridad. Para no depender por completo del sacerdote, K
+le preguntó:
+
+--¿No nos encontramos cerca de la salida principal?
+
+--No--dijo el sacerdote--, estamos muy lejos. ¿Quieres irte ya?
+
+Aunque en ese momento no pensaba en ello, K respondió en seguida:
+
+--Es verdad, tengo que irme. Soy gerente en un banco, me esperan,
+sólo he venido para enseñarle la catedral a un hombre de negocios
+extranjero.
+
+--Bien--dijo el sacerdote, y estrechó la mano de K--, entonces vete.
+
+--No puedo orientarme bien aquí en la oscuridad--dijo K.
+
+--Ve a la izquierda, hacia el muro--dijo el sacerdote--, luego síguelo
+hasta que encuentres una salida.
+
+El sacerdote sólo se había separado de él unos pasos, cuando K gritó:
+
+--¡Por favor, espera!
+
+--Espero--dijo el sacerdote.
+
+--¿No quieres nada más de mí?--preguntó K.
+
+--No--dijo el sacerdote.
+
+--Al principio has sido tan amable conmigo--dijo K--, y me lo has
+explicado todo, pero ahora me despides como si no te importase nada.
+
+--Tienes que irte--dijo el sacerdote.
+
+--Bien, sí--dijo K--, compréndelo.
+
+--Comprende primero quién soy yo--dijo el sacerdote.
+
+--Tú eres el capellán de la prisión--dijo K, y se acercó al sacerdote.
+
+No necesitaba regresar tan pronto al banco como en un principio había
+creído. Podía permanecer aún allí.
+
+--Yo pertenezco al tribunal--dijo el sacerdote--. ¿Por qué debería
+querer algo de ti? El tribunal no quiere nada de ti. Te toma cuando
+llegas y te despide cuando te vas.
+
+
+ NOTAS:
+
+[34] Para describir el interior de la catedral, Kafka se inspiró en
+la catedral de Praga y, según algunos estudiosos de su obra, en la
+catedral de Milán, que visitó en _1911_ durante sus vacaciones.
+
+[35] Aquí se produce una incoherencia temporal. K había quedado con el
+italiano a las diez y, sin embargo, dan las once. Max Brod lo consideró
+un error y lo corrigió. Algunos intérpretes, no obstante, opinan que
+puede tratarse de una divergencia consciente, mediante la cual Kafka
+intentaba mostrar la confusión interna de K.
+
+[36] Kafka separó de la novela el pasaje que sigue y lo publicó en
+la revista semanal judía _Selbstwehr_ (1915). También lo incluyó,
+ligeramente modificado, en su volumen de relatos _Un médico rural_
+(Leipzig, 1919).
+
+[37] Tachado en el manuscrito: «le hace retroceder con su vara y dice:
+"Tampoco puedes mirar"».
+
+[38] Tachado en el manuscrito: «dijo K en seguida. Estaba muy
+agradecido al sacerdote. Su buena opinión sobre él se había
+fortalecido. No se ufanaba, como los demás, de sus conocimientos acerca
+de la Justicia, aunque, sin duda, los poseía».
+
+
+
+
+ =EL FINAL=
+
+
+La noche anterior al día en que cumplía treinta y un años--serían las
+nueve de la noche, tiempo de silencio en las calles--, dos hombres
+llegaron a la vivienda de K. Vestían levitas, sus rostros eran pálidos
+y grasientos, y estaban tocados con chisteras firmemente encajadas.
+Después de intercambiar algunas formalidades ante la puerta de la
+casa, repitieron las mismas formalidades, pero con más ceremonia, ante
+la puerta de K. Aunque nadie le había anunciado la visita, K, poco
+antes de la llegada de aquellos hombres, había permanecido sentado en
+una silla cerca de la puerta, también vestido de negro, poniéndose
+lentamente sus guantes, en una actitud similar a cuando alguien
+espera huéspedes. Se levantó en seguida y contempló a los hombres con
+curiosidad.
+
+--¿Les han enviado para recogerme?--preguntó.
+
+--Los hombres asintieron, uno de ellos hizo una seña a su compañero
+con la chistera en la mano. K reconoció que había esperado una visita
+distinta. Fue hacia la ventana y contempló una vez más la calle oscura.
+Casi todas las ventanas de la calle de enfrente también estaban
+oscuras, en muchas habían corrido las cortinas. En una de las ventanas
+iluminadas se podía ver cómo jugaban dos niños detrás de unas rejas, se
+tocaban con las manos, aún incapaces de moverse de sus sitios. «Viejos
+actores de segunda fila es lo que envían para recogerme»--pensó K,
+y miró a su alrededor, para convencerse otra vez de ello--. «Buscan
+librarse de mí de la forma más barata». K se volvió de repente y
+preguntó:
+
+--¿En qué teatro actúan ustedes?
+
+--¿Teatro?--preguntó uno de los hombres con un tic en la comisura del
+labio, volviéndose hacia su compañero para buscar consejo. El otro hizo
+gestos mudos, como el que lucha contra un ser fantasmal.
+
+--No están preparados para que se les pregunte--se dijo K, y fue a
+recoger su sombrero.
+
+Ya en la escalera querían cogerle de los brazos, pero K dijo:
+
+--Cuando estemos en la calle, no estoy enfermo.
+
+No obstante, en cuanto llegaron a la puerta le agarraron de un modo
+inaudito para K. Mantenían los hombros justo detrás de los suyos, no
+doblaban los brazos, sino que los utilizaban para rodear los brazos de
+K en toda su largura, por debajo agarraban las manos de K con una maña
+de colegio, pero estudiada e irresistible. K iba muy recto entre ambos,
+ahora los tres formaban tal unidad que, si alguien hubiese golpeado a
+uno de ellos, todos habrían sentido el golpe. Constituían una unidad
+como sólo la materia inanimada puede formar.
+
+K, bajo la luz de las farolas, intentó a menudo contemplar mejor a sus
+acompañantes de lo que lo había hecho en la penumbra de su vivienda, a
+pesar de que la forma en que lo llevaban dificultaba esa operación. «A
+lo mejor son tenores»--pensó al mirar sus dobles papadas. La limpieza
+de sus rostros le daba asco. Vio cómo la mano lustrosa restregó el
+rabillo del ojo, frotó el labio superior, rascó las arrugas de la
+barbilla.
+
+Cuando K lo advirtió, se detuvo, así que los otros también se
+detuvieron. Se encontraban al borde de una plaza solitaria, adornada
+con jardines.
+
+--¡Por qué les han enviado precisamente a ustedes!--gritó más que
+preguntó.
+
+Los hombres no supieron qué contestar, se limitaron a esperar con
+el brazo libre colgando, como enfermeros cuando el enfermo quiere
+descansar.
+
+--No sigo--dijo K para probarlos.
+
+A eso no necesitaron contestar, apretaron las manos de K e intentaron
+moverle de su sitio, pero K se resistió.
+
+«No necesitaré más mi fuerza--pensó K--, la emplearé toda ahora».
+Recordó a las moscas que intentan escapar con las patitas rotas del
+papel encolado.
+
+--Los señores van a tener trabajo--se dijo.
+
+Ante ellos apareció en ese momento la señorita Bürstner, que salía por
+la plaza de una calle lateral. No era seguro que fuese ella, aunque
+se parecía mucho. Pero a K no le importaba si lo era o no, sólo tomó
+conciencia de lo inútil de su oposición. No había nada de heroico en
+ofrecer ahora resistencia, en poner dificultades a esos hombres, o en
+intentar disfrutar de la vida aparente que aún le quedaba mediante una
+defensa. Así que reanudó su camino y sintió algo de la alegría de sus
+acompañantes por haberlo hecho. Toleraron que determinase la dirección
+y él eligió seguir el camino de la señorita, y no porque la quisiera
+alcanzar, no porque la quisiera ver el mayor tiempo posible, sino
+simplemente para no olvidar la advertencia que ella significaba para él.
+
+«Lo único que puedo hacer--se dijo, y la sincronicidad de sus pasos con
+los de sus acompañantes confirmó sus pensamientos--, lo único que puedo
+hacer es mantener el sentido común hasta el final. Siempre quise ir por
+el mundo con veinte manos y, además, con un objetivo no autorizado.
+Eso fue incorrecto, ¿acaso es necesario que diga que ni siquiera un
+proceso de un año ha logrado hacerme aprender algo? ¿Acaso debo partir
+como un ser humano obcecado? ¿Se puede decir de mí que quise terminar
+el proceso en su inicio y que ahora, cuando termina, quiero comenzarlo
+de nuevo? No quiero que se diga eso. Estoy agradecido de que me hayan
+asignado para este camino a estos hombres necios y semimudos, y de que
+se me haya permitido que yo mismo me diga lo necesario».
+
+La señorita, mientras tanto, había doblado por una calle perpendicular,
+pero K ya podía abandonarla, así que se dejó conducir por los
+acompañantes. Los tres, en perfecta armonía, atravesaron un puente a
+la luz de la luna. Los hombres permitían que K hiciera los pequeños
+movimientos que deseaba. Cuando quiso girar un poco hacia la
+barandilla, los hombres también giraron, quedando todos de frente.
+El agua, brillante y temblorosa a la luz de la luna, se bifurcaba
+ante una pequeña isla, en cuyas orillas crecían arbustos y una espesa
+arboleda. Por debajo de ellos, invisibles, se extendían caminos de
+arena, formando pequeñas playas en las que K, en algún verano, se había
+tumbado para tomar el sol.
