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diff --git a/el-proceso-utf8.txt b/el-proceso-utf8.txt new file mode 100644 index 0000000..ce0ffb8 --- /dev/null +++ b/el-proceso-utf8.txt @@ -0,0 +1,9131 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77334 *** + + + NOTAS DEL TRANSCRIPTOR + + +En la versión de texto sin formatear el texto en cursiva está +encerrado entre guiones bajos (_cursiva_), el texto en Versalitas se +representa en mayúsculas como en VERSALITAS, y el texto en negritas se +representa =así=. + +El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el +de respetar las reglas vigentes de la Real Academia Española cuando +la presente edición de esta obra fue publicada. El lector interesado +puede consultar el mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia +Española. + +En la presente transcripción se adecuó la ortografía de las mayúsculas +acentuadas a las reglas indicadas por la RAE, que establecen que el +acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada está +en mayúsculas. + +Se han corregido errores evidentes de puntuación y otros errores +tipográficos y de ortografía. + + + * * * * * + + + Colección + + CARRASCALEJO DE LA JARA + + + + + El proceso + + Franz Kafka + + + + + El proceso + + [Illustration] + + Colección Clásicos en Español + El Cid Editor + + +Colección: Carrascalejo de la Jara +© El Cid Editor S.A. +Juan de Garay 2922 +3000-Santa Fe +Argentina +TeleFax: 54 342 458-4643 + +ISBN 1-4135-1493-6 + + + + + ÍNDICE + + El proceso + La detención 8 + Conversación con la señora Grubach. La señorita Bürstner 36 + Primera citación judicial 59 + En la sala de sesiones. El estudiante. Las oficinas del juzgado 86 + El azotador 123 + El tío Leni 134 + El abogado. El fabricante. El pintor 169 + El comerciante Block. K renuncia al abogado 246 + En la catedral 295 + El final 333 + Fragmentos 342 + La amiga de B 342 + El fiscal 354 + Hacia la casa de Elsa 362 + Lucha con el subdirector 365 + La casa 370 + Visita a la madre 375 + Anotaciones en los diarios de Kafka referentes a El proceso 381 + + + + + =EL PROCESO=[1] + + =LA DETENCIÓN= + +Alguien tenía que haber calumniado a Josef K[2], pues fue detenido una +mañana sin haber hecho nada malo[3]. La cocinera de la señora Grubach, +su casera, que le llevaba todos los días a eso de las ocho de la mañana +el desayuno a su habitación, no había aparecido. Era la primera vez que +ocurría algo semejante. K esperó un rato más. Apoyado en la almohada, +se quedó mirando a la anciana que vivía frente a su casa y que le +observaba con una curiosidad inusitada. Poco después, extrañado y +hambriento, tocó el timbre. Nada más hacerlo, se oyó cómo llamaban a la +puerta y un hombre al que no había visto nunca entró en su habitación. +Era delgado, aunque fuerte de constitución, llevaba un traje negro +ajustado, que, como cierta indumentaria de viaje, disponía de varios +pliegues, bolsillos, hebillas, botones, y de un cinturón; todo parecía +muy práctico, aunque no se supiese muy bien para qué podía servir. + + + +--¿Quién es usted?--preguntó Josef K, y se sentó de inmediato en la +cama. + +El hombre, sin embargo, ignoró la pregunta, como si se tuviera que +aceptar tácitamente su presencia, y se limitó a decir: + +--¿Ha llamado?[4] + +--Anna me tiene que traer el desayuno--dijo K, e intentó averiguar en +silencio, concentrándose y reflexionando, quién podría ser realmente +aquel hombre. Pero éste no se expuso por mucho tiempo a sus miradas, +sino que se dirigió a la puerta, la abrió un poco y le dijo a alguien +que presumiblemente se hallaba detrás: + +--Quiere que Anna le traiga el desayuno. + +Se escuchó una risa en la habitación contigua, aunque por el tono no +se podía decir si la risa provenía de una o de varias personas. Aunque +el desconocido no podía haberse enterado de nada que no supiera con +anterioridad, le dijo a K con una entonación oficial: + +--Es imposible. + +--¡Es lo que faltaba!--dijo K, que saltó de la cama y se puso los +pantalones con rapidez--. Quiero saber qué personas hay en la +habitación contigua y cómo la señora Grubach me explica este atropello. + +Al decir esto, se dio cuenta de que no debería haberlo dicho en voz +alta, y de que, al mismo tiempo, en cierta medida, había reconocido el +derecho a vigilarle que se arrogaba el desconocido, pero en ese momento +no le pareció importante. En todo caso, así lo entendió el desconocido, +pues dijo: + +--¿No prefiere quedarse aquí? + +--Ni quiero quedarme aquí, ni deseo que usted me siga hablando mientras +no se haya presentado. + +--Se lo he dicho con buena intención--dijo el desconocido, y abrió +voluntariamente la puerta. + +La habitación contigua, en la que K entró más despacio de lo que +hubiera deseado, ofrecía, al menos a primera vista, un aspecto muy +parecido al de la noche anterior. Era la sala de estar de la señora +Grubach. Tal vez esa habitación repleta de muebles, alfombras, objetos +de porcelana y fotografías aparentaba esa mañana tener un poco más de +espacio libre que de costumbre, aunque era algo que no se advertía al +principio, como el cambio principal, que consistía en la presencia de +un hombre sentado al lado de la ventana con un libro en las manos, del +que, al entrar K, apartó la mirada. + +--¡Tendría que haberse quedado en su habitación! ¿Acaso no se lo ha +dicho Franz? + +--Sí, ¿qué quiere usted de mí?--preguntó K, que miró alternativamente +al nuevo desconocido y a la persona a la que había llamado Franz, que +ahora permanecía en la puerta. A través de la ventana abierta pudo +ver otra vez a la anciana que, con una auténtica curiosidad senil, +permanecía asomada con la firme resolución de no perderse nada. + +--Quiero ver a la señora Grubach--dijo K, hizo un movimiento como +si quisiera desasirse de los dos hombres, que, sin embargo, estaban +situados lejos de él, y se dispuso a irse. + +--No--dijo el hombre de la ventana, arrojó el libro sobre una mesita y +se levantó--. No puede irse, usted está detenido. + +--Así parece--dijo K[5]--. ¿Y por qué?--preguntó a continuación. + +--No estamos autorizados a decírselo. Regrese a su habitación y +espere allí. El proceso se acaba de iniciar y usted conocerá todo en +el momento oportuno. Me excedo en mis funciones cuando le hablo con +tanta amabilidad. Pero espero que no me oiga nadie excepto Franz, y él +también se ha comportado amablemente con usted, infringiendo todos los +reglamentos. Si sigue teniendo tanta suerte como la que ha tenido con +el nombramiento de sus vigilantes, entonces puede ser optimista. + +K se quiso sentar, pero ahora comprobó que en toda la habitación no +había ni un solo sitio en el que tomar asiento, excepto el sillón junto +a la ventana. + +Ya verá que todo lo que le hemos dicho es verdad--dijo Franz, que se +acercó con el otro hombre hasta donde estaba K. El compañero de Franz +le superaba en altura y le dio unas palmadas en el hombro. Ambos +examinaron la camisa del pijama de K y dijeron que se pusiera otra +peor, que ellos guardarían ésa, así como el resto de su ropa, y que si +el asunto resultaba bien, entonces le devolverían lo que habían tomado. + +--Es mejor que nos entregue todo a nosotros en vez de al +depósito--dijeron--, pues en el depósito desaparecen cosas con +frecuencia y, además, transcurrido cierto plazo, se vende todo, sin +tener en consideración si el proceso ha terminado o no. ¡Y hay que ver +lo que duran los procesos en los últimos tiempos! Naturalmente, el +depósito, al final, abona un reintegro, pero éste, en primer lugar, +es muy bajo, pues en la venta no decide la suma ofertada, sino la del +soborno y, en segundo lugar, esos reintegros disminuyen, según la +experiencia, conforme van pasando de mano en mano y van transcurriendo +los años. + +K apenas prestaba atención a todas esas aclaraciones. Por ahora no le +interesaba el derecho de disposición sobre sus bienes, consideraba +más importante obtener claridad en lo referente a su situación. Pero +en presencia de aquella gente no podía reflexionar bien, uno de +los vigilantes--podía tratarse, en efecto, de vigilantes--, que no +paraba de hablar por encima de él con sus colegas, le propinó una +serie de golpes amistosos con el estómago; no obstante, cuando alzó +la vista contempló una nariz torcida y un rostro huesudo y seco que +no armonizaba con un cuerpo tan grueso. ¿Qué hombres eran ésos? ¿De +qué hablaban? ¿A qué organismo pertenecían? K vivía en un Estado de +Derecho, en todas partes reinaba la paz, todas las leyes permanecían en +vigor[6], ¿quién osaba entonces atropellarle en su habitación? Siempre +intentaba tomarlo todo a la ligera, creer en lo peor sólo cuando lo +peor ya había sucedido, no tomar ninguna previsión para el futuro, ni +siquiera cuando existía una amenaza considerable. Aquí, sin embargo, +no le parecía lo correcto. Ciertamente, todo se podía considerar una +broma, si bien una broma grosera, que sus colegas del banco le gastaban +por motivos desconocidos, o tal vez porque precisamente ese día cumplía +treinta años[7]. Era muy posible, a lo mejor sólo necesitaba reírse +ante los rostros de los vigilantes para que ellos rieran con él, quizá +fueran los mozos de cuerda de la esquina, su apariencia era similar, no +obstante, desde la primera mirada que le había dirigido el vigilante +Franz, había decidido no renunciar a la más pequeña ventaja que +pudiera poseer contra esa gente[8]. Por lo demás, K no infravaloraba +el peligro de que más tarde se dijera que no aguantaba ninguna broma. +Se acordó--sin que fuera su costumbre aprender de la experiencia--de +un caso insignificante, en el que, a diferencia de sus amigos, se +comportó, plenamente consciente, con imprudencia, sin cuidarse de las +consecuencias, y fue castigado con el resultado. Eso no debía volver a +ocurrir, al menos no esta vez; si era una comedia, seguiría el juego. + +Aún estaba en libertad. + +--Permítanme--dijo, y pasó rápidamente entre los vigilantes para +dirigirse a su habitación. + +--Parece que es razonable--oyó que decían detrás de él. + +En cuanto llegó a su habitación se dedicó a sacar los cajones del +escritorio, todo en su interior estaba muy ordenado, pero, a causa +de la excitación, no podía encontrar precisamente los documentos de +identidad que buscaba. Finalmente encontró los papeles para poder +circular en bicicleta, ya quería ir a enseñárselos a los vigilantes +cuando pensó que esos papeles eran insignificantes, por lo que +siguió buscando hasta que encontró su partida de nacimiento. Cuando +regresó a la habitación contigua, se abrió la puerta de enfrente y +apareció la señora Grubach. Sólo se vieron un instante, pues en cuanto +reconoció a K pareció confusa, pidió disculpas y desapareció cerrando +cuidadosamente la puerta. + +--Pero entre--es lo único que K tuvo tiempo de decir. + +Ahora se encontraba en el centro de la habitación, con los papeles +en la mano. Continuó mirando hacia la puerta, que no se volvió a +abrir, y le asustó la llamada de los vigilantes, quienes permanecían +sentados frente a una mesita al lado de la ventana abierta. Como K pudo +comprobar, se estaban comiendo su desayuno. + +--¿Por qué no ha entrado la señora Grubach?--preguntó K. + +--No puede--dijo el vigilante más alto--. Usted está detenido.--Pero +¿cómo puedo estar detenido, y de esta manera? + +--Ya empieza usted de nuevo--dijo el vigilante, e introdujo un trozo de +pan en el tarro de la miel--. No respondemos a ese tipo de preguntas. + +--Pues deberán responderlas. Aquí están mis documentos de identidad, +muéstrenme ahora los suyos y, ante todo, la orden de detención. + +--¡Cielo santo!--dijo el vigilante--. Que no se pueda adaptar a +su situación actual, y que parezca querer dedicarse a irritarnos +inútilmente, a nosotros, que probablemente somos los que ahora estamos +más próximos a usted entre todos los hombres. + +Así es, créalo--dijo Franz, que no se llevó la taza a los labios, sino +que dirigió a K una larga mirada, probablemente sin importancia, pero +incomprensible. K incurrió sin quererlo en un intercambio de miradas +con Franz, pero agitó sus papeles y dijo: + +Aquí están mis documentos de identidad. + +--¿Y qué nos importan a nosotros?--gritó ahora el vigilante más alto--. +Se está comportando como un niño. ¿Qué quiere usted? ¿Acaso pretende +al hablar con nosotros sobre documentos de identidad y sobre órdenes +de detención que su maldito proceso acabe pronto? Somos empleados +subalternos, apenas comprendemos algo sobre papeles de identidad, no +tenemos nada que ver con su asunto, excepto nuestra tarea de vigilarle +diez horas todos los días, y por eso nos pagan. Eso es todo lo que +somos. No obstante, somos capaces de comprender que las instancias +superiores, a cuyo servicio estamos, antes de disponer una detención +como ésta se han informado a fondo sobre los motivos de la detención y +sobre la persona del detenido. No hay ningún error. El organismo para +el que trabajamos, por lo que conozco de él, y sólo conozco los rangos +más inferiores, no se dedica a buscar la culpa en la población, sino +que, como está establecido en la ley, se ve atraído por la culpa y nos +envía a nosotros, a los vigilantes. Eso es ley. ¿Dónde puede cometerse +aquí un error? + +--No conozco esa ley--dijo K. + +--Pues peor para usted--dijo el vigilante. + +--Sólo existe en sus cabezas--dijo K, que quería penetrar en los +pensamientos de los vigilantes, de algún modo inclinarlos a su favor o +ir ganando terreno. Pero el vigilante se limitó a decir: + +--Ya sentirá sus efectos. + +Franz se inmiscuyó en la conversación y dijo: + +--Mira, Willem, admite que no conoce la ley y, al mismo tiempo, afirma +que es inocente. + +--Tienes razón, pero no se puede conseguir que comprenda nada--dijo el +otro. + +K ya no respondió. «¿Acaso--pensó--debo dejarme confundir por la +cháchara de estos empleados subalternos, como ellos mismos reconocen +serlo? Hablan de cosas que no entienden en absoluto. Su seguridad +sólo se basa en su necedad. Un par de palabras que intercambie con +una persona de mi nivel y todo quedará incomparablemente más claro +que en una conversación larga con éstos». Paseó de un lado a otro de +la habitación, seguía viendo enfrente a la anciana, que ahora había +arrastrado hasta allí a una persona aún más anciana, a la que mantenía +abrazada. K tenía que poner punto final a ese espectáculo. + +--Condúzcanme hasta su superior--dijo K. + +--Cuando él lo diga, no antes--dijo el vigilante llamado Willem--, y +ahora le aconsejo--añadió--que vaya a su habitación, se comporte con +tranquilidad y espere hasta que se disponga algo sobre su situación. +Le aconsejamos que no se pierda en pensamientos inútiles, sino que se +concentre, pues tendrá que hacer frente a grandes exigencias. No nos +ha tratado con la benevolencia que merecemos. Ha olvidado que nosotros, +quienes quiera que seamos, al menos frente a usted somos hombres +libres, y esa diferencia no es ninguna nimiedad. A pesar de todo, +estamos dispuestos, si tiene dinero, a subirle un pequeño desayuno de +la cafetería. + +K no respondió a la oferta y permaneció un rato en silencio. Tal vez +no le impidieran que abriera la puerta de la habitación contigua o +la del recibidor, tal vez ésa fuera la solución más simple, llevarlo +todo al extremo. Pero también era posible que se echaran sobre él +y, una vez en el suelo, habría perdido toda la superioridad que, en +cierta medida, aún mantenía sobre ellos. Por esta razón, prefirió a +esa solución la seguridad que traería consigo el desarrollo natural de +los acontecimientos, y regresó a su habitación, sin que ni él ni los +vigilantes pronunciaran una palabra más. + +Se arrojó sobre la cama y tomó de la mesilla de noche una hermosa +manzana que había reservado la noche anterior para su desayuno. Ahora +era su único desayuno y, como comprobó al darle el primer mordisco, +resultaba, sin duda, mucho mejor que el desayuno que le hubiera podido +subir el vigilante de la sucia cafetería. Se sentía bien y confiado. +Cierto, estaba descuidando sus deberes matutinos en el banco, pero +como su puesto era relativamente elevado podría disculparse con +facilidad. ¿Debería decir las verdaderas razones? Pensó en hacerlo. Si +no le creían, lo que sería comprensible en su caso, podría presentar +a la señora Grubach como testigo o a los dos ancianos de enfrente, +que ahora mismo se encontraban en camino hacia la ventana de la +habitación opuesta. A K le sorprendió, al adoptar la perspectiva de los +vigilantes, que le hubieran confinado en la habitación y le hubieran +dejado solo, pues allí tenía múltiples posibilidades de quitarse la +vida. Al mismo tiempo, sin embargo, se preguntó, esta vez desde su +perspectiva, qué motivo podría tener para hacerlo. ¿Acaso porque +esos dos de al lado estaban allí sentados y se habían apoderado de +su desayuno? Habría sido tan absurdo quitarse la vida, que él, aun +cuando hubiese querido hacerlo, hubiera desistido por encontrarlo +absurdo. Si la limitación intelectual de los vigilantes no hubiese +sido tan manifiesta, se hubiera podido aceptar que tampoco ellos, como +consecuencia del mismo convencimiento, consideraban peligroso dejarlo +solo. Que vieran ahora, si querían, cómo se acercaba a un armario, +en el que guardaba un buen aguardiente, cómo se tomaba un vaso como +sustituto del desayuno y cómo destinaba otro para darse valor, pero +este último sólo como precaución para el caso improbable de que fuera +necesario. + +En ese instante le asustó tanto una llamada de la habitación contigua +que mordió el cristal del vaso. + +--El supervisor le llama--dijeron. + +Sólo había sido el grito lo que le había asustado, ese grito corto, +seco, militar, del que jamás hubiera creído capaz a Franz. La orden fue +bienvenida. + +--¡Por fin!--exclamó, cerró el armario y se apresuró a entrar en la +habitación contigua. Allí estaban los dos vigilantes que le conminaron +a que volviera a su habitación, como si fuera algo natural. + +--¿Pero cómo se le ocurre?--gritaron--. ¿Cómo pretende presentarse ante +el supervisor en mangas de camisa? ¡Le dará una paliza y a nosotros +también! + +--¡Al diablo con todo!--gritó K, que ya había sido empujado hasta el +armario ropero--. Cuando se me asalta en la cama no se puede esperar +encontrarme en traje de etiqueta. + +--No le servirá de nada resistirse--dijeron los vigilantes, quienes, +siempre que K gritaba, permanecían tranquilos, con cierto aire de +tristeza, lo que le confundía y, en cierta medida, le hacía entrar en +razón. + +--¡Ceremonias ridículas!--gruñó aún, pero cogió una chaqueta de la +silla y la mantuvo un rato entre las manos, como si la sometiera al +juicio de los vigilantes. Ellos negaron con la cabeza. + +--Tiene que ser una chaqueta negra--dijeron. + +K arrojó la chaqueta al suelo y dijo: + +--Aún no se puede tratar de la vista oral. + +Los vigilantes sonrieron, pero no cambiaron de opinión:--Tiene que ser +una chaqueta negra. + +--Si eso contribuye a acelerar el asunto, me parece bien--dijo K, que +abrió el armario, buscó un buen rato entre los trajes y por fin sacó +su mejor traje negro, un chaqué que por su elegancia había causado +impresión entre sus amigos. A continuación, sacó también una camisa y +comenzó a vestirse cuidadosamente. Creyó haber logrado un adelanto al +comprobar que los vigilantes habían olvidado que se aseara en el baño. +Los observaba para ver si se acordaban, pero naturalmente no se les +ocurrió; sin embargo, Willem no olvidó enviar a Franz al supervisor con +la noticia de que K se estaba vistiendo[9]. + +Una vez vestido tuvo que atravesar, pocos pasos por delante de Willem, +la habitación contigua, ya vacía, y entrar en la siguiente, cuya +puerta, de dos hojas, estaba abierta. Esta habitación, como muy bien +sabía K, había sido ocupada hacía poco tiempo por una mecanógrafa que +solía salir muy temprano a trabajar y llegaba tarde por las noches, y +con la que K apenas había cruzado algunas palabras de saludo. Ahora la +mesilla de noche había sido desplazada desde la cama hasta el centro de +la habitación para servir de mesa de interrogatorio, y el supervisor +se sentaba detrás de ella. Tenía las piernas cruzadas y apoyaba un +brazo en el respaldo de la silla. En una de las esquinas[10] de la +habitación había tres jóvenes que contemplaban las fotografías de la +señorita Bürstner, colgadas de la pared. Del picaporte de la ventana, +que permanecía abierta, colgaba una blusa blanca. En la ventana de +enfrente se encontraban de nuevo los dos ancianos, pero la reunión +había aumentado, pues detrás de ellos destacaba un hombre con la camisa +abierta, mostrando el pecho, que no paraba de retorcer y presionar con +los dedos su perilla pelirroja. + +--¿Josef K?--preguntó el supervisor, tal vez sólo para captar su +atención dispersa. + +K asintió. + +--¿Le han sorprendido mucho los acontecimientos de esta +mañana?--preguntó el supervisor y, como si fueran elementos necesarios +para el interrogatorio, desplazó con ambas manos algunos objetos que +había sobre la mesilla: una vela, una caja de cerillas, un libro y un +acerico. + +--Así es--dijo K, y le invadió una sensación de bienestar por haber +encontrado al fin a un hombre razonable con el que poder hablar sobre +su asunto--. Cierto, estoy sorprendido, pero de ningún modo muy +sorprendido. + +--¿No muy sorprendido?--preguntó el supervisor, y puso ahora la vela en +el centro de la mesilla, mientras agrupaba el resto de los objetos a su +alrededor. + +--Es posible que no me interprete bien--se apresuró a especificar--. +Quiero decir...--aquí K se interrumpió y buscó una silla--. ¿Puedo +sentarme?--preguntó. + +--No es lo normal--respondió el supervisor. + +--Quiero decir--dijo ahora K sin más pausas--que me ha sorprendido +mucho, pero como llevo treinta años en el mundo y he tenido que abrirme +camino solo en la vida, estoy endurecido contra todo tipo de sorpresas, +así que no las tomo por la tremenda[11]. Especialmente la de hoy, no. + +--¿Por qué no especialmente la de hoy? + +--No quiero decir que lo considere todo una broma, para ello me parecen +demasiado complicadas todas las precauciones que se han tomado. +Tendrían que participar todos los inquilinos de la pensión y también +todos ustedes, eso me parece rebasar los límites de una broma. Por eso +no quiero decir que se trata de una broma. + +--En efecto--dijo el supervisor y se dedicó a contar las cerillas que +había en la caja. + +--Por otra parte--continuó K, y se dirigió a todos, incluso le hubiera +gustado que los tres situados ante las fotografías se hubieran dado +la vuelta para escucharle--, por otra parte el asunto no puede ser de +mucha importancia. Lo deduzco porque he sido acusado, pero no puedo +encontrar ninguna culpa por la que me pudieran haber acusado. Pero +eso también es secundario. Las preguntas principales son: ¿Quién me +ha acusado? ¿Qué organismo tramita mi proceso? ¿Es usted funcionario? +Ninguno tiene uniforme, a no ser que su traje--y se dirigió a Franz--se +pueda denominar un uniforme, aunque a mí me parece más bien un traje de +viaje. Reclamo claridad en estas cuestiones y estoy convencido de que, +una vez que hayan sido aclaradas, nos podremos despedir amablemente. + +El supervisor derribó la caja de cerillas sobre la mesa. + +--Usted se encuentra en un grave error--dijo--. Estos señores, aquí +presentes, y yo, carecemos completamente, en lo que se refiere a su +asunto, de importancia, más aún, apenas sabemos algo de él. Podríamos +llevar los uniformes reglamentarios y su asunto no habría empeorado un +ápice. Tampoco puedo decirle si le han acusado, o mejor, ni siquiera +sé si le han acusado. Usted está detenido, eso es cierto, no sé más. +Es posible que los vigilantes hayan charlado de otra cosa, pero eso +sólo es una charla. Aunque no pueda responder a sus preguntas, sí +le puedo aconsejar que piense menos en nosotros y en lo que le pueda +ocurrir y piense más en sí mismo. Y tampoco alardee tanto de su +inocencia, estropea la buena impresión que da. También debería ser más +reservado al hablar, casi todo lo que ha dicho hasta ahora se podría +haber deducido de su comportamiento aunque hubiera dicho muchas menos +palabras, además, no resulta muy favorable para su causa. + +K miró fijamente al supervisor. ¿Acaso recibía lecciones de un +hombre que probablemente era más joven que él? ¿Le reprendían por su +sinceridad? ¿Y no iba a saber nada de su detención ni del que la había +dispuesto? Se apoderó de él cierta excitación, fue de un lado a otro, +siempre y cuando nada ni nadie se lo impedía, se subió los puños de la +camisa, se tocó el pecho, se alisó el pelo, pasó al lado de los tres +señores, dijo «esto es absurdo», por lo que éstos se volvieron y le +contemplaron con amabilidad, pero serios, y, finalmente, se paró ante +la mesa del supervisor. + +--El fiscal Hasterer es un buen amigo mío--dijo--, ¿le puedo llamar por +teléfono? + +--Por supuesto--dijo el supervisor--, pero no sé qué sentido podría +tener hacerlo, a no ser que quisiera hablar con él de algún asunto +particular. + +--¿Qué sentido?--gritó K, más confuso que enojado--. ¿Pero, entonces, +quién es usted? Usted pretende encontrar algún sentido y procede de la +manera más absurda. Esto es para volverse loco. Estos señores me han +asaltado y ahora están aquí sentados o pasean alrededor y me obligan a +comparecer ante usted como si fuera un colegial. ¿Qué sentido tendría +llamar a un fiscal si, como indican las apariencias, estoy detenido? +Bien, no llamaré por teléfono. + +--Pero hágalo--dijo el supervisor, y extendió la mano en dirección al +recibidor, donde estaba el teléfono--, por favor, llame. + +--No, ya no quiero--dijo K, y se acercó a la ventana. Desde allí podía +ver a las personas de enfrente, quienes ahora, al ver aparecer a K en +la ventana, se sintieron algo perturbadas en su papel de tranquilos +espectadores. Los ancianos querían levantarse, pero el hombre que +estaba detrás de ellos los tranquilizó. + +--¡Allí hay unos mirones!--gritó K hacia el supervisor y los señaló con +el dedo--. ¡Fuera de ahí! + +Los tres retrocedieron inmediatamente unos pasos, los dos ancianos se +colocaron, incluso, detrás del hombre, que con su ancho cuerpo los +tapaba. Por los movimientos de su boca se podía deducir que estaba +diciendo algo, aunque incomprensible desde la distancia. Pero no +llegaron a desaparecer del todo, más bien parecían esperar el instante +en que pudieran acercarse a la ventana sin ser notados. + +--¡Gente impertinente y desconsiderada!--dijo K al volverse hacia la +habitación. El supervisor probablemente asintió, al menos así lo creyó +K al dirigirle una mirada de soslayo. Aunque también era posible que no +hubiera escuchado, pues había extendido una de sus manos en la mesa y +parecía comparar los dedos. Los dos vigilantes estaban sentados en un +baúl cubierto con un paño decorativo y frotaban sus rodillas. Los tres +jóvenes habían colocado las manos en las caderas y miraban alrededor +sin fijarse en nada. Había un silencio como el que reina en una oficina +vacía. + +--Bien, señores--dijo K, pues le pareció que él era quien lo soportaba +todo sobre sus hombros--, de su actitud se puede deducir que han +concluido con mi asunto. Soy de la opinión de que lo mejor sería no +pensar más sobre si su actuación está justificada o no y terminar +el caso reconciliados, con un apretón de manos. Si comparten mi +opinión, entonces, por favor...--y se acercó a la mesa del supervisor +alargándole la mano. + +El supervisor elevó la mirada, se mordió el labio y miró la mano +extendida de K. Aún creía K que el supervisor la estrecharía, pero éste +se levantó, cogió un sombrero que estaba sobre la cama de la señorita +Bürstner y se lo colocó cuidadosamente con las dos manos, como hace la +gente cuando se prueba un sombrero nuevo. + +--¡Qué fácil le parece todo a usted!--dijo a K mientras se ponía +el sombrero--. Deberíamos terminar el asunto con una despedida +conciliadora, ¿ésa es su opinión? No, no, así no funcionan las +cosas, y con esto tampoco le estoy diciendo que se desespere. No, +¿por qué hacerlo? Usted está detenido, nada más. Eso es lo que tenía +que comunicarle, he cumplido mi misión y también he visto cómo ha +reaccionado. Con eso es suficiente por hoy, ya podemos despedirnos, +aunque sólo por el momento. Usted querrá ir al banco... + +--¿Al banco?--preguntó K--. Pensé que estaba detenido. + +K preguntó con cierto consuelo, pues aunque su apretón de manos no +había sido aceptado, desde que el supervisor se había levantado se +sentía mucho más independiente de aquella gente. Quería seguirles el +juego. Tenía la intención, en el caso de que se fueran, de ir detrás de +ellos hasta la puerta y ofrecerles su detención. Por eso repitió: + +--¿Cómo puedo ir al banco, si estoy detenido? + +--¡Ah, ya!--dijo el supervisor, que había llegado a la puerta--, me +ha entendido mal, usted está detenido, cierto, pero eso no le impide +cumplir con sus obligaciones laborales. Debe seguir su vida normal. + +--Entonces estar detenido no es tan malo--dijo K, y se acercó al +supervisor. + +--No he dicho nada que lo desmienta--dijo éste. + +--Pero tampoco parece que haya sido necesaria la comunicación de +la detención--dijo K, y se acercó más. También los otros se habían +acercado. Todos se habían reunido en un pequeño espacio al lado de la +puerta. + +--Era mi deber--dijo el supervisor. + +--Un deber bastante tonto--dijo K inflexible. + +--Puede ser--respondió el supervisor--, pero no vamos a perder el +tiempo con conversaciones como ésta. He pensado que querría ir al +banco. Como usted está al tanto de todas las palabras, añado: no +le obligo a ir al banco, sólo he supuesto que quería hacerlo. Para +facilitárselo y para que su llegada al banco sea lo más discreta +posible, he mantenido a estos tres jóvenes, colegas suyos, a su +disposición. + +--¿Cómo?--gritó K, y miró asombrado a los tres. + +Aquellos jóvenes tan anodinos y anémicos, que él aún recordaba sólo +como grupo al lado de las fotografías, eran realmente funcionarios de +su banco, no colegas, eso era demasiado decir, y demostraba una laguna +en la omnisciencia del supervisor, aunque, en efecto, se trataba de +funcionarios subordinados del banco. ¿Cómo no se había dado cuenta +antes? Hasta qué punto había concentrado la atención en el supervisor y +en los vigilantes, que había sido incapaz de reconocer a esos tres: al +torpe Rabensteiner, siempre agitando las manos, al rubio Kullych, con +los ojos caídos, y a Kaminer, con su sonrisa insoportable, producto de +una distrofia muscular crónica. + +--¡Buenos días!--dijo K, pasado un rato, y ofreció su mano a los +señores, que se inclinaron correctamente--. No les había reconocido. +Bien, entonces nos vamos juntos al trabajo, ¿no? + +Los tres jóvenes asintieron solícitos y sonriendo, como si hubieran +estado esperando ese momento durante todo el tiempo, sólo cuando K +echó de menos su sombrero, que se había quedado en su cuarto, se +apresuraron, uno detrás del otro, a recogerlo, de lo que se podía +deducir cierta perplejidad. K permaneció en silencio y vio cómo se +alejaban a través de las dos puertas abiertas, el último, naturalmente, +era el indiferente Rabensteiner, que se había limitado a adoptar +un elegante trote corto. Kaminer le entregó el sombrero, y K tuvo +que decirse expresamente, lo que, por lo demás, era necesario con +frecuencia en el banco, que la sonrisa de Kaminer no era intencionada, +que en realidad era incapaz de sonreír intencionadamente. En el +recibidor, la señora Grubach, que no aparentaba ninguna conciencia +culpable, abrió la puerta de la calle a todo el grupo, y K, como +muchas veces, se quedó mirando la cinta de su delantal, que ceñía +innecesariamente su poderoso cuerpo. Una vez fuera, K, con el reloj en +la mano, y para no aumentar el retraso de media hora, decidió llamar +a un taxi. Kaminer se acercó corriendo a una esquina para llamar a +uno, pero mientras los otros dos aparentemente intentaban distraer +a K, Kullych señaló repentinamente la puerta de enfrente, en la que +acababa de aparecer el hombre con la perilla pelirroja, quien quedó +algo confuso, ya que ahora se mostraba en toda su estatura, por lo que +retrocedió hasta la pared y se apoyó en ella. Los ancianos aún estaban +en las escaleras. K se enfadó con Kullych por haber llamado la atención +sobre el hombre al que ya había visto antes y al que incluso había +esperado. + +--No mire hacia allí--balbuceó, sin darse cuenta de lo llamativa que +resultaba esa forma de expresarse cuando se dirigía a personas maduras. +Pero tampoco era necesaria ninguna explicación, pues acababa de llegar +el coche, así que se sentaron y partieron. En ese instante, K se acordó +de que no se había percatado de la partida del supervisor y de los +vigilantes, el supervisor le había ocultado a los tres funcionarios y +ahora los funcionarios habían ocultado, a su vez, al supervisor. Eso +no denotaba mucha serenidad, así que K se propuso observarse mejor. +No obstante, se dio la vuelta y se inclinó por si todavía existía la +posibilidad de ver al supervisor y a los vigilantes. Pero recuperó en +seguida su posición original sin ni siquiera haber intentado buscar a +alguien, reclinándose cómodamente en uno de los extremos del asiento +del coche[12]. Aunque no lo aparentaba, habría necesitado ahora algo de +conversación, pero los señores parecían cansados. Rabensteiner miraba +hacia la derecha, Kullych hacia la izquierda y sólo Kaminer estaba +a su disposición con sus muecas, y hacer una broma sobre ellas, por +desgracia, lo prohibía la humanidad. + + + NOTAS: + +[1] En la primera edición de _El proceso_ de 1925, Max Brod comentaba +que el manuscrito no llevaba título. Sin embargo, Kafka, como Max Brod +documentó, siempre se refirió al texto con esa denominación. Por regla +general, Kafka se decidía por un título definitivo una vez concluida +la obra. No se puede excluir, por consiguiente, que _El proceso_ fuese +sólo un título provisional. + +[2] Como en su novela _El castillo_ y en otros relatos, el personaje +principal se oculta tras un apellido reducido a inicial. Es muy posible +que Kafka hiciera referencia a su propio apellido. No obstante, Kafka +solía emplear este tipo de iniciales en sus anotaciones en diarios y, +según sus manifestaciones, «porque el escribir nombres me causa una +extraña confusión». Esta relación problemática se extendía a su propio +nombre, que evitaba escribir siempre que podía. Su firma era FK. En +sus diarios escribe: «Considero la K horrible, me repugna y, aun así, +la escribo, debe de ser característica de mí mismo» (27 mayo 1914). +En cuanto al nombre «Josef» es muy posible que hiciera referencia al +Emperador Francisco José I. En la obra de Kafka los nombres suelen +desempeñar un papel simbólico. De una anotación en su diario de 27 +de enero de 1922 se deduce que Kafka se inscribió en un hotel con el +nombre «Josef K». + +[3] La escena de la detención de Josef K se ha podido inspirar en +las _Memorias_ de Giacomo Casanova. En la novela hay más referencias +ocultas. Ya en el inicio, la unión de un término judicial, «detención», +y otro moral, «malo», presagia la ambigua naturaleza del proceso y de +la judicatura. + +[4] En el manuscrito el vigilante reacciona de una manera más brusca: +«¿Qué quiere?» Kafka lo tachó y eligió una fórmula más convencional. + +[5] Tachado en el manuscrito: «dijo K sonriendo; sin haber estado +antes preocupado, ahora se sentía aliviado, pues se había expresado lo +imposible y, así, su imposibilidad se había tornado más evidente». + +[6] No sin cierta ironía describe Kafka la situación jurídico--política +del momento. Kafka comenzó la novela el 11 de agosto de 1914, en +plena gestación de la I Guerra Mundial. Las referencias al «Estado +de Derecho» y al vigor de las leyes es interesante porque designa un +régimen que se somete al derecho en su forma de actuación. Un manto de +normalidad cubre la sociedad en la que se desenvuelve Josef K, no hay +ninguna perturbación del orden político ni ningún «estado de alarma, +excepción o sitio» que pudiera justificar la existencia de tribunales +de excepción. + +[7] La acción de la novela transcurre en el periodo exacto de un +año. En la elección de la edad y de otras circunstancias temporales +se dan motivos autobiográficos, en concreto se reflejan determinados +acontecimientos relativos a su relación con Felice Bauer. + +[8] Tachado en el manuscrito: «por el miedo de que se rieran más tarde +de su seriedad exagerada». + +[9] Tachado en el manuscrito: «¡Aún tardaré un rato!--le gritó K por +simple petulancia, pero en realidad se dio toda la prisa que pudo». + +[10] Desde la nota hasta «Josef K?» hay una versión alternativa en +el manuscrito: «El supervisor le contempló en silencio y con mirada +inquisitiva. "El interrogatorio parece limitarse a miradas--pensó K--. +Un rato se le puede permitir. Si supiera qué autoridad puede ser ésta +que, sólo por mi causa y sin la menor perspectiva de éxito, se puede +permitir el lujo de tomar semejantes medidas extraordinarias. Pues no +se puede dudar en calificarlas de extraordinarias. Me han asignado a +tres personas, han desordenado dos habitaciones ajenas, allí en la +esquina hay tres jóvenes que contemplan las fotografías de la señorita +Bürstner". + +[11] A continuación, tachado en el manuscrito: «Alguien me dijo, ahora +no me acuerdo quién, que, cuando nos levantamos temprano, resulta +extraño encontrarlo todo en el mismo sitio en que se dejó por la noche. +La vigilia, al menos en apariencia, es un estado muy diferente al del +sueño y, como ese hombre dijo con razón, se necesita una gran presencia +de ánimo para, con los ojos abiertos, situar todos los objetos en el +mismo lugar en que quedaron la noche anterior. Por esto mismo, el +instante en el que despertamos es el más arriesgado, una vez que se +ha superado, sin quedar desplazado del lugar, podemos seguir viviendo +confiados el resto del día. A qué conclusiones llegó ese hombre--ahora +me acabo de acordar de quién era, pero su nombre es indiferente...». + +[12] Tachado en el manuscrito: «se reclinó en el asiento del coche, +dijo "¡Dios mío!", y elevó las cejas al sonreír». + + + + + =CONVERSACIÓN CON LA SEÑORA GRUBACH + LA SEÑORITA BÜRSTNER=[13] + + +En esa primavera, K, después del trabajo, cuando era +posible--normalmente permanecía hasta las nueve en la oficina--, solía +dar un paseo por la noche solo o con algún conocido y luego se iba +a una cervecería, donde se sentaba hasta las once en una tertulia +compuesta en su mayor parte por hombres ya mayores. Pero había +excepciones en esta rutina, por ejemplo cuando el director del banco, +que apreciaba su capacidad de trabajo y su formalidad, le invitaba a +una excursión con el coche o a cenar en su villa. Además, una vez a +la semana iba a casa de una muchacha llamada Elsa, que trabajaba de +camarera en una taberna hasta altas horas de la madrugada y durante el +día sólo recibía en la cama a sus visitas. + +Aquella noche, sin embargo--el día había transcurrido con rapidez por +el trabajo agotador y las numerosas felicitaciones de cumpleaños--, +K quería regresar directamente a casa. En todas las pequeñas pausas +del trabajo había pensado en ello. Sin saber con certeza por qué, +le parecía que los incidentes de aquella mañana habían causado un +gran desorden en la vivienda de la señora Grubach y que su presencia +era necesaria para restaurar de nuevo el orden. Una vez restaurado, +quedaría suprimida cualquier huella del incidente y todo volvería a +los cauces normales. De los tres funcionarios no había nada que temer, +se habían vuelto a sumir en el gran cuerpo de funcionarios del banco, +tampoco se podía notar ningún cambio en ellos. K les había llamado +con frecuencia, por separado o en grupo, a su despacho, sólo para +observarlos y siempre los había podido despedir satisfecho. + +Cuando llegó a las nueve y media de la noche a la casa en que vivía, K +se encontró en la puerta con un muchacho que permanecía con las piernas +abiertas y fumando en pipa. + +--¿Quién es usted?--preguntó K en seguida y acercó su rostro al del +muchacho, pues no se veía mucho en el oscuro pasillo de entrada. + +--Soy el hijo del portero, señor--respondió el muchacho, se sacó la +pipa de la boca y se apartó. + +--¿El hijo del portero?--preguntó K, y golpeó impaciente con el bastón +en el suelo. + +--¿Desea algo el señor? ¿Debo traer a mi padre? + +--No, no--dijo K. En su voz había un tono de disculpa, como si el +muchacho hubiera hecho algo malo y él le perdonara--. Está bien--dijo, +y siguió, pero antes de subir las escaleras, se volvió una vez más. + +Habría podido ir directamente a su habitación, pero como quería hablar +con la señora Grubach, llamó a su puerta. Estaba sentada a una mesa +cosiendo una media. Sobre la mesa aún quedaba un montón de medias +viejas. K se disculpó algo confuso por haber llegado tan tarde, pero la +señora Grubach era muy amable y no quiso oír ninguna disculpa: siempre +tenía tiempo para hablar con él, sabía muy bien que era su mejor y más +querido inquilino. K miró la habitación, había recobrado su antiguo +aspecto, la vajilla del desayuno, que había estado por la mañana en la +mesita junto a la ventana, ya había sido retirada. «Las manos femeninas +hacen milagros en silencio--pensó--, él probablemente habría roto toda +la vajilla, en realidad ni siquiera habría sido capaz de llevársela». +Contempló a la señora Grubach con cierto agradecimiento. + +--¿Por qué trabaja hasta tan tarde?--preguntó. + +Ambos estaban sentados a la mesa, y K hundía de vez en cuando una de +sus manos en las medias. + +--Hay mucho trabajo--dijo ella--. Durante el día me debo a los +inquilinos, pero si quiero mantener el orden en mis cosas sólo me +quedan las noches. + +--Hoy le he causado un trabajo extraordinario. + +--¿Por qué?--preguntó con cierta vehemencia; el trabajo descansaba en +su regazo. + +--Me refiero a los hombres que estuvieron aquí esta mañana. + +--¡Ah, ya!--dijo, y se volvió a tranquilizar--. Eso no me ha causado +mucho trabajo. + +K miró en silencio cómo emprendía de nuevo su labor. «Parece asombrarse +de que le hable del asunto--pensó--, no considera correcto que hable de +ello. Más importante es, pues, que lo haga. Sólo puedo hablar de ello +con una mujer mayor». + +--Algo de trabajo sí ha causado--dijo--, pero no se volverá a repetir. + +--No, no se puede repetir--dijo ella confirmándolo y sonrió a K casi +con tristeza. + +--¿Lo cree de verdad?--preguntó K. + +--Sí--dijo ella en voz baja--, pero ante todo no se lo debe tomar muy +en serio. ¡Las cosas que ocurren en el mundo! Como habla conmigo con +tanta confianza, señor K, le confesaré que escuché algo detrás de la +puerta y que los vigilantes también me contaron algunas cosas. Se +trata de su felicidad, y eso me importa mucho, más, quizá, de lo que +me incumbe, pues no soy más que la casera. Bien, algo he oído, pero no +puedo decir que sea especialmente malo. No. Usted, es cierto, ha sido +detenido, pero no como un ladrón. Cuando se detiene a alguien como si +fuera un ladrón, entonces es malo, pero esta detención..., me parece +algo peculiar y complejo, perdóneme si digo alguna tontería, hay algo +complejo en esto que no entiendo, pero que tampoco se debe entender. + +--No ha dicho ninguna tontería, señora Grubach, yo mismo comparto algo +su opinión, pero juzgo todo con más rigor que usted, y no lo tomo +por algo complejo, sino por una nadería. Me han asaltado de un modo +imprevisto, eso es todo. Si nada más despertarme no me hubiera dejado +confundir por la ausencia de Anna, me hubiera levantado en seguida +y, sin tener ninguna consideración con nadie que me saliera al paso, +hubiera desayunado, por una vez, en la cocina y me hubiera traído +usted el traje de mi habitación, entonces habría negociado todo breve y +razonablemente, no habría pasado a mayores y no hubiera ocurrido nada +de lo que pasó. Pero uno siempre está tan desprevenido. En el banco, +por ejemplo, siempre estoy preparado, allí no me podría ocurrir algo +similar, allí tengo a un ordenanza personal; el teléfono interno y el +de mi despacho están frente a mí, en la mesa; no cesa de llegar gente, +particulares o funcionarios; además, y ante todo, allí estoy siempre +sumido en el trabajo, lo que me mantiene alerta, allí sería un placer +para mí enfrentarme a una situación como ésa. Bien, pero ya ha pasado +y tampoco quiero hablar más sobre ello, sólo quería oír su opinión, la +opinión de una mujer razonable, y estoy contento de que coincidamos. +Pero ahora me debe dar la mano, una coincidencia así se tiene que +sellar con un apretón de manos. + +«¿Me dará la mano? El vigilante no me la dio»--pensó, y miró a la mujer +de un modo diferente, con cierto aire inquisitivo. Ella se levantó, +porque él también se había levantado, y se mostró algo turbada, ya que +no había entendido todo lo que K había dicho. A causa de esa turbación +dijo algo que no quería haber dicho y que estaba completamente fuera de +lugar: + +--No se lo tome muy en serio, señor K--dijo con voz temblorosa y, +naturalmente, olvidó darle la mano. + +--No sabía que se lo tomaba tan en serio--dijo K, repentinamente +agotado al comprobar la inutilidad de todos los beneplácitos de aquella +mujer. + +Ya desde la puerta preguntó: + +--¿Está en casa la señorita Bürstner? + +--No--dijo la señora Grubach, y sonrió con simpatía al dar esa breve y +seca información--. Está en el teatro. ¿Desea algo de ella? ¿Quiere que +le dé algún recado? + +--Sólo quería conversar un poco con ella. + +--Lamentablemente no sé cuándo regresará; cuando va al teatro suele +llegar tarde. + +--Da igual--dijo K, e inclinó la cabeza hacia la puerta para irse--, +sólo quería disculparme por haber sido el causante de que ocuparan su +habitación esta mañana. + +--Eso no es necesario, señor K, usted es demasiado considerado, la +señorita no sabe nada de nada, había abandonado la casa muy temprano, +ya está todo ordenado, usted mismo lo puede comprobar. + +Abrió la puerta de la habitación de la señorita Bürstner. + +--Gracias, lo creo--dijo K, pero fue hacia la puerta abierta. La luna +iluminaba la oscura habitación. Lo que pudo ver parecía en orden, +ni siquiera la blusa colgaba en el picaporte de la ventana. Los +almohadones de la cama alcanzaban una altura llamativa: sobre ellos +caía la luz de la luna. + +--La señorita viene con frecuencia muy tarde por la noche--dijo K, +y contempló a la señora Grubach como si fuera responsable de esa +costumbre. + +--¡Ah, la gente joven!--dijo la señora Grubach con un tono de disculpa. + +--Cierto, cierto--dijo K--, pero no se deben extremar las cosas.--No, +claro que no--dijo la señora Grubach--. Tiene mucha razón, señor K. Tal +vez también en este caso. No quiero criticar a la señorita Bürstner, +ella es una muchacha buena y amable, ordenada, puntual, trabajadora, +yo aprecio todo eso, pero algo es verdad: debería ser más prudente y +discreta. Este mes ya la he visto dos veces con un hombre diferente +en calles apartadas. Para mí resulta muy desagradable; esto, pongo a +Dios por testigo, sólo se lo cuento a usted, pero es inevitable, tendré +que hablar sobre ello con la señorita. Y no es lo único en ella que +considero sospechoso. + +--Está equivocada--dijo K furioso e incapaz de ocultarlo--, usted ha +interpretado mal el comentario que he hecho sobre la señorita, no +quería decir eso. Es más, le advierto sinceramente que no le diga nada, +usted está completamente equivocada, conozco muy bien a la señorita, +nada de lo que usted ha dicho es verdad. Por lo demás, tal vez he ido +demasiado lejos, no le quiero impedir que haga nada, dígale lo que +quiera. Buenas noches. + +--Señor K...--dijo la señora Grubach suplicante, y se apresuró a ir +detrás de K hasta la puerta, que él ya había abierto--, por el momento +no quiero hablar con la señorita, naturalmente que antes quiero +observarla, sólo a usted le he confiado lo que sabía. Al fin y al +cabo intento mantener decente la pensión en beneficio de todos los +inquilinos, ése es mi único afán. + +--¡Decencia!--gritó K a través de la rendija de la puerta--, si quiere +que la pensión continúe siendo decente, debería echarme a mí primero. + +A continuación, cerró la puerta de golpe e ignoró un suave golpeteo +posterior. + +Puesto que no tenía ganas de dormir, decidió permanecer despierto y +comprobar a qué hora regresaba la señorita Bürstner. Tal vez fuera aún +posible, por muy improcedente que resultara, intercambiar con ella +algunas palabras. Cuando estaba en la ventana y se frotaba los ojos +cansados llegó a pensar en castigar a la señora Grubach y en convencer +a la señorita Bürstner para que ambos rescindieran el contrato de +alquiler. Pero poco después todo le pareció terriblemente exagerado e, +incluso, alimentó la sospecha contra él mismo de que quería irse de +la vivienda por el incidente de la mañana. Nada podría haber sido más +absurdo y, ante todo, más inútil y más despreciable[14]. + +Cuando se cansó de mirar por la ventana, y después de haber abierto +un poco la puerta que daba al recibidor para poder ver a todo el +que entraba, se echó en el canapé. Permaneció tranquilo, fumando un +cigarrillo, hasta las once. Pero a partir de esa hora ya no lo resistió +más, así que se fue al recibidor, como si al hacerlo pudiese acelerar +la llegada de la señorita Bürstner. No es que deseara especialmente +verla, en realidad ni siquiera se acordaba de su aspecto, pero ahora +quería hablar con ella y le irritaba que su tardanza le procurase +intranquilidad y desconcierto al final del día. También la hacía +responsable de no haber ido a cenar y de haber suprimido la visita +prevista a Elsa. No obstante, aún se podía arreglar, pues podía ir a +la taberna en la que Elsa trabajaba. Decidió hacerlo después de la +conversación con la señorita Bürstner[15]. + +Habían pasado de las once y media cuando oyó pasos en la escalera. K, +que se había quedado ensimismado en sus pensamientos y paseaba haciendo +ruido por el recibidor, como si estuviera en su propia habitación, se +escondió detrás de la puerta. Era la señorita Bürstner, que acababa de +llegar. Después de cerrar la puerta de entrada se echó, temblorosa, un +chal de seda sobre sus esbeltos hombros. A continuación, se dirigió +a su habitación, en la que K, como era medianoche, ya no podría +entrar. Por consiguiente, tenía que dirigirle la palabra ahora; por +desgracia, había olvidado encender la luz de su habitación, por lo que +su aparición desde la oscuridad tomaría la apariencia de un asalto y se +vería obligado a asustarla. En esa situación comprometida, y como no +podía perder más tiempo, susurró a través de la rendija de la puerta: + +--Señorita Bürstner. + +Sonó como una súplica, no como una llamada. + +--¿Hay alguien ahí?--preguntó la señorita Bürstner, y miró a su +alrededor con los ojos muy abiertos. + +--Soy yo--dijo K abriendo la puerta. + +--¡Ah, señor K!--dijo la señorita Bürstner sonriendo--. Buenas +noches--y le tendió la mano. + +--Quisiera hablar con usted un momento, ¿me lo permite? + +--¿Ahora?--preguntó la señorita Bürstner--. ¿Tiene que ser ahora? Es un +poco extraño, ¿no? + +--La estoy esperando desde las nueve. + +--¡Ah!, bueno[16], he estado en el teatro, usted no me había dicho nada. + +--El motivo por el que quiero hablar con usted es algo que ha sucedido +esta mañana. + +--Bien, no tengo nada en contra, excepto que estoy agotada. Venga +un par de minutos a mi habitación, aquí no podemos conversar, +despertaremos a todos y eso sería muy desagradable para mí, y no por +las molestias causadas a los demás, sino por nosotros. Espere aquí +hasta que haya encendido la luz en mi habitación y entonces apague la +suya. + +Así lo hizo K, luego esperó hasta que la señorita Bürstner le invitó en +voz baja a entrar en su habitación. + +--Siéntese--dijo, y señaló una otomana; ella permaneció de pie al lado +de la cama a pesar del cansancio del que había hablado. Ni siquiera se +quitó su pequeño sombrero, adornado con un ramillete de flores. + +--Bueno, ¿qué desea usted? Tengo curiosidad por saberlo--dijo, y cruzó +ligeramente las piernas. + +--Tal vez le parezca--comenzó K--que el asunto no era tan urgente como +para tener que hablarlo ahora, pero... + +--Siempre ignoro las introducciones--dijo la señorita Bürstner. + +--Bien, eso me facilita las cosas--dijo K--. Su habitación ha sido esta +mañana, en cierto modo por mi culpa, un poco desordenada. Lo hicieron +unos extraños contra mi voluntad y, como he dicho, también por mi +culpa. Por eso quisiera pedirle perdón. + +--¿Mi habitación?--preguntó la señorita Bürstner, y en vez de mirar la +habitación dirigió a K una mirada inquisitiva. + +Así ha sido--dijo K, y por primera vez se miraron a los ojos--. La +manera en que ha ocurrido no merece la pena contarla. + +--Pero es precisamente lo interesante--dijo la señorita Bürstner. + +--No--dijo K. + +--Bueno, tampoco quiero inmiscuirme en los asuntos de los demás, si +usted insiste en que no es interesante, no objetaré nada. Acepto sus +disculpas, sobre todo porque no encuentro ninguna huella de desorden. + +Dio un paseo por la habitación con las manos en las caderas. Se paró +frente a las fotografías. + +--Mire--exclamó--, han movido mis fotografías. Eso es algo de mal +gusto. Así que alguien ha entrado en mi habitación sin mi permiso. + +K asintió y maldijo en silencio al funcionario Kaminer, que no podía +dominar su absurda e inculta vivacidad. + +--Es extraño--dijo la señorita Bürstner--, me veo obligada a prohibirle +algo que usted mismo se debería prohibir: entrar en mi habitación +cuando me hallo ausente. + +--Yo le aseguro, señorita Bürstner--dijo K, acercándose a las +fotografías--, que yo no he sido el que las ha tocado. Pero como no +me cree, debo reconocer que la comisión investigadora ha traído a +tres funcionarios del banco, de los cuales uno, al que cuando se me +presente la primera oportunidad despediré del banco, probablemente tomó +las fotografías en la mano. Sí--añadió K, ya que la señorita le había +lanzado una mirada interrogativa--, esta mañana hubo aquí una comisión +investigadora. + +--¿Por usted?--preguntó la señorita. + +--Sí--respondió K. + +--No--exclamó ella, y rió. + +--Sí, sí--dijo K--, ¿cree que soy inocente? + +--Bueno, inocente...--dijo la señorita--. No quiero emitir ahora un +juicio trascendente, tampoco le conozco, en todo caso debe de ser un +delito grave para mandar inmediatamente a una comisión investigadora. +Pero como está en libertad--deduzco por su tranquilidad que no se ha +escapado de la cárcel--, no ha podido cometer un delito semejante. + +--Sí--dijo K--, pero la comisión investigadora puede haber comprobado +que soy inocente o no tan culpable como habían supuesto. + +--Cierto, puede ser--dijo ella muy atenta. + +--Ve usted--dijo K--, no tiene mucha experiencia en asuntos judiciales. + +--No, no la tengo--dijo la señorita Bürstner--, y lo he lamentado con +frecuencia, pues quisiera saberlo todo y los asuntos judiciales me +interesan mucho. Los tribunales ejercen una poderosa fascinación, +¿verdad? Pero es muy probable que perfeccione mis conocimientos en este +terreno, pues el mes próximo entro a trabajar en un bufete de abogados +como secretaria. + +--Eso está muy bien--dijo K--, así podrá ayudarme un poco en mi proceso. + +--Podría ser--dijo ella--, ¿por qué no? Me gusta aplicar mis +conocimientos. + +--Se lo digo en serio--dijo K--, o al menos en el tono medio en broma +medio en serio que usted ha empleado. El asunto es demasiado pequeño +como para contratar a un abogado, pero podría necesitar a un consejero. + +--Sí, pero si yo tuviera que ser el consejero, debería saber de qué se +trata--dijo la señorita Bürstner. + +Ahí está el quid, que ni yo mismo lo sé. + +--Entonces ha estado bromeando conmigo--dijo ella muy decepcionada--, +ha sido algo completamente innecesario elegir una hora tan +intempestiva--y se alejó de las fotografías, donde hacía rato que +permanecían juntos. + +--Pero no, señorita--dijo K--, no bromeo en absoluto. ¡Que no me quiera +creer! Le he contado todo lo que sé, incluso más de lo que sé, pues no +era ninguna comisión investigadora, le he dado ese nombre porque no +sabía cómo denominarla. No se ha investigado nada, sólo fui detenido, +pero por una comisión. + +La señorita Bürstner se sentó en la otomana y rió de nuevo: + +--¿Cómo fue entonces?--preguntó. + +--Horrible--dijo K, pero ya no pensaba en ello, se había quedado +absorto en la contemplación de la señorita Bürstner, que, con la mano +apoyada en el rostro, descansaba el codo en el cojín de la otomana y +acariciaba lentamente su cadera con la otra mano. + +--Eso es demasiado general--dijo ella. + +--¿Qué es demasiado general?--preguntó K. Entonces se acordó y preguntó: + +--¿Le puedo mostrar cómo ha ocurrido?--quería animar algo el ambiente +para no tener que irse. + +--Estoy muy cansada--dijo la señorita Bürstner. + +--Vino muy tarde--dijo K. + +--Y para colmo termina haciéndome reproches: me lo merezco, pues no +debería haberle dejado entrar. Tampoco era necesario, como se ha +comprobado después. + +--Era necesario, ahora lo comprenderá--dijo K--. ¿Puedo desplazar de su +cama la mesilla de noche? + +--Pero, ¿qué se le ha ocurrido?--dijo la señorita Bürstner--. ¡Por +supuesto que no! + +--Entonces no se lo podré mostrar--dijo K excitado, como si le causaran +un daño enorme. + +--Bueno, si lo necesita para su representación, desplace la +mesilla--dijo la señorita Bürstner, y añadió poco después con voz débil: + +--Estoy tan cansada que permito más de lo debido. + +K colocó la mesilla en el centro de la habitación y se sentó detrás. + +--Debe imaginarse correctamente la posición de las personas, es muy +interesante. Yo soy el supervisor, allí, en el baúl, se sientan los +dos vigilantes, al lado de las fotografías permanecen tres jóvenes, +en el picaporte de la ventana cuelga, lo que menciono sólo de pasada, +una blusa blanca. Y ahora comienza la función. Ah, se me olvidaba la +persona más importante, yo estaba aquí, ante la mesilla. El supervisor +estaba sentado con toda comodidad, las piernas cruzadas, el brazo +colgando sobre el respaldo, tamaña grosería. Y ahora comienza todo de +verdad. El supervisor me llama como si quisiera despertarme del sueño +más profundo, es decir grita, por desgracia tengo que gritar para que +lo comprenda, aunque sólo gritó mi nombre. + +La señorita Bürstner, que escuchaba sonriente, se llevó el dedo índice +a los labios para evitar que K gritase, pero era demasiado tarde, K +estaba tan identificado con su papel que gritó: + +--¡Josef K! + +Aunque no lo hizo con la fuerza con que había amenazado, sí con la +suficiente como para que el grito, una vez emitido, se expandiera +lentamente por la habitación. + +En ese instante golpearon la puerta de la habitación contigua; fueron +golpes fuertes, cortos y regulares. La señorita Bürstner palideció y se +puso la mano en el corazón. K se llevó un susto enorme, pues llevaba un +rato en el que sólo había sido capaz de pensar en el incidente de la +mañana y en la muchacha ante la que lo estaba representando. Apenas se +había recuperado, saltó hacia la señorita Bürstner y tomó su mano. + +--No tema usted nada--le susurró--, yo lo arreglaré todo. Pero, ¿quién +puede ser? Aquí al lado sólo está el salón y nadie duerme en él. + +--¡Oh, sí!