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-The Project Gutenberg eBook of Fausto, by Juan Wolfgango Goethe
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you
-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: Fausto
- Primera parte
-
-Author: Juan Wolfgango Goethe
-
-Translator: Teodoro Llorente
-
-Release Date: July 19, 2022 [eBook #68566]
-
-Language: Spanish
-
-Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from
- images generously made available by Fons Gili i Gaya /
- Universitat de Lleida, Spain.)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FAUSTO ***
-
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
- convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
- las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española.
-
- * Se han desplazado muy ligeramente algunas ilustraciones para que no
- interrumpan un párrafo o una estrofa.
-
- * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas tras el
- párrafo en que aparece su llamada.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
-
-
-
-FAUSTO
-
-
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-
-[Ilustración]
-
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-
-[Ilustración: Retrato dibujado por G. M. Krauss (Weimar, 1776)]
-
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-
-FAUSTO
-
-TRAGEDIA DE
-
-JUAN WOLFANGO GOETHE
-
-PRIMERA PARTE
-
-TRADUCIDA POR TEODORO LLORENTE
-
-_Nueva edición ilustrada por los mejores artistas alemanes, revisada
-por el traductor y seguida de una reseña de la segunda parte de la
-tragedia_
-
-
-BARCELONA
---
-MONTANER Y SIMÓN, EDITORES
-CALLE DE ARAGÓN, NÚM. 255
-1905
-
-
-
-
-ES PROPIEDAD
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-CARTA
-
-QUE SIRVIÓ DE PRÓLOGO PARA LA PRIMERA EDICIÓN
-
-
-A VICENTE W. QUEROL
-
-Decídome al fin, querido Vicente; cedo a tus instancias y a las de
-otros buenos amigos, demasiado buenos quizás para ser en esta ocasión
-imparciales y discretos. A las prensas va, tras luengas dudas e
-incertidumbres, mi traducción del FAUSTO: si hago mal, vuestra será la
-culpa, aunque solo yo pague la pena. ¡Perdona, oh Júpiter de Weimar,
-insigne Goethe! ¡Perdona el atrevimiento, y quiera Dios que no llegue
-a la categoría de desacato! Tu famoso Doctor sale de nuevo a campaña,
-por estas tierras españolas, vestido a la usanza de los galanes de
-Cervantes, de Lope y Calderón: gallarda usanza, si la gentil ropilla no
-le ajusta desgarbadamente por los pecados de un mal sastre remendón.
-
-Mientras llegan --que sí llegarán-- los sinsabores de la crítica,
-¡qué deleitosa fruición, amigo mío, la de este pasajero retorno a los
-estudios que fueron el encanto de nuestros mejores años! Al buscar,
-allá en olvidado rincón, entre un fárrago de papeles viejos, llenos
-de versos y de borrones, las revueltas cuartillas en que palpitan
-los amores, las quimeras y los tormentos de la pobre Margarita y el
-insaciable Fausto, al tropezar de nuevo con un cúmulo de inconexa
-poesía, de ensayos abandonados, estudios interrumpidos, tentativas
-audaces, abortos desdichados, engendros que quizás hubieran podido
-vivir, frutos mal sazonados todos ellos de la dichosa, de la arrogante
-juventud, surge hermosa, sonriente y un tanto melancólica, del fondo
-plácido de los recuerdos, aquella juventud ya lejana; y tu nombre viene
-a mis mientes, y pasa de ellas a los filos de la pluma, que parece
-buscar por sí misma el papel, para comunicarte y compartir contigo tan
-gratas impresiones.
-
- * * * * *
-
-¿Te acuerdas de aquellos alegres días, cuando nos encontrábamos en los
-claustros de la Universidad, y olvidando la _Instituta_ de Justiniano
-o el _Ordenamiento de Alcalá_, nuestras almas, como pájaros que ven
-la jaula abierta, volaban juntas por los cielos esplendorosos de
-la poesía? ¿Te acuerdas de la fiebre con que leíamos y devorábamos
-cuantos versos caían en nuestras manos, produciéndonos igual entusiasmo
-las patrióticas odas de Quintana, las borrascosas inspiraciones de
-Espronceda, o los legendarios relatos de Zorrilla? Antiguos o modernos,
-clásicos o románticos, españoles o extranjeros, todos los vates nos
-atraían, nos arrastraban, nos llevaban lejos de este mundo, abriéndonos
-las puertas del mundo ideal. Epopeya y drama, epigrama y oda, idilio
-y elegía, todo nos lo apropiábamos, todo nos lo queríamos asimilar,
-sin que bastase nada al impaciente anhelo. El Parnaso español, con
-el que nos habían familiarizado los preceptores, fue pronto estrecho
-para nosotros; y a los poetas castellanos, sabidos de memoria,
-sucedieron los vates extranjeros. Dante, Petrarca, Tasso bajaban de
-las espléndidas cimas de la gloria, para guiar nuestros pasos; Camoëns
-nos señalaba el dorado camino del oriente; Corneille y Racine nos
-iniciaban en la pomposa majestad del teatro francés; Chateaubriand nos
-revelaba el nuevo mundo de las fantasías románticas; Lamartine encendía
-en nuestra alma el calor de una sensibilidad delicada y triste;
-Víctor Hugo arrebataba nuestra imaginación con el ímpetu de su genio
-desbordado.
-
-Y aún queríamos más poesía; aún nos atraían con fuerza irresistible
-los fantasmas del septentrión, que envuelve Ossián entre nieblas y
-tempestades, y las sangrientas tragedias de los Nibelungos, y los
-personajes vivientes y apasionados de Shakespeare, y el infierno
-tenebroso de Milton, y los cielos brillantísimos de Klopstock, y las
-leyendas conmovedoras de Schiller, y las concepciones épicas de Goethe,
-y los lamentos sarcásticos de Byron. ¿Te acuerdas? En nuestro punzante
-afán, hallábamos pálidas, desabridas, insuficientes las traducciones
-españolas o francesas de esos autores; queríamos penetrar más adentro
-en sus obras fascinadoras, comprender y forzar su sentido literal,
-encontrar y absorber la médula de su pensamiento; y cuando veíamos
-abierto ante nosotros el texto original, aquellas palabras exóticas
-y enrevesadas, henchidas de sílabas impronunciables, nos provocaban
-y atraían, como a Edipo la Esfinge tebana, y con el arranque de la
-mocedad irreflexiva, nos lanzábamos a descifrar aquellas para nosotros
-sacratísimas letras. ¿Para qué las gramáticas, empedradas de reglas
-enfadosas, ni los ordenados vocabularios? Nuestra impaciencia no
-consentía más que el indispensable léxico para buscar el sentido de
-las palabras desconocidas. Pasando los ojos incesantemente de los
-oscuros versos al grueso diccionario, hojeado y desencuadernado con
-mano calenturienta, fiando en nuestra intuición mucho más de lo justo,
-transcurrían sin sentir largas horas, en las que, del fondo negrísimo
-de aquellos extraños vocablos, iban brotando, como de los pliegues de
-espesa niebla, las encantadoras imágenes que quedaban grabadas con
-rasgos de luz en nuestra imaginación, abstraída en su suprema belleza,
-tan arduamente conquistada.
-
- * * * * *
-
-De aquella feliz edad datan --tú lo sabes bien-- mis primeros
-ensayos de traducción del FAUSTO. Ajeno estaba entonces a la idea
-de publicarla: ponía en versos castellanos los pasajes que más me
-impresionaban del poema de Goethe, como traducíamos a retazos otras
-tantas obras inmortales, para apoderarnos mejor de ellas. Algunos años
-pasaron sin que conociesen aquellos fragmentos más que los amigos de mi
-mayor intimidad: parecíame tan grande el atrevimiento, que solamente
-podía disculparlo la ausencia de toda pretensión.
-
-Publicáronse después en revistas literarias trozos aislados; y críticos
-benévolos instáronme para que completase la traducción; pero la época
-dichosa de los fecundos ocios había pasado para mí, y aquel ensayo
-quedó casi olvidado.
-
-Diez años ha, las azarosas vicisitudes de nuestra pobre España
-producían tal tensión en mi ánimo (afectado por el deber de relatarlas
-cotidianamente), que, como distracción saludable de las enojosas tareas
-del periódico, incliné la atención a nuestros estudios de la juventud,
-y puse la mano nuevamente en el FAUSTO. ¡Cuán descontento me dejaron
-aquellas mis primeras versiones! Parecíame, sí, que no reproducían del
-todo mal el tono de la famosa tragedia de Goethe; que los soliloquios
-o diálogos castellanos daban una idea aproximada de ella; mi obra
-en su conjunto, tomada en globo, me producía bastante buen efecto
---perdona la inmodestia--; pero, al descender a los pormenores, al
-examinarla escena por escena, al compulsarla verso por verso, ¡qué
-serie de contrariedades y desencantos! Presentábaseme como imperdonable
-profanación todo apartamiento, no ya de la idea del autor, sino de la
-expresión o el molde en que la vaciara: consideraba libertad excesiva
-y hasta licencia pecaminosa todo aquello en que la frase traducida se
-separaba --como había de separarse muchas veces en una versión rimada--
-del texto original. Esto, aparte de la difícil comprensión de algún
-punto oscuro, de las variantes entre las traducciones francesas de
-Saint-Aulaire, A. Stapfer, Gerardo de Nerval y Enrique Blaze, y la
-italiana de Andrés Maffei (que, a pesar de estar escrita en verso,
-diome luz en algunos pasajes que aquellas no habían aclarado), me
-impuso un trabajo minucioso, reflexivo, frío, de corrección y lima,
-con el cual --francamente te lo digo-- no sé si habrá ganado o perdido
-la traducción. Habrá ganado, desde luego, en fidelidad y en expresión
-exacta; pero me ha sucedido con frecuencia tener que sacrificar a
-esas condiciones los versos que me parecían más agradables, tener que
-rehacer con dificultad trabajosa trozos en los que había corrido fácil
-la pluma, dándoles cierto carácter de naturalidad espontánea.
-
-Incierto y dudoso todavía de mi trabajo, dilo a conocer entonces a
-algunos de nuestros primeros escritores y críticos, que le otorgaron su
-_exequatur_ de una manera muy honrosa para mí. Diría aquí sus nombres,
-en disculpa de mi atrevimiento, si no temiera que lo considerara
-alguien como pretendida imposición al fallo del público soberano. Baste
-consignar que aquellos autorizadísimos sufragios --y como dije al
-principio, tus ruegos y los de otros amigos cariñosos-- moviéronme a
-dar a la prensa lo que no se había escrito con este objeto. Aún pasaron
-algunos años, aguardando ocasión, que no me ofrecía mi vida atareada,
-de dar la última mano a la obra, y de emprender otro trabajo, al cual
-tengo que renunciar al fin y al cabo.
-
-El poema de Goethe es digno de estudio detenido, y ha sido objeto, en
-Alemania sobre todo, de tantas disquisiciones y comentos, que llenan
-muchos volúmenes.[1] Como sucedió con la _Divina Comedia_ en Italia,
-y está sucediendo con el _Quijote_ en España, ese espíritu exegético
-se ha llevado quizás al extremo de buscar oculto sentido y propósito
-trascendental en aquello que escribió el autor, muy ajeno a tan hondas
-intenciones; pero, si hay bastante de caprichoso y fútil en tales
-supuestos, no deja de ser interesante algo y aun mucho en los escolios
-de esas obras maestras del ingenio humano.
-
- [1] E. Dünzer, que hace más de diez años comentaba el _Fausto_,
- hizo un catálogo de ciento veintisiete comentadores anteriores a
- él.
-
-Quería yo intervenir también en esos pleitos; y con la fácil ayuda de
-unos cuantos autores, poco conocidos en España, que esperan la consulta
-en un estante de mi librería, lisonjeábame de adquirir a poca costa
-nombre de erudito, si no ingenioso y profundo, comentador. Pero lo
-dejé para lo último, y ahora me falta tiempo por las prisas que me dan
-los editores de la _Biblioteca de Artes y Letras_, encargada de esta
-publicación. No hay más remedio, pues, que dejar la erudición en el
-tintero, y convirtiendo en prólogo para el público esta que comenzó
-siendo carta para ti solo, decir en pocas palabras lo que, ampliamente
-explanado y repleto de citas, nombres y fechas, hubiera podido ser
-estudio preliminar a la versión castellana del FAUSTO.
-
- * * * * *
-
-¿De dónde nació la idea de ese Doctor famoso, que, descontento de los
-limitados medios con que cuenta el hombre en esta vida, y llevado por
-sus aspiraciones inasequibles, se da al Diablo para conseguirlas?
-Algo de esas ansias perdurables hallamos ya en la antigüedad clásica:
-Pigmalión y Prometeo nos dan el ejemplo de la lucha de la humanidad
-contra su suerte, del deseo atormentador de lo infinito, de lo ignoto,
-de lo sobrenatural, que el hombre quisiera realizar en la tierra por
-su propio esfuerzo. La intervención diabólica en esas tentaciones
-de nuestra impotencia y nuestro orgullo, aparece después, en los
-primeros siglos del cristianismo, en aquellos tiempos de las leyendas
-místicas, en las que el mal, para hacerse más patente, toma formas
-satánicas en la imaginación exaltada de los creyentes. Entre los
-muchos casos de tratos con el demonio, hallamos ya en el siglo tercero
-el que refirió primeramente San Gregorio Nacianceno, y ampliaron y
-embellecieron después varios agiógrafos, de Cipriano, famoso encantador
-de Alejandría, que hizo pacto con el Espíritu infernal, para obtener
-el amor de la cristiana Justina; historia que popularizó en Alemania,
-en el siglo noveno, Ado, arzobispo de Viena, y de la cual sacó más
-tarde nuestro Calderón su comedia _El Mágico prodigioso_, sobre cuyas
-conexiones con el poema de Goethe ha escrito poco ha un libro muy
-apreciable el Sr. Sánchez Moguel.[2]
-
- [2] _Memoria acerca de_ EL MÁGICO PRODIGIOSO _de Calderón, y en
- especial sobre las relaciones de este drama con el_ FAUSTO _de
- Goethe, por D. A. Sánchez Moguel_, catedrático de literatura
- española en la Universidad de Zaragoza. Madrid, 1881. Esta obra
- fue escrita para un certamen que abrió la Real Academia de la
- Historia con motivo del Centenario de Calderón, y habiendo
- obtenido el premio, fue publicada a expensas de dicha Academia.
- Su erudito autor opina que _El Mágico Prodigioso_ solo tiene
- relaciones muy indirectas con el _Fausto_ de Goethe.
-
-En esa y otras leyendas parecidas estaban los primeros elementos
-de la historia del Doctor Fausto; pero es el caso que aquellos
-elementos tomaron cuerpo en un individuo de este nombre, que tuvo
-vida real y fue convertido por la inventiva popular en personaje tan
-extraordinario como famoso. En la primera mitad del siglo XVI hubo en
-las Universidades alemanas un Doctor Fausto, dado a la vida alegre
-y bulliciosa, que ganó fama de alquimista y brujo, y después de una
-existencia desordenada, murió trágicamente. Apenas muerto, corrió
-la voz de que se lo había llevado el Diablo, y en 1587 se daba a la
-estampa por primera vez su historia, llena de aventuras descomunales.[3]
-
- [3] _Historia von D. Johann Fausten, dem weitbeschreyten Zauberer
- und Schwartzkünstler_, impresa por Juan Spies, en Francfort del
- Mein.
-
-Es curiosísimo este primer libro del Doctor Fausto, y si no quisiera
-reducir a cortas páginas este prólogo, hablaría de él largamente a mis
-lectores, para que viesen lo que ha dado la tradición a la tragedia
-de Goethe, y lo que ha puesto en ella el genio del poeta. La historia
-del descreído Doctor escribiose con la idea de apartar a los buenos
-creyentes de tentaciones peligrosas, presentándoles aquella víctima
-del Espíritu malo. ¿Proponíase el autor, como indican escritores de
-nuestros días, combatir el afán de novedades, que alentaba en aquellos
-tiempos la Reforma religiosa? No me parece de tanto alcance aquel
-libro devoto. El Juan Fausto de esta leyenda era en verdad peritísimo
-en las ciencias más sutiles y doctor profundo en Teología; pero no
-se perdió por ese camino, sino por ser hombre mundano, libertino e
-incrédulo, que para gozar la vida a sus anchas, estudió ciencias
-ocultas en la gran escuela de magia de Cracovia, y renunciando a las
-Letras Sagradas, llamose Doctor en Medicina, astrólogo y matemático.
-En un bosque cercano a Wittenberg evocó cierta noche al Diablo, que
-con gran aparato de fuego presentose al fin, bajo la forma de un
-fraile gris, y dijo llamarse Mefistófeles. Arreglose el pacto, escrito
-con sangre de Fausto, que ofreció su alma al Espíritu infernal para
-dentro de veinticuatro años; y al cabo de este tiempo, tras una vida de
-desenfrenados goces, reventó lastimosamente el pobre Doctor, después de
-una cena, a la cual convidó a sus amigos y discípulos de libertinaje,
-para darles cuenta de que se acercaba su última hora, sin que le
-valiese para evitarla su tardío arrepentimiento.
-
-El piadoso autor de la historia horripilante, que se complace en pintar
-con colores vivísimos las apariencias infernales y los pormenores de
-la muerte de Fausto, no nos dice gran cosa de las felicidades que
-el Diablo le procuró, ni de la satisfacción que halló en ellas. Lo
-más interesante, de lo poco que nos cuenta, es la aparición de la
-hermosísima Helena, que el Doctor hizo acudir a una de sus comilonas,
-a ruegos de sus comensales, y de la cual quedó tan prendado, que la
-obligó a volver, y de ella tuvo un hijo, a quien llamaron Justo Fausto.
-He ahí el germen, menudo e insignificante, de la segunda parte del
-poema de Goethe, de aquella concepción grandiosa, en que el mundo
-helénico y el mundo germánico se contraponen y se completan de una
-manera tan nueva como poética.
-
-La vida de Juan Fausto hízose desde luego popularísima en Alemania.
-Repitiéronse las ediciones, redactáronse nuevas historias del Doctor,
-publicose la de su discípulo Cristóbal Wagner, y antes de concluir el
-siglo XVI corrían ya traducidos estos libros por Holanda, Dinamarca,
-Inglaterra y Francia. La leyenda era pueril y tosca; pero había en
-ella algo que impresiona fuertemente al corazón humano. Existe en él
-predisposición a admirar, aunque la razón las condene, toda audacia del
-espíritu, toda temeraria ruptura de las sujeciones que nos oprimen.
-Por eso pareció siempre tan grande la figura de Prometeo robando
-el fuego celeste; por eso el Doctor Fausto, como el Burlador de
-Sevilla, aunque sentenciados a las llamas eternas, con beneplácito y
-contentamiento de los que en el libro o el teatro seguían el curso de
-sus abominables desaguisados, ejercieron siempre sobre el público la
-atracción siniestra del abismo. Sería interesante estudiar cómo han ido
-creciendo y agigantándose en la imaginación popular esas dos grandes
-figuras legendarias; qué fondo común hay en ellas; cómo las diversifica
-el carácter peculiar de los pueblos que las han creado en las orillas
-risueñas del Guadalquivir y en las riberas nebulosas del Rin; qué
-cambios ha ido introduciendo en la tradición el espíritu móvil de los
-tiempos; en qué medida ha influido en esos cambios el genio de los
-poetas, al dar forma más perfecta al tipo legendario; y cómo, por fin,
-vinieron Goethe en Alemania y Zorrilla en España a apagar las llamas
-infernales y abrir las puertas de la gloria eterna a Fausto y a Don
-Juan.
-
-La historia del doctor Juan Fausto, contenida por vez primera en el
-libro anónimo de Francfort, y ampliada por Widmann en 1599,[4] ¿tiene
-alguna relación con la de Juan Fust o Fausto, el famoso colega de
-Gutenberg en el invento de la imprenta? He aquí otro punto muy debatido
-por los comentadores de nuestro poema, y del cual me ocuparía con
-alguna extensión, si hubiera podido completar el estudio proyectado.
-París conserva la tradición del impresor Fust, que presentó a Luis XI
-un ejemplar de su Biblia, estampada por arte entonces desconocido, y
-que, atribuido a la magia, provocó persecuciones, de las que escapó
-el ingenioso inventor, según entonces se dijo, por arte del Diablo.
-Han supuesto algunos autores que, irritados los monjes contra una
-invención que les privaba del oficio de copistas, convirtieron a
-Juan Fausto en nigromante, enviándolo a los infiernos; pero hoy está
-comprobada la existencia del doctor Fausto del siglo XVI, posterior en
-más de un siglo a Gutenberg y sus primeros colaboradores, y a aquel se
-refería indudablemente la popular historia del Doctor que pactó con el
-Diablo.[5]
-
- [4] _Warhafftige Historien von den grewlichen und abschewlichen
- Sünden und Lastern, auch von vielen wunderbarlichen und seltzamen
- Abentheuren: So_ D. Johannes Faustus _ein weitberuffener
- Schwartzkünstler und Ertzzäuberer, durch seine Schwartzkunst,
- biß an seinen erschrecklichen End hat getrieben_. Publicada en
- Hamburgo.
-
- [5] El escritor alemán Klinger partió de la suposición de ser
- el Doctor Fausto el compañero de Gutenberg, para escribir la
- novela en que largamente relata sus maravillosas aventuras. Esta
- novela se publicó en 1791, al año siguiente de aparecer el primer
- fragmento del _Fausto_ de Goethe.
-
- * * * * *
-
-En Inglaterra fue donde la literatura culta y profana se apoderó
-primero de la piadosa historia. Un predecesor de Shakespeare, Cristóbal
-Marlowe, poeta y comediante como él, liviano y aventurero, revoltoso
-y descreído (al decir de sus coetáneos) que en la segunda mitad del
-siglo XVI vivió desordenadamente y murió joven en riña con un rival,
-porque le robó su querida, llevó al naciente teatro inglés aquella
-lúgubre figura. La tragedia de Marlowe, a pesar de los apasionados
-elogios de su traductor francés, Francisco Víctor Hugo, que quiere
-sobreponer algunas de sus escenas a las del sublime poema de Goethe,
-no es más que una obra apreciable atendiendo a la época en que se
-escribió; pero no la iluminan los resplandores del genio. El Doctor
-del dramaturgo inglés es el mismo de la leyenda alemana: el espíritu
-de la tragedia, a pesar del ateísmo de que su autor fue acusado, es el
-antiguo propósito de atemorizar a los impíos. Fausto es un libertino
-incrédulo, que, para apoderarse de los secretos de la magia, evoca al
-Diablo en un bosque y celebra con «Mephostophilis» el pacto que le ha
-de dar, por veinticuatro años, todos los goces de la vida. Revestido
-ya de los poderes mágicos, le vemos en Roma, penetrando audazmente
-en el Consistorio de Cardenales y abofeteando al Papa; encontrámosle
-después en la Corte imperial, asombrando a príncipes y magnates con
-sus sortilegios, y haciendo aparecer ante ellos la sombra de Alejandro
-Magno; y tras estos momentáneos triunfos, asistimos al cumplimiento
-del plazo fatal, al arrepentimiento inútil, a la agonía desesperada y
-a la horrible muerte del impío Doctor, todo con estricta sujeción a
-la germánica leyenda. Marlowe no hace, pues, otra cosa que arreglar
-para la escena el relato primitivo, y no modifica su carácter, no le
-añade elementos sustanciales. El episodio de Helena quedó en embrión
-en su tragedia, como en aquel relato; la visión y la posesión de la
-hermosísima amante de Paris no inspira al Fausto del poeta inglés más
-que unos cuantos versos muy bellos, en los que resplandece fugitivo
-destello de aquel amor a la hermosura clásica, al que había de dar
-tanta parte el insigne vate de Weimar en la concepción de su obra
-inmortal.
-
-La tragedia de Marlowe quedó pronto olvidada; pero se habían apoderado
-de aquel terrorífico y aparatoso argumento los teatritos de muñecos
-o polichinelas, y desde entonces formó parte muy principal de su
-repertorio. En Alemania, bien pasase a ella este _Puppenspiele_ de
-Inglaterra, bien naciese de la tradición indígena, la historia del
-Doctor Fausto se representaba también en esos teatritos hasta los
-tiempos de Goethe. Lessing, uno de los más poderosos regeneradores de
-las letras alemanas, vio en aquella historia, relegada ya a tan humilde
-esfera, el germen de una hermosa tragedia, y comenzó a escribirla. Su
-Fausto no es pecador incorregible, sino varón virtuoso y sapientísimo,
-a quien declara guerra el infernal Mefisto, y es, a la vez, amparado
-por la Providencia Divina, la cual burla al Demonio, sustituyendo al
-Doctor verdadero por otro supuesto Fausto, a quien fácilmente conduce
-el maligno Espíritu por las sendas de perdición. Lessing dejó su obra
-sin terminar, poco satisfecho de ella sin duda.[6]
-
- [6] En 1836, después de publicado todo el poema de Goethe, Lenau,
- poeta alemán, de rica y fecunda inspiración, dio a la prensa otro
- _poema épico-dramático_, con el mismo título y asunto. Este autor
- hace correr al Doctor endiablado las más extrañas aventuras,
- describiéndolas con mucha fantasía; pero su obra no tiene ni
- asomos de la trascendencia que admiramos en la profunda epopeya
- de Goethe.
-
-Esta es, en pocas palabras y a grandes rasgos, la historia del _Fausto_
-antes de Goethe. ¡Qué interesante capítulo pudiera escribirse,
-siguiendo esa historia, para ver cómo surgió en la imaginación de
-nuestro poeta, casi niño, la idea de su tragedia![7] Él mismo nos ha
-dicho que la primera vez que pensó en ella fue al ver una estampa,
-representando a Fausto y Mefistófeles que cabalgaban por los aires,
-en aquella misma taberna de Leipzig que cita en su obra como teatro
-de una orgía grotesca, escena tomada de la leyenda primitiva. Cómo
-influyeron en la mente de Goethe el escepticismo sarcástico del siglo
-de Voltaire y Diderot; las extrañas supersticiones que brotaban, con
-Mesmer y Cagliostro, del fondo oscuro de ese mismo escepticismo, y que
-en Alemania tomaban un carácter más grave, reproduciendo las antiguas
-doctrinas cabalísticas; el estudio más profundo del arte griego,
-iniciado por Lessing en su afamado _Laocoonte_; las tradiciones de
-la Edad media, embellecidas por el nuevo espíritu romántico; y el
-misticismo poético de Klopstock; cómo se combinaban esos elementos
-encontrados en su inteligencia sintética; cómo se fue desarrollando en
-la larga existencia del poeta aquel _asunto inconmensurable_, según él
-decía de su obra predilecta: he ahí un interesante cuestionario, del
-cual no cabe aquí más que esta somera indicación.
-
- [7] Entre las muchas obras alemanas que tratan del _Fausto_ de
- Goethe, es especialmente estimable la reciente de K. J. Scher:
- _Faust von Goethe, mit Einleitung und fortlaufender Erklärung_.
- Heilbronn, Henninger, 1881.
-
-_Doctor Faust; Trauerspiel. Ein Fragment_: así se titulaba un libro
-de pocas páginas que en 1790 salía de las prensas de Leipzig. Era
-el primer fragmento del gran poema; eran las escenas de los amores
-de Margarita, escritas en 1774, cuando Goethe estaba en el vigor de
-la lozana juventud. ¡Margarita! ¡Qué hermosa aparición! Esa imagen
-tan sencilla y natural de la doncella germánica, ingenua, creyente,
-amorosa; de la hija del pueblo, grave y modesta en la inocente
-tranquilidad del hogar; confiada, imprudente, criminal sin pensarlo
-en su apasionamiento ternísimo, y que no pierde la nobleza de sus
-sentimientos, ni sus santas creencias, en el abismo de la deshonra,
-tomó desde aquel momento en los horizontes del pensamiento humano y en
-las cimas de la gloria el lugar destinado a las figuras inmortales, que
-se destacan para siempre sobre el fondo luminoso de la belleza ideal.
-
-Y aquella imagen encantadora era creación exclusiva de Goethe: no hay
-rastro de ella en ninguno de los _Faustos_ anteriores. Figuraba, sí,
-en la literatura popular la trágica historia de las doncellas burladas
-en sus amores, que apelan al infanticidio para ocultar la seducción, y
-pagan en el patíbulo su crimen. Sin ir más lejos, tenemos un ejemplo
-interesantísimo en el cancionero catalán y valenciano: _La filla del
-marxant_, cuyas numerosas variantes ha recogido y publicado, con las de
-otros muchos romances antiguos, el eruditísimo Sr. Milá y Fontanals, es
-una de esas desdichadas víctimas del amor.[8] Pero Goethe tuvo la feliz
-inspiración de llevar esas femeniles desgracias, que inspiraron también
-a su gran amigo Schiller[9] una de sus mejores poesías, a la historia
-tétrica del Doctor endiablado; y el contraste de ese amor de Margarita,
-idílico primero, y después trágico, pero siempre cándido, verdadero,
-naturalísimo, con las fantasías insensatas y los vagos anhelos de
-Fausto, con la mordacidad ponzoñosa de Mefistófeles, con aquel cuadro
-fantástico en que giran alrededor del espíritu humano las brujas y
-los ángeles, el Cielo y el Infierno, da al extraño poema un interés
-dramático, un calor del corazón, una realidad de vida, que superan
-quizás a todas las demás bellezas que en él derramó más tarde el genio
-creador del insigne poeta.
-
- [8] _Romancerillo catalán, Canciones tradicionales_, segunda
- edición corregida y aumentada, por D. Manuel Milá y Fontanals,
- Barcelona, 1882.
-
- [9] _La infanticida._
-
-Margarita era un recuerdo de su adolescencia. En sus Memorias[10] nos
-cuenta aquella primera inspiración amorosa, que tan grabada quedó en
-él. Goethe, hijo de una familia principal de los encopetados burgueses
-de la imperial Francfort, ansioso de expansiones juveniles, ligose con
-algunos mozuelos de clase humilde, artesanos y escribientillos, algo
-copleros y bastante alegres, que vendiendo sus versos y los de su noble
-amigo a los que, para epitalamios o elegías, sátiras o declaraciones
-amorosas, se los pedían, sacaban dinero para sus modestos festines.
-¡Estos fueron los comienzos literarios del autor de _Fausto_! En la
-casa donde se reunían conoció a «Gretchen»,[11] joven costurera, cuya
-gentil belleza le inspiró uno de esos deliciosos y tímidos amores de
-la primera juventud, que el corazón guarda escondidos. La historia
-de esa pasión de niño, que no llegó a declararse, es un episodio
-encantador. Coincidía aquel apasionamiento con las solemnísimas fiestas
-que celebraba Francfort para la coronación del emperador José II, y el
-asombro que causaban en el naciente poeta las ceremonias suntuosas del
-Sacro Imperio Romano Germánico, en las que se usaba todavía el ritual
-y el aparato de la Edad media, mezclado a su inocente embeleso por
-aquella amable y candorosa muchachuela, dormida en alguna ocasión sobre
-sus rodillas, produce tal impresión contado, que no es de extrañar la
-ejerciera vivísima en el alma de Goethe, que estaba abriéndose a la luz
-del amor y la poesía.
-
- [10] _Wahrheit und Dichtung_, parte 1.ª, libro V.
-
- [11] Diminutivo familiar de _Margarita_.
-
- * * * * *
-
-Diez y ocho años después de publicado el episodio de Margarita (1808),
-aparecía la primera parte de _Fausto_, tal como hoy la conocemos. El
-gran poeta no había dejado de trabajar un año y otro año en aquella
-obra de toda su vida, en la cual derramaba su inteligencia, su alma
-entera. No estaba completa aún su inmortal concepción; pero el asunto
-quedaba expuesto, y perfectamente diseñados los caracteres de los
-dos personajes principales, Fausto y Mefistófeles, creaciones ambas
-prodigiosas de su potente numen.
-
-El Doctor de la leyenda, toscamente esbozado por los autores devotos
-que querían castigar en él las audacias de la ciencia descreída y del
-procaz libertinaje, lo convierte Goethe en tipo acabado de la humanidad
-soñadora y descontenta, con todas sus aspiraciones infinitas y todas
-sus flaquezas miserables. Cuantos hayan experimentado el cansancio
-de la vida y las ansias de lo imposible, cuantos hayan sufrido --¿y
-quién no los sufre alguna vez en estos tiempos?-- los tormentos de
-la fe perdida o vacilante, sentirán palpitar su alma en el alma de
-aquel Doctor, tan docto que no le acosaban ya escrúpulos ni dudas, que
-no temía al diablo ni al infierno, y sabía tanto, que había perdido
-todos los encantos de la vida. Así, a lo que hay de eternamente humano
-en los anhelos irrealizables del Fausto tradicional, une Goethe lo
-peculiarmente característico de nuestra edad: el escepticismo. El
-Doctor de la leyenda era irreligioso, era impío; pero su alma vigorosa
-se entregaba con fe y ardimiento a los arcanos de la magia, a la
-alianza con el diablo, al goce de los ansiados placeres. El Doctor de
-Goethe no cree en Dios ni en el Diablo; no sabe qué pedirle a este
-cuando le ofrece todas las felicidades de la vida, y si por un instante
-pasa afanoso del deseo al goce, en el seno del goce ansía otra vez y
-echa de menos el deseo.
-
-Mefistófeles, el demonio vulgar, deforme y espantoso, de la Edad
-media, conviértese también en la más extraña y original figura de la
-poesía moderna: Madama Staël, uno de los primeros escritores que dio a
-conocer al mundo latino aquel poema germánico, que aparecía entonces
-como un engendro caótico, promovedor del vértigo en el ánimo de los
-lectores,[12] decía de Mefistófeles que es el _Demonio civilizado_.
-Ya nos había dicho ese mismo personaje infernal, hablando de sí
-propio en la cocina de la Bruja: «La civilización, que todo lo pule,
-llega al mismo Diablo: el fantasmón del Norte no está ya presentable.
-¿Dónde ves cuernos, garras ni cola? En cuanto a mis patas de cabra,
-no puedo prescindir de ellas; pero me queda, como a los elegantes del
-día, el recurso de las pantorrillas postizas.» No estriba, empero, la
-principal novedad del Diablo de Goethe en haberle quitado su aspecto
-aterrador y monstruoso, para convertirlo en camarada jovial, decidor,
-casi amable; sino en la forma peculiar que en él reviste el espíritu
-del mal. Mefistófeles, demonio de segunda clase y de rango inferior,
-por lo demás, genio infernal a la menuda, destinado sin duda por Satán
-a las empresas menos dificultosas --lo cual no es muy lisonjero, en
-verdad, para los sabios presuntuosos, como el pobre Doctor-- es, según
-él mismo nos dice, el espíritu de negación: «Yo soy el Espíritu que lo
-niega todo.» ¡Y cuán bien, la suprema ironía, uno de los caracteres
-predominantes en la inteligencia serena y reflexiva de Goethe, da
-vida diabólica a ese espíritu de negación! Mefistófeles es la sátira
-encarnada, sátira profunda y sangrienta unas veces, festiva y bufona
-otras. En el tremendo drama del Doctor Fausto representa a la vez el
-papel de traidor y el de gracioso: en ocasiones nos indigna y subleva
-como Yago, en ocasiones nos divierte y nos hace reír como Scapin; y
-al fin y al cabo, tenemos que convenir, con el Padre Eterno, en que,
-a pesar de sus malignidades y astucias, es el menos temible de los
-Espíritus infernales.
-
- [12] _De l’Allemagne_, por Mad. Staël, parte 2.ª, capítulo XXIII.
-
-¿No se ve en todo esto la propensión a no tomar en serio la historia
-portentosa del Doctor Fausto? Goethe, hijo de la filosofía escéptica
-del siglo XVIII, espíritu crítico, y aunque religioso en el fondo,
-desligado de toda religión positiva, no podía admitir con piadosa
-sinceridad la leyenda inspirada por la fe viva de otros tiempos;
-apoderose de ella, como simbolismo adecuado a la expresión de su
-pensamiento, pero mofándose a veces de su propia fábula. Hizo con la
-poesía religiosa de la Edad media lo mismo que el Ariosto con su poesía
-caballeresca; el autor del FAUSTO no creía en los ángeles ni en los
-diablos, en las brujas ni en los aquelarres, como el autor del _Orlando
-furioso_ tampoco creía en los caballeros andantes, ni en los castillos
-encantados: escribieron, no obstante, sobre esos temas dos obras que
-nunca morirán, y que quizás son más admirables por mezclarse en ellas
-las burlas con las veras.
-
- * * * * *
-
-Los amores de Margarita no son más que el primer capítulo de la nueva
-vida del rejuvenecido Fausto; no podía concluir con ellos la obra del
-poeta. La muerte de la infeliz amante no resuelve la cuestión; las
-condiciones del pacto diabólico no están aún cumplidas; no ha vencido
-Dios, no ha vencido tampoco el Diablo. De todas las seducciones a
-que puede apelar este, no ha empleado más que una; quédanle todavía
-muchos recursos. No comprendo, pues, que consideren algunos como un
-todo acabado la primera parte de la tragedia, y digan que huelga la
-segunda. Son, sí, dos obras de índole algún tanto distinta: la primera,
-verdaderamente dramática; la segunda, fantástica y simbólica. Al fuego
-de las pasiones sucede el movimiento de las ideas; a los personajes
-reales, las abstracciones y alegorías. Pero estas dos partes distintas
-hállanse íntimamente ligadas, son consecuencia una de otra, forman
-una ilación lógica y un conjunto necesario. Antes de dar a la estampa
-la primera parte, Goethe había escrito ya las admirables escenas de
-la aparición de Helena, y durante todo el resto de su vida estuvo
-trabajando en ese segundo FAUSTO, que era el complemento de su obra.
-En 1831 ya octogenario, y pocos meses antes de morir, dábalo a luz y
-escribía a un amigo suyo: «Ahora puedo considerar lo que me resta de
-vida como un generoso donativo, y poco importa que haga algo más o que
-no haga ya nada.» El gran poeta daba su misión por cumplida: Alemania,
-el mundo entero proclamaban la inmortalidad de su creación predilecta.
-
-La segunda parte del FAUSTO no produjo tanta impresión como la primera,
-ni se ha hecho popular como aquella. El juicio de la crítica sobre
-ella ha sido muy diverso. Unos la ensalzaron como la epopeya de nuestro
-siglo; otros vieron confirmada en ella la máxima española que condena
-las segundas partes a irremisible inferioridad. En general, ha sido
-considerada, fuera de Alemania sobre todo, como una creación grandiosa
-y altamente poética, sí, pero confusa, heterogénea y algún tanto
-extravagante. El asombro que engendran las hechicerías de Fausto en la
-Corte imperial, pintada con vigorosos rasgos satíricos; el embeleso
-del Doctor por la imagen de Helena, tipo de la forma perfecta; su
-quimérico viaje a la antigüedad clásica, su descenso al seno de las
-Ideas madres; el sorprendente efecto que produce en Mefistófeles,
-diablo grosero de la Edad media, el mundo nuevo de las divinidades
-helénicas, y la revelación de las deformidades que encerraba también
-aquella risueña teogonía; el retorno a la vida y a su palacio de la
-bella y culpable esposa de Menelao, su huida y el amparo que encuentra
-en el castillo feudal construido por Fausto en la cima del Taigetes;
-el choque prodigioso del mundo griego y el germánico; el amoroso
-enlace del espíritu de este, representado por el Doctor cabalístico,
-con la plástica beldad de aquel, personificada en la amante de Paris;
-el nacimiento y la muerte del generoso Euforión, símbolo de la poesía
-moderna, y el desvanecimiento de la gozada Helena; y después de esos
-amores de la imaginación soñadora, la sed de gloria, la lucha ardiente
-de la vida, el goce embriagador de la acción y la creación; la guerra
-entre el emperador y el anti-emperador, que decide Fausto con sus
-poderes mágicos; la concesión de un vasto dominio, donde emplea sus
-fuerzas prodigiosas en el bienestar de la humanidad, en el cumplimiento
-del ideal de nuestros tiempos, convertir la tierra en un paraíso; la
-deficiencia de su obra, por la falta del principio superior, recordado
-continuamente por aquella campana de la ermita cercana, que irrita al
-poderoso y envejecido Fausto; su muerte cuando ha agotado todos los
-goces de la vida, sin ver satisfecho su eterno anhelo, y su perdón
-final por las oraciones de la arrepentida y siempre amorosa Margarita,
-forman, mezclado todo ello con episodios caprichosísimos, inspirados
-por ideas de órdenes muy complejos, una historia tan extraordinaria,
-que cuesta algún trabajo seguirla y comprenderla. Esto no obstante,
-los que consideran esta poesía trascendente y enciclopédica como la
-propia de nuestra edad, hallan en ella especiales méritos y encantos.
-«Todos los tesoros de la ciencia ruedan a vuestros pies, dice uno de
-los admiradores del segundo FAUSTO, hablando de sus bellezas. La
-metafísica refleja por primera vez en su espejo glacial los astros,
-las imágenes y los colores; las ideas más abstractas se coronan de
-poesía, y se nos presentan con la sonrisa de amor en los labios; y
-las interrogáis, no con temor, como a las lúgubres esfinges, sino
-con la alegre familiaridad de Alcibíades en el banquete de Sócrates.
-La naturaleza y la historia concurren por igual a esa revelación del
-genio, y es difícil decir qué debe admirarse más en este libro, si
-la profundidad simbólica del naturalismo, o la vasta comprensión de
-los sucesos históricos.» Lástima grande que el goce de estas sublimes
-novedades esté reservado, según el docto comentarista, a los que tengan
-esfuerzo y constancia suficientes para dominar las dificultades de la
-letra y las resistencias del espíritu del exotérico poema; a los que,
-«haciendo labor de lapidario, penetren en el pensamiento de Goethe,
-separando la doble corteza de granito y de diamante en que lo envuelve,
-sin duda para hacerlo imperecedero.[13]»
-
- [13] _Essai sur Goethe et le second_ FAUST, por el barón Blaze de
- Bury, publicado al frente de la traducción francesa dada a luz en
- 1841.
-
-Con permiso de este docto crítico, antójaseme que, para ser inmortales,
-no necesitaron nunca las obras del genio esas embarazosas envolturas,
-y que, por lo contrario, su fácil inteligencia, su claridad conspicua,
-es una de las condiciones que, con la admiración constante del género
-humano, les asegura aquella feliz inmortalidad. Por otra parte,
-también hay algo que decir sobre esa idea, generalmente admitida, de
-la oscuridad que envuelve la segunda parte del FAUSTO, encubridora
-de recónditas bellezas, a los iniciados reservadas. Uno de nuestros
-primeros literatos, escritor tan ingenioso como discreto, que no admite
-con facilidad los ajenos dictámenes, y antes bien parece que guste de
-marchar contra la corriente, sostiene que nada hay oscuro ni difícil de
-entender en esta obra de Goethe, que todo su fantástico relato está al
-alcance del lector provisto de regular ilustración, y que si no produce
-impresión tan deleitosa esta parte del poema como la otra, débese a
-que, saliendo de los límites propios de la poesía, acometió el autor
-la imposible empresa de encerrar en ella el mundo de la filosofía y de
-la ciencia, convirtiendo sus personajes, vivientes y palpitantes al
-principio, en seres alegóricos y abstractos, sin calor ni interés.[14]
-
- [14] Prólogo de D. Juan Valera a la traducción castellana de la
- primera parte del FAUSTO por D. Guillermo English.
-
-No estoy lejos de estas ideas, aunque juzgo que, sin ser tan
-enrevesado y oscuro como se ha supuesto, el segundo FAUSTO, superior
-tal vez al primero por el arte maravilloso con que está escrita cada
-escena, y como cincelados cada estrofa y cada verso, requiere, por
-la singularidad del simbólico argumento y por la variedad de ideas
-contenidas en él, ser leída una y otra vez, y si fuera posible, en
-el texto original, para encontrarle bien el gusto. Sucede con esta
-obra como con la música alemana, tan en boga hoy día: hay que oírla
-y volverla a oír, y cuanto más se oye más agrada. Claro es que en
-traducciones, en las que, como dice muy bien el escritor a que me
-refiero, se pierden por lo menos tres cuartos de la belleza de la obra
-poética original, la segunda parte del FAUSTO ha de encontrar pocos
-lectores que de buenas a primeras aprecien todo su mérito.