+
+--En realidad, no quería pararme--dijo K a sus acompañantes,
+avergonzado por su buena disposición hacia él. Uno de ellos, a espaldas
+de K, pareció hacerle al otro un reproche por la equivocación, luego
+siguieron adelante.
+
+Pasaron por algunas calles empinadas, en las que, más lejos o más
+cerca, vieron a algunos policías. Uno de ellos, con un bigote
+poblado, se acercó al grupo con la mano en la empuñadura del sable,
+probablemente le resultó sospechoso[39]. Los hombres se detuvieron, el
+policía iba a abrir la boca, pero entonces K empujó a sus acompañantes
+hacia adelante. Se volvió con frecuencia para comprobar si el policía
+les seguía. Pero en cuanto doblaron una esquina y perdieron de vista al
+policía, K comenzó a correr. Sus acompañantes tuvieron que correr con
+él perdiendo el aliento.
+
+Así, salieron rápidamente de la ciudad, que, en esa dirección, limitaba
+prácticamente sin transición con el campo. Cerca de una casa de
+pisos, como las de la ciudad, había una pequeña cantera, abandonada
+y desierta. Allí se pararon, ya fuese porque ese lugar había sido su
+destino desde el principio, ya porque estuvieran demasiado agotados
+para seguir andando. Dejaron libre a K, que, mudo, se limitó a esperar.
+Los dos hombres se quitaron las chisteras y, mientras inspeccionaban
+con la mirada la cantera, se secaron el sudor de la frente con
+un pañuelo. La luz de la luna iluminaba todo el escenario con la
+naturalidad y tranquilidad que ninguna otra luz posee.
+
+Después de intercambiar algunas cortesías sobre quién debería hacerse
+cargo de las próximas tareas--aquellos señores parecían haber recibido
+el encargo sin que les asignaran sus respectivas competencias--, uno de
+ellos se acercó a K y le quitó la chaqueta, el chaleco y, finalmente,
+la camisa. K tembló involuntariamente, por lo que uno de los hombres le
+dio una palmada tranquilizadora en la espalda. A continuación, dobló
+cuidadosamente las prendas, como si se fueran a utilizar otra vez,
+aunque no en un periodo inmediato. Para no exponer a K al aire frío
+de la noche, le tomó bajo su brazo y anduvo con él de un lado a otro,
+mientras el compañero buscaba un lugar apropiado en la cantera. Cuando
+lo hubo encontrado, hizo una seña y el otro acompañó a K hasta allí.
+Estaba cerca del corte, al lado de una piedra desprendida. Los hombres
+sentaron a K en el suelo, le apoyaron contra la piedra y reclinaron
+su cabeza. A pesar del esfuerzo que ponían y de toda la ayuda de K,
+su posición quedaba forzada e inverosímil. Uno de los hombres pidió
+al otro que le dejase a él buscar una postura mejor, pero tampoco
+logró nada. Finalmente, dejaron a K en una posición que ni siquiera
+era la mejor entre todas las que habían probado. Entonces uno de los
+hombres abrió su levita y sacó de un cinturón que rodeaba al chaleco un
+cuchillo de carnicero largo, afilado por ambas partes; lo mantuvo en
+alto y comprobó el filo a la luz. De nuevo comenzaron las repugnantes
+cortesías, uno entregaba el cuchillo al otro por encima de la cabeza de
+K, y el último se lo devolvía al primero. K sabía que su deber hubiera
+consistido en coger el cuchillo cuando pasaba de mano en mano sobre su
+cabeza y clavárselo. Pero no lo hizo; en vez de eso, giró el cuello,
+aún libre, y miró alrededor. No podía satisfacer todas las exigencias,
+quitarle todo el trabajo a la organización; la responsabilidad por
+ese último error la soportaba el que le había privado de las fuerzas
+necesarias para llevar a cabo esa última acción. Su mirada recayó en
+el último piso de la casa que lindaba con la cantera. Del mismo modo
+en que una luz parpadea, así se abrieron las dos hojas de una ventana.
+Un hombre, débil y delgado por la altura y la lejanía, se asomó con un
+impulso y extendió los brazos hacia afuera. ¿Quién era? ¿Un amigo? ¿Un
+buen hombre? ¿Alguien que participaba? ¿Alguien que quería ayudar? ¿Era
+sólo una persona? ¿Eran todos? ¿Era ayuda? ¿Había objeciones que se
+habían olvidado? Seguro que las había. La lógica es inalterable, pero
+no puede resistir a un hombre que quiere vivir. ¿Dónde estaba el juez
+al que nunca había visto? ¿Dónde estaba el tribunal supremo ante el que
+nunca había comparecido? Levantó las manos y estiró todos los dedos.
+
+Pero las manos de uno de los hombres aferraban ya su garganta, mientras
+que el otro le clavaba el cuchillo en el corazón, retorciéndolo dos
+veces. Con ojos vidriosos aún pudo ver cómo, ante él, los dos hombres,
+mejilla con mejilla, observaban la decisión.
+
+--¡Como a un perro!--dijo él: era como si la vergüenza debiera
+sobrevivirle.
+
+
+ NOTAS:
+
+[39] Tachado en el manuscrito: «El Estado me ofrece su ayuda--dijo
+K al oído de uno de sus acompañantes--. ¿Qué ocurriría si trasladase
+el proceso al ámbito de la ley estatal? Es posible que tuviera que
+defender a los señores del Estado».
+
+
+
+
+ =FRAGMENTOS=
+
+
+=LA AMIGA DE B=
+
+En los días siguientes, a K le había sido imposible intercambiar ni
+siquiera unas palabras con la señorita Bürstner. Intentó acercarse
+a ella por diversos medios, pero ella supo impedirlo. Después de
+la oficina se iba directamente a casa, permanecía en su habitación
+sin encender la luz, sentado en el canapé o simplemente se limitaba
+a observar el recibidor. Si pasaba, por ejemplo, la criada, y ésta
+cerraba la puerta de la habitación, aparentemente vacía, K se levantaba
+pasado un rato y la abría de nuevo. Por las mañanas se levantaba una
+hora más temprano que de costumbre para poder encontrarse a solas con
+la señorita Bürstner, cuando ella se iba a la oficina. Pero ninguno
+de estos intentos culminó con éxito. Así pues, decidió escribirle una
+carta tanto a la oficina como a casa, en ella intentó justificar
+su comportamiento, ofreció una satisfacción, prometió no volver a
+sobrepasarse y pidió que le diera una oportunidad para hablar con
+ella, sobre todo porque no quería emprender nada respecto a la señora
+Grubach mientras no hubiesen hablado. Finalmente, le comunicaba que el
+domingo próximo permanecería todo el día en su habitación esperando
+un signo suyo, que él partía de la consideración de que cumpliría su
+petición o que, en caso contrario, le explicaría los motivos de su
+negativa, aunque él le había prometido plegarse a todos sus deseos. No
+devolvieron las cartas, pero tampoco recibió respuesta. Sin embargo, el
+domingo hubo un signo lo suficientemente claro. Por la mañana temprano
+K percibió a través del ojo de la cerradura un movimiento inusual
+en el recibidor, que pronto encontró una explicación. Una profesora
+de francés, que, por lo demás, era alemana y se llamaba Montag, una
+muchacha débil y pálida, que cojeaba un poco y que hasta el momento
+había vivido en su propia habitación, se estaba mudando a la habitación
+de la señorita Bürstner. Se la vio arrastrar el pie por el recibidor
+durante horas. Siempre quedaba una prenda o una tapadera o un libro
+olvidados que había que ir a recoger y traer a la nueva habitación.
+
+Cuando la señora Grubach le trajo el desayuno--desde que enojó tanto a
+K ya no delegaba en la criada ningún servicio--, K no se pudo contener
+y le habló por primera vez en seis días.
+
+--¿Por qué hay hoy tanto ruido en el recibidor?--preguntó mientras se
+servía el café--. ¿No se podría evitar? ¿Necesariamente hay que limpiar
+el domingo?
+
+Aunque K no miró a la señora Grubach, notó que respiró aliviada.
+Consideraba esas palabras severas de K como un perdón o como el
+comienzo del perdón.
+
+--No están limpiando, señor K--dijo ella--, la señorita Montag se está
+mudando a la habitación de la señorita Bürstner y traslada sus cosas.
+
+No dijo nada más, se limitó a esperar a que K hablase o consintiese que
+ella lo siguiera haciendo. K, sin embargo, la puso a prueba, removió
+pensativo el café con la cuchara y calló. Luego la miró y dijo:
+
+--¿Ha renunciado ya a su sospecha referente a la señorita
+Bürstner?--Señor K--exclamó la señora Grubach, que había estado
+esperando esa pregunta, doblando las manos ante K--, usted tomó tan
+mal hace poco una mención ocasional. Jamás he pensado en insultar a
+nadie. Usted me conoce ya desde hace mucho tiempo, señor K, para estar
+convencido de ello. ¡No sabe lo que he sufrido los últimos días! ¡Yo,
+difamar a uno de mis inquilinos! ¡Y usted, señor K, lo creía! ¡Y dijo
+que debería echarle! ¡Echarle a usted!
+
+El último grito se ahogó entre las lágrimas, se llevó el delantal al
+rostro y sollozó.
+
+--No llore, señora Grubach--dijo K, y miró a través de la ventana.
+Seguía pensando en la señorita Bürstner y en que había admitido en su
+habitación a una persona extraña.
+
+--No llore más--repitió al volverse hacia el interior de la habitación
+y ver que aún seguía llorando--. Tampoco lo dije con tan mala
+intención. Ha habido una confusión, eso es todo. Le puede ocurrir a
+viejos amigos.
