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-The Project Gutenberg eBook of Comedias, tomo 2 de 3, by Aristófanes
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
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-using this eBook.
-
-Title: Comedias, tomo 2 de 3
- Las Avispas, la Paz, las Aves, Lisístrata
-
-Author: Aristófanes
-
-Release Date: January 14, 2023 [eBook #69799]
-
-Language: Spanish
-
-Produced by: Ramón Pajares Box. (This file was produced from images
- generously made available by The Internet
- Archive/Universidad de Sevilla.)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK COMEDIAS, TOMO 2 DE 3 ***
-
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
- convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
- las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española.
-
- * También se han modernizado las transcripciones de los nombres
- propios y gentilicios de origen griego.
-
- * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final
- del libro.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
-
-
-
- BIBLIOTECA CLÁSICA
- TOMO XXXIV
-
- COMEDIAS
- DE
- ARISTÓFANES
-
- TRADUCIDAS DIRECTAMENTE DEL GRIEGO
- POR
- D. FEDERICO BARÁIBAR Y ZUMÁRRAGA
-
- TOMO II.
-
- MADRID
- LUIS NAVARRO, EDITOR
- COLEGIATA, NÚM. 6
- —
- 1881
-
-
-
-
-LAS AVISPAS.
-
-
-
-
-NOTICIA PRELIMINAR.
-
-
-A deplorable estado llegó la administración de justicia en Atenas
-durante los primeros años de la guerra del Peloponeso. Contribuían
-a ello grandemente de un lado la defectuosa organización de los
-tribunales, y de otro la manía de juzgar, litigar y perorar en público,
-desarrollada en los atenienses con una furia de que no hay otro
-ejemplo. Entre los principales vicios de aquel sistema, aparece desde
-luego como de más bulto el de la multiplicidad de los tribunales.
-Basta, en efecto, recordar los nombres del Areópago, el Heliástico, el
-Epipaladio, el Epidelfinio, el Enfreacio, el Epipritáneo, el Epitalacio
-y las Curias del Arconte epónimo, del Arconte-rey, del Polemarca, de
-los Tesmotetas, de los Once, de los Catademos, de los Diatetas y de los
-Nautódicos, con sus mal definidas y a veces encontradas atribuciones,
-para comprender a cuántos abusos y entorpecimientos daría lugar
-complicación semejante. Y, sin embargo, leemos con asombro en Jenofonte
-que con ser tantos los tribunales y dotados de personal numeroso, no
-eran todavía bastantes para dar solución a las infinitas cuestiones que
-a su decisión se sometían. «Muchos particulares, dice, vense obligados
-a esperar todo un año antes de poder presentar su demanda al Senado
-o al pueblo, porque la multitud de negocios es tal, que impide dar
-audiencia a todo el mundo.[1]» Pero el origen y verdadera fuente de las
-infamias y abusos que los jurados atenienses cometieron debe buscarse,
-sin duda alguna, en la ley de Solón que, equiparando la administración
-de justicia al ejercicio de los derechos políticos, permitía a todo
-ciudadano de treinta años formar parte de los tribunales; pues, como
-para el altísimo cargo de juzgar no se exigía circunstancia alguna de
-moralidad ni ilustración, los jueces eran fácilmente engañados por
-los oradores, que, o tergiversando los hechos, o falseando la ley,
-o enterneciendo al tribunal con peroraciones elocuentes, le hacían
-pronunciar fallos a todas luces injustos.
-
-Así se explican hechos como el del anciano Tucídides[2], envuelto
-por la elocuencia de un hábil abogado, y condenado, no obstante su
-inculpabilidad, a una crecida multa: así se explica también, dice el
-citado Jenofonte[3], que tantos inocentes pereciesen víctimas de su
-altivez, mientras muchos criminales conseguían la absolución libre.
-Y si esto ocurría cuando los jueces eran ignorantes sin dejar de ser
-honrados, calcúlese a qué extremo llegarían los abusos cuando las
-agitaciones políticas y la guerra crearon tal estado de cosas, que el
-soborno, la venalidad y la falta de independencia llegaron a ser lo más
-corriente y ordinario.
-
-Ya en _Los Acarnienses_ y _Los Caballeros_ pudimos observar que los
-campesinos refugiados en Atenas al verificarse la primera incursión
-lacedemonia, invadieron los tribunales e hicieron un modo de vivir de
-la profesión de juez. Faltos de ocupación y víctimas de una miseria
-que las escasas distribuciones de víveres no podían remediar, tenían
-su único recurso en los tres óbolos que el Estado pagaba por sesión:
-expuestos por su penuria a la venalidad y al soborno, sucedía que
-en los negocios privados daban su voto al rico particular que se
-lo compraba, y en los asuntos de interés común obedecían dócil y
-ciegamente al demagogo, de cuya voluntad dependía el cobrar o no su
-sueldo.
-
-A aumentar el desconcierto y escandalosos abusos de los tribunales,
-contribuía no poco aquella extraña afición de los atenienses a todo
-lo que fuera litigio, proceso y discusión, avivada por los odios de
-partido que dividían su democracia.
-
-A este propósito dice discretamente Artaud: «Los debates entre
-particulares fácilmente se transformaban en Atenas en públicas
-acusaciones; todo hombre distinguido era pronto sospechoso de aspirar
-a la tiranía; el derecho de acusar, concedido a todo ciudadano,
-secundaba las animosidades, las venganzas, y sobre todo, esas pasiones
-envidiosas y malignas de que adolecen los gobiernos populares; la
-delación era ya un oficio, y el que denunciaba a un conspirador era
-bien acogido con seguridad: he aquí, pues, una fuente abundante de
-procesos. En fin, el pasar la vida entera en la calle y en la plaza,
-producía una continua necesidad de diversiones y pasatiempos; los
-oradores, los sofistas, los retóricos, cuya única ocupación era el
-perorar, encontraban siempre una multitud de ociosos, ávidos de
-escucharles: los discursos de los abogados en los tribunales no se oían
-con menos afán que las arengas políticas; era esto una diversión como
-otra cualquiera, y todos los días el pueblo se apiñaba alrededor de la
-maroma que marcaba el recinto de los jueces en la plaza de Helia.[4]»
-
-Tantos abusos y ridiculeces no podían pasar sin correctivo ante la
-cáustica musa de Aristófanes, pronta a azotar con el látigo de una
-sátira implacable todo lo que le parecía injusto o perjudicial. Así
-es que después de haberse desatado en _Las Nubes_ contra los sofistas
-y sus doctrinas funestas para la juventud, trata de corregir en _Las
-Avispas_ los vicios que acabamos de reseñar.
-
-En esta comedia volvemos a encontrar en Filocleón una nueva
-personificación del pueblo ateniense, aunque solo bajo su aspecto de
-κυαμοτρώξ, _mascullador de habas_, es decir, entregado a la tarea de
-juzgar, que casi lo ha vuelto loco. _Bdelicleón_ (enemigo de Cleón),
-hijo del maniático juez, le retiene en casa con ánimo de curarle; pero
-burlando la vigilancia de dos esclavos que guardaban la puerta de
-Filocleón, trata de evadirse, primero por el cañón de la chimenea, y
-después por el tejado, y, por último, parodiando a Ulises, escondido
-bajo la panza de su asno. Frustradas todas sus tentativas, auméntase
-su furor cuando ve llegar a sus colegas, que, vestidos de Avispas, le
-llaman para ir al tribunal: este disfraz es un emblema de su carácter
-irascible y feroz. Filocleón implora el socorro de sus amigos, y pronto
-se traba una contienda entre ellos y sus guardianes. Por fin hay un
-momento de tregua en que Bdelicleón refuta las quiméricas ventajas de
-ser jueces, y logra atraer a su partido al irritado enjambre.
-
-Su padre cede también, pero con la condición de establecer en su
-casa una especie de tribunal. El primer acusado es el perro Labes,
-reo sorprendido infraganti delito de hurto de un queso siciliano. La
-causa se instruye con toda rapidez y formalidad, y al dar la sentencia
-Filocleón absuelve al reo por una equivocación. El haber dejado libre
-a un culpable le llena de desesperación, hasta que su hijo se la hace
-olvidar llevándole a fiestas y banquetes.
-
-Al llegar a este punto, el asunto de la comedia cambia por completo;
-el carácter del juez se transforma en el de un viejo alegre, insolente
-y alborotador, y la acción se reduce a las reclamaciones a que da
-lugar su intemperancia y a un certamen coreográfico a que provoca el
-transformado heliasta a todos los danzantes que se quieran presentar.
-
-Respecto al mérito de esta Comedia debemos decir que no es ciertamente
-de las obras más interesantes de Aristófanes, bajo el punto de vista
-literario; no abundan en ella tanto como en otras aquellas inagotables
-gracias que les dan tanta amenidad; la acción se arrastra lánguida y
-desmayadamente, y carece, además, de la unidad necesaria, condición sin
-la cual toda obra artística deja mucho que desear.
-
-En cambio, bajo el punto de vista histórico y jurídico, tiene una
-importancia inmensa, pues sirve para completar la historia interna de
-Atenas, y da curiosas noticias sobre el procedimiento y los tribunales
-en aquella ciudad.
-
-Es digna también de mencionarse, al hablar de _Las Avispas_, la famosa
-imitación que de ella hizo Racine en sus _Plaideurs_, aunque no sea
-más que por ser única en su género. El célebre trágico conservó en
-_Los litigantes_ muchos chistes y algunos episodios de Aristófanes;
-pero su comedia, como no podía menos, difiere esencialmente de las
-del poeta griego, no solo en la forma, sino en la intención, pues se
-limita a pintar en _Dauclin_ el carácter de un juez maniático, sin la
-significación universal y política que tiene Filocleón.
-
-_Las Avispas_ se representaron un año después de _Las Nubes_, es
-decir, el 423 antes de nuestra era, noveno de la guerra del Peloponeso.
-No se sabe si fueron premiadas, porque el Escoliasta no nos lo dice,
-y es de notar la modestia con que el autor habla de sí mismo en la
-_Parábasis_, en cuya parte suele de ordinario encarecer sus medios de
-agradar.
-
-
-
-
-PERSONAJES
-
-
- SOSIAS. }
- JANTIAS. } Esclavos de Filocleón.
- BDELICLEÓN.
- FILOCLEÓN.
- CORO DE ANCIANOS vestidos de AVISPAS.
- NIÑOS.
- UN PERRO.
- UNA PANADERA.
- UN ACUSADOR.
-
- * * * * *
-
-La escena en Atenas, delante de la casa de Filocleón. La acción
-principia algo antes de amanecer.
-
-
-
-
-LAS AVISPAS.
-
-
-SOSIAS.
-
-¡Hola! ¿Qué haces, desdichado Jantias?
-
-JANTIAS.
-
-Procuro descansar de esta maldita centinela.[5]
-
-SOSIAS.
-
-¿Tan a mal estás con tus costillas? ¿O no sabes la casta de fiera que
-guardamos?
-
-JANTIAS.
-
-Lo sé; pero quiero dormir un poco.
-
-SOSIAS.
-
-Peligroso es, mas puedes hacerlo: yo también siento que sobre mis
-párpados pesa un sueño dulcísimo.[6]
-
-JANTIAS.
-
-¿Estás loco o frenético como un coribante?[7]
-
-SOSIAS.
-
-No, el sopor que de mí se apodera proviene de Sabacio.[8]
-
-JANTIAS.
-
-Entonces adoras como yo a Sabacio; porque hace un instante cayó también
-con sueño profundísimo sobre mis párpados, a modo de enemigo persa; y
-he tenido un ensueño maravilloso.
-
-SOSIAS.
-
-Y yo he tenido otro como nunca. Pero cuenta primero el tuyo.
-
-JANTIAS.
-
-Vi a un águila muy grande bajar volando a la plaza pública, y
-arrebatando en sus garras un escudo de bronce[9], elevarse con él hasta
-el cielo; después vi a Cleónimo[10] que arrojaba aquel mismo escudo.
-
-SOSIAS.
-
-De modo que Cleónimo es un verdadero logogrifo[11]. ¿Cómo, preguntará
-algún convidado, una misma fiera puede arrojar su escudo en el mar, en
-el cielo y en la tierra?
-
-JANTIAS.
-
-¡Ay de mí! ¿Qué desgracia me anunciará semejante sueño?
-
-SOSIAS.
-
-No te dé cuidado: ningún mal te sucederá, te lo aseguro.
-
-JANTIAS.
-
-Sin embargo, es terrible agüero el de un hombre arrojando su escudo.
-Pero cuenta tu sueño.
-
-SOSIAS.
-
-El mío es grandioso: se refiere a toda la nave del Estado.
-
-JANTIAS.
-
-Examina, pues, pronto la quilla del asunto.
-
-SOSIAS.
-
-Creí ver en mi primer sueño, sentados en el Pnix y celebrando una
-asamblea, una multitud de carneros, con báculos[12] y mantos burdos;
-después me pareció que entre ellos hablaba una omnívora ballena, cuya
-voz parecía la de un cerdo a quien están chamuscando.
-
-JANTIAS.
-
-¡Puf!
-
-SOSIAS.
-
-¿Qué te sucede?
-
-JANTIAS.
-
-Basta, basta; no cuentes más; ese sueño apesta a cuero podrido.[13]
-
-SOSIAS.
-
-Aquella maldita ballena tenía una balanza en la cual pesaba grasa de
-buey.[14]
-
-JANTIAS.
-
-¡Oh desgracia! Quiere dividir nuestro pueblo.[15]
-
-SOSIAS.
-
-A su lado creí distinguir a Teoro[16], sentado en el suelo con cabeza
-de cuervo, y Alcibíades[17] me dijo tartajeando: «Mila, Teolo tiene
-cabeza de cuelvo.»
-
-JANTIAS.
-
-Nunca ha balbuceado más oportunamente Alcibíades.[18]
-
-SOSIAS.
-
-¿Y no es un mal agüero el haberse convertido en cuervo Teoro?
-
-JANTIAS.
-
-Nada de eso; es excelente.
-
-SOSIAS.
-
-¿Cómo?
-
-JANTIAS.
-
-¿Que cómo? ¿Era hombre y de repente se ha convertido en cuervo? ¿No
-puede conjeturarse sin dificultad, que nos abandonará para irse a los
-cuervos?[19]
-
-SOSIAS.
-
-¿Y no te he de dar dos óbolos de salario, siendo tan hábil para
-interpretar los sueños?
-
-JANTIAS.
-
-Aguarda, quiero antes exponer el asunto a los espectadores y hacerles
-algunas breves advertencias. No esperéis de nosotros nada grandioso,
-ni siquiera una risa robada a Mégara.[20] No tenemos ni esclavos que
-arrojen de su cesta nueces a los concurrentes,[21] ni un Hércules
-furioso por su cena frustrada[22], ni siquiera Eurípides[23] será
-otra vez implacablemente censurado; ni sacaremos de nuevo a relucir
-con su sal y pimienta a Cleón,[24] por más que le haya elevado tanto
-la fortuna. Pero tenemos un argumento bastante racional, no superior
-ciertamente a nuestros alcances, pero sí más discreto que el de
-cualquiera insustancial comedia. Nuestro dueño, hombre poderoso, que
-duerme en la habitación que está bajo el tejado, nos ha mandado que
-guardemos a su padre, a quien tiene encerrado para que no salga. Este
-se halla atacado de una enfermedad tan extraña que difícilmente la
-podríais conocer vosotros, ni aun figurárosla, si no os dijéramos cuál
-era. ¿No lo creéis? Pues tratad de adivinarlo. Aminias,[25] el hijo de
-Prónapo, dice que es la afición al juego; pero se equivoca.
-
-SOSIAS.
-
-¡Ya lo creo! Se le figura que los demás tienen sus vicios.
-
-JANTIAS.
-
-No; el mal tiene su raíz en otra afición... Ahí está Sosias que le dice
-a Dercilo[26] que es la afición a la bebida.
-
-SOSIAS.
-
-No por cierto; esa es una afición de personas decentes.
-
-JANTIAS.
-
-Nicostrato,[27] el de Escambónides,[28] asegura que es la afición a los
-sacrificios o a la hospitalidad.
-
-SOSIAS.
-
-Nicostrato, te lo juro por el perro;[29] no es la afición a la
-hospitalidad; basta que el nombre impúdico de Filóxeno[30] suene a
-hospitalidad, para que él la deteste.
-
-JANTIAS.
-
-En vano os cansáis; no daréis en ello. Mas si lo deseáis saber, callad
-y yo os diré el mal que aqueja a mi dueño: es amante del tribunal
-como ninguno;[31] su pasión por juzgar le vuelve loco; se desespera si
-no se sienta el primero en el banco de los jueces. Durante la noche
-no disfruta ni un instante de sueño: si por casualidad se le cierran
-un momento los ojos, ya su pensamiento revolotea en el tribunal
-alrededor de la clepsidra,[32] y acostumbrado a tener la piedrecilla
-de los votos,[33] se despierta con los tres dedos apretados, como
-quien ofrece incienso a los dioses en el novilunio. Si ve escrito en
-alguna puerta: «Hermoso Demo, hijo de Pirilampo»; en seguida pone al
-lado: «Hermosa urna[34] de las votaciones.» Habiendo cantado su gallo
-al anochecer, dijo que sin duda le habían sobornado los criminales
-para que le despertase tarde.[35] En cuanto cena, pide a gritos los
-zapatos; corre al tribunal antes de amanecer, y duerme allí recostado
-y pegado como una lapa a una de las columnas. Su severidad le hace
-trazar siempre sobre las tablillas la línea condenatoria,[36] de suerte
-que siempre, como las abejas o los zánganos, vuelve a su casa con las
-uñas llenas de cera. Temeroso de que le falten piedrecitas para las
-votaciones, mantiene ahí dentro un banco de grava. Tal es su manía;[37]
-cuanto más se trata de corregirle, más se empeña en juzgar. Ahora le
-tenemos encerrado con cerrojos para que no salga, pues su hijo siente
-en el alma tal enfermedad. Primero trató de persuadirle con afables
-palabras a que no llevase el manto burdo, ni saliese de casa, mas no
-cambió por eso. Luego le bañó y purgó; y siempre lo mismo. Después
-trató de curarle con los ejercicios de los coribantes, y el buen viejo
-se escapó con el tambor y se presentó a juzgar en el tribunal. Viendo
-la ineficacia de estos medios, lo llevó a Egina y le hizo acostarse
-una noche en el templo de Esculapio.[38] Mas en el momento de amanecer
-apareció ante la cancela del tribunal. Desde entonces no le dejábamos
-salir; pero como se nos escapaba por las canales y buhardillas, tuvimos
-que tapar y cerrar con paños todos los agujeros. Mas él, clavando
-palitos en la pared, saltaba de uno a otro como un grajo. Por último,
-hemos tenido que rodear con una red todo el patio, y así le guardamos.
-El viejo se llama Filocleón;[39] ningún nombre, por Júpiter, le está
-más propio: su hijo se llama Bdelicleón,[40] y trata de corregir el
-feroz carácter de su padre.
-
-BDELICLEÓN (_Asomándose a la ventana_).
-
-¡Eh, Jantias, Sosias! ¿estáis durmiendo?
-
-JANTIAS.
-
-¡Oh!
-
-SOSIAS.
-
-¿Qué hay?
-
-JANTIAS.
-
-Bdelicleón se ha despertado.
-
-BDELICLEÓN.
-
-A ver, pronto aquí uno de vosotros. Mi padre ha entrado en la cocina y
-está royendo no se qué como un ratón dentro del agujero. Tú, mira no se
-escape por el tubo de los baños; y tú recuéstate contra la puerta.
-
-SOSIAS.
-
-Está bien, señor.
-
-JANTIAS.
-
-¡Oh poderoso Neptuno! ¿Quién hace tanto ruido en la chimenea? ¡Eh, tú!
-¿quién eres?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Soy el humo que salgo.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡El humo! ¿De qué leña?
-
-FILOCLEÓN.
-
-De higuera.[41]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Ya se conoce, por Júpiter, pues es la que despide humo más acre. Ea,
-adentro pronto. ¿Dónde está la tapa de la chimenea? Adentro he dicho.
-Encima, para mayor seguridad, pondré esta vigueta. Busca ahora otra
-salida; soy el más desdichado de los hombres: ¡mañana podrán llamarme
-el hijo del ahumado![42]
-
-SOSIAS.
-
-Empuja la puerta. Aprieta ahora mucho y fuerte. Allá voy yo también.
-Ten sumo cuidado de la cerradura y el cerrojo, no vaya a roer el
-pestillo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Qué hacéis? ¿No me dejáis salir a juzgar, grandísimos bribones, y
-Dracóntides[43] será absuelto?
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Y eso te causará mucha pena?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Apolo, a quien consulté en Delfos, me predijo que moriría cuando se me
-escapase un acusado.[44]
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡Oh Apolo, patrono nuestro, vaya un oráculo!
-
-FILOCLEÓN.
-
-Vamos, por piedad, déjame salir o estallo.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Nunca, Filocleón, nunca; lo juro por Neptuno.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Bueno, romperé la red a mordiscos.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Si no tienes dientes.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Oh, qué desdicha!... ¿Cómo podría matarte? ¿Cómo? Traedme pronto mi
-espada, o la tablilla condenatoria.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Este hombre maquina alguna mala pasada.
-
-FILOCLEÓN.
-
-No, yo te lo aseguro: solo deseo salir a vender el asno con su albarda:
-hoy es el día de la luna nueva.[45]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Y dime, ¿no lo podría yo vender lo mismo?
-
-FILOCLEÓN.
-
-No tan bien como yo.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Muchísimo mejor, por Júpiter. Ea, trae el asno. (_Filocleón vase en
-busca del asno._)
-
-JANTIAS.
-
-¡Qué buen pretexto ha imaginado para que le sueltes!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Pero no he tragado el anzuelo: en seguida he conocido a dónde iba a
-parar. Voy a llevar yo mismo el asno, y así el viejo no conseguirá
-salir. — ¡Pobre borriquillo! ¿Por qué te quejas? ¿Porque vas a ser
-vendido? Vamos pronto. ¿Por qué gimes? ¿Llevas acaso algún Ulises?
-
-JANTIAS.
-
-Sí, por Júpiter; lleva uno atado al vientre.[46]
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Quién? Veamos.
-
-JANTIAS.
-
-Es él.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Qué es esto? ¿Quién eres, buen hombre?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Ninguno, por Júpiter.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Ninguno tú? ¿Y de qué tierra?
-
-FILOCLEÓN.
-
-De Ítaca, de la familia fugitiva.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Por vida mía, ya sentirás el haberte llamado ninguno. Sácalo cuanto
-antes. ¡Oh desdichado, dónde se había metido! ¡Si parece un pollino
-escondido debajo de su madre!
-
-FILOCLEÓN.
-
-Si no me soltáis, litigaremos.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Por qué?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Por la sombra del asno.[47]
-
-BDELICLEÓN.
-
-No vales para ello, a pesar de tu extremada audacia.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Que no valgo! Es que no sabes todavía lo que yo soy; ya lo sabrás
-cuando comas lo que te deje el anciano juez.[48]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Entra con el asno en casa.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Oh jueces compañeros míos, y tú, Cleón, socorredme!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Grita adentro a puerta cerrada. — Pon tú una porción de piedras en la
-entrada; echa de nuevo el cerrojo; atraviesa esa tranca; y, para mayor
-seguridad, afiánzala con ese gran mortero.
-
-SOSIAS.
-
-¡Ay! ¿de dónde me ha caído este terroncillo?
-
-JANTIAS.
-
-Quizá te lo haya arrojado algún ratón.
-
-SOSIAS.
-
-¿Un ratón? ¡Ca! Es ese maldito juez que se desliza por entre las tejas.
-
-JANTIAS.
-
-¡Oh desgracia! Ese hombre se ha convertido en pájaro. Va a volar.
-¿Dónde está, dónde esta la red? (_Como quien espanta un pájaro._) —
-¡Eh! ¡Pchist! ¡Pchist! ¡Fuera de ahí! ¡Pchist!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Por Júpiter, más quisiera guardar a Escione[49] que a mi padre.
-
-SOSIAS.
-
-Puesto que le hemos espantado, y ya no puede escapársenos
-furtivamente, ¿por qué no dormimos un poco?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Pero, desdichado, ¿no ves que dentro de poco vendrán a llamarle sus
-compañeros de tribunal?
-
-SOSIAS.
-
-¿Qué dices? Si aún no ha amanecido.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Es verdad; hoy se levantan más tarde de lo acostumbrado, porque suelen
-venir con sus linternas a media noche, y le llaman cantando dulces
-versos de las Fenicias del antiguo Frínico.[50]
-
-SOSIAS.
-
-Pues, si hay necesidad, los apedrearemos.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Pero, temerario, esa casta de viejos, cuando se la enfurece es como la
-de las avispas; pues en la rabadilla tienen un aguijón agudísimo con el
-cual pican, y saltan gritando, y lo lanzan como una centella.[51]
-
-SOSIAS.
-
-Pierde cuidado; tenga yo piedras, y dispersaré todo un enjambre de
-jueces.
-
-(_Entran en la casa y llega el coro._)
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-Adelante, paso firme. ¿Te retrasas, Comias? Por Júpiter, antes no
-eras así; al contrario, eras más duro que una correa de perro: ahora
-Carinades te gana a andar. ¡Oh Estrimodoro de Contilo,[52] el mejor
-de los jueces! ¿están ahí por casualidad Evérgides y Cabes de Flíos?
-¡Diantre, diantre! Aquí se halla cuanto queda de aquella juventud que
-florecía cuando tú y yo hacíamos centinela en Bizancio: entonces en
-nuestras correrías nocturnas le robamos su artesa a aquella panadera;
-la hicimos astillas, y cocimos unas verdolagas. Pero apresurémonos,
-amigos; hoy es el juicio de Laques;[53] todos dicen que tiene su
-colmena llena de dinero. Por eso Cleón, nuestro patrono, nos mandó
-ayer que acudiéramos temprano provistos para tres días de terrible
-cólera contra él,[54] a fin de vengarnos de sus injurias. Ea, aprisa,
-compañeros, antes de que amanezca. Marchemos mirando a todas partes
-con ayuda de las linternas,[55] no caigamos por falta de precaución en
-algún lazo.
-
-UN NIÑO.
-
-Padre, padre, cuidado con ese lodazal.
-
-CORO.
-
-Coge esa pajita del suelo, y espabila la linterna.
-
-EL NIÑO.
-
-No, ya la espabilaré con el dedo.
-
-CORO.
-
-Niño, ¿no ves que con el dedo vas a alargar la mecha, ahora que anda
-tan escaso el aceite? ¡Ya se conoce que tú no lo compras!
-
-EL NIÑO.
-
-Por Júpiter, si continuáis amonestándonos a puñetazos, apagamos las
-linternas y nos vamos a casa. Entonces os quedaréis a oscuras y
-andaréis removiendo lodos, como si fueseis patos.
-
-CORO.
-
-Yo castigo a otros mayores. Pero me parece que voy pisando barro. Mucho
-será que a lo más dentro de cuatro días no llueva copiosamente. ¡Tanto
-crece el pábilo de mi lámpara! Este suele ser signo de gran lluvia.
-Además, los frutos tardíos están pidiendo el agua y el soplo del
-Bóreas. Pero ¿qué le habrá sucedido al colega que vive en esa casa, que
-no sale a reunirse con nosotros? A fe que antes no había que sacarle a
-remolque; él iba delante de nosotros cantando versos de Frínico, pues
-el amigo es aficionado a la música. Pienso, compañeros, que debemos
-pararnos aquí, y llamarle cantando; quizá la melodía de mi canción le
-haga salir.
-
-¿Por qué no se presenta el viejo delante de su puerta y ni siquiera
-nos responde? ¿Habrá perdido los zapatos? ¿Se habrá dado algún golpe
-en el pie andando a oscuras y tendrá hinchado el tobillo? ¿Tendrá
-quizá algún bubón? Pues era el más acérrimo de nosotros y el único
-inexorable. Si alguno le suplicaba, le decía bajando la cabeza: «Cueces
-un guijarro».[56] Puede que haya tomado a pecho el habérsenos escurrido
-con mentiras aquel acusado, proclamándose amigo de los atenienses y
-primer revelador de lo ocurrido en Samos;[57] quizá esto le tenga con
-fiebre, porque el hombre es así. Vamos, amigo mío, levántate, no te
-dejes consumir por la ira. Hoy va a ser juzgado un hombre opulento de
-los que entregaron a Tracia.[58] Ven a condenarlo.
-
-Anda adelante, muchacho, anda adelante.
-
-EL NIÑO.
-
-Padre, ¿me darás lo que te pida?
-
-CORO.
-
-Sí, hijito mío. ¿Qué cosa buena quieres que te compre? Creo que vas a
-pedirme un juego de tabas.
-
-EL NIÑO.
-
-No, papá mío; higos, que me gustan más.
-
-CORO.
-
-Eso no, aunque te ahorques.
-
-EL NIÑO.
-
-Bien; pues no te acompaño.
-
-CORO.
-
-Con mi mezquino sueldo de juez tengo que comprar pan, leña y carne, ¿y
-aún me pides higos?
-
-EL NIÑO.
-
-Y bien, padre mío, si al arconte se le antoja que no haya hoy tribunal,
-¿dónde compraremos la comida? ¿Puedes darme alguna nueva esperanza o
-solo designarme el sagrado camino de Hele?[59]
-
-CORO.
-
-¡Ay! ¡Ay! No sé en verdad cómo cenaremos.
-
-EL NIÑO.
-
-¿Por qué me pariste, madre infeliz, si tanto había de costarme sostener
-mi vida?[60]
-
-CORO.
-
-Saquito mío, eres un adorno inútil.[61]
-
-EL NIÑO.
-
-¡Ay! gemir es nuestra suerte.
-
- * * * * *
-
-FILOCLEÓN (_asomándose a la ventana_).
-
-Hace rato, amigos míos, que os oigo desde esta ventana y deseo
-responderos; pero no me atrevo a cantar. ¿Qué haré? Estos me tienen
-cerrado porque quiero ir con vosotros a las judiciales urnas para
-hacer alguna de las mías. ¡Oh Júpiter, truena con furia y conviérteme
-de repente en humo,[62] o en Proxénides, o en el hijo de Selo,[63]
-charlatán infatigable! Compadecido de mi suerte, otórgame esta gracia,
-Numen poderoso, o si no, redúceme a cenizas con tu ardiente rayo o
-arrástrame con tu impetuoso viento a una salmuera ácida e hirviente, o
-trasfórmame en aquella piedra sobre la cual se cuentan los votos.
-
-CORO.
-
-Pero ¿quién te detiene y te cierra la puerta? Di, ya sabes que hablas
-con amigos.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Mi hijo; pero no gritéis; duerme en la parte anterior de la casa:
-hablad más bajo.
-
-CORO.
-
-Pero, tonto, ¿qué pretende impedir al hacer eso?
-
-FILOCLEÓN.
-
-El que juzgue y condene, amigos míos: por lo demás, trata de regalarme;
-pero yo no quiero.
-
-CORO.
-
-¿Eso se ha atrevido a decir ese tuno, ese orador a lo
-Cleón? . . . . .[64] Nunca hubiera tenido tal osadía ese hombre si no
-estuviera comprometido en alguna conspiración. Mas ya que esto sucede,
-tienes que intentar alguna nueva estratagema para bajar aquí sin que te
-vea tu carcelero.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Cuál puede ser? Inventadla vosotros; a todo estoy dispuesto; ¡tal
-deseo me abrasa de recorrer los bancos con mi concha![65]
-
-CORO.
-
-¿Hay, di, algún agujero que puedas ensanchar por dentro, para
-escurrirte por él cubierto de andrajos como el prudente Ulises?[66]
-
-FILOCLEÓN.
-
-Todos están cerrados; no puede salir ni un mosquito. Buscad, buscad
-otro medio: ese es impracticable.
-
-CORO.
-
-¿Te acuerdas cuando en la toma de Naxos, estando de servicio, te
-escapaste clavando en la muralla unos asadores que habías robado?[67]
-
-FILOCLEÓN.
-
-Ya me acuerdo; pero ¿y qué? Ahora no es lo mismo. Entonces era joven,
-y lleno de vigor y energía para robar; además, nadie me custodiaba, y
-podía huir seguramente. Ahora hombres armados hasta los dientes están
-apostados en todas las salidas: dos de ellos, colocados junto a la
-puerta, me observan con asadores en las manos como a un gato que ha
-robado carne.
-
-CORO.
-
-Pues inventa cuanto antes otro medio, dulce amigo: ya despierta la
-aurora.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Lo mejor será roer mi red. Perdóneme este destrozo Dictina,[68] diosa
-de las redes.
-
-CORO.
-
-Eso es obrar como hombre que busca su salvación. Dale duro a las
-mandíbulas.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Ya está roído: chito, no gritéis: mucho cuidado, no nos oiga Bdelicleón.
-
-CORO.
-
-Nada temas, amigo mío, nada temas; si chista, le obligaré a morderse su
-propio corazón y a combatir por su existencia, para que entienda que no
-se conculcan impunemente las leyes de las venerables diosas.[69] Ata
-una cuerda a la ventana, sujétate con ella, y baja henchido el espíritu
-del furor de Diopites.[70]
-
-FILOCLEÓN.
-
-Mas, decidme; si mis guardianes notan lo que hago, y tiran de la cuerda
-para llevarme adentro, ¿qué es lo que haréis?
-
-CORO.
-
-Te defenderemos y reuniremos todas nuestras fuerzas para que no
-consigan su intento: eso es lo que pensamos hacer.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Haré lo que decís confiado en vosotros; mas acordaos, si alguna
-desgracia me sucede, de levantarme con vuestras manos, y, después de
-regarme con vuestras lágrimas, sepultadme bajo la cancela del tribunal.
-
-CORO.
-
-Nada te sucederá, no temas; vamos, mi buen amigo, descuélgate sin miedo
-invocando los dioses de la patria.[71]
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Oh Lico, mi señor, héroe vecino mío! Tú, como yo, te deleitas con las
-lágrimas perpetuas y los lamentos de los acusados; por oírlos, sin
-duda, has elegido ese lugar, siendo el único de los héroes que has
-querido vivir junto a los desgraciados: ¡ten compasión de mí y salva
-a este tu vecino fiel! Nunca, te lo juro, nunca mancharé tu verja de
-madera con ninguna inmundicia.[72]
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡Eh, tú, alerta!
-
-SOSIAS.
-
-¿Qué ocurre?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Oigo sonar una voz en torno mío.
-
-SOSIAS.
-
-¿Se escurrirá el viejo por alguna parte?
-
-BDELICLEÓN.
-
-No, por Júpiter; se descuelga atado con una cuerda.
-
-SOSIAS.
-
-¿Qué haces, desdichado? No bajes.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Sube corriendo a la otra ventana y pégale con este ramo,[73] a ver si
-con tus golpes consigues hacerle retroceder.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿No me socorréis, Esmicitión, Tisíades, Cremón, Feredipno,[74] y
-cuantos habéis de entender en los procesos de este año? ¿Cuándo me
-auxiliaréis si no es ahora, antes de que me arrastren allá dentro?
-
-CORO.
-
-Decidme: ¿por qué tardamos en remover aquella bilis que hierve furiosa
-contra todo el que ofende a nuestro enjambre? Enderecemos el aguijón
-vengador. Muchachos, pronto, arrojad vuestro manto; corred, gritad,
-advertid a Cleón lo que sucede. Decidle que venga y que castigue a ese
-hombre enemigo de la república y digno del último suplicio, pues se
-atreve a sostener la inconveniencia de los juicios y procesos.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Amigos míos, oíd lo que ha ocurrido y no gritéis.
-
-CORO.
-
-Pondremos el grito en el cielo, y no abandonaremos a nuestro colega.
-¿No es esto intolerable y tiránico a todas luces? ¡Oh ciudadanos! ¡Oh
-Teoro,[75] despreciador de los dioses! ¡Oh aduladores que nos presidís!
-
-JANTIAS (_A Bdelicleón_).
-
-¡Diantre, tienen aguijones! ¿No los ves, señor?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Son los que atravesaron a Filipo, el hijo de Gorgias.
-
-CORO.
-
-Y los que te atravesarán a ti. Ea, dirijámonos todos contra él;
-acometámosle con el aguijón desenvainado, en buen orden, llenos de ira
-y de furor, para que conozca al fin a qué enjambre ha irritado.
-
-JANTIAS.
-
-Por Júpiter, el negocio se pone serio, si hay que reñir; tiemblo cuando
-veo sus aguijones.
-
-CORO.
-
-Suelta a nuestro amigo; si no, yo te aseguro que has de envidiar a las
-tortugas la dureza de su concha.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Ea, compañeros, rabiosas avispas, precipitaos unos con furia sobre sus
-nalgas; picadle otros los ojos y los dedos.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡Midas, Frigio, Masintias,[76] acudid! ¡Sujetadle y no le soltéis por
-nada del mundo! Si no, ayunaréis en el cepo. Ya sé yo que casi siempre
-es más el ruido que las nueces.[77]
-
-CORO.
-
-Si no lo sueltas, te clavaré el aguijón.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Heroico Cécrope,[78] rey nuestro, cuyo cuerpo termina en dragón,
-¿consentirás que así me traten estos bárbaros, a quienes he enseñado a
-llevar su _quénice_ con cuatro medidas de lágrimas?[79]
-
-CORO.
-
-¡Qué temibles males afligen a la vejez! Ahora esos dos bribones sujetan
-a viva fuerza a su anciano señor, y no se acuerdan de las pieles y
-pequeñas túnicas que les compró en otro tiempo, ni de las monteras de
-piel de perro, ni del cuidado que tenía para que en el invierno no se
-les enfriasen los pies; pero en su impudente mirada no se ve el menor
-agradecimiento por los viejos zapatos.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿No me soltarás, bestia feroz? ¿No te acuerdas de cuando te sorprendí
-robando uvas y te até a un olivo y te vapuleé de lo lindo, hasta el
-punto de que daba envidia verte? — Pero eres un ingrato, suéltame tú;
-y tú también, antes de que venga mi hijo.
-
-CORO.
-
-Pronto y bien vais a pagar vuestro atrevimiento; así comprenderéis,
-bribones, que os las habéis con hombres justicieros, iracundos, de
-terrible mirada.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Sacúdeles, sacúdeles Jantias; arroja de casa estas avispas.
-
-JANTIAS.
-
-Eso estoy haciendo; ahuyéntalas tú con una densa humareda.[80]
-
-SOSIAS.
-
-¿No os iréis al infierno? ¡Ah! ¿No os largáis? Buen palo en ellos.
-
-JANTIAS.
-
-Echa tú al fuego para hacer humo a Esquines, hijo de Selarcio.[81] Por
-fin os hemos ahuyentado.
-
-BDELICLEÓN.
-
-No lo hubieras conseguido tan fácilmente, si hubiesen comido versos de
-Filocles.[82]
-
-CORO.
-
-¿No está claro como la luz que la tiranía se ha introducido para los
-pobres, aprovechándose de nuestro descuido? Y tú, perverso y arrogante
-secuaz de Aminias, nos arrebatas las leyes que rigen la república,
-y, como dueño absoluto, ni siquiera disculpas tu usurpación con un
-pretexto o con una elegante arenga.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿No podríamos sin golpes ni alharacas conferenciar como buenos amigos,
-y hacer las paces?
-
-CORO.
-
-¿Conferenciar contigo, enemigo del pueblo, partidario de la monarquía,
-amigo de Brásidas,[83] que llevas franjas de lana y no te cortas la
-barba?[84]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Ciertamente me valdría más abandonar a mi padre, que sufrir todos los
-días semejantes borrascas.
-
-CORO.
-
-Pues esto son todavía tortas y pan pintado,[85] como dice el proverbio
-vulgar. Hasta ahora no tienes por qué quejarte; pero ya verás, ya
-verás, cuando el acusador público te eche en cara todos esos crímenes y
-cite y emplace a tus conjurados.[86]
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Pero no os iréis, por todos los dioses? Mirad que si no, estoy
-resuelto a moleros a palos todo el día.
-
-CORO.
-
-No, nunca, jamás, mientras me quede un soplo de vida. Bien claro veo
-tus aspiraciones a la tiranía.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Es fuerte cosa que sea grande o pequeño el motivo, a todo lo hemos de
-llamar tiranía y conspiración. Durante cincuenta años, ni una sola
-vez oí este dichoso nombre de tiranía; pero ahora es más común que
-el del pescado salado, y en el mercado no se oye ya otra cosa. Si
-uno compra orfos y no quiere membradas, el que vende estos peces en
-el puesto inmediato, grita al momento: «Ese hombre, quiere regalarse
-como durante la tiranía».[87] Si otro pide puerros para sazonar las
-anchoas, la verdulera, mirándole de soslayo, le dice: «¿Puerros, eh?
-¿Quieres restablecer la tiranía, o piensas que Atenas te ha de pagar
-los condimentos?»
-
-JANTIAS.
-
-Sin ir más lejos, yo entré ayer al mediodía en casa de una cortesana;
-y porque la propuse ciertos ejercicios hípicos, me preguntó furiosa si
-quería restablecer la tiranía de Hipias.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Eso le agrada al pueblo: y a mí, porque quiero que mi padre cambie de
-costumbres, y, dejándose de delaciones, y pleitos y miserias, no salga
-de casa al amanecer y viva espléndidamente como Móricos,[88] me acusan
-de conjuración y tiranía.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Y se te está muy bien empleado; pues yo ni por todas las delicias del
-mundo dejaría este género de vida de que pretendes apartarme. A mí no
-me gustan las rayas ni las anguilas; un pleito pequeñito cocido en su
-correspondiente tartera, me agradaría más.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Claro está, como que te has acostumbrado a ello;[89] mas si puedes
-callar y escuchar con paciencia lo que te digo, creo que te demostraré
-cuán engañado estás.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Me engaño cuando juzgo?
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿No conoces que se burlan de ti esos hombres[90] a quienes rindes culto
-y adoración? ¿Que no eres más que un esclavo?
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Esclavo yo! Yo, que mando a todo el mundo.
-
-BDELICLEÓN.
-
-No lo creas: te haces la ilusión de que mandas, y eres un esclavo; y,
-si no, dime, padre: ¿qué honra obtienes de disfrutar todos los tributos
-de la Grecia?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Muchísima: apelo al testimonio de esos amigos.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Acepto el arbitraje: soltadle, esclavos.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Dadme una espada. Si tus argumentos me vencen, me atravesaré con ella.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Y si no, ¿te conformas con la sentencia de esos árbitros?
-
-FILOCLEÓN.
-
-No beberé jamás vino en honor del buen genio.[91]
-
-CORO.
-
-Ahora, adalid nuestro, es preciso que encuentres nuevas razones, a fin
-de...
-
-BDELICLEÓN.
-
-Traedme aquí cuanto antes unas tablillas; pero tú ¿qué opinión piensas
-sustentar cuando le incitas así?
-
-CORO.
-
-...no hablar como pudiera hacerlo ese joven.[92] Ya ves la inmensa
-importancia del certamen, y que lo perderemos si (lo que Dios no
-quiera) este sale vencedor.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Iré apuntando todo cuanto diga, para que nada se me olvide.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Qué me decís si este sale vencedor?
-
-CORO.
-
-La turba de los viejos no servirá para nada. En todas las calles
-se burlarán de nosotros llamándonos talóforos[93] y mondaduras de
-pleitos. Tú, que vas a defender nuestra soberanía, despliega, pues,
-atrevidamente todos los recursos de tu lengua.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Empezaré por probar desde las primeras palabras que nuestro poder no es
-menor que el de los reyes más poderosos. Pues, ¿quién más afortunado,
-quién más feliz que un juez? ¿Hay vida más deliciosa que la suya?
-¿Existe algún animal más temible, sobre todo si es viejo? Para cuando
-salto del lecho, ya me están esperando unos hombrones de cuatro codos
-que me escoltan hasta el tribunal: apenas me presento, una mano
-delicada, que fue esquilmadora del erario, estrecha blandamente la mía:
-los acusados abrazan suplicantes mis rodillas, y me dicen con lastimera
-voz: «Ten compasión de mí, padre mío; yo te lo pido por las hurtos que
-hayas podido cometer en el ejercicio de alguna magistratura o en el
-aprovisionamiento del ejército.» Pues bien, este a quien me refiero no
-sabría siquiera si yo existía si no le hubiera absuelto la primera vez.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Tomo nota de lo que dices sobre los suplicantes.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Entro después, abrumado de súplicas, y calmada mi cólera suelo hacer
-en el tribunal todo lo contrario de lo que había prometido; pero
-escucho a una muchedumbre de acusados que en todos los tonos piden la
-absolución. ¡Oh! ¡Cuántas palabras de miel pueden oír allí los jueces!
-Unos lamentan su pobreza, y añaden males fingidos a los verdaderos
-hasta lograr que sus desgracias igualen a las nuestras: otros nos
-recitan fábulas: estos nos refieren alguna gracia de Esopo:[94]
-aquellos dicen un chiste para hacerme reír y desarmar mi ira. Cuando
-tales recursos no nos vencen, se presentan de pronto trayendo sus hijos
-e hijas de la mano: yo presto atención: ellos, desgreñado el cabello,
-prorrumpen en berridos; el padre, temblando, me suplica como a un Dios
-que le absuelva siquiera por ellos. «Si te es grata la voz de los
-corderos, dice, compadécete de la de mi hijo.» «Si te gusta más la de
-las puerquecillas,[95] procura conmoverte con la de mi hija.» Entonces
-disminuimos un poco nuestro furor. ¿No es esto, decidme, un gran poder
-que nos permite despreciar las riquezas?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Nota segunda: el desprecio de las riquezas. Dime ahora cuáles son esas
-ventajas por las cuales te crees señor de la Grecia.
-
-FILOCLEÓN.
-
-También cuando se examina la edad de los niños tenemos el privilegio
-de verlos desnudos.[96] Si Eagro[97] es citado a juicio, no consigue
-salir absuelto basta después de habernos recitado el más hermoso trozo
-de la _Níobe_.[98] Si gana un flautista el pleito, en pago de la
-sentencia se pone delante de la boca la correa,[99] y nos toca al salir
-del tribunal una marcha primorosa. Cuando muere un padre disponiendo
-con quién ha de casarse su hija y única heredera, nosotros hacemos
-caso omiso del testamento y de la conchita[100] que con tanta gravedad
-cubre su sello, y entregamos la hija a quien ha sabido ganarnos con sus
-súplicas. Y todo esto sin la menor responsabilidad. Cítame otro cargo
-que tenga este privilegio.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Te felicito por ese privilegio, que hasta ahora es el único; pero eso
-de anular el testamento de la única heredera, me parece injusto.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Además, cuando el Senado y el pueblo no saben qué decidir sobre algún
-grave asunto, dan un decreto para que los acusados comparezcan ante
-los jueces. Entonces Evatlo,[101] y el ilustre Cleónimo,[102] grande
-adulador y arrojador de escudos, juran no abandonarnos nunca y
-combatir por la muchedumbre. Y dime, ¿ante el pueblo ha podido nunca
-orador alguno hacer prevalecer su opinión si no ha dicho antes que los
-jueces deben retirarse en cuanto hayan sentenciado un solo pleito? El
-mismo Cleón, que todo lo avasalla con sus alaridos, no se atreve a
-mordemos; al contrario, vela por nosotros, nos acaricia y nos espanta
-las moscas. ¿Has hecho tú eso ni una vez siquiera por tu padre? Pues,
-hijo mío, Teoro, el mismo Teoro, aunque no vale menos que el ilustre
-Eufemio,[103] coge una esponja del barreño y nos limpia los zapatos.
-Considera, pues, de qué bienes quieres excluirme y despojarme: mira si
-esto es servidumbre y esclavitud, como decías.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Desahógate a gusto; día llegará en que conozcas que esa tu decantada
-autoridad se parece a un trasero, siempre sucio por más que se le lave.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Pero se me olvidaba lo más delicioso: cuando entro en casa con el
-salario, todos corren a abrazarme atraídos por el olorcillo del dinero:
-enseguida mi hija me lava, me perfuma los pies[104] y se inclina sobre
-mí para besarme; me llama «papá querido» y me pesca con la lengua el
-trióbolo que llevo en la boca.[105] Después mi mujercita, toda mimos y
-halagos, me presenta una torta riquísima, se sienta a mi lado y me dice
-cariñosa: «Come esto, prueba esto otro.» Lo cual me deleita infinito, y
-me libra de miraros a la cara a ti o al mayordomo, para ver cuando os
-dignaréis servirme la comida, gruñendo y maldiciéndome. Mas para cuando
-mi mujer no me trae pronto la torta, tengo este quita-pesares,[106]
-muralla en que se estrellan todos los dardos. Por si no me das de
-beber, he traído este soberbio porrón con dos asas a modo de orejas
-de asno.[107] ¡Cómo rebuzna cuando inclinándome hacia atrás apuro su
-contenido! Sus terribles cloqueos ahogan el ruido de tus odres. Mi
-poder es por lo menos igual al del padre de los dioses; pues hablan de
-mí como del propio Júpiter. Cuando nos alborotamos suelen decir todos
-los transeúntes: «Jove soberano, cómo truena el tribunal.» Y cuando
-lanzo el rayo de mi indignación, ¡oh!, entonces es de ver cómo me
-halagan todos, y cómo el terror descompone el vientre a los más ricos
-y soberbios. Tú mismo me temes más que ningún otro; sí, tú, por Ceres.
-Yo, en cambio, que me muera si te tengo miedo.
-
-CORO.
-
-Nunca habíamos oído discutir con tanta precisión y habilidad.
-
-FILOCLEÓN.
-
-No; es que esperaba vendimiar una viña abandonada;[108] pues ya conoce
-bien mi superioridad en la materia.
-
-CORO.
-
-¡Qué bien lo ha dicho todo! ¡De nada se ha olvidado! Al oírle me
-sentía crecer. Ya pensaba estar administrando justicia en las Islas
-Afortunadas. ¡Tal es el encanto de su elocuencia!
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Cómo se entusiasma! ¡Ya no cabe en el pellejo! Infeliz, dentro de poco
-todo se le van a antojar garrotes.
-
-CORO.
-
-Si quieres salir vencedor, preciso es que emplees todos tus ardides.
-Difícil es templar mi cólera, sobre todo hablando en contra mía. Por
-tanto, si nada bueno tienes que decir, ya puedes buscar una muela buena
-y recién cortada para quebrantar nuestra ira.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Ardua, atrevida y superior a las fuerzas de un poeta cómico es
-ciertamente la empresa de desarraigar de la ciudad un vicio tan
-inveterado. Pero padre mío, hijo de Saturno...[109]
-
-FILOCLEÓN.
-
-No me des ese nombre. Porque si sobre la marcha no me manifiestas que
-soy un esclavo, no habrá para ti medio de librarte de la muerte, aunque
-me vea privado de participar de los festines en los sacrificios.[110]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Escucha, pues, padrecito mío, y desarruga un poco tu fruncido ceño.
-Principia por calcular no con piedrecillas, sino con los dedos (la
-cuenta no es difícil), cuál es el total de los tributos que nos pagan
-las ciudades aliadas; a ellos agrega los impuestos personales, los
-céntimos, las rentas, los derechos de los puertos y mercados y el
-producto de los salarios y confiscaciones. En junto sumarán unos dos
-mil talentos. Cuenta ahora el sueldo anual de los jueces, que son seis
-mil, pues nunca excedieron de este número, y hallarás que asciende a
-ciento cincuenta talentos.[111]
-
-FILOCLEÓN.
-
-De modo que nuestro sueldo no llega a la décima parte de las
-rentas.[112]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Justamente.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿A dónde va a parar todo lo demás?
-
-BDELICLEÓN.
-
-A esos que están diciendo siempre: «nunca haremos traición al pueblo
-ateniense; siempre combatiremos por la democracia.» Tú, padre mío,
-engañado por sus palabras, dejas que te dominen. Ellos en tanto
-arrancan a los aliados los talentos por cincuentenas, aterrándoles con
-estas amenazas: «O me pagáis tributo, dicen, o no dejo piedra sobre
-piedra en vuestra ciudad.» Y tú te contentas con roer los zancajos que
-les sobran. A los aliados, en tanto, viendo que la multitud ateniense
-vive miserablemente de su salario de juez, se les importa tanto de
-ti, como del voto de Comio; mas a ellos les traen a porfía orzas de
-conservas, vino, tapices, queso, miel, sésamo, cojines, frascos,
-túnicas preciosas, coronas, collares, copas, en fin cuanto contribuye
-a la salud y a la riqueza; y a ti, que mandas en ellos, después de tus
-infinitos trabajos en mar y tierra, ni siquiera te dan una cabeza de
-ajos para guisar tus pececillos.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Efectivamente, yo mismo he tenido que enviar a casa de Eucárides[113] a
-por tres ajos. Pero me consumes no probándome esa pretendida esclavitud.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿No es esclavitud, y grande, el ver a todos esos bribones y a sus
-aduladores ejerciendo las principales magistraturas y cobrando sueldos
-soberbios? ¡Tú, con tal que te den los tres óbolos ya estás tan
-contento! ¡Tú, que has ganado para ellos todos esos bienes, peleando
-por mar y tierra y sitiando ciudades! Pero lo que más me irrita es que
-te obliguen a asistir al tribunal de orden ajena, cuando un jovenzuelo
-disoluto, el hijo de Quéreas, por ejemplo, ese que anda con las piernas
-separadas y aire afeminado y lascivo, entra en casa y te manda que
-vayas a juzgar muy temprano y a la hora fijada, porque todo el que se
-presente después de la señal no cobrará el trióbolo. Él, en cambio,
-aunque llegué tarde cobra un dracma como abogado público.[114] Después,
-si un acusado le da algo, hace partícipe de ello a su colega, y ambos
-procuran arreglar como puedan el negocio. Entonces es de ver cómo a
-modo de aserradores de leña, uno lo suelta y otro lo toma; y cómo
-tú te estás con la boca abierta y con los ojos fijos en el pagador
-público, sin notar sus manejos.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Eso hacen conmigo! ¡Ah! ¿Qué dices? Me destrozas el corazón. Ya no sé
-ni lo que pienso ni lo que digo.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Considera, pues, que tú y todos tus colegas podíais enriqueceros
-sin dificultad, si no os dejaseis arrastrar por esos aduladores que
-están siempre alardeando de amor al pueblo. Tú, que imperas sobre
-mil ciudades desde la Cerdeña al Ponto, solo disfrutas del miserable
-sueldo que te dan, y aun ese te lo pagan poco a poco, gota a gota,
-como aceite que se exprime de un vellón de lana; en fin, lo preciso
-para que no te mueras de hambre. Quieren que seas pobre, y te diré
-la razón: para que reconociéndoles por tus alimentadores, estés
-dispuesto a la menor instigación a lanzarte como un perro furioso sobre
-cualquiera de sus enemigos. Como quieran, nada les será más fácil que
-alimentar al pueblo. ¿No tenemos mil ciudades[115] tributarias? Pues
-impóngase a cada una la carga de mantener veinte hombres, y veinte mil
-ciudadanos[116] vivirán deliciosamente, comiendo carne de liebre,
-llenos de toda clase de coronas, bebiendo la leche más pura,[117]
-gozando, en una palabra, de todas las ventajas a que les dan derecho
-nuestra patria y el triunfo de Maratón. En vez de eso, como si fuerais
-jornaleros recolectores de aceituna, seguís al pagador de sueldos.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Ay, súbito hielo entorpece mi mano; no puedo sostener la espada; me
-siento desfallecer![118]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Esos intrigantes cuando cobran miedo os dan la Eubea y prometen
-distribuir cincuenta celemines de trigo: nunca te han dado, bien lo
-sabes, más de cinco celemines, y esos con mil molestias, midiéndolos
-uno por uno, y exigiéndote previa justificación de no ser extranjero.
-Ahí tienes por qué te tengo encerrado siempre, deseando mantenerte yo
-mismo y librarte de insolentes burlas. Resuelto estoy a darte cuanto
-quieras, menos ese maldito salario.
-
-CORO.
-
-¡Cuán sabio era el que dijo: «No juzgues sin haber oído a ambas
-partes!» (_A Bdelicleón._) Ahora me parece que tú tienes sobrada razón.
-Mi cólera se calma, y arrojo estos garrotes. (_A Filocleón._) Cede,
-cede a sus consejos, colega y contemporáneo nuestro; no seas obstinado,
-ni hagas alarde de tenacidad inflexible. ¡Ojalá tuviera yo un pariente
-o amigo que así me aconsejase! Hoy, que se te aparece un dios para
-socorrerte y colmarte de favores, recíbelos propicio.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Sí, yo le mantendré y le daré cuanto un anciano puede desear: ricos
-puches, blancas túnicas, un fino manto y una cortesana que le frote los
-riñones.[119] Pero se calla y no dice esta boca es mía. Mala espina me
-da.
-
-CORO.
-
-Es que recobra la razón en el mismo punto que la había perdido:
-reconoce su culpa, y se arrepiente de haber desoído tanto tiempo tus
-exhortaciones. Quizá ahora, más cuerdo, se propone mudar de costumbres
-y obedecerte en todo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Ay de mí!
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Por qué esa exclamación?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Déjate de promesas; lo que yo quisiera era estar allí, sentarme allí
-donde el heraldo grita: «El que no haya emitido todavía su voto, que
-se levante.» ¡Ah! ¿Por qué no me he de encontrar junto a las urnas
-y depositar en ellas el último mi voto? ¡Apresúrate, alma mía! Alma
-mía, ¿dónde estás? «Tinieblas, abridme paso.»[120] ¡Oh! Por Hércules
-lo juro, mi más vehemente deseo es sentarme hoy entre los jueces y
-convencer de robo a Cleón.
-
-BDELICLEÓN.
-
-En nombre de los dioses, padre mío, cede a mis ruegos.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Qué deseas? Pídeme cuanto quieras, menos una cosa.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Qué cosa es esa? Di.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Que no juzgue; antes de consentirlo, Plutón habrá pronunciado mi
-sentencia.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Sea, ya que tanto te gusta administrar justicia; pero cuando menos no
-acudas ya al tribunal; quédate en casa y juzga a los criados.[121]
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Sobre qué? ¡Tú deliras!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Haciendo en casa lo mismo que allí: si la criada abre clandestinamente
-la puerta, la condenas a una simple multa; es decir, exactamente
-igual que en el tribunal. Todo lo demás se hará también como allí se
-acostumbra: cuando caliente el sol, juzgarás desde la mañana sentado
-al sol; y cuando nieve o llueva, sentado ante el hogar: así aunque te
-levantes al mediodía, ningún tesmoteta[122] te prohibirá la entrada en
-el tribunal.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Eso me agrada.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Además, si un orador habla mucho tiempo, no tendrás que esperar
-rabiando de hambre a que concluya, con gran tormento tuyo y del acusado
-que teme tu furor.[123]
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Pero podré lo mismo que hasta ahora conocer perfectamente el asunto,
-si como en el intervalo?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Mejor que en ayunas. ¿No has oído decir a todo el mundo que, cuando los
-testigos mienten, los jueces solo pueden comprender el asunto a fuerza
-de rumiarlo?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Me has convencido. Mas aún no me has dicho quién me pagará los
-honorarios.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Yo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Bueno, así recibiré yo solo mi paga, y no en compañía de otro: porque
-hace poco ese bufón de Lisístrato[124] me jugó la más mala pasada que
-puede imaginarse. Había recibido un dracma para los dos, y fuimos a la
-pescadería, donde lo cambio en monedas de cobre;[125] luego, en vez
-de darme mi parte, me puso en la mano tres escamas; yo, creyendo que
-eran tres óbolos, las escondí en la boca; pero ofendido por el olor las
-arrojé en seguida y le cité a juicio.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Y qué dijo?
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Qué dijo? Que yo tenía estómago de gallo. «Digieres fácilmente el
-dinero», repetía riéndose.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Ves cuánto vas ganando hasta en esto?
-
-FILOCLEÓN.
-
-No poco, es verdad. Pero, anda, haz lo que has prometido.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Espera un momento; en seguida vuelvo aquí con todo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Mirad cómo se cumplen los oráculos! Yo había oído que llegaría día
-en que cada ateniense administraría justicia en su propia casa, y
-construiría en el vestíbulo un pequeño tribunal, como esas estatuas de
-Hécate que se colocan delante de las puertas.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Heme aquí: ¿qué tienes que decir? Traigo todo lo que te dije y mucho
-más. Este bacín puede colgarse a tu lado para cuando lo necesites.[126]
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Feliz ocurrencia! ¡Excelente remedio para preservar a un viejo de la
-retención de orina!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Aquí traigo además un hornillo con una escudilla llena de lentejas, por
-si se te ocurre comer.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Muy bien, muy bien; de modo que cobraré mi salario, aunque tenga
-calentura, y podré comer lentejas sin moverme de aquí. Mas ¿para qué me
-traes ese gallo?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Para que si te duermes durante la defensa de una causa, te despierte
-cantando encima de ti.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Solo echo de menos una cosa; todo lo demás me satisface.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Cuál?
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Si pudieras traer la estatua de Lico?[127]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Hela aquí; parece el mismo héroe.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Oh, héroe mi señor! ¡Cuán terrible es tu aspecto! Es el retrato de
-Cleónimo.
-
-SOSIAS.
-
-Por eso, aunque es un héroe, no tiene armas.[128]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Si te sientas, someteré en seguida a tu decisión una causa.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Venga al punto: hace cien años que estoy sentado.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Veamos; ¿por qué causa principiaremos? ¿habrá faltado alguno de los
-criados? ¡Ah! Trata,[129] que hace poco se dejó quemar el puchero...
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Eh! detente: me has puesto al borde del abismo. ¿Cómo pretendes que
-actúe el tribunal sin balaustrada? Precisamente es para nosotros lo más
-sagrado.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Es verdad, por Júpiter. Corro a casa y la traigo volando. ¡Lo que es la
-costumbre!
-
-JANTIAS.
-
-¡Diantre de animal! ¿Es posible que demos de comer a semejante perro?
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Qué pasa?
-
-JANTIAS.
-
-Nada, que Labes,[130] tu perro, ha entrado en la cocina, ha robado un
-magnífico queso de Sicilia, y se lo ha engullido.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Ya tenemos la primera causa en que ha de entender mi padre. (_A
-Jantias._) Comparece tú como acusador.
