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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: Fausto - Primera parte - -Author: Juan Wolfgango Goethe - -Translator: Teodoro Llorente - -Release Date: July 19, 2022 [eBook #68566] - -Language: Spanish - -Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from - images generously made available by Fons Gili i Gaya / - Universitat de Lleida, Spain.) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FAUSTO *** - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han - convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con - las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española. - - * Se han desplazado muy ligeramente algunas ilustraciones para que no - interrumpan un párrafo o una estrofa. - - * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas tras el - párrafo en que aparece su llamada. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - - - -FAUSTO - - - - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración: Retrato dibujado por G. M. Krauss (Weimar, 1776)] - - - - -FAUSTO - -TRAGEDIA DE - -JUAN WOLFANGO GOETHE - -PRIMERA PARTE - -TRADUCIDA POR TEODORO LLORENTE - -_Nueva edición ilustrada por los mejores artistas alemanes, revisada -por el traductor y seguida de una reseña de la segunda parte de la -tragedia_ - - -BARCELONA --- -MONTANER Y SIMÓN, EDITORES -CALLE DE ARAGÓN, NÚM. 255 -1905 - - - - -ES PROPIEDAD - - - - -[Ilustración] - -CARTA - -QUE SIRVIÓ DE PRÓLOGO PARA LA PRIMERA EDICIÓN - - -A VICENTE W. QUEROL - -Decídome al fin, querido Vicente; cedo a tus instancias y a las de -otros buenos amigos, demasiado buenos quizás para ser en esta ocasión -imparciales y discretos. A las prensas va, tras luengas dudas e -incertidumbres, mi traducción del FAUSTO: si hago mal, vuestra será la -culpa, aunque solo yo pague la pena. ¡Perdona, oh Júpiter de Weimar, -insigne Goethe! ¡Perdona el atrevimiento, y quiera Dios que no llegue -a la categoría de desacato! Tu famoso Doctor sale de nuevo a campaña, -por estas tierras españolas, vestido a la usanza de los galanes de -Cervantes, de Lope y Calderón: gallarda usanza, si la gentil ropilla no -le ajusta desgarbadamente por los pecados de un mal sastre remendón. - -Mientras llegan --que sí llegarán-- los sinsabores de la crítica, -¡qué deleitosa fruición, amigo mío, la de este pasajero retorno a los -estudios que fueron el encanto de nuestros mejores años! Al buscar, -allá en olvidado rincón, entre un fárrago de papeles viejos, llenos -de versos y de borrones, las revueltas cuartillas en que palpitan -los amores, las quimeras y los tormentos de la pobre Margarita y el -insaciable Fausto, al tropezar de nuevo con un cúmulo de inconexa -poesía, de ensayos abandonados, estudios interrumpidos, tentativas -audaces, abortos desdichados, engendros que quizás hubieran podido -vivir, frutos mal sazonados todos ellos de la dichosa, de la arrogante -juventud, surge hermosa, sonriente y un tanto melancólica, del fondo -plácido de los recuerdos, aquella juventud ya lejana; y tu nombre viene -a mis mientes, y pasa de ellas a los filos de la pluma, que parece -buscar por sí misma el papel, para comunicarte y compartir contigo tan -gratas impresiones. - - * * * * * - -¿Te acuerdas de aquellos alegres días, cuando nos encontrábamos en los -claustros de la Universidad, y olvidando la _Instituta_ de Justiniano -o el _Ordenamiento de Alcalá_, nuestras almas, como pájaros que ven -la jaula abierta, volaban juntas por los cielos esplendorosos de -la poesía? ¿Te acuerdas de la fiebre con que leíamos y devorábamos -cuantos versos caían en nuestras manos, produciéndonos igual entusiasmo -las patrióticas odas de Quintana, las borrascosas inspiraciones de -Espronceda, o los legendarios relatos de Zorrilla? Antiguos o modernos, -clásicos o románticos, españoles o extranjeros, todos los vates nos -atraían, nos arrastraban, nos llevaban lejos de este mundo, abriéndonos -las puertas del mundo ideal. Epopeya y drama, epigrama y oda, idilio -y elegía, todo nos lo apropiábamos, todo nos lo queríamos asimilar, -sin que bastase nada al impaciente anhelo. El Parnaso español, con -el que nos habían familiarizado los preceptores, fue pronto estrecho -para nosotros; y a los poetas castellanos, sabidos de memoria, -sucedieron los vates extranjeros. Dante, Petrarca, Tasso bajaban de -las espléndidas cimas de la gloria, para guiar nuestros pasos; Camoëns -nos señalaba el dorado camino del oriente; Corneille y Racine nos -iniciaban en la pomposa majestad del teatro francés; Chateaubriand nos -revelaba el nuevo mundo de las fantasías románticas; Lamartine encendía -en nuestra alma el calor de una sensibilidad delicada y triste; -Víctor Hugo arrebataba nuestra imaginación con el ímpetu de su genio -desbordado. - -Y aún queríamos más poesía; aún nos atraían con fuerza irresistible -los fantasmas del septentrión, que envuelve Ossián entre nieblas y -tempestades, y las sangrientas tragedias de los Nibelungos, y los -personajes vivientes y apasionados de Shakespeare, y el infierno -tenebroso de Milton, y los cielos brillantísimos de Klopstock, y las -leyendas conmovedoras de Schiller, y las concepciones épicas de Goethe, -y los lamentos sarcásticos de Byron. ¿Te acuerdas? En nuestro punzante -afán, hallábamos pálidas, desabridas, insuficientes las traducciones -españolas o francesas de esos autores; queríamos penetrar más adentro -en sus obras fascinadoras, comprender y forzar su sentido literal, -encontrar y absorber la médula de su pensamiento; y cuando veíamos -abierto ante nosotros el texto original, aquellas palabras exóticas -y enrevesadas, henchidas de sílabas impronunciables, nos provocaban -y atraían, como a Edipo la Esfinge tebana, y con el arranque de la -mocedad irreflexiva, nos lanzábamos a descifrar aquellas para nosotros -sacratísimas letras. ¿Para qué las gramáticas, empedradas de reglas -enfadosas, ni los ordenados vocabularios? Nuestra impaciencia no -consentía más que el indispensable léxico para buscar el sentido de -las palabras desconocidas. Pasando los ojos incesantemente de los -oscuros versos al grueso diccionario, hojeado y desencuadernado con -mano calenturienta, fiando en nuestra intuición mucho más de lo justo, -transcurrían sin sentir largas horas, en las que, del fondo negrísimo -de aquellos extraños vocablos, iban brotando, como de los pliegues de -espesa niebla, las encantadoras imágenes que quedaban grabadas con -rasgos de luz en nuestra imaginación, abstraída en su suprema belleza, -tan arduamente conquistada. - - * * * * * - -De aquella feliz edad datan --tú lo sabes bien-- mis primeros -ensayos de traducción del FAUSTO. Ajeno estaba entonces a la idea -de publicarla: ponía en versos castellanos los pasajes que más me -impresionaban del poema de Goethe, como traducíamos a retazos otras -tantas obras inmortales, para apoderarnos mejor de ellas. Algunos años -pasaron sin que conociesen aquellos fragmentos más que los amigos de mi -mayor intimidad: parecíame tan grande el atrevimiento, que solamente -podía disculparlo la ausencia de toda pretensión. - -Publicáronse después en revistas literarias trozos aislados; y críticos -benévolos instáronme para que completase la traducción; pero la época -dichosa de los fecundos ocios había pasado para mí, y aquel ensayo -quedó casi olvidado. - -Diez años ha, las azarosas vicisitudes de nuestra pobre España -producían tal tensión en mi ánimo (afectado por el deber de relatarlas -cotidianamente), que, como distracción saludable de las enojosas tareas -del periódico, incliné la atención a nuestros estudios de la juventud, -y puse la mano nuevamente en el FAUSTO. ¡Cuán descontento me dejaron -aquellas mis primeras versiones! Parecíame, sí, que no reproducían del -todo mal el tono de la famosa tragedia de Goethe; que los soliloquios -o diálogos castellanos daban una idea aproximada de ella; mi obra -en su conjunto, tomada en globo, me producía bastante buen efecto ---perdona la inmodestia--; pero, al descender a los pormenores, al -examinarla escena por escena, al compulsarla verso por verso, ¡qué -serie de contrariedades y desencantos! Presentábaseme como imperdonable -profanación todo apartamiento, no ya de la idea del autor, sino de la -expresión o el molde en que la vaciara: consideraba libertad excesiva -y hasta licencia pecaminosa todo aquello en que la frase traducida se -separaba --como había de separarse muchas veces en una versión rimada-- -del texto original. Esto, aparte de la difícil comprensión de algún -punto oscuro, de las variantes entre las traducciones francesas de -Saint-Aulaire, A. Stapfer, Gerardo de Nerval y Enrique Blaze, y la -italiana de Andrés Maffei (que, a pesar de estar escrita en verso, -diome luz en algunos pasajes que aquellas no habían aclarado), me -impuso un trabajo minucioso, reflexivo, frío, de corrección y lima, -con el cual --francamente te lo digo-- no sé si habrá ganado o perdido -la traducción. Habrá ganado, desde luego, en fidelidad y en expresión -exacta; pero me ha sucedido con frecuencia tener que sacrificar a -esas condiciones los versos que me parecían más agradables, tener que -rehacer con dificultad trabajosa trozos en los que había corrido fácil -la pluma, dándoles cierto carácter de naturalidad espontánea. - -Incierto y dudoso todavía de mi trabajo, dilo a conocer entonces a -algunos de nuestros primeros escritores y críticos, que le otorgaron su -_exequatur_ de una manera muy honrosa para mí. Diría aquí sus nombres, -en disculpa de mi atrevimiento, si no temiera que lo considerara -alguien como pretendida imposición al fallo del público soberano. Baste -consignar que aquellos autorizadísimos sufragios --y como dije al -principio, tus ruegos y los de otros amigos cariñosos-- moviéronme a -dar a la prensa lo que no se había escrito con este objeto. Aún pasaron -algunos años, aguardando ocasión, que no me ofrecía mi vida atareada, -de dar la última mano a la obra, y de emprender otro trabajo, al cual -tengo que renunciar al fin y al cabo. - -El poema de Goethe es digno de estudio detenido, y ha sido objeto, en -Alemania sobre todo, de tantas disquisiciones y comentos, que llenan -muchos volúmenes.[1] Como sucedió con la _Divina Comedia_ en Italia, -y está sucediendo con el _Quijote_ en España, ese espíritu exegético -se ha llevado quizás al extremo de buscar oculto sentido y propósito -trascendental en aquello que escribió el autor, muy ajeno a tan hondas -intenciones; pero, si hay bastante de caprichoso y fútil en tales -supuestos, no deja de ser interesante algo y aun mucho en los escolios -de esas obras maestras del ingenio humano. - - [1] E. Dünzer, que hace más de diez años comentaba el _Fausto_, - hizo un catálogo de ciento veintisiete comentadores anteriores a - él. - -Quería yo intervenir también en esos pleitos; y con la fácil ayuda de -unos cuantos autores, poco conocidos en España, que esperan la consulta -en un estante de mi librería, lisonjeábame de adquirir a poca costa -nombre de erudito, si no ingenioso y profundo, comentador. Pero lo -dejé para lo último, y ahora me falta tiempo por las prisas que me dan -los editores de la _Biblioteca de Artes y Letras_, encargada de esta -publicación. No hay más remedio, pues, que dejar la erudición en el -tintero, y convirtiendo en prólogo para el público esta que comenzó -siendo carta para ti solo, decir en pocas palabras lo que, ampliamente -explanado y repleto de citas, nombres y fechas, hubiera podido ser -estudio preliminar a la versión castellana del FAUSTO. - - * * * * * - -¿De dónde nació la idea de ese Doctor famoso, que, descontento de los -limitados medios con que cuenta el hombre en esta vida, y llevado por -sus aspiraciones inasequibles, se da al Diablo para conseguirlas? -Algo de esas ansias perdurables hallamos ya en la antigüedad clásica: -Pigmalión y Prometeo nos dan el ejemplo de la lucha de la humanidad -contra su suerte, del deseo atormentador de lo infinito, de lo ignoto, -de lo sobrenatural, que el hombre quisiera realizar en la tierra por -su propio esfuerzo. La intervención diabólica en esas tentaciones -de nuestra impotencia y nuestro orgullo, aparece después, en los -primeros siglos del cristianismo, en aquellos tiempos de las leyendas -místicas, en las que el mal, para hacerse más patente, toma formas -satánicas en la imaginación exaltada de los creyentes. Entre los -muchos casos de tratos con el demonio, hallamos ya en el siglo tercero -el que refirió primeramente San Gregorio Nacianceno, y ampliaron y -embellecieron después varios agiógrafos, de Cipriano, famoso encantador -de Alejandría, que hizo pacto con el Espíritu infernal, para obtener -el amor de la cristiana Justina; historia que popularizó en Alemania, -en el siglo noveno, Ado, arzobispo de Viena, y de la cual sacó más -tarde nuestro Calderón su comedia _El Mágico prodigioso_, sobre cuyas -conexiones con el poema de Goethe ha escrito poco ha un libro muy -apreciable el Sr. Sánchez Moguel.[2] - - [2] _Memoria acerca de_ EL MÁGICO PRODIGIOSO _de Calderón, y en - especial sobre las relaciones de este drama con el_ FAUSTO _de - Goethe, por D. A. Sánchez Moguel_, catedrático de literatura - española en la Universidad de Zaragoza. Madrid, 1881. Esta obra - fue escrita para un certamen que abrió la Real Academia de la - Historia con motivo del Centenario de Calderón, y habiendo - obtenido el premio, fue publicada a expensas de dicha Academia. - Su erudito autor opina que _El Mágico Prodigioso_ solo tiene - relaciones muy indirectas con el _Fausto_ de Goethe. - -En esa y otras leyendas parecidas estaban los primeros elementos -de la historia del Doctor Fausto; pero es el caso que aquellos -elementos tomaron cuerpo en un individuo de este nombre, que tuvo -vida real y fue convertido por la inventiva popular en personaje tan -extraordinario como famoso. En la primera mitad del siglo XVI hubo en -las Universidades alemanas un Doctor Fausto, dado a la vida alegre -y bulliciosa, que ganó fama de alquimista y brujo, y después de una -existencia desordenada, murió trágicamente. Apenas muerto, corrió -la voz de que se lo había llevado el Diablo, y en 1587 se daba a la -estampa por primera vez su historia, llena de aventuras descomunales.[3] - - [3] _Historia von D. Johann Fausten, dem weitbeschreyten Zauberer - und Schwartzkünstler_, impresa por Juan Spies, en Francfort del - Mein. - -Es curiosísimo este primer libro del Doctor Fausto, y si no quisiera -reducir a cortas páginas este prólogo, hablaría de él largamente a mis -lectores, para que viesen lo que ha dado la tradición a la tragedia -de Goethe, y lo que ha puesto en ella el genio del poeta. La historia -del descreído Doctor escribiose con la idea de apartar a los buenos -creyentes de tentaciones peligrosas, presentándoles aquella víctima -del Espíritu malo. ¿Proponíase el autor, como indican escritores de -nuestros días, combatir el afán de novedades, que alentaba en aquellos -tiempos la Reforma religiosa? No me parece de tanto alcance aquel -libro devoto. El Juan Fausto de esta leyenda era en verdad peritísimo -en las ciencias más sutiles y doctor profundo en Teología; pero no -se perdió por ese camino, sino por ser hombre mundano, libertino e -incrédulo, que para gozar la vida a sus anchas, estudió ciencias -ocultas en la gran escuela de magia de Cracovia, y renunciando a las -Letras Sagradas, llamose Doctor en Medicina, astrólogo y matemático. -En un bosque cercano a Wittenberg evocó cierta noche al Diablo, que -con gran aparato de fuego presentose al fin, bajo la forma de un -fraile gris, y dijo llamarse Mefistófeles. Arreglose el pacto, escrito -con sangre de Fausto, que ofreció su alma al Espíritu infernal para -dentro de veinticuatro años; y al cabo de este tiempo, tras una vida de -desenfrenados goces, reventó lastimosamente el pobre Doctor, después de -una cena, a la cual convidó a sus amigos y discípulos de libertinaje, -para darles cuenta de que se acercaba su última hora, sin que le -valiese para evitarla su tardío arrepentimiento. - -El piadoso autor de la historia horripilante, que se complace en pintar -con colores vivísimos las apariencias infernales y los pormenores de -la muerte de Fausto, no nos dice gran cosa de las felicidades que -el Diablo le procuró, ni de la satisfacción que halló en ellas. Lo -más interesante, de lo poco que nos cuenta, es la aparición de la -hermosísima Helena, que el Doctor hizo acudir a una de sus comilonas, -a ruegos de sus comensales, y de la cual quedó tan prendado, que la -obligó a volver, y de ella tuvo un hijo, a quien llamaron Justo Fausto. -He ahí el germen, menudo e insignificante, de la segunda parte del -poema de Goethe, de aquella concepción grandiosa, en que el mundo -helénico y el mundo germánico se contraponen y se completan de una -manera tan nueva como poética. - -La vida de Juan Fausto hízose desde luego popularísima en Alemania. -Repitiéronse las ediciones, redactáronse nuevas historias del Doctor, -publicose la de su discípulo Cristóbal Wagner, y antes de concluir el -siglo XVI corrían ya traducidos estos libros por Holanda, Dinamarca, -Inglaterra y Francia. La leyenda era pueril y tosca; pero había en -ella algo que impresiona fuertemente al corazón humano. Existe en él -predisposición a admirar, aunque la razón las condene, toda audacia del -espíritu, toda temeraria ruptura de las sujeciones que nos oprimen. -Por eso pareció siempre tan grande la figura de Prometeo robando -el fuego celeste; por eso el Doctor Fausto, como el Burlador de -Sevilla, aunque sentenciados a las llamas eternas, con beneplácito y -contentamiento de los que en el libro o el teatro seguían el curso de -sus abominables desaguisados, ejercieron siempre sobre el público la -atracción siniestra del abismo. Sería interesante estudiar cómo han ido -creciendo y agigantándose en la imaginación popular esas dos grandes -figuras legendarias; qué fondo común hay en ellas; cómo las diversifica -el carácter peculiar de los pueblos que las han creado en las orillas -risueñas del Guadalquivir y en las riberas nebulosas del Rin; qué -cambios ha ido introduciendo en la tradición el espíritu móvil de los -tiempos; en qué medida ha influido en esos cambios el genio de los -poetas, al dar forma más perfecta al tipo legendario; y cómo, por fin, -vinieron Goethe en Alemania y Zorrilla en España a apagar las llamas -infernales y abrir las puertas de la gloria eterna a Fausto y a Don -Juan. - -La historia del doctor Juan Fausto, contenida por vez primera en el -libro anónimo de Francfort, y ampliada por Widmann en 1599,[4] ¿tiene -alguna relación con la de Juan Fust o Fausto, el famoso colega de -Gutenberg en el invento de la imprenta? He aquí otro punto muy debatido -por los comentadores de nuestro poema, y del cual me ocuparía con -alguna extensión, si hubiera podido completar el estudio proyectado. -París conserva la tradición del impresor Fust, que presentó a Luis XI -un ejemplar de su Biblia, estampada por arte entonces desconocido, y -que, atribuido a la magia, provocó persecuciones, de las que escapó -el ingenioso inventor, según entonces se dijo, por arte del Diablo. -Han supuesto algunos autores que, irritados los monjes contra una -invención que les privaba del oficio de copistas, convirtieron a -Juan Fausto en nigromante, enviándolo a los infiernos; pero hoy está -comprobada la existencia del doctor Fausto del siglo XVI, posterior en -más de un siglo a Gutenberg y sus primeros colaboradores, y a aquel se -refería indudablemente la popular historia del Doctor que pactó con el -Diablo.[5] - - [4] _Warhafftige Historien von den grewlichen und abschewlichen - Sünden und Lastern, auch von vielen wunderbarlichen und seltzamen - Abentheuren: So_ D. Johannes Faustus _ein weitberuffener - Schwartzkünstler und Ertzzäuberer, durch seine Schwartzkunst, - biß an seinen erschrecklichen End hat getrieben_. Publicada en - Hamburgo. - - [5] El escritor alemán Klinger partió de la suposición de ser - el Doctor Fausto el compañero de Gutenberg, para escribir la - novela en que largamente relata sus maravillosas aventuras. Esta - novela se publicó en 1791, al año siguiente de aparecer el primer - fragmento del _Fausto_ de Goethe. - - * * * * * - -En Inglaterra fue donde la literatura culta y profana se apoderó -primero de la piadosa historia. Un predecesor de Shakespeare, Cristóbal -Marlowe, poeta y comediante como él, liviano y aventurero, revoltoso -y descreído (al decir de sus coetáneos) que en la segunda mitad del -siglo XVI vivió desordenadamente y murió joven en riña con un rival, -porque le robó su querida, llevó al naciente teatro inglés aquella -lúgubre figura. La tragedia de Marlowe, a pesar de los apasionados -elogios de su traductor francés, Francisco Víctor Hugo, que quiere -sobreponer algunas de sus escenas a las del sublime poema de Goethe, -no es más que una obra apreciable atendiendo a la época en que se -escribió; pero no la iluminan los resplandores del genio. El Doctor -del dramaturgo inglés es el mismo de la leyenda alemana: el espíritu -de la tragedia, a pesar del ateísmo de que su autor fue acusado, es el -antiguo propósito de atemorizar a los impíos. Fausto es un libertino -incrédulo, que, para apoderarse de los secretos de la magia, evoca al -Diablo en un bosque y celebra con «Mephostophilis» el pacto que le ha -de dar, por veinticuatro años, todos los goces de la vida. Revestido -ya de los poderes mágicos, le vemos en Roma, penetrando audazmente -en el Consistorio de Cardenales y abofeteando al Papa; encontrámosle -después en la Corte imperial, asombrando a príncipes y magnates con -sus sortilegios, y haciendo aparecer ante ellos la sombra de Alejandro -Magno; y tras estos momentáneos triunfos, asistimos al cumplimiento -del plazo fatal, al arrepentimiento inútil, a la agonía desesperada y -a la horrible muerte del impío Doctor, todo con estricta sujeción a -la germánica leyenda. Marlowe no hace, pues, otra cosa que arreglar -para la escena el relato primitivo, y no modifica su carácter, no le -añade elementos sustanciales. El episodio de Helena quedó en embrión -en su tragedia, como en aquel relato; la visión y la posesión de la -hermosísima amante de Paris no inspira al Fausto del poeta inglés más -que unos cuantos versos muy bellos, en los que resplandece fugitivo -destello de aquel amor a la hermosura clásica, al que había de dar -tanta parte el insigne vate de Weimar en la concepción de su obra -inmortal. - -La tragedia de Marlowe quedó pronto olvidada; pero se habían apoderado -de aquel terrorífico y aparatoso argumento los teatritos de muñecos -o polichinelas, y desde entonces formó parte muy principal de su -repertorio. En Alemania, bien pasase a ella este _Puppenspiele_ de -Inglaterra, bien naciese de la tradición indígena, la historia del -Doctor Fausto se representaba también en esos teatritos hasta los -tiempos de Goethe. Lessing, uno de los más poderosos regeneradores de -las letras alemanas, vio en aquella historia, relegada ya a tan humilde -esfera, el germen de una hermosa tragedia, y comenzó a escribirla. Su -Fausto no es pecador incorregible, sino varón virtuoso y sapientísimo, -a quien declara guerra el infernal Mefisto, y es, a la vez, amparado -por la Providencia Divina, la cual burla al Demonio, sustituyendo al -Doctor verdadero por otro supuesto Fausto, a quien fácilmente conduce -el maligno Espíritu por las sendas de perdición. Lessing dejó su obra -sin terminar, poco satisfecho de ella sin duda.[6] - - [6] En 1836, después de publicado todo el poema de Goethe, Lenau, - poeta alemán, de rica y fecunda inspiración, dio a la prensa otro - _poema épico-dramático_, con el mismo título y asunto. Este autor - hace correr al Doctor endiablado las más extrañas aventuras, - describiéndolas con mucha fantasía; pero su obra no tiene ni - asomos de la trascendencia que admiramos en la profunda epopeya - de Goethe. - -Esta es, en pocas palabras y a grandes rasgos, la historia del _Fausto_ -antes de Goethe. ¡Qué interesante capítulo pudiera escribirse, -siguiendo esa historia, para ver cómo surgió en la imaginación de -nuestro poeta, casi niño, la idea de su tragedia![7] Él mismo nos ha -dicho que la primera vez que pensó en ella fue al ver una estampa, -representando a Fausto y Mefistófeles que cabalgaban por los aires, -en aquella misma taberna de Leipzig que cita en su obra como teatro -de una orgía grotesca, escena tomada de la leyenda primitiva. Cómo -influyeron en la mente de Goethe el escepticismo sarcástico del siglo -de Voltaire y Diderot; las extrañas supersticiones que brotaban, con -Mesmer y Cagliostro, del fondo oscuro de ese mismo escepticismo, y que -en Alemania tomaban un carácter más grave, reproduciendo las antiguas -doctrinas cabalísticas; el estudio más profundo del arte griego, -iniciado por Lessing en su afamado _Laocoonte_; las tradiciones de -la Edad media, embellecidas por el nuevo espíritu romántico; y el -misticismo poético de Klopstock; cómo se combinaban esos elementos -encontrados en su inteligencia sintética; cómo se fue desarrollando en -la larga existencia del poeta aquel _asunto inconmensurable_, según él -decía de su obra predilecta: he ahí un interesante cuestionario, del -cual no cabe aquí más que esta somera indicación. - - [7] Entre las muchas obras alemanas que tratan del _Fausto_ de - Goethe, es especialmente estimable la reciente de K. J. Scher: - _Faust von Goethe, mit Einleitung und fortlaufender Erklärung_. - Heilbronn, Henninger, 1881. - -_Doctor Faust; Trauerspiel. Ein Fragment_: así se titulaba un libro -de pocas páginas que en 1790 salía de las prensas de Leipzig. Era -el primer fragmento del gran poema; eran las escenas de los amores -de Margarita, escritas en 1774, cuando Goethe estaba en el vigor de -la lozana juventud. ¡Margarita! ¡Qué hermosa aparición! Esa imagen -tan sencilla y natural de la doncella germánica, ingenua, creyente, -amorosa; de la hija del pueblo, grave y modesta en la inocente -tranquilidad del hogar; confiada, imprudente, criminal sin pensarlo -en su apasionamiento ternísimo, y que no pierde la nobleza de sus -sentimientos, ni sus santas creencias, en el abismo de la deshonra, -tomó desde aquel momento en los horizontes del pensamiento humano y en -las cimas de la gloria el lugar destinado a las figuras inmortales, que -se destacan para siempre sobre el fondo luminoso de la belleza ideal. - -Y aquella imagen encantadora era creación exclusiva de Goethe: no hay -rastro de ella en ninguno de los _Faustos_ anteriores. Figuraba, sí, -en la literatura popular la trágica historia de las doncellas burladas -en sus amores, que apelan al infanticidio para ocultar la seducción, y -pagan en el patíbulo su crimen. Sin ir más lejos, tenemos un ejemplo -interesantísimo en el cancionero catalán y valenciano: _La filla del -marxant_, cuyas numerosas variantes ha recogido y publicado, con las de -otros muchos romances antiguos, el eruditísimo Sr. Milá y Fontanals, es -una de esas desdichadas víctimas del amor.[8] Pero Goethe tuvo la feliz -inspiración de llevar esas femeniles desgracias, que inspiraron también -a su gran amigo Schiller[9] una de sus mejores poesías, a la historia -tétrica del Doctor endiablado; y el contraste de ese amor de Margarita, -idílico primero, y después trágico, pero siempre cándido, verdadero, -naturalísimo, con las fantasías insensatas y los vagos anhelos de -Fausto, con la mordacidad ponzoñosa de Mefistófeles, con aquel cuadro -fantástico en que giran alrededor del espíritu humano las brujas y -los ángeles, el Cielo y el Infierno, da al extraño poema un interés -dramático, un calor del corazón, una realidad de vida, que superan -quizás a todas las demás bellezas que en él derramó más tarde el genio -creador del insigne poeta. - - [8] _Romancerillo catalán, Canciones tradicionales_, segunda - edición corregida y aumentada, por D. Manuel Milá y Fontanals, - Barcelona, 1882. - - [9] _La infanticida._ - -Margarita era un recuerdo de su adolescencia. En sus Memorias[10] nos -cuenta aquella primera inspiración amorosa, que tan grabada quedó en -él. Goethe, hijo de una familia principal de los encopetados burgueses -de la imperial Francfort, ansioso de expansiones juveniles, ligose con -algunos mozuelos de clase humilde, artesanos y escribientillos, algo -copleros y bastante alegres, que vendiendo sus versos y los de su noble -amigo a los que, para epitalamios o elegías, sátiras o declaraciones -amorosas, se los pedían, sacaban dinero para sus modestos festines. -¡Estos fueron los comienzos literarios del autor de _Fausto_! En la -casa donde se reunían conoció a «Gretchen»,[11] joven costurera, cuya -gentil belleza le inspiró uno de esos deliciosos y tímidos amores de -la primera juventud, que el corazón guarda escondidos. La historia -de esa pasión de niño, que no llegó a declararse, es un episodio -encantador. Coincidía aquel apasionamiento con las solemnísimas fiestas -que celebraba Francfort para la coronación del emperador José II, y el -asombro que causaban en el naciente poeta las ceremonias suntuosas del -Sacro Imperio Romano Germánico, en las que se usaba todavía el ritual -y el aparato de la Edad media, mezclado a su inocente embeleso por -aquella amable y candorosa muchachuela, dormida en alguna ocasión sobre -sus rodillas, produce tal impresión contado, que no es de extrañar la -ejerciera vivísima en el alma de Goethe, que estaba abriéndose a la luz -del amor y la poesía. - - [10] _Wahrheit und Dichtung_, parte 1.ª, libro V. - - [11] Diminutivo familiar de _Margarita_. - - * * * * * - -Diez y ocho años después de publicado el episodio de Margarita (1808), -aparecía la primera parte de _Fausto_, tal como hoy la conocemos. El -gran poeta no había dejado de trabajar un año y otro año en aquella -obra de toda su vida, en la cual derramaba su inteligencia, su alma -entera. No estaba completa aún su inmortal concepción; pero el asunto -quedaba expuesto, y perfectamente diseñados los caracteres de los -dos personajes principales, Fausto y Mefistófeles, creaciones ambas -prodigiosas de su potente numen. - -El Doctor de la leyenda, toscamente esbozado por los autores devotos -que querían castigar en él las audacias de la ciencia descreída y del -procaz libertinaje, lo convierte Goethe en tipo acabado de la humanidad -soñadora y descontenta, con todas sus aspiraciones infinitas y todas -sus flaquezas miserables. Cuantos hayan experimentado el cansancio -de la vida y las ansias de lo imposible, cuantos hayan sufrido --¿y -quién no los sufre alguna vez en estos tiempos?-- los tormentos de -la fe perdida o vacilante, sentirán palpitar su alma en el alma de -aquel Doctor, tan docto que no le acosaban ya escrúpulos ni dudas, que -no temía al diablo ni al infierno, y sabía tanto, que había perdido -todos los encantos de la vida. Así, a lo que hay de eternamente humano -en los anhelos irrealizables del Fausto tradicional, une Goethe lo -peculiarmente característico de nuestra edad: el escepticismo. El -Doctor de la leyenda era irreligioso, era impío; pero su alma vigorosa -se entregaba con fe y ardimiento a los arcanos de la magia, a la -alianza con el diablo, al goce de los ansiados placeres. El Doctor de -Goethe no cree en Dios ni en el Diablo; no sabe qué pedirle a este -cuando le ofrece todas las felicidades de la vida, y si por un instante -pasa afanoso del deseo al goce, en el seno del goce ansía otra vez y -echa de menos el deseo. - -Mefistófeles, el demonio vulgar, deforme y espantoso, de la Edad -media, conviértese también en la más extraña y original figura de la -poesía moderna: Madama Staël, uno de los primeros escritores que dio a -conocer al mundo latino aquel poema germánico, que aparecía entonces -como un engendro caótico, promovedor del vértigo en el ánimo de los -lectores,[12] decía de Mefistófeles que es el _Demonio civilizado_. -Ya nos había dicho ese mismo personaje infernal, hablando de sí -propio en la cocina de la Bruja: «La civilización, que todo lo pule, -llega al mismo Diablo: el fantasmón del Norte no está ya presentable. -¿Dónde ves cuernos, garras ni cola? En cuanto a mis patas de cabra, -no puedo prescindir de ellas; pero me queda, como a los elegantes del -día, el recurso de las pantorrillas postizas.» No estriba, empero, la -principal novedad del Diablo de Goethe en haberle quitado su aspecto -aterrador y monstruoso, para convertirlo en camarada jovial, decidor, -casi amable; sino en la forma peculiar que en él reviste el espíritu -del mal. Mefistófeles, demonio de segunda clase y de rango inferior, -por lo demás, genio infernal a la menuda, destinado sin duda por Satán -a las empresas menos dificultosas --lo cual no es muy lisonjero, en -verdad, para los sabios presuntuosos, como el pobre Doctor-- es, según -él mismo nos dice, el espíritu de negación: «Yo soy el Espíritu que lo -niega todo.» ¡Y cuán bien, la suprema ironía, uno de los caracteres -predominantes en la inteligencia serena y reflexiva de Goethe, da -vida diabólica a ese espíritu de negación! Mefistófeles es la sátira -encarnada, sátira profunda y sangrienta unas veces, festiva y bufona -otras. En el tremendo drama del Doctor Fausto representa a la vez el -papel de traidor y el de gracioso: en ocasiones nos indigna y subleva -como Yago, en ocasiones nos divierte y nos hace reír como Scapin; y -al fin y al cabo, tenemos que convenir, con el Padre Eterno, en que, -a pesar de sus malignidades y astucias, es el menos temible de los -Espíritus infernales. - - [12] _De l’Allemagne_, por Mad. Staël, parte 2.ª, capítulo XXIII. - -¿No se ve en todo esto la propensión a no tomar en serio la historia -portentosa del Doctor Fausto? Goethe, hijo de la filosofía escéptica -del siglo XVIII, espíritu crítico, y aunque religioso en el fondo, -desligado de toda religión positiva, no podía admitir con piadosa -sinceridad la leyenda inspirada por la fe viva de otros tiempos; -apoderose de ella, como simbolismo adecuado a la expresión de su -pensamiento, pero mofándose a veces de su propia fábula. Hizo con la -poesía religiosa de la Edad media lo mismo que el Ariosto con su poesía -caballeresca; el autor del FAUSTO no creía en los ángeles ni en los -diablos, en las brujas ni en los aquelarres, como el autor del _Orlando -furioso_ tampoco creía en los caballeros andantes, ni en los castillos -encantados: escribieron, no obstante, sobre esos temas dos obras que -nunca morirán, y que quizás son más admirables por mezclarse en ellas -las burlas con las veras. - - * * * * * - -Los amores de Margarita no son más que el primer capítulo de la nueva -vida del rejuvenecido Fausto; no podía concluir con ellos la obra del -poeta. La muerte de la infeliz amante no resuelve la cuestión; las -condiciones del pacto diabólico no están aún cumplidas; no ha vencido -Dios, no ha vencido tampoco el Diablo. De todas las seducciones a -que puede apelar este, no ha empleado más que una; quédanle todavía -muchos recursos. No comprendo, pues, que consideren algunos como un -todo acabado la primera parte de la tragedia, y digan que huelga la -segunda. Son, sí, dos obras de índole algún tanto distinta: la primera, -verdaderamente dramática; la segunda, fantástica y simbólica. Al fuego -de las pasiones sucede el movimiento de las ideas; a los personajes -reales, las abstracciones y alegorías. Pero estas dos partes distintas -hállanse íntimamente ligadas, son consecuencia una de otra, forman -una ilación lógica y un conjunto necesario. Antes de dar a la estampa -la primera parte, Goethe había escrito ya las admirables escenas de -la aparición de Helena, y durante todo el resto de su vida estuvo -trabajando en ese segundo FAUSTO, que era el complemento de su obra. -En 1831 ya octogenario, y pocos meses antes de morir, dábalo a luz y -escribía a un amigo suyo: «Ahora puedo considerar lo que me resta de -vida como un generoso donativo, y poco importa que haga algo más o que -no haga ya nada.» El gran poeta daba su misión por cumplida: Alemania, -el mundo entero proclamaban la inmortalidad de su creación predilecta. - -La segunda parte del FAUSTO no produjo tanta impresión como la primera, -ni se ha hecho popular como aquella. El juicio de la crítica sobre -ella ha sido muy diverso. Unos la ensalzaron como la epopeya de nuestro -siglo; otros vieron confirmada en ella la máxima española que condena -las segundas partes a irremisible inferioridad. En general, ha sido -considerada, fuera de Alemania sobre todo, como una creación grandiosa -y altamente poética, sí, pero confusa, heterogénea y algún tanto -extravagante. El asombro que engendran las hechicerías de Fausto en la -Corte imperial, pintada con vigorosos rasgos satíricos; el embeleso -del Doctor por la imagen de Helena, tipo de la forma perfecta; su -quimérico viaje a la antigüedad clásica, su descenso al seno de las -Ideas madres; el sorprendente efecto que produce en Mefistófeles, -diablo grosero de la Edad media, el mundo nuevo de las divinidades -helénicas, y la revelación de las deformidades que encerraba también -aquella risueña teogonía; el retorno a la vida y a su palacio de la -bella y culpable esposa de Menelao, su huida y el amparo que encuentra -en el castillo feudal construido por Fausto en la cima del Taigetes; -el choque prodigioso del mundo griego y el germánico; el amoroso -enlace del espíritu de este, representado por el Doctor cabalístico, -con la plástica beldad de aquel, personificada en la amante de Paris; -el nacimiento y la muerte del generoso Euforión, símbolo de la poesía -moderna, y el desvanecimiento de la gozada Helena; y después de esos -amores de la imaginación soñadora, la sed de gloria, la lucha ardiente -de la vida, el goce embriagador de la acción y la creación; la guerra -entre el emperador y el anti-emperador, que decide Fausto con sus -poderes mágicos; la concesión de un vasto dominio, donde emplea sus -fuerzas prodigiosas en el bienestar de la humanidad, en el cumplimiento -del ideal de nuestros tiempos, convertir la tierra en un paraíso; la -deficiencia de su obra, por la falta del principio superior, recordado -continuamente por aquella campana de la ermita cercana, que irrita al -poderoso y envejecido Fausto; su muerte cuando ha agotado todos los -goces de la vida, sin ver satisfecho su eterno anhelo, y su perdón -final por las oraciones de la arrepentida y siempre amorosa Margarita, -forman, mezclado todo ello con episodios caprichosísimos, inspirados -por ideas de órdenes muy complejos, una historia tan extraordinaria, -que cuesta algún trabajo seguirla y comprenderla. Esto no obstante, -los que consideran esta poesía trascendente y enciclopédica como la -propia de nuestra edad, hallan en ella especiales méritos y encantos. -«Todos los tesoros de la ciencia ruedan a vuestros pies, dice uno de -los admiradores del segundo FAUSTO, hablando de sus bellezas. La -metafísica refleja por primera vez en su espejo glacial los astros, -las imágenes y los colores; las ideas más abstractas se coronan de -poesía, y se nos presentan con la sonrisa de amor en los labios; y -las interrogáis, no con temor, como a las lúgubres esfinges, sino -con la alegre familiaridad de Alcibíades en el banquete de Sócrates. -La naturaleza y la historia concurren por igual a esa revelación del -genio, y es difícil decir qué debe admirarse más en este libro, si -la profundidad simbólica del naturalismo, o la vasta comprensión de -los sucesos históricos.» Lástima grande que el goce de estas sublimes -novedades esté reservado, según el docto comentarista, a los que tengan -esfuerzo y constancia suficientes para dominar las dificultades de la -letra y las resistencias del espíritu del exotérico poema; a los que, -«haciendo labor de lapidario, penetren en el pensamiento de Goethe, -separando la doble corteza de granito y de diamante en que lo envuelve, -sin duda para hacerlo imperecedero.