--susurró la señorita Bürstner al oído de K--, desde ayer +duerme un sobrino de la señora Grubach, un capitán. Ahora mismo no +queda ninguna habitación libre. También yo lo había olvidado. ¡Cómo se +le ocurre gritar así! Soy muy infeliz por su culpa. + +--No hay ningún motivo--dijo K, y besó su frente cuando ella se reclinó +en el cojín. + +--Fuera, márchese--dijo ella, y se incorporó rápidamente--, márchese. +Qué quiere, él escucha detrás de la puerta, lo escucha todo. ¡No me +atormente más! + +--No me iré--dijo K--hasta que se haya calmado. Venga a la esquina +opuesta de la habitación, allí no nos puede escuchar. + +Ella se dejó llevar. + +--Piense que se trata sólo de una contrariedad, pero que no entraña +ningún peligro. Ya sabe cómo me admira la señora Grubach, que es la +que decide en este asunto, sobre todo considerando que el capitán es +sobrino suyo. Se cree todo lo que le digo. Además, depende de mí, pues +me ha pedido prestada una gran cantidad de dinero. Aceptaré todas sus +propuestas para una aclaración de nuestro encuentro, siempre que sea +oportuno, y le garantizo que la señora Grubach las creerá sinceramente +y así lo manifestará en público. No tenga conmigo ningún tipo de +miramientos. Si quiere que se difunda que la he sorprendido, así será +instruida la señora Grubach y lo creerá sin perder la confianza en mí, +tanto apego me tiene. + +La señorita Bürstner contemplaba el suelo en silencio y un poco +hundida. + +--¿Por qué no va a creerse la señora Grubach que la he +sorprendido?--añadió K. Ante él veía su pelo rojizo, separado por una +raya, holgado en las puntas y recogido en la parte superior[17]. Creyó +que le iba a mirar, pero ella, sin cambiar de postura, dijo: + +--Discúlpeme, me he asustado tanto por los golpes repentinos, no por +las consecuencias que podría traer consigo la presencia del capitán. +Después de su grito estaba todo tan silencioso y de repente esos +golpes, por eso estoy tan asustada. Yo estaba sentada al lado de la +puerta, los golpes se produjeron casi a mi lado. Le agradezco sus +proposiciones, pero no las acepto. Puedo asumir la responsabilidad por +todo lo que ocurre en mi habitación y, además, frente a cualquiera. Me +sorprende que no note la ofensa que suponen para mí sus sugerencias, +por más que reconozca sus buenas intenciones. Pero ahora márchese, +déjeme sola, ahora lo necesito mucho más que antes. Los pocos minutos +que usted había pedido se han convertido en media hora o más. + +K tomó su mano y luego su muñeca. + +--¿No se habrá enfadado conmigo?--dijo él. + +Ella retiró su mano y respondió: + +--No, no, soy incapaz de enfadarme. + +K volvió a tomar su muñeca y ella, esta vez, lo aceptó, pero le condujo +así hasta la puerta. Él estaba firmemente decidido a irse, pero al +llegar a la puerta, como si no hubiera esperado encontrarse allí con +semejante obstáculo, se detuvo, lo que la señorita Bürstner aprovechó +para desasirse, abrir la puerta, deslizarse hasta el recibidor y, desde +allí, decirle a K en voz baja: + +Ahora váyase, se lo pido por favor. Mire--ella señaló la puerta del +capitán, por debajo de la cual asomaba un poco de luz--, ha encendido +la luz y nos está espiando. + +Ya voy--dijo K, salió, la estrechó en sus brazos y la besó en la boca, +luego ávidamente por todo el rostro, como un animal sediento que +introduce la lengua en el anhelado manantial. Finalmente la besó en +el cuello, a la altura de la garganta: allí dejó reposar sus labios +un rato. Un ruido procedente de la habitación del capitán le obligó +a mirar.--Ya me voy--dijo él, quiso llamarla por su nombre de pila, +pero no lo sabía. Ella asintió cansada, le dejó la mano, mientras se +volvía, para que la besara, como si no quisiera saber nada más y se +retiró, encogida, a su habitación. Poco después K yacía en su cama. +Se durmió rápidamente, aunque antes de dormirse pensó un poco en su +comportamiento. Estaba satisfecho, pero se maravilló de no estar aún +más satisfecho. Se preocupó seriamente por la señorita Bürstner a causa +del capitán. + + + NOTAS: + +[13] Max Brod fundió los dos primeros capítulos en uno. Del manuscrito, +sin embargo, se puede deducir que Kafka los concibió como dos capítulos +independientes. + +[14] Tachado en el manuscrito: «Ante la casa paseaba un soldado con +el paso regular y fuerte de un centinela. K se tuvo que inclinar +mucho para poder verlo, ya que se encontraba muy cerca de la pared. +"¡Hola!"--le gritó, pero no tan alto como para que pudiera oírle. +Por lo demás, resultó que sólo estaba esperando a una criada que +había ido a la cervecería de enfrente para traerle una cerveza y que +ahora aparecía en la puerta iluminada. K se planteó la pregunta de si +realmente había creído por un momento que el soldado estaba allí por +él. Pero no pudo responderla». + +[15] Tachado en el manuscrito: «Pasaban de las once y media cuando +escuchó a alguien en la escalera. K, que se encontraba en el vestíbulo +sumido en sus pensamientos, dando fuertes caladas al cigarro según su +costumbre, se vio obligado a reflexionar un poco antes de huir hacia +su habitación. A través del agujero de la cerradura comprobó que no se +trataba de la señorita B, sino del capitán...». + +[16] Tachado en el manuscrito: «Si quería hablar conmigo--aunque no me +puedo imaginar de qué--ha tenido muchas oportunidades para hacerlo». + +[17] Tachado en el manuscrito: «La felicidad de estar en su +habitación, en su proximidad, podía terminar en cualquier momento». + + + + + =PRIMERA CITACIÓN JUDICIAL= + + +A K le habían comunicado por teléfono que el domingo próximo tendría +lugar una corta vista para la instrucción procesal de su causa. Se +le advertía que esas vistas se celebraban periódicamente, aunque no +todas las semanas. También le comunicaron que todos tenían interés +en concluir el proceso lo más rápidamente posible; sin embargo, las +investigaciones tenían que ser minuciosas en todos los aspectos, +aunque, al mismo tiempo, el esfuerzo unido a ellas jamás debía durar +demasiado. Precisamente por este motivo se había elegido realizar +ese tipo de citaciones cortas y continuadas. Se había optado por +el domingo como día de la vista sumarial para no perturbar las +obligaciones profesionales de K. Se presumía que él estaría de acuerdo, +pero si prefería otra fecha se intentaría satisfacer su deseo. Las +citaciones podían tener lugar también por la noche, pero K no estaría +lo suficientemente fresco. Así pues, y mientras K no objetase nada, +la instrucción se llevaría a cabo los domingos. Era evidente que +debía comparecer, ni siquiera era necesario advertírselo. Le dijeron +el número de la casa: estaba situada en una calle apartada de los +suburbios en la que K jamás había estado. + +Una vez oído el mensaje, K colgó el auricular sin contestar; estaba +decidido a ir el domingo: con toda seguridad era necesario; el proceso +se había puesto en marcha y tenía que dejar claro que esa citación +debía ser la última. Aún permanecía pensativo junto al aparato, cuando +escuchó detrás de él la voz del subdirector, que quería llamar por +teléfono. K le obstruía el paso. + +--¿Malas noticias?--preguntó el subdirector sin pensar, no para saber +algo, sino simplemente para apartar a K del teléfono. + +--No, no--dijo K, que se apartó pero no se alejó. + +El subdirector cogió el auricular y, mientras esperaba la conexión +telefónica, se dirigió a K: + +--Una pregunta, señor K, ¿le apetecería venir a una fiesta que doy +el domingo en mi velero? Nos reuniremos un buen grupo y encontrará +conocidos suyos, entre otros al fiscal Hasterer. ¿Quiere venir? ¡Venga, +anímese! + +K intentó prestar atención a lo que decía el subdirector. No carecía de +importancia para él, pues esa invitación del subdirector, con el que +nunca se había llevado bien, suponía un intento de reconciliación de su +parte y, al mismo tiempo, mostraba la importancia que K había adquirido +en el banco, así como lo valiosa que le parecía al segundo funcionario +más importante del banco su amistad o, al menos, su imparcialidad. Esa +invitación suponía, además, una humillación del subdirector, por más +que la hubiera formulado por encima del auricular mientras esperaba la +conexión telefónica. Pero K se vio obligado a ocasionarle una segunda +humillación, dijo: + +--¡Muchas gracias! Pero por desgracia el domingo no tengo tiempo, tengo +un compromiso. + +--Es una pena--dijo el subdirector, que se concentró en su conversación +telefónica. No fue una conversación corta y K permaneció todo el tiempo +pensativo al lado del teléfono. Cuando el subdirector colgó, K se +asustó y dijo para disculpar su pasiva permanencia allí: + +--Me acaban de llamar por teléfono, tendría que ir a algún sitio, pero +se les ha olvidado decirme la hora. + +--Pregunte usted--dijo el subdirector. + +--No es tan importante--dijo K, aunque así dejaba sin fundamento su ya +débil disculpa anterior. El subdirector habló todavía sobre algunas +cosas mientras se iba, K hizo un esfuerzo para responderle, pero sólo +pensaba en que lo mejor sería ir el domingo a las nueve de la mañana, +pues ésa era la hora en que todos los juzgados comenzaban a trabajar +los días laborables. + +El domingo amaneció nublado. K se levantó muy cansado, ya que se +había quedado hasta muy tarde por la noche en una reunión de su +tertulia. Casi se había quedado dormido. Deprisa, sin apenas tiempo +para pensar en nada ni para recordar los distintos planes que había +hecho durante la semana, se vistió y salió corriendo, sin desayunar, +hacia el suburbio indicado. Curiosamente, y aunque apenas tenía tiempo +para mirar a su alrededor, se encontró con los tres funcionarios +relacionados con su causa: Rabensteiner, Kullych y Kaminer. Los dos +primeros pasaron por delante de K en un tranvía, Kaminer, sin embargo, +estaba sentado en la terraza de un café y se inclinó con curiosidad +sobre la barandilla cuando K pasó a su lado. Todos miraron cómo se +alejaba y se sorprendieron por la prisa que llevaba. Era una suerte +de despecho lo que había inducido a K a no coger ningún vehículo para +llegar a su destino, pues quería evitar cualquier ayuda extraña en +su asunto, por pequeña que fuera; tampoco quería recurrir a nadie ni +ponerle al corriente de ningún detalle; finalmente tampoco tenía +ganas de humillarse ante la comisión investigadora con una excesiva +puntualidad. No obstante, corría, pero sólo para llegar alrededor de +las nueve, aunque tampoco le habían citado a una hora concreta. + +Había pensado que podría reconocer la casa desde lejos por algún +signo, que, sin embargo, no se había podido imaginar, o por cierto +movimiento ante la puerta. Pero en la calle Julius, que era en la que +debía estar, y en cuyo inicio permaneció K un rato, sólo se alineaban a +ambos lados casas grises de alquiler, altas y uniformes, habitadas por +gente pobre. En aquella mañana de domingo estaban todas las ventanas +ocupadas, hombres en camiseta se apoyaban en los antepechos y firmaban +o sostenían cuidadosamente entre sus brazos a niños. En otras ventanas +colgaba la ropa de cama, sobre la que de vez en cuando aparecía por +un instante la cabeza desgreñada de alguna mujer. Se llamaban unos +a otros a través de la calle: una de esas llamadas provocó risas +sobre K. Repartidas con regularidad, a lo largo de la calle se +encontraban, algo por debajo del nivel de la acera, algunas tiendas +a las que se descendía por unas escaleras y en las que se vendían +distintos alimentos. Se veía cómo entraban y salían mujeres de ellas: +otras permanecían charlando ante la puerta. Un mercader de fruta, +que pregonaba su mercancía y circulaba sin prestar atención, casi +atropella a K, también distraído, con su carro. En ese momento comenzó +a sonar un gramófono de un modo criminal: era un viejo aparato que sin +duda había conocido tiempos mejores en un barrio más elegante. + +K avanzó lentamente por la calle, como si tuviera tiempo o como si el +juez de instrucción le estuviera viendo desde una ventana y supiera que +K iba a comparecer. Pasaban pocos minutos de las nueve. La casa quedaba +bastante lejos, era extraordinariamente ancha, sobre todo la puerta +de entrada era muy elevada y amplia. Aparentemente estaba destinada +a la carga y descarga de mercancías de los distintos almacenes que +rodeaban el patio y que ahora permanecían cerrados. En las puertas de +los almacenes se podían ver los letreros de las empresas. K conocía a +alguna de ellas por su trabajo en el banco. Aunque no era su costumbre, +permaneció un rato en la entrada del patio dedicándose a observar +detenidamente todos los pormenores. Cerca de él estaba sentado un +hombre descalzo que leía el periódico. Dos muchachos se columpiaban en +un carro. Una niña débil, con la camisa del pijama, estaba al lado de +una bomba de agua y miraba hacia K mientras el agua caía en su jarra. +En una de las esquinas del patio estaban tendiendo un cordel entre dos +ventanas, del que colgaba la ropa para secarse. Un hombre permanecía +debajo y dirigía la operación con algunos gritos. + +K se volvió hacia la escalera para dirigirse al juzgado de instrucción, +pero se quedó parado, ya que aparte de esa escalera veía en el patio +otras tres entradas con sus respectivas escaleras y, además, un pequeño +corredor al final del patio parecía conducir a un segundo patio. Se +enojó porque nadie le había indicado con precisión la situación de +la sala del juzgado. Le habían tratado con una extraña desidia o +indiferencia, era su intención dejarlo muy claro. Finalmente decidió +subir por la primera escalera y, mientras lo hacía, jugó en su +pensamiento con el recuerdo de la máxima pronunciada por el vigilante +Willem, que el tribunal se ve atraído por la culpa, de lo que se podía +deducir que la sala del juzgado tenía que encontrarse en la escalera +que K había elegido casualmente. + +Al subir le molestaron los numerosos niños que jugaban en la escalera +y que, cuando pasaba entre ellos, le dirigían miradas malignas. «Si +tengo que venir otra vez--se dijo--, tendré que traer caramelos para +ganármelos o el bastón para golpearlos». Cuando le quedaba poco para +llegar al primer piso, se vio obligado a esperar un rato, hasta que +una pelota llegase, finalmente, a su destino; dos niños, con rostros +espabilados de granujas adultos, le sujetaron por las perneras de los +pantalones. Si hubiera querido desasirse de ellos, les tendría que +haber hecho daño y él temía el griterío que podían formar. + +La verdadera búsqueda comenzó en el primer piso. Como no podía +preguntar sobre la comisión investigadora, se inventó a un carpintero +apellidado Lanz--el nombre se le ocurrió porque el capitán, sobrino de +la señora Grubach, se apellidaba así--, y quería preguntar en todas las +viviendas si allí vivía el carpintero Lanz, así tendría la oportunidad +de ver las distintas habitaciones. Pero resultó que la mayoría de las +veces era superfluo, pues casi todas las puertas estaban abiertas y los +niños salían y entraban. Por regla general eran habitaciones con una +sola ventana, en las que también se cocinaba. Algunas mujeres sostenían +niños de pecho en uno de sus brazos y trabajaban en el fogón con el +brazo libre. Muchachas adolescentes, aparentemente vestidas sólo con +un delantal, iban de un lado a otro con gran diligencia. En todas las +habitaciones las camas permanecían ocupadas, yacían enfermos, personas +durmiendo o estirándose. K llamó a las puertas que estaban cerradas y +preguntó si allí vivía un carpintero apellidado Lanz. La mayoría de +las veces abrían mujeres, escuchaban la pregunta y luego se dirigían a +alguien en el interior de la habitación que se incorporaba en la cama. + +--El señor pregunta si aquí vive un carpintero, un tal Lanz. + +--¿Carpintero Lanz?--preguntaban desde la cama. + +--Sí--decía K, a pesar de que allí indudablemente no se encontraba +la comisión investigadora y que, por consiguiente, su misión había +terminado. + +Muchos creyeron que K tenía mucho interés en encontrar al carpintero +Lanz, intentaron recordar, nombraron a un carpintero que no se +llamaba Lanz u otro apellido que remotamente poseía cierta similitud, +o preguntaron al vecino, incluso acompañaron a K hasta una puerta +alejada, donde, según su opinión, posiblemente vivía un hombre con +ese apellido como subinquilino, o donde había alguien que podía dar +una mejor información. Finalmente, ya no fue necesario que siguiese +preguntando, fue conducido de esa manera por todos los pisos. Lamentó +su plan, que al principio le había parecido tan práctico. Antes de +llegar al quinto piso, decidió renunciar a la búsqueda, se despidió de +un joven y amable trabajador que quería conducirle hacia arriba, y bajó +las escaleras. Entonces se enojó otra vez por la inutilidad de toda la +empresa. Así que volvió a subir y tocó a la primera puerta del quinto +piso. Lo primero que vio en la pequeña habitación fue un gran reloj de +pared, que ya señalaba las diez. + +--¿Vive aquí el carpintero Lanz?--preguntó. + +--Pase, por favor--dijo una mujer joven con ojos negros y luminosos, +que lavaba en ese preciso momento ropa de niño en un cubo, señalando +hacia la puerta abierta que daba a una habitación contigua. + +K creyó entrar en una asamblea. Una aglomeración de la gente más +dispar--nadie prestó atención al que entraba--llenaba una habitación de +mediano tamaño con dos ventanas, que estaba rodeada, casi a la altura +del techo, por una galería que también estaba completamente ocupada y +donde las personas sólo podían permanecer inclinadas, con la cabeza y +la espalda tocando el techo. K, para quien el aire resultaba demasiado +sofocante, volvió a salir y dijo a la mujer, que probablemente le había +entendido mal: + +--He preguntado por un carpintero, por un tal Lanz. + +--Sí--dijo la mujer--, pase usted, por favor. + +La mujer se adelantó y cogió el picaporte: sólo por eso la siguió; a +continuación dijo: + +--Después de que entre usted tengo que cerrar, nadie más puede entrar. + +--Muy razonable--dijo K--, pero ya está demasiado lleno. + +No obstante, volvió a entrar. + +Acababa de pasar entre dos hombres, que conversaban junto a la +puerta--uno de ellos hacía un ademán con las manos extendidas hacia +adelante como si estuviera contando dinero, el otro le miraba fijamente +a los ojos--, cuando una mano agarró a K por el codo. Era un joven +pequeño y de mejillas coloradas. + +--Venga, venga usted--le dijo. + +K se dejó guiar. Entre la multitud había un estrecho pasillo libre que +la dividía en dos partes, probablemente en dos facciones distintas. +Esta impresión se veía fortalecida por el hecho de que K, en las +primeras hileras, apenas veía algún rostro, ni a la derecha ni a la +izquierda, que se volviera hacia él, sólo veía las espaldas de personas +que dirigían exclusivamente sus gestos y palabras a los de su propio +partido. La mayoría de los presentes vestía de negro, con viejas y +largas chaquetas sueltas, de las que se usaban en días de fiesta. Esa +forma de vestir confundió a K, que, si no, hubiera tomado todo por una +asamblea política[18] del distrito. + +En el extremo de la sala al que K fue conducido, había una pequeña +mesa, en sentido transversal, sobre una tarima muy baja, también llena +de gente, y, detrás de ella, cerca del borde de la tarima, estaba +sentado un hombre pequeño, gordo y jadeante, que, en ese preciso +momento, conversaba entre grandes risas con otro--que había apoyado +el codo en el respaldo de la silla y cruzado las piernas--, situado +a sus espaldas. A veces hacía un ademán con la mano en el aire, como +si estuviera imitando a alguien. Al joven que condujo a K le costó +transmitir su mensaje. Dos veces se había puesto de puntillas y había +intentado llamar la atención, pero ninguno de los de arriba se fijó en +él. Sólo cuando uno de los de la tarima reparó en el joven y anunció su +presencia, el hombre gordo se volvió hacia él y escuchó inclinado su +informe, transmitido en voz baja. A continuación, sacó su reloj y miró +rápidamente a K. + +--Tendría que haber comparecido hace una hora y cinco minutos--dijo. + +K quiso responder algo, pero no tuvo tiempo, pues apenas había +terminado de hablar el hombre, cuando se elevó un murmullo general en +la parte derecha de la sala. + +--Tendría que haber comparecido hace una hora y cinco minutos--repitió +el hombre en voz más alta y paseó rápidamente su mirada por la sala. El +rumor se hizo más fuerte y, como el hombre no volvió a decir nada, se +apagó paulatinamente. En la sala había ahora menos ruido que cuando K +había entrado. Sólo los de la galería no cesaban en sus observaciones. +Por lo que se podía distinguir entre la oscuridad y el polvo, parecían +vestir peor que los de abajo. Algunos habían traído cojines, que habían +colocado entre la cabeza y el techo para no herirse. + +K había decidido no hablar mucho y observar, por eso renunció a +defenderse de los reproches de impuntualidad y se limitó a decir: + +--Es posible que haya llegado tarde, pero ya estoy aquí. + +A sus palabras siguió una ovación en la parte derecha de la sala. + +«Gente fácil de ganar»--pensó K, al que sólo le inquietó el silencio en +la parte izquierda, precisamente a sus espaldas, y de la que sólo había +surgido algún aplauso aislado. Pensó qué podría decir para ganárselos a +todos de una vez o, si eso no fuera posible, para ganarse a los otros +al menos temporalmente. + +--Sí--dijo el hombre--, pero yo ya no estoy obligado a interrogarle--el +rumor se elevó, pero esta vez era equívoco, pues el hombre continuó +después de hacer un ademán negativo con la mano--, aunque hoy lo haré +como una excepción. No obstante, un retraso como éste no debe volver a +repetirse. Y ahora, ¡adelántese! + +Alguien bajó de la tarima, por lo que quedó un sitio libre que K ocupó. +Estaba presionado contra la mesa, la multitud detrás de él era tan +grande que tenía que ofrecer resistencia para no tirar de la tarima la +mesa del juez instructor o, incluso, al mismo juez. + +El juez instructor, sin embargo, no se preocupaba por eso, estaba +sentado muy cómodo en su silla y, después de haberle dicho una última +palabra al hombre que permanecía detrás de él, cogió un libro de notas, +el único objeto que había sobre la mesa. Parecía un cuaderno colegial, +era viejo y estaba deformado por el uso. + +--Bien--dijo el juez instructor, hojeó el libro y se dirigió a K con un +tono verificativo: + +--¿Usted es pintor de brocha gorda? + +--No--dijo K--, soy el primer gerente de un gran banco. + +Esta respuesta despertó risas tan sinceras en la parte derecha de +la sala que K también tuvo que reír. La gente apoyaba las manos en +las rodillas y se agitaba tanto que parecía presa de un grave ataque +de tos. También rieron algunos de la galería. El juez instructor, +profundamente enojado, como probablemente era impotente frente a los +de abajo, intentó resarcirse con los de la galería. Se levantó de un +salto, amenazó a la galería, y sus cejas se elevaron espesas y negras +sobre sus ojos. + +La parte de la izquierda aún permanecía en silencio, los espectadores +estaban en hileras, con los rostros dirigidos a la tarima y, mientras +los del partido contrario formaban gran estruendo, escuchaban con +tranquilidad las palabras que se intercambiaban arriba, incluso +toleraban que en un momento u otro algunos de su facción se sumaran +a la otra. La gente del partido de la izquierda, que, por lo demás, +era menos numeroso, en el fondo quería ser tan insignificante como +el partido de la derecha, pero la tranquilidad de su comportamiento +les hacía parecer más importantes. Cuando K comenzó a hablar, estaba +convencido de que hablaba en su sentido. + +--Su pregunta, señor juez instructor, de si soy pintor de brocha +gorda--aunque en realidad no se trataba de una pregunta, sino de una +apera afirmación--, es significativa para todo el procedimiento que +se ha abierto contra mí. Puede objetar que no se trata de ningún +procedimiento, tiene razón, pues sólo se trata de un procedimiento +si yo lo reconozco como tal. Por el momento así lo hago, en cierto +modo por compasión. Aquí no se puede comparecer sino con esa actitud +compasiva, si uno quiere ser tomado en consideración. No digo que sea +un procedimiento caótico, pero le ofrezco esta designación para que +tome conciencia de su situación. + +K interrumpió su discurso y miró hacia la sala. Lo que acababa de decir +era duro, más de lo que había previsto, pero era la verdad. Se había +ganado alguna ovación, pero todo permaneció en silencio, probablemente +se esperaba con tensión la continuación, tal vez en el silencio se +preparaba una irrupción que pondría fin a todo. Resultó molesto que en +ese momento se abriera la puerta. La joven lavandera, que probablemente +había concluido su trabajo, entró en la sala y a pesar de toda su +precaución, atrajo algunas miradas. Sólo el juez de instrucción le +procuró a K una alegría inmediata, pues parecía haber quedado afectado +por sus palabras. Hasta ese momento había escuchado de pie, pues el +discurso de K le había sorprendido mientras se dirigía a la galería. +Ahora que había una pausa, se volvió a sentar, aunque lentamente, como +si no quisiera que nadie lo advirtiera. Probablemente para calmarse +volvió a tomar el libro de notas. + +--No le ayudará nada--continuó K--, también su cuadernillo confirma lo +que le he dicho. + +Satisfecho al oír sólo sus sosegadas palabras en la asamblea, K +osó arrebatar, sin consideración alguna, el cuaderno al juez de +instrucción. Lo cogió con las puntas de los dedos por una de las hojas +del medio, como si le diera asco, de tal modo que las hojas laterales, +llenas de manchas amarillentas, escritas apretadamente por ambas caras, +colgaban hacia abajo. + +--Éstas son las actas del juez instructor--dijo, y dejó caer el +cuaderno sobre la mesa--. Siga leyendo en él, señor juez instructor, de +ese libro de cuentas no temo nada, aunque no esté a mi alcance, ya que +sólo puedo tocarlo con la punta de dos dedos. + +Sólo pudo ser un signo de profunda humillación, o así se podía +interpretar, que el juez instructor cogiera el cuaderno tal y como +había caído sobre la mesa, lo intentara poner en orden y se propusiera +leer en él de nuevo. + +Los rostros de las personas en la primera hilera estaban dirigidos a K +con tal tensión que él los contempló un rato desde arriba. Eran hombres +mayores, algunos con barba blanca. Es posible que ésos fueran los más +influyentes en la asamblea, la cual, a pesar de la humillación del juez +instructor, no salió de la pasividad en la que había quedado sumida +desde que K había comenzado a hablar. + +--Lo que me ha ocurrido--continuó K con voz algo más baja que antes, +buscando los rostros de la primera fila, lo que dio a su discurso un +aire de inquietud--, lo que me ha ocurrido es un asunto particular +y, como tal, no muy importante, pues no lo considero grave, pero es +significativo de un procedimiento que se incoa contra otros muchos. +Aquí estoy en representación de ellos y no sólo de mí mismo. + +Había elevado la voz involuntariamente. En algún lugar alguien aplaudió +con las manos alzadas y gritó: + +--¡Bravo! ¿Por qué no? ¡Otra vez bravo! + +Los ancianos de las primeras filas se acariciaron las barbas, pero +ninguno se volvió a causa de la exclamación. Tampoco K le atribuyó +ninguna importancia, seguía animado. Ya no creía necesario que todos +aplaudieran, le bastaba con que la mayoría comenzase a reflexionar +sobre el asunto y que alguno, de vez en cuando, se dejara convencer. + +--No quiero alcanzar ningún triunfo retórico--dijo K, sacando +conclusiones de su reflexión--, tampoco podría. Es muy probable que +el señor juez instructor hable mucho mejor que yo, es algo que forma +parte de su profesión. Lo único que deseo es la discusión pública de +una irregularidad pública. Escuchen: fui detenido hace diez días, me +río de lo que motivó mi detención, pero eso no es algo para tratarlo +aquí. Me asaltaron por la mañana temprano, cuando aún estaba en la +cama. Es muy posible--no se puede excluir por lo que ha dicho el juez +instructor--que tuvieran la orden de detener a un pintor, tan inocente +como yo, pero me eligieron a mí. La habitación contigua estaba ocupada +por dos rudos vigilantes. Si yo hubiera sido un ladrón peligroso, no +se hubieran podido tomar mejores medidas. Esos vigilantes eran, por +añadidura, una chusma indecente, su cháchara era insufrible, se querían +dejar sobornar, se querían apropiar con trucos de mi ropa interior y de +mis trajes, querían dinero para, según dijeron, traerme un desayuno, +después de haberse comido con desvergüenza inusitada el mío ante mis +propios ojos. Y eso no fue todo. Me llevaron a otra habitación, ante el +supervisor. Era la habitación de una dama, a la que aprecio mucho, y +tuve que ver cómo esa habitación, por mi causa aunque no por mi culpa, +fue ensuciada en cierto modo por la presencia de los vigilantes y del +supervisor. No fue fácil guardar la calma. No obstante, lo conseguí, +y pregunté al supervisor con toda tranquilidad--si estuviera aquí +presente lo tendría que confirmar--por qué estaba detenido. ¿Y qué +respondió ese supervisor, al que aún puedo ver sentado en el sillón +de la mencionada dama, como la personificación de la arrogancia más +estúpida? Señores, en el fondo no respondió nada, tal vez ni siquiera +sabía nada, me había detenido y con eso quedaba satisfecho. Pero había +hecho algo más, había introducido a tres empleados inferiores de mi +banco en la habitación de esa dama, que se entretuvieron en tocar y +desordenar unas fotografías, propiedad de la dama en cuestión. La +presencia de esos empleados tenía, sin embargo, otra finalidad, su +misión, como la de mi casera y la de la criada, consistía en difundir +la noticia de mi detención para dañar mi reputación y, sobre todo, +para poner en peligro mi posición en el banco. Pero no han conseguido +nada. Hasta mi casera, una persona muy simple--quisiera mencionar aquí +su nombre como timbre de honor, la señora Grubach--, hasta la señora +Grubach tuvo la suficiente capacidad de juicio para comprender que +semejante detención no tenía más importancia que un plan ejecutado por +algunos jóvenes mal vigilados en una callejuela. Lo repito, lo único +que me ha proporcionado todo esto han sido contrariedades y un enojo +pasajero, pero ¿no hubiera podido tener acaso peores consecuencias? + +Cuando K dejó de hablar y miró hacia el silencioso juez de instrucción, +creyó notar que éste le hacía un signo con la mirada a alguien de la +multitud. K se rió y prosiguió: + +--El juez instructor acaba de hacer a alguien de ustedes una señal +secreta. Parece que entre ustedes hay personas que se dejan dirigir +desde aquí arriba. No sé si esa señal debe despertar ovaciones o +silbidos, pero, al descubrir a tiempo el truco, renuncio a averiguar +el significado del signo. Me es completamente indiferente y autorizo +públicamente al señor juez instructor para que imparta sus órdenes a +sus empleados asalariados de ahí abajo de viva voz y no con signos +secretos, que diga algo como: «ahora silben» o «ahora aplaudan». + +A causa de su confusión o de su impaciencia, el juez instructor no +cesaba de removerse en su silla. El hombre que estaba detrás, y con +el que había conversado anteriormente, se inclinó de nuevo hacia él, +ya fuese para insuflarle valor o para darle un consejo. Abajo, la +gente conversaba en voz baja, pero animadamente. Los dos partidos, que +en un principio parecían tener opiniones contrarias, se mezclaron. +Algunas personas señalaban a K con el dedo, otras al juez instructor. +La neblina que había en la estancia era muy molesta, incluso impedía +que el público más alejado pudiera ver con claridad. Tenía que +ser especialmente molesto para los de la galería, quienes, no sin +antes lanzar miradas temerosas de soslayo hacia el juez instructor, +se veían obligados a preguntar a los participantes en la asamblea +para enterarse mejor. Las respuestas también se daban en voz baja, +disimulando con la mano en la boca. + +--Ya termino--dijo K, y como no había ninguna campanilla, dio un +golpe con el puño en la mesa; debido al susto, las cabezas del juez +instructor y del consejero se separaron por un instante--. Todo este +asunto apenas me afecta, así que puedo juzgarlo con tranquilidad. +Ustedes podrán sacar, suponiendo que tengan algún interés en este +supuesto tribunal, alguna ventaja si me escuchan. Les suplico, por +consiguiente, que aplacen sus comentarios para más tarde, pues apenas +tengo tiempo y me iré pronto. + +Nada más terminar de decir estas palabras, se hizo el silencio, tal +era el dominio que K ejercía sobre la asamblea. Ya no se lanzaron +gritos como al principio, ya no se aplaudió más, parecían convencidos o +estaban en vías de serlo. + +--No hay ninguna duda--dijo K en voz muy baja, pues sentía cierto +placer al percibir la tensa escucha de toda la asamblea; de ese +silencio surgía un zumbido más excitante que la ovación más +halagadora--, no hay ninguna duda de que detrás de las manifestaciones +de este tribunal, en mi caso, pues, detrás de la detención y del +interrogatorio de hoy, se encuentra una gran organización. Una +organización que, no sólo da empleo a vigilantes corruptos, a necios +supervisores y a jueces de instrucción, quienes, en el mejor de los +casos, sólo muestran una modesta capacidad, sino a una judicatura de +rango supremo con su numeroso séquito de ordenanzas, escribientes, +gendarmes y otros ayudantes, sí, es posible que incluso emplee a +verdugos, no tengo miedo de pronunciar la palabra. Y, ¿cuál es el +sentido de esta organización, señores? Se dedica a detener a personas +inocentes y a incoar procedimientos absurdos sin alcanzar en la mayoría +de los casos, como el mío, un resultado. ¿Cómo se puede evitar, dado +lo absurdo de todo el procedimiento, la corrupción general del cuerpo +de funcionarios? Es imposible, ni siquiera el juez del más elevado +escalafón lo podría evitar con su propia persona. Por eso mismo, los +vigilantes tratan de robar la ropa de los detenidos, por eso irrumpen +los supervisores en las viviendas ajenas, por eso en vez de interrogar +a los inocentes se prefiere deshonrarlos ante una asamblea. Los +vigilantes me hablaron de almacenes o depósitos a los que se llevan +las posesiones de los detenidos; quisiera visitar alguna vez esos +almacenes, en los que se pudren los bienes adquiridos con esfuerzo de +los detenidos, o al menos la parte que no haya sido robada por los +empleados de esos almacenes. + +K fue interrumpido por un griterío al final de la sala; se puso +la mano sobre los ojos para poder ver mejor, pues la turbia luz +diurna intensificaba el blanco de la neblina que impedía la visión. +Se trataba de la lavandera, a la que K había considerado desde su +entrada como un factor perturbador. Si era culpable o no, era algo +que no se podía advertir. K sólo podía ver que un hombre se la había +llevado a una esquina cercana a la puerta y allí se apretaba contra +ella[19]. Pero no era la lavandera la que gritaba, sino el hombre, que +abría la boca y miraba hacia el techo. Alrededor de ambos se había +formado un pequeño círculo, los de la galería parecían entusiasmados, +pues se había interrumpido la seriedad que K había impuesto en la +asamblea[20]. K quiso en un primer momento correr hacia allí, también +pensó que todos estarían interesados en restablecer el orden y, al +menos, expulsar a la pareja de la sala, pero las personas de las +primeras filas permanecieron inmóviles en sus sitios, ninguna hizo el +menor ademán ni tampoco dejaron pasar a K. Todo lo contrario, se lo +impidieron violentamente. Los ancianos rechazaban a K con los brazos, +y una mano--K no tuvo tiempo para volverse--le sujetó por el cuello. K +dejó de pensar en la pareja; le parecía como si su libertad se viera +constreñida, como si lo de detenerle fuera en serio. Su reacción fue +saltar sin miramientos de la tarima. Ahora estaba frente a la multitud. +¿Acaso no había juzgado correctamente a aquella gente? ¿Había confiado +demasiado en el efecto de su discurso? ¿Habían disimulado mientras +él hablaba y ahora que había llegado a las conclusiones ya estaban +hartos de tanto disimulo? ¡Qué rostros los que le rodeaban! Pequeños +ojos negros se movían inquietos, las mejillas colgaban como las de los +borrachos, las largas barbas eran ralas y estaban tiesas, si se las +cogía era como si se cogiesen garras y no barbas. Bajo las barbas, sin +embargo--y éste fue el verdadero hallazgo de K--, en los cuellos de +las chaquetas, brillaban distintivos de distinto tamaño y color. Todos +tenían esos distintivos. Todos pertenecían a la misma organización, +tanto el supuesto partido de la izquierda como el de la derecha, y +cuando se volvió súbitamente, descubrió los mismos distintivos en el +cuello del juez instructor, que, con las manos sobre el vientre, lo +contemplaba todo con tranquilidad. + +--¡Ah!--gritó K, y elevó los brazos hacia arriba, como si su repentino +descubrimiento necesitase espacio--. Todos vosotros sois funcionarios, +como ya veo, vosotros sois la banda corrupta contra la que he hablado, +hoy os habéis apretado aquí como oyentes y fisgones, habéis formado +partidos ilusorios y uno ha aplaudido para ponerme a prueba. Queríais +poner en práctica vuestras mañas para embaucar a inocentes. Bien, no +habéis venido en balde. Al menos os habréis divertido con alguien que +esperaba una defensa de su inocencia por vuestra parte. ¡Déjame o te +doy!--gritó K a un anciano tembloroso que se había acercado demasiado a +él--. Realmente espero que hayáis aprendido algo. Y con esto os deseo +mucha suerte en vuestra empresa. + +Tomó con rapidez el sombrero, que estaba en el borde de la mesa, y +se abrió paso entre el silencio general, un silencio fruto de la más +completa sorpresa, hacia la salida. No obstante, el juez instructor +parecía haber sido mucho más rápido que K, pues ya le esperaba ante la +puerta. + +--Un instante--dijo. + +K se detuvo, pero no miró al juez instructor, sino a la puerta, cuyo +picaporte ya había cogido. + +--Sólo quería llamarle la atención, pues no parece consciente de algo +importante--dijo el juez instructor--, de que hoy se ha privado a sí +mismo de la ventaja que supone el interrogatorio para todo detenido. + +K rió ante la puerta. + +--¡Pordioseros!--gritó--. Os regalo todos los interrogatorios. + +Abrió la puerta y se apresuró a bajar las escaleras. Detrás de él se +elevó un gran rumor en la asamblea, otra vez animada, que probablemente +comenzó a discutir lo acaecido como lo harían unos estudiantes. + + + NOTAS: + +[18] Tachado en el manuscrito: «socialista». + +[19] Tachado en el manuscrito con varias correcciones: «...cuya blusa +abierta le colgaba de la cintura y contra la que se apretaba un hombre +en camisa». + +[20] Tachado en el manuscrito: «K quiso ir hacia allí en seguida para +restablecer el orden y poner fin a aquel comportamiento desvergonzado. +El juez instructor se mostraba incapaz de hacerlo, ni siquiera miraba +hacia allí, se limitaba a esperar para ver la reacción de K. Pero éste +no pudo bajar de la tarima, había demasiada gente que se lo impedía». + + + + + =EN LA SALA DE SESIONES + EL ESTUDIANTE + LAS OFICINAS DEL JUZGADO= + + +Durante la semana siguiente K esperó día tras día una notificación: +no podía creer que hubieran tomado literalmente su renuncia a ser +interrogado y, al llegar el sábado por la noche y no recibir nada, +supuso que había sido citado tácitamente en la misma casa y a la +misma hora. Así pues, el domingo se puso en camino, pero esta vez +fue directamente, sin perderse por las escaleras y pasillos; algunas +personas que se acordaban de él le saludaron, pero ya no tuvo que +preguntarle a nadie y encontró pronto la puerta correcta. Le abrieron +inmediatamente después de llamar y, sin ni siquiera mirar a la mujer +de la otra vez, que permaneció al lado de la puerta, quiso entrar en +seguida a la habitación contigua. + +--Hoy no hay sesión--dijo la mujer. + +--¿Por qué no?--preguntó K sin creérselo. Pero la mujer le convenció al +abrir la puerta de la sala. Realmente estaba vacía y en ese estado se +mostraba aún más deplorable que el último domingo. Sobre la mesa, que +seguía situada sobre la tarima, había algunos libros. + +--¿Puedo mirar los libros?--preguntó K, no por mera curiosidad, sino +sólo para aprovechar su estancia allí. + +--No--dijo la mujer, y cerró la puerta--. No está permitido. Los libros +pertenecen al juez instructor. + +--¡Ah, ya!--dijo K, y asintió--, los libros son códigos y es propio +de este tipo de justicia que uno sea condenado no sólo inocente, sino +también ignorante. + +Así será--dijo la mujer, que no le había comprendido bien. + +--Bueno, entonces me iré--dijo K. + +--¿Debo comunicarle algo al juez instructor?--preguntó la mujer. + +--¿Le conoce?--preguntó K. + +--Naturalmente--dijo la mujer--. Mi marido es ujier del tribunal. + +K advirtió que la habitación, en la que la primera vez sólo vio un +barreño, ahora estaba amueblada como el salón de una vivienda normal. +La mujer notó su asombro y dijo: + +--Sí, aquí disponemos de vivienda gratuita, pero tenemos que limpiar la +sala de sesiones. La posición de mi marido tiene algunas desventajas. + +--No me sorprende tanto la habitación--dijo K, que miró a la mujer con +cara de pocos amigos--, como el hecho de que usted esté casada. + +--¿Hace referencia al incidente en la última sesión, cuando le molesté +durante su discurso?--preguntó la mujer. + +--Naturalmente--dijo K--. Hoy ya pertenece al pasado y casi lo he +olvidado, pero entonces me puso furioso. Y ahora me dice que es una +mujer casada. + +--Mi interrupción no le perjudicó mucho. Después se le juzgó de una +manera muy desfavorable. + +--Puede ser--dijo K, desviando la conversación--, pero eso no la +disculpa. + +--Los que me conocen sí me disculpan--dijo la mujer--, el que me abrazó +me persigue ya desde hace tiempo. Puede que no sea muy atractiva, pero +para él sí lo soy. Aquí no tengo protección alguna y mi marido ya se +ha hecho a la idea; si quiere mantener su puesto, tiene que tolerar +ese comportamiento, pues ese hombre es estudiante y es posible que se +vuelva muy poderoso. Siempre está detrás de mí, precisamente poco antes +de que usted llegara, salía él. + +--Armoniza con todo lo demás--dijo K--, no me sorprende en absoluto. + +--¿Usted quiere mejorar algo aquí?--dijo la mujer lentamente y con +un tono inquisitivo, como si lo que acababa de decir fuese peligroso +tanto para ella como para K--. Lo he deducido de su discurso, que +a mí personalmente me gustó mucho. Por desgracia, me perdí el +comienzo y al final estaba en el suelo con el estudiante. Esto es tan +repugnante--dijo después de una pausa y tomó la mano de K--. ¿Cree +usted que podrá lograr alguna mejora? + +K sonrió y acarició ligeramente su mano. + +--En realidad--dijo--, no pretendo realizar ninguna mejora, como usted +se ha expresado, y si usted se lo dijera al juez instructor, se reiría +de usted o la castigaría. Jamás me hubiera injerido voluntariamente +en este asunto y las necesidades de mejora de esta justicia no me +habrían quitado el sueño. Pero me he visto obligado a intervenir al ser +detenido--pues ahora estoy realmente detenido--, y sólo en mi defensa. +Pero si al mismo tiempo puedo serle útil de alguna manera, estaré +encantado, y no sólo por altruismo, sino porque usted también me puede +ayudar a mí. + +--¿Cómo podría?--preguntó la mujer. + +--Por ejemplo, mostrándome los libros que hay sobre la mesa. + +--Pues claro--exclamó la mujer, y lo acompañó hasta donde se +encontraban. + +Se trataba de libros viejos y usados; la cubierta de uno de ellos +estaba rota por la mitad, sólo se mantenía gracias a unas tiras de +papel celo. + +--Qué sucio está todo esto--dijo K moviendo la cabeza, y la mujer +limpió el polvo con su delantal antes de que K cogiera los libros. + +K abrió el primero y apareció una imagen indecorosa: un hombre y +una mujer sentados desnudos en un canapé; la intención obscena del +dibujante era clara, no obstante, su falta de habilidad había sido +tan notoria que sólo se veía a un hombre y a una mujer, cuyos cuerpos +destacaban demasiado, sentados con excesiva rigidez y, debido a una +perspectiva errónea, apenas distinguibles en su actitud. K no siguió +hojeando, sino que abrió la tapa del segundo volumen: era una novela +con el título: _Las vejaciones que Grete tuvo que sufrir de su marido +Hans._ + +--Éstos son los códigos que aquí se estudian--dijo K--. Los hombres que +leen estos libros son los que me van a juzgar. + +--Le ayudaré--dijo la mujer--. ¿Quiere? + +--¿Puede realmente hacerlo sin ponerse en peligro? Usted ha dicho que +su esposo depende mucho de sus superiores. + +--A pesar de todo quiero ayudarle--dijo ella--. Venga, hablaremos del +asunto. Sobre el peligro que podría correr, no diga una palabra más. +Sólo temo al peligro donde quiero temerlo. Venga conmigo--y señaló la +tarima, haciendo un gesto para que se sentara allí con ella. + +--Tiene unos ojos negros muy bonitos--dijo ella después de sentarse y +contemplar el rostro de K--. Me han dicho que yo también tengo ojos +bonitos, pero los suyos lo son mucho más. Me llamaron la atención +la primera vez que le vi. Fueron el motivo por el que entré en la +asamblea, lo que no hago nunca, ya que, en cierta medida, me está +prohibido. + +«Así que es eso--pensó K--, se está ofreciendo, está corrupta como todo +a mi alrededor; está harta de los funcionarios judiciales, lo que es +comprensible, y saluda a cualquier extraño con un cumplido sobre sus +ojos». + +K se levantó en silencio, como si hubiera pensado en voz alta y le +hubiese aclarado así a la mujer su comportamiento. + +--No creo que pueda ayudarme--dijo él--. Para poder hacerlo realmente, +debería tener relaciones con funcionarios superiores. Pero usted sólo +conoce con seguridad a los empleados inferiores que pululan aquí entre +la multitud. A éstos los conoce muy bien, y podrían hacer algo por +usted, eso no lo dudo, pero lo máximo que podrían conseguir carecería +de importancia para el definitivo desenlace del proceso y usted habría +perdido el favor de varios amigos. No quiero que ocurra eso. Mantenga +la relación con esa gente; me parece, además, que le resulta algo +indispensable. No lo digo sin lamentarlo, pues, para corresponder a +su cumplido, le diré que usted también me gusta, especialmente cuando +me mira con esa tristeza, para la que, por lo demás, no tiene ningún +motivo. Usted pertenece a la sociedad que yo combato, pero se siente +bien en ella, incluso ama al estudiante o, si no lo ama, al menos lo +prefiere a su esposo. Eso se podría deducir fácilmente de sus palabras. + +--¡No!--exclamó ella, permaneciendo sentada y cogiendo la mano de K, +quien no pudo retirarla a tiempo--. No puede irse ahora, no puede +irse con una opinión tan falsa sobre mí. ¿Sería capaz de irse ahora? +¿Soy tan poco valiosa para usted que no me quiere hacer el favor de +permanecer aquí un rato? + +--No me interprete mal--dijo K, y se volvió a sentar--, si es tan +importante para usted que me quede, lo haré encantado, tengo tiempo, +pues vine con la esperanza de que hoy se celebrase una reunión. Con lo +que le he dicho anteriormente, sólo quería pedirle que no emprendiese +nada en mi proceso. Pero eso no la debe enojar, sobre todo si piensa +que a mí no me importa nada el desenlace del proceso y que, en caso de +que me condenaran, sólo podría reírme. Eso suponiendo que realmente +se llegue al final del proceso, lo que dudo mucho. Más bien creo que +el procedimiento, ya sea por pura desidia u olvido, o tal vez por +miedo de los funcionarios, ya se ha interrumpido o se interrumpirá +en poco tiempo. No obstante, también es posible que hagan continuar +un proceso aparente con la esperanza de lograr un buen soborno, pero +será en vano, como muy bien puedo afirmar hoy, ya que no sobornaré a +nadie. Siempre sería una amabilidad de su parte comunicarle al juez +instructor, o a cualquier otro que le guste propagar buenas noticias, +que nunca lograrán, ni siquiera empleando trucos, en lo que son muy +duchos, que los soborne. No tendrán la menor perspectiva de éxito, se +lo puede decir abiertamente. Por lo demás, es muy posible que ya lo +hayan advertido, pero en el caso contrario, tampoco me importa mucho +que se enteren ahora. Así los señores podrían ahorrarse el trabajo, y +yo algunas incomodidades, las cuales, sin embargo, soportaré encantado, +si al mismo tiempo suponen una molestia para los demás. ¿Conoce usted +al juez instructor?--dijo la mujer--, en él pensé al principio, cuando +ofrecí mi ayuda. No sabía que era un funcionario inferior, pero como +usted lo dice, será cierto. Sin embargo, pienso que el informe que +él proporciona a los escalafones superiores posee alguna influencia. +Y él escribe tantos informes. Usted dice que los funcionarios son +vagos, no todos, especialmente este juez instructor no lo es, él +escribe mucho. El domingo pasado, por ejemplo, la sesión duró hasta +la noche. Todos se fueron, pero el juez instructor permaneció en la +sala; tuve que llevarle una lámpara, una pequeña lámpara de cocina, +pues no tenía otra, no obstante, se conformó y comenzó a escribir en +seguida. Mientras, mi esposo, que precisamente había tenido libre +ese domingo, ya había llegado, así que volvimos a traer los muebles, +arreglamos nuestra habitación, vinieron algunos vecinos, conversamos a +la luz de una vela, en suma, nos olvidamos del juez instructor y nos +fuimos a dormir. De repente me desperté, debía de ser muy tarde, al +lado de la cama estaba el juez instructor, tapando la lámpara para que +no deslumbrase a mi esposo. Era una precaución innecesaria, mi esposo +duerme tan profundamente que no le despierta ninguna luz. Casi grité +del susto, pero el juez instructor fue muy amable, me hizo una señal +para que me calmase y me susurró que había estado escribiendo hasta +ese momento, que me traía la lámpara y que jamás olvidaría cómo me +había encontrado dormida. Con esto sólo quiero decirle que el juez +instructor escribe muchos informes, especialmente sobre usted, pues su +declaración fue, con toda seguridad, el asunto principal de la sesión +dominical. Esos informes tan largos no pueden carecer completamente de +valor. Además, por el incidente que le he contado, puede deducir que el +juez instructor se interesa por mí y que, precisamente ahora, cuando +se ha fijado en mí, podría tener mucha influencia sobre él. Además, +tengo aún más pruebas de que se interesa por mí. Ayer, a través del +estudiante, que es su colaborador y con el que tiene mucha confianza, +me regaló unas medias de seda, al parecer como motivación para que +limpie y arregle la sala de sesiones, pero eso es un pretexto, pues +ese trabajo es mi deber y por eso le pagan a mi esposo. Son medias muy +bonitas, mire--ella extendió las piernas, se levantó la falda hasta las +rodillas y también miró las medias--. Son muy bonitas, pero demasiado +finas, no son apropiadas para mí. + +De repente paró de hablar, puso su mano sobre la de K, como si quisiera +tranquilizarle y musitó: + +--¡Silencio, Bertold nos está mirando! + +K levantó lentamente la mirada. En la puerta de la sala de sesiones +había un hombre joven: era pequeño, tenía las piernas algo arqueadas +y llevaba una barba rojiza y rala. K lo observó con curiosidad, era +el primer estudiante de esa extraña ciencia del Derecho desconocida +con el que se encontraba, un hombre que, probablemente, llegaría a ser +un funcionario superior. El estudiante, sin embargo, no se preocupaba +en absoluto de K, se limitó a hacer una seña a la mujer llevándose un +dedo a la barba y, a continuación, se fue hacia la ventana. La mujer se +inclinó hacia K y susurró: + +--No se enoje conmigo, se lo suplico, tampoco piense mal de mí, ahora +tengo que irme con él, con ese hombre horrible, sólo tiene que mirar +esas piernas torcidas. Pero volveré en seguida y, si quiere, entonces +me iré con usted, a donde usted quiera. Puede hacer conmigo lo que +desee, estaré feliz si puedo abandonar este sitio el mayor tiempo +posible, aunque lo mejor sería para siempre. + +Acarició la mano de K, se levantó y corrió hacia la ventana. +Involuntariamente, K trató de coger su mano en el vacío. La mujer le +había seducido y, después de reflexionar un rato, no encontró ningún +motivo sólido para no ceder a la seducción. La efímera objeción de que +la mujer lo podía estar capturando para el tribunal, la rechazó sin +esfuerzo. ¿Cómo podría hacerlo? ¿Acaso no permanecía él tan libre que +podía destruir, al menos en lo que a él concernía, todo el tribunal? +¿No podía mostrar algo de confianza? Y su solicitud de ayuda parecía +sincera y posiblemente valiosa. Además, no podía haber una venganza +mejor contra el juez instructor y su séquito que quitarle esa mujer y +hacerla suya. Podría ocurrir que un día el juez instructor, después +de haber trabajado con esfuerzo en los informes mendaces sobre K, +encontrase por la noche la cama vacía de la mujer. Y vacía porque ella +pertenecía a K, porque esa mujer de la ventana, ese cuerpo voluptuoso, +flexible y cálido, cubierto con un vestido oscuro de tela basta, sólo +le pertenecía a él. + +Después de haber ahuyentado de esa manera las dudas contra la mujer, +la conversación en voz baja que sostenían en la ventana le pareció +demasiado larga, así que golpeó con un nudillo la tarima y, luego, +con el puño. El estudiante miró un instante hacia K sobre el hombro +de la mujer, pero no se dejó interrumpir, incluso se apretó más +contra ella y la rodeó con los brazos. Ella inclinó la cabeza, como +si le escuchara atentamente, el estudiante la besó ruidosamente en el +cuello, sin detener, aparentemente, la conversación. K vio confirmada +la tiranía que el estudiante, según las palabras de la mujer, ejercía +sobre ella, se levantó y anduvo de un lado a otro de la habitación. +Pensó, sin dejar de lanzar miradas de soslayo al estudiante, cómo +podría arrebatársela lo más rápido posible, y por eso no le vino nada +mal cuando el estudiante, irritado por los paseos de K, que a ratos +derivaban en un pataleo, se dirigió a él: + +--Si está tan impaciente, puede irse. Se podría haber ido mucho antes, +nadie le hubiera echado de menos. Sí, tal vez debiera haberse ido +cuando yo entré y, además, a toda prisa. + +En esa advertencia se ponía de manifiesto la cólera que dominaba al +estudiante, pero sobre todo salía a la luz la arrogancia del futuro +funcionario judicial que hablaba con un acusado por el que no sentía +ninguna simpatía. K se detuvo muy cerca de él y dijo sonriendo: + +--Estoy impaciente, eso es cierto, pero esa impaciencia desaparecerá en +cuanto nos deje en paz. No obstante, si usted ha venido a estudiar--he +oído que es estudiante--, estaré encantado de dejarle el espacio +suficiente y me iré con la mujer. Por lo demás, tendrá que estudiar +mucho para llegar a juez. No conozco muy bien este tipo de justicia, +pero creo que con esos malos discursos que usted pronuncia con tanto +descaro aún no alcanza el nivel exigido. + +--No deberían haber dejado que se moviese con tanta libertad--dijo +como si quisiera dar una explicación a la mujer sobre las palabras +insultantes de K--. Ha sido un error. Se lo he dicho al juez +instructor. Al menos se le debería haber confinado en su habitación +durante el interrogatorio. El juez instructor es, a veces, +incomprensible[21]. + +--Palabras inútiles--dijo K, y extendió su mano hacia la mujer--. Venga +usted. + +--¡Ah, ya!--dijo el estudiante--, no, no, usted no se la queda--y +con una fuerza insospechada levantó a la mujer con un brazo y corrió +inclinado, mirándola tiernamente, hacia la puerta. + +No se podía ignorar que en esa acción había intervenido cierto miedo +hacia K, no obstante osó irritar más a K al acariciar y estrechar con +su mano libre el brazo de la mujer. K corrió unos metros a su lado, +presto a echarse sobre él y, si fuera necesario, a estrangularlo, pero +la mujer dijo: + +--Déjelo, no logrará nada, el juez instructor hará que me recojan, +no puedo ir con usted, este pequeño espantajo--y pasó la mano por el +rostro del estudiante--, este pequeño espantajo no me deja. + +--¡Y usted no quiere que la liberen!--gritó K, y puso la mano sobre el +hombro del estudiante, que intentó morderla. + +--No--gritó la mujer, y rechazó a K con ambas manos--, no, en qué +piensa usted? Eso sería mi perdición. ¡Déjele! ¡Por favor, déjele! Lo +único que hace es cumplir las órdenes del juez instructor, me lleva con +él. + +--Entonces que corra todo lo que quiera. A usted no la quiero volver +a ver más--dijo K furioso ante la decepción y le dio al estudiante +un golpe en la espalda; el estudiante tropezó, pero, contento por no +haberse caído, corrió aún más ligero con su carga. K le siguió cada vez +con mayor lentitud, era la primera derrota que sufría ante esa gente. +Era evidente que no suponía ningún motivo para asustarse, sufrió la +derrota simplemente porque él fue quien buscó la lucha. Si permaneciera +en casa y llevara su vida habitual, sería mil veces superior a esa +gente y podría apartar de su camino con una patada a cualquiera de +ellos. Y se imaginó la escena tan ridícula que se produciría, si +ese patético estudiante, ese niño engreído, ese barbudo de piernas +torcidas, se arrodillara ante la cama de Elsa y le suplicara gracia con +las manos entrelazadas. A K le gustó tanto esta idea que decidió, si se +presentaba la oportunidad, llevar al estudiante a casa de Elsa. + +K llegó hasta la puerta sólo por curiosidad, quería ver adónde se +llevaba a la mujer; no creía que el estudiante se la llevara así, en +vilo, por la calle. Comprobó que el camino era mucho más corto. Justo +frente a la puerta de la vivienda había una estrecha escalera de +madera que probablemente conducía al desván, pero como hacía un giro +no se podía ver dónde terminaba. El estudiante se llevó a la mujer +por esa escalera; ya estaba muy cansado y jadeaba, pues había quedado +debilitado por la carrera. La mujer se despidió de K con la mano y alzó +los hombros para mostrarle que el secuestro no era culpa suya, pero el +gesto no resultaba muy convincente. K la miró inexpresivo, como a una +extraña, no quería traicionar ni que estaba decepcionado ni que podía +superar fácilmente la decepción. + +Los dos habían desaparecido por la escalera; K, sin embargo, aún +permaneció en la puerta. Se vio obligado a aceptar que la mujer no +sólo le había traicionado, sino que le había mentido al contarle que +el estudiante la llevaba con el juez instructor. Éste no podía esperar +sentado en el desván. La escalera de madera tampoco aclaraba nada, al +menos a primera vista. Entonces K advirtió una pequeña nota al lado de +la escalera, fue hacia allí y leyó las siguientes palabras escritas con +letra infantil y tosca: «Subida a las oficinas del juzgado». ¿Aquí, +en el desván de una casa de alquiler se encontraban las oficinas del +juzgado? No era un lugar que infundiera mucho respeto; por lo demás, +era tranquilizante para un acusado imaginarse la falta de medios que +estaban a disposición de un juzgado que albergaba sus oficinas donde +los inquilinos, pertenecientes a las clases más pobres, arrojaban +todos sus trastos inútiles. No obstante, tampoco se podía excluir que +dispusiera del dinero suficiente, pero que el cuerpo de funcionarios se +arrojase sobre él antes de que lo destinasen a los fines judiciales. +Eso era, según las últimas experiencias de K, incluso muy probable; +para el acusado, sin embargo, semejante robo a la justicia, si bien +resultaba algo indigno, era más tranquilizador que la pobreza real +del juzgado. También le parecía comprensible que se avergonzaran de +citar al encausado en el desván para el primer interrogatorio y que se +prefiriera molestarle en su propia vivienda. La posición en la que K se +encontraba frente al juez, sentado en el desván, se podía caracterizar +del siguiente modo: K disfrutaba en el banco de un gran despacho con +su antedespacho y un enorme ventanal que daba a la animada plaza. +No obstante, él carecía de ingresos extraordinarios procedentes de +sobornos o malversaciones y no podía hacer que el ordenanza le trajera +una mujer al despacho sobre el hombro. Pero a eso K podía renunciar, +al menos en esta vida. + +K aún permanecía frente a la nota, cuando un hombre bajó por la +escalera, miró a través de la puerta en el salón de la vivienda, desde +donde también se podía ver la sala de sesiones, y finalmente preguntó a +K si no había visto hacía poco a una mujer. + +--Usted es el ujier del tribunal, ¿verdad?