-
-JANTIAS.
-
-Yo no, por vida mía; otro perro dice que presentará la acusación, si se
-instruye el proceso.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Bueno; tráete acá los dos.
-
-JANTIAS.
-
-Es lo que hay que hacer.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Qué es eso?
-
-BDELICLEÓN.
-
-La gamella de los cerdos consagrados a Vesta.[131]
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Osas poner sobre ella tus sacrílegas manos?
-
-BDELICLEÓN.
-
-No; principiando por sacrificar a Vesta,[132] trituraré a mi adversario.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Vamos, vamos, principia pronto la acusación; yo ya sé cuál castigo ha
-de imponerse.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Deja que te traiga las tablillas y el estilo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Oh! ¡Me mueles y me asesinas con tus dilaciones! Lo mismo me era
-escribir en la arena.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Ten.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Cita, pues.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Ya estoy.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Quién es ese primero?
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡Oh, qué memoria la mía! Esto es atroz. ¿Pues no se me han olvidado las
-urnas de los votos?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Eh, tú, ¿a dónde vas?
-
-BDELICLEÓN.
-
-A por las urnas.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Es inútil; me serviré de estos cacharros.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Muy bien; ya tenemos todo lo necesario, excepto la clepsidra.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿No puede pasar por clepsidra este bacín?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Eres ingenioso para proporcionarte los útiles precisos y acostumbrados.
-Pronto, traed fuego, mirtos e incienso para que principiemos por
-invocar a los Dioses.
-
-CORO.
-
-Durante vuestras libaciones uniremos nuestros votos a los vuestros,
-congratulándonos de que una reconciliación tan generosa haya seguido a
-vuestras disputas y querellas.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Principiad, pues, por guardar un silencio religioso.
-
-CORO.
-
-¡Oh Febo! ¡Oh Apolo Pitio! Haz que el negocio que va a resolverse
-delante de esa puerta, sea para bien de todos nosotros, libres ya de
-nuestros errores. ¡Oh Peán!
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡Oh Dios poderoso, Apolo Agieo que velas ante el vestíbulo de mi
-casa![133] Acepta este nuevo sacrificio que te ofrezco para que te
-dignes suavizar el humor áspero e intratable de mi padre. ¡Oh rey!
-endulza con algunas gotas de miel su avinagrado corazón; que sea en
-adelante clemente con los hombres; más compasivo con los reos que con
-los acusadores; sensible a las súplicas, y que pierda su carácter esa
-furia, dolorosa para el que se acerca, como las ortigas.
-
-CORO.
-
-Nosotros unimos a los tuyos nuestros votos en favor del nuevo
-magistrado. Pues te queremos, Bdelicleón, desde que nos has dado a
-conocer que amas al pueblo como ningún otro joven.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Si hay algún juez fuera, que entre; pues en cuanto se principie la
-vista no se dejará entrar a nadie.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Quién es ese acusado? ¡Qué condena le aguarda!
-
-BDELICLEÓN[134] (_Como acusador_).
-
-Oíd el acta de acusación.[135] La suscribe un perro cidatenense contra
-Labes de Exona, al que acusa de haberse comido él solo, contra toda
-razón y derecho, un queso de Sicilia. La pena, una argolla de higuera.
-
-FILOCLEÓN.
-
-O la muerte canina si se le prueba.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Aquí está Labes el acusado.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Ah, maldito! ¡Qué traza de ladrón tienes! ¿Si creerá que me va a
-engañar apretando los dientes?
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Dónde está el querellante, el perro cidatenense?[136]
-
-EL PERRO.
-
-¡Guau! ¡Guau!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Aquí está.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Ese es otro Labes, bueno solo para ladrar y lamer ollas.
-
-BDELICLEÓN[137] (_Haciendo de heraldo_).
-
-Calla y siéntate. Tú (_A Jantias_), sube y acusa.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Vamos, en tanto voy a servirme y sorberme las lentejas.
-
-JANTIAS (_Acusador_).
-
-Ya habéis oído, oh jueces, el escrito de acusación que he presentado
-contra Labes: ha cometido contra mí y los marinos la más indigna
-felonía; se metió en un rincón oscuro, robó un enorme queso de Sicilia,
-y atracándose en las tinieblas...[138]
-
-FILOCLEÓN.
-
-Basta, basta; el hecho está probado: el gran canalla acaba de soltar
-junto a mis narices un eructo que apesta a queso.
-
-JANTIAS.
-
-...Se negó a darme la parte que le pedía. Ahora bien; ¿podrá prestaros
-servicio alguno quien no da nada a vuestro perro leal?
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿No ha dado nada?
-
-JANTIAS.
-
-¡Nada a mí, a su compañero!
-
-FILOCLEÓN.
-
-Se conoce que el mozo tiene los cascos tan calientes como estas
-lentejas.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Por favor, padre mío; no sentencies antes de haber escuchado a los dos.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Pero, querido, si la cosa está clara; si está clamando justicia.
-
-JANTIAS.
-
-No le absolváis: es el perro más egoísta y voraz; recorre en un
-instante todo el molde de un queso, y se engulle la costra que le
-recubre.[139]
-
-FILOCLEÓN.
-
-Ni siquiera me ha dejado con que cerrar las grietas de mi urna.
-
-JANTIAS.
-
-Castigadle; una sola casa no puede mantener dos ladrones; yo no quiero
-ladrar con el estómago vacío; castigadle, pues, o dejaré de ladrar.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Oh! ¡Oh! ¡Cuántas maldades! El mozo es ladrón de veras. ¿No te parece
-lo mismo, gallo mío? ¡Ah! sí, se adhiere a mi opinión. ¡Eh, tesmoteta!
-¿Dónde estás? Dame el bacín.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Cógelo tú, que yo estoy llamando los testigos. Testigos de Labes,
-compareced: son un plato, una mano de mortero, un cuchillo, unas
-parrillas, una olla y otros utensilios medio quemados. ¿Acabas de hacer
-aguas? ¿O no vas a sentarte nunca?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Aún no; pero creo que ese pasará hoy a mayores.[140]
-
-BDELICLEÓN (_A Filocleón_).
-
-¿Serás siempre duro o intratable con los reos? ¿Cebarás siempre en
-ellos tu furor? (_Al acusado._) Sube y defiéndete. ¿Por qué te callas?
-Habla.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Parece que no tiene nada que alegar.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Sí que tiene, pero se me figura que le pasa lo que a Tucídides[141] en
-otra ocasión, cuando la sorpresa le cerró la boca. Retírate: yo me
-encargo de tu defensa. Ya comprenderéis, oh jueces, lo comprometido
-que es defender a un perro acusado de crimen tan atroz. Hablaré no
-obstante. En primer lugar, es valiente y ahuyenta los lobos.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Pero es ladrón y conspirador.
-
-BDELICLEÓN.
-
-No, por Júpiter; es el mejor de los perros, capaz de guardar el rebaño
-más numeroso.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Qué importa si se come el queso?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Pero en cambio te defiende, te guarda la puerta, y tiene otras
-inmejorables cualidades. Si cometió algún hurto, hay que perdonárselo.
-¿No ves que es un ignorantón que ni aun tocar la lira sabe?
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Ojalá tampoco supiera escribir! Así no hubiera redactado su defensa.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Oye, honrado juez, a mis testigos. Acércate, buen cuchillo, y declara
-en voz alta. Tú eras entonces pagador. Responde claro. ¿No partiste las
-porciones que debían ser distribuidas a los soldados? — Dice que sí
-las partió.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Pues miente el bellaco.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡Oh compasivo juez, ten piedad de su infortunio! El infeliz Labes
-siempre come espinas y cabezas de pescados; no para un momento en un
-sitio: ese otro solo sirve para guardar la casa,[142] y ya sabe lo que
-se hace; así reclama una parte de todo lo que traen, y al que no se la
-da, le clava el diente.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Ah, estoy enfermo! ¡Se me figura que blandeo! ¡Oh desgracia! ¡Yo
-enternecido!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Yo te lo ruego, padre mío, compadeceos de él, no le condenéis.[143]
-¿Dónde están sus hijos? Acercaos, infelices. Aullad, suplicad, llorad
-sin consuelo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Baja, baja, baja, baja.[144]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Bajaré, aunque esa palabra «baja» ha engañado a muchos. No obstante,
-bajaré.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Vete al infierno! ¿Por qué habré comido esas lentejas? ¿Pues no he
-llorado? Creo que esto no me hubiera sucedido si no me hubiera atracado
-de esas malditas lentejas.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Será, pues, absuelto?
-
-FILOCLEÓN.
-
-No he dicho tal cosa.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Vamos, padrecito mío, sé más humano. Coge tu voto; da un paso atrás;
-échalo en la segunda urna,[145] cerrando un poco los ojos. Absuélvelo,
-padre mío.
-
-FILOCLEÓN.
-
-No: tampoco yo sé tocar la lira.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Ven, te llevaré yo mismo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Es esta la primera urna?[146]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Esa.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Pues aquí echo mi voto.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Cayó en el lazo, y lo absolvió sin saberlo.[147]
-
-FILOCLEÓN.
-
-Veamos; vuelve la urna. ¿Cuál es el resultado?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Míralo. Labes, has sido absuelto. Padre, padre, ¿qué te pasa? ¡Agua,
-agua! vamos, recóbrate.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Dime, ¿de veras ha sido absuelto?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Sí.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Ah, soy perdido!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Valor, padre mío, no te aflijas.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Cómo podré resistir la pena de haber absuelto a un criminal? ¿Qué va a
-ser de mí? ¡Oh santos dioses, perdonadme; lo hice a pesar mío; esa, ya
-lo sabéis, no es mi costumbre!
-
-BDELICLEÓN.
-
-No lo tomes tan a pecho, padre mío; yo te daré una vida regalada; te
-llevaré a cenas y convites; vendrás conmigo a todas las fiestas, y
-pasarás dulcemente el resto de tu existencia: ya no se burlará de ti
-Hipérbolo. Pero entremos.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Haz lo que gustes.
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-Id alegres a donde queráis. Escuchad, en tanto, innumerables
-espectadores, nuestros prudentes consejos, y procurad que no caigan en
-saco roto: esa falta es propia de un auditorio ignorante; vosotros no
-la podéis cometer.[148]
-
-Ahora, si amáis la verdad desnuda y el lenguaje sin artificios,
-prestadme atención, oh pueblo. El poeta quiere haceros algunos cargos.
-Está quejoso de vosotros, que antes le acogisteis tan bien, cuando
-imitando unas veces al espíritu profético oculto en el vientre de
-Euricles,[149] hizo que otros poetas os presentasen muchas comedias
-suyas,[150] y afrontando otras cara a cara el peligro dirigió por su
-mano sin ajeno auxilio los vuelos de su Musa. Colmado por vosotros de
-gloria y honores, como ningún otro vate, no creyó, sin embargo, haber
-llegado a la cúspide de la perfección, ni se enorgulleció por ello,
-ni recorrió las palestras para corromper a la juventud deslumbrada
-por sus triunfos.[151] Noblemente resuelto a que las Musas que le
-inspiran no desciendan jamás al oficio de viles alcahuetas, ha desoído
-las reclamaciones del amante, quejoso de ver ridiculizado el objeto
-de su torpe pasión. Ya en el extremo de su carrera dramática no luchó
-con hombres, sino que manejando intrépido la clava de Hércules,
-hubo de atacar a los mayores monstruos. Principió[152] por acometer
-audazmente a aquella horrenda fiera, de dientes espantosos, ojos
-terribles, flameantes como los de Cinna,[153] rodeado de mil infames
-aduladores que a porfía le lamen la cabeza; de voz estruendosa como
-la de destructor remolino; de olor a foca y de partes secretas, que
-por lo inmundas recuerdan las de los camellos[154] y las lamias.[155]
-A la vista de semejante monstruo el miedo no le arrancó regalos
-para apaciguarle; al contrario, sintió aumentarse su valor para
-defenderos. Así, el año último dirigió de nuevo sus ataques contra
-esos vampiros[156] que, pálidos, abrasados por incesante fiebre,
-estrangulaban en las tinieblas a vuestros padres y abuelos, y acostados
-en el lecho de los ciudadanos pacíficos enemigos de cuestiones,
-amontonaban sobre ellos procesos, citaciones y testigos, hasta el
-punto de que muchos acudieron aterrados al Polemarca.[157] Esto no
-obstante, el año pasado abandonasteis al denodado defensor que puso
-todo su ahínco en purgar de tales males a la patria, y le abandonasteis
-precisamente cuando sembraba pensamientos de encantadora novedad,
-cuyo crecimiento impedisteis por no haberlos comprendido bien;[158]
-el autor, sin embargo, jura a menudo entre estas libaciones a Baco,
-que jamás oísteis versos cómicos mejores que los suyos. Vergonzoso es
-que no entendieseis de seguida su intención profunda; pero al poeta le
-consuela el no haber desmerecido en la opinión de los doctos, aunque se
-haya estrellado su esperanza por vencer en audacia a sus rivales.
-
-En adelante, queridos atenienses, amad y honrad más a los poetas que
-procuran deleitaros con nuevas invenciones: recoged sus pensamientos
-y guardadlos en vuestras arcas como manzanas olorosas. Si así lo
-hiciereis, vuestros vestidos exhalarán todo el año un suave perfume de
-sabiduría.
-
-En otro tiempo éramos infatigables en la danza, infatigables en la
-guerra, infatigables, sobre todo, en las lides amorosas. ¡Todo, todo
-ha pasado! La blancura de nuestros cabellos vence ya a la del cisne;
-fuerza será, sin embargo, reanimar en estos restos el vigor juvenil;
-pues mi vejez, según creo, vale más que los rizos, adornos y disolutas
-costumbres de muchos jovenzuelos.
-
-Espectadores: si alguno de vosotros se asombra al vernos vestidos
-de avispas y no comprende el objeto de nuestro aguijón, fácilmente
-disiparé su ignorancia. Nosotros, a quienes veis así armados por
-detrás, somos la gente ática única verdaderamente noble y autóctona;
-raza valerosísima que tan insignes servicios prestó a la república
-cuando el bárbaro, ganoso de arrojarnos de nuestras colmenas, invadió
-este territorio llevando delante de sí el incendio y la desolación.
-Al punto corrimos a su encuentro, y armados de escudo y lanza,[159]
-le atacamos. La ira hervía en nuestros pechos; nos tocábamos hombre
-con hombre; nos mordíamos los labios de coraje, y una nube de dardos
-oscurecía el cielo:[160] por fin, con ayuda de los Dioses los
-derrotamos a la caída de la tarde. Antes del combate una lechuza
-había pasado sobre nuestro ejército.[161] Después les perseguimos,
-clavándoles nuestro aguijón como furiosos tábanos; ellos huían y
-nosotros les picábamos las mejillas y la frente; así es que para los
-bárbaros nada hay ya tan temible como la avispa ática.
-
-Terribles éramos en aquel tiempo: nada nos amedrentaba: a bordo de las
-trirremes exterminamos los enemigos. No nos cuidábamos entonces de
-perorar elegantemente, ni de calumniar a nadie; toda nuestra ambición
-se cifraba en ser el mejor remero. De este modo ganamos a los persas
-muchas ciudades.[162] Y a nuestro valor se deben principalmente esos
-tributos que hoy derrochan los jóvenes.[163]
-
-Si nos miráis con detención, observaréis que somos semejantes a las
-avispas en nuestras costumbres y modo de vivir. En primer lugar, cuando
-se nos irrita no hay animal más colérico e intratable; y en todo lo
-demás hacemos lo que ellas. Reunidos en enjambres nos repartimos
-en diferentes avisperos: unos vamos a juzgar con el Arconte,[164]
-otros al Odeón,[165] otros con los Once,[166] y otros, pegados a la
-pared[167] con la cabeza baja y sin moverse apenas, nos parecemos a
-las larvas encerradas en su capullo. El procurarnos la subsistencia
-nos es sumamente fácil, pues nos basta para ello picar al primero que
-se presenta. Pero hay entre nosotros zánganos desprovistos de aguijón,
-que se comen sin trabajar el fruto de nuestros afanes. Y es doloroso,
-ciudadanos, que quien nunca peleó, quien nunca se hizo una ampolla
-manejando el remo o la lanza en defensa de la república, se apodere así
-de nuestro salario. Por tanto, opino que en adelante quien no tenga
-aguijón no cobre el trióbolo.
-
- * * * * *
-
-FILOCLEÓN.
-
-No, jamás mientras viva dejaré de llevar este manto, al que debí
-la salvación en aquella batalla cuando el Bóreas se desencadenó
-furioso.[168]
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿No deseas tu comodidad?
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Por vida de Júpiter, no hay más que hacerse hermosos trajes! El otro
-día me ensucié tanto atracándome de peces fritos, que tuve que pagar
-tres óbolos al quita-manchas.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Una vez que te has puesto en mis manos, ensaya este nuevo género de
-vida, y déjame cuidarte.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Bueno, ¿qué quieres que haga?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Quítate ese manto ordinario, y ponte en su lugar este más fino.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Valía la pena de engendrar y criar hijos para que este pretenda ahora
-asfixiarme.[169]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Ea, póntelo y calla.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Por los dioses, ¿qué especie de vestido es este?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Unos le llaman pérsida, otros pelliza.[170]
-
-FILOCLEÓN.
-
-Yo creí que era una manta[171] de las que hacen en Timeta.
-
-BDELICLEÓN.
-
-No es extraño; como nunca has ido a Sardes. Si no, ya la hubieras
-conocido.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Yo? No, por Júpiter; pero se me figura que a lo que más se parece es
-al saco peludo de Móricos.[172]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Ni por pienso: esto se teje en Ecbatana.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Hay, pues, allí intestinos de lana?
-
-BDELICLEÓN.
-
-No, hombre, no, esto lo fabrican los bárbaros sin perdonar gasto. Quizá
-en esta túnica haya entrado un talento de lana.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Entonces debía llamársela _pierde-lana_, más bien que pelliza.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Vamos, padre mío, estate quieto un instante y póntela.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Oh! ¡Qué calor tan horrible me da esta maldita túnica!
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Te la pones o qué?
-
-FILOCLEÓN.
-
-No, por piedad; prefiero, si es preciso, que me metas en un horno.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Vamos, ya te la pondré yo: ven acá.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Coge siquiera ese gancho.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Para qué?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Para sacarme antes de que me derrita.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Quítate esos infames zapatos, y ponte este calzado lacedemonio.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Cómo! ¡Yo sufrir en mis pies unos zapatos hechos por mis enemigos!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Entra el pie y aprieta firme a la suela lacedemonia.
-
-FILOCLEÓN.
-
-No está bien que me obligues a poner el pie en suelo enemigo.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Entra ahora el otro.
-
-FILOCLEÓN.
-
-De ninguna manera: uno de estos dedos aborrece a los lacedemonios como
-el que más.
-
-BDELICLEÓN.
-
-No hay otro remedio.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Infeliz de mí, no voy a tener sabañones en la vejez!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Vamos pronto; ahora imita el paso afeminado y muelle de los ricos...
-Así, como yo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Sea. Di, ¿a quién de los ricos me parezco más en el andar?
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿A quién? A un divieso cubierto de un emplasto de ajos.[173]
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Ah, cuánto deseo pasear moviendo las caderas!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Veamos otra cosa: ¿sabrás seguir una conversación seria delante de
-hombres doctos y bien educados?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Sí por cierto.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿De qué hablarás?
-
-FILOCLEÓN.
-
-De muchas cosas. Primero, de cómo Lamia, al verse cogida, produjo un
-ruido sospechoso.[174] Después, de cómo Cardopión[175] y su madre...
-
-BDELICLEÓN.
-
-Déjate de fábulas y háblanos de cosas humanas, de asuntos frecuentes en
-las conversaciones de familia.
-
-FILOCLEÓN.
-
-También estoy fuerte en el género familiar: había en otro tiempo un
-ratón y una comadreja...
-
-BDELICLEÓN.
-
-«Estúpido e ignorante», como decía furioso Teógenes a un
-limpia-letrinas. ¿Te atreverás a hablar entre hombres de ratones y
-comadrejas?
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Pues de qué hay que hablar?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Solo de grandezas: por ejemplo, de la excelentísima diputación, en la
-que fuiste parte con Clístenes y Androcles.[176]
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡En diputación! ¡Si jamás he ido a ninguna parte, como no haya sido a
-Paros, lo cual me valió dos óbolos!
-
-BDELICLEÓN.
-
-Cuenta por lo menos cómo Efudión luchó al pancracio valerosamente con
-Ascondas,[177] y aunque viejo encanecido, sin embargo conservaba puños
-y riñones de hierro, robustos costados y una fortísima coraza.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Basta, basta; no sabes lo que te dices. ¿Dónde se ha visto luchar al
-pancracio[178] con coraza?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Pues así suelen hablar los sabios. Ahora dime otra cosa. Cuando estés
-en un festín con extranjeros, ¿qué hazaña de tu juventud preferirás
-contarles?
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Oh! ¡Ya sé, ya sé! Mi más famosa hazaña, cuando robé a Ergasión[179]
-los rodrigones.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡Vete al infierno con tus rodrigones! Eso es ridículo. Lo mejor es que
-hables de tus cacerías de liebres o jabalíes, o de alguna carrera de
-antorchas[180] en que tomaste parte; en fin, de cualquier hecho que
-revele tu valor juvenil.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Ahora me acuerdo de uno de los más atrevidos: siendo todavía un
-rapazuelo, demandé a Failo[181] el andarín por injurias, y le vencí por
-dos votos.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Basta; recuéstate ahí para que aprendas la manera de conducirte en los
-banquetes y conversaciones.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Cómo me recuesto? Vamos, dime pronto.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Con elegancia.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Así?
-
-BDELICLEÓN.
-
-No.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Pues cómo?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Estira las piernas y déjate caer blandamente sobre los almohadones
-como un ligero gimnasta: elogia después los vasos de bronce que haya
-por allí; admira las cortinas del patio.[182] En esto presentan agua
-para las manos; traen las mesas, comemos; nos lavamos; principian las
-libaciones...[183]
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Pero acaso estamos cenando en sueños?
-
-BDELICLEÓN.
-
-La flautista preludia: los convidados son Teoro, Esquines, Fano, Cleón,
-Acestor, y al lado de este otro a quien no conozco. Tú estás con ellos.
-¿Sabrás continuar las canciones principiadas?[184]
-
-FILOCLEÓN.
-
-Ya lo creo; mejor que cualquier montañés.[185]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Veamos; yo soy Cleón; el primero canta el Harmodio,[186] tú
-continuarás: «Nunca hubo en Atenas un hombre...»
-
-FILOCLEÓN.
-
-«Tan canalla ni tan ladrón...»
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Eso piensas contestar, desdichado? ¿No ve que te confundirá a gritos y
-jurará perderte, aniquilarte y expulsarte del país?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Pues yo responderé a sus amenazas con esta otra canción: «En tu loca
-ambición del supremo mando, acabarás por arruinar la república, que ya
-empieza a vacilar.»[187]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Y cuando Teoro, acostado a tus pies, cante cogiéndole la mano a Cleón:
-«Amigo, tú que conoces la historia de Admeto, estima a los valientes»;
-¿qué contestarás?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Lo siguiente: «Yo no puedo ser zorro y proclamarme amigo de los dos
-partidos.»
-
-BDELICLEÓN.
-
-A continuación, Esquines, hijo de Selo, hombre docto y único
-diestro, cantará: «Bienes y riquezas a Clitágora,[188] a mí y a los
-Tesalios...»[189]
-
-FILOCLEÓN.
-
-«Muchas hemos derrochado tú y yo.»
-
-BDELICLEÓN.
-
-Esto lo entiendes bien; mas ya es hora de ir a cenar a casa de
-Filoctemon. — ¡Muchacho, muchacho! ¡Criso! Pon nuestra ración en una
-cesta,[190] hoy queremos beber de largo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-No, no; es muy peligroso el beber; después del vino se rompen las
-puertas y llueven bofetones y pedradas, y al día siguiente, cuando se
-han dormido los tragos, se encuentra uno que hay que pagar los excesos
-de la víspera.
-
-BDELICLEÓN.
-
-No temas semejante cosa tratando con hombres honrados y corteses. O te
-excusan ellos mismos con el ofendido, o tú aplicas a lo ocurrido algún
-chistoso cuento esópico o sibarítico[191] de los que has oído en la
-mesa: la cosa se toma a risa, y no pasa adelante.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Pues ya merece la pena de aprender muchos cuentos eso de poder librarme
-con uno de pagar cualquiera daño que cause. Ea, vamos; que nadie nos
-detenga.
-
-CORO.
-
-Muchas veces he dado prueba de agudo ingenio, y jamás de estupidez;
-pero me gana Aminias,[192] ese hijo de Selo, perteneciente a la raza
-copetuda,[193] a quien vi un día ir a cenar con Leógoras,[194] llevando
-por junto una manzana y una granada, y cuenta que es más hambriento que
-Antifonte.[195] Ya fue de embajador a Farsalia,[196] pero allí solo se
-reunía a los penestas,[197] padeciendo él mayor penuria que ninguno.
-
-¡Afortunado Autómenes,[198] cuánto envidiamos tu felicidad! Tus hijos
-son los más hábiles artistas. El primero, querido de todos, canta
-admirablemente al son de la cítara, y la gracia le acompaña; el segundo
-es un autor cuyo mérito nunca se ponderará bastante; pero el talento
-del último, de Arifrades digo, deja muy atrás al de los otros. Su
-padre jura que lo ha aprendido todo por sí propio, sin necesidad de
-maestro, y que solo a su talento natural debe la invención de sus
-inmundas prácticas en los lupanares. Algunos han dicho que yo me
-había reconciliado con Cleón porque me perseguía encarnizadamente y
-me martirizaba con sus ultrajes. Ved lo que hay de cierto: cuando yo
-lanzaba dolorosos gritos, vosotros os reíais a placer, y en vez de
-compadecerme, solo anhelabais que la angustia me inspirase algún chiste
-mordaz y divertido. Al notar esto, cejé un poco y le hice algunas
-caricias. He ahí por qué «a la cepa le falta ahora su rodrigón.»[199]
-
-JANTIAS.
-
-¡Oh tortugas tres veces bienaventuradas! ¡Cuánto envidio la dura concha
-que defiende vuestro cuerpo! ¡Qué sabias y previsoras fuisteis al
-cubriros la espalda con un impenetrable escudo! ¡Ay, un nudoso garrote
-ha surcado la mía!
-
-CORO.
-
-¿Qué sucede, niño? Porque hasta al más anciano hay derecho para
-llamarle niño, cuando se deja pegar.
-
-JANTIAS.
-
-Sucede que nuestro viejo es la peor de las calamidades. Ha sido
-el más procaz de todos los convidados, y cuenta que allí estaban
-Hipilo, Antifonte, Lico, Lisístrato, Teofrasto, y Frínico; pues sin
-embargo, a todos los dejó tamañitos su insolencia. En cuanto se
-atracó de los mejores platos, empezó a bailar, a saltar, a reír, a
-eructar como un pollino harto de cebada, y a sacudirme de lo lindo,
-gritándome: «¡Esclavo, esclavo!» Lisístrato, al verlo así, le lanzó
-esta comparación: «Anciano, pareces un piojo resucitado o un burro que
-corre a la paja.» Y él, atronándonos los oídos, le replicó con esta:
-«Y tú te pareces a una langosta, de cuyo manto se pueden contar todos
-los hilos[200] y a Esténelo[201] despojado de su guardarropa.» Todos
-aplaudieron, menos Teofrasto, que se mordió los labios como hombre bien
-educado. Entonces, encarándosele nuestro viejo, le dijo: «Di tú, ¿a
-qué te das tanto tono, y te las echas de persona? Ya sabemos que vives
-a costa de los ricos a fuerza de bufonadas.» Así continuó dirigiendo
-insultos semejantes a todos, diciendo los chistes más groseros,
-cantando historias necias e importunas. Después se ha dirigido hacia
-aquí, completamente ebrio, pegando a cuantos encuentra. Mirad, ahí
-viene haciendo eses. Yo me largo, para evitar nuevos golpes.
-
-FILOCLEÓN.[202]
-
-Dejadme: marchaos. Voy a dar que sentir a algunos de los que se
-obstinan en perseguirme. ¿Os largaréis, bribones? Si no, os tuesto con
-esta antorcha.
-
-BDELICLEÓN.
-
-A pesar de tus baladronadas juveniles, te juro que mañana nos has de
-pagar tus atropellos. Vendremos en masa a citarte a juicio.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Ja, ja! ¡A citarme! ¡Qué vejeces! ¿No sabéis que ya ni puedo oír
-hablar de pleitos? ¡Ja, ja! Ahora tengo otros gustos: tirad las
-urnas. ¿No os vais? ¿Dónde esta el juez? Decidle que se ahorque. (_A
-la cortesana._) Sube, manzanita de oro, sube agarrada a esta cuerda;
-cógela, pero con precaución, que está algo gastada; sin embargo aún le
-gusta que la froten. ¿No has visto con qué astucia te he sustraído a
-las torpes exigencias de los convidados? Debes probarme tu gratitud.
-Pero no lo harás, demasiado lo sé; ni siquieras lo intentarás; me
-engañarás y te reirás en mis narices como lo has hecho con tantos
-otros. Oye, si me quieres y me tratas bien, cuando muera mi hijo me
-comprometo a sacarte del lupanar y tomarte por concubina, amorcito mío.
-Ahora no puedo disponer de mis bienes; soy joven y me atan corto: mi
-hijito no me pierde de vista; es gruñón, insoportable y tacaño hasta
-partir en dos un comino y aprovechar la pelusilla de los berros. Su
-único miedo es el que me eche a perder, pues no tiene más padre que yo.
-Pero ahí está. Se dirige apresuradamente hacia nosotros. Hazle frente.
-Coge esas teas. Voy a jugarle una partida de muchacho, como él a mí
-antes de iniciarme en los misterios.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡Hola, hola, viejo verde! Parece que nos gustan los lindos ataúdes. Mas
-lo juro por Apolo, no harás eso impunemente.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Ah! tú te comerías a gusto un proceso en vinagre.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿No es una indecencia burlarme de ese modo, y arrebatar su flautista a
-los convidados?
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Qué flautista? ¿Has perdido el juicio, o sales de alguna tumba?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Por Júpiter, esa dardaniense[203] que está contigo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Ca! Si es una antorcha encendida en la plaza en honor a los
-dioses.[204]
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Una antorcha?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Sí, una antorcha.[205] ¿No ves que es de diversos colores?
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Qué es eso negro que tiene en medio?
-
-FILOCLEÓN.
-
-La pez que se derrite al quemarse.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Y eso en la parte posterior. ¿No es su trasero?
-
-FILOCLEÓN.
-
-No, es el cabo de la antorcha que sobresale.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Qué dices? ¿Cuál cabo? Vamos, ven acá.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Eh, eh! ¿Qué intentas?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Llevármela y quitártela: estás ya gastado e impotente.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Escucha un momento. Asistía yo a los juegos olímpicos cuando
-Efudión,[206] aunque viejo, luchó valerosamente con Ascondas,
-concluyendo el anciano por hundir de un puñetazo al joven. Sírvate de
-aviso, por si se me ocurriese reventarte un ojo.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡Por Júpiter! Conoces bien a Olimpia.
-
- * * * * *
-
-UNA PANADERA. (_A Bdelicleón._)
-
-Socórreme, en nombre de los dioses. Ese hombre me ha arruinado; al
-pasar, agitando a tontas y a locas su antorcha, me ha echado a rodar
-por la plaza diez panes de a óbolo, y además otros cuatro.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Ves lo que has hecho? Tu dichoso vino nos va a llenar de pleitos la
-casa.
-
-FILOCLEÓN.
-
-No lo creas; un cuentecillo alegre lo arreglará todo: verás cómo me
-reconcilio con esta.
-
-LA PANADERA.
-
-Te juro por las dos diosas[207] que no te reirás impunemente de Mirtia,
-hija de Ancilión y de Sóstrata, después de haberle echado a perder sus
-mercancías.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Escucha, mujer: voy a contarte una fábula muy chistosa.
-
-LA PANADERA.
-
-¿Fabulitas a mí, viejo chocho?
-
-FILOCLEÓN.
-
-Al volver una noche Esopo de un banquete le ladró atrevida cierta perra
-borracha: «¡Ah perra, perra, le dijo entonces, si cambiases tu maldita
-lengua por un poco de trigo, me parecerías más sensata!»
-
-LA PANADERA.
-
-¡Cómo! ¿Te burlas de mí? Pues bien; quienquiera que seas, te cito ante
-los inspectores del mercado,[208] para que me indemnices daños y
-perjuicios. Querefonte,[209] que está ahí, será mi testigo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Pero, por mi vida, oye a lo menos lo que voy a decirte: quizá te
-agrade más. Laso[210] y Simónides tenían en cierta ocasión un certamen
-poético, y Laso dijo: «Poco me importa.»
-
-LA PANADERA.
-
-¡Muy bien! Como tú, ¿verdad?
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Y tú, Querefonte, vas a ser testigo de esa mujer amarilla,[211] de esa
-Ino[212] precipitándose desde una roca a los pies de Eurípides?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Ahí se acerca otro: según parece, también a citarte, pues viene con un
-testigo.
-
- * * * * *
-
-UN ACUSADOR.
-
-¡Qué desdichado soy!... Anciano, te demando por injurias.
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Por injurias? ¡Ah, no, por piedad, no lo demandes! Yo te pagaré cuanto
-pidas, y aun así te quedaré agradecido.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Yo también quiero reconciliarme con él: confieso francamente que le he
-pegado y apedreado. (_Al acusador._) Pero acércate más: ¿me permites
-que yo solo señale la cantidad que debe dársete como indemnización, y
-que en adelante sea amigo tuyo, o prefieres fijarla tú?
-
-EL ACUSADOR.
-
-Habla tú, pues detesto los pleitos y negocios.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Cierto Sibarita se cayó de un carro y se infirió una grave herida en
-la cabeza: es de advertir que no entendía gran cosa de equitación.
-Acercósele entonces uno de sus amigos, y le dijo: «Ejercítese cada cual
-en el arte que sepa»; por tanto, corre a curarte en casa de Pítalo.[213]
-
-BDELICLEÓN (_A Filocleón._)
-
-Persistes en tus costumbres.
-
-EL ACUSADOR (_Al testigo._)
-
-Acuérdate de su respuesta.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Oye, no te vayas. En cierta ocasión rompió una mujer en Síbaris el
-cofre de los procesos...
-
-EL ACUSADOR (_Al testigo._)
-
-También te tomo por testigo de lo que dice.
-
-FILOCLEÓN (_Al acusador._)
-
-...El cual cofre hizo atestiguar el hecho; pero la Sibarita le
-contestó: «¡Por Proserpina, déjate de testigos y cómprate cuanto antes
-una ligadura; eso tendrá más sentido común!»
-
-EL ACUSADOR (_A Filocleón._)
-
-¡Búrlate! ¡búrlate! ¡Ya veremos cuando el arconte mande traer a la
-vista tu causa!
-
-BDELICLEÓN (_A Filocleón._)
-
-¡Por Ceres, no estarás aquí más tiempo! Voy a llevarte a la fuerza.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Qué haces?
-
-BDELICLEÓN.
-
-¿Qué hago? Llevarte adentro. De otro modo no va a haber testigos
-suficientes para los infinitos que te demandan.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Un día los de Delfos...[214]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Poco me importa.
-
-FILOCLEÓN.
-
-...Acusaron a Esopo de haber robado un vaso de Apolo; entonces él contó
-que una vez el escarabajo...[215]
-
-BDELICLEÓN.
-
-¡Oh, vete al infierno! Me matas con tus escarabajos.
-
-(_Bdelicleón se lleva a su padre._)
-
-CORO.
-
-Envidio tu felicidad, anciano. ¡Qué cambio en su áspera existencia!
-Siguiendo prudentes consejos, va a vivir entre placeres y delicias.
-Quizá los desatienda, porque es difícil cambiar el carácter que se tuvo
-desde la cuna. Sin embargo, muchos lo consiguieron; consejos ajenos
-han logrado modificar a veces nuestras costumbres, ¡Cuántas alabanzas
-no alcanzará por esto, en mi opinión y en la de los sabios, el hijo
-de Filocleón, tan discreto y cariñoso con su padre! Jamás he visto un
-joven tan comedido, de tan amables costumbres. Ninguno me ha regocijado
-como él. En todas las respuestas que daba a su padre resplandecía la
-razón y el deseo de inspirarle más decorosas aficiones.
-
- * * * * *
-
-JANTIAS.
-
-¡Por Baco! Sin duda algún Dios ha revuelto y embrollado nuestra casa.
-El viejo, después de haber bebido y haber oído largo rato tocar la
-flauta, ebrio de placer, repite toda la noche las antiguas danzas que
-Tespis[216] hacía ejecutar a sus coros. Pretende demostrar, bailando
-incesantemente, que los trágicos modernos son todos unos lelos sin
-sustancia.
-
-FILOCLEÓN (_Declamando_).
-
-¿Quién se sienta a la entrada del vestíbulo?[217]
-
-JANTIAS.
-
-La calamidad se aproxima.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Apartad las vallas. Va a principiar el baile...
-
-JANTIAS.
-
-Mejor dirás la locura.
-
-FILOCLEÓN.
-
-...Que aligera mi pecho con su impetuosidad. ¡Cómo mugen mis narices!
-¡Cómo suenan mis vértebras!...
-
-JANTIAS.
-
-Bien te vendría una toma de eléboro.[218]
-
-FILOCLEÓN.
-
-Frínico[219] se asusta como un gallo...
-
-JANTIAS.
-
-Pongámonos en salvo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-...Que agita sus patas en el aire.
-
-JANTIAS.
-
-¡Eh! mira dónde pisas.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Con flexibilidad juegan todos mis miembros!
-
-JANTIAS.
-
-Nada, está visto, es una verdadera locura.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Ahora desafío a todos mis rivales. Si hay algún trágico que se precie
-de danzar bien, venga por acá y tendremos un certamen coreográfico...
-¿Se presenta alguno?
-
-BDELICLEÓN.
-
-Este solo.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Quién es ese desgraciado?
-
-BDELICLEÓN.
-
-El hijo segundo de Carcino.[220]
-
-FILOCLEÓN.
-
-Pronto lo anonadaré; voy a molerle a puñetazos acompasados; pues no
-entiende una palabra de ritmos.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Pero, ¡infeliz!, ahí viene su hermano, otro trágico carcinita.
-
-FILOCLEÓN.
-
-Voy haciendo provisiones para el almuerzo.
-
-BDELICLEÓN.
-
-Sí, pero solo de cangrejos;[221] por que ahí llega un tercer hijo de
-Carcino.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¿Qué es eso que se arrastra? ¿Es una araña o una vinagrera?[222]
-
-BDELICLEÓN.
-
-Es un cangrejillo; el más pequeño de la familia. También poeta trágico.
-
-FILOCLEÓN.
-
-¡Oh Carcino, padre feliz de tan hermosa familia! ¡Qué banda de
-reyezuelos[223] desciende sobre mí! Fuerza es, ¡ay triste!, que me bata
-con ellos. Preparad la salmuera, por si salgo vencedor.
-
-CORO.
-
-Ea, apartémonos un poco, para que puedan hacer sus pruebas delante de
-nosotros.
-
-Ea, ilustres hijos de un habitante del mar,[224] hermanos de los
-langostinos, danzad sobre la arena en la orilla del estéril piélago.
-Moved en círculo vuestros pies; levantad las piernas como Frínico, y al
-verlas en el aire, lanzarán gritos de asombro los espectadores.
-
-Gira sobre ti mismo, da vueltas; levanta la pierna hasta el cielo;
-trasfórmate en un torbellino. Ahí se adelanta el mismo rey del mar, el
-padre de tus rivales, orgulloso de sus hijos. Mas si tenéis gusto en
-danzar, hacednos salir cuanto antes, pues nunca hasta ahora se ha visto
-terminar la comedia con un baile del coro.[225]
-
-
-FIN DE LAS AVISPAS.
-
-
-
-
-LA PAZ.
-
-
-
-
-NOTICIA PRELIMINAR.
-
-
-Cleón y Brásidas, generales de Atenas y Lacedemonia, murieron en un
-mismo combate; aquel al retirarse fugitivo, y este en brazos de la
-victoria. «Después de la derrota de los atenienses ante Anfípolis, dice
-Tucídides,[226] y de la muerte de Brásidas y Cleón, los más ardientes
-partidarios de la guerra, el primero porque le debía sus triunfos y
-su gloria, y el segundo porque no dejaba de prever que en tiempos
-normales serían más patentes sus prevaricaciones y menos atendidas sus
-calumnias, los hombres que en ambas ciudades aspiraban a desempeñar
-el principal papel, Plistoánax, hijo de Pausanias, rey de Esparta,
-y Nicias, hijo de Nicerato, el general afortunado como ninguno, se
-declararon en favor de la paz. Pactose está por cincuenta años tras
-largas negociaciones, aunque la reconciliación de las dos repúblicas
-enemigas siempre tuvo más de aparente que de real.» Alcibíades, cuya
-desmedida ambición era un continuo peligro, pues aspiraba no menos
-que a recoger la herencia de Pericles, y atropellando por todo,
-trataba de comprometer a su patria en una nueva guerra, atizó con sus
-intrigas los enconados odios que en el corazón de ambas ciudades se
-revolvían; y tal maña se dio que en el año 420 antes de nuestra era,
-decimotercio de la guerra del Peloponeso, era ya inminente una nueva
-ruptura de hostilidades. Para contener, si era posible, tan espantoso
-mal, escribió _La Paz_ Aristófanes, comedia cuyo objeto, idéntico al de
-_Los Acarnienses_, es inspirar al pueblo profunda aversión a una guerra
-desastrosa y funesta, y confirmarle en el amor a las dulzuras del
-estado pacífico, que apenas había empezado a saborear. Para lograr tan
-levantado fin, acude el poeta tanto a su inagotable imaginación como
-a la audaz energía de que tan elocuente muestra son sus _Caballeros_,
-pues a un tiempo que pinta con poético colorido las ventajas de la paz
-y da existencia y vida a las más inanimadas abstracciones, levanta con
-atrevida mano el hipócrita velo con que se encubrían los enemigos del
-reposo público, mostrando al desnudo sus miras interesadas, sus bajas
-intenciones y su sospechosa ambición. Los dos partidos que entonces
-dividían a Atenas aparecen en _La Paz_ tras una alegoría transparente:
-el populacho, los demagogos, las gentes que no teniendo nada que
-perder se agrupaban alderredor de Alcibíades, en aquella jarcia de
-comerciantes de lanzas, cascos y escudos; y las personas sensatas y
-sinceramente amantes de su país, en el noble coro de labradores que
-ayuda al audaz Trigeo en la peligrosa tarea de libertar a la patria.
-Veamos cómo desarrolla Aristófanes la acción.
-
-Trigeo o _viñador_, condolido de los males que afligen a su patria,
-se propone subir al Olimpo en demanda de la Paz; el único medio que
-para ello se le ocurre, es alimentar un enorme escarabajo, recordando
-la fábula de Esopo en que aquel animalejo consigue llegar hasta el
-regazo del padre de los dioses. Caballero en el nuevo Pegaso, lánzase
-atrevidamente a los aires, desoyendo las advertencias de su atribulada
-familia. Llega por fin al cielo, donde Mercurio, después de un
-recibimiento descortés, se aviene a indicarle el modo de desenterrar a
-la Paz. Aparécese en esto la Guerra acompañada del Tumulto, y pone a la
-vista sus violencias majando en un inmenso mortero ciudades y regiones,
-mientras la Paz permanece relegada al fondo de una caverna, obstruida
-por enormes peñascos. Trigeo trata de darla libertad y convoca al
-efecto a ciudadanos de todos los países, principalmente labradores, que
-aparecen armados de cables y palancas. No todos ponen, sin embargo,
-igual ahínco en la consecución de la obra, pues mientras los atenienses
-y lacedemonios tiran con todas sus fuerzas, los de Mégara blandean por
-el hambre, y los de Argos y Beocia tratan, fingiendo ayuda, de anular
-sus esfuerzos con ánimo de obtener durante la guerra pingües subsidios
-de todos los beligerantes. Por fin la cautiva aparece, y con ella Opora
-y Teoría, personificaciones de la abundancia y de las fiestas anejas a
-la Paz. En medio del mayor júbilo se ofrece a la deidad rescatada un
-sacrificio, turbado solo por las pretensiones de Hierocles, sacerdote
-famélico, y las quejas de los vendedores de armas, a los que el nuevo
-orden de cosas va a arruinar.
-
-La comedia concluye con las bodas de Trigeo y la Abundancia, celebradas
-por un alegre y estrepitoso canto de Himeneo.
-
-Adolece esta pieza de un defecto capital, y es que la ficción
-admirablemente sostenida hasta que la Paz sale de la caverna, decae
-desde este momento y se arrastra lánguidamente hasta el final. Ni los
-más picantes chistes, ni multitud de encantadores detalles, parecidos,
-como dice Pierron,[227] a islotes de pura poesía sobrenadando en un
-mar de obscenidades y bajezas, ni el diálogo siempre intencionado
-y vivo bastan para disimular la pobreza de la acción, que desde el
-verso 520,[228] es decir, mucho antes de la mitad de la comedia, queda
-reducida a los preparativos necesarios para el ofrecimiento de un
-holocausto y la celebración de unas bodas. A esto se agrega, observa
-Brumoy,[229] el hallarse llena _La Paz_, más que otras comedias, de
-enigmas, alusiones, metáforas y figuras de toda especie, cuyo gusto,
-aunque no lo podamos apreciar con la debida precisión, sin embargo,
-no era de los más selectos, pues fue ya objeto de acerbas críticas
-por parte de los contemporáneos de Aristófanes,[230] hasta tal punto
-que este, según la opinión más probable, los corrigió en una segunda
-edición, en la cual la Paz, personaje mudo en la conservada, debía de
-intervenir en el diálogo y la acción con su compañera la Agricultura.
-
-_La Paz_ se representó el año 13 de la guerra del Peloponeso, 420 antes
-de nuestra era, cuya fecha fija suficientemente Aristófanes en el verso
-998 de la misma,[231] y obtuvo en el certamen el segundo lugar. «Quizá,
-observa un discreto intérprete,[232] al negarle los jueces la primera
-corona, quisieron castigar al poeta por haber tenido razón contra la
-ceguera popular.»
-
-
-
-
-PERSONAJES.
-
-
- DOS ESCLAVOS DE TRIGEO.
- TRIGEO.
- MUCHACHAS, HIJAS DE TRIGEO.
- MERCURIO.
- LA GUERRA.
- EL TUMULTO.
- CORO DE LABRADORES.
- HIEROCLES, adivino.
- UN FABRICANTE DE HOCES.
- UN FABRICANTE DE PENACHOS.
- UN VENDEDOR DE CORAZAS.
- UN FABRICANTE DE TROMPETAS.
- UN FABRICANTE DE CASCOS.
- UN FABRICANTE DE LANZAS.
- UN HIJO DE LÁMACO.
- UN HIJO DE CLEÓNIMO.
- LA PAZ. }
- OPORA O LA ABUNDANCIA. } Personajes mudos.
- TEORÍA. }
-
- * * * * *
-
-La acción pasa al principio delante de la casa de Trigeo.
-
-
-
-
-LA PAZ.
-
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-Vamos, vamos, trae pronto su pastelito al escarabajo.
-
-ESCLAVO SEGUNDO.
-
-Toma, dáselo a ese maldito. ¡Ojalá no coma otro mejor!
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-Dale otro de excremento de asno.
-
-ESCLAVO SEGUNDO.
-
-Ahí lo tienes también. ¿Pero dónde está el que le trajiste hace un
-momento? ¿Se lo ha comido ya?
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-¡Pues ya lo creo! Me lo arrebató de las manos, le dio una vueltecilla
-entre las patas, y se lo tragó enterito. Hazle, hazle otros más grandes
-y espesos.
-
-ESCLAVO SEGUNDO.
-
-¡Oh limpia-letrinas, socorredme en nombre de los dioses, si no queréis
-que me asfixie!
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-Otro, otro, confeccionado con excrementos de bardaje; ya sabes que le
-gusta la masa muy molida.
-
-ESCLAVO SEGUNDO.
-
-Toma; lo que me consuela es hallarme al abrigo de una sospecha: nadie
-dirá que me como la pasta al amasarla.
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-¡Puf! Venga otro, otro, y otro; no ceses de amasar.
-
-ESCLAVO SEGUNDO.
-
-¡Imposible! No puedo resistir ya el olor de esta letrina. Voy a
-llevarlo todo adentro.
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-Idos al infierno ella y tú.
-
-ESCLAVO SEGUNDO.
-
-¿No me dirá alguno de vosotros que lo sepa, dónde podré comprar una
-nariz sin agujeros? Porque es el más repugnante de los oficios, esto
-de ser cocinero de un escarabajo. Al fin un cerdo o un perro se tragan
-nuestros excrementos tal y como se los encuentran, mas este animal
-anda siempre en repulgos, y ni aun se digna tocarlos, si no me he
-estado amasando un día entero la bolita, como si hubiera de ofrecerse
-a una joven delicada. Pero veamos si ha concluido de comer; voy a
-entreabrir un poquito la puerta, para que él no me distinga. ¡Traga,
-traga, atrácate hasta que revientes! ¡Cómo devora el maldito! Mueve las
-mandíbulas como un atleta sus membrudos brazos: luego agita la cabeza
-y las patas, como los que enrollan cables en las naves de carga. ¡Qué
-animal tan voraz, fétido e inmundo! No sé qué dios nos ha enviado
-semejante regalo, pero seguramente no han sido ni Venus ni las Gracias.
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-¿Pues cuál?
-
-ESCLAVO SEGUNDO.
-
-Solo ha podido ser Júpiter fulminante.[233] Pero sin duda algún
-espectador, alguno de esos jóvenes presumidos de sabios, estará
-diciendo ya: ¿Qué es esto? ¿Qué significa ese escarabajo? Y un
-jonio[234] sentado a su lado, estoy seguro de que le responde: Todo
-esto, si no me engaño, se refiere a Cleón, pues es el único que no
-tiene reparo en alimentarse de basura.[235] Pero voy a dar agua al
-escarabajo.
-
- * * * * *
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-Y yo voy a explicar el asunto a los niños, a los mozos, a los hombres,
-a los viejos, y a los que han traspasado el término ordinario de la
-vida. Mi señor tiene una rara locura, no la vuestra,[236] sino otra
-completamente nueva. Todo el día se lo pasa mirando al cielo, con la
-boca abierta, e increpando a Júpiter de este modo: ¡Oh Júpiter! ¿Qué
-intentas? Depón tu escoba, no barras la Grecia.
-
- * * * * *
-
-TRIGEO[237] (_Dentro_).
-
-¡Ay! ¡Ay!
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-Callemos. Se me figura haber oído su voz.
-
-TRIGEO.
-
-¡Oh Júpiter! ¿Qué intentas hacer de nuestra patria? ¿No ves que se
-despueblan las ciudades?
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-He ahí la manía de que acabo de hablaros. Esas palabras pueden daros
-una idea de ella; yo os diré las que pronunciaba cuando principió
-a revolvérsele la bilis. Hablando aquí mismo a solas, exclamaba:
-«¿Cómo podría yo ir derecho a Júpiter?» Construyó al efecto escalas
-muy ligeras, por las cuales, sirviéndose de pies y manos, trataba
-de subir al cielo, hasta que se cayó, rompiéndose la cabeza. Ayer
-se fue corriendo a no sé dónde, y volvió a casa con este enorme
-escarabajo, ligero como un caballo del Etna,[238] obligándome a ser
-su palafrenero. Mi amo le acaricia como si fuese un potro, y le dice:
-«Pegasillo mío, generoso volátil, llévame de un vuelo hasta el trono
-de Júpiter.»[239] Pero voy a ver por esta rendija lo que hace. ¡Oh
-desgraciado! ¡Favor, favor, vecinos! ¡Mi dueño sube por el aire montado
-en el escarabajo!
-
- * * * * *
-
-TRIGEO (_En la escena_).
-
-Despacio, despacio; poco a poco, escarabajo mío; refrena algo tu
-fogosidad; no confíes demasiado en tu fuerza; aguarda a que, después de
-sudar, el rápido movimiento de las alas haya dado agilidad a tus remos.
-Sobre todo, no despidas ningún mal olor; si estás dispuesto a hacerlo,
-más vale que te quedes en casa.
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-¡Oh dueño mío! ¿Estás loco?
-
-TRIGEO.
-
-¡Silencio! ¡Silencio!
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-¿Pero a dónde diriges tu vuelo, temerario?
-
-TRIGEO.
-
-Vuelo para hacer la felicidad de todos los griegos; por ellos llevo a
-cabo esta nueva y atrevida empresa.
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-Mas ¿qué intentas? ¡Oh, qué inútil locura!
-
-TRIGEO.
-
-Nada de palabras de mal agüero. Al contrario, pronúncialas favorables.
-Manda callar a todos; haz que cubran con nuevos ladrillos las letrinas
-y cloacas, y que se pongan un tapón en el trasero.[240]
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-No, no callaré, si no me dices a dónde enderezas el vuelo.
-
-TRIGEO.
-
-¿A dónde he de ir sino al cielo, a ver a Júpiter?
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-¿Con qué intención?
-
-TRIGEO.
-
-Con la de preguntarle qué piensa hacer de todos los griegos.
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-¿Y si no te lo dice?
-
-TRIGEO.
-
-Le citaré a juicio y le acusaré de hacer traición a los griegos en
-favor de los persas.[241]
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-Por Baco, no harás eso mientras yo viva.
-
-TRIGEO.
-
-Pues no es posible otra cosa.
-
-ESCLAVO PRIMERO.
-
-¡Ay, ay, ay! Chiquitas, que vuestro padre os abandona marchándose al
-cielo de tapadillo. ¡Ah! Suplicadle, suplicadle, pobrecitas huérfanas.
-
-LA MUCHACHA.
-
-¡Padre, padre! ¿Será verdad, como acaban de decirnos, que nos abandonas
-para ir a perderte con las aves en la región de los cuervos? Di, padre
-mío, ¿es verdad? Respóndeme, si me amas.
-
-TRIGEO.
-
-Sí, me marcho. Cuando me pedís pan, hijas mías, llamándome papá, se me
-parte el corazón al no hallar en toda la casa ni la sombra de un óbolo.
-Si salgo bien de la empresa, tendréis siempre que queráis una gran
-torta, sazonada con un buen bofetón.[242]
-
-LA MUCHACHA.
-
-Mas ¿cómo vas a hacer ese viaje? No hay navío que pueda conducirte.
-
-TRIGEO.
-
-Iré sobre este corcel alado; no necesito embarcarme.
-
-LA MUCHACHA.
-
-Pero, padre, ¿cómo se te ha ocurrido subir al cielo montado en un
-escarabajo?
-
-TRIGEO.
-
-Las fábulas de Esopo[243] dicen que es el único volátil que ha llegado
-hasta los dioses.
-
-LA MUCHACHA.
-
-¡Padre mío, padre mío! Eso es un cuento increíble. ¿Cómo ha podido
-llegar hasta los dioses un animal tan inmundo?
-
-TRIGEO.
-
-Subió por la enemistad que tuvo con el águila, y se vengó haciendo una
-tortilla con sus huevos.
-
-LA MUCHACHA.
-
-¿No era mejor que montases el alígero Pegaso y te presentases a los
-dioses con más trágico continente?[244]
-
-TRIGEO.
-
-Tontuela, ¿no conoces que hubiera necesitado doble provisión? Mientras
-así este se alimentará con lo que yo haya digerido.
-
-LA MUCHACHA.
-
-Y si cae del piélago en los húmedos abismos,[245] ¿cómo podrá salir a
-flote un animal alado?
-
-TRIGEO.
-
-Llevo un timón[246] que emplearé si hay necesidad; todo quedará
-reducido a que me sirva de nave un escarabajo de Naxos.[247]
-
-LA MUCHACHA.
-
-Después del naufragio, ¿qué puerto te acogerá?
-
-TRIGEO.
-
-¿Pues no hay en el Pireo el puerto del Escarabajo?[248]
-
-LA MUCHACHA.
-
-Ten mucho cuidado de no tropezar y caer. Si te quedas cojo,
-darás asunto a Eurípides para una tragedia, de la cual serás
-protagonista.[249]
-
-TRIGEO.
-
-Eso es cuenta mía. Adiós. (_A los espectadores._) Vosotros, en cuyo
-obsequio sufro estos trabajos, absteneos durante tres días de todo
-desahogo, sólido ni fluido:[250] pues, si al cernerse en las alturas
-percibe mi corcel algún olor, se precipitará sobre la tierra y burlará
-mis esperanzas. Adelante, Pegaso mío; haz resonar tu freno de oro,
-endereza las orejas. ¡Oh! ¿Qué haces, qué haces? ¿Por qué vuelves
-la cabeza hacia las letrinas? Levántate atrevidamente de la tierra,
-y desplegando tus veloces alas, vuela en línea recta al palacio
-de Júpiter. Aparta por hoy el hocico de la basura, y de todos tus
-alimentos cotidianos. ¡Eh, buen hombre! ¿Qué haces ahí? A ti te digo,
-que haces tus necesidades en el Pireo, junto al Lupanar. ¿Quieres
-que me mate? ¿Quieres que me mate? Ocúltalo pronto, cúbrelo con un
-gran montón de tierra, planta encima serpol y riégalo con perfumes,
-pues si llego a caer ahí y a causarme grave daño, en castigo de mi
-muerte tendrá que pagar cinco talentos la ciudad de Quíos[251] por
-tu condenado trasero. ¡Ay! ¡Ay! ¡Qué miedo! ¡Ya no tengo ganas de
-bromas! Mucha atención, maquinista. Un viento rebelde gira alderredor
-de mi ombligo: si no tienes suma precaución, voy a echarle un pienso
-al escarabajo.[252] Mas no debo estar lejos de los dioses, pues ya
-distingo la morada de Júpiter. ¿Quién es ese que está en la puerta?
-Abrid.
-
-(_La escena cambia y representa el cielo._)
-
- * * * * *
-
-MERCURIO.
-
-Se me figura que huelo a hombre (_viendo a Trigeo_). ¡Oh Hércules! ¿Qué
-monstruo es ese que veo?
-
-TRIGEO.
-
-Un hipocántaro.[253]
-
-MERCURIO.
-
-Infame, atrevido, desvergonzado, bribón, rebribón, bribón más que todos
-los bribones juntos, ¿cómo has subido hasta aquí? ¿Cómo te llamas?
-¡Pronto!
-
-TRIGEO.
-
-Bribón.
-
-MERCURIO.
-
-¿De dónde eres? ¡Contesta!
-
-TRIGEO.
-
-Bribón.
-
-MERCURIO.
-
-¿Quién es tu padre?
-
-TRIGEO.
-
-¿El mío? Bribón.
-
-MERCURIO.
-
-¡Por la Tierra! Vas a morir si no me dices tu nombre.
-
-TRIGEO.
-
-Soy Trigeo el Atmonense,[254] viñador honrado, enemigo de pleitos y
-delaciones.
-
-MERCURIO.
-
-¿A qué has venido?
-
-TRIGEO.
-
-A traerte estas viandas.
-
-MERCURIO.
-
-¡Oh pobrecillo! ¿Qué tal, qué tal el viaje?[255]
-
-TRIGEO.
-
-Glotonazo, ¿ya no te parezco bribón? Ea, vete a llamar a Júpiter.
-
-MERCURIO.
-
-¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! No creas que estás cerca de los dioses. Ayer mismo
-emigraron.
-
-TRIGEO.
-
-¿A qué lugar de la Tierra?
-
-MERCURIO.
-
-¡Oh! ¿De la Tierra?
-
-TRIGEO.
-
-En fin, ¿a dónde?
-
-MERCURIO.
-
-Lejos, muy lejos, al sitio más escondido y apartado de los cielos.
-
-TRIGEO.
-
-¿Cómo te has quedado aquí solo?
-
-MERCURIO.
-
-Para guardar la vajilla restante, los pucherillos, las tablillas y las
-pequeñas ánforas.[256]
-
-TRIGEO.
-
-¿Pero por qué han emigrado los dioses?
-
-MERCURIO.
-
-Por odio a los griegos. En los lugares que les estaban destinados han
-alojado a la guerra dándole amplios poderes para que os trate a su
-antojo. Ellos se han retirado muy lejos, por no presenciar vuestros
-combates ni oír vuestras súplicas.
-
-TRIGEO.
-
-¿Por qué razón nos tratan así? Dime.
-
-MERCURIO.
-
-Porque habéis preferido la guerra a la paz con que os han brindado
-mil veces. Los lacedemonios, si llegaban a conseguir alguna pequeña
-ventaja, exclamaban en seguida: «Por los Dióscuros,[257] nos la han
-de pagar los atenienses.» Por el contrario, si los atenienses salíais
-algo mejor librados y los lacedemonios venían a tratar de la paz, la
-contestación ya se sabía que había de ser: «Por Minerva,[258] no nos la
-pegáis; por Júpiter, no hay que darles crédito; ellos volverán mientras
-tengamos a Pilos.»[259]
-
-TRIGEO.
-
-Cierto, ese es nuestro lenguaje.
-
-MERCURIO.
-
-Por lo cual no sé si volveréis a ver a la Paz.
-
-TRIGEO.
-
-¿Pues a dónde se ha ido?
-
-MERCURIO.
-
-La Guerra la hundió en una profunda caverna.
-
-TRIGEO.
-
-¿En cuál?
-
-MERCURIO.
-
-Ahí, en ese abismo; ¿no ves cuántos peñascos ha amontonado encima para
-que nunca podáis recobrarla?
-
-TRIGEO.
-
-Y dime, ¿qué calamidad nos prepara?
-
-MERCURIO.
-
-Lo ignoro; solo sé que ayer a la tarde trajo un mortero de prodigioso
-tamaño.
-
-TRIGEO.
-
-¿Qué hará con ese mortero?
-
-MERCURIO.
-
-Piensa machacar en él las ciudades. Pero me marcho; si no me engaño, va
-a salir; ¡cómo alborota ahí dentro!
-
-TRIGEO.