+
+La señora Grubach apartó el delantal de los ojos para ver si K
+realmente se había reconciliado.
+
+--Bien, así es--dijo K y, como del comportamiento de la señora Grubach
+se podía deducir que el capitán no había contado nada, se atrevió a
+añadir:
+
+--¿Acaso cree que me voy a enemistar con usted por una muchacha
+desconocida?
+
+--Así es, precisamente--dijo la señora Grubach; su desgracia consistía
+en decir algo inadecuado cada vez que se sentía un poco libre--,
+siempre me pregunté: ¿por qué se toma tan en serio el señor K el asunto
+de la señorita Bürstner? ¿Por qué discute conmigo por su causa aun
+sabiendo que cada una de sus malas palabras me quita el sueño? De la
+señorita Bürstner sólo he dicho lo que he visto con mis ojos.
+
+K no dijo nada, la tendría que haber echado de la habitación nada más
+abrir la boca, pero no quería hacerlo. Se contentó con tomarse el café
+y con hacer notar a la señora Grubach que allí sobraba. Fuera se volvió
+a oír el paso arrastrado de la señorita Montag, que atravesaba todo el
+recibidor.
+
+--¿Lo oye?--preguntó K, y señaló con la mano hacia la puerta.
+
+--Sí--dijo la señora Grubach, y suspiró--, la he querido ayudar, y
+también le dije que la criada podía ayudarla, pero es obstinada, ella
+quiere mudarlo todo sola. Con frecuencia me resulta desagradable tener
+a la señorita Montag de inquilina. La señorita Bürstner, sin embargo,
+se la lleva incluso a su habitación.
+
+--Eso no debe preocuparle--dijo K, y deshizo los restos de azúcar en la
+taza--. ¿Le resulta perjudicial?
+
+--No--dijo la señora Grubach--, en lo que a mí respecta no hay ningún
+problema. Además, así se queda una habitación libre y puedo alojar allí
+a mi sobrino, el capitán. Desde hace tiempo temo que le moleste por
+vivir ahí al lado, en el salón. Él no es muy considerado.
+
+--¡Qué ocurrencia!--dijo K, y se levantó--. Ni una palabra sobre eso.
+Parece que me toma por un hipersensible sólo por el hecho de que no
+puedo soportar los paseos de la señorita Montag, y ahí la tiene, ya
+regresa otra vez.
+
+La señora Grubach se vio impotente.
+
+--¿Quiere que le diga que retrase el resto de la mudanza? Si usted
+quiere, lo hago en seguida.
+
+--¡Pero tiene que mudarse a la habitación de la señorita Bürstner!
+
+--Sí--dijo la señora Grubach, que no entendió muy bien lo que K quiso
+decir.
+
+--Bien--dijo K--, pues entonces tendrá que trasladar todas sus cosas.
+
+La señora Grubach se limitó a asentir. Esa impotencia muda, que se
+reflejaba exteriormente en un gesto de consuelo, irritaba aún más a
+K. Comenzó a pasear de un lado a otro de la habitación, de la ventana
+hasta la puerta y de ésta, de nuevo, a la ventana, y la señora Grubach
+aprovechó la oportunidad para alejarse, lo que probablemente hubiera
+hecho de todos modos.
+
+Acababa de llegar K a la puerta, cuando alguien llamó. Era la criada.
+Anunció que la señorita Montag deseaba hablar con el señor K y por
+eso le pedía que fuera al comedor, donde ella le esperaba. K escuchó
+pensativo a la criada, luego se volvió hacia la asustada señora
+Grubach con una mirada irónica. Esa mirada parecía decir que K hacía
+tiempo que esperaba esa invitación y que se adaptaba perfectamente al
+tormento que los inquilinos de la señora Grubach le estaban infligiendo
+esa mañana dominical. Envió a la criada con la respuesta de que iría
+en seguida, se acercó al armario para cambiarse de chaqueta y como
+respuesta a la señora Grubach, que se quejaba en voz baja de esa
+persona tan desagradable, le pidió que se llevara la vajilla del
+desayuno.
+
+--Pero si apenas ha comido algo--dijo la señora Grubach.
+
+--¡Ah, lléveselo ya!--exclamó K, le parecía como si la señorita Montag
+se hubiera mezclado con el desayuno y lo hiciera repugnante. Cuando
+atravesó el recibidor, miró hacia la puerta cerrada de la habitación de
+la señorita Bürstner. Pero no estaba invitado allí, sino en el comedor,
+cuya puerta abrió sin llamar.
+
+Era una habitación larga y estrecha, con una sola ventana. Había
+tanto espacio libre que se hubieran podido colocar en las esquinas,
+a ambos lados de la puerta, dos armarios, mientras que el resto del
+espacio quedaba acaparado por una larga mesa que comenzaba cerca de la
+puerta y llegaba casi hasta la ventana, que permanecía prácticamente
+inaccesible. La mesa estaba puesta y, además, para muchas personas,
+pues el domingo comían allí todos los inquilinos.
+
+En cuanto K entró, la señorita Montag vino desde la ventana, a lo
+largo de la mesa, para encontrarse con K. Se saludaron sin pronunciar
+palabra. A continuación, la señorita Montag, con la cabeza demasiado
+erguida, como siempre, dijo:
+
+--No sé si me conoce.
+
+K la miró con ojos entornados.
+
+--Claro que sí--dijo él--. Vive desde hace tiempo en casa de la señora
+Grubach.
+
+--Usted, sin embargo, según creo--dijo la señorita Montag--, no se
+preocupa mucho de la pensión.
+
+--No--dijo K.
+
+--¿No quiere sentarse?--dijo la señorita Montag.
+
+Llevaron dos sillas en silencio hacia el extremo de la mesa y allí
+se sentaron uno frente al otro. Pero la señorita Montag se volvió a
+levantar al poco tiempo, pues se había dejado el bolso en la ventana,
+así que fue a recogerlo. Cuando regresó, balanceando ligeramente el
+bolso, dijo:
+
+--Quisiera hablar con usted sólo un momento, por encargo de mi amiga.
+Quería haber venido ella misma, pero hoy no se siente bien. Le pide que
+la disculpe y que me oiga a mí en vez de a ella. No le hubiera podido
+decir nada diferente a lo que le voy a decir yo. Todo lo contrario,
+creo que yo le voy a decir más, ya que no tengo ningún interés en el
+asunto, ¿no cree?
+
+--¡Qué podría decir yo!--respondió K, ya cansado de que la señorita
+Montag no parase de mirar sus labios. Así se arrogaba un dominio sobre
+lo que él quería decir.
+
+--La señorita Bürstner, como veo, no está dispuesta a sostener conmigo
+la entrevista que le he solicitado.
+
+--Así es--dijo la señorita Montag--, o, mejor, no es así, usted
+lo expresa con demasiada dureza. En general las conversaciones
+ni se conceden ni se niegan. Pero puede ocurrir que determinadas
+conversaciones se consideren inútiles, y éste es uno de esos casos.
+Después de su mención, ya puedo hablar abiertamente. Usted ha pedido
+por escrito u oralmente a mi amiga que sostenga una entrevista con
+usted. Pero mi amiga no sabe, al menos eso es lo que yo deduzco,
+cuál puede ser el objeto de esa entrevista y, por motivos que
+desconozco, está convencida de que, si tuviera lugar, no sería útil
+para nadie. Por lo demás, ayer me explicó, aunque de un modo fugaz,
+que a usted tampoco le podía importar mucho esa conversación, que se
+le debía de haber ocurrido por casualidad y que reconocería pronto,
+sin necesidad de aclaraciones, lo absurdo de la pretensión. Yo le
+respondí que podía tener razón, pero que sería más ventajoso, para
+una clarificación completa del asunto, hacerle llegar una respuesta.
+Yo me ofrecí a asumir esa tarea y, después de dudar algo, mi amiga
+consintió en ello. Espero haber trabajado también en su beneficio, pues
+la menor inseguridad en el asunto más insignificante siempre resulta
+desagradable. Además, si se puede resolver fácilmente, como en este
+caso, lo mejor es hacerlo en seguida.
+
+--Se lo agradezco--dijo K con rapidez, se levantó lentamente, miró a la
+señorita Montag, luego deslizó su mirada a lo largo de la mesa hasta
+dejarla reposar en la ventana--en la casa de enfrente daba el sol--y,
+finalmente, se dirigió hacia la puerta.
+
+La señorita Montag le siguió unos pasos como si no confiase en él. No
+obstante, ambos tuvieron que apartarse nada más llegar a la puerta,
+pues el capitán Lanz entró. K era la primera vez que lo veía de cerca.
+Era un hombre alto, de unos cuarenta años, con un rostro carnoso y
+bronceado. Hizo una ligera inclinación, también dirigida a K, luego se
+acercó hasta donde estaba la señorita Montag y besó obsequioso su mano.
