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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: Poesías completas - -Author: Antonio Machado - -Release Date: July 15, 2022 [eBook #68525] - -Language: Spanish - -Produced by: Andrés V. Galia and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net (Biblioteca Nacional de - España. ) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK POESÍAS COMPLETAS *** - - - - NOTAS DEL TRANSCRIPTOR - -En la versión de texto sin formatear, el texto en cursiva está encerrado -entre guiones bajos (_cursiva_), las versalitas se representan en -mayúsculas como en VERSALITAS y el texto en negritas como en =negritas=. - -El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el -de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando -la presente edición de esta obra fue publicada. El lector interesado -puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia -Española. - -En la presente transcripción se adecuó la ortografía de las mayúsculas -acentuadas a las reglas indicadas por la RAE, que establecen que el -acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada está -en mayúsculas. - -La cubierta del libro fue modificada por el transcriptor y ha sido -añadida al dominio publico. - -El Índice ha sido reposicionado al principio de la obra. - -Se han corregido errores evidentes de puntuación y otros errores de -imprenta y ortografía. Las correcciones mencionadas en las ERRATAS -no se han enmendado. - - - * * * * * - - - [Ilustración: ANTONIO MACHADO] - - - POESÍAS COMPLETAS - - DE - - ANTONIO MACHADO - - - [Ilustración] - - - PUBLICACIONES DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES - - - POESÍAS COMPLETAS - - - - - POESÍAS COMPLETAS - DE - ANTONIO MACHADO - - - [Ilustración] - - - PUBLICACIONES DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES - - SERIE IV.--VOL. 7 - - MADRID - 1917 - - - ES PROPIEDAD - QUEDA HECHO EL DEPÓSITO QUE MARCA LA LEY - - DERECHOS RESERVADOS - PARA TODOS LOS PAÍSES - - COPYRIGHT 1917 BY - RESIDENCIA DE ESTUDIANTES - - - Imp. de Fortanet, Libertad 29.--Tel. 991.--Madrid - - - ALGUNAS ERRATAS - - PÁGINA DICE DEBE DECIR - - 70 variolaban bariolaban - 94 habitual usual - 164 segundo segundón - - - ANTONIO MACHADO - - Misterioso y silencioso - Iba una y otra vez. - Su mirada era tan profunda - Que apenas se podía ver. - Cuando hablaba tenía un dejo - de timidez y de altivez. - Y la luz de sus pensamientos - Casi siempre se veía arder. - Era luminoso y profundo - Como era hombre de buena fe. - Fuera pastor de mil leones - Y de corderos a la vez. - Conduciría tempestades - O traería un panal de miel. - Las maravillas de la vida - Y del amor y del placer, - Cantaba en versos profundos - Cuyo secreto era de él. - Montado en un raro Pegaso, - Un día al imposible fué. - Ruego por Antonio a mis dioses, - Ellos le salven siempre. Amén. - - RUBÉN DARÍO. - - 1905 - - - - - ÍNDICE - - - _Págs._ - - ANTONIO MACHADO, POR RUBÉN DARÍO 7 - - - SOLEDADES - - I. EL VIAJERO 11 - - II. HE ANDADO MUCHOS CAMINOS 13 - - III. LA PLAZA Y LOS NARANJOS ENCENDIDOS 14 - - IV. EN EL ENTIERRO DE UN AMIGO 15 - - V. RECUERDO INFANTIL 17 - - VI. FUÉ UNA CLARA TARDE, TRISTE Y SOÑOLIENTA 18 - - VII. EL LIMONERO LÁNGUIDO SUSPENDE 20 - - VIII. YO ESCUCHO LOS CANTOS 22 - - IX. ORILLAS DEL DUERO 24 - - X. A LA DESIERTA PLAZA 25 - - XI. YO VOY SOÑANDO CAMINOS 26 - - XII. AMADA, EL AURA DICE 27 - - XIII. HACIA UN OCASO RADIANTE 28 - - XIV. CANTE HONDO 31 - - XV. LA CALLE EN SOMBRA 32 - - XVI. SIEMPRE FUGITIVA Y SIEMPRE 33 - - XVII. HORIZONTE 33 - - XVIII. EL POETA 34 - - XIX. ¡VERDES JARDINILLOS! 37 - - - DEL CAMINO - - XX. PRELUDIO 38 - - XXI. DABA EL RELOJ LAS DOCE... Y ERAN DOCE 39 - - XXII. SOBRE LA TIERRA AMARGA 40 - - XXIII. EN LA DESNUDA TIERRA DEL CAMINO 40 - - XXIV. EL SOL ES UN GLOBO DE FUEGO 41 - - XXV. ¡TENUE RUMOR DE TÚNICAS QUE PASAN! 42 - - XXVI. ¡OH, FIGURAS DEL ATRIO, MÁS HUMILDES! 42 - - XXVII. LA TARDE TODAVÍA 43 - - XXVIII. CREAR FIESTAS DE AMORES 44 - - XXIX. ARDE EN TUS OJOS UN MISTERIO, VIRGEN 45 - - XXX. ALGUNOS LIENZOS DEL RECUERDO TIENEN 45 - - XXXI. CRECE EN LA PLAZA EN SOMBRA 46 - - XXXII. LAS ASCUAS DE UN CREPÚSCULO MORADO 47 - - XXXIII. ¿MI AMOR?... ¿RECUERDAS, DIME? 47 - - XXXIV. ME DIJO UN ALBA DE LA PRIMAVERA. 48 - - XXXV. AL BORDE DEL SENDERO UN DÍA NOS SENTAMOS 49 - - XXXVI. ES UNA FORMA JUVENIL QUE UN DÍA 48 - - XXXVII. ¡OH!, DIME, NOCHE AMIGA, AMADA VIEJA 50 - - - CANCIONES Y COPLAS - - XXXVIII. ABRIL FLORECÍA 51 - - XXXIX. DE LA VIDA 54 - - XL. INVENTARIO GALANTE 56 - - XLI. ME DIJO UNA TARDE 58 - - XLII. LA VIDA HOY TIENE RITMO 60 - - XLIII. ERA UNA MAÑANA Y ABRIL SONREÍA 61 - - XLIV. EL CASCO ROÍDO Y VERDOSO 62 - - XLV. EL SUEÑO BAJO EL SOL QUE ATURDE Y CIEGA 63 - - - HUMORISMOS, FANTASÍAS, APUNTES - - XLVI. LOS GRANDES INVENTOS: LA NORIA 65 - - XLVII. EL CADALSO 66 - - XLVIII. LAS MOSCAS 67 - - XLIX. ELEGÍA DE UN MADRIGAL 69 - - L. ACASO 70 - - LI. JARDÍN 71 - - LII. FANTASÍA DE UNA NOCHE DE ABRIL 72 - - LIII. A UN NARANJO Y A UN LIMONERO 76 - - LIV. LOS SUEÑOS MALOS 77 - - LV. HASTÍO 78 - - LVI. SONABA EL RELOJ LA UNA 79 - - LVII. CONSEJOS 80 - - LVIII. MONEDA QUE ESTÁ EN LA MANO 80 - - LIX. GLOSA 80 - - LX. ANOCHE CUANDO DORMÍA 81 - - LXI. ¿MI CORAZÓN SE HA DORMIDO? 82 - - - GALERÍAS - - INTRODUCCIÓN 83 - - LXII. DESGARRADA LA NUBE 85 - - LXIII. Y ERA EL DEMONIO DE MI SUEÑO, EL ÁNGEL 86 - - LXIV. DESDE EL UMBRAL DE UN SUEÑO ME LLAMARON 87 - - LXV. SUEÑO INFANTIL 87 - - LXVI. SI YO FUERA UN POETA 89 - - LXVII. LLAMÓ A MI CORAZÓN, UN CLARO DÍA 89 - - LXVIII. HOY BUSCARÁS EN VANO 90 - - LXXI. Y NADA IMPORTA YA QUE EL VINO DE ORO 90 - - LXX. ¡TOCADOS DE OTROS DÍAS! 91 - - LXXI. LA CASA TAN QUERIDA 92 - - LXXII. ANTE EL PÁLIDO LIENZO DE LA TARDE 92 - - LXXIII. TARDE TRANQUILA, CASI 93 - - LXXIV. YO, COMO ANACREONTE 93 - - LXXV. ¡OH, TARDE LUMINOSA! 94 - - LXXVI. ES UNA TARDE CENICIENTA Y MUSTIA 94 - - LXXVII. Y NO ES VERDAD, DOLOR, YO TE CONOZCO 95 - - LXXVIII. ¿Y HA DE MORIR CONTIGO EL MUNDO MAGO? 96 - - LXXIX. DESNUDA ESTÁ LA TIERRA 96 - - LXXX. CAMPO 97 - - LXXXI. A UN VIEJO Y DISTINGUIDO SEÑOR 98 - - LXXXII. LOS SUEÑOS 99 - - LXXXIII. GUITARRA DEL MESÓN QUE HOY SUENAS JOTA 99 - - LXXXIV. EL ROJO SOL DE UN SUEÑO EN EL ORIENTE ASOMA 100 - - LXXXV. LA PRIMAVERA BESABA 101 - - LXXXVI. ERAN AYER MIS DOLORES 102 - - LXXXVII. RENACIMIENTO 103 - - LXXXVIII. TAL VEZ LA MANO, EN SUEÑOS 104 - - LXXXIX. Y PODRÁS CONOCERTE RECORDANDO 104 - - XC. LOS ÁRBOLES CONSERVAN 105 - - XCI. HÚMEDO ESTÁ, BAJO EL LAUREL, EL BANCO 105 - - - VARIA - - XCII. CABALLITOS 106 - - XCIII. RUIDOS 107 - - XCIV. PESADILLA 108 - - XCV. DE LA VIDA 108 - - XCVI. SOL DE INVIERNO 110 - - XCVII. RETRATO 111 - - XCVIII. A ORILLAS DEL DUERO 113 - - XCIX. POR TIERRAS DE ESPAÑA 116 - - C. EL HOSPICIO 118 - - CI. EL DIOS IBERO 119 - - CII. ORILLAS DEL DUERO 122 - - CIII. LAS ENCINAS 124 - - CIV. CAMINOS 130 - - CV. EN ABRIL, LAS AGUAS MIL 130 - - CVI. UN LOCO 132 - - CVII. FANTASÍA ICONOGRÁFICA 134 - - CVIII. UN CRIMINAL 135 - - CIX. AMANECER DE OTOÑO 137 - - CX. EN TREN 138 - - CXI. NOCHE DE VERANO 140 - - CXII. PASCUA DE RESURRECCIÓN 141 - - CXIII. CAMPOS DE SORIA 142 - - CXIV. LA TIERRA DE ALVARGONZÁLEZ 149 - - CXV. A UN OLMO SECO 182 - - CXVI. RECUERDOS 184 - - CXVII. AL MAESTRO «AZORÍN», POR SU LIBRO CASTILLA 186 - - CXVIII. CAMINOS 187 - - CXIX. SEÑOR, YA ME ARRANCASTE LO QUE YO MÁS QUERÍA 189 - - CXX. DICE LA ESPERANZA: UN DÍA 189 - - CXXI. ALLÁ, EN LAS TIERRAS ALTAS 189 - - CXXII. SOÑÉ QUE TÚ ME LLEVABAS 190 - - CXXIII. UNA NOCHE DE VERANO 191 - - CXXIV. AL BORRARSE LA NIEVE, SE ALEJARON 191 - - CXXV. EN ESTOS CAMPOS DE LA TIERRA MÍA 192 - - CXXVI. A JOSÉ MARÍA PALACIO 194 - - CXXVII. OTRO VIAJE 195 - - CXXVIII. POEMA DE UN DÍA 197 - - CXXIX. NOVIEMBRE, 1914 205 - - CXXX. LA SAETA 206 - - CXXXI. DEL PASADO EFÍMERO 207 - - CXXXII. LOS OLIVOS 209 - - CXXXIII. LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS POR LA - MUERTE DE DON GUIDO 213 - - CXXXIV. LA MUJER MANCHEGA 218 - - CXXXV. EL MAÑANA EFÍMERO 219 - - CXXXVI. PROVERBIOS Y CANTARES 221 - - CXXXVII. PARÁBOLAS 239 - - CXXXVIII. MI BUFÓN 244 - - - ELOGIOS - - CXXXIX. A DON FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS 245 - - CXL. AL JOVEN MEDITADOR JOSÉ ORTEGA GASSET 247 - - CXLI. A XAVIER VALCARCE 247 - - CXLII. MARIPOSA DE LA SIERRA 249 - - CXLIII. DESDE MI RINCÓN 251 - - CXLIV. A UNA ESPAÑA JOVEN 255 - - CXLV. ESPAÑA, EN PAZ 256 - - CXLVI. FLOR DE SANTIDAD 260 - - CXLVII. AL MAESTRO RUBÉN DARÍO 261 - - CXLVIII. A LA MUERTE DE RUBÉN DARÍO 262 - - CXLIX. A NARCISO ALONSO CORTÉS, POETA DE CASTILLA 263 - - CL. MIS POETAS 265 - - CLI. A DON MIGUEL DE UNAMUNO 266 - - CLII. A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ 267 - - - POESÍAS COMPLETAS - (1899-1917) - - - - - SOLEDADES - - I - EL VIAJERO - - Está en la sala familiar, sombría, - y entre nosotros, el querido hermano - que en el sueño infantil de un claro día - vimos partir hacia un país lejano. - - Hoy tiene ya las sienes plateadas, - un gris mechón sobre la angosta frente; - y la fría inquietud de sus miradas - revela un alma casi toda ausente. - - Deshójanse las copas otoñales - del parque mustio y viejo. - La tarde, tras los húmedos cristales, - se pinta, y en el fondo del espejo, - - El rostro del hermano se ilumina - suavemente. ¿Floridos desengaños - dorados por la tarde que declina? - ¿Ansias de vida nueva en nuevos años? - - ¿Lamentará la juventud perdida? - Lejos quedó--la pobre loba--muerta. - ¿La blanca juventud nunca vivida - teme, que ha de cantar ante su puerta? - - ¿Sonríe al sol de oro - de la tierra de un sueño no encontrada; - y ve su nave hender el mar sonoro, - de viento y luz la blanca vela hinchada? - - Él ha visto las hojas otoñales, - amarillas, rodar, las olorosas - ramas del eucaliptus, los rosales - que enseñan otra vez sus blancas rosas... - - Y este dolor que añora o desconfía - el temblor de una lágrima reprime, - y un resto de viril hipocresía - en el semblante pálido se imprime. - - Serio retrato en la pared clarea - todavía. Nosotros divagamos. - En la tristeza del hogar, golpea - el tic-tac del reloj. Todos callamos. - - - II - - He andado muchos caminos, - he abierto muchas veredas, - he navegado en cien mares - y he atracado en cien riberas. - - En todas partes he visto - caravanas de tristeza, - soberbios y melancólicos - borrachos de sombra negra, - - y pedantones al paño - que miran, callan y piensan - que saben, porque no beben - el vino de las tabernas. - - Mala gente que camina - y va apestando la tierra... - - Y en todas partes he visto - gentes que danzan o juegan, - cuando pueden, y laboran - sus cuatro palmos de tierra. - - Nunca, si llegan a un sitio, - preguntan adónde llegan. - Cuando caminan, cabalgan - a lomos de mula vieja, - - y no conocen la prisa - ni aun en los días de fiesta. - Donde hay vino, beben vino, - donde no hay vino, agua fresca. - - Son buenas gentes que viven, - laboran, pasan y sueñan, - y en un día como tantos, - descansan bajo la tierra. - - - III - - La plaza y los naranjos encendidos - con sus frutas redondas y risueñas. - - Tumulto de pequeños colegiales, - que al salir en desorden de la escuela, - llenan el aire de la plaza en sombra - con la algazara de sus voces nuevas. - - ¡Alegría infantil en los rincones - de las ciudades muertas!... - ¡Y algo nuestro de ayer, que todavía - vemos vagar por estas calles viejas! - - - IV - EN EL ENTIERRO DE UN AMIGO - - Tierra le dieron una tarde horrible - del mes de julio, bajo el sol de fuego. - - A un paso de la abierta sepultura, - había rosas de podridos pétalos, - entre geranios de áspera fragancia - y roja flor. El cielo - puro y azul. Corría - un aire fuerte y seco. - - De los gruesos cordeles suspendido, - pesadamente, descender hicieron - el ataúd al fondo de la fosa - los dos sepultureros... - - Y al reposar sonó con recio golpe, - solemne, en el silencio. - - Un golpe de ataúd en tierra es algo - perfectamente serio. - - Sobre la negra caja se rompían - los pesados terrones polvorientos... - - El aire se llevaba - de la honda fosa el blanquecino aliento. - - --Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa, - larga paz a tus huesos... - - Definitivamente, - duerme un sueño tranquilo y verdadero. - - - V - RECUERDO INFANTIL - - Una tarde parda y fría - de invierno. Los colegiales - estudian. Monotonía - de lluvia tras los cristales. - - Es la clase. En un cartel - se representa a Caín - fugitivo, y muerto Abel - junto a una mancha carmín. - - Con timbre sonoro y hueco - truena el maestro, un anciano - mal vestido, enjuto y seco, - que lleva un libro en la mano. - - Y todo un coro infantil - va cantando la lección: - mil veces ciento, cien mil, - mil veces mil, un millón. - - Una tarde parda y fría - de invierno. Los colegiales - estudian. Monotonía - de la lluvia en los cristales. - - - VI - - Fué una clara tarde, triste y soñolienta, - tarde de verano. La hiedra asomaba - al muro del parque, negra y polvorienta... - La fuente sonaba. - - Rechinó en la vieja cancela mi llave; - con agrio ruido abrióse la puerta - de hierro mohoso y, al cerrarse, grave - golpeó el silencio de la tarde muerta. - - En el solitario parque, la sonora - copla borbollante del agua cantora, - me guió a la fuente. La fuente vertía - sobre el blanco mármol su monotonía. - - La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano, - un sueño lejano mi canto presente?... - Fué una tarde lenta del lento verano. - - Respondí a la fuente: - No recuerdo, hermana, - mas sé que tu copla presente es lejana. - - Fué esta misma tarde: mi cristal vertía - como hoy sobre el mármol su monotonía. - ¿Recuerdas, hermano?... Los mirtos talares, - que ves, sombreaban los claros cantares - que escuchas. Del rubio color de la llama, - el fruto maduro pendía en la rama, - lo mismo que ahora. ¿Recuerdas, hermano?... - Fué esta misma lenta tarde de verano. - - --No sé qué me dice tu copla riente - de ensueños lejanos, hermana la fuente. - - Yo sé que tu claro cristal de alegría - ya supo del árbol la fruta bermeja; - yo sé que es lejana la amargura mía - que sueña en la tarde de verano vieja. - - Yo sé que tus bellos espejos cantores - copiaron antiguos delirios de amores: - mas cuéntame, fuente de lengua encantada, - cuéntame mi alegre leyenda olvidada. - - --Yo no sé leyendas de antigua alegría, - sino historias viejas de melancolía. - - Fué una clara tarde del lento verano... - Tú venías solo con tu pena, hermano; - tus labios besaron mi linfa serena, - y en la clara tarde, dijeron tu pena. - - Dijeron tu pena tus labios que ardían: - la sed que ahora tienen, entonces tenían. - - --Adiós para siempre, la fuente sonora, - del parque dormido eterna cantora. - Adiós para siempre, tu monotonía, - fuente, es más amarga que la pena mía. - - Rechinó en la vieja cancela mi llave; - con agrio ruido abrióse la puerta - de hierro mohoso y, al cerrarse, grave - sonó en el silencio de la tarde muerta. - - - VII - - El limonero lánguido suspende - una pálida rama polvorienta, - sobre el encanto de la fuente limpia, - y allá en el fondo sueñan - los frutos de oro... - - Es una tarde clara, - casi de primavera; - tibia tarde de marzo, - que al hálito de abril cercano lleva; - y estoy solo, en el patio silencioso, - buscando una ilusión cándida y vieja: - alguna sombra sobre el blanco muro, - algún recuerdo, en el pretil de piedra - de la fuente dormido, o, en el aire, - algún vagar de túnica ligera. - - En el ambiente de la tarde flota - ese aroma de ausencia, - que dice al alma luminosa: nunca, - y al corazón: espera. - - Ese aroma que evoca los fantasmas - de las fragancias vírgenes y muertas. - - Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara, - casi de primavera, - tarde sin flores, cuando me traías - el buen perfume de la hierbabuena, - y de la buena albahaca, - que tenía mi madre en sus macetas. - - Que tú me viste hundir mis manos puras - en el agua serena, - para alcanzar los frutos encantados - que hoy en el fondo de la fuente sueñan... - - Sí, te conozco, tarde alegre y clara, - casi de primavera. - - - VIII - - Yo escucho los cantos - de viejas cadencias, - que los niños cantan - cuando en coro juegan, - y vierten en coro - sus almas que sueñan, - cual vierten sus aguas - las fuentes de piedra: - con monotonías - de risas eternas, - que no son alegres, - con lágrimas viejas, - que no son amargas - y dicen tristezas, - tristezas de amores - de antiguas leyendas. - - En los labios niños, - las canciones llevan - confusa la historia - y clara la pena; - como clara el agua - lleva su conseja - de viejos amores, - que nunca se cuentan. - - Jugando, a la sombra - de una plaza vieja, - los niños cantaban... - - La fuente de piedra - vertía su eterno - cristal de leyenda. - - Cantaban los niños - canciones ingenuas, - de un algo que pasa - y que nunca llega: - la historia confusa - y clara la pena. - - Vertía la fuente - su eterna conseja: - borrada la historia, - contaba la pena. - - - IX - ORILLAS DEL DUERO - - Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. - Girando en torno a la torre y al caserón solitario, - ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, - de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno. - Es una tibia mañana. - El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana. - - Pasados los verdes pinos, - casi azules, primavera - se ve brotar en los finos - chopos de la carretera - y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente. - El campo parece, más que joven, adolescente. - - Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido, - azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido, - y mística primavera! - - ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera, - espuma de la montaña - ante la azul lejanía, - sol del día, claro día! - ¡Hermosa tierra de España! - - - X - - A la desierta plaza - conduce un laberinto de callejas. - A un lado, el viejo paredón sombrío - de una ruinosa iglesia; - a otro lado, la tapia blanquecina - de un huerto de cipreses y palmeras, - y, frente a mí, la casa, - y en la casa, la reja, - ante el cristal que levemente empaña - su figurilla plácida y risueña. - Me apartaré. No quiero - llamar a tu ventana... Primavera - viene--su veste blanca - flota en el aire de la plaza muerta--; - viene a encender las rosas - rojas de tus