-
-¡Ah, pobre de mí! ¡Huyamos! Yo también oigo el estruendo del mortero
-bélico.
-
- * * * * *
-
-LA GUERRA (_Trayendo un enorme mortero_).
-
-¡Guay mortales, mortales, desdichados mortales! ¡Temblad por vuestras
-mandíbulas!
-
-TRIGEO.
-
-¡Oh poderoso Apolo, qué inmenso mortero! ¡Qué daño hace la sola vista
-de la Guerra! ¡Ese, ese es el monstruo sanguinario y cruel del cual
-huimos! ¡Oh, cómo se apoya sobre sus piernas![260]
-
-LA GUERRA.
-
-¡Oh Prasias, Prasias,[261] y una, y cien, y mil veces desgraciada, hoy
-feneces para siempre!
-
-TRIGEO.
-
-Hasta ahora, ciudadanos, nada va con vosotros; ese golpe cae sobre
-Lacedemonia.
-
-LA GUERRA.
-
-¡Ah Mégara, Mégara, cómo te voy a majar! Toda vas a ser reducida a
-menudo picadillo.
-
-TRIGEO.
-
-¡Oh, oh! ¡Cuántas y cuán amargas lágrimas para los Megarenses![262]
-
-LA GUERRA.
-
-¡Ah Sicilia, también tú pereces!
-
-TRIGEO.
-
-¡Míseras ciudades, vais a ser ralladas como queso!
-
-LA GUERRA.
-
-Ea, mezclemos un poco de miel del Ática.[263]
-
-TRIGEO.
-
-¡Eh! no, te aconsejo que emplees otra; esa cuesta a cuatro óbolos;
-economiza la miel del Ática.
-
-LA GUERRA.
-
-¡Hola! ¡eh, Tumulto!
-
- * * * * *
-
-EL TUMULTO.
-
-¿Qué me quieres?
-
-LA GUERRA.
-
-¡Mucho ojo! ¿Te estás mano sobre mano, eh? Pues toma esta puñada.
-
-TRIGEO.
-
-¡Soberbio golpe!
-
-EL TUMULTO.
-
-¡Ay! señora.
-
-TRIGEO.
-
-¿Qué? ¿Se había untado el puño con ajos?[264]
-
-LA GUERRA.
-
-Tráeme volando una mano de mortero.
-
-EL TUMULTO.
-
-Pero, dueña mía, si no tenemos ninguna: como solo estamos aquí desde
-ayer...
-
-LA GUERRA.
-
-Vete a buscar una en Atenas; pero ¡vivo, vivo!
-
-EL TUMULTO.
-
-Ya corro. ¡Pobre de mí, si no la traigo!
-
-TRIGEO.
-
-Ea, ¿qué haremos, míseros mortales? Ya veis qué espantoso peligro nos
-amenaza. Si vuelve con la mano de mortero, esta va a entretenerse en
-triturar a su gusto las ciudades. ¡Oh Baco, que muera antes de traerla!
-
-LA GUERRA.[265]
-
-¿Qué?
-
-EL TUMULTO.
-
-¿Cómo?
-
-LA GUERRA.
-
-¿No la traes?
-
-EL TUMULTO.
-
-¡Qué he de traer! Los atenienses han perdido la mano de su mortero,
-aquel curtidor que revolvía toda la Grecia.[266]
-
-TRIGEO.
-
-¡Oh, dicha! ¡Veneranda Minerva! ¡Con qué oportunidad ha muerto para la
-República! Antes de servirnos su guisado.
-
-LA GUERRA.
-
-Corre, pues, a buscar otra en Lacedemonia, y concluyamos de una vez.
-
-EL TUMULTO.
-
-Allá voy, señora.
-
-LA GUERRA.
-
-¡Te recomiendo la vuelta!
-
-TRIGEO.
-
-¿Qué va a ser de vosotros, ciudadanos? Llegó el momento crítico. Si
-por casualidad alguno de vosotros está iniciado en los misterios de
-Samotracia,[267] ahora es ocasión de desear un buen retortijón de pies
-al portador de la mano.
-
- * * * * *
-
-EL TUMULTO (_De vuelta_).
-
-¡Ay qué desgraciado soy! ¡Ay, y mil veces ay!
-
-LA GUERRA.
-
-¿Qué es eso? ¿Tampoco traes nada ahora?
-
-EL TUMULTO.
-
-También los lacedemonios han perdido la mano de su mortero.
-
-LA GUERRA.
-
-¿Y cómo, gran canalla?
-
-EL TUMULTO.
-
-Se la habían prestado a otros en Tracia, y la han perdido.[268]
-
-TRIGEO.
-
-¡Bien, muy bien va, oh Dióscuros! Perfectamente bien; cobrad ánimo,
-mortales.
-
-LA GUERRA.
-
-Coge esos vasos y vuélvelos a llevar; yo entro también para hacer una
-mano de mortero.
-
- * * * * *
-
-TRIGEO.
-
-Llegó el momento de repetir lo que cantaba Datis,[269] arrascándose sin
-pudor[270] en medio del día: «¡Qué gusto! ¡Qué placer! ¡Qué delicia!»
-Ahora, oh griegos, llegó la ocasión oportuna de olvidar querellas y
-combates, y de libertar a la Paz a quien todos amamos, antes de que nos
-lo impida alguna nueva mano de mortero.[271] Labradores, mercaderes,
-fabricantes, obreros, metecos, extranjeros, insulares, hombres de todos
-los países, acudid pronto, armaos de azadones, palancas y maromas. Por
-fin podremos beber la copa del Buen Genio.[272]
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-Acudamos todos a trabajar por la común salvación. Pueblos de la Grecia,
-libres de guerras sangrientas y combates, prestémonos hoy, como nunca,
-mutuo socorro. Este día amaneció en mal hora para Lámaco.[273] (_A
-Trigeo._) Vamos, di lo que hay que hacer; dispon, ordena, manda.
-Estamos decididos a trabajar sin descanso, con máquinas y palancas,
-hasta volver a la luz a la más grande de las diosas, a la protectora
-más solícita de nuestras vidas.
-
-TRIGEO.
-
-¡Silencio! ¡Silencio! No vayan a despertar a la Guerra los gritos que
-os arranca la alegría.
-
-CORO.
-
-Nos ha regocijado ese edicto mandando libertar a la Paz. ¡Cuán
-distintos de esos otros que nos han ordenado tantas veces acudir con
-víveres para tres días!
-
-TRIGEO.
-
-Cuidado con aquel cerbero,[274] que está ahora en los infiernos; sus
-ladridos y aúllos podrían, como en vida, impedirnos libertar a la diosa.
-
-CORO.
-
-No hay nadie capaz de arrebatármela, como llegue a estrecharla entre
-mis brazos. ¡Ay! ¡Ay! ¡Qué gozo!
-
-TRIGEO.
-
-Por piedad, silencio, amigos míos, si no deseáis mi perdición. Como la
-Guerra llegue a observar algo, saldrá y echará por tierra de un golpe
-todos nuestros planes.
-
-CORO.
-
-Aunque lo revuelva, pisotee y arruine todo, hoy no puedo contener la
-alegría.
-
-TRIGEO.
-
-¿Pero estáis locos? ¿Qué os sucede, ciudadanos? Por todos los dioses os
-lo pido, no echéis a perder con vuestros saltos la más hermosa empresa.
-
-CORO.
-
-Si yo no quiero bailar; mi alegría es tanta, que, sin quererlo yo, mis
-piernas saltan de gozo.
-
-TRIGEO.
-
-No más; terminad, terminad el baile.
-
-CORO.
-
-Ea, ya está terminado.
-
-TRIGEO.
-
-Lo dices, pero no lo haces.
-
-CORO.
-
-Vamos, permíteme hacer esta figura, y nada más.
-
-TRIGEO.
-
-Bueno, esa sola; pero cese en seguida la danza.
-
-CORO.
-
-Si te podemos servir en algo, no danzaremos.
-
-TRIGEO.
-
-¡Pero, malditos, si no acabáis!
-
-CORO.
-
-Déjame lanzar al aire la pierna derecha, y te juro concluir.
-
-TRIGEO.
-
-Os lo permito para que no me importunéis más.
-
-CORO.
-
-Pero justo es que la pierna izquierda haga lo mismo. Hoy no quepo en mí
-de júbilo; río y alboroto; para mí el dejar el escudo es tan grato como
-despojarme de la vejez.[275]
-
-TRIGEO.
-
-No os alegréis todavía; aún no es segura vuestra felicidad. Cuando la
-hayamos libertado, alegraos entonces, reíd y gritad. Porque entonces sí
-que podréis a vuestro antojo navegar o permanecer en casa, entregaros
-al sueño o al amor, asistir a las fiestas o a los banquetes, jugar al
-cótabo,[276] vivir como verdaderos Sibaritas y exclamar: ¡Iu! ¡Iu!
-
-CORO.
-
-¡Ojalá llegue a ver ese día! Muchos trabajos he sufrido, y muchas
-veces, como Formión,[277] he dormido sobre la dura tierra. Ya no seré
-para ti, como antes, un juez intratable y severo de duro y áspero
-carácter, sino mucho más afable e indulgente, en cuanto me vea libre de
-las molestias de la guerra. Sobrado tiempo ha que nos destrozan y matan
-haciéndonos ir y venir al Liceo[278] con lanza y escudo. Pero di en qué
-podemos complacerte, pues una suerte feliz ha hecho que seas nuestro
-jefe.
-
-TRIGEO.
-
-Procuremos separar estas piedras.
-
- * * * * *
-
-MERCURIO
-
-Bribón temerario, ¿qué pretendes hacer?
-
-TRIGEO.
-
-«Nada malo», como Cilicón.[279]
-
-MERCURIO.
-
-¡Te has perdido, desdichado!
-
-TRIGEO.
-
-Si llega a haber sorteo,[280] no lo dudo, pues habiendo de dirigirlo
-tú, ya sé lo que resultará.
-
-MERCURIO.
-
-¡Te has perdido! ¡Vas a morir!
-
-TRIGEO.
-
-¿En qué día?
-
-MERCURIO.
-
-Ahora mismo.
-
-TRIGEO.
-
-Aún no he comprado nada, ni harina, ni queso, para marchar a morir.[281]
-
-MERCURIO.
-
-Date por molido.
-
-TRIGEO.
-
-¡Imposible! ¿No había de haber advertido tanta felicidad?[282]
-
-MERCURIO.
-
-¿Ignoras que Júpiter ha amenazado con la muerte a todo el que sea
-sorprendido desenterrando a esa infeliz?
-
-TRIGEO.
-
-¿Es por consiguiente de absoluta necesidad que yo muera?
-
-MERCURIO.
-
-Sí por cierto.
-
-TRIGEO.
-
-Pues préstame tres dracmas para comprar un lechoncillo: debo iniciarme
-antes de morir.[283]
-
-MERCURIO.
-
-¡Oh Júpiter tonante!...
-
-TRIGEO.
-
-¡Oh Mercurio! Por todos los dioses te lo pido: no nos delates.
-
-MERCURIO.
-
-No puedo callarme.
-
-TRIGEO.
-
-¡Te lo ruego por las viandas que te he traído con tan buena voluntad!
-
-MERCURIO.
-
-Pero, desdichado, Júpiter me aniquilará si no te delato a gritos.[284]
-
-TRIGEO.
-
-¡Oh, por piedad, Mercurio mío! ¿Qué hacéis vosotros? ¿Estáis atónitos?
-Hablad, desdichados. ¿No veis que va a denunciarme?
-
-CORO.
-
-¡No, poderoso Mercurio, no, no, no lo harás! Si algún recuerdo
-conservas del placer con que comiste el lechoncillo que te ofrecí, ten
-en cuenta mi grata oblación.
-
-TRIGEO.
-
-Deidad poderosa, ¿no escuchas sus palabras lisonjeras?
-
-CORO.
-
-¡Oh, no cambies en ira tu bondad, tú el más humano y generoso de
-los dioses! Si detestas el ceño y los penachos de Pisandro,[285]
-acoge propicio nuestras súplicas y déjanos libertar a la Paz. Así te
-inmolaremos sin cesar sagradas víctimas y honraremos tus altares con
-sacrificios espléndidos.
-
-TRIGEO.
-
-Vamos, cede a sus ruegos, pues ahora observan tu culto más fielmente
-que nunca.
-
-MERCURIO.
-
-Como que nunca han sido más ladrones.[286]
-
-TRIGEO.
-
-En cambio, te revelaré una vasta y terrible conspiración que se fragua
-contra todos los dioses.
-
-MERCURIO.
-
-Vamos, habla, quizá me hagas ceder.
-
-TRIGEO.
-
-La Luna y ese canalla de Sol os tienden lazos hace tiempo y entregan la
-Grecia a los bárbaros.
-
-MERCURIO.
-
-¿Por qué hacen eso?
-
-TRIGEO.
-
-Porque nosotros os ofrecemos sacrificios, y a ellos se los ofrecen
-los bárbaros.[287] Así es que es muy natural que deseen vuestra
-desaparición, para recibir ellos solos todas las oblaciones.
-
-MERCURIO.
-
-¡Ah!, ahora comprendo por qué de algún tiempo acá, el uno nos roba
-parte del día, y la otra nos presenta su disco carcomido.[288]
-
-TRIGEO.
-
-Es la verdad. Por tanto, querido Mercurio, ayúdanos con todas tus
-fuerzas a desenterrar la Paz. En adelante las grandes Panateneas, y
-todas las demás fiestas religiosas, las Diipolias, las Adonias, los
-Misterios, se celebrarán en tu honor; todas las ciudades, libertadas
-de sus males, sacrificarán a Mercurio preservador; y otros mil bienes
-lloverán sobre ti. Como una muestra, principio por regalarte este
-precioso vaso, para que hagas libaciones.
-
-MERCURIO.
-
-¡Ah!, los vasos de oro me enternecen. Manos a la obra, mortales: entrad
-y removed las piedras con azadones.
-
-CORO.
-
-Dispuestos estamos. Tú, el más ingenioso de los dioses, dirige nuestros
-trabajos como hábil arquitecto, y manda cuanto gustes; ya verás que no
-somos flojos para el trabajo.
-
-TRIGEO.
-
-Venga pronto la copa: inauguremos nuestro trabajo con una invocación
-a los dioses. La libación principia; guardad, guardad un silencio
-religioso. Roguemos a los dioses que en este día empiece para todos
-los griegos una era feliz: pidámosles que jamás tengan que embrazar el
-escudo cuantos de buen grado secunden nuestra empresa.
-
-CORO.
-
-Sí, por Júpiter; y que pase en paz la vida, en brazos de mi amada,
-revolviendo los carbones.[289]
-
-TRIGEO.
-
-¡Que todo el que prefiera la guerra, nunca acabe, oh divino Baco, de
-extraer de sus codos las puntas de las flechas!
-
-CORO.
-
-Si algún aficionado a mandar batallones se niega, oh Paz, a devolverte
-la luz, ¡sucédale en los combates lo que a Cleónimo![290]
-
-TRIGEO.
-
-Si algún fabricante de lanzas o revendedor de escudos desea la guerra
-para vender mejor sus mercancías, ¡que le secuestren unos bandidos y no
-coma más que cebada!
-
-CORO.
-
-Si alguno, ambicionando ser general, se niega a ayudarnos, o algún
-esclavo se dispone a pasarse al enemigo, sea atado a la rueda y muerto
-a palos; para nosotros todos los bienes; ¡Io! ¡Peán! ¡Io![291]
-
-TRIGEO.
-
-Suprime el Peán, y di solamente: ¡Io!
-
-CORO.
-
-¡Io! ¡Io!, ya no digo más que ¡Io!
-
-TRIGEO.
-
-A Mercurio, a las Gracias, a las Horas, a Venus, a Cupido.
-
-CORO.
-
-¿Y a Marte?
-
-TRIGEO.
-
-No.
-
-CORO.
-
-¿Y a Belona?[292]
-
-TRIGEO.
-
-No.
-
-CORO.
-
-Tirad todos: arranquemos las piedras con los cables.
-
-MERCURIO.
-
-¡Venga!
-
-CORO.
-
-¡Venga más!
-
-MERCURIO.
-
-¡Venga!
-
-CORO.
-
-¡Venga más, más!
-
-MERCURIO.
-
-¡Venga! ¡Venga!
-
-TRIGEO.
-
-Pero no todos arrastran igualmente. ¡Tirad todos a una! ¡Eh!, vosotros
-fingís que trabajáis. ¡Ah Beocios, Beocios!, lo habéis de sentir.[293]
-
-MERCURIO.
-
-¡Venga, pues!
-
-TRIGEO.
-
-¡Venga!
-
-CORO.
-
-Ea, tirad también vosotros.
-
-TRIGEO.
-
-Pues qué, ¿no tiro yo? ¿No estoy colgado de la cuerda y haciendo los
-mayores esfuerzos?
-
-CORO.
-
-¿Entonces por qué no adelanta la obra?
-
-TRIGEO.
-
-¡Ah Lámaco! Nos estorbas estándote ahí sentado. ¿Qué necesidad tenemos
-de tu Gorgona?[294]
-
-MERCURIO.
-
-Tampoco tiran esos argivos; es verdad que hace mucho tiempo que se ríen
-de nuestras desgracias; especialmente desde que obtienen subsidios de
-ambos bandos.[295]
-
-TRIGEO.
-
-Pero los lacedemonios, amigo mío, tiran con todas sus fuerzas.
-
-CORO.
-
-Mirad, los únicos que trabajan son los que manejan el azadón, y los
-armeros se lo estorban.
-
-MERCURIO.
-
-Tampoco los Megarenses hacen nada de provecho; sin embargo tiran
-abriendo enormemente la boca, como los perros cuando roen un hueso;
-pero los pobres están desmayados de hambre.[296]
-
-TRIGEO.
-
-Amigos, nada adelantamos; reunamos nuestros esfuerzos, y tiremos a una.
-
-MERCURIO.
-
-¡Venga!
-
-TRIGEO.
-
-¡Venga más!
-
-MERCURIO.
-
-¡Venga!
-
-TRIGEO.
-
-¡Más, por vida de Júpiter!
-
-MERCURIO.
-
-Poco adelantamos.
-
-TRIGEO.
-
-¿Habrá infamia como esta? Unos tiran a un lado, y los otros al
-contrario. ¡Argivos, argivos! ¡Que va a haber palos!
-
-MERCURIO.
-
-¡Venga, pues!
-
-TRIGEO.
-
-¡Venga!
-
-CORO.
-
-¡Qué canallas son algunos!
-
-TRIGEO.
-
-Vosotros, que deseáis ardientemente la Paz, tirad con fuerza.
-
-CORO.
-
-Hay algunos que nos lo impiden.
-
-MERCURIO.
-
-¿No os iréis al infierno, megarenses? La diosa os detesta, recordando
-que fuisteis los primeros en untarla con ajos.[297] Vosotros,
-atenienses, no tiréis ya de ese lado; está visto que solo podéis
-ocuparos de procesos. Pero si queréis libertar a la Paz, retiraos hacia
-el mar un poco.[298]
-
-CORO.
-
-Ea, amigos labradores, demos fin a este trabajo.
-
-MERCURIO.
-
-La cosa va mucho mejor, ciudadanos.
-
-CORO.
-
-Dice que la cosa marcha; ea, redoblemos todos nuestros esfuerzos.
-
-TRIGEO.
-
-Solo los labradores, y nadie más, hacen adelantar la obra.
-
-CORO.
-
-¡Firme, pues! ¡Firme todo el mundo! ¡Ya nos acercamos! No hay que
-ceder. ¡Ánimo! ¡Ánimo! Ya está concluido. Ahora, ¡venga!, ¡venga!,
-¡venga!, ¡venga!, ¡venga, todos a una!
-
-(_La Paz sale de la caverna acompañada de Opora y Teoría._)
-
- * * * * *
-
-TRIGEO.
-
-¡Oh Diosa venerable que nos prodigas las uvas!, ¿qué oración te
-dirigiré? ¿Dónde podré hallar para saludarte palabras equivalentes a
-diez mil ánforas?[299] No tengo ninguna en casa. Salud, Opora, y tú
-también, Teoría.[300] ¡Qué hechicero es tu rostro, Teoría! ¡Qué perfume
-se exhala de tu seno! Es dulce y delicado como la exención de la
-milicia, o el más precioso aroma.
-
-MERCURIO.
-
-¿No es un olor semejante al de la mochila militar?
-
-CORO.
-
-¡Oh enemigo detestable, tu morral asqueroso me da náuseas! Apesta a
-cebollas; mientras que al lado de esta amable Diosa todo se vuelven
-sazonados frutos; convites, Dionisiacas, flautas, poetas, cómicos,
-cantos de Sófocles, tordos, versitos de Eurípides...
-
-TRIGEO.
-
-¡Desdichado!, no la calumnies. ¿Cómo ha de amar a ese fabricante de
-sutilezas y sofismas?
-
-CORO.
-
-...hiedras, coladores de vino, baladoras ovejas, mujeres campesinas de
-bella garganta, la esclava ebria, el ánfora derribada y otras mil cosas
-buenas.
-
-MERCURIO.
-
-Mira, mira cómo hablan unas con otras las ciudades y se ríen de todo
-corazón; sin embargo, todas tienen terribles heridas y enormes ampollas.
-
-TRIGEO.
-
-Mira también a los espectadores; por el semblante de cada cual
-conocerás su oficio.
-
-MERCURIO.
-
-¡Ah! ¿No ves a ese fabricante de penachos cómo se arranca los cabellos?
-Aquel que hace azadones se ríe en las barbas de un fabricante de
-espadas.[301]
-
-TRIGEO.
-
-¿Ves tú cómo se regocija ese otro fabricante de hoces, y señala con el
-dedo a un fabricante de lanzas?
-
-MERCURIO.
-
-Ea, manda a los labradores que se retiren.
-
-TRIGEO.
-
-Pueblos, escuchad: vuelvan cuanto antes a los campos los labradores
-con sus aperos, dejándose de lanzas, espadas y flechas: la antigua Paz
-reina ya en estos lugares. Vuelvan, pues, todos a las rústicas faenas,
-después de entonar un jubiloso Peán.
-
-CORO.
-
-¡Oh día deseado por los hombres de bien y los campesinos! ¡Con qué
-placer tornaré a ver mis viñas y a saludar, después de tantos tiempos,
-las frondosas higueras plantadas en mi juventud!
-
-TRIGEO.
-
-Principiemos, amigos míos, por adorar a la diosa que nos ha libertado
-de Gorgonas y penachos, y corramos después a nuestros campos, provistos
-de sabroso almuerzo.
-
-MERCURIO.
-
-¡Oh Neptuno, cómo alegra la vista ese batallón de labradores, apretados
-como la masa de una torta, o los convidados en un banquete público!
-
-TRIGEO.
-
-¡Sí; mirad cómo brillan las palazadas! ¡Cómo los zarcillos de tres
-dientes relucen al sol! ¡Qué derechos surcos va a trazar esa turba
-feliz! Yo también deseo marchar al campo y remover aquellas pocas
-tierras, tanto tiempo abandonadas. ¡Acordaos, amigos míos, de nuestra
-antigua vida, regocijada con los dones que la diosa entonces nos
-dispensaba! ¡Acordaos de aquellas cestas de higos secos y frescos;
-acordaos de los mirtos, del dulce mosto, de las violetas ocultas en las
-orillas de la fuente y de las aceitunas tan deseadas! Por tan inmensos
-beneficios adoremos a la Diosa.
-
-CORO.
-
-¡Salve, salve, deidad querida, tu vuelta llena de regocijo nuestras
-almas! Lejos de ti me abrumaba el dolor, me consumía el ardiente afán
-de volver a mis campos. Tú eres para todos el mayor de los bienes, la
-más anhelada dicha. Tú el único sostén de los que viven cultivando
-la tierra. Bajo tu imperio, sin dispendios ni fatigas, disfrutábamos
-de mil dulces placeres; tú eras nuestro pan cotidiano, nuestra salud,
-nuestra vida. Por eso las vides y jóvenes higueras y todas nuestras
-plantas te acogen jubilosas, y sonríen a tu venida. (_A Mercurio._)
-Pero tú, el más benévolo de los dioses, dinos dónde ha estado encerrada
-tanto tiempo.
-
-MERCURIO.
-
-Sabios labradores, escuchad mis palabras, si queréis saber cómo la
-habéis perdido. La desgracia de Fidias[302] fue la primera causa; en
-seguida Pericles, temeroso de la misma suerte, desconfiando de vuestro
-carácter irritable, creyó que el mejor modo de evitar el peligro
-personal era poner fuego a la República. Su decreto contra Mégara fue
-la pequeña chispa que produjo la vasta conflagración de una guerra,
-cuyo humo ha arrancado tantas lágrimas a todos los griegos, a los
-de aquí y a los de otras comarcas. Al primer rumor de ese incendio,
-crujieron a su pesar nuestras cepas; la tinaja, bruscamente removida,
-chocó contra la tinaja; nadie podía ya contener el mal, y la Paz
-desapareció.
-
-TRIGEO.
-
-He ahí, por Apolo, cosas completamente ignoradas; yo a nadie había oído
-que Fidias estuviese relacionado con la Diosa.
-
-CORO.
-
-Ni yo tampoco hasta ahora. Sin duda la Paz debe su hermosura a su
-alianza con él. ¡Cuántas cosas ignoramos!
-
-MERCURIO.
-
-Entonces, conociendo las ciudades sometidas a vuestro mando que,
-exasperados unos contra otros, estabais próximos a despedazaros,
-pusieron en práctica todos los medios para eximirse del pago de los
-tributos y ganaron a fuerza de oro a los lacedemonios principales.
-Estos, como avaros que son y despreciadores de todo extranjero, muy
-pronto arrojaron ignominiosamente a la Paz, y se declararon por la
-Guerra. La fuente de sus ganancias lo fue de ruina pera los pobres
-labradores; pues bien pronto vuestras trirremes fueron, en represalias,
-a comerse sus higos.
-
-TRIGEO.
-
-Muy bien hecho. También ellos me cortaron a mí una higuera negra que yo
-mismo había plantado y dirigido.
-
-CORO.
-
-Sí, muy bien hecho, por Júpiter; a mí también me rompieron de una
-pedrada una medida con seis medimnas de trigo.
-
-MERCURIO.
-
-Los trabajadores del campo, reunidos después en la ciudad,[303] se
-dejaron comprar como los otros; echaban de menos, es cierto, sus uvas
-y sus higos, pero en cambio oían a los oradores. Estos, conociendo
-la debilidad de los pobres, y la extremada miseria a que estaban
-reducidos, ahuyentaron a la Paz a fuerza de clamores, como si fueran
-horquillas, siempre que, arrastrada por su amor a este país, apareció
-entre nosotros: vejaban a los más poderosos y opulentos de nuestros
-aliados, acusándolos de ser partidarios de Brásidas. Y vosotros os
-arrojabais como perros sobre el infeliz calumniado y lo despedazabais
-rabiosamente; pues la república, pálida de hambre y temerosa, devoraba
-con feroz placer cuantas víctimas le presentaba la calumnia. Los
-extranjeros, viendo los terribles golpes que asestaban estos oradores,
-les tapaban la boca con oro, de suerte que los enriquecieron, mientras
-la Grecia se arruinaba sin que lo advirtieseis. El autor de tantos
-males era un curtidor.[304]
-
-TRIGEO.
-
-Cesa, cesa, Mercurio, de recordarme a ese hombre; déjale en paz en los
-infiernos, donde sin duda está: ya no es nuestro, sino tuyo;[305] por
-consiguiente, cuanto digas de él, aunque en vida haya sido canalla,
-charlatán, delator, revoltoso y trastornador, recaerá sobre uno de tus
-súbditos. (_A la Paz._) Pero ¿por qué callas, oh Diosa?
-
-MERCURIO.
-
-No conseguirás que revele a los espectadores la causa de su silencio;
-está muy irritada por lo que le han hecho sufrir.
-
-TRIGEO.
-
-Pues que te diga a ti siquiera algunas palabras.
-
-MERCURIO.
-
-Amiga querida, dime cuál es tu ánimo respecto a estos. Habla, mujer la
-más enemiga de los escudos. Bien, ya escucho. (_Supone que le habla
-al oído._) Esas son tus quejas; comprendo. (_A los espectadores._)
-Oíd vosotros sus acusaciones. Dice que cuando después de los sucesos
-de Pilos[306] se presentó ella voluntariamente con una cesta llena de
-tratados, la rechazasteis tres veces en la asamblea popular.
-
-TRIGEO.
-
-Es verdad, faltamos en eso; pero perdónanos: nuestra inteligencia
-estaba entonces rodeada de cueros.[307]
-
-MERCURIO.
-
-Escucha ahora la pregunta que acaba de hacerme. «¿Quién de vosotros era
-su mayor enemigo? ¿Quién trabajó más por la terminación de la guerra?»
-
-TRIGEO.
-
-Su más fiel amigo era sin duda alguna Cleónimo.
-
-MERCURIO.
-
-¿Y qué tal era ese Cleónimo en punto a guerra?
-
-TRIGEO.
-
-Lo más intrépido, solo que no es hijo de quien se decía, pues en cuanto
-va al ejército, prueba suficientemente, arrojando las armas, que es un
-hijo supuesto.[308]
-
-MERCURIO.
-
-Escucha lo que acaba de preguntarme. ¿Quién manda ahora en la tribuna
-del Pnix?
-
-TRIGEO.
-
-Hipérbolo[309] es el dueño absoluto. (_A la Paz._) ¡Ah! ¿Qué haces?
-¿Por qué vuelves la cabeza?
-
-MERCURIO.
-
-Aparta el rostro indignada de que el pueblo haya aceptado tan perverso
-jefe.
-
-TRIGEO.
-
-¡Bueno! ya no lo emplearemos más; el pueblo, viéndose sin guía y
-en completa desnudez, se ha servido de ese hombre como de una copa
-encontrada por casualidad.
-
-MERCURIO.
-
-La Paz quiere saber las ventajas que eso traerá a la república.
-
-TRIGEO.
-
-Lo veremos todo más claro.
-
-MERCURIO.
-
-¿Por qué?
-
-TRIGEO.
-
-Porque es comerciante de lámparas.[310] Antes dirigíamos todos los
-negocios a tientas en la oscuridad; ahora los resolveremos a la luz de
-una lámpara.
-
-MERCURIO.
-
-¡Oh! ¡Oh! ¡Lo que me manda preguntarte!
-
-TRIGEO.
-
-¿Sobre qué?
-
-MERCURIO.
-
-Sobre mil antiguallas, que dejó al partir. Lo primero que desea saber
-es qué hace Sófocles.
-
-TRIGEO.
-
-Lo pasa muy bien; pero le ha sucedido una cosa extraordinaria.
-
-MERCURIO.
-
-¿Cuál?
-
-TRIGEO.
-
-De Sófocles se ha convertido en Simónides.[311]
-
-MERCURIO.
-
-¡En Simónides! ¿Cómo?
-
-TRIGEO.
-
-Achacoso y viejo, es capaz por ganarse un óbolo de navegar sobre un
-zarzo.
-
-MERCURIO.
-
-¿Y el sabio Cratino[312] vive todavía?
-
-TRIGEO.
-
-Murió cuando la invasión de los lacedemonios.[313]
-
-MERCURIO.
-
-¿Qué le sucedió?
-
-TRIGEO.
-
-¿Qué? Se desfalleció, no pudiendo resistir a la pena que le produjo el
-ver romperse una tinaja llena de vino. ¿Cuántas desgracias como esta
-crees que han afligido a esta ciudad? Así es que en adelante, señora,
-nada podrá apartarnos de ti.
-
-MERCURIO.
-
-En ese supuesto, te entrego a Opora por mujer; vete a vivir con ella en
-el campo, y producid ricas uvas.[314]
-
-TRIGEO.
-
-Acércate, amada mía, y dame un dulce beso. Dime, poderoso Mercurio:
-¿me vendrá algún daño de holgarme con Opora después de tan larga
-abstinencia?
-
-MERCURIO.
-
-No, como en seguida tomes una infusión de poleo.[315] Pero ante todo
-acompaña a Teoría al Senado, su antigua morada.
-
-TRIGEO.
-
-¡Oh Senado, qué dichoso vas a ser albergando bajo tu techo a tan amable
-huésped! ¡Cuánta salsa sorberás en estos tres días![316] ¡Qué de carnes
-y entrañas cocidas no comerás! Adiós, pues, mi querido Mercurio.
-
-MERCURIO.
-
-¡Adiós, honrado Trigeo; que lo pases bien y que te acuerdes de mí!
-
-TRIGEO.
-
-¡Escarabajo mío, volemos, volemos a casa!
-
-MERCURIO.
-
-Si no está aquí, amigo mío.
-
-TRIGEO.
-
-¿Pues adónde se fue?
-
-MERCURIO.
-
-Está uncido al carro de Júpiter y es portador del rayo.[317]
-
-TRIGEO.
-
-Pero ¿dónde hallará el infeliz sus alimentos?
-
-MERCURIO.
-
-Comerá la ambrosía de Ganimedes.[318]
-
-TRIGEO.
-
-Y yo, ¿cómo bajaré?
-
-MERCURIO.
-
-No tengas miedo, por aquí... junto a la Diosa.
-
-TRIGEO.
-
-Ea, lindas muchachas, seguidme pronto; son muchos los que os esperan
-enardecidos por el amor.[319]
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-Vete contento. Nosotros entre tanto encomendamos a nuestros servidores
-la custodia de estos objetos,[320] pues no hay lugar menos seguro que
-la escena: alrededor de ella andan siempre escondidos muchos ladrones,
-acechando la ocasión de atrapar algo. (_A los criados._) Guardadnos
-bien todo eso, mientras nosotros explicamos a los concurrentes
-el objeto de esta obra, y la intención que nos anima. Merecería
-ciertamente ser apaleado el poeta cómico que, dirigiéndose a los
-espectadores, se elogiase a sí propio en los anapestos.[321] Pero si es
-justo, oh hija de Júpiter, el tributar todo linaje de honores al más
-sobresaliente y famoso en el arte de hacer comedias, nuestro autor se
-considera digno de los mayores elogios. En primer lugar, es el único
-que ha obligado a sus rivales a suprimir sus gastadas burlas sobre
-los harapos, y sus combates contra los piojos; además él ha puesto en
-ridículo y ha arrojado de la escena a aquellos Hércules,[322] panaderos
-hambrientos, siempre fugitivos y bellacos, y siempre dejándose apalear
-de lo lindo; y ha prescindido, por último, de aquellos esclavos que
-era de rigor saliesen llorando, solo para que un compañero, burlándose
-de sus lacerías, les preguntase riendo: «Hola, pobrecillo. ¿Qué le
-ha pasado a tu piel? ¿Acaso un puerco-espin ha lanzado sobre tu
-espalda un ejército de púas, llenándola de surcos?» Suprimiendo estos
-insultos e innobles bufonadas, ha creado para vosotros un gran arte,
-parecido a un palacio de altas torres, fabricado con hermosas palabras,
-profundos pensamientos, y chistes no vulgares. Jamás sacó a la escena
-particulares oscuros ni mujeres; antes bien, con hercúleo esfuerzo
-arremetió contra los mayores monstruos, sin arredrarle el hedor de
-los cueros ni las amenazas de un cenagal removido. Yo fui el primero
-que ataqué audazmente a aquella horrenda fiera de espantosos dientes,
-ojos terribles, flameantes como los de Cinna, rodeada de cien infames
-aduladores que le lamían la cabeza, de voz estruendosa como la de
-destructor remolino, de olor a foca, y de partes secretas que, por lo
-inmundas, recuerdan las de las lamias y camellos.[323] La vista de
-semejante monstruo no me atemorizó; al contrario, salí a su encuentro
-y peleé por vosotros y por las islas. Motivo es este para que premiéis
-mis servicios y no es olvidéis de mí. Además, en la embriaguez del
-triunfo, no he recorrido las palestras seduciendo a los jóvenes,[324]
-sino que, recogiendo mis enseres, me retiraba al punto, después de
-haber molestado a pocos, deleitado a los más, y cumplido en todo con mi
-deber. Por tanto, hombres y niños han de declararse a mi favor; y hasta
-los calvos deben por propio interés contribuir a mi victoria; pues si
-salgo vencedor, todos dirán en la mesa y en los festines: «Llévale al
-calvo; dale esta confitura al calvo; no neguéis nada a ese nobilísimo
-poeta, ni a su brillante frente.»[325]
-
-SEMICORO.
-
-Oh Musa, ahuyenta la guerra y ven conmigo a presidir las danzas,
-a celebrar las bodas de los dioses, los festines de los hombres y
-los banquetes de los bienaventurados. Estos son tus placeres. Si
-Carcino[326] viene, y te suplica que bailes con sus hijos, no le
-atiendas ni le ayudes en nada; considera que son unos bailarines de
-delgado cuello a modo de codornices domésticas, enanos chiquititos,
-como excrementos de cabra; en fin, poetas de tramoya.[327] Su padre
-dice que la única de sus piezas que, contra toda esperanza, tuvo éxito,
-fue estrangulada a la noche por una comadreja.[328]
-
-SEMICORO.
-
-Tales son los himnos que las Gracias de hermosa cabellera inspiran al
-docto poeta cuando la primaveral golondrina gorjea entre el follaje; y
-Morsino y Melantio[329] no pueden obtener un coro: este me desgarró los
-oídos con su desentonada voz, cuando consiguieron su coro trágico, él
-y su hermano, dos glotones como las Arpías y Gorgonas, devoradores de
-rayas, amantes de las viejas, impuros, que apestan a chivo, y son el
-azote de los peces. ¡Oh Musa! Envuélvelos en un inmenso gargajo, y ven
-a celebrar la fiesta conmigo.
-
- * * * * *
-
-TRIGEO.
-
-¡Qué empresa tan difícil era la de llegar hasta los dioses! Tengo
-como magulladas las piernas. ¡Qué pequeñitos me parecíais desde allá
-arriba; cierto que mirados desde el cielo parecéis bastante malos,
-pero desde aquí mucho peores!
-
-UN ESCLAVO.
-
-¿Estás aquí, señor?
-
-TRIGEO.
-
-Eso he oído decir.
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿Cómo te ha ido?
-
-TRIGEO.
-
-Me duelen las piernas: ¡el camino es tan largo!
-
-EL ESCLAVO.
-
-Vamos, dime...
-
-TRIGEO.
-
-¿Qué?
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿Has visto algún otro hombre vagando en la región del cielo?
-
-TRIGEO.
-
-No: solo he visto dos o tres almas de poetas ditirámbicos.[330]
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿Qué hacían?
-
-TRIGEO.
-
-Trataban de coger al vuelo preludios líricos, perdidos en el aire.
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿Has averiguado si es verdad, como se dice, que después de muertos nos
-convertimos en estrellas?
-
-TRIGEO.
-
-Sí por cierto.
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿Qué astro es aquel que se distingue allí?
-
-TRIGEO.
-
-Ion de Quíos,[331] el autor de una oda que principiaba: «Oriente.» En
-cuanto pareció en el cielo todos le llamaron: «Astro oriental».
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿Quiénes son esas estrellas que corren dejando un rastro de luz?
-
-TRIGEO.
-
-Son estrellas de los ricos que vuelven de cenar llevando una linterna y
-en ella una luz. Pero concluyamos: llévate cuanto antes a casa a esta
-joven;[332] limpia la bañera; calienta el agua, y prepara para ella y
-para mí el lecho nupcial. En cuanto concluyas, vuelve aquí. Mientras
-tanto, devolveré esta otra[333] al Senado.
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿De dónde traes estas mujeres?
-
-TRIGEO.
-
-¿De dónde? Del cielo.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Pues no doy un óbolo por los dioses, si se dedican a rufianes como los
-hombres.
-
-TRIGEO.
-
-No lo son todos; pero hay algunos que viven de ese oficio.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Vamos, pues. ¡Ah! dime, ¿le daré algo de comer?
-
-TRIGEO.
-
-Nada, no querrá comer ni pan ni pasteles, pues está acostumbrada a
-beber la ambrosía con los dioses.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Habrá, pues, que prepararle algo de beber.[334]
-
-(_Vase._)
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-Ese anciano, al parecer, es sumamente feliz.
-
-TRIGEO.
-
-¿Qué diréis cuando me veáis adornado para la boda?
-
-CORO.
-
-Rejuvenecido por el amor, perfumado con exquisitas esencias, tu
-felicidad es envidiable, anciano.
-
-TRIGEO.
-
-Es verdad. ¡Y cuando, acostado con ella, bese su seno!
-
-CORO.
-
-Serás más feliz que esos trompos, hijos de Carcino.
-
-TRIGEO.
-
-¿No merecía esta recompensa el haber salvado a los griegos, montado en
-mi escarabajo? Gracias a mí, todos pueden vivir en el campo y gozar
-tranquilamente del amor y del sueño.
-
- * * * * *
-
-EL ESCLAVO (_De vuelta_).
-
-La joven se ha lavado, y todo su cuerpo está resplandeciente de
-hermosura; la torta está cocida, amasado el sésamo[335] y preparado
-todo lo demás; solo falta el esposo.[336]
-
-TRIGEO.
-
-Ea, apresurémonos a llevar a Teoría al Senado.
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿Qué dices? ¿Es esa Teoría aquella muchacha con la cual fuimos una vez
-a Braurón[337] a beber y a refocilarnos?
-
-TRIGEO.
-
-La misma; no me ha costado poco el cogerla.[338]
-
-EL ESCLAVO.
-
-¡Oh señor, qué placeres nos proporciona cada cinco años!
-
-TRIGEO.
-
-¡Ea! ¿Quién de vosotros es de fiar? ¿Quién de vosotros se encarga de
-guardar esta joven y de llevarla al Senado? ¡Eh, tú! ¿Qué dibujas ahí?
-
-EL ESCLAVO.
-
-El plano de la tienda que quiero levantar en el Istmo.[339]
-
-TRIGEO.
-
-Vamos, ¿ninguno quiere encargarse de guardarla? (_A Teoría_.) Ven acá;
-te colocaré en medio de ellos.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Ese hace señas.
-
-TRIGEO.
-
-¿Quién?
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿Quién? Arifrades[340] te suplica que se la lleves.
-
-TRIGEO.
-
-No por cierto: pronto la dejaría extenuada.[341] Vamos, Teoría, deja
-ahí todo eso.[342]
-
-Senadores y pritáneos, contemplad a Teoría: ved los infinitos bienes
-que con ella os entrego; podéis al instante levantar las piernas de
-esta víctima y consumar el sacrificio. Mirad qué hermoso es este fogón;
-el hollín lo ha ennegrecido; en él, antes de la guerra, solía el Senado
-colocar sus cacerolas. Mañana podremos emprender con ella deliciosas
-contiendas, luchar en el suelo, o a cuatro pies, o inclinados, o
-apoyándonos sobre la rodilla echarla de costado, y, ungidos como los
-atletas en el pancracio, atacarla denodadamente con los puños y otros
-miembros. Al tercer día empezaréis las carreras de caballos; cada
-jinete empujará a su adversario; los tiros de los carros, derribados
-unos sobre otros y relinchando jadeantes, se darán sacudidas mutuas;
-mientras otros aurigas, rechazados de su asiento, rodarán al suelo
-cerca de la meta.[343] Pritáneos, recibid a Teoría. ¡Oh, con qué gozo
-la acompaña ese! No hubieras estado tan solícito para llevarla al
-Senado, si se tratase de un asunto gratuito:[344] no hubiera faltado el
-pretexto de las ocupaciones.
-
-CORO.
-
-Un hombre como tú es útilísimo a la república.
-
-TRIGEO.
-
-Cuando vendimiéis, conoceréis mejor lo que valgo.
-
-CORO.
-
-Ya lo has demostrado bastante, siendo el salvador de todos los hombres.
-
-TRIGEO.
-
-Me dirás todo eso cuando bebas el vino nuevo.
-
-CORO.
-
-Siempre te creeremos el ser más grande después de los dioses.
-
-TRIGEO.
-
-Mucho me debéis a mí, Trigeo el Atmonense; pues he libertado de
-gravísimos males a la población rústica y urbana, y he reprimido a
-Hipérbolo.
-
-CORO.
-
-Dinos lo que debemos hacer ahora.
-
-TRIGEO.
-
-¿Qué cosa mejor que ofrecer a la Paz unas ollas llenas de
-legumbres?[345]
-
-CORO.
-
-¡Ollas de legumbres, como al pobre Mercurio que las encuentra tan poco
-nutritivas!
-
-TRIGEO.
-
-¿Pues qué queréis? ¿Un buey cebado?
-
-CORO.
-
-¡Un buey! No, de ningún modo; habría quizá que socorrer a alguno.[346]
-
-TRIGEO.
-
-¿Un puerco grande y gordo?
-
-CORO.
-
-No, no.
-
-TRIGEO.
-
-¿Por qué?
-
-CORO.
-
-Por miedo a las _porquerías_ de Teágenes.
-
-TRIGEO.
-
-¿Pues cuál víctima queréis?
-
-CORO.
-
-Una oveja.
-
-TRIGEO.
-
-¿Una oveja?
-
-CORO.
-
-Sí.
-
-TRIGEO.
-
-Pero pronuncias esa palabra como los jonios.[347]
-
-CORO.
-
-De intento; así, si en la Asamblea dice alguno: «es preciso hacer la
-guerra», los asistentes espantados gritarán en jónico: «¡Oi! ¡Oi!»
-
-TRIGEO.
-
-Perfectamente.
-
-CORO.
-
-Y serán pacíficos. De esta manera seremos unos con otros como corderos,
-y mucho más indulgentes con los aliados.
-
-TRIGEO.
-
-Ea, traed cuanto antes una oveja: en tanto prepararé yo el altar para
-sacrificarla.
-
-CORO.
-
-¡Qué bien sale todo, con la ayuda de los dioses y el favor de la
-fortuna! ¡Qué oportunamente llega todo!
-
-TRIGEO.
-
-Es la pura verdad; porque ya está el altar en la puerta.
-
-CORO.
-
-Apresuraos, pues, mientras los dioses encadenan el soplo inconstante
-de la guerra. Evidentemente una divinidad cambia en bienes nuestras
-miserias.
-
-TRIGEO.
-
-Aquí está la cesta, con la _salsa mola_,[348] la corona y el cuchillo:
-también el fuego; de modo que solo falta la oveja.
-
-CORO.
-
-Apresuraos, apresuraos; porque si os ve Queris,[349] vendrá sin que se
-le llame, y tocará la flauta hasta que os veáis obligados a taparle la
-boca con algo, para premiar sus fatigas.
-
-TRIGEO.
-
-Vamos, coge la cesta y el agua lustral, y da cuanto antes una vuelta
-por la derecha alrededor del ara.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Ya he dado la vuelta; manda otra cosa.
-
-TRIGEO.
-
-Aguarda a que sumerja este tizón en el agua. Tú rocía el altar; tú dame
-un poco de _salsa mola_; purifícate y alárgame después el vaso; y luego
-esparce sobre los espectadores el resto de la cebada.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Ya está.
-
-TRIGEO.
-
-¿Ya la has arrojado?
-
-EL ESCLAVO.
-
-Sí por cierto; ninguno de los espectadores deja de tener su porción de
-cebada.[350]
-
-TRIGEO.
-
-Pero las mujeres no la han recibido.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Sus maridos se la darán a la noche.
-
-TRIGEO.
-
-Oremos. ¿Quién está aquí? ¿Dónde está esa multitud de hombres de bien?
-
-EL ESCLAVO.
-
-Aguarda a que les dé a estos; son muchos y buenos.
-
-TRIGEO.
-
-¿Los crees buenos?
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿Cómo no, si a pesar de haberles rociado de lo lindo están firmes y
-plantados en su puesto?
-
-TRIGEO.
-
-Oremos, pues, cuanto antes; ¡oremos ya!
-
-¡Augusta reina, diosa venerable, oh Paz, que presides las danzas e
-himeneos, dígnate aceptar nuestro sacrificio!
-
-EL ESCLAVO.
-
-Acéptalo, oh la más honrada de las diosas, y no hagas como esas
-mujeres que engañan a sus maridos. Esas, digo, que miran por la puerta
-entreabierta, y cuando alguno se fija en ellas, se retiran; después, si
-se aleja, vuelven a mirar. ¡Oh, no hagas eso con nosotros!
-
-TRIGEO.
-
-Al contrario, como una mujer honrada, muéstrate sin rebozo a tus
-adoradores que hace trece años nos consumimos lejos de ti. Pon término
-a las luchas y tumultos, y merece el nombre de Lisímaca;[351] corrige
-esta suspicacia y charlatanería que engendra nuestras mutuas calumnias;
-une de nuevo a los griegos con los dulces vínculos de la amistad, y
-predisponlos a la benignidad y a la indulgencia; haz, en fin, que
-en nuestra plaza abunden las mejores mercancías, ristras de ajos,
-cohombros tempranos, manzanas, granadas, y pequeñas túnicas para los
-esclavos; que afluyan a ella los beocios cargados de gansos, ánades
-y alondras; que vengan con cestos de anguilas del Copáis,[352] y
-amontonados en torno de ellas, luchemos entre la turba de compradores,
-con Móricos, Téleas y Glaucetes[353] y otros glotones ilustres; y que
-Melantio, llegando el último al mercado, y viéndolo todo vendido, se
-lamente y exclame como en su _Medea_: «¡Yo muero! ¡Me han abandonado
-las que se esconden entre las acelgas!»[354] y que todos se rían de su
-desgracia. Concédenos, Diosa veneranda, esto que te pedimos.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Coge el cuchillo y degüella la oveja como un cocinero consumado.
-
-TRIGEO.
-
-Eso no es lícito.
-
-EL ESCLAVO.
-
-¿Por qué?
-
-TRIGEO.
-
-La Paz aborrece la matanza, y por eso nunca se ensangrienta su altar.
-Por lo tanto, llévate adentro la víctima, mátala y trae las dos
-piernas; de este modo la oveja se guardará para el Corega.
-
-(_El esclavo entra en la casa._)
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-Tú, que permaneces aquí, reúne pronto las astillas y todo lo necesario
-para el sacrificio.
-
-TRIGEO.
-
-¿No os parece que dispongo el hogar como el más experto adivino?
-
-CORO.
-
-¿Por qué no? ¿Acaso ignoras algo de cuanto un sabio debe conocer?
-¿No preves todo lo que un hombre de reconocida habilidad y audacia
-afortunada debe prever?
-
-TRIGEO.
-
-El humo de las astillas incomoda a Estílbides.[355] Traeré una mesa y
-me pasaré sin criado.
-
-CORO.
-
-¿Quién no ensalzará a un hombre que, arrostrando infinitos peligros,
-salvó la ciudad sagrada? Jamás dejará de ser admirado por todos.
-
- * * * * *
-
-EL ESCLAVO (_De vuelta_).
-
-Cumplí tus órdenes. Toma las piernas y ponlas sobre el fuego: yo voy a
-buscar las entrañas y la torta.
-
-TRIGEO.
-
-Eso corre de mi cuenta; pero necesitaba que vinieses.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Pues aquí estoy. ¿Te parece que he tardado?
-
-TRIGEO.
-
-Asa bien eso. Pero ahí se acerca uno coronado de laurel. ¿Quién es ese
-hombre?
-
-EL ESCLAVO.
-
-¡Qué arrogante parece! Sin duda, algún adivino.
-
-TRIGEO.
-
-No, por Júpiter, es Hierocles.[356]
-
-EL ESCLAVO.
-
-¡Ah! Ese charlatán de oráculos, habitante de Orea.[357] ¿Qué nos querrá
-decir?
-
-TRIGEO.
-
-Claro está que vendrá a oponerse a la Paz.
-
-EL ESCLAVO.
-
-No, lo que le atrae es el olor de las viandas.
-
-TRIGEO.
-
-Hagamos como que no le vemos.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Tienes razón.
-
- * * * * *
-
-HIEROCLES.
-
-¿Qué sacrificio es este y a qué dios lo ofrecéis?
-
-TRIGEO.[358]
-
-Asa eso callando; cuidado con los riñones.
-
-HIEROCLES.
-
-¿Pero no me diréis a qué dios sacrificáis?
-
-TRIGEO.
-
-La cola tiene buena traza.
-
-EL ESCLAVO.
-
-Muy buena, oh Paz veneranda y querida.
-
-HIEROCLES.
-
-Vamos, corta ya y ofrece las primicias.
-
-TRIGEO.
-
-Antes ha de asarse bien.
-
-HIEROCLES.
-
-Ya está bien asada.
-
-TRIGEO.
-
-Quienquiera que seas, eres demasiado curioso. Corta: ¿dónde está la
-mesa? Trae las libaciones.
-
-HIEROCLES.
-
-La lengua se corta aparte.
-
-TRIGEO.
-
-Lo sabemos; ¿sabes tú lo que debías hacer?
-
-HIEROCLES.
-
-Si me lo dices.
-
-TRIGEO.
-
-No hablarnos ya una palabra, porque sacrificamos a la santa Paz.
-
-HIEROCLES.
-
-¡Oh desdichados o imbéciles mortales...!
-
-TRIGEO.
-
-¡Caigan sobre ti tus maldiciones!
-
-HIEROCLES.
-
-...Que no entendiendo, en vuestra ceguedad, la voluntad de los dioses,
-os aliáis con esos feroces monos...[359]
-
-TRIGEO.
-
-¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!
-
-HIEROCLES.
-
-¿De qué te ríes?
-
-TRIGEO.
-
-Tienen gracia tus feroces monos.
-
-HIEROCLES.
-
-Estúpidas palomas, que os fiáis de los zorros de falso corazón y
-pensamientos falsos.
-
-TRIGEO.
-
-¡Ojalá, charlatán arrogante, se pongan tus pulmones tan calientes como
-estas entrañas!
-
-HIEROCLES.
-
-Si las Ninfas no engañaron a Bacis;[360] si los mortales no fueron
-engañados por Bacis, ni Bacis por las Ninfas...
-
-TRIGEO.
-
-¡Confúndante los dioses si no dejas de hablar de Bacis!
-
-HIEROCLES.
-
-No habrían decretado los hados que se rompiesen las cadenas de la Paz;
-pero antes...
-
-TRIGEO.
-
-Hay que echar sal a eso.
-
-HIEROCLES.
-
-No place a los dioses inmortales que desistamos de la guerra, mientras
-el lobo paree con la oveja.
-
-TRIGEO.
-
-¿Acaso, charlatán maldito, el lobo pareará jamás con la oveja?
-
-HIEROCLES.
-
-Mientras la chinche de campo exhale al huir un fétido olor; mientras la
-perra chillona, forzada a parir, dé a luz cachorros ciegos, no se debe
-pensar en la Paz.
-
-TRIGEO.
-
-¿Pues qué debíamos hacer? ¿Continuar la guerra? ¿Echar suertes sobre
-quién había de llorar más, cuando podíamos, uniéndonos por un tratado,
-mandar en común sobre la Grecia?
-
-HIEROCLES.
-
-Nunca conseguirás que el cangrejo ande en línea recta.
-
-TRIGEO.
-
-No cenarás ya en el Pritáneo,[361] ni serás profeta de lo pasado.
-
-HIEROCLES.
-
-Nunca suavizarás la piel áspera del erizo.
-
-TRIGEO.
-
-¿No acabarás nunca de engañar a los atenienses?
-
-HIEROCLES.
-
-¿En virtud de qué oráculo habéis ofrecido ese sacrificio a los dioses?
-
-TRIGEO.
-
-De este, que Homero expresó en tan bellas frases:
-
- La negra nube de la odiosa guerra
- Disipamos así, y en dulce abrazo
- Estrechando a la Paz, cien sacrificios
- Le ofrecimos gustosos. Cuando el fuego
- Devoró de las víctimas las piernas,
- Nosotros sus entrañas consumimos
- E hicimos libaciones; dirigía
- La fiesta yo; mas nadie presentaba
- Al adivino la brillante copa.[362]
-
-HIEROCLES.
-
-Eso nada tiene que ver conmigo: nos lo ha dicho la Sibila.
-
-TRIGEO.
-
-Pero el sabio Homero dijo muy bien:
-
- Que ni casa, ni hogar, ni patria tiene
- El que las guerras intestinas ama
- Siempre dañosas.[363]
-
-HIEROCLES.
-
-Ten cuidado no te arrebate el milano la carne con una de las suyas...
-
-TRIGEO (_Al esclavo_).
-
-Sí, ten cuidado: ese oráculo amenaza nuestras viandas. Haz la libación
-y trae parte de los intestinos.
-
-HIEROCLES.
-
-Si os parece, voy a servirme yo mismo mi porción.
-
-TRIGEO.
-
-¡La libación, la libación!
-
-HIEROCLES.
-
-Échame a mí también, y dame una porción de los intestinos.
-
-TRIGEO.
-
-Eso no place a los dioses inmortales, sino el que primero hagamos
-nosotros las libaciones y tú te marches. ¡Oh veneranda Paz, permanece a
-nuestro lado toda la vida!
-
-HIEROCLES.
-
-Tráeme aquí la lengua.
-
-TRIGEO.
-
-Tráeme la tuya.
-
-HIEROCLES.
-
-¡La libación!
-
-TRIGEO (_Al esclavo_).
-
-Llévate esto con la libación.
-
-HIEROCLES.
-
-¿Nadie me dará algo de los intestinos?
-
-TRIGEO.
-
-No podemos darte nada hasta que el lobo se paree con la oveja.
-
-HIEROCLES.
-
-¡Ah, por favor! yo te lo pido por tus rodillas.
-
-TRIGEO.
-
-Tus ruegos son inútiles, amigo mío; no lograrás suavizar «al áspero
-erizo.» Ea, espectadores, acompañadnos a comer intestinos.
-
-HIEROCLES.
-
-¿Y yo?
-
-TRIGEO.
-
-Cómete a la Sibila.
-
-HIEROCLES.
-
-No, por la tierra, no os lo comeréis solos; si no me dais, os lo quito;
-esto es para todo el mundo.
-
-TRIGEO (_Al esclavo_).
-
-Sacúdele, sacúdele a Bacis.
-
-HIEROCLES.
-
-¡Sed testigos!...
-
-TRIGEO.
-
-De que eres un glotón y un impostor. ¡Firme: echa de aquí a bastonazos
-a ese charlatán!
-
-EL ESCLAVO.
-
-Cuida de esto; yo voy a quitarle las pieles de las víctimas que nos ha
-escamoteado. ¡Suelta esas pieles, adivino infernal! ¿Oyes? ¿Qué especie
-de cuervo es este que nos ha venido de Orea? Ea, pronto, emprende el
-vuelo hacia Elimnio.[364]
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-¡Qué alegría! ¡Qué alegría! ¡Ya no más cascos, quesos ni cebollas!
-Los combates para quien los quiera: a mí solo me gusta beber con mis
-buenos amigos, junto al hogar donde con viva llama arde y chisporrotea
-la leña cortada en el rigor del estío, y tostar garbanzos sobre
-las ascuas, y asar bellotas entre el rescoldo, y hurtar un beso a
-Trata,[365] mientras se baña mi esposa. Después de hecha la siembra,
-cuando la riega Júpiter con benéfica lluvia, nada hay tan agradable
-como el hablar así con un vecino: «Dime, ¿qué hacemos ahora, querido
-Comárquides? Yo quisiera beber, mientras el cielo fecunda nuestro
-campo. Ea, mujer, mezcla un poco de trigo con tres quénices de
-habichuelas, y ponlas a cocer, y danos higos secos. Que Sira haga
-volver a Manes del campo; hoy no es posible podar las vides, ni
-desterronar, pues la tierra está sumamente húmeda. Que me traigan el
-tordo y los dos pinzones. También debe de haber en casa calostro y
-cuatro tajadas de liebre, si ayer noche no las robó el gato, porque
-oí en la despensa un ruido sospechoso. Muchacho, trae tres pedazos, y
-dale el otro a mi padre. Pide a Esdúnada ramas de mirto con sus bayas;
-y, ya que te coge de camino, dile a Carinades que venga a beber con
-nosotros, mientras el cielo benéfico fecunda los sembrados.» Cuando
-entona la cigarra su dulce cantinela,[366] me gusta ver si las uvas de
-Lemnos principian a madurar, pues son las más tempranas; y no menos me
-agrada mirar cómo van hinchándose los higos, y comerlos cuando están
-maduros, y exclamar, saboreándolos: «Deliciosa estación.» Después bebo
-una infusión de tomillo machacado, y logro así engordar en el estío,
-mucho más que viendo a uno de esos taxiarcos,[367] aborrecidos por los
-dioses, pavoneándose con su triple penacho y su clámide teñida de un
-rojo deslumbrador que pretende hacer pasar por púrpura de Sardes. Pero
-cuando ocurre pelear, él mismo se encarga de darle una mano de azafrán
-cicense. Y después huye veloz el primero como un gallo, agitando sus
-amarillas crestas, mientras yo guardo mi puesto. Cuando están en Atenas
-estos valentones hacen cosas insufribles; inscriben a unos en las
-listas y borran a otros, dos y tres veces, según su capricho. «Mañana
-es la marcha», oye decir a lo mejor un ciudadano que no ha comprado
-víveres porque nada sabía al salir de su casa, y luego, al pararse
-delante de la estatua de Pandión,[368] ve su nombre inscrito en la
-lista; se aturde, y echa a correr llorando. Así nos tratan a los pobres
-campesinos; a los ciudadanos ya les tienen más consideraciones esos
-cobardes aborrecidos de los dioses y los hombres. Pero si el cielo
-lo permite, ya tendrán su merecido. Mucho daño me han hecho esos
-taxiarcos, leones en la ciudad y zorros en el combate.
-
- * * * * *
-
-TRIGEO.
-
-¡Oh! ¡Oh! ¡Cuánta gente viene al banquete de boda! Limpia las mesas con
-ese penacho; ya no sirve para otra cosa. Trae en seguida los pasteles y
-los tordos, liebre en abundancia y panes.
-
-UN FABRICANTE DE HOCES.
-
-¿Dónde está Trigeo? ¿Dónde?
-
-TRIGEO.
-
-Estoy cociendo tordos.
-
-EL FABRICANTE DE HOCES.
-
-¡Oh queridísimo Trigeo, cuánto bien nos has hecho procurándonos la paz!