-
- * * * * *
-
-La puerta se me abre ahora, querido Vicente, para pasar --¡temible
-tránsito!-- de la obra magna de Goethe a mi pobre versión castellana;
-y al hablar otra vez de ella, vuelve tu nombre a mis labios, sin
-duda porque necesito toda la benevolencia de los amigos para seguir
-adelante. Te diré, ante todo, que no encontrarás aquí más que la
-primera parte del FAUSTO. ¿Por qué no la segunda? Porque su traducción
-pareciome mucho más dificultosa y mucho menos agradable, y no era cosa
-de emprender tan ardua tarea cuando no pensaba en publicar mi trabajo.
-No renuncio a completarlo; pero esto solo será en el caso de que el
-juicio del público no sea adverso a este primer ensayo, y de que tenga
-yo más adelante el vagar que ahora me falta para esos estudios.
-
-Hecha esta advertencia, te diré también que, si algo me anima y
-disculpa, es lo poco leído y lo mal conocido que es en España el poema
-de Goethe. En Italia sucedía, poco ha, lo mismo. «No lo creerán los
-extranjeros, decía Eugenio Checchi, en el prólogo de la traducción de
-A. Maffei; pero entre nuestros literatos de profesión son poquísimos
-los que conocían el FAUSTO de Goethe. Muchos hablaban de él; pero era
-solamente de oídas.[15]» La traducción de Maffei, de todo el poema, y
-escrita en hermosos versos, ha acabado en Italia con esa ignorancia
-de obra tan famosa. Lo mismo ha sucedido en Portugal con la versión
-de Castilho, también en verso, aunque esta solo comprende la primera
-parte. ¡Pudiera yo lograr lo mismo en nuestra patria! No había aquí
-versión alguna de ella, que fuera soportable,[16] hasta que se publicó
-recientemente la de D. Guillermo English,[17] revisada por el Sr.
-Valera, a cuya competentísima pluma se deben, si no estoy equivocado,
-los cortos fragmentos traducidos en verso, imitando lo hecho por
-Gerardo de Nerval y otros traductores franceses, que recurrieron a la
-rima solamente en los coros, himnos, canciones, y otros pasajes en que
-prevalece lo lírico sobre lo dramático.
-
- [15] FAUSTO, _tragedia di Wolfango Goethe, tradotta da Andrea
- Maffei, terza edizione riveduta_. Florencia, 1873.
-
- [16] El Sr. Sánchez Moguel, investigador diligente, en la citada
- _Memoria acerca del Mágico prodigioso_, cita tres traducciones
- castellanas del FAUSTO, anteriores a la del Sr. English,
- publicadas las tres en Barcelona: una del conocido escritor
- catalán D. Francisco Pelayo Briz, impresa por López en 1864; otra
- anónima, inserta en la revista literaria _La Abeja_, tomo IV; y
- otra de D. José Casas Barbosa, dada a luz en 1868; todas ellas
- de la primera parte solamente. Conozco otra traducción, impresa
- también en Barcelona en 1876, en la Biblioteca titulada _Tesoro
- de Autores ilustres_, que se publicaba bajo la dirección del
- Sr. Bergnes de las Casas. Esta versión, se dice en la portada
- que está hecha, en presencia de las mejores ediciones, por una
- Sociedad literaria. Comprende la primera, la segunda parte y
- los _Paralipómenos_. Estos _Paralipómenos_, que algunos titulan
- tercera parte del FAUSTO, son fragmentos sueltos que Goethe
- escribió en sus últimos años y se refieren a varios pasajes del
- poema, completamente terminado en la segunda parte.
-
- [17] _El_ FAUSTO _de Goethe, Primera parte lujosamente ilustrada.
- Traducción del alemán por D. Guillermo English. Revisada y
- aumentada con un prólogo por D. Juan Valera. -- English y Gras,
- editores. Madrid_, 1878.
-
-Considero muy apreciable esta traducción del Sr. English: está bien
-ajustada al texto original, y escrita con frase sobria y lacónica.
-Quizás este laconismo se lleva al extremo de hacer el estilo algo
-duro. Pero esa publicación, por su forma especial, no extenderá mucho
-entre nosotros el conocimiento de la obra de Goethe: producto de una
-explotación editorial, más bien que de un propósito literario, este
-libro, lujosamente impreso y magníficamente ilustrado con grabados y
-fotograbados, es un volumen muy grande, con mucho papel y letras como
-lentejas, propio para hojearlo encima de una mesa, mas no para leerlo
-cómodamente.
-
-Por otra parte, la traducción en prosa de un libro escrito en
-verso podrá satisfacer al conocedor consumado, que rehace en su
-imaginación la obra primitiva, pero no contentará a la generalidad
-del público. ¡Extraño encanto el del ritmo y la rima! Parecen cosa
-pueril, artificiosa, insignificante, y sin embargo, responde a algo
-tan propio de nuestro ser, que sin ellos pierde gran parte de su
-atractivo la poesía, aunque juzgamos que esta consiste en cualidades
-más sustanciales e íntimas del pensamiento. Por eso nos deja siempre
-fríos y descontentos cualquier obra poética traducida en prosa. Lo
-peor del caso es que, si aun en prosa difícilmente se traducen esas
-obras, trasladar los versos de un idioma a otro, sin desnaturalizarlos
-por completo, es casi imposible. Preciso sería, para hacerlo bien,
-que fuese tan poeta el traductor como el autor traducido. Gerardo de
-Nerval, refiriéndose a la versión suya y a las publicadas antes en
-Francia, decía que consideraba imposible una traducción buena del poema
-de Goethe. «Quizás, añadía, alguno de nuestros grandes poetas pudiera
-dar idea de él, con el encanto de una versión poética; pero, como no es
-probable que ninguno de ellos someta su numen a las dificultades de una
-obra que no ha de reportarle gloria equivalente al trabajo invertido,
-preciso será que se contenten, los que no pueden leer el original, con
-lo que nuestro celo ha de ofrecerles.» Algo más osado que M. Nerval,
-arriesgo yo la traducción en verso, no sin cerciorarme, antes de darla
-a la prensa --quiero que conste así--, de que no piensa escribir, por
-ahora, la que tenía en mientes el Sr. Valera, que por lo visto, juzga
-también insuficientes, ya que no inadecuadas, las versiones en prosa de
-este libro eminentemente poético.
-
- * * * * *
-
-Dije antes que en España es poco leído y mal conocido; requiere esto
-último alguna explicación. Muchas son, aun entre las mismas personas
-ilustradas, las que no lo habrán hojeado nunca; y a pesar de ello,
-las figuras de Fausto, Mefistófeles y Margarita son para todos
-familiarísimas. Es que el artista se apoderó de la creación del poeta,
-y la ha estereotipado --permítaseme el vocablo-- en la imaginación
-popular. El lápiz, el pincel y el buril han reproducido tantas veces
-esos fingidos personajes, que hasta los más indoctos conocen las
-escenas culminantes de su existencia imaginaria.[18]
-
- [18] Poco después de publicada la primera parte del FAUSTO de
- Goethe, Pedro Cornellius, artista famosísimo luego en Alemania,
- y que entonces solo contaba veintidós años, dibujó doce láminas,
- representando los principales pasajes del poema, que fueron muy
- celebradas. En 1828, para ilustrar una edición hecha en París,
- el romántico pintor Eugenio Delacroix dibujó otras diez y siete
- composiciones, que fueron litografiadas, con igual éxito. También
- el renombrado pintor de aquel tiempo y de aquel país Ary Scheffer
- tomó la historia del Doctor Fausto como asunto de algunos de sus
- principales y más aplaudidos cuadros.
-
-Para completar esta obra, a las artes del diseño se ha unido el arte
-lírico. La historia del Doctor y de su amante infortunada pareció
-tema apropiado y fecundo a los compositores de música dramática, y se
-han escrito muchas óperas con este argumento.[19] Gounod las ha hecho
-olvidar todas con su hermoso _spartitto_, que reina sin rival hasta las
-orillas del Rin. El Fausto generalmente conocido en España no es el de
-Wolfango Goethe, sino el de Carlos Gounod. Y como este famoso maestro,
-aunque ha compuesto una obra verdaderamente inspirada, no acertó a
-traducir bien la del gran poeta, dije y repito que esta es mal conocida
-entre nosotros.
-
- [19] En 1814 se cantó en Alemania una ópera titulada _Faust leben
- und thaten_ (_Vida y hechos de Fausto_), con música de Strauss;
- en 1815, otra del maestro Licki, con el título de _Faust Leben,
- Thaten und Höllenfahrt_ (_Vida, hechos y viaje al Infierno de
- Fausto_); en 1818, otra sobre el mismo asunto, de Spohr; en 1820,
- de Seyfried; en 1831, de Lindpainter, y en 1836, de Rietz. De
- todas ellas, la única que tuvo gran éxito y se extendió por toda
- Alemania, es la de Spohr, juzgada aún hoy día como obra maestra
- de la música germánica. En Francia, el compositor Béancourt
- compuso una ópera, sobre el argumento de _Fausto_, que se cantó
- en París el año 1827, y otra Angelina Bertin, cantada allí
- también en 1831. En Bruselas se cantó el año 1834 otra ópera
- de _Fausto_, compuesta por Pellaert. La ópera de Gounod, cuyo
- libreto escribieron MM. Carré y Barbier, se estrenó en París el
- año 1869.
-
-Hay en esa impropia traducción musical deficiencias que no son culpa
-del compositor, sino de la ineficacia del arte lírico. Hoy se le da a
-este arte exagerada importancia, y se le atribuyen facultades de que
-se halla privado. Feliz expresadora de sentimientos, la música solo
-alcanza a indicar las ideas de una manera muy vaga. El autor que mejor
-domine los misterios del contrapunto no acertaría a explicarnos con
-fusas y corcheas la desesperación del Doctor Fausto, su hastío de la
-vida, su desconfianza de la ciencia, su anhelo de derramar el espíritu
-en la naturaleza y apoderarse de ella. Esta poesía está muy por encima
-de todas las _arias_ del mundo.
-
-Así es que el Fausto de Gounod pierde toda su grandeza intelectual,
-todo el carácter profundamente humano del personaje de Goethe; y solo
-nos interesa cuando, después del prólogo insignificante en que se
-opera su transformación, el Doctor rejuvenecido se lanza a la aventura
-amorosa, como un _tenor_ cualquiera.
-
-La música expresiva, apasionada, sensual en ocasiones, algún tanto
-mística en otras, grata siempre al oído, del compositor francés,
-ha dado gran relieve a los amores de Fausto y Margarita y a la
-intervención siniestra de Mefistófeles en ellos; pero con un arte
-muy distinto del de Goethe. En este domina la naturalidad: nunca
-se ha escrito una historia de amores con elementos y recursos más
-sobrios; nada hay que semeje menos a una heroína de novela o drama,
-que la pobre Margarita. Un arte exquisito y recóndito ha trasladado
-al poema con audacísima desnudez, sin preámbulos ni comentos, las
-que parecen escenas vulgares de la vida real; y resultan --ese es el
-secreto del genio-- dotadas de la mayor belleza ideal. En la obra
-de Gounod esa artística sencillez esta sustituida por el énfasis y
-el efecto aparatoso. La sensibilidad, que palpita ingenua y casi
-inadvertida en el poema, es reemplazada en la ópera por el afectado
-sentimentalismo. La imagen tan graciosa, tan viva, tan natural de la
-infeliz doncella enamorada, se convierte en la figura rígida, romántica
-y casi fantástica de aquella Margarita de guardarropía, que con los
-ojos entornados y las trenzas sueltas atraviesa la escena con pausada
-solemnidad, o canta con extraña prosopopeya la canción del rey de
-Thule, dando vueltas acompasadas al torno. Mefistófeles suple con su
-deforme jeta, sus ademanes estrambóticos y sus carcajadas estridentes
-la mordaz ironía que escapa a la expresión musical; Fausto, despojado
-de las dudas de la inteligencia y las luchas de la voluntad, queda
-reducido al papel de vulgar galanteador; y hasta el tipo, tan hermoso
-y verdadero, del leal Valentín, diseñado por Goethe en unos cuantos
-versos, se afemina cantando romanzas sentimentales. Buena ópera, pues,
-la de Gounod; pero mala traducción del libro de Goethe; por eso no
-gusta en Alemania.[20]
-
- [20] Ahora está cobrando fama otra ópera con el argumento de
- FAUSTO, escrita con el título de _Mefistófeles_ por Enrique
- Boito, compositor italiano, pero discípulo de Ricardo Wagner. Fue
- estrenada con muy mal éxito en Milán el año 1868, pero en 1875
- volvió a cantarse en Bolonia, y gustó mucho. Desde entonces corre
- con aplauso por los teatros cisalpinos y transalpinos. Esta ópera
- abarca todo el poema de Goethe: el primer acto es el prólogo en
- el cielo; el segundo la Pascua y la aparición de Mefistófeles;
- el tercero los amores de Margarita; el cuarto la aparición de
- Helena; el quinto la muerte de Fausto y la salvación de su alma.
- El libreto se ha ajustado todo lo posible a las escenas del
- texto a que se refiere, y la música aspira a traducirlas con
- exactitud. No puedo juzgarla, porque no la he oído. En Italia,
- como digo antes, no gustó al principio esta ópera; pero después
- apreciáronse sus bellezas y ha entrado en el repertorio. En
- Barcelona se cantó el año pasado con buen éxito, y ahora está
- ensayándose en el Teatro Real de Madrid. El título me parece
- impropio: Mefistófeles no es ni puede ser el protagonista de
- esta tragedia; ese ser infernal solamente nos interesa por su
- intervención en los asuntos de Fausto, que ha de figurar siempre
- como principal personaje de esta historia.
-
-En la esfera del arte musical, mejor que las composiciones teatrales
-han traducido la obra de Goethe obras no destinadas a la escena, y
-cuyos autores tentaron una interpretación interior y profunda del
-poema. En este caso está, principalmente, el _Faust_, de Schumann,
-vasta composición, que no llegó a terminar aquel célebre maestro. Es
-una serie de escenas en que hay solos, coros y fragmentos orquestales,
-compuestos, no para la representación teatral, sino para conciertos.
-Quizás nadie ha interpretado musicalmente de una manera tan exacta y
-tan íntima como Schumann el pensamiento del genio de Weimar.[21]
-
- [21] Hacia el año 1853 comenzó a escribir Schumann estas escenas,
- y le sorprendió la muerte sin haberlas concluido. Quedó terminada
- la _obertura_. De la primera parte de la tragedia (último trabajo
- del autor) solo tenemos la escena del jardín, la de la iglesia y
- la plegaria de Margarita; en la segunda parte sobresalen el coro
- de espíritus que velan a Fausto, el canto de Ariel, y la muerte
- del Doctor. En la parte tercera, el músico se eleva tanto como
- el poeta: los cantos del _Pater estaticus_, el _Pater profundus_
- y el _Pater seraphicus_, de los ángeles llevándose el alma de
- Fausto, del _Doctor Marianus_, el himno a la Virgen y el inmenso
- _Hosana_ final son páginas maravillosas.
-
-Esta difícil empresa sedujo también a Ricardo Wagner: a los diez y
-ocho años compuso siete escenas sueltas sobre el _Fausto_. Luego
-escribió una _obertura_ con ánimo de hacer una ópera completa; pero
-desistió después de ello, limitándose a refundir aquella _obertura_,
-convirtiéndola en un poema sinfónico, obra magistral de energía
-y fuerza psicológica.[22] También debemos al afamado Listz una
-composición puramente sinfónica sobre el mismo asunto.[23]
-
- [22] La _Obertura_ de Wagner, en la forma que ha quedado, data
- del año 1855.
-
- [23] La _Faust-Symphonie_ fue compuesta por Listz en Weimar
- el año 1854. Consta de tres tiempos: el primero representa el
- carácter inquieto e insaciable del Doctor; el segundo, la dulce
- impresión que le produce Margarita; el tercero, la naturaleza
- diabólica de Mefistófeles. Esta obra es de mucho efecto musical,
- y tiene el sello del autor; pero no es de inspiración muy elevada.
-
-En Francia, el romántico Berlioz nos dio en su _Damnation de Faust_ una
-de las versiones artísticas de la tradicional leyenda que han adquirido
-mayor relieve. Es más exterior que la de Schumann, aunque limitada
-también a música de concierto. No siguió el compositor francés el plan
-del poeta alemán, e hizo morir condenado y desesperado al insaciable
-Doctor.[24] Todos estos poemas sinfónicos son muy apreciados por los
-amantes de la música; pero, en España, para el gran público, como dicen
-los galiparlantes, el _Fausto_ musical, el que todos conocen y por el
-cual todos están impresionados, es el de Gounod.
-
- [24] Comenzó Berlioz esta obra hacia el año 1828, cuando aún no
- había aparecido la segunda parte del _Fausto_; la terminó en
- 1846. Aunque no estaba destinada a la escena, ha sido llevada al
- teatro.
-
-Posible es que, impresionados algunos de mis lectores por el tono
-enfático y la disposición aparatosa de las escenas de la ópera,
-queden sorprendidos y descontentos de la natural sencillez con que
-esas mismas escenas se presentan en el poema; pero pronto quedará
-vencida esa prevención por la superioridad de un arte tan profundo,
-como parco, si por fortuna he acertado a trasladar al castellano con
-exactitud el pensamiento del autor, y de una manera aproximada el tono
-que dio a su expresión. No es difícil lo primero; sí lo segundo; y en
-vencer esa dificultad me he esforzado. Impedir que decaiga en trivial
-lo natural, solo es dado a ingenios de mucha valía, y desconfío de
-haberlo conseguido. Mi propósito ha sido dar carta de ciudadanía en
-nuestra patria literatura a la gran creación de Goethe; y entiendo
-que para ello no basta verter en palabras castellanas, elegantes y
-significativas, lo que escribió en lengua germánica el insigne vate:
-hay que acomodar la expresión a la índole peculiar de nuestra Poética;
-hay que darle sabor verdaderamente castellano. Tratándose de un poema
-de forma dramática, no podía ni debía olvidar la enseñanza de nuestro
-glorioso teatro, el de aquel Fénix de los ingenios y de aquel ilustre
-Calderón, tan admirados ambos por el mismo Goethe. El diálogo escénico
-está formado en España por esos modelos inmortales, y me parece que no
-es impropiedad ni irreverencia seguir, aunque de lejos, sus huellas
-para sacar a las tablas las figuras más famosas del Parnaso alemán. No
-quiero decir con esto que trate de añadir a la obra traducida galas
-impropias de ella, sino que en la elección de metros, en el aire y
-en el tono de las escenas, en algunos giros del estilo, he seguido
-la escuela de nuestra dramática nacional, para que, como decía al
-principio, vistan a la usanza española los personajes de Goethe.
-
- * * * * *
-
-Y puesto que vuelvo al comienzo sin pensarlo, señal es de que está
-terminado el asunto, y me despido de ti, amigo Vicente, y de los que
-leyeren esta carta-prólogo, deseando que todos ellos sean para mí tan
-benévolos como lo fuiste tú siempre, y rogando a los que adviertan los
-defectos de mi traducción que me otorguen la merced de decírmelos, para
-corregirlos, si es posible, y no son tantos que me hagan renunciar a la
-esperanza de sacarla nuevamente a luz, limpia de sus manchas y lunares.
-
- TEODORO LLORENTE.
-
-Valencia, 31 de diciembre de 1882.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración: Fausto Tragedia]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-DEDICATORIA
-
-
- Tornáis de nuevo, hermosas imágenes flotantes,
- que dulce y melancólico un día contemplé.
- ¿Asiros y teneros podré feliz como antes?
- ¡Aún vuela hacia vosotras el alma cuando os ve!
- Venid, y medio envueltas en el brumoso velo,
- a mi poder sumisas, girad en derredor;
- el corazón aún late con juvenil anhelo,
- si aspira vuestro mágico aliento hechizador.
-
- Hoy vuelven de otro tiempo mejor la alegre historia,
- y las risueñas sombras de la feliz edad,
- y como añejo cuento, perdido en la memoria,
- sus cándidos amores, su crédula amistad;
- y aquel hondo lamento que en las revueltas vías
- de la existencia, amargo, del corazón brotó,
- y los queridos seres que en venturosos días
- la momentánea dicha traidora nos robó.
-
- No escucharéis gozosos mi renaciente canto,
- vosotros para quienes la cítara pulsé;
- deshízose ¡ay! el coro que comprendió su encanto,
- apenas apagándose el eco débil fue.
- Hoy mis acentos oye tropel desconocido,
- y hasta su mismo aplauso me hiela el corazón;
- los pocos que a mi canto prestaran el oído,
- si alientan, lejos viven en triste dispersión.
-
- Al reino de los puros espíritus me impulsa
- afán en mí dormido, que despertando va;
- mas, como el arpa eolia, que un soplo errante pulsa,
- incoherentes notas mi labio al viento da.
- Del alma opresa brotan suspiro tras suspiro;
- ternura enervadora siento surgir en mí:
- cuanto poseo y gozo como apariencia miro,
- y como bien presente cuanto gocé y perdí.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-PRÓLOGO EN EL TEATRO
-
-
-EL DIRECTOR, EL POETA DRAMÁTICO, EL GRACIOSO
-
-EL DIRECTOR
-
- Decid, buenos amigos,
- de mi afán camaradas y testigos,
- de nuestra empresa, entre alemana gente,
- ¿qué pensáis? Es mi anhelo preferente
- al público dar gusto:
- pues que vivimos de él, nada más justo.
- Con los postes y tablas bien dispuesta
- está la sala: en apretadas filas
- aguarda el auditorio una gran fiesta;
- eleva el ceño, ensancha las pupilas
- y mudo espera --¡gente bondadosa!-- que
- venga a sorprenderle cualquier cosa.
- En complacer al público soy ducho;
- mas tranquilo no estoy, no estoy sereno:
- es verdad que no ha visto nada bueno;
- pero, en cambio, esa gente ha visto mucho.
- ¿Cómo lo dispondremos, de qué modo,
- para que nuevo le parezca todo?
- Porque me esponjo viendo que a torrentes,
- cuando luce aún el sol y dan las cuatro,
- la multitud, con gritos impacientes,
- pugna en la angosta puerta del teatro;
- y como en la tahona, en días de hambre,
- pelea por un pan furioso enjambre,
- en la taquilla así, por un asiento,
- el puño esgrime el pueblo turbulento.
- Tanto poder sobre la grey inquieta
- no más lo tienes tú, feliz poeta:
- repite hoy, pues, el sin igual portento.
-
-EL POETA
-
- No me hables de esa, que la austera Musa
- siempre huyó con horror, turba insensata;
- ¡lejos de mí la multitud confusa
- que al abismo fatal nos arrebata!
-
- Llévame allá do en limpios resplandores
- nos brinda el cielo goce soberano;
- do la dulce amistad y los amores
- obran y crean con divina mano.
-
- Lo que allí el labio trémulo murmura,
- lo que allí sueña el alma delirante,
- tal vez sublimidad, tal vez locura,
- lampo es quizás, que se apagó al instante.
-
- Pero a veces también duerme el profundo
- sueño, siglos y siglos, del olvido,
- y aparece después y asombra al mundo
- del esplendor de la beldad ceñido.
-
- Lo brillante, que viste oropel vano,
- fugaz momento dura; pero el sello
- de la inmortalidad ostenta ufano
- y para el porvenir vive lo bello.
-
-EL GRACIOSO
-
- ¡El porvenir! ¡El porvenir!... ¡Manía!
- Si yo en el porvenir también pensase,
- a los presentes --¡respetable clase!--
- ¿quién los divertiría?
- Quieren reír, y con razón. Da gozo
- ver salir a las tablas un buen mozo;
- y si sabe expresar su pensamiento,
- ¿para qué otro recurso?
- Cuanto más numeroso es el concurso,
- lo conmueve mejor. Tomad aliento
- y obrad con energía.
- Suelta dad a la errante Fantasía;
- la Razón, la Agudeza, el Sentimiento
- vayan en seguimiento;
- y si queréis que la obra satisfaga,
- la loca Insensatez no quede en zaga.
-
-EL DIRECTOR
-
- Procurad, ante todo,
- que la acción sea vasta y estupenda:
- el vulgo, a cuyo gusto me acomodo,
- quiere ver mucho, aun cuando no lo entienda.
- Si embrolláis vuestra fábula de modo
- que el abobado espectador se asombre,
- la victoria es cabal; sois el gran hombre.
- A muchos, dadles mucho. Bien presente
- tened que cada cual algo desea
- hallar en la obra que a su afán se ajuste:
- cuanto más varia y complicada sea,
- más fácil será, pues, que cada oyente
- encuentre alguna cosa que le guste.
- Pensar en unidades es simpleza;
- servidnos bien trinchada vuestra pieza:
- ¿por qué buscar armónico conjunto,
- si cada cual os lo destroza al punto?
-
-EL POETA
-
- ¡Industria degradada
- a la que nunca se doblega el Arte!
- La de los charlatanes tropa osada
- ¿ya os puso de su parte?
-
-EL DIRECTOR
-
- Impropio es tal reproche:
- ¿no ha de tomar el operario en cuenta
- cuál será la más útil herramienta?
- ¿Para quién escribís? Aquí la noche
- pasa el que sufre el tedio de la holganza,
- el que llenó, en hartazgos nada módicos,
- de pesado manjar la oronda panza,
- o el menguado caletre de periódicos.
- Vienen como al paseo,
- al circo o a las máscaras: la inquieta
- curiosidad les guía, o la costumbre.
- Las bellas, con sus galas y su arreo,
- nos dan otro espectáculo. Poeta,
- ¿qué es lo que sueñas en la excelsa cumbre?
- ¿Te envanece quizás el teatro lleno?
- Baja y mira tu gente:
- este se maravilla, al arte ajeno;
- aquel, docto, bosteza indiferente.
- Hay quien está soñando en los tesoros
- que le brindan las copas o los oros;
- hay quien pensando goza
- que le aguardan los brazos de su moza.
- ¡Por ellos, vates, molestáis con grave
- ansia a la Musa en su región serena!...
- Dadnos mucho, y aún más, y aún más, si cabe:
- ese es todo el secreto de la escena.
- Satisfacer al auditorio es cosa
- asaz dificultosa:
- entretenedlo, divertidlo. Pero
- ¿qué tenéis? ¿Qué os acosa?
- ¿Es júbilo? ¿Es dolor?...
-
-EL POETA
-
- ¡Vete, profano!
- ¡Vete! Romper mi servidumbre quiero.
- Por llenar tu gaveta,
- ¿a conmover el corazón humano
- renunciará el poeta?
- Ese poder que el sentimiento excita,
- ese poder que irrita
- los rudos elementos y los calma,
- es la armonía que en su ser palpita
- y el mundo encierra en su alma.
- Mientras Naturaleza indiferente
- la hebra retuerce con dormida diestra
- de la efímera vida renaciente;
- mientras de opuestos modos,
- en confusión siniestra
- se agitan sin cesar los seres todos,
- ¿quién a la desacorde muchedumbre
- el ser arranca, que distinto vive,
- y en él enciende, porque al mundo alumbre,
- la excelsa idea que inmortal concibe?
- ¿Quién de la audaz pasión fulmina el rayo?
- ¿Quién de sereno encanto el cielo viste
- cuando en suave desmayo
- halaga el sol poniente al ojo triste?
- ¿Quién deshoja tus flores, dulce mayo,
- de la adorada virgen en la falda?
- ¿Quién de las ramas, viento, que despojas,
- para todos los triunfos, en guirnalda
- eterna teje las caducas hojas?
- ¿Quién el Olimpo crea
- y convoca en su cima a las deidades?
- La oculta fuerza de la humana idea
- que revela el poeta a las edades.
-
-EL GRACIOSO
-
- Usad tan poderosas facultades;
- la fábula forjad como querella
- amorosa: se encuentran él y ella,
- brota la chispa y vuelve de rechazo,
- crece el sabroso anhelo,
- se estrecha el tierno lazo,
- insta el afán, y la razón el tino
- pierde; sube el placer al quinto cielo;
- y en esto, cuando nadie lo recela,
- acude el desencanto repentino,
- y acaba la novela.
- Trazad por ese estilo un argumento.
- Os da la humana vida larga tela;
- cicatriz tienen todos escondida:
- poned el dedo en la llagada herida,
- y el ansioso interés surge al momento.
- Muchos tropos, imágenes y flores;
- de verdad una chispa, un mar de errores:
- veréis cuán dulce sabe
- al paladar del vulgo ese jarabe.
- Veréis cómo devora vuestro cuento
- el de la juventud crédulo coro,
- a cada frase palpitando atento.
- En vuestro verso fingirá sonoro
- un eco cada tierno sentimiento,
- y cada oyente, con feliz zozobra,
- lo que hay en su alma lo verá en vuestra obra.
- La sonrisa y el llanto
- fáciles brotan a tan dulce encanto,
- y ya el aplauso embriagador escucho.
- Duro es de conmover el hombre ducho;
- mas contad con el nuevo
- corazón entusiasta del mancebo.
-
-EL POETA
-
- Vuélveme, pues, al venturoso día
- en que el futuro bien me sonreía;
- cuando de nobles cantos la copiosa
- fuente brotaba, y ocultaba pía
- el mundo nube de zafiro y rosa.
- Vuélveme al tiempo aquel en que las flores
- brotaban a mi paso, siempre bellas;
- y cada vez mejores,
- fragancias y matices y esplendores
- mi no saciado afán hallaba en ellas.
- Nada tenía, ni pedía al cielo;
- para mí era bastante
- de la verdad el generoso anhelo,
- la eterna sed de la ilusión brillante.
- Vuélveme la pasión nunca vencida;
- la dicha humana, que profunda gime;
- la fuerza que hace, al despertar la vida,
- sangriento el odio y el amor sublime:
- ¡dame otra vez la juventud perdida!
-
-EL GRACIOSO
-
- ¡La juventud! ¿Y para qué la quieres?
- Si en dura lid acometido fueres;
- si una mujer en torno de tu cuello
- tendiera el brazo bello;
- si allá en lejana meta
- la que audaz ambiciona
- el generoso atleta
- vieras brillar, olímpica corona;
- si tras la danza inquieta
- te brindara la copa loca orgía,
- llorar la juventud justo sería.
- Pero en cítara de oro
- el vuelo de la libre fantasía
- seguir y el canto acompañar sonoro,
- tarea, ¡oh mis señores los ancianos!,
- es adecuada a vuestras flacas manos.
- Leí en libros añejos
- que niños otra vez se hacen los viejos;
- mas yo diré, si a la verdad me ciño,
- que al hombre la vejez sorprende aún niño.
-
-EL DIRECTOR
-
- Ya de cháchara inútil basta y sobra;
- cerrad el pico, y manos a la obra.
- Mientras charlabais, algo de provecho
- pudierais haber hecho.
- ¿De qué sirve la hueca teoría,
- si, de valor desnuda,
- la incertidumbre duda?
- ¿Poeta sois? Pues dadnos poesía.
- Qué gusta al vulgo ¿lo ignoráis acaso?
- Pide su paladar licor hirviente;
- hasta los bordes, pues, llenadle el vaso;
- lo que hoy no hagáis, mañana os saldrá al paso,
- y un día habréis perdido tristemente.
- Una idea coged por los cabellos:
- en nuestra patria escena
- todo novel autor su drama estrena;
- haced lo que hacen ellos.
- Compasión no tengáis del tramoyista:
- mudad decoraciones;
- haced brillar a nuestra absorta vista
- la luz del cuarto y la del quinto cielo,
- y sin ningún recelo
- derramad las estrellas a millones.
- La escena está provista
- de riscos y de selvas y cascadas,
- de aves, monstruos y fieras.
- En esas cuatro tablas mal pintadas,
- orbes amontonad, cielos y esferas;
- y en vuelo cadencioso,
- desde el opaco mundo,
- remontadnos al cielo esplendoroso
- y hundidnos en el báratro profundo.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-PRÓLOGO EN EL CIELO
-
-
- EL SEÑOR,
- _los_ EJÉRCITOS CELESTIALES. _Después_ MEFISTÓFELES.
- _Los tres_ ARCÁNGELES _se adelantan_
-
-RAFAEL
-
- Une su añejo ritmo a la armonía
- de la celeste esfera el sol sereno,
- y exacto sigue la prescrita vía
- con los potentes ímpetus del trueno.
- Presta vigor al Ángel su mirada,
- aunque él en vano sondearla intente:
- como al salir risueña de la nada,
- la obra inmensa de Dios brilla esplendente.
-
-GABRIEL
-
- Con rapidez inconcebible gira
- la Tierra, fulgurante de hermosura,
- y la luz del Edén rápida mira
- trocada en noche tétrica y oscura.
-
- Y el mar contra las rocas espumante
- estrella pertinaz sus aguas locas,
- y en el eterno círculo incesante
- rodando van al par aguas y rocas.
-
-MIGUEL
-
- Del mar la tempestad corre a la tierra,
- y de la tierra al mar vuelve rugiendo;
- y en órbita fatal al mundo encierra
- con fiero afán y encadenado estruendo.
-
- Luto y desolación, terror y espanto,
- el rayo, al estallar, delante envía;
- pero tus mensajeros, ¡oh Dios santo!,
- el curso alaban de tu hermoso día.
-
-LOS TRES ARCÁNGELES
-
- Presta al Ángel vigor vuestra mirada,
- aunque él en vano sondearla intente;
- como al salir risueña de la nada,
- aún vuestra obra, Señor, brilla esplendente.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Señor, pues aún a nosotros
- te aproximas complaciente,
- y lo que pasa allá abajo
- con mil preguntas inquieres,
- aquí, en medio de tus siervos,
- de nuevo, Señor, me tienes.
- Perdona; a mis labios faltan
- palabras grandilocuentes;
- pero, aunque el público silbe,
- como pueda explicareme.
- Reír a las mismas piedras
- hiciéranles mis sandeces;
- mas tú por nada del mundo
- la gravedad, Señor, pierdes.
- Comienzo, y nada te digo
- del sol, astros ni satélites:
- yo en el orbe solo veo
- al mortal y sus reveses.
- Ese Dios diminutivo
- del pobre globo terrestre,
- guarda inmutable el tipo
- de su ridícula especie,
- y aún hoy, como el primer día,
- me maravilla y divierte.
- Tan desdichado no fuera
- si en su envanecida mente
- no hubieras puesto el reflejo
- de tu resplandor celeste.
- _Razón_ lo nombra, y le sirve
- para ser el más imbécil
- de los que orgulloso y fatuo
- llama irracionales seres.
- Con permiso de tu Alteza,
- a mí el hombre me parece
- el cigarrón que en el campo
- salta y canta eternamente,
- siempre con los mismos brincos,
- con la misma canción siempre.
- ¡Y ojalá solo en la hierba
- arrastrase inquieto el vientre!
- Pero en toda porquería
- la atrevida nariz mete.
-
-EL SEÑOR
-
- ¡Siempre es igual tu querella!
- ¿Nada más decirme quieres?
- ¿Nada bueno has encontrado
- en el mundo?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Francamente,
- hallo hoy el mundo tan malo
- cual pareciome otras veces.
- Compasión me dan, no envidia,
- los hombres y las mujeres;
- y ya tentar me repugna,
- Señor, a esa pobre gente.
-
-EL SEÑOR
-
- ¿Conoces a Fausto?
-
- MEFISTÓFELES
-
- ¿A Fausto
- el Doctor?
-
-EL SEÑOR
-
- ¡Mi siervo!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Ese!
- ¡Pues me place la manera
- como os sirve el tal sirviente!
- Manjares no hay en la tierra
- que sus labios no desdeñen;
- y al espacio imaginario
- le arrastra su extraña fiebre.
- De su insensata locura
- a medias conciencia tiene;
- al cielo le pide el astro
- que más puro resplandece,
- y al mundo la más intensa
- sensación de sus placeres;
- y ni el cielo ni la tierra
- juntando todos sus bienes,
- llenar podrán el vacío
- de su corazón estéril.
-
-EL SEÑOR
-
- Aún hoy, perdida la ruta,
- me sirve. A sus ojos fieles
- brillará la luz mañana.
- Bien el hortelano entiende,
- cuando el botón rompe el árbol,
- qué fruto ha de prometerse.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Gran Señor, ¿apuestas algo
- a que tu siervo te vende,
- si llevarlo por mis sendas
- me dejas?
-
-EL SEÑOR
-
- Tentarlo puedes
- mientras viva. Está en peligro
- de errar quien busca y pretende
- los aciertos.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Te doy gracias,
- Señor, pues no me apetecen
- los muertos. Carnes rollizas
- y frescas son mi deleite.
- Si se trata de un cadáver,
- cargue otro con ese huésped:
- soy cual los gatos, que solo
- a las ratas vivas muerden.
-
-EL SEÑOR
-
- Pues bien: te entrego mi siervo.
- De la originaria fuente
- desvía el alma piadosa
- y el cauce, si sabes, tuerce;
- mas confiesa tu derrota,
- si un ser tan pobre y tan débil
- el camino recto encuentra
- entre tantas lobregueces.
-
-MEFISTÓFELES
-
- No ha de ser larga la prueba:
- confío en mi buena suerte,
- y si ella el triunfo me otorga,
- los lauros no me cercenes.
- El doctor morderá el polvo,
- lo morderá relamiéndose,
- como aquella del manzano
- mi buena tía la Sierpe.
-
-EL SEÑOR
-
- Ancho campo te concedo.
- Nunca odié a los de tu especie;
- entre todos los que niegan,
- genios a mi ley rebeldes,
- pobre bufón malicioso,
- el menos dañino tú eres.
- El hombre, a menudo, en brazos
- del reposo desfallece,
- y es bueno que en el camino
- le anime, aguije y despierte
- un compañero de viaje,
- aunque el mismo diablo fuere.
-
-(_A los Arcángeles._)
-
- La que brilla inmortal santa hermosura
- gozad, hijos de Dios, en mi regazo;
- la sustancia, que vive eterna y pura,
- de amor os ligue con el tierno lazo,
- y a la incierta apariencia del momento
- forma dé vuestro fijo pensamiento.
-
-(_El cielo se cierra y los Arcángeles se dispersan._)
-
-MEFISTÓFELES, _solo_
-
- De vez en cuando olvido mis rencillas,
- y busco al Viejo, y pláticas entablo.
- Pláceme que un Señor de campanillas
- trate con atención a un pobre diablo.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración: Primera parte]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-DE NOCHE
-
-
-_En un aposento gótico, estrecho, con elevada bóveda_, FAUSTO
-_intranquilo sentado a su pupitre._
-
-FAUSTO
-
- Filosofía, ¡ay, Dios!, Jurisprudencia,
- Medicina además, y Teología,
- por desgracia también, lo estudié todo,
- todo lo escudriñé con ansia viva,
- y hoy, ¡pobre loco!, tras afanes tantos,
- ¿qué es lo que sé? Lo mismo que sabía.
- Doctor me llamo, dígome maestro,
- y hace diez años ya que abajo, arriba,
- acá y allá, y a diestra y a siniestra,
- a rastras llevo la escolar traílla.
- ¡Solo pude aprender que no sé nada,
- y el alma en la contienda está rendida!
- Bachiller o doctor, seglar o preste,
- nadie su ciencia iguala con la mía;
- ni escrúpulo ni duda me atormentan;
- ni demonio ni infierno me intimidan;
- y así, de sombras y de espantos libre,
- huyó todo el encanto de mi vida.
- Al hombre inútil, para el bien estéril,
- nada puedo enseñar que de algo sirva,
- y sin caudal, ni crédito, ni honores,
- vida arrastro que un can despreciaría.
- Doyme a la Magia, pues. ¡Oh, si pudiera
- el vigor del Espíritu, que anima
- al Verbo humano, la secreta clave
- revelarme de todos los enigmas!
- No con pálido afán sudara sangre
- para hacer comprender lo que mi misma
- razón no comprendió; y en las entrañas
- penetrando del mundo, encontraría
- del eterno Poder vivificante,
- allí dentro, las fuentes escondidas,
- y no hiciera, en insulsas peroratas,
- tráfago insustancial de charla ambigua.
- A mi angustioso afán, ¡oh luna llena!,
- da por última vez tu luz amiga:
- ¡cuántas, a media noche, tus destellos
- bebí ansioso, postrado en esta silla,
- cuando aquí, entre volúmenes y folios,
- tristes y misteriosos descendían!
- ¡Fuérame dado en tu viviente lumbre
- feliz vagar sobre las altas cimas;
- en los antros seguir los vagarosos
- espíritus; flotar con tu indecisa
- muriente claridad en las praderas,
- y olvidando las ásperas vigilias
- del inútil saber, en tu rocío
- bañar feliz la sien enardecida!
- ¿Hasta cuándo será mi calabozo
- este tugurio, madriguera indigna,
- en donde hasta la pura luz del cielo
- la pintada vidriera nubla y filtra?
- Cíñeme en torno cúmulo de libros,
- que el polvo ensucia y muerde la polilla;
- papelotes y viejos pergaminos
- suben al techo en apretadas pilas.
- Cóncavos vidrios, botes y redomas,
- extraños instrumentos hechos trizas
- --¡única y triste herencia de mis padres!--,
- ¡mi vida llenan, si mi vida es vida!
- Y pregunto: ¿por qué, medroso y débil,
- mi desmayado corazón palpita?
- Y pregunto: ¿por qué mortal angustia
- mis flacas pulsaciones paraliza?
- Lo pregunto, y sin ti, Naturaleza,
- en cuyo seno Dios nos forma y cría,
- en el polvo, en el humo y la carcoma,
- vivo enterrado entre osamentas frías.
- ¡Fuera de aquí! ¡Luz! ¡Aire! ¡Campo abierto!
- Este libro me da segura guía:
- por la mano del docto Nostradamus
- fueron todas sus páginas escritas.
- El curso aprenderé de las estrellas,
- y de nueva virtud mi alma provista,
- sabré cómo el Espíritu invocado
- al invocante Espíritu adoctrina.
- Con las áridas reglas, nuestra mente
- los signos misteriosos no descifra;
- pues que vagáis, Espíritus, en torno,
- oíd, y contestad a la voz mía.
-
-(_Abre el libro y se presenta el signo del Macrocosmos._)
-
- ¡Cuán sabrosa fruición, ante esa imagen,
- mi ser inunda y mi sentido anima!
- Por mis arterias y mis nervios corre
- el santo hervor de renaciente vida.
- ¿Fue un Dios acaso quien trazó este signo,
- que el hondo afán del corazón mitiga,
- al Espíritu presta nuevas alas
- y a la Naturaleza el velo quita?
- ¿Un Dios yo mismo soy? Todo a mis ojos
- aparece distinto: en esas líneas
- vi a la Naturaleza productora,
- que al alma está patente y sometida.
- El Sabio dijo bien --hoy lo comprendo--:
- «Barrera impenetrable no limita
- el mundo del Espíritu: ¿está muerto
- tu pobre corazón, tu alma rendida?
- ¡Álzate, pues, y tu terrena frente
- baña en el rosicler del nuevo día!»
-
-(_Contempla el signo._)
-
- Todo se mueve, completando el todo,
- y cada parte enlázase distinta;
- los celestes Espíritus, que ascienden
- y descienden al par en dobles filas,
- pasan de mano en mano el áureo sello;
- y en el éter batiendo alas benditas,
- van de la tierra al cielo, cielo y tierra
- llenando de inefables armonías.
- ¡Bella visión, pero visión al cabo!
- ¡Cómo asir y estrechar a la infinita
- Naturaleza, y exprimir sus pechos!
