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+
+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 74065 ***
+
+
+
+
+
+ [Illustration:
+
+ LIBROS
+ CÉLEBRES
+ ESPAÑOLES
+ Y
+ EXTRANJEROS
+ ]
+
+ Director literario: V. Blasco Ibáñez
+
+
+
+
+ [Illustration:
+
+ EL LIBRO
+
+ DE LAS
+
+ MIL NOCHES Y UNA NOCHE
+ ]
+
+ [Illustration]
+
+
+
+
+ [Illustration:
+
+ EL LIBRO
+ DE LAS MIL NOCHES
+ Y UNA NOCHE
+
+ TRADUCCIÓN DIRECTA Y LITERAL DEL ÁRABE POR EL
+
+ DOCTOR J. C. MARDRUS
+
+ Versión española de VICENTE BLASCO IBAÑEZ
+
+ PRÓLOGO DE E. GÓMEZ CARRILLO
+
+
+ TOMO SÉPTIMO
+
+
+ Historia de Kamaralzamán y la princesa Budur,
+ la luna más bella entre las lunas (_continuación_).--De
+ Feliz Bello y Feliz-Bella.--De Grano-de-Belleza.--De
+ la docta Simpatía.
+
+ PROMETEO
+ Germanías, 33.--VALENCIA
+ (Published in Spain)
+ ]
+
+ [Illustration]
+
+
+ Ya que no la obra toda, deposito este libro de alegría y risas en
+ manos de la joven francesa que encantará mañana á la tierra
+ occidental más todavía que Schahrazada á Oriente,
+
+ LUCIA DELARUE
+
+ (Sra. de J. C. M.)
+
+ Mi amiga.
+
+ J. C. M.
+
+
+
+[Illustration]
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+Historia de Kamaralzamán y la princesa Budur, la luna más bella entre
+todas las lunas
+
+(CONTINUACIÓN)
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 209.ª NOCHE_
+
+Ella dijo:
+
+«Tiene sólo una hija, la virgen más hermosa del reino, y su nombre es
+Hayat-Alnefus.»
+
+[Illustration]
+
+Entonces Sett Budur envió un correo con una carta al rey Armanos, para
+anunciarle su llegada; y esta carta la firmaba como príncipe
+Kamaralzamán, hijo del rey Schahramán, señor del país de Khaledán.
+
+Cuando el rey Armanos supo esta noticia, como siempre había mantenido
+excelentes relaciones con el poderoso rey Schahramán, se alegró mucho de
+poder hacer los honores de su ciudad al príncipe Kamaralzamán.
+Inmediatamente, seguido de una comitiva compuesta de los principales de
+su corte, fué hacia las tiendas al encuentro de Sett Budur, y la recibió
+con todos los miramientos y honores que creía ofrecer al hijo de un rey
+amigo. Y á pesar de las vacilaciones de Budur, que trató de no aceptar
+el alojamiento que graciosamente le ofrecían en palacio, el rey Armanos
+la decidió á acompañarle. E hicieron juntos su entrada solemne en la
+población. Y durante tres días obsequiaron á la corte toda con
+magníficos festines de suntuosidad extraordinaria.
+
+Y después el rey Armanos se reunió con Sett Budur para hablarle de su
+viaje y preguntarle qué pensaba hacer. Y aquel día, Sett Budur, siempre
+disfrazada de Kamaralzamán, había ido al hammam del palacio, en el cual
+no quiso aceptar los servicios de ningún masajista. Y había salido de él
+tan milagrosamente bella y brillante, y sus encantos tenían bajo aquel
+aspecto de hombre un atractivo tan sobrenatural, que todo el mundo se
+detenía á su paso sin respirar y bendecía al Creador.
+
+El rey Armanos, pues, se sentó al lado de Sett Budur, y habló con ella
+largo rato. Y tanto le subyugaron sus encantos y elocuencia, que le
+dijo: «¡Oh hijo mío, verdaderamente fué Alah quien te envió á mi reino
+para que seas el consuelo de mi ancianidad y ocupes el lugar de un hijo
+á quien pueda dejar mi trono! ¿Quieres, hijo mío, darme esa
+satisfacción, aceptando un casamiento con mi única hija Hayat-Alnefus?
+No hay en el mundo nadie tan digno como tú de sus destinos y su belleza.
+Acaba de llegar á la nubilidad, pues durante el mes pasado entró en los
+quince años. ¡Es una flor exquisita, y yo quisiera que la aspiraras!
+¡Acéptala, hijo mío, y en el acto abdicaré en ti el trono, cuya pesada
+carga es ya insoportable para mi mucha edad!»
+
+Semejante proposición, tan generosa y espontánea, puso en molesto apuro
+á la princesa Budur. Al principio no supo qué hacer para no delatar la
+turbación que la agitaba; bajó los ojos y reflexionó un buen rato,
+mientras un sudor frío le helaba la frente. Y pensó: «Si contesto que,
+como Kamaralzamán, estoy ya casado con la princesa Sett Budur,
+responderá que el Libro permite hasta cuatro mujeres legítimas; si le
+digo la verdad acerca de mi sexo, es capaz de obligarme á casarme con
+él; y todo el mundo se enteraría de ello, y me daría mucha vergüenza; si
+rechazo esa oferta paternal, su afecto hacia mí se convertirá en odio
+feroz, y en cuanto haya abandonado yo su palacio, es capaz de prepararme
+una emboscada para quitarme la vida. ¡De modo que vale más aceptar la
+proposición y dejar que se cumpla el Destino! ¿Y quién sabe lo que me
+oculta lo insondable? Verdaderamente, al ocupar el trono, habré
+adquirido un reino muy hermoso para cedérselo á Kamaralzamán cuando
+regrese. Y en cuanto á consumar el matrimonio con mi esposa la joven
+Hayat-Alnefus, quizá se encuentre remedio. Ya lo pensaré.»
+
+Levantó, pues, la cabeza, y con el rostro coloreado por un sonrojo que
+el rey atribuyó á modestia y cortedad, naturales en un adolescente tan
+candoroso, contestó: «¡Soy el hijo sumiso que responde oyendo y
+obedeciendo á los menores deseos de su rey!»
+
+Estas palabras transportaron al rey Armanos al límite de la
+satisfacción, y quiso que la ceremonia del casamiento se verificase el
+mismo día. Empezó por abdicar el trono en favor de Kamaralzamán, delante
+de todos sus emires, personajes, oficiales y chambelanes; mandó que se
+anunciara este suceso á toda la ciudad por medio de los pregoneros, y
+despachó correos á todo su Imperio para que se enteraran de ello las
+poblaciones.
+
+Entonces organizóse en un momento una fiesta sin precedentes en la
+ciudad y su palacio, y entre gritos de júbilo y al son de pífanos y
+címbalos, se extendió el contrato de casamiento del nuevo rey con
+Hayat-Alnefus.
+
+Cuando llegó la noche, la reina madre, rodeada de sus doncellas, que
+lanzaban «lu-lu-lúes» de alegría, llevó á la recién casada Hayat-Alnefus
+á la habitación de Sett Budur, á quien seguían tomando por Kamaralzamán.
+Sett Budur, en su aspecto de rey adolescente, avanzó con gentileza hacia
+su esposa, y por primera vez le levantó el velillo del rostro.
+
+Entonces, todos los circunstantes, al ver pareja tan hermosa, quedaron
+tan cautivados, que palidecieron de placer y emoción.
+
+Terminada la ceremonia, la madre de Hayat-Alnefus y todas las doncellas,
+después de haber expresado millares de deseos de felicidad y haber
+encendido todos los candelabros, se retiraron prudentemente, y dejaron
+solos en la cámara nupcial á los recién casados...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 210.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...solos en la cámara nupcial á los recién casados.
+
+Sett Budur quedó encantada del aspecto lleno de frescura de la joven
+Hayat-Alnefus, y con rápida ojeada la juzgó verdaderamente deseable, por
+sus grandes ojos negros, asustados, su tez límpida, sus senos que se
+dibujaban infantiles debajo de la gasa. Y Hayat-Alnefus sonrió
+tímidamente por haber agradado á su esposo, aunque temblaba de emoción
+reprimida y bajaba los ojos, sin atreverse apenas á moverse bajo sus
+velos y pedrerías. Y también había podido notar la hermosura soberana de
+aquel joven de mejillas vírgenes de pelo, que le parecía más perfecto
+que todas las jóvenes más hermosas de palacio. De modo que se conmovió
+todo su ser cuando le vió acercarse muy despacio y sentarse á su lado en
+el gran colchón tendido encima de la alfombra. Sett Budur cogió con las
+suyas las manos de la joven, y se inclinó lentamente y la besó en la
+boca. Y Hayat-Alnefus no se atrevió á devolverle aquel beso tan
+delicioso, pero cerró los ojos por completo y exhaló un suspiro de honda
+felicidad. Y Sett Budur le puso la cabeza en la curva de sus brazos, se
+la apoyó contra el pecho, y á media voz le cantó versos de un ritmo tan
+propio para mecer, que la joven durmióse á poco con una sonrisa de dicha
+en los labios.
+
+En cuanto despertó Sett Budur, que se había acostado casi completamente
+vestida, y hasta con el turbante puesto, se apresuró á hacer rápidamente
+abluciones someras, puesto que además tomaba numerosos baños en secreto
+para no descubrirse; se adornó con sus atributos regios, y fué á la sala
+del trono á recibir los homenajes de toda la corte, despachar los
+negocios, suprimir abusos, nombrar y destituir. Entre otras supresiones
+que le parecieron urgentes, abolió los consumos, las aduanas y las
+cárceles, y repartió grandes liberalidades á los soldados, al pueblo y á
+las mezquitas. Por eso le quisieron mucho sus nuevos súbditos, é
+hicieron votos por su prosperidad y larga vida.
+
+En cuanto al rey Armanos y á su esposa, se apresuraron á ir á saber de
+su hija Hayat-Alnefus, y le preguntaron si su esposo había estado muy
+cariñoso, y si ella estaba muy cansada, pues no querían empezar por
+interrogarla acerca del asunto más importante. Hayat-Alnefus contestó:
+«¡Mi esposo estuvo delicioso! ¡Me ha besado en la boca y me he dormido
+en sus brazos al ritmo de sus canciones! ¡Ah, qué amable es!» Entonces
+Armanos dijo: «¿Y no ha pasado nada más, hija mía?» Ella contestó:
+«¡Nada más!» Y la madre preguntó: «¿Ni siquiera te has desnudado del
+todo?» Ella respondió: «¡Claro que no!» Entonces el padre y la madre se
+miraron; pero no dijeron nada y se fueron. Eso en cuanto á ellos.
+
+En cuanto á Sett Budur, ya despachados los asuntos, volvió á su
+habitación á buscar á Hayat-Alnefus, y le preguntó: «¿Qué te han dicho
+¡oh mi muy querida! tu padre y tu madre?» Ella contestó: «Me han
+preguntado por qué no me había desnudado.» Budur contestó: «¡No hay que
+apurarse por eso! ¡En seguida te ayudaré!» Y prenda por prenda le quitó
+toda la ropa, hasta la última camisa, y la cogió desnuda en brazos, y se
+tendió con ella en el colchón.
+
+Entonces Budur depositó un beso suavísimo en los hermosos ojos de la
+joven, y le preguntó: «Hayat-Alnefus, cordera mía, ¿te gustan mucho los
+hombres?» La otra respondió: «No los he visto nunca, como no sean los
+eunucos de palacio, naturalmente. ¡Pero me han dicho que sólo son
+hombres á medias! ¿Qué les falta para estar completos?» Budur contestó:
+«Precisamente lo mismo que te falta á ti, ojos míos.» Hayat-Alnefus,
+sorprendida, contestó: «¿A mí? ¿Y qué me falta á mí, ¡por Alah!?» Budur
+contestó: «¡Un dedo!»
+
+Al oir tales palabras, Hayat-Alnefus, asustada, lanzó un grito ahogado,
+y sacó las manos de debajo de la colcha y extendió los diez dedos,
+mirándolos con ojos dilatados por el terror. Pero Budur la estrechó
+contra su pecho, y la besó en el pelo, y le dijo: «¡Por Alah! ¡Ya
+Hayat-Alnefus! ¡todo era broma!» Y siguió cubriéndola de besos, hasta
+que la calmó completamente. Entonces le dijo: «¡Oh mi muy querida,
+bésame!» Y Hayat-Alnefus acercó sus frescos labios á los labios de
+Budur, y ambas, así enlazadas, se durmieron hasta por la mañana...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 211.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...y ambas, así enlazadas, se durmieron hasta por la mañana.
+
+Entonces Budur salió á despachar los asuntos del reino; y el padre y la
+madre de Hayat-Alnefus entraron á saber noticias de su hija.
+
+El rey Armanos fué el primero en preguntar: «Bueno, hija mía, ¡bendito
+sea Alah! ¡Todavía te hallas en la cama! ¿No estás muy rendida?» Ella
+contestó: «¡Nada de eso! ¡He descansado muy bien en brazos de mi hermoso
+esposo, que esta vez me dejó completamente desnuda, y me besó todo el
+cuerpo con besos muy delicados! ¡Ya Alah! ¡Qué delicioso era aquello!
+¡Por todas partes sentí hormigueos numerosos y estremecimientos! ¡Sin
+embargo, una vez me asustó diciéndome que me faltaba un dedo! ¡Pero fué
+en broma! ¡Y sus caricias me dieron luego tanto gusto, y sus manos se
+antojaban tan suaves á mi piel, y tan cálidos se unían sus labios á mis
+labios, que me ha parecido soñar hasta por la mañana, creyéndome en el
+paraíso!»
+
+Entonces la madre le preguntó: «¿Pero en dónde están las toallas? ¿Has
+perdido mucha sangre, hija mía?» Y la joven, asombrada, contestó: «¡No
+he perdido ninguna!»
+
+Al oir estas palabras, el padre y la madre, en el colmo de la
+desesperación, se abofetearon, gritando: «¡Oh vergüenza y desgracia para
+nosotros! ¿Por qué nos desprecia tanto tu esposo y te desdeña hasta tal
+punto?»
+
+Después el rey enfurecióse paulatinamente y se retiró, gritando á su
+esposa con voz bastante fuerte para que le oyera la joven: «¡Si esta
+noche no cumple Kamaralzamán su deber quitando la virginidad á nuestra
+hija y salvando así el honor de todos nosotros, sabré castigar su
+indignidad! ¡Le expulsaré de palacio, después de hacerle bajar del
+trono que le he dado, y no sé si le someteré á un castigo más terrible
+todavía!» Y dichas estas palabras, el rey Armanos salió del aposento de
+su consternada hija, seguido de su esposa, cuya nariz se le había
+alargado hasta los pies.
+
+Y cuando llegó la noche y Sett Budur entró en la habitación de
+Hayat-Alnefus, la encontró muy triste, con la cabeza metida entre las
+almohadas, y sacudida por los sollozos. Se acercó á ella, besándola en
+la frente, secándole las lágrimas, y al preguntarle el motivo de su
+pesar, Hayat-Alnefus le dijo con voz conmovida: «¡Oh mi amado señor! ¡mi
+padre quiere desposeerte del reino que te ha dado, y despedirte de
+palacio, y no sé qué más pretende hacer contigo! ¡Y todo porque no
+quieres quitarme la virginidad, salvando así el honor de su nombre y de
+su raza! ¡Se ha empeñado en que eso se haga esta noche misma! ¡Y yo ¡oh
+dueño amado! te lo digo, no para impulsarte á tomar lo que debes tomar,
+sino para librarte del peligro que te amenaza! ¡Pues todo el día no he
+hecho mas que llorar, pensando en la venganza que mi padre premedita
+contra ti! ¡Ah! ¡Por favor, date prisa á quitarme la virginidad, y haz
+de modo que, como dice mi madre, las toallas blancas se pongan todas
+rojas! ¡Yo me confío por completo á tu saber, y pongo todo mi cuerpo y
+mi alma en tus manos! ¡Pero tú has de decidir lo que tengo que hacer
+para eso!»
+
+Al oir estas palabras, Sett Budur dijo para sí: «¡Llegó el momento! ¡Ya
+veo que no hay medio de aplazar las cosas! ¡Pondré mi fe en Alah!» Y
+dijo á la joven: «Ojos míos, ¿me quieres mucho?» La otra contestó:
+«¡Tanto como al cielo!» Budur la besó en la boca, y preguntó: «¿Y como á
+qué más?» La joven respondió, estremecida ya por el beso: «¡No lo sé,
+pero mucho!» Budur le preguntó otra vez: «Ya que me quieres tanto,
+¿habrías sido feliz si en vez de ser tu esposo hubiese sido sólo tu
+hermano?» La joven palmoteó, y contestó: «¡Me habría muerto de dicha!»
+Budur dijo: «Y si yo, mi muy querida, no hubiera sido tu hermano, sino
+tu hermana; si hubiera sido una muchacha como tú, en lugar de ser
+hombre, ¿me habrías querido lo mismo?» Hayat-Alnefus dijo: «¡Todavía
+más, porque habría estado siempre contigo, habría jugado siempre
+contigo, y dormido en la misma cama, sin separarnos nunca!» Entonces
+Budur atrajo hacia sí á la joven, le cubrió de besos los ojos, y le
+dijo: «Vamos, Hayat-Alnefus, ¿serías capaz de guardar para ti sola un
+secreto, dándome así una prueba de tu amor?» La joven exclamó:
+«¡Queriéndote tanto, todo me es fácil!»
+
+Entonces Budur la cogió en brazos y aplicó los labios á los suyos, hasta
+perder las dos el aliento, y después se levantó del todo, y dijo:
+«¡Mírame, Hayat-Alnefus, y sé, pues, mi hermana!»
+
+Y al mismo tiempo, con ademán rápido, se entreabrió la ropa desde el
+cuello hasta la cintura é hizo salir dos pechos deslumbradores coronados
+por sus rosas; después dijo: «¡Ya ves que soy una mujer como tú, mi muy
+querida! ¡Y si me he disfrazado de hombre, ha sido á consecuencia de
+una aventura extrañísima que te voy á contar sin demora!»
+
+Entonces se sentó de nuevo, se puso á la joven en las rodillas, y le
+refirió toda su historia, desde el principio hasta el fin. Pero sería
+inútil repetirla.
+
+Cuando Hayat-Alnefus oyó la historia, llegó al límite del asombro, y
+como seguía sentada en el regazo de Sett Budur, le cogió la barbilla con
+la mano, y le dijo: «¡Oh hermana mía, qué vida tan deliciosa vamos á
+pasar juntas aguardando el regreso de tu amado Kamaralzamán! ¡Alah
+apresure su llegada, para que nuestra dicha sea completa!» Y Budur le
+dijo: «¡Atienda Alah tus deseos, mi muy querida, y te entregaré á él
+como segunda esposa! ¡Y así disfrutaremos los tres la felicidad más
+perfecta!» Después se dieron largos besos, y jugaron á mil juegos, y
+Hayat-Alnefus se maravillaba de todos los pormenores de belleza que
+encontraba en Sett Budur. Y le cogía los pechos, y decía: «¡Oh hermana
+mía, qué hermosos son tus pechos! ¡Mira! ¡Son mucho mayores que los
+míos! ¡Mira los míos cuán pequeños son! ¿Te parece que crecerán?» Y la
+registraba por todas partes, y la interrogaba acerca de los
+descubrimientos que hacía. Y Budur, entre mil besos, le contestaba,
+instruyéndola con perfecta claridad, y Hayat-Alnefus exclamaba: «¡Ya
+Alah! ¡Ahora lo entiendo! Figúrate que cuando preguntaba yo á las
+esclavas: «¿Para qué sirve _esto_? ¿para qué sirve _aquello_?», guiñaban
+el ojo, pero no respondían. Otras veces, con mucha ira por mi parte,
+chasqueaban la lengua, pero no contestaban. Y yo, llena de cólera, me
+arañaba las mejillas y gritaba, cada vez más fuerte: «¿Para qué sirve
+_eso_?» Entonces acudía mi madre á los gritos, y preguntaba, y todas las
+esclavas le decían: «¡Grita porque quiere obligarnos á explicarle para
+qué sirve _eso_!» Entonces la reina, mi madre, en el límite de la
+indignación, á pesar de mis protestas de arrepentimiento, me ponía el
+trasero al aire y me daba una azotaina furiosa, gritando: «¡Para esto
+sirve _eso_!» Y yo acabé por convencerme de que _eso_ no servía mas que
+para proporcionar una azotaina; y así con todo lo demás.»
+
+Después siguieron ambas diciendo y haciendo mil locuras, de tal modo,
+que por la mañana á Hayat-Alnefus no le quedaba nada que aprender, y se
+había enterado de la misión encantadora que en adelante había de
+corresponder á todos sus órganos delicados...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 212.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...se había enterado de la misión encantadora que en adelante había de
+corresponder á todos sus órganos delicados.
+
+Entonces, como se acercaba la hora en que los padres iban á entrar,
+Hayat-Alnefus dijo á Budur: «Hermana, ¿qué hay que decirle á mi madre,
+que me pedirá que le enseñe la sangre de mi virginidad?» Budur sonrió, y
+dijo: «¡La cosa es fácil!» Y fué á hurtadillas á coger un pollo y lo
+mató, y embadurnó con su sangre los muslos de la joven y las toallas, y
+le dijo: «¡No tienes mas que enseñarles eso! Tal es la costumbre, que no
+permite investigaciones más hondas.» La joven le preguntó: «Pero hermana
+mía, ¿por qué no quieres quitármelo tú misma, por ejemplo, con el dedo?»
+Budur contestó: «¡Ojos míos, porque, según te dije ya, te reservo para
+Kamaralzamán!» Con eso se quedó Hayat-Alnefus completamente satisfecha,
+y Budur salió á presidir la sesión de justicia.
+
+Entonces entraron á ver á su hija el rey y la reina, prontos á estallar
+de furor contra ella y su esposo si no se hubiera consumado todo. Pero
+al ver la sangre y los muslos enrojecidos, se alegraron ambos, y se
+esponjaron, y abrieron de par en par las puertas del aposento. Entonces
+entraron todas las mujeres, y resonaron gritos de júbilo, y el
+«lu-lu-lu» de triunfo, y la madre, en el colmo del orgullo, colocó en un
+almohadón las toallas rojas, y seguida de toda la comitiva, dió de este
+modo la vuelta al harén. Y todo el mundo se enteró así del fausto
+acontecimiento; y el rey dió una gran fiesta, y mandó sacrificar para
+los pobres un número considerable de carneros y camellos pequeños.
+
+En cuanto á la reina y las invitadas, volvieron á la habitación de
+Hayat-Alnefus, á la cual besaron todas entre los ojos, llorando, y se
+estuvieron con ella hasta la noche, después de haberla llevado al hammam
+envuelta en sedas, para que no pasara frío.
+
+Y Sett Budur siguió sentándose todos los días en el trono de la isla de
+Ébano, haciéndose querer por sus súbditos, que la creían hombre y le
+deseaban larga vida. Pero al llegar la noche, iba á buscar con mucho
+gusto á su joven amiga Hayat-Alnefus, la cogía en brazos, y se tendía
+con ella en el colchón. Y ambas, enlazadas hasta por la mañana, como
+esposo y esposa, se consolaban con toda clase de juegos y retozos
+delicados, aguardando la vuelta de su amado Kamaralzamán. Eso en cuanto
+á ellas.
+
+ * * * * *
+
+Y vamos ahora con Kamaralzamán. Se había quedado en la casa del buen
+jardinero musulmán, situada extramuros de la ciudad habitada por los
+invasores inhospitalarios y sucios procedentes de los países de
+Occidente. Y su padre, el rey Schahramán, en las islas de Khaledán, al
+ver en el bosque los despojos ensangrentados, ya no dudó de la pérdida
+de su amado Kamaralzamán; y se puso de luto, lo mismo que todo el reino;
+y mandó edificar un monumento funerario, en el cual se encerró para
+llorar en silencio la muerte de su hijo.
+
+Y por su parte, Kamaralzamán, á pesar de la compañía del anciano
+jardinero, que hacía cuanto podía por distraerle hasta la llegada de un
+barco que le llevase á la isla de Ébano, vivía triste, y recordaba con
+dolor los hermosos tiempos pretéritos.
+
+Pero un día en que el jardinero había ido, según costumbre, á dar una
+vuelta por el puerto con objeto de encontrar un barco que quisiera
+llevarse á su huésped, Kamaralzamán estaba sentado muy triste en el
+jardín, y se recitaba versos viendo jugar á las aves, cuando de pronto
+llamaron su atención los gritos roncos de dos aves grandes. Levantó la
+cabeza hacia el árbol del cual procedía el ruido, y vió una riña
+encarnizada á picotazos, arañazos y aletazos. Pero pronto cayó sin vida,
+precisamente delante de él, una de las aves, mientras la vencedora
+emprendía el vuelo.
+
+Y he aquí que en el mismo instante dos aves mucho mayores, que habían
+presenciado el combate posadas en un árbol vecino, fueron á colocarse
+cerca de la muerta; una se puso á la cabeza y otra á los pies, y luego
+ambas abatieron tristemente el cuello y echáronse á llorar.
+
+Al ver aquello, Kamaralzamán se conmovió en extremo, y pensó en su
+esposa Sett Budur, y después, por simpatía hacia las aves, se echó á
+llorar también.
+
+Pasado un rato, Kamaralzamán vió á las dos aves abrir con las uñas y los
+picos una huesa, y enterrar á la muerta. Luego echaron á volar, y á los
+pocos momentos volvieron adonde estaba el hoyo, pero llevando agarrado,
+una por una pata y otra por un ala, al ave matadora, que hacía grandes
+esfuerzos para huir y daba gritos espantosos. La colocaron sin soltarla
+en la tumba de la difunta, y con pocos y rápidos picotazos la
+despanzurraron para vengar su crimen, le arrancaron las entrañas, y
+tendieron el vuelo, dejándola en tierra palpitante y agónica...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 216.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...y tendieron el vuelo, dejándola en tierra palpitante y agónica.
+
+¡Eso fué todo! Y Kamaralzamán había permanecido inmóvil de sorpresa ante
+un espectáculo tan extraordinario. Después, cuando las aves se fueron,
+impulsado por la curiosidad, acercóse al sitio en que yacía el ave
+criminal sacrificada, y al mirar el cadáver, vió en el estómago
+desgarrado una cosa colorada, que le llamó mucho la atención. Se
+inclinó, y habiéndola recogido, cayó desmayado de emoción. ¡Acababa de
+encontrar la cornalina talismánica de Sett Budur!
+
+Al volver de su desmayo, estrechó contra su corazón el precioso
+talismán, causa de tanto suspiro, zozobra, pena y dolor, y exclamó:
+«¡Plegue á Alah que sea éste un presagio de dicha y la señal de que
+también encontraré á mi muy amada Budur!» Después besó el talismán y se
+lo llevó á la frente, y en seguida lo envolvió con esmero en un pedazo
+de tela, y se lo ató alrededor del brazo, para evitar que se le perdiera
+otra vez. Y empezó á brincar de alegría.
+
+Cuando se tranquilizó, recordó que el buen jardinero le había encargado
+que desarraigase un algarrobo añoso que ya no daba hojas ni fruto. Se
+ajustó, pues, un cinturón de cáñamo, se levantó las mangas, cogió una
+azada y un canasto, y puso inmediatamente manos á la obra, dando grandes
+golpes á las raíces del añoso árbol á ras de tierra. Pero de pronto notó
+que el hierro del instrumento chocaba con un cuerpo metálico y
+resistente, y oyó como un ruido sordo que se propagaba por debajo del
+suelo. Separó entonces rápidamente la tierra y los guijarros, dejando al
+descubierto una gran chapa de bronce, que se apresuró á quitar. Entonces
+columbró una escalera de diez peldaños bastante altos abierta en la
+roca; y tras de haber pronunciado las palabras propiciatorias _la ilah
+il' Alah_, se dió prisa á bajar, y vió una ancha cueva cuadrada, de
+construcción muy antigua, de los tiempos remotos de Thammud y Aad; y en
+aquella cueva abovedada encontró veinte tinajas enormes, colocadas en
+orden á ambos lados. Levantó la tapa de la primera, y comprobó que
+estaba completamente llena de barras de oro rojo; levantó entonces la
+segunda tapa, y advirtió que la segunda tinaja estaba repleta de polvo
+de oro. Y abrió las otras diez y ocho, y las encontró llenas
+alternativamente de barras y polvo de oro.
+
+Repuesto de su sorpresa, Kamaralzamán salió entonces de la cueva, volvió
+á poner la chapa, terminó el trabajo, regó los árboles, según costumbre
+adquirida de ayudar al jardinero, y no acabó hasta por la noche, cuando
+volvió su anciano amigo.
+
+Las primeras palabras que el jardinero dijo á Kamaralzamán fueron para
+darle una buena noticia. Díjole así: «¡Oh hijo mío! Tengo la alegría de
+anunciarte tu próximo regreso al país de los musulmanes. He encontrado,
+en efecto, un barco fletado por mercaderes ricos, que se hará á la vela
+dentro de tres días. He hablado con el capitán, que está conforme en
+darte pasaje hasta la isla de Ébano.» Al oir estas palabras,
+Kamaralzamán se alegró mucho, y besó la mano al jardinero, y le dijo:
+«¡Oh padre mío! Puesto que acabas de darme una buena nueva, yo, á mi
+vez, te he de dar también otra noticia que creo ha de contentarte...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 219.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...otra noticia que creo ha de contentarte, aunque ignores la avidez de
+los hombres del siglo, y tu corazón esté puro de toda ambición. Tómate
+el trabajo de venir conmigo al jardín, y te enseñaré ¡oh padre mío! la
+fortuna que te envía la suerte misericordiosa.»
+
+Llevó entonces al jardinero al sitio en que se erguía el algarrobo
+desarraigado, levantó la chapa, y sin reparar en la sorpresa y espanto
+de su amigo, le hizo bajar á la cueva, y destapó delante de él las
+veinte tinajas llenas de oro en barras y en polvo. Y el buen jardinero,
+como atontado, levantaba las manos y abría extremadamente los ojos ante
+cada tinaja, diciendo: «¡Ya Alah!» Después Kamaralzamán le dijo: «¡He
+aquí ahora tu hospitalidad recompensada por el Dador! ¡La propia mano
+que el extranjero te alargaba para que le socorrieras en la adversidad,
+con el mismo ademán hace correr por tu morada el oro! ¡Así lo quieren
+los destinos propicios á las raras acciones animadas por la belleza pura
+y por la bondad de los corazones espontáneos!»
+
+Al oir estas frases, el anciano jardinero, que no podía articular
+palabra, se echó á llorar, y las lágrimas resbalaban silenciosas por su
+larga barba y hasta por su pecho. Logró, por fin, hablar, y dijo: «Hijo
+mío, ¿qué quieres que haga un viejo como yo con este oro y estas
+riquezas? Verdad es que soy pobre; pero con mi dicha me basta, y será
+completa si quieres darme sólo un dracma ó dos para comprar un sudario,
+que al morir en mi soledad dejaré á mi lado, á fin de que el caminante
+caritativo envuelva en él mis despojos para el día del juicio.»
+
+Y esta vez le tocó llorar á Kamaralzamán. Luego dijo al viejo: «¡Oh
+padre de la sabiduría! ¡oh jeque de manos perfumadas! ¡la santa soledad
+en que pasas tus años pacíficos borra ante tus ojos las leyes que dictó
+el rebaño adánico acerca de lo justo y lo injusto, de lo falso y lo
+verdadero! ¡Pero yo he de volver á vivir entre los humanos feroces, y no
+puedo olvidar tales leyes, so pena de ser devorado! ¡Así, pues, si
+quieres, repartámonoslo! Tomaré la mitad y tú la otra mitad. ¡Si no, no
+tocaré absolutamente nada!»
+
+Entonces el anciano jardinero contestó: «Hijo mío, mi madre me parió
+aquí mismo hace noventa años, y después murió; mi padre murió también. Y
+el ojo de Alah ha seguido mis pasos, y he crecido á la sombra de este
+jardín y escuchando el rumor del arroyuelo natal. Tengo cariño á este
+jardín y á este arroyo, ¡oh hijo mío! y al murmurador follaje, y á este
+sol, y á esta tierra materna en que mi sombra se alarga en libertad y se
+conoce á sí misma, y á la luna, que de noche me sonríe por encima de
+los árboles hasta la mañana. ¡Todo esto habla conmigo, ¡oh hijo mío! Te
+lo digo para que sepas la razón que me sujeta aquí y me impide partir en
+tu compañía hacia los países musulmanes. Soy el único musulmán de este
+país en que vivieron mis antepasados. ¡Blanqueen, pues, en él mis
+huesos, y que el único musulmán muera con la cara vuelta hacia el sol
+que ilumina una tierra inmunda ahora, mancillada por los hijos bárbaros
+del oscuro Occidente!»
+
+Así habló el anciano de las manos temblorosas. Después añadió: «En
+cuanto á esas tinajas preciosas que te preocupan, toma, si lo deseas,
+las diez primeras, y deja las otras diez en la cueva. Serán el premio de
+aquel que entierre el sudario en que yo duerma.
+
+«Pero hay más. Lo difícil no es eso, sino embarcar las vasijas en el
+navío sin llamar la atención y excitar la codicia de los hombres de alma
+negra que habitan en la ciudad. Ahora bien; en mi jardín hay olivos
+cargados de fruto, y en el sitio adonde vas, en la isla de Ébano, las
+aceitunas son cosa rara y muy estimada. De modo que ahora mismo voy á
+comprar veinte tarros grandes, que llenaremos á medias de barras y polvo
+de oro, acabándolos de llenar con las aceitunas de mi jardín. Y entonces
+será cuando podamos llevarlos sin temor al barco que va á salir.»
+
+Este consejo fué seguido inmediatamente por Kamaralzamán, que se pasó el
+día preparando los tarros comprados. Y cuando no le quedaba por llenar
+mas que uno, dijo para sí: «Este talismán milagroso no está bastante
+seguro arrollado á mi brazo; pueden robármelo mientras duermo ó perderse
+de otra manera. ¡Lo mejor es, seguramente, colocarlo en el fondo de este
+tarro; después lo cubriré con las barras y el polvo de oro, y encima
+colocaré las aceitunas!» Y en seguida ejecutó su proyecto; y terminado
+que fué aquello, tapó el último tarro con su tapa de madera blanca, y
+para distinguirlo de los otros en caso necesario, le hizo una muesca en
+la base, y después, enardecido por aquel trabajo, grabó con una navaja
+todo su nombre, Kamaralzamán, en hermosos caracteres enlazados.
+Concluída tal tarea, rogó á su anciano amigo que avisase á los hombres
+de la nave para que al día siguiente fueran á recoger los tarros. Y el
+viejo desempeñó en seguida el encargo, y regresó á casa un tanto
+fatigado, y se acostó con un poco de calentura y algunos escalofríos.
+
+A la mañana siguiente, el anciano jardinero, que en su vida había estado
+enfermo, notó que se acrecentaba el mal de la víspera; pero no quiso
+decírselo á Kamaralzamán, para no amargarle la salida. Se quedó en el
+colchón, presa de una gran debilidad, y comprendió que iba á llegar su
+último momento.
+
+Durante el día, los hombres de la nave fueron al jardín á recoger los
+tarros, y dijeron á Kamaralzamán, que les había abierto la puerta, les
+indicase lo que tenían que recoger. El joven les llevó junto á la verja
+y les enseñó los veinte tarros, bien colocados, diciéndoles: «¡Están
+llenos de aceitunas de primera calidad! ¡Os ruego, pues, que tengáis
+cuidado para no estropearlas!» Luego, el capitán, que había acompañado á
+sus hombres, dijo á Kamaralzamán: «¡Sobre todo, señor, no dejes de ser
+puntual; porque mañana el viento soplará de tierra y nos daremos á la
+vela en seguida!» Y cogieron los tarros y se fueron...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 222.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...Y cogieron los tarros y se fueron.
+
+Después Kamaralzamán entró en la habitación del jardinero, y le encontró
+la cara palidísima, aunque llena de gran serenidad. Le preguntó cómo
+estaba, y entonces se enteró de que hallábase enfermo, y á pesar de las
+palabras que el otro le decía para tranquilizarle, no dejó de alarmarse
+mucho. Le hizo tomar varios cocimientos de hierbas verdes, pero sin gran
+resultado. Después le acompañó todo el día, y le veló por la noche, y
+pudo ver que el mal se agravaba. Y por la mañana, el buen jardinero,
+que apenas tenía fuerzas para llamarle hacia su cabecera, le cogió de la
+mano y le dijo: «¡Kamaralzamán, hijo mío, escucha! ¡No hay más Dios que
+Alah! ¡Y nuestro señor Mohammad es el enviado de Alah!» Y expiró.
+
+Entonces Kamaralzamán rompió en llanto, y estuvo mucho rato llorando á
+su lado. Se levantó después, le cerró los ojos, le rindió el último
+tributo, le hizo un sudario blanco, abrió la huesa y enterró al último
+musulmán de aquel país caído en el descreimiento. Y entonces pensó en
+embarcarse.
+
+Compró algunas provisiones, cerró la puerta del jardín, se llevó la
+llave consigo, y corrió á escape al puerto, cuando el sol estaba ya muy
+alto; pero fué para ver que el barco, á toda vela, iba ya obedeciendo al
+viento favorable hacia alta mar.
+
+Extremado fué el dolor de Kamaralzamán al ver aquello; pero no lo
+exteriorizó, para que no se riera á costa suya la gentuza del puerto. Y
+volvió á emprender tristemente el camino del jardín, del cual era ya
+único heredero y propietario por fallecimiento del anciano. Y en cuanto
+llegó á la casita, se desplomó en un colchón, y lloró por sí mismo, y
+por su amada Budur, y por el talismán que acababa de perder por segunda
+vez.
+
+La aflicción de Kamaralzamán no tuvo límites cuando se vió obligado por
+el Destino feroz á quedarse hasta fecha desconocida en aquel país
+inhospitalario; y el pensamiento de haber perdido para siempre el
+talismán de Sett Budur le desesperaba más, y decía para sí: «¡Mis
+desdichas empezaron con la pérdida del talismán y volvió la buena suerte
+cuando lo recobré; y ahora que lo he vuelto á perder, quién sabe las
+calamidades que me caerán encima!» Sin embargo, acabó por exclamar: «¡No
+hay más recurso que Alah el Altísimo!» Después se levantó, y para no
+exponerse á perder las otras diez tinajas que constituían el tesoro
+subterráneo, fué á comprar otros veinte tarros; puso en ellos las barras
+y el polvo, y los acabó de llenar con aceitunas hasta arriba, diciendo
+para sí: «¡Así estarán preparados el día que Alah quiera que me
+embarque!» Y volvió á regar las legumbres y los árboles frutales,
+recitando versos muy tristes relativos á su amor hacia Budur. Eso en
+cuanto á Kamaralzamán.
+
+ * * * * *
+
+En cuanto al buque, tuvo vientos favorables, y no tardó en llegar á la
+isla de Ébano, y fué á fondear precisamente debajo del malecón en que se
+elevaba el palacio habitado por la princesa Budur con el nombre de
+Kamaralzamán.
+
+Al ver aquella nave que entraba á toda vela y ondeando el pabellón, Sett
+Budur sintió vivos deseos de ir á verla, tanto más cuanto que siempre
+tenía la esperanza de que había de encontrar algún día á su esposo
+Kamaralzamán embarcado en alguno de los navíos que venían de lejos.
+Mandó á algunos de sus chambelanes que la acompañaran, y fué á bordo del
+buque, del cual le dijeron, por otra parte, que venía cargado con ricas
+mercaderías.
+
+Al llegar á bordo, mandó llamar al capitán, y le dijo que quería ver la
+nave. Después, cerciorada de que Kamaralzamán no se encontraba entre los
+pasajeros, preguntó por curiosidad al capitán: «¿De qué viene cargado el
+barco, capitán?» Éste contestó: «¡Oh, señor! Además de los mercaderes
+pasajeros, llevamos en el sollado ricas telas, sederías de todos los
+países, bordados en terciopelo y brocados, telas pintadas, antiguas y
+modernas, de muy buen gusto, y otras mercancías de valor; llevamos
+medicamentos chinos é indios, drogas en polvo y en rama, díctamos,
+pomadas, colirios, ungüentos y bálsamos preciosos; llevamos pedrería,
+perlas, ámbar amarillo y coral; tenemos también perfumes de todas clases
+y especies selectas; almizcle, ámbar gris é incienso, almáciga en
+lágrimas transparentes, benjuí gurí y esencias de todas las flores;
+tenemos asimismo alcanfor, cilantro, cardamomo, clavo, canela de
+Serendib, tamarindo y jengibre; finalmente, hemos embarcado en el último
+puerto aceitunas superiores, de las llamadas «de pájaro», que tienen una
+piel muy fina y una pulpa dulce, jugosa, del color del aceite rubio...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 225.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...que tienen una piel muy fina y una pulpa dulce, jugosa, del color
+del aceite rubio.»
+
+Cuando la princesa Budur oyó nombrar las aceitunas, que le gustaban con
+delirio, interrumpió al capitán, y le preguntó, brillándole los ojos de
+deseo: «¡Ah! ¿Y cuánta cantidad tienes de esas aceitunas «de pájaro»?»
+Él contestó: «Tenemos veinte tarros grandes.» Ella dijo: «¿Son muy
+grandes? ¡Dímelo! ¿Y tienen también aceitunas de las que se llaman
+rellenas, es decir, de las que se les han quitado los huesos para
+sustituirlos con alcaparras ácidas, y que mi alma prefiere con mucho á
+las que tienen hueso?» El capitán abrió los ojos, y dijo: «Supongo que
+también las habrá en esos tarros.»
+
+Al oirle, la princesa Budur notó que se le hacía la boca agua con el
+deseo no satisfecho, y dijo: «Quiero comprar uno de esos tarros.» Y el
+capitán contestó: «Aunque al propietario se le escapó el barco en el
+momento de zarpar y no puedo disponer libremente de ellos, nuestro señor
+el rey tiene derecho á coger lo que quiera.» Y gritó: «¡Hola! ¡Traiga
+uno de vosotros del sollado uno de los veinte tarros de aceitunas!» Y
+en seguida los marineros sacaron del sollado y trajeron uno de éstos.
+
+Sett Budur mandó levantar la tapa, y le maravilló tanto el aspecto
+admirable de aquellas aceitunas «de pájaro», que exclamó: «Quisiera
+comprar los veinte tarros. ¿Cuánto costarán, según el precio corriente
+del zoco?» El capitán contestó: «Según el precio del zoco de la isla de
+Ébano, creo que cada tarro de aceitunas valdrá cien dracmas.» Sett Budur
+dijo á sus chambelanes: «¡Pagad al capitán mil dracmas por cada tarro!»
+Y añadió: «Cuando vuelvas al país del mercader, le pagarás eso por las
+aceitunas.» Y se fué, seguida de los que cargaron con los tarros de
+aceitunas.
+
+La primera diligencia de Sett Budur al llegar á palacio fué entrar en el
+aposento de su amiga Hayat Alnefus para avisarle de la llegada de las
+aceitunas. Y cuando los tarros fueron llevados al interior del harén,
+según las órdenes dadas, Budur y Hayat-Alnefus, en el colmo de la
+impaciencia, mandaron traer la fuente mayor de las de dulce, y ordenaron
+á las esclavas que levantaran con cuidado el primer tarro y vaciaran en
+ella el contenido todo, formando un montón bien acondicionado, en el que
+se pudieran distinguir las aceitunas con hueso de las deshuesadas.
+
+¡Y cuál no sería el maravillado pasmo de Budur y su amiga al ver
+mezclados con las aceitunas barras y polvo de oro! Y esta sorpresa tenía
+algo de decepción, por pensar que tal mezcla podía haber echado á
+perder las aceitunas; de modo que Budur mandó traer otras fuentes y
+vaciar los demás tarros, uno tras otro, hasta el vigésimo. Pero cuando
+las esclavas hubieron volcado el último, y apareció el nombre de
+Kamaralzamán en la base, y brilló el talismán en medio de las aceitunas,
+Budur lanzó un grito, se puso palidísima, y cayó desmayada en brazos de
+Hayat-Alnefus. ¡Acababa de reconocer la cornalina que llevó en otro
+tiempo sujeta al nudo de seda del calzón!
+
+Al volver en sí, merced á los cuidados de Hayat-Alnefus, Sett Budur
+cogió la cornalina talismánica y se la llevó á los labios, exhalando un
+suspiro de felicidad; después, para que las esclavas no se enteraran de
+su disfraz, las despidió á todas, y dijo á su amiga: «¡He aquí ¡oh amada
+mía querida! el talismán causante de que estemos separados mi esposo
+adorado y yo! ¡Pero así como he dado con él, pienso volver á encontrar á
+aquel cuya venida nos llenará de felicidad á ambas!»
+
+Inmediatamente mandó llamar al capitán de la nave, que se le presentó y
+besó la tierra entre sus manos, y aguardó que le preguntaran. Entonces
+Budur le dijo: «¿Puedes decirme ¡oh capitán! lo que hace en su tierra el
+amo de los tarros de aceitunas?» El capitán respondió: «Es ayudante de
+jardinero, y había de embarcarse con sus aceitunas para venir á
+venderlas aquí, pero no llegó á tiempo al barco.» Budur le dijo: «Pues
+bien; sabe ¡oh capitán! que al probar las aceitunas, de las cuales las
+mejores están, efectivamente, rellenas, he descubierto que el que las
+ha preparado no puede ser mas que uno que fué cocinero mío, pues era el
+único que sabía dar al relleno de alcaparras ese sabor picante y suave á
+la vez que me gusta infinito. Y ese maldito cocinero se escapó, temiendo
+que le castigaran por haber perjudicado á un pinche al tratar de
+acariciarlo de una manera harto dura y poco proporcionada. Por
+consiguiente, es menester que te des á la vela y me traigas lo antes
+posible á ese ayudante de jardinero, porque sospecho mucho que sea mi ex
+cocinero, autor del desgarrón de su delicado pinche. Y te recompensaré
+con liberalidad si cumples mis órdenes con gran diligencia; de lo
+contrario, no te permitiré volver más á mi reino; y como volvieras, te
+mandaría matar, lo mismo que á los de tu tripulación...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 228.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...te mandaría matar, lo mismo que á los de tu tripulación.»
+
+Al oir estas palabras, el capitán no pudo contestar mas que oyendo y
+obedeciendo, y á pesar del perjuicio que salida tan forzada pudiera
+ocasionar á sus mercaderías, supuso que á la vuelta le indemnizaría el
+rey, y se dió á la vela. Y le permitió Alah una navegación tan feliz,
+que llegó en pocos días á la ciudad descreída, y desembarcó de noche con
+los marineros más robustos de su tripulación.
+
+En seguida se dirigió con su escolta al jardín habitado por
+Kamaralzamán, y llamó á la puerta.
+
+En aquel momento, Kamaralzamán, que había acabado su labor del día,
+estaba sentado muy triste, y con lágrimas en los ojos recitaba versos
+sobre la ausencia. Pero al oir llamar á la puerta, se levantó y fué á
+preguntar: «¿Quién va?» El capitán, fingiendo voz cascada, dijo: «¡Un
+pobre de Alah!» Al oir esta súplica, dicha en árabe, Kamaralzamán, cuyo
+corazón latió de piedad, abrió. Pero inmediatamente fué cogido y
+agarrotado, y los marineros invadieron el jardín, y al ver los veinte
+tarros colocados como la primera vez, se apresuraron á cogerlos. Después
+volvieron todos al barco, y se dieron inmediatamente á la vela.
+
+Entonces el capitán, rodeado por sus hombres, se acercó á Kamaralzamán y
+le dijo: «¡Ah! ¿Conque eres tú el aficionado á muchachos, que
+desgarraste al niño en la cocina del rey? ¡Cuando llegue el barco,
+encontrarás el palo dispuesto á hacerte lo propio, como no prefieras que
+ahora mismo te ensarten estos mozos continentes!» Y le señaló á los
+marineros, que se guiñaban el ojo al mirarlo, pues les parecía muy bien
+disfrutar de aquella ganga.
+
+Al oir tales palabras, Kamaralzamán, que aunque libertado de las
+ataduras desde que llegó á la nave no había dicho palabra, dejándose
+llevar por el Destino, no pudo soportar tamaña imputación, y exclamó:
+«¡Me refugio en Alah! ¿No te da vergüenza hablar de ese modo, ¡oh
+capitán!? ¡Reza por el Profeta!» El capitán contestó: «¡Sean con Él y
+con todos los suyos la bendición de Alah y la plegaria! ¡Pero tú fuiste
+el que ensartó al chico!»
+
+Al oir estas palabras, Kamaralzamán exclamó otra vez: «¡Me refugio en
+Alah!» El capitán replicó: ¡Tenga Alah misericordia de nosotros! ¡Nos
+ponemos bajo su custodia!» Y Kamaralzamán repuso: ¡Os juro á todos
+vosotros por la vida del Profeta (¡sean con Él la plegaria y la paz!),
+que no entiendo nada de semejante acusación, y que nunca he puesto los
+pies en esa isla de Ébano á la cual me lleváis, ni en el palacio ele su
+rey! ¡Rezad por el Profeta, ¡oh buena gente!» Entonces todos replicaron,
+como se acostumbra: «¡Sea con Él la bendición!»
+
+Pero el capitán replicó: «¿De modo que nunca has sido cocinero ni has
+ensartado á ningún niño en tu vida?» Kamaralzamán, en el límite de la
+indignación, escupió al suelo, y gritó: «¡Me refugio en Alah! ¡Haced de
+mí lo que queráis, pues ¡por Alah! mi lengua no se volverá á mover para
+contestar á tales cosas!» Y ya no quiso decir palabra. Entonces el
+capitán dijo: «Yo cumplo mi deber con entregarte al rey. ¡Si eres
+inocente, ya te arreglarás como puedas!»
+
+A todo esto, el barco llegó á la isla de Ébano con felicidad. Y el
+capitán llevó en seguida á Kamaralzamán á palacio, y solicitó ver al
+rey. Y como le aguardaban, se le introdujo en la sala del trono.
+
+Y Sett Budur, para no delatarse, por interés tanto suyo como de
+Kamaralzamán, había combinado un plan muy acertado, sobre todo para
+discurrido por una mujer.
+
+Y cuando miró al que el capitán traía, á la primera ojeada conoció á su
+adorado Kamaralzamán, y se quedó muy pálida y amarilla como el azafrán.
+Y todos atribuyeron su cambio de color á la ira por el recuerdo de la
+ensartadura del niño. Ella le miró mucho rato sin poder hablar, mientras
+Kamaralzamán, con su traje viejo de jardinero, había llegado al límite
+de la confusión y el temblor. Y estaba muy distante de figurarse que se
+encontraba en presencia de aquella por quien había vertido tantas
+lágrimas y experimentado tantas penas, zozobras y malos tratos.
+
+Por fin pudo dominarse Sett Budur, y se volvió hacia el capitán, y le
+dijo: «¡Como premio por tu fidelidad, te quedarás con el dinero que te
+di por las aceitunas!» El capitán besó la tierra, y dijo: «¿Y los otros
+veinte tarros de esta última vez que están todavía en el sollado?» Budur
+dijo: «Si has traído otros veinte tarros, apresúrate á mandármelos. ¡Y
+te pagaré mil dinares de oro!» Y le despidió.
+
+Después se volvió hacia Kamaralzamán, que estaba con los ojos bajos, y
+dijo á los chambelanes: «¡Coged á ese joven y llevadle al hammam!...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 230.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+«...¡Coged á ese joven y llevadle al hammam! Después le vestiréis
+suntuosamente, y me lo volveréis á presentar mañana por la mañana, á la
+primera hora del diván!» Y lo mandado se ejecutó al momento.
+
+Sett Budur fué á buscar á su amiga Hayat-Alnefus, y le dijo: «¡Amiga
+mía, nuestro adorado está de vuelta! ¡Por Alah! He combinado un plan
+admirable para que nuestro encuentro no sea un golpe funesto para el que
+de jardinero se ve convertido en rey sin transición. Y es un plan que si
+se escribiera con una aguja en el ángulo interior del ojo, serviría de
+lección á los aficionados á instruirse.» Y Hayat-Alnefus se puso tan
+contenta que se echó en brazos de Sett Budur, y ambas aquella noche
+fueron muy formales, para prepararse á recibir con toda frescura al
+amado de su corazón.
+
+Y por la mañana llevaron al diván á Kamaralzamán, suntuosamente
+vestido. Y el hammam había devuelto á su rostro todo su esplendor, y el
+traje ligero y bien ceñido realzaba su cintura fina y sus nalgas
+montañosas. Y todos los emires, personajes y chambelanes no se
+sorprendieron al oir al rey decir al gran visir: «¡Darás á este joven
+cien esclavos para que le sirvan, y le proporcionarás por cuenta del
+Tesoro emolumentos que sean dignos del cargo que le voy á conferir ahora
+mismo.» Y le nombró visir entre los visires, y le dió tren de casa y
+caballos, y mulos y camellos, sin contar arcas llenas y armarios.
+Después se retiró.
+
+Al día siguiente, Sett Budur--siempre bajo la apariencia del rey de la
+isla de Ébano--mandó comparecer al nuevo visir, y destituyó de su empleo
+al gran visir, y después nombró á Kamaralzamán gran visir en su lugar; y
+Kamaralzamán entró en seguida en el Consejo, y la asamblea fué dirigida
+por su autoridad. Sin embargo, cuando se levantó la sesión del diván,
+Kamaralzamán empezó á reflexionar profundamente, y dijo para sí: «¡Los
+honores que me otorga este joven monarca y la amistad con que me honra
+deben tener seguramente algún origen! Pero ¿cuál sera? Los marineros me
+cogieron y trajeron aquí acusado de haber ensartado á un niño cuando
+suponían que fuese yo un ex cocinero del rey. Y éste, en vez de
+castigarme, me envía al hammam, y me dan un alto cargo y todo lo demás.
+¡Oh Kamaralzamán! ¿Cuál puede ser la causa de suceso tan extraño?»
+
+Reflexionó otro rato, y después exclamó: «¡Por Alah! ¡He dado con la
+causa; pero sea confundido Eblis! Seguramente este rey, que es muy joven
+y hermoso, debe de creerme aficionado á muchachos, y sólo me demuestra
+tanta amabilidad por esto. Pero ¡por Alah! no puedo aceptar semejante
+función. Y es necesario poner en claro sus proyectos; y si efectivamente
+pretendiera eso de mí, le devolvería en el acto cuanto me ha dado, y
+abdicaría mi empleo de gran visir, y me volvería á mi jardín.» Y
+Kamaralzamán fué inmediatamente á ver al rey, y le dijo: «¡Oh rey
+afortunado! En verdad que colmaste á tu esclavo de honores y
+consideraciones, que no suelen otorgarse mas que á venerables ancianos
+encanecidos en la sabiduría; y yo no soy mas que un joven entre los más
+jóvenes. De modo que si todo esto no tuviera una causa desconocida,
+sería el prodigio más inmenso entre los prodigios.»
+
+Oídas estas palabras, Sett Budur sonrió y miró á Kamaralzamán con ojos
+lánguidos, y le dijo: «Efectivamente, mi hermoso visir, todo eso tiene
+su causa, y es el cariño que tu belleza ha encendido súbitamente en mi
+hígado. Pues en verdad que me ha cautivado en extremo tu tez tan
+delicada y tranquila.» Y Kamaralzamán dijo: «¡Prolongue Alah los días
+del rey! Pero tu esclavo tiene una esposa á quien ama, y por la cual
+llora todas las noches desde una aventura extraña que le alejó de ella.
+¡Por eso, ¡oh rey! tu esclavo te pide permiso para irse á viajar después
+de haber dejado en tus manos los cargos con que has tenido á bien
+honrarle!»
+
+Pero Sett Budur cogió la mano al joven, y le dijo: «¡Oh mi hermoso
+visir, siéntate! ¿Por qué vienes á hablarme de viaje y partida? Quédate
+aquí, junto al que arde por tus ojos y está dispuesto, si quieres
+compartir su pasión, á hacerte reinar con él en este trono. Porque has
+de saber que yo también fuí nombrado rey á consecuencia del afecto que
+el rey viejo me manifestó, y de lo amable que para él he sido. Ponte ya
+al corriente ¡oh joven gentilísimo! de las costumbres de este siglo, en
+el cual la prioridad corresponde de derecho á los seres bellos, y no
+olvides las acertadas frases de uno de nuestros más exquisitos poetas...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 232.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...y no olvides las acertadas frases de uno de nuestros más exquisitos
+poetas:
+
+ _¡Nuestro siglo recuerda aquellos tiempos delicados en que vivía
+ el venerable Lot, pariente de Abraham, el amigo de Alah!_
+
+ _¡El anciano Lot tenía una barba como la sal, que servía de marco á
+ un rostro juvenil, en el cual respiraban las rosas!_
+
+ _¡En su ciudad ardiente, visitada por ángeles, hospedaba á los
+ ángeles, y en cambio daba sus hijas á la muchedumbre!_
+
+ _¡El cielo mismo le libró de su antipática mujer, inmovilizándola
+ al cuajarla en sal fría y sin vida!_
+
+ _¡En verdad os digo que este siglo encantador pertenece á los
+ jóvenes!_»
+
+Cuando Kamaralzamán oyó estos versos y comprendió su significado,
+quedóse turbadísimo y se sonrojaron como un ascua sus mejillas; después
+dijo: ¡Oh rey! Tu esclavo te confiesa su falta de afición á esas cosas,
+á las cuales no pudo acostumbrarse. Además, soy harto joven para
+soportar pesos y medidas que no podría tolerar la espalda de un ganapán
+viejo.»
+
+Al oir estas palabras, Sett Budur se echó á reir á carcajadas, y luego
+dijo á Kamaralzamán: «¡Verdaderamente, ¡oh joven delicioso! no sé por
+qué te asustas! Oye lo que tengo que decirte respecto al particular: ó
+eres un adolescente ó una persona mayor. Si eres lo primero y no has
+llegado á la edad de la responsabilidad, nada te podrán echar en cara,
+pues no deben censurarse ni considerarse con mirada dura y violenta los
+actos sin importancia de los menores; si tienes una edad responsable, y
+así me lo parece al oirte discutir con tanto raciocinio, ¿por qué has de
+vacilar ni asustarte, ya que eres dueño de tu cuerpo y puedes dedicarlo
+al uso que prefieras, y lo que está escrito sucede? Sobre todo, piensa
+que yo soy el que debería asustarse, puesto que soy más pequeño que tú;
+pero me aplico estos versos tan perfectos del poeta:
+
+ _¡Estando mirándome el niño, mi zib se movió! Entonces exclamó él_:
+ «_¡Es enorme!_» _Y yo le dije_: «_¡Así es fama!_»
+
+ _Él replicó_: «_¡Apresúrate á demostrarme su heroísmo y
+ resistencia!_» _Pero yo le dije_: «_¡Eso no es lícito!_» _Él me
+ replicó_: «_¡Para mí es muy lícito! ¡Apresúrate á manejarlo!_»
+ _¡Entonces lo hice, pero sólo por obediencia y cortesía!_»
+
+Cuando Kamaralzamán oyó tales palabras y versos, vió que la luz se
+convertía en tinieblas delante de sus ojos, y bajó la cabeza, y dijo á
+Sett Budur: ¡Oh rey lleno de gloria! ¡Tienes en tu palacio muchas
+jóvenes y esclavas, y vírgenes muy bellas, y tales como ningún rey de
+este tiempo las posee! ¿Por qué has de abandonar todo eso á mí solo? ¿No
+sabes que te es lícito hacer con las mujeres cuanto pueda atraer tus
+deseos ó alentar tu curiosidad y provocar tus ensayos?»
+
+Pero Sett Budur sonrió, cerrando á medias los párpados y mirándole de
+reojo, y después contestó: «Nada más cierto que lo que dices, ¡oh mi
+prudente visir tan hermoso! pero ¿qué hacer cuando nuestra afición varía
+de deseo, cuando nuestros sentidos se afinan ó transforman, y cuando
+cambia la naturaleza de nuestro humor? Mas dejémonos de una discusión
+que no conduce á nada, y oigamos lo que dicen respecto á eso nuestros
+poetas más estimados. Escucha alguno de sus versos:
+
+ * * * * *
+
+»Uno ha dicho:
+
+ _¡He aquí los puestos apetitosos en el zoco de los fruteros!
+ ¡Encuentras á un lado, en la bandeja de palma, los higos gordos, de
+ trasero oscuro y simpático! ¡Oh! ¡Pero mira la bandeja grande en el
+ sitio de preferencia! ¡He aquí los frutos del sicomoro, los frutos
+ pequeños, de trasero sonrosado, del sicomoro!_
+
+»El segundo ha dicho:
+
+ _¡Pregunta á la joven por qué, cuando los pechos se le endurecen y
+ el fruto le madura, prefiere el sabor ácido de los limones á las
+ sandías dulces y á las granadas!_
+
+»Otro ha dicho:
+
+ _¡Oh mi única beldad! ¡oh muchachito! ¡Tu amor es mi fe! ¡Es para
+ mí la religión preferida entre todas las creencias!_
+
+ _¡Por ti he dejado á las mujeres, hasta el punto de que mis amigos
+ han observado esta abstinencia, y han supuesto ¡ignorantes! que me
+ había hecho monje y religioso!_
+
+»Otro ha dicho:
+
+ _¡Oh Zeinab de pechos morenos, y tú, Hind de trenzas teñidas con
+ arte! ¿no sabéis por qué hace tanto tiempo que desaparecí?_
+
+ _¡He encontrado las rosas--las que suelen verse en las mejillas de
+ las jóvenes--, he encontrado esas rosas, no en mejillas de una
+ joven, ¡oh Zeinab! sino en las posaderas fundamentales y
+ aterciopeladas de mi amigo! ¡He ahí por qué ¡oh Hind! ya no podrá
+ atraerme nunca tu cabellera teñida, ni tampoco ¡oh Zeinab! tu
+ jardín arrasado, al cual le falta el vello, ni siquiera tus
+ posaderas demasiado lisas, que carecen de granulación!_
+
+»Otro ha dicho:
+
+ _¡Cuida de no hablar mal de ese gamo joven, comparándole
+ sencillamente, porque es imberbe, con una mujer! ¡Es preciso ser un
+ malvado para decir ó pensar semejante cosa! ¡Hay diferencia!_
+
+ _¡En efecto, cuando te acercas á una mujer, es por delante; y por
+ eso te besa en la cara! ¡Pero el gamo joven, cuando te acercas á
+ él, tiene que encorvarse, y de esa manera ¡figúrate! besa la
+ tierra! ¡Hay diferencia!_
+
+»Otro ha dicho:
+
+ _¡Oh hermoso niño, eras mi esclavo, y te liberté para utilizarte en
+ ataques infecundos! ¡Porque tú, siquiera, no puedes criar huevos en
+ tu seno!_
+
+ _¡En efecto, qué espantoso sería para mí aproximarme á una mujer
+ virtuosa de anchas caderas! ¡En cuanto la cabalgase, me daría
+ tantos hijos, que no podría contenerlos toda la comarca!_
+
+»Otro ha dicho:
+
+ _¡Mi esposa me dirigió tantas miradas picarescas y se puso á mover
+ las caderas con tanta elasticidad, que me dejé arrastrar á nuestro
+ lecho, largo tiempo evitado! ¡Pero no pudo lograr que se despertase
+ el querido niño á quien solicitaba!_
+
+ _Entonces me gritó, furiosa_: «_¡Si no le obligas inmediatamente á
+ endurecerse para cumplir sus deberes y penetrar, no te asombres si
+ mañana, al despertarte, eres cornudo!_»
+
+»Otro ha dicho:
+
+ _¡Generalmente se piden á Alah mercedes y beneficios levantando los
+ brazos! ¡Pero las mujeres son de otro modo! ¡Para solicitar los
+ favores de su amante levantan las piernas y los muslos! ¡El ademán
+ es seguramente más meritorio, pues se dirige á sus profundidades!_
+
+»Por último, otro ha dicho:
+
+ _¡Qué ingenuas son á veces las mujeres! ¡Como tienen trasero, se
+ figuran que nos lo pueden ofrecer en caso necesario por analogía!
+ ¡He demostrado á una de ellas cuánto se equivocaba!_
+
+ _¡Esta joven había venido á buscarme con una vulva en verdad lo más
+ excelente posible! Pero yo le dije_: «_¡No hago esas cosas de tal
+ manera!_»
+
+ _Ella me contestó_: «_¡Sí, ya lo sé, este siglo abandona la moda
+ antigua! ¡Pero no importa! ¡Estoy al corriente!» ¡Y se volvió, y
+ presentó á mis miradas un orificio tan vasto como el abismo del
+ mar!_»
+
+ _Pero yo dije_: «_Te doy las gracias de veras, señora mía, te doy
+ mil gracias! ¡Veo que tu hospitalidad es muy amplia! ¡Y temo
+ perderme en un camino cuya brecha resulta mayor que la de una
+ ciudad tomada por asalto!_»
+
+Cuando Kamaralzamán oyó todos aquellos versos, comprendió que no había
+medio de equivocarse acerca de las intenciones de Sett Budur, á quien
+seguía tomando por el rey, y vió que no le serviría de nada resistirse
+más; y por otra parte, también sentía curiosidad de saber á qué atenerse
+sobre la moda nueva de que hablaba el poeta...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 234.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...á qué atenerse sobre la moda nueva de que hablaba el poeta. De modo,
+que repuso: «¡Oh rey del siglo! ¡ya que tienes tanto empeño, prométeme
+que no haremos eso juntos mas que una vez! ¡Y si consiento, sabe que es
+para tratar de demostrarte en seguida que es preferible volver á la moda
+antigua! De todos modos, por mi parte, deseo que me prometas formalmente
+que nunca me pedirás la repetición de este acto, cuyo perdón pido por
+anticipado á Alah el Clemente sin límite.» Y Sett Budur exclamó: «¡Te lo
+prometo formalmente! ¡Y yo también quiero pedir remisión á Alah
+misericordioso, cuya bondad carece de límites, para que nos haga salir
+de las tinieblas del error á la luz de la verdadera sabiduría!» Después
+añadió: «Pero en verdad, hay que hacerlo sin remedio, aunque no sea mas
+que una vez, para dar la razón al poeta, que dice:
+
+ _¡La gente ¡oh amigo mío! nos acusa de cosas que nos son
+ desconocidas, y dice de nosotros todo lo malo que piensa!_
+
+ _¡Ven, amigo! ¡Seamos lo bastante generosos para dar la razón á
+ nuestros enemigos, y ya que sospechan una cosa, hagámosla siquiera
+ una vez! ¡Después nos arrepentiremos, si te parece! ¡Ven, amigo
+ dócil, á trabajar conmigo para dejar en paz la conciencia de
+ nuestros acusadores!_»
+
+Y Sett Budur se levantó rápidamente y lo arrastró hacia los anchos
+colchones tendidos en la alfombra, mientras él trataba de defenderse
+algo y meneaba la cabeza con aspecto resignado, suspirando: «¡No hay
+recurso mas que en Alah! ¡Todo ocurre por orden suya!» Y como Sett Budur
+le hostigaba impaciente para que se diera prisa, se quitó los anchos
+calzones bombachos, después el calzón de hilo, y se vió derribado de
+pronto encima de los colchones por el rey, que se tendió junto á él y le
+cogió en brazos. Y el rey le dijo: «¡Verás cómo ni los mismos ángeles
+sabrían darte una noche como ésta!» Y el rey añadió: «¡Oh! ¡Arrímate!» Y
+le echó las dos piernas alrededor de los muslos, y le dijo: «¡Oh, dame
+la mano, pónmela entre los muslos para despertar á este niño y obligarlo
+á levantarse, porque lleva mucho tiempo dormido!» Y Kamaralzamán, algo
+cortado, le dijo: «¡No me atrevo!» El rey le dijo: «¡Voy á ayudarte!» Y
+le cogió la mano y se la paseó por entre los muslos.
+
+Entonces Kamaralzamán notó que el contacto con los muslos del rey era
+muy delicioso, y más dulce que el tocar manteca, y más suave que el
+tocar seda. Y aquello le agradó mucho, y le incitó á explorar él solo
+lo de arriba y lo de abajo, hasta que su mano llegó á una cúpula que
+encontró muy movediza y verdaderamente llena de bendición. Pero por más
+que buscó por todas partes, no pudo encontrar el alminar. Y dijo para
+sí: «¡Oh Alah, qué misteriosas son tus obras! ¿Cómo podrá haber una
+cúpula sin alminar?» Después pensó: «Es probable que este rey encantador
+no sea hombre ni mujer, sino un eunuco blanco. ¡Eso resultaría mucho
+menos interesante!» Y le dijo al rey: «¡Oh rey, no sé, pero no encuentro
+al niño!»
+
+Al oir estas palabras, á Sett Budur le dió tal acceso de risa, que le
+faltó poco para desmayarse...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 235.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...á Sett Budur le dió tal acceso de risa, que le faltó poco para
+desmayarse. Después se puso seria de repente, y recobró su antigua voz
+tan dulce y tan cantarina, y dijo á Kamaralzamán: «¡Oh esposo amadísimo,
+qué pronto has olvidado nuestras hermosas noches pasadas!» Y se levantó
+rápidamente, y tirando á lo lejos el traje y el turbante con que estaba
+disfrazada, apareció completamente desnuda, suelta la cabellera á lo
+largo de la espalda.
+
+Al ver aquello, Kamaralzamán conoció á su esposa Budur, hija del rey
+Ghayur, señor de El-Buhur y de El-Kussur. Y la besó, y ella le besó, y
+la estrechó, y ella le estrechó, y después, ambos, llorando de alegría,
+se confundieron en besos encima del diván. Y ella, entre otros mil, le
+recitó estos versos:
+
+ _¡He aquí á mi amado! ¡Es el bailarín de cuerpo armonioso! ¡Miradle
+ cuando avanza con pie flexible y ligero!_
+
+ _¡Hele aquí! ¡No creáis que sus piernas se quejen del peso enorme
+ que las precede, y que constituiría una buena carga para un
+ camello!_
+
+ _¡He aquí á mi amado! ¡Como alfombra tendí por su camino las flores
+ de mis mejillas, ¡oh dicha mía! ¡Y el polvo de sus suelas fué un
+ bálsamo bienhechor para mis ojos!_
+
+ _¡En el rostro de mi amado ¡oh hijas de Arabia! vi bailar á la
+ aurora! ¿Cómo olvidar sus encantos y su dulzura?..._
+
+Después de lo cual, la reina Budur contó á Kamaralzamán cuanto le había
+ocurrido, desde el principio hasta el fin. Lo mismo hizo él, y después
+la reconvino, y le dijo: «¡Es realmente una enormidad lo que has hecho
+conmigo esta noche!» Ella contestó: «¡Por Alah! ¡No era mas que una
+broma!» En seguida siguieron sus retozos entre muslos y brazos hasta que
+amaneció.
+
+Entonces la reina Budur se juntó con el rey Armanos, padre de
+Hayat-Alnefus, le contó la verdad de su historia, y le reveló que su
+hija la joven Hayat-Alnefus era todavía tan completamente virgen como
+antes.
+
+Cuando el rey Armanos, dueño de la isla de Ébano, oyó estas palabras de
+Sett Budur, hija del rey Ghayur, se maravilló hasta el límite del
+asombro, y mandó que historia tan prodigiosa se escribiera con letras de
+oro sobre pergaminos ilustres. Después se volvió hacia Kamaralzamán y le
+preguntó: «¡Oh hijo del rey Schahramán! ¿quieres entrar en mi parentela
+aceptando como segunda esposa á mi hija Hayat-Alnefus, que está aún
+intacta de toda sacudida?» Kamaralzamán contestó: «Antes tengo que
+consultar con mi esposa Sett Budur, á quien debo respeto y amor.» Y se
+volvió hacia la reina Budur, y le preguntó: «¿Puedo contar con tu
+consentimiento para tomar á Hayat-Alnefus como segunda esposa?» Budur
+contestó: «¡Sí, por cierto; pues yo misma te la he reservado para
+festejar tu regreso! ¡Y me contentaré con ocupar el segundo puesto, pues
+debo mucha gratitud á Hayat-Alnefus por sus amabilidades y su
+hospitalidad!»
+
+Entonces Kamaralzamán se volvió hacia el rey Armanos, y le dijo: «¡Mi
+esposa Sett Budur me ha contestado aceptando lo propuesto, y diciéndome
+que en caso necesario se daría por muy contenta con ser esclava de
+Hayat-Alnefus!»
+
+Al oir estas palabras, el rey Armanos se regocijó hasta el límite del
+regocijo, y fué á sentarse para aquel caso en el trono de justicia, y
+mandó reunir á todos los emires, visires, chambelanes y notables del
+reino, y les contó la historia de Kamaralzamán y su esposa Sett Budur,
+desde el principio hasta el fin. Luego les comunicó su proyecto de dar á
+Hayat-Alnefus por segunda esposa á Kamaralzamán, y nombrarle al mismo
+tiempo rey de la isla de Ébano, en lugar de su esposa, la reina Budur. Y
+todos besaron la tierra entre sus manos, y respondieron: «¡Desde el
+momento en que Kamaralzamán es el esposo de Sett Budur, que ha reinado
+antes en este trono, le aceptamos con júbilo por nuestro rey, y nos
+consideramos dichosos con ser sus esclavos fieles!»
+
+Después de estas palabras, el rey Armanos se entusiasmó hasta el límite
+más extremo del entusiasmo, é inmediatamente mandó llamar á los kadíes,
+testigos y jefes principales, y extender el contrato de boda de
+Kamaralzamán con Hayat-Alnefus.
+
+Y con tal motivo hubo grandes festejos y festines maravillosos, y se
+sacrificaron millares de reses para los pobres y desgraciados, y hubo
+liberalidad para todo el pueblo y todo el ejército. Y no quedó nadie en
+el reino que no deseara larga vida y felicidad para el rey Kamaralzamán
+y sus dos esposas Budur y Hayat-Alnefus.
+
+Y Kamaralzamán, á su vez, alardeó de tanta justicia al gobernar su reino
+como al contentar á sus dos esposas, pues pasaba una noche con cada
+una, alternativamente.
+
+En cuanto á Sett Budur y á Hayat-Alnefus, vivieron siempre en perfecta
+armonía, dando las noches á su esposo, pero disfrutando juntas durante
+las horas del día.
+
+Tras de lo cual, Kamaralzamán despachó correos á su padre, el rey
+Schahramán, para comunicarle todos aquellos felices sucesos y decirle
+que pensaba ir á verle en cuanto hubiera reconquistado una ciudad á
+orillas del mar que los infieles habían arrebatado á los musulmanes.
+
+Mientras tanto, la reina Budur y la reina Hayat-Alnefus, fecundadas por
+Kamaralzamán, dieron cada una á su esposo un hijo varón, hermoso como la
+luna. Y todos vivieron con perfecta felicidad hasta el fin de sus días.
+Y tal es la historia maravillosa de Kamaralzamán y la princesa Budur.
+
+ Y Schahrazada, sonriendo, se calló.
+
+ * * * * *
+
+ Pero la pequeña Doniazada, la de las mejillas siempre blancas, se
+ había puesto muy colorada, sobre todo al acabarse la historia, y
+ los ojos se le habían agrandado de placer, de curiosidad y también
+ de confusión, y había acabado por taparse la cara con las dos
+ manos, pero mirando al través.
+
+ Y mientras Schahrazada, para rehacerse la voz, se mojaba los labios
+ en una copa de cocimiento helado de pasas, palmoteando, exclamó:
+ «¡Oh hermana, qué lástima que una historia tan maravillosa se
+ acabe tan pronto! ¡Es la primera de ese género que oigo de tus
+ labios! ¡Y no sé por qué me pongo tan colorada!»
+
+ Y Schahrazada, después de beber un sorbo, sonrió á su hermana con
+ el rabillo del ojo, y le dijo: «Pues ¿qué será cuando hayas oído la
+ HISTORIA DE GRANO-DE-BELLEZA?... Pero primero te he de contar la
+ agradable HISTORIA DE FELIZ-BELLO y FELIZ-BELLA.»
+
+ Oídas estas palabras, Doniazada saltó de alegría y emoción, y
+ exclamó: «¡Oh hermana, por favor! ¡Antes de empezar la historia de
+ Feliz-Bello y Feliz-Bella, cuyos nombres ya me complacen infinito,
+ dime quién es Grano-de-Belleza!»
+
+ Y Schahrazada respondió: «¡Querida mía, Grano-de-Belleza es un
+ joven!»
+
+ Entonces el rey Schahriar, cuya tristeza había desaparecido á las
+ primeras palabras de la historia de Sett Budur, que oyó entera con
+ gran atención, dijo: «¡Oh Schahrazada! He de confesarte que la
+ historia de Budur me ha encantado y regocijado, y además me ha
+ incitado á enterarme mejor de esa moda nueva de la cual hablaba
+ Sett Budur en prosa y verso. De modo que si en las historias que
+ nos prometes se explica esa moda, con otros pormenores desconocidos
+ para mí, puedes empezar en seguida.»
+
+ Pero en este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y discreta como siempre, se calló.
+
+ Y el rey Schahriar dijo para sí: «¡Por Alah! ¡No la mataré hasta
+ que haya oído otros detalles sobre la moda nueva, que hasta ahora
+ encuentro llena de oscuridad y complicaciones!»
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 237.ª NOCHE_
+
+ Doniazada dijo: «¡Oh Schahrazada, hermana mía, te ruego que
+ empieces!»
+
+ Y Schahrazada sonrió á su hermana, y después, volviéndose hacia el
+ rey Schahriar, le dijo:
+
+[Illustration]
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+HISTORIA DE FELIZ-BELLO Y FELIZ-BELLA
+
+
+[Illustration]
+
+Se dice (pero Alah es más sabio) que había en la ciudad de Kufa un
+hombre al que se contaba entre sus vecinos más ricos y considerados, y
+se llamaba Primavera.
+
+Al primer año de su matrimonio, el mercader Primavera sintió caer sobre
+su casa la bendición del Altísimo con el nacimiento de un hijo muy
+hermoso, que vino al mundo sonriendo. Y por eso se llamó al niño
+Feliz-Bello.
+
+Al séptimo día de nacer su hijo, el mercader Primavera fué al zoco de
+los esclavos á comprar una criada para su mujer. Llegado á mitad de la
+plaza central, echó una ojeada circular á las mujeres y á los muchachos
+que se habían puesto á la venta, y vió, en medio de uno de los grupos, á
+una esclava de aspecto dulce, que llevaba á la espalda, sujeta con un
+ancho cinturón, á su hija dormida.
+
+El mercader Primavera pensó entonces: «¡Alah es generoso!» Y se acercó
+al corredor y le preguntó: «¿Cuánto cuesta esta esclava con su hija?» El
+corredor contestó: «¡Cincuenta dinares, ni más ni menos!» Primavera
+dijo: «¡La compro! Escribe el contrato, y toma el dinero.» Después de
+llenar esta formalidad, el mercader Primavera dijo con dulzura á la
+mujer: «Sígueme, sierva mía.» Y se la llevó á su casa.
+
+Cuando la hija de su tío vió llegar á Primavera con la esclava, le
+preguntó: «¡Oh hijo de mi tío! ¿por qué has hecho ese gasto tan inútil?
+¡Yo, en cuanto me reponga del parto, podré atender á la casa como
+antes!» El mercader Primavera contestó con agrado: «¡Oh hija de mi tío!
+He comprado esta esclava por la niña que lleva á cuestas, y á la cual
+criaremos con nuestro hijo Feliz-Bello. ¡Y sabe que, si he de juzgar por
+lo que de sus facciones he visto, cuando crezca esta niña no tendrá
+igual en belleza en todos los países de Irak, Persia y Arabia!»
+
+Entonces la esposa de Primavera se volvió hacia la sierva, y le preguntó
+bondadosamente: «¿Cómo te llamas?» Ella contestó: «Me llaman
+Prosperidad, ¡oh mi señora!» A la esposa del mercader le gustó mucho
+aquel nombre, y le dijo: «¡Te sienta bien, ¡por Alah! Y tu hija, ¿cómo
+se llama?» La esclava contestó: «Fortuna.» Entonces la esposa de
+Primavera, en el límite de la alegría, dijo: «¡Ojalá aciertes! ¡Y Alah,
+con tu venida, haga que duren la fortuna y la prosperidad en casa de
+quienes te han comprado, ¡oh cara blanca!»
+
+Después de lo cual se volvió hacia su esposo Primavera, y le preguntó:
+«Ya que es costumbre que los amos den nombre á los esclavos que compran,
+¿cómo piensas llamar á la niña?» Primavera respondió: «¡Como tú
+prefieras!» Y su esposa contestó: «¡Llamémosla Feliz-Bella!» Y Primavera
+dijo: «Así se llamará. No veo ningún inconveniente.»
+
+Y así fué como se llamó la niña Feliz-Bella, y se la crió con
+Feliz-Bello, exactamente con las mismas condiciones. Y ambos crecieron
+juntos, aumentándose cada día su hermosura; y Feliz-Bello llamaba á la
+hija de la esclava «mi hermana», y ella le llamaba á él «mi hermano».
+
+Cuando Feliz-Bello llegó á los cinco años, se pensó en celebrar su
+circuncisión. Se aguardó para ello la fiesta del natalicio del Profeta
+(¡con él la plegaria y la salvación!), para dar á tal rito preciado toda
+la manifestación de belleza que encierra. Por lo tanto, se hizo
+solemnemente la circuncisión de Feliz-Bello, que en vez de llorar,
+pareció encontrar aquello casi de su agrado, y sonrió gentilmente, cosa
+que, por otra parte, solía hacer siempre. Se formó una comitiva
+imponente y numerosa, compuesta de todos los parientes, amigos y
+conocidos de Primavera y de la hija de su tío; después, precedidos de
+banderas, desfiló por todas las calles de Kufa. Y Feliz-Bello iba
+encaramado en un palanquín rojo, sobre una mula ricamente enjaezada de
+brocado, y á su lado estaba sentada la pequeña Feliz-Bella, que le
+abanicaba con un pañuelo de seda. Detrás del palanquín seguían las
+amigas, las vecinas y los niños, que llenaban el aire con sus
+«lu-lu-lúes» de alegría, mientras el buen Primavera, contentísimo,
+llevaba de la brida la mula arrogante y dócil.
+
+Cuando regresaron á casa, los invitados fueron uno tras otro á felicitar
+al mercader Primavera, diciendo antes de retirarse: «¡Para ti sean la
+bendición y la alegría! ¡Disfruta durante larga vida la abundancia de
+los goces del alma!...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 238.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...¡Disfruta durante larga vida la abundancia de los goces del alma!»
+
+Después transcurrieron tiempos felices, y los dos niños llegaron á
+cumplir los doce años de edad.
+
+Entonces Primavera fué á buscar á su hijo Feliz-Bello, que jugaba á
+matrimonios con Feliz-Bella, y le llamó aparte, y le dijo: «He aquí ¡oh
+hijo mío! que acabas de cumplir doce años, gracias á la bendición de
+Alah. De modo que desde hoy ya no has de llamar á Feliz-Bella hermana
+tuya, pues ahora he de decirte que Feliz-Bella es hija de nuestra
+esclava Prosperidad, aunque la hayamos criado contigo en la misma cuna y
+la tratemos como á hija nuestra. Además, desde ahora es menester que se
+cubra la cara con el velo, pues tu madre me ha dicho que Feliz-Bella ha
+llegado, la semana pasada, á la época de la nubilidad. Así es que tu
+madre le va á buscar un esposo, que será para nosotros un esclavo
+adicto.»
+
+Al oir estas palabras, Feliz-Bello dijo á su padre: «Pues ya que
+Feliz-Bella no es hermana mía, quiero casarme con ella.» Primavera
+contestó: «¡Hay que pedirle permiso á tu madre!»
+
+Entonces Feliz-Bello fué á buscar á su madre, y le besó la mano, que se
+llevó á la frente; después le dijo: «Deseo casarme en secreto con
+Feliz-Bella, hija de nuestra esclava Prosperidad.» Y la madre de
+Feliz-Bello contestó: «¡Feliz-Bella te pertenece, hijo mío! Tu padre la
+había comprado en nombre tuyo.»
+
+Inmediatamente Feliz-Bello corrió á buscar á Feliz-Bella, y la cogió de
+la mano, y la amó, y ella le amó á él, y la misma noche durmieron
+juntos, como esposos dichosos.
+
+Después, y sin cesar tal estado de cosas, vivieron ambos en el colmo de
+la felicidad durante cinco años benditos. Y en toda la ciudad de Kufa no
+había joven más bella, ni más dulce, ni más deliciosa que la mujer del
+hijo de Primavera. Ni la había tan instruída ni tan sabia. En efecto,
+Feliz-Bella había consagrado sus ratos de ocio á aprender el Korán, las
+ciencias, la hermosa escritura cúfica y la corriente, las bellas letras
+y la poesía, y el manejo de los instrumentos musicales. Y había llegado
+á adquirir tal habilidad en el arte del canto, que sabía cantar de más
+de quince modos distintos, y basándose en una sola palabra del primer
+verso de una canción, podía prolongar durante varias horas, y hasta una
+noche entera, variaciones infinitas que arrebataban con sus ritmos y su
+trémolos.
+
+Así es que Feliz-Bello y su esclava Feliz-Bella, muchas veces, á las
+horas de calor, se sentaban en su jardín sobre el mármol desnudo que
+rodeaba el estanque, en donde la frescura del agua y de la piedra
+llenábales de delicias. Allí comían sandías exquisitas, de pulpa fusible
+y ligera, y almendras y avellanas, y grano tostado y salado, y otras mil
+cosas admirables. Y dejaban de comer para respirar rosas y jazmines, ó
+para recitarse poemas encantadores. Y entonces Feliz-Bello rogaba á su
+esclava que preludiase, y Feliz-Bella cogía la guitarra de cuerdas
+dobles, de la cual sabía extraer sonidos sin par. Y ambos cantaban
+canciones como éstas, entre otras mil maravillosas:
+
+ _¡Oh joven, llueven flores y aves! ¡Vamos con el viento hacia la
+ cálida Bagdad de sonrosadas cúpulas!_
+
+ _¡No, emir mío! ¡Quedémonos todavía en el jardín, junto al llamear
+ de las palmas de oro, y ¡oh delicia! con las manos en la nuca,
+ soñemos!_
+
+ _¡Ven, oh joven! ¡Llueven diamantes en las hojas azules, y sobre el
+ azul es bella la curva de las ramas! ¡Levántate, ¡oh ligera! y
+ sacude las gotas furtivas que lloran en tus cabellos!_
+
+ _¡No, emir mío! ¡Siéntate aquí y reclina la cabeza en mis rodillas!
+ ¡Embriágate entre mi ropa con todo el perfume de mis pechos
+ floridos... y luego oye la suave brisa que canta al Hacedor!_
+
+Otras veces, ambos jóvenes modulaban versos como los siguientes,
+acompañándose con el daff:
+
+ _¡Soy feliz y ligera como una ágil danzarina!_
+
+ _¡Oh labios, haced más lentos vuestros trinos sobre las flautas!
+ ¡Guitarras, paraos bajo los dedos para escuchar la canción de las
+ palmeras!_
+
+ _¡Las palmeras están de pie, como las jóvenes; murmuran en sordina
+ entre la noche clara, y el remolino de sus cabelleras melodiosas
+ responde á la brisa musical!_
+
+ _¡Ah! ¡Soy feliz y ligera como una ágil danzarina!_
+
+ _¡Esposa encantadora y perfumada! ¡Al oir las notas de tu voz, las
+ piedras se levantan bailando, y vienen ordenadamente á construir un
+ edificio armonioso!_
+
+ _¡Que aquel que creó la belleza del amor nos otorgue la ventura,
+ esposa encantadora y perfumada!_
+
+ _¡Oh negrura de mis ojos, por ti voy á dar color azulado á mis
+ párpados con la varita de cristal, y á macerar mis manos en la
+ pasta de alheña!_
+
+ _¡Así te parecerán mis dedos frutos de azufaifo, ó si lo prefieres,
+ dátiles finos!_
+
+ _¡Después me perfumaré los pechos, el vientre y todo el cuerpo con
+ incienso delicado, para que mi piel se derrita en tu boca con
+ suavidad, ¡oh negrura de mis ojos!_
+
+Y de tal modo, el hijo de Primavera y la hija de Prosperidad pasaban las
+noches y las mañanas en una vida deliciosa...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 239.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...en una vida deliciosa.
+
+Pero ¡ah! lo que está escrito en la frente del hombre por los dedos de
+Alah, no puede borrarlo la mano del hombre; y aunque la criatura
+poseyera alas, no le sería posible huir del Destino.
+
+Tal fué la causa de que Feliz-Bello y Feliz-Bella tuvieran que
+experimentar durante cierto tiempo las vicisitudes de la suerte. Pero de
+todos modos, la nativa bendición que habían traído consigo á la tierra
+había de librarles de las desdichas irremediables.
+
+Efectivamente, el gobernador de la ciudad de Kufa había oído hablar al
+califa de la hermosura de Feliz-Bella, esposa del hijo del mercader
+Primavera. Y dijo para sí: «¡Sin remedio, he de encontrar la manera de
+apoderarme de esta Feliz-Bella, cuyas perfecciones y arte para cantar me
+ponderan tanto! ¡Será un magnífico regalo para mi amo el Emir de los
+Creyentes Abd El-Malek ben-Meruán!»
+
+Por consiguiente, el gobernador de Kufa resolvió un día ejecutar su
+proyecto, y con tal fin mandó llamar á una vieja muy astuta, que de
+ordinario estaba encargada de adquirir é instruir especialmente á las
+esclavas jóvenes. Y le dijo: «¡Te ruego que vayas á casa del mercader
+Primavera y hagas conocimiento con la esclava de su hijo, la joven
+llamada Feliz-Bella, de la cual se dice que está muy versada en el arte
+del canto, y que es muy hermosa! Y de cualquier manera has de traérmela
+aquí, porque quiero enviarla como regalo al califa Abd El-Malek.» Y la
+vieja respondió: «¡Escucho y obedezco!» Y se fué inmediatamente á hacer
+los preparativos necesarios.
+
+A primera hora de la mañana se vistió de estameña, y se echó al cuello
+un enorme rosario de millares de cuentas, se ató una calabaza á la
+cintura, cogió una muleta, y se dirigió con lento paso á casa de
+Primavera, parándose á cada momento para suspirar, muy devota: «¡Alabado
+sea Alah! ¡No hay más Dios que Alah! ¡Sólo á Alah es preciso recurrir!
+¡Alah es el más grande!» Y no dejó de proceder del mismo modo durante
+todo el camino, con gran admiración de los transeuntes, hasta que llegó
+á la puerta de la casa en que vivía Primavera. Llamó, y dijo: «¡Alah es
+generoso! ¡Oh Donador! ¡Oh Bienhechor!»
+
+Entonces fué á abrirle el portero, que era un anciano respetable,
+antiguo servidor de Primavera. Vió á la vieja devota, y después de
+examinarla no le pareció su aspecto muy tranquilizador, sino muy al
+contrario. Y por su parte, él también desagradó mucho á la vieja, que le
+dirigió una mirada atravesada. Y el portero sintió instintivamente la
+mirada, y también instintivamente, y para conjurar el mal de ojo,
+formuló con el pensamiento: «¡Mis cinco dedos de la mano izquierda en tu
+ojo derecho y los otros cinco dedos en tu ojo izquierdo!» Después, y en
+alta voz, le preguntó: «¿Qué quieres, mi anciana tía?» Ella respondió:
+«Soy una pobre vieja que no piensa mas que en rezar. Y como veo que se
+acerca la hora de la oración, quisiera entrar en esta morada para hacer
+mis devociones este día santo.» El buen portero se indignó, y le dijo
+con brusquedad: «¡Vete! ¡Esta casa no es mezquita ni oratorio, sino el
+hogar del mercader Primavera y su hijo Feliz-Bello!» La vieja respondió:
+«¡Ya lo sé! Pero ¿hay mezquita ni oratorio más digno de la oración que
+la morada bendita de Primavera y su hijo Feliz-Bello? Sabe también ¡oh
+portero de cara seca! que soy mujer conocida en Damasco, en el palacio
+del Emir de los Creyentes. Y he salido de allí para visitar los santos
+lugares y rezar en todos los sitios dignos de veneración.» Pero el
+portero contestó: «Bueno que seas una devota; pero esa no es razón para
+que entres aquí. Sigue tu camino.» Y la vieja se resistió é insistió
+tanto tiempo, que el rumor de su voz hubo de llegar á oídos de
+Feliz-Bello, que salió para enterarse de la causa del altercado, y oyó á
+la vieja que decía al portero: «¿Cómo se puede impedir á una mujer de mi
+categoría entrar en la casa de Feliz-Bello, hijo de Primavera, cuando
+las puertas más cerradas de los emires y los grandes siempre se me abren
+de par en par?»