-Antes no había quien diese un óbolo por una hoz; ahora vendo las que
-quiero a cincuenta dracmas. Este amigo vende a tres los toneles para el
-campo. Vamos, Trigeo, escoge de estas hoces y de todo lo demás cuanto
-quieras, y llévatelo gratis. Todo esto que vendemos y que nos produce
-pingües ganancias te lo ofrecemos como regalo de boda.
-
-TRIGEO.
-
-Bueno, bueno; dejadlo ahí todo, y entrad a cenar cuanto antes. Ahí se
-acerca un armero con una cara más triste que un funeral.
-
- * * * * *
-
-EL FABRICANTE DE PENACHOS.
-
-¡Ay, Trigeo, me has arruinado completamente!
-
-TRIGEO.
-
-¿Qué te pasa, desdichado? ¿Acaso te salen penachos en la cabeza?
-
-EL FABRICANTE DE PENACHOS.
-
-Nos has quitado el trabajo y la subsistencia a mí y a este otro,
-fabricante de dardos.
-
-TRIGEO.
-
-Vamos, ¿cuánto quieres por esos dos penachos?
-
-EL FABRICANTE DE PENACHOS.
-
-¿Cuánto ofreces?
-
-TRIGEO.
-
-¿Que cuánto ofrezco? Me da vergüenza el decirlo. Sin embargo, como el
-trenzado está hecho con gran primor, te daré tres quénices de higos
-secos y me servirán para limpiar esta mesa.
-
-EL FABRICANTE DE PENACHOS.
-
-Vengan los higos: más vale poco que nada.
-
-TRIGEO.
-
-Vete al infierno con tus penachos; tienen lacia la cerda, no valen un
-pito. No daría una higa por todos ellos.
-
- * * * * *
-
-EL VENDEDOR DE CORAZAS.
-
-¡Ay de mí! ¿Qué haré con esta coraza tasada en diez minas y trabajada
-con tanto esmero?
-
-TRIGEO.
-
-No se te irrogará perjuicio alguno; dámela en su precio; podrá ser un
-bacín elegantísimo.
-
-EL VENDEDOR DE CORAZAS.
-
-No te burles de mí y de mis mercancías.
-
-TRIGEO.
-
-Con ella... y tres buenos guijarros,[369] ¿no tendremos cuanto para el
-caso hace falta?
-
-EL VENDEDOR DE CORAZAS.
-
-¿Pero cómo te limpiarás, imbécil?
-
-TRIGEO.
-
-Perfectamente. Mira, paso una mano por la abertura del brazo, y la
-otra...
-
-EL VENDEDOR DE CORAZAS.
-
-¡Cómo! ¿Con las dos manos?
-
-TRIGEO.
-
-Pues claro, para que no me acusen de defraudar al Estado tapando los
-agujeros de los remos.[370]
-
-EL VENDEDOR DE CORAZAS.
-
-¿Y te atreverás a usar un bacín de mil dracmas?
-
-TRIGEO.
-
-¿Quién lo duda, miserable? Crees que ni por diez mil vendería yo mi
-trasero.
-
-EL VENDEDOR DE CORAZAS.
-
-Vamos, venga el dinero.
-
-TRIGEO.
-
-¡Ay! Querido, tu coraza me destroza las nalgas. Llévatela; no la compro.
-
- * * * * *
-
-EL FABRICANTE DE TROMPETAS.
-
-¿Qué haré de esta trompeta que me costó sesenta dracmas?
-
-TRIGEO.
-
-Echa plomo en su cavidad; atraviesa encima una vara un poco larga, y
-tendrás un cótabo[371] en equilibrio.
-
-EL FABRICANTE DE TROMPETAS.
-
-¡Ay! te burlas de mí.
-
-TRIGEO.
-
-Otra idea. Échale plomo, como te he dicho; añade un platillo colgado
-de unas cuerdecitas, y tendrás una balanza para pesar en el campo los
-higos que has de distribuir a tus esclavos.
-
- * * * * *
-
-EL FABRICANTE DE CASCOS.
-
-¡Maldita suerte! ¡Estoy arruinado! Yo, que en otro tiempo pagué una
-mina por estos cascos. ¿Quién me los comprará ahora?
-
-TRIGEO.
-
-Vete a venderlos a los egipcios: son los únicos para medir sirmea.[372]
-
- * * * * *
-
-EL FABRICANTE DE LANZAS.
-
-¡Ay, mi buen fabricante de cascos, qué desgraciada es nuestra suerte!
-
-TRIGEO (_Al fabricante de lanzas_).
-
-La suya no lo es.
-
-EL FABRICANTE DE LANZAS.
-
-Pues qué, ¿habrá todavía quien necesite cascos?
-
-TRIGEO.
-
-Como sepa ponerles dos asas, los podrá vender mucho más caros.
-
-EL FABRICANTE DE CASCOS.
-
-Vámonos, fabricante de lanzas.
-
-TRIGEO.
-
-No, no; le voy a comprar esas picas.
-
-EL FABRICANTE DE LANZAS.
-
-¿Cuánto das por ellas?
-
-TRIGEO.
-
-Si las cortas por la mitad, para que puedan servir de rodrigones, te
-pagaré a dracma el ciento.
-
-EL FABRICANTE DE LANZAS.
-
-Este hombre se burla de nosotros. Vámonos, amigo.
-
- * * * * *
-
-TRIGEO.
-
-Muy bien hecho; pues ya salen a orinar los hijos de los convidados,
-y si no me engaño, a preludiar sus cantos. Eh, muchacho, si piensas
-cantar, ensáyate antes delante de mí.
-
-EL HIJO DE LÁMACO.
-
- Celebremos ahora
- Los valientes guerreros...[373]
-
-TRIGEO.
-
-Maldita criatura, deja de cantar los valientes guerreros; ahora estamos
-en paz. Eres un bribonzuelo mal enseñado.
-
-EL HIJO DE LÁMACO.
-
- Con furia aterradora
- Acométense fieros;
- Se aplastan sus combados
- Escudos...[374]
-
-TRIGEO.
-
-¡Escudos! ¿No acabarás con tus escudos?
-
-EL HIJO DE LÁMACO.
-
- ...alaridos
- De triunfo alborozados
- Se escuchan, y gemidos...
-
-TRIGEO.
-
-¡Gemidos! Me parece que quien va a gemir aquí eres tú, si continúas con
-tus gemidos y tus escudos combados.
-
-EL HIJO DE LÁMACO.
-
-¿Pues qué he de cantar? ¿Qué es lo que te gusta?
-
-TRIGEO.
-
-«Se comían de buey sendos tasajos» O cosas por el estilo.
-
- Disponían alegres el banquete
- Y cuantos platos hay apetecibles.
-
-EL HIJO DE LÁMACO.
-
- Se comían de buey sendos tasajos;
- Los sudorosos brutos desuncían;
- Hartos de pelear...
-
-TRIGEO.
-
-Eso es: «hartos de pelear, se pusieron a comer.» Canta, canta lo que
-comieron después de hartarse.
-
-EL HIJO DE LÁMACO.
-
- Después de terminada la comida,
- Acorázanse el vientre...
-
-TRIGEO.
-
-Con buen vino, ¿verdad?
-
-EL HIJO DE LÁMACO.
-
- ...De las torres
- Se precipitan. Alarido inmenso
- Surca entonces...
-
-TRIGEO.
-
-Que Júpiter te confunda con tus batallas, bribonzuelo; no sabes más que
-cantos de guerra. ¿De quién eres hijo?
-
-EL HIJO DE LÁMACO.
-
-¿Yo?
-
-TRIGEO.
-
-Sí, tú.
-
-EL HIJO DE LÁMACO.
-
-De Lámaco.
-
-TRIGEO.
-
-¡Oh! ¡Oh! Ya se me figuraba que debías de ser hijo de algún aficionado
-a combates y heridas;[375] de algún Boulómaco o Clausímaco.[376] Largo
-de aquí. Vete a entonar tus canciones a los lanceros. ¿Dónde está el
-hijo de Cleónimo? Ven acá; canta algo antes de entrar en casa. Ya estoy
-seguro de que tus cantares no serán belicosos. Tu padre es prudentísimo.
-
-EL HIJO DE CLEÓNIMO.
-
- Un habitante de Sais
- Ostenta el brillante escudo,
- Que abandoné mal mi grado
- Cabe un florecido arbusto.[377]
-
-TRIGEO.
-
-Dime, pequeño, ¿cantas eso por tu padre?
-
-EL HIJO DE CLEÓNIMO.
-
-«Salvé mi vida...»
-
-TRIGEO.
-
-Pero deshonraste tu linaje. Mas entremos; demasiado sé que el hijo de
-tal padre no olvidará nunca lo que acaba de cantar sobre el escudo.
-Vosotros los que os quedáis al festín ya no tenéis que hacer otra cosa
-más que comer y consumir todas las viandas y menear sin descanso las
-mandíbulas. Lanzáos sobre todos los platos, y comed a dos carrillos.
-¡Desdichados! ¿para qué sirven, sino es para comer, los buenos dientes?
-
-CORO.
-
-Eso queda a nuestro cargo; nos has dado un buen consejo.
-
-TRIGEO.
-
-Vosotros, que ayer estabais hambrientos, saciaos ahora de liebre; no
-todos los días se encuentran pasteles abandonados. Devoradlos, pues,
-que si no, tal vez sintáis mañana no haberlo hecho.
-
-CORO.
-
-Silencio, silencio, va a presentarse la novia; coged las
-antorchas:[378] que todo el pueblo se regocije y dance. Después, cuando
-hayamos bailado, y bebido y expulsado a Hipérbolo, llevaremos de nuevo
-al campo nuestro humilde ajuar, y pediremos a los dioses que otorguen
-a los griegos oro en abundancia, y a nosotros riquísimas cosechas de
-cebada y vino, dulces higos y esposas fecundas. Así podremos recobrar
-los perdidos bienes y abolir para siempre el uso del acero homicida.
-
-TRIGEO.
-
-Querida esposa, ven al campo a embellecer mi lecho.
-
-CORO.
-
-¡Oh mortal tres veces feliz con tu merecida dicha! ¡Oh Himeneo!
-¡Himeneo! ¿Qué le haremos? ¿Qué le haremos? ¡Gocemos de su belleza!
-¡Gocemos de su belleza! Nosotros los hombres colocados en la primera
-fila levantemos al novio y llevémosle en triunfo. ¡Himeneo! ¡Himeneo!
-
-TRIGEO.
-
-Tendréis una linda casa, viviréis sin molestias y cogeréis higos. ¡Oh
-Himeneo! ¡Himeneo!
-
-CORO.
-
-Aquel tiene uno grande y grueso; este, otro dulcísimo. Después de comer
-y beber sendos tragos, exclamarás: ¡Oh Himeneo! ¡Himeneo!
-
-CORO.
-
-Adiós, adiós, amigos míos. Los que me sigan comerán pasteles.
-
-
-FIN DE LA PAZ
-
-
-
-
-LAS AVES.
-
-
-
-
-NOTICIA PRELIMINAR.
-
-
-Dos ciudadanos atenienses, Evélpides y Pistetero, como si dijéramos,
-Buena-esperanza y Fiel-amigo, hartos de desórdenes, de pleitos, cábalas
-o intrigas, y tomando al pie de la letra la expresión _irse a los
-cuervos_, análoga, como hemos visto, a la nuestra _irse al diablo_ o
-a otra cosa, si no peor, más sucia, huyen de Atenas y se encaminan al
-país de las aves en busca de la Abubilla, en otro tiempo Tereo, rey
-de Tracia. Aceptada por el ex-monarca-pájaro la idea de construir una
-ciudad en los aires, convoca una asamblea de todas las razas aladas,
-que acudiendo en gran número, se preparan en el primer momento a
-embestir y despedazar a los temerarios mortales que han osado penetrar
-en sus dominios: calmados por la Abubilla, cámbiase pronto su furia
-en indescriptible entusiasmo, cuando Pistetero desenvuelve un plan
-para devolver a los volátiles el cetro del mundo que antes les había
-pertenecido. Los dos atenienses son naturalizados inmediatamente: la
-nueva ciudad, llamada _Nefelococigia_, es construida en un abrir y
-cerrar de ojos, y dos embajadores son enviados al cielo y a la tierra.
-Apenas se empieza a ofrecer el sacrificio de consagración, acuden a
-Nefelococigia toda clase de gentes: un pobre poeta, que versifica
-en honor de la nueva ciudad para conseguir un manto y una túnica;
-un adivino cargado de oráculos; Metón el geómetra; un inspector
-y un vendedor de decretos, que son apaleados en castigo de sus
-impertinencias. Iris, mensajera de los dioses, es hecha prisionera al
-intentar atravesar los aires; sometida a un apremiante interrogatorio,
-vese obligada a manifestar que Júpiter la envía a los hombres para que
-ofrezcan los acostumbrados sacrificios, y tiene que retirarse malparada
-oyendo de boca de Pistetero que no hay más dioses que las aves, y
-que el paso al través de la nueva ciudad queda prohibido hasta nueva
-orden a las divinidades olímpicas. Preséntase después un Mensajero,
-anunciando que los hombres han decretado una corona de oro al fundador
-de Nefelococigia, y que las aves se han puesto de moda y hacen tal
-furor en Atenas, que pronto se verá llegar una multitud _ornitomaniaca_
-pidiendo alas y plumajes. No tarda efectivamente en presentarse un
-joven con intentos parricidas, que recibe entre equívocos y chistes
-consejos prudentísimos, y al cual siguen Cinesias, poeta ditirámbico,
-ganoso de atrapar entre las nubes las sublimes vaciedades de sus versos
-y un sicofanta o delator, que así como el poeta lleva con una paliza
-su justo merecido. Prometeo, que llega después, revela a Pistetero
-el hambre canina que aflige a los inmortales, indicándole el medio
-de explotar la miseria del Olimpo, y retirándose con todo género de
-precauciones para no ser visto por Júpiter.
-
-Una embajada, compuesta de Neptuno, Hércules y un Tríbalo, presenta por
-fin sus proposiciones a la gente alada, y vencidas las dificultades se
-estipulan la paz y el paso libre por Nefelococigia, con la condición
-de entregar Júpiter su cetro a las aves y a Pistetero la mano de la
-Soberanía.
-
-La comedia concluye, como _La Paz_, con un jubiloso canto de himeneo.
-
-Tal es el argumento de _Las Aves_. ¿Cuál es su objeto? He aquí
-una pregunta a la cual se han dado muy diferentes contestaciones.
-Unos[379] han dicho que su autor se limitaba a censurar la afición a
-las lides judiciales, sin considerar que Aristófanes solo se ocupa
-de esta manía de Atenas a la ligera y muy de paso; otros[380] que
-su fin es nada menos que promover cambios radicales en el carácter
-ateniense, en el culto, en la religión, en la constitución de la
-república y en el personal de sus magistrados, sin parar mientes
-que tales proposiciones, aun hechas de burlas, costaban la vida al
-temerario que las aventuraba: quiénes[381] (por más que nada autorice
-a suponerlo) solo ven en su fantástico desarrollo una animada censura
-de las peregrinas invenciones de los trágicos y sus increíbles fábulas;
-y no han faltado algunos[382] que, saltando por encima de un flamante
-anacronismo, la conceptúan una graciosa parodia de la República que
-Platón soñó muchos años más tarde.
-
-La explicación de M. Paulmier, desenvuelta luego por el P. Brumoy, es
-indudablemente la más ingeniosa, careciendo sin embargo del debido
-fundamento. El erudito jesuita, teniendo presente que poco antes
-de la representación de esta comedia, Alcibíades, llamado a Atenas
-para defenderse del crimen de sacrilegio, había huido a Esparta y
-exhortaba a los lacedemonios a fortificar a Decelia, ciudad del Ática
-que más adelante molestó mucho a los atenienses, opina que, aunque
-con el pulso y delicadeza que la gravedad del asunto requería, trató
-Aristófanes en _Las Aves_ de llamar la atención del pueblo sobre los
-preparativos de una rival ambiciosa, y decidirle a traer de Sicilia
-sus tropas y galeras. Pero solo un pasaje en que se habla de la galera
-_Salamina_, y algunas otras indicaciones remotísimas confirman
-la interpretación de Brumoy, que cae ante la consideración de que
-Aristófanes cuando alude lo hace clara y directamente, y si a veces
-encubre su propósito, hay que confesar que se vale siempre del velo de
-una alegoría transparente. Sin ir tan lejos, dice Artaud, ni perderse
-en cavilaciones sistemáticas, podemos hallar la explicación del enigma.
-A una lectura un poco atenta, vese en _Las Aves_ una especie de utopía
-cómica, una república imaginaria como la de Platón, realizada de una
-manera burlesca. Todo lo que precede a la fundación de la ciudad no es
-más que el preámbulo de la acción. Sin el lazo de esta idea general, la
-pieza presentaría solamente una serie de escenas ininteligibles. Pero
-mirada bajo este prisma, es un cuadro ingenioso en que el espíritu del
-poeta se solaza a placer y pasa revista a todos los ridículos. Un hijo
-que desea la muerte de su padre recibe de las cigüeñas una lección de
-amor filial. El autor ataca sucesivamente la pedantería de los sabios
-y filósofos, la ignorancia y avidez de los sacerdotes y adivinos,
-las pretensiones de los poetas, la venalidad de los magistrados, las
-infamias de los delatores y las charlatanerías de toda especie.
-
-Para explicarse ciertas singularidades de esta comedia, como la de
-componer el coro de personajes alados, no hay necesidad tampoco de
-acudir a la hipótesis de que las aves sean representantes de los
-lacedemonios, y los hombres y los dioses de los atenienses y de los
-demás pueblos griegos; pues para dar amenidad al espectáculo y
-ocupación a las máquinas teatrales, eran cosa corriente entre los
-cómicos tan peregrinas invenciones; y por otra parte, quien había
-puesto en escena Nubes, Avispas y Escarabajos no puede decirse que se
-excediera a sí mismo al presentar un coro de volátiles. Es más; en
-mi humilde opinión, la elección del poeta fue sobremanera acertada,
-pues debió dar así una animación extraordinaria a la comedia, falta de
-acción como todas las de Aristófanes, con tantas idas y venidas, tantos
-giros y revoloteos, tanta variedad de plumajes, y esa encantadora
-alegría, patrimonio de los pájaros, que son naturalmente, como dice
-Leopardi,[383] las criaturas más regocijadas de la creación.
-
-La elección de estos alados personajes permite además al autor dar
-rienda suelta a su fantasía por los amenos campos de la fábula, y
-presentar sin sombra de pedantería, y con aquella frescura y sencillez
-de colorido del poeta predilecto de las Gracias, multitud de leyendas
-curiosas, entretenidos detalles, mordaces chistes y picantes sales,
-alternando con brillantes himnos de elevación verdaderamente pindárica.
-«De este modo, dice Poyard, _Las Aves_ son una obra sin ejemplo y
-sin rival, un género aparte aun dentro del teatro aristofánico, una
-fantasmagoría alegre, viva, seductora, llena de maravillosas sorpresas,
-chispeando poesía, desenvolviéndose aérea y alada, y burlándose con
-sátira ligera y divertida, sin las virulencias ordinarias.»
-
-Esta comedia se representó el año 415 antes de Jesucristo, décimo
-octavo de la guerra del Peloponeso, habiendo obtenido el premio
-segundo: _Los Bebedores_ de Amipsias consiguieron el primero; y el
-tercero fue otorgado al _Monotropos_ (el Moroso) de Frínico.
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-PERSONAJES.
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- EVÉLPIDES.
- PISTETERO.
- EL REYEZUELO, criado de la Abubilla.
- LA ABUBILLA.
- CORO DE AVES.
- EL FENICÓPTERO.
- HERALDOS.
- UN SACERDOTE.
- UN POETA.
- UN ADIVINO.
- METÓN, geómetra.
- UN INSPECTOR.
- UN VENDEDOR DE DECRETOS.
- MENSAJERO.
- IRIS.
- UN PARRICIDA.
- CINESIAS, poeta ditirámbico.
- UN DELATOR.
- PROMETEO.
- NEPTUNO.
- TRÍBALO.
- HÉRCULES.
- UN CRIADO de Pistetero.
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- * * * * *
-
-País agreste, lleno de piedras y zarzas. En el fondo una selva, a un
-lado una roca, morada de la Abubilla.
-
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-
-LAS AVES.
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-EVÉLPIDES (_Al grajo que le sirve de guía_).
-
-¿Me dices que vaya en línea recta hacia aquel árbol?
-
-PISTETERO (_A la corneja que trae en mano_).
-
-¡Peste de avechucho! Ahora grazna que retrocedamos.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Pero, infeliz, ¿a qué caminar arriba y abajo? Con estas idas y venidas
-nos derrengamos inútilmente.
-
-PISTETERO.
-
-¡Qué imbécil he sido en dejarme guiar por esta corneja! Me ha hecho
-correr más de mil estadios.[384]
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Mayor desdicha que la de llevar de guía a este grajo, que me ha
-destrozado todas las uñas de los dedos?
-
-PISTETERO.
-
-Ni siquiera sé en qué lugar de la tierra estamos.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿No podrías hallar desde aquí tu patria?
-
-PISTETERO.
-
-No por cierto: ni Execéstides[385] la suya.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Ay!
-
-PISTETERO.
-
-Toma esa senda, amigo mío.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Qué terriblemente nos ha engañado Filócrates,[386] ese atrabiliario
-vendedor de pájaros! Nos aseguró que estas dos aves nos guiarían
-mejor que ninguna otra a la morada de Tereo, la Abubilla, que
-fue transformado en pájaro; y nos vendió este grajo, hijo de
-Tarrélides,[387] por un óbolo, y por tres aquella corneja, que solo
-saben darnos picotazos. (_Al grajo._) ¿Por qué me miras con el pico
-abierto? ¿Quieres precipitarnos desde esas rocas? Por ahí no hay camino.
-
-PISTETERO.
-
-Ni senda tampoco.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿No dice nada tu corneja?
-
-PISTETERO.
-
-Nada absolutamente; grazna ahora como antes.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Pero, en fin, ¿qué dice de nuestra ruta?
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué ha de decir sino que a fuerza de roer acabará por comérseme los
-dedos?
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Esto es insoportable! Queremos irnos a los cuervos;[388] ponemos
-para conseguirlo cuanto está de nuestra mano, y no logramos hallar el
-camino. Porque habéis de saber, oyentes míos, que nuestra enfermedad
-es completamente distinta de la que aflige a Saccas: este, no siendo
-ciudadano, se obstina en serlo, y nosotros que lo somos, y de familias
-distinguidas, aunque nadie nos expulsa, huimos a toda prisa de nuestra
-patria. No es que aborrezcamos a una ciudad tan célebre y afortunada, y
-abierta siempre a todo el que desee arruinarse con litigios; porque es
-una triste verdad que si las cigarras solo cantan uno o dos meses entre
-las ramas de los árboles, en cambio los atenienses cantan toda la vida
-posados sobre los procesos. Esto es lo que nos ha obligado a emprender
-este viaje y a buscar, cargados del canastillo, la olla y las ramas
-de mirto,[389] un país libre de pleitos, donde pasar tranquilamente
-la vida. Nos dirigimos con tal objeto a Tereo, la Abubilla, para
-preguntarle si, en las comarcas que ha recorrido volando, ha visto
-alguna ciudad como la que deseamos.
-
-PISTETERO.
-
-¡Eh, tú!
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Qué hay?
-
-PISTETERO.
-
-La corneja hace rato que me indica que hay algo arriba.
-
-EVÉLPIDES.
-
-También mi grajo mira con el pico abierto en la misma dirección, como
-si quisiera señalarme alguna cosa: no puede menos de haber aves por
-aquí. Pronto lo sabremos haciendo ruido.
-
-PISTETERO.
-
-¿Sabes lo que has de hacer? Dar un golpe con la rodilla en esa peña.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Y tú, con la cabeza, para que el ruido sea doble.
-
-PISTETERO.
-
-Vamos, coge esa piedra y llama.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Está bien; ¡esclavo! ¡esclavo!
-
-PISTETERO.
-
-Pero ¿qué haces? Para llamar a una Abubilla, gritas ¡esclavo! ¡esclavo!
-En vez de ¡esclavo! debes gritar: ¡Epopoi! ¡Epopoi![390]
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Epopoi! Tendré que llamar otra vez. ¡Epopoi!
-
-EL REYEZUELO.[391]
-
-¿Quién va? ¿Quién llama a mi dueño?
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Apolo nos asista! ¡Qué enorme pico![392]
-
-EL REYEZUELO.
-
-¡Horror! ¡Son cazadores!
-
-EVÉLPIDES.
-
-El miedo que me causa no es para dicho.
-
-EL REYEZUELO.
-
-¡Moriréis!
-
-EVÉLPIDES.
-
-Pero si no somos hombres.
-
-EL REYEZUELO.
-
-¿Pues qué sois?
-
-EVÉLPIDES.
-
-Yo soy el _Tímido_, ave africana.
-
-EL REYEZUELO.
-
-¡A otro con esas!
-
-EVÉLPIDES.
-
-Pregúntaselo a mis pies.[393]
-
-EL REYEZUELO.
-
-Y ese otro, ¿qué pájaro es? Contesta.
-
-PISTETERO.
-
-El _Ensuciado_, ave de Fasos.[394]
-
-EVÉLPIDES.
-
-Y tú, ¿qué animal eres?
-
-EL REYEZUELO.
-
-Yo soy un pájaro esclavo.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Te ha vencido algún gallo?[395]
-
-EL REYEZUELO.
-
-No; pero cuando mi dueño fue convertido en Abubilla quiso que yo
-también me transformase en pájaro, para tener quien le siguiera y
-sirviese.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Pues qué, ¿las aves necesitan criados?
-
-EL REYEZUELO.
-
-Este sí, tal vez porque fue antes hombre. Cuando se le antojan anchoas
-del Falero,[396] yo cojo una escudilla y corro a por anchoas; cuando
-quiere comer puches, como se necesitan una cuchara y una olla, corro a
-por la cuchara.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Por las señas, este pájaro es un _Corredor_.[397] ¿Sabes lo que has de
-hacer, Reyezuelo? Llamar a tu señor.
-
-EL REYEZUELO.
-
-Pero si acaba de dormirse, después de haber comido bayas de mirto y
-algunos gusanos.
-
-EVÉLPIDES.
-
-No importa, despiértale.
-
-EL REYEZUELO.
-
-Aunque estoy seguro de que se va a enfadar, lo haré por complaceros.
-
-(_Vase._)
-
- * * * * *
-
-PISTETERO (_Al Reyezuelo_).
-
-Que el cielo te confunda: no me has dado mal susto.[398]
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Oh desgracia! ¡De miedo se me ha escapado el grajo!
-
-PISTETERO.
-
-¡Grandísimo cobarde! Te has dejado escapar el grajo de miedo.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Y tú, ¿no te has dejado marchar la corneja al caer?
-
-PISTETERO.
-
-No por cierto.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Pues dónde está?
-
-PISTETERO.
-
-Voló.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Y no se te ha escapado? ¡Vaya el valentón!
-
- * * * * *
-
-LA ABUBILLA.
-
-Abre la selva para que salga.[399]
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Por Hércules!, ¿qué animal es ese? ¡Qué alas! ¡Qué triple cresta![400]
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Quién pregunta por mí?
-
-EVÉLPIDES.
-
-Sin duda, los doce grandes dioses te han maltratado.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Acaso os burláis de la forma de mis alas? Sabed, extranjeros, que
-antes he sido hombre.
-
-EVÉLPIDES.
-
-No nos burlamos de ti.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Pues de qué?
-
-PISTETERO.
-
-Tu pico nos da risa.[401]
-
-LA ABUBILLA.
-
-Pues de esta facha representó ignominiosamente Sófocles en sus
-tragedias a Tereo.[402]
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Pero eres Tereo, o un ave, o un pavo real?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Soy un ave.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Y las alas?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Se me han caído.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Alguna enfermedad?
-
-LA ABUBILLA.
-
-No; pero en el invierno mudan todas las aves, y les salen después
-nuevas plumas. Y vosotros, ¿qué sois?
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Nosotros? mortales.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿De qué país?
-
-EVÉLPIDES.
-
-Del de las hermosas trirremes.[403]
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Seréis jueces?[404]
-
-EVÉLPIDES.
-
-Nada de eso; antijueces.[405]
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Se siembra allí ese grano?
-
-EVÉLPIDES.
-
-Rebuscando en todo el campo, hallaréis un poquito.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Qué os trae aquí?
-
-EVÉLPIDES.
-
-El deseo de hablarte.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Para qué?
-
-EVÉLPIDES.
-
-Porque en otro tiempo fuiste hombre, como nosotros; en otro tiempo
-tuviste deudas, como nosotros; y en otro tiempo te gustaba el no
-pagarlas, como a nosotros: después, cuando fuiste transformado en ave,
-recorriste en tu vuelo todos los mares y tierras, y llegaste a reunir
-la experiencia del pájaro y la del hombre. Esto nos trae a ti para
-suplicarte que nos indiques alguna pacífica ciudad donde podamos vivir
-blanda y sosegadamente, como el que se acuesta sobre mullidos cojines.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Buscas, pues, una ciudad más grande que la de Cranao?[406]
-
-EVÉLPIDES.
-
-Más grande no, más agradable para nosotros.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Claro está que buscas un país aristocrático.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Yo? ni por pienso: si detesto al hijo de Escelias.[407]
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Pues en qué ciudad queréis vivir?
-
-EVÉLPIDES.
-
-En una donde los negocios más importantes sean, por ejemplo, venir
-muy de mañana a mi puerta un amigo y decirme: «Te ruego por Júpiter
-olímpico que al salir del baño vengáis a mi casa tú y tus hijos, pues
-voy a dar un banquete de bodas. ¡Cuidado con faltar! ¡Como no vengas,
-no tienes que poner los pies en mi casa hasta que me abandone la
-fortuna!»[408]
-
-LA ABUBILLA.
-
-Vamos, veo que tienes afición a las desgracias. ¿Y tú?
-
-PISTETERO.
-
-Tengo los mismos gustos.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Cuáles?
-
-PISTETERO.
-
-Quisiera una ciudad en la que al verme el padre de un hermoso
-muchacho, me dijese como si le hubiera ofendido: «¡Muy bien, muy
-bien, Estilbónides! Te encontraste ayer con mi hijo que volvía del
-baño y del gimnasio, y no fuiste para darle un beso, ni hablarle, ni
-acariciarle.[409] ¿Quién dirá que eres amigo mío?»
-
-LA ABUBILLA.
-
-¡Hola, hola! Pues no es nada las desdichas que apeteces, buen hombre.
-En la costa del Mar Rojo hay una ciudad, afortunada como la que deseáis.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Ah! No me hables de ciudades marítimas; el mejor día amanecería la
-galera _Salamina_[410] trayendo un alguacil. ¿No puedes decirnos alguna
-ciudad griega?
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Por qué no emigráis a Lépreo, en Élide?
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Por todos los dioses! Aunque no he visto a Lépreo, lo aborrezco ya a
-causa de Melantio.[411]
-
-LA ABUBILLA.
-
-Hay también en la Lócride la ciudad de Opunte, donde podréis vivir muy
-bien.
-
-EVÉLPIDES.
-
-No quisiera ser Opuncio[412] ni por un talento de oro. ¿Pero qué tal
-pasan la vida los pájaros? Tú debes saberlo bien.
-
-LA ABUBILLA.
-
-La vida no es desagradable; en primer lugar, hay que prescindir de la
-bolsa.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Pues con eso habéis suprimido la ocasión de muchos fraudes.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Comemos en los jardines sésamo blanco, mirto, amapolas y menta.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿De modo que vivís como recién casados?[413]
-
-PISTETERO.
-
-¡Oh, oh! ¡Qué magnífica idea se me ha ocurrido para la gente alada!
-¡Seréis omnipotentes si me obedecéis!
-
-LA ABUBILLA.
-
-¡Obedecerte! ¿En qué?
-
-PISTETERO.
-
-¿En qué? Primero en no andar revoloteando por todas partes con el pico
-abierto: eso es indecoroso. Entre nosotros, cuando vemos a uno de esos
-botarates que no paran un instante, acostumbramos a preguntar: «¿Quién
-es ese chorlito?» Y Téleas[414] responde: «Es un inconstante; tiene
-siempre la cabeza a pájaros; no está un momento en un sitio.»
-
-LA ABUBILLA.
-
-Tienes razón, por Baco. ¿Qué hemos de hacer?
-
-PISTETERO.
-
-Fundad una ciudad.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Qué ciudad hemos de fundar las aves?
-
-PISTETERO.
-
-A la verdad, tu pregunta es necia si las hay. Mira abajo.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Ya miro.
-
-PISTETERO.
-
-Ahora arriba.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Ya miro.
-
-PISTETERO.
-
-Ahora vuelve la cabeza a todos lados.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Qué voy a sacar de retorcerme así el pescuezo?[415]
-
-PISTETERO.
-
-¿Ves algo?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Sí, las nubes y el cielo.
-
-PISTETERO.
-
-¿No es ese el polo de las aves?
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿El polo? ¿Qué es polo?
-
-PISTETERO.
-
-Como si dijéramos el país; se llama polo[416] porque gira y atraviesa
-todo el mundo. Si fundáis en él una ciudad y la rodeáis de murallas,
-en vez de polo se llamará población;[417] entonces reinaréis sobre los
-hombres, como ahora sobre las langostas; y mataréis a los dioses de
-hambre canina.[418]
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Cómo?
-
-PISTETERO.
-
-El aire está entre el cielo y la tierra, y del mismo modo que cuando
-nosotros queremos ir a Delfos pedimos permiso a los beocios para pasar,
-así vosotros, cuando los hombres hagan sacrificios a los dioses, si
-estos no os pagan tributo, podréis impedir que el humo de las víctimas
-atraviese vuestra ciudad y vuestro espacio.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¡Oh! ¡Oh! ¡Lo juro por la tierra, las nubes, los lazos y las redes,
-jamás he oído una idea más ingeniosa! Estoy dispuesto a fundar contigo
-esa ciudad, si las demás aves son de mi opinión.
-
-PISTETERO.
-
-¿Quién les dará a conocer el proyecto?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Tú mismo. Antes eran bárbaros, pero en el largo tiempo que he estado en
-su compañía les he enseñado a hablar.
-
-PISTETERO.
-
-¿Pero cómo las vas a convocar?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Muy fácilmente. Voy a entrar en esa espesura; despertaré a mi
-Procne[419] y las llamaremos; en cuanto oigan nuestra voz acudirán sin
-detenerse.
-
-PISTETERO.
-
-¡No te detengas, queridísimo pájaro! Por favor, entra pronto en esa
-espesura y despierta a tu amable compañera.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Despierta, dulce compañera de mi vida; entona esos himnos sagrados
-que, como armoniosos suspiros, brotan de tu garganta divina cuando
-con melodiosa y pura voz deploras la triste suerte de nuestro llorado
-Itis. Tu sonoro canto sube, atravesando los copudos tejos, hasta el
-trono de Júpiter; junto al cual Febo, de áurea cabellera, responde con
-los acordes de su lira de marfil a tus plañideras endechas, y reúne
-los coros de los dioses, y de sus bocas inmortales brota un celestial
-aplauso.[420]
-
-(_Se oye una flauta dentro._)
-
-PISTETERO.
-
-¡Júpiter soberano! ¡Qué garganta la de ese pajarillo! Ha llenado de
-miel toda la espesura.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Eh! ¡Tú!
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué hay?
-
-EVÉLPIDES
-
-¿No callarás?
-
-PISTETERO.
-
-¿Por qué?
-
-EVÉLPIDES.
-
-La Abubilla se prepara a entonar nuevos cantos.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Esopo, popo, popo, popo, popoí ¡io! ¡io! venid, venid, venid, venid,
-alados compañeros. Todos cuantos taláis las fértiles campiñas, tribus
-innumerables que recogéis y devoráis los granos de cebada, catervas
-infinitas de rápido vuelo y melodioso canto, acudid, acudid; vosotros,
-los que posados en un terrón os complacéis en gorjear débilmente
-entre los surcos: tio, tio, tio, tio, tio, tio, tio tio; los que en
-los jardines saltáis sobre las yedras, o en las montañas picoteáis
-el madroño y la silvestre aceituna, acudid a mi voz: trioto, trioto,
-toto, brix. Vosotros también, los que devoráis punzadores mosquitos
-en los valles pantanosos; los que pobláis los prados húmedos de rocío
-y el campo ameno de Maratón; francolines de matizadas alas; aves que
-revoloteáis con los alciones sobre las alborotadas olas del mar, venid
-a escuchar la grata nueva: congréguense aquí las aves de largo cuello.
-Sabed que ha venido un anciano ingenioso, autor de una nueva idea;
-que pretende realizar nuevos proyectos. Venid todos a deliberar aquí.
-Torotorotorotorotix. Kiccabau, kiccabau. Torotorotorotorolililix.
-
- * * * * *
-
-PISTETERO.
-
-¿Ves algún pájaro?
-
-EVÉLPIDES.
-
-Ninguno, por Apolo, aunque estoy mirando al cielo con la boca abierta.
-
-PISTETERO.
-
-Me parece que ha sido inútil que la Abubilla, imitando al pardal,[421]
-se haya metido en el bosque como a empollar huevos.
-
-UN FENICÓPTERO.[422]
-
-Torotix, torotix.
-
-PISTETERO.
-
-Ah, querido, ya viene alguna ave.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Sí, una ave, ¿pero cuál? ¿Es el pavo real?[423]
-
-PISTETERO.
-
-Ese nos lo dirá. ¿Qué ave es esa?
-
-LA ABUBILLA.
-
-No es de las que veis todos los días; es una ave acuática.
-
-PISTETERO.
-
-¡Oh qué hermoso color de púrpura fenicia!
-
-LA ABUBILLA.
-
-Es verdad, por eso se llama el Fenicóptero.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Eh! ¡Eh! ¡Tú!
-
-PISTETERO.
-
-¿Por qué gritas?
-
-EVÉLPIDES.
-
-Otra ave.
-
-PISTETERO.
-
-Cierto; otra ave, y exótica al parecer. ¿Cómo se llama esa ave
-montañesa[424] de aspecto tan solemne como estúpido?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Se llama el _Meda_.[425]
-
-PISTETERO.
-
-¡El Meda! ¡Hércules poderoso! ¿Cómo siendo el Meda ha venido sin
-camello?[426]
-
-EVÉLPIDES.
-
-Ahí se presenta otra ave copetuda.
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué prodigio es este? No eres tú la única Abubilla, puesto que hay esa
-otra.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Esa Abubilla es hijo de Filocles, que a su vez es hijo de la Abubilla;
-yo soy su abuelo paterno; es como si dijeras: Hipónico, hijo de
-Calias,[427] y Calias hijo de Hipónico.[428]
-
-PISTETERO.
-
-¿Luego Calias es un pájaro? ¡Oh, y cómo se le caen las plumas![429]
-
-LA ABUBILLA.
-
-Es generoso; por eso los delatores le despluman y las mujeres le
-arrancan las alas.
-
-PISTETERO.
-
-¡Oh Neptuno! Un nuevo pájaro de diversos colores. ¿Cómo se llama ese?
-
-LA ABUBILLA.
-
-El glotón.[430]
-
-PISTETERO.
-
-¿Hay, pues, otro glotón además de Cleónimo?
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Crees que si fuese Cleónimo hubiera podido conservar el penacho?[431]
-
-PISTETERO.
-
-¿Pero qué significan todas esas crestas? ¿Quizá acuden estas aves a
-disputar el premio del doble estadio?[432]
-
-LA ABUBILLA.
-
-Son como los carios,[433] que no abandonan las crestas de las montañas
-para estar más seguros.
-
-PISTETERO.
-
-¡Oh Neptuno! ¡Mira, mira qué terrible multitud de aves se reúne!
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Soberano Apolo! ¡Qué nube! ¡Oh! ¡Oh! Sus alas no dejan ver la entrada
-de la escena.
-
-PISTETERO.
-
-Esa es la perdiz; aquel el francolín; ese el penélope; el otro el
-alción.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Y aquel que viene detrás del alción?
-
-PISTETERO.
-
-¿Ese? El barbero.[434]
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Cómo? ¿El barbero es pájaro?
-
-PISTETERO.
-
-¿Pues no lo es Espórgilo, y de cuenta?[435] Ahí viene la lechuza.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Qué dices? ¿Quién trae una lechuza a Atenas?[436]
-
-PISTETERO.
-
-Mira, mira, la urraca, la tórtola, la alondra, el eleas, la hipotimis,
-la paloma, el nerto, el azor, la torcaz, el cuco, el eritropo, la
-ceblepiris, el porfirión,[437] el cernícalo, el somormujo, la ampelis,
-el quebrantahuesos, el pico.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Oh! ¡Oh! ¡Cuántas aves! ¡Oh, cuántos mirlos! ¡Cómo pían y corren con
-estrépito! Pero qué, ¿nos amenazan? ¡Ay, cómo abren los picos y nos
-miran!
-
-PISTETERO.
-
-Me parece lo mismo.
-
-CORO.
-
-¿Po po po po po po por dónde anda el que me llamó? ¿En qué lugar se
-encuentra?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Estoy aquí hace tiempo; yo nunca abandono a los amigos.
-
-CORO.
-
-¿Ti ti ti ti ti ti ti tienes algo bueno que decirme?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Un asunto de interés común, seguro, justo, agradable, útil. Dos hombres
-de sutil ingenio han venido a buscarme.
-
-CORO.
-
-¿Dónde? ¿Cómo? ¿Qué dices?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Digo, que dos ancianos han venido del país de los hombres, a
-proponernos una empresa prodigiosa.
-
-CORO.
-
-¡Oh tú que perpetraste el mayor crimen de que he oído hablar en mi
-vida! ¿Qué es lo que estás diciendo?
-
-LA ABUBILLA.
-
-No te asustes de mis palabras.
-
-CORO.
-
-¿Qué has hecho?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Acoger a dos hombres que desean vivir con nosotros.
-
-CORO.
-
-¿Y te has atrevido?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Y cada vez me alegro más.
-
-CORO.
-
-¿Y están ya entre nosotros?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Como yo.
-
-CORO.
-
-¡Ay, estamos vendidos; somos víctimas de la traición más negra! Nuestro
-amigo, el que partía con nosotros el fruto de los campos, ha hollado
-nuestras antiguas leyes, ha quebrantado los juramentos de las aves; nos
-ha atraído a un lazo, nos ha puesto en manos de una raza impía con la
-que estamos en guerra desde que vimos la luz. Tú, traidor, nos darás
-luego cuenta de tus actos; mas primero castiguemos a esos hombres. ¡Ea!
-¡A despedazarlos!
-
-PISTETERO.
-
-¡Somos perdidos!
-
-EVÉLPIDES.
-
-Tú solo tienes la culpa de lo que nos sucede. ¿Para qué me trajiste?
-
-PISTETERO.
-
-Para tenerte a mi lado.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Mejor para hacerme llorar a mares.
-
-PISTETERO.
-
-Tú deliras: ¿cómo has de llorar cuando te hayan sacado los ojos?[438]
-
-CORO.
-
-¡Io! ¡Io! ¡Al ataque! Precipítate sobre el enemigo; hiérele
-mortalmente; despliega tus alas; envuelve con ellas a esos hombres; que
-paguen su culpa y den alimento a nuestros picos. Nada podrá librarles
-de mi furor; ni las sombrías montañas, ni las etéreas nubes, ni el
-piélago espumoso. ¡Ea, caigamos sobre ellos y desgarrémosles sin
-tardanza! ¿Dónde está el taxiarco? Que haga avanzar el ala derecha.[439]
-
-EVÉLPIDES.
-
-Llegó el momento supremo. ¿A dónde huiré, infeliz?
-
-PISTETERO.
-
-¡Eh! Firme en tu puesto.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Para qué me hagan trizas?
-
-PISTETERO.
-
-¿Pues cómo piensas escaparte?
-
-EVÉLPIDES.
-
-No lo sé.
-
-PISTETERO.
-
-Pues yo te digo que es preciso combatir a pie firme y coger las ollas.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿De qué nos servirá la olla?
-
-PISTETERO.
-
-La lechuza no nos acometerá.[440]
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Y contra esas de ganchudas uñas?
-
-PISTETERO.
-
-Coge el asador y ponlo en ristre.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Y los ojos?
-
-PISTETERO.
-
-Defiéndelos con un plato o con la vinagrera.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Qué ingenio! ¡Qué habilidad digna de un general consumado! Sabes más
-estrategia que Nicias.[441]
-
-CORO.
-
-Adelante, adelante,[442] con el pico bajo: no retrasarse. Pica,
-desgarra, hiere, arranca, rompe primero la olla.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Deteneos: decidme, animales cruelísimos, ¿por qué queréis matar y
-despedazar a dos hombres que ningún mal os han hecho y que son además
-de la misma tribu y familia que mi esposa?[443]
-
-CORO.
-
-Pues qué, ¿se perdona a los lobos? ¿No son nuestros más feroces
-enemigos? Nunca encontraremos otros más dignos de castigo.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Si la naturaleza los hizo enemigos, su intención les hace amigos, y
-vienen aquí a darnos un consejo útil.
-
-CORO.
-
-¿Qué consejo útil pueden darnos ni decirnos los enemigos de nuestros
-abuelos?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Los sabios aprenden muchas cosas de sus enemigos. La desconfianza es la
-madre de la seguridad. Con un amigo jamás aprenderíamos a ser cautos,
-al paso que un enemigo nos obliga a serlo; las ciudades en un principio
-aprendieron de sus enemigos, y no de sus amigos, a rodearse de altas
-murallas, y a construir largas naves, y con esta lección a defender
-hijos, casas y haciendas.
-
-CORO.
-
-Sea: me parece que podrá ser útil el oírles antes; puede recibirse
-alguna buena lección de un enemigo.
-
-PISTETERO.
-
-Su cólera parece calmarse. Retrocede un paso.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Es muy justo; debéis de estarme agradecidos.
-
-CORO.
-
-En ninguna otra cosa te hemos sido contrarios.
-
-PISTETERO.
-
-Cada vez se manifiestan más pacíficos; por consiguiente, deja en el
-suelo la olla y los platos: ahora con la lanza terciada, digo, con
-el asador, paseémonos dentro del campamento, junto a la olla, y sin
-perderla de vista. No debemos huir.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Tienes razón. Y si morimos, ¿dónde nos enterrarán?
-
-PISTETERO.
-
-En el Cerámico.[444] Para ser sepultados a cuenta del Estado, diremos
-que hemos muerto peleando con los enemigos junto a Orneas.[445]
-
-CORO.
-
-Todo el mundo a su puesto: depongamos nuestra cólera como el soldado
-sus armas; preguntemos quiénes son, de dónde vienen y qué proyectan.
-¡Eh, Abubilla! Ven acá.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Qué deseas saber?
-
-CORO.
-
-¿Quiénes son esos hombres, y de dónde vienen?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Son extranjeros, venidos de Grecia, la patria de los sabios.
-
-CORO.
-
-¿Qué les ha inducido venir a buscarnos?
-
-LA ABUBILLA.
-
-La afición a vuestra vida y costumbres, y el deseo de participarla y
-vivir con nosotros.
-
-CORO.
-
-¡Será verdad! ¿y cuáles son sus proyectos?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Increíbles, inauditos.
-
-CORO.
-
-¿Hallan alguna ventaja en habitar aquí, o esperan que viviendo con
-nosotros podrán vencer a su enemigo y favorecer a sus amigos?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Nos anuncian una felicidad inmensa, indecible e increíble, y demuestran
-con irrefutables argumentos que cuanto hay aquí y allí, y en todas
-partes, todo nos pertenece.
-
-CORO.
-
-¿Estarán locos?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Su discreción no es para dicha.
-
-CORO.
-
-¿Tienen talento?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Son dos zorros redomados, la astucia personificada, gente muy corrida e
-ingeniosa.
-
-CORO.
-
-Diles, diles que vengan a hablarnos. Sin más que oír tus palabras, ya
-vuelo de gozo.
-
-LA ABUBILLA.[446]
-
-Recoged vosotros esas armas y colgadlas de nuevo en la cocina, junto
-al hogar,[447] bajo la protección de los dioses domésticos. (_A
-Pistetero._) Expón y demuestra a la asamblea el objeto para el cual ha
-sido convocada.
-
-PISTETERO.
-
-No, por Apolo; nada diré mientras no prometan, como aquel mono armero a
-su mujer, no morderme, ni desgarrarme, ni taladrarme...
-
-CORO.
-
-¿El...? Nada temas.
-
-PISTETERO.
-
-No, los ojos.
-
-CORO.
-
-Lo prometo.
-
-PISTETERO.
-
-Júralo.
-
-CORO.
-
-Lo juro, y si cumplo mi promesa, que obtenga el premio por el voto
-unánime de todos los jueces y espectadores.
-
-PISTETERO.
-
-Convenido.
-
-CORO.
-
-Y si no la cumplo, que la gane por un solo voto.
-
-PISTETERO.
-
-¡Pueblos, escuchad! Recojan los soldados sus armas y vuelvan a sus
-hogares, e infórmense de las órdenes que se fijen en los tablones.[448]
-
-CORO.
-
-El hombre es un ser siempre y en todo falso; habla tú, sin embargo.
-Quizá me reveles algún proyecto que te parezca útil, o un medio de
-aumentar mi poder que a mí se me haya pasado por alto y que tú hayas
-visto. Habla; en inteligencia de que lo haces para el bien general,
-porque los bienes que me procures los dividiré contigo. Manifiesta
-confiadamente los proyectos que te han traído aquí, pues por ningún
-pretexto romperé la tregua que contigo he pactado.
-
-PISTETERO.
-
-No deseo otra cosa: la masa de mi discurso está ya dispuesta y solo me
-falta sobarla. Esclavo, tráeme una corona y agua para las manos; pero
-pronto.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Vamos a cenar o qué?[449]
-
-PISTETERO.
-
-No, por Júpiter; estoy buscando algunas palabras magníficas y
-sustanciosas para ablandar sus ánimos. (_Dirigiéndose al Coro_.) Sufro
-tanto por vosotros que en otro tiempo fuisteis reyes...
-
-CORO.
-
-¡Nosotros reyes! ¿De quién?
-
-PISTETERO.
-
-Reyes de todo cuanto existe; de mí, en primer lugar; de este; del mismo
-Júpiter; porque sois anteriores a Saturno, a los Titanes y a la Tierra.
-
-CORO.
-
-¿A la Tierra?
-
-PISTETERO.
-
-Sí, por Apolo.
-
-CORO.
-
-No había oído semejante cosa.
-
-PISTETERO.
-
-Es que sois ignorantes y descuidados y no habéis manoseado a Esopo.
-Esopo dice que la alondra nació antes que todos los seres y que la
-misma Tierra: su padre murió de enfermedad, cuando la Tierra aún
-no existía; permaneció cinco días insepulto, hasta que la alondra,
-ingeniosa por la fuerza de la necesidad, enterró a su padre en su
-cabeza.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Por eso el padre de la alondra yace ahora en Céfale.[450]
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿De modo que si las aves son anteriores a la Tierra y a los dioses, a
-ellas les pertenecerá el mando por derecho de antigüedad?
-
-EVÉLPIDES.
-
-Esa es la verdad: procura, por tanto, fortificar tu pico, pues Júpiter
-no devolverá así como quiera su cetro al pito real.
-
-PISTETERO.
-
-Hay infinitas pruebas de que las aves, y no los dioses, reinaron sobre
-los hombres en la más remota antigüedad. Principiaré por citaros al
-gallo, que fue rey y mandó a los Persas antes que todos sus monarcas,
-antes que Darío y Megabises; y en memoria de su reinado se le llama
-todavía el ave pérsica.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Por eso es la única de las aves que anda majestuosamente, como el gran
-rey, con la tiara recta sobre la cabeza.[451]
-
-PISTETERO.
-
-Fue tan grande su poder y tan respetada su autoridad, que hoy mismo,
-como un vestigio de su dignidad antigua, en cuanto canta al amanecer,
-corren al trabajo y se calzan en la oscuridad todos los herreros,
-alfareros, curtidores, zapateros, bañeros, panaderos, y fabricantes de
-liras y de escudos.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Pregúntamelo a mí; precisamente un gallo ha tenido la culpa de que
-perdiese un fino manto de lana frigia. Estaba yo en la ciudad convidado
-a un banquete que se daba para celebrar el acto de poner nombre a
-un niño; bebí algo y empecé a dormitar; en esto, y antes de que los
-demás convidados se sentasen a la mesa, se le ocurre cantar a un
-gallo: creyendo que era de día, marcho en dirección a Alimunte;[452]
-apenas salgo extramuros, un ladrón me asesta en la espalda un terrible
-garrotazo; caigo al suelo; voy a pedir socorro; pero era tarde, ya
-había desaparecido con mi manto.
-
-PISTETERO.
-
-El milano fue antiguamente jefe y rey de los griegos.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿De los griegos?
-
-PISTETERO.
-
-Él fue durante su reinado quien les enseñó a arrodillarse a la vista de
-los milanos.[453]
-
-EVÉLPIDES.
-
-Sí, por Baco; un día que me prosterné en presencia de uno de ellos, me
-echó al suelo con la boca abierta y me tragué un óbolo;[454] por lo
-cual volví a casa con mi saco vacío.[455]
-
-PISTETERO.
-
-El cuco fue rey del Egipto y de toda la Fenicia; así es que cuando
-cantaba ¡cucú! todos los fenicios iban al campo a segar el trigo y la
-cebada.
-
-EVÉLPIDES.
-
-De ahí sin duda viene el proverbio: ¡Cucú! los circuncidados al
-campo.[456]
-
-PISTETERO.
-
-Tan grande fue el poder de la gente alada, que los reyes de las
-ciudades griegas, Agamenón y Menelao, llevaban en el extremo de su
-cetro una ave que participaba de sus presentes.
-
-EVÉLPIDES.
-
-No sabía yo eso; así es que me admiraba cuando Príamo se presentaba en
-las tragedias con un pájaro que observaba fijamente a Lisícrates[457] y
-los regalos con que se deja sobornar.
-
-PISTETERO.
-
-Pero oíd la prueba más contundente. Júpiter, que ahora reina, lleva
-sobre su cabeza un águila, atributo de su soberanía; su hija lleva una
-lechuza; y Apolo, su ministro, un azor.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Es verdad, por la venerable Ceres! ¿Mas para qué llevan esas aves?
-
-PISTETERO.
-
-Para que en los sacrificios, cuando, según el rito, se ofrecen las
-entrañas a los dioses, ellas reciban su parte antes que Júpiter.
-Entonces ningún hombre juraba por los dioses, sino todos por las
-aves; y hoy mismo cuando Lampón engaña a alguno suele jurar por el
-ganso.[458] ¡En tanta estima y veneración tenían entonces a los
-que ahora sois considerados como imbéciles y esclavos viles! Hoy os
-apedrean como a los dementes; hoy os arrojan de los templos; hoy
-infinitos cazadores os tienden lazos y preparan contra vosotros
-varetas, cepos, hilos, redes y pihuelas; hoy os venden a granel después
-de cogidos, y ¡oh colmo de ignominia! los compradores os tantean para
-ver si estáis gordos. ¡Y si se contentasen a lo menos con asaros! Pero
-hacen un menudo picadillo de silfio y queso, aceite y vinagre; le
-agregan otros condimentos dulces y crasos, y derraman sobre vosotros
-esta salsa hirviente como si fueseis carnes corrompidas.
-
-CORO.
-
-Acabas de hacernos, hombre querido, un triste, tristísimo relato.
-¡Cuánto deploro la incuria de mis padres que, lejos de trasmitirme los
-honores heredados de sus abuelos, consintieron que fuesen abolidos!
-Pero sin duda algún numen propicio te envía para que me salves; a ti me
-entrego, pues, confiadamente con mis pobres polluelos. Dinos lo que hay
-que hacer; porque seríamos indignos de vivir, si por cualquier medio no
-reconquistáramos nuestra soberanía.
-
-PISTETERO.
-
-Opino primeramente que todas las aves se reúnan en una sola ciudad, y
-que las llanuras del aire y de este inmenso espacio se circunden de un
-muro de grandes ladrillos cocidos, como los de Babilonia.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¡Oh Cebrión, oh Porfirión,[459] qué terrible plaza fuerte!
-
-PISTETERO.
-
-Cuando hayáis construido esa muralla, reclamaréis el mando a Júpiter;
-si se niega y no quiere acceder, obstinado en su sinrazón, declaradle
-una guerra sagrada y prohibid a los dioses que atraviesen como antes
-vuestros dominios y que desciendan a la tierra enardecidos por su
-adúltero amor a las Alcmenas, Álopes y Semeles; y si se presentan,
-ponedles en estado de no gozarlas más.[460] Enviad en seguida otro
-alado embajador a los hombres para que les haga entender que,
-siendo las aves dueñas del mundo, a ellas deben ofrecer primero sus
-sacrificios y después a los dioses, y que deberán agregar a cada
-divinidad el ave que le convenga; si, por ejemplo, sacrifican a Venus,
-ofrecerán al mismo tiempo cebada a la picaza marítima; si matan una
-oveja en honor de Neptuno, presentarán granos de trigo al ánade;
-si un buey a Hércules, tortas con miel a la gaviota; si inmolan un
-carnero en las aras de Júpiter rey, rey es también el reyezuelo, y por
-consiguiente habrá de consagrársele, antes que al mismo Júpiter, un
-mosquito macho.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Me agrada ese sacrificio de un mosquito. ¡Que truene ahora el gran
-Júpiter!
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Pero cómo nos tendrán los hombres por dioses, y no por grajos, al ver
-que volamos y tenemos alas?
-
-PISTETERO.
-
-No sabes lo que dices. Mercurio, siendo todo un dios, tiene alas y
-vuela, y lo mismo otras muchas divinidades: la Victoria vuela con alas
-de oro, el Amor tiene las suyas, y Homero compara a Iris con una tímida
-paloma.[461]
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿No tronará Júpiter? ¿No lanzará contra nosotros su alígero rayo?
-
-PISTETERO.
-
-Si los hombres en su ceguedad se obstinan en despreciaros, y en tener
-por dioses solo a los del Olimpo, lanzad sobre la tierra una nube de
-gorriones que arrebaten de los surcos las semillas: veremos si Ceres
-baja a distribuir trigo a los hambrientos.
-
-EVÉLPIDES.
-
-No lo hará, de seguro: veréis cómo alega mil pretextos.
-
-PISTETERO.
-
-Además, que los cuervos, para probar que sois dioses, saquen los ojos
-a los bueyes de labranza y a otros ganados, y que en seguida los cure
-Apolo, que es médico; para eso le pagan.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Eh, no! aguarda a que haya vendido mi parejita.
-
-PISTETERO.
-
-Por el contrario, si los hombres os tienen a ti por un dios, a ti por
-la vida, a ti por Saturno, a ti por Neptuno, lloverán sobre ellos todos
-los bienes.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Dime siquiera uno de ellos.
-
-PISTETERO.
-
-En primer lugar, las langostas no devorarán las flores de sus viñas,
-porque un solo escuadrón de lechuzas y cernícalos dará buena cuenta de
-ellas. Después sus higos estarán libres de mosquitos y cínifes, que
-serán devorados por un escuadrón de tordos.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Cómo les daremos las riquezas, que es lo que más quieren?
-
-PISTETERO.
-
-Cuando consulten a las aves, indicaréis al adivino las minas más ricas
-y los tráficos más lucrativos; ni un marino perecerá.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Por qué no perecerá?
-
-PISTETERO.
-
-Porque cuando consulte los auspicios sobre la navegación no faltará
-nunca un ave que le diga: «No te embarques; habrá tempestad;» o
-«embárcate; tendrás ganancias.» EVÉLPIDES.
-
-Compro un navío, y me lanzo al mar; no quiero ya vivir con vosotros.
-
-PISTETERO.
-
-Revelaréis también a los hombres el lugar donde se ocultan los
-tesoros enterrados por sus padres; porque todas lo sabéis. De aquí el
-proverbio: «Nadie sabe dónde está mi tesoro, como no sea algún pájaro.»
-
-EVÉLPIDES.
-
-Vendo mi barco; compro un azadón, y ¡a desenterrar ollas de oro!
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Y cómo darles la salud que vive entre los dioses?
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué mejor salud que la felicidad? Créeme, un hombre desgraciado nunca
-está bueno.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Pero cómo llegarán a la vejez? Porque como esta habita en el Olimpo,
-habrán de morir en la infancia.
-
-PISTETERO.
-
-Todo lo contrario, las aves prolongaréis su vida trescientos años.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿De quién los tomaremos?
-
-PISTETERO.
-
-¿De quién? De vosotros mismos. ¿Ignoras que la graznadora corneja vive
-cinco vidas de hombre?
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Ah, cuánto más grato será su imperio que el de Júpiter!
-
-PISTETERO.
-
-¿Quién lo duda? En primer lugar, no tendremos que consagrarles
-templos de piedra cerrados con puertas de oro, porque habitarán entre
-el follaje de las encinas: un olivo será el templo de las aves más
-veneradas; además, para ofrecerles sacrificios no habrá que hacer
-un viaje a Delfos o Amón,[462] sino que parándonos delante de los
-madroños y acebuches, les presentaremos un puñado de trigo o de cebada,
-suplicándoles, con las manos extendidas, que nos concedan parte de sus
-bienes, y los conseguiremos sin más dispendios que un poquillo de grano.
-
-CORO.
-
-¡Oh anciano, que después de haberme sido tan odioso me eres ahora tan
-querido, nunca por mi voluntad me apartaré de tus consejos! Animado
-por tus palabras he prometido y jurado que si tú, fiel a tus santas
-promesas, te unes a mí, sin dolo alguno, para atacar a los dioses,
-estos no conservarán mucho tiempo el cetro que me pertenece. Todo lo
-que dependa de la fuerza, queda a nuestro cargo; y al tuyo lo que exija
-habilidad y consejo.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¡Por Júpiter! no es tiempo de dormirse y dar largas a la manera de
-Nicias,[463] sino de obrar con energía y rapidez. Entrad en mi nido de
-pajas y ramaje, y decidnos vuestros nombres.
-
-PISTETERO.
-
-Es fácil: me llamo Pistetero.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Y ese?
-
-PISTETERO.
-
-Evélpides, de la aldea de Cría.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Salud a entrambos.