- Manantial ellos son de toda vida;
- de ellos penden los cielos y la tierra;
- su fecundo raudal todo lo anima,
- y en vano pide mi sediento labio
- una gota, no más, de esa ambrosía.
-
-(_Vuelve la hoja involuntariamente y ve el signo del Espíritu de la
-Tierra._)
-
- ¡Cuánto es diversa, Genio de la Tierra,
- tu acción! Estás más cerca, y a tu vista
- crecen mis bríos, cual si rojo mosto
- inundara mi ser: con frente erguida
- quiero lanzarme al mundo; afrontar quiero
- sus infortunios, afrontar sus dichas;
- provocar la tormenta, y sin espanto
- ver la nave a mis pies rota y hundida.
-
- Pero nublose el cielo;
- la luna en él se eclipsa;
- mi lámpara se apaga,
- y ráfagas rojizas
- descienden y circundan
- mi sien descolorida.
- Vertiginoso anhelo
- dentro de mí palpita,
- y siento que el Espíritu
- siniestro se aproxima.
- ¡Rasga el velo! ¡Aparece!
- ¡Cuál sufre el alma mía!
- Por abrir nuevo cauce
- mis sentimientos lidian,
- y hacia ti, fatal Genio,
- todos se precipitan.
- ¡Preséntate, aunque fuere
- al precio de mi vida!
-
-(_Toma el libro y pronuncia misteriosamente el nombre del Espíritu.
-Enciéndese una luz rojiza y trémula. El Espíritu aparece en ella._)
-
-EL ESPÍRITU
-
- ¿Quién me llama?
-
-FAUSTO
-
- ¡Visión espantadora!
-
-EL ESPÍRITU
-
- Audaz me evocas y a venir me obligas,
- y ahora...
-
-FAUSTO
-
- Me aterra tu presencia. Aparta...
-
-[Ilustración]
-
-EL ESPÍRITU
-
- Con largo afán llamábasme, y querías
- ver mi semblante y escuchar mi acento;
- cedo a tu voz, preséntome a tu vista:
- ¿qué cobarde congoja rinde y postra
- tu valor sobrehumano? ¿Quién tu altiva
- aspiración rindió? ¿Por qué desmaya
- el corazón soberbio, que en sus vivas
- palpitaciones engendraba un mundo,
- y con su propia savia lo nutría?
- ¿Cómo sucumbes, si tender el vuelo
- al par de los Espíritus querías?
- ¡Y eres tú Fausto, el Fausto que me invoca!
- ¡Eres tú Fausto, y, ¡despreciable hormiga!,
- al soplo solo de mi voz, heladas
- temblaron tus entrañas conmovidas!
-
-FAUSTO
-
- ¡Oh, no, roja visión, hijo del fuego!
- Soy Fausto, soy tu igual; no me intimidas.
-
-EL ESPÍRITU
-
- En la incesante ráfaga
- de actividad continua,
- vuelo de arriba abajo,
- vuelo de abajo arriba;
- y en ese veloz torno,
- que el Tiempo mueve y gira,
- mis dedos impalpables
- las tenues hebras hilan
- de la vida y la muerte,
- de la muerte y la vida,
- tejiendo a Dios, en el telar eterno,
- la que viste inmortal túnica viva.
-
-FAUSTO
-
- ¡Cómo sintiendo voy que a ti me acerco,
- Espíritu que flotas y te agitas
- sobre el mundo!
-
-EL ESPÍRITU
-
- Al Espíritu que sueñas
- y tu mente concibe, te aproximas,
- no a mí.
-
-FAUSTO (_aterrado_)
-
- ¿No a ti? Pues dime: ¿a quién? ¿Imagen
- soy de Dios, y ni a ti llegar podría?
-
-(_Llaman._)
-
- ¡Oh! ¡Mal haya!... Es mi fámulo. Destruye
- mi ventura y los éxtasis disipa.
- En el pleno esplendor de mis visiones,
- ¿para qué, impertinente, tu visita?
-
-(_Entra_ WAGNER _con bata y gorro de dormir_. FAUSTO _le vuelve la
-espalda malhumorado._)
-
-WAGNER
-
- ¡Perdón! Tu voz, que a mí llega,
- es la que me trajo aquí:
- que recitabas creí
- alguna tragedia griega.
- Y hubiera, a fe, gran placer
- en saberlas declamar,
- que hoy ese arte, a no dudar,
- utilísimo ha de ser;
- pues alguien dijo, señor,
- recuérdolo en este instante,
- que dar puede un comediante
- lección a un predicador.
-
-FAUSTO
-
- Dársela podrá muy bien,
- si es el cura, por acaso,
- otro comediante, caso
- que ocurrir suele también.
-
-[Ilustración]
-
-WAGNER
-
- Quien en su estancia sombría
- vive en retiro profundo,
- y sale no más al mundo
- en algún solemne día;
- quien, si llega a percibirlo,
- es por angosto agujero,
- mal puede, a lo que yo infiero,
- conmoverlo y dirigirlo.
-
-FAUSTO
-
- No ha de lograrlo jamás
- quien en su pecho no sienta
- arder la llama violenta
- con que abrase a los demás.
- Pasa aquí todos tus ratos
- estudiando: mata el hambre
- con esta merienda fiambre
- de las sobras de otros platos;
- y acumulando a montones
- los textos, que has hecho trizas,
- sopla sobre sus cenizas
- con enérgicos pulmones.
- Brotará menguada llama,
- y es posible que a ese precio
- el niño, el simple y el necio
- tu nombre den a la fama;
- mas, si fuere tu ambición
- los corazones mover,
- ha de brotar tu saber
- de tu propio corazón.
-
-WAGNER
-
- Lo que al vulgo halaga más
- es la pomposa elocuencia,
- y en esa difícil ciencia
- aún me encuentro muy atrás.
-
-FAUSTO
-
- Busca más dignos laureles
- y adelanta poco a poco...
- ¿quieres hacer como el loco
- que agita los cascabeles?
- Afeite de todas clases
- es a la verdad ajeno;
- si has de decir algo bueno,
- no vayas cazando frases;
- pues son las palabras huecas,
- que brillante oropel cubre,
- ráfaga estéril de octubre
- que mueve las hojas secas.
-
-WAGNER
-
- Incierta y breve es la vida,
- largo el arte, y en tan alta
- empresa a veces nos falta
- la razón desvanecida.
- Quien llegar al fin intenta
- afán sufre luengo y rudo,
- y en el camino, a menudo
- el pobre diablo revienta.
-
-FAUSTO
-
- La sed del alma no calma
- un árido pergamino:
- ese manantial divino
- lo lleva en su fondo el alma.
-
-WAGNER
-
- También la imaginación
- goza cuando el vuelo tiende,
- y el espíritu comprende
- de otra edad y otra región.
- De antigua ciencia los rastros
- descubre, y disfruta viendo
- cómo el hombre va subiendo
- y subiendo...
-
-FAUSTO
-
- ¡Hasta los astros!
- ¿Qué es el pasado, en verdad?
- Un libro sellado: sombras
- y dudas. ¿Qué es lo que nombras
- espíritu de otra edad?
- La doctrina, nueva o vieja,
- de aqueste o aquel autor,
- que su propio resplandor
- sobre el pasado refleja.
- Si bien lo miras, ¡qué enojos!
- su luz es sombra no más;
- y de ella separarás
- desencantado los ojos;
- pues su genio, que de lejos
- brilla con rayos propicios,
- es costal de desperdicios,
- almacén de trastos viejos,
- y escenario, en conclusión,
- donde inconscientes se agitan
- y bellas frases recitan
- monigotes de cartón.
-
-WAGNER
-
- ¿Y el universo? ¿Y el hombre?
- ¿Saber su esencia no cabe?
-
-FAUSTO
-
- ¿Saber? ¡Pensar que se sabe!
- ¿Quién dar puede el propio nombre
- a las cosas? Si en la tierra
- alguien descubre esa oculta
- ciencia, y en sí no sepulta
- los arcanos que ella encierra,
- al derramar esa luz,
- que al hombre obcecado hiere,
- víctima infelice, muere
- en la hoguera o en la cruz.
- Pero, adiós: la noche vuela;
- ya es tarde; basta por hoy.
-
-WAGNER
-
- Oyéndote, como estoy,
- pasara la noche en vela.
- Pero mañana son Pascuas,
- y, si molestarte no es,
- dos preguntas te haré, o tres,
- que me tienen ahora en ascuas.
- Amo el saber de tal modo,
- que incesante por él lucho:
- a tu lado aprendí mucho;
- mas saberlo quiero todo.
-
-(_Sale._)
-
-FAUSTO (_solo_)
-
- Nunca abandona la esperanza al loco
- soñador de quimeras; áurea mina
- busca en la tierra ansioso: ¡qué fortuna,
- si al cabo da con una sabandija!
- Y en el propio lugar donde la excelsa
- legión de los Espíritus me hostiga,
- la voz sonó de tan pueril querella.
- ¡No importa! Tu presencia intempestiva,
- hijo vulgar de la ralea humana,
- no habrá sido enojosa ni perdida,
- pues me arrancó el afán desesperado
- que ya todo mi ser estremecía.
- Fue la visión tan colosal, que halleme
- pigmeo ante ella, y desmayé a su vista.
- Hijo de Dios, al misterioso espejo
- de la eterna verdad llegar quería,
- y los terrenos lazos desatando,
- aspiraba feliz la luz divina.
- Superior al querub, en el regazo
- del mundo derramé mi propia vida,
- y mezclando mi sangre con su savia,
- audaz soñé la Creación ya mía.
- ¡Estéril presunción! Una palabra
- rayo fue que fulgura y me aniquila.
- Medir no puedo mi poder contigo:
- mis tristes voces a venir te obligan;
- pero no te aprisionan. A tu lado,
- ¡cuán grande y cuán pequeño me sentía!
- Pero a la suerte incierta de la triste
- humanidad arrójanme tus iras.
- ¿Quién marcará mi norte y mi sendero?
- ¿Seguiré los impulsos que me guían?
- Nuestras protestas, nuestros mismos actos
- no detienen la marcha de la vida.
- La más sublime aspiración del alma
- siempre grosera escoria impurifica,
- y al conquistar los bienes de la tierra,
- juzgamos ilusión, sueño y mentira
- el bien mayor. Si generoso arranque
- al noble corazón da fuego y vida,
- vertiginoso el torbellino humano
- ese sagrado afán seca y marchita.
- La eternidad a su ambición no basta
- cuando rompe a volar la fantasía,
- y el rincón más angosto es suficiente
- para encerrar, al cabo, nuestras dichas.
- La ingratitud el corazón taladra,
- robándonos la paz y la alegría,
- y el secreto pesar en él engendra.
- La zozobra, con máscaras distintas,
- se disfraza, y sin tregua nos persigue,
- casa o corte, mujer, hijos, familia,
- agua, fuego, puñal o bebedizo.
- Y así el mortal, en ansiedad continua,
- teme el peligro cuando no le amaga,
- o llora el bien que disfrutar podría.
- ¿Semejante yo a Dios? ¡Vana quimera!
- Semejante al gusano, que se abriga
- en el polvo, y de polvo alimentado,
- muerte le da y sepulcro quien lo pisa.
- ¿Polvo no son los viejos cachivaches
- que llenan esa negra estantería,
- y cuyo sucio fárrago en un mundo
- de podredumbre y aridez me abisma?
- ¿Daranme lo que anhelo? Devorando
- volumen tras volumen, ¿qué hallaría?
- Que si algún hombre se creyó dichoso,
- a sí mismos los más se martirizan.
- ¿Y tú, por qué, burlona calavera,
- por esas huecas órbitas me miras?
- ¿Para decirme que, cual lucho y sufro,
- tu espíritu pugnaba y padecía,
- y sediento de luz, por senda errada
- fue a sumergirse en las tinieblas frías?
- ¿Qué me decís, retortas y alambiques?
- Mofa callada en la pared sombría
- hacéis quizás a mi insensato duelo,
- ruedas y tubos, frascos y vasijas.
- A la puerta llegué: la vi cerrada;
- la llave me faltaba, os la pedía;
- y aún aquí, pavorosos instrumentos,
- me tenéis a la puerta sin abrirla.
- Naturaleza sus secretos guarda
- misteriosa, velada en pleno día,
- y no abrirán palancas ni ganzúas
- lo que cerró implacable a nuestra vista.
- ¡Armatostes inútiles! ¡Legado
- de mi padre y sus pálidas vigilias!
- Pended ociosos del siniestro muro
- que la lámpara ahumó, siempre encendida.
- Más me valiera mi caudal escaso
- gastar, que conservarlo con fatiga.
- ¿Para qué quieres la paterna herencia,
- si no la gozas? Al presente aplica
- las riquezas: es carga agobiadora
- el oro, cuando no lo necesitas.
- Mas ¿por qué allí claváronse mis ojos?
- ¿Es aquel frasco imán de mis pupilas?
- ¿Por qué me halagas, como en selva oscura
- luna apacible que de pronto brilla?
- Yo te saludo, mágica redoma,
- y llego a ti con mano estremecida,
- reverenciando en tu licor precioso
- del humano saber las maravillas.
- Esencia de los jugos que adormecen,
- mezcla de las ponzoñas que asesinan,
- muestra a tu dueño tu virtud suprema.
- Al mirarte, mi afán se tranquiliza;
- al asirte, mi angustia se modera,
- y la interior tormenta se apacigua.
- En alta mar mi espíritu navega;
- su brillante cristal el aura riza,
- y me llama el fulgor de nueva aurora
- a nuevo puerto en encantada orilla.
- Carro de fuego, que veloces alas
- conducen por los aires, se aproxima:
- nuevo camino me abrirá en los cielos
- de donde mana la perpetua vida.
- ¿Podré gozar, gusano de la tierra,
- el bien excelso, la inmortal delicia?
- ¡Podré, sí! ¿Qué me falta? Las espaldas
- volver al sol que aquí nos ilumina;
- abrir audaz la puerta misteriosa,
- cuyo umbral nuestro pie temblando pisa.
- Hora es ya de probar que emular puede
- con la ensalzada majestad divina
- la humana condición. No más espantos
- al borde de esa inescrutable sima,
- do la imaginación tiembla azorada
- con los espectros que forjó ella misma,
- y en cuya boca ante nosotros arden
- las llamas del infierno maldecidas.
- Voy a tentar el salto pavoroso,
- aunque la oscura nada me reciba.
- Sal otra vez del protector estuche,
- sal, olvidada copa cristalina,
- que un tiempo, en el festín de mis abuelos,
- serenabas las frentes pensativas.
- De mano en mano sin cesar pasabas,
- y al pasar, cada cual, por ley antigua,
- agotaba de un sorbo el hondo seno,
- y las viejas historias esculpidas
- en tu metal precioso relataba.
- ¡Cuántas veladas, al placer propicias,
- de mi dichosa edad, tú me recuerdas!
- Hoy no puedo ofrecerte, copa amiga,
- a feliz comensal, ni en tu alabanza
- aguzaré el ingenio, cual solía.
- Pócima embriagadora el cáliz llena,
- preparada por mí, por mí escogida.
- ¡Última libación, con toda el alma
- te consagro a la aurora, al nuevo día!
-
-(_Lleva la copa a los labios._)
-
-[Ilustración]
-
-_Vuelo de campanas y coros_
-
-CORO DE ÁNGELES
-
- ¡Cristo ha resucitado!
- ¡Júbilo al hombre y paz!
- ¡Al hombre aprisionado
- por el fatal pecado,
- que al corazón llagado
- enróscase tenaz!
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué lejano clamor, qué voces puras
- mi labio apartan de la copa impía?
- ¿Celebra ya, sonora, la campana
- tu alborada feliz, Pascua bendita?
- ¿Cantáis vosotros, apacibles coros,
- las palabras que el Ángel repetía,
- y que en la negra noche del sepulcro
- nuncian la nueva Ley y la publican?
-
-CORO DE MUJERES
-
- Sus miembros con hierbas
- y aromas ungimos;
- nosotras, sus siervas,
- sepulcro le dimos.
- A nuestra ternura
- debió la envoltura;
- mas ¡ay!, ¿qué será?
- Ya en la sepultura
- el Cristo no está.
-
-CORO DE ÁNGELES
-
- ¡Cristo ha resucitado!
- ¡Dichoso el hombre fiel
- que, amante y resignado,
- del infortunio airado
- sufrió la prueba cruel!
-
-FAUSTO
-
- ¿Por qué hasta el polvo, en que rendido yazgo,
- descienden las celestes armonías?
- A otro más blando corazón halaguen:
- yo comprendo el mensaje que me envían;
- mas falta al alma fe, y es el prodigio
- hijo querido de la fe sumisa.
- Volar no puedo a las esferas donde
- nuncia la Buena Nueva voz divina;
- pero, a ese acento encariñada el alma,
- a sus lejanos ecos se reanima.
- Hubo un tiempo en que un ósculo del cielo
- el domingo a mis sienes descendía;
- goces mil anunciaba la campana,
- y era santa oración mi mayor dicha.
- Hondo, sereno, irresistible impulso
- llevábame a los bosques y campiñas,
- y allí, entre dulces lágrimas, un mundo
- dentro del joven corazón nacía.
- La voz, que hoy suena, del sagrado bronce
- señaló a mi niñez sus alegrías,
- y las serenas fiestas de los campos
- que el esplendor primaveral nos brindan.
- Ese recuerdo de infantil ventura
- mi pie detiene en la fatal orilla:
- ¡Sonad, dulces sonad, himnos celestes!
- Pues el llanto brotó, volví a la vida.
-
-CORO DE DISCÍPULOS
-
- Glorioso alzó el vuelo,
- y rápido al cielo
- subió el Inmortal;
- glorioso, potente,
- ya reina esplendente,
- bebiendo en la fuente
- la esencia vital.
- Nosotros, en tanto,
- bañados en llanto,
- quedamos sin ti.
- Espanto siniestro
- nubló el gozo nuestro,
- pues solos, maestro,
- nos dejas aquí.
-
-CORO DE ÁNGELES
-
- ¡Cristo ha resucitado!
- La voz triunfal retumba.
- Dejad el lecho helado,
- muertos, y abrid la tumba.
- Vosotros, hijos de Eva,
- los que decís su Nueva,
- los que esperáis su cielo,
- los que coméis su pan,
- cesad en vuestro duelo:
- aunque el Señor se eleva,
- presente a vuestro anhelo
- está y a vuestro afán.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-A LAS PUERTAS DE LA CIUDAD
-
-
-GENTES DE TODAS CONDICIONES SALEN A PASEO
-
-UNOS ARTESANOS
-
- ¿Vais a tomar el camino
- de los cazadores?
-
-OTROS
-
- Sí.
-
-LOS PRIMEROS
-
- Pues nosotros, por aquí
- nos vamos hacia el molino.
-
-OTRO CAMARADA
-
- A mí me divierte más
- ver el río.
-
-UNO DE LOS PRIMEROS
-
- Yo no estoy
- por esa vista.
-
-LOS SEGUNDOS
-
- ¿Y tú?
-
-UN TERCERO
-
- Voy
- adonde van los demás.
-
-CUARTO ARTESANO
-
- Ven y llega a las alturas
- de Burgdorf, si encontrar quieres
- buena cerveza, mujeres
- deliciosas, y aventuras.
-
-QUINTO ARTESANO
-
- ¿No te escuecen las espaldas?
- Evitaré la ocasión.
- Sube tú, si quieres: son
- peligrosas esas faldas.
-
-UNA MOZA DE SERVICIO
-
- No, no: doy la vuelta ya
- a la ciudad.
-
-OTRA
-
- ¡Tonta! ¿Ves
- aquellos chopos? Allí es
- donde esperando él está.
-
-LA PRIMERA
-
- Y a mí ¿qué? ¡Que espere! ¡Digo!
- ¡Pues me divierte el bromazo!...
- A ti sola te da el brazo,
- y baila, no más, contigo.
-
-LA OTRA
-
- Hoy con él encontrarás
- al de las rubias patillas.
-
-UN ESTUDIANTE
-
- ¡Mira qué alegres chiquillas!
- ¡Vamos corriendo detrás!
- Para mi gusto no hay nada
- como estas tres cosas: buena
- cerveza, una pipa llena,
- y una moza endomingada.
-
-UNA SEÑORITA DE LA CLASE MEDIA
-
- ¡Es una vergüenza! ¡Están
- locos!... Pudiendo, a fe mía,
- tener buena compañía,
- tras esas mozuelas van.
-
-EL SEGUNDO ESTUDIANTE (_al primero_)
-
- No corras, no te adelantes;
- ahí detrás vienen dos bellas:
- míralas. Es una de ellas
- mi vecina: ¡qué elegantes!
- Ven, ven: por ella estoy loco.
- Aunque van pasito a paso,
- verás cómo así, al acaso,
- nos alcanzan, poco a poco.
-
-EL PRIMER ESTUDIANTE
-
- Gozar a mis anchas quiero.
- ¿Ves? La caza se nos vuela:
- corre tú a la damisela;
- yo las fámulas prefiero.
- La muchacha que, hecha un pingo,
- barre el sábado mejor,
- es la que con más primor
- te acariciará el domingo.
-
-UN CIUDADANO
-
- El nuevo alcalde no en balde
- me irrita: está cada día
- más tieso su Señoría,
- más orondo, y más... ¡alcalde!
- ¿Qué hace digno de loar
- por el común? En creciente
- van juntos constantemente
- obedecer y pagar.
-
-UN MENDIGO (_cantando_)
-
- Buen caballero, bellas señoras,
- de ojos alegres, de rostro en flor,
- compadeceos de quien implora
- mísero y triste vuestro favor.
- Nunca a los buenos mi voz molesta,
- y el que la atiende dichoso es:
- hoy para todos día es de fiesta;
- para mí sea de rica mies.
-
-CIUDADANO SEGUNDO
-
- Placer no encuentro en la tierra
- como en las tardes de holganza
- comentar, llena la panza,
- las noticias de la guerra.
- Batan el cobre en Turquía
- el ruso y el otomano;
- sentado yo, copa en mano,
- allá en la cervecería,
- contemplo sin sinsabores
- cruzar, entre ambas riberas,
- embarcaciones ligeras
- de diferentes colores;
- y cuando en grato solaz
- la tranquila tarde pasa,
- vuelvo bendiciendo a casa,
- las delicias de la paz.
-
-CIUDADANO TERCERO
-
- Soy de la misma opinión:
- tengamos orden profundo
- en casa, y húndase el mundo
- en fatal conflagración.
-
-UNA VIEJA
-
-(_Dirigiéndose a las señoritas que hablaron antes._)
-
- ¡Qué preciosas señoritas!
- ¡Qué elegancia y qué embeleso!
- ¡Cuántos perderán el seso
- por doncellas tan bonitas!
- Si tienen confianza en mí,
- les daré lo que desean.
-
-LA JOVEN
-
- Ven, Águeda: no nos vean
- con tales brujas aquí.
- Esa es la que me mostró
- a mi futuro galán
- la noche del buen San Juan.
-
-LA SEGUNDA JOVEN
-
- También el mío vi yo.
- Era militar, y dentro
- de un cristal aparecía
- gallardo. Desde aquel día
- lo busco y nunca lo encuentro.
-
-CANCIÓN DE LOS SOLDADOS
-
- Ciudadelas arrogantes,
- castillos de alta muralla,
- y muchachas rozagantes
- asalto sin compasión.
- Peligrosa es la batalla;
- pero es dulce el galardón.
- Con igual voz el combate,
- que la zambra y el festín,
- al pecho que altivo late
- nuncia el bélico clarín.
- ¡Lid sangrienta y dulce juego!
- ¡Baile y risas! ¡Sangre y fuego!
- La ciudadela y la hermosa
- se rinden a discreción.
- La batalla es peligrosa;
- pero es grato el galardón.
- ¡Marche, marche el batallón!
-
-[Ilustración]
-
-(_Salen_ FAUSTO _y_ WAGNER.)
-
-FAUSTO
-
- La cárcel de cristal frío
- rompió ya la primavera,
- y corren por la pradera
- manantial, arroyo y río.
- Los alegres horizontes
- la verde esperanza viste;
- ya torna el invierno triste
- a las crestas de los montes,
- y en su fugitiva marcha
- detiene el pie, y nos arroja,
- dando un diamante a cada hoja,
- los flechazos de la escarcha.
- Pero no consiente el sol
- blancas galas, y doquier
- colores hace nacer
- su luminoso arrebol.
- Aún no brotaron las flores;
- mas brillan, a falta de ellas,
- los mancebos y las bellas
- vestidos con mil primores.
- Contempla desde esta cumbre
- la oscura ciudad: abiertas,
- vomitan las negras puertas
- turbulenta muchedumbre.
- La Resurrección triunfal
- del Señor solemnizando,
- respira el aliento blando
- del aura primaveral,
- y con la misma emoción
- gozan de distintos modos;
- y es que al par celebran todos
- su propia resurrección.
- Del triste hogar, escondido
- entre abrumadores muros,
- de los talleres oscuros,
- del sótano humedecido,
- de la catedral sombría,
- de la plazuela fangosa,
- sale esa turba afanosa
- a beber la luz del día.
- ¡Cómo por huertos y prados
- trisca alegre ese gentío!
- ¡Cuántos lleva el ancho río,
- esquifes empavesados!
- Mira cuán cargado va
- aquel que lento se mece
- junto a la orilla, y parece
- que esté zozobrando ya.
- Hasta allá en los retorcidos
- senderos de las montañas
- brillan las tintas extrañas
- de los grupos esparcidos.
- Ya escucho la voz festiva
- del campesino lugar,
- Edén que anhela gozar
- la muchedumbre cautiva.
- ¿No ves cómo igual placer
- grande y chico gozan hoy?
- Aquí siento que hombre soy,
- y hombre aquí me atrevo a ser.
-
-WAGNER
-
- Provecho, a la vez que honor,
- préstame tu compañía:
- solo, no visitaría
- estas campiñas, doctor.
- Enemigo soy de toda
- rusticidad. Ni me agrada
- esa gente alborozada,
- ni su estruendo me acomoda.
- Cual si de infernal encanto
- estuvieran poseídos,
- dan brincos, voces y aullidos,
- y a eso llaman danza y canto.
-
-[Ilustración]
-
-CAMPESINOS BAJO LOS TILOS
-
-_Canto y baile_
-
- Las zagalas, los pastores,
- llenos de cintas y flores,
- ya descienden hacia aquí.
- ¡Cuántos gritos! ¡Cuánta gente!
- Todos bailan locamente,
- y la gaita dice así:
- _Ta-la-rí,_
- _Ta-la-la-rí._
-
- El pastor, cuando resbala,
- da un abrazo a la zagala
- que más cerca tiene allí;
- y la vieja, que lo ha visto,
- refunfuña: «¡Vive Cristo!
- ¡Ya te acordarás de mí!»
- _Ta-la-rí,_
- _Ta-la-la-rí._
-
- Rueda el coro y con donaire
- van las faldas por el aire:
- ¡Qué furor! ¡Qué frenesí!
- Forman armoniosos lazos
- los encadenados brazos
- que se buscan entre sí.
- _Ta-la-rí,_
- _Ta-la-la-rí._
-
- Dice al zagal la pastora:
- «Calla, lengua engañadora»;
- y él, llevándola tras sí,
- la conduce a un sitio, donde
- verde follaje la esconde,
- y la gaita sigue así:
- _Ta-la-rí,_
- _Ta-la-la-rí._
-
-UN LABRIEGO VIEJO
-
- Pues que nos honráis, señor,
- favoreciendo benigno
- un espectáculo indigno
- de tan docto profesor,
- acercaos y bebed
- de esta jarra, sin reparo,
- y haga el licor fresco y claro,
- al apagar vuestra sed,
- que dichoso, alegre y nuevo,
- por cada gota bebida,
- gocéis un año de vida.
-
-FAUSTO
-
- ¡A vuestra salud la bebo!
-
-(_El pueblo forma corro alrededor de_ FAUSTO.)
-
-EL LABRIEGO
-
- Justo es que en esta ocasión
- recordéis, entre alegrías,
- las visitas de otros días
- de luto y desolación.
- ¿Os acordáis? ¡Qué momentos!
- La peste devoradora
- amontonaba traidora
- los cadáveres a cientos,
- y aún bendicen hoy su suerte
- muchos que la ciencia rara
- de vuestro padre arrancara
- a las garras de la muerte.
- Do más su rigor fatal
- extremaba, vos, aún mozo,
- entrabais, lleno de gozo,
- para luchar con el mal.
- Nuestro salvador, señor,
- fuisteis; por eso en el cielo,
- para alentar vuestro celo,
- había otro Salvador.
-
-TODOS
-
- ¡Al doctor gloria y ventura!
- ¡Viva luengos años! ¡Viva!
-
-FAUSTO
-
- ¡Gloria, no más, al de arriba!
- Solo Él sabe; solo Él cura.
-
-(_Pasan adelante_ FAUSTO _y_ WAGNER.)
-
-WAGNER
-
- ¡Cuán dulce la gratitud
- debe ser, oh ilustre sabio,
- que así expresa el rudo labio
- de esa franca multitud!
- ¡Dichoso quien de esa suerte
- ve premiado su saber!
- Vienen a todo correr
- chicos y grandes por verte:
- el padre, allá en lontananza,
- te señala al tierno infante;
- te aproximas, y al instante
- cesan la música y danza;
- se abre el corro turbulento
- en dos filas apretadas;
- entre aplausos y palmadas,
- vuelan las gorras al viento;
- y poco falta, doctor,
- para que esa grey sencilla
- doble ante ti la rodilla,
- cual si pasara el Señor.
-
-FAUSTO
-
- Lleguemos a esas alturas;
- descansaremos allí.
- ¡Cuántas veces, ay de mí,
- sentado en sus rocas duras,
- rico de esperanza y fe,
- tras largas preparaciones
- de lágrimas y oraciones,
- los ojos a Dios alcé,
- y pensando en la orfandad
- de mis dolientes hermanos,
- juntaba ansiosas las manos,
- implorando su piedad!
- Hoy esa injusta ovación
- es para mí burla fiera:
- ¡Pobre pueblo! ¡Si él pudiera
- leer en mi corazón!
- No guardara en su memoria
- nuestro recuerdo tan fijo:
- ni fue el padre, ni es el hijo
- merecedor de tal gloria.
- Era mi padre hombre honrado
- que, oscurecido en el mundo,
- vivió estudiando el profundo
- misterio de lo creado.
- Su espíritu independiente
- evocaba a su manera
- la naturaleza entera
- con voz osada y creyente;
- y sin ver cielo ni sol,
- con signos extraordinarios
- combinaba los contrarios
- en el oscuro crisol.
- León de roja melena
- unía, galán salvaje,
- en extraño maridaje
- con la pálida azucena,
- y sin que nadie lo explique,
- envueltos en humo y fuego,
- pasaban casados luego
- de alambique en alambique,
- hasta aparecer brillante
- dama de porte real,
- en el fondo de cristal
- de la redoma radiante.
- Así tenaz preparaba
- su negra pócima impía:
- el pobre enfermo moría;
- el ciego vulgo callaba;
- y con la infernal mixtura
- matamos quizá más gente
- que el hálito pestilente
- de aquella epidemia impura.
- Yo, que a mil di aquel licor,
- sobreviví a la matanza,
- para oír esa alabanza
- del loco emponzoñador.
-
-WAGNER
-
- Desechad esa quimera,
- que incesante os mortifica:
- ¿quién culpa al que honrado aplica
- el arte cual lo entendiera?
- Quien a su padre, mancebo,
- honra, del pasado adquiere
- la ciencia, y si consiguiere
- dar en ella un paso nuevo,
- sus hijos le seguirán
- con dulce empeño, y acaso
- después de él un nuevo paso
- en su camino darán.
-
-FAUSTO
-
- ¡Feliz quien logre valiente
- flotar sobre la profunda
- mar de tinieblas, que inunda
- nuestra aletargada mente!
- ¡Ley del hombre, triste y grave!
- Indaga, lucha, se agita,
- y lo que más necesita
- ¡siempre es lo que menos sabe!
- Mas tan negros pensamientos
- no empañen, nublando el alma,
- la melancólica calma
- de estos tranquilos momentos.
- Mira cómo, al resplandor
- del ocaso, en las colinas
- las cabañas campesinas
- resaltan entre el verdor.
- Sus destellos moribundos
- el sol tras la sierra esconde,
- y vuela a otros cielos, donde
- vida presta a nuevos mundos.
- ¡Ah! ¡Si con audaces alas
- seguir su curso pudiera,
- viendo en continua carrera
- brillar eternas sus galas!
- Contemplara, a la luz pura
- del crepúsculo, doquier
- los montes resplandecer,
- enlutarse la llanura;
- brillar arroyos y ríos
- con las reflejadas lumbres:
- ni las más altivas cumbres
- valla fueran a mis bríos.
- Sus vastas sirtes después,
- resplandeciente o sombría,
- clamorosa extendería
- la mar inmensa a mis pies,
- y si en su seno a morir
- iba el lumínico Dios,
- volando, volando en pos
- viéralo otra vez surgir.
- Ante mis ojos brillar
- el día en eterno oriente,
- el cielo sobre mi frente,
- bajo mis plantas el mar...
- ¡Noble y engañoso anhelo!
- Al cuerpo suerte enemiga
- alas negó, con que siga
- del alma el sublime vuelo;
- y agitándose impotente,
- imposible aspiración
- de volar a otra región
- el ansioso mortal siente,
- cuando su agudo silbido,
- perdida en el firmamento,
- lanza la alondra, o el viento
- cortan con vuelo atrevido
- el águila de los montes
- que sus cúspides domina,
- o la grulla peregrina
- que busca otros horizontes.
-
-WAGNER
-
- También tengo yo mis días
- de caprichosos desvelos;
- pero jamás esos vuelos
- tomaron mis fantasías.
- Sus alas guarde el halcón:
- monte y campo me empalagan;
- ¡cuánto más el alma halagan
- los goces de la razón!
- ¿Hay algo en el mundo como
- ir sin afán ni congoja
- devorando, hoja por hoja,
- un tomo tras otro tomo?
- Al calor de fuego interno
- que vivo fluye en las venas,
- tranquilas gozo y serenas
- las largas noches de invierno,
- y cuando mi mano extiende
- arrollado pergamino,
- siento un hálito divino
- y el cielo hasta mí desciende.
-
-FAUSTO
-
- Vas de un bien único en pos:
- ¡él solo turbe tu calma!
- Tú no más tienes un alma,
- y en mi pecho laten dos.
- Por separarse, entre sí
- trabaron lucha reñida:
- la una, que de ardiente vida
- siente el loco frenesí,
- desesperada, al placer,
- se aferra con vivo anhelo;
- la otra, rasgado ya el velo,
- quiere a su patria volver.
- Espíritus, si es verdad
- que en las alas del ambiente
- tranquila y calladamente
- reináis en la inmensidad,
- de las tenues nubes de oro
- que os dan callada guarida
- bajad, y la nueva vida
- dadme, que anhelante imploro.
- ¡Ah! Si pudiera yo asir
- aquel prodigioso manto
- que en las alas del encanto
- nos lleva do ansiamos ir,
- avaro de tal favor,
- no lo trocara, siquiera
- su púrpura me ofreciera
- en cambio el emperador.
-
-WAGNER
-
- No evoque tu labio audaz
- el mudo enjambre que puebla
- viento y nubes, bruma y niebla,
- para turbar nuestra paz.
- Como dardo agudo son
- la lengua y uñas de acero
- con que asaltan al viajero
- los genios del septentrión.
- Los que vienen del oriente
- exhalan abrasadores
- soplos, y clavan traidores
- en las entrañas el diente.
- De fuego nubes impuras
- amontonan los que envía
- el árido mediodía
- de las líbicas llanuras;
- y los que arroja el ocaso,
- si amortiguan ese fuego,
- anegan e inundan luego
- cuanto encuentran a su paso.
- Con sus ardides eternos
- dispuestos siempre a escucharnos,
- para mejor engañarnos
- simulan obedecernos,
- y con labio seductor
- nos arrastran al abismo,
- fingiéndose entonces mismo
- mensajeros del Señor.
- Mas volvamos: las tinieblas
- enlutan el firmamento;
- sopla más frío ya el viento,
- y al valle bajan las nieblas.
- Ahora a ser grato el hogar
- comienza. Mas ¿qué te asombra?
- ¿Qué miras fijo en la sombra?
-
-[Ilustración]
-
-FAUSTO
-
- ¿Ves allá bajo saltar
- negro can, que loco gira
- por los sembrados?
-
-WAGNER
-
- ¿Aquel?
- Lo veo; mas nada en él
- encuentro de extraño.
-
-FAUSTO
-
- Mira,
- míralo: ¿por quién le tomas?
-
-WAGNER
-
- Por un perro que perdiera
- al amo, y a su manera
- lo busca por estas lomas.
-
-FAUSTO
-
- ¿No ves que en ancha espiral
- va acercándose? ¿No ves
- que al correr dejan sus pies
- una encendida señal?
-
-WAGNER
-
- ¡Ilusiones!
-
-FAUSTO
-
- ¿No estás viendo
- que así, corriendo y saltando,
- va negra trama enlazando
- y en ella nos va envolviendo?
-
-WAGNER
-
- Yo veo que alrededor
- gira cautelosamente,
- porque encuentra extraña gente
- en vez de su amo y señor.
-
-FAUSTO
-
- ¿No ves? Los círculos van
- estrechándose.
-
-WAGNER
-
- Me pasma
- que halles terrible fantasma
- en ese inocente can.
- Gruñe, corre vagabundo,
- se echa al suelo, encorva el lomo
- y mueve la cola, como
- todos los perros del mundo.
-
-FAUSTO
-
- ¡Ven, ven, síguenos! (_Al perro._) Ya viene.
-
-WAGNER
-
- ¡Buen cachorro! Ahora verás:
- si marchas, sigue detrás;
- si te paras, se detiene.
- Si algo pierdes, sin reposo
- lo busca, hasta que lo encuentra;
- si el bastón le arrojas, entra
- al agua, y lo trae gozoso.
-
-FAUSTO
-
- No hay en él, tienes razón,
- nada sobrenatural:
- todo es en este animal
- costumbre y educación.
-
-WAGNER
-
- No lo tomes por agravio,
- pero un perro manso y fiel
- merece que fije en él
- su atención y afecto un sabio.
- Si a este dieres tu favor,
- y a tu casa le llevares,
- de todos tus escolares
- será el escolar mejor.
-
-(_Entran en la ciudad._)
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-GABINETE DE ESTUDIO
-
-
-FAUSTO, _entrando con el perro_
-
- Dejé cubiertos por oscura noche
- monte y campiña, y otra vez despierta
- con zozobra fatídica en mi pecho
- el alma superior. Ya la materia
- cede cansada; el natural instinto,
- los borrascosos ímpetus, con ella
- ceden al fin también; y el amor santo
- a Dios y al hombre, me domina y llena.
-
- ¿Qué tienes, can indócil?
- ¿Por qué das tantas vueltas?
- ¿Qué estás olfateando
- debajo de la puerta?
- Blando cojín te puse
- junto a la chimenea;
- asaz nos divertiste
- brincando por las breñas:
- ya, pues te di posada,
- goza tranquilo de ella.
-
- Cuando la amiga lámpara disipa
- la lobreguez en nuestra angosta celda,
- hasta el fondo del alma reflexiva
- otro rayo de luz también penetra.
- La callada razón la voz recobra,
- la esperanza florece lisonjera,
- y al manantial fecundo de la vida
- nuestros suspiros anhelantes vuelan.
-
- ¿Por qué impaciente gruñes?
- ¿Por qué sin paz te quejas?
- Con las celestes voces
- que en mi interior resuenan,
- muy mal tus alaridos
- selváticos concuerdan.
- ¿Como los hombres haces,
- cuando en su mofa ciega,
- sin comprenderlos, ladran
- al Bien y a la Belleza?
-
- ¡Ah!, ya no viene a mitigar mis ansias
- el bien ignoto que mi pecho anhela;
- ¿por qué tan pronto el manantial se agota,
- y al pobre corazón sediento deja?
- ¡Cuántas veces, ¡ay!, cuántas vi burlado
- este imposible afán! Solo me resta
- volver a ti los ojos, soberana
- verdad, que brillas en las Santas Letras,
- y más pura en el Nuevo Testamento,
- más hermosa, a los hombres te revelas.
- Las misteriosas páginas me llaman,
- y en ellas fija mi razón, se esfuerza
- por traducir el texto sacrosanto
- con fe sencilla en nuestra patria lengua.
-
-(_Abre un libro y se pone a trabajar._)
-
- «Era al principio la palabra», dice.
- ¿Dice así? Ya vacilo. ¿Quién mi senda
- alumbrará? No puedo a la palabra
- dar tal sentido. No. De otra manera
- lo expresaré, si el cielo me ilumina.
- «Era al principio la Razón.» ¡Oh, piensa,
- medita bien este renglón primero,
- y tú, pluma, no corras tan ligera!
- La Razón es la que lo ordena todo...
- Debe ser: «Al principio era la Fuerza.»
- Empero, al escribir esta palabra,
- aún dudosa detiénese la diestra.
- ¡Inspírame, oh Verdad! Ya veo claro,
- veo claro: «Al principio la Acción era.»
-
- Contigo, can maldito,
- comparto mi vivienda;
- cesa, pues, en tus roncas
- y en tus ladridos cesa.
- Tan turbulento huésped
- no puedo sufrir cerca,
- y aquí, de entrambos, uno
- ha de salir afuera.
- Con repugnancia rompo
- la hospitalaria regla;
- ya tienes libre el paso,
- ya está franca la puerta.
- Pero ¿qué es lo que veo?
- ¿Verdad es o quimera?
- ¡Cómo se ensancha y crece!
- ¡Cómo se abulta y medra!
- ¿Traje un espectro a casa?
- ¡Ser, vida y forma trueca!
- Colosal hipopótamo,
- no perro, ya semeja,
- con el ojo encendido
- y las fauces sangrientas.
- ¡Espectro, serás mío!
- Para atrapar tal presa
- la clave salomónica
- es la mejor cadena.
-
-ESPÍRITUS _en el corredor_
-
- Allí dentro un compañero
- cayó el pobre prisionero:
- ¡respetad ese dintel!
- Como en la trampa el raposo,
- se revuelve tembloroso:
- ¡no caigáis también con él!
- ¡Atención!
- ¡Atención!
- Volemos, volemos con ala furtiva,
- a diestra y siniestra, y abajo y arriba,
- y así romperemos su triste prisión.
- Auxilio prestemos al fiel camarada,
- que bien nuestra ayuda la tiene ganada.
-
-FAUSTO
-
- Para amansar, primero,
- y acercarme a esa fiera,
- del cuádruple conjuro
- tendré que hacer la prueba.
-
- Salamandra, resplandece;
- ondina, flota en el mar;
- silfo, vuela y desparece;
- duende, ven a trabajar.
-
- Quien de los elementos
- la condición no sepa,
- no podrá los espíritus
- rendir a su obediencia.
-
- Abrásate en fuego hirviente,
- salamandra peregrina;
- en el cristal de la fuente
- disuélvete, blanca ondina;
- en la luz del sol brillante
- difunde, silfo, tu ser;
- ven, duende, siervo constante,
- a ayudar y obedecer.
-
- De aquestos cuatro espíritus
- ninguno el monstruo encierra;
- permanece impasible,
- mofador me contempla.
- Pues el común conjuro
- no pudo hacerle mella,
- apelaré a otro hechizo
- de superior potencia.
-
- Si del profundo abismo vienes, ¡oh camarada!,
- contempla el talismán
- al que se humilla siempre, vencida y aterrada,
- la hueste de Satán.
-
- Ya más y más se abulta;
- ya eriza la crin negra.
-
- Aquí tienes, ser maldito,
- al Increado, al Infinito,
- en los cielos adorado,
- por los hombres traspasado.
-
- Inmóvil y agrandándose,
- junto a la chimenea,
- gigantesco elefante
- es ya, que al techo llega,
- y nubarrón parece
- que estalla y que revienta.