--preguntó K. + +--Sí--dijo el hombre--, ah, ya, usted es el acusado K, ahora le +reconozco, sea bienvenido--y extendió la mano a K, que no lo había +esperado. + +--Hoy no hay prevista ninguna sesión--dijo el ujier al ver que K +permanecía en silencio. + +--Ya sé--dijo K, y contempló la chaqueta del ujier, cuyos únicos +distintivos oficiales eran, junto a un botón normal, dos botones +dorados que parecían haber sido arrancados de un viejo abrigo de +oficial--. Hace un rato he hablado con su esposa, pero ya no está aquí. +El estudiante se la ha llevado al juez instructor. + +--¿Se da cuenta?--dijo el ujier--, una y otra vez se la llevan de mi +lado. Hoy es domingo y no estoy obligado a trabajar, pero sólo para +alejarme de aquí me mandan realizar los recados más inútiles. Por +añadidura, no me mandan muy lejos, de tal modo que siempre conservo la +esperanza de que, si me doy prisa, tal vez pueda regresar a tiempo. +Así que corro, tanto como puedo, grito sin aliento mi mensaje a través +del resquicio de la puerta en el organismo al que me han mandado, tan +rápido que apenas me entienden, y regreso también corriendo, pero el +estudiante se ha dado más prisa que yo, además él tiene que recorrer un +camino más corto, sólo tiene que bajar las escaleras. Si no fuese tan +dependiente hace tiempo que habría estampado al estudiante contra la +pared. Aquí, junto a la nota. Sueño con hacerlo algún día. Le veo ahí, +aplastado en el suelo, los brazos extendidos, las piernas retorcidas y +todo alrededor lleno de sangre. Pero hasta ahora sólo ha sido un sueño. + +--¿No hay otra posibilidad?--dijo K sonriendo. + +--No la conozco--dijo el ujier--. Y ahora es aún peor, antes se la +llevaba a su casa, pero ahora, como yo ya presagiaba, se la lleva al +juez instructor. + +--¿No tiene su mujer ninguna culpa?--preguntó K. Se vio obligado a +realizar esa pregunta, tanto le espoleaban los celos. + +--Pues claro--dijo el ujier--, ella es incluso la que tiene más culpa. +Ella se lo ha buscado. En lo que a él respecta, corre detrás de todas +las mujeres. Sólo en esta casa ya le han echado de cinco viviendas en +las que se había deslizado. Por lo demás, mi mujer es la más bella de +toda la casa, y yo no puedo defenderme. + +--Si todo es como usted lo cuenta, entonces no hay otra +posibilidad--dijo K. + +--¿Por qué no?--preguntó el ujier--. Cada vez que el estudiante, +que, por cierto, es un cobarde, tocase a mi mujer habría que pegarle +tal paliza que no se atreviera a hacerlo más. Pero no puedo, y otros +tampoco me hacen el favor, pues todos temen su poder. Sólo un hombre +como usted podría hacerlo. + +--¿Por qué yo?--preguntó K asombrado. + +--A usted le han acusado, ¿no? + +--Sí--dijo K--, pero entonces debería temer con más razón que una +acción así pudiera influir en el desarrollo del proceso o, al menos, en +la pre-instrucción. + +--Sí, es verdad--dijo el ujier, como si la opinión de K fuese tan +cierta como la suya--, pero aquí, por regla general, no se conducen +procesos sin ninguna perspectiva de éxito. + +--No soy de su opinión--dijo K--, pero eso no me impedirá que ajuste +las cuentas de vez en cuando al estudiante. + +--Le quedaría muy agradecido--dijo el ujier con cierta formalidad, pero +no parecía creer mucho en la realización de su mayor deseo. + +--Tal vez--prosiguió K--haya otros funcionarios que merezcan lo mismo. + +--Sí, sí--dijo el ujier como si fuera algo evidente. Entonces miró a K +con confianza, como hasta ese momento, a pesar de la amabilidad, aún no +había hecho, y añadió--: Uno se rebela siempre. + +Pero la conversación parecía serle ahora un poco desagradable, pues la +interrumpió al decir: + +--Ahora tengo que presentarme en las oficinas. ¿Quiere venir conmigo? + +--No tengo nada que hacer allí--dijo K. + +--Podría ver las oficinas del juzgado. Nadie se fijará en usted. + +--¿Hay algo que merezca la pena?--preguntó K algo indeciso, aunque +tenía ganas de ir. + +--Bueno--dijo el ujier--, pensé que podría interesarle. + +--Bien--dijo K--, iré--y subió las escaleras más deprisa que el ujier. + +Estuvo a punto de caerse nada más entrar, pues había un escalón detrás +de la puerta. + +--No tienen mucha consideración con el público--dijo él. + +--No tienen consideración alguna--dijo el ujier--, si no mire aquí la +sala de espera. + +Era un largo corredor en el que había puertas toscamente labradas +que conducían a los distintos departamentos del desván. Aunque no +había ninguna entrada directa de luz, no estaba completamente oscuro, +pues algunos departamentos no estaban separados del corredor por una +pared, sino por unas rejas de madera que llegaban hasta el techo, +a través de las cuales penetraba algo de luz y se podía ver cómo +algunos funcionarios escribían o simplemente permanecían en las rejas +observando a la gente que esperaba en el corredor. Había poca gente +esperando, probablemente porque era domingo. Daban una pobre impresión. +Todos vestían con cierto descuido, aunque la mayoría, ya fuese por la +expresión de sus rostros, por su actitud, por la barba cuidada o por +otros detalles, parecían pertenecer a las clases altas. Como no había +perchas, habían colocado los sombreros debajo del banco, probablemente +siguiendo uno el ejemplo de otro. Cuando los que estaban sentados más +cerca de la puerta vieron a K y al ujier, se levantaron para saludar. +Como el resto vio que se levantaban, se creyeron obligados a hacer lo +mismo, así que se fueron levantando conforme pasaban los dos. Nunca +permanecieron completamente rectos, las espaldas estaban encorvadas, +las rodillas ligeramente flexionadas, parecían mendigos. K esperó al +ujier, que venía algo retrasado, y le dijo: + +--Qué humillados parecen. + +--Sí--dijo el ujier--, son acusados, todos los que usted ve aquí son +acusados. + +--¿Sí?--dijo K--. Entonces son mis colegas. + +Se dirigió al más próximo, un hombre alto y delgado, con el pelo canoso. + +--¿Qué está esperando aquí?--preguntó K con cortesía. + +La inesperada pregunta le dejó confuso, y su actitud se volvió más +penosa por el hecho de parecer un hombre de mundo, que en otro lugar, +sin duda, hubiera sabido dominarse y al que le costaba renunciar a la +superioridad que había adquirido sobre los demás. Allí, sin embargo, no +sabía responder a una pregunta tan simple, y se limitaba a mirar a los +demás como si estuvieran obligados a ayudarle o como si nadie pudiese +reclamar una respuesta sin dicha ayuda. Entonces intervino el ujier +para tranquilizar y animar al hombre: + +--Este señor sólo le pregunta a qué está esperando. Responda. + +La voz familiar del ujier tuvo mejor efecto. + +--Espero...--comenzó, pero no pudo seguir. Era probable que hubiese +elegido ese inicio para responder con toda exactitud a la pregunta, +pero ahora no sabía continuar. + +Algunos de los que esperaban se habían aproximado y rodeaban al grupo. +El ujier se dirigió a ellos: + +--Vamos, vamos, dejen el corredor libre. + +Retrocedieron un poco, pero no hasta sus sitios. Mientras tanto, el +hombre al que le habían preguntado se había serenado y respondió +incluso con una sonrisa: + +--Hace un mes que presenté unas solicitudes de prueba para mi causa y +espero a que se concluya su tramitación. + +--Parece tomarse muchas molestias--dijo K. + +--Sí--dijo el hombre--, se trata de mi causa. + +--No todos piensan como usted--dijo K--. Yo, por ejemplo, también soy +un acusado, pero, por más que desee una absolución, no he presentado +una solicitud de prueba ni he emprendido nada similar. ¿Cree usted que +eso es necesario? + +--No lo sé con seguridad--dijo el hombre completamente indeciso. +Probablemente creía que K le estaba gastando una broma, por eso le +hubiera gustado repetir, por miedo a cometer un nuevo error, su primera +respuesta, pero ante la mirada impaciente de K se limitó a decir: + +--En lo que a mí concierne, he presentado solicitudes de prueba. + +--Usted no se cree que yo sea un acusado--dijo K. + +--Oh, por favor, claro que sí--dijo el hombre, y se echó a un lado, +pero en la respuesta no había convicción, sino miedo. + +--¿Entonces no me cree?--preguntó K, y le cogió del brazo, impulsado +inconscientemente por la actitud humillada del hombre, como si quisiera +obligarle a que le creyese. Aunque no quería causarle daño alguno, en +cuanto le tocó ligeramente, el hombre gritó como si K en vez de con dos +dedos le hubiese agarrado con unas tenazas ardiendo. Ese grito ridículo +terminó por hartar a K. Si no se creía que era un acusado, mucho mejor. +Quizá le tomaba por un juez. Y para despedirse lo cogió con más fuerza, +lo empujó hacia el banco y siguió adelante. + +--La mayoría de los acusados son muy sensibles--dijo el ujier. + +Detrás de ellos, todos los que habían estado esperando se arremolinaron +alrededor del hombre, que ya había dejado de gritar, y parecían +preguntarle detalladamente sobre el incidente. Al encuentro de K vino +ahora un vigilante; al que identificó por el sable, cuya vaina, al +menos por el color, parecía hecha de aluminio. K se quedó asombrado y +quiso tocarla con la mano. El vigilante, que había venido por el ruido, +preguntó acerca de lo ocurrido. El ujier trató de tranquilizarlo con +algunas palabras, pero el vigilante declaró que prefería comprobarlo +personalmente, así que saludó y siguió adelante con pasos rápidos pero +cortos, posiblemente por culpa de la gota. + +K ya no se preocupó de él, ni de la gente, sobre todo porque una vez +que había llegado a la mitad del corredor, vio la posibilidad de doblar +a la derecha, a través de un umbral sin puerta. Habló con el ujier +para comprobar si ése era el camino correcto y éste asintió, por lo +que torció. Le resultaba molesto tener que ir dos pasos por delante +del ujier, podía despertar la impresión de que era conducido como +un detenido. Por esta razón, esperaba con frecuencia al ujier, pero +éste siempre se quedaba atrás. Finalmente, K, para terminar con esa +sensación desagradable, le dijo: + +--Bien, ya he visto cómo es esto; ahora quisiera irme. + +--Pero aún no lo ha visto todo--dijo el ujier con naturalidad. + +--Tampoco lo quiero ver todo--dijo K, que realmente se sentía +cansado--. Quiero irme, ¿cómo se llega a la salida? + +--¿No se habrá perdido?--dijo el ujier asombrado--. Vaya hasta la +esquina, luego tuerza a la derecha, atraviese el corredor y encontrará +la puerta. + +--Venga conmigo--dijo K--. Muéstreme el camino, si no me perderé, aquí +hay tantos pasillos... + +--Sólo hay un camino--dijo el ujier ahora lleno de reproches--. No +puedo regresar con usted; tengo que llevar un recado y ya he perdido +mucho tiempo por su culpa. + +--¡Acompáñeme!--repitió K, esta vez con un tono más cortante, como si +hubiera descubierto al ujier en una mentira. + +--No grite así--susurró el ujier--, todo esto está lleno de despachos. +Si no quiere regresar solo, acompáñeme un trecho o espéreme aquí hasta +que haya cumplido mi encargo, entonces le acompañaré encantado. + +--No, no--dijo K--, no esperaré aquí, y usted vendrá ahora conmigo. + +K no había mirado en torno suyo para comprobar dónde se hallaba, sólo +ahora, cuando una de las muchas puertas que le rodeaban se abrió, miró +a su alrededor. Una muchacha, que había salido al oír el tono elevado +de K, le preguntó: + +--¿Qué desea el señor? + +Detrás, en la lejanía, se podía ver en la semioscuridad a un hombre que +se aproximaba. K miró al ujier. Éste había dicho que nadie se fijaría +en K y ahora venían dos personas, poco más se necesitaba para que +todos los funcionarios se fijasen en él y pidieran una explicación de +su presencia. La única explicación comprensible y aceptable era hacer +valer su condición de acusado: podía aducir que quería conocer la fecha +de su próximo interrogatorio, pero ésa era precisamente la explicación +que no quería dar, sobre todo porque no era toda la verdad, pues sólo +había venido por pura curiosidad o, lo que era imposible de aducir +como explicación, para comprobar que el interior de esa justicia era +tan repugnante como el exterior. Y parecía que con esa suposición +tenía razón, no quería adentrarse más, ya se había deprimido lo +suficientemente con lo que había visto. Ahora no estaba en condiciones +de encontrarse con un funcionario superior, como el que podía surgir +detrás de cada puerta; quería irse y, además, con el ujier, o solo si +no había otra manera. + +Pero quedarse allí mudo sería llamativo y, en realidad, la muchacha +y el ujier ya le miraban como si se estuviera produciendo en él una +extraña metamorfosis que no querían perderse de ningún modo. Y en la +puerta estaba el hombre que K había visto en la lejanía: se mantenía +aferrado a la parte de arriba del umbral y se balanceaba ligeramente +sobre las puntas de los pies, como un espectador impaciente. +La muchacha, sin embargo, fue la primera en reconocer que el +comportamiento de K tenía como causa un ligero malestar, así que trajo +una silla y le preguntó: + +--¿No quiere usted sentarse? + +K se sentó en seguida y apoyó los codos en los brazos de la silla para +mantener mejor el equilibrio. + +--Está un poco mareado, ¿verdad?--le preguntó. + +Su rostro estaba ahora cerca del suyo, mostraba la expresión severa que +tienen algunas mujeres en lo mejor de su juventud. + +--No se preocupe--dijo ella--, aquí no es nada extraordinario, casi +todos padecen un ataque semejante cuando vienen por primera vez. ¿Usted +viene por primera vez? Bien, no es nada extraordinario, ya le digo. +El sol cae sobre el tejado y la madera caliente provoca este aire tan +enrarecido. El lugar no es el más adecuado para instalar despachos, por +más ventajas que ofrezca en otros sentidos. Pero en lo que concierne al +aire, los días en que hay mucha gente, y eso ocurre prácticamente todos +los días, se torna casi irrespirable. Si considera, además, que aquí +se cuelga ropa para que se seque--es algo que no se puede prohibir a +los inquilinos--, entonces no se sorprenderá de haber sufrido un ligero +mareo. Pero uno llega a acostumbrarse muy bien a este aire. Si viene +por segunda o tercera vez, apenas notará este ambiente opresivo. ¿Se +siente ya mejor? + +K no respondió, le parecía algo lamentable depender de aquellas +personas a causa de esa debilidad repentina; por añadidura, al conocer +los motivos de su mareo, no se sintió mejor, sino un poco peor. La +muchacha lo notó en seguida y, para refrescar a K, asió un gancho que +colgaba de la pared y abrió un pequeño tragaluz, situado precisamente +encima de K. Pero cayó tanto hollín que la joven tuvo que cerrarlo +de inmediato y limpiar la mano de K con un pañuelo, pues K estaba +demasiado cansado como para ocuparse de sí mismo. Le habría gustado +permanecer allí sentado hasta que hubiera recuperado las fuerzas +suficientes para irse, y eso ocurriría antes si no se preocupaban de +él. Pero en ese momento añadió la muchacha: + +--Aquí no puede quedarse, interrumpimos el paso. + +K preguntó con la mirada a quién interrumpían el paso. + +--Le llevaré, si lo desea, al botiquín. + +--Ayúdeme, por favor--le dijo ella al hombre de la puerta, que ya +se había acercado. Pero K no quería que lo llevaran al botiquín, +precisamente eso era lo que quería evitar, que lo siguieran adentrando +en las oficinas; cuanto más avanzase, peor. + +--Ya puedo irme--dijo por esta razón, y se levantó temblando, +acostumbrado a la cómoda silla. Pero no pudo mantenerse de pie. + +--No, no puedo--dijo moviendo la cabeza y volvió a sentarse con un +suspiro. Se acordó del ujier, que a pesar de todo le podría conducir +fácilmente hacia la salida, pero parecía haberse ido hacía tiempo. K +atisbó entre la joven y el hombre, que permanecían de pie ante él, pero +no pudo encontrar al ujier. + +--Creo--dijo el hombre, que vestía elegantemente: sobre todo llamaba la +atención un chaleco gris que terminaba en dos largas puntas--, creo que +la indisposición del señor se debe a la atmósfera de estas estancias; +sería lo mejor, y probablemente lo que él preferiría, que no se le +llevase al botiquín, sino fuera de las oficinas. + +--Así es--exclamó K, que de la alegría había interrumpido al hombre--, +me sentiré mucho mejor, tampoco estoy tan débil, sólo necesito un poco +de apoyo, no les causaré muchas molestias, el camino no es largo, +condúzcanme hasta la puerta, me sentaré un rato en los escalones y +me recuperaré, nunca he padecido este tipo de mareos, yo mismo estoy +sorprendido. También soy funcionario y estoy acostumbrado al aire de +las oficinas, pero aquí es muy malo, usted mismo lo ha dicho. ¿Tendrían +la amabilidad de acompañarme un trecho? Estoy algo mareado y me pondré +peor si me levanto sin ayuda. + +Levantó los hombros para facilitarles que le cogieran bajo los brazos. +Pero el hombre no siguió sus indicaciones, sino que se mantuvo +tranquilo, con las manos en los bolsillos y rió en voz alta. + +--Ve--le dijo a la muchacha--, he acertado. Al señor no le sienta bien +estar aquí. + +La muchacha rió también y dio un golpecito con la punta del dedo en el +brazo del hombre, como si se hubiese permitido una broma pesada con K. + +--Pero, ¿qué piensa?--dijo el hombre entre risas--. Yo mismo conduciré +al señor hasta la salida. + +--Entonces está bien--dijo la muchacha inclinando un instante su bonita +cabeza--. No le dé mucha importancia a la risa--dijo la joven a K, que +se había vuelto a entristecer, miraba fijamente ante sí y no parecía +necesitar ninguna explicación--; este señor, ¿puedo presentarle?--el +hombre dio su permiso con un gesto--, este señor es el informante. Él +da a las partes que esperan toda la información que necesitan y, como +nuestra justicia no es muy conocida entre la población, se reclama +mucha información. Conoce la respuesta a todas las preguntas. Si alguna +tiene ganas, puede probar. Pero no sólo posee ese mérito, otra de +sus virtudes es su elegante forma de vestir. Nosotros, es decir los +funcionarios, opinamos que el informante, como es el primero en tratar +con las partes, debe vestir con elegancia para dar una impresión digna. +Los demás, como puede comprobar conmigo, nos vestimos muy mal y pasados +de moda. No tiene sentido gastar mucho en vestir, ya que estamos casi +todo el tiempo en las oficinas, incluso dormimos aquí. Pero como he +dicho, creemos que el informante tiene que vestir bien. Como no había +dinero disponible para ropa elegante en nuestra administración, que en +este sentido es algo peculiar, hicimos una colecta--en la que también +participaron los acusados--y le compramos ese bonito traje y otros. +Ahora está preparado para dar una buena impresión, pero lo estropea +todo con su risa y asusta a la gente. + +--Así es--dijo el hombre con tono burlón--, pero no entiendo, señorita, +por qué le cuenta a este señor todas nuestras intimidades, o mejor, le +obliga a oírlas, pues no creo que tenga ganas de conocerlas. Mire si no +cómo permanece ahí sentado ocupado en sus propios asuntos. + +K no tenía ganas de contradecirle. La intención de la muchacha podía +ser buena, tal vez pretendía distraerle para darle la posibilidad de +recuperarse, pero el medio elegido era inadecuado. + +--Quería aclararle el motivo de su risa--dijo la muchacha--, era +insultante. + +--Creo que me perdonaría peores ofensas a cambio de que le condujera a +la salida. + +K no dijo nada, ni siquiera miró, dejó que ambos hablaran sobre él como +si fuese un objeto, incluso lo prefería así. Pero de repente sintió la +mano del informante en uno de sus brazos y la de la joven en el otro. + +Arriba, hombre débil--dijo el informante. + +--Se lo agradezco mucho a los dos--dijo alegremente sorprendido, se +levantó lentamente y llevó él mismo las manos ajenas a las zonas en que +más necesitaba su apoyo. + +--Parece--musitó la joven al oído de K, mientras se acercaban al +corredor--como si fuera muy importante para mí hablar bien del +informante, pero sólo quiero decir la verdad. No tiene un corazón duro. +No está obligado a conducir hasta la salida a las partes que se ponen +enfermas y, sin embargo, lo hace, como puede ver. Ninguno de nosotros +es duro de corazón, sólo queremos ayudar, pero como funcionarios +judiciales damos la impresión de ser duros de corazón y de no querer +ayudar a nadie. Yo sufro por eso. + +--¿Quiere sentarse aquí un poco?--preguntó el informante: ya se +encontraban en el corredor, precisamente ante el acusado con el que +K había hablado anteriormente. K se avergonzó ante él, se había +mantenido tan recto en su presencia y ahora se tenía que apoyar en dos +personas, con la cabeza descubierta, pues el informante balanceaba su +sombrero con los dedos, despeinado y con la frente bañada de sudor. +Pero el acusado no pareció notar nada, permanecía humillado ante el +informante, que ni siquiera lo miró, como si quisiera pedir perdón por +su mera presencia. + +--Ya sé--se atrevió a decir el acusado--, que hoy no puedo recibir los +resultados de mis solicitudes. No obstante, aquí estoy, he pensado que +podía esperar, es domingo, tengo tiempo y no estorbo. + +--No debe disculparse--dijo el informante--, su esmero es digno de +elogio; aunque está ocupando inútilmente un sitio, no le impediré +seguir el transcurso de su proceso mientras no moleste. Cuando se ha +visto gente que ha descuidado vergonzosamente su deber, se aprende a +tener paciencia con personas como usted. Siéntese. + +--Cómo sabe hablar con los acusados--susurró la muchacha a K. Éste +asintió, pero se sobresaltó cuando el informante le preguntó de nuevo: + +--¿No quiere sentarse aquí? + +--No--dijo K--, no quiero descansar. + +Lo dijo con decisión, pero en realidad le habría venido muy bien +sentarse. Se sentía mareado, como si estuviera en un barco en plena +tormenta. Le parecía oír cómo el agua del mar golpeaba las paredes +de madera, como si del fondo del corredor llegase el bramido de una +catarata, y luego sintió que el corredor se balanceaba y le dio la +impresión de que los acusados subían y bajaban. + +La tranquilidad de la muchacha y del hombre que le acompañaban le +parecía, en esa situación, completamente incomprensible. Dependía de +ellos: si le dejaban, caería al suelo como una tabla. Lanzaban miradas +penetrantes a un lado y a otro, K sentía sus pasos regulares, pero no +los podía imitar, pues prácticamente le llevaban en vilo. Finalmente, +notó que le hablaban, pero no entendía lo que decían, sólo escuchaba un +ruido que lo abarcaba todo, a través del cual se podía distinguir lo +que podría ser el sonido de una sirena. + +--Hablen más alto--musitó con la cabeza inclinada, aunque sabía que +habían hablado con voz lo suficientemente alta. De repente, como si +se hubiese derrumbado la pared ante él, sintió una corriente de aire +fresco y oyó que decían a su lado: + +Al principio quería salir, luego se le repite mil veces que ésta es la +salida y no se mueve. + +K notó que se hallaba en la puerta de salida, que la muchacha acababa +de abrir. Le pareció como si le regresaran todas las fuerzas de una +vez. Para sentir un anticipo de la libertad, bajó uno de los escalones +y se despidió desde allí de sus acompañantes, que en ese instante se +inclinaban sobre él. + +--Muchas gracias--repitió, estrechó las manos de ambos y las dejó +cuando creyó ver que ellos, acostumbrados al aire de las oficinas, +difícilmente soportaban el aire fresco que subía por la escalera. +Apenas pudieron responder, y la muchacha tal vez se hubiera caído si K +no hubiese cerrado la puerta a toda prisa. K permaneció un momento en +silencio, se atusó el pelo con ayuda de un espejo de bolsillo, se puso +el sombrero, que habían dejado en el siguiente escalón--el informante +lo había arrojado al suelo--y bajó las escaleras tan fresco y con pasos +tan largos que casi tuvo miedo del cambio repentino que acababa de +experimentar. Su estado de salud, por otro lado siempre bastante bueno, +jamás le había procurado una sorpresa semejante. ¿Acaso pretendía +su cuerpo hacer una revolución e incoarle un nuevo proceso, ya que +soportaba el otro con tanto esfuerzo? No descartó del todo la idea de +ver a un médico, pero lo que sí se afianzó en su mente fue el firme +propósito--en esto él mismo se podía aconsejar--de emplear mejor las +mañanas de los domingos. + + + NOTAS: + +[21] Tachado en el manuscrito: «K quiso coger la mano de la mujer. +Ella intentaba, temerosa aunque visiblemente, acercarse a él, pero K +comenzó a prestar atención a las palabras del estudiante. Era un hombre +hablador y petulante. Tal vez podría obtener de él alguna información +acerca de su acusación. En cuanto tuviera en sus manos esa información +estaría en disposición de terminar el proceso, así, de un manotazo, +para sorpresa de todos». + + + + + =EL AZOTADOR=[22] + + +Cuando K, una de las noches siguientes, pasó por el pasillo que +separaba su despacho de las escaleras--esta vez se iba a casa uno +de los últimos, sólo en el departamento de expedición quedaban dos +empleados en el pequeño radio luminoso de una bombilla--, oyó detrás +de una puerta, que siempre había creído que daba a un trastero, +aunque nunca lo había constatado con sus propios ojos, una serie de +quejidos. Se detuvo asombrado y escuchó detenidamente para comprobar +si se había equivocado. Durante un rato todo quedó en silencio, pero +los suspiros comenzaron de nuevo. Al principio pensó en traer a uno +de los empleados--tal vez necesitara un testigo--, pero le invadió +una curiosidad tan indomable que él mismo abrió la puerta. Se trataba, +como había supuesto, de un trastero. Detrás del umbral se acumulaban +formularios inservibles y frascos de tinta vacíos. Pero también había +tres hombres inclinados en un espacio de escasa altura. Una vela +situada en un estante les iluminaba. + +--¿Qué hacen aquí?--preguntó K, precipitándose por la excitación, pero +no en voz alta. Uno de los hombres, que parecía dominar a los otros +y que fue el primero que atrajo su atención, estaba embutido en una +suerte de traje oscuro, que dejaba al aire el cuello hasta el pecho y +todo el brazo. No respondió. Pero los otros dos gritaron: + +--¡Señor! Nos tienen que azotar porque te has quejado de nosotros ante +el juez instructor. + +Y ahora comprobó K que, en efecto, se trataba de los vigilantes Franz y +Willem. El tercero sostenía un látigo para azotarlos. + +--Bueno--dijo K, y los miró fijamente--, no me he quejado, sólo +he dicho lo que ocurrió en mi habitación. Y desde luego no os +comportasteis de una manera irreprochable. + +--Señor--dijo Willem, mientras Franz intentaba protegerse del tercero +detrás de él--, si usted supiera lo mal que nos pagan, nos juzgaría +mejor. Yo tengo que alimentar a una familia y Franz quiere casarse; +uno intenta ganar dinero como puede, sólo con el trabajo no es posible, +ni siquiera con el más fatigoso: a mí me tentó su fina ropa blanca. Por +supuesto que está prohibido que los vigilantes actúen así, es injusto, +pero es tradición que la ropa blanca pertenezca a los vigilantes, +así ha sido siempre, créame. Además, es muy comprensible, pues ¿qué +significan esas cosas para una persona tan desgraciada como para ser +detenida? No obstante, si el detenido habla de ello públicamente, la +consecuencia es el castigo. + +--No sabía lo que me estáis diciendo. Tampoco he reclamado ningún +castigo para vosotros; para mí es una cuestión de principios. + +--Franz--se dirigió Willem al otro vigilante--, ¿no te dije que el +señor no había reclamado que nos castigasen? Ya has oído que ni +siquiera sabía que nos tenían que castigar. + +--No te dejes conmover por esos discursos--dijo el tercero a K--, el +castigo es tan justo como inevitable. + +--No le escuches--dijo Willem, y se calló sólo para llevar rápidamente +la mano, que acababa de recibir un azote, a la boca--, nos castigan +sólo porque tú nos has denunciado, en otro caso no nos hubiera +pasado nada, incluso si se hubiera sabido lo que habíamos hecho. ¿Se +puede llamar a esto justicia? Nosotros dos, y sobre todo yo, somos +vigilantes desde hace mucho tiempo. Tú mismo reconocerás que, mirado +desde la perspectiva del organismo que representamos, hemos vigilado +bien. Habríamos tenido posibilidades de ascender, con toda seguridad +en poco tiempo habríamos llegado a ser azotadores, como éste, que tuvo +la suerte de no ser denunciado por nadie, pues una denuncia semejante +es muy rara. Y ahora, señor, todo está perdido, tendremos que trabajar +en puestos aún más subordinados que el del servicio de vigilancia y, +además, recibiremos unos espantosos y dolorosos azotes. + +--¿Puede causar ese látigo tanto dolor?--preguntó K, y examinó el +látigo que el azotador sostenía ante él. + +--Nos tendremos que desnudar--dijo Willem. + +--¡Ah, ya!--dijo K, y contempló más detenidamente al azotador. Estaba +bronceado como un marinero y tenía un rostro lozano y feroz. + +--¿Hay alguna posibilidad de ahorrarles los azotes?--le preguntó K. + +--No--dijo el azotador, sacudiendo la cabeza sonriente--. Quitaos la +ropa--ordenó a los vigilantes y, a continuación, le dijo a K: + +--No tienes que creerte todo lo que te dicen. Su mente se ha debilitado +por el miedo a los azotes. Lo que éste--y señaló a Willem--te ha +contado sobre su posible carrera es completamente ridículo. Mira lo +gordo que está, los primeros azotes se perderán en la grasa. ¿Sabes por +qué se ha puesto tan gordo? Tiene la costumbre de comerse el desayuno +de todos los detenidos. ¿Acaso no se ha comido también el tuyo? Ya lo +dije. Pero un hombre con semejante estómago jamás podrá llegar a ser +azotador, eso es imposible. + +--Hay azotadores así--afirmó Willem, que acababa de soltarse el +cinturón. + +--¡No!--dijo el azotador, que le rozó el cuello con el látigo +causándole un sobresalto--. No tienes que escuchar lo que decimos, sino +desnudarte. + +--Te recompensaría bien, si los dejaras marchar--dijo K, sin mirar al +azotador--esos negocios se cierran mejor con los ojos cerrados--y sacó +la cartera. + +--Tú quieres denunciarme también a mí--dijo el azotador--, y procurarme +también unos azotes. + +--No, sé razonable--dijo K--, si hubiese querido que azotasen a estos +hombres, no trataría ahora de liberarlos del castigo. Simplemente +cerraría la puerta, no querría ver ni oír nada y me iría a mi casa. +Sin embargo, no lo hago, sino que pretendo seriamente liberarlos. Si +hubiera sospechado que los iban a castigar, no hubiera mencionado sus +nombres. No los considero culpables, culpable es la organización, +culpables son los funcionarios superiores. + +--Así es--dijeron los vigilantes y recibieron de inmediato un latigazo +en sus desnudas espaldas. + +--Si tuvieras a un juez a merced de tu látigo--dijo K, y bajó el látigo +que ya se elevaba otra vez--, no te impediría que lo azotases, todo lo +contrario, te daría dinero para motivarte. + +--Lo que dices suena creíble--dijo el azotador--, pero yo no me dejo +sobornar. Mi puesto es el de azotador, así que azoto. + +El vigilante Franz, que se había mantenido reservado hasta ese momento, +tal vez con la esperanza de que la intercesión de K tuviera éxito, se +acercó ahora a K, sólo vestido con los pantalones, y se arrodilló ante +él cogiéndole la mano. A continuación, musitó: + +--Si no puedes lograr que nos remitan a los dos el castigo, al menos +intenta liberarme a mí. Willem es mayor que yo, menos sensible en todos +los sentidos, incluso recibió hace un par de años una pena de azotes; +yo, sin embargo, aún no he perdido el honor, fue Willem, mi maestro +tanto en lo bueno como en lo malo, quien me indujo a actuar así. Abajo, +en la puerta del banco, espera mi prometida, siento tanta vergüenza--y +secó su rostro lleno de lágrimas en la chaqueta de K. + +--Ya no espero más--dijo el azotador, tomó el látigo con ambas manos +y azotó a Franz, mientras Willem rumiaba en una esquina y miraba a +hurtadillas, sin atreverse a girar la cabeza. Entonces se elevó un +grito procedente de Franz, ininterrumpido e intenso; no parecía humano, +más bien parecía generado por un instrumento de tortura, resonó por +todo el pasillo, se tuvo que escuchar en todo el edificio. + +--¡No grites!--exclamó K. No se pudo contener y mientras miraba tenso +en la dirección en la que deberían venir los empleados, empujó a Franz, +no muy fuerte pero lo suficiente como para que cayera al suelo y allí +se arrastrara, convulso, con ayuda de las manos. Pero ni aun así pudo +evitar los azotes, el látigo supo encontrarle también en el suelo; +mientras él se agitaba bajo los golpes, la punta del látigo bajaba +y subía con perfecta regularidad. Y entonces apareció en la lejanía +uno de los empleados, y dos pasos detrás, el segundo. K salió y cerró +la puerta a toda prisa, se acercó a una pequeña ventana que daba al +patio y la abrió. El vigilante dejó de gritar. Para no dejar que los +empleados se acercaran, gritó: + +--¡Soy yo! + +--Buenas noches, señor gerente--le respondieron--, ¿ha ocurrido algo? + +--No, no--respondió K--, es sólo un perro en el patio. + +Como los empleados no se movían añadió:--Pueden seguir con su trabajo. + +Para no continuar con la conversación, se inclinó por la ventana. +Cuando, transcurrido un rato, miró por el pasillo, ya se habían ido. +K, sin embargo, permaneció en la ventana, no se atrevía a volver al +trastero y tampoco quería regresar a casa. Se limitó a contemplar el +patio cuadrado que tenía ante él; alrededor había oficinas, todas las +ventanas estaban oscuras, sólo las más altas recibían el reflejo de +la luna. K se esforzó por discernir una de las oscuras esquinas del +patio, en el que había dos carretas de mano. Le atormentaba no haber +podido detener los azotes, pero no era culpa suya no haberlo logrado. +Si Franz no hubiese gritado--cierto, tuvo que hacerle mucho daño, +pero en determinados momentos decisivos hay que saber dominarse--, si +no hubiera gritado, K habría encontrado con toda seguridad un medio +para convencer al azotador. Si todos los empleados inferiores eran +canalla, ¿por qué iba a constituir una excepción el azotador, que, +además, ejercía el cargo más inhumano? K había observado muy bien +cómo le habían brillado los ojos al ver los billetes. Posiblemente se +había tomado en serio lo de los azotes para subir un poco la suma del +soborno. Y K no habría ahorrado medios, realmente hubiera querido +liberar a los vigilantes. Si había comenzado a combatir la corrupción +de esa judicatura, era evidente que también tenía que intervenir en +ese ámbito. Pero en el momento en el que Franz había comenzado a +gritar, todo había acabado. K no podía permitir que los empleados, y +quién sabe qué otras personas, vinieran y le sorprendieran tratando +con los tipos del trastero. Nadie podía reclamar de K semejante +sacrificio. Si se hubiera propuesto hacerlo, hubiera sido muy fácil, K +se habría desnudado y se habría ofrecido al azotador como sustituto. +Ciertamente, el azotador no hubiera admitido semejante cambio, pues +sin obtener beneficio alguno habría tenido que incumplir seriamente +su deber y, muy probablemente, por partida doble, pues K, mientras +permaneciera sujeto al procedimiento, debía ser inviolable para todos +los empleados del tribunal. Es posible, no obstante, que en ese terreno +hubiera disposiciones especiales. Pero, en todo caso, K no podía haber +hecho otra cosa que cerrar la puerta, aunque ni siquiera así había +alejado del todo el peligro. Que al final hubiera tenido que empujar a +Franz era algo lamentable y sólo se podía disculpar por su estado de +excitación. + +Oyó en la lejanía los pasos de los empleados. Para no llamar la +atención cerró la ventana y avanzó en dirección a la escalera +principal. Permaneció un rato escuchando al lado de la puerta del +trastero. Silencio. El hombre podía haber matado a azotes a los +vigilantes, estaban sometidos a su poder. K ya había extendido la mano +para coger el picaporte, pero se arrepintió. Era tarde para ayudar +a nadie y los empleados tenían que estar al llegar. No obstante, se +propuso hablar del asunto e intentar que castigasen convenientemente +a los culpables reales, es decir, a los funcionarios superiores, que +aún no habían tenido el valor de presentarse ante él. Mientras bajaba +la escalinata del banco, observó cuidadosamente a los paseantes, pero +no había ninguna muchacha en las cercanías que pudiera estar esperando +a alguien. La indicación de Franz, de que su prometida le estaba +esperando, no era más que una mentira, si bien disculpable, cuyo único +objetivo había sido despertar una mayor compasión. + +El día siguiente K siguió pensando en los vigilantes. Como no se podía +concentrar en el trabajo, decidió obligarse a permanecer más tiempo en +el banco que el día anterior. Cuando pasó por el trastero para irse a +casa, abrió la puerta como si fuera una costumbre. Quedó desconcertado +ante la inesperada escena que se mostró ante sus ojos. Todo estaba +exactamente igual que la noche anterior, cuando abrió la puerta. Los +formularios y los frascos de tinta se acumulaban detrás del umbral; el +azotador con el látigo; los vigilantes, completamente vestidos; la vela +sobre el estante. Los vigilantes comenzaron a quejarse y gritaron: + +--¡Señor! + +K cerró la puerta de inmediato y la golpeó con los puños, como si sólo +así pudiera quedar cerrada del todo. Al borde de las lágrimas se fue a +ver a los empleados, que trabajaban tranquilamente con una multicopista +y permanecían absortos en su actividad. + +--¡Ordenad de una vez el trastero!--gritó--. La inmundicia nos va a +llegar al cuello. + +Los empleados se mostraron dispuestos a hacerlo al día siguiente. K +asintió con la cabeza. No podía obligarles a realizar el trabajo tan +tarde, como había previsto antes. Se sentó un rato, para tener a los +empleados cerca, desordenó algunas copias, queriendo dar la impresión +de que estaba examinando algo, pero comprobó que los empleados no se +atreverían a salir con él, así que se fue a casa cansado y con la mente +en blanco. + + + NOTAS: + +[22] Max Brod, en el epílogo a la tercera edición de _El proceso_, +especulaba con la posibilidad de que este capítulo fuese, en realidad, +el segundo. Aquí, sin embargo, seguimos la opinión de Pasley por +considerarla más fundada y acorde con la acción. No obstante, la +posición del capítulo sigue siendo objeto de polémica. + + + + + =EL TÍO LENI= + + +Una tarde, cuando K estaba ocupado abriendo la correspondencia, el +tío de K, Karl, un pequeño terrateniente de la provincia, se abrió +paso entre dos empleados que llevaban algunos escritos y entró en el +despacho. K se asustó menos de la llegada del tío de lo que le había +asustado la simple idea de su posible visita. El tío iba a venir, de +eso estaba seguro desde hacía un mes. Ya al principio había creído +verlo, cómo le alcanzaba la mano derecha sobre el escritorio, algo +inclinado, con su sombrero de jipijapa en la mano izquierda, mostrando +una prisa desconsiderada y arrollando todo lo que se le ponía en su +camino. El tío siempre tenía prisa, pues le perseguía el infeliz +pensamiento de que en su estancia de un día en la ciudad tenía que +tener tiempo para realizar todo lo que se había propuesto, sin perderse +tampoco cualquier conversación, negocio o placer que ocasionalmente +pudiera surgirle. En todo ello tenía que ayudarle K, pues había sido su +tutor y estaba obligado; además le tenía que dejar dormir en su casa. K +le solía llamar «el fantasma rural». + +Inmediatamente después de saludarse--no tenía tiempo para seguir la +invitación de K y sentarse en el sillón--, le pidió a K si podían +conversar a solas. + +--Es necesario--dijo, tragando con esfuerzo--, es necesario para mi +tranquilidad. + +K hizo salir a los empleados del despacho con instrucciones de que no +dejaran pasar a nadie. + +--¿Qué ha llegado a mis oídos, Josef?--exclamó el tío en cuanto se +quedaron solos. A continuación, se sentó sobre la mesa y, sin verlos, +puso varios papeles debajo para sentarse con más comodidad. + +K no respondió: sabía lo que vendría a continuación, pero, +repentinamente relajado al dejar el fatigoso trabajo, se apoderó de +él una agradable lasitud, por lo que se limitó a mirar por la ventana +hacia la calle de enfrente, de la que desde su sitio sólo se podía ver +una pequeña esquina, la pared desnuda de una casa entre dos escaparates +de tiendas. + +--¡Y te dedicas a mirar por la ventana!--exclamó el tío alzando los +brazos--. ¡Por amor al Cielo, Josef ¡Respóndeme! ¿Es verdad? ¿Puede +ser verdad? + +--Querido tío--dijo K, y salió de su ensimismamiento--, no sé qué +quieres de mí. + +--Josef--dijo el tío advirtiéndole--, siempre has dicho la verdad, por +lo que sé. ¿Acaso tengo que tomar tus últimas palabras como un mal +signo? + +--Supongo lo que quieres--dijo K sumiso--. Probablemente has oído +hablar de mi proceso. + +Así es--respondió el tío, asintiendo con la cabeza lentamente--, he +tenido noticia de tu proceso. + +--¿Quién te lo ha dicho?--preguntó K. + +--Ema[23] me lo ha escrito--dijo el tío--. No tiene ningún trato +contigo, por desgracia no te preocupas mucho de ella, sin embargo se ha +enterado. Hoy he recibido la carta y he venido de inmediato. Por ningún +otro motivo, pues me parece motivo suficiente. Te puedo leer la parte +de la carta que se refiere a ti. + +Sacó la carta del bolsillo. + +--Aquí está. Escribe: «Hace tiempo que no veo a Josef, hace una semana +estuve en el banco, pero Josef estaba tan ocupado que no me dejaron +verle. Estuve esperando casi una hora, pero tuve que irme a casa porque +tenía la lección de piano. Me hubiera gustado hablar con él, es posible +que se presente otra oportunidad. Para mi cumpleaños me envió una gran +caja de bombones de chocolate, fue muy atento y cariñoso. Se me olvidó +escribíroslo, pero ahora que me preguntáis, lo recuerdo. Los bombones +no duran mucho en la pensión, apenas tiene uno conciencia de que le +han regalado bombones, cuando ya se han acabado. En lo que concierne a +Josef os quería decir algo más. Como os he mencionado, en el banco no +me dejaron entrar a verle porque en ese momento estaba tratando algo +importante con un hombre. Después de esperar tranquilamente durante +un buen rato, pregunté a un empleado si la reunión duraría mucho más. +Él contestó que podría ser, pues probablemente tenía que ver con el +proceso que se había incoado contra el gerente. Pregunté qué proceso +y si no se equivocaba y me respondió que no se equivocaba, que era un +proceso y, además, grave, pero que no sabía más. A él mismo le gustaría +ayudar al gerente, pues le consideraba un hombre bueno y justo, pero +que no sabría cómo empezar, sólo deseaba que personas influyentes lo +apoyaran. Era muy probable que esto ocurriera, y todo terminaría bien, +pero por ahora, como se desprendía del mal humor del señor gerente, +las cosas no iban nada bien. Por supuesto, no di mucha importancia +a esta información, intenté tranquilizar al sencillo empleado, le +aconsejé que no hablase de ello con otros y lo tuve todo por rumores +infundados. Sin embargo, tal vez fuera conveniente que tú, querido +padre, le visitaras la próxima vez que vinieras, a ti te será fácil +averiguar algo y, si realmente fuera necesario, podrías intervenir +con algunos de tus influyentes amigos. Y si no resulta necesario, que +será lo más probable, al menos le darás a tu hija la oportunidad de +abrazarte, lo que le alegrará mucho». + +--Una niña encantadora--dijo el tío al terminar de leer la carta y se +secó algunas lágrimas que brotaban de sus ojos. + +K asintió. A causa de todos los problemas que había tenido en los +últimos tiempos, había olvidado por completo a Ema, incluso se había +olvidado de su cumpleaños y la historia de los bombones había sido sólo +una fábula para protegerle frente a sus tíos. Era algo enternecedor, y +ni siquiera se lo podría pagar con las entradas para el teatro que, a +partir de ahora, pensaba enviarle con regularidad, pero no se sentía +con fuerzas para visitarla en la pensión, ni tampoco para sostener +una conversación con una niña de diecisiete años que aún acudía al +instituto. + +--Y ¿qué dices tú ahora?--preguntó el tío, que daba la impresión de +haberlo olvidado todo debido a su excitación y parecía leer la carta de +nuevo. + +--Sí, tío--dijo K--, es verdad. + +--¿Es verdad?--exclamó el tío--. ¿Qué es verdad? ¿Cómo puede ser +verdad? ¿Qué tipo de proceso? ¿No será un proceso penal? + +--Un proceso penal--respondió K. + +--¿Y estás aquí sentado tan tranquilo mientras tienes un proceso penal +al cuello?--gritó el tío, que iba elevando cada vez más el tono de voz. + +--Cuanto más tranquilo esté, mejor para el desenlace--dijo K cansado--. +No temas nada. + +--¡Eso no me puede tranquilizar!--gritó el tío--. Josef, querido Josef, +piensa en ti, en tus parientes, en nuestro buen nombre. Hasta ahora has +sido nuestro orgullo, no puedes convertirte en nuestra vergüenza. Tu +actitud--y miró a K con la cabeza ligeramente inclinada--, tu actitud +no me gusta, así no se comporta ningún acusado inocente que aún posee +fuerzas. Dime en seguida de qué se trata para que pueda ayudarte. +¿Acaso se trata del banco? + +--No--dijo K, y se levantó--. Hablas demasiado alto, querido tío, +el empleado está seguramente detrás de la puerta y oye todo lo que +decimos. Esto es muy desagradable para mí. Es mejor que nos vayamos. +Contestaré a todas tus preguntas lo mejor que pueda. Sé muy bien que +soy responsable ante la familia. + +--Exacto--exclamó el tío--, exacto, date prisa, Josef, date prisa.--Aún +tengo que dar unos encargos--dijo K, y llamó por teléfono a su +sustituto, que entró poco después. El tío, en su excitación, señaló +con la mano a K para indicar que éste era el que le había llamado, de +lo que naturalmente no había ninguna duda. K, que permanecía detrás +del escritorio, aclaró en voz baja a su sustituto, un hombre joven, +que, sin embargo, escuchaba con seriedad, todo lo que tenía que hacer +en su ausencia, mostrándole distintos escritos. El tío molestaba al +permanecer allí de pie, con los ojos muy abiertos y mordiéndose los +labios; aunque en realidad no escuchaba, la impresión de que lo hacía +era muy incómoda. Luego comenzó a pasear de un lado a otro de la +habitación, deteniéndose un rato ante la ventana o ante un cuadro y +pronunciando expresiones como: «Me es completamente incomprensible» o +«ahora dime adónde va a ir a parar todo esto». El hombre joven hacía +como si no notase nada, escuchó tranquilamente las instrucciones de +K, anotó algunas cosas y salió, después de haber realizado una ligera +inclinación ante K, así como ante el tío, que, sin embargo, le volvió +la espalda, miró por la ventana y cerró los visillos. Apenas se había +cerrado la puerta, el tío exclamó: + +--Al fin se ha ido ese pelele, ahora podemos irnos. ¡Ya era hora! + +Por desgracia, no hubo ningún medio para que el tío dejase las +preguntas sobre el proceso cuando pasaban por el vestíbulo del banco, +donde se encontraban algunos funcionarios, entre ellos el subdirector. + +--Bien, Josef--comenzó el tío, mientras saludaba con inclinaciones de +cabeza a los presentes--, dime ahora abiertamente qué tipo de proceso +es. + +K hizo algunos gestos para que no dijera nada, sonrió un poco y sólo +cuando llegaron a la escalinata explicó al tío que no había querido +hablar ante la gente. + +--Has hecho bien--dijo el tío--, pero ahora habla. + +Escuchó con la cabeza inclinada, fumando un cigarrillo con nerviosismo. + +Ante todo, tío, no se trata de un proceso ante un tribunal +ordinario[24]. + +--Malo--dijo el tío. + +--¿Qué?--dijo K, y miró al tío. + +--Eso es malo, según creo--repitió el tío. + +Estaban al comienzo de la escalinata que conducía a la calle. Como el +portero parecía escuchar, K se llevó al tío hacia abajo. El animado +tráfico de la calle los acogió. El tío, que se había asido del brazo +de K, ya no quiso hablar con tanta urgencia sobre el proceso, incluso +anduvieron un rato en silencio. + +--Pero, ¿cómo ha podido ocurrir?--preguntó finalmente el tío, y se +detuvo tan súbitamente que los que venían detrás le tuvieron que +esquivar asustados--. Esas cosas no surgen así, de repente, se van +preparando con mucho tiempo de antelación, ha tenido que haber signos. +¿Por qué no me has escrito? Ya sabes que hago todo lo que puedo por ti, +en cierta medida sigo siendo tu tutor, y hasta hoy he estado orgulloso +de serlo. Por supuesto que seguiré ayudándote, aunque ahora que el +proceso está en marcha, será muy difícil. Lo mejor sería que te tomaras +unas pequeñas vacaciones y te vinieras con nosotros al campo. Estás un +poco delgado, ahora lo noto. En el campo recuperarás las fuerzas, eso +será bueno, pues te esperan grandes esfuerzos. Además, así eludirás al +tribunal. Aquí disponen de todos los medios coercitivos y los pueden +aplicar automáticamente. En el campo tienen que delegar en un órgano +o intentar influir sobre ti por correspondencia, telégrafo o teléfono. +Eso debilita, naturalmente, los efectos. Aunque no te libera, al menos +te da un respiro. + +--Me pueden prohibir salir de la ciudad--dijo K, que parecía entrar +algo en el proceso mental del tío. + +--No creo que lo hagan--dijo el tío pensativo--, con tu partida no +sufren una pérdida excesiva de poder. + +--Yo pensaba--dijo K, y tomó a su tío del brazo para impedirle que se +detuviera--que le darías menos importancia que yo, y ahora compruebo +que tú mismo lo tomas como algo muy serio. + +Josef--exclamó el tío, e intentó desasirse para detenerse, pero K no +le dejó--, estás cambiado, siempre has tenido una gran inteligencia, +¿y precisamente ahora no la empleas? ¿Acaso quieres perder el proceso? +¿Sabes lo que eso significa? Eso significa que te suprimirán, y a todos +tus parientes contigo o, al menos, quedarán humillados, a la altura del +suelo. Josef, concéntrate. Tu indiferencia me desespera. Al verte así +se puede creer el refrán: «Proceso incoado, proceso perdido». + +--Querido tío--dijo K--, es inútil excitarse. Excitándose no se ganan +los procesos. Deja que me guíe también por mis experiencias, del +mismo modo en que respeto las tuyas, por más que algunas veces me +asombren. Como dices que también la familia quedará afectada--lo que no +puedo entender, pero es un asunto secundario--, seguiré tus consejos. +Pero no considero una estancia en el campo como algo ventajoso, pues +significaría reconocer mi culpa y podría entenderse como una huida. +Además, aquí, es cierto, me pueden perseguir mejor pero también puedo +actuar e influir en el asunto. + +--Cierto--dijo el tío en un tono reconciliador--, sólo te hice +esa proposición porque veía que peligraba todo el asunto con tu +indiferencia y me parecía que la única salida viable era tomarlo todo +en mis manos. Pero si quieres llevar tú mismo el asunto y con todas tus +fuerzas, será desde luego mucho mejor. + +--Entonces estamos de acuerdo--dijo K--. ¿Tienes algún consejo sobre lo +que podría hacer? + +--Aún tengo que meditar algo sobre el asunto--dijo el tío--. Como +sabes, vivo ininterrumpidamente en el campo desde hace veinte años y +así se pierde el instinto para estas cosas. Mis contactos con gente +importante, que tal vez conozcan mejor estos asuntos, se han debilitado +con el tiempo. En el campo estoy algo solo. Precisamente uno lo nota +cuando se producen este tipo de incidentes. Además, todo esto ha +sido inesperado, por más que después de la carta de Ema sospechase +algo, que se convirtió en certeza nada más verte. Pero eso no tiene +importancia, lo más importante es no perder el tiempo. + +Mientras hablaba había hecho señas a un taxi, poniéndose de puntillas, +y cuando éste paró, subió, le dijo una dirección al conductor e +introdujo a K en el interior. + +--Vamos a hacer una visita al abogado Huld[25]--dijo el tío--, fuimos +compañeros de colegio. ¿Conoces el nombre? ¿No? Es muy extraño. Tiene +gran fama como defensor y abogado de los pobres. Yo tengo mucha +confianza en él como persona. + +--Me parece bien todo lo que emprendas--dijo K, aunque la manera +precipitada de actuar del tío le causara cierto malestar. No era muy +agradable visitar a un abogado para pobres siendo un acusado. + +--No sabía--dijo--que en un asunto así se podía consultar a un abogado. + +--Pues claro, naturalmente, ¿por qué no? Y ahora cuéntamelo todo para +que esté bien informado de lo que ha ocurrido. + +K se lo comenzó a contar, sin silenciar nada. Su completa sinceridad +fue la única protesta que se pudo permitir contra la opinión del tío +de que el proceso era una gran vergüenza. El nombre de la señorita +Bürstner lo mencionó sólo una vez y de pasada, pero eso no influyó en +la sinceridad de su exposición, pues ella no tenía ninguna relación con +el proceso. Mientras hablaba, miraba por la ventanilla y observaba cómo +se acercaban a los suburbios en los que se hallaban las oficinas del +juzgado. Se lo dijo a su tío, pero éste no creyó que la coincidencia +fuese digna de ser tenida en cuenta. El coche se detuvo ante una casa +oscura. El tío llamó a la primera puerta de la planta baja. Mientras +esperaban, sonrió, hizo rechinar sus grandes dientes y musitó: + +--Las ocho, una hora inusual para recibir a los clientes. Huld no me lo +tomará a mal. + +En la mirilla de la puerta aparecieron dos grandes ojos negros, que +contemplaron durante un rato a los huéspedes y desaparecieron. La +puerta permaneció cerrada. El tío y K se confirmaron mutuamente haber +visto los dos ojos. + +--Una criada nueva que tiene miedo a los extraños--dijo el tío y llamó +otra vez. Volvieron a aparecer los ojos, parecían tristes, pero podía +ser una ilusión producida por la llama de gas que ardía por encima de +sus cabezas y que apenas alumbraba. + +--¡Abra!--gritó el tío golpeando la puerta con el puño--, somos amigos +del señor abogado. + +--El señor abogado está enfermo--susurró alguien a sus espaldas. En +una puerta al otro lado del pasillo había un hombre en bata que era el +que se había dirigido a ellos con voz tan baja. El tío, que ya estaba +enfurecido por la espera, se dio la vuelta bruscamente y gritó: + +--¿Enfermo?--y se fue hacia él con actitud amenazadora, como si el otro +fuese la misma enfermedad. + +--Ya les han abierto--dijo el hombre, señaló la puerta del abogado, se +ajustó la bata y desapareció. + +Era cierto, habían abierto la puerta, una muchacha--K reconoció en +seguida los ojos oscuros, un poco saltones--permanecía con un delantal +blanco en el vestíbulo y mantenía una vela en la mano. + +--La próxima vez abra antes--dijo el tío en vez de saludar, mientras la +muchacha hacía una ligera inclinación de cabeza. + +--Vamos, Josef--dijo a K, que pasó lentamente al lado de la muchacha. + +--El señor abogado está enfermo--dijo la joven, ya que el tío se +dirigió directamente hacia una puerta sin detenerse. K aún contemplaba +asombrado a la muchacha, cuando ella se volvió para impedir la entrada. +Tenía un rostro redondo como el de una muñeca, pero no sólo las pálidas +mejillas y la barbilla poseían una forma redondeada, sino también las +sienes y la frente. + +--Josef--volvió a llamar el tío y, a continuación, le preguntó a la +joven: + +--¿Es el corazón? + +--Creo que sí--dijo ella, había tenido tiempo para avanzar con la vela +y abrir la puerta de la habitación. En una de las esquinas, aún no +iluminada, se elevó de la cama un rostro con una larga barba. + +--Leni, ¿quién viene?--preguntó el abogado, que, deslumbrado por la luz +de la vela, aún no había podido reconocer a los visitantes. + +--Soy Albert, tu viejo amigo--dijo el tío. + +--¡Ah!, Albert--dijo el abogado, y se dejó caer sobre la almohada, como +si esa visita no necesitase ninguna atención especial. + +--¿Tan mal estás?--preguntó el tío, y se sentó al borde de la cama--. +No lo creo. Es una de tus recaídas, pero pasará como las anteriores. + +--Es posible--dijo el abogado en voz baja--, pero es peor que otras +veces. Respiro con dificultad, no duermo y voy perdiendo fuerzas día a +día. + +--Vaya--dijo el tío, y presionó su sombrero de jipijapa contra la +rodilla--, son malas noticias. ¿Te están cuidando bien? Esto está tan +triste, tan oscuro. Ha pasado ya mucho tiempo desde la última vez que +estuve aquí, pero antes esto era más agradable. Tampoco tu pequeña +señorita parece muy alegre, o tal vez disimula. + +La muchacha permanecía con la vela cerca de la puerta. Parecía fijarse +más en K que en el tío, aun cuando éste se refirió a ella. K se apoyó +en una silla que él mismo había desplazado hasta las proximidades de la +joven. + +--Cuando se está tan enfermo como yo--dijo el abogado--, hay que tener +tranquilidad, a mí no me parece triste. + +Después de una pequeña pausa añadió: + +--Y Leni me cuida muy bien, es muy buena[26]. + +El tío, sin embargo, no se dejó convencer. Tenía un prejuicio contra +la enfermera y aunque no replicó nada al enfermo, persiguió con mirada +severa a la muchacha cuando ésta se acercó a la cama, dejó la vela +en la mesilla de noche, se inclinó sobre el enfermo y le susurró algo +mientras le arreglaba la almohada. El tío prácticamente abandonó +toda consideración hacia el enfermo, se levantó, estuvo paseando de +un lado a otro detrás de la enfermera y a K no le hubiera asombrado +que la hubiera cogido por la falda para apartarla de la cama. K, sin +embargo, lo contemplaba todo con tranquilidad. Incluso la enfermedad +del abogado era algo que no le venía mal, no había podido oponer nada a +la actividad que el tío había desarrollado por su causa, pero el freno +que experimentaba ahora ese celo, sin intervención alguna de K, lo tomó +como algo positivo. Entonces el tío, tal vez sólo con la intención de +ofender a la enfermera, dijo: + +--Señorita, por favor, déjenos un momento a solas, tengo que tratar con +mi amigo un asunto personal. + +La enfermera, que se había inclinado aún más sobre el enfermo y +precisamente en ese momento alisaba la sábana, volvió la cabeza y dijo +con toda tranquilidad, que contrastaba con el silencio furioso y la +verborrea del tío: + +--Ya ve, el señor está muy enfermo, no puede hablar de ningún asunto +personal. + +Probablemente había repetido las palabras del tío sólo por comodidad, +pero por alguna persona ajena se podría haber tomado como una burla. +El tío, naturalmente, se comportó como si le hubieran acuchillado. + +--Tú, condenada--logró decir con voz gutural y casi incomprensible por +la excitación. + +K se asustó, aunque había esperado una reacción semejante, así que +corrió hacia él con la intención de taparle la boca con las manos. +Felizmente, el enfermo se incorporó detrás de la muchacha. El +rostro del tío se tornó sombrío, como si se estuviera tragando algo +repugnante, y dijo algo más tranquilo: + +--Por supuesto que aún no hemos perdido la razón; si lo que reclamo no +fuera posible, no lo habría dicho. Por favor, váyase. + +La enfermera estaba de pie al lado de la cama, mirando al tío, y con +una de sus manos, como creyó advertir K, acariciaba la mano del abogado. + +--Puedes decir lo que quieras en presencia de Leni--dijo el enfermo con +un tono de súplica. + +--No me concierne a mí--dijo el tío--, no es mi secreto. + +Y se dio la vuelta, como si no pensara participar en más negociaciones, +pero concediera un periodo de reflexión. + +--Entonces, ¿a quién concierne?