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(This file was produced from images - generously made available by The Internet - Archive/Universidad de Sevilla.) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK COMEDIAS, TOMO 2 DE 3 *** - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han - convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con - las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española. - - * También se han modernizado las transcripciones de los nombres - propios y gentilicios de origen griego. - - * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final - del libro. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - - - - BIBLIOTECA CLÁSICA - TOMO XXXIV - - COMEDIAS - DE - ARISTÓFANES - - TRADUCIDAS DIRECTAMENTE DEL GRIEGO - POR - D. FEDERICO BARÁIBAR Y ZUMÁRRAGA - - TOMO II. - - MADRID - LUIS NAVARRO, EDITOR - COLEGIATA, NÚM. 6 - — - 1881 - - - - -LAS AVISPAS. - - - - -NOTICIA PRELIMINAR. - - -A deplorable estado llegó la administración de justicia en Atenas -durante los primeros años de la guerra del Peloponeso. Contribuían -a ello grandemente de un lado la defectuosa organización de los -tribunales, y de otro la manía de juzgar, litigar y perorar en público, -desarrollada en los atenienses con una furia de que no hay otro -ejemplo. Entre los principales vicios de aquel sistema, aparece desde -luego como de más bulto el de la multiplicidad de los tribunales. -Basta, en efecto, recordar los nombres del Areópago, el Heliástico, el -Epipaladio, el Epidelfinio, el Enfreacio, el Epipritáneo, el Epitalacio -y las Curias del Arconte epónimo, del Arconte-rey, del Polemarca, de -los Tesmotetas, de los Once, de los Catademos, de los Diatetas y de los -Nautódicos, con sus mal definidas y a veces encontradas atribuciones, -para comprender a cuántos abusos y entorpecimientos daría lugar -complicación semejante. Y, sin embargo, leemos con asombro en Jenofonte -que con ser tantos los tribunales y dotados de personal numeroso, no -eran todavía bastantes para dar solución a las infinitas cuestiones que -a su decisión se sometían. «Muchos particulares, dice, vense obligados -a esperar todo un año antes de poder presentar su demanda al Senado -o al pueblo, porque la multitud de negocios es tal, que impide dar -audiencia a todo el mundo.[1]» Pero el origen y verdadera fuente de las -infamias y abusos que los jurados atenienses cometieron debe buscarse, -sin duda alguna, en la ley de Solón que, equiparando la administración -de justicia al ejercicio de los derechos políticos, permitía a todo -ciudadano de treinta años formar parte de los tribunales; pues, como -para el altísimo cargo de juzgar no se exigía circunstancia alguna de -moralidad ni ilustración, los jueces eran fácilmente engañados por -los oradores, que, o tergiversando los hechos, o falseando la ley, -o enterneciendo al tribunal con peroraciones elocuentes, le hacían -pronunciar fallos a todas luces injustos. - -Así se explican hechos como el del anciano Tucídides[2], envuelto -por la elocuencia de un hábil abogado, y condenado, no obstante su -inculpabilidad, a una crecida multa: así se explica también, dice el -citado Jenofonte[3], que tantos inocentes pereciesen víctimas de su -altivez, mientras muchos criminales conseguían la absolución libre. -Y si esto ocurría cuando los jueces eran ignorantes sin dejar de ser -honrados, calcúlese a qué extremo llegarían los abusos cuando las -agitaciones políticas y la guerra crearon tal estado de cosas, que el -soborno, la venalidad y la falta de independencia llegaron a ser lo más -corriente y ordinario. - -Ya en _Los Acarnienses_ y _Los Caballeros_ pudimos observar que los -campesinos refugiados en Atenas al verificarse la primera incursión -lacedemonia, invadieron los tribunales e hicieron un modo de vivir de -la profesión de juez. Faltos de ocupación y víctimas de una miseria -que las escasas distribuciones de víveres no podían remediar, tenían -su único recurso en los tres óbolos que el Estado pagaba por sesión: -expuestos por su penuria a la venalidad y al soborno, sucedía que -en los negocios privados daban su voto al rico particular que se -lo compraba, y en los asuntos de interés común obedecían dócil y -ciegamente al demagogo, de cuya voluntad dependía el cobrar o no su -sueldo. - -A aumentar el desconcierto y escandalosos abusos de los tribunales, -contribuía no poco aquella extraña afición de los atenienses a todo -lo que fuera litigio, proceso y discusión, avivada por los odios de -partido que dividían su democracia. - -A este propósito dice discretamente Artaud: «Los debates entre -particulares fácilmente se transformaban en Atenas en públicas -acusaciones; todo hombre distinguido era pronto sospechoso de aspirar -a la tiranía; el derecho de acusar, concedido a todo ciudadano, -secundaba las animosidades, las venganzas, y sobre todo, esas pasiones -envidiosas y malignas de que adolecen los gobiernos populares; la -delación era ya un oficio, y el que denunciaba a un conspirador era -bien acogido con seguridad: he aquí, pues, una fuente abundante de -procesos. En fin, el pasar la vida entera en la calle y en la plaza, -producía una continua necesidad de diversiones y pasatiempos; los -oradores, los sofistas, los retóricos, cuya única ocupación era el -perorar, encontraban siempre una multitud de ociosos, ávidos de -escucharles: los discursos de los abogados en los tribunales no se oían -con menos afán que las arengas políticas; era esto una diversión como -otra cualquiera, y todos los días el pueblo se apiñaba alrededor de la -maroma que marcaba el recinto de los jueces en la plaza de Helia.[4]» - -Tantos abusos y ridiculeces no podían pasar sin correctivo ante la -cáustica musa de Aristófanes, pronta a azotar con el látigo de una -sátira implacable todo lo que le parecía injusto o perjudicial. Así -es que después de haberse desatado en _Las Nubes_ contra los sofistas -y sus doctrinas funestas para la juventud, trata de corregir en _Las -Avispas_ los vicios que acabamos de reseñar. - -En esta comedia volvemos a encontrar en Filocleón una nueva -personificación del pueblo ateniense, aunque solo bajo su aspecto de -κυαμοτρώξ, _mascullador de habas_, es decir, entregado a la tarea de -juzgar, que casi lo ha vuelto loco. _Bdelicleón_ (enemigo de Cleón), -hijo del maniático juez, le retiene en casa con ánimo de curarle; pero -burlando la vigilancia de dos esclavos que guardaban la puerta de -Filocleón, trata de evadirse, primero por el cañón de la chimenea, y -después por el tejado, y, por último, parodiando a Ulises, escondido -bajo la panza de su asno. Frustradas todas sus tentativas, auméntase -su furor cuando ve llegar a sus colegas, que, vestidos de Avispas, le -llaman para ir al tribunal: este disfraz es un emblema de su carácter -irascible y feroz. Filocleón implora el socorro de sus amigos, y pronto -se traba una contienda entre ellos y sus guardianes. Por fin hay un -momento de tregua en que Bdelicleón refuta las quiméricas ventajas de -ser jueces, y logra atraer a su partido al irritado enjambre. - -Su padre cede también, pero con la condición de establecer en su -casa una especie de tribunal. El primer acusado es el perro Labes, -reo sorprendido infraganti delito de hurto de un queso siciliano. La -causa se instruye con toda rapidez y formalidad, y al dar la sentencia -Filocleón absuelve al reo por una equivocación. El haber dejado libre -a un culpable le llena de desesperación, hasta que su hijo se la hace -olvidar llevándole a fiestas y banquetes. - -Al llegar a este punto, el asunto de la comedia cambia por completo; -el carácter del juez se transforma en el de un viejo alegre, insolente -y alborotador, y la acción se reduce a las reclamaciones a que da -lugar su intemperancia y a un certamen coreográfico a que provoca el -transformado heliasta a todos los danzantes que se quieran presentar. - -Respecto al mérito de esta Comedia debemos decir que no es ciertamente -de las obras más interesantes de Aristófanes, bajo el punto de vista -literario; no abundan en ella tanto como en otras aquellas inagotables -gracias que les dan tanta amenidad; la acción se arrastra lánguida y -desmayadamente, y carece, además, de la unidad necesaria, condición sin -la cual toda obra artística deja mucho que desear. - -En cambio, bajo el punto de vista histórico y jurídico, tiene una -importancia inmensa, pues sirve para completar la historia interna de -Atenas, y da curiosas noticias sobre el procedimiento y los tribunales -en aquella ciudad. - -Es digna también de mencionarse, al hablar de _Las Avispas_, la famosa -imitación que de ella hizo Racine en sus _Plaideurs_, aunque no sea -más que por ser única en su género. El célebre trágico conservó en -_Los litigantes_ muchos chistes y algunos episodios de Aristófanes; -pero su comedia, como no podía menos, difiere esencialmente de las -del poeta griego, no solo en la forma, sino en la intención, pues se -limita a pintar en _Dauclin_ el carácter de un juez maniático, sin la -significación universal y política que tiene Filocleón. - -_Las Avispas_ se representaron un año después de _Las Nubes_, es -decir, el 423 antes de nuestra era, noveno de la guerra del Peloponeso. -No se sabe si fueron premiadas, porque el Escoliasta no nos lo dice, -y es de notar la modestia con que el autor habla de sí mismo en la -_Parábasis_, en cuya parte suele de ordinario encarecer sus medios de -agradar. - - - - -PERSONAJES - - - SOSIAS. } - JANTIAS. } Esclavos de Filocleón. - BDELICLEÓN. - FILOCLEÓN. - CORO DE ANCIANOS vestidos de AVISPAS. - NIÑOS. - UN PERRO. - UNA PANADERA. - UN ACUSADOR. - - * * * * * - -La escena en Atenas, delante de la casa de Filocleón. La acción -principia algo antes de amanecer. - - - - -LAS AVISPAS. - - -SOSIAS. - -¡Hola! ¿Qué haces, desdichado Jantias? - -JANTIAS. - -Procuro descansar de esta maldita centinela.[5] - -SOSIAS. - -¿Tan a mal estás con tus costillas? ¿O no sabes la casta de fiera que -guardamos? - -JANTIAS. - -Lo sé; pero quiero dormir un poco. - -SOSIAS. - -Peligroso es, mas puedes hacerlo: yo también siento que sobre mis -párpados pesa un sueño dulcísimo.[6] - -JANTIAS. - -¿Estás loco o frenético como un coribante?[7] - -SOSIAS. - -No, el sopor que de mí se apodera proviene de Sabacio.[8] - -JANTIAS. - -Entonces adoras como yo a Sabacio; porque hace un instante cayó también -con sueño profundísimo sobre mis párpados, a modo de enemigo persa; y -he tenido un ensueño maravilloso. - -SOSIAS. - -Y yo he tenido otro como nunca. Pero cuenta primero el tuyo. - -JANTIAS. - -Vi a un águila muy grande bajar volando a la plaza pública, y -arrebatando en sus garras un escudo de bronce[9], elevarse con él hasta -el cielo; después vi a Cleónimo[10] que arrojaba aquel mismo escudo. - -SOSIAS. - -De modo que Cleónimo es un verdadero logogrifo[11]. ¿Cómo, preguntará -algún convidado, una misma fiera puede arrojar su escudo en el mar, en -el cielo y en la tierra? - -JANTIAS. - -¡Ay de mí! ¿Qué desgracia me anunciará semejante sueño? - -SOSIAS. - -No te dé cuidado: ningún mal te sucederá, te lo aseguro. - -JANTIAS. - -Sin embargo, es terrible agüero el de un hombre arrojando su escudo. -Pero cuenta tu sueño. - -SOSIAS. - -El mío es grandioso: se refiere a toda la nave del Estado. - -JANTIAS. - -Examina, pues, pronto la quilla del asunto. - -SOSIAS. - -Creí ver en mi primer sueño, sentados en el Pnix y celebrando una -asamblea, una multitud de carneros, con báculos[12] y mantos burdos; -después me pareció que entre ellos hablaba una omnívora ballena, cuya -voz parecía la de un cerdo a quien están chamuscando. - -JANTIAS. - -¡Puf! - -SOSIAS. - -¿Qué te sucede? - -JANTIAS. - -Basta, basta; no cuentes más; ese sueño apesta a cuero podrido.[13] - -SOSIAS. - -Aquella maldita ballena tenía una balanza en la cual pesaba grasa de -buey.[14] - -JANTIAS. - -¡Oh desgracia! Quiere dividir nuestro pueblo.[15] - -SOSIAS. - -A su lado creí distinguir a Teoro[16], sentado en el suelo con cabeza -de cuervo, y Alcibíades[17] me dijo tartajeando: «Mila, Teolo tiene -cabeza de cuelvo.» - -JANTIAS. - -Nunca ha balbuceado más oportunamente Alcibíades.[18] - -SOSIAS. - -¿Y no es un mal agüero el haberse convertido en cuervo Teoro? - -JANTIAS. - -Nada de eso; es excelente. - -SOSIAS. - -¿Cómo? - -JANTIAS. - -¿Que cómo? ¿Era hombre y de repente se ha convertido en cuervo? ¿No -puede conjeturarse sin dificultad, que nos abandonará para irse a los -cuervos?[19] - -SOSIAS. - -¿Y no te he de dar dos óbolos de salario, siendo tan hábil para -interpretar los sueños? - -JANTIAS. - -Aguarda, quiero antes exponer el asunto a los espectadores y hacerles -algunas breves advertencias. No esperéis de nosotros nada grandioso, -ni siquiera una risa robada a Mégara.[20] No tenemos ni esclavos que -arrojen de su cesta nueces a los concurrentes,[21] ni un Hércules -furioso por su cena frustrada[22], ni siquiera Eurípides[23] será -otra vez implacablemente censurado; ni sacaremos de nuevo a relucir -con su sal y pimienta a Cleón,[24] por más que le haya elevado tanto -la fortuna. Pero tenemos un argumento bastante racional, no superior -ciertamente a nuestros alcances, pero sí más discreto que el de -cualquiera insustancial comedia. Nuestro dueño, hombre poderoso, que -duerme en la habitación que está bajo el tejado, nos ha mandado que -guardemos a su padre, a quien tiene encerrado para que no salga. Este -se halla atacado de una enfermedad tan extraña que difícilmente la -podríais conocer vosotros, ni aun figurárosla, si no os dijéramos cuál -era. ¿No lo creéis? Pues tratad de adivinarlo. Aminias,[25] el hijo de -Prónapo, dice que es la afición al juego; pero se equivoca. - -SOSIAS. - -¡Ya lo creo! Se le figura que los demás tienen sus vicios. - -JANTIAS. - -No; el mal tiene su raíz en otra afición... Ahí está Sosias que le dice -a Dercilo[26] que es la afición a la bebida. - -SOSIAS. - -No por cierto; esa es una afición de personas decentes. - -JANTIAS. - -Nicostrato,[27] el de Escambónides,[28] asegura que es la afición a los -sacrificios o a la hospitalidad. - -SOSIAS. - -Nicostrato, te lo juro por el perro;[29] no es la afición a la -hospitalidad; basta que el nombre impúdico de Filóxeno[30] suene a -hospitalidad, para que él la deteste. - -JANTIAS. - -En vano os cansáis; no daréis en ello. Mas si lo deseáis saber, callad -y yo os diré el mal que aqueja a mi dueño: es amante del tribunal -como ninguno;[31] su pasión por juzgar le vuelve loco; se desespera si -no se sienta el primero en el banco de los jueces. Durante la noche -no disfruta ni un instante de sueño: si por casualidad se le cierran -un momento los ojos, ya su pensamiento revolotea en el tribunal -alrededor de la clepsidra,[32] y acostumbrado a tener la piedrecilla -de los votos,[33] se despierta con los tres dedos apretados, como -quien ofrece incienso a los dioses en el novilunio. Si ve escrito en -alguna puerta: «Hermoso Demo, hijo de Pirilampo»; en seguida pone al -lado: «Hermosa urna[34] de las votaciones.» Habiendo cantado su gallo -al anochecer, dijo que sin duda le habían sobornado los criminales -para que le despertase tarde.[35] En cuanto cena, pide a gritos los -zapatos; corre al tribunal antes de amanecer, y duerme allí recostado -y pegado como una lapa a una de las columnas. Su severidad le hace -trazar siempre sobre las tablillas la línea condenatoria,[36] de suerte -que siempre, como las abejas o los zánganos, vuelve a su casa con las -uñas llenas de cera. Temeroso de que le falten piedrecitas para las -votaciones, mantiene ahí dentro un banco de grava. Tal es su manía;[37] -cuanto más se trata de corregirle, más se empeña en juzgar. Ahora le -tenemos encerrado con cerrojos para que no salga, pues su hijo siente -en el alma tal enfermedad. Primero trató de persuadirle con afables -palabras a que no llevase el manto burdo, ni saliese de casa, mas no -cambió por eso. Luego le bañó y purgó; y siempre lo mismo. Después -trató de curarle con los ejercicios de los coribantes, y el buen viejo -se escapó con el tambor y se presentó a juzgar en el tribunal. Viendo -la ineficacia de estos medios, lo llevó a Egina y le hizo acostarse -una noche en el templo de Esculapio.[38] Mas en el momento de amanecer -apareció ante la cancela del tribunal. Desde entonces no le dejábamos -salir; pero como se nos escapaba por las canales y buhardillas, tuvimos -que tapar y cerrar con paños todos los agujeros. Mas él, clavando -palitos en la pared, saltaba de uno a otro como un grajo. Por último, -hemos tenido que rodear con una red todo el patio, y así le guardamos. -El viejo se llama Filocleón;[39] ningún nombre, por Júpiter, le está -más propio: su hijo se llama Bdelicleón,[40] y trata de corregir el -feroz carácter de su padre. - -BDELICLEÓN (_Asomándose a la ventana_). - -¡Eh, Jantias, Sosias! ¿estáis durmiendo? - -JANTIAS. - -¡Oh! - -SOSIAS. - -¿Qué hay? - -JANTIAS. - -Bdelicleón se ha despertado. - -BDELICLEÓN. - -A ver, pronto aquí uno de vosotros. Mi padre ha entrado en la cocina y -está royendo no se qué como un ratón dentro del agujero. Tú, mira no se -escape por el tubo de los baños; y tú recuéstate contra la puerta. - -SOSIAS. - -Está bien, señor. - -JANTIAS. - -¡Oh poderoso Neptuno! ¿Quién hace tanto ruido en la chimenea? ¡Eh, tú! -¿quién eres? - -FILOCLEÓN. - -Soy el humo que salgo. - -BDELICLEÓN. - -¡El humo! ¿De qué leña? - -FILOCLEÓN. - -De higuera.[41] - -BDELICLEÓN. - -Ya se conoce, por Júpiter, pues es la que despide humo más acre. Ea, -adentro pronto. ¿Dónde está la tapa de la chimenea? Adentro he dicho. -Encima, para mayor seguridad, pondré esta vigueta. Busca ahora otra -salida; soy el más desdichado de los hombres: ¡mañana podrán llamarme -el hijo del ahumado![42] - -SOSIAS. - -Empuja la puerta. Aprieta ahora mucho y fuerte. Allá voy yo también. -Ten sumo cuidado de la cerradura y el cerrojo, no vaya a roer el -pestillo. - -FILOCLEÓN. - -¿Qué hacéis? ¿No me dejáis salir a juzgar, grandísimos bribones, y -Dracóntides[43] será absuelto? - -BDELICLEÓN. - -¿Y eso te causará mucha pena? - -FILOCLEÓN. - -Apolo, a quien consulté en Delfos, me predijo que moriría cuando se me -escapase un acusado.[44] - -BDELICLEÓN. - -¡Oh Apolo, patrono nuestro, vaya un oráculo! - -FILOCLEÓN. - -Vamos, por piedad, déjame salir o estallo. - -BDELICLEÓN. - -Nunca, Filocleón, nunca; lo juro por Neptuno. - -FILOCLEÓN. - -Bueno, romperé la red a mordiscos. - -BDELICLEÓN. - -Si no tienes dientes. - -FILOCLEÓN. - -¡Oh, qué desdicha!... ¿Cómo podría matarte? ¿Cómo? Traedme pronto mi -espada, o la tablilla condenatoria. - -BDELICLEÓN. - -Este hombre maquina alguna mala pasada. - -FILOCLEÓN. - -No, yo te lo aseguro: solo deseo salir a vender el asno con su albarda: -hoy es el día de la luna nueva.[45] - -BDELICLEÓN. - -Y dime, ¿no lo podría yo vender lo mismo? - -FILOCLEÓN. - -No tan bien como yo. - -BDELICLEÓN. - -Muchísimo mejor, por Júpiter. Ea, trae el asno. (_Filocleón vase en -busca del asno._) - -JANTIAS. - -¡Qué buen pretexto ha imaginado para que le sueltes! - -BDELICLEÓN. - -Pero no he tragado el anzuelo: en seguida he conocido a dónde iba a -parar. Voy a llevar yo mismo el asno, y así el viejo no conseguirá -salir. — ¡Pobre borriquillo! ¿Por qué te quejas? ¿Porque vas a ser -vendido? Vamos pronto. ¿Por qué gimes? ¿Llevas acaso algún Ulises? - -JANTIAS. - -Sí, por Júpiter; lleva uno atado al vientre.[46] - -BDELICLEÓN. - -¿Quién? Veamos. - -JANTIAS. - -Es él. - -BDELICLEÓN. - -¿Qué es esto? ¿Quién eres, buen hombre? - -FILOCLEÓN. - -Ninguno, por Júpiter. - -BDELICLEÓN. - -¿Ninguno tú? ¿Y de qué tierra? - -FILOCLEÓN. - -De Ítaca, de la familia fugitiva. - -BDELICLEÓN. - -Por vida mía, ya sentirás el haberte llamado ninguno. Sácalo cuanto -antes. ¡Oh desdichado, dónde se había metido! ¡Si parece un pollino -escondido debajo de su madre! - -FILOCLEÓN. - -Si no me soltáis, litigaremos. - -BDELICLEÓN. - -¿Por qué? - -FILOCLEÓN. - -Por la sombra del asno.[47] - -BDELICLEÓN. - -No vales para ello, a pesar de tu extremada audacia. - -FILOCLEÓN. - -¡Que no valgo! Es que no sabes todavía lo que yo soy; ya lo sabrás -cuando comas lo que te deje el anciano juez.[48] - -BDELICLEÓN. - -Entra con el asno en casa. - -FILOCLEÓN. - -¡Oh jueces compañeros míos, y tú, Cleón, socorredme! - -BDELICLEÓN. - -Grita adentro a puerta cerrada. — Pon tú una porción de piedras en la -entrada; echa de nuevo el cerrojo; atraviesa esa tranca; y, para mayor -seguridad, afiánzala con ese gran mortero. - -SOSIAS. - -¡Ay! ¿de dónde me ha caído este terroncillo? - -JANTIAS. - -Quizá te lo haya arrojado algún ratón. - -SOSIAS. - -¿Un ratón? ¡Ca! Es ese maldito juez que se desliza por entre las tejas. - -JANTIAS. - -¡Oh desgracia! Ese hombre se ha convertido en pájaro. Va a volar. -¿Dónde está, dónde esta la red? (_Como quien espanta un pájaro._) — -¡Eh! ¡Pchist! ¡Pchist! ¡Fuera de ahí! ¡Pchist! - -BDELICLEÓN. - -Por Júpiter, más quisiera guardar a Escione[49] que a mi padre. - -SOSIAS. - -Puesto que le hemos espantado, y ya no puede escapársenos -furtivamente, ¿por qué no dormimos un poco? - -BDELICLEÓN. - -Pero, desdichado, ¿no ves que dentro de poco vendrán a llamarle sus -compañeros de tribunal? - -SOSIAS. - -¿Qué dices? Si aún no ha amanecido. - -BDELICLEÓN. - -Es verdad; hoy se levantan más tarde de lo acostumbrado, porque suelen -venir con sus linternas a media noche, y le llaman cantando dulces -versos de las Fenicias del antiguo Frínico.[50] - -SOSIAS. - -Pues, si hay necesidad, los apedrearemos. - -BDELICLEÓN. - -Pero, temerario, esa casta de viejos, cuando se la enfurece es como la -de las avispas; pues en la rabadilla tienen un aguijón agudísimo con el -cual pican, y saltan gritando, y lo lanzan como una centella.[51] - -SOSIAS. - -Pierde cuidado; tenga yo piedras, y dispersaré todo un enjambre de -jueces. - -(_Entran en la casa y llega el coro._) - - * * * * * - -CORO. - -Adelante, paso firme. ¿Te retrasas, Comias? Por Júpiter, antes no -eras así; al contrario, eras más duro que una correa de perro: ahora -Carinades te gana a andar. ¡Oh Estrimodoro de Contilo,[52] el mejor -de los jueces! ¿están ahí por casualidad Evérgides y Cabes de Flíos? -¡Diantre, diantre! Aquí se halla cuanto queda de aquella juventud que -florecía cuando tú y yo hacíamos centinela en Bizancio: entonces en -nuestras correrías nocturnas le robamos su artesa a aquella panadera; -la hicimos astillas, y cocimos unas verdolagas. Pero apresurémonos, -amigos; hoy es el juicio de Laques;[53] todos dicen que tiene su -colmena llena de dinero. Por eso Cleón, nuestro patrono, nos mandó -ayer que acudiéramos temprano provistos para tres días de terrible -cólera contra él,[54] a fin de vengarnos de sus injurias. Ea, aprisa, -compañeros, antes de que amanezca. Marchemos mirando a todas partes -con ayuda de las linternas,[55] no caigamos por falta de precaución en -algún lazo. - -UN NIÑO. - -Padre, padre, cuidado con ese lodazal. - -CORO. - -Coge esa pajita del suelo, y espabila la linterna. - -EL NIÑO. - -No, ya la espabilaré con el dedo. - -CORO. - -Niño, ¿no ves que con el dedo vas a alargar la mecha, ahora que anda -tan escaso el aceite? ¡Ya se conoce que tú no lo compras! - -EL NIÑO. - -Por Júpiter, si continuáis amonestándonos a puñetazos, apagamos las -linternas y nos vamos a casa. Entonces os quedaréis a oscuras y -andaréis removiendo lodos, como si fueseis patos. - -CORO. - -Yo castigo a otros mayores. Pero me parece que voy pisando barro. Mucho -será que a lo más dentro de cuatro días no llueva copiosamente. ¡Tanto -crece el pábilo de mi lámpara! Este suele ser signo de gran lluvia. -Además, los frutos tardíos están pidiendo el agua y el soplo del -Bóreas. Pero ¿qué le habrá sucedido al colega que vive en esa casa, que -no sale a reunirse con nosotros? A fe que antes no había que sacarle a -remolque; él iba delante de nosotros cantando versos de Frínico, pues -el amigo es aficionado a la música. Pienso, compañeros, que debemos -pararnos aquí, y llamarle cantando; quizá la melodía de mi canción le -haga salir. - -¿Por qué no se presenta el viejo delante de su puerta y ni siquiera -nos responde? ¿Habrá perdido los zapatos? ¿Se habrá dado algún golpe -en el pie andando a oscuras y tendrá hinchado el tobillo? ¿Tendrá -quizá algún bubón? Pues era el más acérrimo de nosotros y el único -inexorable. Si alguno le suplicaba, le decía bajando la cabeza: «Cueces -un guijarro».[56] Puede que haya tomado a pecho el habérsenos escurrido -con mentiras aquel acusado, proclamándose amigo de los atenienses y -primer revelador de lo ocurrido en Samos;[57] quizá esto le tenga con -fiebre, porque el hombre es así. Vamos, amigo mío, levántate, no te -dejes consumir por la ira. Hoy va a ser juzgado un hombre opulento de -los que entregaron a Tracia.[58] Ven a condenarlo. - -Anda adelante, muchacho, anda adelante. - -EL NIÑO. - -Padre, ¿me darás lo que te pida? - -CORO. - -Sí, hijito mío. ¿Qué cosa buena quieres que te compre? Creo que vas a -pedirme un juego de tabas. - -EL NIÑO. - -No, papá mío; higos, que me gustan más. - -CORO. - -Eso no, aunque te ahorques. - -EL NIÑO. - -Bien; pues no te acompaño. - -CORO. - -Con mi mezquino sueldo de juez tengo que comprar pan, leña y carne, ¿y -aún me pides higos? - -EL NIÑO. - -Y bien, padre mío, si al arconte se le antoja que no haya hoy tribunal, -¿dónde compraremos la comida? ¿Puedes darme alguna nueva esperanza o -solo designarme el sagrado camino de Hele?[59] - -CORO. - -¡Ay! ¡Ay! No sé en verdad cómo cenaremos. - -EL NIÑO. - -¿Por qué me pariste, madre infeliz, si tanto había de costarme sostener -mi vida?[60] - -CORO. - -Saquito mío, eres un adorno inútil.[61] - -EL NIÑO. - -¡Ay! gemir es nuestra suerte. - - * * * * * - -FILOCLEÓN (_asomándose a la ventana_). - -Hace rato, amigos míos, que os oigo desde esta ventana y deseo -responderos; pero no me atrevo a cantar. ¿Qué haré? Estos me tienen -cerrado porque quiero ir con vosotros a las judiciales urnas para -hacer alguna de las mías. ¡Oh Júpiter, truena con furia y conviérteme -de repente en humo,[62] o en Proxénides, o en el hijo de Selo,[63] -charlatán infatigable! Compadecido de mi suerte, otórgame esta gracia, -Numen poderoso, o si no, redúceme a cenizas con tu ardiente rayo o -arrástrame con tu impetuoso viento a una salmuera ácida e hirviente, o -trasfórmame en aquella piedra sobre la cual se cuentan los votos. - -CORO. - -Pero ¿quién te detiene y te cierra la puerta? Di, ya sabes que hablas -con amigos. - -FILOCLEÓN. - -Mi hijo; pero no gritéis; duerme en la parte anterior de la casa: -hablad más bajo. - -CORO. - -Pero, tonto, ¿qué pretende impedir al hacer eso? - -FILOCLEÓN. - -El que juzgue y condene, amigos míos: por lo demás, trata de regalarme; -pero yo no quiero. - -CORO. - -¿Eso se ha atrevido a decir ese tuno, ese orador a lo -Cleón? . . . . .[64] Nunca hubiera tenido tal osadía ese hombre si no -estuviera comprometido en alguna conspiración. Mas ya que esto sucede, -tienes que intentar alguna nueva estratagema para bajar aquí sin que te -vea tu carcelero. - -FILOCLEÓN. - -¿Cuál puede ser? Inventadla vosotros; a todo estoy dispuesto; ¡tal -deseo me abrasa de recorrer los bancos con mi concha![65] - -CORO. - -¿Hay, di, algún agujero que puedas ensanchar por dentro, para -escurrirte por él cubierto de andrajos como el prudente Ulises?[66] - -FILOCLEÓN. - -Todos están cerrados; no puede salir ni un mosquito. Buscad, buscad -otro medio: ese es impracticable. - -CORO. - -¿Te acuerdas cuando en la toma de Naxos, estando de servicio, te -escapaste clavando en la muralla unos asadores que habías robado?[67] - -FILOCLEÓN. - -Ya me acuerdo; pero ¿y qué? Ahora no es lo mismo. Entonces era joven, -y lleno de vigor y energía para robar; además, nadie me custodiaba, y -podía huir seguramente. Ahora hombres armados hasta los dientes están -apostados en todas las salidas: dos de ellos, colocados junto a la -puerta, me observan con asadores en las manos como a un gato que ha -robado carne. - -CORO. - -Pues inventa cuanto antes otro medio, dulce amigo: ya despierta la -aurora. - -FILOCLEÓN. - -Lo mejor será roer mi red. Perdóneme este destrozo Dictina,[68] diosa -de las redes. - -CORO. - -Eso es obrar como hombre que busca su salvación. Dale duro a las -mandíbulas. - -FILOCLEÓN. - -Ya está roído: chito, no gritéis: mucho cuidado, no nos oiga Bdelicleón. - -CORO. - -Nada temas, amigo mío, nada temas; si chista, le obligaré a morderse su -propio corazón y a combatir por su existencia, para que entienda que no -se conculcan impunemente las leyes de las venerables diosas.[69] Ata -una cuerda a la ventana, sujétate con ella, y baja henchido el espíritu -del furor de Diopites.[70] - -FILOCLEÓN. - -Mas, decidme; si mis guardianes notan lo que hago, y tiran de la cuerda -para llevarme adentro, ¿qué es lo que haréis? - -CORO. - -Te defenderemos y reuniremos todas nuestras fuerzas para que no -consigan su intento: eso es lo que pensamos hacer. - -FILOCLEÓN. - -Haré lo que decís confiado en vosotros; mas acordaos, si alguna -desgracia me sucede, de levantarme con vuestras manos, y, después de -regarme con vuestras lágrimas, sepultadme bajo la cancela del tribunal. - -CORO. - -Nada te sucederá, no temas; vamos, mi buen amigo, descuélgate sin miedo -invocando los dioses de la patria.[71] - -FILOCLEÓN. - -¡Oh Lico, mi señor, héroe vecino mío! Tú, como yo, te deleitas con las -lágrimas perpetuas y los lamentos de los acusados; por oírlos, sin -duda, has elegido ese lugar, siendo el único de los héroes que has -querido vivir junto a los desgraciados: ¡ten compasión de mí y salva -a este tu vecino fiel! Nunca, te lo juro, nunca mancharé tu verja de -madera con ninguna inmundicia.[72] - -BDELICLEÓN. - -¡Eh, tú, alerta! - -SOSIAS. - -¿Qué ocurre? - -BDELICLEÓN. - -Oigo sonar una voz en torno mío. - -SOSIAS. - -¿Se escurrirá el viejo por alguna parte? - -BDELICLEÓN. - -No, por Júpiter; se descuelga atado con una cuerda. - -SOSIAS. - -¿Qué haces, desdichado? No bajes. - -BDELICLEÓN. - -Sube corriendo a la otra ventana y pégale con este ramo,[73] a ver si -con tus golpes consigues hacerle retroceder. - -FILOCLEÓN. - -¿No me socorréis, Esmicitión, Tisíades, Cremón, Feredipno,[74] y -cuantos habéis de entender en los procesos de este año? ¿Cuándo me -auxiliaréis si no es ahora, antes de que me arrastren allá dentro? - -CORO. - -Decidme: ¿por qué tardamos en remover aquella bilis que hierve furiosa -contra todo el que ofende a nuestro enjambre? Enderecemos el aguijón -vengador. Muchachos, pronto, arrojad vuestro manto; corred, gritad, -advertid a Cleón lo que sucede. Decidle que venga y que castigue a ese -hombre enemigo de la república y digno del último suplicio, pues se -atreve a sostener la inconveniencia de los juicios y procesos. - -BDELICLEÓN. - -Amigos míos, oíd lo que ha ocurrido y no gritéis. - -CORO. - -Pondremos el grito en el cielo, y no abandonaremos a nuestro colega. -¿No es esto intolerable y tiránico a todas luces? ¡Oh ciudadanos! ¡Oh -Teoro,[75] despreciador de los dioses! ¡Oh aduladores que nos presidís! - -JANTIAS (_A Bdelicleón_). - -¡Diantre, tienen aguijones! ¿No los ves, señor? - -BDELICLEÓN. - -Son los que atravesaron a Filipo, el hijo de Gorgias. - -CORO. - -Y los que te atravesarán a ti. Ea, dirijámonos todos contra él; -acometámosle con el aguijón desenvainado, en buen orden, llenos de ira -y de furor, para que conozca al fin a qué enjambre ha irritado. - -JANTIAS. - -Por Júpiter, el negocio se pone serio, si hay que reñir; tiemblo cuando -veo sus aguijones. - -CORO. - -Suelta a nuestro amigo; si no, yo te aseguro que has de envidiar a las -tortugas la dureza de su concha. - -FILOCLEÓN. - -Ea, compañeros, rabiosas avispas, precipitaos unos con furia sobre sus -nalgas; picadle otros los ojos y los dedos. - -BDELICLEÓN. - -¡Midas, Frigio, Masintias,[76] acudid! ¡Sujetadle y no le soltéis por -nada del mundo! Si no, ayunaréis en el cepo. Ya sé yo que casi siempre -es más el ruido que las nueces.[77] - -CORO. - -Si no lo sueltas, te clavaré el aguijón. - -FILOCLEÓN. - -Heroico Cécrope,[78] rey nuestro, cuyo cuerpo termina en dragón, -¿consentirás que así me traten estos bárbaros, a quienes he enseñado a -llevar su _quénice_ con cuatro medidas de lágrimas?[79] - -CORO. - -¡Qué temibles males afligen a la vejez! Ahora esos dos bribones sujetan -a viva fuerza a su anciano señor, y no se acuerdan de las pieles y -pequeñas túnicas que les compró en otro tiempo, ni de las monteras de -piel de perro, ni del cuidado que tenía para que en el invierno no se -les enfriasen los pies; pero en su impudente mirada no se ve el menor -agradecimiento por los viejos zapatos. - -FILOCLEÓN. - -¿No me soltarás, bestia feroz? ¿No te acuerdas de cuando te sorprendí -robando uvas y te até a un olivo y te vapuleé de lo lindo, hasta el -punto de que daba envidia verte? — Pero eres un ingrato, suéltame tú; -y tú también, antes de que venga mi hijo. - -CORO. - -Pronto y bien vais a pagar vuestro atrevimiento; así comprenderéis, -bribones, que os las habéis con hombres justicieros, iracundos, de -terrible mirada. - -BDELICLEÓN. - -Sacúdeles, sacúdeles Jantias; arroja de casa estas avispas. - -JANTIAS. - -Eso estoy haciendo; ahuyéntalas tú con una densa humareda.[80] - -SOSIAS. - -¿No os iréis al infierno? ¡Ah! ¿No os largáis? Buen palo en ellos. - -JANTIAS. - -Echa tú al fuego para hacer humo a Esquines, hijo de Selarcio.[81] Por -fin os hemos ahuyentado. - -BDELICLEÓN. - -No lo hubieras conseguido tan fácilmente, si hubiesen comido versos de -Filocles.[82] - -CORO. - -¿No está claro como la luz que la tiranía se ha introducido para los -pobres, aprovechándose de nuestro descuido? Y tú, perverso y arrogante -secuaz de Aminias, nos arrebatas las leyes que rigen la república, -y, como dueño absoluto, ni siquiera disculpas tu usurpación con un -pretexto o con una elegante arenga. - -BDELICLEÓN. - -¿No podríamos sin golpes ni alharacas conferenciar como buenos amigos, -y hacer las paces? - -CORO. - -¿Conferenciar contigo, enemigo del pueblo, partidario de la monarquía, -amigo de Brásidas,[83] que llevas franjas de lana y no te cortas la -barba?[84] - -BDELICLEÓN. - -Ciertamente me valdría más abandonar a mi padre, que sufrir todos los -días semejantes borrascas. - -CORO. - -Pues esto son todavía tortas y pan pintado,[85] como dice el proverbio -vulgar. Hasta ahora no tienes por qué quejarte; pero ya verás, ya -verás, cuando el acusador público te eche en cara todos esos crímenes y -cite y emplace a tus conjurados.[86] - -BDELICLEÓN. - -¿Pero no os iréis, por todos los dioses? Mirad que si no, estoy -resuelto a moleros a palos todo el día. - -CORO. - -No, nunca, jamás, mientras me quede un soplo de vida. Bien claro veo -tus aspiraciones a la tiranía. - -BDELICLEÓN. - -Es fuerte cosa que sea grande o pequeño el motivo, a todo lo hemos de -llamar tiranía y conspiración. Durante cincuenta años, ni una sola -vez oí este dichoso nombre de tiranía; pero ahora es más común que -el del pescado salado, y en el mercado no se oye ya otra cosa. Si -uno compra orfos y no quiere membradas, el que vende estos peces en -el puesto inmediato, grita al momento: «Ese hombre, quiere regalarse -como durante la tiranía».[87] Si otro pide puerros para sazonar las -anchoas, la verdulera, mirándole de soslayo, le dice: «¿Puerros, eh? -¿Quieres restablecer la tiranía, o piensas que Atenas te ha de pagar -los condimentos?» - -JANTIAS. - -Sin ir más lejos, yo entré ayer al mediodía en casa de una cortesana; -y porque la propuse ciertos ejercicios hípicos, me preguntó furiosa si -quería restablecer la tiranía de Hipias. - -BDELICLEÓN. - -Eso le agrada al pueblo: y a mí, porque quiero que mi padre cambie de -costumbres, y, dejándose de delaciones, y pleitos y miserias, no salga -de casa al amanecer y viva espléndidamente como Móricos,[88] me acusan -de conjuración y tiranía. - -FILOCLEÓN. - -Y se te está muy bien empleado; pues yo ni por todas las delicias del -mundo dejaría este género de vida de que pretendes apartarme. A mí no -me gustan las rayas ni las anguilas; un pleito pequeñito cocido en su -correspondiente tartera, me agradaría más. - -BDELICLEÓN. - -Claro está, como que te has acostumbrado a ello;[89] mas si puedes -callar y escuchar con paciencia lo que te digo, creo que te demostraré -cuán engañado estás. - -FILOCLEÓN. - -¿Me engaño cuando juzgo? - -BDELICLEÓN. - -¿No conoces que se burlan de ti esos hombres[90] a quienes rindes culto -y adoración? ¿Que no eres más que un esclavo? - -FILOCLEÓN. - -¡Esclavo yo! Yo, que mando a todo el mundo. - -BDELICLEÓN. - -No lo creas: te haces la ilusión de que mandas, y eres un esclavo; y, -si no, dime, padre: ¿qué honra obtienes de disfrutar todos los tributos -de la Grecia? - -FILOCLEÓN. - -Muchísima: apelo al testimonio de esos amigos. - -BDELICLEÓN. - -Acepto el arbitraje: soltadle, esclavos. - -FILOCLEÓN. - -Dadme una espada. Si tus argumentos me vencen, me atravesaré con ella. - -BDELICLEÓN. - -Y si no, ¿te conformas con la sentencia de esos árbitros? - -FILOCLEÓN. - -No beberé jamás vino en honor del buen genio.[91] - -CORO. - -Ahora, adalid nuestro, es preciso que encuentres nuevas razones, a fin -de... - -BDELICLEÓN. - -Traedme aquí cuanto antes unas tablillas; pero tú ¿qué opinión piensas -sustentar cuando le incitas así? - -CORO. - -...no hablar como pudiera hacerlo ese joven.[92] Ya ves la inmensa -importancia del certamen, y que lo perderemos si (lo que Dios no -quiera) este sale vencedor. - -BDELICLEÓN. - -Iré apuntando todo cuanto diga, para que nada se me olvide. - -FILOCLEÓN. - -¿Qué me decís si este sale vencedor? - -CORO. - -La turba de los viejos no servirá para nada. En todas las calles -se burlarán de nosotros llamándonos talóforos[93] y mondaduras de -pleitos. Tú, que vas a defender nuestra soberanía, despliega, pues, -atrevidamente todos los recursos de tu lengua. - -FILOCLEÓN. - -Empezaré por probar desde las primeras palabras que nuestro poder no es -menor que el de los reyes más poderosos. Pues, ¿quién más afortunado, -quién más feliz que un juez? ¿Hay vida más deliciosa que la suya? -¿Existe algún animal más temible, sobre todo si es viejo? Para cuando -salto del lecho, ya me están esperando unos hombrones de cuatro codos -que me escoltan hasta el tribunal: apenas me presento, una mano -delicada, que fue esquilmadora del erario, estrecha blandamente la mía: -los acusados abrazan suplicantes mis rodillas, y me dicen con lastimera -voz: «Ten compasión de mí, padre mío; yo te lo pido por las hurtos que -hayas podido cometer en el ejercicio de alguna magistratura o en el -aprovisionamiento del ejército.» Pues bien, este a quien me refiero no -sabría siquiera si yo existía si no le hubiera absuelto la primera vez. - -BDELICLEÓN. - -Tomo nota de lo que dices sobre los suplicantes. - -FILOCLEÓN. - -Entro después, abrumado de súplicas, y calmada mi cólera suelo hacer -en el tribunal todo lo contrario de lo que había prometido; pero -escucho a una muchedumbre de acusados que en todos los tonos piden la -absolución. ¡Oh! ¡Cuántas palabras de miel pueden oír allí los jueces! -Unos lamentan su pobreza, y añaden males fingidos a los verdaderos -hasta lograr que sus desgracias igualen a las nuestras: otros nos -recitan fábulas: estos nos refieren alguna gracia de Esopo:[94] -aquellos dicen un chiste para hacerme reír y desarmar mi ira. Cuando -tales recursos no nos vencen, se presentan de pronto trayendo sus hijos -e hijas de la mano: yo presto atención: ellos, desgreñado el cabello, -prorrumpen en berridos; el padre, temblando, me suplica como a un Dios -que le absuelva siquiera por ellos. «Si te es grata la voz de los -corderos, dice, compadécete de la de mi hijo.» «Si te gusta más la de -las puerquecillas,[95] procura conmoverte con la de mi hija.» Entonces -disminuimos un poco nuestro furor. ¿No es esto, decidme, un gran poder -que nos permite despreciar las riquezas? - -BDELICLEÓN. - -Nota segunda: el desprecio de las riquezas. Dime ahora cuáles son esas -ventajas por las cuales te crees señor de la Grecia. - -FILOCLEÓN. - -También cuando se examina la edad de los niños tenemos el privilegio -de verlos desnudos.[96] Si Eagro[97] es citado a juicio, no consigue -salir absuelto basta después de habernos recitado el más hermoso trozo -de la _Níobe_.[98] Si gana un flautista el pleito, en pago de la -sentencia se pone delante de la boca la correa,[99] y nos toca al salir -del tribunal una marcha primorosa. Cuando muere un padre disponiendo -con quién ha de casarse su hija y única heredera, nosotros hacemos -caso omiso del testamento y de la conchita[100] que con tanta gravedad -cubre su sello, y entregamos la hija a quien ha sabido ganarnos con sus -súplicas. Y todo esto sin la menor responsabilidad. Cítame otro cargo -que tenga este privilegio. - -BDELICLEÓN. - -Te felicito por ese privilegio, que hasta ahora es el único; pero eso -de anular el testamento de la única heredera, me parece injusto. - -FILOCLEÓN. - -Además, cuando el Senado y el pueblo no saben qué decidir sobre algún -grave asunto, dan un decreto para que los acusados comparezcan ante -los jueces. Entonces Evatlo,[101] y el ilustre Cleónimo,[102] grande -adulador y arrojador de escudos, juran no abandonarnos nunca y -combatir por la muchedumbre. Y dime, ¿ante el pueblo ha podido nunca -orador alguno hacer prevalecer su opinión si no ha dicho antes que los -jueces deben retirarse en cuanto hayan sentenciado un solo pleito? El -mismo Cleón, que todo lo avasalla con sus alaridos, no se atreve a -mordemos; al contrario, vela por nosotros, nos acaricia y nos espanta -las moscas. ¿Has hecho tú eso ni una vez siquiera por tu padre? Pues, -hijo mío, Teoro, el mismo Teoro, aunque no vale menos que el ilustre -Eufemio,[103] coge una esponja del barreño y nos limpia los zapatos. -Considera, pues, de qué bienes quieres excluirme y despojarme: mira si -esto es servidumbre y esclavitud, como decías. - -BDELICLEÓN. - -Desahógate a gusto; día llegará en que conozcas que esa tu decantada -autoridad se parece a un trasero, siempre sucio por más que se le lave. - -FILOCLEÓN. - -Pero se me olvidaba lo más delicioso: cuando entro en casa con el -salario, todos corren a abrazarme atraídos por el olorcillo del dinero: -enseguida mi hija me lava, me perfuma los pies[104] y se inclina sobre -mí para besarme; me llama «papá querido» y me pesca con la lengua el -trióbolo que llevo en la boca.[105] Después mi mujercita, toda mimos y -halagos, me presenta una torta riquísima, se sienta a mi lado y me dice -cariñosa: «Come esto, prueba esto otro.» Lo cual me deleita infinito, y -me libra de miraros a la cara a ti o al mayordomo, para ver cuando os -dignaréis servirme la comida, gruñendo y maldiciéndome. Mas para cuando -mi mujer no me trae pronto la torta, tengo este quita-pesares,[106] -muralla en que se estrellan todos los dardos. Por si no me das de -beber, he traído este soberbio porrón con dos asas a modo de orejas -de asno.[107] ¡Cómo rebuzna cuando inclinándome hacia atrás apuro su -contenido! Sus terribles cloqueos ahogan el ruido de tus odres. Mi -poder es por lo menos igual al del padre de los dioses; pues hablan de -mí como del propio Júpiter. Cuando nos alborotamos suelen decir todos -los transeúntes: «Jove soberano, cómo truena el tribunal.» Y cuando -lanzo el rayo de mi indignación, ¡oh!, entonces es de ver cómo me -halagan todos, y cómo el terror descompone el vientre a los más ricos -y soberbios. Tú mismo me temes más que ningún otro; sí, tú, por Ceres. -Yo, en cambio, que me muera si te tengo miedo. - -CORO. - -Nunca habíamos oído discutir con tanta precisión y habilidad. - -FILOCLEÓN. - -No; es que esperaba vendimiar una viña abandonada;[108] pues ya conoce -bien mi superioridad en la materia. - -CORO. - -¡Qué bien lo ha dicho todo! ¡De nada se ha olvidado! Al oírle me -sentía crecer. Ya pensaba estar administrando justicia en las Islas -Afortunadas. ¡Tal es el encanto de su elocuencia! - -FILOCLEÓN. - -¡Cómo se entusiasma! ¡Ya no cabe en el pellejo! Infeliz, dentro de poco -todo se le van a antojar garrotes. - -CORO. - -Si quieres salir vencedor, preciso es que emplees todos tus ardides. -Difícil es templar mi cólera, sobre todo hablando en contra mía. Por -tanto, si nada bueno tienes que decir, ya puedes buscar una muela buena -y recién cortada para quebrantar nuestra ira. - -BDELICLEÓN. - -Ardua, atrevida y superior a las fuerzas de un poeta cómico es -ciertamente la empresa de desarraigar de la ciudad un vicio tan -inveterado. Pero padre mío, hijo de Saturno...[109] - -FILOCLEÓN. - -No me des ese nombre. Porque si sobre la marcha no me manifiestas que -soy un esclavo, no habrá para ti medio de librarte de la muerte, aunque -me vea privado de participar de los festines en los sacrificios.[110] - -BDELICLEÓN. - -Escucha, pues, padrecito mío, y desarruga un poco tu fruncido ceño. -Principia por calcular no con piedrecillas, sino con los dedos (la -cuenta no es difícil), cuál es el total de los tributos que nos pagan -las ciudades aliadas; a ellos agrega los impuestos personales, los -céntimos, las rentas, los derechos de los puertos y mercados y el -producto de los salarios y confiscaciones. En junto sumarán unos dos -mil talentos. Cuenta ahora el sueldo anual de los jueces, que son seis -mil, pues nunca excedieron de este número, y hallarás que asciende a -ciento cincuenta talentos.[111] - -FILOCLEÓN. - -De modo que nuestro sueldo no llega a la décima parte de las -rentas.[112] - -BDELICLEÓN. - -Justamente. - -FILOCLEÓN. - -¿A dónde va a parar todo lo demás? - -BDELICLEÓN. - -A esos que están diciendo siempre: «nunca haremos traición al pueblo -ateniense; siempre combatiremos por la democracia.» Tú, padre mío, -engañado por sus palabras, dejas que te dominen. Ellos en tanto -arrancan a los aliados los talentos por cincuentenas, aterrándoles con -estas amenazas: «O me pagáis tributo, dicen, o no dejo piedra sobre -piedra en vuestra ciudad.» Y tú te contentas con roer los zancajos que -les sobran. A los aliados, en tanto, viendo que la multitud ateniense -vive miserablemente de su salario de juez, se les importa tanto de -ti, como del voto de Comio; mas a ellos les traen a porfía orzas de -conservas, vino, tapices, queso, miel, sésamo, cojines, frascos, -túnicas preciosas, coronas, collares, copas, en fin cuanto contribuye -a la salud y a la riqueza; y a ti, que mandas en ellos, después de tus -infinitos trabajos en mar y tierra, ni siquiera te dan una cabeza de -ajos para guisar tus pececillos. - -FILOCLEÓN. - -Efectivamente, yo mismo he tenido que enviar a casa de Eucárides[113] a -por tres ajos. Pero me consumes no probándome esa pretendida esclavitud. - -BDELICLEÓN. - -¿No es esclavitud, y grande, el ver a todos esos bribones y a sus -aduladores ejerciendo las principales magistraturas y cobrando sueldos -soberbios? ¡Tú, con tal que te den los tres óbolos ya estás tan -contento! ¡Tú, que has ganado para ellos todos esos bienes, peleando -por mar y tierra y sitiando ciudades! Pero lo que más me irrita es que -te obliguen a asistir al tribunal de orden ajena, cuando un jovenzuelo -disoluto, el hijo de Quéreas, por ejemplo, ese que anda con las piernas -separadas y aire afeminado y lascivo, entra en casa y te manda que -vayas a juzgar muy temprano y a la hora fijada, porque todo el que se -presente después de la señal no cobrará el trióbolo. Él, en cambio, -aunque llegué tarde cobra un dracma como abogado público.[114] Después, -si un acusado le da algo, hace partícipe de ello a su colega, y ambos -procuran arreglar como puedan el negocio. Entonces es de ver cómo a -modo de aserradores de leña, uno lo suelta y otro lo toma; y cómo -tú te estás con la boca abierta y con los ojos fijos en el pagador -público, sin notar sus manejos. - -FILOCLEÓN. - -¡Eso hacen conmigo! ¡Ah! ¿Qué dices? Me destrozas el corazón. Ya no sé -ni lo que pienso ni lo que digo. - -BDELICLEÓN. - -Considera, pues, que tú y todos tus colegas podíais enriqueceros -sin dificultad, si no os dejaseis arrastrar por esos aduladores que -están siempre alardeando de amor al pueblo. Tú, que imperas sobre -mil ciudades desde la Cerdeña al Ponto, solo disfrutas del miserable -sueldo que te dan, y aun ese te lo pagan poco a poco, gota a gota, -como aceite que se exprime de un vellón de lana; en fin, lo preciso -para que no te mueras de hambre. Quieren que seas pobre, y te diré -la razón: para que reconociéndoles por tus alimentadores, estés -dispuesto a la menor instigación a lanzarte como un perro furioso sobre -cualquiera de sus enemigos. Como quieran, nada les será más fácil que -alimentar al pueblo. ¿No tenemos mil ciudades[115] tributarias? Pues -impóngase a cada una la carga de mantener veinte hombres, y veinte mil -ciudadanos[116] vivirán deliciosamente, comiendo carne de liebre, -llenos de toda clase de coronas, bebiendo la leche más pura,[117] -gozando, en una palabra, de todas las ventajas a que les dan derecho -nuestra patria y el triunfo de Maratón. En vez de eso, como si fuerais -jornaleros recolectores de aceituna, seguís al pagador de sueldos. - -FILOCLEÓN. - -¡Ay, súbito hielo entorpece mi mano; no puedo sostener la espada; me -siento desfallecer![118] - -BDELICLEÓN. - -Esos intrigantes cuando cobran miedo os dan la Eubea y prometen -distribuir cincuenta celemines de trigo: nunca te han dado, bien lo -sabes, más de cinco celemines, y esos con mil molestias, midiéndolos -uno por uno, y exigiéndote previa justificación de no ser extranjero. -Ahí tienes por qué te tengo encerrado siempre, deseando mantenerte yo -mismo y librarte de insolentes burlas. Resuelto estoy a darte cuanto -quieras, menos ese maldito salario. - -CORO. - -¡Cuán sabio era el que dijo: «No juzgues sin haber oído a ambas -partes!» (_A Bdelicleón._) Ahora me parece que tú tienes sobrada razón. -Mi cólera se calma, y arrojo estos garrotes. (_A Filocleón._) Cede, -cede a sus consejos, colega y contemporáneo nuestro; no seas obstinado, -ni hagas alarde de tenacidad inflexible. ¡Ojalá tuviera yo un pariente -o amigo que así me aconsejase! Hoy, que se te aparece un dios para -socorrerte y colmarte de favores, recíbelos propicio. - -BDELICLEÓN. - -Sí, yo le mantendré y le daré cuanto un anciano puede desear: ricos -puches, blancas túnicas, un fino manto y una cortesana que le frote los -riñones.[119] Pero se calla y no dice esta boca es mía. Mala espina me -da. - -CORO. - -Es que recobra la razón en el mismo punto que la había perdido: -reconoce su culpa, y se arrepiente de haber desoído tanto tiempo tus -exhortaciones. Quizá ahora, más cuerdo, se propone mudar de costumbres -y obedecerte en todo. - -FILOCLEÓN. - -¡Ay de mí! - -BDELICLEÓN. - -¿Por qué esa exclamación? - -FILOCLEÓN. - -Déjate de promesas; lo que yo quisiera era estar allí, sentarme allí -donde el heraldo grita: «El que no haya emitido todavía su voto, que -se levante.» ¡Ah! ¿Por qué no me he de encontrar junto a las urnas -y depositar en ellas el último mi voto? ¡Apresúrate, alma mía! Alma -mía, ¿dónde estás? «Tinieblas, abridme paso.»[120] ¡Oh! Por Hércules -lo juro, mi más vehemente deseo es sentarme hoy entre los jueces y -convencer de robo a Cleón. - -BDELICLEÓN. - -En nombre de los dioses, padre mío, cede a mis ruegos. - -FILOCLEÓN. - -¿Qué deseas? Pídeme cuanto quieras, menos una cosa. - -BDELICLEÓN. - -¿Qué cosa es esa? Di. - -FILOCLEÓN. - -Que no juzgue; antes de consentirlo, Plutón habrá pronunciado mi -sentencia. - -BDELICLEÓN. - -Sea, ya que tanto te gusta administrar justicia; pero cuando menos no -acudas ya al tribunal; quédate en casa y juzga a los criados.[121] - -FILOCLEÓN. - -¿Sobre qué? ¡Tú deliras! - -BDELICLEÓN. - -Haciendo en casa lo mismo que allí: si la criada abre clandestinamente -la puerta, la condenas a una simple multa; es decir, exactamente -igual que en el tribunal. Todo lo demás se hará también como allí se -acostumbra: cuando caliente el sol, juzgarás desde la mañana sentado -al sol; y cuando nieve o llueva, sentado ante el hogar: así aunque te -levantes al mediodía, ningún tesmoteta[122] te prohibirá la entrada en -el tribunal. - -FILOCLEÓN. - -Eso me agrada. - -BDELICLEÓN. - -Además, si un orador habla mucho tiempo, no tendrás que esperar -rabiando de hambre a que concluya, con gran tormento tuyo y del acusado -que teme tu furor.