rosales... Quiero verla... - - - XI - - Yo voy soñando caminos - de la tarde. ¡Las colinas - doradas, los verdes pinos, - las polvorientas encinas!... - ¿Adónde el camino irá? - Yo voy cantando, viajero - a lo largo del sendero... - --La tarde cayendo está--. - «En el corazón tenía - la espina de una pasión; - logré arrancármela un día: - ya no siento el corazón.» - - Y todo el campo un momento - se queda, mudo y sombrío, - meditando. Suena el viento - en los álamos del río. - - La tarde más se obscurece; - y el camino que serpea - y débilmente blanquea, - se enturbia y desaparece. - - Mi cantar vuelve a plañir: - «Aguda espina dorada, - quién te pudiera sentir - en el corazón clavada.» - - - XII - - Amada, el aura dice - tu pura veste blanca... - No te verán mis ojos; - ¡mi corazón te aguarda! - - El aura me ha traído - tu nombre en la mañana; - el eco de tus pasos - repite la montaña... - No te verán mis ojos; - ¡mi corazón te aguarda! - - En las sombrías torres - repican las campanas... - No te verán mis ojos; - ¡mi corazón te aguarda! - - Los golpes del martillo - dicen la negra caja; - y el sitio de la fosa, - los golpes de la azada... - No te verán mis ojos; - ¡mi corazón te aguarda! - - - XIII - - Hacia un ocaso radiante - caminaba el sol de estío, - y era, entre nubes de fuego, una trompeta gigante, - tras de los álamos verdes de las márgenes del río. - - Dentro de un olmo sonaba la sempiterna tijera - de la cigarra cantora, el monorritmo jovial, - entre metal y madera, - que es la canción estival. - - En una huerta sombría, - giraban los cangilones de la noria soñolienta. - Bajo las ramas obscuras el son del agua se oía. - Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta. - - Yo iba haciendo mi camino, - absorto en el solitario crepúsculo campesino. - - Y pensaba: «¡Hermosa tarde, nota de la lira inmensa - toda desdén y armonía, - hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía - de este rincón vanidoso, obscuro rincón que piensa!» - - Pasaba el agua rizada bajo los ojos del puente. - Lejos, la ciudad dormía - como cubierta de un mago fanal de oro transparente. - Bajo los arcos de piedra el agua clara corría. - - Los últimos arreboles coronaban las colinas - manchadas de olivos grises y de negruzcas encinas. - Yo caminaba cansado, - sintiendo la vieja angustia que hace el corazón pesado. - - El agua en sombra pasaba tan melancólicamente, - bajo los arcos del puente, - como si al pasar dijera: - - «Apenas desamarrada - la pobre barca, viajero, del árbol de la ribera, - se canta: no somos nada. - Donde acaba el pobre río la inmensa mar nos espera.» - - Bajo los ojos del puente pasaba el agua sombría. - (Yo pensaba: ¡el alma mía!) - - Y me detuve un momento, - en la tarde, a meditar... - ¿Qué es esta gota en el viento - que grita al mar: soy el mar? - - Vibraba el aire asordado - por los élitros cantores que hacen el campo sonoro, - cual si estuviera sembrado - de campanitas de oro. - - En el azul fulguraba - un lucero diamantino. - Cálido viento soplaba - alborotando el camino. - - Yo, en la tarde polvorienta, - hacia la ciudad volvía. - Sonaban los cangilones de la noria soñolienta. - Bajo las ramas obscuras caer el agua se oía. - - - XIV - CANTE HONDO - - Yo meditaba absorto, devanando - los hilos del hastío y la tristeza, - cuando llegó a mi oído, - por la ventana de mi estancia, abierta - - a una caliente noche de verano, - el plañir de una copla soñolienta, - quebrada por los trémolos sombríos - de las músicas magas de mi tierra. - - ...Y era el Amor, como una roja llama... - --Nerviosa mano en la vibrante cuerda - ponía un largo suspirar de oro - que se trocaba en surtidor de estrellas--. - - ...Y era la Muerte, al hombro la cuchilla, - el paso largo, torva y esquelética. - --tal cuando yo era niño la soñaba--. - - Y en la guitarra, resonante y trémula, - la brusca mano, al golpear, fingía - el reposar de un ataúd en tierra. - - Y era un plañido solitario el soplo - que el polvo barre y la ceniza aventa. - - - XV - - La calle en sombra. Ocultan los altos caserones - el sol que muere; hay ecos de luz en los balcones. - - ¿No ves, en el encanto del mirador florido, - el óvalo rosado de un rostro conocido? - - La imagen, tras el vidrio de equívoco reflejo, - surge o se apaga como daguerreotipo viejo. - - Suena en la calle sólo el ruido de tu paso; - se extinguen lentamente los ecos del ocaso. - - ¡Oh, angustia! Pesa y duele el corazón. ¿Es ella? - No puede ser... Camina... En el azul la estrella. - - - XVI - - Siempre fugitiva y siempre - cerca de mí, en negro manto - mal cubierto el desdeñoso - gesto de tu rostro pálido. - No sé dónde vas ni dónde - tu virgen belleza tálamo - busca en la noche. No sé - qué sueños cierran tus párpados, - ni de quien haya entreabierto - tu lecho inhospitalario. - ................................ - Detén el paso, belleza - esquiva, detén el paso... - - Besar quisiera la amarga, - amarga flor de tus labios. - - - XVII - HORIZONTE - - En una tarde clara y amplia como el hastío, - cuando su lanza blande el tórrido verano, - copiaban el fantasma de un grave sueño mío - mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano. - - La gloria del ocaso era un purpúreo espejo, - era un cristal de llamas, que al infinito viejo - iba arrojando el grave soñar en la llanura... - Y yo sentí la espuela sonora de mi paso - repercutir lejana en el sangriento ocaso, - y más allá, la alegre canción de un alba pura. - - - XVIII - EL POETA - - Para el libro _La casa de la primavera_, de Martínez Sierra. - - Maldiciendo su destino - como Glauco, el dios marino, - mira, turbia la pupila - de llanto, el mar que le debe su blanca virgen Scyla. - - Él sabe que un Dios más fuerte - con la sustancia inmortal está jugando a la muerte - cual niño bárbaro. Él piensa - que ha de caer como rama que sobre las aguas flota, - antes de perderse, gota - de mar, en la mar inmensa. - - En sueños oyó el acento de una palabra divina; - en sueños se le ha mostrado la cruda ley diamantina - sin odio ni amor, y el frío - soplo del olvido sabe sobre un arenal de hastío. - - Bajo las palmeras del oasis el agua buena - miró brotar de la arena; - y se abrevó entre las dulces gacelas, y entre los fieros - animales carniceros... - - Y supo cuánto es la vida hecha de sed y dolor. - Y fué compasivo para el ciervo y el cazador, - para el ladrón y el robado, - para el pájaro azorado, - para el sanguinario azor. - - Con el Eclesiastés dijo: Vanidad de vanidades, - todo es negra vanidad; - y oyó otra voz que clamaba, alma de sus soledades: - sólo eres tú, luz que fulges en el corazón, verdad. - - Y viendo cómo lucían - miles de blancas estrellas, - pensaba que todas ellas - en su corazón ardían. - ¡Noche de amor!... - - Y otra noche - sintió la mala tristeza - que enturbia la pura llama, - y el corazón que bosteza, - y el histrión que declama. - - Y dijo: las galerías - del alma que espera están - desiertas, mudas, vacías: - las blancas sombras se van. - - Y el demonio de los sueños abrió el jardín encantado - del ayer. ¡Cuán bello era! - ¡Qué hermosamente el pasado - fingía la primavera, - cuando del árbol de otoño estaba el fruto colgado, - mísero fruto podrido, - que en el hueco acibarado - guarda el gusano escondido! - - ¡Alma, que en vano quisiste ser más joven cada día, - arranca tu flor, la humilde flor de la melancolía! - - - XIX - - ¡Verdes jardinillos, - claras plazoletas, - fuente verdinosa - donde el agua sueña, - donde el agua muda - resbala en la piedra!... - - Las hojas de un verde - mustio, casi negras, - de la acacia, el viento - de septiembre besa, - y se lleva algunas - amarillas, secas, - jugando, entre el polvo - blanco de la tierra. - - Linda doncellita, - que el cántaro llenas - de agua transparente, - tú, al verme, no llevas - a los negros bucles - de tu cabellera, - distraídamente, - la mano morena, - ni, luego, en el limpio - cristal te contemplas... - - Tú miras al aire - de la tarde bella, - mientras de agua clara - el cántaro llenas. - - - - - DEL CAMINO - - - XX - PRELUDIO - - Mientras la sombra pasa de un santo amor, hoy quiero - poner un dulce salmo sobre mi viejo atril. - Acordaré las notas del órgano severo - al suspirar fragante del pífano de abril. - - Madurarán su aroma las pomas otoñales, - la mirra y el incienso salmodiarán su olor; - exhalarán su fresco perfume los rosales, - bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor. - - Al grave acorde lento de música y aroma, - la sola y vieja y noble razón de mi rezar - levantará su vuelo suave de paloma - y la palabra blanca se elevará al altar. - - - XXI - - Daba el reloj las doce... y eran doce - golpes de azada en tierra... - ...¡Mi hora!--grité--... El silencio - me respondió:--No temas; - tú no verás caer la última gota - que en la clepsidra tiembla. - - Dormirás muchas horas todavía - sobre la orilla vieja, - y encontrarás una mañana pura - amarrada tu barca a otra ribera. - - - XXII - - Sobre la tierra amarga, - caminos tiene el sueño - laberínticos, sendas tortuosas, - parques en flor y en sombra y en silencio; - - criptas hondas, escalas sobre estrellas; - retablos de esperanzas y recuerdos. - Figurillas que pasan y sonríen - --juguetes melancólicos de viejo--; - - imágenes amigas, - a la vuelta florida del sendero, - y quimeras rosadas - que hacen camino... lejos... - - - XXIII - - En la desnuda tierra del camino - la hora florida brota, - espino solitario, - del valle humilde en la revuelta umbrosa. - - El salmo verdadero - de tenue voz hoy toma - al corazón, y al labio, - la palabra quebrada y temblorosa. - - Mis viejos mares duermen; se apagaron - sus espumas sonoras - sobre la playa estéril. La tormenta - camina lejos en la nube torva. - - Vuelve la paz al cielo; - la brisa tutelar esparce aromas - otra vez sobre el campo, y aparece, - en la bendita soledad, tu sombra. - - - XXIV - - El sol es un globo de fuego, - la luna es un disco morado. - - Una blanca paloma se posa - en el alto ciprés centenario. - - Los cuadros de mirtos parecen - de marchito velludo empolvado. - - ¡El jardín y la tarde tranquila!... - Suena el agua en la fuente de mármol. - - - XXV - - ¡Tenue rumor de túnicas que pasan - sobre la infértil tierra!... - ¡y lágrimas sonoras - de las campanas viejas! - - Las ascuas mortecinas - del horizonte humean... - Blancos fantasmas lares - van encendiendo estrellas. - - --Abre el balcón. La hora - de una ilusión se acerca... - La tarde se ha dormido - y las campanas sueñan. - - - XXVI - - ¡Oh, figuras del atrio, más humildes - cada día y lejanas: - mendigos harapientos - sobre marmóreas gradas; - - miserables ungidos - de eternidades santas, - manos que surgen de los mantos viejos - y de las rotas capas! - - ¿Pasó por vuestro lado - una ilusión velada, - de la mañana luminosa y fría - en las horas más plácidas?... - - Sobre la negra túnica, su mano - era una rosa blanca... - - - XXVII - - La tarde todavía - dará incienso de oro a tu plegaria, - y quizás el cénit de un nuevo día - amenguará tu sombra solitaria. - - Mas no es tu fiesta el Ultramar lejano, - sino la ermita junto al manso río; - no tu sandalia el soñoliento llano - pisará, ni la arena del hastío. - - Muy cerca está, romero, - la tierra verde y santa y florecida - de tus sueños; muy cerca, peregrino - que desdeñas la sombra del sendero - y el agua del mesón en tu camino. - - - XXVIII - - Crear fiestas de amores - en nuestro amor pensamos, - quemar nuevos aromas - en montes no pisados, - - y guardar el secreto - de nuestros rostros pálidos, - porque en las bacanales de la vida - vacías nuestras copas conservamos, - - mientras con eco de cristal y espuma - ríen los zumos de la vid dorados. - ................................ - Un pájaro escondido entre las ramas - del parque solitario, - silba burlón... - - Nosotros exprimimos - la penumbra de un sueño en nuestro vaso... - Y algo, que es tierra en nuestra carne, siente - la humedad del jardín como un halago. - - - XXIX - - Arde en tus ojos un misterio, virgen - esquiva y compañera. - - No sé si es odio o es amor la lumbre - inagotable de tu aljaba negra. - - Conmigo irás mientras proyecte sombra - mi cuerpo y quede a mi sandalia arena. - - --¿Eres la sed o el agua en mi camino? - Dime, virgen esquiva y compañera. - - - XXX - - Algunos lienzos del recuerdo tienen - luz de jardín y soledad de campo; - la placidez del sueño - en el paisaje familiar soñado. - - Otros guardan las fiestas - de días aún lejanos; - figuritas sutiles - que pone un titerero en su retablo... - ................................ - Ante el balcón florido - está la cita de un amor amargo. - - Brilla la tarde en el resol bermejo... - La hiedra efunde de los muros blancos... - - A la revuelta de una calle en sombra - un fantasma irrisorio besa un nardo. - - - XXXI - - Crece en la plaza en sombra - el musgo, y en la piedra vieja y santa - de la iglesia. En el atrio hay un mendigo... - Más vieja que la iglesia tiene el alma. - - Sube muy lento, en las mañanas frías, - por la marmórea grada, - hasta un rincón de piedra... Allí aparece - su mano seca entre la rota capa. - - Con las órbitas huecas de sus ojos - ha visto cómo pasan - las blancas sombras, en los claros días, - las blancas sombras de las horas santas. - - - XXXII - - Las ascuas de un crepúsculo morado - detrás el negro cipresal humean... - En la glorieta en sombra está la fuente - con su alado y desnudo Amor de piedra, - que sueña mudo. En la marmórea taza - reposa el agua muerta. - - - XXXIII - - ¿Mi amor?... ¿Recuerdas, dime, - aquellos juncos tiernos, - lánguidos y amarillos - que hay en el cauce seco?... - - ¿Recuerdas la amapola - que calcinó el verano, - la amapola marchita, - negro crespón del campo?... - - ¿Te acuerdas del sol yerto - y humilde, en la mañana, - que brilla y tiembla roto - sobre una fuente helada?... - - - XXXIV - - Me dijo un alba de la primavera: - Yo florecí en tu corazón sombrío - ha muchos años, caminante viejo - que no cortas las flores del camino. - - Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda - el viejo aroma de mis viejos lirios? - ¿Perfuman aún mis rosas la alba frente - del hada de tu sueño adamantino? - - Respondí a la mañana: - Sólo tienen cristal los sueños míos. - Yo no conozco el hada de mis sueños; - ni sé si está mi corazón florido. - - Pero si aguardas la mañana pura - que ha de romper el vaso cristalino, - quizás el hada te dará tus rosas, - mi corazón tus lirios. - - - XXXV - - Al borde del sendero un día nos sentamos. - Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita - son las desesperantes posturas que tomamos - para aguardar... Mas ella no faltará a la cita. - - - XXXVI - - Es una forma juvenil que un día - a nuestra casa llega. - Nosotros le decimos: ¿por qué tornas - a la morada vieja? - Ella abre la ventana, y todo el campo - en luz y aroma entra. - En el blanco sendero, - los troncos de los árboles negrean; - las hojas de las copas - son humo verde que a lo lejos sueña. - Parece una laguna - el ancho río entre la blanca niebla - de la mañana. Por los montes cárdenos, - camina otra quimera. - - - XXXVII - - ¡Oh, dime, noche amiga, amada vieja, - que me traes el retablo de mis sueños - siempre desierto y desolado y solo - con mi fantasma dentro, - mi pobre sombra triste - sobre la estepa y bajo el sol de fuego, - o soñando amarguras - en las voces de todos los misterios, - dime, si sabes, vieja amada, dime - si son mías las lágrimas que vierto. - Me respondió la noche: - Jamás me revelaste tu secreto. - Yo nunca supe, amado, - si eras tú ese fantasma de tu sueño, - ni averigüé si era su voz la tuya, - o era la voz de un histrión grotesco. - - Dije a la noche: Amada mentirosa, - tú sabes mi secreto; - tú has visto la honda gruta - donde fabrica su cristal mi sueño, - y sabes que mis lágrimas son mías, - y sabes mi dolor, mi dolor viejo. - - ¡Oh! yo no sé, dijo la noche, amado, - yo no sé tu secreto, - aunque he visto vagar ese, que dices, - desolado fantasma, por tu sueño. - Yo me asomo a las almas cuando lloran - y escucho su hondo rezo, - humilde y solitario, - ese que llamas salmo verdadero; - pero en las hondas bóvedas del alma - no sé si el llanto es una voz o un eco. - Para escuchar tu queja de tus labios - yo te busqué en tu sueño, - y allí te vi vagando en un borroso - laberinto de espejos. - - - - - CANCIONES Y COPLAS - - - XXXVIII - - Abril florecía - frente a mi ventana. - Entre los jazmines - y las rosas blancas - de un balcón florido, - vi las dos hermanas. - La menor cosía, - la mayor hilaba... - Entre los jazmines - y las rosas blancas, - la más pequeñita, - risueña y rosada - --su aguja en el aire-- - miró a mi ventana. - - La mayor seguía, - silenciosa y pálida, - el huso en su rueca, - que el lino enroscaba, - abril florecía - frente a mi ventana. - - Una clara tarde - la mayor lloraba, - entre los jazmines - y las rosas blancas, - y ante el blanco lino - que en su rueca hilaba. - --¿Qué tienes--le dije-- - silenciosa, pálida? - Señaló el vestido - que empezó la hermana. - En la negra túnica - la aguja brillaba; - sobre el blanco velo, - el dedal de plata. - Señaló a la tarde - de abril que soñaba - mientras que se oía - tañer de campanas. - Y en la clara tarde - me enseñó sus lágrimas... - Abril florecía - frente a mi ventana. - - Fué otro abril alegre - y otra tarde plácida. - El balcón florido - solitario estaba... - Ni la pequeñita - risueña y rosada, - ni la hermana triste - silenciosa y pálida, - ni la negra túnica, - ni la toca blanca... - Tan sólo en el huso - el lino giraba - por mano invisible, - y en la oscura sala - la luna del limpio - espejo brillaba... - Entre los jazmines - y las rosas blancas - del balcón florido, - me miré en la clara - luna del espejo - que lejos soñaba... - Abril florecía - frente a mi ventana. - - - XXXIX - DE LA VIDA - - (COPLAS ELEGÍACAS) - - ¡Ay del que llega sediento - a ver el agua correr - y dice: la sed que siento - no me la calma el beber! - - ¡Ay de quien bebe y, saciada - la sed, desprecia la vida: - moneda al tahur prestada, - que sea al azar rendida! - - Del iluso que suspira - bajo el orden soberano, - y del que sueña la lira - pitagórica en su mano. - - ¡Ay del noble peregrino - que se para a meditar, - después de largo camino, - en el horror de llegar! - - ¡Ay de la melancolía - que llorando se consuela, - y de la