--preguntó el abogado con voz apagada, y +volvió a echarse. + +--A mi sobrino--dijo el tío--, lo he traído conmigo. + +Se lo presentó: + +--Gerente Josef K. + +--¡Oh!--dijo el enfermo con súbita vivacidad, y le extendió la mano--, +disculpe, no había advertido su presencia. + +--Retírate, Leni--dijo a la enfermera, que ya no se opuso, y le dio la +mano como si se despidiera por largo tiempo. + +--Así que no has venido a hacer una visita a un enfermo--dijo +finalmente al tío, que se había acercado ya reconciliado--, vienes por +motivos profesionales. + +Era como si la idea de una visita de enfermo hubiese paralizado hasta +ese momento al abogado, tan fortalecido aparecía ahora. Permaneció +apoyado en el codo, lo que tenía que ser bastante fatigoso, y tiró una +y otra vez de un pelo de su barba. + +--Parece--dijo el tío--que te has recuperado algo desde la salida de +esa bruja. + +Se interrumpió y musitó: + +--Apuesto a que está escuchando--y saltó hacia la puerta. Pero detrás +de la puerta no había nadie. El tío regresó, pero no decepcionado, sino +amargado, pues creía ver en el comportamiento recto de la muchacha una +mayor maldad. + +--No la conoces--dijo el abogado, sin proteger más a la enfermera. Tal +vez sólo quería expresar con ello que no necesitaba protección. Pero +prosiguió en un tono más interesado: + +--En lo que se refiere al asunto de tu señor sobrino, me consideraría +feliz si mis fuerzas bastasen para una tarea tan extremadamente +difícil; me temo, sin embargo, que no bastarán, pero tampoco quiero +dejar de intentarlo; si no puedo, siempre será posible solicitar la +ayuda de otro. Para ser sincero, el asunto me interesa demasiado como +para dejarlo pasar y renunciar a toda participación. Si mi corazón no +lo soporta, al menos encontrará aquí una buena ocasión para fallar del +todo. + +K no creyó comprender ni una sola palabra de lo que había dicho. Miró +al tío para encontrar una explicación, pero éste estaba sentado en la +mesilla de noche, de la que se acababa de caer sobre la alfombra un +frasco de medicinas. Con la vela en la mano, el tío asentía a lo que +decía el abogado, se mostraba de acuerdo en todo y miraba de vez en +cuando a K como si requiriera un asnos similar. ¿Acaso había hablado ya +el tío con el abogado acerca del proceso? Pero eso era imposible, todo +lo acaecido hablaba en contra. Por esta causa, dijo: + +--No entiendo. + +--¿Acaso le he interpretado mal?--preguntó el abogado tan asombrado y +confuso como K--. Tal vez me he precipitado. ¿Sobre qué quería hablar +conmigo? Creía que se trataba de su proceso. + +--Naturalmente--dijo el tío, que entonces preguntó a K--: Pero ¿qué te +pasa? + +--Sí, pero, ¿de qué me conoce y cómo sabe de mi proceso?--inquirió K. + +--¡Ah, ya!--dijo el abogado sonriendo--, soy abogado, trato con +miembros de los tribunales, se habla de distintos procesos, sobre todo +de los más llamativos, y cuando afectan al sobrino de un amigo se +quedan en la memoria. No es nada extraño. + +--Pero ¿qué te pasa?--volvió a preguntarle el tío--. Estás muy nervioso. + +--¿Usted tiene trato con los miembros de los tribunales?--preguntó K. + +--Sí--dijo el abogado. + +--Haces preguntas de niño--dijo el tío. + +--¿Con quién voy a tratar si no es con gente de mi gremio?--añadió el +abogado. + +Sonó tan irrebatible que K fue incapaz de contestar. «Usted trabaja +en las estancias del palacio de Justicia pero no en las del desván», +hubiera querido decir, pero no se atrevió. + +--Tiene que tener en cuenta--continuó el abogado, como si le estuviera +explicando algo evidente y superfluo--que de ese trato saco muchas +ventajas para mis clientes y, además, en múltiples sentidos, pero de +eso no se puede hablar. Naturalmente estoy algo impedido a causa de mi +enfermedad; no obstante sigo recibiendo visitas de buenos amigos de +los tribunales y me entero de algunas cosas. Es posible que me entere +de mucho más de lo que se pueden enterar algunos que gozan de la mejor +salud y se pasan todo el día en los tribunales. Precisamente ahora +tengo una visita entrañable--y señaló hacia una de las esquinas. + +--¿Dónde?--preguntó K de un modo algo grosero por la sorpresa. Miró a +su alrededor con inseguridad, la luz de la vela no llegaba hasta la +pared opuesta. Y realmente algo comenzó a moverse en la esquina. A la +luz de la vela, que ahora el tío sostenía en alto, se podía ver a un +señor bastante mayor sentado frente a una mesita. Era como si todo ese +tiempo hubiera aguantado la respiración para permanecer inadvertido. +Ahora se levantó algo molesto, insatisfecho por haber acaparado la +atención. Era como si quisiera evitar, moviendo las manos como pequeñas +alas, cualquier presentación o saludo, como si no quisiera molestar a +los demás con su presencia y como si suplicase que le dejaran de nuevo +en la oscuridad y en el olvido. Pero ya no se lo podían consentir. + +--Nos habéis sorprendido--dijo el abogado como explicación e hizo una +seña al señor para animarle a que se aproximara, lo que éste hizo +lentamente, dudando, mirando alrededor y con cierta dignidad. + +--El señor jefe de departamento judicial..., ¡ah!, perdón, no les he +presentado. Aquí mi amigo Albert K, aquí su sobrino, el gerente Josef +K, y aquí el señor jefe de departamento. Bien, pues el señor jefe de +departamento ha sido tan amable de hacerme una visita. El valor de una +visita así sólo puede ser apreciado por alguien que sepa lo cargado de +trabajo que está el señor jefe de departamento. No obstante ha venido, +y conversábamos tranquilamente, tanto como lo permitía mi debilidad. +No habíamos prohibido a Leni que dejara entrar a visitantes, pues no +esperábamos a ninguno, pero opinábamos que debíamos permanecer solos; +entonces se oyeron tus golpes, Albert, y el señor jefe de departamento +se retiró con su sillón a una esquina, pero ahora parece que tenemos +un asunto para discutir en común y puede volver con nosotros. Señor +jefe de departamento--dijo con una inclinación y una sonrisa sumisa, +señalando una silla en la cercanía de la cama. + +--Por desgracia sólo podré permanecer unos minutos--dijo amablemente +el jefe de departamento, se sentó cómodamente en la silla y miró el +reloj--, pues el trabajo me llama. Pero tampoco quiero perder la +oportunidad de conocer a un amigo de mi amigo. + +Inclinó ligeramente la cabeza hacia el tío, quien parecía muy +satisfecho por su nuevo conocido, satisfacción que, sin embargo, no +supo manifestar, ya que, por su naturaleza, era incapaz de mostrar +ningún sentimiento de sumisión, limitándose a acompañar las palabras +del jefe de departamento con una risa confusa. ¡Una visión horrible! +K podía contemplarlo todo tranquilamente, pues nadie se preocupaba de +él. El jefe de departamento, como parecía que era su costumbre, tomó +la palabra. El abogado, por su parte, cuya debilidad inicial parecía +que sólo había servido para expulsar a la nueva visita, escuchaba con +atención, con la mano en el oído; el tío, que mantenía la vela--la +balanceaba sobre su muslo y el abogado le miraba frecuentemente con +preocupación--había superado su confusión previa y seguía encantado la +manera de hablar del jefe de departamento y los movimientos ondulados +de manos con que éste acompañaba a sus palabras. K, que se apoyaba +en la pata de la cama, era completamente ignorado por el jefe de +departamento, probablemente con toda intención, y permaneció como mero +oyente. Además, no sabía de qué estaban hablando y se dedicó a pensar +en la enfermera, en el trato tan malo que había recibido del tío y +llegó a considerar si no había visto ya al jefe de departamento, tal +vez en la asamblea durante su primera comparecencia. Si se equivocaba, +el jefe de departamento habría armonizado perfectamente con los +participantes de las primeras filas, aquellos ancianos con sus barbas +ralas. + +En ese preciso momento todos se quedaron escuchando pues se había +producido un ruido como el que hace la porcelana al romperse. + +--Voy a ver qué ha podido ocurrir--dijo K, y salió lentamente, como si +quisiera dar la oportunidad de que le detuvieran. Apenas había entrado +en el vestíbulo e intentaba orientarse en la oscuridad, cuando una mano +pequeña, mucho más pequeña que la de K, se posó sobre la suya, aún en +el picaporte, y cerró suavemente la puerta. Era la enfermera, que había +estado esperando allí. + +--No ha ocurrido nada--susurró ella--, he arrojado un plato contra la +pared para sacarle de la habitación. + +K dijo algo confuso: + +--También yo he pensado en usted. + +--Mucho mejor--dijo la enfermera--. Venga. + +Llegaron a una puerta con un cristal opaco. La enfermera la abrió. + +--Entre--dijo ella. + +Era el despacho del señor abogado. Por lo que se podía apreciar a +la luz de la luna, que sólo alumbraba con intensidad un espacio +rectangular del suelo bajo dos grandes ventanas, los muebles eran +antiguos y pesados. + +--Venga aquí--dijo la enfermera, y señaló un oscuro arcón con forma de +asiento provisto de un respaldo de madera labrada. + +Cuando K se sentó, miró a su alrededor: era una habitación amplia y +elevada, la clientela del abogado de los pobres se debía de sentir +perdida[27]. K creyó apreciar los pequeños pasos con los que los +visitantes se acercaban al poderoso escritorio. Pero poco después lo +olvidó y sólo tuvo ojos para la enfermera, que estaba sentada junto a +él y casi le presionaba contra uno de los brazos del arcón. + +--Pensé--dijo ella--que vendría conmigo sin necesidad de llamarle. +Ha sido muy extraño. Primero me estuvo mirando al entrar casi +ininterrumpidamente y luego me dejó esperando. Por lo demás, llámeme +Leni--añadió rápida e inesperadamente, como si no quisiera desperdiciar +ni un segundo de esa conversación. + +--Encantado--dijo K--. Pero en lo que concierne a su extrañeza, Leni, +se puede explicar fácilmente. En primer lugar, tenía que escuchar la +cháchara de los dos ancianos y no podía salir sin motivo alguno; en +segundo lugar, soy más bien tímido, y usted, Leni, no tenía el aspecto +de poder ser conquistada en un instante. + +--No ha sido eso--dijo Leni, que apoyó el brazo en el respaldo y +contempló a K--, lo que pasa es que no le gusté al principio y +probablemente tampoco le gusto ahora. + +--«Gustar» no expresaría bien lo que siento--dijo K, eludiendo una +respuesta directa. + +--¡Oh!--exclamó ella sonriendo, y ganó gracias a las últimas palabras +de K cierta superioridad. Por esta causa, K permaneció un rato +en silencio. Como ya se había acostumbrado a la oscuridad de la +habitación, pudo distinguir algunos objetos. En concreto, le llamó +la atención un gran cuadro que colgaba a la derecha de la puerta. Se +inclinó para verlo mejor. En él estaba retratado un hombre con la +toga de juez, sentado en un sitial, cuyos adornos dorados destacaban +intensamente. Lo insólito era que ese juez no estaba sentado en una +actitud digna y reposada, sino que presionaba con fuerza el brazo +izquierdo contra el respaldo y contra el brazo del sitial, mientras +mantenía libre el brazo derecho, cuya mano se aferraba al otro brazo +del asiento como si en el instante siguiente fuera a saltar con un giro +violento para decir algo decisivo o pronunciar una sentencia[28]. Se +suponía que el acusado estaba al inicio de una escalera, de la cual +sólo se podían ver los peldaños superiores, cubiertos con una alfombra +amarilla. + +--Tal vez sea éste mi juez--dijo K, y señaló el cuadro con el dedo. + +--Yo le conozco--dijo Leni, que también miró el cuadro--, viene a +menudo de visita. El retrato lo pintaron cuando era joven, pero jamás +ha podido parecerse al del cuadro, pues es muy bajito. Sin embargo, se +hizo retratar con esa estatura porque es muy vanidoso, como todos los +de aquí. Pero yo también soy vanidosa y estoy muy insatisfecha por no +gustarle a usted. + +K sólo respondió a este último comentario atrayendo a Leni hacia él +y abrazándola: ella reclinó en silencio la cabeza en su hombro. A +continuación, K le preguntó: + +--¿Qué rango tiene? + +--Es juez de instrucción--dijo ella, tomó la mano de K, con la que él +la abrazaba y jugó con sus dedos. + +--Otra vez sólo un juez instructor--dijo K decepcionado--, los +funcionarios superiores se esconden, pero él está sentado en un sitial. + +--Eso es todo un invento--dijo Leni, poniendo el rostro en la mano de +K--, en realidad está sentado en una silla de cocina, cubierta por una +vieja manta para caballerías. Pero ¿tiene que pensar siempre en su +proceso?--añadió lentamente. + +--No, no, en absoluto--dijo K--, incluso creo que pienso demasiado poco +en él. + +--Ése no es el error que está cometiendo--dijo Leni--. Usted es +demasiado inflexible, al menos eso es lo que he oído. + +--¿Quién ha dicho eso?--preguntó K. Sintió su cuerpo en su pecho y +contempló su mata de pelo oscuro. + +--Revelaría demasiado si se lo dijera--respondió Leni--. Por favor, no +pregunte nombres, pero rectifique su error, no sea tan inflexible. No +hay defensa posible contra esta judicatura, hay que confesar. Haga la +confesión en la próxima oportunidad que se le presente. Sólo así tendrá +la posibilidad de escapar, sólo así. No obstante, le será imposible sin +ayuda. No tema por esa ayuda, yo se la prestaré. + +--Usted sabe mucho de esta justicia y de todas las trampas necesarias +para moverse en ella--dijo K, y, como se apretaba mucho a él, decidió +sentarla sobre sus rodillas. + +--Así estoy bien--dijo ella, y se acomodó un poco la falda y la camisa. +Luego puso las manos en torno a su cuello, se inclinó un poco hacia +atrás y lo contempló durante un rato. + +Y si no confieso, ¿no me podrá ayudar?--preguntó K de prueba. Reúno +ayudantes femeninos--pensó con asombro--, primero la señorita Bürstner, +luego la esposa del ujier y por último esta pequeña enfermera, que +parece sentir una incomprensible atracción hacia mí. ¡Se sienta en mis +rodillas como si fuese su lugar preferido!». + +--No--respondió Leni y sacudió lentamente la cabeza--. En ese caso no +podría ayudarle. Pero está claro que usted no quiere mi ayuda, usted es +obstinado y no se deja convencer. ¿Tiene una amante?--preguntó después +de un rato de silencio. + +--No--dijo K. + +--¡Oh, sí!--dijo ella. + +--Sí, claro que sí--dijo K--. La he negado y, no obstante, llevo una +fotografía suya. + +Siguiendo su petición, le mostró la fotografía, que ella estudió hecha +un ovillo sobre sus rodillas. Era una fotografía al natural: la tomaron +mientras Elsa bailaba una danza trepidante, como las que le gustaba +bailar en el local donde trabajaba; su falda volaba a su alrededor +agitada por sus giros y apoyaba las manos en las caderas, al mismo +tiempo miraba sonriendo hacia un lado con el cuello estirado. No se +podía reconocer en la foto a quién dirigía esa sonrisa. + +--Se ha ceñido demasiado el corpiño--dijo Leni, y señaló el lugar donde +se podía apreciar--. No me gusta, es torpe y vulgar. Tal vez sea con +usted dulce y amable, eso se podría deducir de la fotografía. Mujeres +tan altas y fuertes no saben a menudo otra cosa que ser dulces y +amables; pero, ¿sería capaz de sacrificarse por usted? + +--No--dijo K--, ni es dulce ni amable, ni tampoco se sacrificaría por +mí. Aunque hasta ahora no he reclamado de ella ni lo uno ni lo otro. Y +no he contemplado la fotografía con tanto detenimiento como usted. + +--Entonces no tiene mucha importancia para usted--dijo Leni--, no es su +amante. + +--Sí lo es--dijo K--, no voy a desmentirlo ahora. + +--Bueno, por mucho que sea su amante--dijo Leni--, no la echaría de +menos si la perdiera o la sustituyera por otra, por ejemplo por mí. + +--Cierto--dijo K sonriendo--, eso sería posible, pero ella tiene una +ventaja frente a usted, no sabe nada del proceso y si supiera algo, no +pensaría en convencerme para que condescendiera. + +--Eso no es ninguna ventaja--dijo Leni--. Si no tiene más ventajas, no +perderé la esperanza. ¿Tiene algún defecto corporal? + +--¿Un defecto corporal?--preguntó K. + +--Sí--dijo Leni--, yo tengo un pequeño defecto, mire. + +Estiró los dedos corazón e índice de su mano derecha y una membrana +llegaba prácticamente hasta la mitad del dedo más corto. La oscuridad +impidió ver a K lo que quería mostrarle, así que ella llevó su mano +hasta el sitio indicado para que él lo tocara. + +--Qué capricho de la naturaleza--dijo K, y añadió mientras miraba toda +la mano--: Qué garra tan hermosa. + +Leni contempló con orgullo cómo K abría y cerraba asombrado los dos +dedos hasta que, finalmente, los besó ligeramente y los soltó. + +--¡Oh!--exclamó ella en seguida--. ¡Me ha besado! + +Ayudándose con las rodillas, trepó por el cuerpo de K con la boca +abierta; K la miró consternado, ahora que estaba tan cerca notó que +despedía un olor amargo y excitante, como a pimienta; atrajo su cabeza, +se inclinó sobre ella y la mordió y besó en el cuello, luego mordió su +pelo. + +--La ha sustituido por mí--exclamaba ella--, ve, ¡la ha sustituido por +mí! + +Sus rodillas resbalaron y cayó hasta casi tocar la alfombra lanzando un +pequeño grito. K la abrazó para sujetarla, pero ella lo atrajo. + +--Ahora me perteneces[29]--dijo ella. + +--Aquí tienes la llave de la casa, ven cuando quieras--fueron sus +últimas palabras y un beso al azar le alcanzó en la espalda mientras +se alejaba. Cuando salió de la casa comprobó que caía una fina lluvia, +quería llegar a la mitad de la calle para poder ver a Leni en la +ventana, pero de un automóvil, que esperaba cerca de la casa, y que K +no había advertido, salió el tío, le cogió del brazo y le empujó contra +la puerta de la casa, como si quisiera apuntalarle contra ella. + +--¡Pero cómo has podido hacerlo!--gritó--. Has dañado gravemente tu +causa cuando ya iba por el buen camino. Te ocultas con esa cosa sucia +que, además, es la amante del abogado y permaneces ausente durante +horas. Ni siquiera buscas una excusa, no, ni disimulas, sino que +abiertamente corres hacia ella y te quedas con ella. Y mientras tanto +nosotros permanecemos allí sentados, tu tío, que se esfuerza por ti, +el abogado, al que hay que ganarse para que te defienda y, sobre +todo, el jefe de departamento, ese gran señor, que domina tu caso en +su estado actual. Queríamos hablar sobre cómo se te podía ayudar, yo +tenía que hablar cuidadosamente con el abogado y luego éste con el jefe +de departamento y al menos tendrías que haberme apoyado. En vez de +eso permaneces ausente. Al final ya no se puede ocultar, son hombres +educados, no hablan de ello, me guardan consideración, pero llega un +momento en que ya no lo pueden tolerar, y como no pueden hablar del +caso, enmudecen. Hemos permanecido allí sentados minutos y minutos sin +decir una palabra, escuchando si venías o no. Todo en vano. Finalmente, +el jefe de departamento, que ha permanecido más tiempo del que quería, +se ha levantado y se ha despedido de mí, compadeciéndome y sin poder +ayudarme. Luego esperó amablemente un tiempo en la puerta y se fue. +Naturalmente, yo estaba feliz de que se hubiera ido, ya no podía ni +respirar. Al abogado le ha sentado mucho peor, el pobre hombre no +podía hablar cuando me despedí de él. Probablemente has contribuido a +que sufriese una recaída y así aceleras la muerte del hombre del que +dependes. Y me dejas a mí, a tu tío, aquí, bajo la lluvia, mira, estoy +empapado, he esperado horas[30]. + + + NOTAS: + +[23] En el manuscrito, en un principio, «Laura». Ema se llamaba la +hermana de Felice Bauer, con la que Kafka permaneció en contacto aun +después de la ruptura de relaciones con Felice. + +[24] En el manuscrito, después de «ordinario» aparece tachado +«estatal». Kafka se decantó así por mantener cierta ambigüedad respecto +a la calificación del tribunal, aunque todas las referencias refuerzan +la impresión de que se trataba de una organización al margen del Estado. + +[25] En el manuscrito, en un principio, «abogado Massal». En «yiddisch» +«massel» significa «suerte». «Huid» significa «favor» o «benevolencia». + +[26] A continuación, tachado en el manuscrito: «Esa alabanza no hizo +efecto alguno en la muchacha, ni siquiera le impresionó lo que el +tío dijo a continuación: "Puede ser. No obstante, te enviaré lo más +pronto posible, incluso hoy mismo, una enfermera. Si no cumple con sus +obligaciones, la despides, pero hazme el favor e inténtalo. En este +ambiente y con este silencio no se puede vivir". "No siempre es tan +silencioso--dijo el abogado--. Sólo tomaré a tu enfermera si es algo +obligatorio". "Lo es"--dijo el tío. + +[27] Tachado en el manuscrito: «El escritorio, que casi ocupaba la +habitación en toda su longitud, se hallaba cerca de la ventana. Estaba +de tal manera dispuesto que el abogado daba la espalda a la puerta. +Así, el visitante tenía que atravesar toda la habitación como un +intruso antes de poder ver el rostro del abogado, si éste no tenía la +amabilidad de volverse hacia el visitante». + +[28] Tachado en el manuscrito «para terror del acusado». Según M. +Pasley, Kafka se inspiró en la obra de Freud _El Moisés de Miguel +Ángel_ para la descripción de la actitud del juez retratado. + +[29] En un principio Kafka planeó terminar el capítulo con esta frase. +En el manuscrito aparece la palabra «Fin». No obstante, más tarde se +decidió por continuar el capítulo para dar una mayor consistencia al +argumento. + +[30] Kafka tuvo problemas para terminar este capítulo y no quedó +satisfecho. Se ha conservado otra continuación, publicada por Max Brod: +«Cuando salieron del teatro lloviznaba ligeramente. K estaba cansado +por la mala representación. El pensamiento de que tenía que albergar +a su tío le deprimía, precisamente ese día necesitaba hablar con F. +B., podría haber encontrado una oportunidad para verla. La compañía +del tío, sin embargo, se lo impedía. Salía un tren nocturno que el +tío podía coger, pero convencerle para que se fuera ese día, en que +habían estado tan ocupados con el proceso, era completamente imposible. +No obstante, K hizo el intento, aunque sin esperanzas: "Temo, +tío--dijo--, que necesitaré tu ayuda en el futuro. Aún no sé en qué, +pero la necesitaré con toda seguridad". "Puedes contar conmigo--dijo +el tío--, no paro de pensar en cómo te puedo ayudar". "Eres el mismo +de siempre--dijo K--, sólo temo que la tía se enoje conmigo si te +pido que vuelvas a la ciudad". "Tu asunto es mucho más importante que +esas molestias". "En eso no coincido--dijo K--, no quiero separarte +inútilmente de la tía. Te necesitaré muy pronto, así que podrías irte a +casa mientras tanto". "¿Mañana?"--dijo el tío. "Sí, mañana--respondió +K--, o, tal vez, lo más cómodo sería que viajases esta misma noche en +el tren nocturno"». + + + + + =EL ABOGADO + EL FABRICANTE + EL PINTOR= + + +Una mañana de invierno--fuera caía la nieve y la luz era mortecina--, +K estaba sentado en su despacho, exhausto a pesar de encontrarse en +las primeras horas de la mañana. Para protegerse de los funcionarios +inferiores, había encargado a su ordenanza que no dejase pasar a nadie; +puso como excusa que estaba muy ocupado. Pero en vez de trabajar, +giraba en su sillón, desplazaba lentamente distintos objetos sobre +el escritorio y, sin ser muy consciente de lo que hacía, terminó por +extender el brazo sobre la mesa y permanecer inmóvil con la cabeza +inclinada. + +El proceso ya no abandonaba sus pensamientos. Con frecuencia había +considerado la posibilidad de redactar un escrito de defensa y +presentarlo al tribunal. En él incluiría una corta descripción de su +vida y aclararía, respecto a cada acontecimiento importante, por qué +motivos había actuado así, si esa forma de actuar, según su juicio +actual, era reprochable o no, y las justificaciones que se podían +aducir en uno u otro caso. Las ventajas de un escrito de defensa con un +contenido similar, en comparación con la simple defensa a través del +abogado, por lo demás tampoco libre de objeciones, eran indudables. K +no sabía lo que el abogado emprendía; en todo caso no era mucho, hacía +un mes que no le llamaba y en ninguna de las visitas previas tuvo la +impresión de que ese hombre pudiera alcanzar algo. Ni siquiera le había +preguntado apenas nada. Y, sin embargo, había tanto que preguntar. +Preguntar era, sin duda, lo principal. K tenía la sensación de que +él mismo podía plantear todas las preguntas necesarias del caso. El +abogado, por el contrario, en vez de preguntarle, contaba cosas él +mismo o permanecía en silencio, inclinándose sobre el escritorio--tal +vez por su dureza de oído--, tirándose de un pelo de la barba y mirando +fijamente la alfombra, es posible que hacia el lugar en el que habían +yacido K y Leni. De vez en cuando le hacía alguna vacía advertencia, +como se hace con los niños[31]. Palabras tan inútiles como aburridas, +que K no pensaba pagar ni con un un céntimo cuando le enviara la cuenta +final. Una vez que el abogado creía haberle humillado lo suficiente, +comenzaba, como de costumbre, a infundirle un poco de ánimo. Según +le contaba, él había ganado ya total o parcialmente muchos procesos +similares, procesos que, si bien no habían sido tan difíciles como el +suyo, al menos se habían presentado igual de desesperanzados. Tenía +una lista con esos procesos en su cajón--al decirlo golpeteaba en uno +de los laterales de la mesa--, pero por desgracia no podía mostrar +el material, pues se trataba de un secreto oficial. Naturalmente, +decía, toda su experiencia revertía en favor de K. Había comenzado +a trabajar de inmediato y el primer escrito judicial ya casi estaba +redactado. Su importancia consistía en que al ser la primera impresión +que daba la defensa, a menudo determinaba esencialmente el posterior +desarrollo del procedimiento. No obstante, por desgracia, se veía +obligado a advertirle que a veces ocurría que los primeros escritos +presentados al tribunal no se leían. Simplemente se agregaban a +las actas y se estimaba que provisionalmente era más importante el +interrogatorio y la observación del acusado que todas las alegaciones +realizadas por escrito. Si el solicitante mostraba apremio, se aducía +que antes de la sentencia definitiva se reuniría todo el material, +incluidas las actas respectivas, y se examinarían también los primeros +escritos. Lamentablemente, esto no ocurría siempre así, el primer +escrito se solía traspapelar o simplemente se extraviaba y, aunque se +conservase hasta el final--esto lo había sabido el abogado sólo por +rumores--, apenas se leía. Todo eso era lamentable, pero no carecía +de justificación. K no debía sacar la falsa conclusión de que el +procedimiento no era público, podía ser público, si el tribunal lo +consideraba necesario, pero la ley no prescribía su publicidad. Como +consecuencia de esto, los escritos judiciales, ante todo el escrito +de acusación, eran inaccesibles para el acusado y la defensa, por +consiguiente no se sabía con exactitud a qué se debía referir, en +concreto, el primer escrito, así que éste sólo podía contener por +casualidad algo que fuera importante para la causa. Datos exactos y +aptos para servir de prueba se podían elaborar con posterioridad, +cuando los interrogatorios del acusado hicieran aparecer con más +claridad los cargos que se le imputaban o permitieran deducirlos con +mayor precisión. Naturalmente, bajo estas condiciones, la defensa se +encontraba en una situación muy desfavorable y difícil. Pero también +esto era deliberado. En realidad, la ley no permitía una defensa, sólo +la toleraba, no obstante, incluso respecto al texto legal del que se +podía deducir una tolerancia, existía una fuerte disensión doctrinal. +Por consiguiente, estrictamente hablando, no podía haber ningún abogado +reconocido por los tribunales, todos los abogados que comparecían +ante ese tribunal eran abogados intrusos. El gremio consideraba esta +situación indignante y si K, en su próxima visita a los juzgados, se +fijaba en el despacho de los abogados, lo comprobaría. Probablemente +quedaría horrorizado al ver en qué condiciones se reunía allí la gente. +Ya la estancia estrecha mostraba el desprecio que la Justicia tenía +por ese gremio. La luz sólo penetraba por una claraboya, situada a +tal altura que si alguien quería mirar por ella tenía que buscar a +un colega para subirse a sus espaldas. Por añadidura, el humo de una +chimenea cercana le entraría por la nariz y le dejaría la cara negra. +En el suelo de esa estancia--sólo para añadir un ejemplo más del estado +en que se encontraba aquello--, había, desde hacía más de un año, un +agujero, no tan grande como para que un hombre pudiese caer por él, +pero sí lo suficiente como para poder meter una pierna. El despacho +de los abogados estaba en el segundo piso, si alguien se hundía, la +pierna aparecía en el primer piso, precisamente en el corredor donde +esperan los acusados. No exageraba al decir que en los círculos de +abogados esa situación se consideraba vergonzosa. Las quejas a la +Administración de Justicia no habían tenido el más mínimo éxito, lo +único que se había conseguido era que se prohibiera severamente que +los abogados cambiasen algo en la habitación asumiendo ellos mismos +los costes. Pero también esta forma de tratar a los abogados tenía +un fundamento. Se quería impedir la defensa y se pretendía que todo +recayese sobre el acusado. No era un mal criterio, pero sería un error +deducir que en esa justicia los abogados no servían para nada. Todo +lo contrario, en ningún lugar eran tan necesarios. El procedimiento +no sólo no era público, sino que también permanecía secreto para el +acusado. Naturalmente, todo lo secreto que era posible, pero era +posible en su mayor parte. El acusado tampoco tenía acceso a los +escritos judiciales y deducir de los interrogatorios el contenido +de ellos era muy difícil, sobre todo para el acusado, confuso y +lleno de preocupaciones. Aquí es cuando debía actuar la defensa. +Por regla general, la defensa no podía estar presente durante los +interrogatorios, así que se veía obligada a preguntar al acusado, si +era posible en la misma puerta del despacho del juez instructor, acerca +del interrogatorio e intentar deducir de esos informes, la mayoría de +las veces muy vagos, la información conveniente. Pero esto no era lo +más importante, pues así no se podía averiguar mucho, aunque, si bien +era cierto, una persona competente averiguaría más que otra que no lo +era. Lo más importante eran las relaciones personales del abogado, en +ellas consistía la calidad de la defensa. K ya había sabido por propia +experiencia que los rangos inferiores de esa organización judicial +no eran del todo perfectos, que en ellos abundaban los empleados +corruptos y aquéllos que olvidaban fácilmente el cumplimiento del +deber, por lo que la severa configuración judicial mostraba algunas +lagunas. Aquí es donde la gran masa de abogados encontraba su campo +de actuación, aquí se sobornaba y se espiaba, no hacía mucho tiempo, +incluso, se produjeron robos de actas. No se podía dudar que de esa +manera se podían conseguir resultados sorprendentemente favorables +para el acusado, aunque sólo momentáneos. Los pequeños abogados los +aprovechaban para hacerse publicidad y vanagloriarse, pero para el +posterior transcurso del proceso no significaba nada o nada bueno. +Lo que a fin de cuentas poseía más valor eran las buenas y sinceras +relaciones personales y, además, con los funcionarios superiores, con +lo que sólo se hacía referencia a los funcionarios superiores de los +grados inferiores. Gracias a estas relaciones se podía influir en el +desarrollo del proceso, al principio de una manera inapreciable, más +tarde con mayor claridad. Esto lo conseguían muy pocos abogados, y +aquí la elección de K se mostraba muy acertada. Tal vez sólo uno o dos +abogados podían poseer unas relaciones similares a las suyas. Estos +abogados, sin embargo, no se ocupaban de los clientes presentes en el +despacho de abogados y no tenían nada que ver con ellos. Y precisamente +esa circunstancia era la que fortalecía--vínculo con los funcionarios +judiciales. Ni siquiera era necesario que el Dr. Huld acudiera a los +tribunales, que esperase allí a la casual aparición del juez instructor +y que consiguiese algún éxito, dependiendo del humor del magistrado, +o ni siquiera eso. No, K ya lo había podido ver, los funcionarios, y, +entre ellos, algunos superiores, se presentaban por su propia voluntad, +ofrecían espontáneamente alguna información, clara o fácilmente +interpretable, hablaban sobre el posterior desarrollo del proceso, sí, +incluso había casos en que se dejaban convencer y adoptaban encantados +los puntos de vista ajenos. No obstante, tampoco se podía confiar +mucho en ellos en este último aspecto. Por muy positiva que fuese su +opinión para la defensa, nada impedía que regresasen a su despacho y +al día siguiente emitiesen una sentencia completamente contraria y +mucho más severa para el acusado que la pensada en un primer momento, +de la que, sin embargo, afirmaban estar convencidos del todo. Contra +esto no hay defensa posible, pues lo que han dicho en confianza sólo +se ha dicho en confianza y no admite ninguna consecuencia pública, +ni siquiera en el caso de que la defensa no se esforzara en mantener +el favor de los señores. Por otra parte, resultaba cierto que estos +señores no se ponían en contacto con la defensa, naturalmente con una +defensa especializada, por amor al género humano o por sentimientos +de amistad, también ellos, en cierta manera, dependían de ella. Aquí +salía a la luz uno de los defectos de una organización judicial que +establecía la confidencialidad del tribunal. A los funcionarios les +faltaba el contacto con la población, para los procesos habituales +estaban bien dotados, un proceso así prácticamente avanzaba por sí +mismo y sólo necesitaba un pequeño empujón de vez en cuando, pero +en los casos más simples o en los más difíciles se mostraban con +frecuencia perplejos. Como estaban sumidos noche y día en la ley, +carecían del sentido para las relaciones humanas y en algunos casos lo +echaban de menos. Entonces acudían a los abogados para tomar consejo +y detrás de ellos venía un empleado con esas actas que, en realidad, +se supone, son tan secretas. En esa ventana había visto a algunos +señores, de los que jamás se hubiera podido esperar una actitud así, +mirando hacia la calle desconsolados, mientras el abogado estudiaba las +actas para darle un buen consejo. Por lo demás, en esas situaciones se +podía comprobar la enorme seriedad con que esos señores se tomaban su +trabajo y cómo se desesperaban cuando topaban con impedimentos que, +por su naturaleza, no podían superar. Su posición tampoco era fácil, +se les haría una injusticia si se pensase que su posición era fácil. +La estructura jerárquica de la organización judicial era infinita y +ni siquiera era abarcable para el especialista. El procedimiento en +los distintos juzgados era, por regla general, también secreto para +los funcionarios inferiores, por consiguiente jamás podrían seguir los +asuntos que trataban en las fases subsiguientes; las causas judiciales +entraban en su ámbito de competencias sin que supieran de dónde venían +y luego seguían su camino sin que supieran adónde iban. Así pues, +estos funcionarios no podían sacar ninguna enseñanza del estudio de +las distintas fases procesales, de las decisiones y fundamentos de +las mismas. Sólo podían ocuparse de aquella parte del proceso que la +ley les atribuía y del resultado de su trabajo sabían con frecuencia +menos que la defensa, que, por regla general, permanecía en contacto +con el acusado hasta el final del proceso. También a este respecto +podían conocer a través de la defensa alguna información valiosa. +Si K todavía se asombraba, teniendo en cuenta todo lo dicho, de la +irascibilidad de los funcionarios--todos tenían la misma experiencia--, +que con frecuencia se dirigían a las partes de un modo insultante, +debía considerar que todos los funcionarios estaban irritados, +incluso cuando parecían tranquilos. Era natural que los abogados +sufrieran mucho por esa circunstancia. Se contaba, por ejemplo, una +historia, que, según todos los indicios, podía ser verdadera: Un viejo +funcionario, un señor bueno y silencioso, había estudiado una noche y +un día, sin interrupción--estos funcionarios eran más diligentes que +nadie--, un asunto judicial bastante difícil, especialmente complicado +debido a los datos confusos aportados por el abogado. Por la mañana, +después de un trabajo de veinticuatro horas, probablemente no muy +fecundo, se fue hacia la puerta de entrada, permaneció allí emboscado +y arrojó por las escaleras a todos los abogados que pretendían entrar. +Los abogados se reunieron al pie de las escaleras y discutieron qué +podían hacer. Por una parte, no tenían ningún derecho a entrar, así que +no podían emprender acción judicial alguna contra el funcionario y, +además, tenían que cuidarse mucho de poner al cuerpo de funcionarios +en su contra. Por otra parte, como no hay día perdido en el juzgado, +tenían la necesidad de entrar realmente, se pusieron de acuerdo en +intentar cansar al funcionario. Una y otra vez mandaron a un abogado +que volvía a ser arrojado escaleras abajo al ofrecer una resistencia +meramente pasiva. Todo esto duró alrededor de una hora; entonces +el hombre, ya viejo, debilitado por el trabajo nocturno, realmente +fatigado, regresó a su despacho. Los de abajo no se lo querían creer, +así que enviaron a uno para que mirase detrás de la puerta y comprobara +que ya no estaba. Sólo entonces entraron, pero no se atrevieron ni a +rechistar. Pues los abogados--y hasta el más ínfimo de ellos podía +abarcar, al menos en parte, las circunstancias que allí prevalecían--no +pretendían introducir ni imponer ninguna mejora en el funcionamiento +de los tribunales, mientras que casi todos los acusados--y esto era lo +significativo--, incluso gente muy simple, empezaban a pensar nada más +entrar en proposiciones de mejora y así desperdiciaban el tiempo y las +energías, que podrían emplear mucho mejor de otra manera. Lo correcto +era adaptarse a las circunstancias. Aun en el supuesto de que a alguien +le fuera posible mejorar algunos detalles--aunque sólo se trataba de +una superstición absurda--, lo único que habría conseguido, en el mejor +de los casos, sería mejorar algo para asuntos futuros, pero se habría +dañado extraordinariamente a sí mismo, pues habría llamado la atención +del cuerpo de funcionarios, siempre vengativo. ¡Jamás había que llamar +la atención! Había que esforzarse por comprender que ese gran organismo +judicial en cierta manera estaba suspendido, como si flotara, y si +alguien cambiaba algo en su esfera particular podía perder el suelo +bajo los pies y precipitarse, mientras que el gran organismo, para +paliar esa pequeña distorsión, encontrar fácilmente un repuesto en +otro lugar--todo está conectado--y permanecería así invariable o, lo +que era aún más probable, todavía más cerrado, más atento, más severo, +más perverso. Así que lo mejor era ceder el trabajo a los abogados +en vez de molestarlos. Los reproches no servían de nada, sobre todo +cuando no se podían comprender los motivos que los generaban, y no se +podía negar que K, con su actitud frente al jefe de departamento, había +dañado mucho su causa. A ese hombre tan influyente, que pertenecía a +aquéllos que pueden hacer algo por él, ya había que tacharlo de la +lista. Desoía incluso las menciones más fugaces del proceso y, además, +intencionadamente. En algunas cosas los funcionarios se comportaban +como niños. Con frecuencia se podían ofender por pequeñeces--y +la actitud de K, por desgracia, no quedaba encuadrada en esta +categoría--, y entonces dejaban de hablar incluso con buenos amigos, +los evitaban y los perjudicaban en todo lo que podían. Pero de pronto, +sorprendentemente, sin un motivo que lo explicase, se les hacía reír +con una broma, fruto de la desesperación, y se reconciliaban. El trato +con ellos era al mismo tiempo difícil y fácil, no había reglas. A veces +resultaba asombroso que una vida normal alcanzase para poder abarcar +tanto y obtener aquí algún éxito laboral. Había, por supuesto, horas +sombrías, como las que tiene cualquiera, en las que se creía no haber +conseguido nada, en las que a uno le parecía que un proceso, con buenas +perspectivas desde el principio hasta el final y con un buen resultado, +podría haber llegado a la misma conclusión sin trabajo alguno, mientras +otros muchos se habían perdido a pesar de todo el esfuerzo, de las +muchas idas y venidas, de los pequeños éxitos aparentes, sobre los +que uno tanto se alegraba. Entonces todo parecía inseguro y uno no +osaría negar, incluso, que procesos con buenas expectativas se habían +descarrilado precisamente por la ayuda prestada. También eso era una +cuestión de confianza en uno mismo, y esa confianza era lo único +que quedaba. A estos ataques--sólo eran pequeños ataques, caídas de +ánimo, nada más--estaban expuestos los abogados cuando, de repente, +se les quitaba un proceso que habían llevado durante mucho tiempo y +satisfactoriamente. Esto era lo más enojoso que le podía ocurrir a +un abogado. No era el acusado el que le quitaba el proceso, eso no +sucedía nunca, un acusado que había nombrado a un abogado tenía que +quedarse con él ocurriera lo que ocurriese. ¿Cómo podría defenderse +solo si ya había pedido ayuda? Eso no sucedía, aunque podía ocurrir +alguna vez que el proceso tomase un curso que el abogado ya no pudiese +seguir. Entonces al abogado se le privaba del proceso, del acusado y +de todo lo demás. En esta situación ya no podían ayudar las mejores +relaciones con los funcionarios, pues ni siquiera ellos sabían algo. +El proceso había entrado en una fase en la que ya no se podía prestar +ayuda alguna. De él se ocupaban ahora juzgados accesibles, donde el +acusado no podía ser localizado por su defensor. Un día el abogado +llegaba a casa y encontraba sobre la mesa todas las anotaciones y datos +reunidos con tanto esfuerzo y con tantas esperanzas.--Se los habían +devuelto, pues no poseían valor alguno en la nueva fase procesal, +eran desperdicios. Pero tampoco había que dar por perdido el proceso, +en absoluto, al menos no había ningún motivo decir que avalase esa +suposición, lo único que ocurría es que ya no se sabría nada del +proceso. Afortunadamente, estos casos eran excepcionales y, aun en el +supuesto de que el proceso de K pudiera convertirse en uno de ellos, +por ahora estaría muy lejos de una fase semejante. Todavía quedaban +muchas oportunidades para el trabajo del abogado y de que él las +aprovecharía, de eso K podía estar seguro. El escrito, como le había +mencionado, aún no había sido entregado, tampoco había prisa, mucho más +importantes eran las entrevistas introductorias con los funcionarios +decisivos y éstas ya se habían producido. Con distinto éxito, había que +reconocerlo. Por ahora era mejor no revelar detalles, pues K podría +ser influido desfavorablemente por ellos, ya fuera despertando en él +demasiadas esperanzas o provocándole angustia; sí se podía decir, sin +embargo, que algunos se mostraron muy favorables y dispuestos, mientras +que otros se mostraron menos favorables, pero tampoco se habían +negado a ayudar. El resultado, por consiguiente, muy satisfactorio, +aunque tampoco se podían sacar conclusiones, pues todas las vistas +preliminares comenzaban así y sólo el posterior transcurso del proceso +podía mostrar el valor de esas vistas. En todo caso, aún no había nada +perdido y si fuera posible ganarse al jefe de departamento--ya había +emprendido algo en ese sentido--, entonces todo era, como dirían los +cirujanos, una herida limpia y se podía esperar confiado el desarrollo +posterior del proceso. + +En discursos como éste el abogado era incansable. Se repetían en cada +visita. Siempre había progresos, pero nunca podía comunicar de qué +progresos se trataba. Se trabajaba sin cesar en el primer escrito, +pero nunca se terminaba, lo que en la siguiente visita resultaba una +gran ventaja, pues precisamente los últimos tiempos, lo que no se podía +haber previsto, habían sido desfavorables para entregarlo. Si K algunas +veces, agotado por el discurso, añadía que, teniendo en cuenta todas +las dificultades, parecía que el asunto iba muy lento, se le replicaba +que no iba nada lento, pero que ya habrían avanzado mucho más si K se +hubiera dirigido al abogado en el momento oportuno. Por desgracia, +había descuidado esa medida y un descuido así traería más desventajas, +y no sólo temporales. + +La única interrupción bienhechora en esas visitas era la aparición de +Leni, que siempre sabía arreglárselas para traer el té al abogado en +presencia de K. Luego permanecía detrás de K, aparentaba contemplar +cómo el abogado se servía y sorbía inclinado el té, con una suerte +de avaricia, y dejaba que K cogiese su mano en secreto. Reinaba un +completo silencio. El abogado bebía, K estrechaba la mano de Leni y +Leni se atrevía a veces a acariciar suavemente el cabello de K. + +--¿Aún estás aquí?--preguntaba el abogado, después de haber terminado +de beber. + +--Quería llevarme el servicio--decía Leni, se producía un último +apretón de manos, el abogado se secaba la boca y comenzaba a hablar a +K con nuevas energías. + +¿Era consuelo o desesperación lo que quería conseguir el abogado? K no +lo sabía, no obstante pronto tuvo por seguro que su defensa no estaba +en buenas manos. Es posible que todo lo que el abogado contaba fuese +verdad, aunque estaba claro que siempre quería permanecer en un primer +plano y que muy probablemente jamás había llevado un proceso tan grande +como, según su opinión, era el de K. Lo más sospechoso, sin embargo, +eran las supuestas relaciones con los funcionarios, de las que no +dejaba de vanagloriarse. ¿Acaso debían ser empleados sólo en beneficio +de K? El abogado jamás se olvidaba de indicar que siempre se trataba +de funcionarios inferiores, es decir de funcionarios en puestos muy +dependientes, y cuyo ascenso podría verse influido por ciertos cambios +en el proceso. ¿No podrían estar utilizando al abogado para conseguir +cambios que, por supuesto, siempre serían contrarios al acusado? +Probablemente no lo hicieran en todos los procesos, cierto, pero seguro +que habían procesos en los que podían conseguir ventajas a través del +abogado, pues les interesaba mantener incólume su buen nombre. Si era +así, ¿de qué modo podrían intervenir en el proceso de K, el cual, +como aclaraba el abogado, era un proceso muy difícil e importante y +había llamado la atención en los tribunales desde el principio? No +era muy difícil sospechar lo que harían. Se podían descubrir algunas +señales de esto en el mero hecho de que ni siquiera se había entregado +el primer escrito, a pesar de que el proceso ya duraba meses y según +las indicaciones del abogado se encontraba en los inicios, lo que, +naturalmente, era muy adecuado para adormecer al acusado y mantenerlo +desamparado, hasta que, de repente, se abalanzaban sobre él con la +sentencia o, al menos, con la comunicación de que la investigación, +concluida en su perjuicio, se había trasladado a estancias superiores. + +Era absolutamente necesario que K actuara por su propia cuenta. +Precisamente en momentos de gran cansancio, como en esa mañana +invernal, cuando todo pasaba inerte por su cabeza, ese convencimiento +le parecía irrefutable. El desprecio que había sentido en un principio +hacia el proceso había desaparecido. Si hubiera estado solo en el +mundo, habría podido desdeñar fácilmente el proceso, aunque estaba +seguro que en ese caso no habría habido proceso. Pero el tío le había +llevado al abogado, había intereses familiares que contaban. Su +posición no era por completo independiente del curso del proceso, él +mismo había mencionado imprudentemente el asunto, con una inexplicable +satisfacción, a conocidos, otros se habían enterado a través de +fuentes desconocidas, la relación con la señorita Bürstner parecía +vacilar conforme al curso que tomaba el proceso, en resumen, ya no +tenía la elección de aceptar o rechazar el proceso, estaba metido en él +de lleno y tenía que defenderse. Si estaba cansado, peor para él. + +Pero por ahora no había motivo para una preocupación exagerada. Había +sabido ascender en el banco, en relativamente poco tiempo, a una +posición elevada, y mantenerse en ella reconocido por todos. Sólo tenía +que emplear estas capacidades, que le habían posibilitado su éxito, +en el proceso y no había duda de que todo saldría bien. Ante todo, +si quería lograr algo, era necesario rechazar de antemano cualquier +pensamiento sobre una posible culpabilidad. No había culpa alguna. El +proceso no era otra cosa que un gran negocio, como él mismo los había +cerrado anteriormente con ventaja para el banco, un negocio en el cual, +como era la regla, amenazaban distintos peligros, que, sin embargo, +se podían evitar. Para alcanzar este objetivo, no podía perder el +tiempo pensando en una posible culpa, sino aferrarse al pensamiento +del beneficio propio. Considerado desde esta perspectiva, también era +inevitable privar al abogado de su defensa, aquella misma noche si +fuera posible. Según lo que le había contado, sería algo inusitado e, +incluso, insultante, pero K no podía tolerar que sus esfuerzos en el +proceso tropezasen con impedimentos que podían provenir de su propio +abogado. Una vez que hubiera prescindido del abogado, tendría que +presentar el escrito de inmediato e insistir todos los días para que +lo tuvieran en cuenta. Para alcanzar este objetivo no sería suficiente +que K se quedara sentado como los demás en el corredor y colocara +su sombrero bajo el banco. Él mismo, las mujeres o algún mensajero +tendrían que perseguir a los funcionarios para obligarles a sentarse en +la mesa, en vez de mirar a través de las rejas hacia el corredor, y así +presionarlos para estudiar el escrito de K. No había que cejar en estos +esfuerzos, todo tenía que ser organizado y vigilado, la justicia tenía +que toparse, por fin, con un acusado que sabía hacer valer sus derechos. + +Aunque K tenía la esperanza de aplicar este método, la dificultad de +redactar el escrito le resultaba insuperable. Hacía una semana había +pensado con un sentimiento de vergüenza que en algún momento se vería +obligado a redactar él mismo ese escrito, pero jamás hubiera creído +que pudiera ser tan difícil. Recordó cómo una mañana, cuando estaba +desbordado por el trabajo, lo dejó repentinamente todo a un lado y +tomó un cuaderno e intentó bosquejar un escrito judicial para ponerlo +a disposición del abogado, y cómo precisamente en ese instante se +abrió la puerta del despacho contiguo y entró el subdirector riendo. +Fue muy desagradable para K, aunque, naturalmente, el subdirector no +se había reído de su escrito, del que no sabía nada, sino sobre un +chiste bursátil que acababa de oír, un chiste que necesitaba, para +comprenderse, de un dibujo, que el subdirector, inclinado sobre la mesa +de K y con su lápiz, trazó en el cuaderno destinado a la redacción del +escrito. + +Pero K ya no conocía la vergüenza, el escrito se tenía que redactar. +Si no encontraba tiempo para escribirlo en la oficina, lo tendría que +hacer en su casa por las noches. Si las noches no bastaban, tendría +que tomar unas vacaciones. Lo que no podía hacer era quedarse a medio +camino, eso era lo más absurdo y no sólo en el mundo de los negocios, +sino en todos los ámbitos. El escrito judicial significaba un trabajo +interminable. No era necesario tener un carácter miedoso para llegar +a creer que era imposible terminar un escrito semejante. Y no por +pereza o astucia, lo que sin duda impedía a los abogados concluir su +redacción, sino porque tenía que recordar y examinar concienzudamente, +toda su vida, sin tener conocimiento de la acusación y de sus posibles +ampliaciones. Y, por añadidura, qué trabajo tan triste. Tal vez fuera +adecuado para ocupar a un anciano senil en los días vacíos de su +jubilación. Pero, ahora que K necesitaba invertir toda su capacidad +mental en su trabajo, ahora que cada minuto pasaba raudo--ya que se +encontraba en plena promoción y representaba un serio peligro para el +subdirector--, y ahora que, como un hombre joven, deseaba disfrutar las +cortas tardes y las noches, precisamente ahora tenía que comenzar a +redactar ese escrito. Otra vez sus pensamientos se tornaron en quejas. +Casi sin advertirlo, sólo para ponerles fin, apretó el botón del timbre +que se oía en el antedespacho. Mientras lo presionaba miró la hora. +Eran las once, habían transcurrido dos horas; con sus reflexiones +había perdido un tiempo precioso y estaba más cansado que antes. De +todos modos, tampoco había perdido el tiempo del todo. Había tomado +decisiones que podían ser muy valiosas. El empleado trajo, además +del correo, dos tarjetas de visita pertenecientes a dos señores que +ya esperaban a K desde hacía un tiempo. Precisamente se trataba de +importantes clientes del banco a los que no se les debería haber hecho +esperar en ningún caso. ¿Por qué habían venido en un momento tan poco +propicio y por qué, parecían preguntarse aquellos señores detrás de +la puerta cerrada, por qué empleaba el laborioso K el mejor momento +para hacer negocios en asuntos particulares? Cansado por el tiempo +transcurrido y cansado por lo que se le avecinaba, K se levantó para +recibir al primero. + +Era un señor pequeño y alegre. Lamentó haber molestado a K en un +trabajo importante y K lamentó por su parte haber hecho esperar al +fabricante tanto tiempo. Pero esa disculpa la expresó de un modo +tan maquinal, con una acentuación tan falsa, que el fabricante, si +no hubiera estado tan sumido en sus asuntos de negocios, lo habría +advertido. En vez de eso, sacó a toda prisa, de todos sus bolsillos, +cuartillas llenas de cifras y tablas, las extendió ante K, le aclaró +algunos detalles y corrigió un pequeño error de cálculo que le había +llamado la atención al supervisarlo superficialmente, luego recordó a +K que hacía un año había cerrado con él un negocio similar y añadió +de pasada que esta vez había otro banco que se interesaba en el +proyecto. Finalmente, se calló para oír la opinión de K. Éste había +seguido al principio la explicación del fabricante, también él había +reconocido la importancia del negocio, pero, por desgracia, no por +mucho tiempo, pronto perdió el hilo, se limitó a asentir con la cabeza +a las aclaraciones del fabricante y, poco después, omitió hasta eso, +dedicándose simplemente a contemplar la cabeza calva inclinada sobre el +papel y a preguntarse cuándo se daría cuenta el fabricante de que todos +sus esfuerzos eran inútiles. Cuando se calló, K creyó en un principio +que eso sólo ocurría para darle la oportunidad de reconocer que era +incapaz de escuchar nada. Por desgracia, notó en la mirada tensa del +fabricante, quien parecía estar preparado para cualquier eventualidad, +que la entrevista de negocios tenía que continuar. Así que inclinó +la cabeza, como si se le hubiera impartido a una orden y comenzó a +desplazar el lápiz por los papeles, deteniéndose un lugar u otro y +contemplando fugazmente alguna cifra. El fabricante supuso que tenía +objeciones, era posible que las cifras no cuadraran, tal vez no fueran +lo decisivo, en todo caso el fabricante tapó los papeles con la mano y, +aproximándose más a K, comenzó a dar una idea general del negocio. + +--Es difícil--dijo K frunciendo los labios y reclinándose contra +el brazo de su sillón, ya que los papeles, lo único inteligible, +estaban tapados. Incluso miró débilmente hacia arriba cuando se abrió +la puerta del despacho contiguo y apareció, algo borroso, como si +estuviera detrás de un velo, el subdirector. K ya no pudo reflexionar +más, simplemente auspició el resultado, que sería satisfactorio +para él. Pues el fabricante se levantó de un salto y se apresuró a +saludar al subdirector; K, sin embargo, hubiese querido que se hubiera +levantado diez veces más rápido, ya que temía que el subdirector +pudiera desaparecer. Era un temor inútil, los señores se saludaron y +se acercaron juntos a la mesa de K. El fabricante se quejó de que +había encontrado poco interés por parte del gerente hacia el negocio y +señaló a K, que, bajo la mirada del subdirector, se inclinó de nuevo +sobre los papeles. Cuando ambos se apoyaron en la mesa y el fabricante +intentó ganarse al subdirector, a K le pareció como si dos hombres, +cuya estatura él se imaginó exagerada, estuvieran discutiendo sobre +él. Lentamente, elevando los ojos con precaución, intentó enterarse +de lo que ocurría arriba, tomó al azar un papel de la mesa, lo puso +en la palma de la mano y lo elevó poco a poco, mientras se levantaba, +hacia los señores. Al hacerlo no pensó en nada concreto, sólo tenía +la impresión de que así era como tendría que comportarse si hubiera +terminado su gran escrito judicial que finalmente le aliviaría de toda +carga. El subdirector, que prestaba gran atención al fabricante, miró +fugazmente el papel, pero no lo leyó, pues lo que era importante para +el gerente no lo era para él, se limitó a cogerlo de la mano de K y +dijo: + +--Gracias, ya lo sé--y lo volvió a colocar tranquilamente en la mesa. + +K lo miró de soslayo con amargura. El subdirector, sin embargo, no lo +notó o, en el caso de haberlo notado, le produjo un efecto positivo, +pues rió con frecuencia, confundió al fabricante con una réplica +aguda, le sacó de la confusión haciéndose a sí mismo un reproche y, +finalmente, le invitó a ir a su despacho para terminar allí el asunto. + +--Es un negocio muy importante--le dijo al fabricante--, ya lo veo. +Y al señor gerente--y al hacer esta indicación siguió hablando sólo +con el fabricante--le gustará con toda certeza que le privemos de él. +El asunto reclama una reflexión cuidadosa. El gerente parece hoy, sin +embargo, sobrecargado de trabajo, aún espera gente desde hace horas en +y el antedespacho. + +K tuvo la suficiente serenidad para apartar la mirada del subdirector +y dirigirle una sonrisa amable pero rígida al fabricante, aparte de +eso no emprendió nada, se apoyó con las dos manos en el escritorio, +como un dependiente de comercio detrás del mostrador, y contempló cómo +ambos señores recogían, mientras conversaban, todos los papeles de la +mesa y desaparecían en el despacho del subdirector. Antes de salir, +el fabricante se volvió y le dijo que no se despedía, que informaría +naturalmente al gerente sobre el éxito de la entrevista y que aún tenía +que comunicarle algo. + +Al fin estaba solo. No pensó en recibir al resto de los clientes. Era +agradable pensar que la gente del antedespacho creería que aún estaba +hablando con el fabricante, así no entraría nadie, ni siquiera el +ordenanza. Fue hacia la ventana, se sentó en el antepecho, asió el +picaporte con la mano y contempló la plaza. Aún caía la nieve, no +había aclarado. + +Así permaneció mucho tiempo sin saber lo que realmente le preocupaba, +sólo de vez en cuando miraba asustado por encima del hombro hacia la +puerta del antedespacho, donde creía haber oído erróneamente un ruido. +Pero como nadie venía, se fue tranquilizando. A continuación, entró en +el lavabo, se lavó con agua fría y volvió a la ventana con la cabeza +más despejada. La decisión de asumir su propia defensa le parecía ahora +más ardua de lo previsto. Desde que había traspasado la defensa al +abogado, el proceso le había afectado poco, lo había observado desde la +lejanía y, aunque apenas se había logrado nada, había podido comprobar, +siempre que había querido, cómo estaba el asunto, retirándose cuando +lo creía oportuno. No obstante, si asumía su propia defensa, tendría +que dedicarse plenamente al proceso, el éxito supondría una completa +y definitiva liberación, pero para alcanzarla tendría que exponerse a +peligros mayores. Si quedaba alguna duda, la visita del subdirector y +del fabricante se la había aclarado. ¡Cómo se había quedado sentado +completamente sumido en su decisión de defenderse a sí mismo! ¿Hasta +dónde podría llegar? ¡Qué días le esperaban! ¿Lograría encontrar el +camino que lleva a un buen fin? ¿Acaso no significaba una defensa +cuidadosa--y cualquier otra cosa era absurda--la necesidad de aislarse +al mismo tiempo de todo lo demás? ¿Podría superarlo con éxito? ¿Y cómo +podría llevarlo a cabo en el banco? No se trataba sólo del escrito, +para lo que quizá hubieran bastado unas cortas vacaciones, aunque +solicitar ahora unas vacaciones supondría una empresa arriesgada, se +trataba de todo el proceso, cuya duración era imposible de prever. ¡Qué +impedimento había sido arrojado repentinamente en la carrera de K! + +¿Y ahora tenía que trabajar para el banco? Miró hacia el escritorio. +¿Ahora tendría que dejar pasar a los clientes para entrevistarse con +ellos? ¿Tenía que preocuparse por los negocios del banco mientras +su proceso seguía su curso, mientras arriba, en la buhardilla, los +funcionarios judiciales se sentaban ante los escritos de su proceso? +¿No parecía todo una tortura, reconocida por la justicia, y que +acompañaba al proceso? ¿Y se tendría en cuenta en el banco a la hora de +juzgar su trabajo la situación delicada en la que se encontraba? Nunca +jamás. Su proceso tampoco era tan desconocido, aunque no estuviera +muy claro quién sabía de él y cuánto. Aparentemente el rumor no había +llegado hasta el subdirector, si no ya se habría visto claramente cómo +éste lo utilizaba contra K, sin espíritu de solidaridad y sin la más +mínima humanidad. ¿Y el director? Cierto, mostraba simpatía hacia K, y +si hubiese sabido algo del proceso habría querido ayudarle aligerándole +el trabajo, pero no hubiera intervenido, pues ahora que se había +perdido el equilibrio formado por K quedaba sometido a la influencia +del subdirector, quien se aprovechaba del estado de debilidad del +director para fortalecer su propio poder. ¿Qué podía esperar entonces +K?