[123] - -FILOCLEÓN. - -¿Pero podré lo mismo que hasta ahora conocer perfectamente el asunto, -si como en el intervalo? - -BDELICLEÓN. - -Mejor que en ayunas. ¿No has oído decir a todo el mundo que, cuando los -testigos mienten, los jueces solo pueden comprender el asunto a fuerza -de rumiarlo? - -FILOCLEÓN. - -Me has convencido. Mas aún no me has dicho quién me pagará los -honorarios. - -BDELICLEÓN. - -Yo. - -FILOCLEÓN. - -Bueno, así recibiré yo solo mi paga, y no en compañía de otro: porque -hace poco ese bufón de Lisístrato[124] me jugó la más mala pasada que -puede imaginarse. Había recibido un dracma para los dos, y fuimos a la -pescadería, donde lo cambio en monedas de cobre;[125] luego, en vez -de darme mi parte, me puso en la mano tres escamas; yo, creyendo que -eran tres óbolos, las escondí en la boca; pero ofendido por el olor las -arrojé en seguida y le cité a juicio. - -BDELICLEÓN. - -¿Y qué dijo? - -FILOCLEÓN. - -¿Qué dijo? Que yo tenía estómago de gallo. «Digieres fácilmente el -dinero», repetía riéndose. - -BDELICLEÓN. - -¿Ves cuánto vas ganando hasta en esto? - -FILOCLEÓN. - -No poco, es verdad. Pero, anda, haz lo que has prometido. - -BDELICLEÓN. - -Espera un momento; en seguida vuelvo aquí con todo. - -FILOCLEÓN. - -¡Mirad cómo se cumplen los oráculos! Yo había oído que llegaría día -en que cada ateniense administraría justicia en su propia casa, y -construiría en el vestíbulo un pequeño tribunal, como esas estatuas de -Hécate que se colocan delante de las puertas. - -BDELICLEÓN. - -Heme aquí: ¿qué tienes que decir? Traigo todo lo que te dije y mucho -más. Este bacín puede colgarse a tu lado para cuando lo necesites.[126] - -FILOCLEÓN. - -¡Feliz ocurrencia! ¡Excelente remedio para preservar a un viejo de la -retención de orina! - -BDELICLEÓN. - -Aquí traigo además un hornillo con una escudilla llena de lentejas, por -si se te ocurre comer. - -FILOCLEÓN. - -Muy bien, muy bien; de modo que cobraré mi salario, aunque tenga -calentura, y podré comer lentejas sin moverme de aquí. Mas ¿para qué me -traes ese gallo? - -BDELICLEÓN. - -Para que si te duermes durante la defensa de una causa, te despierte -cantando encima de ti. - -FILOCLEÓN. - -Solo echo de menos una cosa; todo lo demás me satisface. - -BDELICLEÓN. - -¿Cuál? - -FILOCLEÓN. - -¿Si pudieras traer la estatua de Lico?[127] - -BDELICLEÓN. - -Hela aquí; parece el mismo héroe. - -FILOCLEÓN. - -¡Oh, héroe mi señor! ¡Cuán terrible es tu aspecto! Es el retrato de -Cleónimo. - -SOSIAS. - -Por eso, aunque es un héroe, no tiene armas.[128] - -BDELICLEÓN. - -Si te sientas, someteré en seguida a tu decisión una causa. - -FILOCLEÓN. - -Venga al punto: hace cien años que estoy sentado. - -BDELICLEÓN. - -Veamos; ¿por qué causa principiaremos? ¿habrá faltado alguno de los -criados? ¡Ah! Trata,[129] que hace poco se dejó quemar el puchero... - -FILOCLEÓN. - -¡Eh! detente: me has puesto al borde del abismo. ¿Cómo pretendes que -actúe el tribunal sin balaustrada? Precisamente es para nosotros lo más -sagrado. - -BDELICLEÓN. - -Es verdad, por Júpiter. Corro a casa y la traigo volando. ¡Lo que es la -costumbre! - -JANTIAS. - -¡Diantre de animal! ¿Es posible que demos de comer a semejante perro? - -BDELICLEÓN. - -¿Qué pasa? - -JANTIAS. - -Nada, que Labes,[130] tu perro, ha entrado en la cocina, ha robado un -magnífico queso de Sicilia, y se lo ha engullido. - -BDELICLEÓN. - -Ya tenemos la primera causa en que ha de entender mi padre. (_A -Jantias._) Comparece tú como acusador. - -JANTIAS. - -Yo no, por vida mía; otro perro dice que presentará la acusación, si se -instruye el proceso. - -BDELICLEÓN. - -Bueno; tráete acá los dos. - -JANTIAS. - -Es lo que hay que hacer. - -FILOCLEÓN. - -¿Qué es eso? - -BDELICLEÓN. - -La gamella de los cerdos consagrados a Vesta.[131] - -FILOCLEÓN. - -¿Osas poner sobre ella tus sacrílegas manos? - -BDELICLEÓN. - -No; principiando por sacrificar a Vesta,[132] trituraré a mi adversario. - -FILOCLEÓN. - -Vamos, vamos, principia pronto la acusación; yo ya sé cuál castigo ha -de imponerse. - -BDELICLEÓN. - -Deja que te traiga las tablillas y el estilo. - -FILOCLEÓN. - -¡Oh! ¡Me mueles y me asesinas con tus dilaciones! Lo mismo me era -escribir en la arena. - -BDELICLEÓN. - -Ten. - -FILOCLEÓN. - -Cita, pues. - -BDELICLEÓN. - -Ya estoy. - -FILOCLEÓN. - -¿Quién es ese primero? - -BDELICLEÓN. - -¡Oh, qué memoria la mía! Esto es atroz. ¿Pues no se me han olvidado las -urnas de los votos? - -FILOCLEÓN. - -Eh, tú, ¿a dónde vas? - -BDELICLEÓN. - -A por las urnas. - -FILOCLEÓN. - -Es inútil; me serviré de estos cacharros. - -BDELICLEÓN. - -Muy bien; ya tenemos todo lo necesario, excepto la clepsidra. - -FILOCLEÓN. - -¿No puede pasar por clepsidra este bacín? - -BDELICLEÓN. - -Eres ingenioso para proporcionarte los útiles precisos y acostumbrados. -Pronto, traed fuego, mirtos e incienso para que principiemos por -invocar a los Dioses. - -CORO. - -Durante vuestras libaciones uniremos nuestros votos a los vuestros, -congratulándonos de que una reconciliación tan generosa haya seguido a -vuestras disputas y querellas. - -BDELICLEÓN. - -Principiad, pues, por guardar un silencio religioso. - -CORO. - -¡Oh Febo! ¡Oh Apolo Pitio! Haz que el negocio que va a resolverse -delante de esa puerta, sea para bien de todos nosotros, libres ya de -nuestros errores. ¡Oh Peán! - -BDELICLEÓN. - -¡Oh Dios poderoso, Apolo Agieo que velas ante el vestíbulo de mi -casa![133] Acepta este nuevo sacrificio que te ofrezco para que te -dignes suavizar el humor áspero e intratable de mi padre. ¡Oh rey! -endulza con algunas gotas de miel su avinagrado corazón; que sea en -adelante clemente con los hombres; más compasivo con los reos que con -los acusadores; sensible a las súplicas, y que pierda su carácter esa -furia, dolorosa para el que se acerca, como las ortigas. - -CORO. - -Nosotros unimos a los tuyos nuestros votos en favor del nuevo -magistrado. Pues te queremos, Bdelicleón, desde que nos has dado a -conocer que amas al pueblo como ningún otro joven. - -BDELICLEÓN. - -Si hay algún juez fuera, que entre; pues en cuanto se principie la -vista no se dejará entrar a nadie. - -FILOCLEÓN. - -¿Quién es ese acusado? ¡Qué condena le aguarda! - -BDELICLEÓN[134] (_Como acusador_). - -Oíd el acta de acusación.[135] La suscribe un perro cidatenense contra -Labes de Exona, al que acusa de haberse comido él solo, contra toda -razón y derecho, un queso de Sicilia. La pena, una argolla de higuera. - -FILOCLEÓN. - -O la muerte canina si se le prueba. - -BDELICLEÓN. - -Aquí está Labes el acusado. - -FILOCLEÓN. - -¡Ah, maldito! ¡Qué traza de ladrón tienes! ¿Si creerá que me va a -engañar apretando los dientes? - -BDELICLEÓN. - -¿Dónde está el querellante, el perro cidatenense?[136] - -EL PERRO. - -¡Guau! ¡Guau! - -BDELICLEÓN. - -Aquí está. - -FILOCLEÓN. - -Ese es otro Labes, bueno solo para ladrar y lamer ollas. - -BDELICLEÓN[137] (_Haciendo de heraldo_). - -Calla y siéntate. Tú (_A Jantias_), sube y acusa. - -FILOCLEÓN. - -Vamos, en tanto voy a servirme y sorberme las lentejas. - -JANTIAS (_Acusador_). - -Ya habéis oído, oh jueces, el escrito de acusación que he presentado -contra Labes: ha cometido contra mí y los marinos la más indigna -felonía; se metió en un rincón oscuro, robó un enorme queso de Sicilia, -y atracándose en las tinieblas...[138] - -FILOCLEÓN. - -Basta, basta; el hecho está probado: el gran canalla acaba de soltar -junto a mis narices un eructo que apesta a queso. - -JANTIAS. - -...Se negó a darme la parte que le pedía. Ahora bien; ¿podrá prestaros -servicio alguno quien no da nada a vuestro perro leal? - -FILOCLEÓN. - -¿No ha dado nada? - -JANTIAS. - -¡Nada a mí, a su compañero! - -FILOCLEÓN. - -Se conoce que el mozo tiene los cascos tan calientes como estas -lentejas. - -BDELICLEÓN. - -Por favor, padre mío; no sentencies antes de haber escuchado a los dos. - -FILOCLEÓN. - -Pero, querido, si la cosa está clara; si está clamando justicia. - -JANTIAS. - -No le absolváis: es el perro más egoísta y voraz; recorre en un -instante todo el molde de un queso, y se engulle la costra que le -recubre.[139] - -FILOCLEÓN. - -Ni siquiera me ha dejado con que cerrar las grietas de mi urna. - -JANTIAS. - -Castigadle; una sola casa no puede mantener dos ladrones; yo no quiero -ladrar con el estómago vacío; castigadle, pues, o dejaré de ladrar. - -FILOCLEÓN. - -¡Oh! ¡Oh! ¡Cuántas maldades! El mozo es ladrón de veras. ¿No te parece -lo mismo, gallo mío? ¡Ah! sí, se adhiere a mi opinión. ¡Eh, tesmoteta! -¿Dónde estás? Dame el bacín. - -BDELICLEÓN. - -Cógelo tú, que yo estoy llamando los testigos. Testigos de Labes, -compareced: son un plato, una mano de mortero, un cuchillo, unas -parrillas, una olla y otros utensilios medio quemados. ¿Acabas de hacer -aguas? ¿O no vas a sentarte nunca? - -FILOCLEÓN. - -Aún no; pero creo que ese pasará hoy a mayores.[140] - -BDELICLEÓN (_A Filocleón_). - -¿Serás siempre duro o intratable con los reos? ¿Cebarás siempre en -ellos tu furor? (_Al acusado._) Sube y defiéndete. ¿Por qué te callas? -Habla. - -FILOCLEÓN. - -Parece que no tiene nada que alegar. - -BDELICLEÓN. - -Sí que tiene, pero se me figura que le pasa lo que a Tucídides[141] en -otra ocasión, cuando la sorpresa le cerró la boca. Retírate: yo me -encargo de tu defensa. Ya comprenderéis, oh jueces, lo comprometido -que es defender a un perro acusado de crimen tan atroz. Hablaré no -obstante. En primer lugar, es valiente y ahuyenta los lobos. - -FILOCLEÓN. - -Pero es ladrón y conspirador. - -BDELICLEÓN. - -No, por Júpiter; es el mejor de los perros, capaz de guardar el rebaño -más numeroso. - -FILOCLEÓN. - -¿Qué importa si se come el queso? - -BDELICLEÓN. - -Pero en cambio te defiende, te guarda la puerta, y tiene otras -inmejorables cualidades. Si cometió algún hurto, hay que perdonárselo. -¿No ves que es un ignorantón que ni aun tocar la lira sabe? - -FILOCLEÓN. - -¡Ojalá tampoco supiera escribir! Así no hubiera redactado su defensa. - -BDELICLEÓN. - -Oye, honrado juez, a mis testigos. Acércate, buen cuchillo, y declara -en voz alta. Tú eras entonces pagador. Responde claro. ¿No partiste las -porciones que debían ser distribuidas a los soldados? — Dice que sí -las partió. - -FILOCLEÓN. - -Pues miente el bellaco. - -BDELICLEÓN. - -¡Oh compasivo juez, ten piedad de su infortunio! El infeliz Labes -siempre come espinas y cabezas de pescados; no para un momento en un -sitio: ese otro solo sirve para guardar la casa,[142] y ya sabe lo que -se hace; así reclama una parte de todo lo que traen, y al que no se la -da, le clava el diente. - -FILOCLEÓN. - -¡Ah, estoy enfermo! ¡Se me figura que blandeo! ¡Oh desgracia! ¡Yo -enternecido! - -BDELICLEÓN. - -Yo te lo ruego, padre mío, compadeceos de él, no le condenéis.[143] -¿Dónde están sus hijos? Acercaos, infelices. Aullad, suplicad, llorad -sin consuelo. - -FILOCLEÓN. - -Baja, baja, baja, baja.[144] - -BDELICLEÓN. - -Bajaré, aunque esa palabra «baja» ha engañado a muchos. No obstante, -bajaré. - -FILOCLEÓN. - -¡Vete al infierno! ¿Por qué habré comido esas lentejas? ¿Pues no he -llorado? Creo que esto no me hubiera sucedido si no me hubiera atracado -de esas malditas lentejas. - -BDELICLEÓN. - -¿Será, pues, absuelto? - -FILOCLEÓN. - -No he dicho tal cosa. - -BDELICLEÓN. - -Vamos, padrecito mío, sé más humano. Coge tu voto; da un paso atrás; -échalo en la segunda urna,[145] cerrando un poco los ojos. Absuélvelo, -padre mío. - -FILOCLEÓN. - -No: tampoco yo sé tocar la lira. - -BDELICLEÓN. - -Ven, te llevaré yo mismo. - -FILOCLEÓN. - -¿Es esta la primera urna?[146] - -BDELICLEÓN. - -Esa. - -FILOCLEÓN. - -Pues aquí echo mi voto. - -BDELICLEÓN. - -Cayó en el lazo, y lo absolvió sin saberlo.[147] - -FILOCLEÓN. - -Veamos; vuelve la urna. ¿Cuál es el resultado? - -BDELICLEÓN. - -Míralo. Labes, has sido absuelto. Padre, padre, ¿qué te pasa? ¡Agua, -agua! vamos, recóbrate. - -FILOCLEÓN. - -Dime, ¿de veras ha sido absuelto? - -BDELICLEÓN. - -Sí. - -FILOCLEÓN. - -¡Ah, soy perdido! - -BDELICLEÓN. - -Valor, padre mío, no te aflijas. - -FILOCLEÓN. - -¿Cómo podré resistir la pena de haber absuelto a un criminal? ¿Qué va a -ser de mí? ¡Oh santos dioses, perdonadme; lo hice a pesar mío; esa, ya -lo sabéis, no es mi costumbre! - -BDELICLEÓN. - -No lo tomes tan a pecho, padre mío; yo te daré una vida regalada; te -llevaré a cenas y convites; vendrás conmigo a todas las fiestas, y -pasarás dulcemente el resto de tu existencia: ya no se burlará de ti -Hipérbolo. Pero entremos. - -FILOCLEÓN. - -Haz lo que gustes. - - * * * * * - -CORO. - -Id alegres a donde queráis. Escuchad, en tanto, innumerables -espectadores, nuestros prudentes consejos, y procurad que no caigan en -saco roto: esa falta es propia de un auditorio ignorante; vosotros no -la podéis cometer.[148] - -Ahora, si amáis la verdad desnuda y el lenguaje sin artificios, -prestadme atención, oh pueblo. El poeta quiere haceros algunos cargos. -Está quejoso de vosotros, que antes le acogisteis tan bien, cuando -imitando unas veces al espíritu profético oculto en el vientre de -Euricles,[149] hizo que otros poetas os presentasen muchas comedias -suyas,[150] y afrontando otras cara a cara el peligro dirigió por su -mano sin ajeno auxilio los vuelos de su Musa. Colmado por vosotros de -gloria y honores, como ningún otro vate, no creyó, sin embargo, haber -llegado a la cúspide de la perfección, ni se enorgulleció por ello, -ni recorrió las palestras para corromper a la juventud deslumbrada -por sus triunfos.[151] Noblemente resuelto a que las Musas que le -inspiran no desciendan jamás al oficio de viles alcahuetas, ha desoído -las reclamaciones del amante, quejoso de ver ridiculizado el objeto -de su torpe pasión. Ya en el extremo de su carrera dramática no luchó -con hombres, sino que manejando intrépido la clava de Hércules, -hubo de atacar a los mayores monstruos. Principió[152] por acometer -audazmente a aquella horrenda fiera, de dientes espantosos, ojos -terribles, flameantes como los de Cinna,[153] rodeado de mil infames -aduladores que a porfía le lamen la cabeza; de voz estruendosa como -la de destructor remolino; de olor a foca y de partes secretas, que -por lo inmundas recuerdan las de los camellos[154] y las lamias.[155] -A la vista de semejante monstruo el miedo no le arrancó regalos -para apaciguarle; al contrario, sintió aumentarse su valor para -defenderos. Así, el año último dirigió de nuevo sus ataques contra -esos vampiros[156] que, pálidos, abrasados por incesante fiebre, -estrangulaban en las tinieblas a vuestros padres y abuelos, y acostados -en el lecho de los ciudadanos pacíficos enemigos de cuestiones, -amontonaban sobre ellos procesos, citaciones y testigos, hasta el -punto de que muchos acudieron aterrados al Polemarca.[157] Esto no -obstante, el año pasado abandonasteis al denodado defensor que puso -todo su ahínco en purgar de tales males a la patria, y le abandonasteis -precisamente cuando sembraba pensamientos de encantadora novedad, -cuyo crecimiento impedisteis por no haberlos comprendido bien;[158] -el autor, sin embargo, jura a menudo entre estas libaciones a Baco, -que jamás oísteis versos cómicos mejores que los suyos. Vergonzoso es -que no entendieseis de seguida su intención profunda; pero al poeta le -consuela el no haber desmerecido en la opinión de los doctos, aunque se -haya estrellado su esperanza por vencer en audacia a sus rivales. - -En adelante, queridos atenienses, amad y honrad más a los poetas que -procuran deleitaros con nuevas invenciones: recoged sus pensamientos -y guardadlos en vuestras arcas como manzanas olorosas. Si así lo -hiciereis, vuestros vestidos exhalarán todo el año un suave perfume de -sabiduría. - -En otro tiempo éramos infatigables en la danza, infatigables en la -guerra, infatigables, sobre todo, en las lides amorosas. ¡Todo, todo -ha pasado! La blancura de nuestros cabellos vence ya a la del cisne; -fuerza será, sin embargo, reanimar en estos restos el vigor juvenil; -pues mi vejez, según creo, vale más que los rizos, adornos y disolutas -costumbres de muchos jovenzuelos. - -Espectadores: si alguno de vosotros se asombra al vernos vestidos -de avispas y no comprende el objeto de nuestro aguijón, fácilmente -disiparé su ignorancia. Nosotros, a quienes veis así armados por -detrás, somos la gente ática única verdaderamente noble y autóctona; -raza valerosísima que tan insignes servicios prestó a la república -cuando el bárbaro, ganoso de arrojarnos de nuestras colmenas, invadió -este territorio llevando delante de sí el incendio y la desolación. -Al punto corrimos a su encuentro, y armados de escudo y lanza,[159] -le atacamos. La ira hervía en nuestros pechos; nos tocábamos hombre -con hombre; nos mordíamos los labios de coraje, y una nube de dardos -oscurecía el cielo:[160] por fin, con ayuda de los Dioses los -derrotamos a la caída de la tarde. Antes del combate una lechuza -había pasado sobre nuestro ejército.[161] Después les perseguimos, -clavándoles nuestro aguijón como furiosos tábanos; ellos huían y -nosotros les picábamos las mejillas y la frente; así es que para los -bárbaros nada hay ya tan temible como la avispa ática. - -Terribles éramos en aquel tiempo: nada nos amedrentaba: a bordo de las -trirremes exterminamos los enemigos. No nos cuidábamos entonces de -perorar elegantemente, ni de calumniar a nadie; toda nuestra ambición -se cifraba en ser el mejor remero. De este modo ganamos a los persas -muchas ciudades.[162] Y a nuestro valor se deben principalmente esos -tributos que hoy derrochan los jóvenes.[163] - -Si nos miráis con detención, observaréis que somos semejantes a las -avispas en nuestras costumbres y modo de vivir. En primer lugar, cuando -se nos irrita no hay animal más colérico e intratable; y en todo lo -demás hacemos lo que ellas. Reunidos en enjambres nos repartimos -en diferentes avisperos: unos vamos a juzgar con el Arconte,[164] -otros al Odeón,[165] otros con los Once,[166] y otros, pegados a la -pared[167] con la cabeza baja y sin moverse apenas, nos parecemos a -las larvas encerradas en su capullo. El procurarnos la subsistencia -nos es sumamente fácil, pues nos basta para ello picar al primero que -se presenta. Pero hay entre nosotros zánganos desprovistos de aguijón, -que se comen sin trabajar el fruto de nuestros afanes. Y es doloroso, -ciudadanos, que quien nunca peleó, quien nunca se hizo una ampolla -manejando el remo o la lanza en defensa de la república, se apodere así -de nuestro salario. Por tanto, opino que en adelante quien no tenga -aguijón no cobre el trióbolo. - - * * * * * - -FILOCLEÓN. - -No, jamás mientras viva dejaré de llevar este manto, al que debí -la salvación en aquella batalla cuando el Bóreas se desencadenó -furioso.[168] - -BDELICLEÓN. - -¿No deseas tu comodidad? - -FILOCLEÓN. - -¡Por vida de Júpiter, no hay más que hacerse hermosos trajes! El otro -día me ensucié tanto atracándome de peces fritos, que tuve que pagar -tres óbolos al quita-manchas. - -BDELICLEÓN. - -Una vez que te has puesto en mis manos, ensaya este nuevo género de -vida, y déjame cuidarte. - -FILOCLEÓN. - -Bueno, ¿qué quieres que haga? - -BDELICLEÓN. - -Quítate ese manto ordinario, y ponte en su lugar este más fino. - -FILOCLEÓN. - -Valía la pena de engendrar y criar hijos para que este pretenda ahora -asfixiarme.[169] - -BDELICLEÓN. - -Ea, póntelo y calla. - -FILOCLEÓN. - -Por los dioses, ¿qué especie de vestido es este? - -BDELICLEÓN. - -Unos le llaman pérsida, otros pelliza.[170] - -FILOCLEÓN. - -Yo creí que era una manta[171] de las que hacen en Timeta. - -BDELICLEÓN. - -No es extraño; como nunca has ido a Sardes. Si no, ya la hubieras -conocido. - -FILOCLEÓN. - -¿Yo? No, por Júpiter; pero se me figura que a lo que más se parece es -al saco peludo de Móricos.[172] - -BDELICLEÓN. - -Ni por pienso: esto se teje en Ecbatana. - -FILOCLEÓN. - -¿Hay, pues, allí intestinos de lana? - -BDELICLEÓN. - -No, hombre, no, esto lo fabrican los bárbaros sin perdonar gasto. Quizá -en esta túnica haya entrado un talento de lana. - -FILOCLEÓN. - -Entonces debía llamársela _pierde-lana_, más bien que pelliza. - -BDELICLEÓN. - -Vamos, padre mío, estate quieto un instante y póntela. - -FILOCLEÓN. - -¡Oh! ¡Qué calor tan horrible me da esta maldita túnica! - -BDELICLEÓN. - -¿Te la pones o qué? - -FILOCLEÓN. - -No, por piedad; prefiero, si es preciso, que me metas en un horno. - -BDELICLEÓN. - -Vamos, ya te la pondré yo: ven acá. - -FILOCLEÓN. - -Coge siquiera ese gancho. - -BDELICLEÓN. - -¿Para qué? - -FILOCLEÓN. - -Para sacarme antes de que me derrita. - -BDELICLEÓN. - -Quítate esos infames zapatos, y ponte este calzado lacedemonio. - -FILOCLEÓN. - -¡Cómo! ¡Yo sufrir en mis pies unos zapatos hechos por mis enemigos! - -BDELICLEÓN. - -Entra el pie y aprieta firme a la suela lacedemonia. - -FILOCLEÓN. - -No está bien que me obligues a poner el pie en suelo enemigo. - -BDELICLEÓN. - -Entra ahora el otro. - -FILOCLEÓN. - -De ninguna manera: uno de estos dedos aborrece a los lacedemonios como -el que más. - -BDELICLEÓN. - -No hay otro remedio. - -FILOCLEÓN. - -¡Infeliz de mí, no voy a tener sabañones en la vejez! - -BDELICLEÓN. - -Vamos pronto; ahora imita el paso afeminado y muelle de los ricos... -Así, como yo. - -FILOCLEÓN. - -Sea. Di, ¿a quién de los ricos me parezco más en el andar? - -BDELICLEÓN. - -¿A quién? A un divieso cubierto de un emplasto de ajos.[173] - -FILOCLEÓN. - -¡Ah, cuánto deseo pasear moviendo las caderas! - -BDELICLEÓN. - -Veamos otra cosa: ¿sabrás seguir una conversación seria delante de -hombres doctos y bien educados? - -FILOCLEÓN. - -Sí por cierto. - -BDELICLEÓN. - -¿De qué hablarás? - -FILOCLEÓN. - -De muchas cosas. Primero, de cómo Lamia, al verse cogida, produjo un -ruido sospechoso.[174] Después, de cómo Cardopión[175] y su madre... - -BDELICLEÓN. - -Déjate de fábulas y háblanos de cosas humanas, de asuntos frecuentes en -las conversaciones de familia. - -FILOCLEÓN. - -También estoy fuerte en el género familiar: había en otro tiempo un -ratón y una comadreja... - -BDELICLEÓN. - -«Estúpido e ignorante», como decía furioso Teógenes a un -limpia-letrinas. ¿Te atreverás a hablar entre hombres de ratones y -comadrejas? - -FILOCLEÓN. - -¿Pues de qué hay que hablar? - -BDELICLEÓN. - -Solo de grandezas: por ejemplo, de la excelentísima diputación, en la -que fuiste parte con Clístenes y Androcles.[176] - -FILOCLEÓN. - -¡En diputación! ¡Si jamás he ido a ninguna parte, como no haya sido a -Paros, lo cual me valió dos óbolos! - -BDELICLEÓN. - -Cuenta por lo menos cómo Efudión luchó al pancracio valerosamente con -Ascondas,[177] y aunque viejo encanecido, sin embargo conservaba puños -y riñones de hierro, robustos costados y una fortísima coraza. - -FILOCLEÓN. - -Basta, basta; no sabes lo que te dices. ¿Dónde se ha visto luchar al -pancracio[178] con coraza? - -BDELICLEÓN. - -Pues así suelen hablar los sabios. Ahora dime otra cosa. Cuando estés -en un festín con extranjeros, ¿qué hazaña de tu juventud preferirás -contarles? - -FILOCLEÓN. - -¡Oh! ¡Ya sé, ya sé! Mi más famosa hazaña, cuando robé a Ergasión[179] -los rodrigones. - -BDELICLEÓN. - -¡Vete al infierno con tus rodrigones! Eso es ridículo. Lo mejor es que -hables de tus cacerías de liebres o jabalíes, o de alguna carrera de -antorchas[180] en que tomaste parte; en fin, de cualquier hecho que -revele tu valor juvenil. - -FILOCLEÓN. - -Ahora me acuerdo de uno de los más atrevidos: siendo todavía un -rapazuelo, demandé a Failo[181] el andarín por injurias, y le vencí por -dos votos. - -BDELICLEÓN. - -Basta; recuéstate ahí para que aprendas la manera de conducirte en los -banquetes y conversaciones. - -FILOCLEÓN. - -¿Cómo me recuesto? Vamos, dime pronto. - -BDELICLEÓN. - -Con elegancia. - -FILOCLEÓN. - -¿Así? - -BDELICLEÓN. - -No. - -FILOCLEÓN. - -¿Pues cómo? - -BDELICLEÓN. - -Estira las piernas y déjate caer blandamente sobre los almohadones -como un ligero gimnasta: elogia después los vasos de bronce que haya -por allí; admira las cortinas del patio.[182] En esto presentan agua -para las manos; traen las mesas, comemos; nos lavamos; principian las -libaciones...[183] - -FILOCLEÓN. - -¿Pero acaso estamos cenando en sueños? - -BDELICLEÓN. - -La flautista preludia: los convidados son Teoro, Esquines, Fano, Cleón, -Acestor, y al lado de este otro a quien no conozco. Tú estás con ellos. -¿Sabrás continuar las canciones principiadas?[184] - -FILOCLEÓN. - -Ya lo creo; mejor que cualquier montañés.[185] - -BDELICLEÓN. - -Veamos; yo soy Cleón; el primero canta el Harmodio,[186] tú -continuarás: «Nunca hubo en Atenas un hombre...» - -FILOCLEÓN. - -«Tan canalla ni tan ladrón...» - -BDELICLEÓN. - -¿Eso piensas contestar, desdichado? ¿No ve que te confundirá a gritos y -jurará perderte, aniquilarte y expulsarte del país? - -FILOCLEÓN. - -Pues yo responderé a sus amenazas con esta otra canción: «En tu loca -ambición del supremo mando, acabarás por arruinar la república, que ya -empieza a vacilar.»[187] - -BDELICLEÓN. - -Y cuando Teoro, acostado a tus pies, cante cogiéndole la mano a Cleón: -«Amigo, tú que conoces la historia de Admeto, estima a los valientes»; -¿qué contestarás? - -FILOCLEÓN. - -Lo siguiente: «Yo no puedo ser zorro y proclamarme amigo de los dos -partidos.» - -BDELICLEÓN. - -A continuación, Esquines, hijo de Selo, hombre docto y único -diestro, cantará: «Bienes y riquezas a Clitágora,[188] a mí y a los -Tesalios...»[189] - -FILOCLEÓN. - -«Muchas hemos derrochado tú y yo.» - -BDELICLEÓN. - -Esto lo entiendes bien; mas ya es hora de ir a cenar a casa de -Filoctemon. — ¡Muchacho, muchacho! ¡Criso! Pon nuestra ración en una -cesta,[190] hoy queremos beber de largo. - -FILOCLEÓN. - -No, no; es muy peligroso el beber; después del vino se rompen las -puertas y llueven bofetones y pedradas, y al día siguiente, cuando se -han dormido los tragos, se encuentra uno que hay que pagar los excesos -de la víspera. - -BDELICLEÓN. - -No temas semejante cosa tratando con hombres honrados y corteses. O te -excusan ellos mismos con el ofendido, o tú aplicas a lo ocurrido algún -chistoso cuento esópico o sibarítico[191] de los que has oído en la -mesa: la cosa se toma a risa, y no pasa adelante. - -FILOCLEÓN. - -Pues ya merece la pena de aprender muchos cuentos eso de poder librarme -con uno de pagar cualquiera daño que cause. Ea, vamos; que nadie nos -detenga. - -CORO. - -Muchas veces he dado prueba de agudo ingenio, y jamás de estupidez; -pero me gana Aminias,[192] ese hijo de Selo, perteneciente a la raza -copetuda,[193] a quien vi un día ir a cenar con Leógoras,[194] llevando -por junto una manzana y una granada, y cuenta que es más hambriento que -Antifonte.[195] Ya fue de embajador a Farsalia,[196] pero allí solo se -reunía a los penestas,[197] padeciendo él mayor penuria que ninguno. - -¡Afortunado Autómenes,[198] cuánto envidiamos tu felicidad! Tus hijos -son los más hábiles artistas. El primero, querido de todos, canta -admirablemente al son de la cítara, y la gracia le acompaña; el segundo -es un autor cuyo mérito nunca se ponderará bastante; pero el talento -del último, de Arifrades digo, deja muy atrás al de los otros. Su -padre jura que lo ha aprendido todo por sí propio, sin necesidad de -maestro, y que solo a su talento natural debe la invención de sus -inmundas prácticas en los lupanares. Algunos han dicho que yo me -había reconciliado con Cleón porque me perseguía encarnizadamente y -me martirizaba con sus ultrajes. Ved lo que hay de cierto: cuando yo -lanzaba dolorosos gritos, vosotros os reíais a placer, y en vez de -compadecerme, solo anhelabais que la angustia me inspirase algún chiste -mordaz y divertido. Al notar esto, cejé un poco y le hice algunas -caricias. He ahí por qué «a la cepa le falta ahora su rodrigón.»[199] - -JANTIAS. - -¡Oh tortugas tres veces bienaventuradas! ¡Cuánto envidio la dura concha -que defiende vuestro cuerpo! ¡Qué sabias y previsoras fuisteis al -cubriros la espalda con un impenetrable escudo! ¡Ay, un nudoso garrote -ha surcado la mía! - -CORO. - -¿Qué sucede, niño? Porque hasta al más anciano hay derecho para -llamarle niño, cuando se deja pegar. - -JANTIAS. - -Sucede que nuestro viejo es la peor de las calamidades. Ha sido -el más procaz de todos los convidados, y cuenta que allí estaban -Hipilo, Antifonte, Lico, Lisístrato, Teofrasto, y Frínico; pues sin -embargo, a todos los dejó tamañitos su insolencia. En cuanto se -atracó de los mejores platos, empezó a bailar, a saltar, a reír, a -eructar como un pollino harto de cebada, y a sacudirme de lo lindo, -gritándome: «¡Esclavo, esclavo!» Lisístrato, al verlo así, le lanzó -esta comparación: «Anciano, pareces un piojo resucitado o un burro que -corre a la paja.» Y él, atronándonos los oídos, le replicó con esta: -«Y tú te pareces a una langosta, de cuyo manto se pueden contar todos -los hilos[200] y a Esténelo[201] despojado de su guardarropa.» Todos -aplaudieron, menos Teofrasto, que se mordió los labios como hombre bien -educado. Entonces, encarándosele nuestro viejo, le dijo: «Di tú, ¿a -qué te das tanto tono, y te las echas de persona? Ya sabemos que vives -a costa de los ricos a fuerza de bufonadas.» Así continuó dirigiendo -insultos semejantes a todos, diciendo los chistes más groseros, -cantando historias necias e importunas. Después se ha dirigido hacia -aquí, completamente ebrio, pegando a cuantos encuentra. Mirad, ahí -viene haciendo eses. Yo me largo, para evitar nuevos golpes. - -FILOCLEÓN.[202] - -Dejadme: marchaos. Voy a dar que sentir a algunos de los que se -obstinan en perseguirme. ¿Os largaréis, bribones? Si no, os tuesto con -esta antorcha. - -BDELICLEÓN. - -A pesar de tus baladronadas juveniles, te juro que mañana nos has de -pagar tus atropellos. Vendremos en masa a citarte a juicio. - -FILOCLEÓN. - -¡Ja, ja! ¡A citarme! ¡Qué vejeces! ¿No sabéis que ya ni puedo oír -hablar de pleitos? ¡Ja, ja! Ahora tengo otros gustos: tirad las -urnas. ¿No os vais? ¿Dónde esta el juez? Decidle que se ahorque. (_A -la cortesana._) Sube, manzanita de oro, sube agarrada a esta cuerda; -cógela, pero con precaución, que está algo gastada; sin embargo aún le -gusta que la froten. ¿No has visto con qué astucia te he sustraído a -las torpes exigencias de los convidados? Debes probarme tu gratitud. -Pero no lo harás, demasiado lo sé; ni siquieras lo intentarás; me -engañarás y te reirás en mis narices como lo has hecho con tantos -otros. Oye, si me quieres y me tratas bien, cuando muera mi hijo me -comprometo a sacarte del lupanar y tomarte por concubina, amorcito mío. -Ahora no puedo disponer de mis bienes; soy joven y me atan corto: mi -hijito no me pierde de vista; es gruñón, insoportable y tacaño hasta -partir en dos un comino y aprovechar la pelusilla de los berros. Su -único miedo es el que me eche a perder, pues no tiene más padre que yo. -Pero ahí está. Se dirige apresuradamente hacia nosotros. Hazle frente. -Coge esas teas. Voy a jugarle una partida de muchacho, como él a mí -antes de iniciarme en los misterios. - -BDELICLEÓN. - -¡Hola, hola, viejo verde! Parece que nos gustan los lindos ataúdes. Mas -lo juro por Apolo, no harás eso impunemente. - -FILOCLEÓN. - -¡Ah! tú te comerías a gusto un proceso en vinagre. - -BDELICLEÓN. - -¿No es una indecencia burlarme de ese modo, y arrebatar su flautista a -los convidados? - -FILOCLEÓN. - -¿Qué flautista? ¿Has perdido el juicio, o sales de alguna tumba? - -BDELICLEÓN. - -Por Júpiter, esa dardaniense[203] que está contigo. - -FILOCLEÓN. - -¡Ca! Si es una antorcha encendida en la plaza en honor a los -dioses.[204] - -BDELICLEÓN. - -¿Una antorcha? - -FILOCLEÓN. - -Sí, una antorcha.[205] ¿No ves que es de diversos colores? - -BDELICLEÓN. - -¿Qué es eso negro que tiene en medio? - -FILOCLEÓN. - -La pez que se derrite al quemarse. - -BDELICLEÓN. - -Y eso en la parte posterior. ¿No es su trasero? - -FILOCLEÓN. - -No, es el cabo de la antorcha que sobresale. - -BDELICLEÓN. - -¿Qué dices? ¿Cuál cabo? Vamos, ven acá. - -FILOCLEÓN. - -¡Eh, eh! ¿Qué intentas? - -BDELICLEÓN. - -Llevármela y quitártela: estás ya gastado e impotente. - -FILOCLEÓN. - -Escucha un momento. Asistía yo a los juegos olímpicos cuando -Efudión,[206] aunque viejo, luchó valerosamente con Ascondas, -concluyendo el anciano por hundir de un puñetazo al joven. Sírvate de -aviso, por si se me ocurriese reventarte un ojo. - -BDELICLEÓN. - -¡Por Júpiter! Conoces bien a Olimpia. - - * * * * * - -UNA PANADERA. (_A Bdelicleón._) - -Socórreme, en nombre de los dioses. Ese hombre me ha arruinado; al -pasar, agitando a tontas y a locas su antorcha, me ha echado a rodar -por la plaza diez panes de a óbolo, y además otros cuatro. - -BDELICLEÓN. - -¿Ves lo que has hecho? Tu dichoso vino nos va a llenar de pleitos la -casa. - -FILOCLEÓN. - -No lo creas; un cuentecillo alegre lo arreglará todo: verás cómo me -reconcilio con esta. - -LA PANADERA. - -Te juro por las dos diosas[207] que no te reirás impunemente de Mirtia, -hija de Ancilión y de Sóstrata, después de haberle echado a perder sus -mercancías. - -FILOCLEÓN. - -Escucha, mujer: voy a contarte una fábula muy chistosa. - -LA PANADERA. - -¿Fabulitas a mí, viejo chocho? - -FILOCLEÓN. - -Al volver una noche Esopo de un banquete le ladró atrevida cierta perra -borracha: «¡Ah perra, perra, le dijo entonces, si cambiases tu maldita -lengua por un poco de trigo, me parecerías más sensata!» - -LA PANADERA. - -¡Cómo! ¿Te burlas de mí? Pues bien; quienquiera que seas, te cito ante -los inspectores del mercado,[208] para que me indemnices daños y -perjuicios. Querefonte,[209] que está ahí, será mi testigo. - -FILOCLEÓN. - -Pero, por mi vida, oye a lo menos lo que voy a decirte: quizá te -agrade más. Laso[210] y Simónides tenían en cierta ocasión un certamen -poético, y Laso dijo: «Poco me importa.» - -LA PANADERA. - -¡Muy bien! Como tú, ¿verdad? - -FILOCLEÓN. - -¿Y tú, Querefonte, vas a ser testigo de esa mujer amarilla,[211] de esa -Ino[212] precipitándose desde una roca a los pies de Eurípides? - -BDELICLEÓN. - -Ahí se acerca otro: según parece, también a citarte, pues viene con un -testigo. - - * * * * * - -UN ACUSADOR. - -¡Qué desdichado soy!... Anciano, te demando por injurias. - -BDELICLEÓN. - -¿Por injurias? ¡Ah, no, por piedad, no lo demandes! Yo te pagaré cuanto -pidas, y aun así te quedaré agradecido. - -FILOCLEÓN. - -Yo también quiero reconciliarme con él: confieso francamente que le he -pegado y apedreado. (_Al acusador._) Pero acércate más: ¿me permites -que yo solo señale la cantidad que debe dársete como indemnización, y -que en adelante sea amigo tuyo, o prefieres fijarla tú? - -EL ACUSADOR. - -Habla tú, pues detesto los pleitos y negocios. - -FILOCLEÓN. - -Cierto Sibarita se cayó de un carro y se infirió una grave herida en -la cabeza: es de advertir que no entendía gran cosa de equitación. -Acercósele entonces uno de sus amigos, y le dijo: «Ejercítese cada cual -en el arte que sepa»; por tanto, corre a curarte en casa de Pítalo.[213] - -BDELICLEÓN (_A Filocleón._) - -Persistes en tus costumbres. - -EL ACUSADOR (_Al testigo._) - -Acuérdate de su respuesta. - -FILOCLEÓN. - -Oye, no te vayas. En cierta ocasión rompió una mujer en Síbaris el -cofre de los procesos... - -EL ACUSADOR (_Al testigo._) - -También te tomo por testigo de lo que dice. - -FILOCLEÓN (_Al acusador._) - -...El cual cofre hizo atestiguar el hecho; pero la Sibarita le -contestó: «¡Por Proserpina, déjate de testigos y cómprate cuanto antes -una ligadura; eso tendrá más sentido común!» - -EL ACUSADOR (_A Filocleón._) - -¡Búrlate! ¡búrlate! ¡Ya veremos cuando el arconte mande traer a la -vista tu causa! - -BDELICLEÓN (_A Filocleón._) - -¡Por Ceres, no estarás aquí más tiempo! Voy a llevarte a la fuerza. - -FILOCLEÓN. - -¿Qué haces? - -BDELICLEÓN. - -¿Qué hago? Llevarte adentro. De otro modo no va a haber testigos -suficientes para los infinitos que te demandan. - -FILOCLEÓN. - -Un día los de Delfos...[214] - -BDELICLEÓN. - -Poco me importa. - -FILOCLEÓN. - -...Acusaron a Esopo de haber robado un vaso de Apolo; entonces él contó -que una vez el escarabajo...[215] - -BDELICLEÓN. - -¡Oh, vete al infierno! Me matas con tus escarabajos. - -(_Bdelicleón se lleva a su padre._) - -CORO. - -Envidio tu felicidad, anciano. ¡Qué cambio en su áspera existencia! -Siguiendo prudentes consejos, va a vivir entre placeres y delicias. -Quizá los desatienda, porque es difícil cambiar el carácter que se tuvo -desde la cuna. Sin embargo, muchos lo consiguieron; consejos ajenos -han logrado modificar a veces nuestras costumbres, ¡Cuántas alabanzas -no alcanzará por esto, en mi opinión y en la de los sabios, el hijo -de Filocleón, tan discreto y cariñoso con su padre! Jamás he visto un -joven tan comedido, de tan amables costumbres. Ninguno me ha regocijado -como él. En todas las respuestas que daba a su padre resplandecía la -razón y el deseo de inspirarle más decorosas aficiones. - - * * * * * - -JANTIAS. - -¡Por Baco! Sin duda algún Dios ha revuelto y embrollado nuestra casa. -El viejo, después de haber bebido y haber oído largo rato tocar la -flauta, ebrio de placer, repite toda la noche las antiguas danzas que -Tespis[216] hacía ejecutar a sus coros. Pretende demostrar, bailando -incesantemente, que los trágicos modernos son todos unos lelos sin -sustancia. - -FILOCLEÓN (_Declamando_). - -¿Quién se sienta a la entrada del vestíbulo?[217] - -JANTIAS. - -La calamidad se aproxima. - -FILOCLEÓN. - -Apartad las vallas. Va a principiar el baile... - -JANTIAS. - -Mejor dirás la locura. - -FILOCLEÓN. - -...Que aligera mi pecho con su impetuosidad. ¡Cómo mugen mis narices! -¡Cómo suenan mis vértebras!... - -JANTIAS. - -Bien te vendría una toma de eléboro.[218] - -FILOCLEÓN. - -Frínico[219] se asusta como un gallo... - -JANTIAS. - -Pongámonos en salvo. - -FILOCLEÓN. - -...Que agita sus patas en el aire. - -JANTIAS. - -¡Eh! mira dónde pisas. - -FILOCLEÓN. - -¡Con flexibilidad juegan todos mis miembros! - -JANTIAS. - -Nada, está visto, es una verdadera locura. - -FILOCLEÓN. - -Ahora desafío a todos mis rivales. Si hay algún trágico que se precie -de danzar bien, venga por acá y tendremos un certamen coreográfico... -¿Se presenta alguno? - -BDELICLEÓN. - -Este solo. - -FILOCLEÓN. - -¿Quién es ese desgraciado? - -BDELICLEÓN. - -El hijo segundo de Carcino.[220] - -FILOCLEÓN. - -Pronto lo anonadaré; voy a molerle a puñetazos acompasados; pues no -entiende una palabra de ritmos. - -BDELICLEÓN. - -Pero, ¡infeliz!, ahí viene su hermano, otro trágico carcinita. - -FILOCLEÓN. - -Voy haciendo provisiones para el almuerzo. - -BDELICLEÓN. - -Sí, pero solo de cangrejos;[221] por que ahí llega un tercer hijo de -Carcino. - -FILOCLEÓN. - -¿Qué es eso que se arrastra? ¿Es una araña o una vinagrera?[222] - -BDELICLEÓN. - -Es un cangrejillo; el más pequeño de la familia. También poeta trágico. - -FILOCLEÓN. - -¡Oh Carcino, padre feliz de tan hermosa familia! ¡Qué banda de -reyezuelos[223] desciende sobre mí! Fuerza es, ¡ay triste!, que me bata -con ellos. Preparad la salmuera, por si salgo vencedor. - -CORO. - -Ea, apartémonos un poco, para que puedan hacer sus pruebas delante de -nosotros. - -Ea, ilustres hijos de un habitante del mar,[224] hermanos de los -langostinos, danzad sobre la arena en la orilla del estéril piélago. -Moved en círculo vuestros pies; levantad las piernas como Frínico, y al -verlas en el aire, lanzarán gritos de asombro los espectadores. - -Gira sobre ti mismo, da vueltas; levanta la pierna hasta el cielo; -trasfórmate en un torbellino. Ahí se adelanta el mismo rey del mar, el -padre de tus rivales, orgulloso de sus hijos. Mas si tenéis gusto en -danzar, hacednos salir cuanto antes, pues nunca hasta ahora se ha visto -terminar la comedia con un baile del coro.[225] - - -FIN DE LAS AVISPAS. - - - - -LA PAZ. - - - - -NOTICIA PRELIMINAR. - - -Cleón y Brásidas, generales de Atenas y Lacedemonia, murieron en un -mismo combate; aquel al retirarse fugitivo, y este en brazos de la -victoria. «Después de la derrota de los atenienses ante Anfípolis, dice -Tucídides,[226] y de la muerte de Brásidas y Cleón, los más ardientes -partidarios de la guerra, el primero porque le debía sus triunfos y -su gloria, y el segundo porque no dejaba de prever que en tiempos -normales serían más patentes sus prevaricaciones y menos atendidas sus -calumnias, los hombres que en ambas ciudades aspiraban a desempeñar -el principal papel, Plistoánax, hijo de Pausanias, rey de Esparta, -y Nicias, hijo de Nicerato, el general afortunado como ninguno, se -declararon en favor de la paz. Pactose está por cincuenta años tras -largas negociaciones, aunque la reconciliación de las dos repúblicas -enemigas siempre tuvo más de aparente que de real.» Alcibíades, cuya -desmedida ambición era un continuo peligro, pues aspiraba no menos -que a recoger la herencia de Pericles, y atropellando por todo, -trataba de comprometer a su patria en una nueva guerra, atizó con sus -intrigas los enconados odios que en el corazón de ambas ciudades se -revolvían; y tal maña se dio que en el año 420 antes de nuestra era, -decimotercio de la guerra del Peloponeso, era ya inminente una nueva -ruptura de hostilidades. Para contener, si era posible, tan espantoso -mal, escribió _La Paz_ Aristófanes, comedia cuyo objeto, idéntico al de -_Los Acarnienses_, es inspirar al pueblo profunda aversión a una guerra -desastrosa y funesta, y confirmarle en el amor a las dulzuras del -estado pacífico, que apenas había empezado a saborear. Para lograr tan -levantado fin, acude el poeta tanto a su inagotable imaginación como -a la audaz energía de que tan elocuente muestra son sus _Caballeros_, -pues a un tiempo que pinta con poético colorido las ventajas de la paz -y da existencia y vida a las más inanimadas abstracciones, levanta con -atrevida mano el hipócrita velo con que se encubrían los enemigos del -reposo público, mostrando al desnudo sus miras interesadas, sus bajas -intenciones y su sospechosa ambición. Los dos partidos que entonces -dividían a Atenas aparecen en _La Paz_ tras una alegoría transparente: -el populacho, los demagogos, las gentes que no teniendo nada que -perder se agrupaban alderredor de Alcibíades, en aquella jarcia de -comerciantes de lanzas, cascos y escudos; y las personas sensatas y -sinceramente amantes de su país, en el noble coro de labradores que -ayuda al audaz Trigeo en la peligrosa tarea de libertar a la patria. -Veamos cómo desarrolla Aristófanes la acción. - -Trigeo o _viñador_, condolido de los males que afligen a su patria, -se propone subir al Olimpo en demanda de la Paz; el único medio que -para ello se le ocurre, es alimentar un enorme escarabajo, recordando -la fábula de Esopo en que aquel animalejo consigue llegar hasta el -regazo del padre de los dioses. Caballero en el nuevo Pegaso, lánzase -atrevidamente a los aires, desoyendo las advertencias de su atribulada -familia. Llega por fin al cielo, donde Mercurio, después de un -recibimiento descortés, se aviene a indicarle el modo de desenterrar a -la Paz. Aparécese en esto la Guerra acompañada del Tumulto, y pone a la -vista sus violencias majando en un inmenso mortero ciudades y regiones, -mientras la Paz permanece relegada al fondo de una caverna, obstruida -por enormes peñascos. Trigeo trata de darla libertad y convoca al -efecto a ciudadanos de todos los países, principalmente labradores, que -aparecen armados de cables y palancas. No todos ponen, sin embargo, -igual ahínco en la consecución de la obra, pues mientras los atenienses -y lacedemonios tiran con todas sus fuerzas, los de Mégara blandean por -el hambre, y los de Argos y Beocia tratan, fingiendo ayuda, de anular -sus esfuerzos con ánimo de obtener durante la guerra pingües subsidios -de todos los beligerantes. Por fin la cautiva aparece, y con ella Opora -y Teoría, personificaciones de la abundancia y de las fiestas anejas a -la Paz. En medio del mayor júbilo se ofrece a la deidad rescatada un -sacrificio, turbado solo por las pretensiones de Hierocles, sacerdote -famélico, y las quejas de los vendedores de armas, a los que el nuevo -orden de cosas va a arruinar. - -La comedia concluye con las bodas de Trigeo y la Abundancia, celebradas -por un alegre y estrepitoso canto de Himeneo. - -Adolece esta pieza de un defecto capital, y es que la ficción -admirablemente sostenida hasta que la Paz sale de la caverna, decae -desde este momento y se arrastra lánguidamente hasta el final. Ni los -más picantes chistes, ni multitud de encantadores detalles, parecidos, -como dice Pierron,[227] a islotes de pura poesía sobrenadando en un -mar de obscenidades y bajezas, ni el diálogo siempre intencionado -y vivo bastan para disimular la pobreza de la acción, que desde el -verso 520,[228] es decir, mucho antes de la mitad de la comedia, queda -reducida a los preparativos necesarios para el ofrecimiento de un -holocausto y la celebración de unas bodas. A esto se agrega, observa -Brumoy,[229] el hallarse llena _La Paz_, más que otras comedias, de -enigmas, alusiones, metáforas y figuras de toda especie, cuyo gusto, -aunque no lo podamos apreciar con la debida precisión, sin embargo, -no era de los más selectos, pues fue ya objeto de acerbas críticas -por parte de los contemporáneos de Aristófanes,[230] hasta tal punto -que este, según la opinión más probable, los corrigió en una segunda -edición, en la cual la Paz, personaje mudo en la conservada, debía de -intervenir en el diálogo y la acción con su compañera la Agricultura. - -_La Paz_ se representó el año 13 de la guerra del Peloponeso, 420 antes -de nuestra era, cuya fecha fija suficientemente Aristófanes en el verso -998 de la misma,[231] y obtuvo en el certamen el segundo lugar. «Quizá, -observa un discreto intérprete,[232] al negarle los jueces la primera -corona, quisieron castigar al poeta por haber tenido razón contra la -ceguera popular.» - - - - -PERSONAJES. - - - DOS ESCLAVOS DE TRIGEO. - TRIGEO. - MUCHACHAS, HIJAS DE TRIGEO. - MERCURIO. - LA GUERRA. - EL TUMULTO. - CORO DE LABRADORES. - HIEROCLES, adivino. - UN FABRICANTE DE HOCES. - UN FABRICANTE DE PENACHOS. - UN VENDEDOR DE CORAZAS. - UN FABRICANTE DE TROMPETAS. - UN FABRICANTE DE CASCOS. - UN FABRICANTE DE LANZAS. - UN HIJO DE LÁMACO. - UN HIJO DE CLEÓNIMO. - LA PAZ. } - OPORA O LA ABUNDANCIA. } Personajes mudos. - TEORÍA. } - - * * * * * - -La acción pasa al principio delante de la casa de Trigeo. - - - - -LA PAZ. - - -ESCLAVO PRIMERO. - -Vamos, vamos, trae pronto su pastelito al escarabajo. - -ESCLAVO SEGUNDO. - -Toma, dáselo a ese maldito. ¡Ojalá no coma otro mejor! - -ESCLAVO PRIMERO. - -Dale otro de excremento de asno. - -ESCLAVO SEGUNDO. - -Ahí lo tienes también. ¿Pero dónde está el que le trajiste hace un -momento? ¿Se lo ha comido ya? - -ESCLAVO PRIMERO. - -¡Pues ya lo creo! Me lo arrebató de las manos, le dio una vueltecilla -entre las patas, y se lo tragó enterito. Hazle, hazle otros más grandes -y espesos. - -ESCLAVO SEGUNDO. - -¡Oh limpia-letrinas, socorredme en nombre de los dioses, si no queréis -que me asfixie! - -ESCLAVO PRIMERO. - -Otro, otro, confeccionado con excrementos de bardaje; ya sabes que le -gusta la masa muy molida. - -ESCLAVO SEGUNDO. - -Toma; lo que me consuela es hallarme al abrigo de una sospecha: nadie -dirá que me como la pasta al amasarla. - -ESCLAVO PRIMERO. - -¡Puf! Venga otro, otro, y otro; no ceses de amasar. - -ESCLAVO SEGUNDO. - -¡Imposible! No puedo resistir ya el olor de esta letrina. Voy a -llevarlo todo adentro. - -ESCLAVO PRIMERO. - -Idos al infierno ella y tú. - -ESCLAVO SEGUNDO. - -¿No me dirá alguno de vosotros que lo sepa, dónde podré comprar una -nariz sin agujeros? Porque es el más repugnante de los oficios, esto -de ser cocinero de un escarabajo. Al fin un cerdo o un perro se tragan -nuestros excrementos tal y como se los encuentran, mas este animal -anda siempre en repulgos, y ni aun se digna tocarlos, si no me he -estado amasando un día entero la bolita, como si hubiera de ofrecerse -a una joven delicada. Pero veamos si ha concluido de comer; voy a -entreabrir un poquito la puerta, para que él no me distinga. ¡Traga, -traga, atrácate hasta que revientes! ¡Cómo devora el maldito! Mueve las -mandíbulas como un atleta sus membrudos brazos: luego agita la cabeza -y las patas, como los que enrollan cables en las naves de carga. ¡Qué -animal tan voraz, fétido e inmundo! No sé qué dios nos ha enviado -semejante regalo, pero seguramente no han sido ni Venus ni las Gracias. - -ESCLAVO PRIMERO. - -¿Pues cuál? - -ESCLAVO SEGUNDO. - -Solo ha podido ser Júpiter fulminante.[233] Pero sin duda algún -espectador, alguno de esos jóvenes presumidos de sabios, estará -diciendo ya: ¿Qué es esto? ¿Qué significa ese escarabajo? Y un -jonio[234] sentado a su lado, estoy seguro de que le responde: Todo -esto, si no me engaño, se refiere a Cleón, pues es el único que no -tiene reparo en alimentarse de basura.[235] Pero voy a dar agua al -escarabajo. - - * * * * * - -ESCLAVO PRIMERO. - -Y yo voy a explicar el asunto a los niños, a los mozos, a los hombres, -a los viejos, y a los que han traspasado el término ordinario de la -vida. Mi señor tiene una rara locura, no la vuestra,[236] sino otra -completamente nueva. Todo el día se lo pasa mirando al cielo, con la -boca abierta, e increpando a Júpiter de este modo: ¡Oh Júpiter! ¿Qué -intentas? Depón tu escoba, no barras la Grecia. - - * * * * * - -TRIGEO[237] (_Dentro_). - -¡Ay! ¡Ay! - -ESCLAVO PRIMERO. - -Callemos. Se me figura haber oído su voz. - -TRIGEO. - -¡Oh Júpiter! ¿Qué intentas hacer de nuestra patria? ¿No ves que se -despueblan las ciudades? - -ESCLAVO PRIMERO. - -He ahí la manía de que acabo de hablaros. Esas palabras pueden daros -una idea de ella; yo os diré las que pronunciaba cuando principió -a revolvérsele la bilis. Hablando aquí mismo a solas, exclamaba: -«¿Cómo podría yo ir derecho a Júpiter?» Construyó al efecto escalas -muy ligeras, por las cuales, sirviéndose de pies y manos, trataba -de subir al cielo, hasta que se cayó, rompiéndose la cabeza. Ayer -se fue corriendo a no sé dónde, y volvió a casa con este enorme -escarabajo, ligero como un caballo del Etna,[238] obligándome a ser -su palafrenero. Mi amo le acaricia como si fuese un potro, y le dice: -«Pegasillo mío, generoso volátil, llévame de un vuelo hasta el trono -de Júpiter.»[239] Pero voy a ver por esta rendija lo que hace. ¡Oh -desgraciado! ¡Favor, favor, vecinos! ¡Mi dueño sube por el aire montado -en el escarabajo! - - * * * * * - -TRIGEO (_En la escena_). - -Despacio, despacio; poco a poco, escarabajo mío; refrena algo tu -fogosidad; no confíes demasiado en tu fuerza; aguarda a que, después de -sudar, el rápido movimiento de las alas haya dado agilidad a tus remos. -Sobre todo, no despidas ningún mal olor; si estás dispuesto a hacerlo, -más vale que te quedes en casa. - -ESCLAVO PRIMERO. - -¡Oh dueño mío! ¿Estás loco? - -TRIGEO. - -¡Silencio! ¡Silencio! - -ESCLAVO PRIMERO. - -¿Pero a dónde diriges tu vuelo, temerario? - -TRIGEO. - -Vuelo para hacer la felicidad de todos los griegos; por ellos llevo a -cabo esta nueva y atrevida empresa. - -ESCLAVO PRIMERO. - -Mas ¿qué intentas? ¡Oh, qué inútil locura! - -TRIGEO. - -Nada de palabras de mal agüero. Al contrario, pronúncialas favorables. -Manda callar a todos; haz que cubran con nuevos ladrillos las letrinas -y cloacas, y que se pongan un tapón en el trasero.[240] - -ESCLAVO PRIMERO. - -No, no callaré, si no me dices a dónde enderezas el vuelo. - -TRIGEO. - -¿A dónde he de ir sino al cielo, a ver a Júpiter? - -ESCLAVO PRIMERO. - -¿Con qué intención? - -TRIGEO. - -Con la de preguntarle qué piensa hacer de todos los griegos. - -ESCLAVO PRIMERO. - -¿Y si no te lo dice? - -TRIGEO. - -Le citaré a juicio y le acusaré de hacer traición a los griegos en -favor de los persas.[241] - -ESCLAVO PRIMERO. - -Por Baco, no harás eso mientras yo viva. - -TRIGEO. - -Pues no es posible otra cosa. - -ESCLAVO PRIMERO. - -¡Ay, ay, ay! Chiquitas, que vuestro padre os abandona marchándose al -cielo de tapadillo. ¡Ah! Suplicadle, suplicadle, pobrecitas huérfanas. - -LA MUCHACHA. - -¡Padre, padre! ¿Será verdad, como acaban de decirnos, que nos abandonas -para ir a perderte con las aves en la región de los cuervos? Di, padre -mío, ¿es verdad? Respóndeme, si me amas. - -TRIGEO. - -Sí, me marcho. Cuando me pedís pan, hijas mías, llamándome papá, se me -parte el corazón al no hallar en toda la casa ni la sombra de un óbolo. -Si salgo bien de la empresa, tendréis siempre que queráis una gran -torta, sazonada con un buen bofetón.[242] - -LA MUCHACHA. - -Mas ¿cómo vas a hacer ese viaje? No hay navío que pueda conducirte. - -TRIGEO. - -Iré sobre este corcel alado; no necesito embarcarme. - -LA MUCHACHA. - -Pero, padre, ¿cómo se te ha ocurrido subir al cielo montado en un -escarabajo? - -TRIGEO. - -Las fábulas de Esopo[243] dicen que es el único volátil que ha llegado -hasta los dioses. - -LA MUCHACHA. - -¡Padre mío, padre mío! Eso es un cuento increíble. ¿Cómo ha podido -llegar hasta los dioses un animal tan inmundo? - -TRIGEO. - -Subió por la enemistad que tuvo con el águila, y se vengó haciendo una -tortilla con sus huevos. - -LA MUCHACHA. - -¿No era mejor que montases el alígero Pegaso y te presentases a los -dioses con más trágico continente?[244] - -TRIGEO. - -Tontuela, ¿no conoces que hubiera necesitado doble provisión? Mientras -así este se alimentará con lo que yo haya digerido. - -LA MUCHACHA. - -Y si cae del piélago en los húmedos abismos,[245] ¿cómo podrá salir a -flote un animal alado? - -TRIGEO. - -Llevo un timón[246] que emplearé si hay necesidad; todo quedará -reducido a que me sirva de nave un escarabajo de Naxos.