+
+Al oir estas palabras, Feliz-Bello sonrió, según su costumbre, y rogó á
+la vieja que entrara. Entonces la vieja le siguió, y llegó con él á la
+habitación de Feliz-Bella. Y le deseó la paz de la manera más sentida, y
+á la primera ojeada quedó estupefacta de su belleza.
+
+Cuando Feliz-Bella vió entrar á la santa vieja, se apresuró á levantarse
+en honor suyo y le devolvió su zalema con respeto, y le dijo: «¡Sea de
+buen agüero para nosotros tu venida, buena madre! ¡Dígnate descansar!»
+Pero ella contestó: «Acaban de anunciar la hora de la oración, hija mía.
+¡Déjame rezar!» Y volvióse en seguida en dirección á la Meca, y se
+arrodilló en actitud de orar. Y así estuvo hasta la noche sin moverse, y
+nadie se atrevía á interrumpir su función augusta. Y además parecía tan
+sumida en el éxtasis, que no hacía caso alguno de lo que ocurría á su
+alrededor.
+
+Por fin, Feliz-Bella se atrevió, y acercóse tímidamente á la santa, y le
+dijo con voz dulce y respetuosa: «¡Madre mía, da descanso á las
+rodillas, aunque no sea mas que una hora!» La vieja contestó: «¡El que
+no cansa el cuerpo en este mundo no puede aspirar al reposo reservado á
+los puros y elegidos en lo futuro!» Feliz-Bella, extremadamente
+edificada, repuso: «¡Por favor, ¡oh madre nuestra! honra nuestra mesa
+con tu presencia y consiente en compartir con nosotros el pan y la sal!»
+La vieja respondió: «He hecho voto de ayunar, hija mía. No puedo faltar
+á mi voto. No me hagas caso, y ve á reunirte con tu esposo. Vosotros,
+que sois jóvenes y hermosos, comed, bebed y sed felices...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 240.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...Vosotros, que sois jóvenes y hermosos, comed, bebed y sed felices.»
+
+Entonces Feliz-Bella fué á buscar á su amo, y le dijo: «¡Oh mi señor!
+¡Te ruego que vayas á suplicar á esa santa que en adelante se aposente
+en nuestra casa, pues su rostro, macerado en la piedad, iluminará
+nuestra morada!» Feliz-Bello contestó: «Tranquilízate. Ya he mandado que
+le preparen una habitación con su lecho, y una esterilla nueva, y su
+jarro, y su palangana. Y nadie la molestará.»
+
+En cuanto á la vieja, se pasó toda la noche rezando y leyendo en alta
+voz el Korán. Después, al amanecer, se lavó y fué á buscar á Feliz-Bello
+y á su amiga, y les dijo: «¡Vengo á despedirme de vosotros! ¡Alah os
+tenga en su guarda!» Pero Feliz-Bella le dijo: «¡Oh madre nuestra! ¿Cómo
+nos vas á dejar con tan poco sentimiento, cuando nosotros nos estábamos
+ya alegrando de ver nuestra casa bendecida para siempre por tu
+presencia, y te habíamos preparado la mejor habitación para que hagas
+tus devociones sin que te molesten?» La vieja contestó: «¡Alah os
+conserve á los dos y haga durar sus beneficios y sus gracias para
+vosotros! Ya que la caridad musulmana ocupa un sitio de honor en vuestro
+corazón, me alegro mucho de que me albergue vuestra hospitalidad. Pero
+os pido únicamente que advirtáis á vuestro portero, que tiene una cara
+tan seca, que no se oponga más á dejarme entrar aquí cuando pueda venir.
+Ahora mismo voy á visitar los santos lugares de Kufa, en los cuales haré
+votos á Alah para que os retribuya según vuestros méritos. ¡Luego
+volveré á endulzarme con vuestra hospitalidad!» Después los dejó,
+mientras ambos le cogían las manos y se las llevaban á los labios y á
+la frente.
+
+¡Oh pobre Feliz-Bella! ¡Si supieras el motivo de que aquella vieja de
+betún entrara en tu casa y los negros designios que urdía contra tu
+dicha y tranquilidad! Pero ¿cuál es la criatura que puede adivinar lo
+oculto y arrancar el velo al porvenir?
+
+La maldita vieja salió, y se dirigió al palacio del gobernador, y se le
+presentó en seguida. Entonces éste le preguntó: «¿Qué has hecho, ¡oh
+desenredadora de telas de araña! ¡oh taimada sublime y sutil!?» La vieja
+dijo: «Haga lo que haga, ¡oh mi señor! no soy mas que tu discípula y la
+protegida de tus miradas. Escucha. He visto á la joven Feliz-Bella,
+esclava del hijo de Primavera. ¡Jamás el vientre de la fecundidad modeló
+belleza semejante!» El gobernador exclamó: «¡Ya Alah!» Y prosiguió la
+vieja: «Está amasada con delicias. ¡Es un fluir continuo de dulzuras y
+de encantos ingenuos!» El gobernador exclamó: «¡Oh ojo mío! ¡Latido de
+mi corazón!» La vieja añadió: «¿Qué dirías si oyeras el timbre de su
+voz, más fresca que el rumor del agua debajo de una bóveda sonora? ¿Qué
+harías si vieras sus ojos de antílope y sus miradas modestas?» El
+gobernador exclamó: «¡No podría hacer mas que admirarla con toda mi
+admiración, pues repito que la destino á nuestro amo el califa!
+¡Apresúrate, pues, á triunfar!» La vieja dijo: «Te pido para ello un mes
+entero.» Y el gobernador respondió: «¡Dispón de ese tiempo, siempre que
+dé resultado! Y en mí encontrarás una generosidad que te dejará
+satisfecha. Para empezar, toma mil dinares como señal de mi buena
+voluntad.»
+
+Y la vieja guardó los mil dinares en el cinturón, y desde aquel día
+empezó á visitar con regularidad á Feliz-Bello y Feliz-Bella en su casa,
+y ellos, por su parte, le demostraban cada día más miramientos y
+consideraciones.
+
+Y así las cosas, la vieja llegó á ser la consejera inseparable de
+aquella casa. Y un día le dijo á Feliz-Bella: «Hija mía, la fecundidad
+no ha visitado aún tus caderas juveniles. ¿Quieres venir conmigo á pedir
+la bendición á los santos ascetas, á los jeques amados de Alah, á los
+santones y walíes que están en comunicación con el Altísimo? Conozco á
+esos walíes, hija mía, y sé el poder inmenso que tienen para hacer
+milagros y realizar las cosas más prodigiosas en nombre de Alah. Curan á
+los ciegos y á los inválidos, resucitan á los muertos, vuelan por el
+aire, nadan por el agua. En cuanto á la fecundación de las mujeres, es
+el privilegio más fácil que les otorgó Alah. ¡Y alcanzarás ese resultado
+sin más que tocar la orla de su ropón ó besar las cuentas de su
+rosario!»
+
+Al oir estas palabras de la vieja, Feliz-Bella sintió agitarse en su
+alma el deseo de la fecundidad, y dijo á la anciana: «Tengo que pedir á
+mi amo Feliz-Bello permiso para salir. Aguardemos que regrese.» Pero la
+vieja respondió: «Te basta con avisar á su madre.» Entonces la joven fué
+en seguida á buscar á la madre de Feliz-Bello, y le dijo: «Te suplico
+por Alah, ¡oh mi señora! que me concedas permiso para ir con esta santa
+vieja á visitar á los walíes amigos de Alah, y pedirles la bendición en
+su santa morada. Y te prometo estar aquí de vuelta antes que llegue mi
+amo Feliz-Bello.» Entonces la esposa de Primavera contestó: «¡Hija mía,
+piensa en el disgusto que tendría tu amo si volviese y no te encontrase!
+Me diría: «¿Y cómo ha podido salir Feliz-Bella sin permiso mío? ¡Es la
+primera vez que tal ocurre!»
+
+En este momento intervino la vieja, y dijo á la madre de Feliz-Bello:
+«¡Por Alah! ¡Daremos una rápida vuelta por los lugares santos, no la
+dejaré siquiera que se siente para descansar, y la traeré sin demora!»
+Entonces la madre de Feliz-Bello dió el consentimiento, pero suspirando
+á pesar suyo.
+
+La vieja se llevó, pues, á Feliz-Bella, y la guió directamente á un
+pabellón aislado del jardín de palacio; allí la dejó sola un momento, y
+corrió á comunicar su llegada al gobernador, que fué en seguida al
+pabellón...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 241.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...al gobernador, que fué en seguida al pabellón, y en el umbral quedóse
+como deslumbrado por tal belleza.
+
+Cuando Feliz-Bella vió entrar á aquel hombre desconocido, se apresuró á
+velarse la cara, rompió en sollozos, y buscó con la mirada un sitio por
+donde poder huir; pero fué en vano.
+
+Entonces, como la vieja no parecía, Feliz-Bella ya no dudó de la
+traición de la maldita, y se acordó de ciertas palabras que su fiel
+portero le había dicho respecto á los ojos llenos de artificios de
+aquella mujer.
+
+En cuanto al gobernador, seguro de que Feliz-Bella era la misma que
+tenía delante, volvió á salir, cerrando la puerta, y fué á dar
+rápidamente algunas órdenes; escribió una carta al califa Abd El-Malek
+ben-Meruán, y confió la carta y la joven al jefe de sus guardias,
+mandándole que emprendiera en seguida el camino de Damasco.
+
+Entonces el jefe de los guardias se llevó por fuerza á Feliz-Bella, la
+colocó encima de un ágil dromedario, se puso delante de ella, y partió á
+toda prisa hacia Damasco, seguido por algunos esclavos.
+
+En cuanto á Feliz-Bella, durante todo el camino se tapó la cara con el
+velo, y sollozó en silencio, indiferente á las paradas, á las sacudidas,
+á los descansos y á las marchas. Y el jefe de los guardias no le pudo
+sacar una palabra ni una seña, y así siguió hasta la llegada á Damasco.
+
+El jefe se dirigió sin demora al palacio del Emir de los Creyentes,
+entregó la esclava y la carta al jefe de los chambelanes, recibió la
+respuesta que le dieron, y se volvió á Kufa del mismo modo que había
+venido.
+
+Al día siguiente el califa entró en el harén y manifestó á su esposa y á
+su hermana la llegada de la esclava nueva, diciéndoles: «El gobernador
+de Kufa acaba de enviarme como regalo una esclava joven; y me escribe
+para decirme que esa esclava, comprada por él, es hija de un rey,
+apresada en su país por mercaderes de esclavos.» Y su esposa le
+respondió: «¡Alah acreciente tus goces y sus beneficios!» Y la hermana
+del califa preguntó: «¿Cómo se llama? ¿Es morena ó blanca?» El califa
+contestó: «Aún no la he visto.»
+
+Entonces la hermana del califa, llamada Sett Zahia, que era de tierno
+corazón, sintió lástima, y se acercó á la joven y le preguntó: «¿Por qué
+lloras, hermana mía? ¿No sabes que desde ahora estás segura, y que tu
+vida transcurrirá ligera y sin preocupaciones? ¿Adónde podías ir á parar
+mejor que al palacio del Emir de los Creyentes?» Al oir estas palabras,
+la hija de Prosperidad levantó los ojos sorprendida, y preguntó: «Pero
+¡oh mi señora! ¿en qué ciudad estoy, para que sea éste el palacio del
+Emir de los Creyentes?» Sett Zahia contestó: «¡En la ciudad de Damasco!
+¿Pero tú no lo sabías? ¿Y el mercader que te vendió no te ha advertido
+que lo hacía por cuenta del califa Abd El-Malek ben-Meruán? Ya lo sabes,
+hermana; eres propiedad del Emir de los Creyentes, que es mi hermano.
+Sécate, pues, las lágrimas, y dime tu nombre.»
+
+Al oir semejantes palabras, la joven ya no pudo reprimir los sollozos
+que la ahogaban, y murmuró: «¡Oh mi señora, en mi tierra me llaman
+Feliz-Bella!»
+
+A la sazón entró el califa. Avanzó hacia Feliz-Bella sonriendo
+bondadosamente, se sentó á su lado, y le dijo: «¡Quítate el velo de la
+cara, ¡oh joven!» Pero Feliz-Bella, en vez de descubrirse la cara, se
+aterró sólo de pensarlo, y se tapó completamente con la tela hasta por
+debajo de la barbilla, con mano temblorosa. Y el califa no quiso
+enojarse por una acción tan extraordinaria, y dijo á Sett Zahia: «Te
+confío á esta joven, y espero que dentro de pocos días la hayas
+acostumbrado á ti, y la animes, y consigas que sea menos tímida.»
+Después dirigió otra mirada á Feliz-Bella y no pudo ver, fuera de las
+telas en que estrechamente se envolvía, mas que la unión de las finas
+muñecas. Pero con aquello le bastó para que la amara en extremo; muñecas
+tan admirablemente modeladas no podían pertenecer mas que á una perfecta
+beldad. Y se retiró.
+
+Entonces Sett Zahia se llevó á Feliz-Bella, y la condujo al hammam de
+palacio, y después del baño la vistió con un traje muy hermoso, y le
+colocó en el peinado varias sartas de perlas y pedrerías, y luego la
+acompañó el resto del día, tratando de acostumbrarla á ella. Pero
+Feliz-Bella, aunque muy confusa con los miramientos que le prodigaba la
+hermana del califa, no podía dejar de llorar, ni quería tampoco revelar
+la causa de sus penas, porque pensaba que con ello no variaría su
+destino. Guardó, pues, para sí aquel agudo dolor, y siguió consumiéndose
+día y noche, de tal modo, que al poco tiempo cayó gravemente enferma; y
+desesperaron de salvarla después de haber experimentado en ella la
+ciencia de los médicos más famosos de Damasco.
+
+ * * * * *
+
+En cuanto á Feliz-Bello, hijo de Primavera, al anochecer regresó á su
+casa, y según costumbre, se echó en el diván, y llamó: «¡Oh
+Feliz-Bella!» Pero, por primera vez, nadie contestó. Entonces se levantó
+súbito y llamó de nuevo: «¡Oh Feliz-Bella!» Pero nadie contestó. Porque
+todas las esclavas se habían escondido, y ninguna de ellas se atrevía á
+moverse. Por fin Feliz-Bello se dirigió al aposento de su madre, entró
+precipitadamente, y encontró á su madre sentada, muy triste, con la mano
+en la mejilla y absorta en sus pensamientos. Al verla, creció su
+inquietud, y preguntó, todo lleno de espanto: «¿Dónde está
+Feliz-Bella?»
+
+Pero la esposa de Primavera no contestó mas que con lágrimas, y después
+suspiró: «¡Alah nos proteja, ¡oh hijo mío! Feliz-Bella, en ausencia
+tuya, ha venido á pedirme permiso para salir con la vieja é ir, según me
+dijo, á visitar á un santo walí que realiza milagros. ¡Ah, hijo mío! ¡Mi
+corazón no estuvo tranquilo nunca desde que esa vieja entró en nuestra
+casa! ¡Tampoco la ha mirado jamás con buenos ojos nuestro portero, el
+servidor anciano y fiel que nos crió á todos! ¡Siempre he tenido el
+presentimiento de que esa vieja nos había de traer mala suerte con sus
+oraciones harto prolongadas y sus miradas tan astutas!» Pero Feliz-Bello
+interrumpió á su madre para preguntar: «¿A qué hora exactamente ha
+salido Feliz-Bella?» La madre contestó: «Esta mañana temprano, después
+de haberte ido al zoco.» Y Feliz-Bello exclamó: «¡Ya ves, madre mía,
+para lo que nos sirve variar nuestras costumbres y otorgar á nuestras
+mujeres libertades de las cuales no saben qué hacer, y que tienen que
+serles funestas! ¡Ah, madre mía! ¿Por qué permitiste salir á
+Feliz-Bella? ¿Quién sabe por dónde se pudo extraviar, ó si se ha caído
+al agua, ó si la sepultó un alminar que se haya derrumbado? ¡Pero voy á
+escape á ver al gobernador para obligarle á hacer investigaciones
+inmediatamente!»
+
+Y Feliz-Bello, fuera de sí, corrió al palacio, y el gobernador le
+recibió sin hacerle esperar, por consideración hacia su padre Primavera,
+que era una de las personas más notables de la ciudad. Y Feliz-Bello,
+sin atender siquiera á las fórmulas obligatorias de la zalema, dijo al
+gobernador: «Mi esclava ha desaparecido de nuestra casa esta mañana en
+compañía de una vieja á la cual habíamos dado albergue. Vengo á rogarte
+que me ayudes á buscarla.» El gobernador, adoptando un tono lleno de
+interés, contestó: «¡En seguida, hijo mío! Estoy dispuesto á todo, por
+consideración á tu digno padre. Ve á buscar de mi parte al jefe de la
+guardia, y cuéntale el caso. Es hombre muy avisado y lleno de recursos,
+y sin duda alguna encontrará á la esclava dentro de pocos días.»
+
+Entonces Feliz-Bello corrió á ver al jefe de la guardia, y le dijo:
+«Vengo á verte de parte del gobernador para encontrar á mi esclava, que
+ha desaparecido de mi hogar.» El jefe de la guardia, que estaba sentado
+en la alfombra, con las piernas cruzadas, resolló dos ó tres veces, y al
+fin preguntó: «¿Con quién se ha marchado?» Feliz-Bello respondió: «Con
+una vieja cuyas señas son estas y aquellas. Y la vieja va vestida de
+estameña, y lleva al cuello un rosario con millares de cuentas.» Y el
+jefe de la guardia dijo: «¡Por Alah! ¡Dime en dónde está la vieja, y en
+seguida iré á buscar á la esclava!»
+
+A estas palabras, Feliz-Bello contestó: «Pero ¿y qué sé yo dónde está la
+vieja? ¿Vendría aquí si supiera dónde está?» El jefe de la guardia mudó
+de postura, colocando las piernas en sentido inverso, y dijo: «¡Hijo
+mío, únicamente Alah el Omnisciente es capaz de descubrir las cosas
+invisibles!» Entonces, Feliz-Bello, irritado hasta el límite, exclamó:
+«¡Por el Profeta! ¡A ti solo te haré responsable de esto! Y en caso
+necesario iré á ver al gobernador, y hasta al Emir de los Creyentes,
+para que sepan quién eres!» El otro contestó: «¡Puedes ir adonde te
+parezca! ¡No he estudiado hechicería, para adivinar las cosas ocultas!»
+
+En seguida Feliz-Bello volvió á casa del gobernador, y le dijo: «¡He ido
+á ver al jefe de la guardia y ha pasado tal y cual cosa!» Y el
+gobernador dijo: «¡No es posible! ¡Hola, guardias! ¡Id á buscar á ese
+hijo de perro!» Y cuando llegó el jefe, el gobernador dijo: «¡Te mando
+que hagas las pesquisas más minuciosas para encontrar á la esclava de
+Feliz-Bello, hijo de Primavera! Envía á tus jinetes en todas
+direcciones. Corre tú también, y busca por todas partes. ¡Pero tienes
+que encontrarla!» Y al mismo tiempo le guiñó el ojo para que no hiciera
+nada. Después se volvió hacia Feliz-Bello, y le dijo: «¡En cuanto á ti,
+hijo mío, no quiero que tengas que reclamar en adelante esa esclava mas
+que á mí! ¡Y si por acaso (pues todo puede suceder) no se encontrara á
+la esclava, yo mismo te daré en su lugar diez vírgenes de la edad de las
+huríes, de pechos turgentes y nalgas duras y firmes como cubos de
+granito! ¡Y obligaré también al jefe de la guardia á darte de su harén
+diez esclavas jóvenes tan intactas como mis ojos! Pero tranquiliza tu
+alma, pues sabe que el Destino te otorgará siempre lo que te esté
+reservado, y por otra parte, nunca lograrás lo que no te haya destinado
+la suerte...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 242.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...nunca lograrás lo que no te haya destinado la suerte.»
+
+Entonces Feliz-Bello se despidió del gobernador, y volvió desesperado á
+su casa, después de haber vagado toda la noche en busca de Feliz-Bella.
+Y á la jornada siguiente tuvo que guardar cama, presa de una extrema
+debilidad y de una calentura que creció de día en día, según perdía la
+esperanza que le quedaba respecto á las pesquisas ordenadas por el
+gobernador. Y los médicos consultados contestaron: «¡Su enfermedad no
+tiene otro remedio que el regreso de su esposa!»
+
+A todo esto, llegó á la ciudad de Kufa un persa muy versado en medicina,
+arte de drogas, ciencia de las estrellas y arena adivinatoria. Y el
+mercader Primavera se apresuró á llamarle á casa de su hijo. Entonces,
+el sabio persa, después de haber sido tratado por Primavera con los
+mayores miramientos, se acercó á Feliz-Bello y le dijo: «¡Dame la
+mano!» Y le cogió la mano, le tomó el pulso un buen rato, le miró con
+atención la cara, después sonrió, y se volvió hacia el mercader
+Primavera, diciéndole: «¡La enfermedad de tu hijo reside en su corazón!»
+Y Primavera respondió: «¡Por Alah! Verdad dices, ¡oh médico!» El sabio
+prosiguió: «Y la causa de esa enfermedad es la desaparición de una
+persona querida. ¡Pues bien! ¡Os voy á decir, con ayuda de los poderes
+misteriosos, el sitio en que se encuentra esa persona!»
+
+Y dichas tales palabras, el persa se acurrucó, sacó de un talego un
+paquete de arena, que desató y extendió delante de él; luego puso en
+medio de la arena cinco guijarros blancos y tres guijarros negros, dos
+varitas y una uña de tigre; los colocó en un plano, después en dos
+planos, y luego en tres planos; los miró, pronunciando algunas frases en
+lengua persa, y dijo: «¡Oh vosotros que me oís! ¡Sabed que la persona se
+encuentra en este momento en Bassra!» Después reflexionó, y dijo: «¡No!
+Los tres ríos que ahí veo me han engañado. ¡La persona se encuentra en
+este momento en Damasco, dentro de un gran palacio, y en el mismo estado
+de languidez que tu hijo, ¡oh ilustre mercader!»
+
+Al oir estas palabras, Primavera exclamó: «¿Y qué hemos de hacer, ¡oh
+venerable médico!? Por favor, ilumínanos, y no habrás de quejarte de la
+avaricia de Primavera. Pues ¡por Alah! te daré con qué vivir en la
+opulencia durante el espacio de tres vidas humanas.» Y el persa
+contestó: «¡Tranquilizad ambos vuestras almas, y que se refresquen
+vuestros párpados cubriendo vuestros ojos sin inquietud! ¡Pues yo me
+encargo de reunir á los dos jóvenes, y eso es más fácil de hacer de lo
+que tú te figuras!» Después añadió, dirigiéndose á Primavera: «¡Saca del
+bolsillo cuatro mil dinares!» Y Primavera se desató inmediatamente el
+cinturón, y colocó delante del persa cuatro mil dinares y otros mil. Y
+el persa dijo: «¡Ahora que tengo con qué cubrir gastos, voy á ponerme al
+momento en camino para Damasco, llevando conmigo á tu hijo! ¡Y si Alah
+quiere, regresaremos con su amada!» Después se volvió hacia el joven
+tendido en la cama, y le preguntó: «¡Oh hijo del distinguido Primavera!
+¿Cómo te llamas?» El otro respondió: «Feliz-Bello.» El persa dijo:
+«¡Pues bien, Feliz-Bello, levántate, y que tu alma se vea en adelante
+libre de toda inquietud, pues desde este momento puedes dar por seguro
+que has recobrado á tu esclava!» Y Feliz-Bello, súbitamente movido por
+el buen influjo del médico, se levantó y se sentó. Y el médico
+prosiguió: «Afirma tus ánimos y tu valor. No te preocupes por nada.
+¡Come, bebe y duerme! Y dentro de una semana, en cuanto recuperes las
+fuerzas, volveré á buscarte para hacer el viaje contigo.» Y se despidió
+de Primavera y Feliz-Bello, y se fué á hacer también sus preparativos
+para el viaje.
+
+Entonces Primavera dió á su hijo otros cinco mil dinares, y le compró
+camellos, que mandó cargar de ricas mercaderías y de aquellas sedas de
+Kufa de colores tan hermosos, y le dió caballos para él y para su
+acompañamiento. Y al cabo de la semana, como Feliz-Bello había seguido
+las prescripciones del sabio y se había repuesto admirablemente,
+Primavera supuso que su hijo podía emprender sin inconveniente el viaje
+á Damasco. De modo que Feliz-Bello se despidió de su padre, de su madre,
+de Prosperidad y del portero, y acompañado de todos los buenos deseos
+que los brazos de los suyos invocaban sobre su cabeza, salió de Kufa con
+el sabio persa.
+
+Y Feliz-Bello había llegado en aquellos instantes á la perfección de la
+juventud, y sus diez y siete años habían dado un sedoso vello á sus
+mejillas levemente sonrosadas, lo cual hacía más seductores todavía sus
+encantos, de modo que nadie le podía mirar sin pararse extático. Y el
+sabio persa no tardó en experimentar el efecto delicioso de los hechizos
+del joven, y le quiso con toda su alma, muy de veras, y se privó durante
+todo el viaje de todas las comodidades á fin de que él las aprovechara.
+Y cuando le veía contento, se alegraba hasta el límite de la alegría...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 243.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...se alegraba hasta el límite de la alegría.
+
+En estas condiciones, el viaje fué agradable y nada fatigoso, y así
+llegaron á Damasco.
+
+Inmediatamente el sabio persa fué al zoco con Feliz-Bello, y alquiló en
+el acto una gran tienda, que restauró por completo: Después mandó hacer
+anaquelerías tapizadas de terciopelo, y en ellas colocó por orden sus
+frascos de valor, sus dictamos, sus bálsamos, sus polvos, sus jarabes
+exquisitos, sus triacas finas conservadas en oro puro, sus tarros de
+porcelana persa con reflejos metálicos, en donde maduraban las añejas
+pomadas compuestas con el jugo de trescientas hierbas raras, y entre los
+frascos grandes, los alambiques y las retortas colocó el astrolabio de
+oro.
+
+Tras de lo cual se puso su traje de médico y el gran turbante de siete
+vueltas, y preparó también á Feliz-Bello, que había de ser su ayudante,
+despachando las recetas, machacando en el mortero, haciendo los
+saquillos y escribiendo los remedios que él le dictara. Para ello le
+vistió con una camisa de seda azul y un chaleco de casimira, y le pasó
+alrededor de las caderas un mandil de seda de color de rosa con franjas
+de oro. Después le dijo: «¡Oh Feliz-Bello! ¡Desde este momento tienes
+que llamarme padre, y yo te llamaré hijo, pues si no, los habitantes de
+Damasco creerán que hay entre los dos lo que tú comprendes!» Y
+Feliz-Bello dijo: «¡Escucho y obedezco!»
+
+Y apenas se abrió la tienda que el persa destinaba á consulta, acudieron
+de todas partes en tropel los vecinos, unos para exponer lo que les
+pasaba, otros nada más que para admirar la belleza del joven, y todos
+para quedar estupefactos y encantados á un tiempo al oir á Feliz-Bello
+conversar con el médico en lengua persa, que ellos no conocían, y les
+parecía deliciosa en labios del joven ayudante. Pero lo que llevó hasta
+el límite extremo el asombro de los habitantes fué el modo de adivinar
+las enfermedades el médico persa.
+
+Efectivamente, el médico miraba á lo blanco de los ojos durante algunos
+minutos al enfermo que recurría á él, y luego le presentaba una gran
+vasija de cristal y le decía: «¡Mea!» Y el enfermo meaba en la vasija, y
+el persa elevaba la vasija hasta la altura de sus ojos y la examinaba, y
+después decía: «¡Te pasa tal y cual cosa!» Y el enfermo exclamaba
+siempre: «¡Por Alah! ¡Verdad es!» Con lo cual todo el mundo levantaba
+los brazos, diciendo: «¡Ya Alah! ¡Qué prodigioso sabio! ¡Nunca hemos
+oído cosa parecida! ¿Cómo podrá conocerse por la orina la enfermedad?»
+
+No es, pues, de extrañar que el médico persa adquiriera fama en pocos
+días por su ciencia extraordinaria entre todas las personas notables y
+acomodadas, y que el eco de todos sus prodigios llegase á los mismos
+oídos del califa y de su hermana Sett Zahia.
+
+Y un día que el médico estaba sentado en medio de la tienda y dictaba
+una receta á Feliz-Bello, que se hallaba á su lado con el cálamo en la
+mano, una respetable dama, montada en un borrico con silla de brocado
+rojo y adornos de pedrería, se paró á la puerta, ató la rienda del burro
+á la argolla de cobre que coronaba el armazón de la silla, y después
+hizo seña al sabio para que la ayudase á bajar. El persa se levantó en
+seguida solícito, corrió á darle la mano, y le rogó que se sentase, al
+mismo tiempo que Feliz-Bello, sonriendo discretamente, le presentaba un
+almohadón.
+
+Entonces la dama sacó de debajo de su vestido un frasco lleno de orines,
+y preguntó al persa: «¿Eres realmente tú ¡oh venerable jeque! el médico
+procedente de Irak-Ajami, que hace esas curas admirables en Damasco?» Él
+contestó: «Soy el mismo, y tu esclavo.» Ella dijo: «¡Nadie es esclavo
+mas que de Alah! Sabe, pues, ¡oh maestro sublime de la ciencia! que este
+frasco contiene lo que comprenderás, y su propietaria, aunque virgen
+todavía, es la favorita de nuestro soberano el Emir de los Creyentes.
+Los médicos de este país no han podido acertar la causa de la enfermedad
+que la tiene en cama desde el día de su llegada á palacio. Y por eso
+Sett Zahia, hermana de nuestro señor, me ha enviado á traerte este
+frasco, para que descubras esa causa desconocida.»
+
+Oídas estas palabras, dijo el médico: «¡Oh mi señora! ¡Has de decirme el
+nombre de la enferma, para que yo pueda hacer mis cálculos y saber
+precisamente la hora más favorable para hacerle tomar las medicinas!» La
+dama respondió: «Se llama Feliz-Bella.»
+
+Entonces el médico se puso á trazar en un pedazo de papel que tenía en
+la mano numerosísimos cálculos, unos con tinta roja y otros con tinta
+verde. Después sumó los guarismos verdes y los guarismos rojos, y dijo:
+«¡Oh mi señora! ¡he descubierto la enfermedad! Es una afección conocida
+con el nombre de temblor de los abanicos del corazón.» A tales palabras,
+la dama contestó: «¡Por Alah! ¡Es verdad! ¡Pues los abanicos de su
+corazón tiemblan tanto, que los oímos!» El médico prosiguió: «Pero antes
+de prescribir los remedios he de saber de qué país es ella. Y esto es
+muy importante, porque así averiguaré, en cuanto haga mis cálculos, el
+influjo de la ligereza ó de la pesadez del aire en los abanicos de su
+corazón. Además, para juzgar el estado en que se conservan esos abanicos
+delicados, tengo que saber asimismo el tiempo que hace que está en
+Damasco y su edad exacta.» La dama contestó: «Se ha criado, según
+parece, en Kufa, ciudad del Irak; y tiene diez y seis años, pues nació,
+según nos ha dicho, el año del incendio del zoco de Kufa. En cuanto á su
+residencia en Damasco, es cosa de pocas semanas nada más...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 244.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...pocas semanas nada más.»
+
+Al oir estas palabras, el sabio persa dijo á Feliz-Bello, cuyo corazón
+se agitaba como un molino: «¡Hijo mío, prepara los remedios tal y cual,
+según la fórmula de Ibn-Sina, artículo séptimo.»
+
+Entonces la dama se volvió hacia el adolescente, al cual empezó á mirar
+con mayor atención, para decirle á los pocos momentos: «¡Por Alah! ¡La
+enferma se te parece mucho, y su rostro es tan hermoso y dulce como el
+tuyo!» Después le dijo al sabio: «Dime, ¡oh noble persa! ¿este joven es
+hijo ó esclavo tuyo?» El otro contestó: «¡Es mi hijo ¡oh respetable! y
+tu esclavo!» Y la anciana dama, muy halagada con tanta consideración,
+respondió: «¡Verdaderamente, no sé qué admirar más aquí, si tu ciencia
+¡oh médico sublime! ó tu descendencia!» Y siguió conversando con el
+sabio, mientras Feliz-Bello acababa de arreglar los paquetitos de los
+remedios y los colocaba en una caja, en la cual deslizó una esquela para
+enterar á Feliz-Bella de su llegada á Damasco con el médico persa.
+Después de lo cual selló la caja y escribió en la tapadera su nombre y
+las señas de su casa en caracteres cúficos, ilegibles para los
+habitantes de Damasco, pero descifrables para Feliz-Bella, que conocía
+muy bien la escritura cúfica, lo mismo que la árabe corriente. Y la dama
+cogió la caja, dejó diez dinares de oro en el mostrador del médico, se
+despidió de los dos, y salió para irse directamente á palacio y
+apresurarse á subir á la habitación de la enferma.
+
+La encontró con los ojos medio cerrados y bañados de llanto, como
+siempre estaban. Se acercó á ella, y le dijo: «¡Ah hija mía! ¡Ojalá
+estos remedios te alivien tanto como he gozado al ver al que los ha
+hecho! ¡Es un joven tan hermoso como un ángel, y la tienda en que se
+encuentra es un lugar delicioso! He aquí la caja que me ha dado para
+ti.» Entonces Feliz-Bella, por no rechazar la oferta, cogió la caja, y
+con una mirada indiferente examinó la tapadera; pero de pronto se le
+mudó el color al ver en la tapa estas palabras escritas en cúfico: «Soy
+Feliz-Bello, hijo de Primavera, de Kufa.» Sin embargo, tuvo bastante
+dominio de sí misma para no desmayarse ni descubrirse. Y sonriendo,
+preguntó á la anciana: «¿De modo, que se trata de un hermoso joven? ¿Y
+cómo es?» La dama contestó: «¡Es un conjunto de delicias, que me resulta
+imposible describirlo! ¡Tiene unos ojos! ¡Y unas cejas! ¡Ya Alah! ¡Pero
+lo que arrebata el alma es un lunar que tiene en la comisura izquierda
+de los labios, y un hoyuelo que al sonreir se le forma en la mejilla
+derecha!»
+
+Cuando oyó estas palabras, Feliz-Bella ya no tuvo duda de que era aquél
+su dueño querido, y dijo á la anciana dama: «¡Ya que es así, ojalá sea
+de buen agüero ese rostro! Dame los remedios.» Y los cogió, y sonriendo
+se los tomó de una vez. Y en aquel momento vió la esquela, que abrió y
+leyó. Entonces saltó de la cama, y exclamó: «¡Mi buena madre, comprendo
+que estoy curada! Estos remedios son milagrosos. ¡Oh, qué bendito día!»
+Y la dama exclamó: «¡Sí, por Alah! ¡Esto es una bendición del Altísimo!»
+Y Feliz-Bella añadió: «¡Por favor, tráeme de comer y beber, pues me
+siento morir de hambre, ya que hace cerca de un mes que no puedo tragar
+la comida!»
+
+Entonces la anciana, después de haber mandado á los esclavos que
+sirviesen á Feliz-Bella fuentes cargadas de toda clase de asados, frutas
+y bebidas, se apresuró á visitar al califa, para anunciarle la curación
+de su esclava por la ciencia inaudita del médico persa. Y el califa
+dijo: «¡Ve pronto á llevarle mil dinares de mi parte!» Y la anciana se
+apresuró á ejecutar la orden, no sin haber pasado por el aposento de
+Feliz-Bella, que le entregó otro regalo para Feliz-Bello en una caja
+precintada.
+
+Cuando la dama llegó á la tienda, entregó los mil dinares al médico de
+parte del califa y la caja á Feliz-Bello, que la abrió y leyó su
+contenido. Pero entonces fué tal su emoción, que rompió en sollozos y
+cayó desmayado, pues Feliz-Bella en su esquela le relataba toda su
+aventura, y su rapto por orden del gobernador, y su envío como regalo al
+califa Abd El-Malek, de Damasco.
+
+Al ver aquello, la buena anciana dijo al médico: «¿Por qué se ha
+desmayado de pronto tu hijo, después de romper en llanto?» El médico
+contestó: «¿Cómo no va á ser así, ¡oh venerable! cuando la esclava
+Feliz-Bella, á quien he curado, es propiedad de este al que crees mi
+hijo, y que no es otro que el hijo del ilustre mercader Primavera, de
+Kufa? Y nuestra venida á Damasco no ha tenido más objeto que buscar á la
+joven Feliz-Bella, que había desaparecido un día, arrebatada por una
+maldita vieja de ojos traidores. Así es ¡oh madre nuestra! que desde
+ahora ciframos en tu benevolencia nuestra esperanza más querida, y no
+dudamos de que nos ayudarás á recobrar el más sagrado de los bienes.»
+Después añadió: «Y en prenda de nuestro agradecimiento, he aquí, para
+empezar, los mil dinares del califa. ¡Tuyos son! ¡Y el porvenir te
+demostrará que la gratitud por tus beneficios ocupa en nuestro corazón
+un sitio de honor!...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 245.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...la gratitud por tus beneficios ocupa en nuestro corazón un sitio de
+honor!» Entonces la buena señora empezó por apresurarse á ayudar al
+médico para que Feliz-Bello, desmayado, recobrara el conocimiento, y
+después dijo: «Podéis contar con el fervor de mi buena voluntad y mi
+abnegación.» Y les dejó para ir en seguida junto á Feliz-Bella, á la
+cual encontró con el rostro radiante de júbilo y salud. Y se acercó á
+ella sonriente, y le dijo: «Hija mía, ¿por qué no has tenido desde el
+principio confianza en tu madre? De todos modos, ¡cuánta razón te
+asistía para llorar todas las lágrimas de tu alma al verte separada de
+tu dueño, el hermoso y dulce Feliz-Bello, hijo de Primavera, de Kufa!» Y
+al ver la sorpresa de la joven, se dió prisa á añadir: «Puedes contar,
+hija mía, con toda mi discreción y mi voluntad maternal para contigo.
+¡Te juro que te reuniré con tu amado, aunque me costara la vida!
+¡Tranquiliza, pues, tu alma, y deja que la anciana trabaje para tu bien,
+según su saber!»
+
+Abandonó entonces á Feliz-Bella, que le besaba las manos llorando de
+alegría, y fué á hacer un paquete, en el cual puso ropas de mujer,
+alhajas y todos los accesorios necesarios para un completo disfraz, y
+volvió á la tienda del médico, é hizo seña á Feliz-Bello para hablar
+aparte con él. Entonces Feliz-Bello la llevó á la trastienda, detrás de
+una cortina, y se enteró por ella de sus proyectos, que le parecieron
+perfectamente combinados, y se dejó guiar por el plan que ella le
+sometió.
+
+Con lo cual la buena dama vistió á Feliz-Bello con ropas de mujer que
+había llevado, y le alargó los ojos con kohl, y agrandó y ennegreció el
+lunar de la mejilla, y después le puso brazaletes en las muñecas y le
+colocó alhajas en la cabellera, cubierta con un velo de Mosul; y hecho
+esto, dirigió la última ojeada á su tocado, y le pareció que estaba
+encantador así y mucho más hermoso que todas las mujeres juntas del
+palacio del sultán. Entonces le dijo: «¡Bendito sea Alah en sus obras!
+Ahora, hijo mío, tienes que andar como las jóvenes todavía vírgenes,
+yendo á pasitos cortos, moviendo la cadera derecha y enarcando hacia
+atrás la izquierda, sin dejar de dar ligeras sacudidas á tus nalgas
+sabiamente. ¡Haz un corto ensayo de esas maniobras antes de salir!»
+
+Entonces Feliz-Bello se puso á ensayar en la tienda los ademanes
+consabidos, y lo hizo tan bien, que la buena dama exclamó: «¡Maschalah!
+¡Ya pueden dejar de alabarse las mujeres! ¡Qué maravillosos movimientos
+de nalgas y qué meneo de riñones tan espléndido! Sin embargo, para que
+la cosa resulte completamente admirable, es menester que des á tu cara
+una expresión más lánguida, inclinando el cuello un poco más y mirando
+con el rabillo del ojo... ¡Así! ¡Perfectamente! Ya puedes seguirme.» Y
+se fué con él á palacio.
+
+Cuando llegaron á la puerta de entrada del pabellón reservado al harén,
+avanzó el jefe de los eunucos y dijo: «Ninguna persona extraña puede
+entrar sin orden especial del Emir de los Creyentes. ¡Atrás, pues, con
+esa joven, ó si quieres, entra tú sola!» Pero la anciana dama dijo:
+«¿Qué has hecho de tu cordura, ¡oh corona de los guardianes!? ¡Tú, que
+generalmente eres la misma delicia y la urbanidad, adoptas ahora un tono
+que le sienta muy mal á tu aspecto exquisito! ¿No sabes ¡oh dotado de
+nobles modales! que esta esclava es propiedad de Sett Zahia, hermana de
+nuestro amo el califa, y que Sett Zahia, en cuanto sepa tu falta de
+consideración respecto á su esclava preferida, no dejará de hacer que te
+destituyan y hasta de mandar decapitarte? ¡Y tú mismo habrás sido de
+esta manera el causante de tu infortunio!» Después la dama se volvió
+hacia Feliz-Bello y le dijo: «¡Ven, esclava, olvida por completo esa
+falta de miramiento de nuestro jefe, y sobre todo no le digas nada á tu
+señora! ¡Anda, vamos ya!» Y le cogió de la mano y le hizo entrar,
+mientras Feliz-Bello inclinaba mimosamente la cabeza á derecha é
+izquierda, sonriendo con los ojos al jefe de los eunucos, que meneaba la
+cabeza.
+
+Ya en el patio del harén, la dama dijo á Feliz-Bello: «Hijo mío, te
+hemos hecho reservar una habitación en el interior del harén, y allá vas
+á irte en seguida tú solo. Para dar con el aposento, entras por esta
+puerta, tomas la galería que encuentres delante, vuelves á la izquierda,
+y después á la derecha, y otra vez á la derecha; cuentas en seguida
+cinco puertas, y abres la sexta, que es la de la habitación que se te ha
+reservado, y á la cual irá á buscarte Feliz-Bella, á quien voy á avisar.
+Y yo me encargaré de que salgáis los dos de palacio sin llamar la
+atención de guardias ni de eunucos.»
+
+Entonces Feliz-Bello entró en la galería, y en su turbación se equivocó
+de camino; volvió á la derecha, y después á la izquierda por un pasillo
+paralelo al otro, y penetró en la sexta habitación...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 246.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...en la sexta habitación.
+
+Así llegó á una sala alta, coronada por una hermosa cúpula, y cuyas
+paredes estaban adornadas con versículos en caracteres de oro que
+corrían por todas partes, enlazados en mil líneas perfectas; las
+paredes estaban tapizadas con seda de color rosa; las ventanas tamizadas
+con finas cortinas de gasa, y el suelo cubierto con inmensas alfombras
+del Khorasán y Cachemira; en los taburetes aparecían colocadas copas con
+frutas, y encima de las alfombras se extendían fuentes cubiertas con un
+paño protector, que dejaba adivinar, por sus formas y sus perfumes
+admirables, esa famosa pastelería, delicia de las gargantas más
+descontentadizas, y que sólo Damasco, entre todas las ciudades de
+Oriente y del universo entero, sabía dotar de sus cualidades tan
+exquisitas.
+
+Y Feliz-Bello estaba muy lejos de figurarse lo que le reservaban en
+aquella sala los poderes desconocidos.
+
+En medio de la estancia había un trono cubierto de terciopelo, único
+visible; y Feliz-Bello, sin atreverse á retroceder, por temor á que le
+encontraran vagando por los corredores, fué á sentarse en el trono, y
+aguardó su destino.
+
+Apenas llevaba allí algunos momentos, cuando llegó á sus oídos un rumor
+de seda repercutido por la bóveda, y vió entrar por una de las puertas
+laterales á una joven de aspecto regio, sin más ropa que la interior,
+sin velo en la cara ni pañuelo en la cabellera, y la seguía una esclava
+muy bella, con los pies descalzos, que llevaba flores en la cabeza y en
+la mano un laúd de madera de sicomoro. Y aquella dama no era otra que
+Sett Zahia, hermana del Emir de los Creyentes.
+
+Cuando Sett Zahia vió á aquella persona velada que habíase sentado en la
+sala, se acercó á ella afablemente y le preguntó: «¿Quién eres, ¡oh
+extranjera! á quien no conozco? ¿Por qué llevas echado el velo en el
+harén, donde nadie puede verte?» Pero Feliz-Bello, que se había
+apresurado á ponerse en pie, no se atrevió á pronunciar palabra y tomó
+la determinación de fingirse mudo. Y Sett Zahia le preguntó: «¡Oh joven
+de ojos hermosos! ¿por qué no me contestas? Si por casualidad eres
+alguna esclava despedida de palacio por mi hermano el Emir de los
+Creyentes, date prisa á decírmelo, é iré á interceder por ti, pues nunca
+me niega nada.» Pero Feliz-Bello no se atrevió á contestar. Y Sett Zahia
+se figuró que aquel silencio de la joven obedecía á la presencia de la
+esclavita que estaba allí con los ojos muy abiertos, mirando con asombro
+á aquella persona tapada y tan tímida. Sett Zahia le dijo entonces: «Ve,
+querida, y quédate detrás de la puerta para impedir que entre nadie en
+la sala.» Y cuando salió la esclava, se colocó junto á Feliz-Bello, que
+tuvo deseos de apretarse más el velo, y le dijo: «¡Oh joven! Dime ahora
+quién eres, y tu nombre, y el motivo de tu venida á esta sala, en la
+cual sólo entramos el Emir de los Creyentes y yo. Puedes hablarme con el
+corazón en la mano, pues te encuentro encantadora y tus ojos me gustan
+mucho. ¡Verdaderamente, te encuentro deliciosa, hija mía!» Y Sett Zahia,
+que gustaba en extremo de las vírgenes blancas y delicadas, antes de que
+le contestara cogió á la joven por la cintura, atrayéndola hacia sí, y
+le puso la mano en los pechos para acariciárselos, mientras le
+desabrochaba el vestido con la otra mano. ¡Pero se quedó estupefacta al
+observar que el pecho de la joven era tan liso como el de un muchacho! Y
+primero retrocedió, pero después se acercó y le quiso levantar la falda
+para aclarar tal asunto.
+
+Cuando Feliz-Bello adivinó aquella intención, juzgó más prudente hablar,
+y cogió la mano á Sett Zahia, y llevándosela á los labios, dijo: «¡Oh mi
+señora, me entrego enteramente á tu bondad, y me coloco bajo tus alas
+pidiéndote protección!» Sett Zahia dijo: «Te la otorgo por completo.
+Habla.» Y él dijo: «¡Oh mi señora! No soy una mujer. Me llamo
+Feliz-Bello, y soy hijo de Primavera, de Kufa. Y si he llegado hasta
+aquí arriesgando mi vida, ha sido para volver á ver á mi esposa
+Feliz-Bella, la esclava que el gobernador de Kufa me robó para enviarla
+como regalo al Emir de los Creyentes. ¡Por la vida de nuestro Profeta,
+¡oh señora mía! apiádate de tu esclavo y de su esposa!» Y Feliz-Bello se
+echó á llorar.
+
+Sett Zahia se apresuró á llamar á la esclava y le dijo: «¡Corre en
+seguida á la habitación de Feliz-Bella, y dile: «Mi ama Zahia te llama.»
+Después se volvió...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 247.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...Después se volvió hacia Feliz-Bello y le dijo: «¡Calma tu espíritu,
+¡oh joven! ¡No te pasarán mas que cosas felices!»
+
+Y mientras tanto, la buena anciana había ido á buscar á Feliz-Bella y le
+había dicho: «¡Sígueme aprisa, hija mía! ¡Tu esposo querido está en la
+habitación que le he reservado!» Y la guió, pálida de emoción, al
+aposento en donde creía encontrar á Feliz-Bello. Y su dolor fué muy
+grande, y no menor su terror, al no verle allí; y la vieja dijo:
+«¡Seguramente se habrá extraviado por los pasillos! ¡Vuelve, hija mía, á
+tu habitación, mientras yo voy en busca suya!»
+
+Y entonces fué cuando la esclava entró en el aposento de Feliz-Bella, á
+la cual encontró toda trémula y muy pálida, y le dijo: «¡Oh Feliz-Bella!
+Mi ama Sett Zahia te llama.» Entonces Feliz-Bella ya no tuvo duda de su
+perdición y de la de su amado, y tambaleándose siguió á la gentil
+esclava que le indicaba el camino.
+
+Pero apenas había entrado en la sala, cuando la hermana del califa se
+acercó á ella con la sonrisa en los labios, la cogió de la mano y la
+llevó junto á Feliz-Bello, que seguía con el velo puesto, diciéndoles á
+ambos: «¡He aquí la dicha!» Y los dos jóvenes se conocieron al momento,
+y cayeron desmayados uno en brazos de otro.
+
+Entonces la hermana del califa, ayudada por la esclava, les roció con
+agua de rosas, les hizo recobrar el conocimiento y les dejó solos.
+Volvió al cabo de una hora, y los encontró sentados, abrazándose
+estrechamente y con los ojos llenos de lágrimas de ventura y gratitud
+por su bondad. Entonces les dijo: «¡Ahora tenemos que festejar vuestra
+unión bebiendo juntos por la eterna duración de vuestra felicidad!» Y en
+seguida, á una seña suya, la risueña esclava llenó de vino exquisito las
+copas y se las presentó. Y bebieron, y Sett Zahia les dijo: «¡Cuánto os
+amáis, hijos míos! Debéis de saber versos admirables sobre el amor y
+canciones muy bellas acerca de los amantes. ¡Me gustaría que cantaseis
+algo! ¡Tomad este laúd y haced resonar con vuestro arte el alma de su
+madera melodiosa!»
+
+Entonces Feliz-Bello y Feliz-Bella besaron las manos de la hermana del
+califa, y templando el laúd, cantaron alternativamente estas
+maravillosas estrofas:
+
+ --_¡Te traigo hermosas flores bajo mi velo de Kufa, y frutas
+ todavía empolvadas con el oro del sol!_
+
+ --_¡Todo el oro del Sudán está en tu piel, amada mía! ¡Los rayos
+ del sol están en tus cabellos, y el terciopelo de Damasco en tus
+ ojos!_
+
+ --_¡Heme aquí! ¡Vengo á buscarte durante la hora en que las noches
+ tibias son propicias!... ¡El aire es leve, la noche se hace sedosa
+ y transparente, y hacia nosotros llega el murmullo de las hojas y
+ del agua!_
+
+ --_¡Aquí me tienes, ¡oh mi gacela de las noches! ¡Tus ojos han
+ deslumbrado á todas las tinieblas! ¡Quiero sumergirme en tus ojos,
+ como el ave que se embriaga sobre el mar!_
+
+ --_¡Acércate más, y toma en mis labios sus rosas! ¡Déjame después
+ salir lentamente de mi cáliz, y acabar de desnudarme para ti desde
+ los hombros hasta los tobillos!_
+
+ --_¡Oh mi muy amada!_
+
+ --_¡Heme aquí! ¡El secreto fruto de mi carne de luna tiene la forma
+ del dátil maduro! ¡Ven!... ¡Se te aparecerá todo el mar, el mar
+ lleno de olas, en que las aves se embriagan!_
+
+Apenas habían expirado las últimas notas de aquel canto en los labios de
+Feliz-Bella, desfallecida de felicidad, cuando súbitamente se
+descorrieron las cortinas y el califa en persona entró en la sala.
+
+Al verle, se levantaron los tres apresuradamente y besaron la tierra
+entre sus manos. Y el califa les sonrió á todos, y fué á sentarse en
+medio de ellos en la alfombra, y mandó á la esclava que trajera vino y
+llenara las copas. Después dijo: «¡Vamos á beber para festejar la vuelta
+de Feliz-Bella á la salud!» Y levantó la copa de oro y dijo: «¡Por amor
+á tus ojos, ¡oh Feliz-Bella!» Y bebió lentamente. Dejó entonces la
+copa, y notando la presencia de aquella esclava á quien no conocía,
+preguntó á su hermana: «¿Quién es esa joven que está ahí, y cuyas
+facciones me parecen tan bellas bajo el velo ligero?» Sett Zahia
+contestó: «¡Es una compañera sin la cual no le es posible vivir á
+Feliz-Bella, pues no puede comer ni beber á gusto si no la tiene cerca!»
+
+Entonces el califa levantó el velo de la supuesta esclava y se quedó
+pasmado de su belleza. En efecto, Feliz-Bello todavía no tenía pelo en
+las mejillas, sino tan sólo un leve bozo que daba una sombra adorable á
+su blancura, sin contar con el lunar de almizcle que sonreía bellamente
+en su barbilla.
+
+Y el califa, muy apasionado, exclamó: «¡Por Alah! ¡Oh Zahia! ¡Desde esta
+noche quiero también tomar por concubina á esta nueva adolescente, y le
+reservaré, como á Feliz-Bella, una habitación digna de su hermosura y un
+tren de casa como á mi esposa legítima!» Y Sett Zahia respondió: «¡Por
+cierto ¡oh hermano mío! que esta joven es un bocado digno de ti!»
+Después añadió: «Ahora precisamente recuerdo una interesante historia
+que he leído en un libro escrito por uno de nuestros sabios.» Y el
+califa preguntó: «¿Y cuál es esa historia?» Sett Zahia dijo:
+
+«Sabe ¡oh Emir de los Creyentes! que hubo en la ciudad de Kufa un joven
+llamado Feliz-Bello, hijo de Primavera...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 248.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...un joven llamado Feliz-Bello, hijo de Primavera. Era dueño de una
+esclava muy hermosa, á la cual amaba, y que le amaba también, pues á
+ambos les habían criado juntos en la misma cuna, y se habían poseído
+desde los primeros tiempos de la pubertad. Y fueron dichosos años
+enteros, hasta que un día el tiempo se volvió contra ellos,
+arrebatándoles el uno al otro. Una vieja fué la que sirvió de
+instrumento de desgracia al Destino feroz. Raptó á la esclava y se la
+entregó al gobernador de la ciudad, que se apresuró á enviársela como
+regalo al rey de aquel tiempo.
+
+»Mas el hijo de Primavera, al saber la desaparición de la que amaba, no
+descansó hasta que la encontró en el propio palacio del rey, en medio
+del harén. Pero en el momento en que ambos se congratulaban de verse
+reunidos y derramaban lágrimas de alegría, el rey entró en la sala en
+que se encontraban y les sorprendió juntos. Su furor llegó al colmo, y
+sin tratar de poner en claro el asunto, les mandó cortar la cabeza.
+
+»Ahora bien--prosiguió Zahia--; como el sabio que escribió esta historia
+no da su parecer sobre el procedimiento, quisiera preguntarte ¡oh Emir
+de los Creyentes! tu opinión acerca del acto del rey, y saber lo que
+habrías hecho en su lugar y en las mismas condiciones.»
+
+El Emir de los Creyentes, Ab El-Malek ben-Meruán, respondió sin vacilar:
+«Ese rey debió haberse guardado de obrar con tanta precipitación, y
+mejor habría sido que perdonase á los dos jóvenes, por tres razones: la
+primera, porque ambos se querían de veras y desde mucho antes; la
+segunda, porque eran en aquel momento los huéspedes del rey, puesto que
+estaban en su palacio; y la tercera, porque un rey no debe proceder sino
+con prudencia y mesura. ¡Deduzco de todo esto que cometió un acto
+indigno de un buen rey!»
+
+Al oir estas palabras, Sett Zahia se echó á los pies de su hermano, y
+exclamó: «¡Oh Príncipe de los Creyentes! ¡sin saberlo, acabas de
+juzgarte á ti mismo en el acto que vas á realizar! ¡Te conjuro, por la
+sagrada memoria de nuestros antepasados y de nuestro augusto padre, el
+íntegro, á que seas equitativo en el caso que voy á someterte!» Y el
+califa, sorprendidísimo, dijo á su hermana: «¡Puedes hablar con toda
+confianza! ¡Pero levántate!» Y la hermana del califa se levantó, y se
+volvió hacia los dos jóvenes, y les dijo: «¡Poneos de pie!» Y se
+pusieron de pie. Y Sett Zahia dijo á su hermano: «¡Oh Emir de los
+Creyentes! Esta esclava tan dulce y tan bella, que está cubierta con el
+velo, no es sino el joven Feliz-Bello, hijo de Primavera. Y Feliz-Bella
+es la que se crió con él, y más adelante llegó á ser su esposa. Y su
+raptor no es otro que el gobernador de Kufa, llamado Ben-Yussef
+El-Thekafi. Ha mentido al decirte en su carta que había comprado la
+esclava por diez mil dinares. Te pido que le castigues, y perdones á
+estos dos jóvenes tan disculpables. ¡Otórgame su indulto, pensando en
+que son tus huéspedes y les resguarda tu sombra!»
+
+A estas palabras de su hermana, el califa respondió: «¡Cierto que sí!
+¡No tengo costumbre de desdecirme!»
+
+Después se volvió hacia Feliz-Bella y le pregunto: «¡Oh Feliz-Bella!
+¿Declaras que ese es tu esposo Feliz-Bello?» Ella contestó: «¡Tú lo has
+dicho, ¡oh Príncipe de los Creyentes!» Y el califa dijo: «¡Os devuelvo
+el uno al otro!» Tras de lo cual miró á Feliz-Bello, y le preguntó:
+«¿Puedes decirme siquiera cómo has podido penetrar aquí y enterarte de
+la estancia de Feliz-Bella en mi palacio?» Feliz-Bello contestó: «¡Oh
+Emir de los Creyentes! ¡Concede á tu esclavo algunos momentos de
+atención, y te contará toda su historia!» Y en seguida puso al califa al
+corriente de toda la aventura, sin omitir ni un detalle, desde el
+principio hasta el fin.
+
+El califa quedó en extremo asombrado, y quiso ver al médico de Persia
+que había ejercido una intervención tan prodigiosa, y le nombró médico
+de palacio en Damasco, y le colmó de honores y consideraciones. Después
+albergó á Feliz-Bello y Feliz-Bella en su alcázar durante siete días y
+siete noches, y dió en honor suyo grandes fiestas, y los mandó á Kufa
+cargados de regalos y honores. Y destituyó al gobernador y nombró en su
+lugar á Primavera, padre de Feliz-Bello. Y así todos vivieron en el
+colmo de la felicidad durante larga y deliciosa vida.
+
+ Cuando Schahrazada acabó de hablar, exclamó el rey Schahriar: «¡Oh
+ Schahrazada! ¡Me encantó esa historia, y sobre todo, los versos me
+ han exaltado hasta el último límite! ¡Pero me sorprende mucho no
+ encontrar en ella los pormenores sobre aquella clase de amor que me
+ hiciste prever!»
+
+ Y Schahrazada sonrió levemente, y dijo: «¡Oh rey afortunado!
+ Precisamente esos pormenores están en la HISTORIA DE
+ GRANO-DE-BELLEZA, que me reservo contarte si es que lo autorizas.»
+
+ Y el rey Schahriar exclamó: «¿Qué dices, ¡oh Schahrazada!? ¡Por
+ Alah! Tengo un grandísimo interés por oir la HISTORIA DE
+ GRANO-DE-BELLEZA. ¡Apresúrate, pues, á contarla!»
+
+ * * * * *
+
+ Pero en aquel momento Schahrazada vió aparecer la mañana, y dejó la
+ historia para otro día.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 250.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+
+
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+HISTORIA DE GRANO-DE-BELLEZA
+
+
+[Illustration]
+
+He llegado á saber ¡oh rey afortunado! que hubo en El Cairo un venerable
+jeque, que era el síndico de los mercaderes de la ciudad. Todo el zoco
+le respetaba por su honradez, por sus modales corteses y distinguidos,
+por su lenguaje mesurado, por su riqueza y por el número de sus esclavos
+y servidores. Se llamaba Schamseddin.
+
+Un viernes, antes de la plegaria, fué al hammam, y entró después en la
+barbería, donde, según las prescripciones sagradas, mandó que le
+cortaran los bigotes precisamente al ras del labio superior y que le
+afeitaran con esmero la cabeza. Tras de lo cual, cogió el espejo que le
+brindaba el barbero y se miró, no sin haber recitado el acto de fe, para
+preservarse de una complacencia demasiado señalada por sus facciones. Y
+comprobó con tristeza infinita que los pelos blancos de su barba eran
+mucho más numerosos que los negros, y que se necesitaba fijar mucho la
+atención para distinguir los negros, diseminados entre los mechones
+blancos. Y pensó: «Las barbas canosas son indicio de vejez, y la vejez
+es una advertencia de la muerte. ¡Pobre Schamseddin! ¡Hete ya próximo á
+las puertas de la tumba, y todavía no tienes sucesión! ¡Te extinguirás
+como si nunca hubieras existido!» Después, completamente preocupado con
+tan desoladores pensamientos, se dirigió á la mezquita para orar, y
+desde allí regresó á su casa, en donde su esposa, que sabía las horas
+acostumbradas de su llegada, se había preparado á recibirle, bañándose,
+y perfumándose, y cepillándose con mucho cuidado. Y le recibió con cara
+sonriente, y le dió la buena acogida, diciéndole: «¡Que sea una noche
+feliz para ti!»
+
+Pero el síndico, sin devolver el saludo á su esposa, le dijo en tono
+agrio: «¿De qué felicidad me hablas? ¿Puede haber felicidad para mí?» Su
+esposa, asombrada, le dijo: «¡El nombre de Alah sobre ti y á tu
+alrededor! ¿Por qué esas suposiciones nefastas? ¿Qué te falta para ser
+feliz? ¿Y cuál es la causa de tu pesar?» Él contestó: «¡Tú sola eres tal
+causa! ¡Escúchame, ¡oh mujer! ¡Piensa en la pena y amargura que
+experimento siempre que voy al zoco! Veo en las tiendas á los mercaderes
+sentados y teniendo al lado sus hijos, que crecen ante su vista, sean
+dos ó sean cuatro. Y están aquéllos orgullosos de su posteridad. ¡Y yo
+solo me veo privado de esa dicha! ¡Y á veces deseo la muerte, para
+librarme de esta vida desconsolada! ¡Y ruego á Alah, que llamó á mis
+padres á su seno, que escriba también un fin que ponga término á mis
+tormentos!»
+
+A estas palabras, contestó la esposa del síndico: «No te preocupen tan
+aflictivos pensamientos, y ven á honrar el mantel que he puesto para
+ti.» Pero el mercader gritó: «¡Jamás! ¡No quiero comer ni beber, y sobre
+todo, no quiero aceptar desde ahora nada de tus manos! ¡Tú sola eres la
+causante de nuestra esterilidad! ¡Ya han pasado cuarenta años desde que
+nos casamos, y sin ningún provecho! ¡Y siempre me has impedido tomar
+otras esposas, y como eres una mujer interesada, te aprovechaste de la
+flaqueza de mi carne en la primera noche de nuestras bodas, para hacerme
+jurar que no traería otra mujer á esta casa en tu presencia, y que ni
+siquiera me acostaría mas que contigo! Y yo te lo prometí
+candorosamente. Y lo peor es que he cumplido mi promesa, y que tú, al
+ver que eres estéril, no has tenido la generosidad de relevarme de mi
+juramento. Pero ¡por Alah! ahora te juro que prefiero cortarme el zib á
+dártelo en adelante; ni siquiera he de acariciarte con él. Pues ya veo
+que es tiempo perdido trabajar contigo. ¡Lo mismo sacaré hundiendo mi
+herramienta en el agujero de una peña que tratando de fecundar una
+tierra tan seca como la tuya! ¡Por Alah! ¡Han sido copulaciones perdidas
+todas las que tan generosamente he desperdiciado en tu abismo sin
+fondo!»
+
+Cuando la mujer del síndico oyó tan agresivas palabras, vió la luz
+convertirse ante sus ojos en tinieblas, y con el acento más agrio que le
+pudo dar la ira, gritó á su esposo el síndico: «¡Ah viejo helado!
+¡Perfúmate la boca para hablar conmigo! ¡El nombre de Alah sobre mí y á
+mi alrededor! ¡Guárdeme de toda fealdad y falsa imputación! ¿Crees que
+de los dos soy yo la culpable? ¡Desengáñate, infeliz viejo! ¡Échate la
+culpa á ti y á tus fríos compañones! ¡Por Alah! ¡Tus compañones están
+fríos y segregan un líquido demasiado claro y sin vigor! ¡Ve á comprar
+algo con que espesar y calentar su jugo! ¡Y entonces verás si mi fruta
+está llena de buena semilla ó es estéril!»
+
+Estas palabras de su esposa irritada quebrantaron bastante las
+convicciones del síndico, y con acento vacilante preguntó: «Y si es
+cierto, como tú afirmas, que mis compañones están fríos y transparentes,
+y su jugo es claro y falto de vigor, ¿podrías indicarme el sitio en que
+se vende la droga capaz de espesar lo que no está espeso?» Su esposa le
+contestó: «¡Encontrarás en casa de cualquier droguero la mixtura que
+espesa los compañones de los hombres y les da aptitud para fecundar á la
+mujer!...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 251.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...la mixtura que espesa los compañones de los hombres y les da aptitud
+para fecundar á la mujer!»
+
+Al oir estas palabras, el síndico pensó: «¡Por Alah! ¡Mañana mismo voy á
+la droguería á comprar un poco de esa mixtura para espesar los
+compañones!»
+
+Y á la mañana siguiente, apenas se abrió el zoco, el síndico cogió un
+tazón vacío, y fué á una droguería y le dijo al droguero: «¡La paz sea
+contigo!» Y el droguero le devolvió la zalema y le dijo: «¡Oh mañana
+bendita que te trae como primer parroquiano! ¡Manda!» El síndico dijo:
+«Vengo á pedirte que me vendas una onza de la mixtura que espesa los
+compañones del hombre.» Y le alargó el tazón de porcelana.
+
+Cuando oyó estas palabras, el droguero no supo qué pensar, y se dijo:
+«Nuestro síndico, generalmente tan formal, tiene ganas de broma; le
+contestaré, pues, en el mismo tono.» Y le dijo: «¡Por Alah! Ayer sí que
+me quedaba; pero se vende tanta mixtura de esa, que se me agotó la
+provisión. Ve á pedírsela á mi vecino.»
+
+Entonces el síndico fué á casa del segundo droguero, y después á casa
+del tercero, y luego á todas las droguerías del zoco, y todos le
+despedían con las mismas palabras, riéndose para sí de tan
+extraordinaria petición.
+
+Cuando el síndico vió que sus gestiones no le daban resultado, volvió á
+su tienda, y se sentó, muy meditabundo y asqueado de la vida. Y mientras
+pasaba tan mal rato, vió que parábase á su puerta el jeque de los
+corredores, el mayor tragador de haschich, borracho, fumador de opio,
+modelo de los perdidos y de la canalla del zoco, el cual se llamaba
+Sésamo.
+
+El corredor Sésamo respetaba mucho al síndico Schamseddin, y nunca
+pasaba por delante de su tienda sin saludarle, inclinándose hasta el
+suelo y usando las más corteses fórmulas. Y aquella mañana no dejó de
+tributar las acostumbradas consideraciones al buen síndico, que no pudo
+dejar de corresponder á su zalema en tono de mal humor. Y Sésamo, que lo
+notó, le preguntó: «¿Qué gran desastre te ha ocurrido para perturbar así
+tu alma, ¡oh venerable síndico nuestro!?» Éste contestó: «Mira, Sésamo,
+ven á sentarte aquí y oye mis palabras. Y verás si tengo motivo para
+afligirme. Considera, Sésamo, que hace cuarenta años que me casé, y
+todavía no he tenido ni sombra de un niño. ¡Y han acabado por decirme
+que la culpa es sólo mía, porque, al parecer, mis compañones son
+transparentes y mi jugo harto claro y sin vigor! Y me han aconsejado que
+busque en las droguerías la mixtura que espesa los compañones. Pero
+ningún droguero la tiene en su tienda. ¡Y aquí me ves desesperado, por
+no poder encontrar algo con que dar la consistencia necesaria al jugo
+más preciado de mi individuo!»
+
+Cuando el corredor Sésamo oyó las palabras del síndico, en vez de
+asombrarse ó reirse, como los drogueros, alargó la mano con la palma
+hacia arriba, y dijo: «Pon un dinar en esta mano y dame un tazón de
+porcelana. Tengo lo que necesitas.» Y el síndico le preguntó: «¡Por
+Alah! ¿Es posible? ¡Oh Sésamo! ¡sabe que si me ayudas en este trance
+está hecha tu fortuna! ¡Te lo juro por la vida del Profeta! ¡Y para
+empezar, toma dos dinares en lugar de uno!» Y le puso las dos monedas de
+oro en la mano y le entregó el tazón.
+
+Entonces, Sésamo, el borracho fabuloso, se mostró en aquella ocasión
+bastante superior en ciencia á todos los drogueros del zoco.
+Efectivamente, volvió á su casa, después de haber comprado en el zoco
+cuanto le hacía falta, y en seguida se puso á preparar la siguiente
+mixtura:
+
+Tomó dos onzas de zumo de copaiba china, una onza de extracto graso de
+cáñamo jónico, una de cariofilina fresca, una de cinamomo rojo de
+Serendib, diez dracmas de cardamomo blanco de Malabar, cinco de jengibre
+indio, cinco de pimienta blanca, cinco de pimentón de las islas, una
+onza de bayas estrelladas de badián de la India y media onza de tomillo
+de las montañas. Mezclólo todo diestramente, después de machacarlo y
+pasarlo por el tamiz, le echó miel pura, y así formó una pasta muy
+compacta, á la cual añadió cinco granos de almizcle y una onza de huevas
+de pescado machacadas. Le añadió también un poco de julepe ligero de
+agua de rosas, y lo puso todo en el tazón de porcelana.
+
+Apresuróse entonces á llevar el tazón al síndico Schamseddin,
+diciéndole: «¡He aquí la mixtura soberana que endurece los compañones
+del hombre y espesa los jugos demasiado flúidos!...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 252.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+«¡He aquí la mixtura soberana que endurece los compañones del hombre y
+espesa los jugos demasiado flúidos!» Después añadió: «Es preciso tomar
+esta pasta dos horas antes de la conjunción sexual. Pero los tres días
+anteriores hay que limitarse á comer únicamente pichones asados muy
+sazonados con especias, pescados machos con sus lechecillas, y por
+último criadillas de carnero ligeramente asadas. Y si con todo eso no
+llegas hasta atravesar las paredes y fecundar un peñasco pelado,
+consiento en afeitarme la barba y los bigotes y te permito que me
+escupas en la cara.» Y dichas estas palabras, entregó al síndico el
+tazón de porcelana y se fué.
+
+Entonces el síndico pensó: «¡Este Sésamo, que se pasa la vida en el
+libertinaje, seguramente debe entender de drogas endurecedoras! ¡Voy á
+poner mi fe en Alah y en él!» Y volvió á su casa y se reconcilió con su
+esposa, á la cual, por otra parte, amaba, y ella le amaba á él, y ambos
+se dieron mutuas explicaciones por su arrebato pasajero, y se hicieron
+presente cuánta pena les había causado estar reñidos toda una noche por
+palabras sin importancia.
+
+Después de lo cual, Schamseddin siguió escrupulosamente durante tres
+días el régimen prescrito por Sésamo, y acabó por comerse la consabida
+pasta, que le pareció excelente.
+
+Entonces notó que la sangre se le calentaba en extremo, como en los
+tiempos de su infancia, cuando apostaba con chiquillos de su edad. Y se
+aproximó á su esposa y la cabalgó; y ella le correspondió; y á ambos les
+maravilló el resultado en cuanto á duración, repetición, calor, chorro,
+intensidad y consistencia.
+
+Y aquella noche la esposa del síndico quedó indiscutiblemente fecundada,
+de lo cual tuvo la certeza completa cuando comprobó que se le pasaron
+así tres meses.
+
+La preñez siguió su curso normal, y á los nueve meses, día por día, la
+mujer parió con felicidad, pero con muchas dificultades, porque el niño
+que nació era tan grande como si tuviera un año. Y la comadrona
+declaró, tras las invocaciones acostumbradas, que en su vida había visto
+niño tan fuerte ni hermoso. Lo cual no es de asombrar si se recuerda la
+pasta maravillosa de Sésamo.
+
+La comadrona recogió al niño y lo lavó invocando el nombre de Alah, de
+Mohammad y de Alí, y le recitó al oído el acto de fe musulmán. Le
+envolvió y se lo dió á la madre, que le amamantó hasta que quedó saciado
+y dormido. Y la comadrona pasó otros tres días junto á la madre, y no se
+fué hasta no estar segura de que todo iba bien y después de haberse
+repartido entre las vecinas las golosinas preparadas con tal motivo.
+
+Al séptimo día echaron sal en la habitación, y entonces entró el síndico
+á felicitar á su esposa. Luego le preguntó: «¿En dónde está el don de
+Alah?» En seguida ella le mostró el recién nacido. Y el síndico
+Schamseddin quedó maravillado de la hermosura de aquel niño de siete
+días, que parecía tener un año, y cuya cara era más brillante que la
+luna llena al salir. Y preguntó á su esposa: «¿Cómo le vas á llamar?»
+Ella contestó: «Si fuera una niña ya le habría puesto nombre. Pero como
+es un niño, á ti te corresponde.»
+
+Y en aquel momento una de las esclavas que envolvían al niño lloró de
+emoción y placer al advertir en la nalga izquierda del chico una linda
+mancha oscura como un grano de almizcle, que resaltaba por su forma y
+color encima de la blancura de lo demás. Y en cada una de las dos
+mejillas del niño también había un bonito lunar negro y aterciopelado.
+Y el digno síndico, inspirado por aquel descubrimiento, exclamó: «¡Le
+llamaremos Alaeddin Grano-de-Belleza!»
+
+Llamóse, pues, al niño Alaeddin Grano-de-Belleza; pero como tal nombre
+resultaba muy largo, nunca le llamaban mas que Grano-de-Belleza. Y á
+Grano-de-Belleza le amamantaron durante cuatro años dos nodrizas
+distintas y su madre; así es que llegó á ser fuerte como un leoncillo, y
+blanco como el jazmín, y sonrosado como las rosas. Y era tan hermoso,
+que todas las niñas de parientes y vecinos le querían con locura, y él
+aceptaba sus homenajes, pero nunca consentía que le besaran, y las
+arañaba cruelmente cuando se le acercaban demasiado; así es que las
+niñas y hasta las jóvenes se aprovechaban de su sueño para ir á cubrirle
+de besos impunemente y á maravillarse de su hermosura y lozanía.
+
+Cuando el padre y la madre de Grano-de-Belleza vieron cuán admirado y
+mimado era su hijo, temieron al mal de ojo, y resolvieron sustraerle á
+tan maligno influjo. Y con tal fin, en vez de hacer como otros padres,
+que dejan que las moscas y la suciedad cubran la cara de sus hijos, para
+que parezcan menos guapos y no atraigan al mal de ojo, los padres de
+Grano-de-Belleza encerraron al niño en un subterráneo situado debajo de
+la casa y le criaron allí, lejos de todas las miradas. Y
+Grano-de-Belleza crióse de aquel modo ignorado de todos, pero rodeado
+de los cuidados incesantes de esclavos y eunucos. Y cuando fué mayor le
+dieron maestros instruidísimos, que le enseñaron el Korán, las ciencias
+y escribir bien. Y llegó á ser tan sabio como hermoso y bien formado. Y
+sus padres resolvieron no sacarle del subterráneo hasta que las barbas
+le crecieran tanto que le arrastraran...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 253.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...hasta que las barbas le crecieran tanto que le arrastraran.
+
+Y cierto día, un esclavo que llevaba á Grano-de-Belleza unas fuentes con
+manjares no se acordó de cerrar al salir la puerta del subterráneo; y
+Grano-de-Belleza, al ver abierta aquella puerta, en la cual nunca se
+fijó, dado lo amplio que era el subterráneo aquel, lleno de tapices y
+cortinajes, se apresuró á salir y á subir al piso en que se encontraba
+su madre rodeada por diversas damas aristocráticas que habían ido á
+visitarla.
+
+A la sazón, Grano-de-Belleza habíase convertido en un maravilloso y
+arrogante joven de catorce años, hermoso como un ángel, con las
+mejillas aterciopeladas como un fruto, y sus lunares á ambos lados de
+los labios, sin contar el que no se le veía.
+
+De modo que cuando las damas vieron entrar de pronto á aquel hermoso
+joven, á quien no conocían, apresuráronse muy asustadas á taparse el
+rostro con los velos, y dijeron á la esposa de Schamseddin: «¡Por Alah!
+¿No te avergüenzas de traer junto á nosotras á un extraño? ¿No sabes que
+el pudor es uno de los dogmas esenciales de la fe?»
+
+Pero la madre de Grano-de-Belleza contestó: «¡Invocad el nombre de Alah,
+¡oh invitadas mías! pues el que veis no es otro que mi hijo amado, fruto
+de mis entrañas, el hijo del síndico de los mercaderes del Cairo, el que
+ha sido criado por los pechos de nodrizas generosas y en brazos de
+hermosas esclavas, y en hombros de vírgenes escogidas, y en el pecho de
+las más puras y nobles! ¡Es el ojo de su madre y el orgullo de su padre!
+¡Es Grano-de-Belleza! ¡Invocad el nombre de Alah, ¡oh mis convidadas!»
+
+Y las esposas de los emires y de los mercaderes ricos contestaron: «¡El
+nombre de Alah sobre ti y á tu alrededor! Pero ¡oh madre de
+Grano-de-Belleza! ¿cómo es que nunca hasta hoy nos enseñaste á tu hijo?»
+
+Entonces la esposa de Schamseddin empezó por levantarse, y besó á su
+hijo en los ojos, y le despidió para que no estorbase más á las
+invitadas, y después les dijo: «Su padre mandó criarle en el
+subterráneo de nuestra casa, para librarle del mal de ojo. Y ha
+resuelto no enseñarle hasta que le haya crecido la barba, por lo mucho
+que teme llamar sobre él peligros y malos influjos. Y si ha salido
+ahora, debe ser por culpa de algún eunuco que se habrá olvidado de
+cerrar la puerta.»
+
+Oídas estas palabras, las convidadas felicitaron mucho á la esposa del
+síndico por tener un hijo tan hermoso, y le desearon las bendiciones del
+Altísimo, y luego se fueron.
+
+Entonces Grano-de-Belleza volvió junto á su madre, y al ver que los
+esclavos enjaezaban una mula, preguntó: «¿Para quién es esa mula?» Ella
+contestó: «Para ir á buscar á tu padre al zoco.» Él preguntó: «¿Y cuál
+es el oficio de mi padre?» Ella dijo: «Tu padre, ¡ojos míos! es un gran
+comerciante y síndico de todos los mercaderes del Cairo, y proveedor del
+sultán de los árabes y de todos los reyes musulmanes. Y para que te
+formes idea de la importancia de tu padre, sabe que los compradores no
+se dirigen á él mas que para grandes negocios, cuyo importe pase de mil
+dinares; pero si el negocio es menos, aunque se trate de novecientos
+noventa y nueve dinares, se ocupan de ello los empleados de tu padre,
+sin molestarle. Y no hay mercancía ni cargamento que pueda entrar en El
+Cairo ni salir sin que antes se entere tu padre y le pidan parecer. Alah
+ha otorgado á tu padre ¡oh hijo mío! riquezas incalculables. ¡Démosle
+gracias!»
+
+Grano-de-Belleza contestó: «¡Sí! ¡Loor á Alah, que me ha hecho nacer
+hijo del síndico de los mercaderes! ¡Por eso ya no quiero pasar la vida
+encerrado, lejos de todas las miradas, y desde mañana tengo que ir al
+zoco con mi padre!» Y la madre contestó: «¡Alah te oiga, hijo mío! En
+cuanto vuelva tu padre se lo diré.»
+
+Y en cuanto Schamseddin volvió, su esposa le refirió lo que acababa de
+ocurrir, y le dijo: «Ya es tiempo de que nuestro hijo vaya al zoco
+contigo.» El síndico respondió: «¡Oh madre de Grano-de-Belleza! ¿Ignoras
+que el mal de ojo es una realidad de las más amargas y lamentables y que
+no se pueden gastar bromas con cosas tan serias? ¿Olvidaste la suerte
+del hijo de nuestro vecino y la de otros muchos, víctimas del mal de
+ojo? ¡Te prevengo que la mitad de los muertos que están enterrados han
+perecido del mal de ojo!»
+
+La mujer del síndico contestó: «¡Oh padre de Grano-de-Belleza!
+¡Realmente el destino del hombre está sujeto á su cuello! ¿Cómo ha de
+poder librarse de él? Y la cosa escrita no puede borrarse, y el hijo
+seguirá el mismo camino que su padre en vida y en muerte. ¡Y lo que
+existe hoy ya no existirá mañana! ¡Y piensa en las consecuencias
+funestas de que nuestro hijo sea víctima algún día por culpa tuya!
+Efectivamente, cuando, después de una vida que te deseo larga y siempre
+bendita, te hayas muerto, nadie querrá reconocer á nuestro hijo por
+heredero legítimo de tus riquezas y propiedades, puesto que hasta hoy
+todo el mundo ignora su existencia. Y de tal suerte, el Tesoro del
+Estado se apoderará de todos tus bienes y desposeerá á tu hijo sin
+remedio. Y por mucho que yo invoque el testimonio de los ancianos, los
+ancianos tendrán que decir: «Nunca nos hemos enterado de que el síndico
+Schamseddin tuviera ningún hijo ni hija.» Palabras tan sensatas hicieron
+reflexionar al síndico, que contestó al cabo de un rato: «¡Por Alah!
+¡Tienes razón, ¡oh mujer! Mañana mismo llevaré conmigo á
+Grano-de-Belleza, y le enseñaré á vender y comprar, y las negociaciones,
+y todos los elementos del oficio.» Después se volvió hacia
+Grano-de-Belleza, transportado de alegría por aquella noticia, y le
+dijo: «Ya sé que te encanta ir conmigo. ¡Pero sabe, hijo mío, que en el
+zoco hay que ser muy formal y tener los ojos bajos con modestia!
+¡Espero, pues, que pongas en práctica las sabias lecciones de tus
+maestros y los buenos principios en que te has criado!»
+
+Al día siguiente, el síndico Schamseddin, antes de llevar á su hijo al
+zoco, le hizo entrar en el hammam...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 254.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...le hizo entrar en el hammam, y después del baño lo vistió con un
+traje de raso blanco, el mejor que tenía en el almacén, y le ciñó la
+frente con un turbante ligero de tela con rayas finas de seda dorada.
+Después de lo cual, ambos tomaron un bocado y bebieron un vaso de
+sorbete, y ya refrescados, salieron del hammam. El síndico cabalgó en la
+mula blanca que sujetaban los esclavos y puso á la grupa á su hijo
+Grano-de-Belleza, cuya frescura de tez se había hecho todavía más
+notable y cuyos brillantes ojos habrían seducido á los mismos ángeles.
+Después, montados ambos en la mula y seguidos por los esclavos, que
+llevaban ropón nuevo, emprendieron el camino del zoco.
+
+Al verles, todos los mercaderes del zoco y todos los compradores y
+vendedores quedaron maravillados, y se decían unos á otros: «¡Ya Alah!
+¡Mirad al muchacho! ¡Es como la luna en la noche décimacuarta!» Y otros
+decían: «¿Quién será ese niño delicioso que está detrás del síndico
+Schamseddin? ¡Nunca le habíamos visto!»
+
+Mientras surgían tales exclamaciones al paso de la mula montada por el
+síndico y Grano-de-Belleza, acertó á pasar el corredor Sésamo por el
+zoco, y vió asimismo al muchacho. Y Sésamo, á fuerza de libertinaje y de
+excesos de opio y haschich, había acabado por perder completamente la
+memoria, y ni siquiera se acordaba de la curación que había logrado en
+otro tiempo por medio de la milagrosa mixtura á base de almizcle,
+copaiba y tantas cosas excelentes.
+
+Y al ver al síndico en compañía de aquel hermoso joven, empezó á
+sonreírse con socarronería y á gastar bromas picantes acerca de ellos,
+diciendo á los mercaderes que le oían: «¡Mirad al viejo de barbas
+blancas! ¡Es lo mismo que el perro! ¡Blanco por fuera y verde por
+dentro!» E iba de un mercader á otro, repitiendo á todos sus chanzas y
+chistes, hasta que no quedó uno en el zoco que no tuviera la certeza de
+que el síndico Schamseddin tenía en su tienda á un joven mameluco para
+su placer.
+
+Cuando estos rumores llegaron á oídos de los notables y de los
+principales mercaderes, se celebró una reunión de los de más edad y más
+respetados entre ellos, para juzgar el caso de su síndico. Y en medio de
+la asamblea peroraba Sésamo y hacía grandes ademanes de indignación, y
+decía: «¡Ya no queremos tener en adelante á nuestra cabeza, como síndico
+del zoco, á esa barba viciosa que se roza en secreto con los
+muchachitos! Y desde hoy vamos á abstenernos de ir á recitar antes de
+abrir las tiendas, según solíamos hacer por las mañanas, los siete
+versículos sagrados de la Fatiha en presencia del síndico. ¡Y no
+terminará el día sin que elijamos otro síndico que sea un poco menos
+aficionado á los muchachos que ese viejo!»
+
+En cuanto al buen Schamseddin, cuando vió que pasaba la hora sin que los
+mercaderes y corredores fuesen á recitar delante de él los versículos
+rituales de la Fatiha, no supo á qué atribuir aquel descuido tan grave y
+tan contrario á la tradición. Y como viese al famoso Sésamo, que le
+miraba con el rabillo del ojo, le hizo seña de que se acercara para
+decirle dos palabras. Y Sésamo, que sólo aguardaba aquella seña, se
+acercó, pero lentamente y tomándose tiempo, arrastrando los pies, y no
+sin dirigir á derecha é izquierda sonrisas de inteligencia á los
+tenderos, que no le quitaban ojo, pues la curiosidad les tenía suspensos
+y hacíales desear la solución de aquel asunto que para ellos era muy
+capital.
+
+Y Sésamo, al ver que en él convergían todas las miradas y la atención
+general, llegó contoneándose, hasta apoyarse en el mostrador de la
+tienda; y Schamseddin le preguntó: «Dime, Sésamo, ¿cómo es que los
+mercaderes, con el jeque á la cabeza, no han venido á recitar delante de
+mí los versículos del primer capítulo del Korán?» Sésamo contestó:
+«¡Así, de pronto, no lo sé! ¡Hay rumores que corren por el zoco,
+rumores... ¿cómo te lo explicaría yo?... rumores!... ¡De todos modos, lo
+que sé muy bien es que se ha formado un partido compuesto por los
+principales jeques, que ha resuelto destituirte y dar á otro el cargo de
+síndico!»
+
+Al oir estas palabras, el buen Schamseddin mudó de color, y en tono
+mesurado y grave, preguntó: «¿Y puedes decirme siquiera en qué se
+fundamenta esta decisión?» Sésamo le guiñó el ojo, movió las caderas, y
+contestó: «¡Oh mi anciano jeque, no bromees! ¡Mejor lo sabes tú que
+nadie! ¡Ese hermoso joven que tienes en la tienda no estará allí para
+espantar las moscas! De cualquier modo, sabe que yo, á pesar de todo, he
+sido el único que te defendió en la asamblea, y dije que no eras
+aficionado á muchachos, cosa que habría sido yo el primero en saber,
+pues tengo relaciones amistosas con todos los que se dedican con
+preferencia á ese sexo ácido. Y además he añadido que este joven debería
+ser algún pariente de tu esposa ó el hijo de alguno de tus amigos de
+Tantah, Mansurah ó Bagdad, que había venido á tu casa para negocios.
+Pero la asamblea entera se ha vuelto contra mí y ha votado tu
+destitución. ¡Alah es el más grande, ¡oh jeque! Para consolarte te queda
+ese joven, por lo cual, aquí para entre nosotros, te felicito.
+¡Verdaderamente, es muy hermoso!...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 255.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...ese joven, por lo cual, aquí para entre nosotros, te felicito.
+¡Verdaderamente, es muy hermoso!»
+
+Al oir estas palabras de Sésamo, el síndico Schamseddin ya no pudo
+reprimir su indignación, y exclamó: «¡Oh tú, el más corrompido de los
+libertinos! ¿No sabes que es mi hijo? ¿Dónde está tu memoria, comedor de
+haschich?» Pero Sésamo respondió: «¡A mí no me la das! ¿Es que va á
+haber salido del vientre de su madre ahora y tal como está este muchacho
+de catorce años?» Schamseddin replicó: «Pero ¡oh Sésamo! ¿ya no te
+acuerdas de que tú mismo, hace catorce años, me trajiste aquella
+milagrosa mixtura que espesa los compañones y concentra el jugo? ¡Por
+Alah! ¡Gracias á ella pude conocer la fecundidad y Alah me ha dotado de
+un hijo! Y tú nunca volviste á pedirme noticias de aquella curación. En
+cuanto á mí, por temor al mal de ojo, he criado á este niño en el
+subterráneo de nuestra casa, y esta es la primera vez que sale conmigo.
+Pues aunque mi primera intención era que no saliera hasta que se hubiera
+podido coger las barbas con las manos, su madre me ha decidido á
+traerle conmigo para enseñarle el oficio y ponerle al corriente de los
+negocios, en previsión del porvenir.» Después añadió: «¡En cuanto á ti,
+Sésamo, me alegro de encontrarte, al fin y al cabo, para saldar mi
+deuda! ¡Toma mil dinares por el favor que me hiciste gracias á tu droga
+admirable!»
+
+Cuando Sésamo oyó estas palabras, ya no dudó de la verdad, y corrió á
+desengañar á todos los mercaderes del zoco, que en seguida se
+apresuraron á acudir, primero para felicitar á su síndico, y después
+para disculparse del retraso en la oración de apertura, que
+inmediatamente recitaron entre sus manos.
+
+Tras de lo cual, Sésamo tomó la palabra en nombre de todos, y dijo: «¡Oh
+nuestro venerable síndico! ¡Conserve Alah para nuestro afecto el tronco
+y las ramas! ¡Y florezcan las ramas á su vez, y den fruto oloroso y
+dorado! Pero ¡oh nuestro síndico! generalmente, hasta los mismos pobres,
+cuando les nace un hijo, mandan hacer dulces y los reparten entre amigos
+y vecinos; ¡y nosotros no nos hemos endulzado el paladar con la pasta
+amasada con manteca y miel, que es tan grato saborear, haciendo votos
+por la felicidad del recién nacido! ¿Cuándo nos darás un caldero de esa
+excelente assida?»
+
+El síndico Schamseddin contestó: «¡De todo corazón, pues no deseo otra
+cosa! ¡No os ofreceré sólo un caldero de assida, sino un gran festín en
+mi casa de campo á las puertas del Cairo, en medio de los jardines! Os
+invito á todos, amigos míos, á ir mañana á mi jardín, que ya conocéis.
+¡Y allí, si Alah lo quiere, ganaremos el tiempo perdido!»
+
+En cuanto volvió á su casa, el buen síndico dispuso grandes preparativos
+para la fiesta del día siguiente, y mandó al horno, para que los asaran,
+carneros cebados durante seis meses con hojas verdes, y carneros enteros
+con manteca abundante, y bandejas innumerables de pasteles y otras cosas
+semejantes. Al efecto, utilizó á todas las esclavas de la casa expertas
+en el arte de la dulcería, y á todos los pasteleros y confiteros de la
+calle Zeini. Y la verdad es que el banquete, después de tanto trabajo,
+nada dejaba que desear.
+
+Al día siguiente, muy temprano, Schamseddin se dirigió al jardín con su
+hijo Grano-de-Belleza, y mandó que los esclavos pusieran dos manteles
+inmensos en dos sitios separados y distantes uno de otro. Luego llamó á
+Grano-de-Belleza, y le dijo: «Hijo mío, he mandado poner, como ves, dos
+manteles diferentes; uno está reservado á los hombres y el otro es para
+los muchachos de tu edad que vengan con sus padres. Yo recibiré á los
+hombres con barbas y tú te encargarás de recibir á los jóvenes
+imberbes.» Pero Grano-de-Belleza, sorprendido, preguntó á su padre:
+«¿Por qué semejante separación y dos servicios diferentes? Eso no suele
+hacerse mas que entre hombres y mujeres. ¿Qué tienen que temer los
+jóvenes como yo de los hombres barbudos?» El síndico respondió: «Hijo
+mío, los jóvenes imberbes se encontrarán más libres solos y se
+divertirán entre si mejor que encontrándose en presencia de sus padres.»
+Y Grano-de-Belleza, que no era malicioso, se conformó con tal respuesta.