+Su cortesía frente a la señorita Montag contrastaba con la actitud que
+K había tenido ante ella. Pero la señorita Montag no parecía enojada
+con K, pues, según le pareció, quiso presentarle al capitán. Pero K
+no quería que le presentaran, no hubiese sido adecuado ser amable
+con el capitán o con la señorita Montag; el beso en la mano la había
+unido, para él, a un grupo que, bajo la apariencia de una extremada
+inocencia y desinterés, intentaba apartarle de la señorita Bürstner. K
+no sólo creyó reconocer esto, sino también que la señorita Montag había
+escogido un buen medio, aunque de dos filos. Por una parte, exageraba
+la importancia de la relación entre la señorita Bürstner y K, por
+otra, exageraba la importancia de la entrevista solicitada e intentaba
+darle la vuelta a la argumentación, de tal modo que K apareciese como
+el que lo exageraba todo. Se equivocaba, K no quería exagerar nada, K
+sabía que la señorita Bürstner no era más que una pequeña mecanógrafa
+que no podría ofrecerle resistencia durante mucho tiempo. Ni siquiera
+había tomado en cuenta lo que la señora Grubach sabía de la señorita
+Bürstner. Reflexionó sobre todo esto mientras salía de la habitación
+sin apenas despedirse. Quiso volver de inmediato a su cuarto, pero oyó,
+desde el comedor, la risa de la señorita Montag, y pensó que podría
+prepararles una sorpresa a ambos, tanto a ella como al capitán. Miró
+alrededor y escuchó por si acaso podía ser descubierto por alguien
+de las habitaciones vecinas. Reinaba el silencio, sólo se oía la
+conversación en el comedor y, en el pasillo que conducía a la cocina,
+la voz de la señora Grubach. La oportunidad parecía favorable. K se
+acercó a la puerta de la habitación de la señorita Bürstner y tocó
+sin hacer apenas ruido. Como no se oyó nada, volvió a llamar, pero
+tampoco obtuvo respuesta. ¿Dormía o realmente se encontraba mal? ¿O
+tal vez no quería abrir porque sospechaba que esa forma de llamar sólo
+podía proceder de K? K supuso que no quería abrir, así que golpeó la
+puerta con más fuerza. Como tampoco tuvo éxito, abrió la puerta con
+precaución, aunque no sin el sentimiento de hacer algo incorrecto, y
+además inútil. En la habitación no había nadie. Apenas recordaba a la
+habitación que K había visto. En la pared había dos camas contiguas,
+habían situado tres sillas cerca de la puerta y estaban repletas de
+ropa; un armario permanecía abierto. Era posible que la señorita
+Bürstner hubiera salido mientras K conversaba con la señorita Montag
+en el comedor. K no estaba muy desilusionado, no había esperado poder
+encontrar tan fácilmente a la señorita Bürstner. Lo había intentado
+sólo como consuelo contra la señorita Montag. Más desagradable fue,
+cuando K, mientras cerraba la puerta, vio, a través de la puerta
+del comedor, cómo conversaban la señorita Montag y el capitán. Era
+probable que ya permanecieran así antes de que K hubiese abierto la
+puerta, evitaban dar la impresión de que le observaban, se limitaban
+a conversar en voz baja y seguían los movimientos de K con la mirada,
+como se mira distraído durante una conversación. Pero a K esas miradas
+le afectaron especialmente: se apresuró a llegar a su habitación sin
+separarse de la pared.
+
+
+=EL FISCAL=
+
+A pesar de los conocimientos psicológicos y de la experiencia adquirida
+durante su larga actividad bancaria, sus compañeros de tertulia
+siempre le habían parecido dignos de admiración y jamás negaba que
+para él suponía un gran honor pertenecer a un grupo semejante. Estaba
+constituido casi exclusivamente por jueces, fiscales y abogados; a
+algunos jóvenes funcionarios y pasantes se les admitía en la reunión,
+pero se sentaban al final de la mesa y sólo podían intervenir en
+los debates cuando se les preguntaba expresamente algo. Pero esas
+preguntas solían tener el único objetivo de divertir a la concurrencia:
+especialmente el fiscal Hasterer, habitual vecino de mesa de K, gustaba
+de avergonzar así a los jóvenes. Cuando ponía su gran mano peluda en
+el centro de la mesa, la extendía y miraba hacia el extremo, todos
+aguzaban los oídos. Y cuando uno de los jóvenes se adjudicaba la
+pregunta, pero o no podía descifrarla o se quedaba mirando la cerveza
+pensativo, moviendo las mandíbulas en vez de hablar, o--lo que era
+más enojoso defendía con un torrente de palabras una opinión falsa o
+desautorizada, entonces todos los señores volvían a acomodarse riendo
+en sus asientos y sólo a partir de ese momento parecían sentirse
+realmente a gusto. Las conversaciones serias y especializadas quedaban
+reservadas para ellos.
+
+K había sido introducido en esa sociedad por el asesor jurídico del
+banco. Hubo un tiempo en que K tuvo que sostener largas entrevistas
+con ese abogado hasta muy tarde por la noche y se había adaptado a
+su costumbre de cenar en la tertulia, gustándole la compañía. Allí
+podía ver a eruditos, a hombres poderosos y de gran prestigio, cuya
+diversión consistía en intentar resolver cuestiones ajenas a la vida
+común. Aunque él podía intervenir muy poco, al menos disfrutaba de
+la posibilidad de acumular conocimientos, lo que más tarde o más
+temprano le procuraría ventajas en el banco. Además, podía conseguir
+importantes contactos personales con el mundo de la justicia, que
+siempre podían ser de utilidad. Pero también el grupo parecía
+tolerarle. Pronto fue reconocido como un experto en negocios y su
+opinión en esa materia--muchas veces emitida con ironía--resultaba
+irrefutable. Ocurría con frecuencia que dos personas, que juzgaban de
+manera diferente una cuestión jurídica, solicitaban a K su opinión,
+de tal modo que el nombre de K quedaba involucrado en todas las
+intervenciones, incluso en los análisis más abstractos, en los que K se
+perdía. No obstante, poco a poco iba comprendiendo las argumentaciones
+más complejas, pues contaba a su lado con el fiscal Hasterer, un
+buen consejero que le ayudaba amigablemente en esas cuestiones.
+Algunas veces K le acompañaba por la noche a casa, aunque no se podía
+acostumbrar a ir al lado de un hombre tan enorme, que le podría haber
+ocultado en los faldones de su abrigo.
+
+A lo largo del tiempo se hicieron tan amigos que las diferencias de
+educación, de profesión y de edad desaparecieron. Hablaban entre ellos
+como si hubieran estado juntos desde siempre y, aunque en la relación
+a veces parecía que uno mostraba cierta superioridad, no era Hasterer,
+sino K el que quedaba algo por encima, pues sus experiencias prácticas
+le daban con frecuencia la razón, no en vano las había adquirido
+directamente, como nunca ocurre en un despacho judicial.
+
+Esa amistad era conocida entre los contertulios; al final, sin embargo,
+se olvidó quién había introducido a K en la sociedad, aunque Hasterer
+le cubría en todo momento. Si el derecho de K a sentarse entre ellos
+hubiese sido puesto en duda, habría podido apelar a Hasterer con todo
+derecho. Por eso K ocupó una posición privilegiada, pues Hasterer era
+tan admirado como temido. La fuerza de su argumentación jurídica era
+digna de admiración, pero había otros señores que estaban a su altura
+en ese terreno. No obstante, ninguno de ellos alcanzaba la impetuosidad
+con que defendía su opinión. K tenía la impresión de que Hasterer,
+cuando no podía convencer a su contrario, al menos le quería asustar,
+sólo ante su dedo índice admonitorio había más de uno que retrocedía.
+Entonces era como si el oponente olvidara que estaba en la compañía de
+buenos conocidos y colegas, que sólo se trataba de cuestiones teóricas
+y de que en realidad no podía ocurrirle nada. A pesar de todo esto,
+enmudecía y un ligero balanceo de cabeza ya era un acto de valor.
+Era un espectáculo patético cuando el oponente estaba sentado lejos;
+Hasterer sabía que con esa distancia no se podría llegar a ninguna
+unanimidad, a no ser que desplazara el plato de la cena y se levantase
+lentamente para buscar al hombre en cuestión. Los que estaban a su lado
+miraban hacia arriba para observar su rostro. Pero esos incidentes eran
+relativamente escasos; ante todo se irritaba tratando de cuestiones
+jurídicas, principalmente en aquellas que aludían a procesos en los que
+él mismo participaba o había participado. Si no se trataba de esas
+cuestiones, permanecía tranquilo y amable, su sonrisa era cariñosa y
+su pasión era comer y beber. Podía ocurrir incluso que no escuchase la
+conversación, se volviera hacia K, pusiera el brazo sobre el respaldo
+de la silla de éste, le preguntase algo en voz baja acerca del banco,
+luego hablase él sobre su propio trabajo y contase algo sobre las damas
+que conocía, que le daban tanto o más trabajo que el tribunal. Con
+ningún otro hablaba así, podía ocurrir, incluso, que cuando alguien
+quería solicitar algo de Hasterer--la mayoría de las veces para lograr
+una reconciliación con algún colega--se dirigiera primero a K y le
+pidiera su intercesión, a lo que él siempre accedía. Sin aprovecharse
+en este sentido de la amistad con Hasterer, K era amable y modesto con
+todos los demás y sabía distinguir--lo que era mucho más importante que
+la cortesía y la modestia--los distintos rangos jerárquicos y tratar a
+cada uno según su posición. Hasterer le ilustraba a este respecto una y
+otra vez, ésas eran las únicas normas que ni siquiera Hasterer rompía
+en sus debates más enconados. Por el respeto a estas normas se juzgaba
+también a los jóvenes situados al fondo de la mesa, que aún no poseían
+rango alguno y a los que se dirigían como si no fueran individuos,
+sino una masa compacta. Pero precisamente estos jóvenes eran los que
+brindaban mayores honores a Hasterer, y cuando se levantaba a las once
+para irse a casa, siempre había uno dispuesto a ayudarle a ponerse el
+pesado abrigo y otro que con inclinaciones se apresuraba a abrirle la
+puerta y, naturalmente, la mantenía abierta hasta que K abandonaba la
+estancia detrás de él.