[247] - -LA MUCHACHA. - -Después del naufragio, ¿qué puerto te acogerá? - -TRIGEO. - -¿Pues no hay en el Pireo el puerto del Escarabajo?[248] - -LA MUCHACHA. - -Ten mucho cuidado de no tropezar y caer. Si te quedas cojo, -darás asunto a Eurípides para una tragedia, de la cual serás -protagonista.[249] - -TRIGEO. - -Eso es cuenta mía. Adiós. (_A los espectadores._) Vosotros, en cuyo -obsequio sufro estos trabajos, absteneos durante tres días de todo -desahogo, sólido ni fluido:[250] pues, si al cernerse en las alturas -percibe mi corcel algún olor, se precipitará sobre la tierra y burlará -mis esperanzas. Adelante, Pegaso mío; haz resonar tu freno de oro, -endereza las orejas. ¡Oh! ¿Qué haces, qué haces? ¿Por qué vuelves -la cabeza hacia las letrinas? Levántate atrevidamente de la tierra, -y desplegando tus veloces alas, vuela en línea recta al palacio -de Júpiter. Aparta por hoy el hocico de la basura, y de todos tus -alimentos cotidianos. ¡Eh, buen hombre! ¿Qué haces ahí? A ti te digo, -que haces tus necesidades en el Pireo, junto al Lupanar. ¿Quieres -que me mate? ¿Quieres que me mate? Ocúltalo pronto, cúbrelo con un -gran montón de tierra, planta encima serpol y riégalo con perfumes, -pues si llego a caer ahí y a causarme grave daño, en castigo de mi -muerte tendrá que pagar cinco talentos la ciudad de Quíos[251] por -tu condenado trasero. ¡Ay! ¡Ay! ¡Qué miedo! ¡Ya no tengo ganas de -bromas! Mucha atención, maquinista. Un viento rebelde gira alderredor -de mi ombligo: si no tienes suma precaución, voy a echarle un pienso -al escarabajo.[252] Mas no debo estar lejos de los dioses, pues ya -distingo la morada de Júpiter. ¿Quién es ese que está en la puerta? -Abrid. - -(_La escena cambia y representa el cielo._) - - * * * * * - -MERCURIO. - -Se me figura que huelo a hombre (_viendo a Trigeo_). ¡Oh Hércules! ¿Qué -monstruo es ese que veo? - -TRIGEO. - -Un hipocántaro.[253] - -MERCURIO. - -Infame, atrevido, desvergonzado, bribón, rebribón, bribón más que todos -los bribones juntos, ¿cómo has subido hasta aquí? ¿Cómo te llamas? -¡Pronto! - -TRIGEO. - -Bribón. - -MERCURIO. - -¿De dónde eres? ¡Contesta! - -TRIGEO. - -Bribón. - -MERCURIO. - -¿Quién es tu padre? - -TRIGEO. - -¿El mío? Bribón. - -MERCURIO. - -¡Por la Tierra! Vas a morir si no me dices tu nombre. - -TRIGEO. - -Soy Trigeo el Atmonense,[254] viñador honrado, enemigo de pleitos y -delaciones. - -MERCURIO. - -¿A qué has venido? - -TRIGEO. - -A traerte estas viandas. - -MERCURIO. - -¡Oh pobrecillo! ¿Qué tal, qué tal el viaje?[255] - -TRIGEO. - -Glotonazo, ¿ya no te parezco bribón? Ea, vete a llamar a Júpiter. - -MERCURIO. - -¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! No creas que estás cerca de los dioses. Ayer mismo -emigraron. - -TRIGEO. - -¿A qué lugar de la Tierra? - -MERCURIO. - -¡Oh! ¿De la Tierra? - -TRIGEO. - -En fin, ¿a dónde? - -MERCURIO. - -Lejos, muy lejos, al sitio más escondido y apartado de los cielos. - -TRIGEO. - -¿Cómo te has quedado aquí solo? - -MERCURIO. - -Para guardar la vajilla restante, los pucherillos, las tablillas y las -pequeñas ánforas.[256] - -TRIGEO. - -¿Pero por qué han emigrado los dioses? - -MERCURIO. - -Por odio a los griegos. En los lugares que les estaban destinados han -alojado a la guerra dándole amplios poderes para que os trate a su -antojo. Ellos se han retirado muy lejos, por no presenciar vuestros -combates ni oír vuestras súplicas. - -TRIGEO. - -¿Por qué razón nos tratan así? Dime. - -MERCURIO. - -Porque habéis preferido la guerra a la paz con que os han brindado -mil veces. Los lacedemonios, si llegaban a conseguir alguna pequeña -ventaja, exclamaban en seguida: «Por los Dióscuros,[257] nos la han -de pagar los atenienses.» Por el contrario, si los atenienses salíais -algo mejor librados y los lacedemonios venían a tratar de la paz, la -contestación ya se sabía que había de ser: «Por Minerva,[258] no nos la -pegáis; por Júpiter, no hay que darles crédito; ellos volverán mientras -tengamos a Pilos.»[259] - -TRIGEO. - -Cierto, ese es nuestro lenguaje. - -MERCURIO. - -Por lo cual no sé si volveréis a ver a la Paz. - -TRIGEO. - -¿Pues a dónde se ha ido? - -MERCURIO. - -La Guerra la hundió en una profunda caverna. - -TRIGEO. - -¿En cuál? - -MERCURIO. - -Ahí, en ese abismo; ¿no ves cuántos peñascos ha amontonado encima para -que nunca podáis recobrarla? - -TRIGEO. - -Y dime, ¿qué calamidad nos prepara? - -MERCURIO. - -Lo ignoro; solo sé que ayer a la tarde trajo un mortero de prodigioso -tamaño. - -TRIGEO. - -¿Qué hará con ese mortero? - -MERCURIO. - -Piensa machacar en él las ciudades. Pero me marcho; si no me engaño, va -a salir; ¡cómo alborota ahí dentro! - -TRIGEO. - -¡Ah, pobre de mí! ¡Huyamos! Yo también oigo el estruendo del mortero -bélico. - - * * * * * - -LA GUERRA (_Trayendo un enorme mortero_). - -¡Guay mortales, mortales, desdichados mortales! ¡Temblad por vuestras -mandíbulas! - -TRIGEO. - -¡Oh poderoso Apolo, qué inmenso mortero! ¡Qué daño hace la sola vista -de la Guerra! ¡Ese, ese es el monstruo sanguinario y cruel del cual -huimos! ¡Oh, cómo se apoya sobre sus piernas![260] - -LA GUERRA. - -¡Oh Prasias, Prasias,[261] y una, y cien, y mil veces desgraciada, hoy -feneces para siempre! - -TRIGEO. - -Hasta ahora, ciudadanos, nada va con vosotros; ese golpe cae sobre -Lacedemonia. - -LA GUERRA. - -¡Ah Mégara, Mégara, cómo te voy a majar! Toda vas a ser reducida a -menudo picadillo. - -TRIGEO. - -¡Oh, oh! ¡Cuántas y cuán amargas lágrimas para los Megarenses![262] - -LA GUERRA. - -¡Ah Sicilia, también tú pereces! - -TRIGEO. - -¡Míseras ciudades, vais a ser ralladas como queso! - -LA GUERRA. - -Ea, mezclemos un poco de miel del Ática.[263] - -TRIGEO. - -¡Eh! no, te aconsejo que emplees otra; esa cuesta a cuatro óbolos; -economiza la miel del Ática. - -LA GUERRA. - -¡Hola! ¡eh, Tumulto! - - * * * * * - -EL TUMULTO. - -¿Qué me quieres? - -LA GUERRA. - -¡Mucho ojo! ¿Te estás mano sobre mano, eh? Pues toma esta puñada. - -TRIGEO. - -¡Soberbio golpe! - -EL TUMULTO. - -¡Ay! señora. - -TRIGEO. - -¿Qué? ¿Se había untado el puño con ajos?[264] - -LA GUERRA. - -Tráeme volando una mano de mortero. - -EL TUMULTO. - -Pero, dueña mía, si no tenemos ninguna: como solo estamos aquí desde -ayer... - -LA GUERRA. - -Vete a buscar una en Atenas; pero ¡vivo, vivo! - -EL TUMULTO. - -Ya corro. ¡Pobre de mí, si no la traigo! - -TRIGEO. - -Ea, ¿qué haremos, míseros mortales? Ya veis qué espantoso peligro nos -amenaza. Si vuelve con la mano de mortero, esta va a entretenerse en -triturar a su gusto las ciudades. ¡Oh Baco, que muera antes de traerla! - -LA GUERRA.[265] - -¿Qué? - -EL TUMULTO. - -¿Cómo? - -LA GUERRA. - -¿No la traes? - -EL TUMULTO. - -¡Qué he de traer! Los atenienses han perdido la mano de su mortero, -aquel curtidor que revolvía toda la Grecia.[266] - -TRIGEO. - -¡Oh, dicha! ¡Veneranda Minerva! ¡Con qué oportunidad ha muerto para la -República! Antes de servirnos su guisado. - -LA GUERRA. - -Corre, pues, a buscar otra en Lacedemonia, y concluyamos de una vez. - -EL TUMULTO. - -Allá voy, señora. - -LA GUERRA. - -¡Te recomiendo la vuelta! - -TRIGEO. - -¿Qué va a ser de vosotros, ciudadanos? Llegó el momento crítico. Si -por casualidad alguno de vosotros está iniciado en los misterios de -Samotracia,[267] ahora es ocasión de desear un buen retortijón de pies -al portador de la mano. - - * * * * * - -EL TUMULTO (_De vuelta_). - -¡Ay qué desgraciado soy! ¡Ay, y mil veces ay! - -LA GUERRA. - -¿Qué es eso? ¿Tampoco traes nada ahora? - -EL TUMULTO. - -También los lacedemonios han perdido la mano de su mortero. - -LA GUERRA. - -¿Y cómo, gran canalla? - -EL TUMULTO. - -Se la habían prestado a otros en Tracia, y la han perdido.[268] - -TRIGEO. - -¡Bien, muy bien va, oh Dióscuros! Perfectamente bien; cobrad ánimo, -mortales. - -LA GUERRA. - -Coge esos vasos y vuélvelos a llevar; yo entro también para hacer una -mano de mortero. - - * * * * * - -TRIGEO. - -Llegó el momento de repetir lo que cantaba Datis,[269] arrascándose sin -pudor[270] en medio del día: «¡Qué gusto! ¡Qué placer! ¡Qué delicia!» -Ahora, oh griegos, llegó la ocasión oportuna de olvidar querellas y -combates, y de libertar a la Paz a quien todos amamos, antes de que nos -lo impida alguna nueva mano de mortero.[271] Labradores, mercaderes, -fabricantes, obreros, metecos, extranjeros, insulares, hombres de todos -los países, acudid pronto, armaos de azadones, palancas y maromas. Por -fin podremos beber la copa del Buen Genio.[272] - - * * * * * - -CORO. - -Acudamos todos a trabajar por la común salvación. Pueblos de la Grecia, -libres de guerras sangrientas y combates, prestémonos hoy, como nunca, -mutuo socorro. Este día amaneció en mal hora para Lámaco.[273] (_A -Trigeo._) Vamos, di lo que hay que hacer; dispon, ordena, manda. -Estamos decididos a trabajar sin descanso, con máquinas y palancas, -hasta volver a la luz a la más grande de las diosas, a la protectora -más solícita de nuestras vidas. - -TRIGEO. - -¡Silencio! ¡Silencio! No vayan a despertar a la Guerra los gritos que -os arranca la alegría. - -CORO. - -Nos ha regocijado ese edicto mandando libertar a la Paz. ¡Cuán -distintos de esos otros que nos han ordenado tantas veces acudir con -víveres para tres días! - -TRIGEO. - -Cuidado con aquel cerbero,[274] que está ahora en los infiernos; sus -ladridos y aúllos podrían, como en vida, impedirnos libertar a la diosa. - -CORO. - -No hay nadie capaz de arrebatármela, como llegue a estrecharla entre -mis brazos. ¡Ay! ¡Ay! ¡Qué gozo! - -TRIGEO. - -Por piedad, silencio, amigos míos, si no deseáis mi perdición. Como la -Guerra llegue a observar algo, saldrá y echará por tierra de un golpe -todos nuestros planes. - -CORO. - -Aunque lo revuelva, pisotee y arruine todo, hoy no puedo contener la -alegría. - -TRIGEO. - -¿Pero estáis locos? ¿Qué os sucede, ciudadanos? Por todos los dioses os -lo pido, no echéis a perder con vuestros saltos la más hermosa empresa. - -CORO. - -Si yo no quiero bailar; mi alegría es tanta, que, sin quererlo yo, mis -piernas saltan de gozo. - -TRIGEO. - -No más; terminad, terminad el baile. - -CORO. - -Ea, ya está terminado. - -TRIGEO. - -Lo dices, pero no lo haces. - -CORO. - -Vamos, permíteme hacer esta figura, y nada más. - -TRIGEO. - -Bueno, esa sola; pero cese en seguida la danza. - -CORO. - -Si te podemos servir en algo, no danzaremos. - -TRIGEO. - -¡Pero, malditos, si no acabáis! - -CORO. - -Déjame lanzar al aire la pierna derecha, y te juro concluir. - -TRIGEO. - -Os lo permito para que no me importunéis más. - -CORO. - -Pero justo es que la pierna izquierda haga lo mismo. Hoy no quepo en mí -de júbilo; río y alboroto; para mí el dejar el escudo es tan grato como -despojarme de la vejez.[275] - -TRIGEO. - -No os alegréis todavía; aún no es segura vuestra felicidad. Cuando la -hayamos libertado, alegraos entonces, reíd y gritad. Porque entonces sí -que podréis a vuestro antojo navegar o permanecer en casa, entregaros -al sueño o al amor, asistir a las fiestas o a los banquetes, jugar al -cótabo,[276] vivir como verdaderos Sibaritas y exclamar: ¡Iu! ¡Iu! - -CORO. - -¡Ojalá llegue a ver ese día! Muchos trabajos he sufrido, y muchas -veces, como Formión,[277] he dormido sobre la dura tierra. Ya no seré -para ti, como antes, un juez intratable y severo de duro y áspero -carácter, sino mucho más afable e indulgente, en cuanto me vea libre de -las molestias de la guerra. Sobrado tiempo ha que nos destrozan y matan -haciéndonos ir y venir al Liceo[278] con lanza y escudo. Pero di en qué -podemos complacerte, pues una suerte feliz ha hecho que seas nuestro -jefe. - -TRIGEO. - -Procuremos separar estas piedras. - - * * * * * - -MERCURIO - -Bribón temerario, ¿qué pretendes hacer? - -TRIGEO. - -«Nada malo», como Cilicón.[279] - -MERCURIO. - -¡Te has perdido, desdichado! - -TRIGEO. - -Si llega a haber sorteo,[280] no lo dudo, pues habiendo de dirigirlo -tú, ya sé lo que resultará. - -MERCURIO. - -¡Te has perdido! ¡Vas a morir! - -TRIGEO. - -¿En qué día? - -MERCURIO. - -Ahora mismo. - -TRIGEO. - -Aún no he comprado nada, ni harina, ni queso, para marchar a morir.[281] - -MERCURIO. - -Date por molido. - -TRIGEO. - -¡Imposible! ¿No había de haber advertido tanta felicidad?[282] - -MERCURIO. - -¿Ignoras que Júpiter ha amenazado con la muerte a todo el que sea -sorprendido desenterrando a esa infeliz? - -TRIGEO. - -¿Es por consiguiente de absoluta necesidad que yo muera? - -MERCURIO. - -Sí por cierto. - -TRIGEO. - -Pues préstame tres dracmas para comprar un lechoncillo: debo iniciarme -antes de morir.[283] - -MERCURIO. - -¡Oh Júpiter tonante!... - -TRIGEO. - -¡Oh Mercurio! Por todos los dioses te lo pido: no nos delates. - -MERCURIO. - -No puedo callarme. - -TRIGEO. - -¡Te lo ruego por las viandas que te he traído con tan buena voluntad! - -MERCURIO. - -Pero, desdichado, Júpiter me aniquilará si no te delato a gritos.[284] - -TRIGEO. - -¡Oh, por piedad, Mercurio mío! ¿Qué hacéis vosotros? ¿Estáis atónitos? -Hablad, desdichados. ¿No veis que va a denunciarme? - -CORO. - -¡No, poderoso Mercurio, no, no, no lo harás! Si algún recuerdo -conservas del placer con que comiste el lechoncillo que te ofrecí, ten -en cuenta mi grata oblación. - -TRIGEO. - -Deidad poderosa, ¿no escuchas sus palabras lisonjeras? - -CORO. - -¡Oh, no cambies en ira tu bondad, tú el más humano y generoso de -los dioses! Si detestas el ceño y los penachos de Pisandro,[285] -acoge propicio nuestras súplicas y déjanos libertar a la Paz. Así te -inmolaremos sin cesar sagradas víctimas y honraremos tus altares con -sacrificios espléndidos. - -TRIGEO. - -Vamos, cede a sus ruegos, pues ahora observan tu culto más fielmente -que nunca. - -MERCURIO. - -Como que nunca han sido más ladrones.[286] - -TRIGEO. - -En cambio, te revelaré una vasta y terrible conspiración que se fragua -contra todos los dioses. - -MERCURIO. - -Vamos, habla, quizá me hagas ceder. - -TRIGEO. - -La Luna y ese canalla de Sol os tienden lazos hace tiempo y entregan la -Grecia a los bárbaros. - -MERCURIO. - -¿Por qué hacen eso? - -TRIGEO. - -Porque nosotros os ofrecemos sacrificios, y a ellos se los ofrecen -los bárbaros.[287] Así es que es muy natural que deseen vuestra -desaparición, para recibir ellos solos todas las oblaciones. - -MERCURIO. - -¡Ah!, ahora comprendo por qué de algún tiempo acá, el uno nos roba -parte del día, y la otra nos presenta su disco carcomido.[288] - -TRIGEO. - -Es la verdad. Por tanto, querido Mercurio, ayúdanos con todas tus -fuerzas a desenterrar la Paz. En adelante las grandes Panateneas, y -todas las demás fiestas religiosas, las Diipolias, las Adonias, los -Misterios, se celebrarán en tu honor; todas las ciudades, libertadas -de sus males, sacrificarán a Mercurio preservador; y otros mil bienes -lloverán sobre ti. Como una muestra, principio por regalarte este -precioso vaso, para que hagas libaciones. - -MERCURIO. - -¡Ah!, los vasos de oro me enternecen. Manos a la obra, mortales: entrad -y removed las piedras con azadones. - -CORO. - -Dispuestos estamos. Tú, el más ingenioso de los dioses, dirige nuestros -trabajos como hábil arquitecto, y manda cuanto gustes; ya verás que no -somos flojos para el trabajo. - -TRIGEO. - -Venga pronto la copa: inauguremos nuestro trabajo con una invocación -a los dioses. La libación principia; guardad, guardad un silencio -religioso. Roguemos a los dioses que en este día empiece para todos -los griegos una era feliz: pidámosles que jamás tengan que embrazar el -escudo cuantos de buen grado secunden nuestra empresa. - -CORO. - -Sí, por Júpiter; y que pase en paz la vida, en brazos de mi amada, -revolviendo los carbones.[289] - -TRIGEO. - -¡Que todo el que prefiera la guerra, nunca acabe, oh divino Baco, de -extraer de sus codos las puntas de las flechas! - -CORO. - -Si algún aficionado a mandar batallones se niega, oh Paz, a devolverte -la luz, ¡sucédale en los combates lo que a Cleónimo![290] - -TRIGEO. - -Si algún fabricante de lanzas o revendedor de escudos desea la guerra -para vender mejor sus mercancías, ¡que le secuestren unos bandidos y no -coma más que cebada! - -CORO. - -Si alguno, ambicionando ser general, se niega a ayudarnos, o algún -esclavo se dispone a pasarse al enemigo, sea atado a la rueda y muerto -a palos; para nosotros todos los bienes; ¡Io! ¡Peán! ¡Io![291] - -TRIGEO. - -Suprime el Peán, y di solamente: ¡Io! - -CORO. - -¡Io! ¡Io!, ya no digo más que ¡Io! - -TRIGEO. - -A Mercurio, a las Gracias, a las Horas, a Venus, a Cupido. - -CORO. - -¿Y a Marte? - -TRIGEO. - -No. - -CORO. - -¿Y a Belona?[292] - -TRIGEO. - -No. - -CORO. - -Tirad todos: arranquemos las piedras con los cables. - -MERCURIO. - -¡Venga! - -CORO. - -¡Venga más! - -MERCURIO. - -¡Venga! - -CORO. - -¡Venga más, más! - -MERCURIO. - -¡Venga! ¡Venga! - -TRIGEO. - -Pero no todos arrastran igualmente. ¡Tirad todos a una! ¡Eh!, vosotros -fingís que trabajáis. ¡Ah Beocios, Beocios!, lo habéis de sentir.[293] - -MERCURIO. - -¡Venga, pues! - -TRIGEO. - -¡Venga! - -CORO. - -Ea, tirad también vosotros. - -TRIGEO. - -Pues qué, ¿no tiro yo? ¿No estoy colgado de la cuerda y haciendo los -mayores esfuerzos? - -CORO. - -¿Entonces por qué no adelanta la obra? - -TRIGEO. - -¡Ah Lámaco! Nos estorbas estándote ahí sentado. ¿Qué necesidad tenemos -de tu Gorgona?[294] - -MERCURIO. - -Tampoco tiran esos argivos; es verdad que hace mucho tiempo que se ríen -de nuestras desgracias; especialmente desde que obtienen subsidios de -ambos bandos.[295] - -TRIGEO. - -Pero los lacedemonios, amigo mío, tiran con todas sus fuerzas. - -CORO. - -Mirad, los únicos que trabajan son los que manejan el azadón, y los -armeros se lo estorban. - -MERCURIO. - -Tampoco los Megarenses hacen nada de provecho; sin embargo tiran -abriendo enormemente la boca, como los perros cuando roen un hueso; -pero los pobres están desmayados de hambre.[296] - -TRIGEO. - -Amigos, nada adelantamos; reunamos nuestros esfuerzos, y tiremos a una. - -MERCURIO. - -¡Venga! - -TRIGEO. - -¡Venga más! - -MERCURIO. - -¡Venga! - -TRIGEO. - -¡Más, por vida de Júpiter! - -MERCURIO. - -Poco adelantamos. - -TRIGEO. - -¿Habrá infamia como esta? Unos tiran a un lado, y los otros al -contrario. ¡Argivos, argivos! ¡Que va a haber palos! - -MERCURIO. - -¡Venga, pues! - -TRIGEO. - -¡Venga! - -CORO. - -¡Qué canallas son algunos! - -TRIGEO. - -Vosotros, que deseáis ardientemente la Paz, tirad con fuerza. - -CORO. - -Hay algunos que nos lo impiden. - -MERCURIO. - -¿No os iréis al infierno, megarenses? La diosa os detesta, recordando -que fuisteis los primeros en untarla con ajos.[297] Vosotros, -atenienses, no tiréis ya de ese lado; está visto que solo podéis -ocuparos de procesos. Pero si queréis libertar a la Paz, retiraos hacia -el mar un poco.[298] - -CORO. - -Ea, amigos labradores, demos fin a este trabajo. - -MERCURIO. - -La cosa va mucho mejor, ciudadanos. - -CORO. - -Dice que la cosa marcha; ea, redoblemos todos nuestros esfuerzos. - -TRIGEO. - -Solo los labradores, y nadie más, hacen adelantar la obra. - -CORO. - -¡Firme, pues! ¡Firme todo el mundo! ¡Ya nos acercamos! No hay que -ceder. ¡Ánimo! ¡Ánimo! Ya está concluido. Ahora, ¡venga!, ¡venga!, -¡venga!, ¡venga!, ¡venga, todos a una! - -(_La Paz sale de la caverna acompañada de Opora y Teoría._) - - * * * * * - -TRIGEO. - -¡Oh Diosa venerable que nos prodigas las uvas!, ¿qué oración te -dirigiré? ¿Dónde podré hallar para saludarte palabras equivalentes a -diez mil ánforas?[299] No tengo ninguna en casa. Salud, Opora, y tú -también, Teoría.[300] ¡Qué hechicero es tu rostro, Teoría! ¡Qué perfume -se exhala de tu seno! Es dulce y delicado como la exención de la -milicia, o el más precioso aroma. - -MERCURIO. - -¿No es un olor semejante al de la mochila militar? - -CORO. - -¡Oh enemigo detestable, tu morral asqueroso me da náuseas! Apesta a -cebollas; mientras que al lado de esta amable Diosa todo se vuelven -sazonados frutos; convites, Dionisiacas, flautas, poetas, cómicos, -cantos de Sófocles, tordos, versitos de Eurípides... - -TRIGEO. - -¡Desdichado!, no la calumnies. ¿Cómo ha de amar a ese fabricante de -sutilezas y sofismas? - -CORO. - -...hiedras, coladores de vino, baladoras ovejas, mujeres campesinas de -bella garganta, la esclava ebria, el ánfora derribada y otras mil cosas -buenas. - -MERCURIO. - -Mira, mira cómo hablan unas con otras las ciudades y se ríen de todo -corazón; sin embargo, todas tienen terribles heridas y enormes ampollas. - -TRIGEO. - -Mira también a los espectadores; por el semblante de cada cual -conocerás su oficio. - -MERCURIO. - -¡Ah! ¿No ves a ese fabricante de penachos cómo se arranca los cabellos? -Aquel que hace azadones se ríe en las barbas de un fabricante de -espadas.[301] - -TRIGEO. - -¿Ves tú cómo se regocija ese otro fabricante de hoces, y señala con el -dedo a un fabricante de lanzas? - -MERCURIO. - -Ea, manda a los labradores que se retiren. - -TRIGEO. - -Pueblos, escuchad: vuelvan cuanto antes a los campos los labradores -con sus aperos, dejándose de lanzas, espadas y flechas: la antigua Paz -reina ya en estos lugares. Vuelvan, pues, todos a las rústicas faenas, -después de entonar un jubiloso Peán. - -CORO. - -¡Oh día deseado por los hombres de bien y los campesinos! ¡Con qué -placer tornaré a ver mis viñas y a saludar, después de tantos tiempos, -las frondosas higueras plantadas en mi juventud! - -TRIGEO. - -Principiemos, amigos míos, por adorar a la diosa que nos ha libertado -de Gorgonas y penachos, y corramos después a nuestros campos, provistos -de sabroso almuerzo. - -MERCURIO. - -¡Oh Neptuno, cómo alegra la vista ese batallón de labradores, apretados -como la masa de una torta, o los convidados en un banquete público! - -TRIGEO. - -¡Sí; mirad cómo brillan las palazadas! ¡Cómo los zarcillos de tres -dientes relucen al sol! ¡Qué derechos surcos va a trazar esa turba -feliz! Yo también deseo marchar al campo y remover aquellas pocas -tierras, tanto tiempo abandonadas. ¡Acordaos, amigos míos, de nuestra -antigua vida, regocijada con los dones que la diosa entonces nos -dispensaba! ¡Acordaos de aquellas cestas de higos secos y frescos; -acordaos de los mirtos, del dulce mosto, de las violetas ocultas en las -orillas de la fuente y de las aceitunas tan deseadas! Por tan inmensos -beneficios adoremos a la Diosa. - -CORO. - -¡Salve, salve, deidad querida, tu vuelta llena de regocijo nuestras -almas! Lejos de ti me abrumaba el dolor, me consumía el ardiente afán -de volver a mis campos. Tú eres para todos el mayor de los bienes, la -más anhelada dicha. Tú el único sostén de los que viven cultivando -la tierra. Bajo tu imperio, sin dispendios ni fatigas, disfrutábamos -de mil dulces placeres; tú eras nuestro pan cotidiano, nuestra salud, -nuestra vida. Por eso las vides y jóvenes higueras y todas nuestras -plantas te acogen jubilosas, y sonríen a tu venida. (_A Mercurio._) -Pero tú, el más benévolo de los dioses, dinos dónde ha estado encerrada -tanto tiempo. - -MERCURIO. - -Sabios labradores, escuchad mis palabras, si queréis saber cómo la -habéis perdido. La desgracia de Fidias[302] fue la primera causa; en -seguida Pericles, temeroso de la misma suerte, desconfiando de vuestro -carácter irritable, creyó que el mejor modo de evitar el peligro -personal era poner fuego a la República. Su decreto contra Mégara fue -la pequeña chispa que produjo la vasta conflagración de una guerra, -cuyo humo ha arrancado tantas lágrimas a todos los griegos, a los -de aquí y a los de otras comarcas. Al primer rumor de ese incendio, -crujieron a su pesar nuestras cepas; la tinaja, bruscamente removida, -chocó contra la tinaja; nadie podía ya contener el mal, y la Paz -desapareció. - -TRIGEO. - -He ahí, por Apolo, cosas completamente ignoradas; yo a nadie había oído -que Fidias estuviese relacionado con la Diosa. - -CORO. - -Ni yo tampoco hasta ahora. Sin duda la Paz debe su hermosura a su -alianza con él. ¡Cuántas cosas ignoramos! - -MERCURIO. - -Entonces, conociendo las ciudades sometidas a vuestro mando que, -exasperados unos contra otros, estabais próximos a despedazaros, -pusieron en práctica todos los medios para eximirse del pago de los -tributos y ganaron a fuerza de oro a los lacedemonios principales. -Estos, como avaros que son y despreciadores de todo extranjero, muy -pronto arrojaron ignominiosamente a la Paz, y se declararon por la -Guerra. La fuente de sus ganancias lo fue de ruina pera los pobres -labradores; pues bien pronto vuestras trirremes fueron, en represalias, -a comerse sus higos. - -TRIGEO. - -Muy bien hecho. También ellos me cortaron a mí una higuera negra que yo -mismo había plantado y dirigido. - -CORO. - -Sí, muy bien hecho, por Júpiter; a mí también me rompieron de una -pedrada una medida con seis medimnas de trigo. - -MERCURIO. - -Los trabajadores del campo, reunidos después en la ciudad,[303] se -dejaron comprar como los otros; echaban de menos, es cierto, sus uvas -y sus higos, pero en cambio oían a los oradores. Estos, conociendo -la debilidad de los pobres, y la extremada miseria a que estaban -reducidos, ahuyentaron a la Paz a fuerza de clamores, como si fueran -horquillas, siempre que, arrastrada por su amor a este país, apareció -entre nosotros: vejaban a los más poderosos y opulentos de nuestros -aliados, acusándolos de ser partidarios de Brásidas. Y vosotros os -arrojabais como perros sobre el infeliz calumniado y lo despedazabais -rabiosamente; pues la república, pálida de hambre y temerosa, devoraba -con feroz placer cuantas víctimas le presentaba la calumnia. Los -extranjeros, viendo los terribles golpes que asestaban estos oradores, -les tapaban la boca con oro, de suerte que los enriquecieron, mientras -la Grecia se arruinaba sin que lo advirtieseis. El autor de tantos -males era un curtidor.[304] - -TRIGEO. - -Cesa, cesa, Mercurio, de recordarme a ese hombre; déjale en paz en los -infiernos, donde sin duda está: ya no es nuestro, sino tuyo;[305] por -consiguiente, cuanto digas de él, aunque en vida haya sido canalla, -charlatán, delator, revoltoso y trastornador, recaerá sobre uno de tus -súbditos. (_A la Paz._) Pero ¿por qué callas, oh Diosa? - -MERCURIO. - -No conseguirás que revele a los espectadores la causa de su silencio; -está muy irritada por lo que le han hecho sufrir. - -TRIGEO. - -Pues que te diga a ti siquiera algunas palabras. - -MERCURIO. - -Amiga querida, dime cuál es tu ánimo respecto a estos. Habla, mujer la -más enemiga de los escudos. Bien, ya escucho. (_Supone que le habla -al oído._) Esas son tus quejas; comprendo. (_A los espectadores._) -Oíd vosotros sus acusaciones. Dice que cuando después de los sucesos -de Pilos[306] se presentó ella voluntariamente con una cesta llena de -tratados, la rechazasteis tres veces en la asamblea popular. - -TRIGEO. - -Es verdad, faltamos en eso; pero perdónanos: nuestra inteligencia -estaba entonces rodeada de cueros.[307] - -MERCURIO. - -Escucha ahora la pregunta que acaba de hacerme. «¿Quién de vosotros era -su mayor enemigo? ¿Quién trabajó más por la terminación de la guerra?» - -TRIGEO. - -Su más fiel amigo era sin duda alguna Cleónimo. - -MERCURIO. - -¿Y qué tal era ese Cleónimo en punto a guerra? - -TRIGEO. - -Lo más intrépido, solo que no es hijo de quien se decía, pues en cuanto -va al ejército, prueba suficientemente, arrojando las armas, que es un -hijo supuesto.[308] - -MERCURIO. - -Escucha lo que acaba de preguntarme. ¿Quién manda ahora en la tribuna -del Pnix? - -TRIGEO. - -Hipérbolo[309] es el dueño absoluto. (_A la Paz._) ¡Ah! ¿Qué haces? -¿Por qué vuelves la cabeza? - -MERCURIO. - -Aparta el rostro indignada de que el pueblo haya aceptado tan perverso -jefe. - -TRIGEO. - -¡Bueno! ya no lo emplearemos más; el pueblo, viéndose sin guía y -en completa desnudez, se ha servido de ese hombre como de una copa -encontrada por casualidad. - -MERCURIO. - -La Paz quiere saber las ventajas que eso traerá a la república. - -TRIGEO. - -Lo veremos todo más claro. - -MERCURIO. - -¿Por qué? - -TRIGEO. - -Porque es comerciante de lámparas.[310] Antes dirigíamos todos los -negocios a tientas en la oscuridad; ahora los resolveremos a la luz de -una lámpara. - -MERCURIO. - -¡Oh! ¡Oh! ¡Lo que me manda preguntarte! - -TRIGEO. - -¿Sobre qué? - -MERCURIO. - -Sobre mil antiguallas, que dejó al partir. Lo primero que desea saber -es qué hace Sófocles. - -TRIGEO. - -Lo pasa muy bien; pero le ha sucedido una cosa extraordinaria. - -MERCURIO. - -¿Cuál? - -TRIGEO. - -De Sófocles se ha convertido en Simónides.[311] - -MERCURIO. - -¡En Simónides! ¿Cómo? - -TRIGEO. - -Achacoso y viejo, es capaz por ganarse un óbolo de navegar sobre un -zarzo. - -MERCURIO. - -¿Y el sabio Cratino[312] vive todavía? - -TRIGEO. - -Murió cuando la invasión de los lacedemonios.[313] - -MERCURIO. - -¿Qué le sucedió? - -TRIGEO. - -¿Qué? Se desfalleció, no pudiendo resistir a la pena que le produjo el -ver romperse una tinaja llena de vino. ¿Cuántas desgracias como esta -crees que han afligido a esta ciudad? Así es que en adelante, señora, -nada podrá apartarnos de ti. - -MERCURIO. - -En ese supuesto, te entrego a Opora por mujer; vete a vivir con ella en -el campo, y producid ricas uvas.[314] - -TRIGEO. - -Acércate, amada mía, y dame un dulce beso. Dime, poderoso Mercurio: -¿me vendrá algún daño de holgarme con Opora después de tan larga -abstinencia? - -MERCURIO. - -No, como en seguida tomes una infusión de poleo.[315] Pero ante todo -acompaña a Teoría al Senado, su antigua morada. - -TRIGEO. - -¡Oh Senado, qué dichoso vas a ser albergando bajo tu techo a tan amable -huésped! ¡Cuánta salsa sorberás en estos tres días![316] ¡Qué de carnes -y entrañas cocidas no comerás! Adiós, pues, mi querido Mercurio. - -MERCURIO. - -¡Adiós, honrado Trigeo; que lo pases bien y que te acuerdes de mí! - -TRIGEO. - -¡Escarabajo mío, volemos, volemos a casa! - -MERCURIO. - -Si no está aquí, amigo mío. - -TRIGEO. - -¿Pues adónde se fue? - -MERCURIO. - -Está uncido al carro de Júpiter y es portador del rayo.[317] - -TRIGEO. - -Pero ¿dónde hallará el infeliz sus alimentos? - -MERCURIO. - -Comerá la ambrosía de Ganimedes.[318] - -TRIGEO. - -Y yo, ¿cómo bajaré? - -MERCURIO. - -No tengas miedo, por aquí... junto a la Diosa. - -TRIGEO. - -Ea, lindas muchachas, seguidme pronto; son muchos los que os esperan -enardecidos por el amor.[319] - - * * * * * - -CORO. - -Vete contento. Nosotros entre tanto encomendamos a nuestros servidores -la custodia de estos objetos,[320] pues no hay lugar menos seguro que -la escena: alrededor de ella andan siempre escondidos muchos ladrones, -acechando la ocasión de atrapar algo. (_A los criados._) Guardadnos -bien todo eso, mientras nosotros explicamos a los concurrentes -el objeto de esta obra, y la intención que nos anima. Merecería -ciertamente ser apaleado el poeta cómico que, dirigiéndose a los -espectadores, se elogiase a sí propio en los anapestos.[321] Pero si es -justo, oh hija de Júpiter, el tributar todo linaje de honores al más -sobresaliente y famoso en el arte de hacer comedias, nuestro autor se -considera digno de los mayores elogios. En primer lugar, es el único -que ha obligado a sus rivales a suprimir sus gastadas burlas sobre -los harapos, y sus combates contra los piojos; además él ha puesto en -ridículo y ha arrojado de la escena a aquellos Hércules,[322] panaderos -hambrientos, siempre fugitivos y bellacos, y siempre dejándose apalear -de lo lindo; y ha prescindido, por último, de aquellos esclavos que -era de rigor saliesen llorando, solo para que un compañero, burlándose -de sus lacerías, les preguntase riendo: «Hola, pobrecillo. ¿Qué le -ha pasado a tu piel? ¿Acaso un puerco-espin ha lanzado sobre tu -espalda un ejército de púas, llenándola de surcos?» Suprimiendo estos -insultos e innobles bufonadas, ha creado para vosotros un gran arte, -parecido a un palacio de altas torres, fabricado con hermosas palabras, -profundos pensamientos, y chistes no vulgares. Jamás sacó a la escena -particulares oscuros ni mujeres; antes bien, con hercúleo esfuerzo -arremetió contra los mayores monstruos, sin arredrarle el hedor de -los cueros ni las amenazas de un cenagal removido. Yo fui el primero -que ataqué audazmente a aquella horrenda fiera de espantosos dientes, -ojos terribles, flameantes como los de Cinna, rodeada de cien infames -aduladores que le lamían la cabeza, de voz estruendosa como la de -destructor remolino, de olor a foca, y de partes secretas que, por lo -inmundas, recuerdan las de las lamias y camellos.[323] La vista de -semejante monstruo no me atemorizó; al contrario, salí a su encuentro -y peleé por vosotros y por las islas. Motivo es este para que premiéis -mis servicios y no es olvidéis de mí. Además, en la embriaguez del -triunfo, no he recorrido las palestras seduciendo a los jóvenes,[324] -sino que, recogiendo mis enseres, me retiraba al punto, después de -haber molestado a pocos, deleitado a los más, y cumplido en todo con mi -deber. Por tanto, hombres y niños han de declararse a mi favor; y hasta -los calvos deben por propio interés contribuir a mi victoria; pues si -salgo vencedor, todos dirán en la mesa y en los festines: «Llévale al -calvo; dale esta confitura al calvo; no neguéis nada a ese nobilísimo -poeta, ni a su brillante frente.»[325] - -SEMICORO. - -Oh Musa, ahuyenta la guerra y ven conmigo a presidir las danzas, -a celebrar las bodas de los dioses, los festines de los hombres y -los banquetes de los bienaventurados. Estos son tus placeres. Si -Carcino[326] viene, y te suplica que bailes con sus hijos, no le -atiendas ni le ayudes en nada; considera que son unos bailarines de -delgado cuello a modo de codornices domésticas, enanos chiquititos, -como excrementos de cabra; en fin, poetas de tramoya.[327] Su padre -dice que la única de sus piezas que, contra toda esperanza, tuvo éxito, -fue estrangulada a la noche por una comadreja.[328] - -SEMICORO. - -Tales son los himnos que las Gracias de hermosa cabellera inspiran al -docto poeta cuando la primaveral golondrina gorjea entre el follaje; y -Morsino y Melantio[329] no pueden obtener un coro: este me desgarró los -oídos con su desentonada voz, cuando consiguieron su coro trágico, él -y su hermano, dos glotones como las Arpías y Gorgonas, devoradores de -rayas, amantes de las viejas, impuros, que apestan a chivo, y son el -azote de los peces. ¡Oh Musa! Envuélvelos en un inmenso gargajo, y ven -a celebrar la fiesta conmigo. - - * * * * * - -TRIGEO. - -¡Qué empresa tan difícil era la de llegar hasta los dioses! Tengo -como magulladas las piernas. ¡Qué pequeñitos me parecíais desde allá -arriba; cierto que mirados desde el cielo parecéis bastante malos, -pero desde aquí mucho peores! - -UN ESCLAVO. - -¿Estás aquí, señor? - -TRIGEO. - -Eso he oído decir. - -EL ESCLAVO. - -¿Cómo te ha ido? - -TRIGEO. - -Me duelen las piernas: ¡el camino es tan largo! - -EL ESCLAVO. - -Vamos, dime... - -TRIGEO. - -¿Qué? - -EL ESCLAVO. - -¿Has visto algún otro hombre vagando en la región del cielo? - -TRIGEO. - -No: solo he visto dos o tres almas de poetas ditirámbicos.[330] - -EL ESCLAVO. - -¿Qué hacían? - -TRIGEO. - -Trataban de coger al vuelo preludios líricos, perdidos en el aire. - -EL ESCLAVO. - -¿Has averiguado si es verdad, como se dice, que después de muertos nos -convertimos en estrellas? - -TRIGEO. - -Sí por cierto. - -EL ESCLAVO. - -¿Qué astro es aquel que se distingue allí? - -TRIGEO. - -Ion de Quíos,[331] el autor de una oda que principiaba: «Oriente.» En -cuanto pareció en el cielo todos le llamaron: «Astro oriental». - -EL ESCLAVO. - -¿Quiénes son esas estrellas que corren dejando un rastro de luz? - -TRIGEO. - -Son estrellas de los ricos que vuelven de cenar llevando una linterna y -en ella una luz. Pero concluyamos: llévate cuanto antes a casa a esta -joven;[332] limpia la bañera; calienta el agua, y prepara para ella y -para mí el lecho nupcial. En cuanto concluyas, vuelve aquí. Mientras -tanto, devolveré esta otra[333] al Senado. - -EL ESCLAVO. - -¿De dónde traes estas mujeres? - -TRIGEO. - -¿De dónde? Del cielo. - -EL ESCLAVO. - -Pues no doy un óbolo por los dioses, si se dedican a rufianes como los -hombres. - -TRIGEO. - -No lo son todos; pero hay algunos que viven de ese oficio. - -EL ESCLAVO. - -Vamos, pues. ¡Ah! dime, ¿le daré algo de comer? - -TRIGEO. - -Nada, no querrá comer ni pan ni pasteles, pues está acostumbrada a -beber la ambrosía con los dioses. - -EL ESCLAVO. - -Habrá, pues, que prepararle algo de beber.[334] - -(_Vase._) - - * * * * * - -CORO. - -Ese anciano, al parecer, es sumamente feliz. - -TRIGEO. - -¿Qué diréis cuando me veáis adornado para la boda? - -CORO. - -Rejuvenecido por el amor, perfumado con exquisitas esencias, tu -felicidad es envidiable, anciano. - -TRIGEO. - -Es verdad. ¡Y cuando, acostado con ella, bese su seno! - -CORO. - -Serás más feliz que esos trompos, hijos de Carcino. - -TRIGEO. - -¿No merecía esta recompensa el haber salvado a los griegos, montado en -mi escarabajo? Gracias a mí, todos pueden vivir en el campo y gozar -tranquilamente del amor y del sueño. - - * * * * * - -EL ESCLAVO (_De vuelta_). - -La joven se ha lavado, y todo su cuerpo está resplandeciente de -hermosura; la torta está cocida, amasado el sésamo[335] y preparado -todo lo demás; solo falta el esposo.[336] - -TRIGEO. - -Ea, apresurémonos a llevar a Teoría al Senado. - -EL ESCLAVO. - -¿Qué dices? ¿Es esa Teoría aquella muchacha con la cual fuimos una vez -a Braurón[337] a beber y a refocilarnos? - -TRIGEO. - -La misma; no me ha costado poco el cogerla.[338] - -EL ESCLAVO. - -¡Oh señor, qué placeres nos proporciona cada cinco años! - -TRIGEO. - -¡Ea! ¿Quién de vosotros es de fiar? ¿Quién de vosotros se encarga de -guardar esta joven y de llevarla al Senado? ¡Eh, tú! ¿Qué dibujas ahí? - -EL ESCLAVO. - -El plano de la tienda que quiero levantar en el Istmo.[339] - -TRIGEO. - -Vamos, ¿ninguno quiere encargarse de guardarla? (_A Teoría_.) Ven acá; -te colocaré en medio de ellos. - -EL ESCLAVO. - -Ese hace señas. - -TRIGEO. - -¿Quién? - -EL ESCLAVO. - -¿Quién? Arifrades[340] te suplica que se la lleves. - -TRIGEO. - -No por cierto: pronto la dejaría extenuada.[341] Vamos, Teoría, deja -ahí todo eso.[342] - -Senadores y pritáneos, contemplad a Teoría: ved los infinitos bienes -que con ella os entrego; podéis al instante levantar las piernas de -esta víctima y consumar el sacrificio. Mirad qué hermoso es este fogón; -el hollín lo ha ennegrecido; en él, antes de la guerra, solía el Senado -colocar sus cacerolas. Mañana podremos emprender con ella deliciosas -contiendas, luchar en el suelo, o a cuatro pies, o inclinados, o -apoyándonos sobre la rodilla echarla de costado, y, ungidos como los -atletas en el pancracio, atacarla denodadamente con los puños y otros -miembros. Al tercer día empezaréis las carreras de caballos; cada -jinete empujará a su adversario; los tiros de los carros, derribados -unos sobre otros y relinchando jadeantes, se darán sacudidas mutuas; -mientras otros aurigas, rechazados de su asiento, rodarán al suelo -cerca de la meta.[343] Pritáneos, recibid a Teoría. ¡Oh, con qué gozo -la acompaña ese! No hubieras estado tan solícito para llevarla al -Senado, si se tratase de un asunto gratuito:[344] no hubiera faltado el -pretexto de las ocupaciones. - -CORO. - -Un hombre como tú es útilísimo a la república. - -TRIGEO. - -Cuando vendimiéis, conoceréis mejor lo que valgo. - -CORO. - -Ya lo has demostrado bastante, siendo el salvador de todos los hombres. - -TRIGEO. - -Me dirás todo eso cuando bebas el vino nuevo. - -CORO. - -Siempre te creeremos el ser más grande después de los dioses. - -TRIGEO. - -Mucho me debéis a mí, Trigeo el Atmonense; pues he libertado de -gravísimos males a la población rústica y urbana, y he reprimido a -Hipérbolo. - -CORO. - -Dinos lo que debemos hacer ahora. - -TRIGEO. - -¿Qué cosa mejor que ofrecer a la Paz unas ollas llenas de -legumbres?[345] - -CORO. - -¡Ollas de legumbres, como al pobre Mercurio que las encuentra tan poco -nutritivas! - -TRIGEO. - -¿Pues qué queréis? ¿Un buey cebado? - -CORO. - -¡Un buey! No, de ningún modo; habría quizá que socorrer a alguno.[346] - -TRIGEO. - -¿Un puerco grande y gordo? - -CORO. - -No, no. - -TRIGEO. - -¿Por qué? - -CORO. - -Por miedo a las _porquerías_ de Teágenes. - -TRIGEO. - -¿Pues cuál víctima queréis? - -CORO. - -Una oveja. - -TRIGEO. - -¿Una oveja? - -CORO. - -Sí. - -TRIGEO. - -Pero pronuncias esa palabra como los jonios.[347] - -CORO. - -De intento; así, si en la Asamblea dice alguno: «es preciso hacer la -guerra», los asistentes espantados gritarán en jónico: «¡Oi! ¡Oi!» - -TRIGEO. - -Perfectamente. - -CORO. - -Y serán pacíficos. De esta manera seremos unos con otros como corderos, -y mucho más indulgentes con los aliados. - -TRIGEO. - -Ea, traed cuanto antes una oveja: en tanto prepararé yo el altar para -sacrificarla. - -CORO. - -¡Qué bien sale todo, con la ayuda de los dioses y el favor de la -fortuna! ¡Qué oportunamente llega todo! - -TRIGEO. - -Es la pura verdad; porque ya está el altar en la puerta. - -CORO. - -Apresuraos, pues, mientras los dioses encadenan el soplo inconstante -de la guerra. Evidentemente una divinidad cambia en bienes nuestras -miserias. - -TRIGEO. - -Aquí está la cesta, con la _salsa mola_,[348] la corona y el cuchillo: -también el fuego; de modo que solo falta la oveja. - -CORO. - -Apresuraos, apresuraos; porque si os ve Queris,[349] vendrá sin que se -le llame, y tocará la flauta hasta que os veáis obligados a taparle la -boca con algo, para premiar sus fatigas. - -TRIGEO. - -Vamos, coge la cesta y el agua lustral, y da cuanto antes una vuelta -por la derecha alrededor del ara. - -EL ESCLAVO. - -Ya he dado la vuelta; manda otra cosa. - -TRIGEO. - -Aguarda a que sumerja este tizón en el agua. Tú rocía el altar; tú dame -un poco de _salsa mola_; purifícate y alárgame después el vaso; y luego -esparce sobre los espectadores el resto de la cebada. - -EL ESCLAVO. - -Ya está. - -TRIGEO. - -¿Ya la has arrojado? - -EL ESCLAVO. - -Sí por cierto; ninguno de los espectadores deja de tener su porción de -cebada.[350] - -TRIGEO. - -Pero las mujeres no la han recibido. - -EL ESCLAVO. - -Sus maridos se la darán a la noche. - -TRIGEO. - -Oremos. ¿Quién está aquí? ¿Dónde está esa multitud de hombres de bien? - -EL ESCLAVO. - -Aguarda a que les dé a estos; son muchos y buenos. - -TRIGEO. - -¿Los crees buenos? - -EL ESCLAVO. - -¿Cómo no, si a pesar de haberles rociado de lo lindo están firmes y -plantados en su puesto? - -TRIGEO. - -Oremos, pues, cuanto antes; ¡oremos ya! - -¡Augusta reina, diosa venerable, oh Paz, que presides las danzas e -himeneos, dígnate aceptar nuestro sacrificio! - -EL ESCLAVO. - -Acéptalo, oh la más honrada de las diosas, y no hagas como esas -mujeres que engañan a sus maridos. Esas, digo, que miran por la puerta -entreabierta, y cuando alguno se fija en ellas, se retiran; después, si -se aleja, vuelven a mirar. ¡Oh, no hagas eso con nosotros! - -TRIGEO. - -Al contrario, como una mujer honrada, muéstrate sin rebozo a tus -adoradores que hace trece años nos consumimos lejos de ti. Pon término -a las luchas y tumultos, y merece el nombre de Lisímaca;[351] corrige -esta suspicacia y charlatanería que engendra nuestras mutuas calumnias; -une de nuevo a los griegos con los dulces vínculos de la amistad, y -predisponlos a la benignidad y a la indulgencia; haz, en fin, que -en nuestra plaza abunden las mejores mercancías, ristras de ajos, -cohombros tempranos, manzanas, granadas, y pequeñas túnicas para los -esclavos; que afluyan a ella los beocios cargados de gansos, ánades -y alondras; que vengan con cestos de anguilas del Copáis,[352] y -amontonados en torno de ellas, luchemos entre la turba de compradores, -con Móricos, Téleas y Glaucetes[353] y otros glotones ilustres; y que -Melantio, llegando el último al mercado, y viéndolo todo vendido, se -lamente y exclame como en su _Medea_: «¡Yo muero! ¡Me han abandonado -las que se esconden entre las acelgas!»[354] y que todos se rían de su -desgracia. Concédenos, Diosa veneranda, esto que te pedimos. - -EL ESCLAVO. - -Coge el cuchillo y degüella la oveja como un cocinero consumado. - -TRIGEO. - -Eso no es lícito. - -EL ESCLAVO. - -¿Por qué? - -TRIGEO. - -La Paz aborrece la matanza, y por eso nunca se ensangrienta su altar. -Por lo tanto, llévate adentro la víctima, mátala y trae las dos -piernas; de este modo la oveja se guardará para el Corega. - -(_El esclavo entra en la casa._) - - * * * * * - -CORO. - -Tú, que permaneces aquí, reúne pronto las astillas y todo lo necesario -para el sacrificio. - -TRIGEO. - -¿No os parece que dispongo el hogar como el más experto adivino? - -CORO. - -¿Por qué no? ¿Acaso ignoras algo de cuanto un sabio debe conocer? -¿No preves todo lo que un hombre de reconocida habilidad y audacia -afortunada debe prever? - -TRIGEO. - -El humo de las astillas incomoda a Estílbides.[355] Traeré una mesa y -me pasaré sin criado. - -CORO. - -¿Quién no ensalzará a un hombre que, arrostrando infinitos peligros, -salvó la ciudad sagrada? Jamás dejará de ser admirado por todos. - - * * * * * - -EL ESCLAVO (_De vuelta_). - -Cumplí tus órdenes. Toma las piernas y ponlas sobre el fuego: yo voy a -buscar las entrañas y la torta. - -TRIGEO. - -Eso corre de mi cuenta; pero necesitaba que vinieses. - -EL ESCLAVO. - -Pues aquí estoy. ¿Te parece que he tardado? - -TRIGEO. - -Asa bien eso. Pero ahí se acerca uno coronado de laurel. ¿Quién es ese -hombre? - -EL ESCLAVO. - -¡Qué arrogante parece! Sin duda, algún adivino. - -TRIGEO. - -No, por Júpiter, es Hierocles.[356] - -EL ESCLAVO. - -¡Ah! Ese charlatán de oráculos, habitante de Orea.[357] ¿Qué nos querrá -decir? - -TRIGEO. - -Claro está que vendrá a oponerse a la Paz. - -EL ESCLAVO. - -No, lo que le atrae es el olor de las viandas. - -TRIGEO. - -Hagamos como que no le vemos. - -EL ESCLAVO. - -Tienes razón. - - * * * * * - -HIEROCLES. - -¿Qué sacrificio es este y a qué dios lo ofrecéis? - -TRIGEO.[358] - -Asa eso callando; cuidado con los riñones. - -HIEROCLES. - -¿Pero no me diréis a qué dios sacrificáis? - -TRIGEO. - -La cola tiene buena traza. - -EL ESCLAVO. - -Muy buena, oh Paz veneranda y querida. - -HIEROCLES. - -Vamos, corta ya y ofrece las primicias. - -TRIGEO. - -Antes ha de asarse bien. - -HIEROCLES. - -Ya está bien asada. - -TRIGEO. - -Quienquiera que seas, eres demasiado curioso. Corta: ¿dónde está la -mesa? Trae las libaciones. - -HIEROCLES. - -La lengua se corta aparte. - -TRIGEO. - -Lo sabemos; ¿sabes tú lo que debías hacer? - -HIEROCLES. - -Si me lo dices. - -TRIGEO. - -No hablarnos ya una palabra, porque sacrificamos a la santa Paz. - -HIEROCLES. - -¡Oh desdichados o imbéciles mortales...! - -TRIGEO. - -¡Caigan sobre ti tus maldiciones! - -HIEROCLES. - -...Que no entendiendo, en vuestra ceguedad, la voluntad de los dioses, -os aliáis con esos feroces monos...[359] - -TRIGEO. - -¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! - -HIEROCLES. - -¿De qué te ríes? - -TRIGEO. - -Tienen gracia tus feroces monos. - -HIEROCLES. - -Estúpidas palomas, que os fiáis de los zorros de falso corazón y -pensamientos falsos. - -TRIGEO. - -¡Ojalá, charlatán arrogante, se pongan tus pulmones tan calientes como -estas entrañas! - -HIEROCLES. - -Si las Ninfas no engañaron a Bacis;[360] si los mortales no fueron -engañados por Bacis, ni Bacis por las Ninfas... - -TRIGEO. - -¡Confúndante los dioses si no dejas de hablar de Bacis! - -HIEROCLES. - -No habrían decretado los hados que se rompiesen las cadenas de la Paz; -pero antes... - -TRIGEO. - -Hay que echar sal a eso. - -HIEROCLES. - -No place a los dioses inmortales que desistamos de la guerra, mientras -el lobo paree con la oveja. - -TRIGEO. - -¿Acaso, charlatán maldito, el lobo pareará jamás con la oveja? - -HIEROCLES. - -Mientras la chinche de campo exhale al huir un fétido olor; mientras la -perra chillona, forzada a parir, dé a luz cachorros ciegos, no se debe -pensar en la Paz. - -TRIGEO. - -¿Pues qué debíamos hacer? ¿Continuar la guerra? ¿Echar suertes sobre -quién había de llorar más, cuando podíamos, uniéndonos por un tratado, -mandar en común sobre la Grecia? - -HIEROCLES. - -Nunca conseguirás que el cangrejo ande en línea recta. - -TRIGEO. - -No cenarás ya en el Pritáneo,[361] ni serás profeta de lo pasado. - -HIEROCLES. - -Nunca suavizarás la piel áspera del erizo. - -TRIGEO. - -¿No acabarás nunca de engañar a los atenienses? - -HIEROCLES. - -¿En virtud de qué oráculo habéis ofrecido ese sacrificio a los dioses? - -TRIGEO. - -De este, que Homero expresó en tan bellas frases: - - La negra nube de la odiosa guerra - Disipamos así, y en dulce abrazo - Estrechando a la Paz, cien sacrificios - Le ofrecimos gustosos. Cuando el fuego - Devoró de las víctimas las piernas, - Nosotros sus entrañas consumimos - E hicimos libaciones; dirigía - La fiesta yo; mas nadie presentaba - Al adivino la brillante copa.[362] - -HIEROCLES. - -Eso nada tiene que ver conmigo: nos lo ha dicho la Sibila. - -TRIGEO. - -Pero el sabio Homero dijo muy bien: - - Que ni casa, ni hogar, ni patria tiene - El que las guerras intestinas ama - Siempre dañosas.[363] - -HIEROCLES. - -Ten cuidado no te arrebate el milano la carne con una de las suyas... - -TRIGEO (_Al esclavo_). - -Sí, ten cuidado: ese oráculo amenaza nuestras viandas. Haz la libación -y trae parte de los intestinos. - -HIEROCLES. - -Si os parece, voy a servirme yo mismo mi porción. - -TRIGEO. - -¡La libación, la libación! - -HIEROCLES. - -Échame a mí también, y dame una porción de los intestinos. - -TRIGEO. - -Eso no place a los dioses inmortales, sino el que primero hagamos -nosotros las libaciones y tú te marches. ¡Oh veneranda Paz, permanece a -nuestro lado toda la vida! - -HIEROCLES. - -Tráeme aquí la lengua. - -TRIGEO. - -Tráeme la tuya. - -HIEROCLES. - -¡La libación! - -TRIGEO (_Al esclavo_). - -Llévate esto con la libación. - -HIEROCLES. - -¿Nadie me dará algo de los intestinos? - -TRIGEO. - -No podemos darte nada hasta que el lobo se paree con la oveja. - -HIEROCLES. - -¡Ah, por favor! yo te lo pido por tus rodillas. - -TRIGEO. - -Tus ruegos son inútiles, amigo mío; no lograrás suavizar «al áspero -erizo.» Ea, espectadores, acompañadnos a comer intestinos. - -HIEROCLES. - -¿Y yo? - -TRIGEO. - -Cómete a la Sibila. - -HIEROCLES. - -No, por la tierra, no os lo comeréis solos; si no me dais, os lo quito; -esto es para todo el mundo. - -TRIGEO (_Al esclavo_). - -Sacúdele, sacúdele a Bacis. - -HIEROCLES. - -¡Sed testigos!... - -TRIGEO. - -De que eres un glotón y un impostor. ¡Firme: echa de aquí a bastonazos -a ese charlatán! - -EL ESCLAVO. - -Cuida de esto; yo voy a quitarle las pieles de las víctimas que nos ha -escamoteado. ¡Suelta esas pieles, adivino infernal! ¿Oyes? ¿Qué especie -de cuervo es este que nos ha venido de Orea? Ea, pronto, emprende el -vuelo hacia Elimnio.