- No altivo te remontes;
- postrado a mis pies queda:
- bien sabes que no en vano
- amenazó mi diestra.
- Con las divinas ascuas
- te chamusca y te quema;
- no aguardes de mis armas
- el arma de más fuerza:
- el concentrado fuego
- de triple candescencia.
-
-(_La nube se deshace y_ MEFISTÓFELES _aparece junto a la chimenea, en
-traje de estudiante viajero_.)
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Algazara inoportuna!
- ¿Qué manda vuesa mercé?
-
-FAUSTO
-
- ¡Solemne el bromazo fue!
- ¡Un escolar de la tuna!
- ¿En esto vino a parar
- el can preñado de horror?...
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Saludo al digno doctor!
- ¡Bien me has hecho trasudar!
-
-FAUSTO
-
- ¿Cómo te llamas?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Pequeña
- cuestión, perdona el agravio,
- para un filósofo, un sabio,
- que nombres vanos desdeña,
- y huyendo con discreción
- apariencias engañosas,
- en el fondo de las cosas
- fija solo su atención.
-
-FAUSTO
-
- En vosotros, a mi ver,
- el nombre, si se repara,
- expresión exacta y clara
- es de la índole del ser;
- y por eso, a lo que infiero,
- llaman a uno el Burlador,
- y al otro el Blasfemador,
- y el Mentiroso a un tercero.
- Dime, pues, quién eres.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Quién?
- De aquella fuerza fatal
- que queriendo hacer el mal,
- logra solo hacer el bien,
- formo parte.
-
-FAUSTO
-
- ¡Extraño modo
- de hablar!
-
-MEFISTÓFELES
-
- A explicarme voy:
- aquel Espíritu soy
- que duda y lo niega todo.
-
-FAUSTO
-
- ¿Todo?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Y para ello me fundo;
- pues si todo, a su manera,
- ha de morir, mejor fuera
- que nada hubiese en el mundo.
- Así, pues --óyeme atento--,
- lo que medroso el mortal
- llama el pecado o el mal,
- ese es mi propio elemento.
-
-FAUSTO
-
- Dices que eres una parte,
- y un todo completo ven
- mis ojos en ti.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Está bien;
- mas no traté de engañarte.
- El hombre, insondable abismo
- de extravagancia y locura,
- es quien fatuo se figura
- ser un todo por sí mismo.
- Yo a ser parte me acomodo,
- parte de la parte aquella
- que al nacer la lumbre bella
- no era parte, sino todo.
- Hablo de la sombra opaca,
- madre de la luz, que impía
- por usurparle porfía
- su imperio, y audaz la ataca;
- pero en vano sus destellos
- dominarlo todo quieren,
- porque, si los cuerpos hieren,
- resbalan también sobre ellos.
- De cualquiera cosa, hermosa
- brota con vivos colores
- la luz; mas sus resplandores
- los detiene cualquier cosa;
- y así, juzgo natural
- que la luz también fenezca
- apenas desaparezca
- todo objeto corporal.
-
-FAUSTO
-
- Tu digna misión comprendo:
- en grande no puedes nada
- aniquilar, y te agrada
- ir por menor destruyendo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Y a decirte la verdad,
- poco adelanto, a fe mía.
- Lo que a la nada vacía
- se opone, la realidad,
- la materia, aunque con ella
- lucho, me rechaza al cabo;
- y por más que el diente clavo,
- no consigo hacerle mella.
- Revueltas olas del mar,
- desatados huracanes,
- terremotos y volcanes
- acumulo sin cesar,
- y después de tanto anhelo,
- en sus lindes prefijados,
- tranquilos y sosegados
- quedan tierra, mar y cielo.
- Y la maldecida y ruin
- semilla, que origen diera
- al hombre, al ave y la fiera,
- no tiene tampoco fin.
- ¡A cuántos abrí la fosa!
- Pero siempre, a pesar mío,
- brota y fluye en ancho río
- sangre nueva y vigorosa.
- ¡Todo mi desdicha fragua!
- Misteriosos y sutiles,
- guardan gérmenes a miles
- la tierra, el aire y el agua,
- y con idéntico amor
- los fecundan, a su vez,
- la humedad y la aridez,
- la frialdad y el calor:
- de modo que, a no guardar
- fuego y llamas para mí,
- con ningún recurso aquí
- pudiera el Diablo contar.
-
-FAUSTO
-
- Contra la fuerza viviente,
- contra la acción creadora,
- la helada garra traidora
- esgrimirás impotente.
- ¡Hijo del caos insensato!,
- busca más fácil empresa.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Cuestión embrollada es esa:
- hablaremos otro rato.
- Pero asaz pesado fui;
- me voy si me das permiso.
-
-FAUSTO
-
- Otorgarlo no es preciso;
- y pues ya te conocí,
- cuando más grato te sea,
- vuelve. Abiertas hallarás
- puerta y ventana, y a más,
- está allí la chimenea.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Confesarlo necesito...:
- para que salga y me ausente,
- hay... un leve inconveniente:
- ¡el pie de bruja maldito!
-
-FAUSTO
-
- ¿El pentagrama te aterra
- que está en el umbral trazado?
- Pues ¿cómo, dime, has entrado,
- si el paso, al salir, te cierra?
- ¿Cómo incurrió en tal error
- espíritu tan experto?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿No ves? El signo está abierto
- por el ángulo exterior.
-
-FAUSTO
-
- ¡Extraño caso! El azar
- más feliz no pudo ser;
- estás preso; a mi poder
- has venido sin pensar.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Saltó el perro, y cual venablo,
- entró loco en este encierro;
- mas por donde ha entrado el perro
- no puede salir el Diablo.
-
-FAUSTO
-
- Aún te queda para huir
- la ventana.
-
-MEFISTÓFELES
-
- No, pues ley
- es de toda nuestra grey,
- por donde entramos salir.
- Hay en lo uno libertad,
- y en lo otro gran sujeción.
-
-FAUSTO
-
- ¡Hasta en la negra mansión
- hay regla y autoridad!
- No está mal, pues de ese modo
- el que os proponga algún pacto,
- puede fiar en su exacto
- cumplimiento.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Oh, sí, en un todo!
- Cumplimos cuanto ofrecemos,
- sin quitar coma ni punto;
- pero grave es este asunto:
- ya hablaremos, ya hablaremos.
- Ahora, otra vez y otra más,
- te ruego que el paso me abras.
-
-FAUSTO
-
- Tente, y en breves palabras
- mi horóscopo me dirás.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Volveré obediente y fiel,
- y entonces dispón de mí.
-
-FAUSTO
-
- Este lazo no tendí;
- cúlpate, si diste en él.
- Dice un adagio, y se funda:
- «Si la cola le cogieres
- al Diablo, tira, y no esperes
- cogerla por vez segunda.»
-
-MEFISTÓFELES
-
- Contigo quedo, si un trato
- aceptas.
-
-FAUSTO
-
- ¿Cuál?
-
-MEFISTÓFELES
-
- El de hacer
- cuanto quepa en mi poder
- porque pases bien el rato.
-
-FAUSTO
-
- Si la cosa es divertida,
- comienza ya.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Gozarás
- en breves minutos más
- que en todo un año de vida.
- Los dulces coros que embriagan
- tu espíritu cuando sueñas;
- las imágenes risueñas
- que te circundan y halagan,
- no son vana creación
- de un artificioso encanto:
- vas a escuchar ese canto
- y admirar esa visión;
- e igualmente embebecidos
- tacto, olfato y paladar,
- disfrutarán a la par
- todos tus cinco sentidos.
- No hacen falta --ya lo ves--
- preparativos ni aprestos:
- estamos todos dispuestos;
- comenzad al punto, pues.
-
-[Ilustración]
-
-CORO DE ESPÍRITUS
-
- ¡Caed y apartaos, oh lóbregos muros;
- dejad que penetren el aire y la luz!
- ¡Rasgad, densas nubes, los velos oscuros!
- ¡Oh estrellas y soles, los rayos más puros
- verted en las olas del éter azul!
-
- ¡Imágenes bellas, que en grupos flotantes
- del cielo, do cuna tuvisteis, venís;
- con mantos etéreos, de gasas brillantes,
- la selva que nido les da a los amantes
- velando sus goces, piadosas cubrid!
-
- Florecen los valles y el bosque frondoso.
- Ya el negro racimo cayó en el lagar,
- y en ondas purpúreas el jugo espumoso,
- corriendo entre flores sin paz ni reposo,
- ya es rápido río, ya es fúlgido mar.
-
- Las greyes aladas con plácido anhelo
- aspiran sedientas los rayos del sol,
- y a la isla encantada dirigen su vuelo,
- a la isla dichosa que encumbra hasta el cielo
- la frente ceñida de eterno verdor.
-
- Osadas escalan la cumbre distante,
- intrépidas surcan las olas del mar,
- y audaces volando, con pecho anhelante,
- siguiendo van todas la luz fulgurante
- del astro de amores que brilla triunfal.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Ya duerme. Os doy gracias mil
- por tan magistral concierto.
- ¡Bien lo hechizasteis, por cierto,
- hijos del aire sutil!
- Dadle, en falaz testimonio,
- visión que bella le asombre;
- duerma y delire: ¡aún no es hombre
- para atreverse al Demonio!
- Romperé de esta prisión
- el sortilegio inclemente.
- ¿Qué me falta? Solamente
- un colmillo de ratón.
- ¿Un ratón? Asoma ya
- el negro hocico. Al conjuro
- apelaré, y es seguro
- que al momento acudirá.
-
- El gran Señor de ratas y ratones,
- de moscas, y mosquitos y moscones,
- te previene que vengas obediente,
- y en el umbral aquel hinques el diente.
-
- Ya viene: ¡al trabajo! ¡Así!
- Del signo avasallador
- es el ángulo exterior
- el que me retiene aquí.
- Muerde y roe a tu placer:
- poco falta; ya está hecho.
- Duerme y sueña satisfecho
- Fausto: adiós, ¡hasta más ver!
-
-FAUSTO, _despertando_
-
- ¡Todo fue mera ilusión!
- ¡Todo se ha desvanecido!
- ¿Qué te hiciste? ¿Dónde has ido,
- encantadora visión?
- Pero, loco estoy: ¿qué hablo?
- Nada pasó en este encierro.
- ¡Nada! Se ha escapado el perro,
- y he visto en sueños al Diablo.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-GABINETE DE ESTUDIO
-
-
-FAUSTO Y MEFISTÓFELES
-
-FAUSTO
-
- ¿Llaman? Entrad. ¿Qué importuno
- me busca?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Yo soy quien llamo.
-
-FAUSTO
-
- Entrad, pues.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Dilo tres veces.
-
-FAUSTO
-
- ¡Entrad al fin, voto al Diablo!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Así me gustas, y entiendo
- que ya entendiéndonos vamos.
- Por disipar tus quimeras,
- aquí estoy, hecho un hidalgo,
- con rico traje de grana,
- de oro fino recamado,
- la breve capa de seda,
- la suelta pluma de gallo,
- y el luengo, tajante acero
- pendiente al izquierdo flanco.
- Viste tú las mismas galas,
- sin detenerte a pensarlo,
- y ven a correr el mundo,
- libre, contento y ufano.
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué importa cambiar las ropas,
- si están dentro los cuidados?
- Tan mozo no soy que pueda
- correr tras goces livianos,
- ni tan viejo todavía
- que mi pecho esté ya exhausto.
- ¿Qué puede darme la vida?
- «Abstente, abstente; sé cauto,»
- es el odioso estribillo
- que eternamente escuchamos,
- y que cada hora repite
- con retintín más amargo.
- Rompe el día, y con el día
- viene a mis ojos el llanto,
- al ver que en sus largas horas
- ninguna ventura aguardo;
- al ver que el placer posible
- lo destruyo analizándolo,
- y las hermosas imágenes
- que mis ansias engendraron,
- malas artes las convierten
- en solemnes mamarrachos.
- Viene la lúgubre noche;
- rendido en el lecho caigo,
- y al buscar paz y reposo,
- pesadillas no más hallo.
- El espíritu que enciende
- el volcán en que me abraso,
- en el corazón encierra
- sus tempestades y estragos.
- Dentro, fuego; fuera, nieve:
- di si en tan mísero estado
- odio con razón la vida
- y pronta muerte reclamo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Huésped importuno, empero,
- es la muerte en todos casos.
-
-FAUSTO
-
- ¡Feliz aquel a quien ciñe
- la sien de sangrientos lauros!
- ¡Feliz aquel a quien hiere
- tras ardiente danza, cuando
- la hermosa de sus amores
- abriole los dulces brazos!
- ¡Feliz yo, si el alma mía,
- en sus celestiales raptos,
- al ver al sublime Espíritu,
- se hubiera en él abismado!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Y por qué, anoche, de cierto
- negro licor huyó el labio?
-
-FAUSTO
-
- ¿Vas al acecho?
-
-MEFISTÓFELES
-
- No todo
- lo sé; pero siempre sé algo.
-
-FAUSTO
-
- Pues bien: si mi horrible angustia
- son calmó tranquilo y grato,
- que de mi niñez gozosa
- los dulces recuerdos trajo,
- ¡mal hayan las ilusiones
- que el corazón trastornando,
- a engañadores abismos
- llevan así nuestros pasos!
- ¡Mal hayan las fantasías
- que a nuestros sueños dan pábulo!
- ¡Mal hayan las apariencias
- que al sentido tienden lazos!
- ¡Mal hayan gloria y renombre!
- ¡Mal hayan pompas y aplausos,
- y cuanto al mundo nos liga,
- hogar, familia o arado!
- ¡Mal hayan Mammón y el oro
- con que pretende pagarnos,
- y los cojines que brinda
- a nuestro muelle regalo,
- y la vid y sus racimos,
- y el amor y sus halagos!
- ¡Mal hayan fe y esperanza,
- y sobre todo ese engaño,
- mal haya la pacientísima
- resignación de nuestro ánimo!
-
-CORO DE ESPÍRITUS (_invisible_)
-
- ¿Qué has hecho del mundo,
- del mundo esplendente?
- Tu puño iracundo
- lo aplasta inclemente,
- triunfal semidiós.
- La hermosa y querida
- visión de la vida
- cayó destrozada,
- cayó ya en la nada;
- de aquella hermosura
- tan cándida y pura
- nuestra alma va en pos;
- y mísero llanto
- vertemos, al ver
- hoy roto el encanto
- tan plácido ayer.
- ¡Oh tú, soberano
- del género humano!
- ¡Soberbio titán!
- Engendra en el seno
- del alma profundo,
- más puro y sereno,
- más grande, otro mundo;
- da vida a tu afán:
- y en plectros sonoros
- espléndidos coros
- tus glorias dirán.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Ya vino en tu ayuda
- mi gente menuda,
- que en sabios consejos
- te muestra a lo lejos
- placer y emoción.
- En pos de ellos vuela,
- huyendo estos muros,
- do en antros oscuros
- se extingue y se hiela
- tu audaz corazón.
-
- No el propio dolor avives,
- negro buitre en ti cebado;
- ven, y en la pobre compaña
- de este miserable diablo,
- serás hombre, por lo menos,
- cual lo son tantos y tantos.
- Y no imagines, por ende,
- que te arrojo al vulgo sandio:
- nunca fui de los primeros;
- pero, si aceptas mi amparo,
- tuyo soy desde ese instante,
- y en mí encuentras en el acto
- compañero, y si más quieres,
- servidor, y hasta lacayo.
-
-FAUSTO
-
- ¿Y a qué me obliga ese obsequio?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Oh, calla! No apremia el pago.
-
-FAUSTO
-
- Diz que el diablo es egoísta,
- y si nos ayuda en algo,
- no hace jamás por el mero
- amor de Dios el milagro.
- Temibles son tus ofertas:
- di qué pides; habla claro.
- No es bueno tener en casa
- un servidor de tu rango.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Pues bien: _aquí_ he de servirte
- sin pereza y sin descanso,
- y tú harás por mí lo mismo
- cuando estemos _allá abajo_.
-
-FAUSTO
-
- Allá abajo, poco importa.
- Si este mundo haces pedazos,
- del mundo que después venga
- no he de hacer el menor caso.
- Del suelo que mis pies huellan
- todas mis dichas brotaron;
- el sol que mi frente baña
- correr vio todos mis llantos:
- si el sol cae y se hunde el suelo,
- ya por nada más me afano.
- Me es igual, si hay otra vida,
- que odio impere o amor santo,
- y que esa morada póstuma
- sea el Empíreo o el Tártaro.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Entonces, ¿en qué reparas?
- Decídete: acepta el pacto,
- y verás, al punto mismo,
- adónde llego y alcanzo.
- Vas a gozar lo que nadie
- gozar pudo, ni aun soñándolo.
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué podrás, qué podrás darme?
- ¿Qué entiendes tú, pobre diablo,
- qué entiendes de la insaciable
- sed del espíritu humano?
- ¿Qué podrás darme? Manjares,
- que pronto cansan al labio;
- oro, que cual vivo azogue
- escapa de nuestras manos;
- lucha en que jamás vencemos,
- juego en que nunca ganamos;
- hermosuras, que al vecino
- sonríen en nuestros brazos;
- gloria, placer de los dioses,
- que pasa como un relámpago.
- Muéstrame un árbol que vista
- cada día nuevos ramos,
- y un fruto que no se pudra
- en él antes de tocarlo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Te daré cuanto apetezcas:
- el empeño no es tan arduo.
- Ya es hora; ven; el banquete
- está servido: ¡a saciarnos!
-
-FAUSTO
-
- Si en el lecho deleitoso
- logro un punto de descanso,
- tuyo soy. Si satisfecho
- de mí mismo un día me hallo,
- y complacido me rindo
- a tus deleites y engaños,
- sea aquel mi último instante.
- Dime, ¿aceptas ese trato?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Aceptado: aprieta.
-
-FAUSTO
-
- Aprieta.
- Si algún día, embelesado,
- al momento fugitivo
- digo: «Ten el vuelo raudo»,
- échame al cuello la soga,
- abre el abismo a mi paso,
- doble a muerto la campana,
- párese el vital horario,
- todo para mí concluya,
- y comience tu reinado.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Piénsalo bien: algún día
- podré quizás recordártelo.
-
-FAUSTO
-
- Recuérdalo cuando gustes:
- lo que prometo, lo pago.
- Ser esclavo tuyo, o de otro,
- ¿qué importa, si siempre esclavo
- he de ser?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Pues da comienzo
- el festín del Doctor Fausto,
- y el mismo Diablo en persona
- a servirle va los platos.
- Mas... por la vida o la muerte,
- no estorbarán tres o cuatro
- renglones.
-
-FAUSTO
-
- ¿Juzgas, pedante,
- firma y sello necesarios?
- Ni de caballero entiendes,
- ni de palabras y tratos.
- Una dije, y para siempre
- quedé por ella obligado.
- ¿Piensas tú que cuando todo
- vuela a merced de los hados,
- sujetarán mi albedrío
- tus tres renglones o cuatro?
- ¡Pueril y vana quimera!
- ¿Por qué impresionas a tantos?
- ¡Feliz quien de su firmeza
- hace al alma tabernáculo!
- Encontrará en su camino
- lo más escabroso llano.
- Fantasma es que al mundo aterra
- un papel emborronado:
- apenas la pluma leve
- trazó los fatales rasgos,
- tienen ya el lacre y la tinta
- fuerza y poder soberano.
- Pide, Espíritu maligno,
- ¿quieres papel, bronce o mármol?
- ¿Tomo el buril o la pluma?
- Escoge: eres dueño y árbitro.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Qué tienes? ¿Por qué te exaltas?
- Cualquier papel, un retazo
- basta, y una sola gota
- de sangre para firmarlo.
-
-FAUSTO
-
- Si quieres, sea.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Es la sangre
- jugo precioso y extraño.
-
-[Ilustración]
-
-FAUSTO
-
- No temas que el pacto rompa:
- todas las fuerzas del ánimo
- rindo, entrego y comprometo,
- al admitirlo y firmarlo.
- Tanto voló mi arrogancia,
- que ya entre los tuyos me hallo.
- Burlome el excelso Espíritu,
- e insensible a mis halagos,
- la esquiva Naturaleza
- arrebujose en su manto;
- la hebra del pensar se ha roto,
- y estoy del saber cansado.
- Templen los dulces deleites
- las vivas llamas en que ardo,
- y envueltos en gasas de oro
- vengan, Magia, tus encantos.
- Al torrente de la vida
- lanzareme, y al acaso
- en su raudal de aventuras
- iré corriendo y rodando.
- Bienandanzas y desastres,
- pena y gozo, risa y llanto,
- encadenen de mis días
- los eslabones variados:
- son acción y movimiento
- ley del espíritu humano.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Meta no pongo ni valla:
- si, fugaz revoloteando,
- desflorarlo quieres todo,
- todo puedes desflorarlo.
- Conmigo ven, y no temas.
-
-FAUSTO
-
- De felicidad no te hablo:
- lo que yo quiero es el vértigo,
- el goce inquieto y amargo,
- el avivador despecho,
- el amor que crece odiando.
- El alma, al saber cerrada,
- a otras emociones abro;
- cuanto el hombre goza y sufre
- quiero sufrirlo y gozarlo.
- Sentir quiero en mis entrañas
- todo lo bueno y lo malo,
- y en la esencia de mi vida
- convertirlo y apropiármelo.
- ¡Venturoso yo, si toda
- la Humanidad en mí abarco,
- y al fin y al postre, como ella,
- choco, reviento y estallo!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Ay, en verdad te lo digo,
- yo que centenares de años
- estoy royendo y royendo
- el fruto indigesto y áspero!
- ¡Ay, en verdad te lo digo!
- De la cuna al campo santo
- digerir no puede el hombre
- la levadura de antaño.
- Ese todo, que ambicionas,
- solo es a un Dios adecuado:
- para él, fulgores eternos;
- para mí, noche y espanto;
- para vosotros, tinieblas
- y luces, sombras y rayos.
-
-FAUSTO
-
- Quiérolo todo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Bien; sea.
- No más encuentro un obstáculo,
- uno solamente: es corto
- el tiempo y el arte es largo.
- Paréceme que debieras
- prepararte, aprender algo.
- Asóciate a un buen poeta:
- este, lleno de entusiasmo,
- con soñadas perfecciones
- coronará tu retrato;
- del león con la arrogancia,
- con la agilidad del gamo,
- con la viveza italiana
- y con el tesón germánico.
- Unirá en tu noble pecho
- con maravilloso lazo
- magnanimidad y astucia,
- y con arte soberano
- te ha de hacer galán fogoso
- y gentil enamorado.
- Tal ejemplar y arquetipo
- voy hace tiempo buscando;
- si con él doy algún día,
- don Microcosmos le llamo.
-
-FAUSTO
-
- ¿Quién soy, pues, si esa corona
- de la Humanidad no alcanzo,
- esa perfección, que enciende
- mis ansias?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Al fin y al cabo,
- eres quien eres. Encúmbrate
- sobre coturnos o zancos,
- y con pelucón disforme
- ciñe y abulta los cascos,
- ¿quién serás? El mismo que eres,
- ni más gordo ni más flaco.
-
-FAUSTO
-
- ¡Ay!, acumulé el tesoro
- de la humana ciencia en vano:
- cuando en mi interior penetro,
- allí nuevas fuerzas no hallo;
- ni me acerco al Infinito,
- ni una línea me levanto.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Miras las cosas de un modo
- vulgar; hay que ser más cauto,
- y antes que vuelen los goces,
- discretamente apurarlos.
- ¿Es tuya, di, tu cabeza?
- ¿Tuyos son tus pies y manos?
- Pues del mismo modo es tuyo
- lo que te sirve de algo.
- Si tienes seis buenos potros,
- y los unces a tu carro,
- en vez de tener dos piernas,
- ¿cuántas tienes? Veinticuatro.
- Basta de filosofías;
- lánzate conmigo al campo:
- quien se devana los sesos
- me parece el pobre jaco,
- que por negro maleficio
- está en un yermo trotando,
- sin ver que en torno se extienden
- frescos y sabrosos pastos.
-
-FAUSTO
-
- ¿Cuándo partimos?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Al punto.
- De este calabozo huyamos.
- ¿Qué haces en él? Aburrirte
- y aburrir a los muchachos.
- Deja ese oficio indigesto
- al vecino don Gaznápiro;
- no te afanes en la trilla
- de paja en la que no hay grano.
- Lo poco bueno que aprendes
- no te atreves a enseñárselo
- a tus discípulos. Uno
- te espera. ¿No oyes sus pasos
- en el corredor?
-
-FAUSTO
-
- No puedo
- recibirle.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Luengo rato
- aguarda: si no le admites,
- corre el pobre buen bromazo.
- Déjame el gorro y la bata;
-
-(_Se los pone._)
-
- me sientan como pintados.
- En mi agudeza confía;
- quince minutos reclamo.
- Tú, para el famoso viaje,
- prepárate mientras tanto.
-
-(_Vase_ FAUSTO.)
-
-MEFISTÓFELES, _envuelto en la larga vestidura de_ FAUSTO
-
- Razón y saber desdeña,
- las dos alas que te han dado;
- deja que en sus obras vanas
- de ilusiones y de encantos
- te afirme y envuelva el suave
- Espíritu del engaño;
- y así, Doctor, serás mío,
- sin condiciones ni obstáculos.
- Dio el sino a su mente indócil
- impulso desenfrenado,
- y ese escape, no es posible
- detenerlo ni pararlo.
- Sobre los terrenos goces
- salta aturdido, y lo arrastro
- de mediocridad insípida
- por los derroteros áridos.
- Luchará con sus afanes
- cuerpo a cuerpo y brazo a brazo;
- los manjares tentadores
- escaparán de su labio,
- y en balde misericordia
- pedirá, porque ese fatuo
- se ha de hundir de todos modos,
- aunque no se entregue al Diablo.
-
-ENTRA UN ESTUDIANTE
-
-ESTUDIANTE
-
- Ha poco que estoy aquí,
- y ansío conocer al hombre
- eminente, cuyo nombre
- con elogio siempre oí.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Sois galante. En mí veréis
- un hombre a todos igual.
- ¿Maestro hubisteis?
-
-ESTUDIANTE
-
- No tal,
- y si serlo vos queréis...
- Tengo voluntad no escasa,
- juventud, algún dinero;
- mi madre --¡siempre hay un pero!--
- quería tenerme en casa;
- mas tras la ciencia, señor,
- todos mis anhelos van.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Para lograr vuestro afán
- no hallarais sitio mejor.
-
-ESTUDIANTE
-
- ¡Ay! Lejos de él encontrarme
- quisiera, si hablamos francos:
- a estas aulas y estos bancos
- nunca podré acostumbrarme.
- En este oscuro rincón
- no se ven cielo ni verde;
- y aquí el pobre alumno pierde
- el sentido y la razón.
-
-[Ilustración]
-
-MEFISTÓFELES
-
- El hábito hará que os cuadre
- lo que amargo al pronto ha sido.
- El niño recién nacido
- huye el pecho de su madre;
- luego con vivo placer
- halla en él grato sustento:
- habréis tal contentamiento
- en las ubres del saber.
-
-ESTUDIANTE
-
- En ellas nutrirme ansío:
- ¿cómo hacerlo?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Meditad,
- primero, a qué facultad
- se inclina vuestro albedrío.
-
-ESTUDIANTE
-
- En saber mi afán se encierra:
- asimilarme querría
- Natura y Filosofía,
- cuanto abarcan cielo y tierra.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Para alcanzar esa palma
- estáis en buenos senderos:
- procurad no distraeros.
-
-ESTUDIANTE
-
- Pondré en ello toda el alma.
- Bástame una concesión:
- tener, los festivos días,
- unas cuantas horas mías
- en la florida estación.
-
-MEFISTÓFELES
-
- El tiempo es un torbellino
- que huyendo va sin cesar;
- mas se puede adelantar
- mucho con orden y tino.
- Estudiad primeramente
- un curso preparador
- de Lógica: es la mejor
- disciplina de la mente.
- Ajustados borceguís
- ella os calza, y con su ayuda
- ligero la senda ruda
- del pensamiento seguís,
- sin perder la dirección
- yendo de atrás adelante,
- como la ráfaga errante
- de la inquieta exhalación.
- Después de esto, en repetidas
- lecciones dificultosas,
- aprenderéis que las cosas
- más fáciles y sabidas,
- cual comer o respirar,
- con minucioso interés
- por uno, por dos y tres
- se tienen que analizar.
- El telar del pensamiento
- es como el del tejedor:
- hilos de vario color
- pone un golpe en movimiento;
- viene y va la lanzadera
- con extraña rapidez,
- y se ejecuta a la vez
- la combinación entera.
- El sabio, lleno de sí,
- llega, y en lección no breve
- prueba que es y que ser debe
- necesariamente así.
- Esto, primero; después
- eso, segundo, va en pos;
- y a seguida de los dos
- viene, en fin, lo que hace tres.
- Y os demostrará profundo,
- con raciocinio severo,
- que no puede haber tercero
- sin primero y sin segundo.
- Esto, a fuerza de atender,
- el alumno lo comprende;
- lo que con esto no aprende
- el alumno es a tejer.
- Si quiere el docto estudiar
- algo viviente, animado,
- su alma, su espíritu a un lado
- aparta, en primer lugar;
- y cuando al fin sujetó
- sus elementos a examen,
- solo le falta el ligamen
- que inmaterial los unió.
- La química a ese poder
- _Naturæ encheiresin_ llama,
- y sin quererlo proclama
- la nada de su saber.
-
-ESTUDIANTE
-
- Ni una palabra comprendo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Ya lo veréis de otro modo.
- Clasificándolo todo,
- ordenando y dividiendo,
- vencerlo podréis al fin.
-
-ESTUDIANTE
-
- Mientras tanto, pierdo el tino.
- Una rueda de molino
- da vueltas en mi magín.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Luego, en segundo lugar,
- debéis, con ansia afanosa,
- la profunda y provechosa
- Metafísica estudiar.
- Esa ciencia omnipotente,
- que a la razón pone el sello,
- nos habla de todo aquello
- que no alcanza nuestra mente;
- y si queda aún más oscuro,
- no temáis, porque al instante
- con un nombre rimbombante
- os sacará del apuro.
- Quieren tenaces porfías
- esos estudios. Tendréis
- cuatro o cinco, o quizás seis
- lecciones todos los días.
- Al toque de la campana
- vendréis, exacto y cumplido,
- con el cuaderno aprendido,
- de buena o de mala gana;
- y aunque diga el libro tanto
- como el profesor en clase,
- escribid, cual si os dictase
- el mismo Espíritu Santo.
-
-ESTUDIANTE
-
- Ya sé que es de gran provecho.
- Escolar que con congojas
- emborrona muchas hojas,
- vuelve a casa satisfecho.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Pero elegir facultad
- debéis.
-
-ESTUDIANTE
-
- La Jurisprudencia
- no excita mi preferencia.
-
-MEFISTÓFELES
-
- No me sorprende, en verdad.
- Conozco esa ciencia ruin.
- Las leyes, cambiando nombres,
- sucédense entre los hombres
- como epidemia sin fin;
- y en su curso desigual
- cambian: la razón más fuerte
- en sinrazón se convierte;
- acá es bien lo que allí es mal.
- Hijo del hombre, ¡ay de ti!
- De aquel derecho sagrado
- que contigo se ha engendrado,
- no se acuerda nadie aquí.
-
-ESTUDIANTE
-
- ¡Feliz quien por vos se guía!
- Al escucharos, más crece
- mi prevención. ¿Qué os parece?
- ¿Estudiaré Teología?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Quisiera con hábil tino
- aconsejaros. En esa
- ciencia es difícil empresa
- seguir siempre el buen camino.
- Aunque estudiéis con afán,
- de distinguir no halláis medio
- la ponzoña y el remedio,
- que en ella mezclados van;
- y así juzgo lo mejor
- tener tan solo presente
- un texto, y seguir fielmente
- las máximas del autor.
- Ateneos, sin temer,
- a las palabras, y abierta
- veréis la más fácil puerta
- en el templo del saber.
-
-ESTUDIANTE
-
- Mi inexperiencia confieso:
- una idea hallar creí
- en cada palabra.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Oh, sí!..
- Mas no os apuréis por eso.
- A lo mejor del pensar
- falta la idea en mal hora,
- y una palabra sonora
- llena muy bien su lugar.
- Con palabras cada día
- doctamente discutís;
- con palabras erigís
- la más hermosa teoría.
- A las palabras fe humilde
- prestad: es tal su valer
- que no les podéis poner
- ni quitar punto ni tilde.
-
-ESTUDIANTE
-
- Perdonad, si a otro terreno
- voy, y del presente salgo:
- ¿no me podéis decir algo
- de la ciencia de Galeno?
- Tres años bien poco son,
- y hay largo trecho que andar;
- pero es un gran auxiliar
- vuestra docta dirección.
-
-MEFISTÓFELES (_para sí._)
-
- Con tal gravedad le hablo
- que me aburro yo a mí mismo:
- ¡basta ya de dogmatismo!
- Vuelvo a mi papel de diablo.
-
-(_En voz alta._)
-
- ¡Medicina! ¡Luminar
- digno del mayor respeto!
- ¡Gran ciencia!... Mas su secreto
- fácil es de penetrar,
- y en un momento os lo explico.
- Escuchadme. Con profundo
- sentido escrutad el mundo
- de lo grande y de lo chico.
- Y analizados los dos
- doctamente, dejad que ande
- lo chico, y también lo grande,
- como lo dispuso Dios.
- Os lo diré, aunque os asombre:
- cavilar es necedad;
- la ocasión aprovechad,
- pues la ocasión hace al hombre.
- Sois bien formado y galán,
- emprendedor y dispuesto;
- fiad en vos mismo, y presto
- todos en vos confiarán.
- De la mujer, sobre todo,
- ocupaos: sus lamentos,
- sus ayes, sus aspavientos,
- todos se curan de un modo.
- Buscad término prudente
- entre el respeto y la audacia
- y con esa diplomacia
- es vuestra la hermosa cliente.
- Título habéis de tener
- que os inicie en su favor,
- probando que es superior
- a todos vuestro saber;
- y ya podéis intentar
- sabrosas galanterías,
- que otros, tras largas porfías,
- no se atreven ni a soñar.
- Sin temor a sus enojos,
- cuando la pulséis, resuelto
- oprimid el brazo esbelto,
- flechándole bien los ojos;
- y sin mengua de su honor,
- palpad, con mano ligera
- si a la mórbida cadera
- le molesta el ceñidor.
-
-ESTUDIANTE
-
- Eso lo entiende el más romo:
- ¡promete la facultad!
- Al menos con claridad
- se comprende el qué y el cómo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- La ciencia es árida: en vano
- con su sombra nos convida;
- pero el árbol de la vida
- siempre está verde y lozano.
-
-ESTUDIANTE
-
- ¡Paréceme todo un sueño!
- ¿Podré, en otras ocasiones,
- vuestras útiles lecciones
- aprovechar?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Sois muy dueño.
-
-ESTUDIANTE
-
- Cuéstame esfuerzo partir,
- y completarais mis glorias
- si en mi libro de memorias
- quisierais algo escribir.
-
-(MEFISTÓFELES _escribe en el libro de memorias del_ ESTUDIANTE, _y se
-lo devuelve_.)
-
-ESTUDIANTE, _leyendo_
-
- _Eritis sicut Deus, scientes bonum et malum._
-
-(_Cierra el libro respetuosamente y se retira._)
-
-MEFISTÓFELES
-
- Busca, del saber en pos,
- lo que la Sierpe ofrecía:
- ha de pesarte algún día
- tu similitud con Dios.
-
-ENTRA FAUSTO
-
-FAUSTO
-
- ¿Dónde vamos?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Me es igual.
- Si no te parece mal,
- visitarás, con mi ayuda,
- ahora a la gente menuda,
- después a la principal.
- Provecho hallarás y agrado
- en el curso inesperado.
-
-FAUSTO
-
- Para hacerlo más fecundo,
- aunque soy hombre barbado,
- fáltame una cosa, mundo.
- Corto soy como el que más;
- siempre me juzgué y me vi
- pequeño entre los demás.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Si tienes confianza en ti,
- pronto paso te abrirás.
-
-FAUSTO
-
- ¡En marcha! ¡Manos a la obra!
- Pero, coche no has traído,
- ni caballos...
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Qué zozobra!...
- Basta este manto extendido
- para nuestra empresa, y sobra.
- Con tal de que para el viaje
- no traigas mucho equipaje,
- un soplo de aire caliente
- preparo, y está corriente
- el fantástico carruaje.
- Si en el coche volador
- pesamos poco, mejor;
- más presto haremos la vía.
- Ya por la audaz correría
- te felicito, Doctor.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-TABERNA DE AUERBACH EN LEIPZIG
-
-REUNIÓN DE ALEGRES CAMARADAS
-
-
-FROSCH
-
- ¿No hay quién beba? ¿No hay quién ría?
- Yo os haré cambiar la mueca.
- ¿Quién en paja húmeda trueca
- vuestra inflamable alegría?
-
-BRANDER
-
- ¡Tuya es la culpa, pardiez!
- Haz alguna señalada
- tontería o marranada.
-
-FROSCH
-
- Ahí las tienes, a la vez.
-
-(_Le vierte un vaso de vino en la cabeza._)
-
-BRANDER
-
- ¡Puerco!
-
-FROSCH
-
-
- Quisístelo así.
-
-SIEBEL
-
- ¡Basta ya! ¡Fuera gritones!
- ¡Preparad bien los pulmones,
- y en coro! ¡Seguidme a mí!
-
-(_Tararea estrepitosamente_)
-
- ALTMAYER
-
- ¡La casa se viene abajo!
- ¡El tímpano estalla y zumba!
-
-SIEBEL
-
- Si la bóveda retumba,
- señal de que es bueno el bajo.
-
-FROSCH
-
- Cierto. ¡Afuera el que no esté
- conforme!... ¡Ya va!... Esto es serio.
-
-(_Canta_)
-
- «El Sacro Romano Imperio,
- ¿cómo se mantiene en pie?»
-
-BRANDER
-
- ¡Qué canción! ¡Solemne y crítica!
- ¡Política, en conclusión!
- Empalagosa canción
- es toda canción política.
- Bendice a Dios soberano
- cada día, al levantarte,
- por no tener que ocuparte
- del Sacro Imperio Romano.
- Por mí, tengo a mucho honor
- y a gran ventura no ser
- Chambelán ni Canciller,
- Príncipe ni Emperador.
- Mas si os interesa tanto
- tener caudillo notorio,
- formemos el Consistorio
- y elijamos Padre Santo.
- Ya sabéis que la elección,
- hasta a quien no la merece,
- dignifica y engrandece.
-
-ALTMAYER
-
- ¡A otra cosa! ¡Otra canción!
-
-FROSCH, _canta_
-
- Ve de rama en rama,
- ruiseñor de abril,
- saluda a mi dama,
- ruiseñor gentil.
-
-SIEBEL
-
- ¿A tu dama? ¡Ja, ja, ja!
- ¡Buenos saludos son esos!...
-
-FROSCH
-
- ¡Saludo, abrazos y besos!
- Nadie me lo impedirá.
-
-(_Canta._)
-
- Ten la puerta abierta,
- niña de mi amor;
- la noche su velo
- tiende protector.
- Cierra bien la puerta,
- ciérrala bien ya;
- la aurora en el cielo
- despuntando está.
-
-SIEBEL
-
- Requiébrala a tu placer:
- al freír será el reír;
- lo que me hizo a mí sufrir,
- a ti te hará padecer.
- Dele el diablo en galardón
- un extravagante enano,
- que con ella, mano a mano,
- se deleite en un rincón;
- y con burlescos reproches,
- al volver del aquelarre,
- un chivo me los agarre
- y les dé las buenas noches.
- Pero un mancebo jovial,
- un mozo de carne y hueso,
- robusto y gallardo, es eso
- mucho honor para hembra tal.
- ¿Saludos? ¡De buena gana
- y con excelentes modos!...
-
-FROSCH
-
- ¿Cómo?
-
-SIEBEL
-
- Rompiéndole todos
- los vidrios de la ventana.
-
-BRANDER, _golpeando la mesa_
-
- ¡Caballeros, atención!
- Es preciso ser galantes,
- y pues hay muchos amantes
- en aquesta reunión,
- voy a seguir yo también
- la costumbre establecida,
- dándoles, por despedida,
- algo que les sepa bien.
- Será un cantar a la moda,
- muy gracioso y muy sencillo:
- repetid el estribillo
- con el alma y la voz toda.
-
-(_Canta._)
-
- En la despensa una rata
- logró el hocico meter;
- de jamón, manteca y nata
- hartábase a su placer.
- Como Lutero, echó panza,
- viviendo allí sin afán.
- La cocinera en venganza
- diole un día solimán.
- Al momento saltó fuera
- con frenético furor,
- cual si la pobre tuviera
- dentro del cuerpo al Amor.
-
-EL CORO, _con gran algazara_
-
- Cual si la pobre tuviera
- dentro del cuerpo al Amor.
-
-BRANDER, _continuando la canción_
-
- Salta y brinca, sale y entra,
- corre de acá para allá,
- y en todo cazo que encuentra
- a beber sedienta va.
- Todo lo muerde, desgarra
- y rompe, fuera de sí,
- y ni el diente ni la garra
- mitigan su frenesí;
- hasta que la angustia fiera
- vence y postra su vigor,
- cual si la pobre tuviera
- dentro del cuerpo al Amor.
-
-CORO
-
- Cual si la pobre tuviera
- dentro del cuerpo al Amor.
-
-BRANDER
-
- Salvación del cielo impetra,
- corre y corre sin cesar;
- en la cocina penetra
- y se arroja en el hogar.
- Entre ascuas y llamaradas
- halla sepultura en él,
- mientras ríe a carcajadas
- la envenenadora cruel.
- Exhaló de esa manera
- el postrimer estertor,
- cual si la pobre tuviera
- dentro del cuerpo al Amor.
-
-CORO
-
- Cual si la pobre tuviera
- dentro del cuerpo al Amor.
-
-SIEBEL
-
- ¡Cómo ríen, en sus glorias,
- con la canción insensata!
- ¡Emponzoñar a una rata!...
- ¡Qué interesantes historias!
-
-BRANDER
-
- ¡Panzudo sentimental!
- Se apiada, y bien sé por qué:
- porque su retrato ve
- en el hinchado animal.
-
-
-ENTRAN FAUSTO Y MEFISTÓFELES
-
-MEFISTÓFELES
-
- Entre gente divertida
- he de llevarte, ante todo,
- y verás tú de qué modo
- goza esa gente la vida.
- Para ella el tiempo mejor
- en continua fiesta pasa,
- pues es, si en ingenio escasa,
- riquísima en buen humor;
- y contenta con su suerte,
- gira en un círculo estrecho,
- cual gato que satisfecho
- con su cola se divierte.
- Mientras dura la salud,
- mientras el patrón le fía,
- come el pan de cada día
- sin cuidados ni inquietud.
-
-BRANDER
-
- Forasteros son, mirad,
- dícenlo porte y semblante;
- parece que en este instante
- arriben a la ciudad.
-
-FROSCH
-
- Es tu sospecha fundada;
- hijos son de otro país.
- Es, en pequeño, un París
- Leipzig; por eso me agrada.
-
-SIEBEL
-
- ¿Quiénes serán? No imagino...
-
-FROSCH
-
- Dejadme: tan fácilmente
- cual se arranca a un niño un diente,
- con este vaso de vino
- sonsacaré quiénes son.
- Por sus modos altaneros
- parécenme caballeros
- de elevada condición.
-
-[Ilustración]
-
-BRANDER
-
- Charlatanes de lugar
- son quizás.
-
-ALTMAYER
-
- Pudiera...
-
-FROSCH
-
- ¡Calla!
- Comienzo da la batalla.
- ¡Oh, los voy a anonadar!
-
-MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO
-
- Es gente que tanto sabe,
- esta gente de que te hablo,
- que no ve llegar al diablo,
- aunque la garra le clave.