melomanía - de un corazón de zarzuela! - - ¡Ay de nuestro ruiseñor, - si en una noche serena - se cura del mal de amor - que llora y canta sin pena! - - ¡De los jardines secretos, - de los pensiles soñados - y de los sueños poblados - de propósitos discretos! - - ¡Ay del galán sin fortuna - que ronda a la luna bella, - de cuantos caen de la luna, - de cuantos se marchan a ella! - - ¡De quien el fruto prendido - en la rama no alcanzó, - de quien el fruto ha mordido - y el gusto amargo probó! - - ¡Y de nuestro amor primero - y de su fe mal pagada, - y, también, del verdadero - amante de nuestra amada! - - - XL - INVENTARIO GALANTE - - Tus ojos me recuerdan - las noches de verano, - negras noches sin luna, - orilla al mar salado, - y el chispear de estrellas - del cielo negro y bajo. - Tus ojos me recuerdan - las noches de verano. - Y tu morena carne, - los trigos requemados - y el suspirar de fuego - de los maduros campos. - - Tu hermana es clara y débil - como los juncos lánguidos, - como los sauces tristes, - como los linos glaucos. - Tu hermana es un lucero - en el azul lejano... - Y es alba y aura fría - sobre los pobres álamos - que en las orillas tiemblan - del río humilde y manso. - Tu hermana es un lucero - en el azul lejano. - - De tu morena gracia, - de tu soñar gitano, - de tu mirar de sombra - quiero llenar mi vaso. - Me embriagaré una noche - de cielo negro y bajo, - para cantar contigo, - orilla al mar salado, - una canción que deje - cenizas en los labios... - De tu mirar de sombra - quiero llenar mi vaso. - - Para tu linda hermana - arrancaré los ramos - de florecillas nuevas - a los almendros blancos, - en un tranquilo y triste - alborear de marzo. - Los regaré con agua - de los arroyos claros, - los ataré con verdes - junquillos del remanso... - Para tu linda hermana - yo haré un ramito blanco. - - - XLI - - Me dijo una tarde - de la primavera: - Si buscas caminos - en flor en la tierra, - mata tus palabras - y oye tu alma vieja. - Los mismos ungüentos - y aromas y esencias - que en tus alegrías, - verteré en tus penas. - Que el mismo albo lino - que te vista, sea - tu traje de duelo, - tu traje de fiesta. - Ama tu alegría - y ama tu tristeza, - si buscas caminos - en flor en la tierra. - Respondí a la tarde - de la primavera: - Tú has dicho el secreto - que en mi alma reza: - yo odio la alegría - por odio a la pena. - Mas antes que pise - tu florida senda, - quisiera traerte - muerta mi alma vieja. - - - XLII - - La vida hoy tiene ritmo - de ondas que pasan, - de olitas temblorosas - que fluyen y se alcanzan. - - La vida hoy tiene el ritmo de los ríos, - la risa de las aguas - que entre los verdes junquerales corren, - y entre las verdes cañas. - - Sueño florido lleva el manso viento; - bulle la savia joven en las nuevas ramas; - tiemblan alas y frondas, - y la mirada sagital del águila - no encuentra presa... treme el campo en sueños, - vibra el sol como un arpa. - - ¡Fugitiva ilusión de ojos guerreros - que por las selvas pasas - a la hora del cénit: tiemble en mi pecho - el oro de tu aljaba! - - En tus labios florece la alegría - de los campos en flor; tu veste alada - aroman las primeras velloritas, - las violetas perfuman tus sandalias. - - Yo he seguido tus pasos en el viejo bosque, - arrebatados tras la corza rápida, - y los ágiles músculos rosados - de tus piernas silvestres entre verdes ramas. - - ¡Pasajera ilusión de ojos guerreros - que por las selvas pasas - cuando la tierra reverdece y ríen - los ríos en las cañas! - ¡Tiemble en mi pecho el oro - que llevas en tu aljaba! - - - XLIII - - Era una mañana y abril sonreía. - Frente al horizonte dorado moría - la luna, muy blanca y opaca; tras ella, - cual tenue ligera quimera, corría - la nube que apenas enturbia una estrella. - ................................ - Como sonreía la rosa mañana - al sol del oriente abrí mi ventana; - y en mi triste alcoba penetró el oriente - en canto de alondras, en risa de fuente - y en suave perfume de flora temprana. - - Fué una clara tarde de melancolía. - Abril sonreía. Yo abrí las ventanas - de mi casa al viento... El viento traía - perfume de rosas, doblar de campanas... - - Doblar de campanas lejanas, llorosas, - suave de rosas aromado aliento... - ... ¿Dónde están los huertos floridos de rosas? - ¿Qué dicen las dulces campanas al viento? - ................................ - Pregunté a la tarde de abril que moría: - ¿Al fin la alegría se acerca a mi casa? - La tarde de abril sonrió: La alegría - pasó por tu puerta--y luego, sombría: - Pasó por tu puerta. Dos veces no pasa. - - - XLIV - - El casco roído y verdoso - del viejo falucho - reposa en la arena... - la vela tronchada parece - que aún sueña en el sol y el mar. - - El mar hierve y canta... - El mar es un sueño sonoro - bajo el sol de abril. - El mar hierve y ríe - con olas azules y espumas de leche y de plata, - el mar hierve y ríe - bajo el cielo azul. - El mar lactescente, - el mar rutilante, - que ríe en sus liras de plata sus risas azules... - Hierve y ríe el mar!... - - El aire parece que duerme encantado - en la fúlgida niebla de sol blanquecino. - La gaviota palpita en el aire dormido, y al lento - volar soñoliento, se aleja y se pierde en la bruma del sol. - - - XLV - - El sueño bajo el sol que aturde y ciega, - tórrido sueño en la hora de arrebol; - el río luminoso el aire surca; - esplende la montaña; - la tarde es polvo y sol. - - El sibilante caracol del viento - ronco dormita en el remoto alcor; - emerge el sueño ingrave en la palmera, - luego se enciende en el naranjo en flor. - - La estúpida cigüeña - su garabato escribe en el sopor - del molino parado; el toro abate - sobre la hierba la testuz feroz. - - La verde, quieta espuma del ramaje - efunde sobre el blanco paredón, - lejano, inerte, del jardín sombrío - dormido bajo el cielo fanfarrón. - .................................... - Lejos, enfrente de la tarde roja, - refulge el ventanal del torreón. - - .................................... - - - - - HUMORISMOS, FANTASÍAS, APUNTES - - - - - LOS GRANDES INVENTOS - - - XLVI - LA NORIA - - La tarde caía - triste y polvorienta. - - El agua cantaba - su copla plebeya - en los cangilones - de la noria lenta. - - Soñaba la mula - ¡pobre mula vieja! - al compás de sombra - que en el agua suena. - - La tarde caía - triste y polvorienta. - - Yo no sé qué noble, - divino poeta, - unió a la amargura - de la eterna rueda, - - la dulce armonía - del agua que sueña - y vendó tus ojos, - ¡pobre mula vieja!... - - Mas sé que fué un noble, - divino poeta, - corazón maduro - de sombra y de ciencia. - - - XLVII - EL CADALSO - - La aurora asomaba - lejana y siniestra. - - El lienzo de Oriente - sangraba tragedias, - pintarrajeadas - con nubes grotescas. - ............................. - En la vieja plaza - de una vieja aldea, - erguía su horrible - pavura esquelética - el tosco patíbulo - de fresca madera... - - La aurora asomaba - lejana y siniestra. - - - XLVIII - LAS MOSCAS - - Vosotras, las familiares, - inevitables golosas, - vosotras, moscas vulgares, - me evocáis todas las cosas. - - ¡Oh, viejas moscas voraces - como abejas en abril, - viejas moscas pertinaces - sobre mi calva infantil! - - ¡Moscas del primer hastío - en el salón familiar, - las claras tardes de estío - en que yo empecé a soñar! - - Y en la aborrecida escuela, - raudas moscas divertidas, - perseguidas - por amor de lo que vuela, - - --que todo es volar--sonoras, - rebotando en los cristales - en los días otoñales... - Moscas de todas las horas, - - de infancia y adolescencia, - de mi juventud dorada; - de esta segunda inocencia, - que da en no creer nada, - - de siempre... Moscas vulgares, - que de puro familiares - no tendréis digno cantor: - yo sé que os habéis posado - - sobre el juguete encantado, - sobre el librote cerrado, - sobre la carta de amor, - sobre los párpados yertos - de los muertos... - - Inevitables golosas, - que ni labráis como abejas, - ni brilláis cual mariposas; - pequeñitas, revoltosas, - vosotras, amigas viejas, - me evocáis todas las cosas. - - - XLIX - ELEGÍA DE UN MADRIGAL - - Recuerdo que una tarde de soledad y hastío, - ¡oh tarde como tantas! el alma mía era, - bajo el azul monótono, un ancho y terso río - que ni tenía un pobre juncal en su ribera. - - ¡Oh mundo sin encanto, sentimental inopia - que borra el misterioso azogue del cristal! - ¡Oh el alma sin amores que el Universo copia - con un irremediable bostezo universal! - ................................ - Quiso el poeta recordar a solas, - las ondas bien amadas, la luz de los cabellos - que él llamaba en sus rimas rubias olas. - Leyó... La letra mata: no se acordaba de ellos... - - Y un día--como tantos--al aspirar un día - aromas de una rosa que en el rosal se abría, - brotó, como una llama la luz de los cabellos - que él en sus madrigales llamaba rubias olas, - brotó, porque una aroma igual tuvieron ellos... - Y se alejó en silencio para llorar a solas. - - - L - ACASO... - - Como atento no más a mi quimera - no reparaba en torno mío, un día - me sorprendió la fértil primavera - que en todo el ancho campo sonreía. - - Brotaban verdes hojas - de las hinchadas yemas del ramaje, - y flores amarillas, blancas, rojas, - variolaban la mancha del paisaje. - - Y era una lluvia de saetas de oro, - el sol sobre las frondas juveniles; - del amplio río en el caudal sonoro - se miraban los álamos gentiles. - - Tras de tanto camino es la primera - vez que miro brotar la primavera, - dije, y después, declamatoriamente: - - --¡Cuán tarde ya para la dicha mía!-- - Y luego, al caminar, como quien siente - alas de otra ilusión:--Y todavía - ¡yo alcanzaré mi juventud un día! - - - LI - JARDÍN - - Lejos de tu jardín quema la tarde - inciensos de oro en purpurinas llamas, - tras el bosque de cobre y de ceniza. - En tu jardín hay dalias. - ¡Malhaya tu jardín!... Hoy me parece - la obra de un peluquero, - con esa pobre palmerilla enana, - y ese cuadro de mirtos recortados... - y el naranjito en su tonel... El agua - de la fuente de piedra - no cesa de reir sobre la concha blanca. - - - LII - FANTASÍA DE UNA NOCHE DE ABRIL - - ¿Sevilla?... ¿Granada?... La noche de luna. - Angosta la calle, revuelta y moruna, - de blancas paredes y obscuras ventanas. - Cerrados postigos, corridas persianas... - El cielo vestía su gasa de abril. - - Un vino risueño me dijo el camino. - Yo escucho los áureos consejos del vino, - que el vino es a veces escala de ensueño. - Abril y la noche y el vino risueño - cantaron en coro su salmo de amor. - - La calle copiaba, con sombra en el muro, - el paso fantasma y el sueño maduro - de apuesto embozado, galán caballero: - espada tendida, calado sombrero... - La luna vertía su blanco soñar. - - Como un laberinto mi sueño torcía - de calle en calleja. Mi sombra seguía - de aquel laberinto la sierpe encantada, - en pos de una oculta plazuela cerrada. - La luna lloraba su dulce blancor. - - La casa y la clara ventana florida, - de blancos jazmines y nardos prendida, - más blanco que el blanco soñar de la luna... - --Señora, la hora, tal vez importuna... - ¿Qué espere? (La dueña se lleva el candil). - - Ya sé que sería quimera, señora, - mi sombra galante buscando a la aurora - en noche de estrellas y luna, si fuera - mentira la blanca nocturna quimera - que usurpa a la luna su trono de luz. - - ¡Oh dulce señora, más cándida y bella - que la solitaria matutina estrella - tan clara en el cielo! ¿por qué silenciosa - oís mi nocturna querella amorosa? - ¿Quién hizo, señora, cristal vuestra voz?... - - La blanca quimera, parece que sueña. - Acecha en la oscura estancia la dueña. - --Señora, si acaso otra sombra emboscada - teméis, en la sombra, fiad en mi espada... - Mi espada se ha visto a la luna brillar. - - ¿Acaso os parece mi gesto anacrónico? - El vuestro es, señora, sobrado lacónico. - ¿Acaso os asombra mi sombra embozada, - de espada tendida y toca plumada?... - ¿Seréis la cautiva del moro Gazul?... - - Dijéraislo, y pronto mi amor os diría - el son de mi guzla y la algarabía - más dulce que oyera ventana moruna. - Mi guzla os dijera la noche de luna, - la noche de cándida luna de abril. - - Dijera la clara cantiga de plata - del patio moruno, y la serenata - que lleva el aroma de floridas preces - a los miradores y a los ajimeces, - los salmos de un blanco fantasma lunar. - - Dijera las danzas de trenzas lascivas, - las muelles cadencias de ensueños, las vivas - centellas de lánguidos rostros velados, - los tibios perfumes, los huertos cerrados; - dijera el aroma letal del harén. - - Yo guardo, señora, en mi viejo salterio - también una copla de blanco misterio, - la copla más suave, más dulce y más sabia - que evoca las claras estrellas de Arabia - y aromas de un moro jardín andaluz. - - Silencio... En la noche la paz de la luna - alumbra la blanca ventana moruna. - Silencio... Es el musgo que brota y la hiedra - que lenta desgarra la tapia de piedra... - El llanto que vierte la luna de abril. - - --Si sois una sombra de la primavera, - blanca entre jazmines, o antigua quimera - soñada, en las trovas de dulces cantores, - yo soy una sombra de viejos cantares, - y el signo de un álgebra viejo de amores. - - Los gayos, lascivos decires mejores, - los árabes albos nocturnos soñares, - las coplas mundanas, los salmos talares, - poned en mis labios; - yo soy una sombra también del amor. - - Ya muerta la luna, mi sueño volvía - por la retorcida, moruna calleja. - El sol en Oriente reía - su risa más vieja. - - - LIII - A UN NARANJO Y A UN LIMONERO - VISTOS EN UNA TIENDA DE PLANTAS Y FLORES - - Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte! - medrosas tiritan tus hojas menguadas. - Naranjo en la corte, qué pena da verte - con tus naranjitas secas y arrugadas. - - Pobre limonero de fruto amarillo - cual pomo pulido de pálida cera, - ¡qué pena mirarte, mísero arbolillo - criado en mezquino tonel de madera! - - De los claros bosques de la Andalucía, - ¿quién os trajo a esta castellana tierra - que barren los vientos de la adusta sierra, - hijos de los campos de la tierra mía? - - ¡Gloria de los huertos, árbol limonero, - que enciendes los frutos de pálido oro - y alumbras del negro cipresal austero - las quietas plegarlas erguidas en coro; - - y fresco naranjo del patio querido, - del campo risueño y el huerto soñado, - siempre en mi recuerdo maduro o florido - de frondas y aromas y frutos cargado! - - - LIV - LOS SUEÑOS MALOS - - Está la plaza sombría, - muere el día. - Suenan lejos las campanas. - - De balcones y ventanas - se iluminan las vidrieras, - con reflejos mortecinos, - como huesos blanquecinos - y borrosas calaveras. - - En toda la tarde brilla - una luz de pesadilla. - Está el sol en el ocaso. - Suena el eco de mi paso. - - --¿Eres tú? Ya te esperaba... - --No eras tú a quien yo buscaba. - - - LV - HASTÍO - - Pasan las horas de hastío - por la estancia familiar, - el pobre cuarto sombrío - donde yo empecé a soñar. - - Del reloj arrinconado, - que en la penumbra clarea, - el tic-tac acompasado - odiosamente golpea. - - Dice la monotonía - del agua clara al caer: - un día es como otro día; - hoy es lo mismo que ayer. - - Cae la tarde. El viento agita - el parque mustio y dorado... - ¡Qué largamente ha llorado - toda la fronda marchita! - - - LVI - - Sonaba el reloj la una - dentro de mi cuarto. Era - triste la noche. La luna, - reluciente calavera, - - ya del cénit declinando, - iba del ciprés del huerto - fríamente iluminando - el alto ramaje yerto. - - Por la entreabierta ventana, - llegaban a mis oídos, - metálicos alaridos - de una música lejana. - - Una música tristona, - una mazurca olvidada, - entre inocente y burlona, - mal tañida y mal soplada. - - Y yo sentí el estupor - del alma cuando bosteza, - el corazón, la cabeza, - y... morirse es lo mejor. - - - LVII - CONSEJOS - - I - - Este amor que quiere ser - acaso pronto será; - pero ¿cuándo ha de volver - lo que acaba de pasar? - - Hoy dista mucho de ayer. - ¡Ayer es Nunca jamás! - - - LVIII - - II - - Moneda que está en la mano - quizá se deba guardar; - pero la que está en el alma - se pierde si no se da. - - - LIX - GLOSA - - _Nuestras vidas son los ríos - que van a dar a la mar, - que es el morir._ ¡Gran cantar! - - Entre los poetas míos - tiene Manrique un altar. - - Dulce goce de vivir: - mala ciencia del pasar, - ciego huir a la mar. - - Tras el pavor del morir - está el placer de llegar. - - ¡Gran placer! - Mas ¿y el horror de volver? - ¡Gran pesar! - - - LX - - Anoche cuando dormía - soñé ¡bendita ilusión! - que una fontana fluía - dentro de mi corazón. - Dí, ¿por qué acequia escondida, - agua, vienes hasta mí, - manantial de nueva vida - en donde nunca bebí. - - Anoche cuando dormía - soñé ¡bendita ilusión! - que una colmena tenía - dentro de mi corazón; - y las doradas abejas - iban fabricando en él, - con las amarguras viejas - blanca cera y dulce miel. - - Anoche cuando dormía - soñé ¡bendita ilusión! - que un ardiente sol lucía - dentro de mi corazón. - Era ardiente porque daba - calores de rojo hogar, - y era sol porque alumbraba - y porque hacía llorar. - - Anoche cuando dormía - soñé ¡bendita ilusión! - que era Dios lo que tenía - dentro de mi corazón. - - - LXI - - ¿Mi corazón se ha dormido? - Colmenares de mis sueños - ¿ya no labráis? ¿Está seca - la noria del pensamiento, - los cangilones vacíos, - girando, de sombra llenos? - - No, mi corazón no duerme. - Está despierto, despierto. - Ni duerme ni sueña, mira, - los claros ojos abiertos, - señas lejanas y escucha - a orillas del gran silencio. - - - - - GALERÍAS - - - INTRODUCCIÓN - - Leyendo un claro día - mis bien amados versos, - he visto en el profundo - espejo de mis sueños - - que una verdad divina - temblando está de miedo, - y es una flor que quiere - echar su aroma al viento. - - El alma del poeta - se orienta hacia el misterio. - Sólo el poeta puede - mirar lo que está lejos - dentro del alma, en turbio - y mago son envuelto. - - En esas galerías, - sin fondo del recuerdo, - donde las pobres gentes - colgaron cual trofeo - - el traje de una fiesta - apolillado y viejo, - allí el poeta sabe - el laborar eterno - mirar de las doradas - abejas de los sueños. - - Poetas, con el alma - atenta al hondo cielo, - en la cruel batalla - o en el tranquilo huerto, - - la nueva miel labramos - con los dolores viejos, - la veste blanca y pura - pacientemente hacemos, - y bajo el sol bruñimos - el fuerte arnés de hierro. - - El alma que no sueña, - el enemigo espejo, - proyecta nuestra imagen - con un perfil grotesco. - - Sentimos una ola - de sangre, en nuestro pecho, - que pasa... y sonreímos, - y a laborar volvemos. - - - LXII - - Desgarrada la nube; el arco iris - brillando ya en el cielo, - y en un fanal de lluvia - y sol el campo envuelto. - - Desperté. ¿Quién enturbia - los mágicos cristales de mi sueño? - Mi corazón latía - atónito y disperso. - - ... ¡El limonar florido, - el cipresal del huerto, - el prado verde, el sol, el agua, el iris... - ¡el agua en tus cabellos!... - - Y todo en la memoria se perdía - como una pompa de jabón al viento. - - - LXIII - - Y era el demonio de mi sueño, el ángel - más hermoso. Brillaban - como aceros los ojos victoriosos, - y las sangrientas llamas - de su antorcha alumbraron - la honda cripta del alma. - - --¿Vendrás conmigo?