[364] - - * * * * * - -CORO. - -¡Qué alegría! ¡Qué alegría! ¡Ya no más cascos, quesos ni cebollas! -Los combates para quien los quiera: a mí solo me gusta beber con mis -buenos amigos, junto al hogar donde con viva llama arde y chisporrotea -la leña cortada en el rigor del estío, y tostar garbanzos sobre -las ascuas, y asar bellotas entre el rescoldo, y hurtar un beso a -Trata,[365] mientras se baña mi esposa. Después de hecha la siembra, -cuando la riega Júpiter con benéfica lluvia, nada hay tan agradable -como el hablar así con un vecino: «Dime, ¿qué hacemos ahora, querido -Comárquides? Yo quisiera beber, mientras el cielo fecunda nuestro -campo. Ea, mujer, mezcla un poco de trigo con tres quénices de -habichuelas, y ponlas a cocer, y danos higos secos. Que Sira haga -volver a Manes del campo; hoy no es posible podar las vides, ni -desterronar, pues la tierra está sumamente húmeda. Que me traigan el -tordo y los dos pinzones. También debe de haber en casa calostro y -cuatro tajadas de liebre, si ayer noche no las robó el gato, porque -oí en la despensa un ruido sospechoso. Muchacho, trae tres pedazos, y -dale el otro a mi padre. Pide a Esdúnada ramas de mirto con sus bayas; -y, ya que te coge de camino, dile a Carinades que venga a beber con -nosotros, mientras el cielo benéfico fecunda los sembrados.» Cuando -entona la cigarra su dulce cantinela,[366] me gusta ver si las uvas de -Lemnos principian a madurar, pues son las más tempranas; y no menos me -agrada mirar cómo van hinchándose los higos, y comerlos cuando están -maduros, y exclamar, saboreándolos: «Deliciosa estación.» Después bebo -una infusión de tomillo machacado, y logro así engordar en el estío, -mucho más que viendo a uno de esos taxiarcos,[367] aborrecidos por los -dioses, pavoneándose con su triple penacho y su clámide teñida de un -rojo deslumbrador que pretende hacer pasar por púrpura de Sardes. Pero -cuando ocurre pelear, él mismo se encarga de darle una mano de azafrán -cicense. Y después huye veloz el primero como un gallo, agitando sus -amarillas crestas, mientras yo guardo mi puesto. Cuando están en Atenas -estos valentones hacen cosas insufribles; inscriben a unos en las -listas y borran a otros, dos y tres veces, según su capricho. «Mañana -es la marcha», oye decir a lo mejor un ciudadano que no ha comprado -víveres porque nada sabía al salir de su casa, y luego, al pararse -delante de la estatua de Pandión,[368] ve su nombre inscrito en la -lista; se aturde, y echa a correr llorando. Así nos tratan a los pobres -campesinos; a los ciudadanos ya les tienen más consideraciones esos -cobardes aborrecidos de los dioses y los hombres. Pero si el cielo -lo permite, ya tendrán su merecido. Mucho daño me han hecho esos -taxiarcos, leones en la ciudad y zorros en el combate. - - * * * * * - -TRIGEO. - -¡Oh! ¡Oh! ¡Cuánta gente viene al banquete de boda! Limpia las mesas con -ese penacho; ya no sirve para otra cosa. Trae en seguida los pasteles y -los tordos, liebre en abundancia y panes. - -UN FABRICANTE DE HOCES. - -¿Dónde está Trigeo? ¿Dónde? - -TRIGEO. - -Estoy cociendo tordos. - -EL FABRICANTE DE HOCES. - -¡Oh queridísimo Trigeo, cuánto bien nos has hecho procurándonos la paz! -Antes no había quien diese un óbolo por una hoz; ahora vendo las que -quiero a cincuenta dracmas. Este amigo vende a tres los toneles para el -campo. Vamos, Trigeo, escoge de estas hoces y de todo lo demás cuanto -quieras, y llévatelo gratis. Todo esto que vendemos y que nos produce -pingües ganancias te lo ofrecemos como regalo de boda. - -TRIGEO. - -Bueno, bueno; dejadlo ahí todo, y entrad a cenar cuanto antes. Ahí se -acerca un armero con una cara más triste que un funeral. - - * * * * * - -EL FABRICANTE DE PENACHOS. - -¡Ay, Trigeo, me has arruinado completamente! - -TRIGEO. - -¿Qué te pasa, desdichado? ¿Acaso te salen penachos en la cabeza? - -EL FABRICANTE DE PENACHOS. - -Nos has quitado el trabajo y la subsistencia a mí y a este otro, -fabricante de dardos. - -TRIGEO. - -Vamos, ¿cuánto quieres por esos dos penachos? - -EL FABRICANTE DE PENACHOS. - -¿Cuánto ofreces? - -TRIGEO. - -¿Que cuánto ofrezco? Me da vergüenza el decirlo. Sin embargo, como el -trenzado está hecho con gran primor, te daré tres quénices de higos -secos y me servirán para limpiar esta mesa. - -EL FABRICANTE DE PENACHOS. - -Vengan los higos: más vale poco que nada. - -TRIGEO. - -Vete al infierno con tus penachos; tienen lacia la cerda, no valen un -pito. No daría una higa por todos ellos. - - * * * * * - -EL VENDEDOR DE CORAZAS. - -¡Ay de mí! ¿Qué haré con esta coraza tasada en diez minas y trabajada -con tanto esmero? - -TRIGEO. - -No se te irrogará perjuicio alguno; dámela en su precio; podrá ser un -bacín elegantísimo. - -EL VENDEDOR DE CORAZAS. - -No te burles de mí y de mis mercancías. - -TRIGEO. - -Con ella... y tres buenos guijarros,[369] ¿no tendremos cuanto para el -caso hace falta? - -EL VENDEDOR DE CORAZAS. - -¿Pero cómo te limpiarás, imbécil? - -TRIGEO. - -Perfectamente. Mira, paso una mano por la abertura del brazo, y la -otra... - -EL VENDEDOR DE CORAZAS. - -¡Cómo! ¿Con las dos manos? - -TRIGEO. - -Pues claro, para que no me acusen de defraudar al Estado tapando los -agujeros de los remos.[370] - -EL VENDEDOR DE CORAZAS. - -¿Y te atreverás a usar un bacín de mil dracmas? - -TRIGEO. - -¿Quién lo duda, miserable? Crees que ni por diez mil vendería yo mi -trasero. - -EL VENDEDOR DE CORAZAS. - -Vamos, venga el dinero. - -TRIGEO. - -¡Ay! Querido, tu coraza me destroza las nalgas. Llévatela; no la compro. - - * * * * * - -EL FABRICANTE DE TROMPETAS. - -¿Qué haré de esta trompeta que me costó sesenta dracmas? - -TRIGEO. - -Echa plomo en su cavidad; atraviesa encima una vara un poco larga, y -tendrás un cótabo[371] en equilibrio. - -EL FABRICANTE DE TROMPETAS. - -¡Ay! te burlas de mí. - -TRIGEO. - -Otra idea. Échale plomo, como te he dicho; añade un platillo colgado -de unas cuerdecitas, y tendrás una balanza para pesar en el campo los -higos que has de distribuir a tus esclavos. - - * * * * * - -EL FABRICANTE DE CASCOS. - -¡Maldita suerte! ¡Estoy arruinado! Yo, que en otro tiempo pagué una -mina por estos cascos. ¿Quién me los comprará ahora? - -TRIGEO. - -Vete a venderlos a los egipcios: son los únicos para medir sirmea.[372] - - * * * * * - -EL FABRICANTE DE LANZAS. - -¡Ay, mi buen fabricante de cascos, qué desgraciada es nuestra suerte! - -TRIGEO (_Al fabricante de lanzas_). - -La suya no lo es. - -EL FABRICANTE DE LANZAS. - -Pues qué, ¿habrá todavía quien necesite cascos? - -TRIGEO. - -Como sepa ponerles dos asas, los podrá vender mucho más caros. - -EL FABRICANTE DE CASCOS. - -Vámonos, fabricante de lanzas. - -TRIGEO. - -No, no; le voy a comprar esas picas. - -EL FABRICANTE DE LANZAS. - -¿Cuánto das por ellas? - -TRIGEO. - -Si las cortas por la mitad, para que puedan servir de rodrigones, te -pagaré a dracma el ciento. - -EL FABRICANTE DE LANZAS. - -Este hombre se burla de nosotros. Vámonos, amigo. - - * * * * * - -TRIGEO. - -Muy bien hecho; pues ya salen a orinar los hijos de los convidados, -y si no me engaño, a preludiar sus cantos. Eh, muchacho, si piensas -cantar, ensáyate antes delante de mí. - -EL HIJO DE LÁMACO. - - Celebremos ahora - Los valientes guerreros...[373] - -TRIGEO. - -Maldita criatura, deja de cantar los valientes guerreros; ahora estamos -en paz. Eres un bribonzuelo mal enseñado. - -EL HIJO DE LÁMACO. - - Con furia aterradora - Acométense fieros; - Se aplastan sus combados - Escudos...[374] - -TRIGEO. - -¡Escudos! ¿No acabarás con tus escudos? - -EL HIJO DE LÁMACO. - - ...alaridos - De triunfo alborozados - Se escuchan, y gemidos... - -TRIGEO. - -¡Gemidos! Me parece que quien va a gemir aquí eres tú, si continúas con -tus gemidos y tus escudos combados. - -EL HIJO DE LÁMACO. - -¿Pues qué he de cantar? ¿Qué es lo que te gusta? - -TRIGEO. - -«Se comían de buey sendos tasajos» O cosas por el estilo. - - Disponían alegres el banquete - Y cuantos platos hay apetecibles. - -EL HIJO DE LÁMACO. - - Se comían de buey sendos tasajos; - Los sudorosos brutos desuncían; - Hartos de pelear... - -TRIGEO. - -Eso es: «hartos de pelear, se pusieron a comer.» Canta, canta lo que -comieron después de hartarse. - -EL HIJO DE LÁMACO. - - Después de terminada la comida, - Acorázanse el vientre... - -TRIGEO. - -Con buen vino, ¿verdad? - -EL HIJO DE LÁMACO. - - ...De las torres - Se precipitan. Alarido inmenso - Surca entonces... - -TRIGEO. - -Que Júpiter te confunda con tus batallas, bribonzuelo; no sabes más que -cantos de guerra. ¿De quién eres hijo? - -EL HIJO DE LÁMACO. - -¿Yo? - -TRIGEO. - -Sí, tú. - -EL HIJO DE LÁMACO. - -De Lámaco. - -TRIGEO. - -¡Oh! ¡Oh! Ya se me figuraba que debías de ser hijo de algún aficionado -a combates y heridas;[375] de algún Boulómaco o Clausímaco.[376] Largo -de aquí. Vete a entonar tus canciones a los lanceros. ¿Dónde está el -hijo de Cleónimo? Ven acá; canta algo antes de entrar en casa. Ya estoy -seguro de que tus cantares no serán belicosos. Tu padre es prudentísimo. - -EL HIJO DE CLEÓNIMO. - - Un habitante de Sais - Ostenta el brillante escudo, - Que abandoné mal mi grado - Cabe un florecido arbusto.[377] - -TRIGEO. - -Dime, pequeño, ¿cantas eso por tu padre? - -EL HIJO DE CLEÓNIMO. - -«Salvé mi vida...» - -TRIGEO. - -Pero deshonraste tu linaje. Mas entremos; demasiado sé que el hijo de -tal padre no olvidará nunca lo que acaba de cantar sobre el escudo. -Vosotros los que os quedáis al festín ya no tenéis que hacer otra cosa -más que comer y consumir todas las viandas y menear sin descanso las -mandíbulas. Lanzáos sobre todos los platos, y comed a dos carrillos. -¡Desdichados! ¿para qué sirven, sino es para comer, los buenos dientes? - -CORO. - -Eso queda a nuestro cargo; nos has dado un buen consejo. - -TRIGEO. - -Vosotros, que ayer estabais hambrientos, saciaos ahora de liebre; no -todos los días se encuentran pasteles abandonados. Devoradlos, pues, -que si no, tal vez sintáis mañana no haberlo hecho. - -CORO. - -Silencio, silencio, va a presentarse la novia; coged las -antorchas:[378] que todo el pueblo se regocije y dance. Después, cuando -hayamos bailado, y bebido y expulsado a Hipérbolo, llevaremos de nuevo -al campo nuestro humilde ajuar, y pediremos a los dioses que otorguen -a los griegos oro en abundancia, y a nosotros riquísimas cosechas de -cebada y vino, dulces higos y esposas fecundas. Así podremos recobrar -los perdidos bienes y abolir para siempre el uso del acero homicida. - -TRIGEO. - -Querida esposa, ven al campo a embellecer mi lecho. - -CORO. - -¡Oh mortal tres veces feliz con tu merecida dicha! ¡Oh Himeneo! -¡Himeneo! ¿Qué le haremos? ¿Qué le haremos? ¡Gocemos de su belleza! -¡Gocemos de su belleza! Nosotros los hombres colocados en la primera -fila levantemos al novio y llevémosle en triunfo. ¡Himeneo! ¡Himeneo! - -TRIGEO. - -Tendréis una linda casa, viviréis sin molestias y cogeréis higos. ¡Oh -Himeneo! ¡Himeneo! - -CORO. - -Aquel tiene uno grande y grueso; este, otro dulcísimo. Después de comer -y beber sendos tragos, exclamarás: ¡Oh Himeneo! ¡Himeneo! - -CORO. - -Adiós, adiós, amigos míos. Los que me sigan comerán pasteles. - - -FIN DE LA PAZ - - - - -LAS AVES. - - - - -NOTICIA PRELIMINAR. - - -Dos ciudadanos atenienses, Evélpides y Pistetero, como si dijéramos, -Buena-esperanza y Fiel-amigo, hartos de desórdenes, de pleitos, cábalas -o intrigas, y tomando al pie de la letra la expresión _irse a los -cuervos_, análoga, como hemos visto, a la nuestra _irse al diablo_ o -a otra cosa, si no peor, más sucia, huyen de Atenas y se encaminan al -país de las aves en busca de la Abubilla, en otro tiempo Tereo, rey -de Tracia. Aceptada por el ex-monarca-pájaro la idea de construir una -ciudad en los aires, convoca una asamblea de todas las razas aladas, -que acudiendo en gran número, se preparan en el primer momento a -embestir y despedazar a los temerarios mortales que han osado penetrar -en sus dominios: calmados por la Abubilla, cámbiase pronto su furia -en indescriptible entusiasmo, cuando Pistetero desenvuelve un plan -para devolver a los volátiles el cetro del mundo que antes les había -pertenecido. Los dos atenienses son naturalizados inmediatamente: la -nueva ciudad, llamada _Nefelococigia_, es construida en un abrir y -cerrar de ojos, y dos embajadores son enviados al cielo y a la tierra. -Apenas se empieza a ofrecer el sacrificio de consagración, acuden a -Nefelococigia toda clase de gentes: un pobre poeta, que versifica -en honor de la nueva ciudad para conseguir un manto y una túnica; -un adivino cargado de oráculos; Metón el geómetra; un inspector -y un vendedor de decretos, que son apaleados en castigo de sus -impertinencias. Iris, mensajera de los dioses, es hecha prisionera al -intentar atravesar los aires; sometida a un apremiante interrogatorio, -vese obligada a manifestar que Júpiter la envía a los hombres para que -ofrezcan los acostumbrados sacrificios, y tiene que retirarse malparada -oyendo de boca de Pistetero que no hay más dioses que las aves, y -que el paso al través de la nueva ciudad queda prohibido hasta nueva -orden a las divinidades olímpicas. Preséntase después un Mensajero, -anunciando que los hombres han decretado una corona de oro al fundador -de Nefelococigia, y que las aves se han puesto de moda y hacen tal -furor en Atenas, que pronto se verá llegar una multitud _ornitomaniaca_ -pidiendo alas y plumajes. No tarda efectivamente en presentarse un -joven con intentos parricidas, que recibe entre equívocos y chistes -consejos prudentísimos, y al cual siguen Cinesias, poeta ditirámbico, -ganoso de atrapar entre las nubes las sublimes vaciedades de sus versos -y un sicofanta o delator, que así como el poeta lleva con una paliza -su justo merecido. Prometeo, que llega después, revela a Pistetero -el hambre canina que aflige a los inmortales, indicándole el medio -de explotar la miseria del Olimpo, y retirándose con todo género de -precauciones para no ser visto por Júpiter. - -Una embajada, compuesta de Neptuno, Hércules y un Tríbalo, presenta por -fin sus proposiciones a la gente alada, y vencidas las dificultades se -estipulan la paz y el paso libre por Nefelococigia, con la condición -de entregar Júpiter su cetro a las aves y a Pistetero la mano de la -Soberanía. - -La comedia concluye, como _La Paz_, con un jubiloso canto de himeneo. - -Tal es el argumento de _Las Aves_. ¿Cuál es su objeto? He aquí -una pregunta a la cual se han dado muy diferentes contestaciones. -Unos[379] han dicho que su autor se limitaba a censurar la afición a -las lides judiciales, sin considerar que Aristófanes solo se ocupa -de esta manía de Atenas a la ligera y muy de paso; otros[380] que -su fin es nada menos que promover cambios radicales en el carácter -ateniense, en el culto, en la religión, en la constitución de la -república y en el personal de sus magistrados, sin parar mientes -que tales proposiciones, aun hechas de burlas, costaban la vida al -temerario que las aventuraba: quiénes[381] (por más que nada autorice -a suponerlo) solo ven en su fantástico desarrollo una animada censura -de las peregrinas invenciones de los trágicos y sus increíbles fábulas; -y no han faltado algunos[382] que, saltando por encima de un flamante -anacronismo, la conceptúan una graciosa parodia de la República que -Platón soñó muchos años más tarde. - -La explicación de M. Paulmier, desenvuelta luego por el P. Brumoy, es -indudablemente la más ingeniosa, careciendo sin embargo del debido -fundamento. El erudito jesuita, teniendo presente que poco antes -de la representación de esta comedia, Alcibíades, llamado a Atenas -para defenderse del crimen de sacrilegio, había huido a Esparta y -exhortaba a los lacedemonios a fortificar a Decelia, ciudad del Ática -que más adelante molestó mucho a los atenienses, opina que, aunque -con el pulso y delicadeza que la gravedad del asunto requería, trató -Aristófanes en _Las Aves_ de llamar la atención del pueblo sobre los -preparativos de una rival ambiciosa, y decidirle a traer de Sicilia -sus tropas y galeras. Pero solo un pasaje en que se habla de la galera -_Salamina_, y algunas otras indicaciones remotísimas confirman -la interpretación de Brumoy, que cae ante la consideración de que -Aristófanes cuando alude lo hace clara y directamente, y si a veces -encubre su propósito, hay que confesar que se vale siempre del velo de -una alegoría transparente. Sin ir tan lejos, dice Artaud, ni perderse -en cavilaciones sistemáticas, podemos hallar la explicación del enigma. -A una lectura un poco atenta, vese en _Las Aves_ una especie de utopía -cómica, una república imaginaria como la de Platón, realizada de una -manera burlesca. Todo lo que precede a la fundación de la ciudad no es -más que el preámbulo de la acción. Sin el lazo de esta idea general, la -pieza presentaría solamente una serie de escenas ininteligibles. Pero -mirada bajo este prisma, es un cuadro ingenioso en que el espíritu del -poeta se solaza a placer y pasa revista a todos los ridículos. Un hijo -que desea la muerte de su padre recibe de las cigüeñas una lección de -amor filial. El autor ataca sucesivamente la pedantería de los sabios -y filósofos, la ignorancia y avidez de los sacerdotes y adivinos, -las pretensiones de los poetas, la venalidad de los magistrados, las -infamias de los delatores y las charlatanerías de toda especie. - -Para explicarse ciertas singularidades de esta comedia, como la de -componer el coro de personajes alados, no hay necesidad tampoco de -acudir a la hipótesis de que las aves sean representantes de los -lacedemonios, y los hombres y los dioses de los atenienses y de los -demás pueblos griegos; pues para dar amenidad al espectáculo y -ocupación a las máquinas teatrales, eran cosa corriente entre los -cómicos tan peregrinas invenciones; y por otra parte, quien había -puesto en escena Nubes, Avispas y Escarabajos no puede decirse que se -excediera a sí mismo al presentar un coro de volátiles. Es más; en -mi humilde opinión, la elección del poeta fue sobremanera acertada, -pues debió dar así una animación extraordinaria a la comedia, falta de -acción como todas las de Aristófanes, con tantas idas y venidas, tantos -giros y revoloteos, tanta variedad de plumajes, y esa encantadora -alegría, patrimonio de los pájaros, que son naturalmente, como dice -Leopardi,[383] las criaturas más regocijadas de la creación. - -La elección de estos alados personajes permite además al autor dar -rienda suelta a su fantasía por los amenos campos de la fábula, y -presentar sin sombra de pedantería, y con aquella frescura y sencillez -de colorido del poeta predilecto de las Gracias, multitud de leyendas -curiosas, entretenidos detalles, mordaces chistes y picantes sales, -alternando con brillantes himnos de elevación verdaderamente pindárica. -«De este modo, dice Poyard, _Las Aves_ son una obra sin ejemplo y -sin rival, un género aparte aun dentro del teatro aristofánico, una -fantasmagoría alegre, viva, seductora, llena de maravillosas sorpresas, -chispeando poesía, desenvolviéndose aérea y alada, y burlándose con -sátira ligera y divertida, sin las virulencias ordinarias.» - -Esta comedia se representó el año 415 antes de Jesucristo, décimo -octavo de la guerra del Peloponeso, habiendo obtenido el premio -segundo: _Los Bebedores_ de Amipsias consiguieron el primero; y el -tercero fue otorgado al _Monotropos_ (el Moroso) de Frínico. - - - - -PERSONAJES. - - - EVÉLPIDES. - PISTETERO. - EL REYEZUELO, criado de la Abubilla. - LA ABUBILLA. - CORO DE AVES. - EL FENICÓPTERO. - HERALDOS. - UN SACERDOTE. - UN POETA. - UN ADIVINO. - METÓN, geómetra. - UN INSPECTOR. - UN VENDEDOR DE DECRETOS. - MENSAJERO. - IRIS. - UN PARRICIDA. - CINESIAS, poeta ditirámbico. - UN DELATOR. - PROMETEO. - NEPTUNO. - TRÍBALO. - HÉRCULES. - UN CRIADO de Pistetero. - - * * * * * - -País agreste, lleno de piedras y zarzas. En el fondo una selva, a un -lado una roca, morada de la Abubilla. - - - - -LAS AVES. - - -EVÉLPIDES (_Al grajo que le sirve de guía_). - -¿Me dices que vaya en línea recta hacia aquel árbol? - -PISTETERO (_A la corneja que trae en mano_). - -¡Peste de avechucho! Ahora grazna que retrocedamos. - -EVÉLPIDES. - -Pero, infeliz, ¿a qué caminar arriba y abajo? Con estas idas y venidas -nos derrengamos inútilmente. - -PISTETERO. - -¡Qué imbécil he sido en dejarme guiar por esta corneja! Me ha hecho -correr más de mil estadios.[384] - -EVÉLPIDES. - -¿Mayor desdicha que la de llevar de guía a este grajo, que me ha -destrozado todas las uñas de los dedos? - -PISTETERO. - -Ni siquiera sé en qué lugar de la tierra estamos. - -EVÉLPIDES. - -¿No podrías hallar desde aquí tu patria? - -PISTETERO. - -No por cierto: ni Execéstides[385] la suya. - -EVÉLPIDES. - -¡Ay! - -PISTETERO. - -Toma esa senda, amigo mío. - -EVÉLPIDES. - -¡Qué terriblemente nos ha engañado Filócrates,[386] ese atrabiliario -vendedor de pájaros! Nos aseguró que estas dos aves nos guiarían -mejor que ninguna otra a la morada de Tereo, la Abubilla, que -fue transformado en pájaro; y nos vendió este grajo, hijo de -Tarrélides,[387] por un óbolo, y por tres aquella corneja, que solo -saben darnos picotazos. (_Al grajo._) ¿Por qué me miras con el pico -abierto? ¿Quieres precipitarnos desde esas rocas? Por ahí no hay camino. - -PISTETERO. - -Ni senda tampoco. - -EVÉLPIDES. - -¿No dice nada tu corneja? - -PISTETERO. - -Nada absolutamente; grazna ahora como antes. - -EVÉLPIDES. - -Pero, en fin, ¿qué dice de nuestra ruta? - -PISTETERO. - -¿Qué ha de decir sino que a fuerza de roer acabará por comérseme los -dedos? - -EVÉLPIDES. - -¡Esto es insoportable! Queremos irnos a los cuervos;[388] ponemos -para conseguirlo cuanto está de nuestra mano, y no logramos hallar el -camino. Porque habéis de saber, oyentes míos, que nuestra enfermedad -es completamente distinta de la que aflige a Saccas: este, no siendo -ciudadano, se obstina en serlo, y nosotros que lo somos, y de familias -distinguidas, aunque nadie nos expulsa, huimos a toda prisa de nuestra -patria. No es que aborrezcamos a una ciudad tan célebre y afortunada, y -abierta siempre a todo el que desee arruinarse con litigios; porque es -una triste verdad que si las cigarras solo cantan uno o dos meses entre -las ramas de los árboles, en cambio los atenienses cantan toda la vida -posados sobre los procesos. Esto es lo que nos ha obligado a emprender -este viaje y a buscar, cargados del canastillo, la olla y las ramas -de mirto,[389] un país libre de pleitos, donde pasar tranquilamente -la vida. Nos dirigimos con tal objeto a Tereo, la Abubilla, para -preguntarle si, en las comarcas que ha recorrido volando, ha visto -alguna ciudad como la que deseamos. - -PISTETERO. - -¡Eh, tú! - -EVÉLPIDES. - -¿Qué hay? - -PISTETERO. - -La corneja hace rato que me indica que hay algo arriba. - -EVÉLPIDES. - -También mi grajo mira con el pico abierto en la misma dirección, como -si quisiera señalarme alguna cosa: no puede menos de haber aves por -aquí. Pronto lo sabremos haciendo ruido. - -PISTETERO. - -¿Sabes lo que has de hacer? Dar un golpe con la rodilla en esa peña. - -EVÉLPIDES. - -Y tú, con la cabeza, para que el ruido sea doble. - -PISTETERO. - -Vamos, coge esa piedra y llama. - -EVÉLPIDES. - -Está bien; ¡esclavo! ¡esclavo! - -PISTETERO. - -Pero ¿qué haces? Para llamar a una Abubilla, gritas ¡esclavo! ¡esclavo! -En vez de ¡esclavo! debes gritar: ¡Epopoi! ¡Epopoi![390] - -EVÉLPIDES. - -¡Epopoi! Tendré que llamar otra vez. ¡Epopoi! - -EL REYEZUELO.[391] - -¿Quién va? ¿Quién llama a mi dueño? - -EVÉLPIDES. - -¡Apolo nos asista! ¡Qué enorme pico![392] - -EL REYEZUELO. - -¡Horror! ¡Son cazadores! - -EVÉLPIDES. - -El miedo que me causa no es para dicho. - -EL REYEZUELO. - -¡Moriréis! - -EVÉLPIDES. - -Pero si no somos hombres. - -EL REYEZUELO. - -¿Pues qué sois? - -EVÉLPIDES. - -Yo soy el _Tímido_, ave africana. - -EL REYEZUELO. - -¡A otro con esas! - -EVÉLPIDES. - -Pregúntaselo a mis pies.[393] - -EL REYEZUELO. - -Y ese otro, ¿qué pájaro es? Contesta. - -PISTETERO. - -El _Ensuciado_, ave de Fasos.[394] - -EVÉLPIDES. - -Y tú, ¿qué animal eres? - -EL REYEZUELO. - -Yo soy un pájaro esclavo. - -EVÉLPIDES. - -¿Te ha vencido algún gallo?[395] - -EL REYEZUELO. - -No; pero cuando mi dueño fue convertido en Abubilla quiso que yo -también me transformase en pájaro, para tener quien le siguiera y -sirviese. - -EVÉLPIDES. - -Pues qué, ¿las aves necesitan criados? - -EL REYEZUELO. - -Este sí, tal vez porque fue antes hombre. Cuando se le antojan anchoas -del Falero,[396] yo cojo una escudilla y corro a por anchoas; cuando -quiere comer puches, como se necesitan una cuchara y una olla, corro a -por la cuchara. - -EVÉLPIDES. - -Por las señas, este pájaro es un _Corredor_.[397] ¿Sabes lo que has de -hacer, Reyezuelo? Llamar a tu señor. - -EL REYEZUELO. - -Pero si acaba de dormirse, después de haber comido bayas de mirto y -algunos gusanos. - -EVÉLPIDES. - -No importa, despiértale. - -EL REYEZUELO. - -Aunque estoy seguro de que se va a enfadar, lo haré por complaceros. - -(_Vase._) - - * * * * * - -PISTETERO (_Al Reyezuelo_). - -Que el cielo te confunda: no me has dado mal susto.[398] - -EVÉLPIDES. - -¡Oh desgracia! ¡De miedo se me ha escapado el grajo! - -PISTETERO. - -¡Grandísimo cobarde! Te has dejado escapar el grajo de miedo. - -EVÉLPIDES. - -Y tú, ¿no te has dejado marchar la corneja al caer? - -PISTETERO. - -No por cierto. - -EVÉLPIDES. - -¿Pues dónde está? - -PISTETERO. - -Voló. - -EVÉLPIDES. - -¿Y no se te ha escapado? ¡Vaya el valentón! - - * * * * * - -LA ABUBILLA. - -Abre la selva para que salga.[399] - -EVÉLPIDES. - -¡Por Hércules!, ¿qué animal es ese? ¡Qué alas! ¡Qué triple cresta![400] - -LA ABUBILLA. - -¿Quién pregunta por mí? - -EVÉLPIDES. - -Sin duda, los doce grandes dioses te han maltratado. - -LA ABUBILLA. - -¿Acaso os burláis de la forma de mis alas? Sabed, extranjeros, que -antes he sido hombre. - -EVÉLPIDES. - -No nos burlamos de ti. - -LA ABUBILLA. - -¿Pues de qué? - -PISTETERO. - -Tu pico nos da risa.[401] - -LA ABUBILLA. - -Pues de esta facha representó ignominiosamente Sófocles en sus -tragedias a Tereo.[402] - -EVÉLPIDES. - -¿Pero eres Tereo, o un ave, o un pavo real? - -LA ABUBILLA. - -Soy un ave. - -EVÉLPIDES. - -¿Y las alas? - -LA ABUBILLA. - -Se me han caído. - -EVÉLPIDES. - -¿Alguna enfermedad? - -LA ABUBILLA. - -No; pero en el invierno mudan todas las aves, y les salen después -nuevas plumas. Y vosotros, ¿qué sois? - -EVÉLPIDES. - -¿Nosotros? mortales. - -LA ABUBILLA. - -¿De qué país? - -EVÉLPIDES. - -Del de las hermosas trirremes.[403] - -LA ABUBILLA. - -¿Seréis jueces?[404] - -EVÉLPIDES. - -Nada de eso; antijueces.[405] - -LA ABUBILLA. - -¿Se siembra allí ese grano? - -EVÉLPIDES. - -Rebuscando en todo el campo, hallaréis un poquito. - -LA ABUBILLA. - -¿Qué os trae aquí? - -EVÉLPIDES. - -El deseo de hablarte. - -LA ABUBILLA. - -¿Para qué? - -EVÉLPIDES. - -Porque en otro tiempo fuiste hombre, como nosotros; en otro tiempo -tuviste deudas, como nosotros; y en otro tiempo te gustaba el no -pagarlas, como a nosotros: después, cuando fuiste transformado en ave, -recorriste en tu vuelo todos los mares y tierras, y llegaste a reunir -la experiencia del pájaro y la del hombre. Esto nos trae a ti para -suplicarte que nos indiques alguna pacífica ciudad donde podamos vivir -blanda y sosegadamente, como el que se acuesta sobre mullidos cojines. - -LA ABUBILLA. - -¿Buscas, pues, una ciudad más grande que la de Cranao?[406] - -EVÉLPIDES. - -Más grande no, más agradable para nosotros. - -LA ABUBILLA. - -Claro está que buscas un país aristocrático. - -EVÉLPIDES. - -¿Yo? ni por pienso: si detesto al hijo de Escelias.[407] - -LA ABUBILLA. - -¿Pues en qué ciudad queréis vivir? - -EVÉLPIDES. - -En una donde los negocios más importantes sean, por ejemplo, venir -muy de mañana a mi puerta un amigo y decirme: «Te ruego por Júpiter -olímpico que al salir del baño vengáis a mi casa tú y tus hijos, pues -voy a dar un banquete de bodas. ¡Cuidado con faltar! ¡Como no vengas, -no tienes que poner los pies en mi casa hasta que me abandone la -fortuna!»[408] - -LA ABUBILLA. - -Vamos, veo que tienes afición a las desgracias. ¿Y tú? - -PISTETERO. - -Tengo los mismos gustos. - -LA ABUBILLA. - -¿Cuáles? - -PISTETERO. - -Quisiera una ciudad en la que al verme el padre de un hermoso -muchacho, me dijese como si le hubiera ofendido: «¡Muy bien, muy -bien, Estilbónides! Te encontraste ayer con mi hijo que volvía del -baño y del gimnasio, y no fuiste para darle un beso, ni hablarle, ni -acariciarle.[409] ¿Quién dirá que eres amigo mío?» - -LA ABUBILLA. - -¡Hola, hola! Pues no es nada las desdichas que apeteces, buen hombre. -En la costa del Mar Rojo hay una ciudad, afortunada como la que deseáis. - -EVÉLPIDES. - -¡Ah! No me hables de ciudades marítimas; el mejor día amanecería la -galera _Salamina_[410] trayendo un alguacil. ¿No puedes decirnos alguna -ciudad griega? - -LA ABUBILLA. - -¿Por qué no emigráis a Lépreo, en Élide? - -EVÉLPIDES. - -¡Por todos los dioses! Aunque no he visto a Lépreo, lo aborrezco ya a -causa de Melantio.[411] - -LA ABUBILLA. - -Hay también en la Lócride la ciudad de Opunte, donde podréis vivir muy -bien. - -EVÉLPIDES. - -No quisiera ser Opuncio[412] ni por un talento de oro. ¿Pero qué tal -pasan la vida los pájaros? Tú debes saberlo bien. - -LA ABUBILLA. - -La vida no es desagradable; en primer lugar, hay que prescindir de la -bolsa. - -EVÉLPIDES. - -Pues con eso habéis suprimido la ocasión de muchos fraudes. - -LA ABUBILLA. - -Comemos en los jardines sésamo blanco, mirto, amapolas y menta. - -EVÉLPIDES. - -¿De modo que vivís como recién casados?[413] - -PISTETERO. - -¡Oh, oh! ¡Qué magnífica idea se me ha ocurrido para la gente alada! -¡Seréis omnipotentes si me obedecéis! - -LA ABUBILLA. - -¡Obedecerte! ¿En qué? - -PISTETERO. - -¿En qué? Primero en no andar revoloteando por todas partes con el pico -abierto: eso es indecoroso. Entre nosotros, cuando vemos a uno de esos -botarates que no paran un instante, acostumbramos a preguntar: «¿Quién -es ese chorlito?» Y Téleas[414] responde: «Es un inconstante; tiene -siempre la cabeza a pájaros; no está un momento en un sitio.» - -LA ABUBILLA. - -Tienes razón, por Baco. ¿Qué hemos de hacer? - -PISTETERO. - -Fundad una ciudad. - -LA ABUBILLA. - -¿Qué ciudad hemos de fundar las aves? - -PISTETERO. - -A la verdad, tu pregunta es necia si las hay. Mira abajo. - -LA ABUBILLA. - -Ya miro. - -PISTETERO. - -Ahora arriba. - -LA ABUBILLA. - -Ya miro. - -PISTETERO. - -Ahora vuelve la cabeza a todos lados. - -LA ABUBILLA. - -¿Qué voy a sacar de retorcerme así el pescuezo?[415] - -PISTETERO. - -¿Ves algo? - -LA ABUBILLA. - -Sí, las nubes y el cielo. - -PISTETERO. - -¿No es ese el polo de las aves? - -LA ABUBILLA. - -¿El polo? ¿Qué es polo? - -PISTETERO. - -Como si dijéramos el país; se llama polo[416] porque gira y atraviesa -todo el mundo. Si fundáis en él una ciudad y la rodeáis de murallas, -en vez de polo se llamará población;[417] entonces reinaréis sobre los -hombres, como ahora sobre las langostas; y mataréis a los dioses de -hambre canina.[418] - -LA ABUBILLA. - -¿Cómo? - -PISTETERO. - -El aire está entre el cielo y la tierra, y del mismo modo que cuando -nosotros queremos ir a Delfos pedimos permiso a los beocios para pasar, -así vosotros, cuando los hombres hagan sacrificios a los dioses, si -estos no os pagan tributo, podréis impedir que el humo de las víctimas -atraviese vuestra ciudad y vuestro espacio. - -LA ABUBILLA. - -¡Oh! ¡Oh! ¡Lo juro por la tierra, las nubes, los lazos y las redes, -jamás he oído una idea más ingeniosa! Estoy dispuesto a fundar contigo -esa ciudad, si las demás aves son de mi opinión. - -PISTETERO. - -¿Quién les dará a conocer el proyecto? - -LA ABUBILLA. - -Tú mismo. Antes eran bárbaros, pero en el largo tiempo que he estado en -su compañía les he enseñado a hablar. - -PISTETERO. - -¿Pero cómo las vas a convocar? - -LA ABUBILLA. - -Muy fácilmente. Voy a entrar en esa espesura; despertaré a mi -Procne[419] y las llamaremos; en cuanto oigan nuestra voz acudirán sin -detenerse. - -PISTETERO. - -¡No te detengas, queridísimo pájaro! Por favor, entra pronto en esa -espesura y despierta a tu amable compañera. - -LA ABUBILLA. - -Despierta, dulce compañera de mi vida; entona esos himnos sagrados -que, como armoniosos suspiros, brotan de tu garganta divina cuando -con melodiosa y pura voz deploras la triste suerte de nuestro llorado -Itis. Tu sonoro canto sube, atravesando los copudos tejos, hasta el -trono de Júpiter; junto al cual Febo, de áurea cabellera, responde con -los acordes de su lira de marfil a tus plañideras endechas, y reúne -los coros de los dioses, y de sus bocas inmortales brota un celestial -aplauso.[420] - -(_Se oye una flauta dentro._) - -PISTETERO. - -¡Júpiter soberano! ¡Qué garganta la de ese pajarillo! Ha llenado de -miel toda la espesura. - -EVÉLPIDES. - -¡Eh! ¡Tú! - -PISTETERO. - -¿Qué hay? - -EVÉLPIDES - -¿No callarás? - -PISTETERO. - -¿Por qué? - -EVÉLPIDES. - -La Abubilla se prepara a entonar nuevos cantos. - -LA ABUBILLA. - -Esopo, popo, popo, popo, popoí ¡io! ¡io! venid, venid, venid, venid, -alados compañeros. Todos cuantos taláis las fértiles campiñas, tribus -innumerables que recogéis y devoráis los granos de cebada, catervas -infinitas de rápido vuelo y melodioso canto, acudid, acudid; vosotros, -los que posados en un terrón os complacéis en gorjear débilmente -entre los surcos: tio, tio, tio, tio, tio, tio, tio tio; los que en -los jardines saltáis sobre las yedras, o en las montañas picoteáis -el madroño y la silvestre aceituna, acudid a mi voz: trioto, trioto, -toto, brix. Vosotros también, los que devoráis punzadores mosquitos -en los valles pantanosos; los que pobláis los prados húmedos de rocío -y el campo ameno de Maratón; francolines de matizadas alas; aves que -revoloteáis con los alciones sobre las alborotadas olas del mar, venid -a escuchar la grata nueva: congréguense aquí las aves de largo cuello. -Sabed que ha venido un anciano ingenioso, autor de una nueva idea; -que pretende realizar nuevos proyectos. Venid todos a deliberar aquí. -Torotorotorotorotix. Kiccabau, kiccabau. Torotorotorotorolililix. - - * * * * * - -PISTETERO. - -¿Ves algún pájaro? - -EVÉLPIDES. - -Ninguno, por Apolo, aunque estoy mirando al cielo con la boca abierta. - -PISTETERO. - -Me parece que ha sido inútil que la Abubilla, imitando al pardal,[421] -se haya metido en el bosque como a empollar huevos. - -UN FENICÓPTERO.[422] - -Torotix, torotix. - -PISTETERO. - -Ah, querido, ya viene alguna ave. - -EVÉLPIDES. - -Sí, una ave, ¿pero cuál? ¿Es el pavo real?[423] - -PISTETERO. - -Ese nos lo dirá. ¿Qué ave es esa? - -LA ABUBILLA. - -No es de las que veis todos los días; es una ave acuática. - -PISTETERO. - -¡Oh qué hermoso color de púrpura fenicia! - -LA ABUBILLA. - -Es verdad, por eso se llama el Fenicóptero. - -EVÉLPIDES. - -¡Eh! ¡Eh! ¡Tú! - -PISTETERO. - -¿Por qué gritas? - -EVÉLPIDES. - -Otra ave. - -PISTETERO. - -Cierto; otra ave, y exótica al parecer. ¿Cómo se llama esa ave -montañesa[424] de aspecto tan solemne como estúpido? - -LA ABUBILLA. - -Se llama el _Meda_.[425] - -PISTETERO. - -¡El Meda! ¡Hércules poderoso! ¿Cómo siendo el Meda ha venido sin -camello?[426] - -EVÉLPIDES. - -Ahí se presenta otra ave copetuda. - -PISTETERO. - -¿Qué prodigio es este? No eres tú la única Abubilla, puesto que hay esa -otra. - -LA ABUBILLA. - -Esa Abubilla es hijo de Filocles, que a su vez es hijo de la Abubilla; -yo soy su abuelo paterno; es como si dijeras: Hipónico, hijo de -Calias,[427] y Calias hijo de Hipónico.[428] - -PISTETERO. - -¿Luego Calias es un pájaro? ¡Oh, y cómo se le caen las plumas![429] - -LA ABUBILLA. - -Es generoso; por eso los delatores le despluman y las mujeres le -arrancan las alas. - -PISTETERO. - -¡Oh Neptuno! Un nuevo pájaro de diversos colores. ¿Cómo se llama ese? - -LA ABUBILLA. - -El glotón.[430] - -PISTETERO. - -¿Hay, pues, otro glotón además de Cleónimo? - -EVÉLPIDES. - -¿Crees que si fuese Cleónimo hubiera podido conservar el penacho?[431] - -PISTETERO. - -¿Pero qué significan todas esas crestas? ¿Quizá acuden estas aves a -disputar el premio del doble estadio?[432] - -LA ABUBILLA. - -Son como los carios,[433] que no abandonan las crestas de las montañas -para estar más seguros. - -PISTETERO. - -¡Oh Neptuno! ¡Mira, mira qué terrible multitud de aves se reúne! - -EVÉLPIDES. - -¡Soberano Apolo! ¡Qué nube! ¡Oh! ¡Oh! Sus alas no dejan ver la entrada -de la escena. - -PISTETERO. - -Esa es la perdiz; aquel el francolín; ese el penélope; el otro el -alción. - -EVÉLPIDES. - -¿Y aquel que viene detrás del alción? - -PISTETERO. - -¿Ese? El barbero.[434] - -EVÉLPIDES. - -¿Cómo? ¿El barbero es pájaro? - -PISTETERO. - -¿Pues no lo es Espórgilo, y de cuenta?[435] Ahí viene la lechuza. - -EVÉLPIDES. - -¿Qué dices? ¿Quién trae una lechuza a Atenas?[436] - -PISTETERO. - -Mira, mira, la urraca, la tórtola, la alondra, el eleas, la hipotimis, -la paloma, el nerto, el azor, la torcaz, el cuco, el eritropo, la -ceblepiris, el porfirión,[437] el cernícalo, el somormujo, la ampelis, -el quebrantahuesos, el pico. - -EVÉLPIDES. - -¡Oh! ¡Oh! ¡Cuántas aves! ¡Oh, cuántos mirlos! ¡Cómo pían y corren con -estrépito! Pero qué, ¿nos amenazan? ¡Ay, cómo abren los picos y nos -miran! - -PISTETERO. - -Me parece lo mismo. - -CORO. - -¿Po po po po po po por dónde anda el que me llamó? ¿En qué lugar se -encuentra? - -LA ABUBILLA. - -Estoy aquí hace tiempo; yo nunca abandono a los amigos. - -CORO. - -¿Ti ti ti ti ti ti ti tienes algo bueno que decirme? - -LA ABUBILLA. - -Un asunto de interés común, seguro, justo, agradable, útil. Dos hombres -de sutil ingenio han venido a buscarme. - -CORO. - -¿Dónde? ¿Cómo? ¿Qué dices? - -LA ABUBILLA. - -Digo, que dos ancianos han venido del país de los hombres, a -proponernos una empresa prodigiosa. - -CORO. - -¡Oh tú que perpetraste el mayor crimen de que he oído hablar en mi -vida! ¿Qué es lo que estás diciendo? - -LA ABUBILLA. - -No te asustes de mis palabras. - -CORO. - -¿Qué has hecho? - -LA ABUBILLA. - -Acoger a dos hombres que desean vivir con nosotros. - -CORO. - -¿Y te has atrevido? - -LA ABUBILLA. - -Y cada vez me alegro más. - -CORO. - -¿Y están ya entre nosotros? - -LA ABUBILLA. - -Como yo. - -CORO. - -¡Ay, estamos vendidos; somos víctimas de la traición más negra! Nuestro -amigo, el que partía con nosotros el fruto de los campos, ha hollado -nuestras antiguas leyes, ha quebrantado los juramentos de las aves; nos -ha atraído a un lazo, nos ha puesto en manos de una raza impía con la -que estamos en guerra desde que vimos la luz. Tú, traidor, nos darás -luego cuenta de tus actos; mas primero castiguemos a esos hombres. ¡Ea! -¡A despedazarlos! - -PISTETERO. - -¡Somos perdidos! - -EVÉLPIDES. - -Tú solo tienes la culpa de lo que nos sucede. ¿Para qué me trajiste? - -PISTETERO. - -Para tenerte a mi lado. - -EVÉLPIDES. - -Mejor para hacerme llorar a mares. - -PISTETERO. - -Tú deliras: ¿cómo has de llorar cuando te hayan sacado los ojos?[438] - -CORO. - -¡Io! ¡Io! ¡Al ataque! Precipítate sobre el enemigo; hiérele -mortalmente; despliega tus alas; envuelve con ellas a esos hombres; que -paguen su culpa y den alimento a nuestros picos. Nada podrá librarles -de mi furor; ni las sombrías montañas, ni las etéreas nubes, ni el -piélago espumoso. ¡Ea, caigamos sobre ellos y desgarrémosles sin -tardanza! ¿Dónde está el taxiarco? Que haga avanzar el ala derecha.[439] - -EVÉLPIDES. - -Llegó el momento supremo. ¿A dónde huiré, infeliz? - -PISTETERO. - -¡Eh! Firme en tu puesto. - -EVÉLPIDES. - -¿Para qué me hagan trizas? - -PISTETERO. - -¿Pues cómo piensas escaparte? - -EVÉLPIDES. - -No lo sé. - -PISTETERO. - -Pues yo te digo que es preciso combatir a pie firme y coger las ollas. - -EVÉLPIDES. - -¿De qué nos servirá la olla? - -PISTETERO. - -La lechuza no nos acometerá.[440] - -EVÉLPIDES. - -¿Y contra esas de ganchudas uñas? - -PISTETERO. - -Coge el asador y ponlo en ristre. - -EVÉLPIDES. - -¿Y los ojos? - -PISTETERO. - -Defiéndelos con un plato o con la vinagrera. - -EVÉLPIDES. - -¡Qué ingenio! ¡Qué habilidad digna de un general consumado! Sabes más -estrategia que Nicias.[441] - -CORO. - -Adelante, adelante,[442] con el pico bajo: no retrasarse. Pica, -desgarra, hiere, arranca, rompe primero la olla. - -LA ABUBILLA. - -Deteneos: decidme, animales cruelísimos, ¿por qué queréis matar y -despedazar a dos hombres que ningún mal os han hecho y que son además -de la misma tribu y familia que mi esposa?[443] - -CORO. - -Pues qué, ¿se perdona a los lobos? ¿No son nuestros más feroces -enemigos? Nunca encontraremos otros más dignos de castigo. - -LA ABUBILLA. - -Si la naturaleza los hizo enemigos, su intención les hace amigos, y -vienen aquí a darnos un consejo útil. - -CORO. - -¿Qué consejo útil pueden darnos ni decirnos los enemigos de nuestros -abuelos? - -LA ABUBILLA. - -Los sabios aprenden muchas cosas de sus enemigos. La desconfianza es la -madre de la seguridad. Con un amigo jamás aprenderíamos a ser cautos, -al paso que un enemigo nos obliga a serlo; las ciudades en un principio -aprendieron de sus enemigos, y no de sus amigos, a rodearse de altas -murallas, y a construir largas naves, y con esta lección a defender -hijos, casas y haciendas. - -CORO. - -Sea: me parece que podrá ser útil el oírles antes; puede recibirse -alguna buena lección de un enemigo. - -PISTETERO. - -Su cólera parece calmarse. Retrocede un paso. - -LA ABUBILLA. - -Es muy justo; debéis de estarme agradecidos. - -CORO. - -En ninguna otra cosa te hemos sido contrarios. - -PISTETERO. - -Cada vez se manifiestan más pacíficos; por consiguiente, deja en el -suelo la olla y los platos: ahora con la lanza terciada, digo, con -el asador, paseémonos dentro del campamento, junto a la olla, y sin -perderla de vista. No debemos huir. - -EVÉLPIDES. - -Tienes razón. Y si morimos, ¿dónde nos enterrarán? - -PISTETERO. - -En el Cerámico.[444] Para ser sepultados a cuenta del Estado, diremos -que hemos muerto peleando con los enemigos junto a Orneas.[445] - -CORO. - -Todo el mundo a su puesto: depongamos nuestra cólera como el soldado -sus armas; preguntemos quiénes son, de dónde vienen y qué proyectan. -¡Eh, Abubilla! Ven acá. - -LA ABUBILLA. - -¿Qué deseas saber? - -CORO. - -¿Quiénes son esos hombres, y de dónde vienen? - -LA ABUBILLA. - -Son extranjeros, venidos de Grecia, la patria de los sabios. - -CORO. - -¿Qué les ha inducido venir a buscarnos? - -LA ABUBILLA. - -La afición a vuestra vida y costumbres, y el deseo de participarla y -vivir con nosotros. - -CORO. - -¡Será verdad! ¿y cuáles son sus proyectos? - -LA ABUBILLA. - -Increíbles, inauditos. - -CORO. - -¿Hallan alguna ventaja en habitar aquí, o esperan que viviendo con -nosotros podrán vencer a su enemigo y favorecer a sus amigos? - -LA ABUBILLA. - -Nos anuncian una felicidad inmensa, indecible e increíble, y demuestran -con irrefutables argumentos que cuanto hay aquí y allí, y en todas -partes, todo nos pertenece. - -CORO. - -¿Estarán locos? - -LA ABUBILLA. - -Su discreción no es para dicha. - -CORO. - -¿Tienen talento? - -LA ABUBILLA. - -Son dos zorros redomados, la astucia personificada, gente muy corrida e -ingeniosa. - -CORO. - -Diles, diles que vengan a hablarnos. Sin más que oír tus palabras, ya -vuelo de gozo. - -LA ABUBILLA.[446] - -Recoged vosotros esas armas y colgadlas de nuevo en la cocina, junto -al hogar,[447] bajo la protección de los dioses domésticos. (_A -Pistetero._) Expón y demuestra a la asamblea el objeto para el cual ha -sido convocada. - -PISTETERO. - -No, por Apolo; nada diré mientras no prometan, como aquel mono armero a -su mujer, no morderme, ni desgarrarme, ni taladrarme... - -CORO. - -¿El...? Nada temas. - -PISTETERO. - -No, los ojos. - -CORO. - -Lo prometo. - -PISTETERO. - -Júralo. - -CORO. - -Lo juro, y si cumplo mi promesa, que obtenga el premio por el voto -unánime de todos los jueces y espectadores. - -PISTETERO. - -Convenido. - -CORO. - -Y si no la cumplo, que la gane por un solo voto. - -PISTETERO. - -¡Pueblos, escuchad! Recojan los soldados sus armas y vuelvan a sus -hogares, e infórmense de las órdenes que se fijen en los tablones.[448] - -CORO. - -El hombre es un ser siempre y en todo falso; habla tú, sin embargo. -Quizá me reveles algún proyecto que te parezca útil, o un medio de -aumentar mi poder que a mí se me haya pasado por alto y que tú hayas -visto. Habla; en inteligencia de que lo haces para el bien general, -porque los bienes que me procures los dividiré contigo. Manifiesta -confiadamente los proyectos que te han traído aquí, pues por ningún -pretexto romperé la tregua que contigo he pactado. - -PISTETERO. - -No deseo otra cosa: la masa de mi discurso está ya dispuesta y solo me -falta sobarla. Esclavo, tráeme una corona y agua para las manos; pero -pronto. - -EVÉLPIDES. - -¿Vamos a cenar o qué?[449] - -PISTETERO. - -No, por Júpiter; estoy buscando algunas palabras magníficas y -sustanciosas para ablandar sus ánimos. (_Dirigiéndose al Coro_.) Sufro -tanto por vosotros que en otro tiempo fuisteis reyes... - -CORO. - -¡Nosotros reyes! ¿De quién? - -PISTETERO. - -Reyes de todo cuanto existe; de mí, en primer lugar; de este; del mismo -Júpiter; porque sois anteriores a Saturno, a los Titanes y a la Tierra. - -CORO. - -¿A la Tierra? - -PISTETERO. - -Sí, por Apolo. - -CORO. - -No había oído semejante cosa. - -PISTETERO. - -Es que sois ignorantes y descuidados y no habéis manoseado a Esopo. -Esopo dice que la alondra nació antes que todos los seres y que la -misma Tierra: su padre murió de enfermedad, cuando la Tierra aún -no existía; permaneció cinco días insepulto, hasta que la alondra, -ingeniosa por la fuerza de la necesidad, enterró a su padre en su -cabeza. - -EVÉLPIDES. - -Por eso el padre de la alondra yace ahora en Céfale.[450] - -LA ABUBILLA. - -¿De modo que si las aves son anteriores a la Tierra y a los dioses, a -ellas les pertenecerá el mando por derecho de antigüedad? - -EVÉLPIDES. - -Esa es la verdad: procura, por tanto, fortificar tu pico, pues Júpiter -no devolverá así como quiera su cetro al pito real. - -PISTETERO. - -Hay infinitas pruebas de que las aves, y no los dioses, reinaron sobre -los hombres en la más remota antigüedad. Principiaré por citaros al -gallo, que fue rey y mandó a los Persas antes que todos sus monarcas, -antes que Darío y Megabises; y en memoria de su reinado se le llama -todavía el ave pérsica. - -EVÉLPIDES. - -Por eso es la única de las aves que anda majestuosamente, como el gran -rey, con la tiara recta sobre la cabeza.[451] - -PISTETERO. - -Fue tan grande su poder y tan respetada su autoridad, que hoy mismo, -como un vestigio de su dignidad antigua, en cuanto canta al amanecer, -corren al trabajo y se calzan en la oscuridad todos los herreros, -alfareros, curtidores, zapateros, bañeros, panaderos, y fabricantes de -liras y de escudos. - -EVÉLPIDES. - -Pregúntamelo a mí; precisamente un gallo ha tenido la culpa de que -perdiese un fino manto de lana frigia. Estaba yo en la ciudad convidado -a un banquete que se daba para celebrar el acto de poner nombre a -un niño; bebí algo y empecé a dormitar; en esto, y antes de que los -demás convidados se sentasen a la mesa, se le ocurre cantar a un -gallo: creyendo que era de día, marcho en dirección a Alimunte;[452] -apenas salgo extramuros, un ladrón me asesta en la espalda un terrible -garrotazo; caigo al suelo; voy a pedir socorro; pero era tarde, ya -había desaparecido con mi manto. - -PISTETERO. - -El milano fue antiguamente jefe y rey de los griegos. - -LA ABUBILLA. - -¿De los griegos? - -PISTETERO. - -Él fue durante su reinado quien les enseñó a arrodillarse a la vista de -los milanos.[453] - -EVÉLPIDES. - -Sí, por Baco; un día que me prosterné en presencia de uno de ellos, me -echó al suelo con la boca abierta y me tragué un óbolo;[454] por lo -cual volví a casa con mi saco vacío.[455] - -PISTETERO. - -El cuco fue rey del Egipto y de toda la Fenicia; así es que cuando -cantaba ¡cucú! todos los fenicios iban al campo a segar el trigo y la -cebada. - -EVÉLPIDES. - -De ahí sin duda viene el proverbio: ¡Cucú! los circuncidados al -campo.[456] - -PISTETERO. - -Tan grande fue el poder de la gente alada, que los reyes de las -ciudades griegas, Agamenón y Menelao, llevaban en el extremo de su -cetro una ave que participaba de sus presentes. - -EVÉLPIDES. - -No sabía yo eso; así es que me admiraba cuando Príamo se presentaba en -las tragedias con un pájaro que observaba fijamente a Lisícrates[457] y -los regalos con que se deja sobornar. - -PISTETERO. - -Pero oíd la prueba más contundente. Júpiter, que ahora reina, lleva -sobre su cabeza un águila, atributo de su soberanía; su hija lleva una -lechuza; y Apolo, su ministro, un azor. - -EVÉLPIDES. - -¡Es verdad, por la venerable Ceres! ¿Mas para qué llevan esas aves? - -PISTETERO. - -Para que en los sacrificios, cuando, según el rito, se ofrecen las -entrañas a los dioses, ellas reciban su parte antes que Júpiter. -Entonces ningún hombre juraba por los dioses, sino todos por las -aves; y hoy mismo cuando Lampón engaña a alguno suele jurar por el -ganso.[458] ¡En tanta estima y veneración tenían entonces a los -que ahora sois considerados como imbéciles y esclavos viles! Hoy os -apedrean como a los dementes; hoy os arrojan de los templos; hoy -infinitos cazadores os tienden lazos y preparan contra vosotros -varetas, cepos, hilos, redes y pihuelas; hoy os venden a granel después -de cogidos, y ¡oh colmo de ignominia! los compradores os tantean para -ver si estáis gordos. ¡Y si se contentasen a lo menos con asaros! Pero -hacen un menudo picadillo de silfio y queso, aceite y vinagre; le -agregan otros condimentos dulces y crasos, y derraman sobre vosotros -esta salsa hirviente como si fueseis carnes corrompidas. - -CORO. - -Acabas de hacernos, hombre querido, un triste, tristísimo relato. -¡Cuánto deploro la incuria de mis padres que, lejos de trasmitirme los -honores heredados de sus abuelos, consintieron que fuesen abolidos! -Pero sin duda algún numen propicio te envía para que me salves; a ti me -entrego, pues, confiadamente con mis pobres polluelos. Dinos lo que hay -que hacer; porque seríamos indignos de vivir, si por cualquier medio no -reconquistáramos nuestra soberanía. - -PISTETERO. - -Opino primeramente que todas las aves se reúnan en una sola ciudad, y -que las llanuras del aire y de este inmenso espacio se circunden de un -muro de grandes ladrillos cocidos, como los de Babilonia. - -LA ABUBILLA. - -¡Oh Cebrión, oh Porfirión,[459] qué terrible plaza fuerte! - -PISTETERO. - -Cuando hayáis construido esa muralla, reclamaréis el mando a Júpiter; -si se niega y no quiere acceder, obstinado en su sinrazón, declaradle -una guerra sagrada y prohibid a los dioses que atraviesen como antes -vuestros dominios y que desciendan a la tierra enardecidos por su -adúltero amor a las Alcmenas, Álopes y Semeles; y si se presentan, -ponedles en estado de no gozarlas más.[460] Enviad en seguida otro -alado embajador a los hombres para que les haga entender que, -siendo las aves dueñas del mundo, a ellas deben ofrecer primero sus -sacrificios y después a los dioses, y que deberán agregar a cada -divinidad el ave que le convenga; si, por ejemplo, sacrifican a Venus, -ofrecerán al mismo tiempo cebada a la picaza marítima; si matan una -oveja en honor de Neptuno, presentarán granos de trigo al ánade; -si un buey a Hércules, tortas con miel a la gaviota; si inmolan un -carnero en las aras de Júpiter rey, rey es también el reyezuelo, y por -consiguiente habrá de consagrársele, antes que al mismo Júpiter, un -mosquito macho. - -EVÉLPIDES. - -Me agrada ese sacrificio de un mosquito. ¡Que truene ahora el gran -Júpiter! - -LA ABUBILLA. - -¿Pero cómo nos tendrán los hombres por dioses, y no por grajos, al ver -que volamos y tenemos alas? - -PISTETERO. - -No sabes lo que dices. Mercurio, siendo todo un dios, tiene alas y -vuela, y lo mismo otras muchas divinidades: la Victoria vuela con alas -de oro, el Amor tiene las suyas, y Homero compara a Iris con una tímida -paloma.[461] - -LA ABUBILLA. - -¿No tronará Júpiter? ¿No lanzará contra nosotros su alígero rayo? - -PISTETERO. - -Si los hombres en su ceguedad se obstinan en despreciaros, y en tener -por dioses solo a los del Olimpo, lanzad sobre la tierra una nube de -gorriones que arrebaten de los surcos las semillas: veremos si Ceres -baja a distribuir trigo a los hambrientos. - -EVÉLPIDES. - -No lo hará, de seguro: veréis cómo alega mil pretextos. - -PISTETERO. - -Además, que los cuervos, para probar que sois dioses, saquen los ojos -a los bueyes de labranza y a otros ganados, y que en seguida los cure -Apolo, que es médico; para eso le pagan. - -EVÉLPIDES. - -¡Eh, no! aguarda a que haya vendido mi parejita. - -PISTETERO. - -Por el contrario, si los hombres os tienen a ti por un dios, a ti por -la vida, a ti por Saturno, a ti por Neptuno, lloverán sobre ellos todos -los bienes. - -LA ABUBILLA. - -Dime siquiera uno de ellos. - -PISTETERO. - -En primer lugar, las langostas no devorarán las flores de sus viñas, -porque un solo escuadrón de lechuzas y cernícalos dará buena cuenta de -ellas. Después sus higos estarán libres de mosquitos y cínifes, que -serán devorados por un escuadrón de tordos. - -LA ABUBILLA. - -¿Cómo les daremos las riquezas, que es lo que más quieren? - -PISTETERO. - -Cuando consulten a las aves, indicaréis al adivino las minas más ricas -y los tráficos más lucrativos; ni un marino perecerá. - -LA ABUBILLA. - -¿Por qué no perecerá? - -PISTETERO. - -Porque cuando consulte los auspicios sobre la navegación no faltará -nunca un ave que le diga: «No te embarques; habrá tempestad;» o -«embárcate; tendrás ganancias.» EVÉLPIDES. - -Compro un navío, y me lanzo al mar; no quiero ya vivir con vosotros. - -PISTETERO. - -Revelaréis también a los hombres el lugar donde se ocultan los -tesoros enterrados por sus padres; porque todas lo sabéis. De aquí el -proverbio: «Nadie sabe dónde está mi tesoro, como no sea algún pájaro.» - -EVÉLPIDES. - -Vendo mi barco; compro un azadón, y ¡a desenterrar ollas de oro! - -LA ABUBILLA. - -¿Y cómo darles la salud que vive entre los dioses? - -PISTETERO. - -¿Qué mejor salud que la felicidad? Créeme, un hombre desgraciado nunca -está bueno. - -LA ABUBILLA. - -¿Pero cómo llegarán a la vejez? Porque como esta habita en el Olimpo, -habrán de morir en la infancia. - -PISTETERO. - -Todo lo contrario, las aves prolongaréis su vida trescientos años. - -LA ABUBILLA. - -¿De quién los tomaremos? - -PISTETERO. - -¿De quién? De vosotros mismos. ¿Ignoras que la graznadora corneja vive -cinco vidas de hombre? - -EVÉLPIDES. - -¡Ah, cuánto más grato será su imperio que el de Júpiter! - -PISTETERO. - -¿Quién lo duda? En primer lugar, no tendremos que consagrarles -templos de piedra cerrados con puertas de oro, porque habitarán entre -el follaje de las encinas: un olivo será el templo de las aves más -veneradas; además, para ofrecerles sacrificios no habrá que hacer -un viaje a Delfos o Amón,[462] sino que parándonos delante de los -madroños y acebuches, les presentaremos un puñado de trigo o de cebada, -suplicándoles, con las manos extendidas, que nos concedan parte de sus -bienes, y los conseguiremos sin más dispendios que un poquillo de grano. - -CORO. - -¡Oh anciano, que después de haberme sido tan odioso me eres ahora tan -querido, nunca por mi voluntad me apartaré de tus consejos! Animado -por tus palabras he prometido y jurado que si tú, fiel a tus santas -promesas, te unes a mí, sin dolo alguno, para atacar a los dioses, -estos no conservarán mucho tiempo el cetro que me pertenece. Todo lo -que dependa de la fuerza, queda a nuestro cargo; y al tuyo lo que exija -habilidad y consejo. - -LA ABUBILLA. - -¡Por Júpiter! no es tiempo de dormirse y dar largas a la manera de -Nicias,[463] sino de obrar con energía y rapidez. Entrad en mi nido de -pajas y ramaje, y decidnos vuestros nombres. - -PISTETERO. - -Es fácil: me llamo Pistetero. - -LA ABUBILLA. - -¿Y ese? - -PISTETERO. - -Evélpides, de la aldea de Cría. - -LA ABUBILLA. - -Salud a entrambos. - -PISTETERO. - -Aceptamos el augurio. - -LA ABUBILLA. - -Entrad, pues. - -PISTETERO. - -Vamos, dirígenos tú. - -LA ABUBILLA. - -Venid. - -PISTETERO. - -¡Ah cielos! Ven, vuelve acá. ¿Cómo este y yo, que no tenemos alas, os -hemos de seguir cuando voléis? - -LA ABUBILLA. - -Muy fácilmente. - -PISTETERO. - -Piénsalo bien: mira que Esopo dice en sus fábulas que a la zorra le -causó grave perjuicio su alianza con el águila.