-
-FAUSTO
-
- ¡Caballeros, guárdeos Dios!
-
-SIEBEL
-
- ¡Él guarde a Vuesa Mercé!
-
-(_En voz baja, mirando de reojo a_ MEFISTÓFELES.)
-
- ¿Por qué arrastrará este el pie?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Habrá sitio para dos?
- No intentaré aquí pedir
- buen vino, que no se cría;
- mas la buena compañía
- puede esa falta suplir.
-
-ALTMAYER
-
- Parecéis hombre corrido.
-
-FROSCH
-
- Sin duda venís de lejos,
- y en casa de Juan Conejos
- habréis cenado y dormido.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Ayer pasamos de largo;
- pero en casos diferentes
- de expresar a sus parientes
- su afecto, nos dio el encargo.
-
-(_Saludando a_ FROSCH.)
-
-ALTMAYER, _en voz baja_
-
- ¡Qué pez! ¿Te ha clavado?
-
-FROSCH
-
- ¿A mí?
- Deja que revancha tome.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Buenas voces pareciome
- oír al llegar aquí.
- ¡Lugar propio para el canto!
- Debe retumbar sonoro
- bajo esta bóveda el coro.
-
-FROSCH
-
- ¿Sois filarmónico?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Un tanto.
- ¡Afición, mucha afición!
- Pero, escasa facultad...
-
-ALTMAYER
-
- Un romance, pues, cantad.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Uno, y ciento, y un millón.
-
-SIEBEL
-
- Basta uno, de nuevos lances.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Venimos, precisamente,
- de España, patria excelente
- del buen vino y los romances.
-
-(_Canta._)
-
- «Era un gran rey, y tenía
- una pulga...»
-
-FROSCH
-
- ¡Voto a Cristo!
- ¡Una pulga!... No se ha visto
- más gustosa compañía.
-
-MEFISTÓFELES, _cantando_
-
- Era un gran rey y tenía
- una pulga colosal;
- más que al propio hijo quería
- al estupendo animal.
- Llama al sastre de la corte,
- viene el artífice fiel;
- mándale que al punto corte
- un traje para el doncel.
-
-BRANDER
-
- ¡Oh sastre, pon atención!
- Mide exacta cada pieza,
- y si estimas la cabeza,
- que no haga un pliegue el calzón.
-
-MEFISTÓFELES, _cantando_
-
- Cubierto de seda y oro
- va, de los pies al testuz,
- y para mayor decoro,
- lleva al pecho una gran cruz.
- Primer ministro es nombrado
- por su insigne protector;
- sus parientes, a su lado,
- gozan el regio favor.
- A los grandes y las bellas
- todo es picar y morder;
- ya la Reina y sus doncellas
- no se pueden contener.
- Mas calla y se mortifica
- toda la gente de pro:
- nosotros, si alguien nos pica,
- cruje la uña, y se acabó.
-
-TODOS, _en coro y vociferando_
-
- Nosotros, si alguien nos pica,
- cruje la uña, y se acabó.
-
-FROSCH
-
- ¡Bravo! ¡Soberbio!
-
-SIEBEL
-
- Acabad
- con las pulgas.
-
-BRANDER
-
- ¡Mucho tino
- al cogerlas!
-
-ALTMAYER
-
- ¡Viva el vino!
- ¡Y viva la libertad!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Por la libertad brindara
- si mejor el vino fuera.
-
-SIEBEL
-
- ¿Malo el vino?... ¡Afuera!
-
-FROSCH
-
- ¡Afuera!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Si el patrón no se enojara,
- os diera a probar el mío.
-
-SIEBEL
-
- No se ofende el hostelero.
-
-FROSCH
-
- Aceptamos todos; pero
- que corra abundante el río.
- Si es el vino bueno o ruin
- conócelo el paladar
- repitiendo sin cesar
- los tragos.
-
-ALTMAYER, _en voz baja_
-
- Serán del Rin.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Dadme un taladro.
-
-BRANDER
-
- ¿Qué hacéis?
- ¿Acaso tenéis aquí
- los toneles?
-
-ALTMAYER
-
- Ved allí
- herramientas, si queréis.
-
-MEFISTÓFELES, _tomando el taladro que le da_ FROSCH
-
- Está bien: a voluntad
- pedid, y seréis servido.
-
-FROSCH
-
- Pues qué, ¿tenéis gran surtido?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Cuanto os plazca demandad.
-
-ALTMAYER, _a_ FROSCH
-
- Ya te relames el labio.
-
-FROSCH
-
- Venga Rin; para escoger
- un buen vino, no hay que hacer
- al suelo natal agravio.
-
-MEFISTÓFELES, _haciendo un agujero con el taladro en el borde de la
-mesa, a la parte que está sentado_ FROSCH
-
- Dadme cera, y un tapón
- haremos; dádmela al punto.
-
-ALTMAYER
-
- Entendido está el asunto:
- es prestidigitación.
-
-MEFISTÓFELES, _a_ BRANDER
-
- ¿Y vos? ¿Qué queréis?
-
-BRANDER
-
- Yo quiero
- Champaña, y con mucha espuma.
-
-(MEFISTÓFELES _taladra. Uno de los camaradas hace los tapones y tapa
-los agujeros.)_
-
-BRANDER
-
- No puede, el que más presuma,
- prescindir de lo extranjero.
- Lo bueno, siempre lo es;
- y aunque el germano odie al galo,
- no por eso encuentra malo
- el rico vino francés.
-
-SIEBEL
-
- Bueno para mí no le hay
- cuando a vinagrillo sabe:
- dadme vino dulce y suave.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Voy a serviros Tockay.
-
-ALTMAYER
-
- ¡Caballeros, poco a poco!
- Mirémonos frente a frente,
- nadie aquí burlas consiente.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Ni las intenta tampoco
- con personas de tal pro.
- Decid, sin temor, los seis
- qué vinos beber queréis.
-
-ALTMAYER
-
- ¡De todos, y se acabó!
-
-(_Después que están hechos y tapados todos los agujeros._)
-
-MEFISTÓFELES, _con ademanes estrambóticos_
-
- Produce la cepa racimos sin cuento,
- y cuernos a pares el bravo cabrón.
- Es néctar el vino, y es leño el sarmiento;
- ¿por qué de esa tabla no salta al momento
- el jugo que aliento
- le da al corazón?
- En el regazo profundo
- de la Natura y del Mundo
- con fe los ojos clavad;
- y la mayor maravilla,
- cual la cosa más sencilla,
- emprended y ejecutad.
- Ahora, abrid, y sin temor
- bebed.
-
-(_Quitan los tapones y cada cual recibe en el vaso el vino que pidió._)
-
-TODOS
-
- ¡Manantial sagrado!
- ¡Fuente divina!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Cuidado!
- ¡No se derrame el licor!
-
-TODOS, _bebiendo y cantando_
-
- ¡Bebamos, bebamos de todos los vinos!
- ¡Bebamos cual beben quinientos cochinos!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Ya es libre y feliz mi gente!
- Mira: en sus glorias está.
-
-FAUSTO
-
- Vámonos: cánsome ya.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Dos minutos solamente,
- y verás la estupidez
- en su cumbre y su cenit.
-
-SIEBEL
-
-(_Bebe sin precaución; el vino cae al suelo y brota una llama._)
-
- ¡Socorro!... ¡Fuego! ¡Acudid!
- ¡Infierno es esto!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Esta vez
- solo fue chispa ligera
- del purgatorio sombrío.
- Rojo fuego, amigo mío,
- basta ya; tu ardor modera.
-
-SIEBEL
-
- ¿Qué es lo que ha pasado aquí?
- Nos burló: ¿por quién nos toma?
-
-FROSCH
-
- No repetiréis la broma.
-
-ALTMAYER
-
- Echémosle.
-
-TODOS
-
- ¡Echarle! Sí.
-
-SIEBEL
-
- ¿Piensa hacer este bergante
- su hocúspoco engañador?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Calle el borracho hablador!
-
-SIEBEL
-
- ¡Calle el zafio nigromante!
-
-BRANDER
-
- Comenzó el chubasco ya.
-
-ALTMAYER
-
-(_Quita uno de los tapones de la mesa, sale un chorro de fuego, y le
-quema._)
-
- ¡Me abraso!
-
-SIEBEL
-
- ¡Maligno influjo!
- ¡Firme con él; es un brujo!
-
-FROSCH
-
- ¡Dadle: condenado está!
-
-(_Toman los cuchillos y acometen a_ MEFISTÓFELES.)
-
-MEFISTÓFELES, _con grave ademán_
-
- Venid, Apariencias; venid, y engañosas
- trocad a sus ojos lugares y cosas.
-
-(_Los camaradas detiénense asombrados, mirándose unos a otros._)
-
-ALTMAYER
-
- ¡Qué campos tan pintorescos!
-
-FROSCH
-
- ¿Es verdad o es ilusión?
- ¡Cuán verdes las viñas son!
-
-SIEBEL
-
- Y los racimos ¡cuán frescos!
-
-BRANDER
-
- Al pie de un árbol lozano
- crece esta vid opulenta;
- mirad las uvas que ostenta
- al alcance de la mano.
-
-(_Coge a_ SIEBEL _por la nariz. Los demás cogen también las narices de
-sus compañeros, y levantan los cuchillos._)
-
-MEFISTÓFELES, _como antes_
-
- Error, a sus ojos arranca la venda,
- y palpen, corridos, la burla tremenda.
-
-(_Desaparece con_ FAUSTO. _Los camaradas sueltan presa._)
-
-SIEBEL
-
- ¿Qué es esto?
-
-ALTMAYER
-
- ¿Qué?
-
-FROSCH
-
- ¡Tu nariz!
-
-BRANDER, _a_ SIEBEL
-
- La tuya en mis manos tiento.
- ¡Ja, ja!
-
-ALTMAYER
-
- Molido me siento
- de los pies a la cerviz.
- No puedo más: ¡una silla!
-
-FROSCH
-
- Pero ¿qué ha pasado aquí?
-
-SIEBEL
-
- ¿Dó estás, bribón? ¡Ay de ti,
- si te atrapa esta cuadrilla!
- ¿Dónde estás?
-
-ALTMAYER
-
- Largose.
-
-SIEBEL
-
- ¿Cómo?
-
-ALTMAYER
-
- Caballero en un tonel.
- Por allá escapó. Tras él
- voy... ¡Mas los pies son de plomo!
-
-(_Apoyándose en la mesa._)
-
- ¡Oh manantial, si aún corrieras!
-
-SIEBEL
-
- Fue apariencia y fantasía.
-
-FROSCH
-
- Tal vez; pero yo bebía,
- fuese de burlas o veras.
-
-BRANDER
-
- ¿Y dónde están los racimos?
-
-SIEBEL
-
- ¿Qué sé yo?
-
-ALTMAYER
-
- ¡Dirán después
- que edad de milagros no es
- esta edad en que vivimos!
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-COCINA DE LA BRUJA
-
-
-_En un fogón muy bajo hay una gran olla al fuego. En el humo que se
-eleva hacia el techo vense varias imágenes._ UNA MONA, _sentada junto
-al fogón, espuma la olla_. EL MICO _y la cría se calientan al fuego. El
-techo y las paredes están cubiertos de estrambóticos utensilios de_ LA
-BRUJA.
-
-FAUSTO _y_ MEFISTÓFELES
-
-FAUSTO
-
- Apéstame toda aquesta
- brujería extravagante.
- ¿Me darás salud y vida
- con tan sucios cachivaches?
- ¡Pedir consejo a una vieja!
- ¡Pretender que en un santiamen
- nos quite veinte o treinta años
- con sus menjurjes y enjuagues!...
- Pierdo ya toda esperanza,
- si otro remedio no sabes:
- ¿no dan elixir más puro
- o Naturaleza o Arte?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Otra vez racionalmente
- hablas!... Medios naturales
- hay de prolongar la vida;
- pero... están en libro aparte,
- y es, a fe, el que trata de ellos
- capítulo interesante.
-
-FAUSTO
-
- ¿Puedo saberlos?
-
-MEFISTÓFELES
-
- No exigen
- oro, filtros ni jarabes.
- Ve al campo, y con fuerte pico
- sus duras entrañas abre;
- encierra en círculo estrecho
- tus pensamientos y afanes;
- entre las dóciles bestias
- vive sobrio, y no repares
- en abonar por ti mismo
- surcos que han de alimentarte,
- y a la edad octogenaria
- llegarán tus mocedades.
-
-FAUSTO
-
- El pico, para mi diestra,
- sería peso muy grave.
- Hecho no estoy a esa vida,
- ni conviene a mi carácter.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Recurre, pues, a la Bruja!...
-
-FAUSTO
-
- ¿Y por qué a esa vieja infame
- precisamente? ¿No puedes
- aderezar tú el brebaje?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Bravo pasatiempo fuera!
- Haría cien puentes antes.
- Ciencia y práctica no bastan;
- cachaza es indispensable.
- Al misterioso fermento
- su virtud los años danle,
- y en esa extraña mixtura
- todo son dificultades.
- El Diablo dio la receta;
- pero aplicarla no sabe.
-
-(_Reparando en los_ MONOS.)
-
- Mira, ¡qué hermosa familia!
- Esta es la dueña; ese el paje.
-
-(_A los animales._)
-
- ¿Adónde fue la señora?
-
-LOS MONOS
-
- A comer y solazarse:
- tomó, por la chimenea,
- el camino de los aires.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Tarda mucho en esos vuelos?
-
-EL MICO
-
- Lo que tardo en calentarme
- las patas.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Qué te parece
- la pareja?
-
-FAUSTO
-
- ¡Insoportable!
-
-MEFISTÓFELES
-
- A mí me deleita mucho
- su coloquio extravagante.
-
-(_A los_ MONOS.)
-
- ¿Para quién, pinches malditos,
- preparáis ese brebaje?
-
-LOS MONOS
-
- Esta es la sopa del pobre.
-
-MEFISTÓFELES
-
- No faltarán comensales.
-
-EL MICO, _acercándose a_ MEFISTÓFELES _y acariciándolo_
-
- Echa los dados: quiero
- ser rico pronto.
- Por falta de dinero
- llámanme tonto.
- ¡Venga un millón!
- En teniendo yo el Din,
- daranme el Don.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Cuán feliz este sería
- jugando a la lotería!
-
-(LOS MONOS _de cría se han apoderado de una bola grande y juegan con
-ella haciéndola rodar_.)
-
-EL MICO
-
- Este mundo es una bola,
- que da vueltas sin cesar,
- y en continua batahola
- tendrá al fin que reventar.
- Es vistosa y deslumbrante;
- mucha luz, mucho esplendor;
- mas, cual redoma brillante,
- hueco y vano el interior.
- Apartad, hijos: si os pilla
- debajo, os aplastará.
- Es de deleznable arcilla,
- y mil añicos se hará.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Di: ¿qué criba es aquella?
-
-EL MICO, _cogiéndola_
-
- Si eres ladrón,
- conoceré con ella
- tu condición.
-
-(_Corre a la_ MONA, _y la hace mirar por la criba_.)
-
- Mira al bellaco,
- y dime, mala pécora,
- si es algún caco.
-
-MEFISTÓFELES, _acercándose al fuego_
-
- ¿Y este cazo tan sucio?...
-
-EL MICO _y la_ MONA
-
- ¡Cuán majadero!
- Ya no se acuerda, el rucio,
- de este puchero.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Vaya unos dichos!
- ¡Qué inciviles y toscos
- son estos bichos!
-
-EL MICO
-
- Toma la escobilla,
- toma el escobón,
- y en aquesta silla
- siéntate, bribón.
-
-(_Obliga a_ MEFISTÓFELES _a sentarse_.)
-
-[Ilustración]
-
-FAUSTO
-
-(_que mientras hablaban así, estaba contemplando un espejo, acercándose
-unas veces y alejándose otras._)
-
- ¿Qué miro, Dios soberano?
- ¿Cuál es esa pura imagen,
- que en aquel mágico espejo
- aparece tan brillante?
- Para volar a su lado,
- dulce amor, tus alas dame.
- ¡Ay!, me acerco y entre nubes
- va escondiéndose y borrándose...
- ¡Mujer no vi más perfecta
- ni más seductora!... ¿Cabe
- tanto hechizo en ser humano,
- o es su encanto incomparable
- imaginario trasunto
- de las celestes beldades?
- ¿Puede encontrarse en la tierra
- hermosura semejante?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Por qué no? Si un Dios estuvo
- seis días, dale que dale,
- y al final de la semana
- vio su obra, y dijo: «Me place»,
- ¿es extraño que saliera
- algo de bueno o pasable?
- Devórala con los ojos;
- por hoy, mírala bien, sáciate:
- ya te buscaré una joya,
- una beldad semejante:
- ¡dichoso aquel que a su casa
- como esposa la llevase!
-
-(FAUSTO _continúa contemplando el espejo embebecido_. MEFISTÓFELES,
-_reclinándose en el sillón y jugando con la escobilla, prosigue así_:)
-
- Cual monarca en regio trono
- aquí puedo arrellanarme;
- cetro empuña ya mi diestra;
- corona tan solo fáltame.
-
-LOS MICOS
-
-(_que han estado haciendo toda clase de movimientos y contorsiones,
-llevan una corona a_ MEFISTÓFELES, _chillando_.)
-
- Pues sois tan amable, tan bueno, Señor,
- ceñid la corona con sangre y sudor.
-
-(_Dan saltos desgarbados con la corona; la rompen en dos trozos,
-rodando y danzando con ellos._)
-
- Es cosa resuelta: ya somos los amos;
- y vemos y oímos y versificamos.
-
-FAUSTO, _mirando al espejo_
-
- ¡Pobre de mí! La cabeza
- se me va. Las sienes me arden.
-
-MEFISTÓFELES, _señalando a los animales_
-
- Yo no puedo más: los cascos
- parece que se me abren.
-
-LOS MICOS
-
- Si el verso atinamos, verás que al momento
- el metro y la rima serán pensamiento.
-
-FAUSTO, _como antes_
-
- Partiré: mi pecho estalla.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Cuán grotescos animales!
- Pero confesar es justo
- que son excelentes vates.
-
-(_La olla que la_ MONA _ha descuidado, comienza a desbordar, y se
-levanta una llamarada, que sube a la chimenea_. LA BRUJA _aparece entre
-las llamas, dando gritos espantosos_.)
-
-LA BRUJA
-
- ¡Hola! ¡Canalla impura!
- ¡Raza maldita!
- ¿Así tuvisteis cura
- de la marmita?
- Saltó la llama,
- ¡y a mí, a mí me chamusca,
- que soy el ama!
-
-(_Viendo a_ FAUSTO _y_ MEFISTÓFELES.)
-
- ¿Quién es el atrevido
- que está allá abajo?
- ¿Por dónde habéis venido?
- ¿Quién aquí os trajo?
- Sobre los cuernos
- tomad las llamaradas
- de los infiernos.
-
-(_Mete el cucharón en la olla, y derrama fuego vivo sobre_ FAUSTO,
-MEFISTÓFELES _y los animales. Estos aúllan._)
-
-MEFISTÓFELES
-
-(_dando golpes a diestro y siniestro, sobre los cazos y botijos, con el
-escobón que tiene en la mano._)
-
- ¡Bravo, bruja ramera!
- ¡Siga la broma!
- ¡Caigan olla y caldera,
- cazo y redoma!
- Yo no hago más
- que seguir la cadencia
- de tu compás.
-
-(LA BRUJA _retrocede colérica y asustada_.)
-
- ¿No sabes quién soy, arpía?
- Marimacho, ¿no lo sabes?
- No sé quién tiene mis manos
- porque no te despedacen,
- y contigo a esos horribles
- macacos u orangutanes.
- ¿Es que ya no reconoces
- mi jubón color de sangre?
- ¿Es que la pluma de gallo
- nada significa y vale?
- Con faz descubierta vine:
- ¿no basta? ¿Habré de nombrarme?
-
-LA BRUJA
-
- ¡Ah, gran Señor!, el saludo
- poco grato perdonadme.
- No vi la pata de cabra,
- ni los dos cuernos...
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Bien! Pase
- por esta vez. Es lo cierto
- que no vine a visitarte
- en mucho tiempo. El progreso,
- que todo lo pule y lame,
- llegó hasta el Diablo. Aquel monstruo
- del septentrión, presentable
- no está ya. Garras y cuernos
- modas son de otras edades;
- y si es la pata de cabra
- requisito indispensable,
- hay también, para ocultarla,
- remedio barato y fácil:
- pantorrillas gasto al uso
- como otros muchos galanes.
-
-LA BRUJA, _bailando_
-
- De gozo las carnes temblándome están:
- ¡ha honrado mi casa monseñor Satán!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Calla, vestiglo! Te vedo
- que de ese modo me llames.
-
-LA BRUJA
-
- ¿Por qué? Di.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Porque ese nombre
- figura ya en todas partes
- entre mitos. No por eso
- mejores son los mortales;
- faltó el Malo, mas no esperes
- que jamás los malos falten.
- Llámame, si a bien lo tomas,
- _Señor Barón_. Mi linaje
- es muy noble, y aquí tienes
- el blasón, si lo dudares.
-
-(_Hace un ademán licencioso._)
-
-LA BRUJA, _riendo a carcajadas_
-
- ¡Os conozco! Siempre fuisteis
- licenciado en malas artes.
-
-MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO
-
- Aprende tú: así se trata
- a estas brujas.
-
-LA BRUJA
-
- ¿Y qué os place
- pedirme?
-
-MEFISTÓFELES
-
- No más un vaso
- de tu elixir. Pero, dame
- del más añejo. Su fuerza
- dobla el tiempo.
-
-LA BRUJA
-
- Guardo aparte
- una redoma, y con ella
- acostumbro regalarme.
- Probadlo, señor, vos mismo:
- ni está rancio, ni mal sabe.
-
-(_Aparte a_ MEFISTÓFELES.)
-
- Mas, si lo bebe el amigo,
- sin estar dispuesto de antes,
- dentro de una hora revienta.
-
-MEFISTÓFELES
-
- No temas; es un compadre
- y le hará bien. Las mejores
- de tus drogas has de darle.
- Traza tu círculo mágico,
- di las misteriosas frases,
- y sírvele, sin recelo,
- una taza del brebaje.
-
-(LA BRUJA, _haciendo ademanes estrambóticos, traza un círculo en el
-suelo, y coloca en él varios objetos raros; mientras tanto, los vasos
-suenan y las ollas también, haciendo una especie de música. Toma
-después la_ BRUJA _un grueso librote, pone dentro del círculo a los_
-MICOS, _que le sirven de pupitre para el libro, y le sostienen las
-luces. Hace seña a_ FAUSTO _de que se acerque_.)
-
-FAUSTO _a_ MEFISTÓFELES
-
- ¿De qué sirve todo aquesto?
- Estos gestos y ademanes,
- estos bichos, estas farsas,
- todo es viejo y repugnante.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Tómalo a risa y chacota.
- ¿Por qué has de formalizarte?
- Para que surta la pócima
- todos sus efectos, hace
- la Bruja, como buen médico,
- las pantomimas de su arte.
-
-(_Hace entrar a_ FAUSTO _en el círculo_.)
-
-LA BRUJA
-
-(_Lee en el libro, declamando con mucho énfasis._)
-
- El uno truecas en diez,
- con la mayor sencillez;
- restas el dos y el tres luego,
- y ya vas ganando el juego;
- sumas el cuatro al instante;
- das un brinco,
- y divides lo restante
- por el cinco;
- el seis, en un periquete,
- queda convertido en siete;
- pero va el ocho delante,
- y trocando el nueve en uno,
- queda el diez hecho ninguno.
- Y esta es la peregrina
- cábala de la Madre Celestina.
-
-FAUSTO
-
- Delirar le hizo la fiebre
- quizás.
-
-MEFISTÓFELES
-
- No es que ella desbarre:
- así reza el libro; todas
- sus páginas son iguales.
- Bien me quebré la cabeza
- estudiándolo; fue en balde:
- para discretos y tontos
- lo absurdo es impenetrable.
- El sistema es viejo y nuevo;
- hubo en todas las edades
- quien, haciendo de tres uno
- y uno de tres, diera pase,
- como misterios sublimes,
- a solemnes necedades.
- ¿Quién adelgaza las mientes
- discutiéndolas? Más vale
- creerlo que averiguarlo;
- pues pocos dudan, o nadie,
- que se encierra un pensamiento
- debajo de cada frase.
-
-LA BRUJA
-
- La Verdad caprichosa
- va fugitiva;
- para aquel que la acosa
- siempre es esquiva.
- Desnuda y bella,
- entrégase al que nunca
- pensara en ella.
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué despropósitos habla?
- La cabeza se me parte,
- como si tuviera en ella
- toda una casa de orates.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Basta, inspirada Sibila!
- Sirve el mejunje al instante,
- y hasta el borde llena el vaso.
- Los efectos no te alarmen:
- hecho está ya el camarada
- a esos tragos y estos lances.
-
-(LA BRUJA, _con muchos aspavientos, vierte la pócima en la taza, y
-cuando la lleva_ FAUSTO _a los labios, enciéndese una ligera llama en
-el líquido_.)
-
- Bebe, y sentirás al punto
- el corazón transformarse.
- ¿Temes al fuego, teniendo
- al demonio de tu parte?
-
-(LA BRUJA _rompe el círculo_; FAUSTO _sale de él_.)
-
- Ahora, ¡en marcha!
-
-LA BRUJA
-
- ¡Y buen provecho!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Si en algo puedo ayudarte,
- me tendrás en la Walpurga
- para aquello que me mandes.
-
-[Ilustración]
-
-LA BRUJA
-
- Una canción he de daros;
- si alguna vez la cantareis,
- probaréis, al punto mismo,
- sus efectos singulares.
-
-MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO
-
- Tú, ven, y sigue mis pasos.
- Útil es, indispensable
- que transpires: así, el filtro
- por dentro y fuera se esparce.
- Después, en noble indolencia
- haré que ocioso descanses,
- y en tan sabrosa molicie,
- verás, sin otros afanes,
- cuál las ansias de Cupido
- brotarán por todas partes.
-
-FAUSTO
-
- Déjame aún que en ese espejo
- los ávidos ojos clave...
- De mujer hermosa y pura
- nunca vi mejor imagen.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Ven, y brillará a tu vista,
- vivo, fresco y palpitante,
- el acabado modelo
- de las humanas beldades.
-
-(_Aparte._)
-
- Con ese trago en el vientre,
- con esa fiebre en la sangre,
- Elena será a sus ojos
- la primera mujer que halle.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-CALLE
-
-FAUSTO Y MARGARITA, _pasando_
-
-
-FAUSTO
-
- Hermosa señorita, bondadosa,
- ¿aceptaréis mi brazo y compañía?
-
-MARGARITA
-
- Ni señorita soy, ni soy hermosa,
- y sé ir a casa sin sostén ni guía.
-
-(_Se suelta y se va._)
-
-FAUSTO
-
- Es preciosa, ¡vive Cristo!,
- esa doncella. En mi vida
- hermosura más cumplida
- ni más recatada he visto.
- Y hay algo de incitador
- en esa faz candorosa...
- ¡Labios de encendida rosa!
- ¡Frescas mejillas en flor!
- Bajó los ojos, y enojos
- tales causaron al alma,
- que me tiene ya sin calma
- aquel bajar de sus ojos.
- Con su réplica vivaz,
- con su gracioso desdén,
- a cualquier hombre de bien
- ha de robarle la paz.
-
-(_Entra_ MEFISTÓFELES.)
-
-FAUSTO
-
- Oye: ¿ves esa doncella?
- Procúramela al instante.
-
-[Ilustración]
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Cuál dices?
-
-FAUSTO
-
- La que delante
- de ti caminaba.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Aquella?
- Ha un momento que le ha dado
- el cura la absolución:
- escuché su confesión,
- detrás de ella agazapado.
- ¡Nada! ¡Escrúpulos monjiles!
- No tengo en ella poder.
-
-FAUSTO
-
- ¿Cómo no, siendo mujer
- y contando quince abriles?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Presumes como Don Juan.
- Imaginas que las flores
- más brillantes y mejores
- para ti son y serán;
- que todo a tu devaneo
- cederá del mejor modo:
- mas no sale, amigo, todo
- a medida del deseo.
-
-FAUSTO
-
- Señor Maestro, no arguyo;
- mas te digo, sin reproche,
- que es ella mía esta noche,
- o dejo yo de ser tuyo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Cómo lograrlo? ¡Estás loco!
- Necesito, en conclusión,
- para atisbar la ocasión
- quince días, y aún es poco.
-
-FAUSTO
-
- ¡Quince días! ¿Con quién hablo?
- Si uno tuviera por mío,
- para lograr lo que ansío
- no necesitara al diablo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Más no dijera un francés!
- Contén tus ansias veloces:
- andar de prisa en los goces
- estrategia inhábil es.
- Si alcanzar quieres la gloria
- de los placeres más vivos,
- con luengos preparativos
- apréstate a la victoria;
- y con tenaz frenesí,
- cual dice un cuento italiano,
- construya tu propia mano
- tu amoroso maniquí.
-
-FAUSTO
-
- Sin el socorro de ese arte
- ardiendo está mi deseo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Basta, pues, de tiroteo;
- dejemos bromas aparte;
- y entiende que en esta lid
- contra tan débil criatura,
- no es la audacia quien procura
- el triunfo, sino el ardid.
-
-FAUSTO
-
- Por fuerza, pues, o artificio,
- si no todo el bien que imploro,
- dame algo de ese tesoro
- que me ha trastornado el juicio.
- Dame su humilde collar,
- dame su ajustada liga,
- algo con lo cual consiga
- mi ardiente fiebre calmar.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Ya tu impaciencia comparto,
- y para darte consuelo,
- voy a llevarte en un vuelo...
-
-FAUSTO
-
- ¿Adónde?
-
-MEFISTÓFELES
-
- A su propio cuarto.
-
-FAUSTO
-
- ¿Veré a mi beldad divina?
- ¿Mía será?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Poco a poco!
- Está, si no me equivoco,
- en casa de una vecina;
- pero, en dulce bienandanza
- respirando allí su ambiente,
- podrás soñar ya presente
- cuanto anheló tu esperanza.
-
-FAUSTO
-
- Vamos.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Es pronto quizá...
-
-FAUSTO
-
- Tráeme, pues, para mi bella,
- un regalo, digno de ella.
-
-(_Vase._)
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Un regalo! Triunfará.
- Conozco más de un rincón
- donde hay tesoros sin cuento:
- voy a hacer en un momento
- la visita de inspección.
-
-(_Vase._)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-AL CAER LA TARDE
-
-
-UN CUARTITO MUY ASEADO
-
-MARGARITA, _trenzando sus cabellos_
-
- El deseo ya me abrasa
- de conocer al galán:
- por su porte y ademán
- parece de buena casa.
- Eso no se oculta, no:
- en el rostro va estampado.
- Y no fuera tan osado,
- a no ser hombre de pro.
-
-(_Vase._)
-
-
-MEFISTÓFELES, FAUSTO
-
-MEFISTÓFELES
-
- Entra despacio.
-
-FAUSTO, _después de una pausa_
-
- Deseo
- estar solo.
-
-MEFISTÓFELES, _escudriñando el cuarto_
-
- Para ser
- aposento de mujer,
- hay en él bastante aseo.
-
-(_Vase._)
-
-FAUSTO, _mirando alrededor_
-
- Grata penumbra, que con tenue velo
- el templo del amor cubres sombría,
- infunde al corazón el vivo anhelo
- que la esperanza del placer rocía.
- De dicha y paz purísima fragancia
- respiro aquí con inefable gozo.
- En esta desnudez ¡cuánta abundancia!
- ¡Cuánta ventura en este calabozo!
-
-(_Déjase caer en el sillón de cuero, que está al lado de la cama._)
-
- Recíbeme en tu seno, trono santo,
- do el anciano reinó, gozoso o triste.
- ¡Ah! ¡Cuántos niños, con alegre encanto,
- por tus robustos brazos trepar viste!
- Aquí tal vez, agradecida al cielo,
- la que mi dueño es hoy, niña inocente,
- la enjuta mano del caduco abuelo
- vino a besar con labio floreciente.
- Aquí respiro, hermosa, el que te alienta
- genio de orden, trabajo y armonía,
- cuya materna voz, que oyes atenta,
- te dicta tu deber de cada día.
- Él te enseña a extender el blanco lino
- sobre la mesa del frugal banquete,
- y a tu mano, que rige mi destino,
- da el estropajo humilde por juguete.
- ¡Mano querida! Cual de Dios la diestra,
- eres creadora, y el que audaz contemplo
- mísero hogar, de lobreguez siniestra,
- trocar supiste en luminoso templo.
-
-(_Separa una cortina del lecho._)
-
- ¡Qué celestial transporte me extasía!
- ¡Cuál late ansioso el pecho conmovido!
- ¡Cuán feliz en tu seno olvidaría
- el volar de las horas, dulce nido!
- Aquí en sueños de amor, Naturaleza,
- modelaste esa angélica criatura;
- aquí, cuando a latir el pecho empieza,
- la niña descansó cándida y pura.
- Aquí, la actividad viva y sagrada,
- porque a mi afán su perfección conteste,
- completó esa hermosura consumada,
- que imagen es de la beldad celeste.
- ¿Y tú, qué buscas, qué ansías, alma mía?
- Goce interior inunda el pecho exhausto...
- ¿Por qué tiemblo, y mi mente se extravía?
- ¡Te desconozco, desdichado Fausto!
- Mi ser penetra enervadora calma:
- buscaba el choque del placer violento,
- ¡y en dulces sueños se evapora el alma!
- ¿Juguete somos del fugaz momento?
- ¡Ay! Si aquí apareciese, pura y bella,
- la pobre niña que burlar ansías,
- ¡cuán pequeño, Don Juan, turbado ante ella,
- a sus pies mudo y trémulo caerías!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Viene: huyamos al instante.
-
-FAUSTO
-
- ¡Huyamos! No volveré.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Esta cajita encontré;
- mírala: pesa bastante.
- Dejémosla en este armario,
- y por quien soy te aseguro
- que producirá el conjuro
- el efecto necesario.
- Baratijas son el don,
- para obtener otras luego:
- el juego, al fin, siempre es juego,
- y las niñas, niñas son.
-
-FAUSTO
-
- No me atrevo...
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Belcebú
- te confunda! ¿Que la engaño
- piensas, o quieres, tacaño,
- quedarte las joyas tú?
- Renuncia, pues, al placer
- con que tu ilusión halagas,
- y de este modo no me hagas
- tiempo y trabajo perder.
- Mas no da tu gentileza
- en extremos tan villanos.
- Por mí, lávome las manos
- y me rasco la cabeza.
-
-(_Pone el estuche en el armario y rueda la llave._)
-
- Ahora, salgamos de aquí.
- Conviene ver si la niña
- por sí misma se encariña
- y se enamora de ti.
- ¡Vamos! ¡Pronto! Va a llegar...
- Pareces, tan grave y serio,
- que hayas vuelto al ministerio
- de tu cátedra escolar,
- y que en su negro ropón
- envuelta, pálida y tísica,
- esté Doña Metafísica
- dictándote la lección.
- Ven.
-
-(_Vanse._)
-
-MARGARITA, _con una luz en la mano_
-
- ¡Qué calor! ¡Qué bochorno!
- Abriré.
-
-(_Abriendo la ventana._)
-
- Me parecía
- que la noche estaba fría,
- y esto abrasa como un horno.
- Mas ¿qué tengo? ¿Qué me pasa?
- Siento un hondo escalofrío...
- ¡Quisiera que ya, Dios mío,
- mi madre estuviera en casa!
- ¡Ay! La angustia me sofoca;
- inquieta, turbada estoy.
- ¡Bah! ¡Cuán aprensiva soy!
- ¡Cuán aprensiva y cuán loca!
-
-(_Comienza a desnudarse y a cantar._)
-
- Hubo en Thule un rey amante,
- que a su amada fue constante,
- hasta el día que murió;
- ella, en el último instante,
- su copa de oro le dio.
- El buen rey, desde aquel día,
- solo en la copa bebía,
- fiel al recuerdo tenaz,
- y al beber humedecía
- una lágrima su faz.
- Llegó el momento postrero,
- y al hijo su reino entero
- cediole, como era ley:
- solo negó al heredero
- la copa el constante rey.
- En la torre que el mar besa,
- por orden del rey expresa
- --tan próximo ve su fin--
- la Corte en la regia mesa
- gozó el último festín.
- El postrer sorbo el anciano
- moribundo soberano
- apuró sin vacilar,
- y con enérgica mano
- arrojó la copa al mar.
- Con mirada de agonía,
- la copa que al mar caía,
- fijo y ávido, siguió;
- vio como el mar la sorbía,
- y los párpados cerró.
-
-(_Abre el armario para guardar los vestidos, y ve el estuche._)
-
- ¿Quién ha puesto en el armario
- este cofrecillo? Abierta
- no he dejado yo la puerta...
- ¡Vaya! ¡Es lance extraordinario!
- ¿Qué contendrá? No lo sé;
- a mi madre alguien lo dio
- quizás en prenda. ¡Si yo
- pudiera abrir!... Probaré.
- Cuelga aquí una llave de oro
- de una cintita de seda...
- ¿Me atrevo?... Entra bien; ya rueda;
- ya está abierto. ¡Qué tesoro!
- ¡Joyas son!... Riqueza igual
- no vi: lucirlas podría
- en el más solemne día
- la dama más principal.
- Turbada, aturdida estoy:
- ¿quién será su dueño, quién?
- Veré si me sienta bien
- el collar.
-
-(_Poniéndoselo al espejo._)
-
- ¡Otra ya soy!
- Si, a lo menos, fueran míos
- los zarcillos... Porque es cosa
- bien pobre un rostro de rosa
- sin ajenos atavíos.
- De juventud y beldad
- los hombres ya no hacen caso;
- si te echan flores al paso,
- es por lástima y piedad.
- ¿Para qué ser bella quieres?
- Hoy solo existe un tesoro,
- y ese tesoro es el oro:
- ¡el oro!... ¡Pobres mujeres!
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-PASEO
-
-
-FAUSTO, _pensativo, yendo y viniendo_. MEFISTÓFELES _se dirige a él._
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Por las llamas del Averno!...
- ¡Por las burlas del amor!...
- Si algo hay más malo, por ello
- quiero jurar, ¡voto a bríos!
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué tienes? ¿Qué te acongoja?
- ¿Has perdido la razón?
- Un gesto como ese gesto
- no vi nunca.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Tal estoy,
- que me diera hoy mismo al Diablo,
- si el Diablo no fuese yo.
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué te pasa?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Qué me pasa?
- El petardo más atroz...
- El regalo de tu niña
- un cura me lo birló.
- Apenas lo vio la madre,
- entrole pasmo y temblor:
- tiene el olfato muy fino
- la buena sierva de Dios;
- escudriñándolo todo
- anda, con ojo avizor,
- para indagar si las cosas
- santas o profanas son,
- y que no era don divino
- el presente adivinó.
- «Bienes mal ganados, dijo,
- corrompen el corazón:
- llevemos, hija, estas joyas
- a la Madre del Señor,
- para conseguir la gracia
- por su santa intercesión.»
- La pobre Margaritica
- torció el gesto y observó
- que a caballo dado..., y luego
- un hombre sin religión
- no ha de ser quien tan amable
- se presenta. Al confesor
- llama la madre, y el lance
- le cuentan entre las dos.
- Todo jubiloso el cura
- exclama: «Tenéis razón:
- quien renuncia humanos bienes,
- otros logra de más pro.
- La Iglesia tiene buen vientre:
- ella acepta cualquier don;
- y a veces reinos enteros,
- por mayor gloria de Dios,
- tragó, sin sentir por ende
- empacho ni indigestión.
- Solo a la Iglesia, señora,
- tal privilegio se dio.»
-
-FAUSTO
-
- Los reyes y los judíos
- gozan de igual distinción.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Y así, diciendo y haciendo,
- con la frescura mayor,
- el cura, collar, zarcillos
- y sortijas se embolsó;
- y cual si fueran un cesto
- de nueces, sin más _adiós_
- ni más _gracias_, me las deja,
- dándoles la bendición.
-
-FAUSTO
-
- ¿Y Margarita?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Mohína,
- recelosa, y... ¿qué sé yo?
- ¡Si ella misma no comprende
- lo que pasa en su interior!
- Pero asegurarte puedo
- que, dándose cuenta o no,
- piensa mucho en el obsequio
- y en el fino obsequiador.
-
-FAUSTO
-
- ¡Pobre niña! Sus congojas
- me llegan al corazón.
- Venga otro estuche, que al cabo
- no era aquel de gran valor.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Para Vuestra Señoría
- baratijas todo son...
-
-FAUSTO
-
- Haz lo que te digo, y toma
- el consejo que te doy:
- aplícate a la vecina.
- A diablo predicador
- no te metas. ¿Faltan joyas?
- Tráelas, pues.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Por ellas voy.
-
-(FAUSTO _se va_.)
-
- Capaz sería este loco,
- por divertir a su amor,
- de hacer fuegos de artificio
- con estrellas, luna y sol.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-CASA DE LA VECINA
-
-
-MARTA, _sola_
-
- ¡Dios perdone a mi marido!
- ¡Cuán mal conmigo se porta!
- Ir siempre de Zeca en Meca,
- dejándome pobre y sola...
- Y jamás le di motivo:
- Dios sabe cuán cariñosa
- he sido con él. (_Llorando._) Acaso
- habrá muerto: ¡qué congoja!
- ¡Provista hallárame, al menos,
- de su partida mortuoria!
-
-MARGARITA, _entrando_
-
- Señora Marta...
-
-MARTA
-
- ¿Qué quieres,
- Margarita?
-
-MARGARITA
-
- Se me doblan
- las rodillas. ¡Otro hallazgo
- en mi armario! Una preciosa
- cajita de ébano, y dentro
- las más espléndidas joyas.
- ¡Un gran tesoro! No pueden
- comparárseles las otras.
-
-MARTA
-
- ¡No lo digas a tu madre;
- no las lleve a la parroquia!
-
-MARGARITA
-
- ¡Mirad, cómo resplandecen!
-
-MARTA
-
- Ven aquí; ¡mujer dichosa!
-
-(_Le pone las joyas._)
-
-MARGARITA
-
- ¡Qué lástima no lucirlas
- en la calle a cualquier hora,
- o en la iglesia!...
-
-MARTA
-
- Ven a verme,
- y ante el espejo, a tus solas,
- te engalanas y deleitas.
- Luego, ocasiones de sobra
- vendrán, en que poco a poco
- vayas sacándolas todas.
- Hoy la cadena; mañana
- los zarcillos... Si lo nota
- tu madre, nada más fácil
- que inventar cualquier historia.
-
-MARGARITA
-
- ¿De qué mano estos presentes
- provendrán? ¡Es sospechosa!...
-
-(_Llaman a la puerta._)
-
- ¡Cielos! ¡Si fuera mi madre!...
-
-MARTA, _apartando la cortina y mirando_
-
- Es un hidalgo: persona
- desconocida... ¡Adelante!
-
-MEFISTÓFELES, _entrando_
-
- Perdonad: sin ceremonia
- me presento. Mi propósito
- es hablar con la señora
- Marta Espadilla.
-
-MARTA
-
- ¿En qué puedo
- serviros? Yo soy.
-
-MEFISTÓFELES
-
- La honra
- me basta, de conoceros.
- Volveré: tenéis ahora
- visita de alto copete.
- Vendré a la tarde.
-
-MARTA
-
- Te toma
- por una dama, ¡Dios santo!
- ¿Lo escuchaste?
-
-MARGARITA
-
- La lisonja
- agradezco. Soy doncella
- humilde y pobre. Estas joyas
- no son mías.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Oh, no es eso!
- El ademán, la imperiosa
- mirada... Mucho me place
- el encuentro.