+
+Al llegar los invitados, Schamseddin se dedicó á recibir á las personas
+mayores, y Grano-de-Belleza á los niños y á los jóvenes. Y se comió, y
+se bebió, y se cantó, y hubo la mayor diversión posible; y la alegría y
+el júbilo brillaron en todas las caras, y se quemaron en los pebeteros
+incienso y perfumes. Después, terminado el festín, los esclavos
+repartieron entre los convidados copas llenas de sorbete á la nieve. Y
+aquel fué para los hombres el momento de departir agradablemente,
+mientras los muchachos, al otro lado, se entregaban á mil amenos juegos.
+
+Y entre los convidados había cierto mercader que era uno de los mejores
+parroquianos del síndico; pero también era un famoso pederasta, que no
+había dejado indemne de sus hazañas á ningún hermoso joven del barrio.
+Se llamaba Mahmud, pero no se le conocía mas que por el sobrenombre del
+«Bilateral».
+
+Cuando Mahmud-el-Bilateral oyó los gritos que daban los muchachos al
+otro lado...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, é interrumpió el relato autorizado por el rey Schahriar.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 256.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...Cuando Mahmud-el-Bilateral oyó los gritos que daban los muchachos al
+otro lado, se alborotó en extremo, y pensó: «¡Seguramente hay algo bueno
+por allá!» Y aprovechándose del descuido general para levantarse y
+fingir que iba á satisfacer una necesidad urgente, se deslizó
+silenciosamente por entre los árboles hasta donde estaban los muchachos,
+y se quedó en acecho de sus movimientos graciosos y lindas caras. No
+tardó mucho en notar que el más hermoso indiscutiblemente entre los más
+hermosos era Grano-de-Belleza. Y empezó á hacer mil proyectos para
+poderle hablar y llevarle aparte, y pensó: «¡Ya Alah! ¡Con tal de que se
+separe un poco de sus compañeros!» Y el Destino satisfizo sus deseos en
+gran manera.
+
+Efectivamente, en un momento dado, excitado Grano-de-Belleza por el
+juego y coloradas las mejillas por el movimiento, experimentó la
+necesidad de orinar. Y á fuer de muchacho bien educado, no quiso
+acurrucarse delante de todo el mundo y se fué hacia los árboles. En
+seguida dijo para sí el Bilateral: «Si me acercara á él ahora,
+seguramente le asustaría. ¡Voy á probar de otro modo!» Y salió de
+detrás del árbol que le ocultaba y se presentó en el corro de los
+muchachos, que le conocían, y empezaron á silbarle corriendo por entre
+sus piernas. Y él, muy contento, les dejaba hacer aquello sonriendo, y
+después acabó por decirles: «¡Oídme, hijos míos! ¡Prometo daros mañana á
+cada uno un traje nuevo y dinero para satisfacer todos vuestros
+caprichos, si lográis despertar en Grano-de-Belleza la afición á los
+viajes y el deseo de alejarse del Cairo!» Y los chicos le contestaron:
+«¡Oh Bilateral, eso es muy fácil!» Entonces los dejó y volvió á sentarse
+entre los hombres barbudos.
+
+Cuando Grano-de-Belleza acabó de orinar y volvió á su sitio, sus
+compañeros se guiñaron el ojo mutuamente, y el más elocuente del grupo
+se dirigió á Grano-de-Belleza y le dijo: «Durante tu ausencia hemos
+estado hablando de las maravillas de los viajes y de los magníficos
+países lejanos, y de Damasco, y Alepo, y Bagdad. Tú, ¡oh
+Grano-de-Belleza! siendo tu padre tan rico, le habrás acompañado muchas
+veces en sus viajes con las caravanas. ¡Cuéntanos algo de lo mucho
+maravilloso que hayas visto!» Pero Grano-de-Belleza contestó: «¿Yo? Pero
+¿no sabéis que me han criado en un subterráneo y que hasta ayer no he
+salido de él? ¿Cómo había de viajar en semejantes condiciones? ¡Y ahora,
+todo lo más que mi padre me permite es acompañarle desde casa hasta la
+tienda!»
+
+Entonces el mismo muchacho replicó: «¡Pobre Grano-de-Belleza, te han
+privado de las alegrías más deliciosas y de los placeres más puros! ¡Si
+supieras ¡oh amigo mío! lo maravillosamente que saben los viajes, ya no
+querrías pasar un momento más en casa de tu padre! Todos los poetas han
+cantado á porfía las delicias del viajar; oye una muestra ó dos de los
+versos que sobre el particular nos han transmitido:
+
+ _Viajar, ¿quién dirá tus maravillas? ¡Oh amigos míos, todas las
+ cosas bellas gustan de viajar! ¡Hasta las mismas perlas salen del
+ fondo oscuro del mar y atraviesan las inmensidades para colocarse
+ en la diadema de los reyes y en el cuello de las princesas!_
+
+Al oir esta estrofa, Grano-de-Belleza dijo: «¡Así será! ¡Pero el reposo
+en casa de uno también tiene sus encantos!» Entonces uno de los
+muchachos se echó á reir y dijo á sus compañeros: «¡Mirad con lo que
+sale Grano-de-Belleza! ¡Es como los pescados, que se mueren en cuanto
+los sacan del agua!» Y otro más exagerado dijo: «¡Es que temerá
+probablemente marchitar las rosas de sus mejillas!» Y un tercero añadió:
+«¿No veis que es como las mujeres? ¡No pueden dar un paso solas en
+cuanto salen á la calle!» Y otro, por último, exclamó: «¡Oh
+Grano-de-Belleza! ¿no te avergüenzas de no ser hombre?»
+
+Al oir todos aquellos apóstrofes, Grano-de-Belleza quedó tan mortificado
+que abandonó inmediatamente á sus invitados, y cabalgando en la mula
+emprendió el camino de la ciudad, y lleno de rabia el corazón y de
+lágrimas los ojos, llegó junto á su madre, que se asustó al verle en tal
+estado. Y Grano-de-Belleza le repitió las burlas de que había sido
+víctima por parte de sus compañeros, y le declaró que quería marcharse
+al momento á cualquier parte, con tal de partir. Y añadió: «¿Ves este
+cuchillo? ¡Pues me lo clavaré en el pecho si no quieres dejarme viajar!»
+
+Ante aquella resolución tan inesperada, la pobre mujer no pudo hacer mas
+que devorar sus lágrimas y consentir en aquel proyecto, por lo cual dijo
+á Grano-de-Belleza: «¡Hijo mío, prometo ayudarte con todas mis fuerzas!
+Pero como estoy segura anticipadamente de la negativa de tu padre, voy á
+prepararte un cargamento de mercaderías á mi costa.» Y Grano-de-Belleza
+dijo: «¡Pero hay que hacerlo en seguida, antes de que llegue mi padre!»
+
+Inmediatamente la esposa de Schamseddin mandó á un esclavo abrir uno de
+los depósitos de mercaderías reservadas, y que los embaladores hicieran
+los fardos suficientes para cargar diez camellos.
+
+En cuanto al síndico Schamseddin, así que se fueron los convidados buscó
+en balde por el jardín á su hijo, y acabó por saber que se le había
+anticipado en ir á su casa. Y el síndico, aterrado al pensar que le
+podía sobrevenir á su hijo una desgracia en el camino, puso la mula á
+todo galope y llegó sin aliento al patio, en donde se calmó su emoción
+al enterarse por el portero de la llegada sin novedad de
+Grano-de-Belleza. Pero fué mayor su sorpresa al ver en el patio fardos y
+fardos dispuestos á ser cargados y con etiquetas que indicaban en letras
+gordas sus diferentes destinos: Alepo, Damasco y Bagdad...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 257.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...en letras gordas sus diferentes destinos: Alepo, Damasco y Bagdad.
+
+Apresuróse entonces á subir á las habitaciones de su esposa, que le
+enteró de cuanto acababa de suceder y del grave inconveniente que había
+en contrariar á Grano-de-Belleza. Y el síndico dijo: «De todos modos,
+voy á tratar de disuadirle.» Y llamó a Grano-de-Belleza y le dijo: «¡Oh
+hijo mío! ¡Alah te ilumine y te aparte de proyecto tan funesto! ¿No
+sabes lo que ha dicho nuestro Profeta? (¡sean con Él la oración y la
+paz!): «¡Dichoso el hombre que se alimenta con los frutos de su tierra y
+halla en su mismo país las satisfacciones de su vida!» Y dijeron los
+antiguos: «¡No emprendáis jamás un viaje aunque sea de una milla!» Por
+consiguiente, hijo mío, te pido que me digas si después de estas
+palabras persistes en tu resolución.»
+
+Grano-de-Belleza contestó: «Sabe ¡oh padre mío! que no quiero
+desobedecerte; pero si te opones á mi viaje negándome lo necesario, me
+quitaré este traje, me pondré el de los pobres derviches y recorreré á
+pie todos los países y todas las tierras.»
+
+Cuando vió el síndico que su hijo estaba dispuesto á partir á todo
+trance, renunció á contrariar su proyecto, y le dijo: «Entonces, ¡oh
+hijo mío! he aquí cuarenta cargas más; y así, con las otras diez que te
+ha dado tu madre, tendrás para cargar cincuenta camellos. En ellas
+encontrarás las mercaderías adecuadas á las necesidades de cada una de
+las ciudades en que entres; pues no hay que tratar de vender en Alepo,
+por ejemplo, los géneros que prefieren los habitantes de Damasco; sería
+una mala especulación. ¡Parte, pues, hijo mío, y Alah te proteja y te
+allane el camino! Y adopta precauciones, sobre todo al atravesar por el
+desierto del León, un sitio que se llama el valle de los Perros, guarida
+de bandidos salteadores, cuyo jefe es un beduíno apellidado «el Rápido»
+por lo súbito de sus ataques é incursiones.» Y Grano-de-Belleza
+contestó: «¡Los sucesos buenos ó malos vienen de mano de Alah! ¡Y haga
+yo lo que haga, no me pasará mas que lo que se me tenga deparado!»
+
+Como no se podía replicar á tales palabras, el síndico no dijo más; pero
+su esposa no descansó hasta hacer mil votos, y prometer cien carneros á
+los santones, y poner á su hijo bajo la santa protección de El-Sayed Abd
+El-Kader El-Guilani, abogado de los viajeros.
+
+Después de lo cual, el síndico, acompañado de su hijo, á quien costó
+gran trabajo escaparse de los brazos de su pobre madre, que vertía sobre
+él todas las lágrimas de su corazón, fué á buscar á la caravana,
+dispuesta ya. Y llamó aparte al anciano mokaddem de los camelleros y
+muleteros, el jeque Kamal, y le dijo: «¡Oh venerable mokaddem, te confío
+este niño, pupila de mis ojos, y lo pongo bajo el ala de Alah y bajo tu
+custodia! Y tú, hijo mío--dijo á Grano-de-Belleza--, mira al que ha de
+hacer las veces de padre en ausencia mía. ¡Obedécele y nunca hagas nada
+sin consultarle!» Después dió mil dinares de oro á Grano-de-Belleza, y
+como último encargo le dijo: «¡Te doy estos mil dinares, hijo mío, para
+que puedas utilizarlos y aguardar con paciencia el momento más ventajoso
+para la venta de tus mercaderías, pues te guardarás muy bien de
+venderlas cuando estén en baja; has de aprovechar la ocasión en que los
+paños y otros géneros estén más en alza para colocarlos en las mejores
+condiciones!» Después de las despedidas, la caravana se puso en marcha y
+no tardó en estar fuera de las puertas del Cairo.
+
+Y ahora vamos con Mahmud-el-Bilateral. Al enterarse de la marcha de
+Grano-de-Belleza, se preparó también rápidamente, y en pocas horas tuvo
+á mulos y camellos cargados y ensillados. Y sin perder tiempo se puso
+en camino, y alcanzó á la caravana á pocas millas del Cairo. Y decía
+para sí: «¡Ahora, en el desierto, ¡oh Mahmud! nadie irá á denunciarte,
+ni tampoco vendrá á vigilarte nadie! ¡Y sin temor á que te molesten,
+podrás deleitarte con ese muchacho!»
+
+De modo que, desde la primera etapa, el Bilateral mandó armar sus
+tiendas al lado de las de Grano-de-Belleza, y encargó al cocinero de
+éste que no se tomara el trabajo de encender lumbre, puesto que él había
+invitado á Grano-de-Belleza á compartir la comida en su tienda.
+
+Y efectivamente, Grano-de-Belleza fué á la tienda del Bilateral, pero
+acompañado por el jeque Kamal, mokaddem de los camelleros. Y aquella
+noche el Bilateral nada sacó en limpio. Y al día siguiente, en la
+segunda parada, ocurrió lo mismo, y así todos los días, hasta la llegada
+á Damasco, porque Grano-de-Belleza aceptaba todas las invitaciones, pero
+iba siempre á la tienda del Bilateral acompañado del mokaddem de los
+camelleros.
+
+Pero cuando llegaron á Damasco, en donde el Bilateral tenía, lo mismo
+que en El Cairo, Alepo y Bagdad, casa propia para recibir á los
+amigos...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada, la hija del visir,
+ vió aparecer la mañana, é interrumpió el relato.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 258.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...á Damasco, en donde el Bilateral tenía, lo mismo que en El Cairo,
+Alepo y Bagdad, casa propia para recibir á los amigos, envió un esclavo
+á Grano-de Belleza, que se había quedado en la tienda á la entrada de la
+ciudad, para invitarle, pero á él solo, á que le honrase con su
+presencia. Y Grano-de-Belleza contestó: «¡Espera que le pregunte su
+parecer al jeque Kamal!» Pero el mokaddem de los camelleros frunció el
+ceño al oir la proposición, y contestó: «¡No, hijo mío, hay que
+rechazarla!» Y Grano-de-Belleza declinó la invitación.
+
+La estancia en Damasco fué de corta duración, y pronto se pusieron en
+camino para Alepo; y á la llegada, el Bilateral volvió á invitar á
+Grano-de-Belleza; pero el jeque Kamal aconsejó la abstención, como en
+Damasco, y Grano-de-Belleza, sin saber por qué era tan severo el
+mokaddem, no quiso contrariarle. Y aquella vez también perdió el viaje y
+el trabajo el Bilateral.
+
+Pero después de salir de Alepo, el Bilateral juró que en la primera
+ocasión las cosas no pasarían lo mismo. Y á la primera parada en
+dirección á Bagdad, mandó hacer los preparativos de un banquete sin
+precedentes, y fué personalmente á invitar á Grano-de-Belleza. Y aquella
+vez Grano-de-Belleza se vió obligado á aceptar, por no tener motivo
+fundado para negarse, y empezó por ir á la tienda á vestirse con traje á
+propósito.
+
+Entonces fué á buscarle el jeque Kamal, y le dijo: «¡Qué imprudente
+eres, ¡oh Grano-de-Belleza! ¿Por qué has aceptado la invitación de
+Mahmud? ¿No conoces sus intenciones? ¿No sabes el motivo de que le
+llamen el Bilateral? De todos modos, debiste preguntar su parecer á un
+anciano como yo, y del cual han dicho los poetas:
+
+ _Pregunté al viejo_: «_¿Por qué andas encorvado?_» _Me contestó_:
+ «_¡Perdí mi juventud en la tierra húmeda! ¡Y me he encorvado para
+ buscarla! ¡Y ahora la experiencia que pesa sobre mí es tan amarga,
+ que me impide enderezar la espalda!_»
+
+Pero Grano-de-Belleza contestó: «¡Oh venerable mokaddem! ¡Estaría muy
+mal rechazar la invitación de nuestro amigo Mahmud, al cual no sé por
+qué llaman el Bilateral! Y además, ignoro lo que pueda perder con
+acompañarle. ¡No me comerá!» Y el mokaddem replicó con viveza: «¡Pues
+sí, por Alah! ¡Te comerá! ¡Ya se ha comido á otros muchos!»
+
+Al oir aquello, Grano-de-Belleza soltó la carcajada y se apresuró á ir á
+casa del Bilateral, que le aguardaba con impaciencia. Y ambos se fueron
+á la tienda en que estaba preparado el festín.
+
+Y en realidad, el Bilateral no había escatimado nada para recibir como
+merecía al maravilloso joven, y todo aparecía dispuesto para encantar
+las miradas y halagar los sentidos. De modo que la comida fué alegre y
+estuvo llena de animación; y ambos comieron con gran apetito, y bebieron
+en la misma copa hasta saciarse. Y cuando el vino fermentó en las
+cabezas y los esclavos se retiraron discretamente, el Bilateral, ebrio
+de vino y de pasión, se inclinó hacia Grano-de-Belleza, y cogiéndole las
+mejillas con las dos manos quiso besarlas. Pero Grano-de-Belleza, muy
+turbado, levantó instintivamente la mano, y el beso del Bilateral no
+encontró mas que la palma del adolescente. Entonces Mahmud le echó un
+brazo alrededor del cuello y con el otro le rodeó la cintura; y como
+Grano-de-Belleza le preguntara: «Pero ¿qué quieres hacer conmigo?», le
+contestó: «Sencillamente, tratar de explicarte estos versos del poeta
+para ponerlos en práctica:
+
+ _¡Oh mis estremecimientos cuando las miradas de sus ojos me sacuden
+ el alma! ¡Oh delicias del primer deseo que hincha sus compañones
+ infantiles!_
+
+ _¡Mira, ¡oh ojos míos! ¡Toma lo que puedas tomar, levanta lo que
+ puedas levantar, coge un puñado, ó dos, ó tres, y hazlo entrar un
+ palmo ó más! ¡Pero sin que te haga daño! ¡Hay que obrar con
+ prudencia!_»
+
+Después de haber dicho á su modo estos versos, Mahmud se dispuso á
+explicárselos prácticamente. Pero el joven Grano-de-Belleza, sin darse
+cuenta exacta de la situación, se sentía molesto con aquellos ademanes y
+movimientos, y quiso marcharse. Y el Bilateral le sujetó y acabó por
+hacerle entender de qué se trataba.
+
+Cuando Grano-de-Belleza se enteró bien de las intenciones del Bilateral
+y comprendió su petición...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 259.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...Cuando Grano-de-Belleza se enteró bien de las intenciones del
+Bilateral y comprendió su petición, levantóse inmediatamente y le dijo:
+«¡No, por Alah! ¡No vendo esa mercancía! ¡De todos modos, para que te
+consueles, te diré que si á los demás se la vendiese por dinero, á ti te
+la daría de balde!» Y á pesar de las súplicas del Bilateral,
+Grano-de-Belleza no quiso permanecer un momento más en la tienda; salió
+de ella bruscamente y volvió en seguida al campamento, donde, harto
+inquieto, aguardaba su regreso el mokaddem.
+
+Y cuando Kamal vió entrar á Grano-de-Belleza con aquel aspecto extraño,
+le preguntó: «¡Por Alah! ¿qué ha pasado?» El otro respondió: «¡Pues
+absolutamente nada! ¡Pero tenemos que levantar el campo en seguida é
+irnos á Bagdad, porque en lo sucesivo no quiero viajar con el Bilateral;
+tiene pretensiones exageradas y muy molestas!» El jeque de los
+camelleros dijo: «¿No te lo había dicho ya, hijo mío? Pero he de
+advertirte que sería muy peligroso viajar solos. Más vale seguir en una
+sola caravana, como estamos ahora, para poder resistir los ataques de
+los bandoleros beduínos que infestan estas tierras.» Pero
+Grano-de-Belleza no quiso hacer caso, y dió la orden de marcha.
+
+Por consiguiente, la pequeña caravana se puso en camino sola y no dejó
+de viajar del mismo modo, hasta que un día, á la puesta del sol, llegó á
+pocas millas de las puertas de Bagdad.
+
+El mokaddem de los camelleros fué á buscar entonces á Grano-de-Belleza y
+le dijo: «Mejor será, hijo mío, seguir hasta Bagdad esta misma noche,
+sin detenernos á acampar aquí. ¡Porque el lugar en que estamos es el más
+peligroso de todo el viaje! ¡Es el valle de los Perros! ¡Hay gran riesgo
+de que nos ataquen si permanecemos aquí durante la noche! Apresurémonos,
+pues, á llegar á Bagdad antes de que cierren las puertas. ¡Porque has de
+saber, hijo mío, que el califa manda cerrar todas las noches las puertas
+de la ciudad, con el fin de impedir que las hordas fanáticas entren á
+escondidas y se apoderen de los libros de la ciencia y de los
+manuscritos literarios encerrados en las salas de las escuelas,
+arrojándolos luego al Tigris!»
+
+Grano-de-Belleza, á quien no complacía la proposición, contestó: «¡No,
+por Alah! ¡No quiero entrar de noche en la ciudad, porque deseo gozar
+del espectáculo de Bagdad al salir el sol! ¡Pasemos, pues, la noche
+aquí, ya que no tengo prisa ni viajo para negociar, sino por recreo, y
+para ver lo que no conozco!» Y el anciano mokaddem tuvo que inclinarse,
+aunque deplorando la peligrosa terquedad del hijo de Schamseddin.
+
+En cuanto á Grano-de-Belleza, tomó un bocado, y después, cuando los
+esclavos fueron á acostarse, salió de la tienda, apartóse un poco por el
+valle, y fué á sentarse junto á un árbol, á la luz de la luna. Y se
+acordó de las lecturas de sus maestros en el subterráneo, é inspirado
+por lugar tan propicio á la meditación, empezó este canto del poeta:
+
+ _¡Reina del Irak, deliciosamente bella! ¡oh Bagdad, ciudad de los
+ califas y poetas! ¡cuánto tiempo, ¡oh maravilla! soñé contigo!_
+
+Pero súbitamente, antes de terminar la primera estrofa, oyó á su
+izquierda un clamor espantoso, y galopar de caballos, y exclamaciones de
+cien bocas á un tiempo, y al volverse vió invadido el campamento por un
+numeroso tropel de beduínos que surgían por todas partes como si
+salieran de debajo de la tierra.
+
+Aquel espectáculo tan nuevo para él le dejó clavado en el suelo, y así
+pudo ver la matanza general de la caravana, que había querido
+defenderse, y el saqueo de todo el campamento. Y cuando los beduinos
+comprobaron que nadie quedaba en pie, se apoderaron de camellos y mulos,
+y en un momento desaparecieron por donde habían venido.
+
+Al disiparse un tanto la estupefacción que le había dominado,
+Grano-de-Belleza bajó hacia el sitio en que se encontraba su campamento,
+y pudo ver asesinada á toda su gente. Y ni el jeque Kamal, mokaddem de
+los camelleros, á pesar de su edad respetable, había sido tratado mejor
+que los demás, y yacía muerto, atravesado el pecho por numerosas
+lanzadas. Así es que Grano-de-Belleza no supo soportar la vista de
+espectáculo tan aterrador, y emprendió la fuga, sin atreverse á mirar
+hacia atrás.
+
+De tal modo estuvo corriendo toda la noche, y para no excitar la codicia
+de algún otro bandido, se despojó completamente de su rico traje, que
+arrojó á lo lejos, y no se quedó mas que con la camisa. Y así, medio
+desnudo, entró en Bagdad al amanecer.
+
+Entonces, rendido de cansancio y sin poder tenerse en pie, se paró
+delante de la primera fuente pública que se le presentó á la entrada de
+la población. Se lavó las manos, la cara y los pies; subió á la
+plataforma que coronaba la fuente, se tendió en ella á la larga, y no
+tardó en dormirse.
+
+En cuanto á Mahmud-el-Bilateral, también se había puesto en camino, pero
+había tomado un atajo por otra parte y pudo evitar el encuentro con los
+bandidos; y además, llegó á las puertas de Bagdad precisamente cuando
+Grano-de-Belleza las atravesaba y se dormía en la fuente.
+
+Al pasar por cerca de aquella fuente, el Bilateral se acercó al
+abrevadero de piedra lleno de agua para los animales, y quiso que
+bebiera en él su caballo sediento. Pero el animal vió la sombra que
+proyectaba el adolescente dormido, y retrocedió resollando. Entonces el
+Bilateral levantó los ojos hacia la plataforma, y le faltó poco para
+caerse del caballo al reconocer á Grano-de-Belleza en aquel joven medio
+desnudo que en la piedra dormía...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 260.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...al reconocer á Grano-de-Belleza en aquel joven medio desnudo que en
+la piedra dormía.
+
+En seguida se apeó del caballo, se encaramó á la plataforma, y quedó
+inmóvil de admiración ante Grano-de-Belleza tendido, cuya cabeza
+reposaba sobre un brazo, en la languidez del sueño. Y por primera vez le
+fué dable al fin contemplar sin velos las perfecciones de aquel cuerpo
+juvenil y cristalino, en que los lunares oscuros resaltaban de tan
+hermosa manera sobre la blancura de lo demás. Y no se le alcanzaba por
+qué casualidad encontraba en su camino, y dormido en aquella fuente, á
+aquel ángel, por amor al cual había él emprendido su viaje. Y no llegaba
+á separar sus miradas del lunarcillo, redondo como un grano de almizcle,
+que adornaba la nalga izquierda del muchacho, descubierta en aquel
+momento. Y sin saber qué resolución tomar, decía para sí: «¿Qué será
+mejor? ¿Despertarle? ¿Llevármelo en mi caballo como está y huir con él
+al desierto? ¿Aguardar que se despierte, hablarle, enternecerle y
+decidirle á que me acompañe á mi casa de Bagdad?»
+
+Acabó por tomar esta última determinación, y sentándose á los pies del
+joven en el reborde de la fuente, aguardó á que se despertase, bañándose
+los ojos en toda la limpidez sonrosada que el sol ponía en aquel cuerpo
+infantil.
+
+Harto ya de dormir, Grano-de-Belleza estiró las piernas y abrió los
+ojos, y en el mismo instante Mahmud le cogió la mano, y con voz muy
+suave le dijo: «¡No tengas miedo, niño; estás bien seguro á mi lado!
+¡Pero apresúrate, por favor, á explicarme la causa de todo esto!»
+
+Entonces Grano-de-Belleza se incorporó, y aunque un tanto molesto por la
+presencia de su admirador, le contó la aventura con todos sus
+pormenores. Y Mahmud le dijo: «¡Loor á Alah, mi joven amigo, que te ha
+arrebatado la fortuna, pero te ha conservado la vida! Porque dice el
+poeta:
+
+ _¡Cuando la cabeza se salva, la fortuna perdida sólo es una
+ recortadura de uña sacada sin hacer daño!_
+
+»Además, ni siquiera la fortuna se ha perdido, pues cuanto poseo te
+pertenece. Ven conmigo á casa á bañarte y vestirte, y desde este momento
+puedes considerar todos los bienes de Mahmud como tuyos propios, y la
+vida de Mahmud está á tu disposición.» Y siguió hablando tan
+paternalmente á Grano-de-Belleza, que le decidió á acompañarle.
+
+Bajó primeramente, y le ayudó en seguida á ponerse detrás de él en el
+caballo, y encaminóse hacia su casa, estremeciéndose de placer al
+contacto del cuerpo caliente y desnudo del muchacho, que se cogía á
+Mahmud para sujetarse.
+
+Su primera diligencia fué llevar á Grano-de-Belleza al hammam y bañarlo
+allí, sin auxilio de masajista ni ningún otro criado, y después de
+haberle vestido con un traje de gran valor lo llevó á la sala en que
+solía recibir á sus amigos.
+
+Era un salón de frescura y sombra deliciosas, alumbrado únicamente por
+los hermosos reflejos de esmaltes y porcelanas y por el centelleo que
+desde arriba caía de las estrellas. Un olor á incienso arrebataba y
+transportaba el alma hacia soñados jardines de alcanfor y cinamomo. En
+el centro cantaba el surtidor de una fuente. Perfecto y seguro era allí
+el reposo, y podía llegarse hasta el éxtasis.
+
+Sentáronse ambos en la alfombra, y Mahmud brindó á Grano-de-Belleza un
+almohadón para apoyar los brazos. Comieron los manjares que en bandejas
+se les sirvieron, y bebieron los vinos selectos que encerraban los
+frascos. En aquel momento, el Bilateral, que hasta entonces no se había
+mostrado muy atrevido, no pudo contenerse más, y estalló recitando esta
+estrofa del poeta:
+
+ _¡Deseo! ¡Ni las caricias delicadas de los ojos ni el beso de los
+ labios puros pueden apaciguarte! ¡Oh deseo mío! ¡Sientes gravitar
+ sobre ti el peso de una pasión que no ha de calmarse hasta que
+ brote!_
+
+Pero Grano-de-Belleza, que acostumbrado ya á los versos del Bilateral
+advertía con facilidad su sentido, á veces oscuro, se levantó
+inmediatamente y dijo á su huésped: «En verdad que no comprendo tu
+insistencia sobre lo mismo. No puedo hacer mas que repetirte lo que ya
+te dije. El día en que venda á otros esa mercancía por dinero, á ti te
+la daré de balde.» Y sin querer atender á otras explicaciones del
+Bilateral, le dejó bruscamente y se fué.
+
+Al verse fuera, empezó á vagar por la ciudad. Pero ya había oscurecido,
+y como siendo forastero en Bagdad no sabía adónde dirigirse, resolvió
+pasar la noche en una mezquita que vió en el camino. Entró, pues, en el
+patio, y al ir á quitarse las sandalias para penetrar en el interior de
+la mezquita, vió que se le acercaban dos hombres precedidos por sus
+esclavos, que iban con linternas encendidas. Se apartó para dejarles
+pasar; pero el más viejo de los dos se paró delante de él, y después de
+mirarle con mucha atención, le dijo: «¡La paz contigo!» Y
+Grano-de-Belleza le devolvió el saludo. El otro añadió: «¿Eres
+forastero, hijo mío?» El joven contestó: «Soy del Cairo. Mi padre es
+Schamseddin, síndico de los mercaderes.»
+
+Al oir estas palabras, el anciano se volvió hacia su compañero y le
+dijo: «¡Alah nos favorece más de lo que deseábamos! ¡No esperábamos
+encontrar tan pronto al forastero que buscamos y ha de sacarnos del
+apuro!...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 261.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...al forastero que buscamos y ha de sacarnos del apuro!» Luego llamó
+aparte á Grano-de-Belleza, y le dijo: «¡Bendito sea Alah, que te ha
+colocado en nuestro camino! Vamos á pedirte un favor, que retribuiremos
+liberalmente dándote cinco mil dinares, efectos por valor de mil dinares
+y un caballo de mil dinares. ¡Verás!
+
+»No ignoras, hijo mío, que, según nuestra ley, cuando un musulmán ha
+repudiado por primera vez á su esposa, puede recobrarla sin formalidades
+á los tres meses y diez días; y si se divorcia por segunda vez, también
+puede recuperarla después del plazo legal; pero si la repudia por
+tercera vez, ó si, aun no habiéndola repudiado nunca, le dice
+sencillamente: «¡Quedas repudiada por tres veces!» ó «¡Ya no eres nada
+para mí, lo juro por el tercer divorcio!», en ese caso, si el esposo
+quiere volver otra vez con su esposa, la ley determina que otro empiece
+por casarse legalmente con la mujer repudiada, y á su vez la repudie
+después de haberse acostado con ella aunque sólo sea una noche. Y
+entonces es cuando el primer esposo la puede recobrar como mujer
+legítima.
+
+»Pues ese es el caso del joven que está conmigo. El otro día se dejó
+llevar de un acceso de mal humor y le gritó á su esposa, que es hija
+mía: «¡Sal de mi casa! ¡Ya no te conozco! ¡Te repudio por tres veces!» Y
+en seguida, mi hija, que es su esposa, se echó el velo por la cara
+delante de su esposo, que era ya un extraño para ella, recogió su dote y
+volvió el mismo día á mi casa. Pero ahora su marido, que es éste, desea
+ardientemente recobrarla. Ha venido á besarme las manos y á rogarme que
+le reconciliara con su esposa. Y yo he accedido á ello. Y en seguida
+hemos salido en busca del hombre que le ha de servir de sucesor
+momentáneo una noche. Y á la sazón te hemos encontrado, hijo mío. Como
+eres forastero, las cosas se harán en secreto, sólo en presencia del
+kadí, y no trascenderá nada al exterior.»
+
+El estado de indigencia en que se encontraba Grano-de-Belleza le hizo
+aceptar de buena gana la proposición, y dijo para sí: «Voy á cobrar
+cinco mil dinares, y tomar efectos por valor de mil dinares, y un
+caballo de mil dinares, y además voy á fornicar toda la noche. ¡Por
+Alah! ¡Acepto!» Y dijo á los dos hombres, que aguardaban con ansiedad la
+respuesta: «¡Por Alah! ¡Acepto el cargo de Desligador!»
+
+Entonces el esposo de la repudiada, que todavía no había hablado, se
+volvió hacia Grano-de-Belleza y le dijo: «¡Nos sacas de un gran apuro,
+porque he de manifestarte que amo á mi esposa extremadamente! Pero temo
+que mañana por la mañana sea muy de tu gusto mi esposa, no quieras
+repudiarla y te niegues á devolvérmela. La ley, en ese caso, te
+favorece. Por lo tanto, ahora, delante del kadí, te comprometerás á
+entregarme diez mil dinares de indemnización si por desgracia no
+quisieras consentir en divorciarte al día siguiente.» Y Grano-de-Belleza
+aceptó la condición, por estar resuelto á no dormir mas que una noche
+con la mujer consabida.
+
+Fueron, pues, los tres á casa del kadí, y ante él formalizaron el
+contrato en las condiciones legales. Y el kadí se entusiasmó al ver á
+Grano-de-Belleza y le amó mucho. Ya volveremos á encontrarle en el
+curso de esta historia.
+
+Y hecho el contrato, salieron de la oficina del kadí, y el padre de la
+divorciada se llevó á Grano-de-Belleza y le hizo entrar en su casa. Le
+rogó que esperara en el vestíbulo, y en seguida fué á avisar á su hija,
+diciéndole: «Querida hija, he encontrado un muchacho muy bien formado, y
+que, á mi parecer, te ha de gustar. Te lo recomiendo con todo el
+encarecimiento de la recomendación. Pasa con él una noche encantadora y
+no te prives de nada. ¡No todas las noches se puede tener en brazos un
+mozo tan maravilloso!» Y habiendo aconsejado á su hija de tal modo, el
+buen padre se fué muy contento á buscar á Grano-de-Belleza para decirle
+lo mismo. Y le rogó que aguardara un poco á que su nueva esposa se
+preparase á recibirle.
+
+En cuanto al primer esposo, fué á buscar inmediatamente á una vieja muy
+taimada que le había criado, y le dijo: «Te ruego, buena madre, que
+imagines algún recurso para evitar que el Desligador que hemos
+encontrado se acerque esta noche á mi mujer divorciada.» Y la vieja
+contestó: «¡Por tu vida! ¡Nada hay más fácil!» Y se envolvió en su
+velo...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 262.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...Y se envolvió en su velo y fué á casa de la divorciada, en donde vió
+á Grano-de-Belleza en el vestíbulo. Le saludó, y le dijo: «Vengo á
+buscar á la joven divorciada, para untarle el cuerpo con pomadas, como
+hago todos los días, á fin de curarle la lepra que la ha atacado. ¡Pobre
+mujer!» Y Grano-de-Belleza exclamó: «¡Alah me libre! ¡Cómo, buena mujer!
+¿Esa joven está enferma de lepra? ¡Y yo que tenía que acostarme con ella
+esta noche! Porque soy el Desligador elegido por su anterior esposo.» Y
+la vieja contestó: «¡Oh hijo mío, preserve Alah tu hermosa juventud!
+¡Créeme! ¡Harás bien en abstenerte de copular!» Y le dejó confuso, y
+entró á ver á la divorciada, á la cual convenció de lo mismo respecto al
+joven que había de servir de Desligador. Y le aconsejó la abstinencia
+para evitar el contagio. Y después se marchó.
+
+En cuanto á Grano-de-Belleza, siguió esperando una seña de la joven para
+entrar en su aposento. Pero aguardó largo rato, sin que se presentase
+mas que un esclavo con una fuente de comida. Comió y bebió, y luego,
+para matar el tiempo, recitó una sura del Korán, y después empezó á
+tararear algunas estrofas con voz más suave que la del joven David en
+presencia de Saúl.
+
+Cuando la joven oyó desde dentro aquella voz, pensó: «¿Cómo habrá
+mentido esa malhadada vieja? ¿Puede un leproso tener voz tan hermosa?
+¡Por Alah! Voy á llamarle y á enterarme por mí misma de si la vieja ha
+mentido. Pero antes voy á contestarle.» Y cogió un laúd indio, que
+templó sabiamente, y con voz capaz de parar el vuelo de las aves en el
+fondo del cielo, cantó:
+
+ _¡Amo á un gamo joven de dulces ojos lánguidos! ¡Es tan esbelta su
+ cintura, que las ramas flexibles aprenden á ondular viéndole
+ balancearse!_
+
+Cuando Grano-de-Belleza oyó las primeras notas de aquel canto, dejó de
+tararear y escuchó con entusiástica atención. Y dijo para sí: «¿Qué me
+decía la vieja vendedora de pomadas? ¡Por Alah! ¡Ha debido mentir! ¡Tan
+bella voz no puede ser de una leprosa!» Y en seguida, tomando el tono de
+las últimas notas que acababa de oir, cantó con voz capaz de hacer
+bailar á los peñascos:
+
+ _¡Mi saludo va hacia la fina gacela que se oculta del cazador, y
+ lleva mi tributo á las rosas dispersas por el vergel de sus
+ mejillas!_
+
+Y dijo aquello con tal acento, que la joven, seducida por la emoción,
+corrió á descorrer las cortinas que la separaban del mancebo, y se
+ofreció á su vista como la luna que súbitamente se desprende de una
+nube; le hizo seña de que entrara en seguida, y le precedió moviendo las
+caderas de tal modo, que habría puesto de pie á un anciano impedido. Y
+Grano-de-Belleza se asombró de su hermosura, de su lozanía y de su
+juventud. Pero no se atrevía á acercarse á ella, asediado por el temor
+del posible contagio.
+
+Mas de pronto, la joven, sin decir palabra, en un momento se quitó la
+camisa y el calzón, que tiró á lo lejos, y se le apareció completamente
+desnuda, tan limpia como la plata virgen, y tan firme y esbelta como el
+tronco de una palmera tierna.
+
+A su vista, Grano-de-Belleza notó que se le movía la herencia de su
+venerable padre, el niño encantador que llevaba entre los muslos. Y como
+percibía distintamente su apremiante llamamiento, quiso entregarlo, para
+que se tranquilizase, á la joven, que debía de saber en dónde colocarlo.
+Pero ella le dijo: «¡No te acerques! ¡Temo que me pegues la lepra que
+tienes en el cuerpo!»
+
+Al oir estas palabras, Grano-de-Belleza, sin contestar, se quitó toda la
+ropa, y después la camisa y los calzones, que tiró lejos, y apareció en
+perfecta desnudez, tan límpido como el agua de sierra y tan intacto como
+el ojo de un niño.
+
+Entonces la joven ya no dudó de que la vieja alcahueta había empleado
+una estratagema, á instigación de su primer esposo, y deslumbrada por
+los hechizos del joven, corrió á él, le envolvió en sus brazos, y le
+arrastró á la cama, en la cual cayeron juntos. Y jadeante de deseo, le
+dijo: «¡Prueba tus fuerzas, ¡oh jeque Zacarías, padre potente de nervios
+gordos!»
+
+Ante aquel llamamiento tan formal, Grano-de-Belleza cogió por las
+caderas á la joven, y asestó el robusto y dulce nervio en dirección á la
+puerta de los triunfos, y empujándolo hacia el corredor de cristal, lo
+hizo llegar rápidamente á la puerta de las victorias. Después lo desvió
+del camino real, y lo impulsó con brío por el atajo hacia la puerta del
+montador; pero como el nervio vacilaba ante lo angosto de aquella puerta
+amurallada, forzó el paso desfondando la tapa del tarro, y se encontró
+entonces en su casa, como si el arquitecto hubiera tomado las medidas
+por ambos lados á la vez. Luego siguió su excursión, visitando
+lentamente el zoco del lunes, el mercado del martes, el bazar del
+miércoles y los puestos del jueves. Y habiendo desatado así todo lo que
+tenía que desatar, descansó, como buen musulmán, á la entrada del
+viernes.
+
+Y tal fué el viaje de prueba de Grano-de-Belleza y de su niño por el
+jardín de la muchacha...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 253.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...Y tal fué el viaje de prueba de Grano-de-Belleza y de su niño por el
+jardín de la muchacha.
+
+Tras de lo cual, Grano-de-Belleza, con su niño aletargado de felicidad,
+se enlazó tiernamente á la joven de los arriates devastados, y los tres
+se durmieron hasta por la mañana.
+
+Despertado ya, Grano-de-Belleza preguntó á su esposa transitoria: «¿Cómo
+te llamas, corazón mío?» Ella contestó: «Zobeida.» Y él le dijo: «¡Pues
+bien, Zobeida, me duele mucho el verme obligado á dejarte!» Y ella le
+preguntó, conmovida: «¿Y por qué me has de dejar?» Él contestó: «¡Ya
+sabes que no soy mas que Desligador!» Ella exclamó: «¡No, por Alah! ¡Se
+me había olvidado! ¡Y en mi dicha me figuraba que eras un regalo
+maravilloso que me hacía mi buen padre para reemplazar al otro!» Y él le
+dijo: «¡Pues sí, encantadora Zobeida, soy un Desligador elegido por tu
+padre y tu primer esposo! Y previendo una mala voluntad por mi parte,
+ambos han cuidado de hacerme firmar un contrato ante el kadí, que me
+obliga á pagarles diez mil dinares si esta mañana no te repudio. ¡Y no
+sé cómo voy á pagarles esa cantidad fabulosa, no teniendo ni un dracma
+en el bolsillo! Mejor será, pues, que me marche si no quiero ir á la
+cárcel, puesto que soy insolvente.»
+
+Al oir tales palabras, la joven Zobeida reflexionó un instante, y
+después, besando los ojos al joven, le preguntó: «¿Cómo te llamas, ojos
+míos?» El contestó: «Grano-de-Belleza.» Ella exclamó: «¡Ya Alah! ¡Nunca
+ha habido nombre mejor puesto! Pues bien, querido mío, ¡oh
+Grano-de-Belleza! como prefiero á todo el azúcar cande ese delicioso
+nervio blanco y sabroso con que has endulzado mi jardín durante toda la
+noche, te juro que encontraremos un recurso para no separarnos jamás,
+pues prefiero morir á pertenecer á otro después de haberte probado.» Él
+le preguntó: «¿Y cómo haremos?» Ella dijo: «Es muy sencillo. Verás.
+Pronto vendrá mi padre á buscarte y te llevará á casa del kadí para
+cumplir las estipulaciones del contrato. Entonces te aproximarás
+gentilmente al kadí y le dirás: «¡No quiero divorciarme!» Y te
+preguntará: «¡Cómo! ¿Rechazas los cinco mil dinares que van á darte, y
+los efectos por valor de mil dinares, y el caballo de mil dinares, por
+seguir con una mujer?» Tú contestarás: ¡Entiendo que cada cabello de esa
+mujer vale diez mil dinares! Por eso conservo á la propietaria de tan
+preciada cabellera.» Entonces el kadí te dirá: «¡Estás en tu derecho!
+Pero vas á pagar al primer esposo, en compensación, la cantidad de diez
+mil dinares.»
+
+¡Ahora, querido mío, escucha bien lo que voy á decirte! El anciano
+kadí, por lo demás hombre excelente, gusta con delirio de los muchachos.
+¡Y estoy segura de que le has causado ya una gran impresión!»
+
+Grano-de-Belleza exclamó: «¿De modo que crees que también el kadí es
+bilateral?» Zobeida se echó á reir y dijo: «¡Cierto que sí! ¿Por qué te
+asombra tanto eso?» Y él dijo: «Está escrito que toda su vida
+Grano-de-Belleza ha de ir de un bilateral á otro. Pero ¡oh sutil
+Zobeida! te ruego que sigas desarrollando tu plan. Decías que el anciano
+kadí, por lo demás hombre excelente, gusta con delirio de los muchachos.
+¡No me irás á aconsejar que le venda mi mercancía!» Ella dijo: «¡No! Ya
+verás.»
+
+Y prosiguió: «Cuando el kadí te haya dicho: «¡Hay que pagar los diez mil
+dinares!», le mirarás así, de cierta manera, y moverás las caderas
+gentilmente, no de un modo excesivo, pero sí de manera que le liquides
+de emoción en la alfombra. Y sin duda te dará un plazo para saldar la
+deuda. ¡Y de aquí á entonces, Alah proveerá!»
+
+Oídas estas palabras, Grano-de-Belleza reflexionó un instante, y dijo:
+«¡Lo intentaré!»
+
+En aquel mismo momento, una esclava, desde detrás del tapiz, alzó la voz
+y dijo: «¡Ama Zobeida, ahí está tu padre aguardando á mi amo!»
+
+Entonces Grano-de-Belleza se levantó, se vistió á escape y fué á buscar
+al padre de Zobeida. Y ambos, después de habérseles unido en la calle el
+primer marido, fueron á la oficina del kadí.
+
+Y las previsiones de Zobeida se realizaron al pie de la letra. Pero
+también hay que decir que Grano-de-Belleza cuidó de seguir
+escrupulosamente las preciosas indicaciones que ella le había dado.
+
+Y el kadí, absolutamente aniquilado por las miradas al soslayo que le
+dirigía Grano-de-Belleza, no sólo concedió el aplazamiento de tres días
+que reclamaba modestamente el joven, sino que terminó su sentencia en
+esta forma: «Nuestras leyes religiosas y nuestra jurisprudencia no
+pueden hacer obligatorio el divorcio. Y nuestros cuatro ritos ortodoxos
+están completamente de acuerdo en este punto. Por otra parte, el
+Desligador, convertido en marido de derecho, se aprovecha de un
+aplazamiento, dada su condición de forastero. Le otorgamos, pues, diez
+días para saldar la deuda.»
+
+Entonces Grano-de-Belleza besó respetuosamente la mano del kadí, que
+decía para sí: «¡Por Alah! ¡Este hermoso adolescente bien vale diez mil
+dinares! ¡Yo mismo se los anticiparía de buena gana!» Después
+Grano-de-Belleza se despidió afablemente y corrió á buscar á su esposa,
+la sagaz Zobeida...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 264.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...afablemente y corrió á buscar á su esposa, la sagaz Zobeida.
+
+Y Zobeida, iluminado el rostro por el júbilo, recibió á Grano-de-Belleza
+felicitándole por el resultado obtenido, y le dió cien dinares para que
+preparase para ambos un banquete que durase toda la noche. Y
+Grano-de-Belleza, con el dinero de su mujer, mandó preparar en seguida
+el festín consabido. Y ambos se pusieron á comer y beber hasta saciarse.
+Y entonces, alegres hasta el límite de la alegría, copularon de una
+manera prolongada. Y después, para descansar, fueron á la sala de
+recepciones, encendieron las luces y organizaron entre los dos un
+concierto capaz de hacer bailar á las rocas y de suspender el vuelo de
+los pájaros en el fondo del cielo.
+
+No es de extrañar, por tanto, que de improviso se oyeran golpes dados en
+la puerta exterior de la casa. Y Zobeida, que fué la primera en oirlos,
+dijo á Grano-de-Belleza: «Ve á ver quién llama á la puerta.» Y
+Grano-de-Belleza fué en seguida á abrir.
+
+Ahora bien; aquella noche, el califa Harún Al-Rachid, sintiendo oprimido
+el pecho, había dicho á su visir Giafar, á su portaalfanje Massrur y á
+su poeta favorito el delicioso Abu-Nowas: «Me siento con el pecho algo
+oprimido. ¡Vamos á pasearnos un poco por las calles de Bagdad, á ver si
+se nos dilatan los humores!» Y los cuatro se habían disfrazado de
+derviches persas y se habían puesto á recorrer las calles de Bagdad,
+esperando dar con alguna entretenida aventura. Y así habían llegado
+delante de la casa de Zobeida, y al oir cantar y tañer instrumentos,
+habían llamado á la puerta, según costumbre de los derviches.
+
+Cuando les vió Grano-de-Belleza, como no ignoraba los deberes de la
+hospitalidad, y además estaba en excelentes disposiciones, les recibió
+cordialmente, les introdujo en el vestíbulo y les dió de comer. Pero
+ellos rechazaron el alimento, diciendo: «¡Por Alah! ¡Los espíritus
+delicados no necesitan mucho alimento para regocijar los sentidos! Se
+contentan con la armonía. Y precisamente estamos viendo que los acordes
+que oíamos desde fuera se han callado al entrar nosotros. ¿Será una
+cantora de profesión la que cantaba tan maravillosamente?»
+Grano-de-Belleza contestó: «¡No, señores; era mi propia mujer!» Y les
+contó su historia, desde el principio hasta el fin, sin omitir un
+detalle.
+
+Entonces, el jefe de los derviches, que era el mismo califa, dijo á
+Grano-de-Belleza, que le parecía todo lo delicioso posible y por el cual
+sintió súbito afecto: «Hijo mío, puedes tranquilizarte respecto á los
+diez mil dinares que debes al ex marido de tu esposa. Soy el jefe de la
+tekké de los derviches de Bagdad, que cuenta con cuarenta miembros, y
+gracias á Alah estamos acomodados; diez mil dinares no constituyen para
+nosotros ningún sacrificio. Te prometo que los tendrás antes de diez
+días. Pero ve á rogar á tu esposa que cante algo desde detrás del tapiz
+para exaltarnos el alma. Porque la música, hijo mío, les sirve á unos de
+comida, á otros de remedio y á otros de abanico; pero para nosotros es
+las tres cosas á un tiempo.»
+
+Grano-de-Belleza no se hizo rogar más, y su esposa Zobeida se avino á
+cantar para los derviches; de modo que el júbilo de éstos fué extremado,
+y pasaron una noche deliciosa, ya escuchando el canto y contestando:
+«¡Ah! ¡Ah!» con toda su alma, ya conversando agradablemente, ya oyendo
+las chistosas improvisaciones del poeta Abu-Nowas, á quién la belleza
+del muchacho hacía delirar hasta el límite del delirio.
+
+Al amanecer se levantaron los falsos derviches, y el califa, antes de
+irse, colocó debajo del almohadón en que estaba apoyado un bolsillo con
+cien dinares de oro, para empezar, y que eran los únicos que en aquel
+momento llevaba encima. Después se despidieron del joven huésped,
+dándole las gracias por boca de Abu-Nowas, que le improvisó versos
+exquisitos y se prometió por dentro no perderle de vista.
+
+Hacia el mediodía, Grano-de-Belleza, á quien Zobeida había entregado los
+cien dinares de oro encontrados debajo del almohadón, quiso salir para
+ir al zoco á hacer unas compras, cuando al abrir la puerta vió parados
+delante de la casa cincuenta mulos pesadamente cargados de fardos de
+telas, y en una mula ricamente enjaezada, á un joven esclavo abisinio,
+de facciones encantadoras y cuerpo moreno, que llevaba en la mano una
+misiva enrollada.
+
+Al ver á Grano-de-Belleza, el gentil esclavillo se apeó rápidamente,
+besó la tierra delante del joven, y entregándole la misiva, le dijo:
+«¡Oh mi señor Grano-de-Belleza! Acabo de llegar ahora mismo del Cairo,
+enviado á ti por tu padre, mi amo Schamseddin, síndico de los mercaderes
+de la ciudad. Te traigo cincuenta mil dinares en mercaderías de valor y
+un paquete que encierra un regalo de tu madre dedicado á tu esposa Sett
+Zobeida, y compuesto de una jarra de oro enriquecida con pedrería y una
+jofaina de oro cincelado...»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 265.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...y compuesto de una jarra de oro enriquecida con pedrería y una
+jofaina de oro cincelado.»
+
+Grano-de-Belleza quedó tan sorprendido y contento á la vez con aquel
+suceso milagroso, que no pensó en un principio mas que en enterarse del
+contenido de la carta. La abrió, y leyó lo que sigue:
+
+ * * * * *
+
+«DESPUÉS DE LOS DESEOS MÁS COMPLETOS DE DICHA Y SALUD DE PARTE DE
+SCHAMSEDDIN Á SU HIJO ALAEDDIN GRANO-DE-BELLEZA:
+
+»Sabe ¡oh hijo amado! que el rumor del desastre sufrido por tu caravana
+y la pérdida de tus bienes ha llegado hasta mí. En seguida te he mandado
+preparar una nueva caravana de cincuenta mulos cargados de mercaderías
+por valor de cincuenta mil dinares de oro. Además, tu madre te envía un
+traje precioso que ha bordado ella misma, y como regalo para tu esposa
+un jarro y una jofaina, que nos atrevemos á esperar que le gusten.
+
+»Efectivamente, supimos con cierto asombro que has servido de Desligador
+en un divorcio ligado por la fórmula de la Repudiación por Tres. Pero ya
+que la mujer resulta á gusto tuyo después de la prueba, has hecho bien
+en conservarla. Y así, las mercancías que te enviamos bajo la custodia
+del pequeño abisinio Salim servirán muy holgadamente para pagar los diez
+mil dinares que debes como indemnización al primer marido.
+
+»Tu madre y todos los nuestros están contentos y sanos, esperando tu
+próxima vuelta, y te envían sus zalemas afectuosas y la mayor expresión
+de ternura.
+
+»¡Vive dichoso largo tiempo!»
+
+Esta carta y la llegada inesperada de aquellas riquezas alborotaron de
+tal modo á Grano-de-Belleza, que no pensó ni por un instante en lo
+inverosímil del suceso. Subió á las habitaciones de su esposa y la
+enteró de lo ocurrido.
+
+Aún no había terminado sus explicaciones, cuando llamaron á la puerta, y
+el padre de Zobeida y el primer marido entraron en el vestíbulo. Iban á
+tratar de convencer á Grano-de-Belleza de que se divorciara
+amistosamente.
+
+Y el padre de Zobeida dijo á Grano-de-Belleza: «¡Hijo mío, ten piedad de
+mi primer yerno, que quiere mucho á su ex esposa! Alah te ha enviado
+riquezas que te permitirán comprar las esclavas más bellas del mercado,
+y casarte también, en legítimas nupcias, con la hija del más importante
+de los emires. ¡Devuelve, pues, á ese pobre hombre su ex esposa, y él
+consentirá en ser tu esclavo!» Pero Grano-de-Belleza contestó:
+«Precisamente me ha enviado Alah todas esas riquezas para remunerar con
+liberalidad á mi antecesor. Dispuesto estoy á darle los cincuenta mulos
+con sus mercancías y hasta el lindo esclavo abisinio Salim, y á no
+conservar de todo ello mas que el regalo destinado á mi esposa, ó sea el
+jarro y la jofaina.» Y añadió: «Y si tu hija Zobeida consiente en volver
+con su anterior esposo, estoy conforme con desligarla.»
+
+Entonces el padre entró en el aposento de Zobeida y le preguntó: «¿Qué?
+¿Consientes en volver con tu anterior marido?» Y ella respondió,
+haciendo grandes gestos: «¡Ya Alah! ¡Ya Alah! ¡Si nunca supo el valor
+de los arriates de mi jardín y siempre se paró á mitad de camino! ¡No,
+por Alah! ¡Me quedo con el joven que me ha explorado en todos sentidos!»
+
+Cuando el primer esposo se cercioró de que había de perder toda
+esperanza, le entró tal pena, que le estalló el hígado en el acto, y
+murió.
+
+En cuanto á Grano-de-Belleza, siguió gozando con la encantadora y sagaz
+Zobeida; y todas las noches, después del banquete y de múltiples
+copulaciones y cosas semejantes, organizaba con ella un concierto capaz
+de hacer bailar á los peñascos y de suspender en el fondo del cielo el
+vuelo de las aves.
+
+A los diez días de casado, recordó de pronto la promesa que le había
+hecho el jefe de los derviches de enviarle los diez mil dinares, y dijo
+á su esposa: «¡Mira qué jefe de embusteros! ¡Si hubiera yo tenido que
+esperar la realización de su promesa, me habría muerto de hambre en la
+cárcel! ¡Por Alah! ¡Como le encuentre otra vez, le diré lo que pienso de
+su mala fe!»
+
+Y después, como iba anocheciendo, mandó encender las luces de la sala de
+recepciones, y se disponía á organizar el concierto, como todas las
+noches, cuando llamaron á la puerta. Quiso ir á abrir él mismo, y no se
+sorprendió poco al ver á los cuatro derviches de la primera noche. Se
+echó á reir en su cara, y les dijo: «¡Bien venidos sean estos
+embusteros, hombres de mala fe! Pero, de todos modos, os invito á
+entrar, pues Alah me ha librado de tener en adelante necesidad de
+vuestros favores. ¡Y además, aunque embusteros é hipócritas, sois muy
+agradables y bien educados!» Y les introdujo en el salón de recepciones,
+y rogó á Zobeida que les cantara algo desde detrás del tapiz. Y ella lo
+hizo de manera capaz de arrebatar la razón, de hacer bailar á las
+piedras y de suspender en el fondo del cielo el vuelo de las aves.
+
+En un momento dado, el jefe de los derviches se levantó y se ausentó
+para evacuar una necesidad. Entonces, uno de los falsos derviches, que
+era el poeta Abu-Nowas, se inclinó hacia el oído de Grano-de-Belleza, y
+le dijo...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 266.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...el poeta Abu-Nowas, se inclinó hacia el oído de Grano-de-Belleza, y
+le dijo: «¡Oh encantador huésped nuestro! Permíteme que te dirija una
+pregunta. ¿Cómo has podido creer un momento que tu padre Schamseddin te
+enviara los cincuenta mulos cargados de riquezas? ¡Vamos á ver!
+¿Cuántos días se necesitan para ir al Cairo desde Bagdad?» El otro
+contestó: «Cuarenta y cinco.» Abu-Nowas preguntó: «¿Y para volver?» El
+otro contestó: «Otros cuarenta y cinco lo menos.» Abu-Nowas se echó á
+reir, y dijo: «¿Y cómo quieres que en menos de diez días tu padre haya
+averiguado la pérdida de la caravana y haya podido mandarte la segunda?»
+Grano-de-Belleza exclamó: «¡Por Alah! ¡Mi alegría fué tan grande, que no
+me dió tiempo de pensar todo eso! Pero dime, entonces, ¡oh derviche!
+¿quién ha escrito la carta? ¿De dónde procede el envío?» Abu-Nowas
+contestó: «¡Ah Grano-de-Belleza! ¡Si fueras tan perspicaz como hermoso,
+hace tiempo que habrías adivinado que nuestro jefe, con su traje de
+derviche, es nuestro amo el califa, el Emir de los Creyentes, Harún
+Al-Rachid, y el segundo derviche, el sabio visir Giafar el Barmecida, y
+el tercero, el portaalfanje Massrur, y yo mismo, tu esclavo y admirador
+Abu-Nowas, sencillamente poeta!»
+
+Oídas estas palabras, Grano-de-Belleza llegó al límite de la sorpresa y
+de la confusión, y preguntó tímidamente: «Pero, ¡oh gran poeta
+Abu-Nowas! ¿cuál es el mérito que me ha traído tantos beneficios del
+califa?» Abu-Nowas sonrió, y dijo: «¡Tu hermosura!» Y añadió: «A sus
+ojos, el mérito mayor es ser joven, simpático y hermoso. Y se le figura
+que nunca es caro comprar el espectáculo de un ser bello y el ver un
+rostro lindo.»
+
+A todo esto el califa volvió á ocupar su sitio en la alfombra, y
+entonces Grano-de-Belleza fué á inclinarse entre sus manos, y le dijo:
+«¡Oh Emir de los Creyentes! ¡Alah te conserve á nuestro respeto y á
+nuestro amor, y nunca nos prive de los beneficios de tu generosidad!» Y
+el califa le sonrió y le acarició levemente la mejilla, y le dijo:
+«Mañana te aguardo en palacio.» Después levantó la sesión, y seguido de
+Giafar, Massrur y Abu-Nowas, que encargó á Grano-de-Belleza que no
+olvidase lo ofrecido, se marchó.
+
+Al día siguiente, Grano-de-Belleza, á quien su esposa había aconsejado
+repetidamente que fuera á palacio, eligió las cosas más preciosas de las
+que le había llevado el pequeño abisinio Salim, las encerró en un
+lindísimo cofrecillo, y colocó éste en la cabeza del hermoso esclavo; y
+después de que le vistió y arregló con esmero su esposa Zobeida, se
+dirigió hacia el diván, acompañado del esclavo con su carga. Y subió al
+diván, y poniendo el cofrecillo á los pies del califa, le dirigió un
+cumplimiento en versos bien rimados, y le dijo: «¡Oh Emir de los
+Creyentes! Nuestro bendito Profeta (¡sean con Él la plegaria y la paz!)
+aceptaba los regalos para no causar pena á quienes se los ofrecían. ¡Tu
+esclavo sería también muy feliz si quisieras recibir este cofrecillo
+como señal de mi gratitud!»
+
+Encantado el califa de la atención del joven, le dijo: «¡Demasiado
+regalo es, ¡oh Grano-de-Belleza! pues tu persona supone ya un perfecto
+presente! Sé bien venido á mi palacio; hoy mismo te conferiré un buen
+empleo.» E inmediatamente destituyó de su cargo al síndico de los
+mercaderes de Bagdad, y nombró para tal puesto á Grano-de-Belleza.
+
+Después, para que todo el mundo se enterara del nombramiento, el califa
+escribió un firmán con el decreto correspondiente, y lo mandó entregar
+al walí, el cual se lo dió á un pregonero, que lo promulgó por todos los
+zocos y calles de Bagdad.
+
+En cuanto á Grano-de-Belleza, desde aquel día empezó á ver con
+regularidad al califa, que ya no podía pasarse sin él. Y como no tenía
+tiempo para vender personalmente sus mercancías, mandó abrir una hermosa
+tienda, á cuyo frente puso al esclavillo moreno, que desempeñó á
+maravilla tan delicado oficio.
+
+Apenas habían transcurrido dos ó tres días, cuando fueron á anunciar al
+califa la súbita defunción de su gran copero. Y el califa nombró
+inmediatamente á Grano-de-Belleza gran copero, y le regaló un ropón de
+honor, apropiado para tan alto cargo, y le asignó suntuosos emolumentos.
+Y de esta manera ya no se separaba de él.
+
+A los dos días, y estando Grano-de-Belleza al lado del califa, entró el
+gran chambelán, besó la tierra delante del trono, y dijo: «¡Conserve
+Alah los días del Emir de los Creyentes, y los aumente en otros tantos
+como la muerte acaba de arrebatar al gobernador de palacio!» Y añadió:
+«¡Oh Emir de los Creyentes, el gobernador de palacio acaba de fallecer!»
+El Emir de los Creyentes dijo: «¡Téngale Alah en su misericordia!» Y en
+el acto nombró á Grano-de-Belleza gobernador de palacio en vez del
+difunto, y le asignó emolumentos más suntuosos todavía. Y de esta manera
+Grano-de-Belleza tenía que estar continuamente al lado del califa. Hecho
+este nombramiento y comunicado á todo el palacio, el califa levantó la
+sesión, agitando el pañuelo como de costumbre...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 267.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...el califa levantó la sesión, agitando el pañuelo como de costumbre, y
+se quedó solo con Grano-de-Belleza.
+
+Y desde entonces Grano-de-Belleza pasó todos los días en palacio, y no
+volvía á su casa hasta bien entrada la noche, y se acostaba feliz con su
+esposa, á quien contaba todos los sucesos del día.
+
+El afecto del califa á Grano-de-Belleza fué acrecentándose diariamente,
+hasta el punto de que lo habría sacrificado todo antes que dejar sin
+satisfacer el menor deseo del joven, como lo demuestra el hecho
+siguiente:
+
+El califa daba un concierto, al cual asistían sus íntimos amigos de
+siempre: Giafar, el poeta Abu-Nowas, Massrur y Grano-de-Belleza. Detrás
+del tapiz cantaba la propia favorita del califa, la más bella y perfecta
+de sus concubinas. Pero de pronto el califa miró fijamente á
+Grano-de-Belleza, y le dijo: «Amigo, estoy leyendo en tus ojos que te
+gusta mi favorita.» Y Grano-de-Belleza contestó: «¡Lo que gusta al amo
+debe gustar al esclavo!» Pero el califa exclamó: «¡Por mi cabeza y por
+la tumba de mis antepasados! ¡Grano-de-Belleza, te pertenece mi favorita
+desde este momento!» Y llamó en seguida al jefe de los eunucos, y le
+dijo: «¡Transporta á casa del gobernador de palacio todo el ajuar y las
+cuarenta esclavas de mi favorita Delicia-de-los-Corazones, y después
+llévala también á su casa en una silla de manos!» Pero Grano-de-Belleza
+dijo: «¡Por tu vida, ¡oh Príncipe de los Creyentes! dispensa á tu
+indigno esclavo de tomar lo que le pertenece al amo!» Entonces el califa
+comprendió la idea de Grano-de-Belleza, y le dijo: «¡Razón tienes! ¡Es
+probable que tu esposa tenga celos de mi ex favorita! ¡Quédese ésta,
+pues, en palacio!» Después se volvió hacia su visir Giafar, y le dijo:
+«¡Oh Giafar! Tienes que ir inmediatamente al zoco de los esclavos, pues
+hoy es día de mercado, y comprar en diez mil dinares la esclava más
+bella de todo el zoco. ¡Y la mandarás llevar en seguida á casa de
+Grano-de-Belleza!»
+
+Giafar se levantó en el acto, fué al zoco de los esclavos, y rogó á
+Grano-de-Belleza que le acompañara para indicarle la que prefiriese.
+
+Y el walí de la ciudad, emir Khaled, había ido también al zoco aquel día
+á comprar una esclava para su hijo, que acababa de llegar á la edad de
+la pubertad.
+
+Porque el walí de la ciudad tenía un hijo. Pero este hijo era un
+muchacho tan feo, que haría abortar á una parturienta, contrahecho,
+hediondo, de aliento fétido, de ojos atravesados y de boca tan ancha
+como la vulva de una vaca vieja. Por eso le llamaban Gordo-Hinchado.
+
+Precisamente la víspera por la noche había cumplido Gordo-Hinchado los
+catorce años, y su madre estaba alarmada hacía algún tiempo por no
+observar en él ningún síntoma de virilidad real. Pero no tardó en
+tranquilizarse al notar, la mañana de aquel día, que su hijo
+Gordo-Hinchado había copulado en sueños en la cama, dejando en ella
+huellas evidentes.
+
+Tal observación había entusiasmado en extremo á la madre de
+Gordo-Hinchado, y la había hecho ir corriendo á ver á su esposo, al cual
+había comunicado la feliz nueva, obligándole á marchar inmediatamente al
+zoco, acompañado de su hijo, para comprarle una hermosa esclava que le
+conviniera.
+
+Y el Destino, que está en manos de Alah, quiso que aquel día se
+encontraran en el zoco Giafar y Grano-de-Belleza con el emir Khaled y su
+hijo Gordo-Hinchado.
+
+Después de las zalemas acostumbradas, se reunieron en un grupo y
+ordenaron que desfilaran por delante de ellos los corredores, cada cual
+con las esclavas blancas, morenas ó negras de que dispusiese.
+
+Así vieron cantidad innumerable de muchachas griegas, abisinias, chinas
+y persas; y ya se iban á retirar sin haber elegido ninguna, cuando el
+mismo jefe de los corredores pasó el último, llevando de la mano á una
+joven con la cara destapada, más hermosa que la luna llena del mes de
+Ramadán.
+
+Al verla, Gordo-Hinchado empezó á resollar con fuerza para expresar su
+deseo, y le dijo á su padre, el emir Khaled: «¡Esa es la que necesito!»
+Y por su parte, Giafar preguntó á Grano-de-Belleza: «¿Te conviene esa?»
+Y el otro respondió: «Es la que elijo.»
+
+Entonces Giafar preguntó á la joven: «¿Cómo te llamas, ¡oh esclava
+gentil!?» Ella contestó: «¡Oh mi señor! Yazmina.» Y el visir preguntó al
+corredor: «¿En cuánto está tasada Yazmina?» El corredor dijo: «En cinco
+mil dinares, ¡oh mi amo!» Y Gordo-Hinchado gritó: «¡Ofrezco seis mil!»
+
+En aquel momento se adelantó Grano-de-Belleza, y dijo: «¡Ofrezco ocho
+mil!» Entonces Gordo-Hinchado resolló con rabia, y exclamó: «¡Ocho mil
+un dinares!» Giafar dijo: «¡Nueve mil uno!» Pero Grano-de-Belleza dijo:
+«¡Diez mil dinares!»
+
+Y el corredor, temiendo que se arrepintiera alguno, dijo: «¡Adjudicada
+en diez mil dinares la esclava Yazmina!» Y se la entregó á
+Grano-de-Belleza.
+
+Al ver aquello, Gordo-Hinchado se cayó, azotando el aire con pies y
+manos, y desconsolando á su padre el emir Khaled, que no le había
+llevado al zoco mas que por complacer á su esposa, pues le detestaba por
+idiota y feo.
+
+En cuanto á Grano-de-Belleza, tras de dar las gracias al visir Giafar,
+se llevó á Yazmina, y la amó, y ella le amó también. Y después de
+haberla presentado á su esposa Zobeida, que la encontró simpática y le
+felicitó por su elección, se unió con ella legítimamente, tomándola como
+segunda esposa. Y durmió con ella aquella noche, y la fecundó, como se
+demostrará más adelante.
+
+Y vamos ahora con Gordo-Hinchado.
+
+Cuando á fuerza de promesas y mimos lograron llevarle á su casa, se tiró
+sobre el diván, y no quiso levantarse para comer ni beber, y por otra
+parte, casi había perdido la razón.
+
+Mientras todas las mujeres de la casa, consternadas, rodeaban á la madre
+de Gordo-Hinchado, que había llegado á los límites de la perplejidad,
+entró una vieja, que era la madre de un ladrón famoso, sentenciado
+entonces á prisión perpetua, y conocido de toda Bagdad con el
+sobrenombre de Ahmed-la-Tiña.
+
+Este Ahmed-la-Tiña era tan diestro en el arte de robar, que para él
+constituía cosa de juego apoderarse de una puerta en las narices del
+portero y hacerla desaparecer en un momento como si se la tragase,
+perforar las paredes delante de un casero fingiendo orinar, arrancarle
+las pestañas á un individuo sin que lo notara, y limpiar de kohl los
+ojos de una mujer sin que se enterase ella.
+
+La madre de Ahmed-la-Tiña entró en el aposento de la de Gordo-Hinchado,
+y después de las zalemas, le preguntó: «¿Cuál es la causa de tu
+aflicción, ¡oh mi señora!? ¿Y qué mal padece mi joven amo, tu hijo, á
+quien Alah conserve?» Entonces la madre de Gordo-Hinchado contó á
+aquella vieja, que hacía tiempo la proveía de criadas, la contrariedad
+que les ponía á todos en tal estado. Y la madre de Ahmed-la-Tiña
+exclamó: «¡Oh mi señora! Únicamente mi hijo os puede sacar del paso; ¡lo
+juro por tu vida! Trata de lograr que le suelten, y ya sabrá inventar un
+medio de traer á la bella Yazmina á los brazos de nuestro joven amo, tu
+hijo. Porque ya sabes que mi pobre hijo se halla encadenado y tiene en
+los pies una argolla de hierro, en la cual están grabadas estas
+palabras: «Cadena perpetua.» ¡Y todo por haber fabricado moneda falsa!»
+Y la madre de Gordo-Hinchado prometió protegerle.
+
+Efectivamente, aquella misma noche, cuando su esposo el walí, de regreso
+en su casa, fué á buscarla después de cenar, se había ella arreglado y
+perfumado, adoptando un aspecto amable. Y el emir Khaled, que era un
+hombre muy bueno, no pudo resistir el deseo que provocaba en él la
+contemplación de su mujer, y quiso poseerla; pero ella se resistió,
+diciendo: «¡Júrame por el divorcio, que me concederás lo que te pida!» Y
+se lo juró. Entonces ella le enterneció hablándole de la desgracia de la
+anciana madre del ladrón, y logró de él la promesa de que le soltarían.
+Y entonces dejó que la montara el esposo.
+
+Y á la mañana siguiente, el emir Khaled, después de las abluciones y la
+oración, se fué á la cárcel en que estaba encerrado Ahmed-la-Tiña, y le
+preguntó: «¿Y qué, bandido, te arrepientes de tus pasadas fechorías?» Y
+el otro contestó: «Me arrepiento, y lo proclamo con la palabra como lo
+pienso con el corazón.» Entonces el walí le sacó de la cárcel y le llevó
+ante el califa, que se quedó asombrado al verle vivo todavía, y le
+preguntó: «¿Y cómo no te has muerto aún, bandido?» El otro contestó:
+«¡Por Alah, oh Emir de los Creyentes, la vida de los malos es muy dura
+de pelar!» Entonces el califa se echó á reir á carcajadas, y dijo:
+«¡Manden venir al herrero para que le quite la argolla!» Y luego dijo:
+«Como estoy enterado de tus hazañas, voy á ayudarte ahora á persistir en
+tu arrepentimiento, y como eres el que más conoce á los ladrones, te
+nombro jefe de vigilancia de Bagdad.» Y en seguida el califa mandó
+promulgar un edicto nombrando á Ahmed-la-Tiña jefe de vigilancia.
+Entonces Ahmed besó la mano al califa y en seguida empezó á ejercer sus
+funciones.
+
+Y para festejar alegremente su libertad y su nuevo cargo, principió por
+ir á la taberna regida por el judío Abraham, testigo de sus pasadas
+hazañas, vaciando dos ó tres frascos de su bebida favorita, vino jónico
+excelente. Y cuando su madre fué á buscarle para hablarle de la gratitud
+qne debía manifestar siempre á la esposa del emir Khaled y madre de
+Gordo-Hinchado, que había sido la causante de su libertad, le encontró
+medio borracho y tirándole de las barbas al judío, que no se atrevía á
+protestar por respeto al cargo temible del antiguo Ahmed-la-Tiña, actual
+jefe de vigilancia.
+
+De todos modos, la vieja logró sacarle de allí, y hablándole
+reservadamente, le contó cuantas incidencias motivaron su libertad, y le
+dijo que había que discurrir inmediatamente algo para quitar la esclava
+á Grano-de-Belleza, gobernador de palacio.
+
+Oídas estas palabras, Ahmed-la-Tiña dijo á su madre: «Se hará esta misma
+noche, pues es facilísimo.» Y la dejó para ir á preparar el golpe...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 268.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...Y la dejó para ir á preparar el golpe.
+
+Y hay que advertir que aquella noche el califa había entrado en el
+aposento de su esposa porque era el primer día del mes, y reservaba con
+regularidad aquel día para hablar con ella de los asuntos corrientes y
+preguntarle su opinión sobre todas las cuestiones generales y
+particulares del Imperio. Efectivamente, cifraba en ella una confianza
+ilimitada, y la quería por su cordura y su belleza inextinguible. Pero
+también hay que advertir que antes de entrar en la habitación de su
+esposa el califa tenía la costumbre de dejar en el vestíbulo, encima de
+un velador especial, un rosario de cuentas alternadas de ámbar y
+turquesas, su alfanje recto, con empuñadura de jade incrustada de rubíes
+gordos como huevos de paloma, su sello regio y una lamparita de oro
+adornada con pedrería, que le alumbraba cuando por las noches
+inspeccionaba secretamente el palacio.
+
+Ahmed-la-Tiña conocía todos estos pormenores, que le sirvieron para
+realizar su proyecto. Aguardó las tinieblas de la noche y el sueño de
+los esclavos para colgar una escala de cuerda á lo largo del muro del
+pabellón que servía de aposento á la esposa del califa, trepar por ella
+y penetrar silencioso como una sombra en el vestíbulo. Llegado allí, se
+apoderó en un momento de los cuatro objetos preciosos, y se apresuró á
+bajar por donde había subido.
+
+Desde allí corrió á casa de Grano-de-Belleza, y por el mismo medio
+penetró en el patio, y sin hacer el menor ruido quitó uno de los
+baldosines de mármol del pavimento, abrió rápidamente un hoyo y allí
+metió los objetos robados. Y después de haberlo dejado todo en orden,
+desapareció para seguir bebiendo en la taberna del judío Abraham.
+
+Sin embargo, Ahmed-la-Tiña, á fuer de perfecto ladrón, no había podido
+resistir al deseo de apropiarse uno de los objetos preciosos. Por lo
+tanto, había separado la lamparita de oro, y en vez de enterrarla con lo
+demás en el hoyo, se la había metido en el bolsillo, diciendo para sí:
+«¡No acostumbro á dejar de cobrar la comisión! ¡Me pagaré á mí mismo!»
+
+Volviendo al califa, grande fué su sorpresa cuando por la mañana ya no
+encontró en el velador los cuatro objetos preciosos. Y cuando,
+interrogados los eunucos, se tiraron de bruces al suelo, protestando de
+su ignorancia, le entró al califa una cólera sin límites, de tal modo,
+que se puso inmediatamente el terrible ropón del furor. El tal ropón era
+todo de seda roja, y cuando el califa se lo ponía era señal de seguro
+desastre y de calamidades espantosas sobre la cabeza de cuantos le
+rodeaban.
+
+Revestido el califa con el ropón rojo, entró en el diván y se sentó en
+el trono, solo en el salón. Y todos los chambelanes y visires entraron
+uno por uno y se prosternaron con la cara contra el suelo, y
+permanecieron en tal postura, menos Giafar, que, aunque muy pálido,
+estaba erguido, con los ojos fijos en los pies del califa.
+
+Pasada una hora de espantable silencio, el califa miró á Giafar
+impasible, y le dijo con voz sorda: «¡La copa hierve!» Giafar contestó:
+«¡Alah evite todo mal!»
+
+Pero en aquel momento entró el walí acompañado de Ahmed-la-Tiña. Y el
+califa le dijo: «¡Acércate, emir Khaled! Dime cómo está la tranquilidad
+pública en Bagdad.» El walí, padre de Gordo-Hinchado, contestó: «La
+tranquilidad es perfecta en Bagdad, ¡oh Emir de los Creyentes!» El
+califa exclamó: «¡Mientes!» Y como el walí, trastornado, aún no sabía el
+origen de aquella ira, Giafar, que estaba á su lado, le deslizó al oído
+en dos palabras el motivo, acabando de consternarle. Después le dijo el
+califa: «¡Si antes de esta noche no has podido dar con los objetos
+preciosos que me son más queridos que mi reino, colgaremos tu cabeza á
+la puerta de palacio!»
+
+Oídas estas palabras, el walí besó la tierra entre las manos del califa,
+y exclamó: «¡Oh Emir de los Creyentes! El ladrón debe ser alguien de
+palacio, porque el vino que se agria lleva en sí su propio fermento. Y
+además, permite decir á tu esclavo que el único responsable ha de ser el
+comandante especial encargado de esta vigilancia, y que además conoce
+uno por uno á todos los ladrones de Bagdad y del Imperio. Su muerte
+habría de preceder por lo tanto á la mía, si no parecieran los objetos
+perdidos.»
+
+Entonces se adelantó Ahmed-la-Tiña, comandante de vigilancia, y después
+de los homenajes debidos, dijo al califa: «¡Oh Emir de los Creyentes!
+¡descubriremos al ladrón! Pero ruego al califa me facilite un firmán que
+me permita hacer pesquisas en casa de todos los habitantes de palacio y
+en las de todos los que entran aquí, sin excluir la del kadí, ni la del
+gran visir Giafar, ni la de Grano-de-Belleza, gobernador de palacio.» Y
+el califa mandó que se le facilitara en el acto el firmán pedido, y
+dijo: «De todos modos, he de cortar la cabeza á alguien, ó á ti ó al
+ladrón. ¡Escoge! ¡Y juro por mi vida y por la tumba de mis antepasados,
+que aunque el ladrón fuera mi hijo, el heredero de mi trono, mi decisión
+será la misma: la muerte por horca en la plaza pública!»
+
+Oídas estas palabras, Ahmed-la-Tiña, con el firmán en la mano, se retiró
+y fué á buscar á dos guardias del kadí y á otros dos del walí, y empezó
+inmediatamente sus pesquisas visitando la casa de Giafar y la del kadí y
+la del walí, y llegó después á la de Grano-de-Belleza, que todavía
+ignoraba cuanto acababa de ocurrir.
+
+Ahmed-la-Tiña, con el firmán en una mano y una pesada vara de cobre en
+la otra, entró en el vestíbulo y enteró de la situación á
+Grano-de-Belleza, y le dijo: «Yo me guardaría muy bien, señor, de llevar
+á cabo pesquisas en la casa del fiel confidente del califa. ¡Permíteme,
+pues, que me retire como si lo hubiera hecho!» Grano-de-Belleza dijo:
+«¡Alah me libre de ello, ¡oh jefe de vigilancia! ¡Tienes que cumplir tu
+deber hasta el fin!» Entonces Ahmed-la-Tiña dijo: «Voy á hacerlo sólo
+por fórmula.» Y con aspecto negligente salió al patio y empezó á darle
+la vuelta, golpeando en cada baldosín de mármol con la pesada vara de
+cobre, hasta que llegó al baldosín consabido, que al recibir el golpe,
+sonó á hueco.
+
+Al oir este sonido, Ahmed-la-Tiña exclamó: «¡Oh señor, por Alah! ¡Se me
+figura que aquí debajo debe de haber algún subterráneo que encierra un
+tesoro de pasados siglos!» Y Grano-de-Belleza dijo á los cuatro
+guardias: «Tratad, pues, de quitar el baldosín, para que veamos lo que
+hay debajo.» Y en seguida los guardias hicieron penetrar sus
+instrumentos en las junturas del baldosín de mármol y lo levantaron. Y á
+la vista de todos aparecieron tres de los objetos robados: el alfanje,
+el sello y el rosario.
+
+Al verlos, gritó Grano-de-Belleza: «¡En nombre de Alah!», y cayó
+desmayado.
+
+Entonces Ahmed-la-Tiña mandó llamar al kadí, y al walí, y á los
+testigos, que levantaron inmediatamente acta del descubrimiento; y todos
+pusieron su sello en el documento, y el kadí en persona fué á
+entregárselo al califa, mientras los guardias se apoderaban de
+Grano-de-Belleza.
+
+Cuando el califa tuvo entre las manos los tres objetos robados, menos la
+lámpara, y se enteró de que se habían encontrado en la casa de aquel á
+quien consideraba como su más fiel confidente é íntimo amigo, á quien
+había colmado de mercedes, depositando en él ilimitada confianza,
+permaneció durante una hora sin decir palabra, y después se volvió hacia
+el jefe de los guardias y dijo: «¡Que le ahorquen!»
+
+Inmediatamente salió el jefe de los guardias y mandó pregonar la
+sentencia por todas las calles de Bagdad, y fué á la casa de
+Grano-de-Belleza, al cual prendió, y cuyos bienes y mujeres confiscó en
+el acto. Los bienes ingresaron en el Tesoro público y las mujeres iban á
+ser subastadas en el mercado como esclavas; pero entonces, el walí,
+padre de Gordo-Hinchado, declaró que se llevaba una, que era la esclava
+comprada por Giafar, y el jefe de los guardias hizo llevar á su propia
+casa á la otra, que era Zobeida, la de la voz hermosa.
+
+Y este jefe de los guardias era precisamente el mejor amigo de
+Grano-de-Belleza, y le había consagrado un afecto paternal que nunca
+habíase desmentido. Y aunque ejecutaba en público las terribles medidas
+de rigor dictadas contra Grano-de-Belleza por la ira del califa, se
+propuso salvar la cabeza de su hijo adoptivo, y empezó por poner en
+seguridad dentro de su casa á una de sus esposas, á la bella Zobeida,
+aniquilada por la desventura.
+
+Aquella misma noche había de ser ahorcado Grano-de-Belleza, encadenado
+por lo pronto en la cárcel. Pero el jefe de los guardias velaba por él.
+Fué á buscar al carcelero mayor, y le dijo: «¿Cuántos presos hay
+condenados á que les ahorquen esta semana sin remedio?» El otro
+contestó: «Unos cuarenta, poco más ó menos.» El jefe de los guardias
+dijo: «Quiero verlos á todos.» Y les pasó revista uno tras otro
+repetidas veces, y acabó por escoger uno que se parecía de un modo
+asombroso á Grano-de-Belleza, y dijo al carcelero: «¡Éste me va á
+servir, como en otro tiempo la bestia sacrificada por el Patriarca padre
+de Ismael en lugar de su hijo!»
+
+Se llevó, pues, al preso, y á la hora señalada para el suplicio fué á
+entregárselo al verdugo, que inmediatamente, y ante la muchedumbre
+inmensa congregada en la plaza, y después de las formalidades piadosas
+acostumbradas, echó la cuerda al cuello del supuesto Grano-de-Belleza, y
+de un empujón lo lanzó, ahorcado, al espacio.
+
+Hecho esto, el jefe de los guardias aguardó que oscureciera para ir á
+sacar de la cárcel á Grano-de-Belleza y llevárselo ocultamente á su
+casa. Y entonces le reveló lo que acababa de hacer por él, y le dijo:
+«Pero, ¡por Alah! ¿cómo te dejaste tentar por esos objetos preciosos,
+hijo mío, habiendo puesto el califa en ti toda su confianza?»
+
+Al oir estas palabras, Grano-de-Belleza cayó desmayado de emoción, y
+cuando recobró el sentido á fuerza de cuidados, exclamó: «¡Por el Nombre
+augusto y por el Profeta, ¡oh padre mío! soy completamente ajeno á ese
+robo y desconozco su causa y su autor!» Y el jefe de los guardias no
+vaciló en creerlo, y le dijo: «¡Tarde ó temprano, hijo mío, se
+descubrirá al culpable! Pero tú no puedes seguir un momento en Bagdad,
+pues no en vano se tiene á un rey por enemigo. Por lo tanto, me voy á
+marchar contigo, dejando en casa cerca de mi mujer á tu esposa Zobeida,
+hasta que Alah, con su sabiduría, varíe tal estado de cosas.»
+
+Después, sin dar tiempo siquiera á Grano-de-Belleza para despedirse de
+su esposa Zobeida, se lo llevó, diciéndole: «Ahora mismo nos vamos al
+puerto de Ayas, en el mar salado, para embarcarnos hacia Iskandaria[1],
+en donde aguardarás los sucesos viviendo tranquilamente, pues esa ciudad
+de Iskandaria, ¡oh hijo mío! es muy agradable de habitar y sus
+alrededores son verdes y benditos.»
+
+En seguida ambos se pusieron en camino, de noche, y pronto se vieron
+fuera de Bagdad. Pero no tenían cabalgaduras, y ya no sabían cómo
+proporcionárselas, cuando vieron á dos judíos cambistas de Bagdad,
+hombres muy ricos y conocidos del califa. Entonces el jefe de los
+guardias temió que fueran á contar al califa que le habían visto con
+Grano-de-Belleza vivo. Se adelantó hacia ellos y les dijo: «¡Bajad de
+las mulas!» Y los dos judíos se apearon, temblando, y el jefe de los
+guardias les cortó la cabeza, les cogió el dinero y montó en una mula,
+dándole la otra á Grano-de-Belleza; y ambos siguieron su camino hacia el
+mar.
+
+Llegados á Ayas, cuidaron de confiar sus mulas al propietario del khan
+en que pararon para descansar, encargándole que las cuidase mucho, y al
+día siguiente buscaron juntos un barco que saliera para Iskandaria.
+Acabaron por encontrar uno que estaba á punto de darse á la vela.
+Entonces, el jefe de los guardias, después de dar á Grano-de-Belleza
+todo el oro arrebatado á los judíos, le aconsejó vehementemente que
+aguardara en Iskandaria con toda serenidad las noticias que no dejaría
+de enviarle desde Bagdad, y hasta que esperase su llegada á Iskandaria,
+desde donde le volvería á llevar á Bagdad cuando se descubriera al
+culpable. Luego le abrazó, llorando, y le dejó cuando ya el navío
+henchía las velas. Y se volvió á Bagdad.
+
+Y véase lo que averiguó.
+
+Al día siguiente de ahorcar al supuesto Grano-de-Belleza, el califa, muy
+trastornado todavía, llamó á Giafar y le dijo: «¿Has visto, ¡oh mi
+visir! cómo ha agradecido ese Grano-de-Belleza mis bondades y el abuso
+de confianza que ha cometido conmigo? ¿Cómo un ser tan hermoso podía
+tener un alma tan fea?» El visir Giafar, hombre de admirable cordura,
+que no podía apreciar los motivos de una conducta tan ilógica, se
+contentó con responder: «¡Oh Emir de los Creyentes! Las acciones más
+raras sólo son raras porque no comprendemos sus causas. De todos modos,
+lo único que podemos juzgar es el efecto del acto. ¡Y ese efecto ha sido
+bien lastimoso para el autor, puesto que le llevó á la horca! ¡No
+obstante, ¡oh Príncipe de los Creyentes! el egipcio Grano-de-Belleza
+tenía en los ojos tal reflejo de bondad espiritual, que mi entendimiento
+se niega á creer en el hecho comprobado por mis sentidos visuales!»
+
+Oídas estas palabras, el califa estuvo una hora reflexionando, y después
+dijo á Giafar: «De todas maneras, quiero ir á ver el cuerpo del
+culpable balanceándose en la horca.» Y se disfrazó y salió con Giafar, y
+llegó al sitio en que el falso Grano-de-Belleza colgaba entre el cielo y
+la tierra.
+
+El cuerpo estaba envuelto en un sudario que lo tapaba por completo. Y
+Giafar le quitó el sudario, y el califa miró, pero retrocedió en
+seguida, estupefacto, exclamando: «¡Oh Giafar! ¡ese no es
+Grano-de-Belleza!» Giafar examinó el cuerpo, y conoció que,
+efectivamente, no era Grano-de-Belleza; pero no lo dió á entender, y
+preguntó con calma: «¿Pues en qué conoces, ¡oh Emir de los Creyentes!
+que no es Grano-de-Belleza?» El califa contestó: «En que era más bien
+bajo de estatura, y éste es alto.» Giafar contestó: «Esa no es prueba.
+Los ahorcados se alargan.» El califa dijo: «¡El gobernador de palacio
+tenía dos lunares en las mejillas, y éste no los tiene!» Giafar explicó:
+«¡La muerte transforma y varía la fisonomía!» Pero el califa dijo:
+«Fíjate bien, ¡oh Giafar! y observa las plantas de los pies de este
+ahorcado: llevan tatuadas, según costumbre de los herejes sectarios de
+Alí, el nombre de los dos grandes jeques. ¡Y bien sabes que
+Grano-de-Belleza no era chiita, sino sunnita!» Ante tal comprobación,
+Giafar dijo: «¡Sólo Alah conoce el misterio de las cosas!» Después
+regresaron ambos á palacio, y el califa mandó que se enterrara aquel
+cuerpo. Y desde aquel día desterró de su memoria hasta el recuerdo de
+Grano-de-Belleza.
+
+En cuanto á la esclava, segunda esposa de Grano-de-Belleza, fué llevada
+por el emir Khaled á su hijo Gordo-Hinchado. Y éste, que no se había
+movido de la cama desde el día de la venta, se levantó resollando y
+quiso acercarse á ella y cogerla en brazos. Pero la bella esclava,
+irritada y asqueada por el aspecto horrible del idiota, sacó
+inmediatamente un puñal del cinturón, y exclamó, levantando el brazo:
+«¡Apártate, ó te mato con este puñal y en seguida me lo clavo en el
+pecho!» Entonces la madre de Gordo-Hinchado se adelantó, alargando los
+brazos, y gritó: «¿Cómo te atreves á resistir á los deseos de mi hijo,
+¡oh esclava insolente!?» Pero la joven dijo: «¡Oh traidora! ¿qué ley
+permite á una mujer pertenecer á dos hombres á un tiempo? Y dime, ¿desde
+cuándo pueden vivir los perros en la morada de los leones?»
+
+Al oir estas palabras, la madre de Gordo-Hinchado dijo: «¡Bueno! ¡Si así
+es, ya verás qué vida te daremos aquí!» Y la joven replicó: «¡Prefiero
+morir á renunciar al cariño de mi amo, vivo ó muerto!» Entonces la
+esposa del walí la mandó desnudar, y le quitó los buenos trajes de seda
+y las alhajas, y le puso encima del cuerpo una mala y vieja falda de
+pelo de cabra, y la mandó á la cocina, diciendo: «¡En adelante, tus
+funciones de esclava en esta casa consistirán en pelar cebollas, poner
+las cazuelas á la lumbre, exprimir el jugo de los tomates y hacer la
+masa para el pan!» Y la joven dijo: «¡Prefiero ese oficio de esclava á
+verle la cara á tu hijo!»
+
+Y desde aquel día trabajó en la cocina; pero no tardó en granjearse las
+simpatías de las demás esclavas, que no la dejaban ocuparse en nada y le
+hacían todo el trabajo.