[464] - -LA ABUBILLA. - -Nada temas; hay una raíz, que en cuanto la comáis os saldrán alas. - -PISTETERO. - -Entremos con esa condición. Ea, Jantias, y tú, Manodoro,[465] coged -nuestro equipaje. - -CORO. - -¡Hola! ¡Eh, Abubilla! A ti te llamo. - -LA ABUBILLA. - -¿Qué me quieres? - -CORO. - -Llévate a esos y dales bien de comer; pero déjanos a la melodiosa -Procne, cuyos cantos son dignos de las musas: hazla salir para que nos -divirtamos con ella. - -PISTETERO. - -Sí, cede a sus deseos: hazla salir de entre las floridas cañas. Por los -dioses te pido que la llames para que contemplemos también nosotros al -ruiseñor. - -LA ABUBILLA. - -Puesto que lo deseáis, fuerza es obedeceros: sal, Procne, y muéstrate a -nuestros huéspedes. - -(_Sale Procne._)[466] - - * * * * * - -PISTETERO. - -¡Oh venerado Júpiter! ¡Qué hermosa avecilla! ¡Qué tierna! ¡Qué -brillante! - -EVÉLPIDES. - -¿Sabes que la estrecharía con gusto entre mis brazos?[467] - -PISTETERO. - -¡Cuánto oro trae sobre sí! Parece una doncella. - -EVÉLPIDES. - -Tentado estoy de darle un beso. - -PISTETERO. - -Pero, desdichado, ¿no ves que tiene por pico dos asadores? - -EVÉLPIDES. - -¿Qué importa? ¿Hay más que quitarle la cascarilla que le cubre la -cabeza como si fuese un huevo, y besarla después? - -LA ABUBILLA. - -Vamos. - -PISTETERO. - -Guíanos en hora buena. - - * * * * * - -CORO. - -Amable avecilla, el más querido de mis alados compañeros, mi señor, -que presides nuestros cantos; al fin viniste a mi presencia; viniste -para dejar oír tu suavísimo gorjeo. Tú, que en la flauta armoniosa -tañes primaverales melodías, preludia nuestros anapestos.[468] Ciegos -humanos, semejantes a la hoja ligera, impotentes criaturas hechas -de barro deleznable, míseros mortales que, privados de alas, pasáis -vuestra vida fugaz como vanas sombras o ensueños mentirosos, escuchad -a las aves, seres inmortales y eternos, aéreos, exentos de la vejez, -y ocupados siempre en pensamientos perdurables; nosotros os daremos -a conocer los fenómenos celestes, la naturaleza de las aves, y el -verdadero origen de los dioses, de los ríos, del Erebo y del Caos; -con tal enseñanza podréis causar envidia al mismo Pródico.[469] En -el principio solo existían el Caos y la Noche, el negro Erebo y el -profundo Tártaro; la Tierra, el Aire y el Cielo no habían nacido -todavía; al fin, la Noche de negras alas puso en el seno infinito -del Erebo un huevo sin germen, del cual, tras el proceso de largos -siglos, nació el apetecido Amor con alas de oro resplandeciente, y -rápido como el torbellino. El Amor, uniéndose en los abismos del -Tártaro al Caos alado y tenebroso, engendró nuestra raza, la primera -que nació a la luz. La de los inmortales no existía antes de que el -Amor mezclase los gérmenes de todas las cosas; pero, al confundirlos, -brotaron de tan sublime unión el Cielo, la Tierra, el Océano, y la -raza eterna de las deidades bienaventuradas. He aquí cómo nosotros -somos muchísimo más antiguos que los dioses. Nosotros somos hijos del -Amor; mil pruebas lo confirman; volamos como él, y favorecemos a los -amantes. ¡Cuántos lindos muchachos, habiendo jurado ser insensibles, -se rindieron a sus amantes al declinar su edad florida, vencidos por -el regalo de una codorniz, de un porfirión, de un ánade o de un gallo! -Nos deben los mortales sus mayores bienes. En primer lugar, anunciamos -las estaciones; la primavera, el invierno y el otoño: la grulla al -emigrar a Libia advierte al labrador[470] que siembre; al piloto que -cuelgue el timón[471] y se entregue al descanso; a Orestes[472] que se -mande tejer un manto, para que el frío no le incite a robárselo a los -transeúntes. El milano anuncia, al aparecer, otra estación y el momento -oportuno de trasquilar los primaverales vellones; y la golondrina dice -que ya es preciso abandonar el manto y vestirse una túnica ligera. Las -aves reemplazamos para vosotros a Amón, a Delfos, a Dodona y a Apolo. -Para todo negocio comercial, o compra de víveres, o matrimonios nos -consultáis previamente y dais el nombre de _auspicios_ a todo cuanto -sirve para revelaros el porvenir: una palabra es un auspicio;[473] un -estornudo es un auspicio; un encuentro es un auspicio; una voz[474] -es un auspicio; el nombre de un esclavo es un auspicio; un asno es un -auspicio. ¿No está claro que somos para vosotros el fatídico Apolo? Si -nos reconocéis por dioses, hallaréis en nosotros las Musas proféticas, -los vientos suaves, las estaciones, el invierno, el estío, un calor -moderado; no iremos como Júpiter a posarnos orgullosos sobre las -nubes, sino que, viviendo a vuestro lado, dispensaremos a vosotros y -a vuestros hijos, y a los hijos de vuestros hijos, riquezas y salud, -felicidad, larga vida, paz, juventud, risas, danzas, banquetes, -delicias increíbles;[475] en fin, tal abundancia de bienes, que -llegaréis a saciaros. ¡Tan ricos seréis todos! - -Musa silvestre de variados tonos, tio tio tio tio tio tio tio tix,[476] -yo canto contigo en las selvas y en la cumbre de los montes, tio tio -tio tio tix, posado entre el follaje de un fresno copudo, tio tio tio -tio tix, exhalo de mi delicada garganta himnos sagrados, tio tio tio -tix que se unen en las montañas a los augustos coros en honor de Pan -y la madre de los dioses, to to to to to to to to to tix. En ellos, a -modo de abeja, liba Frínico el néctar de sus inmortales versos y de sus -dulcísimas canciones, tio tio tio tio tix. - -Espectadores, si alguno de vosotros quiere pasar dulcemente su -existencia viviendo con las aves, que acuda a nosotros. Todo lo que -en la tierra es torpe y se halla prohibido por las leyes, goza entre -la gente alígera de no pequeño honor. Entre los hombres, por ejemplo, -es un crimen odioso el pegar a su padre; entre las aves nada más bello -que acometerle gritando: si riñes, coge tu espolón. El siervo prófugo, -marcado con infamante estigma,[477] pasa aquí por pintado francolín: un -bárbaro, un frigio, tal como Espíntaro, será entre nosotros el frigilo, -de la familia de Filemón:[478] un esclavo de Caria, Execéstides,[479] -por ejemplo, podría proveerse entre las aves de abuelos y parientes. -¿Qué más? ¿Quiere el hijo de Pisias[480] abrir las puertas a los -infames? Pues trasfórmese en perdiz, digno hijo de su padre, que por -acá no es deshonroso escaparse como la perdiz. - -Así los cisnes, tio tio tio tio tio tio tio tix, uniendo sus voces y -batiendo las alas, cantan a Apolo tio tio tio tix; deteniéndose en las -orillas del Hebro,[481] tio tio tio tix, sus acentos atraviesan las -etéreas nubes; escúchanlos las fieras arrobadas y el mar serenando -sus olas, to to to to to to to to to tix; todo el Olimpo resuena: los -dioses inmortales, las Musas y las Gracias repiten gozosos aquella -melodía, tio tio tio tix. Nada hay mejor, nada hay más agradable que -tener alas. Si uno de vosotros las tuviese, podría, cuando asistiendo -impaciente y mal humorado a una interminable tragedia se siente -desfallecer de hambre, volar a su casa, comer, y regresar satisfecho -su apetito. Si Patróclides se viera acosado en el teatro por una -apremiante necesidad, no tendría que ensuciar su manto, pues volaría a -otra parte, y después de desahogarse, tornaría a su asiento recobradas -las fuerzas. Aún más: si alguno de vosotros, no importa quién, abrasado -por adúltera llama, distinguía al marido de su amante en las gradas de -los senadores, podría extendiendo sus alas trasladarse a la amorosa -cita, y satisfecha su pasión volver a su puesto. ¿Comprendéis ahora -las inmensas ventajas de ser alado? Por eso Diítrefes,[482] aunque -solo tiene alas de mimbre, ha sido nombrado filarco primero; después -hiparco; y de hombre de nada, se ha convertido en gran personaje, y hoy -es ya el gallito de su tribu. - -PISTETERO.[483] - -Ya está hecho. ¡Por Júpiter! No he visto nunca cosa más ridícula. - -EVÉLPIDES. - -¿De qué te ríes? - -PISTETERO. - -De tus alas. ¿Sabes lo que pareces con ellas? Un ganso pintado de -brocha gorda. - -EVÉLPIDES. - -Y tú un mirlo con la cabeza desplumada. - -PISTETERO. - -Nosotros lo hemos querido; y como Esquilo dice: «No son plumas de otro, -sino nuestras».[484] - -LA ABUBILLA. - -¡Ea! ¿Qué debemos hacer? - -PISTETERO. - -Lo primero dar a la ciudad un nombre ilustre y pomposo; después ofrecer -un sacrificio a los dioses. - -EVÉLPIDES. - -Opino lo mismo. - -LA ABUBILLA. - -Pues veamos el nombre que ha de ponérsele. - -PISTETERO. - -¿Queréis que le demos uno magnífico tomado de Lacedemonia? ¿Queréis que -la llamemos Esparta? - -EVÉLPIDES. - -¡Por Hércules! ¿Esparta mi ciudad? Cuando ni siquiera consiento que sea -de esparto[485] mi lecho, aunque solo tenga una estera de junco. - -PISTETERO. - -¿Pues qué nombre le daremos? - -EVÉLPIDES. - -Uno magnífico, tomado de las nubes y de estas elevadas regiones. - -PISTETERO. - -¿Qué te parece Nefelococigia?[486] - -LA ABUBILLA. - -¡Oh! ¡Oh! Ese sí que es bello y grandioso. - -EVÉLPIDES. - -¿No es en Nefelococigia donde están todas las grandes riquezas de -Teógenes y Esquines?[487] - -PISTETERO. - -No, donde están es en el llano de Flegra,[488] en el que los dioses -aniquilaron la arrogancia de los gigantes. - -EVÉLPIDES. - -Será una ciudad hermosísima. ¿Pero cuál será su divinidad protectora? -¿Para quién tejeremos el peplo?[489] - -PISTETERO. - -¿Por qué no escogemos a Minerva Poliada? - -EVÉLPIDES. - -¿Podrá estar bien arreglada una ciudad en que una mujer vaya -completamente armada y Clístenes se dedique a hilar? - -PISTETERO. - -¿Quién guardará el muro pelárgico?[490] - -LA ABUBILLA. - -Uno de los nuestros oriundo de Persia, que se proclama el más valiente -de todos, un pollo de Marte.[491] - -EVÉLPIDES. - -¡Oh pollo señor! ¡Es un dios a propósito para vivir sobre las piedras! - -PISTETERO. - -Ea, vete al aire, a ayudar a los albañiles que construyen la muralla; -llévales morrillos; desnúdate y haz mortero; sube la gamella; cáete de -la escala; pon centinelas; guarda el fuego bajo la ceniza; ronda con tu -campanilla,[492] y duérmete; envía luego dos heraldos, uno arriba a los -dioses, otro abajo a los hombres, y después vuelve a mi lado. - -EVÉLPIDES. - -Tú quédate aquí, y revienta.[493] - -PISTETERO. - -Anda, amigo mío, a donde te envío; nada de cuanto te he dicho puede -hacerse sin ti. Yo voy a ofrecer un sacrificio a los nuevos dioses, y a -llamar al sacerdote para que presida la procesión. ¡Eh, tú, esclavo! -trae el canastillo y la sagrada vasija.[494] - -CORO. - -Yo uno a las tuyas mis fuerzas y mi voluntad, y te exhorto a dirigir -a los dioses súplicas espléndidas y solemnes, y a inmolar una víctima -en acción de gracias. Entonemos en honor del dios canciones píticas -acompañadas por la flauta de Queris. - - * * * * * - -PISTETERO (_Al flautista_). - -Deja de soplar, Hércules. ¿Qué es eso? Por Júpiter, muchos prodigios -he visto, pero nunca a un cuervo con bozal.[495] Sacerdote, cumple tu -deber, y sacrifica a los nuevos dioses. - -EL SACERDOTE. - -Lo haré. ¿Dónde está el que tiene el canastillo? Rogad a la Vesta -de las aves, al milano protector del hogar, y a todos los pájaros, -olímpicos y olímpicas, dioses y diosas... - -PISTETERO. - -¡Salve, gavilán protector de Sunio, rey pelásgico![496] - -EL SACERDOTE. - -Al cisne Pítico y Delio, a Latona madre de las codornices,[497] a Diana -jilguero... - -PISTETERO. - -En adelante no habrá Diana Colenis,[498] sino Diana jilguero. - -EL SACERDOTE. - -A Baco pinzón, a Cibeles avestruz, augusta madre de los dioses y los -hombres... - -PISTETERO. - -¡Oh poderosa Cibeles avestruz, madre de Cleócrito![499] - -EL SACERDOTE. - -Que den salud y felicidad a los nefelococigios y a sus aliados de -Quíos.[500] - -PISTETERO. - -Me gusta ver en todas partes a los de Quíos. - -EL SACERDOTE. - -A los héroes, a las aves, a los hijos de los héroes, al porfirión, al -pelícano, al pelecino, al fléxide, al tetraón, al pavo real, al elea, a -la cerceta, al elasa, a la garza, al mergo, al becafigo, al pavo... - -PISTETERO. - -Acaba, hombre infernal; acaba tus invocaciones. Desdichado, ¿a qué -víctimas llamas a los buitres y a las águilas de mar? ¿No ves que un -milano basta para devorar estas viandas? ¡Lárgate de aquí con tus -ínfulas! Ya ofreceré yo solo el sacrificio. - -EL SACERDOTE. - -Es preciso que para la aspersión entone un nuevo himno sacro y piadoso, -e invoque a los dioses, a uno siquiera, si es que tenéis bastantes -provisiones, pues vuestras decantadas víctimas veo que se reducen a -barbas y cuernos. - -PISTETERO. - -Oremos al sacrificar a los dioses alados. - - * * * * * - -UN POETA. - -Celebra, oh Musa, en tus himnos y canciones a la feliz Nefelococigia. - -PISTETERO. - -¿Qué significa esto? Di, ¿quién eres? - -EL POETA. - -Yo soy un cantor melifluo, un celoso servidor de las musas, como dice -Homero. - -PISTETERO. - -Si eres esclavo, ¿cómo llevas largo el cabello?[501] - -EL POETA. - -No es eso; todos los poetas somos celosos servidores de las Musas, al -decir de Homero. - -PISTETERO. - -Ya no me asombro: tu manto demuestra muchos años de servicio. Pero, -desdichado poeta, ¿qué mal viento te ha traído aquí? - -EL POETA. - -He compuesto versos en honor de vuestra Nefelococigia, y muchos -hermosos ditirambos y partenias,[502] en el estilo de Simónides. - -PISTETERO. - -¿Y cuándo los has compuesto? - -EL POETA. - -Hace mucho tiempo, mucho tiempo, que yo canto a esta ciudad. - -PISTETERO. - -¡Pero si en este instante celebro la fiesta de su fundación, y acabo de -ponerla un nombre como a los niños de diez días![503] - -EL POETA. - -¡Qué importa! La voz de las Musas vuela como los más rápidos corceles. -¡Oh tú, padre mío, fundador del Etna, tú cuyo nombre recuerda los -divinos templos, otórgame propicio los bienes que para ti desearías! - -PISTETERO. - -No nos vamos a quitar de encima esta calamidad, si no le damos alguna -cosa. Tú,[504] que tienes ese abrigo sobre la túnica, quítatelo y -dáselo a este discretísimo poeta. Toma este abrigo; pues me parece que -estás tiritando. - -EL POETA. - -Mi Musa acepta regocijada este presente. Escucha tú estos versos -pindáricos...[505] - -PISTETERO. - -¿No se marchará nunca este importuno? - -EL POETA. - - Sin vestido de lino - Vaga Estratón en el confín helado - Del errabundo escita: - Burdo manto le han dado, - Pero aún túnica fina necesita.[506] - -¿Comprendes lo que quiero decir? - -PISTETERO. - -Vaya si comprendo: quieres que te regale una túnica. Quítatela: es -preciso obsequiar a los poetas. Tómala, márchate. - -EL POETA. - -Me voy, y al irme compongo estos versos en honor de vuestra ciudad: - - Numen de áureo trono, - Celebra esta ciudad - Que tirita a los soplos - De un céfiro glacial. - Yo su campiña fértil, - Vengo de visitar, - Alfombrada de nieve. - ¡Tralalá, tralalá! - -(_Vase._) - -PISTETERO. - -Sí, pero te escapas de estos helados campos con una buena túnica. -Jamás hubiera creído, Júpiter soberano, que ese maldito poeta pudiera -adquirir tan pronto noticias de esta ciudad. (_Al sacerdote._) Coge la -vasija y da vuelta al altar. - - * * * * * - -EL SACERDOTE. - -¡Silencio! - -UN ADIVINO. - -No inmoles el chivo.[507] - -PISTETERO. - -¿Quién eres tú? - -EL ADIVINO. - -¿Quién soy? un adivino. - -PISTETERO. - -¡Vete en hora mala! - -EL ADIVINO. - -Amigo mío, no desprecies las cosas divinas: hay una profecía de -Bacis[508] que se refiere claramente a Nefelococigia. - -PISTETERO. - -¿Por qué no me hablaste de ese oráculo antes de fundar la ciudad? - -EL ADIVINO. - -Un dios me lo impedía. - -PISTETERO. - -No hay inconveniente en que oigamos el vaticinio. - -EL ADIVINO. - -«Cuando los lobos y las encanecidas cornejas habitaren juntos en el -espacio que separa a Corinto de Sicione...»[509] - -PISTETERO. - -¿Pero qué tenemos que ver con los Corintios? - -EL ADIVINO. - -Bacis, al expresarse de ese modo, se refería al aire. «Sacrificad -primeramente a Pandora un blanco vellocino; y después regalad al -profeta que interprete mis oráculos un buen vestido y zapatos nuevos...» - -PISTETERO. - -¿Están también los zapatos? - -EL ADIVINO. - -Toma y lee. «Y dadle además una copa y un buen trozo de las entrañas de -la víctima.» - -PISTETERO. - -¿También hay que darle un trozo de las entrañas? - -EL ADIVINO. - -Toma y lee. «Joven divino, si obedecieres mis mandatos, serás un -águila en las nubes: si no le das nada, ni tórtola, ni águila, ni pito -real.» - -PISTETERO. - -¿También está eso? - -EL ADIVINO. - -Toma y lee. - -PISTETERO. - -Pero tu oráculo en nada se parece a otro que escribí yo mismo bajo -la inspiración de Apolo. «Cuando, sin que nadie le llame, venga un -charlatán a molestarte mientras estás ofreciendo un sacrificio, y pida -una porción de las entrañas, deberás molerle las costillas a palos.» - -EL ADIVINO. - -Tú deliras. - -PISTETERO. - -Toma y lee. «Y no le perdones, aunque sea un águila en las nubes, -aunque sea Lampón, aunque sea el gran Diopites.»[510] - -EL ADIVINO. - -¿También está eso? - -PISTETERO. - -Toma y lee, ¡y lárgate al infierno! - -EL ADIVINO. - -¡Ay, pobre de mí! - -PISTETERO. - -Pronto, pronto, vete a profetizar a otra parte. - - * * * * * - -METÓN.[511] - -Vengo a... - -PISTETERO. - -Otro importuno. ¿Qué te trae aquí? ¿Cuáles son tus proyectos? ¿Qué te -propones viniendo tan encopetado con tus coturnos? - -METÓN. - -Quiero medir las llanuras aéreas, y dividirlas en calles. - -PISTETERO. - -En nombre de los dioses, ¿quién eres? - -METÓN. - -¿Quién soy? Metón, conocido en toda la Grecia y en la aldea de -Colona.[512] - -PISTETERO. - -Dime, ¿qué es eso que traes ahí? - -METÓN. - -Reglas para medir el aire. Pues todo el aire, en su forma general, es -enteramente parecido a un horno.[513] Por tanto, aplicando por arriba -esta línea curva y ajustando el compás... ¿Comprendes? - -PISTETERO. - -Ni una palabra. - -METÓN. - -Con esta otra regla trazo una línea recta, inscribo un cuadrado en el -círculo, y coloco en su centro la plaza; a ella afluyen de todas partes -calles derechas, del mismo modo que del sol, aunque es circular, parten -rayos rectos en todas direcciones. - -PISTETERO. - -¡Este hombre es un Tales... Metón! - -METÓN. - -¿Qué? - -PISTETERO. - -Ya sabes que te quiero; pues bien, voy a darte un buen consejo: -márchate cuanto antes. - -METÓN. - -¿Pues qué peligro...? - -PISTETERO. - -Aquí, como en Lacedemonia,[514] es costumbre expulsar a los -extranjeros, y en la ciudad llueven garrotazos. - -METÓN. - -¿Hay alguna sedición? - -PISTETERO. - -Nada de eso. - -METÓN. - -¿Pues qué? - -PISTETERO. - -Hemos tomado por unanimidad la resolución de echar a todos los -charlatanes. - -METÓN. - -Pues huyo. - -PISTETERO. - -Creo que ya es tarde: la tempestad estalla. (_Le pega._) - -METÓN. - -¡Desdichado de mí! (_Huye._) - -PISTETERO. - -¿No te lo decía hace tiempo? Vete con tus medidas a otra parte. - - * * * * * - -UN INSPECTOR. - -¿Dónde están los próxenos?[515] - -PISTETERO. - -¿Quién es este Sardanápalo? - -EL INSPECTOR. - -Soy un inspector[516] designado por la suerte para vigilar en -Nefelococigia. - -PISTETERO. - -¡Un inspector! ¿Quién te ha enviado? - -EL INSPECTOR. - -Un maldito decreto de Téleas.[517] - -PISTETERO. - -¿Quieres recibir tu sueldo, y marcharte, sin tomarte la menor molestia? - -EL INSPECTOR. - -Sí, por cierto; precisamente tenía hoy necesidad de estar en Atenas -para asistirá la asamblea: tengo un asunto de Farnaces.[518] - -PISTETERO. - -Toma y llévate esto; este será tu sueldo. (_Le pega._) - -EL INSPECTOR. - -¿Qué es esto? - -PISTETERO. - -Es la asamblea en que has de defender a Farnaces. - -EL INSPECTOR. - -¡Sed testigos de que me pega! ¡A mí! ¡A un inspector! - -PISTETERO. - -¿No te irás con tus malditas urnas judiciales? Esto es insoportable; -¡enviar inspectores a una ciudad antes de haberse ofrecido el -sacrificio de consagración! - - * * * * * - -UN VENDEDOR DE DECRETOS. - -«El nefelococigio que faltase a un ateniense...» - -PISTETERO. - -¿Qué nueva calamidad es esta, cargada de pergaminos? - -EL VENDEDOR DE DECRETOS. - -Soy un vendedor de decretos, y vengo a venderos leyes nuevas. - -PISTETERO. - -¿Cuáles? - -EL VENDEDOR DE DECRETOS. - -«Los habitantes de Nefelococigia tendrán las mismas leyes, pesos y -medidas que los Olofixios.»[519] - -PISTETERO. - -Ahora vas a conocer las de los Ototixios.[520] - -EL VENDEDOR DE DECRETOS. - -Eh, ¿qué haces? - -PISTETERO. - -¿No te largas con tus decretos? Pues te voy a aplicar unos bien crueles. - -EL INSPECTOR (_Volviendo_). - -Cito por injurias a Pistetero para el mes Muniquion.[521] - -PISTETERO. - -¡Cómo! ¿Aún estabas ahí? - -EL VENDEDOR DE DECRETOS. - -«El que expulsare a un magistrado y no le recibiese como prescribe el -edicto fijado en la columna...» - -PISTETERO (_Al inspector_). - -¡Oh, desdicha! ¿Ahí estabas también tú? - -EL INSPECTOR. - -¡Ya me las pagarás! Te he de hacer condenar a diez mil dracmas de multa. - -PISTETERO. - -Yo haré pedazos tus urnas. - -EL INSPECTOR. - -¿Te acuerdas de aquella tarde en que hiciste tus necesidades junto a la -columna de edictos? - -PISTETERO. - -Ea, echadle mano a ese. ¡Hola! parece que no te quedas. - -EL SACERDOTE. - -Marchémonos de aquí cuanto antes, y sacrifiquemos dentro el macho -cabrío. - -(_Vanse todos._) - - * * * * * - -CORO. - -Ya todos los mortales ofrecerán sus votos y sacrificios a mí que todo -lo inspecciono y gobierno. Porque con mi vista abarco el mundo entero -y conservo los frutos en flor, destruyendo las infinitas castas de -animales que, en el seno de la tierra o en las ramas de los árboles, -los devoran antes de que hayan brotado del tierno cáliz. Yo mato los -insectos que corrompen con su fétido contacto los perfumados huertos; -y todos los reptiles y venenosos sapos mueren al golpe de mis forzudas -alas. - -Hoy que se pregona principalmente este edicto: «El que matase a -Diágoras Meliense,[522] recibirá un talento: el que matase a uno de -los tiranos nuestros,[523] recibirá un talento», queremos nosotros -promulgar también este decreto: «El que matare a Filócrates el -pajarero, recibirá un talento; cuatro el que lo traiga vivo: él es -quien ata los pinzones de siete en siete y los vende por un óbolo; -él es quien atormenta a los tordos inflándolos para que parezcan más -gordos; él atraviesa con plumas el pico de los mirlos; él reúne palomas -y las encierra obligándolas a reclamar a otras y atraerlas a sus redes. -Este es nuestro edicto: mandamos además que todo el que tenga aves -encerradas en su patio, las suelte inmediatamente. El que no obedeciere -será apresado por las aves, y servirá cargado de cadenas para señuelo -de otros hombres.» - -¡Oh raza afortunada la de las aves! ni en invierno tenemos necesidad -de túnicas, ni en estío nos molestan los abrasadores rayos de un sol -canicular. En los valles floridos, a la sombra del tupido follaje, -hallo fresco reposo, mientras la divina cigarra, enfurecida por el -calor del mediodía deja oír su agudo canto: cuevas profundas, en -que jugueteo con las monteses ninfas, me abrigan en invierno; y en -primavera, picoteo las blancas y virginales bayas del mirto, y saqueo -los huertecillos de las Gracias. - -Queremos decir a los jueces una palabra sobre el premio: si nos lo -adjudican, les otorgaremos toda clase de bienes; bienes más preciosos -que los que recibió el mismo Paris.[524] En primer lugar, cosa la -más apetecida por todos los jueces, las lechuzas de Laurium[525] no -os abandonarán jamás; habitarán dentro de vuestras casas, anidarán -en vuestros bolsillos y empollarán en ellos pequeñas moneditas. -Además vuestras habitaciones parecerán templos magníficos, porque -elevaremos sus techos en forma de alas de águila.[526] Si conseguís -una magistratura y queréis robar algo, armaremos vuestras manos con -las garras veloces del azor. Y si vais a un banquete, os proveeremos -de espaciosos buches. Pero si no nos adjudicáis el premio, ya podéis -proveeros de sombrillas como las de las estatuas;[527] que el que no -la lleve nos las pagará todas juntas. Pues cuando salga ostentando -su túnica blanca, todas las aves se la mancharemos con nuestras -inmundicias. - - * * * * * - -PISTETERO. - -Aves, el sacrificio ha sido favorable; pero me extraña que no venga de -la muralla ningún mensajero para anunciamos cómo va la obra. ¡Ah! Ahí -viene uno corriendo sin aliento.[528] - -MENSAJERO PRIMERO. - -¿Dónde, dónde está? ¿Dónde, dónde, dónde está? ¿Dónde, dónde, dónde -está? ¿Dónde está Pistetero, nuestro jefe? - -PISTETERO. - -Aquí estoy. - -MENSAJERO PRIMERO. - -Tus murallas están construidas. - -PISTETERO. - -Muy bien. - -MENSAJERO PRIMERO. - -Es una obra soberbia y hermosísima: la anchura del muro es tan grande, -que si Proxénides el fanfarrón y Teógenes[529] se encontrasen sobre -él dirigiendo dos carros tirados por caballos tan grandes como el de -Troya, pasarían sin dificultad.[530] - -PISTETERO. - -¡Magnífico! - -MENSAJERO PRIMERO. - -Su largura (yo mismo la he medido) es de cien brazas.[531] - -PISTETERO. - -¡Por Neptuno, qué largura! ¿Quiénes han construido tan gigantesca -muralla? - -MENSAJERO PRIMERO. - -Las aves, y nadie más que las aves; allí no ha habido ni albañiles -egipcios, ni canteros; todo lo han hecho por sí mismas con una -habilidad asombrosa. De África vinieron cerca de treinta mil grullas -que descargaron su lastre de piedras,[532] las cuales, después de -arregladas por el pico de los rascones, han servido para los cimientos. -Diez mil cigüeñas fabricaron los ladrillos. Los chorlitos y demás aves -fluviales subían al aire el agua de la tierra. - -PISTETERO. - -¿Quiénes traían el mortero? - -MENSAJERO PRIMERO. - -Las garzas, en gamellas. - -PISTETERO. - -¿Pero cómo pudieron echarlo en las gamellas? - -MENSAJERO PRIMERO. - -¡Oh, es una invención ingeniosísima! Los gansos revolvían con sus -patas, a guisa de paletas, el mortero, y después lo echaban en las -gamellas. - -PISTETERO. - -¿Qué no harán los pies?[533] - -MENSAJERO PRIMERO. - -Era de ver cómo traían ladrillos los ánades. También ayudaban a la -faena las golondrinas trayendo mortero en el pico y la llana en la -cola, como si fuesen niños. - -PISTETERO. - -¿Qué necesidad habrá ya de pagar operarios? Pero dime: ¿quiénes -labraron las maderas necesarias? - -MENSAJERO PRIMERO. - -Los pelícanos, como habilísimos carpinteros, arreglaron con sus picos -las jambas de las puertas: cuando desbastaban las maderas, se oía un -ruido parecido al de los arsenales. Ahora está ya todo cerrado con -puertas y cerrojos y cuidadosamente guardado: las rondas recorren -el recinto con sus campanillas: hay centinelas en todas partes, y -antorchas en las torres. Pero yo corro a lavarme: a ti te toca terminar -la obra. - - * * * * * - -CORO. - -Vamos, ¿qué haces? ¿Te admiras de la prontitud con que el muro ha sido -construido? - -PISTETERO. - -Sí por cierto; la cosa es digna de admiración; parece una fábula. Pero -ahí viene uno de los centinelas de la ciudad con marcial continente. - - * * * * * - -MENSAJERO SEGUNDO. - -¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! - -PISTETERO. - -¿Qué ocurre? - -MENSAJERO SEGUNDO. - -Una cosa indigna. Uno de los dioses de la corte de Júpiter ha -atravesado las puertas y ha penetrado en el aire burlando la vigilancia -de los grajos qué dan la guardia de día. - -PISTETERO. - -¡Oh indigno y criminal atentado! ¿Qué dios es? - -MENSAJERO SEGUNDO. - -Lo ignoramos; solo sabemos que tiene alas. - -PISTETERO. - -¿Por qué no habéis lanzado en seguida guardias en su persecución? - -MENSAJERO SEGUNDO. - -Hemos enviado tres mil azores, arqueros de caballería: todas las aves -de ganchudas uñas, cernícalos, gerifaltes, buitres, águilas y gavilanes -vuelan en su busca, haciendo resonar el aire con el rápido batir de sus -alas. El dios no debe estar lejos; si no me engaño, helo ahí. - -PISTETERO. - -¡Armémonos de la honda y el arco! Aquí, mis amigos; disparad todos -vuestras saetas; dadme una honda. - -CORO. - -Declárase una guerra, una guerra nefanda entre nosotros y los dioses. -Hijos del Erebo, guardad cuidadosos el aire y las nubes que le entoldan -para que ningún dios las atraviese: vigilad todo el circuito. Ya se oye -cerca un ruido de alas, como el de un inmortal cuando vuela. - -(_Iris aparece volando y es detenida._) - - * * * * * - -PISTETERO. - -¡Eh, tú! ¿A dónde vuelas? Estate quieta, inmóvil. ¡Alto! detente. -¿Quién eres? ¿De qué país? Es preciso que digas de dónde vienes. - -IRIS. - -Vengo de la mansión de los dioses olímpicos. - -PISTETERO. - -¿Cómo te llamas, navío o casco?[534] - -IRIS. - -La rápida Iris. - -PISTETERO. - -¿La Paralos, o la Salamina?[535] - -IRIS. - -¿Qué dices? - -PISTETERO. - -¿No habrá un gerifalte[536] que emprenda el vuelo y se lance sobre ella? - -IRIS. - -¿Que se lance sobre mí? ¿Qué significan estos ultrajes? - -PISTETERO. - -Vas a llorar a mares. - -IRIS. - -Pero esto es absurdo. - -PISTETERO. - -¿Por qué puerta has penetrado en la ciudad, gran malvada? - -IRIS. - -¿Por qué puerta? No lo sé, por vida mía. - -PISTETERO. - -¿Oís cómo se burla de nosotros? ¿Te has presentado al capitán de -los grajos? Responde. ¿Traes un pase autorizado con el sello de las -cigüeñas? - -IRIS. - -¿Qué es esto? - -PISTETERO. - -¿No lo traes? - -IRIS. - -¿Estás en tu juicio? - -PISTETERO. - -¿No te ha enviado un salvoconducto algún jefe de las aves? - -IRIS. - -Nadie me ha enviado nada, imbécil. - -PISTETERO. - -¿Y te has atrevido a atravesar en silencio el aire y una ciudad extraña? - -IRIS. - -¿Pues por dónde hemos de pasar los dioses? - -PISTETERO. - -No lo sé; pero no por aquí. Lo cierto es que tú has delinquido. ¿Sabes -que si te aplicase la pena merecida nos apoderaríamos de ti y moriría -la bella Iris? - -IRIS. - -Soy inmortal. - -PISTETERO. - -No por eso dejarías de morir. Esto es insoportable; mandamos en todos -los seres del mundo, y ahora nos vienen los dioses echándoselas de -insolentes y negándose a obedecer a los más fuertes. Vamos, contesta: -¿a dónde dirigías tu vuelo? - -IRIS. - -¿Yo? Llevo encargo de mi padre de ordenar a los hombres que ofrezcan -víctimas a los dioses del Olimpo; que inmolen bueyes y ovejas, y llenen -las calles con el humo de los sacrificios. - -PISTETERO. - -¿Qué dices? ¿A qué dioses? - -IRIS. - -¿A qué dioses? a nosotros, a los dioses del cielo. - -PISTETERO. - -¿Pero vosotros sois dioses? - -IRIS. - -¿Pues qué, hay otros? - -PISTETERO. - -Las aves son ahora los dioses de los hombres; y a ellas, por vida mía, -han de ofrecerse los sacrificios y no a Júpiter. - -IRIS. - -¡Ah, insensato, insensato! No provoques las graves iras de los dioses; -guarda que la Justicia, armada del terrible azadón de Júpiter, no -extirpe de raíz toda tu raza; teme que sus rayos vengadores te reduzcan -a cenizas con todos tus palacios.[537] - -PISTETERO. - -Oye, déjate de palabras campanudas, y estate quieta. Dime, ¿crees que -me vas a espantar con ese lenguaje, como si fuese algún esclavo lidio -o de la Frigia?[538] ¿Sabes que si Júpiter me molesta más, enviaré -águilas igníferas que incendien su morada y el palacio de Anfión?[539] -¿Sabes que puedo mandar al cielo contra él más de seiscientos alados -porfiriones[540] cubiertos con pieles de leopardos? Y cuenta que -uno solo le dio mucho que hacer. Y a ti, bella mensajera, como me -incomodes, te agarro y te doy a conocer, con asombro tuyo, que, aunque -viejo, pocos me ganan en las lides amorosas. - -IRIS. - -¡Ojalá revientes, estúpido, con tus dicharachos! - -PISTETERO. - -¿Te marchas o no? ¡Largo pronto! ¡Cuidado con los golpes! - -IRIS. - -¡Ah! Mi padre castigará tu insolencia. - -PISTETERO. - -¡Vaya un susto! ¡Vuela, vuela, vete a llenar con el humo y el hollín de -tus rayos a otros más jóvenes que yo! - -CORO. - -Queda prohibido a los dioses, hijos de Júpiter, el paso por nuestra -ciudad; prohíbese también a los mortales cuando les ofrezcan -sacrificios el que hagan atravesar por aquí el humo de sus víctimas. - -PISTETERO. - -Temo que no acabe de volver el heraldo que envié a los hombres. - - * * * * * - -UN HERALDO. - -¡Oh feliz Pistetero! ¡Oh sapientísimo! ¡Oh celebérrimo! ¡Oh -sapientísimo! ¡Oh hermosísimo! ¡Oh felicísimo! ¡Oh...! Vamos, -apunta.[541] - -PISTETERO. - -¿Qué estás diciendo? - -EL HERALDO. - -Todos los pueblos, admirados de tu sabiduría, te ofrecen esta corona de -oro. - -PISTETERO. - -La acepto; pero ¿por qué los pueblos me decretan tan señalado honor? - -EL HERALDO. - -Tú no sabes, ilustre fundador de una ciudad aérea, la inmensa -estimación en que te tienen los mortales, y la afición extraordinaria -que se ha desarrollado por este país. Antes de que echases los -cimientos de esta célebre ciudad, todos los hombres atacados de la -lacomanía se dejaban crecer el cabello, ayunaban, iban sucios, vivían -socráticamente,[542] y llevaban bastones espartanos; ahora ha cambiado -la moda y les domina la manía por las aves, complaciéndose en imitar -su modo de vivir. En cuanto apunta el alba saltan todos a la vez -del lecho y vuelan, como nosotros, a su pasto habitual; después se -dirigen a los carteles y se atracan de decretos. Su manía por las aves -es tan grande que muchos llevan nombres de volátiles: un tabernero -cojo, se llama perdiz; Menipo, golondrina; Opuncio, cuervo tuerto; -Filocles, alondra; Teógenes, ganso-zorro; Licurgo, ibis; Querefonte, -murciélago; Siracosio, urraca; y Midias se llama codorniz, porque, en -efecto, tiene toda la traza de una codorniz muerta de un porrazo en la -cabeza.[543] La pasión por las aves hace que se canten versos, donde es -de rigor hablar de golondrinas, de penélopes, de gansos, de palomas, o -por lo menos algo de plumaje. Así anda la cosa. ¡Ah!, te advierto que -pronto vendrán aquí más de diez mil personas pidiéndote alas y garras -ganchudas; por tanto, ya puedes hacer provisión de plumas para los -nuevos huéspedes. - -PISTETERO. - -Entonces no hay tiempo que perder. Anda, llena de alas todos los cestos -y cestillos, y dile a Manes[544] que me los traiga aquí. Yo me encargo -de recibir a los que vengan. - -CORO. - -Esta ciudad va a ser pronto muy populosa. - -PISTETERO. - -Si la fortuna nos favorece. - -CORO. - -El amor a nuestra ciudad se propaga. - -PISTETERO (_Al esclavo_). - -Trae eso pronto. - -CORO. - -¿Qué falta en ella de cuanto puede hacer grata su mansión? Aquí se -encuentran la Sabiduría, el Amor, las Gracias inmortales, y el plácido -semblante de la querida Paz. - -PISTETERO. - -¡Qué calma, justo cielo! Trae eso pronto. - -CORO. - -Sí, traed pronto un cesto lleno de alas; y tú hazle moverse a palos, -como lo hago yo: es más pesado que un asno. - -PISTETERO. - -Sí, Manes es un perezoso. - -CORO. - -Tú, pon en orden esas alas, las musicales,[545] las proféticas,[546] -las marítimas.[547] Procura después que cada uno se lleve las que le -convengan. - -PISTETERO (_A Manes_). - -¡Ah, lo juro por los cernícalos! Esta no te la perdono, si continúas -tan perezoso y tardón. - - * * * * * - -UN PARRICIDA. - -¡Quién fuera el águila de altísimo vuelo, para cernerse sobre las ondas -cerúleas del estéril mar![548] - -PISTETERO. - -Veo que el mensajero dijo la verdad; ahí viene no sé quién cantando a -las águilas. - -EL PARRICIDA. - -¡Oh, nada hay tan delicioso como volar! Yo adoro las leyes de los -pájaros; la afición a las aves me vuelve loco; yo vuelo, yo quiero -vivir con vosotros, soy apasionado por vuestras leyes. - -PISTETERO. - -¿Por cuáles?, pues las aves tienen muchas clases.[549] - -EL PARRICIDA. - -Por todas; más principalmente por esa en virtud de la cual es lícito a -un pájaro morder a su padre y retorcerle el pescuezo. - -PISTETERO. - -Es verdad, nosotros tenemos por muy valiente al que, pollito aún, pega -a su padre. - -EL PARRICIDA. - -Por eso he emigrado a esta región; deseo estrangular a mi padre para -heredar todos sus bienes. - -PISTETERO. - -Pero tenemos también otra ley inscrita en la columna de edictos de las -cigüeñas: «Cuando la cigüeña haya criado sus hijos y los haya puesto en -disposición de volar, estos tendrán a su vez obligación de alimentar a -sus padres.» - -EL PARRICIDA. - -¡Pues bastante he ganado con venir, si tengo que sostener a mi padre! - -PISTETERO. - -No, no; ya que con tan benévolas intenciones has acudido a nosotros, -te emplumaré como conviene a un pájaro huérfano.[550] Además, pobre -joven, te daré un buen consejo que aprendí en mi niñez. No maltrates a -tu padre; coge esta ala en una mano y ese espolón en la otra; figúrate -que tienes una cresta de gallo, y haz guardias, vete a la guerra, vive -de tu estipendio, y deja en paz a tu padre. Ya que eres tan belicoso, -dirige tu vuelo a Tracia,[551] y combate allí. - -EL PARRICIDA. - -¡Por Baco! Tu consejo me parece excelente, y lo seguiré. - -PISTETERO. - -Obrarás discretamente. - - * * * * * - -CINESIAS. - - Vuelo al Olimpo con ligeras alas;[552] - Y a su batir resuelto voy cruzando - Las sendas de la gaya poesía... - -PISTETERO. - -Este va a necesitar un fardo entero de alas. - -CINESIAS. - - Otras nuevas buscando, - Mi cuerpo y mi indomable fantasía... - -PISTETERO. - -Un abrazo a Cinesias, el Tilo.[553] ¿A qué vienes dando vueltas a tu -pie cojo? - -CINESIAS. - - Quiero, ansío ser ave, - Ser ruiseñor, y con gorjeo suave... - -PISTETERO. - -Basta de música, y explícame tus deseos. - -CINESIAS. - -Ponme alas; pues anhelo subir por los aires y recoger de las nubes -nuevos cantos, aéreos y caliginosos. - -PISTETERO. - -¿Cantos en las nubes? - -CINESIAS. - -Sí; en ellas estriba hoy todo nuestro arte. Los más brillantes -ditirambos son aéreos, caliginosos, tenebrosos, alados. Pronto lo -verás; escucha. - -PISTETERO. - -No, no oigo nada. - -CINESIAS. - -Pues oirás, mal que te pese: - - En forma de volátil, - Cuyo ondulante cuello - Surca del éter fúlgido - La azul inmensidad, - Recorreré los aires, - Que te obedecen ya. - -PISTETERO. - -¡Hop![554] - -CINESIAS. - - ¡Ah! ¡Quién con vuelo rápido - Al hálito vehemente - Cediendo de los ímpetus - De indómito Aquilón - Pudiera sobre el piélago - Cernerse bramador! - -PISTETERO. - -¡Ya reprimiré yo tus hálitos o ímpetus...! - -CINESIAS. - - Y ora hacia el Noto cálido - Enderezando el vuelo, - Ora a la región frígida - Del Bóreas glacial, - El oleaje férvido - Del éter... - -(_A Pistetero que le apalea._) ¡Anciano! ¡Anciano! ¡Vaya una hábil e -ingeniosa invención! - -PISTETERO. - -¿No deseabas volar? - -CINESIAS. - -¿Así tratas a un poeta ditirámbico que se disputan todas las tribus? - -PISTETERO. - -¿Quieres quedarte con nosotros y enseñar a la tribu Ceropia un coro de -aves voladoras, tan ligero como el espirituado Leotrófides?[555] - -CINESIAS. - -Te burlas de mí, está claro. Pero no importa; ten presente que no -descansaré un momento hasta que surque los aires, transformado en -pájaro. - - * * * * * - -UN DELATOR. - - Di, golondrina de alas esplendentes - Por la Febea luz tornasoladas, - ¿Quiénes son esas aves indigentes - De tan varios plumajes adornadas?[556] - -PISTETERO. - -El mal toma serias proporciones. Otro se acerca zumbando. - -EL DELATOR. - -«Por la Febea luz tornasoladas,» repito. - -PISTETERO. - -Creo que esa canción la dirige a su manto, porque parece que tiene -necesidad urgente de la vuelta de la golondrina.[557] - -EL DELATOR. - -¿Quién distribuye alas a los recién llegados? - -PISTETERO. - -Yo mismo; pero es preciso decir para qué. - -EL DELATOR. - -¡Alas! ¡Necesito alas![558] No me preguntes más. - -PISTETERO. - -¿Acaso quieres volar en línea recta a Pelene?[559] - -EL DELATOR. - -No; soy acusador de las islas,[560] delator... - -PISTETERO. - -¡Buen oficio! - -EL DELATOR. - -E investigador de pleitos. Quiero tener alas, para girar con rapidez mi -visita a las ciudades y citar a los acusados. - -PISTETERO. - -¿Los citarás mejor teniendo alas? - -EL DELATOR. - -No, por Júpiter; pero podré librarme de ladrones, y volveré como las -grullas, trayendo por lastre infinitos procesos. - -PISTETERO. - -¿Y esa es tu ocupación? ¡Cómo! ¿Siendo joven y robusto, te dedicas a -delator de extranjeros? - -EL DELATOR. - -¿Qué he de hacer? No sé cavar. - -PISTETERO. - -Pero, por Júpiter, hay otras ocupaciones con las cuales un hombre de tu -edad puede ganarse honradamente la vida, sin acudir al vil oficio de -zurcidor de procesos. - -EL DELATOR. - -Amigo mío, no te pido consejos, sino alas. - -PISTETERO. - -Ya te doy alas con mis palabras. - -EL DELATOR. - -¿Cómo puedes con palabras dar alas a un hombre? - -PISTETERO. - -Las palabras dan alas a todos. - -EL DELATOR. - -¿A todos? - -PISTETERO. - -¿No has oído muchas veces en las barberías a los padres decir hablando -de los jóvenes?: «Son terribles las alas para la equitación que le han -dado a mi hijo las palabras de Diítrefes.[561]» «Pues yo, dice otro, -tengo un hijo que en alas de la imaginación ha dirigido su vuelo a la -tragedia.» - -EL DELATOR. - -¿Luego las palabras dan alas? - -PISTETERO. - -Ya te he dicho que sí: ellas elevan el espíritu, y levantan al hombre. -He ahí por qué con mis útiles consejos pretendo yo levantar tu vuelo a -una profesión más honrada. - -EL DELATOR. - -Pero yo no quiero. - -PISTETERO. - -¿Pues qué harás? - -EL DELATOR. - -No quiero desmerecer de mi raza: el oficio de delator está vinculado a -mi familia. Dame, pues, rápidas y ligeras alas de gavilán o cernícalo, -para que, en cuanto haya citado a los isleños, pueda regresar a Atenas -a sostener la acusación, y volar en seguida a las islas. - -PISTETERO. - -Comprendo: a fin de que el isleño sea condenado aquí, antes de llegar. - -EL DELATOR. - -Precisamente. - -PISTETERO. - -Y después, mientras él navega en esta dirección, volar tú allá y -arrebatarle todos sus bienes. - -EL DELATOR. - -Exacto. Deseo ser un verdadero trompo. - -PISTETERO. - -A propósito de trompos: tengo aquí excelentes alas de Córcira.[562] - -EL DELATOR. - -¡Pobre de mi! ¡Es un azote! - -PISTETERO. - -¡Fuera de aquí volando! ¡Lárgate pronto, canalla insoportable! Ya te -haré yo sentir lo que se gana corrompiendo la justicia. (_Al esclavo._) -Recojamos las alas y partamos. - - * * * * * - -CORO. - -En nuestro vuelo hemos visto mil maravillas, mil increíbles prodigios. -Hay lejos de Cardias[563] un árbol muy extraño llamado Cleónimo, -completamente inútil, aunque grande y tembloroso. En primavera produce -siempre, en vez de yemas, delaciones; y en invierno, en vez de hojas, -deja caer escudos. Hay también un país, junto a la región de las -sombras en los desiertos oscuros, donde los hombres comen y hablan -con los héroes, excepto a la noche; cuando esta llega su encuentro es -peligroso. Pues si algún mortal tropezare entonces con Orestes,[564] -sería despojado de sus vestidos, y molido a palos de pies a cabeza. - - * * * * * - -PROMETEO. - -¡Qué desgraciado soy! Procuremos que no me vea Júpiter. ¿Dónde está -Pistetero? - -PISTETERO. - -¡Oh! ¿Qué es esto? ¿Un hombre tapado? - -PROMETEO. - -¿Ves algún dios detrás de mí? - -PISTETERO. - -Ninguno, por vida mía. ¿Pero quién eres? - -PROMETEO. - -¿Qué hora es? - -PISTETERO. - -¿Qué hora? Un poco más del medio día. ¿Pero quién eres? - -PROMETEO. - -¿Es el declinar del día o más tarde? - -PISTETERO. - -¡Oh, qué fastidioso! - -PROMETEO. - -¿Qué hace Júpiter? ¿Disipa o amontona las nubes?[565] - -PISTETERO. - -¡Vete al infierno! - -PROMETEO. - -Entonces, me descubriré. - -PISTETERO. - -¡Oh, querido Prometeo! - -PROMETEO. - -¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡No grites! - -PISTETERO. - -¿Qué ocurre? - -PROMETEO. - -¡Silencio! No pronuncies mi nombre; soy perdido si Júpiter me llega a -ver aquí. Si me cubres la cabeza con esta sombrilla, para que no me -vean los dioses, te contaré todo lo que pasa en el Olimpo. - -PISTETERO. - -¡Ah, ja, ja! Idea excelente y digna de Prometeo. Métete pronto aquí -debajo, y habla sin temor. - -PROMETEO. - -Escucha, pues. - -PISTETERO. - -Soy todo oídos: habla. - -PROMETEO. - -Júpiter está perdido. - -PISTETERO. - -¿Desde cuándo? - -PROMETEO. - -Desde que habéis fundado esta ciudad en el aire. Ningún mortal ofrece -ya sacrificios a los dioses, y no sube hasta nosotros el humo de -las víctimas. Privados de todas sus ofrendas, ayunamos como en las -fiestas de Ceres.[566] Los dioses bárbaros, enfurecidos por el hambre, -gritan como los ilirios, y amenazan bajar contra Júpiter, si no hace -que vuelvan a abrirse los mercados, para que puedan introducirse las -entrañas de las víctimas. - -PISTETERO. - -¿Luego hay dioses bárbaros que habitan encima de nosotros? - -PROMETEO. - -¿Pues si no hubiese dioses bárbaros, cuál podría ser el patrón de -Execéstides?[567] - -PISTETERO. - -¿Y cómo se llaman esos dioses? - -PROMETEO. - -¿Cómo? Tríbalos.[568] - -PISTETERO. - -Comprendo. De ahí, sin duda, viene la frase: «Ojalá te trituren».[569] - -PROMETEO. - -Está claro. Te aseguro que pronto bajará para estipular las condiciones -de paz una embajada de Júpiter y de los Tríbalos superiores; pero -vosotros no debéis hacer pacto alguno mientras Júpiter no restituya el -cetro a las aves, y te dé por esposa a la Soberanía. - -PISTETERO. - -¿Quién es la Soberanía? - -PROMETEO. - -Una hermosísima doncella que maneja los rayos de Júpiter y a cuyo cargo -están todas las demás cosas: la prudencia, la equidad, la modestia, la -marina, las calumnias, la tesorería, y el pago del trióbolo. - -PISTETERO. - -De modo que es un administrador universal. - -PROMETEO. - -Precisamente. De suerte que si te la otorga, serás dueño de todo. He -venido para darte este consejo, pues siempre he querido mucho a los -hombres. - -PISTETERO. - -Es verdad; tú eres el único dios a quien debemos los asados.[570] - -PROMETEO. - -Sabes también que aborrezco a todos los dioses. - -PISTETERO. - -Sí, tú fuiste siempre su enemigo. - -PROMETEO. - -Un verdadero Timón[571] para ellos. Pero dame la sombrilla para que me -vaya cuanto antes; si Júpiter me ve así desde el cielo, creerá que voy -siguiendo a una canéfora.[572] - -PISTETERO. - -Para fingir mejor, coge este asiento y llévatelo con la sombrilla. - - * * * * * - -CORO. - -En el país de los Esciápodas[573] hay un pantano donde evoca los -espíritus el desaseado Sócrates; allá fue también Pisandro,[574] -pidiendo ver su alma que le había abandonado en vida; traía un camello -por víctima en vez de un cordero, y cuando lo degolló, dio un paso -atrás como Ulises:[575] después Querefonte,[576] el murciélago, subió -del Orco para beber la sangre. - - * * * * * - -NEPTUNO. - -Estamos a la vista de Nefelococigia, a cuya ciudad venimos. (_Al -Tríbalo._) ¡Eh, tú! ¿Qué haces? ¿Te echas el manto sobre el hombro -izquierdo? ¿No lo cambias al derecho?[577] ¡Cómo, desdichado!, ¿tendrás -el mismo defecto que Lespodias?[578] ¡Oh democracia! ¿A dónde vamos a -parar? ¡Verse los dioses obligados a elegir semejante embajador! - -EL TRÍBALO. - -Déjame en paz. - -NEPTUNO. - -¡Peste de estúpido! No he visto dios más bárbaro. Dime, Hércules, ¿qué -haremos? - -HÉRCULES. - -Ya lo has oído; mi intención es estrangular, sea el que sea, a ese -hombre que nos ha bloqueado. - -NEPTUNO. - -Pero, amigo mío, si hemos sido enviados a tratar de la paz. - -HÉRCULES. - -Razón de más para estrangularle. - -PISTETERO.[579] - -Alárgame el rallador; trae silfio; dame queso; atiza los carbones. - -HÉRCULES.[580] - -Mortal, tres dioses te saludan. - -PISTETERO. - -Lo cubro de silfio. - -HÉRCULES. - -¿Qué carnes son esas? - -PISTETERO. - -Son unas aves que se han sublevado y conspirado contra el partido -popular. - -HÉRCULES. - -¿Y las cubres primero de silfio? - -PISTETERO. - -¡Salud, oh Hércules! ¿Qué ocurre? - -HÉRCULES. - -Venimos enviados por los dioses para cortar la guerra. - -UN CRIADO. - -No hay aceite en la alcuza. - -PISTETERO. - -Pues estos pajarillos tienen que estar bien rehogados. - -HÉRCULES. - -Nosotros nada ganamos con hacer la guerra; y vosotros, si sois nuestros -amigos, tendréis siempre agua de lluvia en las balsas y disfrutaréis de -días serenos. Venimos perfectamente autorizados para estipular sobre -este punto. - -PISTETERO. - -Nunca hemos sido los agresores, y ahora mismo estamos dispuestos a -hacer la paz que deseáis si os avenís a una condición equitativa: tal -es la de que Júpiter nos devuelva el cetro a las aves. Después de -arreglado este particular, invito a los embajadores a comer. - -HÉRCULES. - -Por mí eso basta, y declaro... - -NEPTUNO. - -¿Qué? ¡Desdichado! Eres glotón e imbécil. ¿Así piensas despojar del -mando a tu padre? - -PISTETERO. - -Te equivocas. ¿Acaso no seréis más poderosos si las aves reinan sobre -la tierra? Ahora, al abrigo de las nubes y bajando la cabeza, los -mortales perjuran impunemente de vosotros; pero si tuvieseis por -aliadas a las aves, cuando alguno jurase por el cuervo y por Júpiter, -el cuervo se acercaría furtivamente al perjuro, y le saltaría un ojo de -un picotazo. - -NEPTUNO. - -¡Bien dicho, por Neptuno![581] - -HÉRCULES. - -Me parece lo mismo. - -PISTETERO (_Al Tríbalo_). - -Y tú, ¿qué opinas? - -EL TRÍBALO. - -Nabaisatreu.[582] - -PISTETERO. - -¿Lo ves? Es de la misma opinión. Oíd otra de las ventajas que nuestra -alianza os proporcionará. Si un hombre ofrece un sacrificio a alguno -de vosotros, y después difiere su realización diciendo: «Los dioses -tendrán paciencia», y por avaricia no cumple su voto, nosotros le -obligaremos. - -NEPTUNO. - -¿Cómo? ¿De qué manera? - -NEPTUNO. - -Cuando nuestro hombre esté contando su dinero, o sentado en el baño, un -gavilán le arrebatará, sin que lo note, el precio de dos ovejas y se lo -llevará al dios burlado. - -HÉRCULES. - -Confirmo mi declaración de que debe devolvérsele el cetro. - -NEPTUNO. - -Pregunta a Tríbalo. - -HÉRCULES. - -¡Eh, Tríbalo! ¿Quieres... una paliza? - -EL TRÍBALO. - -Saunaca bactaricrousa. - -HÉRCULES. - -Dice que con mucho gusto. - -NEPTUNO. - -Si ambos sois de esa opinión, yo me adhiero a ella. - -HÉRCULES. - -Consentimos en la devolución del cetro. - -PISTETERO. - -¡Por vida mía, si me olvidaba de otra condición! Dejo a Júpiter su -Juno; pero exijo que me dé por esposa a la joven Soberanía. - -NEPTUNO. - -Está visto que no quieres la paz. Retirémonos. - -PISTETERO. - -Poco me importa. — Cocinero, que esté sabrosa la salsa. - -HÉRCULES. - -¡Qué particular es este Neptuno! ¿A dónde vas? ¿Hemos de emprender la -guerra por una mujer? - -NEPTUNO. - -¿Pues qué hemos de hacer? - -HÉRCULES. - -¿Qué? La paz. - -NEPTUNO. - -¡Cómo! ¿No conoces, imbécil, que te está engañando? Tú mismo te -arruinas. Si Júpiter muere después de haberle entregado el mando, -quedarás reducido a la miseria, pues a ti han de pasar todos los bienes -que tu padre deje a su muerte. - -PISTETERO. - -¡Ah, desdichado! ¡Cómo trata de confundirte! Ven acá y te diré lo que -hace al caso. Tu tío te engaña, pobre amigo; según la ley, no puedes -heredar ni un hilo de los bienes paternos, porque eres hijo bastardo y -no legítimo. - -HÉRCULES. - -¿Yo bastardo? ¿Qué dices? - -PISTETERO. - -La pura verdad: por ser hijo de una mujer extranjera. Y si no, dime: -¿cómo Minerva, siendo hembra, pudiera ser única heredera de Júpiter, si -tuviera hermanos legítimos? - -HÉRCULES. - -¿Y si mi padre al morir me lega la parte correspondiente a los -bastardos? - -PISTETERO. - -La ley no se lo permite. El mismo Neptuno que ahora te provoca será -el primero en disputarte la herencia paterna, alegando su cualidad de -hermano legítimo. Escucha el texto de la ley de Solón: «El bastardo no -puede heredar si hay hijos legítimos. Si no hay hijos legítimos, la -herencia debe pasar a los colaterales más próximos».[583] - -HÉRCULES. - -¿Luego ningún derecho tengo a suceder a mi padre? - -PISTETERO. - -Ninguno absolutamente. Dime: ¿tuvo tu padre cuidado de inscribirte en -el registro de alguna tribu?[584] - -HÉRCULES. - -No por cierto; y a la verdad esto me admiraba. - -PISTETERO. - -Déjate de miradas feroces y de amenazas al cielo. Vive con nosotros, -que yo te nombraré rey, y te procuraré una vida a pedir de boca. - -HÉRCULES. - -Pues bien, creo justa tu petición de la doncella y te la concedo. - -PISTETERO. - -Y tú ¿qué dices? - -NEPTUNO. - -Yo me opongo. - -PISTETERO. - -La resolución del asunto depende del Tríbalo. ¿Qué opinas tú? - -EL TRÍBALO. - -La grande y hermosa doncella, la Soberanía, al pájaro la concedo.