+
+Mientras que al principio K acompañaba a Hasterer, o este último a K,
+un trecho del camino, más tarde Hasterer comenzó a invitar a K para
+que subiese a su vivienda y conversaran un rato. Permanecían alrededor
+de una hora juntos bebiendo licor y fumando cigarros. A Hasterer le
+gustaban tanto esas veladas que no quiso renunciar a ellas cuando una
+mujer, Helene de nombre, vivió allí durante unas semanas. Era una
+mujer gorda y ya mayor, con una piel amarillenta y rizos negros que le
+caían por la frente. K al principio sólo la vio en la cama: permanecía
+tendida sin vergüenza alguna, leyendo una novela y sin interesarse
+por la conversación de los dos hombres. Sólo cuando se había hecho
+tarde acostumbraba estirarse y bostezar. Y si así no podía llamar la
+atención, entonces le arrojaba la novela a Hasterer. Éste se levantaba
+sonriendo y se despedía de K. Después, cuando Hasterer comenzó a
+cansarse de Helene, ésta perturbaba considerablemente los encuentros.
+Esperaba la llegada de ambos completamente vestida y, además, con un
+traje que ella, probablemente, consideraba muy elegante, pero que
+en realidad era un vestido de baile pasado de moda, y que llamaba
+desagradablemente la atención por una serie de volantes que ella
+misma le había añadido como adorno. K ignoraba el aspecto real que
+podía haber tenido ese vestido, él se negaba a mirarlo y permanecía
+sentado durante horas con los ojos bajos, mientras ella iba y venía
+contoneándose por la habitación o se sentaba cerca de él. Más tarde,
+cuando su situación empezaba a ser insostenible, intentó dar, llevada
+por la desesperación, un trato de preferencia a K para, así, poner
+celoso a Hasterer. Era sólo por desesperación, no por maldad, cuando
+apoyaba su grasienta espalda desnuda en la mesa, acercaba su rostro
+a K y le quería obligar a que la mirara. Ella sólo consiguió que K
+renunciase a visitar a Hasterer y cuando, transcurrido un tiempo,
+regresó, ya se había desembarazado de Helene. K lo tomó como algo
+evidente. Esa noche permanecieron juntos más de lo habitual, celebraron
+su hermandad por iniciativa de Hasterer y K regresó a casa algo mareado
+a causa de los cigarros y del licor.
+
+Precisamente a la mañana siguiente, el director del banco, durante
+una conversación de negocios, mencionó que le había parecido ver a
+K la noche anterior. Si no se equivocaba, había visto a K andando
+con el fiscal Hasterer cogidos del brazo. Al director le parecía
+tan extraño, que nombró la iglesia--esto correspondía a su pasión
+por la exactitud--en cuyo muro lateral, cerca de la fuente, se había
+producido ese encuentro. Si hubiese querido describir un espejismo,
+no lo hubiera podido expresar mejor. K le explicó que el fiscal era
+amigo suyo y que, en efecto, la noche anterior habían pasado por la
+iglesia mencionada. El director rió asombrado y pidió a K que se
+sentase. Era uno de esos momentos por los que K tenía tanto cariño al
+director. Eran instantes en que ese hombre enfermo y débil, que apenas
+dejaba de toser, sobrecargado de trabajo y lleno de responsabilidad,
+se preocupaba por el bienestar de K y por su futuro. Se trataba de una
+preocupación que, según otros funcionarios que habían experimentado
+algo parecido, se podía denominar fría y superficial, pues no era
+nada más que un buen método para ganarse a valiosos funcionarios por
+muchos años con el sacrificio de dos minutos. Pero fuera lo que fuese,
+K quedaba sometido al director en esos instantes. Tal vez el director
+hablaba con K de un modo algo diferente, jamás olvidaba su posición
+para ponerse al mismo nivel de K--esto, sin embargo, lo hacía con
+regularidad en las relaciones usuales de negocios--, pero sí parecía
+olvidar la posición de K, ya que hablaba con él como con un niño o
+como con un joven ignorante que pretende un puesto de trabajo y,
+por motivos inescrutables, cae simpático al director. K no habría
+tolerado semejante tratamiento de nadie, ni siquiera del director,
+si su preocupación no le hubiera parecido sincera o si al menos la
+posibilidad de esa preocupación, como se mostraba en esos instantes, no
+le hubiera hechizado de ese modo. K reconocía sus debilidades. Tal vez
+el motivo era que en él había algo infantil, ya que no había recibido
+el cariño de un padre, pues éste había muerto muy joven. Además,
+había salido muy pronto de casa y no se había sentido atraído por la
+ternura de la madre, que, medio ciega, vivía en una de esas ciudades de
+provincia por las que no pasa el tiempo y a la que había visitado por
+última vez hacía dos años.
+
+--No sabía nada de esa amistad--dijo el director, y sólo una débil y
+amable sonrisa dulcificó la severidad de sus palabras.
+
+
+=HACIA LA CASA DE ELSA=
+
+Una noche, poco antes de irse, K recibió una llamada en la que le
+exhortaban a que se presentase inmediatamente en las oficinas del
+juzgado. Se le advertía que obedeciese. Sus inauditas indicaciones
+acerca de la inutilidad de los interrogatorios, de que éstos no
+conducían a nada, de que él no volvería a comparecer, de que no
+atendería ninguna notificación, ni por teléfono ni por escrito, y de
+que echaría a todos los ujieres, todas esas indicaciones constaban en
+acta y ya le habían perjudicado mucho. ¿Por qué no se quería plegar?
+¿Acaso no se esforzaban, sin considerar el tiempo invertido ni los
+costes, en ordenar algo su confusa causa? ¿Acaso pretendía molestar y
+que se tomasen medidas violentas, de las que hasta ahora había sido
+eximido? La citación de ese día era un último intento. Que hiciera lo
+que quisiese, pero que supiese que el tribunal supremo no iba a tolerar
+que se burlasen de él.
+
+Precisamente esa noche K había avisado a Elsa de su visita y por ese
+motivo no podía comparecer ante el tribunal. Estaba contento de poder
+justificar su incomparecencia con ese motivo, aunque, naturalmente,
+jamás utilizaría semejante excusa ni, con toda probabilidad, acudiría
+esa noche al tribunal aun cuando no tuviera la obligación más nimia.
+En todo caso, con la conciencia de estar en su derecho, planteó la
+pregunta de qué ocurriría si no fuera.
+
+--Sabremos encontrarle--fue la respuesta.
+
+--¿Y seré castigado porque no me he presentado
+voluntariamente?--preguntó K, y sonrió en espera de lo que le iban a
+responder.
+
+--No--fue la respuesta.
+
+--Estupendo--dijo K--, ¿qué motivo podría tener entonces para cumplir
+con la citación de hoy?
+
+--No se suele acosar con los medios punitivos del tribunal--dijo la voz
+ya debilitada y que terminó por extinguirse.
+
+«Es muy imprudente si no se hace--pensó K mientras se marchaba--. Hay
+que conocer esos medios punitivos».
+
+Se dirigió a casa de Elsa sin pensarlo dos veces. Sentado cómodamente
+en la esquina del coche, con las manos en los bolsillos del
+abrigo--empezaba a hacer frío--, contempló las animadas calles. Pensó
+con cierta satisfacción que le causaría dificultades al tribunal, si
+realmente estaban trabajando, pues no había dicho con claridad si se
+iba a presentar o no. Así que el juez estaría esperando, quizá toda la
+asamblea, pero K, para decepción de toda la galería, no aparecería. Sin
+tomar en consideración al tribunal, iba a donde quería. Por un momento
+dudó de si, por distracción, le había dado al conductor la dirección
+del tribunal, así que le gritó la dirección de Elsa. El conductor
+asintió, la dirección que le había dado era la correcta. A partir de
+ese momento K se fue olvidando del tribunal y los pensamientos del
+banco comenzaron a invadir su mente, como en los viejos tiempos.
+
+
+=LUCHA CON EL SUBDIRECTOR=
+
+Una mañana K se encontró mucho más fresco y fuerte que de costumbre.
+Apenas pensaba en el tribunal. Cuando se acordaba de él, le parecía
+como si, palpando en la oscuridad un mecanismo oculto, pudiera manejar
+fácilmente a esa gran organización inabarcable, desgarrarla y hacerla
+trizas. Su ánimo extraordinario le tentó a invitar al subdirector
+para que viniera a su despacho y tratar de un asunto de negocios
+que urgía desde hacía tiempo. En esas ocasiones, el subdirector
+solía fingir que sus relaciones con K no se habían alterado en los
+últimos meses. Entraba tranquilo, como en los tiempos de continua
+competencia con K, le escuchaba paciente, mostraba su interés con
+pequeñas indicaciones amistosas y de confianza, y sólo confundía
+a K, sin que se notase ninguna intención expresa en ello, al no
+desviarse un ápice del asunto de negocios, al mostrarse receptivo
+y concentrado mientras los pensamientos de K, ante ese modelo de
+cumplimiento del deber, comenzaban a dispersarse y le obligaban, casi
+sin resistencia, a cederle todo el asunto. Una vez la situación fue
+tan mala que el subdirector se levantó repentinamente y regresó a su
+oficina en silencio. K no sabía lo que había ocurrido, era posible
+que la entrevista hubiera concluido, pero también era posible que
+el subdirector la hubiera interrumpido porque K, sin saberlo, le
+había molestado, o porque había dicho alguna necedad, o porque al
+subdirector le había resultado indudable que K no escuchaba y estaba
+ocupado en otros asuntos. Era posible, incluso, que K hubiese tomado
+una decisión ridícula o que el subdirector le hubiese sonsacado
+algo absurdo y ahora se apresurase a difundirlo para dañar a K.