-
-MARTA
-
- ¿Qué ocasiona
- vuestra visita?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Quisiera
- nuevas más satisfactorias
- comunicaros, y os ruego
- que no estalle vuestra cólera
- sobre el portador. Ha muerto
- vuestro esposo, y por mi boca
- os saluda.
-
-MARTA
-
- ¡Mi marido
- ha muerto! ¡Misericordia!
- ¡Pobre de mí!... Yo fallezco...
-
-MARGARITA
-
- No os entreguéis a esa loca
- desesperación...
-
-MEFISTÓFELES
-
- Oídme,
- si queréis saber la historia.
-
-MARGARITA
-
- Por estos trances, quisiera
- no amar nunca. ¿Quién soporta
- tal pérdida?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Todo tiene
- compensación. Sin zozobras
- no hay placeres.
-
-MARTA
-
- Referidme,
- señor, sus últimas horas.
-
-MEFISTÓFELES
-
- En Padua, junto a la iglesia
- de San Antonio famosa,
- en terreno bendecido,
- el eterno sueño goza.
-
-MARTA
-
- ¿Y os dio para mí?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Un encargo
- importante: su memoria
- habéis de honrar, consagrándole
- trescientas misas. Mi bolsa,
- por lo demás, está huera.
-
-MARTA
-
- ¿Qué decís? ¿Ni una bicoca
- por recuerdo? ¿Ni un humilde
- joyel, que para su esposa
- el ganapán más ingrato
- guarda en sus pobres alforjas,
- aunque haya de pasar hambre
- y haya de pedir limosna?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Señora, lo siento mucho;
- mas debo decir, en honra
- del difunto, que el dinero
- no derrochó. Con devota
- contrición lloró sus culpas
- y su suerte poco próspera.
-
-MARGARITA
-
- ¡Desdichado! Más de un _requiem_
- le prometo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Encantadora
- muchacha! ¡Y esos abriles
- están ya pidiendo bodas!
-
-MARGARITA
-
- Es pronto.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Si aún no marido,
- cortejo. ¡Qué mayor gloria
- que ser posesor y dueño
- de un tesoro de tal monta!
-
-MARGARITA
-
- Cortejos no se acostumbran
- en esta tierra.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Y ¿qué importa?
- Nada más fácil...
-
-MARTA
-
- El hilo
- seguid de la infausta crónica.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Vi expirar al triste enfermo.
- No era su cama mortuoria
- de estiércol; mas sí de paja
- podrida, sucia y hedionda.
- Pero ejemplar, cristianísimo,
- fue su tránsito. «¡Aún es floja
- la penitencia!, exclamaba.
- ¡Me abomino! ¡Me abochornan
- mis culpas! ¡Mujer, oficio
- dejar!... ¡Cuánto me trastorna
- esa idea!... ¡Si supiese
- que ella, al menos, me perdona!»
-
-MARTA
-
- ¡Ya le perdoné!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Y seguía:
- «Aun cuando culpa, y no poca,
- ella tuvo.»
-
-MARTA
-
- Mintió en eso.
- ¡A los bordes de la fosa
- tal calumnia!...
-
-MEFISTÓFELES
-
- El pobrecillo
- deliraba, pues: «¡Cuán pronta
- huyó la paz!, exclamaba:
- ¡qué vida!, ¡qué batahola!
- Darle cada año un infante;
- buscar, para tantas bocas,
- después el pan, el pan, digo,
- en su acepción llana y propia;
- y jamás comer tranquilo
- mi porción.»
-
-MARTA
-
- ¿Y de su esposa
- olvidó así la ternura,
- la constancia, las congojas?...
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Oh, no! Guardaba en el fondo
- del alma vuestra memoria.
- «Cuando partí, me decía,
- de Malta, oración ansiosa
- recé por ella y mis hijos:
- la oyó Dios, y nuestra flota
- a una galera otomana
- dio caza al punto; apresola:
- tesoros para el Gran Turco
- llevaba. Diose a la tropa
- la recompensa debida,
- y mi parte no fue corta.»
-
-MARTA
-
- ¿Dónde están esas riquezas?
- Quizá las guardó recónditas...
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Quién sabe, quién sabe adónde
- las llevaron a estas horas
- los cuatro vientos?... En Nápoles
- prendose de su persona
- una gentil damisela,
- y pruebas diole tan hondas
- de fino amor, que el pobrete
- hasta la muerte sintiolas.
-
-MARTA
-
- ¡Ladrón de sus propios hijos!
- ¿No pudieron la deshonra
- ni la miseria apartarle
- de esa vida ignominiosa?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Pero, al fin, murió. ¡Si fuera
- yo su viuda!... Negras tocas
- un año, y después en busca
- de otros goces y otras glorias.
-
-MARTA
-
- Otro como mi primero
- no hallaré. Cabeza loca,
- pero ¡un corazón!... Más falta
- no tenía, ni más sobras,
- que gustar sobradamente
- del vino, el juego y las mozas.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Menos malo, si gozabais
- libertad para las tornas.
- A trocar estoy dispuesto,
- si ese trato os acomoda,
- nuestro anillo.
-
-MARTA
-
- El buen hidalgo
- es dado a chanzas y bromas.
-
-MEFISTÓFELES (_aparte._)
-
- ¡Paso atrás! Al mismo diablo
- tal vez la palabra coja
- la viuda.
-
-(_Dirigiéndose a_ MARGARITA.)
-
- ¿Qué tal se encuentra
- el corazoncito, hermosa?
-
-MARGARITA
-
- No os comprendo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- (_Aparte._) ¡Qué inocencia!
- El cielo os guarde. (_Despidiéndose._)
-
-MARGARITA
-
- Él os oiga.
-
-MARTA
-
- Escuchad: ¿fuera posible
- lograr documento en forma,
- que acredite cuándo el pobre
- murió y en dónde reposa?
- Gústame tener en orden
- mis asuntos y mis cosas...
- Si publicase su muerte
- la _Gaceta_...
-
-MEFISTÓFELES
-
- Lo que otorgan
- y declaran dos testigos,
- verdad, que no admite contra,
- siempre ha sido. Un camarada
- va conmigo, que la historia
- conoce, y dará fe de ella.
- Lo traeré.
-
-MARTA
-
- Venga en buen hora.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿También estará la niña?
- Mozo es de rango y de nota;
- ha corrido mucho, y sabe
- tratar a las damas.
-
-MARGARITA
-
- Toda
- turbada estaré.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Turbada?
- ¡Ni ante el mayor rey de Europa!
-
-MARTA
-
- A la tarde os aguardamos.
- Estaremos a la sombra
- del jardín, tras de la casa.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Hasta la tarde, señora.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-CALLE
-
-
-FAUSTO, MEFISTÓFELES
-
-FAUSTO
-
- ¿Cómo va? ¿Qué adelantamos?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Te abrasa ya la impaciencia!
- Margarita será tuya
- pronto. Esta tarde has de verla
- en casa de una vecina,
- tal que mejor no se encuentra
- para el papel honrosísimo
- de buscona y de tercera.
-
-FAUSTO
-
- ¡Muy bien! ¡Soberbio!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Pero algo
- me piden en recompensa.
-
-FAUSTO
-
- Amor con amor se paga.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Hay que dar en toda regla
- jurídico testimonio
- de que allá, en Padua la bella,
- al cuerpo de su marido
- echaron sagrada tierra.
-
-FAUSTO
-
- Bien: emprendamos el viaje.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Oh _simplicitas_! ¿Quién piensa
- cosa tal? Sin más pesquisas,
- atestigua cuanto quieran.
-
-FAUSTO
-
- Si otro plan mejor no tienes,
- aquí dio fin nuestra empresa.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Oh santo varón! ¡Oh insigne
- virtud! ¿Será la primera
- y última vez que atestigües
- en falso? Di: ¿no recuerdas
- cuando con labio imperioso,
- cuando con frente altanera,
- de Dios, del hombre y el mundo,
- del alma y la inteligencia,
- dabas, a diestro y siniestro,
- definiciones quiméricas?
- ¿Sabías tú más de aquello
- que de las horas postreras
- del buen señor de Espadilla,
- que _in sancta pace requiescat_?
-
-FAUSTO
-
- ¡Siempre embustero y sofista!...
-
-MEFISTÓFELES
-
- Es que mi vista penetra
- más hondo, y sé que mañana
- irás, limpia la conciencia,
- a seducir a la pobre
- Margarita, y mil protestas
- le harás de amor, de amor puro...
-
-FAUSTO
-
- ¡Con toda el alma!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿De veras?
- Luego, con el alma toda,
- le dirás que es tu primera
- pasión, y con toda el alma
- le prometerás perpetuas
- fidelidad y constancia...
-
-FAUSTO
-
- ¡Y le diré lo que sienta!
- Cuando en mi ardiente deliquio,
- cuando en mi dicha suprema,
- para expresar mis afanes
- frases mis labios no encuentran,
- y cruzando el universo
- revolviendo cielo y tierra,
- de las palabras más nobles
- mi frenesí se apodera,
- y a la fiebre en que me abraso
- la llamo infinita, eterna,
- ¿es eso ilusión diabólica?
- ¿Es mentira y apariencia?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Tengo, pues, razón.
-
-FAUSTO
-
- Escucha,
- y déjame en paz la lengua.
- A aquel que callar no quiere
- darle la razón es fuerza...
- Tu implacable taravilla
- me cansa, aturde y marea:
- ¡tienes razón! Sobre todo,
- porque he de hacer lo que quieras.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-JARDÍN
-
-
-MARGARITA _del brazo de_ FAUSTO. MARTA _con_ MEFISTÓFELES, _paseando
-arriba y abajo_
-
-MARGARITA
-
- Sois conmigo tan galán,
- que abochornada os escucho.
- Los que viajan y ven mucho,
- buscan, allá donde van,
- momentánea distracción;
- pues poco, de otra manera,
- interesaros pudiera
- mi pobre conversación.
-
-FAUSTO
-
- Un acento de tus labios,
- de tus ojos un destello,
- valen más que todo aquello
- que nos enseñan los sabios.
-
-(_Le besa la mano._)
-
-
-MARGARITA
-
- ¿Qué hacéis? ¿Os dignáis besar
- mano tan áspera y ruda?
- Preciso es que a todo acuda
- y trabaje sin cesar.
- Mi madre es tan hacendosa
- y exigente...
-
-(_Pasan._)
-
-MARTA
-
- ¿Y vais así,
- siempre en movimiento?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Oh, sí:
- la necesidad acosa,
- urge el negocio; y a fe
- que es triste, siempre intranquilo,
- dejar más pronto el asilo
- que más grato al alma fue.
- Pero, el deber...
-
-MARTA
-
- Mientras dura
- la juventud divertida,
- no es malo pasar la vida
- yendo siempre a la ventura.
- Mas los años breves son,
- y al acercarse a la muerte
- insoportable es la suerte
- del infeliz solterón.
-
-[Ilustración]
-
-MEFISTÓFELES
-
- Esa vejez, triste y fría,
- miro con horror también.
-
-MARTA
-
- Pues, señor, pensadlo bien,
- hoy que es tiempo todavía.
-
-(_Pasan._)
-
-MARGARITA
-
- Quien marchó, pronto olvidó,
- y aunque en vos así no fuera,
- amigos tendréis doquiera
- que sepan más que sé yo.
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué es el saber? ¡Vanidad!
- ¿Por qué, mereciendo tanto,
- no aprecia su valor santo
- la inocente ingenuidad?
- La sencillez sin recelo
- que goza el grato reposo:
- este es el don más precioso
- que nos puede dar el cielo.
-
-MARGARITA
-
- Pues, si os lleva lejos Dios,
- pensad algún rato en mí:
- ¡yo tendré tantos aquí
- para acordarme de vos!...
-
-FAUSTO
-
- ¿Tan sola estás?...
-
-MARGARITA
-
- ¿Qué he de hacer?
- La labor nunca es escasa,
- pues, aunque es chica la casa,
- siempre hay algo a qué atender.
- No queremos admitir
- sirvienta, y hay que lavar
- y coser y cocinar,
- hay que entrar, hay que salir.
- Mi madre, ¡es tan pulcra en todo,
- tan exacta!... Y a fe mía,
- si otra fuera, no tendría
- que afanarse de ese modo.
- Muchos gastan, bien lo advierto,
- aunque a su estado no cuadre...
- Hacienda nos dejó el padre,
- nuestra casita y el huerto.
- Y ahora no me quejo, no;
- tengo un vivir sosegado:
- mi único hermano es soldado,
- y mi hermanita murió.
- ¡Mucho me hizo padecer!
- Pero de nuevo por ella
- pasara la angustia aquella:
- ¡tanto se hacía querer!
-
-FAUSTO
-
- Si era semejante a ti,
- ángel del cielo sería.
-
-MARGARITA
-
- Cura de ella yo tenía,
- y estaba loca por mí.
- Nació --¡desgraciada suerte!--
- después de morir el padre,
- y estuvo entonces mi madre
- a las puertas de la muerte.
- Cuando, tras larga amargura,
- pudo, al fin, dejar el lecho,
- estaba exhausto su pecho
- para la infeliz criatura.
- Yo un día tras otro día,
- sin detenerme por nada,
- de agua y leche azucarada
- la alimentaba y nutría.
- Y de esa dulce manera,
- contemplándome y sonriendo,
- iba en mis brazos creciendo,
- cual si mi propia hija fuera.
-
-FAUSTO
-
- Y entonces, di, ¿no es verdad?,
- ¿gozaste el más puro bien?
-
-MARGARITA
-
- Sí; pero había también
- horas de amarga ansiedad.
- Como estaba colocada
- junto a mi cama su cuna,
- no pasaba noche alguna
- sin despertar azorada;
- pues, apenas se movía,
- para procurarle abrigo,
- acostábala conmigo,
- o en mis brazos la mecía.
- Ora le daba alimento;
- ora, con impulso blando,
- paseábala cantando
- por el oscuro aposento.
- Y había que madrugar
- a la mañana siguiente,
- ir al mercado, a la fuente,
- y afanarse sin cesar;
- y así, no siempre, señor,
- está el ánimo contento;
- mas, con tanto movimiento,
- se come y duerme mejor.
-
-(_Pasan._)
-
-MARTA
-
- ¡Pobres mujeres! Gastamos
- en balde nuestras razones;
- son para los solterones
- inútiles los reclamos.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Solo una mujer cual vos
- catequizarme podría.
-
-MARTA
-
- ¿Tenéis el alma aún vacía?
- Sed franco, aquí entre los dos.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Dice un adagio profundo:
- «Buen hogar y esposa honrada,
- dicha es que no está pagada
- con todo el oro del mundo.»
-
-MARTA
-
- Digo si guardáis presente
- algún recuerdo...
-
-MEFISTÓFELES
-
- Hasta ahora
- en todas partes, señora,
- fui acogido cordialmente.
-
-MARTA
-
- ¿Nunca sentisteis arder
- vuestro corazón herido?...
-
-MEFISTÓFELES
-
- Siempre mal me ha parecido
- el jugar con la mujer.
-
-MARTA
-
- Inútil será que os hable...
- No me explico.
-
-MEFISTÓFELES
-
- O no os entiendo;
- pero ya voy comprendiendo
- que sois muy buena y amable.
-
-(_Pasan._)
-
-FAUSTO
-
- Apenas puse aquí el pie,
- ¿me reconociste, oh cielo?
-
-MARGARITA
-
- Los ojos, turbada, al suelo,
- ¿no visteis cómo bajé?
-
-FAUSTO
-
- Y dispensando osadías,
- que amor inspira y dirige,
- ¿perdonas lo que te dije
- cuando del templo salías?
-
-MARGARITA
-
- ¡Corrida quedé y cortada!
- Nunca estuve en caso igual:
- de mí nadie piensa mal,
- ni he sido en lenguas llevada.
- ¿Qué, decía, habrá encontrado
- de provocador en mí,
- para acercárseme así,
- con tan libre desenfado?
- ¿Por quién me toma? ¿Qué piensa?
- Gritaba así mi despecho;
- pero algo había en mi pecho
- que hablaba en vuestra defensa;
- y entonces --sábelo Dios--
- contra mí me revolvía,
- al ver que, como debía,
- no me indignaba con vos.
-
-FAUSTO
-
- ¡Dulce amor!
-
-MARGARITA
-
- Voy a probar...
- Permitid... (_Coge una margarita._)
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué haces? ¿Un ramo?
-
-MARGARITA
-
- Es un juego.
-
-FAUSTO
-
- En él reclamo
- mi parte.
-
-MARGARITA
-
- Os vais a burlar.
-
-(_Deshoja la flor pronunciando algunas palabras._)
-
- Me quiere... (_A media voz._)
-
-FAUSTO
-
- Mi anhelo calma.
-
-MARGARITA
-
- No me quiere; sí, no, sí...
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué dices?...
-
-MARGARITA
-
- Sí, no... ¡Ay de mí!
- ¡Me quiere!
-
-(_Arrancando la última hoja con sereno júbilo._)
-
-FAUSTO
-
- ¡Con toda el alma!
- Deja a una inocente flor
- divino oráculo ser...
- ¡Te amo! ¿Sabes comprender
- de esa palabra el valor?
-
-(_Asiendo sus dos manos._)
-
-MARGARITA
-
- Tiemblo...
-
-FAUSTO
-
- No tiembles, paloma,
- no temas: estas miradas,
- estas manos enlazadas,
- te explican lo que otro idioma
- no te pudiera explicar:
- entregarse sin recelo,
- y las delicias de un cielo
- interminable gozar.
- ¡Interminable!... El mayor
- suplicio su fin sería:
- no temas, no, vida mía;
- ¡eterno será este amor!
-
-(MARGARITA _estrecha las manos de_ FAUSTO; _después se desprende de él
-y huye. Él queda un instante pensativo, y luego echa a correr tras de
-ella._)
-
-MARTA
-
- Anochece.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Os dejo en paz.
-
-MARTA
-
- No os detengo, francamente,
- porque, ¡ay, amigo!, ¡la gente
- es aquí tan suspicaz!
- No tiene otra ocupación
- que ir atisbándolo todo,
- y obréis de este o de otro modo,
- hay chisme y murmuración.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Y la pareja?
-
-MARTA
-
- Perdida
- entre los árboles.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Bien!
- ¡Tierna es la dama!
-
-MARTA
-
- ¡Y también
- el galán!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Esa es la vida!
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-UN PABELLONCITO EN EL JARDÍN
-
-
-MARGARITA
-_entra de un salto, se esconde detrás de la puerta y mira por la
-rendija, con un dedo en los labios_
-
-MARGARITA
-
- ¡Ya viene!
-
-FAUSTO, _llegando_
-
- ¿Piensas de mí
- burlarte? ¡Toma!
-
-(_La besa._)
-
-MARGARITA, _abrazándole y devolviéndole el beso_
-
- ¡El mejor
- de los hombres! Es mi amor
- tuyo todo...
-
-(MEFISTÓFELES _llama a la puerta_.)
-
-FAUSTO
-
- ¿Quién va ahí?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Un amigo.
-
-FAUSTO
-
- ¡Un animal!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Vengo a llamaros: ya es hora.
-
-FAUSTO, _a_ MARGARITA
-
- ¿Podré acompañarte ahora?...
-
-MARGARITA
-
- Mi madre... Parece mal.
- ¡Adiós, adiós!
-
-FAUSTO
-
- Si ha de ser,
- ¡adiós!
-
-MARTA
-
- ¡Adiós, que ya es tarde!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Guárdeos el cielo!
-
-MARTA
-
- ¡Él os guarde!
-
-MARGARITA, _a_ FAUSTO
-
- Pronto nos hemos de ver.
-
-(_Vanse_ FAUSTO _y_ MEFISTÓFELES.)
-
-MARGARITA
-
- ¡Gran Dios! ¿Qué dirá de mí?
- En su presencia, turbada
- me encuentro, y avergonzada;
- y digo a todo que sí.
- En esta pobre mujer,
- sin talento y sin encanto,
- un hombre que vale tanto
- ¿qué mérito pudo ver?
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-BOSQUES Y CAVERNAS
-
-
-FAUSTO, _solo_
-
- Me has otorgado, Espíritu sublime,
- todo cuanto pedí. No en vano has vuelto
- a mí los ojos en tu ardiente llama.
- Tú, la Naturaleza, el mundo entero
- por imperio me das, y al alma mía
- vigor para admirarlo y comprenderlo.
- No en estéril asombro me extasío
- ante sus maravillas: como el pecho
- de un amigo, penetra mi pupila
- sus profundos arcanos y misterios.
- En prolongada tropa, ante mis ojos
- haces tú desfilar, allá a lo lejos,
- la viviente legión, y mis hermanos
- en el bosque y el aire y el mar veo.
- Y cuando airada la tormenta ruge,
- destrozando los pinos gigantescos,
- y la frondosa mole derrumbada
- retumbar hace los lejanos ecos,
- a la oculta caverna me conduces,
- donde, solo, a mí mismo me contemplo,
- y en mi propia conciencia miro absorto
- mayores maravillas y portentos.
- Brilla entonces purísima la luna,
- endulzándolo todo, y de los negros
- peñascos y del húmedo follaje
- las sombras surgen de pasados tiempos,
- templando el que fatídico me abruma
- de la contemplación goce siniestro.
- Mas nunca humana dicha fue completa:
- para gozar este placer supremo,
- que a los dioses me eleva y me aproxima,
- me das, Genio fatal, un compañero
- frío, impudente, que a mis propios ojos
- me humilla y me envilece, y con un gesto
- o una palabra tus celestes dones
- destruye y anonada. Él en mi pecho
- hizo brotar la hoguera abrasadora
- de esta pasión, y vacilante y ebrio
- voy del afán devorador al goce,
- y otra vez en el goce ansío el deseo.
-
-MEFISTÓFELES, _saliendo_
-
- ¿Aún no te cansa esta vida?
- ¡Siempre igual! ¡Qué aburrimiento!
- No es malo probarlo todo;
- pero cambiando de objetos.
-
-FAUSTO
-
- ¿No tienes otra faena
- que turbar mis gratos sueños?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Quieres que te deje solo?
- ¡Bah! ¿Te creo o no te creo?
- No perdiera yo gran cosa:
- caprichoso, huraño, terco,
- harto de tal camarada
- quedara cualquiera presto,
- pues lo que quiere o no quiere
- nadie le saca del cuerpo.
-
-FAUSTO
-
- ¡Está bien! ¡Tras aburrirme,
- aún tendré que agradecértelo!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Y sin mí, pobre insensato,
- sin mí, ¿qué te hubieras hecho?
- Un nido de musarañas
- tenías en el cerebro;
- y si en tu auxilio no acudo
- y tus ímpetus contengo,
- lejos del globo terráqueo
- estuvieras hace tiempo.
- ¿Por qué en estos peñascales
- haciendo estás el mochuelo?
- ¿Por qué entre sucios guijarros,
- entre céspedes mugrientos,
- como los sapos, te arrastras,
- que se nutren de ese cieno?
- ¡La diversión es brillante!
- ¡Delicioso el pasatiempo!
- ¡Infelice Fausto! ¡Aún tienes,
- aún tienes al Doctor dentro!
-
-FAUSTO
-
- ¡No sabes tú cómo el alma
- cobra espíritu y aliento
- en aquestas soledades!
- Si pudieras comprenderlo,
- eres demasiado diablo
- para que, henchido de celos,
- no me privaras al punto
- del deleite que aquí siento.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Sobrenatural deleite!
- ¡Yacer en el dulce seno
- de la maternal Natura,
- tomando el aire y el fresco!
- ¡Tender ansioso los brazos
- a la tierra y a los cielos,
- y remontarnos ufanos,
- y dioses quizás creernos!
- ¡Profundizar todo abismo
- con vagos presentimientos,
- hasta que, al fin, a este mundo
- la médula le encontremos,
- y la obra de los seis días
- sintamos dentro del pecho!;
- un no sé qué misterioso
- gozar con altivo anhelo;
- derramar el alma extática
- sobre todo el universo,
- en nuestro ser sofocando
- el material elemento,
- y ponerles fin entonces
- a tan sublimados sueños
- de tal manera y tal modo...
-
-(_Haciendo un gesto expresivo._)
-
- ¡que a decirlo no me atrevo!
-
-FAUSTO
-
- ¡Calla!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Callo, si te ofende;
- callo, y la moral respeto,
- ya que a los castos oídos
- es crimen decir aquello
- que los corazones castos
- están a gritos pidiendo.
- Pues que te place engañarte
- a ti propio, buen provecho:
- no he de quitarte ese gusto,
- que tampoco será eterno.
- Por de pronto, ya te miro
- aprisionado de nuevo,
- y en torno tuyo, delirios
- y terrores en acecho.
- ¡Y entre tanto, aquella niña
- suspirando está y gimiendo,
- con tu imagen venturosa
- clavada en su pensamiento,
- y tanto amor en el alma
- que ya no cabe allí dentro!
- Como las ondas copiosas
- de los derretidos hielos,
- inundó tu pasión loca
- e hizo desbordar su pecho;
- hoy el raudal --¡pobre amante!--
- está agotado, está seco.
- En vez de reinar adusto
- en bosques, valles y cerros,
- ¿no fuera, señor, más propio
- de un cumplido caballero
- premiar de alguna manera
- tan apasionado afecto?
- ¡Cuán largo, a la triste niña,
- ha de antojársele el tiempo!
- De bruces a la ventana
- pasa las horas, y el vuelo
- sigue de las pardas nubes
- que cruzan el firmamento.
- «¡Si fuera avecilla!» canta,
- y esta canción repitiendo,
- pasa las noches a medias
- y los días por completo.
- Unas veces triste y grave,
- gozosa en otros momentos,
- ya prorrumpe en largos lloros,
- ya brilla el rostro sereno;
- pero siempre, alegre o triste,
- loca de amor la contemplo.
-
-FAUSTO
-
- ¡Sierpe maldita!
-
-MEFISTÓFELES, _aparte_
-
- Sí, sierpe
- que ya se te enrosca al cuello.
-
-FAUSTO
-
- ¡Calla, infame, y jamás nombres
- a ese ser tan puro y tierno;
- jamás su hechicera imagen,
- cuando miras que enloquezco,
- la presentes tentadora
- al furor de mi deseo!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Y qué te importa? Entre tanto,
- la hermosa de nuestro cuento
- se imagina abandonada,
- y casi lo está, en efecto.
-
-FAUSTO
-
- No lo está; cerca estoy de ella;
- pero supón que esté lejos:
- no por eso la abandono,
- ni la olvido, ni la pierdo.
- ¡Si la amo con toda el alma!
- ¡Si envidio hasta el mismo cuerpo
- del Señor, cuando la hostia
- pasa entre sus labios trémulos!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Y yo también muchas veces
- os envidio cuando os veo
- en vuestro nido de rosas,
- parejita de gemelos!
-
-FAUSTO
-
- ¡Rufián! ¡Rufián!...
-
-MEFISTÓFELES
-
- Me calumnias,
- y la carcajada suelto.
- ¡Rufián!... El Dios que ha creado
- a doncellas y mancebos,
- consagró el ilustre oficio
- de darles, con mil rodeos,
- la circunstancia oportuna
- y la ocasión y el momento.
- ¡Ea! ¡En marcha! ¿Por qué tiemblas?
- Porque vas --¡destino adverso!--
- a la cámara --¡oh desgracia!--
- de tu amor --¡rayos y truenos!--
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué importa hallar en sus brazos
- todas las glorias del cielo,
- si su desdicha y flaqueza
- estaré palpando en ellos?
- Aunque yazga en su regazo,
- ¿dejaré de ser, por eso,
- el errante peregrino,
- el proscrito, el monstruo fiero,
- el devastador torrente,
- que valla y dique rompiendo,
- de roca en roca, al abismo
- corre a despeñarse ciego?
- ¿Y ella, la cándida niña
- de dormidos pensamientos,
- la que soñó en la montaña
- una casita y un huerto,
- y en aquel mundo inocente
- encerró todo su anhelo?
- ¡Yo, loco y de Dios maldito,
- desbaratando su ensueño,
- sobre esa choza derrumbo
- los peñascos gigantescos,
- y sus castas alegrías
- para siempre desvanezco!
- ¿Es que también reclamaba
- esta víctima el Infierno?
- Si es así, que acorte el Diablo
- los angustiosos momentos.
- Lo que ha de ser, sea pronto.
- ¡Caiga sobre mí su horrendo
- destino, y juntos al hondo
- abismo precipitémonos!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Qué calor! ¡Qué llamaradas!
- Ven a consolarla, necio.
- Porque luz no ven tus ojos,
- ¿piensas que todo está negro?
- Te juzgué más endiablado.
- ¡Ánimo y atrevimiento!
- ¡Bien haya quien nunca ceja!
- No hay en todo el universo
- cosa más triste que un diablo
- desesperado y perplejo.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-APOSENTO DE MARGARITA
-
-
-MARGARITA, _sola, hilando al torno_
-
- Huyeron del alma
- la dicha y la paz,
- huyeron por siempre,
- ¡por siempre jamás!
- La tumba contemplo
- allí do él no está;
- el mundo emponzoña
- mi amargo penar.
- Mi pobre cabeza
- confúndese ya;
- mis pobres sentidos
- no pueden ya más.
- Huyeron del alma
- la dicha y la paz,
- huyeron por siempre,
- ¡por siempre jamás!
- Por él mis ventanas
- abiertas están;
- por él atravieso
- cien veces mi umbral.
- Su altiva presencia,
- su noble ademán,
- su tierna sonrisa,
- su ardiente mirar,
- su dulce palabra
- de grato raudal,
- su apretón de mano,
- y sus besos, ¡ay!...
- Huyeron del alma
- la dicha y la paz,
- huyeron por siempre,
- ¡por siempre jamás!
- Al verle me oprime
- terrible ansiedad,
- y verle y tenerle
- es mi único afán.
- ¡Y dándole besos,
- a no poder más,
- morir en sus brazos
- de tanto besar!
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-JARDÍN DE MARTA
-
-
-MARGARITA, FAUSTO
-
-MARGARITA
-
- Promete, Enrique, una cosa
- decirme.
-
-FAUSTO
-
- Como en mí esté,
- prometo.
-
-MARGARITA
-
- Cuál es tu fe,
- es la duda que me acosa.
- Tú tienes buen corazón,
- tu conciencia es recta y pura;
- pero, ¡ay, Dios!, se me figura
- que te falta religión.
-
-FAUSTO
-
- Déjate de eso, querida;
- te amo con el alma entera
- y por ti --lo sabes-- diera
- toda la sangre y la vida.
- No quiero el triste placer
- de robar la fe y la calma
- a nadie...
-
-MARGARITA
-
- Requiere el alma
- algo más.
-
-FAUSTO
-
- ¿Qué más?
-
-MARGARITA
-
- Creer.
- Si valieran para ti
- mis cariñosos acentos...
- Tú los Santos Sacramentos
- no veneras y honras.
-
-FAUSTO
-
- Sí.
-
-MARGARITA
-
- Mas sin ir de ellos en pos.
- Ni te confiesas jamás,
- ni a misa siquiera vas:
- di, Enrique: ¿crees en Dios?
-
-FAUSTO
-
- ¿Quién podrá decirte, quién,
- «creo en Dios» con veraz labio?
- Al sacerdote y al sabio
- pregúntalo tú también.
- Y hallarás en el tenor
- de su estudiada respuesta,
- una burla manifiesta
- del audaz preguntador.
-
-MARGARITA
-
- ¿A Dios niegas?...
-
-FAUSTO
-
- ¡Poco a poco!
- No lo niego, niña hermosa;
- pero, dime, a Dios, ¿quién osa
- nombrarle, sin estar loco?
- ¿Quién, a su conciencia fiel,
- puede decir «en Dios creo?»
- ¿Quién, sin audaz devaneo,
- dirá «yo no creo en Él»?
- Si Dios todo lo creó,
- si es quien lo mantiene todo,
- ¿no estamos, en cierto modo,
- en Él Él mismo, tú y yo?
- ¿Ves el azul firmamento
- doblar su bóveda? ¿Ves
- cuál se extiende a nuestros pies
- la tierra, firme en su asiento?
- ¿Ves las brillantes estrellas
- cuál siguen eternamente
- su carrera, en nuestra frente
- vertiendo sus luces bellas?
- ¿Sientes mis ojos clavados
- en tus ojos soñolientos,
- y todos los elementos
- en tu ser reconcentrados;
- y en círculo halagador,
- con misterio indefinible,
- lo visible y lo invisible
- girando a tu alrededor?
- Pues bien: del alma afanosa
- sacia el hidrópico anhelo
- en ese raudal del cielo,
- y cuando sientas, dichosa,
- que se calma tu ansiedad
- en deleite sin medida,
- llámale ventura y vida
- y amor y divinidad.
- A ese bien, de ningún modo
- hallo palabra adecuada:
- el nombre no importa nada;
- el sentimiento es el todo:
- pues la palabra mejor
- humo es, que empaña y altera,
- cual pábilo de una hoguera,
- su celestial resplandor.
-
-MARGARITA
-
- ¡Hermoso lenguaje! Labras,
- hablando así, mi ventura.
- Eso mismo dice el cura,
- aunque con otras palabras.
-
-FAUSTO
-
- Bajo la celeste esfera
- cada corazón su fe
- dice a su modo: ¿por qué
- no he de hablar yo a mi manera?
-
-MARGARITA
-
- ¡Ay! Cuando te escucho, en vano
- se resiste mi razón;
- pero, aún tengo una aprensión;
- no eres tú muy buen cristiano.
-
-FAUSTO
-
- ¡Dulce dueño!
-
-MARGARITA
-
- Y además
- me disgusta en compañía
- verte...
-
-FAUSTO
-
- ¿De quién, alma mía?
-
-MARGARITA
-
- De ese con quien siempre vas.
- Le odio con el alma entera:
- en toda mi vida vi
- rostro ni expresión que así
- me impresionara y me hiriera.
-
-FAUSTO
-
- ¡Pueriles recelos son!
-
-MARGARITA
-
- Con todos soy indulgente;
- pero al ver ese hombre enfrente,
- me da un vuelco el corazón.
- Tan vivos como el placer
- que me inspira tu presencia,
- son el temor y la violencia
- que al verle siento nacer.
- Y una idea de otra en pos,
- le juzgué infame y malvado:
- si acaso le he calumniado,
- que me lo perdone Dios.
-
-FAUSTO
-
- Toda especie de alimaña
- ha de haber.
-
-MARGARITA
-
- No, no quisiera
- servir yo de compañera
- a un ser de esa raza extraña.
- Cuando aquí los pasos guía
- muestra, para darme enojos,
- siempre el rencor en los ojos
- y en los labios la ironía.
- A cuanto pasa alredor
- permanece indiferente,
- y escrito lleva en su frente
- que es su alma incapaz de amor.
- ¡A tu lado, gozo tanto!
- Feliz, tranquila, contenta
- estoy; mas, si él se presenta,
- me siento morir de espanto.
-
-FAUSTO
-
- ¡Ángel présago quizá!
-
-MARGARITA
-
- Y tal imperio en mí tiene
- este horror, que cuando él viene
- pienso que no te amo ya.
- Ante él, sin que me lo explique,
- rezar no sé, y me devora
- angustia desgarradora.
- ¿No te pasa a ti eso, Enrique?
-
-FAUSTO
-
- Antipática manía
- es tal temor...
-
-MARGARITA
-
- ¡Oh, no!... Mas
- ya es tarde. Me voy.
-
-FAUSTO
-
- ¿Te vas?
- ¿Cuándo podré, vida mía,
- una hora de dulce calma
- disfrutar en tu regazo,
- fundiendo en estrecho abrazo
- el alma mía con tu alma?
-
-MARGARITA
-
- Dejaría, para ti,
- si durmiera sola, abierta
- la cerraja de mi puerta;
- pero mi madre está allí,
- y es muy ligero su sueño.
- ¡Ay! Si despierta y nos ve,
- al suelo muerta caeré.
-
-FAUSTO
-
- No temas, celeste dueño.
- Toma al punto este licor;
- tres gotas en su bebida
- pon, y quedará dormida
- en letargo embriagador.
-
-MARGARITA
-
- Por tu amor me avengo a todo.
- Mas dime primeramente
- que este filtro es inocente...
-
-FAUSTO
-
- ¿Te lo diera, de otro modo?
-
-MARGARITA
-
- ¡Ay! Cuando me hablas así,
- rendida a tu arbitrio quedo:
- ¿qué es lo que negarte puedo,
- si tanto te concedí?
-
-(_Vase._)
-
-
-ENTRA MEFISTÓFELES
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Voló el pájaro?
-
-FAUSTO
-
- ¿En acecho
- estabas?
-
-MEFISTÓFELES
-
- No; mas a fe
- de Diablo, todo lo sé.
- ¡Doctor, buen sermón te han hecho!
- ¡Que aproveche la enseñanza!
- La mujer quiere, y no en vano,
- al hombre devoto y llano,
- y según la antigua usanza.
- «Así, dice, así se empieza,
- y si este yugo consiente,
- a otros, insensiblemente,
- doblando irá la cabeza.»
-
-FAUSTO
-
- Monstruo, ¿no piensas, no ves,
- que esa alma sencilla y casta,
- llena de la fe entusiasta
- que su amor y su bien es,
- padece duelo profundo
- al mirar, en su ilusión,
- perdido sin remisión
- a quien más ama en el mundo?
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Galán sensible y feliz!
-
-FAUSTO
-
- ¡Aborto de horrible escoria!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Una chiquilla --¡qué gloria!-- te
- lleva de la nariz.
- ¡Y es sagaz fisonomista!
- Al verme, no sé qué siente;
- pero vislumbró en mi frente
- algo escondido a la vista,
- y penetrando el abismo
- de mi ser, comprendió presto
- que soy un genio funesto,
- o quizás el Diablo mismo.
- Conque, esta noche... ¡Ya tarda!
- Esta noche...
-
-FAUSTO
-
- ¿Y qué te importa?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Tengo yo parte, y no es corta,
- en la dicha que te aguarda.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-EN LA FUENTE
-
-
-MARGARITA Y LUISA, _con cántaros_
-
-LUISA
-
- ¿Nada has sabido de Bárbara,
- Margarita?
-
-MARGARITA
-
- Nada sé.
- Salgo tan poco...
-
-LUISA
-
- Sibila
- me lo explicó todo bien.
- Al fin y al cabo, burlada:
- ¡la orgullosa!...
-
-MARGARITA
-
- ¿Puede ser?
-
-LUISA
-
- ¡Vaya! Cuando come y bebe,
- para ella sola ya no es.
-
-MARGARITA
-
- ¡Dios!...
-
-LUISA
-
- Llevó su merecido:
- ¡si había de suceder!...
- ¿Te acuerdas? A todas horas
- colgadita del doncel;
- a paseo, al campo, al baile
- de la plaza... sin perder
- fiesta ni broma... Y obsequios,
- golosinas... ¡Le está bien!
- ¡Tan pagada de bonita!
- ¡Tan vana!... Y a dos por tres
- aceptando regalillos
- la que afectaba desdén.
- De este modo, ahora un halago
- y una caricia después,
- entre halagos y caricias
- voló, al fin, su doncellez.
-
-MARGARITA
-
- ¡Infeliz!
-
-LUISA
-
- ¿La compadeces?
- Recuerda, recuerda, pues,
- cuando, aplicadas al torno,
- una noche y otra y cien,
- no nos dejaba la madre
- poner en la calle el pie;
- y en el banco de la puerta,
- ella, a la sombra, con él,
- miraba las largas horas
- dulces y breves correr.
- Pague aquellas alegrías,
- y vistiendo su merced
- el sayal de penitente,
- díganos el _yo pequé_.
-
-MARGARITA
-
- Mas, se casará con ella...
-
-LUISA
-
- Tonto fuera... ¡y es un pez!
- Aire encuentra en todas partes
- un pajarraco como él,
- y ya voló.
-
-MARGARITA
-
- ¡Es una infamia!
-
-LUISA
-
- Que corra y lo atrape, pues.
- La corona de la boda
- los mozos han de romper,
- y echaremos las doncellas
- paja picada a sus pies.
-
-(_Vase._)
-
-MARGARITA, _volviendo a casa_
-
- ¿Cómo, ¡ay, Dios!, tan altanera
- otras veces me indigné
- cuando a una pobre muchacha
- vi tropezar y caer?
- ¿Cómo, para ajenas faltas
- hecha inexorable juez,
- jamás encontró mi lengua
- palabra bastante cruel?
- Pintábame yo la culpa
- aún más negra de lo que es,
- y a pesar de ser tan negra,
- la quería ennegrecer,
- y jamás, ennegreciéndola,
- bastante negra la hallé.
- Y ahora ¿qué soy? ¡Desdichada!
- ¡Pecado y culpa también!
- Y todo aquello --¡Dios mío!-- que
- me impulsó, sin saber,
- a estos abismos, ¡cuán grato,
- cuán grato y cuán dulce fue!
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-EN LOS MUROS DE LA CIUDAD
-
-
-_Una imagen de Nuestra Señora de los Dolores en un nicho de la muralla.
-Delante de ella vasos con flores_
-
-MARGARITA, _poniendo flores frescas en los vasos_
-
- ¡Oh Madre afligida! ¡Oh Madre angustiada!
- Los ojos inclina piadosa hacia mí.
- Hundida en el pecho durísima espada,
- llorando la muerte del Hijo, te vi.
-
- Llorando sin treguas el suyo y tu duelo,
- las quejas exhalas de aquel doble afán;
- los húmedos ojos levantas al cielo;
- tus hondos suspiros también allá van.
-
- Tormento cual este, que fiero me oprime,
- ¿quién puede en el mundo, quién puede sentir?
- ¡Tú, Virgen piadosa, tú, Madre sublime,
- tú sola, que sabes de amar y sufrir!
-
- Doquiera que vaya, mi afán va conmigo;
- doquiera lo esconda, lo arrastro detrás;
- llorando y llorando mi mal no mitigo;
- llorando y llorando no puedo ya más.
-
- Los tiestos que alegran mi pobre ventana
- regaba con llanto de acerbo dolor,
- cuando, amaneciendo, cogí esta mañana
- sus flores que siempre te guarda mi amor.
-
- El sol inundaba, risueño y brillante,
- mi humilde aposento con vívida luz,
- y el rayo primero me halló vigilante,
- sentada en mi lecho, llorando mi cruz.
-
- ¡Oh Madre afligida! ¡Oh Madre angustiada!
- Los ojos inclina piadosa hacia mí;
- de horrible deshonra, de muerte ultrajada
- liberta a quien siempre buscó amparo en ti.
-
-[Ilustración]
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-DE NOCHE
-
-
-_Calle delante de la puerta de_ MARGARITA
-
-VALENTÍN, _soldado, hermano de_ MARGARITA
-
- Cuando, al son de las botellas,
- nuestra bulliciosa tropa
- hacía, entre copa y copa,
- el elogio de las bellas,
- yo, en la mesa entrambos codos,
- escuchaba sin empacho;
- y atusándome el mostacho,
- después que acababan todos,
- ajeno a temor y cuita,
- el vaso, bien lleno, alzaba,
- y «en el mundo no hay, gritaba,
- otra como Margarita.
- De ofender a nadie trato;
- mas sostengo mi fortuna:
- ¡no le llega, no, ninguna
- a la suela del zapato!»
- Todos, chocando a la vez
- los vasos en confusión,
- gritaban: «Tiene razón;
- es de su sexo honra y prez.»
- Y a la común alegría
- dando tributo forzoso,
- hasta el más vanaglorioso
- callaba, si no aplaudía.
- Y ahora, cualquier insolente
- puede mofarse de mí:
- hay para estrellarse, sí,
- contra una esquina la frente.
- ¡Cuán horribles sinsabores!
- Como deudor criminal,
- a cada frase casual
- siento angustias y sudores,
- y en vano al que murmuró
- provoco, si a la ira cedo;
- pues estrangularlo puedo,
- pero desmentirlo, no.
- Alguien viene: son dos, sí.
- ¡Si uno de ellos fuera mi hombre!