--No, jamás; las tumbas - y los muertos me espantan. - Pero la férrea mano - mi diestra atenazaba. - - --Vendrás conmigo... Y avancé en mi sueño - cegado por la roja luminaria. - Y en la cripta sentí sonar cadenas - y rebullir de fieras enjauladas. - - - LXIV - - Desde el umbral de un sueño me llamaron... - Era la buena voz, la voz querida. - - --¿Dime: vendrás conmigo a ver el alma?... - Llegó a mi corazón una caricia. - - --Contigo siempre... Y avancé en mi sueño - por una larga, escueta galería, - sintiendo el roce de la vesta pura - y el palpitar suave de la mano amiga. - - - LXV - SUEÑO INFANTIL - - Una clara noche - de fiesta y de luna, - noche de mis sueños, - noche de alegría, - - --era luz mi alma - que hoy es bruma toda, - no eran mis cabellos - negros todavía-- - - el hada más joven - me llevó en sus brazos - a la alegre fiesta - que en la plaza ardía. - - So el chisporroteo - de las luminarias, - amor sus madejas - de danzas tejía. - - Y en aquella noche - de fiesta y de luna, - noche de mis sueños - noche de alegría, - - el hada más joven - besaba mi frente..., - con su linda mano - su adiós me decía... - - Todos los rosales - daban sus aromas, - todos los amores - amor entreabría. - - - LXVI - - Si yo fuera un poeta - galante, cantaría - a vuestros ojos un cantar tan puro - como en el mármol blanco el agua limpia. - - Y en una estrofa de agua - todo el cantar sería: - - «Ya sé que no responden a mis ojos, - que ven y no preguntan cuando miran, - los vuestros claros, vuestros ojos tienen - la buena luz tranquila, - la buena luz del mundo en flor, que he visto - desde los brazos de mi madre un día.» - - - LXVII - - Llamó a mi corazón, un claro día, - con un perfume de jardín, el viento. - - --A cambio de este aroma, - todo el aroma de tus rosas quiero. - --No tengo rosas; flores - en mi jardín no hay ya: todas han muerto. - - Me llevaré los llantos de las fuentes, - las hojas amarillas y los mustios pétalos. - Y el viento huyó... Mi corazón sangraba... - Alma ¿qué has hecho de tu pobre huerto? - - - LXVIII - - Hoy buscarás en vano - a tu dolor consuelo. - - Lleváronse tus hadas - el lino de tus sueños. - Está la fuente muda, - y está marchito el huerto. - Hoy sólo quedan lágrimas - para llorar. No hay que llorar ¡silencio! - - - LXIX - - Y nada importa ya que el vino de oro - rebose de tu copa cristalina, - o el agrio zumo enturbie el puro vaso... - - Tú sabes las secretas galerías - del alma, los caminos de los sueños - y la tarde tranquila - donde van a morir... Allí te aguardan - - las hadas silenciosas de la vida, - y hacia un jardín de eterna primavera - te llevarán un día. - - - LXX - - ¡Tocados de otros días, - mustios encajes y marchitas sedas; - salterios arrumbados, - rincones de las salas polvorientas; - - daguerreotipos turbios, - cartas que amarillean; - libracos no leídos - que guardan grises florecitas secas: - - romanticismos muertos, - cursilerías viejas, - cosas de ayer que sois mi alma, y cantos - y cuentos de la abuela!... - - - LXXI - - La casa tan querida - donde habitaba ella, - sobre un montón de escombros arruinada - o derruida, enseña - el negro y carcomido - maltrabado esqueleto de madera. - - La luna está vertiendo - su clara luz en sueños que platea - en las ventanas. Mal vestido y triste, - voy caminando por la calle vieja. - - - LXXII - - Ante el pálido lienzo de la tarde, - la iglesia, con sus torres afiladas - y el ancho campanario, en cuyos huecos - voltean suavemente las campanas, - alta y sombría, surge. - - La estrella es una lágrima - en el azul celeste. - Bajo la estrella clara, - flota, vellón disperso, - una nube quimérica de plata. - - - LXXIII - - Tarde tranquila, casi - con placidez de alma, - para ser joven, para haberlo sido - cuando Dios quiso, para - tener algunas alegrías... lejos - y poder dulcemente recordarlas. - - - LXXIV - - Yo, como Anacreonte, - quiero cantar, reir y echar al viento - las sabias amarguras - y los graves consejos; - - y quiero, sobre todo, emborracharme, - ya lo sabéis... ¡Grotesco! - Pura fe en el morir, pobre alegría - y macabro danzar antes de tiempo. - - - LXXV - - ¡Oh tarde luminosa! - El aire está encantado. - La blanca cigüeña - dormita volando, - y las golondrinas se cruzan, tendidas - las alas agudas al viento dorado, - y en la tarde risueña se alejan - volando, soñando... - - Y hay una que torna como la saeta, - las alas agudas tendidas al aire sombrío, - buscando su negro rincón del tejado. - - La blanca cigüeña, - como un garabato, - tranquila y disforme ¡tan disparatada! - sobre el campanario. - - - LXXVI - - Es una tarde cenicienta y mustia, - destartalada, como el alma mía; - y es esta vieja angustia - que habita mi habitual hipocondría. - - La causa de esta angustia no consigo - ni vagamente comprender siquiera; - pero recuerdo y, recordando, digo: - --Sí, yo era niño, y tú, mi compañera. - - - LXXVII - - Y no es verdad, dolor, yo te conozco, - tú eres nostalgia de la vida buena - y soledad de corazón sombrío, - de barco sin naufragio y sin estrella. - - Como perro olvidado que no tiene - huella ni olfato y yerra - por los caminos, sin camino, como - el niño que en la noche de una fiesta - - se pierde entre el gentío - y el aire polvoriento y las candelas - chispeantes, atónito, y asombra - su corazón de música y de pena, - - así voy yo, borracho, melancólico, - guitarrista lunático, poeta, - y pobre hombre en sueños, - siempre buscando a Dios entre la niebla. - - - LXXVIII - - ¿Y ha de morir contigo el mundo mago - donde guarda el recuerdo - los hálitos más puros de la vida, - la blanca sombra del amor primero, - - la voz que fué a tu corazón, la mano - que tú querías retener en sueños, - y todos los amores - que llegaron al alma, al hondo cielo? - - ¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo, - la vieja vida en orden tuyo y nuevo? - ¿Los yunques y crisoles de tu alma - laboran para el polvo y para el viento? - - - LXXIX - - Desnuda está la tierra, - y el alma aulla al horizonte pálido - como loba famélica. ¿Qué buscas, - poeta, en el ocaso? - - Amargo caminar, porque el camino - pesa en el corazón. El viento helado, - y la noche que llega, y la amargura - de la distancia... En el camino blanco - - algunos yertos árboles negrean; - en los montes lejanos - hay oro y sangre... El sol murió... ¿Qué buscas, - poeta, en el ocaso? - - - LXXX - CAMPO - - La tarde está muriendo - como un hogar humilde que se apaga. - - Allá, sobre los montes, - quedan algunas brasas. - - Y ese árbol roto en el camino blanco - hace llorar de lástima. - - ¡Dos ramas en el tronco herido, y una - hoja marchita y negra en cada rama! - - ¿Lloras?... Entre los álamos de oro, - lejos, la sombra del amor te aguarda. - - - LXXXI - A UN VIEJO Y DISTINGUIDO SEÑOR - - Te he visto, por el parque ceniciento - que los poetas aman - para llorar, como una noble sombra - vagar envuelto en tu levita larga. - - El talante cortés, ha tantos años - compuesto de una fiesta en la antesala, - ¡qué bien tus pobres huesos - ceremoniosos guardan! - - Yo te he visto aspirando, distraído, - con el aliento que la tierra exhala, - --hoy, tibia tarde en que las mustias hojas - húmedo viento arranca-- - del eucalipto verde - - el frescor de las hojas perfumadas. - Y te he visto llevar la seca mano - a la perla que brilla en tu corbata. - - - LXXXII - LOS SUEÑOS - - El hada más hermosa ha sonreído - al ver la lumbre de una estrella pálida - que en hilo suave, blanco y silencioso, - se enrosca al huso de su rubia hermana. - - Y vuelve a sonreir, porque en su rueca - el hilo de los campos se enmaraña. - Tras la tenue cortina de la alcoba - está el jardín envuelto en luz dorada. - - La cuna, casi en sombra. El niño duerme. - Dos hadas laboriosas lo acompañan - hilando de los sueños los sutiles - copos en ruecas de marfil y plata. - - - LXXXIII - - Guitarra del mesón que hoy suenas jota, - mañana petenera, - según quien llega y tañe - las empolvadas cuerdas. - - Guitarra del mesón de los caminos, - no fuiste nunca, ni serás, poeta. - - Tú eres alma que dice su armonía - solitaria a las almas pasajeras... - - Y siempre que te escucha el caminante - sueña escuchar un aire de su tierra. - - - LXXXIV - - El rojo sol de un sueño en el Oriente asoma. - Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino? - Pasado el llano verde, en la florida loma, - acaso está el cercano final de tu camino. - - Tú no verás del trigo la espiga sazonada - y de macizas pomas cargado el manzanar, - ni de la vid rugosa la uva aurirrosada - ha de exprimir su alegre licor en tu lagar. - - Cuando el primer aroma exhalen los jazmines - y cuando más palpiten las rosas del amor, - una mañana de oro que alumbre los jardines, - ¿no huirá, como una nube dispersa, el sueño en flor? - - Campo recién florido y verde, quién pudiera - soñar aún largo tiempo en esas pequeñitas - corolas azuladas que manchan la pradera, - y en esas diminutas primeras margaritas. - - - LXXXV - - La primavera besaba - suavemente la arboleda, - y el verde nuevo brotaba - como una verde humareda. - - Las nubes iban pasando - sobre el campo juvenil... - Yo vi en las hojas temblando - las frescas lluvias de abril. - - Bajo ese almendro florido, - todo cargado de flor, - --recordé--yo he maldecido - mi juventud sin amor. - - Hoy, en mitad de la vida, - me he parado a meditar... - ¿Juventud nunca vivida, - quién te volviera a soñar? - - - LXXXVI - - Eran ayer mis dolores - como gusanos de seda - que iban labrando capullos; - hoy son mariposas negras. - - ¡De cuántas flores amargas - he sacado blanca cera! - ¡Oh, tiempo en que mis pesares - trabajaban como abejas! - - Hoy son como avenas locas, - o cizaña en sementera, - como tizón en espiga, - como carcoma en madera. - - ¡Oh, tiempo en que mis dolores - tenían lágrimas buenas, - y eran como agua de noria - que va regando una huerta! - Hoy son agua de torrente - que arranca el limo a la tierra. - - Dolores que ayer hicieron - de mi corazón colmena, - hoy tratan mi corazón - como a una muralla vieja: - quieren derribarlo, y pronto, - al golpe de la piqueta. - - - LXXXVII - RENACIMIENTO - - Galerías del alma... ¡el alma niña! - Su clara luz risueña; - y la pequeña historia - y la alegría de la vida nueva... - - ¡Ah, volver a nacer, y andar camino, - ya recobrada la perdida senda! - - Y volver a sentir en nuestra mano, - aquel latido de la mano buena - de nuestra madre... Y caminar en sueños - por amor de la mano que nos lleva - - En nuestras almas, todo - por misteriosa mano se gobierna. - Incomprensibles, mudas, - nada sabemos de las almas nuestras. - - Las más hondas palabras - del sabio nos enseñan, - lo que el silbar del viento cuando sopla, - o el sonar de las aguas cuando ruedan. - - - LXXXVIII - - Tal vez la mano, en sueños, - del sembrador de estrellas, - hizo sonar la música olvidada - - como una nota de la lira inmensa, - y la ola humilde a nuestros labios vino - de unas pocas palabras verdaderas. - - - LXXXIX - - Y podrás conocerte recordando - del pasado soñar los turbios lienzos - en este día triste en que caminas - con los ojos abiertos. - - De toda la memoria, sólo vale - el don preclaro de evocar los sueños. - - - XC - - Los árboles conservan - verdes aún las copas, - pero del verde mustio - de las marchitas frondas. - - El agua de la fuente, - sobre la piedra tosca - y de verdín cubierta, - resbala silenciosa. - - Arrastra el viento algunas - amarillentas hojas. - ¡El viento de la tarde - sobre la tierra en sombra! - - - XCI - - Húmedo está, bajo el laurel, el banco - de verdinosa piedra; - lavó la lluvia, sobre el muro blanco, - las empolvadas hojas de la hiedra. - - Del viento del otoño el tibio aliento - los céspedes undula, y la alameda - conversa con el viento... - ¡el viento de la tarde en la arboleda! - - Mientras el sol en el ocaso esplende - que los racimos de la vid orea, - y el buen burgués, en su balcón, enciende - la estoica pipa en que el tabaco humea, - - voy recordando versos juveniles... - ¿Qué fué de aquel mi corazón sonoro? - ¿Será cierto que os vais, sombras gentiles, - huyendo entre los árboles de oro? - - - - - VARIA - - - XCII - CABALLITOS - - Tournez, tournez, chevaux de bois. - VERLAINE. - - Pegasos, lindos pegasos, - caballitos de madera. - ................................ - Yo conocí, siendo niño, - la alegría de dar vueltas - sobre un corcel colorado, - en una noche de fiesta. - - En el aire polvoriento - chispeaban las candelas, - y la noche azul ardía - toda sembrada de estrellas. - - Alegrías infantiles - que cuestan una moneda - de cobre, lindos pegasos, - caballitos de madera. - - - XCIII - RUIDOS - - Deletreos de armonía - que ensaya inexperta mano. - - Hastío. Cacofonía - del sempiterno piano - que yo de niño escuchaba - soñando... no sé con qué, - - con algo que no llegaba, - todo lo que ya se fué. - - - XCIV - PESADILLA - - En medio de la plaza, y sobre tosca piedra, - el agua brota y brota. En el cercano huerto - eleva, tras el muro ceñido por la hiedra, - alto ciprés, la mancha de su ramaje yerto. - - La tarde está cayendo frente a los caserones - de la ancha plaza, en sueños. Relucen las vidrieras - con ecos mortecinos de sol. En los balcones - hay formas que parecen confusas calaveras. - - La calma es infinita en la desierta plaza, - donde pasea el alma su traza de alma en pena. - El agua brota y brota en la marmórea taza. - En todo el aire en sombra no más que el agua suena. - - - XCV - DE LA VIDA - - (COPLAS MUNDANAS) - - Poeta ayer, hoy triste y pobre - filósofo trasnochado, - tengo en monedas de cobre - el oro de ayer cambiado. - - Sin placer y sin fortuna, - pasó como una quimera - mi juventud, la primera... - la sola, no hay más que una; - la de dentro es la de fuera. - - Pasó como un torbellino - bohemia y aborrascada, - harta de coplas y vino, - mi juventud bien amada. - - Y hoy miro a las galerías - del recuerdo para hacer - aleluyas de elegías - desconsoladas de ayer. - - ¡Adiós, lágrimas cantoras, - lágrimas que alegremente - brotabais, como en la fuente - las limpias aguas sonoras! - - ¡Buenas lágrimas vertidas - por un amor juvenil, - cual frescas lluvias caídas - sobre los campos de abril! - - No canta ya el ruiseñor - de cierta noche serena; - sanamos del mal de amor - que sabe llorar sin pena. - - Poeta ayer, hoy triste y pobre - filósofo trasnochado, - tengo en monedas de cobre - el oro de ayer cambiado. - - - XCVI - SOL DE INVIERNO - - Es medio día. Un parque. - Invierno. Blancas sendas, - simétricos montículos - y ramas esqueléticas. - - Bajo el invernadero, - naranjos en maceta, - y en su tonel, pintado - de verde, la palmera. - - Un viejecillo dice, - para su capa vieja: - «¡El sol, esta hermosura - de sol!...» Los niños juegan. - - El agua de la fuente - resbala, corre y sueña - lamiendo, casi muda, - la verdinosa piedra. - - - XCVII - RETRATO - - Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, - y un huerto claro donde madura el limonero; - mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; - mi historia, algunos casos que recordar no quiero. - - Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido, - --ya conocéis mi torpe aliño indumentario-- - mas recibí la flecha que me asignó Cupido, - y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario. - - Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, - pero mi verso brota de manantial sereno; - y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, - soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. - - Adoro la hermosura, y en la moderna estética - corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; - mas no amo los afeites de la actual cosmética, - ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. - - Desdeño las romanzas de los tenores huecos - y el coro de los grillos que cantan a la luna. - A distinguir me paro las voces de los ecos, - y escucho solamente entre las voces, una. - - ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera - mi verso, como deja el capitán su espada: - famosa por la mano viril que la blandiera, - no por el docto oficio del forjador preciada. - - Converso con el hombre que siempre va conmigo; - --quien habla solo, espera hablar a Dios un día-- - mi soliloquio es plática con este buen amigo - que me enseñó el secreto de la filantropía. - - Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. - A mi trabajo acudo, con mi dinero pago - el traje que me cubre y la mansión que habito, - el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. - - Y cuando llegue el día del último viaje - y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, - me encontraréis a bordo ligero de equipaje, - casi desnudo, como los hijos de la mar. - - - XCVIII - A ORILLAS DEL DUERO - - Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día. - Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía, - buscando los recodos de sombra, lentamente. - A trechos me paraba para enjugar mi frente - y dar algún respiro al pecho jadeante; - o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante - y hacia la mano diestra vencido y apoyado - en un bastón, a guisa de pastoril cayado, - trepaba por los cerros que habitan las rapaces - aves de altura, hollando las hierbas montaraces - de fuerte olor--romero, tomillo, salvia, espliego--. - Sobre los agrios campos caía un sol de fuego. - - Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo - cruzaba solitario el puro azul del cielo. - Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo, - y una redonda loma cual recamado escudo, - y cárdenos alcores sobre la parda tierra - --harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra-- - las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero - para formar la corva ballesta de un arquero - en torno a Soria.