+Por lo demás, ya no volvieron a hablar de ese asunto. K no quería
+recordárselo y el subdirector permaneció inaccesible al respecto.
+Tampoco hubo, al menos provisionalmente, consecuencias visibles.
+Pero K no aprendió del incidente; cuando encontraba una oportunidad
+adecuada y se sentía con algo de fuerzas, ya estaba en la puerta del
+despacho del subdirector invitándole a ir al suyo o pidiendo permiso
+para entrar. Ya no se escondía de él como había hecho anteriormente.
+Tampoco tenía la esperanza de que se produjera una pronta decisión que
+le liberase de una vez por todas de sus cuitas y que restableciera
+la relación originaria con el subdirector. K comprendió que no podía
+ceder; si retrocedía, como, tal vez, exigían las circunstancias,
+corría el peligro de no poder avanzar más. No se podía dejar que el
+subdirector creyese que K estaba acabado, no podía permanecer sentado
+tranquilamente en su despacho con esa suposición, había que ponerlo
+nervioso, tenía que experimentar con tanta frecuencia como fuera
+posible que K vivía y que, como todo lo que poseía vida, un día podía
+sorprender con nuevas capacidades, por muy inofensivo que pareciese
+hoy. A veces, sin embargo, K se decía que con ese método lo único que
+conseguía era luchar por su honor, pero que no le sería de ninguna
+utilidad, puesto que siempre que se enfrentaba al subdirector terminaba
+fortaleciendo la posición de éste y, además, le daba la oportunidad de
+realizar observaciones y tomar las medidas adecuadas que reclamaban
+las circunstancias que en ese momento se imponían. Pero K no hubiera
+podido alterar su comportamiento, estaba sometido a ilusiones generadas
+por él mismo, a veces creía que podía medirse con el subdirector con
+despreocupación. No aprendió de las experiencias más desgraciadas; lo
+que no había resultado en diez intentos, creía que podría resultar
+en el decimoprimero, aunque las circunstancias eran las mismas y
+todo estaba en su contra. Cuando, después de uno de esos encuentros,
+regresaba agotado, sudoroso, con la mente vacía, no sabía si lo que
+le había impulsado a entrevistarse con el subdirector había sido la
+esperanza o la desesperación. En la siguiente ocasión fue claramente
+la esperanza la que le indujo a apresurarse hacia la puerta del
+subdirector.
+
+Así era hoy. El subdirector entró en seguida, permaneció cerca de
+la puerta, limpió sus quevedos--era una nueva costumbre que había
+adquirido--, miró a K y, a continuación, para no dar la impresión
+de fijarse demasiado en él, paseó la mirada por la habitación. Era
+como si aprovechase la oportunidad para examinar su vista. K resistió
+sus miradas, incluso sonrió un poco e invitó al subdirector a que
+tomase asiento. K se reclinó en su sillón, lo acercó un poco al
+subdirector, tomó los papeles necesarios y comenzó a informarle. El
+subdirector parecía como si apenas escuchara. La tabla de la mesa
+de K estaba rodeada por una pequeña moldura labrada. Toda la mesa
+estaba excepcionalmente trabajada y también la moldura era de madera y
+estaba sólidamente adosada a la tabla. Pero el subdirector hizo como
+si hubiese encontrado ahí precisamente una pieza suelta y quisiera
+repararla con el dedo índice. K pensó en interrumpir su informe,
+pero el subdirector no quiso, pues él, como explicó, lo escuchaba
+y comprendía todo. Mientras K era incapaz de sonsacarle una mera
+indicación, la moldura parecía requerir un tratamiento especial, pues
+el subdirector sacó una navaja de bolsillo, tomó la regla de K como
+palanca e intentó elevar la moldura para poder encajarla mejor. K había
+incluido en su informe una propuesta novedosa, la cual esperaba que
+ejerciera un efecto especial en el subdirector, pero cuando llegó el
+momento de mencionarla, no pudo parar, tanto le obsesionaba el trabajo
+o, mejor, tanto se alegraba de esa conciencia, cada vez más rara, de
+que aún era alguien en el banco y de que sus pensamientos tenían la
+fuerza de justificarle. Tal vez fuese esa forma de justificarse la
+mejor, y no sólo en el banco, sino también en el proceso, quizá mucho
+mejor que cualquier otra defensa ya intentada o planeada. Con su
+prisa por decirlo todo, K no tuvo tiempo de desviar la atención del
+subdirector de su actividad, se limitó, dos o tres veces, mientras
+leía, a pasar la mano sobre la moldura con un ademán tranquilizador,
+para, así, sin ser consciente de ello, mostrar al subdirector que la
+moldura no tenía ningún defecto y que, si encontraba uno, era más
+importante escuchar y comportarse decentemente que cualquier mejora en
+el mueble. Pero el subdirector, como ocurre con frecuencia con hombres
+activos, asumió ese trabajo con celo, ya había levantado un trozo
+de moldura y ahora sólo le quedaba ir introduciendo las columnitas
+en sus agujeros respectivos. Eso era lo más difícil de todo. El
+subdirector se tuvo que levantar e intentó presionar con las dos manos
+la moldura contra la tabla. Pero no lo consiguió ni empleando todas
+sus fuerzas. K, mientras leía--aunque combinaba la lectura con muchas
+explicaciones--, sólo había percibido fugazmente que el subdirector
+se había levantado. Aunque apenas había perdido de vista la actividad
+complementaria del subdirector, supuso que el movimiento de éste se
+había debido a su informe, así que también se levantó y le extendió un
+papel al subdirector. El subdirector, mientras tanto, había comprendido
+que la presión de las manos no bastaría, así que se sentó con todo
+su peso encima de la moldura. Ahora lo consiguió, las columnitas se
+introdujeron chirriando en sus agujeros, pero una de ellas se quebró y
+la moldura se partió en dos.
+
+--La madera es mala--dijo el subdirector enojado, dejó la mesa y se
+sentó...
+
+
+=LA CASA=
+
+Sin una intención concreta, K, en diversas ocasiones, había intentado
+enterarse del domicilio del organismo del que partió la primera
+denuncia en su causa. Lo averiguó sin dificultades, tanto Titorelli
+como Wolfhart le dieron el número de la calle cuando les preguntó.
+Titorelli completó la información, con la sonrisa que siempre tenía
+preparada para aquellos planes secretos que no se le presentaban
+para su examen pericial, diciendo que ese organismo no tenía ninguna
+importancia, sólo ejecutaba lo que se le encargaba y sólo era el
+órgano externo de la autoridad acusatoria, que era inaccesible para los
+acusados. Si se deseaba algo de la autoridad acusatoria--naturalmente
+siempre había muchos deseos, pero no siempre era inteligente
+manifestarlos--, había que dirigirse al mencionado organismo, pero así
+ni se lograba acceder a la autoridad acusatoria, ni que el deseo fuese
+transmitido a ésta.
+
+K ya conocía la manera de ser del pintor, así que no le contradijo,
+tampoco quiso pedirle más información, se limitó a asentir y a darse
+por enterado. Una vez más le pareció que Titorelli, cuando se trataba
+de atormentar, superaba al abogado. La diferencia consistía en que K
+no dependía tanto de Titorelli y hubiera podido liberarse de él cuando
+hubiese querido. Además, Titorelli era hablador, incluso parlanchín, si
+bien antes más que ahora y, en definitiva, también K podía atormentar a
+Titorelli.
+
+Y así lo hizo en esa oportunidad, habló con frecuencia a Titorelli
+de esa casa como si quisiera ocultarle algo, como si tuviera algún
+contacto con ese organismo, aunque no lo suficientemente intenso como
+para darlo a conocer sin peligro. Titorelli intentó obtener alguna
+información de K, pero éste, repentinamente, ya no volvió a hablar más
+del asunto. K se alegraba de esos pequeños éxitos, él creía después
+que entendía mejor a esas personas del tribunal, incluso que podía
+jugar con ellas, estar por encima y disfrutar, al menos en algunos
+instantes, de una mejor visión de las cosas, ya que ellas estaban
+en el primer nivel del tribunal. Pero, ¿qué ocurriría si perdía su
+posición? Aún habría una posibilidad de salvación, no tenía nada más
+que deslizarse entre esas personas, si no le habían podido ayudar
+en su proceso a causa de su bajeza o por otros motivos, al menos le
+podrían aceptar y esconder, sí, ni siquiera, si él lo planeaba bien y
+ejecutaba su plan en secreto, podrían rechazar ayudarle de esa manera,
+especialmente Titorelli no podría denegarle ayuda, ya que se había
+convertido en un benefactor.
+
+Sin embargo K no se alimentaba diariamente de esas esperanzas, en
+general aún distinguía con precisión y se guardaba mucho de ignorar o
+pasar por alto alguna dificultad, pero a veces--normalmente en estados
+de agotamiento por la noche, después del trabajo--encontraba consuelo
+en los más pequeños y significativos incidentes del día. Usualmente
+permanecía tendido en el canapé de su despacho--no podía abandonar su
+despacho sin tener que recuperarse después una hora en el canapé--y
+se dedicaba a encadenar en su mente observación tras observación. No
+se limitaba a las personas que pertenecían a la organización de la
+justicia, en ese estado de duermevela se mezclaban todos, entonces
+se olvidaba del enorme trabajo del tribunal, le parecía que él era
+el único acusado y veía cómo el resto de las personas, una confusión
+de funcionarios y juristas, pasaban por los pasillos de un edificio.