- ¡Oh! ¡Si es él --¡voto a mi nombre!--,
- no saldrá vivo de aquí!
-
-
-FAUSTO, MEFISTÓFELES
-
-FAUSTO
-
- ¿Ves por la ventana aquella
- que a la sacristía da,
- una lámpara que ya
- moribunda luz destella,
- y más triste cada vez
- brilla, con turbio desmayo,
- y al lanzar su último rayo,
- todo es sombra y lobreguez?
- ¡Así, negra oscuridad
- mi corazón hoy inunda!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Pues yo siento la profunda
- y viva felicidad
- del gato escuálido y viejo
- que los tejados pasea,
- y en la tibia chimenea
- frota el áspero pellejo.
- En mi honrada condición
- hay, o mucho me equivoco,
- de libidinoso un poco
- y otro poco de ladrón;
- y así aguardo ansioso ya,
- Santa Valpurgis, tu noche,
- porque en ella quien trasnoche
- no en balde trasnochará.
-
-FAUSTO
-
- ¿Lograré en ella el tesoro
- que allá en las entrañas vi
- de la tierra?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Para ti
- será el cofrecillo de oro.
- Los ojos eché ya en él:
- de doblas está repleto.
-
-FAUSTO
-
- ¿Y no viste algún objeto
- de adorno, anillo o joyel
- para mi adorada?...
-
-MEFISTÓFELES
-
- Verlas
- no pude bien; mas respondo
- de que había allí en el fondo
- algo cual sarta de perlas.
-
-FAUSTO
-
- Pláceme, porque me enfada
- ir con las manos vacías
- a verla.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Y pues siempre ansías
- gozar dicha no lograda,
- ahora que el cielo nos muestra
- todas sus luces brillantes,
- podrás en breves instantes
- escuchar una obra maestra.
- Se trata de una canción,
- pero una canción moral,
- que a tu niña celestial
- ha de hacer viva impresión.
-
-(_Canta acompañándose con la mandolina._)
-
- Aún el alba matutina
- vierte incierto resplandor;
- ¿qué buscas tú, Catalina,
- a la puerta de tu amor?
- ¡Cuidadito, niña bella!
- mira, mira adónde vas:
- ¡sabe Dios, si entras doncella,
- sabe Dios cómo saldrás!
- No vengas, no, con reproches,
- cuando te dejes querer:
- ¿ya cediste? ¡Buenas noches!
- ¡Siempre así, pobre mujer!
- Cuando el galán pida y ruegue,
- no te dejes ablandar,
- hasta que, al cabo, te entregue
- el anillo en el altar.
-
-[Ilustración]
-
-VALENTÍN, _presentándose_
-
- ¿A quién llamas, cazador
- ratonil? ¡Se acabó el cuento!
- ¡Vaya al diablo el instrumento,
- y vaya al diablo el cantor!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Dio fin la cítara ya,
- en dos partida.
-
-VALENTÍN
-
- ¡Está bien!
- Veamos ahora quién a quién
- la crisma le romperá.
-
-MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO
-
- ¡Doctor, firme! Al punto saca
- la tizona. ¡Así! A mi lado
- mantente siempre pegado;
- yo paro el golpe; tú, ataca.
-
-VALENTÍN
-
- Parad esa.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Por qué no?
-
-VALENTÍN
-
- Y esa también.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Ya lo ves.
-
-VALENTÍN
-
- Si no es el diablo, ¿quién es?
- Mi puño se entumeció.
-
-[Ilustración]
-
-MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO
-
- ¡Tírale a fondo!
-
-VALENTÍN, _cayendo_
-
- ¡Ay de mí!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Cayó el bravucón! Veloces
- corramos, que ya las voces
- de los vecinos oí.
- Avéngome muchas veces
- con la policía; pero
- ni tratar ni entender quiero
- con escribanos y jueces.
-
-MARTA, _a la ventana_
-
- ¡Socorro, socorro!
-
-MARGARITA, _a la ventana_
-
- Al punto
- sacad luz.
-
-MARTA
-
- Riñendo están;
- venid, que a matarse van.
-
-LA GENTE
-
- Uno hay aquí: ¡ya es difunto!
-
-MARTA, _saliendo a la calle_
-
- Los matadores, en tanto,
- huyen y escapan de fijo...
-
-MARGARITA, _saliendo también_
-
- ¿Quién es el muerto?
-
-LA GENTE
-
- Es el hijo
- de tu madre.
-
-MARGARITA
-
- ¡Cielo santo!
- ¡Qué desgracia!
-
-VALENTÍN
-
- Muero, sí;
- pronto está dicho, y también
- estará hecho pronto. ¡Y bien!
- ¿Qué hacéis sollozando ahí?
- Escuchadme.
-
-(_Todos le rodean._)
-
- Margarita,
- eres moza y descuidada;
- tu carrera aprovechada
- más cautela necesita.
- Te diré en secreto el modo,
- te enseñaré la manera:
- ya que eres una ramera,
- sé una ramera del todo.
-
-MARGARITA
-
- ¡Por Dios, por Dios santo, hermano!
-
-VALENTÍN
-
- Dios no tiene arte ni parte
- en esto: déjale aparte
- y oye: nada pasa en vano.
- Por uno comenzarás
- secretamente; después
- otro vendrá, y dos y tres,
- ¡y quién sabe cuántos más!
- Y así, bajando al profundo,
- cuando, en infame cadena,
- te hayas dado a una docena,
- serás ya de todo el mundo.
- Nace oculto el deshonor,
- y arroja con vivo anhelo
- sobre él la vergüenza el velo
- del misterio y del rubor;
- pero va creciendo y va
- ese velo desnudando,
- y a la luz del día, cuando
- es grande, muéstrase ya.
- No es que embellecerse pudo
- al desechar ese arreo;
- es que conforme es más feo,
- más apetece ir desnudo.
- Ya el día miro presente
- en que de ti, al encontrarte,
- vil prostituta, se aparte,
- cual de un cadáver, la gente.
- A tu rostro abochornado
- darán sangrientos sonrojos,
- al clavar en él los ojos,
- los que pasen por tu lado.
- ¡No más gorgueras de encajes!
- ¡No más cadenas doradas!
- ¡Adiós, fiestas anheladas
- por lucir galas y trajes!
- ¡Adiós tu sitio en el templo
- a los pies del mismo altar!
- En mísero lupanar
- moribunda te contemplo;
- y al perder allí honra y vida,
- serás, ¡oh desventurada!,
- si en el cielo perdonada,
- en la tierra maldecida.
-
-MARTA
-
- Encomiéndate al Señor:
- ¿aún le irrita de esa suerte,
- en el trance de la muerte,
- tu labio blasfemador?
-
-VALENTÍN
-
- ¡Celestina desalmada!
- Si pudiera yo atraparte,
- fuérame la mayor parte
- de mis culpas perdonada.
-
-MARGARITA
-
- ¡Hermano!... ¡Angustia infernal!
-
-VALENTÍN
-
- ¡Enjuga, enjuga ese lloro!
- Cuando olvidaste el decoro,
- me diste el golpe fatal.
- La muerte me lleva en pos...
- y a la consigna obediente,
- cual soldado y cual valiente,
- voy a presentarme a Dios.
-
-(_Muere._)
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-CATEDRAL
-
-
-_Misa cantada, con órgano._ MARGARITA _entre la gente_. EL ESPÍRITU
-MALO _detrás de_ MARGARITA
-
-EL ESPÍRITU MALO
-
- ¡Cuán otra, Margarita desdichada,
- en venturosos días,
- inocente, serena, inmaculada,
- al sacro altar venías!
-
- En ese libro, profanado luego,
- orabas balbuciente,
- compartiendo entre Dios y el pueril juego
- tu espíritu inocente.
-
- Hoy, ¡mísera de ti!, ¿qué sangre esmalta
- tu puerta enrojecida?
- ¿Rezas, di, por tu madre, que tu falta
- purga en la eterna vida?
-
- En las entrañas, con latir extraño,
- ¿no sientes --¡infelice!--
- algo que, por tu mal y por su daño,
- su aparición predice?
-
-MARGARITA
-
- ¡Oh cielos! ¡Si apartar de mí pudiera
- mis propios pensamientos,
- que todos contra mí, con saña fiera,
- revuélvense violentos!
-
-CORO
-
- _Dies iræ, dies illa,_
- _solvet sæclum in favilla._
-
-(_Órgano._)
-
- EL ESPÍRITU MALO
-
- ¡Llenan tu corazón sombras y horrores!
- Ya suena, ya retumba
- la trompeta fatal, y a sus clamores
- se estremeció la tumba.
-
- Sobre frías cenizas apagadas
- dormía tu alma yerta;
- hoy, entre abrasadoras llamaradas,
- de súbito despierta.
-
-MARGARITA
-
- ¡Quisiera huir!... Me angustian los lamentos
- del órgano sonoro;
- mi corazón desgarran los acentos
- de ese fúnebre coro.
-
-CORO
-
- _Judex ergo cum sedebit,_
- _quidquid latet apparebit,_
- _nil inultum remanebit._
-
-MARGARITA
-
- ¡Oh cielos! ¡Sobre mí vienen los muros
- del templo, y juntamente
- bajan los arcos lóbregos y oscuros!
- ¡Qué opresión!... ¡Aire! ¡Ambiente!
-
-EL ESPÍRITU MALO
-
- ¿Dónde te escondes? ¿Dónde te sepultas?
- Allá donde tú fueres
- la deshonra verán, que en vano ocultas;
- ¡y aún luz, y aún aire quieres!...
-
-CORO
-
- _Quid sum miser tunc dicturus?_
- _quem patronus rogaturus?_
- _cum vix justus sit securus._
-
-EL ESPÍRITU MALO
-
- ¡Pobre de ti! Los bienaventurados
- con severos enojos
- apartan de tu rostro, avergonzados,
- sus ofendidos ojos.
-
- Niégante ya los corazones puros
- piedad en tu ruina:
- ¡Ay de ti!
-
-CORO
-
- _Quid sum miser tunc dicturus?_
-
-MARGARITA
-
- ¡El frasquito, vecina!
-
-(_Cae desmayada._)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-NOCHE DE SANTA VALPURGIS
-
-
-_Montañas del Harz. Alrededores de Schierke y de Elend._
-
-FAUSTO, MEFISTÓFELES
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿No echas de menos el palo
- de alguna escoba embrujada?
- Aún es larga la jornada,
- doctor, y el camino malo.
- Yo prefiero un buen cabrón,
- que el firme espaldar me dé.
-
-FAUSTO
-
- Yo, mientras me tenga en pie,
- no más quiero este bastón.
- ¿Por qué abreviar el camino?
- En las retorcidas calles
- de estos bosques y estos valles
- vagar sin rumbo ni tino;
- escalar las rocas duras,
- donde escondida la fuente
- derrama constantemente
- sus linfas claras y puras,
- es el hechizo gentil
- de estos senderos cansados.
- ¿No ves por selvas y prados
- correr la savia de abril?
- Si hasta el pino en las montañas
- siente el fuego bienhechor,
- ¿cómo tan dulce calor
- no late en nuestras entrañas?
-
-MEFISTÓFELES
-
- No ardió jamás en las mías.
- Tengo en el alma el invierno:
- hollar hielo sempiterno
- quisiera y escarchas frías.
- ¡Cuán menguado el turbio disco,
- tarda luna, elevas hoy!
- A tu luz escasa voy
- tropezando en cada risco.
- Mejor esos fatuos fuegos
- nuestro paso alumbrarán.
- Míralos: volando van
- en extravagantes juegos.
- Acudid, y vuestra lumbre
- no inútilmente se encienda:
- iluminad nuestra senda
- hasta llegar a la cumbre.
-
-EL FUEGO FATUO
-
- Haré por servirte bien,
- mi natural contrariando,
- pues mi ley es ir vagando
- en caprichoso vaivén.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Parodiar al hombre quieres?
- Recto ve, cual un venablo,
- o te juro, a fe de Diablo,
- que soplo, y al punto mueres.
-
-EL FUEGO FATUO
-
- Reconozco tu poder
- y a tu voluntad me inclino:
- alumbraré tu camino;
- mas cuidado con caer.
- Está la noche sombría,
- lleno de hechizos el monte,
- y en el incierto horizonte
- una exhalación te guía.
-
-FAUSTO, MEFISTÓFELES _y_ EL FUEGO FATUO _cantando alternativamente_
-
- De mágicos sueños, de encantos brillantes
- se abrió a nuestros pasos la vasta mansión;
- alumbren la marcha tus rayos cambiantes,
- y así cruzaremos la negra extensión.
-
- El árbol al árbol se enlaza, y las rocas
- temblando al impulso de interno latir,
- entreabren sus grutas, fantásticas bocas,
- do escucho, allá dentro, roncar y gruñir.
-
- Derrama entre musgos la fuente serena
- sus limpios raudales con blando rumor:
- ¿Cuál es el murmurio que lánguido suena?
- ¿Son himnos y cantos, o quejas de amor?
-
- Son hondos suspiros de vaga esperanza,
- son dulces sollozos de inquieto placer,
- son ecos confusos que, allá en lontananza,
- las dichas repiten de un plácido ayer.
-
- Un grito ha sonado, doliente y acerbo:
- ¿Quién, dentro del bosque, velando aún está?
- La triste lechuza y el búho y el cuervo,
- que insomnes acechan la presa quizá.
-
- Manojos fingiendo de horribles culebras,
- la selva, que al huésped le niega merced,
- mil brazos nudosos alarga en las quiebras,
- cual pólipo enorme, que tiende su red.
-
- Millares de ratas, de todos colores,
- formadas en largos ejércitos van;
- luciérnagas pasan, que vagos fulgores,
- en gruesos enjambres volando, les dan.
-
- ¿Paramos la marcha? ¿Seguimos el viaje?
- Parece que vueltas dé todo alredor;
- cada árbol y roca nos hace un visaje,
- y aumentan los fuegos de brillo traidor.
-
-[Ilustración]
-
-MEFISTÓFELES
-
- Agárrate bien de mí;
- subamos aquella cuesta,
- y la prodigiosa fiesta
- miraremos desde allí.
- Sus luminarias Mammón
- enciende ya en la montaña.
-
-FAUSTO
-
- Aurora triste y extraña
- brilla en la negra extensión,
- rasgando la oscuridad
- que envolvió tétrica al mundo,
- y hasta el abismo profundo
- penetra su claridad.
- Negro vapor, a lo lejos,
- surge allá, y al cielo sube;
- más allá, lóbrega nube
- lanza cárdenos reflejos;
- y ya el vivo resplandor
- en leves franjas se extiende,
- ya se remonta y desciende,
- como vivaz surtidor;
- ya en mil arroyos partido
- corre en curso desigual;
- ya acumula su raudal,
- por las rocas detenido;
- ya lluvia fingen sus lumbres
- de chispas de oro brillantes;
- ya en las montañas distantes
- inflaman todas las cumbres.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Bien su palacio Mammón
- para la fiesta decora!
- Hemos llegado a buena hora:
- brava será la función.
- Ya vienen con fiero empuje
- más airados elementos.
-
-FAUSTO
-
- Mi nuca azotan los vientos:
- ¡Cómo la tormenta ruge!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Abrázate, sin tardar,
- al peñón cuanto pudieres,
- si al negro fondo no quieres
- del precipicio rodar.
- Cubre la noche otro velo;
- dan ásperos estallidos
- los troncos estremecidos,
- y huye espantado el mochuelo.
- Tiembla el alcázar frondoso
- de los bosques seculares;
- colúmpianse sus pilares
- con crujido lastimoso;
- gimen con rudo vaivén
- las ramas, y sacudidas
- bajo tierra, las hundidas
- raíces crujen también;
- y tronchándose, a los broncos
- bramidos del huracán,
- en montón cayendo van
- hojas y ramas y troncos.
- ¿Oyes selvático son
- que cerca y lejos retumba?
- Es que en los aires ya zumba
- la satánica canción.
-
-BRUJAS EN CORO
-
- La paja está seca y aún verde está el grano;
- al Brocken volando las brujas irán:
- allí el aquelarre congrégase ufano,
- y en medio de todos asiéntase Urián.
- Al pie se revuelven, en grupo lascivo,
- el chivo y la bruja, la bruja y el chivo;
- y chivos y brujas, Dios sabe qué harán.
-
-UNA VOZ
-
- La vieja Baubo se acerca
- cabalgando en una puerca.
-
-CORO
-
- ¡Viva nuestra soberana!
- ¡A Baubo gloria y honor!
- Sobre la mejor marrana
- vaya la bruja mayor,
- y sigamos las demás
- todas formadas detrás.
-
-UNA VOZ
-
- ¿De dónde vienes a la carrera?
-
-OTRA VOZ
-
- De Inselstein vengo, ¡nunca allí fuera!
- Vi de un mochuelo la madriguera;
- cogerlo quise, ¡pobre de mí!
-
-LA PRIMERA VOZ
-
- ¿Y por qué corres de esa manera?
-
-LA OTRA VOZ
-
- Porque las uñas sacó la fiera,
- y ensangrentada toda salí.
-
-CORO DE BRUJAS
-
- Rascan las escobas, hurgan las horquillas:
- horda turbulenta, ¡cuál corres y chillas!
- ¡Largo es el camino: anda que andarás!
- El niño se ahoga, la madre revienta:
- ¡cuál corres y chillas, horda turbulenta!
- Anda que andarás, que despacio vas.
-
-BRUJOS. MEDIO CORO
-
- Marchamos con la pausa del caracol rastrero,
- dejándonos en zaga la tropa mujeril;
- pues siempre, si es el Diablo quien le trazó el sendero,
- nos lleva de ventaja mil pasos y otros mil.
-
-EL OTRO MEDIO CORO DE BRUJOS
-
- Detrás de ellas seguimos, en escuadrón reacio;
- pero le vale poco su rápido correr;
- con un brinco que demos, ganamos el espacio
- que avanzó con su trote menudo la mujer.
-
-VOZ DE ARRIBA
-
- ¡Oh desdichadas criaturas,
- en el pedregal errantes!
- ¡Venid a mí!
- ¡Venid a mí!
-
-VOCES DE ABAJO
-
- Las espléndidas alturas
- contemplamos anhelantes:
- ¿quién volar pudiese a ti?
- Limpios y purificados
- yacemos encarcelados
- e infructíferos aquí.
-
-AMBOS COROS
-
- Los vientos se adormecen, ocúltanse los astros,
- la opaca luna vela su nebulosa faz;
- los brujos y las brujas vuelan, dejando rastros
- de resplandor fugaz.
-
-VOZ DE ABAJO
-
- ¡Teneos! ¡Teneos!
-
-VOZ DE ARRIBA
-
- ¿Quién grita? ¿Quién llama?
- ¿Quién es el que, bajo de tierra, así clama?
-
-VOZ DE ABAJO
-
- Quien siempre a los suyos unirse anheló;
- quien lleva tres siglos --¡suplicio tremendo!--
- subiendo y trepando, trepando y subiendo,
- y nunca cercana la cúspide vio.
-
-AMBOS COROS
-
- Vuela el macho cabrío,
- vuela la loba,
- vuela el asno tardío,
- vuela la escoba:
- ¡vuela, pelele!
- No volará ya nunca
- quien hoy no vuele.
-
-UNA SEMIBRUJA, _abajo_
-
- Ligera camino con paso afanoso,
- y aún lejos de todos, muy lejos estoy.
- En casa no tengo solaz ni reposo,
- y aquí, a retaguardia, exánime voy.
-
-CORO DE BRUJAS
-
- Cuando la Bruja se unta
- --¡bendito pringue!,--
- pronto el poder despunta
- que la distingue.
- ¡Boga el buque velero!
- ¡Va a todo trapo!
- Bajel es un caldero;
- vela un harapo.
- ¡Vuela, pelele!
- No volará ya nunca
- quien hoy no vuele.
-
-AMBOS COROS
-
- Y cuando al fin lleguemos a la lejana cumbre,
- tendamos en el yermo la mágica legión,
- y cubrirá siniestra la oscura muchedumbre
- del anchuroso campo la lóbrega extensión.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Qué tropel! Vocean, chillan,
- andan, corren, brincan, trotan,
- se atropellan, se alborotan,
- chocan, crujen, arden, brillan.
- ¡Un verdadero aquelarre!
- Ven, que el escuadrón sombrío
- te arrastrará, como al mío
- tu brazo fiel no se agarre.
- Mas ¿dónde estás?
-
-FAUSTO, _a lo lejos_
-
- ¡Aquí estoy!
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Perdido, y a largo trecho?...
- Tendré que usar mi derecho
- como dueño que aquí soy.
- Por allí Voland asoma.
- ¡Oh canalla interesante!,
- ábreme paso al instante.
- Ven, Doctor, mi brazo toma.
- Rompe, y con ligera planta
- buscaremos otra vía:
- tan incivil compañía
- ni el mismo Diablo la aguanta.
- Allá, en la espesura --¿ves?--
- brillan pálidos destellos;
- no sé qué me impulsa hacia ellos:
- hacia ellos vayamos, pues.
-
-FAUSTO
-
- Voy, Espíritu de extraña
- contradicción, tras de ti;
- todo lo has dispuesto aquí
- con singular tino y maña.
- En esta noche de horrores
- cuyos portentos admiro,
- la soledad y el retiro
- nos parecerán mejores.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Luces de vario fulgor
- no ves arder allí enfrente?
- Comparsa es de alegre gente
- donde reina el buen humor.
- Entre pequeños estar
- no es estar solo.
-
-FAUSTO
-
- Quisiera
- subir más. Gigante hoguera
- miro a lo lejos llamear.
- Allí, entre el humo y la lumbre,
- triunfa soberbio Luzbel,
- y ansiosa corre hacia él
- numerosa muchedumbre.
- ¡Cuántos, a sus resplandores,
- viera enigmas descubiertos!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Y a sus reflejos inciertos
- nacieran otros mayores.
- Mientras que rimbomba allí
- el gran mundo, en este asilo
- goza el sosiego tranquilo
- que reservé para ti;
- pues es deleite halagüeño
- --y en la experiencia me fundo--
- buscar dentro del gran mundo
- otro mundo más pequeño.
- Mira, ¡qué hechiceras! Van
- desnudas. ¡Y son muy bellas!
- ¡Cuán tapadas van aquellas!
- Viejas o feas serán.
- Amable procura ser,
- y cortés y lisonjero:
- eso no cuesta dinero,
- y produce gran placer.
- Una música sonó:
- ¡qué espantosa cencerrada!
- Pasemos: te daré entrada
- tan luego como entre yo.
- Mira, ¡cuán vasto lugar!
- Sus límites no se ven;
- cien antorchas y otras cien
- lanzan fulgor singular;
- y una inmensa multitud
- que vivaz júbilo inflama,
- danza y ríe, come y ama:
- ¿quieres mayor beatitud?
-
-FAUSTO
-
- Y --la pregunta perdona--
- en mundo tan lisonjero,
- ¿entras cual simple Hechicero,
- o como el Diablo en persona?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Tengo al incógnito amor;
- pero, en tales ocasiones,
- rango y condecoraciones
- ostentar es de rigor.
- Aunque noble siempre fui,
- no tengo la Jarretiera;
- mas se aprecia y considera
- la Pata de Cabra aquí.
- Viene, mirando alredor,
- una babosa, y advierto
- que algo extraño ha descubierto
- en mí su ojo palpador.
- Es el disfraz o el capuz
- precaución para mí ociosa.
- Ven, y como mariposa
- volarás de luz en luz.
- En todo servirte quiero;
- y al presentarte a la gente,
- tú serás el pretendiente,
- yo seré el casamentero.
-
-(_A algunos que están sentados junto a un brasero medio apagado._)
-
- ¿Qué hacéis en ese rincón,
- señores de cierta edad?
- Venid y participad
- de la común diversión.
- Buscad el fuego que abrasa
- a la juventud brillante:
- ya tendréis tiempo bastante
- para aburriros en casa.
-
-UN GENERAL
-
- Nada de la gratitud
- de las naciones esperes;
- siempre van, cual las mujeres,
- detrás de la juventud.
-
-UN MINISTRO
-
- Torcidos los tiempos van.
- Por los de antaño estoy yo,
- cuando hubimos honra y pro.
- ¡Qué tiempos! ¡No volverán!
-
-UN ADVENEDIZO
-
- Fuimos gente de valer,
- y grandes cosas logramos;
- todo cuanto edificamos
- lo vemos ahora caer.
-
-UN AUTOR
-
- ¿Quién encontrará sustancia
- a lo que se escribe hoy día?
- ¡Qué juventud tan vacía!
- ¡Qué orgullo y qué petulancia!
-
-MEFISTÓFELES, _que aparece repentinamente muy viejo_
-
- Hoy, que en esta bacanal
- por la postrera vez entro,
- al género humano encuentro
- digno del Juicio Final.
- Cuando sale turbio y ruin
- de mi vieja bota el vino,
- es que próximo y vecino
- está ya el mundo a su fin.
-
-LA BRUJA PRENDERA
-
- ¡Oh, no paséis de ese modo,
- caballeros, por mi tienda!
- Venid: ¿qué queréis que os venda?
- Reparad: aquí hay de todo.
- De tanto objeto diverso,
- no hallaréis uno siquiera
- que alguna vez no sirviera
- para mal del universo.
- No habéis de encontrar puñal
- que en sangre no esté manchado;
- ni copa que derramado
- no haya tósigo mortal;
- ni joya que perdición
- de una mujer no haya sido;
- ni espada que no haya herido
- al enemigo a traición.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Oh, mi señora parienta!
- Guardad vuestra mercancía,
- ya que los gustos del día
- no queréis tomar en cuenta.
- Lo que pasó, pasó ya;
- y no gusta ni acomoda.
- Venga algo nuevo: de moda
- la novedad hoy está.
-
-FAUSTO
-
- ¿Feria es aquesta, o tal vez
- deliro?
-
-MEFISTÓFELES
-
- La tromba asciende,
- y aquel que impulsar pretende
- es impulsado a la vez.
- Mira.
-
-FAUSTO
-
- ¡Qué mujer tan bella!
- ¿Quién es?
-
-MEFISTÓFELES
-
- Es Lilith, la hermosa.
-
-FAUSTO
-
- ¿Lilith?
-
-MEFISTÓFELES
-
- La primera esposa
- de Adán. ¡Guárdate bien de ella!
- Guárdate de sus cabellos
- que su adorno y gloria son:
- si prenden un corazón,
- para siempre queda entre ellos.
-
-FAUSTO
-
- Allí hay otras dos sentadas;
- un pimpollo y una vieja.
- ¡Cómo bailó esa pareja!
- ¡Están bien zarandeadas!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Es imposible parar
- en aquesta danza loca:
- la música otra vez toca:
- saquémoslas a bailar.
-
-FAUSTO, _bailando con la joven_
-
- Dulce ensueño tuve un día;
- frondoso manzano vi.
- ¡Qué dos manzanas tenía!
- Por las manzanas subí.
-
-LA HERMOSA
-
- Gusta el hombre de manzanas:
- ya las probó en el Edén:
- hermosas las tengo y sanas
- en mi huerto yo también.
-
-MEFISTÓFELES, _con la vieja_
-
- Raro ensueño tuve un día;
- un árbol rajado vi.
- Allí dentro...
- · · · · · · · · · · · · ·
-
-LA VIEJA
-
- Al de la Pata de Cabra
- saludo y beso los pies:
- Si queréis...
- · · · · · · · · · · · · ·
- · · · · · · · · · · · · ·
-
-EL PROKTOFANTASMISTA
-
- ¿Qué hacéis, gente descortés?
- Probado está y bien probado
- que jamás ha caminado
- un Espíritu en dos pies;
- y tras de tanto explicar
- el porqué, el cómo y el cuándo,
- aquí os encuentro bailando
- como un danzarín vulgar.
-
-LA HERMOSA, _siguiendo el baile_
-
- ¿Qué es lo que tiene que ver
- con nuestro baile ese viejo?
-
-FAUSTO
-
- Sin que le pidan consejo
- en todo se ha de meter.
- Cuando el mundo alborozado
- baila, él comenta y critica;
- y si un paso no lo explica,
- lo tiene por no bailado.
- Aún es mayor su despecho
- porque vamos adelante:
- ¿queréis verlo en un instante
- desarmado y satisfecho?
- Demos vueltas en su noria,
- y al pasar, humildemente,
- doblemos ante él la frente,
- admirados de su gloria.
-
-EL PROKTOFANTASMISTA
-
- ¿Aún aquí, rebelde grey,
- estás? ¡Mi cólera estalla!
- ¡Vete! ¡La infernal canalla
- no tiene freno ni ley![25]
- Voy a seguir sus piruetas,
- y aunque sea empresa dura,
- he de meter en cintura
- a demonios y poetas.
-
- [25] Hemos suprimido aquí unos pocos versos del original,
- porque se refieren a alusiones oscuras o juegos de palabras
- intraducibles en castellano. -- (_N. del T._)
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Por qué dejas con enojo
- la dama, que aún te provoca
- a la danza?
-
-FAUSTO
-
- De la boca
- le ha salido un ratón rojo.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Eso es un grano de anís.
- ¿Quién, en ocasión tan grata,
- reparará en una rata,
- no siendo la rata gris?
-
-FAUSTO
-
- Y a más...
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¿Qué más?
-
-FAUSTO
-
- ¡Ay, Mefisto!
- ¿Una pálida doncella,
- sola y triste, dulce y bella,
- allá, a lo lejos, no has visto?
- Entre la turba precita,
- sin mover los pies, avanza:
- ¡tiene cierta semejanza
- con la pobre Margarita!
-
-MEFISTÓFELES
-
- Nunca satisfecho estás.
- ¿Qué es aquesta aparición?
- Inanimada visión,
- sombra, espectro, nada más.
- Pero su presencia excusa;
- su pupila heló la muerte
- y al hombre en piedra convierte:
- ya sabes quién fue Medusa.
-
-FAUSTO
-
- Fáltale vida: ¡es verdad!
- Sus ojos, sin luz y abiertos,
- son los ojos de los muertos
- que no cerró la amistad.
- Y --¡ay, Dios!-- esos miembros fríos
- ese insensible regazo,
- son los que en amante lazo
- juzgué para siempre míos.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Ilusión mágica fue:
- cuando contempla a esa bella,
- todo enamorado en ella
- la mujer querida ve.
-
-[Ilustración]
-
-FAUSTO
-
- ¡Dulce y tristísimo afán!
- ¡Gratos y acerbos enojos!
- De sus apagados ojos
- vencer no puedo el imán.
- ¿Qué adorno en su cuello brilla?
- Su pálido cutis mancha
- roja cinta, no más ancha
- que el grueso de una cuchilla.
-
-MEFISTÓFELES
-
- Es verdad; también la veo:
- bajo el brazo, la infeliz,
- puede llevar la cerviz,
- pues se la cortó Perseo.
- Aleja ese ensueño cruel.
- Vamos hacia ese collado:
- tan alegre es como el Prado,
- y un teatro veo en él.
- ¿Se puede entrar?
-
-SERVÍBILIS
-
- Adelante.
- Hoy siete piezas promete
- el cartel; la que hace siete
- va a comenzar al instante.
- Cómicos son de afición;
- el autor aficionado,
- y a mí la afición me ha dado
- de levantar el telón.
- Permitidme, pues, marchar.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡En el Blocksberg os encuentro!
- Aquí estáis en vuestro centro
- y en vuestro propio lugar.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración:
- SUEÑO DE LA NOCHE
- DE SANTA VALPURGIS
- O BODAS DE ORO DE
- OBERÓN Y TITANIA]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-INTERMEDIO[26]
-
- [26] Los epigramas que forman este _Intermedio_ fueron escritos
- por Goethe para el _Almanaque de las Musas_ de 1798. Schiller
- era quien publicaba este _Almanaque_, y el año anterior había
- incluido en él unos epigramas de este mismo género, que tituló
- _Xenios_. Los que forman esta serie no se publicaron en el
- _Almanaque_, porque Schiller no quiso provocar polémicas, y
- después de muchas correcciones, su autor los incluyó en el
- FAUSTO. El título del Intermedio está tomado del drama fantástico
- de Shakespeare _Sueños de una noche de verano_, en el cual Oberón
- y Titania, largo tiempo separados, celebran su nueva unión.
-
-
-EL DIRECTOR DEL TEATRO
-
- Hijos de Mieding[27] bravos y obedientes,
- ¡al trabajo otra vez! ¡Llegó la hora!
- Viejos montes y valles florecientes
- formando están la escena encantadora.
-
- [27] Mieding era el director del teatro de Weimar.
-
-UN HERALDO
-
- Medio siglo --¡larguísima jornada!--
- ha de pasar para las bodas de oro:
- después de la contienda terminada,
- si queda el oro, es el mejor tesoro.
-
-OBERÓN
-
- Espíritus, venid, si no estáis lejos,
- y en tan grave ocasión prestadme ayuda:
- hoy la Real Pareja los añejos
- vínculos conyugales reanuda.
-
-PUCK[28]
-
- Ya viene el Puck en diagonal carrera,
- arrastrando los pies, torciendo el paso;
- y una turba festiva y vocinglera
- va corriendo en tropel tras el payaso.
-
- [28] Puck es, en el drama de Shakespeare, un Espíritu del séquito
- de Oberón, que ejecutaba sus órdenes y le divertía con sus
- bufonadas: el payaso de aquella corte mitológica.
-
-ARIEL[29]
-
- Ariel divino, de armonías gratas
- llena la Creación, que le oye ansiosa.
- Su voz hechiza a muchos papanatas;
- pero también conquista alguna hermosa.
-
- [29] Ariel es un Espíritu de los aires, que figura en el drama de
- Shakespeare _La Tempestad_, sometido al mago Próspero.
-
-OBERÓN
-
- Cónyuges, si queréis vivir dichosos,
- nuestra conducta os da sanos consejos:
- sepárense cuanto antes los esposos,
- y tiernamente se amarán de lejos.
-
-TITANIA
-
- Si el marido murmura sin aguante,
- si la mujer replica impertinente,
- corra el uno con rumbo hacia Levante
- y el otro hacia Poniente.
-
-LA ORQUESTA, TUTTI
-
-_Fortissimo_
-
- Las moscas, los mosquitos y moscones
- con sus trompas y pífanos sonoros,
- las ranas, y los grillos de agrios sones,
- nuestros músicos son y nuestros coros.
-
-SOLO
-
- La zampoña, con pasos cachazudos,
- viene moviendo la disforme panza:
- escuchad los solemnes estornudos
- que su nariz estrepitosa lanza.
-
-UN GENIO QUE SE ESTÁ FORMANDO[30]
-
- Tiene pies de escorpión, vientre de sapo;
- si alas sus alas son, es un problema;
- su autor, a ese ridículo gazapo,
- lo titula «Poema.»
-
- [30] Goethe alude probablemente a los poetastros, que ignorando
- que la poesía es un todo armónico, que surge del fondo del alma,
- escriben versos sin sustancia ni inspiración.
-
-UNA PAREJITA[31]
-
- Vas brincando entre flores y perfumes
- con breve paso y arrogante anhelo;
- pero aunque mucho quieres y presumes,
- no te levantarás nunca del suelo.
-
- [31] Esta _Parejita_ puede significar la unión de poesía floja
- con música desabrida: aquellas insulsas composiciones en las que
- tan vulgar es la nota como la letra.
-
-UN VIAJERO CURIOSO[32]
-
- ¿Es esto mascarada extravagante
- o es que la fantasía me ilusiona?
- ¿Oberón, el dios bello, el dios brillante,
- en este sitio se mostró en persona?
-
- [32] Alusión a Nicolai, escritor del tiempo de Goethe, que odiaba
- todo lo que olía, en su concepto, a superstición y fanatismo.
- Es el mismo que aparece en la _Noche de Santa Valpurgis_ con el
- extraño nombre de _Proktofantasmista_.
-
-UN ORTODOXO[33]
-
- ¡Ni uñas, ni cuernos, ni encorvado rabo!
- No me engaña el mentido testimonio:
- cual los dioses de Grecia, al fin y al cabo,
- tú no eres otra cosa que un demonio.
-
- [33] El _Ortodoxo_ es Fr. Stolberg, que censuró acerbamente la
- famosa poesía de Schiller _Los Dioses de la Grecia_.
-
-UN ARTISTA DEL NORTE
-
- Cuanto concibo y ejecuto --¡ay triste!--
- es vaga sombra y pálido boceto;
- pero conozco el mal y en qué consiste,
- y visitar la Italia me prometo.
-
-UN PURISTA[34]
-
- Topé para mi mal con esta gente;
- groseras brujas son desarregladas.
- Pasándoles revista atentamente,
- solo un par encontré bien empolvadas.
-
- [34] Alude el autor a Joaquín Enrique Campe, que era
- escrupulosísimo en materia de lenguaje, y rechazaba muchas
- palabras admitidas ya por el uso, alegando que no eran castizas.
-
-UNA BRUJA JOVEN
-
- ¡Polvos! ¡Trajes también! ¡Pobre atractivo,
- que tapa de la edad el triste rastro!
- Desnuda yo sobre el robusto chivo,
- muestro feliz mis miembros de alabastro.
-
-UNA MATRONA
-
- Nuestra prudencia, que la edad madura,
- emulaciones frívolas evita:
- la flor, que ostentas hoy, de la hermosura,
- también tú la verás seca y marchita.
-
-EL MAESTRO DE CAPILLA
-
- ¡Oh moscas y mosquitos y moscones!,
- de la hermosa desnuda separaos.
- ¡Ranas y grillos de discordes sones!,
- a compás y medida sujetaos.
-
-LA VELETA, _vuelta de un lado_
-
- No puede haber más grata compañía:
- doncellas de constante y tierno pecho;
- jóvenes de valor y de hidalguía:
- gente toda de lustre y de provecho.
-
-LA VELETA, _vuelta del otro lado_
-
- Ábrete, tierra, y a la vil canalla
- trague al momento el infernal abismo,
- o mi furiosa indignación estalla,
- arrojándome al Tártaro yo mismo.
-
-LOS XENIOS[35]
-
- Somos cual sabandijas, y mordemos
- con colmillo afilado y diminuto,
- dando solo a los méritos supremos
- del Papá Satanás honra y tributo.
-
- [35] Así llamaban los griegos (_donativos a los huéspedes_) a los
- obsequios que hacían a los que iban a su casa. Marcial dio este
- título al libro XIII de sus _Epigramas_; y Schiller a una serie
- de cuatrocientos dísticos publicados en su _Almanaque de las
- Musas_, de 1797. Referíanse estos epigramas a crítica literaria
- y filosófica de los autores de aquel tiempo. Fueron atribuidos a
- Schiller y Goethe, que eran, en efecto, sus autores.
-
-HENNINGS[36]
-
- Con inocente ingenuidad, que alabo,
- está jugando la menuda grey;
- hemos de confesar, al fin y al cabo,
- que sabandijas son de buena ley.
-
- [36] Augusto Federico de Hennings, en su periódico _El Genio del
- tiempo_, había acusado a Goethe y Schiller de haber rebajado la
- poesía en los _Xenios_ con trivialidades y tonterías.
-
-MUSAGETA[37]
-
- No me da pena el escuadrón rugiente
- de estas malditas brujas del Averno;
- el coro de las Musas esplendente
- con más dificultad rijo y gobierno.
-
- [37] Con el título de _Musageta_ publicó en 1798 y 1799 el mismo
- Hennings algunos artículos, que imitaban al _Almanaque de las
- Musas_ y querían emular con él.
-
-UN EX GENIO DEL SIGLO
-
- Busca en mi sol el rayo que te alumbre;
- agarra mi faldón; aprieta el paso.
- Para todos hay sitio en la ancha cumbre
- del Blocksberg y el germánico Parnaso.
-
-EL VIAJERO CURIOSO[38]
-
- ¿Quién es ese pedante que en su frente
- soberbia y petulancia lleva escritas?
- ¿Qué busca, tan orondo y displicente?
- Siguiendo la husma va de los Jesuitas.
-
- [38] Otra alusión a Nicolai, que era apodado _Jesuitenrrècher_
- (_rastreador de los jesuitas_) porque tenía la preocupación de
- ver en todas partes la mano de esta célebre Orden religiosa.
- (Véase la nota segunda de la pág. 324.)
-
-UNA GRULLA[39]
-
- Pesco en las aguas turbias y en las claras:
- tengo de ello muy buenos testimonios;
- y me verás, si atento lo reparas,
- mezclar al Padre Santo y los demonios.
-
- [39] La grulla es el escritor Lavater que, según el mismo Goethe
- escribía a Eckermann, tenía la figura y el andar de aquellas
- zancudas. Nicolai lo acusaba de jesuitismo, y por eso alude a él
- nuestro poeta en este lugar.
-
-UN HOMBRE DE MUNDO
-
- La grey devota, para abrirse paso,
- no repara en vehículo;
- en medio del Blocksberg congrega acaso
- su negro conventículo.
-
-UN DANZANTE
-
- ¿Qué lejano rumor nos trajo el viento?
- ¿Es el redoble del tambor sonoro?
- No: es el canto pausado y soñoliento
- de los graves sochantres en el coro.
-
-EL MAESTRO DE BAILE
-
- Todos bailan, el grande y el menudo;
- todos ruedan sin miedo y sin cuidado;
- brincan el contrahecho y el panzudo;
- salta el cojo y se estira el encorvado.
-
-UN JUGLAR
-
- Esa canalla, que danzando veo,
- llena está de malicia y de ponzoña.
- Fieras domaba con su lira Orfeo:
- a estos los domestica la zampoña.
-
-UN DOGMÁTICO[40]
-
- Ni crítica mordaz, ni duda fiera
- destruyen mi doctrina bien probada;
- existe el diablo, pues si no existiera,
- dejara de ser diablo y fuera nada.
-
- [40] En esta estrofa y las siguientes se refiere el autor a las
- tendencias de las diversas escuelas filosóficas de su época. El
- _Dogmático_ admite como probado lo mismo que se ha de probar, y
- por este flaco lo ridiculiza el poeta.
-
-UN IDEALISTA[41]
-
- La fantasía dominó mi mente,
- y siervo es mi sentir de su mandato:
- pues que todo lo soy, es consiguiente
- que soy también un pobre mentecato.
-
- [41] Sátira del idealismo fichtiano. Fichte concebía el _no yo_
- como producto del _yo_.
-
-UN MATERIALISTA
-
- El Ser es mi suplicio y mi tormento,
- y comienza a cansarme y aburrirme.
- Hoy por primera vez experimento
- que no estoy en mis pies seguro y firme.
-
-UN SUPERNATURALISTA
-
- Me encuentro bien entre estos malhadados,
- cuando en el aquelarre me introduzco;
- al ver diablos aquí por todos lados,
- que existen también ángeles deduzco.
-
-UN ESCÉPTICO[42]
-
- Les engaña el fulgor de un espejismo
- cuando de la verdad van al encuentro;
- Demonio y duda casi son lo mismo;
- por eso estoy aquí como en mi centro.
-
- [42] Hay en esta estrofa un juego de palabras intraducible en
- castellano. El _Escéptico_ dice que riman diablo y duda, y así es
- en alemán (Diablo, _Teufel_; duda, _zweifel_). Hemos procurado
- conservar en la versión castellana la idea, aunque la forma haya
- perdido la viveza y la gracia del original.
-
-EL MAESTRO DE CAPILLA
-
- ¡Callad, moscas, mosquitos y moscones!
- ¡Callad, por Dios, malditos diletantes!
- ¡Callad ranas y grillos de agrios sones!
- ¡Músicos todos sois horripilantes!
-
-LOS APROVECHADOS[43]
-
- Somos gente feliz y positiva,
- y vivimos sin pena y sin trabajo.
- ¿Pasó la moda de ir cabeza arriba?
- Pues iremos también cabeza abajo.
-
- [43] A las alusiones literarias y filosóficas siguen las
- políticas. Este epigrama y los sucesivos se refieren a las
- diferentes clases y partidos que figuraban en la vida pública en
- tiempo de Goethe. Los _Fuegos fatuos_ son los hombres sacados de
- la nada y enaltecidos por la Revolución. Las _Estrellas caídas_
- los aristócratas que perdieron su prestigio y su influencia.