--Soria es una barbacana - hacia Aragón que tiene la torre castellana.-- - Veía el horizonte cerrado por colinas - obscuras, coronadas de robles y de encinas; - desnudos peñascales, algún humilde prado - donde el merino pace y el toro arrodillado - sobre la hierba rumia, las márgenes del río - lucir sus verdes álamos al claro sol de estío, - y, silenciosamente, lejanos pasajeros, - ¡tan diminutos!--carros, jinetes y arrieros-- - cruzar el largo puente y bajo las arcadas - de piedra ensombrecerse las aguas plateadas - del Duero. - - El Duero cruza el corazón de roble - de Iberia y de Castilla. - ¡Oh, tierra triste y noble, - la de los altos llanos y yermos y roquedas, - de campos sin arados, regatos ni arboledas; - decrépitas ciudades, caminos sin mesones - y atónitos palurdos sin danzas ni canciones - que aún van, abandonando el mortecino hogar, - como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar! - - Castilla miserable, ayer dominadora, - envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora. - ¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada - recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada? - Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira; - cambian la mar y el monte y el ojo que los mira. - ¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra - de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra. - - La madre en otro tiempo fecunda en capitanes - madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes. - Castilla no es aquella tan generosa un día - cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía, - ufano de su nueva fortuna y su opulencia, - a regalar a Alfonso los huertos de Valencia; - o que, tras la aventura que acreditó sus bríos, - pedía la conquista de los inmensos ríos - indianos a la corte, la madre de soldados - guerreros y adalides que han de tornar cargados - de plata y oro a España en regios galeones, - para la presa cuervos, para la lid leones. - Filósofos nutridos de sopa de convento - contemplan impasibles el amplio firmamento; - y si les llega en sueños, como un rumor distante, - clamor de mercaderes de muelles de Levante, - no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa? - Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa. - - Castilla miserable, ayer dominadora, - envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora. - - El sol va declinando. De la ciudad lejana - me llega un armonioso tañido de campana - --ya irán a su rosario las enlutadas viejas--. - De entre las peñas salen dos lindas comadrejas; - me miran y se alejan, huyendo, y aparecen - de nuevo ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen. - Hacia el camino blanco está el mesón abierto - al campo ensombrecido y al pedregal desierto. - - - XCIX - POR TIERRAS DE ESPAÑA - - El hombre de estos campos que incendia los pinares - y su despojo aguarda como botín de guerra, - antaño hubo raído los negros encinares, - talado los robustos robledos de la sierra. - - Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares; - la tempestad llevarse los limos de la tierra - por los sagrados ríos hacia los anchos mares; - y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra. - - Es hijo de una estirpe de rudos caminantes, - pastores que conducen sus hordas de merinos - a Extremadura fértil, rebaños trashumantes - que mancha el polvo y dora el sol de los caminos. - - Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto, - hundidos, recelosos, movibles; y trazadas - cual arco de ballesta, en el semblante enjuto - de pómulos salientes, las cejas muy pobladas. - - Abunda el hombre malo del campo y de la aldea, - capaz de insanos vicios y crímenes bestiales, - que bajo el pardo sayo esconde un alma fea, - esclava de los siete pecados capitales. - - Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza - guarda su presa y llora la que el vecino alcanza; - ni para su infortunio ni goza su riqueza; - le hieren y acongojan fortuna y malandanza. - - El numen de estos campos es sanguinario y fiero; - al declinar la tarde, sobre el remoto alcor, - veréis agigantarse la forma de un arquero, - la forma de un inmenso centauro flechador. - - Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta - --no fué por estos campos el bíblico jardín-- - son tierras para el águila, un trozo de planeta - por donde cruza errante la sombra de Caín. - - - C - EL HOSPICIO - - Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano, - el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas - en donde los vencejos anidan en verano - y graznan en las noches de invierno las cornejas. - - Con su frontón al Norte, entre los dos torreones - de antigua fortaleza, el sórdido edificio - de grietados muros y sucios paredones, - es un rincón de sombra eterna. ¡El viejo hospicio! - - Mientras el sol de enero su débil luz envía, - su triste luz velada sobre los campos yermos, - a un ventanuco asoman, al declinar el día, - algunos rostros pálidos, atónitos y enfermos, - - a contemplar los montes azules de la sierra; - o, de los cielos blancos, como sobre una fosa, - caer la blanca nieve sobre la fría tierra, - sobre la tierra fría la nieve silenciosa!... - - - CI - EL DIOS IBERO - - Igual que el ballestero - tahur de la cantiga, - tuviera una saeta el hombre ibero - para el Señor que apedreó la espiga - y malogró los frutos otoñales, - y un «gloria a ti» para el Señor que grana - centenos y trigales - que el pan bendito le darán mañana. - - Señor de la ruina, - adoro porque aguardo y porque temo: - con mi oración se inclina - hacia la tierra un corazón blasfemo. - - ¡Señor, por quien arranco el pan con pena - sé tu poder, conozco mi cadena! - ¡Oh dueño de la nube del estío - que la campiña arrasa, - del seco otoño, del helar tardío, - y del bochorno que la mies abrasa! - - ¡Señor del iris, sobre el campo verde - donde la oveja pace, - Señor del fruto que el gusano muerde - y de la choza que el turbión deshace, - tu soplo el fuego del hogar aviva, - tu lumbre da sazón al rubio grano - y cuaja el hueso de la verde oliva, - la noche de San Juan, tu santa mano! - - ¡Oh dueño de fortuna y de pobreza, - ventura y malandanza, - que al rico das favores y pereza - y al pobre su dolor y su esperanza! - - ¡Señor, Señor, en la voltaria rueda - del año he visto mi simiente echada, - corriendo igual albur que la moneda - del jugador en el azar sembrada! - - ¡Señor, hoy paternal, ayer cruento, - con doble faz de amor y de venganza, - a ti, en un dado de tahur al viento - va mi oración, blasfemia y alabanza! - - Este que insulta a Dios en los altares, - no más atento al ceño del destino, - también soñó caminos en los mares - y dijo: es Dios sobre la mar camino. - - ¿No es él quien puso a Dios sobre la guerra, - más allá de la suerte, - más allá de la tierra, - más allá de la mar y de la muerte? - - ¿No dió la encina ibera - para el fuego de Dios la buena rama, - que fué en la santa hoguera - de amor una con Dios en pura llama? - - Mas hoy... ¡Qué importa un día! - Para los nuevos lares - estepas hay en la floresta umbría, - leña verde en los viejos encinares. - - Aun larga patria espera - abrir al corvo arado sus besanas; - para el grano de Dios hay sementera - bajo cardos y abrojos y bardanas. - - ¡Qué importa un día! Está el ayer alerto - a mañana, mañana al infinito, - hombres de España, ni el pasado ha muerto, - ni está el mañana--ni el ayer--escrito. - - ¿Quién ha visto la faz al Dios hispano? - Mi corazón aguarda - al hombre ibero de la recia mano, - que tallará en el roble castellano - el Dios adusto de la tierra parda. - - - CII - ORILLAS DEL DUERO - - Primavera soriana, primavera - humilde, como el sueño de un bendito, - de un pobre caminante que durmiera - de cansancio en un páramo infinito! - - ¡Campillo amarillento, - como tosco sayal de campesina, - pradera de velludo polvoriento - donde pace la escuálida merina! - - ¡Aquellos diminutos pegujales - de tierra labrantía, - donde apuntan centenos y trigales - que el pan moreno nos darán un día! - - Y otra vez roca y roca, pedregales - desnudos y pelados serrijones, - la tierra de las águilas caudales, - malezas y jarales, - hierbas monteses, zarzas y cambrones. - - ¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía! - ¡Castilla, tus decrépitas ciudades! - ¡La agria melancolía - que puebla tus sombrías soledades! - - ¡Castilla varonil, adusta tierra, - Castilla del desdén contra la suerte, - Castilla del dolor y de la guerra, - tierra inmortal, Castilla de la muerte! - - Era una tarde, cuando el campo huía - del sol y en el asombro del planeta, - como un globo morado aparecía - la hermosa luna, amada del poeta. - - En el cárdeno cielo violeta - alguna clara estrella fulguraba. - El aire ensombrecido - oreaba mis sienes, y acercaba - el murmullo del agua hasta mi oído. - - Entre cerros de plomo y de ceniza - manchados de roídos encinares, - y entre calvas roquedas de caliza, - iba a embestir los ocho tajamares - del puente el padre río, - que surca de Castilla el yermo frío. - - ¡Oh Duero, tu agua corre - y correrá mientras las nieves blancas - de enero el sol de mayo - haga fluir por hoces y barrancas, - mientras tengan las sierras su turbante - de nieve y de tormenta, - y brille el olifante - del sol, tras de la nube cenicienta!... - - ¿Y el viejo romancero - fué el sueño de un juglar junto a tu orilla? - ¿Acaso como tú y por siempre, Duero, - irá corriendo hacia la mar Castilla? - - - CIII - LAS ENCINAS - - A los Sres. de Masriera, en recuerdo de una expedición al Pardo. - - ¡Encinares castellanos - en laderas y altozanos, - serrijones y colinas - llenos de obscura maleza, - encinas, pardas encinas, - --humildad y fortaleza--! - - Mientras que llenándoos va - el hacha de calvijares, - ¿nadie cantaros sabrá, - encinares? - - El roble es la guerra, el roble - dice el valor y el coraje, - rabia inmoble - en su torcido ramaje, - y es más rudo - que la encina, más nervudo, - más altivo y más señor. - - El alto roble parece - que recalca y ennudece - su robustez como atleta - que, erguido, afinca en el suelo. - - El pino es el mar y el cielo - y la montaña: el planeta. - La palmera es el desierto, - el sol y la lejanía; - la sed: una fuente fría - soñada en el campo yerto. - - Las hayas son la leyenda. - Alguien, en las viejas hayas, - leía una historia horrenda - de crímenes y batallas. - - ¿Quién ha visto sin temblar - un hayedo en un pinar? - Los chopos son la ribera, - liras de la primavera, - cerca del agua que fluye, - pasa y huye, - viva o lenta, - que se emboca turbulenta - o en remanso se dilata, - y en su eterno escalofrío - copian el agua del río - que fluye en ondas de plata. - - De los parques las olmedas - son las buenas arboledas - que nos han visto jugar, - cuando eran nuestros cabellos - rubios y, con nieve en ellos, - nos han de ver meditar. - - Tiene el manzano el olor - de su poma, - el eucalipto el aroma - de sus hojas, de su flor - el naranjo la fragancia; - y es del huerto - la elegancia - el ciprés oscuro y yerto. - - ¿Qué tienes tú, negra encina - campesina, - con tus ramas sin color - en el campo sin verdor; - con tu tronco ceniciento - sin esbeltez ni altiveza, - con tu vigor sin tormento, - y tu humildad que es firmeza? - - En tu copa ancha y redonda - nada brilla, - ni tu verdioscura fronda - ni tu flor verdiamarilla. - - Nada es lindo ni arrogante - en tu porte, ni guerrero, - nada fiero - que aderece su talante. - Brotas derecha o torcida - con esa humildad que cede - sólo a la ley de la vida, - que es vivir como se puede. - - El campo mismo se hizo - árbol en ti, parda encina. - Ya bajo el sol que calcina, - ya contra hielo invernizo, - el bochorno y la borrasca, - el agosto y el enero, - los copos de la nevasca, - los hilos del aguacero, - siempre firme, siempre igual, - impasible, casta y buena, - ¡oh tú, robusta y serena, - eterna encina rural - de los negros encinares - de la raya aragonesa - y las crestas militares - de la tierra pamplonesa; - encinas de Extremadura, - de Castilla, que hizo a España, - encinas de la llanura, - del cerro y de la montaña; - encinas del alto llano - que el joven Duero rodea, - y del Tajo que serpea - por el suelo toledano; - encinas de junto al mar - --en Santander--encinar - que pones tu nota arisca, - como un castellano ceño, - en Córdoba la morisca, - y tú, encinar madrileño, - bajo el Guadarrama frío, - tan hermoso, tan sombrío, - con tu adustez castellana - corrigiendo, - la vanidad y el atuendo - y la hetiquez cortesana!... - Ya sé, encinas - campesinas, - que os pintaron con lebreles - elegantes y corceles, - los más egregios pinceles, - que os cantaron los poetas - augustales, - que os asordan escopetas - de cazadores reales; - mas sois el campo y el lar - y la sombra tutelar - de los buenos aldeanos - que visten parda estameña, - y que cortan vuestra leña - con sus manos. - - - CIV - CAMINOS - - ¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo, - la sierra gris y blanca, - la sierra de mis tardes madrileñas - que yo veía en el azul pintada? - - Por tus barrancos hondos - y por tus cumbres agrias, - mil Guadarramas y mil soles vienen, - cabalgando conmigo, a tus entrañas. - - _Camino de Balsaín, 1914._ - - - CV - EN ABRIL, LAS AGUAS MIL - - Son de abril las aguas mil. - Sopla el viento achubascado, - y entre nublado y nublado - hay trozos de cielo añil. - - Agua y sol. El iris brilla. - En una nube lejana, - zigzagea - una centella amarilla. - - La lluvia da en la ventana - y el cristal repiquetea. - - A través de la neblina - que forma la lluvia fina, - se divisa un prado verde, - y un encinar se esfumina, - y una sierra gris se pierde. - - Los hilos del aguacero - sesgan las nacientes frondas, - y agitan las turbias ondas - en el remanso del Duero. - - Lloviendo está en los habares - y en las pardas sementeras; - y el sol, en los encinares, - charcos por las carreteras. - - Lluvia y sol. Ya se obscurece - el campo, ya se ilumina; - allí un cerro desparece, - allá surge una colina. - - Ya son claros, ya sombríos - los dispersos caseríos, - los lejanos torreones. - - Hacia la sierra plomiza - van rodando en pelotones - nubes de uata y ceniza. - - - CVI - UN LOCO - - Es una tarde mustia y desabrida - de un otoño sin frutos, en la tierra - estéril y raída - donde la sombra de un centauro yerra. - - Por un camino en la árida llanura, - entre álamos marchitos, - a solas con su sombra y su locura, - va el loco, hablando a gritos. - - Lejos se ven sombríos estepares, - colinas con malezas y cambrones, - y ruinas de viejos encinares, - coronando los agrios serrijones. - - El loco vocifera - a solas con su sombra y su quimera. - Es horrible y grotesca su figura; - flaco, sucio, maltrecho y mal rapado, - ojos de calentura - iluminan su rostro demacrado. - - Huye de la ciudad... Pobres maldades, - misérrimas virtudes y quehaceres - de chulos aburridos, y ruindades - de ociosos mercaderes. - - Por los campos de Dios el loco avanza. - Tras la tierra esquelética y sequiza - --rojo de herrumbre y pardo de ceniza-- - hay un sueño de lirio en lontananza. - - Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano! - --¡carne triste y espíritu villano!-- - - No fué por una trágica amargura - esta alma errante desgajada y rota; - purga un pecado ajeno: la cordura, - la terrible cordura del idiota. - - - CVII - FANTASÍA ICONOGRÁFICA - - La calva prematura - brilla sobre la frente amplia y severa; - bajo la piel de pálida tersura - se trasluce la fina calavera. - - Mentón agudo y pómulos marcados - por trazos de un punzón adamantino; - y de insólita púrpura manchados - los labios que soñara un florentino. - - Mientras la boca sonreir parece, - los ojos perspicaces, - que un ceño de atención empequeñece, - miran y ven, profundos y tenaces. - - Tiene sobre la mesa un libro viejo - donde posa la mano distraída. - Al fondo de la cuadra, en el espejo, - una tarde dorada está dormida. - - Montañas de violeta - y grisientos breñales, - la tierra que ama el santo y el poeta, - los buitres y las águilas caudales. - - Del abierto balcón al blanco muro - va una franja de sol anaranjada - que inflama el aire, en el ambiente obscuro - que envuelve la armadura arrinconada. - - - CVIII - UN CRIMINAL - - El acusado es pálido y lampiño. - Arde en sus ojos una fosca lumbre, - que repugna a su máscara de niño - y ademán de piadosa mansedumbre. - - Conserva del obscuro seminario - el talante modesto y la costumbre - de mirar a la tierra o al breviario. - - Devoto de María, - madre de pecadores, - por Burgos bachiller en teología, - presto a tomar las órdenes menores. - - Fué su crimen atroz. Hartóse un día - de los textos profanos y divinos, - sintió pesar del tiempo que perdía - enderezando hipérbatons latinos. - - Enamoróse de una hermosa niña; - subiósele el amor a la cabeza - como el zumo dorado de la viña, - y despertó su natural fiereza. - - En sueños vió a sus padres--labradores - de mediano caudal--iluminados, - del hogar por los rojos resplandores, - los campesinos rostros atezados. - - Quiso heredar. ¡Oh, guindos y nogales - del huerto familiar, verde y sombrío, - y doradas espigas candeales - que colmarán los trojes del estío! - - Y se acordó del hacha que pendía - en el muro, luciente y afilada, - el hacha fuerte que la leña hacía - de la rama de roble cercenada. - ............................... - Frente al reo, los jueces en sus viejos - ropones enlutados, - y una hilera de obscuros entrecejos - y de plebeyos rostros--los jurados. - - El abogado defensor perora, - golpeando el pupitre con la mano; - emborrona papel un escribano, - mientras oye el fiscal indiferente - el alegato enfático y sonoro, - y repasa los autos judiciales - o, entre sus dedos, de las gafas de oro - acaricia los límpidos cristales. - - Dice un ujier: «Va sin remedio al palo». - El joven cuervo la clemencia espera. - Un pueblo carne de horca, la severa - justicia aguarda que castiga al malo. - - - CIX - AMANECER DE OTOÑO - - A Julio Romero de Torres. - - Una larga