+
+En cuanto á Gordo-Hinchado, al ver que no podía conseguir á la hermosa
+esclava Yazmina, se metió otra vez en el lecho y no se volvió á
+levantar.
+
+Hay que recordar que Yazmina, la primera noche de bodas, quedó fecundada
+por Grano-de-Belleza. Y á los pocos meses de su llegada á la casa del
+walí, dió á luz un niño varón, tan bello como la luna, al cual llamó
+Aslán, llorando á lágrima viva, tanto ella como las otras esclavas,
+porque no estaba allí el padre para dar nombre á su hijo.
+
+Su madre amamantó dos años á Aslán, que llegó á ser robusto y muy
+hermoso. Y cuando ya sabía andar solo, quiso su destino que un día,
+mientras su madre estaba ocupada, subiera los peldaños de la escalera de
+la cocina y llegase á la sala, en donde se hallaba rezando su rosario de
+ámbar el emir Khaled, padre de Gordo-Hinchado.
+
+Al ver al pequeño Aslán, cuya semejanza con su padre Grano-de-Belleza
+era absoluta, el emir Khaled sintió que se le arrasaban los ojos en
+lágrimas, y llamó al niño, y se lo puso en las rodillas, y empezó á
+acariciarlo enternecido, y dijo para sí: «¡Bendito sea Aquel que crea
+objetos tan hermosos y les da alma y vida!»
+
+Entretanto, la esclava Yazmina se enteró de la ausencia de su hijo;
+buscóle por todas partes enloquecida, y á pesar de las costumbres, se
+decidió á entrar, con la mirada extraviada, en la sala en que se
+encontraba el emir Khaled. Y vió al niño Aslán en las rodillas del walí,
+entreteniéndose en meter los deditos por entre las barbas venerables del
+emir. Pero al percibir á su madre, el chiquitín se echó hacia adelante
+tendiendo los brazos, y el emir Khaled le sujetó, y dijo á Yazmina con
+bondad: «¡Acércate, ¡oh esclava! ¿Es hijo tuyo este niño?» Ella
+respondió: «¡Sí, mi amo, es el fruto de mi corazón!» Y él preguntó: «¿Y
+quién es su padre? ¿Es alguno de mis servidores?» Y la esclava dijo,
+entre un torrente de lágrimas: «Su padre es mi esposo, Grano-de-Belleza.
+¡Pero ahora, ¡oh mi amo, es hijo tuyo!» Y el walí, muy conmovido, dijo á
+la esclava: «¡Por Alah! ¡Tú lo has dicho! ¡Desde ahora es hijo mío!» E
+inmediatamente lo adoptó, y dijo á su madre: «¡Desde hoy tienes que
+considerar á tu hijo como mío, y cuando esté en edad de comprender, dale
+á entender que nunca tuvo otro padre que yo!» Y Yazmina contestó:
+«¡Escucho y obedezco!»
+
+Entonces el emir Khaled se encargó, como verdadero padre, del hijo de
+Grano-de-Belleza, y le dió una educación esmeradísima, y lo puso en
+manos de un maestro muy sabio, que era un calígrafo de primer orden, y
+le enseñó á escribir muy bien, el Korán, la geometría y la poesía. Y
+cuando el joven Aslán fué mayor, su padre adoptivo, el emir Khaled, le
+enseñó personalmente á montar á caballo, á manejar las armas, á justar
+con la lanza y á luchar en los torneos. Y de tal modo, al cumplir los
+catorce años era un caballero consumado, y fué elevado por el califa al
+título de emir, como su padre el walí.
+
+Y el Destino dispuso un día que se encontraran el joven Aslán y
+Ahmed-la-Tiña á la puerta de la tienda del judío Abraham. Y
+Ahmed-la-Tiña convidó al hijo del emir á tomar un refresco.
+
+Cuando se hubieron sentado, Ahmed-la-Tiña empezó á beber, como de
+costumbre, hasta emborracharse. Entonces se sacó del bolsillo la
+lamparita de oro adornada con pedrería que había robado en otro tiempo,
+y la encendió, porque había oscurecido. En seguida Aslán le dijo: «¡Ya
+Ahmed! Esa lámpara es muy hermosa. ¡Dámela!» El jefe de vigilancia
+replicó: «¡Alah me libre! ¿Cómo voy á darte un objeto que ha perdido ya
+tantas almas? Sabe, en efecto, que esta lámpara ha sido causa de la
+muerte de un gobernador de palacio, de cierto egipcio llamado
+Grano-de-Belleza.» Y Aslán, muy interesado, exclamó: «¡Cuéntame eso!»
+
+Entonces Ahmed-la-Tiña le contó toda la historia desde el principio
+hasta el fin, jactándose en medio de su borrachera de haber sido el
+autor de la proeza.
+
+Cuando el joven Aslán volvió á su casa, contó á su madre Yazmina la
+historia que había oído referir á Ahmed-la-Tiña, y le dijo que la
+lámpara estaba todavía en poder de aquel malvado.
+
+Al oir aquello, Yazmina exhaló un grito agudo y cayó desmayada...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 269.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+Al oir aquello, Yazmina exhaló un grito agudo y cayó desmayada. Y cuando
+volvió en sí, prorrumpió en sollozos y se echó al cuello de su hijo
+Aslán, y le dijo entre lágrimas: «¡Oh hijo mío, Alah acaba de hacer
+brillar la verdad! ¡No puedo callar ya mi secreto! Sabe ¡oh mi Aslán!
+que el emir Khaled no es mas que tu padre adoptivo; tu padre por la
+sangre es mi amado esposo Grano-de-Belleza, que fué castigado, según
+ves, en lugar del culpable. Por consiguiente, hijo mío, tienes que ir á
+buscar en seguida á un antiguo amigo íntimo de tu padre, el venerable
+jefe de la guardia del califa, y contarle lo que acabas de descubrir. Y
+después le dirás: «¡Te ruego por Alah que me vengues del matador de mi
+padre Grano-de-Belleza!»
+
+Inmediatamente el joven Aslán fué á buscar al jefe de los guardias de
+palacio, el mismo que había salvado la vida á Grano-de-Belleza, y le
+dijo lo que Yazmina le había encargado que le dijera.
+
+Entonces, el jefe de los guardias, en el colmo de la sorpresa y de la
+alegría, dijo á Aslán: «¡Bendito sea Alah, que desgarra los velos y
+hace brotar la claridad entre las tinieblas!» Y añadió: «¡Mañana mismo,
+¡oh hijo mío! Alah te vengará!»
+
+En efecto, aquel día el califa daba un gran torneo en que debían justar
+todos los emires y los mejores jinetes de Bagdad, y se había de
+organizar una partida de pelota á caballo. Y el joven Aslán estaba entre
+los jugadores de pelota. Y se había puesto su cota de malla y cabalgaba
+el mejor caballo de las cuadras de su padre adoptivo el emir Khaled. Y
+realmente estaba espléndido, y hasta el califa se prendó en extremo de
+su continente y de su vigorosa juventud. Y quiso que fuera su compañero.
+
+Y empezó el juego. Y por una y otra parte los jugadores desplegaron gran
+arte en sus movimientos y maravillosa destreza para despedir la pelota
+con el mazo á todo galope de sus caballos.
+
+Pero de pronto, uno de los jugadores del bando opuesto al que dirigía el
+califa en persona lanzó la pelota derechamente contra la cara del
+califa, con golpe tan diestro y certero, que infaliblemente el califa
+habría perdido un ojo y acaso la vida, si el joven Aslán, con admirable
+maestría, no hubiera parado la pelota al vuelo con su mazo. Y la
+devolvió tan terriblemente en dirección contraria, que alcanzó en la
+espalda al jinete que la había lanzado, y le hizo perder los estribos y
+le rompió el espinazo.
+
+Vista tan brillante acción, el califa miró al joven, y le dijo: «¡Vivan
+los valientes, ¡oh hijo del emir Khaled!» Y el califa se apeó en
+seguida, después de dar fin al torneo, y reunió á los emires y á todos
+los jinetes que habían tomado parte en el juego, y llamó al joven Aslán,
+y ante todos los circunstantes le dijo: «¡Oh valeroso hijo del walí de
+Bagdad, quiero oirte á ti mismo calcular la recompensa que merece una
+hazaña como la tuya! ¡Estoy dispuesto á acceder á todas tus peticiones!
+¡Habla!»
+
+Entonces el joven Aslán besó la tierra entre las manos del califa, y le
+dijo: «¡Pido la venganza al Emir de los Creyentes! ¡La sangre de mi
+padre aún no ha sido rescatada y vive el matador!»
+
+Al oir tales palabras, el califa llegó al límite del asombro, y exclamó:
+«¿Qué dices, ¡oh Aslán! de vengar á tu padre? ¡Pero si tu padre el emir
+Khaled está á mi lado, bien vivo, gracias á Alah!» Y Aslán contestó:
+«¡Oh Emir de los Creyentes! ¡El emir Khaled ha sido para mí el mejor de
+los padres adoptivos! ¡Sabe, en efecto, que no soy su hijo por la
+sangre, pues mi padre fué Grano-de-Belleza, el gobernador de palacio.»
+
+Cuando el califa oyó aquellas palabras, vió que la luz se convertía en
+tinieblas delante de sus ojos, y dijo con voz alterada: «Hijo mío, ¿no
+sabes que tu padre fué traidor al Príncipe de los Creyentes?» Pero Aslán
+exclamó: «¡Preserve Alah á mi padre de haber sido el autor de la
+traición! ¡El traidor está á tu izquierda, ¡oh Emir de los Creyentes!
+¡Es el jefe de vigilancia, Ahmed-la-Tiña! ¡Manda que lo registren, y en
+su bolsillo se encontrarán las pruebas de su traición!»
+
+Al oir aquello, el califa mudó de color y se puso amarillo como el
+azafrán, y con voz espantable llamó al jefe de la guardia y le dijo:
+«¡Registra delante de mí al jefe de vigilancia!» Entonces el jefe de los
+guardias, el íntimo amigo de Grano-de-Belleza, se acercó á Ahmed-la-Tiña
+y le registró los bolsillos en un momento, y sacó de pronto la lámpara
+de oro robada al califa.
+
+Entonces éste, sin poder apenas reprimirse, dijo á Ahmed-la-Tiña: «¡Ven
+acá! ¿De dónde te ha venido esa lámpara?» El otro contestó: «¡La compré,
+¡oh Príncipe de los Creyentes!» Y el califa dijo á los guardias: «¡Dadle
+ahora mismo de palos hasta que confiese!» Y en seguida Ahmed-la-Tiña fué
+apresado por los guardias, desnudado, y apaleado, y acribillado á
+golpes, hasta que confesó y contó toda la historia desde el principio
+hasta el fin.
+
+El califa se volvió entonces hacia el joven Aslán, y le dijo: «¡Ahora te
+toca á ti! ¡Lo vas á ahorcar con tus propias manos!» Y en seguida los
+guardias echaron la cuerda al cuello de Ahmed-la-Tiña, y Aslán la cogió
+con ambas manos, y ayudado por el jefe de los guardias, izó al bandido
+hasta lo más alto de la horca, levantada en medio del campo de carreras.
+
+Cuando se hubo hecho justicia, el califa dijo á Aslán: «¡Hijo mío,
+todavía no me has pedido una merced por tu hazaña!» Y Aslán respondió:
+«¡Oh Príncipe de los Creyentes! ¡ya que me permites una petición, te
+ruego que me devuelvas á mi padre!»
+
+Al oir aquello, el califa se echó á llorar, conmovidísimo, y después
+murmuró: «Pero ¿no sabes, hijo mío, que tu pobre padre murió ahorcado en
+virtud de una sentencia injusta? O más bien es probable que muriera,
+pero no seguro. ¡Por esto, te juro por el valor de mis antepasados
+otorgar el mayor favor á quien me anuncie que tu padre Grano-de-Belleza
+no ha muerto!»
+
+Entonces el jefe de los guardias se adelantó hasta la presencia del
+califa, y dijo: «Dame la palabra de seguridad.» Y el califa respondió:
+«¡La seguridad está contigo! ¡Habla!» Y el jefe de los guardias dijo:
+«Te anuncio la buena nueva, ¡oh Emir de los Creyentes! ¡Tu antiguo y
+fiel servidor Grano-de-Belleza está vivo!»
+
+El califa exclamó: «¿Es cierto lo que dices?» El jefe de los guardias
+contestó: «¡Por la vida de tu cabeza, te juro que es la verdad! ¡Yo fui
+el que salvé á Grano-de-Belleza, mandando ahorcar en lugar suyo á un
+sentenciado que se le parecía como un hermano se parece á un hermano! ¡Y
+ahora él está seguro en Iskandaria, en donde supongo que será tendero
+del zoco!»
+
+Al oir aquello, el califa se puso contentísimo, y dijo al jefe de los
+guardias: «¡Hay que ir á buscarle y traérmelo en brevísimo plazo!» Y el
+jefe de los guardias contestó: «¡Escucho y obedezco!» Entonces el califa
+mandó que le entregaran diez mil dinares para gastos de viaje, y el
+jefe de los guardias se puso en camino para Iskandaria, donde le
+encontraremos, si Alah quiere.
+
+ * * * * *
+
+Y ahora verás lo que le pasó á Grano-de-Belleza.
+
+El buque en que había tomado pasaje llegó á Iskandaria después de una
+excelente travesía que le había destinado Alah (¡bendito sea!).
+Grano-de-Belleza desembarcó en seguida y quedó encantado del aspecto de
+Iskandaria, que nunca había visto á pesar de ser natural del Cairo. Y
+fué en seguida al zoco, en donde alquiló una tienda ya preparada y que
+se ponía á la venta en aquel estado, según anunciaba el pregonero. Era
+una tienda cuyo amo acababa de morirse de repente. Estaba amueblada con
+divanes, cual es costumbre, y sus mercancías consistían en objetos para
+la gente de mar, como velas, cuerdas, cordeles, arcas sólidas, sacas
+para pacotillas, armas de todas formas y precios, y sobre todo una
+cantidad enorme de hierro y antigüedades, muy estimadas por los
+capitanes de marina, que las compraban allí para venderlas á la gente de
+Occidente, pues los de este país estiman en mucho las cosas antiguas, y
+cambian sus mujeres é hijas por un pedazo de madera podrida, por
+ejemplo, ó por una piedra talismánica, ó por un sable viejo y
+enmohecido.
+
+No es, pues, de asombrar que Grano-de-Belleza, durante los largos años
+de su destierro de Bagdad, tuviera muy buena suerte en su comercio y
+ganara diez por uno, ya que no hay nada más productivo que la venta de
+antigüedades, que se compran, por ejemplo, en un dracma, y se revenden
+en diez dinares.
+
+Cuando Grano-de-Belleza hubo vendido todo lo que encerraba la tienda y
+se disponía á revenderla vacía, vió de pronto en uno de los estantes,
+que sabía estaban desguarnecidos, un objeto rojo y brillante. Lo cogió y
+comprobó, en el límite del asombro, que era una gran gema talismánica,
+tallada en seis facetas y colgada de una cadenilla de oro viejo. Y en
+las facetas estaban grabados nombres con caracteres desconocidos, que se
+parecían mucho á hormigas ó á insectos del mismo tamaño. Y la miraba con
+extraordinaria atención, calculando lo que podría valer, cuando advirtió
+delante de su tienda á un capitán mercante que se había parado para
+poder ver de más cerca aquel objeto que distinguió desde la calle.
+
+El capitán, después de saludar, dijo á Grano-de-Belleza: «¡Oh mi dueño!
+¿puedes cederme esa gema, si es que está á la venta?» El otro contestó:
+«Todo está á la venta, hasta la tienda.» El capitán preguntó: «Entonces,
+¿consientes en venderme esa gema por ochenta y cuatro mil dinares de
+oro?»
+
+Grano-de-Belleza, al oir aquello, pensó: «¡Por Alah! ¡Esta gema debe de
+ser fabulosamente preciosa! ¡Me voy á hacer el descontentadizo!» Y
+contestó: «¡Tú tienes ganas de broma, ¡oh capitán! ¡Pues ¡por Alah! á
+mí me cuesta cien mil dinares!» El otro dijo: «Entonces, ¿quieres
+dármela en cien mil?» Grano-de-Belleza dijo: «¡Bueno! ¡Pero es por ser
+para ti!» Y el capitán le dió las gracias y le dijo: «No tengo encima
+tanto dinero. Pero vendrás conmigo á bordo, y cobrarás el precio, y
+además te haré un regalo de dos piezas de paño, dos de terciopelo y dos
+de raso.»
+
+Entonces Grano-de-Belleza se levantó, cerró con llave la puerta de la
+tienda y siguió á bordo al capitán. Y éste le rogó que le esperara sobre
+cubierta, y se marchó para buscar el dinero. Pero no volvió á parecer, y
+de pronto las velas se desplegaron por completo y la nave hendió el mar
+como un pájaro.
+
+Cuando Grano-de-Belleza se vió prisionero en el agua, fué muy grande su
+estupefacción. Pero á nadie podía recurrir, tanto menos cuanto que no
+veía á ningún marinero á quien pedir explicaciones, y el barco volaba
+por el mar como si lo impulsara una fuerza invisible.
+
+Mientras se hallaba perplejo y asustado, vió por fin llegar al capitán,
+que se acariciaba las barbas y le miraba con aspecto burlón, y acabó por
+decirle: «¿Eres realmente musulmán, Grano-de-Belleza, hijo de
+Schamseddin del Cairo, que has estado en Bagdad en el palacio del
+califa?» El otro contestó: «Yo soy el hijo de Schamseddin.» Y el capitán
+dijo: «¡Pues bien! ¡Dentro de pocos días llegaremos á Genoa, á nuestro
+país cristiano! ¡Y ya verás, musulmán, la vida que allí te espera!» Y se
+fué.
+
+Y efectivamente, después de una feliz navegación, el barco llegó al
+puerto de Genoa, ciudad de los cristianos de Occidente. Y en seguida una
+vieja, acompañada por dos hombres, fué á bordo á buscar á
+Grano-de-Belleza, que no sabía ya qué pensar de aquellos sucesos. No
+obstante, fiándose del Destino bueno ó malo que le dirigía, siguió á la
+vieja, la cual, atravesando la ciudad, le guió á una iglesia que
+pertenecía á un convento de monjes.
+
+Llegados á la puerta de la iglesia, la vieja se volvió hacia
+Grano-de-Belleza, y le dijo: «En adelante debes considerarte como criado
+de esta iglesia y de este convento. Tu servicio consistirá en
+despertarte todos los días al amanecer, y empezar por ir al bosque á
+buscar leña y volver lo antes posible para lavar el piso de la iglesia y
+el convento, sacudir las esteras y barrerlo todo; después cribarás el
+trigo, lo molerás, harás la masa del pan, la cocerás en el horno,
+cogerás una medida de lentejas, las molerás, las guisarás, y llenarás
+con ellas luego trescientas setenta escudillas, que habrás de entregar
+una por una á los trescientos setenta monjes del convento; más tarde
+vaciarás los orinales que están en las celdas de los monjes; por último,
+acabarás la obra regando el jardín y llenando los cuatro estanques y los
+toneles colocados á lo largo de la pared. Y este trabajo tiene que estar
+acabado siempre antes de mediodía, pues has de consagrar todas las
+tardes á obligar á los transeuntes á ir de buena ó mala gana á la
+iglesia á oir el sermón, y si se niegan, ahí tienes una maza coronada
+por una cruz de hierro, con la cual les matarás de orden del rey. Así no
+quedarán en la ciudad mas que los cristianos fervientes, que vendrán
+aquí á que los monjes los bendigan. ¡Y ahora empieza el trabajo y cuida
+de no olvidar mis encargos!»
+
+Y dichas estas palabras, la vieja le miró guiñándole el ojo, y se fué.
+
+Entonces Grano-de-Belleza dijo para sí: «¡Por Alah! ¡Eso es imposible!»
+Y no sabiendo qué decidir, entró en la iglesia, completamente desierta
+en aquel momento, y se sentó en un banco para tratar de reflexionar
+acerca de sucesos tan extraños como los que alternativamente iban
+sucediéndole.
+
+Allí llevaba una hora, cuando oyó llegar á él, por debajo de los
+pilares, una voz tan dulce de mujer, que la escuchó en éxtasis,
+olvidando sus tribulaciones. Y tanto le conmovió aquella voz, que todas
+las aves de su alma se pusieron á cantar inmediatamente á un tiempo, y
+notó que bajaba sobre él la frescura bendita que la melodía solitaria da
+al espíritu. Y ya se levantaba para buscar la voz, cuando ésta se calló.
+
+Pero de pronto, por entre las columnas apareció muy tapada una figura de
+mujer que adelantóse hacia él, y le dijo con voz trémula: «¡Ah,
+Grano-de-Belleza! ¡Cuánto tiempo hacía que pensaba en ti! ¡Bendito sea
+Alah, que ha permitido por fin que nos juntemos! ¡En seguida vamos á
+casarnos!»
+
+Al oir semejantes palabras, Grano-de-Belleza exclamó: «¡No hay más Dios
+que Alah! ¡Seguramente todo cuanto me ocurre es un sueño! ¡Y en cuanto
+el sueño se disipe, me encontraré de nuevo en mi tienda de Iskandaria!»
+Pero la joven dijo: «¡No, ¡oh Grano-de-Belleza! es una realidad! Estás
+en la ciudad de Genoa, á la cual te he hecho transportar, á pesar tuyo,
+por mediación del capitán de marina que está á las órdenes de mi padre,
+el rey de Genoa. Sabe que, efectivamente, soy la princesa Hosn-Mariam,
+hija del rey de esta ciudad. La hechicería, que aprendí de niña, me ha
+revelado tu existencia y tu hermosura, y me he enamorado tanto de ti que
+envié al capitán á buscarte á Iskandaria. Y aquí en mi cuello está la
+gema talismánica que encontraste en tu tienda, y que había sido puesta
+en un estante por el mismo capitán para atraerte á bordo de su nave. Y
+dentro de pocos momentos verás claro el poder maravilloso que me da esta
+gema. Pero ante todo has de casarte conmigo. Y entonces quedarán
+satisfechos todos tus deseos.» Grano-de-Belleza le dijo: «¡Oh princesa!
+¿me prometes siquiera volver á llevarme á Iskandaria?» Ella dijo: «Es lo
+más fácil.» Y entonces consintió en casarse con ella.
+
+En seguida la princesa Mariam le dijo: «¿De modo, que quieres volver
+inmediatamente á Iskandaria?» Él contestó: «¡Sí, por Alah!» Ella dijo:
+«¡Vamos allá!» Y cogió la cornalina y volvió hacia el cielo una de sus
+caras, en que estaba grabada la imagen de una cama, y frotó rápidamente
+aquella cara con el pulgar, diciendo: «¡Oh cornalina, en nombre de
+Soleimán te ordeno que me proporciones una cama de viaje!»
+
+Apenas pronunciadas tales palabras, se colocó delante de ellos un lecho
+de viaje, con sus sábanas y almohadones. Lo ocuparon los dos y se
+tendieron cómodamente. Entonces la princesa Mariam cogió entre los dedos
+la cornalina, volvió hacia el cielo una de sus caras, en que estaba
+grabado un pájaro, y dijo: «¡Cornalina, ¡oh cornalina! te ordeno, por el
+nombre de Soleimán, que nos transportes sanos y salvos á Iskandaria por
+la vía más directa!»
+
+Apenas había dado la orden, cuando la cama se levantó sola por el aire,
+sin sacudidas, subió hasta la cúpula, salió por el mayor ventanal, y más
+rápida que el ave más rápida, hendió el espacio con maravillosa
+regularidad, y en menos tiempo que el necesario para orinar los depositó
+en Iskandaria.
+
+Y en el instante mismo en que se apeaban, vieron llegar con dirección á
+ellos á un hombre vestido á la moda de Bagdad, á quien conoció en
+seguida Grano-de-Belleza: era el jefe de los guardias. Acababa de
+desembarcar en aquel momento para ponerse en busca del sentenciado. Se
+echaron uno en brazos de otro, y el jefe de los guardias anunció á
+Grano-de-Belleza la noticia del descubrimiento del culpable y de su
+ejecución, le contó todos los sucesos que habían pasado en Bagdad
+durante catorce años, y también le comunicó el nacimiento de su hijo
+Aslán, que había llegado á ser el caballero más hermoso de Bagdad.
+
+Y Grano-de-Belleza, por su parte, refirió al jefe de los guardias todas
+sus aventuras desde el principio hasta el fin. Y aquello asombró en
+extremo al jefe de la guardia, que, cuando se le calmó algo la emoción,
+le dijo: «¡El Emir de los Creyentes desea verte cuanto antes!» El otro
+contestó: «¡Cierto que sí! Pero permíteme primero ir al Cairo á besar la
+mano á mi padre Schamseddin y á mi madre, y á decidirlos á que vengan
+con nosotros á Bagdad.»
+
+Entonces el jefe de los guardias subió con ellos á la cama, que en un
+momento les transportó al Cairo, precisamente á la calle Amarilla, en
+donde estaba la casa de Schamseddin. Y llamaron á la puerta. Y la madre
+bajó á ver quién llamaba así, y preguntó: «¿Quién llama?» Y él contestó:
+«¡Soy yo, tu hijo Grano-de-Belleza!»
+
+El júbilo de la madre fué inmenso, pues desde hacía muchos años se había
+puesto de luto, y cayó desmayada en brazos de su hijo. Y al venerable
+Schamseddin le pasó lo propio.
+
+Cuando hubieron descansado tres días en la casa, subieron todos juntos á
+la cama, que por orden de la princesa Hosn-Mariam les transportó sanos y
+salvos á Bagdad, en donde el califa recibió á Grano-de-Belleza,
+abrazándole cual á un hijo, y le colmó de empleos y honores, así como á
+su padre Schamseddin y á su hijo Aslán.
+
+Después de lo cual, Grano-de-Belleza se acordó de que en resumen el
+primer promotor de su fortuna era Mahmud-el-Bilateral, que al principio
+le había obligado con tanto ingenio á viajar, y más tarde le había
+recogido desprovisto de todo en la plataforma de la fuente pública. Y
+mandó buscarle por todas partes, y acabó por encontrarlo sentado en un
+jardín en medio de muchachos, con los cuales cantaba y bebía. Y le rogó
+que fuera á palacio y le hizo nombrar, por muy bilateral que fuera, jefe
+de vigilancia de Bagdad, en lugar de Ahmed-la-Tiña.
+
+Cumplido este deber, Grano-de-Belleza, dichoso al encontrar un hijo tan
+hermoso y valiente como el joven Aslán, dió gracias á Alah por sus
+favores. Y vivió años y años en Bagdad en el colmo de la ventura, entre
+sus tres esposas, Zobeida, Yazmina y Hosn-Mariam, hasta que fué visitado
+por la Destructora de delicias y Separadora de amigos. ¡Alabado sea el
+Inmutable, en el cual convergen todas las cosas creadas!»
+
+ Y Schahrazada, al concluir de contar esta historia, se sintió algo
+ cansada, y se calló.
+
+ Entonces, el rey Schahriar, que había permanecido inmóvil de
+ atención todo aquel tiempo, exclamó: «Esa historia de
+ Grano-de-Belleza, ¡oh Schahrazada! es realmente extraordinaria, y
+ la de Mahmud-el-Bilateral y la de Sésamo el corredor, con su receta
+ para calentar los compañones fríos, me han gustado en extremo. Pero
+ he de expresarte mi asombro al ver tan pocos poemas en esta
+ historia, pues ya estaba acostumbrado á los versos espléndidos. Y
+ además he de decirte que las cosas del Bilateral todavía son para
+ mí algo oscuras, y me encantaría que me dieras una explicación más
+ clara de ellas, si es que puedes.»
+
+ Al oir lo dicho por el rey Schahriar, Schahrazada sonrió
+ ligeramente y miró á su hermana Doniazada, á la cual encontró muy
+ divertida, y después dijo al rey: «Ahora que esta niña lo puede oir
+ todo, ¡oh rey afortunado! quiero contarte una ó dos de las
+ AVENTURAS DEL POETA ABU-NOWAS, el más delicioso y encantador é
+ ingenioso de todos los poetas del Irán y de la Arabia.
+
+ Y la pequeña Doniazada se levantó de la alfombra en que estaba
+ acurrucada, y corrió á lanzarse en los brazos de su hermana, á
+ quien abrazó tiernamente, y le dijo: «¡Oh, por favor, Schahrazada,
+ empieza en seguida! ¡Serías muy amable si así lo hicieses, ¡oh
+ hermana mía!» Y dijo Schahrazada: «¡Con mucho gusto, y como debido
+ homenaje á este rey dotado de tan buenos modales!»
+
+ Pero como viese aparecer la mañana, Schahrazada, siempre discreta,
+ aplazó el relato para el siguiente día.
+
+[Illustration]
+
+_CUANDO LLEGÓ LA
+270.ª NOCHE_
+
+ La pequeña Doniazada esperó á que Schahrazada hubiese terminado su
+ cosa con el rey Schahriar, y levantando la cabeza, exclamó: «¡Oh
+ hermana mía! ¿qué aguardas para contarnos esas anécdotas del
+ delicioso poeta Abu-Nowas, amigo del califa y el más encantador
+ entre todos los poetas del Irán y de la Arabia?» Y Schahrazada
+ sonrió á su hermana y le dijo: «¡Sólo espero el permiso del rey
+ para narrar algunas aventuras de Abu-Nowas, que, efectivamente, era
+ un exquisito poeta, pero un grandísimo libertino!»
+
+ Entonces la pequeña Doniazada se levantó de un salto y corrió á
+ abrazar á su hermana, diciéndole: «¡Te ruego que nos enteres de lo
+ que hizo! ¡Cuéntanoslo en seguida!»
+
+ Y el rey Schahriar, volviéndose hacia Schahrazada, le dijo:
+ «Verdaderamente, Schahrazada, me agradará oir una ó dos de esas
+ aventuras, que preveo son deliciosas. Pero he de hacerte observar
+ que esta noche me atraen más elevados pensamientos y me hallo
+ predispuesto á oir de tu boca algunas palabras de sabiduría. ¡Así,
+ pues, si te acuerdas de cualquier historia que pueda adiestrarme en
+ el conocimiento de los preceptos buenos y haga que mi espíritu se
+ aproveche de la experiencia de los prudentes y los sabios, no creas
+ que dejaría de interesarme! ¡Al contrario! Luego, si no se acaba mi
+ paciencia, podrás, Schahrazada, entretenerme con esas aventuras de
+ Abu-Nowas.»
+
+ Al oir tales palabras del rey Schahriar, Schahrazada apresuróse á
+ responder: «Precisamente, ¡oh rey afortunado! durante todo el
+ pasado día medité sobre la historia de una joven admirable de
+ belleza y de sabiduría y á quien llamaban SIMPATÍA. ¡Y estoy pronta
+ á comunicarte cuanto sé de su conducta y de sus maravillosos
+ conocimientos!»
+
+ Y exclamó el rey Schahriar: «¡Por Alah! ¡no tardes más en ponerme
+ al corriente de lo que me anuncias! Porque nada me es tan grato
+ como escuchar doctas palabras dichas por jóvenes hermosas. Y anhelo
+ mucho que la historia prometida me satisfaga por completo, y á la
+ vez me sea provechosa y me sirva cual ejemplo de la instrucción que
+ debe poseer todo buen musulmán.»
+
+ Entonces Schahrazada reflexionó un instante, y después de levantar
+ un dedo, dijo:
+
+[Illustration]
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+HISTORIA DE LA DOCTA SIMPATÍA
+
+
+[Illustration]
+
+Se cuenta--pero Alah está mejor instruído en todas las cosas--que había
+en Bagdad un comerciante muy rico, cuya casa sostenía un tráfico
+inmenso. Gozaba de honores, de consideración, de prerrogativas y
+privilegios de todas clases; pero no era dichoso porque Alah no extendía
+sobre él su bendición hasta el punto de concederle un descendiente,
+aunque fuera del sexo femenino. A causa de ello había llegado á viejo
+sumido en la tristeza, y veía cómo poco á poco sus huesos se volvían
+transparentes y curvábase su espalda, sin poder obtener de alguna de sus
+numerosas esposas un resultado consolador. Pero un día en que había
+distribuído muchas limosnas, y visitado á los santones, y ayunado y
+rezado fervorosamente, se acostó con la más joven de sus esposas, y
+merced al Altísimo, aquella vez la dejó fecundada en tal hora y tal
+instante.
+
+Al llegar el noveno mes, día tras día, la esposa del comerciante parió
+felizmente un niño varón, tan bello, que se diría era un trozo de luna.
+
+En su gratitud hacia el Donador, no se olvidó á la sazón el comerciante
+de cumplir las promesas que hizo, y durante siete días enteros socorrió
+con largueza á pobres, viudas y huérfanos; después, en la mañana del
+séptimo día, pensó dar un nombre á su hijo, y le llamó Abul-Hassán.
+
+El niño se crió en brazos de nodrizas y en brazos de bellas esclavas, y
+como á cosa preciosa le cuidaron mujeres y criados hasta que estuvo en
+edad de estudiar. Entonces se le confió á los maestros más sabios, que
+le enseñaron á leer las palabras sublimes del Korán y le adiestraron en
+la escritura hermosa, en la poesía, en el cálculo, y sobre todo en el
+arte de disparar el arco. Por tanto, su instrucción superó á la que en
+su generación y su siglo era corriente. Pero no fué esto todo.
+
+Porque á sus diversos conocimientos añadía un encanto mágico y era
+perfectamente bello. He aquí en qué términos los poetas de su tiempo
+describieron sus gracias juveniles, la frescura de sus mejillas, las
+flores de sus labios y el naciente bozo que los adornaba:
+
+ _¿Ves en el jardín de sus mejillas esos botones de rosa que
+ intentan entreabrirse, aunque la primavera pasó ya por los
+ rosales?_
+
+ _¿No te asombra ver todavía florecer la rosa y apuntar el bozo en
+ el hoyo sombrío de sus labios, como las violetas bajo las hojas?_
+
+El joven Abul-Hassán fué, pues, la alegría de su padre y la delicia de
+sus pupilas durante el tiempo que el Destino le marcó de antemano. Pero
+cuando el anciano sintió acercarse el término que le estaba fijado, hizo
+sentarse á su hijo entre sus manos un día entre los días, y le dijo:
+«Hijo mío, se aproxima mi fin, y ya sólo me resta prepararme á
+comparecer ante el Dueño Soberano. Te lego grandes bienes, muchas
+riquezas y propiedades, poblados enteros y fértiles tierras y abundosos
+huertos, que os bastarán para vivir, no sólo á ti, sino también á los
+hijos de tus hijos. ¡Únicamente te recomiendo que sepas aprovecharte de
+ello sin abusar y dando gracias al Retribuidor y con el respeto que le
+es debido!» Luego murió de su enfermedad el viejo comerciante, y
+Abul-Hassán se afligió en extremo, y cuando terminaron las exequias
+fúnebres estuvo de duelo y se encerró con su dolor.
+
+Pero no tardaron sus camaradas en distraerle y alejarle de sus penas,
+obligándole á entrar en el hammam para que se refrescara y á cambiar de
+trajes luego; y le dijeron, á fin de consolarle por completo: «¡Quien se
+reproduce en hijos como tú, no muere! ¡Aleja la tristeza, pues, y piensa
+en aprovecharte de tu juventud y de tus bienes!»
+
+De modo que Abul-Hassán olvidó poco á poco los consejos de su padre, y
+acabó por persuadirse de que eran inagotables la dicha y la fortuna.
+Así, pues, no dejó de satisfacer todos sus caprichos, entregándose á
+todos los placeres, visitando á las cantarinas y tañedoras de
+instrumentos, comiendo todos los días una cantidad enorme de pollos,
+porque le gustaban los pollos, complaciéndose en destapar las botellas
+añejas de licores enervantes y en oir el tintineo de las copas que se
+entrechocan, deteriorando lo que pudo deteriorar, arruinando lo que pudo
+arruinar y trastornando lo que pudo trastornar, hasta tal punto, que á
+la postre se despertó un día sin nada entre las manos, á no ser su
+persona. Y de cuantos servidores y mujeres le hubo legado su difunto
+padre, no le quedaba mas que una sola esclava entre las numerosas
+esclavas.
+
+Pero aún tuvo que admirar la continuidad dichosa de la suerte, que quiso
+fuese precisamente la propia maravilla de todas las esclavas de las
+comarcas de Oriente y de Occidente la que habitaba en la casa, ya sin
+lustre, del pródigo Abul-Hassán, hijo del difunto comerciante.
+
+Efectivamente, esta esclava se llamaba Simpatía, y en verdad que jamás
+nombre alguno cuadró mejor á las cualidades de la que lo llevaba. La
+esclava Simpatía era una adolescente tan derecha como la letra aleph, de
+estatura proporcionada, y tan esbelta y delicada que podía desafiar al
+sol á que prolongase en el suelo su sombra; maravillosas eran la belleza
+y la lozanía de su rostro; todas sus facciones ostentaban con claridad
+la huella de la bendición y el buen augurio; su boca parecía sellada
+con el sello de Soleimán, como para guardar preciosamente el tesoro de
+perlas que encerraba; eran sus dientes collares dobles é iguales; las
+dos granadas de su seno aparecían separadas por el intervalo más
+encantador, y su ombligo era lo suficiente ancho y profundo para
+contener una onza de manteca moscada. En cuanto á su grupa monumental,
+remontaba dignamente la finura de su talle, y dejaba profundamente
+impreso en divanes y colchones el hueco creado por la importancia de su
+peso. Y á ella se refería esta canción del poeta:
+
+ _¡Es solar, es lunar, es vegetal como el tallo del rosal; está tan
+ lejos del color de la tristeza cual lo están el sol, la luna y el
+ tallo del rosal!_
+
+ _¡Cuando aparece, conmueve profundamente los corazones su
+ presencia, y cuando se aleja, los corazones quedan aniquilados!_
+
+ _¡El cielo está en su rostro; sobre su túnica se extienden las
+ grandezas del Edén, entre las cuales corre el arroyo de la vida, y
+ la luna brilla bajo su manto!_
+
+ _¡En su cuerpo encantador se armonizan todos los colores: el
+ encarnado de las rosas, la blancura resplandeciente de la plata, el
+ negro de la baya madura y el color del sándalo! ¡Y es tan grande su
+ belleza, que hasta el deseo la defiende!_
+
+ _¡Bendito sea Quien desplegó sobre ella la hermosura! ¡Feliz el
+ amante que pueda saborear las delicias de sus palabras!_
+
+Tal era la esclava Simpatía, único tesoro que poseía aún el pródigo
+Abul-Hassán...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 272.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...Tal era la esclava Simpatía, único tesoro que poseía aún el pródigo
+Abul-Hassán.
+
+Y he aquí que, al percatarse de que su patrimonio habíase disipado
+irremediablemente, Abul-Hassán quedó sumido en un estado de desolación
+tan grande, que le robó el sueño y el apetito; y permaneció tres días y
+tres noches sin comer, ni beber, ni dormir, alarmando á la esclava
+Simpatía, que creyó verle morir, y resolvió salvarle á toda costa.
+
+Se atavió con sus trajes más dignos de exhibirse y con las joyas y
+adornos que le quedaban, y se presentó á su amo, diciéndole, mientras
+mostraba en sus labios una sonrisa de buen augurio: «Por mi causa va á
+hacer cesar Alah tus tribulaciones. Para ello bastará que me conduzcas
+ante nuestro señor el Emir de los Creyentes, Harún Al-Rachid, quinto
+descendiente de Abbas, y me vendas á él, pidiéndole como precio diez mil
+dinares. Si encontrara este precio demasiado caro, dile: «¡Oh Emir de
+los Creyentes! Esta adolescente vale más todavía, como podrás advertir
+mejor tomándola á prueba. ¡Entonces se realzará á tus ojos, y verás que
+no tiene par ni rival y que verdaderamente es digna de servir á nuestro
+amo el califa!» Después, la esclava, insistiendo mucho, le recomendó que
+se guardase de rebajar el precio.
+
+Abul-Hassán, que hasta aquel momento, por negligencia, no se había
+preocupado de observar las cualidades y talentos de su hermosa esclava,
+no estaba en situación para apreciar por sí mismo los méritos que
+pudiese ella poseer. Solamente le pareció que la idea no era mala y que
+tenía probabilidades de éxito. Se levantó, pues, en seguida, y llevando
+á Simpatía tras sí la condujo ante el califa, á quien repitió las
+palabras que ella le había recomendado que dijese.
+
+Y el califa volvióse hacia la esclava y le preguntó: «¿Cómo te llamas?»
+Ella contestó: «Me llamo Simpatía.» Él le dijo: «¡Oh Simpatía! ¿estás
+versada en ciertos conocimientos y puedes enumerarme las diversas ramas
+del saber que has cultivado?» Ella le contestó: «¡Oh señor! Estudié la
+sintaxis, la poesía, el derecho civil y el derecho general, la música,
+la astronomía, la geometría, la aritmética, la jurisprudencia desde el
+punto de vista de las sucesiones, y el arte de descifrar las escrituras
+mágicas y las inscripciones antiguas. Me sé de memoria el Libro Sublime
+y puedo leerlo de siete maneras distintas; conozco exactamente el
+número de sus capítulos, de sus versículos, de sus divisiones, de sus
+diferentes partes y sus combinaciones, y cuántas líneas, palabras,
+letras consonantes y vocales encierra; recuerdo con precisión qué
+capítulos se inspiraron y escribieron en la Meca y cuáles otros se
+dictaron en Medina; no ignoro las leyes y los dogmas, sé distinguirlos
+con las tradiciones y diferenciar su grado de autenticidad; no soy una
+profana en lógica, ni en arquitectura, ni en filosofía, como tampoco en
+lo que afecta á la elocuencia, al lenguaje escogido, á la retórica y á
+las reglas de los versos, los cuales sé ordenar y medir sin omitir
+ninguna dificultad en su construcción; sé hacerlos sencillos y flúidos,
+como también complicados y enrevesados para deleitar sólo á las gentes
+delicadas; y si á veces pongo en ellos oscuridad, es para fijar más la
+atención y halagar al espíritu, que despliega por último su trama sutil
+y frágil; en una palabra, aprendí muchas cosas y retuve cuanto aprendí.
+Además, sé cantar perfectamente y bailar cual un pájaro, y tocar el laúd
+y la flauta, manejando asimismo todos los instrumentos de cuerda, y lo
+hago de cincuenta modos diferentes. ¡Por tanto, cuando canto y bailo se
+condenan quienes me ven y me oyen; si camino balanceándome, ataviada y
+perfumada, les mato; si meneo mi grupa, les derribo; si guiño un ojo,
+les traspaso; si agito mis brazaletes, les ciego; si toco, doy la vida,
+y si me alejo, hago morir! ¡Estoy versada en todas las artes, y he
+llevado mi saber á tal límite, que únicamente podrían llegar á
+distinguir su horizonte los escasos seres cuyos años hubieran
+transcurrido en el estudio de la sabiduría!»
+
+Cuando el califa Harún Al-Rachid hubo oído estas palabras, se asombró y
+entusiasmó de encontrar tal elocuencia unida á belleza tal, tanto saber
+y juventud en la que frente á él se mantenía con los ojos
+respetuosamente bajos. Se volvió hacia Abul-Hassán y le dijo: «Quiero
+dar orden al instante para que vengan todos los maestros de la ciencia á
+fin de poner á prueba á tu esclava, y asegurarme por medio de un examen
+público y decisivo de si realmente es tan instruída como bella. ¡En caso
+de que saliese victoriosa de la prueba, no sólo te daría diez mil
+dinares, sino que te colmaría de honores por haberme traído semejante
+maravilla! ¡De no ser así, no hay nada de lo dicho, y seguirá
+perteneciéndote!»
+
+Luego, acto continuo, el califa hizo llamar al sabio mayor de aquella
+época, Ibrahim ben-Sayar, que había profundizado en todos los
+conocimientos humanos; mandó que acudiesen también todos los poetas, los
+gramáticos, los lectores del Korán, los médicos, los astrónomos, los
+filósofos, los jurisconsultos y los doctores en teología. Y
+apresuráronse á ir á palacio todos, y se reunieron en la sala de
+recepción, sin saber por qué motivo se les convocaba.
+
+Cuando lo ordenó el califa, todos se sentaron en corro sobre la
+alfombra, en medio de la cual la adolescente Simpatía permanecía en una
+silla de oro, donde el califa hízola colocarse, con el rostro cubierto
+por un velo ligero, y á través de él brillaban sus ojos y sonreían con
+su sonrisa los dientes...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 274.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+...sonreían con su sonrisa los dientes.
+
+Cuando en aquella asamblea se estableció un silencio tan completo que se
+hubiera podido oir el ruido de una aguja que cayese al suelo, Simpatía
+hizo á todos una zalema llena de gracia y dignidad, y con un modo de
+hablar verdaderamente exquisito, dijo al califa:
+
+«¡Oh Emir de los Creyentes, manda! Aquí estoy pronta á cuantas preguntas
+quieran dirigirme los doctos y venerables sabios, lectores del Korán,
+jurisconsultos, médicos, arquitectos, astrónomos, geómetras, gramáticos,
+filósofos y poetas.»
+
+Entonces el califa Arún Al-Rachid se encaró con todos aquéllos y les
+dijo desde el trono en que estaba sentado: «¡Hice que os mandaran venir
+aquí para, que examinéis á esta adolescente en lo que afecta á la
+variedad y profundidad de sus conocimientos, y no perdonéis nada que
+contribuya á que resalte á la vez vuestra erudición y su saber!» Y todos
+los sabios respondieron, inclinándose hasta tierra y llevando las manos
+á sus ojos y á su frente: «¡El oído y la obediencia á ti y á Alah, ¡oh
+Emir de los Creyentes!»
+
+A estas palabras, la adolescente Simpatía se mantuvo algunos instantes
+con la cabeza baja, reflexionando; después alzó la frente y dijo: «¡Oh
+vosotros todos, maestros míos! ¿cuál es primeramente el más versado
+entre vosotros en el Korán y en las tradiciones del Profeta? (¡con Él la
+paz y la oración!)» Entonces se levantó uno de los doctores, designado
+por todos los dedos, y dijo: «¡Yo soy ese hombre!» Ella le dijo:
+«¡Interrógame, pues, á tu sabor sobre tal punto!» Y demandó el sabio
+lector del Korán:
+
+«¡Oh joven, desde el momento en que estudiaste á fondo el santo Libro de
+Alah, debes conocer el número de capítulos, palabras y letras que
+encierra y los preceptos de nuestra fe! Dime, pues, para empezar, ¿quién
+es tu Señor, quién es tu Profeta, quién es tu Imán, cuál es tu
+orientación, cuál es tu norma de vida, cuál es tu guía en los caminos y
+quiénes son tus hermanos?»
+
+Ella contestó: «¡Mi Señor es Alah; mi Profeta es Mohamed (¡con Él la
+oración y la paz!); mi ley, y por tanto mi Imán, es el Korán; mi
+orientación es la Kaaba, la casa de Alah, levantada por Abraham en la
+Meca; mi norma de vida es el ejemplo de nuestro santo Profeta; mi guía
+en los caminos es la Sunna, recopilación de tradiciones, y mis hermanos
+son todos los creyentes!»
+
+Mientras comenzaba el califa á maravillarse de la claridad y precisión
+de estas respuestas en boca de una joven tan gentil, añadió el sabio:
+
+«¡Dime! ¿Cómo sabes que hay un Dios?»
+
+Ella contestó: «¡Por la razón!»
+
+Él preguntó: «¿Qué es la razón?»
+
+Ella dijo: «La razón es un don doble: innato y adquirido. La razón
+innata es la que puso Alah en el corazón de sus servidores escogidos,
+para hacerles que caminen por la senda de la verdad. Y la razón
+adquirida es en el hombre bien dotado fruto de la educación y de una
+labor constante.»
+
+Él añadió: «¡Muy bien! Pero ¿dónde reside la razón?»
+
+Ella contestó: «¡En nuestro corazón! Y desde él se elevan sus
+inspiraciones hacia nuestro cerebro, para establecer allí su domicilio.»
+
+Él dijo: «¡Perfectamente! Pero ¿puedes decirme cómo aprendiste á conocer
+al Profeta? (¡con Él la plegaria y la paz!)»
+
+Ella contestó: «Por la lectura del Libro de Alah, por las sentencias que
+contiene, por las pruebas y los testimonios de tal misión divina.»
+
+Dijo él: «¡Muy bien! Pero ¿puedes decirme cuáles son los deberes
+indispensables de nuestra religión?»
+
+Ella contestó: «En nuestra religión hay cinco deberes indispensables:
+la profesión de fe «¡No hay más Dios que Alah, y Mohamed es el enviado
+de Alah!», la oración, la limosna, el ayuno del mes de Ramadán y la
+peregrinación á la Meca cuando puede hacerse.»
+
+Él preguntó: «¿Qué acciones pías son las más meritorias?»
+
+Contestó ella: «Son seis: la plegaria, la limosna, el ayuno, la
+peregrinación, la lucha contra malos instintos y cosas ilícitas, ¡y por
+último, la guerra santa!»
+
+Él dijo: «¡Bien contestado! Pero ¿qué objeto persigues con la plegaria?»
+
+Ella replicó: «¡Sencillamente el de ofrecer al Señor el homenaje de mi
+adoración, alabarle y levantar mi espíritu hacia las regiones serenas!»
+
+Él exclamó: «¡Ya Alah! ¡Excelente es esta respuesta! Pero ¿no requiere
+antes la oración preparativos indispensables?»
+
+Ella contestó: «¡Ciertamente! ¡Es necesario purificarse por completo el
+cuerpo con las abluciones rituales, vestir trajes sin mácula, escoger un
+lugar limpio y claro, preservar la parte del cuerpo comprendida entre el
+ombligo y las rodillas, abrigar intenciones puras y volverse hacia la
+Kaaba, en dirección á la Meca santa!»
+
+«¿Qué valor tiene la plegaria?»
+
+«¡Es el sostén de la fe, en la que se basa!»
+
+«¿Cuáles son los frutos de la oración? ¿Cuál es su utilidad?»
+
+«La plegaria verdaderamente hermosa no tiene utilidad terrena. ¡Es sólo
+el lazo espiritual entre la criatura y su Señor! ¡Puede producir diez
+frutos inmateriales y mucho más hermosos que los tangibles; aclara el
+corazón, ilumina el semblante, complace al Clementísimo, excita el furor
+del Maligno, atrae la misericordia, aleja los maleficios, preserva del
+mal, resguarda contra los atentados de los enemigos, fortalece al
+espíritu vacilante y acerca el esclavo á su dueño!»
+
+«¿Cuál es la llave de la plegaria? ¿Y cuál es la llave de esta llave?»
+
+«La llave de la plegaria es la ablución, y la llave de la ablución es la
+fórmula inicial: «¡En el nombre de Alah el Clemente sin límite, el
+Misericordioso!»
+
+«¿Qué prescripciones han de seguirse para la ablución?»
+
+«Según el rito ortodoxo del imán El-Schafiy ben-Idris, seis: la
+intención de purificarse sin otra mira que la de ser agradable al
+Creador; la ablución del rostro primeramente; la ablución de las manos
+hasta el codo; el frotamiento de parte de la cabeza; la ablución de los
+pies, incluso los talones, hasta los tobillos, y un orden estricto en el
+cumplimiento de estos diversos actos. Y tal orden implica la observancia
+de doce condiciones bien precisas, á saber:
+
+»Primero pronunciar la fórmula inicial: «¡En el nombre de Alah!»;
+lavarse las palmas de las manos antes de sumergirlas en la jofaina;
+enjuagarse la boca; lavarse las narices tomando agua en el hueco de la
+mano y sorbiendo; frotarse toda la cabeza y frotarse las orejas al
+exterior y al interior con otra agua; peinarse la barba con los dedos;
+torcerse los dedos de pies y manos, haciendo que rechinen; utilizar el
+pie derecho antes que el pie izquierdo; repetir cada ablución tres
+veces; pronunciar el acto de fe después de cada ablución, y por último,
+una vez terminadas las abluciones, recitar además esta fórmula piadosa:
+«¡Oh Dios mío! ¡Cuéntame en el número de los arrepentidos, de los puros
+y fieles servidores! ¡Loor á mi Dios! ¡Confieso que no hay más Dios que
+Tú! ¡Tú eres mi refugio; de Ti imploro el perdón de mis culpas lleno de
+arrepentimiento! ¡Amín!»
+
+»Esta fórmula, en efecto, es la que el Profeta (¡con Él la plegaria y la
+paz!) nos ha recomendado que recitemos, cuando dijo: «¡A quien la recite
+le abriré de par en par las ocho puertas del Edén y podrá entrar por la
+puerta que le plazca!»
+
+El sabio dijo: «¡En verdad que contestaste de un modo excelente! Pero
+¿qué hacen los ángeles y los demonios junto á aquel que practica sus
+abluciones?»
+
+Simpatía respondió: «Cuando el hombre se prepara á verificar sus
+abluciones, los ángeles se colocan á su derecha y los diablos á su
+izquierda; pero no bien pronuncia la fórmula inicial: «¡En el nombre de
+Alah!», los diablos se ponen en fuga, y los ángeles se aproximan á él,
+desplegando sobre su cabeza un dosel luminoso de forma cuadrada que
+sostienen por las cuatro puntas, y cantan alabanzas á Alah é imploran el
+perdón de los pecados de aquel hombre. Pero en cuanto se olvida él de
+invocar el nombre de Alah ó deja de pronunciarlo, los diablos vuelven...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 275.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...los diablos vuelven tumultuosos, y trabajan todo lo posible por
+turbarle el alma, sugerirle la duda y enfriarle el espíritu y el fervor.
+
+»Cuando el hombre hace sus abluciones, es obligatorio que corra el agua
+por todo su cuerpo, por todos sus pelos visibles ó secretos y por sus
+miembros sexuales, debiendo también frotarse por todas partes y no
+lavarse los pies hasta lo último.»
+
+El sabio dijo: «¡Bien contestado! ¿Puedes ahora decirme cómo hay que
+proceder en la ablución llamada tayamum?»
+
+Ella contestó: «La ablución llamada tayamum es la purificación con arena
+y polvo. Se verifica esta ablución en los siete casos siguientes,
+establecidos según usos conformes á la práctica del Profeta. Y se
+efectúa siguiendo las cuatro indicaciones previstas por la enseñanza
+directa del Libro.
+
+»Los siete casos que permiten esta ablución, son: la carencia de agua;
+el miedo á agotar la provisión de agua; la necesidad de esta agua para
+beber; el temor de perder una parte de ella al transportarla; las
+enfermedades que producen aversión al agua; las fracturas que precisan
+reposo para soldarse; las heridas que no se deben tocar.
+
+»En cuanto á las otras cuatro condiciones necesarias para cumplir esta
+ablución con arena y polvo, son: primeramente obrar de buena fe; luego
+tomar arena ó polvo con las manos y hacer ademán de frotarse con ello el
+rostro; después hacer ademán de frotarse también los brazos hasta los
+codos y secarse las manos.
+
+»Hay dos prácticas igualmente recomendables por ser conformes á la
+Sunna: empezar la ablución con la fórmula invocadora: «¡En el nombre de
+Alah!», y efectuar la ablución de todo el lado derecho del cuerpo antes
+que la del lado izquierdo.»
+
+El sabio dijo: «¡Muy bien! Pero, volviendo á la plegaria, ¿puedes
+decirme cómo debe verificarse y en qué acciones se basa?»
+
+Ella replicó: «Los actos requeridos para hacer la plegaria constituyen
+otras tantas columnas que la sostienen. Estas columnas de la plegaria
+son: primera, la buena intención; segunda, la fórmula del Takbir, que
+consiste en pronunciar estas palabras: «¡Alah es el más grande!»;
+tercera, recitar la Fatiha, que es el capítulo que abre el Korán;
+cuarta, prosternarse con la cara en tierra; quinta, levantarse; sexta,
+hacer la profesión de la fe; séptima, sentarse sobre los talones;
+octava, hacer votos por el Profeta, diciendo: «¡Con Él sean la plegaria
+y la paz de Alah!»; novena, mantenerse siempre en la misma intención
+pura.
+
+»Hay otras condiciones de una buena plegaria, tomadas solamente de la
+Sunna, á saber: levantar ambos brazos, con las palmas vueltas hacia
+arriba, en dirección á la Meca; recitar una vez más la Fatiha; recitar
+otro capítulo del Korán, por ejemplo, la Surata de la Vaca; pronunciar
+otras diversas fórmulas piadosas, y terminar con votos por nuestro
+Profeta. (¡Con Él la plegaria y la paz!)»
+
+El sabio dijo: «¡En verdad que respondiste perfectamente! ¿Puedes ahora
+decirme cómo debe pagarse el diezmo de la limosna?»
+
+Ella contestó: «Se puede pagar el diezmo de la limosna de catorce
+maneras: en oro, en plata, en camellos, en vacas, en carneros, en trigo,
+en cebada, en mijo, en maíz, en habas, en garbanzos, en arroz, en pasas
+y en dátiles.
+
+»Por lo que se refiere al oro, si sólo posee una suma inferior á veinte
+dracmas de oro de la Meca, no hay que pagar ningún diezmo; pasando de
+esa suma, se da el tres por ciento. Lo mismo ocurre con la plata en la
+proporción correspondiente.
+
+»Por lo que se refiere al ganado, quien posee cinco camellos paga un
+carnero; quien posee veinticinco camellos da uno como diezmo, y así
+sucesivamente en la misma proporción.
+
+»Por lo que se refiere á carneros y borregos, de cada cuarenta se da
+uno. Y así sucesivamente con todo lo demás.»
+
+El sabio dijo: «¡Perfectamente! ¡Háblame ahora del ayuno!»
+
+Simpatía contestó: «El ayuno consiste en abstenerse de comer, de beber y
+de goces sexuales durante el día y hasta la puesta del sol, en el
+transcurso del mes de Ramadán, desde que sale la luna nueva. Es
+recomendable abstenerse igualmente, durante la comida, de todo discurso
+vano y de cualquier lectura que no sea la del Korán.»
+
+El sabio preguntó: «Pero ¿no hay ciertas cosas que á primera vista
+parece que hacen ineficaz el ayuno, aunque, según enseña el Libro, no
+aminoran en nada su valor?»
+
+Ella contestó: «En efecto, hay cosas que no hacen ineficaz el ayuno. Son
+las pomadas, los bálsamos y los ungüentos; el kohl para los ojos y los
+colirios; el polvo del camino; la acción de tragar saliva; las
+eyaculaciones nocturnas ó diurnas de licor viril cuando son
+involuntarias; las miradas dirigidas á una extranjera que no sea
+musulmana; la sangría ó las ventosas simples ó escarificadas. Tales son
+todas las cosas que no quitan ninguna eficacia al ayuno.»
+
+Dijo el sabio: «¡Está muy bien! ¿Y qué piensas del retiro espiritual?»
+
+Dijo ella: «El retiro espiritual es una estancia de larga duración en
+una mezquita, sin salir nunca mas que para satisfacer una necesidad, y
+renunciando al comercio con las mujeres y al uso de la palabra. La
+recomienda la Sunna; pero no es una obligación dogmática.»
+
+Dijo el sabio: «¡Admirable! ¡Deseo ahora oirte hablar de la
+peregrinación!»
+
+Ella contestó: «La peregrinación á la Meca ó hadj es un deber que todo
+buen musulmán ha de cumplir, por lo menos una vez en su vida, cuando
+llega á la edad de la razón. Para cumplirlo, hay que observar diversas
+condiciones. Debe uno revestirse con la capa de peregrino ó ihram,
+guardarse de tener comercio con mujeres, afeitarse el pelo, cortarse las
+uñas y taparse la cabeza y el rostro. La Sunna hace también otras
+prescripciones.»
+
+El sabio dijo: «¡Perfectamente! ¡Pero pasemos á la guerra santa!»
+
+Ella contestó: «La guerra santa es la que se lleva á cabo contra los
+infieles cuando el Islam está en peligro. No se debe hacer mas que para
+defenderse y jamás debe tomarse la ofensiva. ¡Cuando el creyente se ha
+puesto ya sobre las armas, debe ir contra el infiel sin volver sobre sus
+pasos nunca!»
+
+El sabio preguntó: «¿Puedes darme algunos detalles sobre la compra y la
+venta?»
+
+Simpatía contestó: «La compra y la venta deben hacerse con libertad por
+ambas partes, y en los casos importantes, patentizando el consentimiento
+y la aceptación.
+
+»Pero hay algunas cosas prohibidas por la Sunna en la compra y en la
+venta. Así, por ejemplo...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 277.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...Así, por ejemplo, está expresamente prohibido cambiar dátiles secos
+por dátiles frescos, higos secos por higos frescos, carne curada y
+salada por carne fresca, manteca salada por manteca fresca, y en
+general, todas las provisiones frescas por otras añejas y secas de la
+misma especie.»
+
+Cuando el sabio comentador del Libro hubo oído estas respuestas de
+Simpatía, no pudo menos de pensar que sabía ella tanto como él y no
+quiso declararse impotente para cogerla en falta. Resolvió, pues,
+hacerle preguntas más sutiles, y le interrogó:
+
+«¿Qué significa lingüísticamente la palabra ablución?»
+
+Ella contestó: «Eliminar por medio del lavatorio todas las impurezas
+internas ó externas.»
+
+Preguntó él: «¿Qué significa la palabra ayunar?»
+
+Ella dijo: «Abstenerse.»
+
+Preguntó él: «¿Qué significa la palabra dar?»
+
+Ella dijo: «Enriquecerse.»
+
+Preguntó él: «¿Y el ir de peregrinación?»
+
+Ella contestó: «Alcanzar la meta.»
+
+Preguntó él: «¿Y hacer la guerra?»
+
+Ella dijo: «Defenderse.»
+
+A estas palabras, irguióse sobre sus pies el sabio y exclamó: «¡En
+verdad que para ella son insignificantes mis preguntas y argumentos!
+¡Asombra el saber y la clarividencia de tu esclava, ¡oh Emir de los
+Creyentes!»
+
+Pero Simpatía sonrió ligeramente y le interrumpió. «A mi vez--le
+dijo--quisiera hacerte una pregunta. ¿Puedes decirme ¡oh sabio lector!
+cuáles son las bases del Islam?»
+
+Reflexionó él un instante y dijo: «Son cuatro: la fe iluminada por la
+razón sana; la rectitud; el conocimiento de los deberes y derechos
+estrictos y la discreción y el cumplimiento de los compromisos.»
+
+Ella añadió: «¡Permíteme que te haga otra pregunta todavía! ¡Si no
+pudieses resolverla, tendré el derecho de arrebatarte el manto que te
+sirve como distintivo de sabio lector del Libro!»
+
+Dijo él: «¡Acepto! ¡Venga la pregunta, ¡oh esclava!»
+
+Ella preguntó: «¿Cuáles son las ramas del Islam?»
+
+El sabio permaneció algún tiempo recapacitando, y finalmente no supo qué
+responder.
+
+Entonces habló el propio califa y dijo á Simpatía: «¡Responde tú misma á
+la pregunta, y te pertenecerá el manto de este sabio!»
+
+Simpatía se inclinó, y repuso: «¡Los ramajes del Islam son veinte: la
+observancia estricta de lo que enseña el Libro; conformarse con las
+tradiciones y la enseñanza oral de nuestro santo Profeta; no cometer
+nunca injusticias; comer los alimentos permitidos; no comer jamás
+alimentos prohibidos; castigar á los malhechores, á fin de que no
+aumente la malicia de los malos por causa de la indulgencia de los
+buenos; arrepentirse de las propias faltas; profundizar en el estudio de
+la religión; hacer bien á los enemigos; llevar vida modesta; socorrer á
+los servidores de Alah; huir de toda innovación y todo cambio; desplegar
+valor en la adversidad y fortaleza en las pruebas á que se nos someta;
+perdonar cuando se es fuerte y poderoso; ser paciente en la desgracia;
+conocer á Alah el Altísimo; conocer al Profeta (¡con Él la plegaria y la
+paz!); resistir á las sugestiones del Maligno; resistir á nuestras
+pasiones y á los malos instintos de nuestra alma; proclamarse en
+absoluto al servicio de Alah con toda confianza y toda sumisión!»
+
+Cuando el califa Arún Al-Rachid hubo oído esta respuesta, ordenó que
+inmediatamente despojaran de su manto al sabio y sé lo dieran á
+Simpatía, lo cual se ejecutó en seguida, ante la confusión del sabio,
+que salió de la sala cabizbajo.
+
+Entonces se levantó un segundo sabio, reputado por su sagacidad en los
+conocimientos teológicos, y á quien todos los ojos designaban para que
+tuviera el honor de interrogar á la joven. Se encaró con Simpatía, y le
+dijo:
+
+«Sólo voy á hacerte breves y pocas preguntas, ¡oh esclava! Ante todo,
+¿puedes decirme qué deberes han de observarse durante la comida?»
+
+Ella contestó: «Lo primero es lavarse las manos, invocando el nombre de
+Alah en acción de gracias. Luego se sienta uno con la nalga izquierda;
+no se sirve para comer de más dedos que del pulgar y de los dos
+primeros; no se toman mas que bocados pequeños; se masca bien la comida,
+y no debe mirarse al vecino, para no azorarle ó cortarle el apetito.»
+
+El sabio preguntó: «¿Puedes decirme ahora ¡oh esclava! á qué se llama
+cualquier cosa, la mitad de cualquier cosa y menos que cualquier cosa?»
+
+Ella contestó sin vacilar: «¡El creyente es cualquier cosa, el hipócrita
+es la mitad de cualquier cosa y el infiel es menos que cualquier cosa!»
+
+Él añadió: «¡Así es! ¡Dime! ¿Dónde está la fe?»
+
+Ella contestó: «La fe habita en cuatro lugares: en el corazón, en la
+cabeza, en la lengua y en los miembros. ¡Por eso la fuerza del corazón
+consiste en la alegría, la fuerza de la cabeza en el conocimiento de la
+verdad, la fuerza de la lengua en la sinceridad, y la fuerza de los
+demás miembros en la sumisión!»
+
+Él preguntó: «¿Cuántas clases de corazones hay?»
+
+Ella contestó: «Hay varias: el corazón del creyente, que es un corazón
+puro y sano; el corazón del infiel, que es completamente opuesto al
+primero...
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 278.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...el corazón del infiel, que es completamente opuesto al primero; el
+corazón tocado de las cosas terrenas, y el corazón tocado de las cosas
+espirituales; hay corazón dominado por las pasiones, ó por el odio, ó
+por la avaricia; hay corazón cobarde, corazón abrasado de amor, corazón
+henchido de orgullo; también existe el corazón iluminado, como es el de
+los compañeros de nuestro santo Profeta, y por último, existe el propio
+corazón de nuestro santo Profeta, ¡el corazón del Elegido!»
+
+Cuando oyó tal respuesta el sabio teólogo, exclamó: «¡Mereces mi
+aprobación, ¡oh esclava!»
+
+Entonces la hermosa Simpatía miró al califa y dijo: «¡Oh Comendador de
+los Creyentes, permíteme que á mi vez haga una sola pregunta á mi
+examinador, y me apodere de su manto si no puede contestarme!» Y cuando
+se le otorgó el consentimiento, preguntó al sabio:
+
+«¿Puedes decirme ¡oh venerable jeque! qué deber ha de cumplirse con
+preferencia á todos los deberes, aunque no sea el de más importancia?»
+
+A esta pregunta no supo qué decir el sabio, y la joven se apresuró á
+quitarle el manto y se dió á sí misma la siguiente respuesta:
+
+«¡Es el deber de la ablución, porque está formalmente prescrito que
+hemos de purificarnos antes de cumplir el menor deber religioso y antes
+de cualquier acto previsto por el Libro y la Sunna!»
+
+ * * * * *
+
+Tras de lo cual, Simpatía se volvió hacia la asamblea y la interrogó con
+una mirada en redondo, á la que respondió cierto sabio, que era uno de
+los hombres más célebres del siglo y que no tenía igual en el
+conocimiento del Korán. Se levantó y dijo á Simpatía:
+
+«¡Oh joven llena de espiritualidad y de aromas encantadores! Puesto que
+conoces el Libro de Alah, ¿podrías darnos una prueba de la exactitud de
+tu sabiduría?
+
+Ella contestó: «El Korán se compone de ciento catorce suratas ó
+capítulos, de los cuales setenta se dictaron en la Meca y cuarenta y
+cuatro en Medina.
+
+»Se divide en seiscientas veintiuna divisiones llamadas _aschar_, y en
+seis mil doscientos treinta y seis versículos.
+
+»Comprende setenta y nueve mil cuatrocientas treinta y nueve palabras y
+trescientas veintitrés mil seiscientas setenta letras, cada una de las
+cuales tiene diez virtudes especiales.
+
+»En él se cita el nombre de veinticinco profetas: Adán, Nouh, Ibrahim,
+Ismail, Isaac, Yacub, Yussef, El-Yosh, Yunés, Loth, Saleh, Hud, Schoaib,
+Daud, Soleimán, Zul-Kefel, Edris, Elías, Yahia, Zacharia, Ayub, Mussa,
+Harún, Issa (Jesús) y Mohamed. (¡Con todos la plegaria y la paz!)
+
+»También se hallan en él los nombres de nueve pájaros ó animales alados:
+el mústico, la abeja, la mosca, la abubilla, el cuervo, el saltamontes,
+la hormiga, el pájaro ababil y el pájaro de Issa (¡con él la plegaria y
+la paz!), que no es otro que el murciélago.»
+
+El jeque dijo: «Maravilla tu exactitud. Desearía también saber por ti
+cuál es el versículo en que nuestro santo Profeta juzga á los infieles.»
+
+Ella contestó: «Es el versículo donde se encuentran estas palabras: «Los
+judíos dicen que están errados los cristianos y los cristianos afirman
+que los judíos ignoran la verdad. ¡Por lo demás, tienen razón unos y
+otros!»
+
+Cuando oyó el jeque estas palabras, declaróse satisfechísimo; pero quiso
+interrogarla todavía. Así, pues, le preguntó:
+
+«¿Cómo vino el Korán desde el cielo á la tierra? ¿Bajó íntegro, copiado
+de las tablas que se guardan en el cielo, ó bajó en varias veces?»
+
+Ella contestó: «Por orden del Señor del universo, se lo dió el ángel
+Gabriel á nuestro profeta Mohamed, príncipe de los enviados de Alah, y
+lo hizo por versículos, según las circunstancias, en el interregno de
+veinte años.»
+
+Él preguntó: «¿Cuántos compañeros del Profeta se cuidaron de ordenar
+todos los versículos dispersos del Korán?»
+
+Ella dijo: «Cuatro: Abi ben-Kaab, Zeid ben-Tabet, Abu-Obeida
+ben-Al-Djerrah y Othmán ben-Affán. (¡Alah tenga en su gracia á los
+cuatro!)»
+
+Él preguntó: «¿Cuántos son los que nos transmitieron y enseñaron la
+verdadera manera de leer el Korán?»
+
+Ella contestó: «Cuatro: Abdalah ben-Massud, Alei ben-Kaab, Moaz
+ben-Djabal y Salem ben-Abdalah.»
+
+Preguntó él: «¿En qué ocasión descendió del cielo el siguiente
+versículo: «¡Oh creyentes, no os privéis de los goces terrenos en toda
+su plenitud!?»
+
+Ella contestó: «Cuando algunos, queriendo llevar más lejos de lo preciso
+la espiritualidad, resolvieron disciplinarse y gastar cilicios de crin.»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+_PERO CUANDO LLEGÓ
+LA 279.ª NOCHE_
+
+ Ella dijo:
+
+»...resolvieron disciplinarse y gastar cilicios de crin.»
+
+Cuando oyó el sabio estas respuestas de Simpatía, no pudo por menos de
+exclamar: «¡Certifico ¡oh Emir de los Creyentes! que esta joven posee
+una sabiduría innegable!»
+
+Entonces Simpatía pidió permiso para hacer una pregunta al jeque, y le
+dijo:
+
+«¿Puedes decirme qué versículo del Korán comprende veintitrés veces la
+letra _kaf_, cuál comprende diez y seis veces la letra _mim_ y cuál
+comprende ciento cuarenta veces la letra _ain_?»
+
+Estupefacto quedó el sabio, sin poder hacer la menor referencia sobre
+ello; y después de quitarle el manto, Simpatía se apresuró á indicar por
+sí misma, entre la general estupefacción de los concurrentes, los
+versículos pedidos.
+
+ * * * * *
+
+Entonces se irguió en medio de la asamblea un médico reputado por lo
+vasto de sus conocimientos y que había producido libros muy estimados.
+Encaróse con Simpatía y le dijo:
+
+«Hablaste de un modo excelente acerca de lo espiritual; pero ya es hora
+de ocuparse del cuerpo. ¡Explícanos ¡oh bella esclava! la formación del
+cuerpo del hombre, sus nervios, sus huesos y sus vértebras, y por qué á
+Adán se le llamó Adán!»
+
+Ella contestó: «El nombre de Adán viene de la palabra árabe _adim_, que
+significa la piel, la superficie de la tierra, y se llamó así el primer
+hombre porque fué creado con un amasijo de tierra de diversas partes del
+mundo. En efecto, la cabeza de Adán se formó con tierra de Oriente, su
+pecho con tierra de la Kaaba, y sus pies con tierra de Occidente.
+
+»En el cuerpo dispuso Alah siete puertas de entrada y dos puertas de
+salida: los dos ojos, las dos orejas, las dos narices y la boca, y por
+otra parte, una delantera y un ano.
+
+»Luego, para dar un temperamento á Adán, el Creador reunió en él los
+cuatro elementos: agua, tierra, fuego y aire. He aquí por qué el
+temperamento bilioso tiene la naturaleza del fuego, que es cálido y
+seco; el temperamento nervioso tiene la naturaleza de la tierra, que es
+seca; el linfático tiene la naturaleza del agua, que es fría y húmeda; y
+el sanguíneo la naturaleza del aire, que es cálido y seco.
+
+»Después de lo anterior, acabo Alah de constituir el cuerpo humano. Puso
+en él trescientos setenta conductos y doscientos cuarenta huesos. Le dió
+tres instintos: el instinto de la vida, el instinto de la reproducción y
+el instinto del apetito. Luego le puso un corazón, un bazo, pulmones,
+seis tripas, un hígado, dos ríñones, un cerebro, dos compañones, un
+nervio y una piel. Le dotó de cinco sentidos guiados por siete espíritus
+vitales. En cuanto al orden de los órganos, Alah puso el corazón en el
+lado izquierdo del pecho, y debajo de él extendió el estómago; puso
+también los pulmones para que sirviesen de abanicos al corazón; el
+hígado á la derecha para que fuese como la guarda del corazón, y por
+último el entrelazamiento de los intestinos y la articulación de las
+costillas.
+
+»Respecto á la cabeza, se compone de cuarenta y ocho huesos; en cuanto
+al pecho, contiene veinticuatro costillas en el hombre y veinticinco en
+la mujer: esta costilla suplementaria se halla á la derecha y sirve para
+guardar al niño en el vientre de su madre, rodeándole y sosteniéndole.»
+
+El sabio médico no pudo disimular su sorpresa; luego añadió: «¿Puedes
+ahora hablarnos de los síntomas de las enfermedades?»
+
+Ella contestó: «Los síntomas de las enfermedades son externos é
+internos, y sirven para indicar la clase de dolencia y su grado de
+gravedad.
+
+»Efectivamente, el hombre hábil en su arte sabe adivinar el mal nada más
+que con tomar el pulso al enfermo: de este modo averigua el grado de
+sequedad, de calor, de dureza, de frío y de humedad; sabe asimismo que
+si á un hombre le amarillean los ojos, es porque debe tener malo el
+hígado, y que si á otro se le encorva la espalda, es porque debe tener
+gravemente atacados de inflamación los pulmones.
+
+»En cuanto á los síntomas internos que guían la observación del médico,
+son: los vómitos, los dolores, los edemas, los excrementos y la orina.»
+
+Él preguntó: «¿A qué obedece el dolor de cabeza?»
+
+Ella contestó: «El dolor de cabeza se debe principalmente á la
+nutrición, cuando se carga de nuevo el estómago antes de que los
+primeros alimentos se hayan digerido; igualmente se debe á comidas
+hechas sin tener gana. La gula es causa de todas las enfermedades que
+asolan la tierra. Quien quiera prolongar su vida debe, pues, practicar
+la sobriedad, y además, levantarse temprano, evitar las vigilias, no
+hacer excesos con la mujer, no abusar de la sangría ni de las
+escarificaciones, y por último, vigilar su vientre. A tal fin conviene
+que divida su vientre en tres partes, de las cuales llenará con
+alimentos una, con agua la otra y con nada la tercera, dejándola libre
+para la respiración y para que pueda el alma aposentarse allí. Lo mismo
+podría decirse del intestino, cuya longitud es de diez y ocho palmos.»
+
+Él preguntó: «¿Cuáles son los síntomas de la ictericia?»
+
+Ella contestó: «La ictericia ó amarillez febril se caracteriza por el
+tinte amarillo que adquiere la piel, por el amargor de boca, los
+vértigos, la frecuencia del pulso, los vómitos y la aversión á las
+mujeres. El atacado por esta dolencia se halla expuesto á graves
+accidentes, como las úlceras intestinales, la pleuresía, la hidropesía
+y los edemas, así como la melancolía de carácter grave, que, al
+debilitar el cuerpo, puede provocar el cáncer y la lepra.»
+
+Él dijo: «¡Perfectamente! Pero ¿en cuántas partes se divide la
+medicina?»
+
+Ella contestó: «Se divide en dos partes: estudio de las enfermedades y
+estudio de los remedios.»
+
+Él dijo: «Veo que nada deja que desear tu ciencia. Pero ¿puedes decirme
+qué agua es la mejor?»
+
+Ella contestó: «El agua pura y fresca contenida en un recipiente poroso
+frotado con cualquier perfume excelente ó simplemente perfumado con
+vapores de incienso. No debe beberse mas que después de la comida. Así
+se evitará toda clase de enfermedades y se pondrá en práctica la frase
+del Profeta (¡con Él la plegaria y la paz!), que dijo: «El estómago es
+el receptáculo de todas las enfermedades, el estreñimiento la causa de
+todas las enfermedades, y la higiene el principio de todos los
+remedios.»
+
+Él preguntó: «¿Qué comida es excelente entre todas?»
+
+Ella contestó: «La preparada por mano de mujer, sin que haya costado
+demasiados preparativos, y cuando se come con corazón alegre. El plato
+llamado tharid es ciertamente el más delicioso de todos los platos,
+porque el Profeta (¡con Él la plegaria y la paz!) ha dicho: «¡El tharid
+es con mucho el mejor de los platos, como Aischa es la más virtuosa de
+las mujeres!»
+
+Él preguntó: «¿Qué opinas de las frutas?»
+
+Ella dijo: «Con la carne de carnero, son el alimento más sano. Pero no
+hay que comer demasiadas cuando está avanzada la estación.»
+
+Él preguntó: «¿Y del vino»
+
+ En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+ mañana, y se calló discretamente.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+
+ _Páginas_
+
+_Dedicatoria._ V
+
+HISTORIA DE KAMARALZAMÁN Y LA PRINCESA
+BUDUR, LA LUNA MÁS BELLA ENTRE TODAS LAS
+LUNAS (CONTINUACIÓN) 9-59
+
+Empieza en este tomo en la 209.ª noche y termina en la 235.ª
+
+HISTORIA DE FELIZ-BELLO Y FELIZ-BELLA. 63-112
+
+Comprende desde la 237.ª noche hasta la 248.ª
+
+HISTORIA DE GRANO-DE-BELLEZA. 113-214
+
+Empieza en la 250.ª noche y termina en la 269.ª
+
+HISTORIA DE LA DOCTA SIMPATÍA. 219-252
+
+Comprende en este tomo desde la 270.ª noche hasta la 279.ª
+
+[Illustration]
+
+
+NOTA:
+
+[1] Alejandría.
+
+
+
+
+
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 74065 ***
diff --git a/74065-h/74065-h.htm b/74065-h/74065-h.htm
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+ The Project Gutenberg eBook of El libro de las mil noches y una noche; t. 7.
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+<p class="toc">
+<a href="#INDICE"><b>AL ÍNDICE</b></a><br>
+<a href="#NOTA"><b>NOTA</b></a>
+</p>
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+<div class="figcenter">
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+EXTRANJEROS">
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+<p class="c">Director literario: V. Blasco Ibáñez</p>
+
+<div class="figcenter">
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+DE LAS
+
+MIL NOCHES Y UNA NOCHE">
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+
+<hr>
+<p class="c"><span class="smcap">Es propiedad. Derechos exclusivos de traducción al español.</span></p>
+<hr>
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+</div>
+
+<div class="figcenter">
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+</div>
+
+<div class="blockquott"><p><a id="Ya"></a>Ya que no la obra toda, deposito este libro de alegría y risas en
+manos de la joven francesa que encantará mañana á la tierra
+occidental más todavía que Schahrazada á Oriente,</p>
+
+<p class="c">
+<span class="big">LUCIA DELARUE</span><br>
+<br>
+(Sra. de J. C. M.)<br>
+<br>
+Mi amiga.<br>
+<br>
+<span style="margin-left: 20%;">J. C. M.</span><br>
+</p></div>
+
+<div class="figcenter">
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+</div>
+<div class="figcenter">
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+</div>
+
+<p><span class="pagenum"><a id="page_9">{9}</a></span></p>
+
+<h2>Historia de Kamaralzamán y la princesa Budur, la luna más bella entre
+todas las lunas</h2>
+
+<p class="c">(CONTINUACIÓN)</p>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 209.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">
+Ella dijo:<br>
+</p>
+
+<p class="nind">
+<span class="letra">
+<img src="images/wheel.png"
+width="80"
+height="82"
+alt=""></span>&#160;
+«Tiene sólo una hija, la virgen más hermosa del reino, y su nombre es
+Hayat-Alnefus.»</p>
+
+<p>Entonces Sett Budur envió un correo con una carta al rey Armanos, para
+anunciarle su llegada; y esta carta la firmaba como príncipe
+Kamaralzamán, hijo del rey Schahramán, señor del país de Khaledán.</p>
+
+<p>Cuando el rey Armanos supo esta noticia, como siempre había mantenido
+excelentes relaciones con el poderoso rey Schahramán, se alegró mucho de
+poder hacer los honores de su ciudad al príncipe<span class="pagenum"><a id="page_10">{10}</a></span> Kamaralzamán.
+Inmediatamente, seguido de una comitiva compuesta de los principales de
+su corte, fué hacia las tiendas al encuentro de Sett Budur, y la recibió
+con todos los miramientos y honores que creía ofrecer al hijo de un rey
+amigo. Y á pesar de las vacilaciones de Budur, que trató de no aceptar
+el alojamiento que graciosamente le ofrecían en palacio, el rey Armanos
+la decidió á acompañarle. E hicieron juntos su entrada solemne en la
+población. Y durante tres días obsequiaron á la corte toda con
+magníficos festines de suntuosidad extraordinaria.</p>
+
+<p>Y después el rey Armanos se reunió con Sett Budur para hablarle de su
+viaje y preguntarle qué pensaba hacer. Y aquel día, Sett Budur, siempre
+disfrazada de Kamaralzamán, había ido al hammam del palacio, en el cual
+no quiso aceptar los servicios de ningún masajista. Y había salido de él
+tan milagrosamente bella y brillante, y sus encantos tenían bajo aquel
+aspecto de hombre un atractivo tan sobrenatural, que todo el mundo se
+detenía á su paso sin respirar y bendecía al Creador.</p>
+
+<p>El rey Armanos, pues, se sentó al lado de Sett Budur, y habló con ella
+largo rato. Y tanto le subyugaron sus encantos y elocuencia, que le
+dijo: «¡Oh hijo mío, verdaderamente fué Alah quien te envió á mi reino
+para que seas el consuelo de mi ancianidad y ocupes el lugar de un hijo
+á quien pueda dejar mi trono! ¿Quieres, hijo mío, darme esa
+satisfacción, aceptando un casamiento con mi única hija<span class="pagenum"><a id="page_11">{11}</a></span> Hayat-Alnefus?
+No hay en el mundo nadie tan digno como tú de sus destinos y su belleza.
+Acaba de llegar á la nubilidad, pues durante el mes pasado entró en los
+quince años. ¡Es una flor exquisita, y yo quisiera que la aspiraras!
+¡Acéptala, hijo mío, y en el acto abdicaré en ti el trono, cuya pesada
+carga es ya insoportable para mi mucha edad!»</p>
+
+<p>Semejante proposición, tan generosa y espontánea, puso en molesto apuro
+á la princesa Budur. Al principio no supo qué hacer para no delatar la
+turbación que la agitaba; bajó los ojos y reflexionó un buen rato,
+mientras un sudor frío le helaba la frente. Y pensó: «Si contesto que,
+como Kamaralzamán, estoy ya casado con la princesa Sett Budur,
+responderá que el Libro permite hasta cuatro mujeres legítimas; si le
+digo la verdad acerca de mi sexo, es capaz de obligarme á casarme con
+él; y todo el mundo se enteraría de ello, y me daría mucha vergüenza; si
+rechazo esa oferta paternal, su afecto hacia mí se convertirá en odio
+feroz, y en cuanto haya abandonado yo su palacio, es capaz de prepararme
+una emboscada para quitarme la vida. ¡De modo que vale más aceptar la
+proposición y dejar que se cumpla el Destino! ¿Y quién sabe lo que me
+oculta lo insondable? Verdaderamente, al ocupar el trono, habré
+adquirido un reino muy hermoso para cedérselo á Kamaralzamán cuando
+regrese. Y en cuanto á consumar el matrimonio con mi esposa la joven
+Hayat-Alnefus, quizá se encuentre remedio. Ya lo pensaré.»<span class="pagenum"><a id="page_12">{12}</a></span></p>
+
+<p>Levantó, pues, la cabeza, y con el rostro coloreado por un sonrojo que
+el rey atribuyó á modestia y cortedad, naturales en un adolescente tan
+candoroso, contestó: «¡Soy el hijo sumiso que responde oyendo y
+obedeciendo á los menores deseos de su rey!»</p>
+
+<p>Estas palabras transportaron al rey Armanos al límite de la
+satisfacción, y quiso que la ceremonia del casamiento se verificase el
+mismo día. Empezó por abdicar el trono en favor de Kamaralzamán, delante
+de todos sus emires, personajes, oficiales y chambelanes; mandó que se
+anunciara este suceso á toda la ciudad por medio de los pregoneros, y
+despachó correos á todo su Imperio para que se enteraran de ello las
+poblaciones.</p>
+
+<p>Entonces organizóse en un momento una fiesta sin precedentes en la
+ciudad y su palacio, y entre gritos de júbilo y al son de pífanos y
+címbalos, se extendió el contrato de casamiento del nuevo rey con
+Hayat-Alnefus.</p>
+
+<p>Cuando llegó la noche, la reina madre, rodeada de sus doncellas, que
+lanzaban «lu-lu-lúes» de alegría, llevó á la recién casada Hayat-Alnefus
+á la habitación de Sett Budur, á quien seguían tomando por Kamaralzamán.
+Sett Budur, en su aspecto de rey adolescente, avanzó con gentileza hacia
+su esposa, y por primera vez le levantó el velillo del rostro.</p>
+
+<p>Entonces, todos los circunstantes, al ver pareja tan hermosa, quedaron
+tan cautivados, que palidecieron de placer y emoción.<span class="pagenum"><a id="page_13">{13}</a></span></p>
+
+<p>Terminada la ceremonia, la madre de Hayat-Alnefus y todas las doncellas,
+después de haber expresado millares de deseos de felicidad y haber
+encendido todos los candelabros, se retiraron prudentemente, y dejaron
+solos en la cámara nupcial á los recién casados...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 210.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...solos en la cámara nupcial á los recién casados.</p>
+
+<p>Sett Budur quedó encantada del aspecto lleno de frescura de la joven
+Hayat-Alnefus, y con rápida ojeada la juzgó verdaderamente deseable, por
+sus grandes ojos negros, asustados, su tez límpida, sus senos que se
+dibujaban infantiles debajo de la gasa. Y Hayat-Alnefus sonrió
+tímidamente por haber agradado á su esposo, aunque temblaba de emoción
+reprimida y bajaba los ojos, sin atreverse apenas á moverse bajo sus
+velos y pedrerías. Y también había podido notar la hermosura soberana de
+aquel joven de mejillas vírgenes de pelo, que le parecía más perfecto
+que todas las jóvenes más hermosas<span class="pagenum"><a id="page_14">{14}</a></span> de palacio. De modo que se conmovió
+todo su ser cuando le vió acercarse muy despacio y sentarse á su lado en
+el gran colchón tendido encima de la alfombra. Sett Budur cogió con las
+suyas las manos de la joven, y se inclinó lentamente y la besó en la
+boca. Y Hayat-Alnefus no se atrevió á devolverle aquel beso tan
+delicioso, pero cerró los ojos por completo y exhaló un suspiro de honda
+felicidad. Y Sett Budur le puso la cabeza en la curva de sus brazos, se
+la apoyó contra el pecho, y á media voz le cantó versos de un ritmo tan
+propio para mecer, que la joven durmióse á poco con una sonrisa de dicha
+en los labios.</p>
+
+<p>En cuanto despertó Sett Budur, que se había acostado casi completamente
+vestida, y hasta con el turbante puesto, se apresuró á hacer rápidamente
+abluciones someras, puesto que además tomaba numerosos baños en secreto
+para no descubrirse; se adornó con sus atributos regios, y fué á la sala
+del trono á recibir los homenajes de toda la corte, despachar los
+negocios, suprimir abusos, nombrar y destituir. Entre otras supresiones
+que le parecieron urgentes, abolió los consumos, las aduanas y las
+cárceles, y repartió grandes liberalidades á los soldados, al pueblo y á
+las mezquitas. Por eso le quisieron mucho sus nuevos súbditos, é
+hicieron votos por su prosperidad y larga vida.</p>
+
+<p>En cuanto al rey Armanos y á su esposa, se apresuraron á ir á saber de
+su hija Hayat-Alnefus, y le preguntaron si su esposo había estado muy<span class="pagenum"><a id="page_15">{15}</a></span>
+cariñoso, y si ella estaba muy cansada, pues no querían empezar por
+interrogarla acerca del asunto más importante. Hayat-Alnefus contestó:
+«¡Mi esposo estuvo delicioso! ¡Me ha besado en la boca y me he dormido
+en sus brazos al ritmo de sus canciones! ¡Ah, qué amable es!» Entonces
+Armanos dijo: «¿Y no ha pasado nada más, hija mía?» Ella contestó:
+«¡Nada más!» Y la madre preguntó: «¿Ni siquiera te has desnudado del
+todo?» Ella respondió: «¡Claro que no!» Entonces el padre y la madre se
+miraron; pero no dijeron nada y se fueron. Eso en cuanto á ellos.</p>
+
+<p>En cuanto á Sett Budur, ya despachados los asuntos, volvió á su
+habitación á buscar á Hayat-Alnefus, y le preguntó: «¿Qué te han dicho
+¡oh mi muy querida! tu padre y tu madre?» Ella contestó: «Me han
+preguntado por qué no me había desnudado.» Budur contestó: «¡No hay que
+apurarse por eso! ¡En seguida te ayudaré!» Y prenda por prenda le quitó
+toda la ropa, hasta la última camisa, y la cogió desnuda en brazos, y se
+tendió con ella en el colchón.</p>
+
+<p>Entonces Budur depositó un beso suavísimo en los hermosos ojos de la
+joven, y le preguntó: «Hayat-Alnefus, cordera mía, ¿te gustan mucho los
+hombres?» La otra respondió: «No los he visto nunca, como no sean los
+eunucos de palacio, naturalmente. ¡Pero me han dicho que sólo son
+hombres á medias! ¿Qué les falta para estar completos?» Budur contestó:
+«Precisamente lo mismo que te falta<span class="pagenum"><a id="page_16">{16}</a></span> á ti, ojos míos.» Hayat-Alnefus,
+sorprendida, contestó: «¿A mí? ¿Y qué me falta á mí, ¡por Alah!?» Budur
+contestó: «¡Un dedo!»</p>
+
+<p>Al oir tales palabras, Hayat-Alnefus, asustada, lanzó un grito ahogado,
+y sacó las manos de debajo de la colcha y extendió los diez dedos,
+mirándolos con ojos dilatados por el terror. Pero Budur la estrechó
+contra su pecho, y la besó en el pelo, y le dijo: «¡Por Alah! ¡Ya
+Hayat-Alnefus! ¡todo era broma!» Y siguió cubriéndola de besos, hasta
+que la calmó completamente. Entonces le dijo: «¡Oh mi muy querida,
+bésame!» Y Hayat-Alnefus acercó sus frescos labios á los labios de
+Budur, y ambas, así enlazadas, se durmieron hasta por la mañana...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 211.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...y ambas, así enlazadas, se durmieron hasta por la mañana.</p>
+
+<p>Entonces Budur salió á despachar los asuntos del reino; y el padre y la
+madre de Hayat-Alnefus entraron á saber noticias de su hija.</p>
+
+<p>El rey Armanos fué el primero en preguntar:<span class="pagenum"><a id="page_17">{17}</a></span> «Bueno, hija mía, ¡bendito
+sea Alah! ¡Todavía te hallas en la cama! ¿No estás muy rendida?» Ella
+contestó: «¡Nada de eso! ¡He descansado muy bien en brazos de mi hermoso
+esposo, que esta vez me dejó completamente desnuda, y me besó todo el
+cuerpo con besos muy delicados! ¡Ya Alah! ¡Qué delicioso era aquello!