+Ni los más lerdos hundían la barbilla en el pecho, todos mostraban
+los labios fruncidos y una mirada fija de reflexión responsable.
+Los inquilinos de la señora Grubach siempre aparecían como un grupo
+cerrado, permanecían juntos uno al lado del otro con las bocas
+abiertas, como los miembros de un coro. Entre ellos había muchos
+desconocidos, pues K hacía tiempo que no prestaba ninguna atención a
+la pensión. A causa de los muchos desconocidos le causaba desagrado
+acercarse al grupo, lo que a veces se veía obligado a hacer cuando
+buscaba entre ellos a la señorita Bürstner. Sobrevoló, por ejemplo,
+el grupo y, de repente, brillaron dos ojos completamente desconocidos
+que lo detuvieron. No encontró a la señorita Bürstner, pero cuando
+siguió buscando para evitar cualquier error, la encontró en el centro
+del grupo, rodeando a dos hombres con sus brazos. No le causó ninguna
+impresión, sobre todo porque esa visión no era nueva, sino un recuerdo
+imborrable de una fotografía de la playa que había visto una vez en la
+habitación de la señorita Bürstner. Esa visión separaba a K del grupo
+y aun cuando regresaba una y otra vez, sólo lo hacía para atravesar
+a toda prisa el edificio del tribunal. Conocía muy bien todas las
+estancias; incluso los pasillos perdidos, que no había visto nunca,
+le resultaban familiares, como si le hubieran servido de morada desde
+siempre. Los detalles quedaban grabados en su cerebro con una exactitud
+dolorosa. Un extranjero, por ejemplo, paseaba por una antesala, vestía
+como un torero, el talle apretado, su chaquetilla corta y rígida estaba
+adornada con borlas amarillas, y ese hombre, sin parar de pasear, se
+dejaba admirar por K. Éste, encogido, le contemplaba con los ojos muy
+abiertos. Conocía todos los dibujos, todos los flecos, todas las líneas
+de la chaquetilla y, aun así, no se cansaba de mirarla. O, mejor, hacía
+tiempo que se había cansado de mirarla o, aún más correcto, nunca la
+había querido mirar, pero no le dejaba. «¡Qué mascaradas ofrece el
+extranjero!»--pensó, y abrió aún más los ojos. Y fue seguido por ese
+hombre hasta que se echó y presionó el rostro contra el canapé[40].
+
+
+=VISITA A LA MADRE=
+
+De repente, durante la comida, se le ocurrió visitar a su madre. La
+primavera ya estaba llegando a su fin y con ella se cumplía el tercer
+año desde que no la había visto. Su madre le había pedido hacía tres
+años que fuese a su cumpleaños y él había cumplido la promesa, a pesar
+de algunos impedimentos. Luego le había prometido visitarla en todos
+sus cumpleaños, una promesa que había dejado de cumplir dos veces.
+Ahora no quería esperar hasta su cumpleaños: aunque sólo faltaran
+catorce días, deseaba viajar en seguida. Sin embargo, se dijo que no
+había ningún motivo para salir tan rápido, todo lo contrario, las
+noticias que recibía regularmente, en concreto cada dos meses, de su
+primo, que poseía un comercio en la pequeña ciudad y administraba
+el dinero que K le enviaba a su madre, eran más tranquilizadoras
+que nunca. La vista de la madre se apagaba, pero eso, según lo que
+le habían dicho los médicos, ya lo esperaba K desde hacía años, no
+obstante su estado había mejorado en general, determinadas dolencias
+de la edad habían disminuido en vez de agravarse, al menos ella se
+quejaba menos. Según el primo, se podría deber a que en los últimos
+años--K ya había advertido algo con disgusto en su visita--se había
+vuelto muy piadosa. El primo le había descrito en una carta, de manera
+muy ilustrativa, cómo la anciana, que antes se había arrastrado con
+esfuerzo, ahora andaba muy bien cogida de su brazo cuando la llevaba
+los domingos a la iglesia. Y K podía creer al primo, pues éste era
+miedoso y solía exagerar en sus informes lo malo antes que lo bueno.
+
+Pero K se había decidido a partir. Desde hacía tiempo había confirmado
+en su temperamento, entre otras cosas desagradables, una cierta
+inclinación a quejarse, así como una ansiedad irrefrenable por
+satisfacer todos sus deseos. Bien, en este caso particular, ese defecto
+serviría para una buena acción.
+
+Se acercó a la ventana para ordenar un poco sus pensamientos, luego
+mandó que se llevasen la comida, envió al ordenanza a casa de la señora
+Grubach para que le anunciase su partida y para recoger el maletín, en
+el que la señora Grubach podía meter lo que considerase conveniente.
+A continuación, dejó unos encargos, referentes a algunos negocios, al
+señor Kühne, para que los realizase durante el tiempo en que iba a
+estar ausente; esta vez apenas se enojó por las malas maneras con que
+últimamente recibía sus encargos, sin ni siquiera mirarle, como si
+supiera de sobra lo que tenía que hacer y sólo tolerase ese reparto
+de encargos como una ceremonia. Finalmente, se fue a ver al director.
+Cuando le pidió dos días libres para visitar a su madre, el director
+preguntó, naturalmente, si la madre de K estaba enferma.
+
+--No--dijo K, sin más explicaciones. Permanecía en medio de la
+habitación, con las manos entrelazadas a la espalda. Reflexionaba con
+la frente arrugada. ¿Acaso se había precipitado con los preparativos
+del viaje? ¿No era mejor quedarse? ¿Quería viajar sólo por puro
+sentimentalismo? ¿Y si por ese sentimentalismo descuidaba algo allí,
+por ejemplo perdía una importante oportunidad para actuar, que,
+además, podía surgir en cualquier momento, sobre todo ahora, cuando el
+proceso, desde hacía semanas, no había experimentado cambio alguno y
+no había surgido ninguna noticia referente a él? ¿Y no asustaría a la
+pobre mujer, ya mayor? Eso era algo que no pretendía en absoluto y,
+sin embargo, podía ocurrir contra su voluntad, pues ahora muchas cosas
+ocurrían contra su voluntad. Y la madre tampoco había manifestado su
+deseo de verle. Antes, en las cartas de su primo, se habían repetido
+regularmente las urgentes invitaciones de la madre, pero desde hacía
+un tiempo se habían interrumpido. Así que por la madre no iba, eso
+estaba claro. Si iba, no obstante, por alguna esperanza referida a él,
+entonces era un completo demente y allí, en la desesperación final,
+recibiría la recompensa por su demencia. Pero, como si estas dudas
+no fueran las suyas propias, sino que intentasen convencer a gente
+extraña, mantuvo, al despertar de su ausencia mental, la determinación
+de viajar. El director, mientras tanto, casualmente o, lo que era más
+probable, por especial consideración a K, se había inclinado sobre el
+periódico, pero ahora elevó los ojos, estrechó la mano de K y le deseó,
+sin plantearle más preguntas, un buen viaje.
+
+K esperó en su despacho al ordenanza paseando de un lado a otro,
+rechazó casi en silencio al subdirector, que quiso entrar varias veces
+para preguntarle por los motivos de su viaje y, cuando al fin tuvo el
+maletín, se apresuró a llegar hasta el coche. Se encontraba aún en la
+escalera, cuando arriba apareció el funcionario Kullych con una carta
+en la mano, con la que aparentemente quería solicitar algo de K. Éste
+le rechazó con la mano, pero terco y necio como era ese hombre rubio
+y cabezón, interpretó mal el gesto de K y bajó las escaleras con el
+papel dando unos saltos en los que ponía en peligro su vida. K se enojó
+tanto que, cuando Kullych le alcanzó en la escalinata, le arrebató la
+carta y la rompió. Cuando K se volvió ya en el coche, Kullych, que
+probablemente aún no había comprendido el error cometido, permanecía
+estático en el mismo sitio y miraba cómo se alejaba el coche, mientras
+el portero, a su lado, se quitaba la gorra. Así que K aún era uno de
+los funcionarios superiores del banco, el portero rectificaría la
+opinión de quien lo quisiera negar. Y su madre le tendría, incluso, y
+a pesar de todos sus desmentidos, por el director del banco y, eso,
+desde hacía años. En su opinión jamás descendería de rango, por más que
+su reputación sufriese daños. Tal vez era una buena señal que justo
+antes de salir se hubiera convencido de que aún era un funcionario que
+incluso tenía conexiones con el tribunal, podía arrebatar una carta y
+romperla sin disculpa alguna. Pero no pudo hacer lo que más le hubiera
+gustado, dar dos sopapos en las mejillas pálidas y redondas de Kullych.
+
+
+ NOTAS:
+
+[40] En el manuscrito hay varios intentos para continuar el fragmento:
+«Así permaneció largo tiempo y realmente pudo descansar. Aunque seguía
+reflexionando, lo hacía en la oscuridad y sin que nadie le molestara.