-
-PISTETERO.
-
-Aceptamos el augurio.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Entrad, pues.
-
-PISTETERO.
-
-Vamos, dirígenos tú.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Venid.
-
-PISTETERO.
-
-¡Ah cielos! Ven, vuelve acá. ¿Cómo este y yo, que no tenemos alas, os
-hemos de seguir cuando voléis?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Muy fácilmente.
-
-PISTETERO.
-
-Piénsalo bien: mira que Esopo dice en sus fábulas que a la zorra le
-causó grave perjuicio su alianza con el águila.[464]
-
-LA ABUBILLA.
-
-Nada temas; hay una raíz, que en cuanto la comáis os saldrán alas.
-
-PISTETERO.
-
-Entremos con esa condición. Ea, Jantias, y tú, Manodoro,[465] coged
-nuestro equipaje.
-
-CORO.
-
-¡Hola! ¡Eh, Abubilla! A ti te llamo.
-
-LA ABUBILLA.
-
-¿Qué me quieres?
-
-CORO.
-
-Llévate a esos y dales bien de comer; pero déjanos a la melodiosa
-Procne, cuyos cantos son dignos de las musas: hazla salir para que nos
-divirtamos con ella.
-
-PISTETERO.
-
-Sí, cede a sus deseos: hazla salir de entre las floridas cañas. Por los
-dioses te pido que la llames para que contemplemos también nosotros al
-ruiseñor.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Puesto que lo deseáis, fuerza es obedeceros: sal, Procne, y muéstrate a
-nuestros huéspedes.
-
-(_Sale Procne._)[466]
-
- * * * * *
-
-PISTETERO.
-
-¡Oh venerado Júpiter! ¡Qué hermosa avecilla! ¡Qué tierna! ¡Qué
-brillante!
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Sabes que la estrecharía con gusto entre mis brazos?[467]
-
-PISTETERO.
-
-¡Cuánto oro trae sobre sí! Parece una doncella.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Tentado estoy de darle un beso.
-
-PISTETERO.
-
-Pero, desdichado, ¿no ves que tiene por pico dos asadores?
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Qué importa? ¿Hay más que quitarle la cascarilla que le cubre la
-cabeza como si fuese un huevo, y besarla después?
-
-LA ABUBILLA.
-
-Vamos.
-
-PISTETERO.
-
-Guíanos en hora buena.
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-Amable avecilla, el más querido de mis alados compañeros, mi señor,
-que presides nuestros cantos; al fin viniste a mi presencia; viniste
-para dejar oír tu suavísimo gorjeo. Tú, que en la flauta armoniosa
-tañes primaverales melodías, preludia nuestros anapestos.[468] Ciegos
-humanos, semejantes a la hoja ligera, impotentes criaturas hechas
-de barro deleznable, míseros mortales que, privados de alas, pasáis
-vuestra vida fugaz como vanas sombras o ensueños mentirosos, escuchad
-a las aves, seres inmortales y eternos, aéreos, exentos de la vejez,
-y ocupados siempre en pensamientos perdurables; nosotros os daremos
-a conocer los fenómenos celestes, la naturaleza de las aves, y el
-verdadero origen de los dioses, de los ríos, del Erebo y del Caos;
-con tal enseñanza podréis causar envidia al mismo Pródico.[469] En
-el principio solo existían el Caos y la Noche, el negro Erebo y el
-profundo Tártaro; la Tierra, el Aire y el Cielo no habían nacido
-todavía; al fin, la Noche de negras alas puso en el seno infinito
-del Erebo un huevo sin germen, del cual, tras el proceso de largos
-siglos, nació el apetecido Amor con alas de oro resplandeciente, y
-rápido como el torbellino. El Amor, uniéndose en los abismos del
-Tártaro al Caos alado y tenebroso, engendró nuestra raza, la primera
-que nació a la luz. La de los inmortales no existía antes de que el
-Amor mezclase los gérmenes de todas las cosas; pero, al confundirlos,
-brotaron de tan sublime unión el Cielo, la Tierra, el Océano, y la
-raza eterna de las deidades bienaventuradas. He aquí cómo nosotros
-somos muchísimo más antiguos que los dioses. Nosotros somos hijos del
-Amor; mil pruebas lo confirman; volamos como él, y favorecemos a los
-amantes. ¡Cuántos lindos muchachos, habiendo jurado ser insensibles,
-se rindieron a sus amantes al declinar su edad florida, vencidos por
-el regalo de una codorniz, de un porfirión, de un ánade o de un gallo!
-Nos deben los mortales sus mayores bienes. En primer lugar, anunciamos
-las estaciones; la primavera, el invierno y el otoño: la grulla al
-emigrar a Libia advierte al labrador[470] que siembre; al piloto que
-cuelgue el timón[471] y se entregue al descanso; a Orestes[472] que se
-mande tejer un manto, para que el frío no le incite a robárselo a los
-transeúntes. El milano anuncia, al aparecer, otra estación y el momento
-oportuno de trasquilar los primaverales vellones; y la golondrina dice
-que ya es preciso abandonar el manto y vestirse una túnica ligera. Las
-aves reemplazamos para vosotros a Amón, a Delfos, a Dodona y a Apolo.
-Para todo negocio comercial, o compra de víveres, o matrimonios nos
-consultáis previamente y dais el nombre de _auspicios_ a todo cuanto
-sirve para revelaros el porvenir: una palabra es un auspicio;[473] un
-estornudo es un auspicio; un encuentro es un auspicio; una voz[474]
-es un auspicio; el nombre de un esclavo es un auspicio; un asno es un
-auspicio. ¿No está claro que somos para vosotros el fatídico Apolo? Si
-nos reconocéis por dioses, hallaréis en nosotros las Musas proféticas,
-los vientos suaves, las estaciones, el invierno, el estío, un calor
-moderado; no iremos como Júpiter a posarnos orgullosos sobre las
-nubes, sino que, viviendo a vuestro lado, dispensaremos a vosotros y
-a vuestros hijos, y a los hijos de vuestros hijos, riquezas y salud,
-felicidad, larga vida, paz, juventud, risas, danzas, banquetes,
-delicias increíbles;[475] en fin, tal abundancia de bienes, que
-llegaréis a saciaros. ¡Tan ricos seréis todos!
-
-Musa silvestre de variados tonos, tio tio tio tio tio tio tio tix,[476]
-yo canto contigo en las selvas y en la cumbre de los montes, tio tio
-tio tio tix, posado entre el follaje de un fresno copudo, tio tio tio
-tio tix, exhalo de mi delicada garganta himnos sagrados, tio tio tio
-tix que se unen en las montañas a los augustos coros en honor de Pan
-y la madre de los dioses, to to to to to to to to to tix. En ellos, a
-modo de abeja, liba Frínico el néctar de sus inmortales versos y de sus
-dulcísimas canciones, tio tio tio tio tix.
-
-Espectadores, si alguno de vosotros quiere pasar dulcemente su
-existencia viviendo con las aves, que acuda a nosotros. Todo lo que
-en la tierra es torpe y se halla prohibido por las leyes, goza entre
-la gente alígera de no pequeño honor. Entre los hombres, por ejemplo,
-es un crimen odioso el pegar a su padre; entre las aves nada más bello
-que acometerle gritando: si riñes, coge tu espolón. El siervo prófugo,
-marcado con infamante estigma,[477] pasa aquí por pintado francolín: un
-bárbaro, un frigio, tal como Espíntaro, será entre nosotros el frigilo,
-de la familia de Filemón:[478] un esclavo de Caria, Execéstides,[479]
-por ejemplo, podría proveerse entre las aves de abuelos y parientes.
-¿Qué más? ¿Quiere el hijo de Pisias[480] abrir las puertas a los
-infames? Pues trasfórmese en perdiz, digno hijo de su padre, que por
-acá no es deshonroso escaparse como la perdiz.
-
-Así los cisnes, tio tio tio tio tio tio tio tix, uniendo sus voces y
-batiendo las alas, cantan a Apolo tio tio tio tix; deteniéndose en las
-orillas del Hebro,[481] tio tio tio tix, sus acentos atraviesan las
-etéreas nubes; escúchanlos las fieras arrobadas y el mar serenando
-sus olas, to to to to to to to to to tix; todo el Olimpo resuena: los
-dioses inmortales, las Musas y las Gracias repiten gozosos aquella
-melodía, tio tio tio tix. Nada hay mejor, nada hay más agradable que
-tener alas. Si uno de vosotros las tuviese, podría, cuando asistiendo
-impaciente y mal humorado a una interminable tragedia se siente
-desfallecer de hambre, volar a su casa, comer, y regresar satisfecho
-su apetito. Si Patróclides se viera acosado en el teatro por una
-apremiante necesidad, no tendría que ensuciar su manto, pues volaría a
-otra parte, y después de desahogarse, tornaría a su asiento recobradas
-las fuerzas. Aún más: si alguno de vosotros, no importa quién, abrasado
-por adúltera llama, distinguía al marido de su amante en las gradas de
-los senadores, podría extendiendo sus alas trasladarse a la amorosa
-cita, y satisfecha su pasión volver a su puesto. ¿Comprendéis ahora
-las inmensas ventajas de ser alado? Por eso Diítrefes,[482] aunque
-solo tiene alas de mimbre, ha sido nombrado filarco primero; después
-hiparco; y de hombre de nada, se ha convertido en gran personaje, y hoy
-es ya el gallito de su tribu.
-
-PISTETERO.[483]
-
-Ya está hecho. ¡Por Júpiter! No he visto nunca cosa más ridícula.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿De qué te ríes?
-
-PISTETERO.
-
-De tus alas. ¿Sabes lo que pareces con ellas? Un ganso pintado de
-brocha gorda.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Y tú un mirlo con la cabeza desplumada.
-
-PISTETERO.
-
-Nosotros lo hemos querido; y como Esquilo dice: «No son plumas de otro,
-sino nuestras».[484]
-
-LA ABUBILLA.
-
-¡Ea! ¿Qué debemos hacer?
-
-PISTETERO.
-
-Lo primero dar a la ciudad un nombre ilustre y pomposo; después ofrecer
-un sacrificio a los dioses.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Opino lo mismo.
-
-LA ABUBILLA.
-
-Pues veamos el nombre que ha de ponérsele.
-
-PISTETERO.
-
-¿Queréis que le demos uno magnífico tomado de Lacedemonia? ¿Queréis que
-la llamemos Esparta?
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Por Hércules! ¿Esparta mi ciudad? Cuando ni siquiera consiento que sea
-de esparto[485] mi lecho, aunque solo tenga una estera de junco.
-
-PISTETERO.
-
-¿Pues qué nombre le daremos?
-
-EVÉLPIDES.
-
-Uno magnífico, tomado de las nubes y de estas elevadas regiones.
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué te parece Nefelococigia?[486]
-
-LA ABUBILLA.
-
-¡Oh! ¡Oh! Ese sí que es bello y grandioso.
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿No es en Nefelococigia donde están todas las grandes riquezas de
-Teógenes y Esquines?[487]
-
-PISTETERO.
-
-No, donde están es en el llano de Flegra,[488] en el que los dioses
-aniquilaron la arrogancia de los gigantes.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Será una ciudad hermosísima. ¿Pero cuál será su divinidad protectora?
-¿Para quién tejeremos el peplo?[489]
-
-PISTETERO.
-
-¿Por qué no escogemos a Minerva Poliada?
-
-EVÉLPIDES.
-
-¿Podrá estar bien arreglada una ciudad en que una mujer vaya
-completamente armada y Clístenes se dedique a hilar?
-
-PISTETERO.
-
-¿Quién guardará el muro pelárgico?[490]
-
-LA ABUBILLA.
-
-Uno de los nuestros oriundo de Persia, que se proclama el más valiente
-de todos, un pollo de Marte.[491]
-
-EVÉLPIDES.
-
-¡Oh pollo señor! ¡Es un dios a propósito para vivir sobre las piedras!
-
-PISTETERO.
-
-Ea, vete al aire, a ayudar a los albañiles que construyen la muralla;
-llévales morrillos; desnúdate y haz mortero; sube la gamella; cáete de
-la escala; pon centinelas; guarda el fuego bajo la ceniza; ronda con tu
-campanilla,[492] y duérmete; envía luego dos heraldos, uno arriba a los
-dioses, otro abajo a los hombres, y después vuelve a mi lado.
-
-EVÉLPIDES.
-
-Tú quédate aquí, y revienta.[493]
-
-PISTETERO.
-
-Anda, amigo mío, a donde te envío; nada de cuanto te he dicho puede
-hacerse sin ti. Yo voy a ofrecer un sacrificio a los nuevos dioses, y a
-llamar al sacerdote para que presida la procesión. ¡Eh, tú, esclavo!
-trae el canastillo y la sagrada vasija.[494]
-
-CORO.
-
-Yo uno a las tuyas mis fuerzas y mi voluntad, y te exhorto a dirigir
-a los dioses súplicas espléndidas y solemnes, y a inmolar una víctima
-en acción de gracias. Entonemos en honor del dios canciones píticas
-acompañadas por la flauta de Queris.
-
- * * * * *
-
-PISTETERO (_Al flautista_).
-
-Deja de soplar, Hércules. ¿Qué es eso? Por Júpiter, muchos prodigios
-he visto, pero nunca a un cuervo con bozal.[495] Sacerdote, cumple tu
-deber, y sacrifica a los nuevos dioses.
-
-EL SACERDOTE.
-
-Lo haré. ¿Dónde está el que tiene el canastillo? Rogad a la Vesta
-de las aves, al milano protector del hogar, y a todos los pájaros,
-olímpicos y olímpicas, dioses y diosas...
-
-PISTETERO.
-
-¡Salve, gavilán protector de Sunio, rey pelásgico![496]
-
-EL SACERDOTE.
-
-Al cisne Pítico y Delio, a Latona madre de las codornices,[497] a Diana
-jilguero...
-
-PISTETERO.
-
-En adelante no habrá Diana Colenis,[498] sino Diana jilguero.
-
-EL SACERDOTE.
-
-A Baco pinzón, a Cibeles avestruz, augusta madre de los dioses y los
-hombres...
-
-PISTETERO.
-
-¡Oh poderosa Cibeles avestruz, madre de Cleócrito![499]
-
-EL SACERDOTE.
-
-Que den salud y felicidad a los nefelococigios y a sus aliados de
-Quíos.[500]
-
-PISTETERO.
-
-Me gusta ver en todas partes a los de Quíos.
-
-EL SACERDOTE.
-
-A los héroes, a las aves, a los hijos de los héroes, al porfirión, al
-pelícano, al pelecino, al fléxide, al tetraón, al pavo real, al elea, a
-la cerceta, al elasa, a la garza, al mergo, al becafigo, al pavo...
-
-PISTETERO.
-
-Acaba, hombre infernal; acaba tus invocaciones. Desdichado, ¿a qué
-víctimas llamas a los buitres y a las águilas de mar? ¿No ves que un
-milano basta para devorar estas viandas? ¡Lárgate de aquí con tus
-ínfulas! Ya ofreceré yo solo el sacrificio.
-
-EL SACERDOTE.
-
-Es preciso que para la aspersión entone un nuevo himno sacro y piadoso,
-e invoque a los dioses, a uno siquiera, si es que tenéis bastantes
-provisiones, pues vuestras decantadas víctimas veo que se reducen a
-barbas y cuernos.
-
-PISTETERO.
-
-Oremos al sacrificar a los dioses alados.
-
- * * * * *
-
-UN POETA.
-
-Celebra, oh Musa, en tus himnos y canciones a la feliz Nefelococigia.
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué significa esto? Di, ¿quién eres?
-
-EL POETA.
-
-Yo soy un cantor melifluo, un celoso servidor de las musas, como dice
-Homero.
-
-PISTETERO.
-
-Si eres esclavo, ¿cómo llevas largo el cabello?[501]
-
-EL POETA.
-
-No es eso; todos los poetas somos celosos servidores de las Musas, al
-decir de Homero.
-
-PISTETERO.
-
-Ya no me asombro: tu manto demuestra muchos años de servicio. Pero,
-desdichado poeta, ¿qué mal viento te ha traído aquí?
-
-EL POETA.
-
-He compuesto versos en honor de vuestra Nefelococigia, y muchos
-hermosos ditirambos y partenias,[502] en el estilo de Simónides.
-
-PISTETERO.
-
-¿Y cuándo los has compuesto?
-
-EL POETA.
-
-Hace mucho tiempo, mucho tiempo, que yo canto a esta ciudad.
-
-PISTETERO.
-
-¡Pero si en este instante celebro la fiesta de su fundación, y acabo de
-ponerla un nombre como a los niños de diez días![503]
-
-EL POETA.
-
-¡Qué importa! La voz de las Musas vuela como los más rápidos corceles.
-¡Oh tú, padre mío, fundador del Etna, tú cuyo nombre recuerda los
-divinos templos, otórgame propicio los bienes que para ti desearías!
-
-PISTETERO.
-
-No nos vamos a quitar de encima esta calamidad, si no le damos alguna
-cosa. Tú,[504] que tienes ese abrigo sobre la túnica, quítatelo y
-dáselo a este discretísimo poeta. Toma este abrigo; pues me parece que
-estás tiritando.
-
-EL POETA.
-
-Mi Musa acepta regocijada este presente. Escucha tú estos versos
-pindáricos...[505]
-
-PISTETERO.
-
-¿No se marchará nunca este importuno?
-
-EL POETA.
-
- Sin vestido de lino
- Vaga Estratón en el confín helado
- Del errabundo escita:
- Burdo manto le han dado,
- Pero aún túnica fina necesita.[506]
-
-¿Comprendes lo que quiero decir?
-
-PISTETERO.
-
-Vaya si comprendo: quieres que te regale una túnica. Quítatela: es
-preciso obsequiar a los poetas. Tómala, márchate.
-
-EL POETA.
-
-Me voy, y al irme compongo estos versos en honor de vuestra ciudad:
-
- Numen de áureo trono,
- Celebra esta ciudad
- Que tirita a los soplos
- De un céfiro glacial.
- Yo su campiña fértil,
- Vengo de visitar,
- Alfombrada de nieve.
- ¡Tralalá, tralalá!
-
-(_Vase._)
-
-PISTETERO.
-
-Sí, pero te escapas de estos helados campos con una buena túnica.
-Jamás hubiera creído, Júpiter soberano, que ese maldito poeta pudiera
-adquirir tan pronto noticias de esta ciudad. (_Al sacerdote._) Coge la
-vasija y da vuelta al altar.
-
- * * * * *
-
-EL SACERDOTE.
-
-¡Silencio!
-
-UN ADIVINO.
-
-No inmoles el chivo.[507]
-
-PISTETERO.
-
-¿Quién eres tú?
-
-EL ADIVINO.
-
-¿Quién soy? un adivino.
-
-PISTETERO.
-
-¡Vete en hora mala!
-
-EL ADIVINO.
-
-Amigo mío, no desprecies las cosas divinas: hay una profecía de
-Bacis[508] que se refiere claramente a Nefelococigia.
-
-PISTETERO.
-
-¿Por qué no me hablaste de ese oráculo antes de fundar la ciudad?
-
-EL ADIVINO.
-
-Un dios me lo impedía.
-
-PISTETERO.
-
-No hay inconveniente en que oigamos el vaticinio.
-
-EL ADIVINO.
-
-«Cuando los lobos y las encanecidas cornejas habitaren juntos en el
-espacio que separa a Corinto de Sicione...»[509]
-
-PISTETERO.
-
-¿Pero qué tenemos que ver con los Corintios?
-
-EL ADIVINO.
-
-Bacis, al expresarse de ese modo, se refería al aire. «Sacrificad
-primeramente a Pandora un blanco vellocino; y después regalad al
-profeta que interprete mis oráculos un buen vestido y zapatos nuevos...»
-
-PISTETERO.
-
-¿Están también los zapatos?
-
-EL ADIVINO.
-
-Toma y lee. «Y dadle además una copa y un buen trozo de las entrañas de
-la víctima.»
-
-PISTETERO.
-
-¿También hay que darle un trozo de las entrañas?
-
-EL ADIVINO.
-
-Toma y lee. «Joven divino, si obedecieres mis mandatos, serás un
-águila en las nubes: si no le das nada, ni tórtola, ni águila, ni pito
-real.»
-
-PISTETERO.
-
-¿También está eso?
-
-EL ADIVINO.
-
-Toma y lee.
-
-PISTETERO.
-
-Pero tu oráculo en nada se parece a otro que escribí yo mismo bajo
-la inspiración de Apolo. «Cuando, sin que nadie le llame, venga un
-charlatán a molestarte mientras estás ofreciendo un sacrificio, y pida
-una porción de las entrañas, deberás molerle las costillas a palos.»
-
-EL ADIVINO.
-
-Tú deliras.
-
-PISTETERO.
-
-Toma y lee. «Y no le perdones, aunque sea un águila en las nubes,
-aunque sea Lampón, aunque sea el gran Diopites.»[510]
-
-EL ADIVINO.
-
-¿También está eso?
-
-PISTETERO.
-
-Toma y lee, ¡y lárgate al infierno!
-
-EL ADIVINO.
-
-¡Ay, pobre de mí!
-
-PISTETERO.
-
-Pronto, pronto, vete a profetizar a otra parte.
-
- * * * * *
-
-METÓN.[511]
-
-Vengo a...
-
-PISTETERO.
-
-Otro importuno. ¿Qué te trae aquí? ¿Cuáles son tus proyectos? ¿Qué te
-propones viniendo tan encopetado con tus coturnos?
-
-METÓN.
-
-Quiero medir las llanuras aéreas, y dividirlas en calles.
-
-PISTETERO.
-
-En nombre de los dioses, ¿quién eres?
-
-METÓN.
-
-¿Quién soy? Metón, conocido en toda la Grecia y en la aldea de
-Colona.[512]
-
-PISTETERO.
-
-Dime, ¿qué es eso que traes ahí?
-
-METÓN.
-
-Reglas para medir el aire. Pues todo el aire, en su forma general, es
-enteramente parecido a un horno.[513] Por tanto, aplicando por arriba
-esta línea curva y ajustando el compás... ¿Comprendes?
-
-PISTETERO.
-
-Ni una palabra.
-
-METÓN.
-
-Con esta otra regla trazo una línea recta, inscribo un cuadrado en el
-círculo, y coloco en su centro la plaza; a ella afluyen de todas partes
-calles derechas, del mismo modo que del sol, aunque es circular, parten
-rayos rectos en todas direcciones.
-
-PISTETERO.
-
-¡Este hombre es un Tales... Metón!
-
-METÓN.
-
-¿Qué?
-
-PISTETERO.
-
-Ya sabes que te quiero; pues bien, voy a darte un buen consejo:
-márchate cuanto antes.
-
-METÓN.
-
-¿Pues qué peligro...?
-
-PISTETERO.
-
-Aquí, como en Lacedemonia,[514] es costumbre expulsar a los
-extranjeros, y en la ciudad llueven garrotazos.
-
-METÓN.
-
-¿Hay alguna sedición?
-
-PISTETERO.
-
-Nada de eso.
-
-METÓN.
-
-¿Pues qué?
-
-PISTETERO.
-
-Hemos tomado por unanimidad la resolución de echar a todos los
-charlatanes.
-
-METÓN.
-
-Pues huyo.
-
-PISTETERO.
-
-Creo que ya es tarde: la tempestad estalla. (_Le pega._)
-
-METÓN.
-
-¡Desdichado de mí! (_Huye._)
-
-PISTETERO.
-
-¿No te lo decía hace tiempo? Vete con tus medidas a otra parte.
-
- * * * * *
-
-UN INSPECTOR.
-
-¿Dónde están los próxenos?[515]
-
-PISTETERO.
-
-¿Quién es este Sardanápalo?
-
-EL INSPECTOR.
-
-Soy un inspector[516] designado por la suerte para vigilar en
-Nefelococigia.
-
-PISTETERO.
-
-¡Un inspector! ¿Quién te ha enviado?
-
-EL INSPECTOR.
-
-Un maldito decreto de Téleas.[517]
-
-PISTETERO.
-
-¿Quieres recibir tu sueldo, y marcharte, sin tomarte la menor molestia?
-
-EL INSPECTOR.
-
-Sí, por cierto; precisamente tenía hoy necesidad de estar en Atenas
-para asistirá la asamblea: tengo un asunto de Farnaces.[518]
-
-PISTETERO.
-
-Toma y llévate esto; este será tu sueldo. (_Le pega._)
-
-EL INSPECTOR.
-
-¿Qué es esto?
-
-PISTETERO.
-
-Es la asamblea en que has de defender a Farnaces.
-
-EL INSPECTOR.
-
-¡Sed testigos de que me pega! ¡A mí! ¡A un inspector!
-
-PISTETERO.
-
-¿No te irás con tus malditas urnas judiciales? Esto es insoportable;
-¡enviar inspectores a una ciudad antes de haberse ofrecido el
-sacrificio de consagración!
-
- * * * * *
-
-UN VENDEDOR DE DECRETOS.
-
-«El nefelococigio que faltase a un ateniense...»
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué nueva calamidad es esta, cargada de pergaminos?
-
-EL VENDEDOR DE DECRETOS.
-
-Soy un vendedor de decretos, y vengo a venderos leyes nuevas.
-
-PISTETERO.
-
-¿Cuáles?
-
-EL VENDEDOR DE DECRETOS.
-
-«Los habitantes de Nefelococigia tendrán las mismas leyes, pesos y
-medidas que los Olofixios.»[519]
-
-PISTETERO.
-
-Ahora vas a conocer las de los Ototixios.[520]
-
-EL VENDEDOR DE DECRETOS.
-
-Eh, ¿qué haces?
-
-PISTETERO.
-
-¿No te largas con tus decretos? Pues te voy a aplicar unos bien crueles.
-
-EL INSPECTOR (_Volviendo_).
-
-Cito por injurias a Pistetero para el mes Muniquion.[521]
-
-PISTETERO.
-
-¡Cómo! ¿Aún estabas ahí?
-
-EL VENDEDOR DE DECRETOS.
-
-«El que expulsare a un magistrado y no le recibiese como prescribe el
-edicto fijado en la columna...»
-
-PISTETERO (_Al inspector_).
-
-¡Oh, desdicha! ¿Ahí estabas también tú?
-
-EL INSPECTOR.
-
-¡Ya me las pagarás! Te he de hacer condenar a diez mil dracmas de multa.
-
-PISTETERO.
-
-Yo haré pedazos tus urnas.
-
-EL INSPECTOR.
-
-¿Te acuerdas de aquella tarde en que hiciste tus necesidades junto a la
-columna de edictos?
-
-PISTETERO.
-
-Ea, echadle mano a ese. ¡Hola! parece que no te quedas.
-
-EL SACERDOTE.
-
-Marchémonos de aquí cuanto antes, y sacrifiquemos dentro el macho
-cabrío.
-
-(_Vanse todos._)
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-Ya todos los mortales ofrecerán sus votos y sacrificios a mí que todo
-lo inspecciono y gobierno. Porque con mi vista abarco el mundo entero
-y conservo los frutos en flor, destruyendo las infinitas castas de
-animales que, en el seno de la tierra o en las ramas de los árboles,
-los devoran antes de que hayan brotado del tierno cáliz. Yo mato los
-insectos que corrompen con su fétido contacto los perfumados huertos;
-y todos los reptiles y venenosos sapos mueren al golpe de mis forzudas
-alas.
-
-Hoy que se pregona principalmente este edicto: «El que matase a
-Diágoras Meliense,[522] recibirá un talento: el que matase a uno de
-los tiranos nuestros,[523] recibirá un talento», queremos nosotros
-promulgar también este decreto: «El que matare a Filócrates el
-pajarero, recibirá un talento; cuatro el que lo traiga vivo: él es
-quien ata los pinzones de siete en siete y los vende por un óbolo;
-él es quien atormenta a los tordos inflándolos para que parezcan más
-gordos; él atraviesa con plumas el pico de los mirlos; él reúne palomas
-y las encierra obligándolas a reclamar a otras y atraerlas a sus redes.
-Este es nuestro edicto: mandamos además que todo el que tenga aves
-encerradas en su patio, las suelte inmediatamente. El que no obedeciere
-será apresado por las aves, y servirá cargado de cadenas para señuelo
-de otros hombres.»
-
-¡Oh raza afortunada la de las aves! ni en invierno tenemos necesidad
-de túnicas, ni en estío nos molestan los abrasadores rayos de un sol
-canicular. En los valles floridos, a la sombra del tupido follaje,
-hallo fresco reposo, mientras la divina cigarra, enfurecida por el
-calor del mediodía deja oír su agudo canto: cuevas profundas, en
-que jugueteo con las monteses ninfas, me abrigan en invierno; y en
-primavera, picoteo las blancas y virginales bayas del mirto, y saqueo
-los huertecillos de las Gracias.
-
-Queremos decir a los jueces una palabra sobre el premio: si nos lo
-adjudican, les otorgaremos toda clase de bienes; bienes más preciosos
-que los que recibió el mismo Paris.[524] En primer lugar, cosa la
-más apetecida por todos los jueces, las lechuzas de Laurium[525] no
-os abandonarán jamás; habitarán dentro de vuestras casas, anidarán
-en vuestros bolsillos y empollarán en ellos pequeñas moneditas.
-Además vuestras habitaciones parecerán templos magníficos, porque
-elevaremos sus techos en forma de alas de águila.[526] Si conseguís
-una magistratura y queréis robar algo, armaremos vuestras manos con
-las garras veloces del azor. Y si vais a un banquete, os proveeremos
-de espaciosos buches. Pero si no nos adjudicáis el premio, ya podéis
-proveeros de sombrillas como las de las estatuas;[527] que el que no
-la lleve nos las pagará todas juntas. Pues cuando salga ostentando
-su túnica blanca, todas las aves se la mancharemos con nuestras
-inmundicias.
-
- * * * * *
-
-PISTETERO.
-
-Aves, el sacrificio ha sido favorable; pero me extraña que no venga de
-la muralla ningún mensajero para anunciamos cómo va la obra. ¡Ah! Ahí
-viene uno corriendo sin aliento.[528]
-
-MENSAJERO PRIMERO.
-
-¿Dónde, dónde está? ¿Dónde, dónde, dónde está? ¿Dónde, dónde, dónde
-está? ¿Dónde está Pistetero, nuestro jefe?
-
-PISTETERO.
-
-Aquí estoy.
-
-MENSAJERO PRIMERO.
-
-Tus murallas están construidas.
-
-PISTETERO.
-
-Muy bien.
-
-MENSAJERO PRIMERO.
-
-Es una obra soberbia y hermosísima: la anchura del muro es tan grande,
-que si Proxénides el fanfarrón y Teógenes[529] se encontrasen sobre
-él dirigiendo dos carros tirados por caballos tan grandes como el de
-Troya, pasarían sin dificultad.[530]
-
-PISTETERO.
-
-¡Magnífico!
-
-MENSAJERO PRIMERO.
-
-Su largura (yo mismo la he medido) es de cien brazas.[531]
-
-PISTETERO.
-
-¡Por Neptuno, qué largura! ¿Quiénes han construido tan gigantesca
-muralla?
-
-MENSAJERO PRIMERO.
-
-Las aves, y nadie más que las aves; allí no ha habido ni albañiles
-egipcios, ni canteros; todo lo han hecho por sí mismas con una
-habilidad asombrosa. De África vinieron cerca de treinta mil grullas
-que descargaron su lastre de piedras,[532] las cuales, después de
-arregladas por el pico de los rascones, han servido para los cimientos.
-Diez mil cigüeñas fabricaron los ladrillos. Los chorlitos y demás aves
-fluviales subían al aire el agua de la tierra.
-
-PISTETERO.
-
-¿Quiénes traían el mortero?
-
-MENSAJERO PRIMERO.
-
-Las garzas, en gamellas.
-
-PISTETERO.
-
-¿Pero cómo pudieron echarlo en las gamellas?
-
-MENSAJERO PRIMERO.
-
-¡Oh, es una invención ingeniosísima! Los gansos revolvían con sus
-patas, a guisa de paletas, el mortero, y después lo echaban en las
-gamellas.
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué no harán los pies?[533]
-
-MENSAJERO PRIMERO.
-
-Era de ver cómo traían ladrillos los ánades. También ayudaban a la
-faena las golondrinas trayendo mortero en el pico y la llana en la
-cola, como si fuesen niños.
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué necesidad habrá ya de pagar operarios? Pero dime: ¿quiénes
-labraron las maderas necesarias?
-
-MENSAJERO PRIMERO.
-
-Los pelícanos, como habilísimos carpinteros, arreglaron con sus picos
-las jambas de las puertas: cuando desbastaban las maderas, se oía un
-ruido parecido al de los arsenales. Ahora está ya todo cerrado con
-puertas y cerrojos y cuidadosamente guardado: las rondas recorren
-el recinto con sus campanillas: hay centinelas en todas partes, y
-antorchas en las torres. Pero yo corro a lavarme: a ti te toca terminar
-la obra.
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-Vamos, ¿qué haces? ¿Te admiras de la prontitud con que el muro ha sido
-construido?
-
-PISTETERO.
-
-Sí por cierto; la cosa es digna de admiración; parece una fábula. Pero
-ahí viene uno de los centinelas de la ciudad con marcial continente.
-
- * * * * *
-
-MENSAJERO SEGUNDO.
-
-¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué ocurre?
-
-MENSAJERO SEGUNDO.
-
-Una cosa indigna. Uno de los dioses de la corte de Júpiter ha
-atravesado las puertas y ha penetrado en el aire burlando la vigilancia
-de los grajos qué dan la guardia de día.
-
-PISTETERO.
-
-¡Oh indigno y criminal atentado! ¿Qué dios es?
-
-MENSAJERO SEGUNDO.
-
-Lo ignoramos; solo sabemos que tiene alas.
-
-PISTETERO.
-
-¿Por qué no habéis lanzado en seguida guardias en su persecución?
-
-MENSAJERO SEGUNDO.
-
-Hemos enviado tres mil azores, arqueros de caballería: todas las aves
-de ganchudas uñas, cernícalos, gerifaltes, buitres, águilas y gavilanes
-vuelan en su busca, haciendo resonar el aire con el rápido batir de sus
-alas. El dios no debe estar lejos; si no me engaño, helo ahí.
-
-PISTETERO.
-
-¡Armémonos de la honda y el arco! Aquí, mis amigos; disparad todos
-vuestras saetas; dadme una honda.
-
-CORO.
-
-Declárase una guerra, una guerra nefanda entre nosotros y los dioses.
-Hijos del Erebo, guardad cuidadosos el aire y las nubes que le entoldan
-para que ningún dios las atraviese: vigilad todo el circuito. Ya se oye
-cerca un ruido de alas, como el de un inmortal cuando vuela.
-
-(_Iris aparece volando y es detenida._)
-
- * * * * *
-
-PISTETERO.
-
-¡Eh, tú! ¿A dónde vuelas? Estate quieta, inmóvil. ¡Alto! detente.
-¿Quién eres? ¿De qué país? Es preciso que digas de dónde vienes.
-
-IRIS.
-
-Vengo de la mansión de los dioses olímpicos.
-
-PISTETERO.
-
-¿Cómo te llamas, navío o casco?[534]
-
-IRIS.
-
-La rápida Iris.
-
-PISTETERO.
-
-¿La Paralos, o la Salamina?[535]
-
-IRIS.
-
-¿Qué dices?
-
-PISTETERO.
-
-¿No habrá un gerifalte[536] que emprenda el vuelo y se lance sobre ella?
-
-IRIS.
-
-¿Que se lance sobre mí? ¿Qué significan estos ultrajes?
-
-PISTETERO.
-
-Vas a llorar a mares.
-
-IRIS.
-
-Pero esto es absurdo.
-
-PISTETERO.
-
-¿Por qué puerta has penetrado en la ciudad, gran malvada?
-
-IRIS.
-
-¿Por qué puerta? No lo sé, por vida mía.
-
-PISTETERO.
-
-¿Oís cómo se burla de nosotros? ¿Te has presentado al capitán de
-los grajos? Responde. ¿Traes un pase autorizado con el sello de las
-cigüeñas?
-
-IRIS.
-
-¿Qué es esto?
-
-PISTETERO.
-
-¿No lo traes?
-
-IRIS.
-
-¿Estás en tu juicio?
-
-PISTETERO.
-
-¿No te ha enviado un salvoconducto algún jefe de las aves?
-
-IRIS.
-
-Nadie me ha enviado nada, imbécil.
-
-PISTETERO.
-
-¿Y te has atrevido a atravesar en silencio el aire y una ciudad extraña?
-
-IRIS.
-
-¿Pues por dónde hemos de pasar los dioses?
-
-PISTETERO.
-
-No lo sé; pero no por aquí. Lo cierto es que tú has delinquido. ¿Sabes
-que si te aplicase la pena merecida nos apoderaríamos de ti y moriría
-la bella Iris?
-
-IRIS.
-
-Soy inmortal.
-
-PISTETERO.
-
-No por eso dejarías de morir. Esto es insoportable; mandamos en todos
-los seres del mundo, y ahora nos vienen los dioses echándoselas de
-insolentes y negándose a obedecer a los más fuertes. Vamos, contesta:
-¿a dónde dirigías tu vuelo?
-
-IRIS.
-
-¿Yo? Llevo encargo de mi padre de ordenar a los hombres que ofrezcan
-víctimas a los dioses del Olimpo; que inmolen bueyes y ovejas, y llenen
-las calles con el humo de los sacrificios.
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué dices? ¿A qué dioses?
-
-IRIS.
-
-¿A qué dioses? a nosotros, a los dioses del cielo.
-
-PISTETERO.
-
-¿Pero vosotros sois dioses?
-
-IRIS.
-
-¿Pues qué, hay otros?
-
-PISTETERO.
-
-Las aves son ahora los dioses de los hombres; y a ellas, por vida mía,
-han de ofrecerse los sacrificios y no a Júpiter.
-
-IRIS.
-
-¡Ah, insensato, insensato! No provoques las graves iras de los dioses;
-guarda que la Justicia, armada del terrible azadón de Júpiter, no
-extirpe de raíz toda tu raza; teme que sus rayos vengadores te reduzcan
-a cenizas con todos tus palacios.[537]
-
-PISTETERO.
-
-Oye, déjate de palabras campanudas, y estate quieta. Dime, ¿crees que
-me vas a espantar con ese lenguaje, como si fuese algún esclavo lidio
-o de la Frigia?[538] ¿Sabes que si Júpiter me molesta más, enviaré
-águilas igníferas que incendien su morada y el palacio de Anfión?[539]
-¿Sabes que puedo mandar al cielo contra él más de seiscientos alados
-porfiriones[540] cubiertos con pieles de leopardos? Y cuenta que
-uno solo le dio mucho que hacer. Y a ti, bella mensajera, como me
-incomodes, te agarro y te doy a conocer, con asombro tuyo, que, aunque
-viejo, pocos me ganan en las lides amorosas.
-
-IRIS.
-
-¡Ojalá revientes, estúpido, con tus dicharachos!
-
-PISTETERO.
-
-¿Te marchas o no? ¡Largo pronto! ¡Cuidado con los golpes!
-
-IRIS.
-
-¡Ah! Mi padre castigará tu insolencia.
-
-PISTETERO.
-
-¡Vaya un susto! ¡Vuela, vuela, vete a llenar con el humo y el hollín de
-tus rayos a otros más jóvenes que yo!
-
-CORO.
-
-Queda prohibido a los dioses, hijos de Júpiter, el paso por nuestra
-ciudad; prohíbese también a los mortales cuando les ofrezcan
-sacrificios el que hagan atravesar por aquí el humo de sus víctimas.
-
-PISTETERO.
-
-Temo que no acabe de volver el heraldo que envié a los hombres.
-
- * * * * *
-
-UN HERALDO.
-
-¡Oh feliz Pistetero! ¡Oh sapientísimo! ¡Oh celebérrimo! ¡Oh
-sapientísimo! ¡Oh hermosísimo! ¡Oh felicísimo! ¡Oh...! Vamos,
-apunta.[541]
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué estás diciendo?
-
-EL HERALDO.
-
-Todos los pueblos, admirados de tu sabiduría, te ofrecen esta corona de
-oro.
-
-PISTETERO.
-
-La acepto; pero ¿por qué los pueblos me decretan tan señalado honor?
-
-EL HERALDO.
-
-Tú no sabes, ilustre fundador de una ciudad aérea, la inmensa
-estimación en que te tienen los mortales, y la afición extraordinaria
-que se ha desarrollado por este país. Antes de que echases los
-cimientos de esta célebre ciudad, todos los hombres atacados de la
-lacomanía se dejaban crecer el cabello, ayunaban, iban sucios, vivían
-socráticamente,[542] y llevaban bastones espartanos; ahora ha cambiado
-la moda y les domina la manía por las aves, complaciéndose en imitar
-su modo de vivir. En cuanto apunta el alba saltan todos a la vez
-del lecho y vuelan, como nosotros, a su pasto habitual; después se
-dirigen a los carteles y se atracan de decretos. Su manía por las aves
-es tan grande que muchos llevan nombres de volátiles: un tabernero
-cojo, se llama perdiz; Menipo, golondrina; Opuncio, cuervo tuerto;
-Filocles, alondra; Teógenes, ganso-zorro; Licurgo, ibis; Querefonte,
-murciélago; Siracosio, urraca; y Midias se llama codorniz, porque, en
-efecto, tiene toda la traza de una codorniz muerta de un porrazo en la
-cabeza.[543] La pasión por las aves hace que se canten versos, donde es
-de rigor hablar de golondrinas, de penélopes, de gansos, de palomas, o
-por lo menos algo de plumaje. Así anda la cosa. ¡Ah!, te advierto que
-pronto vendrán aquí más de diez mil personas pidiéndote alas y garras
-ganchudas; por tanto, ya puedes hacer provisión de plumas para los
-nuevos huéspedes.
-
-PISTETERO.
-
-Entonces no hay tiempo que perder. Anda, llena de alas todos los cestos
-y cestillos, y dile a Manes[544] que me los traiga aquí. Yo me encargo
-de recibir a los que vengan.
-
-CORO.
-
-Esta ciudad va a ser pronto muy populosa.
-
-PISTETERO.
-
-Si la fortuna nos favorece.
-
-CORO.
-
-El amor a nuestra ciudad se propaga.
-
-PISTETERO (_Al esclavo_).
-
-Trae eso pronto.
-
-CORO.
-
-¿Qué falta en ella de cuanto puede hacer grata su mansión? Aquí se
-encuentran la Sabiduría, el Amor, las Gracias inmortales, y el plácido
-semblante de la querida Paz.
-
-PISTETERO.
-
-¡Qué calma, justo cielo! Trae eso pronto.
-
-CORO.
-
-Sí, traed pronto un cesto lleno de alas; y tú hazle moverse a palos,
-como lo hago yo: es más pesado que un asno.
-
-PISTETERO.
-
-Sí, Manes es un perezoso.
-
-CORO.
-
-Tú, pon en orden esas alas, las musicales,[545] las proféticas,[546]
-las marítimas.[547] Procura después que cada uno se lleve las que le
-convengan.
-
-PISTETERO (_A Manes_).
-
-¡Ah, lo juro por los cernícalos! Esta no te la perdono, si continúas
-tan perezoso y tardón.
-
- * * * * *
-
-UN PARRICIDA.
-
-¡Quién fuera el águila de altísimo vuelo, para cernerse sobre las ondas
-cerúleas del estéril mar![548]
-
-PISTETERO.
-
-Veo que el mensajero dijo la verdad; ahí viene no sé quién cantando a
-las águilas.
-
-EL PARRICIDA.
-
-¡Oh, nada hay tan delicioso como volar! Yo adoro las leyes de los
-pájaros; la afición a las aves me vuelve loco; yo vuelo, yo quiero
-vivir con vosotros, soy apasionado por vuestras leyes.
-
-PISTETERO.
-
-¿Por cuáles?, pues las aves tienen muchas clases.[549]
-
-EL PARRICIDA.
-
-Por todas; más principalmente por esa en virtud de la cual es lícito a
-un pájaro morder a su padre y retorcerle el pescuezo.
-
-PISTETERO.
-
-Es verdad, nosotros tenemos por muy valiente al que, pollito aún, pega
-a su padre.
-
-EL PARRICIDA.
-
-Por eso he emigrado a esta región; deseo estrangular a mi padre para
-heredar todos sus bienes.
-
-PISTETERO.
-
-Pero tenemos también otra ley inscrita en la columna de edictos de las
-cigüeñas: «Cuando la cigüeña haya criado sus hijos y los haya puesto en
-disposición de volar, estos tendrán a su vez obligación de alimentar a
-sus padres.»
-
-EL PARRICIDA.
-
-¡Pues bastante he ganado con venir, si tengo que sostener a mi padre!
-
-PISTETERO.
-
-No, no; ya que con tan benévolas intenciones has acudido a nosotros,
-te emplumaré como conviene a un pájaro huérfano.[550] Además, pobre
-joven, te daré un buen consejo que aprendí en mi niñez. No maltrates a
-tu padre; coge esta ala en una mano y ese espolón en la otra; figúrate
-que tienes una cresta de gallo, y haz guardias, vete a la guerra, vive
-de tu estipendio, y deja en paz a tu padre. Ya que eres tan belicoso,
-dirige tu vuelo a Tracia,[551] y combate allí.
-
-EL PARRICIDA.
-
-¡Por Baco! Tu consejo me parece excelente, y lo seguiré.
-
-PISTETERO.
-
-Obrarás discretamente.
-
- * * * * *
-
-CINESIAS.
-
- Vuelo al Olimpo con ligeras alas;[552]
- Y a su batir resuelto voy cruzando
- Las sendas de la gaya poesía...
-
-PISTETERO.
-
-Este va a necesitar un fardo entero de alas.
-
-CINESIAS.
-
- Otras nuevas buscando,
- Mi cuerpo y mi indomable fantasía...
-
-PISTETERO.
-
-Un abrazo a Cinesias, el Tilo.[553] ¿A qué vienes dando vueltas a tu
-pie cojo?
-
-CINESIAS.
-
- Quiero, ansío ser ave,
- Ser ruiseñor, y con gorjeo suave...
-
-PISTETERO.
-
-Basta de música, y explícame tus deseos.
-
-CINESIAS.
-
-Ponme alas; pues anhelo subir por los aires y recoger de las nubes
-nuevos cantos, aéreos y caliginosos.
-
-PISTETERO.
-
-¿Cantos en las nubes?
-
-CINESIAS.
-
-Sí; en ellas estriba hoy todo nuestro arte. Los más brillantes
-ditirambos son aéreos, caliginosos, tenebrosos, alados. Pronto lo
-verás; escucha.
-
-PISTETERO.
-
-No, no oigo nada.
-
-CINESIAS.
-
-Pues oirás, mal que te pese:
-
- En forma de volátil,
- Cuyo ondulante cuello
- Surca del éter fúlgido
- La azul inmensidad,
- Recorreré los aires,
- Que te obedecen ya.
-
-PISTETERO.
-
-¡Hop![554]
-
-CINESIAS.
-
- ¡Ah! ¡Quién con vuelo rápido
- Al hálito vehemente
- Cediendo de los ímpetus
- De indómito Aquilón
- Pudiera sobre el piélago
- Cernerse bramador!
-
-PISTETERO.
-
-¡Ya reprimiré yo tus hálitos o ímpetus...!
-
-CINESIAS.
-
- Y ora hacia el Noto cálido
- Enderezando el vuelo,
- Ora a la región frígida
- Del Bóreas glacial,
- El oleaje férvido
- Del éter...
-
-(_A Pistetero que le apalea._) ¡Anciano! ¡Anciano! ¡Vaya una hábil e
-ingeniosa invención!
-
-PISTETERO.
-
-¿No deseabas volar?
-
-CINESIAS.
-
-¿Así tratas a un poeta ditirámbico que se disputan todas las tribus?
-
-PISTETERO.
-
-¿Quieres quedarte con nosotros y enseñar a la tribu Ceropia un coro de
-aves voladoras, tan ligero como el espirituado Leotrófides?[555]
-
-CINESIAS.
-
-Te burlas de mí, está claro. Pero no importa; ten presente que no
-descansaré un momento hasta que surque los aires, transformado en
-pájaro.
-
- * * * * *
-
-UN DELATOR.
-
- Di, golondrina de alas esplendentes
- Por la Febea luz tornasoladas,
- ¿Quiénes son esas aves indigentes
- De tan varios plumajes adornadas?[556]
-
-PISTETERO.
-
-El mal toma serias proporciones. Otro se acerca zumbando.
-
-EL DELATOR.
-
-«Por la Febea luz tornasoladas,» repito.
-
-PISTETERO.
-
-Creo que esa canción la dirige a su manto, porque parece que tiene
-necesidad urgente de la vuelta de la golondrina.[557]
-
-EL DELATOR.
-
-¿Quién distribuye alas a los recién llegados?
-
-PISTETERO.
-
-Yo mismo; pero es preciso decir para qué.
-
-EL DELATOR.
-
-¡Alas! ¡Necesito alas![558] No me preguntes más.
-
-PISTETERO.
-
-¿Acaso quieres volar en línea recta a Pelene?[559]
-
-EL DELATOR.
-
-No; soy acusador de las islas,[560] delator...
-
-PISTETERO.
-
-¡Buen oficio!
-
-EL DELATOR.
-
-E investigador de pleitos. Quiero tener alas, para girar con rapidez mi
-visita a las ciudades y citar a los acusados.
-
-PISTETERO.
-
-¿Los citarás mejor teniendo alas?
-
-EL DELATOR.
-
-No, por Júpiter; pero podré librarme de ladrones, y volveré como las
-grullas, trayendo por lastre infinitos procesos.
-
-PISTETERO.
-
-¿Y esa es tu ocupación? ¡Cómo! ¿Siendo joven y robusto, te dedicas a
-delator de extranjeros?
-
-EL DELATOR.
-
-¿Qué he de hacer? No sé cavar.
-
-PISTETERO.
-
-Pero, por Júpiter, hay otras ocupaciones con las cuales un hombre de tu
-edad puede ganarse honradamente la vida, sin acudir al vil oficio de
-zurcidor de procesos.
-
-EL DELATOR.
-
-Amigo mío, no te pido consejos, sino alas.
-
-PISTETERO.
-
-Ya te doy alas con mis palabras.
-
-EL DELATOR.
-
-¿Cómo puedes con palabras dar alas a un hombre?
-
-PISTETERO.
-
-Las palabras dan alas a todos.
-
-EL DELATOR.
-
-¿A todos?
-
-PISTETERO.
-
-¿No has oído muchas veces en las barberías a los padres decir hablando
-de los jóvenes?: «Son terribles las alas para la equitación que le han
-dado a mi hijo las palabras de Diítrefes.[561]» «Pues yo, dice otro,
-tengo un hijo que en alas de la imaginación ha dirigido su vuelo a la
-tragedia.»
-
-EL DELATOR.
-
-¿Luego las palabras dan alas?
-
-PISTETERO.
-
-Ya te he dicho que sí: ellas elevan el espíritu, y levantan al hombre.
-He ahí por qué con mis útiles consejos pretendo yo levantar tu vuelo a
-una profesión más honrada.
-
-EL DELATOR.
-
-Pero yo no quiero.
-
-PISTETERO.
-
-¿Pues qué harás?
-
-EL DELATOR.
-
-No quiero desmerecer de mi raza: el oficio de delator está vinculado a
-mi familia. Dame, pues, rápidas y ligeras alas de gavilán o cernícalo,
-para que, en cuanto haya citado a los isleños, pueda regresar a Atenas
-a sostener la acusación, y volar en seguida a las islas.
-
-PISTETERO.
-
-Comprendo: a fin de que el isleño sea condenado aquí, antes de llegar.
-
-EL DELATOR.
-
-Precisamente.
-
-PISTETERO.
-
-Y después, mientras él navega en esta dirección, volar tú allá y
-arrebatarle todos sus bienes.
-
-EL DELATOR.
-
-Exacto. Deseo ser un verdadero trompo.
-
-PISTETERO.
-
-A propósito de trompos: tengo aquí excelentes alas de Córcira.[562]
-
-EL DELATOR.
-
-¡Pobre de mi! ¡Es un azote!
-
-PISTETERO.
-
-¡Fuera de aquí volando! ¡Lárgate pronto, canalla insoportable! Ya te
-haré yo sentir lo que se gana corrompiendo la justicia. (_Al esclavo._)
-Recojamos las alas y partamos.
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-En nuestro vuelo hemos visto mil maravillas, mil increíbles prodigios.
-Hay lejos de Cardias[563] un árbol muy extraño llamado Cleónimo,
-completamente inútil, aunque grande y tembloroso. En primavera produce
-siempre, en vez de yemas, delaciones; y en invierno, en vez de hojas,
-deja caer escudos. Hay también un país, junto a la región de las
-sombras en los desiertos oscuros, donde los hombres comen y hablan
-con los héroes, excepto a la noche; cuando esta llega su encuentro es
-peligroso. Pues si algún mortal tropezare entonces con Orestes,[564]
-sería despojado de sus vestidos, y molido a palos de pies a cabeza.
-
- * * * * *
-
-PROMETEO.
-
-¡Qué desgraciado soy! Procuremos que no me vea Júpiter. ¿Dónde está
-Pistetero?
-
-PISTETERO.
-
-¡Oh! ¿Qué es esto? ¿Un hombre tapado?
-
-PROMETEO.
-
-¿Ves algún dios detrás de mí?
-
-PISTETERO.
-
-Ninguno, por vida mía. ¿Pero quién eres?
-
-PROMETEO.
-
-¿Qué hora es?
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué hora? Un poco más del medio día. ¿Pero quién eres?
-
-PROMETEO.
-
-¿Es el declinar del día o más tarde?
-
-PISTETERO.
-
-¡Oh, qué fastidioso!
-
-PROMETEO.
-
-¿Qué hace Júpiter? ¿Disipa o amontona las nubes?[565]
-
-PISTETERO.
-
-¡Vete al infierno!
-
-PROMETEO.
-
-Entonces, me descubriré.
-
-PISTETERO.
-
-¡Oh, querido Prometeo!
-
-PROMETEO.
-
-¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡No grites!
-
-PISTETERO.
-
-¿Qué ocurre?
-
-PROMETEO.
-
-¡Silencio! No pronuncies mi nombre; soy perdido si Júpiter me llega a
-ver aquí. Si me cubres la cabeza con esta sombrilla, para que no me
-vean los dioses, te contaré todo lo que pasa en el Olimpo.
-
-PISTETERO.
-
-¡Ah, ja, ja! Idea excelente y digna de Prometeo. Métete pronto aquí
-debajo, y habla sin temor.
-
-PROMETEO.
-
-Escucha, pues.
-
-PISTETERO.
-
-Soy todo oídos: habla.
-
-PROMETEO.
-
-Júpiter está perdido.
-
-PISTETERO.
-
-¿Desde cuándo?
-
-PROMETEO.
-
-Desde que habéis fundado esta ciudad en el aire. Ningún mortal ofrece
-ya sacrificios a los dioses, y no sube hasta nosotros el humo de
-las víctimas. Privados de todas sus ofrendas, ayunamos como en las
-fiestas de Ceres.[566] Los dioses bárbaros, enfurecidos por el hambre,
-gritan como los ilirios, y amenazan bajar contra Júpiter, si no hace
-que vuelvan a abrirse los mercados, para que puedan introducirse las
-entrañas de las víctimas.
-
-PISTETERO.
-
-¿Luego hay dioses bárbaros que habitan encima de nosotros?
-
-PROMETEO.
-
-¿Pues si no hubiese dioses bárbaros, cuál podría ser el patrón de
-Execéstides?[567]
-
-PISTETERO.
-
-¿Y cómo se llaman esos dioses?
-
-PROMETEO.
-
-¿Cómo? Tríbalos.[568]
-
-PISTETERO.
-
-Comprendo. De ahí, sin duda, viene la frase: «Ojalá te trituren».[569]
-
-PROMETEO.
-
-Está claro. Te aseguro que pronto bajará para estipular las condiciones
-de paz una embajada de Júpiter y de los Tríbalos superiores; pero
-vosotros no debéis hacer pacto alguno mientras Júpiter no restituya el
-cetro a las aves, y te dé por esposa a la Soberanía.
-
-PISTETERO.
-
-¿Quién es la Soberanía?
-
-PROMETEO.
-
-Una hermosísima doncella que maneja los rayos de Júpiter y a cuyo cargo
-están todas las demás cosas: la prudencia, la equidad, la modestia, la
-marina, las calumnias, la tesorería, y el pago del trióbolo.
-
-PISTETERO.
-
-De modo que es un administrador universal.
-
-PROMETEO.
-
-Precisamente. De suerte que si te la otorga, serás dueño de todo. He
-venido para darte este consejo, pues siempre he querido mucho a los
-hombres.
-
-PISTETERO.
-
-Es verdad; tú eres el único dios a quien debemos los asados.[570]
-
-PROMETEO.
-
-Sabes también que aborrezco a todos los dioses.
-
-PISTETERO.
-
-Sí, tú fuiste siempre su enemigo.
-
-PROMETEO.
-
-Un verdadero Timón[571] para ellos. Pero dame la sombrilla para que me
-vaya cuanto antes; si Júpiter me ve así desde el cielo, creerá que voy
-siguiendo a una canéfora.[572]
-
-PISTETERO.
-
-Para fingir mejor, coge este asiento y llévatelo con la sombrilla.
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-En el país de los Esciápodas[573] hay un pantano donde evoca los
-espíritus el desaseado Sócrates; allá fue también Pisandro,[574]
-pidiendo ver su alma que le había abandonado en vida; traía un camello
-por víctima en vez de un cordero, y cuando lo degolló, dio un paso
-atrás como Ulises:[575] después Querefonte,[576] el murciélago, subió
-del Orco para beber la sangre.
-
- * * * * *
-
-NEPTUNO.
-
-Estamos a la vista de Nefelococigia, a cuya ciudad venimos. (_Al
-Tríbalo._) ¡Eh, tú! ¿Qué haces? ¿Te echas el manto sobre el hombro
-izquierdo? ¿No lo cambias al derecho?[577] ¡Cómo, desdichado!, ¿tendrás
-el mismo defecto que Lespodias?[578] ¡Oh democracia! ¿A dónde vamos a
-parar? ¡Verse los dioses obligados a elegir semejante embajador!
-
-EL TRÍBALO.
-
-Déjame en paz.
-
-NEPTUNO.
-
-¡Peste de estúpido! No he visto dios más bárbaro. Dime, Hércules, ¿qué
-haremos?
-
-HÉRCULES.
-
-Ya lo has oído; mi intención es estrangular, sea el que sea, a ese
-hombre que nos ha bloqueado.
-
-NEPTUNO.
-
-Pero, amigo mío, si hemos sido enviados a tratar de la paz.
-
-HÉRCULES.
-
-Razón de más para estrangularle.
-
-PISTETERO.[579]
-
-Alárgame el rallador; trae silfio; dame queso; atiza los carbones.
-
-HÉRCULES.[580]
-
-Mortal, tres dioses te saludan.
-
-PISTETERO.
-
-Lo cubro de silfio.
-
-HÉRCULES.
-
-¿Qué carnes son esas?
-
-PISTETERO.
-
-Son unas aves que se han sublevado y conspirado contra el partido
-popular.
-
-HÉRCULES.
-
-¿Y las cubres primero de silfio?
-
-PISTETERO.
-
-¡Salud, oh Hércules! ¿Qué ocurre?
-
-HÉRCULES.
-
-Venimos enviados por los dioses para cortar la guerra.
-
-UN CRIADO.
-
-No hay aceite en la alcuza.
-
-PISTETERO.
-
-Pues estos pajarillos tienen que estar bien rehogados.
-
-HÉRCULES.
-
-Nosotros nada ganamos con hacer la guerra; y vosotros, si sois nuestros
-amigos, tendréis siempre agua de lluvia en las balsas y disfrutaréis de
-días serenos. Venimos perfectamente autorizados para estipular sobre
-este punto.
-
-PISTETERO.
-
-Nunca hemos sido los agresores, y ahora mismo estamos dispuestos a
-hacer la paz que deseáis si os avenís a una condición equitativa: tal
-es la de que Júpiter nos devuelva el cetro a las aves. Después de
-arreglado este particular, invito a los embajadores a comer.
-
-HÉRCULES.
-
-Por mí eso basta, y declaro...
-
-NEPTUNO.
-
-¿Qué? ¡Desdichado! Eres glotón e imbécil. ¿Así piensas despojar del
-mando a tu padre?
-
-PISTETERO.
-
-Te equivocas. ¿Acaso no seréis más poderosos si las aves reinan sobre
-la tierra? Ahora, al abrigo de las nubes y bajando la cabeza, los
-mortales perjuran impunemente de vosotros; pero si tuvieseis por
-aliadas a las aves, cuando alguno jurase por el cuervo y por Júpiter,
-el cuervo se acercaría furtivamente al perjuro, y le saltaría un ojo de
-un picotazo.
-
-NEPTUNO.
-
-¡Bien dicho, por Neptuno![581]
-
-HÉRCULES.
-
-Me parece lo mismo.
-
-PISTETERO (_Al Tríbalo_).
-
-Y tú, ¿qué opinas?
-
-EL TRÍBALO.
-
-Nabaisatreu.[582]
-
-PISTETERO.
-
-¿Lo ves? Es de la misma opinión. Oíd otra de las ventajas que nuestra
-alianza os proporcionará. Si un hombre ofrece un sacrificio a alguno
-de vosotros, y después difiere su realización diciendo: «Los dioses
-tendrán paciencia», y por avaricia no cumple su voto, nosotros le
-obligaremos.
-
-NEPTUNO.
-
-¿Cómo? ¿De qué manera?
-
-NEPTUNO.
-
-Cuando nuestro hombre esté contando su dinero, o sentado en el baño, un
-gavilán le arrebatará, sin que lo note, el precio de dos ovejas y se lo
-llevará al dios burlado.
-
-HÉRCULES.
-
-Confirmo mi declaración de que debe devolvérsele el cetro.
-
-NEPTUNO.
-
-Pregunta a Tríbalo.
-
-HÉRCULES.
-
-¡Eh, Tríbalo! ¿Quieres... una paliza?
-
-EL TRÍBALO.
-
-Saunaca bactaricrousa.
-
-HÉRCULES.