[32] Era posible que con tanta reflexión estuviera debilitando su +capacidad de resistencia, pero también resultaba necesario no hacerse +ilusiones y verlo todo con la mayor claridad posible. + +Sin un motivo especial, sólo para no tener que volver al escritorio, +abrió la ventana. Se abría con dificultad, tenía que girar el picaporte +con ambas manos. Al abrirse penetró una bocanada de niebla mezclada con +humo que se extendió por toda la habitación, acompañada de un ligero +olor a quemado. También penetraron algunos copos de nieve. + +--Un otoño horrible--dijo el fabricante detrás de K, que había entrado +desde el despacho del subdirector sin que K lo hubiese advertido. +K asintió y miró, inquieto, la cartera del fabricante, de la que +parecía querer sacar los papeles para comunicarle los resultados de su +entrevista con el subdirector. Pero el fabricante siguió la mirada de +K, golpeó su cartera y dijo sin abrirla: + +--Quiere oír qué tal ha ido. No ha ido mal. Casi llevo el negocio +cerrado en la cartera. Un hombre encantador, el subdirector, pero nada +inocente--y rió estrechando la mano de K, intentando que también él +riera. Pero a K le pareció sospechoso que el fabricante no quisiera +mostrarle los papeles y no encontró nada divertida la insinuación del +fabricante. + +--Señor gerente--dijo el fabricante--, le sienta mal este tiempo. +Parece deprimido. + +--Sí--dijo K y se llevó una mano a la sien--, dolores de cabeza, +preocupaciones familiares. + +--Ya lo conozco--dijo el fabricante, que era un hombre siempre con +prisas y no podía escuchar tranquilamente a nadie--, cada uno tiene que +llevar su cruz. + +K había dado un paso involuntario hacia la puerta, como si quisiera +acompañar al fabricante, pero éste dijo: + +--Aún tengo algo que decirle al señor gerente. Temo importunarle +precisamente hoy con esto, pero ya he estado dos veces aquí y siempre +lo he olvidado. Si sigo aplazándolo, al final ya no tendrá ningún +sentido. Y sería una pena, porque es muy probable que mi información +sea valiosa. + +Antes de que K hubiese tenido tiempo para responder, el fabricante se +le acercó, le golpeó ligeramente con el dedo en el pecho y dijo en voz +baja: + +--Usted está procesado, ¿verdad? + +K retrocedió y exclamó: + +--¿Se lo ha dicho el subdirector? + +--No, no--dijo el fabricante--, ¿de dónde podría saberlo el subdirector? + +--¿Y usted?--dijo K recuperando algo el sosiego. + +--Yo me entero aquí y allá de alguna cosa relativa a los +tribunales--dijo el fabricante--, precisamente de eso quería hablarle. + +--¡Tanta gente está en contacto con los tribunales!--dijo K con la +cabeza inclinada y llevó al fabricante hasta la mesa. Se sentaron como +antes y el fabricante continuó: + +--Por desgracia no es mucho lo que le puedo decir. Pero en estas cosas +no se debe despreciar nada por mínimo que sea. Por lo demás, siento +cierta inclinación a ayudarle, aunque mi ayuda sea tan modesta. Hasta +ahora hemos sido buenos compañeros de negocios, ¿verdad? K quiso +disculparse por su comportamiento en la entrevista de ese día, pero el +fabricante no toleró ninguna interrupción. Puso la cartera bajo el +brazo para mostrar que tenía prisa y dijo: + +--He sabido algo de su proceso a través de un tal Titorelli. Es un +pintor; Titorelli es sólo su nombre artístico, desconozco su nombre +verdadero. Viene desde hace mucho tiempo a mi despacho y trae algunos +cuadros por los que le doy--es casi un mendigo--alguna limosna. Además, +son cuadros bonitos, paisajes y cosas parecidas. Estas compras--ya +nos habíamos acostumbrado ambos a ellas--se producían con cierta +regularidad y sin perder el tiempo. Pero durante un periodo sus visitas +se hicieron tan frecuentes que le hice alguna objeción, entonces +conversamos, me interesé por cómo podía subsistir sólo pintando y me +enteré, para mi sorpresa, de que sus principales ingresos procedían de +los retratos. Me dijo que trabajaba para los tribunales. Le pregunté +para qué tribunal en concreto y entonces me contó acerca de esa +justicia. Se puede figurar mi sorpresa al oír lo que me contaba. Desde +ese día cada vez que me visita me entero de alguna novedad concerniente +al tribunal y así me hago una idea del asunto. Titorelli es, sin +embargo, bastante hablador y a veces tengo que pararle los pies, y no +sólo porque miente, sino también porque un hombre de negocios como yo, +abrumado de trabajo, tampoco puede ocuparse en cosas ajenas. Pero esto +sea dicho sólo de paso. He pensado que Titorelli, tal vez, podría +serle de alguna ayuda, conoce a muchos jueces y aunque no tenga mucha +influencia, al menos podría darle algún consejo sobre cómo se puede +encontrar a gente influyente. Y aunque estos consejos, considerados en +sí mismos, no sean decisivos, creo que, en su posesión, pueden adquirir +alguna importancia. Usted es casi un abogado. Yo suelo decir siempre: +el gerente K es casi un abogado. Oh, no me preocupo en absoluto por +su proceso. ¿Quiere ir a ver a Titorelli? Con mi recomendación hará +todo lo que sea posible. Creo que debería visitarlo. No tiene que ser +hoy, en alguna ocasión. Por supuesto, tengo que añadir, no está usted +obligado por mi consejo a visitarle. No, si cree que puede prescindir +de Titorelli, es mejor dejarlo de lado. Tal vez ya tenga un plan y +Titorelli pueda estropearlo. No, entonces no vaya. También cuesta algo +de superación aceptar consejos de un tipo así. Como usted quiera. Aquí +tiene mi carta de recomendación y aquí la dirección. + +K tomó decepcionado la carta y se la guardó en el bolsillo. En el caso +más favorable, la ventaja que podría obtener de la recomendación sería +mucho menor que los daños ocasionados por el hecho de que el fabricante +se hubiera enterado del proceso y de que el pintor siguiera extendiendo +la noticia. Apenas se sentía capaz de agradecerle el consejo al +fabricante, que ya se dirigía a la puerta. + +--Iré--dijo él, al despedirse del fabricante en la puerta--, o, como +estoy muy ocupado, le escribiré para que venga a mi despacho. + +--Ya sabía--dijo el fabricante--que encontraría la mejor solución. +No obstante, pensé que evitaría invitar al banco a tipos como este +Titorelli para hablar del proceso. Tampoco resulta muy ventajoso poner +cartas en manos de esa gente. Pero estoy seguro de que usted lo ha +pensado muy bien y sabe lo que tiene que hacer. + +K asintió y acompañó al fabricante hasta el antedespacho. Pero a +pesar de su tranquilidad aparente, estaba horrorizado. Que escribiría +a Titorelli sólo lo había dicho para mostrar de alguna manera al +fabricante que apreciaba su recomendación y que reflexionaría sobre +las posibilidades de entrevistarse con él, pero si realmente hubiese +considerado valiosa su ayuda no hubiera dudado en escribirle. No +obstante, había reconocido los peligros que encerraba hacerlo gracias a +la mención del fabricante. ¿Podía confiar tan poco en su inteligencia? +Si era posible que invitara con una carta explícita a un hombre de +dudosa reputación para visitarle en el banco, y allí, sólo separados +por una puerta del despacho del subdirector, pedirle consejos acerca +de su proceso, ¿no sería posible, incluso muy probable, que hubiera +ignorado otros peligros o se estuviera metiendo de cabeza en ellos? No +siempre iba a estar alguien a su lado para advertirle. Y precisamente +ahora, cuando tenía que hacer acopio de todas sus fuerzas, tenían +que asaltarle esas dudas sobre su capacidad para prestar atención. +¿Comenzarían a producirse en el proceso las mismas dificultades que ya +tenía en la realización de su trabajo? No podía comprender cómo había +sido capaz de pensar en escribir a Titorelli e invitarle a venir al +banco para hablar del proceso. + +Aún sacudía la cabeza ante semejante disparate, cuando el empleado +se acercó hasta él y le indicó a tres señores que esperaban sentados +en el antedespacho. Ya esperaban desde hacía mucho tiempo. Ahora, +aprovechando la ocasión, se levantaron para intentar hablar con K. Como +recibían un tratamiento tan desconsiderado por parte del banco, tampoco +ellos quisieron tener ninguna consideración. + +--Señor gerente--dijo uno de los que esperaban. Pero K le había pedido +al empleado que le trajera el abrigo. Mientras le ayudaba a ponérselo, +dijo a las tres personas presentes: + +--Discúlpenme, señores, por desgracia no tengo tiempo de recibirles. +Les pido perdón, pero tengo que terminar un negocio urgente y debo +salir de inmediato. Ya han visto todo el tiempo que me han tenido +ocupado. ¿Serían tan amables de venir mañana o cuando puedan? ¿O quizá +prefieren que tratemos el asunto por teléfono? Tal vez prefieran +informarme ahora brevemente y yo les daré una respuesta detallada por +escrito. Lo mejor sería, sin embargo, que vinieran otro día. + +Estas proposiciones de K dejaron a aquellos hombres, que habían +esperado inútilmente tanto tiempo, tan asombrados que se miraron +mutuamente sin decir palabra. + +--Entonces, ¿estamos de acuerdo?--preguntó K, y se volvió hacia el +empleado, que traía su sombrero. A través de la puerta abierta del +despacho de K se podía ver que nevaba con fuerza. K se subió el cuello +del abrigo y se abrochó el último botón. + +En ese instante, el subdirector salió de su despacho, miró sonriendo +cómo K, con el abrigo puesto, trataba con los señores, y preguntó: + +--¿Se va ya, señor gerente? + +--Sí--dijo K enderezándose--. Tengo que terminar un negocio. + +Pero el subdirector ya se había vuelto hacia los señores. + +--¿Y los señores?--preguntó--. Ya esperan desde hace tiempo. + +--Ya nos hemos puesto de acuerdo--dijo K. Pero los señores ya no se +callaron, rodearon a K y explicaron que no habrían esperado tantas +horas si sus asuntos no fueran importantes y no fuera necesario +tratarlos confidencial y detalladamente. El subdirector les prestó +atención, contempló a K, que sostenía el sombrero en la mano y le +quitaba el polvo, y dijo: + +--Señores, hay una solución muy fácil. Si no tienen nada en contra, +asumiré encantado las gestiones del señor gerente. Sus asuntos, +naturalmente, deben ser tratados en seguida. Somos hombres de negocios +y sabemos valorar en su justa medida el tiempo de los hombres de +negocios. ¿Quieren entrar a este despacho?--y abrió la puerta que +conducía a su antedespacho. + +¡Cómo se las arreglaba el subdirector para apropiarse de todo a lo que +K se veía obligado a renunciar! ¿Acaso no renunciaba K a más de lo que +era necesario? Mientras se apresuraba a visitar con pocas e inciertas +esperanzas a un pintor desconocido, su prestigio allí sufría un daño +irreparable. Habría sido mucho mejor quitarse el abrigo y ganarse a +los dos señores que aún esperaban. K lo habría intentado si en ese +instante no hubiese visto al subdirector en su despacho, buscando en +los anaqueles de libros, como si todo fuera suyo. Cuando K, irritado +por la intrusión, se aproximó a la puerta, el subdirector exclamó: + +--Ah, aún no se ha ido--y volvió el rostro, cuyas arrugas no parecían +ser huellas de la edad sino un signo de fuerza, y comenzó de nuevo a +buscar. + +--Busco la copia de un contrato--dijo--, que, según el representante +de la empresa, tendría que estar en su despacho. ¿No quiere ayudarme a +buscar? + +K dio un paso, pero el subdirector dijo: + +--Gracias, ya lo he encontrado--y regresó a su despacho con un paquete +de escritos, que no sólo contenía la copia del contrato, sino mucho más. + +--«Ahora no le puedo hacer sombra--se dijo K--, pero cuando logre +arreglar mis dificultades personales, él será el primero en enterarse y +además con amargura». + +Tranquilizado con estos pensamientos, encargó al empleado, que mantenía +abierta para él la puerta del pasillo, que le dijera al director, si se +presentaba la ocasión, que había salido a realizar una gestión. Luego +abandonó el banco casi feliz de poder dedicarse con exclusividad a su +asunto. + +Fue directamente a ver al pintor, que vivía en los arrabales, +precisamente en la dirección opuesta a donde se encontraba el juzgado +en el que había estado. Era un barrio aún más pobre, las casas eran +más oscuras, las calles estaban llenas de suciedad, que se acumulaba +alrededor de la nieve. En la casa en que vivía el pintor sólo estaba +abierta una hoja de la puerta, en la otra habían abierto un agujero, a +través del cual, cuando K se aproximó, fluía una repugnante sustancia +amarilla y humeante, de la que huyó una rata metiéndose en un canal +cercano. A los pies de la escalera había un niño boca abajo que +lloraba, pero sus sollozos apenas se oían por el ruido ensordecedor +reinante, procedente de un taller de hojalatería, situado en la parte +opuesta. La puerta del taller estaba abierta, tres empleados rodeaban +una pieza y la golpeaban con martillos. Una gran plancha de hojalata +colgaba de la pared y arrojaba una luz pálida que penetraba entre dos +de los empleados e iluminaba los rostros y los mandiles. K sólo dedicó +una mirada fugaz a ese cuadro, quería salir de allí lo más pronto +posible, hacer un par de preguntas al pintor y regresar al banco en +seguida. Si alcanzaba el más pequeño éxito, ejercería un buen efecto en +su trabajo en el banco. Al llegar al tercer piso tuvo que ir más lento, +le faltaba la respiración; los peldaños, así como las escaleras, eran +excesivamente altos y el pintor debía de vivir en el ático. El aire +también era muy opresivo, no había hueco en la escalera, sino que ésta, +muy estrecha, estaba cerrada a ambos lados por muros, en los que sólo +de vez en cuando había una pequeña ventana. Precisamente en el momento +en el que K se detuvo para descansar, salieron varias niñas de una +vivienda y, riéndose, adelantaron a K. Las siguió lentamente, alcanzó a +una de las niñas que había tropezado y se había quedado rezagada y le +preguntó, mientras las demás seguían subiendo: + +--¿Vive aquí un pintor llamado Titorelli? + +La niña, de apenas trece años y algo jorobada, le golpeó con el codo +y le miró de soslayo. Ni su juventud ni su defecto corporal habían +impedido que se corrompiese. Ni siquiera le sonreía, sino que lanzaba a +K miradas provocativas. K hizo como si no hubiera notado su actitud y +preguntó: + +--¿Conoces al pintor Titorelli? + +Ella asintió y preguntó a su vez: + +--¿Qué quiere usted de él? + +A K le pareció ventajoso obtener algo de información sobre Titorelli. + +--Quiero que me haga un retrato--dijo él. + +--¿Un retrato?--preguntó ella, abrió desmesuradamente la boca, golpeó +ligeramente a K con la mano, como si hubiera dicho algo sorprendente +o desacertado, se levantó sin más su faldita y corrió todo lo rápido +que pudo detrás de las otras niñas, cuyo griterío se fue perdiendo +conforme subían. K volvió a encontrarse con las niñas en el siguiente +rellano. Aparentemente habían sido informadas por la jorobada y le +esperaban. Estaban colocadas a ambos lados de la escalera y se +apretaron contra la pared para que K pudiera pasar cómodamente entre +ellas. Se limpiaban las manos en sus delantales. Sus rostros, así como +su formación en fila, indicaban una mezcla de infantilismo y perdición. +Arriba, al final de la hilera de niñas, que se juntaron por detrás +de K y rieron, estaba la jorobada, que había tomado el liderato. K +tenía que agradecerle haber encontrado con rapidez el camino correcto. +Quería seguir subiendo, pero ella le mostró un desvío que conducía a +la vivienda de Titorelli. La escalera que tuvo que tomar era aún más +estrecha, muy larga, sin giros y finalizaba directamente ante la puerta +cerrada de Titorelli. Esa puerta, provista de una pequeña claraboya y, +por esta causa, mejor iluminada que la escalera, estaba hecha de tablas +ensambladas sin blanquear, en las que estaba pintado con un pincel +grueso con pintura roja el nombre de Titorelli. Cuando K, acompañado +de su séquito, llegó a la mitad de la escalera, la puerta se abrió, +probablemente debido al ruido de los numerosos pasos, y apareció un +hombre en pijama. + +--¡Oh!--gritó, al ver cómo se acercaba tal cantidad de gente y +desapareció. La jorobada aplaudió de alegría y el resto de las niñas +empujaron a K para que subiese con mayor rapidez. + +Aún no habían llegado, cuando el pintor abrió la puerta del todo, +invitó a entrar a K con una profunda inclinación. A las niñas, sin +embargo, las rechazó. No las quiso dejar pasar por más que se lo +suplicaron. Sólo la jorobada logró deslizarse hasta el interior pasando +por debajo de su brazo, pero el pintor la persiguió, la cogió por la +falda, la sacudió a un lado y a otro y la puso en la puerta con las +otras niñas, que, mientras el pintor había estado ausente, no se habían +atrevido a cruzar el umbral. K no sabía qué pensar, parecía como si +todo fuese una broma. Las niñas estiraron los cuellos y dirigieron al +pintor algunas burlas, que K no entendió y de las que también se rió el +pintor. Mientras, la jorobada estuvo a punto de escaparse de sus manos. +Luego el pintor cerró la puerta, se inclinó una vez más ante K, le +estrechó la mano y dijo: + +--Pintor Titorelli. + +K señaló la puerta, detrás de la cual se oía a las niñas susurrar, y +dijo: + +--Parece que le quieren mucho en la casa. + +--¡Ah, esas pordioseras!--dijo el pintor, que intentó en vano +abrocharse el último botón de la camisa del pijama. Estaba descalzo y +llevaba puestos unos pantalones de lino amplios y amarillentos, que +estaban ajustados a la cintura con un cordel, cuyos largos cabos se +balanceaban de un lado a otro. + +--Esas pordioseras son una verdadera carga--continuó, dejó de intentar +abrocharse el botón, pues había terminado por arrancarlo, acercó una +silla para K y casi le obligó a sentarse. + +--Hace tiempo pinté a una de ellas, aunque no estaba entre las que +usted ha visto, y desde esa vez me persiguen todas. Cuando estoy solo +entran si se lo permito, pero cuando me voy siempre entra alguna. Se +han hecho una llave de la cerradura y se la prestan unas a otras. +No se puede imaginar lo pesadas que son. Una vez vine con una dama +para pintarla, abrí la puerta con mi llave y encontré a la jorobada +pintándose los labios de rojo con el pincel, mientras sus hermanas +pequeñas, a las que tenía que vigilar, andaban por toda la habitación +ensuciándolo y revolviéndolo todo. O regreso, como me ocurrió ayer, +tarde por la noche--le suplico que, en consideración a ello, perdone +mi estado y el desorden de la habitación--, quiero irme a la cama y +de repente noto un pellizco en la pierna, miro debajo de la cama y +saco a una de esas pordioseras. No entiendo por qué la han tomado +conmigo, pues intento rechazarlas, ya lo ha visto usted. Naturalmente +que estorban mi trabajo. Si no hubieran puesto gratuitamente a mi +disposición este estudio ya me habría mudado hace tiempo. + +Precisamente en ese momento se oyó a través de la puerta una vocecita +suave y temerosa: + +--Titorelli, ¿podemos pasar ya? El pintor no respondió. + +--¿Yo tampoco?--preguntó otra de las niñas. + +--Tampoco--dijo el pintor, se acercó a la puerta y la cerró con llave. + +K, mientras tanto, se había dedicado a examinar la habitación, jamás +podría haberse imaginado que aquel cuartucho pudiera recibir el nombre +de estudio. Apenas se podían dar dos pasos a lo largo y a lo ancho. +Todo, suelo, paredes y techo, era de madera, entre las tablas había +resquicios. Frente a K estaba situada la cama, cubierta con mantas de +distinto color. En medio de la habitación, sobre un caballete, había un +cuadro cubierto con una camisa, cuyas mangas llegaban hasta el suelo. +Detrás de K estaba la ventana, pero la niebla no permitía ver más que +la nieve acumulada en el tejado de la casa de enfrente. + +El ruido de la llave al girar recordó a K que quería irse lo más pronto +posible. Así que sacó del bolsillo la carta del fabricante, se la dio +al pintor y dijo: + +--Me la ha dado un conocido suyo y, siguiendo su consejo, he venido a +visitarle. + +El pintor leyó la carta fugazmente y la arrojó sobre la cama. Si el +fabricante no hubiera hablado del pintor como de un conocido suyo, como +un pobre hombre dependiente de sus limosnas, se hubiera podido creer +que Titorelli no conocía al fabricante o no se acordaba de él. Por +añadidura, el pintor preguntó: + +--¿Desea comprar algún cuadro o quiere que le haga un retrato? + +K miró con asombro al pintor. ¿Qué es lo que había escrito el +fabricante en la carta? K había considerado evidente que el fabricante +informaría al pintor en la carta de que K sólo tenía interés en +preguntar acerca de su proceso. ¿Se había precipitado al venir de +un modo tan rápido e irreflexivo? Pero ahora tenía que responder al +pintor. Mientras miraba hacia el caballete, dijo: + +--¿Está trabajando en un cuadro? + +--Sí--dijo el pintor, y arrojó la camisa, que colgaba sobre el +caballete, en la cama, sobre la carta--. Es un retrato. Un buen +trabajo, pero aún no está terminado. + +La ocasión era propicia para que K hablase sobre el tribunal, pues, +según todas las apariencias, se trataba del retrato de un juez. +Además, era muy similar al que había en el despacho del abogado. No +obstante, era otro juez, un hombre gordo con barba poblada y negra que +le cubría por completo las mejillas, pero el del despacho del abogado +era un retrato al óleo, mientras que éste era al pastel, por lo que +la figura aparecía imprecisa y difuminada. Todo lo demás era similar, +pues también aquí el juez quería que lo pintaran en el momento de +incorporarse con actitud amenazadora, aferrando con fuerza los brazos +del sitial. + +«Es un juez», hubiera querido decir K de inmediato, pero se contuvo y +se aproximó al cuadro como si quisiera estudiar algunos detalles. No +pudo aclararse la presencia de una gran figura detrás del sitial, así +que le preguntó al pintor sobre su significado. + +--Tengo que trabajar más en ella--respondió el pintor, cogió un lápiz +para pintar al pastel y realzó un poco el contorno de la figura, pero +sin que apareciese más precisa para K. + +--Es la justicia--dijo finalmente el pintor. + +--Ahora la reconozco--dijo K--. Ahí está la venda y aquí la balanza. +Pero posee alas en los talones y está en movimiento. + +--Sí--dijo el pintor--, pero la tengo que pintar así por encargo, en +realidad representa al mismo tiempo a la justicia y a la diosa de la +victoria. + +--No es una buena combinación--dijo K sonriendo--. La justicia debería +estar quieta, si no oscilaría la balanza y entonces no sería posible +una sentencia justa. + +--Me tengo que adaptar a los gustos de mi cliente--dijo el pintor. + +--Sí, claro--dijo K, que no había querido molestar al pintor con su +indicación--. Ha pintado la figura tal y como aparece detrás del sitial. + +--No--dijo el pintor--, no he visto ni la figura ni el sitial, todo es +pura invención, pero me indicaron qué es lo que tenía que pintar. + +--¿Cómo?--preguntó K, y fingió que no comprendía del todo lo que decía +el pintor--. Pero se trata de un juez sentado en un sitial de juez. + +--Sí--dijo el pintor--, pero no es ningún juez supremo y jamás se ha +sentado en un sitial así. + +--¿Y, no obstante, se hace pintar en una actitud tan solemne? Parece el +presidente de un tribunal supremo. + +--Sí, los señores son vanidosos--dijo el pintor--. Pero tienen permiso +de sus superiores para pintarse así. A cada uno de ellos se le +prescribe con exactitud cómo se le tiene que retratar. Por desgracia, +en el cuadro no se pueden apreciar los detalles del traje y del sitial, +la pintura al pastel no es adecuada para este tipo de retratos. + +--Sí--dijo K--, es extraño que lo haya tenido que pintar al pastel. + +--Así lo ha querido el juez--dijo el pintor--, es para una dama. + +La contemplación del cuadro parecía haber infundido ganas de trabajar +en el pintor. Se subió las mangas de la camisa, cogió unos lápices. +K observó cómo bajo la punta temblorosa del lápiz iba surgiendo +alrededor de la cabeza del juez una sombra rojiza que, adoptando una +forma estrellada, llegaba hasta los bordes del cuadro. Paulatinamente, +juego de sombras que rodeaba la cabeza se convirtió en una suerte de +adorno honorífico. La figura que representaba a la justicia quedó +de una tonalidad clara, y esa claridad la hacía resaltar, pero +apenas recordaba a la diosa de la justicia, aunque tampoco a la de +la victoria, más bien se parecía a la diosa de la caza. K se sintió +atraído por el trabajo del pintor más de lo que hubiese querido. Al +final, sin embargo, se hizo reproches por haber permanecido allí tanto +tiempo y no haber emprendido nada en lo referente a su asunto. + +--¿Cómo se llama ese juez?--preguntó de repente. + +--No se lo puedo decir--respondió el pintor. Se había inclinado hacia +el cuadro y descuidaba claramente a su huésped, al que, sin embargo, +había recibido con tanta consideración. K lo atribuyó a un cambio de +humor y se enojó porque debido a esa causa estaba perdiendo el tiempo. + +--¿Es usted un hombre de confianza del tribunal?--preguntó. + +El pintor dejó el lápiz a un lado, se irguió, se frotó las manos y miró +a K sonriente. + +--Bueno, vayamos al grano--dijo él--. Usted quiere saber algo del +tribunal, como consta en su carta de recomendación, y ha comenzado +a hablar sobre mis cuadros para halagarme. Pero no lo tomo a mal, +usted no puede saber que para mí eso es una impertinencia. ¡Oh, por +favor!--dijo en actitud defensiva, cuando K quiso objetar algo, y +continuó: + +--Por lo demás, usted tiene razón con su indicación, soy un hombre de +confianza del tribunal. + +Hizo una pausa, como si quisiera dejarle tiempo a K para adaptarse a +las circunstancias. Se oyó otra vez a las niñas detrás de la puerta. +Era probable que se estuvieran peleando por mirar a través del ojo de +la cerradura, aunque también era probable que pudieran ver a través de +los resquicios. K decidió no disculparse, pues no quería que el pintor +cambiase de tema, pero tampoco quería que el pintor se ufanase y se +creyera inalcanzable, así que preguntó: + +--¿Es un puesto reconocido oficialmente? + +--No--dijo el pintor brevemente, como si con esa pregunta le impidiese +continuar hablando. Pero K no quería que se callase y dijo: + +--Bueno, con frecuencia ese tipo de puestos no reconocidos son más +influyentes que los otros. + +--Ése es mi caso--dijo el pintor, y asintió con la frente arrugada--. +Ayer hablé con el fabricante sobre su problema, me preguntó si no +quería ayudarle, yo respondí: «Puede venir a mi casa si quiere», y +ahora estoy encantado de poder recibirle tan pronto. Parece que el +asunto le afecta bastante y no me extraña. ¿No desea quitarse antes el +abrigo? + +Aunque K tenía previsto quedarse muy poco tiempo, aceptó de buen grado +la proposición del pintor. El aire de la habitación le resultaba +opresivo, con frecuencia había dirigido su mirada asombrada hacia una +estufa de hierro, situada en una esquina, y que con toda seguridad +estaba apagada. El bochorno en la habitación era inexplicable. Mientras +se quitaba el abrigo y se desabrochaba la chaqueta, el pintor le dijo +con un tono de disculpa: + +--Tengo que tener la habitación templada. Se está muy confortable, +¿verdad? La habitación está muy bien situada. + +K no dijo nada, no era el calor lo que le molestaba, sino el aire, +tan enrarecido que dificultaba la respiración; era ostensible que +hacía mucho tiempo que no ventilaban la habitación. Esta sensación +desagradable se intensificó, ya que el pintor le invitó a sentarse en +la cama, mientras él se sentaba en la única silla de la habitación, +frente al caballete. Además, el pintor interpretó mal por qué K quería +permanecer al borde de la cama, ya que le pidió que se pusiera cómodo +y, como K dudase, se acercó él mismo y le puso en medio de la cama +con los almohadones. A continuación, regresó a su silla y le hizo la +primera pregunta, cuyo efecto fue que K olvidase todo lo demás: + +--¿Es usted inocente?--preguntó. + +--Sí--dijo K--. La respuesta a esta pregunta le causó alegría, +especialmente porque la respondió ante un particular, es decir sin +asumir responsabilidad alguna. Nadie hasta ese momento le había +preguntado de un modo tan directo. Para disfrutar de esa alegría, +añadió: + +--Soy completamente inocente. + +--Bien--dijo el pintor, bajó la cabeza y pareció reflexionar. De +repente subió la cabeza y dijo: + +--Si usted es inocente, entonces el caso es muy fácil. + +La mirada de K se nubló, ese supuesto hombre de confianza del tribunal +hablaba como un niño ignorante. + +--Mi inocencia no simplifica el caso--dijo K, que, a pesar de todo, +tuvo que reír, sacudiendo lentamente la cabeza--. Todo depende de +muchos detalles, en los que el tribunal se pierde. Al final, sin +embargo, descubre un comportamiento culpable donde originariamente no +había nada. + +--Sí, cierto, cierto--dijo el pintor, como si K estorbase +innecesariamente el curso de sus pensamientos--. Pero usted es inocente. + +--Bueno, sí--dijo K + +--Eso es lo principal--dijo el pintor. + +No había manera de influir en él con argumentos en contra; a pesar +de su resolución, K no sabía si hablaba así por convicción o por +indiferencia. K quiso comprobarlo, así que dijo: + +--Usted conoce este mundo judicial mucho mejor que yo, yo no sé más que +lo que he oído aquí y allá, aunque lo oído procedía de personas muy +distintas. Todos coinciden en que no se acusa a nadie a la ligera y que +el tribunal, cuando acusa a alguien, está convencido de la culpa del +acusado y que es muy difícil hacer que abandone ese convencimiento. + +--¿Difícil?--preguntó el pintor, y elevó una mano--. Nunca se le puede +disuadir. Si pintase a todos los jueces aquí en la pared, uno al lado +del otro, y usted se defendiese ante ellos, tendría más éxito que ante +un tribunal real. + +--Sí--dijo K para sí mismo y olvidó que sólo había querido sondear un +poco al pintor. + +Una de las niñas volvió a preguntar a través de la puerta: + +--Titorelli, ¿se irá pronto? + +--¡Callaos!--gritó el pintor hacia la puerta--, ¿acaso no veis que +estoy hablando con este señor? + +Pero la muchacha no quedó satisfecha con esa respuesta, así que +preguntó: + +--¿Le vas a pintar? + +Y cuando no recibió respuesta del pintor, añadió: + +--Por favor, no pintes a un hombre tan feo. + +A estas palabras siguió una confusión de exclamaciones incomprensibles +aunque aprobatorias. El pintor dio un salto hacia la puerta, la abrió +un resquicio--se podían ver las manos extendidas de las niñas en +actitud de súplica--, y dijo: + +--Si no os calláis, os arrojo a todas por la escalera. Sentaos aquí, en +el escalón, y comportaos bien. + +No debieron de seguir sus instrucciones, así que tuvo que impartirles +órdenes. + +--¡Aquí, en el escalón! + +Sólo entonces se callaron. + +--Disculpe--dijo el pintor cuando regresó. + +K apenas se había vuelto hacia la puerta, había dejado a su discreción +si quería protegerle y cómo. Tampoco se movió cuando el pintor se +acercó hasta él y se inclinó para decirle algo al oído: + +--También las niñas pertenecen al tribunal. + +--¿Cómo?--preguntó K, que inclinó el rostro y miró al pintor. Éste, sin +embargo, se sentó de nuevo y añadió medio en serio medio en broma: + +--Todo pertenece al tribunal. + +--No lo había notado--dijo K brevemente. + +La indicación general del pintor al señalar a las niñas, quitaba a la +información toda su carga inquietante. No obstante, K contempló un +rato la puerta, detrás de la cual permanecían las niñas, ya calladas y +sentadas en el escalón. Una de ellas había introducido una pajita por +una de las ranuras entre las tablas y la metía y sacaba lentamente. + +--Por lo que parece aún no se ha hecho una idea del tribunal--dijo el +pintor, que había estirado las piernas y golpeaba el suelo con las +puntas de los pies--. No necesitará ser inocente. Yo mismo le sacaré +del problema. + +--¿Y cómo pretende conseguirlo?--preguntó K--. Hace poco usted me ha +dicho que el tribunal es inaccesible a cualquier tipo de argumentación. + +--Inaccesible a cualquier argumentación que se plantee ante él--dijo el +pintor, y elevó el dedo índice como si K no hubiese percibido la sutil +diferencia--. Pero esa regla pierde su validez cuando se argumenta +a espaldas del tribunal oficial, es decir en los despachos de los +asesores, en los pasillos o, por ejemplo, aquí, en mi estudio. + +Lo que el pintor acababa de decir no le pareció a K tan descabellado, +todo lo contrario, coincidía con lo que le habían contado otras +personas. Incluso parecía otorgar muchas esperanzas. Si los jueces se +dejaban influir tan fácilmente por sus relaciones personales, como el +abogado había manifestado, entonces las relaciones del pintor con los +vanidosos jueces eran muy importantes y de ninguna manera se podían +menospreciar. En ese caso el pintor se adaptaba perfectamente al +círculo de ayudantes que K paulatinamente iba reuniendo a su alrededor. +Una vez habían elogiado en el banco su talento organizador, aquí, en +una situación en la que dependía exclusivamente de sí mismo, había una +buena oportunidad para ponerlo a prueba. El pintor observó el efecto +que su aclaración había ejercido en K y dijo, no sin cierto temor: + +--¿No le llama la atención que hablo casi como un jurista? Es por el +trato ininterrumpido con los señores del tribunal, que tanto me ha +influido. Por supuesto, saco muchos beneficios de ello, pero el impulso +artístico se pierde en parte. + +--¿Cómo entró en contacto con los jueces?--preguntó K. Quería ganarse +primero la confianza del pintor, antes de tomarlo a su servicio. + +--Muy fácil--dijo el pintor--, he heredado mi posición. Ya mi padre +fue pintor judicial. Es un puesto hereditario. No se necesitan nuevas +personas que ejerzan el oficio. Para pintar a los distintos grados de +funcionarios se han promulgado tantas reglas secretas y, además, tan +complejas, que no se pueden dominar fuera de determinadas familias. +Por ejemplo, ahí, en el cajón, tengo los apuntes de mi padre, que no +enseño a nadie. Sólo el que los conoce está capacitado para pintar a +los jueces. Aun en el caso de que los perdiera, guardo en la memoria +tal cúmulo de reglas que nadie podría aspirar a ocupar mi puesto. +Los jueces quieren que se les pinte como se pintó a los jueces en el +pasado, y eso sólo lo puedo hacer yo. + +--Eso es digno de envidia--dijo K, que pensó en su puesto en el +banco--. Su posición, por consiguiente, es inalterable. + +--Sí, inalterable--dijo el pintor, y alzó los hombros con orgullo--. +Por eso mismo me puedo atrever de vez en cuando a ayudar a algún pobre +hombre que tiene un proceso. + +--Y, ¿cómo lo hace?--preguntó K, como si no fuera él a quien el +pintor había llamado pobre hombre. El pintor, sin embargo, no se dejó +interrumpir, sino que dijo: + +--En su caso, por ejemplo, ya que usted es completamente inocente, +emprenderé lo siguiente. + +A K le comenzaba a resultar molesta la repetida mención de su +inocencia. Le parecía que el pintor, con esas indicaciones, hacía +depender su ayuda de un resultado positivo del proceso, en cuyo caso la +ayuda carecería de cualquier valor. A pesar de esta duda, K se dominó +y no interrumpió al pintor. No quería renunciar a su ayuda, estaba +decidido, además le parecía que esa ayuda no era más cuestionable +que la del abogado. K incluso la prefirió, pues era más inofensiva y +sincera que esta última. + +El pintor había acercado la silla a la cama y continuó con voz apagada: + +--He olvidado preguntarle al principio qué tipo de absolución prefiere. +Hay tres posibilidades, la absolución real, la absolución aparente +y la prórroga indefinida. La absolución real es, naturalmente, la +mejor, pero no tengo ninguna influencia para lograr esa solución. Aquí +decide, con toda probabilidad, la inocencia del acusado. Como usted es +inocente, podría confiar en alcanzarla, pero entonces no necesitaría ni +mi ayuda ni la de cualquier otro. + +Esta gama de posibilidades desconcertó al principio a K, luego dijo +también en voz baja, como había hablado el pintor: + +--Creo que se contradice. + +--¿Por qué?--preguntó el pintor con actitud paciente, y se reclinó +sonriente. + +Esa sonrisa despertó en K la impresión de que no se proponía cubrir +contradicciones en las palabras del pintor, sino en el mismo +procedimiento judicial. No obstante, continuó: + +--Hace poco comentó que el tribunal es inaccesible para todo tipo de +argumentación, después ha limitado la validez de ese principio al +tribunal oficial y ahora dice, incluso, que el inocente no necesita +ayuda alguna ante el tribunal. Ahí se produce una contradicción. +Además, antes ha dicho que se puede influir personalmente en los +jueces, pero ahora pone en duda que se pueda llegar a la absolución +real, como usted la llama, mediante una influencia personal. Ahí se +incurre en una segunda contradicción. + +--Esas contradicciones son fáciles de aclarar--dijo el pintor--. Aquí +está hablando de dos cosas distintas, de lo que la ley establece y +de lo que yo he experimentado personalmente; no debe confundir ambas +cosas. En la ley, aunque yo no lo he leído, se establece por una +parte que el inocente tiene que ser absuelto, pero por otra parte no +se establece que los jueces puedan ser influidos. No obstante, yo he +experimentado lo contrario. No he sabido de ninguna absolución real, +pero he conocido muchas influencias. Es posible que en los casos que +he conocido no se diera la inocencia del acusado. Pero, ¿no es acaso +improbable que en tantos casos no haya ni uno solo en el que el +acusado haya sido inocente? Ya cuando era niño escuchaba a mi padre +cuando contaba algo de los procesos, también los jueces hablaban sobre +procesos cuando le visitaban en su estudio, en nuestro círculo no se +hablaba de otra cosa, siempre que tuve la oportunidad de ir a los +juicios, siempre la aproveché, he presenciado innumerables procesos +y he seguido sus distintas fases, tanto como era posible y, lo debo +reconocer, no he conocido ninguna absolución real. + +--Así pues, ninguna absolución--dijo K como si hablase consigo mismo y +con sus esperanzas--. Eso confirma la opinión que tengo del tribunal. +Tampoco por esa parte tiene sentido. Un único verdugo podría sustituir +a todo el tribunal. + +--No debe generalizar--dijo el pintor insatisfecho--, sólo he hablado +de mis experiencias. + +--Eso basta--dijo K--, ¿o acaso ha oído de absoluciones en otros +tiempos? + +--Ha debido de haber ese tipo de absoluciones--respondió el pintor--. +Pero es difícil constatarlo. Las sentencias definitivas del tribunal +no se hacen públicas, ni siquiera son accesibles para los jueces, por +eso sólo se han conservado leyendas sobre casos judiciales antiguos. +Estas leyendas, en su mayoría, contienen absoluciones reales, se puede +creer en ellas, pero no se pueden demostrar. No obstante, no se deben +descuidar, contienen una cierta verdad, y son muy bellas, yo mismo he +pintado varios cuadros que tienen como tema esas leyendas. + +--Simples leyendas no pueden hacerme cambiar de opinión--dijo K--, +¿acaso se pueden invocar esas leyendas en juicio? + +El pintor rió. + +--No, no se puede--dijo. + +--Entonces es inútil hablar de ellas--dijo K. Quería aceptar +provisionalmente todas las opiniones del pintor, aun en el caso de +considerarlas improbables o que contradijeran otros informes. Ahora no +disponía del tiempo preciso para analizar todo lo que el pintor había +dicho y constatarlo o refutarlo de acuerdo con la verdad. Se daría por +satisfecho si lograse que el pintor le ayudase incluso de una manera no +decisiva. Así que dijo: + +--Dejemos entonces la absolución real. Usted mencionó otras dos +posibilidades. + +--La absolución aparente y la prórroga indefinida. Sólo hay estas dos +posibilidades--dijo el pintor--. Pero, ¿no quiere quitarse la chaqueta +antes de que continuemos? Parece que tiene calor. + +--Sí--dijo K, que hasta ese momento sólo había prestado atención a las +explicaciones del pintor, pero que ahora, al recordársele el calor, +sintió cómo el sudor bañaba su frente--. El calor es casi insoportable. + +El pintor asintió como si entendiese perfectamente el malestar de K. + +--¿No se puede abrir la ventana?--preguntó K. + +--No--dijo el pintor--. No es más que un vidrio fijo, no se puede abrir. + +Ahora se daba cuenta K de que todo el tiempo había alimentado la +esperanza de que el pintor, o él mismo, se levantaría y abriría la +ventana. Estaba incluso preparado para respirar la niebla a todo +pulmón. La sensación de estar allí encerrado le produjo un mareo. +Golpeó ligeramente la cama con la mano y dijo con voz débil: + +--Es un ambiente opresivo e insano. + +--¡Oh, no!--dijo el pintor en defensa de su ventana--. Precisamente +porque no se puede abrir mantiene mejor el calor que una ventana +doble. Si quiero airear, lo que no es muy necesario, pues penetra aire +suficiente por los resquicios de las tablas, puedo abrir una de las +puertas o ambas. + +K, consolado un poco por esa explicación, miró en torno para descubrir +esa segunda puerta. El pintor lo notó y dijo: + +--Está detrás de usted. La tuve que tapar con la cama. + +Ahora vio K la pequeña puerta en la pared. + +--Esto es muy pequeño para ser un estudio--dijo el pintor, como si +quisiera salir al paso de una crítica de K--. Tuve que instalarme como +pude. La cama, justo delante de la puerta, está, naturalmente, en un +mal lugar. El juez al que estoy retratando, por ejemplo, entra siempre +por la puerta de la cama y le he dado una llave para que cuando no esté +yo en casa pueda esperarme. Pero suele venir por la mañana temprano, +cuando aún duermo. Naturalmente me despierta siempre del sueño más +profundo cuando abre la puerta. Le perdería el respeto a todos los +jueces si oyera las maldiciones con las que le recibo cuando se sube +a mi cama tan temprano. Le podría quitar la llave, pero con eso sólo +conseguiría enojarle. Todas las puertas de esta casa se podrían sacar +de sus quicios sin hacer muchos esfuerzos. + +Mientras hablaba el pintor, K pensaba si se debía quitar la chaqueta, +finalmente reconoció que si no lo hacía sería incapaz de permanecer +allí por más tiempo, así que se la quitó y la puso sobre sus rodillas +para podérsela poner en cuanto terminara la conversación. Apenas se +había quitado la chaqueta, una de las niñas gritó: + +--¡Ya se ha quitado la chaqueta!--y se oyó cómo todas se apresuraban a +mirar por las rendijas para contemplar el espectáculo. + +--Las niñas--dijo el pintor--creen que le voy a pintar y que por eso se +desnuda. + +--¡Ah, ya!--dijo K poco animado, pues no se sentía mucho mejor que +antes aunque estuviera sentado en mangas de camisa. Casi de mal humor +preguntó: + +--¿Cómo denominó las otras dos posibilidades? + +Ya había olvidado las expresiones que el pintor había empleado. + +--La absolución aparente y la prórroga indefinida--dijo el pintor--. +Usted elige. Ambas se pueden lograr con mi ayuda, naturalmente no sin +esfuerzo, la diferencia en este sentido radica en que la absolución +aparente requiere un esfuerzo intermitente y concentrado, mientras +que la prórroga, uno más débil, pero continuado. Bien, comencemos por +la absolución aparente. Si eligiese ésta, escribiré en un papel una +confirmación de su inocencia. El texto para una confirmación así lo he +heredado de mi padre y resulta irrefutable. Con esa confirmación hago +una ronda con los jueces que conozco. Por ejemplo, comienzo hoy por la +noche con el juez al que estoy pintando, cuando venga a la sesión. Le +presento la confirmación, le aclaro que usted es inocente y me hago +garante de su inocencia. Pero no se trata de una garantía superficial o +ficticia, sino real y vinculante. + +En la mirada del pintor había un aire de reproche por el hecho de que K +le cargase con esa responsabilidad. + +--Sería muy amable de su parte--dijo K--. ¿Y el juez, en el caso de que +le creyera, tampoco me absolvería realmente? + +--Como ya le dije--respondió el pintor--. Pero tampoco es seguro que +todos me crean, algún juez reclamará, por ejemplo, que le conduzca +hasta él. Entonces no le quedará otro remedio que venir. En un supuesto +así, se puede decir que la causa está casi ganada, especialmente porque +antes le informaré de cómo tiene que comportarse ante el juez. Peor +resulta con aquellos jueces que no me atienden desde el principio, +esto también puede ocurrir. Nos veremos obligados a renunciar a ellos, +aunque no falten algunos intentos, pero podemos permitirnos ese lujo, +que unos cuantos jueces aislados no son decisivos. Si consigo un número +suficiente de firmas de jueces en esta confirmación de inocencia, +entonces voy a ver al juez que lleva su caso. Es posible que tenga +ya su firma; en ese supuesto, todo va un poco más rápido. En general +ya no hay muchos más impedimentos, ha llegado el momento para que el +acusado tenga una gran confianza. Es extraño, pero cierto, la gente +se encuentra en esa fase más confiada que después de la absolución. +Ya no es necesario esforzarse más. El juez posee en la confirmación +de inocencia la garantía de un número de jueces y puede absolver sin +preocuparse. Así lo hará, sin duda, para hacerme un favor a mí y a +otros conocidos, después de realizar algunas formalidades. Usted sale +del ámbito del tribunal y es libre. + +--Entonces soy libre--dijo K indeciso. + +--Sí--dijo el pintor--, pero sólo libre en apariencia o, mejor dicho, +libre provisionalmente. La judicatura inferior, a la que pertenecen mis +conocidos, no posee el derecho a otorgar una absolución definitiva, +este derecho sólo lo posee el tribunal supremo, inalcanzable para +usted, para mí y para todos nosotros. No sabemos lo que allí pasa +y, dicho sea de paso, tampoco lo queremos saber. Nuestros jueces +carecen del gran derecho a liberar de la acusación, pero entre sus +competencias está la de poder desprenderle de ella. Eso quiere decir +que si obtiene este tipo de absolución, queda liberado momentáneamente +de la acusación, pero pende aún sobre usted y puede suceder, si llega +la orden desde arriba, que entre en vigor de inmediato. Como tengo tan +buenos contactos con el tribunal, puedo decirle también cómo se refleja +exteriormente en los reglamentos de la Administración de Justicia +la diferencia entre una absolución real y otra aparente. En caso de +una absolución real, se deben reunir todas las actas procesales, +desaparecen por completo del procedimiento, todo se destruye, no sólo +la acusación, sino también todos los escritos procesales, incluida la +absolución. En la absolución aparente ocurre de un modo algo diferente. +No se produce ninguna modificación más de las actas, a ellas se +añaden la confirmación de inocencia, la absolución y el fundamento +de la absolución. Por lo demás, las actas continúan en el proceso, +se trasladan, como exige el continuo trámite administrativo, a los +tribunales supremos, vuelve a los inferiores, y oscila entre unos +y otros con mayor o menor fluidez. Esos caminos son impredecibles. +Considerado desde el exterior, se podría llegar a la conclusión de que +todo se ha olvidado hace tiempo, que las actas se han perdido y que +la absolución es completa. Un especialista no lo creerá jamás. No se +pierden las actas, el tribunal no olvida. Un día--nadie lo espera--, +un juez cualquiera toma el acta, le presta poco de atención, comprueba +que la acusación aún está en vigor y ordena la detención inmediata. He +dado a entender que entre la absolución aparente y la nueva detención +transcurre un largo periodo de tiempo, es posible y conozco algunos +casos, pero también es posible que el absuelto llegue a su casa desde +los tribunales y ya allí le esperen unos emisarios para detenerle de +nuevo. Entonces, por supuesto, se ha terminado la vida en libertad. + +--¿Y el proceso comienza otra vez?--preguntó K incrédulo. + +--Así es--dijo el pintor--, el proceso comienza de nuevo, y también +existe la posibilidad, como al principio, de obtener una absolución +aparente. Hay que concentrar otra vez todas las fuerzas y no rendirse. + +Lo último lo dijo el pintor probablemente guiado por la impresión de +que el ánimo de K se había hundido. + +--Pero, ¿no resulta más difícil obtener la segunda absolución que la +primera?--preguntó K, como si quisiera anticiparse a alguna de las +revelaciones del pintor. + +--No se puede decir nada seguro al respecto--dijo el pintor--. ¿Quiere +decir si el juez se puede ver influido desfavorablemente en su +sentencia por la primera detención? No, ése no es el caso. Los jueces +ya han previsto la detención en el momento de dictar la absolución. +Esa circunstancia apenas tiene efecto. Pero otros muchos motivos +pueden influir ahora en el humor del juez y en su enjuiciamiento +jurídico del caso, y los esfuerzos se tendrán que adaptar a las nuevas +circunstancias, siendo necesario, por supuesto, actuar con la misma +fuerza y decisión que antes de la primera absolución. + +--Pero esa segunda absolución tampoco es definitiva--dijo K, y giró la +cabeza con actitud de rechazo. + +--Por supuesto que no--dijo el pintor--, a la segunda absolución sigue +la tercera detención; a la tercera absolución, la cuarta detención. +Esto está implícito en el mismo concepto de absolución aparente. + +K permaneció en silencio. + +--La absolución aparente no le resulta muy ventajosa, ¿verdad?--dijo el +pintor--. Tal vez prefiera la prórroga indefinida. ¿Desea que le narre +en qué consiste la prórroga indefinida? + +K asintió con la cabeza. + +El pintor se había reclinado cómodamente en la silla, su camisa del +pijama estaba abierta y se rascaba el pecho con la mano. + +--La prórroga--dijo el pintor, y miró un momento ante sí como si +buscara las palabras adecuadas--, la prórroga consiste en que el +proceso se mantiene de un modo duradero en una fase preliminar. +Para lograrlo es necesario que el acusado y el ayudante, sobre todo +el ayudante, permanezca continuamente en contacto personal con el +tribunal. Repito, aquí no es necesario gastar tantas energías como para +lograr una absolución aparente y, sin embargo, sí es necesario prestar +una mayor atención. No se puede perder de vista el proceso, hay que ir +a ver al juez competente en periodos de tiempo regulares y, además, en +ocasiones especiales, y hay que intentar mantenerlo contento. Si no se +conoce personalmente al juez, se puede intentar influir en él a través +de otros jueces, sin por ello renunciar a las entrevistas personales. +Si no se descuida nada a este respecto, se puede decir con bastante +certeza que el proceso no pasará de su primera fase. El proceso, sin +embargo, no se detiene, pero el acusado queda casi tan a salvo de una +condena como si estuviera libre. Frente a la absolución aparente, la +prórroga indefinida tiene la ventaja de que el futuro del acusado +es menos incierto, evita los sustos de las detenciones repentinas +y no tiene que temer, precisamente en aquellos periodos en que sus +circunstancias son inapropiadas, los esfuerzos y las irritaciones que +cuestan el logro de la absolución aparente. No obstante, la prórroga +también posee ciertas desventajas para el acusado que no se deben +subestimar. Y no pienso en que aquí el acusado nunca es libre, pues +tampoco lo es, en un sentido estricto, en la absolución aparente. Se +trata de otra desventaja. El proceso no se puede detener sin que, al +menos, haya motivos evidentes para ello. Por lo tanto, y de cara al +exterior, tiene que suceder algo en el proceso. Así pues, de vez en +cuando se tomarán algunas disposiciones, se interrogará al acusado, se +realizarán algunas investigaciones, etc. El proceso debe girar dentro +de los estrechos límites a los que se le ha reducido artificialmente. +Eso produce algunas molestias al acusado que, sin embargo, tampoco +debe imaginarse que son tan malas. Todo es de cara al exterior; los +interrogatorios, por ejemplo, son muy cortos, cuando se tiene poco +tiempo o, simplemente, no se tienen ganas de comparecer, se puede +faltar presentando una disculpa, incluso con algunos jueces se pueden +fijar de antemano las fechas de determinadas formalidades, se trata, +en definitiva, ya que uno es un acusado, de presentarse ante el juez +competente de vez en cuando. + +Ya durante las últimas palabras K se había colocado la chaqueta en el +brazo y se había levantado. + +--¡Se ha levantado!--gritaron en seguida al otro lado de la puerta. + +--¿Ya se quiere ir?--preguntó el pintor también levantándose--. Seguro +que es el aire viciado por lo que se va. Me resulta muy desagradable. +Me quedaban más cosas por decirle, tenía que haber abreviado. Espero +que me haya comprendido. + +--¡Oh, sí!--dijo K, al que le dolía la cabeza por el esfuerzo realizado +para escuchar. No obstante esta confirmación, el pintor se lo resumió +otra vez, como si quisiera que K se llevase consigo algún consuelo. + +--Ambos métodos tienen en común que impiden una condena del acusado. + +--Pero también impiden la absolución real--dijo K en voz baja, como si +se avergonzase de haberlo descubierto. + +--Ha comprendido el meollo del asunto--dijo el pintor con rapidez. + +K puso la mano en el abrigo, pero no podía decidirse a ponérselo. Le +hubiera gustado recogerlo todo y salir a respirar el aire fresco. +Tampoco las niñas le motivaban a vestirse, por más que desde el +principio se gritaran entre ellas que se estaba vistiendo. El pintor +intentó conocer el estado de ánimo de K, así que dijo: + +--No se ha decidido respecto a mis proposiciones. Lo apruebo, yo mismo +le hubiera desaconsejado que se decidiera en seguida. Las ventajas y +las desventajas son nimias. Hay que valorarlo todo con exactitud. + +--Le volveré a visitar pronto--dijo K, que con decisión repentina se +puso la chaqueta, se echó el abrigo sobre los hombros y se apresuró +hacia la puerta. Las niñas, al advertirlo, comenzaron a gritar. + +--Pero debe mantener su palabra--dijo el pintor, que le había +seguido--, si no, me presentaré en su banco y preguntaré por usted. + +--Abra la puerta--dijo K, al notar cómo las niñas hacían fuerza en el +picaporte. + +--¿Acaso quiere que las niñas le molesten? Salga mejor por la otra +puerta--y señaló la puerta situada detrás de la cama. + +K estuvo de acuerdo y retrocedió hasta la cama. Pero el pintor, en vez +de abrir la puerta, se metió debajo de la cama y preguntó desde allí: + +--¿No quiere ver un cuadro que le podría vender? + +K no quería ser descortés, el pintor se había portado bien y le había +prometido seguir ayudándole, además K se había olvidado de hablar sobre +la recompensa por la ayuda, por este motivo no pudo zafarse y dejó +que le mostrara el cuadro, aunque temblase de impaciencia por salir +del estudio. El pintor sacó de debajo de la cama un montón de cuadros +sin enmarcar tan llenos de polvo que, cuando el pintor sopló sobre el +primero, K estuvo un tiempo sin poder respirar ni ver bien. + +--Un paisaje de landa--dijo el pintor, y alcanzó el cuadro a K. +Representaba unos árboles débiles, muy alejados entre sí, rodeados de +hierba oscura. En segundo plano se veía un policromo crepúsculo. + +--Muy bonito--dijo K--, lo compro. + +K se había expresado con tal brevedad de una forma impensada. Por eso +se alegró cuando el pintor en vez de tomarlo a mal, levantó otro cuadro +del suelo. + +--Aquí tiene un contraste con el anterior--dijo el pintor. + +Se habría concebido como un contraste, pero no había la más mínima +diferencia con el anterior, ahí estaban los árboles, la hierba y en el +fondo el crepúsculo. Pero a K no le importaba. + +--Son paisajes muy bonitos--dijo--. Se los compro. Los colgaré en mi +despacho. + +--Parece que el motivo le gusta. Casualmente tengo un tercer cuadro +similar. + +No era similar, más bien se trataba de un paisaje idéntico. El pintor +aprovechaba la oportunidad para vender cuadros viejos. + +--También lo compro--dijo K--. ¿Cuánto cuestan los tres cuadros? + +--Ya hablaremos de eso--dijo el pintor--. Ahora tiene prisa, pero vamos +a permanecer en contacto. Por lo demás, me alegra que le hayan gustado +los cuadros. Le daré todos los que tengo debajo de la cama. Todos son +paisajes de landa, ya he pintado muchos. Hay personas que les tienen +cierta aversión porque son melancólicos, otros, sin embargo, entre los +que usted se cuenta, aman precisamente esa melancolía. Pero K ya no +tenía ganas de oír las experiencias profesionales del pintor pedigüeño. + +--Empaquete los cuadros--exclamó, interrumpiendo al pintor--, mañana +vendrá mi ordenanza y los recogerá. + +--No es necesario--dijo el pintor--. Creo que podré conseguir que +alguien se los lleve ahora. + +Finalmente, salió de debajo de la cama y abrió la puerta. + +--Súbase a la cama--dijo el pintor--, lo hacen todos los que entran. + +K tampoco habría tenido ninguna consideración si el pintor no hubiese +dicho nada. En realidad ya tenía puesto un pie encima de la cama, pero +entonces se quedó mirando hacia la puerta abierta y volvió a retirar el +pie. + +--¿Qué es eso?--preguntó al pintor. + +--¿De qué se asombra?