[585] - -HÉRCULES. - -Dice que la concede. - -NEPTUNO. - -No, por Júpiter, no dice que se la concede sino en caso de que emigre -como las golondrinas. - -PISTETERO. - -Luego dice que es necesario concedérsela a las golondrinas. Arreglaos -los dos como podáis, y estipulad las condiciones: yo, puesto que así os -agrada, me callaré. - -HÉRCULES. - -Nos place concederte cuanto pides. Vente pronto con nosotros al cielo, -y te se entregará la Soberanía y todo lo demás. - -PISTETERO. - -Estas aves han sido muertas con mucha oportunidad para las bodas. - -HÉRCULES. - -¿Queréis que entretanto me quede yo a asarlas? Vamos, idos. - -NEPTUNO. - -¿Tú asarlas? Eres muy glotón. ¿No vienes con nosotros? - -HÉRCULES. - -¡Qué bien lo hubiera pasado! - -PISTETERO. - -Traedme un vestido nupcial. - - * * * * * - -CORO. - -En Fanes,[586] junto a la Clepsidra, vive la pérfida nación de los -Englotogastros,[587] que siegan, siembran, vendimian y recogen los -higos[588] con la lengua; son de raza bárbara, y entre ellos se -encuentran los Gorgias y Filipos.[589] Estos Filipos Englotogastros han -sido la causa de que se introdujese en el Ática la costumbre de cortar -aparte la lengua de las víctimas.[590] - - * * * * * - -UN MENSAJERO. - -¡Oh vosotros cuya dicha no puede expresarse con palabras, raza de las -aves tres veces feliz, recibid al nuevo rey en vuestras afortunadas -mansiones! Ya se acerca a su palacio resplandeciente de oro, rodeado de -un esplendor que envidiarían los astros: el claro sol no ha brillado -nunca tanto como la esposa que trae consigo, beldad incomprensible -en cuya diestra vibra el alado rayo de Júpiter: los más deliciosos -perfumes suben hasta el cielo. ¡Espectáculo encantador! Una nube de -perfumes impulsada por los Céfiros se eleva en ondulante columna. Hele -ahí. Musa divina, abre tus sagrados labios, y entona cantos propicios. - - * * * * * - -SEMICORO. - -¡Atrás! ¡A la derecha! ¡A la izquierda! ¡Adelante![591] ¡Revolotead en -torno de ese mortal feliz, que la fortuna colme de sus bienes! ¡Ah! -¡Qué gracia! ¡Qué hermosura! ¡Oh matrimonio dichoso para esta ciudad! -¡Gloria a ese hombre! Él ha abierto nuevos e inmensos horizontes a las -aves. Saludadle con el canto nupcial; saludad también a su esposa la -Soberanía. - -SEMICORO. - -Entre semejantes himnos enlazaron las Parcas a la olímpica Juno con -el rey de los dioses, de sublime trono. ¡Oh Himeneo! ¡Himeneo! El -sonrosado Amor de áureas alas tenía las riendas y dirigía el carro en -las bodas de Júpiter y la celeste Juno. ¡Oh Himeneo! ¡Himeneo! - -PISTETERO. - -Me deleitan vuestros himnos, me complacen vuestros cantos, me hechizan -vuestras palabras. Celebrad ahora el mugir de los truenos subterráneos, -los relámpagos brillantes del nuevo Júpiter, y sus terribles y -deslumbradores rayos. - -CORO. - -¡Oh áureo fulgor del relámpago! ¡Oh dardos inflamados de Júpiter! ¡Oh -mugidos subterráneos y retumbantes truenos, nuncios de la lluvia! En -adelante, por orden de nuestro rey, haréis temblar la tierra. A la -posesión de la bella Soberanía debe este poder inmenso. ¡Oh Himeneo! -¡Himeneo! - -PISTETERO. - -Aves de toda especie, seguidme al palacio de Júpiter y al tálamo -nupcial. Dame la mano, esposa querida. Cógeme de las alas, y bailemos. -Yo te elevaré por los aires. - -CORO. - -¡Ea! ¡Ea! ¡Peán! ¡Viva el ilustre vencedor! ¡Viva el más grande de los -dioses! - - -FIN DE LAS AVES. - - - - -LISÍSTRATA. - - - - -NOTICIA PRELIMINAR. - - -_Lisístrata_, como quien dice _Pacífica_, pues la etimología de esta -palabra hace pensar en el licenciamiento de las tropas,[592] es un -nombre muy adecuado a la protagonista de una comedia cuyo objeto, -como el de _Los Acarnienses_, _Las Aves_ y _La Paz_, es apartar a los -atenienses de una guerra interminable y desastrosa. - -Lisístrata, esposa de uno de los ciudadanos más influyentes de Atenas, -harta de los males de la guerra que afligen a su patria, y viendo el -ningún interés que el pueblo manifiesta por terminarlos, decídese a -hacerlo por sí misma, reuniendo al efecto a las mujeres de su país y -de los demás pueblos beligerantes, y comprometiéndolas solemnemente a -abstenerse de todo trato con sus maridos mientras estos no estipulen -la deseada paz. Al mismo tiempo que se pacta esta resistencia pasiva, -otras mujeres se apoderan de la ciudadela y se hacen cargo del tesoro -en ella custodiado, persuadidas de que la falta de recursos contribuirá -no menos que los estímulos del amor, a la pacificación de Grecia. En -efecto, el miedo de perder su salario de jueces trae pronto a las -puertas de la ciudadela una turba de viejos animados de proyectos -incendiarios, que son rechazados mediante un diluvio de agua y otro de -desvergüenzas, que las sitiadas y el refuerzo de otra legión mujeril -arrojan sin consideración sobre todos ellos. - -Un magistrado que acude después es también víctima del descoco -femenino, y ve arrollados y sopapeados por la nata y flor de las -verduleras atenienses a todos los arqueros de su guardia. - -No obstante este triunfo, la situación va haciéndose insostenible -dentro y fuera de la ciudadela. A Lisístrata le cuesta un trabajo -infinito evitar la deserción de sus soldados, que inventan mil -pretextos especiosos para volver a sus casas; mientras los hombres no -aciertan a vivir más tiempo separados de sus mujeres. - -En esto llega un heraldo de Lacedemonia, pintando con vivos colores los -males que también allí afligen al sexo feo; en vista de lo cual, hay -mutuo envío de embajadores entre ambas ciudades, y se llega por fin a -estipular la paz. Una vez aceptado este acuerdo, ábrense las puertas -de la ciudadela, las mujeres se reúnen a sus esposos, y las ciudades -rivales olvidan sus rencores, entre cantos, danzas y festines, himnos a -los dioses, burlas y algazara. - -Lo que más llama la atención en esta comedia es, además de la libertad -con que el poeta trata en ella de los asuntos más graves del Estado, la -obscenidad abominable que en ella domina, tanto en el asunto, como en -los cuadros y detalles. - -Ya en las otras piezas de Aristófanes habrán podido observar nuestros -lectores cuán poco se respeta el pudor y la decencia en el teatro -griego, por más que hemos tratado de disimular sus desnudeces con el -velo de una púdica perífrasis; pero en la _Lisístrata_ esta precaución -es imposible, porque estando basada toda la comedia en la singular -tortura decretada contra los hombres, todas las pinturas son de una -libertad escandalosa, digna del obsceno pincel de Petronio, Marcial, -Apuleyo y Casti. Así es que, después de haber vacilado mucho tiempo -sobre si debíamos verter al castellano sus impúdicas escenas, solo nos -hemos decidido a hacerlo ante la consideración de que los lectores -tienen derecho a conocer por completo el teatro de Aristófanes; y aun -con todo, nos hemos visto obligados a poner en latín las escenas de -más subida obscenidad, por si esta versión, destinada, como todos los -libros de esta especie, solo a personas ilustradas y maduras, llegase a -caer en manos inexpertas. - -Aparte de este defecto capital, que afea la _Lisístrata_, no puede -menos de reconocerse que bajo el punto de vista puramente literario -abundan en ella bellezas estimables. - -El carácter de la protagonista está muy bien trazado y sostenido, -observándose en él cierto decoro y dignidad que contrasta -agradablemente con las indecencias de la comedia. La primera escena, -dice Brumoy, es digna del arte más depurado, y no lo son menos todas -aquellas en que se ponen en juego, con admirable verdad, todos los -recursos de la coquetería y la astucia femeniles. Es de notar también -el lenguaje rudo y leal de los embajadores de Esparta, y tampoco puede -menos de verse con agrado el valor y puro patriotismo que revelan en -Aristófanes la energía con que, desafiando las iras del populacho -inconstante, se atreve a decirle sin rodeos las verdades más amargas. - -La representación de la _Lisístrata_, según se deduce de varios de sus -pasajes[593] y afirma rotundamente uno de sus prefacios, tuvo lugar -el año 412 antes de nuestra era, o por lo menos entre el vigésimo y -vigesimotercero de la Guerra del Peloponeso. - - - - -PERSONAJES. - - - LISÍSTRATA. - CALÓNICE. - MIRRINA. - LÁMPITO. - CORO DE ANCIANOS. - CORO DE MUJERES. - ESTRATILIS. - UN MAGISTRADO. - ALGUNAS MUJERES. - CINESIAS. - UN MUCHACHO. - UN HERALDO DE LACEDEMONIA. - EMBAJADORES DE LACEDEMONIA. - ALGUNOS CURIOSOS. - UN ATENIENSE. - ARQUEROS. - - * * * * * - -La escena en Atenas: plaza pública. - - - - -LISÍSTRATA. - - -LISÍSTRATA (_Sola_). - -¡Ah!, si se las hubiese citado a una fiesta de Baco, o de Pan, o de -Venus Colíade o Genetílide,[594] la multitud de tambores no permitiría -transitar por las calles. Ahora no viene ninguna, excepto esa buena -vecina que sale de su casa. Salud, Calónice. - -CALÓNICE. - -Salud, Lisístrata. ¿Qué es lo que te aflige? Serena tu frente, hija -mía; no te sienta bien ese fruncido ceño. - -LISÍSTRATA. - -Calónice, me hierve la sangre. Me avergüenzo de mi sexo; los hombres -pretenden que somos astutas... - -CALÓNICE. - -Y lo somos, por Júpiter. - -LISÍSTRATA. - -Y cuando se las dice que acudan a este sitio, para tratar de un -importante asunto, duermen en vez de venir. - -CALÓNICE. - -Ya vendrán, querida: las mujeres no pueden salir tan fácilmente de -casa. Una está ocupada con su marido; otra despierta a su esclavo; otra -acuesta a su hijo; aquella le lava o le da de comer. - -LISÍSTRATA. - -Más graves son estos cuidados. - -CALÓNICE. - -Pero sepamos para qué nos convocas. ¿Qué cosa es? ¿Es grande? - -LISÍSTRATA. - -Es grande. - -CALÓNICE. - -¿Es gruesa? - -LISÍSTRATA. - -Es gruesa. - -CALÓNICE. - -¿Pues cómo no hemos venido todas? - -LISÍSTRATA. - -No es lo que te figuras, pues de serlo ni una hubiera faltado. Se -trata de un plan que yo he trazado y revuelto en todos sentidos durante -mis insomnios. - -CALÓNICE. - -Precisamente habrá de ser muy sutil para darlo vuelta en todos sentidos. - -LISÍSTRATA. - -Tan sutil que la salvación de la Grecia entera estriba en las mujeres. - -CALÓNICE. - -¿En las mujeres? Liviano es su fundamento. - -LISÍSTRATA. - -En nosotras está, o el salvar la república, o el destruir completamente -a los peloponesios... - -CALÓNICE. - -Que no quede ni uno para muestra; me parece muy bien. - -LISÍSTRATA. - -Y aniquilar a todos los beocios. - -CALÓNICE. - -A todos no; perdona siquiera a las anguilas.[595] - -LISÍSTRATA. - -A Atenas no la desearé semejante cosa; pero se me ocurre otra idea. Si -se nos agregasen todas las mujeres del Peloponeso y la Beocia, quizá, -aunando nuestros esfuerzos, pudiéramos salvar a Grecia. - -CALÓNICE. - -¿Pero acaso las mujeres pueden llevar a cabo empresa alguna ilustre -y sensata? Nosotras, que nos pasamos la vida encerradas en casa, -muy pintadas y adornadas, vestidas de túnicas amarillas y flotantes -cimbéricas,[596] y calzadas con elegantes peribárides.[597] - -LISÍSTRATA. - -Precisamente en eso tengo yo puestas mis esperanzas de salvación; -en las túnicas amarillas, en los perfumes, en el colorete, en las -peribárides, en los vestidos transparentes. - -CALÓNICE. - -¿Cómo? - -LISÍSTRATA. - -De suerte que ninguno de los hombres de hoy día levantará su lanza -contra los otros... - -CALÓNICE. - -Por las dos diosas, me teñiré de amarillo una túnica. - -LISÍSTRATA. - -Ni embrazará el escudo... - -CALÓNICE. - -Me pondré una cimbérica. - -LISÍSTRATA. - -Ni empuñará la espada. - -CALÓNICE. - -Compraré unas peribárides. - -LISÍSTRATA. - -¿Pero no debían ya estar aquí todas las mujeres? - -CALÓNICE. - -Volando debían de haber venido hace tiempo. - -LISÍSTRATA. - -¡Ay, amiga mía! Has de ver que llegan demasiado tarde, como verdaderas -atenienses. No se distingue ninguna mujer de la costa ni de Salamina. - -CALÓNICE. - -Pues de esas ya sé que se han embarcado muy de madrugada.[598] - -LISÍSTRATA. - -Tampoco vienen las acarnienses, que yo esperaba y confiaba que estarían -aquí las primeras.[599] - -CALÓNICE. - -Pues la mujer de Teógenes,[600] sin duda pensando acudir, consultó ayer -la estatua de Hécate. Mira, ya llegan algunas; y otras, y otras. ¡Toma, -toma! ¿De dónde son? - -LISÍSTRATA. - -De Anagiro.[601] - -CALÓNICE. - -Es verdad; parece que todo Anagiro se nos viene encima. - - * * * * * - -MIRRINA. - -¿Quizá llegamos tarde, Lisístrata? ¿Qué dices? ¿Por qué no respondes? - -LISÍSTRATA. - -No he de elogiar, Mirrina, tu falta de puntualidad en tan importante -asunto. - -MIRRINA. - -¡Si me vi y me deseé para hallar mi ceñidor a oscuras! Mas, ya que la -cosa urge, aquí nos tienes, habla. - -LISÍSTRATA. - -No, esperemos un poco a que lleguen las mujeres beocias y peloponesias. - -MIRRINA. - -Tienes razón: mira, ahí viene Lámpito. - - * * * * * - -LISÍSTRATA. - -Salud, Lámpito, mi querida lacedemonia. ¡Qué bella eres, dulcísima -amiga! ¡Qué buen color! ¡Qué robustez! Podrías estrangular un toro. - -LÁMPITO.[602] - -Ya lo creo, por los Dióscuros;[603] como que hago gimnasia, y me doy -con los talones en las nalgas.[604] - -LISÍSTRATA. - -¡Oh qué turgente seno! - -LÁMPITO. - -Me estáis tanteando como a las víctimas.[605] - -LISÍSTRATA. - -¿De dónde es esa otra joven? - -LÁMPITO. - -Por los Dióscuros, es de una de las principales familias de Beocia. - -LISÍSTRATA. - -¡Por Júpiter, mi querida beocia! Pareces un florido jardín. - -CALÓNICE. - -Y muy limpio: le han arrancado todo el poleo.[606] - -LISÍSTRATA. - -¿Y aquella otra niña? - -LÁMPITO. - -Es muy buena, por mi vida; pero es de Corinto.[607] - -LISÍSTRATA. - -Comprendo, será buena como todas las de allí. - -LÁMPITO. - -¿Pero quién ha convocado esta asamblea de mujeres? - -LISÍSTRATA. - -Yo misma. - -LÁMPITO. - -Pues dinos lo que deseas. - -LISÍSTRATA. - -Sí por cierto, queridísima amiga. - -MIRRINA. - -Sepamos, por fin, cuál es el gran negocio. - -LISÍSTRATA. - -Voy a decíroslo; pero antes permitidme una sola pregunta. - -MIRRINA. - -Cuantas quieras. - -LISÍSTRATA. - -¿No sentís que los padres de vuestros hijos se hallen lejos de vosotras -en el ejército? Pues demasiado sé que todas tenéis los maridos ausentes. - -CALÓNICE. - -El mío, ¡pobrecillo!, hace ya cinco meses que está en Tracia vigilando -a Éucrates.[608] - -LISÍSTRATA. - -Siete hace que está el mío en Pilos.[609] - -LÁMPITO. - -El mío, cuando vuelve alguna vez del ejército, descuelga en seguida el -escudo y se marcha volando. - -LISÍSTRATA. - -¡No queda un amante para un remedio, y con la defección de los milesios -se acabaron todos los recursos para consolar nuestra viudez![610] Pues -bien, si yo encontrase un medio de poner fin a la guerra, ¿querríais -secundarme? - -MIRRINA. - -Sí, por las dos diosas, aunque tuviese que dar en prenda mi vestido y -beberme el dinero el mismo día.[611] - -CALÓNICE. - -Pues yo, aunque me tuviese que dejar partir en dos, como un rodaballo, -y dar la mitad de mí misma.[612] - -LÁMPITO. - -Yo subiría a la cumbre del Taigeto,[613] si allí hubiese de ver a la -Paz. - -LISÍSTRATA. - -Pues bien, os lo diré: ya no hay para qué ocultaros nada. Oh mujeres, -si queremos obligar a los hombres a hacer la paz, es preciso -abstenernos... - -MIRRINA. - -¿De qué? Habla. - -LISÍSTRATA. - -¿Lo haréis? - -MIRRINA. - -Lo haremos, aunque nos cueste la vida. - -LISÍSTRATA. - -Es preciso abstenernos de los hombres...[614] ¿Por qué me volvéis la -espalda? ¿Adónde vais? ¡Eh, vosotras! ¿Por qué os mordéis los labios y -meneáis la cabeza? ¡Cómo! ¡Se os muda el color! ¡Una lágrima corre!... -¿Qué decís? ¿lo haréis o no lo haréis? - -MIRRINA. - -Yo no puedo, que siga la guerra. - -CALÓNICE. - -Yo tampoco, que siga la guerra. - -LISÍSTRATA. - -¿Eso dices, mi valiente rodaballo? ¿Tú que hace un instante te dejabas -partir en dos? - -CALÓNICE. - -Sí, todo menos eso. Mándame si quieres andar entre llamas. Pero, -querida Lisístrata, semejante abstinencia... ¡Eso a nada puede -compararse! - -LISÍSTRATA. - -¿Y tú? - -MIRRINA. - -También yo prefiero andar entre llamas. - -LISÍSTRATA. - -¡Oh sexo disoluto! ¡Y luego nos admiraremos de ser maltratadas en las -tragedias! Solo servimos para el amor.[615] Pero, querida lacedemonia, -secunda mis proyectos; que como tú me ayudes, aún podremos salvarlo -todo. - -LÁMPITO. - -Muy triste es a la verdad dormir sin compañía, pero no hay más remedio; -es preciso conseguir la paz a todo trance. - -LISÍSTRATA. - -¡Oh amiga queridísima! ¡única mujer digna de este nombre! - -CALÓNICE. - -Pero si, lo que Dios no quiera, nos abstenemos completamente de lo que -dices, ¿conseguiremos por eso más pronto la paz? - -LISÍSTRATA. - -Mucho más pronto, por las diosas. Permanezcamos en casa, bien pintadas, -y sin más vestidos que una transparente túnica de Amorgos,[616] y -los hombres arderán en amorosos deseos. Si entonces resistimos a sus -instancias, estoy segura de que harán en seguida la paz.[617] - -LÁMPITO. - -Por eso, sin duda, cuando Menelao vio el seno desnudo de Helena, arrojó -la espada.[618] - -CALÓNICE. - -Pero, desdichada, ¿y si nos abandonan nuestros maridos? - -LISÍSTRATA. - -Entonces, como dice Ferécrates, «desollaremos un perro desollado».[619] - -CALÓNICE. - -Esos simulacros nada valen; ¿y si nos cogen y nos arrastran a su alcoba? - -LISÍSTRATA. - -Agárrate a la puerta. - -CALÓNICE. - -¿Y si nos pegan? - -LISÍSTRATA. - -Cede, pero de mala gana; no puede haber placer si hay violencia. Además -podemos atormentarlos de mil modos. No temas, pronto se cansarán; es -imposible un goce no recíproco. - -CALÓNICE. - -Si es esa vuestra opinión, me adhiero a ella. - -LÁMPITO. - -Nosotras quedamos en decidir a nuestros maridos a firmar una paz leal -y franca. ¿Pero quién será capaz de hacer otro tanto con el populacho -ateniense, tan enamorado de la guerra? - -LISÍSTRATA. - -No tengas cuidado; nosotras le persuadiremos. - -LÁMPITO. - -No lo conseguirás, mientras estén apasionados de sus naves y se guarde -en el templo de Minerva aquel inmenso tesoro.[620] - -LISÍSTRATA. - -Todo eso está previsto; hoy mismo nos apoderaremos de la ciudadela. -Las mujeres de más edad están encargadas de ocuparla con pretexto de -ofrecer un sacrificio, mientras nosotras nos concertamos aquí. - -LÁMPITO. - -Todo irá bien, pues todo está perfectamente trazado. - -LISÍSTRATA. - -Entonces, Lámpito ¿por qué no nos comprometemos con un juramento -inquebrantable? - -LÁMPITO. - -Pronuncia tú la fórmula, y nosotras juraremos. - -LISÍSTRATA. - -Tienes razón. ¿Dónde está la mujer escita?[621] ¿A dónde miras? Poned -aquí un escudo sobre la cara convexa, y traedme las víctimas. - -CALÓNICE. - -¿Qué juramento vamos a prestar, Lisístrata? - -LISÍSTRATA. - -¿Qué juramento? En Esquilo se degüella una oveja y se jura sobre un -escudo;[622] nosotras haremos lo mismo. - -CALÓNICE. - -Pero, Lisístrata mía, ¿cómo hemos de jurar sobre un escudo, cuando se -trata de la paz? - -LISÍSTRATA. - -¿Pues qué juramento haremos? - -CALÓNICE. - -Cojamos un caballo blanco;[623] sacrifiquémosle, y juremos sobre su -cadáver. - -LISÍSTRATA. - -¿Y dónde vas a hallar un caballo blanco? - -CALÓNICE. - -¿Pues cómo juraremos? - -LISÍSTRATA. - -Voy a decírtelo. Coloquemos aquí una gran copa negra,[624] inmolemos en -ella un cántaro de vino de Tasos, y juremos no mezclarle ni una gota de -agua. - -LÁMPITO. - -¡Oh qué hermoso juramento! No hay palabras para elogiarle bastante. - -LISÍSTRATA. - -Que me traigan una copa y un cántaro. - -CALÓNICE. - -Queridísimas amigas, ¡qué enorme cántaro! ¡con qué placer lo iremos -vaciando! - -LISÍSTRATA. - -Déjalo aquí, y pon la mano sobre la víctima.[625] ¡Oh soberana -Persuasión, y tú, copa de la amistad, aceptad este sacrificio y sed -propicias a las mujeres![626] - -CALÓNICE. - -¡Qué hermoso color tiene la sangre! ¡Qué bien corre![627] - -LÁMPITO. - -¡Por Cástor, qué buen olor despide! - -LISÍSTRATA. - -Amigas mías, dejadme jurar la primera.[628] - -CALÓNICE. - -No, por Venus, que decida la suerte.[629] - -LISÍSTRATA. - -Vamos, Lámpito, y vosotras extended la mano sobre la copa; después, que -una sola, en nombre de todas, repita mis palabras; así prestaréis el -mismo juramento y os comprometeréis a guardarlo. - -_Ningún amante, ningún esposo..._ - -CALÓNICE. - -_Ningún amante, ningún esposo..._ - -LISÍSTRATA. - -_Podrá acercárseme enardecido de amor..._ Repite. - -CALÓNICE. - -_Podrá acercárseme enardecido de amor..._ ¡Ay! Lisístrata, me siento -desfallecer. - -LISÍSTRATA. - -_Viviré castamente en mi casa..._ - -CALÓNICE. - -_Viviré castamente en mi casa..._ - -LISÍSTRATA. - -_Cubierta solo de un transparente vestido azafranado, y adornada..._ - -CALÓNICE. - -_Cubierta solo de un transparente vestido azafranado, y adornada..._ - -LISÍSTRATA. - -_A fin de inspirar a mi esposo más ardientes deseos..._ - -CALÓNICE. - -_A fin de inspirar a mi esposo más ardientes deseos..._ - -LISÍSTRATA. - -_Pero nunca cederé de buen grado a sus instancias..._ - -CALÓNICE. - -_Pero nunca cederé de buen grado a sus instancias..._ - -LISÍSTRATA. - -_Y si, contra mi voluntad, me obligase..._ - -CALÓNICE. - -_Y si, contra mi voluntad, me obligase..._ - -LISÍSTRATA. - -_Permaneceré inanimada en sus brazos..._[630] - -CALÓNICE. - -_Permaneceré inanimada en sus brazos..._[631] -. . . . . . . . . -. . . . . . . . . - -LISÍSTRATA. - -_¡Que pueda beber este vino, si cumplo mi juramento!..._ - -CALÓNICE. - -_¡Que pueda beber este vino, si cumplo mi juramento!..._ - -LISÍSTRATA. - -_¡Y si no lo cumplo, que se me llene esta copa de agua!..._ - -CALÓNICE. - -_¡Y si no lo cumplo, que se me llene esta copa de agua!..._ - -LISÍSTRATA. - -¿Juráis todas? - -MIRRINA. - -Sí, por Júpiter. - -LISÍSTRATA. - -Voy, pues, a sacrificar la víctima. - -(_Bebe._) - -CALÓNICE. - -Déjame un poco, querida mía, para que consolidemos nuestra amistad. - -LÁMPITO. - -¿Qué gritos son esos? - -LISÍSTRATA. - -Lo que hace poco te decía. Son las mujeres que se apoderan de la -ciudadela. Tú, Lámpito, parte a arreglar tus cosas, y déjanos a esas en -rehenes. Corramos nosotras a encerrarnos en el alcázar y a defenderlo -con las demás compañeras. - -CALÓNICE. - -¿Crees que los hombres vendrán pronto a atacarnos? - -LISÍSTRATA. - -Nada se me da de ellos. Ni el incendio, ni todas sus amenazas me harán -abrir jamás aquellas puertas, si no aceptan la condición convenida. - -CALÓNICE. - -Nunca, por Venus: de otro modo sería inmerecida la opinión en que nos -tienen de tercas y malvadas. - - * * * * * - -CORO DE VIEJOS.[632] - -Anda, Draces; guíanos con precaución, aunque te quebrante el hombro ese -pesado haz de olivo verde. ¡Qué cosas tan inesperadas se ven cuando se -vive muchos años! ¡Ay, Estrimodoro! ¿Quién hubiera imaginado nunca que -había de llegar un día en que las mujeres, esa peste de nuestras casas, -alimentadas por nosotros con tanto regalo, se apoderarían de la estatua -de Minerva, y ocuparían mi ciudadela, y atrancarían sus puertas con -barras y cerrojos? Pero corramos, corramos al alcázar, amigo Filurgo; -rodeemos de un muro de faginas a las inventoras y ejecutoras de tan -execrable hazaña; hagamos una sola pira, y con nuestras propias manos -abrasemos a todas sin excepción, y a la esposa de Licón la primera.[633] - -¡No, por Ceres, mientras yo viva no se burlarán de nosotros! Pues ni -Cleómenes,[634] cuando en otro tiempo se apoderó de la ciudadela, pudo -dejarla con honor; a pesar de sus humos lacedemonios, viose obligado -a capitular y a retirarse sin armas, sin más vestidos que una pequeña -túnica, lleno de andrajos, escuálido, hecho un oso sucio, como si en -seis años no se hubiese lavado. ¡Oh qué sitio aquel! Nuestros soldados, -colocados de diecisiete en fondo, cerraban la salida, y no se relevaban -ni para dormir. ¿Y no reprimiré con mi sola presencia la audacia de -esas mujeres aborrecidas por Eurípides y todos los dioses? Si tal -sucede, consiento que sean derribados mis trofeos de la Tetrápolis.[635] - -Mas para llegar a la ciudadela, aún tengo que subir esa pendiente; -procuremos arrastrar estos haces, sin acudir a las bestias de carga; -¡ay! las leñas me destrozan los hombros. - -Sin embargo, es necesario subir, y soplar el fuego, no vaya a -apagársenos y a faltarme al final de la jornada. ¡Fu!, ¡fu! -(_soplando_). Justo cielo, ¡qué humo! Al salir del brasero se lanza -sobre mí, y me muerde los ojos como un perro rabioso. Es fuego de -Lemnos,[636] no me cabe duda; de otro modo no atacaría tan cruelmente -mis ojos legañosos. Vamos, Lagnes, corramos a la ciudadela y auxiliemos -a la diosa. ¿Cuándo habrá ocasión mejor de socorrerla? ¡Fu!, ¡fu! -(_soplando_); ¡justo cielo!, ¡qué humo! - -Este fuego está vivo y arde por la gracia de los dioses. Mas ¿por qué -no depositamos aquí nuestros haces? ¿No sería mejor encender en el -brasero un manojo de sarmientos y lanzarlo contra las puertas, a modo -de ariete? Si las mujeres no desatrancan cuando se lo mandemos, será -preciso incendiar las puertas y asfixiarlas con el humo. Dejemos ya la -carga. ¡Oh!, ¡oh!, ¡qué humareda! ¿No habrá por ahí algún jefe de la -expedición de Samos[637] que me ayude a descargar? ¡Ah! por fin se ven -libres mis hombros. Vamos, brasero mío, atiza el fuego, y enciéndeme -cuanto antes esta tea. Ayúdame, divina Victoria; castiguemos la -audacia de las mujeres dueñas de la ciudadela, y erijamos un trofeo -triunfal. - - * * * * * - -CORO DE MUJERES.[638] - -Amigas mías, creo distinguir humo y llamas; parece un incendio: -acudamos a toda prisa. ¡Vuela, vuela, Nicódice, antes de que Cálica -y Cristila perezcan asfixiadas, víctimas de las leyes más crueles y -de esos malditos viejos! Pero, venerandas diosas, ¿llegaré demasiado -tarde? Al amanecer ya estaba yo en la fuente, y a duras penas conseguí -llenar esta vasija: ¡tanta era la confusión, el tumulto y el estrépito -de los cántaros! A empellones con las criadas y viles esclavos, -conseguí salir con mi agua, y ahora me apresuro a socorrer a mis -amenazadas compañeras. Me han dicho que unos viejos chochos, cargados -con haces de cerca de tres talentos de peso, como para calentar un -baño, se dirigían hacia aquí con desusada furia, gritando, entre -terribles amenazas, que es preciso tostar a las pérfidas mujeres. Pero, -venerable Minerva, haz que, en vez de ser pasto de las llamas, consigan -librar a la Grecia y a sus ciudadanos de los horrores de la guerra. -Con este objeto ocuparon tu templo, santa patrona de refulgente casco -de oro. Yo invoco tu auxilio, ¡oh Tritogenia! Si algún hombre quiere -abrasarlas, ven a traer agua con nosotras. - -¡Eh!, ¡eh!, deteneos.[639] ¿Qué es eso, grandísimos canallas? Los -hombres honrados y piadosos no obran de esa manera. - -CORO DE VIEJOS. - -¡Ah! He ahí una cosa con la cual no contábamos: un enjambre de mujeres -defiende el exterior de la ciudadela. - -CORO DE MUJERES. - -¿Por qué nos teméis? ¿Acaso os parecemos muchas? Pues no veis ni la -diezmilésima parte. - -CORO DE VIEJOS. - -Fedrias, ¿las permitiremos charlar de ese modo? ¿No convendrá romperles -un garrote en las costillas? - -CORO DE MUJERES. - -Dejemos en el suelo nuestros cántaros; así no nos estorbarán, si alguno -trata de sentarnos la mano. - -CORO DE VIEJOS. - -Si las hubiesen dado dos o tres bofetadas, como a Búpalo,[640] no -chillarían tanto. - -CORO DE MUJERES. - -Anda, pégame; aquí te espero; pero te aseguro que en adelante no te -agarrará otra perra.[641] - -CORO DE VIEJOS. - -Si no callas, este garrote se encargará de que no llegues a vieja. - -CORO DE MUJERES. - -A ver; toca con un solo dedo a Estratilis. - -CORO DE VIEJOS. - -¿Y si te derrengo a puñetazos? ¿Qué harás entonces? - -CORO DE MUJERES. - -Te arrancaré a mordiscos los pulmones y las entrañas. - -CORO DE VIEJOS. - -¡Ah! Eurípides es el más sabio de los poetas: sí, tiene razón; la mujer -es el animal más desvergonzado. - -CORO DE MUJERES. - -Cojamos nuestros cántaros, Rodipa. - -CORO DE VIEJOS. - -¿Para qué traes esa agua, mujer aborrecida de los dioses? - -CORO DE MUJERES. - -¿Y tú ese fuego, cadáver ambulante? ¿Es para quemarte a ti mismo? - -CORO DE VIEJOS. - -Para encender una hoguera y quemar a tus amigas. - -CORO DE MUJERES. - -Pues yo para apagar tu hoguera. - -CORO DE VIEJOS. - -¿Tú apagarás mi fuego? - -CORO DE MUJERES. - -Pronto lo verás. - -CORO DE VIEJOS. - -No sé cómo no la tuesto a fuego lento con esta lámpara. - -CORO DE MUJERES. - -Si estás sucio, te daré un baño. - -CORO DE VIEJOS. - -¿Tú a mí un baño, puerca? - -CORO DE MUJERES. - -Sí, un baño nupcial. - -CORO DE VIEJOS. - -¿Oís sus desvergüenzas? - -CORO DE MUJERES. - -Porque soy libre. - -CORO DE VIEJOS. - -Ya reprimiré tus gritos. - -CORO DE MUJERES. - -Yo haré que no juzgues más en el Heliástico. - -CORO DE VIEJOS. - -Quémale el pelo. - -CORO DE MUJERES. - -Agua,[642] cumple tu deber. (_Arrojan el contenido de sus cántaros -sobre los viejos._) - -CORO DE VIEJOS. - -¡Ay desdichado! - -CORO DE MUJERES. - -¿Estaba caliente? - -CORO DE VIEJOS. - -¡Sí, caliente! Acaba, ¿qué haces? - -CORO DE MUJERES. - -Te riego para que reverdezcas. - -CORO DE VIEJOS. - -Ya estoy seco y tiritando. - -CORO DE MUJERES. - -Caliéntate, puesto que tienes fuego. - - * * * * * - -UN MAGISTRADO.[643] - -¿Las mujeres no han manifestado ya suficientemente su licencia -con tanto estruendo de tambores, con tantas bacanales, y con sus -interminables lamentaciones sobre los terrados en las Adonias?[644] -El otro día las oí yo desde la asamblea. Demóstrato,[645] ese orador -que Júpiter confunda, proponía una expedición a Sicilia; y su mujer -danzando gritaba; «¡Ay, ay, Adonis!» Demóstrato proponía después que -se hiciera una leva en Zacinto, y su mujer, ya beoda, gritaba en el -terrado: «¡Lamentad a Adonis!» Y el maldito Colociges,[646] aborrecido -por los dioses, se desgañitaba para hacerse oír. Ved a dónde llega su -desorden. - -CORO DE VIEJOS. - -¿Pues qué dirías si hubieses oído sus insolencias? Después de mil -injurias, han arrojado sobre nosotros el agua de sus cántaros; y nos -vemos en la precisión de retorcer nuestros vestidos, como si nos -hubiésemos orinado. - -EL MAGISTRADO. - -¡Bien hecho, por Neptuno! Nosotros mismos favorecemos la perversidad -de las mujeres, y les damos lecciones de disolución, cuyo fruto son -conspiraciones como la presente. Un marido va a una tienda y dice el -artífice: «Platero, bailando ayer a la tarde se le salió a mi mujer -de su sitio el broche de aquel collar que le hiciste; yo tengo que -embarcarme hoy para Salamina; si tienes tiempo, haz todos los posibles -por ir al anochecer a mi casa y encajarle el broche.» Otro se dirige -a un zapatero joven y vigoroso,[647] y le dice: «una de las correas -le lastima a mi mujer el dedo pequeño, que es muy delicado; vete al -mediodía, y procura estirársela»; y así andan las cosas tales, que yo, -provisor, al necesitar dinero para pagar a los remeros ajustados, me -encuentro con que las mujeres me cierran las puertas.[648] ¿Pero qué -gano estándome así? Pronto, traedme unas palancas, y yo castigaré su -atrevimiento. ¿A qué te quedas con la boca abierta, bribón? Y tú, ¿qué -miras? Sin duda tratas de ver alguna taberna. Pronto, derribad esas -puertas con las palancas. Yo también pongo manos en la obra. - - * * * * * - -LISÍSTRATA. - -No derribéis nada; aquí me tenéis. ¿Para qué las palancas? No es eso lo -que os hace falta, sino sentido común. - -EL MAGISTRADO. - -¿De veras, mujer abominable? ¿Dónde está el arquero? Cógela y átale las -manos a la espalda. - -LISÍSTRATA. - -Como llegue a tocarme nada más que con la punta de un dedo, por Diana -lo juro, aunque sea un funcionario público, me las pagará. - -EL MAGISTRADO. - -¡Cómo! ¿Tienes miedo? Sujétala por la cintura. Ayúdale tú también, y -atadla entre los dos. - -MUJER PRIMERA. - -¡Por Pandrosa![649] Si llegas a tocarla, te pateo las tripas.[650] - -EL MAGISTRADO. - -¡Ah! ¡Las tripas! ¿Dónde está el otro arquero? Prendedme también a esa -que habla. - -MUJER SEGUNDA. - -¡Por la fulgente luna, si la tocas con un dedo, pronto necesitarás una -venda![651] - -EL MAGISTRADO. - -¿Qué significa esto? ¿Dónde está el arquero? Detenla. Ya os cerraré yo -todas las salidas. - -MUJER TERCERA. - -¡Por Diana de Táuride, si te acercas a ella, te arranco todos los -cabellos, aunque te deshagas en llanto! - -EL MAGISTRADO. - -¡Oh desdicha! mis arqueros me abandonan. ¡Cómo! ¿Nos dejaremos vencer -por unas mujeres? Adelante, escitas, estrechad vuestras filas, y -acometedlas. - -LISÍSTRATA. - -¡Por las diosas, os las vais a ver con cuatro valientes batallones de -mujeres bien armadas que tengo adentro! - -EL MAGISTRADO. - -¡Escitas, atadles las manos! - -LISÍSTRATA. - -Salid, valientes compañeras; vendedoras de legumbres, puches, ajos y -verduras; panaderas y taberneras, derribadlos, pegadles, desgarradlos; -multiplicad vuestros insultos; haced gala de desvergüenza.[652] Basta, -retiraos; no despojéis a los vencidos. - -EL MAGISTRADO. - -¡Ah, qué mal lo han pasado mis arqueros! - -LISÍSTRATA. - -¿Pues qué se te figuraba? ¿Creías que te las ibas a haber con unas -esclavas? ¿Piensas que no hay valor en las mujeres? - -EL MAGISTRADO. - -Sí, sí, demasiado valor; sobre todo cuando están cerca de la taberna. - -CORO DE VIEJOS. - -¡Magistrado, estás perdiendo el tiempo en palabras! ¿A qué entras en -contestaciones con esas fieras? ¿Ignoras el baño sin lejía que acaban -de darnos, estando completamente vestidos? - -CORO DE MUJERES. - -Es que, amigo mío, a nosotras nadie nos sienta así como así la mano: -hazlo, y verás cómo te salto un ojo. A mí me gusta estarme encerrada en -casa, como una doncellita, sin hacer mal a nadie, ni siquiera menear -una paja; pero como alguno me irrite, soy una avispa. - -CORO DE VIEJOS. - -¡Oh Júpiter! ¿Qué haremos con estas fieras? ¡Esto es insoportable! (_Al -Magistrado._) Te es preciso averiguar con nosotros la causa de este -mal, y lo que pretenden al apoderarse de la ciudadela de Cranao, de -esa fortaleza inaccesible, y su venerado templo. Interrógales y no las -creas; pero reúne todos los indicios. Sería vergonzosa negligencia no -esclarecer tan importante asunto. - -EL MAGISTRADO. - -Lo primero que deseo que me digáis es la intención con que os habéis -encerrado en la ciudadela. - -LISÍSTRATA. - -Con la de poner a salvo el tesoro y evitar la causa de la guerra. - -EL MAGISTRADO. - -Pues qué, ¿el dinero es la causa de la guerra? - -LISÍSTRATA. - -Y de todos los demás desórdenes. Pisandro[653] y otros ambiciosos -amotinan continuamente las turbas, sin más objeto que el de robar a -favor de la confusión. Ahora, ya pueden hacer lo que se les antoje; -porque lo que es de este dinero no han de tocar ni un óbolo. - -EL MAGISTRADO. - -¿Pues qué harás? - -LISÍSTRATA. - -¡Vaya una pregunta! Administrarlo nosotras. - -EL MAGISTRADO. - -¿Administrar vosotras el tesoro? - -LISÍSTRATA. - -No comprendo tu asombro. ¿Acaso no administramos los gastos de nuestras -casas? - -EL MAGISTRADO. - -Pero no es lo mismo. - -LISÍSTRATA. - -¿Por qué no es lo mismo? - -EL MAGISTRADO. - -Ese dinero se destina a la guerra. - -LISÍSTRATA. - -La guerra ya no es necesaria. - -EL MAGISTRADO. - -¡Cómo! ¿Y la defensa de la república? - -LISÍSTRATA. - -Nosotras la defenderemos. - -EL MAGISTRADO. - -¿Vosotras? - -LISÍSTRATA. - -Sí, nosotras. - -EL MAGISTRADO. - -Eso es indigno. - -LISÍSTRATA. - -Pues te defenderemos, mal que te pese. - -EL MAGISTRADO. - -¡Qué atrocidad! - -LISÍSTRATA. - -¿Te enfadas, eh? Pues, amigo mío, no hay más remedio. - -EL MAGISTRADO. - -Pero es inicuo, por Ceres. - -LISÍSTRATA. - -Pues se te defenderá. - -EL MAGISTRADO. - -¿Y si no quiero? - -LISÍSTRATA. - -Con más motivo. - -EL MAGISTRADO. - -¿Pero de dónde os ha venido la idea de ocuparos de la guerra y de la -paz? - -LISÍSTRATA. - -Os lo diremos. - -EL MAGISTRADO. - -Habla pronto, o si no, habrá lágrimas. - -LISÍSTRATA. - -Escucha; y quietecitas las manos. - -EL MAGISTRADO. - -No puedo; es tal mi ira, que me es difícil contenerla. - -UNA MUJER. - -Entonces a ti te tocará llorar. - -EL MAGISTRADO. - -¡Caiga sobre ti el oráculo que acabas de graznar, vejestorio! (_A -Lisístrata._) Habla tú. - -LISÍSTRATA. - -Voy. En la guerra anterior sobrellevábamos con paciencia ejemplar -todo lo que hacíais los hombres, porque no nos permitíais abrir la -boca. Vuestros proyectos no eran muy agradables que digamos: nosotras -los conocíamos, y más de una vez os vimos en casa tomar desacertadas -resoluciones en los más graves asuntos. Entonces, disimulando con una -sonrisa nuestro interno dolor, os preguntábamos: «¿Qué resolución sobre -la paz habéis tomado hoy en la asamblea?» «¿Qué te importa? —decía mi -marido—: cállate;» y yo callaba. - -UNA MUJER. - -Pues yo no me hubiera callado. - -EL MAGISTRADO. - -Pues hubieras llorado por no callar. - -LISÍSTRATA. - -Yo me callaba; otra vez oyendo que habíais tomado una funestísima -determinación, le pregunté: «Marido mío, ¿en qué consiste que obráis -tan sin sentido?» Y él, mirándome de reojo, contestó: «Teje tu tela, si -no quieres que la cabeza te duela mucho tiempo: la guerra es asunto de -hombres».[654] - -EL MAGISTRADO. - -Y tenía razón, por vida mía. - -LISÍSTRATA. - -¿Cómo que tenía razón? ¡Miserable! ¿No hemos de poder daros un buen -consejo cuando vemos que adoptáis resoluciones funestas? Cansadas ya -de oír a unos preguntar a gritos en las calles: «¿No hay un hombre -en este país?» y a otros responder: «No, ni uno»; las mujeres hemos -tomado el partido de reunirnos y salvar entre todas a la Grecia. ¿A qué -habíamos de esperar más? Por consiguiente, si queréis escuchar nuestros -buenos consejos, y callaros a vuestra vez, como nosotras entonces, -conseguiremos arreglaros. - -EL MAGISTRADO. - -¡Vosotras a nosotros! Vamos, ¡esto ya no puede tolerarse! - -LISÍSTRATA. - -¡Calla! - -EL MAGISTRADO. - -¡Yo! ¡Callarme yo, porque tú me lo mandes, deslenguada! ¡Yo obedecer a -quien lleva un velo en la cabeza! ¡Antes morir! - -LISÍSTRATA. - -Si no tienes más inconveniente que ese, toma mi velo, rodéatelo a la -cabeza, y calla. Toma también este canastillo; ponte un ceñidor, y -dedícate a hilar lana, mascullando habas:[655] la guerra será asunto de -mujeres. - -CORO DE MUJERES. - -Mujeres, dejad vuestros cántaros, para que por nuestra parte ayudemos -también a nuestras amigas. Yo jamás me rendiré de bailar, ni el -cansancio hará flaquear mis rodillas. Quiero hacer causa común, y -afrontar todos los riesgos con esas compañeras tan valientes, tan -ingeniosas, tan bellas, tan atrevidas y discretas, raro conjunto de -patriotismo y valor. Tú, intrépida Lisístrata, y vosotras sus aliadas, -no depongáis vuestra cólera; sed siempre como un manojo de ortigas: los -vientos son favorables. - -LISÍSTRATA. - -Si el amable Cupido y la diosa de Chipre[656] derraman sobre nuestro -seno los atractivos del amor, e inspiran a los hombres ardientes y -dulcísimos deseos,[657] espero que los griegos llegarán a llamamos las -_Lisímacas_.[658] - -EL MAGISTRADO. - -¿Y por qué? - -LISÍSTRATA. - -Por haber puesto término a sus locuras y paseos con armas en el mercado. - -UNA MUJER. - -Muy bien, por Venus de Pafos. - -LISÍSTRATA. - -Pues ahora se les ve recorrer armados de punta en blanco, como -frenéticos coribantes, la plaza en que se venden ollas y legumbres. - -EL MAGISTRADO. - -Cierto, porque eso es propio de valientes. - -LISÍSTRATA. - -Pero es ridículo ver comprando pececillos a un hombrón en cuyo escudo -se ostenta una cabeza de Gorgona. - -UNA MUJER. - -El otro día vi yo a todo un filarconte[659] de largos cabellos, echar -en su casco de bronce, sin apearse siquiera, las puches que una vieja -acababa de venderle. Otro tracio, agitando su escudo y su dardo, como -Tereo,[660] aterraba a una vendedora de higos, y se le comía los -mejores. - -EL MAGISTRADO. - -¿Pero cómo podréis vosotras arreglar la enmarañada madeja de la cosa -pública en este país? - -LISÍSTRATA. - -Facilísimamente. - -EL MAGISTRADO. - -¿Cómo? Dímelo. - -LISÍSTRATA. - -Mira, cuando se nos enreda el hilo, lo cogemos así y lo sacamos -del huso, tirando a un lado y a otro; pues bien, como nos dejen, -desenredaremos igualmente la guerra, enviando embajadas a un lado y a -otro. - -EL MAGISTRADO. - -Por tanto, imbéciles, pensáis arreglar los más peligrosos negocios con -los husos, el hilo y la lana. - -LISÍSTRATA. - -Si tuvieseis un átomo de sentido común, seguiríais en política el -ejemplo que os damos al trabajar la lana. - -EL MAGISTRADO. - -¿Cómo? Sepamos. - -LISÍSTRATA. - -Así como nosotras principiamos por lavar la lana para separarla de toda -suciedad, vosotros debíais empezar por expulsar a palos de la ciudad -a los malvados, y separar la mala hierba; luego dividir a todos esos -que se coligan y apelotonan para apoderarse de los cargos públicos, y -arrancarles la cabeza; después amontonar en un canasto, para el bien -común, los metecos, los extranjeros, los amigos y los deudores al -Estado, y cardarlos sin distinción. A las ciudades pobladas por colonos -de este país debíais de considerarlas separadamente, como otros tantos -pelotones colocados delante de nosotras, y en seguida sacar un hilo de -cada una de ellas, traerlo hasta aquí, reunirlos todos, hacer un grande -ovillo y tejer con él un manta para el pueblo. - -EL MAGISTRADO. - -¿No es insufrible que pretenda hilarlo y devanarlo todo quien ninguna -participación tiene en la guerra? - -LISÍSTRATA. - -Pero, ¡maldito de Dios!, nosotras tenemos parte doble, pues primero -parimos los hijos, y después los enviamos al ejército. - -EL MAGISTRADO. - -Calla: no recuerdes nuestros desastres.[661] - -LISÍSTRATA. - -Después, en vez de gozar en la flor de nuestra juventud de los -placeres del amor, estamos como viudas, gracias a la guerra; y por -nosotras, pase; yo me aflijo por esas pobres doncellas que envejecen en -su lecho solitario. - -EL MAGISTRADO. - -¿No envejecen también los hombres? - -LISÍSTRATA. - -¡Oh, eso es muy diferente! Un hombre, al volver de la guerra, aunque -tenga los cabellos blancos, se casa pronto con una tierna doncellita. -El tiempo de la mujer es muy corto, y si no lo aprovecha, ya nadie la -quiere, y se pasa la vida en consultar los augurios.[662] - -EL MAGISTRADO. - -Pero todo anciano que aún conserva algún vigor... - -LISÍSTRATA. - -¿Y tú, cuándo te piensas morir? Ya es tiempo; cómprate un ataúd; mira, -te voy a amasar la torta funeraria.[663] Toma esta corona y cíñete las -sienes. - -MUJER PRIMERA. - -Toma estas cintas. - -MUJER SEGUNDA. - -Ten esta otra corona. - -LISÍSTRATA. - -¿Qué te falta? ¿Qué deseas? Caronte[664] te espera; tu tardanza le -impide darse a la vela. - -EL MAGISTRADO. - -Estos ultrajes son insufribles. Voy a presentarme yo mismo a mis -colegas con esta facha. - -LISÍSTRATA. - -¿Te quejas porque aún no te hemos expuesto?[665] No te apures; dentro -de tres días iremos de madrugada a ofrecerte la oblación de costumbre. - -(_Vanse Lisístrata y el Magistrado. Los dos coros quedan solos en la -escena._) - - * * * * * - -CORO DE VIEJOS. - -Ya no puede dormir ningún amigo de la libertad. Ea, dispongámonos para -esta grande empresa. Sospecho mayores peligros, y creo percibir un olor -a tiranía de Hipias; y mucho me temo que algunos lacedemonios, reunidos -en casa de Clístenes, hayan sido los incitadores de estas malditas -mujeres sugiriéndoles la idea de apoderarse de nuestro tesoro y del -salario de que vivimos. Indigno es, por vida mía, que se entrometan -a dar consejos a los ciudadanos y a hablar de cascos de bronce, y a -tratar de la paz con los lacedemonios, en quienes tengo menos confianza -que en un lobo hambriento. Amigos, no cabe duda, todas sus tramas -tienden a restablecer la tiranía. Pero jamás me tiranizarán; yo tomaré -mis precauciones, y llevando mi espada en la rama de mirto,[666] -estaré sobre las armas en la plaza pública, junto a la estatua de -Aristogitón. Allí permaneceré, porque siento un vivo deseo de darle un -bofetón a esa maldita vieja. - -CORO DE MUJERES. - -Cuando vuelvas a tu casa no te conocerá ni la madre que te parió.[667] -Pero, queridas ancianas, dejemos esto en el suelo; nosotras, oh -ciudadanos, vamos a principiar un discurso muy útil a la república; -y bien lo merece por haberme criado en el seno de los placeres y del -esplendor. A la edad de siete años ya llevé las ofrendas misteriosas -en la fiesta de Minerva; a los diez molía la cebada en honor de la -diosa; luego, ceñida de flotante túnica azafranada, me consagraron a -Diana en las Brauronias;[668] y por último, ya doncella núbil, fui -canéfora, y rodeé mi garganta con el collar de higos.[669] En pago de -tantas distinciones, ¿no deberé dar útiles consejos a mi patria? Aunque -mujer, permitidme proponer un remedio a nuestros males; que, al fin, al -darle mis hijos, también pago mi contribución al Estado. Pero vosotros, -miserables viejos, ¿con qué contribuís? Después de haber consumido -lo que se llamaba el tesoro de los Abuelos,[670] reunido durante las -guerras médicas, nada pagáis; y todos corremos grave riesgo de que nos -arruinéis. ¿Qué podéis responder a esto? Como me incomodes mucho, te -siento en la cara este coturno, y ¡cuidado que pesa! - -CORO DE VIEJOS. - -¿Puede haber mayor ultraje? La cosa va de mal en peor. Todo hombre que -se tenga por tal, tiene obligación de oponérseles. Pero quitémonos la -túnica. El hombre debe ante todo oler a hombre, y no estar envuelto en -sus vestidos. Ea, todos los que en nuestros buenos tiempos nos reunimos -en Lipsidrión, hombres de pies desnudos, hoy es preciso rejuvenecerse, -enderezar el cuerpo, despojarnos de la vejez. Si dejamos a las mujeres -el menor asidero, no cejarán ni un punto en sus esfuerzos, y las -veremos construir naves, pretender dar batallas navales y atacarnos -a ejemplo de Artemisa.[671] Si les place dedicarse a la equitación, -licenciaremos a nuestros caballeros. A la mujer la gusta mucho el -caballo; sobre él ataca vigorosamente, y no se cae por mucho que -galope: testigos las Amazonas que Micón[672] pintó combatiendo a los -hombres. Por lo cual es preciso que nos apoderemos de esta, y las -metamos a todas el cuello en el cepo. - -CORO DE MUJERES. - -¡Por las diosas! Si me irritas, suelto las riendas a mi cólera, y te -doy una tunda que te obligo a pedir socorro a tus vecinos. Amigas mías, -quitémonos también nosotras los vestidos: perciban esos carcamales el -olor a mujer enfurecida. Si alguno se acerca a mí, yo le aseguro que -no ha de comer más ajos ni habas negras. ¡Di una sola palabra! Estoy -furiosa y te trataré como el escarabajo al nido del águila. Ningún -temor me dais mientras a mi lado estén Lámpito y mi querida Ismenia, -noble tebana. Aunque des siete decretos, no podrás con nosotras, -¡miserable, detestado por tus vecinos y por todo el mundo! Ayer mismo, -para celebrar la fiesta de Hécate, quise traer de la vecindad una -muchacha buena y amable, muy querida por mis hijos, una anguila de -Beocia,[673] y se negaron a enviármela por tus malditos decretos. Y -nunca cesaréis de hacerlos, hasta que alguno os coja por las piernas y -os precipite cabeza abajo. - -(_A Lisístrata_.) Directora de esta noble empresa,[674] ¿por qué sales -tan triste de tu morada? - - * * * * * - -LISÍSTRATA. - -La indigna conducta de las mujeres, su inconstancia verdaderamente -femenil, eso es lo que me agita y llena de angustia. - -CORO DE MUJERES. - -¿Qué dices, qué dices? - -LISÍSTRATA. - -La verdad, la verdad. - -CORO DE MUJERES. - -¿Qué desgracia ocurre? Díselo a tus amigas. - -LISÍSTRATA. - -Vergonzoso es decirlo, y difícil callarlo. - -CORO DE MUJERES. - -No me ocultes la desgracia que nos ocurre. - -LISÍSTRATA. - -Nos abrasa la lujuria, para decirlo de una vez. - -CORO DE MUJERES. - -¡Oh Júpiter! - -LISÍSTRATA. - -¿A qué invocas a Júpiter? Esta es la pura verdad. No puedo privarles -más tiempo de sus maridos; pues se me escapan. La primera a quien -sorprendí abría un agujero junto a la gruta de Pan;[675] la segunda se -descolgaba por medio de una polea; otra preparaba su deserción; otra, -cogida a un pájaro, se disponía volar a casa de Orsíloco,[676] y la -he detenido por los cabellos; en fin, discurren todos los pretextos -imaginables para volver a sus hogares. Ahí viene una. ¡Eh! tú, ¿a dónde -vas tan de prisa? - - * * * * * - -MUJER PRIMERA. - -Quiero ir a mi casa: tengo allí una porción de lana de Mileto, que se -la está comiendo la polilla. - -LISÍSTRATA. - -No hay polilla que valga. ¡Atrás! - -MUJER PRIMERA. - -Volveré al instante, te lo juro por las diosas; volveré en cuanto la -haya tendido sobre el lecho. - -LISÍSTRATA. - -No la tiendas, ni te muevas de aquí. - -MUJER PRIMERA. - -¿Y he de dejar perderse mi lana? - -LISÍSTRATA. - -No hay más remedio. - - * * * * * - -MUJER SEGUNDA. - -¡Desdichada! ¡Desdichada! Me he dejado en casa el lino sin macear. - -LISÍSTRATA. - -Ya tenemos otra que quiere ir a macear su lino. Entra aquí. - -MUJER SEGUNDA. - -¡Te lo juro por Diana! Volveré en cuanto lo haya maceado. - -LISÍSTRATA. - -No lo macearás; porque si tú principias, otra querrá hacer otro tanto. - - * * * * * - -MUJER TERCERA. - -Divina Lucina, retrasa mi parto hasta que llegue a un lugar profano. - -LISÍSTRATA. - -¿Estás loca? - -MUJER TERCERA. - -Voy a parir de un momento a otro. - -LISÍSTRATA. - -¿Pero si ayer no estabas encinta? - -MUJER TERCERA. - -Pues hoy lo estoy. Déjame, Lisístrata, déjame salir en busca de la -comadre. - -LISÍSTRATA. - -¿Qué cuentos son esos? ¿Qué cosa dura tienes aquí? - -MUJER TERCERA. - -Un niño varón. - -LISÍSTRATA. - -¡Ca! si es de metal y hueca. Veámosla. ¡Oh, tiene gracia! ¿Traes el -casco de la diosa, y decías que estabas encinta? - -MUJER TERCERA. - -Sí, por Júpiter, lo estoy. - -LISÍSTRATA. - -¿Pues por qué traías esto? - -MUJER TERCERA. - -Para si me sobrevenía el parto en la ciudadela hacer con él un nido, -como las palomas. - -LISÍSTRATA. - -¿Qué dices? Esos son pretextos: la cosa está clara. ¿No esperarás aquí -el día de tu purificación?[677] - -MUJER TERCERA. - -No puedo dormir en la ciudadela desde que he visto la serpiente que la -guarda.[678] - - * * * * * - -MUJER CUARTA. - -Yo, infeliz de mí, me muero de fatiga: el grito incesante de las -lechuzas[679] no me deja conciliar el sueño. - -LISÍSTRATA. - -¡Desdichadas! Basta de fingidos terrores. Quizá echáis de menos a -vuestros maridos. ¿Creéis que ellos no os desean también? Yo sé que -pasan noches crueles. Pero, amigas mías, resistíos sin flaquear, y -tened aún un poco de paciencia: un oráculo nos pronostica el triunfo, -si no nos dividimos. Oídlo. - -CORO DE MUJERES. - -Sí, dinos el oráculo. - -LISÍSTRATA. - -Callad, pues. «Cuando las golondrinas, huyendo de las abubillas, se -reúnan en un lugar, y se abstengan de los machos, entonces concluirán -los males, y Júpiter tonante pondrá lo de abajo arriba...» - -CORO DE MUJERES - -¿Nosotras estaremos encima? - -LISÍSTRATA. - -«Pero si las divide la discordia, y las golondrinas huyen del sagrado -templo, no habrá otra ave más lasciva.» - -CORO DE MUJERES. - -El oráculo está claro. ¡Oh dioses! no hay que desalentarse. Entremos. -Vergonzoso sería, compañeras, el faltar al oráculo. - - * * * * * - -CORO DE VIEJOS. - -Quiero contaros una fábula que oí siendo niño. Es así: Había un joven -llamado Melanión,[680] que por odio al matrimonio se fue a un desierto; -vivía en las montañas; cazaba liebres, hacía lazos, y tenía un perro, -y jamás volvió a su casa, ¡tanto aborrecía a las mujeres!; y nosotros -también, que no somos menos discretos que Melanión. - -UN VIEJO. - -Vieja mía, quiero darte un beso... - -UNA MUJER. - -Llorarás, sin comer ajos. - -EL VIEJO. - -Y atizarte un puntapié. - -LA MUJER. - -Tu espesa barba es buen asidero. - -EL VIEJO. - -Mirónides era negro y velludo y el terror de todos sus enemigos, lo -mismo que Formión.[681] - -CORO DE MUJERES. - -También yo quiero contarte una fábula en respuesta a la de Melanión. -Había un tal Timón,[682] hombre intratable, inaccesible como si -estuviese erizado de espinas, un verdadero hijo de las Furias. El tal -Timón, lleno de odio, huyó de vosotros colmándoos de maldiciones. -¡Tanto aborrecía a los hombres! Sin embargo, era apasionadísimo por las -mujeres. - -UNA MUJER. - -¿Quieres que te sacuda un bofetón? - -UN VIEJO. - -No, no te tengo miedo. - -LA MUJER. - -Pues te daré un puntapié. - -EL VIEJO. - -Se te verá lo que no debe verse.[683] - -LA MUJER. - -No se verá nada sucio; aunque soy vieja, la luz de la lámpara me sirve -de depilatorio. - - * * * * * - -LISÍSTRATA. - -¡Eh! ¡Eh! Mujeres, acudid aprisa. - -MUJER PRIMERA. - -¿Qué ocurre? Di, ¿por qué esos gritos? - -LISÍSTRATA. - -Un hombre, un hombre se acerca enfurecido por la cólera de Venus. -¡Diosa reina de Chipre, Citera y Pafos, no te desvíes del principiado -camino! - -MUJER PRIMERA. - -¿Dónde está? ¿Quién es? - -LISÍSTRATA. - -Junto al templo de Ceres.