+¡Por todas partes sentí hormigueos numerosos y estremecimientos! ¡Sin
+embargo, una vez me asustó diciéndome que me faltaba un dedo! ¡Pero fué
+en broma! ¡Y sus caricias me dieron luego tanto gusto, y sus manos se
+antojaban tan suaves á mi piel, y tan cálidos se unían sus labios á mis
+labios, que me ha parecido soñar hasta por la mañana, creyéndome en el
+paraíso!»</p>
+
+<p>Entonces la madre le preguntó: «¿Pero en dónde están las toallas? ¿Has
+perdido mucha sangre, hija mía?» Y la joven, asombrada, contestó: «¡No
+he perdido ninguna!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, el padre y la madre, en el colmo de la
+desesperación, se abofetearon, gritando: «¡Oh vergüenza y desgracia para
+nosotros! ¿Por qué nos desprecia tanto tu esposo y te desdeña hasta tal
+punto?»</p>
+
+<p>Después el rey enfurecióse paulatinamente y se retiró, gritando á su
+esposa con voz bastante fuerte para que le oyera la joven: «¡Si esta
+noche no cumple Kamaralzamán su deber quitando la virginidad á nuestra
+hija y salvando así el honor de todos nosotros, sabré castigar su
+indignidad! ¡Le expulsaré de palacio, después de hacerle bajar del
+trono<span class="pagenum"><a id="page_18">{18}</a></span> que le he dado, y no sé si le someteré á un castigo más terrible
+todavía!» Y dichas estas palabras, el rey Armanos salió del aposento de
+su consternada hija, seguido de su esposa, cuya nariz se le había
+alargado hasta los pies.</p>
+
+<p>Y cuando llegó la noche y Sett Budur entró en la habitación de
+Hayat-Alnefus, la encontró muy triste, con la cabeza metida entre las
+almohadas, y sacudida por los sollozos. Se acercó á ella, besándola en
+la frente, secándole las lágrimas, y al preguntarle el motivo de su
+pesar, Hayat-Alnefus le dijo con voz conmovida: «¡Oh mi amado señor! ¡mi
+padre quiere desposeerte del reino que te ha dado, y despedirte de
+palacio, y no sé qué más pretende hacer contigo! ¡Y todo porque no
+quieres quitarme la virginidad, salvando así el honor de su nombre y de
+su raza! ¡Se ha empeñado en que eso se haga esta noche misma! ¡Y yo ¡oh
+dueño amado! te lo digo, no para impulsarte á tomar lo que debes tomar,
+sino para librarte del peligro que te amenaza! ¡Pues todo el día no he
+hecho mas que llorar, pensando en la venganza que mi padre premedita
+contra ti! ¡Ah! ¡Por favor, date prisa á quitarme la virginidad, y haz
+de modo que, como dice mi madre, las toallas blancas se pongan todas
+rojas! ¡Yo me confío por completo á tu saber, y pongo todo mi cuerpo y
+mi alma en tus manos! ¡Pero tú has de decidir lo que tengo que hacer
+para eso!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, Sett Budur dijo para sí: «¡Llegó el momento! ¡Ya
+veo que no hay medio de<span class="pagenum"><a id="page_19">{19}</a></span> aplazar las cosas! ¡Pondré mi fe en Alah!» Y
+dijo á la joven: «Ojos míos, ¿me quieres mucho?» La otra contestó:
+«¡Tanto como al cielo!» Budur la besó en la boca, y preguntó: «¿Y como á
+qué más?» La joven respondió, estremecida ya por el beso: «¡No lo sé,
+pero mucho!» Budur le preguntó otra vez: «Ya que me quieres tanto,
+¿habrías sido feliz si en vez de ser tu esposo hubiese sido sólo tu
+hermano?» La joven palmoteó, y contestó: «¡Me habría muerto de dicha!»
+Budur dijo: «Y si yo, mi muy querida, no hubiera sido tu hermano, sino
+tu hermana; si hubiera sido una muchacha como tú, en lugar de ser
+hombre, ¿me habrías querido lo mismo?» Hayat-Alnefus dijo: «¡Todavía
+más, porque habría estado siempre contigo, habría jugado siempre
+contigo, y dormido en la misma cama, sin separarnos nunca!» Entonces
+Budur atrajo hacia sí á la joven, le cubrió de besos los ojos, y le
+dijo: «Vamos, Hayat-Alnefus, ¿serías capaz de guardar para ti sola un
+secreto, dándome así una prueba de tu amor?» La joven exclamó:
+«¡Queriéndote tanto, todo me es fácil!»</p>
+
+<p>Entonces Budur la cogió en brazos y aplicó los labios á los suyos, hasta
+perder las dos el aliento, y después se levantó del todo, y dijo:
+«¡Mírame, Hayat-Alnefus, y sé, pues, mi hermana!»</p>
+
+<p>Y al mismo tiempo, con ademán rápido, se entreabrió la ropa desde el
+cuello hasta la cintura é hizo salir dos pechos deslumbradores coronados
+por sus rosas; después dijo: «¡Ya ves que soy una mujer como tú, mi muy
+querida! ¡Y si me he disfrazado<span class="pagenum"><a id="page_20">{20}</a></span> de hombre, ha sido á consecuencia de
+una aventura extrañísima que te voy á contar sin demora!»</p>
+
+<p>Entonces se sentó de nuevo, se puso á la joven en las rodillas, y le
+refirió toda su historia, desde el principio hasta el fin. Pero sería
+inútil repetirla.</p>
+
+<p>Cuando Hayat-Alnefus oyó la historia, llegó al límite del asombro, y
+como seguía sentada en el regazo de Sett Budur, le cogió la barbilla con
+la mano, y le dijo: «¡Oh hermana mía, qué vida tan deliciosa vamos á
+pasar juntas aguardando el regreso de tu amado Kamaralzamán! ¡Alah
+apresure su llegada, para que nuestra dicha sea completa!» Y Budur le
+dijo: «¡Atienda Alah tus deseos, mi muy querida, y te entregaré á él
+como segunda esposa! ¡Y así disfrutaremos los tres la felicidad más
+perfecta!» Después se dieron largos besos, y jugaron á mil juegos, y
+Hayat-Alnefus se maravillaba de todos los pormenores de belleza que
+encontraba en Sett Budur. Y le cogía los pechos, y decía: «¡Oh hermana
+mía, qué hermosos son tus pechos! ¡Mira! ¡Son mucho mayores que los
+míos! ¡Mira los míos cuán pequeños son! ¿Te parece que crecerán?» Y la
+registraba por todas partes, y la interrogaba acerca de los
+descubrimientos que hacía. Y Budur, entre mil besos, le contestaba,
+instruyéndola con perfecta claridad, y Hayat-Alnefus exclamaba: «¡Ya
+Alah! ¡Ahora lo entiendo! Figúrate que cuando preguntaba yo á las
+esclavas: «¿Para qué sirve <i>esto</i>? ¿para qué sirve <i>aquello</i>?», guiñaban
+el ojo, pero no respondían. Otras veces, con mucha ira por mi parte,
+chas<span class="pagenum"><a id="page_21">{21}</a></span>queaban la lengua, pero no contestaban. Y yo, llena de cólera, me
+arañaba las mejillas y gritaba, cada vez más fuerte: «¿Para qué sirve
+<i>eso</i>?» Entonces acudía mi madre á los gritos, y preguntaba, y todas las
+esclavas le decían: «¡Grita porque quiere obligarnos á explicarle para
+qué sirve <i>eso</i>!» Entonces la reina, mi madre, en el límite de la
+indignación, á pesar de mis protestas de arrepentimiento, me ponía el
+trasero al aire y me daba una azotaina furiosa, gritando: «¡Para esto
+sirve <i>eso</i>!» Y yo acabé por convencerme de que <i>eso</i> no servía mas que
+para proporcionar una azotaina; y así con todo lo demás.»</p>
+
+<p>Después siguieron ambas diciendo y haciendo mil locuras, de tal modo,
+que por la mañana á Hayat-Alnefus no le quedaba nada que aprender, y se
+había enterado de la misión encantadora que en adelante había de
+corresponder á todos sus órganos delicados...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 212.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...se había enterado de la misión encantadora que en adelante había de
+corresponder á todos sus órganos delicados.<span class="pagenum"><a id="page_22">{22}</a></span></p>
+
+<p>Entonces, como se acercaba la hora en que los padres iban á entrar,
+Hayat-Alnefus dijo á Budur: «Hermana, ¿qué hay que decirle á mi madre,
+que me pedirá que le enseñe la sangre de mi virginidad?» Budur sonrió, y
+dijo: «¡La cosa es fácil!» Y fué á hurtadillas á coger un pollo y lo
+mató, y embadurnó con su sangre los muslos de la joven y las toallas, y
+le dijo: «¡No tienes mas que enseñarles eso! Tal es la costumbre, que no
+permite investigaciones más hondas.» La joven le preguntó: «Pero hermana
+mía, ¿por qué no quieres quitármelo tú misma, por ejemplo, con el dedo?»
+Budur contestó: «¡Ojos míos, porque, según te dije ya, te reservo para
+Kamaralzamán!» Con eso se quedó Hayat-Alnefus completamente satisfecha,
+y Budur salió á presidir la sesión de justicia.</p>
+
+<p>Entonces entraron á ver á su hija el rey y la reina, prontos á estallar
+de furor contra ella y su esposo si no se hubiera consumado todo. Pero
+al ver la sangre y los muslos enrojecidos, se alegraron ambos, y se
+esponjaron, y abrieron de par en par las puertas del aposento. Entonces
+entraron todas las mujeres, y resonaron gritos de júbilo, y el
+«lu-lu-lu» de triunfo, y la madre, en el colmo del orgullo, colocó en un
+almohadón las toallas rojas, y seguida de toda la comitiva, dió de este
+modo la vuelta al harén. Y todo el mundo se enteró así del fausto
+acontecimiento; y el rey dió una gran fiesta, y mandó sacrificar para
+los pobres un número considerable de carneros y camellos pequeños.<span class="pagenum"><a id="page_23">{23}</a></span></p>
+
+<p>En cuanto á la reina y las invitadas, volvieron á la habitación de
+Hayat-Alnefus, á la cual besaron todas entre los ojos, llorando, y se
+estuvieron con ella hasta la noche, después de haberla llevado al hammam
+envuelta en sedas, para que no pasara frío.</p>
+
+<p>Y Sett Budur siguió sentándose todos los días en el trono de la isla de
+Ébano, haciéndose querer por sus súbditos, que la creían hombre y le
+deseaban larga vida. Pero al llegar la noche, iba á buscar con mucho
+gusto á su joven amiga Hayat-Alnefus, la cogía en brazos, y se tendía
+con ella en el colchón. Y ambas, enlazadas hasta por la mañana, como
+esposo y esposa, se consolaban con toda clase de juegos y retozos
+delicados, aguardando la vuelta de su amado Kamaralzamán. Eso en cuanto
+á ellas.</p>
+
+<p>&#160; </p>
+
+<p>Y vamos ahora con Kamaralzamán. Se había quedado en la casa del buen
+jardinero musulmán, situada extramuros de la ciudad habitada por los
+invasores inhospitalarios y sucios procedentes de los países de
+Occidente. Y su padre, el rey Schahramán, en las islas de Khaledán, al
+ver en el bosque los despojos ensangrentados, ya no dudó de la pérdida
+de su amado Kamaralzamán; y se puso de luto, lo mismo que todo el reino;
+y mandó edificar un monumento funerario, en el cual se encerró para
+llorar en silencio la muerte de su hijo.</p>
+
+<p>Y por su parte, Kamaralzamán, á pesar de la compañía del anciano
+jardinero, que hacía cuanto<span class="pagenum"><a id="page_24">{24}</a></span> podía por distraerle hasta la llegada de un
+barco que le llevase á la isla de Ébano, vivía triste, y recordaba con
+dolor los hermosos tiempos pretéritos.</p>
+
+<p>Pero un día en que el jardinero había ido, según costumbre, á dar una
+vuelta por el puerto con objeto de encontrar un barco que quisiera
+llevarse á su huésped, Kamaralzamán estaba sentado muy triste en el
+jardín, y se recitaba versos viendo jugar á las aves, cuando de pronto
+llamaron su atención los gritos roncos de dos aves grandes. Levantó la
+cabeza hacia el árbol del cual procedía el ruido, y vió una riña
+encarnizada á picotazos, arañazos y aletazos. Pero pronto cayó sin vida,
+precisamente delante de él, una de las aves, mientras la vencedora
+emprendía el vuelo.</p>
+
+<p>Y he aquí que en el mismo instante dos aves mucho mayores, que habían
+presenciado el combate posadas en un árbol vecino, fueron á colocarse
+cerca de la muerta; una se puso á la cabeza y otra á los pies, y luego
+ambas abatieron tristemente el cuello y echáronse á llorar.</p>
+
+<p>Al ver aquello, Kamaralzamán se conmovió en extremo, y pensó en su
+esposa Sett Budur, y después, por simpatía hacia las aves, se echó á
+llorar también.</p>
+
+<p>Pasado un rato, Kamaralzamán vió á las dos aves abrir con las uñas y los
+picos una huesa, y enterrar á la muerta. Luego echaron á volar, y á los
+pocos momentos volvieron adonde estaba el<span class="pagenum"><a id="page_25">{25}</a></span> hoyo, pero llevando agarrado,
+una por una pata y otra por un ala, al ave matadora, que hacía grandes
+esfuerzos para huir y daba gritos espantosos. La colocaron sin soltarla
+en la tumba de la difunta, y con pocos y rápidos picotazos la
+despanzurraron para vengar su crimen, le arrancaron las entrañas, y
+tendieron el vuelo, dejándola en tierra palpitante y agónica...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 216.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...y tendieron el vuelo, dejándola en tierra palpitante y agónica.</p>
+
+<p>¡Eso fué todo! Y Kamaralzamán había permanecido inmóvil de sorpresa ante
+un espectáculo tan extraordinario. Después, cuando las aves se fueron,
+impulsado por la curiosidad, acercóse al sitio en que yacía el ave
+criminal sacrificada, y al mirar el cadáver, vió en el estómago
+desgarrado una cosa colorada, que le llamó mucho la atención. Se
+inclinó, y habiéndola recogido, cayó desmayado de emoción. ¡Acababa de
+encontrar la cornalina talismánica de Sett Budur!<span class="pagenum"><a id="page_26">{26}</a></span></p>
+
+<p>Al volver de su desmayo, estrechó contra su corazón el precioso
+talismán, causa de tanto suspiro, zozobra, pena y dolor, y exclamó:
+«¡Plegue á Alah que sea éste un presagio de dicha y la señal de que
+también encontraré á mi muy amada Budur!» Después besó el talismán y se
+lo llevó á la frente, y en seguida lo envolvió con esmero en un pedazo
+de tela, y se lo ató alrededor del brazo, para evitar que se le perdiera
+otra vez. Y empezó á brincar de alegría.</p>
+
+<p>Cuando se tranquilizó, recordó que el buen jardinero le había encargado
+que desarraigase un algarrobo añoso que ya no daba hojas ni fruto. Se
+ajustó, pues, un cinturón de cáñamo, se levantó las mangas, cogió una
+azada y un canasto, y puso inmediatamente manos á la obra, dando grandes
+golpes á las raíces del añoso árbol á ras de tierra. Pero de pronto notó
+que el hierro del instrumento chocaba con un cuerpo metálico y
+resistente, y oyó como un ruido sordo que se propagaba por debajo del
+suelo. Separó entonces rápidamente la tierra y los guijarros, dejando al
+descubierto una gran chapa de bronce, que se apresuró á quitar. Entonces
+columbró una escalera de diez peldaños bastante altos abierta en la
+roca; y tras de haber pronunciado las palabras propiciatorias <i>la ilah
+il' Alah</i>, se dió prisa á bajar, y vió una ancha cueva cuadrada, de
+construcción muy antigua, de los tiempos remotos de Thammud y Aad; y en
+aquella cueva abovedada encontró veinte tinajas enormes, colocadas en
+orden<span class="pagenum"><a id="page_27">{27}</a></span> á ambos lados. Levantó la tapa de la primera, y comprobó que
+estaba completamente llena de barras de oro rojo; levantó entonces la
+segunda tapa, y advirtió que la segunda tinaja estaba repleta de polvo
+de oro. Y abrió las otras diez y ocho, y las encontró llenas
+alternativamente de barras y polvo de oro.</p>
+
+<p>Repuesto de su sorpresa, Kamaralzamán salió entonces de la cueva, volvió
+á poner la chapa, terminó el trabajo, regó los árboles, según costumbre
+adquirida de ayudar al jardinero, y no acabó hasta por la noche, cuando
+volvió su anciano amigo.</p>
+
+<p>Las primeras palabras que el jardinero dijo á Kamaralzamán fueron para
+darle una buena noticia. Díjole así: «¡Oh hijo mío! Tengo la alegría de
+anunciarte tu próximo regreso al país de los musulmanes. He encontrado,
+en efecto, un barco fletado por mercaderes ricos, que se hará á la vela
+dentro de tres días. He hablado con el capitán, que está conforme en
+darte pasaje hasta la isla de Ébano.» Al oir estas palabras,
+Kamaralzamán se alegró mucho, y besó la mano al jardinero, y le dijo:
+«¡Oh padre mío! Puesto que acabas de darme una buena nueva, yo, á mi
+vez, te he de dar también otra noticia que creo ha de contentarte...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_28">{28}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 219.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...otra noticia que creo ha de contentarte, aunque ignores la avidez de
+los hombres del siglo, y tu corazón esté puro de toda ambición. Tómate
+el trabajo de venir conmigo al jardín, y te enseñaré ¡oh padre mío! la
+fortuna que te envía la suerte misericordiosa.»</p>
+
+<p>Llevó entonces al jardinero al sitio en que se erguía el algarrobo
+desarraigado, levantó la chapa, y sin reparar en la sorpresa y espanto
+de su amigo, le hizo bajar á la cueva, y destapó delante de él las
+veinte tinajas llenas de oro en barras y en polvo. Y el buen jardinero,
+como atontado, levantaba las manos y abría extremadamente los ojos ante
+cada tinaja, diciendo: «¡Ya Alah!» Después Kamaralzamán le dijo: «¡He
+aquí ahora tu hospitalidad recompensada por el Dador! ¡La propia mano
+que el extranjero te alargaba para que le socorrieras en la adversidad,
+con el mismo ademán hace correr por tu morada el oro! ¡Así lo quieren
+los destinos propicios á las raras acciones animadas por la belleza pura
+y por la bondad de los corazones espontáneos!»</p>
+
+<p>Al oir estas frases, el anciano jardinero, que no<span class="pagenum"><a id="page_29">{29}</a></span> podía articular
+palabra, se echó á llorar, y las lágrimas resbalaban silenciosas por su
+larga barba y hasta por su pecho. Logró, por fin, hablar, y dijo: «Hijo
+mío, ¿qué quieres que haga un viejo como yo con este oro y estas
+riquezas? Verdad es que soy pobre; pero con mi dicha me basta, y será
+completa si quieres darme sólo un dracma ó dos para comprar un sudario,
+que al morir en mi soledad dejaré á mi lado, á fin de que el caminante
+caritativo envuelva en él mis despojos para el día del juicio.»</p>
+
+<p>Y esta vez le tocó llorar á Kamaralzamán. Luego dijo al viejo: «¡Oh
+padre de la sabiduría! ¡oh jeque de manos perfumadas! ¡la santa soledad
+en que pasas tus años pacíficos borra ante tus ojos las leyes que dictó
+el rebaño adánico acerca de lo justo y lo injusto, de lo falso y lo
+verdadero! ¡Pero yo he de volver á vivir entre los humanos feroces, y no
+puedo olvidar tales leyes, so pena de ser devorado! ¡Así, pues, si
+quieres, repartámonoslo! Tomaré la mitad y tú la otra mitad. ¡Si no, no
+tocaré absolutamente nada!»</p>
+
+<p>Entonces el anciano jardinero contestó: «Hijo mío, mi madre me parió
+aquí mismo hace noventa años, y después murió; mi padre murió también. Y
+el ojo de Alah ha seguido mis pasos, y he crecido á la sombra de este
+jardín y escuchando el rumor del arroyuelo natal. Tengo cariño á este
+jardín y á este arroyo, ¡oh hijo mío! y al murmurador follaje, y á este
+sol, y á esta tierra materna en que mi sombra se alarga en libertad y se
+conoce á sí misma, y<span class="pagenum"><a id="page_30">{30}</a></span> á la luna, que de noche me sonríe por encima de
+los árboles hasta la mañana. ¡Todo esto habla conmigo, ¡oh hijo mío! Te
+lo digo para que sepas la razón que me sujeta aquí y me impide partir en
+tu compañía hacia los países musulmanes. Soy el único musulmán de este
+país en que vivieron mis antepasados. ¡Blanqueen, pues, en él mis
+huesos, y que el único musulmán muera con la cara vuelta hacia el sol
+que ilumina una tierra inmunda ahora, mancillada por los hijos bárbaros
+del oscuro Occidente!»</p>
+
+<p>Así habló el anciano de las manos temblorosas. Después añadió: «En
+cuanto á esas tinajas preciosas que te preocupan, toma, si lo deseas,
+las diez primeras, y deja las otras diez en la cueva. Serán el premio de
+aquel que entierre el sudario en que yo duerma.</p>
+
+<p>«Pero hay más. Lo difícil no es eso, sino embarcar las vasijas en el
+navío sin llamar la atención y excitar la codicia de los hombres de alma
+negra que habitan en la ciudad. Ahora bien; en mi jardín hay olivos
+cargados de fruto, y en el sitio adonde vas, en la isla de Ébano, las
+aceitunas son cosa rara y muy estimada. De modo que ahora mismo voy á
+comprar veinte tarros grandes, que llenaremos á medias de barras y polvo
+de oro, acabándolos de llenar con las aceitunas de mi jardín. Y entonces
+será cuando podamos llevarlos sin temor al barco que va á salir.»</p>
+
+<p>Este consejo fué seguido inmediatamente por Kamaralzamán, que se pasó el
+día preparando los<span class="pagenum"><a id="page_31">{31}</a></span> tarros comprados. Y cuando no le quedaba por llenar
+mas que uno, dijo para sí: «Este talismán milagroso no está bastante
+seguro arrollado á mi brazo; pueden robármelo mientras duermo ó perderse
+de otra manera. ¡Lo mejor es, seguramente, colocarlo en el fondo de este
+tarro; después lo cubriré con las barras y el polvo de oro, y encima
+colocaré las aceitunas!» Y en seguida ejecutó su proyecto; y terminado
+que fué aquello, tapó el último tarro con su tapa de madera blanca, y
+para distinguirlo de los otros en caso necesario, le hizo una muesca en
+la base, y después, enardecido por aquel trabajo, grabó con una navaja
+todo su nombre, Kamaralzamán, en hermosos caracteres enlazados.
+Concluída tal tarea, rogó á su anciano amigo que avisase á los hombres
+de la nave para que al día siguiente fueran á recoger los tarros. Y el
+viejo desempeñó en seguida el encargo, y regresó á casa un tanto
+fatigado, y se acostó con un poco de calentura y algunos escalofríos.</p>
+
+<p>A la mañana siguiente, el anciano jardinero, que en su vida había estado
+enfermo, notó que se acrecentaba el mal de la víspera; pero no quiso
+decírselo á Kamaralzamán, para no amargarle la salida. Se quedó en el
+colchón, presa de una gran debilidad, y comprendió que iba á llegar su
+último momento.</p>
+
+<p>Durante el día, los hombres de la nave fueron al jardín á recoger los
+tarros, y dijeron á Kamaralzamán, que les había abierto la puerta, les
+indicase lo que tenían que recoger. El joven les llevó<span class="pagenum"><a id="page_32">{32}</a></span> junto á la verja
+y les enseñó los veinte tarros, bien colocados, diciéndoles: «¡Están
+llenos de aceitunas de primera calidad! ¡Os ruego, pues, que tengáis
+cuidado para no estropearlas!» Luego, el capitán, que había acompañado á
+sus hombres, dijo á Kamaralzamán: «¡Sobre todo, señor, no dejes de ser
+puntual; porque mañana el viento soplará de tierra y nos daremos á la
+vela en seguida!» Y cogieron los tarros y se fueron...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 222.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...Y cogieron los tarros y se fueron.</p>
+
+<p>Después Kamaralzamán entró en la habitación del jardinero, y le encontró
+la cara palidísima, aunque llena de gran serenidad. Le preguntó cómo
+estaba, y entonces se enteró de que hallábase enfermo, y á pesar de las
+palabras que el otro le decía para tranquilizarle, no dejó de alarmarse
+mucho. Le hizo tomar varios cocimientos de hierbas verdes, pero sin gran
+resultado. Después le acompañó todo el día, y le veló por la noche, y
+pudo ver que el mal se agravaba. Y por la mañana, el buen jar<span class="pagenum"><a id="page_33">{33}</a></span>dinero,
+que apenas tenía fuerzas para llamarle hacia su cabecera, le cogió de la
+mano y le dijo: «¡Kamaralzamán, hijo mío, escucha! ¡No hay más Dios que
+Alah! ¡Y nuestro señor Mohammad es el enviado de Alah!» Y expiró.</p>
+
+<p>Entonces Kamaralzamán rompió en llanto, y estuvo mucho rato llorando á
+su lado. Se levantó después, le cerró los ojos, le rindió el último
+tributo, le hizo un sudario blanco, abrió la huesa y enterró al último
+musulmán de aquel país caído en el descreimiento. Y entonces pensó en
+embarcarse.</p>
+
+<p>Compró algunas provisiones, cerró la puerta del jardín, se llevó la
+llave consigo, y corrió á escape al puerto, cuando el sol estaba ya muy
+alto; pero fué para ver que el barco, á toda vela, iba ya obedeciendo al
+viento favorable hacia alta mar.</p>
+
+<p>Extremado fué el dolor de Kamaralzamán al ver aquello; pero no lo
+exteriorizó, para que no se riera á costa suya la gentuza del puerto. Y
+volvió á emprender tristemente el camino del jardín, del cual era ya
+único heredero y propietario por fallecimiento del anciano. Y en cuanto
+llegó á la casita, se desplomó en un colchón, y lloró por sí mismo, y
+por su amada Budur, y por el talismán que acababa de perder por segunda
+vez.</p>
+
+<p>La aflicción de Kamaralzamán no tuvo límites cuando se vió obligado por
+el Destino feroz á quedarse hasta fecha desconocida en aquel país
+inhospitalario; y el pensamiento de haber perdido para siempre el
+talismán de Sett Budur le desesperaba<span class="pagenum"><a id="page_34">{34}</a></span> más, y decía para sí: «¡Mis
+desdichas empezaron con la pérdida del talismán y volvió la buena suerte
+cuando lo recobré; y ahora que lo he vuelto á perder, quién sabe las
+calamidades que me caerán encima!» Sin embargo, acabó por exclamar: «¡No
+hay más recurso que Alah el Altísimo!» Después se levantó, y para no
+exponerse á perder las otras diez tinajas que constituían el tesoro
+subterráneo, fué á comprar otros veinte tarros; puso en ellos las barras
+y el polvo, y los acabó de llenar con aceitunas hasta arriba, diciendo
+para sí: «¡Así estarán preparados el día que Alah quiera que me
+embarque!» Y volvió á regar las legumbres y los árboles frutales,
+recitando versos muy tristes relativos á su amor hacia Budur. Eso en
+cuanto á Kamaralzamán.</p>
+
+<p>&#160; </p>
+
+<p>En cuanto al buque, tuvo vientos favorables, y no tardó en llegar á la
+isla de Ébano, y fué á fondear precisamente debajo del malecón en que se
+elevaba el palacio habitado por la princesa Budur con el nombre de
+Kamaralzamán.</p>
+
+<p>Al ver aquella nave que entraba á toda vela y ondeando el pabellón, Sett
+Budur sintió vivos deseos de ir á verla, tanto más cuanto que siempre
+tenía la esperanza de que había de encontrar algún día á su esposo
+Kamaralzamán embarcado en alguno de los navíos que venían de lejos.
+Mandó á algunos de sus chambelanes que la acompañaran, y fué á bordo del
+buque, del cual le dijeron, por otra parte, que venía cargado con ricas
+mercaderías.<span class="pagenum"><a id="page_35">{35}</a></span></p>
+
+<p>Al llegar á bordo, mandó llamar al capitán, y le dijo que quería ver la
+nave. Después, cerciorada de que Kamaralzamán no se encontraba entre los
+pasajeros, preguntó por curiosidad al capitán: «¿De qué viene cargado el
+barco, capitán?» Éste contestó: «¡Oh, señor! Además de los mercaderes
+pasajeros, llevamos en el sollado ricas telas, sederías de todos los
+países, bordados en terciopelo y brocados, telas pintadas, antiguas y
+modernas, de muy buen gusto, y otras mercancías de valor; llevamos
+medicamentos chinos é indios, drogas en polvo y en rama, díctamos,
+pomadas, colirios, ungüentos y bálsamos preciosos; llevamos pedrería,
+perlas, ámbar amarillo y coral; tenemos también perfumes de todas clases
+y especies selectas; almizcle, ámbar gris é incienso, almáciga en
+lágrimas transparentes, benjuí gurí y esencias de todas las flores;
+tenemos asimismo alcanfor, cilantro, cardamomo, clavo, canela de
+Serendib, tamarindo y jengibre; finalmente, hemos embarcado en el último
+puerto aceitunas superiores, de las llamadas «de pájaro», que tienen una
+piel muy fina y una pulpa dulce, jugosa, del color del aceite rubio...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_36">{36}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 225.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...que tienen una piel muy fina y una pulpa dulce, jugosa, del color
+del aceite rubio.»</p>
+
+<p>Cuando la princesa Budur oyó nombrar las aceitunas, que le gustaban con
+delirio, interrumpió al capitán, y le preguntó, brillándole los ojos de
+deseo: «¡Ah! ¿Y cuánta cantidad tienes de esas aceitunas «de pájaro»?»
+Él contestó: «Tenemos veinte tarros grandes.» Ella dijo: «¿Son muy
+grandes? ¡Dímelo! ¿Y tienen también aceitunas de las que se llaman
+rellenas, es decir, de las que se les han quitado los huesos para
+sustituirlos con alcaparras ácidas, y que mi alma prefiere con mucho á
+las que tienen hueso?» El capitán abrió los ojos, y dijo: «Supongo que
+también las habrá en esos tarros.»</p>
+
+<p>Al oirle, la princesa Budur notó que se le hacía la boca agua con el
+deseo no satisfecho, y dijo: «Quiero comprar uno de esos tarros.» Y el
+capitán contestó: «Aunque al propietario se le escapó el barco en el
+momento de zarpar y no puedo disponer libremente de ellos, nuestro señor
+el rey tiene derecho á coger lo que quiera.» Y gritó: «¡Hola! ¡Traiga
+uno de vosotros del sollado uno de los veinte<span class="pagenum"><a id="page_37">{37}</a></span> tarros de aceitunas!» Y
+en seguida los marineros sacaron del sollado y trajeron uno de éstos.</p>
+
+<p>Sett Budur mandó levantar la tapa, y le maravilló tanto el aspecto
+admirable de aquellas aceitunas «de pájaro», que exclamó: «Quisiera
+comprar los veinte tarros. ¿Cuánto costarán, según el precio corriente
+del zoco?» El capitán contestó: «Según el precio del zoco de la isla de
+Ébano, creo que cada tarro de aceitunas valdrá cien dracmas.» Sett Budur
+dijo á sus chambelanes: «¡Pagad al capitán mil dracmas por cada tarro!»
+Y añadió: «Cuando vuelvas al país del mercader, le pagarás eso por las
+aceitunas.» Y se fué, seguida de los que cargaron con los tarros de
+aceitunas.</p>
+
+<p>La primera diligencia de Sett Budur al llegar á palacio fué entrar en el
+aposento de su amiga Hayat Alnefus para avisarle de la llegada de las
+aceitunas. Y cuando los tarros fueron llevados al interior del harén,
+según las órdenes dadas, Budur y Hayat-Alnefus, en el colmo de la
+impaciencia, mandaron traer la fuente mayor de las de dulce, y ordenaron
+á las esclavas que levantaran con cuidado el primer tarro y vaciaran en
+ella el contenido todo, formando un montón bien acondicionado, en el que
+se pudieran distinguir las aceitunas con hueso de las deshuesadas.</p>
+
+<p>¡Y cuál no sería el maravillado pasmo de Budur y su amiga al ver
+mezclados con las aceitunas barras y polvo de oro! Y esta sorpresa tenía
+algo de decepción, por pensar que tal mezcla podía haber<span class="pagenum"><a id="page_38">{38}</a></span> echado á
+perder las aceitunas; de modo que Budur mandó traer otras fuentes y
+vaciar los demás tarros, uno tras otro, hasta el vigésimo. Pero cuando
+las esclavas hubieron volcado el último, y apareció el nombre de
+Kamaralzamán en la base, y brilló el talismán en medio de las aceitunas,
+Budur lanzó un grito, se puso palidísima, y cayó desmayada en brazos de
+Hayat-Alnefus. ¡Acababa de reconocer la cornalina que llevó en otro
+tiempo sujeta al nudo de seda del calzón!</p>
+
+<p>Al volver en sí, merced á los cuidados de Hayat-Alnefus, Sett Budur
+cogió la cornalina talismánica y se la llevó á los labios, exhalando un
+suspiro de felicidad; después, para que las esclavas no se enteraran de
+su disfraz, las despidió á todas, y dijo á su amiga: «¡He aquí ¡oh amada
+mía querida! el talismán causante de que estemos separados mi esposo
+adorado y yo! ¡Pero así como he dado con él, pienso volver á encontrar á
+aquel cuya venida nos llenará de felicidad á ambas!»</p>
+
+<p>Inmediatamente mandó llamar al capitán de la nave, que se le presentó y
+besó la tierra entre sus manos, y aguardó que le preguntaran. Entonces
+Budur le dijo: «¿Puedes decirme ¡oh capitán! lo que hace en su tierra el
+amo de los tarros de aceitunas?» El capitán respondió: «Es ayudante de
+jardinero, y había de embarcarse con sus aceitunas para venir á
+venderlas aquí, pero no llegó á tiempo al barco.» Budur le dijo: «Pues
+bien; sabe ¡oh capitán! que al probar las aceitunas, de las cuales las
+mejores es<span class="pagenum"><a id="page_39">{39}</a></span>tán, efectivamente, rellenas, he descubierto que el que las
+ha preparado no puede ser mas que uno que fué cocinero mío, pues era el
+único que sabía dar al relleno de alcaparras ese sabor picante y suave á
+la vez que me gusta infinito. Y ese maldito cocinero se escapó, temiendo
+que le castigaran por haber perjudicado á un pinche al tratar de
+acariciarlo de una manera harto dura y poco proporcionada. Por
+consiguiente, es menester que te des á la vela y me traigas lo antes
+posible á ese ayudante de jardinero, porque sospecho mucho que sea mi ex
+cocinero, autor del desgarrón de su delicado pinche. Y te recompensaré
+con liberalidad si cumples mis órdenes con gran diligencia; de lo
+contrario, no te permitiré volver más á mi reino; y como volvieras, te
+mandaría matar, lo mismo que á los de tu tripulación...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 228.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...te mandaría matar, lo mismo que á los de tu tripulación.»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, el capitán no pudo contestar mas que oyendo y
+obedeciendo, y á pesar del<span class="pagenum"><a id="page_40">{40}</a></span> perjuicio que salida tan forzada pudiera
+ocasionar á sus mercaderías, supuso que á la vuelta le indemnizaría el
+rey, y se dió á la vela. Y le permitió Alah una navegación tan feliz,
+que llegó en pocos días á la ciudad descreída, y desembarcó de noche con
+los marineros más robustos de su tripulación.</p>
+
+<p>En seguida se dirigió con su escolta al jardín habitado por
+Kamaralzamán, y llamó á la puerta.</p>
+
+<p>En aquel momento, Kamaralzamán, que había acabado su labor del día,
+estaba sentado muy triste, y con lágrimas en los ojos recitaba versos
+sobre la ausencia. Pero al oir llamar á la puerta, se levantó y fué á
+preguntar: «¿Quién va?» El capitán, fingiendo voz cascada, dijo: «¡Un
+pobre de Alah!» Al oir esta súplica, dicha en árabe, Kamaralzamán, cuyo
+corazón latió de piedad, abrió. Pero inmediatamente fué cogido y
+agarrotado, y los marineros invadieron el jardín, y al ver los veinte
+tarros colocados como la primera vez, se apresuraron á cogerlos. Después
+volvieron todos al barco, y se dieron inmediatamente á la vela.</p>
+
+<p>Entonces el capitán, rodeado por sus hombres, se acercó á Kamaralzamán y
+le dijo: «¡Ah! ¿Conque eres tú el aficionado á muchachos, que
+desgarraste al niño en la cocina del rey? ¡Cuando llegue el barco,
+encontrarás el palo dispuesto á hacerte lo propio, como no prefieras que
+ahora mismo te ensarten estos mozos continentes!» Y le señaló á los
+marineros, que se guiñaban el ojo al mirarlo, pues les parecía muy bien
+disfrutar de aquella ganga.<span class="pagenum"><a id="page_41">{41}</a></span></p>
+
+<p>Al oir tales palabras, Kamaralzamán, que aunque libertado de las
+ataduras desde que llegó á la nave no había dicho palabra, dejándose
+llevar por el Destino, no pudo soportar tamaña imputación, y exclamó:
+«¡Me refugio en Alah! ¿No te da vergüenza hablar de ese modo, ¡oh
+capitán!? ¡Reza por el Profeta!» El capitán contestó: «¡Sean con Él y
+con todos los suyos la bendición de Alah y la plegaria! ¡Pero tú fuiste
+el que ensartó al chico!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, Kamaralzamán exclamó otra vez: «¡Me refugio en
+Alah!» El capitán replicó: ¡Tenga Alah misericordia de nosotros! ¡Nos
+ponemos bajo su custodia!» Y Kamaralzamán repuso: ¡Os juro á todos
+vosotros por la vida del Profeta (¡sean con Él la plegaria y la paz!),
+que no entiendo nada de semejante acusación, y que nunca he puesto los
+pies en esa isla de Ébano á la cual me lleváis, ni en el palacio ele su
+rey! ¡Rezad por el Profeta, ¡oh buena gente!» Entonces todos replicaron,
+como se acostumbra: «¡Sea con Él la bendición!»</p>
+
+<p>Pero el capitán replicó: «¿De modo que nunca has sido cocinero ni has
+ensartado á ningún niño en tu vida?» Kamaralzamán, en el límite de la
+indignación, escupió al suelo, y gritó: «¡Me refugio en Alah! ¡Haced de
+mí lo que queráis, pues ¡por Alah! mi lengua no se volverá á mover para
+contestar á tales cosas!» Y ya no quiso decir palabra. Entonces el
+capitán dijo: «Yo cumplo mi deber con entregarte al rey. ¡Si eres
+inocente, ya te arreglarás como puedas!»<span class="pagenum"><a id="page_42">{42}</a></span></p>
+
+<p>A todo esto, el barco llegó á la isla de Ébano con felicidad. Y el
+capitán llevó en seguida á Kamaralzamán á palacio, y solicitó ver al
+rey. Y como le aguardaban, se le introdujo en la sala del trono.</p>
+
+<p>Y Sett Budur, para no delatarse, por interés tanto suyo como de
+Kamaralzamán, había combinado un plan muy acertado, sobre todo para
+discurrido por una mujer.</p>
+
+<p>Y cuando miró al que el capitán traía, á la primera ojeada conoció á su
+adorado Kamaralzamán, y se quedó muy pálida y amarilla como el azafrán.
+Y todos atribuyeron su cambio de color á la ira por el recuerdo de la
+ensartadura del niño. Ella le miró mucho rato sin poder hablar, mientras
+Kamaralzamán, con su traje viejo de jardinero, había llegado al límite
+de la confusión y el temblor. Y estaba muy distante de figurarse que se
+encontraba en presencia de aquella por quien había vertido tantas
+lágrimas y experimentado tantas penas, zozobras y malos tratos.</p>
+
+<p>Por fin pudo dominarse Sett Budur, y se volvió hacia el capitán, y le
+dijo: «¡Como premio por tu fidelidad, te quedarás con el dinero que te
+di por las aceitunas!» El capitán besó la tierra, y dijo: «¿Y los otros
+veinte tarros de esta última vez que están todavía en el sollado?» Budur
+dijo: «Si has traído otros veinte tarros, apresúrate á mandármelos. ¡Y
+te pagaré mil dinares de oro!» Y le despidió.</p>
+
+<p>Después se volvió hacia Kamaralzamán, que<span class="pagenum"><a id="page_43">{43}</a></span> estaba con los ojos bajos, y
+dijo á los chambelanes: «¡Coged á ese joven y llevadle al hammam!...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 230.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>«...¡Coged á ese joven y llevadle al hammam! Después le vestiréis
+suntuosamente, y me lo volveréis á presentar mañana por la mañana, á la
+primera hora del diván!» Y lo mandado se ejecutó al momento.</p>
+
+<p>Sett Budur fué á buscar á su amiga Hayat-Alnefus, y le dijo: «¡Amiga
+mía, nuestro adorado está de vuelta! ¡Por Alah! He combinado un plan
+admirable para que nuestro encuentro no sea un golpe funesto para el que
+de jardinero se ve convertido en rey sin transición. Y es un plan que si
+se escribiera con una aguja en el ángulo interior del ojo, serviría de
+lección á los aficionados á instruirse.» Y Hayat-Alnefus se puso tan
+contenta que se echó en brazos de Sett Budur, y ambas aquella noche
+fueron muy formales, para prepararse á recibir con toda frescura al
+amado de su corazón.</p>
+
+<p>Y por la mañana llevaron al diván á Kamaral<span class="pagenum"><a id="page_44">{44}</a></span>zamán, suntuosamente
+vestido. Y el hammam había devuelto á su rostro todo su esplendor, y el
+traje ligero y bien ceñido realzaba su cintura fina y sus nalgas
+montañosas. Y todos los emires, personajes y chambelanes no se
+sorprendieron al oir al rey decir al gran visir: «¡Darás á este joven
+cien esclavos para que le sirvan, y le proporcionarás por cuenta del
+Tesoro emolumentos que sean dignos del cargo que le voy á conferir ahora
+mismo.» Y le nombró visir entre los visires, y le dió tren de casa y
+caballos, y mulos y camellos, sin contar arcas llenas y armarios.
+Después se retiró.</p>
+
+<p>Al día siguiente, Sett Budur&mdash;siempre bajo la apariencia del rey de la
+isla de Ébano&mdash;mandó comparecer al nuevo visir, y destituyó de su empleo
+al gran visir, y después nombró á Kamaralzamán gran visir en su lugar; y
+Kamaralzamán entró en seguida en el Consejo, y la asamblea fué dirigida
+por su autoridad. Sin embargo, cuando se levantó la sesión del diván,
+Kamaralzamán empezó á reflexionar profundamente, y dijo para sí: «¡Los
+honores que me otorga este joven monarca y la amistad con que me honra
+deben tener seguramente algún origen! Pero ¿cuál sera? Los marineros me
+cogieron y trajeron aquí acusado de haber ensartado á un niño cuando
+suponían que fuese yo un ex cocinero del rey. Y éste, en vez de
+castigarme, me envía al hammam, y me dan un alto cargo y todo lo demás.
+¡Oh Kamaralzamán! ¿Cuál puede ser la causa de suceso tan extraño?»<span class="pagenum"><a id="page_45">{45}</a></span></p>
+
+<p>Reflexionó otro rato, y después exclamó: «¡Por Alah! ¡He dado con la
+causa; pero sea confundido Eblis! Seguramente este rey, que es muy joven
+y hermoso, debe de creerme aficionado á muchachos, y sólo me demuestra
+tanta amabilidad por esto. Pero ¡por Alah! no puedo aceptar semejante
+función. Y es necesario poner en claro sus proyectos; y si efectivamente
+pretendiera eso de mí, le devolvería en el acto cuanto me ha dado, y
+abdicaría mi empleo de gran visir, y me volvería á mi jardín.» Y
+Kamaralzamán fué inmediatamente á ver al rey, y le dijo: «¡Oh rey
+afortunado! En verdad que colmaste á tu esclavo de honores y
+consideraciones, que no suelen otorgarse mas que á venerables ancianos
+encanecidos en la sabiduría; y yo no soy mas que un joven entre los más
+jóvenes. De modo que si todo esto no tuviera una causa desconocida,
+sería el prodigio más inmenso entre los prodigios.»</p>
+
+<p>Oídas estas palabras, Sett Budur sonrió y miró á Kamaralzamán con ojos
+lánguidos, y le dijo: «Efectivamente, mi hermoso visir, todo eso tiene
+su causa, y es el cariño que tu belleza ha encendido súbitamente en mi
+hígado. Pues en verdad que me ha cautivado en extremo tu tez tan
+delicada y tranquila.» Y Kamaralzamán dijo: «¡Prolongue Alah los días
+del rey! Pero tu esclavo tiene una esposa á quien ama, y por la cual
+llora todas las noches desde una aventura extraña que le alejó de ella.
+¡Por eso, ¡oh rey! tu esclavo te pide permiso para irse á viajar después
+de haber dejado en tus<span class="pagenum"><a id="page_46">{46}</a></span> manos los cargos con que has tenido á bien
+honrarle!»</p>
+
+<p>Pero Sett Budur cogió la mano al joven, y le dijo: «¡Oh mi hermoso
+visir, siéntate! ¿Por qué vienes á hablarme de viaje y partida? Quédate
+aquí, junto al que arde por tus ojos y está dispuesto, si quieres
+compartir su pasión, á hacerte reinar con él en este trono. Porque has
+de saber que yo también fuí nombrado rey á consecuencia del afecto que
+el rey viejo me manifestó, y de lo amable que para él he sido. Ponte ya
+al corriente ¡oh joven gentilísimo! de las costumbres de este siglo, en
+el cual la prioridad corresponde de derecho á los seres bellos, y no
+olvides las acertadas frases de uno de nuestros más exquisitos poetas...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 232.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...y no olvides las acertadas frases de uno de nuestros más exquisitos
+poetas:</p>
+
+<p><span class="pagenum"><a id="page_47">{47}</a></span></p><div class="blockquot"><p><i>¡Nuestro siglo recuerda aquellos tiempos delicados en que vivía
+el venerable Lot, pariente de Abraham, el amigo de Alah!</i></p>
+
+<p><i>¡El anciano Lot tenía una barba como la sal, que servía de marco á
+un rostro juvenil, en el cual respiraban las rosas!</i></p>
+
+<p><i>¡En su ciudad ardiente, visitada por ángeles, hospedaba á los
+ángeles, y en cambio daba sus hijas á la muchedumbre!</i></p>
+
+<p><i>¡El cielo mismo le libró de su antipática mujer, inmovilizándola
+al cuajarla en sal fría y sin vida!</i></p>
+
+<p><i>¡En verdad os digo que este siglo encantador pertenece á los
+jóvenes!</i>»</p></div>
+
+<p>Cuando Kamaralzamán oyó estos versos y comprendió su significado,
+quedóse turbadísimo y se sonrojaron como un ascua sus mejillas; después
+dijo: ¡Oh rey! Tu esclavo te confiesa su falta de afición á esas cosas,
+á las cuales no pudo acostumbrarse. Además, soy harto joven para
+soportar pesos y medidas que no podría tolerar la espalda de un ganapán
+viejo.»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, Sett Budur se echó á reir á carcajadas, y luego
+dijo á Kamaralzamán: «¡Verdaderamente, ¡oh joven delicioso! no sé por
+qué te asustas! Oye lo que tengo que decirte respecto al particular: ó
+eres un adolescente ó una persona mayor. Si eres lo primero y no has
+llegado á la edad de la responsabilidad, nada te podrán echar en cara,
+pues no deben censurarse ni considerarse con mirada dura y violenta los
+actos sin importancia de<span class="pagenum"><a id="page_48">{48}</a></span> los menores; si tienes una edad responsable, y
+así me lo parece al oirte discutir con tanto raciocinio, ¿por qué has de
+vacilar ni asustarte, ya que eres dueño de tu cuerpo y puedes dedicarlo
+al uso que prefieras, y lo que está escrito sucede? Sobre todo, piensa
+que yo soy el que debería asustarse, puesto que soy más pequeño que tú;
+pero me aplico estos versos tan perfectos del poeta:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Estando mirándome el niño, mi zib se movió! Entonces exclamó él</i>:
+«<i>¡Es enorme!</i>» <i>Y yo le dije</i>: «<i>¡Así es fama!</i>»</p>
+
+<p><i>Él replicó</i>: «<i>¡Apresúrate á demostrarme su heroísmo y
+resistencia!</i>» <i>Pero yo le dije</i>: «<i>¡Eso no es lícito!</i>» <i>Él me
+replicó</i>: «<i>¡Para mí es muy lícito! ¡Apresúrate á manejarlo!</i>»
+<i>¡Entonces lo hice, pero sólo por obediencia y cortesía!</i>»</p></div>
+
+<p>Cuando Kamaralzamán oyó tales palabras y versos, vió que la luz se
+convertía en tinieblas delante de sus ojos, y bajó la cabeza, y dijo á
+Sett Budur: ¡Oh rey lleno de gloria! ¡Tienes en tu palacio muchas
+jóvenes y esclavas, y vírgenes muy bellas, y tales como ningún rey de
+este tiempo las posee! ¿Por qué has de abandonar todo eso á mí solo? ¿No
+sabes que te es lícito hacer con las mujeres cuanto pueda atraer tus
+deseos ó alentar tu curiosidad y provocar tus ensayos?»</p>
+
+<p>Pero Sett Budur sonrió, cerrando á medias los párpados y mirándole de
+reojo, y después contestó:<span class="pagenum"><a id="page_49">{49}</a></span> «Nada más cierto que lo que dices, ¡oh mi
+prudente visir tan hermoso! pero ¿qué hacer cuando nuestra afición varía
+de deseo, cuando nuestros sentidos se afinan ó transforman, y cuando
+cambia la naturaleza de nuestro humor? Mas dejémonos de una discusión
+que no conduce á nada, y oigamos lo que dicen respecto á eso nuestros
+poetas más estimados. Escucha alguno de sus versos:</p>
+
+<p>&#160; </p>
+
+<p>»Uno ha dicho:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡He aquí los puestos apetitosos en el zoco de los fruteros!
+¡Encuentras á un lado, en la bandeja de palma, los higos gordos, de
+trasero oscuro y simpático! ¡Oh! ¡Pero mira la bandeja grande en el
+sitio de preferencia! ¡He aquí los frutos del sicomoro, los frutos
+pequeños, de trasero sonrosado, del sicomoro!</i></p></div>
+
+<p>»El segundo ha dicho:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Pregunta á la joven por qué, cuando los pechos se le endurecen y
+el fruto le madura, prefiere el sabor ácido de los limones á las
+sandías dulces y á las granadas!</i></p></div>
+
+<p>»Otro ha dicho:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Oh mi única beldad! ¡oh muchachito! ¡Tu amor es mi fe! ¡Es para
+mí la religión preferida entre todas las creencias!</i></p>
+
+<p><i>¡Por ti he dejado á las mujeres, hasta el punto de<span class="pagenum"><a id="page_50">{50}</a></span> que mis amigos
+han observado esta abstinencia, y han supuesto ¡ignorantes! que me
+había hecho monje y religioso!</i></p></div>
+
+<p>»Otro ha dicho:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Oh Zeinab de pechos morenos, y tú, Hind de trenzas teñidas con
+arte! ¿no sabéis por qué hace tanto tiempo que desaparecí?</i></p>
+
+<p><i>¡He encontrado las rosas&mdash;las que suelen verse en las mejillas de
+las jóvenes&mdash;, he encontrado esas rosas, no en mejillas de una
+joven, ¡oh Zeinab! sino en las posaderas fundamentales y
+aterciopeladas de mi amigo! ¡He ahí por qué ¡oh Hind! ya no podrá
+atraerme nunca tu cabellera teñida, ni tampoco ¡oh Zeinab! tu
+jardín arrasado, al cual le falta el vello, ni siquiera tus
+posaderas demasiado lisas, que carecen de granulación!</i></p></div>
+
+<p>»Otro ha dicho:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Cuida de no hablar mal de ese gamo joven, comparándole
+sencillamente, porque es imberbe, con una mujer! ¡Es preciso ser un
+malvado para decir ó pensar semejante cosa! ¡Hay diferencia!</i></p>
+
+<p><i>¡En efecto, cuando te acercas á una mujer, es por delante; y por
+eso te besa en la cara! ¡Pero el gamo joven, cuando te acercas á
+él, tiene que encorvarse, y de esa manera ¡figúrate! besa la
+tierra! ¡Hay diferencia!</i></p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_51">{51}</a></span></p>
+
+<p>»Otro ha dicho:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Oh hermoso niño, eras mi esclavo, y te liberté para utilizarte en
+ataques infecundos! ¡Porque tú, siquiera, no puedes criar huevos en
+tu seno!</i></p>
+
+<p><i>¡En efecto, qué espantoso sería para mí aproximarme á una mujer
+virtuosa de anchas caderas! ¡En cuanto la cabalgase, me daría
+tantos hijos, que no podría contenerlos toda la comarca!</i></p></div>
+
+<p>»Otro ha dicho:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Mi esposa me dirigió tantas miradas picarescas y se puso á mover
+las caderas con tanta elasticidad, que me dejé arrastrar á nuestro
+lecho, largo tiempo evitado! ¡Pero no pudo lograr que se despertase
+el querido niño á quien solicitaba!</i></p>
+
+<p><i>Entonces me gritó, furiosa</i>: «<i>¡Si no le obligas inmediatamente á
+endurecerse para cumplir sus deberes y penetrar, no te asombres si
+mañana, al despertarte, eres cornudo!</i>»</p></div>
+
+<p>»Otro ha dicho:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Generalmente se piden á Alah mercedes y beneficios levantando los
+brazos! ¡Pero las mujeres son de otro modo! ¡Para solicitar los
+favores de su amante levantan las piernas y los muslos! ¡El ademán
+es seguramente más meritorio, pues se dirige á sus profundidades!</i></p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_52">{52}</a></span></p>
+
+<p>»Por último, otro ha dicho:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Qué ingenuas son á veces las mujeres! ¡Como tienen trasero, se
+figuran que nos lo pueden ofrecer en caso necesario por analogía!
+¡He demostrado á una de ellas cuánto se equivocaba!</i></p>
+
+<p><i>¡Esta joven había venido á buscarme con una vulva en verdad lo más
+excelente posible! Pero yo le dije</i>: «<i>¡No hago esas cosas de tal
+manera!</i>»</p>
+
+<p><i>Ella me contestó</i>: «<i>¡Sí, ya lo sé, este siglo abandona la moda
+antigua! ¡Pero no importa! ¡Estoy al corriente!» ¡Y se volvió, y
+presentó á mis miradas un orificio tan vasto como el abismo del
+mar!</i>»</p>
+
+<p><i>Pero yo dije</i>: «<i>Te doy las gracias de veras, señora mía, te doy
+mil gracias! ¡Veo que tu hospitalidad es muy amplia! ¡Y temo
+perderme en un camino cuya brecha resulta mayor que la de una
+ciudad tomada por asalto!</i>»</p></div>
+
+<p>Cuando Kamaralzamán oyó todos aquellos versos, comprendió que no había
+medio de equivocarse acerca de las intenciones de Sett Budur, á quien
+seguía tomando por el rey, y vió que no le serviría de nada resistirse
+más; y por otra parte, también sentía curiosidad de saber á qué atenerse
+sobre la moda nueva de que hablaba el poeta...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_53">{53}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 234.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...á qué atenerse sobre la moda nueva de que hablaba el poeta. De modo,
+que repuso: «¡Oh rey del siglo! ¡ya que tienes tanto empeño, prométeme
+que no haremos eso juntos mas que una vez! ¡Y si consiento, sabe que es
+para tratar de demostrarte en seguida que es preferible volver á la moda
+antigua! De todos modos, por mi parte, deseo que me prometas formalmente
+que nunca me pedirás la repetición de este acto, cuyo perdón pido por
+anticipado á Alah el Clemente sin límite.» Y Sett Budur exclamó: «¡Te lo
+prometo formalmente! ¡Y yo también quiero pedir remisión á Alah
+misericordioso, cuya bondad carece de límites, para que nos haga salir
+de las tinieblas del error á la luz de la verdadera sabiduría!» Después
+añadió: «Pero en verdad, hay que hacerlo sin remedio, aunque no sea mas
+que una vez, para dar la razón al poeta, que dice:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡La gente ¡oh amigo mío! nos acusa de cosas que nos son
+desconocidas, y dice de nosotros todo lo malo que piensa!</i></p>
+
+<p><i>¡Ven, amigo! ¡Seamos lo bastante generosos para<span class="pagenum"><a id="page_54">{54}</a></span> dar la razón á
+nuestros enemigos, y ya que sospechan una cosa, hagámosla siquiera
+una vez! ¡Después nos arrepentiremos, si te parece! ¡Ven, amigo
+dócil, á trabajar conmigo para dejar en paz la conciencia de
+nuestros acusadores!</i>»</p></div>
+
+<p>Y Sett Budur se levantó rápidamente y lo arrastró hacia los anchos
+colchones tendidos en la alfombra, mientras él trataba de defenderse
+algo y meneaba la cabeza con aspecto resignado, suspirando: «¡No hay
+recurso mas que en Alah! ¡Todo ocurre por orden suya!» Y como Sett Budur
+le hostigaba impaciente para que se diera prisa, se quitó los anchos
+calzones bombachos, después el calzón de hilo, y se vió derribado de
+pronto encima de los colchones por el rey, que se tendió junto á él y le
+cogió en brazos. Y el rey le dijo: «¡Verás cómo ni los mismos ángeles
+sabrían darte una noche como ésta!» Y el rey añadió: «¡Oh! ¡Arrímate!» Y
+le echó las dos piernas alrededor de los muslos, y le dijo: «¡Oh, dame
+la mano, pónmela entre los muslos para despertar á este niño y obligarlo
+á levantarse, porque lleva mucho tiempo dormido!» Y Kamaralzamán, algo
+cortado, le dijo: «¡No me atrevo!» El rey le dijo: «¡Voy á ayudarte!» Y
+le cogió la mano y se la paseó por entre los muslos.</p>
+
+<p>Entonces Kamaralzamán notó que el contacto con los muslos del rey era
+muy delicioso, y más dulce que el tocar manteca, y más suave que el
+tocar seda. Y aquello le agradó mucho, y le incitó á ex<span class="pagenum"><a id="page_55">{55}</a></span>plorar él solo
+lo de arriba y lo de abajo, hasta que su mano llegó á una cúpula que
+encontró muy movediza y verdaderamente llena de bendición. Pero por más
+que buscó por todas partes, no pudo encontrar el alminar. Y dijo para
+sí: «¡Oh Alah, qué misteriosas son tus obras! ¿Cómo podrá haber una
+cúpula sin alminar?» Después pensó: «Es probable que este rey encantador
+no sea hombre ni mujer, sino un eunuco blanco. ¡Eso resultaría mucho
+menos interesante!» Y le dijo al rey: «¡Oh rey, no sé, pero no encuentro
+al niño!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, á Sett Budur le dió tal acceso de risa, que le
+faltó poco para desmayarse...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 235.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...á Sett Budur le dió tal acceso de risa, que le faltó poco para
+desmayarse. Después se puso seria de repente, y recobró su antigua voz
+tan dulce y tan cantarina, y dijo á Kamaralzamán: «¡Oh esposo amadísimo,
+qué pronto has olvidado nuestras hermosas noches pasadas!» Y se levantó
+rápidamente, y tirando á lo lejos el traje y el turbante con que es<span class="pagenum"><a id="page_56">{56}</a></span>taba
+disfrazada, apareció completamente desnuda, suelta la cabellera á lo
+largo de la espalda.</p>
+
+<p>Al ver aquello, Kamaralzamán conoció á su esposa Budur, hija del rey
+Ghayur, señor de El-Buhur y de El-Kussur. Y la besó, y ella le besó, y
+la estrechó, y ella le estrechó, y después, ambos, llorando de alegría,
+se confundieron en besos encima del diván. Y ella, entre otros mil, le
+recitó estos versos:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡He aquí á mi amado! ¡Es el bailarín de cuerpo armonioso! ¡Miradle
+cuando avanza con pie flexible y ligero!</i></p>
+
+<p><i>¡Hele aquí! ¡No creáis que sus piernas se quejen del peso enorme
+que las precede, y que constituiría una buena carga para un
+camello!</i></p>
+
+<p><i>¡He aquí á mi amado! ¡Como alfombra tendí por su camino las flores
+de mis mejillas, ¡oh dicha mía! ¡Y el polvo de sus suelas fué un
+bálsamo bienhechor para mis ojos!</i></p>
+
+<p><i>¡En el rostro de mi amado ¡oh hijas de Arabia! vi bailar á la
+aurora! ¿Cómo olvidar sus encantos y su dulzura?...</i></p></div>
+
+<p>Después de lo cual, la reina Budur contó á Kamaralzamán cuanto le había
+ocurrido, desde el principio hasta el fin. Lo mismo hizo él, y después
+la reconvino, y le dijo: «¡Es realmente una enormidad lo que has hecho
+conmigo esta noche!» Ella contestó: «¡Por Alah! ¡No era mas que una
+broma!» En seguida siguieron sus retozos entre muslos y brazos hasta que
+amaneció.<span class="pagenum"><a id="page_57">{57}</a></span></p>
+
+<p>Entonces la reina Budur se juntó con el rey Armanos, padre de
+Hayat-Alnefus, le contó la verdad de su historia, y le reveló que su
+hija la joven Hayat-Alnefus era todavía tan completamente virgen como
+antes.</p>
+
+<p>Cuando el rey Armanos, dueño de la isla de Ébano, oyó estas palabras de
+Sett Budur, hija del rey Ghayur, se maravilló hasta el límite del
+asombro, y mandó que historia tan prodigiosa se escribiera con letras de
+oro sobre pergaminos ilustres. Después se volvió hacia Kamaralzamán y le
+preguntó: «¡Oh hijo del rey Schahramán! ¿quieres entrar en mi parentela
+aceptando como segunda esposa á mi hija Hayat-Alnefus, que está aún
+intacta de toda sacudida?» Kamaralzamán contestó: «Antes tengo que
+consultar con mi esposa Sett Budur, á quien debo respeto y amor.» Y se
+volvió hacia la reina Budur, y le preguntó: «¿Puedo contar con tu
+consentimiento para tomar á Hayat-Alnefus como segunda esposa?» Budur
+contestó: «¡Sí, por cierto; pues yo misma te la he reservado para
+festejar tu regreso! ¡Y me contentaré con ocupar el segundo puesto, pues
+debo mucha gratitud á Hayat-Alnefus por sus amabilidades y su
+hospitalidad!»</p>
+
+<p>Entonces Kamaralzamán se volvió hacia el rey Armanos, y le dijo: «¡Mi
+esposa Sett Budur me ha contestado aceptando lo propuesto, y diciéndome
+que en caso necesario se daría por muy contenta con ser esclava de
+Hayat-Alnefus!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, el rey Armanos se rego<span class="pagenum"><a id="page_58">{58}</a></span>cijó hasta el límite del
+regocijo, y fué á sentarse para aquel caso en el trono de justicia, y
+mandó reunir á todos los emires, visires, chambelanes y notables del
+reino, y les contó la historia de Kamaralzamán y su esposa Sett Budur,
+desde el principio hasta el fin. Luego les comunicó su proyecto de dar á
+Hayat-Alnefus por segunda esposa á Kamaralzamán, y nombrarle al mismo
+tiempo rey de la isla de Ébano, en lugar de su esposa, la reina Budur. Y
+todos besaron la tierra entre sus manos, y respondieron: «¡Desde el
+momento en que Kamaralzamán es el esposo de Sett Budur, que ha reinado
+antes en este trono, le aceptamos con júbilo por nuestro rey, y nos
+consideramos dichosos con ser sus esclavos fieles!»</p>
+
+<p>Después de estas palabras, el rey Armanos se entusiasmó hasta el límite
+más extremo del entusiasmo, é inmediatamente mandó llamar á los kadíes,
+testigos y jefes principales, y extender el contrato de boda de
+Kamaralzamán con Hayat-Alnefus.</p>
+
+<p>Y con tal motivo hubo grandes festejos y festines maravillosos, y se
+sacrificaron millares de reses para los pobres y desgraciados, y hubo
+liberalidad para todo el pueblo y todo el ejército. Y no quedó nadie en
+el reino que no deseara larga vida y felicidad para el rey Kamaralzamán
+y sus dos esposas Budur y Hayat-Alnefus.</p>
+
+<p>Y Kamaralzamán, á su vez, alardeó de tanta justicia al gobernar su reino
+como al contentar á<span class="pagenum"><a id="page_59">{59}</a></span> sus dos esposas, pues pasaba una noche con cada
+una, alternativamente.</p>
+
+<p>En cuanto á Sett Budur y á Hayat-Alnefus, vivieron siempre en perfecta
+armonía, dando las noches á su esposo, pero disfrutando juntas durante
+las horas del día.</p>
+
+<p>Tras de lo cual, Kamaralzamán despachó correos á su padre, el rey
+Schahramán, para comunicarle todos aquellos felices sucesos y decirle
+que pensaba ir á verle en cuanto hubiera reconquistado una ciudad á
+orillas del mar que los infieles habían arrebatado á los musulmanes.</p>
+
+<p>Mientras tanto, la reina Budur y la reina Hayat-Alnefus, fecundadas por
+Kamaralzamán, dieron cada una á su esposo un hijo varón, hermoso como la
+luna. Y todos vivieron con perfecta felicidad hasta el fin de sus días.
+Y tal es la historia maravillosa de Kamaralzamán y la princesa Budur.</p>
+
+<div class="blockquot"><p>Y Schahrazada, sonriendo, se calló.</p>
+
+<p>&#160; </p>
+
+<p>Pero la pequeña Doniazada, la de las mejillas siempre blancas, se
+había puesto muy colorada, sobre todo al acabarse la historia, y
+los ojos se le habían agrandado de placer, de curiosidad y también
+de confusión, y había acabado por taparse la cara con las dos
+manos, pero mirando al través.</p>
+
+<p>Y mientras Schahrazada, para rehacerse la voz, se mojaba los labios
+en una copa de cocimiento helado de pasas, palmoteando, exclamó:
+«¡Oh hermana, qué lástima que una historia tan maravillosa se<span class="pagenum"><a id="page_60">{60}</a></span>
+acabe tan pronto! ¡Es la primera de ese género que oigo de tus
+labios! ¡Y no sé por qué me pongo tan colorada!»</p>
+
+<p>Y Schahrazada, después de beber un sorbo, sonrió á su hermana con
+el rabillo del ojo, y le dijo: «Pues ¿qué será cuando hayas oído la
+<span class="smcap">Historia de Grano-de-Belleza</span>?... Pero primero te he de contar la
+agradable <span class="smcap">Historia de Feliz-Bello</span> y <span class="smcap">Feliz-Bella</span>.»</p>
+
+<p>Oídas estas palabras, Doniazada saltó de alegría y emoción, y
+exclamó: «¡Oh hermana, por favor! ¡Antes de empezar la historia de
+Feliz-Bello y Feliz-Bella, cuyos nombres ya me complacen infinito,
+dime quién es Grano-de-Belleza!»</p>
+
+<p>Y Schahrazada respondió: «¡Querida mía, Grano-de-Belleza es un
+joven!»</p>
+
+<p>Entonces el rey Schahriar, cuya tristeza había desaparecido á las
+primeras palabras de la historia de Sett Budur, que oyó entera con
+gran atención, dijo: «¡Oh Schahrazada! He de confesarte que la
+historia de Budur me ha encantado y regocijado, y además me ha
+incitado á enterarme mejor de esa moda nueva de la cual hablaba
+Sett Budur en prosa y verso. De modo que si en las historias que
+nos prometes se explica esa moda, con otros pormenores desconocidos
+para mí, puedes empezar en seguida.»</p>
+
+<p>Pero en este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y discreta como siempre, se calló.</p>
+
+<p>Y el rey Schahriar dijo para sí: «¡Por Alah! ¡No la mataré hasta
+que haya oído otros detalles sobre la moda nueva, que hasta ahora
+encuentro llena de oscuridad y complicaciones!»</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_61">{61}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 237.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<div class="blockquot"><p>Doniazada dijo: «¡Oh Schahrazada, hermana mía, te ruego que
+empieces!»</p>
+
+<p>Y Schahrazada sonrió á su hermana, y después, volviéndose hacia el
+rey Schahriar, le dijo:</p></div>
+
+<div class="figcenter">
+<img src="images/maze.png" width="100" height="100" alt="">
+</div>
+
+<div class="figcenter">
+<img src="images/ill_014.png" width="100" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p><span class="pagenum"><a id="page_62">{62}</a></span></p>
+
+<p><span class="pagenum"><a id="page_63">{63}</a></span></p>
+
+<div class="figcenter">
+<img src="images/ill_011-a.png" width="450" height="146" alt="">
+</div>
+
+<h2><a id="HISTORIA_DE_FELIZ-BELLO_Y_FELIZ-BELLA"></a>HISTORIA DE FELIZ-BELLO Y FELIZ-BELLA</h2>
+
+<p class="nind">
+<span class="letra">
+<img src="images/ill_007.png"
+width="80"
+height="80"
+alt=""></span>&#160; Se dice (pero Alah es más sabio) que había en la ciudad de Kufa un
+hombre al que se contaba entre sus vecinos más ricos y considerados, y
+se llamaba Primavera.</p>
+
+<p>Al primer año de su matrimonio, el mercader Primavera sintió caer sobre
+su casa la bendición del Altísimo con el nacimiento de un hijo muy
+hermoso, que vino al mundo sonriendo. Y por eso se llamó al niño
+Feliz-Bello.</p>
+
+<p>Al séptimo día de nacer su hijo, el mercader Primavera fué al zoco de
+los esclavos á comprar una criada para su mujer. Llegado á mitad de la
+plaza central, echó una ojeada circular á las mujeres y á los muchachos
+que se habían puesto á la venta, y vió, en medio de uno de los grupos, á
+una esclava<span class="pagenum"><a id="page_64">{64}</a></span> de aspecto dulce, que llevaba á la espalda, sujeta con un
+ancho cinturón, á su hija dormida.</p>
+
+<p>El mercader Primavera pensó entonces: «¡Alah es generoso!» Y se acercó
+al corredor y le preguntó: «¿Cuánto cuesta esta esclava con su hija?» El
+corredor contestó: «¡Cincuenta dinares, ni más ni menos!» Primavera
+dijo: «¡La compro! Escribe el contrato, y toma el dinero.» Después de
+llenar esta formalidad, el mercader Primavera dijo con dulzura á la
+mujer: «Sígueme, sierva mía.» Y se la llevó á su casa.</p>
+
+<p>Cuando la hija de su tío vió llegar á Primavera con la esclava, le
+preguntó: «¡Oh hijo de mi tío! ¿por qué has hecho ese gasto tan inútil?
+¡Yo, en cuanto me reponga del parto, podré atender á la casa como
+antes!» El mercader Primavera contestó con agrado: «¡Oh hija de mi tío!
+He comprado esta esclava por la niña que lleva á cuestas, y á la cual
+criaremos con nuestro hijo Feliz-Bello. ¡Y sabe que, si he de juzgar por
+lo que de sus facciones he visto, cuando crezca esta niña no tendrá
+igual en belleza en todos los países de Irak, Persia y Arabia!»</p>
+
+<p>Entonces la esposa de Primavera se volvió hacia la sierva, y le preguntó
+bondadosamente: «¿Cómo te llamas?» Ella contestó: «Me llaman
+Prosperidad, ¡oh mi señora!» A la esposa del mercader le gustó mucho
+aquel nombre, y le dijo: «¡Te sienta bien, ¡por Alah! Y tu hija, ¿cómo
+se llama?» La esclava contestó: «Fortuna.» Entonces la esposa de
+Primavera, en el límite de la alegría, dijo: «¡Ojalá acier<span class="pagenum"><a id="page_65">{65}</a></span>tes! ¡Y Alah,
+con tu venida, haga que duren la fortuna y la prosperidad en casa de
+quienes te han comprado, ¡oh cara blanca!»</p>
+
+<p>Después de lo cual se volvió hacia su esposo Primavera, y le preguntó:
+«Ya que es costumbre que los amos den nombre á los esclavos que compran,
+¿cómo piensas llamar á la niña?» Primavera respondió: «¡Como tú
+prefieras!» Y su esposa contestó: «¡Llamémosla Feliz-Bella!» Y Primavera
+dijo: «Así se llamará. No veo ningún inconveniente.»</p>
+
+<p>Y así fué como se llamó la niña Feliz-Bella, y se la crió con
+Feliz-Bello, exactamente con las mismas condiciones. Y ambos crecieron
+juntos, aumentándose cada día su hermosura; y Feliz-Bello llamaba á la
+hija de la esclava «mi hermana», y ella le llamaba á él «mi hermano».</p>
+
+<p>Cuando Feliz-Bello llegó á los cinco años, se pensó en celebrar su
+circuncisión. Se aguardó para ello la fiesta del natalicio del Profeta
+(¡con él la plegaria y la salvación!), para dar á tal rito preciado toda
+la manifestación de belleza que encierra. Por lo tanto, se hizo
+solemnemente la circuncisión de Feliz-Bello, que en vez de llorar,
+pareció encontrar aquello casi de su agrado, y sonrió gentilmente, cosa
+que, por otra parte, solía hacer siempre. Se formó una comitiva
+imponente y numerosa, compuesta de todos los parientes, amigos y
+conocidos de Primavera y de la hija de su tío; después, precedidos de
+banderas, desfiló por todas las calles de Kufa. Y Feliz-Bello iba
+encaramado en un palan<span class="pagenum"><a id="page_66">{66}</a></span>quín rojo, sobre una mula ricamente enjaezada de
+brocado, y á su lado estaba sentada la pequeña Feliz-Bella, que le
+abanicaba con un pañuelo de seda. Detrás del palanquín seguían las
+amigas, las vecinas y los niños, que llenaban el aire con sus
+«lu-lu-lúes» de alegría, mientras el buen Primavera, contentísimo,
+llevaba de la brida la mula arrogante y dócil.</p>
+
+<p>Cuando regresaron á casa, los invitados fueron uno tras otro á felicitar
+al mercader Primavera, diciendo antes de retirarse: «¡Para ti sean la
+bendición y la alegría! ¡Disfruta durante larga vida la abundancia de
+los goces del alma!...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 238.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...¡Disfruta durante larga vida la abundancia de los goces del alma!»</p>
+
+<p>Después transcurrieron tiempos felices, y los dos niños llegaron á
+cumplir los doce años de edad.</p>
+
+<p>Entonces Primavera fué á buscar á su hijo Feliz-Bello, que jugaba á
+matrimonios con Feliz-Bella, y le llamó aparte, y le dijo: «He aquí ¡oh
+hijo mío!<span class="pagenum"><a id="page_67">{67}</a></span> que acabas de cumplir doce años, gracias á la bendición de
+Alah. De modo que desde hoy ya no has de llamar á Feliz-Bella hermana
+tuya, pues ahora he de decirte que Feliz-Bella es hija de nuestra
+esclava Prosperidad, aunque la hayamos criado contigo en la misma cuna y
+la tratemos como á hija nuestra. Además, desde ahora es menester que se
+cubra la cara con el velo, pues tu madre me ha dicho que Feliz-Bella ha
+llegado, la semana pasada, á la época de la nubilidad. Así es que tu
+madre le va á buscar un esposo, que será para nosotros un esclavo
+adicto.»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, Feliz-Bello dijo á su padre: «Pues ya que
+Feliz-Bella no es hermana mía, quiero casarme con ella.» Primavera
+contestó: «¡Hay que pedirle permiso á tu madre!»</p>
+
+<p>Entonces Feliz-Bello fué á buscar á su madre, y le besó la mano, que se
+llevó á la frente; después le dijo: «Deseo casarme en secreto con
+Feliz-Bella, hija de nuestra esclava Prosperidad.» Y la madre de
+Feliz-Bello contestó: «¡Feliz-Bella te pertenece, hijo mío! Tu padre la
+había comprado en nombre tuyo.»</p>
+
+<p>Inmediatamente Feliz-Bello corrió á buscar á Feliz-Bella, y la cogió de
+la mano, y la amó, y ella le amó á él, y la misma noche durmieron
+juntos, como esposos dichosos.</p>
+
+<p>Después, y sin cesar tal estado de cosas, vivieron ambos en el colmo de
+la felicidad durante cinco años benditos. Y en toda la ciudad de Kufa no
+había<span class="pagenum"><a id="page_68">{68}</a></span> joven más bella, ni más dulce, ni más deliciosa que la mujer del
+hijo de Primavera. Ni la había tan instruída ni tan sabia. En efecto,
+Feliz-Bella había consagrado sus ratos de ocio á aprender el Korán, las
+ciencias, la hermosa escritura cúfica y la corriente, las bellas letras
+y la poesía, y el manejo de los instrumentos musicales. Y había llegado
+á adquirir tal habilidad en el arte del canto, que sabía cantar de más
+de quince modos distintos, y basándose en una sola palabra del primer
+verso de una canción, podía prolongar durante varias horas, y hasta una
+noche entera, variaciones infinitas que arrebataban con sus ritmos y su
+trémolos.</p>
+
+<p>Así es que Feliz-Bello y su esclava Feliz-Bella, muchas veces, á las
+horas de calor, se sentaban en su jardín sobre el mármol desnudo que
+rodeaba el estanque, en donde la frescura del agua y de la piedra
+llenábales de delicias. Allí comían sandías exquisitas, de pulpa fusible
+y ligera, y almendras y avellanas, y grano tostado y salado, y otras mil
+cosas admirables. Y dejaban de comer para respirar rosas y jazmines, ó
+para recitarse poemas encantadores. Y entonces Feliz-Bello rogaba á su
+esclava que preludiase, y Feliz-Bella cogía la guitarra de cuerdas
+dobles, de la cual sabía extraer sonidos sin par. Y ambos cantaban
+canciones como éstas, entre otras mil maravillosas:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Oh joven, llueven flores y aves! ¡Vamos con el viento hacia la
+cálida Bagdad de sonrosadas cúpulas!</i><span class="pagenum"><a id="page_69">{69}</a></span></p>
+
+<p><i>¡No, emir mío! ¡Quedémonos todavía en el jardín, junto al llamear
+de las palmas de oro, y ¡oh delicia! con las manos en la nuca,
+soñemos!</i></p>
+
+<p><i>¡Ven, oh joven! ¡Llueven diamantes en las hojas azules, y sobre el
+azul es bella la curva de las ramas! ¡Levántate, ¡oh ligera! y
+sacude las gotas furtivas que lloran en tus cabellos!</i></p>
+
+<p><i>¡No, emir mío! ¡Siéntate aquí y reclina la cabeza en mis rodillas!
+¡Embriágate entre mi ropa con todo el perfume de mis pechos
+floridos... y luego oye la suave brisa que canta al Hacedor!</i></p></div>
+
+<p>Otras veces, ambos jóvenes modulaban versos como los siguientes,
+acompañándose con el daff:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Soy feliz y ligera como una ágil danzarina!</i></p>
+
+<p><i>¡Oh labios, haced más lentos vuestros trinos sobre las flautas!
+¡Guitarras, paraos bajo los dedos para escuchar la canción de las
+palmeras!</i></p>
+
+<p><i>¡Las palmeras están de pie, como las jóvenes; murmuran en sordina
+entre la noche clara, y el remolino de sus cabelleras melodiosas
+responde á la brisa musical!</i></p>
+
+<p><i>¡Ah! ¡Soy feliz y ligera como una ágil danzarina!</i></p>
+
+<p><i>¡Esposa encantadora y perfumada! ¡Al oir las notas de tu voz, las
+piedras se levantan bailando, y vienen ordenadamente á construir un
+edificio armonioso!</i></p>
+
+<p><i>¡Que aquel que creó la belleza del amor nos otorgue la ventura,
+esposa encantadora y perfumada!</i></p>
+
+<p><i>¡Oh negrura de mis ojos, por ti voy á dar color azu<span class="pagenum"><a id="page_70">{70}</a></span>lado á mis
+párpados con la varita de cristal, y á macerar mis manos en la
+pasta de alheña!</i></p>
+
+<p><i>¡Así te parecerán mis dedos frutos de azufaifo, ó si lo prefieres,
+dátiles finos!</i></p>
+
+<p><i>¡Después me perfumaré los pechos, el vientre y todo el cuerpo con
+incienso delicado, para que mi piel se derrita en tu boca con
+suavidad, ¡oh negrura de mis ojos!</i></p></div>
+
+<p>Y de tal modo, el hijo de Primavera y la hija de Prosperidad pasaban las
+noches y las mañanas en una vida deliciosa...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 239.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...en una vida deliciosa.</p>
+
+<p>Pero ¡ah! lo que está escrito en la frente del hombre por los dedos de
+Alah, no puede borrarlo la mano del hombre; y aunque la criatura
+poseyera alas, no le sería posible huir del Destino.</p>
+
+<p>Tal fué la causa de que Feliz-Bello y Feliz-Bella tuvieran que
+experimentar durante cierto tiempo las vicisitudes de la suerte. Pero de
+todos modos, la nativa bendición que habían traído consigo á<span class="pagenum"><a id="page_71">{71}</a></span> la tierra
+había de librarles de las desdichas irremediables.</p>
+
+<p>Efectivamente, el gobernador de la ciudad de Kufa había oído hablar al
+califa de la hermosura de Feliz-Bella, esposa del hijo del mercader
+Primavera. Y dijo para sí: «¡Sin remedio, he de encontrar la manera de
+apoderarme de esta Feliz-Bella, cuyas perfecciones y arte para cantar me
+ponderan tanto! ¡Será un magnífico regalo para mi amo el Emir de los
+Creyentes Abd El-Malek ben-Meruán!»</p>
+
+<p>Por consiguiente, el gobernador de Kufa resolvió un día ejecutar su
+proyecto, y con tal fin mandó llamar á una vieja muy astuta, que de
+ordinario estaba encargada de adquirir é instruir especialmente á las
+esclavas jóvenes. Y le dijo: «¡Te ruego que vayas á casa del mercader
+Primavera y hagas conocimiento con la esclava de su hijo, la joven
+llamada Feliz-Bella, de la cual se dice que está muy versada en el arte
+del canto, y que es muy hermosa! Y de cualquier manera has de traérmela
+aquí, porque quiero enviarla como regalo al califa Abd El-Malek.» Y la
+vieja respondió: «¡Escucho y obedezco!» Y se fué inmediatamente á hacer
+los preparativos necesarios.</p>
+
+<p>A primera hora de la mañana se vistió de estameña, y se echó al cuello
+un enorme rosario de millares de cuentas, se ató una calabaza á la
+cintura, cogió una muleta, y se dirigió con lento paso á casa de
+Primavera, parándose á cada momento para suspirar, muy devota: «¡Alabado
+sea Alah! ¡No<span class="pagenum"><a id="page_72">{72}</a></span> hay más Dios que Alah! ¡Sólo á Alah es preciso recurrir!
+¡Alah es el más grande!» Y no dejó de proceder del mismo modo durante
+todo el camino, con gran admiración de los transeuntes, hasta que llegó
+á la puerta de la casa en que vivía Primavera. Llamó, y dijo: «¡Alah es
+generoso! ¡Oh Donador! ¡Oh Bienhechor!»</p>
+
+<p>Entonces fué á abrirle el portero, que era un anciano respetable,
+antiguo servidor de Primavera. Vió á la vieja devota, y después de
+examinarla no le pareció su aspecto muy tranquilizador, sino muy al
+contrario. Y por su parte, él también desagradó mucho á la vieja, que le
+dirigió una mirada atravesada. Y el portero sintió instintivamente la
+mirada, y también instintivamente, y para conjurar el mal de ojo,
+formuló con el pensamiento: «¡Mis cinco dedos de la mano izquierda en tu
+ojo derecho y los otros cinco dedos en tu ojo izquierdo!» Después, y en
+alta voz, le preguntó: «¿Qué quieres, mi anciana tía?» Ella respondió:
+«Soy una pobre vieja que no piensa mas que en rezar. Y como veo que se
+acerca la hora de la oración, quisiera entrar en esta morada para hacer
+mis devociones este día santo.» El buen portero se indignó, y le dijo
+con brusquedad: «¡Vete! ¡Esta casa no es mezquita ni oratorio, sino el
+hogar del mercader Primavera y su hijo Feliz-Bello!» La vieja respondió:
+«¡Ya lo sé! Pero ¿hay mezquita ni oratorio más digno de la oración que
+la morada bendita de Primavera y su hijo Feliz-Bello? Sabe también ¡oh
+portero de cara seca! que soy<span class="pagenum"><a id="page_73">{73}</a></span> mujer conocida en Damasco, en el palacio
+del Emir de los Creyentes. Y he salido de allí para visitar los santos
+lugares y rezar en todos los sitios dignos de veneración.» Pero el
+portero contestó: «Bueno que seas una devota; pero esa no es razón para
+que entres aquí. Sigue tu camino.» Y la vieja se resistió é insistió
+tanto tiempo, que el rumor de su voz hubo de llegar á oídos de
+Feliz-Bello, que salió para enterarse de la causa del altercado, y oyó á
+la vieja que decía al portero: «¿Cómo se puede impedir á una mujer de mi
+categoría entrar en la casa de Feliz-Bello, hijo de Primavera, cuando
+las puertas más cerradas de los emires y los grandes siempre se me abren
+de par en par?»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, Feliz-Bello sonrió, según su costumbre, y rogó á
+la vieja que entrara. Entonces la vieja le siguió, y llegó con él á la
+habitación de Feliz-Bella. Y le deseó la paz de la manera más sentida, y
+á la primera ojeada quedó estupefacta de su belleza.</p>
+
+<p>Cuando Feliz-Bella vió entrar á la santa vieja, se apresuró á levantarse
+en honor suyo y le devolvió su zalema con respeto, y le dijo: «¡Sea de
+buen agüero para nosotros tu venida, buena madre! ¡Dígnate descansar!»
+Pero ella contestó: «Acaban de anunciar la hora de la oración, hija mía.
+¡Déjame rezar!» Y volvióse en seguida en dirección á la Meca, y se
+arrodilló en actitud de orar. Y así estuvo hasta la noche sin moverse, y
+nadie se atrevía á interrumpir su función augusta. Y además<span class="pagenum"><a id="page_74">{74}</a></span> parecía tan
+sumida en el éxtasis, que no hacía caso alguno de lo que ocurría á su
+alrededor.</p>
+
+<p>Por fin, Feliz-Bella se atrevió, y acercóse tímidamente á la santa, y le
+dijo con voz dulce y respetuosa: «¡Madre mía, da descanso á las
+rodillas, aunque no sea mas que una hora!» La vieja contestó: «¡El que
+no cansa el cuerpo en este mundo no puede aspirar al reposo reservado á
+los puros y elegidos en lo futuro!» Feliz-Bella, extremadamente
+edificada, repuso: «¡Por favor, ¡oh madre nuestra! honra nuestra mesa
+con tu presencia y consiente en compartir con nosotros el pan y la sal!»
+La vieja respondió: «He hecho voto de ayunar, hija mía. No puedo faltar
+á mi voto. No me hagas caso, y ve á reunirte con tu esposo. Vosotros,
+que sois jóvenes y hermosos, comed, bebed y sed felices...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 240.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...Vosotros, que sois jóvenes y hermosos, comed, bebed y sed felices.»</p>
+
+<p>Entonces Feliz-Bella fué á buscar á su amo, y le dijo: «¡Oh mi señor!
+¡Te ruego que vayas á su<span class="pagenum"><a id="page_75">{75}</a></span>plicar á esa santa que en adelante se aposente
+en nuestra casa, pues su rostro, macerado en la piedad, iluminará
+nuestra morada!» Feliz-Bello contestó: «Tranquilízate. Ya he mandado que
+le preparen una habitación con su lecho, y una esterilla nueva, y su
+jarro, y su palangana. Y nadie la molestará.»</p>
+
+<p>En cuanto á la vieja, se pasó toda la noche rezando y leyendo en alta
+voz el Korán. Después, al amanecer, se lavó y fué á buscar á Feliz-Bello
+y á su amiga, y les dijo: «¡Vengo á despedirme de vosotros! ¡Alah os
+tenga en su guarda!» Pero Feliz-Bella le dijo: «¡Oh madre nuestra! ¿Cómo
+nos vas á dejar con tan poco sentimiento, cuando nosotros nos estábamos
+ya alegrando de ver nuestra casa bendecida para siempre por tu
+presencia, y te habíamos preparado la mejor habitación para que hagas
+tus devociones sin que te molesten?» La vieja contestó: «¡Alah os
+conserve á los dos y haga durar sus beneficios y sus gracias para
+vosotros! Ya que la caridad musulmana ocupa un sitio de honor en vuestro
+corazón, me alegro mucho de que me albergue vuestra hospitalidad. Pero
+os pido únicamente que advirtáis á vuestro portero, que tiene una cara
+tan seca, que no se oponga más á dejarme entrar aquí cuando pueda venir.
+Ahora mismo voy á visitar los santos lugares de Kufa, en los cuales haré
+votos á Alah para que os retribuya según vuestros méritos. ¡Luego
+volveré á endulzarme con vuestra hospitalidad!» Después los dejó,
+mientras ambos le<span class="pagenum"><a id="page_76">{76}</a></span> cogían las manos y se las llevaban á los labios y á
+la frente.</p>
+
+<p>¡Oh pobre Feliz-Bella! ¡Si supieras el motivo de que aquella vieja de
+betún entrara en tu casa y los negros designios que urdía contra tu
+dicha y tranquilidad! Pero ¿cuál es la criatura que puede adivinar lo
+oculto y arrancar el velo al porvenir?</p>
+
+<p>La maldita vieja salió, y se dirigió al palacio del gobernador, y se le
+presentó en seguida. Entonces éste le preguntó: «¿Qué has hecho, ¡oh
+desenredadora de telas de araña! ¡oh taimada sublime y sutil!?» La vieja
+dijo: «Haga lo que haga, ¡oh mi señor! no soy mas que tu discípula y la
+protegida de tus miradas. Escucha. He visto á la joven Feliz-Bella,
+esclava del hijo de Primavera. ¡Jamás el vientre de la fecundidad modeló
+belleza semejante!» El gobernador exclamó: «¡Ya Alah!» Y prosiguió la
+vieja: «Está amasada con delicias. ¡Es un fluir continuo de dulzuras y
+de encantos ingenuos!» El gobernador exclamó: «¡Oh ojo mío! ¡Latido de
+mi corazón!» La vieja añadió: «¿Qué dirías si oyeras el timbre de su
+voz, más fresca que el rumor del agua debajo de una bóveda sonora? ¿Qué
+harías si vieras sus ojos de antílope y sus miradas modestas?» El
+gobernador exclamó: «¡No podría hacer mas que admirarla con toda mi
+admiración, pues repito que la destino á nuestro amo el califa!