--preguntó éste, asombrado a su vez--. Son +dependencias del tribunal. ¿No sabía que aquí había dependencias +judiciales? Este tipo de dependencias las hay en prácticamente todas +las buhardillas, ¿por qué habrían de faltar aquí? También mi estudio +pertenece a las dependencias del tribunal, éste es el que lo ha puesto +a mi disposición. + +K no se horrorizó tanto por haber encontrado allí unas dependencias +judiciales, sino por su ignorancia en asuntos relacionados con el +tribunal. Según su opinión, una de las reglas fundamentales que debía +regir la conducta de todo acusado era la de estar siempre preparado, +no dejarse sorprender, no mirar desprevenido hacia la derecha, cuando +el juez se encontraba a su izquierda, y precisamente infringía esta +regla continuamente. Ante él se extendía un largo pasillo, por el que +corría un aire fresco en comparación con el del estudio. A ambos lados +del pasillo había bancos, como en la sala de espera de las oficinas +judiciales competentes para el caso de K. Parecían existir reglas +concretas para la construcción de las dependencias. En ese momento no +había mucho tráfico de personas. Un hombre permanecía casi tendido: +había apoyado la cabeza en el banco y se había cubierto el rostro con +las manos. Parecía dormir. Otro estaba al final del pasillo, en una +zona oscura. K se subió a la cama, el pintor le siguió con los cuadros. +Al poco tiempo encontraron a un empleado de los tribunales. K reconocía +a todos estos empleados por el botón dorado que llevaban en sus trajes +normales, junto a los otros botones usuales. El pintor le encargó que +acompañase a K con los cuadros. K vacilaba al caminar y avanzaba con el +pañuelo en la boca. Ya se encontraban cerca de la salida, cuando las +niñas irrumpieron frente a ellos, así que K ni siquiera se pudo ahorrar +esa situación. Habrían visto cómo abrían la otra puerta y habían +corrido para sorprenderlos. + +--Ya no puedo acompañarle más--exclamó el pintor sonriendo y +resistiendo el embate de las niñas--. ¡Adiós! ¡Y no tarde mucho en +decidirse! + +K ni siquiera le miró. Al salir a la calle tomó el primer taxi que +pasó. Deseaba deshacerse del empleado, ese botón dorado se le clavaba +continuamente en el ojo, aunque a cualquier otro ni siquiera le llamara +la atención. El empleado, servicial, quiso sentarse con K, pero éste +lo echó abajo. K llegó al banco por la tarde. Habría querido dejarse +los cuadros en el coche, pero temió necesitarlos en algún momento +para justificarse ante el pintor. Así que pidió que los subieran a su +despacho Y los guardó en el último cajón de su mesa. Allí estarían a +salvo de la curiosidad del subdirector, al menos durante los primeros +días. + + + NOTAS: + +[31] Tachado en el manuscrito: «algunas advertencias, como que debería +irse temprano a la cama, no debería llevar trajes tan caros, debería +redactar en su casa su última voluntad, debería utilizar velas en vez +de luz eléctrica». + +[32] Tachado en el manuscrito: «No, K no podía esperar nada de la +publicidad del proceso. El que no se elevara ante él como un juez +y le sentenciara ciegamente y antes de tiempo al menos intentaría +humillarle, ya que resultaba tan fácil». + + + + + =EL COMERCIANTE BLOCK + K RENUNCIA AL ABOGADO= + + +Por fin se había decidido K a renunciar a la representación del +abogado. Las dudas acerca de lo acertado de dicha medida no se podían +eliminar, pero el convencimiento de la necesidad de ese paso terminó +por prevalecer. La decisión, en el día que K tenía que visitar al +abogado, le había costado tiempo y esfuerzo, trabajó con excesiva +lentitud y tuvo que permanecer muchas horas en su despacho. Pasaban +de las diez de la noche cuando K se presentó ante la puerta del +abogado. Antes de llamar pensó si no sería mejor romper con el abogado +por teléfono o por escrito, pues la entrevista tendría que ser por +fuerza desagradable. Pero K decidió mantenerla; de otro modo el +abogado aceptaría la decisión de K con algunas palabras formales o con +silencio, y K, salvo lo que Leni le pudiera decir, desconocería su +reacción ante la medida y las consecuencias que, según la opinión nada +despreciable del abogado, ese paso tendría para K. No obstante, si K +estaba sentado frente al abogado, aunque éste no quisiera decir mucho, +al menos podría deducir bastante de sus gestos y de su actitud. Tampoco +se podía excluir que le convenciese para que el abogado continuase con +la defensa y que él renunciase a su decisión. + +Como siempre, la primera llamada a la puerta quedó sin respuesta. «Leni +podría ser más rápida»--pensó K. Pero resultaba una ventaja que no +se inmiscuyeran los vecinos, como habitualmente, ya fuese el hombre +en bata o cualquier otro. Mientras K tocaba el timbre por segunda +vez, miró hacia la puerta vecina, pero permaneció cerrada. Finalmente +aparecieron dos ojos en la mirilla de la puerta, pero no eran los de +Leni. Alguien abrió la puerta, pero siguió apoyándose en ella, y gritó +hacia el interior: + +--¡Es él!--y abrió del todo. + +K había empujado también la puerta, pues ya había escuchado la llave +de la cerradura en la puerta de al lado. Cuando la puerta se abrió, se +precipitó hacia dentro y le dio tiempo a ver cómo Leni, a la que habían +dirigido antes el grito de advertencia, corría por el pasillo vestida +con una simple camisa. Se quedó mirándola un rato y luego se volvió +hacia el que había abierto la puerta. Era un hombre pequeño y delgado, +con barba, y sostenía una vela en la mano. + +--¿Está empleado aquí?--preguntó K. + +--No--respondió el hombre--, el abogado me defiende, estoy aquí por un +asunto judicial. + +--¿Sin chaqueta?--preguntó K, y señaló con un movimiento de la mano su +forma inapropiada de vestir. + +--¡Oh, disculpe!--dijo el hombre, y se iluminó a sí mismo con la vela, +como si advirtiese por primera vez su estado. + +--¿Leni es su amante?--preguntó K brevemente. Había abierto algo las +piernas, las manos, que sostenían el sombrero, permanecían en la +espalda. Sólo por poseer un buen abrigo de invierno se sintió superior +a aquella figura esmirriada. + +--¡Oh, Dios!--dijo, y alzó la mano ante el rostro en una actitud +defensiva--, no, no, ¿cómo puede pensar eso? + +--Parece que dice la verdad--dijo K sonriendo--, no obstante, venga--le +hizo una seña con el sombrero y dejó que fuera por delante. + +--¿Cómo se llama?--preguntó K mientras caminaban. + +--Block, soy el comerciante Block--dijo, y al hacer su presentación se +volvió, pero K no dejó que se detuviera. + +--¿Es su apellido de verdad?--preguntó K. + +--Claro--fue la respuesta--, ¿por qué? + +--Pensé que tenía razones para silenciar su apellido--dijo K. Se +sentía libre, tan libre como el que habla en el extranjero con gente +de baja condición, guarda para sí todo lo que le afecta y sólo habla +indiferente de los intereses de los demás, elevándolos o dejándolos +caer según su gusto. K se paró ante la puerta del despacho del abogado, +la abrió y gritó al comerciante, que había continuado: + +--¡No tan deprisa! Ilumine aquí. + +K pensó que Leni podía haberse escondido allí, por lo que obligó al +comerciante a buscar por todas las esquinas, pero la habitación estaba +vacía. K detuvo al comerciante ante el cuadro del juez cogiéndole por +los tirantes. + +--¿Le conoce?--preguntó, y señaló con el dedo hacia arriba. + +El comerciante elevó la vela, miró guiñando los ojos y dijo: + +--Es un juez. + +--¿Un juez supremo?--preguntó K, y se puso al lado del comerciante para +observar la impresión que le causaba el cuadro. El comerciante miraba +con admiración. + +--Es un juez supremo--dijo. + +--Usted no tiene mucha capacidad de observación--dijo K--. Entre todos +los jueces de instrucción inferiores, él es el inferior. + +--Ahora me acuerdo--dijo el comerciante, y bajó la vela--, yo también +lo he oído. + +--Naturalmente--exclamó K--, lo olvidé, claro que lo habrá oído. + +--Pero, ¿por qué?, ¿por qué?--preguntó el comerciante, mientras se +dirigía hacia la puerta empujado por K. Ya en el pasillo, dijo K: + +--¿Sabe dónde se ha escondido Leni? + +--¿Escondido?--dijo el comerciante--. No, pero puede estar en la cocina +preparando una sopa para el abogado. + +--¿Por qué no lo ha dicho en seguida?--preguntó K. + +--Yo quería conducirle hasta allí, pero usted mismo es el que me +ha llamado--respondió el comerciante, algo confuso por las órdenes +contradictorias. + +--Usted se cree muy astuto--dijo K--. ¡Lléveme entonces hasta ella! +K no había estado nunca en la cocina, era sorprendentemente grande y +estaba muy bien amueblada. El horno era tres veces más grande que los +normales; del resto podía ver muy poco, pues la cocina sólo estaba +iluminada por una pequeña lámpara situada a la entrada. Frente al fogón +se encontraba Leni con un delantal blanco, como siempre, y cascaba +huevos en una olla puesta al fuego. + +--Buenas noches, Josef--dijo mirándole de soslayo. + +--Buenas noches--dijo K, y señaló una silla en la que el comerciante se +debía sentar, lo que éste hizo sin vacilar. K, sin embargo, se aproximó +a Leni por detrás, se inclinó sobre su hombro y preguntó: + +--¿Quién es ese hombre? + +Leni rodeó la cabeza de K con una mano mientras con la otra daba +vueltas a la sopa, luego le atrajo hacia sí y dijo: + +--Es un hombre digno de lástima, un pobre comerciante, un tal Block. +Míralo. + +Ambos le miraron. El comerciante estaba sentado en la silla que K le +había asignado. Había apagado la vela, ya innecesaria, e intentaba +presionar el pabilo con los dedos para evitar que humease. + +--Estabas en camisa--dijo K, girando la cabeza hacia el fogón. Ella +calló. + +--¿Es tu amante?--preguntó K. + +Ella quiso coger la olla, pero K tomó sus manos y dijo: + +--¡Responde! + +Ella musitó: + +--Ven al despacho, te lo explicaré todo. + +--No--dijo K--, quiero que lo aclares aquí. + +Ella le abrazó y quiso besarle, pero K se resistió y dijo: + +--No quiero que me beses ahora. + +--Josef--dijo Leni, y miró a los ojos de K suplicante pero con +sinceridad--, ¿no estarás celoso del señor Block? Rudi--dijo ahora +volviéndose hacia el comerciante--, ayúdame y deja la vela, mira cómo +sospecha de mí. + +Se podría haber pensado que no prestaba atención, pero seguía +perfectamente la conversación. + +--No sé por qué tiene que estar celoso--dijo sin saber qué responder. + +--Yo tampoco lo sé--dijo K, y contempló al comerciante sonriendo. Leni +rió en voz alta, se aprovechó del descuido de K para rodearse con su +brazo y susurró: + +--Déjalo, ya ves la clase de hombre que es. Lo he tomado un poco bajo +mi protección porque es un buen cliente del abogado, por ningún otro +motivo. ¿Y tú? ¿Quieres hablar con el abogado? Hoy está muy enfermo, +pero si quieres te anuncio ahora mismo. Por la noche te quedas conmigo, +¿verdad? Hace tiempo que no vienes, el abogado ha preguntado por ti. +¡No descuides el proceso! También yo tengo que comunicarte algo que he +sabido hace poco. Pero ahora quítate el abrigo. + +Ella le ayudó a quitárselo, también le cogió el sombrero, luego regresó +y comprobó cómo iba la sopa. + +--¿Quieres que te anuncie ahora o prefieres que le lleve primero la +sopa? + +--Anúnciame primero--dijo K. + +Estaba enojado. En un principio tenía planeado hablar con Leni sobre la +posibilidad de renunciar al abogado, pero la presencia del comerciante +le había quitado las ganas. Ahora, sin embargo, consideraba el asunto +demasiado importante como para que ese comerciante bajito pudiera +interferir en él de una manera decisiva, así que llamó a Leni, que ya +estaba en el pasillo, y le dijo que regresara. + +--Llévale primero la sopa--dijo--, tiene que fortalecerse para nuestra +entrevista, lo va a necesitar. + +--¿Usted también es un cliente del abogado?--dijo el comerciante en voz +baja desde su esquina sólo para confirmar. + +--¿Qué le importa a usted eso?--dijo K. + +Pero Leni intervino: + +--Quieres callarte. Bueno, entonces le llevo primero la sopa--dijo Leni +a K y sirvió la sopa en un plato--. Pero temo que se duerma; en cuanto +come, se duerme. + +--Lo que voy a decirle le mantendrá despierto--dijo K. + +--Quería dar a entender que pretendía decirle algo muy importante, +quería que Leni le preguntara qué era para luego pedirle consejo. Pero +ella se limitó a cumplir las órdenes. Cuando pasó a su lado con el +plato, le dio un golpe cariñoso y musitó: + +--En cuanto se haya tomado la sopa, te anuncio, así te tendré conmigo +antes. + +--Ve--dijo K--, ve. + +--Sé más amable--dijo ella, y se volvió al llegar a la puerta. + +K miró cómo se iba. Su decisión de despedir al abogado era definitiva. +Era mejor no haber hablado antes con Leni. Ella apenas tenía una visión +general del caso, le habría desaconsejado ese paso, probablemente +hubiera convencido a K para no darlo, habría seguido dudando, +permanecería inquieto y, finalmente, habría tenido que tomar la misma +decisión, pues era inevitable. Pero cuanto antes la tomara, más daños +se ahorraría. Tal vez el comerciante pudiera decir algo al respecto. + +K se volvió; apenas lo notó el comerciante, quiso levantarse. + +--Permanezca sentado--dijo K, y puso una silla a su lado--. ¿Es un +viejo cliente del abogado?--preguntó K. + +--Sí--dijo el comerciante--, desde hace muchos años. + +--¿Cuántos años hace que le representa?--preguntó K. + +--No sé qué quiere decir--dijo el comerciante--, en asuntos jurídicos y +de negocios--tengo un negocio de granos--, me asesora desde que asumí +el negocio, hace casi veinte años, pero en mi proceso, a lo que usted +probablemente se refiere, desde su inicio hace más de cinco años. Sí, +hace más de cinco años--añadió, y sacó una cartera--. Lo tengo apuntado +aquí, si quiere le doy las fechas precisas. Es difícil mantenerlo todo +en la memoria. Mi proceso es posible que dure más, comenzó poco después +de la muerte de mi mujer, y de eso ya hace más de cinco años. + +K se acercó aún más a él. + +--Así que el abogado también se hace cargo de asuntos jurídicos +ordinarios--dijo K. + +Esa conexión entre ciencias jurídicas y tribunal le pareció muy +tranquilizadora. + +--Cierto--dijo el comerciante, y susurró a K--: Se dice incluso que es +más habilidoso en las cuestiones jurídicas que en las otras. + +Pero inmediatamente pareció lamentar lo dicho, puso una mano en el +hombro de K y dijo: + +--Le suplico que no me traicione. + +K le dio unos golpecitos amistosos en el muslo y dijo: + +--No se preocupe, no soy ningún traidor. + +--Él es muy vengativo--dijo el comerciante. + +--No hará nada contra un cliente tan fiel--dijo K. + +--¡Oh, sí!--dijo el comerciante--, cuando se excita no conoce +diferencias. Además, no le soy tan fiel. + +--¿Por qué no?--preguntó K. + +--¿Puedo confiarle algo?--preguntó el comerciante indeciso. + +--Creo que puede--dijo K. + +--Bien, le confiaré una parte, pero usted debe decirme a su vez un +secreto, así estaremos en las mismas condiciones ante el abogado. + +--Es usted muy precavido--dijo K--, le diré un secreto que le +tranquilizará por completo. Así que, ¿en qué consiste su infidelidad +con el abogado? + +--Yo tengo...--dijo el comerciante indeciso, en un tono como si +estuviera confesando algo deshonroso--, además de él tengo otros +abogados. + +--Eso no es tan malo--dijo K un poco decepcionado. + +--Aquí sí--dijo el comerciante respirando con dificultad, aunque +después de las palabras de K tuvo más confianza--. No está permitido. Y +lo que no se tolera bajo ninguna circunstancia es tener otros abogados +intrusos junto al abogado propiamente dicho. Y eso es precisamente lo +que yo he hecho, además de él tengo cinco abogados. + +--¡Cinco!--exclamó K, el número le dejó asombrado--. ¿Cinco abogados +además de éste? + +El comerciante asintió: + +--Ahora mismo estoy en tratos con el sexto. + +--Pero, ¿para qué necesita tantos abogados?--preguntó K. + +--Los necesito a todos--dijo el comerciante. + +--¿Me lo puede explicar? + +--Encantado--dijo el comerciante--. Ante todo no quiero perder el +proceso, eso es evidente. Así, no puedo omitir nada que me sea útil. +Aun cuando en un caso concreto las esperanzas de utilidad sean muy +pequeñas, no las puedo rechazar. Por consiguiente, he invertido todo +lo que poseo en el proceso. Por ejemplo, he sacado todo el dinero de +mi negocio; antes las oficinas de mi negocio ocupaban toda una planta, +ahora basta una pequeña estancia en la parte trasera de la casa, +en la que trabajo con un aprendiz. Este repliegue no se ha debido +exclusivamente a la carencia de dinero, sino también a la drástica +reducción de la jornada laboral. Quien quiere hacer algo por su +proceso, puede ocuparse muy poco de todo lo demás. + +--Entonces, ¿usted mismo trabaja en los juzgados?--preguntó K--. +Precisamente sobre eso quisiera saber algo más. + +--Precisamente sobre eso le puedo informar muy poco--dijo el +comerciante--. Al principio lo intenté, pero lo tuve que dejar. Es +demasiado agotador y no es una actividad que procure muchos éxitos. +Trabajar y negociar allí al mismo tiempo me resultó imposible. +Simplemente estar sentado y esperar supone un esfuerzo agotador. Ya +conoce usted ese aire opresivo de las oficinas. + +--¿Cómo sabe que he estado allí?--preguntó K. + +--Yo estaba precisamente en la sala de espera cuando usted pasó. + +--¡Qué casualidad!--exclamó K, tan absorbido por la conversación que +había olvidado lo ridículo que le había parecido al principio el +comerciante--. ¡Entonces me vio! Estaba en la sala de espera cuando +pasé. Sí, yo pasé por allí una vez. + +--No es tanta casualidad--dijo el comerciante--, estoy allí casi todos +los días. + +--Tendré que ir más--dijo K--, pero no seré recibido con tanto decoro +como aquella vez. Todos se levantaron. Pensaron que yo era un juez. + +--No--dijo el comerciante--, en realidad saludábamos al ujier. Nosotros +ya sabíamos que usted era un acusado. Esas noticias se difunden con +rapidez. + +--Así que ya lo sabía--dijo K--, entonces mi comportamiento le debió de +parecer, tal vez, arrogante. ¿No hablaron sobre ello? + +--No--dijo el comerciante--. Todo lo contrario. No son más que +tonterías. + +--¿Que son tonterías?--preguntó K. + +--¿Por qué pregunta eso?--dijo el comerciante enojado--. Parece no +conocer a la gente de allí y tal vez lo interpretase mal. Debe tener +en cuenta que en este tipo de procedimientos se habla de muchas cosas +para las que ya no basta el sentido común, uno está demasiado cansado +y confuso, así que se cae en las supersticiones. Hablo de los demás, +pero yo no soy mejor. Una de esas supersticiones es, por ejemplo, que +muchos pueden presagiar el resultado del proceso mirando el rostro +del acusado, especialmente por la forma de los labios. Esas personas +afirman que por sus labios deducen que usted será condenado en breve. +Repito, es una superstición ridícula y en la mayoría de los casos +refutada por los hechos, pero cuando se vive en esa compañía es +difícil deshacerse de esas opiniones. Piense sólo la fuerza con que +puede obrar esa superstición. Usted se dirigió a uno de los acusados +¿verdad? Él apenas le pudo responder. Hay muchas causas para quedar +confuso en una situación así, pero una de ellas era sus labios. Luego +contó que creía haber visto en sus labios el signo de su propia condena. + +--¿En mis labios?--preguntó K, sacó un espejo y se contempló--. No noto +nada especial en mis labios, ¿y usted? + +--Yo tampoco--dijo el comerciante--. Nada en absoluto. + +--Qué supersticiosa es la gente--exclamó K. + +--¿Acaso no lo dije?--preguntó el comerciante. + +--¿Hablan mucho entre ustedes? ¿Intercambian sus opiniones?--preguntó +K--. Hasta ahora me he mantenido apartado. + +--Por regla general no conversan entre ellos--dijo el comerciante--, no +sería posible, son demasiados. Tampoco hay intereses comunes. Cuando +alguna vez surge en un grupo la creencia en un interés común, resulta +al poco tiempo un error. No se puede emprender nada en común contra +el tribunal. Cada caso se investiga por separado, es el tribunal más +concienzudo. Así pues, en común no se puede imponer nada. Solo, un +individuo logra algo en secreto. Sólo cuando lo ha logrado, se enteran +los demás. Nadie sabe cómo ha ocurrido. Así que no hay nada en común, +uno se encuentra de vez en cuando con otro en la sala de espera, pero +allí se habla poco. Las supersticiones vienen ya de muy antiguo y se +difunden por sí mismas. + +--Yo vi a los señores en la sala de espera--dijo K--, y su espera me +pareció inútil. + +--Esperar no es inútil--dijo el comerciante--, inútil es actuar por sí +mismo. Ya le he dicho que yo, además de éste, tengo a cinco abogados. +Se podría creer--yo mismo lo creí al principio--, que podría delegar en +ellos todo el asunto. Eso sería falso. Les podría delegar lo mismo que +si tuviera a un solo abogado. ¿No lo entiende? + +--No--dijo K, y puso su mano en la del comerciante para apaciguarle +e impedir que siguiese hablando con tanta rapidez--, pero quisiera +pedirle que hable un poco más despacio, son cosas muy interesantes para +mí y no le puedo seguir muy bien. + +--Está bien que me lo recuerde--dijo el comerciante--, usted es nuevo, +un novato por así decirlo. Su proceso lleva en marcha medio año, +¿verdad? He oído de ello. ¡Un proceso tan joven! Yo, sin embargo, he +reflexionado sobre todas estas cosas mil veces, para mí son lo más +evidente del mundo. + +--¿Está contento de que su proceso ya esté tan avanzado?--preguntó K, +aunque no quería preguntar directamente cómo le iban los asuntos al +comerciante. Pero tampoco recibió una respuesta clara. + +--Sí, llevo arrastrando mi proceso desde hace cinco años--dijo el +comerciante hundiendo la cabeza--, no es un logro pequeño--y se calló +un rato. + +K escuchó un momento para saber si Leni venía. Por una parte no quería +que viniese, pues aún le quedaba mucho por preguntar y no quería +encontrarse con ella en medio de una conversación tan confidencial; por +otra parte, sin embargo, le enojaba que permaneciera tanto tiempo con +el abogado a pesar de su presencia, mucho más del tiempo necesario para +servir una sopa. + +--Recuerdo muy bien--comenzó de nuevo el comerciante, y K prestó +toda su atención--cuando mi proceso tenía la misma edad que el suyo +ahora. En aquel tiempo sólo tenía a este abogado, pero no estaba muy +satisfecho con él. + +«Aquí me voy a enterar de todo»--pensó K, y asintió insistentemente con +la cabeza, como para animar así al comerciante a que revelase todo lo +que tuviera importancia. + +--Mi proceso--continuó el comerciante--no progresaba, se llevaban a +cabo pesquisas, yo estuve presente en todas, reunía material, presenté +todos mis libros de contabilidad ante el tribunal, lo que, como me +enteré después, no había sido necesario, visité una y otra vez al +abogado, presentó varios escritos judiciales... + +--¿Varios escritos judiciales? + +--Sí, cierto--dijo el comerciante. + +--Eso es importante para mí--dijo K--, en mi causa aún trabaja en el +primer escrito. Todavía no ha hecho nada. Ahora veo que me descuida +vergonzosamente. + +--Que el escrito judicial no esté terminado se puede deber a múltiples +causas justificadas--dijo el comerciante--. Por lo demás, en lo que +respecta a mis escritos resultó que no habían tenido ningún valor. Yo +mismo he leído uno de ellos gracias a un funcionario judicial. Era +erudito pero sin contenido alguno. Ante todo mucho latín, que yo no +entiendo, también interminables apelaciones generales al tribunal; +adulaciones a determinados funcionarios, que, aunque no eran nombrados, +cualquier especialista podía deducir fácilmente de quién se trataba; +un elogio de sí mismo del abogado, humillándose como un perro ante el +tribunal y, finalmente, algo de jurisprudencia. Las diligencias, por +lo que pude comprobar, parecían haber sido hechas con todo cuidado. +Tampoco quiero juzgar en base a ellas el trabajo del abogado; además, +el escrito que leí no era más que uno entre muchos, aunque, en todo +caso, y de eso quiero hablar ahora, no percibí el más pequeño progreso +en mi causa. + +--¿Qué progreso quería usted ver?--preguntó K. + +--Sus preguntas son muy razonables--dijo el comerciante sonriendo--, +raras veces se pueden ver progresos en este procedimiento. Pero eso +no lo sabía al principio. Soy comerciante, y antaño lo era más que +ahora; yo quería ver progresos tangibles, todo tenía que aproximarse al +final o, al menos, tomar el camino adecuado. En vez de eso sólo había +interrogatorios, casi siempre con el mismo contenido. Las respuestas ya +las tenía preparadas, como una letanía. Varias veces a la semana venían +ujieres a mi negocio, a mi casa o a donde pudieran encontrarme, eso +era una molestia--hoy, con el teléfono, es mucho mejor--, además, se +empezaron a difundir rumores sobre mi proceso entre amigos de negocios +y, especialmente, entre mis parientes, sufría perjuicios por todas +partes, pero no había el más mínimo signo de que se fuera a producir +en un tiempo prudencial la primera vista. Así que fui a ver al abogado +y me quejé. Él me dio largas explicaciones, pero rechazó con decisión +hacer algo en mi favor, nadie tenía poder, según él, para influir en la +fijación de la fecha de la vista. Insistir sobre ello en un escrito, +como yo pedía, era algo inaudito y nos llevaría a los dos a la ruina. +Yo pensé: «Lo que este abogado ni quiere ni puede, es posible que otro +abogado lo quiera y pueda». Así que busqué otro abogado. Se lo voy +a anticipar: nadie ha impuesto o solicitado la fijación de la vista +principal, eso es imposible, con una excepción de la que le hablaré a +continuación. Respecto a ese punto el abogado no me había engañado. +Pero tampoco tuve que lamentar haberme dirigido a otro abogado. Ya +habrá oído algo sobre los abogados intrusos a través del Dr. Huld, él +se los habrá presentado como seres bastante despreciables y así son en +la realidad. Pero cuando habla de ellos y se compara siempre omite un +pequeño detalle. Denomina a los abogados de su círculo los «grandes +abogados». Eso es falso, cada cual puede llamarse, naturalmente, si le +place, «grande», pero en este caso sólo deciden los usos judiciales. +Este abogado y sus colegas son, sin embargo, los pequeños abogados, los +grandes, de los que sólo he oído hablar y a los que no he visto nunca, +están en un rango comparablemente superior al que ocupan éstos respecto +a los despreciables abogados intrusos. + +--¿Los grandes abogados?--preguntó K--. ¿Quiénes son? ¿Cómo se puede +establecer contacto con ellos? + +--Así que usted aún no ha oído hablar de ellos--dijo el comerciante--. +Apenas hay un acusado que después de haber conocido su existencia no +sueñe largo tiempo con ellos. Pero no se deje seducir por la idea. +Yo no sé quiénes son los grandes abogados y no tengo ningún acceso a +ellos. No conozco ningún caso en el que se pueda decir con seguridad +que han intervenido. Defienden a algunos, pero no se puede lograr su +defensa por propia voluntad, sólo defienden a los que quieren defender. +Sin embargo, los asuntos que aceptan ya tienen que haber pasado de las +instancias inferiores. Por lo demás, es mejor no pensar en ellos, pues +de otro modo todas las entrevistas con los otros abogados, todos sus +consejos y ayudas, aparecerán como algo completamente inútil, yo mismo +lo he experimentado, a uno le entran ganas de arrojarlo todo por la +borda, irse a casa, meterse en la cama y no querer saber nada más del +asunto. Pero eso sería, una vez más, una gran necedad, tampoco en la +cama se podría gozar por mucho tiempo de tranquilidad. + +--¿Usted no pensó entonces en los grandes abogados?--preguntó K. + +--No por mucho tiempo--dijo el comerciante, y sonrió otra vez--, +por supuesto no se les puede olvidar por completo, la noche es +especialmente favorable para que surjan esos pensamientos. Pero en +aquellos tiempos sólo pretendía éxitos inmediatos, así que fui a ver a +los abogados intrusos. + +--Qué bien estáis sentados los dos juntos--exclamó Leni, que había +regresado con el plato de sopa. + +Realmente estaban sentados muy cerca el uno del otro, al hacer el +mínimo movimiento podrían golpearse mutuamente con la cabeza. El +comerciante, que además de su pequeña estatura se mantenía encorvado +obligó a que K se inclinara para poder oír lo que decía. + +--Un momento todavía--gritó K, rechazando a Leni y agitando impaciente +la mano que aún tenía sobre la del comerciante. + +--Quería que le contase mi proceso--dijo el comerciante a Leni. + +--Sigue, sigue contando--dijo ella. Hablaba al comerciante con cariño, +pero también algo despectivamente. A K no le gustó. Como acababa de +reconocer, ese hombre poseía un valor, al menos tenía experiencias que +sabía comunicar. Era posible que Leni le juzgara injustamente. Miró a +Leni enojado cuando ella le quitó la vela al comerciante, que había +sostenido en alto todo ese tiempo, le limpió la mano con el delantal y +se arrodilló a su lado para raspar algo de cera que le había caído en +el pantalón. + +--Quería hablarme de los abogados intrusos--dijo K y, sin más +comentarios, dio una palmada en la mano de Leni. + +--¿Qué quieres?--preguntó Leni, le devolvió la palmada y continuó su +trabajo. + +--Sí, de los abogados intrusos--dijo el comerciante y se pasó la mano +sobre la frente, como si reflexionara. + +K quiso ayudarle y dijo: + +--Usted quería tener éxitos inmediatos y por eso buscó abogados +intrusos. + +--Ah, sí, cierto--dijo el comerciante, pero no continuó hablando. + +«Es posible que no quiera hablar delante de Leni»--pensó K. Dominó su +impaciencia por oír el resto y no le presionó más. + +--¿Me has anunciado?--preguntó a Leni. + +--Naturalmente--dijo ella--, te está esperando. Deja a Block, con él +puedes hablar más tarde, se quedará aquí. + +K aún dudaba. + +--¿Quiere quedarse aquí?--preguntó al comerciante. Quería oír su propia +respuesta. No le gustaba que Leni hablase del comerciante como si +estuviera ausente. Ese día estaba lleno de oscuros reproches contra +Leni. Pero otra vez fue Leni la que respondió: + +--Duerme aquí con frecuencia. + +--¿Duerme aquí?--preguntó al comerciante. K había creído que esperaría +allí hasta que él cumpliese rápidamente con el trámite de hablar con el +abogado, luego podrían continuar juntos y hablarlo todo sin molestias. + +--Sí--dijo Leni--, no todos son como tú, Josef, que te presentas a ver +al abogado cuando quieres. Ni siquiera pareces asombrarte de que el +abogado te reciba a las once de la noche y a pesar de su enfermedad. +Aceptas todo lo que hacen tus amigos por ti como algo evidente. Bien, +tus amigos o, al menos, yo, lo hacemos encantados. No quiero ningún +otro agradecimiento, y tampoco lo necesito, salvo el de que me quieras. + +«¿Que te quiera?»--pensó K en el primer momento, luego le pasó por la +cabeza: «Bien, sí, la quiero». Sin embargo, al responder ignoró sus +últimas palabras: + +--Me recibe porque soy su cliente. Si fuese necesaria la ayuda de +extraños, debería estar mendigando a casa paso. + +--¿Qué mal está hoy, verdad?--preguntó Leni al comerciante. + +«Ahora soy yo el ausente»--pensó K, y casi se enoja con el comerciante +al asumir éste la descortesía de Leni y decir: + +--El abogado también le recibe por otros motivos. Su caso es más +interesante que el mío. Además, su proceso está en la primera fase, es +decir, no ha avanzado mucho, por eso al abogado le gusta ocuparse de +él, más tarde será diferente. + +--Sí, sí--dijo Leni, y contempló al comerciante sonriendo--. ¡Cómo +bromea! No le creas nada--dijo Leni volviéndose a K--. Es tan cariñoso +como hablador. A lo mejor es por eso que el abogado no le puede +soportar. Sólo le recibe cuando está de buen humor. Me he esforzado +mucho por cambiarlo, pero es imposible. Hay veces en que anuncio +a Block y le recibe tres días después. Si cuando lo llama no está +preparado para entrar, entonces está todo perdido y hay que anunciarle +de nuevo. Por eso le he permitido dormir aquí, ya ha ocurrido que le ha +llamado en plena noche. Ahora Block también está preparado de noche. +Pero puede ocurrir que el abogado, si resulta que Block está aquí, +cambie de opinión y cancele la visita. + +K miró con gesto interrogativo al comerciante. Éste asintió y dijo +abiertamente, como antes había hablado con K, quizá algo confuso por la +vergüenza: + +--Sí, uno termina volviéndose dependiente de su abogado. + +--Sólo se queja para guardar las apariencias--dijo Leni--, le encanta +dormir aquí, como ha reconocido ante mí muchas veces. + +Ella se acercó a una pequeña puerta y la abrió de golpe. + +--¿Quieres ver dónde duerme?--preguntó. + +K fue hacia allí y vio desde el umbral un recinto bajo y sin ventanas, +ocupado por completo por una cama estrecha. Sólo se podía subir a ella +escalando por la pata de la cama. En la cabecera había un hundimiento +en la pared, allí se podían ver, ordenados escrupulosamente, una vela, +un tintero, una pluma y unos papeles, probablemente escritos del +proceso. + +--¿Duerme en la habitación de la criada?--preguntó K volviéndose hacia +el comerciante. + +--Leni la ha arreglado para mí--respondió el comerciante--. Dormir en +ella es muy ventajoso. + +K lo contempló un rato. La primera impresión que había recibido del +comerciante era, probablemente, la correcta. Tenía experiencia, pues +su proceso duraba ya mucho tiempo, pero la había pagado muy cara. De +repente, K no soportó por más tiempo la visión del comerciante. + +--¡Llévatelo a la cama!--le gritó a Leni, que pareció no entenderle. +Él, sin embargo, quería ir a ver al abogado y, con su renuncia, +liberarse no sólo de él, sino también de Leni y del comerciante. Pero +antes de que llegase a la puerta, el comerciante se dirigió a él en voz +baja: + +--Señor gerente. + +K se volvió enojado. + +--Ha olvidado su promesa--dijo el comerciante, que se estiró en su +sitio y miró a K suplicante--. Me tiene que decir un secreto. + +--Es verdad--dijo K, y acarició ligeramente a Leni con una mirada. Ella +prestó atención a lo que iba a decir--. Escuche, aunque ya no es ningún +secreto. Voy a ver al abogado para despedirle. + +--¡Le despide!--gritó el comerciante, saltó de la silla y corrió +alrededor de la cocina con los brazos en alto. + +Una y otra vez gritaba: + +--¡Despide al abogado! + +Leni quiso acercarse a K, pero el comerciante se interpuso en su +camino, por lo que le dio un golpe con el puño. Aún con la mano +cerrada, corrió detrás de K, pero éste le llevaba ventaja. Acababa de +entrar en la habitación del abogado, cuando Leni logró alcanzarle. K +cerró la puerta, pero Leni la mantuvo abierta con el pie, le cogió del +brazo e intentó sacarle. K presionó tanto su muñeca que se vio obligada +a soltarle lanzando un quejido. No se atrevió a entrar de inmediato en +la habitación. K cerró la puerta con llave. + +--Le espero desde hace tiempo--dijo el abogado desde la cama, dejó +un escrito, que había estado leyendo a la luz de una vela, sobre la +mesilla de noche y se puso las gafas, con las que miró a K con ojos +penetrantes. En vez de disculparse, K dijo: + +--Me iré en seguida. + +El abogado ignoró las palabras de K, porque no suponían ninguna +disculpa, y dijo: + +--La próxima vez no le recibiré a una hora tan avanzada. + +--No importa--dijo K. + +El abogado le lanzó una mirada interrogativa. + +--Siéntese--dijo. + +--Como guste--dijo K, y trajo una silla hasta la mesilla de noche. + +--Me parece que ha cerrado la puerta con llave--dijo el abogado. + +--Sí--dijo K--, ha sido por Leni. + +No tenía la menor intención de respetar a nadie. Pero el abogado +preguntó: + +--¿Ha vuelto a ser atrevida? + +--¿Atrevida?--preguntó K. + +--Sí--dijo el abogado, y al reír sufrió un ataque de tos, pero continuó +riendo en cuanto se le pasó. + +--Usted habrá notado ya su osadía--dijo, y dio unos ligeros golpecitos +en la mano de K, que, confuso, la había apoyado en la mesilla de noche, +retirándola ahora de inmediato. + +--No le da importancia--dijo el abogado cuando K se quedó callado--, +mucho mejor. Si no hubiera tenido que disculparme ante usted. Es una +peculiaridad de Leni, que ya le he perdonado hace mucho tiempo y de +la que no hablaría si usted no hubiera cerrado la puerta con llave. A +usted sería a quien menos se le debería explicar esa peculiaridad, pero +como me mira tan consternado, lo haré. Esa peculiaridad consiste en +que Leni encuentra guapos a la mayoría de los acusados. Se encapricha +de todos, los ama, al menos aparentemente todos le corresponden; +para entretenerme, cuando le doy permiso, me cuenta algo. Para mí no +es ninguna sorpresa, como para usted parece serlo. Cuando se tiene +la perspectiva visual adecuada, se encuentra que, efectivamente, la +mayoría de los acusados son guapos. Se trata, en cierta manera, de +un fenómeno científico bastante extraño. A causa de la apertura del +proceso no se produce, naturalmente, una alteración clara y apreciable +del aspecto exterior de una persona. Pero tampoco es como en otros +asuntos judiciales, aquí la mayoría mantiene su forma de vida habitual +y, si tienen un buen abogado que cuide de ellos, el proceso apenas les +afectará. Sin embargo, los que poseen una dilatada experiencia son +capaces de reconocer a los acusados entre una multitud. ¿Por qué?, +preguntará. Mi respuesta no le satisfará. Los acusados son los más +guapos. No puede ser la culpa la que los embellece, pues--y aquí tengo +que hablar como abogado--no todos son culpables; tampoco puede ser la +pena futura la que les hace guapos, pues no todos serán castigados; +por consiguiente, se tendría que deber al proceso, que, de algún modo, +les marca. Aunque también hay que reconocer que entre todos ellos hay +algunos que se distinguen por una belleza especial. Pero todos son +guapos, incluso Block, ese gusano miserable. + +Cuando el abogado terminó de hablar, K estaba tranquilo, incluso había +asentido con la cabeza a sus últimas palabras, confirmando así su +antigua opinión de que el abogado siempre intentaba confundirle con +informaciones generales ajenas al caso y, así, evitaba dar respuesta a +la cuestión de si había realizado algo en su favor. El abogado notó que +K estaba dispuesto a ofrecerle más resistencia que de costumbre, pues +se calló para dar a K la posibilidad de hablar. No obstante preguntó al +ver que K mantenía su silencio: + +--Pero usted ha venido a verme con una intención especial, ¿verdad? + +--Sí--dijo K y tapó un poco la vela con la mano para poder ver mejor al +abogado--, quería decirle que renuncio a partir del día de hoy a sus +servicios. + +--¿Le he entendido bien?--preguntó el abogado, se incorporó en la cama +y se apoyó con una mano en la almohada. + +--Creo que sí--dijo K, que estaba sentado muy recto, como si estuviera +al acecho. + +--Bien, podemos discutir ese plan--dijo el abogado transcurrido un rato. + +--Ya no es ningún plan--dijo K. + +--Puede ser--dijo el abogado--, pero tampoco nos vamos a precipitar. + +Utilizó la primera persona del plural, como si no tuviera la intención +de desprenderse de K y como si quisiera seguir siendo, si no su +defensor, sí, al menos, su consejero. + +--No es precipitado--dijo K, y se levantó lentamente, poniéndose detrás +de la silla--, lo he pensado mucho y, quizá, demasiado tiempo. La +decisión es definitiva. + +--Al menos permítame decir algunas palabras--dijo el abogado, que se +quitó la manta y se sentó en el borde de la cama. Sus piernas desnudas, +cubiertas de pelo blanco, temblaban de frío. Le pidió a K que le diera +una manta que había sobre el canapé. K le llevó la manta y dijo: + +--Se expone inútilmente a un enfriamiento. + +--El motivo es lo suficientemente importante--dijo el abogado, mientras +cubría la parte superior del cuerpo con la manta de la cama y luego +las piernas con la manta que le había llevado K--. Su tío es mi amigo +y también le he cogido cariño a usted. Lo reconozco abiertamente. No +necesito avergonzarme de ello. + +Esos discursos enternecedores del viejo eran inoportunos para las +intenciones de K, pues le obligaban a dar una aclaración detallada, que +él hubiera querido evitar. Además, le confundían, aunque nunca lograban +que cambiase de decisión. + +--Le agradezco mucho la amable opinión que tiene de mí--dijo--, también +reconozco que ha llevado mi asunto tan bien como le ha sido posible +y con la mayor ventaja para mí. No obstante, en los últimos tiempos +se ha afianzado en mí la convicción de que no es suficiente. Por +supuesto que jamás intentaré convencerle, a usted, a un hombre mucho +más experimentado y mayor que yo. Si lo he intentando alguna vez, le +ruego que me perdone. El asunto, como usted dice, es lo suficientemente +importante y estoy convencido de que es necesario actuar con más +energías en el proceso de las que se han empleado hasta ahora. + +--Le comprendo--dijo el abogado--. Usted es impaciente. + +--No soy impaciente--dijo K algo irritado, y ya no cuidó tanto sus +palabras--. Usted pudo notar, cuando vine la primera vez acompañado de +mi tío, que el proceso no me importaba mucho. Si no me lo recordaban +con insistencia, lo olvidaba por completo. Pero mi tío se empeñó en que +le encargase mi defensa, así lo hice, pero sólo para ser amable con él. +Y a partir de ese momento creí que soportar el proceso sería aún más +fácil para mí, pues al encargar al abogado la defensa, la carga del +proceso recaería sobre él. Pero ocurrió todo lo contrario. Nunca antes +de que usted asumiera mi defensa tuve tantas preocupaciones a causa +del proceso. Cuando estaba solo no emprendía nada a favor de mi causa, +pero apenas lo sentía; luego, sin embargo, dispuse de un defensor, +todo estaba dispuesto para que algo ocurriera, yo esperaba cada vez +más tenso sus diligencias, pero no se produjeron. Eso sí, de usted +recibí informaciones acerca del tribunal que no hubiera podido recibir +de otros. Pero eso no me puede bastar cuando el proceso, aunque sea en +secreto, me afecta cada vez más. + +K había apartado la silla y permanecía de pie con las manos en los +bolsillos de la chaqueta. + +--Desde un punto de vista práctico--dijo el abogado en voz baja y con +tranquilidad--, ya no se produce nada esencialmente nuevo. Usted está +ahora ante mí del mismo modo en que estuvieron muchos otros acusados en +la misma fase del proceso, y también dijeron lo mismo. + +--Entonces todos esos acusados--dijo K--tenían la misma razón que yo +tengo. Eso no refuta mis ideas. + +--Yo no pretendía refutar su opinión--dijo el abogado--, sólo quería +añadir que había esperado de usted una mayor capacidad de juicio, sobre +todo porque le he permitido hacerse una mejor idea de la judicatura y +de mi actividad que a otros. Y, sin embargo, ahora puedo comprobar que, +a pesar de mis esfuerzos, no me tiene mucha confianza. No me lo pone +muy fácil. + +¡Cómo se humillaba el abogado ante K! Sin consideración alguna al honor +de su gremio, que en este punto es de lo más sensible. Y, ¿por qué lo +hacía? Según las apariencias era un abogado muy ocupado y, además, un +hombre rico, en su caso no se trataba ni de ganancias ni de la pérdida +de un cliente. Por añadidura, estaba enfermo y tenía que pensar en +reducir su trabajo. No obstante, se aferraba a K. ¿Por qué? ¿Acaso +era por el tío, o consideraba el proceso de K tan extraordinario que +podría distinguirse ya fuese ante K o--la posibilidad no se podía +excluir--ante sus amigos del tribunal? De su actitud no se podía +deducir nada, por muy desconsiderada que fuese su mirada escrutadora. +Se podría decir que esperaba con un gesto intencionadamente neutral el +efecto de sus palabras. En todo caso pareció interpretar el silencio de +K de un modo demasiado favorable, ya que continuó: + +--Habrá notado que tengo un bufete grande pero que no empleo a +pasantes. Antes era distinto, hubo un tiempo en que trabajaban para +mí jóvenes juristas, hoy trabajo solo. En parte se debe a que me he +ido restringiendo a asuntos como el suyo, en parte debido al profundo +conocimiento que he ido acumulando acerca de esta judicatura. Pensé +que un trabajo así no se puede delegar en nadie, que al hacerlo +traicionaría al cliente y la tarea que había asumido. La decisión de +realizar todo el trabajo por mí mismo tuvo consecuencias naturales: +tuve que renunciar a casi todos los casos y sólo aceptar los que +tenían un interés especial para mí. A fin de cuentas hay suficientes +criaturas, y muy cerca de aquí, que se arrojan sobre cada mendrugo +que yo rechazo. Aun así me puse enfermo por el exceso de trabajo. No +obstante, no me arrepiento de mi decisión. Es posible que hubiera +debido rechazar más casos de los que rechacé, pero que lo he dado todo +en los procesos que he asumido es algo que ha resultado necesario y +ha sido premiado con éxitos. Una vez encontré muy bien expresada en un +escrito la diferencia entre la representación de mi cliente en asuntos +judiciales normales y la representación en este tipo de asuntos. Decía: +«Uno de los abogados lleva a su cliente de una hebra de hilo hasta la +sentencia, el otro sube a su cliente sobre sus hombros y lo lleva así, +sin bajarlo, hasta la sentencia e, incluso, más allá de ella». Así es. +Pero no era del todo cierto cuando dije que jamás he lamentado asumir +este trabajo tan pesado. Cuando usted, en su caso, se equivoca de +manera tan garrafal, sólo entonces es cuando lo lamento. + +K no sólo no se dejó convencer, sino que se fue poniendo cada vez +más impaciente. Creyó percibir en el tono del abogado lo que le +esperaría si cedía: comenzarían de nuevo los consuelos; se repetirían +las menciones acerca de la redacción avanzada del escrito judicial, +acerca del estado de ánimo de los funcionarios, pero también sobre +las dificultades que se oponían al trabajo. En suma, todo eso, ya +conocido, se tendría que repetir hasta la saciedad para embaucar a K +con esperanzas inciertas y atormentarle con amenazas larvadas. Tenía +que impedirlo definitivamente, así que dijo[33]: + +--¿Qué emprendería si mantuviese mi representación? + +El abogado aceptó esa pregunta humillante y contestó: + +--Continuar con las diligencias ya iniciadas. + +--Ya lo sabía--dijo K--. Cualquier palabra más resulta superflua. + +--Haré todavía un intento--dijo el abogado, como si lo que irritaba a K +le afectara en realidad a él--. Tengo la sospecha de que usted ha sido +llevado a su falso enjuiciamiento de mi trabajo y a su comportamiento +por el hecho de que, a pesar de ser un acusado, se le ha tratado +demasiado bien o, mejor expresado, con aparente indulgencia. También +esto último tiene su motivo. A menudo es mejor estar encadenado que +libre. Pero quiero mostrarle cómo se trata a otros acusados, tal vez +sea capaz de aprender una lección. Voy a llamar a Block, abra la +puerta y siéntese aquí, junto a la mesilla de noche. + +--Encantado--dijo K, e hizo lo que el abogado le había pedido. Siempre +estaba dispuesto a aprender algo. Pero para asegurarse, preguntó: + +--Pero, ¿se ha enterado de que le he retirado definitivamente mi +confianza? + +--Sí--dijo el abogado--, pero hoy mismo puede rectificar. + +Se acostó, se tapó con la manta hasta la barbilla y se volvió hacia la +pared. Entonces llamó. Al poco rato apareció Leni, intentó apreciar con +miradas fugaces qué había ocurrido. Que K permaneciera tranquilo al +lado de la mesilla de noche del abogado, era un signo positivo. Hizo +una ligera seña con la cabeza a K, que la contempló rígido, y sonrió. + +--Trae a Block--dijo el abogado. + +En vez de salir de la habitación para traerlo, se acercó a la puerta y +gritó: + +--¡Block! ¡El abogado te llama!--luego se puso detrás de K, ya que el +abogado continuaba mirando hacia la pared y no se preocupaba de nada. A +partir de ese momento estuvo molestando a K, pues se inclinó sobre el +respaldo de su silla y acarició, con sumo cuidado y suavidad, su pelo y +mejillas. Finalmente, K intentó impedírselo al coger una de sus manos, +que ella, después de resistirse algo, dejó en su poder. + +Block llegó en seguida, pero se quedó esperando en la puerta: parecía +reflexionar si debía entrar o no. Elevó las cejas e inclinó la +cabeza como si estuviera esperando a que se repitiese la orden del +abogado. K habría podido animarle a entrar, pero había decidido romper +definitivamente no sólo con el abogado, sino con todo lo que había en +aquella casa, así que permaneció imperturbable. Leni tampoco habló. +Block notó que nadie, en principio, le echaba, por lo que entró de +puntillas, con los músculos del rostro tensos y las manos a la espalda, +en una posición artificial. Dejó la puerta abierta para posibilitar una +retirada. No miró a K, sino que su vista siempre se dirigió a la manta +bajo la que se encontraba el abogado, al que ni siquiera podía ver por +la postura adoptada. Pero entonces se oyó su voz: + +--¿Block aquí?--preguntó el abogado. + +Esa pregunta, que le cogió por sorpresa cuando ya había avanzado un +buen trecho, le causó el mismo efecto que un golpe en el pecho y otro +en la espalda, se tambaleó, permaneció profundamente inclinado y dijo: + +--A su servicio. + +--¿Qué quieres?--preguntó el abogado--. Vienes en un momento +inoportuno. + +--¿No me ha llamado?--preguntó Block, más a sí mismo que al abogado, y +puso las manos hacia adelante, como para protegerse, disponiéndose a +salir corriendo. + +--Te he llamado--dijo el abogado--, pero vienes en un momento +inoportuno--y tras una pausa añadió--: Siempre vienes en un momento +inoportuno. + +Desde que el abogado comenzó a hablar, Block ya no miraba hacia la +cama, más bien se quedó como petrificado en una esquina y se dedicaba +exclusivamente a escuchar, como si la visión del que hablaba le +deslumbrase tanto que no pudiese soportarlo. Pero escuchar al abogado +era difícil, pues seguía de cara a la pared y hablaba despacio y rápido. + +--¿Quiere que me vaya?--preguntó Block. + +--Bueno, ya que estás aquí--dijo el abogado---, ¡quédate! + +Se podía creer que el abogado no había satisfecho el deseo de Block, +sino que le había amenazado con azotarle, pues Block comenzó a temblar. + +--Ayer estuve con el tercer juez, mi amigo, y la conversación terminó +centrándose en ti. ¿Quieres saber lo que me dijo? + +--¡Oh!, por favor--dijo Block. + +Como el abogado no continuó hablando, Block repitió otra vez su súplica +y se inclinó como si se propusiera arrodillarse. Entonces K se dirigió +a él: + +--¿Qué haces?--exclamó. + +Leni intentó que no interviniera, por eso K cogió también su otra mano. +No las apretaba precisamente con amor. Ella se quejaba e intentaba +liberar las manos. Pero por culpa de la exclamación de K, el abogado +castigó a Block: + +--¿Quién es tu abogado?--preguntó el Dr. Huld. + +--Usted--dijo Block. + +--¿Quién más?--preguntó el abogado. + +--Nadie más--dijo Block. + +--Entonces no obedezcas a nadie más. + +Block reconoció la situación, dirigió a K miradas malignas y sacudió +la cabeza. Si se hubieran podido traducir esos gestos en palabras, +habrían sido graves insultos. ¡Con ese hombre había querido hablar +amigablemente K sobre su causa! + +--Ya no te molestaré más--dijo K reclinado en la silla--. Arrodíllate o +ponte a cuatro patas si quieres, haz lo que te dé la gana, a mí no me +importa. + +Pero Block tenía sentido del honor, al menos frente a K. Se lanzó hacia +él con los puños en alto y gritó, tanto como era capaz de hacerlo en la +cercanía del abogado: + +--No me hable así, eso no está permitido. ¿Por qué me insulta? Y, +además, aquí, en presencia del señor abogado, donde ambos, usted y yo, +sólo somos tolerados por caridad. Usted no es mejor que yo, pues usted +también es un acusado y tiene un proceso. Si a pesar de ello sigue +siendo un señor, yo también, y aún más digno que usted. Y quiero que +se dirija a mí como corresponde. Si se cree que es un privilegiado +al estar sentado ahí y poder escuchar tranquilamente, mientras yo, +como usted dice, me pongo a cuatro patas, le recuerdo la vieja máxima +judicial: «Para el sospechoso es mejor moverse que sentarse, pues el +que cansa puede hacerlo, sin saberlo, sobre una balanza y ser pesado +según sus pecados». + +K no dijo nada, se limitó a mirar asombrado, con ojos inmóviles, a ese +hombre perturbado. ¡Qué cambios había experimentado en las últimas +horas! ¿Sería acaso el proceso el que le confundía de esa manera, y el +que no le dejaba reconocer dónde estaba el amigo y dónde el enemigo? +¿No se daba cuenta de que el abogado le humillaba intencionadamente +y que no pretendía otra cosa que ufanarse de su poder ante K y así, +tal vez, someterlo? Si Block no era capaz de darse cuenta, o si tanto +temía al abogado que ese conocimiento no le ayudaba en nada, ¿cómo era +posible que repentinamente se tornase tan astuto u osado como para +intentar engañar al abogado y ocultarle que tenía a su servicio a otros +abogados? ¿Y cómo osaba atacar a K, que en cualquier momento podía +revelar su secreto? Pero se atrevió a más, se acercó a la mesa del +abogado y comenzó a quejarse de K: + +--Señor abogado--dijo--, ¿ha oído cómo me ha tratado ese hombre? Se +pueden contar las horas de su proceso y quiere darme lecciones, a mí, +que ya llevo cinco años de proceso. Incluso me insulta. No sabe nada +y me insulta, a mí, que he estudiado, tanto como mis fuerzas lo han +permitido, lo que es decencia, deber y lo que son usos judiciales. + +--No te preocupes--dijo el abogado--y haz lo que te parezca correcto. + +--Cierto--dijo Block, como si él mismo se animase y, después de a corta +mirada de soslayo, se arrodilló junto a la cama--. Ya me arrodillo, mi +abogado--dijo. + +Pero el abogado calló. Block acarició cuidadosamente la manta con una +mano. Leni, liberándose de las manos de K, rompió el silencio que ahora +reinaba: + +--Me haces daño. Déjame. Me voy con Block. + +Se fue hacia él y se sentó al borde de la cama. Block se alegró. +Inmediatamente le suplicó por medio de signos enérgicos que le ayudase +ante el abogado. Parecía necesitar urgentemente la información del +abogado, aunque tal vez sólo para dejarse explotar por el resto de los +abogados. Leni sabía muy bien cómo ganarse a Huld, señaló la mano del +anciano y frunció los labios como para dar un beso. Sin pensarlo, Block +le dio un beso en la mano y repitió el beso a petición de Leni. Pero +el abogado seguía callado. Leni, entonces, se acercó a él, su esbelta +figura se hizo visible al estirarse sobre la cama, y acarició su rostro +inclinada sobre su largo pelo blanco. Eso le obligó a contestar. + +--Estoy dudando en decírselo--dijo el abogado y se pudo ver cómo +sacudió ligeramente la cabeza, tal vez para sentir mejor las caricias +de Leni. Block escuchaba con la cabeza humillada, como si al escuchar +estuviese incumpliendo un mandamiento. + +--¿Por qué dudas?--preguntó Leni. + +K tenía la impresión de que escuchaba una conversación estudiada, que +ya se había repetido con frecuencia y se seguiría repitiendo en el +futuro. Block era el único para el que no perdería su novedad. + +--¿Cómo se ha portado hoy?--preguntó el abogado en vez de responder. + +Antes de que Leni le contestase, miró hacia Block y observó un rato +cómo elevaba las manos entrelazadas en actitud de súplica. Finalmente, +ella asintió, se volvió hacia el abogado y dijo: + +--Ha estado tranquilo y ha sido diligente. + +Un viejo comerciante, un hombre con toda una barba, suplicaba a una +muchacha para que diera un buen testimonio de él. Por más que se +reservase sus pensamientos reales, nada podía justificarle ante los +ojos de sus congéneres. Casi degradaba al espectador. K no comprendía +cómo el abogado podía pensar en ganárselo con semejante representación. +Si no hubiese prescindido antes de él, lo habría hecho al contemplar +esa escena. Ésos eran, pues, los resultados del método empleado por el +abogado, al que K, por fortuna, no había estado expuesto mucho tiempo. +El cliente terminaba por olvidarse del mundo y esperaba arrastrarse +hasta el final del proceso por ese camino erróneo. Eso ya no era un +cliente, eso era el perro del abogado. Si éste le hubiera ordenado +meterse debajo de la cama como si fuera una caseta de perro, y ladrar +desde allí dentro, lo hubiera hecho con placer. K escuchó todo actitud +reflexiva e inquisidora, como si le hubieran encargado que retuviera +todo lo dicho para presentar una denuncia y un informe en una instancia +superior. + +--¿Qué ha hecho durante todo el día?--preguntó el abogado. + +--Le he encerrado en el cuarto de la criada--dijo Leni--, donde +normalmente duerme, para que no me molestase mientras trabajaba. +De vez en cuando le observé por la claraboya para ver qué hacía. +Ha estado todo el tiempo arrodillado al pie de la cama, con los +escritos que le has dejado abiertos, y no ha parado de leerlos. Eso +me ha causado una buena impresión. Además, la ventana da a un pozo +de ventilación, por lo que apenas tiene luz. Que Block, no obstante, +leyera, me ha mostrado lo obediente que es. + +--Me alegra oírlo--dijo el abogado--, pero, ¿se enteraba de lo que leía? + +Block, durante esa conversación, movía continuamente los labios, +aparentemente formulaba así las respuestas que esperaba de Leni. + +--A eso no puedo responder con seguridad--dijo Leni--. Lo único que +sé es que le he visto leer concentrado. Ha leído durante todo el día +la misma página y al leer ha seguido las líneas con el dedo. Siempre +que le he mirado, suspiraba como si la lectura le costase un gran +esfuerzo. Los escritos que le has dejado son, con seguridad, difíciles +de entender. + +--Sí--dijo el abogado--, sí que lo son. No creo que los entienda. Sólo +tienen que darle una idea de lo dura que es la lucha que yo dirijo en +su defensa. Y ¿para quién dirijo esa dura lucha? Es ridículo decirlo, +para Block. También tiene que aprender lo que eso significa. ¿Ha +estudiado sin interrupción? + +--Casi sin interrupción--respondió Leni--, una vez pidió agua. Le di un +vaso a través de la claraboya. A las ocho le dejé salir y le di algo de +comer. + +Block miró a K de soslayo, como si se estuviera contando algo honorable +de él y también tuviera que impresionar a K. Ahora parecía tener buenas +esperanzas, se movía con más libertad y, de rodillas como estaba, se +giraba a un lado y a otro. Pero sólo sirvió para que se notase más su +confusión al oír las palabras siguientes del abogado. + +--Le alabas--dijo el abogado--, pero precisamente eso es lo que me +impide hablar. El juez no se ha manifestado de un modo favorable, ni +sobre Block ni sobre su proceso. + +--¿No ha sido favorable?