[684] - -MUJER PRIMERA. - -En efecto, es un hombre. ¿Pero quién podrá ser? - -LISÍSTRATA. - -Mirad. ¿Le conocéis alguna de vosotras? - -MIRRINA. - -Yo le conozco: es mi marido Cinesias. - -LISÍSTRATA (_A Mirrina_). - -Procura mortificarle y enardecerle la sangre fingiéndole amor y desdén, -y concediéndole todo cuanto pida, menos lo que la copa[685] te prohíbe. - -MIRRINA. - -Pierde cuidado: eso corre de mi cuenta. - -LISÍSTRATA. - -Me quedo para ayudarte a engañarle y mortificarle. Vosotras, retiraos. - - * * * * * - -CINESIAS. - -¡Ay desdichado, qué horrible tormento![686] Se me figura que estoy -sobre la rueda. - -LISÍSTRATA. - -¿Quién está ahí, más acá de los centinelas? - -CINESIAS. - -Yo. - -LISÍSTRATA. - -¿Un hombre? - -CINESIAS. - -Sí, un hombre. - -LISÍSTRATA. - -¡Pronto, fuera de ahí! - -CINESIAS. - -¿Quién eres tú para despacharme? - -LISÍSTRATA. - -El centinela de día. - -CINESIAS. - -Por los dioses te lo pido, llama a Mirrina. - -LISÍSTRATA. - -¡Me gusta! ¿Que llame a Mirrina? Y tú, ¿quién eres? - -CINESIAS - -Su marido Cinesias Peónides. - -LISÍSTRATA. - -Salud, carísimo; tu nombre no nos es desconocido, porque a tu mujer -nunca se le cae de la boca; si coge un huevo o una manzana, dice -siempre: «Esto para mi Cinesias.» - -CINESIAS. - -¡Oh soberanos dioses! - -LISÍSTRATA. - -Así es, por Venus. Siempre que se habla de hombres, tu mujer suele -decir: «Todo es nada en comparación de mi Cinesias.» - -CINESIAS. - -Vamos, llámala. - -LISÍSTRATA. - -¿Me darás algo por el servicio? - -CINESIAS. - -Ya lo creo; y en seguida, si quieres: mira, te daré lo que tengo. - -LISÍSTRATA. - -Pues bajo a llamarla. - - * * * * * - -CINESIAS. - -Anda lista. La vida no tiene encanto para mí desde que abandonó el -hogar; entro en él con hastío; la casa me parece un desierto; todos los -manjares insípidos: ¡tal es mi pena! - -MIRRINA. - -¡Le amo, sí, le amo! Pero él no quiere corresponderme. No me obligues a -ir a verle. - -CINESIAS. - -¡Oh dulcísima Mirrinita! ¿Por qué haces eso? Baja, baja. - -MIRRINA. - -No lo creas. - -CINESIAS. - -¿Cómo, Mirrina, no bajarás llamándote yo? - -MIRRINA. - -Me llamas sin necesidad. - -CINESIAS. - -¿Sin necesidad, y estoy pereciendo? - -MIRRINA. - -Me voy. - -CINESIAS. - -No, por piedad: oye siquiera al niño. Vamos, hijo mío, ¿no llamas a tu -mamá? - -EL NIÑO. - -¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá![687] - -CINESIAS. - -Vamos, ¿qué haces? ¿No te compadeces de esta pobre criatura que hace -seis días está sin madre que le asee? - -MIRRINA. - -Él ya me da lástima, pero su padre es muy descuidado. - -CINESIAS. - -Baja, loquilla, por amor a tu hijo. - -MIRRINA. - -¡Ah! ¡Lo que es haberlo parido! Vamos, ya bajo: ¿qué remedio? - -CINESIAS. - -Me parece mucho más joven; ¡qué tierna es su mirada! Sin duda su desdén -y negativas enardecen mi amor. - -MIRRINA. - -Dulcísimo niño, hijo de un mal padre, y encanto de tu mamá, toma, toma -este beso. - -CINESIAS. - -¿Por qué haces eso, malvada, siguiendo el ejemplo de otras mujeres con -gran pena tuya y mía? - -MIRRINA. - -Quietas las manos. - -CINESIAS. - -Todo lo que hay en casa se está perdiendo. - -MIRRINA. - -Poco se me importa. - -CINESIAS. - -¿Se te importa poco que las gallinas desgarren tus telas? - -MIRRINA. - -Sí, por cierto. - -CINESIAS. - -¡Tanto tiempo como hace que no has celebrado las fiestas de Venus! ¿No -quieres venir? - -MIRRINA. - -No, mientras no hagáis la paz y concluyáis la guerra. - -CINESIAS. - -Bien; si te agrada, lo haremos. - -MIRRINA. - -Bien, si te agrada, volveré a casa; pero hasta entonces estoy -comprometida por un juramento. - -CINESIAS. - -Saltem aliquantisper mecum decumbe. - -MYRRHINA. - -Non sane: etsi non posse negari te a me amari. - -CINESIAS. - -Amas? cur ergo non decumbis, Myrrhinula? - -MYRRHINA. - -O ridende, num præsente puerulo? - -CINESIAS. - -Non hercle: sed tu, o Manes, fer eum domum. Ecce puerulus jam tibi hinc -amotus: tu vero non decumbes? - -MYRRHINA. - -Sed, o perdite, ubi id fieri potest? - -CINESIAS. - -Ad Panos sacellum percommode. - -MYRRHINA. - -At quomodo in arcem casta redire potero? - -CINESIAS. - -Facillume, in Clepsydra si laveris. - -MYRRHINA. - -Scilicet, o perdite, jurata pejerabo? - -CINESIAS. - -In caput meum vertat. De jurejurando ne sis sollicita. - -MYRRHINA. - -Agedum feram lectulum nobis. - -CINESIAS. - -Nequaquam: sufficit nobis humi cubare. - -MYRRHINA. - -Ita me Apollo juvet, ut ego te, quamvis turgentem libidine, non -reclinaverim humi. - -CINESIAS. - -Amat me valde, satis apparet, uxor. - -MYRRHINA. - -En, decumbe properans, et ego exuo vestes. At, perii, teges efferenda -est. - -CINESIAS. - -Quæ, malura, teges? Haud mihi quidem. - -MYRRHINA. - -Ita mihi Diana propitia sit: turpe enim est super loris cubare. - -CINESIAS. - -Sine deosculer te. - -MYRRHINA. - -En. - -CINESIAS. - -Papæ! Revertere huc ergo quam celeriter. - -MYRRHINA. - -En teges. Decumbe: jam exuo vestes. Sed, perii! cervical non habes. - -CINESIAS. - -At nihil opus est mihi. - -MYRRHINA. - -At ecastor mihi. - -CINESIAS. - -Profecto penis hicce uti Hercules hospitio excipietur. - -MYRRHINA. - -Surge, subsulta. - -CINESIAS. - -Jam omnia habeo. - -MYRRHINA. - -Itane omnia? - -CINESIAS. - -Agedum, o aurea. - -MYRRHINA. - -Jam strophium solvo: tu vero memento, ne, quam dedisti de pace ineunda, -fidem fallas. - -CINESIAS. - -Peream hercle prius. - -MYRRHINA. - -Sed lodicem non habes. - -CINESIAS. - -Nec hercle opus est: sed futuere volo. - -MYRRHINA. - -Ne sis sollicitus, et istud facies: cito enim redeo. - -CINESIAS. - -Stragulis perdet me hæc femina. - -MYRRHINA. - -Erigere. - -CINESIAS. - -At iste jamdudum erectus est. - -MYRRHINA. - -Vin’ ut te inungam? - -CINESIAS. - -Ne hoc Apollo sirit. - -MYRRHINA. - -Per Venerem, velis nolis, inungere. - -CINESIAS. - -Utinam, o supreme Jupiter, effusum fuisset istuc unguentum! - -MYRRHINA. - -Porrige manum, sume et inungere. - -CINESIAS. - -Istuc hercle unguentum minime et suave, nisi terendo bonum sit; nec -concubitum olet. - -MYRRHINA. - -Me miseram! Rhodium unguentum extuli. - -CINESIAS. - -Bonum est: mitte hoc, o fatua. - -MYRRHINA. - -Nugaris. - -CINESIAS. - -Qui illum dii omnes perduint, qui primus coxit unguentum! - -MYRRHINA. - -Cape hoc alabastrum. - -CINESIAS. - -Sed aliud habeo. At tu, o perdita, decumbe, et ne fer mihi quidquam. - -MYRRHINA. - -Istuc agam, ita me Diana amabit. Calceos igitur exuo. Sed, o carissime, -vide ut decernas aliquid de pace facienda. - -CINESIAS. - -Consulam. (_Myrrhina aufugit._) Perdidit me et attrivit mulier tum -aliis omnibus, tum quod me excoriatum relinquens abiit. Hei mihi! quid -faciam? quem futuam, postquam spe excidi potiundæ pulcherrimæ? quomodo -hancce educabo?[688] Ubi Cynalopex?[689] loca mihi mercede nutricem. - - * * * * * - -CHORUS SENUM. - -In maxumis malis, o infelix, et animi angore cruciaris; et me tui -miseret. Heu! heu! Quinam renes possint durare? quis animus? qui colei? -quis penis intentus, nec mane permolens aliquam? - -CINESIAS. - -¡Oh Júpiter, qué horribles convulsiones! - -CORO DE VIEJOS. - -¡Cómo se te ha burlado la más execrable y pérfida de las mujeres! - -CINESIAS. - -Di la más amada, la más dulcísima. - -CORO DE VIEJOS. - -¿Dulcísima? No, ¡cruel, muy cruel! ¡Oh Júpiter, envía una violenta -ráfaga que la levante como a paja ligera, y después de hacerla girar -arremolinada en los aires, la deje de repente en tierra y la clave... -donde yo me sé![690] - - * * * * * - -UN HERALDO. - -¿Dónde está el Senado ateniense? ¿Dónde están los pritáneos? Tengo que -comunicarles una noticia. - -EL MAGISTRADO. - -¿Eres un hombre o un Príapo?[691] - -EL HERALDO. - -¡Soy un heraldo, imbécil! Te lo juro por Cástor y Pólux; vengo de -Esparta para hacer la paz. - -EL MAGISTRADO. - -¿Trayendo una lanza escondida? - -EL HERALDO. - -No hay tal. - -EL MAGISTRADO. - -¿Adónde te vuelves? ¿Por qué te estiras la túnica? ¿Te has excoriado de -tanto andar? - -EL HERALDO. - -Este hombre es un idiota - -EL MAGISTRADO. - -Tu porte es indecentísimo.[692] - -EL HERALDO. - -Te digo que no, y basta de bromas. - -EL MAGISTRADO. - -¿Qué traes ahí? - -EL HERALDO. - -Una escítala[693] lacedemonia. - -EL MAGISTRADO. - -Pase por escítala; pero dime la verdad; mira que lo sé todo: ¿cómo -andan las cosas en Lacedemonia? - -EL HERALDO. - -Mal; todas en el aire, lo mismo las de Lacedemonia que las de los -aliados. Pelene[694] nos es indispensable. - -EL MAGISTRADO. - -¿Cuál es la causa de esa deplorable situación? ¿Quizá Pan[695] -irritado...? - -EL HERALDO. - -No, Lámpito, según creo, fue la que principió; y en seguida, a un -tiempo y unánimes, todas las espartanas se han separado de sus maridos. - -EL MAGISTRADO. - -¿Y qué tal lo pasáis? - -EL HERALDO. - -Horriblemente; andamos encorvados por las calles, como si lleváramos -linternas. Las mujeres han resuelto no permitirnos la menor caricia, -hasta que por unánime consentimiento hagamos la paz con toda la Grecia. - -EL MAGISTRADO. - -Es una conspiración tramada por las mujeres de todos los países. Ahora -lo comprendo. Vete cuanto antes, y di a los lacedemonios que manden -embajadores con plenos poderes para tratar de la paz. Yo voy a decir al -Senado que os envíe otros; me bastará para persuadirle el hacerle ver -nuestra situación. - -EL HERALDO. - -Voy volando: tu idea es excelente. - - * * * * * - -CORO DE VIEJOS. - -No hay bestia feroz, ni incendio más indomable que la mujer. La pantera -es menos desvergonzada. - -CORO DE MUJERES. - -Si sabes eso, ¿por qué te obstinas en hacerme la guerra, pudiendo, gran -bribón, ser amigo mío? - -CORO DE VIEJOS. - -No, jamás dejaré de aborrecer a las mujeres. - -CORO DE MUJERES. - -Como quieras; mas por de pronto no puedo consentir que estés desnudo. -¡Si vieras lo ridículo que estás! Vamos, voy a ponerte esta túnica. - -CORO DE VIEJOS. - -En eso tenéis razón, por vida mía; me la quité en aquel arrebato de -cólera. - -CORO DE MUJERES. - -Ahora siquiera tienes facha de hombre, y no haces reír. Si no me -hubieras enojado tanto, te sacaría también un animalito que tienes en -el ojo. - -CORO DE VIEJOS. - -Sin duda era eso lo que me mortificaba. Toma este anillo; saca el -insecto y enséñamelo. Me pica en el ojo hace un buen rato. - -CORO DE MUJERES. - -Lo haré, aunque eres el hombre más gruñón... ¡Oh Júpiter, qué enorme -mosquito! ¿Lo ves? Debe ser de Tricoriso.[696] - -CORO DE VIEJOS. - -¡Ah, qué alivio te debo! Me estaba abriendo un pozo; así es que en -cuanto lo has sacado, me fluyen lágrimas en abundancia. - -CORO DE MUJERES. - -Aunque eres muy bribón, yo te las enjugaré, y además te daré un beso. - -CORO DE VIEJOS. - -No me beses. - -CORO DE MUJERES. - -Quieras o no. - -CORO DE VIEJOS. - -¡Mala peste os lleve! ¿Habrase visto qué zalameras son? Con razón se -dice: «Ni con esas perversas, ni sin esas perversas.» Pero hagamos -las paces, y convengamos en no causarnos en adelante ningún mal; ni -nosotros a vosotras, ni vosotras a nosotros. Sancionemos nuestra -amistad, uniendo nuestros cantos. - - * * * * * - -CORO DE MUJERES. - -No pretendemos, ciudadanos, hablar mal de ninguno de vosotros; al -contrario, os deseamos y haremos todo género de beneficios; que para -males, los presentes bastan.[697] Acuda a nosotras todo hombre o mujer -que necesite dinero, y recibirá tres minas; pues adentro hay oro -en abundancia, y nosotras también tenemos bolsa. Y si la paz llega -a hacerse, nadie tendrá que devolver la cantidad recibida. Hemos -convidado a cenar a unos caristios,[698] personas buenas y valientes; -tenemos puches y un lechoncillo, recientemente inmolado, cuya carne -será tierna y sabrosa. Venid, pues, hoy a mi morada, y venid pronto, -después del baño, vosotros y vuestros hijos; entrad sin preguntar por -nadie; seguid todo derecho, como en vuestra casa, sin reparo alguno; -porque la puerta estará... cerrada. - - * * * * * - -CORO DE VIEJOS. - -Allí vienen los embajadores espartanos, pisándose las barbas; parece -que traen una gamella colgada a la cintura. - -¡Salud, en primer lugar, lacedemonios! Y en seguida, decidnos qué tal -os encontráis. - -UN LACEDEMONIO. - -¿Qué necesidad hay de largos discursos? Mirad y ved. - -CORO DE VIEJOS. - -¡Oh! El mal toma serias proporciones y va cada vez a peor. - -EL LACEDEMONIO. - -Es indecible. ¿A qué hablar más? Venga cualquiera, y ajustemos la paz a -cualquier precio. - -CORO DE VIEJOS. - -Atqui et istos conspicor indigenas, tamquam luctatores a ventre -rejicientes vestes, ita ut athleticum quid hic morbus videatur. - -ATHENIENSIS. - -Quis indicet nobis Lysistratam, ubi sit? nam viri adsumus et nos -hujuscemodi. - -CHORUS SENUM. - -Et alter hic morbus alteri congruit. Numquid mane tentigo vos capit? - -ATHENIENSIS. - -Immo hercle perimus, dum hoc experimur. Quare, nisi pacem inter nos -quis ocius conciliet, fieri non poterit, quin Clisthenem futuamus. - -CHORUS SENUM. - -Si sapitis, vestes sumetis, ut nequis eorum, qui Hermos truncant, vos -videat. - -ATHENIENSIS. - -Recte, ita me Jupiter amet, autumas. - -LACO. - -Ita me Castores, recte omnino. Agedum amiciamur. - -ATHENIENSIS. - -Salvete, o Lacones: turpe est, quod nobis accidit. - -LACO. - -O carissime, male utique nobis fuisset, si vidissent isti viri mentulas -nostras erectas. - -EL ATENIENSE. - -Ea, lacedemonios, hablemos con franqueza. ¿A qué habéis venido? - -EL LACEDEMONIO. - -A tratar de la paz. - -EL ATENIENSE. - -Muy bien, nosotros a lo mismo. ¿Mas por qué no llamamos a Lisístrata? -Es la única que puede arreglarnos. - -EL LACEDEMONIO. - -Bueno, y si quieres también a Lisístrato.[699] - -CORO DE VIEJOS. - -Es inútil llamarla; sin duda os ha oído, y sale. - -¡Salud, mujer esforzadísima! Llegó la ocasión de mostrarte valiente -o tímida, buena o mala, severa o indulgente, sencilla o astuta. Los -principales griegos, seducidos por tus encantos, se confían a ti, y -esperan que des fin a sus agravios. - -LISÍSTRATA. - -No es cosa difícil, mientras su situación no les arrastre a excesos -nefandos. Pronto lo sabré. ¿Dónde está la Paz?[700] Tráeme primero a -los lacedemonios, cogiéndoles de la mano, sin dureza ni altivez, y -sin aquella grosería con la cual les recibían nuestros esposos;[701] -al contrario, muéstrales esa afabilidad, adorno de la mujer. Si se -niegan a darte la mano, cógelos por otra parte.[702] Tráeme asimismo -a los atenienses, cogiéndoles por donde quieran. — Lacedemonios, -colocaos junto a mí; vosotros, atenienses, a este lado; ahora prestadme -atención. No soy más que una mujer, pero tengo sentido común; la -naturaleza me dotó de un criterio claro, que las lecciones de mi padre -y de otros ancianos acertaron a desenvolver. Quiero principiar por -echaros en rostro faltas comunes a entrambos y censurables con sobra de -razón. Vosotros que en Olimpia, en las Termópilas, en Delfos (¡cuántos -lugares pudiera citar si quisiera extenderme!) rociáis los mismos -altares con igual agua lustral, y formáis una sola familia ante los -bárbaros enemigos, arruináis ahora con desoladora guerra la Grecia y -sus ciudades. Esto es lo primero que tenía que deciros. - -EL ATENIENSE. - -Y a mi me mata el deseo. - -LISÍSTRATA. - -Ahora, lacedemonios, me dirijo a vosotros en particular. ¿No os -acordáis de cuando el espartano Periclides[703] llegó suplicante al -pie de nuestras aras, pálido, vestido de púrpura,[704] pidiendo a los -atenienses tropas auxiliares? Porque entonces la Mesenia os apuraba, -y Neptuno estremecía vuestra tierra.[705] Cimón partió con cuatro -mil soldados, y salvó a Lacedemonia. ¡Y después de tales beneficios -devastáis los campos de vuestros libertadores! - -EL ATENIENSE. - -Sí, Lisístrata, obraron mal. - -EL LACEDEMONIO. - -Obramos mal: pero es indecible la belleza de esto.[706] - -LISÍSTRATA. - -¿Creéis, atenienses, que os voy a absolver de toda culpa? ¿No recordáis -que también los lacedemonios, cuando vestíais la túnica de esclavos, -vinieron en armas, mataron gran número de tesalios y de amigos y -partidarios de Hipias, y fueron los únicos que en aquel memorable día -os devolvieron la libertad y cambiaron vuestra túnica servil por el -manto de ciudadanos?[707] - -EL LACEDEMONIO. - -No he visto mujer más hermosa. - -EL ATENIENSE. - -Yo tampoco. - -LISÍSTRATA. - -Debiéndoos mutuamente tantos y tan preclaros beneficios, ¿por qué os -hacéis la guerra, y no desistís de vuestros rencores? ¿Por qué no os -reconciliáis? Decid: ¿quién os lo impide? - -EL LACEDEMONIO. - -Nosotros ya queremos, si se nos devuelve nuestro baluarte. - -LISÍSTRATA. - -¿Cuál?, amigo. - -EL LACEDEMONIO. - -Pilos, que reclamamos y apetecemos hace tiempo. - -EL ATENIENSE. - -¡Por Neptuno! Nunca lo conseguiréis. - -LISÍSTRATA. - -Cedédselo, amigos míos. - -EL ATENIENSE. - -Entonces, ¿dónde promoveremos alborotos? - -LISÍSTRATA. - -Exigid otra plaza en cambio. - -EL ATENIENSE. - -Bueno, dadnos Equinonte, el golfo Maliense que la baña, y los muros de -Mégara, parecidos a dos piernas. - -EL LACEDEMONIO. - -No, querido mío, no todo eso. - -LISÍSTRATA. - -Conveníos, no disputéis por dos piernas. - -EL ATENIENSE. - -Yo estoy deseando desnudarme, y arar mis tierras. - -EL LACEDEMONIO. - -Y yo abonarlas primero.[708] - -LISÍSTRATA. - -En cuanto se ajuste la paz haréis todo eso. Si la deseáis, deliberad -sobre el asunto, y partid a comunicar vuestra resolución a los aliados. - -EL ATENIENSE. - -¿A qué aliados, amiga mía? Nuestra situación es insostenible. ¿Crees -que a nuestros aliados no les pasará lo mismo? - -EL LACEDEMONIO. - -A los míos, sí. - -EL ATENIENSE. - -Pues no digo nada a los caristios.[709] - -LISÍSTRATA. - -Perfectamente. Ahora purificaos para que las mujeres os recibamos en la -ciudadela, y vaciemos en obsequio vuestro nuestras cestas. Juraos mutua -fidelidad; después cada uno recobrará su esposa, y se marchará con ella. - -EL ATENIENSE. - -Vamos aprisa. - -EL LACEDEMONIO. - -Llévame adonde quieras. - -EL ATENIENSE. - -Sí, sí, volando. - - * * * * * - -CORO DE MUJERES. - -Tapices bordados, túnicas preciosas, vestidos rozagantes, vasos de -oro, todo cuanto tengo os lo ofrezco de buena voluntad para que lo -lleven vuestros hijos, o vuestra hija, si llega a ser canéfora. A todos -os digo que dispongáis de mis riquezas y cojáis en mi casa cuanto os -agrade: de todo, por bien sellado que se encuentre, podéis apoderaros -rompiendo su cerradura. Mas por mucho que miréis no veréis nada, a -menos de que vuestros ojos sean más perspicaces que los míos. El que -no tenga comida para sus esclavos o numerosa prole, encontrará en mi -casa trigo molido y un enorme pan de un quénice. Todos los pobres -pueden acudir a mí con sacos y alforjas para recibir granos. Manes, mi -esclavo, se lo dará. Sin embargo, que nadie se acerque a mi puerta; -cuidado con el perro. - - * * * * * - -UN CURIOSO. - -Abre la puerta. - -UN CRIADO. - -Retírate. ¿Qué hacéis vosotros ahí? ¿Queréis que os abrase con esta -lámpara? ¡Qué gente tan molesta! - -EL CURIOSO. - -No me retiraré. - -EL CRIADO. - -Bueno, ya que os empeñáis, nos aguantaremos aquí. - -EL CURIOSO. - -Y nosotros nos aguantaremos contigo. - -EL CRIADO. - -¡Ah! ¿No os vais? Vuestros cabellos lo pagarán, y después pondréis el -grito en el cielo. ¿No os vais para que los lacedemonios se marchen en -paz después del festín? - - * * * * * - -EL ATENIENSE. - -Nunca he visto un banquete semejante. Los lacedemonios estaban -encantadores; y nosotros, después de beber, discretísimos. - -CORO DE VIEJOS. - -Tienes razón, porque en ayunas desvariamos. Por lo cual, si los -atenienses me creyesen, deberíamos de ir siempre beodos a todas las -embajadas. ¿Entramos sin beber en Lacedemonia? Pues ya solo buscamos -motivos de discordia: no oímos lo que se nos dice: lo que no se -nos dice nos inspira sospechas; y al dar cuenta de lo ocurrido -desnaturalizamos los hechos. Pero hoy estábamos de tan buen talante -que, si hubiesen cantado el escolio de Telamón[710] en vez del de -Clitágora, hubiéramos aplaudido, dispuestos al perjurio. - -EL CRIADO. - -¿Ya vuelven otra vez? Largo de aquí, grandísimos desollados. - -EL CURIOSO. - -Por fin salen los convidados. - - * * * * * - -EL LACEDEMONIO. - -Queridísimo amigo, coge las flautas para que yo baile y cante en honor -de los atenienses y de nosotros mismos. - -EL ATENIENSE. - -Sí, coge las flautas, por todos los dioses; nada me divertirá tanto -como el verte bailar. - -CORO DE LACEDEMONIOS. - -Inspira, oh Mnemósine,[711] a estos jóvenes y a mi Musa, sabedora -de nuestras ilustres hazañas y de las de los atenienses, que junto -a Artemisio[712] con ímpetu de dioses se lanzaron sobre los bajeles -enemigos y derrotaron a los Medas. Leónidas nos llevaba como jabalíes -que han aguzado sus colmillos; copiosa espuma cubría nuestros labios, -y corría por todo nuestro cuerpo. Porque los persas eran numerosos -como las arenas del mar. ¡Cazadora Diana, señora de las selvas, virgen -celestial, ven y patrocina nuestra alianza! ¡Que en adelante nos ligue -una amistad fraternal, jamás rota por la perfidia! ¡Senos propicia, -doncella cazadora! - -LISÍSTRATA. - -Ea, ya que todo lo demás ha terminado tan felizmente, lacedemonios, -llevaos vuestras mujeres; y vosotros, atenienses, las vuestras; que -el esposo esté junto a su esposa y la esposa junto a su esposo; y en -celebridad de tan feliz suceso, dancemos en honor de los dioses y -evitemos las reincidencias. - -CORO DE ATENIENSES. - -¡Que se presente el coro! ¡Que aparezcan las Gracias! Invocad a Diana, -invocad a su hermano, al benéfico Peán, director de las danzas; invocad -al dios de Nisa,[713] cuyos ojos centellean al fijarse en las Ménades; -invocad a Júpiter, el de coruscante rayo, a su veneranda esposa y a -todas las deidades, eternos testigos de esta paz ajustada bajo los -auspicios de Venus. ¡Io! ¡Io! Peán ¡Bailad! ¡Io! ¡Io! Saltad como para -celebrar una victoria. ¡Evoé! ¡Evoé! Lacedemonio, entona un nuevo canto. - -CORO DE LACEDEMONIOS. - -Desciende otra vez del amable Taigeto, Musa lacedemonia, y ven a -celebrar conmigo al Amicleo[714] Apolo, a Minerva Calcieca[715] -y a los fuertes Tindáridas[716] que se ejercitan en la margen del -Eurotas.[717] - -¡Oh!, ven, tiende hacia mí tu rápido vuelo, y cantemos a Esparta, -amante de los sagrados coros y gallardas danzas que junto al Eurotas -ejecutan sus doncellas, saltando con la agilidad de jóvenes corceles, -hiriendo el suelo con ligero pie, y, a modo de tirsíferas bacantes, -soltando al viento la destrenzada cabellera. La casta hija de Leda[718] -las precede radiante de hermosura. Ea, sujeta con una cinta tus -flotantes cabellos y salta como ligera cierva; arranca esos aplausos -que animan los coros, y celebra a Palas, la más fuerte y guerrera de -las diosas. - - -FIN DE LISÍSTRATA. - - - - -ÍNDICE - - - Páginas. - - Las Avispas. 1 - - La Paz. 105 - - Las Aves. 195 - - Lisístrata. 313 - - - - -NOTAS - - -[1] _República ateniense_, III. - -[2] V. ARISTÓFANES, _Los Acarnienses, parábasis_. - -[3] _Apología de Sócrates_. - -[4] _Comédies d’Aristophane_, t. I, pág. 206. - -[5] Es decir, trata de dormirse. - -[6] Parece extraño que Sosias que acaba de despertar a su camarada, -trate de imitarle. Pero esta contradicción se explica perfectamente, -conocido el carácter de no dárseles nada por nada, que Aristófanes -suele presentar en los esclavos de sus piezas. - -[7] Nombre de los sacerdotes de Cibeles. Al celebrar los misterios de -la diosa, entrechocaban sus armas, batían estrepitosamente los tambores -y se herían hasta derramar sangre en medio del mayor frenesí. - -[8] Sobrenombre de Baco. De modo que hablando en plata, el sueño de -Sosias es producido por el vino. - -[9] La palabra ἀσπίς, significa _escudo_ y _serpiente_. - -[10] Cleónimo arrojó su escudo en una batalla. - -[11] Los convidados solían proponerse de sobremesa enigmas y cuestiones -para entretenerse. - -[12] Este era el distintivo de los jueces. - -[13] Cleón. - -[14] Alusión al oficio de curtidor de Cleón. - -[15] Hay en griego un equívoco intraducibie, basado en la casi absoluta -semejanza de las palabras que significan _grasa_ y _pueblo_. Ya lo -hicimos observar en la nota al verso 953 de _Los Caballeros_. - -[16] Vid. _Los Acarnienses_, 134-166; _Los Caballeros_, 608; _Las -Nubes_, 399. - -[17] Alcibíades era algo tartajoso y no podía pronunciar bien la _r_, -convirtiéndola en _l_. - -[18] Κόραξ, _cuervo_, al transformarse la _l_ en _r_, significa en -griego _adulador_. - -[19] Esta frase ya hemos visto que equivalía a la nuestra «irse al -diablo» o «al infierno.» - -[20] Los Megarenses eran de gusto poco delicado en sus diversiones, -y sus poetas cómicos empleaban para hacerles reír medios vulgares -y groseros. Esto, a pesar de que según la opinión de ARISTÓTELES -(_Poética_, III), la comedia principió a cultivarse en Mégara. - -[21] Aristófanes indica alguno de los recursos de mala ley empleados -por los poetas vulgares. En el _Pluto_, v. 797, vuelve a aludir a esta -costumbre de arrojar a los espectadores nueces y golosinas. - -[22] La glotonería de Hércules era un tema inagotable para los cómicos -griegos. En la _Lisístrata_, _Las Aves_ y _Las Ranas_, Aristófanes la -hace también objeto de sus burlas. - -[23] Lo fue en _Los Acarnienses_, y Aristófanes volvió a la carga en -_Las Fiestas de Ceres_, _Las Ranas_, etc. - -[24] Harto asendereado quedó en _Los Caballeros_. - -[25] Aristófanes vuelve a citar a este _Aminias_ en el verso 1267 de -esta comedia, pero llamándole hijo de Selo; sin embargo, parece que -ambas personas son una misma, porque llamábase así a todo hombre pobre -y vanidoso, por concurrir estas circunstancias en Esquines, hijo de -aquel. - -[26] Se ignora si era un comediante, un tabernero o un borracho. - -[27] Ateniense supersticioso. - -[28] Del nombre de un demo del Ática. - -[29] Exclamación ordinaria de Sócrates. - -[30] Filóxeno significa _amigo de la hospitalidad_. - -[31] Lit.: es _fileliasta como nadie_. - -[32] Reloj de agua, que servía para medir el tiempo concedido a los -oradores y abogados para sus arengas y defensas. - -[33] Se votaba por medio de piedrecitas. - -[34] Δῆμος (_Demo_); κημός (_urna_). _Demo_ era un hermoso joven (V. -PLATÓN, _Gorgias_). Éupolis habla de él también en sus comedias. -Las muchas inscripciones de su nombre que en las paredes se leían, -atestiguaban el gran efecto que su hermosura causaba. Era costumbre -escribir el nombre del ser amado en los muros, puertas y otros objetos, -como ya vimos en _Los Acarnienses_, v. 141. En la _Antología_, aluden a -este uso muchos epigramas. Véase uno de Petronio: - - Al plantar los perales y manzanos, - Grabé tu amado nombre en la corteza, - Crecen ellos, se cubren de inscripciones, - Y con ellos mi amor crece y se aumenta. - - -[35] Este chiste ha sido imitado por Plauto y Racine: - - Obtrunco gallum, furem manifestarium, - Credo ædepol illi mercedem gallo pollicitos coquos, - Si id palam fecisset. - (_Aulularia_; III, 4, 10.) - - Il fit couper la tête à son coq, de colère, - Pour l’avoir éveillé plus tard qu’à l’ordinaire. - Il disait qu’un plaideur dont l’affaire allait mal, - Avait graissé la patte à ce pauvre animal. - (_Les Plaideurs_, Acto I, esc. 1.ª) - - -[36] Para condenar se trazaba sobre una tablilla cubierta de cera una -línea larga. - -[37] Parodia de la _Estenebea_, de Eurípides. - -[38] Sobre esta costumbre véase el _Pluto_, v. 411 y siguientes. - -[39] _Filocleón_ significa _amigo de Cleón_, porque este demagogo tenía -gran partido entre la gente que constituía los tribunales, por el -trióbolo que les hacía pagar. - -[40] _Bdelicleón_, significa que _detesta a Cleón_: de suerte que la -lucha entre ambos personajes representa perfectamente la que entonces -sostenían en Atenas el famoso demagogo Cleón, apoyado por el pueblo -mediante el trióbolo, y el partido aristocrático. - -[41] El humo producido por la leña de higuera es, según el Escoliasta, -de los más irritantes y molestos, lo cual pinta bien el carácter -intratable de Filocleón. Además, en el hecho de mencionar esa especie -de combustible, hay una alusión a los _sicofantas_ o delatores, nombre -en cuya composición entra la raíz del de higuera. - -[42] Καπνίας. Este sobrenombre se le dio a Ecfántides, poeta cómico -contemporáneo de Cratino, por la oscuridad de su estilo y el embrollo -de sus argumentos. - -[43] Ateniense de mala fama, condenado muchas veces. Parece que después -de la representación de _Las Avispas_, llegó a ser uno de los treinta -tiranos. - -[44] Sin condenarle. - -[45] Día de mercado. - -[46] Parodia del episodio del Cíclope en la _Odisea_, Canto IX. Con -este asunto se compusieron varios dramas satíricos, de los cuales solo -se ha conservado _El Cíclope_ de Eurípides, cuya primera traducción al -castellano estamos publicando en _El Ateneo_ de Vitoria. - -[47] Expresión proverbial para indicar personas que disputan sobre -cualquier necedad. Del texto de Aristófanes puede deducirse tal vez que -el célebre cuento de Demóstenes del litigio sobre la sombra del asno no -fue invención del elocuente orador, bastante posterior al poeta. - -[48] Es decir, su herencia. - -[49] Ciudad de Tracia, que por influencia de Brásidas se rebeló contra -Atenas, uno o dos años antes de la representación de _Las Avispas_. -Los atenienses la sitiaron y la desmantelaron para que no volviese a -inquietarles en lo sucesivo (V. TUCÍDIDES, IV, 120, 130, 131; V, 18, -32). - -[50] Antiguo poeta trágico, que floreció en 512 antes de -Jesucristo. Para elogiarle Aristófanes forja la enorme palabra -ἀρχαιομελισιδωνοφρυνιχήρατα. - -[51] Alusión al traje con que van a presentarse los jueces. - -[52] Aldea del Ática. - -[53] General ateniense que mandó la escuadra enviada a Sicilia en -auxilio de los Leontinos (TUCÍDIDES, III, 86). Fue reemplazado por -Sófocles y Pitodoro, y tuvo que dar cuenta de su conducta. La intención -de Aristófanes es la de revelar las infames calumnias con que Cleón -perseguía a sus enemigos políticos. - -[54] Alusión a la provisión ordinaria de los soldados. (V. _Los -Acarnienses_.) - -[55] Como aún no ha amanecido, los niños les preceden con linternas. - -[56] Es decir: intentas un imposible. - -[57] El hecho a que alude Aristófanes es el siguiente: Los atenienses, -aliados de los milesios, atacaron a Samos y establecieron en ella el -gobierno democrático. Los de Samos, para sacudir el yugo de Atenas, -entraron en negociaciones secretas con los persas, que fueron reveladas -por un tal Caristión. Los atenienses se apoderaron de la ciudad y -destruyeron sus murallas (V. TUCÍD., I, 115, 592; DIOD. SIC., XII, 27, -199; PLUT., _Vida de Pericles_.) - -[58] Quizá aluda a Cleón, que murió el año siguiente delante de -Anfípolis. - -[59] Es decir, el suicidio, arrojándose al mar. Hele, al atravesar -los aires sobre el vellocino de oro, se espantó del ruido de las olas -al atravesar el mar, y cayó en el estrecho que recibió el nombre de -_Helesponto_. Hay en el texto una alusión a Píndaro. - -[60] Tomado del _Teseo_ de Eurípides. Estas palabras las decían los -jóvenes enviados a servir de pasto al Minotauro, entre los cuales se -hallaba Hipólito, hijo de Teseo. - -[61] Este apóstrofe se dirige al saco donde había de llevar a su casa, -de regreso del tribunal, los víveres comprados con su salario de juez. - -[62] En las _Suplicantes_ de Esquilo (v. 779) hay una imprecación -idéntica que Aristófanes parece parodiar: - - Μέλας γενοίμαν καπνός. - -[63] _Proxénides_ y el _hijo de Selo_ (Esquines) eran dos hábiles -charlatanes capaces con su locuacidad de salir de los trances más -apurados. - -[64] Hay una laguna en el texto, que se ha tratado de llenar con una -frase cuya traducción es «porque dices sin rebozo la verdad sobre las -naves.» - -[65] Para emitir su voto. - -[66] Alusión a la _Hécuba_ de Eurípides, donde la madre de Héctor -recuerda el día en que Ulises penetró en Troya como espía. - -[67] El Escoliasta cree que Aristófanes alude a la toma de Naxos por -Pisístrato; pero es más probable que se refiera a la del tiempo de -Cimón, cincuenta años antes de la representación de _Las Avispas_, pues -así era posible la aventura de Filocleón. - -[68] Sobrenombre de Diana. - -[69] Ceres y Proserpina. La profanación de sus misterios era una de las -acusaciones más frecuentes y graves en Atenas. - -[70] Adivino, amigo de Nicias, acusado de robo al erario público, -orador furibundo censurado como tal por Frínico (en el _Saturno_), -Éupolis, Teléclides y Amipsias. (V. _Los Caballeros_, 1085; _Las Aves_, -989.) - -[71] Apolo y Júpiter eran los dioses tutelares de Atenas; pero -Aristófanes supone que lo es Lico, hijo de Pandión, cuya estatua se -elevaba junto al sitio donde se pagaba a los jueces el trióbolo. - -[72] Lit.: _nec mingam nec ventrem exonerabo cum strepitu_. - -[73] Sin duda echan mano de la rama que era costumbre colgar delante de -las puertas. - -[74] Nombres de amigos de Filocleón. - -[75] Véase la nota al verso 134 de _Los Acarnienses_. - -[76] Nombres de esclavos. - -[77] Lit.: «He oído muchas veces en el fuego los estallidos de las -hojas de higuera.» Proverbio equivalente al castellano, y empleado por -Bdelicleón para manifestar que no le asustan las amenazas del Coro. - -[78] Fundador de Atenas. Su cuerpo terminaba en cola de dragón, lo cual -parece significar lo mucho que hizo progresar a los hombres suavizando -sus costumbres, salvajes hasta él. - -[79] En vez de decir a amasar cuatro panes por _quénice_. Esta palabra -designa una medida de capacidad y los cepos en que se aprisionaba a los -esclavos. - -[80] Medio empleado para alejarlas. Virgilio hablando de las abejas -(_Georg._ IV, 230) dice: «_Fumos pretende sequaces_.» - -[81] _Selarcio_ en lugar de _Selos_. Véase la nota del verso 324 de -esta misma comedia. - -[82] Poeta trágico, cuyos versos eran muy duros, a lo cual parece -aludir la frase de Aristófanes. - -[83] General lacedemonio. Murió al año siguiente de la representación -de _Las Avispas_ en el mismo combate que Cleón. - -[84] Los lacedemonios, enemigos de los atenienses, se dejaban crecer la -barba. - -[85] Lit.: «Pues aún no estás en el apio ni en el camino.» El apio -servía para marcar los bordes de las sendas en los jardines. El -proverbio se aplicaba a los que aún no estaban más que al principio de -un grave negocio. - -[86] Las acusaciones de aspirar a la restauración de la tiranía eran -frecuentes en Atenas. - -[87] Tan delicado gusto despertaba sus sospechas. - -[88] Poeta trágico, gran gastrónomo, citado en _Los Acarnienses_ (v. -887). - -[89] Flechazo a la manía de los atenienses por los procesos. - -[90] Los demagogos y oradores. - -[91] Véase la nota al verso 106 de _Los Caballeros_. - -[92] El coro continúa la interrumpida frase de Filocleón. - -[93] Designábanse con el nombre de _talóforos_ los ancianos que -llevaban ramas de olivo en las grandes Panateneas, y también los que -solo servían para esta función. - -[94] Este Esopo no es el célebre fabulista, sino el autor cómico muy en -boga entonces. - -[95] Se reproduce el equívoco de _Los Acarnienses_, 470 y siguientes. - -[96] Al ser inscritos en el registro de ciudadanos, se sometía a los -niños a una inspección de su sexo. - -[97] Célebre actor trágico. - -[98] Tragedia de Esquilo en que Eagro hacía el papel principal. - -[99] Costumbres de los flautistas. - -[100] Se cubría el sello con la valva de un molusco para conservarlo -mejor. - -[101] Orador de mala reputación. (Véase _Los Acarnienses_, 710.) - -[102] El mismo citado varias veces. - -[103] Vil adulador. - -[104] Costumbre que también se observa en el _Nuevo testamento_. - -[105] Aristófanes alude varias veces a esta costumbre de llevar monedas -en la boca. - -[106] Su salario de juez. - -[107] Ὄνος significa _vasija_ y _asno_; de aquí un juego de palabras -intraducibie. Literalmente traducido este pasaje, es: _Tum si mihi -vinum sitienti non infuderis, asinum huc adtuli vino plenum;... ille -autem hians rudit et contra tuum turbinem grande et horrendum pedit._ - -[108] Frase proverbial para indicar el abandono de un pleito. - -[109] Es decir, viejo estúpido. - -[110] Por el delito de homicidio. - -[111] Artaud (_Comédies d’Aristophane, traduites du Grec_, t. I.) -formaliza esta cuenta del modo siguiente, teniendo presente que cada -juez recibía tres óbolos diarios: - -6000 jueces, a tres óbolos al día, hacen: 540.000 óbolos al mes. - -Valiendo seis óbolos cada dracma, son: 90.000 dracmas, id. - -Valiendo 100 dracmas cada mina son: 900 minas, id. - -Valiendo 60 minas cada talento son: 15 talentos, id. - -De suerte que cada año de 10 meses, -porque los otros dos estaban cerrados -los tribunales, el sueldo de los jueces -asciende a: 150 talentos. - -[112] El total de las rentas ascendía a 2000 talentos, cuya décima -parte son 200; y el sueldo de los jueces solo importaba 150. - -[113] Músico derrochador, que se había arruinado con sus prodigalidades. - -[114] Los συνήγοροι recibían un dracma diario cuando estaban encargados -de alguna defensa. Constituían una especie de magistratura anual, -compuesta de diez ciudadanos elegidos a suerte. - -[115] Algunos entienden que este número determinado está por otro -indeterminado. - -[116] Demóstenes calcula también en 20.000 los habitantes de Atenas; -Aristófanes en _Las Junteras_, v. 1127, lo hace ascender a 30.000, pero -incluyendo los habitantes extranjeros. - -[117] Lit.: _calostro et lac decoctum_. Llamábase _calostro_ la primera -leche de las reses recién paridas. - -[118] Parodia del verso 629 de la _Andrómaca_ de Eurípides. - -[119] _Quae penem ei lumbosque fricabit._ - -[120] Verso del _Belerofonte_ de Eurípides. - -[121] RACINE (_Les Plaideurs_, act. II, esc. XIII) pone en boca de -Leandro igual proposición: - - Si pour vous, sans juger, la vie est un supplice, - Si vous êtes pressé de rendre la justice, - Il ne faut point sortir pour cela de chez vous: - Exercez le talent, et jugez parmi nous. - -[122] De los nueve arcontes, seis se llamaban tesmotetas, y presidían -los tribunales de justicia. - -[123] Exacerbado por la pesadez del abogado. - -[124] Citado en _Los Acarnienses_, v. 854; y en _Los Caballeros_, v. -1165. - -[125] Como el dracma valía seis óbolos, solía darse uno para cada dos -jueces. - -[126] _Si mingere velis._ - -[127] Véase la nota al verso 389 de esta comedia. - -[128] Alusión a la cobardía de Cleónimo, que huyó arrojando las armas. - -[129] Nombre de una esclava. - -[130] Con el perro _Labes_ se alude a Laques, de quien antes se ha -hecho mención. Aristófanes parece acusarle de haberse dejado ganar por -los sicilianos. - -[131] La trae para que sirva de balaustrada al tribunal. - -[132] Frase proverbial como la de: _Ab Jove principium_. - -[133] Ante las puertas de las casas se colocaban altares, columnas o -conos en honor de Apolo, llamado _Agieo_, Ἀγυιεύς, _que preside las -calles_. - -[134] Otras ediciones ponen la acusación en boca de Jantias. - -[135] Aristófanes observa en toda esta escena las fórmulas forenses. - -[136] Cidatene era una aldea o demo del Ática. - -[137] En otras ediciones Sosias hace el papel de heraldo. - -[138] Hay en todo esto alusiones continuas a la conducta de Laques. - -[139] El doble sentido de las palabras griegas hace que todo cuanto se -dice del perro Labes pueda aplicarse a la rapacidad de Laques y a sus -concusiones en Sicilia. - -[140] _Cacaturum._ - -[141] Sobre Tucídides y el hecho a que se alude, véase la nota a la -_parábasis_ de _Los Acarnienses_. - -[142] Alude a Cleón, acusador de Laques. - -[143] Habla en plural, como ante un tribunal completo. - -[144] De la tribuna. La frase de Filocleón indica que da por terminada -la vista. - -[145] La de absolución. En el tribunal se colocaban dos urnas: en la -que estaba delante se echaban los votos condenatorios, y en la de atrás -los de la absolución. - -[146] Es decir, la de absolver. - -[147] Estas palabras las dice Bdelicleón aparte. - -[148] El coro se vuelve para recitar la _parábasis_. - -[149] Adivino ventrílocuo, que respondía a las consultas haciendo -creer que no era él quien hablaba, sino un genio misterioso oculto en -su vientre. Llegó a generalizarse su sistema hasta darse el nombre -de _Euríclides_ a sus imitadores. En tiempo de Plutarco los nombres -Euricles y adivino eran ya sinónimos. - -[150] Aristófanes presentó varias de sus comedias con los nombres de -los autores Filónides y Calístrato. - -[151] Esto se cree dirigido contra Éupolis. - -[152] En _Los Caballeros_ (_passim_), donde tan denodada y rabiosamente -atacó a Cleón, que es la fiera descrita. - -[153] Meretriz ateniense. - -[154] Lit.: _illotos Lamiæ coleos, culum cameli_. - -[155] Lamia, hija de Belo y Libia, fue amada por Júpiter. Juno, celosa, -mató a todos los hijos de esta unión, lo cual produjo tal furor a -Lamia, que se precipitaba sobre cuantos niños veía para hacerles -sufrir la misma suerte que a los suyos. Júpiter le permitió tomar -todas las formas que quisiera para saciar su rabia. Esta idea que los -antiguos tenían de Lamia, como de un monstruo indefinido, movió quizá a -Aristófanes a escogerla para representar a Cleón. - -[156] Los sofistas atacados en _Las Nubes_ (_passim_). - -[157] El tribunal presidido por el Polemarca, nombre del tercer -arconte, entendía en todos los negocios relativos a domiciliados y -extranjeros. La cualidad de extranjero y la privación de los derechos -de ciudadano que traía consigo, eran motivo de frecuentísimos pleitos -en Atenas. - -[158] Se refiere a _Las Nubes_, cuya primera representación tuvo mala -acogida. - -[159] Alusión a la batalla de Maratón. - -[160] Alusión a la frase de Leónidas, contestando al mensajero que -le decía que los dardos de los persas oscurecían el sol: «Mejor, así -pelearemos a la sombra.» - -[161] El paso de una lechuza, ave consagrada a Minerva, se consideraba -como un augurio de victoria. La circunstancia mencionada por -Aristófanes es histórica. (PLUT., _Vida de Temíst._, XV.) - -[162] Los atenienses se hicieron entonces dueños de las islas de -Lesbos, Naxos, Paros, Samos y otras menos importantes. - -[163] Los demagogos, que gastaban las rentas del Estado en dádivas y -sueldos para mantener su influencia. - -[164] El tribunal del _Arconte epónimo_, al que parece referirse -Aristófanes, entendía de las tutelas y pleitos entre parientes. - -[165] En el Odeón, magnífico teatro construido por Pericles, donde -tenían lugar los certámenes musicales, se hacían las distribuciones de -harina, lo cual daba lugar a disputas que exigían la presencia de los -magistrados. - -[166] El tribunal de los _Once_ entendía en los robos cometidos de día -que no excediesen de cincuenta dracmas, y de todos los de noche. Sus -miembros tenían a su cargo la custodia de las prisiones y la ejecución -de las sentencias de muerte. Sócrates desde su condena quedó bajo la -vigilancia de los Once. - -[167] Parece referirse a los τειχοποιοί, magistrados encargados de la -construcción y reparación de las murallas. - -[168] Alusión a la deshecha borrasca que desbarató la escuadra persa -cerca de Artemisio. - -[169] Por el mucho calor que le va a dar el nuevo traje. - -[170] Vestidos usados por los persas, que se vendían en Sardes (Lidia) -y se fabricaban en Ecbatana. Eran de mucho abrigo. - -[171] Especie de capote de pieles que servía de manta en el lecho; -fabricábase en Timeta, demo del Ática. - -[172] Poeta ya citado por su glotonería y molicie. (_Los Acarnienses_, -64, 887; _Las Avispas_, 506.) - -[173] Frase que se empleaba para indicar dos cosas que braman de verse -juntas. Sin duda Filocleón no tenía un aire muy elegante, a pesar de su -nuevo vestido. - -[174] Los cuentos de _Lamias_ tenían alguna semejanza con los cuentos -de brujas. - -[175] Personaje desconocido. - -[176] Androcles y Clístenes son citados burlescamente para censurar -la falta de acierto de que adolecían los atenienses en la elección de -sus embajadores. Androcles era un mendigo esclavo, y escamoteador de -bolsas, sacado a pública vergüenza en el teatro por Cratino, Ecfántides -y Teléclides. Clístenes era un asqueroso bardaje, muchas veces citado. - -[177] _Efudión_ y _Ascondas_ se inclina a creer el escoliasta que son -dos nombres fingidos por el poeta. Sin embargo, hay memoria de un -_Efudión_ vencedor en los juegos olímpicos (_Olimpiada_ 79). - -[178] En el pancracio los atletas luchaban completamente desnudos. - -[179] Nombre de un labrador. - -[180] En la carrera de las antorchas salía vencedor el que llegaba con -la suya sin apagar a la meta señalada. - -[181] Véase la nota al verso 215 de _Los Acarnienses_. - -[182] Era de buen tono no ponerse inmediatamente a la mesa. (Véase -_Ateneo_, lib. IV.) - -[183] Descripción abreviada de una comida en Atenas. Para más detalles, -puede verse la que hace Barthélemy (_Voy. du jeune Anach._, tom. III, -pág. 526), basado en autores antiguos, de un gran banquete en casa de -un rico ateniense. - -[184] Era costumbre cantar al fin de las comidas. Estas canciones de -sobremesa se llamaban _escolios_; el primero que cantaba designaba a su -sucesor, entregándole la rama de mirto o de laurel. Era difícil, al ser -cogido de improviso, continuar la canción sin tener la especial aptitud -por la cual pregunta Bdelicleón a su padre. - -[185] Antes de la división de los atenienses en cuatro clases, según su -fortuna (Véanse _Los Caballeros_, Noticia preliminar), los ciudadanos -se dividían en tres: Ribereños (_Parelios_), habitantes del llano -(_Pedianos_), montañeses (_Acrios_ o _Superacrios_). - -[186] Véase la nota al verso 980 de _Los Acarnienses_. - -[187] Parodia de Alceo. - -[188] Poetisa lacedemonia (_Lisístrata_, 1237) cuyos versos eran -preferidos por algunos bebedores al canto de Telamón, compuesto por -Píndaro. El escoliasta (en _Las Avispas_, 1245) dice que era de Tesalia. - -[189] Canción compuesta cuando los de Tesalia auxiliaron a los -atenienses contra los Pisistrátidas. - -[190] Era frecuente al ir a comer a casa de otro llevar su ración. - -[191] Cuentecillos muy cortos que solían referirse en los banquetes. -Sus personajes eran humanos y su intención política, en contraposición -a las fábulas esópicas, cuya intención era filosófica, y la acción -pasaba entre animales. - -[192] Recuérdese lo dicho en la nota al verso 74 de esta comedia. - -[193] Quizá por la forma especial de su peinado. - -[194] Lóculo ateniense. (Véase la nota al verso 109 de _Las Nubes_). - -[195] Rico arruinado. - -[196] Ciudad de Tesalia. - -[197] Penestas se llamaban unos mercenarios tesalienses: este nombre -significa también _pobre_ y _miserable_, pues tiene la misma raíz que -_penuria_. Aminias no había sabido enriquecerse en su embajada. - -[198] Sobre Autómenes y sus hijos, véase la nota al verso 1281 de _Los -Caballeros_. - -[199] Proverbio que se decía de los que habían visto frustradas sus -esperanzas. - -[200] Por lo usado y raído. - -[201] Actor trágico, cuyo guardarropa fue vendido por sus acreedores. - -[202] Entra acompañado de una flautista y seguido de las personas a -quienes ha maltratado. - -[203] Muchas mujeres de Dardania se dedicaban a la música. - -[204] Los antiguos encendían también antorchas en honor de sus dioses. - -[205] Se daba este nombre a las cortesanas, pues esta clase de mujeres -han tenido siempre el triste privilegio de ser designadas con mil -variados apelativos. - -[206] Antes citado. Filocleón pone en práctica las lecciones de su hijo. - -[207] Ceres y Proserpina, juramento ordinario de los atenienses. - -[208] Los Agoránomos. - -[209] Discípulo de Sócrates. (V. _Las Nubes_, 502.) - -[210] Poeta lírico, natural de Hermione, en el Peloponeso, al cual se -atribuía la invención de los coros. Fue rival de Simónides. - -[211] Alusión a la palidez de Querefonte. - -[212] Título y asunto de una tragedia de Eurípides. - -[213] Médico de Atenas (V. _Los Acarnienses_, 1032.) - -[214] Mientras se le lleva su hijo, continúa contando su historieta. - -[215] Los delfenses irritados por las críticas de Esopo le acusaron de -haber sustraído una copa sagrada. El fabulista les recitó entonces el -apólogo a que se refiere Aristófanes. - -[216] Antiguo poeta trágico. El escoliasta supone que Jantias no se -refiere aquí al poeta, sino a un citarista del mismo nombre, muy -popular en tiempo de Aristófanes. - -[217] Parodia de una obra perdida. - -[218] Remedio contra la locura. - -[219] Frínico, a causa de haber renovado en su tragedia _La toma de -Mileto_ el dolor de los atenienses por esta pérdida, fue condenado a -una multa de 1000 dracmas. Su desgracia se hizo proverbial. - -[220] Carcino era un mal poeta trágico, cuyos hijos tenían pequeña -estatura y ejecutaban danzas trágicas. Otro llamado Jenocles compuso -tragedias y ganó un premio en certamen con Eurípides. Aristófanes -vuelve a ocuparse de ellos en _La Paz_, 289, 778, 790; y en _Las -Ranas_, 86. - -[221] Juego de palabras, por significar _Carcino_, cangrejo. - -[222] Las vinagreras tenían una forma aproximadamente esférica, y -debían de ser de pequeñas dimensiones, porque los antiguos usaban -el vinagre muy concentrado. Con el trípode que las sostenía debían -parecerse a una araña levantándose sobre sus patas, y a un cangrejo, -por lo cual Filocleón halla en el hijo de Carcino esa triple semejanza. - -[223] Ὀρχίλος, _reyezuelo_ (ave), tiene la misma raíz que danzante o -bailarín. - -[224] Carcino. - -[225] El coro bailaba al presentarse en escena, pero nunca al retirarse. - -[226] Lib. V, 16. - -[227] _Historia de la literatura griega_, t. II, pág. 71. - -[228] _La Paz_ tiene 1356 versos. - -[229] _Le Théatre des Grecs_, t. VI, pág. 1. - -[230] Éupolis en _Los Aduladores_, y Platón, el cómico, en _Las -Victorias_, se burlaron mucho de la imagen colosal de la Paz, que sale -de su prisión para no decir una palabra en toda la comedia. - -[231] Trigeo se congratula en él de volver a ver a la Paz después de -trece años de ausencia. - -[232] POYARD. _Aristophane_, pág. 200. - -[233] Es decir, irritado. Tratando de explicar este epíteto, dicen -unos que es para comparar la voracidad del escarabajo al rayo que todo -lo consume; y otros, teniendo en cuenta que el καταβάτου del original -significa _bajar_, ven en él una alusión a la bajeza de aquel animal. -Ambas explicaciones, como se ve, son demasiado sutiles para ser -verdaderas. - -[234] La circunstancia de asistir un extranjero a la representación, -hace creer que _La Paz_ se puso en escena en las grandes dionisiacas. - -[235] Σπατίλη significa _liquida alvei egestio_, y _raeduras de cuero_. -Alusión al oficio de Cleón. - -[236] Refiérese sin duda a la manía de los procesos criticada en _Las -Avispas_. - -[237] El nombre de _Trigeo_ (derivado de τρύγη, _vendimia_) significa -_viñador_. - -[238] Los caballos de Etna (Sicilia) eran famosos por su velocidad. -Además, según el Escoliasta, el Etna era notable por la gran variedad -de escarabajos que en él se criaban. Los de una de sus especies, al -decir de Platón el Cómico, llegaban a ser tan grandes como un hombre. - -[239] Parodia del _Belerofonte_ de Eurípides. - -[240] Por miedo de que algún mal olor atraiga al escarabajo. - -[241] Esta acusación era frecuente en Atenas. Los persas veían con -placer las disensiones de los griegos. - -[242] Frase proverbial que se dirigía a los que se meten en lo que no -les importa. - -[243] Véase la fábula de Samaniego _El Águila y el Escarabajo_. - -[244] Alusión al _Belerofonte_ de Eurípides. - -[245] Parodia. - -[246] Τὸ αἰδοῖον δείκνυσι παίζων. - -[247] Juego de palabras: κάνθαρος, _escarabajo_, era también el nombre -que se daba a unas naves construidas en Naxos. - -[248] Uno de los tres puertos del Pireo tenía ese nombre. - -[249] Véase _Los Acarnienses_, donde Diceópolis echa en cara a -Eurípides la cojera de sus héroes. - -[250] Ne visite ne cacate triduo. - -[251] Alusión a las disolutas costumbres de los habitantes de _Quíos_, -ciudad aliada de Atenas. - -[252] Por efecto de su temor. - -[253] Es decir, un escarabajo que sirve de caballo. Alusión al -hipocentauro. - -[254] Atmón era una aldea del Ática. - -[255] Al aspecto de los comestibles, la glotonería hace ablandarse a -Mercurio. - -[256] LUCIANO se burla también de estos oficios de Mercurio. (_Diálogos -de los Muertos. Mercurio y Maya._) - -[257] Exclamación ordinaria de los lacedemonios. - -[258] Exclamación favorita de los atenienses. - -[259] Véase _Los Caballeros_. - -[260] Esta parece la versión más verosímil de las palabras ὁ κατὰ τοῖν -σκελοῖν que han dado lugar a muchas conjeturas. - -[261] Ciudad de Laconia destruida por los atenienses el año segundo -de la guerra del Peloponeso. (TUCÍD., II, 56). Había también otra -población del mismo nombre en el Ática. La Guerra, fingiendo arrojarla -al mortero, echaba un _puerro_, en griego πράσον, por el parecido de -este nombre con el de _Prasias_. - -[262] La Guerra echa en el mortero ajos y queso, como emblema de Mégara -y Sicilia respectivamente. - -[263] En representación de Atenas. La miel del Ática era muy celebrada. - -[264] Para hacer más doloroso el puñetazo. - -[265] Al Tumulto que regresa. - -[266] CLEÓN, muerto en la batalla de Anfípolis. (V. la _Noticia -preliminar_.) - -[267] Los que querían evitar algún mal se iniciaban en los misterios de -Samotracia, isla del Egeo, famosa por el culto de Hécate y los dioses -Cabiros. La iniciación se consideraba