+¡Apresúrate, pues, á triunfar!» La vieja dijo: «Te pido para ello un mes
+entero.» Y el gobernador respondió: «¡Dispón de ese tiempo, siempre que
+dé resul<span class="pagenum"><a id="page_77">{77}</a></span>tado! Y en mí encontrarás una generosidad que te dejará
+satisfecha. Para empezar, toma mil dinares como señal de mi buena
+voluntad.»</p>
+
+<p>Y la vieja guardó los mil dinares en el cinturón, y desde aquel día
+empezó á visitar con regularidad á Feliz-Bello y Feliz-Bella en su casa,
+y ellos, por su parte, le demostraban cada día más miramientos y
+consideraciones.</p>
+
+<p>Y así las cosas, la vieja llegó á ser la consejera inseparable de
+aquella casa. Y un día le dijo á Feliz-Bella: «Hija mía, la fecundidad
+no ha visitado aún tus caderas juveniles. ¿Quieres venir conmigo á pedir
+la bendición á los santos ascetas, á los jeques amados de Alah, á los
+santones y walíes que están en comunicación con el Altísimo? Conozco á
+esos walíes, hija mía, y sé el poder inmenso que tienen para hacer
+milagros y realizar las cosas más prodigiosas en nombre de Alah. Curan á
+los ciegos y á los inválidos, resucitan á los muertos, vuelan por el
+aire, nadan por el agua. En cuanto á la fecundación de las mujeres, es
+el privilegio más fácil que les otorgó Alah. ¡Y alcanzarás ese resultado
+sin más que tocar la orla de su ropón ó besar las cuentas de su
+rosario!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras de la vieja, Feliz-Bella sintió agitarse en su
+alma el deseo de la fecundidad, y dijo á la anciana: «Tengo que pedir á
+mi amo Feliz-Bello permiso para salir. Aguardemos que regrese.» Pero la
+vieja respondió: «Te basta con avisar á su madre.» Entonces la joven fué
+en seguida<span class="pagenum"><a id="page_78">{78}</a></span> á buscar á la madre de Feliz-Bello, y le dijo: «Te suplico
+por Alah, ¡oh mi señora! que me concedas permiso para ir con esta santa
+vieja á visitar á los walíes amigos de Alah, y pedirles la bendición en
+su santa morada. Y te prometo estar aquí de vuelta antes que llegue mi
+amo Feliz-Bello.» Entonces la esposa de Primavera contestó: «¡Hija mía,
+piensa en el disgusto que tendría tu amo si volviese y no te encontrase!
+Me diría: «¿Y cómo ha podido salir Feliz-Bella sin permiso mío? ¡Es la
+primera vez que tal ocurre!»</p>
+
+<p>En este momento intervino la vieja, y dijo á la madre de Feliz-Bello:
+«¡Por Alah! ¡Daremos una rápida vuelta por los lugares santos, no la
+dejaré siquiera que se siente para descansar, y la traeré sin demora!»
+Entonces la madre de Feliz-Bello dió el consentimiento, pero suspirando
+á pesar suyo.</p>
+
+<p>La vieja se llevó, pues, á Feliz-Bella, y la guió directamente á un
+pabellón aislado del jardín de palacio; allí la dejó sola un momento, y
+corrió á comunicar su llegada al gobernador, que fué en seguida al
+pabellón...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_79">{79}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 241.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...al gobernador, que fué en seguida al pabellón, y en el umbral quedóse
+como deslumbrado por tal belleza.</p>
+
+<p>Cuando Feliz-Bella vió entrar á aquel hombre desconocido, se apresuró á
+velarse la cara, rompió en sollozos, y buscó con la mirada un sitio por
+donde poder huir; pero fué en vano.</p>
+
+<p>Entonces, como la vieja no parecía, Feliz-Bella ya no dudó de la
+traición de la maldita, y se acordó de ciertas palabras que su fiel
+portero le había dicho respecto á los ojos llenos de artificios de
+aquella mujer.</p>
+
+<p>En cuanto al gobernador, seguro de que Feliz-Bella era la misma que
+tenía delante, volvió á salir, cerrando la puerta, y fué á dar
+rápidamente algunas órdenes; escribió una carta al califa Abd El-Malek
+ben-Meruán, y confió la carta y la joven al jefe de sus guardias,
+mandándole que emprendiera en seguida el camino de Damasco.</p>
+
+<p>Entonces el jefe de los guardias se llevó por fuerza á Feliz-Bella, la
+colocó encima de un ágil dromedario, se puso delante de ella, y partió á
+toda prisa hacia Damasco, seguido por algunos esclavos.<span class="pagenum"><a id="page_80">{80}</a></span></p>
+
+<p>En cuanto á Feliz-Bella, durante todo el camino se tapó la cara con el
+velo, y sollozó en silencio, indiferente á las paradas, á las sacudidas,
+á los descansos y á las marchas. Y el jefe de los guardias no le pudo
+sacar una palabra ni una seña, y así siguió hasta la llegada á Damasco.</p>
+
+<p>El jefe se dirigió sin demora al palacio del Emir de los Creyentes,
+entregó la esclava y la carta al jefe de los chambelanes, recibió la
+respuesta que le dieron, y se volvió á Kufa del mismo modo que había
+venido.</p>
+
+<p>Al día siguiente el califa entró en el harén y manifestó á su esposa y á
+su hermana la llegada de la esclava nueva, diciéndoles: «El gobernador
+de Kufa acaba de enviarme como regalo una esclava joven; y me escribe
+para decirme que esa esclava, comprada por él, es hija de un rey,
+apresada en su país por mercaderes de esclavos.» Y su esposa le
+respondió: «¡Alah acreciente tus goces y sus beneficios!» Y la hermana
+del califa preguntó: «¿Cómo se llama? ¿Es morena ó blanca?» El califa
+contestó: «Aún no la he visto.»</p>
+
+<p>Entonces la hermana del califa, llamada Sett Zahia, que era de tierno
+corazón, sintió lástima, y se acercó á la joven y le preguntó: «¿Por qué
+lloras, hermana mía? ¿No sabes que desde ahora estás segura, y que tu
+vida transcurrirá ligera y sin preocupaciones? ¿Adónde podías ir á parar
+mejor que al palacio del Emir de los Creyentes?» Al oir estas palabras,
+la hija de Prosperidad levantó los ojos<span class="pagenum"><a id="page_81">{81}</a></span> sorprendida, y preguntó: «Pero
+¡oh mi señora! ¿en qué ciudad estoy, para que sea éste el palacio del
+Emir de los Creyentes?» Sett Zahia contestó: «¡En la ciudad de Damasco!
+¿Pero tú no lo sabías? ¿Y el mercader que te vendió no te ha advertido
+que lo hacía por cuenta del califa Abd El-Malek ben-Meruán? Ya lo sabes,
+hermana; eres propiedad del Emir de los Creyentes, que es mi hermano.
+Sécate, pues, las lágrimas, y dime tu nombre.»</p>
+
+<p>Al oir semejantes palabras, la joven ya no pudo reprimir los sollozos
+que la ahogaban, y murmuró: «¡Oh mi señora, en mi tierra me llaman
+Feliz-Bella!»</p>
+
+<p>A la sazón entró el califa. Avanzó hacia Feliz-Bella sonriendo
+bondadosamente, se sentó á su lado, y le dijo: «¡Quítate el velo de la
+cara, ¡oh joven!» Pero Feliz-Bella, en vez de descubrirse la cara, se
+aterró sólo de pensarlo, y se tapó completamente con la tela hasta por
+debajo de la barbilla, con mano temblorosa. Y el califa no quiso
+enojarse por una acción tan extraordinaria, y dijo á Sett Zahia: «Te
+confío á esta joven, y espero que dentro de pocos días la hayas
+acostumbrado á ti, y la animes, y consigas que sea menos tímida.»
+Después dirigió otra mirada á Feliz-Bella y no pudo ver, fuera de las
+telas en que estrechamente se envolvía, mas que la unión de las finas
+muñecas. Pero con aquello le bastó para que la amara en extremo; muñecas
+tan admirablemente modeladas no podían pertenecer mas que á una perfecta
+beldad. Y se retiró.<span class="pagenum"><a id="page_82">{82}</a></span></p>
+
+<p>Entonces Sett Zahia se llevó á Feliz-Bella, y la condujo al hammam de
+palacio, y después del baño la vistió con un traje muy hermoso, y le
+colocó en el peinado varias sartas de perlas y pedrerías, y luego la
+acompañó el resto del día, tratando de acostumbrarla á ella. Pero
+Feliz-Bella, aunque muy confusa con los miramientos que le prodigaba la
+hermana del califa, no podía dejar de llorar, ni quería tampoco revelar
+la causa de sus penas, porque pensaba que con ello no variaría su
+destino. Guardó, pues, para sí aquel agudo dolor, y siguió consumiéndose
+día y noche, de tal modo, que al poco tiempo cayó gravemente enferma; y
+desesperaron de salvarla después de haber experimentado en ella la
+ciencia de los médicos más famosos de Damasco.</p>
+
+<p>&#160; </p>
+
+<p>En cuanto á Feliz-Bello, hijo de Primavera, al anochecer regresó á su
+casa, y según costumbre, se echó en el diván, y llamó: «¡Oh
+Feliz-Bella!» Pero, por primera vez, nadie contestó. Entonces se levantó
+súbito y llamó de nuevo: «¡Oh Feliz-Bella!» Pero nadie contestó. Porque
+todas las esclavas se habían escondido, y ninguna de ellas se atrevía á
+moverse. Por fin Feliz-Bello se dirigió al aposento de su madre, entró
+precipitadamente, y encontró á su madre sentada, muy triste, con la mano
+en la mejilla y absorta en sus pensamientos. Al verla, creció su
+inquietud, y preguntó, todo lleno de espanto: «¿Dónde está
+Feliz-Bella?»<span class="pagenum"><a id="page_83">{83}</a></span></p>
+
+<p>Pero la esposa de Primavera no contestó mas que con lágrimas, y después
+suspiró: «¡Alah nos proteja, ¡oh hijo mío! Feliz-Bella, en ausencia
+tuya, ha venido á pedirme permiso para salir con la vieja é ir, según me
+dijo, á visitar á un santo walí que realiza milagros. ¡Ah, hijo mío! ¡Mi
+corazón no estuvo tranquilo nunca desde que esa vieja entró en nuestra
+casa! ¡Tampoco la ha mirado jamás con buenos ojos nuestro portero, el
+servidor anciano y fiel que nos crió á todos! ¡Siempre he tenido el
+presentimiento de que esa vieja nos había de traer mala suerte con sus
+oraciones harto prolongadas y sus miradas tan astutas!» Pero Feliz-Bello
+interrumpió á su madre para preguntar: «¿A qué hora exactamente ha
+salido Feliz-Bella?» La madre contestó: «Esta mañana temprano, después
+de haberte ido al zoco.» Y Feliz-Bello exclamó: «¡Ya ves, madre mía,
+para lo que nos sirve variar nuestras costumbres y otorgar á nuestras
+mujeres libertades de las cuales no saben qué hacer, y que tienen que
+serles funestas! ¡Ah, madre mía! ¿Por qué permitiste salir á
+Feliz-Bella? ¿Quién sabe por dónde se pudo extraviar, ó si se ha caído
+al agua, ó si la sepultó un alminar que se haya derrumbado? ¡Pero voy á
+escape á ver al gobernador para obligarle á hacer investigaciones
+inmediatamente!»</p>
+
+<p>Y Feliz-Bello, fuera de sí, corrió al palacio, y el gobernador le
+recibió sin hacerle esperar, por consideración hacia su padre Primavera,
+que era una de las personas más notables de la ciudad. Y<span class="pagenum"><a id="page_84">{84}</a></span> Feliz-Bello,
+sin atender siquiera á las fórmulas obligatorias de la zalema, dijo al
+gobernador: «Mi esclava ha desaparecido de nuestra casa esta mañana en
+compañía de una vieja á la cual habíamos dado albergue. Vengo á rogarte
+que me ayudes á buscarla.» El gobernador, adoptando un tono lleno de
+interés, contestó: «¡En seguida, hijo mío! Estoy dispuesto á todo, por
+consideración á tu digno padre. Ve á buscar de mi parte al jefe de la
+guardia, y cuéntale el caso. Es hombre muy avisado y lleno de recursos,
+y sin duda alguna encontrará á la esclava dentro de pocos días.»</p>
+
+<p>Entonces Feliz-Bello corrió á ver al jefe de la guardia, y le dijo:
+«Vengo á verte de parte del gobernador para encontrar á mi esclava, que
+ha desaparecido de mi hogar.» El jefe de la guardia, que estaba sentado
+en la alfombra, con las piernas cruzadas, resolló dos ó tres veces, y al
+fin preguntó: «¿Con quién se ha marchado?» Feliz-Bello respondió: «Con
+una vieja cuyas señas son estas y aquellas. Y la vieja va vestida de
+estameña, y lleva al cuello un rosario con millares de cuentas.» Y el
+jefe de la guardia dijo: «¡Por Alah! ¡Dime en dónde está la vieja, y en
+seguida iré á buscar á la esclava!»</p>
+
+<p>A estas palabras, Feliz-Bello contestó: «Pero ¿y qué sé yo dónde está la
+vieja? ¿Vendría aquí si supiera dónde está?» El jefe de la guardia mudó
+de postura, colocando las piernas en sentido inverso, y dijo: «¡Hijo
+mío, únicamente Alah el Omnis<span class="pagenum"><a id="page_85">{85}</a></span>ciente es capaz de descubrir las cosas
+invisibles!» Entonces, Feliz-Bello, irritado hasta el límite, exclamó:
+«¡Por el Profeta! ¡A ti solo te haré responsable de esto! Y en caso
+necesario iré á ver al gobernador, y hasta al Emir de los Creyentes,
+para que sepan quién eres!» El otro contestó: «¡Puedes ir adonde te
+parezca! ¡No he estudiado hechicería, para adivinar las cosas ocultas!»</p>
+
+<p>En seguida Feliz-Bello volvió á casa del gobernador, y le dijo: «¡He ido
+á ver al jefe de la guardia y ha pasado tal y cual cosa!» Y el
+gobernador dijo: «¡No es posible! ¡Hola, guardias! ¡Id á buscar á ese
+hijo de perro!» Y cuando llegó el jefe, el gobernador dijo: «¡Te mando
+que hagas las pesquisas más minuciosas para encontrar á la esclava de
+Feliz-Bello, hijo de Primavera! Envía á tus jinetes en todas
+direcciones. Corre tú también, y busca por todas partes. ¡Pero tienes
+que encontrarla!» Y al mismo tiempo le guiñó el ojo para que no hiciera
+nada. Después se volvió hacia Feliz-Bello, y le dijo: «¡En cuanto á ti,
+hijo mío, no quiero que tengas que reclamar en adelante esa esclava mas
+que á mí! ¡Y si por acaso (pues todo puede suceder) no se encontrara á
+la esclava, yo mismo te daré en su lugar diez vírgenes de la edad de las
+huríes, de pechos turgentes y nalgas duras y firmes como cubos de
+granito! ¡Y obligaré también al jefe de la guardia á darte de su harén
+diez esclavas jóvenes tan intactas como mis ojos! Pero tranquiliza tu
+alma, pues sabe que el Destino te otorgará siempre<span class="pagenum"><a id="page_86">{86}</a></span> lo que te esté
+reservado, y por otra parte, nunca lograrás lo que no te haya destinado
+la suerte...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 242.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...nunca lograrás lo que no te haya destinado la suerte.»</p>
+
+<p>Entonces Feliz-Bello se despidió del gobernador, y volvió desesperado á
+su casa, después de haber vagado toda la noche en busca de Feliz-Bella.
+Y á la jornada siguiente tuvo que guardar cama, presa de una extrema
+debilidad y de una calentura que creció de día en día, según perdía la
+esperanza que le quedaba respecto á las pesquisas ordenadas por el
+gobernador. Y los médicos consultados contestaron: «¡Su enfermedad no
+tiene otro remedio que el regreso de su esposa!»</p>
+
+<p>A todo esto, llegó á la ciudad de Kufa un persa muy versado en medicina,
+arte de drogas, ciencia de las estrellas y arena adivinatoria. Y el
+mercader Primavera se apresuró á llamarle á casa de su hijo. Entonces,
+el sabio persa, después de haber sido tratado por Primavera con los
+mayores mira<span class="pagenum"><a id="page_87">{87}</a></span>mientos, se acercó á Feliz-Bello y le dijo: «¡Dame la
+mano!» Y le cogió la mano, le tomó el pulso un buen rato, le miró con
+atención la cara, después sonrió, y se volvió hacia el mercader
+Primavera, diciéndole: «¡La enfermedad de tu hijo reside en su corazón!»
+Y Primavera respondió: «¡Por Alah! Verdad dices, ¡oh médico!» El sabio
+prosiguió: «Y la causa de esa enfermedad es la desaparición de una
+persona querida. ¡Pues bien! ¡Os voy á decir, con ayuda de los poderes
+misteriosos, el sitio en que se encuentra esa persona!»</p>
+
+<p>Y dichas tales palabras, el persa se acurrucó, sacó de un talego un
+paquete de arena, que desató y extendió delante de él; luego puso en
+medio de la arena cinco guijarros blancos y tres guijarros negros, dos
+varitas y una uña de tigre; los colocó en un plano, después en dos
+planos, y luego en tres planos; los miró, pronunciando algunas frases en
+lengua persa, y dijo: «¡Oh vosotros que me oís! ¡Sabed que la persona se
+encuentra en este momento en Bassra!» Después reflexionó, y dijo: «¡No!
+Los tres ríos que ahí veo me han engañado. ¡La persona se encuentra en
+este momento en Damasco, dentro de un gran palacio, y en el mismo estado
+de languidez que tu hijo, ¡oh ilustre mercader!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, Primavera exclamó: «¿Y qué hemos de hacer, ¡oh
+venerable médico!? Por favor, ilumínanos, y no habrás de quejarte de la
+avaricia de Primavera. Pues ¡por Alah! te daré con qué vivir en la
+opulencia durante el espacio de tres<span class="pagenum"><a id="page_88">{88}</a></span> vidas humanas.» Y el persa
+contestó: «¡Tranquilizad ambos vuestras almas, y que se refresquen
+vuestros párpados cubriendo vuestros ojos sin inquietud! ¡Pues yo me
+encargo de reunir á los dos jóvenes, y eso es más fácil de hacer de lo
+que tú te figuras!» Después añadió, dirigiéndose á Primavera: «¡Saca del
+bolsillo cuatro mil dinares!» Y Primavera se desató inmediatamente el
+cinturón, y colocó delante del persa cuatro mil dinares y otros mil. Y
+el persa dijo: «¡Ahora que tengo con qué cubrir gastos, voy á ponerme al
+momento en camino para Damasco, llevando conmigo á tu hijo! ¡Y si Alah
+quiere, regresaremos con su amada!» Después se volvió hacia el joven
+tendido en la cama, y le preguntó: «¡Oh hijo del distinguido Primavera!
+¿Cómo te llamas?» El otro respondió: «Feliz-Bello.» El persa dijo:
+«¡Pues bien, Feliz-Bello, levántate, y que tu alma se vea en adelante
+libre de toda inquietud, pues desde este momento puedes dar por seguro
+que has recobrado á tu esclava!» Y Feliz-Bello, súbitamente movido por
+el buen influjo del médico, se levantó y se sentó. Y el médico
+prosiguió: «Afirma tus ánimos y tu valor. No te preocupes por nada.
+¡Come, bebe y duerme! Y dentro de una semana, en cuanto recuperes las
+fuerzas, volveré á buscarte para hacer el viaje contigo.» Y se despidió
+de Primavera y Feliz-Bello, y se fué á hacer también sus preparativos
+para el viaje.</p>
+
+<p>Entonces Primavera dió á su hijo otros cinco mil dinares, y le compró
+camellos, que mandó cargar<span class="pagenum"><a id="page_89">{89}</a></span> de ricas mercaderías y de aquellas sedas de
+Kufa de colores tan hermosos, y le dió caballos para él y para su
+acompañamiento. Y al cabo de la semana, como Feliz-Bello había seguido
+las prescripciones del sabio y se había repuesto admirablemente,
+Primavera supuso que su hijo podía emprender sin inconveniente el viaje
+á Damasco. De modo que Feliz-Bello se despidió de su padre, de su madre,
+de Prosperidad y del portero, y acompañado de todos los buenos deseos
+que los brazos de los suyos invocaban sobre su cabeza, salió de Kufa con
+el sabio persa.</p>
+
+<p>Y Feliz-Bello había llegado en aquellos instantes á la perfección de la
+juventud, y sus diez y siete años habían dado un sedoso vello á sus
+mejillas levemente sonrosadas, lo cual hacía más seductores todavía sus
+encantos, de modo que nadie le podía mirar sin pararse extático. Y el
+sabio persa no tardó en experimentar el efecto delicioso de los hechizos
+del joven, y le quiso con toda su alma, muy de veras, y se privó durante
+todo el viaje de todas las comodidades á fin de que él las aprovechara.
+Y cuando le veía contento, se alegraba hasta el límite de la alegría...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_90">{90}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 243.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...se alegraba hasta el límite de la alegría.</p>
+
+<p>En estas condiciones, el viaje fué agradable y nada fatigoso, y así
+llegaron á Damasco.</p>
+
+<p>Inmediatamente el sabio persa fué al zoco con Feliz-Bello, y alquiló en
+el acto una gran tienda, que restauró por completo: Después mandó hacer
+anaquelerías tapizadas de terciopelo, y en ellas colocó por orden sus
+frascos de valor, sus dictamos, sus bálsamos, sus polvos, sus jarabes
+exquisitos, sus triacas finas conservadas en oro puro, sus tarros de
+porcelana persa con reflejos metálicos, en donde maduraban las añejas
+pomadas compuestas con el jugo de trescientas hierbas raras, y entre los
+frascos grandes, los alambiques y las retortas colocó el astrolabio de
+oro.</p>
+
+<p>Tras de lo cual se puso su traje de médico y el gran turbante de siete
+vueltas, y preparó también á Feliz-Bello, que había de ser su ayudante,
+despachando las recetas, machacando en el mortero, haciendo los
+saquillos y escribiendo los remedios que él le dictara. Para ello le
+vistió con una camisa de seda azul y un chaleco de casimira, y le pasó
+alre<span class="pagenum"><a id="page_91">{91}</a></span>dedor de las caderas un mandil de seda de color de rosa con franjas
+de oro. Después le dijo: «¡Oh Feliz-Bello! ¡Desde este momento tienes
+que llamarme padre, y yo te llamaré hijo, pues si no, los habitantes de
+Damasco creerán que hay entre los dos lo que tú comprendes!» Y
+Feliz-Bello dijo: «¡Escucho y obedezco!»</p>
+
+<p>Y apenas se abrió la tienda que el persa destinaba á consulta, acudieron
+de todas partes en tropel los vecinos, unos para exponer lo que les
+pasaba, otros nada más que para admirar la belleza del joven, y todos
+para quedar estupefactos y encantados á un tiempo al oir á Feliz-Bello
+conversar con el médico en lengua persa, que ellos no conocían, y les
+parecía deliciosa en labios del joven ayudante. Pero lo que llevó hasta
+el límite extremo el asombro de los habitantes fué el modo de adivinar
+las enfermedades el médico persa.</p>
+
+<p>Efectivamente, el médico miraba á lo blanco de los ojos durante algunos
+minutos al enfermo que recurría á él, y luego le presentaba una gran
+vasija de cristal y le decía: «¡Mea!» Y el enfermo meaba en la vasija, y
+el persa elevaba la vasija hasta la altura de sus ojos y la examinaba, y
+después decía: «¡Te pasa tal y cual cosa!» Y el enfermo exclamaba
+siempre: «¡Por Alah! ¡Verdad es!» Con lo cual todo el mundo levantaba
+los brazos, diciendo: «¡Ya Alah! ¡Qué prodigioso sabio! ¡Nunca hemos
+oído cosa parecida! ¿Cómo podrá conocerse por la orina la enfermedad?»<span class="pagenum"><a id="page_92">{92}</a></span></p>
+
+<p>No es, pues, de extrañar que el médico persa adquiriera fama en pocos
+días por su ciencia extraordinaria entre todas las personas notables y
+acomodadas, y que el eco de todos sus prodigios llegase á los mismos
+oídos del califa y de su hermana Sett Zahia.</p>
+
+<p>Y un día que el médico estaba sentado en medio de la tienda y dictaba
+una receta á Feliz-Bello, que se hallaba á su lado con el cálamo en la
+mano, una respetable dama, montada en un borrico con silla de brocado
+rojo y adornos de pedrería, se paró á la puerta, ató la rienda del burro
+á la argolla de cobre que coronaba el armazón de la silla, y después
+hizo seña al sabio para que la ayudase á bajar. El persa se levantó en
+seguida solícito, corrió á darle la mano, y le rogó que se sentase, al
+mismo tiempo que Feliz-Bello, sonriendo discretamente, le presentaba un
+almohadón.</p>
+
+<p>Entonces la dama sacó de debajo de su vestido un frasco lleno de orines,
+y preguntó al persa: «¿Eres realmente tú ¡oh venerable jeque! el médico
+procedente de Irak-Ajami, que hace esas curas admirables en Damasco?» Él
+contestó: «Soy el mismo, y tu esclavo.» Ella dijo: «¡Nadie es esclavo
+mas que de Alah! Sabe, pues, ¡oh maestro sublime de la ciencia! que este
+frasco contiene lo que comprenderás, y su propietaria, aunque virgen
+todavía, es la favorita de nuestro soberano el Emir de los Creyentes.
+Los médicos de este país no han podido acertar la causa de la enfermedad
+que la tiene<span class="pagenum"><a id="page_93">{93}</a></span> en cama desde el día de su llegada á palacio. Y por eso
+Sett Zahia, hermana de nuestro señor, me ha enviado á traerte este
+frasco, para que descubras esa causa desconocida.»</p>
+
+<p>Oídas estas palabras, dijo el médico: «¡Oh mi señora! ¡Has de decirme el
+nombre de la enferma, para que yo pueda hacer mis cálculos y saber
+precisamente la hora más favorable para hacerle tomar las medicinas!» La
+dama respondió: «Se llama Feliz-Bella.»</p>
+
+<p>Entonces el médico se puso á trazar en un pedazo de papel que tenía en
+la mano numerosísimos cálculos, unos con tinta roja y otros con tinta
+verde. Después sumó los guarismos verdes y los guarismos rojos, y dijo:
+«¡Oh mi señora! ¡he descubierto la enfermedad! Es una afección conocida
+con el nombre de temblor de los abanicos del corazón.» A tales palabras,
+la dama contestó: «¡Por Alah! ¡Es verdad! ¡Pues los abanicos de su
+corazón tiemblan tanto, que los oímos!» El médico prosiguió: «Pero antes
+de prescribir los remedios he de saber de qué país es ella. Y esto es
+muy importante, porque así averiguaré, en cuanto haga mis cálculos, el
+influjo de la ligereza ó de la pesadez del aire en los abanicos de su
+corazón. Además, para juzgar el estado en que se conservan esos abanicos
+delicados, tengo que saber asimismo el tiempo que hace que está en
+Damasco y su edad exacta.» La dama contestó: «Se ha criado, según
+parece, en Kufa, ciudad del Irak; y tiene diez y seis años, pues<span class="pagenum"><a id="page_94">{94}</a></span> nació,
+según nos ha dicho, el año del incendio del zoco de Kufa. En cuanto á su
+residencia en Damasco, es cosa de pocas semanas nada más...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 244.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...pocas semanas nada más.»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, el sabio persa dijo á Feliz-Bello, cuyo corazón
+se agitaba como un molino: «¡Hijo mío, prepara los remedios tal y cual,
+según la fórmula de Ibn-Sina, artículo séptimo.»</p>
+
+<p>Entonces la dama se volvió hacia el adolescente, al cual empezó á mirar
+con mayor atención, para decirle á los pocos momentos: «¡Por Alah! ¡La
+enferma se te parece mucho, y su rostro es tan hermoso y dulce como el
+tuyo!» Después le dijo al sabio: «Dime, ¡oh noble persa! ¿este joven es
+hijo ó esclavo tuyo?» El otro contestó: «¡Es mi hijo ¡oh respetable! y
+tu esclavo!» Y la anciana dama, muy halagada con tanta consideración,
+respondió: «¡Verdaderamente, no sé qué admirar más aquí, si tu ciencia
+¡oh médico sublime! ó tu descendencia!» Y siguió conversando con el
+sabio, mientras Feliz-<span class="pagenum"><a id="page_95">{95}</a></span>Bello acababa de arreglar los paquetitos de los
+remedios y los colocaba en una caja, en la cual deslizó una esquela para
+enterar á Feliz-Bella de su llegada á Damasco con el médico persa.
+Después de lo cual selló la caja y escribió en la tapadera su nombre y
+las señas de su casa en caracteres cúficos, ilegibles para los
+habitantes de Damasco, pero descifrables para Feliz-Bella, que conocía
+muy bien la escritura cúfica, lo mismo que la árabe corriente. Y la dama
+cogió la caja, dejó diez dinares de oro en el mostrador del médico, se
+despidió de los dos, y salió para irse directamente á palacio y
+apresurarse á subir á la habitación de la enferma.</p>
+
+<p>La encontró con los ojos medio cerrados y bañados de llanto, como
+siempre estaban. Se acercó á ella, y le dijo: «¡Ah hija mía! ¡Ojalá
+estos remedios te alivien tanto como he gozado al ver al que los ha
+hecho! ¡Es un joven tan hermoso como un ángel, y la tienda en que se
+encuentra es un lugar delicioso! He aquí la caja que me ha dado para
+ti.» Entonces Feliz-Bella, por no rechazar la oferta, cogió la caja, y
+con una mirada indiferente examinó la tapadera; pero de pronto se le
+mudó el color al ver en la tapa estas palabras escritas en cúfico: «Soy
+Feliz-Bello, hijo de Primavera, de Kufa.» Sin embargo, tuvo bastante
+dominio de sí misma para no desmayarse ni descubrirse. Y sonriendo,
+preguntó á la anciana: «¿De modo, que se trata de un hermoso joven? ¿Y
+cómo es?» La dama contestó: «¡Es un conjunto de delicias, que me resulta
+impo<span class="pagenum"><a id="page_96">{96}</a></span>sible describirlo! ¡Tiene unos ojos! ¡Y unas cejas! ¡Ya Alah! ¡Pero
+lo que arrebata el alma es un lunar que tiene en la comisura izquierda
+de los labios, y un hoyuelo que al sonreir se le forma en la mejilla
+derecha!»</p>
+
+<p>Cuando oyó estas palabras, Feliz-Bella ya no tuvo duda de que era aquél
+su dueño querido, y dijo á la anciana dama: «¡Ya que es así, ojalá sea
+de buen agüero ese rostro! Dame los remedios.» Y los cogió, y sonriendo
+se los tomó de una vez. Y en aquel momento vió la esquela, que abrió y
+leyó. Entonces saltó de la cama, y exclamó: «¡Mi buena madre, comprendo
+que estoy curada! Estos remedios son milagrosos. ¡Oh, qué bendito día!»
+Y la dama exclamó: «¡Sí, por Alah! ¡Esto es una bendición del Altísimo!»
+Y Feliz-Bella añadió: «¡Por favor, tráeme de comer y beber, pues me
+siento morir de hambre, ya que hace cerca de un mes que no puedo tragar
+la comida!»</p>
+
+<p>Entonces la anciana, después de haber mandado á los esclavos que
+sirviesen á Feliz-Bella fuentes cargadas de toda clase de asados, frutas
+y bebidas, se apresuró á visitar al califa, para anunciarle la curación
+de su esclava por la ciencia inaudita del médico persa. Y el califa
+dijo: «¡Ve pronto á llevarle mil dinares de mi parte!» Y la anciana se
+apresuró á ejecutar la orden, no sin haber pasado por el aposento de
+Feliz-Bella, que le entregó otro regalo para Feliz-Bello en una caja
+precintada.</p>
+
+<p>Cuando la dama llegó á la tienda, entregó los<span class="pagenum"><a id="page_97">{97}</a></span> mil dinares al médico de
+parte del califa y la caja á Feliz-Bello, que la abrió y leyó su
+contenido. Pero entonces fué tal su emoción, que rompió en sollozos y
+cayó desmayado, pues Feliz-Bella en su esquela le relataba toda su
+aventura, y su rapto por orden del gobernador, y su envío como regalo al
+califa Abd El-Malek, de Damasco.</p>
+
+<p>Al ver aquello, la buena anciana dijo al médico: «¿Por qué se ha
+desmayado de pronto tu hijo, después de romper en llanto?» El médico
+contestó: «¿Cómo no va á ser así, ¡oh venerable! cuando la esclava
+Feliz-Bella, á quien he curado, es propiedad de este al que crees mi
+hijo, y que no es otro que el hijo del ilustre mercader Primavera, de
+Kufa? Y nuestra venida á Damasco no ha tenido más objeto que buscar á la
+joven Feliz-Bella, que había desaparecido un día, arrebatada por una
+maldita vieja de ojos traidores. Así es ¡oh madre nuestra! que desde
+ahora ciframos en tu benevolencia nuestra esperanza más querida, y no
+dudamos de que nos ayudarás á recobrar el más sagrado de los bienes.»
+Después añadió: «Y en prenda de nuestro agradecimiento, he aquí, para
+empezar, los mil dinares del califa. ¡Tuyos son! ¡Y el porvenir te
+demostrará que la gratitud por tus beneficios ocupa en nuestro corazón
+un sitio de honor!...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_98">{98}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 245.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...la gratitud por tus beneficios ocupa en nuestro corazón un sitio de
+honor!» Entonces la buena señora empezó por apresurarse á ayudar al
+médico para que Feliz-Bello, desmayado, recobrara el conocimiento, y
+después dijo: «Podéis contar con el fervor de mi buena voluntad y mi
+abnegación.» Y les dejó para ir en seguida junto á Feliz-Bella, á la
+cual encontró con el rostro radiante de júbilo y salud. Y se acercó á
+ella sonriente, y le dijo: «Hija mía, ¿por qué no has tenido desde el
+principio confianza en tu madre? De todos modos, ¡cuánta razón te
+asistía para llorar todas las lágrimas de tu alma al verte separada de
+tu dueño, el hermoso y dulce Feliz-Bello, hijo de Primavera, de Kufa!» Y
+al ver la sorpresa de la joven, se dió prisa á añadir: «Puedes contar,
+hija mía, con toda mi discreción y mi voluntad maternal para contigo.
+¡Te juro que te reuniré con tu amado, aunque me costara la vida!
+¡Tranquiliza, pues, tu alma, y deja que la anciana trabaje para tu bien,
+según su saber!»</p>
+
+<p>Abandonó entonces á Feliz-Bella, que le besaba las manos llorando de
+alegría, y fué á hacer un paquete, en el cual puso ropas de mujer,
+alhajas y<span class="pagenum"><a id="page_99">{99}</a></span> todos los accesorios necesarios para un completo disfraz, y
+volvió á la tienda del médico, é hizo seña á Feliz-Bello para hablar
+aparte con él. Entonces Feliz-Bello la llevó á la trastienda, detrás de
+una cortina, y se enteró por ella de sus proyectos, que le parecieron
+perfectamente combinados, y se dejó guiar por el plan que ella le
+sometió.</p>
+
+<p>Con lo cual la buena dama vistió á Feliz-Bello con ropas de mujer que
+había llevado, y le alargó los ojos con kohl, y agrandó y ennegreció el
+lunar de la mejilla, y después le puso brazaletes en las muñecas y le
+colocó alhajas en la cabellera, cubierta con un velo de Mosul; y hecho
+esto, dirigió la última ojeada á su tocado, y le pareció que estaba
+encantador así y mucho más hermoso que todas las mujeres juntas del
+palacio del sultán. Entonces le dijo: «¡Bendito sea Alah en sus obras!
+Ahora, hijo mío, tienes que andar como las jóvenes todavía vírgenes,
+yendo á pasitos cortos, moviendo la cadera derecha y enarcando hacia
+atrás la izquierda, sin dejar de dar ligeras sacudidas á tus nalgas
+sabiamente. ¡Haz un corto ensayo de esas maniobras antes de salir!»</p>
+
+<p>Entonces Feliz-Bello se puso á ensayar en la tienda los ademanes
+consabidos, y lo hizo tan bien, que la buena dama exclamó: «¡Maschalah!
+¡Ya pueden dejar de alabarse las mujeres! ¡Qué maravillosos movimientos
+de nalgas y qué meneo de riñones tan espléndido! Sin embargo, para que
+la cosa resulte completamente admirable, es menester que<span class="pagenum"><a id="page_100">{100}</a></span> des á tu cara
+una expresión más lánguida, inclinando el cuello un poco más y mirando
+con el rabillo del ojo... ¡Así! ¡Perfectamente! Ya puedes seguirme.» Y
+se fué con él á palacio.</p>
+
+<p>Cuando llegaron á la puerta de entrada del pabellón reservado al harén,
+avanzó el jefe de los eunucos y dijo: «Ninguna persona extraña puede
+entrar sin orden especial del Emir de los Creyentes. ¡Atrás, pues, con
+esa joven, ó si quieres, entra tú sola!» Pero la anciana dama dijo:
+«¿Qué has hecho de tu cordura, ¡oh corona de los guardianes!? ¡Tú, que
+generalmente eres la misma delicia y la urbanidad, adoptas ahora un tono
+que le sienta muy mal á tu aspecto exquisito! ¿No sabes ¡oh dotado de
+nobles modales! que esta esclava es propiedad de Sett Zahia, hermana de
+nuestro amo el califa, y que Sett Zahia, en cuanto sepa tu falta de
+consideración respecto á su esclava preferida, no dejará de hacer que te
+destituyan y hasta de mandar decapitarte? ¡Y tú mismo habrás sido de
+esta manera el causante de tu infortunio!» Después la dama se volvió
+hacia Feliz-Bello y le dijo: «¡Ven, esclava, olvida por completo esa
+falta de miramiento de nuestro jefe, y sobre todo no le digas nada á tu
+señora! ¡Anda, vamos ya!» Y le cogió de la mano y le hizo entrar,
+mientras Feliz-Bello inclinaba mimosamente la cabeza á derecha é
+izquierda, sonriendo con los ojos al jefe de los eunucos, que meneaba la
+cabeza.</p>
+
+<p>Ya en el patio del harén, la dama dijo á Feliz-<span class="pagenum"><a id="page_101">{101}</a></span>Bello: «Hijo mío, te
+hemos hecho reservar una habitación en el interior del harén, y allá vas
+á irte en seguida tú solo. Para dar con el aposento, entras por esta
+puerta, tomas la galería que encuentres delante, vuelves á la izquierda,
+y después á la derecha, y otra vez á la derecha; cuentas en seguida
+cinco puertas, y abres la sexta, que es la de la habitación que se te ha
+reservado, y á la cual irá á buscarte Feliz-Bella, á quien voy á avisar.
+Y yo me encargaré de que salgáis los dos de palacio sin llamar la
+atención de guardias ni de eunucos.»</p>
+
+<p>Entonces Feliz-Bello entró en la galería, y en su turbación se equivocó
+de camino; volvió á la derecha, y después á la izquierda por un pasillo
+paralelo al otro, y penetró en la sexta habitación...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 246.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...en la sexta habitación.</p>
+
+<p>Así llegó á una sala alta, coronada por una hermosa cúpula, y cuyas
+paredes estaban adornadas con versículos en caracteres de oro que
+corrían por todas partes, enlazados en mil líneas perfectas; las<span class="pagenum"><a id="page_102">{102}</a></span>
+paredes estaban tapizadas con seda de color rosa; las ventanas tamizadas
+con finas cortinas de gasa, y el suelo cubierto con inmensas alfombras
+del Khorasán y Cachemira; en los taburetes aparecían colocadas copas con
+frutas, y encima de las alfombras se extendían fuentes cubiertas con un
+paño protector, que dejaba adivinar, por sus formas y sus perfumes
+admirables, esa famosa pastelería, delicia de las gargantas más
+descontentadizas, y que sólo Damasco, entre todas las ciudades de
+Oriente y del universo entero, sabía dotar de sus cualidades tan
+exquisitas.</p>
+
+<p>Y Feliz-Bello estaba muy lejos de figurarse lo que le reservaban en
+aquella sala los poderes desconocidos.</p>
+
+<p>En medio de la estancia había un trono cubierto de terciopelo, único
+visible; y Feliz-Bello, sin atreverse á retroceder, por temor á que le
+encontraran vagando por los corredores, fué á sentarse en el trono, y
+aguardó su destino.</p>
+
+<p>Apenas llevaba allí algunos momentos, cuando llegó á sus oídos un rumor
+de seda repercutido por la bóveda, y vió entrar por una de las puertas
+laterales á una joven de aspecto regio, sin más ropa que la interior,
+sin velo en la cara ni pañuelo en la cabellera, y la seguía una esclava
+muy bella, con los pies descalzos, que llevaba flores en la cabeza y en
+la mano un laúd de madera de sicomoro. Y aquella dama no era otra que
+Sett Zahia, hermana del Emir de los Creyentes.<span class="pagenum"><a id="page_103">{103}</a></span></p>
+
+<p>Cuando Sett Zahia vió á aquella persona velada que habíase sentado en la
+sala, se acercó á ella afablemente y le preguntó: «¿Quién eres, ¡oh
+extranjera! á quien no conozco? ¿Por qué llevas echado el velo en el
+harén, donde nadie puede verte?» Pero Feliz-Bello, que se había
+apresurado á ponerse en pie, no se atrevió á pronunciar palabra y tomó
+la determinación de fingirse mudo. Y Sett Zahia le preguntó: «¡Oh joven
+de ojos hermosos! ¿por qué no me contestas? Si por casualidad eres
+alguna esclava despedida de palacio por mi hermano el Emir de los
+Creyentes, date prisa á decírmelo, é iré á interceder por ti, pues nunca
+me niega nada.» Pero Feliz-Bello no se atrevió á contestar. Y Sett Zahia
+se figuró que aquel silencio de la joven obedecía á la presencia de la
+esclavita que estaba allí con los ojos muy abiertos, mirando con asombro
+á aquella persona tapada y tan tímida. Sett Zahia le dijo entonces: «Ve,
+querida, y quédate detrás de la puerta para impedir que entre nadie en
+la sala.» Y cuando salió la esclava, se colocó junto á Feliz-Bello, que
+tuvo deseos de apretarse más el velo, y le dijo: «¡Oh joven! Dime ahora
+quién eres, y tu nombre, y el motivo de tu venida á esta sala, en la
+cual sólo entramos el Emir de los Creyentes y yo. Puedes hablarme con el
+corazón en la mano, pues te encuentro encantadora y tus ojos me gustan
+mucho. ¡Verdaderamente, te encuentro deliciosa, hija mía!» Y Sett Zahia,
+que gustaba en extremo de las vírgenes blancas y delicadas, antes de que
+le contestara<span class="pagenum"><a id="page_104">{104}</a></span> cogió á la joven por la cintura, atrayéndola hacia sí, y
+le puso la mano en los pechos para acariciárselos, mientras le
+desabrochaba el vestido con la otra mano. ¡Pero se quedó estupefacta al
+observar que el pecho de la joven era tan liso como el de un muchacho! Y
+primero retrocedió, pero después se acercó y le quiso levantar la falda
+para aclarar tal asunto.</p>
+
+<p>Cuando Feliz-Bello adivinó aquella intención, juzgó más prudente hablar,
+y cogió la mano á Sett Zahia, y llevándosela á los labios, dijo: «¡Oh mi
+señora, me entrego enteramente á tu bondad, y me coloco bajo tus alas
+pidiéndote protección!» Sett Zahia dijo: «Te la otorgo por completo.
+Habla.» Y él dijo: «¡Oh mi señora! No soy una mujer. Me llamo
+Feliz-Bello, y soy hijo de Primavera, de Kufa. Y si he llegado hasta
+aquí arriesgando mi vida, ha sido para volver á ver á mi esposa
+Feliz-Bella, la esclava que el gobernador de Kufa me robó para enviarla
+como regalo al Emir de los Creyentes. ¡Por la vida de nuestro Profeta,
+¡oh señora mía! apiádate de tu esclavo y de su esposa!» Y Feliz-Bello se
+echó á llorar.</p>
+
+<p>Sett Zahia se apresuró á llamar á la esclava y le dijo: «¡Corre en
+seguida á la habitación de Feliz-Bella, y dile: «Mi ama Zahia te llama.»
+Después se volvió...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_105">{105}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 247.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...Después se volvió hacia Feliz-Bello y le dijo: «¡Calma tu espíritu,
+¡oh joven! ¡No te pasarán mas que cosas felices!»</p>
+
+<p>Y mientras tanto, la buena anciana había ido á buscar á Feliz-Bella y le
+había dicho: «¡Sígueme aprisa, hija mía! ¡Tu esposo querido está en la
+habitación que le he reservado!» Y la guió, pálida de emoción, al
+aposento en donde creía encontrar á Feliz-Bello. Y su dolor fué muy
+grande, y no menor su terror, al no verle allí; y la vieja dijo:
+«¡Seguramente se habrá extraviado por los pasillos! ¡Vuelve, hija mía, á
+tu habitación, mientras yo voy en busca suya!»</p>
+
+<p>Y entonces fué cuando la esclava entró en el aposento de Feliz-Bella, á
+la cual encontró toda trémula y muy pálida, y le dijo: «¡Oh Feliz-Bella!
+Mi ama Sett Zahia te llama.» Entonces Feliz-Bella ya no tuvo duda de su
+perdición y de la de su amado, y tambaleándose siguió á la gentil
+esclava que le indicaba el camino.</p>
+
+<p>Pero apenas había entrado en la sala, cuando la hermana del califa se
+acercó á ella con la sonrisa en los labios, la cogió de la mano y la
+llevó junto<span class="pagenum"><a id="page_106">{106}</a></span> á Feliz-Bello, que seguía con el velo puesto, diciéndoles á
+ambos: «¡He aquí la dicha!» Y los dos jóvenes se conocieron al momento,
+y cayeron desmayados uno en brazos de otro.</p>
+
+<p>Entonces la hermana del califa, ayudada por la esclava, les roció con
+agua de rosas, les hizo recobrar el conocimiento y les dejó solos.
+Volvió al cabo de una hora, y los encontró sentados, abrazándose
+estrechamente y con los ojos llenos de lágrimas de ventura y gratitud
+por su bondad. Entonces les dijo: «¡Ahora tenemos que festejar vuestra
+unión bebiendo juntos por la eterna duración de vuestra felicidad!» Y en
+seguida, á una seña suya, la risueña esclava llenó de vino exquisito las
+copas y se las presentó. Y bebieron, y Sett Zahia les dijo: «¡Cuánto os
+amáis, hijos míos! Debéis de saber versos admirables sobre el amor y
+canciones muy bellas acerca de los amantes. ¡Me gustaría que cantaseis
+algo! ¡Tomad este laúd y haced resonar con vuestro arte el alma de su
+madera melodiosa!»</p>
+
+<p>Entonces Feliz-Bello y Feliz-Bella besaron las manos de la hermana del
+califa, y templando el laúd, cantaron alternativamente estas
+maravillosas estrofas:</p>
+
+<div class="blockquot"><p>&mdash;<i>¡Te traigo hermosas flores bajo mi velo de Kufa, y frutas
+todavía empolvadas con el oro del sol!</i></p>
+
+<p>&mdash;<i>¡Todo el oro del Sudán está en tu piel, amada mía! ¡Los rayos
+del sol están en tus cabellos, y el terciopelo de Damasco en tus
+ojos!</i><span class="pagenum"><a id="page_107">{107}</a></span></p>
+
+<p>&mdash;<i>¡Heme aquí! ¡Vengo á buscarte durante la hora en que las noches
+tibias son propicias!... ¡El aire es leve, la noche se hace sedosa
+y transparente, y hacia nosotros llega el murmullo de las hojas y
+del agua!</i></p>
+
+<p>&mdash;<i>¡Aquí me tienes, ¡oh mi gacela de las noches! ¡Tus ojos han
+deslumbrado á todas las tinieblas! ¡Quiero sumergirme en tus ojos,
+como el ave que se embriaga sobre el mar!</i></p>
+
+<p>&mdash;<i>¡Acércate más, y toma en mis labios sus rosas! ¡Déjame después
+salir lentamente de mi cáliz, y acabar de desnudarme para ti desde
+los hombros hasta los tobillos!</i></p>
+
+<p>&mdash;<i>¡Oh mi muy amada!</i></p>
+
+<p>&mdash;<i>¡Heme aquí! ¡El secreto fruto de mi carne de luna tiene la forma
+del dátil maduro! ¡Ven!... ¡Se te aparecerá todo el mar, el mar
+lleno de olas, en que las aves se embriagan!</i></p></div>
+
+<p>Apenas habían expirado las últimas notas de aquel canto en los labios de
+Feliz-Bella, desfallecida de felicidad, cuando súbitamente se
+descorrieron las cortinas y el califa en persona entró en la sala.</p>
+
+<p>Al verle, se levantaron los tres apresuradamente y besaron la tierra
+entre sus manos. Y el califa les sonrió á todos, y fué á sentarse en
+medio de ellos en la alfombra, y mandó á la esclava que trajera vino y
+llenara las copas. Después dijo: «¡Vamos á beber para festejar la vuelta
+de Feliz-Bella á la salud!» Y levantó la copa de oro y dijo: «¡Por amor
+á tus ojos, ¡oh Feliz-Bella!» Y bebió lentamente. Dejó<span class="pagenum"><a id="page_108">{108}</a></span> entonces la
+copa, y notando la presencia de aquella esclava á quien no conocía,
+preguntó á su hermana: «¿Quién es esa joven que está ahí, y cuyas
+facciones me parecen tan bellas bajo el velo ligero?» Sett Zahia
+contestó: «¡Es una compañera sin la cual no le es posible vivir á
+Feliz-Bella, pues no puede comer ni beber á gusto si no la tiene cerca!»</p>
+
+<p>Entonces el califa levantó el velo de la supuesta esclava y se quedó
+pasmado de su belleza. En efecto, Feliz-Bello todavía no tenía pelo en
+las mejillas, sino tan sólo un leve bozo que daba una sombra adorable á
+su blancura, sin contar con el lunar de almizcle que sonreía bellamente
+en su barbilla.</p>
+
+<p>Y el califa, muy apasionado, exclamó: «¡Por Alah! ¡Oh Zahia! ¡Desde esta
+noche quiero también tomar por concubina á esta nueva adolescente, y le
+reservaré, como á Feliz-Bella, una habitación digna de su hermosura y un
+tren de casa como á mi esposa legítima!» Y Sett Zahia respondió: «¡Por
+cierto ¡oh hermano mío! que esta joven es un bocado digno de ti!»
+Después añadió: «Ahora precisamente recuerdo una interesante historia
+que he leído en un libro escrito por uno de nuestros sabios.» Y el
+califa preguntó: «¿Y cuál es esa historia?» Sett Zahia dijo:</p>
+
+<p>«Sabe ¡oh Emir de los Creyentes! que hubo en la ciudad de Kufa un joven
+llamado Feliz-Bello, hijo de Primavera...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_109">{109}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 248.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...un joven llamado Feliz-Bello, hijo de Primavera. Era dueño de una
+esclava muy hermosa, á la cual amaba, y que le amaba también, pues á
+ambos les habían criado juntos en la misma cuna, y se habían poseído
+desde los primeros tiempos de la pubertad. Y fueron dichosos años
+enteros, hasta que un día el tiempo se volvió contra ellos,
+arrebatándoles el uno al otro. Una vieja fué la que sirvió de
+instrumento de desgracia al Destino feroz. Raptó á la esclava y se la
+entregó al gobernador de la ciudad, que se apresuró á enviársela como
+regalo al rey de aquel tiempo.</p>
+
+<p>»Mas el hijo de Primavera, al saber la desaparición de la que amaba, no
+descansó hasta que la encontró en el propio palacio del rey, en medio
+del harén. Pero en el momento en que ambos se congratulaban de verse
+reunidos y derramaban lágrimas de alegría, el rey entró en la sala en
+que se encontraban y les sorprendió juntos. Su furor llegó al colmo, y
+sin tratar de poner en claro el asunto, les mandó cortar la cabeza.</p>
+
+<p>»Ahora bien&mdash;prosiguió Zahia&mdash;; como el sabio que escribió esta historia
+no da su parecer sobre<span class="pagenum"><a id="page_110">{110}</a></span> el procedimiento, quisiera preguntarte ¡oh Emir
+de los Creyentes! tu opinión acerca del acto del rey, y saber lo que
+habrías hecho en su lugar y en las mismas condiciones.»</p>
+
+<p>El Emir de los Creyentes, Ab El-Malek ben-Meruán, respondió sin vacilar:
+«Ese rey debió haberse guardado de obrar con tanta precipitación, y
+mejor habría sido que perdonase á los dos jóvenes, por tres razones: la
+primera, porque ambos se querían de veras y desde mucho antes; la
+segunda, porque eran en aquel momento los huéspedes del rey, puesto que
+estaban en su palacio; y la tercera, porque un rey no debe proceder sino
+con prudencia y mesura. ¡Deduzco de todo esto que cometió un acto
+indigno de un buen rey!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, Sett Zahia se echó á los pies de su hermano, y
+exclamó: «¡Oh Príncipe de los Creyentes! ¡sin saberlo, acabas de
+juzgarte á ti mismo en el acto que vas á realizar! ¡Te conjuro, por la
+sagrada memoria de nuestros antepasados y de nuestro augusto padre, el
+íntegro, á que seas equitativo en el caso que voy á someterte!» Y el
+califa, sorprendidísimo, dijo á su hermana: «¡Puedes hablar con toda
+confianza! ¡Pero levántate!» Y la hermana del califa se levantó, y se
+volvió hacia los dos jóvenes, y les dijo: «¡Poneos de pie!» Y se
+pusieron de pie. Y Sett Zahia dijo á su hermano: «¡Oh Emir de los
+Creyentes! Esta esclava tan dulce y tan bella, que está cubierta con el
+velo, no es sino el joven Feliz-Bello, hijo de Primavera. Y Feliz-<span class="pagenum"><a id="page_111">{111}</a></span>Bella
+es la que se crió con él, y más adelante llegó á ser su esposa. Y su
+raptor no es otro que el gobernador de Kufa, llamado Ben-Yussef
+El-Thekafi. Ha mentido al decirte en su carta que había comprado la
+esclava por diez mil dinares. Te pido que le castigues, y perdones á
+estos dos jóvenes tan disculpables. ¡Otórgame su indulto, pensando en
+que son tus huéspedes y les resguarda tu sombra!»</p>
+
+<p>A estas palabras de su hermana, el califa respondió: «¡Cierto que sí!
+¡No tengo costumbre de desdecirme!»</p>
+
+<p>Después se volvió hacia Feliz-Bella y le pregunto: «¡Oh Feliz-Bella!
+¿Declaras que ese es tu esposo Feliz-Bello?» Ella contestó: «¡Tú lo has
+dicho, ¡oh Príncipe de los Creyentes!» Y el califa dijo: «¡Os devuelvo
+el uno al otro!» Tras de lo cual miró á Feliz-Bello, y le preguntó:
+«¿Puedes decirme siquiera cómo has podido penetrar aquí y enterarte de
+la estancia de Feliz-Bella en mi palacio?» Feliz-Bello contestó: «¡Oh
+Emir de los Creyentes! ¡Concede á tu esclavo algunos momentos de
+atención, y te contará toda su historia!» Y en seguida puso al califa al
+corriente de toda la aventura, sin omitir ni un detalle, desde el
+principio hasta el fin.</p>
+
+<p>El califa quedó en extremo asombrado, y quiso ver al médico de Persia
+que había ejercido una intervención tan prodigiosa, y le nombró médico
+de palacio en Damasco, y le colmó de honores y consideraciones. Después
+albergó á Feliz-Bello y Feliz-Bella en su alcázar durante siete días y
+siete no<span class="pagenum"><a id="page_112">{112}</a></span>ches, y dió en honor suyo grandes fiestas, y los mandó á Kufa
+cargados de regalos y honores. Y destituyó al gobernador y nombró en su
+lugar á Primavera, padre de Feliz-Bello. Y así todos vivieron en el
+colmo de la felicidad durante larga y deliciosa vida.</p>
+
+<div class="blockquot"><p>Cuando Schahrazada acabó de hablar, exclamó el rey Schahriar: «¡Oh
+Schahrazada! ¡Me encantó esa historia, y sobre todo, los versos me
+han exaltado hasta el último límite! ¡Pero me sorprende mucho no
+encontrar en ella los pormenores sobre aquella clase de amor que me
+hiciste prever!»</p>
+
+<p>Y Schahrazada sonrió levemente, y dijo: «¡Oh rey afortunado!
+Precisamente esos pormenores están en la <span class="smcap">Historia de
+Grano-de-Belleza</span>, que me reservo contarte si es que lo autorizas.»</p>
+
+<p>Y el rey Schahriar exclamó: «¿Qué dices, ¡oh Schahrazada!? ¡Por
+Alah! Tengo un grandísimo interés por oir la <span class="smcap">Historia de
+Grano-de-Belleza</span>. ¡Apresúrate, pues, á contarla!»</p>
+
+<p>&#160; </p>
+
+<p>Pero en aquel momento Schahrazada vió aparecer la mañana, y dejó la
+historia para otro día.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 250.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p><span class="pagenum"><a id="page_113">{113}</a></span></p>
+
+<div class="figcenter">
+<img src="images/ill_012-a.png" width="450" height="128" alt="">
+</div>
+
+<h2><a id="HISTORIA_DE_GRANO-DE-BELLEZA"></a>HISTORIA DE GRANO-DE-BELLEZA</h2>
+
+<p class="nind">
+<span class="letra">
+<img src="images/ill_012-b.png"
+width="96"
+height="92"
+alt=""></span>&#160; He llegado á saber ¡oh rey afortunado! que hubo en El Cairo un venerable
+jeque, que era el síndico de los mercaderes de la ciudad. Todo el zoco
+le respetaba por su honradez, por sus modales corteses y distinguidos,
+por su lenguaje mesurado, por su riqueza y por el número de sus esclavos
+y servidores. Se llamaba Schamseddin.</p>
+
+<p>Un viernes, antes de la plegaria, fué al hammam, y entró después en la
+barbería, donde, según las prescripciones sagradas, mandó que le
+cortaran los bigotes precisamente al ras del labio superior y que le
+afeitaran con esmero la cabeza. Tras de lo cual, cogió el espejo que le
+brindaba el barbero y se miró, no sin haber recitado el acto de fe, para
+preservarse de una complacencia demasiado señalada por sus facciones. Y
+comprobó con tristeza in<span class="pagenum"><a id="page_114">{114}</a></span>finita que los pelos blancos de su barba eran
+mucho más numerosos que los negros, y que se necesitaba fijar mucho la
+atención para distinguir los negros, diseminados entre los mechones
+blancos. Y pensó: «Las barbas canosas son indicio de vejez, y la vejez
+es una advertencia de la muerte. ¡Pobre Schamseddin! ¡Hete ya próximo á
+las puertas de la tumba, y todavía no tienes sucesión! ¡Te extinguirás
+como si nunca hubieras existido!» Después, completamente preocupado con
+tan desoladores pensamientos, se dirigió á la mezquita para orar, y
+desde allí regresó á su casa, en donde su esposa, que sabía las horas
+acostumbradas de su llegada, se había preparado á recibirle, bañándose,
+y perfumándose, y cepillándose con mucho cuidado. Y le recibió con cara
+sonriente, y le dió la buena acogida, diciéndole: «¡Que sea una noche
+feliz para ti!»</p>
+
+<p>Pero el síndico, sin devolver el saludo á su esposa, le dijo en tono
+agrio: «¿De qué felicidad me hablas? ¿Puede haber felicidad para mí?» Su
+esposa, asombrada, le dijo: «¡El nombre de Alah sobre ti y á tu
+alrededor! ¿Por qué esas suposiciones nefastas? ¿Qué te falta para ser
+feliz? ¿Y cuál es la causa de tu pesar?» Él contestó: «¡Tú sola eres tal
+causa! ¡Escúchame, ¡oh mujer! ¡Piensa en la pena y amargura que
+experimento siempre que voy al zoco! Veo en las tiendas á los mercaderes
+sentados y teniendo al lado sus hijos, que crecen ante su vista, sean
+dos ó sean cuatro. Y están aquéllos orgullosos de su posteridad. ¡Y yo
+solo me veo privado<span class="pagenum"><a id="page_115">{115}</a></span> de esa dicha! ¡Y á veces deseo la muerte, para
+librarme de esta vida desconsolada! ¡Y ruego á Alah, que llamó á mis
+padres á su seno, que escriba también un fin que ponga término á mis
+tormentos!»</p>
+
+<p>A estas palabras, contestó la esposa del síndico: «No te preocupen tan
+aflictivos pensamientos, y ven á honrar el mantel que he puesto para
+ti.» Pero el mercader gritó: «¡Jamás! ¡No quiero comer ni beber, y sobre
+todo, no quiero aceptar desde ahora nada de tus manos! ¡Tú sola eres la
+causante de nuestra esterilidad! ¡Ya han pasado cuarenta años desde que
+nos casamos, y sin ningún provecho! ¡Y siempre me has impedido tomar
+otras esposas, y como eres una mujer interesada, te aprovechaste de la
+flaqueza de mi carne en la primera noche de nuestras bodas, para hacerme
+jurar que no traería otra mujer á esta casa en tu presencia, y que ni
+siquiera me acostaría mas que contigo! Y yo te lo prometí
+candorosamente. Y lo peor es que he cumplido mi promesa, y que tú, al
+ver que eres estéril, no has tenido la generosidad de relevarme de mi
+juramento. Pero ¡por Alah! ahora te juro que prefiero cortarme el zib á
+dártelo en adelante; ni siquiera he de acariciarte con él. Pues ya veo
+que es tiempo perdido trabajar contigo. ¡Lo mismo sacaré hundiendo mi
+herramienta en el agujero de una peña que tratando de fecundar una
+tierra tan seca como la tuya! ¡Por Alah! ¡Han sido copulaciones perdidas
+todas las que tan generosamente he desperdiciado en tu abismo sin
+fondo!»<span class="pagenum"><a id="page_116">{116}</a></span></p>
+
+<p>Cuando la mujer del síndico oyó tan agresivas palabras, vió la luz
+convertirse ante sus ojos en tinieblas, y con el acento más agrio que le
+pudo dar la ira, gritó á su esposo el síndico: «¡Ah viejo helado!
+¡Perfúmate la boca para hablar conmigo! ¡El nombre de Alah sobre mí y á
+mi alrededor! ¡Guárdeme de toda fealdad y falsa imputación! ¿Crees que
+de los dos soy yo la culpable? ¡Desengáñate, infeliz viejo! ¡Échate la
+culpa á ti y á tus fríos compañones! ¡Por Alah! ¡Tus compañones están
+fríos y segregan un líquido demasiado claro y sin vigor! ¡Ve á comprar
+algo con que espesar y calentar su jugo! ¡Y entonces verás si mi fruta
+está llena de buena semilla ó es estéril!»</p>
+
+<p>Estas palabras de su esposa irritada quebrantaron bastante las
+convicciones del síndico, y con acento vacilante preguntó: «Y si es
+cierto, como tú afirmas, que mis compañones están fríos y transparentes,
+y su jugo es claro y falto de vigor, ¿podrías indicarme el sitio en que
+se vende la droga capaz de espesar lo que no está espeso?» Su esposa le
+contestó: «¡Encontrarás en casa de cualquier droguero la mixtura que
+espesa los compañones de los hombres y les da aptitud para fecundar á la
+mujer!...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_117">{117}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 251.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...la mixtura que espesa los compañones de los hombres y les da aptitud
+para fecundar á la mujer!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, el síndico pensó: «¡Por Alah! ¡Mañana mismo voy á
+la droguería á comprar un poco de esa mixtura para espesar los
+compañones!»</p>
+
+<p>Y á la mañana siguiente, apenas se abrió el zoco, el síndico cogió un
+tazón vacío, y fué á una droguería y le dijo al droguero: «¡La paz sea
+contigo!» Y el droguero le devolvió la zalema y le dijo: «¡Oh mañana
+bendita que te trae como primer parroquiano! ¡Manda!» El síndico dijo:
+«Vengo á pedirte que me vendas una onza de la mixtura que espesa los
+compañones del hombre.» Y le alargó el tazón de porcelana.</p>
+
+<p>Cuando oyó estas palabras, el droguero no supo qué pensar, y se dijo:
+«Nuestro síndico, generalmente tan formal, tiene ganas de broma; le
+contestaré, pues, en el mismo tono.» Y le dijo: «¡Por Alah! Ayer sí que
+me quedaba; pero se vende tanta mixtura de esa, que se me agotó la
+provisión. Ve á pedírsela á mi vecino.»</p>
+
+<p>Entonces el síndico fué á casa del segundo dro<span class="pagenum"><a id="page_118">{118}</a></span>guero, y después á casa
+del tercero, y luego á todas las droguerías del zoco, y todos le
+despedían con las mismas palabras, riéndose para sí de tan
+extraordinaria petición.</p>
+
+<p>Cuando el síndico vió que sus gestiones no le daban resultado, volvió á
+su tienda, y se sentó, muy meditabundo y asqueado de la vida. Y mientras
+pasaba tan mal rato, vió que parábase á su puerta el jeque de los
+corredores, el mayor tragador de haschich, borracho, fumador de opio,
+modelo de los perdidos y de la canalla del zoco, el cual se llamaba
+Sésamo.</p>
+
+<p>El corredor Sésamo respetaba mucho al síndico Schamseddin, y nunca
+pasaba por delante de su tienda sin saludarle, inclinándose hasta el
+suelo y usando las más corteses fórmulas. Y aquella mañana no dejó de
+tributar las acostumbradas consideraciones al buen síndico, que no pudo
+dejar de corresponder á su zalema en tono de mal humor. Y Sésamo, que lo
+notó, le preguntó: «¿Qué gran desastre te ha ocurrido para perturbar así
+tu alma, ¡oh venerable síndico nuestro!?» Éste contestó: «Mira, Sésamo,
+ven á sentarte aquí y oye mis palabras. Y verás si tengo motivo para
+afligirme. Considera, Sésamo, que hace cuarenta años que me casé, y
+todavía no he tenido ni sombra de un niño. ¡Y han acabado por decirme
+que la culpa es sólo mía, porque, al parecer, mis compañones son
+transparentes y mi jugo harto claro y sin vigor! Y me han aconsejado que
+busque en las droguerías la mixtura que<span class="pagenum"><a id="page_119">{119}</a></span> espesa los compañones. Pero
+ningún droguero la tiene en su tienda. ¡Y aquí me ves desesperado, por
+no poder encontrar algo con que dar la consistencia necesaria al jugo
+más preciado de mi individuo!»</p>
+
+<p>Cuando el corredor Sésamo oyó las palabras del síndico, en vez de
+asombrarse ó reirse, como los drogueros, alargó la mano con la palma
+hacia arriba, y dijo: «Pon un dinar en esta mano y dame un tazón de
+porcelana. Tengo lo que necesitas.» Y el síndico le preguntó: «¡Por
+Alah! ¿Es posible? ¡Oh Sésamo! ¡sabe que si me ayudas en este trance
+está hecha tu fortuna! ¡Te lo juro por la vida del Profeta! ¡Y para
+empezar, toma dos dinares en lugar de uno!» Y le puso las dos monedas de
+oro en la mano y le entregó el tazón.</p>
+
+<p>Entonces, Sésamo, el borracho fabuloso, se mostró en aquella ocasión
+bastante superior en ciencia á todos los drogueros del zoco.
+Efectivamente, volvió á su casa, después de haber comprado en el zoco
+cuanto le hacía falta, y en seguida se puso á preparar la siguiente
+mixtura:</p>
+
+<p>Tomó dos onzas de zumo de copaiba china, una onza de extracto graso de
+cáñamo jónico, una de cariofilina fresca, una de cinamomo rojo de
+Serendib, diez dracmas de cardamomo blanco de Malabar, cinco de jengibre
+indio, cinco de pimienta blanca, cinco de pimentón de las islas, una
+onza de bayas estrelladas de badián de la India y media onza de tomillo
+de las montañas. Mezclólo todo diestramente, después de machacarlo y
+pasarlo por el<span class="pagenum"><a id="page_120">{120}</a></span> tamiz, le echó miel pura, y así formó una pasta muy
+compacta, á la cual añadió cinco granos de almizcle y una onza de huevas
+de pescado machacadas. Le añadió también un poco de julepe ligero de
+agua de rosas, y lo puso todo en el tazón de porcelana.</p>
+
+<p>Apresuróse entonces á llevar el tazón al síndico Schamseddin,
+diciéndole: «¡He aquí la mixtura soberana que endurece los compañones
+del hombre y espesa los jugos demasiado flúidos!...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 252.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>«¡He aquí la mixtura soberana que endurece los compañones del hombre y
+espesa los jugos demasiado flúidos!» Después añadió: «Es preciso tomar
+esta pasta dos horas antes de la conjunción sexual. Pero los tres días
+anteriores hay que limitarse á comer únicamente pichones asados muy
+sazonados con especias, pescados machos con sus lechecillas, y por
+último criadillas de carnero ligeramente asadas. Y si con todo eso no
+llegas hasta atravesar las paredes y fecundar un peñasco pelado,
+consiento en afeitarme la barba y los bigotes y te permito que<span class="pagenum"><a id="page_121">{121}</a></span> me
+escupas en la cara.» Y dichas estas palabras, entregó al síndico el
+tazón de porcelana y se fué.</p>
+
+<p>Entonces el síndico pensó: «¡Este Sésamo, que se pasa la vida en el
+libertinaje, seguramente debe entender de drogas endurecedoras! ¡Voy á
+poner mi fe en Alah y en él!» Y volvió á su casa y se reconcilió con su
+esposa, á la cual, por otra parte, amaba, y ella le amaba á él, y ambos
+se dieron mutuas explicaciones por su arrebato pasajero, y se hicieron
+presente cuánta pena les había causado estar reñidos toda una noche por
+palabras sin importancia.</p>
+
+<p>Después de lo cual, Schamseddin siguió escrupulosamente durante tres
+días el régimen prescrito por Sésamo, y acabó por comerse la consabida
+pasta, que le pareció excelente.</p>
+
+<p>Entonces notó que la sangre se le calentaba en extremo, como en los
+tiempos de su infancia, cuando apostaba con chiquillos de su edad. Y se
+aproximó á su esposa y la cabalgó; y ella le correspondió; y á ambos les
+maravilló el resultado en cuanto á duración, repetición, calor, chorro,
+intensidad y consistencia.</p>
+
+<p>Y aquella noche la esposa del síndico quedó indiscutiblemente fecundada,
+de lo cual tuvo la certeza completa cuando comprobó que se le pasaron
+así tres meses.</p>
+
+<p>La preñez siguió su curso normal, y á los nueve meses, día por día, la
+mujer parió con felicidad, pero con muchas dificultades, porque el niño
+que nació era tan grande como si tuviera un año. Y la coma<span class="pagenum"><a id="page_122">{122}</a></span>drona
+declaró, tras las invocaciones acostumbradas, que en su vida había visto
+niño tan fuerte ni hermoso. Lo cual no es de asombrar si se recuerda la
+pasta maravillosa de Sésamo.</p>
+
+<p>La comadrona recogió al niño y lo lavó invocando el nombre de Alah, de
+Mohammad y de Alí, y le recitó al oído el acto de fe musulmán. Le
+envolvió y se lo dió á la madre, que le amamantó hasta que quedó saciado
+y dormido. Y la comadrona pasó otros tres días junto á la madre, y no se
+fué hasta no estar segura de que todo iba bien y después de haberse
+repartido entre las vecinas las golosinas preparadas con tal motivo.</p>
+
+<p>Al séptimo día echaron sal en la habitación, y entonces entró el síndico
+á felicitar á su esposa. Luego le preguntó: «¿En dónde está el don de
+Alah?» En seguida ella le mostró el recién nacido. Y el síndico
+Schamseddin quedó maravillado de la hermosura de aquel niño de siete
+días, que parecía tener un año, y cuya cara era más brillante que la
+luna llena al salir. Y preguntó á su esposa: «¿Cómo le vas á llamar?»
+Ella contestó: «Si fuera una niña ya le habría puesto nombre. Pero como
+es un niño, á ti te corresponde.»</p>
+
+<p>Y en aquel momento una de las esclavas que envolvían al niño lloró de
+emoción y placer al advertir en la nalga izquierda del chico una linda
+mancha oscura como un grano de almizcle, que resaltaba por su forma y
+color encima de la blancura de lo demás. Y en cada una de las dos
+mejillas del<span class="pagenum"><a id="page_123">{123}</a></span> niño también había un bonito lunar negro y aterciopelado.
+Y el digno síndico, inspirado por aquel descubrimiento, exclamó: «¡Le
+llamaremos Alaeddin Grano-de-Belleza!»</p>
+
+<p>Llamóse, pues, al niño Alaeddin Grano-de-Belleza; pero como tal nombre
+resultaba muy largo, nunca le llamaban mas que Grano-de-Belleza. Y á
+Grano-de-Belleza le amamantaron durante cuatro años dos nodrizas
+distintas y su madre; así es que llegó á ser fuerte como un leoncillo, y
+blanco como el jazmín, y sonrosado como las rosas. Y era tan hermoso,
+que todas las niñas de parientes y vecinos le querían con locura, y él
+aceptaba sus homenajes, pero nunca consentía que le besaran, y las
+arañaba cruelmente cuando se le acercaban demasiado; así es que las
+niñas y hasta las jóvenes se aprovechaban de su sueño para ir á cubrirle
+de besos impunemente y á maravillarse de su hermosura y lozanía.</p>
+
+<p>Cuando el padre y la madre de Grano-de-Belleza vieron cuán admirado y
+mimado era su hijo, temieron al mal de ojo, y resolvieron sustraerle á
+tan maligno influjo. Y con tal fin, en vez de hacer como otros padres,
+que dejan que las moscas y la suciedad cubran la cara de sus hijos, para
+que parezcan menos guapos y no atraigan al mal de ojo, los padres de
+Grano-de-Belleza encerraron al niño en un subterráneo situado debajo de
+la casa y le criaron allí, lejos de todas las miradas. Y
+Grano-de-Belleza crióse de aquel modo ignorado de todos, pero ro<span class="pagenum"><a id="page_124">{124}</a></span>deado
+de los cuidados incesantes de esclavos y eunucos. Y cuando fué mayor le
+dieron maestros instruidísimos, que le enseñaron el Korán, las ciencias
+y escribir bien. Y llegó á ser tan sabio como hermoso y bien formado. Y
+sus padres resolvieron no sacarle del subterráneo hasta que las barbas
+le crecieran tanto que le arrastraran...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 253.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...hasta que las barbas le crecieran tanto que le arrastraran.</p>
+
+<p>Y cierto día, un esclavo que llevaba á Grano-de-Belleza unas fuentes con
+manjares no se acordó de cerrar al salir la puerta del subterráneo; y
+Grano-de-Belleza, al ver abierta aquella puerta, en la cual nunca se
+fijó, dado lo amplio que era el subterráneo aquel, lleno de tapices y
+cortinajes, se apresuró á salir y á subir al piso en que se encontraba
+su madre rodeada por diversas damas aristocráticas que habían ido á
+visitarla.</p>
+
+<p>A la sazón, Grano-de-Belleza habíase convertido en un maravilloso y
+arrogante joven de catorce<span class="pagenum"><a id="page_125">{125}</a></span> años, hermoso como un ángel, con las
+mejillas aterciopeladas como un fruto, y sus lunares á ambos lados de
+los labios, sin contar el que no se le veía.</p>
+
+<p>De modo que cuando las damas vieron entrar de pronto á aquel hermoso
+joven, á quien no conocían, apresuráronse muy asustadas á taparse el
+rostro con los velos, y dijeron á la esposa de Schamseddin: «¡Por Alah!
+¿No te avergüenzas de traer junto á nosotras á un extraño? ¿No sabes que
+el pudor es uno de los dogmas esenciales de la fe?»</p>
+
+<p>Pero la madre de Grano-de-Belleza contestó: «¡Invocad el nombre de Alah,
+¡oh invitadas mías! pues el que veis no es otro que mi hijo amado, fruto
+de mis entrañas, el hijo del síndico de los mercaderes del Cairo, el que
+ha sido criado por los pechos de nodrizas generosas y en brazos de
+hermosas esclavas, y en hombros de vírgenes escogidas, y en el pecho de
+las más puras y nobles! ¡Es el ojo de su madre y el orgullo de su padre!
+¡Es Grano-de-Belleza! ¡Invocad el nombre de Alah, ¡oh mis convidadas!»</p>
+
+<p>Y las esposas de los emires y de los mercaderes ricos contestaron: «¡El
+nombre de Alah sobre ti y á tu alrededor! Pero ¡oh madre de
+Grano-de-Belleza! ¿cómo es que nunca hasta hoy nos enseñaste á tu hijo?»</p>
+
+<p>Entonces la esposa de Schamseddin empezó por levantarse, y besó á su
+hijo en los ojos, y le despidió para que no estorbase más á las
+invitadas, y después les dijo: «Su padre mandó criarle en el
+sub<span class="pagenum"><a id="page_126">{126}</a></span>terráneo de nuestra casa, para librarle del mal de ojo. Y ha
+resuelto no enseñarle hasta que le haya crecido la barba, por lo mucho
+que teme llamar sobre él peligros y malos influjos. Y si ha salido
+ahora, debe ser por culpa de algún eunuco que se habrá olvidado de
+cerrar la puerta.»</p>
+
+<p>Oídas estas palabras, las convidadas felicitaron mucho á la esposa del
+síndico por tener un hijo tan hermoso, y le desearon las bendiciones del
+Altísimo, y luego se fueron.</p>
+
+<p>Entonces Grano-de-Belleza volvió junto á su madre, y al ver que los
+esclavos enjaezaban una mula, preguntó: «¿Para quién es esa mula?» Ella
+contestó: «Para ir á buscar á tu padre al zoco.» Él preguntó: «¿Y cuál
+es el oficio de mi padre?» Ella dijo: «Tu padre, ¡ojos míos! es un gran
+comerciante y síndico de todos los mercaderes del Cairo, y proveedor del
+sultán de los árabes y de todos los reyes musulmanes. Y para que te
+formes idea de la importancia de tu padre, sabe que los compradores no
+se dirigen á él mas que para grandes negocios, cuyo importe pase de mil
+dinares; pero si el negocio es menos, aunque se trate de novecientos
+noventa y nueve dinares, se ocupan de ello los empleados de tu padre,
+sin molestarle. Y no hay mercancía ni cargamento que pueda entrar en El
+Cairo ni salir sin que antes se entere tu padre y le pidan parecer. Alah
+ha otorgado á tu padre ¡oh hijo mío! riquezas incalculables. ¡Démosle
+gracias!»</p>
+
+<p>Grano-de-Belleza contestó: «¡Sí! ¡Loor á Alah,<span class="pagenum"><a id="page_127">{127}</a></span> que me ha hecho nacer
+hijo del síndico de los mercaderes! ¡Por eso ya no quiero pasar la vida
+encerrado, lejos de todas las miradas, y desde mañana tengo que ir al
+zoco con mi padre!» Y la madre contestó: «¡Alah te oiga, hijo mío! En
+cuanto vuelva tu padre se lo diré.»</p>
+
+<p>Y en cuanto Schamseddin volvió, su esposa le refirió lo que acababa de
+ocurrir, y le dijo: «Ya es tiempo de que nuestro hijo vaya al zoco
+contigo.» El síndico respondió: «¡Oh madre de Grano-de-Belleza! ¿Ignoras
+que el mal de ojo es una realidad de las más amargas y lamentables y que
+no se pueden gastar bromas con cosas tan serias? ¿Olvidaste la suerte
+del hijo de nuestro vecino y la de otros muchos, víctimas del mal de
+ojo? ¡Te prevengo que la mitad de los muertos que están enterrados han
+perecido del mal de ojo!»</p>
+
+<p>La mujer del síndico contestó: «¡Oh padre de Grano-de-Belleza!
+¡Realmente el destino del hombre está sujeto á su cuello! ¿Cómo ha de
+poder librarse de él? Y la cosa escrita no puede borrarse, y el hijo
+seguirá el mismo camino que su padre en vida y en muerte. ¡Y lo que
+existe hoy ya no existirá mañana! ¡Y piensa en las consecuencias
+funestas de que nuestro hijo sea víctima algún día por culpa tuya!
+Efectivamente, cuando, después de una vida que te deseo larga y siempre
+bendita, te hayas muerto, nadie querrá reconocer á nuestro hijo por
+heredero legítimo de tus riquezas y propiedades, puesto que hasta hoy
+todo el mundo ignora su exis<span class="pagenum"><a id="page_128">{128}</a></span>tencia. Y de tal suerte, el Tesoro del
+Estado se apoderará de todos tus bienes y desposeerá á tu hijo sin
+remedio. Y por mucho que yo invoque el testimonio de los ancianos, los
+ancianos tendrán que decir: «Nunca nos hemos enterado de que el síndico
+Schamseddin tuviera ningún hijo ni hija.» Palabras tan sensatas hicieron
+reflexionar al síndico, que contestó al cabo de un rato: «¡Por Alah!
+¡Tienes razón, ¡oh mujer! Mañana mismo llevaré conmigo á
+Grano-de-Belleza, y le enseñaré á vender y comprar, y las negociaciones,
+y todos los elementos del oficio.» Después se volvió hacia
+Grano-de-Belleza, transportado de alegría por aquella noticia, y le
+dijo: «Ya sé que te encanta ir conmigo. ¡Pero sabe, hijo mío, que en el
+zoco hay que ser muy formal y tener los ojos bajos con modestia!
+¡Espero, pues, que pongas en práctica las sabias lecciones de tus
+maestros y los buenos principios en que te has criado!»</p>
+
+<p>Al día siguiente, el síndico Schamseddin, antes de llevar á su hijo al
+zoco, le hizo entrar en el hammam...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_129">{129}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 254.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...le hizo entrar en el hammam, y después del baño lo vistió con un
+traje de raso blanco, el mejor que tenía en el almacén, y le ciñó la
+frente con un turbante ligero de tela con rayas finas de seda dorada.
+Después de lo cual, ambos tomaron un bocado y bebieron un vaso de
+sorbete, y ya refrescados, salieron del hammam. El síndico cabalgó en la
+mula blanca que sujetaban los esclavos y puso á la grupa á su hijo
+Grano-de-Belleza, cuya frescura de tez se había hecho todavía más
+notable y cuyos brillantes ojos habrían seducido á los mismos ángeles.
+Después, montados ambos en la mula y seguidos por los esclavos, que
+llevaban ropón nuevo, emprendieron el camino del zoco.</p>
+
+<p>Al verles, todos los mercaderes del zoco y todos los compradores y
+vendedores quedaron maravillados, y se decían unos á otros: «¡Ya Alah!
+¡Mirad al muchacho! ¡Es como la luna en la noche décimacuarta!» Y otros
+decían: «¿Quién será ese niño delicioso que está detrás del síndico
+Schamseddin? ¡Nunca le habíamos visto!»</p>
+
+<p>Mientras surgían tales exclamaciones al paso de la mula montada por el
+síndico y Grano-de-Belleza,<span class="pagenum"><a id="page_130">{130}</a></span> acertó á pasar el corredor Sésamo por el
+zoco, y vió asimismo al muchacho. Y Sésamo, á fuerza de libertinaje y de
+excesos de opio y haschich, había acabado por perder completamente la
+memoria, y ni siquiera se acordaba de la curación que había logrado en
+otro tiempo por medio de la milagrosa mixtura á base de almizcle,
+copaiba y tantas cosas excelentes.</p>
+
+<p>Y al ver al síndico en compañía de aquel hermoso joven, empezó á
+sonreírse con socarronería y á gastar bromas picantes acerca de ellos,
+diciendo á los mercaderes que le oían: «¡Mirad al viejo de barbas
+blancas! ¡Es lo mismo que el perro! ¡Blanco por fuera y verde por
+dentro!» E iba de un mercader á otro, repitiendo á todos sus chanzas y
+chistes, hasta que no quedó uno en el zoco que no tuviera la certeza de
+que el síndico Schamseddin tenía en su tienda á un joven mameluco para
+su placer.</p>
+
+<p>Cuando estos rumores llegaron á oídos de los notables y de los
+principales mercaderes, se celebró una reunión de los de más edad y más
+respetados entre ellos, para juzgar el caso de su síndico. Y en medio de
+la asamblea peroraba Sésamo y hacía grandes ademanes de indignación, y
+decía: «¡Ya no queremos tener en adelante á nuestra cabeza, como síndico
+del zoco, á esa barba viciosa que se roza en secreto con los
+muchachitos! Y desde hoy vamos á abstenernos de ir á recitar antes de
+abrir las tiendas, según solíamos hacer por las mañanas, los siete
+versículos sagrados de la Fatiha en pre<span class="pagenum"><a id="page_131">{131}</a></span>sencia del síndico. ¡Y no
+terminará el día sin que elijamos otro síndico que sea un poco menos
+aficionado á los muchachos que ese viejo!»</p>
+
+<p>En cuanto al buen Schamseddin, cuando vió que pasaba la hora sin que los
+mercaderes y corredores fuesen á recitar delante de él los versículos
+rituales de la Fatiha, no supo á qué atribuir aquel descuido tan grave y
+tan contrario á la tradición. Y como viese al famoso Sésamo, que le
+miraba con el rabillo del ojo, le hizo seña de que se acercara para
+decirle dos palabras. Y Sésamo, que sólo aguardaba aquella seña, se
+acercó, pero lentamente y tomándose tiempo, arrastrando los pies, y no
+sin dirigir á derecha é izquierda sonrisas de inteligencia á los
+tenderos, que no le quitaban ojo, pues la curiosidad les tenía suspensos
+y hacíales desear la solución de aquel asunto que para ellos era muy
+capital.</p>
+
+<p>Y Sésamo, al ver que en él convergían todas las miradas y la atención
+general, llegó contoneándose, hasta apoyarse en el mostrador de la
+tienda; y Schamseddin le preguntó: «Dime, Sésamo, ¿cómo es que los
+mercaderes, con el jeque á la cabeza, no han venido á recitar delante de
+mí los versículos del primer capítulo del Korán?» Sésamo contestó:
+«¡Así, de pronto, no lo sé! ¡Hay rumores que corren por el zoco,
+rumores... ¿cómo te lo explicaría yo?... rumores!... ¡De todos modos, lo
+que sé muy bien es que se ha formado un partido compuesto por los
+principales jeques, que ha resuelto destituirte y dar á otro el cargo de
+síndico!»<span class="pagenum"><a id="page_132">{132}</a></span></p>
+
+<p>Al oir estas palabras, el buen Schamseddin mudó de color, y en tono
+mesurado y grave, preguntó: «¿Y puedes decirme siquiera en qué se
+fundamenta esta decisión?» Sésamo le guiñó el ojo, movió las caderas, y
+contestó: «¡Oh mi anciano jeque, no bromees! ¡Mejor lo sabes tú que
+nadie! ¡Ese hermoso joven que tienes en la tienda no estará allí para
+espantar las moscas! De cualquier modo, sabe que yo, á pesar de todo, he
+sido el único que te defendió en la asamblea, y dije que no eras
+aficionado á muchachos, cosa que habría sido yo el primero en saber,
+pues tengo relaciones amistosas con todos los que se dedican con
+preferencia á ese sexo ácido. Y además he añadido que este joven debería
+ser algún pariente de tu esposa ó el hijo de alguno de tus amigos de
+Tantah, Mansurah ó Bagdad, que había venido á tu casa para negocios.
+Pero la asamblea entera se ha vuelto contra mí y ha votado tu
+destitución. ¡Alah es el más grande, ¡oh jeque! Para consolarte te queda
+ese joven, por lo cual, aquí para entre nosotros, te felicito.
+¡Verdaderamente, es muy hermoso!...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_133">{133}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 255.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...ese joven, por lo cual, aquí para entre nosotros, te felicito.
+¡Verdaderamente, es muy hermoso!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras de Sésamo, el síndico Schamseddin ya no pudo
+reprimir su indignación, y exclamó: «¡Oh tú, el más corrompido de los
+libertinos! ¿No sabes que es mi hijo? ¿Dónde está tu memoria, comedor de
+haschich?» Pero Sésamo respondió: «¡A mí no me la das! ¿Es que va á
+haber salido del vientre de su madre ahora y tal como está este muchacho
+de catorce años?» Schamseddin replicó: «Pero ¡oh Sésamo! ¿ya no te
+acuerdas de que tú mismo, hace catorce años, me trajiste aquella
+milagrosa mixtura que espesa los compañones y concentra el jugo? ¡Por
+Alah! ¡Gracias á ella pude conocer la fecundidad y Alah me ha dotado de
+un hijo! Y tú nunca volviste á pedirme noticias de aquella curación. En
+cuanto á mí, por temor al mal de ojo, he criado á este niño en el
+subterráneo de nuestra casa, y esta es la primera vez que sale conmigo.
+Pues aunque mi primera intención era que no saliera hasta que se hubiera
+podido coger las barbas con las manos, su madre me ha decidido á
+traerle<span class="pagenum"><a id="page_134">{134}</a></span> conmigo para enseñarle el oficio y ponerle al corriente de los
+negocios, en previsión del porvenir.» Después añadió: «¡En cuanto á ti,
+Sésamo, me alegro de encontrarte, al fin y al cabo, para saldar mi
+deuda! ¡Toma mil dinares por el favor que me hiciste gracias á tu droga
+admirable!»</p>
+
+<p>Cuando Sésamo oyó estas palabras, ya no dudó de la verdad, y corrió á
+desengañar á todos los mercaderes del zoco, que en seguida se
+apresuraron á acudir, primero para felicitar á su síndico, y después
+para disculparse del retraso en la oración de apertura, que
+inmediatamente recitaron entre sus manos.</p>
+
+<p>Tras de lo cual, Sésamo tomó la palabra en nombre de todos, y dijo: «¡Oh
+nuestro venerable síndico! ¡Conserve Alah para nuestro afecto el tronco
+y las ramas! ¡Y florezcan las ramas á su vez, y den fruto oloroso y
+dorado! Pero ¡oh nuestro síndico! generalmente, hasta los mismos pobres,
+cuando les nace un hijo, mandan hacer dulces y los reparten entre amigos
+y vecinos; ¡y nosotros no nos hemos endulzado el paladar con la pasta
+amasada con manteca y miel, que es tan grato saborear, haciendo votos
+por la felicidad del recién nacido! ¿Cuándo nos darás un caldero de esa
+excelente assida?»</p>
+
+<p>El síndico Schamseddin contestó: «¡De todo corazón, pues no deseo otra
+cosa! ¡No os ofreceré sólo un caldero de assida, sino un gran festín en
+mi casa de campo á las puertas del Cairo, en medio de los jardines! Os
+invito á todos, amigos míos, á ir ma<span class="pagenum"><a id="page_135">{135}</a></span>ñana á mi jardín, que ya conocéis.
+¡Y allí, si Alah lo quiere, ganaremos el tiempo perdido!»</p>
+
+<p>En cuanto volvió á su casa, el buen síndico dispuso grandes preparativos
+para la fiesta del día siguiente, y mandó al horno, para que los asaran,
+carneros cebados durante seis meses con hojas verdes, y carneros enteros
+con manteca abundante, y bandejas innumerables de pasteles y otras cosas
+semejantes. Al efecto, utilizó á todas las esclavas de la casa expertas
+en el arte de la dulcería, y á todos los pasteleros y confiteros de la
+calle Zeini. Y la verdad es que el banquete, después de tanto trabajo,
+nada dejaba que desear.</p>
+
+<p>Al día siguiente, muy temprano, Schamseddin se dirigió al jardín con su
+hijo Grano-de-Belleza, y mandó que los esclavos pusieran dos manteles
+inmensos en dos sitios separados y distantes uno de otro. Luego llamó á
+Grano-de-Belleza, y le dijo: «Hijo mío, he mandado poner, como ves, dos
+manteles diferentes; uno está reservado á los hombres y el otro es para
+los muchachos de tu edad que vengan con sus padres. Yo recibiré á los
+hombres con barbas y tú te encargarás de recibir á los jóvenes
+imberbes.» Pero Grano-de-Belleza, sorprendido, preguntó á su padre:
+«¿Por qué semejante separación y dos servicios diferentes? Eso no suele
+hacerse mas que entre hombres y mujeres. ¿Qué tienen que temer los
+jóvenes como yo de los hombres barbudos?» El síndico respondió: «Hijo
+mío, los jóvenes imberbes se encontrarán más libres solos y se<span class="pagenum"><a id="page_136">{136}</a></span>
+divertirán entre si mejor que encontrándose en presencia de sus padres.»
+Y Grano-de-Belleza, que no era malicioso, se conformó con tal respuesta.</p>
+
+<p>Al llegar los invitados, Schamseddin se dedicó á recibir á las personas
+mayores, y Grano-de-Belleza á los niños y á los jóvenes. Y se comió, y
+se bebió, y se cantó, y hubo la mayor diversión posible; y la alegría y
+el júbilo brillaron en todas las caras, y se quemaron en los pebeteros
+incienso y perfumes. Después, terminado el festín, los esclavos
+repartieron entre los convidados copas llenas de sorbete á la nieve. Y
+aquel fué para los hombres el momento de departir agradablemente,
+mientras los muchachos, al otro lado, se entregaban á mil amenos juegos.</p>
+
+<p>Y entre los convidados había cierto mercader que era uno de los mejores
+parroquianos del síndico; pero también era un famoso pederasta, que no
+había dejado indemne de sus hazañas á ningún hermoso joven del barrio.