--preguntó Leni--. ¿Cómo es posible? + +Block le dirigió a Leni una mirada tensa, como si le atribuyese la +capacidad de convertir en positivas las palabras pronunciadas por el +juez. + +--Nada favorables--dijo el abogado--. El juez, incluso, se mostró +desagradablemente sorprendido cuando comencé a hablar de Block. «No me +hable de Block», dijo. «Pero es mi cliente», dije yo. «Deja que abusen +de usted», dijo él. «No creo que su causa esté perdida», dije yo. «Deja +que abusen de usted», repitió él. «No lo creo», dije yo, «Block sigue +su proceso con diligencia. Prácticamente vive en mi casa para estar al +corriente. No se encuentra a menudo un celo semejante. Cierto, no es +una persona agradable, tiene malos modales y es sucio, pero desde una +perspectiva meramente procesal, es irreprochable». Dije irreprochable y +exageré intencionadamente. Él respondió: «Block es astuto. Ha acumulado +mucha experiencia y sabe cómo retrasar el proceso. Pero su ignorancia +es mucho más grande que su astucia. Qué diría si supiera que su proceso +ni siquiera ha comenzado; que ni siquiera se ha dado la señal para el +comienzo del proceso». Tranquilo, Block--dijo el abogado, pues Block +había comenzado a levantarse sobre sus inseguras rodillas y parecía +querer una explicación. Era la primera vez que el abogado se dirigía +directamente a Block. Le miró desde arriba con los ojos cansados, +aunque no fijamente. Block volvió a arrodillarse lentamente. + +--Esa opinión del juez no tiene para ti ninguna importancia--dijo el +abogado--. No te asustes por cada palabra que oigas. Si se vuelve +a repetir, no te diré nada más. No se puede comenzar ninguna frase +sin que mires como si se fuera a pronunciar tu sentencia definitiva. +¡Avergüénzate ante mi cliente! También tú quebrantas su confianza en +mí. ¿Qué quieres? Aún vives, aún estás bajo mi protección. ¡Es un miedo +absurdo! Has leído en alguna parte que la sentencia definitiva, en +algunos casos, pronuncia de improviso, emitida por una boca cualquiera +en un momento arbitrario. Eso es verdad, con algunas reservas, pero +también es verdad que tu miedo me repugna y que en él sólo veo una +falta de confianza en mí. ¿Qué he dicho? Me he limitado a repetir +la opinión de un juez. Ya sabes que las opiniones más distintas se +acumulan en el proceso hasta lo inextricable. Ese juez, por ejemplo, +acepta el inicio del proceso en una fecha diferente a la mía. Una +diferencia de opiniones, nada más. En una determinada fase del proceso +se da una señal con una campanilla según una vieja costumbre. Según +la opinión de este juez a partir de ese preciso momento es cuando se +inicia el proceso. Ahora no te puedo decir todo lo que se puede objetar +a esa opinión. Tampoco lo entenderías, te basta con saber que hay mucho +que habla en contra. + +Confuso, Block pasaba la mano sobre la manta, el miedo a las +declaraciones del juez le hizo olvidar provisionalmente su sumisión +frente al abogado. Sólo pensaba en él mismo y no cesaba de dar vueltas +a las palabras del juez. + +--Block--dijo Leni con un tono admonitorio, y le tiró un poco hacia +arriba del cuello de la chaqueta--, deja la manta y escucha al abogado. + + + NOTAS: + +[33] Tachado en el manuscrito: «No habla sinceramente conmigo y nunca +lo ha hecho. Por esto no se puede quejar si no le comprendo. Yo, sin +embargo, soy sincero. Se ha hecho cargo de mi proceso como si yo fuera +libre, pero a mí me parece que no sólo lo ha llevado mal, sino que ha +intentado ocultármelo, sin emprender en él nada serio, para impedir +que actuara por mí mismo, y con el fin de que un día se pronuncie la +sentencia en mi ausencia». + + + + + =EN LA CATEDRAL= + + +K había recibido el cometido de enseñar algunos monumentos históricos a +un buen cliente italiano del banco, que visitaba la ciudad por primera +vez. Era una obligación que, en otro tiempo, hubiera considerado un +honor, pero que ahora, cuando apenas lograba con esfuerzo mantener +su prestigio en el banco, asumía con desagrado. Cada hora que no +podía permanecer en el despacho le preocupaba. Por desgracia, tampoco +podía aprovechar como antes sus horas laborales, pasaba mucho tiempo +aparentando que trabajaba. Sin embargo, sus cuitas se hacían más +grandes cuando permanecía ausente de su despacho. Imaginaba que el +subdirector, siempre al acecho, entraba en su despacho, se sentaba +a su mesa, registraba sus papeles, recibía a los clientes con los +que K, desde hacía años, sostenía incluso una relación de amistad, +les enemistaba con él, descubría fallos, que K, durante el trabajo, +cometía sin darse cuenta y ya no podía evitar. Si se le encargaba +realizar una salida de negocios o irse de viaje, aunque fuese como +una distinción--semejantes encargos se habían hecho, casualmente, muy +frecuentes en los últimos tiempos--, siempre sospechaba que se le +quería alejar del despacho para examinar su trabajo o, simplemente, +porque creían que podían prescindir de él. Podría haber rechazado todos +esos encargos sin mayores dificultades, pero no se atrevió, pues, +aunque sus temores no estuvieran justificados, un rechazo significaba +una confesión del miedo qué sentía. Por este motivo aceptaba los +encargos con aparente indiferencia, incluso llegó a silenciar un +serio enfriamiento antes de emprender un agotador viaje de negocios +de dos días, para no correr el peligro de que suspendieran el viaje a +causa del mal tiempo otoñal. Cuando regresó de ese viaje con furiosos +dolores de cabeza, supo que le habían encomendado que acompañase al +día siguiente al hombre de negocios italiano. La tentación de negarse +por una sola vez fue muy grande, además no se trataba de un encargo +vinculado a su trabajo, por más que el cumplimiento de ese deber +social fuese lo suficientemente importante, aunque no para K, que +sabía muy bien que sólo se podía mantener con éxitos laborales y que +si no lo lograba, no poseería el menor valor, por mucho que llegara a +embelesar, de forma inesperada, al italiano. No quería que le apartaran +del trabajo ni siquiera un día, pues el miedo de que lo dejasen atrás +era demasiado grande, un miedo que él, como reconocía, era exagerado, +pero era un miedo que le asfixiaba. En este caso, sin embargo, era +casi imposible encontrar una excusa aceptable. El conocimiento que K +tenía de la lengua italiana no era bueno, pero bastaba para un caso +así. Lo decisivo, sin embargo, era que él poseía ciertos conocimientos +artísticos adquiridos hacía tiempo y conocidos en el banco, si bien +se exageraban un poco por el hecho de que K, aunque sólo por motivos +de negocios, había sido miembro de la Asociación para la Conservación +de los Monumentos Urbanos. El italiano, como habían sabido a través +de fuentes distintas, resultaba ser un amante del arte, así que la +elección de K era algo evidente. + +Era una mañana fría y tormentosa. K, enojado por el día que le +esperaba, llegó a su despacho a las siete para, al menos, trabajar algo +antes de que la visita se lo impidiese. Estaba muy cansado, puesto que +había pasado parte de la noche estudiando algo de gramática italiana. +La ventana, junto a la que, últimamente, permanecía sentado con +demasiada frecuencia, le tentaba mucho más que la mesa, pero resistió y +continuó el trabajo. Por desgracia, al poco tiempo entró el ordenanza +y anunció que el director le había enviado para comprobar si el +gerente ya se encontraba en su despacho. Le pidió que fuese tan amable +de acudir a la sala de recepción, donde ya se encontraba el señor de +Italia. + +--Ya voy--dijo K, se metió un pequeño diccionario en el bolsillo, +cogió un folleto turístico y, a través del despacho del subdirector, +entró en el del director. Se alegró de haber venido tan temprano +a la oficina y poder estar ya dispuesto, lo que nadie podía haber +esperado. El despacho del subdirector permanecía, naturalmente, aún +vacío, como en lo más profundo de la noche, tal vez el ordenanza +también le había buscado, aunque en vano. Cuando K entró en la sala +de recepción, se levantaron los dos señores de sus cómodos sillones. +El director sonrió amable, parecía muy contento de la llegada de K. +Le presentó en seguida, el italiano estrechó con energía la mano de +K y, sonriendo, dijo algo de madrugadores; K no entendió muy bien a +quién se refería, además era una palabra extraña, que K sólo pudo +comprender transcurrido un rato. Respondió con algunas frases hechas, +que el italiano escuchó sonriente, mientras, algo nervioso, acariciaba +su poblado bigote gris azulado. El bigote parecía perfumado, uno +casi se veía tentado a acercarse y olerlo. Cuando todos se sentaron +y comenzaron a hablar, K notó con gran disgusto que apenas entendía +al italiano. Cuando hablaba tranquilo, le entendía casi todo, pero +ésos eran momentos excepcionales la mayoría de las veces las palabras +manaban a borbotones de su boca y parecía sacudir la cabeza de placer +cuando esto ocurría. Mientras hablaba lanzaba frases enteras en un +dialecto extraño, que para K no tenía nada de italiano, pero que el +director no sólo comprendía, sino que lo hablaba, lo que K tendría +que haber previsto, ya que el italiano era originario del sur de +Italia, en donde el director había residido algunos años. K reconoció +que la posibilidad de comprenderse con el italiano se había reducido +drásticamente, pues su francés también era difícil de entender. Por +añadidura, el bigote ocultaba los labios, así que ni siquiera se +podía leer en ellos para averiguar qué era lo que estaba diciendo. K +comenzó a prever situaciones incómodas, provisionalmente renunció a +entender al italiano--en presencia del director, que le entendía tan +fácilmente, hubiera sido un esfuerzo innecesario--, así que se limitó +a observar malhumorado cómo éste descansaba tranquilo y semihundido +en el sillón, cómo estiraba de vez en cuando su chaqueta bien cortada +y cómo una vez, elevando el brazo y agitando las manos, intentaba +explicar algo que K no podía comprender, a pesar de que no perdía +de vista sus manos. Al final, K, que permanecía ausente, siguiendo +mecánicamente la conversación, empezó a sentir el cansancio previo y +se sorprendió a sí mismo, para su horror, aunque felizmente a tiempo, +cuando, guiado por su confusión, pretendía levantarse, darse la vuelta +y marcharse. Pero transcurrido un rato el italiano miró el reloj y +se levantó. Después de despedirse del director, se acercó a K y, +además, tanto, que K tuvo que desplazar el sillón para poderse mover. +El director, que por la mirada de K reconoció la situación apurada +de éste frente al italiano, se inmiscuyó en la conversación de un +modo tan inteligente que pareció como si simplemente añadiera algunos +consejos, mientras en realidad lo que estaba haciendo era traducir a K +todo lo que el incansable italiano decía con su fluidez proverbial. K +se enteró así de que el italiano aún debía terminar algunos negocios, +que sólo tenía poco tiempo y que no pretendía visitar todos los +monumentos. Más bien había decidido visitar--si K daba su aprobación, +en él recaía la decisión--sólo la catedral, pero detenidamente. Él se +alegraba mucho de poder realizar esa visita en compañía de un hombre +tan erudito y amable--con estas palabras estaba haciendo referencia a +K, que prescindía de las palabras del italiano e intentaba oír las del +director--, así que le pedía, si le parecía bien, que se encontraran +transcurridas dos horas, alrededor de las diez, en la catedral. Creía +poder estar allí a esa hora. K respondió algo adecuado, el italiano +estrechó primero la mano del director, luego la de K, y se dirigió, +volviéndose continuamente y sin parar de hablar, hacia la puerta +seguido por ambos. K permaneció un rato con el director, que ese día +parecía enfermo. Creyó tener que disculparse ante K--estaban juntos +en un trato de confianza--, al principio había previsto acompañar él +mismo al italiano, pero luego--no adujo ningún motivo--se decidió por +enviar a K. Si no entendía al italiano, no tenía por qué asustarse, +con un poco de práctica lo comprendería mejor, pero que en el caso +de que no lo hiciera, tampoco pasaba nada malo, para el italiano no +era importante que le entendieran. Por lo demás, el italiano de K era +sorprendentemente bueno y él cumpliría su misión a la perfección. +Con estas palabras se despidió de K. El tiempo que aún le quedaba lo +empleó en aprender algunos términos complejos que necesitaba para su +guía por la catedral, sacándolos del diccionario. Era un trabajo muy +pesado, el empleado le trajo la correspondencia, algunos funcionarios +vinieron con algunas preguntas y, al ver a K ocupado, se quedaron +esperando en la puerta, pero no se movieron hasta que K les atendió. El +subdirector tampoco perdió la ocasión de molestar, pasó varias veces +por su despacho, le quitó el diccionario de las manos y lo hojeó sin +intención alguna, incluso clientes emergían cuando las puertas se +abrían en la semioscuridad del antedespacho y se inclinaban indecisos, +ya que querían llamar la atención, pero no estaban seguros de que +les veían. Todo eso giraba en torno a K como si él fuese el centro, +mientras él pensaba en las palabras que iba a necesitar, las buscaba en +el diccionario, las apuntaba y las pronunciaba para, a continuación, +aprendérselas de memoria. No obstante, su buena memoria de los viejos +tiempos parecía haberle abandonado, algunas veces se puso tan furioso +con el italiano por haberle obligado a ese esfuerzo que enterró el +diccionario entre papeles con la firme intención de no prepararse más, +aunque luego comprendía que no podía permanecer mudo con el italiano +ante las obras de arte en la catedral, así que, aún más furioso, volvía +a coger el diccionario. + +Precisamente a las nueve y media, cuando se disponía a salir, recibió +una llamada por teléfono. Leni le deseó buenos días y le preguntó sobre +su estado. K le dio las gracias a toda prisa y le advirtió que en ese +momento no podía conversar, que tenía que ir a la catedral. + +--¿A la catedral?--preguntó Leni. + +--Pues sí, a la catedral. + +--¿Por qué precisamente a la catedral?--preguntó Leni. + +K intentó explicárselo brevemente, pero apenas había comenzado, cuando +Leni le interrumpió bruscamente: + +--Te están acosando. + +K no toleró una compasión que él ni había requerido ni esperado. Se +despidió con dos palabras y, mientras colgaba el auricular, en parte +para sí, en parte dirigiéndose a la muchacha, que ya no le podía oír. + +--Sí, me están acosando. + +Miró el reloj, corría el peligro de llegar tarde. Decidió desplazarse +en automóvil, en el último momento se había acordado del folleto +turístico, pues no había tenido la oportunidad de entregárselo al +italiano, así que pensó en llevárselo. Lo mantenía sobre las rodillas y +tamborileaba en él con los dedos. La lluvia se había apaciguado, pero +el día era húmedo, frío y oscuro, podrían ver poco en el interior de la +catedral y, además, a causa de la humedad y de una larga permanencia de +pie el resfriado de K empeoraría con toda seguridad. + +La plaza de la catedral estaba solitaria. K recordó que ya en su +infancia le había llamado la atención que todas las casas de esa +pequeña plaza siempre tenían las cortinas cerradas. Con ese tiempo, sin +embargo, era comprensible. Tampoco parecía haber nadie en el interior +de la catedral[34]. A nadie se le podía ocurrir visitar su interior +en un día así. K paseó por ambas naves laterales, sólo encontró a una +anciana envuelta en un mantón y arrodillada ante una imagen de la +virgen María. Desde lejos, sin embargo, vio cómo un sacristán cojo +desaparecía por una puerta. K había sido puntual, precisamente al +entrar tocaron las once[35], el italiano, sin embargo, aún no había +llegado. K regresó a la puerta principal, permaneció allí un rato +indeciso y, finalmente, dio una vuelta en torno a la catedral bajo la +lluvia para comprobar si el italiano no le estaba esperando en alguna +puerta lateral. No lo encontró por ninguna parte. ¿Acaso el director +había entendido mal la hora? ¿Cómo se podía comprender bien a ese +hombre? Fuera lo que fuese, K tenía que esperar como mínimo media hora. +Como estaba cansado, quiso sentarse, volvió a entrar en la catedral, +encontró en uno de los escalones un trozo de tela, que parecía de +una alfombra, lo llevó con la punta del pie hasta un banco cercano, +se envolvió bien en su abrigo, se subió el cuello y se sentó. Para +distraerse abrió el folleto, lo hojeó un poco, pero tuvo que dejarlo +pues se hizo tan oscuro que, cuando miró hacia arriba, apenas pudo +distinguir algo en la nave cercana. + +En la lejanía brillaba un gran triángulo compuesto por velas. K no +podía decir con certeza si lo había visto antes. Tal vez las acababan +de encender. Los sacristanes son silenciosos, es un rasgo profesional, +así que no se les nota. Cuando K se volvió casualmente, vio, no muy +lejos de donde se encontraba, cómo ardía un cirio grande y grueso, +adosado a una columna. Por muy bello que fuera, era insuficiente para +iluminar las imágenes que colgaban en las tinieblas de las capillas +laterales, en realidad contribuía a aumentar esas tinieblas. + +Era al mismo tiempo razonable y descortés que el italiano no se hubiera +presentado. No se podría haber visto nada, se tendrían que haber +limitado a buscar algunas imágenes con la linterna de K. Para comprobar +qué es lo que les esperaba, K se acercó a una capilla lateral, subió +un par de escalones hasta llegar a un bajo antepecho de mármol e, +inclinado sobre él, iluminó con la linterna el cuadro del altar. La luz +continua osciló inquietante. Lo primero que K, más que ver, adivinó, +fue un gran caballero con armadura, representado en uno de los extremos +del cuadro. Se apoyaba en su espada, que mantenía firmemente sobre +un suelo desnudo, a no ser por unas briznas de hierba aquí y allá. +Parecía observar con atención un incidente que tenía lugar ante él. Era +asombroso que se mantuviera en esa posición y no se aproximara. Tal vez +su misión consistía en vigilar. K, que hacía tiempo que no contemplaba +ningún cuadro, permaneció ante él un buen rato, aunque se veía obligado +a guiñar continuamente los ojos, pues no soportaba la luz verde de +la linterna. Cuando, a continuación, desplazó la luz hacia el resto +del cuadro, pudo ver una versión usual del entierro de Cristo; por lo +demás, se trataba de un cuadro moderno. Se guardó la linterna y volvió +a su sitio. + +Era inútil seguir esperando al italiano; fuera, sin embargo, debía de +estar cayendo un chaparrón, y como en el interior no hacía tanto frío +como había esperado, decidió permanecer dentro. Cerca de él estaba +el púlpito, debajo del pequeño y redondo tornavoz había dos cruces +doradas que se cruzaban en sus extremos. La parte exterior del pretil +y el espacio que la unía a la columna sustentadora estaban adornados +con hojas verdes esculpidas, que querubines mantenían en sus manos, +unos con actitud vivaz, otros, reposada. K se acercó al púlpito y lo +examinó por todas partes, el grabado de la piedra era extremadamente +cuidadoso, la profunda oscuridad que reinaba entre los espacios +vacíos del follaje pétreo y la que se extendía detrás de éste parecía +atrapada, como si estuviera retenida; K introdujo su mano en uno de +esos espacios vacíos y palpó la piedra, nunca había tenido conocimiento +de la existencia de ese púlpito. En ese momento notó casualmente que +un sacristán permanecía detrás de un banco cercano, vestido con una +chaqueta negra colgante y arrugada, sosteniendo una cajita de rapé y +observándole. + +«¿Qué quiere ese hombre?--pensó K--. ¿Acaso le parezco sospechoso? +¿O querrá una limosna?». Cuando el sacristán vio que K le observaba, +señaló con la mano derecha--entre dos dedos aún sostenía una +pulgarada de rapé--hacia una dirección incierta. Su comportamiento +era inexplicable. K esperó un rato, pero el sacristán no cesó de +señalarle algo con la mano e incluso llegó a reforzar sus gestos con un +movimiento de cabeza. + +«¿Qué querrá?»--se preguntó K en voz baja. No se atrevía a gritar +allí dentro. Su reacción fue sacar su cartera y acercarse al hombre. +Pero éste hizo de inmediato un gesto de rechazo con la mano, alzó +los hombros y se alejó cojeando. Con un paso semejante K había +intentado imitar cuando era niño el trote de un caballo. «Un anciano +senil--pensó K--. Su inteligencia apenas llega para ayudar en la +iglesia. Se para cuando yo me paro y acecha por si sigo andando». K +siguió sonriendo al anciano por toda la nave lateral hasta llegar +al altar mayor, el anciano no paraba de señalarle algo, pero K no +se volvía. Esos gestos sólo tenían la intención de apartarle de sus +huellas. Finalmente le dejó, no quería asustarlo, tampoco quería +ahuyentarlo del todo, por si acaso venía el italiano. + +Cuando entró en la nave principal para buscar el sitio en el que había +dejado el folleto descubrió, muy cerca de una columna casi adosada a +los bancos del coro del altar, un sencillo y pequeño púlpito lateral, +hecho de piedra desnuda y blanca. Era tan pequeño que desde lejos +parecía una hornacina aún vacía, destinada a albergar una estatua. El +sacerdote, con toda seguridad, apenas podría retroceder un paso desde +el pretil. Además, el tornavoz, sin ningún adorno, estaba situado a una +altura escasa y se inclinaba tanto que un hombre de mediana estatura +no podía permanecer recto en el interior del púlpito, sino que debía +agacharse y apoyarse en el pretil. Parecía diseñado específicamente +para atormentar al sacerdote, era incomprensible para qué podía +necesitarse ese púlpito, ya que se tenía el otro, más grande y decorado +con tanto primor. + +A K no le hubiera llamado la atención ese pequeño púlpito, si no +hubiera descubierto una lámpara fijada en la parte superior, como +las que se suelen colocar poco antes de un sermón. ¿Se pronunciaría +ahora un sermón? ¿En la iglesia vacía? K miró hacia la escalera que, +bordeando la columna, conducía al púlpito y que era tan estrecha +que no parecía para uso humano, sino simplemente de adorno para la +columna. Pero al pie del púlpito, K sonrió de asombro, se encontraba, +efectivamente, un sacerdote. Apoyaba la mano en la barandilla, +preparado para subir, y miraba a K. Entonces asintió levemente con la +cabeza, porque K se persignó e inclinó, lo que debería haber hecho +antes. El sacerdote tomó un poco de impulso y subió al púlpito con +pasos cortos y rápidos. ¿Realmente iba a pronunciar un sermón? ¿Acaso +el sacristán carecía de tan poco sentido común que le había querido +conducir hasta el sacerdote, lo que, en vista de la iglesia vacía, era +necesario? Además, por algún lado había una anciana ante la imagen de +la Virgen María que también tendría que haber venido. Y, si se iba a +pronunciar un sermón, ¿por qué no había sido precedido por el órgano? +Pero éste permanecía en silencio y brillaba débilmente envuelto en las +tinieblas. + +K pensó si no debería alejarse deprisa, o lo hacía ahora o ya no +tendría otra oportunidad, debería permanecer allí durante todo +el sermón; en la oficina había perdido tanto tiempo; ya no estaba +obligado a esperar más al italiano. Miró su reloj, eran las once. +Pero, ¿realmente se iba a pronunciar un sermón? ¿Podía K representar +a toda la comunidad de fieles? ¿Y si fuese un extranjero que sólo +pretendía visitar la iglesia? En el fondo así era. Era absurdo pensar +que se podía pronunciar un sermón, ahora, a las once de la mañana, +en un día laborable y con un tiempo tan horrible. El sacerdote--se +trataba sin duda de un sacerdote, un hombre joven con el rostro liso y +oscuro--parecía subir a apagar la lámpara, que alguien había encendido +por error. + +Pero no fue así. El sacerdote, en realidad, examinó la luz, la ajustó +y se dio la vuelta lentamente hacia el pretil, apoyándose en él con +las dos manos. Así permaneció un rato y miró, sin mover la cabeza, +a su alrededor. K había retrocedido un trecho y se apoyaba con el +codo en el banco de delante. Con ojos inseguros, sin poder determinar +exactamente el lugar, vio cómo el sacristán, algo encorvado, se ponía +a descansar pacíficamente como si hubiera terminado su cometido. ¡Qué +silencio reinaba ahora en la catedral! Pero K tenía que romperlo, +no pretendía quedarse allí. Si era un deber del sacerdote predicar +a una hora determinada sin consideración a las circunstancias, que +lo hiciera, también podría cumplir su cometido en ausencia de K, +su presencia tampoco contribuiría a aumentar el efecto. K se puso +lentamente en camino y fue tanteando el banco de puntillas. Llegó a la +nave central y prosiguió sin que nadie le detuviera, sólo sus pasos +ligeros resonaban continuamente bajo las bóvedas con un ritmo regular y +progresivo. K, consciente de que el sacerdote podía estar observándole, +se sentía abandonado mientras avanzaba solo entre los bancos vacíos. +Las dimensiones de la catedral le parecían ahora rayar en los límites +de lo soportable para el ser humano. Cuando llegó al sitio que había +ocupado anteriormente, cogió el folleto sin detenerse. Apenas había +dejado atrás el banco y se acercaba al espacio vacío que le separaba de +la salida, cuando escuchó por primera vez la voz del sacerdote. Era una +voz poderosa y ejercitada. ¡Cómo se expandió por la catedral, preparada +para recibirla! Pero no era a la comunidad de fieles a quien llamaba, +su voz resonó clara, no había escapatoria alguna, exclamó: + +--¡Josef K! + +K se detuvo y miró al suelo. Aún era libre, podía seguir y escapar por +una de las pequeñas y oscuras puertas de madera, que no estaban lejos. +Pero eso significaría o que no había entendido o que había entendido +pero no quería hacer ningún caso. Si se daba la vuelta, se tendría que +quedar, pues habría confesado tácitamente que había comprendido muy +bien su nombre y que quería obedecer. Si el sacerdote hubiese gritado +de nuevo, K habría proseguido su camino, pero como todo permaneció +en silencio, volvió un poco la cabeza, pues quería ver qué hacía el +sacerdote en ese momento. Se le veía tranquilo en el púlpito, se podía +advertir que había notado el giro de cabeza de K. Hubiera sido un juego +infantil si K no se hubiese dado la vuelta por completo. Así lo hizo, +y el sacerdote le llamó con una señal de la mano. Como ya todo ocurría +abiertamente, avanzó--lo hizo en parte por curiosidad y en parte para +tener la oportunidad de acortar su estancia allí--con pasos largos y +ligeros hasta el púlpito. Se paró ante los bancos, pero al sacerdote +le parecía que la distancia era aún demasiado grande. Estiró la mano y +señaló con el dedo índice un asiento al pie del púlpito. K siguió su +indicación y, al sentarse, tuvo que mantener la cabeza inclinada hacia +atrás para poder ver al sacerdote. + +--Tú eres Josef K--dijo el sacerdote, y apoyó una mano en el pretil con +un movimiento incierto. + +--Sí--dijo K. Pensó cómo en otros tiempos había pronunciado su nombre +con entera libertad, pero ahora suponía una carga para él, también +ahora conocía su nombre gente a la que veía por primera vez. Qué bello +era que le presentaran y luego conocer a la gente. + +--Estás acusado--dijo el sacerdote en voz baja. + +--Sí--dijo K--, ya me lo han comunicado. + +--Entonces tú eres al que busco--dijo el sacerdote--. Yo soy el +capellán de la prisión. + +--¡Ah, ya!--dijo K. + +--He hecho que te trajeran aquí para hablar contigo--dijo el sacerdote. + +--No lo sabía--dijo K--. He venido para mostrarle la catedral a un +italiano. + +--Deja lo accesorio--dijo el sacerdote--. ¿Qué sostienes en la mano? +¿Un libro de oraciones? + +--No--respondió K--, es un folleto con los monumentos históricos de la +ciudad. + +--Déjalo a un lado--dijo el sacerdote. + +K lo arrojó con tal fuerza que se rompió y un trozo con las páginas +dobladas se deslizó por el suelo. + +--¿Sabes que tu proceso va mal?--preguntó el sacerdote. + +--También a mí me lo parece--dijo K--. Me he esforzado todo lo que he +podido, pero hasta ahora sin éxito. Además, aún no he concluido mi +primer escrito judicial. + +--¿Cómo te imaginas el final?--preguntó el sacerdote. + +--Al principio pensé que terminaría bien--dijo K--, ahora hay veces que +hasta yo mismo lo dudo. No sé cómo terminará. ¿Lo sabes tú? + +--No--dijo el sacerdote--, pero temo que terminará mal. Te consideran +culpable. Tu proceso probablemente no pasará de un tribunal inferior. +Tu culpa, al menos provisionalmente, se considera probada. + +--Pero yo no soy culpable--dijo K--. Es un error. ¿Cómo puede ser un +hombre culpable, así, sin más? Todos somos seres humanos, tanto el uno +como el otro. + +--Eso es cierto--dijo el sacerdote--, pero así suelen hablar los +culpables. + +--¿Tienes algún prejuicio contra mí?--preguntó K. + +--No tengo ningún prejuicio contra ti--dijo el sacerdote. + +--Te lo agradezco--dijo K--. Todos los demás que participan en mi +proceso tienen un prejuicio contra mí. Ellos se lo inspiran también a +los que no participan en él. Mi posición es cada vez más difícil. + +--Interpretas mal los hechos--dijo el sacerdote--, la sentencia no se +pronuncia de una vez, el procedimiento se va convirtiendo lentamente +en sentencia. + +--Así es, entonces--dijo K, y agachó la cabeza. + +--¿Qué es lo siguiente que vas a hacer en tu causa?--preguntó el +sacerdote. + +--Quiero buscar ayuda--dijo K, y elevó la cabeza para ver cómo el +sacerdote juzgaba su intención--. Aún quedan posibilidades que no he +utilizado. + +--Buscas demasiado la ayuda de extraños--dijo el sacerdote con un tono +de desaprobación--, especialmente de mujeres. ¿Acaso no te das cuenta +de que no es la ayuda verdadera? + +--Algunas veces, incluso con frecuencia podría darte la razón--dijo +K--, pero no siempre. Las mujeres tienen mucho poder. Si pudiera +convencer a algunas mujeres de las que conozco para que trabajen en +común para mí, podría abrirme paso. Especialmente en este tribunal, +que parece constituido por mujeriegos. Muéstrale una mujer al juez +instructor y arrollará la mesa y a los acusados para llegar hasta ella. + +El sacerdote inclinó la cabeza hacia el pretil, ahora parecía como si +el tornavoz le presionase hacia abajo. ¿Pero qué tiempo podía estar +haciendo fuera? Ya no era sólo un día nublado y lluvioso, parecía +noche profunda. Ninguna de las vidrieras era capaz de iluminar con un +pobre resplandor los oscuros muros. Y precisamente en ese momento el +sacristán comenzó a apagar todas las velas del altar mayor. + +--¿Estás enfadado conmigo?--preguntó K al sacerdote--. Es posible que +no conozcas el tipo de tribunal en el que prestas servicio. + +No recibió ninguna respuesta. + +--Son sólo mis experiencias--dijo K. + +Arriba, en el púlpito, todo permaneció silencioso. + +--No te he querido ofender--dijo K. + +Entonces gritó el sacerdote hacia K: + +--¿Acaso eres ciego? + +Gritó con ira, pero también como alguien que ve caer a otro y, debido +al susto, grita sin voluntad de hacerlo. + +Ambos se callaron un rato. El sacerdote no podía reconocer a K, +abajo, en la oscuridad, mientras que K podía ver claramente al +sacerdote gracias a la pequeña lámpara. ¿Por qué no bajaba? No había +pronunciado ningún sermón, sino que se había limitado a darle algunas +informaciones, que a él, si las consideraba con detenimiento, antes le +podrían dañar que beneficiar. No obstante, a K le parecía indudable la +buena intención del sacerdote, no sería imposible que pudieran llegar +a un acuerdo si bajaba, tampoco era imposible que recibiera de él un +consejo decisivo y aceptable, que le mostrara, por ejemplo, no cómo se +podía influir en el proceso, sino cómo se podía salir del proceso, cómo +se podía vivir al margen de éste. Esa posibilidad tenía que existir, +K había pensado mucho en ella en los últimos tiempos. Si el sacerdote +conocía esa posibilidad, a lo mejor se la decía si se lo pedía, aunque +perteneciera al tribunal, y a pesar de que K, al atacar al tribunal, +hubiese herido sus sentimientos y le hubiera obligado a gritar. + +--¿No quieres bajar?--dijo K--. No vas a pronunciar ningún sermón. Baja +conmigo. + +--Ya puedo bajar--dijo el sacerdote, parecía lamentar su grito. +Mientras descolgaba la lámpara, dijo--: Primero tenía que hablar +contigo guardando las distancias, si no me dejo influir fácilmente y +olvido mi misión. + +K le esperó abajo, al pie de la escalera. El sacerdote le ofreció la +mano mientras bajaba los últimos escalones. + +--¿Me podrías dedicar un poco de tu tiempo? + +--Tanto como necesites--dijo el sacerdote, y le dio la lámpara a K +para que éste la llevase. Ni siquiera tan cerca perdió su actitud en +solemnidad. + +--Eres muy amable conmigo--dijo K. + +Comenzaron a recorrer la nave lateral uno al lado del otro. + +--Eres una excepción entre todos los que pertenecen al tribunal. En +ti tengo más confianza que en cualquiera de los demás. Contigo puedo +hablar abiertamente. + +--No te engañes--dijo el sacerdote. + +--¿En qué podría engañarme?--preguntó K. + +--Te engañas en lo que respecta al tribunal--dijo el sacerdote--, en la +introducción a la Ley se ha escrito sobre este engaño[36]: + +«Ante la Ley hay un guardián que protege la puerta de entrada. Un +hombre procedente del campo se acerca a él y le pide permiso para +acceder a la Ley. Pero el guardián dice que en ese momento no le puede +permitir la entrada. El hombre reflexiona y pregunta si podrá entrar +más tarde». + +--Es posible--responde el guardián--, pero no ahora. + +«Como la puerta de acceso a la Ley permanece abierta, como siempre, +y el guardián se sitúa a un lado, el hombre se inclina para mirar a +través del umbral y ver así qué hay en el interior. Cuando el guardián +advierte su propósito[37], ríe y dice: + +»--Si tanto te incita, intenta entrar a pesar de mi prohibición. Ten +en cuenta, sin embargo, que soy poderoso y que, además, soy el guardián +más insignificante. Ante cada una de las salas permanece un guardián, +el uno más poderoso que el otro. La mirada del tercero ya es para mí +insoportable. + +»El hombre procedente del campo no había contado con tantas +dificultades. La Ley, piensa, debe ser accesible a todos y en todo +momento, pero al considerar ahora con más exactitud al guardián, +cubierto con su abrigo de piel, al observar su enorme y prolongada +nariz, la barba negra, fina, larga, tártara, decide que es mejor +esperar hasta que reciba el permiso para entrar. El guardián le da un +taburete y deja que tome asiento en uno de los lados de la puerta. +Allí permanece sentado días y años. Hace muchos intentos para que le +inviten a entrar y cansa al guardián con sus súplicas. El guardián le +somete a menudo a cortos interrogatorios, le pregunta acerca de su +hogar y de otras cosas, pero son preguntas indiferentes, como las que +hacen grandes señores, y al final siempre repetía que todavía no podía +permitirle la entrada. El hombre, que se había provisto muy bien para +el viaje, utiliza todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. +Éste lo acepta todo, pero al mismo tiempo dice: + +»--Sólo lo acepto para que no creas que has omitido algo. + +»Durante los muchos años que estuvo allí, el hombre observó al guardián +de forma casi ininterrumpida. Olvidó a los otros guardianes y éste +le terminó pareciendo el único impedimento para tener acceso a la +Ley. Los primeros años maldijo la desgraciada casualidad, más tarde, +ya envejecido, sólo murmuraba para sí. Se vuelve senil, y como ha +sometido durante tanto tiempo al guardián a un largo estudio ya es +capaz de reconocer a la pulga en el cuello de su abrigo de piel, por +lo que solicita a la pulga que le ayude para cambiar la opinión del +guardián. Por último, su vista se torna débil y ya no sabe realmente si +oscurece a su alrededor o son sólo los ojos los que le engañan. Pero +ahora advierte en la oscuridad un brillo que irrumpe indeleble a través +de la puerta de la Ley. Ya no vivirá mucho más. Antes de su muerte +se concentran en su mente todas las experiencias pasadas, que toman +forma en una sola pregunta que hasta ahora no había hecho al guardián. +Entonces le guiña un ojo, ya que no puede incorporar su cuerpo +entumecido. El guardián tiene que inclinarse hacia él profundamente +porque la diferencia de tamaños ha variado en perjuicio del hombre de +la provincia. + +»--¿Qué quieres saber ahora?--pregunta el guardián--. Eres insaciable. + +»--Todos aspiran a la Ley--dice el hombre--. ¿Cómo es posible que +durante tantos años sólo yo haya solicitado la entrada? + +»El guardián comprueba que el hombre ha llegado a su fin y, para que su +débil oído pueda percibirlo, le grita: + +»--Ningún otro podía haber recibido permiso para entrar por esta +puerta, pues esta entrada estaba reservada sólo para ti. Yo me voy +ahora y cierro la puerta». + +--El centinela, entonces, ha engañado al hombre--dijo K en seguida, +fuertemente atraído por la historia[38]. + +--No te apresures--dijo el sacerdote--, no asumas la opinión ajena sin +examinarla. Te he contado la historia tal y como está escrita. En ella +no se habla en ningún momento de engaño. + +--Pero está claro--dijo K--, y tu primera interpretación era correcta. +El vigilante le ha comunicado el mensaje liberador sólo cuando ya no +podía ayudar en nada al hombre. + +--Pero él tampoco preguntó antes--dijo el sacerdote--, considera que +sólo era un vigilante y como tal se ha limitado a cumplir su deber. + +--¿Por qué piensas que ha cumplido con su deber?--preguntó K--. No lo +ha cumplido. Su deber consistía en rechazar a los extraños, pero tenía +que haber dejado pasar al hombre para quien estaba destinada la entrada. + +--No tienes el suficiente respeto a la letra escrita y cambias la +historia--dijo el sacerdote--. La historia contiene dos explicaciones +importantes del vigilante respecto a la entrada a la Ley, una al +principio y otra al final. Una dice: «que no podía permitirle la +entrada», y la otra: «esta entrada estaba reservada sólo para ti». Si +entre ambas explicaciones existiese una contradicción, tú tendrías +razón y el vigilante habría engañado al hombre. Pero no existe ninguna +contradicción. Todo lo contrario, la primera explicación, incluso, +indica la segunda. Se podría decir que el vigilante se excede en el +cumplimiento de su deber al plantear la posibilidad de una futura +entrada. En ese momento su único deber parecía consistir en no admitir +al hombre. Y, en efecto, muchos intérpretes se maravillan de que el +vigilante haya pronunciado semejante indicación, pues parece amar la +precisión y cumple escrupulosamente con su deber. No abandona su puesto +en tantos años y sólo cierra la puerta en el último momento, siendo +consciente de la importancia de su misión, pues dice: «soy poderoso». +Además, tiene respeto frente a sus superiores, pues dice: «soy el +guardián más insignificante». Cuando se trata del cumplimiento del +deber, no admite ruegos ni se deja ablandar, pues se dice: «cansa al +guardián con sus súplicas». Tampoco es hablador, pues durante todos +los años sólo plantea, como está escrito, preguntas «indiferentes». +No se deja sobornar, pues dice sobre un regalo: «sólo lo acepto para +que no creas que has emitido algo». Finalmente, su aspecto externo +indica un carácter pedante, por ejemplo la gran nariz y la larga y fina +barba tártara. ¿Puede haber un vigilante más fiel a su deber? Pero +en el vigilante se mezclan otros caracteres esenciales que resultan +muy favorables para quien solicita la entrada, y que, además, indican +la posibilidad, manifestada en su anterior insinuación, de que en el +futuro podría ir más allá de lo que le dicta el deber. No obstante, no +se puede negar que es algo simple y, en relación con este atributo, +presuntuoso. Si todas las menciones que hace referentes a su poder y +sobre el poder de los demás vigilantes, cuya visión, como él reconoce, +le es insoportable, son ciertas, entonces muestra, en la manera con que +las emite, que sus ideas están afectadas por su simpleza y arrogancia. +Los intérpretes aducen: «El correcto entendimiento de un asunto y +una incomprensión de éste no se excluyen mutuamente». En todo caso, +se debe reconocer que esa simpleza y arrogancia, por muy difuminadas +que aparezcan, debilitan la vigilancia de la entrada, son lagunas en +el carácter del vigilante. A esto se añade que el vigilante, según su +talante natural, parece amable, no siempre actúa como si estuviera de +servicio. Al principio dice en broma que, a pesar del mantenimiento +de la prohibición, le invita a entrar, pero, a continuación, no le +incita a entrar, sino que, como está escrito, le da un taburete y +le deja sentarse al lado de la puerta. La paciencia con la que, +durante tantos años, soporta las peticiones del hombre, los pequeños +interrogatorios, la aceptación de los regalos, la nobleza con la que +permite que el hombre a su lado maldiga en voz alta su desgraciado +destino, del que hace culpable al vigilante, todo eso indica el talante +compasivo del vigilante. No todos los vigilantes habrían actuado así +y, al final, se inclina profundamente hacia el hombre para darle la +oportunidad de plantear una última pregunta. Sólo deja traslucir una +débil impaciencia--el vigilante sabe que todo ha acabado--, cuando +dice: «Eres insaciable». Algunos intérpretes continúan, incluso, esta +línea exegética y afirman que las palabras «eres insaciable» expresan +una suerte de admiración, que, por supuesto, tampoco está libre de +altivez. Pero así la figura del vigilante adquiere un perfil distinto +al que tú le has atribuido. + +--Tú conoces la historia con más detalle que yo y desde hace mucho más +tiempo--dijo K. + +Permanecieron callados un rato. Luego K preguntó: + +--¿Entonces crees que no engañó al hombre? + +--No me interpretes mal--dijo el sacerdote--, sólo te menciono las +distintas opiniones sobre la leyenda. No debes fiarte tanto de las +opiniones. La escritura es invariable, y las opiniones, con frecuencia, +sólo son expresión de la desesperación causada por este hecho. En este +caso hay, incluso, una opinión según la cual precisamente el vigilante +es el engañado. + +--Ésa es una interpretación que va demasiado lejos--dijo K--. ¿Cómo la +fundamentan? + +--La fundamentación se basa en la simpleza del centinela. Él dice que +no conoce el interior de la Ley, sino sólo el camino que una y otra vez +tiene que recorrer ante la entrada. Las ideas que posee del interior +se consideran ingenuas y se cree que él mismo teme aquello que también +quiere hacer que el hombre tema. Sí, incluso él tiene más miedo que el +hombre, pues éste sólo quiere entrar, aun después de haber oído que hay +vigilantes más poderosos; el centinela, sin embargo, no quiere entrar, +al menos no se dice nada sobre ello. Otros, por el contrario, afirman +que él ha tenido que estar en el interior, pues fue admitido para +ponerse al servicio de la Ley y eso sólo puede ocurrir en el interior. +A esto se responde que una voz procedente del interior pudo nombrarle +vigilante y que, por consiguiente, es posible que no hubiese estado +en el interior, al menos no en la parte más interna, ya que él mismo +dice que no resiste la mirada del tercer centinela. Además, tampoco se +informa de que durante todos esos años haya mencionado, aparte de su +referencia a los otros vigilantes, algo del interior. Es posible que lo +tuviera prohibido, pero no se nos dice nada de esa prohibición. De todo +esto se deduce que no sabe nada del aspecto que presenta el interior +ni de su importancia y que, por lo tanto, permanece allí engañado. +Pero también está engañado respecto al hombre de la provincia, pues es +su subordinado y no lo sabe. Que él trata al hombre como si fuera un +subordinado, se reconoce en muchos detalles, fáciles de recordar. Pero +que realmente sea un subordinado debería derivarse, según esa opinión, +con la misma claridad. Ante todo es libre el que está por encima del +que permanece sujeto. Ahora bien, el hombre es el que realmente está +libre, él puede ir a donde quiera, sólo le está prohibida la entrada +a la Ley y, además, sólo por una persona, por el centinela. Si se +sienta en el taburete al lado de la puerta y allí pasa toda su vida, +lo hace voluntariamente, la historia no habla de ninguna obligación. +El centinela, sin embargo, está obligado por su cargo a permanecer en +su puesto, no se puede alejar; según las apariencias, tampoco puede +ir hacia el interior, ni en el caso de que así lo quisiera. Además, +aunque está al servicio de la Ley, sólo presta su servicio ante esa +entrada, es decir, en realidad está al servicio de ese hombre, el único +al que está destinada dicha entrada. También desde esta perspectiva +está subordinado a él. Se puede suponer que, a través de muchos años, +sólo ha prestado un servicio inútil, pues se dice que llega un hombre +maduro, es decir, que el centinela tuvo que esperar mucho tiempo +hasta que pudo cumplir su objetivo y, además, tuvo que esperar tanto +tiempo como quiso el hombre del campo, que vino voluntariamente. Pero +también el final de su servicio queda determinado por la muerte del +hombre, así que permanece subordinado a él hasta su fallecimiento. Y +una y otra vez se acentúa que el centinela no sabe nada de eso. No es +nada extraordinario, pues, según esta interpretación, el centinela es +víctima de un engaño mucho mayor, el que hace referencia a su servicio. +Al final habla de la entrada y dice: «Ahora me voy y la cierro», pero +al principio se dice que la puerta que da acceso a la Ley permanece +abierta, como siempre, así que siempre está abierta, siempre, con +independencia de la vida del hombre para el que está destinada esa +entrada, por consiguiente el vigilante no podrá cerrarla. Aquí divergen +las opiniones. Unos creen que el centinela, con el anuncio de que va +a cerrar la puerta, sólo pretende dar una respuesta o acentuar su +obligación; otros piensan que en el último momento quiere entristecer +al hombre e impulsarle a que se arrepienta. Muchos comentadores +coinciden en que no podrá cerrar la puerta. Opinan, incluso, que al +menos al final, también en lo que sabe, permanece subordinado al +hombre, pues éste ve cómo surge el resplandor de la Ley, mientras que +el centinela permanece de espaldas y no menciona nada que haga suponer +que ha advertido alguna transformación. + +--Esta última interpretación está bien fundada--dijo K, que había +repetido para sí, en voz baja, algunos de los pasajes de la aclaración +del sacerdote--. Está bien fundada, y creo también que el centinela +está engañado. Pero al aceptar esto no me he apartado de mi primera +opinión, ambas se cubren parcialmente. No es algo decisivo si el +centinela ve claro o se engaña. Yo dije que han engañado al hombre. +Si el centinela ve claro, se podría dudar, pero si el centinela está +engañado, su engaño se transmite necesariamente al hombre. El centinela +no es, en ese caso, un estafador, pero sí tan simple que debería ser +expulsado inmediatamente del servicio. Tienes que considerar que el +engaño que afecta al centinela no le daña, pero sí al hombre, y con +crueldad. + +--Aquí topas con una opinión contraria--dijo el sacerdote--. Muchos +dicen que la historia no otorga a nadie el derecho a juzgar al +centinela. Sea cual sea la impresión que nos dé, es un servidor de la +Ley, esto es, pertenece a la Ley, por lo que es inaccesible al juicio +humano. Tampoco se puede creer que el centinela esté subordinado al +hombre. Estar sujeto, por su servicio, a la entrada de la Ley es +incomparablemente más importante que vivir libre en el mundo. El hombre +viene a la Ley, el centinela ya está allí. La Ley ha sido la que le ha +puesto a su servicio. Dudar de su dignidad significa dudar de la Ley. + +--Yo no comparto esa opinión--dijo K moviendo negativamente la +cabeza--, pues si se aceptan sus premisas hay que considerar que todo +lo que dice el vigilante es verdad. Pero eso es imposible, como tú +mismo has fundamentado con todo detalle. + +--No--dijo el sacerdote--, no se debe tener todo por verdad, sólo se +tiene que considerar necesario. + +--Triste opinión--dijo K--. La mentira se eleva a fundamento del orden +mundial. + +K dijo estas palabras como conclusión, pero no eran su juicio +definitivo. Estaba demasiado cansado para poder abarcar todas las +posibilidades que ofrecía la historia, además conducía a razonamientos +inusuales, a paradojas; más adecuadas para funcionarios judiciales que +para él. Esa historia tan simple se había tornado en algo informe, +quería sacudírsela de encima y el sacerdote, que ahora mostró una gran +delicadeza de sentimientos, lo toleró y recibió en silencio la última +indicación de K, aunque con toda seguridad no coincidía con ella. + +Siguieron andando un rato en silencio. K se mantenía muy cerca del +sacerdote, sin saber dónde se encontraba por las tinieblas que les +rodeaban. La vela de la lámpara hacía tiempo que se había apagado. Una +vez brilló ante él el pedestal de plata de un santo, pero volvió a +sumirse en la oscuridad. Para no depender por completo del sacerdote, K +le preguntó: + +--¿No nos encontramos cerca de la salida principal? + +--No--dijo el sacerdote--, estamos muy lejos. ¿Quieres irte ya? + +Aunque en ese momento no pensaba en ello, K respondió en seguida: + +--Es verdad, tengo que irme. Soy gerente en un banco, me esperan, +sólo he venido para enseñarle la catedral a un hombre de negocios +extranjero. + +--Bien--dijo el sacerdote, y estrechó la mano de K--, entonces vete. + +--No puedo orientarme bien aquí en la oscuridad--dijo K. + +--Ve a la izquierda, hacia el muro--dijo el sacerdote--, luego síguelo +hasta que encuentres una salida. + +El sacerdote sólo se había separado de él unos pasos, cuando K gritó: + +--¡Por favor, espera! + +--Espero--dijo el sacerdote. + +--¿No quieres nada más de mí?--preguntó K. + +--No--dijo el sacerdote. + +--Al principio has sido tan amable conmigo--dijo K--, y me lo has +explicado todo, pero ahora me despides como si no te importase nada. + +--Tienes que irte--dijo el sacerdote. + +--Bien, sí--dijo K--, compréndelo. + +--Comprende primero quién soy yo--dijo el sacerdote. + +--Tú eres el capellán de la prisión--dijo K, y se acercó al sacerdote. + +No necesitaba regresar tan pronto al banco como en un principio había +creído. Podía permanecer aún allí. + +--Yo pertenezco al tribunal--dijo el sacerdote--. ¿Por qué debería +querer algo de ti? El tribunal no quiere nada de ti. Te toma cuando +llegas y te despide cuando te vas. + + + NOTAS: + +[34] Para describir el interior de la catedral, Kafka se inspiró en +la catedral de Praga y, según algunos estudiosos de su obra, en la +catedral de Milán, que visitó en _1911_ durante sus vacaciones. + +[35] Aquí se produce una incoherencia temporal. K había quedado con el +italiano a las diez y, sin embargo, dan las once. Max Brod lo consideró +un error y lo corrigió. Algunos intérpretes, no obstante, opinan que +puede tratarse de una divergencia consciente, mediante la cual Kafka +intentaba mostrar la confusión interna de K. + +[36] Kafka separó de la novela el pasaje que sigue y lo publicó en +la revista semanal judía _Selbstwehr_ (1915). También lo incluyó, +ligeramente modificado, en su volumen de relatos _Un médico rural_ +(Leipzig, 1919). + +[37] Tachado en el manuscrito: «le hace retroceder con su vara y dice: +"Tampoco puedes mirar"». + +[38] Tachado en el manuscrito: «dijo K en seguida. Estaba muy +agradecido al sacerdote. Su buena opinión sobre él se había +fortalecido. No se ufanaba, como los demás, de sus conocimientos acerca +de la Justicia, aunque, sin duda, los poseía». + + + + + =EL FINAL= + + +La noche anterior al día en que cumplía treinta y un años--serían las +nueve de la noche, tiempo de silencio en las calles--, dos hombres +llegaron a la vivienda de K. Vestían levitas, sus rostros eran pálidos +y grasientos, y estaban tocados con chisteras firmemente encajadas. +Después de intercambiar algunas formalidades ante la puerta de la +casa, repitieron las mismas formalidades, pero con más ceremonia, ante +la puerta de K. Aunque nadie le había anunciado la visita, K, poco +antes de la llegada de aquellos hombres, había permanecido sentado en +una silla cerca de la puerta, también vestido de negro, poniéndose +lentamente sus guantes, en una actitud similar a cuando alguien +espera huéspedes. Se levantó en seguida y contempló a los hombres con +curiosidad. + +--¿Les han enviado para recogerme?--preguntó. + +--Los hombres asintieron, uno de ellos hizo una seña a su compañero +con la chistera en la mano. K reconoció que había esperado una visita +distinta. Fue hacia la ventana y contempló una vez más la calle oscura. +Casi todas las ventanas de la calle de enfrente también estaban +oscuras, en muchas habían corrido las cortinas. En una de las ventanas +iluminadas se podía ver cómo jugaban dos niños detrás de unas rejas, se +tocaban con las manos, aún incapaces de moverse de sus sitios. «Viejos +actores de segunda fila es lo que envían para recogerme»--pensó K, +y miró a su alrededor, para convencerse otra vez de ello--. «Buscan +librarse de mí de la forma más barata». K se volvió de repente y +preguntó: + +--¿En qué teatro actúan ustedes? + +--¿Teatro?--preguntó uno de los hombres con un tic en la comisura del +labio, volviéndose hacia su compañero para buscar consejo. El otro hizo +gestos mudos, como el que lucha contra un ser fantasmal. + +--No están preparados para que se les pregunte--se dijo K, y fue a +recoger su sombrero. + +Ya en la escalera querían cogerle de los brazos, pero K dijo: + +--Cuando estemos en la calle, no estoy enfermo. + +No obstante, en cuanto llegaron a la puerta le agarraron de un modo +inaudito para K. Mantenían los hombros justo detrás de los suyos, no +doblaban los brazos, sino que los utilizaban para rodear los brazos de +K en toda su largura, por debajo agarraban las manos de K con una maña +de colegio, pero estudiada e irresistible. K iba muy recto entre ambos, +ahora los tres formaban tal unidad que, si alguien hubiese golpeado a +uno de ellos, todos habrían sentido el golpe. Constituían una unidad +como sólo la materia inanimada puede formar. + +K, bajo la luz de las farolas, intentó a menudo contemplar mejor a sus +acompañantes de lo que lo había hecho en la penumbra de su vivienda, a +pesar de que la forma en que lo llevaban dificultaba esa operación. «A +lo mejor son tenores»--pensó al mirar sus dobles papadas. La limpieza +de sus rostros le daba asco. Vio cómo la mano lustrosa restregó el +rabillo del ojo, frotó el labio superior, rascó las arrugas de la +barbilla. + +Cuando K lo advirtió, se detuvo, así que los otros también se +detuvieron. Se encontraban al borde de una plaza solitaria, adornada +con jardines. + +--¡Por qué les han enviado precisamente a ustedes!--gritó más que +preguntó. + +Los hombres no supieron qué contestar, se limitaron a esperar con +el brazo libre colgando, como enfermeros cuando el enfermo quiere +descansar. + +--No sigo--dijo K para probarlos. + +A eso no necesitaron contestar, apretaron las manos de K e intentaron +moverle de su sitio, pero K se resistió. + +«No necesitaré más mi fuerza--pensó K--, la emplearé toda ahora». +Recordó a las moscas que intentan escapar con las patitas rotas del +papel encolado. + +--Los señores van a tener trabajo--se dijo. + +Ante ellos apareció en ese momento la señorita Bürstner, que salía por +la plaza de una calle lateral. No era seguro que fuese ella, aunque +se parecía mucho. Pero a K no le importaba si lo era o no, sólo tomó +conciencia de lo inútil de su oposición. No había nada de heroico en +ofrecer ahora resistencia, en poner dificultades a esos hombres, o en +intentar disfrutar de la vida aparente que aún le quedaba mediante una +defensa. Así que reanudó su camino y sintió algo de la alegría de sus +acompañantes por haberlo hecho. Toleraron que determinase la dirección +y él eligió seguir el camino de la señorita, y no porque la quisiera +alcanzar, no porque la quisiera ver el mayor tiempo posible, sino +simplemente para no olvidar la advertencia que ella significaba para él. + +«Lo único que puedo hacer--se dijo, y la sincronicidad de sus pasos con +los de sus acompañantes confirmó sus pensamientos--, lo único que puedo +hacer es mantener el sentido común hasta el final. Siempre quise ir por +el mundo con veinte manos y, además, con un objetivo no autorizado. +Eso fue incorrecto, ¿acaso es necesario que diga que ni siquiera un +proceso de un año ha logrado hacerme aprender algo? ¿Acaso debo partir +como un ser humano obcecado? ¿Se puede decir de mí que quise terminar +el proceso en su inicio y que ahora, cuando termina, quiero comenzarlo +de nuevo? No quiero que se diga eso. Estoy agradecido de que me hayan +asignado para este camino a estos hombres necios y semimudos, y de que +se me haya permitido que yo mismo me diga lo necesario». + +La señorita, mientras tanto, había doblado por una calle perpendicular, +pero K ya podía abandonarla, así que se dejó conducir por los +acompañantes. Los tres, en perfecta armonía, atravesaron un puente a +la luz de la luna. Los hombres permitían que K hiciera los pequeños +movimientos que deseaba. Cuando quiso girar un poco hacia la +barandilla, los hombres también giraron, quedando todos de frente. +El agua, brillante y temblorosa a la luz de la luna, se bifurcaba +ante una pequeña isla, en cuyas orillas crecían arbustos y una espesa +arboleda. Por debajo de ellos, invisibles, se extendían caminos de +arena, formando pequeñas playas en las que K, en algún verano, se había +tumbado para tomar el sol. + +--En realidad, no quería pararme--dijo K a sus acompañantes, +avergonzado por su buena disposición hacia él. Uno de ellos, a espaldas +de K, pareció hacerle al otro un reproche por la equivocación, luego +siguieron adelante. + +Pasaron por algunas calles empinadas, en las que, más lejos o más +cerca, vieron a algunos policías. Uno de ellos, con un bigote +poblado, se acercó al grupo con la mano en la empuñadura del sable, +probablemente le resultó sospechoso[39]. Los hombres se detuvieron, el +policía iba a abrir la boca, pero entonces K empujó a sus acompañantes +hacia adelante. Se volvió con frecuencia para comprobar si el policía +les seguía. Pero en cuanto doblaron una esquina y perdieron de vista al +policía, K comenzó a correr. Sus acompañantes tuvieron que correr con +él perdiendo el aliento. + +Así, salieron rápidamente de la ciudad, que, en esa dirección, limitaba +prácticamente sin transición con el campo. Cerca de una casa de +pisos, como las de la ciudad, había una pequeña cantera, abandonada +y desierta. Allí se pararon, ya fuese porque ese lugar había sido su +destino desde el principio, ya porque estuvieran demasiado agotados +para seguir andando. Dejaron libre a K, que, mudo, se limitó a esperar. +Los dos hombres se quitaron las chisteras y, mientras inspeccionaban +con la mirada la cantera, se secaron el sudor de la frente con +un pañuelo. La luz de la luna iluminaba todo el escenario con la +naturalidad y tranquilidad que ninguna otra luz posee. + +Después de intercambiar algunas cortesías sobre quién debería hacerse +cargo de las próximas tareas--aquellos señores parecían haber recibido +el encargo sin que les asignaran sus respectivas competencias--, uno de +ellos se acercó a K y le quitó la chaqueta, el chaleco y, finalmente, +la camisa. K tembló involuntariamente, por lo que uno de los hombres le +dio una palmada tranquilizadora en la espalda. A continuación, dobló +cuidadosamente las prendas, como si se fueran a utilizar otra vez, +aunque no en un periodo inmediato. Para no exponer a K al aire frío +de la noche, le tomó bajo su brazo y anduvo con él de un lado a otro, +mientras el compañero buscaba un lugar apropiado en la cantera. Cuando +lo hubo encontrado, hizo una seña y el otro acompañó a K hasta allí. +Estaba cerca del corte, al lado de una piedra desprendida. Los hombres +sentaron a K en el suelo, le apoyaron contra la piedra y reclinaron +su cabeza. A pesar del esfuerzo que ponían y de toda la ayuda de K, +su posición quedaba forzada e inverosímil. Uno de los hombres pidió +al otro que le dejase a él buscar una postura mejor, pero tampoco +logró nada. Finalmente, dejaron a K en una posición que ni siquiera +era la mejor entre todas las que habían probado. Entonces uno de los +hombres abrió su levita y sacó de un cinturón que rodeaba al chaleco un +cuchillo de carnicero largo, afilado por ambas partes; lo mantuvo en +alto y comprobó el filo a la luz. De nuevo comenzaron las repugnantes +cortesías, uno entregaba el cuchillo al otro por encima de la cabeza de +K, y el último se lo devolvía al primero. K sabía que su deber hubiera +consistido en coger el cuchillo cuando pasaba de mano en mano sobre su +cabeza y clavárselo. Pero no lo hizo; en vez de eso, giró el cuello, +aún libre, y miró alrededor. No podía satisfacer todas las exigencias, +quitarle todo el trabajo a la organización; la responsabilidad por +ese último error la soportaba el que le había privado de las fuerzas +necesarias para llevar a cabo esa última acción. Su mirada recayó en +el último piso de la casa que lindaba con la cantera. Del mismo modo +en que una luz parpadea, así se abrieron las dos hojas de una ventana. +Un hombre, débil y delgado por la altura y la lejanía, se asomó con un +impulso y extendió los brazos hacia afuera. ¿Quién era? ¿Un amigo? ¿Un +buen hombre? ¿Alguien que participaba? ¿Alguien que quería ayudar? ¿Era +sólo una persona? ¿Eran todos? ¿Era ayuda? ¿Había objeciones que se +habían olvidado? Seguro que las había. La lógica es inalterable, pero +no puede resistir a un hombre que quiere vivir. ¿Dónde estaba el juez +al que nunca había visto? ¿Dónde estaba el tribunal supremo ante el que +nunca había comparecido? Levantó las manos y estiró todos los dedos. + +Pero las manos de uno de los hombres aferraban ya su garganta, mientras +que el otro le clavaba el cuchillo en el corazón, retorciéndolo dos +veces. Con ojos vidriosos aún pudo ver cómo, ante él, los dos hombres, +mejilla con mejilla, observaban la decisión. + +--¡Como a un perro!