carretera - entre grises peñascales - y alguna humilde pradera - donde pacen negros toros. Zarzas, malezas, jarales. - - Está la tierra mojada - por las gotas del rocío, - y la alameda dorada, - hacia la curva del río. - - Tras los montes de violeta - quebrado el primer albor. - A la espalda la escopeta, - entre sus galgos agudos, caminando un cazador. - - - CX - EN TREN - - Yo para todo viaje, - --siempre sobre la madera - de mi vagón de tercera-- - voy ligero de equipaje. - Si es de noche, porque no - acostumbro a dormir yo, - y de día, por mirar - los arbolitos pasar, - yo nunca duermo en el tren, - y, sin embargo, voy bien. - ¡Este placer de alejarse! - Londres, Madrid, Ponferrada, - tan lindos para marcharse... - Lo molesto es la llegada. - Luego, el tren, al caminar, - siempre nos hace soñar; - y casi, casi olvidamos - el jamelgo que montamos. - ¡Oh, el pollino - que sabe bien el camino! - ¿Dónde estamos? - ¿Dónde todos nos bajamos? - ¡Frente a mí va una monjita - tan bonita! - Tiene esa expresión serena - que a la pena - da una esperanza infinita. - Y yo pienso: Tú eres buena; - porque diste tus amores - a Jesús; porque no quieres - ser madre de pecadores. - Mas tú eres - maternal, - bendita entre las mujeres, - madrecita virginal. - Algo en tu rostro es divino - bajo tus cofias de lino. - Tus mejillas - --esas rosas amarillas-- - fueron rosadas, y, luego, - ardió en tus entrañas fuego; - y hoy, esposa de la Cruz, - ya eres luz, y sólo luz... - ¡Todas las mujeres bellas - fueran, como tú, doncellas - en un convento a encerrarse!... - Y la niña que yo quiero - ¡ay! ¡preferirá casarse - con un mocito barbero! - El tren camina y camina, - y la máquina resuella, - y tose con tos ferina. - ¡Vamos en una centella! - - _1909._ - - - CXI - NOCHE DE VERANO - - Es una hermosa noche de verano. - Tienen las altas casas - abiertos los balcones - del viejo pueblo a la anchurosa plaza. - En el amplio rectángulo desierto, - bancos de piedra, evónimos y acacias - simétricos dibujan. - sus negras sombras en la arena blanca. - En el cénit, la luna y en la torre - la esfera del reloj iluminada. - Yo en este viejo pueblo paseando - solo, como un fantasma. - - - CXII - PASCUA DE RESURRECCIÓN - - Mirad: el arco de la vida traza - el iris sobre el campo que verdea. - Buscad vuestros amores, doncellitas, - donde brota la fuente de la piedra. - En donde el agua ríe y sueña y pasa, - allí el romance del amor se cuenta. - ¿No han de mirar un día, en vuestros brazos, - atónitos, el sol de primavera, - ojos que vienen a la luz cerrados, - y que al partirse de la vida ciegan? - ¿No beberán un día en vuestros senos - los que mañana labrarán la tierra? - ¡Oh, celebrad este domingo claro, - madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas! - Gozad esta sonrisa de vuestra ruda madre. - Ya sus hermosos nidos habitan las cigüeñas - y escriben en las torres sus blancos garabatos. - Como esmeraldas lucen los musgos de las peñas. - Entre los robles muerden - los negros toros la menuda hierba, - y el pastor que apacienta los merinos - su pardo sayo en la montaña deja. - - - CXIII - CAMPOS DE SORIA - - I - - Es la tierra de Soria árida y fría. - Por las colinas y las sierras calvas, - verdes pradillos, cerros cenicientos, - la primavera pasa - dejando entre las hierbas olorosas - sus diminutas margaritas blancas. - - La tierra no revive, el campo sueña. - Al empezar abril está nevada - la espalda del Moncayo; - el caminante lleva en su bufanda - envueltos cuello y boca, y los pastores - pasan cubiertos con sus luengas capas. - - II - - Las tierras labrantías, - como retazos de estameñas pardas, - el huertecillo, el abejar, los trozos - de verde oscuro en que el merino pasta, - entre plomizos peñascales, siembran - el sueño alegre de infantil arcadia. - En los chopos lejanos del camino, - parecen humear las yertas ramas - como un glauco vapor--las nuevas hojas-- - y en las quiebras de valles y barrancas - blanquean los zarzales florecidos - y brotan las violetas perfumadas. - - III - - Es el campo ondulado, y los caminos - ya ocultan los viajeros que cabalgan - en pardos borriquillos, - ya al fondo de la tarde arrebolada - elevan las plebeyas figurillas - que el lienzo de oro del ocaso manchan. - Mas si trepáis a un cerro y veis el campo - desde los picos donde habita el águila, - son tornasoles de carmín y acero, - llanos plomizos, lomas plateadas, - circuídos por montes de violeta, - con las cumbres de nieve sonrosada. - - IV - - ¡Las figuras del campo sobre el cielo! - Dos lentos bueyes aran - en un alcor cuando el otoño empieza, - y entre las negras testas doblegadas - bajo el pesado yugo, - pende un cesto de juncos y retama, - que es la cuna de un niño; - y tras la yunta marcha - un hombre que se inclina hacia la tierra, - y una mujer que en las abiertas zanjas - arroja la semilla. - Bajo una nube de carmín y llama, - en el oro fluido y verdinoso - del poniente las sombras se agigantan. - - V - - La nieve. En el mesón al campo abierto - se ve el hogar donde la leña humea - y la olla al hervir borbollonea. - El cierzo corre por el campo yerto - alborotando en blancos torbellinos - la nieve silenciosa. - La nieve sobre el campo y los caminos, - cayendo está como sobre una fosa. - Un viejo acurrucado tiembla y tose - cerca del fuego; su mechón de lana - la vieja hila, y una niña cose - verde ribete a su estameña grana. - Padres los viejos son de un arriero - que caminó sobre la blanca tierra, - y una noche perdió ruta y sendero, - y se enterró en las nieves de la sierra. - En torno al fuego hay un lugar vacío, - y en la frente del viejo, de hosco ceño, - como un tachón sombrío - --tal el golpe de un hacha sobre un leño--. - La vieja mira al campo cual si oyera - pasos sobre la nieve. Nadie pasa. - Desierta la vecina carretera, - desierto el campo en torno de la casa. - La niña piensa que en los verdes prados - ha de correr con otras doncellitas - en los días azules y dorados, - cuando crecen las blancas margaritas. - - VI - - ¡Soria fría, _Soria pura, - cabeza de Extremadura_, - con su castillo guerrero - arruinado, sobre el Duero; - con sus murallas roídas - y sus casas denegridas! - - ¡Muerta ciudad de señores - soldados o cazadores; - de portales con escudos - de cien linajes hidalgos, - y de famélicos galgos, - de galgos flacos y agudos, - que pululan - por las sórdidas callejas, - y a la media noche ululan, - cuando graznan las cornejas! - - ¡Soria fría! La campana - de la Audiencia da la una. - Soria, ciudad castellana - ¡tan bella! bajo la luna. - - VII - - ¡Colinas plateadas, - grises alcores, cárdenas roquedas - por donde traza el Duero - su curva de ballesta - en torno a Soria, oscuros encinares, - ariscos pedregales, calvas sierras, - caminos blancos y álamos del río, - tardes de Soria, mística y guerrera, - hoy siento por vosotros, en el fondo - del corazón, tristeza, - tristeza que es amor! ¡Campos de Soria - donde parece que las rocas sueñan, - conmigo vais!... ¡Colinas plateadas, - grises alcores, cárdenas roquedas! - - VIII - - He vuelto a ver los álamos dorados, - álamos del camino en la ribera - del Duero, entre San Polo y San Saturio, - tras las murallas viejas - de Soria--barbacana - hacia Aragón, en castellana tierra. - - Estos chopos del río, que acompañan - con el sonido de sus hojas secas - el son del agua cuando el viento sopla, - tienen en sus cortezas - grabadas iniciales que son nombres - de enamorados, cifras que son fechas. - ¡Álamos del amor que ayer tuvisteis - de ruiseñores vuestras ramas llenas; - álamos que seréis mañana liras - del viento perfumado en primavera; - álamos del amor cerca del agua - que corre y pasa y sueña, - álamos de las márgenes del Duero, - conmigo vais, mi corazón os lleva! - - IX - - ¡Oh!, sí, conmigo vais, campos de Soria, - tardes tranquilas, montes de violeta, - alamedas del río, verde sueño - del suelo gris y de la parda tierra, - agria melancolía - de la ciudad decrépita, - ¿me habéis llegado al alma, - o acaso estabais en el fondo de ella? - ¡Gentes del alto llano numantino - que a Dios guardáis como cristianas viejas, - que el sol de España os llene - de alegría, de luz y de riqueza! - - - CXIV - LA TIERRA DE ALVARGONZÁLEZ - - Al poeta Juan Ramón Jiménez. - - I - - Siendo mozo Alvargonzález, - dueño de mediana hacienda, - que en otras tierras se dice - bienestar y aquí, opulencia, - en la feria de Berlanga - prendóse de una doncella, - y la tomó por mujer - al año de conocerla. - Muy ricas las bodas fueron, - y quien las vió las recuerda; - sonadas las tornabodas - que hizo Alvar en su aldea; - hubo gaitas, tamboriles, - flauta, bandurria y vihuela, - fuegos a la valenciana - y danza a la aragonesa. - - II - - Feliz vivió Alvargonzález - en el amor de su tierra. - Naciéronle tres varones, - que en el campo son riqueza, - y, ya crecidos, los puso, - uno a cultivar la huerta, - otro a cuidar los merinos, - y dió el menor a la iglesia. - - III - - Mucha sangre de Caín - tiene la gente labriega, - y en el hogar campesino - armó la envidia pelea. - - Casáronse los mayores; - tuvo Alvargonzález nueras, - que le trajeron cizaña, - antes que nietos le dieran. - - La codicia de los campos - ve tras la muerte la herencia; - no goza de lo que tiene - por ansia de lo que espera. - - El menor, que a los latines - prefería las doncellas - hermosas y no gustaba - de vestir por la cabeza, - colgó la sotana un día - y partió a lejanas tierras. - La madre lloró y el padre - dióle bendición y herencia. - - IV - - Alvargonzález ya tiene - la adusta frente arrugada, - por la barba le platea - el bozo azul de la cara. - - Una mañana de otoño - salió solo de su casa; - no llevaba sus lebreles, - agudos canes de caza; - - iba triste y pensativo - por la alameda dorada; - anduvo largo camino - y llegó a una fuente clara. - - Echóse en la tierra; puso - sobre una piedra la manta, - y a la vera de la fuente - durmió al arrullo del agua. - - EL SUEÑO - - I - - Y Alvargonzález veía, - como Jacob, una escala - que iba de la tierra al cielo, - y oyó una voz que le hablaba. - Mas las hadas hilanderas, - entre las guedejas blancas - y vellones de oro, han puesto - un mechón de negra lana. - - II - - Tres niños están jugando - a la puerta de su casa; - entre los mayores brinca - un cuervo de negras alas. - La mujer vigila, cose - y, a ratos, sonríe y canta. - --Hijos, ¿qué hacéis? les pregunta. - Ellos se miran y callan. - --Subid al monte, hijos míos, - y antes que la noche caiga, - con un brazado de estepas - hacedme una buena llama. - - III - - Sobre el lar de Alvargonzález - está la leña apilada; - el mayor quiere encenderla, - pero no brota la llama. - --Padre, la hoguera no prende, - está la estepa mojada. - - Su hermano viene a ayudarle - y arroja astillas y ramas - sobre los troncos de roble; - pero el rescoldo se apaga. - Acude el menor y enciende, - bajo la negra campana - de la cocina, una hoguera - que alumbra toda la casa. - - IV - - Alvargonzález levanta - en brazos al más pequeño - y en sus rodillas lo sienta: - --Tus manos hacen el fuego... - aunque el último naciste - tú eres en mi amor primero. - - Los dos mayores se alejan - por los rincones del sueño. - Entre los dos fugitivos - reluce un hacha de hierro. - - AQUELLA TARDE... - - I - - Sobre los campos desnudos, - la luna llena manchada - de un arrebol purpurino, - enorme globo, asomaba. - Los hijos de Alvargonzález - silenciosos caminaban, - y han visto al padre dormido - junto de la fuente clara. - - II - - Tiene el padre entre las cejas - un ceño que le aborrasca - el rostro, un tachón sombrío - como la huella de un hacha. - Soñando está con sus hijos, - que sus hijos lo apuñalan; - y cuando despierta mira - que es cierto lo que soñaba. - - III - - A la vera de la fuente - quedó Alvargonzález muerto. - Tiene cuatro puñaladas - entre el costado y el pecho, - por donde la sangre brota, - más un hachazo en el cuello. - Cuenta la hazaña del campo - el agua clara corriendo, - mientras los dos asesinos - huyen hacia los hayedos. - Hasta la Laguna Negra, - bajo las fuentes del Duero, - llevan el muerto, dejando - detrás un rastro sangriento; - y en la laguna sin fondo, - que guarda bien los secretos, - con una piedra amarrada - a los pies, tumba le dieron. - - IV - - Se encontró junto a la fuente - la manta de Alvargonzález, - y camino del hayedo - se vió un reguero de sangre. - Nadie de la aldea ha osado - a la laguna acercarse, - y el sondarla inútil fuera, - que es la laguna insondable. - Un buhonero que cruzaba - aquellas tierras errante, - fué en Dauria acusado, preso - y muerto en garrote infame. - - V - - Pasados algunos meses, - la madre murió de pena. - Los que muerta la encontraron - dicen que las manos yertas - sobre su rostro tenía, - oculto el rostro con ellas. - - VI - - Los hijos de Alvargonzález - ya tienen majada y huerta, - campos de trigo y centeno - y prados de fina hierba; - en el olmo viejo, hendido - por el rayo, la colmena, - dos yuntas para el arado, - un mastín y cien ovejas. - - OTROS DÍAS - - I - - Ya están las zarzas floridas - y los ciruelos blanquean; - ya las abejas doradas - liban para sus colmenas, - y en los nidos que coronan - las torres de las iglesias - asoman los garabatos - ganchudos de las cigüeñas. - Ya los olmos del camino - y chopos de las riberas - de los arroyos, que buscan - al padre Duero, verdean. - El cielo está azul, los montes - sin nieve son de violeta. - La tierra de Alvargonzález - se colmará de riqueza; - muerto está quien la ha labrado, - mas no le cubre la tierra. - - II - - La hermosa tierra de España - adusta, fina y guerrera - Castilla, de largos ríos, - tiene un puñado de sierras - entre Soria y Burgos como - reductos de fortaleza, - como yelmos crestonados - y Urbión es una cimera. - - III - - Los hijos de Alvargonzález, - por una empinada senda, - para tomar el camino - de Salduero a Covaleda, - cabalgan en pardas mulas - bajo el pinar de Vinuesa. - Van en busca de ganado - con que volver a su aldea, - y por tierra de pinares - larga jornada comienzan. - Van Duero arriba, dejando - atrás los arcos de piedra - del puente y el caserío - de la ociosa y opulenta - villa de indianos. El río, - al fondo del valle, suena, - y de las cabalgaduras - los cascos baten las piedras. - A la otra orilla del Duero - canta una voz lastimera: - «La tierra de Alvargonzález - se colmará de riqueza, - y el que la tierra ha labrado - no duerme bajo la tierra.» - - IV - - Llegados son a un paraje - en donde el pinar se espesa, - y el mayor, que abre la marcha, - su parda mula espolea, - diciendo: démonos prisa; - porque son más de dos leguas - de pinar y hay que apurarlas - antes que la noche venga. - - Dos hijos del campo, hechos - a quebradas y asperezas, - porque recuerdan un día - la tarde en el monte tiemblan. - Allá en lo espeso del bosque - otra vez la copla suena: - «La tierra de Alvargonzález - se colmará de riqueza, - y el que la tierra ha labrado - no duerme bajo la tierra.» - - V - - Desde Salduero el camino - va al hilo de la ribera; - a ambas márgenes del río - el pinar crece y se eleva, - y las rocas se aborrascan, - al par que el valle se estrecha. - Los fuertes pinos del bosque - con sus copas gigantescas - y sus desnudas raíces - amarradas a las piedras; - los de troncos plateados - cuyas frondas azulean, - pinos jóvenes; los viejos - cubiertos de blanca lepra, - musgos y líquenes canos - que el grueso tronco rodean, - colman el valle y se pierden - rebasando ambas laderas. - Juan, el mayor dice: Hermano, - si Blas Antonio apacienta - cerca de Urbión su vacada, - largo camino nos queda. - --Cuanto hacia Urbión alarguemos - se puede acortar de vuelta, - tomando por el atajo, - hacia la Laguna Negra, - y bajando por el puerto - de Santa Inés a Vinuesa. - --Mala tierra y peor camino. - Te juro que no quisiera - verlos otra vez. Cerremos - los tratos en Covaleda; - hagamos noche y, al alba, - volvámonos a la aldea - por este valle, que, a veces, - quien piensa atajar rodea. - Cerca del río cabalgan - los hermanos, y contemplan - cómo el bosque centenario, - al par que avanzan, aumenta, - y los peñascos del monte - el horizonte les cierran. - El agua que va saltando - parece que canta o cuenta: - «La tierra de Alvargonzález - se colmará de riqueza, - y el que la tierra ha labrado - no duerme bajo la tierra.» - - CASTIGO - - I - - Aunque la codicia tiene - redil que encierre la oveja, - trojes que guardan el trigo, - bolsas para la moneda - y garras, no tiene manos - que sepan labrar la tierra. - Así a un año de abundancia - siguió un año de pobreza. - - II - - En los sembrados crecieron - las amapolas sangrientas; - pudrió el tizón las espigas - de trigales y de avenas; - hielos tardíos mataron - en flor la fruta en la huerta - y una mala hechicería - hizo enfermar las ovejas. - A los dos Alvargonzález - maldijo Dios en sus tierras, - y al año pobre siguieron - luengos años de miseria. - - III - - Es una noche de invierno. - Cae la nieve en remolinos. - Los Alvargonzález velan - un fuego casi extinguido. - El pensamiento amarrado - tienen a un recuerdo mismo, - y en las ascuas mortecinas - del hogar los ojos fijos. - No tienen leña ni sueño. - Larga es la noche y el frío - mucho. Un candilejo humea - en el muro ennegrecido. - El aire agita la llama, - que pone un fulgor rojizo - sobre entrambas pensativas - testas de los asesinos. - El mayor de Alvargonzález, - lanzando un ronco suspiro, - rompe el silencio, exclamando: - --Hermano ¡qué mal hicimos! - El viento la puerta bate, - hace temblar el postigo, - y suena en la chimenea - con hueco y largo bramido. - Después el silencio vuelve, - y a intervalos el pabilo - del candil chisporrotea - en el aire aterecido. - El segundo dijo:--¡Hermano, - demos lo viejo al olvido! - - EL VIAJERO - - I - - Es una noche de invierno. - Azota el viento las ramas - de los álamos. La nieve - ha puesto la tierra blanca. - Bajo la nevada, un hombre - por el camino cabalga; - va cubierto hasta los ojos, - embozado en luenga capa. - Entrado en la aldea, busca - de Alvargonzález la casa, - y ante su puerta llegado, - sin echar pie a tierra, llama. - - II - - Los dos hermanos oyeron - una aldabada a la puerta, - y de una cabalgadura - los cascos sobre las piedras. - Ambos los ojos alzaron - llenos de espanto y sorpresa. - --¿Quién