[13]» - - [13] _Essai sur Goethe et le second_ FAUST, por el barón Blaze de - Bury, publicado al frente de la traducción francesa dada a luz en - 1841. - -Con permiso de este docto crítico, antójaseme que, para ser inmortales, -no necesitaron nunca las obras del genio esas embarazosas envolturas, -y que, por lo contrario, su fácil inteligencia, su claridad conspicua, -es una de las condiciones que, con la admiración constante del género -humano, les asegura aquella feliz inmortalidad. Por otra parte, -también hay algo que decir sobre esa idea, generalmente admitida, de -la oscuridad que envuelve la segunda parte del FAUSTO, encubridora -de recónditas bellezas, a los iniciados reservadas. Uno de nuestros -primeros literatos, escritor tan ingenioso como discreto, que no admite -con facilidad los ajenos dictámenes, y antes bien parece que guste de -marchar contra la corriente, sostiene que nada hay oscuro ni difícil de -entender en esta obra de Goethe, que todo su fantástico relato está al -alcance del lector provisto de regular ilustración, y que si no produce -impresión tan deleitosa esta parte del poema como la otra, débese a -que, saliendo de los límites propios de la poesía, acometió el autor -la imposible empresa de encerrar en ella el mundo de la filosofía y de -la ciencia, convirtiendo sus personajes, vivientes y palpitantes al -principio, en seres alegóricos y abstractos, sin calor ni interés.[14] - - [14] Prólogo de D. Juan Valera a la traducción castellana de la - primera parte del FAUSTO por D. Guillermo English. - -No estoy lejos de estas ideas, aunque juzgo que, sin ser tan -enrevesado y oscuro como se ha supuesto, el segundo FAUSTO, superior -tal vez al primero por el arte maravilloso con que está escrita cada -escena, y como cincelados cada estrofa y cada verso, requiere, por -la singularidad del simbólico argumento y por la variedad de ideas -contenidas en él, ser leída una y otra vez, y si fuera posible, en -el texto original, para encontrarle bien el gusto. Sucede con esta -obra como con la música alemana, tan en boga hoy día: hay que oírla -y volverla a oír, y cuanto más se oye más agrada. Claro es que en -traducciones, en las que, como dice muy bien el escritor a que me -refiero, se pierden por lo menos tres cuartos de la belleza de la obra -poética original, la segunda parte del FAUSTO ha de encontrar pocos -lectores que de buenas a primeras aprecien todo su mérito. - - * * * * * - -La puerta se me abre ahora, querido Vicente, para pasar --¡temible -tránsito!-- de la obra magna de Goethe a mi pobre versión castellana; -y al hablar otra vez de ella, vuelve tu nombre a mis labios, sin -duda porque necesito toda la benevolencia de los amigos para seguir -adelante. Te diré, ante todo, que no encontrarás aquí más que la -primera parte del FAUSTO. ¿Por qué no la segunda? Porque su traducción -pareciome mucho más dificultosa y mucho menos agradable, y no era cosa -de emprender tan ardua tarea cuando no pensaba en publicar mi trabajo. -No renuncio a completarlo; pero esto solo será en el caso de que el -juicio del público no sea adverso a este primer ensayo, y de que tenga -yo más adelante el vagar que ahora me falta para esos estudios. - -Hecha esta advertencia, te diré también que, si algo me anima y -disculpa, es lo poco leído y lo mal conocido que es en España el poema -de Goethe. En Italia sucedía, poco ha, lo mismo. «No lo creerán los -extranjeros, decía Eugenio Checchi, en el prólogo de la traducción de -A. Maffei; pero entre nuestros literatos de profesión son poquísimos -los que conocían el FAUSTO de Goethe. Muchos hablaban de él; pero era -solamente de oídas.[15]» La traducción de Maffei, de todo el poema, y -escrita en hermosos versos, ha acabado en Italia con esa ignorancia -de obra tan famosa. Lo mismo ha sucedido en Portugal con la versión -de Castilho, también en verso, aunque esta solo comprende la primera -parte. ¡Pudiera yo lograr lo mismo en nuestra patria! No había aquí -versión alguna de ella, que fuera soportable,[16] hasta que se publicó -recientemente la de D. Guillermo English,[17] revisada por el Sr. -Valera, a cuya competentísima pluma se deben, si no estoy equivocado, -los cortos fragmentos traducidos en verso, imitando lo hecho por -Gerardo de Nerval y otros traductores franceses, que recurrieron a la -rima solamente en los coros, himnos, canciones, y otros pasajes en que -prevalece lo lírico sobre lo dramático. - - [15] FAUSTO, _tragedia di Wolfango Goethe, tradotta da Andrea - Maffei, terza edizione riveduta_. Florencia, 1873. - - [16] El Sr. Sánchez Moguel, investigador diligente, en la citada - _Memoria acerca del Mágico prodigioso_, cita tres traducciones - castellanas del FAUSTO, anteriores a la del Sr. English, - publicadas las tres en Barcelona: una del conocido escritor - catalán D. Francisco Pelayo Briz, impresa por López en 1864; otra - anónima, inserta en la revista literaria _La Abeja_, tomo IV; y - otra de D. José Casas Barbosa, dada a luz en 1868; todas ellas - de la primera parte solamente. Conozco otra traducción, impresa - también en Barcelona en 1876, en la Biblioteca titulada _Tesoro - de Autores ilustres_, que se publicaba bajo la dirección del - Sr. Bergnes de las Casas. Esta versión, se dice en la portada - que está hecha, en presencia de las mejores ediciones, por una - Sociedad literaria. Comprende la primera, la segunda parte y - los _Paralipómenos_. Estos _Paralipómenos_, que algunos titulan - tercera parte del FAUSTO, son fragmentos sueltos que Goethe - escribió en sus últimos años y se refieren a varios pasajes del - poema, completamente terminado en la segunda parte. - - [17] _El_ FAUSTO _de Goethe, Primera parte lujosamente ilustrada. - Traducción del alemán por D. Guillermo English. Revisada y - aumentada con un prólogo por D. Juan Valera. -- English y Gras, - editores. Madrid_, 1878. - -Considero muy apreciable esta traducción del Sr. English: está bien -ajustada al texto original, y escrita con frase sobria y lacónica. -Quizás este laconismo se lleva al extremo de hacer el estilo algo -duro. Pero esa publicación, por su forma especial, no extenderá mucho -entre nosotros el conocimiento de la obra de Goethe: producto de una -explotación editorial, más bien que de un propósito literario, este -libro, lujosamente impreso y magníficamente ilustrado con grabados y -fotograbados, es un volumen muy grande, con mucho papel y letras como -lentejas, propio para hojearlo encima de una mesa, mas no para leerlo -cómodamente. - -Por otra parte, la traducción en prosa de un libro escrito en -verso podrá satisfacer al conocedor consumado, que rehace en su -imaginación la obra primitiva, pero no contentará a la generalidad -del público. ¡Extraño encanto el del ritmo y la rima! Parecen cosa -pueril, artificiosa, insignificante, y sin embargo, responde a algo -tan propio de nuestro ser, que sin ellos pierde gran parte de su -atractivo la poesía, aunque juzgamos que esta consiste en cualidades -más sustanciales e íntimas del pensamiento. Por eso nos deja siempre -fríos y descontentos cualquier obra poética traducida en prosa. Lo -peor del caso es que, si aun en prosa difícilmente se traducen esas -obras, trasladar los versos de un idioma a otro, sin desnaturalizarlos -por completo, es casi imposible. Preciso sería, para hacerlo bien, -que fuese tan poeta el traductor como el autor traducido. Gerardo de -Nerval, refiriéndose a la versión suya y a las publicadas antes en -Francia, decía que consideraba imposible una traducción buena del poema -de Goethe. «Quizás, añadía, alguno de nuestros grandes poetas pudiera -dar idea de él, con el encanto de una versión poética; pero, como no es -probable que ninguno de ellos someta su numen a las dificultades de una -obra que no ha de reportarle gloria equivalente al trabajo invertido, -preciso será que se contenten, los que no pueden leer el original, con -lo que nuestro celo ha de ofrecerles.» Algo más osado que M. Nerval, -arriesgo yo la traducción en verso, no sin cerciorarme, antes de darla -a la prensa --quiero que conste así--, de que no piensa escribir, por -ahora, la que tenía en mientes el Sr. Valera, que por lo visto, juzga -también insuficientes, ya que no inadecuadas, las versiones en prosa de -este libro eminentemente poético. - - * * * * * - -Dije antes que en España es poco leído y mal conocido; requiere esto -último alguna explicación. Muchas son, aun entre las mismas personas -ilustradas, las que no lo habrán hojeado nunca; y a pesar de ello, -las figuras de Fausto, Mefistófeles y Margarita son para todos -familiarísimas. Es que el artista se apoderó de la creación del poeta, -y la ha estereotipado --permítaseme el vocablo-- en la imaginación -popular. El lápiz, el pincel y el buril han reproducido tantas veces -esos fingidos personajes, que hasta los más indoctos conocen las -escenas culminantes de su existencia imaginaria.[18] - - [18] Poco después de publicada la primera parte del FAUSTO de - Goethe, Pedro Cornellius, artista famosísimo luego en Alemania, - y que entonces solo contaba veintidós años, dibujó doce láminas, - representando los principales pasajes del poema, que fueron muy - celebradas. En 1828, para ilustrar una edición hecha en París, - el romántico pintor Eugenio Delacroix dibujó otras diez y siete - composiciones, que fueron litografiadas, con igual éxito. También - el renombrado pintor de aquel tiempo y de aquel país Ary Scheffer - tomó la historia del Doctor Fausto como asunto de algunos de sus - principales y más aplaudidos cuadros. - -Para completar esta obra, a las artes del diseño se ha unido el arte -lírico. La historia del Doctor y de su amante infortunada pareció -tema apropiado y fecundo a los compositores de música dramática, y se -han escrito muchas óperas con este argumento.[19] Gounod las ha hecho -olvidar todas con su hermoso _spartitto_, que reina sin rival hasta las -orillas del Rin. El Fausto generalmente conocido en España no es el de -Wolfango Goethe, sino el de Carlos Gounod. Y como este famoso maestro, -aunque ha compuesto una obra verdaderamente inspirada, no acertó a -traducir bien la del gran poeta, dije y repito que esta es mal conocida -entre nosotros. - - [19] En 1814 se cantó en Alemania una ópera titulada _Faust leben - und thaten_ (_Vida y hechos de Fausto_), con música de Strauss; - en 1815, otra del maestro Licki, con el título de _Faust Leben, - Thaten und Höllenfahrt_ (_Vida, hechos y viaje al Infierno de - Fausto_); en 1818, otra sobre el mismo asunto, de Spohr; en 1820, - de Seyfried; en 1831, de Lindpainter, y en 1836, de Rietz. De - todas ellas, la única que tuvo gran éxito y se extendió por toda - Alemania, es la de Spohr, juzgada aún hoy día como obra maestra - de la música germánica. En Francia, el compositor Béancourt - compuso una ópera, sobre el argumento de _Fausto_, que se cantó - en París el año 1827, y otra Angelina Bertin, cantada allí - también en 1831. En Bruselas se cantó el año 1834 otra ópera - de _Fausto_, compuesta por Pellaert. La ópera de Gounod, cuyo - libreto escribieron MM. Carré y Barbier, se estrenó en París el - año 1869. - -Hay en esa impropia traducción musical deficiencias que no son culpa -del compositor, sino de la ineficacia del arte lírico. Hoy se le da a -este arte exagerada importancia, y se le atribuyen facultades de que -se halla privado. Feliz expresadora de sentimientos, la música solo -alcanza a indicar las ideas de una manera muy vaga. El autor que mejor -domine los misterios del contrapunto no acertaría a explicarnos con -fusas y corcheas la desesperación del Doctor Fausto, su hastío de la -vida, su desconfianza de la ciencia, su anhelo de derramar el espíritu -en la naturaleza y apoderarse de ella. Esta poesía está muy por encima -de todas las _arias_ del mundo. - -Así es que el Fausto de Gounod pierde toda su grandeza intelectual, -todo el carácter profundamente humano del personaje de Goethe; y solo -nos interesa cuando, después del prólogo insignificante en que se -opera su transformación, el Doctor rejuvenecido se lanza a la aventura -amorosa, como un _tenor_ cualquiera. - -La música expresiva, apasionada, sensual en ocasiones, algún tanto -mística en otras, grata siempre al oído, del compositor francés, -ha dado gran relieve a los amores de Fausto y Margarita y a la -intervención siniestra de Mefistófeles en ellos; pero con un arte -muy distinto del de Goethe. En este domina la naturalidad: nunca -se ha escrito una historia de amores con elementos y recursos más -sobrios; nada hay que semeje menos a una heroína de novela o drama, -que la pobre Margarita. Un arte exquisito y recóndito ha trasladado -al poema con audacísima desnudez, sin preámbulos ni comentos, las -que parecen escenas vulgares de la vida real; y resultan --ese es el -secreto del genio-- dotadas de la mayor belleza ideal. En la obra -de Gounod esa artística sencillez esta sustituida por el énfasis y -el efecto aparatoso. La sensibilidad, que palpita ingenua y casi -inadvertida en el poema, es reemplazada en la ópera por el afectado -sentimentalismo. La imagen tan graciosa, tan viva, tan natural de la -infeliz doncella enamorada, se convierte en la figura rígida, romántica -y casi fantástica de aquella Margarita de guardarropía, que con los -ojos entornados y las trenzas sueltas atraviesa la escena con pausada -solemnidad, o canta con extraña prosopopeya la canción del rey de -Thule, dando vueltas acompasadas al torno. Mefistófeles suple con su -deforme jeta, sus ademanes estrambóticos y sus carcajadas estridentes -la mordaz ironía que escapa a la expresión musical; Fausto, despojado -de las dudas de la inteligencia y las luchas de la voluntad, queda -reducido al papel de vulgar galanteador; y hasta el tipo, tan hermoso -y verdadero, del leal Valentín, diseñado por Goethe en unos cuantos -versos, se afemina cantando romanzas sentimentales. Buena ópera, pues, -la de Gounod; pero mala traducción del libro de Goethe; por eso no -gusta en Alemania.[20] - - [20] Ahora está cobrando fama otra ópera con el argumento de - FAUSTO, escrita con el título de _Mefistófeles_ por Enrique - Boito, compositor italiano, pero discípulo de Ricardo Wagner. Fue - estrenada con muy mal éxito en Milán el año 1868, pero en 1875 - volvió a cantarse en Bolonia, y gustó mucho. Desde entonces corre - con aplauso por los teatros cisalpinos y transalpinos. Esta ópera - abarca todo el poema de Goethe: el primer acto es el prólogo en - el cielo; el segundo la Pascua y la aparición de Mefistófeles; - el tercero los amores de Margarita; el cuarto la aparición de - Helena; el quinto la muerte de Fausto y la salvación de su alma. - El libreto se ha ajustado todo lo posible a las escenas del - texto a que se refiere, y la música aspira a traducirlas con - exactitud. No puedo juzgarla, porque no la he oído. En Italia, - como digo antes, no gustó al principio esta ópera; pero después - apreciáronse sus bellezas y ha entrado en el repertorio. En - Barcelona se cantó el año pasado con buen éxito, y ahora está - ensayándose en el Teatro Real de Madrid. El título me parece - impropio: Mefistófeles no es ni puede ser el protagonista de - esta tragedia; ese ser infernal solamente nos interesa por su - intervención en los asuntos de Fausto, que ha de figurar siempre - como principal personaje de esta historia. - -En la esfera del arte musical, mejor que las composiciones teatrales -han traducido la obra de Goethe obras no destinadas a la escena, y -cuyos autores tentaron una interpretación interior y profunda del -poema. En este caso está, principalmente, el _Faust_, de Schumann, -vasta composición, que no llegó a terminar aquel célebre maestro. Es -una serie de escenas en que hay solos, coros y fragmentos orquestales, -compuestos, no para la representación teatral, sino para conciertos. -Quizás nadie ha interpretado musicalmente de una manera tan exacta y -tan íntima como Schumann el pensamiento del genio de Weimar.[21] - - [21] Hacia el año 1853 comenzó a escribir Schumann estas escenas, - y le sorprendió la muerte sin haberlas concluido. Quedó terminada - la _obertura_. De la primera parte de la tragedia (último trabajo - del autor) solo tenemos la escena del jardín, la de la iglesia y - la plegaria de Margarita; en la segunda parte sobresalen el coro - de espíritus que velan a Fausto, el canto de Ariel, y la muerte - del Doctor. En la parte tercera, el músico se eleva tanto como - el poeta: los cantos del _Pater estaticus_, el _Pater profundus_ - y el _Pater seraphicus_, de los ángeles llevándose el alma de - Fausto, del _Doctor Marianus_, el himno a la Virgen y el inmenso - _Hosana_ final son páginas maravillosas. - -Esta difícil empresa sedujo también a Ricardo Wagner: a los diez y -ocho años compuso siete escenas sueltas sobre el _Fausto_. Luego -escribió una _obertura_ con ánimo de hacer una ópera completa; pero -desistió después de ello, limitándose a refundir aquella _obertura_, -convirtiéndola en un poema sinfónico, obra magistral de energía -y fuerza psicológica.[22] También debemos al afamado Listz una -composición puramente sinfónica sobre el mismo asunto.[23] - - [22] La _Obertura_ de Wagner, en la forma que ha quedado, data - del año 1855. - - [23] La _Faust-Symphonie_ fue compuesta por Listz en Weimar - el año 1854. Consta de tres tiempos: el primero representa el - carácter inquieto e insaciable del Doctor; el segundo, la dulce - impresión que le produce Margarita; el tercero, la naturaleza - diabólica de Mefistófeles. Esta obra es de mucho efecto musical, - y tiene el sello del autor; pero no es de inspiración muy elevada. - -En Francia, el romántico Berlioz nos dio en su _Damnation de Faust_ una -de las versiones artísticas de la tradicional leyenda que han adquirido -mayor relieve. Es más exterior que la de Schumann, aunque limitada -también a música de concierto. No siguió el compositor francés el plan -del poeta alemán, e hizo morir condenado y desesperado al insaciable -Doctor.[24] Todos estos poemas sinfónicos son muy apreciados por los -amantes de la música; pero, en España, para el gran público, como dicen -los galiparlantes, el _Fausto_ musical, el que todos conocen y por el -cual todos están impresionados, es el de Gounod. - - [24] Comenzó Berlioz esta obra hacia el año 1828, cuando aún no - había aparecido la segunda parte del _Fausto_; la terminó en - 1846. Aunque no estaba destinada a la escena, ha sido llevada al - teatro. - -Posible es que, impresionados algunos de mis lectores por el tono -enfático y la disposición aparatosa de las escenas de la ópera, -queden sorprendidos y descontentos de la natural sencillez con que -esas mismas escenas se presentan en el poema; pero pronto quedará -vencida esa prevención por la superioridad de un arte tan profundo, -como parco, si por fortuna he acertado a trasladar al castellano con -exactitud el pensamiento del autor, y de una manera aproximada el tono -que dio a su expresión. No es difícil lo primero; sí lo segundo; y en -vencer esa dificultad me he esforzado. Impedir que decaiga en trivial -lo natural, solo es dado a ingenios de mucha valía, y desconfío de -haberlo conseguido. Mi propósito ha sido dar carta de ciudadanía en -nuestra patria literatura a la gran creación de Goethe; y entiendo -que para ello no basta verter en palabras castellanas, elegantes y -significativas, lo que escribió en lengua germánica el insigne vate: -hay que acomodar la expresión a la índole peculiar de nuestra Poética; -hay que darle sabor verdaderamente castellano. Tratándose de un poema -de forma dramática, no podía ni debía olvidar la enseñanza de nuestro -glorioso teatro, el de aquel Fénix de los ingenios y de aquel ilustre -Calderón, tan admirados ambos por el mismo Goethe. El diálogo escénico -está formado en España por esos modelos inmortales, y me parece que no -es impropiedad ni irreverencia seguir, aunque de lejos, sus huellas -para sacar a las tablas las figuras más famosas del Parnaso alemán. No -quiero decir con esto que trate de añadir a la obra traducida galas -impropias de ella, sino que en la elección de metros, en el aire y -en el tono de las escenas, en algunos giros del estilo, he seguido -la escuela de nuestra dramática nacional, para que, como decía al -principio, vistan a la usanza española los personajes de Goethe. - - * * * * * - -Y puesto que vuelvo al comienzo sin pensarlo, señal es de que está -terminado el asunto, y me despido de ti, amigo Vicente, y de los que -leyeren esta carta-prólogo, deseando que todos ellos sean para mí tan -benévolos como lo fuiste tú siempre, y rogando a los que adviertan los -defectos de mi traducción que me otorguen la merced de decírmelos, para -corregirlos, si es posible, y no son tantos que me hagan renunciar a la -esperanza de sacarla nuevamente a luz, limpia de sus manchas y lunares. - - TEODORO LLORENTE. - -Valencia, 31 de diciembre de 1882. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración: Fausto Tragedia] - - - - -[Ilustración] - -DEDICATORIA - - - Tornáis de nuevo, hermosas imágenes flotantes, - que dulce y melancólico un día contemplé. - ¿Asiros y teneros podré feliz como antes? - ¡Aún vuela hacia vosotras el alma cuando os ve! - Venid, y medio envueltas en el brumoso velo, - a mi poder sumisas, girad en derredor; - el corazón aún late con juvenil anhelo, - si aspira vuestro mágico aliento hechizador. - - Hoy vuelven de otro tiempo mejor la alegre historia, - y las risueñas sombras de la feliz edad, - y como añejo cuento, perdido en la memoria, - sus cándidos amores, su crédula amistad; - y aquel hondo lamento que en las revueltas vías - de la existencia, amargo, del corazón brotó, - y los queridos seres que en venturosos días - la momentánea dicha traidora nos robó. - - No escucharéis gozosos mi renaciente canto, - vosotros para quienes la cítara pulsé; - deshízose ¡ay! el coro que comprendió su encanto, - apenas apagándose el eco débil fue. - Hoy mis acentos oye tropel desconocido, - y hasta su mismo aplauso me hiela el corazón; - los pocos que a mi canto prestaran el oído, - si alientan, lejos viven en triste dispersión. - - Al reino de los puros espíritus me impulsa - afán en mí dormido, que despertando va; - mas, como el arpa eolia, que un soplo errante pulsa, - incoherentes notas mi labio al viento da. - Del alma opresa brotan suspiro tras suspiro; - ternura enervadora siento surgir en mí: - cuanto poseo y gozo como apariencia miro, - y como bien presente cuanto gocé y perdí. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -PRÓLOGO EN EL TEATRO - - -EL DIRECTOR, EL POETA DRAMÁTICO, EL GRACIOSO - -EL DIRECTOR - - Decid, buenos amigos, - de mi afán camaradas y testigos, - de nuestra empresa, entre alemana gente, - ¿qué pensáis? Es mi anhelo preferente - al público dar gusto: - pues que vivimos de él, nada más justo. - Con los postes y tablas bien dispuesta - está la sala: en apretadas filas - aguarda el auditorio una gran fiesta; - eleva el ceño, ensancha las pupilas - y mudo espera --¡gente bondadosa!-- que - venga a sorprenderle cualquier cosa. - En complacer al público soy ducho; - mas tranquilo no estoy, no estoy sereno: - es verdad que no ha visto nada bueno; - pero, en cambio, esa gente ha visto mucho. - ¿Cómo lo dispondremos, de qué modo, - para que nuevo le parezca todo? - Porque me esponjo viendo que a torrentes, - cuando luce aún el sol y dan las cuatro, - la multitud, con gritos impacientes, - pugna en la angosta puerta del teatro; - y como en la tahona, en días de hambre, - pelea por un pan furioso enjambre, - en la taquilla así, por un asiento, - el puño esgrime el pueblo turbulento. - Tanto poder sobre la grey inquieta - no más lo tienes tú, feliz poeta: - repite hoy, pues, el sin igual portento. - -EL POETA - - No me hables de esa, que la austera Musa - siempre huyó con horror, turba insensata; - ¡lejos de mí la multitud confusa - que al abismo fatal nos arrebata! - - Llévame allá do en limpios resplandores - nos brinda el cielo goce soberano; - do la dulce amistad y los amores - obran y crean con divina mano. - - Lo que allí el labio trémulo murmura, - lo que allí sueña el alma delirante, - tal vez sublimidad, tal vez locura, - lampo es quizás, que se apagó al instante. - - Pero a veces también duerme el profundo - sueño, siglos y siglos, del olvido, - y aparece después y asombra al mundo - del esplendor de la beldad ceñido. - - Lo brillante, que viste oropel vano, - fugaz momento dura; pero el sello - de la inmortalidad ostenta ufano - y para el porvenir vive lo bello. - -EL GRACIOSO - - ¡El porvenir! ¡El porvenir!... ¡Manía! - Si yo en el porvenir también pensase, - a los presentes --¡respetable clase!-- - ¿quién los divertiría? - Quieren reír, y con razón. Da gozo - ver salir a las tablas un buen mozo; - y si sabe expresar su pensamiento, - ¿para qué otro recurso? - Cuanto más numeroso es el concurso, - lo conmueve mejor. Tomad aliento - y obrad con energía. - Suelta dad a la errante Fantasía; - la Razón, la Agudeza, el Sentimiento - vayan en seguimiento; - y si queréis que la obra satisfaga, - la loca Insensatez no quede en zaga. - -EL DIRECTOR - - Procurad, ante todo, - que la acción sea vasta y estupenda: - el vulgo, a cuyo gusto me acomodo, - quiere ver mucho, aun cuando no lo entienda. - Si embrolláis vuestra fábula de modo - que el abobado espectador se asombre, - la victoria es cabal; sois el gran hombre. - A muchos, dadles mucho. Bien presente - tened que cada cual algo desea - hallar en la obra que a su afán se ajuste: - cuanto más varia y complicada sea, - más fácil será, pues, que cada oyente - encuentre alguna cosa que le guste. - Pensar en unidades es simpleza; - servidnos bien trinchada vuestra pieza: - ¿por qué buscar armónico conjunto, - si cada cual os lo destroza al punto? - -EL POETA - - ¡Industria degradada - a la que nunca se doblega el Arte! - La de los charlatanes tropa osada - ¿ya os puso de su parte? - -EL DIRECTOR - - Impropio es tal reproche: - ¿no ha de tomar el operario en cuenta - cuál será la más útil herramienta? - ¿Para quién escribís? Aquí la noche - pasa el que sufre el tedio de la holganza, - el que llenó, en hartazgos nada módicos, - de pesado manjar la oronda panza, - o el menguado caletre de periódicos. - Vienen como al paseo, - al circo o a las máscaras: la inquieta - curiosidad les guía, o la costumbre. - Las bellas, con sus galas y su arreo, - nos dan otro espectáculo. Poeta, - ¿qué es lo que sueñas en la excelsa cumbre? - ¿Te envanece quizás el teatro lleno? - Baja y mira tu gente: - este se maravilla, al arte ajeno; - aquel, docto, bosteza indiferente. - Hay quien está soñando en los tesoros - que le brindan las copas o los oros; - hay quien pensando goza - que le aguardan los brazos de su moza. - ¡Por ellos, vates, molestáis con grave - ansia a la Musa en su región serena!... - Dadnos mucho, y aún más, y aún más, si cabe: - ese es todo el secreto de la escena. - Satisfacer al auditorio es cosa - asaz dificultosa: - entretenedlo, divertidlo. Pero - ¿qué tenéis? ¿Qué os acosa? - ¿Es júbilo? ¿Es dolor?... - -EL POETA - - ¡Vete, profano! - ¡Vete! Romper mi servidumbre quiero. - Por llenar tu gaveta, - ¿a conmover el corazón humano - renunciará el poeta? - Ese poder que el sentimiento excita, - ese poder que irrita - los rudos elementos y los calma, - es la armonía que en su ser palpita - y el mundo encierra en su alma. - Mientras Naturaleza indiferente - la hebra retuerce con dormida diestra - de la efímera vida renaciente; - mientras de opuestos modos, - en confusión siniestra - se agitan sin cesar los seres todos, - ¿quién a la desacorde muchedumbre - el ser arranca, que distinto vive, - y en él enciende, porque al mundo alumbre, - la excelsa idea que inmortal concibe? - ¿Quién de la audaz pasión fulmina el rayo? - ¿Quién de sereno encanto el cielo viste - cuando en suave desmayo - halaga el sol poniente al ojo triste? - ¿Quién deshoja tus flores, dulce mayo, - de la adorada virgen en la falda? - ¿Quién de las ramas, viento, que despojas, - para todos los triunfos, en guirnalda - eterna teje las caducas hojas? - ¿Quién el Olimpo crea - y convoca en su cima a las deidades? - La oculta fuerza de la humana idea - que revela el poeta a las edades. - -EL GRACIOSO - - Usad tan poderosas facultades; - la fábula forjad como querella - amorosa: se encuentran él y ella, - brota la chispa y vuelve de rechazo, - crece el sabroso anhelo, - se estrecha el tierno lazo, - insta el afán, y la razón el tino - pierde; sube el placer al quinto cielo; - y en esto, cuando nadie lo recela, - acude el desencanto repentino, - y acaba la novela. - Trazad por ese estilo un argumento. - Os da la humana vida larga tela; - cicatriz tienen todos escondida: - poned el dedo en la llagada herida, - y el ansioso interés surge al momento. - Muchos tropos, imágenes y flores; - de verdad una chispa, un mar de errores: - veréis cuán dulce sabe - al paladar del vulgo ese jarabe. - Veréis cómo devora vuestro cuento - el de la juventud crédulo coro, - a cada frase palpitando atento. - En vuestro verso fingirá sonoro - un eco cada tierno sentimiento, - y cada oyente, con feliz zozobra, - lo que hay en su alma lo verá en vuestra obra. - La sonrisa y el llanto - fáciles brotan a tan dulce encanto, - y ya el aplauso embriagador escucho. - Duro es de conmover el hombre ducho; - mas contad con el nuevo - corazón entusiasta del mancebo. - -EL POETA - - Vuélveme, pues, al venturoso día - en que el futuro bien me sonreía; - cuando de nobles cantos la copiosa - fuente brotaba, y ocultaba pía - el mundo nube de zafiro y rosa. - Vuélveme al tiempo aquel en que las flores - brotaban a mi paso, siempre bellas; - y cada vez mejores, - fragancias y matices y esplendores - mi no saciado afán hallaba en ellas. - Nada tenía, ni pedía al cielo; - para mí era bastante - de la verdad el generoso anhelo, - la eterna sed de la ilusión brillante. - Vuélveme la pasión nunca vencida; - la dicha humana, que profunda gime; - la fuerza que hace, al despertar la vida, - sangriento el odio y el amor sublime: - ¡dame otra vez la juventud perdida! - -EL GRACIOSO - - ¡La juventud! ¿Y para qué la quieres? - Si en dura lid acometido fueres; - si una mujer en torno de tu cuello - tendiera el brazo bello; - si allá en lejana meta - la que audaz ambiciona - el generoso atleta - vieras brillar, olímpica corona; - si tras la danza inquieta - te brindara la copa loca orgía, - llorar la juventud justo sería. - Pero en cítara de oro - el vuelo de la libre fantasía - seguir y el canto acompañar sonoro, - tarea, ¡oh mis señores los ancianos!, - es adecuada a vuestras flacas manos. - Leí en libros añejos - que niños otra vez se hacen los viejos; - mas yo diré, si a la verdad me ciño, - que al hombre la vejez sorprende aún niño. - -EL DIRECTOR - - Ya de cháchara inútil basta y sobra; - cerrad el pico, y manos a la obra. - Mientras charlabais, algo de provecho - pudierais haber hecho. - ¿De qué sirve la hueca teoría, - si, de valor desnuda, - la incertidumbre duda? - ¿Poeta sois? Pues dadnos poesía. - Qué gusta al vulgo ¿lo ignoráis acaso? - Pide su paladar licor hirviente; - hasta los bordes, pues, llenadle el vaso; - lo que hoy no hagáis, mañana os saldrá al paso, - y un día habréis perdido tristemente. - Una idea coged por los cabellos: - en nuestra patria escena - todo novel autor su drama estrena; - haced lo que hacen ellos. - Compasión no tengáis del tramoyista: - mudad decoraciones; - haced brillar a nuestra absorta vista - la luz del cuarto y la del quinto cielo, - y sin ningún recelo - derramad las estrellas a millones. - La escena está provista - de riscos y de selvas y cascadas, - de aves, monstruos y fieras. - En esas cuatro tablas mal pintadas, - orbes amontonad, cielos y esferas; - y en vuelo cadencioso, - desde el opaco mundo, - remontadnos al cielo esplendoroso - y hundidnos en el báratro profundo. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -PRÓLOGO EN EL CIELO - - - EL SEÑOR, - _los_ EJÉRCITOS CELESTIALES. _Después_ MEFISTÓFELES. - _Los tres_ ARCÁNGELES _se adelantan_ - -RAFAEL - - Une su añejo ritmo a la armonía - de la celeste esfera el sol sereno, - y exacto sigue la prescrita vía - con los potentes ímpetus del trueno. - Presta vigor al Ángel su mirada, - aunque él en vano sondearla intente: - como al salir risueña de la nada, - la obra inmensa de Dios brilla esplendente. - -GABRIEL - - Con rapidez inconcebible gira - la Tierra, fulgurante de hermosura, - y la luz del Edén rápida mira - trocada en noche tétrica y oscura. - - Y el mar contra las rocas espumante - estrella pertinaz sus aguas locas, - y en el eterno círculo incesante - rodando van al par aguas y rocas. - -MIGUEL - - Del mar la tempestad corre a la tierra, - y de la tierra al mar vuelve rugiendo; - y en órbita fatal al mundo encierra - con fiero afán y encadenado estruendo. - - Luto y desolación, terror y espanto, - el rayo, al estallar, delante envía; - pero tus mensajeros, ¡oh Dios santo!, - el curso alaban de tu hermoso día. - -LOS TRES ARCÁNGELES - - Presta al Ángel vigor vuestra mirada, - aunque él en vano sondearla intente; - como al salir risueña de la nada, - aún vuestra obra, Señor, brilla esplendente. - -MEFISTÓFELES - - Señor, pues aún a nosotros - te aproximas complaciente, - y lo que pasa allá abajo - con mil preguntas inquieres, - aquí, en medio de tus siervos, - de nuevo, Señor, me tienes. - Perdona; a mis labios faltan - palabras grandilocuentes; - pero, aunque el público silbe, - como pueda explicareme. - Reír a las mismas piedras - hiciéranles mis sandeces; - mas tú por nada del mundo - la gravedad, Señor, pierdes. - Comienzo, y nada te digo - del sol, astros ni satélites: - yo en el orbe solo veo - al mortal y sus reveses. - Ese Dios diminutivo - del pobre globo terrestre, - guarda inmutable el tipo - de su ridícula especie, - y aún hoy, como el primer día, - me maravilla y divierte. - Tan desdichado no fuera - si en su envanecida mente - no hubieras puesto el reflejo - de tu resplandor celeste. - _Razón_ lo nombra, y le sirve - para ser el más imbécil - de los que orgulloso y fatuo - llama irracionales seres. - Con permiso de tu Alteza, - a mí el hombre me parece - el cigarrón que en el campo - salta y canta eternamente, - siempre con los mismos brincos, - con la misma canción siempre. - ¡Y ojalá solo en la hierba - arrastrase inquieto el vientre! - Pero en toda porquería - la atrevida nariz mete. - -EL SEÑOR - - ¡Siempre es igual tu querella! - ¿Nada más decirme quieres? - ¿Nada bueno has encontrado - en el mundo? - -MEFISTÓFELES - - Francamente, - hallo hoy el mundo tan malo - cual pareciome otras veces. - Compasión me dan, no envidia, - los hombres y las mujeres; - y ya tentar me repugna, - Señor, a esa pobre gente. - -EL SEÑOR - - ¿Conoces a Fausto? - - MEFISTÓFELES - - ¿A Fausto - el Doctor? - -EL SEÑOR - - ¡Mi siervo! - -MEFISTÓFELES - - ¡Ese! - ¡Pues me place la manera - como os sirve el tal sirviente! - Manjares no hay en la tierra - que sus labios no desdeñen; - y al espacio imaginario - le arrastra su extraña fiebre. - De su insensata locura - a medias conciencia tiene; - al cielo le pide el astro - que más puro resplandece, - y al mundo la más intensa - sensación de sus placeres; - y ni el cielo ni la tierra - juntando todos sus bienes, - llenar podrán el vacío - de su corazón estéril. - -EL SEÑOR - - Aún hoy, perdida la ruta, - me sirve. A sus ojos fieles - brillará la luz mañana. - Bien el hortelano entiende, - cuando el botón rompe el árbol, - qué fruto ha de prometerse. - -MEFISTÓFELES - - Gran Señor, ¿apuestas algo - a que tu siervo te vende, - si llevarlo por mis sendas - me dejas? - -EL SEÑOR - - Tentarlo puedes - mientras viva. Está en peligro - de errar quien busca y pretende - los aciertos. - -MEFISTÓFELES - - Te doy gracias, - Señor, pues no me apetecen - los muertos. Carnes rollizas - y frescas son mi deleite. - Si se trata de un cadáver, - cargue otro con ese huésped: - soy cual los gatos, que solo - a las ratas vivas muerden. - -EL SEÑOR - - Pues bien: te entrego mi siervo. - De la originaria fuente - desvía el alma piadosa - y el cauce, si sabes, tuerce; - mas confiesa tu derrota, - si un ser tan pobre y tan débil - el camino recto encuentra - entre tantas lobregueces. - -MEFISTÓFELES - - No ha de ser larga la prueba: - confío en mi buena suerte, - y si ella el triunfo me otorga, - los lauros no me cercenes. - El doctor morderá el polvo, - lo morderá relamiéndose, - como aquella del manzano - mi buena tía la Sierpe. - -EL SEÑOR - - Ancho campo te concedo. - Nunca odié a los de tu especie; - entre todos los que niegan, - genios a mi ley rebeldes, - pobre bufón malicioso, - el menos dañino tú eres. - El hombre, a menudo, en brazos - del reposo desfallece, - y es bueno que en el camino - le anime, aguije y despierte - un compañero de viaje, - aunque el mismo diablo fuere. - -(_A los Arcángeles._) - - La que brilla inmortal santa hermosura - gozad, hijos de Dios, en mi regazo; - la sustancia, que vive eterna y pura, - de amor os ligue con el tierno lazo, - y a la incierta apariencia del momento - forma dé vuestro fijo pensamiento. - -(_El cielo se cierra y los Arcángeles se dispersan._) - -MEFISTÓFELES, _solo_ - - De vez en cuando olvido mis rencillas, - y busco al Viejo, y pláticas entablo. - Pláceme que un Señor de campanillas - trate con atención a un pobre diablo. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración: Primera parte] - - - - -[Ilustración] - -DE NOCHE - - -_En un aposento gótico, estrecho, con elevada bóveda_, FAUSTO -_intranquilo sentado a su pupitre._ - -FAUSTO - - Filosofía, ¡ay, Dios!, Jurisprudencia, - Medicina además, y Teología, - por desgracia también, lo estudié todo, - todo lo escudriñé con ansia viva, - y hoy, ¡pobre loco!, tras afanes tantos, - ¿qué es lo que sé? Lo mismo que sabía. - Doctor me llamo, dígome maestro, - y hace diez años ya que abajo, arriba, - acá y allá, y a diestra y a siniestra, - a rastras llevo la escolar traílla. - ¡Solo pude aprender que no sé nada, - y el alma en la contienda está rendida! - Bachiller o doctor, seglar o preste, - nadie su ciencia iguala con la mía; - ni escrúpulo ni duda me atormentan; - ni demonio ni infierno me intimidan; - y así, de sombras y de espantos libre, - huyó todo el encanto de mi vida. - Al hombre inútil, para el bien estéril, - nada puedo enseñar que de algo sirva, - y sin caudal, ni crédito, ni honores, - vida arrastro que un can despreciaría. - Doyme a la Magia, pues. ¡Oh, si pudiera - el vigor del Espíritu, que anima - al Verbo humano, la secreta clave - revelarme de todos los enigmas! - No con pálido afán sudara sangre - para hacer comprender lo que mi misma - razón no comprendió; y en las entrañas - penetrando del mundo, encontraría - del eterno Poder vivificante, - allí dentro, las fuentes escondidas, - y no hiciera, en insulsas peroratas, - tráfago insustancial de charla ambigua. - A mi angustioso afán, ¡oh luna llena!, - da por última vez tu luz amiga: - ¡cuántas, a media noche, tus destellos - bebí ansioso, postrado en esta silla, - cuando aquí, entre volúmenes y folios, - tristes y misteriosos descendían! - ¡Fuérame dado en tu viviente lumbre - feliz vagar sobre las altas cimas; - en los antros seguir los vagarosos - espíritus; flotar con tu indecisa - muriente claridad en las praderas, - y olvidando las ásperas vigilias - del inútil saber, en tu rocío - bañar feliz la sien enardecida! - ¿Hasta cuándo será mi calabozo - este tugurio, madriguera indigna, - en donde hasta la pura luz del cielo - la pintada vidriera nubla y filtra? - Cíñeme en torno cúmulo de libros, - que el polvo ensucia y muerde la polilla; - papelotes y viejos pergaminos - suben al techo en apretadas pilas. - Cóncavos vidrios, botes y redomas, - extraños instrumentos hechos trizas - --¡única y triste herencia de mis padres!--, - ¡mi vida llenan, si mi vida es vida! - Y pregunto: ¿por qué, medroso y débil, - mi desmayado corazón palpita? - Y pregunto: ¿por qué mortal angustia - mis flacas pulsaciones paraliza? - Lo pregunto, y sin ti, Naturaleza, - en cuyo seno Dios nos forma y cría, - en el polvo, en el humo y la carcoma, - vivo enterrado entre osamentas frías. - ¡Fuera de aquí! ¡Luz! ¡Aire! ¡Campo abierto! - Este libro me da segura guía: - por la mano del docto Nostradamus - fueron todas sus páginas escritas. - El curso aprenderé de las estrellas, - y de nueva virtud mi alma provista, - sabré cómo el Espíritu invocado - al invocante Espíritu adoctrina. - Con las áridas reglas, nuestra mente - los signos misteriosos no descifra; - pues que vagáis, Espíritus, en torno, - oíd, y contestad a la voz mía. - -(_Abre el libro y se presenta el signo del Macrocosmos._) - - ¡Cuán sabrosa fruición, ante esa imagen, - mi ser inunda y mi sentido anima! - Por mis arterias y mis nervios corre - el santo hervor de renaciente vida. - ¿Fue un Dios acaso quien trazó este signo, - que el hondo afán del corazón mitiga, - al Espíritu presta nuevas alas - y a la Naturaleza el velo quita? - ¿Un Dios yo mismo soy? Todo a mis ojos - aparece distinto: en esas líneas - vi a la Naturaleza productora, - que al alma está patente y sometida. - El Sabio dijo bien --hoy lo comprendo--: - «Barrera impenetrable no limita - el mundo del Espíritu: ¿está muerto - tu pobre corazón, tu alma rendida? - ¡Álzate, pues, y tu terrena frente - baña en el rosicler del nuevo día!» - -(_Contempla el signo._) - - Todo se mueve, completando el todo, - y cada parte enlázase distinta; - los celestes Espíritus, que ascienden - y descienden al par en dobles filas, - pasan de mano en mano el áureo sello; - y en el éter batiendo alas benditas, - van de la tierra al cielo, cielo y tierra - llenando de inefables armonías. - ¡Bella visión, pero visión al cabo! - ¡Cómo asir y estrechar a la infinita - Naturaleza, y exprimir sus pechos! - Manantial ellos son de toda vida; - de ellos penden los cielos y la tierra; - su fecundo raudal todo lo anima, - y en vano pide mi sediento labio - una gota, no más, de esa ambrosía. - -(_Vuelve la hoja involuntariamente y ve el signo del Espíritu de la -Tierra._) - - ¡Cuánto es diversa, Genio de la Tierra, - tu acción! Estás más cerca, y a tu vista - crecen mis bríos, cual si rojo mosto - inundara mi ser: con frente erguida - quiero lanzarme al mundo; afrontar quiero - sus infortunios, afrontar sus dichas; - provocar la tormenta, y sin espanto - ver la nave a mis pies rota y hundida. - - Pero nublose el cielo; - la luna en él se eclipsa; - mi lámpara se apaga, - y ráfagas rojizas - descienden y circundan - mi sien descolorida. - Vertiginoso anhelo - dentro de mí palpita, - y siento que el Espíritu - siniestro se aproxima. - ¡Rasga el velo! ¡Aparece! - ¡Cuál sufre el alma mía! - Por abrir nuevo cauce - mis sentimientos lidian, - y hacia ti, fatal Genio, - todos se precipitan. - ¡Preséntate, aunque fuere - al precio de mi vida! - -(_Toma el libro y pronuncia misteriosamente el nombre del Espíritu. -Enciéndese una luz rojiza y trémula. El Espíritu aparece en ella._) - -EL ESPÍRITU - - ¿Quién me llama? - -FAUSTO - - ¡Visión espantadora! - -EL ESPÍRITU - - Audaz me evocas y a venir me obligas, - y ahora... - -FAUSTO - - Me aterra tu presencia. Aparta... - -[Ilustración] - -EL ESPÍRITU - - Con largo afán llamábasme, y querías - ver mi semblante y escuchar mi acento; - cedo a tu voz, preséntome a tu vista: - ¿qué cobarde congoja rinde y postra - tu valor sobrehumano? ¿Quién tu altiva - aspiración rindió? ¿Por qué desmaya - el corazón soberbio, que en sus vivas - palpitaciones engendraba un mundo, - y con su propia savia lo nutría? - ¿Cómo sucumbes, si tender el vuelo - al par de los Espíritus querías? - ¡Y eres tú Fausto, el Fausto que me invoca! - ¡Eres tú Fausto, y, ¡despreciable hormiga!, - al soplo solo de mi voz, heladas - temblaron tus entrañas conmovidas! - -FAUSTO - - ¡Oh, no, roja visión, hijo del fuego! - Soy Fausto, soy tu igual; no me intimidas. - -EL ESPÍRITU - - En la incesante ráfaga - de actividad continua, - vuelo de arriba abajo, - vuelo de abajo arriba; - y en ese veloz torno, - que el Tiempo mueve y gira, - mis dedos impalpables - las tenues hebras hilan - de la vida y la muerte, - de la muerte y la vida, - tejiendo a Dios, en el telar eterno, - la que viste inmortal túnica viva. - -FAUSTO - - ¡Cómo sintiendo voy que a ti me acerco, - Espíritu que flotas y te agitas - sobre el mundo! - -EL ESPÍRITU - - Al Espíritu que sueñas - y tu mente concibe, te aproximas, - no a mí. - -FAUSTO (_aterrado_) - - ¿No a ti? Pues dime: ¿a quién? ¿Imagen - soy de Dios, y ni a ti llegar podría? - -(_Llaman._) - - ¡Oh! ¡Mal haya!... Es mi fámulo. Destruye - mi ventura y los éxtasis disipa. - En el pleno esplendor de mis visiones, - ¿para qué, impertinente, tu visita? - -(_Entra_ WAGNER _con bata y gorro de dormir_. FAUSTO _le vuelve la -espalda malhumorado._) - -WAGNER - - ¡Perdón! Tu voz, que a mí llega, - es la que me trajo aquí: - que recitabas creí - alguna tragedia griega. - Y hubiera, a fe, gran placer - en saberlas declamar, - que hoy ese arte, a no dudar, - utilísimo ha de ser; - pues alguien dijo, señor, - recuérdolo en este instante, - que dar puede un comediante - lección a un predicador. - -FAUSTO - - Dársela podrá muy bien, - si es el cura, por acaso, - otro comediante, caso - que ocurrir suele también. - -[Ilustración] - -WAGNER - - Quien en su estancia sombría - vive en retiro profundo, - y sale no más al mundo - en algún solemne día; - quien, si llega a percibirlo, - es por angosto agujero, - mal puede, a lo que yo infiero, - conmoverlo y dirigirlo. - -FAUSTO - - No ha de lograrlo jamás - quien en su pecho no sienta - arder la llama violenta - con que abrase a los demás. - Pasa aquí todos tus ratos - estudiando: mata el hambre - con esta merienda fiambre - de las sobras de otros platos; - y acumulando a montones - los textos, que has hecho trizas, - sopla sobre sus cenizas - con enérgicos pulmones. - Brotará menguada llama, - y es posible que a ese precio - el niño, el simple y el necio - tu nombre den a la fama; - mas, si fuere tu ambición - los corazones mover, - ha de brotar tu saber - de tu propio corazón. - -WAGNER - - Lo que al vulgo halaga más - es la pomposa elocuencia, - y en esa difícil ciencia - aún me encuentro muy atrás. - -FAUSTO - - Busca más dignos laureles - y adelanta poco a poco... - ¿quieres hacer como el loco - que agita los cascabeles? - Afeite de todas clases - es a la verdad ajeno; - si has de decir algo bueno, - no vayas cazando frases; - pues son las palabras huecas, - que brillante oropel cubre, - ráfaga estéril de octubre - que mueve las hojas secas. - -WAGNER - - Incierta y breve es la vida, - largo el arte, y en tan alta - empresa a veces nos falta - la razón desvanecida. - Quien llegar al fin intenta - afán sufre luengo y rudo, - y en el camino, a menudo - el pobre diablo revienta. - -FAUSTO - - La sed del alma no calma - un árido pergamino: - ese manantial divino - lo lleva en su fondo el alma. - -WAGNER - - También la imaginación - goza cuando el vuelo tiende, - y el espíritu comprende - de otra edad y otra región. - De antigua ciencia los rastros - descubre, y disfruta viendo - cómo el hombre va subiendo - y subiendo... - -FAUSTO - - ¡Hasta los astros! - ¿Qué es el pasado, en verdad? - Un libro sellado: sombras - y dudas. ¿Qué es lo que nombras - espíritu de otra edad? - La doctrina, nueva o vieja, - de aqueste o aquel autor, - que su propio resplandor - sobre el pasado refleja. - Si bien lo miras, ¡qué enojos! - su luz es sombra no más; - y de ella separarás - desencantado los ojos; - pues su genio, que de lejos - brilla con rayos propicios, - es costal de desperdicios, - almacén de trastos viejos, - y escenario, en conclusión, - donde inconscientes se agitan - y bellas frases recitan - monigotes de cartón. - -WAGNER - - ¿Y el universo? ¿Y el hombre? - ¿Saber su esencia no cabe? - -FAUSTO - - ¿Saber? ¡Pensar que se sabe! - ¿Quién dar puede el propio nombre - a las cosas? Si en la tierra - alguien descubre esa oculta - ciencia, y en sí no sepulta - los arcanos que ella encierra, - al derramar esa luz, - que al hombre obcecado hiere, - víctima infelice, muere - en la hoguera o en la cruz. - Pero, adiós: la noche vuela; - ya es tarde; basta por hoy. - -WAGNER - - Oyéndote, como estoy, - pasara la noche en vela. - Pero mañana son Pascuas, - y, si molestarte no es, - dos preguntas te haré, o tres, - que me tienen ahora en ascuas. - Amo el saber de tal modo, - que incesante por él lucho: - a tu lado aprendí mucho; - mas saberlo quiero todo. - -(_Sale._) - -FAUSTO (_solo_) - - Nunca abandona la esperanza al loco - soñador de quimeras; áurea mina - busca en la tierra ansioso: ¡qué fortuna, - si al cabo da con una sabandija! - Y en el propio lugar donde la excelsa - legión de los Espíritus me hostiga, - la voz sonó de tan pueril querella. - ¡No importa! Tu presencia intempestiva, - hijo vulgar de la ralea humana, - no habrá sido enojosa ni perdida, - pues me arrancó el afán desesperado - que ya todo mi ser estremecía. - Fue la visión tan colosal, que halleme - pigmeo ante ella, y desmayé a su vista. - Hijo de Dios, al misterioso espejo - de la eterna verdad llegar quería, - y los terrenos lazos desatando, - aspiraba feliz la luz divina. - Superior al querub, en el regazo - del mundo derramé mi propia vida, - y mezclando mi sangre con su savia, - audaz soñé la Creación ya mía. - ¡Estéril presunción! Una palabra - rayo fue que fulgura y me aniquila. - Medir no puedo mi poder contigo: - mis tristes voces a venir te obligan; - pero no te aprisionan. A tu lado, - ¡cuán grande y cuán pequeño me sentía! - Pero a la suerte incierta de la triste - humanidad arrójanme tus iras. - ¿Quién marcará mi norte y mi sendero? - ¿Seguiré los impulsos que me guían? - Nuestras protestas, nuestros mismos actos - no detienen la marcha de la vida. - La más sublime aspiración del alma - siempre grosera escoria impurifica, - y al conquistar los bienes de la tierra, - juzgamos ilusión, sueño y mentira - el bien mayor. Si generoso arranque - al noble corazón da fuego y vida, - vertiginoso el torbellino humano - ese sagrado afán seca y marchita. - La eternidad a su ambición no basta - cuando rompe a volar la fantasía, - y el rincón más angosto es suficiente - para encerrar, al cabo, nuestras dichas. - La ingratitud el corazón taladra, - robándonos la paz y la alegría, - y el secreto pesar en él engendra. - La zozobra, con máscaras distintas, - se disfraza, y sin tregua nos persigue, - casa o corte, mujer, hijos, familia, - agua, fuego, puñal o bebedizo. - Y así el mortal, en ansiedad continua, - teme el peligro cuando no le amaga, - o llora el bien que disfrutar podría. - ¿Semejante yo a Dios? ¡Vana quimera! - Semejante al gusano, que se abriga - en el polvo, y de polvo alimentado, - muerte le da y sepulcro quien lo pisa. - ¿Polvo no son los viejos cachivaches - que llenan esa negra estantería, - y cuyo sucio fárrago en un mundo - de podredumbre y aridez me abisma? - ¿Daranme lo que anhelo? Devorando - volumen tras volumen, ¿qué hallaría? - Que si algún hombre se creyó dichoso, - a sí mismos los más se martirizan. - ¿Y tú, por qué, burlona calavera, - por esas huecas órbitas me miras? - ¿Para decirme que, cual lucho y sufro, - tu espíritu pugnaba y padecía, - y sediento de luz, por senda errada - fue a sumergirse en las tinieblas frías? - ¿Qué me decís, retortas y alambiques? - Mofa callada en la pared sombría - hacéis quizás a mi insensato duelo, - ruedas y tubos, frascos y vasijas. - A la puerta llegué: la vi cerrada; - la llave me faltaba, os la pedía; - y aún aquí, pavorosos instrumentos, - me tenéis a la puerta sin abrirla. - Naturaleza sus secretos guarda - misteriosa, velada en pleno día, - y no abrirán palancas ni ganzúas - lo que cerró implacable a nuestra vista. - ¡Armatostes inútiles! ¡Legado - de mi padre y sus pálidas vigilias! - Pended ociosos del siniestro muro - que la lámpara ahumó, siempre encendida. - Más me valiera mi caudal escaso - gastar, que conservarlo con fatiga. - ¿Para qué quieres la paterna herencia, - si no la gozas? Al presente aplica - las riquezas: es carga agobiadora - el oro, cuando no lo necesitas. - Mas ¿por qué allí claváronse mis ojos? - ¿Es aquel frasco imán de mis pupilas? - ¿Por qué me halagas, como en selva oscura - luna apacible que de pronto brilla? - Yo te saludo, mágica redoma, - y llego a ti con mano estremecida, - reverenciando en tu licor precioso - del humano saber las maravillas. - Esencia de los jugos que adormecen, - mezcla de las ponzoñas que asesinan, - muestra a tu dueño tu virtud suprema. - Al mirarte, mi afán se tranquiliza; - al asirte, mi angustia se modera, - y la interior tormenta se apacigua. - En alta mar mi espíritu navega; - su brillante cristal el aura riza, - y me llama el fulgor de nueva aurora - a nuevo puerto en encantada orilla. - Carro de fuego, que veloces alas - conducen por los aires, se aproxima: - nuevo camino me abrirá en los cielos - de donde mana la perpetua vida. - ¿Podré gozar, gusano de la tierra, - el bien excelso, la inmortal delicia? - ¡Podré, sí! ¿Qué me falta? Las espaldas - volver al sol que aquí nos ilumina; - abrir audaz la puerta misteriosa, - cuyo umbral nuestro pie temblando pisa. - Hora es ya de probar que emular puede - con la ensalzada majestad divina - la humana condición. No más espantos - al borde de esa inescrutable sima, - do la imaginación tiembla azorada - con los espectros que forjó ella misma, - y en cuya boca ante nosotros arden - las llamas del infierno maldecidas. - Voy a tentar el salto pavoroso, - aunque la oscura nada me reciba. - Sal otra vez del protector estuche, - sal, olvidada copa cristalina, - que un tiempo, en el festín de mis abuelos, - serenabas las frentes pensativas. - De mano en mano sin cesar pasabas, - y al pasar, cada cual, por ley antigua, - agotaba de un sorbo el hondo seno, - y las viejas historias esculpidas - en tu metal precioso relataba. - ¡Cuántas veladas, al placer propicias, - de mi dichosa edad, tú me recuerdas! - Hoy no puedo ofrecerte, copa amiga, - a feliz comensal, ni en tu alabanza - aguzaré el ingenio, cual solía. - Pócima embriagadora el cáliz llena, - preparada por mí, por mí escogida. - ¡Última libación, con toda el alma - te consagro a la aurora, al nuevo día! - -(_Lleva la copa a los labios._) - -[Ilustración] - -_Vuelo de campanas y coros_ - -CORO DE ÁNGELES - - ¡Cristo ha resucitado! - ¡Júbilo al hombre y paz! - ¡Al hombre aprisionado - por el fatal pecado, - que al corazón llagado - enróscase tenaz! - -FAUSTO - - ¿Qué lejano clamor, qué voces puras - mi labio apartan de la copa impía? - ¿Celebra ya, sonora, la campana - tu alborada feliz, Pascua bendita? - ¿Cantáis vosotros, apacibles coros, - las palabras que el Ángel repetía, - y que en la negra noche del sepulcro - nuncian la nueva Ley y la publican? - -CORO DE MUJERES - - Sus miembros con hierbas - y aromas ungimos; - nosotras, sus siervas, - sepulcro le dimos. - A nuestra ternura - debió la envoltura; - mas ¡ay!, ¿qué será? - Ya en la sepultura - el Cristo no está. - -CORO DE ÁNGELES - - ¡Cristo ha resucitado! - ¡Dichoso el hombre fiel - que, amante y resignado, - del infortunio airado - sufrió la prueba cruel! - -FAUSTO - - ¿Por qué hasta el polvo, en que rendido yazgo, - descienden las celestes armonías? - A otro más blando corazón halaguen: - yo comprendo el mensaje que me envían; - mas falta al alma fe, y es el prodigio - hijo querido de la fe sumisa. - Volar no puedo a las esferas donde - nuncia la Buena Nueva voz divina; - pero, a ese acento encariñada el alma, - a sus lejanos ecos se reanima. - Hubo un tiempo en que un ósculo del cielo - el domingo a mis sienes descendía; - goces mil anunciaba la campana, - y era santa oración mi mayor dicha. - Hondo, sereno, irresistible impulso - llevábame a los bosques y campiñas, - y allí, entre dulces lágrimas, un mundo - dentro del joven corazón nacía. - La voz, que hoy suena, del sagrado bronce - señaló a mi niñez sus alegrías, - y las serenas fiestas de los campos - que el esplendor primaveral nos brindan. - Ese recuerdo de infantil ventura - mi pie detiene en la fatal orilla: - ¡Sonad, dulces sonad, himnos celestes! - Pues el llanto brotó, volví a la vida. - -CORO DE DISCÍPULOS - - Glorioso alzó el vuelo, - y rápido al cielo - subió el Inmortal; - glorioso, potente, - ya reina esplendente, - bebiendo en la fuente - la esencia vital. - Nosotros, en tanto, - bañados en llanto, - quedamos sin ti. - Espanto siniestro - nubló el gozo nuestro, - pues solos, maestro, - nos dejas aquí. - -CORO DE ÁNGELES - - ¡Cristo ha resucitado! - La voz triunfal retumba. - Dejad el lecho helado, - muertos, y abrid la tumba. - Vosotros, hijos de Eva, - los que decís su Nueva, - los que esperáis su cielo, - los que coméis su pan, - cesad en vuestro duelo: - aunque el Señor se eleva, - presente a vuestro anhelo - está y a vuestro afán. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -A LAS PUERTAS DE LA CIUDAD - - -GENTES DE TODAS CONDICIONES SALEN A PASEO - -UNOS ARTESANOS - - ¿Vais a tomar el camino - de los cazadores? - -OTROS - - Sí. - -LOS PRIMEROS - - Pues nosotros, por aquí - nos vamos hacia el molino. - -OTRO CAMARADA - - A mí me divierte más - ver el río. - -UNO DE LOS PRIMEROS - - Yo no estoy - por esa vista. - -LOS SEGUNDOS - - ¿Y tú? - -UN TERCERO - - Voy - adonde van los demás. - -CUARTO ARTESANO - - Ven y llega a las alturas - de Burgdorf, si encontrar quieres - buena cerveza, mujeres - deliciosas, y aventuras. - -QUINTO ARTESANO - - ¿No te escuecen las espaldas? - Evitaré la ocasión. - Sube tú, si quieres: son - peligrosas esas faldas. - -UNA MOZA DE SERVICIO - - No, no: doy la vuelta ya - a la ciudad. - -OTRA - - ¡Tonta! ¿Ves - aquellos chopos? Allí es - donde esperando él está. - -LA PRIMERA - - Y a mí ¿qué? ¡Que espere! ¡Digo! - ¡Pues me divierte el bromazo!... - A ti sola te da el brazo, - y baila, no más, contigo. - -LA OTRA - - Hoy con él encontrarás - al de las rubias patillas. - -UN ESTUDIANTE - - ¡Mira qué alegres chiquillas! - ¡Vamos corriendo detrás! - Para mi gusto no hay nada - como estas tres cosas: buena - cerveza, una pipa llena, - y una moza endomingada. - -UNA SEÑORITA DE LA CLASE MEDIA - - ¡Es una vergüenza! ¡Están - locos!... Pudiendo, a fe mía, - tener buena compañía, - tras esas mozuelas van. - -EL SEGUNDO ESTUDIANTE (_al primero_) - - No corras, no te adelantes; - ahí detrás vienen dos bellas: - míralas. Es una de ellas - mi vecina: ¡qué elegantes! - Ven, ven: por ella estoy loco. - Aunque van pasito a paso, - verás cómo así, al acaso, - nos alcanzan, poco a poco. - -EL PRIMER ESTUDIANTE - - Gozar a mis anchas quiero. - ¿Ves? La caza se nos vuela: - corre tú a la damisela; - yo las fámulas prefiero. - La muchacha que, hecha un pingo, - barre el sábado mejor, - es la que con más primor - te acariciará el domingo. - -UN CIUDADANO - - El nuevo alcalde no en balde - me irrita: está cada día - más tieso su Señoría, - más orondo, y más... ¡alcalde! - ¿Qué hace digno de loar - por el común? En creciente - van juntos constantemente - obedecer y pagar. - -UN MENDIGO (_cantando_) - - Buen caballero, bellas señoras, - de ojos alegres, de rostro en flor, - compadeceos de quien implora - mísero y triste vuestro favor. - Nunca a los buenos mi voz molesta, - y el que la atiende dichoso es: - hoy para todos día es de fiesta; - para mí sea de rica mies. - -CIUDADANO SEGUNDO - - Placer no encuentro en la tierra - como en las tardes de holganza - comentar, llena la panza, - las noticias de la guerra. - Batan el cobre en Turquía - el ruso y el otomano; - sentado yo, copa en mano, - allá en la cervecería, - contemplo sin sinsabores - cruzar, entre ambas riberas, - embarcaciones ligeras - de diferentes colores; - y cuando en grato solaz - la tranquila tarde pasa, - vuelvo bendiciendo a casa, - las delicias de la paz. - -CIUDADANO TERCERO - - Soy de la misma opinión: - tengamos orden profundo - en casa, y húndase el mundo - en fatal conflagración. - -UNA VIEJA - -(_Dirigiéndose a las señoritas que hablaron antes._) - - ¡Qué preciosas señoritas! - ¡Qué elegancia y qué embeleso! - ¡Cuántos perderán el seso - por doncellas tan bonitas! - Si tienen confianza en mí, - les daré lo que desean. - -LA JOVEN - - Ven, Águeda: no nos vean - con tales brujas aquí. - Esa es la que me mostró - a mi futuro galán - la noche del buen San Juan. - -LA SEGUNDA JOVEN - - También el mío vi yo. - Era militar, y dentro - de un cristal aparecía - gallardo. Desde aquel día - lo busco y nunca lo encuentro. - -CANCIÓN DE LOS SOLDADOS - - Ciudadelas arrogantes, - castillos de alta muralla, - y muchachas rozagantes - asalto sin compasión. - Peligrosa es la batalla; - pero es dulce el galardón. - Con igual voz el combate, - que la zambra y el festín, - al pecho que altivo late - nuncia el bélico clarín. - ¡Lid sangrienta y dulce juego! - ¡Baile y risas! ¡Sangre y fuego! - La ciudadela y la hermosa - se rinden a discreción. - La batalla es peligrosa; - pero es grato el galardón. - ¡Marche, marche el batallón! - -[Ilustración] - -(_Salen_ FAUSTO _y_ WAGNER.) - -FAUSTO - - La cárcel de cristal frío - rompió ya la primavera, - y corren por la pradera - manantial, arroyo y río. - Los alegres horizontes - la verde esperanza viste; - ya torna el invierno triste - a las crestas de los montes, - y en su fugitiva marcha - detiene el pie, y nos arroja, - dando un diamante a cada hoja, - los flechazos de la escarcha. - Pero no consiente el sol - blancas galas, y doquier - colores hace nacer - su luminoso arrebol. - Aún no brotaron las flores; - mas brillan, a falta de ellas, - los mancebos y las bellas - vestidos con mil primores. - Contempla desde esta cumbre - la oscura ciudad: abiertas, - vomitan las negras puertas - turbulenta muchedumbre. - La Resurrección triunfal - del Señor solemnizando, - respira el aliento blando - del aura primaveral, - y con la misma emoción - gozan de distintos modos; - y es que al par celebran todos - su propia resurrección. - Del triste hogar, escondido - entre abrumadores muros, - de los talleres oscuros, - del sótano humedecido, - de la catedral sombría, - de la plazuela fangosa, - sale esa turba afanosa - a beber la luz del día. - ¡Cómo por huertos y prados - trisca alegre ese gentío! - ¡Cuántos lleva el ancho río, - esquifes empavesados! - Mira cuán cargado va - aquel que lento se mece - junto a la orilla, y parece - que esté zozobrando ya. - Hasta allá en los retorcidos - senderos de las montañas - brillan las tintas extrañas - de los grupos esparcidos. - Ya escucho la voz festiva - del campesino lugar, - Edén que anhela gozar - la muchedumbre cautiva. - ¿No ves cómo igual placer - grande y chico gozan hoy? - Aquí siento que hombre soy, - y hombre aquí me atrevo a ser. - -WAGNER - - Provecho, a la vez que honor, - préstame tu compañía: - solo, no visitaría - estas campiñas, doctor. - Enemigo soy de toda - rusticidad. Ni me agrada - esa gente alborozada, - ni su estruendo me acomoda. - Cual si de infernal encanto - estuvieran poseídos, - dan brincos, voces y aullidos, - y a eso llaman danza y canto. - -[Ilustración] - -CAMPESINOS BAJO LOS TILOS - -_Canto y baile_ - - Las zagalas, los pastores, - llenos de cintas y flores, - ya descienden hacia aquí. - ¡Cuántos gritos! ¡Cuánta gente! - Todos bailan locamente, - y la gaita dice así: - _Ta-la-rí,_ - _Ta-la-la-rí._ - - El pastor, cuando resbala, - da un abrazo a la zagala - que más cerca tiene allí; - y la vieja, que lo ha visto, - refunfuña: «¡Vive Cristo! - ¡Ya te acordarás de mí!» - _Ta-la-rí,_ - _Ta-la-la-rí._ - - Rueda el coro y con donaire - van las faldas por el aire: - ¡Qué furor! ¡Qué frenesí! - Forman armoniosos lazos - los encadenados brazos - que se buscan entre sí. - _Ta-la-rí,_ - _Ta-la-la-rí._ - - Dice al zagal la pastora: - «Calla, lengua engañadora»; - y él, llevándola tras sí, - la conduce a un sitio, donde - verde follaje la esconde, - y la gaita sigue así: - _Ta-la-rí,_ - _Ta-la-la-rí._ - -UN LABRIEGO VIEJO - - Pues que nos honráis, señor, - favoreciendo benigno - un espectáculo indigno - de tan docto profesor, - acercaos y bebed - de esta jarra, sin reparo, - y haga el licor fresco y claro, - al apagar vuestra sed, - que dichoso, alegre y nuevo, - por cada gota bebida, - gocéis un año de vida. - -FAUSTO - - ¡A vuestra salud la bebo! - -(_El pueblo forma corro alrededor de_ FAUSTO.) - -EL LABRIEGO - - Justo es que en esta ocasión - recordéis, entre alegrías, - las visitas de otros días - de luto y desolación. - ¿Os acordáis? ¡Qué momentos! - La peste devoradora - amontonaba traidora - los cadáveres a cientos, - y aún bendicen hoy su suerte - muchos que la ciencia rara - de vuestro padre arrancara - a las garras de la muerte. - Do más su rigor fatal - extremaba, vos, aún mozo, - entrabais, lleno de gozo, - para luchar con el mal. - Nuestro salvador, señor, - fuisteis; por eso en el cielo, - para alentar vuestro celo, - había otro Salvador. - -TODOS - - ¡Al doctor gloria y ventura! - ¡Viva luengos años! ¡Viva! - -FAUSTO - - ¡Gloria, no más, al de arriba! - Solo Él sabe; solo Él cura. - -(_Pasan adelante_ FAUSTO _y_ WAGNER.) - -WAGNER - - ¡Cuán dulce la gratitud - debe ser, oh ilustre sabio, - que así expresa el rudo labio - de esa franca multitud! - ¡Dichoso quien de esa suerte - ve premiado su saber! - Vienen a todo correr - chicos y grandes por verte: - el padre, allá en lontananza, - te señala al tierno infante; - te aproximas, y al instante - cesan la música y danza; - se abre el corro turbulento - en dos filas apretadas; - entre aplausos y palmadas, - vuelan las gorras al viento; - y poco falta, doctor, - para que esa grey sencilla - doble ante ti la rodilla, - cual si pasara el Señor. - -FAUSTO - - Lleguemos a esas alturas; - descansaremos allí. - ¡Cuántas veces, ay de mí, - sentado en sus rocas duras, - rico de esperanza y fe, - tras largas preparaciones - de lágrimas y oraciones, - los ojos a Dios alcé, - y pensando en la orfandad - de mis dolientes hermanos, - juntaba ansiosas las manos, - implorando su piedad! - Hoy esa injusta ovación - es para mí burla fiera: - ¡Pobre pueblo! ¡Si él pudiera - leer en mi corazón! - No guardara en su memoria - nuestro recuerdo tan fijo: - ni fue el padre, ni es el hijo - merecedor de tal gloria. - Era mi padre hombre honrado - que, oscurecido en el mundo, - vivió estudiando el profundo - misterio de lo creado. - Su espíritu independiente - evocaba a su manera - la naturaleza entera - con voz osada y creyente; - y sin ver cielo ni sol, - con signos extraordinarios - combinaba los contrarios - en el oscuro crisol. - León de roja melena - unía, galán salvaje, - en extraño maridaje - con la pálida azucena, - y sin que nadie lo explique, - envueltos en humo y fuego, - pasaban casados luego - de alambique en alambique, - hasta aparecer brillante - dama de porte real, - en el fondo de cristal - de la redoma radiante. - Así tenaz preparaba - su negra pócima impía: - el pobre enfermo moría; - el ciego vulgo callaba; - y con la infernal mixtura - matamos quizá más gente - que el hálito pestilente - de aquella epidemia impura. - Yo, que a mil di aquel licor, - sobreviví a la matanza, - para oír esa alabanza - del loco emponzoñador. - -WAGNER - - Desechad esa quimera, - que incesante os mortifica: - ¿quién culpa al que honrado aplica - el arte cual lo entendiera? - Quien a su padre, mancebo, - honra, del pasado adquiere - la ciencia, y si consiguiere - dar en ella un paso nuevo, - sus hijos le seguirán - con dulce empeño, y acaso - después de él un nuevo paso - en su camino darán. - -FAUSTO - - ¡Feliz quien logre valiente - flotar sobre la profunda - mar de tinieblas, que inunda - nuestra aletargada mente! - ¡Ley del hombre, triste y grave! - Indaga, lucha, se agita, - y lo que más necesita - ¡siempre es lo que menos sabe! - Mas tan negros pensamientos - no empañen, nublando el alma, - la melancólica calma - de estos tranquilos momentos. - Mira cómo, al resplandor - del ocaso, en las colinas - las cabañas campesinas - resaltan entre el verdor. - Sus destellos moribundos - el sol tras la sierra esconde, - y vuela a otros cielos, donde - vida presta a nuevos mundos. - ¡Ah! ¡Si con audaces alas - seguir su curso pudiera, - viendo en continua carrera - brillar eternas sus galas! - Contemplara, a la luz pura - del crepúsculo, doquier - los montes resplandecer, - enlutarse la llanura; - brillar arroyos y ríos - con las reflejadas lumbres: - ni las más altivas cumbres - valla fueran a mis bríos. - Sus vastas sirtes después, - resplandeciente o sombría, - clamorosa extendería - la mar inmensa a mis pies, - y si en su seno a morir - iba el lumínico Dios, - volando, volando en pos - viéralo otra vez surgir. - Ante mis ojos brillar - el día en eterno oriente, - el cielo sobre mi frente, - bajo mis plantas el mar... - ¡Noble y engañoso anhelo! - Al cuerpo suerte enemiga - alas negó, con que siga - del alma el sublime vuelo; - y agitándose impotente, - imposible aspiración - de volar a otra región - el ansioso mortal siente, - cuando su agudo silbido, - perdida en el firmamento, - lanza la alondra, o el viento - cortan con vuelo atrevido - el águila de los montes - que sus cúspides domina, - o la grulla peregrina - que busca otros horizontes. - -WAGNER - - También tengo yo mis días - de caprichosos desvelos; - pero jamás esos vuelos - tomaron mis fantasías. - Sus alas guarde el halcón: - monte y campo me empalagan; - ¡cuánto más el alma halagan - los goces de la razón! - ¿Hay algo en el mundo como - ir sin afán ni congoja - devorando, hoja por hoja, - un tomo tras otro tomo? - Al calor de fuego interno - que vivo fluye en las venas, - tranquilas gozo y serenas - las largas noches de invierno, - y cuando mi mano extiende - arrollado pergamino, - siento un hálito divino - y el cielo hasta mí desciende. - -FAUSTO - - Vas de un bien único en pos: - ¡él solo turbe tu calma! - Tú no más tienes un alma, - y en mi pecho laten dos. - Por separarse, entre sí - trabaron lucha reñida: - la una, que de ardiente vida - siente el loco frenesí, - desesperada, al placer, - se aferra con vivo anhelo; - la otra, rasgado ya el velo, - quiere a su patria volver. - Espíritus, si es verdad - que en las alas del ambiente - tranquila y calladamente - reináis en la inmensidad, - de las tenues nubes de oro - que os dan callada guarida - bajad, y la nueva vida - dadme, que anhelante imploro. - ¡Ah! Si pudiera yo asir - aquel prodigioso manto - que en las alas del encanto - nos lleva do ansiamos ir, - avaro de tal favor, - no lo trocara, siquiera - su púrpura me ofreciera - en cambio el emperador. - -WAGNER - - No evoque tu labio audaz - el mudo enjambre que puebla - viento y nubes, bruma y niebla, - para turbar nuestra paz. - Como dardo agudo son - la lengua y uñas de acero - con que asaltan al viajero - los genios del septentrión. - Los que vienen del oriente - exhalan abrasadores - soplos, y clavan traidores - en las entrañas el diente. - De fuego nubes impuras - amontonan los que envía - el árido mediodía - de las líbicas llanuras; - y los que arroja el ocaso, - si amortiguan ese fuego, - anegan e inundan luego - cuanto encuentran a su paso. - Con sus ardides eternos - dispuestos siempre a escucharnos, - para mejor engañarnos - simulan obedecernos, - y con labio seductor - nos arrastran al abismo, - fingiéndose entonces mismo - mensajeros del Señor. - Mas volvamos: las tinieblas - enlutan el firmamento; - sopla más frío ya el viento, - y al valle bajan las nieblas. - Ahora a ser grato el hogar - comienza. Mas ¿qué te asombra? - ¿Qué miras fijo en la sombra? - -[Ilustración] - -FAUSTO - - ¿Ves allá bajo saltar - negro can, que loco gira - por los sembrados? - -WAGNER - - ¿Aquel? - Lo veo; mas nada en él - encuentro de extraño. - -FAUSTO - - Mira, - míralo: ¿por quién le tomas? - -WAGNER - - Por un perro que perdiera - al amo, y a su manera - lo busca por estas lomas. - -FAUSTO - - ¿No ves que en ancha espiral - va acercándose? ¿No ves - que al correr dejan sus pies - una encendida señal? - -WAGNER - - ¡Ilusiones! - -FAUSTO - - ¿No estás viendo - que así, corriendo y saltando, - va negra trama enlazando - y en ella nos va envolviendo? - -WAGNER - - Yo veo que alrededor - gira cautelosamente, - porque encuentra extraña gente - en vez de su amo y señor. - -FAUSTO - - ¿No ves? Los círculos van - estrechándose. - -WAGNER - - Me pasma - que halles terrible fantasma - en ese inocente can. - Gruñe, corre vagabundo, - se echa al suelo, encorva el lomo - y mueve la cola, como - todos los perros del mundo. - -FAUSTO - - ¡Ven, ven, síguenos! (_Al perro._) Ya viene. - -WAGNER - - ¡Buen cachorro! Ahora verás: - si marchas, sigue detrás; - si te paras, se detiene. - Si algo pierdes, sin reposo - lo busca, hasta que lo encuentra; - si el bastón le arrojas, entra - al agua, y lo trae gozoso. - -FAUSTO - - No hay en él, tienes razón, - nada sobrenatural: - todo es en este animal - costumbre y educación. - -WAGNER - - No lo tomes por agravio, - pero un perro manso y fiel - merece que fije en él - su atención y afecto un sabio. - Si a este dieres tu favor, - y a tu casa le llevares, - de todos tus escolares - será el escolar mejor. - -(_Entran en la ciudad._) - - - - -[Ilustración] - -GABINETE DE ESTUDIO - - -FAUSTO, _entrando con el perro_ - - Dejé cubiertos por oscura noche - monte y campiña, y otra vez despierta - con zozobra fatídica en mi pecho - el alma superior. Ya la materia - cede cansada; el natural instinto, - los borrascosos ímpetus, con ella - ceden al fin también; y el amor santo - a Dios y al hombre, me domina y llena. - - ¿Qué tienes, can indócil? - ¿Por qué das tantas vueltas? - ¿Qué estás olfateando - debajo de la puerta? - Blando cojín te puse - junto a la chimenea; - asaz nos divertiste - brincando por las breñas: - ya, pues te di posada, - goza tranquilo de ella. - - Cuando la amiga lámpara disipa - la lobreguez en nuestra angosta celda, - hasta el fondo del alma reflexiva - otro rayo de luz también penetra. - La callada razón la voz recobra, - la esperanza florece lisonjera, - y al manantial fecundo de la vida - nuestros suspiros anhelantes vuelan. - - ¿Por qué impaciente gruñes? - ¿Por qué sin paz te quejas? - Con las celestes voces - que en mi interior resuenan, - muy mal tus alaridos - selváticos concuerdan. - ¿Como los hombres haces, - cuando en su mofa ciega, - sin comprenderlos, ladran - al Bien y a la Belleza? - - ¡Ah!, ya no viene a mitigar mis ansias - el bien ignoto que mi pecho anhela; - ¿por qué tan pronto el manantial se agota, - y al pobre corazón sediento deja? - ¡Cuántas veces, ¡ay!, cuántas vi burlado - este imposible afán! Solo me resta - volver a ti los ojos, soberana - verdad, que brillas en las Santas Letras, - y más pura en el Nuevo Testamento, - más hermosa, a los hombres te revelas. - Las misteriosas páginas me llaman, - y en ellas fija mi razón, se esfuerza - por traducir el texto sacrosanto - con fe sencilla en nuestra patria lengua. - -(_Abre un libro y se pone a trabajar._) - - «Era al principio la palabra», dice. - ¿Dice así? Ya vacilo. ¿Quién mi senda - alumbrará? No puedo a la palabra - dar tal sentido. No. De otra manera - lo expresaré, si el cielo me ilumina. - «Era al principio la Razón.» ¡Oh, piensa, - medita bien este renglón primero, - y tú, pluma, no corras tan ligera! - La Razón es la que lo ordena todo... - Debe ser: «Al principio era la Fuerza.» - Empero, al escribir esta palabra, - aún dudosa detiénese la diestra. - ¡Inspírame, oh Verdad! Ya veo claro, - veo claro: «Al principio la Acción era.» - - Contigo, can maldito, - comparto mi vivienda; - cesa, pues, en tus roncas - y en tus ladridos cesa. - Tan turbulento huésped - no puedo sufrir cerca, - y aquí, de entrambos, uno - ha de salir afuera. - Con repugnancia rompo - la hospitalaria regla; - ya tienes libre el paso, - ya está franca la puerta. - Pero ¿qué es lo que veo? - ¿Verdad es o quimera? - ¡Cómo se ensancha y crece! - ¡Cómo se abulta y medra! - ¿Traje un espectro a casa? - ¡Ser, vida y forma trueca! - Colosal hipopótamo, - no perro, ya semeja, - con el ojo encendido - y las fauces sangrientas. - ¡Espectro, serás mío! - Para atrapar tal presa - la clave salomónica - es la mejor cadena. - -ESPÍRITUS _en el corredor_ - - Allí dentro un compañero - cayó el pobre prisionero: - ¡respetad ese dintel! - Como en la trampa el raposo, - se revuelve tembloroso: - ¡no caigáis también con él! - ¡Atención! - ¡Atención! - Volemos, volemos con ala furtiva, - a diestra y siniestra, y abajo y arriba, - y así romperemos su triste prisión. - Auxilio prestemos al fiel camarada, - que bien nuestra ayuda la tiene ganada. - -FAUSTO - - Para amansar, primero, - y acercarme a esa fiera, - del cuádruple conjuro - tendré que hacer la prueba. - - Salamandra, resplandece; - ondina, flota en el mar; - silfo, vuela y desparece; - duende, ven a trabajar. - - Quien de los elementos - la condición no sepa, - no podrá los espíritus - rendir a su obediencia. - - Abrásate en fuego hirviente, - salamandra peregrina; - en el cristal de la fuente - disuélvete, blanca ondina; - en la luz del sol brillante - difunde, silfo, tu ser; - ven, duende, siervo constante, - a ayudar y obedecer. - - De aquestos cuatro espíritus - ninguno el monstruo encierra; - permanece impasible, - mofador me contempla. - Pues el común conjuro - no pudo hacerle mella, - apelaré a otro hechizo - de superior potencia. - - Si del profundo abismo vienes, ¡oh camarada!, - contempla el talismán - al que se humilla siempre, vencida y aterrada, - la hueste de Satán. - - Ya más y más se abulta; - ya eriza la crin negra. - - Aquí tienes, ser maldito, - al Increado, al Infinito, - en los cielos adorado, - por los hombres traspasado. - - Inmóvil y agrandándose, - junto a la chimenea, - gigantesco elefante - es ya, que al techo llega, - y nubarrón parece - que estalla y que revienta. - No altivo te remontes; - postrado a mis pies queda: - bien sabes que no en vano - amenazó mi diestra. - Con las divinas ascuas - te chamusca y te quema; - no aguardes de mis armas - el arma de más fuerza: - el concentrado fuego - de triple candescencia. - -(_La nube se deshace y_ MEFISTÓFELES _aparece junto a la chimenea, en -traje de estudiante viajero_.) - -MEFISTÓFELES - - ¡Algazara inoportuna! - ¿Qué manda vuesa mercé? - -FAUSTO - - ¡Solemne el bromazo fue! - ¡Un escolar de la tuna! - ¿En esto vino a parar - el can preñado de horror?... - -MEFISTÓFELES - - ¡Saludo al digno doctor! - ¡Bien me has hecho trasudar! - -FAUSTO - - ¿Cómo te llamas? - -MEFISTÓFELES - - Pequeña - cuestión, perdona el agravio, - para un filósofo, un sabio, - que nombres vanos desdeña, - y huyendo con discreción - apariencias engañosas, - en el fondo de las cosas - fija solo su atención. - -FAUSTO - - En vosotros, a mi ver, - el nombre, si se repara, - expresión exacta y clara - es de la índole del ser; - y por eso, a lo que infiero, - llaman a uno el Burlador, - y al otro el Blasfemador, - y el Mentiroso a un tercero. - Dime, pues, quién eres. - -MEFISTÓFELES - - ¿Quién? - De aquella fuerza fatal - que queriendo hacer el mal, - logra solo hacer el bien, - formo parte. - -FAUSTO - - ¡Extraño modo - de hablar! - -MEFISTÓFELES - - A explicarme voy: - aquel Espíritu soy - que duda y lo niega todo. - -FAUSTO - - ¿Todo? - -MEFISTÓFELES - - Y para ello me fundo; - pues si todo, a su manera, - ha de morir, mejor fuera - que nada hubiese en el mundo. - Así, pues --óyeme atento--, - lo que medroso el mortal - llama el pecado o el mal, - ese es mi propio elemento. - -FAUSTO - - Dices que eres una parte, - y un todo completo ven - mis ojos en ti. - -MEFISTÓFELES - - Está bien; - mas no traté de engañarte. - El hombre, insondable abismo - de extravagancia y locura, - es quien fatuo se figura - ser un todo por sí mismo. - Yo a ser parte me acomodo, - parte de la parte aquella - que al nacer la lumbre bella - no era parte, sino todo. - Hablo de la sombra opaca, - madre de la luz, que impía - por usurparle porfía - su imperio, y audaz la ataca; - pero en vano sus destellos - dominarlo todo quieren, - porque, si los cuerpos hieren, - resbalan también sobre ellos. - De cualquiera cosa, hermosa - brota con vivos colores - la luz; mas sus resplandores - los detiene cualquier cosa; - y así, juzgo natural - que la luz también fenezca - apenas desaparezca - todo objeto corporal. - -FAUSTO - - Tu digna misión comprendo: - en grande no puedes nada - aniquilar, y te agrada - ir por menor destruyendo. - -MEFISTÓFELES - - Y a decirte la verdad, - poco adelanto, a fe mía. - Lo que a la nada vacía - se opone, la realidad, - la materia, aunque con ella - lucho, me rechaza al cabo; - y por más que el diente clavo, - no consigo hacerle mella. - Revueltas olas del mar, - desatados huracanes, - terremotos y volcanes - acumulo sin cesar, - y después de tanto anhelo, - en sus lindes prefijados, - tranquilos y sosegados - quedan tierra, mar y cielo. - Y la maldecida y ruin - semilla, que origen diera - al hombre, al ave y la fiera, - no tiene tampoco fin. - ¡A cuántos abrí la fosa! - Pero siempre, a pesar mío, - brota y fluye en ancho río - sangre nueva y vigorosa. - ¡Todo mi desdicha fragua! - Misteriosos y sutiles, - guardan gérmenes a miles - la tierra, el aire y el agua, - y con idéntico amor - los fecundan, a su vez, - la humedad y la aridez, - la frialdad y el calor: - de modo que, a no guardar - fuego y llamas para mí, - con ningún recurso aquí - pudiera el Diablo contar. - -FAUSTO - - Contra la fuerza viviente, - contra la acción creadora, - la helada garra traidora - esgrimirás impotente. - ¡Hijo del caos insensato!, - busca más fácil empresa. - -MEFISTÓFELES - - Cuestión embrollada es esa: - hablaremos otro rato. - Pero asaz pesado fui; - me voy si me das permiso. - -FAUSTO - - Otorgarlo no es preciso; - y pues ya te conocí, - cuando más grato te sea, - vuelve. Abiertas hallarás - puerta y ventana, y a más, - está allí la chimenea. - -MEFISTÓFELES - - Confesarlo necesito...: - para que salga y me ausente, - hay... un leve inconveniente: - ¡el pie de bruja maldito! - -FAUSTO - - ¿El pentagrama te aterra - que está en el umbral trazado? - Pues ¿cómo, dime, has entrado, - si el paso, al salir, te cierra? - ¿Cómo incurrió en tal error - espíritu tan experto? - -MEFISTÓFELES - - ¿No ves? El signo está abierto - por el ángulo exterior. - -FAUSTO - - ¡Extraño caso! El azar - más feliz no pudo ser; - estás preso; a mi poder - has venido sin pensar. - -MEFISTÓFELES - - Saltó el perro, y cual venablo, - entró loco en este encierro; - mas por donde ha entrado el perro - no puede salir el Diablo. - -FAUSTO - - Aún te queda para huir - la ventana. - -MEFISTÓFELES - - No, pues ley - es de toda nuestra grey, - por donde entramos salir. - Hay en lo uno libertad, - y en lo otro gran sujeción. - -FAUSTO - - ¡Hasta en la negra mansión - hay regla y autoridad! - No está mal, pues de ese modo - el que os proponga algún pacto, - puede fiar en su exacto - cumplimiento. - -MEFISTÓFELES - - ¡Oh, sí, en un todo! - Cumplimos cuanto ofrecemos, - sin quitar coma ni punto; - pero grave es este asunto: - ya hablaremos, ya hablaremos. - Ahora, otra vez y otra más, - te ruego que el paso me abras. - -FAUSTO - - Tente, y en breves palabras - mi horóscopo me dirás. - -MEFISTÓFELES - - Volveré obediente y fiel, - y entonces dispón de mí. - -FAUSTO - - Este lazo no tendí; - cúlpate, si diste en él. - Dice un adagio, y se funda: - «Si la cola le cogieres - al Diablo, tira, y no esperes - cogerla por vez segunda.» - -MEFISTÓFELES - - Contigo quedo, si un trato - aceptas. - -FAUSTO - - ¿Cuál? - -MEFISTÓFELES - - El de hacer - cuanto quepa en mi poder - porque pases bien el rato. - -FAUSTO - - Si la cosa es divertida, - comienza ya. - -MEFISTÓFELES - - Gozarás - en breves minutos más - que en todo un año de vida. - Los dulces coros que embriagan - tu espíritu cuando sueñas; - las imágenes risueñas - que te circundan y halagan, - no son vana creación - de un artificioso encanto: - vas a escuchar ese canto - y admirar esa visión; - e igualmente embebecidos - tacto, olfato y paladar, - disfrutarán a la par - todos tus cinco sentidos. - No hacen falta --ya lo ves-- - preparativos ni aprestos: - estamos todos dispuestos; - comenzad al punto, pues. - -[Ilustración] - -CORO DE ESPÍRITUS - - ¡Caed y apartaos, oh lóbregos muros; - dejad que penetren el aire y la luz! - ¡Rasgad, densas nubes, los velos oscuros! - ¡Oh estrellas y soles, los rayos más puros - verted en las olas del éter azul! - - ¡Imágenes bellas, que en grupos flotantes - del cielo, do cuna tuvisteis, venís; - con mantos etéreos, de gasas brillantes, - la selva que nido les da a los amantes - velando sus goces, piadosas cubrid! - - Florecen los valles y el bosque frondoso. - Ya el negro racimo cayó en el lagar, - y en ondas purpúreas el jugo espumoso, - corriendo entre flores sin paz ni reposo, - ya es rápido río, ya es fúlgido mar. - - Las greyes aladas con plácido anhelo - aspiran sedientas los rayos del sol, - y a la isla encantada dirigen su vuelo, - a la isla dichosa que encumbra hasta el cielo - la frente ceñida de eterno verdor. - - Osadas escalan la cumbre distante, - intrépidas surcan las olas del mar, - y audaces volando, con pecho anhelante, - siguiendo van todas la luz fulgurante - del astro de amores que brilla triunfal. - -MEFISTÓFELES - - Ya duerme. Os doy gracias mil - por tan magistral concierto. - ¡Bien lo hechizasteis, por cierto, - hijos del aire sutil! - Dadle, en falaz testimonio, - visión que bella le asombre; - duerma y delire: ¡aún no es hombre - para atreverse al Demonio! - Romperé de esta prisión - el sortilegio inclemente. - ¿Qué me falta? Solamente - un colmillo de ratón. - ¿Un ratón? Asoma ya - el negro hocico. Al conjuro - apelaré, y es seguro - que al momento acudirá. - - El gran Señor de ratas y ratones, - de moscas, y mosquitos y moscones, - te previene que vengas obediente, - y en el umbral aquel hinques el diente. - - Ya viene: ¡al trabajo! ¡Así! - Del signo avasallador - es el ángulo exterior - el que me retiene aquí. - Muerde y roe a tu placer: - poco falta; ya está hecho. - Duerme y sueña satisfecho - Fausto: adiós, ¡hasta más ver! - -FAUSTO, _despertando_ - - ¡Todo fue mera ilusión! - ¡Todo se ha desvanecido! - ¿Qué te hiciste? ¿Dónde has ido, - encantadora visión? - Pero, loco estoy: ¿qué hablo? - Nada pasó en este encierro. - ¡Nada! Se ha escapado el perro, - y he visto en sueños al Diablo. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -GABINETE DE ESTUDIO - - -FAUSTO Y MEFISTÓFELES - -FAUSTO - - ¿Llaman? Entrad. ¿Qué importuno - me busca? - -MEFISTÓFELES - - Yo soy quien llamo. - -FAUSTO - - Entrad, pues. - -MEFISTÓFELES - - Dilo tres veces. - -FAUSTO - - ¡Entrad al fin, voto al Diablo! - -MEFISTÓFELES - - Así me gustas, y entiendo - que ya entendiéndonos vamos. - Por disipar tus quimeras, - aquí estoy, hecho un hidalgo, - con rico traje de grana, - de oro fino recamado, - la breve capa de seda, - la suelta pluma de gallo, - y el luengo, tajante acero - pendiente al izquierdo flanco. - Viste tú las mismas galas, - sin detenerte a pensarlo, - y ven a correr el mundo, - libre, contento y ufano. - -FAUSTO - - ¿Qué importa cambiar las ropas, - si están dentro los cuidados? - Tan mozo no soy que pueda - correr tras goces livianos, - ni tan viejo todavía - que mi pecho esté ya exhausto. - ¿Qué puede darme la vida? - «Abstente, abstente; sé cauto,» - es el odioso estribillo - que eternamente escuchamos, - y que cada hora repite - con retintín más amargo. - Rompe el día, y con el día - viene a mis ojos el llanto, - al ver que en sus largas horas - ninguna ventura aguardo; - al ver que el placer posible - lo destruyo analizándolo, - y las hermosas imágenes - que mis ansias engendraron, - malas artes las convierten - en solemnes mamarrachos. - Viene la lúgubre noche; - rendido en el lecho caigo, - y al buscar paz y reposo, - pesadillas no más hallo. - El espíritu que enciende - el volcán en que me abraso, - en el corazón encierra - sus tempestades y estragos. - Dentro, fuego; fuera, nieve: - di si en tan mísero estado - odio con razón la vida - y pronta muerte reclamo. - -MEFISTÓFELES - - Huésped importuno, empero, - es la muerte en todos casos. - -FAUSTO - - ¡Feliz aquel a quien ciñe - la sien de sangrientos lauros! - ¡Feliz aquel a quien hiere - tras ardiente danza, cuando - la hermosa de sus amores - abriole los dulces brazos! - ¡Feliz yo, si el alma mía, - en sus celestiales raptos, - al ver al sublime Espíritu, - se hubiera en él abismado! - -MEFISTÓFELES - - ¿Y por qué, anoche, de cierto - negro licor huyó el labio? - -FAUSTO - - ¿Vas al acecho? - -MEFISTÓFELES - - No todo - lo sé; pero siempre sé algo. - -FAUSTO - - Pues bien: si mi horrible angustia - son calmó tranquilo y grato, - que de mi niñez gozosa - los dulces recuerdos trajo, - ¡mal hayan las ilusiones - que el corazón trastornando, - a engañadores abismos - llevan así nuestros pasos! - ¡Mal hayan las fantasías - que a nuestros sueños dan pábulo! - ¡Mal hayan las apariencias - que al sentido tienden lazos! - ¡Mal hayan gloria y renombre! - ¡Mal hayan pompas y aplausos, - y cuanto al mundo nos liga, - hogar, familia o arado! - ¡Mal hayan Mammón y el oro - con que pretende pagarnos, - y los cojines que brinda - a nuestro muelle regalo, - y la vid y sus racimos, - y el amor y sus halagos! - ¡Mal hayan fe y esperanza, - y sobre todo ese engaño, - mal haya la pacientísima - resignación de nuestro ánimo! - -CORO DE ESPÍRITUS (_invisible_) - - ¿Qué has hecho del mundo, - del mundo esplendente? - Tu puño iracundo - lo aplasta inclemente, - triunfal semidiós. - La hermosa y querida - visión de la vida - cayó destrozada, - cayó ya en la nada; - de aquella hermosura - tan cándida y pura - nuestra alma va en pos; - y mísero llanto - vertemos, al ver - hoy roto el encanto - tan plácido ayer. - ¡Oh tú, soberano - del género humano! - ¡Soberbio titán! - Engendra en el seno - del alma profundo, - más puro y sereno, - más grande, otro mundo; - da vida a tu afán: - y en plectros sonoros - espléndidos coros - tus glorias dirán. - -MEFISTÓFELES - - Ya vino en tu ayuda - mi gente menuda, - que en sabios consejos - te muestra a lo lejos - placer y emoción. - En pos de ellos vuela, - huyendo estos muros, - do en antros oscuros - se extingue y se hiela - tu audaz corazón. - - No el propio dolor avives, - negro buitre en ti cebado; - ven, y en la pobre compaña - de este miserable diablo, - serás hombre, por lo menos, - cual lo son tantos y tantos. - Y no imagines, por ende, - que te arrojo al vulgo sandio: - nunca fui de los primeros; - pero, si aceptas mi amparo, - tuyo soy desde ese instante, - y en mí encuentras en el acto - compañero, y si más quieres, - servidor, y hasta lacayo. - -FAUSTO - - ¿Y a qué me obliga ese obsequio? - -MEFISTÓFELES - - ¡Oh, calla! No apremia el pago. - -FAUSTO - - Diz que el diablo es egoísta, - y si nos ayuda en algo, - no hace jamás por el mero - amor de Dios el milagro. - Temibles son tus ofertas: - di qué pides; habla claro. - No es bueno tener en casa - un servidor de tu rango. - -MEFISTÓFELES - - Pues bien: _aquí_ he de servirte - sin pereza y sin descanso, - y tú harás por mí lo mismo - cuando estemos _allá abajo_. - -FAUSTO - - Allá abajo, poco importa. - Si este mundo haces pedazos, - del mundo que después venga - no he de hacer el menor caso. - Del suelo que mis pies huellan - todas mis dichas brotaron; - el sol que mi frente baña - correr vio todos mis llantos: - si el sol cae y se hunde el suelo, - ya por nada más me afano. - Me es igual, si hay otra vida, - que odio impere o amor santo, - y que esa morada póstuma - sea el Empíreo o el Tártaro. - -MEFISTÓFELES - - Entonces, ¿en qué reparas? - Decídete: acepta el pacto, - y verás, al punto mismo, - adónde llego y alcanzo. - Vas a gozar lo que nadie - gozar pudo, ni aun soñándolo. - -FAUSTO - - ¿Qué podrás, qué podrás darme? - ¿Qué entiendes tú, pobre diablo, - qué entiendes de la insaciable - sed del espíritu humano? - ¿Qué podrás darme? Manjares, - que pronto cansan al labio; - oro, que cual vivo azogue - escapa de nuestras manos; - lucha en que jamás vencemos, - juego en que nunca ganamos; - hermosuras, que al vecino - sonríen en nuestros brazos; - gloria, placer de los dioses, - que pasa como un relámpago. - Muéstrame un árbol que vista - cada día nuevos ramos, - y un fruto que no se pudra - en él antes de tocarlo. - -MEFISTÓFELES - - Te daré cuanto apetezcas: - el empeño no es tan arduo. - Ya es hora; ven; el banquete - está servido: ¡a saciarnos! - -FAUSTO - - Si en el lecho deleitoso - logro un punto de descanso, - tuyo soy. Si satisfecho - de mí mismo un día me hallo, - y complacido me rindo - a tus deleites y engaños, - sea aquel mi último instante. - Dime, ¿aceptas ese trato? - -MEFISTÓFELES - - Aceptado: aprieta. - -FAUSTO - - Aprieta. - Si algún día, embelesado, - al momento fugitivo - digo: «Ten el vuelo raudo», - échame al cuello la soga, - abre el abismo a mi paso, - doble a muerto la campana, - párese el vital horario, - todo para mí concluya, - y comience tu reinado. - -MEFISTÓFELES - - Piénsalo bien: algún día - podré quizás recordártelo. - -FAUSTO - - Recuérdalo cuando gustes: - lo que prometo, lo pago. - Ser esclavo tuyo, o de otro, - ¿qué importa, si siempre esclavo - he de ser? - -MEFISTÓFELES - - Pues da comienzo - el festín del Doctor Fausto, - y el mismo Diablo en persona - a servirle va los platos. - Mas... por la vida o la muerte, - no estorbarán tres o cuatro - renglones. - -FAUSTO - - ¿Juzgas, pedante, - firma y sello necesarios? - Ni de caballero entiendes, - ni de palabras y tratos. - Una dije, y para siempre - quedé por ella obligado. - ¿Piensas tú que cuando todo - vuela a merced de los hados, - sujetarán mi albedrío - tus tres renglones o cuatro? - ¡Pueril y vana quimera! - ¿Por qué impresionas a tantos? - ¡Feliz quien de su firmeza - hace al alma tabernáculo! - Encontrará en su camino - lo más escabroso llano. - Fantasma es que al mundo aterra - un papel emborronado: - apenas la pluma leve - trazó los fatales rasgos, - tienen ya el lacre y la tinta - fuerza y poder soberano. - Pide, Espíritu maligno, - ¿quieres papel, bronce o mármol? - ¿Tomo el buril o la pluma? - Escoge: eres dueño y árbitro. - -MEFISTÓFELES - - ¿Qué tienes? ¿Por qué te exaltas? - Cualquier papel, un retazo - basta, y una sola gota - de sangre para firmarlo. - -FAUSTO - - Si quieres, sea. - -MEFISTÓFELES - - Es la sangre - jugo precioso y extraño. - -[Ilustración] - -FAUSTO - - No temas que el pacto rompa: - todas las fuerzas del ánimo - rindo, entrego y comprometo, - al admitirlo y firmarlo. - Tanto voló mi arrogancia, - que ya entre los tuyos me hallo. - Burlome el excelso Espíritu, - e insensible a mis halagos, - la esquiva Naturaleza - arrebujose en su manto; - la hebra del pensar se ha roto, - y estoy del saber cansado. - Templen los dulces deleites - las vivas llamas en que ardo, - y envueltos en gasas de oro - vengan, Magia, tus encantos. - Al torrente de la vida - lanzareme, y al acaso - en su raudal de aventuras - iré corriendo y rodando. - Bienandanzas y desastres, - pena y gozo, risa y llanto, - encadenen de mis días - los eslabones variados: - son acción y movimiento - ley del espíritu humano. - -MEFISTÓFELES - - Meta no pongo ni valla: - si, fugaz revoloteando, - desflorarlo quieres todo, - todo puedes desflorarlo. - Conmigo ven, y no temas. - -FAUSTO - - De felicidad no te hablo: - lo que yo quiero es el vértigo, - el goce inquieto y amargo, - el avivador despecho, - el amor que crece odiando. - El alma, al saber cerrada, - a otras emociones abro; - cuanto el hombre goza y sufre - quiero sufrirlo y gozarlo. - Sentir quiero en mis entrañas - todo lo bueno y lo malo, - y en la esencia de mi vida - convertirlo y apropiármelo. - ¡Venturoso yo, si toda - la Humanidad en mí abarco, - y al fin y al postre, como ella, - choco, reviento y estallo! - -MEFISTÓFELES - - ¡Ay, en verdad te lo digo, - yo que centenares de años - estoy royendo y royendo - el fruto indigesto y áspero! - ¡Ay, en verdad te lo digo! - De la cuna al campo santo - digerir no puede el hombre - la levadura de antaño. - Ese todo, que ambicionas, - solo es a un Dios adecuado: - para él, fulgores eternos; - para mí, noche y espanto; - para vosotros, tinieblas - y luces, sombras y rayos. - -FAUSTO - - Quiérolo todo. - -MEFISTÓFELES - - Bien; sea. - No más encuentro un obstáculo, - uno solamente: es corto - el tiempo y el arte es largo. - Paréceme que debieras - prepararte, aprender algo. - Asóciate a un buen poeta: - este, lleno de entusiasmo, - con soñadas perfecciones - coronará tu retrato; - del león con la arrogancia, - con la agilidad del gamo, - con la viveza italiana - y con el tesón germánico. - Unirá en tu noble pecho - con maravilloso lazo - magnanimidad y astucia, - y con arte soberano - te ha de hacer galán fogoso - y gentil enamorado. - Tal ejemplar y arquetipo - voy hace tiempo buscando; - si con él doy algún día, - don Microcosmos le llamo. - -FAUSTO - - ¿Quién soy, pues, si esa corona - de la Humanidad no alcanzo, - esa perfección, que enciende - mis ansias? - -MEFISTÓFELES - - Al fin y al cabo, - eres quien eres. Encúmbrate - sobre coturnos o zancos, - y con pelucón disforme - ciñe y abulta los cascos, - ¿quién serás? El mismo que eres, - ni más gordo ni más flaco. - -FAUSTO - - ¡Ay!, acumulé el tesoro - de la humana ciencia en vano: - cuando en mi interior penetro, - allí nuevas fuerzas no hallo; - ni me acerco al Infinito, - ni una línea me levanto. - -MEFISTÓFELES - - Miras las cosas de un modo - vulgar; hay que ser más cauto, - y antes que vuelen los goces, - discretamente apurarlos. - ¿Es tuya, di, tu cabeza? - ¿Tuyos son tus pies y manos? - Pues del mismo modo es tuyo - lo que te sirve de algo. - Si tienes seis buenos potros, - y los unces a tu carro, - en vez de tener dos piernas, - ¿cuántas tienes? Veinticuatro. - Basta de filosofías; - lánzate conmigo al campo: - quien se devana los sesos - me parece el pobre jaco, - que por negro maleficio - está en un yermo trotando, - sin ver que en torno se extienden - frescos y sabrosos pastos. - -FAUSTO - - ¿Cuándo partimos? - -MEFISTÓFELES - - Al punto. - De este calabozo huyamos. - ¿Qué haces en él? Aburrirte - y aburrir a los muchachos. - Deja ese oficio indigesto - al vecino don Gaznápiro; - no te afanes en la trilla - de paja en la que no hay grano. - Lo poco bueno que aprendes - no te atreves a enseñárselo - a tus discípulos. Uno - te espera. ¿No oyes sus pasos - en el corredor? - -FAUSTO - - No puedo - recibirle. - -MEFISTÓFELES - - Luengo rato - aguarda: si no le admites, - corre el pobre buen bromazo. - Déjame el gorro y la bata; - -(_Se los pone._) - - me sientan como pintados. - En mi agudeza confía; - quince minutos reclamo. - Tú, para el famoso viaje, - prepárate mientras tanto. - -(_Vase_ FAUSTO.) - -MEFISTÓFELES, _envuelto en la larga vestidura de_ FAUSTO - - Razón y saber desdeña, - las dos alas que te han dado; - deja que en sus obras vanas - de ilusiones y de encantos - te afirme y envuelva el suave - Espíritu del engaño; - y así, Doctor, serás mío, - sin condiciones ni obstáculos. - Dio el sino a su mente indócil - impulso desenfrenado, - y ese escape, no es posible - detenerlo ni pararlo. - Sobre los terrenos goces - salta aturdido, y lo arrastro - de mediocridad insípida - por los derroteros áridos. - Luchará con sus afanes - cuerpo a cuerpo y brazo a brazo; - los manjares tentadores - escaparán de su labio, - y en balde misericordia - pedirá, porque ese fatuo - se ha de hundir de todos modos, - aunque no se entregue al Diablo. - -ENTRA UN ESTUDIANTE - -ESTUDIANTE - - Ha poco que estoy aquí, - y ansío conocer al hombre - eminente, cuyo nombre - con elogio siempre oí. - -MEFISTÓFELES - - Sois galante. En mí veréis - un hombre a todos igual. - ¿Maestro hubisteis? - -ESTUDIANTE - - No tal, - y si serlo vos queréis... - Tengo voluntad no escasa, - juventud, algún dinero; - mi madre --¡siempre hay un pero!-- - quería tenerme en casa; - mas tras la ciencia, señor, - todos mis anhelos van. - -MEFISTÓFELES - - Para lograr vuestro afán - no hallarais sitio mejor. - -ESTUDIANTE - - ¡Ay! Lejos de él encontrarme - quisiera, si hablamos francos: - a estas aulas y estos bancos - nunca podré acostumbrarme. - En este oscuro rincón - no se ven cielo ni verde; - y aquí el pobre alumno pierde - el sentido y la razón. - -[Ilustración] - -MEFISTÓFELES - - El hábito hará que os cuadre - lo que amargo al pronto ha sido. - El niño recién nacido - huye el pecho de su madre; - luego con vivo placer - halla en él grato sustento: - habréis tal contentamiento - en las ubres del saber. - -ESTUDIANTE - - En ellas nutrirme ansío: - ¿cómo hacerlo? - -MEFISTÓFELES - - Meditad, - primero, a qué facultad - se inclina vuestro albedrío. - -ESTUDIANTE - - En saber mi afán se encierra: - asimilarme querría - Natura y Filosofía, - cuanto abarcan cielo y tierra. - -MEFISTÓFELES - - Para alcanzar esa palma - estáis en buenos senderos: - procurad no distraeros. - -ESTUDIANTE - - Pondré en ello toda el alma. - Bástame una concesión: - tener, los festivos días, - unas cuantas horas mías - en la florida estación. - -MEFISTÓFELES - - El tiempo es un torbellino - que huyendo va sin cesar; - mas se puede adelantar - mucho con orden y tino. - Estudiad primeramente - un curso preparador - de Lógica: es la mejor - disciplina de la mente. - Ajustados borceguís - ella os calza, y con su ayuda - ligero la senda ruda - del pensamiento seguís, - sin perder la dirección - yendo de atrás adelante, - como la ráfaga errante - de la inquieta exhalación. - Después de esto, en repetidas - lecciones dificultosas, - aprenderéis que las cosas - más fáciles y sabidas, - cual comer o respirar, - con minucioso interés - por uno, por dos y tres - se tienen que analizar. - El telar del pensamiento - es como el del tejedor: - hilos de vario color - pone un golpe en movimiento; - viene y va la lanzadera - con extraña rapidez, - y se ejecuta a la vez - la combinación entera. - El sabio, lleno de sí, - llega, y en lección no breve - prueba que es y que ser debe - necesariamente así. - Esto, primero; después - eso, segundo, va en pos; - y a seguida de los dos - viene, en fin, lo que hace tres. - Y os demostrará profundo, - con raciocinio severo, - que no puede haber tercero - sin primero y sin segundo. - Esto, a fuerza de atender, - el alumno lo comprende; - lo que con esto no aprende - el alumno es a tejer. - Si quiere el docto estudiar - algo viviente, animado, - su alma, su espíritu a un lado - aparta, en primer lugar; - y cuando al fin sujetó - sus elementos a examen, - solo le falta el ligamen - que inmaterial los unió. - La química a ese poder - _Naturæ encheiresin_ llama, - y sin quererlo proclama - la nada de su saber. - -ESTUDIANTE - - Ni una palabra comprendo. - -MEFISTÓFELES - - Ya lo veréis de otro modo. - Clasificándolo todo, - ordenando y dividiendo, - vencerlo podréis al fin. - -ESTUDIANTE - - Mientras tanto, pierdo el tino. - Una rueda de molino - da vueltas en mi magín. - -MEFISTÓFELES - - Luego, en segundo lugar, - debéis, con ansia afanosa, - la profunda y provechosa - Metafísica estudiar. - Esa ciencia omnipotente, - que a la razón pone el sello, - nos habla de todo aquello - que no alcanza nuestra mente; - y si queda aún más oscuro, - no temáis, porque al instante - con un nombre rimbombante - os sacará del apuro. - Quieren tenaces porfías - esos estudios. Tendréis - cuatro o cinco, o quizás seis - lecciones todos los días. - Al toque de la campana - vendréis, exacto y cumplido, - con el cuaderno aprendido, - de buena o de mala gana; - y aunque diga el libro tanto - como el profesor en clase, - escribid, cual si os dictase - el mismo Espíritu Santo. - -ESTUDIANTE - - Ya sé que es de gran provecho. - Escolar que con congojas - emborrona muchas hojas, - vuelve a casa satisfecho. - -MEFISTÓFELES - - Pero elegir facultad - debéis. - -ESTUDIANTE - - La Jurisprudencia - no excita mi preferencia. - -MEFISTÓFELES - - No me sorprende, en verdad. - Conozco esa ciencia ruin. - Las leyes, cambiando nombres, - sucédense entre los hombres - como epidemia sin fin; - y en su curso desigual - cambian: la razón más fuerte - en sinrazón se convierte; - acá es bien lo que allí es mal. - Hijo del hombre, ¡ay de ti! - De aquel derecho sagrado - que contigo se ha engendrado, - no se acuerda nadie aquí. - -ESTUDIANTE - - ¡Feliz quien por vos se guía! - Al escucharos, más crece - mi prevención. ¿Qué os parece? - ¿Estudiaré Teología? - -MEFISTÓFELES - - Quisiera con hábil tino - aconsejaros. En esa - ciencia es difícil empresa - seguir siempre el buen camino. - Aunque estudiéis con afán, - de distinguir no halláis medio - la ponzoña y el remedio, - que en ella mezclados van; - y así juzgo lo mejor - tener tan solo presente - un texto, y seguir fielmente - las máximas del autor. - Ateneos, sin temer, - a las palabras, y abierta - veréis la más fácil puerta - en el templo del saber. - -ESTUDIANTE - - Mi inexperiencia confieso: - una idea hallar creí - en cada palabra. - -MEFISTÓFELES - - ¡Oh, sí!.. - Mas no os apuréis por eso. - A lo mejor del pensar - falta la idea en mal hora, - y una palabra sonora - llena muy bien su lugar. - Con palabras cada día - doctamente discutís; - con palabras erigís - la más hermosa teoría. - A las palabras fe humilde - prestad: es tal su valer - que no les podéis poner - ni quitar punto ni tilde. - -ESTUDIANTE - - Perdonad, si a otro terreno - voy, y del presente salgo: - ¿no me podéis decir algo - de la ciencia de Galeno? - Tres años bien poco son, - y hay largo trecho que andar; - pero es un gran auxiliar - vuestra docta dirección. - -MEFISTÓFELES (_para sí._) - - Con tal gravedad le hablo - que me aburro yo a mí mismo: - ¡basta ya de dogmatismo! - Vuelvo a mi papel de diablo. - -(_En voz alta._) - - ¡Medicina! ¡Luminar - digno del mayor respeto! - ¡Gran ciencia!... Mas su secreto - fácil es de penetrar, - y en un momento os lo explico. - Escuchadme. Con profundo - sentido escrutad el mundo - de lo grande y de lo chico. - Y analizados los dos - doctamente, dejad que ande - lo chico, y también lo grande, - como lo dispuso Dios. - Os lo diré, aunque os asombre: - cavilar es necedad; - la ocasión aprovechad, - pues la ocasión hace al hombre. - Sois bien formado y galán, - emprendedor y dispuesto; - fiad en vos mismo, y presto - todos en vos confiarán. - De la mujer, sobre todo, - ocupaos: sus lamentos, - sus ayes, sus aspavientos, - todos se curan de un modo. - Buscad término prudente - entre el respeto y la audacia - y con esa diplomacia - es vuestra la hermosa cliente. - Título habéis de tener - que os inicie en su favor, - probando que es superior - a todos vuestro saber; - y ya podéis intentar - sabrosas galanterías, - que otros, tras largas porfías, - no se atreven ni a soñar. - Sin temor a sus enojos, - cuando la pulséis, resuelto - oprimid el brazo esbelto, - flechándole bien los ojos; - y sin mengua de su honor, - palpad, con mano ligera - si a la mórbida cadera - le molesta el ceñidor. - -ESTUDIANTE - - Eso lo entiende el más romo: - ¡promete la facultad! - Al menos con claridad - se comprende el qué y el cómo. - -MEFISTÓFELES - - La ciencia es árida: en vano - con su sombra nos convida; - pero el árbol de la vida - siempre está verde y lozano. - -ESTUDIANTE - - ¡Paréceme todo un sueño! - ¿Podré, en otras ocasiones, - vuestras útiles lecciones - aprovechar? - -MEFISTÓFELES - - Sois muy dueño. - -ESTUDIANTE - - Cuéstame esfuerzo partir, - y completarais mis glorias - si en mi libro de memorias - quisierais algo escribir. - -(MEFISTÓFELES _escribe en el libro de memorias del_ ESTUDIANTE, _y se -lo devuelve_.) - -ESTUDIANTE, _leyendo_ - - _Eritis sicut Deus, scientes bonum et malum._ - -(_Cierra el libro respetuosamente y se retira._) - -MEFISTÓFELES - - Busca, del saber en pos, - lo que la Sierpe ofrecía: - ha de pesarte algún día - tu similitud con Dios. - -ENTRA FAUSTO - -FAUSTO - - ¿Dónde vamos? - -MEFISTÓFELES - - Me es igual. - Si no te parece mal, - visitarás, con mi ayuda, - ahora a la gente menuda, - después a la principal. - Provecho hallarás y agrado - en el curso inesperado. - -FAUSTO - - Para hacerlo más fecundo, - aunque soy hombre barbado, - fáltame una cosa, mundo. - Corto soy como el que más; - siempre me juzgué y me vi - pequeño entre los demás. - -MEFISTÓFELES - - Si tienes confianza en ti, - pronto paso te abrirás. - -FAUSTO - - ¡En marcha! ¡Manos a la obra! - Pero, coche no has traído, - ni caballos... - -MEFISTÓFELES - - ¡Qué zozobra!... - Basta este manto extendido - para nuestra empresa, y sobra. - Con tal de que para el viaje - no traigas mucho equipaje, - un soplo de aire caliente - preparo, y está corriente - el fantástico carruaje. - Si en el coche volador - pesamos poco, mejor; - más presto haremos la vía. - Ya por la audaz correría - te felicito, Doctor. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -TABERNA DE AUERBACH EN LEIPZIG - -REUNIÓN DE ALEGRES CAMARADAS - - -FROSCH - - ¿No hay quién beba? ¿No hay quién ría? - Yo os haré cambiar la mueca. - ¿Quién en paja húmeda trueca - vuestra inflamable alegría? - -BRANDER - - ¡Tuya es la culpa, pardiez! - Haz alguna señalada - tontería o marranada. - -FROSCH - - Ahí las tienes, a la vez. - -(_Le vierte un vaso de vino en la cabeza._) - -BRANDER - - ¡Puerco! - -FROSCH - - - Quisístelo así. - -SIEBEL - - ¡Basta ya! ¡Fuera gritones! - ¡Preparad bien los pulmones, - y en coro! ¡Seguidme a mí! - -(_Tararea estrepitosamente_) - - ALTMAYER - - ¡La casa se viene abajo! - ¡El tímpano estalla y zumba! - -SIEBEL - - Si la bóveda retumba, - señal de que es bueno el bajo. - -FROSCH - - Cierto. ¡Afuera el que no esté - conforme!... ¡Ya va!... Esto es serio. - -(_Canta_) - - «El Sacro Romano Imperio, - ¿cómo se mantiene en pie?» - -BRANDER - - ¡Qué canción! ¡Solemne y crítica! - ¡Política, en conclusión! - Empalagosa canción - es toda canción política. - Bendice a Dios soberano - cada día, al levantarte, - por no tener que ocuparte - del Sacro Imperio Romano. - Por mí, tengo a mucho honor - y a gran ventura no ser - Chambelán ni Canciller, - Príncipe ni Emperador. - Mas si os interesa tanto - tener caudillo notorio, - formemos el Consistorio - y elijamos Padre Santo. - Ya sabéis que la elección, - hasta a quien no la merece, - dignifica y engrandece. - -ALTMAYER - - ¡A otra cosa! ¡Otra canción! - -FROSCH, _canta_ - - Ve de rama en rama, - ruiseñor de abril, - saluda a mi dama, - ruiseñor gentil. - -SIEBEL - - ¿A tu dama? ¡Ja, ja, ja! - ¡Buenos saludos son esos!... - -FROSCH - - ¡Saludo, abrazos y besos! - Nadie me lo impedirá. - -(_Canta._) - - Ten la puerta abierta, - niña de mi amor; - la noche su velo - tiende protector. - Cierra bien la puerta, - ciérrala bien ya; - la aurora en el cielo - despuntando está. - -SIEBEL - - Requiébrala a tu placer: - al freír será el reír; - lo que me hizo a mí sufrir, - a ti te hará padecer. - Dele el diablo en galardón - un extravagante enano, - que con ella, mano a mano, - se deleite en un rincón; - y con burlescos reproches, - al volver del aquelarre, - un chivo me los agarre - y les dé las buenas noches. - Pero un mancebo jovial, - un mozo de carne y hueso, - robusto y gallardo, es eso - mucho honor para hembra tal. - ¿Saludos? ¡De buena gana - y con excelentes modos!... - -FROSCH - - ¿Cómo? - -SIEBEL - - Rompiéndole todos - los vidrios de la ventana. - -BRANDER, _golpeando la mesa_ - - ¡Caballeros, atención! - Es preciso ser galantes, - y pues hay muchos amantes - en aquesta reunión, - voy a seguir yo también - la costumbre establecida, - dándoles, por despedida, - algo que les sepa bien. - Será un cantar a la moda, - muy gracioso y muy sencillo: - repetid el estribillo - con el alma y la voz toda. - -(_Canta._) - - En la despensa una rata - logró el hocico meter; - de jamón, manteca y nata - hartábase a su placer. - Como Lutero, echó panza, - viviendo allí sin afán. - La cocinera en venganza - diole un día solimán. - Al momento saltó fuera - con frenético furor, - cual si la pobre tuviera - dentro del cuerpo al Amor. - -EL CORO, _con gran algazara_ - - Cual si la pobre tuviera - dentro del cuerpo al Amor. - -BRANDER, _continuando la canción_ - - Salta y brinca, sale y entra, - corre de acá para allá, - y en todo cazo que encuentra - a beber sedienta va. - Todo lo muerde, desgarra - y rompe, fuera de sí, - y ni el diente ni la garra - mitigan su frenesí; - hasta que la angustia fiera - vence y postra su vigor, - cual si la pobre tuviera - dentro del cuerpo al Amor. - -CORO - - Cual si la pobre tuviera - dentro del cuerpo al Amor. - -BRANDER - - Salvación del cielo impetra, - corre y corre sin cesar; - en la cocina penetra - y se arroja en el hogar. - Entre ascuas y llamaradas - halla sepultura en él, - mientras ríe a carcajadas - la envenenadora cruel. - Exhaló de esa manera - el postrimer estertor, - cual si la pobre tuviera - dentro del cuerpo al Amor. - -CORO - - Cual si la pobre tuviera - dentro del cuerpo al Amor. - -SIEBEL - - ¡Cómo ríen, en sus glorias, - con la canción insensata! - ¡Emponzoñar a una rata!... - ¡Qué interesantes historias! - -BRANDER - - ¡Panzudo sentimental! - Se apiada, y bien sé por qué: - porque su retrato ve - en el hinchado animal. - - -ENTRAN FAUSTO Y MEFISTÓFELES - -MEFISTÓFELES - - Entre gente divertida - he de llevarte, ante todo, - y verás tú de qué modo - goza esa gente la vida. - Para ella el tiempo mejor - en continua fiesta pasa, - pues es, si en ingenio escasa, - riquísima en buen humor; - y contenta con su suerte, - gira en un círculo estrecho, - cual gato que satisfecho - con su cola se divierte. - Mientras dura la salud, - mientras el patrón le fía, - come el pan de cada día - sin cuidados ni inquietud. - -BRANDER - - Forasteros son, mirad, - dícenlo porte y semblante; - parece que en este instante - arriben a la ciudad. - -FROSCH - - Es tu sospecha fundada; - hijos son de otro país. - Es, en pequeño, un París - Leipzig; por eso me agrada. - -SIEBEL - - ¿Quiénes serán? No imagino... - -FROSCH - - Dejadme: tan fácilmente - cual se arranca a un niño un diente, - con este vaso de vino - sonsacaré quiénes son. - Por sus modos altaneros - parécenme caballeros - de elevada condición. - -[Ilustración] - -BRANDER - - Charlatanes de lugar - son quizás. - -ALTMAYER - - Pudiera... - -FROSCH - - ¡Calla! - Comienzo da la batalla. - ¡Oh, los voy a anonadar! - -MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO - - Es gente que tanto sabe, - esta gente de que te hablo, - que no ve llegar al diablo, - aunque la garra le clave. - -FAUSTO - - ¡Caballeros, guárdeos Dios! - -SIEBEL - - ¡Él guarde a Vuesa Mercé! - -(_En voz baja, mirando de reojo a_ MEFISTÓFELES.) - - ¿Por qué arrastrará este el pie? - -MEFISTÓFELES - - ¿Habrá sitio para dos? - No intentaré aquí pedir - buen vino, que no se cría; - mas la buena compañía - puede esa falta suplir. - -ALTMAYER - - Parecéis hombre corrido. - -FROSCH - - Sin duda venís de lejos, - y en casa de Juan Conejos - habréis cenado y dormido. - -MEFISTÓFELES - - Ayer pasamos de largo; - pero en casos diferentes - de expresar a sus parientes - su afecto, nos dio el encargo. - -(_Saludando a_ FROSCH.) - -ALTMAYER, _en voz baja_ - - ¡Qué pez! ¿Te ha clavado? - -FROSCH - - ¿A mí? - Deja que revancha tome. - -MEFISTÓFELES - - Buenas voces pareciome - oír al llegar aquí. - ¡Lugar propio para el canto! - Debe retumbar sonoro - bajo esta bóveda el coro. - -FROSCH - - ¿Sois filarmónico? - -MEFISTÓFELES - - Un tanto. - ¡Afición, mucha afición! - Pero, escasa facultad... - -ALTMAYER - - Un romance, pues, cantad. - -MEFISTÓFELES - - Uno, y ciento, y un millón. - -SIEBEL - - Basta uno, de nuevos lances. - -MEFISTÓFELES - - Venimos, precisamente, - de España, patria excelente - del buen vino y los romances. - -(_Canta._) - - «Era un gran rey, y tenía - una pulga...» - -FROSCH - - ¡Voto a Cristo! - ¡Una pulga!... No se ha visto - más gustosa compañía. - -MEFISTÓFELES, _cantando_ - - Era un gran rey y tenía - una pulga colosal; - más que al propio hijo quería - al estupendo animal. - Llama al sastre de la corte, - viene el artífice fiel; - mándale que al punto corte - un traje para el doncel. - -BRANDER - - ¡Oh sastre, pon atención! - Mide exacta cada pieza, - y si estimas la cabeza, - que no haga un pliegue el calzón. - -MEFISTÓFELES, _cantando_ - - Cubierto de seda y oro - va, de los pies al testuz, - y para mayor decoro, - lleva al pecho una gran cruz. - Primer ministro es nombrado - por su insigne protector; - sus parientes, a su lado, - gozan el regio favor. - A los grandes y las bellas - todo es picar y morder; - ya la Reina y sus doncellas - no se pueden contener. - Mas calla y se mortifica - toda la gente de pro: - nosotros, si alguien nos pica, - cruje la uña, y se acabó. - -TODOS, _en coro y vociferando_ - - Nosotros, si alguien nos pica, - cruje la uña, y se acabó. - -FROSCH - - ¡Bravo! ¡Soberbio! - -SIEBEL - - Acabad - con las pulgas. - -BRANDER - - ¡Mucho tino - al cogerlas! - -ALTMAYER - - ¡Viva el vino! - ¡Y viva la libertad! - -MEFISTÓFELES - - Por la libertad brindara - si mejor el vino fuera. - -SIEBEL - - ¿Malo el vino?... ¡Afuera! - -FROSCH - - ¡Afuera! - -MEFISTÓFELES - - Si el patrón no se enojara, - os diera a probar el mío. - -SIEBEL - - No se ofende el hostelero. - -FROSCH - - Aceptamos todos; pero - que corra abundante el río. - Si es el vino bueno o ruin - conócelo el paladar - repitiendo sin cesar - los tragos. - -ALTMAYER, _en voz baja_ - - Serán del Rin. - -MEFISTÓFELES - - Dadme un taladro. - -BRANDER - - ¿Qué hacéis? - ¿Acaso tenéis aquí - los toneles? - -ALTMAYER - - Ved allí - herramientas, si queréis. - -MEFISTÓFELES, _tomando el taladro que le da_ FROSCH - - Está bien: a voluntad - pedid, y seréis servido. - -FROSCH - - Pues qué, ¿tenéis gran surtido? - -MEFISTÓFELES - - Cuanto os plazca demandad. - -ALTMAYER, _a_ FROSCH - - Ya te relames el labio. - -FROSCH - - Venga Rin; para escoger - un buen vino, no hay que hacer - al suelo natal agravio. - -MEFISTÓFELES, _haciendo un agujero con el taladro en el borde de la -mesa, a la parte que está sentado_ FROSCH - - Dadme cera, y un tapón - haremos; dádmela al punto. - -ALTMAYER - - Entendido está el asunto: - es prestidigitación. - -MEFISTÓFELES, _a_ BRANDER - - ¿Y vos? ¿Qué queréis? - -BRANDER - - Yo quiero - Champaña, y con mucha espuma. - -(MEFISTÓFELES _taladra. Uno de los camaradas hace los tapones y tapa -los agujeros.)_ - -BRANDER - - No puede, el que más presuma, - prescindir de lo extranjero. - Lo bueno, siempre lo es; - y aunque el germano odie al galo, - no por eso encuentra malo - el rico vino francés. - -SIEBEL - - Bueno para mí no le hay - cuando a vinagrillo sabe: - dadme vino dulce y suave. - -MEFISTÓFELES - - Voy a serviros Tockay. - -ALTMAYER - - ¡Caballeros, poco a poco! - Mirémonos frente a frente, - nadie aquí burlas consiente. - -MEFISTÓFELES - - Ni las intenta tampoco - con personas de tal pro. - Decid, sin temor, los seis - qué vinos beber queréis. - -ALTMAYER - - ¡De todos, y se acabó! - -(_Después que están hechos y tapados todos los agujeros._) - -MEFISTÓFELES, _con ademanes estrambóticos_ - - Produce la cepa racimos sin cuento, - y cuernos a pares el bravo cabrón. - Es néctar el vino, y es leño el sarmiento; - ¿por qué de esa tabla no salta al momento - el jugo que aliento - le da al corazón? - En el regazo profundo - de la Natura y del Mundo - con fe los ojos clavad; - y la mayor maravilla, - cual la cosa más sencilla, - emprended y ejecutad. - Ahora, abrid, y sin temor - bebed. - -(_Quitan los tapones y cada cual recibe en el vaso el vino que pidió._) - -TODOS - - ¡Manantial sagrado! - ¡Fuente divina! - -MEFISTÓFELES - - ¡Cuidado! - ¡No se derrame el licor! - -TODOS, _bebiendo y cantando_ - - ¡Bebamos, bebamos de todos los vinos! - ¡Bebamos cual beben quinientos cochinos! - -MEFISTÓFELES - - ¡Ya es libre y feliz mi gente! - Mira: en sus glorias está. - -FAUSTO - - Vámonos: cánsome ya. - -MEFISTÓFELES - - Dos minutos solamente, - y verás la estupidez - en su cumbre y su cenit. - -SIEBEL - -(_Bebe sin precaución; el vino cae al suelo y brota una llama._) - - ¡Socorro!... ¡Fuego! ¡Acudid! - ¡Infierno es esto! - -MEFISTÓFELES - - Esta vez - solo fue chispa ligera - del purgatorio sombrío. - Rojo fuego, amigo mío, - basta ya; tu ardor modera. - -SIEBEL - - ¿Qué es lo que ha pasado aquí? - Nos burló: ¿por quién nos toma? - -FROSCH - - No repetiréis la broma. - -ALTMAYER - - Echémosle. - -TODOS - - ¡Echarle! Sí. - -SIEBEL - - ¿Piensa hacer este bergante - su hocúspoco engañador? - -MEFISTÓFELES - - ¡Calle el borracho hablador! - -SIEBEL - - ¡Calle el zafio nigromante! - -BRANDER - - Comenzó el chubasco ya. - -ALTMAYER - -(_Quita uno de los tapones de la mesa, sale un chorro de fuego, y le -quema._) - - ¡Me abraso! - -SIEBEL - - ¡Maligno influjo! - ¡Firme con él; es un brujo! - -FROSCH - - ¡Dadle: condenado está! - -(_Toman los cuchillos y acometen a_ MEFISTÓFELES.) - -MEFISTÓFELES, _con grave ademán_ - - Venid, Apariencias; venid, y engañosas - trocad a sus ojos lugares y cosas. - -(_Los camaradas detiénense asombrados, mirándose unos a otros._) - -ALTMAYER - - ¡Qué campos tan pintorescos! - -FROSCH - - ¿Es verdad o es ilusión? - ¡Cuán verdes las viñas son! - -SIEBEL - - Y los racimos ¡cuán frescos! - -BRANDER - - Al pie de un árbol lozano - crece esta vid opulenta; - mirad las uvas que ostenta - al alcance de la mano. - -(_Coge a_ SIEBEL _por la nariz. Los demás cogen también las narices de -sus compañeros, y levantan los cuchillos._) - -MEFISTÓFELES, _como antes_ - - Error, a sus ojos arranca la venda, - y palpen, corridos, la burla tremenda. - -(_Desaparece con_ FAUSTO. _Los camaradas sueltan presa._) - -SIEBEL - - ¿Qué es esto? - -ALTMAYER - - ¿Qué? - -FROSCH - - ¡Tu nariz! - -BRANDER, _a_ SIEBEL - - La tuya en mis manos tiento. - ¡Ja, ja! - -ALTMAYER - - Molido me siento - de los pies a la cerviz. - No puedo más: ¡una silla! - -FROSCH - - Pero ¿qué ha pasado aquí? - -SIEBEL - - ¿Dó estás, bribón? ¡Ay de ti, - si te atrapa esta cuadrilla! - ¿Dónde estás? - -ALTMAYER - - Largose. - -SIEBEL - - ¿Cómo? - -ALTMAYER - - Caballero en un tonel. - Por allá escapó. Tras él - voy... ¡Mas los pies son de plomo! - -(_Apoyándose en la mesa._) - - ¡Oh manantial, si aún corrieras! - -SIEBEL - - Fue apariencia y fantasía. - -FROSCH - - Tal vez; pero yo bebía, - fuese de burlas o veras. - -BRANDER - - ¿Y dónde están los racimos? - -SIEBEL - - ¿Qué sé yo? - -ALTMAYER - - ¡Dirán después - que edad de milagros no es - esta edad en que vivimos! - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -COCINA DE LA BRUJA - - -_En un fogón muy bajo hay una gran olla al fuego. En el humo que se -eleva hacia el techo vense varias imágenes._ UNA MONA, _sentada junto -al fogón, espuma la olla_. EL MICO _y la cría se calientan al fuego. El -techo y las paredes están cubiertos de estrambóticos utensilios de_ LA -BRUJA. - -FAUSTO _y_ MEFISTÓFELES - -FAUSTO - - Apéstame toda aquesta - brujería extravagante. - ¿Me darás salud y vida - con tan sucios cachivaches? - ¡Pedir consejo a una vieja! - ¡Pretender que en un santiamen - nos quite veinte o treinta años - con sus menjurjes y enjuagues!... - Pierdo ya toda esperanza, - si otro remedio no sabes: - ¿no dan elixir más puro - o Naturaleza o Arte? - -MEFISTÓFELES - - ¡Otra vez racionalmente - hablas!... Medios naturales - hay de prolongar la vida; - pero... están en libro aparte, - y es, a fe, el que trata de ellos - capítulo interesante. - -FAUSTO - - ¿Puedo saberlos? - -MEFISTÓFELES - - No exigen - oro, filtros ni jarabes. - Ve al campo, y con fuerte pico - sus duras entrañas abre; - encierra en círculo estrecho - tus pensamientos y afanes; - entre las dóciles bestias - vive sobrio, y no repares - en abonar por ti mismo - surcos que han de alimentarte, - y a la edad octogenaria - llegarán tus mocedades. - -FAUSTO - - El pico, para mi diestra, - sería peso muy grave. - Hecho no estoy a esa vida, - ni conviene a mi carácter. - -MEFISTÓFELES - - ¡Recurre, pues, a la Bruja!... - -FAUSTO - - ¿Y por qué a esa vieja infame - precisamente? ¿No puedes - aderezar tú el brebaje? - -MEFISTÓFELES - - ¡Bravo pasatiempo fuera! - Haría cien puentes antes. - Ciencia y práctica no bastan; - cachaza es indispensable. - Al misterioso fermento - su virtud los años danle, - y en esa extraña mixtura - todo son dificultades. - El Diablo dio la receta; - pero aplicarla no sabe. - -(_Reparando en los_ MONOS.) - - Mira, ¡qué hermosa familia! - Esta es la dueña; ese el paje. - -(_A los animales._) - - ¿Adónde fue la señora? - -LOS MONOS - - A comer y solazarse: - tomó, por la chimenea, - el camino de los aires. - -MEFISTÓFELES - - ¿Tarda mucho en esos vuelos? - -EL MICO - - Lo que tardo en calentarme - las patas. - -MEFISTÓFELES - - ¿Qué te parece - la pareja? - -FAUSTO - - ¡Insoportable! - -MEFISTÓFELES - - A mí me deleita mucho - su coloquio extravagante. - -(_A los_ MONOS.) - - ¿Para quién, pinches malditos, - preparáis ese brebaje? - -LOS MONOS - - Esta es la sopa del pobre. - -MEFISTÓFELES - - No faltarán comensales. - -EL MICO, _acercándose a_ MEFISTÓFELES _y acariciándolo_ - - Echa los dados: quiero - ser rico pronto. - Por falta de dinero - llámanme tonto. - ¡Venga un millón! - En teniendo yo el Din, - daranme el Don. - -MEFISTÓFELES - - ¡Cuán feliz este sería - jugando a la lotería! - -(LOS MONOS _de cría se han apoderado de una bola grande y juegan con -ella haciéndola rodar_.) - -EL MICO - - Este mundo es una bola, - que da vueltas sin cesar, - y en continua batahola - tendrá al fin que reventar. - Es vistosa y deslumbrante; - mucha luz, mucho esplendor; - mas, cual redoma brillante, - hueco y vano el interior. - Apartad, hijos: si os pilla - debajo, os aplastará. - Es de deleznable arcilla, - y mil añicos se hará. - -MEFISTÓFELES - - Di: ¿qué criba es aquella? - -EL MICO, _cogiéndola_ - - Si eres ladrón, - conoceré con ella - tu condición. - -(_Corre a la_ MONA, _y la hace mirar por la criba_.) - - Mira al bellaco, - y dime, mala pécora, - si es algún caco. - -MEFISTÓFELES, _acercándose al fuego_ - - ¿Y este cazo tan sucio?... - -EL MICO _y la_ MONA - - ¡Cuán majadero! - Ya no se acuerda, el rucio, - de este puchero. - -MEFISTÓFELES - - ¡Vaya unos dichos! - ¡Qué inciviles y toscos - son estos bichos! - -EL MICO - - Toma la escobilla, - toma el escobón, - y en aquesta silla - siéntate, bribón. - -(_Obliga a_ MEFISTÓFELES _a sentarse_.) - -[Ilustración] - -FAUSTO - -(_que mientras hablaban así, estaba contemplando un espejo, acercándose -unas veces y alejándose otras._) - - ¿Qué miro, Dios soberano? - ¿Cuál es esa pura imagen, - que en aquel mágico espejo - aparece tan brillante? - Para volar a su lado, - dulce amor, tus alas dame. - ¡Ay!, me acerco y entre nubes - va escondiéndose y borrándose... - ¡Mujer no vi más perfecta - ni más seductora!... ¿Cabe - tanto hechizo en ser humano, - o es su encanto incomparable - imaginario trasunto - de las celestes beldades? - ¿Puede encontrarse en la tierra - hermosura semejante? - -MEFISTÓFELES - - ¿Por qué no? Si un Dios estuvo - seis días, dale que dale, - y al final de la semana - vio su obra, y dijo: «Me place», - ¿es extraño que saliera - algo de bueno o pasable? - Devórala con los ojos; - por hoy, mírala bien, sáciate: - ya te buscaré una joya, - una beldad semejante: - ¡dichoso aquel que a su casa - como esposa la llevase! - -(FAUSTO _continúa contemplando el espejo embebecido_. MEFISTÓFELES, -_reclinándose en el sillón y jugando con la escobilla, prosigue así_:) - - Cual monarca en regio trono - aquí puedo arrellanarme; - cetro empuña ya mi diestra; - corona tan solo fáltame. - -LOS MICOS - -(_que han estado haciendo toda clase de movimientos y contorsiones, -llevan una corona a_ MEFISTÓFELES, _chillando_.) - - Pues sois tan amable, tan bueno, Señor, - ceñid la corona con sangre y sudor. - -(_Dan saltos desgarbados con la corona; la rompen en dos trozos, -rodando y danzando con ellos._) - - Es cosa resuelta: ya somos los amos; - y vemos y oímos y versificamos. - -FAUSTO, _mirando al espejo_ - - ¡Pobre de mí! La cabeza - se me va. Las sienes me arden. - -MEFISTÓFELES, _señalando a los animales_ - - Yo no puedo más: los cascos - parece que se me abren. - -LOS MICOS - - Si el verso atinamos, verás que al momento - el metro y la rima serán pensamiento. - -FAUSTO, _como antes_ - - Partiré: mi pecho estalla. - -MEFISTÓFELES - - ¡Cuán grotescos animales! - Pero confesar es justo - que son excelentes vates. - -(_La olla que la_ MONA _ha descuidado, comienza a desbordar, y se -levanta una llamarada, que sube a la chimenea_. LA BRUJA _aparece entre -las llamas, dando gritos espantosos_.) - -LA BRUJA - - ¡Hola! ¡Canalla impura! - ¡Raza maldita! - ¿Así tuvisteis cura - de la marmita? - Saltó la llama, - ¡y a mí, a mí me chamusca, - que soy el ama! - -(_Viendo a_ FAUSTO _y_ MEFISTÓFELES.) - - ¿Quién es el atrevido - que está allá abajo? - ¿Por dónde habéis venido? - ¿Quién aquí os trajo? - Sobre los cuernos - tomad las llamaradas - de los infiernos. - -(_Mete el cucharón en la olla, y derrama fuego vivo sobre_ FAUSTO, -MEFISTÓFELES _y los animales. Estos aúllan._) - -MEFISTÓFELES - -(_dando golpes a diestro y siniestro, sobre los cazos y botijos, con el -escobón que tiene en la mano._) - - ¡Bravo, bruja ramera! - ¡Siga la broma! - ¡Caigan olla y caldera, - cazo y redoma! - Yo no hago más - que seguir la cadencia - de tu compás. - -(LA BRUJA _retrocede colérica y asustada_.) - - ¿No sabes quién soy, arpía? - Marimacho, ¿no lo sabes? - No sé quién tiene mis manos - porque no te despedacen, - y contigo a esos horribles - macacos u orangutanes. - ¿Es que ya no reconoces - mi jubón color de sangre? - ¿Es que la pluma de gallo - nada significa y vale? - Con faz descubierta vine: - ¿no basta? ¿Habré de nombrarme? - -LA BRUJA - - ¡Ah, gran Señor!, el saludo - poco grato perdonadme. - No vi la pata de cabra, - ni los dos cuernos... - -MEFISTÓFELES - - ¡Bien! Pase - por esta vez. Es lo cierto - que no vine a visitarte - en mucho tiempo. El progreso, - que todo lo pule y lame, - llegó hasta el Diablo. Aquel monstruo - del septentrión, presentable - no está ya. Garras y cuernos - modas son de otras edades; - y si es la pata de cabra - requisito indispensable, - hay también, para ocultarla, - remedio barato y fácil: - pantorrillas gasto al uso - como otros muchos galanes. - -LA BRUJA, _bailando_ - - De gozo las carnes temblándome están: - ¡ha honrado mi casa monseñor Satán! - -MEFISTÓFELES - - ¡Calla, vestiglo! Te vedo - que de ese modo me llames. - -LA BRUJA - - ¿Por qué? Di. - -MEFISTÓFELES - - Porque ese nombre - figura ya en todas partes - entre mitos. No por eso - mejores son los mortales; - faltó el Malo, mas no esperes - que jamás los malos falten. - Llámame, si a bien lo tomas, - _Señor Barón_. Mi linaje - es muy noble, y aquí tienes - el blasón, si lo dudares. - -(_Hace un ademán licencioso._) - -LA BRUJA, _riendo a carcajadas_ - - ¡Os conozco! Siempre fuisteis - licenciado en malas artes. - -MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO - - Aprende tú: así se trata - a estas brujas. - -LA BRUJA - - ¿Y qué os place - pedirme? - -MEFISTÓFELES - - No más un vaso - de tu elixir. Pero, dame - del más añejo. Su fuerza - dobla el tiempo. - -LA BRUJA - - Guardo aparte - una redoma, y con ella - acostumbro regalarme. - Probadlo, señor, vos mismo: - ni está rancio, ni mal sabe. - -(_Aparte a_ MEFISTÓFELES.) - - Mas, si lo bebe el amigo, - sin estar dispuesto de antes, - dentro de una hora revienta. - -MEFISTÓFELES - - No temas; es un compadre - y le hará bien. Las mejores - de tus drogas has de darle. - Traza tu círculo mágico, - di las misteriosas frases, - y sírvele, sin recelo, - una taza del brebaje. - -(LA BRUJA, _haciendo ademanes estrambóticos, traza un círculo en el -suelo, y coloca en él varios objetos raros; mientras tanto, los vasos -suenan y las ollas también, haciendo una especie de música. Toma -después la_ BRUJA _un grueso librote, pone dentro del círculo a los_ -MICOS, _que le sirven de pupitre para el libro, y le sostienen las -luces. Hace seña a_ FAUSTO _de que se acerque_.) - -FAUSTO _a_ MEFISTÓFELES - - ¿De qué sirve todo aquesto? - Estos gestos y ademanes, - estos bichos, estas farsas, - todo es viejo y repugnante. - -MEFISTÓFELES - - Tómalo a risa y chacota. - ¿Por qué has de formalizarte? - Para que surta la pócima - todos sus efectos, hace - la Bruja, como buen médico, - las pantomimas de su arte. - -(_Hace entrar a_ FAUSTO _en el círculo_.) - -LA BRUJA - -(_Lee en el libro, declamando con mucho énfasis._) - - El uno truecas en diez, - con la mayor sencillez; - restas el dos y el tres luego, - y ya vas ganando el juego; - sumas el cuatro al instante; - das un brinco, - y divides lo restante - por el cinco; - el seis, en un periquete, - queda convertido en siete; - pero va el ocho delante, - y trocando el nueve en uno, - queda el diez hecho ninguno. - Y esta es la peregrina - cábala de la Madre Celestina. - -FAUSTO - - Delirar le hizo la fiebre - quizás. - -MEFISTÓFELES - - No es que ella desbarre: - así reza el libro; todas - sus páginas son iguales. - Bien me quebré la cabeza - estudiándolo; fue en balde: - para discretos y tontos - lo absurdo es impenetrable. - El sistema es viejo y nuevo; - hubo en todas las edades - quien, haciendo de tres uno - y uno de tres, diera pase, - como misterios sublimes, - a solemnes necedades. - ¿Quién adelgaza las mientes - discutiéndolas? Más vale - creerlo que averiguarlo; - pues pocos dudan, o nadie, - que se encierra un pensamiento - debajo de cada frase. - -LA BRUJA - - La Verdad caprichosa - va fugitiva; - para aquel que la acosa - siempre es esquiva. - Desnuda y bella, - entrégase al que nunca - pensara en ella. - -FAUSTO - - ¿Qué despropósitos habla? - La cabeza se me parte, - como si tuviera en ella - toda una casa de orates. - -MEFISTÓFELES - - ¡Basta, inspirada Sibila! - Sirve el mejunje al instante, - y hasta el borde llena el vaso. - Los efectos no te alarmen: - hecho está ya el camarada - a esos tragos y estos lances. - -(LA BRUJA, _con muchos aspavientos, vierte la pócima en la taza, y -cuando la lleva_ FAUSTO _a los labios, enciéndese una ligera llama en -el líquido_.) - - Bebe, y sentirás al punto - el corazón transformarse. - ¿Temes al fuego, teniendo - al demonio de tu parte? - -(LA BRUJA _rompe el círculo_; FAUSTO _sale de él_.) - - Ahora, ¡en marcha! - -LA BRUJA - - ¡Y buen provecho! - -MEFISTÓFELES - - Si en algo puedo ayudarte, - me tendrás en la Walpurga - para aquello que me mandes. - -[Ilustración] - -LA BRUJA - - Una canción he de daros; - si alguna vez la cantareis, - probaréis, al punto mismo, - sus efectos singulares. - -MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO - - Tú, ven, y sigue mis pasos. - Útil es, indispensable - que transpires: así, el filtro - por dentro y fuera se esparce. - Después, en noble indolencia - haré que ocioso descanses, - y en tan sabrosa molicie, - verás, sin otros afanes, - cuál las ansias de Cupido - brotarán por todas partes. - -FAUSTO - - Déjame aún que en ese espejo - los ávidos ojos clave... - De mujer hermosa y pura - nunca vi mejor imagen. - -MEFISTÓFELES - - Ven, y brillará a tu vista, - vivo, fresco y palpitante, - el acabado modelo - de las humanas beldades. - -(_Aparte._) - - Con ese trago en el vientre, - con esa fiebre en la sangre, - Elena será a sus ojos - la primera mujer que halle. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -CALLE - -FAUSTO Y MARGARITA, _pasando_ - - -FAUSTO - - Hermosa señorita, bondadosa, - ¿aceptaréis mi brazo y compañía? - -MARGARITA - - Ni señorita soy, ni soy hermosa, - y sé ir a casa sin sostén ni guía. - -(_Se suelta y se va._) - -FAUSTO - - Es preciosa, ¡vive Cristo!, - esa doncella. En mi vida - hermosura más cumplida - ni más recatada he visto. - Y hay algo de incitador - en esa faz candorosa... - ¡Labios de encendida rosa! - ¡Frescas mejillas en flor! - Bajó los ojos, y enojos - tales causaron al alma, - que me tiene ya sin calma - aquel bajar de sus ojos. - Con su réplica vivaz, - con su gracioso desdén, - a cualquier hombre de bien - ha de robarle la paz. - -(_Entra_ MEFISTÓFELES.) - -FAUSTO - - Oye: ¿ves esa doncella? - Procúramela al instante. - -[Ilustración] - -MEFISTÓFELES - - ¿Cuál dices? - -FAUSTO - - La que delante - de ti caminaba. - -MEFISTÓFELES - - ¿Aquella? - Ha un momento que le ha dado - el cura la absolución: - escuché su confesión, - detrás de ella agazapado. - ¡Nada! ¡Escrúpulos monjiles! - No tengo en ella poder. - -FAUSTO - - ¿Cómo no, siendo mujer - y contando quince abriles? - -MEFISTÓFELES - - Presumes como Don Juan. - Imaginas que las flores - más brillantes y mejores - para ti son y serán; - que todo a tu devaneo - cederá del mejor modo: - mas no sale, amigo, todo - a medida del deseo. - -FAUSTO - - Señor Maestro, no arguyo; - mas te digo, sin reproche, - que es ella mía esta noche, - o dejo yo de ser tuyo. - -MEFISTÓFELES - - ¿Cómo lograrlo? ¡Estás loco! - Necesito, en conclusión, - para atisbar la ocasión - quince días, y aún es poco. - -FAUSTO - - ¡Quince días! ¿Con quién hablo? - Si uno tuviera por mío, - para lograr lo que ansío - no necesitara al diablo. - -MEFISTÓFELES - - ¡Más no dijera un francés! - Contén tus ansias veloces: - andar de prisa en los goces - estrategia inhábil es. - Si alcanzar quieres la gloria - de los placeres más vivos, - con luengos preparativos - apréstate a la victoria; - y con tenaz frenesí, - cual dice un cuento italiano, - construya tu propia mano - tu amoroso maniquí. - -FAUSTO - - Sin el socorro de ese arte - ardiendo está mi deseo. - -MEFISTÓFELES - - Basta, pues, de tiroteo; - dejemos bromas aparte; - y entiende que en esta lid - contra tan débil criatura, - no es la audacia quien procura - el triunfo, sino el ardid. - -FAUSTO - - Por fuerza, pues, o artificio, - si no todo el bien que imploro, - dame algo de ese tesoro - que me ha trastornado el juicio. - Dame su humilde collar, - dame su ajustada liga, - algo con lo cual consiga - mi ardiente fiebre calmar. - -MEFISTÓFELES - - Ya tu impaciencia comparto, - y para darte consuelo, - voy a llevarte en un vuelo... - -FAUSTO - - ¿Adónde? - -MEFISTÓFELES - - A su propio cuarto. - -FAUSTO - - ¿Veré a mi beldad divina? - ¿Mía será? - -MEFISTÓFELES - - ¡Poco a poco! - Está, si no me equivoco, - en casa de una vecina; - pero, en dulce bienandanza - respirando allí su ambiente, - podrás soñar ya presente - cuanto anheló tu esperanza. - -FAUSTO - - Vamos. - -MEFISTÓFELES - - Es pronto quizá... - -FAUSTO - - Tráeme, pues, para mi bella, - un regalo, digno de ella. - -(_Vase._) - -MEFISTÓFELES - - ¡Un regalo! Triunfará. - Conozco más de un rincón - donde hay tesoros sin cuento: - voy a hacer en un momento - la visita de inspección. - -(_Vase._) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -AL CAER LA TARDE - - -UN CUARTITO MUY ASEADO - -MARGARITA, _trenzando sus cabellos_ - - El deseo ya me abrasa - de conocer al galán: - por su porte y ademán - parece de buena casa. - Eso no se oculta, no: - en el rostro va estampado. - Y no fuera tan osado, - a no ser hombre de pro. - -(_Vase._) - - -MEFISTÓFELES, FAUSTO - -MEFISTÓFELES - - Entra despacio. - -FAUSTO, _después de una pausa_ - - Deseo - estar solo. - -MEFISTÓFELES, _escudriñando el cuarto_ - - Para ser - aposento de mujer, - hay en él bastante aseo. - -(_Vase._) - -FAUSTO, _mirando alrededor_ - - Grata penumbra, que con tenue velo - el templo del amor cubres sombría, - infunde al corazón el vivo anhelo - que la esperanza del placer rocía. - De dicha y paz purísima fragancia - respiro aquí con inefable gozo. - En esta desnudez ¡cuánta abundancia! - ¡Cuánta ventura en este calabozo! - -(_Déjase caer en el sillón de cuero, que está al lado de la cama._) - - Recíbeme en tu seno, trono santo, - do el anciano reinó, gozoso o triste. - ¡Ah! ¡Cuántos niños, con alegre encanto, - por tus robustos brazos trepar viste! - Aquí tal vez, agradecida al cielo, - la que mi dueño es hoy, niña inocente, - la enjuta mano del caduco abuelo - vino a besar con labio floreciente. - Aquí respiro, hermosa, el que te alienta - genio de orden, trabajo y armonía, - cuya materna voz, que oyes atenta, - te dicta tu deber de cada día. - Él te enseña a extender el blanco lino - sobre la mesa del frugal banquete, - y a tu mano, que rige mi destino, - da el estropajo humilde por juguete. - ¡Mano querida! Cual de Dios la diestra, - eres creadora, y el que audaz contemplo - mísero hogar, de lobreguez siniestra, - trocar supiste en luminoso templo. - -(_Separa una cortina del lecho._) - - ¡Qué celestial transporte me extasía! - ¡Cuál late ansioso el pecho conmovido! - ¡Cuán feliz en tu seno olvidaría - el volar de las horas, dulce nido! - Aquí en sueños de amor, Naturaleza, - modelaste esa angélica criatura; - aquí, cuando a latir el pecho empieza, - la niña descansó cándida y pura. - Aquí, la actividad viva y sagrada, - porque a mi afán su perfección conteste, - completó esa hermosura consumada, - que imagen es de la beldad celeste. - ¿Y tú, qué buscas, qué ansías, alma mía? - Goce interior inunda el pecho exhausto... - ¿Por qué tiemblo, y mi mente se extravía? - ¡Te desconozco, desdichado Fausto! - Mi ser penetra enervadora calma: - buscaba el choque del placer violento, - ¡y en dulces sueños se evapora el alma! - ¿Juguete somos del fugaz momento? - ¡Ay! Si aquí apareciese, pura y bella, - la pobre niña que burlar ansías, - ¡cuán pequeño, Don Juan, turbado ante ella, - a sus pies mudo y trémulo caerías! - -MEFISTÓFELES - - Viene: huyamos al instante. - -FAUSTO - - ¡Huyamos! No volveré. - -MEFISTÓFELES - - Esta cajita encontré; - mírala: pesa bastante. - Dejémosla en este armario, - y por quien soy te aseguro - que producirá el conjuro - el efecto necesario. - Baratijas son el don, - para obtener otras luego: - el juego, al fin, siempre es juego, - y las niñas, niñas son. - -FAUSTO - - No me atrevo... - -MEFISTÓFELES - - ¡Belcebú - te confunda! ¿Que la engaño - piensas, o quieres, tacaño, - quedarte las joyas tú? - Renuncia, pues, al placer - con que tu ilusión halagas, - y de este modo no me hagas - tiempo y trabajo perder. - Mas no da tu gentileza - en extremos tan villanos. - Por mí, lávome las manos - y me rasco la cabeza. - -(_Pone el estuche en el armario y rueda la llave._) - - Ahora, salgamos de aquí. - Conviene ver si la niña - por sí misma se encariña - y se enamora de ti. - ¡Vamos! ¡Pronto! Va a llegar... - Pareces, tan grave y serio, - que hayas vuelto al ministerio - de tu cátedra escolar, - y que en su negro ropón - envuelta, pálida y tísica, - esté Doña Metafísica - dictándote la lección. - Ven. - -(_Vanse._) - -MARGARITA, _con una luz en la mano_ - - ¡Qué calor! ¡Qué bochorno! - Abriré. - -(_Abriendo la ventana._) - - Me parecía - que la noche estaba fría, - y esto abrasa como un horno. - Mas ¿qué tengo? ¿Qué me pasa? - Siento un hondo escalofrío... - ¡Quisiera que ya, Dios mío, - mi madre estuviera en casa! - ¡Ay! La angustia me sofoca; - inquieta, turbada estoy. - ¡Bah! ¡Cuán aprensiva soy! - ¡Cuán aprensiva y cuán loca! - -(_Comienza a desnudarse y a cantar._) - - Hubo en Thule un rey amante, - que a su amada fue constante, - hasta el día que murió; - ella, en el último instante, - su copa de oro le dio. - El buen rey, desde aquel día, - solo en la copa bebía, - fiel al recuerdo tenaz, - y al beber humedecía - una lágrima su faz. - Llegó el momento postrero, - y al hijo su reino entero - cediole, como era ley: - solo negó al heredero - la copa el constante rey. - En la torre que el mar besa, - por orden del rey expresa - --tan próximo ve su fin-- - la Corte en la regia mesa - gozó el último festín. - El postrer sorbo el anciano - moribundo soberano - apuró sin vacilar, - y con enérgica mano - arrojó la copa al mar. - Con mirada de agonía, - la copa que al mar caía, - fijo y ávido, siguió; - vio como el mar la sorbía, - y los párpados cerró. - -(_Abre el armario para guardar los vestidos, y ve el estuche._) - - ¿Quién ha puesto en el armario - este cofrecillo? Abierta - no he dejado yo la puerta... - ¡Vaya! ¡Es lance extraordinario! - ¿Qué contendrá? No lo sé; - a mi madre alguien lo dio - quizás en prenda. ¡Si yo - pudiera abrir!... Probaré. - Cuelga aquí una llave de oro - de una cintita de seda... - ¿Me atrevo?... Entra bien; ya rueda; - ya está abierto. ¡Qué tesoro! - ¡Joyas son!... Riqueza igual - no vi: lucirlas podría - en el más solemne día - la dama más principal. - Turbada, aturdida estoy: - ¿quién será su dueño, quién? - Veré si me sienta bien - el collar. - -(_Poniéndoselo al espejo._) - - ¡Otra ya soy! - Si, a lo menos, fueran míos - los zarcillos... Porque es cosa - bien pobre un rostro de rosa - sin ajenos atavíos. - De juventud y beldad - los hombres ya no hacen caso; - si te echan flores al paso, - es por lástima y piedad. - ¿Para qué ser bella quieres? - Hoy solo existe un tesoro, - y ese tesoro es el oro: - ¡el oro!... ¡Pobres mujeres! - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -PASEO - - -FAUSTO, _pensativo, yendo y viniendo_. MEFISTÓFELES _se dirige a él._ - -MEFISTÓFELES - - ¡Por las llamas del Averno!... - ¡Por las burlas del amor!... - Si algo hay más malo, por ello - quiero jurar, ¡voto a bríos! - -FAUSTO - - ¿Qué tienes? ¿Qué te acongoja? - ¿Has perdido la razón? - Un gesto como ese gesto - no vi nunca. - -MEFISTÓFELES - - Tal estoy, - que me diera hoy mismo al Diablo, - si el Diablo no fuese yo. - -FAUSTO - - ¿Qué te pasa? - -MEFISTÓFELES - - ¿Qué me pasa? - El petardo más atroz... - El regalo de tu niña - un cura me lo birló. - Apenas lo vio la madre, - entrole pasmo y temblor: - tiene el olfato muy fino - la buena sierva de Dios; - escudriñándolo todo - anda, con ojo avizor, - para indagar si las cosas - santas o profanas son, - y que no era don divino - el presente adivinó. - «Bienes mal ganados, dijo, - corrompen el corazón: - llevemos, hija, estas joyas - a la Madre del Señor, - para conseguir la gracia - por su santa intercesión.» - La pobre Margaritica - torció el gesto y observó - que a caballo dado..., y luego - un hombre sin religión - no ha de ser quien tan amable - se presenta. Al confesor - llama la madre, y el lance - le cuentan entre las dos. - Todo jubiloso el cura - exclama: «Tenéis razón: - quien renuncia humanos bienes, - otros logra de más pro. - La Iglesia tiene buen vientre: - ella acepta cualquier don; - y a veces reinos enteros, - por mayor gloria de Dios, - tragó, sin sentir por ende - empacho ni indigestión. - Solo a la Iglesia, señora, - tal privilegio se dio.» - -FAUSTO - - Los reyes y los judíos - gozan de igual distinción. - -MEFISTÓFELES - - Y así, diciendo y haciendo, - con la frescura mayor, - el cura, collar, zarcillos - y sortijas se embolsó; - y cual si fueran un cesto - de nueces, sin más _adiós_ - ni más _gracias_, me las deja, - dándoles