-
-Dice que con mucho gusto.
-
-NEPTUNO.
-
-Si ambos sois de esa opinión, yo me adhiero a ella.
-
-HÉRCULES.
-
-Consentimos en la devolución del cetro.
-
-PISTETERO.
-
-¡Por vida mía, si me olvidaba de otra condición! Dejo a Júpiter su
-Juno; pero exijo que me dé por esposa a la joven Soberanía.
-
-NEPTUNO.
-
-Está visto que no quieres la paz. Retirémonos.
-
-PISTETERO.
-
-Poco me importa. — Cocinero, que esté sabrosa la salsa.
-
-HÉRCULES.
-
-¡Qué particular es este Neptuno! ¿A dónde vas? ¿Hemos de emprender la
-guerra por una mujer?
-
-NEPTUNO.
-
-¿Pues qué hemos de hacer?
-
-HÉRCULES.
-
-¿Qué? La paz.
-
-NEPTUNO.
-
-¡Cómo! ¿No conoces, imbécil, que te está engañando? Tú mismo te
-arruinas. Si Júpiter muere después de haberle entregado el mando,
-quedarás reducido a la miseria, pues a ti han de pasar todos los bienes
-que tu padre deje a su muerte.
-
-PISTETERO.
-
-¡Ah, desdichado! ¡Cómo trata de confundirte! Ven acá y te diré lo que
-hace al caso. Tu tío te engaña, pobre amigo; según la ley, no puedes
-heredar ni un hilo de los bienes paternos, porque eres hijo bastardo y
-no legítimo.
-
-HÉRCULES.
-
-¿Yo bastardo? ¿Qué dices?
-
-PISTETERO.
-
-La pura verdad: por ser hijo de una mujer extranjera. Y si no, dime:
-¿cómo Minerva, siendo hembra, pudiera ser única heredera de Júpiter, si
-tuviera hermanos legítimos?
-
-HÉRCULES.
-
-¿Y si mi padre al morir me lega la parte correspondiente a los
-bastardos?
-
-PISTETERO.
-
-La ley no se lo permite. El mismo Neptuno que ahora te provoca será
-el primero en disputarte la herencia paterna, alegando su cualidad de
-hermano legítimo. Escucha el texto de la ley de Solón: «El bastardo no
-puede heredar si hay hijos legítimos. Si no hay hijos legítimos, la
-herencia debe pasar a los colaterales más próximos».[583]
-
-HÉRCULES.
-
-¿Luego ningún derecho tengo a suceder a mi padre?
-
-PISTETERO.
-
-Ninguno absolutamente. Dime: ¿tuvo tu padre cuidado de inscribirte en
-el registro de alguna tribu?[584]
-
-HÉRCULES.
-
-No por cierto; y a la verdad esto me admiraba.
-
-PISTETERO.
-
-Déjate de miradas feroces y de amenazas al cielo. Vive con nosotros,
-que yo te nombraré rey, y te procuraré una vida a pedir de boca.
-
-HÉRCULES.
-
-Pues bien, creo justa tu petición de la doncella y te la concedo.
-
-PISTETERO.
-
-Y tú ¿qué dices?
-
-NEPTUNO.
-
-Yo me opongo.
-
-PISTETERO.
-
-La resolución del asunto depende del Tríbalo. ¿Qué opinas tú?
-
-EL TRÍBALO.
-
-La grande y hermosa doncella, la Soberanía, al pájaro la concedo.[585]
-
-HÉRCULES.
-
-Dice que la concede.
-
-NEPTUNO.
-
-No, por Júpiter, no dice que se la concede sino en caso de que emigre
-como las golondrinas.
-
-PISTETERO.
-
-Luego dice que es necesario concedérsela a las golondrinas. Arreglaos
-los dos como podáis, y estipulad las condiciones: yo, puesto que así os
-agrada, me callaré.
-
-HÉRCULES.
-
-Nos place concederte cuanto pides. Vente pronto con nosotros al cielo,
-y te se entregará la Soberanía y todo lo demás.
-
-PISTETERO.
-
-Estas aves han sido muertas con mucha oportunidad para las bodas.
-
-HÉRCULES.
-
-¿Queréis que entretanto me quede yo a asarlas? Vamos, idos.
-
-NEPTUNO.
-
-¿Tú asarlas? Eres muy glotón. ¿No vienes con nosotros?
-
-HÉRCULES.
-
-¡Qué bien lo hubiera pasado!
-
-PISTETERO.
-
-Traedme un vestido nupcial.
-
- * * * * *
-
-CORO.
-
-En Fanes,[586] junto a la Clepsidra, vive la pérfida nación de los
-Englotogastros,[587] que siegan, siembran, vendimian y recogen los
-higos[588] con la lengua; son de raza bárbara, y entre ellos se
-encuentran los Gorgias y Filipos.[589] Estos Filipos Englotogastros han
-sido la causa de que se introdujese en el Ática la costumbre de cortar
-aparte la lengua de las víctimas.[590]
-
- * * * * *
-
-UN MENSAJERO.
-
-¡Oh vosotros cuya dicha no puede expresarse con palabras, raza de las
-aves tres veces feliz, recibid al nuevo rey en vuestras afortunadas
-mansiones! Ya se acerca a su palacio resplandeciente de oro, rodeado de
-un esplendor que envidiarían los astros: el claro sol no ha brillado
-nunca tanto como la esposa que trae consigo, beldad incomprensible
-en cuya diestra vibra el alado rayo de Júpiter: los más deliciosos
-perfumes suben hasta el cielo. ¡Espectáculo encantador! Una nube de
-perfumes impulsada por los Céfiros se eleva en ondulante columna. Hele
-ahí. Musa divina, abre tus sagrados labios, y entona cantos propicios.
-
- * * * * *
-
-SEMICORO.
-
-¡Atrás! ¡A la derecha! ¡A la izquierda! ¡Adelante![591] ¡Revolotead en
-torno de ese mortal feliz, que la fortuna colme de sus bienes! ¡Ah!
-¡Qué gracia! ¡Qué hermosura! ¡Oh matrimonio dichoso para esta ciudad!
-¡Gloria a ese hombre! Él ha abierto nuevos e inmensos horizontes a las
-aves. Saludadle con el canto nupcial; saludad también a su esposa la
-Soberanía.
-
-SEMICORO.
-
-Entre semejantes himnos enlazaron las Parcas a la olímpica Juno con
-el rey de los dioses, de sublime trono. ¡Oh Himeneo! ¡Himeneo! El
-sonrosado Amor de áureas alas tenía las riendas y dirigía el carro en
-las bodas de Júpiter y la celeste Juno. ¡Oh Himeneo! ¡Himeneo!
-
-PISTETERO.
-
-Me deleitan vuestros himnos, me complacen vuestros cantos, me hechizan
-vuestras palabras. Celebrad ahora el mugir de los truenos subterráneos,
-los relámpagos brillantes del nuevo Júpiter, y sus terribles y
-deslumbradores rayos.
-
-CORO.
-
-¡Oh áureo fulgor del relámpago! ¡Oh dardos inflamados de Júpiter! ¡Oh
-mugidos subterráneos y retumbantes truenos, nuncios de la lluvia! En
-adelante, por orden de nuestro rey, haréis temblar la tierra. A la
-posesión de la bella Soberanía debe este poder inmenso. ¡Oh Himeneo!
-¡Himeneo!
-
-PISTETERO.
-
-Aves de toda especie, seguidme al palacio de Júpiter y al tálamo
-nupcial. Dame la mano, esposa querida. Cógeme de las alas, y bailemos.
-Yo te elevaré por los aires.
-
-CORO.
-
-¡Ea! ¡Ea! ¡Peán! ¡Viva el ilustre vencedor! ¡Viva el más grande de los
-dioses!
-
-
-FIN DE LAS AVES.
-
-
-
-
-LISÍSTRATA.
-
-
-
-
-NOTICIA PRELIMINAR.
-
-
-_Lisístrata_, como quien dice _Pacífica_, pues la etimología de esta
-palabra hace pensar en el licenciamiento de las tropas,[592] es un
-nombre muy adecuado a la protagonista de una comedia cuyo objeto,
-como el de _Los Acarnienses_, _Las Aves_ y _La Paz_, es apartar a los
-atenienses de una guerra interminable y desastrosa.
-
-Lisístrata, esposa de uno de los ciudadanos más influyentes de Atenas,
-harta de los males de la guerra que afligen a su patria, y viendo el
-ningún interés que el pueblo manifiesta por terminarlos, decídese a
-hacerlo por sí misma, reuniendo al efecto a las mujeres de su país y
-de los demás pueblos beligerantes, y comprometiéndolas solemnemente a
-abstenerse de todo trato con sus maridos mientras estos no estipulen
-la deseada paz. Al mismo tiempo que se pacta esta resistencia pasiva,
-otras mujeres se apoderan de la ciudadela y se hacen cargo del tesoro
-en ella custodiado, persuadidas de que la falta de recursos contribuirá
-no menos que los estímulos del amor, a la pacificación de Grecia. En
-efecto, el miedo de perder su salario de jueces trae pronto a las
-puertas de la ciudadela una turba de viejos animados de proyectos
-incendiarios, que son rechazados mediante un diluvio de agua y otro de
-desvergüenzas, que las sitiadas y el refuerzo de otra legión mujeril
-arrojan sin consideración sobre todos ellos.
-
-Un magistrado que acude después es también víctima del descoco
-femenino, y ve arrollados y sopapeados por la nata y flor de las
-verduleras atenienses a todos los arqueros de su guardia.
-
-No obstante este triunfo, la situación va haciéndose insostenible
-dentro y fuera de la ciudadela. A Lisístrata le cuesta un trabajo
-infinito evitar la deserción de sus soldados, que inventan mil
-pretextos especiosos para volver a sus casas; mientras los hombres no
-aciertan a vivir más tiempo separados de sus mujeres.
-
-En esto llega un heraldo de Lacedemonia, pintando con vivos colores los
-males que también allí afligen al sexo feo; en vista de lo cual, hay
-mutuo envío de embajadores entre ambas ciudades, y se llega por fin a
-estipular la paz. Una vez aceptado este acuerdo, ábrense las puertas
-de la ciudadela, las mujeres se reúnen a sus esposos, y las ciudades
-rivales olvidan sus rencores, entre cantos, danzas y festines, himnos a
-los dioses, burlas y algazara.
-
-Lo que más llama la atención en esta comedia es, además de la libertad
-con que el poeta trata en ella de los asuntos más graves del Estado, la
-obscenidad abominable que en ella domina, tanto en el asunto, como en
-los cuadros y detalles.
-
-Ya en las otras piezas de Aristófanes habrán podido observar nuestros
-lectores cuán poco se respeta el pudor y la decencia en el teatro
-griego, por más que hemos tratado de disimular sus desnudeces con el
-velo de una púdica perífrasis; pero en la _Lisístrata_ esta precaución
-es imposible, porque estando basada toda la comedia en la singular
-tortura decretada contra los hombres, todas las pinturas son de una
-libertad escandalosa, digna del obsceno pincel de Petronio, Marcial,
-Apuleyo y Casti. Así es que, después de haber vacilado mucho tiempo
-sobre si debíamos verter al castellano sus impúdicas escenas, solo nos
-hemos decidido a hacerlo ante la consideración de que los lectores
-tienen derecho a conocer por completo el teatro de Aristófanes; y aun
-con todo, nos hemos visto obligados a poner en latín las escenas de
-más subida obscenidad, por si esta versión, destinada, como todos los
-libros de esta especie, solo a personas ilustradas y maduras, llegase a
-caer en manos inexpertas.
-
-Aparte de este defecto capital, que afea la _Lisístrata_, no puede
-menos de reconocerse que bajo el punto de vista puramente literario
-abundan en ella bellezas estimables.
-
-El carácter de la protagonista está muy bien trazado y sostenido,
-observándose en él cierto decoro y dignidad que contrasta
-agradablemente con las indecencias de la comedia. La primera escena,
-dice Brumoy, es digna del arte más depurado, y no lo son menos todas
-aquellas en que se ponen en juego, con admirable verdad, todos los
-recursos de la coquetería y la astucia femeniles. Es de notar también
-el lenguaje rudo y leal de los embajadores de Esparta, y tampoco puede
-menos de verse con agrado el valor y puro patriotismo que revelan en
-Aristófanes la energía con que, desafiando las iras del populacho
-inconstante, se atreve a decirle sin rodeos las verdades más amargas.
-
-La representación de la _Lisístrata_, según se deduce de varios de sus
-pasajes[593] y afirma rotundamente uno de sus prefacios, tuvo lugar
-el año 412 antes de nuestra era, o por lo menos entre el vigésimo y
-vigesimotercero de la Guerra del Peloponeso.
-
-
-
-
-PERSONAJES.
-
-
- LISÍSTRATA.
- CALÓNICE.
- MIRRINA.
- LÁMPITO.
- CORO DE ANCIANOS.
- CORO DE MUJERES.
- ESTRATILIS.
- UN MAGISTRADO.
- ALGUNAS MUJERES.
- CINESIAS.
- UN MUCHACHO.
- UN HERALDO DE LACEDEMONIA.
- EMBAJADORES DE LACEDEMONIA.
- ALGUNOS CURIOSOS.
- UN ATENIENSE.
- ARQUEROS.
-
- * * * * *
-
-La escena en Atenas: plaza pública.
-
-
-
-
-LISÍSTRATA.
-
-
-LISÍSTRATA (_Sola_).
-
-¡Ah!, si se las hubiese citado a una fiesta de Baco, o de Pan, o de
-Venus Colíade o Genetílide,[594] la multitud de tambores no permitiría
-transitar por las calles. Ahora no viene ninguna, excepto esa buena
-vecina que sale de su casa. Salud, Calónice.
-
-CALÓNICE.
-
-Salud, Lisístrata. ¿Qué es lo que te aflige? Serena tu frente, hija
-mía; no te sienta bien ese fruncido ceño.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Calónice, me hierve la sangre. Me avergüenzo de mi sexo; los hombres
-pretenden que somos astutas...
-
-CALÓNICE.
-
-Y lo somos, por Júpiter.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Y cuando se las dice que acudan a este sitio, para tratar de un
-importante asunto, duermen en vez de venir.
-
-CALÓNICE.
-
-Ya vendrán, querida: las mujeres no pueden salir tan fácilmente de
-casa. Una está ocupada con su marido; otra despierta a su esclavo; otra
-acuesta a su hijo; aquella le lava o le da de comer.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Más graves son estos cuidados.
-
-CALÓNICE.
-
-Pero sepamos para qué nos convocas. ¿Qué cosa es? ¿Es grande?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Es grande.
-
-CALÓNICE.
-
-¿Es gruesa?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Es gruesa.
-
-CALÓNICE.
-
-¿Pues cómo no hemos venido todas?
-
-LISÍSTRATA.
-
-No es lo que te figuras, pues de serlo ni una hubiera faltado. Se
-trata de un plan que yo he trazado y revuelto en todos sentidos durante
-mis insomnios.
-
-CALÓNICE.
-
-Precisamente habrá de ser muy sutil para darlo vuelta en todos sentidos.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Tan sutil que la salvación de la Grecia entera estriba en las mujeres.
-
-CALÓNICE.
-
-¿En las mujeres? Liviano es su fundamento.
-
-LISÍSTRATA.
-
-En nosotras está, o el salvar la república, o el destruir completamente
-a los peloponesios...
-
-CALÓNICE.
-
-Que no quede ni uno para muestra; me parece muy bien.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Y aniquilar a todos los beocios.
-
-CALÓNICE.
-
-A todos no; perdona siquiera a las anguilas.[595]
-
-LISÍSTRATA.
-
-A Atenas no la desearé semejante cosa; pero se me ocurre otra idea. Si
-se nos agregasen todas las mujeres del Peloponeso y la Beocia, quizá,
-aunando nuestros esfuerzos, pudiéramos salvar a Grecia.
-
-CALÓNICE.
-
-¿Pero acaso las mujeres pueden llevar a cabo empresa alguna ilustre
-y sensata? Nosotras, que nos pasamos la vida encerradas en casa,
-muy pintadas y adornadas, vestidas de túnicas amarillas y flotantes
-cimbéricas,[596] y calzadas con elegantes peribárides.[597]
-
-LISÍSTRATA.
-
-Precisamente en eso tengo yo puestas mis esperanzas de salvación;
-en las túnicas amarillas, en los perfumes, en el colorete, en las
-peribárides, en los vestidos transparentes.
-
-CALÓNICE.
-
-¿Cómo?
-
-LISÍSTRATA.
-
-De suerte que ninguno de los hombres de hoy día levantará su lanza
-contra los otros...
-
-CALÓNICE.
-
-Por las dos diosas, me teñiré de amarillo una túnica.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Ni embrazará el escudo...
-
-CALÓNICE.
-
-Me pondré una cimbérica.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Ni empuñará la espada.
-
-CALÓNICE.
-
-Compraré unas peribárides.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Pero no debían ya estar aquí todas las mujeres?
-
-CALÓNICE.
-
-Volando debían de haber venido hace tiempo.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Ay, amiga mía! Has de ver que llegan demasiado tarde, como verdaderas
-atenienses. No se distingue ninguna mujer de la costa ni de Salamina.
-
-CALÓNICE.
-
-Pues de esas ya sé que se han embarcado muy de madrugada.[598]
-
-LISÍSTRATA.
-
-Tampoco vienen las acarnienses, que yo esperaba y confiaba que estarían
-aquí las primeras.[599]
-
-CALÓNICE.
-
-Pues la mujer de Teógenes,[600] sin duda pensando acudir, consultó ayer
-la estatua de Hécate. Mira, ya llegan algunas; y otras, y otras. ¡Toma,
-toma! ¿De dónde son?
-
-LISÍSTRATA.
-
-De Anagiro.[601]
-
-CALÓNICE.
-
-Es verdad; parece que todo Anagiro se nos viene encima.
-
- * * * * *
-
-MIRRINA.
-
-¿Quizá llegamos tarde, Lisístrata? ¿Qué dices? ¿Por qué no respondes?
-
-LISÍSTRATA.
-
-No he de elogiar, Mirrina, tu falta de puntualidad en tan importante
-asunto.
-
-MIRRINA.
-
-¡Si me vi y me deseé para hallar mi ceñidor a oscuras! Mas, ya que la
-cosa urge, aquí nos tienes, habla.
-
-LISÍSTRATA.
-
-No, esperemos un poco a que lleguen las mujeres beocias y peloponesias.
-
-MIRRINA.
-
-Tienes razón: mira, ahí viene Lámpito.
-
- * * * * *
-
-LISÍSTRATA.
-
-Salud, Lámpito, mi querida lacedemonia. ¡Qué bella eres, dulcísima
-amiga! ¡Qué buen color! ¡Qué robustez! Podrías estrangular un toro.
-
-LÁMPITO.[602]
-
-Ya lo creo, por los Dióscuros;[603] como que hago gimnasia, y me doy
-con los talones en las nalgas.[604]
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Oh qué turgente seno!
-
-LÁMPITO.
-
-Me estáis tanteando como a las víctimas.[605]
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿De dónde es esa otra joven?
-
-LÁMPITO.
-
-Por los Dióscuros, es de una de las principales familias de Beocia.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Por Júpiter, mi querida beocia! Pareces un florido jardín.
-
-CALÓNICE.
-
-Y muy limpio: le han arrancado todo el poleo.[606]
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Y aquella otra niña?
-
-LÁMPITO.
-
-Es muy buena, por mi vida; pero es de Corinto.[607]
-
-LISÍSTRATA.
-
-Comprendo, será buena como todas las de allí.
-
-LÁMPITO.
-
-¿Pero quién ha convocado esta asamblea de mujeres?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Yo misma.
-
-LÁMPITO.
-
-Pues dinos lo que deseas.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Sí por cierto, queridísima amiga.
-
-MIRRINA.
-
-Sepamos, por fin, cuál es el gran negocio.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Voy a decíroslo; pero antes permitidme una sola pregunta.
-
-MIRRINA.
-
-Cuantas quieras.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿No sentís que los padres de vuestros hijos se hallen lejos de vosotras
-en el ejército? Pues demasiado sé que todas tenéis los maridos ausentes.
-
-CALÓNICE.
-
-El mío, ¡pobrecillo!, hace ya cinco meses que está en Tracia vigilando
-a Éucrates.[608]
-
-LISÍSTRATA.
-
-Siete hace que está el mío en Pilos.[609]
-
-LÁMPITO.
-
-El mío, cuando vuelve alguna vez del ejército, descuelga en seguida el
-escudo y se marcha volando.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡No queda un amante para un remedio, y con la defección de los milesios
-se acabaron todos los recursos para consolar nuestra viudez![610] Pues
-bien, si yo encontrase un medio de poner fin a la guerra, ¿querríais
-secundarme?
-
-MIRRINA.
-
-Sí, por las dos diosas, aunque tuviese que dar en prenda mi vestido y
-beberme el dinero el mismo día.[611]
-
-CALÓNICE.
-
-Pues yo, aunque me tuviese que dejar partir en dos, como un rodaballo,
-y dar la mitad de mí misma.[612]
-
-LÁMPITO.
-
-Yo subiría a la cumbre del Taigeto,[613] si allí hubiese de ver a la
-Paz.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Pues bien, os lo diré: ya no hay para qué ocultaros nada. Oh mujeres,
-si queremos obligar a los hombres a hacer la paz, es preciso
-abstenernos...
-
-MIRRINA.
-
-¿De qué? Habla.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Lo haréis?
-
-MIRRINA.
-
-Lo haremos, aunque nos cueste la vida.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Es preciso abstenernos de los hombres...[614] ¿Por qué me volvéis la
-espalda? ¿Adónde vais? ¡Eh, vosotras! ¿Por qué os mordéis los labios y
-meneáis la cabeza? ¡Cómo! ¡Se os muda el color! ¡Una lágrima corre!...
-¿Qué decís? ¿lo haréis o no lo haréis?
-
-MIRRINA.
-
-Yo no puedo, que siga la guerra.
-
-CALÓNICE.
-
-Yo tampoco, que siga la guerra.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Eso dices, mi valiente rodaballo? ¿Tú que hace un instante te dejabas
-partir en dos?
-
-CALÓNICE.
-
-Sí, todo menos eso. Mándame si quieres andar entre llamas. Pero,
-querida Lisístrata, semejante abstinencia... ¡Eso a nada puede
-compararse!
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Y tú?
-
-MIRRINA.
-
-También yo prefiero andar entre llamas.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Oh sexo disoluto! ¡Y luego nos admiraremos de ser maltratadas en las
-tragedias! Solo servimos para el amor.[615] Pero, querida lacedemonia,
-secunda mis proyectos; que como tú me ayudes, aún podremos salvarlo
-todo.
-
-LÁMPITO.
-
-Muy triste es a la verdad dormir sin compañía, pero no hay más remedio;
-es preciso conseguir la paz a todo trance.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Oh amiga queridísima! ¡única mujer digna de este nombre!
-
-CALÓNICE.
-
-Pero si, lo que Dios no quiera, nos abstenemos completamente de lo que
-dices, ¿conseguiremos por eso más pronto la paz?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Mucho más pronto, por las diosas. Permanezcamos en casa, bien pintadas,
-y sin más vestidos que una transparente túnica de Amorgos,[616] y
-los hombres arderán en amorosos deseos. Si entonces resistimos a sus
-instancias, estoy segura de que harán en seguida la paz.[617]
-
-LÁMPITO.
-
-Por eso, sin duda, cuando Menelao vio el seno desnudo de Helena, arrojó
-la espada.[618]
-
-CALÓNICE.
-
-Pero, desdichada, ¿y si nos abandonan nuestros maridos?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Entonces, como dice Ferécrates, «desollaremos un perro desollado».[619]
-
-CALÓNICE.
-
-Esos simulacros nada valen; ¿y si nos cogen y nos arrastran a su alcoba?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Agárrate a la puerta.
-
-CALÓNICE.
-
-¿Y si nos pegan?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Cede, pero de mala gana; no puede haber placer si hay violencia. Además
-podemos atormentarlos de mil modos. No temas, pronto se cansarán; es
-imposible un goce no recíproco.
-
-CALÓNICE.
-
-Si es esa vuestra opinión, me adhiero a ella.
-
-LÁMPITO.
-
-Nosotras quedamos en decidir a nuestros maridos a firmar una paz leal
-y franca. ¿Pero quién será capaz de hacer otro tanto con el populacho
-ateniense, tan enamorado de la guerra?
-
-LISÍSTRATA.
-
-No tengas cuidado; nosotras le persuadiremos.
-
-LÁMPITO.
-
-No lo conseguirás, mientras estén apasionados de sus naves y se guarde
-en el templo de Minerva aquel inmenso tesoro.[620]
-
-LISÍSTRATA.
-
-Todo eso está previsto; hoy mismo nos apoderaremos de la ciudadela.
-Las mujeres de más edad están encargadas de ocuparla con pretexto de
-ofrecer un sacrificio, mientras nosotras nos concertamos aquí.
-
-LÁMPITO.
-
-Todo irá bien, pues todo está perfectamente trazado.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Entonces, Lámpito ¿por qué no nos comprometemos con un juramento
-inquebrantable?
-
-LÁMPITO.
-
-Pronuncia tú la fórmula, y nosotras juraremos.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Tienes razón. ¿Dónde está la mujer escita?[621] ¿A dónde miras? Poned
-aquí un escudo sobre la cara convexa, y traedme las víctimas.
-
-CALÓNICE.
-
-¿Qué juramento vamos a prestar, Lisístrata?
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Qué juramento? En Esquilo se degüella una oveja y se jura sobre un
-escudo;[622] nosotras haremos lo mismo.
-
-CALÓNICE.
-
-Pero, Lisístrata mía, ¿cómo hemos de jurar sobre un escudo, cuando se
-trata de la paz?
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Pues qué juramento haremos?
-
-CALÓNICE.
-
-Cojamos un caballo blanco;[623] sacrifiquémosle, y juremos sobre su
-cadáver.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Y dónde vas a hallar un caballo blanco?
-
-CALÓNICE.
-
-¿Pues cómo juraremos?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Voy a decírtelo. Coloquemos aquí una gran copa negra,[624] inmolemos en
-ella un cántaro de vino de Tasos, y juremos no mezclarle ni una gota de
-agua.
-
-LÁMPITO.
-
-¡Oh qué hermoso juramento! No hay palabras para elogiarle bastante.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Que me traigan una copa y un cántaro.
-
-CALÓNICE.
-
-Queridísimas amigas, ¡qué enorme cántaro! ¡con qué placer lo iremos
-vaciando!
-
-LISÍSTRATA.
-
-Déjalo aquí, y pon la mano sobre la víctima.[625] ¡Oh soberana
-Persuasión, y tú, copa de la amistad, aceptad este sacrificio y sed
-propicias a las mujeres![626]
-
-CALÓNICE.
-
-¡Qué hermoso color tiene la sangre! ¡Qué bien corre![627]
-
-LÁMPITO.
-
-¡Por Cástor, qué buen olor despide!
-
-LISÍSTRATA.
-
-Amigas mías, dejadme jurar la primera.[628]
-
-CALÓNICE.
-
-No, por Venus, que decida la suerte.[629]
-
-LISÍSTRATA.
-
-Vamos, Lámpito, y vosotras extended la mano sobre la copa; después, que
-una sola, en nombre de todas, repita mis palabras; así prestaréis el
-mismo juramento y os comprometeréis a guardarlo.
-
-_Ningún amante, ningún esposo..._
-
-CALÓNICE.
-
-_Ningún amante, ningún esposo..._
-
-LISÍSTRATA.
-
-_Podrá acercárseme enardecido de amor..._ Repite.
-
-CALÓNICE.
-
-_Podrá acercárseme enardecido de amor..._ ¡Ay! Lisístrata, me siento
-desfallecer.
-
-LISÍSTRATA.
-
-_Viviré castamente en mi casa..._
-
-CALÓNICE.
-
-_Viviré castamente en mi casa..._
-
-LISÍSTRATA.
-
-_Cubierta solo de un transparente vestido azafranado, y adornada..._
-
-CALÓNICE.
-
-_Cubierta solo de un transparente vestido azafranado, y adornada..._
-
-LISÍSTRATA.
-
-_A fin de inspirar a mi esposo más ardientes deseos..._
-
-CALÓNICE.
-
-_A fin de inspirar a mi esposo más ardientes deseos..._
-
-LISÍSTRATA.
-
-_Pero nunca cederé de buen grado a sus instancias..._
-
-CALÓNICE.
-
-_Pero nunca cederé de buen grado a sus instancias..._
-
-LISÍSTRATA.
-
-_Y si, contra mi voluntad, me obligase..._
-
-CALÓNICE.
-
-_Y si, contra mi voluntad, me obligase..._
-
-LISÍSTRATA.
-
-_Permaneceré inanimada en sus brazos..._[630]
-
-CALÓNICE.
-
-_Permaneceré inanimada en sus brazos..._[631]
-. . . . . . . . .
-. . . . . . . . .
-
-LISÍSTRATA.
-
-_¡Que pueda beber este vino, si cumplo mi juramento!..._
-
-CALÓNICE.
-
-_¡Que pueda beber este vino, si cumplo mi juramento!..._
-
-LISÍSTRATA.
-
-_¡Y si no lo cumplo, que se me llene esta copa de agua!..._
-
-CALÓNICE.
-
-_¡Y si no lo cumplo, que se me llene esta copa de agua!..._
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Juráis todas?
-
-MIRRINA.
-
-Sí, por Júpiter.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Voy, pues, a sacrificar la víctima.
-
-(_Bebe._)
-
-CALÓNICE.
-
-Déjame un poco, querida mía, para que consolidemos nuestra amistad.
-
-LÁMPITO.
-
-¿Qué gritos son esos?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Lo que hace poco te decía. Son las mujeres que se apoderan de la
-ciudadela. Tú, Lámpito, parte a arreglar tus cosas, y déjanos a esas en
-rehenes. Corramos nosotras a encerrarnos en el alcázar y a defenderlo
-con las demás compañeras.
-
-CALÓNICE.
-
-¿Crees que los hombres vendrán pronto a atacarnos?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Nada se me da de ellos. Ni el incendio, ni todas sus amenazas me harán
-abrir jamás aquellas puertas, si no aceptan la condición convenida.
-
-CALÓNICE.
-
-Nunca, por Venus: de otro modo sería inmerecida la opinión en que nos
-tienen de tercas y malvadas.
-
- * * * * *
-
-CORO DE VIEJOS.[632]
-
-Anda, Draces; guíanos con precaución, aunque te quebrante el hombro ese
-pesado haz de olivo verde. ¡Qué cosas tan inesperadas se ven cuando se
-vive muchos años! ¡Ay, Estrimodoro! ¿Quién hubiera imaginado nunca que
-había de llegar un día en que las mujeres, esa peste de nuestras casas,
-alimentadas por nosotros con tanto regalo, se apoderarían de la estatua
-de Minerva, y ocuparían mi ciudadela, y atrancarían sus puertas con
-barras y cerrojos? Pero corramos, corramos al alcázar, amigo Filurgo;
-rodeemos de un muro de faginas a las inventoras y ejecutoras de tan
-execrable hazaña; hagamos una sola pira, y con nuestras propias manos
-abrasemos a todas sin excepción, y a la esposa de Licón la primera.[633]
-
-¡No, por Ceres, mientras yo viva no se burlarán de nosotros! Pues ni
-Cleómenes,[634] cuando en otro tiempo se apoderó de la ciudadela, pudo
-dejarla con honor; a pesar de sus humos lacedemonios, viose obligado
-a capitular y a retirarse sin armas, sin más vestidos que una pequeña
-túnica, lleno de andrajos, escuálido, hecho un oso sucio, como si en
-seis años no se hubiese lavado. ¡Oh qué sitio aquel! Nuestros soldados,
-colocados de diecisiete en fondo, cerraban la salida, y no se relevaban
-ni para dormir. ¿Y no reprimiré con mi sola presencia la audacia de
-esas mujeres aborrecidas por Eurípides y todos los dioses? Si tal
-sucede, consiento que sean derribados mis trofeos de la Tetrápolis.[635]
-
-Mas para llegar a la ciudadela, aún tengo que subir esa pendiente;
-procuremos arrastrar estos haces, sin acudir a las bestias de carga;
-¡ay! las leñas me destrozan los hombros.
-
-Sin embargo, es necesario subir, y soplar el fuego, no vaya a
-apagársenos y a faltarme al final de la jornada. ¡Fu!, ¡fu!
-(_soplando_). Justo cielo, ¡qué humo! Al salir del brasero se lanza
-sobre mí, y me muerde los ojos como un perro rabioso. Es fuego de
-Lemnos,[636] no me cabe duda; de otro modo no atacaría tan cruelmente
-mis ojos legañosos. Vamos, Lagnes, corramos a la ciudadela y auxiliemos
-a la diosa. ¿Cuándo habrá ocasión mejor de socorrerla? ¡Fu!, ¡fu!
-(_soplando_); ¡justo cielo!, ¡qué humo!
-
-Este fuego está vivo y arde por la gracia de los dioses. Mas ¿por qué
-no depositamos aquí nuestros haces? ¿No sería mejor encender en el
-brasero un manojo de sarmientos y lanzarlo contra las puertas, a modo
-de ariete? Si las mujeres no desatrancan cuando se lo mandemos, será
-preciso incendiar las puertas y asfixiarlas con el humo. Dejemos ya la
-carga. ¡Oh!, ¡oh!, ¡qué humareda! ¿No habrá por ahí algún jefe de la
-expedición de Samos[637] que me ayude a descargar? ¡Ah! por fin se ven
-libres mis hombros. Vamos, brasero mío, atiza el fuego, y enciéndeme
-cuanto antes esta tea. Ayúdame, divina Victoria; castiguemos la
-audacia de las mujeres dueñas de la ciudadela, y erijamos un trofeo
-triunfal.
-
- * * * * *
-
-CORO DE MUJERES.[638]
-
-Amigas mías, creo distinguir humo y llamas; parece un incendio:
-acudamos a toda prisa. ¡Vuela, vuela, Nicódice, antes de que Cálica
-y Cristila perezcan asfixiadas, víctimas de las leyes más crueles y
-de esos malditos viejos! Pero, venerandas diosas, ¿llegaré demasiado
-tarde? Al amanecer ya estaba yo en la fuente, y a duras penas conseguí
-llenar esta vasija: ¡tanta era la confusión, el tumulto y el estrépito
-de los cántaros! A empellones con las criadas y viles esclavos,
-conseguí salir con mi agua, y ahora me apresuro a socorrer a mis
-amenazadas compañeras. Me han dicho que unos viejos chochos, cargados
-con haces de cerca de tres talentos de peso, como para calentar un
-baño, se dirigían hacia aquí con desusada furia, gritando, entre
-terribles amenazas, que es preciso tostar a las pérfidas mujeres. Pero,
-venerable Minerva, haz que, en vez de ser pasto de las llamas, consigan
-librar a la Grecia y a sus ciudadanos de los horrores de la guerra.
-Con este objeto ocuparon tu templo, santa patrona de refulgente casco
-de oro. Yo invoco tu auxilio, ¡oh Tritogenia! Si algún hombre quiere
-abrasarlas, ven a traer agua con nosotras.
-
-¡Eh!, ¡eh!, deteneos.[639] ¿Qué es eso, grandísimos canallas? Los
-hombres honrados y piadosos no obran de esa manera.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¡Ah! He ahí una cosa con la cual no contábamos: un enjambre de mujeres
-defiende el exterior de la ciudadela.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-¿Por qué nos teméis? ¿Acaso os parecemos muchas? Pues no veis ni la
-diezmilésima parte.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Fedrias, ¿las permitiremos charlar de ese modo? ¿No convendrá romperles
-un garrote en las costillas?
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Dejemos en el suelo nuestros cántaros; así no nos estorbarán, si alguno
-trata de sentarnos la mano.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Si las hubiesen dado dos o tres bofetadas, como a Búpalo,[640] no
-chillarían tanto.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Anda, pégame; aquí te espero; pero te aseguro que en adelante no te
-agarrará otra perra.[641]
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Si no callas, este garrote se encargará de que no llegues a vieja.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-A ver; toca con un solo dedo a Estratilis.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¿Y si te derrengo a puñetazos? ¿Qué harás entonces?
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Te arrancaré a mordiscos los pulmones y las entrañas.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¡Ah! Eurípides es el más sabio de los poetas: sí, tiene razón; la mujer
-es el animal más desvergonzado.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Cojamos nuestros cántaros, Rodipa.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¿Para qué traes esa agua, mujer aborrecida de los dioses?
-
-CORO DE MUJERES.
-
-¿Y tú ese fuego, cadáver ambulante? ¿Es para quemarte a ti mismo?
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Para encender una hoguera y quemar a tus amigas.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Pues yo para apagar tu hoguera.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¿Tú apagarás mi fuego?
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Pronto lo verás.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-No sé cómo no la tuesto a fuego lento con esta lámpara.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Si estás sucio, te daré un baño.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¿Tú a mí un baño, puerca?
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Sí, un baño nupcial.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¿Oís sus desvergüenzas?
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Porque soy libre.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Ya reprimiré tus gritos.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Yo haré que no juzgues más en el Heliástico.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Quémale el pelo.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Agua,[642] cumple tu deber. (_Arrojan el contenido de sus cántaros
-sobre los viejos._)
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¡Ay desdichado!
-
-CORO DE MUJERES.
-
-¿Estaba caliente?
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¡Sí, caliente! Acaba, ¿qué haces?
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Te riego para que reverdezcas.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Ya estoy seco y tiritando.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Caliéntate, puesto que tienes fuego.
-
- * * * * *
-
-UN MAGISTRADO.[643]
-
-¿Las mujeres no han manifestado ya suficientemente su licencia
-con tanto estruendo de tambores, con tantas bacanales, y con sus
-interminables lamentaciones sobre los terrados en las Adonias?[644]
-El otro día las oí yo desde la asamblea. Demóstrato,[645] ese orador
-que Júpiter confunda, proponía una expedición a Sicilia; y su mujer
-danzando gritaba; «¡Ay, ay, Adonis!» Demóstrato proponía después que
-se hiciera una leva en Zacinto, y su mujer, ya beoda, gritaba en el
-terrado: «¡Lamentad a Adonis!» Y el maldito Colociges,[646] aborrecido
-por los dioses, se desgañitaba para hacerse oír. Ved a dónde llega su
-desorden.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¿Pues qué dirías si hubieses oído sus insolencias? Después de mil
-injurias, han arrojado sobre nosotros el agua de sus cántaros; y nos
-vemos en la precisión de retorcer nuestros vestidos, como si nos
-hubiésemos orinado.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Bien hecho, por Neptuno! Nosotros mismos favorecemos la perversidad
-de las mujeres, y les damos lecciones de disolución, cuyo fruto son
-conspiraciones como la presente. Un marido va a una tienda y dice el
-artífice: «Platero, bailando ayer a la tarde se le salió a mi mujer
-de su sitio el broche de aquel collar que le hiciste; yo tengo que
-embarcarme hoy para Salamina; si tienes tiempo, haz todos los posibles
-por ir al anochecer a mi casa y encajarle el broche.» Otro se dirige
-a un zapatero joven y vigoroso,[647] y le dice: «una de las correas
-le lastima a mi mujer el dedo pequeño, que es muy delicado; vete al
-mediodía, y procura estirársela»; y así andan las cosas tales, que yo,
-provisor, al necesitar dinero para pagar a los remeros ajustados, me
-encuentro con que las mujeres me cierran las puertas.[648] ¿Pero qué
-gano estándome así? Pronto, traedme unas palancas, y yo castigaré su
-atrevimiento. ¿A qué te quedas con la boca abierta, bribón? Y tú, ¿qué
-miras? Sin duda tratas de ver alguna taberna. Pronto, derribad esas
-puertas con las palancas. Yo también pongo manos en la obra.
-
- * * * * *
-
-LISÍSTRATA.
-
-No derribéis nada; aquí me tenéis. ¿Para qué las palancas? No es eso lo
-que os hace falta, sino sentido común.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿De veras, mujer abominable? ¿Dónde está el arquero? Cógela y átale las
-manos a la espalda.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Como llegue a tocarme nada más que con la punta de un dedo, por Diana
-lo juro, aunque sea un funcionario público, me las pagará.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Cómo! ¿Tienes miedo? Sujétala por la cintura. Ayúdale tú también, y
-atadla entre los dos.
-
-MUJER PRIMERA.
-
-¡Por Pandrosa![649] Si llegas a tocarla, te pateo las tripas.[650]
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Ah! ¡Las tripas! ¿Dónde está el otro arquero? Prendedme también a esa
-que habla.
-
-MUJER SEGUNDA.
-
-¡Por la fulgente luna, si la tocas con un dedo, pronto necesitarás una
-venda![651]
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Qué significa esto? ¿Dónde está el arquero? Detenla. Ya os cerraré yo
-todas las salidas.
-
-MUJER TERCERA.
-
-¡Por Diana de Táuride, si te acercas a ella, te arranco todos los
-cabellos, aunque te deshagas en llanto!
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Oh desdicha! mis arqueros me abandonan. ¡Cómo! ¿Nos dejaremos vencer
-por unas mujeres? Adelante, escitas, estrechad vuestras filas, y
-acometedlas.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Por las diosas, os las vais a ver con cuatro valientes batallones de
-mujeres bien armadas que tengo adentro!
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Escitas, atadles las manos!
-
-LISÍSTRATA.
-
-Salid, valientes compañeras; vendedoras de legumbres, puches, ajos y
-verduras; panaderas y taberneras, derribadlos, pegadles, desgarradlos;
-multiplicad vuestros insultos; haced gala de desvergüenza.[652] Basta,
-retiraos; no despojéis a los vencidos.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Ah, qué mal lo han pasado mis arqueros!
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Pues qué se te figuraba? ¿Creías que te las ibas a haber con unas
-esclavas? ¿Piensas que no hay valor en las mujeres?
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Sí, sí, demasiado valor; sobre todo cuando están cerca de la taberna.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¡Magistrado, estás perdiendo el tiempo en palabras! ¿A qué entras en
-contestaciones con esas fieras? ¿Ignoras el baño sin lejía que acaban
-de darnos, estando completamente vestidos?
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Es que, amigo mío, a nosotras nadie nos sienta así como así la mano:
-hazlo, y verás cómo te salto un ojo. A mí me gusta estarme encerrada en
-casa, como una doncellita, sin hacer mal a nadie, ni siquiera menear
-una paja; pero como alguno me irrite, soy una avispa.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¡Oh Júpiter! ¿Qué haremos con estas fieras? ¡Esto es insoportable! (_Al
-Magistrado._) Te es preciso averiguar con nosotros la causa de este
-mal, y lo que pretenden al apoderarse de la ciudadela de Cranao, de
-esa fortaleza inaccesible, y su venerado templo. Interrógales y no las
-creas; pero reúne todos los indicios. Sería vergonzosa negligencia no
-esclarecer tan importante asunto.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Lo primero que deseo que me digáis es la intención con que os habéis
-encerrado en la ciudadela.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Con la de poner a salvo el tesoro y evitar la causa de la guerra.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Pues qué, ¿el dinero es la causa de la guerra?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Y de todos los demás desórdenes. Pisandro[653] y otros ambiciosos
-amotinan continuamente las turbas, sin más objeto que el de robar a
-favor de la confusión. Ahora, ya pueden hacer lo que se les antoje;
-porque lo que es de este dinero no han de tocar ni un óbolo.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Pues qué harás?
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Vaya una pregunta! Administrarlo nosotras.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Administrar vosotras el tesoro?
-
-LISÍSTRATA.
-
-No comprendo tu asombro. ¿Acaso no administramos los gastos de nuestras
-casas?
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Pero no es lo mismo.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Por qué no es lo mismo?
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Ese dinero se destina a la guerra.
-
-LISÍSTRATA.
-
-La guerra ya no es necesaria.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Cómo! ¿Y la defensa de la república?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Nosotras la defenderemos.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Vosotras?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Sí, nosotras.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Eso es indigno.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Pues te defenderemos, mal que te pese.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Qué atrocidad!
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Te enfadas, eh? Pues, amigo mío, no hay más remedio.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Pero es inicuo, por Ceres.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Pues se te defenderá.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Y si no quiero?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Con más motivo.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Pero de dónde os ha venido la idea de ocuparos de la guerra y de la
-paz?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Os lo diremos.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Habla pronto, o si no, habrá lágrimas.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Escucha; y quietecitas las manos.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-No puedo; es tal mi ira, que me es difícil contenerla.
-
-UNA MUJER.
-
-Entonces a ti te tocará llorar.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Caiga sobre ti el oráculo que acabas de graznar, vejestorio! (_A
-Lisístrata._) Habla tú.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Voy. En la guerra anterior sobrellevábamos con paciencia ejemplar
-todo lo que hacíais los hombres, porque no nos permitíais abrir la
-boca. Vuestros proyectos no eran muy agradables que digamos: nosotras
-los conocíamos, y más de una vez os vimos en casa tomar desacertadas
-resoluciones en los más graves asuntos. Entonces, disimulando con una
-sonrisa nuestro interno dolor, os preguntábamos: «¿Qué resolución sobre
-la paz habéis tomado hoy en la asamblea?» «¿Qué te importa? —decía mi
-marido—: cállate;» y yo callaba.
-
-UNA MUJER.
-
-Pues yo no me hubiera callado.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Pues hubieras llorado por no callar.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Yo me callaba; otra vez oyendo que habíais tomado una funestísima
-determinación, le pregunté: «Marido mío, ¿en qué consiste que obráis
-tan sin sentido?» Y él, mirándome de reojo, contestó: «Teje tu tela, si
-no quieres que la cabeza te duela mucho tiempo: la guerra es asunto de
-hombres».[654]
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Y tenía razón, por vida mía.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Cómo que tenía razón? ¡Miserable! ¿No hemos de poder daros un buen
-consejo cuando vemos que adoptáis resoluciones funestas? Cansadas ya
-de oír a unos preguntar a gritos en las calles: «¿No hay un hombre
-en este país?» y a otros responder: «No, ni uno»; las mujeres hemos
-tomado el partido de reunirnos y salvar entre todas a la Grecia. ¿A qué
-habíamos de esperar más? Por consiguiente, si queréis escuchar nuestros
-buenos consejos, y callaros a vuestra vez, como nosotras entonces,
-conseguiremos arreglaros.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Vosotras a nosotros! Vamos, ¡esto ya no puede tolerarse!
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Calla!
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¡Yo! ¡Callarme yo, porque tú me lo mandes, deslenguada! ¡Yo obedecer a
-quien lleva un velo en la cabeza! ¡Antes morir!
-
-LISÍSTRATA.
-
-Si no tienes más inconveniente que ese, toma mi velo, rodéatelo a la
-cabeza, y calla. Toma también este canastillo; ponte un ceñidor, y
-dedícate a hilar lana, mascullando habas:[655] la guerra será asunto de
-mujeres.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Mujeres, dejad vuestros cántaros, para que por nuestra parte ayudemos
-también a nuestras amigas. Yo jamás me rendiré de bailar, ni el
-cansancio hará flaquear mis rodillas. Quiero hacer causa común, y
-afrontar todos los riesgos con esas compañeras tan valientes, tan
-ingeniosas, tan bellas, tan atrevidas y discretas, raro conjunto de
-patriotismo y valor. Tú, intrépida Lisístrata, y vosotras sus aliadas,
-no depongáis vuestra cólera; sed siempre como un manojo de ortigas: los
-vientos son favorables.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Si el amable Cupido y la diosa de Chipre[656] derraman sobre nuestro
-seno los atractivos del amor, e inspiran a los hombres ardientes y
-dulcísimos deseos,[657] espero que los griegos llegarán a llamamos las
-_Lisímacas_.[658]
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Y por qué?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Por haber puesto término a sus locuras y paseos con armas en el mercado.
-
-UNA MUJER.
-
-Muy bien, por Venus de Pafos.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Pues ahora se les ve recorrer armados de punta en blanco, como
-frenéticos coribantes, la plaza en que se venden ollas y legumbres.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Cierto, porque eso es propio de valientes.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Pero es ridículo ver comprando pececillos a un hombrón en cuyo escudo
-se ostenta una cabeza de Gorgona.
-
-UNA MUJER.
-
-El otro día vi yo a todo un filarconte[659] de largos cabellos, echar
-en su casco de bronce, sin apearse siquiera, las puches que una vieja
-acababa de venderle. Otro tracio, agitando su escudo y su dardo, como
-Tereo,[660] aterraba a una vendedora de higos, y se le comía los
-mejores.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Pero cómo podréis vosotras arreglar la enmarañada madeja de la cosa
-pública en este país?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Facilísimamente.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Cómo? Dímelo.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Mira, cuando se nos enreda el hilo, lo cogemos así y lo sacamos
-del huso, tirando a un lado y a otro; pues bien, como nos dejen,
-desenredaremos igualmente la guerra, enviando embajadas a un lado y a
-otro.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Por tanto, imbéciles, pensáis arreglar los más peligrosos negocios con
-los husos, el hilo y la lana.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Si tuvieseis un átomo de sentido común, seguiríais en política el
-ejemplo que os damos al trabajar la lana.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Cómo? Sepamos.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Así como nosotras principiamos por lavar la lana para separarla de toda
-suciedad, vosotros debíais empezar por expulsar a palos de la ciudad
-a los malvados, y separar la mala hierba; luego dividir a todos esos
-que se coligan y apelotonan para apoderarse de los cargos públicos, y
-arrancarles la cabeza; después amontonar en un canasto, para el bien
-común, los metecos, los extranjeros, los amigos y los deudores al
-Estado, y cardarlos sin distinción. A las ciudades pobladas por colonos
-de este país debíais de considerarlas separadamente, como otros tantos
-pelotones colocados delante de nosotras, y en seguida sacar un hilo de
-cada una de ellas, traerlo hasta aquí, reunirlos todos, hacer un grande
-ovillo y tejer con él un manta para el pueblo.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿No es insufrible que pretenda hilarlo y devanarlo todo quien ninguna
-participación tiene en la guerra?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Pero, ¡maldito de Dios!, nosotras tenemos parte doble, pues primero
-parimos los hijos, y después los enviamos al ejército.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Calla: no recuerdes nuestros desastres.[661]
-
-LISÍSTRATA.
-
-Después, en vez de gozar en la flor de nuestra juventud de los
-placeres del amor, estamos como viudas, gracias a la guerra; y por
-nosotras, pase; yo me aflijo por esas pobres doncellas que envejecen en
-su lecho solitario.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿No envejecen también los hombres?
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Oh, eso es muy diferente! Un hombre, al volver de la guerra, aunque
-tenga los cabellos blancos, se casa pronto con una tierna doncellita.
-El tiempo de la mujer es muy corto, y si no lo aprovecha, ya nadie la
-quiere, y se pasa la vida en consultar los augurios.[662]
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Pero todo anciano que aún conserva algún vigor...
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Y tú, cuándo te piensas morir? Ya es tiempo; cómprate un ataúd; mira,
-te voy a amasar la torta funeraria.[663] Toma esta corona y cíñete las
-sienes.
-
-MUJER PRIMERA.
-
-Toma estas cintas.
-
-MUJER SEGUNDA.
-
-Ten esta otra corona.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Qué te falta? ¿Qué deseas? Caronte[664] te espera; tu tardanza le
-impide darse a la vela.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Estos ultrajes son insufribles. Voy a presentarme yo mismo a mis
-colegas con esta facha.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Te quejas porque aún no te hemos expuesto?[665] No te apures; dentro
-de tres días iremos de madrugada a ofrecerte la oblación de costumbre.
-
-(_Vanse Lisístrata y el Magistrado. Los dos coros quedan solos en la
-escena._)
-
- * * * * *
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Ya no puede dormir ningún amigo de la libertad. Ea, dispongámonos para
-esta grande empresa. Sospecho mayores peligros, y creo percibir un olor
-a tiranía de Hipias; y mucho me temo que algunos lacedemonios, reunidos
-en casa de Clístenes, hayan sido los incitadores de estas malditas
-mujeres sugiriéndoles la idea de apoderarse de nuestro tesoro y del
-salario de que vivimos. Indigno es, por vida mía, que se entrometan
-a dar consejos a los ciudadanos y a hablar de cascos de bronce, y a
-tratar de la paz con los lacedemonios, en quienes tengo menos confianza
-que en un lobo hambriento. Amigos, no cabe duda, todas sus tramas
-tienden a restablecer la tiranía. Pero jamás me tiranizarán; yo tomaré
-mis precauciones, y llevando mi espada en la rama de mirto,[666]
-estaré sobre las armas en la plaza pública, junto a la estatua de
-Aristogitón. Allí permaneceré, porque siento un vivo deseo de darle un
-bofetón a esa maldita vieja.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Cuando vuelvas a tu casa no te conocerá ni la madre que te parió.[667]
-Pero, queridas ancianas, dejemos esto en el suelo; nosotras, oh
-ciudadanos, vamos a principiar un discurso muy útil a la república;
-y bien lo merece por haberme criado en el seno de los placeres y del
-esplendor. A la edad de siete años ya llevé las ofrendas misteriosas
-en la fiesta de Minerva; a los diez molía la cebada en honor de la
-diosa; luego, ceñida de flotante túnica azafranada, me consagraron a
-Diana en las Brauronias;[668] y por último, ya doncella núbil, fui
-canéfora, y rodeé mi garganta con el collar de higos.[669] En pago de
-tantas distinciones, ¿no deberé dar útiles consejos a mi patria? Aunque
-mujer, permitidme proponer un remedio a nuestros males; que, al fin, al
-darle mis hijos, también pago mi contribución al Estado. Pero vosotros,
-miserables viejos, ¿con qué contribuís? Después de haber consumido
-lo que se llamaba el tesoro de los Abuelos,[670] reunido durante las
-guerras médicas, nada pagáis; y todos corremos grave riesgo de que nos
-arruinéis. ¿Qué podéis responder a esto? Como me incomodes mucho, te
-siento en la cara este coturno, y ¡cuidado que pesa!
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¿Puede haber mayor ultraje? La cosa va de mal en peor. Todo hombre que
-se tenga por tal, tiene obligación de oponérseles. Pero quitémonos la
-túnica. El hombre debe ante todo oler a hombre, y no estar envuelto en
-sus vestidos. Ea, todos los que en nuestros buenos tiempos nos reunimos
-en Lipsidrión, hombres de pies desnudos, hoy es preciso rejuvenecerse,
-enderezar el cuerpo, despojarnos de la vejez. Si dejamos a las mujeres
-el menor asidero, no cejarán ni un punto en sus esfuerzos, y las
-veremos construir naves, pretender dar batallas navales y atacarnos
-a ejemplo de Artemisa.[671] Si les place dedicarse a la equitación,
-licenciaremos a nuestros caballeros. A la mujer la gusta mucho el
-caballo; sobre él ataca vigorosamente, y no se cae por mucho que
-galope: testigos las Amazonas que Micón[672] pintó combatiendo a los
-hombres. Por lo cual es preciso que nos apoderemos de esta, y las
-metamos a todas el cuello en el cepo.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-¡Por las diosas! Si me irritas, suelto las riendas a mi cólera, y te
-doy una tunda que te obligo a pedir socorro a tus vecinos. Amigas mías,
-quitémonos también nosotras los vestidos: perciban esos carcamales el
-olor a mujer enfurecida. Si alguno se acerca a mí, yo le aseguro que
-no ha de comer más ajos ni habas negras. ¡Di una sola palabra! Estoy
-furiosa y te trataré como el escarabajo al nido del águila. Ningún
-temor me dais mientras a mi lado estén Lámpito y mi querida Ismenia,
-noble tebana. Aunque des siete decretos, no podrás con nosotras,
-¡miserable, detestado por tus vecinos y por todo el mundo! Ayer mismo,
-para celebrar la fiesta de Hécate, quise traer de la vecindad una
-muchacha buena y amable, muy querida por mis hijos, una anguila de
-Beocia,[673] y se negaron a enviármela por tus malditos decretos. Y
-nunca cesaréis de hacerlos, hasta que alguno os coja por las piernas y
-os precipite cabeza abajo.
-
-(_A Lisístrata_.) Directora de esta noble empresa,[674] ¿por qué sales
-tan triste de tu morada?
-
- * * * * *
-
-LISÍSTRATA.
-
-La indigna conducta de las mujeres, su inconstancia verdaderamente
-femenil, eso es lo que me agita y llena de angustia.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-¿Qué dices, qué dices?
-
-LISÍSTRATA.
-
-La verdad, la verdad.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-¿Qué desgracia ocurre? Díselo a tus amigas.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Vergonzoso es decirlo, y difícil callarlo.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-No me ocultes la desgracia que nos ocurre.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Nos abrasa la lujuria, para decirlo de una vez.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-¡Oh Júpiter!
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿A qué invocas a Júpiter? Esta es la pura verdad. No puedo privarles
-más tiempo de sus maridos; pues se me escapan. La primera a quien
-sorprendí abría un agujero junto a la gruta de Pan;[675] la segunda se
-descolgaba por medio de una polea; otra preparaba su deserción; otra,
-cogida a un pájaro, se disponía volar a casa de Orsíloco,[676] y la
-he detenido por los cabellos; en fin, discurren todos los pretextos
-imaginables para volver a sus hogares. Ahí viene una. ¡Eh! tú, ¿a dónde
-vas tan de prisa?
-
- * * * * *
-
-MUJER PRIMERA.
-
-Quiero ir a mi casa: tengo allí una porción de lana de Mileto, que se
-la está comiendo la polilla.
-
-LISÍSTRATA.
-
-No hay polilla que valga. ¡Atrás!
-
-MUJER PRIMERA.
-
-Volveré al instante, te lo juro por las diosas; volveré en cuanto la
-haya tendido sobre el lecho.
-
-LISÍSTRATA.
-
-No la tiendas, ni te muevas de aquí.
-
-MUJER PRIMERA.
-
-¿Y he de dejar perderse mi lana?
-
-LISÍSTRATA.
-
-No hay más remedio.
-
- * * * * *
-
-MUJER SEGUNDA.
-
-¡Desdichada! ¡Desdichada! Me he dejado en casa el lino sin macear.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Ya tenemos otra que quiere ir a macear su lino. Entra aquí.
-
-MUJER SEGUNDA.
-
-¡Te lo juro por Diana! Volveré en cuanto lo haya maceado.
-
-LISÍSTRATA.
-
-No lo macearás; porque si tú principias, otra querrá hacer otro tanto.
-
- * * * * *
-
-MUJER TERCERA.
-
-Divina Lucina, retrasa mi parto hasta que llegue a un lugar profano.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Estás loca?
-
-MUJER TERCERA.
-
-Voy a parir de un momento a otro.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Pero si ayer no estabas encinta?
-
-MUJER TERCERA.
-
-Pues hoy lo estoy. Déjame, Lisístrata, déjame salir en busca de la
-comadre.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Qué cuentos son esos? ¿Qué cosa dura tienes aquí?
-
-MUJER TERCERA.
-
-Un niño varón.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Ca! si es de metal y hueca. Veámosla. ¡Oh, tiene gracia! ¿Traes el
-casco de la diosa, y decías que estabas encinta?
-
-MUJER TERCERA.
-
-Sí, por Júpiter, lo estoy.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Pues por qué traías esto?
-
-MUJER TERCERA.
-
-Para si me sobrevenía el parto en la ciudadela hacer con él un nido,
-como las palomas.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Qué dices? Esos son pretextos: la cosa está clara. ¿No esperarás aquí
-el día de tu purificación?[677]
-
-MUJER TERCERA.
-
-No puedo dormir en la ciudadela desde que he visto la serpiente que la
-guarda.[678]
-
- * * * * *
-
-MUJER CUARTA.
-
-Yo, infeliz de mí, me muero de fatiga: el grito incesante de las
-lechuzas[679] no me deja conciliar el sueño.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Desdichadas! Basta de fingidos terrores. Quizá echáis de menos a
-vuestros maridos. ¿Creéis que ellos no os desean también? Yo sé que
-pasan noches crueles. Pero, amigas mías, resistíos sin flaquear, y
-tened aún un poco de paciencia: un oráculo nos pronostica el triunfo,
-si no nos dividimos. Oídlo.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Sí, dinos el oráculo.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Callad, pues. «Cuando las golondrinas, huyendo de las abubillas, se
-reúnan en un lugar, y se abstengan de los machos, entonces concluirán
-los males, y Júpiter tonante pondrá lo de abajo arriba...»
-
-CORO DE MUJERES
-
-¿Nosotras estaremos encima?
-
-LISÍSTRATA.
-
-«Pero si las divide la discordia, y las golondrinas huyen del sagrado
-templo, no habrá otra ave más lasciva.»
-
-CORO DE MUJERES.
-
-El oráculo está claro. ¡Oh dioses! no hay que desalentarse. Entremos.
-Vergonzoso sería, compañeras, el faltar al oráculo.
-
- * * * * *
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Quiero contaros una fábula que oí siendo niño. Es así: Había un joven
-llamado Melanión,[680] que por odio al matrimonio se fue a un desierto;
-vivía en las montañas; cazaba liebres, hacía lazos, y tenía un perro,
-y jamás volvió a su casa, ¡tanto aborrecía a las mujeres!; y nosotros
-también, que no somos menos discretos que Melanión.
-
-UN VIEJO.
-
-Vieja mía, quiero darte un beso...
-
-UNA MUJER.
-
-Llorarás, sin comer ajos.
-
-EL VIEJO.
-
-Y atizarte un puntapié.
-
-LA MUJER.
-
-Tu espesa barba es buen asidero.
-
-EL VIEJO.
-
-Mirónides era negro y velludo y el terror de todos sus enemigos, lo
-mismo que Formión.[681]
-
-CORO DE MUJERES.
-
-También yo quiero contarte una fábula en respuesta a la de Melanión.
-Había un tal Timón,[682] hombre intratable, inaccesible como si
-estuviese erizado de espinas, un verdadero hijo de las Furias. El tal
-Timón, lleno de odio, huyó de vosotros colmándoos de maldiciones.
-¡Tanto aborrecía a los hombres! Sin embargo, era apasionadísimo por las
-mujeres.
-
-UNA MUJER.
-
-¿Quieres que te sacuda un bofetón?
-
-UN VIEJO.
-
-No, no te tengo miedo.
-
-LA MUJER.
-
-Pues te daré un puntapié.