+Pensaba en Tit. Tit. estaba sentado en una silla y K permanecía
+arrodillado ante él, acariciando sus brazos y adulándolo de todas las
+maneras posibles. Tit. sabía lo que K pretendía, pero hacía como si no
+lo supiera y así le atormentaba un poco. No obstante, K sabía que al
+final conseguiría lo que se proponía, pues Tit. era un imprudente, un
+hombre fácil de convencer, sin conciencia del deber. Era incomprensible
+cómo el tribunal podía tener tratos con un tipo así. K se dio cuenta:
+era posible influir en él. No se dejó confundir por su sonrisa
+desvergonzada, dirigida al vacío, se mantuvo en su petición y alzó las
+manos hasta acariciar con ellas las mejillas de Tit. No se esforzaba
+mucho, lo hacía casi con pereza, prolongó su gesto por puro placer,
+estaba seguro de su éxito. ¡Qué fácil era engañar al tribunal! Como
+si obedeciera a una ley natural, Tit. se inclinó hacia él y un guiño
+de ojos amigable y lento le mostró que estaba dispuesto a concederle
+su favor. Estrechó la mano de K con fuerza, éste se levantó, sintió
+que era un momento solemne, pero Tit. no toleró ninguna solemnidad,
+abrazó a K y se lo llevó. Llegaron en seguida al edificio del tribunal
+y se apresuraron a subir las escaleras, pero no sólo subieron, se
+deslizaron hacia arriba y hacia abajo como si estuvieran en una barca.
+Y precisamente cuando K observaba sus pies y llegaba a la conclusión
+de que esa bella forma de desplazarse no era propia de su vida vulgar,
+precisamente en ese momento se produjo la transformación sobre su
+cabeza inclinada. La luz, que hasta ese momento procedía de la parte
+de atrás, cambió y les dio de frente, cegándoles. K miró hacia arriba,
+Tit. asintió y se dio la vuelta. Otra vez se encontraba K en el pasillo
+del juzgado, pero estaba mucho más tranquilo, no había nada que llamase
+la atención. K lo contempló todo, se soltó de Tit. y siguió su propio
+camino. K llevaba un traje nuevo, largo y negro, era pesado y cálido.
+Sabía lo que acababa de ocurrirle, pero estaba contento de no querer
+reconocerlo. En un rincón del pasillo, en el que había una gran ventana
+abierta, encontró sus ropas, la chaqueta negra, los pantalones y la
+camisa arrugada».
+
+
+
+
+ =ANOTACIONES EN LOS DIARIOS
+ DE KAFKA REFERENTES A
+ EL PROCESO=
+
+
+«Josef K, el hijo de un rico comerciante, se dirigió una noche, después
+de una gran disputa con su padre--el padre le había reprochado su
+vida licenciosa y le había exigido que cambiase de vida--, hacia la
+casa de comercio, situada en las cercanías del puerto, sin ninguna
+intención definida, inseguro y cansado. El guardián ante la puerta se
+inclinó profundamente. Josef le miró fugazmente sin saludarle. "Estas
+personas mudas y subordinadas hacen todo lo que se espera de ellas
+pensó--. Si pienso que me observa con mirada impertinente, así lo hace
+en realidad". Y se volvió de nuevo hacia el guardián de la puerta sin
+saludar. Éste se volvió a su vez hacia la calle y contempló el cielo
+cubierto» (29 de julio de 1914).
+
+«Comencé con tantas esperanzas y ahora rechazado por las tres
+historias, hoy más que nunca. Tal vez sea conveniente trabajar en la
+historia rusa después del Proceso. En esta ridícula esperanza, que sólo
+se apoya en una fantasía maquinal, comienzo de nuevo el Proceso. No fue
+del todo en vano» (21 de agosto de 1914).
+
+«Fracaso al intentar terminar el capítulo, otro ya comenzado no podré
+continuarlo tan bien, mientras que aquella vez, por la noche, me habría
+sido posible. No puedo abandonarme, estoy completamente solo» (29 de
+agosto de 1914).
+
+«Frío y vacío. Siento demasiado los límites de mi capacidad, que,
+cuando no estoy plenamente concentrado, se estrechan» (30 de agosto de
+1914).
+
+«Un completo desamparo, apenas 2 páginas escritas. Hoy he estado muy
+cansado, aunque he dormido bien. Pero sé que no puedo doblegarme si
+quiero llegar a la gran libertad que tal vez me espera más allá de los
+padecimientos más bajos de mi actividad literaria, tan nimia a causa de
+mi forma de vida» (1 de septiembre de 1914).
+
+«Otra vez sólo 2 páginas. Al principió pensé que la tristeza provocada
+por las derrotas austríacas y el miedo ante el futuro (un miedo que
+me parece al mismo tiempo ridículo e infame) me impedirían seguir
+escribiendo. No ha sido así, sólo una abulia que me asalta una y otra
+vez y que tengo que superar continuamente. Para la tristeza hay tiempo
+suficiente cuando no escribo» (13 de septiembre de 1914).
+
+«He tomado una semana de vacaciones para dar un impulso a la novela.
+He fracasado, estoy en la noche del miércoles, el lunes se acaban las
+vacaciones. He escrito poco y débil» (7 de octubre de 1914).
+
+«14 días, en parte un buen trabajo, comprensión completa de mi
+situación» (15 de octubre de 1914).
+
+«Desde hace 4 días no he trabajado apenas nada, alguna hora y un par de
+líneas, pero he dormido mejor, los dolores de cabeza prácticamente han
+desaparecido por esta razón» (21 de octubre de 1914).
+
+«Paralización casi completa del trabajo. Lo que he escrito no
+parece espontáneo, sino el reflejo de un buen trabajo realizado con
+anterioridad» (25 de octubre de 1914).
+
+«Ayer, después de un largo espacio de tiempo, avancé un buen trecho,
+hoy de nuevo casi nada, los 14 días de vacaciones se han perdido
+prácticamente del todo» (1 de noviembre de 1914).
+
+«--...A causa del miedo al dolor de cabeza, que ya ha comenzado, como
+he dormido poco por la noche, no he trabajado nada, en parte también
+porque temo estropear un pasaje soportable escrito ayer. El cuarto día
+desde agosto en el que no he escrito nada» (3 de noviembre de 1914).
+
+«No puedo seguir escribiendo. He llegado al límite definitivo en el
+que tendré que permanecer otra vez muchos años, luego comenzaré, a lo
+mejor, otra historia, que probablemente también quedará inconclusa.
+Este destino me persigue. También estoy frío y confuso, sólo me ha
+quedado el amor senil a la completa tranquilidad. Y como un animal
+cualquiera apartado del hombre vuelvo a balancear el cuello y quisiera
+intentar conseguir de nuevo a F durante el tiempo intermedio. Realmente
+lo volveré a intentar, si las náuseas que me causo a mí mismo no me lo
+impiden» (30 de noviembre de 1914).
+
+«(...) Seguir trabajando como sea. Triste de que hoy no sea posible,
+pues estoy cansado y padezco dolores de cabeza, ya los tuve por la
+mañana, como una premonición, en la oficina. Seguir trabajando como
+sea, tiene que ser posible a pesar del insomnio y de la oficina» (2 de
+diciembre de 1914).
+
+«Ayer, y por primera vez desde hace mucho tiempo, con la capacidad
+para realizar un buen trabajo. Sin embargo, sólo he escrito la primera
+página del capítulo de la madre. Puesto que no había dormido en dos
+noches, padecí ya desde por la mañana dolores de cabeza y tenía
+demasiado miedo al día siguiente. Otra vez he comprobado que todo lo
+escrito fragmentariamente y no a lo largo de la mayor parte de la noche
+(o durante toda ella) es de escaso valor y que estoy condenado a esa
+calidad inferior debido a mis condiciones de vida» (8 de diciembre de
+1914).
+
+«En vez de trabajar (sólo he escrito una página--exégesis de la
+leyenda--), he leído los capítulos concluidos y los he encontrado en
+parte buenos. Siempre con la conciencia de que tendré que pagar todo
+sentimiento de satisfacción o de felicidad, como el que por ejemplo
+tengo frente a la leyenda, y, además, para no disfrutar jamás de
+descanso, lo tendré que pagar con posterioridad» (13 de diciembre de
+1914).
+
+«El trabajo se arrastra lamentablemente, tal vez en el lugar más
+importante, donde hubiera sido necesaria una buena noche» (14 de
+diciembre de 1914).
+
+«No he trabajado nada» (15 de diciembre de 1914).
+
+«He trabajado desde agosto, en general bastante y bien, pero ni en el
+primer sentido ni en el segundo hasta los límites de mi capacidad,
+como debería haber sido, sobre todo considerando que mi capacidad,
+según todos los indicios (insomnio, dolores de cabeza, insuficiencia
+cardíaca), no durará mucho. He trabajado en algunos textos incompletos:
+_El proceso_, _Recuerdos del Kaldabahn_, _Un maestro rural_, _El
+ayudante del fiscal_ y pequeños inicios. Completado sólo: _En la
+colonia penitenciaria_ y un capítulo de _El ausente_, ambos durante los
+14 días de vacaciones. No sé por qué hago este repaso, no es propio de
+mí» (31 de diciembre de 1914).
+
+«He resistido los muchos deseos de comenzar una nueva historia. Todo es
+inútil. No puedo seguir escribiendo las historias durante las noches,
+se interrumpen y se pierden, como con _El ayudante del fiscal_» (4 de
+enero de 1915).
+
+«He dejado provisionalmente _Un maestro rural_ y _El ayudante del
+fiscal_, pero también incapaz de continuar _El proceso_» (6 de enero de
+1915).
+
+«También se lo he leído a ella (Felice), las frases irrumpían
+repugnantes y confusas, ninguna conexión con la oyente, que yacía en el
+canapé con los ojos cerrados y muda. Una tibia solicitud para llevarse
+el manuscrito y copiarlo. Gran atención a la historia del centinela
+y buena observación. En ese momento comprendí la importancia de la
+historia, también ella la comprendió correctamente, luego hicimos
+algunos burdos comentarios acerca de ella, yo comencé» (24 de enero de
+1915).
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77334 ***