+Se llamaba Mahmud, pero no se le conocía mas que por el sobrenombre del
+«Bilateral».</p>
+
+<p>Cuando Mahmud-el-Bilateral oyó los gritos que daban los muchachos al
+otro lado...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, é interrumpió el relato autorizado por el rey Schahriar.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_137">{137}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 256.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...Cuando Mahmud-el-Bilateral oyó los gritos que daban los muchachos al
+otro lado, se alborotó en extremo, y pensó: «¡Seguramente hay algo bueno
+por allá!» Y aprovechándose del descuido general para levantarse y
+fingir que iba á satisfacer una necesidad urgente, se deslizó
+silenciosamente por entre los árboles hasta donde estaban los muchachos,
+y se quedó en acecho de sus movimientos graciosos y lindas caras. No
+tardó mucho en notar que el más hermoso indiscutiblemente entre los más
+hermosos era Grano-de-Belleza. Y empezó á hacer mil proyectos para
+poderle hablar y llevarle aparte, y pensó: «¡Ya Alah! ¡Con tal de que se
+separe un poco de sus compañeros!» Y el Destino satisfizo sus deseos en
+gran manera.</p>
+
+<p>Efectivamente, en un momento dado, excitado Grano-de-Belleza por el
+juego y coloradas las mejillas por el movimiento, experimentó la
+necesidad de orinar. Y á fuer de muchacho bien educado, no quiso
+acurrucarse delante de todo el mundo y se fué hacia los árboles. En
+seguida dijo para sí el Bilateral: «Si me acercara á él ahora,
+seguramente le asustaría. ¡Voy á probar de otro modo!» Y salió de<span class="pagenum"><a id="page_138">{138}</a></span>
+detrás del árbol que le ocultaba y se presentó en el corro de los
+muchachos, que le conocían, y empezaron á silbarle corriendo por entre
+sus piernas. Y él, muy contento, les dejaba hacer aquello sonriendo, y
+después acabó por decirles: «¡Oídme, hijos míos! ¡Prometo daros mañana á
+cada uno un traje nuevo y dinero para satisfacer todos vuestros
+caprichos, si lográis despertar en Grano-de-Belleza la afición á los
+viajes y el deseo de alejarse del Cairo!» Y los chicos le contestaron:
+«¡Oh Bilateral, eso es muy fácil!» Entonces los dejó y volvió á sentarse
+entre los hombres barbudos.</p>
+
+<p>Cuando Grano-de-Belleza acabó de orinar y volvió á su sitio, sus
+compañeros se guiñaron el ojo mutuamente, y el más elocuente del grupo
+se dirigió á Grano-de-Belleza y le dijo: «Durante tu ausencia hemos
+estado hablando de las maravillas de los viajes y de los magníficos
+países lejanos, y de Damasco, y Alepo, y Bagdad. Tú, ¡oh
+Grano-de-Belleza! siendo tu padre tan rico, le habrás acompañado muchas
+veces en sus viajes con las caravanas. ¡Cuéntanos algo de lo mucho
+maravilloso que hayas visto!» Pero Grano-de-Belleza contestó: «¿Yo? Pero
+¿no sabéis que me han criado en un subterráneo y que hasta ayer no he
+salido de él? ¿Cómo había de viajar en semejantes condiciones? ¡Y ahora,
+todo lo más que mi padre me permite es acompañarle desde casa hasta la
+tienda!»</p>
+
+<p>Entonces el mismo muchacho replicó: «¡Pobre Grano-de-Belleza, te han
+privado de las alegrías<span class="pagenum"><a id="page_139">{139}</a></span> más deliciosas y de los placeres más puros! ¡Si
+supieras ¡oh amigo mío! lo maravillosamente que saben los viajes, ya no
+querrías pasar un momento más en casa de tu padre! Todos los poetas han
+cantado á porfía las delicias del viajar; oye una muestra ó dos de los
+versos que sobre el particular nos han transmitido:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>Viajar, ¿quién dirá tus maravillas? ¡Oh amigos míos, todas las
+cosas bellas gustan de viajar! ¡Hasta las mismas perlas salen del
+fondo oscuro del mar y atraviesan las inmensidades para colocarse
+en la diadema de los reyes y en el cuello de las princesas!</i></p></div>
+
+<p>Al oir esta estrofa, Grano-de-Belleza dijo: «¡Así será! ¡Pero el reposo
+en casa de uno también tiene sus encantos!» Entonces uno de los
+muchachos se echó á reir y dijo á sus compañeros: «¡Mirad con lo que
+sale Grano-de-Belleza! ¡Es como los pescados, que se mueren en cuanto
+los sacan del agua!» Y otro más exagerado dijo: «¡Es que temerá
+probablemente marchitar las rosas de sus mejillas!» Y un tercero añadió:
+«¿No veis que es como las mujeres? ¡No pueden dar un paso solas en
+cuanto salen á la calle!» Y otro, por último, exclamó: «¡Oh
+Grano-de-Belleza! ¿no te avergüenzas de no ser hombre?»</p>
+
+<p>Al oir todos aquellos apóstrofes, Grano-de-Belleza quedó tan mortificado
+que abandonó inmediatamente á sus invitados, y cabalgando en la mula
+emprendió el camino de la ciudad, y lleno de rabia<span class="pagenum"><a id="page_140">{140}</a></span> el corazón y de
+lágrimas los ojos, llegó junto á su madre, que se asustó al verle en tal
+estado. Y Grano-de-Belleza le repitió las burlas de que había sido
+víctima por parte de sus compañeros, y le declaró que quería marcharse
+al momento á cualquier parte, con tal de partir. Y añadió: «¿Ves este
+cuchillo? ¡Pues me lo clavaré en el pecho si no quieres dejarme viajar!»</p>
+
+<p>Ante aquella resolución tan inesperada, la pobre mujer no pudo hacer mas
+que devorar sus lágrimas y consentir en aquel proyecto, por lo cual dijo
+á Grano-de-Belleza: «¡Hijo mío, prometo ayudarte con todas mis fuerzas!
+Pero como estoy segura anticipadamente de la negativa de tu padre, voy á
+prepararte un cargamento de mercaderías á mi costa.» Y Grano-de-Belleza
+dijo: «¡Pero hay que hacerlo en seguida, antes de que llegue mi padre!»</p>
+
+<p>Inmediatamente la esposa de Schamseddin mandó á un esclavo abrir uno de
+los depósitos de mercaderías reservadas, y que los embaladores hicieran
+los fardos suficientes para cargar diez camellos.</p>
+
+<p>En cuanto al síndico Schamseddin, así que se fueron los convidados buscó
+en balde por el jardín á su hijo, y acabó por saber que se le había
+anticipado en ir á su casa. Y el síndico, aterrado al pensar que le
+podía sobrevenir á su hijo una desgracia en el camino, puso la mula á
+todo galope y llegó sin aliento al patio, en donde se calmó su emoción
+al enterarse por el portero de la llegada sin nove<span class="pagenum"><a id="page_141">{141}</a></span>dad de
+Grano-de-Belleza. Pero fué mayor su sorpresa al ver en el patio fardos y
+fardos dispuestos á ser cargados y con etiquetas que indicaban en letras
+gordas sus diferentes destinos: Alepo, Damasco y Bagdad...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 257.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...en letras gordas sus diferentes destinos: Alepo, Damasco y Bagdad.</p>
+
+<p>Apresuróse entonces á subir á las habitaciones de su esposa, que le
+enteró de cuanto acababa de suceder y del grave inconveniente que había
+en contrariar á Grano-de-Belleza. Y el síndico dijo: «De todos modos,
+voy á tratar de disuadirle.» Y llamó a Grano-de-Belleza y le dijo: «¡Oh
+hijo mío! ¡Alah te ilumine y te aparte de proyecto tan funesto! ¿No
+sabes lo que ha dicho nuestro Profeta? (¡sean con Él la oración y la
+paz!): «¡Dichoso el hombre que se alimenta con los frutos de su tierra y
+halla en su mismo país las satisfacciones de su vida!» Y dijeron los
+antiguos: «¡No emprendáis jamás un viaje aunque sea de una milla!» Por
+consiguiente,<span class="pagenum"><a id="page_142">{142}</a></span> hijo mío, te pido que me digas si después de estas
+palabras persistes en tu resolución.»</p>
+
+<p>Grano-de-Belleza contestó: «Sabe ¡oh padre mío! que no quiero
+desobedecerte; pero si te opones á mi viaje negándome lo necesario, me
+quitaré este traje, me pondré el de los pobres derviches y recorreré á
+pie todos los países y todas las tierras.»</p>
+
+<p>Cuando vió el síndico que su hijo estaba dispuesto á partir á todo
+trance, renunció á contrariar su proyecto, y le dijo: «Entonces, ¡oh
+hijo mío! he aquí cuarenta cargas más; y así, con las otras diez que te
+ha dado tu madre, tendrás para cargar cincuenta camellos. En ellas
+encontrarás las mercaderías adecuadas á las necesidades de cada una de
+las ciudades en que entres; pues no hay que tratar de vender en Alepo,
+por ejemplo, los géneros que prefieren los habitantes de Damasco; sería
+una mala especulación. ¡Parte, pues, hijo mío, y Alah te proteja y te
+allane el camino! Y adopta precauciones, sobre todo al atravesar por el
+desierto del León, un sitio que se llama el valle de los Perros, guarida
+de bandidos salteadores, cuyo jefe es un beduíno apellidado «el Rápido»
+por lo súbito de sus ataques é incursiones.» Y Grano-de-Belleza
+contestó: «¡Los sucesos buenos ó malos vienen de mano de Alah! ¡Y haga
+yo lo que haga, no me pasará mas que lo que se me tenga deparado!»</p>
+
+<p>Como no se podía replicar á tales palabras, el síndico no dijo más; pero
+su esposa no descansó hasta hacer mil votos, y prometer cien carneros á<span class="pagenum"><a id="page_143">{143}</a></span>
+los santones, y poner á su hijo bajo la santa protección de El-Sayed Abd
+El-Kader El-Guilani, abogado de los viajeros.</p>
+
+<p>Después de lo cual, el síndico, acompañado de su hijo, á quien costó
+gran trabajo escaparse de los brazos de su pobre madre, que vertía sobre
+él todas las lágrimas de su corazón, fué á buscar á la caravana,
+dispuesta ya. Y llamó aparte al anciano mokaddem de los camelleros y
+muleteros, el jeque Kamal, y le dijo: «¡Oh venerable mokaddem, te confío
+este niño, pupila de mis ojos, y lo pongo bajo el ala de Alah y bajo tu
+custodia! Y tú, hijo mío&mdash;dijo á Grano-de-Belleza&mdash;, mira al que ha de
+hacer las veces de padre en ausencia mía. ¡Obedécele y nunca hagas nada
+sin consultarle!» Después dió mil dinares de oro á Grano-de-Belleza, y
+como último encargo le dijo: «¡Te doy estos mil dinares, hijo mío, para
+que puedas utilizarlos y aguardar con paciencia el momento más ventajoso
+para la venta de tus mercaderías, pues te guardarás muy bien de
+venderlas cuando estén en baja; has de aprovechar la ocasión en que los
+paños y otros géneros estén más en alza para colocarlos en las mejores
+condiciones!» Después de las despedidas, la caravana se puso en marcha y
+no tardó en estar fuera de las puertas del Cairo.</p>
+
+<p>Y ahora vamos con Mahmud-el-Bilateral. Al enterarse de la marcha de
+Grano-de-Belleza, se preparó también rápidamente, y en pocas horas tuvo
+á mulos y camellos cargados y ensillados. Y sin per<span class="pagenum"><a id="page_144">{144}</a></span>der tiempo se puso
+en camino, y alcanzó á la caravana á pocas millas del Cairo. Y decía
+para sí: «¡Ahora, en el desierto, ¡oh Mahmud! nadie irá á denunciarte,
+ni tampoco vendrá á vigilarte nadie! ¡Y sin temor á que te molesten,
+podrás deleitarte con ese muchacho!»</p>
+
+<p>De modo que, desde la primera etapa, el Bilateral mandó armar sus
+tiendas al lado de las de Grano-de-Belleza, y encargó al cocinero de
+éste que no se tomara el trabajo de encender lumbre, puesto que él había
+invitado á Grano-de-Belleza á compartir la comida en su tienda.</p>
+
+<p>Y efectivamente, Grano-de-Belleza fué á la tienda del Bilateral, pero
+acompañado por el jeque Kamal, mokaddem de los camelleros. Y aquella
+noche el Bilateral nada sacó en limpio. Y al día siguiente, en la
+segunda parada, ocurrió lo mismo, y así todos los días, hasta la llegada
+á Damasco, porque Grano-de-Belleza aceptaba todas las invitaciones, pero
+iba siempre á la tienda del Bilateral acompañado del mokaddem de los
+camelleros.</p>
+
+<p>Pero cuando llegaron á Damasco, en donde el Bilateral tenía, lo mismo
+que en El Cairo, Alepo y Bagdad, casa propia para recibir á los
+amigos...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada, la hija del visir,
+vió aparecer la mañana, é interrumpió el relato.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_145">{145}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 258.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...á Damasco, en donde el Bilateral tenía, lo mismo que en El Cairo,
+Alepo y Bagdad, casa propia para recibir á los amigos, envió un esclavo
+á Grano-de Belleza, que se había quedado en la tienda á la entrada de la
+ciudad, para invitarle, pero á él solo, á que le honrase con su
+presencia. Y Grano-de-Belleza contestó: «¡Espera que le pregunte su
+parecer al jeque Kamal!» Pero el mokaddem de los camelleros frunció el
+ceño al oir la proposición, y contestó: «¡No, hijo mío, hay que
+rechazarla!» Y Grano-de-Belleza declinó la invitación.</p>
+
+<p>La estancia en Damasco fué de corta duración, y pronto se pusieron en
+camino para Alepo; y á la llegada, el Bilateral volvió á invitar á
+Grano-de-Belleza; pero el jeque Kamal aconsejó la abstención, como en
+Damasco, y Grano-de-Belleza, sin saber por qué era tan severo el
+mokaddem, no quiso contrariarle. Y aquella vez también perdió el viaje y
+el trabajo el Bilateral.</p>
+
+<p>Pero después de salir de Alepo, el Bilateral juró que en la primera
+ocasión las cosas no pasarían lo mismo. Y á la primera parada en
+dirección á Bagdad, mandó hacer los preparativos de un banquete<span class="pagenum"><a id="page_146">{146}</a></span> sin
+precedentes, y fué personalmente á invitar á Grano-de-Belleza. Y aquella
+vez Grano-de-Belleza se vió obligado á aceptar, por no tener motivo
+fundado para negarse, y empezó por ir á la tienda á vestirse con traje á
+propósito.</p>
+
+<p>Entonces fué á buscarle el jeque Kamal, y le dijo: «¡Qué imprudente
+eres, ¡oh Grano-de-Belleza! ¿Por qué has aceptado la invitación de
+Mahmud? ¿No conoces sus intenciones? ¿No sabes el motivo de que le
+llamen el Bilateral? De todos modos, debiste preguntar su parecer á un
+anciano como yo, y del cual han dicho los poetas:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>Pregunté al viejo</i>: «<i>¿Por qué andas encorvado?</i>» <i>Me contestó</i>:
+«<i>¡Perdí mi juventud en la tierra húmeda! ¡Y me he encorvado para
+buscarla! ¡Y ahora la experiencia que pesa sobre mí es tan amarga,
+que me impide enderezar la espalda!</i>»</p></div>
+
+<p>Pero Grano-de-Belleza contestó: «¡Oh venerable mokaddem! ¡Estaría muy
+mal rechazar la invitación de nuestro amigo Mahmud, al cual no sé por
+qué llaman el Bilateral! Y además, ignoro lo que pueda perder con
+acompañarle. ¡No me comerá!» Y el mokaddem replicó con viveza: «¡Pues
+sí, por Alah! ¡Te comerá! ¡Ya se ha comido á otros muchos!»</p>
+
+<p>Al oir aquello, Grano-de-Belleza soltó la carcajada y se apresuró á ir á
+casa del Bilateral, que le aguardaba con impaciencia. Y ambos se fueron
+á la tienda en que estaba preparado el festín.<span class="pagenum"><a id="page_147">{147}</a></span></p>
+
+<p>Y en realidad, el Bilateral no había escatimado nada para recibir como
+merecía al maravilloso joven, y todo aparecía dispuesto para encantar
+las miradas y halagar los sentidos. De modo que la comida fué alegre y
+estuvo llena de animación; y ambos comieron con gran apetito, y bebieron
+en la misma copa hasta saciarse. Y cuando el vino fermentó en las
+cabezas y los esclavos se retiraron discretamente, el Bilateral, ebrio
+de vino y de pasión, se inclinó hacia Grano-de-Belleza, y cogiéndole las
+mejillas con las dos manos quiso besarlas. Pero Grano-de-Belleza, muy
+turbado, levantó instintivamente la mano, y el beso del Bilateral no
+encontró mas que la palma del adolescente. Entonces Mahmud le echó un
+brazo alrededor del cuello y con el otro le rodeó la cintura; y como
+Grano-de-Belleza le preguntara: «Pero ¿qué quieres hacer conmigo?», le
+contestó: «Sencillamente, tratar de explicarte estos versos del poeta
+para ponerlos en práctica:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Oh mis estremecimientos cuando las miradas de sus ojos me sacuden
+el alma! ¡Oh delicias del primer deseo que hincha sus compañones
+infantiles!</i></p>
+
+<p><i>¡Mira, ¡oh ojos míos! ¡Toma lo que puedas tomar, levanta lo que
+puedas levantar, coge un puñado, ó dos, ó tres, y hazlo entrar un
+palmo ó más! ¡Pero sin que te haga daño! ¡Hay que obrar con
+prudencia!</i>»</p></div>
+
+<p>Después de haber dicho á su modo estos versos,<span class="pagenum"><a id="page_148">{148}</a></span> Mahmud se dispuso á
+explicárselos prácticamente. Pero el joven Grano-de-Belleza, sin darse
+cuenta exacta de la situación, se sentía molesto con aquellos ademanes y
+movimientos, y quiso marcharse. Y el Bilateral le sujetó y acabó por
+hacerle entender de qué se trataba.</p>
+
+<p>Cuando Grano-de-Belleza se enteró bien de las intenciones del Bilateral
+y comprendió su petición...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 259.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...Cuando Grano-de-Belleza se enteró bien de las intenciones del
+Bilateral y comprendió su petición, levantóse inmediatamente y le dijo:
+«¡No, por Alah! ¡No vendo esa mercancía! ¡De todos modos, para que te
+consueles, te diré que si á los demás se la vendiese por dinero, á ti te
+la daría de balde!» Y á pesar de las súplicas del Bilateral,
+Grano-de-Belleza no quiso permanecer un momento más en la tienda; salió
+de ella bruscamente y volvió en seguida al campamento, donde, harto
+inquieto, aguardaba su regreso el mokaddem.</p>
+
+<p>Y cuando Kamal vió entrar á Grano-de-Belleza<span class="pagenum"><a id="page_149">{149}</a></span> con aquel aspecto extraño,
+le preguntó: «¡Por Alah! ¿qué ha pasado?» El otro respondió: «¡Pues
+absolutamente nada! ¡Pero tenemos que levantar el campo en seguida é
+irnos á Bagdad, porque en lo sucesivo no quiero viajar con el Bilateral;
+tiene pretensiones exageradas y muy molestas!» El jeque de los
+camelleros dijo: «¿No te lo había dicho ya, hijo mío? Pero he de
+advertirte que sería muy peligroso viajar solos. Más vale seguir en una
+sola caravana, como estamos ahora, para poder resistir los ataques de
+los bandoleros beduínos que infestan estas tierras.» Pero
+Grano-de-Belleza no quiso hacer caso, y dió la orden de marcha.</p>
+
+<p>Por consiguiente, la pequeña caravana se puso en camino sola y no dejó
+de viajar del mismo modo, hasta que un día, á la puesta del sol, llegó á
+pocas millas de las puertas de Bagdad.</p>
+
+<p>El mokaddem de los camelleros fué á buscar entonces á Grano-de-Belleza y
+le dijo: «Mejor será, hijo mío, seguir hasta Bagdad esta misma noche,
+sin detenernos á acampar aquí. ¡Porque el lugar en que estamos es el más
+peligroso de todo el viaje! ¡Es el valle de los Perros! ¡Hay gran riesgo
+de que nos ataquen si permanecemos aquí durante la noche! Apresurémonos,
+pues, á llegar á Bagdad antes de que cierren las puertas. ¡Porque has de
+saber, hijo mío, que el califa manda cerrar todas las noches las puertas
+de la ciudad, con el fin de impedir que las hordas fanáticas entren á
+escondidas y se apoderen de los libros de la ciencia y de los
+manus<span class="pagenum"><a id="page_150">{150}</a></span>critos literarios encerrados en las salas de las escuelas,
+arrojándolos luego al Tigris!»</p>
+
+<p>Grano-de-Belleza, á quien no complacía la proposición, contestó: «¡No,
+por Alah! ¡No quiero entrar de noche en la ciudad, porque deseo gozar
+del espectáculo de Bagdad al salir el sol! ¡Pasemos, pues, la noche
+aquí, ya que no tengo prisa ni viajo para negociar, sino por recreo, y
+para ver lo que no conozco!» Y el anciano mokaddem tuvo que inclinarse,
+aunque deplorando la peligrosa terquedad del hijo de Schamseddin.</p>
+
+<p>En cuanto á Grano-de-Belleza, tomó un bocado, y después, cuando los
+esclavos fueron á acostarse, salió de la tienda, apartóse un poco por el
+valle, y fué á sentarse junto á un árbol, á la luz de la luna. Y se
+acordó de las lecturas de sus maestros en el subterráneo, é inspirado
+por lugar tan propicio á la meditación, empezó este canto del poeta:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Reina del Irak, deliciosamente bella! ¡oh Bagdad, ciudad de los
+califas y poetas! ¡cuánto tiempo, ¡oh maravilla! soñé contigo!</i></p></div>
+
+<p>Pero súbitamente, antes de terminar la primera estrofa, oyó á su
+izquierda un clamor espantoso, y galopar de caballos, y exclamaciones de
+cien bocas á un tiempo, y al volverse vió invadido el campamento por un
+numeroso tropel de beduínos que surgían por todas partes como si
+salieran de debajo de la tierra.<span class="pagenum"><a id="page_151">{151}</a></span></p>
+
+<p>Aquel espectáculo tan nuevo para él le dejó clavado en el suelo, y así
+pudo ver la matanza general de la caravana, que había querido
+defenderse, y el saqueo de todo el campamento. Y cuando los beduinos
+comprobaron que nadie quedaba en pie, se apoderaron de camellos y mulos,
+y en un momento desaparecieron por donde habían venido.</p>
+
+<p>Al disiparse un tanto la estupefacción que le había dominado,
+Grano-de-Belleza bajó hacia el sitio en que se encontraba su campamento,
+y pudo ver asesinada á toda su gente. Y ni el jeque Kamal, mokaddem de
+los camelleros, á pesar de su edad respetable, había sido tratado mejor
+que los demás, y yacía muerto, atravesado el pecho por numerosas
+lanzadas. Así es que Grano-de-Belleza no supo soportar la vista de
+espectáculo tan aterrador, y emprendió la fuga, sin atreverse á mirar
+hacia atrás.</p>
+
+<p>De tal modo estuvo corriendo toda la noche, y para no excitar la codicia
+de algún otro bandido, se despojó completamente de su rico traje, que
+arrojó á lo lejos, y no se quedó mas que con la camisa. Y así, medio
+desnudo, entró en Bagdad al amanecer.</p>
+
+<p>Entonces, rendido de cansancio y sin poder tenerse en pie, se paró
+delante de la primera fuente pública que se le presentó á la entrada de
+la población. Se lavó las manos, la cara y los pies; subió á la
+plataforma que coronaba la fuente, se tendió en ella á la larga, y no
+tardó en dormirse.</p>
+
+<p>En cuanto á Mahmud-el-Bilateral, también se había puesto en camino, pero
+había tomado un atajo<span class="pagenum"><a id="page_152">{152}</a></span> por otra parte y pudo evitar el encuentro con los
+bandidos; y además, llegó á las puertas de Bagdad precisamente cuando
+Grano-de-Belleza las atravesaba y se dormía en la fuente.</p>
+
+<p>Al pasar por cerca de aquella fuente, el Bilateral se acercó al
+abrevadero de piedra lleno de agua para los animales, y quiso que
+bebiera en él su caballo sediento. Pero el animal vió la sombra que
+proyectaba el adolescente dormido, y retrocedió resollando. Entonces el
+Bilateral levantó los ojos hacia la plataforma, y le faltó poco para
+caerse del caballo al reconocer á Grano-de-Belleza en aquel joven medio
+desnudo que en la piedra dormía...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 260.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...al reconocer á Grano-de-Belleza en aquel joven medio desnudo que en
+la piedra dormía.</p>
+
+<p>En seguida se apeó del caballo, se encaramó á la plataforma, y quedó
+inmóvil de admiración ante Grano-de-Belleza tendido, cuya cabeza
+reposaba sobre un brazo, en la languidez del sueño. Y por primera vez le
+fué dable al fin contemplar sin velos<span class="pagenum"><a id="page_153">{153}</a></span> las perfecciones de aquel cuerpo
+juvenil y cristalino, en que los lunares oscuros resaltaban de tan
+hermosa manera sobre la blancura de lo demás. Y no se le alcanzaba por
+qué casualidad encontraba en su camino, y dormido en aquella fuente, á
+aquel ángel, por amor al cual había él emprendido su viaje. Y no llegaba
+á separar sus miradas del lunarcillo, redondo como un grano de almizcle,
+que adornaba la nalga izquierda del muchacho, descubierta en aquel
+momento. Y sin saber qué resolución tomar, decía para sí: «¿Qué será
+mejor? ¿Despertarle? ¿Llevármelo en mi caballo como está y huir con él
+al desierto? ¿Aguardar que se despierte, hablarle, enternecerle y
+decidirle á que me acompañe á mi casa de Bagdad?»</p>
+
+<p>Acabó por tomar esta última determinación, y sentándose á los pies del
+joven en el reborde de la fuente, aguardó á que se despertase, bañándose
+los ojos en toda la limpidez sonrosada que el sol ponía en aquel cuerpo
+infantil.</p>
+
+<p>Harto ya de dormir, Grano-de-Belleza estiró las piernas y abrió los
+ojos, y en el mismo instante Mahmud le cogió la mano, y con voz muy
+suave le dijo: «¡No tengas miedo, niño; estás bien seguro á mi lado!
+¡Pero apresúrate, por favor, á explicarme la causa de todo esto!»</p>
+
+<p>Entonces Grano-de-Belleza se incorporó, y aunque un tanto molesto por la
+presencia de su admirador, le contó la aventura con todos sus
+pormenores. Y Mahmud le dijo: «¡Loor á Alah, mi joven<span class="pagenum"><a id="page_154">{154}</a></span> amigo, que te ha
+arrebatado la fortuna, pero te ha conservado la vida! Porque dice el
+poeta:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Cuando la cabeza se salva, la fortuna perdida sólo es una
+recortadura de uña sacada sin hacer daño!</i></p></div>
+
+<p>»Además, ni siquiera la fortuna se ha perdido, pues cuanto poseo te
+pertenece. Ven conmigo á casa á bañarte y vestirte, y desde este momento
+puedes considerar todos los bienes de Mahmud como tuyos propios, y la
+vida de Mahmud está á tu disposición.» Y siguió hablando tan
+paternalmente á Grano-de-Belleza, que le decidió á acompañarle.</p>
+
+<p>Bajó primeramente, y le ayudó en seguida á ponerse detrás de él en el
+caballo, y encaminóse hacia su casa, estremeciéndose de placer al
+contacto del cuerpo caliente y desnudo del muchacho, que se cogía á
+Mahmud para sujetarse.</p>
+
+<p>Su primera diligencia fué llevar á Grano-de-Belleza al hammam y bañarlo
+allí, sin auxilio de masajista ni ningún otro criado, y después de
+haberle vestido con un traje de gran valor lo llevó á la sala en que
+solía recibir á sus amigos.</p>
+
+<p>Era un salón de frescura y sombra deliciosas, alumbrado únicamente por
+los hermosos reflejos de esmaltes y porcelanas y por el centelleo que
+desde arriba caía de las estrellas. Un olor á incienso arrebataba y
+transportaba el alma hacia soñados jardines de alcanfor y cinamomo. En
+el centro cantaba el surtidor de una fuente. Perfecto y se<span class="pagenum"><a id="page_155">{155}</a></span>guro era allí
+el reposo, y podía llegarse hasta el éxtasis.</p>
+
+<p>Sentáronse ambos en la alfombra, y Mahmud brindó á Grano-de-Belleza un
+almohadón para apoyar los brazos. Comieron los manjares que en bandejas
+se les sirvieron, y bebieron los vinos selectos que encerraban los
+frascos. En aquel momento, el Bilateral, que hasta entonces no se había
+mostrado muy atrevido, no pudo contenerse más, y estalló recitando esta
+estrofa del poeta:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Deseo! ¡Ni las caricias delicadas de los ojos ni el beso de los
+labios puros pueden apaciguarte! ¡Oh deseo mío! ¡Sientes gravitar
+sobre ti el peso de una pasión que no ha de calmarse hasta que
+brote!</i></p></div>
+
+<p>Pero Grano-de-Belleza, que acostumbrado ya á los versos del Bilateral
+advertía con facilidad su sentido, á veces oscuro, se levantó
+inmediatamente y dijo á su huésped: «En verdad que no comprendo tu
+insistencia sobre lo mismo. No puedo hacer mas que repetirte lo que ya
+te dije. El día en que venda á otros esa mercancía por dinero, á ti te
+la daré de balde.» Y sin querer atender á otras explicaciones del
+Bilateral, le dejó bruscamente y se fué.</p>
+
+<p>Al verse fuera, empezó á vagar por la ciudad. Pero ya había oscurecido,
+y como siendo forastero en Bagdad no sabía adónde dirigirse, resolvió
+pasar la noche en una mezquita que vió en el camino.<span class="pagenum"><a id="page_156">{156}</a></span> Entró, pues, en el
+patio, y al ir á quitarse las sandalias para penetrar en el interior de
+la mezquita, vió que se le acercaban dos hombres precedidos por sus
+esclavos, que iban con linternas encendidas. Se apartó para dejarles
+pasar; pero el más viejo de los dos se paró delante de él, y después de
+mirarle con mucha atención, le dijo: «¡La paz contigo!» Y
+Grano-de-Belleza le devolvió el saludo. El otro añadió: «¿Eres
+forastero, hijo mío?» El joven contestó: «Soy del Cairo. Mi padre es
+Schamseddin, síndico de los mercaderes.»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, el anciano se volvió hacia su compañero y le
+dijo: «¡Alah nos favorece más de lo que deseábamos! ¡No esperábamos
+encontrar tan pronto al forastero que buscamos y ha de sacarnos del
+apuro!...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 261.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...al forastero que buscamos y ha de sacarnos del apuro!» Luego llamó
+aparte á Grano-de-Belleza, y le dijo: «¡Bendito sea Alah, que te ha
+colocado en nuestro camino! Vamos á pedirte un favor, que re<span class="pagenum"><a id="page_157">{157}</a></span>tribuiremos
+liberalmente dándote cinco mil dinares, efectos por valor de mil dinares
+y un caballo de mil dinares. ¡Verás!</p>
+
+<p>»No ignoras, hijo mío, que, según nuestra ley, cuando un musulmán ha
+repudiado por primera vez á su esposa, puede recobrarla sin formalidades
+á los tres meses y diez días; y si se divorcia por segunda vez, también
+puede recuperarla después del plazo legal; pero si la repudia por
+tercera vez, ó si, aun no habiéndola repudiado nunca, le dice
+sencillamente: «¡Quedas repudiada por tres veces!» ó «¡Ya no eres nada
+para mí, lo juro por el tercer divorcio!», en ese caso, si el esposo
+quiere volver otra vez con su esposa, la ley determina que otro empiece
+por casarse legalmente con la mujer repudiada, y á su vez la repudie
+después de haberse acostado con ella aunque sólo sea una noche. Y
+entonces es cuando el primer esposo la puede recobrar como mujer
+legítima.</p>
+
+<p>»Pues ese es el caso del joven que está conmigo. El otro día se dejó
+llevar de un acceso de mal humor y le gritó á su esposa, que es hija
+mía: «¡Sal de mi casa! ¡Ya no te conozco! ¡Te repudio por tres veces!» Y
+en seguida, mi hija, que es su esposa, se echó el velo por la cara
+delante de su esposo, que era ya un extraño para ella, recogió su dote y
+volvió el mismo día á mi casa. Pero ahora su marido, que es éste, desea
+ardientemente recobrarla. Ha venido á besarme las manos y á rogarme que
+le reconciliara con su esposa. Y yo he accedido á ello.<span class="pagenum"><a id="page_158">{158}</a></span> Y en seguida
+hemos salido en busca del hombre que le ha de servir de sucesor
+momentáneo una noche. Y á la sazón te hemos encontrado, hijo mío. Como
+eres forastero, las cosas se harán en secreto, sólo en presencia del
+kadí, y no trascenderá nada al exterior.»</p>
+
+<p>El estado de indigencia en que se encontraba Grano-de-Belleza le hizo
+aceptar de buena gana la proposición, y dijo para sí: «Voy á cobrar
+cinco mil dinares, y tomar efectos por valor de mil dinares, y un
+caballo de mil dinares, y además voy á fornicar toda la noche. ¡Por
+Alah! ¡Acepto!» Y dijo á los dos hombres, que aguardaban con ansiedad la
+respuesta: «¡Por Alah! ¡Acepto el cargo de Desligador!»</p>
+
+<p>Entonces el esposo de la repudiada, que todavía no había hablado, se
+volvió hacia Grano-de-Belleza y le dijo: «¡Nos sacas de un gran apuro,
+porque he de manifestarte que amo á mi esposa extremadamente! Pero temo
+que mañana por la mañana sea muy de tu gusto mi esposa, no quieras
+repudiarla y te niegues á devolvérmela. La ley, en ese caso, te
+favorece. Por lo tanto, ahora, delante del kadí, te comprometerás á
+entregarme diez mil dinares de indemnización si por desgracia no
+quisieras consentir en divorciarte al día siguiente.» Y Grano-de-Belleza
+aceptó la condición, por estar resuelto á no dormir mas que una noche
+con la mujer consabida.</p>
+
+<p>Fueron, pues, los tres á casa del kadí, y ante él formalizaron el
+contrato en las condiciones legales. Y el kadí se entusiasmó al ver á
+Grano-de-Belleza<span class="pagenum"><a id="page_159">{159}</a></span> y le amó mucho. Ya volveremos á encontrarle en el
+curso de esta historia.</p>
+
+<p>Y hecho el contrato, salieron de la oficina del kadí, y el padre de la
+divorciada se llevó á Grano-de-Belleza y le hizo entrar en su casa. Le
+rogó que esperara en el vestíbulo, y en seguida fué á avisar á su hija,
+diciéndole: «Querida hija, he encontrado un muchacho muy bien formado, y
+que, á mi parecer, te ha de gustar. Te lo recomiendo con todo el
+encarecimiento de la recomendación. Pasa con él una noche encantadora y
+no te prives de nada. ¡No todas las noches se puede tener en brazos un
+mozo tan maravilloso!» Y habiendo aconsejado á su hija de tal modo, el
+buen padre se fué muy contento á buscar á Grano-de-Belleza para decirle
+lo mismo. Y le rogó que aguardara un poco á que su nueva esposa se
+preparase á recibirle.</p>
+
+<p>En cuanto al primer esposo, fué á buscar inmediatamente á una vieja muy
+taimada que le había criado, y le dijo: «Te ruego, buena madre, que
+imagines algún recurso para evitar que el Desligador que hemos
+encontrado se acerque esta noche á mi mujer divorciada.» Y la vieja
+contestó: «¡Por tu vida! ¡Nada hay más fácil!» Y se envolvió en su
+velo...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_160">{160}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 262.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...Y se envolvió en su velo y fué á casa de la divorciada, en donde vió
+á Grano-de-Belleza en el vestíbulo. Le saludó, y le dijo: «Vengo á
+buscar á la joven divorciada, para untarle el cuerpo con pomadas, como
+hago todos los días, á fin de curarle la lepra que la ha atacado. ¡Pobre
+mujer!» Y Grano-de-Belleza exclamó: «¡Alah me libre! ¡Cómo, buena mujer!
+¿Esa joven está enferma de lepra? ¡Y yo que tenía que acostarme con ella
+esta noche! Porque soy el Desligador elegido por su anterior esposo.» Y
+la vieja contestó: «¡Oh hijo mío, preserve Alah tu hermosa juventud!
+¡Créeme! ¡Harás bien en abstenerte de copular!» Y le dejó confuso, y
+entró á ver á la divorciada, á la cual convenció de lo mismo respecto al
+joven que había de servir de Desligador. Y le aconsejó la abstinencia
+para evitar el contagio. Y después se marchó.</p>
+
+<p>En cuanto á Grano-de-Belleza, siguió esperando una seña de la joven para
+entrar en su aposento. Pero aguardó largo rato, sin que se presentase
+mas que un esclavo con una fuente de comida. Comió y bebió, y luego,
+para matar el tiempo, recitó una sura del Korán, y después empezó á
+tararear algu<span class="pagenum"><a id="page_161">{161}</a></span>nas estrofas con voz más suave que la del joven David en
+presencia de Saúl.</p>
+
+<p>Cuando la joven oyó desde dentro aquella voz, pensó: «¿Cómo habrá
+mentido esa malhadada vieja? ¿Puede un leproso tener voz tan hermosa?
+¡Por Alah! Voy á llamarle y á enterarme por mí misma de si la vieja ha
+mentido. Pero antes voy á contestarle.» Y cogió un laúd indio, que
+templó sabiamente, y con voz capaz de parar el vuelo de las aves en el
+fondo del cielo, cantó:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Amo á un gamo joven de dulces ojos lánguidos! ¡Es tan esbelta su
+cintura, que las ramas flexibles aprenden á ondular viéndole
+balancearse!</i></p></div>
+
+<p>Cuando Grano-de-Belleza oyó las primeras notas de aquel canto, dejó de
+tararear y escuchó con entusiástica atención. Y dijo para sí: «¿Qué me
+decía la vieja vendedora de pomadas? ¡Por Alah! ¡Ha debido mentir! ¡Tan
+bella voz no puede ser de una leprosa!» Y en seguida, tomando el tono de
+las últimas notas que acababa de oir, cantó con voz capaz de hacer
+bailar á los peñascos:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Mi saludo va hacia la fina gacela que se oculta del cazador, y
+lleva mi tributo á las rosas dispersas por el vergel de sus
+mejillas!</i></p></div>
+
+<p>Y dijo aquello con tal acento, que la joven, seducida por la emoción,
+corrió á descorrer las corti<span class="pagenum"><a id="page_162">{162}</a></span>nas que la separaban del mancebo, y se
+ofreció á su vista como la luna que súbitamente se desprende de una
+nube; le hizo seña de que entrara en seguida, y le precedió moviendo las
+caderas de tal modo, que habría puesto de pie á un anciano impedido. Y
+Grano-de-Belleza se asombró de su hermosura, de su lozanía y de su
+juventud. Pero no se atrevía á acercarse á ella, asediado por el temor
+del posible contagio.</p>
+
+<p>Mas de pronto, la joven, sin decir palabra, en un momento se quitó la
+camisa y el calzón, que tiró á lo lejos, y se le apareció completamente
+desnuda, tan limpia como la plata virgen, y tan firme y esbelta como el
+tronco de una palmera tierna.</p>
+
+<p>A su vista, Grano-de-Belleza notó que se le movía la herencia de su
+venerable padre, el niño encantador que llevaba entre los muslos. Y como
+percibía distintamente su apremiante llamamiento, quiso entregarlo, para
+que se tranquilizase, á la joven, que debía de saber en dónde colocarlo.
+Pero ella le dijo: «¡No te acerques! ¡Temo que me pegues la lepra que
+tienes en el cuerpo!»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, Grano-de-Belleza, sin contestar, se quitó toda la
+ropa, y después la camisa y los calzones, que tiró lejos, y apareció en
+perfecta desnudez, tan límpido como el agua de sierra y tan intacto como
+el ojo de un niño.</p>
+
+<p>Entonces la joven ya no dudó de que la vieja alcahueta había empleado
+una estratagema, á instigación de su primer esposo, y deslumbrada por<span class="pagenum"><a id="page_163">{163}</a></span>
+los hechizos del joven, corrió á él, le envolvió en sus brazos, y le
+arrastró á la cama, en la cual cayeron juntos. Y jadeante de deseo, le
+dijo: «¡Prueba tus fuerzas, ¡oh jeque Zacarías, padre potente de nervios
+gordos!»</p>
+
+<p>Ante aquel llamamiento tan formal, Grano-de-Belleza cogió por las
+caderas á la joven, y asestó el robusto y dulce nervio en dirección á la
+puerta de los triunfos, y empujándolo hacia el corredor de cristal, lo
+hizo llegar rápidamente á la puerta de las victorias. Después lo desvió
+del camino real, y lo impulsó con brío por el atajo hacia la puerta del
+montador; pero como el nervio vacilaba ante lo angosto de aquella puerta
+amurallada, forzó el paso desfondando la tapa del tarro, y se encontró
+entonces en su casa, como si el arquitecto hubiera tomado las medidas
+por ambos lados á la vez. Luego siguió su excursión, visitando
+lentamente el zoco del lunes, el mercado del martes, el bazar del
+miércoles y los puestos del jueves. Y habiendo desatado así todo lo que
+tenía que desatar, descansó, como buen musulmán, á la entrada del
+viernes.</p>
+
+<p>Y tal fué el viaje de prueba de Grano-de-Belleza y de su niño por el
+jardín de la muchacha...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_164">{164}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 253.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...Y tal fué el viaje de prueba de Grano-de-Belleza y de su niño por el
+jardín de la muchacha.</p>
+
+<p>Tras de lo cual, Grano-de-Belleza, con su niño aletargado de felicidad,
+se enlazó tiernamente á la joven de los arriates devastados, y los tres
+se durmieron hasta por la mañana.</p>
+
+<p>Despertado ya, Grano-de-Belleza preguntó á su esposa transitoria: «¿Cómo
+te llamas, corazón mío?» Ella contestó: «Zobeida.» Y él le dijo: «¡Pues
+bien, Zobeida, me duele mucho el verme obligado á dejarte!» Y ella le
+preguntó, conmovida: «¿Y por qué me has de dejar?» Él contestó: «¡Ya
+sabes que no soy mas que Desligador!» Ella exclamó: «¡No, por Alah! ¡Se
+me había olvidado! ¡Y en mi dicha me figuraba que eras un regalo
+maravilloso que me hacía mi buen padre para reemplazar al otro!» Y él le
+dijo: «¡Pues sí, encantadora Zobeida, soy un Desligador elegido por tu
+padre y tu primer esposo! Y previendo una mala voluntad por mi parte,
+ambos han cuidado de hacerme firmar un contrato ante el kadí, que me
+obliga á pagarles diez mil dinares si esta mañana no te repudio. ¡Y no
+sé cómo voy á pagarles esa cantidad fabulosa, no teniendo ni un<span class="pagenum"><a id="page_165">{165}</a></span> dracma
+en el bolsillo! Mejor será, pues, que me marche si no quiero ir á la
+cárcel, puesto que soy insolvente.»</p>
+
+<p>Al oir tales palabras, la joven Zobeida reflexionó un instante, y
+después, besando los ojos al joven, le preguntó: «¿Cómo te llamas, ojos
+míos?» El contestó: «Grano-de-Belleza.» Ella exclamó: «¡Ya Alah! ¡Nunca
+ha habido nombre mejor puesto! Pues bien, querido mío, ¡oh
+Grano-de-Belleza! como prefiero á todo el azúcar cande ese delicioso
+nervio blanco y sabroso con que has endulzado mi jardín durante toda la
+noche, te juro que encontraremos un recurso para no separarnos jamás,
+pues prefiero morir á pertenecer á otro después de haberte probado.» Él
+le preguntó: «¿Y cómo haremos?» Ella dijo: «Es muy sencillo. Verás.
+Pronto vendrá mi padre á buscarte y te llevará á casa del kadí para
+cumplir las estipulaciones del contrato. Entonces te aproximarás
+gentilmente al kadí y le dirás: «¡No quiero divorciarme!» Y te
+preguntará: «¡Cómo! ¿Rechazas los cinco mil dinares que van á darte, y
+los efectos por valor de mil dinares, y el caballo de mil dinares, por
+seguir con una mujer?» Tú contestarás: ¡Entiendo que cada cabello de esa
+mujer vale diez mil dinares! Por eso conservo á la propietaria de tan
+preciada cabellera.» Entonces el kadí te dirá: «¡Estás en tu derecho!
+Pero vas á pagar al primer esposo, en compensación, la cantidad de diez
+mil dinares.»</p>
+
+<p>¡Ahora, querido mío, escucha bien lo que voy<span class="pagenum"><a id="page_166">{166}</a></span> á decirte! El anciano
+kadí, por lo demás hombre excelente, gusta con delirio de los muchachos.
+¡Y estoy segura de que le has causado ya una gran impresión!»</p>
+
+<p>Grano-de-Belleza exclamó: «¿De modo que crees que también el kadí es
+bilateral?» Zobeida se echó á reir y dijo: «¡Cierto que sí! ¿Por qué te
+asombra tanto eso?» Y él dijo: «Está escrito que toda su vida
+Grano-de-Belleza ha de ir de un bilateral á otro. Pero ¡oh sutil
+Zobeida! te ruego que sigas desarrollando tu plan. Decías que el anciano
+kadí, por lo demás hombre excelente, gusta con delirio de los muchachos.
+¡No me irás á aconsejar que le venda mi mercancía!» Ella dijo: «¡No! Ya
+verás.»</p>
+
+<p>Y prosiguió: «Cuando el kadí te haya dicho: «¡Hay que pagar los diez mil
+dinares!», le mirarás así, de cierta manera, y moverás las caderas
+gentilmente, no de un modo excesivo, pero sí de manera que le liquides
+de emoción en la alfombra. Y sin duda te dará un plazo para saldar la
+deuda. ¡Y de aquí á entonces, Alah proveerá!»</p>
+
+<p>Oídas estas palabras, Grano-de-Belleza reflexionó un instante, y dijo:
+«¡Lo intentaré!»</p>
+
+<p>En aquel mismo momento, una esclava, desde detrás del tapiz, alzó la voz
+y dijo: «¡Ama Zobeida, ahí está tu padre aguardando á mi amo!»</p>
+
+<p>Entonces Grano-de-Belleza se levantó, se vistió á escape y fué á buscar
+al padre de Zobeida. Y ambos, después de habérseles unido en la calle el
+primer marido, fueron á la oficina del kadí.<span class="pagenum"><a id="page_167">{167}</a></span></p>
+
+<p>Y las previsiones de Zobeida se realizaron al pie de la letra. Pero
+también hay que decir que Grano-de-Belleza cuidó de seguir
+escrupulosamente las preciosas indicaciones que ella le había dado.</p>
+
+<p>Y el kadí, absolutamente aniquilado por las miradas al soslayo que le
+dirigía Grano-de-Belleza, no sólo concedió el aplazamiento de tres días
+que reclamaba modestamente el joven, sino que terminó su sentencia en
+esta forma: «Nuestras leyes religiosas y nuestra jurisprudencia no
+pueden hacer obligatorio el divorcio. Y nuestros cuatro ritos ortodoxos
+están completamente de acuerdo en este punto. Por otra parte, el
+Desligador, convertido en marido de derecho, se aprovecha de un
+aplazamiento, dada su condición de forastero. Le otorgamos, pues, diez
+días para saldar la deuda.»</p>
+
+<p>Entonces Grano-de-Belleza besó respetuosamente la mano del kadí, que
+decía para sí: «¡Por Alah! ¡Este hermoso adolescente bien vale diez mil
+dinares! ¡Yo mismo se los anticiparía de buena gana!» Después
+Grano-de-Belleza se despidió afablemente y corrió á buscar á su esposa,
+la sagaz Zobeida...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_168">{168}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 264.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...afablemente y corrió á buscar á su esposa, la sagaz Zobeida.</p>
+
+<p>Y Zobeida, iluminado el rostro por el júbilo, recibió á Grano-de-Belleza
+felicitándole por el resultado obtenido, y le dió cien dinares para que
+preparase para ambos un banquete que durase toda la noche. Y
+Grano-de-Belleza, con el dinero de su mujer, mandó preparar en seguida
+el festín consabido. Y ambos se pusieron á comer y beber hasta saciarse.
+Y entonces, alegres hasta el límite de la alegría, copularon de una
+manera prolongada. Y después, para descansar, fueron á la sala de
+recepciones, encendieron las luces y organizaron entre los dos un
+concierto capaz de hacer bailar á las rocas y de suspender el vuelo de
+los pájaros en el fondo del cielo.</p>
+
+<p>No es de extrañar, por tanto, que de improviso se oyeran golpes dados en
+la puerta exterior de la casa. Y Zobeida, que fué la primera en oirlos,
+dijo á Grano-de-Belleza: «Ve á ver quién llama á la puerta.» Y
+Grano-de-Belleza fué en seguida á abrir.</p>
+
+<p>Ahora bien; aquella noche, el califa Harún Al-Rachid, sintiendo oprimido
+el pecho, había dicho á<span class="pagenum"><a id="page_169">{169}</a></span> su visir Giafar, á su portaalfanje Massrur y á
+su poeta favorito el delicioso Abu-Nowas: «Me siento con el pecho algo
+oprimido. ¡Vamos á pasearnos un poco por las calles de Bagdad, á ver si
+se nos dilatan los humores!» Y los cuatro se habían disfrazado de
+derviches persas y se habían puesto á recorrer las calles de Bagdad,
+esperando dar con alguna entretenida aventura. Y así habían llegado
+delante de la casa de Zobeida, y al oir cantar y tañer instrumentos,
+habían llamado á la puerta, según costumbre de los derviches.</p>
+
+<p>Cuando les vió Grano-de-Belleza, como no ignoraba los deberes de la
+hospitalidad, y además estaba en excelentes disposiciones, les recibió
+cordialmente, les introdujo en el vestíbulo y les dió de comer. Pero
+ellos rechazaron el alimento, diciendo: «¡Por Alah! ¡Los espíritus
+delicados no necesitan mucho alimento para regocijar los sentidos! Se
+contentan con la armonía. Y precisamente estamos viendo que los acordes
+que oíamos desde fuera se han callado al entrar nosotros. ¿Será una
+cantora de profesión la que cantaba tan maravillosamente?»
+Grano-de-Belleza contestó: «¡No, señores; era mi propia mujer!» Y les
+contó su historia, desde el principio hasta el fin, sin omitir un
+detalle.</p>
+
+<p>Entonces, el jefe de los derviches, que era el mismo califa, dijo á
+Grano-de-Belleza, que le parecía todo lo delicioso posible y por el cual
+sintió súbito afecto: «Hijo mío, puedes tranquilizarte respecto á los
+diez mil dinares que debes al ex marido<span class="pagenum"><a id="page_170">{170}</a></span> de tu esposa. Soy el jefe de la
+tekké de los derviches de Bagdad, que cuenta con cuarenta miembros, y
+gracias á Alah estamos acomodados; diez mil dinares no constituyen para
+nosotros ningún sacrificio. Te prometo que los tendrás antes de diez
+días. Pero ve á rogar á tu esposa que cante algo desde detrás del tapiz
+para exaltarnos el alma. Porque la música, hijo mío, les sirve á unos de
+comida, á otros de remedio y á otros de abanico; pero para nosotros es
+las tres cosas á un tiempo.»</p>
+
+<p>Grano-de-Belleza no se hizo rogar más, y su esposa Zobeida se avino á
+cantar para los derviches; de modo que el júbilo de éstos fué extremado,
+y pasaron una noche deliciosa, ya escuchando el canto y contestando:
+«¡Ah! ¡Ah!» con toda su alma, ya conversando agradablemente, ya oyendo
+las chistosas improvisaciones del poeta Abu-Nowas, á quién la belleza
+del muchacho hacía delirar hasta el límite del delirio.</p>
+
+<p>Al amanecer se levantaron los falsos derviches, y el califa, antes de
+irse, colocó debajo del almohadón en que estaba apoyado un bolsillo con
+cien dinares de oro, para empezar, y que eran los únicos que en aquel
+momento llevaba encima. Después se despidieron del joven huésped,
+dándole las gracias por boca de Abu-Nowas, que le improvisó versos
+exquisitos y se prometió por dentro no perderle de vista.</p>
+
+<p>Hacia el mediodía, Grano-de-Belleza, á quien Zobeida había entregado los
+cien dinares de oro<span class="pagenum"><a id="page_171">{171}</a></span> encontrados debajo del almohadón, quiso salir para
+ir al zoco á hacer unas compras, cuando al abrir la puerta vió parados
+delante de la casa cincuenta mulos pesadamente cargados de fardos de
+telas, y en una mula ricamente enjaezada, á un joven esclavo abisinio,
+de facciones encantadoras y cuerpo moreno, que llevaba en la mano una
+misiva enrollada.</p>
+
+<p>Al ver á Grano-de-Belleza, el gentil esclavillo se apeó rápidamente,
+besó la tierra delante del joven, y entregándole la misiva, le dijo:
+«¡Oh mi señor Grano-de-Belleza! Acabo de llegar ahora mismo del Cairo,
+enviado á ti por tu padre, mi amo Schamseddin, síndico de los mercaderes
+de la ciudad. Te traigo cincuenta mil dinares en mercaderías de valor y
+un paquete que encierra un regalo de tu madre dedicado á tu esposa Sett
+Zobeida, y compuesto de una jarra de oro enriquecida con pedrería y una
+jofaina de oro cincelado...»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 265.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...y compuesto de una jarra de oro enriquecida con pedrería y una
+jofaina de oro cincelado.»<span class="pagenum"><a id="page_172">{172}</a></span></p>
+
+<p>Grano-de-Belleza quedó tan sorprendido y contento á la vez con aquel
+suceso milagroso, que no pensó en un principio mas que en enterarse del
+contenido de la carta. La abrió, y leyó lo que sigue:</p>
+
+<p>&#160; </p>
+
+<p>«<span class="smcap">Después de los deseos más completos de dicha y salud de parte de
+Schamseddin á su hijo Alaeddin Grano-de-Belleza</span>:</p>
+
+<p>»Sabe ¡oh hijo amado! que el rumor del desastre sufrido por tu caravana
+y la pérdida de tus bienes ha llegado hasta mí. En seguida te he mandado
+preparar una nueva caravana de cincuenta mulos cargados de mercaderías
+por valor de cincuenta mil dinares de oro. Además, tu madre te envía un
+traje precioso que ha bordado ella misma, y como regalo para tu esposa
+un jarro y una jofaina, que nos atrevemos á esperar que le gusten.</p>
+
+<p>»Efectivamente, supimos con cierto asombro que has servido de Desligador
+en un divorcio ligado por la fórmula de la Repudiación por Tres. Pero ya
+que la mujer resulta á gusto tuyo después de la prueba, has hecho bien
+en conservarla. Y así, las mercancías que te enviamos bajo la custodia
+del pequeño abisinio Salim servirán muy holgadamente para pagar los diez
+mil dinares que debes como indemnización al primer marido.</p>
+
+<p>»Tu madre y todos los nuestros están contentos y sanos, esperando tu
+próxima vuelta, y te envían sus zalemas afectuosas y la mayor expresión
+de ternura.</p>
+
+<p>»¡Vive dichoso largo tiempo!»<span class="pagenum"><a id="page_173">{173}</a></span></p>
+
+<p>Esta carta y la llegada inesperada de aquellas riquezas alborotaron de
+tal modo á Grano-de-Belleza, que no pensó ni por un instante en lo
+inverosímil del suceso. Subió á las habitaciones de su esposa y la
+enteró de lo ocurrido.</p>
+
+<p>Aún no había terminado sus explicaciones, cuando llamaron á la puerta, y
+el padre de Zobeida y el primer marido entraron en el vestíbulo. Iban á
+tratar de convencer á Grano-de-Belleza de que se divorciara
+amistosamente.</p>
+
+<p>Y el padre de Zobeida dijo á Grano-de-Belleza: «¡Hijo mío, ten piedad de
+mi primer yerno, que quiere mucho á su ex esposa! Alah te ha enviado
+riquezas que te permitirán comprar las esclavas más bellas del mercado,
+y casarte también, en legítimas nupcias, con la hija del más importante
+de los emires. ¡Devuelve, pues, á ese pobre hombre su ex esposa, y él
+consentirá en ser tu esclavo!» Pero Grano-de-Belleza contestó:
+«Precisamente me ha enviado Alah todas esas riquezas para remunerar con
+liberalidad á mi antecesor. Dispuesto estoy á darle los cincuenta mulos
+con sus mercancías y hasta el lindo esclavo abisinio Salim, y á no
+conservar de todo ello mas que el regalo destinado á mi esposa, ó sea el
+jarro y la jofaina.» Y añadió: «Y si tu hija Zobeida consiente en volver
+con su anterior esposo, estoy conforme con desligarla.»</p>
+
+<p>Entonces el padre entró en el aposento de Zobeida y le preguntó: «¿Qué?
+¿Consientes en volver con tu anterior marido?» Y ella respondió,
+haciendo<span class="pagenum"><a id="page_174">{174}</a></span> grandes gestos: «¡Ya Alah! ¡Ya Alah! ¡Si nunca supo el valor
+de los arriates de mi jardín y siempre se paró á mitad de camino! ¡No,
+por Alah! ¡Me quedo con el joven que me ha explorado en todos sentidos!»</p>
+
+<p>Cuando el primer esposo se cercioró de que había de perder toda
+esperanza, le entró tal pena, que le estalló el hígado en el acto, y
+murió.</p>
+
+<p>En cuanto á Grano-de-Belleza, siguió gozando con la encantadora y sagaz
+Zobeida; y todas las noches, después del banquete y de múltiples
+copulaciones y cosas semejantes, organizaba con ella un concierto capaz
+de hacer bailar á los peñascos y de suspender en el fondo del cielo el
+vuelo de las aves.</p>
+
+<p>A los diez días de casado, recordó de pronto la promesa que le había
+hecho el jefe de los derviches de enviarle los diez mil dinares, y dijo
+á su esposa: «¡Mira qué jefe de embusteros! ¡Si hubiera yo tenido que
+esperar la realización de su promesa, me habría muerto de hambre en la
+cárcel! ¡Por Alah! ¡Como le encuentre otra vez, le diré lo que pienso de
+su mala fe!»</p>
+
+<p>Y después, como iba anocheciendo, mandó encender las luces de la sala de
+recepciones, y se disponía á organizar el concierto, como todas las
+noches, cuando llamaron á la puerta. Quiso ir á abrir él mismo, y no se
+sorprendió poco al ver á los cuatro derviches de la primera noche. Se
+echó á reir en su cara, y les dijo: «¡Bien venidos sean estos<span class="pagenum"><a id="page_175">{175}</a></span>
+embusteros, hombres de mala fe! Pero, de todos modos, os invito á
+entrar, pues Alah me ha librado de tener en adelante necesidad de
+vuestros favores. ¡Y además, aunque embusteros é hipócritas, sois muy
+agradables y bien educados!» Y les introdujo en el salón de recepciones,
+y rogó á Zobeida que les cantara algo desde detrás del tapiz. Y ella lo
+hizo de manera capaz de arrebatar la razón, de hacer bailar á las
+piedras y de suspender en el fondo del cielo el vuelo de las aves.</p>
+
+<p>En un momento dado, el jefe de los derviches se levantó y se ausentó
+para evacuar una necesidad. Entonces, uno de los falsos derviches, que
+era el poeta Abu-Nowas, se inclinó hacia el oído de Grano-de-Belleza, y
+le dijo...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 266.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...el poeta Abu-Nowas, se inclinó hacia el oído de Grano-de-Belleza, y
+le dijo: «¡Oh encantador huésped nuestro! Permíteme que te dirija una
+pregunta. ¿Cómo has podido creer un momento que tu padre Schamseddin te
+enviara los cincuenta mulos<span class="pagenum"><a id="page_176">{176}</a></span> cargados de riquezas? ¡Vamos á ver!
+¿Cuántos días se necesitan para ir al Cairo desde Bagdad?» El otro
+contestó: «Cuarenta y cinco.» Abu-Nowas preguntó: «¿Y para volver?» El
+otro contestó: «Otros cuarenta y cinco lo menos.» Abu-Nowas se echó á
+reir, y dijo: «¿Y cómo quieres que en menos de diez días tu padre haya
+averiguado la pérdida de la caravana y haya podido mandarte la segunda?»
+Grano-de-Belleza exclamó: «¡Por Alah! ¡Mi alegría fué tan grande, que no
+me dió tiempo de pensar todo eso! Pero dime, entonces, ¡oh derviche!
+¿quién ha escrito la carta? ¿De dónde procede el envío?» Abu-Nowas
+contestó: «¡Ah Grano-de-Belleza! ¡Si fueras tan perspicaz como hermoso,
+hace tiempo que habrías adivinado que nuestro jefe, con su traje de
+derviche, es nuestro amo el califa, el Emir de los Creyentes, Harún
+Al-Rachid, y el segundo derviche, el sabio visir Giafar el Barmecida, y
+el tercero, el portaalfanje Massrur, y yo mismo, tu esclavo y admirador
+Abu-Nowas, sencillamente poeta!»</p>
+
+<p>Oídas estas palabras, Grano-de-Belleza llegó al límite de la sorpresa y
+de la confusión, y preguntó tímidamente: «Pero, ¡oh gran poeta
+Abu-Nowas! ¿cuál es el mérito que me ha traído tantos beneficios del
+califa?» Abu-Nowas sonrió, y dijo: «¡Tu hermosura!» Y añadió: «A sus
+ojos, el mérito mayor es ser joven, simpático y hermoso. Y se le figura
+que nunca es caro comprar el espectáculo de un ser bello y el ver un
+rostro lindo.»</p>
+
+<p>A todo esto el califa volvió á ocupar su sitio en<span class="pagenum"><a id="page_177">{177}</a></span> la alfombra, y
+entonces Grano-de-Belleza fué á inclinarse entre sus manos, y le dijo:
+«¡Oh Emir de los Creyentes! ¡Alah te conserve á nuestro respeto y á
+nuestro amor, y nunca nos prive de los beneficios de tu generosidad!» Y
+el califa le sonrió y le acarició levemente la mejilla, y le dijo:
+«Mañana te aguardo en palacio.» Después levantó la sesión, y seguido de
+Giafar, Massrur y Abu-Nowas, que encargó á Grano-de-Belleza que no
+olvidase lo ofrecido, se marchó.</p>
+
+<p>Al día siguiente, Grano-de-Belleza, á quien su esposa había aconsejado
+repetidamente que fuera á palacio, eligió las cosas más preciosas de las
+que le había llevado el pequeño abisinio Salim, las encerró en un
+lindísimo cofrecillo, y colocó éste en la cabeza del hermoso esclavo; y
+después de que le vistió y arregló con esmero su esposa Zobeida, se
+dirigió hacia el diván, acompañado del esclavo con su carga. Y subió al
+diván, y poniendo el cofrecillo á los pies del califa, le dirigió un
+cumplimiento en versos bien rimados, y le dijo: «¡Oh Emir de los
+Creyentes! Nuestro bendito Profeta (¡sean con Él la plegaria y la paz!)
+aceptaba los regalos para no causar pena á quienes se los ofrecían. ¡Tu
+esclavo sería también muy feliz si quisieras recibir este cofrecillo
+como señal de mi gratitud!»</p>
+
+<p>Encantado el califa de la atención del joven, le dijo: «¡Demasiado
+regalo es, ¡oh Grano-de-Belleza! pues tu persona supone ya un perfecto
+presente! Sé bien venido á mi palacio; hoy mismo te conferiré<span class="pagenum"><a id="page_178">{178}</a></span> un buen
+empleo.» E inmediatamente destituyó de su cargo al síndico de los
+mercaderes de Bagdad, y nombró para tal puesto á Grano-de-Belleza.</p>
+
+<p>Después, para que todo el mundo se enterara del nombramiento, el califa
+escribió un firmán con el decreto correspondiente, y lo mandó entregar
+al walí, el cual se lo dió á un pregonero, que lo promulgó por todos los
+zocos y calles de Bagdad.</p>
+
+<p>En cuanto á Grano-de-Belleza, desde aquel día empezó á ver con
+regularidad al califa, que ya no podía pasarse sin él. Y como no tenía
+tiempo para vender personalmente sus mercancías, mandó abrir una hermosa
+tienda, á cuyo frente puso al esclavillo moreno, que desempeñó á
+maravilla tan delicado oficio.</p>
+
+<p>Apenas habían transcurrido dos ó tres días, cuando fueron á anunciar al
+califa la súbita defunción de su gran copero. Y el califa nombró
+inmediatamente á Grano-de-Belleza gran copero, y le regaló un ropón de
+honor, apropiado para tan alto cargo, y le asignó suntuosos emolumentos.
+Y de esta manera ya no se separaba de él.</p>
+
+<p>A los dos días, y estando Grano-de-Belleza al lado del califa, entró el
+gran chambelán, besó la tierra delante del trono, y dijo: «¡Conserve
+Alah los días del Emir de los Creyentes, y los aumente en otros tantos
+como la muerte acaba de arrebatar al gobernador de palacio!» Y añadió:
+«¡Oh Emir de los Creyentes, el gobernador de palacio acaba de fallecer!»
+El Emir de los Creyentes dijo: «¡Téngale<span class="pagenum"><a id="page_179">{179}</a></span> Alah en su misericordia!» Y en
+el acto nombró á Grano-de-Belleza gobernador de palacio en vez del
+difunto, y le asignó emolumentos más suntuosos todavía. Y de esta manera
+Grano-de-Belleza tenía que estar continuamente al lado del califa. Hecho
+este nombramiento y comunicado á todo el palacio, el califa levantó la
+sesión, agitando el pañuelo como de costumbre...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 267.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...el califa levantó la sesión, agitando el pañuelo como de costumbre, y
+se quedó solo con Grano-de-Belleza.</p>
+
+<p>Y desde entonces Grano-de-Belleza pasó todos los días en palacio, y no
+volvía á su casa hasta bien entrada la noche, y se acostaba feliz con su
+esposa, á quien contaba todos los sucesos del día.</p>
+
+<p>El afecto del califa á Grano-de-Belleza fué acrecentándose diariamente,
+hasta el punto de que lo habría sacrificado todo antes que dejar sin
+satisfacer el menor deseo del joven, como lo demuestra el hecho
+siguiente:<span class="pagenum"><a id="page_180">{180}</a></span></p>
+
+<p>El califa daba un concierto, al cual asistían sus íntimos amigos de
+siempre: Giafar, el poeta Abu-Nowas, Massrur y Grano-de-Belleza. Detrás
+del tapiz cantaba la propia favorita del califa, la más bella y perfecta
+de sus concubinas. Pero de pronto el califa miró fijamente á
+Grano-de-Belleza, y le dijo: «Amigo, estoy leyendo en tus ojos que te
+gusta mi favorita.» Y Grano-de-Belleza contestó: «¡Lo que gusta al amo
+debe gustar al esclavo!» Pero el califa exclamó: «¡Por mi cabeza y por
+la tumba de mis antepasados! ¡Grano-de-Belleza, te pertenece mi favorita
+desde este momento!» Y llamó en seguida al jefe de los eunucos, y le
+dijo: «¡Transporta á casa del gobernador de palacio todo el ajuar y las
+cuarenta esclavas de mi favorita Delicia-de-los-Corazones, y después
+llévala también á su casa en una silla de manos!» Pero Grano-de-Belleza
+dijo: «¡Por tu vida, ¡oh Príncipe de los Creyentes! dispensa á tu
+indigno esclavo de tomar lo que le pertenece al amo!» Entonces el califa
+comprendió la idea de Grano-de-Belleza, y le dijo: «¡Razón tienes! ¡Es
+probable que tu esposa tenga celos de mi ex favorita! ¡Quédese ésta,
+pues, en palacio!» Después se volvió hacia su visir Giafar, y le dijo:
+«¡Oh Giafar! Tienes que ir inmediatamente al zoco de los esclavos, pues
+hoy es día de mercado, y comprar en diez mil dinares la esclava más
+bella de todo el zoco. ¡Y la mandarás llevar en seguida á casa de
+Grano-de-Belleza!»</p>
+
+<p>Giafar se levantó en el acto, fué al zoco de los<span class="pagenum"><a id="page_181">{181}</a></span> esclavos, y rogó á
+Grano-de-Belleza que le acompañara para indicarle la que prefiriese.</p>
+
+<p>Y el walí de la ciudad, emir Khaled, había ido también al zoco aquel día
+á comprar una esclava para su hijo, que acababa de llegar á la edad de
+la pubertad.</p>
+
+<p>Porque el walí de la ciudad tenía un hijo. Pero este hijo era un
+muchacho tan feo, que haría abortar á una parturienta, contrahecho,
+hediondo, de aliento fétido, de ojos atravesados y de boca tan ancha
+como la vulva de una vaca vieja. Por eso le llamaban Gordo-Hinchado.</p>
+
+<p>Precisamente la víspera por la noche había cumplido Gordo-Hinchado los
+catorce años, y su madre estaba alarmada hacía algún tiempo por no
+observar en él ningún síntoma de virilidad real. Pero no tardó en
+tranquilizarse al notar, la mañana de aquel día, que su hijo
+Gordo-Hinchado había copulado en sueños en la cama, dejando en ella
+huellas evidentes.</p>
+
+<p>Tal observación había entusiasmado en extremo á la madre de
+Gordo-Hinchado, y la había hecho ir corriendo á ver á su esposo, al cual
+había comunicado la feliz nueva, obligándole á marchar inmediatamente al
+zoco, acompañado de su hijo, para comprarle una hermosa esclava que le
+conviniera.</p>
+
+<p>Y el Destino, que está en manos de Alah, quiso que aquel día se
+encontraran en el zoco Giafar y Grano-de-Belleza con el emir Khaled y su
+hijo Gordo-Hinchado.<span class="pagenum"><a id="page_182">{182}</a></span></p>
+
+<p>Después de las zalemas acostumbradas, se reunieron en un grupo y
+ordenaron que desfilaran por delante de ellos los corredores, cada cual
+con las esclavas blancas, morenas ó negras de que dispusiese.</p>
+
+<p>Así vieron cantidad innumerable de muchachas griegas, abisinias, chinas
+y persas; y ya se iban á retirar sin haber elegido ninguna, cuando el
+mismo jefe de los corredores pasó el último, llevando de la mano á una
+joven con la cara destapada, más hermosa que la luna llena del mes de
+Ramadán.</p>
+
+<p>Al verla, Gordo-Hinchado empezó á resollar con fuerza para expresar su
+deseo, y le dijo á su padre, el emir Khaled: «¡Esa es la que necesito!»
+Y por su parte, Giafar preguntó á Grano-de-Belleza: «¿Te conviene esa?»
+Y el otro respondió: «Es la que elijo.»</p>
+
+<p>Entonces Giafar preguntó á la joven: «¿Cómo te llamas, ¡oh esclava
+gentil!?» Ella contestó: «¡Oh mi señor! Yazmina.» Y el visir preguntó al
+corredor: «¿En cuánto está tasada Yazmina?» El corredor dijo: «En cinco
+mil dinares, ¡oh mi amo!» Y Gordo-Hinchado gritó: «¡Ofrezco seis mil!»</p>
+
+<p>En aquel momento se adelantó Grano-de-Belleza, y dijo: «¡Ofrezco ocho
+mil!» Entonces Gordo-Hinchado resolló con rabia, y exclamó: «¡Ocho mil
+un dinares!» Giafar dijo: «¡Nueve mil uno!» Pero Grano-de-Belleza dijo:
+«¡Diez mil dinares!»</p>
+
+<p>Y el corredor, temiendo que se arrepintiera alguno, dijo: «¡Adjudicada
+en diez mil dinares la es<span class="pagenum"><a id="page_183">{183}</a></span>clava Yazmina!» Y se la entregó á
+Grano-de-Belleza.</p>
+
+<p>Al ver aquello, Gordo-Hinchado se cayó, azotando el aire con pies y
+manos, y desconsolando á su padre el emir Khaled, que no le había
+llevado al zoco mas que por complacer á su esposa, pues le detestaba por
+idiota y feo.</p>
+
+<p>En cuanto á Grano-de-Belleza, tras de dar las gracias al visir Giafar,
+se llevó á Yazmina, y la amó, y ella le amó también. Y después de
+haberla presentado á su esposa Zobeida, que la encontró simpática y le
+felicitó por su elección, se unió con ella legítimamente, tomándola como
+segunda esposa. Y durmió con ella aquella noche, y la fecundó, como se
+demostrará más adelante.</p>
+
+<p>Y vamos ahora con Gordo-Hinchado.</p>
+
+<p>Cuando á fuerza de promesas y mimos lograron llevarle á su casa, se tiró
+sobre el diván, y no quiso levantarse para comer ni beber, y por otra
+parte, casi había perdido la razón.</p>
+
+<p>Mientras todas las mujeres de la casa, consternadas, rodeaban á la madre
+de Gordo-Hinchado, que había llegado á los límites de la perplejidad,
+entró una vieja, que era la madre de un ladrón famoso, sentenciado
+entonces á prisión perpetua, y conocido de toda Bagdad con el
+sobrenombre de Ahmed-la-Tiña.</p>
+
+<p>Este Ahmed-la-Tiña era tan diestro en el arte de robar, que para él
+constituía cosa de juego apoderarse de una puerta en las narices del
+portero y<span class="pagenum"><a id="page_184">{184}</a></span> hacerla desaparecer en un momento como si se la tragase,
+perforar las paredes delante de un casero fingiendo orinar, arrancarle
+las pestañas á un individuo sin que lo notara, y limpiar de kohl los
+ojos de una mujer sin que se enterase ella.</p>
+
+<p>La madre de Ahmed-la-Tiña entró en el aposento de la de Gordo-Hinchado,
+y después de las zalemas, le preguntó: «¿Cuál es la causa de tu
+aflicción, ¡oh mi señora!? ¿Y qué mal padece mi joven amo, tu hijo, á
+quien Alah conserve?» Entonces la madre de Gordo-Hinchado contó á
+aquella vieja, que hacía tiempo la proveía de criadas, la contrariedad
+que les ponía á todos en tal estado. Y la madre de Ahmed-la-Tiña
+exclamó: «¡Oh mi señora! Únicamente mi hijo os puede sacar del paso; ¡lo
+juro por tu vida! Trata de lograr que le suelten, y ya sabrá inventar un
+medio de traer á la bella Yazmina á los brazos de nuestro joven amo, tu
+hijo. Porque ya sabes que mi pobre hijo se halla encadenado y tiene en
+los pies una argolla de hierro, en la cual están grabadas estas
+palabras: «Cadena perpetua.» ¡Y todo por haber fabricado moneda falsa!»
+Y la madre de Gordo-Hinchado prometió protegerle.</p>
+
+<p>Efectivamente, aquella misma noche, cuando su esposo el walí, de regreso
+en su casa, fué á buscarla después de cenar, se había ella arreglado y
+perfumado, adoptando un aspecto amable. Y el emir Khaled, que era un
+hombre muy bueno, no pudo resistir el deseo que provocaba en él la
+contemplación de su mujer, y quiso poseerla; pero ella se resistió,<span class="pagenum"><a id="page_185">{185}</a></span>
+diciendo: «¡Júrame por el divorcio, que me concederás lo que te pida!» Y
+se lo juró. Entonces ella le enterneció hablándole de la desgracia de la
+anciana madre del ladrón, y logró de él la promesa de que le soltarían.
+Y entonces dejó que la montara el esposo.</p>
+
+<p>Y á la mañana siguiente, el emir Khaled, después de las abluciones y la
+oración, se fué á la cárcel en que estaba encerrado Ahmed-la-Tiña, y le
+preguntó: «¿Y qué, bandido, te arrepientes de tus pasadas fechorías?» Y
+el otro contestó: «Me arrepiento, y lo proclamo con la palabra como lo
+pienso con el corazón.» Entonces el walí le sacó de la cárcel y le llevó
+ante el califa, que se quedó asombrado al verle vivo todavía, y le
+preguntó: «¿Y cómo no te has muerto aún, bandido?» El otro contestó:
+«¡Por Alah, oh Emir de los Creyentes, la vida de los malos es muy dura
+de pelar!» Entonces el califa se echó á reir á carcajadas, y dijo:
+«¡Manden venir al herrero para que le quite la argolla!» Y luego dijo:
+«Como estoy enterado de tus hazañas, voy á ayudarte ahora á persistir en
+tu arrepentimiento, y como eres el que más conoce á los ladrones, te
+nombro jefe de vigilancia de Bagdad.» Y en seguida el califa mandó
+promulgar un edicto nombrando á Ahmed-la-Tiña jefe de vigilancia.
+Entonces Ahmed besó la mano al califa y en seguida empezó á ejercer sus
+funciones.</p>
+
+<p>Y para festejar alegremente su libertad y su nuevo cargo, principió por
+ir á la taberna regida por el judío Abraham, testigo de sus pasadas
+haza<span class="pagenum"><a id="page_186">{186}</a></span>ñas, vaciando dos ó tres frascos de su bebida favorita, vino jónico
+excelente. Y cuando su madre fué á buscarle para hablarle de la gratitud
+qne debía manifestar siempre á la esposa del emir Khaled y madre de
+Gordo-Hinchado, que había sido la causante de su libertad, le encontró
+medio borracho y tirándole de las barbas al judío, que no se atrevía á
+protestar por respeto al cargo temible del antiguo Ahmed-la-Tiña, actual
+jefe de vigilancia.</p>
+
+<p>De todos modos, la vieja logró sacarle de allí, y hablándole
+reservadamente, le contó cuantas incidencias motivaron su libertad, y le
+dijo que había que discurrir inmediatamente algo para quitar la esclava
+á Grano-de-Belleza, gobernador de palacio.</p>
+
+<p>Oídas estas palabras, Ahmed-la-Tiña dijo á su madre: «Se hará esta misma
+noche, pues es facilísimo.» Y la dejó para ir á preparar el golpe...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 268.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...Y la dejó para ir á preparar el golpe.</p>
+
+<p>Y hay que advertir que aquella noche el califa había entrado en el
+aposento de su esposa porque<span class="pagenum"><a id="page_187">{187}</a></span> era el primer día del mes, y reservaba con
+regularidad aquel día para hablar con ella de los asuntos corrientes y
+preguntarle su opinión sobre todas las cuestiones generales y
+particulares del Imperio. Efectivamente, cifraba en ella una confianza
+ilimitada, y la quería por su cordura y su belleza inextinguible. Pero
+también hay que advertir que antes de entrar en la habitación de su
+esposa el califa tenía la costumbre de dejar en el vestíbulo, encima de
+un velador especial, un rosario de cuentas alternadas de ámbar y
+turquesas, su alfanje recto, con empuñadura de jade incrustada de rubíes
+gordos como huevos de paloma, su sello regio y una lamparita de oro
+adornada con pedrería, que le alumbraba cuando por las noches
+inspeccionaba secretamente el palacio.</p>
+
+<p>Ahmed-la-Tiña conocía todos estos pormenores, que le sirvieron para
+realizar su proyecto. Aguardó las tinieblas de la noche y el sueño de
+los esclavos para colgar una escala de cuerda á lo largo del muro del
+pabellón que servía de aposento á la esposa del califa, trepar por ella
+y penetrar silencioso como una sombra en el vestíbulo. Llegado allí, se
+apoderó en un momento de los cuatro objetos preciosos, y se apresuró á
+bajar por donde había subido.</p>
+
+<p>Desde allí corrió á casa de Grano-de-Belleza, y por el mismo medio
+penetró en el patio, y sin hacer el menor ruido quitó uno de los
+baldosines de mármol del pavimento, abrió rápidamente un hoyo y allí
+metió los objetos robados. Y después de haberlo<span class="pagenum"><a id="page_188">{188}</a></span> dejado todo en orden,
+desapareció para seguir bebiendo en la taberna del judío Abraham.</p>
+
+<p>Sin embargo, Ahmed-la-Tiña, á fuer de perfecto ladrón, no había podido
+resistir al deseo de apropiarse uno de los objetos preciosos. Por lo
+tanto, había separado la lamparita de oro, y en vez de enterrarla con lo
+demás en el hoyo, se la había metido en el bolsillo, diciendo para sí:
+«¡No acostumbro á dejar de cobrar la comisión! ¡Me pagaré á mí mismo!»</p>
+
+<p>Volviendo al califa, grande fué su sorpresa cuando por la mañana ya no
+encontró en el velador los cuatro objetos preciosos. Y cuando,
+interrogados los eunucos, se tiraron de bruces al suelo, protestando de
+su ignorancia, le entró al califa una cólera sin límites, de tal modo,
+que se puso inmediatamente el terrible ropón del furor. El tal ropón era
+todo de seda roja, y cuando el califa se lo ponía era señal de seguro
+desastre y de calamidades espantosas sobre la cabeza de cuantos le
+rodeaban.</p>
+
+<p>Revestido el califa con el ropón rojo, entró en el diván y se sentó en
+el trono, solo en el salón. Y todos los chambelanes y visires entraron
+uno por uno y se prosternaron con la cara contra el suelo, y
+permanecieron en tal postura, menos Giafar, que, aunque muy pálido,
+estaba erguido, con los ojos fijos en los pies del califa.</p>
+
+<p>Pasada una hora de espantable silencio, el califa miró á Giafar
+impasible, y le dijo con voz sorda: «¡La copa hierve!» Giafar contestó:
+«¡Alah evite todo mal!»<span class="pagenum"><a id="page_189">{189}</a></span></p>
+
+<p>Pero en aquel momento entró el walí acompañado de Ahmed-la-Tiña. Y el
+califa le dijo: «¡Acércate, emir Khaled! Dime cómo está la tranquilidad
+pública en Bagdad.» El walí, padre de Gordo-Hinchado, contestó: «La
+tranquilidad es perfecta en Bagdad, ¡oh Emir de los Creyentes!» El
+califa exclamó: «¡Mientes!» Y como el walí, trastornado, aún no sabía el
+origen de aquella ira, Giafar, que estaba á su lado, le deslizó al oído
+en dos palabras el motivo, acabando de consternarle. Después le dijo el
+califa: «¡Si antes de esta noche no has podido dar con los objetos
+preciosos que me son más queridos que mi reino, colgaremos tu cabeza á
+la puerta de palacio!»</p>
+
+<p>Oídas estas palabras, el walí besó la tierra entre las manos del califa,
+y exclamó: «¡Oh Emir de los Creyentes! El ladrón debe ser alguien de
+palacio, porque el vino que se agria lleva en sí su propio fermento. Y
+además, permite decir á tu esclavo que el único responsable ha de ser el
+comandante especial encargado de esta vigilancia, y que además conoce
+uno por uno á todos los ladrones de Bagdad y del Imperio. Su muerte
+habría de preceder por lo tanto á la mía, si no parecieran los objetos
+perdidos.»</p>
+
+<p>Entonces se adelantó Ahmed-la-Tiña, comandante de vigilancia, y después
+de los homenajes debidos, dijo al califa: «¡Oh Emir de los Creyentes!
+¡descubriremos al ladrón! Pero ruego al califa me facilite un firmán que
+me permita hacer pesquisas<span class="pagenum"><a id="page_190">{190}</a></span> en casa de todos los habitantes de palacio y
+en las de todos los que entran aquí, sin excluir la del kadí, ni la del
+gran visir Giafar, ni la de Grano-de-Belleza, gobernador de palacio.» Y
+el califa mandó que se le facilitara en el acto el firmán pedido, y
+dijo: «De todos modos, he de cortar la cabeza á alguien, ó á ti ó al
+ladrón. ¡Escoge! ¡Y juro por mi vida y por la tumba de mis antepasados,
+que aunque el ladrón fuera mi hijo, el heredero de mi trono, mi decisión
+será la misma: la muerte por horca en la plaza pública!»</p>
+
+<p>Oídas estas palabras, Ahmed-la-Tiña, con el firmán en la mano, se retiró
+y fué á buscar á dos guardias del kadí y á otros dos del walí, y empezó
+inmediatamente sus pesquisas visitando la casa de Giafar y la del kadí y
+la del walí, y llegó después á la de Grano-de-Belleza, que todavía
+ignoraba cuanto acababa de ocurrir.</p>
+
+<p>Ahmed-la-Tiña, con el firmán en una mano y una pesada vara de cobre en
+la otra, entró en el vestíbulo y enteró de la situación á
+Grano-de-Belleza, y le dijo: «Yo me guardaría muy bien, señor, de llevar
+á cabo pesquisas en la casa del fiel confidente del califa. ¡Permíteme,
+pues, que me retire como si lo hubiera hecho!» Grano-de-Belleza dijo:
+«¡Alah me libre de ello, ¡oh jefe de vigilancia! ¡Tienes que cumplir tu
+deber hasta el fin!» Entonces Ahmed-la-Tiña dijo: «Voy á hacerlo sólo
+por fórmula.» Y con aspecto negligente salió al patio y empezó á darle
+la vuelta, golpeando en cada bal<span class="pagenum"><a id="page_191">{191}</a></span>dosín de mármol con la pesada vara de
+cobre, hasta que llegó al baldosín consabido, que al recibir el golpe,
+sonó á hueco.</p>
+
+<p>Al oir este sonido, Ahmed-la-Tiña exclamó: «¡Oh señor, por Alah! ¡Se me
+figura que aquí debajo debe de haber algún subterráneo que encierra un
+tesoro de pasados siglos!» Y Grano-de-Belleza dijo á los cuatro
+guardias: «Tratad, pues, de quitar el baldosín, para que veamos lo que
+hay debajo.» Y en seguida los guardias hicieron penetrar sus
+instrumentos en las junturas del baldosín de mármol y lo levantaron. Y á
+la vista de todos aparecieron tres de los objetos robados: el alfanje,
+el sello y el rosario.</p>
+
+<p>Al verlos, gritó Grano-de-Belleza: «¡En nombre de Alah!», y cayó
+desmayado.</p>
+
+<p>Entonces Ahmed-la-Tiña mandó llamar al kadí, y al walí, y á los
+testigos, que levantaron inmediatamente acta del descubrimiento; y todos
+pusieron su sello en el documento, y el kadí en persona fué á
+entregárselo al califa, mientras los guardias se apoderaban de
+Grano-de-Belleza.</p>
+
+<p>Cuando el califa tuvo entre las manos los tres objetos robados, menos la
+lámpara, y se enteró de que se habían encontrado en la casa de aquel á
+quien consideraba como su más fiel confidente é íntimo amigo, á quien
+había colmado de mercedes, depositando en él ilimitada confianza,
+permaneció durante una hora sin decir palabra, y después se volvió hacia
+el jefe de los guardias y dijo: «¡Que le ahorquen!»<span class="pagenum"><a id="page_192">{192}</a></span></p>
+
+<p>Inmediatamente salió el jefe de los guardias y mandó pregonar la
+sentencia por todas las calles de Bagdad, y fué á la casa de
+Grano-de-Belleza, al cual prendió, y cuyos bienes y mujeres confiscó en
+el acto. Los bienes ingresaron en el Tesoro público y las mujeres iban á
+ser subastadas en el mercado como esclavas; pero entonces, el walí,
+padre de Gordo-Hinchado, declaró que se llevaba una, que era la esclava
+comprada por Giafar, y el jefe de los guardias hizo llevar á su propia
+casa á la otra, que era Zobeida, la de la voz hermosa.</p>
+
+<p>Y este jefe de los guardias era precisamente el mejor amigo de
+Grano-de-Belleza, y le había consagrado un afecto paternal que nunca
+habíase desmentido. Y aunque ejecutaba en público las terribles medidas
+de rigor dictadas contra Grano-de-Belleza por la ira del califa, se
+propuso salvar la cabeza de su hijo adoptivo, y empezó por poner en
+seguridad dentro de su casa á una de sus esposas, á la bella Zobeida,
+aniquilada por la desventura.</p>
+
+<p>Aquella misma noche había de ser ahorcado Grano-de-Belleza, encadenado
+por lo pronto en la cárcel. Pero el jefe de los guardias velaba por él.
+Fué á buscar al carcelero mayor, y le dijo: «¿Cuántos presos hay
+condenados á que les ahorquen esta semana sin remedio?» El otro
+contestó: «Unos cuarenta, poco más ó menos.» El jefe de los guardias
+dijo: «Quiero verlos á todos.» Y les pasó revista uno tras otro
+repetidas veces, y acabó por escoger uno que se parecía de un modo
+asombroso á Grano-de-<span class="pagenum"><a id="page_193">{193}</a></span>Belleza, y dijo al carcelero: «¡Éste me va á
+servir, como en otro tiempo la bestia sacrificada por el Patriarca padre
+de Ismael en lugar de su hijo!»</p>
+
+<p>Se llevó, pues, al preso, y á la hora señalada para el suplicio fué á
+entregárselo al verdugo, que inmediatamente, y ante la muchedumbre
+inmensa congregada en la plaza, y después de las formalidades piadosas
+acostumbradas, echó la cuerda al cuello del supuesto Grano-de-Belleza, y
+de un empujón lo lanzó, ahorcado, al espacio.</p>
+
+<p>Hecho esto, el jefe de los guardias aguardó que oscureciera para ir á
+sacar de la cárcel á Grano-de-Belleza y llevárselo ocultamente á su
+casa. Y entonces le reveló lo que acababa de hacer por él, y le dijo:
+«Pero, ¡por Alah! ¿cómo te dejaste tentar por esos objetos preciosos,
+hijo mío, habiendo puesto el califa en ti toda su confianza?»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, Grano-de-Belleza cayó desmayado de emoción, y
+cuando recobró el sentido á fuerza de cuidados, exclamó: «¡Por el Nombre
+augusto y por el Profeta, ¡oh padre mío! soy completamente ajeno á ese
+robo y desconozco su causa y su autor!» Y el jefe de los guardias no
+vaciló en creerlo, y le dijo: «¡Tarde ó temprano, hijo mío, se
+descubrirá al culpable! Pero tú no puedes seguir un momento en Bagdad,
+pues no en vano se tiene á un rey por enemigo. Por lo tanto, me voy á
+marchar contigo, dejando en casa cerca de mi mujer á tu esposa Zobeida,
+hasta que Alah, con su sabiduría, varíe tal estado de cosas.»<span class="pagenum"><a id="page_194">{194}</a></span></p>
+
+<p>Después, sin dar tiempo siquiera á Grano-de-Belleza para despedirse de
+su esposa Zobeida, se lo llevó, diciéndole: «Ahora mismo nos vamos al
+puerto de Ayas, en el mar salado, para embarcarnos hacia Iskandaria<a id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>,
+en donde aguardarás los sucesos viviendo tranquilamente, pues esa ciudad
+de Iskandaria, ¡oh hijo mío! es muy agradable de habitar y sus
+alrededores son verdes y benditos.»</p>
+
+<p>En seguida ambos se pusieron en camino, de noche, y pronto se vieron
+fuera de Bagdad. Pero no tenían cabalgaduras, y ya no sabían cómo
+proporcionárselas, cuando vieron á dos judíos cambistas de Bagdad,
+hombres muy ricos y conocidos del califa. Entonces el jefe de los
+guardias temió que fueran á contar al califa que le habían visto con
+Grano-de-Belleza vivo. Se adelantó hacia ellos y les dijo: «¡Bajad de
+las mulas!» Y los dos judíos se apearon, temblando, y el jefe de los
+guardias les cortó la cabeza, les cogió el dinero y montó en una mula,
+dándole la otra á Grano-de-Belleza; y ambos siguieron su camino hacia el
+mar.</p>
+
+<p>Llegados á Ayas, cuidaron de confiar sus mulas al propietario del khan
+en que pararon para descansar, encargándole que las cuidase mucho, y al
+día siguiente buscaron juntos un barco que saliera para Iskandaria.
+Acabaron por encontrar uno que estaba á punto de darse á la vela.