-
-EL VIEJO.
-
-Se te verá lo que no debe verse.[683]
-
-LA MUJER.
-
-No se verá nada sucio; aunque soy vieja, la luz de la lámpara me sirve
-de depilatorio.
-
- * * * * *
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Eh! ¡Eh! Mujeres, acudid aprisa.
-
-MUJER PRIMERA.
-
-¿Qué ocurre? Di, ¿por qué esos gritos?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Un hombre, un hombre se acerca enfurecido por la cólera de Venus.
-¡Diosa reina de Chipre, Citera y Pafos, no te desvíes del principiado
-camino!
-
-MUJER PRIMERA.
-
-¿Dónde está? ¿Quién es?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Junto al templo de Ceres.[684]
-
-MUJER PRIMERA.
-
-En efecto, es un hombre. ¿Pero quién podrá ser?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Mirad. ¿Le conocéis alguna de vosotras?
-
-MIRRINA.
-
-Yo le conozco: es mi marido Cinesias.
-
-LISÍSTRATA (_A Mirrina_).
-
-Procura mortificarle y enardecerle la sangre fingiéndole amor y desdén,
-y concediéndole todo cuanto pida, menos lo que la copa[685] te prohíbe.
-
-MIRRINA.
-
-Pierde cuidado: eso corre de mi cuenta.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Me quedo para ayudarte a engañarle y mortificarle. Vosotras, retiraos.
-
- * * * * *
-
-CINESIAS.
-
-¡Ay desdichado, qué horrible tormento![686] Se me figura que estoy
-sobre la rueda.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Quién está ahí, más acá de los centinelas?
-
-CINESIAS.
-
-Yo.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Un hombre?
-
-CINESIAS.
-
-Sí, un hombre.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Pronto, fuera de ahí!
-
-CINESIAS.
-
-¿Quién eres tú para despacharme?
-
-LISÍSTRATA.
-
-El centinela de día.
-
-CINESIAS.
-
-Por los dioses te lo pido, llama a Mirrina.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¡Me gusta! ¿Que llame a Mirrina? Y tú, ¿quién eres?
-
-CINESIAS
-
-Su marido Cinesias Peónides.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Salud, carísimo; tu nombre no nos es desconocido, porque a tu mujer
-nunca se le cae de la boca; si coge un huevo o una manzana, dice
-siempre: «Esto para mi Cinesias.»
-
-CINESIAS.
-
-¡Oh soberanos dioses!
-
-LISÍSTRATA.
-
-Así es, por Venus. Siempre que se habla de hombres, tu mujer suele
-decir: «Todo es nada en comparación de mi Cinesias.»
-
-CINESIAS.
-
-Vamos, llámala.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Me darás algo por el servicio?
-
-CINESIAS.
-
-Ya lo creo; y en seguida, si quieres: mira, te daré lo que tengo.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Pues bajo a llamarla.
-
- * * * * *
-
-CINESIAS.
-
-Anda lista. La vida no tiene encanto para mí desde que abandonó el
-hogar; entro en él con hastío; la casa me parece un desierto; todos los
-manjares insípidos: ¡tal es mi pena!
-
-MIRRINA.
-
-¡Le amo, sí, le amo! Pero él no quiere corresponderme. No me obligues a
-ir a verle.
-
-CINESIAS.
-
-¡Oh dulcísima Mirrinita! ¿Por qué haces eso? Baja, baja.
-
-MIRRINA.
-
-No lo creas.
-
-CINESIAS.
-
-¿Cómo, Mirrina, no bajarás llamándote yo?
-
-MIRRINA.
-
-Me llamas sin necesidad.
-
-CINESIAS.
-
-¿Sin necesidad, y estoy pereciendo?
-
-MIRRINA.
-
-Me voy.
-
-CINESIAS.
-
-No, por piedad: oye siquiera al niño. Vamos, hijo mío, ¿no llamas a tu
-mamá?
-
-EL NIÑO.
-
-¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá![687]
-
-CINESIAS.
-
-Vamos, ¿qué haces? ¿No te compadeces de esta pobre criatura que hace
-seis días está sin madre que le asee?
-
-MIRRINA.
-
-Él ya me da lástima, pero su padre es muy descuidado.
-
-CINESIAS.
-
-Baja, loquilla, por amor a tu hijo.
-
-MIRRINA.
-
-¡Ah! ¡Lo que es haberlo parido! Vamos, ya bajo: ¿qué remedio?
-
-CINESIAS.
-
-Me parece mucho más joven; ¡qué tierna es su mirada! Sin duda su desdén
-y negativas enardecen mi amor.
-
-MIRRINA.
-
-Dulcísimo niño, hijo de un mal padre, y encanto de tu mamá, toma, toma
-este beso.
-
-CINESIAS.
-
-¿Por qué haces eso, malvada, siguiendo el ejemplo de otras mujeres con
-gran pena tuya y mía?
-
-MIRRINA.
-
-Quietas las manos.
-
-CINESIAS.
-
-Todo lo que hay en casa se está perdiendo.
-
-MIRRINA.
-
-Poco se me importa.
-
-CINESIAS.
-
-¿Se te importa poco que las gallinas desgarren tus telas?
-
-MIRRINA.
-
-Sí, por cierto.
-
-CINESIAS.
-
-¡Tanto tiempo como hace que no has celebrado las fiestas de Venus! ¿No
-quieres venir?
-
-MIRRINA.
-
-No, mientras no hagáis la paz y concluyáis la guerra.
-
-CINESIAS.
-
-Bien; si te agrada, lo haremos.
-
-MIRRINA.
-
-Bien, si te agrada, volveré a casa; pero hasta entonces estoy
-comprometida por un juramento.
-
-CINESIAS.
-
-Saltem aliquantisper mecum decumbe.
-
-MYRRHINA.
-
-Non sane: etsi non posse negari te a me amari.
-
-CINESIAS.
-
-Amas? cur ergo non decumbis, Myrrhinula?
-
-MYRRHINA.
-
-O ridende, num præsente puerulo?
-
-CINESIAS.
-
-Non hercle: sed tu, o Manes, fer eum domum. Ecce puerulus jam tibi hinc
-amotus: tu vero non decumbes?
-
-MYRRHINA.
-
-Sed, o perdite, ubi id fieri potest?
-
-CINESIAS.
-
-Ad Panos sacellum percommode.
-
-MYRRHINA.
-
-At quomodo in arcem casta redire potero?
-
-CINESIAS.
-
-Facillume, in Clepsydra si laveris.
-
-MYRRHINA.
-
-Scilicet, o perdite, jurata pejerabo?
-
-CINESIAS.
-
-In caput meum vertat. De jurejurando ne sis sollicita.
-
-MYRRHINA.
-
-Agedum feram lectulum nobis.
-
-CINESIAS.
-
-Nequaquam: sufficit nobis humi cubare.
-
-MYRRHINA.
-
-Ita me Apollo juvet, ut ego te, quamvis turgentem libidine, non
-reclinaverim humi.
-
-CINESIAS.
-
-Amat me valde, satis apparet, uxor.
-
-MYRRHINA.
-
-En, decumbe properans, et ego exuo vestes. At, perii, teges efferenda
-est.
-
-CINESIAS.
-
-Quæ, malura, teges? Haud mihi quidem.
-
-MYRRHINA.
-
-Ita mihi Diana propitia sit: turpe enim est super loris cubare.
-
-CINESIAS.
-
-Sine deosculer te.
-
-MYRRHINA.
-
-En.
-
-CINESIAS.
-
-Papæ! Revertere huc ergo quam celeriter.
-
-MYRRHINA.
-
-En teges. Decumbe: jam exuo vestes. Sed, perii! cervical non habes.
-
-CINESIAS.
-
-At nihil opus est mihi.
-
-MYRRHINA.
-
-At ecastor mihi.
-
-CINESIAS.
-
-Profecto penis hicce uti Hercules hospitio excipietur.
-
-MYRRHINA.
-
-Surge, subsulta.
-
-CINESIAS.
-
-Jam omnia habeo.
-
-MYRRHINA.
-
-Itane omnia?
-
-CINESIAS.
-
-Agedum, o aurea.
-
-MYRRHINA.
-
-Jam strophium solvo: tu vero memento, ne, quam dedisti de pace ineunda,
-fidem fallas.
-
-CINESIAS.
-
-Peream hercle prius.
-
-MYRRHINA.
-
-Sed lodicem non habes.
-
-CINESIAS.
-
-Nec hercle opus est: sed futuere volo.
-
-MYRRHINA.
-
-Ne sis sollicitus, et istud facies: cito enim redeo.
-
-CINESIAS.
-
-Stragulis perdet me hæc femina.
-
-MYRRHINA.
-
-Erigere.
-
-CINESIAS.
-
-At iste jamdudum erectus est.
-
-MYRRHINA.
-
-Vin’ ut te inungam?
-
-CINESIAS.
-
-Ne hoc Apollo sirit.
-
-MYRRHINA.
-
-Per Venerem, velis nolis, inungere.
-
-CINESIAS.
-
-Utinam, o supreme Jupiter, effusum fuisset istuc unguentum!
-
-MYRRHINA.
-
-Porrige manum, sume et inungere.
-
-CINESIAS.
-
-Istuc hercle unguentum minime et suave, nisi terendo bonum sit; nec
-concubitum olet.
-
-MYRRHINA.
-
-Me miseram! Rhodium unguentum extuli.
-
-CINESIAS.
-
-Bonum est: mitte hoc, o fatua.
-
-MYRRHINA.
-
-Nugaris.
-
-CINESIAS.
-
-Qui illum dii omnes perduint, qui primus coxit unguentum!
-
-MYRRHINA.
-
-Cape hoc alabastrum.
-
-CINESIAS.
-
-Sed aliud habeo. At tu, o perdita, decumbe, et ne fer mihi quidquam.
-
-MYRRHINA.
-
-Istuc agam, ita me Diana amabit. Calceos igitur exuo. Sed, o carissime,
-vide ut decernas aliquid de pace facienda.
-
-CINESIAS.
-
-Consulam. (_Myrrhina aufugit._) Perdidit me et attrivit mulier tum
-aliis omnibus, tum quod me excoriatum relinquens abiit. Hei mihi! quid
-faciam? quem futuam, postquam spe excidi potiundæ pulcherrimæ? quomodo
-hancce educabo?[688] Ubi Cynalopex?[689] loca mihi mercede nutricem.
-
- * * * * *
-
-CHORUS SENUM.
-
-In maxumis malis, o infelix, et animi angore cruciaris; et me tui
-miseret. Heu! heu! Quinam renes possint durare? quis animus? qui colei?
-quis penis intentus, nec mane permolens aliquam?
-
-CINESIAS.
-
-¡Oh Júpiter, qué horribles convulsiones!
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¡Cómo se te ha burlado la más execrable y pérfida de las mujeres!
-
-CINESIAS.
-
-Di la más amada, la más dulcísima.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¿Dulcísima? No, ¡cruel, muy cruel! ¡Oh Júpiter, envía una violenta
-ráfaga que la levante como a paja ligera, y después de hacerla girar
-arremolinada en los aires, la deje de repente en tierra y la clave...
-donde yo me sé![690]
-
- * * * * *
-
-UN HERALDO.
-
-¿Dónde está el Senado ateniense? ¿Dónde están los pritáneos? Tengo que
-comunicarles una noticia.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Eres un hombre o un Príapo?[691]
-
-EL HERALDO.
-
-¡Soy un heraldo, imbécil! Te lo juro por Cástor y Pólux; vengo de
-Esparta para hacer la paz.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Trayendo una lanza escondida?
-
-EL HERALDO.
-
-No hay tal.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Adónde te vuelves? ¿Por qué te estiras la túnica? ¿Te has excoriado de
-tanto andar?
-
-EL HERALDO.
-
-Este hombre es un idiota
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Tu porte es indecentísimo.[692]
-
-EL HERALDO.
-
-Te digo que no, y basta de bromas.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Qué traes ahí?
-
-EL HERALDO.
-
-Una escítala[693] lacedemonia.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Pase por escítala; pero dime la verdad; mira que lo sé todo: ¿cómo
-andan las cosas en Lacedemonia?
-
-EL HERALDO.
-
-Mal; todas en el aire, lo mismo las de Lacedemonia que las de los
-aliados. Pelene[694] nos es indispensable.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Cuál es la causa de esa deplorable situación? ¿Quizá Pan[695]
-irritado...?
-
-EL HERALDO.
-
-No, Lámpito, según creo, fue la que principió; y en seguida, a un
-tiempo y unánimes, todas las espartanas se han separado de sus maridos.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-¿Y qué tal lo pasáis?
-
-EL HERALDO.
-
-Horriblemente; andamos encorvados por las calles, como si lleváramos
-linternas. Las mujeres han resuelto no permitirnos la menor caricia,
-hasta que por unánime consentimiento hagamos la paz con toda la Grecia.
-
-EL MAGISTRADO.
-
-Es una conspiración tramada por las mujeres de todos los países. Ahora
-lo comprendo. Vete cuanto antes, y di a los lacedemonios que manden
-embajadores con plenos poderes para tratar de la paz. Yo voy a decir al
-Senado que os envíe otros; me bastará para persuadirle el hacerle ver
-nuestra situación.
-
-EL HERALDO.
-
-Voy volando: tu idea es excelente.
-
- * * * * *
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-No hay bestia feroz, ni incendio más indomable que la mujer. La pantera
-es menos desvergonzada.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Si sabes eso, ¿por qué te obstinas en hacerme la guerra, pudiendo, gran
-bribón, ser amigo mío?
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-No, jamás dejaré de aborrecer a las mujeres.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Como quieras; mas por de pronto no puedo consentir que estés desnudo.
-¡Si vieras lo ridículo que estás! Vamos, voy a ponerte esta túnica.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-En eso tenéis razón, por vida mía; me la quité en aquel arrebato de
-cólera.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Ahora siquiera tienes facha de hombre, y no haces reír. Si no me
-hubieras enojado tanto, te sacaría también un animalito que tienes en
-el ojo.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Sin duda era eso lo que me mortificaba. Toma este anillo; saca el
-insecto y enséñamelo. Me pica en el ojo hace un buen rato.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Lo haré, aunque eres el hombre más gruñón... ¡Oh Júpiter, qué enorme
-mosquito! ¿Lo ves? Debe ser de Tricoriso.[696]
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¡Ah, qué alivio te debo! Me estaba abriendo un pozo; así es que en
-cuanto lo has sacado, me fluyen lágrimas en abundancia.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Aunque eres muy bribón, yo te las enjugaré, y además te daré un beso.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-No me beses.
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Quieras o no.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¡Mala peste os lleve! ¿Habrase visto qué zalameras son? Con razón se
-dice: «Ni con esas perversas, ni sin esas perversas.» Pero hagamos
-las paces, y convengamos en no causarnos en adelante ningún mal; ni
-nosotros a vosotras, ni vosotras a nosotros. Sancionemos nuestra
-amistad, uniendo nuestros cantos.
-
- * * * * *
-
-CORO DE MUJERES.
-
-No pretendemos, ciudadanos, hablar mal de ninguno de vosotros; al
-contrario, os deseamos y haremos todo género de beneficios; que para
-males, los presentes bastan.[697] Acuda a nosotras todo hombre o mujer
-que necesite dinero, y recibirá tres minas; pues adentro hay oro
-en abundancia, y nosotras también tenemos bolsa. Y si la paz llega
-a hacerse, nadie tendrá que devolver la cantidad recibida. Hemos
-convidado a cenar a unos caristios,[698] personas buenas y valientes;
-tenemos puches y un lechoncillo, recientemente inmolado, cuya carne
-será tierna y sabrosa. Venid, pues, hoy a mi morada, y venid pronto,
-después del baño, vosotros y vuestros hijos; entrad sin preguntar por
-nadie; seguid todo derecho, como en vuestra casa, sin reparo alguno;
-porque la puerta estará... cerrada.
-
- * * * * *
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Allí vienen los embajadores espartanos, pisándose las barbas; parece
-que traen una gamella colgada a la cintura.
-
-¡Salud, en primer lugar, lacedemonios! Y en seguida, decidnos qué tal
-os encontráis.
-
-UN LACEDEMONIO.
-
-¿Qué necesidad hay de largos discursos? Mirad y ved.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-¡Oh! El mal toma serias proporciones y va cada vez a peor.
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-Es indecible. ¿A qué hablar más? Venga cualquiera, y ajustemos la paz a
-cualquier precio.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Atqui et istos conspicor indigenas, tamquam luctatores a ventre
-rejicientes vestes, ita ut athleticum quid hic morbus videatur.
-
-ATHENIENSIS.
-
-Quis indicet nobis Lysistratam, ubi sit? nam viri adsumus et nos
-hujuscemodi.
-
-CHORUS SENUM.
-
-Et alter hic morbus alteri congruit. Numquid mane tentigo vos capit?
-
-ATHENIENSIS.
-
-Immo hercle perimus, dum hoc experimur. Quare, nisi pacem inter nos
-quis ocius conciliet, fieri non poterit, quin Clisthenem futuamus.
-
-CHORUS SENUM.
-
-Si sapitis, vestes sumetis, ut nequis eorum, qui Hermos truncant, vos
-videat.
-
-ATHENIENSIS.
-
-Recte, ita me Jupiter amet, autumas.
-
-LACO.
-
-Ita me Castores, recte omnino. Agedum amiciamur.
-
-ATHENIENSIS.
-
-Salvete, o Lacones: turpe est, quod nobis accidit.
-
-LACO.
-
-O carissime, male utique nobis fuisset, si vidissent isti viri mentulas
-nostras erectas.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Ea, lacedemonios, hablemos con franqueza. ¿A qué habéis venido?
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-A tratar de la paz.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Muy bien, nosotros a lo mismo. ¿Mas por qué no llamamos a Lisístrata?
-Es la única que puede arreglarnos.
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-Bueno, y si quieres también a Lisístrato.[699]
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Es inútil llamarla; sin duda os ha oído, y sale.
-
-¡Salud, mujer esforzadísima! Llegó la ocasión de mostrarte valiente
-o tímida, buena o mala, severa o indulgente, sencilla o astuta. Los
-principales griegos, seducidos por tus encantos, se confían a ti, y
-esperan que des fin a sus agravios.
-
-LISÍSTRATA.
-
-No es cosa difícil, mientras su situación no les arrastre a excesos
-nefandos. Pronto lo sabré. ¿Dónde está la Paz?[700] Tráeme primero a
-los lacedemonios, cogiéndoles de la mano, sin dureza ni altivez, y
-sin aquella grosería con la cual les recibían nuestros esposos;[701]
-al contrario, muéstrales esa afabilidad, adorno de la mujer. Si se
-niegan a darte la mano, cógelos por otra parte.[702] Tráeme asimismo
-a los atenienses, cogiéndoles por donde quieran. — Lacedemonios,
-colocaos junto a mí; vosotros, atenienses, a este lado; ahora prestadme
-atención. No soy más que una mujer, pero tengo sentido común; la
-naturaleza me dotó de un criterio claro, que las lecciones de mi padre
-y de otros ancianos acertaron a desenvolver. Quiero principiar por
-echaros en rostro faltas comunes a entrambos y censurables con sobra de
-razón. Vosotros que en Olimpia, en las Termópilas, en Delfos (¡cuántos
-lugares pudiera citar si quisiera extenderme!) rociáis los mismos
-altares con igual agua lustral, y formáis una sola familia ante los
-bárbaros enemigos, arruináis ahora con desoladora guerra la Grecia y
-sus ciudades. Esto es lo primero que tenía que deciros.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Y a mi me mata el deseo.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Ahora, lacedemonios, me dirijo a vosotros en particular. ¿No os
-acordáis de cuando el espartano Periclides[703] llegó suplicante al
-pie de nuestras aras, pálido, vestido de púrpura,[704] pidiendo a los
-atenienses tropas auxiliares? Porque entonces la Mesenia os apuraba,
-y Neptuno estremecía vuestra tierra.[705] Cimón partió con cuatro
-mil soldados, y salvó a Lacedemonia. ¡Y después de tales beneficios
-devastáis los campos de vuestros libertadores!
-
-EL ATENIENSE.
-
-Sí, Lisístrata, obraron mal.
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-Obramos mal: pero es indecible la belleza de esto.[706]
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Creéis, atenienses, que os voy a absolver de toda culpa? ¿No recordáis
-que también los lacedemonios, cuando vestíais la túnica de esclavos,
-vinieron en armas, mataron gran número de tesalios y de amigos y
-partidarios de Hipias, y fueron los únicos que en aquel memorable día
-os devolvieron la libertad y cambiaron vuestra túnica servil por el
-manto de ciudadanos?[707]
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-No he visto mujer más hermosa.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Yo tampoco.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Debiéndoos mutuamente tantos y tan preclaros beneficios, ¿por qué os
-hacéis la guerra, y no desistís de vuestros rencores? ¿Por qué no os
-reconciliáis? Decid: ¿quién os lo impide?
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-Nosotros ya queremos, si se nos devuelve nuestro baluarte.
-
-LISÍSTRATA.
-
-¿Cuál?, amigo.
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-Pilos, que reclamamos y apetecemos hace tiempo.
-
-EL ATENIENSE.
-
-¡Por Neptuno! Nunca lo conseguiréis.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Cedédselo, amigos míos.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Entonces, ¿dónde promoveremos alborotos?
-
-LISÍSTRATA.
-
-Exigid otra plaza en cambio.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Bueno, dadnos Equinonte, el golfo Maliense que la baña, y los muros de
-Mégara, parecidos a dos piernas.
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-No, querido mío, no todo eso.
-
-LISÍSTRATA.
-
-Conveníos, no disputéis por dos piernas.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Yo estoy deseando desnudarme, y arar mis tierras.
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-Y yo abonarlas primero.[708]
-
-LISÍSTRATA.
-
-En cuanto se ajuste la paz haréis todo eso. Si la deseáis, deliberad
-sobre el asunto, y partid a comunicar vuestra resolución a los aliados.
-
-EL ATENIENSE.
-
-¿A qué aliados, amiga mía? Nuestra situación es insostenible. ¿Crees
-que a nuestros aliados no les pasará lo mismo?
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-A los míos, sí.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Pues no digo nada a los caristios.[709]
-
-LISÍSTRATA.
-
-Perfectamente. Ahora purificaos para que las mujeres os recibamos en la
-ciudadela, y vaciemos en obsequio vuestro nuestras cestas. Juraos mutua
-fidelidad; después cada uno recobrará su esposa, y se marchará con ella.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Vamos aprisa.
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-Llévame adonde quieras.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Sí, sí, volando.
-
- * * * * *
-
-CORO DE MUJERES.
-
-Tapices bordados, túnicas preciosas, vestidos rozagantes, vasos de
-oro, todo cuanto tengo os lo ofrezco de buena voluntad para que lo
-lleven vuestros hijos, o vuestra hija, si llega a ser canéfora. A todos
-os digo que dispongáis de mis riquezas y cojáis en mi casa cuanto os
-agrade: de todo, por bien sellado que se encuentre, podéis apoderaros
-rompiendo su cerradura. Mas por mucho que miréis no veréis nada, a
-menos de que vuestros ojos sean más perspicaces que los míos. El que
-no tenga comida para sus esclavos o numerosa prole, encontrará en mi
-casa trigo molido y un enorme pan de un quénice. Todos los pobres
-pueden acudir a mí con sacos y alforjas para recibir granos. Manes, mi
-esclavo, se lo dará. Sin embargo, que nadie se acerque a mi puerta;
-cuidado con el perro.
-
- * * * * *
-
-UN CURIOSO.
-
-Abre la puerta.
-
-UN CRIADO.
-
-Retírate. ¿Qué hacéis vosotros ahí? ¿Queréis que os abrase con esta
-lámpara? ¡Qué gente tan molesta!
-
-EL CURIOSO.
-
-No me retiraré.
-
-EL CRIADO.
-
-Bueno, ya que os empeñáis, nos aguantaremos aquí.
-
-EL CURIOSO.
-
-Y nosotros nos aguantaremos contigo.
-
-EL CRIADO.
-
-¡Ah! ¿No os vais? Vuestros cabellos lo pagarán, y después pondréis el
-grito en el cielo. ¿No os vais para que los lacedemonios se marchen en
-paz después del festín?
-
- * * * * *
-
-EL ATENIENSE.
-
-Nunca he visto un banquete semejante. Los lacedemonios estaban
-encantadores; y nosotros, después de beber, discretísimos.
-
-CORO DE VIEJOS.
-
-Tienes razón, porque en ayunas desvariamos. Por lo cual, si los
-atenienses me creyesen, deberíamos de ir siempre beodos a todas las
-embajadas. ¿Entramos sin beber en Lacedemonia? Pues ya solo buscamos
-motivos de discordia: no oímos lo que se nos dice: lo que no se
-nos dice nos inspira sospechas; y al dar cuenta de lo ocurrido
-desnaturalizamos los hechos. Pero hoy estábamos de tan buen talante
-que, si hubiesen cantado el escolio de Telamón[710] en vez del de
-Clitágora, hubiéramos aplaudido, dispuestos al perjurio.
-
-EL CRIADO.
-
-¿Ya vuelven otra vez? Largo de aquí, grandísimos desollados.
-
-EL CURIOSO.
-
-Por fin salen los convidados.
-
- * * * * *
-
-EL LACEDEMONIO.
-
-Queridísimo amigo, coge las flautas para que yo baile y cante en honor
-de los atenienses y de nosotros mismos.
-
-EL ATENIENSE.
-
-Sí, coge las flautas, por todos los dioses; nada me divertirá tanto
-como el verte bailar.
-
-CORO DE LACEDEMONIOS.
-
-Inspira, oh Mnemósine,[711] a estos jóvenes y a mi Musa, sabedora
-de nuestras ilustres hazañas y de las de los atenienses, que junto
-a Artemisio[712] con ímpetu de dioses se lanzaron sobre los bajeles
-enemigos y derrotaron a los Medas. Leónidas nos llevaba como jabalíes
-que han aguzado sus colmillos; copiosa espuma cubría nuestros labios,
-y corría por todo nuestro cuerpo. Porque los persas eran numerosos
-como las arenas del mar. ¡Cazadora Diana, señora de las selvas, virgen
-celestial, ven y patrocina nuestra alianza! ¡Que en adelante nos ligue
-una amistad fraternal, jamás rota por la perfidia! ¡Senos propicia,
-doncella cazadora!
-
-LISÍSTRATA.
-
-Ea, ya que todo lo demás ha terminado tan felizmente, lacedemonios,
-llevaos vuestras mujeres; y vosotros, atenienses, las vuestras; que
-el esposo esté junto a su esposa y la esposa junto a su esposo; y en
-celebridad de tan feliz suceso, dancemos en honor de los dioses y
-evitemos las reincidencias.
-
-CORO DE ATENIENSES.
-
-¡Que se presente el coro! ¡Que aparezcan las Gracias! Invocad a Diana,
-invocad a su hermano, al benéfico Peán, director de las danzas; invocad
-al dios de Nisa,[713] cuyos ojos centellean al fijarse en las Ménades;
-invocad a Júpiter, el de coruscante rayo, a su veneranda esposa y a
-todas las deidades, eternos testigos de esta paz ajustada bajo los
-auspicios de Venus. ¡Io! ¡Io! Peán ¡Bailad! ¡Io! ¡Io! Saltad como para
-celebrar una victoria. ¡Evoé! ¡Evoé! Lacedemonio, entona un nuevo canto.
-
-CORO DE LACEDEMONIOS.
-
-Desciende otra vez del amable Taigeto, Musa lacedemonia, y ven a
-celebrar conmigo al Amicleo[714] Apolo, a Minerva Calcieca[715]
-y a los fuertes Tindáridas[716] que se ejercitan en la margen del
-Eurotas.[717]
-
-¡Oh!, ven, tiende hacia mí tu rápido vuelo, y cantemos a Esparta,
-amante de los sagrados coros y gallardas danzas que junto al Eurotas
-ejecutan sus doncellas, saltando con la agilidad de jóvenes corceles,
-hiriendo el suelo con ligero pie, y, a modo de tirsíferas bacantes,
-soltando al viento la destrenzada cabellera. La casta hija de Leda[718]
-las precede radiante de hermosura. Ea, sujeta con una cinta tus
-flotantes cabellos y salta como ligera cierva; arranca esos aplausos
-que animan los coros, y celebra a Palas, la más fuerte y guerrera de
-las diosas.
-
-
-FIN DE LISÍSTRATA.
-
-
-
-
-ÍNDICE
-
-
- Páginas.
-
- Las Avispas. 1
-
- La Paz. 105
-
- Las Aves. 195
-
- Lisístrata. 313
-
-
-
-
-NOTAS
-
-
-[1] _República ateniense_, III.
-
-[2] V. ARISTÓFANES, _Los Acarnienses, parábasis_.
-
-[3] _Apología de Sócrates_.
-
-[4] _Comédies d’Aristophane_, t. I, pág. 206.
-
-[5] Es decir, trata de dormirse.
-
-[6] Parece extraño que Sosias que acaba de despertar a su camarada,
-trate de imitarle. Pero esta contradicción se explica perfectamente,
-conocido el carácter de no dárseles nada por nada, que Aristófanes
-suele presentar en los esclavos de sus piezas.
-
-[7] Nombre de los sacerdotes de Cibeles. Al celebrar los misterios de
-la diosa, entrechocaban sus armas, batían estrepitosamente los tambores
-y se herían hasta derramar sangre en medio del mayor frenesí.
-
-[8] Sobrenombre de Baco. De modo que hablando en plata, el sueño de
-Sosias es producido por el vino.
-
-[9] La palabra ἀσπίς, significa _escudo_ y _serpiente_.
-
-[10] Cleónimo arrojó su escudo en una batalla.
-
-[11] Los convidados solían proponerse de sobremesa enigmas y cuestiones
-para entretenerse.
-
-[12] Este era el distintivo de los jueces.
-
-[13] Cleón.
-
-[14] Alusión al oficio de curtidor de Cleón.
-
-[15] Hay en griego un equívoco intraducibie, basado en la casi absoluta
-semejanza de las palabras que significan _grasa_ y _pueblo_. Ya lo
-hicimos observar en la nota al verso 953 de _Los Caballeros_.
-
-[16] Vid. _Los Acarnienses_, 134-166; _Los Caballeros_, 608; _Las
-Nubes_, 399.
-
-[17] Alcibíades era algo tartajoso y no podía pronunciar bien la _r_,
-convirtiéndola en _l_.
-
-[18] Κόραξ, _cuervo_, al transformarse la _l_ en _r_, significa en
-griego _adulador_.
-
-[19] Esta frase ya hemos visto que equivalía a la nuestra «irse al
-diablo» o «al infierno.»
-
-[20] Los Megarenses eran de gusto poco delicado en sus diversiones,
-y sus poetas cómicos empleaban para hacerles reír medios vulgares
-y groseros. Esto, a pesar de que según la opinión de ARISTÓTELES
-(_Poética_, III), la comedia principió a cultivarse en Mégara.
-
-[21] Aristófanes indica alguno de los recursos de mala ley empleados
-por los poetas vulgares. En el _Pluto_, v. 797, vuelve a aludir a esta
-costumbre de arrojar a los espectadores nueces y golosinas.
-
-[22] La glotonería de Hércules era un tema inagotable para los cómicos
-griegos. En la _Lisístrata_, _Las Aves_ y _Las Ranas_, Aristófanes la
-hace también objeto de sus burlas.
-
-[23] Lo fue en _Los Acarnienses_, y Aristófanes volvió a la carga en
-_Las Fiestas de Ceres_, _Las Ranas_, etc.
-
-[24] Harto asendereado quedó en _Los Caballeros_.
-
-[25] Aristófanes vuelve a citar a este _Aminias_ en el verso 1267 de
-esta comedia, pero llamándole hijo de Selo; sin embargo, parece que
-ambas personas son una misma, porque llamábase así a todo hombre pobre
-y vanidoso, por concurrir estas circunstancias en Esquines, hijo de
-aquel.
-
-[26] Se ignora si era un comediante, un tabernero o un borracho.
-
-[27] Ateniense supersticioso.
-
-[28] Del nombre de un demo del Ática.
-
-[29] Exclamación ordinaria de Sócrates.
-
-[30] Filóxeno significa _amigo de la hospitalidad_.
-
-[31] Lit.: es _fileliasta como nadie_.
-
-[32] Reloj de agua, que servía para medir el tiempo concedido a los
-oradores y abogados para sus arengas y defensas.
-
-[33] Se votaba por medio de piedrecitas.
-
-[34] Δῆμος (_Demo_); κημός (_urna_). _Demo_ era un hermoso joven (V.
-PLATÓN, _Gorgias_). Éupolis habla de él también en sus comedias.
-Las muchas inscripciones de su nombre que en las paredes se leían,
-atestiguaban el gran efecto que su hermosura causaba. Era costumbre
-escribir el nombre del ser amado en los muros, puertas y otros objetos,
-como ya vimos en _Los Acarnienses_, v. 141. En la _Antología_, aluden a
-este uso muchos epigramas. Véase uno de Petronio:
-
- Al plantar los perales y manzanos,
- Grabé tu amado nombre en la corteza,
- Crecen ellos, se cubren de inscripciones,
- Y con ellos mi amor crece y se aumenta.
-
-
-[35] Este chiste ha sido imitado por Plauto y Racine:
-
- Obtrunco gallum, furem manifestarium,
- Credo ædepol illi mercedem gallo pollicitos coquos,
- Si id palam fecisset.
- (_Aulularia_; III, 4, 10.)
-
- Il fit couper la tête à son coq, de colère,
- Pour l’avoir éveillé plus tard qu’à l’ordinaire.
- Il disait qu’un plaideur dont l’affaire allait mal,
- Avait graissé la patte à ce pauvre animal.
- (_Les Plaideurs_, Acto I, esc. 1.ª)
-
-
-[36] Para condenar se trazaba sobre una tablilla cubierta de cera una
-línea larga.
-
-[37] Parodia de la _Estenebea_, de Eurípides.
-
-[38] Sobre esta costumbre véase el _Pluto_, v. 411 y siguientes.
-
-[39] _Filocleón_ significa _amigo de Cleón_, porque este demagogo tenía
-gran partido entre la gente que constituía los tribunales, por el
-trióbolo que les hacía pagar.
-
-[40] _Bdelicleón_, significa que _detesta a Cleón_: de suerte que la
-lucha entre ambos personajes representa perfectamente la que entonces
-sostenían en Atenas el famoso demagogo Cleón, apoyado por el pueblo
-mediante el trióbolo, y el partido aristocrático.
-
-[41] El humo producido por la leña de higuera es, según el Escoliasta,
-de los más irritantes y molestos, lo cual pinta bien el carácter
-intratable de Filocleón. Además, en el hecho de mencionar esa especie
-de combustible, hay una alusión a los _sicofantas_ o delatores, nombre
-en cuya composición entra la raíz del de higuera.
-
-[42] Καπνίας. Este sobrenombre se le dio a Ecfántides, poeta cómico
-contemporáneo de Cratino, por la oscuridad de su estilo y el embrollo
-de sus argumentos.
-
-[43] Ateniense de mala fama, condenado muchas veces. Parece que después
-de la representación de _Las Avispas_, llegó a ser uno de los treinta
-tiranos.
-
-[44] Sin condenarle.
-
-[45] Día de mercado.
-
-[46] Parodia del episodio del Cíclope en la _Odisea_, Canto IX. Con
-este asunto se compusieron varios dramas satíricos, de los cuales solo
-se ha conservado _El Cíclope_ de Eurípides, cuya primera traducción al
-castellano estamos publicando en _El Ateneo_ de Vitoria.
-
-[47] Expresión proverbial para indicar personas que disputan sobre
-cualquier necedad. Del texto de Aristófanes puede deducirse tal vez que
-el célebre cuento de Demóstenes del litigio sobre la sombra del asno no
-fue invención del elocuente orador, bastante posterior al poeta.
-
-[48] Es decir, su herencia.
-
-[49] Ciudad de Tracia, que por influencia de Brásidas se rebeló contra
-Atenas, uno o dos años antes de la representación de _Las Avispas_.
-Los atenienses la sitiaron y la desmantelaron para que no volviese a
-inquietarles en lo sucesivo (V. TUCÍDIDES, IV, 120, 130, 131; V, 18,
-32).
-
-[50] Antiguo poeta trágico, que floreció en 512 antes de
-Jesucristo. Para elogiarle Aristófanes forja la enorme palabra
-ἀρχαιομελισιδωνοφρυνιχήρατα.
-
-[51] Alusión al traje con que van a presentarse los jueces.
-
-[52] Aldea del Ática.
-
-[53] General ateniense que mandó la escuadra enviada a Sicilia en
-auxilio de los Leontinos (TUCÍDIDES, III, 86). Fue reemplazado por
-Sófocles y Pitodoro, y tuvo que dar cuenta de su conducta. La intención
-de Aristófanes es la de revelar las infames calumnias con que Cleón
-perseguía a sus enemigos políticos.
-
-[54] Alusión a la provisión ordinaria de los soldados. (V. _Los
-Acarnienses_.)
-
-[55] Como aún no ha amanecido, los niños les preceden con linternas.
-
-[56] Es decir: intentas un imposible.
-
-[57] El hecho a que alude Aristófanes es el siguiente: Los atenienses,
-aliados de los milesios, atacaron a Samos y establecieron en ella el
-gobierno democrático. Los de Samos, para sacudir el yugo de Atenas,
-entraron en negociaciones secretas con los persas, que fueron reveladas
-por un tal Caristión. Los atenienses se apoderaron de la ciudad y
-destruyeron sus murallas (V. TUCÍD., I, 115, 592; DIOD. SIC., XII, 27,
-199; PLUT., _Vida de Pericles_.)
-
-[58] Quizá aluda a Cleón, que murió el año siguiente delante de
-Anfípolis.
-
-[59] Es decir, el suicidio, arrojándose al mar. Hele, al atravesar
-los aires sobre el vellocino de oro, se espantó del ruido de las olas
-al atravesar el mar, y cayó en el estrecho que recibió el nombre de
-_Helesponto_. Hay en el texto una alusión a Píndaro.
-
-[60] Tomado del _Teseo_ de Eurípides. Estas palabras las decían los
-jóvenes enviados a servir de pasto al Minotauro, entre los cuales se
-hallaba Hipólito, hijo de Teseo.
-
-[61] Este apóstrofe se dirige al saco donde había de llevar a su casa,
-de regreso del tribunal, los víveres comprados con su salario de juez.
-
-[62] En las _Suplicantes_ de Esquilo (v. 779) hay una imprecación
-idéntica que Aristófanes parece parodiar:
-
- Μέλας γενοίμαν καπνός.
-
-[63] _Proxénides_ y el _hijo de Selo_ (Esquines) eran dos hábiles
-charlatanes capaces con su locuacidad de salir de los trances más
-apurados.
-
-[64] Hay una laguna en el texto, que se ha tratado de llenar con una
-frase cuya traducción es «porque dices sin rebozo la verdad sobre las
-naves.»
-
-[65] Para emitir su voto.
-
-[66] Alusión a la _Hécuba_ de Eurípides, donde la madre de Héctor
-recuerda el día en que Ulises penetró en Troya como espía.
-
-[67] El Escoliasta cree que Aristófanes alude a la toma de Naxos por
-Pisístrato; pero es más probable que se refiera a la del tiempo de
-Cimón, cincuenta años antes de la representación de _Las Avispas_, pues
-así era posible la aventura de Filocleón.
-
-[68] Sobrenombre de Diana.
-
-[69] Ceres y Proserpina. La profanación de sus misterios era una de las
-acusaciones más frecuentes y graves en Atenas.
-
-[70] Adivino, amigo de Nicias, acusado de robo al erario público,
-orador furibundo censurado como tal por Frínico (en el _Saturno_),
-Éupolis, Teléclides y Amipsias. (V. _Los Caballeros_, 1085; _Las Aves_,
-989.)
-
-[71] Apolo y Júpiter eran los dioses tutelares de Atenas; pero
-Aristófanes supone que lo es Lico, hijo de Pandión, cuya estatua se
-elevaba junto al sitio donde se pagaba a los jueces el trióbolo.
-
-[72] Lit.: _nec mingam nec ventrem exonerabo cum strepitu_.
-
-[73] Sin duda echan mano de la rama que era costumbre colgar delante de
-las puertas.
-
-[74] Nombres de amigos de Filocleón.
-
-[75] Véase la nota al verso 134 de _Los Acarnienses_.
-
-[76] Nombres de esclavos.
-
-[77] Lit.: «He oído muchas veces en el fuego los estallidos de las
-hojas de higuera.» Proverbio equivalente al castellano, y empleado por
-Bdelicleón para manifestar que no le asustan las amenazas del Coro.
-
-[78] Fundador de Atenas. Su cuerpo terminaba en cola de dragón, lo cual
-parece significar lo mucho que hizo progresar a los hombres suavizando
-sus costumbres, salvajes hasta él.
-
-[79] En vez de decir a amasar cuatro panes por _quénice_. Esta palabra
-designa una medida de capacidad y los cepos en que se aprisionaba a los
-esclavos.
-
-[80] Medio empleado para alejarlas. Virgilio hablando de las abejas
-(_Georg._ IV, 230) dice: «_Fumos pretende sequaces_.»
-
-[81] _Selarcio_ en lugar de _Selos_. Véase la nota del verso 324 de
-esta misma comedia.
-
-[82] Poeta trágico, cuyos versos eran muy duros, a lo cual parece
-aludir la frase de Aristófanes.
-
-[83] General lacedemonio. Murió al año siguiente de la representación
-de _Las Avispas_ en el mismo combate que Cleón.
-
-[84] Los lacedemonios, enemigos de los atenienses, se dejaban crecer la
-barba.
-
-[85] Lit.: «Pues aún no estás en el apio ni en el camino.» El apio
-servía para marcar los bordes de las sendas en los jardines. El
-proverbio se aplicaba a los que aún no estaban más que al principio de
-un grave negocio.
-
-[86] Las acusaciones de aspirar a la restauración de la tiranía eran
-frecuentes en Atenas.
-
-[87] Tan delicado gusto despertaba sus sospechas.
-
-[88] Poeta trágico, gran gastrónomo, citado en _Los Acarnienses_ (v.
-887).
-
-[89] Flechazo a la manía de los atenienses por los procesos.
-
-[90] Los demagogos y oradores.
-
-[91] Véase la nota al verso 106 de _Los Caballeros_.
-
-[92] El coro continúa la interrumpida frase de Filocleón.
-
-[93] Designábanse con el nombre de _talóforos_ los ancianos que
-llevaban ramas de olivo en las grandes Panateneas, y también los que
-solo servían para esta función.
-
-[94] Este Esopo no es el célebre fabulista, sino el autor cómico muy en
-boga entonces.
-
-[95] Se reproduce el equívoco de _Los Acarnienses_, 470 y siguientes.
-
-[96] Al ser inscritos en el registro de ciudadanos, se sometía a los
-niños a una inspección de su sexo.
-
-[97] Célebre actor trágico.
-
-[98] Tragedia de Esquilo en que Eagro hacía el papel principal.
-
-[99] Costumbres de los flautistas.
-
-[100] Se cubría el sello con la valva de un molusco para conservarlo
-mejor.
-
-[101] Orador de mala reputación. (Véase _Los Acarnienses_, 710.)
-
-[102] El mismo citado varias veces.
-
-[103] Vil adulador.
-
-[104] Costumbre que también se observa en el _Nuevo testamento_.
-
-[105] Aristófanes alude varias veces a esta costumbre de llevar monedas
-en la boca.
-
-[106] Su salario de juez.
-
-[107] Ὄνος significa _vasija_ y _asno_; de aquí un juego de palabras
-intraducibie. Literalmente traducido este pasaje, es: _Tum si mihi
-vinum sitienti non infuderis, asinum huc adtuli vino plenum;... ille
-autem hians rudit et contra tuum turbinem grande et horrendum pedit._
-
-[108] Frase proverbial para indicar el abandono de un pleito.
-
-[109] Es decir, viejo estúpido.
-
-[110] Por el delito de homicidio.
-
-[111] Artaud (_Comédies d’Aristophane, traduites du Grec_, t. I.)
-formaliza esta cuenta del modo siguiente, teniendo presente que cada
-juez recibía tres óbolos diarios:
-
-6000 jueces, a tres óbolos al día, hacen: 540.000 óbolos al mes.
-
-Valiendo seis óbolos cada dracma, son: 90.000 dracmas, id.
-
-Valiendo 100 dracmas cada mina son: 900 minas, id.
-
-Valiendo 60 minas cada talento son: 15 talentos, id.
-
-De suerte que cada año de 10 meses,
-porque los otros dos estaban cerrados
-los tribunales, el sueldo de los jueces
-asciende a: 150 talentos.
-
-[112] El total de las rentas ascendía a 2000 talentos, cuya décima
-parte son 200; y el sueldo de los jueces solo importaba 150.
-
-[113] Músico derrochador, que se había arruinado con sus prodigalidades.
-
-[114] Los συνήγοροι recibían un dracma diario cuando estaban encargados
-de alguna defensa. Constituían una especie de magistratura anual,
-compuesta de diez ciudadanos elegidos a suerte.
-
-[115] Algunos entienden que este número determinado está por otro
-indeterminado.
-
-[116] Demóstenes calcula también en 20.000 los habitantes de Atenas;
-Aristófanes en _Las Junteras_, v. 1127, lo hace ascender a 30.000, pero
-incluyendo los habitantes extranjeros.
-
-[117] Lit.: _calostro et lac decoctum_. Llamábase _calostro_ la primera
-leche de las reses recién paridas.
-
-[118] Parodia del verso 629 de la _Andrómaca_ de Eurípides.
-
-[119] _Quae penem ei lumbosque fricabit._
-
-[120] Verso del _Belerofonte_ de Eurípides.
-
-[121] RACINE (_Les Plaideurs_, act. II, esc. XIII) pone en boca de
-Leandro igual proposición:
-
- Si pour vous, sans juger, la vie est un supplice,
- Si vous êtes pressé de rendre la justice,
- Il ne faut point sortir pour cela de chez vous:
- Exercez le talent, et jugez parmi nous.
-
-[122] De los nueve arcontes, seis se llamaban tesmotetas, y presidían
-los tribunales de justicia.
-
-[123] Exacerbado por la pesadez del abogado.
-
-[124] Citado en _Los Acarnienses_, v. 854; y en _Los Caballeros_, v.
-1165.
-
-[125] Como el dracma valía seis óbolos, solía darse uno para cada dos
-jueces.
-
-[126] _Si mingere velis._
-
-[127] Véase la nota al verso 389 de esta comedia.
-
-[128] Alusión a la cobardía de Cleónimo, que huyó arrojando las armas.
-
-[129] Nombre de una esclava.
-
-[130] Con el perro _Labes_ se alude a Laques, de quien antes se ha
-hecho mención. Aristófanes parece acusarle de haberse dejado ganar por
-los sicilianos.
-
-[131] La trae para que sirva de balaustrada al tribunal.
-
-[132] Frase proverbial como la de: _Ab Jove principium_.
-
-[133] Ante las puertas de las casas se colocaban altares, columnas o
-conos en honor de Apolo, llamado _Agieo_, Ἀγυιεύς, _que preside las
-calles_.
-
-[134] Otras ediciones ponen la acusación en boca de Jantias.
-
-[135] Aristófanes observa en toda esta escena las fórmulas forenses.
-
-[136] Cidatene era una aldea o demo del Ática.
-
-[137] En otras ediciones Sosias hace el papel de heraldo.
-
-[138] Hay en todo esto alusiones continuas a la conducta de Laques.
-
-[139] El doble sentido de las palabras griegas hace que todo cuanto se
-dice del perro Labes pueda aplicarse a la rapacidad de Laques y a sus
-concusiones en Sicilia.
-
-[140] _Cacaturum._
-
-[141] Sobre Tucídides y el hecho a que se alude, véase la nota a la
-_parábasis_ de _Los Acarnienses_.
-
-[142] Alude a Cleón, acusador de Laques.
-
-[143] Habla en plural, como ante un tribunal completo.
-
-[144] De la tribuna. La frase de Filocleón indica que da por terminada
-la vista.
-
-[145] La de absolución. En el tribunal se colocaban dos urnas: en la
-que estaba delante se echaban los votos condenatorios, y en la de atrás
-los de la absolución.
-
-[146] Es decir, la de absolver.
-
-[147] Estas palabras las dice Bdelicleón aparte.
-
-[148] El coro se vuelve para recitar la _parábasis_.
-
-[149] Adivino ventrílocuo, que respondía a las consultas haciendo
-creer que no era él quien hablaba, sino un genio misterioso oculto en
-su vientre. Llegó a generalizarse su sistema hasta darse el nombre
-de _Euríclides_ a sus imitadores. En tiempo de Plutarco los nombres
-Euricles y adivino eran ya sinónimos.
-
-[150] Aristófanes presentó varias de sus comedias con los nombres de
-los autores Filónides y Calístrato.
-
-[151] Esto se cree dirigido contra Éupolis.
-
-[152] En _Los Caballeros_ (_passim_), donde tan denodada y rabiosamente
-atacó a Cleón, que es la fiera descrita.
-
-[153] Meretriz ateniense.
-
-[154] Lit.: _illotos Lamiæ coleos, culum cameli_.
-
-[155] Lamia, hija de Belo y Libia, fue amada por Júpiter. Juno, celosa,
-mató a todos los hijos de esta unión, lo cual produjo tal furor a
-Lamia, que se precipitaba sobre cuantos niños veía para hacerles
-sufrir la misma suerte que a los suyos. Júpiter le permitió tomar
-todas las formas que quisiera para saciar su rabia. Esta idea que los
-antiguos tenían de Lamia, como de un monstruo indefinido, movió quizá a
-Aristófanes a escogerla para representar a Cleón.
-
-[156] Los sofistas atacados en _Las Nubes_ (_passim_).
-
-[157] El tribunal presidido por el Polemarca, nombre del tercer
-arconte, entendía en todos los negocios relativos a domiciliados y
-extranjeros. La cualidad de extranjero y la privación de los derechos
-de ciudadano que traía consigo, eran motivo de frecuentísimos pleitos
-en Atenas.
-
-[158] Se refiere a _Las Nubes_, cuya primera representación tuvo mala
-acogida.
-
-[159] Alusión a la batalla de Maratón.
-
-[160] Alusión a la frase de Leónidas, contestando al mensajero que
-le decía que los dardos de los persas oscurecían el sol: «Mejor, así
-pelearemos a la sombra.»
-
-[161] El paso de una lechuza, ave consagrada a Minerva, se consideraba
-como un augurio de victoria. La circunstancia mencionada por
-Aristófanes es histórica. (PLUT., _Vida de Temíst._, XV.)
-
-[162] Los atenienses se hicieron entonces dueños de las islas de
-Lesbos, Naxos, Paros, Samos y otras menos importantes.
-
-[163] Los demagogos, que gastaban las rentas del Estado en dádivas y
-sueldos para mantener su influencia.
-
-[164] El tribunal del _Arconte epónimo_, al que parece referirse
-Aristófanes, entendía de las tutelas y pleitos entre parientes.
-
-[165] En el Odeón, magnífico teatro construido por Pericles, donde
-tenían lugar los certámenes musicales, se hacían las distribuciones de
-harina, lo cual daba lugar a disputas que exigían la presencia de los
-magistrados.
-
-[166] El tribunal de los _Once_ entendía en los robos cometidos de día
-que no excediesen de cincuenta dracmas, y de todos los de noche. Sus
-miembros tenían a su cargo la custodia de las prisiones y la ejecución
-de las sentencias de muerte. Sócrates desde su condena quedó bajo la
-vigilancia de los Once.
-
-[167] Parece referirse a los τειχοποιοί, magistrados encargados de la
-construcción y reparación de las murallas.
-
-[168] Alusión a la deshecha borrasca que desbarató la escuadra persa
-cerca de Artemisio.
-
-[169] Por el mucho calor que le va a dar el nuevo traje.
-
-[170] Vestidos usados por los persas, que se vendían en Sardes (Lidia)
-y se fabricaban en Ecbatana. Eran de mucho abrigo.
-
-[171] Especie de capote de pieles que servía de manta en el lecho;
-fabricábase en Timeta, demo del Ática.
-
-[172] Poeta ya citado por su glotonería y molicie. (_Los Acarnienses_,
-64, 887; _Las Avispas_, 506.)
-
-[173] Frase que se empleaba para indicar dos cosas que braman de verse
-juntas. Sin duda Filocleón no tenía un aire muy elegante, a pesar de su
-nuevo vestido.
-
-[174] Los cuentos de _Lamias_ tenían alguna semejanza con los cuentos
-de brujas.
-
-[175] Personaje desconocido.
-
-[176] Androcles y Clístenes son citados burlescamente para censurar
-la falta de acierto de que adolecían los atenienses en la elección de
-sus embajadores. Androcles era un mendigo esclavo, y escamoteador de
-bolsas, sacado a pública vergüenza en el teatro por Cratino, Ecfántides
-y Teléclides. Clístenes era un asqueroso bardaje, muchas veces citado.
-
-[177] _Efudión_ y _Ascondas_ se inclina a creer el escoliasta que son
-dos nombres fingidos por el poeta. Sin embargo, hay memoria de un
-_Efudión_ vencedor en los juegos olímpicos (_Olimpiada_ 79).
-
-[178] En el pancracio los atletas luchaban completamente desnudos.
-
-[179] Nombre de un labrador.
-
-[180] En la carrera de las antorchas salía vencedor el que llegaba con
-la suya sin apagar a la meta señalada.
-
-[181] Véase la nota al verso 215 de _Los Acarnienses_.
-
-[182] Era de buen tono no ponerse inmediatamente a la mesa. (Véase
-_Ateneo_, lib. IV.)
-
-[183] Descripción abreviada de una comida en Atenas. Para más detalles,
-puede verse la que hace Barthélemy (_Voy. du jeune Anach._, tom. III,
-pág. 526), basado en autores antiguos, de un gran banquete en casa de
-un rico ateniense.
-
-[184] Era costumbre cantar al fin de las comidas. Estas canciones de
-sobremesa se llamaban _escolios_; el primero que cantaba designaba a su
-sucesor, entregándole la rama de mirto o de laurel. Era difícil, al ser
-cogido de improviso, continuar la canción sin tener la especial aptitud
-por la cual pregunta Bdelicleón a su padre.
-
-[185] Antes de la división de los atenienses en cuatro clases, según su
-fortuna (Véanse _Los Caballeros_, Noticia preliminar), los ciudadanos
-se dividían en tres: Ribereños (_Parelios_), habitantes del llano
-(_Pedianos_), montañeses (_Acrios_ o _Superacrios_).
-
-[186] Véase la nota al verso 980 de _Los Acarnienses_.
-
-[187] Parodia de Alceo.
-
-[188] Poetisa lacedemonia (_Lisístrata_, 1237) cuyos versos eran
-preferidos por algunos bebedores al canto de Telamón, compuesto por
-Píndaro. El escoliasta (en _Las Avispas_, 1245) dice que era de Tesalia.
-
-[189] Canción compuesta cuando los de Tesalia auxiliaron a los
-atenienses contra los Pisistrátidas.
-
-[190] Era frecuente al ir a comer a casa de otro llevar su ración.
-
-[191] Cuentecillos muy cortos que solían referirse en los banquetes.
-Sus personajes eran humanos y su intención política, en contraposición
-a las fábulas esópicas, cuya intención era filosófica, y la acción
-pasaba entre animales.
-
-[192] Recuérdese lo dicho en la nota al verso 74 de esta comedia.
-
-[193] Quizá por la forma especial de su peinado.
-
-[194] Lóculo ateniense. (Véase la nota al verso 109 de _Las Nubes_).
-
-[195] Rico arruinado.
-
-[196] Ciudad de Tesalia.
-
-[197] Penestas se llamaban unos mercenarios tesalienses: este nombre
-significa también _pobre_ y _miserable_, pues tiene la misma raíz que
-_penuria_. Aminias no había sabido enriquecerse en su embajada.
-
-[198] Sobre Autómenes y sus hijos, véase la nota al verso 1281 de _Los
-Caballeros_.
-
-[199] Proverbio que se decía de los que habían visto frustradas sus
-esperanzas.
-
-[200] Por lo usado y raído.
-
-[201] Actor trágico, cuyo guardarropa fue vendido por sus acreedores.
-
-[202] Entra acompañado de una flautista y seguido de las personas a
-quienes ha maltratado.
-
-[203] Muchas mujeres de Dardania se dedicaban a la música.
-
-[204] Los antiguos encendían también antorchas en honor de sus dioses.
-
-[205] Se daba este nombre a las cortesanas, pues esta clase de mujeres
-han tenido siempre el triste privilegio de ser designadas con mil
-variados apelativos.
-
-[206] Antes citado. Filocleón pone en práctica las lecciones de su hijo.
-
-[207] Ceres y Proserpina, juramento ordinario de los atenienses.
-
-[208] Los Agoránomos.
-
-[209] Discípulo de Sócrates. (V. _Las Nubes_, 502.)
-
-[210] Poeta lírico, natural de Hermione, en el Peloponeso, al cual se
-atribuía la invención de los coros. Fue rival de Simónides.
-
-[211] Alusión a la palidez de Querefonte.
-
-[212] Título y asunto de una tragedia de Eurípides.
-
-[213] Médico de Atenas (V. _Los Acarnienses_, 1032.)
-
-[214] Mientras se le lleva su hijo, continúa contando su historieta.
-
-[215] Los delfenses irritados por las críticas de Esopo le acusaron de
-haber sustraído una copa sagrada. El fabulista les recitó entonces el
-apólogo a que se refiere Aristófanes.
-
-[216] Antiguo poeta trágico. El escoliasta supone que Jantias no se
-refiere aquí al poeta, sino a un citarista del mismo nombre, muy
-popular en tiempo de Aristófanes.
-
-[217] Parodia de una obra perdida.
-
-[218] Remedio contra la locura.
-
-[219] Frínico, a causa de haber renovado en su tragedia _La toma de
-Mileto_ el dolor de los atenienses por esta pérdida, fue condenado a
-una multa de 1000 dracmas. Su desgracia se hizo proverbial.
-
-[220] Carcino era un mal poeta trágico, cuyos hijos tenían pequeña
-estatura y ejecutaban danzas trágicas. Otro llamado Jenocles compuso
-tragedias y ganó un premio en certamen con Eurípides. Aristófanes
-vuelve a ocuparse de ellos en _La Paz_, 289, 778, 790; y en _Las
-Ranas_, 86.
-
-[221] Juego de palabras, por significar _Carcino_, cangrejo.
-
-[222] Las vinagreras tenían una forma aproximadamente esférica, y
-debían de ser de pequeñas dimensiones, porque los antiguos usaban
-el vinagre muy concentrado. Con el trípode que las sostenía debían
-parecerse a una araña levantándose sobre sus patas, y a un cangrejo,
-por lo cual Filocleón halla en el hijo de Carcino esa triple semejanza.
-
-[223] Ὀρχίλος, _reyezuelo_ (ave), tiene la misma raíz que danzante o
-bailarín.
-
-[224] Carcino.
-
-[225] El coro bailaba al presentarse en escena, pero nunca al retirarse.
-
-[226] Lib. V, 16.
-
-[227] _Historia de la literatura griega_, t. II, pág. 71.
-
-[228] _La Paz_ tiene 1356 versos.
-
-[229] _Le Théatre des Grecs_, t. VI, pág. 1.
-
-[230] Éupolis en _Los Aduladores_, y Platón, el cómico, en _Las
-Victorias_, se burlaron mucho de la imagen colosal de la Paz, que sale
-de su prisión para no decir una palabra en toda la comedia.
-
-[231] Trigeo se congratula en él de volver a ver a la Paz después de
-trece años de ausencia.
-
-[232] POYARD. _Aristophane_, pág. 200.
-
-[233] Es decir, irritado. Tratando de explicar este epíteto, dicen
-unos que es para comparar la voracidad del escarabajo al rayo que todo
-lo consume; y otros, teniendo en cuenta que el καταβάτου del original
-significa _bajar_, ven en él una alusión a la bajeza de aquel animal.
-Ambas explicaciones, como se ve, son demasiado sutiles para ser
-verdaderas.
-
-[234] La circunstancia de asistir un extranjero a la representación,
-hace creer que _La Paz_ se puso en escena en las grandes dionisiacas.
-
-[235] Σπατίλη significa _liquida alvei egestio_, y _raeduras de cuero_.
-Alusión al oficio de Cleón.
-
-[236] Refiérese sin duda a la manía de los procesos criticada en _Las
-Avispas_.
-
-[237] El nombre de _Trigeo_ (derivado de τρύγη, _vendimia_) significa
-_viñador_.
-
-[238] Los caballos de Etna (Sicilia) eran famosos por su velocidad.
-Además, según el Escoliasta, el Etna era notable por la gran variedad
-de escarabajos que en él se criaban. Los de una de sus especies, al
-decir de Platón el Cómico, llegaban a ser tan grandes como un hombre.
-
-[239] Parodia del _Belerofonte_ de Eurípides.
-
-[240] Por miedo de que algún mal olor atraiga al escarabajo.
-
-[241] Esta acusación era frecuente en Atenas. Los persas veían con
-placer las disensiones de los griegos.
-
-[242] Frase proverbial que se dirigía a los que se meten en lo que no
-les importa.
-
-[243] Véase la fábula de Samaniego _El Águila y el Escarabajo_.
-
-[244] Alusión al _Belerofonte_ de Eurípides.
-
-[245] Parodia.
-
-[246] Τὸ αἰδοῖον δείκνυσι παίζων.
-
-[247] Juego de palabras: κάνθαρος, _escarabajo_, era también el nombre
-que se daba a unas naves construidas en Naxos.
-
-[248] Uno de los tres puertos del Pireo tenía ese nombre.
-
-[249] Véase _Los Acarnienses_, donde Diceópolis echa en cara a
-Eurípides la cojera de sus héroes.
-
-[250] Ne visite ne cacate triduo.
-
-[251] Alusión a las disolutas costumbres de los habitantes de _Quíos_,
-ciudad aliada de Atenas.
-
-[252] Por efecto de su temor.
-
-[253] Es decir, un escarabajo que sirve de caballo. Alusión al
-hipocentauro.
-
-[254] Atmón era una aldea del Ática.