como un seguro preservativo, y -como medio de conseguir cuanto se deseaba. - -[268] BRÁSIDAS, muerto en la misma batalla que Cleón. - -[269] General persa en tiempo de Darío. - -[270] Δεφόμενος. - -[271] Alusión, según se cree, a Alcibíades, que en el mismo año -(TUCÍD., V., 52.) excitó a los habitantes de Patras a extender sus -fortificaciones hasta el mar, e iba preparando los ánimos a una nueva -guerra, con objeto de desarrollar sus planes ambiciosos. - -[272] Que se acostumbraba a beber a fin de las comidas. - -[273] General partidario de la guerra (V. _Los Acarnienses_.) - -[274] Cleón. - -[275] En el texto hay un juego de palabras intraducibie, porque γῆρας -significa _vejez_ y la _piel_ o _camisa_ de las serpientes, y ἀσπίς -_escudo_ y _áspid_. - -[276] Diversión de los asistentes a un festín, que consistía en -arrojar a un recipiente los restos del vino de sus copas; del ruido -que el líquido producía al caer, deducía cada jugador el cariño que -su amante le profesaba. Había dos especies de cótabo. He aquí cómo -los describe el Escoliasta: Primero, clavábase en tierra un palo, a -cuya extremidad superior se adaptaba por medio de una correa una barra -movible que sostenía dos platillos, colgados de sus brazos como de los -de una balanza, y debajo de estos platillos se ponían dos vasijas con -agua: cada jugador lanzaba una copa de vino sobre un platillo, que al -llenarse descendía y chocaba con la cabeza de una estatuita de bronce -puesta en la vasija con agua de que se ha hablado: cuando este choque -se verificaba sin ningún derramamiento del líquido, el jugador era -proclamado vencedor, y se le auguraba buena suerte en las lides de -Cupido. Segundo, colocábase una vasija con agua, sobre la cual flotaban -otras más pequeñas: el juego consistía en sumergir una de estas, -arrojando bruscamente el vino que quedaba en el fondo de las copas. - -[277] Ilustre general ateniense (V. la nota al verso 562 de _Los -Caballeros_). - -[278] Gimnasio de Atenas donde se ejercitaban los soldados y se ponían -a prueba antes de una expedición militar los hombres capaces de -resistir sus fatigas. - -[279] Respuesta que se había hecho proverbial. Cilicón de Mileto -entregó sus patria a los habitantes de Priene, respondiendo a los -que le preguntaban qué intentaba hacer: _Nada malo_. Después de su -traición se refugió en Samos, donde uno de sus compatriotas, de oficio -carnicero, le cortó una mano para castigar su perfidia. - -[280] Alusión a una costumbre judicial. Cuando había varios criminales -condenados a la pena capital se ejecutaba uno cada día, sorteándolos al -efecto. - -[281] Se refiere a las municiones de boca que tenían que adquirir los -soldados al partir a una expedición. - -[282] Trigeo toma las palabras de Mercurio en su acepción obscena. - -[283] Al tener lugar la iniciación se ofrecía un cerdo en sacrificio. -Los iniciados gozaban después de su muerte de una suerte más feliz. (V. -_Las Ranas_, 454.) - -[284] Parodia. - -[285] Ironía. Pisandro era sumamente cobarde; Éupolis dice de él: «Que -hizo la expedición de Pactolo, pero que su falta de valor le mantuvo -siempre en la retaguardia.» Contribuyó el año 20 de la guerra del -Peloponeso a derribar la democracia. Cuando cayó el gobierno de los -Cuatrocientos se refugió en Decelia. - -[286] Mercurio era el protector de los ladrones, y ladrón él mismo. -(Véase el _Himno a Mercurio_, atribuido a Homero.) HORACIO dice en su -elogio (lib. I, od. X): - - Callidum, quidquid placuit, jocoso - condere furto. - -[287] Los Persas respetaron por este motivo a Delos y Éfeso, célebres -por el culto de Apolo y Diana. - -[288] Alusión a varios eclipses de sol y luna ocurridos durante la -guerra del Peloponeso. - -[289] La palabra carbones tiene un sentido obsceno, significando τὸ -γυναικεῖον αἰδοῖον. - -[290] Que arrojó el escudo. - -[291] Himno a Apolo. Era también un canto guerrero, lo cual motiva la -respuesta de Trigeo. - -[292] Lit.: a Enialio, sobrenombre de Marte en Homero, pero aquí debe -de ser una deidad diferente, aunque también guerrera, por lo cual hemos -traducido _Belona_. - -[293] Da a entender que no querían la Paz. - -[294] Vid. _Los Acarnienses_. - -[295] Los de Argos fueron unas veces aliados de Esparta y otras de -Atenas durante la guerra del Peloponeso. - -[296] Ya vimos en _Los Acarnienses_ el extremo a que había llegado en -Mégara la miseria pública. - -[297] Ya hemos visto que el ajo era la producción más abundante en -Mégara, y que se le atribuía la virtud de enardecer los ánimos y atizar -los instintos belicosos. - -[298] Aristófanes da a los atenienses el mismo consejo que Temístocles. -(Vid. PLUTARCO, _Vida de Temístocles_.) - -[299] Es decir, que expresen la abundancia de vinos que con la paz se -van a recoger. - -[300] Compañeras de la Paz. _Opora_ es el otoño o la abundancia, que -principiaba para los atenienses hacia la mitad de nuestro mes de julio, -es decir, cuando maduran mieses y frutas. _Teoría_ era el nombre de -las comisiones o embajadas que tenían por objeto reglamentar las -fiestas religiosas y los espectáculos y diversiones. De modo que ambas -compañeras de la Paz se presentan, la primera para indemnizar de sus -pérdidas a los campesinos, y la segunda para alegrar a los ciudadanos. -Es de advertir que los dos nombres recuerdan los de unas cortesanas, -célebres en Atenas, por lo cual sin duda aparecían en escena con el -traje de tales. - -[301] La frase griega es más gráfica: _oppedit_. - -[302] El célebre escultor Fidias, amigo de Pericles, recibió el encargo -de hacer la estatua de Minerva, y fue acusado de haber sustraído parte -del oro que al efecto se le dio. Condenado al destierro, se retiró a -Elis, donde hizo la estatua de Júpiter Olímpico. Pericles, temeroso -de igual suerte, y cómplice tal vez del artista, hizo decretar la -guerra contra Mégara para distraer la atención pública de tan peligroso -asunto. Y esta fue, según el Escoliasta, la causa de la guerra del -Peloponeso, que no admiten algunos autores, fundados en que el -destierro de Fidias fue muy anterior a este acontecimiento. - -[303] Al principiar la guerra los campesinos se refugiaron en la -capital. (V. _Los Acarnienses_, noticia preliminar.) - -[304] Cleón. - -[305] Uno de los ministerios de Mercurio era llevar al infierno las -almas de los difuntos. - -[306] Véase _Los Caballeros_. - -[307] Alusión a la influencia omnipotente de Cleón en aquella época. - -[308] Juego de palabras sin sentido en castellano, basado en la -semejanza de ἀποβολιμαῖος, _que pierde sus armas_, y ὑποβολιμαῖος, -_hijo supuesto_. - -[309] Demagogo, heredero de la influencia de Cleón y objeto de los -continuos ataques de Aristófanes. (V. _Los Acarnienses_, 846.) Éupolis -y Platón el Cómico también le persiguieron con sus burlas e invectivas. - -[310] Vid. _Las Nubes_, nota al v. 1065. - -[311] Simónides fue el primer poeta que se hizo pagar sus versos. - -[312] Poeta cómico. - -[313] Cratino murió el año 423 antes de nuestra era, y la última -invasión lacedemonia tuvo lugar cuatro años antes. Aristófanes se -refiere a la comedia de Platón titulada Λάκωνες, _Los lacedemonios_, en -que se censuraba la afición de Cratino a la bebida. - -[314] _Opora_ ya hemos visto que indica el otoño y sus frutas. - -[315] Yerba astringente y tónica propinada contra los cólicos -producidos por comer mucha fruta. - -[316] Duración ordinaria de las fiestas. - -[317] Verso del _Belerofonte_ de Eurípides. - -[318] Véase al principio de la comedia cuál era el alimento favorito -del escarabajo. - -[319] _Vos expectant cupidi, arrecto pene._ - -[320] Los que les han servido para libertar a la Paz. - -[321] Metro empleado en la parábasis, que el coro ha principiado a -recitar. - -[322] El Escoliasta cree que Aristófanes alude a Éupolis y Cratino, -poetas cómicos rivales suyos. - -[323] Véase la nota a la _Parábasis_ de _Las Avispas_, donde se -encuentra repetido este pasaje relativo a Cleón. - -[324] Invectiva contra Éupolis, repetición de la que le dirigió en _Las -Avispas_, 1206. - -[325] Aristófanes era calvo. - -[326] Véase la nota sobre Carcino y sus hijos al fin de _Las Avispas_. - -[327] Jenocles, uno de los hijos de Carcino, que compuso tragedias, -abusaba en estas de la maquinaria, fiando en recursos extraños al arte -el éxito de sus dramas. - -[328] Se cree que Aristófanes alude a alguna pieza de Jenocles titulada -el ratón, que tuvo mal éxito. - -[329] Sobre Morsino y Melantio, véase la nota correspondiente al verso -401 de _Los Caballeros_. - -[330] Aristófanes censura a menudo la ampulosidad e hinchazón de estilo -de los autores de ditirambos. En _Las Aves_, 1372, 1409, vuelve a -ridiculizarlos en la persona de Cinesias. - -[331] Ion de Quíos, poeta ditirámbico, autor de una oda en que se -elogiaba la belleza del lucero matutino: compuso también comedias, -epigramas y otras poesías, y ganó el premio en un certamen trágico. En -agradecimiento, regaló a sus jueces, los atenienses, una gran cantidad -del exquisito vino de su patria. Su nombre sirve de título a uno de los -diálogos de Platón. Aristófanes le crítica en _Las Ranas_. - -[332] Opora. - -[333] Teoría. - -[334] Hay en el original un equívoco indecentísimo. - -[335] Planta de la familia de los bignoniáceas, que, sin duda por su -abundancia de semillas, era tenida en Grecia como emblema nupcial. A -los recién casados se les coronaba de hojas de sésamo y se les ofrecía -un panecillo hecho con su harina. Todavía en los tiempos presentes se -le amasa en Levante con almidón y miel, formando unas tortas que se -venden en Esmirna. - -[336] _Sed pene opus est._ - -[337] Demo del Ática. Celebrábanse en él cada cinco años fiestas en -honor de Diana. La causa de la institución de las Brauronias fue la -siguiente, según una tradición referida por el Escoliasta: «Ifigenia, -hija de Agamenón, iba a ser sacrificada en Braurón y no en Áulide, -según la Opinión más admitida, cuando Diana la sustituyó por una osa. -En recuerdo de esta intervención se instituyeron las fiestas aludidas. -Según otros, fue para apaciguar a la diosa, irritada por la muerte -de una osa, adscrita, digámoslo así, a su templo, y favorita suya. -En conmemoración de uno u otro suceso, ninguna joven ateniense podía -casarse sin haber sido consagrada a Diana de Braurón.» - -[338] En el original hay una porción de equívocos basados en la doble -acepción en que se toma a Teoría, significando unas veces una mujer y -siendo otras una denominación común a todas las fiestas. - -[339] Los que asistían a los Juegos olímpicos o ístmicos llevaban -tiendas para acampar al aire libre, pues la mucha concurrencia impedía -hallar habitaciones. Hay una alusión obscena, que hacía patente -un gesto del actor: _isthmum, nempe pudendum muliebre puellæ quam -subagitare cupit et quod domicilium peni suo alludit, seu digito, seu -phallo in aëre scribit_. - -[340] V. la nota al verso 1281 de _Los Caballeros_. - -[341] _Succum ejus lambendo hauriet irruens._ - -[342] Sus vestidos. - -[343] Hay en toda esta descripción de las fiestas una porción de -equívocos obscenos, que nos creemos dispensados de señalar. - -[344] Los pritáneos debían de presentar al Senado a los que lo -necesitaban, pero parece que no lo hacían de balde. - -[345] Sacrificio que se ofrecía a las divinidades de segundo orden. -Se ofrecían a Mercurio ollas de legumbres en recuerdo de una oblación -igual, hecha después del diluvio por los hombres que de él se salvaron, -para aplacar a Mercurio sobre la suerte de los fallecidos. - -[346] Βοΐ, _buey_, es la primera parte de βοηθεῖν, _socorrer_. El coro -no quiere oír hablar de bueyes, porque esta palabra le recuerda los -_socorros militares_ de que está tan harto. Como se ve, el juego de -palabras que resulta es intraducible. - -[347] Para comprender este pasaje, es preciso tener presente que la -palabra οἶ, _oveja_, la pronunciaban las jonios οΐ, deshaciendo el -diptongo y resultando la exclamación de desaprobación y disgusto de que -habla después el coro. - -[348] Harina tostada, espolvoreada de sal, que se empleaba en los -sacrificios, bien sola, bien para esparcirla sobre las víctimas. - -[349] Sobre Queris véase la nota al principio de _Los Acarnienses_. - -[350] _Vox græca «hordeum» notat etiam virile membrum._ Lo cual explica -la contestación siguiente. - -[351] Nombre que significa: _poner fin a los combates_. - -[352] Lago de Beocia. - -[353] Atenienses famosos por su glotonería. - -[354] Las anguilas solían aderezarse con acelgas. Las palabras que -Aristófanes pone en boca de Melantio son verosímilmente una parodia de -las de Jasón en la _Medea_. - -[355] Se compara a Estílbides, famoso adivino que acompañó a los -atenienses en su expedición a Sicilia. Su nombre etimológicamente -considerado significa _brillar, lucir_, y por eso se le ocurre a Trigeo -en el momento de encenderse la llama para el sacrificio. - -[356] Adivino poco perspicaz criticado por su arrogancia. Éupolis se -ocupó también de él en su comedia _Las Ciudades_. - -[357] Ciudad de Eubea, cuyos habitantes eran partidarios de la guerra. - -[358] La conversación de Trigeo con el esclavo debe entenderse que es -aparte. - -[359] Los lacedemonios. - -[360] Adivino mencionado en _Los Caballeros_, 123. - -[361] Los adivinos, especialmente en tiempo de guerra, eran sostenidos -en el Pritáneo a cuenta de la república. - -[362] El oráculo de Trigeo está formado de fragmentos tomados de la -_Ilíada_, I, 467; XVI, 301; XVII, 273, y de la _Odisea_, VII, 137, etc. - -[363] _Ilíada_, IX, 63, 64. (Trad. de Hermosilla.) - -[364] _Elimnio_ era, según el Escoliasta, un templo de Eubea. Otros, -apoyados en un fragmento del _Nauplios_ de Sófocles, creen que era un -escollo próximo a la isla, donde ocurrían frecuentes naufragios. - -[365] Nombre de esclava. - -[366] El canto o estridulación de la cigarra era muy agradable para los -griegos. ANACREONTE compuso una oda en honor de este insecto, y HOMERO -(_Ilíada_, III, 525) califica de armoniosa su voz. Esopo la pondera -igualmente en esta fábula: - - Un asno oyó cantar a las cigarras, - Y de su bella voz quedó prendado. - —¿El qué coméis, les preguntó envidioso, - Para sacar tan agradable canto? - —Solo rocío, contestaron ellas. - Y el asno con artístico entusiasmo, - —Solo rocío comeré, se dijo. - Y al cabo de ocho días le enterraron. - -[367] El Taxiarco venía a ser una especie de jefe de división. - -[368] Una de las doce estatuas en cuyo pedestal se fijaban las listas -de los ciudadanos que debían tomar las armas. - -[369] _Lapillis usos fuisse veteres abstergendis natibus postquam alvum -exonerassent, ostendit etiam Pluti locus_, v. 817. - -[370] Alusión a los trierarcas, que mandaban cerrar varios agujeros -en las naves para beneficiarse con el sueldo de los correspondientes -remeros suprimidos. - -[371] Véase la nota al verso 343 de esta comedia. - -[372] Planta purgante que se criaba en Egipto, aunque otros dicen que -astringente. - -[373] Versos de los _Epígonos_, poema atribuido a Homero. - -[374] Versos tomados de Homero, con ligeras alteraciones. - -[375] La palabra combate μαχή entra en la composición de Lámaco. - -[376] Nombres cuya composición envuelve la idea de consejo y lágrimas, -unidos a guerras y combates. - -[377] Versos de Arquíloco, que huyó en un combate arrojando su escudo, -y después celebró él mismo su hazaña. Cleónimo hizo lo mismo. - -[378] Nupciales. - -[379] El ANÓNIMO del Prefacio 3.º de _Las Aves_. Scholia græca in -Aristophanem, Parisiis, ed. Didot, 1855, pág. 209. - -[380] Otro ANÓNIMO autor del Prefacio 2.º de las mismas, ídem, íbidem. - -[381] Citados por el escritor de la nota precedente. - -[382] ARTAUD (_Comédies d’Aristophane_, t. II, p. 5, nota) menciona -esta hipótesis. El mismo, citando a DIÓGENES LAERCIO (lib. IX, -_Protágoras_, 4), cita el tratado de la _República_ de Protágoras, -único que podía haber sugerido a Aristófanes la idea refutada en el -texto. - -[383] _Prose_. Milano, 1876, p. 137. _Elogio degli Uccelli._ - -[384] 185 kilómetros. - -[385] Extranjero que quería pasar por ateniense. Era oriundo de Caria y -de baja extracción. - -[386] No se sabe de Filócrates más que lo que dice Aristófanes. - -[387] Vendedor de pájaros. Era de pequeña estatura y parecido a un -grajo. - -[388] Ya hemos visto que esta frase equivale a la nuestra «irse al -infierno» o «al diablo.» - -[389] Al inaugurarse una ciudad se ofrecían sacrificios. Evélpides y -Pistetero llevan los útiles necesarios. - -[390] Grito que imita al de la Abubilla. - -[391] El Reyezuelo es un pajarito, notable por una hermosa corona color -de aurora, orlada de negro por ambos lados; vive en los bosques de -Europa. - -[392] Los actores salían con máscaras y trajes imitando a las aves que -representaban. - -[393] _Fingit se præ timore cacasse, et defluente merda pedes -inquinatos habere._ En _Las Ranas_ le acontece a Baco una aventura -semejante. - -[394] Juego de palabras sobre _Fasos_, que envuelve el sentido de -delación. (V. nota al verso 726 de _Los Acarnienses_.) - -[395] El gallo era un animal originario de Persia. Las riñas de gallos, -a que alude el poeta, no se introdujeron en Atenas hasta después de las -guerras médicas. - -[396] Puerto de Atenas. - -[397] Τρόχιλος, _reyezuelo_, tiene la misma raíz que τρέχω, _correr_. - -[398] Sin duda con el ruido de sus alas. - -[399] Los nombres griegos de _selva_ y _puerta_ solo difieren en una -letra. - -[400] La Abubilla es notable por su hermoso copete longitudinal, -compuesto de dos hileras de plumas que, al elevarse, forman un penacho -color de oro con orla negra, sumamente lindo. - -[401] El pico de la Abubilla es muy largo, relativamente a su cuerpo. - -[402] Sófocles en su _Tereo_ presentó la transformación del -protagonista en pájaro, y es de creer que el personaje de Aristófanes -trajese una máscara y traje parecidos a los del héroe trágico. - -[403] Atenas acababa de equipar una flota para enviarla a Sicilia. - -[404] Alusión a la manía censurada en _Las Avispas_. - -[405] Es decir, enemigos de procesos. - -[406] Atenas. - -[407] Juego de palabras: el hijo de Escelias se llamaba _Aristócrates_: -fue uno de los principales partidarios del gobierno oligárquico, -llamado de los Cuatrocientos, que se estableció en Atenas tres años -después de la representación de _Las Aves_. (V. TUCÍDIDES, VIII, 89.) - -[408] Aristófanes supone irónicamente lo contrario del _donec eris -felix multos numerabis amicos_. - -[409] _Neque testículos attrectasti._ - -[410] La galera _Salamina_ solo se empleaba en las necesidades más -apremiantes. Destinábase principalmente a traer a Atenas los ciudadanos -fugitivos que habían de ser juzgados. En esta nave se vio obligado -a regresar de Sicilia Alcibíades, para responder a la acusación de -sacrilegio por haber mutilado las estatuas de Mercurio. Sabido es que -se escapó en el camino. (TUC., VI, 61.) Este pasaje de Aristófanes -sirve al P. Brumoy para apoyar su conjetura sobre la intención de _Las -Aves_, de que se ha hecho mérito en la Noticia preliminar. - -[411] Poeta trágico, que padecía de lepra. - -[412] Es decir, tuerto; porque Opuncio, contemporáneo de Aristófanes, -tenía este defecto. - -[413] Los recién casados se coronaban de esas plantas y comían tortas -de sésamo. Véase la nota al verso 869 de _La Paz_. - -[414] Citado en _La Paz_ (v. 1008) por su glotonería. - -[415] En _Los Caballeros_ hemos visto un juego escénico semejante. - -[416] _Polo_, de πολεῖν, _girar_. - -[417] Las palabras πόλος (_polo_) y πόλις (ciudad) son muy parecidas en -griego. - -[418] Lit.: _de hambre meliense_, frase corriente en tiempo de -Aristófanes para expresar una necesidad extremada. Su origen fue el -hambre horrible que sufrieron los habitantes de Melos durante el asedio -de los atenienses en el año dieciséis de la guerra. (V. TUC., v. 116.) - -[419] El original dice: «a mi ruiseñor», porque el nombre de este -pájaro es femenino en griego. No traducimos _Filomela_, porque -Aristófanes, así como Anacreonte, opinaba que la convertida en ruiseñor -después de la catástrofe de Itis fue Procne, y no su hermana Filomela, -como suponía la tradición aceptada por Virgilio (_Georg._, IV) y Ovidio -(_Metam._, I, 6), y por la generalidad de los escritores antiguos. - -[420] Este trecho es imitación o parodia de otros de Sófocles y -Eurípides, en que se ponderaba el canto del ruiseñor. - -[421] Pájaro que hace su nido en los agujeros de las peñas. - -[422] Zancuda, notable por el hermoso rojo de su plumaje, alternando -con un blanco deslumbrador. Su nombre vulgar es _flamenco_. - -[423] Los pavos reales eran muy poco conocidos en Atenas en tiempo de -Aristófanes, y se enseñaban por dinero, como animales raros. Véase la -nota sobre el particular en _Los Acarnienses_. - -[424] Alusión a una tragedia de Esquilo perdida. - -[425] El Escoliasta cree que es el gallo, por ser originario de Persia. - -[426] Montura ordinaria de los persas. - -[427] Para descifrar este aparente galimatías es preciso tener en -cuenta que Aristófanes hace una doble alusión a la fealdad de Filocles -y a sus plagios. Filocles, en efecto, tenía el cráneo muy puntiagudo, -lo cual le daba cierta semejanza con la Abubilla y con la Alondra, a -la que se le compara más adelante (_Aves_, 1295), al darle por apodo -el nombre de este pájaro. Compuso además _La Pandiónida_, tetralogía -de la cual formaba parte el _Tereo_, tragedia en que sin duda plagió -inconsideradamente a otra del mismo título de Sófocles. De suerte que -el texto aclarado es: «Esa tragedia titulada _Tereo_ es producción de -la fantasía de Filocles, que la tomó del _Tereo_ de Sófocles, y yo -(_Tereo_) soy el que con mis aventuras he dado asunto a ambas.» - -[428] Calias era _daduco_ (_porta-antorcha_) en los misterios de -Ceres, y asistió revestido de sus hábitos sacerdotales a la batalla de -Maratón. Un persa a quien hizo prisionero le entregó un tesoro, que fue -la base de su fortuna. Este mismo Calias fue vencedor en las carreras -de caballos de los juegos olímpicos, en memoria de cuyo triunfo llamó -Hipónico a su hijo. - -[429] Calias se había arruinado por mala conducta. - -[430] Lit.: el _catofagas_, es decir, que come con la cabeza baja. -Pájaro granívoro, según Suidas. - -[431] Alusiones a la voracidad y cobardía de Cleónimo, que, como vamos -viendo, nunca escapa sin su correspondiente lancetazo. - -[432] Los que corrían en el _diaulo_ o doble estadio llevaban un -penacho. Este juego, que era uno de los olímpicos, consistía, como -indica su nombre, en recorrer dos veces toda la extensión del campo. - -[433] Juego de palabras insustancial, basado en que λόφος significa -_cresta_ y _colina_. Se atribuía a los carios, pueblo belicoso, la -invención de los penachos. (HEROD., _Hist._, I, 171.) - -[434] _Ceirilo_, nombre de pájaro, cuya raíz significa _rasurar_, por -lo cual alude el poeta a Espórgilo. - -[435] Barbero de Atenas, cuyo establecimiento gozaba de mala fama, -según Platón el Cómico en _Los Sofistas_. - -[436] Frase proverbial equivalente a la nuestra «llevar agua al río.» - -[437] O _polla sultana_: el nombre griego, aceptado en los libros de -historia natural, es más expresivo y exacto. - -[438] Alusión a los trágicos, que hacían derramar lágrimas a Edipo -después de haberse arrancado los ojos. - -[439] Nótese la semejanza de esta escena con las análogas de _Los -Acarnienses_ y _Las Avispas_. - -[440] Reconociéndoles por atenienses. - -[441] Las estratagemas empleadas recientemente por Nicias en el sitio -de Melos le habían dado celebridad. - -[442] Lit.: ¡Eleleleu!, grito de guerra. - -[443] De la tribu de Pandión, de quien fue hija Procne, esposa de Tereo. - -[444] Lugar en que se verificaban los enterramientos. Había dos -Cerámicos; uno exterior, donde eran sepultados los que habían muerto en -el campo de batalla, y otro dentro de la ciudad, en el cual estaban los -lupanares. - -[445] Ciudad del Peloponeso, entre Corinto y Sicione, cuyo nombre -significa _pájaro_. Poco antes de la representación de _Las Aves_, los -atenienses habían sido derrotados en sus inmediaciones. - -[446] Dirigiéndose a los esclavos. - -[447] En _Los Acarnienses_, 279, hemos visto indicada la misma -costumbre de colgar las armas junto al hogar. - -[448] Fórmula empleada para la promulgación de las leyes. - -[449] Los preparativos para pronunciar un discurso y ponerse a la mesa -eran idénticos. - -[450] Nombre de un demo del Ática, que significa _cabeza_. - -[451] Los demás personajes la llevaban inclinada. - -[452] Demo del Ática. - -[453] El milano aparecía en Grecia al empezar el buen tiempo. Los -pobres celebraban su venida. - -[454] De los que llevaba en la boca, según costumbre muy generalizada. - -[455] Sin duda el saco que llevaba para traer la harina comprada con el -óbolo tragado. - -[456] Los egipcios y fenicios practicaban la circuncisión. - -[457] General ateniense, ambicioso y venal. Aristófanes se burla en -otros pasajes de su fealdad y de su manía de teñirse los cabellos (_Las -Junteras_, 630, 736). - -[458] En griego no hay más diferencia que de una letra entre el nombre -de Júpiter y el del ganso, Ζῆνα y χῆνα. Lampón era un adivino. - -[459] Nombres de pájaros y de gigantes. - -[460] _Ut mentulam eis annulo constringatis, ne amplius illas futuant._ - -[461] La comparación de Homero se refiere a Juno y Minerva y no a Iris. -Sin duda esta es una de las correcciones que ha sufrido el texto de la -_Ilíada_. - -[462] Templo y oráculo de Júpiter en Libia. - -[463] Tenía fama de moroso en sus operaciones militares. (V. TUC. VI, -25, y PLUTARCO, _Vida de Nicias_.) - -[464] Se conserva un fragmento de Arquíloco sobre esta fábula. (V. -APRAIZ, _Estudios sobre la fábula_, publicados en _El Ateneo_, tom. I, -p. 413.) - -[465] Nombres de esclavos. - -[466] Según el Escoliasta, el atavío de Procne imitaba el traje de las -cortesanas y el plumaje del ruiseñor. - -[467] _Quam ipsi crura lubens divaricarem._ - -[468] Sigue la _Parábasis_. - -[469] Filósofo citado en _Las Nubes_. (V. la nota al v. 361.) - -[470] Estos pronósticos se encuentran en _Las obras y los días_ de -HESIODO (v. 45, 448, 629.) - -[471] El timón se separaba de la nave cuando no estaba en el mar. - -[472] Famoso caco ateniense. (Vid. _Acarnienses_, 1167.) - -[473] Lit.: un _pájaro_. Empleamos la palabra _auspicio_ en cuya -composición entra el nombre de Ave. - -[474] Oída por casualidad, se entiende. - -[475] Lit.: _leche de pájaros_, que es como si dijéramos una vida de -Jauja. - -[476] Imitaciones del canto de varias aves. - -[477] Se hacía una marca en la frente a los esclavos fugitivos. - -[478] Abuelo de Espíntaro, a quien echa en cara su cualidad de -extranjero. - -[479] Véase la nota al verso 11 de esta comedia. - -[480] Se cree fue uno de los que mutilaron las estatuas de Mercurio la -víspera de la expedición a Sicilia. - -[481] Río de Tracia (hoy _Marizza_). - -[482] Cestero, que se enriqueció fabricando botellas de mimbre. - -[483] Pistetero y Evélpides vuelven provistos de alas. - -[484] Verso de _Los Mirmidones_ de Esquilo, tragedia de la cual solo se -conservan fragmentos. - -[485] Hay en el original el juego de palabras que hemos podido -conservar en la traducción. - -[486] Significa ciudad de las nubes y los cucos. - -[487] Ciudadanos que se jactaban de tener riquezas, siendo pobrísimos. - -[488] Otro lugar imaginario. - -[489] Véase la nota al verso 562 de _Los Caballeros_. - -[490] _Pelárgico_ en vez de _Pelásgico_. Se llamaban así los antiguos -muros de la ciudadela de Atenas. Además este adjetivo recuerda en -griego el nombre de las cigüeñas. - -[491] El gallo. Alusión a la metamorfosis de Alectrión, criado de -Marte, en gallo, por no haberle avisado a tiempo la venida de Vulcano, -cuando estaba entretenido en amorosos hurtos con la diosa Venus. - -[492] Los que hacían la ronda por las murallas llevaban una campanilla, -a la cual debían responder los centinelas. - -[493] En vez de χαῖρε, _adiós_, le dice οἴμωζε, _llora_. - -[494] Con el agua lustral. Véanse en _La Paz_ ceremonias idénticas. - -[495] Los flautistas se colocaban una correa delante de la boca. - -[496] En esta oración burlesca van mezclados nombres de dioses y aves. -El poeta dice Σουνιάρακε en vez de Σουνιάρατε, _dios adorado en Sunio_, -epíteto de Neptuno. - -[497] Ὀρτυγομήτρα, que significa _madre de las codornices_ y de la isla -_Ortigia_ o Delos que acogió a Latona. - -[498] Sobrenombre de Diana. - -[499] Alude a la traza de avestruz de Cleócrito. - -[500] Como Quíos era una de las aliadas más fieles de Atenas, las -oraciones solían terminar con la fórmula: «en favor de Atenas y de -Quíos», que el sacerdote añade a su súplica como por la fuerza de la -costumbre. - -[501] Los esclavos llevaban el cabello rapado. La cabellera larga era -signo de ingenuidad y nobleza. En cuanto a los poetas de cierta índole, -parece que también en aquellos tiempos eran melenudos. - -[502] Llamábanse _partenias_ las los versos cantados por coros de -doncellas. - -[503] A los diez días de su nacimiento se ponía nombre a los niños, -celebrándose este suceso con un banquete. Aristófanes, al mismo tiempo -que parodia el estilo y versificación de la poesía lírica, intercala -unos versos de Píndaro sobre Hierón, fundador de Etna, en Sicilia. - -[504] Dirigiéndose a uno de los presentes. - -[505] Hierón había regalado a Píndaro un tiro de mulas, y el poeta le -pedía además un carro. - -[506] Galimatías poético, parodia del estilo ditirámbico. - -[507] Que el sacerdote iba a sacrificar. - -[508] Adivino citado varias veces (_Los Caballeros_, 123; _La Paz_, -1070). - -[509] Que era el sitio que ocupaba _Orneas_, de que antes se ha hablado. - -[510] Personas ya citadas. - -[511] Célebre astrónomo y geómetra, autor del ciclo de diez y nueve -años, destinado a armonizar el año solar y el lunar. La aceptación de -este ciclo produjo algunas alteraciones en el calendario ateniense, de -que ya se ocupó Aristófanes en _Las Nubes_. - -[512] La aldea de Colona debía a Metón el establecimiento de una fuente. - -[513] Comparación atribuida al pitagórico Hippón. (V. _Las Nubes_, 95.) - -[514] Alusión a la ley de _Xenelasia_, vigente en Lacedemonia. - -[515] Magistrados encargados de recibir a los extranjeros que venían -a Atenas. Cada ciudad extranjera tenía en Atenas sus próxenos, cuyas -funciones se parecían algo a las de nuestros cónsules. - -[516] Los inspectores estaban encargados de vigilar las ciudades -tributarias de Atenas. - -[517] Citado antes, y en _La Paz_, 1008. - -[518] Sátrapa persa. - -[519] Habitantes de Olofixo, ciudad situada al pie del monte Atos, -dependientes de Atenas. Nefelococigia es considerada por los atenienses -como una colonia suya, y por eso tratan de imponerle las leyes de la -metrópoli. - -[520] Pueblo de invención de Aristófanes, cuya radical significa -«llorar.» - -[521] El mes _Muniquion_ principiaba, según el ciclo de Harpalo, el 6 -de mayo, y según el de Metón, el 28 de marzo. Llamábase así, por las -fiestas Muniquias en honor de Diana y en conmemoración de la batalla de -Salamina en Chipre, que se celebraban en él. - -[522] Diágoras, después de la destrucción de Melos, su patria, se -estableció en Atenas, distinguiéndose por su impiedad, divulgando los -misterios de Eleusis y tratando de disuadir a los ciudadanos de su -iniciación. Con este motivo fue acusado y tuvo que huir, pereciendo -en un naufragio. Los atenienses pusieron precio a su cabeza. Como una -prueba de su irreligiosidad se cita que no teniendo leña para hacer la -comida, echó al fuego una estatua de Hércules, diciendo: «Debes hacer -en obsequio mío un decimotercero trabajo, que será el de cocer estas -lentejas.» - -[523] Vimos ya en _Las Avispas_ que los atenienses prodigaban las -acusaciones de tiranía. Aristófanes se burla de los oradores que las -presentaban. - -[524] Después de su célebre juicio para la adjudicación de la manzana -de oro. - -[525] Las monedas atenienses tenían grabada una figura de lechuza. -Estas monedas acabaron por llamarse _lechuzas_, así como entre nosotros -el nombre de _peluconas_ y _perros chicos_ sirve para designar las -onzas de oro y las monedas de 5 céntimos de peseta. - -[526] En griego ἀετός, significa _águila_ y _frontón_. - -[527] Era costumbre colocar sobre las estatuas unas cubiertas de metal -para librarlas de las inmundicias de los pájaros. - -[528] Lit.: _Alpheum spirans_, frase que quiere indicar que venía con -el sobrealiento de los que acaban de correr en estadio olímpico que -estaba a la orilla del Alfeo. - -[529] Proxénides y Teógenes han sido citados antes. - -[530] Como se ve, también se conocían las andaluzadas en Atenas. - -[531] O cien _orgías_, que equivalen próximamente a 185 metros. - -[532] Las grullas se lastran con piedras, dice el Escoliasta, para no -ser arrastradas por el viento, y para conocer al arrojarlas si vuelan -sobre el mar o sobre la tierra. - -[533] Parodia del proverbio: «¿Qué no harán las manos?» - -[534] Navío, por las alas que le sirven de velas o de remos; y casco, -por el penacho. - -[535] Pistetero continúa fijo en su idea de que Iris es una nave. La -_Paralos_ y la _Salamina_ eran las dos galeras sagradas, célebres por -su velocidad. Véase antes la nota sobre la _Salamina_. - -[536] Escoge esta ave por ser _bene coleatus_, τρίορχος. - -[537] Parodia del estilo trágico. - -[538] Parodia del verso 686 de la _Alceste_ de Eurípides. - -[539] Tomado de la _Níobe_ de Esquilo. - -[540] Nombre de un pájaro y de un gigante. Su denominación vulgar es -_polla sultana_. Sabido es en qué grave aprieto pusieron los gigantes a -Júpiter. - -[541] El Escoliasta dice que la frase aparte debe entenderse: «hazme -callar.» Boissonade propone la interpretación que seguimos. - -[542] V. _Las Nubes_, v. 835. - -[543] Había en Atenas riñas de codornices a semejanza de las de gallos. - -[544] Nombre de esclavo. - -[545] Es decir, de ruiseñores, de alondras, de cisnes y demás aves -cantoras. - -[546] De águilas, cornejas, etc. - -[547] De porfiriones, gaviotas, mergos, etc. - -[548] Parodia del _Enomao_ de Sófocles. - -[549] La palabra que en griego significa _ley_, solo se diferencia en -el acento de la que significa _pasto_. - -[550] Alusión a algún pájaro llamado el _huérfano_. - -[551] Los atenienses estaban entonces sitiando a Anfípolis, en Tracia. - -[552] Tomado de Anacreonte. Cinesias era un poeta ditirámbico cuyo -estilo hinchado y pretencioso parodia Aristófanes. - -[553] Cinesias era muy alto y delgado. El epíteto _filirino_ (de tilo) -que Aristófanes le da, puede significar largo y estrecho como una -percha. - -[554] Grito con que en las naves se mandaba detenerse a los remeros. - -[555] Leotrófides era un poeta ditirámbico notable por su flacura y -palidez. - -[556] Versos tomados de _Alceo_. - -[557] Es decir, de la primavera, porque su raído manto no le podía -librar del frío. - -[558] Parodia del verso de _Los Mirmidones_ de Esquilo: «¡Armas! -¡Necesito armas! ¡Necesito armas!» - -[559] Ciudad de Acaya, notable por los mantos de abrigo que en ella se -fabrican. Era la _Palencia_ de los griegos. - -[560] Los atenienses obligaban a sus aliados insulares y continentales -a traer sus negocios a los tribunales de la metrópoli. Esto, que era un -vejamen gravísimo, lo defiende, sin embargo, JENOFONTE en su _República -ateniense_. - -[561] Diítrefes era un rico que tenía muchos caballos. Ya hemos visto -en _Las Nubes_ que la afición a la equitación era muy común y ruinosa -en los jóvenes atenienses. - -[562] Esto se lo dice enseñándole unos azotes de cuero. Los de Córcira -tenían fama. - -[563] _Cardias_ era una ciudad de Tracia cuyo nombre significa -_corazón_ o _valor_. Esto y lo siguiente son burlas sobre la cobardía -de Cleónimo, tantas veces mencionada. - -[564] Célebre ladrón, cuyo encuentro era peligroso de noche. Véase la -nota al verso 1167 de _Los Acarnienses_. - -[565] Trata de saber si está el cielo cubierto o despejado. - -[566] Duraban cinco días y se ayunaba el tercero. - -[567] Apolo era el patrono de los ciudadanos de Atenas; como -Execéstides era extranjero, su patrono debía de serlo también. - -[568] Nombre de un pueblo de Tracia. - -[569] Ἐπιτριβίης, tiene cierta semejanza con _Tríbalo_. - -[570] Prometeo regaló el fuego a los hombres, incurriendo por esto en -el enojo de Júpiter. - -[571] Célebre misántropo. - -[572] Ya hemos visto en _Los Acarnienses_ que era costumbre llevar un -quitasol detrás de las canéforas. - -[573] Seres fabulosos que habitaban en la zona _tórrida_. Sus pies -eran más grandes que el resto del cuerpo, de suerte que cuando el -calor se dejaba sentir con exceso, adoptaban la posición cuadrúpeda y -se servían de uno de sus pies como de quitasol, de donde les vino el -nombre de _esciápodas_. Aristófanes coloca a los filósofos socráticos -en este país, para indicar su constitución física empobrecida por las -cavilaciones, y su poca policía. - -[574] Este orador era notable por su cobardía. El mismo Jenofonte, de -ordinario inofensivo, dice de él en el _Banquete_, que no se atrevía a -mirar de frente una lanza. (Véase _La Paz_, 395, nota.) - -[575] Vid. HOMERO, _Odisea_, IX. - -[576] Véase la nota correspondiente en _Las Nubes_. - -[577] Lo ordinario era recoger el manto sobre el hombro izquierdo, como -nuestros embozos. - -[578] General que para cubrirse las úlceras de las piernas se dejaba -caer el manto. - -[579] Fingiendo no haberlos visto. - -[580] Dulcificando la voz a la vista de los preparativos culinarios. - -[581] Neptuno jura burlescamente por sí mismo. - -[582] Jerga ininteligible. - -[583] El texto de la ley está en prosa. - -[584] Formalidad que solo se llenaba con los hijos legítimos. - -[585] Tal parece ser el sentido de las incorrectas palabras del -Tríbalo. Sus colegas no le comprenden bien. - -[586] Nombre de un puerto en la isla de Quíos. Envuelve la idea de -delación y es una alusión a los sicofantas y oradores. - -[587] Palabra compuesta de dos que significan _lengua_ y _vientre_, es -decir, los que viven del producto de su lengua. - -[588] La palabra σῦκον, _higo_, entra en la composición de _sicofanta_ -o _delator_. - -[589] Gorgias, célebre retórico y sofista. Platón dio su nombre a uno -de sus más bellos diálogos. Filipo se cree que era un delator. - -[590] V. _La Paz_, verso 1060. - -[591] Tecnicismo coreográfico. - -[592] Así lo indica el Anónimo autor de su prefacio: ἐκλήθη Λυσιστράτη -παρὰ τὸ λῦσαι τὸν στρατόν. - -[593] Lisístrata se queja (v. 104) de que su marido hace siete meses -que está de guarnición en Pilos, que fue recobrado por los lacedemonios -el año 23 de la guerra; habla después de la defección de los milesios -(v. 108), que tuvo lugar al principio del año vigésimo de la guerra. -La alusión a desastres recientes (v. 586) solo puede referirse a los -de Sicilia, y la libertad con que habla de Pisandro hace suponer que -estaba ya abolido el gobierno oligárquico de los Cuatrocientos, que -cayeron en el año 21 de la guerra (Véase TUCÍDIDES, VIII). - -[594] Las divinidades citadas por Lisístrata eran todas favorables a -la crápula y la disolución. Para explicar el sobrenombre de _Colíade_, -dado a Venus, el Escoliasta cuenta la siguiente tradición. Unos -bandidos se apoderaron de un joven ateniense, y le ataron todos los -miembros (κωλῆ), pero le libertó la hija del capitán de la banda. En -recuerdo de esta prueba de amor, el joven edificó un templo y lo dedicó -a Venus, que se llamó _Colíade_, del nombre de los miembros desatados. -Sobre la advocación de _Genetílide_ véase _Las Nubes_, nota al verso 52. - -[595] Ya hemos visto lo estimadas que eran las del lago Copáis. - -[596] Especie de túnica que no se sujetaba con ceñidor. - -[597] Especie de calzado. - -[598] Para pasar de Salamina al Ática, de la cual estaba separada -por un canal de poca anchura. Hay en el texto uno de los equívocos -indecentes de que está plagada la comedia. - -[599] Sin duda, porque habiendo sido su país muy castigado por la -guerra, debían de ser más solícitas en procurarse la paz. - -[600] Teógenes era un hombre rico y supersticioso, que no emprendía -nada sin consultar a una estatua de Hécate, diosa, según la creencia -vulgar, de los honores y la buena fortuna. Su mujer era natural que -siguiese sus prácticas. - -[601] Aldea del Ática. - -[602] Lámpito era hija de Leotíquides, mujer de Arquidamo, y madre de -Agis, los tres reyes de Lacedemonia. - -[603] Juramento ordinario de los Espartanos. Todo lo que dicen Lámpito -y las demás lacedemonias está en dialecto dórico. - -[604] En una especie de danza llamada _bibasis_. Alusión a los -ejercicios gimnásticos que los jóvenes de ambos sexos hacían en Esparta. - -[605] Para ver si están gordas. - -[606] El poleo crecía espontáneamente y con mucha abundancia en Beocia. -La frase alude a una costumbre del tocador griego. - -[607] Célebre por sus muchas y bellas cortesanas, que se hacían pagar -muy caros sus favores; de donde vino el proverbio: _No todos pueden ir -a Corinto_. - -[608] General ateniense, cuya lealtad a la república era sospechosa. -Parece que las tropas de Atenas estaban, cuando se representó la -Lisístrata, vigilando a los pueblos de la Tracia, y no muy seguros de -su general Éucrates. - -[609] En la Noticia preliminar a _Los Caballeros_ vimos que -los atenienses se habían apoderado de esta plaza fuerte de los -lacedemonios: estos no consiguieron recobrarla hasta dos años después -de la representación de la Lisístrata, o sea en el 22 de la guerra del -Peloponeso. - -[610] Lit: _Sed nec mœchi relicta est scintilla. Ex quo enim nos -prodiderunt Milesii, ne olisbum quidem vidi octo digitos longum qui -nobis esset coriaceum auxilium._ El Reverendo P. Lobineau hizo, según -M. Artaud, un sabio comentario sobre tan resbaladiza materia. La -defección de los milesios, por consejo de Alcibíades, tuvo lugar el año -vigésimo de la guerra (Véase TUC., VIII, 17). - -[611] Aristófanes echa en cara a menudo a las mujeres su afición a la -bebida. - -[612] En el _Banquete_ de Platón, usa nuestro poeta la misma -comparación, al desenvolver su peregrina teoría sobre la belleza y el -amor. - -[613] Monte de la Laconia. - -[614] Lit: _Abstinendum est a pene_. La proposición de Lisístrata -produce malísimo efecto en su auditorio. - -[615] Lit: «No somos más que Neptuno y barca.» Expresión proverbial, -cuyo equivalente es el indicado en el texto. - -[616] Amorgos era una de las Cícladas, entre Naxos y Cos. Se fabricaban -en ella telas finísimas, casi transparentes, y de gran precio. Algunos -suponen que estas telas se llamaban así, o a causa de su color, o por -la planta de que estaban hechas. (V. SUIDAS, _Etym. magn._; POLLUX, -VII, 16.) - -[617] Siempre que se trata del amor, usa Aristófanes expresiones de una -obscenidad intraducibie, aunque muy gráficas. - -[618] Alusión a la _Andrómaca_ de Eurípides, v. 620. - -[619] Este proverbio se aplicaba a los que se toman un trabajo inútil. -_Intelligit femina penem coriaceum de quo supra_. Ferécrates era un -poeta cómico contemporáneo de Aristófanes que citó ese proverbio en -alguna de sus piezas. - -[620] En él había de reserva mil talentos. El templo de Minerva estaba -en la ciudadela. - -[621] Los alguaciles y arqueros de Atenas eran casi todos escitas; y -Lisístrata quiere conformarse con la costumbre. - -[622] Alusión a _Los Siete contra Tebas_, donde los jefes prestan un -juramento en la forma indicada por Lisístrata. - -[623] _Mentulam innuit, ex aliqua venerea statura quæ equestris -dicitur._ - -[624] Parodia de Esquilo. - -[625] Para jurar se ponía la mano sobre la víctima; costumbre que se ha -conservado. - -[626] Dice esto echando vino en la copa. - -[627] Esta circunstancia era de buen agüero en los sacrificios. - -[628] La primera que jurase debía beber también la primera. - -[629] En los festines parece que se echaban suertes para fijar el orden -en que habían de beber los convidados. - -[630] _Maligne ei præbebo et motus non addam._ - -[631] Hemos eliminado la traducción de dos versos cuya versión latina -es: _Non tollam calceos sursum ad lacunar. Non conquiniscam instar -leœnæ in cultri manubrio._ - -[632] Acuden a los gritos de las mujeres cargados de haces de leña para -incendiar las puertas de la ciudadela y quemar a las invasoras. Estas -se aprestan a una resistencia enérgica. - -[633] Se cree que sea Lisístrata. Licón era un demagogo que entregó -Naupacto a los enemigos. Los demás nombres de esta primera parte del -coro son de pura invención. - -[634] Rey de Lacedemonia, que un siglo antes de la representación de la -_Lisístrata_ consiguió apoderarse de la ciudadela. Tuvo que capitular. -(V. HEROD., V, 62.) - -[635] Distrito del Ática, llamado así porque lo formaban cuatro aldeas: -Maratón, Enoe, Probalnito y Tricoriso. - -[636] Las mujeres de Lemnos asesinaron en cierta ocasión a sus maridos: -más tarde, los habitantes de aquella isla, para vengarse de los -atenienses que les habían injuriado, les arrebataron muchas de sus -mujeres y mataron los hijos que nacieron de este concubinato. Todo -esto hacía que los isleños de Lemnos tuviesen malísima reputación, -formándose como expresión de esta idea la frase Κακὸν λήμνιον, _peste -de Lemnos_, para indicar las cosas peores. - -[637] Es decir, partidario de la democracia, cuyo gobierno acababa de -establecerse en Samos. (V. TUC., VIII.) - -[638] Distinto del primero, y compuesto de mujeres que acuden con -cántaros de agua en auxilio de sus compañeras. - -[639] Otras ediciones ponen estas palabras en boca de Estratilis. - -[640] Alusión a un verso en que Hipponax amenazaba a Búpalo. Este -Búpalo era un escultor célebre, que representó a Hipponax con toda -su deformidad natural, por lo cual el poeta escribió contra él tan -violenta sátira, que el escultor se ahorcó desesperado. - -[641] _Et nunquam alia canis testiculis te prehendet_; dando a -entender, _quia ego tibi prius avellam_. - -[642] Lit.: _Aqueloo_, nombre de un río. - -[643] En griego Πρόβουλος. Las atribuciones de estos magistrados no -están bien definidas: unos creen que eran una especie de jefes de -policía; otros que su misión se reducía a preparar los asuntos que -habían de discutirse en el Senado; y otros, en fin, opinan que era un -cargo extraordinario creado en épocas críticas, como en tiempo de la -invasión de Jerjes y después de las derrotas en Sicilia. - -[644] Fiestas en honor de Adonis que duraban dos días y eran celebradas -solo por las mujeres. En el primero lamentaban su muerte dando gritos -sobre los terrados de las casas; y en el segundo, se regocijaban como -si hubiese vuelto a la vida. - -[645] Este orador, enemigo de Nicias, sostuvo la conveniencia de la -expedición de Sicilia, en que murió aquel general. Aristófanes venga la -muerte de su amigo. - -[646] Parodia del apodo _Buciges_ (_buey de tiro_), que tenía -Demóstrato. Le llama _Colociges_ por su locura, fatal a Atenas (χόλος, -_locura furiosa_). - -[647] _Qui penem habet haud quaquam puerile._ - -[648] De la ciudadela, donde se guardaba el dinero del Estado. - -[649] Hija de Cécrope, por la cual juraban las atenienses. - -[650] _Mox cacabis calcatus._ - -[651] Para curarse las heridas. - -[652] La legión femenina da una buena soba a los arqueros. - -[653] Véanse _La Paz_, 395; _Las Aves_, 1556, nota. - -[654] Las últimas palabras se las dirige Héctor a Andrómaca en la -_Ilíada_, VI. - -[655] Es decir, en juzgar. (V. _Los Caballeros_, 41.) - -[656] Venus. - -[657] _Si viris tentiginem jucundam ingeneraverint, ut quasi baculos -penes erigant..._ - -[658] Nombre que significa: _las terminadoras de la guerra_. - -[659] Jefe de caballería de una tribu. - -[660] Tereo reinó en Tracia. - -[661] Alusión a la reciente derrota de Sicilia. - -[662] Para averiguar cuándo le llegará el turno. - -[663] Para ofrecerla al Cerbero, según el rito funerario. - -[664] Barquero del infierno. - -[665] Era costumbre exponer los cadáveres delante de la casa. - -[666] Verso tomado del escolio de Harmodio. Todo este coro tiende a -ridiculizar la suspicacia ateniense, a la cual todo se le antojaban -maquinaciones para restablecer la tiranía. - -[667] Amenaza dirigida a los viejos. - -[668] Lit.: _fui osa en las Brauronias_. Véase la nota al verso 874 de -_La Paz_. - -[669] Las canéforas, jóvenes de familias distinguidas que llevaban los -canastillos en las procesiones, solían llevar un collar de higos. - -[670] En tiempo de las guerras médicas cada ciudadano contribuyó según -sus medios, formándose de esta manera un gran fondo de reserva. - -[671] Reina de Caria: acompañó a Jerjes en su expedición contra Grecia -e hizo prodigios de valor. (Véase HERÓDOTO, VII, 99.) - -[672] El cuadro del combate de las Amazonas y Teseo estaba en el Pecilo. - -[673] Estando interrumpido el comercio con Beocia por la guerra, no -venían al mercado ateniense sus exquisitas anguilas. - -[674] Parodia del _Telefo_ de Eurípides. - -[675] Que estaba al norte de la ciudadela. - -[676] Hombre de mala conducta. - -[677] Lit.: _anfidromia_, ceremonia que consistía en dar vueltas -alrededor del altar con el niño, al quinto día de su nacimiento. - -[678] Creían los atenienses que una gran serpiente o dragón estaba -encargado de guardar el templo y la Acrópolis. - -[679] Las lechuzas abundaban muchísimo en Atenas. - -[680] JENOFONTE (_Cinegética_, I) cita un Melanión que consiguió la -mano de Atalanta como premio a sus esfuerzos en la caza. Pero la fábula -cantada por el coro hace sospechar que no se refiere al mismo. - -[681] _Mirónides_ era un general que ganó la batalla de Enófito -(TUC., I, 108). — Sobre _Formión_ véase la nota al verso 562 de _Los -Caballeros_. - -[682] Llamado el Misántropo. Llevó su aborrecimiento a los hombres al -extremo de que habiéndose roto una pierna dejó que se le gangrenase la -herida y murió, por no querer llamar a un médico. - -[683] _Cunnum ostendes._ - -[684] El templo de Ceres Cloe (_Protectora de los trigos verdes_) -estaba próximo a la Acrópolis. - -[685] Es decir, el juramento que sobre la copa prestó. - -[686] ¡_Quanta discrucior convulsione et tentigene_! - -[687] _Maman_ era el nombre familiar con que los niños llamaban a sus -madres. - -[688] _De pene loquitur tamquam de puella recenti partu edita, cui -nutrice opus sit._ - -[689] Filóstrato. Véase _Los Caballeros_, 1069. - -[690] _Deinde in mentulam incidat, et infigatur._ - -[691] Lit.: un _Conísalo_, especie de sátiro. El nombre con que le -sustituimos excusa una nota sobre la forma de presentarse el heraldo. - -[692] _Sed arrigis, o impurissime._ - -[693] La _Escítala_ era un bastón cilíndrico y prolongado que los -lacedemonios entregaban a cada general que partía a la guerra. En -Lacedemonia quedaba otro idéntico, y cuando querían enviar un despacho -secreto rollaban una correa al bastón y escribían a lo largo; después -la desenrollaban, de suerte que lo escrito solo podía ser entendido por -el general que volvía a colocar la correa en torno de su _escítala_. - -[694] Nombre de una ciudad de Acaya y de una cortesana. - -[695] Dios de la lascivia. - -[696] Demo del Ática, rodeado de bosques y pantanos. Sus mosquitos, a -lo que parece, eran de marca mayor. - -[697] Nueva alusión a las derrotas en Sicilia y a la de Eritrea (Véase -TUCÍDIDES, VIII, 95). - -[698] Habitantes de Caristio en Eubea, que tenían fama de malas -costumbres. - -[699] Llamado en _Los Acarnienses_ (885) «Oprobio de los colargienses.» -Su nombre, como el de Lisístrata, significa: «Terminador de la guerra.» - -[700] Lit.: _Convención, tratado_ Διαλλαγή, personificada como _Opora, -Teoría_, etc. - -[701] Cuando el negocio de Pilos, principalmente. - -[702] Mentula prehensum duc. - -[703] Véase TUCÍDIDES, I, 102. - -[704] El traje militar de los lacedemonios era de color de púrpura. - -[705] Se refiere a un terremoto y a una sublevación de los _Mesenios_ e -Hilotas. (Véase TUCÍDIDES, _id._) - -[706] Ὁ πρωκτός. - -[707] Hipias, hijo de Pisístrato, mandó a una multitud de atenienses -desocupados a cultivar las tierras, obligándoles a vestirse la túnica -corta de los esclavos, para que la vergüenza les impidiera volver a la -ciudad. - -[708] Hay muchos equívocos en el texto. - -[709] Alusión a sus disolutas costumbres. - -[710] Canción guerrera, inoportuna en un banquete para solemnizar la -paz. - -[711] Madre de las Musas. - -[712] Promontorio de Eubea junto al cual los atenienses derrotaron a -Jerjes. - -[713] Baco. - -[714] Sobrenombre de Apolo, por el magnífico templo que le consagró -Amiclas, hijo de Lacedemón, en la orilla derecha del Eurotas, cerca de -Esparta. - -[715] Sobrenombre tomado del templo con puertas de bronce (χαλκός) que -Minerva tenía en Eubea. - -[716] Cástor y Pólux. - -[717] Río que pasaba por Esparta. - -[718] Diana, y no Helena; pues esta ni fue diosa ni casta. - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK COMEDIAS, TOMO 2 DE 3 *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. 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