la bendición. - -FAUSTO - - ¿Y Margarita? - -MEFISTÓFELES - - Mohína, - recelosa, y... ¿qué sé yo? - ¡Si ella misma no comprende - lo que pasa en su interior! - Pero asegurarte puedo - que, dándose cuenta o no, - piensa mucho en el obsequio - y en el fino obsequiador. - -FAUSTO - - ¡Pobre niña! Sus congojas - me llegan al corazón. - Venga otro estuche, que al cabo - no era aquel de gran valor. - -MEFISTÓFELES - - Para Vuestra Señoría - baratijas todo son... - -FAUSTO - - Haz lo que te digo, y toma - el consejo que te doy: - aplícate a la vecina. - A diablo predicador - no te metas. ¿Faltan joyas? - Tráelas, pues. - -MEFISTÓFELES - - Por ellas voy. - -(FAUSTO _se va_.) - - Capaz sería este loco, - por divertir a su amor, - de hacer fuegos de artificio - con estrellas, luna y sol. - - - - -[Ilustración] - -CASA DE LA VECINA - - -MARTA, _sola_ - - ¡Dios perdone a mi marido! - ¡Cuán mal conmigo se porta! - Ir siempre de Zeca en Meca, - dejándome pobre y sola... - Y jamás le di motivo: - Dios sabe cuán cariñosa - he sido con él. (_Llorando._) Acaso - habrá muerto: ¡qué congoja! - ¡Provista hallárame, al menos, - de su partida mortuoria! - -MARGARITA, _entrando_ - - Señora Marta... - -MARTA - - ¿Qué quieres, - Margarita? - -MARGARITA - - Se me doblan - las rodillas. ¡Otro hallazgo - en mi armario! Una preciosa - cajita de ébano, y dentro - las más espléndidas joyas. - ¡Un gran tesoro! No pueden - comparárseles las otras. - -MARTA - - ¡No lo digas a tu madre; - no las lleve a la parroquia! - -MARGARITA - - ¡Mirad, cómo resplandecen! - -MARTA - - Ven aquí; ¡mujer dichosa! - -(_Le pone las joyas._) - -MARGARITA - - ¡Qué lástima no lucirlas - en la calle a cualquier hora, - o en la iglesia!... - -MARTA - - Ven a verme, - y ante el espejo, a tus solas, - te engalanas y deleitas. - Luego, ocasiones de sobra - vendrán, en que poco a poco - vayas sacándolas todas. - Hoy la cadena; mañana - los zarcillos... Si lo nota - tu madre, nada más fácil - que inventar cualquier historia. - -MARGARITA - - ¿De qué mano estos presentes - provendrán? ¡Es sospechosa!... - -(_Llaman a la puerta._) - - ¡Cielos! ¡Si fuera mi madre!... - -MARTA, _apartando la cortina y mirando_ - - Es un hidalgo: persona - desconocida... ¡Adelante! - -MEFISTÓFELES, _entrando_ - - Perdonad: sin ceremonia - me presento. Mi propósito - es hablar con la señora - Marta Espadilla. - -MARTA - - ¿En qué puedo - serviros? Yo soy. - -MEFISTÓFELES - - La honra - me basta, de conoceros. - Volveré: tenéis ahora - visita de alto copete. - Vendré a la tarde. - -MARTA - - Te toma - por una dama, ¡Dios santo! - ¿Lo escuchaste? - -MARGARITA - - La lisonja - agradezco. Soy doncella - humilde y pobre. Estas joyas - no son mías. - -MEFISTÓFELES - - ¡Oh, no es eso! - El ademán, la imperiosa - mirada... Mucho me place - el encuentro. - -MARTA - - ¿Qué ocasiona - vuestra visita? - -MEFISTÓFELES - - Quisiera - nuevas más satisfactorias - comunicaros, y os ruego - que no estalle vuestra cólera - sobre el portador. Ha muerto - vuestro esposo, y por mi boca - os saluda. - -MARTA - - ¡Mi marido - ha muerto! ¡Misericordia! - ¡Pobre de mí!... Yo fallezco... - -MARGARITA - - No os entreguéis a esa loca - desesperación... - -MEFISTÓFELES - - Oídme, - si queréis saber la historia. - -MARGARITA - - Por estos trances, quisiera - no amar nunca. ¿Quién soporta - tal pérdida? - -MEFISTÓFELES - - Todo tiene - compensación. Sin zozobras - no hay placeres. - -MARTA - - Referidme, - señor, sus últimas horas. - -MEFISTÓFELES - - En Padua, junto a la iglesia - de San Antonio famosa, - en terreno bendecido, - el eterno sueño goza. - -MARTA - - ¿Y os dio para mí? - -MEFISTÓFELES - - Un encargo - importante: su memoria - habéis de honrar, consagrándole - trescientas misas. Mi bolsa, - por lo demás, está huera. - -MARTA - - ¿Qué decís? ¿Ni una bicoca - por recuerdo? ¿Ni un humilde - joyel, que para su esposa - el ganapán más ingrato - guarda en sus pobres alforjas, - aunque haya de pasar hambre - y haya de pedir limosna? - -MEFISTÓFELES - - Señora, lo siento mucho; - mas debo decir, en honra - del difunto, que el dinero - no derrochó. Con devota - contrición lloró sus culpas - y su suerte poco próspera. - -MARGARITA - - ¡Desdichado! Más de un _requiem_ - le prometo. - -MEFISTÓFELES - - ¡Encantadora - muchacha! ¡Y esos abriles - están ya pidiendo bodas! - -MARGARITA - - Es pronto. - -MEFISTÓFELES - - Si aún no marido, - cortejo. ¡Qué mayor gloria - que ser posesor y dueño - de un tesoro de tal monta! - -MARGARITA - - Cortejos no se acostumbran - en esta tierra. - -MEFISTÓFELES - - Y ¿qué importa? - Nada más fácil... - -MARTA - - El hilo - seguid de la infausta crónica. - -MEFISTÓFELES - - Vi expirar al triste enfermo. - No era su cama mortuoria - de estiércol; mas sí de paja - podrida, sucia y hedionda. - Pero ejemplar, cristianísimo, - fue su tránsito. «¡Aún es floja - la penitencia!, exclamaba. - ¡Me abomino! ¡Me abochornan - mis culpas! ¡Mujer, oficio - dejar!... ¡Cuánto me trastorna - esa idea!... ¡Si supiese - que ella, al menos, me perdona!» - -MARTA - - ¡Ya le perdoné! - -MEFISTÓFELES - - Y seguía: - «Aun cuando culpa, y no poca, - ella tuvo.» - -MARTA - - Mintió en eso. - ¡A los bordes de la fosa - tal calumnia!... - -MEFISTÓFELES - - El pobrecillo - deliraba, pues: «¡Cuán pronta - huyó la paz!, exclamaba: - ¡qué vida!, ¡qué batahola! - Darle cada año un infante; - buscar, para tantas bocas, - después el pan, el pan, digo, - en su acepción llana y propia; - y jamás comer tranquilo - mi porción.» - -MARTA - - ¿Y de su esposa - olvidó así la ternura, - la constancia, las congojas?... - -MEFISTÓFELES - - ¡Oh, no! Guardaba en el fondo - del alma vuestra memoria. - «Cuando partí, me decía, - de Malta, oración ansiosa - recé por ella y mis hijos: - la oyó Dios, y nuestra flota - a una galera otomana - dio caza al punto; apresola: - tesoros para el Gran Turco - llevaba. Diose a la tropa - la recompensa debida, - y mi parte no fue corta.» - -MARTA - - ¿Dónde están esas riquezas? - Quizá las guardó recónditas... - -MEFISTÓFELES - - ¿Quién sabe, quién sabe adónde - las llevaron a estas horas - los cuatro vientos?... En Nápoles - prendose de su persona - una gentil damisela, - y pruebas diole tan hondas - de fino amor, que el pobrete - hasta la muerte sintiolas. - -MARTA - - ¡Ladrón de sus propios hijos! - ¿No pudieron la deshonra - ni la miseria apartarle - de esa vida ignominiosa? - -MEFISTÓFELES - - Pero, al fin, murió. ¡Si fuera - yo su viuda!... Negras tocas - un año, y después en busca - de otros goces y otras glorias. - -MARTA - - Otro como mi primero - no hallaré. Cabeza loca, - pero ¡un corazón!... Más falta - no tenía, ni más sobras, - que gustar sobradamente - del vino, el juego y las mozas. - -MEFISTÓFELES - - Menos malo, si gozabais - libertad para las tornas. - A trocar estoy dispuesto, - si ese trato os acomoda, - nuestro anillo. - -MARTA - - El buen hidalgo - es dado a chanzas y bromas. - -MEFISTÓFELES (_aparte._) - - ¡Paso atrás! Al mismo diablo - tal vez la palabra coja - la viuda. - -(_Dirigiéndose a_ MARGARITA.) - - ¿Qué tal se encuentra - el corazoncito, hermosa? - -MARGARITA - - No os comprendo. - -MEFISTÓFELES - - (_Aparte._) ¡Qué inocencia! - El cielo os guarde. (_Despidiéndose._) - -MARGARITA - - Él os oiga. - -MARTA - - Escuchad: ¿fuera posible - lograr documento en forma, - que acredite cuándo el pobre - murió y en dónde reposa? - Gústame tener en orden - mis asuntos y mis cosas... - Si publicase su muerte - la _Gaceta_... - -MEFISTÓFELES - - Lo que otorgan - y declaran dos testigos, - verdad, que no admite contra, - siempre ha sido. Un camarada - va conmigo, que la historia - conoce, y dará fe de ella. - Lo traeré. - -MARTA - - Venga en buen hora. - -MEFISTÓFELES - - ¿También estará la niña? - Mozo es de rango y de nota; - ha corrido mucho, y sabe - tratar a las damas. - -MARGARITA - - Toda - turbada estaré. - -MEFISTÓFELES - - ¿Turbada? - ¡Ni ante el mayor rey de Europa! - -MARTA - - A la tarde os aguardamos. - Estaremos a la sombra - del jardín, tras de la casa. - -MEFISTÓFELES - - Hasta la tarde, señora. - - - - -[Ilustración] - -CALLE - - -FAUSTO, MEFISTÓFELES - -FAUSTO - - ¿Cómo va? ¿Qué adelantamos? - -MEFISTÓFELES - - ¡Te abrasa ya la impaciencia! - Margarita será tuya - pronto. Esta tarde has de verla - en casa de una vecina, - tal que mejor no se encuentra - para el papel honrosísimo - de buscona y de tercera. - -FAUSTO - - ¡Muy bien! ¡Soberbio! - -MEFISTÓFELES - - Pero algo - me piden en recompensa. - -FAUSTO - - Amor con amor se paga. - -MEFISTÓFELES - - Hay que dar en toda regla - jurídico testimonio - de que allá, en Padua la bella, - al cuerpo de su marido - echaron sagrada tierra. - -FAUSTO - - Bien: emprendamos el viaje. - -MEFISTÓFELES - - ¡Oh _simplicitas_! ¿Quién piensa - cosa tal? Sin más pesquisas, - atestigua cuanto quieran. - -FAUSTO - - Si otro plan mejor no tienes, - aquí dio fin nuestra empresa. - -MEFISTÓFELES - - ¡Oh santo varón! ¡Oh insigne - virtud! ¿Será la primera - y última vez que atestigües - en falso? Di: ¿no recuerdas - cuando con labio imperioso, - cuando con frente altanera, - de Dios, del hombre y el mundo, - del alma y la inteligencia, - dabas, a diestro y siniestro, - definiciones quiméricas? - ¿Sabías tú más de aquello - que de las horas postreras - del buen señor de Espadilla, - que _in sancta pace requiescat_? - -FAUSTO - - ¡Siempre embustero y sofista!... - -MEFISTÓFELES - - Es que mi vista penetra - más hondo, y sé que mañana - irás, limpia la conciencia, - a seducir a la pobre - Margarita, y mil protestas - le harás de amor, de amor puro... - -FAUSTO - - ¡Con toda el alma! - -MEFISTÓFELES - - ¿De veras? - Luego, con el alma toda, - le dirás que es tu primera - pasión, y con toda el alma - le prometerás perpetuas - fidelidad y constancia... - -FAUSTO - - ¡Y le diré lo que sienta! - Cuando en mi ardiente deliquio, - cuando en mi dicha suprema, - para expresar mis afanes - frases mis labios no encuentran, - y cruzando el universo - revolviendo cielo y tierra, - de las palabras más nobles - mi frenesí se apodera, - y a la fiebre en que me abraso - la llamo infinita, eterna, - ¿es eso ilusión diabólica? - ¿Es mentira y apariencia? - -MEFISTÓFELES - - Tengo, pues, razón. - -FAUSTO - - Escucha, - y déjame en paz la lengua. - A aquel que callar no quiere - darle la razón es fuerza... - Tu implacable taravilla - me cansa, aturde y marea: - ¡tienes razón! Sobre todo, - porque he de hacer lo que quieras. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -JARDÍN - - -MARGARITA _del brazo de_ FAUSTO. MARTA _con_ MEFISTÓFELES, _paseando -arriba y abajo_ - -MARGARITA - - Sois conmigo tan galán, - que abochornada os escucho. - Los que viajan y ven mucho, - buscan, allá donde van, - momentánea distracción; - pues poco, de otra manera, - interesaros pudiera - mi pobre conversación. - -FAUSTO - - Un acento de tus labios, - de tus ojos un destello, - valen más que todo aquello - que nos enseñan los sabios. - -(_Le besa la mano._) - - -MARGARITA - - ¿Qué hacéis? ¿Os dignáis besar - mano tan áspera y ruda? - Preciso es que a todo acuda - y trabaje sin cesar. - Mi madre es tan hacendosa - y exigente... - -(_Pasan._) - -MARTA - - ¿Y vais así, - siempre en movimiento? - -MEFISTÓFELES - - Oh, sí: - la necesidad acosa, - urge el negocio; y a fe - que es triste, siempre intranquilo, - dejar más pronto el asilo - que más grato al alma fue. - Pero, el deber... - -MARTA - - Mientras dura - la juventud divertida, - no es malo pasar la vida - yendo siempre a la ventura. - Mas los años breves son, - y al acercarse a la muerte - insoportable es la suerte - del infeliz solterón. - -[Ilustración] - -MEFISTÓFELES - - Esa vejez, triste y fría, - miro con horror también. - -MARTA - - Pues, señor, pensadlo bien, - hoy que es tiempo todavía. - -(_Pasan._) - -MARGARITA - - Quien marchó, pronto olvidó, - y aunque en vos así no fuera, - amigos tendréis doquiera - que sepan más que sé yo. - -FAUSTO - - ¿Qué es el saber? ¡Vanidad! - ¿Por qué, mereciendo tanto, - no aprecia su valor santo - la inocente ingenuidad? - La sencillez sin recelo - que goza el grato reposo: - este es el don más precioso - que nos puede dar el cielo. - -MARGARITA - - Pues, si os lleva lejos Dios, - pensad algún rato en mí: - ¡yo tendré tantos aquí - para acordarme de vos!... - -FAUSTO - - ¿Tan sola estás?... - -MARGARITA - - ¿Qué he de hacer? - La labor nunca es escasa, - pues, aunque es chica la casa, - siempre hay algo a qué atender. - No queremos admitir - sirvienta, y hay que lavar - y coser y cocinar, - hay que entrar, hay que salir. - Mi madre, ¡es tan pulcra en todo, - tan exacta!... Y a fe mía, - si otra fuera, no tendría - que afanarse de ese modo. - Muchos gastan, bien lo advierto, - aunque a su estado no cuadre... - Hacienda nos dejó el padre, - nuestra casita y el huerto. - Y ahora no me quejo, no; - tengo un vivir sosegado: - mi único hermano es soldado, - y mi hermanita murió. - ¡Mucho me hizo padecer! - Pero de nuevo por ella - pasara la angustia aquella: - ¡tanto se hacía querer! - -FAUSTO - - Si era semejante a ti, - ángel del cielo sería. - -MARGARITA - - Cura de ella yo tenía, - y estaba loca por mí. - Nació --¡desgraciada suerte!-- - después de morir el padre, - y estuvo entonces mi madre - a las puertas de la muerte. - Cuando, tras larga amargura, - pudo, al fin, dejar el lecho, - estaba exhausto su pecho - para la infeliz criatura. - Yo un día tras otro día, - sin detenerme por nada, - de agua y leche azucarada - la alimentaba y nutría. - Y de esa dulce manera, - contemplándome y sonriendo, - iba en mis brazos creciendo, - cual si mi propia hija fuera. - -FAUSTO - - Y entonces, di, ¿no es verdad?, - ¿gozaste el más puro bien? - -MARGARITA - - Sí; pero había también - horas de amarga ansiedad. - Como estaba colocada - junto a mi cama su cuna, - no pasaba noche alguna - sin despertar azorada; - pues, apenas se movía, - para procurarle abrigo, - acostábala conmigo, - o en mis brazos la mecía. - Ora le daba alimento; - ora, con impulso blando, - paseábala cantando - por el oscuro aposento. - Y había que madrugar - a la mañana siguiente, - ir al mercado, a la fuente, - y afanarse sin cesar; - y así, no siempre, señor, - está el ánimo contento; - mas, con tanto movimiento, - se come y duerme mejor. - -(_Pasan._) - -MARTA - - ¡Pobres mujeres! Gastamos - en balde nuestras razones; - son para los solterones - inútiles los reclamos. - -MEFISTÓFELES - - Solo una mujer cual vos - catequizarme podría. - -MARTA - - ¿Tenéis el alma aún vacía? - Sed franco, aquí entre los dos. - -MEFISTÓFELES - - Dice un adagio profundo: - «Buen hogar y esposa honrada, - dicha es que no está pagada - con todo el oro del mundo.» - -MARTA - - Digo si guardáis presente - algún recuerdo... - -MEFISTÓFELES - - Hasta ahora - en todas partes, señora, - fui acogido cordialmente. - -MARTA - - ¿Nunca sentisteis arder - vuestro corazón herido?... - -MEFISTÓFELES - - Siempre mal me ha parecido - el jugar con la mujer. - -MARTA - - Inútil será que os hable... - No me explico. - -MEFISTÓFELES - - O no os entiendo; - pero ya voy comprendiendo - que sois muy buena y amable. - -(_Pasan._) - -FAUSTO - - Apenas puse aquí el pie, - ¿me reconociste, oh cielo? - -MARGARITA - - Los ojos, turbada, al suelo, - ¿no visteis cómo bajé? - -FAUSTO - - Y dispensando osadías, - que amor inspira y dirige, - ¿perdonas lo que te dije - cuando del templo salías? - -MARGARITA - - ¡Corrida quedé y cortada! - Nunca estuve en caso igual: - de mí nadie piensa mal, - ni he sido en lenguas llevada. - ¿Qué, decía, habrá encontrado - de provocador en mí, - para acercárseme así, - con tan libre desenfado? - ¿Por quién me toma? ¿Qué piensa? - Gritaba así mi despecho; - pero algo había en mi pecho - que hablaba en vuestra defensa; - y entonces --sábelo Dios-- - contra mí me revolvía, - al ver que, como debía, - no me indignaba con vos. - -FAUSTO - - ¡Dulce amor! - -MARGARITA - - Voy a probar... - Permitid... (_Coge una margarita._) - -FAUSTO - - ¿Qué haces? ¿Un ramo? - -MARGARITA - - Es un juego. - -FAUSTO - - En él reclamo - mi parte. - -MARGARITA - - Os vais a burlar. - -(_Deshoja la flor pronunciando algunas palabras._) - - Me quiere... (_A media voz._) - -FAUSTO - - Mi anhelo calma. - -MARGARITA - - No me quiere; sí, no, sí... - -FAUSTO - - ¿Qué dices?... - -MARGARITA - - Sí, no... ¡Ay de mí! - ¡Me quiere! - -(_Arrancando la última hoja con sereno júbilo._) - -FAUSTO - - ¡Con toda el alma! - Deja a una inocente flor - divino oráculo ser... - ¡Te amo! ¿Sabes comprender - de esa palabra el valor? - -(_Asiendo sus dos manos._) - -MARGARITA - - Tiemblo... - -FAUSTO - - No tiembles, paloma, - no temas: estas miradas, - estas manos enlazadas, - te explican lo que otro idioma - no te pudiera explicar: - entregarse sin recelo, - y las delicias de un cielo - interminable gozar. - ¡Interminable!... El mayor - suplicio su fin sería: - no temas, no, vida mía; - ¡eterno será este amor! - -(MARGARITA _estrecha las manos de_ FAUSTO; _después se desprende de él -y huye. Él queda un instante pensativo, y luego echa a correr tras de -ella._) - -MARTA - - Anochece. - -MEFISTÓFELES - - Os dejo en paz. - -MARTA - - No os detengo, francamente, - porque, ¡ay, amigo!, ¡la gente - es aquí tan suspicaz! - No tiene otra ocupación - que ir atisbándolo todo, - y obréis de este o de otro modo, - hay chisme y murmuración. - -MEFISTÓFELES - - ¿Y la pareja? - -MARTA - - Perdida - entre los árboles. - -MEFISTÓFELES - - ¡Bien! - ¡Tierna es la dama! - -MARTA - - ¡Y también - el galán! - -MEFISTÓFELES - - ¡Esa es la vida! - - - - -[Ilustración] - -UN PABELLONCITO EN EL JARDÍN - - -MARGARITA -_entra de un salto, se esconde detrás de la puerta y mira por la -rendija, con un dedo en los labios_ - -MARGARITA - - ¡Ya viene! - -FAUSTO, _llegando_ - - ¿Piensas de mí - burlarte? ¡Toma! - -(_La besa._) - -MARGARITA, _abrazándole y devolviéndole el beso_ - - ¡El mejor - de los hombres! Es mi amor - tuyo todo... - -(MEFISTÓFELES _llama a la puerta_.) - -FAUSTO - - ¿Quién va ahí? - -MEFISTÓFELES - - Un amigo. - -FAUSTO - - ¡Un animal! - -MEFISTÓFELES - - Vengo a llamaros: ya es hora. - -FAUSTO, _a_ MARGARITA - - ¿Podré acompañarte ahora?... - -MARGARITA - - Mi madre... Parece mal. - ¡Adiós, adiós! - -FAUSTO - - Si ha de ser, - ¡adiós! - -MARTA - - ¡Adiós, que ya es tarde! - -MEFISTÓFELES - - ¡Guárdeos el cielo! - -MARTA - - ¡Él os guarde! - -MARGARITA, _a_ FAUSTO - - Pronto nos hemos de ver. - -(_Vanse_ FAUSTO _y_ MEFISTÓFELES.) - -MARGARITA - - ¡Gran Dios! ¿Qué dirá de mí? - En su presencia, turbada - me encuentro, y avergonzada; - y digo a todo que sí. - En esta pobre mujer, - sin talento y sin encanto, - un hombre que vale tanto - ¿qué mérito pudo ver? - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -BOSQUES Y CAVERNAS - - -FAUSTO, _solo_ - - Me has otorgado, Espíritu sublime, - todo cuanto pedí. No en vano has vuelto - a mí los ojos en tu ardiente llama. - Tú, la Naturaleza, el mundo entero - por imperio me das, y al alma mía - vigor para admirarlo y comprenderlo. - No en estéril asombro me extasío - ante sus maravillas: como el pecho - de un amigo, penetra mi pupila - sus profundos arcanos y misterios. - En prolongada tropa, ante mis ojos - haces tú desfilar, allá a lo lejos, - la viviente legión, y mis hermanos - en el bosque y el aire y el mar veo. - Y cuando airada la tormenta ruge, - destrozando los pinos gigantescos, - y la frondosa mole derrumbada - retumbar hace los lejanos ecos, - a la oculta caverna me conduces, - donde, solo, a mí mismo me contemplo, - y en mi propia conciencia miro absorto - mayores maravillas y portentos. - Brilla entonces purísima la luna, - endulzándolo todo, y de los negros - peñascos y del húmedo follaje - las sombras surgen de pasados tiempos, - templando el que fatídico me abruma - de la contemplación goce siniestro. - Mas nunca humana dicha fue completa: - para gozar este placer supremo, - que a los dioses me eleva y me aproxima, - me das, Genio fatal, un compañero - frío, impudente, que a mis propios ojos - me humilla y me envilece, y con un gesto - o una palabra tus celestes dones - destruye y anonada. Él en mi pecho - hizo brotar la hoguera abrasadora - de esta pasión, y vacilante y ebrio - voy del afán devorador al goce, - y otra vez en el goce ansío el deseo. - -MEFISTÓFELES, _saliendo_ - - ¿Aún no te cansa esta vida? - ¡Siempre igual! ¡Qué aburrimiento! - No es malo probarlo todo; - pero cambiando de objetos. - -FAUSTO - - ¿No tienes otra faena - que turbar mis gratos sueños? - -MEFISTÓFELES - - ¿Quieres que te deje solo? - ¡Bah! ¿Te creo o no te creo? - No perdiera yo gran cosa: - caprichoso, huraño, terco, - harto de tal camarada - quedara cualquiera presto, - pues lo que quiere o no quiere - nadie le saca del cuerpo. - -FAUSTO - - ¡Está bien! ¡Tras aburrirme, - aún tendré que agradecértelo! - -MEFISTÓFELES - - Y sin mí, pobre insensato, - sin mí, ¿qué te hubieras hecho? - Un nido de musarañas - tenías en el cerebro; - y si en tu auxilio no acudo - y tus ímpetus contengo, - lejos del globo terráqueo - estuvieras hace tiempo. - ¿Por qué en estos peñascales - haciendo estás el mochuelo? - ¿Por qué entre sucios guijarros, - entre céspedes mugrientos, - como los sapos, te arrastras, - que se nutren de ese cieno? - ¡La diversión es brillante! - ¡Delicioso el pasatiempo! - ¡Infelice Fausto! ¡Aún tienes, - aún tienes al Doctor dentro! - -FAUSTO - - ¡No sabes tú cómo el alma - cobra espíritu y aliento - en aquestas soledades! - Si pudieras comprenderlo, - eres demasiado diablo - para que, henchido de celos, - no me privaras al punto - del deleite que aquí siento. - -MEFISTÓFELES - - ¡Sobrenatural deleite! - ¡Yacer en el dulce seno - de la maternal Natura, - tomando el aire y el fresco! - ¡Tender ansioso los brazos - a la tierra y a los cielos, - y remontarnos ufanos, - y dioses quizás creernos! - ¡Profundizar todo abismo - con vagos presentimientos, - hasta que, al fin, a este mundo - la médula le encontremos, - y la obra de los seis días - sintamos dentro del pecho!; - un no sé qué misterioso - gozar con altivo anhelo; - derramar el alma extática - sobre todo el universo, - en nuestro ser sofocando - el material elemento, - y ponerles fin entonces - a tan sublimados sueños - de tal manera y tal modo... - -(_Haciendo un gesto expresivo._) - - ¡que a decirlo no me atrevo! - -FAUSTO - - ¡Calla! - -MEFISTÓFELES - - Callo, si te ofende; - callo, y la moral respeto, - ya que a los castos oídos - es crimen decir aquello - que los corazones castos - están a gritos pidiendo. - Pues que te place engañarte - a ti propio, buen provecho: - no he de quitarte ese gusto, - que tampoco será eterno. - Por de pronto, ya te miro - aprisionado de nuevo, - y en torno tuyo, delirios - y terrores en acecho. - ¡Y entre tanto, aquella niña - suspirando está y gimiendo, - con tu imagen venturosa - clavada en su pensamiento, - y tanto amor en el alma - que ya no cabe allí dentro! - Como las ondas copiosas - de los derretidos hielos, - inundó tu pasión loca - e hizo desbordar su pecho; - hoy el raudal --¡pobre amante!-- - está agotado, está seco. - En vez de reinar adusto - en bosques, valles y cerros, - ¿no fuera, señor, más propio - de un cumplido caballero - premiar de alguna manera - tan apasionado afecto? - ¡Cuán largo, a la triste niña, - ha de antojársele el tiempo! - De bruces a la ventana - pasa las horas, y el vuelo - sigue de las pardas nubes - que cruzan el firmamento. - «¡Si fuera avecilla!» canta, - y esta canción repitiendo, - pasa las noches a medias - y los días por completo. - Unas veces triste y grave, - gozosa en otros momentos, - ya prorrumpe en largos lloros, - ya brilla el rostro sereno; - pero siempre, alegre o triste, - loca de amor la contemplo. - -FAUSTO - - ¡Sierpe maldita! - -MEFISTÓFELES, _aparte_ - - Sí, sierpe - que ya se te enrosca al cuello. - -FAUSTO - - ¡Calla, infame, y jamás nombres - a ese ser tan puro y tierno; - jamás su hechicera imagen, - cuando miras que enloquezco, - la presentes tentadora - al furor de mi deseo! - -MEFISTÓFELES - - ¿Y qué te importa? Entre tanto, - la hermosa de nuestro cuento - se imagina abandonada, - y casi lo está, en efecto. - -FAUSTO - - No lo está; cerca estoy de ella; - pero supón que esté lejos: - no por eso la abandono, - ni la olvido, ni la pierdo. - ¡Si la amo con toda el alma! - ¡Si envidio hasta el mismo cuerpo - del Señor, cuando la hostia - pasa entre sus labios trémulos! - -MEFISTÓFELES - - ¡Y yo también muchas veces - os envidio cuando os veo - en vuestro nido de rosas, - parejita de gemelos! - -FAUSTO - - ¡Rufián! ¡Rufián!... - -MEFISTÓFELES - - Me calumnias, - y la carcajada suelto. - ¡Rufián!... El Dios que ha creado - a doncellas y mancebos, - consagró el ilustre oficio - de darles, con mil rodeos, - la circunstancia oportuna - y la ocasión y el momento. - ¡Ea! ¡En marcha! ¿Por qué tiemblas? - Porque vas --¡destino adverso!-- - a la cámara --¡oh desgracia!-- - de tu amor --¡rayos y truenos!-- - -FAUSTO - - ¿Qué importa hallar en sus brazos - todas las glorias del cielo, - si su desdicha y flaqueza - estaré palpando en ellos? - Aunque yazga en su regazo, - ¿dejaré de ser, por eso, - el errante peregrino, - el proscrito, el monstruo fiero, - el devastador torrente, - que valla y dique rompiendo, - de roca en roca, al abismo - corre a despeñarse ciego? - ¿Y ella, la cándida niña - de dormidos pensamientos, - la que soñó en la montaña - una casita y un huerto, - y en aquel mundo inocente - encerró todo su anhelo? - ¡Yo, loco y de Dios maldito, - desbaratando su ensueño, - sobre esa choza derrumbo - los peñascos gigantescos, - y sus castas alegrías - para siempre desvanezco! - ¿Es que también reclamaba - esta víctima el Infierno? - Si es así, que acorte el Diablo - los angustiosos momentos. - Lo que ha de ser, sea pronto. - ¡Caiga sobre mí su horrendo - destino, y juntos al hondo - abismo precipitémonos! - -MEFISTÓFELES - - ¡Qué calor! ¡Qué llamaradas! - Ven a consolarla, necio. - Porque luz no ven tus ojos, - ¿piensas que todo está negro? - Te juzgué más endiablado. - ¡Ánimo y atrevimiento! - ¡Bien haya quien nunca ceja! - No hay en todo el universo - cosa más triste que un diablo - desesperado y perplejo. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -APOSENTO DE MARGARITA - - -MARGARITA, _sola, hilando al torno_ - - Huyeron del alma - la dicha y la paz, - huyeron por siempre, - ¡por siempre jamás! - La tumba contemplo - allí do él no está; - el mundo emponzoña - mi amargo penar. - Mi pobre cabeza - confúndese ya; - mis pobres sentidos - no pueden ya más. - Huyeron del alma - la dicha y la paz, - huyeron por siempre, - ¡por siempre jamás! - Por él mis ventanas - abiertas están; - por él atravieso - cien veces mi umbral. - Su altiva presencia, - su noble ademán, - su tierna sonrisa, - su ardiente mirar, - su dulce palabra - de grato raudal, - su apretón de mano, - y sus besos, ¡ay!... - Huyeron del alma - la dicha y la paz, - huyeron por siempre, - ¡por siempre jamás! - Al verle me oprime - terrible ansiedad, - y verle y tenerle - es mi único afán. - ¡Y dándole besos, - a no poder más, - morir en sus brazos - de tanto besar! - - - - -[Ilustración] - -JARDÍN DE MARTA - - -MARGARITA, FAUSTO - -MARGARITA - - Promete, Enrique, una cosa - decirme. - -FAUSTO - - Como en mí esté, - prometo. - -MARGARITA - - Cuál es tu fe, - es la duda que me acosa. - Tú tienes buen corazón, - tu conciencia es recta y pura; - pero, ¡ay, Dios!, se me figura - que te falta religión. - -FAUSTO - - Déjate de eso, querida; - te amo con el alma entera - y por ti --lo sabes-- diera - toda la sangre y la vida. - No quiero el triste placer - de robar la fe y la calma - a nadie... - -MARGARITA - - Requiere el alma - algo más. - -FAUSTO - - ¿Qué más? - -MARGARITA - - Creer. - Si valieran para ti - mis cariñosos acentos... - Tú los Santos Sacramentos - no veneras y honras. - -FAUSTO - - Sí. - -MARGARITA - - Mas sin ir de ellos en pos. - Ni te confiesas jamás, - ni a misa siquiera vas: - di, Enrique: ¿crees en Dios? - -FAUSTO - - ¿Quién podrá decirte, quién, - «creo en Dios» con veraz labio? - Al sacerdote y al sabio - pregúntalo tú también. - Y hallarás en el tenor - de su estudiada respuesta, - una burla manifiesta - del audaz preguntador. - -MARGARITA - - ¿A Dios niegas?... - -FAUSTO - - ¡Poco a poco! - No lo niego, niña hermosa; - pero, dime, a Dios, ¿quién osa - nombrarle, sin estar loco? - ¿Quién, a su conciencia fiel, - puede decir «en Dios creo?» - ¿Quién, sin audaz devaneo, - dirá «yo no creo en Él»? - Si Dios todo lo creó, - si es quien lo mantiene todo, - ¿no estamos, en cierto modo, - en Él Él mismo, tú y yo? - ¿Ves el azul firmamento - doblar su bóveda? ¿Ves - cuál se extiende a nuestros pies - la tierra, firme en su asiento? - ¿Ves las brillantes estrellas - cuál siguen eternamente - su carrera, en nuestra frente - vertiendo sus luces bellas? - ¿Sientes mis ojos clavados - en tus ojos soñolientos, - y todos los elementos - en tu ser reconcentrados; - y en círculo halagador, - con misterio indefinible, - lo visible y lo invisible - girando a tu alrededor? - Pues bien: del alma afanosa - sacia el hidrópico anhelo - en ese raudal del cielo, - y cuando sientas, dichosa, - que se calma tu ansiedad - en deleite sin medida, - llámale ventura y vida - y amor y divinidad. - A ese bien, de ningún modo - hallo palabra adecuada: - el nombre no importa nada; - el sentimiento es el todo: - pues la palabra mejor - humo es, que empaña y altera, - cual pábilo de una hoguera, - su celestial resplandor. - -MARGARITA - - ¡Hermoso lenguaje! Labras, - hablando así, mi ventura. - Eso mismo dice el cura, - aunque con otras palabras. - -FAUSTO - - Bajo la celeste esfera - cada corazón su fe - dice a su modo: ¿por qué - no he de hablar yo a mi manera? - -MARGARITA - - ¡Ay! Cuando te escucho, en vano - se resiste mi razón; - pero, aún tengo una aprensión; - no eres tú muy buen cristiano. - -FAUSTO - - ¡Dulce dueño! - -MARGARITA - - Y además - me disgusta en compañía - verte... - -FAUSTO - - ¿De quién, alma mía? - -MARGARITA - - De ese con quien siempre vas. - Le odio con el alma entera: - en toda mi vida vi - rostro ni expresión que así - me impresionara y me hiriera. - -FAUSTO - - ¡Pueriles recelos son! - -MARGARITA - - Con todos soy indulgente; - pero al ver ese hombre enfrente, - me da un vuelco el corazón. - Tan vivos como el placer - que me inspira tu presencia, - son el temor y la violencia - que al verle siento nacer. - Y una idea de otra en pos, - le juzgué infame y malvado: - si acaso le he calumniado, - que me lo perdone Dios. - -FAUSTO - - Toda especie de alimaña - ha de haber. - -MARGARITA - - No, no quisiera - servir yo de compañera - a un ser de esa raza extraña. - Cuando aquí los pasos guía - muestra, para darme enojos, - siempre el rencor en los ojos - y en los labios la ironía. - A cuanto pasa alredor - permanece indiferente, - y escrito lleva en su frente - que es su alma incapaz de amor. - ¡A tu lado, gozo tanto! - Feliz, tranquila, contenta - estoy; mas, si él se presenta, - me siento morir de espanto. - -FAUSTO - - ¡Ángel présago quizá! - -MARGARITA - - Y tal imperio en mí tiene - este horror, que cuando él viene - pienso que no te amo ya. - Ante él, sin que me lo explique, - rezar no sé, y me devora - angustia desgarradora. - ¿No te pasa a ti eso, Enrique? - -FAUSTO - - Antipática manía - es tal temor... - -MARGARITA - - ¡Oh, no!... Mas - ya es tarde. Me voy. - -FAUSTO - - ¿Te vas? - ¿Cuándo podré, vida mía, - una hora de dulce calma - disfrutar en tu regazo, - fundiendo en estrecho abrazo - el alma mía con tu alma? - -MARGARITA - - Dejaría, para ti, - si durmiera sola, abierta - la cerraja de mi puerta; - pero mi madre está allí, - y es muy ligero su sueño. - ¡Ay! Si despierta y nos ve, - al suelo muerta caeré. - -FAUSTO - - No temas, celeste dueño. - Toma al punto este licor; - tres gotas en su bebida - pon, y quedará dormida - en letargo embriagador. - -MARGARITA - - Por tu amor me avengo a todo. - Mas dime primeramente - que este filtro es inocente... - -FAUSTO - - ¿Te lo diera, de otro modo? - -MARGARITA - - ¡Ay! Cuando me hablas así, - rendida a tu arbitrio quedo: - ¿qué es lo que negarte puedo, - si tanto te concedí? - -(_Vase._) - - -ENTRA MEFISTÓFELES - -MEFISTÓFELES - - ¿Voló el pájaro? - -FAUSTO - - ¿En acecho - estabas? - -MEFISTÓFELES - - No; mas a fe - de Diablo, todo lo sé. - ¡Doctor, buen sermón te han hecho! - ¡Que aproveche la enseñanza! - La mujer quiere, y no en vano, - al hombre devoto y llano, - y según la antigua usanza. - «Así, dice, así se empieza, - y si este yugo consiente, - a otros, insensiblemente, - doblando irá la cabeza.» - -FAUSTO - - Monstruo, ¿no piensas, no ves, - que esa alma sencilla y casta, - llena de la fe entusiasta - que su amor y su bien es, - padece duelo profundo - al mirar, en su ilusión, - perdido sin remisión - a quien más ama en el mundo? - -MEFISTÓFELES - - ¡Galán sensible y feliz! - -FAUSTO - - ¡Aborto de horrible escoria! - -MEFISTÓFELES - - Una chiquilla --¡qué gloria!-- te - lleva de la nariz. - ¡Y es sagaz fisonomista! - Al verme, no sé qué siente; - pero vislumbró en mi frente - algo escondido a la vista, - y penetrando el abismo - de mi ser, comprendió presto - que soy un genio funesto, - o quizás el Diablo mismo. - Conque, esta noche... ¡Ya tarda! - Esta noche... - -FAUSTO - - ¿Y qué te importa? - -MEFISTÓFELES - - Tengo yo parte, y no es corta, - en la dicha que te aguarda. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -EN LA FUENTE - - -MARGARITA Y LUISA, _con cántaros_ - -LUISA - - ¿Nada has sabido de Bárbara, - Margarita? - -MARGARITA - - Nada sé. - Salgo tan poco... - -LUISA - - Sibila - me lo explicó todo bien. - Al fin y al cabo, burlada: - ¡la orgullosa!... - -MARGARITA - - ¿Puede ser? - -LUISA - - ¡Vaya! Cuando come y bebe, - para ella sola ya no es. - -MARGARITA - - ¡Dios!... - -LUISA - - Llevó su merecido: - ¡si había de suceder!... - ¿Te acuerdas? A todas horas - colgadita del doncel; - a paseo, al campo, al baile - de la plaza... sin perder - fiesta ni broma... Y obsequios, - golosinas... ¡Le está bien! - ¡Tan pagada de bonita! - ¡Tan vana!... Y a dos por tres - aceptando regalillos - la que afectaba desdén. - De este modo, ahora un halago - y una caricia después, - entre halagos y caricias - voló, al fin, su doncellez. - -MARGARITA - - ¡Infeliz! - -LUISA - - ¿La compadeces? - Recuerda, recuerda, pues, - cuando, aplicadas al torno, - una noche y otra y cien, - no nos dejaba la madre - poner en la calle el pie; - y en el banco de la puerta, - ella, a la sombra, con él, - miraba las largas horas - dulces y breves correr. - Pague aquellas alegrías, - y vistiendo su merced - el sayal de penitente, - díganos el _yo pequé_. - -MARGARITA - - Mas, se casará con ella... - -LUISA - - Tonto fuera... ¡y es un pez! - Aire encuentra en todas partes - un pajarraco como él, - y ya voló. - -MARGARITA - - ¡Es una infamia! - -LUISA - - Que corra y lo atrape, pues. - La corona de la boda - los mozos han de romper, - y echaremos las doncellas - paja picada a sus pies. - -(_Vase._) - -MARGARITA, _volviendo a casa_ - - ¿Cómo, ¡ay, Dios!, tan altanera - otras veces me indigné - cuando a una pobre muchacha - vi tropezar y caer? - ¿Cómo, para ajenas faltas - hecha inexorable juez, - jamás encontró mi lengua - palabra bastante cruel? - Pintábame yo la culpa - aún más negra de lo que es, - y a pesar de ser tan negra, - la quería ennegrecer, - y jamás, ennegreciéndola, - bastante negra la hallé. - Y ahora ¿qué soy? ¡Desdichada! - ¡Pecado y culpa también! - Y todo aquello --¡Dios mío!-- que - me impulsó, sin saber, - a estos abismos, ¡cuán grato, - cuán grato y cuán dulce fue! - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -EN LOS MUROS DE LA CIUDAD - - -_Una imagen de Nuestra Señora de los Dolores en un nicho de la muralla. -Delante de ella vasos con flores_ - -MARGARITA, _poniendo flores frescas en los vasos_ - - ¡Oh Madre afligida! ¡Oh Madre angustiada! - Los ojos inclina piadosa hacia mí. - Hundida en el pecho durísima espada, - llorando la muerte del Hijo, te vi. - - Llorando sin treguas el suyo y tu duelo, - las quejas exhalas de aquel doble afán; - los húmedos ojos levantas al cielo; - tus hondos suspiros también allá van. - - Tormento cual este, que fiero me oprime, - ¿quién puede en el mundo, quién puede sentir? - ¡Tú, Virgen piadosa, tú, Madre sublime, - tú sola, que sabes de amar y sufrir! - - Doquiera que vaya, mi afán va conmigo; - doquiera lo esconda, lo arrastro detrás; - llorando y llorando mi mal no mitigo; - llorando y llorando no puedo ya más. - - Los tiestos que alegran mi pobre ventana - regaba con llanto de acerbo dolor, - cuando, amaneciendo, cogí esta mañana - sus flores que siempre te guarda mi amor. - - El sol inundaba, risueño y brillante, - mi humilde aposento con vívida luz, - y el rayo primero me halló vigilante, - sentada en mi lecho, llorando mi cruz. - - ¡Oh Madre afligida! ¡Oh Madre angustiada! - Los ojos inclina piadosa hacia mí; - de horrible deshonra, de muerte ultrajada - liberta a quien siempre buscó amparo en ti. - -[Ilustración] - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -DE NOCHE - - -_Calle delante de la puerta de_ MARGARITA - -VALENTÍN, _soldado, hermano de_ MARGARITA - - Cuando, al son de las botellas, - nuestra bulliciosa tropa - hacía, entre copa y copa, - el elogio de las bellas, - yo, en la mesa entrambos codos, - escuchaba sin empacho; - y atusándome el mostacho, - después que acababan todos, - ajeno a temor y cuita, - el vaso, bien lleno, alzaba, - y «en el mundo no hay, gritaba, - otra como Margarita. - De ofender a nadie trato; - mas sostengo mi fortuna: - ¡no le llega, no, ninguna - a la suela del zapato!» - Todos, chocando a la vez - los vasos en confusión, - gritaban: «Tiene razón; - es de su sexo honra y prez.» - Y a la común alegría - dando tributo forzoso, - hasta el más vanaglorioso - callaba, si no aplaudía. - Y ahora, cualquier insolente - puede mofarse de mí: - hay para estrellarse, sí, - contra una esquina la frente. - ¡Cuán horribles sinsabores! - Como deudor criminal, - a cada frase casual - siento angustias y sudores, - y en vano al que murmuró - provoco, si a la ira cedo; - pues estrangularlo puedo, - pero desmentirlo, no. - Alguien viene: son dos, sí. - ¡Si uno de ellos fuera mi hombre! - ¡Oh! ¡Si es él --¡voto a mi nombre!