es? responda, gritaron. - --Miguel, respondieron fuera. - Era la voz del viajero - que partió a lejanas tierras. - - III - - Abierto el portón, entróse - a caballo el caballero - y echó pie a tierra. Venía - todo de nieve cubierto. - En brazos de sus hermanos - lloró algún rato en silencio. - Después dió el caballo al uno, - al otro, capa y sombrero, - y en la estancia campesina - buscó el arrimo del fuego. - - IV - - El menor de los hermanos, - que niño y aventurero - fué más allá de los mares - y hoy torna indiano opulento, - vestía con negro traje - de peludo terciopelo, - ajustado a la cintura - por ancho cinto de cuero. - Gruesa cadena formaba - un bucle de oro en su pecho. - Era un hombre alto y robusto, - con ojos grandes y negros - llenos de melancolía; - la tez de color moreno, - y sobre la frente comba - enmarañados cabellos; - el hijo que saca porte - señor de padre labriego, - a quien fortuna le debe - amor, poder y dinero. - De los tres Alvargonzález - era Miguel el más bello; - porque al mayor afeaba - el muy poblado entrecejo - bajo la frente mezquina, - y al segundo, los inquietos - ojos que mirar no saben - de frente, torvos y fieros. - - V - - Los tres hermanos contemplan - el triste hogar en silencio; - y con la noche cerrada - arrecia el frío y el viento. - --Hermanos ¿no tenéis leña? - dice Miguel. - --No tenemos, - responde el mayor. - Un hombre, - milagrosamente, ha abierto - la gruesa puerta cerrada - con doble barra de hierro. - El hombre que ha entrado tiene - el rostro del padre muerto. - Un halo de luz dorada - orla sus blancos cabellos. - Lleva un haz de leña al hombro - y empuña un hacha de hierro. - - EL INDIANO - - I - - De aquellos campos malditos, - Miguel a sus dos hermanos - compró una parte, que mucho - caudal de América trajo, - y aun en tierra mala, el oro - luce mejor que enterrado, - y más en mano de pobres - que oculto en orza de barro. - - Dióse a trabajar la tierra - con fe y tesón el indiano, - y a laborar los mayores - sus pegujales tornaron. - - Ya con macizas espigas, - preñadas de rubios granos, - a los campos de Miguel - tornó el fecundo verano; - y ya de aldea en aldea - se cuenta como un milagro, - que los asesinos tienen - la maldición en sus campos. - - Ya el pueblo canta una copla - que narra el crimen pasado: - «A la orilla de la fuente - lo asesinaron. - ¡Qué mala muerte le dieron - los hijos malos! - En la laguna sin fondo - al padre muerto arrojaron. - No duerme bajo la tierra - el que la tierra ha labrado». - - II - - Miguel, con sus dos lebreles - y armado de su escopeta, - hacia el azul de los montes, - en una tarde serena, - caminaba entre los verdes - chopos de la carretera - y oyó una voz que cantaba: - «No tiene tumba en la tierra. - Entre los pinos del valle - del Revinuesa, - al padre muerto llevaron - hasta la Laguna Negra». - - LA CASA - - I - - La casa de Alvargonzález - era una casona vieja, - con cuatro estrechas ventanas, - separada de la aldea - cien pasos y entre dos olmos - que, gigantes centinelas, - sombra le dan en verano, - y en el otoño hojas secas. - - Es casa de labradores, - gente aunque rica plebeya, - donde el hogar humeante - con sus escaños de piedra - se ve sin entrar, si tiene - abierta al campo la puerta. - - Al arrimo del rescoldo - del hogar borbollonean - dos pucherillos de barro - que a dos familias sustentan. - - A diestra mano, la cuadra - y el corral, a la siniestra, - huerto y abejar y, al fondo, - una gastada escalera, - que va a las habitaciones - partidas en dos viviendas. - - Los Alvargonzález moran - con sus mujeres en ellas. - A ambas parejas que hubieron, - sin que lograrse pudieran, - dos hijos, sobrado espacio - les da la casa paterna. - - En una estancia que tiene - luz al huerto, hay una mesa - con gruesa tabla de roble, - dos sillones de vaqueta, - colgado en el muro un negro - ábaco de enormes cuentas, - y unas espuelas mohosas - sobre un arcón de madera. - - Era una estancia olvidada - donde hoy Miguel se aposenta. - Y era allí donde los padres - veían en primavera - el huerto en flor, y en el cielo - de mayo, azul, la cigüeña - --cuando las rosas se abren - y los zarzales blanquean-- - que enseñaba a sus hijuelos - a usar de las alas lentas. - - Y en las noches del verano, - cuando la calor desvela, - desde la ventana al dulce - ruiseñor cantar oyeran. - - Fué allí donde Alvargonzález, - del orgullo de su huerta - y del amor de los suyos, - sacó sueños de grandeza. - - Cuando en brazos de la madre - vió la figura risueña - del primer hijo, bruñida - de rubio sol la cabeza, - del niño que levantaba - las codiciosas, pequeñas - manos a las rojas guindas - y a las moradas ciruelas, - aquella tarde de otoño - dorada, plácida y buena, - él pensó que ser podría - feliz el hombre en la tierra. - - Hoy canta el pueblo una copla - que va de aldea en aldea: - «¡Oh, casa de Alvargonzález, - qué malos días te esperan; - casa de los asesinos, - que nadie llame a tu puerta!» - - II - - Es una tarde de otoño. - En la alameda dorada - no quedan ya ruiseñores; - enmudeció la cigarra. - - Las últimas golondrinas, - que no emprendieron la marcha, - morirán, y las cigüeñas - de sus nidos de retamas, - en torres y campanarios, - huyeron. - Sobre la casa - de Alvargonzález, los olmos - sus hojas que el viento arranca - van dejando. Todavía - las tres redondas acacias, - frente al atrio de la iglesia, - conservan verdes sus ramas, - y las castañas de Indias - a intervalos se desgajan - cubiertas de sus erizos; - tiene el rosal rosas grana - otra vez, y en las praderas - brilla la alegre otoñada. - - En laderas y en alcores, - en ribazos y cañadas, - el verde nuevo y la hierba, - aun del estío quemada, - alternan; los serrijones - pelados, las lomas calvas, - se coronan de plomizas - nubes apelotonadas; - y bajo el pinar gigante, - entre las marchitas zarzas - y amarillentos helechos, - corren las crecidas aguas - a engrosar el padre río - por canchales y barrancas. - - Abunda en la tierra un gris - de plomo y azul de plata, - con manchas de roja herrumbre, - todo envuelto en luz violada. - - ¡Oh, tierras de Alvargonzález, - en el corazón de España, - tierras pobres, tierras tristes, - tan tristes que tienen alma! - - Páramo que cruza el lobo - aullando a la luna clara - de bosque a bosque, baldíos - llenos de peñas rodadas, - donde roída de buitres - brilla una osamenta blanca; - pobres campos solitarios - sin caminos ni posadas, - ¡oh, pobres campos malditos, - pobres campos de mi patria! - - LA TIERRA - - I - - Una mañana de otoño, - cuando la tierra se labra, - Juan y el indiano aparejan - las dos yuntas de la casa. - Martín se quedó en el huerto - arrancando hierbas malas. - - II - - Una mañana de otoño, - cuando los campos se aran, - sobre un otero, que tiene - el cielo de la mañana - por fondo, la parda yunta - de Juan lentamente avanza. - - Cardos, lampazos y abrojos, - avena loca y cizaña - llenan la tierra maldita, - tenaz a pico y escarda. - - Del corvo arado de roble - la hundida reja trabaja - con vano esfuerzo; parece - que al par que hiende la entraña - del campo y hace camino - se cierra otra vez la zanja. - - «Cuando el asesino labre - será su labor pesada; - antes que un surco en la tierra, - tendrá una arruga en su cara.» - - III - - Martín, que estaba en la huerta - cavando, sobre su azada - quedó apoyado un momento; - frío sudor le bañaba - el rostro. - Por el oriente, - la luna llena manchada - de un arrebol purpurino, - lucía tras de la tapia - del huerto. - Miguel tenía - la sangre de horror helada. - La azada que hundió en la tierra - teñida de sangre estaba. - - IV - - En la tierra en que ha nacido - supo afincar el indiano; - por mujer a una doncella - rica y hermosa ha tomado. - - La hacienda de Alvargonzález - ya es suya, que sus hermanos - todo le vendieron: casa, - huerto, colmenar y campo. - - LOS ASESINOS - - I - - Juan y Martín, los mayores - de Alvargonzález, un día - pesada marcha emprendieron - con el alba, Duero arriba. - - La estrella de la mañana - en el alto azul ardía. - Se iba tiñendo de rosa - la espesa y blanca neblina - de los valles y barrancos, - y algunas nubes plomizas - a Urbión, donde el Duero nace, - como un turbante ponían. - - Se acercaban a la fuente. - El agua clara corría - sonando cual si contara - una vieja historia dicha - mil veces y que tuviera - mil veces que repetirla. - - Agua que corre en el campo - dice en su monotonía: - Yo sé el crimen ¿no es un crimen - cerca del agua, la vida? - - Al pasar los dos hermanos - relataba el agua limpia: - «A la vera de la fuente - Alvargonzález dormía.» - - II - - --Anoche, cuando volvía - a casa--Juan a su hermano - dijo--a la luz de la luna - era la huerta un milagro. - - Lejos, entre los rosales, - divisé un hombre inclinado - hacia la tierra; brillaba - una hoz de plata en su mano. - - Después irguióse y, volviendo - el rostro, dió algunos pasos - por el huerto, sin mirarme, - y a poco lo vi encorvado - otra vez sobre la tierra. - Tenía el cabello blanco. - La luna llena brillaba, - y era la huerta un milagro. - - III - - Pasado habían el puerto - de Santa Inés, ya mediada - la tarde, una tarde triste - de noviembre fría y parda. - Hacia la Laguna Negra - silenciosos caminaban. - - IV - - Cuando la tarde caía, - entre las vetustas hayas - y los pinos centenarios, - un rojo sol se filtraba. - - Era un paraje de bosque - y peñas aborrascadas; - aquí bocas que bostezan - o monstruos de fieras garras; - allí una informe joroba, - allá una grotesca panza, - torvos hocicos de fieras - y dentaduras melladas, - rocas y rocas, y troncos - y troncos, ramas y ramas. - En el hondón del barranco - la noche, el miedo y el agua. - - V - - Un lobo surgió, sus ojos - lucían como dos ascuas. - Era la noche, una noche - húmeda, oscura y cerrada. - - Los dos hermanos quisieron - volver. La selva ululaba. - Cien ojos fieros ardían - en la selva, a sus espaldas. - - VI - - Llegaron los asesinos - hasta la Laguna Negra, - agua transparente y muda - que enorme muro de piedra, - donde los buitres anidan - y el eco duerme, rodea, - agua clara donde beben - las águilas de la sierra, - donde el jabalí del monte - y el ciervo y el corzo abrevan, - agua pura y silenciosa - que copia cosas eternas, - agua impasible que guarda - en su seno las estrellas. - ¡Padre! gritaron; al fondo - de la laguna serena - cayeron y el eco ¡padre! - repitió de peña en peña. - - - CXV - A UN OLMO SECO - - Al olmo viejo, hendido por el rayo - y en su mitad podrido, - con las lluvias de abril y el sol de mayo, - algunas hojas verdes le han salido. - - ¡El olmo centenario en la colina - que lame el Duero! Un musgo amarillento - le mancha la corteza blanquecina - al tronco carcomido y polvoriento. - - No será, cual los álamos cantores - que guardan el camino y la ribera, - habitado de pardos ruiseñores. - - Ejército de hormigas en hilera - va trepando por él, y en sus entrañas - urden sus telas grises las arañas. - - Antes que te derribe, olmo del Duero, - con su hacha el leñador, y el carpintero - te convierta en melena de campana, - lanza de carro o yugo de carreta; - antes que rojo en el hogar, mañana - ardas, de alguna mísera caseta, - al borde de un camino, - antes que te descuaje un torbellino - y tronche el soplo de las sierras blancas; - antes que el río hacia la mar te empuje - por valles y barrancas, - olmo, quiero anotar en mi cartera - la gracia de tu rama verdecida. - Mi corazón espera - también, hacia la luz y hacia la vida, - otro milagro de la primavera. - - _Soria, 1912._ - - - CXVI - RECUERDOS - - ¡Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales - cargados de perfume, y el campo enverdecido, - abiertos los jazmines, maduros los trigales, - azules las montañas y el olivar florido; - Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles, - y al sol de abril los huertos colmados de azucenas, - y los enjambres de oro, para libar sus mieles - dispersos en los campos, huir de sus colmenas; - yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares, - barriendo el cierzo helado tu campo empedernido; - y en sierras agrias sueño--¡Urbión, sobre pinares! - ¡Moncayo blanco, al cielo aragonés erguido!-- - Y pienso: Primavera, como un escalofrío - irá a cruzar el alto solar del romancero, - ya verdearán de chopos las márgenes del río. - ¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero? - Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas, - y la roquedad parda más de un zarzal en flor, - ya los rebaños blancos, por entre grises peñas, - hacia los altos prados conducirá el pastor. - - ¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas - que vais al joven Duero, zagales y merinos - con rumbo hacia altas praderas numantinas, - por mestas y cañadas, veredas y caminos; - hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo, - montañas, serrijones, lomazos, parameras, - en donde reina el águila, por donde busca el cuervo - su infecto expoliario; menudas sementeras - cual sayos cenicientos, casetas y majadas - entre desnuda roca, arroyos y hontanares - donde a la tarde beben las yuntas fatigadas, - dispersos huertecillos, humildes abejares!... - - ¡Adiós, tierra de Soria, adiós el alto llano - cercado de colinas y crestas militares, - alcores y roquedas del yermo castellano, - fantasmas de robledos y sombras de encinares! - - En la desesperanza y en la melancolía - de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva. - Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía, - por los floridos valles, mi corazón te lleva. - - _En el tren.--abril, 1913._ - - - CXVII - AL MAESTRO «AZORÍN», POR SU LIBRO «CASTILLA» - - La venta de Cidones está en la carretera - que va de Soria a Burgos. Leonarda, la ventera, - que llaman la Ruipérez, es una viejecita - que aviva el fuego donde borbolla la marmita. - Ruipérez, el ventero, un viejo diminuto - --bajo las cejas grises, dos ojos de hombre astuto-- - contempla silencioso la lumbre del hogar. - Se oye la marmita al fuego borbollar. - Sentado ante una mesa de pino, un caballero - escribe. Cuando moja la pluma en el tintero, - dos ojos tristes lucen en un semblante enjuto. - El caballero es joven, vestido va de luto. - El viento frío azota los chopos del camino. - Se ve pasar de polvo un blanco remolino. - La tarde se va haciendo sombría. El enlutado, - la mano en la mejilla, medita ensimismado. - Cuando el correo llegue, que el caballero aguarda, - la tarde habrá caído sobre la tierra parda - de Soria. Todavía los grises serrijones, - con ruinas de encinares y mellas de aluviones, - las lomas azuladas, las agrias barranqueras, - picotas y colinas, ribazos y laderas - del páramo sombrío por donde cruza el Duero, - darán al sol de ocaso un resplandor de acero. - La venta se oscurece. El rojo lar humea. - La mecha de un mohoso candil arde y chispea. - El enlutado tiene clavados en el fuego - los ojos largo rato; se los enjuga luego - con un pañuelo blanco. ¿Por qué le hará llorar - el son de la marmita, el ascua del hogar? - Cerró la noche. Lejos se escucha el traqueteo - y el galopar de un coche que avanza. Es el correo. - - - CXVIII - CAMINOS - - De la ciudad moruna - tras las murallas viejas, - yo contemplo la tarde silenciosa, - a solas con mi sombra y con mi pena. - - El río va corriendo, - entre sombrías huertas - y grises olivares - por los alegres campos de Baeza. - - Tienen las vides pámpanos dorados - sobre las rojas cepas. - Guadalquivir como un alfanje roto - y disperso reluce y espejea. - - Lejos, los montes duermen - envueltos en la niebla, - niebla de otoño, maternal; descansan - las rudas moles de su ser de piedra - en esta tibia tarde de noviembre, - tarde piadosa, cárdena y violeta. - - El viento ha sacudido - los mustios olmos de la carretera, - levantando en rosados torbellinos - el polvo de la tierra. - La luna está subiendo - amoratada, jadeante y llena. - - Los caminitos blancos - se cruzan y se alejan, - buscando los dispersos caseríos - del valle y de la sierra. - Caminos de los campos... - ¡Ay, ya no puedo caminar con ella! - - - CXIX - - Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. - Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. - Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. - Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar. - - - CXX - - Dice la esperanza: un día - la verás, si bien esperas. - Dice la desesperanza: - sólo tu amargura es ella. - Late, corazón... No todo - se lo ha tragado la tierra. - - - CXXI - - Allá, en las tierras altas, - por donde traza el Duero - su curva de ballesta - en torno a Soria, entre plomizos cerros - y manchas de raídos encinares, - mi corazón está vagando, en sueños... - - ¿No ves, Leonor, los álamos del río - con sus ramajes yertos? - - Mira el Moncayo azul y blanco; dame - tu mano y paseemos. - Por estos campos de la tierra mía, - bordados de olivares polvorientos, - voy caminando solo, - triste, cansado, pensativo y viejo. - - - CXXII - - Soñé que tú me llevabas - por una blanca vereda, - en medio del campo verde, - hacia el azul de las sierras, - hacia los montes azules, - una mañana serena. - - Sentí tu mano en la mía, - tu mano de compañera, - tu voz de niña en mi oído - como una campana nueva, - como una campana virgen - de un alba de primavera. - ¡Eran tu voz y tu mano, - en sueños, tan verdaderas!... - Vive, esperanza, ¡quién sabe - lo que se traga la tierra! - - - CXXIII - - Una noche de verano - --estaba abierto el balcón - y la puerta de mi casa-- - la muerte en mi casa entró. - Se fué acercando a su lecho - --ni siquiera me miró--, - con unos dedos muy finos, - algo muy tenue rompió. - Silenciosa y sin mirarme, - la muerte otra vez pasó - delante de mí. ¿Qué has hecho? - La muerte no respondió, - Mi niña quedó tranquila, - dolido mi corazón. - ¡Ay, lo que la muerte ha roto - era un hilo entre los dos! - - - CXXIV - - Al borrarse la nieve, se alejaron - los montes de la sierra. - La vega ha verdecido - al sol de abril, la vega - tiene la verde llama, - la vida, que no pesa; - y piensa el alma en una mariposa, - atlas del mundo, y sueña. - Con el ciruelo en flor y el campo verde, - con el glauco vapor de la ribera, - en torno de las ramas, - con las primeras zarzas que blanquean, - con este dulce soplo - que triunfa de la muerte y de la piedra, - esta amargura que me ahoga fluye - en esperanza de