-
-[255] Al aspecto de los comestibles, la glotonería hace ablandarse a
-Mercurio.
-
-[256] LUCIANO se burla también de estos oficios de Mercurio. (_Diálogos
-de los Muertos. Mercurio y Maya._)
-
-[257] Exclamación ordinaria de los lacedemonios.
-
-[258] Exclamación favorita de los atenienses.
-
-[259] Véase _Los Caballeros_.
-
-[260] Esta parece la versión más verosímil de las palabras ὁ κατὰ τοῖν
-σκελοῖν que han dado lugar a muchas conjeturas.
-
-[261] Ciudad de Laconia destruida por los atenienses el año segundo
-de la guerra del Peloponeso. (TUCÍD., II, 56). Había también otra
-población del mismo nombre en el Ática. La Guerra, fingiendo arrojarla
-al mortero, echaba un _puerro_, en griego πράσον, por el parecido de
-este nombre con el de _Prasias_.
-
-[262] La Guerra echa en el mortero ajos y queso, como emblema de Mégara
-y Sicilia respectivamente.
-
-[263] En representación de Atenas. La miel del Ática era muy celebrada.
-
-[264] Para hacer más doloroso el puñetazo.
-
-[265] Al Tumulto que regresa.
-
-[266] CLEÓN, muerto en la batalla de Anfípolis. (V. la _Noticia
-preliminar_.)
-
-[267] Los que querían evitar algún mal se iniciaban en los misterios de
-Samotracia, isla del Egeo, famosa por el culto de Hécate y los dioses
-Cabiros. La iniciación se consideraba como un seguro preservativo, y
-como medio de conseguir cuanto se deseaba.
-
-[268] BRÁSIDAS, muerto en la misma batalla que Cleón.
-
-[269] General persa en tiempo de Darío.
-
-[270] Δεφόμενος.
-
-[271] Alusión, según se cree, a Alcibíades, que en el mismo año
-(TUCÍD., V., 52.) excitó a los habitantes de Patras a extender sus
-fortificaciones hasta el mar, e iba preparando los ánimos a una nueva
-guerra, con objeto de desarrollar sus planes ambiciosos.
-
-[272] Que se acostumbraba a beber a fin de las comidas.
-
-[273] General partidario de la guerra (V. _Los Acarnienses_.)
-
-[274] Cleón.
-
-[275] En el texto hay un juego de palabras intraducibie, porque γῆρας
-significa _vejez_ y la _piel_ o _camisa_ de las serpientes, y ἀσπίς
-_escudo_ y _áspid_.
-
-[276] Diversión de los asistentes a un festín, que consistía en
-arrojar a un recipiente los restos del vino de sus copas; del ruido
-que el líquido producía al caer, deducía cada jugador el cariño que
-su amante le profesaba. Había dos especies de cótabo. He aquí cómo
-los describe el Escoliasta: Primero, clavábase en tierra un palo, a
-cuya extremidad superior se adaptaba por medio de una correa una barra
-movible que sostenía dos platillos, colgados de sus brazos como de los
-de una balanza, y debajo de estos platillos se ponían dos vasijas con
-agua: cada jugador lanzaba una copa de vino sobre un platillo, que al
-llenarse descendía y chocaba con la cabeza de una estatuita de bronce
-puesta en la vasija con agua de que se ha hablado: cuando este choque
-se verificaba sin ningún derramamiento del líquido, el jugador era
-proclamado vencedor, y se le auguraba buena suerte en las lides de
-Cupido. Segundo, colocábase una vasija con agua, sobre la cual flotaban
-otras más pequeñas: el juego consistía en sumergir una de estas,
-arrojando bruscamente el vino que quedaba en el fondo de las copas.
-
-[277] Ilustre general ateniense (V. la nota al verso 562 de _Los
-Caballeros_).
-
-[278] Gimnasio de Atenas donde se ejercitaban los soldados y se ponían
-a prueba antes de una expedición militar los hombres capaces de
-resistir sus fatigas.
-
-[279] Respuesta que se había hecho proverbial. Cilicón de Mileto
-entregó sus patria a los habitantes de Priene, respondiendo a los
-que le preguntaban qué intentaba hacer: _Nada malo_. Después de su
-traición se refugió en Samos, donde uno de sus compatriotas, de oficio
-carnicero, le cortó una mano para castigar su perfidia.
-
-[280] Alusión a una costumbre judicial. Cuando había varios criminales
-condenados a la pena capital se ejecutaba uno cada día, sorteándolos al
-efecto.
-
-[281] Se refiere a las municiones de boca que tenían que adquirir los
-soldados al partir a una expedición.
-
-[282] Trigeo toma las palabras de Mercurio en su acepción obscena.
-
-[283] Al tener lugar la iniciación se ofrecía un cerdo en sacrificio.
-Los iniciados gozaban después de su muerte de una suerte más feliz. (V.
-_Las Ranas_, 454.)
-
-[284] Parodia.
-
-[285] Ironía. Pisandro era sumamente cobarde; Éupolis dice de él: «Que
-hizo la expedición de Pactolo, pero que su falta de valor le mantuvo
-siempre en la retaguardia.» Contribuyó el año 20 de la guerra del
-Peloponeso a derribar la democracia. Cuando cayó el gobierno de los
-Cuatrocientos se refugió en Decelia.
-
-[286] Mercurio era el protector de los ladrones, y ladrón él mismo.
-(Véase el _Himno a Mercurio_, atribuido a Homero.) HORACIO dice en su
-elogio (lib. I, od. X):
-
- Callidum, quidquid placuit, jocoso
- condere furto.
-
-[287] Los Persas respetaron por este motivo a Delos y Éfeso, célebres
-por el culto de Apolo y Diana.
-
-[288] Alusión a varios eclipses de sol y luna ocurridos durante la
-guerra del Peloponeso.
-
-[289] La palabra carbones tiene un sentido obsceno, significando τὸ
-γυναικεῖον αἰδοῖον.
-
-[290] Que arrojó el escudo.
-
-[291] Himno a Apolo. Era también un canto guerrero, lo cual motiva la
-respuesta de Trigeo.
-
-[292] Lit.: a Enialio, sobrenombre de Marte en Homero, pero aquí debe
-de ser una deidad diferente, aunque también guerrera, por lo cual hemos
-traducido _Belona_.
-
-[293] Da a entender que no querían la Paz.
-
-[294] Vid. _Los Acarnienses_.
-
-[295] Los de Argos fueron unas veces aliados de Esparta y otras de
-Atenas durante la guerra del Peloponeso.
-
-[296] Ya vimos en _Los Acarnienses_ el extremo a que había llegado en
-Mégara la miseria pública.
-
-[297] Ya hemos visto que el ajo era la producción más abundante en
-Mégara, y que se le atribuía la virtud de enardecer los ánimos y atizar
-los instintos belicosos.
-
-[298] Aristófanes da a los atenienses el mismo consejo que Temístocles.
-(Vid. PLUTARCO, _Vida de Temístocles_.)
-
-[299] Es decir, que expresen la abundancia de vinos que con la paz se
-van a recoger.
-
-[300] Compañeras de la Paz. _Opora_ es el otoño o la abundancia, que
-principiaba para los atenienses hacia la mitad de nuestro mes de julio,
-es decir, cuando maduran mieses y frutas. _Teoría_ era el nombre de
-las comisiones o embajadas que tenían por objeto reglamentar las
-fiestas religiosas y los espectáculos y diversiones. De modo que ambas
-compañeras de la Paz se presentan, la primera para indemnizar de sus
-pérdidas a los campesinos, y la segunda para alegrar a los ciudadanos.
-Es de advertir que los dos nombres recuerdan los de unas cortesanas,
-célebres en Atenas, por lo cual sin duda aparecían en escena con el
-traje de tales.
-
-[301] La frase griega es más gráfica: _oppedit_.
-
-[302] El célebre escultor Fidias, amigo de Pericles, recibió el encargo
-de hacer la estatua de Minerva, y fue acusado de haber sustraído parte
-del oro que al efecto se le dio. Condenado al destierro, se retiró a
-Elis, donde hizo la estatua de Júpiter Olímpico. Pericles, temeroso
-de igual suerte, y cómplice tal vez del artista, hizo decretar la
-guerra contra Mégara para distraer la atención pública de tan peligroso
-asunto. Y esta fue, según el Escoliasta, la causa de la guerra del
-Peloponeso, que no admiten algunos autores, fundados en que el
-destierro de Fidias fue muy anterior a este acontecimiento.
-
-[303] Al principiar la guerra los campesinos se refugiaron en la
-capital. (V. _Los Acarnienses_, noticia preliminar.)
-
-[304] Cleón.
-
-[305] Uno de los ministerios de Mercurio era llevar al infierno las
-almas de los difuntos.
-
-[306] Véase _Los Caballeros_.
-
-[307] Alusión a la influencia omnipotente de Cleón en aquella época.
-
-[308] Juego de palabras sin sentido en castellano, basado en la
-semejanza de ἀποβολιμαῖος, _que pierde sus armas_, y ὑποβολιμαῖος,
-_hijo supuesto_.
-
-[309] Demagogo, heredero de la influencia de Cleón y objeto de los
-continuos ataques de Aristófanes. (V. _Los Acarnienses_, 846.) Éupolis
-y Platón el Cómico también le persiguieron con sus burlas e invectivas.
-
-[310] Vid. _Las Nubes_, nota al v. 1065.
-
-[311] Simónides fue el primer poeta que se hizo pagar sus versos.
-
-[312] Poeta cómico.
-
-[313] Cratino murió el año 423 antes de nuestra era, y la última
-invasión lacedemonia tuvo lugar cuatro años antes. Aristófanes se
-refiere a la comedia de Platón titulada Λάκωνες, _Los lacedemonios_, en
-que se censuraba la afición de Cratino a la bebida.
-
-[314] _Opora_ ya hemos visto que indica el otoño y sus frutas.
-
-[315] Yerba astringente y tónica propinada contra los cólicos
-producidos por comer mucha fruta.
-
-[316] Duración ordinaria de las fiestas.
-
-[317] Verso del _Belerofonte_ de Eurípides.
-
-[318] Véase al principio de la comedia cuál era el alimento favorito
-del escarabajo.
-
-[319] _Vos expectant cupidi, arrecto pene._
-
-[320] Los que les han servido para libertar a la Paz.
-
-[321] Metro empleado en la parábasis, que el coro ha principiado a
-recitar.
-
-[322] El Escoliasta cree que Aristófanes alude a Éupolis y Cratino,
-poetas cómicos rivales suyos.
-
-[323] Véase la nota a la _Parábasis_ de _Las Avispas_, donde se
-encuentra repetido este pasaje relativo a Cleón.
-
-[324] Invectiva contra Éupolis, repetición de la que le dirigió en _Las
-Avispas_, 1206.
-
-[325] Aristófanes era calvo.
-
-[326] Véase la nota sobre Carcino y sus hijos al fin de _Las Avispas_.
-
-[327] Jenocles, uno de los hijos de Carcino, que compuso tragedias,
-abusaba en estas de la maquinaria, fiando en recursos extraños al arte
-el éxito de sus dramas.
-
-[328] Se cree que Aristófanes alude a alguna pieza de Jenocles titulada
-el ratón, que tuvo mal éxito.
-
-[329] Sobre Morsino y Melantio, véase la nota correspondiente al verso
-401 de _Los Caballeros_.
-
-[330] Aristófanes censura a menudo la ampulosidad e hinchazón de estilo
-de los autores de ditirambos. En _Las Aves_, 1372, 1409, vuelve a
-ridiculizarlos en la persona de Cinesias.
-
-[331] Ion de Quíos, poeta ditirámbico, autor de una oda en que se
-elogiaba la belleza del lucero matutino: compuso también comedias,
-epigramas y otras poesías, y ganó el premio en un certamen trágico. En
-agradecimiento, regaló a sus jueces, los atenienses, una gran cantidad
-del exquisito vino de su patria. Su nombre sirve de título a uno de los
-diálogos de Platón. Aristófanes le crítica en _Las Ranas_.
-
-[332] Opora.
-
-[333] Teoría.
-
-[334] Hay en el original un equívoco indecentísimo.
-
-[335] Planta de la familia de los bignoniáceas, que, sin duda por su
-abundancia de semillas, era tenida en Grecia como emblema nupcial. A
-los recién casados se les coronaba de hojas de sésamo y se les ofrecía
-un panecillo hecho con su harina. Todavía en los tiempos presentes se
-le amasa en Levante con almidón y miel, formando unas tortas que se
-venden en Esmirna.
-
-[336] _Sed pene opus est._
-
-[337] Demo del Ática. Celebrábanse en él cada cinco años fiestas en
-honor de Diana. La causa de la institución de las Brauronias fue la
-siguiente, según una tradición referida por el Escoliasta: «Ifigenia,
-hija de Agamenón, iba a ser sacrificada en Braurón y no en Áulide,
-según la Opinión más admitida, cuando Diana la sustituyó por una osa.
-En recuerdo de esta intervención se instituyeron las fiestas aludidas.
-Según otros, fue para apaciguar a la diosa, irritada por la muerte
-de una osa, adscrita, digámoslo así, a su templo, y favorita suya.
-En conmemoración de uno u otro suceso, ninguna joven ateniense podía
-casarse sin haber sido consagrada a Diana de Braurón.»
-
-[338] En el original hay una porción de equívocos basados en la doble
-acepción en que se toma a Teoría, significando unas veces una mujer y
-siendo otras una denominación común a todas las fiestas.
-
-[339] Los que asistían a los Juegos olímpicos o ístmicos llevaban
-tiendas para acampar al aire libre, pues la mucha concurrencia impedía
-hallar habitaciones. Hay una alusión obscena, que hacía patente
-un gesto del actor: _isthmum, nempe pudendum muliebre puellæ quam
-subagitare cupit et quod domicilium peni suo alludit, seu digito, seu
-phallo in aëre scribit_.
-
-[340] V. la nota al verso 1281 de _Los Caballeros_.
-
-[341] _Succum ejus lambendo hauriet irruens._
-
-[342] Sus vestidos.
-
-[343] Hay en toda esta descripción de las fiestas una porción de
-equívocos obscenos, que nos creemos dispensados de señalar.
-
-[344] Los pritáneos debían de presentar al Senado a los que lo
-necesitaban, pero parece que no lo hacían de balde.
-
-[345] Sacrificio que se ofrecía a las divinidades de segundo orden.
-Se ofrecían a Mercurio ollas de legumbres en recuerdo de una oblación
-igual, hecha después del diluvio por los hombres que de él se salvaron,
-para aplacar a Mercurio sobre la suerte de los fallecidos.
-
-[346] Βοΐ, _buey_, es la primera parte de βοηθεῖν, _socorrer_. El coro
-no quiere oír hablar de bueyes, porque esta palabra le recuerda los
-_socorros militares_ de que está tan harto. Como se ve, el juego de
-palabras que resulta es intraducible.
-
-[347] Para comprender este pasaje, es preciso tener presente que la
-palabra οἶ, _oveja_, la pronunciaban las jonios οΐ, deshaciendo el
-diptongo y resultando la exclamación de desaprobación y disgusto de que
-habla después el coro.
-
-[348] Harina tostada, espolvoreada de sal, que se empleaba en los
-sacrificios, bien sola, bien para esparcirla sobre las víctimas.
-
-[349] Sobre Queris véase la nota al principio de _Los Acarnienses_.
-
-[350] _Vox græca «hordeum» notat etiam virile membrum._ Lo cual explica
-la contestación siguiente.
-
-[351] Nombre que significa: _poner fin a los combates_.
-
-[352] Lago de Beocia.
-
-[353] Atenienses famosos por su glotonería.
-
-[354] Las anguilas solían aderezarse con acelgas. Las palabras que
-Aristófanes pone en boca de Melantio son verosímilmente una parodia de
-las de Jasón en la _Medea_.
-
-[355] Se compara a Estílbides, famoso adivino que acompañó a los
-atenienses en su expedición a Sicilia. Su nombre etimológicamente
-considerado significa _brillar, lucir_, y por eso se le ocurre a Trigeo
-en el momento de encenderse la llama para el sacrificio.
-
-[356] Adivino poco perspicaz criticado por su arrogancia. Éupolis se
-ocupó también de él en su comedia _Las Ciudades_.
-
-[357] Ciudad de Eubea, cuyos habitantes eran partidarios de la guerra.
-
-[358] La conversación de Trigeo con el esclavo debe entenderse que es
-aparte.
-
-[359] Los lacedemonios.
-
-[360] Adivino mencionado en _Los Caballeros_, 123.
-
-[361] Los adivinos, especialmente en tiempo de guerra, eran sostenidos
-en el Pritáneo a cuenta de la república.
-
-[362] El oráculo de Trigeo está formado de fragmentos tomados de la
-_Ilíada_, I, 467; XVI, 301; XVII, 273, y de la _Odisea_, VII, 137, etc.
-
-[363] _Ilíada_, IX, 63, 64. (Trad. de Hermosilla.)
-
-[364] _Elimnio_ era, según el Escoliasta, un templo de Eubea. Otros,
-apoyados en un fragmento del _Nauplios_ de Sófocles, creen que era un
-escollo próximo a la isla, donde ocurrían frecuentes naufragios.
-
-[365] Nombre de esclava.
-
-[366] El canto o estridulación de la cigarra era muy agradable para los
-griegos. ANACREONTE compuso una oda en honor de este insecto, y HOMERO
-(_Ilíada_, III, 525) califica de armoniosa su voz. Esopo la pondera
-igualmente en esta fábula:
-
- Un asno oyó cantar a las cigarras,
- Y de su bella voz quedó prendado.
- —¿El qué coméis, les preguntó envidioso,
- Para sacar tan agradable canto?
- —Solo rocío, contestaron ellas.
- Y el asno con artístico entusiasmo,
- —Solo rocío comeré, se dijo.
- Y al cabo de ocho días le enterraron.
-
-[367] El Taxiarco venía a ser una especie de jefe de división.
-
-[368] Una de las doce estatuas en cuyo pedestal se fijaban las listas
-de los ciudadanos que debían tomar las armas.
-
-[369] _Lapillis usos fuisse veteres abstergendis natibus postquam alvum
-exonerassent, ostendit etiam Pluti locus_, v. 817.
-
-[370] Alusión a los trierarcas, que mandaban cerrar varios agujeros
-en las naves para beneficiarse con el sueldo de los correspondientes
-remeros suprimidos.
-
-[371] Véase la nota al verso 343 de esta comedia.
-
-[372] Planta purgante que se criaba en Egipto, aunque otros dicen que
-astringente.
-
-[373] Versos de los _Epígonos_, poema atribuido a Homero.
-
-[374] Versos tomados de Homero, con ligeras alteraciones.
-
-[375] La palabra combate μαχή entra en la composición de Lámaco.
-
-[376] Nombres cuya composición envuelve la idea de consejo y lágrimas,
-unidos a guerras y combates.
-
-[377] Versos de Arquíloco, que huyó en un combate arrojando su escudo,
-y después celebró él mismo su hazaña. Cleónimo hizo lo mismo.
-
-[378] Nupciales.
-
-[379] El ANÓNIMO del Prefacio 3.º de _Las Aves_. Scholia græca in
-Aristophanem, Parisiis, ed. Didot, 1855, pág. 209.
-
-[380] Otro ANÓNIMO autor del Prefacio 2.º de las mismas, ídem, íbidem.
-
-[381] Citados por el escritor de la nota precedente.
-
-[382] ARTAUD (_Comédies d’Aristophane_, t. II, p. 5, nota) menciona
-esta hipótesis. El mismo, citando a DIÓGENES LAERCIO (lib. IX,
-_Protágoras_, 4), cita el tratado de la _República_ de Protágoras,
-único que podía haber sugerido a Aristófanes la idea refutada en el
-texto.
-
-[383] _Prose_. Milano, 1876, p. 137. _Elogio degli Uccelli._
-
-[384] 185 kilómetros.
-
-[385] Extranjero que quería pasar por ateniense. Era oriundo de Caria y
-de baja extracción.
-
-[386] No se sabe de Filócrates más que lo que dice Aristófanes.
-
-[387] Vendedor de pájaros. Era de pequeña estatura y parecido a un
-grajo.
-
-[388] Ya hemos visto que esta frase equivale a la nuestra «irse al
-infierno» o «al diablo.»
-
-[389] Al inaugurarse una ciudad se ofrecían sacrificios. Evélpides y
-Pistetero llevan los útiles necesarios.
-
-[390] Grito que imita al de la Abubilla.
-
-[391] El Reyezuelo es un pajarito, notable por una hermosa corona color
-de aurora, orlada de negro por ambos lados; vive en los bosques de
-Europa.
-
-[392] Los actores salían con máscaras y trajes imitando a las aves que
-representaban.
-
-[393] _Fingit se præ timore cacasse, et defluente merda pedes
-inquinatos habere._ En _Las Ranas_ le acontece a Baco una aventura
-semejante.
-
-[394] Juego de palabras sobre _Fasos_, que envuelve el sentido de
-delación. (V. nota al verso 726 de _Los Acarnienses_.)
-
-[395] El gallo era un animal originario de Persia. Las riñas de gallos,
-a que alude el poeta, no se introdujeron en Atenas hasta después de las
-guerras médicas.
-
-[396] Puerto de Atenas.
-
-[397] Τρόχιλος, _reyezuelo_, tiene la misma raíz que τρέχω, _correr_.
-
-[398] Sin duda con el ruido de sus alas.
-
-[399] Los nombres griegos de _selva_ y _puerta_ solo difieren en una
-letra.
-
-[400] La Abubilla es notable por su hermoso copete longitudinal,
-compuesto de dos hileras de plumas que, al elevarse, forman un penacho
-color de oro con orla negra, sumamente lindo.
-
-[401] El pico de la Abubilla es muy largo, relativamente a su cuerpo.
-
-[402] Sófocles en su _Tereo_ presentó la transformación del
-protagonista en pájaro, y es de creer que el personaje de Aristófanes
-trajese una máscara y traje parecidos a los del héroe trágico.
-
-[403] Atenas acababa de equipar una flota para enviarla a Sicilia.
-
-[404] Alusión a la manía censurada en _Las Avispas_.
-
-[405] Es decir, enemigos de procesos.
-
-[406] Atenas.
-
-[407] Juego de palabras: el hijo de Escelias se llamaba _Aristócrates_:
-fue uno de los principales partidarios del gobierno oligárquico,
-llamado de los Cuatrocientos, que se estableció en Atenas tres años
-después de la representación de _Las Aves_. (V. TUCÍDIDES, VIII, 89.)
-
-[408] Aristófanes supone irónicamente lo contrario del _donec eris
-felix multos numerabis amicos_.
-
-[409] _Neque testículos attrectasti._
-
-[410] La galera _Salamina_ solo se empleaba en las necesidades más
-apremiantes. Destinábase principalmente a traer a Atenas los ciudadanos
-fugitivos que habían de ser juzgados. En esta nave se vio obligado
-a regresar de Sicilia Alcibíades, para responder a la acusación de
-sacrilegio por haber mutilado las estatuas de Mercurio. Sabido es que
-se escapó en el camino. (TUC., VI, 61.) Este pasaje de Aristófanes
-sirve al P. Brumoy para apoyar su conjetura sobre la intención de _Las
-Aves_, de que se ha hecho mérito en la Noticia preliminar.
-
-[411] Poeta trágico, que padecía de lepra.
-
-[412] Es decir, tuerto; porque Opuncio, contemporáneo de Aristófanes,
-tenía este defecto.
-
-[413] Los recién casados se coronaban de esas plantas y comían tortas
-de sésamo. Véase la nota al verso 869 de _La Paz_.
-
-[414] Citado en _La Paz_ (v. 1008) por su glotonería.
-
-[415] En _Los Caballeros_ hemos visto un juego escénico semejante.
-
-[416] _Polo_, de πολεῖν, _girar_.
-
-[417] Las palabras πόλος (_polo_) y πόλις (ciudad) son muy parecidas en
-griego.
-
-[418] Lit.: _de hambre meliense_, frase corriente en tiempo de
-Aristófanes para expresar una necesidad extremada. Su origen fue el
-hambre horrible que sufrieron los habitantes de Melos durante el asedio
-de los atenienses en el año dieciséis de la guerra. (V. TUC., v. 116.)
-
-[419] El original dice: «a mi ruiseñor», porque el nombre de este
-pájaro es femenino en griego. No traducimos _Filomela_, porque
-Aristófanes, así como Anacreonte, opinaba que la convertida en ruiseñor
-después de la catástrofe de Itis fue Procne, y no su hermana Filomela,
-como suponía la tradición aceptada por Virgilio (_Georg._, IV) y Ovidio
-(_Metam._, I, 6), y por la generalidad de los escritores antiguos.
-
-[420] Este trecho es imitación o parodia de otros de Sófocles y
-Eurípides, en que se ponderaba el canto del ruiseñor.
-
-[421] Pájaro que hace su nido en los agujeros de las peñas.
-
-[422] Zancuda, notable por el hermoso rojo de su plumaje, alternando
-con un blanco deslumbrador. Su nombre vulgar es _flamenco_.
-
-[423] Los pavos reales eran muy poco conocidos en Atenas en tiempo de
-Aristófanes, y se enseñaban por dinero, como animales raros. Véase la
-nota sobre el particular en _Los Acarnienses_.
-
-[424] Alusión a una tragedia de Esquilo perdida.
-
-[425] El Escoliasta cree que es el gallo, por ser originario de Persia.
-
-[426] Montura ordinaria de los persas.
-
-[427] Para descifrar este aparente galimatías es preciso tener en
-cuenta que Aristófanes hace una doble alusión a la fealdad de Filocles
-y a sus plagios. Filocles, en efecto, tenía el cráneo muy puntiagudo,
-lo cual le daba cierta semejanza con la Abubilla y con la Alondra, a
-la que se le compara más adelante (_Aves_, 1295), al darle por apodo
-el nombre de este pájaro. Compuso además _La Pandiónida_, tetralogía
-de la cual formaba parte el _Tereo_, tragedia en que sin duda plagió
-inconsideradamente a otra del mismo título de Sófocles. De suerte que
-el texto aclarado es: «Esa tragedia titulada _Tereo_ es producción de
-la fantasía de Filocles, que la tomó del _Tereo_ de Sófocles, y yo
-(_Tereo_) soy el que con mis aventuras he dado asunto a ambas.»
-
-[428] Calias era _daduco_ (_porta-antorcha_) en los misterios de
-Ceres, y asistió revestido de sus hábitos sacerdotales a la batalla de
-Maratón. Un persa a quien hizo prisionero le entregó un tesoro, que fue
-la base de su fortuna. Este mismo Calias fue vencedor en las carreras
-de caballos de los juegos olímpicos, en memoria de cuyo triunfo llamó
-Hipónico a su hijo.
-
-[429] Calias se había arruinado por mala conducta.
-
-[430] Lit.: el _catofagas_, es decir, que come con la cabeza baja.
-Pájaro granívoro, según Suidas.
-
-[431] Alusiones a la voracidad y cobardía de Cleónimo, que, como vamos
-viendo, nunca escapa sin su correspondiente lancetazo.
-
-[432] Los que corrían en el _diaulo_ o doble estadio llevaban un
-penacho. Este juego, que era uno de los olímpicos, consistía, como
-indica su nombre, en recorrer dos veces toda la extensión del campo.
-
-[433] Juego de palabras insustancial, basado en que λόφος significa
-_cresta_ y _colina_. Se atribuía a los carios, pueblo belicoso, la
-invención de los penachos. (HEROD., _Hist._, I, 171.)
-
-[434] _Ceirilo_, nombre de pájaro, cuya raíz significa _rasurar_, por
-lo cual alude el poeta a Espórgilo.
-
-[435] Barbero de Atenas, cuyo establecimiento gozaba de mala fama,
-según Platón el Cómico en _Los Sofistas_.
-
-[436] Frase proverbial equivalente a la nuestra «llevar agua al río.»
-
-[437] O _polla sultana_: el nombre griego, aceptado en los libros de
-historia natural, es más expresivo y exacto.
-
-[438] Alusión a los trágicos, que hacían derramar lágrimas a Edipo
-después de haberse arrancado los ojos.
-
-[439] Nótese la semejanza de esta escena con las análogas de _Los
-Acarnienses_ y _Las Avispas_.
-
-[440] Reconociéndoles por atenienses.
-
-[441] Las estratagemas empleadas recientemente por Nicias en el sitio
-de Melos le habían dado celebridad.
-
-[442] Lit.: ¡Eleleleu!, grito de guerra.
-
-[443] De la tribu de Pandión, de quien fue hija Procne, esposa de Tereo.
-
-[444] Lugar en que se verificaban los enterramientos. Había dos
-Cerámicos; uno exterior, donde eran sepultados los que habían muerto en
-el campo de batalla, y otro dentro de la ciudad, en el cual estaban los
-lupanares.
-
-[445] Ciudad del Peloponeso, entre Corinto y Sicione, cuyo nombre
-significa _pájaro_. Poco antes de la representación de _Las Aves_, los
-atenienses habían sido derrotados en sus inmediaciones.
-
-[446] Dirigiéndose a los esclavos.
-
-[447] En _Los Acarnienses_, 279, hemos visto indicada la misma
-costumbre de colgar las armas junto al hogar.
-
-[448] Fórmula empleada para la promulgación de las leyes.
-
-[449] Los preparativos para pronunciar un discurso y ponerse a la mesa
-eran idénticos.
-
-[450] Nombre de un demo del Ática, que significa _cabeza_.
-
-[451] Los demás personajes la llevaban inclinada.
-
-[452] Demo del Ática.
-
-[453] El milano aparecía en Grecia al empezar el buen tiempo. Los
-pobres celebraban su venida.
-
-[454] De los que llevaba en la boca, según costumbre muy generalizada.
-
-[455] Sin duda el saco que llevaba para traer la harina comprada con el
-óbolo tragado.
-
-[456] Los egipcios y fenicios practicaban la circuncisión.
-
-[457] General ateniense, ambicioso y venal. Aristófanes se burla en
-otros pasajes de su fealdad y de su manía de teñirse los cabellos (_Las
-Junteras_, 630, 736).
-
-[458] En griego no hay más diferencia que de una letra entre el nombre
-de Júpiter y el del ganso, Ζῆνα y χῆνα. Lampón era un adivino.
-
-[459] Nombres de pájaros y de gigantes.
-
-[460] _Ut mentulam eis annulo constringatis, ne amplius illas futuant._
-
-[461] La comparación de Homero se refiere a Juno y Minerva y no a Iris.
-Sin duda esta es una de las correcciones que ha sufrido el texto de la
-_Ilíada_.
-
-[462] Templo y oráculo de Júpiter en Libia.
-
-[463] Tenía fama de moroso en sus operaciones militares. (V. TUC. VI,
-25, y PLUTARCO, _Vida de Nicias_.)
-
-[464] Se conserva un fragmento de Arquíloco sobre esta fábula. (V.
-APRAIZ, _Estudios sobre la fábula_, publicados en _El Ateneo_, tom. I,
-p. 413.)
-
-[465] Nombres de esclavos.
-
-[466] Según el Escoliasta, el atavío de Procne imitaba el traje de las
-cortesanas y el plumaje del ruiseñor.
-
-[467] _Quam ipsi crura lubens divaricarem._
-
-[468] Sigue la _Parábasis_.
-
-[469] Filósofo citado en _Las Nubes_. (V. la nota al v. 361.)
-
-[470] Estos pronósticos se encuentran en _Las obras y los días_ de
-HESIODO (v. 45, 448, 629.)
-
-[471] El timón se separaba de la nave cuando no estaba en el mar.
-
-[472] Famoso caco ateniense. (Vid. _Acarnienses_, 1167.)
-
-[473] Lit.: un _pájaro_. Empleamos la palabra _auspicio_ en cuya
-composición entra el nombre de Ave.
-
-[474] Oída por casualidad, se entiende.
-
-[475] Lit.: _leche de pájaros_, que es como si dijéramos una vida de
-Jauja.
-
-[476] Imitaciones del canto de varias aves.
-
-[477] Se hacía una marca en la frente a los esclavos fugitivos.
-
-[478] Abuelo de Espíntaro, a quien echa en cara su cualidad de
-extranjero.
-
-[479] Véase la nota al verso 11 de esta comedia.
-
-[480] Se cree fue uno de los que mutilaron las estatuas de Mercurio la
-víspera de la expedición a Sicilia.
-
-[481] Río de Tracia (hoy _Marizza_).
-
-[482] Cestero, que se enriqueció fabricando botellas de mimbre.
-
-[483] Pistetero y Evélpides vuelven provistos de alas.
-
-[484] Verso de _Los Mirmidones_ de Esquilo, tragedia de la cual solo se
-conservan fragmentos.
-
-[485] Hay en el original el juego de palabras que hemos podido
-conservar en la traducción.
-
-[486] Significa ciudad de las nubes y los cucos.
-
-[487] Ciudadanos que se jactaban de tener riquezas, siendo pobrísimos.
-
-[488] Otro lugar imaginario.
-
-[489] Véase la nota al verso 562 de _Los Caballeros_.
-
-[490] _Pelárgico_ en vez de _Pelásgico_. Se llamaban así los antiguos
-muros de la ciudadela de Atenas. Además este adjetivo recuerda en
-griego el nombre de las cigüeñas.
-
-[491] El gallo. Alusión a la metamorfosis de Alectrión, criado de
-Marte, en gallo, por no haberle avisado a tiempo la venida de Vulcano,
-cuando estaba entretenido en amorosos hurtos con la diosa Venus.
-
-[492] Los que hacían la ronda por las murallas llevaban una campanilla,
-a la cual debían responder los centinelas.
-
-[493] En vez de χαῖρε, _adiós_, le dice οἴμωζε, _llora_.
-
-[494] Con el agua lustral. Véanse en _La Paz_ ceremonias idénticas.
-
-[495] Los flautistas se colocaban una correa delante de la boca.
-
-[496] En esta oración burlesca van mezclados nombres de dioses y aves.
-El poeta dice Σουνιάρακε en vez de Σουνιάρατε, _dios adorado en Sunio_,
-epíteto de Neptuno.
-
-[497] Ὀρτυγομήτρα, que significa _madre de las codornices_ y de la isla
-_Ortigia_ o Delos que acogió a Latona.
-
-[498] Sobrenombre de Diana.
-
-[499] Alude a la traza de avestruz de Cleócrito.
-
-[500] Como Quíos era una de las aliadas más fieles de Atenas, las
-oraciones solían terminar con la fórmula: «en favor de Atenas y de
-Quíos», que el sacerdote añade a su súplica como por la fuerza de la
-costumbre.
-
-[501] Los esclavos llevaban el cabello rapado. La cabellera larga era
-signo de ingenuidad y nobleza. En cuanto a los poetas de cierta índole,
-parece que también en aquellos tiempos eran melenudos.
-
-[502] Llamábanse _partenias_ las los versos cantados por coros de
-doncellas.
-
-[503] A los diez días de su nacimiento se ponía nombre a los niños,
-celebrándose este suceso con un banquete. Aristófanes, al mismo tiempo
-que parodia el estilo y versificación de la poesía lírica, intercala
-unos versos de Píndaro sobre Hierón, fundador de Etna, en Sicilia.
-
-[504] Dirigiéndose a uno de los presentes.
-
-[505] Hierón había regalado a Píndaro un tiro de mulas, y el poeta le
-pedía además un carro.
-
-[506] Galimatías poético, parodia del estilo ditirámbico.
-
-[507] Que el sacerdote iba a sacrificar.
-
-[508] Adivino citado varias veces (_Los Caballeros_, 123; _La Paz_,
-1070).
-
-[509] Que era el sitio que ocupaba _Orneas_, de que antes se ha hablado.
-
-[510] Personas ya citadas.
-
-[511] Célebre astrónomo y geómetra, autor del ciclo de diez y nueve
-años, destinado a armonizar el año solar y el lunar. La aceptación de
-este ciclo produjo algunas alteraciones en el calendario ateniense, de
-que ya se ocupó Aristófanes en _Las Nubes_.
-
-[512] La aldea de Colona debía a Metón el establecimiento de una fuente.
-
-[513] Comparación atribuida al pitagórico Hippón. (V. _Las Nubes_, 95.)
-
-[514] Alusión a la ley de _Xenelasia_, vigente en Lacedemonia.
-
-[515] Magistrados encargados de recibir a los extranjeros que venían
-a Atenas. Cada ciudad extranjera tenía en Atenas sus próxenos, cuyas
-funciones se parecían algo a las de nuestros cónsules.
-
-[516] Los inspectores estaban encargados de vigilar las ciudades
-tributarias de Atenas.
-
-[517] Citado antes, y en _La Paz_, 1008.
-
-[518] Sátrapa persa.
-
-[519] Habitantes de Olofixo, ciudad situada al pie del monte Atos,
-dependientes de Atenas. Nefelococigia es considerada por los atenienses
-como una colonia suya, y por eso tratan de imponerle las leyes de la
-metrópoli.
-
-[520] Pueblo de invención de Aristófanes, cuya radical significa
-«llorar.»
-
-[521] El mes _Muniquion_ principiaba, según el ciclo de Harpalo, el 6
-de mayo, y según el de Metón, el 28 de marzo. Llamábase así, por las
-fiestas Muniquias en honor de Diana y en conmemoración de la batalla de
-Salamina en Chipre, que se celebraban en él.
-
-[522] Diágoras, después de la destrucción de Melos, su patria, se
-estableció en Atenas, distinguiéndose por su impiedad, divulgando los
-misterios de Eleusis y tratando de disuadir a los ciudadanos de su
-iniciación. Con este motivo fue acusado y tuvo que huir, pereciendo
-en un naufragio. Los atenienses pusieron precio a su cabeza. Como una
-prueba de su irreligiosidad se cita que no teniendo leña para hacer la
-comida, echó al fuego una estatua de Hércules, diciendo: «Debes hacer
-en obsequio mío un decimotercero trabajo, que será el de cocer estas
-lentejas.»
-
-[523] Vimos ya en _Las Avispas_ que los atenienses prodigaban las
-acusaciones de tiranía. Aristófanes se burla de los oradores que las
-presentaban.
-
-[524] Después de su célebre juicio para la adjudicación de la manzana
-de oro.
-
-[525] Las monedas atenienses tenían grabada una figura de lechuza.
-Estas monedas acabaron por llamarse _lechuzas_, así como entre nosotros
-el nombre de _peluconas_ y _perros chicos_ sirve para designar las
-onzas de oro y las monedas de 5 céntimos de peseta.
-
-[526] En griego ἀετός, significa _águila_ y _frontón_.
-
-[527] Era costumbre colocar sobre las estatuas unas cubiertas de metal
-para librarlas de las inmundicias de los pájaros.
-
-[528] Lit.: _Alpheum spirans_, frase que quiere indicar que venía con
-el sobrealiento de los que acaban de correr en estadio olímpico que
-estaba a la orilla del Alfeo.
-
-[529] Proxénides y Teógenes han sido citados antes.
-
-[530] Como se ve, también se conocían las andaluzadas en Atenas.
-
-[531] O cien _orgías_, que equivalen próximamente a 185 metros.
-
-[532] Las grullas se lastran con piedras, dice el Escoliasta, para no
-ser arrastradas por el viento, y para conocer al arrojarlas si vuelan
-sobre el mar o sobre la tierra.
-
-[533] Parodia del proverbio: «¿Qué no harán las manos?»
-
-[534] Navío, por las alas que le sirven de velas o de remos; y casco,
-por el penacho.
-
-[535] Pistetero continúa fijo en su idea de que Iris es una nave. La
-_Paralos_ y la _Salamina_ eran las dos galeras sagradas, célebres por
-su velocidad. Véase antes la nota sobre la _Salamina_.
-
-[536] Escoge esta ave por ser _bene coleatus_, τρίορχος.
-
-[537] Parodia del estilo trágico.
-
-[538] Parodia del verso 686 de la _Alceste_ de Eurípides.
-
-[539] Tomado de la _Níobe_ de Esquilo.
-
-[540] Nombre de un pájaro y de un gigante. Su denominación vulgar es
-_polla sultana_. Sabido es en qué grave aprieto pusieron los gigantes a
-Júpiter.
-
-[541] El Escoliasta dice que la frase aparte debe entenderse: «hazme
-callar.» Boissonade propone la interpretación que seguimos.
-
-[542] V. _Las Nubes_, v. 835.
-
-[543] Había en Atenas riñas de codornices a semejanza de las de gallos.
-
-[544] Nombre de esclavo.
-
-[545] Es decir, de ruiseñores, de alondras, de cisnes y demás aves
-cantoras.
-
-[546] De águilas, cornejas, etc.
-
-[547] De porfiriones, gaviotas, mergos, etc.
-
-[548] Parodia del _Enomao_ de Sófocles.
-
-[549] La palabra que en griego significa _ley_, solo se diferencia en
-el acento de la que significa _pasto_.
-
-[550] Alusión a algún pájaro llamado el _huérfano_.
-
-[551] Los atenienses estaban entonces sitiando a Anfípolis, en Tracia.
-
-[552] Tomado de Anacreonte. Cinesias era un poeta ditirámbico cuyo
-estilo hinchado y pretencioso parodia Aristófanes.
-
-[553] Cinesias era muy alto y delgado. El epíteto _filirino_ (de tilo)
-que Aristófanes le da, puede significar largo y estrecho como una
-percha.
-
-[554] Grito con que en las naves se mandaba detenerse a los remeros.
-
-[555] Leotrófides era un poeta ditirámbico notable por su flacura y
-palidez.
-
-[556] Versos tomados de _Alceo_.
-
-[557] Es decir, de la primavera, porque su raído manto no le podía
-librar del frío.
-
-[558] Parodia del verso de _Los Mirmidones_ de Esquilo: «¡Armas!
-¡Necesito armas! ¡Necesito armas!»
-
-[559] Ciudad de Acaya, notable por los mantos de abrigo que en ella se
-fabrican. Era la _Palencia_ de los griegos.
-
-[560] Los atenienses obligaban a sus aliados insulares y continentales
-a traer sus negocios a los tribunales de la metrópoli. Esto, que era un
-vejamen gravísimo, lo defiende, sin embargo, JENOFONTE en su _República
-ateniense_.
-
-[561] Diítrefes era un rico que tenía muchos caballos. Ya hemos visto
-en _Las Nubes_ que la afición a la equitación era muy común y ruinosa
-en los jóvenes atenienses.
-
-[562] Esto se lo dice enseñándole unos azotes de cuero. Los de Córcira
-tenían fama.
-
-[563] _Cardias_ era una ciudad de Tracia cuyo nombre significa
-_corazón_ o _valor_. Esto y lo siguiente son burlas sobre la cobardía
-de Cleónimo, tantas veces mencionada.
-
-[564] Célebre ladrón, cuyo encuentro era peligroso de noche. Véase la
-nota al verso 1167 de _Los Acarnienses_.
-
-[565] Trata de saber si está el cielo cubierto o despejado.
-
-[566] Duraban cinco días y se ayunaba el tercero.
-
-[567] Apolo era el patrono de los ciudadanos de Atenas; como
-Execéstides era extranjero, su patrono debía de serlo también.
-
-[568] Nombre de un pueblo de Tracia.
-
-[569] Ἐπιτριβίης, tiene cierta semejanza con _Tríbalo_.
-
-[570] Prometeo regaló el fuego a los hombres, incurriendo por esto en
-el enojo de Júpiter.
-
-[571] Célebre misántropo.
-
-[572] Ya hemos visto en _Los Acarnienses_ que era costumbre llevar un
-quitasol detrás de las canéforas.
-
-[573] Seres fabulosos que habitaban en la zona _tórrida_. Sus pies
-eran más grandes que el resto del cuerpo, de suerte que cuando el
-calor se dejaba sentir con exceso, adoptaban la posición cuadrúpeda y
-se servían de uno de sus pies como de quitasol, de donde les vino el
-nombre de _esciápodas_. Aristófanes coloca a los filósofos socráticos
-en este país, para indicar su constitución física empobrecida por las
-cavilaciones, y su poca policía.
-
-[574] Este orador era notable por su cobardía. El mismo Jenofonte, de
-ordinario inofensivo, dice de él en el _Banquete_, que no se atrevía a
-mirar de frente una lanza. (Véase _La Paz_, 395, nota.)
-
-[575] Vid. HOMERO, _Odisea_, IX.
-
-[576] Véase la nota correspondiente en _Las Nubes_.
-
-[577] Lo ordinario era recoger el manto sobre el hombro izquierdo, como
-nuestros embozos.
-
-[578] General que para cubrirse las úlceras de las piernas se dejaba
-caer el manto.
-
-[579] Fingiendo no haberlos visto.
-
-[580] Dulcificando la voz a la vista de los preparativos culinarios.
-
-[581] Neptuno jura burlescamente por sí mismo.
-
-[582] Jerga ininteligible.
-
-[583] El texto de la ley está en prosa.
-
-[584] Formalidad que solo se llenaba con los hijos legítimos.
-
-[585] Tal parece ser el sentido de las incorrectas palabras del
-Tríbalo. Sus colegas no le comprenden bien.
-
-[586] Nombre de un puerto en la isla de Quíos. Envuelve la idea de
-delación y es una alusión a los sicofantas y oradores.
-
-[587] Palabra compuesta de dos que significan _lengua_ y _vientre_, es
-decir, los que viven del producto de su lengua.
-
-[588] La palabra σῦκον, _higo_, entra en la composición de _sicofanta_
-o _delator_.
-
-[589] Gorgias, célebre retórico y sofista. Platón dio su nombre a uno
-de sus más bellos diálogos. Filipo se cree que era un delator.
-
-[590] V. _La Paz_, verso 1060.
-
-[591] Tecnicismo coreográfico.
-
-[592] Así lo indica el Anónimo autor de su prefacio: ἐκλήθη Λυσιστράτη
-παρὰ τὸ λῦσαι τὸν στρατόν.
-
-[593] Lisístrata se queja (v. 104) de que su marido hace siete meses
-que está de guarnición en Pilos, que fue recobrado por los lacedemonios
-el año 23 de la guerra; habla después de la defección de los milesios
-(v. 108), que tuvo lugar al principio del año vigésimo de la guerra.
-La alusión a desastres recientes (v. 586) solo puede referirse a los
-de Sicilia, y la libertad con que habla de Pisandro hace suponer que
-estaba ya abolido el gobierno oligárquico de los Cuatrocientos, que
-cayeron en el año 21 de la guerra (Véase TUCÍDIDES, VIII).
-
-[594] Las divinidades citadas por Lisístrata eran todas favorables a
-la crápula y la disolución. Para explicar el sobrenombre de _Colíade_,
-dado a Venus, el Escoliasta cuenta la siguiente tradición. Unos
-bandidos se apoderaron de un joven ateniense, y le ataron todos los
-miembros (κωλῆ), pero le libertó la hija del capitán de la banda. En
-recuerdo de esta prueba de amor, el joven edificó un templo y lo dedicó
-a Venus, que se llamó _Colíade_, del nombre de los miembros desatados.
-Sobre la advocación de _Genetílide_ véase _Las Nubes_, nota al verso 52.
-
-[595] Ya hemos visto lo estimadas que eran las del lago Copáis.
-
-[596] Especie de túnica que no se sujetaba con ceñidor.
-
-[597] Especie de calzado.
-
-[598] Para pasar de Salamina al Ática, de la cual estaba separada
-por un canal de poca anchura. Hay en el texto uno de los equívocos
-indecentes de que está plagada la comedia.
-
-[599] Sin duda, porque habiendo sido su país muy castigado por la
-guerra, debían de ser más solícitas en procurarse la paz.
-
-[600] Teógenes era un hombre rico y supersticioso, que no emprendía
-nada sin consultar a una estatua de Hécate, diosa, según la creencia
-vulgar, de los honores y la buena fortuna. Su mujer era natural que
-siguiese sus prácticas.
-
-[601] Aldea del Ática.
-
-[602] Lámpito era hija de Leotíquides, mujer de Arquidamo, y madre de
-Agis, los tres reyes de Lacedemonia.
-
-[603] Juramento ordinario de los Espartanos. Todo lo que dicen Lámpito
-y las demás lacedemonias está en dialecto dórico.
-
-[604] En una especie de danza llamada _bibasis_. Alusión a los
-ejercicios gimnásticos que los jóvenes de ambos sexos hacían en Esparta.
-
-[605] Para ver si están gordas.
-
-[606] El poleo crecía espontáneamente y con mucha abundancia en Beocia.
-La frase alude a una costumbre del tocador griego.
-
-[607] Célebre por sus muchas y bellas cortesanas, que se hacían pagar
-muy caros sus favores; de donde vino el proverbio: _No todos pueden ir
-a Corinto_.
-
-[608] General ateniense, cuya lealtad a la república era sospechosa.
-Parece que las tropas de Atenas estaban, cuando se representó la
-Lisístrata, vigilando a los pueblos de la Tracia, y no muy seguros de
-su general Éucrates.
-
-[609] En la Noticia preliminar a _Los Caballeros_ vimos que
-los atenienses se habían apoderado de esta plaza fuerte de los
-lacedemonios: estos no consiguieron recobrarla hasta dos años después
-de la representación de la Lisístrata, o sea en el 22 de la guerra del
-Peloponeso.
-
-[610] Lit: _Sed nec mœchi relicta est scintilla. Ex quo enim nos
-prodiderunt Milesii, ne olisbum quidem vidi octo digitos longum qui
-nobis esset coriaceum auxilium._ El Reverendo P. Lobineau hizo, según
-M. Artaud, un sabio comentario sobre tan resbaladiza materia. La
-defección de los milesios, por consejo de Alcibíades, tuvo lugar el año
-vigésimo de la guerra (Véase TUC., VIII, 17).
-
-[611] Aristófanes echa en cara a menudo a las mujeres su afición a la
-bebida.
-
-[612] En el _Banquete_ de Platón, usa nuestro poeta la misma
-comparación, al desenvolver su peregrina teoría sobre la belleza y el
-amor.
-
-[613] Monte de la Laconia.
-
-[614] Lit: _Abstinendum est a pene_. La proposición de Lisístrata
-produce malísimo efecto en su auditorio.
-
-[615] Lit: «No somos más que Neptuno y barca.» Expresión proverbial,
-cuyo equivalente es el indicado en el texto.
-
-[616] Amorgos era una de las Cícladas, entre Naxos y Cos. Se fabricaban
-en ella telas finísimas, casi transparentes, y de gran precio. Algunos
-suponen que estas telas se llamaban así, o a causa de su color, o por
-la planta de que estaban hechas. (V. SUIDAS, _Etym. magn._; POLLUX,
-VII, 16.)
-
-[617] Siempre que se trata del amor, usa Aristófanes expresiones de una
-obscenidad intraducibie, aunque muy gráficas.
-
-[618] Alusión a la _Andrómaca_ de Eurípides, v. 620.
-
-[619] Este proverbio se aplicaba a los que se toman un trabajo inútil.
-_Intelligit femina penem coriaceum de quo supra_. Ferécrates era un
-poeta cómico contemporáneo de Aristófanes que citó ese proverbio en
-alguna de sus piezas.
-
-[620] En él había de reserva mil talentos. El templo de Minerva estaba
-en la ciudadela.
-
-[621] Los alguaciles y arqueros de Atenas eran casi todos escitas; y
-Lisístrata quiere conformarse con la costumbre.
-
-[622] Alusión a _Los Siete contra Tebas_, donde los jefes prestan un
-juramento en la forma indicada por Lisístrata.
-
-[623] _Mentulam innuit, ex aliqua venerea statura quæ equestris
-dicitur._
-
-[624] Parodia de Esquilo.
-
-[625] Para jurar se ponía la mano sobre la víctima; costumbre que se ha
-conservado.
-
-[626] Dice esto echando vino en la copa.
-
-[627] Esta circunstancia era de buen agüero en los sacrificios.
-
-[628] La primera que jurase debía beber también la primera.
-
-[629] En los festines parece que se echaban suertes para fijar el orden
-en que habían de beber los convidados.
-
-[630] _Maligne ei præbebo et motus non addam._
-
-[631] Hemos eliminado la traducción de dos versos cuya versión latina
-es: _Non tollam calceos sursum ad lacunar. Non conquiniscam instar
-leœnæ in cultri manubrio._
-
-[632] Acuden a los gritos de las mujeres cargados de haces de leña para
-incendiar las puertas de la ciudadela y quemar a las invasoras. Estas
-se aprestan a una resistencia enérgica.
-
-[633] Se cree que sea Lisístrata. Licón era un demagogo que entregó
-Naupacto a los enemigos. Los demás nombres de esta primera parte del
-coro son de pura invención.
-
-[634] Rey de Lacedemonia, que un siglo antes de la representación de la
-_Lisístrata_ consiguió apoderarse de la ciudadela. Tuvo que capitular.
-(V. HEROD., V, 62.)
-
-[635] Distrito del Ática, llamado así porque lo formaban cuatro aldeas:
-Maratón, Enoe, Probalnito y Tricoriso.
-
-[636] Las mujeres de Lemnos asesinaron en cierta ocasión a sus maridos:
-más tarde, los habitantes de aquella isla, para vengarse de los
-atenienses que les habían injuriado, les arrebataron muchas de sus
-mujeres y mataron los hijos que nacieron de este concubinato. Todo
-esto hacía que los isleños de Lemnos tuviesen malísima reputación,
-formándose como expresión de esta idea la frase Κακὸν λήμνιον, _peste
-de Lemnos_, para indicar las cosas peores.
-
-[637] Es decir, partidario de la democracia, cuyo gobierno acababa de
-establecerse en Samos. (V. TUC., VIII.)
-
-[638] Distinto del primero, y compuesto de mujeres que acuden con
-cántaros de agua en auxilio de sus compañeras.
-
-[639] Otras ediciones ponen estas palabras en boca de Estratilis.
-
-[640] Alusión a un verso en que Hipponax amenazaba a Búpalo. Este
-Búpalo era un escultor célebre, que representó a Hipponax con toda
-su deformidad natural, por lo cual el poeta escribió contra él tan
-violenta sátira, que el escultor se ahorcó desesperado.
-
-[641] _Et nunquam alia canis testiculis te prehendet_; dando a
-entender, _quia ego tibi prius avellam_.
-
-[642] Lit.: _Aqueloo_, nombre de un río.
-
-[643] En griego Πρόβουλος. Las atribuciones de estos magistrados no
-están bien definidas: unos creen que eran una especie de jefes de
-policía; otros que su misión se reducía a preparar los asuntos que
-habían de discutirse en el Senado; y otros, en fin, opinan que era un
-cargo extraordinario creado en épocas críticas, como en tiempo de la
-invasión de Jerjes y después de las derrotas en Sicilia.
-
-[644] Fiestas en honor de Adonis que duraban dos días y eran celebradas
-solo por las mujeres. En el primero lamentaban su muerte dando gritos
-sobre los terrados de las casas; y en el segundo, se regocijaban como
-si hubiese vuelto a la vida.
-
-[645] Este orador, enemigo de Nicias, sostuvo la conveniencia de la
-expedición de Sicilia, en que murió aquel general. Aristófanes venga la
-muerte de su amigo.
-
-[646] Parodia del apodo _Buciges_ (_buey de tiro_), que tenía
-Demóstrato. Le llama _Colociges_ por su locura, fatal a Atenas (χόλος,
-_locura furiosa_).
-
-[647] _Qui penem habet haud quaquam puerile._
-
-[648] De la ciudadela, donde se guardaba el dinero del Estado.
-
-[649] Hija de Cécrope, por la cual juraban las atenienses.
-
-[650] _Mox cacabis calcatus._
-
-[651] Para curarse las heridas.
-
-[652] La legión femenina da una buena soba a los arqueros.
-
-[653] Véanse _La Paz_, 395; _Las Aves_, 1556, nota.
-
-[654] Las últimas palabras se las dirige Héctor a Andrómaca en la
-_Ilíada_, VI.
-
-[655] Es decir, en juzgar. (V. _Los Caballeros_, 41.)
-
-[656] Venus.
-
-[657] _Si viris tentiginem jucundam ingeneraverint, ut quasi baculos
-penes erigant..._
-
-[658] Nombre que significa: _las terminadoras de la guerra_.
-
-[659] Jefe de caballería de una tribu.
-
-[660] Tereo reinó en Tracia.
-
-[661] Alusión a la reciente derrota de Sicilia.
-
-[662] Para averiguar cuándo le llegará el turno.
-
-[663] Para ofrecerla al Cerbero, según el rito funerario.
-
-[664] Barquero del infierno.
-
-[665] Era costumbre exponer los cadáveres delante de la casa.
-
-[666] Verso tomado del escolio de Harmodio. Todo este coro tiende a
-ridiculizar la suspicacia ateniense, a la cual todo se le antojaban
-maquinaciones para restablecer la tiranía.
-
-[667] Amenaza dirigida a los viejos.
-
-[668] Lit.: _fui osa en las Brauronias_. Véase la nota al verso 874 de
-_La Paz_.
-
-[669] Las canéforas, jóvenes de familias distinguidas que llevaban los
-canastillos en las procesiones, solían llevar un collar de higos.
-
-[670] En tiempo de las guerras médicas cada ciudadano contribuyó según
-sus medios, formándose de esta manera un gran fondo de reserva.
-
-[671] Reina de Caria: acompañó a Jerjes en su expedición contra Grecia
-e hizo prodigios de valor. (Véase HERÓDOTO, VII, 99.)
-
-[672] El cuadro del combate de las Amazonas y Teseo estaba en el Pecilo.
-
-[673] Estando interrumpido el comercio con Beocia por la guerra, no
-venían al mercado ateniense sus exquisitas anguilas.
-
-[674] Parodia del _Telefo_ de Eurípides.
-
-[675] Que estaba al norte de la ciudadela.
-
-[676] Hombre de mala conducta.
-
-[677] Lit.: _anfidromia_, ceremonia que consistía en dar vueltas
-alrededor del altar con el niño, al quinto día de su nacimiento.
-
-[678] Creían los atenienses que una gran serpiente o dragón estaba
-encargado de guardar el templo y la Acrópolis.
-
-[679] Las lechuzas abundaban muchísimo en Atenas.
-
-[680] JENOFONTE (_Cinegética_, I) cita un Melanión que consiguió la
-mano de Atalanta como premio a sus esfuerzos en la caza. Pero la fábula
-cantada por el coro hace sospechar que no se refiere al mismo.
-
-[681] _Mirónides_ era un general que ganó la batalla de Enófito
-(TUC., I, 108). — Sobre _Formión_ véase la nota al verso 562 de _Los
-Caballeros_.
-
-[682] Llamado el Misántropo. Llevó su aborrecimiento a los hombres al
-extremo de que habiéndose roto una pierna dejó que se le gangrenase la
-herida y murió, por no querer llamar a un médico.
-
-[683] _Cunnum ostendes._
-
-[684] El templo de Ceres Cloe (_Protectora de los trigos verdes_)
-estaba próximo a la Acrópolis.
-
-[685] Es decir, el juramento que sobre la copa prestó.
-
-[686] ¡_Quanta discrucior convulsione et tentigene_!
-
-[687] _Maman_ era el nombre familiar con que los niños llamaban a sus
-madres.
-
-[688] _De pene loquitur tamquam de puella recenti partu edita, cui
-nutrice opus sit._
-
-[689] Filóstrato. Véase _Los Caballeros_, 1069.
-
-[690] _Deinde in mentulam incidat, et infigatur._
-
-[691] Lit.: un _Conísalo_, especie de sátiro. El nombre con que le
-sustituimos excusa una nota sobre la forma de presentarse el heraldo.
-
-[692] _Sed arrigis, o impurissime._
-
-[693] La _Escítala_ era un bastón cilíndrico y prolongado que los
-lacedemonios entregaban a cada general que partía a la guerra. En
-Lacedemonia quedaba otro idéntico, y cuando querían enviar un despacho
-secreto rollaban una correa al bastón y escribían a lo largo; después
-la desenrollaban, de suerte que lo escrito solo podía ser entendido por
-el general que volvía a colocar la correa en torno de su _escítala_.
-
-[694] Nombre de una ciudad de Acaya y de una cortesana.
-
-[695] Dios de la lascivia.
-
-[696] Demo del Ática, rodeado de bosques y pantanos. Sus mosquitos, a
-lo que parece, eran de marca mayor.
-
-[697] Nueva alusión a las derrotas en Sicilia y a la de Eritrea (Véase
-TUCÍDIDES, VIII, 95).
-
-[698] Habitantes de Caristio en Eubea, que tenían fama de malas
-costumbres.
-
-[699] Llamado en _Los Acarnienses_ (885) «Oprobio de los colargienses.»
-Su nombre, como el de Lisístrata, significa: «Terminador de la guerra.»
-
-[700] Lit.: _Convención, tratado_ Διαλλαγή, personificada como _Opora,
-Teoría_, etc.
-
-[701] Cuando el negocio de Pilos, principalmente.
-
-[702] Mentula prehensum duc.
-
-[703] Véase TUCÍDIDES, I, 102.
-
-[704] El traje militar de los lacedemonios era de color de púrpura.
-
-[705] Se refiere a un terremoto y a una sublevación de los _Mesenios_ e
-Hilotas. (Véase TUCÍDIDES, _id._)
-
-[706] Ὁ πρωκτός.
-
-[707] Hipias, hijo de Pisístrato, mandó a una multitud de atenienses
-desocupados a cultivar las tierras, obligándoles a vestirse la túnica
-corta de los esclavos, para que la vergüenza les impidiera volver a la
-ciudad.
-
-[708] Hay muchos equívocos en el texto.
-
-[709] Alusión a sus disolutas costumbres.
-
-[710] Canción guerrera, inoportuna en un banquete para solemnizar la
-paz.
-
-[711] Madre de las Musas.
-
-[712] Promontorio de Eubea junto al cual los atenienses derrotaron a
-Jerjes.
-
-[713] Baco.
-
-[714] Sobrenombre de Apolo, por el magnífico templo que le consagró
-Amiclas, hijo de Lacedemón, en la orilla derecha del Eurotas, cerca de
-Esparta.
-
-[715] Sobrenombre tomado del templo con puertas de bronce (χαλκός) que
-Minerva tenía en Eubea.
-
-[716] Cástor y Pólux.
-
-[717] Río que pasaba por Esparta.
-
-[718] Diana, y no Helena; pues esta ni fue diosa ni casta.
-
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