+Entonces, el jefe de los guardias, después de dar á Grano-de-Belleza
+<span class="pagenum"><a id="page_195">{195}</a></span>todo el oro arrebatado á los judíos, le aconsejó vehementemente que
+aguardara en Iskandaria con toda serenidad las noticias que no dejaría
+de enviarle desde Bagdad, y hasta que esperase su llegada á Iskandaria,
+desde donde le volvería á llevar á Bagdad cuando se descubriera al
+culpable. Luego le abrazó, llorando, y le dejó cuando ya el navío
+henchía las velas. Y se volvió á Bagdad.</p>
+
+<p>Y véase lo que averiguó.</p>
+
+<p>Al día siguiente de ahorcar al supuesto Grano-de-Belleza, el califa, muy
+trastornado todavía, llamó á Giafar y le dijo: «¿Has visto, ¡oh mi
+visir! cómo ha agradecido ese Grano-de-Belleza mis bondades y el abuso
+de confianza que ha cometido conmigo? ¿Cómo un ser tan hermoso podía
+tener un alma tan fea?» El visir Giafar, hombre de admirable cordura,
+que no podía apreciar los motivos de una conducta tan ilógica, se
+contentó con responder: «¡Oh Emir de los Creyentes! Las acciones más
+raras sólo son raras porque no comprendemos sus causas. De todos modos,
+lo único que podemos juzgar es el efecto del acto. ¡Y ese efecto ha sido
+bien lastimoso para el autor, puesto que le llevó á la horca! ¡No
+obstante, ¡oh Príncipe de los Creyentes! el egipcio Grano-de-Belleza
+tenía en los ojos tal reflejo de bondad espiritual, que mi entendimiento
+se niega á creer en el hecho comprobado por mis sentidos visuales!»</p>
+
+<p>Oídas estas palabras, el califa estuvo una hora reflexionando, y después
+dijo á Giafar: «De todas<span class="pagenum"><a id="page_196">{196}</a></span> maneras, quiero ir á ver el cuerpo del
+culpable balanceándose en la horca.» Y se disfrazó y salió con Giafar, y
+llegó al sitio en que el falso Grano-de-Belleza colgaba entre el cielo y
+la tierra.</p>
+
+<p>El cuerpo estaba envuelto en un sudario que lo tapaba por completo. Y
+Giafar le quitó el sudario, y el califa miró, pero retrocedió en
+seguida, estupefacto, exclamando: «¡Oh Giafar! ¡ese no es
+Grano-de-Belleza!» Giafar examinó el cuerpo, y conoció que,
+efectivamente, no era Grano-de-Belleza; pero no lo dió á entender, y
+preguntó con calma: «¿Pues en qué conoces, ¡oh Emir de los Creyentes!
+que no es Grano-de-Belleza?» El califa contestó: «En que era más bien
+bajo de estatura, y éste es alto.» Giafar contestó: «Esa no es prueba.
+Los ahorcados se alargan.» El califa dijo: «¡El gobernador de palacio
+tenía dos lunares en las mejillas, y éste no los tiene!» Giafar explicó:
+«¡La muerte transforma y varía la fisonomía!» Pero el califa dijo:
+«Fíjate bien, ¡oh Giafar! y observa las plantas de los pies de este
+ahorcado: llevan tatuadas, según costumbre de los herejes sectarios de
+Alí, el nombre de los dos grandes jeques. ¡Y bien sabes que
+Grano-de-Belleza no era chiita, sino sunnita!» Ante tal comprobación,
+Giafar dijo: «¡Sólo Alah conoce el misterio de las cosas!» Después
+regresaron ambos á palacio, y el califa mandó que se enterrara aquel
+cuerpo. Y desde aquel día desterró de su memoria hasta el recuerdo de
+Grano-de-Belleza.</p>
+
+<p>En cuanto á la esclava, segunda esposa de Gra<span class="pagenum"><a id="page_197">{197}</a></span>no-de-Belleza, fué llevada
+por el emir Khaled á su hijo Gordo-Hinchado. Y éste, que no se había
+movido de la cama desde el día de la venta, se levantó resollando y
+quiso acercarse á ella y cogerla en brazos. Pero la bella esclava,
+irritada y asqueada por el aspecto horrible del idiota, sacó
+inmediatamente un puñal del cinturón, y exclamó, levantando el brazo:
+«¡Apártate, ó te mato con este puñal y en seguida me lo clavo en el
+pecho!» Entonces la madre de Gordo-Hinchado se adelantó, alargando los
+brazos, y gritó: «¿Cómo te atreves á resistir á los deseos de mi hijo,
+¡oh esclava insolente!?» Pero la joven dijo: «¡Oh traidora! ¿qué ley
+permite á una mujer pertenecer á dos hombres á un tiempo? Y dime, ¿desde
+cuándo pueden vivir los perros en la morada de los leones?»</p>
+
+<p>Al oir estas palabras, la madre de Gordo-Hinchado dijo: «¡Bueno! ¡Si así
+es, ya verás qué vida te daremos aquí!» Y la joven replicó: «¡Prefiero
+morir á renunciar al cariño de mi amo, vivo ó muerto!» Entonces la
+esposa del walí la mandó desnudar, y le quitó los buenos trajes de seda
+y las alhajas, y le puso encima del cuerpo una mala y vieja falda de
+pelo de cabra, y la mandó á la cocina, diciendo: «¡En adelante, tus
+funciones de esclava en esta casa consistirán en pelar cebollas, poner
+las cazuelas á la lumbre, exprimir el jugo de los tomates y hacer la
+masa para el pan!» Y la joven dijo: «¡Prefiero ese oficio de esclava á
+verle la cara á tu hijo!»</p>
+
+<p>Y desde aquel día trabajó en la cocina; pero no<span class="pagenum"><a id="page_198">{198}</a></span> tardó en granjearse las
+simpatías de las demás esclavas, que no la dejaban ocuparse en nada y le
+hacían todo el trabajo.</p>
+
+<p>En cuanto á Gordo-Hinchado, al ver que no podía conseguir á la hermosa
+esclava Yazmina, se metió otra vez en el lecho y no se volvió á
+levantar.</p>
+
+<p>Hay que recordar que Yazmina, la primera noche de bodas, quedó fecundada
+por Grano-de-Belleza. Y á los pocos meses de su llegada á la casa del
+walí, dió á luz un niño varón, tan bello como la luna, al cual llamó
+Aslán, llorando á lágrima viva, tanto ella como las otras esclavas,
+porque no estaba allí el padre para dar nombre á su hijo.</p>
+
+<p>Su madre amamantó dos años á Aslán, que llegó á ser robusto y muy
+hermoso. Y cuando ya sabía andar solo, quiso su destino que un día,
+mientras su madre estaba ocupada, subiera los peldaños de la escalera de
+la cocina y llegase á la sala, en donde se hallaba rezando su rosario de
+ámbar el emir Khaled, padre de Gordo-Hinchado.</p>
+
+<p>Al ver al pequeño Aslán, cuya semejanza con su padre Grano-de-Belleza
+era absoluta, el emir Khaled sintió que se le arrasaban los ojos en
+lágrimas, y llamó al niño, y se lo puso en las rodillas, y empezó á
+acariciarlo enternecido, y dijo para sí: «¡Bendito sea Aquel que crea
+objetos tan hermosos y les da alma y vida!»</p>
+
+<p>Entretanto, la esclava Yazmina se enteró de la ausencia de su hijo;
+buscóle por todas partes enloquecida, y á pesar de las costumbres, se
+decidió á<span class="pagenum"><a id="page_199">{199}</a></span> entrar, con la mirada extraviada, en la sala en que se
+encontraba el emir Khaled. Y vió al niño Aslán en las rodillas del walí,
+entreteniéndose en meter los deditos por entre las barbas venerables del
+emir. Pero al percibir á su madre, el chiquitín se echó hacia adelante
+tendiendo los brazos, y el emir Khaled le sujetó, y dijo á Yazmina con
+bondad: «¡Acércate, ¡oh esclava! ¿Es hijo tuyo este niño?» Ella
+respondió: «¡Sí, mi amo, es el fruto de mi corazón!» Y él preguntó: «¿Y
+quién es su padre? ¿Es alguno de mis servidores?» Y la esclava dijo,
+entre un torrente de lágrimas: «Su padre es mi esposo, Grano-de-Belleza.
+¡Pero ahora, ¡oh mi amo, es hijo tuyo!» Y el walí, muy conmovido, dijo á
+la esclava: «¡Por Alah! ¡Tú lo has dicho! ¡Desde ahora es hijo mío!» E
+inmediatamente lo adoptó, y dijo á su madre: «¡Desde hoy tienes que
+considerar á tu hijo como mío, y cuando esté en edad de comprender, dale
+á entender que nunca tuvo otro padre que yo!» Y Yazmina contestó:
+«¡Escucho y obedezco!»</p>
+
+<p>Entonces el emir Khaled se encargó, como verdadero padre, del hijo de
+Grano-de-Belleza, y le dió una educación esmeradísima, y lo puso en
+manos de un maestro muy sabio, que era un calígrafo de primer orden, y
+le enseñó á escribir muy bien, el Korán, la geometría y la poesía. Y
+cuando el joven Aslán fué mayor, su padre adoptivo, el emir Khaled, le
+enseñó personalmente á montar á caballo, á manejar las armas, á justar
+con la lanza y á luchar en los torneos. Y de tal modo, al cumplir los
+catorce<span class="pagenum"><a id="page_200">{200}</a></span> años era un caballero consumado, y fué elevado por el califa al
+título de emir, como su padre el walí.</p>
+
+<p>Y el Destino dispuso un día que se encontraran el joven Aslán y
+Ahmed-la-Tiña á la puerta de la tienda del judío Abraham. Y
+Ahmed-la-Tiña convidó al hijo del emir á tomar un refresco.</p>
+
+<p>Cuando se hubieron sentado, Ahmed-la-Tiña empezó á beber, como de
+costumbre, hasta emborracharse. Entonces se sacó del bolsillo la
+lamparita de oro adornada con pedrería que había robado en otro tiempo,
+y la encendió, porque había oscurecido. En seguida Aslán le dijo: «¡Ya
+Ahmed! Esa lámpara es muy hermosa. ¡Dámela!» El jefe de vigilancia
+replicó: «¡Alah me libre! ¿Cómo voy á darte un objeto que ha perdido ya
+tantas almas? Sabe, en efecto, que esta lámpara ha sido causa de la
+muerte de un gobernador de palacio, de cierto egipcio llamado
+Grano-de-Belleza.» Y Aslán, muy interesado, exclamó: «¡Cuéntame eso!»</p>
+
+<p>Entonces Ahmed-la-Tiña le contó toda la historia desde el principio
+hasta el fin, jactándose en medio de su borrachera de haber sido el
+autor de la proeza.</p>
+
+<p>Cuando el joven Aslán volvió á su casa, contó á su madre Yazmina la
+historia que había oído referir á Ahmed-la-Tiña, y le dijo que la
+lámpara estaba todavía en poder de aquel malvado.</p>
+
+<p>Al oir aquello, Yazmina exhaló un grito agudo y cayó desmayada...<span class="pagenum"><a id="page_201">{201}</a></span></p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 269.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>Al oir aquello, Yazmina exhaló un grito agudo y cayó desmayada. Y cuando
+volvió en sí, prorrumpió en sollozos y se echó al cuello de su hijo
+Aslán, y le dijo entre lágrimas: «¡Oh hijo mío, Alah acaba de hacer
+brillar la verdad! ¡No puedo callar ya mi secreto! Sabe ¡oh mi Aslán!
+que el emir Khaled no es mas que tu padre adoptivo; tu padre por la
+sangre es mi amado esposo Grano-de-Belleza, que fué castigado, según
+ves, en lugar del culpable. Por consiguiente, hijo mío, tienes que ir á
+buscar en seguida á un antiguo amigo íntimo de tu padre, el venerable
+jefe de la guardia del califa, y contarle lo que acabas de descubrir. Y
+después le dirás: «¡Te ruego por Alah que me vengues del matador de mi
+padre Grano-de-Belleza!»</p>
+
+<p>Inmediatamente el joven Aslán fué á buscar al jefe de los guardias de
+palacio, el mismo que había salvado la vida á Grano-de-Belleza, y le
+dijo lo que Yazmina le había encargado que le dijera.</p>
+
+<p>Entonces, el jefe de los guardias, en el colmo de la sorpresa y de la
+alegría, dijo á Aslán: «¡Bendito<span class="pagenum"><a id="page_202">{202}</a></span> sea Alah, que desgarra los velos y
+hace brotar la claridad entre las tinieblas!» Y añadió: «¡Mañana mismo,
+¡oh hijo mío! Alah te vengará!»</p>
+
+<p>En efecto, aquel día el califa daba un gran torneo en que debían justar
+todos los emires y los mejores jinetes de Bagdad, y se había de
+organizar una partida de pelota á caballo. Y el joven Aslán estaba entre
+los jugadores de pelota. Y se había puesto su cota de malla y cabalgaba
+el mejor caballo de las cuadras de su padre adoptivo el emir Khaled. Y
+realmente estaba espléndido, y hasta el califa se prendó en extremo de
+su continente y de su vigorosa juventud. Y quiso que fuera su compañero.</p>
+
+<p>Y empezó el juego. Y por una y otra parte los jugadores desplegaron gran
+arte en sus movimientos y maravillosa destreza para despedir la pelota
+con el mazo á todo galope de sus caballos.</p>
+
+<p>Pero de pronto, uno de los jugadores del bando opuesto al que dirigía el
+califa en persona lanzó la pelota derechamente contra la cara del
+califa, con golpe tan diestro y certero, que infaliblemente el califa
+habría perdido un ojo y acaso la vida, si el joven Aslán, con admirable
+maestría, no hubiera parado la pelota al vuelo con su mazo. Y la
+devolvió tan terriblemente en dirección contraria, que alcanzó en la
+espalda al jinete que la había lanzado, y le hizo perder los estribos y
+le rompió el espinazo.</p>
+
+<p>Vista tan brillante acción, el califa miró al jo<span class="pagenum"><a id="page_203">{203}</a></span>ven, y le dijo: «¡Vivan
+los valientes, ¡oh hijo del emir Khaled!» Y el califa se apeó en
+seguida, después de dar fin al torneo, y reunió á los emires y á todos
+los jinetes que habían tomado parte en el juego, y llamó al joven Aslán,
+y ante todos los circunstantes le dijo: «¡Oh valeroso hijo del walí de
+Bagdad, quiero oirte á ti mismo calcular la recompensa que merece una
+hazaña como la tuya! ¡Estoy dispuesto á acceder á todas tus peticiones!
+¡Habla!»</p>
+
+<p>Entonces el joven Aslán besó la tierra entre las manos del califa, y le
+dijo: «¡Pido la venganza al Emir de los Creyentes! ¡La sangre de mi
+padre aún no ha sido rescatada y vive el matador!»</p>
+
+<p>Al oir tales palabras, el califa llegó al límite del asombro, y exclamó:
+«¿Qué dices, ¡oh Aslán! de vengar á tu padre? ¡Pero si tu padre el emir
+Khaled está á mi lado, bien vivo, gracias á Alah!» Y Aslán contestó:
+«¡Oh Emir de los Creyentes! ¡El emir Khaled ha sido para mí el mejor de
+los padres adoptivos! ¡Sabe, en efecto, que no soy su hijo por la
+sangre, pues mi padre fué Grano-de-Belleza, el gobernador de palacio.»</p>
+
+<p>Cuando el califa oyó aquellas palabras, vió que la luz se convertía en
+tinieblas delante de sus ojos, y dijo con voz alterada: «Hijo mío, ¿no
+sabes que tu padre fué traidor al Príncipe de los Creyentes?» Pero Aslán
+exclamó: «¡Preserve Alah á mi padre de haber sido el autor de la
+traición! ¡El traidor está á tu izquierda, ¡oh Emir de los Creyentes!
+¡Es el jefe de vigilancia, Ahmed-la-Tiña! ¡Manda que lo regis<span class="pagenum"><a id="page_204">{204}</a></span>tren, y en
+su bolsillo se encontrarán las pruebas de su traición!»</p>
+
+<p>Al oir aquello, el califa mudó de color y se puso amarillo como el
+azafrán, y con voz espantable llamó al jefe de la guardia y le dijo:
+«¡Registra delante de mí al jefe de vigilancia!» Entonces el jefe de los
+guardias, el íntimo amigo de Grano-de-Belleza, se acercó á Ahmed-la-Tiña
+y le registró los bolsillos en un momento, y sacó de pronto la lámpara
+de oro robada al califa.</p>
+
+<p>Entonces éste, sin poder apenas reprimirse, dijo á Ahmed-la-Tiña: «¡Ven
+acá! ¿De dónde te ha venido esa lámpara?» El otro contestó: «¡La compré,
+¡oh Príncipe de los Creyentes!» Y el califa dijo á los guardias: «¡Dadle
+ahora mismo de palos hasta que confiese!» Y en seguida Ahmed-la-Tiña fué
+apresado por los guardias, desnudado, y apaleado, y acribillado á
+golpes, hasta que confesó y contó toda la historia desde el principio
+hasta el fin.</p>
+
+<p>El califa se volvió entonces hacia el joven Aslán, y le dijo: «¡Ahora te
+toca á ti! ¡Lo vas á ahorcar con tus propias manos!» Y en seguida los
+guardias echaron la cuerda al cuello de Ahmed-la-Tiña, y Aslán la cogió
+con ambas manos, y ayudado por el jefe de los guardias, izó al bandido
+hasta lo más alto de la horca, levantada en medio del campo de carreras.</p>
+
+<p>Cuando se hubo hecho justicia, el califa dijo á Aslán: «¡Hijo mío,
+todavía no me has pedido una merced por tu hazaña!» Y Aslán respondió:
+«¡Oh<span class="pagenum"><a id="page_205">{205}</a></span> Príncipe de los Creyentes! ¡ya que me permites una petición, te
+ruego que me devuelvas á mi padre!»</p>
+
+<p>Al oir aquello, el califa se echó á llorar, conmovidísimo, y después
+murmuró: «Pero ¿no sabes, hijo mío, que tu pobre padre murió ahorcado en
+virtud de una sentencia injusta? O más bien es probable que muriera,
+pero no seguro. ¡Por esto, te juro por el valor de mis antepasados
+otorgar el mayor favor á quien me anuncie que tu padre Grano-de-Belleza
+no ha muerto!»</p>
+
+<p>Entonces el jefe de los guardias se adelantó hasta la presencia del
+califa, y dijo: «Dame la palabra de seguridad.» Y el califa respondió:
+«¡La seguridad está contigo! ¡Habla!» Y el jefe de los guardias dijo:
+«Te anuncio la buena nueva, ¡oh Emir de los Creyentes! ¡Tu antiguo y
+fiel servidor Grano-de-Belleza está vivo!»</p>
+
+<p>El califa exclamó: «¿Es cierto lo que dices?» El jefe de los guardias
+contestó: «¡Por la vida de tu cabeza, te juro que es la verdad! ¡Yo fui
+el que salvé á Grano-de-Belleza, mandando ahorcar en lugar suyo á un
+sentenciado que se le parecía como un hermano se parece á un hermano! ¡Y
+ahora él está seguro en Iskandaria, en donde supongo que será tendero
+del zoco!»</p>
+
+<p>Al oir aquello, el califa se puso contentísimo, y dijo al jefe de los
+guardias: «¡Hay que ir á buscarle y traérmelo en brevísimo plazo!» Y el
+jefe de los guardias contestó: «¡Escucho y obedezco!» Entonces el califa
+mandó que le entregaran diez mil di<span class="pagenum"><a id="page_206">{206}</a></span>nares para gastos de viaje, y el
+jefe de los guardias se puso en camino para Iskandaria, donde le
+encontraremos, si Alah quiere.</p>
+
+<p>&#160; </p>
+
+<p>Y ahora verás lo que le pasó á Grano-de-Belleza.</p>
+
+<p>El buque en que había tomado pasaje llegó á Iskandaria después de una
+excelente travesía que le había destinado Alah (¡bendito sea!).
+Grano-de-Belleza desembarcó en seguida y quedó encantado del aspecto de
+Iskandaria, que nunca había visto á pesar de ser natural del Cairo. Y
+fué en seguida al zoco, en donde alquiló una tienda ya preparada y que
+se ponía á la venta en aquel estado, según anunciaba el pregonero. Era
+una tienda cuyo amo acababa de morirse de repente. Estaba amueblada con
+divanes, cual es costumbre, y sus mercancías consistían en objetos para
+la gente de mar, como velas, cuerdas, cordeles, arcas sólidas, sacas
+para pacotillas, armas de todas formas y precios, y sobre todo una
+cantidad enorme de hierro y antigüedades, muy estimadas por los
+capitanes de marina, que las compraban allí para venderlas á la gente de
+Occidente, pues los de este país estiman en mucho las cosas antiguas, y
+cambian sus mujeres é hijas por un pedazo de madera podrida, por
+ejemplo, ó por una piedra talismánica, ó por un sable viejo y
+enmohecido.</p>
+
+<p>No es, pues, de asombrar que Grano-de-Belleza, durante los largos años
+de su destierro de Bagdad,<span class="pagenum"><a id="page_207">{207}</a></span> tuviera muy buena suerte en su comercio y
+ganara diez por uno, ya que no hay nada más productivo que la venta de
+antigüedades, que se compran, por ejemplo, en un dracma, y se revenden
+en diez dinares.</p>
+
+<p>Cuando Grano-de-Belleza hubo vendido todo lo que encerraba la tienda y
+se disponía á revenderla vacía, vió de pronto en uno de los estantes,
+que sabía estaban desguarnecidos, un objeto rojo y brillante. Lo cogió y
+comprobó, en el límite del asombro, que era una gran gema talismánica,
+tallada en seis facetas y colgada de una cadenilla de oro viejo. Y en
+las facetas estaban grabados nombres con caracteres desconocidos, que se
+parecían mucho á hormigas ó á insectos del mismo tamaño. Y la miraba con
+extraordinaria atención, calculando lo que podría valer, cuando advirtió
+delante de su tienda á un capitán mercante que se había parado para
+poder ver de más cerca aquel objeto que distinguió desde la calle.</p>
+
+<p>El capitán, después de saludar, dijo á Grano-de-Belleza: «¡Oh mi dueño!
+¿puedes cederme esa gema, si es que está á la venta?» El otro contestó:
+«Todo está á la venta, hasta la tienda.» El capitán preguntó: «Entonces,
+¿consientes en venderme esa gema por ochenta y cuatro mil dinares de
+oro?»</p>
+
+<p>Grano-de-Belleza, al oir aquello, pensó: «¡Por Alah! ¡Esta gema debe de
+ser fabulosamente preciosa! ¡Me voy á hacer el descontentadizo!» Y
+contestó: «¡Tú tienes ganas de broma, ¡oh capitán! ¡Pues<span class="pagenum"><a id="page_208">{208}</a></span> ¡por Alah! á
+mí me cuesta cien mil dinares!» El otro dijo: «Entonces, ¿quieres
+dármela en cien mil?» Grano-de-Belleza dijo: «¡Bueno! ¡Pero es por ser
+para ti!» Y el capitán le dió las gracias y le dijo: «No tengo encima
+tanto dinero. Pero vendrás conmigo á bordo, y cobrarás el precio, y
+además te haré un regalo de dos piezas de paño, dos de terciopelo y dos
+de raso.»</p>
+
+<p>Entonces Grano-de-Belleza se levantó, cerró con llave la puerta de la
+tienda y siguió á bordo al capitán. Y éste le rogó que le esperara sobre
+cubierta, y se marchó para buscar el dinero. Pero no volvió á parecer, y
+de pronto las velas se desplegaron por completo y la nave hendió el mar
+como un pájaro.</p>
+
+<p>Cuando Grano-de-Belleza se vió prisionero en el agua, fué muy grande su
+estupefacción. Pero á nadie podía recurrir, tanto menos cuanto que no
+veía á ningún marinero á quien pedir explicaciones, y el barco volaba
+por el mar como si lo impulsara una fuerza invisible.</p>
+
+<p>Mientras se hallaba perplejo y asustado, vió por fin llegar al capitán,
+que se acariciaba las barbas y le miraba con aspecto burlón, y acabó por
+decirle: «¿Eres realmente musulmán, Grano-de-Belleza, hijo de
+Schamseddin del Cairo, que has estado en Bagdad en el palacio del
+califa?» El otro contestó: «Yo soy el hijo de Schamseddin.» Y el capitán
+dijo: «¡Pues bien! ¡Dentro de pocos días llegaremos á Genoa, á nuestro
+país cristiano! ¡Y ya verás, musulmán, la vida que allí te espera!» Y se
+fué.<span class="pagenum"><a id="page_209">{209}</a></span></p>
+
+<p>Y efectivamente, después de una feliz navegación, el barco llegó al
+puerto de Genoa, ciudad de los cristianos de Occidente. Y en seguida una
+vieja, acompañada por dos hombres, fué á bordo á buscar á
+Grano-de-Belleza, que no sabía ya qué pensar de aquellos sucesos. No
+obstante, fiándose del Destino bueno ó malo que le dirigía, siguió á la
+vieja, la cual, atravesando la ciudad, le guió á una iglesia que
+pertenecía á un convento de monjes.</p>
+
+<p>Llegados á la puerta de la iglesia, la vieja se volvió hacia
+Grano-de-Belleza, y le dijo: «En adelante debes considerarte como criado
+de esta iglesia y de este convento. Tu servicio consistirá en
+despertarte todos los días al amanecer, y empezar por ir al bosque á
+buscar leña y volver lo antes posible para lavar el piso de la iglesia y
+el convento, sacudir las esteras y barrerlo todo; después cribarás el
+trigo, lo molerás, harás la masa del pan, la cocerás en el horno,
+cogerás una medida de lentejas, las molerás, las guisarás, y llenarás
+con ellas luego trescientas setenta escudillas, que habrás de entregar
+una por una á los trescientos setenta monjes del convento; más tarde
+vaciarás los orinales que están en las celdas de los monjes; por último,
+acabarás la obra regando el jardín y llenando los cuatro estanques y los
+toneles colocados á lo largo de la pared. Y este trabajo tiene que estar
+acabado siempre antes de mediodía, pues has de consagrar todas las
+tardes á obligar á los transeuntes á ir de buena ó mala gana á la
+iglesia á<span class="pagenum"><a id="page_210">{210}</a></span> oir el sermón, y si se niegan, ahí tienes una maza coronada
+por una cruz de hierro, con la cual les matarás de orden del rey. Así no
+quedarán en la ciudad mas que los cristianos fervientes, que vendrán
+aquí á que los monjes los bendigan. ¡Y ahora empieza el trabajo y cuida
+de no olvidar mis encargos!»</p>
+
+<p>Y dichas estas palabras, la vieja le miró guiñándole el ojo, y se fué.</p>
+
+<p>Entonces Grano-de-Belleza dijo para sí: «¡Por Alah! ¡Eso es imposible!»
+Y no sabiendo qué decidir, entró en la iglesia, completamente desierta
+en aquel momento, y se sentó en un banco para tratar de reflexionar
+acerca de sucesos tan extraños como los que alternativamente iban
+sucediéndole.</p>
+
+<p>Allí llevaba una hora, cuando oyó llegar á él, por debajo de los
+pilares, una voz tan dulce de mujer, que la escuchó en éxtasis,
+olvidando sus tribulaciones. Y tanto le conmovió aquella voz, que todas
+las aves de su alma se pusieron á cantar inmediatamente á un tiempo, y
+notó que bajaba sobre él la frescura bendita que la melodía solitaria da
+al espíritu. Y ya se levantaba para buscar la voz, cuando ésta se calló.</p>
+
+<p>Pero de pronto, por entre las columnas apareció muy tapada una figura de
+mujer que adelantóse hacia él, y le dijo con voz trémula: «¡Ah,
+Grano-de-Belleza! ¡Cuánto tiempo hacía que pensaba en ti! ¡Bendito sea
+Alah, que ha permitido por fin que nos juntemos! ¡En seguida vamos á
+casarnos!»<span class="pagenum"><a id="page_211">{211}</a></span></p>
+
+<p>Al oir semejantes palabras, Grano-de-Belleza exclamó: «¡No hay más Dios
+que Alah! ¡Seguramente todo cuanto me ocurre es un sueño! ¡Y en cuanto
+el sueño se disipe, me encontraré de nuevo en mi tienda de Iskandaria!»
+Pero la joven dijo: «¡No, ¡oh Grano-de-Belleza! es una realidad! Estás
+en la ciudad de Genoa, á la cual te he hecho transportar, á pesar tuyo,
+por mediación del capitán de marina que está á las órdenes de mi padre,
+el rey de Genoa. Sabe que, efectivamente, soy la princesa Hosn-Mariam,
+hija del rey de esta ciudad. La hechicería, que aprendí de niña, me ha
+revelado tu existencia y tu hermosura, y me he enamorado tanto de ti que
+envié al capitán á buscarte á Iskandaria. Y aquí en mi cuello está la
+gema talismánica que encontraste en tu tienda, y que había sido puesta
+en un estante por el mismo capitán para atraerte á bordo de su nave. Y
+dentro de pocos momentos verás claro el poder maravilloso que me da esta
+gema. Pero ante todo has de casarte conmigo. Y entonces quedarán
+satisfechos todos tus deseos.» Grano-de-Belleza le dijo: «¡Oh princesa!
+¿me prometes siquiera volver á llevarme á Iskandaria?» Ella dijo: «Es lo
+más fácil.» Y entonces consintió en casarse con ella.</p>
+
+<p>En seguida la princesa Mariam le dijo: «¿De modo, que quieres volver
+inmediatamente á Iskandaria?» Él contestó: «¡Sí, por Alah!» Ella dijo:
+«¡Vamos allá!» Y cogió la cornalina y volvió hacia el cielo una de sus
+caras, en que estaba grabada la<span class="pagenum"><a id="page_212">{212}</a></span> imagen de una cama, y frotó rápidamente
+aquella cara con el pulgar, diciendo: «¡Oh cornalina, en nombre de
+Soleimán te ordeno que me proporciones una cama de viaje!»</p>
+
+<p>Apenas pronunciadas tales palabras, se colocó delante de ellos un lecho
+de viaje, con sus sábanas y almohadones. Lo ocuparon los dos y se
+tendieron cómodamente. Entonces la princesa Mariam cogió entre los dedos
+la cornalina, volvió hacia el cielo una de sus caras, en que estaba
+grabado un pájaro, y dijo: «¡Cornalina, ¡oh cornalina! te ordeno, por el
+nombre de Soleimán, que nos transportes sanos y salvos á Iskandaria por
+la vía más directa!»</p>
+
+<p>Apenas había dado la orden, cuando la cama se levantó sola por el aire,
+sin sacudidas, subió hasta la cúpula, salió por el mayor ventanal, y más
+rápida que el ave más rápida, hendió el espacio con maravillosa
+regularidad, y en menos tiempo que el necesario para orinar los depositó
+en Iskandaria.</p>
+
+<p>Y en el instante mismo en que se apeaban, vieron llegar con dirección á
+ellos á un hombre vestido á la moda de Bagdad, á quien conoció en
+seguida Grano-de-Belleza: era el jefe de los guardias. Acababa de
+desembarcar en aquel momento para ponerse en busca del sentenciado. Se
+echaron uno en brazos de otro, y el jefe de los guardias anunció á
+Grano-de-Belleza la noticia del descubrimiento del culpable y de su
+ejecución, le contó todos los sucesos que habían pasado en Bagdad
+durante catorce años, y también le comunicó el nacimiento de<span class="pagenum"><a id="page_213">{213}</a></span> su hijo
+Aslán, que había llegado á ser el caballero más hermoso de Bagdad.</p>
+
+<p>Y Grano-de-Belleza, por su parte, refirió al jefe de los guardias todas
+sus aventuras desde el principio hasta el fin. Y aquello asombró en
+extremo al jefe de la guardia, que, cuando se le calmó algo la emoción,
+le dijo: «¡El Emir de los Creyentes desea verte cuanto antes!» El otro
+contestó: «¡Cierto que sí! Pero permíteme primero ir al Cairo á besar la
+mano á mi padre Schamseddin y á mi madre, y á decidirlos á que vengan
+con nosotros á Bagdad.»</p>
+
+<p>Entonces el jefe de los guardias subió con ellos á la cama, que en un
+momento les transportó al Cairo, precisamente á la calle Amarilla, en
+donde estaba la casa de Schamseddin. Y llamaron á la puerta. Y la madre
+bajó á ver quién llamaba así, y preguntó: «¿Quién llama?» Y él contestó:
+«¡Soy yo, tu hijo Grano-de-Belleza!»</p>
+
+<p>El júbilo de la madre fué inmenso, pues desde hacía muchos años se había
+puesto de luto, y cayó desmayada en brazos de su hijo. Y al venerable
+Schamseddin le pasó lo propio.</p>
+
+<p>Cuando hubieron descansado tres días en la casa, subieron todos juntos á
+la cama, que por orden de la princesa Hosn-Mariam les transportó sanos y
+salvos á Bagdad, en donde el califa recibió á Grano-de-Belleza,
+abrazándole cual á un hijo, y le colmó de empleos y honores, así como á
+su padre Schamseddin y á su hijo Aslán.</p>
+
+<p>Después de lo cual, Grano-de-Belleza se acordó<span class="pagenum"><a id="page_214">{214}</a></span> de que en resumen el
+primer promotor de su fortuna era Mahmud-el-Bilateral, que al principio
+le había obligado con tanto ingenio á viajar, y más tarde le había
+recogido desprovisto de todo en la plataforma de la fuente pública. Y
+mandó buscarle por todas partes, y acabó por encontrarlo sentado en un
+jardín en medio de muchachos, con los cuales cantaba y bebía. Y le rogó
+que fuera á palacio y le hizo nombrar, por muy bilateral que fuera, jefe
+de vigilancia de Bagdad, en lugar de Ahmed-la-Tiña.</p>
+
+<p>Cumplido este deber, Grano-de-Belleza, dichoso al encontrar un hijo tan
+hermoso y valiente como el joven Aslán, dió gracias á Alah por sus
+favores. Y vivió años y años en Bagdad en el colmo de la ventura, entre
+sus tres esposas, Zobeida, Yazmina y Hosn-Mariam, hasta que fué visitado
+por la Destructora de delicias y Separadora de amigos. ¡Alabado sea el
+Inmutable, en el cual convergen todas las cosas creadas!»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>Y Schahrazada, al concluir de contar esta historia, se sintió algo
+cansada, y se calló.</p>
+
+<p>Entonces, el rey Schahriar, que había permanecido inmóvil de
+atención todo aquel tiempo, exclamó: «Esa historia de
+Grano-de-Belleza, ¡oh Schahrazada! es realmente extraordinaria, y
+la de Mahmud-el-Bilateral y la de Sésamo el corredor, con su receta
+para calentar los compañones fríos, me han gustado en extremo. Pero
+he de expresarte mi asombro al ver tan pocos poemas en esta
+historia, pues ya estaba acostumbrado á los versos espléndidos. Y
+ade<span class="pagenum"><a id="page_215">{215}</a></span>más he de decirte que las cosas del Bilateral todavía son para
+mí algo oscuras, y me encantaría que me dieras una explicación más
+clara de ellas, si es que puedes.»</p>
+
+<p>Al oir lo dicho por el rey Schahriar, Schahrazada sonrió
+ligeramente y miró á su hermana Doniazada, á la cual encontró muy
+divertida, y después dijo al rey: «Ahora que esta niña lo puede oir
+todo, ¡oh rey afortunado! quiero contarte una ó dos de las
+<span class="smcap">Aventuras del poeta Abu-Nowas</span>, el más delicioso y encantador é
+ingenioso de todos los poetas del Irán y de la Arabia.</p>
+
+<p>Y la pequeña Doniazada se levantó de la alfombra en que estaba
+acurrucada, y corrió á lanzarse en los brazos de su hermana, á
+quien abrazó tiernamente, y le dijo: «¡Oh, por favor, Schahrazada,
+empieza en seguida! ¡Serías muy amable si así lo hicieses, ¡oh
+hermana mía!» Y dijo Schahrazada: «¡Con mucho gusto, y como debido
+homenaje á este rey dotado de tan buenos modales!»</p>
+
+<p>Pero como viese aparecer la mañana, Schahrazada, siempre discreta,
+aplazó el relato para el siguiente día.</p></div>
+
+<p>[Illustration]</p>
+
+<p>
+<i>CUANDO LLEGÓ LA<br>
+270.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<div class="blockquot"><p>La pequeña Doniazada esperó á que Schahrazada hubiese terminado su
+cosa con el rey Schahriar, y levantando la cabeza, exclamó: «¡Oh
+hermana mía!<span class="pagenum"><a id="page_216">{216}</a></span> ¿qué aguardas para contarnos esas anécdotas del
+delicioso poeta Abu-Nowas, amigo del califa y el más encantador
+entre todos los poetas del Irán y de la Arabia?» Y Schahrazada
+sonrió á su hermana y le dijo: «¡Sólo espero el permiso del rey
+para narrar algunas aventuras de Abu-Nowas, que, efectivamente, era
+un exquisito poeta, pero un grandísimo libertino!»</p>
+
+<p>Entonces la pequeña Doniazada se levantó de un salto y corrió á
+abrazar á su hermana, diciéndole: «¡Te ruego que nos enteres de lo
+que hizo! ¡Cuéntanoslo en seguida!»</p>
+
+<p>Y el rey Schahriar, volviéndose hacia Schahrazada, le dijo:
+«Verdaderamente, Schahrazada, me agradará oir una ó dos de esas
+aventuras, que preveo son deliciosas. Pero he de hacerte observar
+que esta noche me atraen más elevados pensamientos y me hallo
+predispuesto á oir de tu boca algunas palabras de sabiduría. ¡Así,
+pues, si te acuerdas de cualquier historia que pueda adiestrarme en
+el conocimiento de los preceptos buenos y haga que mi espíritu se
+aproveche de la experiencia de los prudentes y los sabios, no creas
+que dejaría de interesarme! ¡Al contrario! Luego, si no se acaba mi
+paciencia, podrás, Schahrazada, entretenerme con esas aventuras de
+Abu-Nowas.»</p>
+
+<p>Al oir tales palabras del rey Schahriar, Schahrazada apresuróse á
+responder: «Precisamente, ¡oh rey afortunado! durante todo el
+pasado día medité sobre la historia de una joven admirable de
+belleza y de sabiduría y á quien llamaban <span class="smcap">Simpatía</span>. ¡Y estoy pronta
+á comunicarte cuanto sé de su conducta y de sus maravillosos
+conocimientos!»<span class="pagenum"><a id="page_217">{217}</a></span></p>
+
+<p>Y exclamó el rey Schahriar: «¡Por Alah! ¡no tardes más en ponerme
+al corriente de lo que me anuncias! Porque nada me es tan grato
+como escuchar doctas palabras dichas por jóvenes hermosas. Y anhelo
+mucho que la historia prometida me satisfaga por completo, y á la
+vez me sea provechosa y me sirva cual ejemplo de la instrucción que
+debe poseer todo buen musulmán.»</p>
+
+<p>Entonces Schahrazada reflexionó un instante, y después de levantar
+un dedo, dijo:</p></div>
+
+<div class="figcenter">
+<img src="images/ill_013.png" width="108" height="122" alt="">
+</div>
+
+<p><span class="pagenum"><a id="page_218">{218}</a></span></p>
+
+<div class="figcenter">
+<img src="images/ill_014.png" width="100" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p><span class="pagenum"><a id="page_219">{219}</a></span></p>
+
+<div class="figcenter">
+<img src="images/ill_015-a.png" width="450" height="121" alt="">
+</div>
+
+<h2><a id="HISTORIA_DE_LA_DOCTA_SIMPATIA"></a>HISTORIA DE LA DOCTA SIMPATÍA</h2>
+
+<p class="nind">
+<span class="letra">
+<img src="images/ill_015-b.png"
+width="80"
+height="85"
+alt=""></span>&#160; Se cuenta&mdash;pero Alah está mejor instruído en todas las cosas&mdash;que había
+en Bagdad un comerciante muy rico, cuya casa sostenía un tráfico
+inmenso. Gozaba de honores, de consideración, de prerrogativas y
+privilegios de todas clases; pero no era dichoso porque Alah no extendía
+sobre él su bendición hasta el punto de concederle un descendiente,
+aunque fuera del sexo femenino. A causa de ello había llegado á viejo
+sumido en la tristeza, y veía cómo poco á poco sus huesos se volvían
+transparentes y curvábase su espalda, sin poder obtener de alguna de sus
+numerosas esposas un resultado consolador. Pero un día en que había
+distribuído muchas limosnas, y visitado á los santones, y ayunado y
+rezado fervorosamente, se acostó con la más joven de sus esposas, y
+merced al Altísimo, aquella vez la dejó fecundada en tal hora y tal
+instante.<span class="pagenum"><a id="page_220">{220}</a></span></p>
+
+<p>Al llegar el noveno mes, día tras día, la esposa del comerciante parió
+felizmente un niño varón, tan bello, que se diría era un trozo de luna.</p>
+
+<p>En su gratitud hacia el Donador, no se olvidó á la sazón el comerciante
+de cumplir las promesas que hizo, y durante siete días enteros socorrió
+con largueza á pobres, viudas y huérfanos; después, en la mañana del
+séptimo día, pensó dar un nombre á su hijo, y le llamó Abul-Hassán.</p>
+
+<p>El niño se crió en brazos de nodrizas y en brazos de bellas esclavas, y
+como á cosa preciosa le cuidaron mujeres y criados hasta que estuvo en
+edad de estudiar. Entonces se le confió á los maestros más sabios, que
+le enseñaron á leer las palabras sublimes del Korán y le adiestraron en
+la escritura hermosa, en la poesía, en el cálculo, y sobre todo en el
+arte de disparar el arco. Por tanto, su instrucción superó á la que en
+su generación y su siglo era corriente. Pero no fué esto todo.</p>
+
+<p>Porque á sus diversos conocimientos añadía un encanto mágico y era
+perfectamente bello. He aquí en qué términos los poetas de su tiempo
+describieron sus gracias juveniles, la frescura de sus mejillas, las
+flores de sus labios y el naciente bozo que los adornaba:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¿Ves en el jardín de sus mejillas esos botones de rosa que
+intentan entreabrirse, aunque la primavera pasó ya por los
+rosales?</i></p>
+
+<p><i>¿No te asombra ver todavía florecer la rosa y apun<span class="pagenum"><a id="page_221">{221}</a></span>tar el bozo en
+el hoyo sombrío de sus labios, como las violetas bajo las hojas?</i></p></div>
+
+<p>El joven Abul-Hassán fué, pues, la alegría de su padre y la delicia de
+sus pupilas durante el tiempo que el Destino le marcó de antemano. Pero
+cuando el anciano sintió acercarse el término que le estaba fijado, hizo
+sentarse á su hijo entre sus manos un día entre los días, y le dijo:
+«Hijo mío, se aproxima mi fin, y ya sólo me resta prepararme á
+comparecer ante el Dueño Soberano. Te lego grandes bienes, muchas
+riquezas y propiedades, poblados enteros y fértiles tierras y abundosos
+huertos, que os bastarán para vivir, no sólo á ti, sino también á los
+hijos de tus hijos. ¡Únicamente te recomiendo que sepas aprovecharte de
+ello sin abusar y dando gracias al Retribuidor y con el respeto que le
+es debido!» Luego murió de su enfermedad el viejo comerciante, y
+Abul-Hassán se afligió en extremo, y cuando terminaron las exequias
+fúnebres estuvo de duelo y se encerró con su dolor.</p>
+
+<p>Pero no tardaron sus camaradas en distraerle y alejarle de sus penas,
+obligándole á entrar en el hammam para que se refrescara y á cambiar de
+trajes luego; y le dijeron, á fin de consolarle por completo: «¡Quien se
+reproduce en hijos como tú, no muere! ¡Aleja la tristeza, pues, y piensa
+en aprovecharte de tu juventud y de tus bienes!»</p>
+
+<p>De modo que Abul-Hassán olvidó poco á poco los consejos de su padre, y
+acabó por persuadirse<span class="pagenum"><a id="page_222">{222}</a></span> de que eran inagotables la dicha y la fortuna.
+Así, pues, no dejó de satisfacer todos sus caprichos, entregándose á
+todos los placeres, visitando á las cantarinas y tañedoras de
+instrumentos, comiendo todos los días una cantidad enorme de pollos,
+porque le gustaban los pollos, complaciéndose en destapar las botellas
+añejas de licores enervantes y en oir el tintineo de las copas que se
+entrechocan, deteriorando lo que pudo deteriorar, arruinando lo que pudo
+arruinar y trastornando lo que pudo trastornar, hasta tal punto, que á
+la postre se despertó un día sin nada entre las manos, á no ser su
+persona. Y de cuantos servidores y mujeres le hubo legado su difunto
+padre, no le quedaba mas que una sola esclava entre las numerosas
+esclavas.</p>
+
+<p>Pero aún tuvo que admirar la continuidad dichosa de la suerte, que quiso
+fuese precisamente la propia maravilla de todas las esclavas de las
+comarcas de Oriente y de Occidente la que habitaba en la casa, ya sin
+lustre, del pródigo Abul-Hassán, hijo del difunto comerciante.</p>
+
+<p>Efectivamente, esta esclava se llamaba Simpatía, y en verdad que jamás
+nombre alguno cuadró mejor á las cualidades de la que lo llevaba. La
+esclava Simpatía era una adolescente tan derecha como la letra aleph, de
+estatura proporcionada, y tan esbelta y delicada que podía desafiar al
+sol á que prolongase en el suelo su sombra; maravillosas eran la belleza
+y la lozanía de su rostro; todas sus facciones ostentaban con claridad
+la huella de la<span class="pagenum"><a id="page_223">{223}</a></span> bendición y el buen augurio; su boca parecía sellada
+con el sello de Soleimán, como para guardar preciosamente el tesoro de
+perlas que encerraba; eran sus dientes collares dobles é iguales; las
+dos granadas de su seno aparecían separadas por el intervalo más
+encantador, y su ombligo era lo suficiente ancho y profundo para
+contener una onza de manteca moscada. En cuanto á su grupa monumental,
+remontaba dignamente la finura de su talle, y dejaba profundamente
+impreso en divanes y colchones el hueco creado por la importancia de su
+peso. Y á ella se refería esta canción del poeta:</p>
+
+<div class="blockquot"><p><i>¡Es solar, es lunar, es vegetal como el tallo del rosal; está tan
+lejos del color de la tristeza cual lo están el sol, la luna y el
+tallo del rosal!</i></p>
+
+<p><i>¡Cuando aparece, conmueve profundamente los corazones su
+presencia, y cuando se aleja, los corazones quedan aniquilados!</i></p>
+
+<p><i>¡El cielo está en su rostro; sobre su túnica se extienden las
+grandezas del Edén, entre las cuales corre el arroyo de la vida, y
+la luna brilla bajo su manto!</i></p>
+
+<p><i>¡En su cuerpo encantador se armonizan todos los colores: el
+encarnado de las rosas, la blancura resplandeciente de la plata, el
+negro de la baya madura y el color del sándalo! ¡Y es tan grande su
+belleza, que hasta el deseo la defiende!</i></p>
+
+<p><i>¡Bendito sea Quien desplegó sobre ella la hermosura! ¡Feliz el
+amante que pueda saborear las delicias de sus palabras!</i></p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_224">{224}</a></span></p>
+
+<p>Tal era la esclava Simpatía, único tesoro que poseía aún el pródigo
+Abul-Hassán...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 272.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...Tal era la esclava Simpatía, único tesoro que poseía aún el pródigo
+Abul-Hassán.</p>
+
+<p>Y he aquí que, al percatarse de que su patrimonio habíase disipado
+irremediablemente, Abul-Hassán quedó sumido en un estado de desolación
+tan grande, que le robó el sueño y el apetito; y permaneció tres días y
+tres noches sin comer, ni beber, ni dormir, alarmando á la esclava
+Simpatía, que creyó verle morir, y resolvió salvarle á toda costa.</p>
+
+<p>Se atavió con sus trajes más dignos de exhibirse y con las joyas y
+adornos que le quedaban, y se presentó á su amo, diciéndole, mientras
+mostraba en sus labios una sonrisa de buen augurio: «Por mi causa va á
+hacer cesar Alah tus tribulaciones. Para ello bastará que me conduzcas
+ante nuestro señor el Emir de los Creyentes, Harún Al-Rachid, quinto
+descendiente de Abbas, y me vendas á él, pidiéndole como precio diez mil
+dinares. Si encontrara<span class="pagenum"><a id="page_225">{225}</a></span> este precio demasiado caro, dile: «¡Oh Emir de
+los Creyentes! Esta adolescente vale más todavía, como podrás advertir
+mejor tomándola á prueba. ¡Entonces se realzará á tus ojos, y verás que
+no tiene par ni rival y que verdaderamente es digna de servir á nuestro
+amo el califa!» Después, la esclava, insistiendo mucho, le recomendó que
+se guardase de rebajar el precio.</p>
+
+<p>Abul-Hassán, que hasta aquel momento, por negligencia, no se había
+preocupado de observar las cualidades y talentos de su hermosa esclava,
+no estaba en situación para apreciar por sí mismo los méritos que
+pudiese ella poseer. Solamente le pareció que la idea no era mala y que
+tenía probabilidades de éxito. Se levantó, pues, en seguida, y llevando
+á Simpatía tras sí la condujo ante el califa, á quien repitió las
+palabras que ella le había recomendado que dijese.</p>
+
+<p>Y el califa volvióse hacia la esclava y le preguntó: «¿Cómo te llamas?»
+Ella contestó: «Me llamo Simpatía.» Él le dijo: «¡Oh Simpatía! ¿estás
+versada en ciertos conocimientos y puedes enumerarme las diversas ramas
+del saber que has cultivado?» Ella le contestó: «¡Oh señor! Estudié la
+sintaxis, la poesía, el derecho civil y el derecho general, la música,
+la astronomía, la geometría, la aritmética, la jurisprudencia desde el
+punto de vista de las sucesiones, y el arte de descifrar las escrituras
+mágicas y las inscripciones antiguas. Me sé de memoria el Libro Sublime
+y puedo leerlo de siete maneras distin<span class="pagenum"><a id="page_226">{226}</a></span>tas; conozco exactamente el
+número de sus capítulos, de sus versículos, de sus divisiones, de sus
+diferentes partes y sus combinaciones, y cuántas líneas, palabras,
+letras consonantes y vocales encierra; recuerdo con precisión qué
+capítulos se inspiraron y escribieron en la Meca y cuáles otros se
+dictaron en Medina; no ignoro las leyes y los dogmas, sé distinguirlos
+con las tradiciones y diferenciar su grado de autenticidad; no soy una
+profana en lógica, ni en arquitectura, ni en filosofía, como tampoco en
+lo que afecta á la elocuencia, al lenguaje escogido, á la retórica y á
+las reglas de los versos, los cuales sé ordenar y medir sin omitir
+ninguna dificultad en su construcción; sé hacerlos sencillos y flúidos,
+como también complicados y enrevesados para deleitar sólo á las gentes
+delicadas; y si á veces pongo en ellos oscuridad, es para fijar más la
+atención y halagar al espíritu, que despliega por último su trama sutil
+y frágil; en una palabra, aprendí muchas cosas y retuve cuanto aprendí.
+Además, sé cantar perfectamente y bailar cual un pájaro, y tocar el laúd
+y la flauta, manejando asimismo todos los instrumentos de cuerda, y lo
+hago de cincuenta modos diferentes. ¡Por tanto, cuando canto y bailo se
+condenan quienes me ven y me oyen; si camino balanceándome, ataviada y
+perfumada, les mato; si meneo mi grupa, les derribo; si guiño un ojo,
+les traspaso; si agito mis brazaletes, les ciego; si toco, doy la vida,
+y si me alejo, hago morir! ¡Estoy versada en todas las artes, y he
+llevado mi saber á tal<span class="pagenum"><a id="page_227">{227}</a></span> límite, que únicamente podrían llegar á
+distinguir su horizonte los escasos seres cuyos años hubieran
+transcurrido en el estudio de la sabiduría!»</p>
+
+<p>Cuando el califa Harún Al-Rachid hubo oído estas palabras, se asombró y
+entusiasmó de encontrar tal elocuencia unida á belleza tal, tanto saber
+y juventud en la que frente á él se mantenía con los ojos
+respetuosamente bajos. Se volvió hacia Abul-Hassán y le dijo: «Quiero
+dar orden al instante para que vengan todos los maestros de la ciencia á
+fin de poner á prueba á tu esclava, y asegurarme por medio de un examen
+público y decisivo de si realmente es tan instruída como bella. ¡En caso
+de que saliese victoriosa de la prueba, no sólo te daría diez mil
+dinares, sino que te colmaría de honores por haberme traído semejante
+maravilla! ¡De no ser así, no hay nada de lo dicho, y seguirá
+perteneciéndote!»</p>
+
+<p>Luego, acto continuo, el califa hizo llamar al sabio mayor de aquella
+época, Ibrahim ben-Sayar, que había profundizado en todos los
+conocimientos humanos; mandó que acudiesen también todos los poetas, los
+gramáticos, los lectores del Korán, los médicos, los astrónomos, los
+filósofos, los jurisconsultos y los doctores en teología. Y
+apresuráronse á ir á palacio todos, y se reunieron en la sala de
+recepción, sin saber por qué motivo se les convocaba.</p>
+
+<p>Cuando lo ordenó el califa, todos se sentaron en corro sobre la
+alfombra, en medio de la cual la adolescente Simpatía permanecía en una
+silla de oro,<span class="pagenum"><a id="page_228">{228}</a></span> donde el califa hízola colocarse, con el rostro cubierto
+por un velo ligero, y á través de él brillaban sus ojos y sonreían con
+su sonrisa los dientes...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 274.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>...sonreían con su sonrisa los dientes.</p>
+
+<p>Cuando en aquella asamblea se estableció un silencio tan completo que se
+hubiera podido oir el ruido de una aguja que cayese al suelo, Simpatía
+hizo á todos una zalema llena de gracia y dignidad, y con un modo de
+hablar verdaderamente exquisito, dijo al califa:</p>
+
+<p>«¡Oh Emir de los Creyentes, manda! Aquí estoy pronta á cuantas preguntas
+quieran dirigirme los doctos y venerables sabios, lectores del Korán,
+jurisconsultos, médicos, arquitectos, astrónomos, geómetras, gramáticos,
+filósofos y poetas.»</p>
+
+<p>Entonces el califa Arún Al-Rachid se encaró con todos aquéllos y les
+dijo desde el trono en que estaba sentado: «¡Hice que os mandaran venir
+aquí para, que examinéis á esta adolescente en lo que afecta á la
+variedad y profundidad de sus conocimientos,<span class="pagenum"><a id="page_229">{229}</a></span> y no perdonéis nada que
+contribuya á que resalte á la vez vuestra erudición y su saber!» Y todos
+los sabios respondieron, inclinándose hasta tierra y llevando las manos
+á sus ojos y á su frente: «¡El oído y la obediencia á ti y á Alah, ¡oh
+Emir de los Creyentes!»</p>
+
+<p>A estas palabras, la adolescente Simpatía se mantuvo algunos instantes
+con la cabeza baja, reflexionando; después alzó la frente y dijo: «¡Oh
+vosotros todos, maestros míos! ¿cuál es primeramente el más versado
+entre vosotros en el Korán y en las tradiciones del Profeta? (¡con Él la
+paz y la oración!)» Entonces se levantó uno de los doctores, designado
+por todos los dedos, y dijo: «¡Yo soy ese hombre!» Ella le dijo:
+«¡Interrógame, pues, á tu sabor sobre tal punto!» Y demandó el sabio
+lector del Korán:</p>
+
+<p>«¡Oh joven, desde el momento en que estudiaste á fondo el santo Libro de
+Alah, debes conocer el número de capítulos, palabras y letras que
+encierra y los preceptos de nuestra fe! Dime, pues, para empezar, ¿quién
+es tu Señor, quién es tu Profeta, quién es tu Imán, cuál es tu
+orientación, cuál es tu norma de vida, cuál es tu guía en los caminos y
+quiénes son tus hermanos?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «¡Mi Señor es Alah; mi Profeta es Mohamed (¡con Él la
+oración y la paz!); mi ley, y por tanto mi Imán, es el Korán; mi
+orientación es la Kaaba, la casa de Alah, levantada por Abraham en la
+Meca; mi norma de vida es el ejemplo<span class="pagenum"><a id="page_230">{230}</a></span> de nuestro santo Profeta; mi guía
+en los caminos es la Sunna, recopilación de tradiciones, y mis hermanos
+son todos los creyentes!»</p>
+
+<p>Mientras comenzaba el califa á maravillarse de la claridad y precisión
+de estas respuestas en boca de una joven tan gentil, añadió el sabio:</p>
+
+<p>«¡Dime! ¿Cómo sabes que hay un Dios?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «¡Por la razón!»</p>
+
+<p>Él preguntó: «¿Qué es la razón?»</p>
+
+<p>Ella dijo: «La razón es un don doble: innato y adquirido. La razón
+innata es la que puso Alah en el corazón de sus servidores escogidos,
+para hacerles que caminen por la senda de la verdad. Y la razón
+adquirida es en el hombre bien dotado fruto de la educación y de una
+labor constante.»</p>
+
+<p>Él añadió: «¡Muy bien! Pero ¿dónde reside la razón?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «¡En nuestro corazón! Y desde él se elevan sus
+inspiraciones hacia nuestro cerebro, para establecer allí su domicilio.»</p>
+
+<p>Él dijo: «¡Perfectamente! Pero ¿puedes decirme cómo aprendiste á conocer
+al Profeta? (¡con Él la plegaria y la paz!)»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Por la lectura del Libro de Alah, por las sentencias que
+contiene, por las pruebas y los testimonios de tal misión divina.»</p>
+
+<p>Dijo él: «¡Muy bien! Pero ¿puedes decirme cuáles son los deberes
+indispensables de nuestra religión?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «En nuestra religión hay cinco<span class="pagenum"><a id="page_231">{231}</a></span> deberes indispensables:
+la profesión de fe «¡No hay más Dios que Alah, y Mohamed es el enviado
+de Alah!», la oración, la limosna, el ayuno del mes de Ramadán y la
+peregrinación á la Meca cuando puede hacerse.»</p>
+
+<p>Él preguntó: «¿Qué acciones pías son las más meritorias?»</p>
+
+<p>Contestó ella: «Son seis: la plegaria, la limosna, el ayuno, la
+peregrinación, la lucha contra malos instintos y cosas ilícitas, ¡y por
+último, la guerra santa!»</p>
+
+<p>Él dijo: «¡Bien contestado! Pero ¿qué objeto persigues con la plegaria?»</p>
+
+<p>Ella replicó: «¡Sencillamente el de ofrecer al Señor el homenaje de mi
+adoración, alabarle y levantar mi espíritu hacia las regiones serenas!»</p>
+
+<p>Él exclamó: «¡Ya Alah! ¡Excelente es esta respuesta! Pero ¿no requiere
+antes la oración preparativos indispensables?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «¡Ciertamente! ¡Es necesario purificarse por completo el
+cuerpo con las abluciones rituales, vestir trajes sin mácula, escoger un
+lugar limpio y claro, preservar la parte del cuerpo comprendida entre el
+ombligo y las rodillas, abrigar intenciones puras y volverse hacia la
+Kaaba, en dirección á la Meca santa!»</p>
+
+<p>«¿Qué valor tiene la plegaria?»</p>
+
+<p>«¡Es el sostén de la fe, en la que se basa!»</p>
+
+<p>«¿Cuáles son los frutos de la oración? ¿Cuál es su utilidad?»<span class="pagenum"><a id="page_232">{232}</a></span></p>
+
+<p>«La plegaria verdaderamente hermosa no tiene utilidad terrena. ¡Es sólo
+el lazo espiritual entre la criatura y su Señor! ¡Puede producir diez
+frutos inmateriales y mucho más hermosos que los tangibles; aclara el
+corazón, ilumina el semblante, complace al Clementísimo, excita el furor
+del Maligno, atrae la misericordia, aleja los maleficios, preserva del
+mal, resguarda contra los atentados de los enemigos, fortalece al
+espíritu vacilante y acerca el esclavo á su dueño!»</p>
+
+<p>«¿Cuál es la llave de la plegaria? ¿Y cuál es la llave de esta llave?»</p>
+
+<p>«La llave de la plegaria es la ablución, y la llave de la ablución es la
+fórmula inicial: «¡En el nombre de Alah el Clemente sin límite, el
+Misericordioso!»</p>
+
+<p>«¿Qué prescripciones han de seguirse para la ablución?»</p>
+
+<p>«Según el rito ortodoxo del imán El-Schafiy ben-Idris, seis: la
+intención de purificarse sin otra mira que la de ser agradable al
+Creador; la ablución del rostro primeramente; la ablución de las manos
+hasta el codo; el frotamiento de parte de la cabeza; la ablución de los
+pies, incluso los talones, hasta los tobillos, y un orden estricto en el
+cumplimiento de estos diversos actos. Y tal orden implica la observancia
+de doce condiciones bien precisas, á saber:</p>
+
+<p>»Primero pronunciar la fórmula inicial: «¡En el nombre de Alah!»;
+lavarse las palmas de las manos antes de sumergirlas en la jofaina;
+enjuagarse la<span class="pagenum"><a id="page_233">{233}</a></span> boca; lavarse las narices tomando agua en el hueco de la
+mano y sorbiendo; frotarse toda la cabeza y frotarse las orejas al
+exterior y al interior con otra agua; peinarse la barba con los dedos;
+torcerse los dedos de pies y manos, haciendo que rechinen; utilizar el
+pie derecho antes que el pie izquierdo; repetir cada ablución tres
+veces; pronunciar el acto de fe después de cada ablución, y por último,
+una vez terminadas las abluciones, recitar además esta fórmula piadosa:
+«¡Oh Dios mío! ¡Cuéntame en el número de los arrepentidos, de los puros
+y fieles servidores! ¡Loor á mi Dios! ¡Confieso que no hay más Dios que
+Tú! ¡Tú eres mi refugio; de Ti imploro el perdón de mis culpas lleno de
+arrepentimiento! ¡Amín!»</p>
+
+<p>»Esta fórmula, en efecto, es la que el Profeta (¡con Él la plegaria y la
+paz!) nos ha recomendado que recitemos, cuando dijo: «¡A quien la recite
+le abriré de par en par las ocho puertas del Edén y podrá entrar por la
+puerta que le plazca!»</p>
+
+<p>El sabio dijo: «¡En verdad que contestaste de un modo excelente! Pero
+¿qué hacen los ángeles y los demonios junto á aquel que practica sus
+abluciones?»</p>
+
+<p>Simpatía respondió: «Cuando el hombre se prepara á verificar sus
+abluciones, los ángeles se colocan á su derecha y los diablos á su
+izquierda; pero no bien pronuncia la fórmula inicial: «¡En el nombre de
+Alah!», los diablos se ponen en fuga, y los ángeles se aproximan á él,
+desplegando sobre su<span class="pagenum"><a id="page_234">{234}</a></span> cabeza un dosel luminoso de forma cuadrada que
+sostienen por las cuatro puntas, y cantan alabanzas á Alah é imploran el
+perdón de los pecados de aquel hombre. Pero en cuanto se olvida él de
+invocar el nombre de Alah ó deja de pronunciarlo, los diablos vuelven...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 275.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...los diablos vuelven tumultuosos, y trabajan todo lo posible por
+turbarle el alma, sugerirle la duda y enfriarle el espíritu y el fervor.</p>
+
+<p>»Cuando el hombre hace sus abluciones, es obligatorio que corra el agua
+por todo su cuerpo, por todos sus pelos visibles ó secretos y por sus
+miembros sexuales, debiendo también frotarse por todas partes y no
+lavarse los pies hasta lo último.»</p>
+
+<p>El sabio dijo: «¡Bien contestado! ¿Puedes ahora decirme cómo hay que
+proceder en la ablución llamada tayamum?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «La ablución llamada tayamum es la purificación con arena
+y polvo. Se verifica<span class="pagenum"><a id="page_235">{235}</a></span> esta ablución en los siete casos siguientes,
+establecidos según usos conformes á la práctica del Profeta. Y se
+efectúa siguiendo las cuatro indicaciones previstas por la enseñanza
+directa del Libro.</p>
+
+<p>»Los siete casos que permiten esta ablución, son: la carencia de agua;
+el miedo á agotar la provisión de agua; la necesidad de esta agua para
+beber; el temor de perder una parte de ella al transportarla; las
+enfermedades que producen aversión al agua; las fracturas que precisan
+reposo para soldarse; las heridas que no se deben tocar.</p>
+
+<p>»En cuanto á las otras cuatro condiciones necesarias para cumplir esta
+ablución con arena y polvo, son: primeramente obrar de buena fe; luego
+tomar arena ó polvo con las manos y hacer ademán de frotarse con ello el
+rostro; después hacer ademán de frotarse también los brazos hasta los
+codos y secarse las manos.</p>
+
+<p>»Hay dos prácticas igualmente recomendables por ser conformes á la
+Sunna: empezar la ablución con la fórmula invocadora: «¡En el nombre de
+Alah!», y efectuar la ablución de todo el lado derecho del cuerpo antes
+que la del lado izquierdo.»</p>
+
+<p>El sabio dijo: «¡Muy bien! Pero, volviendo á la plegaria, ¿puedes
+decirme cómo debe verificarse y en qué acciones se basa?»</p>
+
+<p>Ella replicó: «Los actos requeridos para hacer la plegaria constituyen
+otras tantas columnas que la sostienen. Estas columnas de la plegaria
+son: primera, la buena intención; segunda, la fórmula<span class="pagenum"><a id="page_236">{236}</a></span> del Takbir, que
+consiste en pronunciar estas palabras: «¡Alah es el más grande!»;
+tercera, recitar la Fatiha, que es el capítulo que abre el Korán;
+cuarta, prosternarse con la cara en tierra; quinta, levantarse; sexta,
+hacer la profesión de la fe; séptima, sentarse sobre los talones;
+octava, hacer votos por el Profeta, diciendo: «¡Con Él sean la plegaria
+y la paz de Alah!»; novena, mantenerse siempre en la misma intención
+pura.</p>
+
+<p>»Hay otras condiciones de una buena plegaria, tomadas solamente de la
+Sunna, á saber: levantar ambos brazos, con las palmas vueltas hacia
+arriba, en dirección á la Meca; recitar una vez más la Fatiha; recitar
+otro capítulo del Korán, por ejemplo, la Surata de la Vaca; pronunciar
+otras diversas fórmulas piadosas, y terminar con votos por nuestro
+Profeta. (¡Con Él la plegaria y la paz!)»</p>
+
+<p>El sabio dijo: «¡En verdad que respondiste perfectamente! ¿Puedes ahora
+decirme cómo debe pagarse el diezmo de la limosna?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Se puede pagar el diezmo de la limosna de catorce
+maneras: en oro, en plata, en camellos, en vacas, en carneros, en trigo,
+en cebada, en mijo, en maíz, en habas, en garbanzos, en arroz, en pasas
+y en dátiles.</p>
+
+<p>»Por lo que se refiere al oro, si sólo posee una suma inferior á veinte
+dracmas de oro de la Meca, no hay que pagar ningún diezmo; pasando de
+esa suma, se da el tres por ciento. Lo mismo ocurre con la plata en la
+proporción correspondiente.<span class="pagenum"><a id="page_237">{237}</a></span></p>
+
+<p>»Por lo que se refiere al ganado, quien posee cinco camellos paga un
+carnero; quien posee veinticinco camellos da uno como diezmo, y así
+sucesivamente en la misma proporción.</p>
+
+<p>»Por lo que se refiere á carneros y borregos, de cada cuarenta se da
+uno. Y así sucesivamente con todo lo demás.»</p>
+
+<p>El sabio dijo: «¡Perfectamente! ¡Háblame ahora del ayuno!»</p>
+
+<p>Simpatía contestó: «El ayuno consiste en abstenerse de comer, de beber y
+de goces sexuales durante el día y hasta la puesta del sol, en el
+transcurso del mes de Ramadán, desde que sale la luna nueva. Es
+recomendable abstenerse igualmente, durante la comida, de todo discurso
+vano y de cualquier lectura que no sea la del Korán.»</p>
+
+<p>El sabio preguntó: «Pero ¿no hay ciertas cosas que á primera vista
+parece que hacen ineficaz el ayuno, aunque, según enseña el Libro, no
+aminoran en nada su valor?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «En efecto, hay cosas que no hacen ineficaz el ayuno. Son
+las pomadas, los bálsamos y los ungüentos; el kohl para los ojos y los
+colirios; el polvo del camino; la acción de tragar saliva; las
+eyaculaciones nocturnas ó diurnas de licor viril cuando son
+involuntarias; las miradas dirigidas á una extranjera que no sea
+musulmana; la sangría ó las ventosas simples ó escarificadas. Tales son
+todas las cosas que no quitan ninguna eficacia al ayuno.»<span class="pagenum"><a id="page_238">{238}</a></span></p>
+
+<p>Dijo el sabio: «¡Está muy bien! ¿Y qué piensas del retiro espiritual?»</p>
+
+<p>Dijo ella: «El retiro espiritual es una estancia de larga duración en
+una mezquita, sin salir nunca mas que para satisfacer una necesidad, y
+renunciando al comercio con las mujeres y al uso de la palabra. La
+recomienda la Sunna; pero no es una obligación dogmática.»</p>
+
+<p>Dijo el sabio: «¡Admirable! ¡Deseo ahora oirte hablar de la
+peregrinación!»</p>
+
+<p>Ella contestó: «La peregrinación á la Meca ó hadj es un deber que todo
+buen musulmán ha de cumplir, por lo menos una vez en su vida, cuando
+llega á la edad de la razón. Para cumplirlo, hay que observar diversas
+condiciones. Debe uno revestirse con la capa de peregrino ó ihram,
+guardarse de tener comercio con mujeres, afeitarse el pelo, cortarse las
+uñas y taparse la cabeza y el rostro. La Sunna hace también otras
+prescripciones.»</p>
+
+<p>El sabio dijo: «¡Perfectamente! ¡Pero pasemos á la guerra santa!»</p>
+
+<p>Ella contestó: «La guerra santa es la que se lleva á cabo contra los
+infieles cuando el Islam está en peligro. No se debe hacer mas que para
+defenderse y jamás debe tomarse la ofensiva. ¡Cuando el creyente se ha
+puesto ya sobre las armas, debe ir contra el infiel sin volver sobre sus
+pasos nunca!»</p>
+
+<p>El sabio preguntó: «¿Puedes darme algunos detalles sobre la compra y la
+venta?»</p>
+
+<p>Simpatía contestó: «La compra y la venta deben<span class="pagenum"><a id="page_239">{239}</a></span> hacerse con libertad por
+ambas partes, y en los casos importantes, patentizando el consentimiento
+y la aceptación.</p>
+
+<p>»Pero hay algunas cosas prohibidas por la Sunna en la compra y en la
+venta. Así, por ejemplo...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 277.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...Así, por ejemplo, está expresamente prohibido cambiar dátiles secos
+por dátiles frescos, higos secos por higos frescos, carne curada y
+salada por carne fresca, manteca salada por manteca fresca, y en
+general, todas las provisiones frescas por otras añejas y secas de la
+misma especie.»</p>
+
+<p>Cuando el sabio comentador del Libro hubo oído estas respuestas de
+Simpatía, no pudo menos de pensar que sabía ella tanto como él y no
+quiso declararse impotente para cogerla en falta. Resolvió, pues,
+hacerle preguntas más sutiles, y le interrogó:</p>
+
+<p>«¿Qué significa lingüísticamente la palabra ablución?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Eliminar por medio del lavatorio todas las impurezas
+internas ó externas.»<span class="pagenum"><a id="page_240">{240}</a></span></p>
+
+<p>Preguntó él: «¿Qué significa la palabra ayunar?»</p>
+
+<p>Ella dijo: «Abstenerse.»</p>
+
+<p>Preguntó él: «¿Qué significa la palabra dar?»</p>
+
+<p>Ella dijo: «Enriquecerse.»</p>
+
+<p>Preguntó él: «¿Y el ir de peregrinación?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Alcanzar la meta.»</p>
+
+<p>Preguntó él: «¿Y hacer la guerra?»</p>
+
+<p>Ella dijo: «Defenderse.»</p>
+
+<p>A estas palabras, irguióse sobre sus pies el sabio y exclamó: «¡En
+verdad que para ella son insignificantes mis preguntas y argumentos!
+¡Asombra el saber y la clarividencia de tu esclava, ¡oh Emir de los
+Creyentes!»</p>
+
+<p>Pero Simpatía sonrió ligeramente y le interrumpió. «A mi vez&mdash;le
+dijo&mdash;quisiera hacerte una pregunta. ¿Puedes decirme ¡oh sabio lector!
+cuáles son las bases del Islam?»</p>
+
+<p>Reflexionó él un instante y dijo: «Son cuatro: la fe iluminada por la
+razón sana; la rectitud; el conocimiento de los deberes y derechos
+estrictos y la discreción y el cumplimiento de los compromisos.»</p>
+
+<p>Ella añadió: «¡Permíteme que te haga otra pregunta todavía! ¡Si no
+pudieses resolverla, tendré el derecho de arrebatarte el manto que te
+sirve como distintivo de sabio lector del Libro!»</p>
+
+<p>Dijo él: «¡Acepto! ¡Venga la pregunta, ¡oh esclava!»</p>
+
+<p>Ella preguntó: «¿Cuáles son las ramas del Islam?»</p>
+
+<p>El sabio permaneció algún tiempo recapacitando, y finalmente no supo qué
+responder.<span class="pagenum"><a id="page_241">{241}</a></span></p>
+
+<p>Entonces habló el propio califa y dijo á Simpatía: «¡Responde tú misma á
+la pregunta, y te pertenecerá el manto de este sabio!»</p>
+
+<p>Simpatía se inclinó, y repuso: «¡Los ramajes del Islam son veinte: la
+observancia estricta de lo que enseña el Libro; conformarse con las
+tradiciones y la enseñanza oral de nuestro santo Profeta; no cometer
+nunca injusticias; comer los alimentos permitidos; no comer jamás
+alimentos prohibidos; castigar á los malhechores, á fin de que no
+aumente la malicia de los malos por causa de la indulgencia de los
+buenos; arrepentirse de las propias faltas; profundizar en el estudio de
+la religión; hacer bien á los enemigos; llevar vida modesta; socorrer á
+los servidores de Alah; huir de toda innovación y todo cambio; desplegar
+valor en la adversidad y fortaleza en las pruebas á que se nos someta;
+perdonar cuando se es fuerte y poderoso; ser paciente en la desgracia;
+conocer á Alah el Altísimo; conocer al Profeta (¡con Él la plegaria y la
+paz!); resistir á las sugestiones del Maligno; resistir á nuestras
+pasiones y á los malos instintos de nuestra alma; proclamarse en
+absoluto al servicio de Alah con toda confianza y toda sumisión!»</p>
+
+<p>Cuando el califa Arún Al-Rachid hubo oído esta respuesta, ordenó que
+inmediatamente despojaran de su manto al sabio y sé lo dieran á
+Simpatía, lo cual se ejecutó en seguida, ante la confusión del sabio,
+que salió de la sala cabizbajo.<span class="pagenum"><a id="page_242">{242}</a></span></p>
+
+<p>Entonces se levantó un segundo sabio, reputado por su sagacidad en los
+conocimientos teológicos, y á quien todos los ojos designaban para que
+tuviera el honor de interrogar á la joven. Se encaró con Simpatía, y le
+dijo:</p>
+
+<p>«Sólo voy á hacerte breves y pocas preguntas, ¡oh esclava! Ante todo,
+¿puedes decirme qué deberes han de observarse durante la comida?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Lo primero es lavarse las manos, invocando el nombre de
+Alah en acción de gracias. Luego se sienta uno con la nalga izquierda;
+no se sirve para comer de más dedos que del pulgar y de los dos
+primeros; no se toman mas que bocados pequeños; se masca bien la comida,
+y no debe mirarse al vecino, para no azorarle ó cortarle el apetito.»</p>
+
+<p>El sabio preguntó: «¿Puedes decirme ahora ¡oh esclava! á qué se llama
+cualquier cosa, la mitad de cualquier cosa y menos que cualquier cosa?»</p>
+
+<p>Ella contestó sin vacilar: «¡El creyente es cualquier cosa, el hipócrita
+es la mitad de cualquier cosa y el infiel es menos que cualquier cosa!»</p>
+
+<p>Él añadió: «¡Así es! ¡Dime! ¿Dónde está la fe?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «La fe habita en cuatro lugares: en el corazón, en la
+cabeza, en la lengua y en los miembros. ¡Por eso la fuerza del corazón
+consiste en la alegría, la fuerza de la cabeza en el conocimiento de la
+verdad, la fuerza de la lengua en la sinceridad, y la fuerza de los
+demás miembros en la sumisión!»<span class="pagenum"><a id="page_243">{243}</a></span></p>
+
+<p>Él preguntó: «¿Cuántas clases de corazones hay?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Hay varias: el corazón del creyente, que es un corazón
+puro y sano; el corazón del infiel, que es completamente opuesto al
+primero...</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 278.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...el corazón del infiel, que es completamente opuesto al primero; el
+corazón tocado de las cosas terrenas, y el corazón tocado de las cosas
+espirituales; hay corazón dominado por las pasiones, ó por el odio, ó
+por la avaricia; hay corazón cobarde, corazón abrasado de amor, corazón
+henchido de orgullo; también existe el corazón iluminado, como es el de
+los compañeros de nuestro santo Profeta, y por último, existe el propio
+corazón de nuestro santo Profeta, ¡el corazón del Elegido!»</p>
+
+<p>Cuando oyó tal respuesta el sabio teólogo, exclamó: «¡Mereces mi
+aprobación, ¡oh esclava!»</p>
+
+<p>Entonces la hermosa Simpatía miró al califa y dijo: «¡Oh Comendador de
+los Creyentes, permíteme que á mi vez haga una sola pregunta á mi
+exa<span class="pagenum"><a id="page_244">{244}</a></span>minador, y me apodere de su manto si no puede contestarme!» Y cuando
+se le otorgó el consentimiento, preguntó al sabio:</p>
+
+<p>«¿Puedes decirme ¡oh venerable jeque! qué deber ha de cumplirse con
+preferencia á todos los deberes, aunque no sea el de más importancia?»</p>
+
+<p>A esta pregunta no supo qué decir el sabio, y la joven se apresuró á
+quitarle el manto y se dió á sí misma la siguiente respuesta:</p>
+
+<p>«¡Es el deber de la ablución, porque está formalmente prescrito que
+hemos de purificarnos antes de cumplir el menor deber religioso y antes
+de cualquier acto previsto por el Libro y la Sunna!»</p>
+
+<p>&#160; </p>
+
+<p>Tras de lo cual, Simpatía se volvió hacia la asamblea y la interrogó con
+una mirada en redondo, á la que respondió cierto sabio, que era uno de
+los hombres más célebres del siglo y que no tenía igual en el
+conocimiento del Korán. Se levantó y dijo á Simpatía:</p>
+
+<p>«¡Oh joven llena de espiritualidad y de aromas encantadores! Puesto que
+conoces el Libro de Alah, ¿podrías darnos una prueba de la exactitud de
+tu sabiduría?</p>
+
+<p>Ella contestó: «El Korán se compone de ciento catorce suratas ó
+capítulos, de los cuales setenta se dictaron en la Meca y cuarenta y
+cuatro en Medina.</p>
+
+<p>»Se divide en seiscientas veintiuna divisiones llamadas <i>aschar</i>, y en
+seis mil doscientos treinta y seis versículos.<span class="pagenum"><a id="page_245">{245}</a></span></p>
+
+<p>»Comprende setenta y nueve mil cuatrocientas treinta y nueve palabras y
+trescientas veintitrés mil seiscientas setenta letras, cada una de las
+cuales tiene diez virtudes especiales.</p>
+
+<p>»En él se cita el nombre de veinticinco profetas: Adán, Nouh, Ibrahim,
+Ismail, Isaac, Yacub, Yussef, El-Yosh, Yunés, Loth, Saleh, Hud, Schoaib,
+Daud, Soleimán, Zul-Kefel, Edris, Elías, Yahia, Zacharia, Ayub, Mussa,
+Harún, Issa (Jesús) y Mohamed. (¡Con todos la plegaria y la paz!)</p>
+
+<p>»También se hallan en él los nombres de nueve pájaros ó animales alados:
+el mústico, la abeja, la mosca, la abubilla, el cuervo, el saltamontes,
+la hormiga, el pájaro ababil y el pájaro de Issa (¡con él la plegaria y
+la paz!), que no es otro que el murciélago.»</p>
+
+<p>El jeque dijo: «Maravilla tu exactitud. Desearía también saber por ti
+cuál es el versículo en que nuestro santo Profeta juzga á los infieles.»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Es el versículo donde se encuentran estas palabras: «Los
+judíos dicen que están errados los cristianos y los cristianos afirman
+que los judíos ignoran la verdad. ¡Por lo demás, tienen razón unos y
+otros!»</p>
+
+<p>Cuando oyó el jeque estas palabras, declaróse satisfechísimo; pero quiso
+interrogarla todavía. Así, pues, le preguntó:</p>
+
+<p>«¿Cómo vino el Korán desde el cielo á la tierra? ¿Bajó íntegro, copiado
+de las tablas que se guardan en el cielo, ó bajó en varias veces?»<span class="pagenum"><a id="page_246">{246}</a></span></p>
+
+<p>Ella contestó: «Por orden del Señor del universo, se lo dió el ángel
+Gabriel á nuestro profeta Mohamed, príncipe de los enviados de Alah, y
+lo hizo por versículos, según las circunstancias, en el interregno de
+veinte años.»</p>
+
+<p>Él preguntó: «¿Cuántos compañeros del Profeta se cuidaron de ordenar
+todos los versículos dispersos del Korán?»</p>
+
+<p>Ella dijo: «Cuatro: Abi ben-Kaab, Zeid ben-Tabet, Abu-Obeida
+ben-Al-Djerrah y Othmán ben-Affán. (¡Alah tenga en su gracia á los
+cuatro!)»</p>
+
+<p>Él preguntó: «¿Cuántos son los que nos transmitieron y enseñaron la
+verdadera manera de leer el Korán?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Cuatro: Abdalah ben-Massud, Alei ben-Kaab, Moaz
+ben-Djabal y Salem ben-Abdalah.»</p>
+
+<p>Preguntó él: «¿En qué ocasión descendió del cielo el siguiente
+versículo: «¡Oh creyentes, no os privéis de los goces terrenos en toda
+su plenitud!?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Cuando algunos, queriendo llevar más lejos de lo preciso
+la espiritualidad, resolvieron disciplinarse y gastar cilicios de crin.»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div><p><span class="pagenum"><a id="page_247">{247}</a></span></p>
+
+<div class="figpabellon">
+<img src="images/pabellon.png" width="85" height="93" alt="">
+</div>
+
+<p class="rsans"><i>PERO CUANDO LLEGÓ<br>
+LA 279.ª NOCHE</i><br>
+</p>
+
+<p class="eldd">Ella dijo:</p>
+
+<p>»...resolvieron disciplinarse y gastar cilicios de crin.»</p>
+
+<p>Cuando oyó el sabio estas respuestas de Simpatía, no pudo por menos de
+exclamar: «¡Certifico ¡oh Emir de los Creyentes! que esta joven posee
+una sabiduría innegable!»</p>
+
+<p>Entonces Simpatía pidió permiso para hacer una pregunta al jeque, y le
+dijo:</p>
+
+<p>«¿Puedes decirme qué versículo del Korán comprende veintitrés veces la
+letra <i>kaf</i>, cuál comprende diez y seis veces la letra <i>mim</i> y cuál
+comprende ciento cuarenta veces la letra <i>ain</i>?»</p>
+
+<p>Estupefacto quedó el sabio, sin poder hacer la menor referencia sobre
+ello; y después de quitarle el manto, Simpatía se apresuró á indicar por
+sí misma, entre la general estupefacción de los concurrentes, los
+versículos pedidos.</p>
+
+<p>&#160; </p>
+
+<p>Entonces se irguió en medio de la asamblea un médico reputado por lo
+vasto de sus conocimientos y que había producido libros muy estimados.
+Encaróse con Simpatía y le dijo:</p>
+
+<p>«Hablaste de un modo excelente acerca de lo<span class="pagenum"><a id="page_248">{248}</a></span> espiritual; pero ya es hora
+de ocuparse del cuerpo. ¡Explícanos ¡oh bella esclava! la formación del
+cuerpo del hombre, sus nervios, sus huesos y sus vértebras, y por qué á
+Adán se le llamó Adán!»</p>
+
+<p>Ella contestó: «El nombre de Adán viene de la palabra árabe <i>adim</i>, que
+significa la piel, la superficie de la tierra, y se llamó así el primer
+hombre porque fué creado con un amasijo de tierra de diversas partes del
+mundo. En efecto, la cabeza de Adán se formó con tierra de Oriente, su
+pecho con tierra de la Kaaba, y sus pies con tierra de Occidente.</p>
+
+<p>»En el cuerpo dispuso Alah siete puertas de entrada y dos puertas de
+salida: los dos ojos, las dos orejas, las dos narices y la boca, y por
+otra parte, una delantera y un ano.</p>
+
+<p>»Luego, para dar un temperamento á Adán, el Creador reunió en él los
+cuatro elementos: agua, tierra, fuego y aire. He aquí por qué el
+temperamento bilioso tiene la naturaleza del fuego, que es cálido y
+seco; el temperamento nervioso tiene la naturaleza de la tierra, que es
+seca; el linfático tiene la naturaleza del agua, que es fría y húmeda; y
+el sanguíneo la naturaleza del aire, que es cálido y seco.</p>
+
+<p>»Después de lo anterior, acabo Alah de constituir el cuerpo humano. Puso
+en él trescientos setenta conductos y doscientos cuarenta huesos. Le dió
+tres instintos: el instinto de la vida, el instinto de la reproducción y
+el instinto del apetito. Luego le puso un corazón, un bazo, pulmones,
+seis tripas,<span class="pagenum"><a id="page_249">{249}</a></span> un hígado, dos ríñones, un cerebro, dos compañones, un
+nervio y una piel. Le dotó de cinco sentidos guiados por siete espíritus
+vitales. En cuanto al orden de los órganos, Alah puso el corazón en el
+lado izquierdo del pecho, y debajo de él extendió el estómago; puso
+también los pulmones para que sirviesen de abanicos al corazón; el
+hígado á la derecha para que fuese como la guarda del corazón, y por
+último el entrelazamiento de los intestinos y la articulación de las
+costillas.</p>
+
+<p>»Respecto á la cabeza, se compone de cuarenta y ocho huesos; en cuanto
+al pecho, contiene veinticuatro costillas en el hombre y veinticinco en
+la mujer: esta costilla suplementaria se halla á la derecha y sirve para
+guardar al niño en el vientre de su madre, rodeándole y sosteniéndole.»</p>
+
+<p>El sabio médico no pudo disimular su sorpresa; luego añadió: «¿Puedes
+ahora hablarnos de los síntomas de las enfermedades?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Los síntomas de las enfermedades son externos é
+internos, y sirven para indicar la clase de dolencia y su grado de
+gravedad.</p>
+
+<p>»Efectivamente, el hombre hábil en su arte sabe adivinar el mal nada más
+que con tomar el pulso al enfermo: de este modo averigua el grado de
+sequedad, de calor, de dureza, de frío y de humedad; sabe asimismo que
+si á un hombre le amarillean los ojos, es porque debe tener malo el
+hígado, y que si á otro se le encorva la espalda, es porque debe tener
+gravemente atacados de inflamación los pulmones.<span class="pagenum"><a id="page_250">{250}</a></span></p>
+
+<p>»En cuanto á los síntomas internos que guían la observación del médico,
+son: los vómitos, los dolores, los edemas, los excrementos y la orina.»</p>
+
+<p>Él preguntó: «¿A qué obedece el dolor de cabeza?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «El dolor de cabeza se debe principalmente á la
+nutrición, cuando se carga de nuevo el estómago antes de que los
+primeros alimentos se hayan digerido; igualmente se debe á comidas
+hechas sin tener gana. La gula es causa de todas las enfermedades que
+asolan la tierra. Quien quiera prolongar su vida debe, pues, practicar
+la sobriedad, y además, levantarse temprano, evitar las vigilias, no
+hacer excesos con la mujer, no abusar de la sangría ni de las
+escarificaciones, y por último, vigilar su vientre. A tal fin conviene
+que divida su vientre en tres partes, de las cuales llenará con
+alimentos una, con agua la otra y con nada la tercera, dejándola libre
+para la respiración y para que pueda el alma aposentarse allí. Lo mismo
+podría decirse del intestino, cuya longitud es de diez y ocho palmos.»</p>
+
+<p>Él preguntó: «¿Cuáles son los síntomas de la ictericia?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «La ictericia ó amarillez febril se caracteriza por el
+tinte amarillo que adquiere la piel, por el amargor de boca, los
+vértigos, la frecuencia del pulso, los vómitos y la aversión á las
+mujeres. El atacado por esta dolencia se halla expuesto á graves
+accidentes, como las úlceras intes<span class="pagenum"><a id="page_251">{251}</a></span>tinales, la pleuresía, la hidropesía
+y los edemas, así como la melancolía de carácter grave, que, al
+debilitar el cuerpo, puede provocar el cáncer y la lepra.»</p>
+
+<p>Él dijo: «¡Perfectamente! Pero ¿en cuántas partes se divide la
+medicina?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «Se divide en dos partes: estudio de las enfermedades y
+estudio de los remedios.»</p>
+
+<p>Él dijo: «Veo que nada deja que desear tu ciencia. Pero ¿puedes decirme
+qué agua es la mejor?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «El agua pura y fresca contenida en un recipiente poroso
+frotado con cualquier perfume excelente ó simplemente perfumado con
+vapores de incienso. No debe beberse mas que después de la comida. Así
+se evitará toda clase de enfermedades y se pondrá en práctica la frase
+del Profeta (¡con Él la plegaria y la paz!), que dijo: «El estómago es
+el receptáculo de todas las enfermedades, el estreñimiento la causa de
+todas las enfermedades, y la higiene el principio de todos los
+remedios.»</p>
+
+<p>Él preguntó: «¿Qué comida es excelente entre todas?»</p>
+
+<p>Ella contestó: «La preparada por mano de mujer, sin que haya costado
+demasiados preparativos, y cuando se come con corazón alegre. El plato
+llamado tharid es ciertamente el más delicioso de todos los platos,
+porque el Profeta (¡con Él la plegaria y la paz!) ha dicho: «¡El tharid
+es con mucho el mejor de los platos, como Aischa es la más virtuosa de
+las mujeres!»<span class="pagenum"><a id="page_252">{252}</a></span></p>
+
+<p>Él preguntó: «¿Qué opinas de las frutas?»</p>
+
+<p>Ella dijo: «Con la carne de carnero, son el alimento más sano. Pero no
+hay que comer demasiadas cuando está avanzada la estación.»</p>
+
+<p>Él preguntó: «¿Y del vino»</p>
+
+<div class="blockquot"><p>En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
+mañana, y se calló discretamente.</p></div>
+
+<div class="figcenter">
+<img src="images/ill_016.png" width="96" height="168" alt="">
+</div>
+
+<div class="figcenter">
+<img src="images/ill_017-a.png" width="450" height="124" alt="">
+</div>
+
+<h2><a id="INDICE"></a>ÍNDICE</h2>
+
+<table>
+<tr><td>&#160;</td><td class="rt">Páginas</td></tr>
+
+<tr><td><i>Dedicatoria.</i></td><td class="rt">
+<small><a href="#Ya">V</a></small><br>
+<tr><td>HISTORIA DE KAMARALZAMÁN Y LA PRINCESA<br>
+BUDUR, LA LUNA MÁS BELLA ENTRE TODAS LAS<br>
+LUNAS (<small>CONTINUACIÓN</small>) </td><td class="rt"><a href="#page_9">9-59</a></td></tr>
+<tr><td class="indd" colspan="2">Empieza en este tomo en la 209.ª noche y termina en la 235.ª</td></tr>
+<tr><td>HISTORIA DE FELIZ-BELLO Y FELIZ-BELLA.</td><td class="rt"><a href="#page_63">63-112</a></td></tr>
+<tr><td class="indd" colspan="2">Comprende desde la 237.ª noche hasta la 248.ª</td></tr>
+<tr><td>HISTORIA DE GRANO-DE-BELLEZA.</td><td class="rt"><a href="#page_113">113-214</a></td></tr>
+<tr><td class="indd" colspan="2">Empieza en la 250.ª noche y termina en la 269.ª</td></tr>
+<tr><td>HISTORIA DE LA DOCTA SIMPATÍA.</td><td class="rt"><a href="#page_219">219-252</a></td></tr>
+<tr><td class="indd" colspan="2">Comprende en este tomo desde la 270.ª noche hasta la 279.ª</td></tr>
+</table>
+
+<div class="figcenter">
+<img src="images/ill_017-b.png" width="103" height="79" alt="">
+</div>
+
+<div class="footnotes"><p class="cb"><a id="NOTA"></a>NOTA:</p>
+
+<div class="footnote"><p><a id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> Alejandría.</p></div>
+
+</div>
+
+<hr class="full">
+<div style='text-align:center'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 74065 ***</div>
+</body>
+</html>
+
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