- Los _Amazacotados_ los hombres nuevos que van a su negocio,
- atropellándolo todo.
-
-LOS AHÍTOS
-
- Algún día llenamos bien la panza;
- mas ya no atiende el cielo nuestros votos,
- y de tanto bailar en esta danza,
- vamos al fin con los zapatos rotos.
-
-FUEGOS FATUOS
-
- Nacimos en los fétidos pantanos,
- engendro de la negra podredumbre:
- hoy, galanes espléndidos y ufanos,
- resplandecemos todos en la cumbre.
-
-UNA ESTRELLA CAÍDA
-
- Caí, rodando de la eterna altura
- donde brillaba, luminosa estrella.
- Tendida estoy sobre la tierra dura:
- ¿quién podrá, cielos, levantarme de ella?
-
-LOS AMAZACOTADOS
-
- ¡Escuchad! Tiembla el suelo al choque rudo.
- ¡Plaza! ¡Ya viene el escuadrón obeso!
- Si es que Espíritus son --que no lo dudo--
- digo que son Espíritus de peso.
-
-PUCK
-
- ¡Escuadra de hipopótamos bravía!
- ¡Moderad y tened el rudo trote!
- ¡Dejadme a mí la gloria, en tan gran día,
- de ser el más pesado y mazacote!
-
-ARIEL
-
- Si la Naturaleza cariñosa,
- o el Espíritu os dan ligeras galas,
- a la cumbre seguidme do la rosa
- feliz ostenta sus purpúreas alas.
-
-LA ORQUESTA, _pianissimo_
-
- La neblina se aclara y desvanece;
- deshácese la nube de igual modo:
- sonora brisa la enramada mece,
- y se disipa y se evapora todo.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-DÍA NEBULOSO
-
-
-_Campo_, FAUSTO, MEFISTÓFELES[44]
-
- [44] Esta escena está escrita en prosa en el original, y en
- prosa la hemos dejado. Nos ha parecido esto más respetuoso para
- el gran poeta alemán, que traducirla en verso, como ha hecho
- Andrés Maffei en su versión italiana. En España no es una novedad
- mezclar prosa y verso en las obras de forma dramática: así lo han
- hecho autores ilustres, como el duque de Rivas en su _Don Álvaro_.
-
-FAUSTO
-
-¡En la miseria! ¡En la desesperación! ¡Abandonada en el mundo, largo
-tiempo errante, y al fin presa! ¡En la cárcel, como una malhechora,
-reservada a tormentos horribles, ella, la amable, la infeliz
-criatura!... ¡Hasta ese extremo! ¡Hasta ese extremo!...
-
-¡Traidor, indigno Espíritu! ¿Te has atrevido a ocultármelo?
-
-¡Basta ya! ¡Basta! Revuelve colérico en sus órbitas tus ojos
-diabólicos. Provócame aún con tu insufrible presencia. ¡Presa! ¡Sumida
-en irreparable infortunio! ¡Entregada a los Espíritus malos y a la
-despiadada justicia de los hombres! Y entre tanto, arrullándome con
-insulsos placeres, ocultábasme sus crecientes desdichas, y la dejabas
-morir sin amparo.
-
-MEFISTÓFELES
-
-No será la primera.
-
-FAUSTO
-
-¡Perro! ¡Execrable monstruo!
-
-Vuélvele --¡Eterno Espíritu!--, vuélvele a ese bicho su canina forma,
-la forma que tomaba a menudo para trotar, negro fantasma, ante mis
-pasos, roncar a los pies del pasajero inofensivo, y derribarle,
-colgándose a sus hombros. Devuélvele su forma predilecta, para que
-arrastre otra vez el vientre por el suelo, para que pueda yo patearle,
-al réprobo.
-
-¡Que no es la primera!...
-
-¡Horror! ¡Horror incomprensible para toda alma humana, que en el abismo
-de tal infortunio haya podido caer más de una criatura, y que, a los
-ojos de la Eterna Misericordia, la primera, con sus mortales congojas,
-no haya pagado por todas! ¡La desdicha de esta sola penetra hasta la
-médula de mis huesos, llega hasta el fondo de mi vida; y tú te mofas
-satisfecho de millares de ellas!
-
-MEFISTÓFELES
-
-Hétenos otra vez en la linde de vuestra comprensión, donde a vosotros,
-los mortales, se os dispara el juicio. ¿Por qué te asociaste a mí, si
-no podías seguirme? ¡Quieres volar, y aún te marea el vértigo! ¿Fui a
-buscarte, o viniste a buscarme?
-
-FAUSTO
-
-No rechines los dientes voraces. ¡Me das asco!
-
-¡Grande y sublime Espíritu, que te dignaste acudir a mi voz!; tú, que
-conoces mi corazón y mi alma, ¿por qué me encadenas a un vil compañero,
-que se alimenta de males y se goza en las ruinas?
-
-MEFISTÓFELES
-
-¿Acabaste?
-
-FAUSTO
-
-Sálvala..., o ¡ay de ti! ¡Sobre tu frente irá por siglos de siglos la
-maldición más espantosa!
-
-MEFISTÓFELES
-
-No puedo romper las ligaduras de los vengadores, ni descorrer sus
-cerrojos.
-
-¡Sálvala!
-
-¿Quién la perdió? ¿Tú o yo?
-
-(FAUSTO _lanza en torno miradas feroces_.)
-
-¿Asir quisieras un rayo? No están, por fortuna, a vuestro alcance,
-míseros mortales. Aplastar al que, inocente, contradice, tal es, caso
-de aprieto, el proceder de los tiranos.
-
-FAUSTO
-
-Llévame a ella. ¡Hay que librarla!
-
-MEFISTÓFELES
-
-¿Y el riesgo a que te expones? Piensa que aún no se ha secado en la
-ciudad la sangre de la muerte que hiciste. En aquel sitio se ciernen
-implacables Espíritus, aguardando a su vez la muerte del matador.
-
-FAUSTO
-
-¿Eso más de ti?... ¡Destrucción y ruina de todo un mundo sobre ese
-monstruo! Llévame allá, te digo, y libértala.
-
-MEFISTÓFELES
-
-Te llevaré; y escucha lo que puedo hacer. ¿Acaso soy señor de cielos y
-tierra? Turbaré los sentidos del carcelero. Cogerás la llave, y con tu
-mano de hombre podrás sacar a la presa fuera de la prisión. Vigilaré yo
-en tanto. Los caballos mágicos estarán a punto, y os llevaré. Eso es lo
-que puedo hacer.
-
-FAUSTO
-
-Vamos, pues.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-NOCHE
-
-
-_Campo raso._ FAUSTO _y_ MEFISTÓFELES _galopando en caballos negros_
-
-FAUSTO
-
-¿Por qué bullen aquellos alrededor de un cadalso?
-
-MEFISTÓFELES
-
-No sé qué arreglan o guisan.
-
-FAUSTO
-
-Corren acá y allá, se ladean, se agachan.
-
-MEFISTÓFELES
-
-Brujas en aquelarre.
-
-FAUSTO
-
-Parece que rocíen con el hisopo y que consagren.
-
-MEFISTÓFELES
-
-¡Adelante! ¡Adelante!
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-CÁRCEL
-
-
-FAUSTO, _con un manojo de llaves y una luz, ante una puertecilla de
-hierro_
-
-FAUSTO
-
- Horror ha largo tiempo no sentido
- siento otra vez. Me asaltan y me rinden
- los males todos que lamenta y llora
- la pobre Humanidad. Aquí ella vive;
- tras ese húmedo muro está encerrada:
- ¡y una ilusión querida fue su crimen!
- Voy a encontrarla, y azorado tiemblo;
- voy a verla, y mi pie duda y resiste.
- ¡Valor! Puede matarla mi tardanza.
- ¡No más dudar! Su salvación lo exige.
-
-(_Toma la llave._)
-
-(_Cantan dentro del calabozo._)
-
- Mi madre, ramera,
- me dio muerte fiera;
- mi padre, el perdido,
- mi carne ha comido;
- lo poquito que quedó
- mi hermanita lo enterró.
- Abriose la fosa;
- salió un pajarito de pluma vistosa.
- ¡Tiende, pajarito,
- tiende pronto el vuelo!
- ¡Vuela, pajarito, piérdete en el cielo!
-
-FAUSTO, _abriendo_
-
- ¡Cuán ajena a pensar que oye su amante
- el son siniestro de los hierros viles
- estará la infeliz!
-
-(_Entra._)
-
-MARGARITA, _ocultándose en la cama_
-
- ¡Vienen! ¡Ya vienen!
- ¡Funesta muerte!
-
-FAUSTO, _en voz baja_.
-
- Calla y serás libre.
- Vengo a salvarte.
-
-MARGARITA
-
- Si eres ser humano,
- duélete de mi suerte.
-
-FAUSTO
-
- No así grites;
- que el dormido guardián despertar puede.
-
-(_Toma las cadenas para quitárselas._)
-
-MARGARITA, _de rodillas_
-
- ¿Quién te dio este poder? ¿Por mí viniste,
- verdugo, y ahora suena medianoche?
- Vete; deja que viva y que respire
- hasta el amanecer. ¿Piensas acaso
- que mucho ha de tardar la hora terrible?
-
-(_Levantándose._)
-
- ¡Aún soy joven, muy joven, y ya muero!
- ¡Y bella fui también! Ese el origen
- fue de mi mal. Entonces a mi lado
- él estaba; ¡ahora lejos! De la virgen
- rota está la guirnalda, y esparcidas
- las flores todas. ¡Ay! ¿Por qué me oprime
- tu diestra airada, y hacia ti me arrastras?
- Suelta, suelta... ¡Perdón! Mal no te hice;
- jamás te he visto. ¿Inútiles y vanos
- mis clamores serán?
-
-FAUSTO
-
- ¿A quién no aflige
- tanto dolor?
-
-MARGARITA
-
- En tu poder me tienes:
- deja, al menos, que el pecho al infelice
- niño le dé. Toda la noche, toda
- lo estreché en mi regazo. Para herirme,
- para culparme --¡oh cielos!--, lo robaron
- de mis amantes brazos, ¡y ahora dicen
- que lo maté! ¡Mis dichas concluyeron!
- Con malignas canciones me persiguen.
- ¡Infames! Así acaba vieja historia;
- pero ¿es justo, gran Dios, que me la apliquen?
-
-FAUSTO, _echándose a sus pies_
-
- Tu amante está a tus plantas, y la puerta
- de esta horrorosa cárcel viene a abrirte.
-
-MARGARITA, _arrodillándose también_
-
- ¡De rodillas caigamos, de rodillas
- para invocar a Dios! Allí, en el linde
- de la puerta, las llamas infernales
- arden, y en medio lúgubre sonríe
- Satanás.
-
-FAUSTO, _gritando_
-
- ¡Margarita! ¡Margarita!
-
-MARGARITA, _atenta_
-
- La voz era esa del amante: ¡ay triste!
-
-(_Yérguese y caen las cadenas._)
-
- ¿Dónde está? Me llamaba. ¿Habéis oído?
- ¡Libre estoy! ¡Libre estoy! Nadie me impide
- volar ansiosa a sus amantes brazos
- y en ellos reposar. Me llama: erguirse
- veo su sombra entre las rojas llamas,
- y en el fragor diabólico distingue
- mi oído, entre infernales carcajadas,
- de su querida voz el dulce timbre.
-
-FAUSTO
-
- Sí, yo soy.
-
-MARGARITA
-
- ¿Eres tú? ¡Dios soberano!
- ¿Eres tú? (_Asiéndolo._) No me engañes. Ven, repite
- esa dulce palabra. ¿Qué se hicieron
- los tormentos, la cárcel, la terrible
- cadena?... ¡Es él! ¡Es él! A libertarme
- viene, y ya libre estoy. ¡Libre, sí, libre!
- Mira; aquesa es la calle en que nos vimos
- por vez primera; aquellos los jardines
- donde con Marta te aguardaba ansiosa...
-
-FAUSTO, _arrastrándola_
-
- ¡Oh, ven, conmigo ven!
-
-MARGARITA, _acariciándolo_
-
- ¡Son tan felices
- las horas a tu lado!
-
-FAUSTO
-
- Es peligrosa
- la menor detención.
-
-MARGARITA
-
- ¿Y por qué, dime,
- ya no me besas? En tan breve ausencia,
- ¿cómo tan dulces hábitos perdiste?
- ¿Y por qué tiemblo y gimo, al abrazarte,
- yo que dichosa, en éxtasis sublime,
- sentí, al calor de tu pupila ardiente,
- el cielo todo a mi deleite abrirse,
- cuando, sin miedo a sofocarme en ellos,
- me estrechaban tus brazos varoniles?
- Di: ¿por qué callas? Bésame, o te beso.
-
-(_Abrazándole y besándole._)
-
- ¡Ah! Tu labio está frío, está insensible...
- ¿Qué fue --¡oh Dios!-- de tu amor? ¿Quién me lo roba?
-
-(_Apártase de él y vuelve la cabeza._)
-
-FAUSTO
-
- ¡Oh, ven, ven por piedad! Constante y firme
- es mi pasión. Sosiégate, bien mío,
- oye mis ruegos, y mis pasos sigue.
-
-MARGARITA, _volviéndose a él_
-
- ¿Y eres él? ¿Eres él? ¿Estás seguro?
-
-FAUSTO
-
- Sí, yo soy: ven conmigo.
-
-MARGARITA
-
- ¿Y tú viniste
- a libertarme, abriéndome los brazos?
- ¿Podrá ser que de mí no te horrorices?
- ¿No te han dicho, no sabes a quién salvas?
-
-FAUSTO
-
- Ya las nocturnas sombras, más sutiles,
- se aclaran. ¡Pronto, ven!
-
-MARGARITA
-
- Maté a mi madre;
- ahogué al hijo mío. ¿Lo entendiste?
- ¡Al hijo nuestro! ¡A entrambos nos fue dado!
- ¡A ti también! Mas, ¿eres tú? Imposible
- paréceme. ¡Tu mano! ¡A ver tu mano!
- ¡Cielo! ¿Es su diestra, o la ilusión lo finge?
- Es ella, sí; ¿por qué está humedecida?
- ¡Enjúgala, por Dios; sangre la tiñe!
- ¡Insensato! ¿Qué has hecho? Envaina el hierro.
- ¡Envaina el hierro, por piedad!
-
-FAUSTO
-
- Lo que hice
- hecho está ya. ¿Por qué mentarlo? ¿Quieres
- matarme?
-
-MARGARITA
-
- No, no mueras: ¡vive, vive!
- Yo te diré las tumbas que en la tierra
- desde mañana tus cuidados piden.
- Será el lugar mejor para mi madre;
- la de mi hermano mísero ha de abrirse
- al lado suyo, y apartada un tanto,
- no muy lejos, la mía, ¡sola y triste!
- ¡No, no sola! ¡A mi pecho el tierno infante!
- ¡Él, él no más, mi sepultura humilde
- quisiera compartir! Al lado tuyo
- yacer por siempre, fue de mis abriles
- lisonjera ilusión, que me han robado.
- Si me dirijo a ti, fuerza invisible
- mi pie detiene, y si a tus brazos llego,
- me rechazan también y me despiden;
- despídenme --¡gran Dios!-- ¡cuando aún tus ojos,
- las usadas ternezas me repiten!
-
-FAUSTO
-
- Si sabes que soy yo, sígueme.
-
-MARGARITA
-
- ¿Adónde?
-
-FAUSTO
-
- A salvarte.
-
-MARGARITA
-
- La tumba --¿no la viste?-- está
- allí fuera, y en constante acecho
- la Muerte. Vamos, sí; quiero seguirte
- no más hasta ese lecho de reposo,
- ¡de eterna paz!... Tú marcharás, Enrique.
- ¡Oh, si pudiera acompañarte!
-
-FAUSTO
-
- Puedes;
- la cárcel está abierta.
-
-MARGARITA
-
- ¿Y de qué sirve
- la fuga? ¡Nada espero! Tras nosotros
- vendrán. ¿Quieres que mísera mendigue
- de puerta en puerta el pan; que errante y sola
- vaya, cuando me acosan y persiguen
- mis propios pensamientos, y que al cabo
- me alcancen mis verdugos inflexibles?
-
-FAUSTO
-
- Contigo quedo, pues.
-
-MARGARITA
-
- ¡No! ¡Corre, salva
- al hijo tuyo! ¡Pronto! Marcha, sigue
- aquel arroyo, el puentecillo pasa,
- entra en el bosque lóbrego, y dirige
- el paso hacia la izquierda... Allí, en la balsa,
- ¡allí está!... Mira, mira: ya va a hundirse;
- ¡y aún se remueve el pobrecito! ¡Vuela!
-
-FAUSTO
-
- ¡Vuelve en ti! Un solo paso, y estás libre.
-
-MARGARITA
-
- ¡Si hubiéramos traspuesto la montaña!
- Allí mi madre, que los años rinden,
- está sentada en una piedra --¡Oh cielos!,
- ¡soplo glacial me acosa y me persigue!--
- Sentada está mi madre en una piedra,
- y mueve la cabeza, ya insensible.
- Ni oye, ni ve. ¡Durmió, la pobre, tanto,
- que no despierta ya! ¡Días felices
- aquellos --¡ay!-- en que su grave sueño
- dulce fue a nuestro amor!
-
-FAUSTO
-
- Pues que resistes
- mis instancias y ruegos, a la fuerza
- tendrás que obedecerme y que seguirme.
-
-MARGARITA
-
- ¡Aparta! ¡No me toques! No con esas
- duras manos me agarres y lastimes.
- ¿No hice bastante por tu amor?
-
-FAUSTO
-
- ¡Bien mío!
- ¡Dulce amada! ¿No ves que el cielo tiñe
- el alba?
-
-MARGARITA
-
- El día nace: ¡el postrer día!
- El que alumbrar debiera los festines
- de nuestra unión. No digas nunca a nadie
- que a Margarita amaste y conociste.
- ¡Ay, mi corona!... ¡Terminó ya todo!
- Aún te veré: mas no en el baile. A miles
- vienen las gentes; mas con tal silencio,
- que nada se oye. Estrechos los confines
- son de la plaza y las cercanas calles
- para tal multitud. La hora terrible
- da la campana, y el bastón se rompe.
- Ya me agarrotan, y en sus brazos viles
- el verdugo al patíbulo me arrastra.
- Ya pende sobre todas las cervices
- la cuchilla fatal, contra mí alzada;
- y es el mundo una tumba muda y triste.
-
-FAUSTO
-
- ¿Por qué, por qué nací?
-
-[Ilustración]
-
-MEFISTÓFELES, _apareciendo a la puerta_
-
- ¡Salid al punto,
- o nos perdemos! ¡Miedos mujeriles,
- dudas, ayes; y mientras, mis caballos
- piafando están, y el alba ya sonríe!
-
-MARGARITA
-
- ¿Qué funesta visión surgió del suelo?
- ¡Es él! ¡Es él! ¡Es él! ¿Qué buscas, dime,
- en el santo lugar? ¡A mí me buscas!
-
-FAUSTO
-
- ¡Has de vivir!
-
-MARGARITA
-
- ¡Mi espíritu recibe,
- Eterno Juez!
-
-MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO
-
- Os dejo en la estacada,
- si al punto no venís.
-
-MARGARITA
-
- Esta infelice
- es tuya, ¡oh Padre! ¡Sálvala! Y vosotros,
- ángeles, celestiales adalides,
- vuestras divinas huestes desplegando
- en mi redor, guardadme y conducidme.
- ¡Enrique! Horror me das.
-
-MEFISTÓFELES
-
- ¡Está juzgada!
-
-VOZ DE ARRIBA
-
- ¡Salvada!
-
-MEFISTÓFELES, _a_ FAUSTO
-
- ¡Tú, conmigo!
-
-(_Desaparece con_ FAUSTO.)
-
-VOZ INTERIOR, _que se va apagando_
-
- ¡Enrique! ¡Enrique!
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-BREVE RESEÑA
-
-DE LA SEGUNDA PARTE DE LA TRAGEDIA
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-BREVE RESEÑA
-
-DE LA SEGUNDA PARTE DE LA TRAGEDIA
-
-
-ACTO PRIMERO
-
-Goethe dividió en actos la segunda parte de su tragedia, lo cual no
-hizo en la primera, quizás por entender que la rápida sucesión de sus
-acontecimientos y episodios no consentía estos intervalos y descansos,
-admitidos por casi todos los escritores dramáticos.
-
-En el primer acto de la segunda parte nos presenta a Fausto adormecido,
-mientras una falange de Espíritus aéreos disipa en su corazón los
-amargos recuerdos y remordimientos que lo encadenan a la vida real por
-la mísera muerte de la infeliz Margarita. Fausto despierta y parece
-otro hombre: el hirviente deseo que lo agitó está desvanecido o, cuando
-menos, amortiguado por pensamientos más suaves y tranquilos, y por un
-conocimiento más profundo y más severamente filosófico, de las fuerzas
-vivas de la Naturaleza, hacia las cuales parece que el protagonista
-del drama quiera dirigir su espíritu investigador. Acompañado de
-Mefistófeles, llega a la corte del Emperador, de la cual nos ofrece
-Goethe ingeniosa y animadísima pintura. Los apuros de la hacienda, la
-anarquía de la administración, el descontento del pueblo, inducen al
-Emperador a recibir bien a los dos misteriosos extranjeros, con mayor
-motivo porque uno y otro se dan a conocer por varias señales como seres
-de sobrenatural poder. Acepta gozoso su ayuda para la busca de tesoros
-ocultos en las entrañas de la tierra, y ordena que se solemnice el
-alegre Carnaval, demorando para el día de Ceniza aquella pesquisa de
-las suspiradas riquezas.
-
-La fiesta del Carnaval en la corte del Emperador ofrece ocasión a
-Goethe para desplegar su lozana fantasía, y dar, con símbolos y
-alegorías mitológicas, ancho campo y rienda suelta al espíritu satírico
-que informa casi todo el poema. Comienza el espectáculo con un coro
-de lindas y amables floristas, al que responden en poético lenguaje
-las mismas flores con que van adornadas. Pero interrumpe su alegría
-la aparición de pescadores, cazadores, leñadores, parásitos y poetas,
-que con su incesante alboroto perturban la fiesta. Entonces el heraldo
-que la preside evoca la mitología clásica, y al punto se presentan en
-escena las tres Gracias, Aglaya, Hegémone y Eufrósine, y tras estas las
-tres Parcas, Átropos, Cloto y Láquesis, y las tres terribles Furias,
-Alecto, Megera y Tisífone.
-
-Nuevas figuras intervienen para animar el júbilo carnavalesco. En una
-espléndida carroza aparece sentada una divinidad poderosísima: es la
-Victoria. Junto a ella están el Temor, inquieto y tembloroso; la alegre
-y festiva Esperanza; la Prudencia, de ojo avizor. Zoilo-Tersites,
-extravagante amalgama de dos personajes de la antigua Grecia, quiere
-mover cuestión a la diosa Victoria; pero el heraldo lo arroja
-airadamente, y al retirarse fugitivo se convierte en víbora y en
-murciélago.
-
-Llega otra carroza; va guiada por un gentil mancebo, que se llama a sí
-mismo el genio de la Prodigalidad y de la Poesía. Aquella carroza es
-el trono de Pluto, el dios de la Riqueza, hacia quien todos se vuelven
-admirados, y recogen ansiosos los donativos con que los obsequia.
-Pero, molestado por las exigencias y la murmuración de la turbamulta,
-promueve Pluto un vasto incendio, que aparece lejano, mientras el gran
-dios Pan, con las Ninfas, los Faunos, los Sátiros, los Gnomos y los
-Gigantes que le acompañan, toma parte en la mascarada. El incendio
-prende en el palacio imperial. Huye en tumulto el pueblo aterrorizado,
-y el dios Pluto atrae nieblas y nubarrones, que desprenden un aguacero
-muy a tiempo para apagar el fuego y dar fin a la estrambótica y
-divertidísima farsa.
-
-Fausto y Mefistófeles no estuvieron ociosos mientras tanto. Encontraron
-los tesoros que habían prometido al Emperador, y con tan feliz
-hallazgo se pagaron las deudas, se llenaron las arcas del Tesoro, y
-volvió a reinar la tranquilidad en el esquilmado imperio. En esta
-extraña escena, Goethe quiso simbolizar el invento del _papel-moneda_.
-La fantasmagoría concluye con el reparto de dádivas que hace el
-Emperador a sus súbditos.
-
-Sigue la admirable escena de las _Madres_. Entre las varias
-interpretaciones que los comentaristas del FAUSTO dan a estas Madres,
-parece la más aceptable considerarlas como las fuerzas elementales de
-la Naturaleza, como el principio oculto de las cosas creadas o por
-crear. Para comprender esta escena, hay que fijarse en la pintura que
-el mismo Goethe hace de las _Madres_; parece que el misterio y la
-incertidumbre de que las ha rodeado, ayudan a la profunda impresión que
-el tremendo episodio debe producir.
-
-El hecho es que, por intercesión de las _Madres_, puede el afortunado
-Fausto evocar y dar vida a los dos tipos de la belleza clásica, Paris
-y Helena, y traerlos como personas vivientes a presencia de la corte,
-y hacerles representar el memorable drama amoroso, al que la poesía
-griega erigió un monumento inmortal. Pero Fausto, impaciente y ya
-enamorado de la helénica beldad, no recuerda que su evocación es un
-nuevo fantasma de apariencia vana, y queriendo estrechar entre sus
-brazos la ideal figura, rompe el encanto, y todo concluye entre sombras
-y vapores, que se desvanecen.
-
-
-ACTO SEGUNDO
-
-En este acto, más que en los otros, el autor se aproxima a la primera
-parte de la tragedia. Destruido el encanto de la suave aparición de
-Helena y Paris por la fogosa imprudencia de Fausto, Mefistófeles no
-encuentra mejor partido que conducir a su enamorado señor al antiguo
-aposento, donde comenzó el poema y fue estipulado el diabólico
-contrato de compra-venta del alma del Doctor. Mefistófeles reconoce
-aquel lugar; le complace ver nuevamente en el mismo sitio todos los
-objetos del melancólico gabinete de estudio, y para que nada se le
-esconda, encuentra seca en el filo de la pluma la gota de sangre que
-sirvió para la firma de aquella acta infernal. Un coro de insectos,
-que de improviso sale del viejo ropón de Fausto, que Mefistófeles por
-capricho ha descolgado de la percha, festeja el inesperado regreso del
-docto maestro. Recibe otra vez el infernal personaje a aquel inexperto
-estudiante, que fue a visitarle en la primera parte del poema, y obtuvo
-de él tales consejos, que se enamoró locamente de una filosofía falaz,
-y se convirtió en erudito vulgar, lleno de sofismas y paradojas. Esta
-segunda escena entre Mefistófeles y el _Bacalaureus_ rivaliza con la
-primera por su gracia cómica y su finísima sátira; y su efecto aún
-es mayor porque el lector la enlaza con aquella y saborea mejor sus
-donaires. Bien se comprende que el autor quiso poner en solfa los
-sistemas filosóficos que en su época señoreaban la Alemania; y enemigo,
-como era, de todas las filosofías nebulosas y de las teorías falsamente
-innovadoras, las combatió con el arma del ridículo.
-
-Sin salir del domicilio de Fausto, entramos en el laboratorio de
-Wagner, donde el antiguo pedante, eunuco de la ciencia, quiere
-remedar a Prometeo y a Pigmalión, creando de nuevo al hombre con las
-extravagantes mezcolanzas de la alquimia. Suda y trasuda años y más
-años en la magna empresa; y no la llevaría a cabo, si no recibiera
-a tiempo la ayuda de Mefistófeles, que se burla de él. Del ardiente
-hornillo donde hierve la mágica redoma, ve surgir, por fin, el
-esperado fruto, una criatura, que no es humana todavía, pero aspira a
-serlo; no es el hombre, pero es _Homúnculus_, singular creación, en
-la cual el poeta amalgama un concepto filosófico y literario, y una
-idea soberanamente satírica. Homúnculus, Mefistófeles y Fausto, como
-tres peregrinos, van en busca de la belleza helénica, es decir, del
-clasicismo verdadero y propio, con lo cual pretendía sin duda Goethe
-enlazar la poesía nueva con la antigua, como si una y otra fuesen
-partes de un mismo todo, destellos de una misma luz, para lo cual
-aprovechaba el poeta esta figura del Homúnculus, como anillo dialéctico
-entre las dos poesías, entre las dos literaturas, entre los dos mundos.
-Wagner queda solo y desconsolado en el solitario laboratorio, porque es
-el hombre que no siente el fecundo palpitar de la vida nueva, la cual
-se desprende del espectáculo y del ejemplo de la belleza helénica.
-
-Resulta, pues, que el héroe del drama, su protagonista activo, es
-Fausto, despierto ya del terrible sopor en que cayó cuando quiso
-abrazar el fantasma de Helena. Homúnculus y Mefistófeles tienen también
-su papel, su actividad propia; pero subordinada a la acción y a la
-finalidad de Fausto; y aun cuando se muevan y se agiten, serán siempre,
-en el drama fantástico de la _Noche clásica_, personajes secundarios,
-colocados allí para iluminar mejor el carácter del actor principal, y
-para que aparezca más claro el concepto profundo del autor.
-
-El romanticismo, con todos sus tétricos resplandores, fue delineado
-admirablemente por Goethe en la _Noche de Santa Valpurgis_ (primera
-parte de la tragedia). En la _Noche clásica_, el poeta hace gala de
-todo el clasicismo de la antigüedad, y con audaces vuelos nos presenta
-renacidas las amables creaciones de la mitología y de la poesía griega.
-La gallarda creación de Goethe se une al drama por un hilo sutil, el
-amor a la hermosa Helena, que llena el corazón de Fausto; y súbitamente
-vemos a los tres aéreos viajeros, Mefistófeles, Homúnculus y Fausto,
-que descienden a los campos de Farsalia, los dos primeros en busca de
-las deidades y de la belleza antigua, y el último ansioso de encontrar
-a la hermosa fugitiva.
-
-[Ilustración]
-
-Mefistófeles se siente algún tanto embarazado, y comprende que no podrá
-dominar aquel mundo, para él desconocido. Pasa como de incógnito entre
-las Esfinges, que se burlan de él, y aunque asombrado por el canto
-dulcísimo de las Sirenas, su corazón de diablo no se conmueve, y el
-delicioso espectáculo que por todas partes se le presenta no le inspira
-más que aburrimiento y enojo.
-
-Mientras tanto, Fausto, persuadido por las Esfinges, busca al centauro
-Quirón, para que le dé nuevas de Helena. Lo encuentra cuando va a
-pasar a la orilla opuesta del Peneo; monta sobre sus lomos, y el buen
-centauro, apiadado de la amorosa herida de su audaz jinete, lo conduce
-ante la hija de Esculapio para que lo cure.
-
-Fausto se oculta en las entrañas de la tierra; esta tiembla, agitada
-por un terremoto, y la fecunda revolución de la Naturaleza forma
-una nueva y gigantesca montaña, que se puebla en seguida de Grifos,
-Pigmeos, Dáctilos, Imsios, hormigas y grullas, singular multitud,
-evocada por la poderosa imaginación del poeta, extraña mezcla de
-lo antiguo y lo moderno, que se rechaza y entrechoca al principio
-y después parece que armónicamente se una, como para simbolizar el
-consorcio del clasicismo y el romanticismo. Tampoco a Mefistófeles le
-van mal las cosas, porque tropezando con las Fórcides, las antiguas
-Gorgonias, las atrae con el irresistible reclamo de la adulación y
-logra trasfundir su ser en una de ellas. Al llegar a este punto, la
-escena cambia súbitamente, y entre las rocas del Mar Egeo, vuelven las
-seductoras Sirenas a gobernar la noche tenebrosa de los encantamientos.
-Aparecen Nereidas y Tritones; en el mar y sus riberas suenan extraños
-cantos; llegan Nereo y Proteo, y Homúnculus, espíritu elemental del
-fuego, despide rayos de luz fosforescentes; pero, apenas se aproxima
-el brillante carro de nácar donde se asienta la hermosa Galatea, se
-inflama con todo el ardor que dentro de sí alimentaba, y va a diluirse
-en las purpúreas aguas del mar. Así termina la admirable noche en que
-se celebran las nupcias de los elementos, por la poética fusión de la
-belleza y del amor.
-
-
-ACTO TERCERO
-
-El acto tercero de la segunda parte de la tragedia es una de las más
-espléndidas creaciones del ingenio de Goethe; es la prueba mejor de su
-vasta cultura literaria y del exquisito gusto que lo elevó sobre los
-demás poetas alemanes en todo lo que sea pureza, elegancia y exactitud
-de la forma. El episodio de Helena, comenzado ya en las escenas
-precedentes, y envuelto hasta ahora en el nebuloso trascendentalismo
-que flota ligeramente sobre todo el poema dramático, brilla en este
-acto con límpida luz, y se desenvuelve como parte esencialísima de la
-composición.
-
-Terminada la _Noche clásica de Santa Valpurgis_, el autor toma de
-nuevo el hilo del drama, anudándolo a las fantasías de aquella noche,
-de tal manera, que no aparece claro dónde termina el ensueño y dónde
-prosigue la tragedia, ni por qué, con atrevidísimo vuelo a través de
-los siglos, el poeta nos lleva otra vez a Esparta y nos introduce en el
-palacio de Menelao. Bien podemos decir que Goethe en esta escena es un
-continuador de Homero, y con él compite por la precisión y el esplendor
-de las imágenes, por la suprema belleza del estilo, y por el sabor
-completamente helénico, que no desentona de los diversos estilos que se
-entrelazan y armónicamente se confunden en otros pasajes de la obra.
-
-[Ilustración]
-
-Helena regresa a la mansión conyugal después de las afortunadas
-vicisitudes de aquella terrible guerra; pero un presentimiento
-misterioso, una inquietud incesante la molesta y no la engaña. La
-aguarda a la puerta de la casa una horrorosa fórcide y le impide la
-entrada a ella y a sus doncellas con violentas amenazas, anunciándole
-la venganza terrible del engañado esposo. Para librarse de ella,
-Helena se dispone a buscar un nuevo Paris que la defienda; y con ello
-el autor se propuso, además de satisfacer el insaciable deseo de
-Fausto, maniático perseguidor de la belleza antigua, dar también una
-pincelada satírica a la pintura de las mujeres del temple de Helena.
-
-Despliéganse otra vez todas las pompas y la riqueza de la nueva
-poesía. El terror de la muerte augurada por la fórcide a Helena y al
-coro atemorizado, les mueve a buscar refugio en el castillo encantado
-de Fausto, castillo enriquecido con todas las magnificencias que
-una fantasía inflamada como la de Goethe, era capaz de imaginar.
-Las licenciosas servidoras de Helena, encantadas por el seductor
-espectáculo, olvidan los peligros corridos, y a la vista de los
-mancebos gallardos que preparan el trono real, piensan en nuevos
-placeres. El enamorado Fausto se presenta rodeado de todos los
-esplendores y las galas de que pudiera alardear el señor más poderoso
-de la Edad Media. Pone a los pies de la reina todos sus homenajes, y se
-le ofrece amante fervoroso, obediente siervo y vasallo leal. En vano el
-incauto Menelao trata de renovar la sangrienta contienda por la cual
-fue Troya destruida; las falanges sobrenaturales que acatan las órdenes
-de Fausto, desbaratan súbitamente el ejército enemigo. Nada se opone a
-los amorosos transportes del nuevo Paris; y la gentil pareja, sumida en
-los dulces misterios del amor, goza una vida de sin igual deleite.
-
-El poeta finge que de las nupcias de Helena y Fausto nace Euforión,
-simbolismo de la poesía moderna. Es muchacho e inexperto aún; pero
-animoso, procaz y turbulento. Sus padres temen por él a cada paso,
-dudosos de que sus juveniles fuerzas le sostengan en los atrevidos
-vuelos a que se aventura. Las amonestaciones del padre, las tiernas
-súplicas de la madre, no lo detienen, y lanzándose al espacio
-desconocido, resplandece con una luz que parece inmortal; pero pronto
-se pierde y se disipa, como un cometa desvanecido en el cielo. Un
-canto fúnebre del coro es la afectuosa y triste elegía a la memoria
-del joven prematuramente perdido, en quien Goethe parece haber querido
-representar la noble figura de lord Byron.
-
-Muerto Euforión, la dolorida Helena abraza por última vez a Fausto y se
-desvanece también. Sus vestiduras, transformadas en nieblas, envuelven
-a Fausto y lo remontan a la serena región del espacio. Destruido así el
-hechizo, la vieja fórcide se quita la máscara: era Mefistófeles.
-
-
-[Ilustración]
-
-ACTO CUARTO
-
-En el acto cuarto, el autor nos lleva otra vez a los Estados del
-Emperador. El recuerdo de lo que ha visto ha promovido en Fausto
-nuevos e inusitados pensamientos, y con ellos anda preocupado, cuando
-Mefistófeles, que vuelve más solícito que nunca al servicio de su
-compañero, le anuncia que el Emperador pasa grandes apuros porque
-su reino es presa de la anarquía más espantosa. Las ciudades se han
-enguerrado unas contra otras; los señores feudales luchan también entre
-sí; los plebeyos se sublevan contra los nobles; hasta los obispos
-cuestionan con el cabildo o con las parroquias. Fausto se apiada del
-Emperador, y Mefistófeles vuelve a comprometerse a salvarlo, apelando
-otra vez a los encantamientos y las hechicerías.
-
-Hétenos ya en el campo de batalla, donde el poder diabólico de
-Mefistófeles ha congregado a los Espíritus para combatir a favor
-del Emperador. Ya las tropas que habían permanecido fieles cedían y
-se retiraban ante el empuje del enemigo; ya el Antiemperador miraba
-próximo el triunfo; pero las formidables legiones del infierno,
-evocadas por Mefistófeles, cambian el éxito de la guerra y dan el
-triunfo al legítimo soberano. Vuelven a la obediencia los vasallos,
-restablécese la paz en las provincias alteradas, y el príncipe,
-aconsejado por el arzobispo, se arrepiente de haber aceptado la ayuda
-de las fuerzas infernales, y tranquiliza su conciencia con el donativo
-de extensos territorios a favor de la Iglesia.
-
-
-ACTO QUINTO
-
-La unidad de tiempo no es, en verdad, la regla que más haya seguido
-Goethe en su admirable tragedia. El quinto acto de la segunda parte, en
-el cual se resume todo el concepto de la obra, nos presenta el cuadro
-de Fausto envejecido. ¿Por qué vicisitudes ha pasado desde que obtuvo
-del Emperador, en pago de su salvación, vastos dominios? ¿Cómo el
-inquieto e insaciable Doctor procuró satisfacer el ardiente deseo que
-lo empuja siempre en busca de tentadoras novedades? Han pasado muchos
-años en el intervalo del cuarto al quinto acto. Encontramos a Fausto
-señor poderoso de tierras y lugares, domador audaz de las enemigas
-fuerzas de la Naturaleza, ocupado en robar a la playa del mar las
-estériles landas para que las fecunde la mano del hombre y sean fuente
-de bienestar y prosperidad. Parece, pues, que haya encontrado por fin
-un objeto digno de la preclara inteligencia que Dios le concedió; pero
-el amarguísimo recuerdo de su vida, llena de errores, de culpas y de
-crímenes, lo martiriza y no le deja momento de reposo. Está convencido
-de que la inteligencia humana no puede traspasar los límites que se
-le pusieron, y reconoce que la actividad del espíritu tiene en el
-mundo campo bastante extenso, sin empeñarse en la vana averiguación
-de los misterios de la Naturaleza. Pero ha comprado demasiado caro el
-conocimiento de esta gran verdad, para que pueda vivir tranquilo y
-sereno. Recibe con indiferencia y con fruncida frente las mercaderías
-que de lejanas tierras le traen sus buques para aumentar su riqueza
-y poderío; no le entusiasma el espectáculo de los bosques, de los
-prados, de las aldeas, que por obra suya surgen de aquellas dunas
-infructíferas, que azotaban poco antes las marinas olas; y fijando
-continuamente la mirada en la pobre cabaña y la modesta alameda de
-tilos, que no le pertenecen, desea poseerlos como el objeto más
-precioso, y no descansa hasta que las llamas destruyen aquel asilo de
-paz. En el incendio mueren los míseros habitantes de aquel tugurio,
-y este es el último crimen del formidable señor. Cuatro viejas,
-fantasmas pavorosos, se aproximan en las altas horas de la noche al
-castillo de Fausto: son el Hambre, la Deuda, la Miseria y la Zozobra.
-No pueden entrar las tres primeras en aquel alcázar; pero penetra la
-última, y no dejará a Fausto hasta el sepulcro. Esta escena, por la
-sobriedad de sus terribles tintas, rivaliza con las más hermosas de
-Shakespeare, y anuncia la catástrofe de la tragedia. El anciano magnate
-queda ciego, y percibe en el fondo del alma una luz nueva, que le
-ilumina la mente; un último esfuerzo de la voluntad le impulsa para
-apresurar la realización del propósito que hace muchos años perseguía,
-y complaciéndose en la esperanza de vivir en un Estado libre entre
-hombres libres, cumple el voto de su alma, y pide al fugaz momento que
-se detenga. Esta es su última palabra: Fausto muere; su alma inmortal,
-arrebatada por los ángeles a las abiertas fauces del infierno, sube
-ansiosa al cielo, donde le aguarda entre coros paradisíacos el alma
-hermosa de Margarita.
-
-[Ilustración]
-
-La escena de la ascensión de Fausto parece que el autor la haya ideado
-para borrar las tristes impresiones que se reciben en el transcurso
-de la tragedia. Mefistófeles ha desaparecido para siempre, arrojado
-por los ángeles en la extraña lucha que sigue a la muerte del viejo
-Doctor, y con Mefistófeles desaparece también la sarcástica ironía,
-en que está impregnado todo el libro. Estamos en otro ambiente, en
-el que suenan armonías dulcísimas e himnos celestiales, a los que se
-une la conmovedora plegaria de Margarita intercediendo por el alma
-de su amado. El amor, que fue burlado en el mundo, obtiene de este
-modo el premio en el cielo, y resplandece en torno de él una poesía
-verdaderamente sublime.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-ÍNDICE
-
-
- Páginas
-
- CARTA que sirvió de prólogo para la primera edición. VII
-
- DEDICATORIA. 33
-
- PRÓLOGO EN EL TEATRO. 35
-
- PRÓLOGO EN EL CIELO. 45
-
- TRAGEDIA. -- De noche. 55
-
- A las puertas de la ciudad. 78
-
- Gabinete de estudio. 102
-
- Id. -- Fausto y Mefistófeles. 122
-
- Taberna de Auerbarch en Leipzig. 153
-
- Cocina de la Bruja. 177
-
- Calle. -- Fausto y Margarita. 195
-
- Al caer la tarde. 203
-
- Paseo. 211
-
- Casa de la vecina. 215
-
- Calle. -- Fausto y Mefistófeles. 227
-
- Jardín. 231
-
- Un pabelloncito en el jardín. 244
-
- Bosques y cavernas. 247
-
- Aposento de Margarita. 257
-
- Jardín de Marta. 259
-
- En la fuente. 269
-
- En los muros de la ciudad. 273
-
- De noche. -- Valentín, hermano de Margarita. 277
-
- Catedral. 289
-
- Noche de Santa Valpurgis. 293
-
- SUEÑO DE LA NOCHE DE SANTA VALPURGIS O BODAS DE ORO DE OBERÓN
- Y TITANIA. 319
-
- Intermedio. 321
-
- Día nebuloso. 333
-
- Noche. -- Campo raso. 337
-
- Cárcel. 339
-
- BREVE RESEÑA DE LA SEGUNDA PARTE DE LA TRAGEDIA. 355
-
-[Ilustración]
-
-
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