--dijo él: era como si la vergüenza debiera +sobrevivirle. + + + NOTAS: + +[39] Tachado en el manuscrito: «El Estado me ofrece su ayuda--dijo +K al oído de uno de sus acompañantes--. ¿Qué ocurriría si trasladase +el proceso al ámbito de la ley estatal? Es posible que tuviera que +defender a los señores del Estado». + + + + + =FRAGMENTOS= + + +=LA AMIGA DE B= + +En los días siguientes, a K le había sido imposible intercambiar ni +siquiera unas palabras con la señorita Bürstner. Intentó acercarse +a ella por diversos medios, pero ella supo impedirlo. Después de +la oficina se iba directamente a casa, permanecía en su habitación +sin encender la luz, sentado en el canapé o simplemente se limitaba +a observar el recibidor. Si pasaba, por ejemplo, la criada, y ésta +cerraba la puerta de la habitación, aparentemente vacía, K se levantaba +pasado un rato y la abría de nuevo. Por las mañanas se levantaba una +hora más temprano que de costumbre para poder encontrarse a solas con +la señorita Bürstner, cuando ella se iba a la oficina. Pero ninguno +de estos intentos culminó con éxito. Así pues, decidió escribirle una +carta tanto a la oficina como a casa, en ella intentó justificar +su comportamiento, ofreció una satisfacción, prometió no volver a +sobrepasarse y pidió que le diera una oportunidad para hablar con +ella, sobre todo porque no quería emprender nada respecto a la señora +Grubach mientras no hubiesen hablado. Finalmente, le comunicaba que el +domingo próximo permanecería todo el día en su habitación esperando +un signo suyo, que él partía de la consideración de que cumpliría su +petición o que, en caso contrario, le explicaría los motivos de su +negativa, aunque él le había prometido plegarse a todos sus deseos. No +devolvieron las cartas, pero tampoco recibió respuesta. Sin embargo, el +domingo hubo un signo lo suficientemente claro. Por la mañana temprano +K percibió a través del ojo de la cerradura un movimiento inusual +en el recibidor, que pronto encontró una explicación. Una profesora +de francés, que, por lo demás, era alemana y se llamaba Montag, una +muchacha débil y pálida, que cojeaba un poco y que hasta el momento +había vivido en su propia habitación, se estaba mudando a la habitación +de la señorita Bürstner. Se la vio arrastrar el pie por el recibidor +durante horas. Siempre quedaba una prenda o una tapadera o un libro +olvidados que había que ir a recoger y traer a la nueva habitación. + +Cuando la señora Grubach le trajo el desayuno--desde que enojó tanto a +K ya no delegaba en la criada ningún servicio--, K no se pudo contener +y le habló por primera vez en seis días. + +--¿Por qué hay hoy tanto ruido en el recibidor?--preguntó mientras se +servía el café--. ¿No se podría evitar? ¿Necesariamente hay que limpiar +el domingo? + +Aunque K no miró a la señora Grubach, notó que respiró aliviada. +Consideraba esas palabras severas de K como un perdón o como el +comienzo del perdón. + +--No están limpiando, señor K--dijo ella--, la señorita Montag se está +mudando a la habitación de la señorita Bürstner y traslada sus cosas. + +No dijo nada más, se limitó a esperar a que K hablase o consintiese que +ella lo siguiera haciendo. K, sin embargo, la puso a prueba, removió +pensativo el café con la cuchara y calló. Luego la miró y dijo: + +--¿Ha renunciado ya a su sospecha referente a la señorita +Bürstner?--Señor K--exclamó la señora Grubach, que había estado +esperando esa pregunta, doblando las manos ante K--, usted tomó tan +mal hace poco una mención ocasional. Jamás he pensado en insultar a +nadie. Usted me conoce ya desde hace mucho tiempo, señor K, para estar +convencido de ello. ¡No sabe lo que he sufrido los últimos días! ¡Yo, +difamar a uno de mis inquilinos! ¡Y usted, señor K, lo creía! ¡Y dijo +que debería echarle! ¡Echarle a usted! + +El último grito se ahogó entre las lágrimas, se llevó el delantal al +rostro y sollozó. + +--No llore, señora Grubach--dijo K, y miró a través de la ventana. +Seguía pensando en la señorita Bürstner y en que había admitido en su +habitación a una persona extraña. + +--No llore más--repitió al volverse hacia el interior de la habitación +y ver que aún seguía llorando--. Tampoco lo dije con tan mala +intención. Ha habido una confusión, eso es todo. Le puede ocurrir a +viejos amigos. + +La señora Grubach apartó el delantal de los ojos para ver si K +realmente se había reconciliado. + +--Bien, así es--dijo K y, como del comportamiento de la señora Grubach +se podía deducir que el capitán no había contado nada, se atrevió a +añadir: + +--¿Acaso cree que me voy a enemistar con usted por una muchacha +desconocida? + +--Así es, precisamente--dijo la señora Grubach; su desgracia consistía +en decir algo inadecuado cada vez que se sentía un poco libre--, +siempre me pregunté: ¿por qué se toma tan en serio el señor K el asunto +de la señorita Bürstner? ¿Por qué discute conmigo por su causa aun +sabiendo que cada una de sus malas palabras me quita el sueño? De la +señorita Bürstner sólo he dicho lo que he visto con mis ojos. + +K no dijo nada, la tendría que haber echado de la habitación nada más +abrir la boca, pero no quería hacerlo. Se contentó con tomarse el café +y con hacer notar a la señora Grubach que allí sobraba. Fuera se volvió +a oír el paso arrastrado de la señorita Montag, que atravesaba todo el +recibidor. + +--¿Lo oye?--preguntó K, y señaló con la mano hacia la puerta. + +--Sí--dijo la señora Grubach, y suspiró--, la he querido ayudar, y +también le dije que la criada podía ayudarla, pero es obstinada, ella +quiere mudarlo todo sola. Con frecuencia me resulta desagradable tener +a la señorita Montag de inquilina. La señorita Bürstner, sin embargo, +se la lleva incluso a su habitación. + +--Eso no debe preocuparle--dijo K, y deshizo los restos de azúcar en la +taza--. ¿Le resulta perjudicial? + +--No--dijo la señora Grubach--, en lo que a mí respecta no hay ningún +problema. Además, así se queda una habitación libre y puedo alojar allí +a mi sobrino, el capitán. Desde hace tiempo temo que le moleste por +vivir ahí al lado, en el salón. Él no es muy considerado. + +--¡Qué ocurrencia!--dijo K, y se levantó--. Ni una palabra sobre eso. +Parece que me toma por un hipersensible sólo por el hecho de que no +puedo soportar los paseos de la señorita Montag, y ahí la tiene, ya +regresa otra vez. + +La señora Grubach se vio impotente. + +--¿Quiere que le diga que retrase el resto de la mudanza? Si usted +quiere, lo hago en seguida. + +--¡Pero tiene que mudarse a la habitación de la señorita Bürstner! + +--Sí--dijo la señora Grubach, que no entendió muy bien lo que K quiso +decir. + +--Bien--dijo K--, pues entonces tendrá que trasladar todas sus cosas. + +La señora Grubach se limitó a asentir. Esa impotencia muda, que se +reflejaba exteriormente en un gesto de consuelo, irritaba aún más a +K. Comenzó a pasear de un lado a otro de la habitación, de la ventana +hasta la puerta y de ésta, de nuevo, a la ventana, y la señora Grubach +aprovechó la oportunidad para alejarse, lo que probablemente hubiera +hecho de todos modos. + +Acababa de llegar K a la puerta, cuando alguien llamó. Era la criada. +Anunció que la señorita Montag deseaba hablar con el señor K y por +eso le pedía que fuera al comedor, donde ella le esperaba. K escuchó +pensativo a la criada, luego se volvió hacia la asustada señora +Grubach con una mirada irónica. Esa mirada parecía decir que K hacía +tiempo que esperaba esa invitación y que se adaptaba perfectamente al +tormento que los inquilinos de la señora Grubach le estaban infligiendo +esa mañana dominical. Envió a la criada con la respuesta de que iría +en seguida, se acercó al armario para cambiarse de chaqueta y como +respuesta a la señora Grubach, que se quejaba en voz baja de esa +persona tan desagradable, le pidió que se llevara la vajilla del +desayuno. + +--Pero si apenas ha comido algo--dijo la señora Grubach. + +--¡Ah, lléveselo ya!--exclamó K, le parecía como si la señorita Montag +se hubiera mezclado con el desayuno y lo hiciera repugnante. Cuando +atravesó el recibidor, miró hacia la puerta cerrada de la habitación de +la señorita Bürstner. Pero no estaba invitado allí, sino en el comedor, +cuya puerta abrió sin llamar. + +Era una habitación larga y estrecha, con una sola ventana. Había +tanto espacio libre que se hubieran podido colocar en las esquinas, +a ambos lados de la puerta, dos armarios, mientras que el resto del +espacio quedaba acaparado por una larga mesa que comenzaba cerca de la +puerta y llegaba casi hasta la ventana, que permanecía prácticamente +inaccesible. La mesa estaba puesta y, además, para muchas personas, +pues el domingo comían allí todos los inquilinos. + +En cuanto K entró, la señorita Montag vino desde la ventana, a lo +largo de la mesa, para encontrarse con K. Se saludaron sin pronunciar +palabra. A continuación, la señorita Montag, con la cabeza demasiado +erguida, como siempre, dijo: + +--No sé si me conoce. + +K la miró con ojos entornados. + +--Claro que sí--dijo él--. Vive desde hace tiempo en casa de la señora +Grubach. + +--Usted, sin embargo, según creo--dijo la señorita Montag--, no se +preocupa mucho de la pensión. + +--No--dijo K. + +--¿No quiere sentarse?--dijo la señorita Montag. + +Llevaron dos sillas en silencio hacia el extremo de la mesa y allí +se sentaron uno frente al otro. Pero la señorita Montag se volvió a +levantar al poco tiempo, pues se había dejado el bolso en la ventana, +así que fue a recogerlo. Cuando regresó, balanceando ligeramente el +bolso, dijo: + +--Quisiera hablar con usted sólo un momento, por encargo de mi amiga. +Quería haber venido ella misma, pero hoy no se siente bien. Le pide que +la disculpe y que me oiga a mí en vez de a ella. No le hubiera podido +decir nada diferente a lo que le voy a decir yo. Todo lo contrario, +creo que yo le voy a decir más, ya que no tengo ningún interés en el +asunto, ¿no cree? + +--¡Qué podría decir yo!--respondió K, ya cansado de que la señorita +Montag no parase de mirar sus labios. Así se arrogaba un dominio sobre +lo que él quería decir. + +--La señorita Bürstner, como veo, no está dispuesta a sostener conmigo +la entrevista que le he solicitado. + +--Así es--dijo la señorita Montag--, o, mejor, no es así, usted +lo expresa con demasiada dureza. En general las conversaciones +ni se conceden ni se niegan. Pero puede ocurrir que determinadas +conversaciones se consideren inútiles, y éste es uno de esos casos. +Después de su mención, ya puedo hablar abiertamente. Usted ha pedido +por escrito u oralmente a mi amiga que sostenga una entrevista con +usted. Pero mi amiga no sabe, al menos eso es lo que yo deduzco, +cuál puede ser el objeto de esa entrevista y, por motivos que +desconozco, está convencida de que, si tuviera lugar, no sería útil +para nadie. Por lo demás, ayer me explicó, aunque de un modo fugaz, +que a usted tampoco le podía importar mucho esa conversación, que se +le debía de haber ocurrido por casualidad y que reconocería pronto, +sin necesidad de aclaraciones, lo absurdo de la pretensión. Yo le +respondí que podía tener razón, pero que sería más ventajoso, para +una clarificación completa del asunto, hacerle llegar una respuesta. +Yo me ofrecí a asumir esa tarea y, después de dudar algo, mi amiga +consintió en ello. Espero haber trabajado también en su beneficio, pues +la menor inseguridad en el asunto más insignificante siempre resulta +desagradable. Además, si se puede resolver fácilmente, como en este +caso, lo mejor es hacerlo en seguida. + +--Se lo agradezco--dijo K con rapidez, se levantó lentamente, miró a la +señorita Montag, luego deslizó su mirada a lo largo de la mesa hasta +dejarla reposar en la ventana--en la casa de enfrente daba el sol--y, +finalmente, se dirigió hacia la puerta. + +La señorita Montag le siguió unos pasos como si no confiase en él. No +obstante, ambos tuvieron que apartarse nada más llegar a la puerta, +pues el capitán Lanz entró. K era la primera vez que lo veía de cerca. +Era un hombre alto, de unos cuarenta años, con un rostro carnoso y +bronceado. Hizo una ligera inclinación, también dirigida a K, luego se +acercó hasta donde estaba la señorita Montag y besó obsequioso su mano. +Su cortesía frente a la señorita Montag contrastaba con la actitud que +K había tenido ante ella. Pero la señorita Montag no parecía enojada +con K, pues, según le pareció, quiso presentarle al capitán. Pero K +no quería que le presentaran, no hubiese sido adecuado ser amable +con el capitán o con la señorita Montag; el beso en la mano la había +unido, para él, a un grupo que, bajo la apariencia de una extremada +inocencia y desinterés, intentaba apartarle de la señorita Bürstner. K +no sólo creyó reconocer esto, sino también que la señorita Montag había +escogido un buen medio, aunque de dos filos. Por una parte, exageraba +la importancia de la relación entre la señorita Bürstner y K, por +otra, exageraba la importancia de la entrevista solicitada e intentaba +darle la vuelta a la argumentación, de tal modo que K apareciese como +el que lo exageraba todo. Se equivocaba, K no quería exagerar nada, K +sabía que la señorita Bürstner no era más que una pequeña mecanógrafa +que no podría ofrecerle resistencia durante mucho tiempo. Ni siquiera +había tomado en cuenta lo que la señora Grubach sabía de la señorita +Bürstner. Reflexionó sobre todo esto mientras salía de la habitación +sin apenas despedirse. Quiso volver de inmediato a su cuarto, pero oyó, +desde el comedor, la risa de la señorita Montag, y pensó que podría +prepararles una sorpresa a ambos, tanto a ella como al capitán. Miró +alrededor y escuchó por si acaso podía ser descubierto por alguien +de las habitaciones vecinas. Reinaba el silencio, sólo se oía la +conversación en el comedor y, en el pasillo que conducía a la cocina, +la voz de la señora Grubach. La oportunidad parecía favorable. K se +acercó a la puerta de la habitación de la señorita Bürstner y tocó +sin hacer apenas ruido. Como no se oyó nada, volvió a llamar, pero +tampoco obtuvo respuesta. ¿Dormía o realmente se encontraba mal? ¿O +tal vez no quería abrir porque sospechaba que esa forma de llamar sólo +podía proceder de K? K supuso que no quería abrir, así que golpeó la +puerta con más fuerza. Como tampoco tuvo éxito, abrió la puerta con +precaución, aunque no sin el sentimiento de hacer algo incorrecto, y +además inútil. En la habitación no había nadie. Apenas recordaba a la +habitación que K había visto. En la pared había dos camas contiguas, +habían situado tres sillas cerca de la puerta y estaban repletas de +ropa; un armario permanecía abierto. Era posible que la señorita +Bürstner hubiera salido mientras K conversaba con la señorita Montag +en el comedor. K no estaba muy desilusionado, no había esperado poder +encontrar tan fácilmente a la señorita Bürstner. Lo había intentado +sólo como consuelo contra la señorita Montag. Más desagradable fue, +cuando K, mientras cerraba la puerta, vio, a través de la puerta +del comedor, cómo conversaban la señorita Montag y el capitán. Era +probable que ya permanecieran así antes de que K hubiese abierto la +puerta, evitaban dar la impresión de que le observaban, se limitaban +a conversar en voz baja y seguían los movimientos de K con la mirada, +como se mira distraído durante una conversación. Pero a K esas miradas +le afectaron especialmente: se apresuró a llegar a su habitación sin +separarse de la pared. + + +=EL FISCAL= + +A pesar de los conocimientos psicológicos y de la experiencia adquirida +durante su larga actividad bancaria, sus compañeros de tertulia +siempre le habían parecido dignos de admiración y jamás negaba que +para él suponía un gran honor pertenecer a un grupo semejante. Estaba +constituido casi exclusivamente por jueces, fiscales y abogados; a +algunos jóvenes funcionarios y pasantes se les admitía en la reunión, +pero se sentaban al final de la mesa y sólo podían intervenir en +los debates cuando se les preguntaba expresamente algo. Pero esas +preguntas solían tener el único objetivo de divertir a la concurrencia: +especialmente el fiscal Hasterer, habitual vecino de mesa de K, gustaba +de avergonzar así a los jóvenes. Cuando ponía su gran mano peluda en +el centro de la mesa, la extendía y miraba hacia el extremo, todos +aguzaban los oídos. Y cuando uno de los jóvenes se adjudicaba la +pregunta, pero o no podía descifrarla o se quedaba mirando la cerveza +pensativo, moviendo las mandíbulas en vez de hablar, o--lo que era +más enojoso defendía con un torrente de palabras una opinión falsa o +desautorizada, entonces todos los señores volvían a acomodarse riendo +en sus asientos y sólo a partir de ese momento parecían sentirse +realmente a gusto. Las conversaciones serias y especializadas quedaban +reservadas para ellos. + +K había sido introducido en esa sociedad por el asesor jurídico del +banco. Hubo un tiempo en que K tuvo que sostener largas entrevistas +con ese abogado hasta muy tarde por la noche y se había adaptado a +su costumbre de cenar en la tertulia, gustándole la compañía. Allí +podía ver a eruditos, a hombres poderosos y de gran prestigio, cuya +diversión consistía en intentar resolver cuestiones ajenas a la vida +común. Aunque él podía intervenir muy poco, al menos disfrutaba de +la posibilidad de acumular conocimientos, lo que más tarde o más +temprano le procuraría ventajas en el banco. Además, podía conseguir +importantes contactos personales con el mundo de la justicia, que +siempre podían ser de utilidad. Pero también el grupo parecía +tolerarle. Pronto fue reconocido como un experto en negocios y su +opinión en esa materia--muchas veces emitida con ironía--resultaba +irrefutable. Ocurría con frecuencia que dos personas, que juzgaban de +manera diferente una cuestión jurídica, solicitaban a K su opinión, +de tal modo que el nombre de K quedaba involucrado en todas las +intervenciones, incluso en los análisis más abstractos, en los que K se +perdía. No obstante, poco a poco iba comprendiendo las argumentaciones +más complejas, pues contaba a su lado con el fiscal Hasterer, un +buen consejero que le ayudaba amigablemente en esas cuestiones. +Algunas veces K le acompañaba por la noche a casa, aunque no se podía +acostumbrar a ir al lado de un hombre tan enorme, que le podría haber +ocultado en los faldones de su abrigo. + +A lo largo del tiempo se hicieron tan amigos que las diferencias de +educación, de profesión y de edad desaparecieron. Hablaban entre ellos +como si hubieran estado juntos desde siempre y, aunque en la relación +a veces parecía que uno mostraba cierta superioridad, no era Hasterer, +sino K el que quedaba algo por encima, pues sus experiencias prácticas +le daban con frecuencia la razón, no en vano las había adquirido +directamente, como nunca ocurre en un despacho judicial. + +Esa amistad era conocida entre los contertulios; al final, sin embargo, +se olvidó quién había introducido a K en la sociedad, aunque Hasterer +le cubría en todo momento. Si el derecho de K a sentarse entre ellos +hubiese sido puesto en duda, habría podido apelar a Hasterer con todo +derecho. Por eso K ocupó una posición privilegiada, pues Hasterer era +tan admirado como temido. La fuerza de su argumentación jurídica era +digna de admiración, pero había otros señores que estaban a su altura +en ese terreno. No obstante, ninguno de ellos alcanzaba la impetuosidad +con que defendía su opinión. K tenía la impresión de que Hasterer, +cuando no podía convencer a su contrario, al menos le quería asustar, +sólo ante su dedo índice admonitorio había más de uno que retrocedía. +Entonces era como si el oponente olvidara que estaba en la compañía de +buenos conocidos y colegas, que sólo se trataba de cuestiones teóricas +y de que en realidad no podía ocurrirle nada. A pesar de todo esto, +enmudecía y un ligero balanceo de cabeza ya era un acto de valor. +Era un espectáculo patético cuando el oponente estaba sentado lejos; +Hasterer sabía que con esa distancia no se podría llegar a ninguna +unanimidad, a no ser que desplazara el plato de la cena y se levantase +lentamente para buscar al hombre en cuestión. Los que estaban a su lado +miraban hacia arriba para observar su rostro. Pero esos incidentes eran +relativamente escasos; ante todo se irritaba tratando de cuestiones +jurídicas, principalmente en aquellas que aludían a procesos en los que +él mismo participaba o había participado. Si no se trataba de esas +cuestiones, permanecía tranquilo y amable, su sonrisa era cariñosa y +su pasión era comer y beber. Podía ocurrir incluso que no escuchase la +conversación, se volviera hacia K, pusiera el brazo sobre el respaldo +de la silla de éste, le preguntase algo en voz baja acerca del banco, +luego hablase él sobre su propio trabajo y contase algo sobre las damas +que conocía, que le daban tanto o más trabajo que el tribunal. Con +ningún otro hablaba así, podía ocurrir, incluso, que cuando alguien +quería solicitar algo de Hasterer--la mayoría de las veces para lograr +una reconciliación con algún colega--se dirigiera primero a K y le +pidiera su intercesión, a lo que él siempre accedía. Sin aprovecharse +en este sentido de la amistad con Hasterer, K era amable y modesto con +todos los demás y sabía distinguir--lo que era mucho más importante que +la cortesía y la modestia--los distintos rangos jerárquicos y tratar a +cada uno según su posición. Hasterer le ilustraba a este respecto una y +otra vez, ésas eran las únicas normas que ni siquiera Hasterer rompía +en sus debates más enconados. Por el respeto a estas normas se juzgaba +también a los jóvenes situados al fondo de la mesa, que aún no poseían +rango alguno y a los que se dirigían como si no fueran individuos, +sino una masa compacta. Pero precisamente estos jóvenes eran los que +brindaban mayores honores a Hasterer, y cuando se levantaba a las once +para irse a casa, siempre había uno dispuesto a ayudarle a ponerse el +pesado abrigo y otro que con inclinaciones se apresuraba a abrirle la +puerta y, naturalmente, la mantenía abierta hasta que K abandonaba la +estancia detrás de él. + +Mientras que al principio K acompañaba a Hasterer, o este último a K, +un trecho del camino, más tarde Hasterer comenzó a invitar a K para +que subiese a su vivienda y conversaran un rato. Permanecían alrededor +de una hora juntos bebiendo licor y fumando cigarros. A Hasterer le +gustaban tanto esas veladas que no quiso renunciar a ellas cuando una +mujer, Helene de nombre, vivió allí durante unas semanas. Era una +mujer gorda y ya mayor, con una piel amarillenta y rizos negros que le +caían por la frente. K al principio sólo la vio en la cama: permanecía +tendida sin vergüenza alguna, leyendo una novela y sin interesarse +por la conversación de los dos hombres. Sólo cuando se había hecho +tarde acostumbraba estirarse y bostezar. Y si así no podía llamar la +atención, entonces le arrojaba la novela a Hasterer. Éste se levantaba +sonriendo y se despedía de K. Después, cuando Hasterer comenzó a +cansarse de Helene, ésta perturbaba considerablemente los encuentros. +Esperaba la llegada de ambos completamente vestida y, además, con un +traje que ella, probablemente, consideraba muy elegante, pero que +en realidad era un vestido de baile pasado de moda, y que llamaba +desagradablemente la atención por una serie de volantes que ella +misma le había añadido como adorno. K ignoraba el aspecto real que +podía haber tenido ese vestido, él se negaba a mirarlo y permanecía +sentado durante horas con los ojos bajos, mientras ella iba y venía +contoneándose por la habitación o se sentaba cerca de él. Más tarde, +cuando su situación empezaba a ser insostenible, intentó dar, llevada +por la desesperación, un trato de preferencia a K para, así, poner +celoso a Hasterer. Era sólo por desesperación, no por maldad, cuando +apoyaba su grasienta espalda desnuda en la mesa, acercaba su rostro +a K y le quería obligar a que la mirara. Ella sólo consiguió que K +renunciase a visitar a Hasterer y cuando, transcurrido un tiempo, +regresó, ya se había desembarazado de Helene. K lo tomó como algo +evidente. Esa noche permanecieron juntos más de lo habitual, celebraron +su hermandad por iniciativa de Hasterer y K regresó a casa algo mareado +a causa de los cigarros y del licor. + +Precisamente a la mañana siguiente, el director del banco, durante +una conversación de negocios, mencionó que le había parecido ver a +K la noche anterior. Si no se equivocaba, había visto a K andando +con el fiscal Hasterer cogidos del brazo. Al director le parecía +tan extraño, que nombró la iglesia--esto correspondía a su pasión +por la exactitud--en cuyo muro lateral, cerca de la fuente, se había +producido ese encuentro. Si hubiese querido describir un espejismo, +no lo hubiera podido expresar mejor. K le explicó que el fiscal era +amigo suyo y que, en efecto, la noche anterior habían pasado por la +iglesia mencionada. El director rió asombrado y pidió a K que se +sentase. Era uno de esos momentos por los que K tenía tanto cariño al +director. Eran instantes en que ese hombre enfermo y débil, que apenas +dejaba de toser, sobrecargado de trabajo y lleno de responsabilidad, +se preocupaba por el bienestar de K y por su futuro. Se trataba de una +preocupación que, según otros funcionarios que habían experimentado +algo parecido, se podía denominar fría y superficial, pues no era +nada más que un buen método para ganarse a valiosos funcionarios por +muchos años con el sacrificio de dos minutos. Pero fuera lo que fuese, +K quedaba sometido al director en esos instantes. Tal vez el director +hablaba con K de un modo algo diferente, jamás olvidaba su posición +para ponerse al mismo nivel de K--esto, sin embargo, lo hacía con +regularidad en las relaciones usuales de negocios--, pero sí parecía +olvidar la posición de K, ya que hablaba con él como con un niño o +como con un joven ignorante que pretende un puesto de trabajo y, +por motivos inescrutables, cae simpático al director. K no habría +tolerado semejante tratamiento de nadie, ni siquiera del director, +si su preocupación no le hubiera parecido sincera o si al menos la +posibilidad de esa preocupación, como se mostraba en esos instantes, no +le hubiera hechizado de ese modo. K reconocía sus debilidades. Tal vez +el motivo era que en él había algo infantil, ya que no había recibido +el cariño de un padre, pues éste había muerto muy joven. Además, +había salido muy pronto de casa y no se había sentido atraído por la +ternura de la madre, que, medio ciega, vivía en una de esas ciudades de +provincia por las que no pasa el tiempo y a la que había visitado por +última vez hacía dos años. + +--No sabía nada de esa amistad--dijo el director, y sólo una débil y +amable sonrisa dulcificó la severidad de sus palabras. + + +=HACIA LA CASA DE ELSA= + +Una noche, poco antes de irse, K recibió una llamada en la que le +exhortaban a que se presentase inmediatamente en las oficinas del +juzgado. Se le advertía que obedeciese. Sus inauditas indicaciones +acerca de la inutilidad de los interrogatorios, de que éstos no +conducían a nada, de que él no volvería a comparecer, de que no +atendería ninguna notificación, ni por teléfono ni por escrito, y de +que echaría a todos los ujieres, todas esas indicaciones constaban en +acta y ya le habían perjudicado mucho. ¿Por qué no se quería plegar? +¿Acaso no se esforzaban, sin considerar el tiempo invertido ni los +costes, en ordenar algo su confusa causa? ¿Acaso pretendía molestar y +que se tomasen medidas violentas, de las que hasta ahora había sido +eximido? La citación de ese día era un último intento. Que hiciera lo +que quisiese, pero que supiese que el tribunal supremo no iba a tolerar +que se burlasen de él. + +Precisamente esa noche K había avisado a Elsa de su visita y por ese +motivo no podía comparecer ante el tribunal. Estaba contento de poder +justificar su incomparecencia con ese motivo, aunque, naturalmente, +jamás utilizaría semejante excusa ni, con toda probabilidad, acudiría +esa noche al tribunal aun cuando no tuviera la obligación más nimia. +En todo caso, con la conciencia de estar en su derecho, planteó la +pregunta de qué ocurriría si no fuera. + +--Sabremos encontrarle--fue la respuesta. + +--¿Y seré castigado porque no me he presentado +voluntariamente?--preguntó K, y sonrió en espera de lo que le iban a +responder. + +--No--fue la respuesta. + +--Estupendo--dijo K--, ¿qué motivo podría tener entonces para cumplir +con la citación de hoy? + +--No se suele acosar con los medios punitivos del tribunal--dijo la voz +ya debilitada y que terminó por extinguirse. + +«Es muy imprudente si no se hace--pensó K mientras se marchaba--. Hay +que conocer esos medios punitivos». + +Se dirigió a casa de Elsa sin pensarlo dos veces. Sentado cómodamente +en la esquina del coche, con las manos en los bolsillos del +abrigo--empezaba a hacer frío--, contempló las animadas calles. Pensó +con cierta satisfacción que le causaría dificultades al tribunal, si +realmente estaban trabajando, pues no había dicho con claridad si se +iba a presentar o no. Así que el juez estaría esperando, quizá toda la +asamblea, pero K, para decepción de toda la galería, no aparecería. Sin +tomar en consideración al tribunal, iba a donde quería. Por un momento +dudó de si, por distracción, le había dado al conductor la dirección +del tribunal, así que le gritó la dirección de Elsa. El conductor +asintió, la dirección que le había dado era la correcta. A partir de +ese momento K se fue olvidando del tribunal y los pensamientos del +banco comenzaron a invadir su mente, como en los viejos tiempos. + + +=LUCHA CON EL SUBDIRECTOR= + +Una mañana K se encontró mucho más fresco y fuerte que de costumbre. +Apenas pensaba en el tribunal. Cuando se acordaba de él, le parecía +como si, palpando en la oscuridad un mecanismo oculto, pudiera manejar +fácilmente a esa gran organización inabarcable, desgarrarla y hacerla +trizas. Su ánimo extraordinario le tentó a invitar al subdirector +para que viniera a su despacho y tratar de un asunto de negocios +que urgía desde hacía tiempo. En esas ocasiones, el subdirector +solía fingir que sus relaciones con K no se habían alterado en los +últimos meses. Entraba tranquilo, como en los tiempos de continua +competencia con K, le escuchaba paciente, mostraba su interés con +pequeñas indicaciones amistosas y de confianza, y sólo confundía +a K, sin que se notase ninguna intención expresa en ello, al no +desviarse un ápice del asunto de negocios, al mostrarse receptivo +y concentrado mientras los pensamientos de K, ante ese modelo de +cumplimiento del deber, comenzaban a dispersarse y le obligaban, casi +sin resistencia, a cederle todo el asunto. Una vez la situación fue +tan mala que el subdirector se levantó repentinamente y regresó a su +oficina en silencio. K no sabía lo que había ocurrido, era posible +que la entrevista hubiera concluido, pero también era posible que +el subdirector la hubiera interrumpido porque K, sin saberlo, le +había molestado, o porque había dicho alguna necedad, o porque al +subdirector le había resultado indudable que K no escuchaba y estaba +ocupado en otros asuntos. Era posible, incluso, que K hubiese tomado +una decisión ridícula o que el subdirector le hubiese sonsacado +algo absurdo y ahora se apresurase a difundirlo para dañar a K. +Por lo demás, ya no volvieron a hablar de ese asunto. K no quería +recordárselo y el subdirector permaneció inaccesible al respecto. +Tampoco hubo, al menos provisionalmente, consecuencias visibles. +Pero K no aprendió del incidente; cuando encontraba una oportunidad +adecuada y se sentía con algo de fuerzas, ya estaba en la puerta del +despacho del subdirector invitándole a ir al suyo o pidiendo permiso +para entrar. Ya no se escondía de él como había hecho anteriormente. +Tampoco tenía la esperanza de que se produjera una pronta decisión que +le liberase de una vez por todas de sus cuitas y que restableciera +la relación originaria con el subdirector. K comprendió que no podía +ceder; si retrocedía, como, tal vez, exigían las circunstancias, +corría el peligro de no poder avanzar más. No se podía dejar que el +subdirector creyese que K estaba acabado, no podía permanecer sentado +tranquilamente en su despacho con esa suposición, había que ponerlo +nervioso, tenía que experimentar con tanta frecuencia como fuera +posible que K vivía y que, como todo lo que poseía vida, un día podía +sorprender con nuevas capacidades, por muy inofensivo que pareciese +hoy. A veces, sin embargo, K se decía que con ese método lo único que +conseguía era luchar por su honor, pero que no le sería de ninguna +utilidad, puesto que siempre que se enfrentaba al subdirector terminaba +fortaleciendo la posición de éste y, además, le daba la oportunidad de +realizar observaciones y tomar las medidas adecuadas que reclamaban +las circunstancias que en ese momento se imponían. Pero K no hubiera +podido alterar su comportamiento, estaba sometido a ilusiones generadas +por él mismo, a veces creía que podía medirse con el subdirector con +despreocupación. No aprendió de las experiencias más desgraciadas; lo +que no había resultado en diez intentos, creía que podría resultar +en el decimoprimero, aunque las circunstancias eran las mismas y +todo estaba en su contra. Cuando, después de uno de esos encuentros, +regresaba agotado, sudoroso, con la mente vacía, no sabía si lo que +le había impulsado a entrevistarse con el subdirector había sido la +esperanza o la desesperación. En la siguiente ocasión fue claramente +la esperanza la que le indujo a apresurarse hacia la puerta del +subdirector. + +Así era hoy. El subdirector entró en seguida, permaneció cerca de +la puerta, limpió sus quevedos--era una nueva costumbre que había +adquirido--, miró a K y, a continuación, para no dar la impresión +de fijarse demasiado en él, paseó la mirada por la habitación. Era +como si aprovechase la oportunidad para examinar su vista. K resistió +sus miradas, incluso sonrió un poco e invitó al subdirector a que +tomase asiento. K se reclinó en su sillón, lo acercó un poco al +subdirector, tomó los papeles necesarios y comenzó a informarle. El +subdirector parecía como si apenas escuchara. La tabla de la mesa +de K estaba rodeada por una pequeña moldura labrada. Toda la mesa +estaba excepcionalmente trabajada y también la moldura era de madera y +estaba sólidamente adosada a la tabla. Pero el subdirector hizo como +si hubiese encontrado ahí precisamente una pieza suelta y quisiera +repararla con el dedo índice. K pensó en interrumpir su informe, +pero el subdirector no quiso, pues él, como explicó, lo escuchaba +y comprendía todo. Mientras K era incapaz de sonsacarle una mera +indicación, la moldura parecía requerir un tratamiento especial, pues +el subdirector sacó una navaja de bolsillo, tomó la regla de K como +palanca e intentó elevar la moldura para poder encajarla mejor. K había +incluido en su informe una propuesta novedosa, la cual esperaba que +ejerciera un efecto especial en el subdirector, pero cuando llegó el +momento de mencionarla, no pudo parar, tanto le obsesionaba el trabajo +o, mejor, tanto se alegraba de esa conciencia, cada vez más rara, de +que aún era alguien en el banco y de que sus pensamientos tenían la +fuerza de justificarle. Tal vez fuese esa forma de justificarse la +mejor, y no sólo en el banco, sino también en el proceso, quizá mucho +mejor que cualquier otra defensa ya intentada o planeada. Con su +prisa por decirlo todo, K no tuvo tiempo de desviar la atención del +subdirector de su actividad, se limitó, dos o tres veces, mientras +leía, a pasar la mano sobre la moldura con un ademán tranquilizador, +para, así, sin ser consciente de ello, mostrar al subdirector que la +moldura no tenía ningún defecto y que, si encontraba uno, era más +importante escuchar y comportarse decentemente que cualquier mejora en +el mueble. Pero el subdirector, como ocurre con frecuencia con hombres +activos, asumió ese trabajo con celo, ya había levantado un trozo +de moldura y ahora sólo le quedaba ir introduciendo las columnitas +en sus agujeros respectivos. Eso era lo más difícil de todo. El +subdirector se tuvo que levantar e intentó presionar con las dos manos +la moldura contra la tabla. Pero no lo consiguió ni empleando todas +sus fuerzas. K, mientras leía--aunque combinaba la lectura con muchas +explicaciones--, sólo había percibido fugazmente que el subdirector +se había levantado. Aunque apenas había perdido de vista la actividad +complementaria del subdirector, supuso que el movimiento de éste se +había debido a su informe, así que también se levantó y le extendió un +papel al subdirector. El subdirector, mientras tanto, había comprendido +que la presión de las manos no bastaría, así que se sentó con todo +su peso encima de la moldura. Ahora lo consiguió, las columnitas se +introdujeron chirriando en sus agujeros, pero una de ellas se quebró y +la moldura se partió en dos. + +--La madera es mala--dijo el subdirector enojado, dejó la mesa y se +sentó... + + +=LA CASA= + +Sin una intención concreta, K, en diversas ocasiones, había intentado +enterarse del domicilio del organismo del que partió la primera +denuncia en su causa. Lo averiguó sin dificultades, tanto Titorelli +como Wolfhart le dieron el número de la calle cuando les preguntó. +Titorelli completó la información, con la sonrisa que siempre tenía +preparada para aquellos planes secretos que no se le presentaban +para su examen pericial, diciendo que ese organismo no tenía ninguna +importancia, sólo ejecutaba lo que se le encargaba y sólo era el +órgano externo de la autoridad acusatoria, que era inaccesible para los +acusados. Si se deseaba algo de la autoridad acusatoria--naturalmente +siempre había muchos deseos, pero no siempre era inteligente +manifestarlos--, había que dirigirse al mencionado organismo, pero así +ni se lograba acceder a la autoridad acusatoria, ni que el deseo fuese +transmitido a ésta. + +K ya conocía la manera de ser del pintor, así que no le contradijo, +tampoco quiso pedirle más información, se limitó a asentir y a darse +por enterado. Una vez más le pareció que Titorelli, cuando se trataba +de atormentar, superaba al abogado. La diferencia consistía en que K +no dependía tanto de Titorelli y hubiera podido liberarse de él cuando +hubiese querido. Además, Titorelli era hablador, incluso parlanchín, si +bien antes más que ahora y, en definitiva, también K podía atormentar a +Titorelli. + +Y así lo hizo en esa oportunidad, habló con frecuencia a Titorelli +de esa casa como si quisiera ocultarle algo, como si tuviera algún +contacto con ese organismo, aunque no lo suficientemente intenso como +para darlo a conocer sin peligro. Titorelli intentó obtener alguna +información de K, pero éste, repentinamente, ya no volvió a hablar más +del asunto. K se alegraba de esos pequeños éxitos, él creía después +que entendía mejor a esas personas del tribunal, incluso que podía +jugar con ellas, estar por encima y disfrutar, al menos en algunos +instantes, de una mejor visión de las cosas, ya que ellas estaban +en el primer nivel del tribunal. Pero, ¿qué ocurriría si perdía su +posición? Aún habría una posibilidad de salvación, no tenía nada más +que deslizarse entre esas personas, si no le habían podido ayudar +en su proceso a causa de su bajeza o por otros motivos, al menos le +podrían aceptar y esconder, sí, ni siquiera, si él lo planeaba bien y +ejecutaba su plan en secreto, podrían rechazar ayudarle de esa manera, +especialmente Titorelli no podría denegarle ayuda, ya que se había +convertido en un benefactor. + +Sin embargo K no se alimentaba diariamente de esas esperanzas, en +general aún distinguía con precisión y se guardaba mucho de ignorar o +pasar por alto alguna dificultad, pero a veces--normalmente en estados +de agotamiento por la noche, después del trabajo--encontraba consuelo +en los más pequeños y significativos incidentes del día. Usualmente +permanecía tendido en el canapé de su despacho--no podía abandonar su +despacho sin tener que recuperarse después una hora en el canapé--y +se dedicaba a encadenar en su mente observación tras observación. No +se limitaba a las personas que pertenecían a la organización de la +justicia, en ese estado de duermevela se mezclaban todos, entonces +se olvidaba del enorme trabajo del tribunal, le parecía que él era +el único acusado y veía cómo el resto de las personas, una confusión +de funcionarios y juristas, pasaban por los pasillos de un edificio. +Ni los más lerdos hundían la barbilla en el pecho, todos mostraban +los labios fruncidos y una mirada fija de reflexión responsable. +Los inquilinos de la señora Grubach siempre aparecían como un grupo +cerrado, permanecían juntos uno al lado del otro con las bocas +abiertas, como los miembros de un coro. Entre ellos había muchos +desconocidos, pues K hacía tiempo que no prestaba ninguna atención a +la pensión. A causa de los muchos desconocidos le causaba desagrado +acercarse al grupo, lo que a veces se veía obligado a hacer cuando +buscaba entre ellos a la señorita Bürstner. Sobrevoló, por ejemplo, +el grupo y, de repente, brillaron dos ojos completamente desconocidos +que lo detuvieron. No encontró a la señorita Bürstner, pero cuando +siguió buscando para evitar cualquier error, la encontró en el centro +del grupo, rodeando a dos hombres con sus brazos. No le causó ninguna +impresión, sobre todo porque esa visión no era nueva, sino un recuerdo +imborrable de una fotografía de la playa que había visto una vez en la +habitación de la señorita Bürstner. Esa visión separaba a K del grupo +y aun cuando regresaba una y otra vez, sólo lo hacía para atravesar +a toda prisa el edificio del tribunal. Conocía muy bien todas las +estancias; incluso los pasillos perdidos, que no había visto nunca, +le resultaban familiares, como si le hubieran servido de morada desde +siempre. Los detalles quedaban grabados en su cerebro con una exactitud +dolorosa. Un extranjero, por ejemplo, paseaba por una antesala, vestía +como un torero, el talle apretado, su chaquetilla corta y rígida estaba +adornada con borlas amarillas, y ese hombre, sin parar de pasear, se +dejaba admirar por K. Éste, encogido, le contemplaba con los ojos muy +abiertos. Conocía todos los dibujos, todos los flecos, todas las líneas +de la chaquetilla y, aun así, no se cansaba de mirarla. O, mejor, hacía +tiempo que se había cansado de mirarla o, aún más correcto, nunca la +había querido mirar, pero no le dejaba. «¡Qué mascaradas ofrece el +extranjero!»--pensó, y abrió aún más los ojos. Y fue seguido por ese +hombre hasta que se echó y presionó el rostro contra el canapé[40]. + + +=VISITA A LA MADRE= + +De repente, durante la comida, se le ocurrió visitar a su madre. La +primavera ya estaba llegando a su fin y con ella se cumplía el tercer +año desde que no la había visto. Su madre le había pedido hacía tres +años que fuese a su cumpleaños y él había cumplido la promesa, a pesar +de algunos impedimentos. Luego le había prometido visitarla en todos +sus cumpleaños, una promesa que había dejado de cumplir dos veces. +Ahora no quería esperar hasta su cumpleaños: aunque sólo faltaran +catorce días, deseaba viajar en seguida. Sin embargo, se dijo que no +había ningún motivo para salir tan rápido, todo lo contrario, las +noticias que recibía regularmente, en concreto cada dos meses, de su +primo, que poseía un comercio en la pequeña ciudad y administraba +el dinero que K le enviaba a su madre, eran más tranquilizadoras +que nunca. La vista de la madre se apagaba, pero eso, según lo que +le habían dicho los médicos, ya lo esperaba K desde hacía años, no +obstante su estado había mejorado en general, determinadas dolencias +de la edad habían disminuido en vez de agravarse, al menos ella se +quejaba menos. Según el primo, se podría deber a que en los últimos +años--K ya había advertido algo con disgusto en su visita--se había +vuelto muy piadosa. El primo le había descrito en una carta, de manera +muy ilustrativa, cómo la anciana, que antes se había arrastrado con +esfuerzo, ahora andaba muy bien cogida de su brazo cuando la llevaba +los domingos a la iglesia. Y K podía creer al primo, pues éste era +miedoso y solía exagerar en sus informes lo malo antes que lo bueno. + +Pero K se había decidido a partir. Desde hacía tiempo había confirmado +en su temperamento, entre otras cosas desagradables, una cierta +inclinación a quejarse, así como una ansiedad irrefrenable por +satisfacer todos sus deseos. Bien, en este caso particular, ese defecto +serviría para una buena acción. + +Se acercó a la ventana para ordenar un poco sus pensamientos, luego +mandó que se llevasen la comida, envió al ordenanza a casa de la señora +Grubach para que le anunciase su partida y para recoger el maletín, en +el que la señora Grubach podía meter lo que considerase conveniente. +A continuación, dejó unos encargos, referentes a algunos negocios, al +señor Kühne, para que los realizase durante el tiempo en que iba a +estar ausente; esta vez apenas se enojó por las malas maneras con que +últimamente recibía sus encargos, sin ni siquiera mirarle, como si +supiera de sobra lo que tenía que hacer y sólo tolerase ese reparto +de encargos como una ceremonia. Finalmente, se fue a ver al director. +Cuando le pidió dos días libres para visitar a su madre, el director +preguntó, naturalmente, si la madre de K estaba enferma. + +--No--dijo K, sin más explicaciones. Permanecía en medio de la +habitación, con las manos entrelazadas a la espalda. Reflexionaba con +la frente arrugada. ¿Acaso se había precipitado con los preparativos +del viaje? ¿No era mejor quedarse? ¿Quería viajar sólo por puro +sentimentalismo? ¿Y si por ese sentimentalismo descuidaba algo allí, +por ejemplo perdía una importante oportunidad para actuar, que, +además, podía surgir en cualquier momento, sobre todo ahora, cuando el +proceso, desde hacía semanas, no había experimentado cambio alguno y +no había surgido ninguna noticia referente a él? ¿Y no asustaría a la +pobre mujer, ya mayor? Eso era algo que no pretendía en absoluto y, +sin embargo, podía ocurrir contra su voluntad, pues ahora muchas cosas +ocurrían contra su voluntad. Y la madre tampoco había manifestado su +deseo de verle. Antes, en las cartas de su primo, se habían repetido +regularmente las urgentes invitaciones de la madre, pero desde hacía +un tiempo se habían interrumpido. Así que por la madre no iba, eso +estaba claro. Si iba, no obstante, por alguna esperanza referida a él, +entonces era un completo demente y allí, en la desesperación final, +recibiría la recompensa por su demencia. Pero, como si estas dudas +no fueran las suyas propias, sino que intentasen convencer a gente +extraña, mantuvo, al despertar de su ausencia mental, la determinación +de viajar. El director, mientras tanto, casualmente o, lo que era más +probable, por especial consideración a K, se había inclinado sobre el +periódico, pero ahora elevó los ojos, estrechó la mano de K y le deseó, +sin plantearle más preguntas, un buen viaje. + +K esperó en su despacho al ordenanza paseando de un lado a otro, +rechazó casi en silencio al subdirector, que quiso entrar varias veces +para preguntarle por los motivos de su viaje y, cuando al fin tuvo el +maletín, se apresuró a llegar hasta el coche. Se encontraba aún en la +escalera, cuando arriba apareció el funcionario Kullych con una carta +en la mano, con la que aparentemente quería solicitar algo de K. Éste +le rechazó con la mano, pero terco y necio como era ese hombre rubio +y cabezón, interpretó mal el gesto de K y bajó las escaleras con el +papel dando unos saltos en los que ponía en peligro su vida. K se enojó +tanto que, cuando Kullych le alcanzó en la escalinata, le arrebató la +carta y la rompió. Cuando K se volvió ya en el coche, Kullych, que +probablemente aún no había comprendido el error cometido, permanecía +estático en el mismo sitio y miraba cómo se alejaba el coche, mientras +el portero, a su lado, se quitaba la gorra. Así que K aún era uno de +los funcionarios superiores del banco, el portero rectificaría la +opinión de quien lo quisiera negar. Y su madre le tendría, incluso, y +a pesar de todos sus desmentidos, por el director del banco y, eso, +desde hacía años. En su opinión jamás descendería de rango, por más que +su reputación sufriese daños. Tal vez era una buena señal que justo +antes de salir se hubiera convencido de que aún era un funcionario que +incluso tenía conexiones con el tribunal, podía arrebatar una carta y +romperla sin disculpa alguna. Pero no pudo hacer lo que más le hubiera +gustado, dar dos sopapos en las mejillas pálidas y redondas de Kullych. + + + NOTAS: + +[40] En el manuscrito hay varios intentos para continuar el fragmento: +«Así permaneció largo tiempo y realmente pudo descansar. Aunque seguía +reflexionando, lo hacía en la oscuridad y sin que nadie le molestara. +Pensaba en Tit. Tit. estaba sentado en una silla y K permanecía +arrodillado ante él, acariciando sus brazos y adulándolo de todas las +maneras posibles. Tit. sabía lo que K pretendía, pero hacía como si no +lo supiera y así le atormentaba un poco. No obstante, K sabía que al +final conseguiría lo que se proponía, pues Tit. era un imprudente, un +hombre fácil de convencer, sin conciencia del deber. Era incomprensible +cómo el tribunal podía tener tratos con un tipo así. K se dio cuenta: +era posible influir en él. No se dejó confundir por su sonrisa +desvergonzada, dirigida al vacío, se mantuvo en su petición y alzó las +manos hasta acariciar con ellas las mejillas de Tit. No se esforzaba +mucho, lo hacía casi con pereza, prolongó su gesto por puro placer, +estaba seguro de su éxito. ¡Qué fácil era engañar al tribunal! Como +si obedeciera a una ley natural, Tit. se inclinó hacia él y un guiño +de ojos amigable y lento le mostró que estaba dispuesto a concederle +su favor. Estrechó la mano de K con fuerza, éste se levantó, sintió +que era un momento solemne, pero Tit. no toleró ninguna solemnidad, +abrazó a K y se lo llevó. Llegaron en seguida al edificio del tribunal +y se apresuraron a subir las escaleras, pero no sólo subieron, se +deslizaron hacia arriba y hacia abajo como si estuvieran en una barca. +Y precisamente cuando K observaba sus pies y llegaba a la conclusión +de que esa bella forma de desplazarse no era propia de su vida vulgar, +precisamente en ese momento se produjo la transformación sobre su +cabeza inclinada. La luz, que hasta ese momento procedía de la parte +de atrás, cambió y les dio de frente, cegándoles. K miró hacia arriba, +Tit. asintió y se dio la vuelta. Otra vez se encontraba K en el pasillo +del juzgado, pero estaba mucho más tranquilo, no había nada que llamase +la atención. K lo contempló todo, se soltó de Tit. y siguió su propio +camino. K llevaba un traje nuevo, largo y negro, era pesado y cálido. +Sabía lo que acababa de ocurrirle, pero estaba contento de no querer +reconocerlo. En un rincón del pasillo, en el que había una gran ventana +abierta, encontró sus ropas, la chaqueta negra, los pantalones y la +camisa arrugada». + + + + + =ANOTACIONES EN LOS DIARIOS + DE KAFKA REFERENTES A + EL PROCESO= + + +«Josef K, el hijo de un rico comerciante, se dirigió una noche, después +de una gran disputa con su padre--el padre le había reprochado su +vida licenciosa y le había exigido que cambiase de vida--, hacia la +casa de comercio, situada en las cercanías del puerto, sin ninguna +intención definida, inseguro y cansado. El guardián ante la puerta se +inclinó profundamente. Josef le miró fugazmente sin saludarle. "Estas +personas mudas y subordinadas hacen todo lo que se espera de ellas +pensó--. Si pienso que me observa con mirada impertinente, así lo hace +en realidad". Y se volvió de nuevo hacia el guardián de la puerta sin +saludar. Éste se volvió a su vez hacia la calle y contempló el cielo +cubierto» (29 de julio de 1914). + +«Comencé con tantas esperanzas y ahora rechazado por las tres +historias, hoy más que nunca. Tal vez sea conveniente trabajar en la +historia rusa después del Proceso. En esta ridícula esperanza, que sólo +se apoya en una fantasía maquinal, comienzo de nuevo el Proceso. No fue +del todo en vano» (21 de agosto de 1914). + +«Fracaso al intentar terminar el capítulo, otro ya comenzado no podré +continuarlo tan bien, mientras que aquella vez, por la noche, me habría +sido posible. No puedo abandonarme, estoy completamente solo» (29 de +agosto de 1914). + +«Frío y vacío. Siento demasiado los límites de mi capacidad, que, +cuando no estoy plenamente concentrado, se estrechan» (30 de agosto de +1914). + +«Un completo desamparo, apenas 2 páginas escritas. Hoy he estado muy +cansado, aunque he dormido bien. Pero sé que no puedo doblegarme si +quiero llegar a la gran libertad que tal vez me espera más allá de los +padecimientos más bajos de mi actividad literaria, tan nimia a causa de +mi forma de vida» (1 de septiembre de 1914). + +«Otra vez sólo 2 páginas. Al principió pensé que la tristeza provocada +por las derrotas austríacas y el miedo ante el futuro (un miedo que +me parece al mismo tiempo ridículo e infame) me impedirían seguir +escribiendo. No ha sido así, sólo una abulia que me asalta una y otra +vez y que tengo que superar continuamente. Para la tristeza hay tiempo +suficiente cuando no escribo» (13 de septiembre de 1914). + +«He tomado una semana de vacaciones para dar un impulso a la novela. +He fracasado, estoy en la noche del miércoles, el lunes se acaban las +vacaciones. He escrito poco y débil» (7 de octubre de 1914). + +«14 días, en parte un buen trabajo, comprensión completa de mi +situación» (15 de octubre de 1914). + +«Desde hace 4 días no he trabajado apenas nada, alguna hora y un par de +líneas, pero he dormido mejor, los dolores de cabeza prácticamente han +desaparecido por esta razón» (21 de octubre de 1914). + +«Paralización casi completa del trabajo. Lo que he escrito no +parece espontáneo, sino el reflejo de un buen trabajo realizado con +anterioridad» (25 de octubre de 1914). + +«Ayer, después de un largo espacio de tiempo, avancé un buen trecho, +hoy de nuevo casi nada, los 14 días de vacaciones se han perdido +prácticamente del todo» (1 de noviembre de 1914). + +«--...A causa del miedo al dolor de cabeza, que ya ha comenzado, como +he dormido poco por la noche, no he trabajado nada, en parte también +porque temo estropear un pasaje soportable escrito ayer. El cuarto día +desde agosto en el que no he escrito nada» (3 de noviembre de 1914). + +«No puedo seguir escribiendo. He llegado al límite definitivo en el +que tendré que permanecer otra vez muchos años, luego comenzaré, a lo +mejor, otra historia, que probablemente también quedará inconclusa. +Este destino me persigue. También estoy frío y confuso, sólo me ha +quedado el amor senil a la completa tranquilidad. Y como un animal +cualquiera apartado del hombre vuelvo a balancear el cuello y quisiera +intentar conseguir de nuevo a F durante el tiempo intermedio. Realmente +lo volveré a intentar, si las náuseas que me causo a mí mismo no me lo +impiden» (30 de noviembre de 1914). + +«(...) Seguir trabajando como sea. Triste de que hoy no sea posible, +pues estoy cansado y padezco dolores de cabeza, ya los tuve por la +mañana, como una premonición, en la oficina. Seguir trabajando como +sea, tiene que ser posible a pesar del insomnio y de la oficina» (2 de +diciembre de 1914). + +«Ayer, y por primera vez desde hace mucho tiempo, con la capacidad +para realizar un buen trabajo. Sin embargo, sólo he escrito la primera +página del capítulo de la madre. Puesto que no había dormido en dos +noches, padecí ya desde por la mañana dolores de cabeza y tenía +demasiado miedo al día siguiente. Otra vez he comprobado que todo lo +escrito fragmentariamente y no a lo largo de la mayor parte de la noche +(o durante toda ella) es de escaso valor y que estoy condenado a esa +calidad inferior debido a mis condiciones de vida» (8 de diciembre de +1914). + +«En vez de trabajar (sólo he escrito una página--exégesis de la +leyenda--), he leído los capítulos concluidos y los he encontrado en +parte buenos. Siempre con la conciencia de que tendré que pagar todo +sentimiento de satisfacción o de felicidad, como el que por ejemplo +tengo frente a la leyenda, y, además, para no disfrutar jamás de +descanso, lo tendré que pagar con posterioridad» (13 de diciembre de +1914). + +«El trabajo se arrastra lamentablemente, tal vez en el lugar más +importante, donde hubiera sido necesaria una buena noche» (14 de +diciembre de 1914). + +«No he trabajado nada» (15 de diciembre de 1914). + +«He trabajado desde agosto, en general bastante y bien, pero ni en el +primer sentido ni en el segundo hasta los límites de mi capacidad, +como debería haber sido, sobre todo considerando que mi capacidad, +según todos los indicios (insomnio, dolores de cabeza, insuficiencia +cardíaca), no durará mucho. He trabajado en algunos textos incompletos: +_El proceso_, _Recuerdos del Kaldabahn_, _Un maestro rural_, _El +ayudante del fiscal_ y pequeños inicios. Completado sólo: _En la +colonia penitenciaria_ y un capítulo de _El ausente_, ambos durante los +14 días de vacaciones. No sé por qué hago este repaso, no es propio de +mí» (31 de diciembre de 1914). + +«He resistido los muchos deseos de comenzar una nueva historia. Todo es +inútil. No puedo seguir escribiendo las historias durante las noches, +se interrumpen y se pierden, como con _El ayudante del fiscal_» (4 de +enero de 1915). + +«He dejado provisionalmente _Un maestro rural_ y _El ayudante del +fiscal_, pero también incapaz de continuar _El proceso_» (6 de enero de +1915). + +«También se lo he leído a ella (Felice), las frases irrumpían +repugnantes y confusas, ninguna conexión con la oyente, que yacía en el +canapé con los ojos cerrados y muda. Una tibia solicitud para llevarse +el manuscrito y copiarlo. Gran atención a la historia del centinela +y buena observación. En ese momento comprendí la importancia de la +historia, también ella la comprendió correctamente, luego hicimos +algunos burdos comentarios acerca de ella, yo comencé» (24 de enero de +1915). + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77334 *** |