--, - no saldrá vivo de aquí! - - -FAUSTO, MEFISTÓFELES - -FAUSTO - - ¿Ves por la ventana aquella - que a la sacristía da, - una lámpara que ya - moribunda luz destella, - y más triste cada vez - brilla, con turbio desmayo, - y al lanzar su último rayo, - todo es sombra y lobreguez? - ¡Así, negra oscuridad - mi corazón hoy inunda! - -MEFISTÓFELES - - Pues yo siento la profunda - y viva felicidad - del gato escuálido y viejo - que los tejados pasea, - y en la tibia chimenea - frota el áspero pellejo. - En mi honrada condición - hay, o mucho me equivoco, - de libidinoso un poco - y otro poco de ladrón; - y así aguardo ansioso ya, - Santa Valpurgis, tu noche, - porque en ella quien trasnoche - no en balde trasnochará. - -FAUSTO - - ¿Lograré en ella el tesoro - que allá en las entrañas vi - de la tierra? - -MEFISTÓFELES - - Para ti - será el cofrecillo de oro. - Los ojos eché ya en él: - de doblas está repleto. - -FAUSTO - - ¿Y no viste algún objeto - de adorno, anillo o joyel - para mi adorada?... - -MEFISTÓFELES - - Verlas - no pude bien; mas respondo - de que había allí en el fondo - algo cual sarta de perlas. - -FAUSTO - - Pláceme, porque me enfada - ir con las manos vacías - a verla. - -MEFISTÓFELES - - Y pues siempre ansías - gozar dicha no lograda, - ahora que el cielo nos muestra - todas sus luces brillantes, - podrás en breves instantes - escuchar una obra maestra. - Se trata de una canción, - pero una canción moral, - que a tu niña celestial - ha de hacer viva impresión. - -(_Canta acompañándose con la mandolina._) - - Aún el alba matutina - vierte incierto resplandor; - ¿qué buscas tú, Catalina, - a la puerta de tu amor? - ¡Cuidadito, niña bella! - mira, mira adónde vas: - ¡sabe Dios, si entras doncella, - sabe Dios cómo saldrás! - No vengas, no, con reproches, - cuando te dejes querer: - ¿ya cediste? ¡Buenas noches! - ¡Siempre así, pobre mujer! - Cuando el galán pida y ruegue, - no te dejes ablandar, - hasta que, al cabo, te entregue - el anillo en el altar. - -[Ilustración] - -VALENTÍN, _presentándose_ - - ¿A quién llamas, cazador - ratonil? ¡Se acabó el cuento! - ¡Vaya al diablo el instrumento, - y vaya al diablo el cantor! - -MEFISTÓFELES - - Dio fin la cítara ya, - en dos partida. - -VALENTÍN - - ¡Está bien! - Veamos ahora quién a quién - la crisma le romperá. - -MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO - - ¡Doctor, firme! Al punto saca - la tizona. ¡Así! A mi lado - mantente siempre pegado; - yo paro el golpe; tú, ataca. - -VALENTÍN - - Parad esa. - -MEFISTÓFELES - - ¿Por qué no? - -VALENTÍN - - Y esa también. - -MEFISTÓFELES - - Ya lo ves. - -VALENTÍN - - Si no es el diablo, ¿quién es? - Mi puño se entumeció. - -[Ilustración] - -MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO - - ¡Tírale a fondo! - -VALENTÍN, _cayendo_ - - ¡Ay de mí! - -MEFISTÓFELES - - ¡Cayó el bravucón! Veloces - corramos, que ya las voces - de los vecinos oí. - Avéngome muchas veces - con la policía; pero - ni tratar ni entender quiero - con escribanos y jueces. - -MARTA, _a la ventana_ - - ¡Socorro, socorro! - -MARGARITA, _a la ventana_ - - Al punto - sacad luz. - -MARTA - - Riñendo están; - venid, que a matarse van. - -LA GENTE - - Uno hay aquí: ¡ya es difunto! - -MARTA, _saliendo a la calle_ - - Los matadores, en tanto, - huyen y escapan de fijo... - -MARGARITA, _saliendo también_ - - ¿Quién es el muerto? - -LA GENTE - - Es el hijo - de tu madre. - -MARGARITA - - ¡Cielo santo! - ¡Qué desgracia! - -VALENTÍN - - Muero, sí; - pronto está dicho, y también - estará hecho pronto. ¡Y bien! - ¿Qué hacéis sollozando ahí? - Escuchadme. - -(_Todos le rodean._) - - Margarita, - eres moza y descuidada; - tu carrera aprovechada - más cautela necesita. - Te diré en secreto el modo, - te enseñaré la manera: - ya que eres una ramera, - sé una ramera del todo. - -MARGARITA - - ¡Por Dios, por Dios santo, hermano! - -VALENTÍN - - Dios no tiene arte ni parte - en esto: déjale aparte - y oye: nada pasa en vano. - Por uno comenzarás - secretamente; después - otro vendrá, y dos y tres, - ¡y quién sabe cuántos más! - Y así, bajando al profundo, - cuando, en infame cadena, - te hayas dado a una docena, - serás ya de todo el mundo. - Nace oculto el deshonor, - y arroja con vivo anhelo - sobre él la vergüenza el velo - del misterio y del rubor; - pero va creciendo y va - ese velo desnudando, - y a la luz del día, cuando - es grande, muéstrase ya. - No es que embellecerse pudo - al desechar ese arreo; - es que conforme es más feo, - más apetece ir desnudo. - Ya el día miro presente - en que de ti, al encontrarte, - vil prostituta, se aparte, - cual de un cadáver, la gente. - A tu rostro abochornado - darán sangrientos sonrojos, - al clavar en él los ojos, - los que pasen por tu lado. - ¡No más gorgueras de encajes! - ¡No más cadenas doradas! - ¡Adiós, fiestas anheladas - por lucir galas y trajes! - ¡Adiós tu sitio en el templo - a los pies del mismo altar! - En mísero lupanar - moribunda te contemplo; - y al perder allí honra y vida, - serás, ¡oh desventurada!, - si en el cielo perdonada, - en la tierra maldecida. - -MARTA - - Encomiéndate al Señor: - ¿aún le irrita de esa suerte, - en el trance de la muerte, - tu labio blasfemador? - -VALENTÍN - - ¡Celestina desalmada! - Si pudiera yo atraparte, - fuérame la mayor parte - de mis culpas perdonada. - -MARGARITA - - ¡Hermano!... ¡Angustia infernal! - -VALENTÍN - - ¡Enjuga, enjuga ese lloro! - Cuando olvidaste el decoro, - me diste el golpe fatal. - La muerte me lleva en pos... - y a la consigna obediente, - cual soldado y cual valiente, - voy a presentarme a Dios. - -(_Muere._) - - - - -[Ilustración] - -CATEDRAL - - -_Misa cantada, con órgano._ MARGARITA _entre la gente_. EL ESPÍRITU -MALO _detrás de_ MARGARITA - -EL ESPÍRITU MALO - - ¡Cuán otra, Margarita desdichada, - en venturosos días, - inocente, serena, inmaculada, - al sacro altar venías! - - En ese libro, profanado luego, - orabas balbuciente, - compartiendo entre Dios y el pueril juego - tu espíritu inocente. - - Hoy, ¡mísera de ti!, ¿qué sangre esmalta - tu puerta enrojecida? - ¿Rezas, di, por tu madre, que tu falta - purga en la eterna vida? - - En las entrañas, con latir extraño, - ¿no sientes --¡infelice!-- - algo que, por tu mal y por su daño, - su aparición predice? - -MARGARITA - - ¡Oh cielos! ¡Si apartar de mí pudiera - mis propios pensamientos, - que todos contra mí, con saña fiera, - revuélvense violentos! - -CORO - - _Dies iræ, dies illa,_ - _solvet sæclum in favilla._ - -(_Órgano._) - - EL ESPÍRITU MALO - - ¡Llenan tu corazón sombras y horrores! - Ya suena, ya retumba - la trompeta fatal, y a sus clamores - se estremeció la tumba. - - Sobre frías cenizas apagadas - dormía tu alma yerta; - hoy, entre abrasadoras llamaradas, - de súbito despierta. - -MARGARITA - - ¡Quisiera huir!... Me angustian los lamentos - del órgano sonoro; - mi corazón desgarran los acentos - de ese fúnebre coro. - -CORO - - _Judex ergo cum sedebit,_ - _quidquid latet apparebit,_ - _nil inultum remanebit._ - -MARGARITA - - ¡Oh cielos! ¡Sobre mí vienen los muros - del templo, y juntamente - bajan los arcos lóbregos y oscuros! - ¡Qué opresión!... ¡Aire! ¡Ambiente! - -EL ESPÍRITU MALO - - ¿Dónde te escondes? ¿Dónde te sepultas? - Allá donde tú fueres - la deshonra verán, que en vano ocultas; - ¡y aún luz, y aún aire quieres!... - -CORO - - _Quid sum miser tunc dicturus?_ - _quem patronus rogaturus?_ - _cum vix justus sit securus._ - -EL ESPÍRITU MALO - - ¡Pobre de ti! Los bienaventurados - con severos enojos - apartan de tu rostro, avergonzados, - sus ofendidos ojos. - - Niégante ya los corazones puros - piedad en tu ruina: - ¡Ay de ti! - -CORO - - _Quid sum miser tunc dicturus?_ - -MARGARITA - - ¡El frasquito, vecina! - -(_Cae desmayada._) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -NOCHE DE SANTA VALPURGIS - - -_Montañas del Harz. Alrededores de Schierke y de Elend._ - -FAUSTO, MEFISTÓFELES - -MEFISTÓFELES - - ¿No echas de menos el palo - de alguna escoba embrujada? - Aún es larga la jornada, - doctor, y el camino malo. - Yo prefiero un buen cabrón, - que el firme espaldar me dé. - -FAUSTO - - Yo, mientras me tenga en pie, - no más quiero este bastón. - ¿Por qué abreviar el camino? - En las retorcidas calles - de estos bosques y estos valles - vagar sin rumbo ni tino; - escalar las rocas duras, - donde escondida la fuente - derrama constantemente - sus linfas claras y puras, - es el hechizo gentil - de estos senderos cansados. - ¿No ves por selvas y prados - correr la savia de abril? - Si hasta el pino en las montañas - siente el fuego bienhechor, - ¿cómo tan dulce calor - no late en nuestras entrañas? - -MEFISTÓFELES - - No ardió jamás en las mías. - Tengo en el alma el invierno: - hollar hielo sempiterno - quisiera y escarchas frías. - ¡Cuán menguado el turbio disco, - tarda luna, elevas hoy! - A tu luz escasa voy - tropezando en cada risco. - Mejor esos fatuos fuegos - nuestro paso alumbrarán. - Míralos: volando van - en extravagantes juegos. - Acudid, y vuestra lumbre - no inútilmente se encienda: - iluminad nuestra senda - hasta llegar a la cumbre. - -EL FUEGO FATUO - - Haré por servirte bien, - mi natural contrariando, - pues mi ley es ir vagando - en caprichoso vaivén. - -MEFISTÓFELES - - ¿Parodiar al hombre quieres? - Recto ve, cual un venablo, - o te juro, a fe de Diablo, - que soplo, y al punto mueres. - -EL FUEGO FATUO - - Reconozco tu poder - y a tu voluntad me inclino: - alumbraré tu camino; - mas cuidado con caer. - Está la noche sombría, - lleno de hechizos el monte, - y en el incierto horizonte - una exhalación te guía. - -FAUSTO, MEFISTÓFELES _y_ EL FUEGO FATUO _cantando alternativamente_ - - De mágicos sueños, de encantos brillantes - se abrió a nuestros pasos la vasta mansión; - alumbren la marcha tus rayos cambiantes, - y así cruzaremos la negra extensión. - - El árbol al árbol se enlaza, y las rocas - temblando al impulso de interno latir, - entreabren sus grutas, fantásticas bocas, - do escucho, allá dentro, roncar y gruñir. - - Derrama entre musgos la fuente serena - sus limpios raudales con blando rumor: - ¿Cuál es el murmurio que lánguido suena? - ¿Son himnos y cantos, o quejas de amor? - - Son hondos suspiros de vaga esperanza, - son dulces sollozos de inquieto placer, - son ecos confusos que, allá en lontananza, - las dichas repiten de un plácido ayer. - - Un grito ha sonado, doliente y acerbo: - ¿Quién, dentro del bosque, velando aún está? - La triste lechuza y el búho y el cuervo, - que insomnes acechan la presa quizá. - - Manojos fingiendo de horribles culebras, - la selva, que al huésped le niega merced, - mil brazos nudosos alarga en las quiebras, - cual pólipo enorme, que tiende su red. - - Millares de ratas, de todos colores, - formadas en largos ejércitos van; - luciérnagas pasan, que vagos fulgores, - en gruesos enjambres volando, les dan. - - ¿Paramos la marcha? ¿Seguimos el viaje? - Parece que vueltas dé todo alredor; - cada árbol y roca nos hace un visaje, - y aumentan los fuegos de brillo traidor. - -[Ilustración] - -MEFISTÓFELES - - Agárrate bien de mí; - subamos aquella cuesta, - y la prodigiosa fiesta - miraremos desde allí. - Sus luminarias Mammón - enciende ya en la montaña. - -FAUSTO - - Aurora triste y extraña - brilla en la negra extensión, - rasgando la oscuridad - que envolvió tétrica al mundo, - y hasta el abismo profundo - penetra su claridad. - Negro vapor, a lo lejos, - surge allá, y al cielo sube; - más allá, lóbrega nube - lanza cárdenos reflejos; - y ya el vivo resplandor - en leves franjas se extiende, - ya se remonta y desciende, - como vivaz surtidor; - ya en mil arroyos partido - corre en curso desigual; - ya acumula su raudal, - por las rocas detenido; - ya lluvia fingen sus lumbres - de chispas de oro brillantes; - ya en las montañas distantes - inflaman todas las cumbres. - -MEFISTÓFELES - - ¡Bien su palacio Mammón - para la fiesta decora! - Hemos llegado a buena hora: - brava será la función. - Ya vienen con fiero empuje - más airados elementos. - -FAUSTO - - Mi nuca azotan los vientos: - ¡Cómo la tormenta ruge! - -MEFISTÓFELES - - Abrázate, sin tardar, - al peñón cuanto pudieres, - si al negro fondo no quieres - del precipicio rodar. - Cubre la noche otro velo; - dan ásperos estallidos - los troncos estremecidos, - y huye espantado el mochuelo. - Tiembla el alcázar frondoso - de los bosques seculares; - colúmpianse sus pilares - con crujido lastimoso; - gimen con rudo vaivén - las ramas, y sacudidas - bajo tierra, las hundidas - raíces crujen también; - y tronchándose, a los broncos - bramidos del huracán, - en montón cayendo van - hojas y ramas y troncos. - ¿Oyes selvático son - que cerca y lejos retumba? - Es que en los aires ya zumba - la satánica canción. - -BRUJAS EN CORO - - La paja está seca y aún verde está el grano; - al Brocken volando las brujas irán: - allí el aquelarre congrégase ufano, - y en medio de todos asiéntase Urián. - Al pie se revuelven, en grupo lascivo, - el chivo y la bruja, la bruja y el chivo; - y chivos y brujas, Dios sabe qué harán. - -UNA VOZ - - La vieja Baubo se acerca - cabalgando en una puerca. - -CORO - - ¡Viva nuestra soberana! - ¡A Baubo gloria y honor! - Sobre la mejor marrana - vaya la bruja mayor, - y sigamos las demás - todas formadas detrás. - -UNA VOZ - - ¿De dónde vienes a la carrera? - -OTRA VOZ - - De Inselstein vengo, ¡nunca allí fuera! - Vi de un mochuelo la madriguera; - cogerlo quise, ¡pobre de mí! - -LA PRIMERA VOZ - - ¿Y por qué corres de esa manera? - -LA OTRA VOZ - - Porque las uñas sacó la fiera, - y ensangrentada toda salí. - -CORO DE BRUJAS - - Rascan las escobas, hurgan las horquillas: - horda turbulenta, ¡cuál corres y chillas! - ¡Largo es el camino: anda que andarás! - El niño se ahoga, la madre revienta: - ¡cuál corres y chillas, horda turbulenta! - Anda que andarás, que despacio vas. - -BRUJOS. MEDIO CORO - - Marchamos con la pausa del caracol rastrero, - dejándonos en zaga la tropa mujeril; - pues siempre, si es el Diablo quien le trazó el sendero, - nos lleva de ventaja mil pasos y otros mil. - -EL OTRO MEDIO CORO DE BRUJOS - - Detrás de ellas seguimos, en escuadrón reacio; - pero le vale poco su rápido correr; - con un brinco que demos, ganamos el espacio - que avanzó con su trote menudo la mujer. - -VOZ DE ARRIBA - - ¡Oh desdichadas criaturas, - en el pedregal errantes! - ¡Venid a mí! - ¡Venid a mí! - -VOCES DE ABAJO - - Las espléndidas alturas - contemplamos anhelantes: - ¿quién volar pudiese a ti? - Limpios y purificados - yacemos encarcelados - e infructíferos aquí. - -AMBOS COROS - - Los vientos se adormecen, ocúltanse los astros, - la opaca luna vela su nebulosa faz; - los brujos y las brujas vuelan, dejando rastros - de resplandor fugaz. - -VOZ DE ABAJO - - ¡Teneos! ¡Teneos! - -VOZ DE ARRIBA - - ¿Quién grita? ¿Quién llama? - ¿Quién es el que, bajo de tierra, así clama? - -VOZ DE ABAJO - - Quien siempre a los suyos unirse anheló; - quien lleva tres siglos --¡suplicio tremendo!-- - subiendo y trepando, trepando y subiendo, - y nunca cercana la cúspide vio. - -AMBOS COROS - - Vuela el macho cabrío, - vuela la loba, - vuela el asno tardío, - vuela la escoba: - ¡vuela, pelele! - No volará ya nunca - quien hoy no vuele. - -UNA SEMIBRUJA, _abajo_ - - Ligera camino con paso afanoso, - y aún lejos de todos, muy lejos estoy. - En casa no tengo solaz ni reposo, - y aquí, a retaguardia, exánime voy. - -CORO DE BRUJAS - - Cuando la Bruja se unta - --¡bendito pringue!,-- - pronto el poder despunta - que la distingue. - ¡Boga el buque velero! - ¡Va a todo trapo! - Bajel es un caldero; - vela un harapo. - ¡Vuela, pelele! - No volará ya nunca - quien hoy no vuele. - -AMBOS COROS - - Y cuando al fin lleguemos a la lejana cumbre, - tendamos en el yermo la mágica legión, - y cubrirá siniestra la oscura muchedumbre - del anchuroso campo la lóbrega extensión. - -MEFISTÓFELES - - ¡Qué tropel! Vocean, chillan, - andan, corren, brincan, trotan, - se atropellan, se alborotan, - chocan, crujen, arden, brillan. - ¡Un verdadero aquelarre! - Ven, que el escuadrón sombrío - te arrastrará, como al mío - tu brazo fiel no se agarre. - Mas ¿dónde estás? - -FAUSTO, _a lo lejos_ - - ¡Aquí estoy! - -MEFISTÓFELES - - ¿Perdido, y a largo trecho?... - Tendré que usar mi derecho - como dueño que aquí soy. - Por allí Voland asoma. - ¡Oh canalla interesante!, - ábreme paso al instante. - Ven, Doctor, mi brazo toma. - Rompe, y con ligera planta - buscaremos otra vía: - tan incivil compañía - ni el mismo Diablo la aguanta. - Allá, en la espesura --¿ves?-- - brillan pálidos destellos; - no sé qué me impulsa hacia ellos: - hacia ellos vayamos, pues. - -FAUSTO - - Voy, Espíritu de extraña - contradicción, tras de ti; - todo lo has dispuesto aquí - con singular tino y maña. - En esta noche de horrores - cuyos portentos admiro, - la soledad y el retiro - nos parecerán mejores. - -MEFISTÓFELES - - ¿Luces de vario fulgor - no ves arder allí enfrente? - Comparsa es de alegre gente - donde reina el buen humor. - Entre pequeños estar - no es estar solo. - -FAUSTO - - Quisiera - subir más. Gigante hoguera - miro a lo lejos llamear. - Allí, entre el humo y la lumbre, - triunfa soberbio Luzbel, - y ansiosa corre hacia él - numerosa muchedumbre. - ¡Cuántos, a sus resplandores, - viera enigmas descubiertos! - -MEFISTÓFELES - - Y a sus reflejos inciertos - nacieran otros mayores. - Mientras que rimbomba allí - el gran mundo, en este asilo - goza el sosiego tranquilo - que reservé para ti; - pues es deleite halagüeño - --y en la experiencia me fundo-- - buscar dentro del gran mundo - otro mundo más pequeño. - Mira, ¡qué hechiceras! Van - desnudas. ¡Y son muy bellas! - ¡Cuán tapadas van aquellas! - Viejas o feas serán. - Amable procura ser, - y cortés y lisonjero: - eso no cuesta dinero, - y produce gran placer. - Una música sonó: - ¡qué espantosa cencerrada! - Pasemos: te daré entrada - tan luego como entre yo. - Mira, ¡cuán vasto lugar! - Sus límites no se ven; - cien antorchas y otras cien - lanzan fulgor singular; - y una inmensa multitud - que vivaz júbilo inflama, - danza y ríe, come y ama: - ¿quieres mayor beatitud? - -FAUSTO - - Y --la pregunta perdona-- - en mundo tan lisonjero, - ¿entras cual simple Hechicero, - o como el Diablo en persona? - -MEFISTÓFELES - - Tengo al incógnito amor; - pero, en tales ocasiones, - rango y condecoraciones - ostentar es de rigor. - Aunque noble siempre fui, - no tengo la Jarretiera; - mas se aprecia y considera - la Pata de Cabra aquí. - Viene, mirando alredor, - una babosa, y advierto - que algo extraño ha descubierto - en mí su ojo palpador. - Es el disfraz o el capuz - precaución para mí ociosa. - Ven, y como mariposa - volarás de luz en luz. - En todo servirte quiero; - y al presentarte a la gente, - tú serás el pretendiente, - yo seré el casamentero. - -(_A algunos que están sentados junto a un brasero medio apagado._) - - ¿Qué hacéis en ese rincón, - señores de cierta edad? - Venid y participad - de la común diversión. - Buscad el fuego que abrasa - a la juventud brillante: - ya tendréis tiempo bastante - para aburriros en casa. - -UN GENERAL - - Nada de la gratitud - de las naciones esperes; - siempre van, cual las mujeres, - detrás de la juventud. - -UN MINISTRO - - Torcidos los tiempos van. - Por los de antaño estoy yo, - cuando hubimos honra y pro. - ¡Qué tiempos! ¡No volverán! - -UN ADVENEDIZO - - Fuimos gente de valer, - y grandes cosas logramos; - todo cuanto edificamos - lo vemos ahora caer. - -UN AUTOR - - ¿Quién encontrará sustancia - a lo que se escribe hoy día? - ¡Qué juventud tan vacía! - ¡Qué orgullo y qué petulancia! - -MEFISTÓFELES, _que aparece repentinamente muy viejo_ - - Hoy, que en esta bacanal - por la postrera vez entro, - al género humano encuentro - digno del Juicio Final. - Cuando sale turbio y ruin - de mi vieja bota el vino, - es que próximo y vecino - está ya el mundo a su fin. - -LA BRUJA PRENDERA - - ¡Oh, no paséis de ese modo, - caballeros, por mi tienda! - Venid: ¿qué queréis que os venda? - Reparad: aquí hay de todo. - De tanto objeto diverso, - no hallaréis uno siquiera - que alguna vez no sirviera - para mal del universo. - No habéis de encontrar puñal - que en sangre no esté manchado; - ni copa que derramado - no haya tósigo mortal; - ni joya que perdición - de una mujer no haya sido; - ni espada que no haya herido - al enemigo a traición. - -MEFISTÓFELES - - ¡Oh, mi señora parienta! - Guardad vuestra mercancía, - ya que los gustos del día - no queréis tomar en cuenta. - Lo que pasó, pasó ya; - y no gusta ni acomoda. - Venga algo nuevo: de moda - la novedad hoy está. - -FAUSTO - - ¿Feria es aquesta, o tal vez - deliro? - -MEFISTÓFELES - - La tromba asciende, - y aquel que impulsar pretende - es impulsado a la vez. - Mira. - -FAUSTO - - ¡Qué mujer tan bella! - ¿Quién es? - -MEFISTÓFELES - - Es Lilith, la hermosa. - -FAUSTO - - ¿Lilith? - -MEFISTÓFELES - - La primera esposa - de Adán. ¡Guárdate bien de ella! - Guárdate de sus cabellos - que su adorno y gloria son: - si prenden un corazón, - para siempre queda entre ellos. - -FAUSTO - - Allí hay otras dos sentadas; - un pimpollo y una vieja. - ¡Cómo bailó esa pareja! - ¡Están bien zarandeadas! - -MEFISTÓFELES - - Es imposible parar - en aquesta danza loca: - la música otra vez toca: - saquémoslas a bailar. - -FAUSTO, _bailando con la joven_ - - Dulce ensueño tuve un día; - frondoso manzano vi. - ¡Qué dos manzanas tenía! - Por las manzanas subí. - -LA HERMOSA - - Gusta el hombre de manzanas: - ya las probó en el Edén: - hermosas las tengo y sanas - en mi huerto yo también. - -MEFISTÓFELES, _con la vieja_ - - Raro ensueño tuve un día; - un árbol rajado vi. - Allí dentro... - · · · · · · · · · · · · · - -LA VIEJA - - Al de la Pata de Cabra - saludo y beso los pies: - Si queréis... - · · · · · · · · · · · · · - · · · · · · · · · · · · · - -EL PROKTOFANTASMISTA - - ¿Qué hacéis, gente descortés? - Probado está y bien probado - que jamás ha caminado - un Espíritu en dos pies; - y tras de tanto explicar - el porqué, el cómo y el cuándo, - aquí os encuentro bailando - como un danzarín vulgar. - -LA HERMOSA, _siguiendo el baile_ - - ¿Qué es lo que tiene que ver - con nuestro baile ese viejo? - -FAUSTO - - Sin que le pidan consejo - en todo se ha de meter. - Cuando el mundo alborozado - baila, él comenta y critica; - y si un paso no lo explica, - lo tiene por no bailado. - Aún es mayor su despecho - porque vamos adelante: - ¿queréis verlo en un instante - desarmado y satisfecho? - Demos vueltas en su noria, - y al pasar, humildemente, - doblemos ante él la frente, - admirados de su gloria. - -EL PROKTOFANTASMISTA - - ¿Aún aquí, rebelde grey, - estás? ¡Mi cólera estalla! - ¡Vete! ¡La infernal canalla - no tiene freno ni ley![25] - Voy a seguir sus piruetas, - y aunque sea empresa dura, - he de meter en cintura - a demonios y poetas. - - [25] Hemos suprimido aquí unos pocos versos del original, - porque se refieren a alusiones oscuras o juegos de palabras - intraducibles en castellano. -- (_N. del T._) - -MEFISTÓFELES - - ¿Por qué dejas con enojo - la dama, que aún te provoca - a la danza? - -FAUSTO - - De la boca - le ha salido un ratón rojo. - -MEFISTÓFELES - - Eso es un grano de anís. - ¿Quién, en ocasión tan grata, - reparará en una rata, - no siendo la rata gris? - -FAUSTO - - Y a más... - -MEFISTÓFELES - - ¿Qué más? - -FAUSTO - - ¡Ay, Mefisto! - ¿Una pálida doncella, - sola y triste, dulce y bella, - allá, a lo lejos, no has visto? - Entre la turba precita, - sin mover los pies, avanza: - ¡tiene cierta semejanza - con la pobre Margarita! - -MEFISTÓFELES - - Nunca satisfecho estás. - ¿Qué es aquesta aparición? - Inanimada visión, - sombra, espectro, nada más. - Pero su presencia excusa; - su pupila heló la muerte - y al hombre en piedra convierte: - ya sabes quién fue Medusa. - -FAUSTO - - Fáltale vida: ¡es verdad! - Sus ojos, sin luz y abiertos, - son los ojos de los muertos - que no cerró la amistad. - Y --¡ay, Dios!-- esos miembros fríos - ese insensible regazo, - son los que en amante lazo - juzgué para siempre míos. - -MEFISTÓFELES - - Ilusión mágica fue: - cuando contempla a esa bella, - todo enamorado en ella - la mujer querida ve. - -[Ilustración] - -FAUSTO - - ¡Dulce y tristísimo afán! - ¡Gratos y acerbos enojos! - De sus apagados ojos - vencer no puedo el imán. - ¿Qué adorno en su cuello brilla? - Su pálido cutis mancha - roja cinta, no más ancha - que el grueso de una cuchilla. - -MEFISTÓFELES - - Es verdad; también la veo: - bajo el brazo, la infeliz, - puede llevar la cerviz, - pues se la cortó Perseo. - Aleja ese ensueño cruel. - Vamos hacia ese collado: - tan alegre es como el Prado, - y un teatro veo en él. - ¿Se puede entrar? - -SERVÍBILIS - - Adelante. - Hoy siete piezas promete - el cartel; la que hace siete - va a comenzar al instante. - Cómicos son de afición; - el autor aficionado, - y a mí la afición me ha dado - de levantar el telón. - Permitidme, pues, marchar. - -MEFISTÓFELES - - ¡En el Blocksberg os encuentro! - Aquí estáis en vuestro centro - y en vuestro propio lugar. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración: - SUEÑO DE LA NOCHE - DE SANTA VALPURGIS - O BODAS DE ORO DE - OBERÓN Y TITANIA] - - - - -[Ilustración] - -INTERMEDIO[26] - - [26] Los epigramas que forman este _Intermedio_ fueron escritos - por Goethe para el _Almanaque de las Musas_ de 1798. Schiller - era quien publicaba este _Almanaque_, y el año anterior había - incluido en él unos epigramas de este mismo género, que tituló - _Xenios_. Los que forman esta serie no se publicaron en el - _Almanaque_, porque Schiller no quiso provocar polémicas, y - después de muchas correcciones, su autor los incluyó en el - FAUSTO. El título del Intermedio está tomado del drama fantástico - de Shakespeare _Sueños de una noche de verano_, en el cual Oberón - y Titania, largo tiempo separados, celebran su nueva unión. - - -EL DIRECTOR DEL TEATRO - - Hijos de Mieding[27] bravos y obedientes, - ¡al trabajo otra vez! ¡Llegó la hora! - Viejos montes y valles florecientes - formando están la escena encantadora. - - [27] Mieding era el director del teatro de Weimar. - -UN HERALDO - - Medio siglo --¡larguísima jornada!-- - ha de pasar para las bodas de oro: - después de la contienda terminada, - si queda el oro, es el mejor tesoro. - -OBERÓN - - Espíritus, venid, si no estáis lejos, - y en tan grave ocasión prestadme ayuda: - hoy la Real Pareja los añejos - vínculos conyugales reanuda. - -PUCK[28] - - Ya viene el Puck en diagonal carrera, - arrastrando los pies, torciendo el paso; - y una turba festiva y vocinglera - va corriendo en tropel tras el payaso. - - [28] Puck es, en el drama de Shakespeare, un Espíritu del séquito - de Oberón, que ejecutaba sus órdenes y le divertía con sus - bufonadas: el payaso de aquella corte mitológica. - -ARIEL[29] - - Ariel divino, de armonías gratas - llena la Creación, que le oye ansiosa. - Su voz hechiza a muchos papanatas; - pero también conquista alguna hermosa. - - [29] Ariel es un Espíritu de los aires, que figura en el drama de - Shakespeare _La Tempestad_, sometido al mago Próspero. - -OBERÓN - - Cónyuges, si queréis vivir dichosos, - nuestra conducta os da sanos consejos: - sepárense cuanto antes los esposos, - y tiernamente se amarán de lejos. - -TITANIA - - Si el marido murmura sin aguante, - si la mujer replica impertinente, - corra el uno con rumbo hacia Levante - y el otro hacia Poniente. - -LA ORQUESTA, TUTTI - -_Fortissimo_ - - Las moscas, los mosquitos y moscones - con sus trompas y pífanos sonoros, - las ranas, y los grillos de agrios sones, - nuestros músicos son y nuestros coros. - -SOLO - - La zampoña, con pasos cachazudos, - viene moviendo la disforme panza: - escuchad los solemnes estornudos - que su nariz estrepitosa lanza. - -UN GENIO QUE SE ESTÁ FORMANDO[30] - - Tiene pies de escorpión, vientre de sapo; - si alas sus alas son, es un problema; - su autor, a ese ridículo gazapo, - lo titula «Poema.» - - [30] Goethe alude probablemente a los poetastros, que ignorando - que la poesía es un todo armónico, que surge del fondo del alma, - escriben versos sin sustancia ni inspiración. - -UNA PAREJITA[31] - - Vas brincando entre flores y perfumes - con breve paso y arrogante anhelo; - pero aunque mucho quieres y presumes, - no te levantarás nunca del suelo. - - [31] Esta _Parejita_ puede significar la unión de poesía floja - con música desabrida: aquellas insulsas composiciones en las que - tan vulgar es la nota como la letra. - -UN VIAJERO CURIOSO[32] - - ¿Es esto mascarada extravagante - o es que la fantasía me ilusiona? - ¿Oberón, el dios bello, el dios brillante, - en este sitio se mostró en persona? - - [32] Alusión a Nicolai, escritor del tiempo de Goethe, que odiaba - todo lo que olía, en su concepto, a superstición y fanatismo. - Es el mismo que aparece en la _Noche de Santa Valpurgis_ con el - extraño nombre de _Proktofantasmista_. - -UN ORTODOXO[33] - - ¡Ni uñas, ni cuernos, ni encorvado rabo! - No me engaña el mentido testimonio: - cual los dioses de Grecia, al fin y al cabo, - tú no eres otra cosa que un demonio. - - [33] El _Ortodoxo_ es Fr. Stolberg, que censuró acerbamente la - famosa poesía de Schiller _Los Dioses de la Grecia_. - -UN ARTISTA DEL NORTE - - Cuanto concibo y ejecuto --¡ay triste!-- - es vaga sombra y pálido boceto; - pero conozco el mal y en qué consiste, - y visitar la Italia me prometo. - -UN PURISTA[34] - - Topé para mi mal con esta gente; - groseras brujas son desarregladas. - Pasándoles revista atentamente, - solo un par encontré bien empolvadas. - - [34] Alude el autor a Joaquín Enrique Campe, que era - escrupulosísimo en materia de lenguaje, y rechazaba muchas - palabras admitidas ya por el uso, alegando que no eran castizas. - -UNA BRUJA JOVEN - - ¡Polvos! ¡Trajes también! ¡Pobre atractivo, - que tapa de la edad el triste rastro! - Desnuda yo sobre el robusto chivo, - muestro feliz mis miembros de alabastro. - -UNA MATRONA - - Nuestra prudencia, que la edad madura, - emulaciones frívolas evita: - la flor, que ostentas hoy, de la hermosura, - también tú la verás seca y marchita. - -EL MAESTRO DE CAPILLA - - ¡Oh moscas y mosquitos y moscones!, - de la hermosa desnuda separaos. - ¡Ranas y grillos de discordes sones!, - a compás y medida sujetaos. - -LA VELETA, _vuelta de un lado_ - - No puede haber más grata compañía: - doncellas de constante y tierno pecho; - jóvenes de valor y de hidalguía: - gente toda de lustre y de provecho. - -LA VELETA, _vuelta del otro lado_ - - Ábrete, tierra, y a la vil canalla - trague al momento el infernal abismo, - o mi furiosa indignación estalla, - arrojándome al Tártaro yo mismo. - -LOS XENIOS[35] - - Somos cual sabandijas, y mordemos - con colmillo afilado y diminuto, - dando solo a los méritos supremos - del Papá Satanás honra y tributo. - - [35] Así llamaban los griegos (_donativos a los huéspedes_) a los - obsequios que hacían a los que iban a su casa. Marcial dio este - título al libro XIII de sus _Epigramas_; y Schiller a una serie - de cuatrocientos dísticos publicados en su _Almanaque de las - Musas_, de 1797. Referíanse estos epigramas a crítica literaria - y filosófica de los autores de aquel tiempo. Fueron atribuidos a - Schiller y Goethe, que eran, en efecto, sus autores. - -HENNINGS[36] - - Con inocente ingenuidad, que alabo, - está jugando la menuda grey; - hemos de confesar, al fin y al cabo, - que sabandijas son de buena ley. - - [36] Augusto Federico de Hennings, en su periódico _El Genio del - tiempo_, había acusado a Goethe y Schiller de haber rebajado la - poesía en los _Xenios_ con trivialidades y tonterías. - -MUSAGETA[37] - - No me da pena el escuadrón rugiente - de estas malditas brujas del Averno; - el coro de las Musas esplendente - con más dificultad rijo y gobierno. - - [37] Con el título de _Musageta_ publicó en 1798 y 1799 el mismo - Hennings algunos artículos, que imitaban al _Almanaque de las - Musas_ y querían emular con él. - -UN EX GENIO DEL SIGLO - - Busca en mi sol el rayo que te alumbre; - agarra mi faldón; aprieta el paso. - Para todos hay sitio en la ancha cumbre - del Blocksberg y el germánico Parnaso. - -EL VIAJERO CURIOSO[38] - - ¿Quién es ese pedante que en su frente - soberbia y petulancia lleva escritas? - ¿Qué busca, tan orondo y displicente? - Siguiendo la husma va de los Jesuitas. - - [38] Otra alusión a Nicolai, que era apodado _Jesuitenrrècher_ - (_rastreador de los jesuitas_) porque tenía la preocupación de - ver en todas partes la mano de esta célebre Orden religiosa. - (Véase la nota segunda de la pág. 324.) - -UNA GRULLA[39] - - Pesco en las aguas turbias y en las claras: - tengo de ello muy buenos testimonios; - y me verás, si atento lo reparas, - mezclar al Padre Santo y los demonios. - - [39] La grulla es el escritor Lavater que, según el mismo Goethe - escribía a Eckermann, tenía la figura y el andar de aquellas - zancudas. Nicolai lo acusaba de jesuitismo, y por eso alude a él - nuestro poeta en este lugar. - -UN HOMBRE DE MUNDO - - La grey devota, para abrirse paso, - no repara en vehículo; - en medio del Blocksberg congrega acaso - su negro conventículo. - -UN DANZANTE - - ¿Qué lejano rumor nos trajo el viento? - ¿Es el redoble del tambor sonoro? - No: es el canto pausado y soñoliento - de los graves sochantres en el coro. - -EL MAESTRO DE BAILE - - Todos bailan, el grande y el menudo; - todos ruedan sin miedo y sin cuidado; - brincan el contrahecho y el panzudo; - salta el cojo y se estira el encorvado. - -UN JUGLAR - - Esa canalla, que danzando veo, - llena está de malicia y de ponzoña. - Fieras domaba con su lira Orfeo: - a estos los domestica la zampoña. - -UN DOGMÁTICO[40] - - Ni crítica mordaz, ni duda fiera - destruyen mi doctrina bien probada; - existe el diablo, pues si no existiera, - dejara de ser diablo y fuera nada. - - [40] En esta estrofa y las siguientes se refiere el autor a las - tendencias de las diversas escuelas filosóficas de su época. El - _Dogmático_ admite como probado lo mismo que se ha de probar, y - por este flaco lo ridiculiza el poeta. - -UN IDEALISTA[41] - - La fantasía dominó mi mente, - y siervo es mi sentir de su mandato: - pues que todo lo soy, es consiguiente - que soy también un pobre mentecato. - - [41] Sátira del idealismo fichtiano. Fichte concebía el _no yo_ - como producto del _yo_. - -UN MATERIALISTA - - El Ser es mi suplicio y mi tormento, - y comienza a cansarme y aburrirme. - Hoy por primera vez experimento - que no estoy en mis pies seguro y firme. - -UN SUPERNATURALISTA - - Me encuentro bien entre estos malhadados, - cuando en el aquelarre me introduzco; - al ver diablos aquí por todos lados, - que existen también ángeles deduzco. - -UN ESCÉPTICO[42] - - Les engaña el fulgor de un espejismo - cuando de la verdad van al encuentro; - Demonio y duda casi son lo mismo; - por eso estoy aquí como en mi centro. - - [42] Hay en esta estrofa un juego de palabras intraducible en - castellano. El _Escéptico_ dice que riman diablo y duda, y así es - en alemán (Diablo, _Teufel_; duda, _zweifel_). Hemos procurado - conservar en la versión castellana la idea, aunque la forma haya - perdido la viveza y la gracia del original. - -EL MAESTRO DE CAPILLA - - ¡Callad, moscas, mosquitos y moscones! - ¡Callad, por Dios, malditos diletantes! - ¡Callad ranas y grillos de agrios sones! - ¡Músicos todos sois horripilantes! - -LOS APROVECHADOS[43] - - Somos gente feliz y positiva, - y vivimos sin pena y sin trabajo. - ¿Pasó la moda de ir cabeza arriba? - Pues iremos también cabeza abajo. - - [43] A las alusiones literarias y filosóficas siguen las - políticas. Este epigrama y los sucesivos se refieren a las - diferentes clases y partidos que figuraban en la vida pública en - tiempo de Goethe. Los _Fuegos fatuos_ son los hombres sacados de - la nada y enaltecidos por la Revolución. Las _Estrellas caídas_ - los aristócratas que perdieron su prestigio y su influencia. - Los _Amazacotados_ los hombres nuevos que van a su negocio, - atropellándolo todo. - -LOS AHÍTOS - - Algún día llenamos bien la panza; - mas ya no atiende el cielo nuestros votos, - y de tanto bailar en esta danza, - vamos al fin con los zapatos rotos. - -FUEGOS FATUOS - - Nacimos en los fétidos pantanos, - engendro de la negra podredumbre: - hoy, galanes espléndidos y ufanos, - resplandecemos todos en la cumbre. - -UNA ESTRELLA CAÍDA - - Caí, rodando de la eterna altura - donde brillaba, luminosa estrella. - Tendida estoy sobre la tierra dura: - ¿quién podrá, cielos, levantarme de ella? - -LOS AMAZACOTADOS - - ¡Escuchad! Tiembla el suelo al choque rudo. - ¡Plaza! ¡Ya viene el escuadrón obeso! - Si es que Espíritus son --que no lo dudo-- - digo que son Espíritus de peso. - -PUCK - - ¡Escuadra de hipopótamos bravía! - ¡Moderad y tened el rudo trote! - ¡Dejadme a mí la gloria, en tan gran día, - de ser el más pesado y mazacote! - -ARIEL - - Si la Naturaleza cariñosa, - o el Espíritu os dan ligeras galas, - a la cumbre seguidme do la rosa - feliz ostenta sus purpúreas alas. - -LA ORQUESTA, _pianissimo_ - - La neblina se aclara y desvanece; - deshácese la nube de igual modo: - sonora brisa la enramada mece, - y se disipa y se evapora todo. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -DÍA NEBULOSO - - -_Campo_, FAUSTO, MEFISTÓFELES[44] - - [44] Esta escena está escrita en prosa en el original, y en - prosa la hemos dejado. Nos ha parecido esto más respetuoso para - el gran poeta alemán, que traducirla en verso, como ha hecho - Andrés Maffei en su versión italiana. En España no es una novedad - mezclar prosa y verso en las obras de forma dramática: así lo han - hecho autores ilustres, como el duque de Rivas en su _Don Álvaro_. - -FAUSTO - -¡En la miseria! ¡En la desesperación! ¡Abandonada en el mundo, largo -tiempo errante, y al fin presa! ¡En la cárcel, como una malhechora, -reservada a tormentos horribles, ella, la amable, la infeliz -criatura!... ¡Hasta ese extremo! ¡Hasta ese extremo!... - -¡Traidor, indigno Espíritu! ¿Te has atrevido a ocultármelo? - -¡Basta ya! ¡Basta! Revuelve colérico en sus órbitas tus ojos -diabólicos. Provócame aún con tu insufrible presencia. ¡Presa! ¡Sumida -en irreparable infortunio! ¡Entregada a los Espíritus malos y a la -despiadada justicia de los hombres! Y entre tanto, arrullándome con -insulsos placeres, ocultábasme sus crecientes desdichas, y la dejabas -morir sin amparo. - -MEFISTÓFELES - -No será la primera. - -FAUSTO - -¡Perro! ¡Execrable monstruo! - -Vuélvele --¡Eterno Espíritu!--, vuélvele a ese bicho su canina forma, -la forma que tomaba a menudo para trotar, negro fantasma, ante mis -pasos, roncar a los pies del pasajero inofensivo, y derribarle, -colgándose a sus hombros. Devuélvele su forma predilecta, para que -arrastre otra vez el vientre por el suelo, para que pueda yo patearle, -al réprobo. - -¡Que no es la primera!... - -¡Horror! ¡Horror incomprensible para toda alma humana, que en el abismo -de tal infortunio haya podido caer más de una criatura, y que, a los -ojos de la Eterna Misericordia, la primera, con sus mortales congojas, -no haya pagado por todas! ¡La desdicha de esta sola penetra hasta la -médula de mis huesos, llega hasta el fondo de mi vida; y tú te mofas -satisfecho de millares de ellas! - -MEFISTÓFELES - -Hétenos otra vez en la linde de vuestra comprensión, donde a vosotros, -los mortales, se os dispara el juicio. ¿Por qué te asociaste a mí, si -no podías seguirme? ¡Quieres volar, y aún te marea el vértigo! ¿Fui a -buscarte, o viniste a buscarme? - -FAUSTO - -No rechines los dientes voraces. ¡Me das asco! - -¡Grande y sublime Espíritu, que te dignaste acudir a mi voz!; tú, que -conoces mi corazón y mi alma, ¿por qué me encadenas a un vil compañero, -que se alimenta de males y se goza en las ruinas? - -MEFISTÓFELES - -¿Acabaste? - -FAUSTO - -Sálvala..., o ¡ay de ti! ¡Sobre tu frente irá por siglos de siglos la -maldición más espantosa! - -MEFISTÓFELES - -No puedo romper las ligaduras de los vengadores, ni descorrer sus -cerrojos. - -¡Sálvala! - -¿Quién la perdió? ¿Tú o yo? - -(FAUSTO _lanza en torno miradas feroces_.) - -¿Asir quisieras un rayo? No están, por fortuna, a vuestro alcance, -míseros mortales. Aplastar al que, inocente, contradice, tal es, caso -de aprieto, el proceder de los tiranos. - -FAUSTO - -Llévame a ella. ¡Hay que librarla! - -MEFISTÓFELES - -¿Y el riesgo a que te expones? Piensa que aún no se ha secado en la -ciudad la sangre de la muerte que hiciste. En aquel sitio se ciernen -implacables Espíritus, aguardando a su vez la muerte del matador. - -FAUSTO - -¿Eso más de ti?... ¡Destrucción y ruina de todo un mundo sobre ese -monstruo! Llévame allá, te digo, y libértala. - -MEFISTÓFELES - -Te llevaré; y escucha lo que puedo hacer. ¿Acaso soy señor de cielos y -tierra? Turbaré los sentidos del carcelero. Cogerás la llave, y con tu -mano de hombre podrás sacar a la presa fuera de la prisión. Vigilaré yo -en tanto. Los caballos mágicos estarán a punto, y os llevaré. Eso es lo -que puedo hacer. - -FAUSTO - -Vamos, pues. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -NOCHE - - -_Campo raso._ FAUSTO _y_ MEFISTÓFELES _galopando en caballos negros_ - -FAUSTO - -¿Por qué bullen aquellos alrededor de un cadalso? - -MEFISTÓFELES - -No sé qué arreglan o guisan. - -FAUSTO - -Corren acá y allá, se ladean, se agachan. - -MEFISTÓFELES - -Brujas en aquelarre. - -FAUSTO - -Parece que rocíen con el hisopo y que consagren. - -MEFISTÓFELES - -¡Adelante! ¡Adelante! - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -CÁRCEL - - -FAUSTO, _con un manojo de llaves y una luz, ante una puertecilla de -hierro_ - -FAUSTO - - Horror ha largo tiempo no sentido - siento otra vez. Me asaltan y me rinden - los males todos que lamenta y llora - la pobre Humanidad. Aquí ella vive; - tras ese húmedo muro está encerrada: - ¡y una ilusión querida fue su crimen! - Voy a encontrarla, y azorado tiemblo; - voy a verla, y mi pie duda y resiste. - ¡Valor! Puede matarla mi tardanza. - ¡No más dudar! Su salvación lo exige. - -(_Toma la llave._) - -(_Cantan dentro del calabozo._) - - Mi madre, ramera, - me dio muerte fiera; - mi padre, el perdido, - mi carne ha comido; - lo poquito que quedó - mi hermanita lo enterró. - Abriose la fosa; - salió un pajarito de pluma vistosa. - ¡Tiende, pajarito, - tiende pronto el vuelo! - ¡Vuela, pajarito, piérdete en el cielo! - -FAUSTO, _abriendo_ - - ¡Cuán ajena a pensar que oye su amante - el son siniestro de los hierros viles - estará la infeliz! - -(_Entra._) - -MARGARITA, _ocultándose en la cama_ - - ¡Vienen! ¡Ya vienen! - ¡Funesta muerte! - -FAUSTO, _en voz baja_. - - Calla y serás libre. - Vengo a salvarte. - -MARGARITA - - Si eres ser humano, - duélete de mi suerte. - -FAUSTO - - No así grites; - que el dormido guardián despertar puede. - -(_Toma las cadenas para quitárselas._) - -MARGARITA, _de rodillas_ - - ¿Quién te dio este poder? ¿Por mí viniste, - verdugo, y ahora suena medianoche? - Vete; deja que viva y que respire - hasta el amanecer. ¿Piensas acaso - que mucho ha de tardar la hora terrible? - -(_Levantándose._) - - ¡Aún soy joven, muy joven, y ya muero! - ¡Y bella fui también! Ese el origen - fue de mi mal. Entonces a mi lado - él estaba; ¡ahora lejos! De la virgen - rota está la guirnalda, y esparcidas - las flores todas. ¡Ay! ¿Por qué me oprime - tu diestra airada, y hacia ti me arrastras? - Suelta, suelta... ¡Perdón! Mal no te hice; - jamás te he visto. ¿Inútiles y vanos - mis clamores serán? - -FAUSTO - - ¿A quién no aflige - tanto dolor? - -MARGARITA - - En tu poder me tienes: - deja, al menos, que el pecho al infelice - niño le dé. Toda la noche, toda - lo estreché en mi regazo. Para herirme, - para culparme --¡oh cielos!--, lo robaron - de mis amantes brazos, ¡y ahora dicen - que lo maté! ¡Mis dichas concluyeron! - Con malignas canciones me persiguen. - ¡Infames! Así acaba vieja historia; - pero ¿es justo, gran Dios, que me la apliquen? - -FAUSTO, _echándose a sus pies_ - - Tu amante está a tus plantas, y la puerta - de esta horrorosa cárcel viene a abrirte. - -MARGARITA, _arrodillándose también_ - - ¡De rodillas caigamos, de rodillas - para invocar a Dios! Allí, en el linde - de la puerta, las llamas infernales - arden, y en medio lúgubre sonríe - Satanás. - -FAUSTO, _gritando_ - - ¡Margarita! ¡Margarita! - -MARGARITA, _atenta_ - - La voz era esa del amante: ¡ay triste! - -(_Yérguese y caen las cadenas._) - - ¿Dónde está? Me llamaba. ¿Habéis oído? - ¡Libre estoy! ¡Libre estoy! Nadie me impide - volar ansiosa a sus amantes brazos - y en ellos reposar. Me llama: erguirse - veo su sombra entre las rojas llamas, - y en el fragor diabólico distingue - mi oído, entre infernales carcajadas, - de su querida voz el dulce timbre. - -FAUSTO - - Sí, yo soy. - -MARGARITA - - ¿Eres tú? ¡Dios soberano! - ¿Eres tú? (_Asiéndolo._) No me engañes. Ven, repite - esa dulce palabra. ¿Qué se hicieron - los tormentos, la cárcel, la terrible - cadena?... ¡Es él! ¡Es él! A libertarme - viene, y ya libre estoy. ¡Libre, sí, libre! - Mira; aquesa es la calle en que nos vimos - por vez primera; aquellos los jardines - donde con Marta te aguardaba ansiosa... - -FAUSTO, _arrastrándola_ - - ¡Oh, ven, conmigo ven! - -MARGARITA, _acariciándolo_ - - ¡Son tan felices - las horas a tu lado! - -FAUSTO - - Es peligrosa - la menor detención. - -MARGARITA - - ¿Y por qué, dime, - ya no me besas? En tan breve ausencia, - ¿cómo tan dulces hábitos perdiste? - ¿Y por qué tiemblo y gimo, al abrazarte, - yo que dichosa, en éxtasis sublime, - sentí, al calor de tu pupila ardiente, - el cielo todo a mi deleite abrirse, - cuando, sin miedo a sofocarme en ellos, - me estrechaban tus brazos varoniles? - Di: ¿por qué callas? Bésame, o te beso. - -(_Abrazándole y besándole._) - - ¡Ah! Tu labio está frío, está insensible... - ¿Qué fue --¡oh Dios!-- de tu amor? ¿Quién me lo roba? - -(_Apártase de él y vuelve la cabeza._) - -FAUSTO - - ¡Oh, ven, ven por piedad! Constante y firme - es mi pasión. Sosiégate, bien mío, - oye mis ruegos, y mis pasos sigue. - -MARGARITA, _volviéndose a él_ - - ¿Y eres él? ¿Eres él? ¿Estás seguro? - -FAUSTO - - Sí, yo soy: ven conmigo. - -MARGARITA - - ¿Y tú viniste - a libertarme, abriéndome los brazos? - ¿Podrá ser que de mí no te horrorices? - ¿No te han dicho, no sabes a quién salvas? - -FAUSTO - - Ya las nocturnas sombras, más sutiles, - se aclaran. ¡Pronto, ven! - -MARGARITA - - Maté a mi madre; - ahogué al hijo mío. ¿Lo entendiste? - ¡Al hijo nuestro! ¡A entrambos nos fue dado! - ¡A ti también! Mas, ¿eres tú? Imposible - paréceme. ¡Tu mano! ¡A ver tu mano! - ¡Cielo! ¿Es su diestra, o la ilusión lo finge? - Es ella, sí; ¿por qué está humedecida? - ¡Enjúgala, por Dios; sangre la tiñe! - ¡Insensato! ¿Qué has hecho? Envaina el hierro. - ¡Envaina el hierro, por piedad! - -FAUSTO - - Lo que hice - hecho está ya. ¿Por qué mentarlo? ¿Quieres - matarme? - -MARGARITA - - No, no mueras: ¡vive, vive! - Yo te diré las tumbas que en la tierra - desde mañana tus cuidados piden. - Será el lugar mejor para mi madre; - la de mi hermano mísero ha de abrirse - al lado suyo, y apartada un tanto, - no muy lejos, la mía, ¡sola y triste! - ¡No, no sola! ¡A mi pecho el tierno infante! - ¡Él, él no más, mi sepultura humilde - quisiera compartir! Al lado tuyo - yacer por siempre, fue de mis abriles - lisonjera ilusión, que me han robado. - Si me dirijo a ti, fuerza invisible - mi pie detiene, y si a tus brazos llego, - me rechazan también y me despiden; - despídenme --¡gran Dios!-- ¡cuando aún tus ojos, - las usadas ternezas me repiten! - -FAUSTO - - Si sabes que soy yo, sígueme. - -MARGARITA - - ¿Adónde? - -FAUSTO - - A salvarte. - -MARGARITA - - La tumba --¿no la viste?-- está - allí fuera, y en constante acecho - la Muerte. Vamos, sí; quiero seguirte - no más hasta ese lecho de reposo, - ¡de eterna paz!... Tú marcharás, Enrique. - ¡Oh, si pudiera acompañarte! - -FAUSTO - - Puedes; - la cárcel está abierta. - -MARGARITA - - ¿Y de qué sirve - la fuga? ¡Nada espero! Tras nosotros - vendrán. ¿Quieres que mísera mendigue - de puerta en puerta el pan; que errante y sola - vaya, cuando me acosan y persiguen - mis propios pensamientos, y que al cabo - me alcancen mis verdugos inflexibles? - -FAUSTO - - Contigo quedo, pues. - -MARGARITA - - ¡No! ¡Corre, salva - al hijo tuyo! ¡Pronto! Marcha, sigue - aquel arroyo, el puentecillo pasa, - entra en el bosque lóbrego, y dirige - el paso hacia la izquierda... Allí, en la balsa, - ¡allí está!... Mira, mira: ya va a hundirse; - ¡y aún se remueve el pobrecito! ¡Vuela! - -FAUSTO - - ¡Vuelve en ti! Un solo paso, y estás libre. - -MARGARITA - - ¡Si hubiéramos traspuesto la montaña! - Allí mi madre, que los años rinden, - está sentada en una piedra --¡Oh cielos!, - ¡soplo glacial me acosa y me persigue!-- - Sentada está mi madre en una piedra, - y mueve la cabeza, ya insensible. - Ni oye, ni ve. ¡Durmió, la pobre, tanto, - que no despierta ya! ¡Días felices - aquellos --¡ay!-- en que su grave sueño - dulce fue a nuestro amor! - -FAUSTO - - Pues que resistes - mis instancias y ruegos, a la fuerza - tendrás que obedecerme y que seguirme. - -MARGARITA - - ¡Aparta! ¡No me toques! No con esas - duras manos me agarres y lastimes. - ¿No hice bastante por tu amor? - -FAUSTO - - ¡Bien mío! - ¡Dulce amada! ¿No ves que el cielo tiñe - el alba? - -MARGARITA - - El día nace: ¡el postrer día! - El que alumbrar debiera los festines - de nuestra unión. No digas nunca a nadie - que a Margarita amaste y conociste. - ¡Ay, mi corona!... ¡Terminó ya todo! - Aún te veré: mas no en el baile. A miles - vienen las gentes; mas con tal silencio, - que nada se oye. Estrechos los confines - son de la plaza y las cercanas calles - para tal multitud. La hora terrible - da la campana, y el bastón se rompe. - Ya me agarrotan, y en sus brazos viles - el verdugo al patíbulo me arrastra. - Ya pende sobre todas las cervices - la cuchilla fatal, contra mí alzada; - y es el mundo una tumba muda y triste. - -FAUSTO - - ¿Por qué, por qué nací? - -[Ilustración] - -MEFISTÓFELES, _apareciendo a la puerta_ - - ¡Salid al punto, - o nos perdemos! ¡Miedos mujeriles, - dudas, ayes; y mientras, mis caballos - piafando están, y el alba ya sonríe! - -MARGARITA - - ¿Qué funesta visión surgió del suelo? - ¡Es él! ¡Es él! ¡Es él! ¿Qué buscas, dime, - en el santo lugar? ¡A mí me buscas! - -FAUSTO - - ¡Has de vivir! - -MARGARITA - - ¡Mi espíritu recibe, - Eterno Juez! - -MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO - - Os dejo en la estacada, - si al punto no venís. - -MARGARITA - - Esta infelice - es tuya, ¡oh Padre! ¡Sálvala! Y vosotros, - ángeles, celestiales adalides, - vuestras divinas huestes desplegando - en mi redor, guardadme y conducidme. - ¡Enrique! Horror me das. - -MEFISTÓFELES - - ¡Está juzgada! - -VOZ DE ARRIBA - - ¡Salvada! - -MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO - - ¡Tú, conmigo! - -(_Desaparece con_ FAUSTO.) - -VOZ INTERIOR, _que se va apagando_ - - ¡Enrique! ¡Enrique! - -[Ilustración] - - - - -BREVE RESEÑA - -DE LA SEGUNDA PARTE DE LA TRAGEDIA - - - - -[Ilustración] - -BREVE RESEÑA - -DE LA SEGUNDA PARTE DE LA TRAGEDIA - - -ACTO PRIMERO - -Goethe dividió en actos la segunda parte de su tragedia, lo cual no -hizo en la primera, quizás por entender que la rápida sucesión de sus -acontecimientos y episodios no consentía estos intervalos y descansos, -admitidos por casi todos los escritores dramáticos. - -En el primer acto de la segunda parte nos presenta a Fausto adormecido, -mientras una falange de Espíritus aéreos disipa en su corazón los -amargos recuerdos y remordimientos que lo encadenan a la vida real por -la mísera muerte de la infeliz Margarita. Fausto despierta y parece -otro hombre: el hirviente deseo que lo agitó está desvanecido o, cuando -menos, amortiguado por pensamientos más suaves y tranquilos, y por un -conocimiento más profundo y más severamente filosófico, de las fuerzas -vivas de la Naturaleza, hacia las cuales parece que el protagonista -del drama quiera dirigir su espíritu investigador. Acompañado de -Mefistófeles, llega a la corte del Emperador, de la cual nos ofrece -Goethe ingeniosa y animadísima pintura. Los apuros de la hacienda, la -anarquía de la administración, el descontento del pueblo, inducen al -Emperador a recibir bien a los dos misteriosos extranjeros, con mayor -motivo porque uno y otro se dan a conocer por varias señales como seres -de sobrenatural poder. Acepta gozoso su ayuda para la busca de tesoros -ocultos en las entrañas de la tierra, y ordena que se solemnice el -alegre Carnaval, demorando para el día de Ceniza aquella pesquisa de -las suspiradas riquezas. - -La fiesta del Carnaval en la corte del Emperador ofrece ocasión a -Goethe para desplegar su lozana fantasía, y dar, con símbolos y -alegorías mitológicas, ancho campo y rienda suelta al espíritu satírico -que informa casi todo el poema. Comienza el espectáculo con un coro -de lindas y amables floristas, al que responden en poético lenguaje -las mismas flores con que van adornadas. Pero interrumpe su alegría -la aparición de pescadores, cazadores, leñadores, parásitos y poetas, -que con su incesante alboroto perturban la fiesta. Entonces el heraldo -que la preside evoca la mitología clásica, y al punto se presentan en -escena las tres Gracias, Aglaya, Hegémone y Eufrósine, y tras estas las -tres Parcas, Átropos, Cloto y Láquesis, y las tres terribles Furias, -Alecto, Megera y Tisífone. - -Nuevas figuras intervienen para animar el júbilo carnavalesco. En una -espléndida carroza aparece sentada una divinidad poderosísima: es la -Victoria. Junto a ella están el Temor, inquieto y tembloroso; la alegre -y festiva Esperanza; la Prudencia, de ojo avizor. Zoilo-Tersites, -extravagante amalgama de dos personajes de la antigua Grecia, quiere -mover cuestión a la diosa Victoria; pero el heraldo lo arroja -airadamente, y al retirarse fugitivo se convierte en víbora y en -murciélago. - -Llega otra carroza; va guiada por un gentil mancebo, que se llama a sí -mismo el genio de la Prodigalidad y de la Poesía. Aquella carroza es -el trono de Pluto, el dios de la Riqueza, hacia quien todos se vuelven -admirados, y recogen ansiosos los donativos con que los obsequia. -Pero, molestado por las exigencias y la murmuración de la turbamulta, -promueve Pluto un vasto incendio, que aparece lejano, mientras el gran -dios Pan, con las Ninfas, los Faunos, los Sátiros, los Gnomos y los -Gigantes que le acompañan, toma parte en la mascarada. El incendio -prende en el palacio imperial. Huye en tumulto el pueblo aterrorizado, -y el dios Pluto atrae nieblas y nubarrones, que desprenden un aguacero -muy a tiempo para apagar el fuego y dar fin a la estrambótica y -divertidísima farsa. - -Fausto y Mefistófeles no estuvieron ociosos mientras tanto. Encontraron -los tesoros que habían prometido al Emperador, y con tan feliz -hallazgo se pagaron las deudas, se llenaron las arcas del Tesoro, y -volvió a reinar la tranquilidad en el esquilmado imperio. En esta -extraña escena, Goethe quiso simbolizar el invento del _papel-moneda_. -La fantasmagoría concluye con el reparto de dádivas que hace el -Emperador a sus súbditos. - -Sigue la admirable escena de las _Madres_. Entre las varias -interpretaciones que los comentaristas del FAUSTO dan a estas Madres, -parece la más aceptable considerarlas como las fuerzas elementales de -la Naturaleza, como el principio oculto de las cosas creadas o por -crear. Para comprender esta escena, hay que fijarse en la pintura que -el mismo Goethe hace de las _Madres_; parece que el misterio y la -incertidumbre de que las ha rodeado, ayudan a la profunda impresión que -el tremendo episodio debe producir. - -El hecho es que, por intercesión de las _Madres_, puede el afortunado -Fausto evocar y dar vida a los dos tipos de la belleza clásica, Paris -y Helena, y traerlos como personas vivientes a presencia de la corte, -y hacerles representar el memorable drama amoroso, al que la poesía -griega erigió un monumento inmortal. Pero Fausto, impaciente y ya -enamorado de la helénica beldad, no recuerda que su evocación es un -nuevo fantasma de apariencia vana, y queriendo estrechar entre sus -brazos la ideal figura, rompe el encanto, y todo concluye entre sombras -y vapores, que se desvanecen. - - -ACTO SEGUNDO - -En este acto, más que en los otros, el autor se aproxima a la primera -parte de la tragedia. Destruido el encanto de la suave aparición de -Helena y Paris por la fogosa imprudencia de Fausto, Mefistófeles no -encuentra mejor partido que conducir a su enamorado señor al antiguo -aposento, donde comenzó el poema y fue estipulado el diabólico -contrato de compra-venta del alma del Doctor. Mefistófeles reconoce -aquel lugar; le complace ver nuevamente en el mismo sitio todos los -objetos del melancólico gabinete de estudio, y para que nada se le -esconda, encuentra seca en el filo de la pluma la gota de sangre que -sirvió para la firma de aquella acta infernal. Un coro de insectos, -que de improviso sale del viejo ropón de Fausto, que Mefistófeles por -capricho ha descolgado de la percha, festeja el inesperado regreso del -docto maestro. Recibe otra vez el infernal personaje a aquel inexperto -estudiante, que fue a visitarle en la primera parte del poema, y obtuvo -de él tales consejos, que se enamoró locamente de una filosofía falaz, -y se convirtió en erudito vulgar, lleno de sofismas y paradojas. Esta -segunda escena entre Mefistófeles y el _Bacalaureus_ rivaliza con la -primera por su gracia cómica y su finísima sátira; y su efecto aún -es mayor porque el lector la enlaza con aquella y saborea mejor sus -donaires. Bien se comprende que el autor quiso poner en solfa los -sistemas filosóficos que en su época señoreaban la Alemania; y enemigo, -como era, de todas las filosofías nebulosas y de las teorías falsamente -innovadoras, las combatió con el arma del ridículo. - -Sin salir del domicilio de Fausto, entramos en el laboratorio de -Wagner, donde el antiguo pedante, eunuco de la ciencia, quiere -remedar a Prometeo y a Pigmalión, creando de nuevo al hombre con las -extravagantes mezcolanzas de la alquimia. Suda y trasuda años y más -años en la magna empresa; y no la llevaría a cabo, si no recibiera -a tiempo la ayuda de Mefistófeles, que se burla de él. Del ardiente -hornillo donde hierve la mágica redoma, ve surgir, por fin, el -esperado fruto, una criatura, que no es humana todavía, pero aspira a -serlo; no es el hombre, pero es _Homúnculus_, singular creación, en -la cual el poeta amalgama un concepto filosófico y literario, y una -idea soberanamente satírica. Homúnculus, Mefistófeles y Fausto, como -tres peregrinos, van en busca de la belleza helénica, es decir, del -clasicismo verdadero y propio, con lo cual pretendía sin duda Goethe -enlazar la poesía nueva con la antigua, como si una y otra fuesen -partes de un mismo todo, destellos de una misma luz, para lo cual -aprovechaba el poeta esta figura del Homúnculus, como anillo dialéctico -entre las dos poesías, entre las dos literaturas, entre los dos mundos. -Wagner queda solo y desconsolado en el solitario laboratorio, porque es -el hombre que no siente el fecundo palpitar de la vida nueva, la cual -se desprende del espectáculo y del ejemplo de la belleza helénica. - -Resulta, pues, que el héroe del drama, su protagonista activo, es -Fausto, despierto ya del terrible sopor en que cayó cuando quiso -abrazar el fantasma de Helena. Homúnculus y Mefistófeles tienen también -su papel, su actividad propia; pero subordinada a la acción y a la -finalidad de Fausto; y aun cuando se muevan y se agiten, serán siempre, -en el drama fantástico de la _Noche clásica_, personajes secundarios, -colocados allí para iluminar mejor el carácter del actor principal, y -para que aparezca más claro el concepto profundo del autor. - -El romanticismo, con todos sus tétricos resplandores, fue delineado -admirablemente por Goethe en la _Noche de Santa Valpurgis_ (primera -parte de la tragedia). En la _Noche clásica_, el poeta hace gala de -todo el clasicismo de la antigüedad, y con audaces vuelos nos presenta -renacidas las amables creaciones de la mitología y de la poesía griega. -La gallarda creación de Goethe se une al drama por un hilo sutil, el -amor a la hermosa Helena, que llena el corazón de Fausto; y súbitamente -vemos a los tres aéreos viajeros, Mefistófeles, Homúnculus y Fausto, -que descienden a los campos de Farsalia, los dos primeros en busca de -las deidades y de la belleza antigua, y el último ansioso de encontrar -a la hermosa fugitiva. - -[Ilustración] - -Mefistófeles se siente algún tanto embarazado, y comprende que no podrá -dominar aquel mundo, para él desconocido. Pasa como de incógnito entre -las Esfinges, que se burlan de él, y aunque asombrado por el canto -dulcísimo de las Sirenas, su corazón de diablo no se conmueve, y el -delicioso espectáculo que por todas partes se le presenta no le inspira -más que aburrimiento y enojo. - -Mientras tanto, Fausto, persuadido por las Esfinges, busca al centauro -Quirón, para que le dé nuevas de Helena. Lo encuentra cuando va a -pasar a la orilla opuesta del Peneo; monta sobre sus lomos, y el buen -centauro, apiadado de la amorosa herida de su audaz jinete, lo conduce -ante la hija de Esculapio para que lo cure. - -Fausto se oculta en las entrañas de la tierra; esta tiembla, agitada -por un terremoto, y la fecunda revolución de la Naturaleza forma -una nueva y gigantesca montaña, que se puebla en seguida de Grifos, -Pigmeos, Dáctilos, Imsios, hormigas y grullas, singular multitud, -evocada por la poderosa imaginación del poeta, extraña mezcla de -lo antiguo y lo moderno, que se rechaza y entrechoca al principio -y después parece que armónicamente se una, como para simbolizar el -consorcio del clasicismo y el romanticismo. Tampoco a Mefistófeles le -van mal las cosas, porque tropezando con las Fórcides, las antiguas -Gorgonias, las atrae con el irresistible reclamo de la adulación y -logra trasfundir su ser en una de ellas. Al llegar a este punto, la -escena cambia súbitamente, y entre las rocas del Mar Egeo, vuelven las -seductoras Sirenas a gobernar la noche tenebrosa de los encantamientos. -Aparecen Nereidas y Tritones; en el mar y sus riberas suenan extraños -cantos; llegan Nereo y Proteo, y Homúnculus, espíritu elemental del -fuego, despide rayos de luz fosforescentes; pero, apenas se aproxima -el brillante carro de nácar donde se asienta la hermosa Galatea, se -inflama con todo el ardor que dentro de sí alimentaba, y va a diluirse -en las purpúreas aguas del mar. Así termina la admirable noche en que -se celebran las nupcias de los elementos, por la poética fusión de la -belleza y del amor. - - -ACTO TERCERO - -El acto tercero de la segunda parte de la tragedia es una de las más -espléndidas creaciones del ingenio de Goethe; es la prueba mejor de su -vasta cultura literaria y del exquisito gusto que lo elevó sobre los -demás poetas alemanes en todo lo que sea pureza, elegancia y exactitud -de la forma. El episodio de Helena, comenzado ya en las escenas -precedentes, y envuelto hasta ahora en el nebuloso trascendentalismo -que flota ligeramente sobre todo el poema dramático, brilla en este -acto con límpida luz, y se desenvuelve como parte esencialísima de la -composición. - -Terminada la _Noche clásica de Santa Valpurgis_, el autor toma de -nuevo el hilo del drama, anudándolo a las fantasías de aquella noche, -de tal manera, que no aparece claro dónde termina el ensueño y dónde -prosigue la tragedia, ni por qué, con atrevidísimo vuelo a través de -los siglos, el poeta nos lleva otra vez a Esparta y nos introduce en el -palacio de Menelao. Bien podemos decir que Goethe en esta escena es un -continuador de Homero, y con él compite por la precisión y el esplendor -de las imágenes, por la suprema belleza del estilo, y por el sabor -completamente helénico, que no desentona de los diversos estilos que se -entrelazan y armónicamente se confunden en otros pasajes de la obra. - -[Ilustración] - -Helena regresa a la mansión conyugal después de las afortunadas -vicisitudes de aquella terrible guerra; pero un presentimiento -misterioso, una inquietud incesante la molesta y no la engaña. La -aguarda a la puerta de la casa una horrorosa fórcide y le impide la -entrada a ella y a sus doncellas con violentas amenazas, anunciándole -la venganza terrible del engañado esposo. Para librarse de ella, -Helena se dispone a buscar un nuevo Paris que la defienda; y con ello -el autor se propuso, además de satisfacer el insaciable deseo de -Fausto, maniático perseguidor de la belleza antigua, dar también una -pincelada satírica a la pintura de las mujeres del temple de Helena. - -Despliéganse otra vez todas las pompas y la riqueza de la nueva -poesía. El terror de la muerte augurada por la fórcide a Helena y al -coro atemorizado, les mueve a buscar refugio en el castillo encantado -de Fausto, castillo enriquecido con todas las magnificencias que -una fantasía inflamada como la de Goethe, era capaz de imaginar. -Las licenciosas servidoras de Helena, encantadas por el seductor -espectáculo, olvidan los peligros corridos, y a la vista de los -mancebos gallardos que preparan el trono real, piensan en nuevos -placeres. El enamorado Fausto se presenta rodeado de todos los -esplendores y las galas de que pudiera alardear el señor más poderoso -de la Edad Media. Pone a los pies de la reina todos sus homenajes, y se -le ofrece amante fervoroso, obediente siervo y vasallo leal. En vano el -incauto Menelao trata de renovar la sangrienta contienda por la cual -fue Troya destruida; las falanges sobrenaturales que acatan las órdenes -de Fausto, desbaratan súbitamente el ejército enemigo. Nada se opone a -los amorosos transportes del nuevo Paris; y la gentil pareja, sumida en -los dulces misterios del amor, goza una vida de sin igual deleite. - -El poeta finge que de las nupcias de Helena y Fausto nace Euforión, -simbolismo de la poesía moderna. Es muchacho e inexperto aún; pero -animoso, procaz y turbulento. Sus padres temen por él a cada paso, -dudosos de que sus juveniles fuerzas le sostengan en los atrevidos -vuelos a que se aventura. Las amonestaciones del padre, las tiernas -súplicas de la madre, no lo detienen, y lanzándose al espacio -desconocido, resplandece con una luz que parece inmortal; pero pronto -se pierde y se disipa, como un cometa desvanecido en el cielo. Un -canto fúnebre del coro es la afectuosa y triste elegía a la memoria -del joven prematuramente perdido, en quien Goethe parece haber querido -representar la noble figura de lord Byron. - -Muerto Euforión, la dolorida Helena abraza por última vez a Fausto y se -desvanece también. Sus vestiduras, transformadas en nieblas, envuelven -a Fausto y lo remontan a la serena región del espacio. Destruido así el -hechizo, la vieja fórcide se quita la máscara: era Mefistófeles. - - -[Ilustración] - -ACTO CUARTO - -En el acto cuarto, el autor nos lleva otra vez a los Estados del -Emperador. El recuerdo de lo que ha visto ha promovido en Fausto -nuevos e inusitados pensamientos, y con ellos anda preocupado, cuando -Mefistófeles, que vuelve más solícito que nunca al servicio de su -compañero, le anuncia que el Emperador pasa grandes apuros porque -su reino es presa de la anarquía más espantosa. Las ciudades se han -enguerrado unas contra otras; los señores feudales luchan también entre -sí; los plebeyos se sublevan contra los nobles; hasta los obispos -cuestionan con el cabildo o con las parroquias. Fausto se apiada del -Emperador, y Mefistófeles vuelve a comprometerse a salvarlo, apelando -otra vez a los encantamientos y las hechicerías. - -Hétenos ya en el campo de batalla, donde el poder diabólico de -Mefistófeles ha congregado a los Espíritus para combatir a favor -del Emperador. Ya las tropas que habían permanecido fieles cedían y -se retiraban ante el empuje del enemigo; ya el Antiemperador miraba -próximo el triunfo; pero las formidables legiones del infierno, -evocadas por Mefistófeles, cambian el éxito de la guerra y dan el -triunfo al legítimo soberano. Vuelven a la obediencia los vasallos, -restablécese la paz en las provincias alteradas, y el príncipe, -aconsejado por el arzobispo, se arrepiente de haber aceptado la ayuda -de las fuerzas infernales, y tranquiliza su conciencia con el donativo -de extensos territorios a favor de la Iglesia. - - -ACTO QUINTO - -La unidad de tiempo no es, en verdad, la regla que más haya seguido -Goethe en su admirable tragedia. El quinto acto de la segunda parte, en -el cual se resume todo el concepto de la obra, nos presenta el cuadro -de Fausto envejecido. ¿Por qué vicisitudes ha pasado desde que obtuvo -del Emperador, en pago de su salvación, vastos dominios? ¿Cómo el -inquieto e insaciable Doctor procuró satisfacer el ardiente deseo que -lo empuja siempre en busca de tentadoras novedades? Han pasado muchos -años en el intervalo del cuarto al quinto acto. Encontramos a Fausto -señor poderoso de tierras y lugares, domador audaz de las enemigas -fuerzas de la Naturaleza, ocupado en robar a la playa del mar las -estériles landas para que las fecunde la mano del hombre y sean fuente -de bienestar y prosperidad. Parece, pues, que haya encontrado por fin -un objeto digno de la preclara inteligencia que Dios le concedió; pero -el amarguísimo recuerdo de su vida, llena de errores, de culpas y de -crímenes, lo martiriza y no le deja momento de reposo. Está convencido -de que la inteligencia humana no puede traspasar los límites que se -le pusieron, y reconoce que la actividad del espíritu tiene en el -mundo campo bastante extenso, sin empeñarse en la vana averiguación -de los misterios de la Naturaleza. Pero ha comprado demasiado caro el -conocimiento de esta gran verdad, para que pueda vivir tranquilo y -sereno. Recibe con indiferencia y con fruncida frente las mercaderías -que de lejanas tierras le traen sus buques para aumentar su riqueza -y poderío; no le entusiasma el espectáculo de los bosques, de los -prados, de las aldeas, que por obra suya surgen de aquellas dunas -infructíferas, que azotaban poco antes las marinas olas; y fijando -continuamente la mirada en la pobre cabaña y la modesta alameda de -tilos, que no le pertenecen, desea poseerlos como el objeto más -precioso, y no descansa hasta que las llamas destruyen aquel asilo de -paz. En el incendio mueren los míseros habitantes de aquel tugurio, -y este es el último crimen del formidable señor. Cuatro viejas, -fantasmas pavorosos, se aproximan en las altas horas de la noche al -castillo de Fausto: son el Hambre, la Deuda, la Miseria y la Zozobra. -No pueden entrar las tres primeras en aquel alcázar; pero penetra la -última, y no dejará a Fausto hasta el sepulcro. Esta escena, por la -sobriedad de sus terribles tintas, rivaliza con las más hermosas de -Shakespeare, y anuncia la catástrofe de la tragedia. El anciano magnate -queda ciego, y percibe en el fondo del alma una luz nueva, que le -ilumina la mente; un último esfuerzo de la voluntad le impulsa para -apresurar la realización del propósito que hace muchos años perseguía, -y complaciéndose en la esperanza de vivir en un Estado libre entre -hombres libres, cumple el voto de su alma, y pide al fugaz momento que -se detenga. Esta es su última palabra: Fausto muere; su alma inmortal, -arrebatada por los ángeles a las abiertas fauces del infierno, sube -ansiosa al cielo, donde le aguarda entre coros paradisíacos el alma -hermosa de Margarita. - -[Ilustración] - -La escena de la ascensión de Fausto parece que el autor la haya ideado -para borrar las tristes impresiones que se reciben en el transcurso -de la tragedia. Mefistófeles ha desaparecido para siempre, arrojado -por los ángeles en la extraña lucha que sigue a la muerte del viejo -Doctor, y con Mefistófeles desaparece también la sarcástica ironía, -en que está impregnado todo el libro. Estamos en otro ambiente, en -el que suenan armonías dulcísimas e himnos celestiales, a los que se -une la conmovedora plegaria de Margarita intercediendo por el alma -de su amado. El amor, que fue burlado en el mundo, obtiene de este -modo el premio en el cielo, y resplandece en torno de él una poesía -verdaderamente sublime. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -ÍNDICE - - - Páginas - - CARTA que sirvió de prólogo para la primera edición. VII - - DEDICATORIA. 33 - - PRÓLOGO EN EL TEATRO. 35 - - PRÓLOGO EN EL CIELO. 45 - - TRAGEDIA. -- De noche. 55 - - A las puertas de la ciudad. 78 - - Gabinete de estudio. 102 - - Id. -- Fausto y Mefistófeles. 122 - - Taberna de Auerbarch en Leipzig. 153 - - Cocina de la Bruja. 177 - - Calle. -- Fausto y Margarita. 195 - - Al caer la tarde. 203 - - Paseo. 211 - - Casa de la vecina. 215 - - Calle. -- Fausto y Mefistófeles. 227 - - Jardín. 231 - - Un pabelloncito en el jardín. 244 - - Bosques y cavernas. 247 - - Aposento de Margarita. 257 - - Jardín de Marta. 259 - - En la fuente. 269 - - En los muros de la ciudad. 273 - - De noche. -- Valentín, hermano de Margarita. 277 - - Catedral. 289 - - Noche de Santa Valpurgis. 293 - - SUEÑO DE LA NOCHE DE SANTA VALPURGIS O BODAS DE ORO DE OBERÓN - Y TITANIA. 319 - - Intermedio. 321 - - Día nebuloso. 333 - - Noche. -- Campo raso. 337 - - Cárcel. 339 - - BREVE RESEÑA DE LA SEGUNDA PARTE DE LA TRAGEDIA. 355 - -[Ilustración] - - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FAUSTO *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. 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Redistribution is subject to the trademark -license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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