Ella... - - - CXXV - - En estos campos de la tierra mía, - y extranjero en los campos de mi tierra - --yo tuve patria donde corre el Duero - por entre grises peñas, - y fantasmas de viejos encinares, - allá en Castilla, mística y guerrera, - Castilla la gentil, humilde y brava, - Castilla del desdén y de la fuerza--, - en estos campos de mi Andalucía, - ¡oh, tierra en que nací!, cantar quisiera. - Tengo recuerdos de mi infancia, tengo - imágenes de luz y de palmeras, - y en una gloria de oro, - de lueñes campanarios con cigüeñas, - de ciudades con calles sin mujeres - bajo un cielo de añil, plazas desiertas - donde crecen naranjos encendidos - con sus frutas redondas y bermejas; - y en un huerto sombrío, el limonero - de ramas polvorientas - y pálidos limones amarillos, - que el agua clara de la fuente espeja, - un aroma de nardos y claveles - y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena; - imágenes de grises olivares - bajo un tórrido sol que aturde y ciega, - y azules y dispersas serranías - con arreboles de una tarde inmensa; - mas falta el hilo que el recuerdo anuda - al corazón, el ancla en su ribera, - o estas memorias no son alma. Tienen, - en sus abigarradas vestimentas, - señal de ser despojos del recuerdo, - la carga bruta que el recuerdo lleva. - Un día tornarán, con luz del fondo ungidos, - los cuerpos virginales a la orilla vieja. - - _Lora del Río, 4 abril 1913._ - - - CXXVI - A JOSÉ MARÍA PALACIO - - Palacio, buen amigo, - ¿está la primavera - vistiendo ya las ramas de los chopos - del río y los caminos? En la estepa - del alto Duero, Primavera tarda, - ¡pero es tan bella y dulce cuando llega!... - ¿Tienen los viejos olmos - algunas hojas nuevas? - Aun las acacias estarán desnudas - y nevados los montes de las sierras. - ¡Oh, mole del Moncayo blanca y rosa, - allá, en el cielo de Aragón, tan bella! - ¿Hay zarzas florecidas - entre las grises peñas, - y blancas margaritas - entre la fina hierba? - Por esos campanarios - ya habrán ido llegando las cigüeñas. - Habrá trigales verdes, - y mulas pardas en las sementeras, - y labriegos que siembran los tardíos - con las lluvias de abril. Ya las abejas - libarán del tomillo y el romero. - ¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas? - Furtivos cazadores, los reclamos - de la perdiz bajo las capas luengas, - no faltarán. Palacio, buen amigo, - ¿tienen ya ruiseñores las riberas? - Con los primeros lirios - y las primeras rosas de las huertas, - en una tarde azul, sube al Espino, - al alto Espino donde está su tierra... - - _Baeza, 29 de marzo 1913._ - - - CXXVII - OTRO VIAJE - - Ya en los campos de Jaén, - amanece. Corre el tren - por sus brillantes rieles, - devorando matorrales, - alcaceles, - terraplenes, pedregales, - olivares, caseríos, - praderas y cardizales, - montes y valles sombríos. - Tras la turbia ventanilla, - pasa la devanadera - del campo de primavera. - La luz en el techo brilla - de mi vagón de tercera. - Entre nubarrones blancos, - oro y grana. - La niebla de la mañana - huyendo por los barrancos. - ¡Este insomne sueño mío! - ¡Este frío - de un amanecer en vela!... - Resonante, - jadeante, - marcha el tren. El campo vuela. - Enfrente de mí, un señor - sobre su manta dormido; - un fraile y un cazador - --el perro a sus pies tendido--. - Yo contemplo mi equipaje, - mi viejo saco de cuero; - y recuerdo otro viaje - hacia las tierras del Duero. - Otro viaje de ayer - por la tierra castellana, - ¡pinos del amanecer - entre Almazán y Quintana! - ¡Y alegría - de un viajar en compañía! - ¡Y la unión - que ha roto la muerte un día! - ¡Mano fría - que aprietas mi corazón! - Tren camina, silba, humea, - acarrea - tu ejército de vagones, - ajetrea - maletas y corazones. - Soledad, - sequedad. - Tan pobre me estoy quedando, - que ya ni siquiera estoy - conmigo, ni sé si voy - conmigo a solas viajando. - - - CXXVIII - POEMA DE UN DÍA - - MEDITACIONES RURALES - - Heme aquí ya profesor - de lenguas vivas (ayer - maestro de gay-saber, - aprendiz de ruiseñor) - en un pueblo húmedo y frío, - destartalado y sombrío, - entre andaluz y manchego. - Invierno. Cerca del fuego. - Fuera llueve un agua fina, - que ora se trueca en neblina, - ora se torna aguanieve. - Fantástico labrador, - pienso en los campos. ¡Señor, - qué bien haces! Llueve, llueve - tu agua constante y menuda - sobre alcaceles y habares, - tu agua muda, - en viñedos y olivares. - Te bendecirán conmigo - los sembradores del trigo; - los que viven de coger - la aceituna; - los que esperan la fortuna - de comer; - los que hogaño - como antaño - tienen toda su moneda - en la rueda, - traidora rueda del año. - ¡Llueve, llueve; tu neblina - que se torne en aguanieve, - y otra vez en agua fina! - ¡llueve, Señor, llueve, llueve! - - En mi estancia, iluminada - por esta luz invernal - --la tarde gris tamizada - por la lluvia y el cristal--, - sueño y medito. - Clarea - el reloj arrinconado - y su tic-tic, olvidado - por repetido, golpea. - Tic-tic, tic-tic... Ya te he oído - Tic-tic, tic-tic... Siempre igual, - monótono y aburrido. - Tic-tic, tic-tic, el latido - de un corazón de metal. - En estos pueblos, ¿se escucha - el latir del tiempo? No. - En estos pueblos se lucha - sin tregua con el reló, - con esa monotonía, - que mide un tiempo vacío. - Pero ¿tu hora es la mía? - ¿Tu tiempo, reloj, el mío? - (Tic-tic, tic-tic)... Era un día - (tic-tic, tic-tic) que pasó, - y lo que yo más quería - la muerte se lo llevó. - - Lejos suena un clamoreo - de campanas... - Arrecia el repiqueteo - de la lluvia en las ventanas. - Fantástico labrador, - vuelvo a mis campos. ¡Señor, - cuánto te bendecirán - los sembradores del pan! - Señor, ¿no es tu lluvia ley, - en los campos que ara el buey, - y en los palacios del rey? - ¡Oh, agua buena, deja vida - en tu huída! - ¡Oh, tú, que vas gota a gota, - fuente a fuente y río a río, - como este tiempo de hastío - corriendo a la mar remota, - con cuanto quiere nacer, - cuanto espera - florecer - al sol de la primavera, - sé piadosa, - que mañana - serás espiga temprana. - prado verde, carne rosa, - y más: razón y locura - y amargura - de querer y no poder - creer, creer y creer! - - Anochece; - el hilo de la bombilla - se enrojece, - luego brilla, - resplandece - poco más que una cerilla. - Dios sabe dónde andarán - mis gafas... entre librotes, - revistas y papelotes, - ¿quién las encuentra?... Aquí están. - Libros nuevos. Abro uno - de Unamuno. - ¡Oh, el dilecto, - predilecto - de esta España que se agita, - porque nace o resucita! - Siempre te ha sido, ¡oh Rector - de Salamanca!, leal - este humilde profesor - de un instituto rural. - Esa tu filosofía - que llamas dilettantesca, - voltaria y funambulesca, - gran Don Miguel, es la mía. - Agua del buen manantial, - siempre viva, - fugitiva; - poesía, cosa cordial. - ¿Constructora? - --No hay cimiento - ni en el alma ni en el viento.-- - Bogadora, - marinera, - hacia la mar sin ribera. - Enrique Bergson: «_Los datos - inmediatos - de la conciencia_». ¿Esto es - otro embeleco francés? - Este Bergson es un tuno; - ¿verdad, maestro Unamuno? - Bergson no da como aquel - Immanuel - el volatín inmortal; - este endiablado judío - ha hallado el libre albedrío - dentro de su mechinal. - No está mal: - cada sabio, su problema, - y cada loco, su tema. - Mucho importa - que en la vida mala y corta - que llevamos - libres o siervos seamos; - mas, si vamos - a la mar, - lo mismo nos han de dar. - ¡Oh estos pueblos! Reflexiones, - lecturas y acotaciones - pronto dan en lo que son: - bostezos de Salomón. - ¿Todo es - soledad de soledades, - vanidad de vanidades, - que dijo el Eclesiastés? - Mi paraguas, mi sombrero, - mi gabán.... El aguacero - amaina... Vámonos, pues. - - Es de noche. Se platica - al fondo de una botica. - --Yo no sé, - Don José, - cómo son los liberales - tan perros, tan inmorales. - --¡Oh, tranquilícese usted! - Pasados los carnavales, - vendrán los conservadores, - buenos administradores - de su casa. - Todo llega y todo pasa. - Nada eterno, - ni gobierno - que perdure, - ni mal que cien años dure. - --Tras estos tiempos, vendrán - otros tiempos y otros y otros, - y lo mismo que nosotros - otros se jorobarán. - Así es la vida, Don Juan. - --Es verdad, así es la vida. - --La cebada está crecida - --Con estas lluvias... - Y van - las habas que es un primor. - --Cierto; para marzo, en flor. - Pero, la escarcha, los hielos... - --Y además, los olivares - están pidiendo a los cielos - agua a torrentes. - --A mares. - ¡Las fatigas, los sudores - que pasan los labradores! - En otro tiempo... - --Llovía - también cuando Dios quería. - --Hasta mañana, señores. - - Tic-tic, tic-tic... Ya pasó - un día como otro día, - dice la monotonía - del reló. - Sobre mi mesa _Los datos - de la conciencia_, inmediatos. - No está mal - este yo fundamental, - contingente y libre, a ratos, - creativo, original; - este yo que vive y siente - dentro la carne mortal - ¡ay! por saltar impaciente - las bardas de su corral. - - _Baeza, 1913._ - - - CXXIX - NOVIEMBRE, 1914 - - Un año más. El sembrador va echando - la semilla en los surcos de la tierra. - Dos lentas yuntas aran, - mientras pasan las nubes cenicientas - ensombreciendo el campo, - las pardas sementeras, - los grises olivares. Por el fondo - del valle el río el agua turbia lleva. - Tiene Cazorla nieve, - y Mágina, tormenta, - su montera, Aznaitín. Hacia Granada, - montes con sol, montes de sol y piedra. - - - CXXX - LA SAETA - - ¿Quién me presta una escalera, - para subir al madero, - para quitarle los clavos - a Jesús el Nazareno? - - SAETA POPULAR. - - ¡Oh, la saeta, el cantar - al Cristo de los gitanos, - siempre con sangre en las manos, - siempre por desenclavar! - ¡Cantar del pueblo andaluz - que todas las primaveras - anda pidiendo escaleras - para subir a la cruz! - ¡Cantar de la tierra mía, - que echa flores - al Jesús de la agonía, - y es la fe de mis mayores! - ¡Oh, no eres tú mi cantar! - ¡No puedo cantar, ni quiero - a ese Jesús del madero, - sino al que anduvo en el mar! - - - CXXXI - DEL PASADO EFÍMERO - - Este hombre del casino provinciano, - que vió a Cara-ancha recibir un día, - tiene mustia la tez, el pelo cano, - ojos velados de melancolía; - bajo el bigote gris, labios de hastío, - y una triste expresión que no es tristeza - sino algo más y menos: el vacío - del mundo en la oquedad de su cabeza. - Aun luce de corinto terciopelo - chaqueta y pantalón abotinado, - y un cordobés color de caramelo, - pulido y torneado. - Tres veces heredó; tres ha perdido - al monte su caudal: dos ha enviudado. - Sólo se anima ante el azar prohibido, - sobre el verde tapete reclinado, - o al evocar la tarde de un torero, - la suerte de un tahur, o si alguien cuenta - la hazaña de un gallardo bandolero, - o la proeza de un matón, sangrienta. - Bosteza de política banales - dicterios al gobierno reaccionario, - y augura que vendrán los liberales, - cual torna la cigüeña al campanario. - Un poco labrador, del cielo aguarda - y al cielo teme; alguna vez suspira, - pensando en su olivar, y al cielo mira - con ojo inquieto, si la lluvia tarda. - Lo demás, taciturno, hipocondríaco, - prisionero en la Arcadia del presente, - le aburre; sólo el humo del tabaco - simula algunas sombras en su frente. - Este hombre no es de ayer ni es de mañana, - sino de nunca; de la cepa hispana - no es el fruto maduro ni podrido, - es una fruta vana - de aquella España que pasó y no ha sido, - esa que hoy tiene la cabeza cana. - - - CXXXII - LOS OLIVOS - - A Manuel Ayuso. - - I - - ¡Viejos olivos sedientos - bajo el claro sol del día, - olivares polvorientos - del campo de Andalucía! - ¡El campo andaluz, peinado - por el sol canicular, - de loma en loma rayado - de olivar y de olivar! - Son las tierras - soleadas, - anchas lomas, lueñes sierras - de olivares recamadas! - Mil senderos. Con sus machos, - abrumados de capachos, - van gañanes y arrieros. - De la venta del camino - a la puerta, soplan vino - trabucaires bandoleros! - Olivares y olivares - de loma en loma prendidos - cual bordados alamares! - Olivares coloridos - de una tarde anaranjada; - olivares rebruñidos - bajo la luna argentada! - Olivares centellados - en las tardes cenicientas, - bajo los cielos preñados - de tormentas!... - Olivares, Dios os dé - los eneros - de aguaceros, - los agostos de agua al pie, - los vientos primaverales, - vuestras flores racimadas; - y las lluvias otoñales, - vuestras olivas moradas. - Olivar, por cien caminos, - tus olivitas irán - caminando a cien molinos. - Ya darán - trabajo en las alquerías - a gañanes y braceros, - ¡oh, buenas frentes sombrías - bajo los anchos sombreros!... - Olivar y olivareros, - bosque y raza, - campo y plaza - de los fieles al terruño - y al arado y al molino, - de los que muestran el puño - al destino, - los benditos labradores, - los bandidos caballeros, - los señores - devotos y matuteros!... - Ciudades y caseríos - en la margen de los ríos, - en los pliegues de la sierra!... - Venga Dios a los hogares - y a las almas de esta tierra - de olivares y olivares! - - II - - A dos leguas de Úbeda, la Torre - de Pero Gil, bajo este sol de fuego, - triste burgo de España. El coche rueda - entre grises olivos polvorientos. - Allá, el castillo heroico. - En la plaza, mendigos y chicuelos: - una orgía de harapos... - Pasamos frente al atrio del convento - de la Misericordia. - ¡Los blancos muros, los cipreses negros! - ¡Agria melancolía - como asperón de hierro - que raspa el corazón! Amurallada - piedad, erguida en este basurero!... - Esta casa de Dios, decid, hermanos, - esta casa de Dios ¿qué guarda dentro? - Y ese pálido joven, - asombrado y atento, - que parece mirarnos con la boca, - será el loco del pueblo, - de quien se dice: es Lucas, - Blas o Ginés, el tonto que tenemos. - Seguimos. Olivares. Los olivos - están en flor. El carricoche lento, - al paso de dos pencos matalones, - camina hacia Peal. Campos ubérrimos. - La tierra da lo suyo; el sol trabaja; - el hombre es para el suelo: - genera, siembra y labra - y su fatiga unce la tierra al cielo. - Nosotros enturbiamos - la fuente de la vida, el sol primero, - con nuestros ojos tristes, - con nuestro amargo rezo, - con nuestra mano ociosa, - con nuestro pensamiento - --se engendra en el pecado, - se vive en el dolor. ¡Dios está lejos!-- - Esta piedad erguida - sobre este burgo sórdido, sobre este basurero, - esta casa de Dios, decid ¡oh, santos - cañones de von Kluk! ¿qué guarda dentro? - - - CXXXIII - LLANTO DE LAS VIRTUDES - Y COPLAS POR LA MUERTE DE DON GUIDO - - Al fin una pulmonía - mató a don Guido, y están - las campanas todo el día - doblando por él ¡din-dan! - - Murió don Guido, un señor - de mozo muy jaranero, - muy galán y algo torero; - de viejo, gran rezador. - - Dicen que tuvo un serrallo - este señor de Sevilla; - que era diestro - en manejar el caballo, - y un maestro - en refrescar manzanilla. - - Cuando mermó su riqueza, - era su monomanía - pensar que pensar debía - en asentar la cabeza. - - Y asentóla - de una manera española, - que fué casarse con una - doncella de gran fortuna; - y repintar sus blasones, - hablar de las tradiciones - de su casa, - a escándalos y amoríos - poner tasa, - sordina a sus desvaríos. - - Gran pagano, - se hizo hermano - de una santa cofradía; - y el Jueves Santo salía - llevando un cirio en la mano - --¡aquel trueno!-- - vestido de nazareno. - - Hoy nos dice la campana - que han de llevarse mañana - al buen don Guido, muy serio, - camino del cementerio. - - Buen don Guido ya eres ido - y para siempre jamás... - Alguien dirá: ¿Qué dejaste? - Yo pregunto: ¿Qué llevaste - al mundo donde hoy estás? - - ¿Tu amor a los alamares - y a las sedas y a los oros, - y a la sangre de los toros - y al humo de los altares? - - Buen don Guido y equipaje, - buen viaje!... - - El acá - y el allá, - caballero, - se ve en tu rostro marchito, - lo infinito: - cero, cero. - - ¡Oh, las enjutas mejillas, - amarillas; - y los párpados de cera, - y la fina calavera - en la almohada del lecho! - - ¡Oh, fin de una aristocracia! - La barba canosa y lacia - sobre el pecho; - metido en tosco sayal, - las yertas manos en cruz - ¡tan formal! - el caballero andaluz. - - - CXXXIV - LA MUJER MANCHEGA - - La Mancha y sus mujeres... Argamasilla, Infantes, - Esquivias, Valdepeñas. La novia de Cervantes, - y del manchego heroico, el ama y la sobrina - (el patio, la alacena, la cueva y la cocina, - la rueca y la costura, la cuna y la pitanza), - la esposa de don Diego y la mujer de Panza, - la hija del ventero, y tantas como están - bajo la tierra, y tantas que son y que serán - encanto de manchegos y madres de españoles - por tierras de lagares, molinos y arreboles. - - Es la mujer manchega garrida y bien plantada, - muy sobre sí, doncella, perfecta de casada. - - El sol de la caliente llanura vinariega - quemó su piel, mas guarda frescura de bodega - su corazón. Devota, sabe rezar con fe - para que Dios nos libre de cuanto no se ve. - Su obra es la casa--menos celada que en Sevilla, - más gineceo y menos castillo que en Castilla.-- - Y es del hogar manchego la musa ordenadora; - alínea los vasares, los lienzos alcanfora; - las cuentas de la plaza anota en su diario, - cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario. - - ¿Hay más? Por estos campos hubo un amor de fuego. - Dos ojos abrasaron un corazón manchego. - - ¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea? - ¿No es el Toboso patria de la mujer idea - del corazón, engendro e imán de corazones, - a quien varón no impregna y aun parirá varones? - - Por esta Mancha--prados, viñedos y molinos-- - que so el igual del cielo iguala sus caminos, - de cepas arrugadas sobre el tostado suelo - y mustios pastos como raído terciopelo; - por este seco llano de sol y lejanía, - en donde el ojo alcanza su pleno mediodía - (un diminuto bando de pájaros puntea - el índigo del cielo sobre la blanca aldea, - y allá se yergue un soto de verdes alamillos, - tras leguas y más leguas de campos amarillos), - por esta tierra, lejos del mar y la montaña, - el ancho reverbero del claro sol de España, - anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día - --amor nublóle el juicio; su corazón veía--. - - Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano - eterna compañera y estrella de Quijano, - lozana labradora fincada en tus terrones - --oh madre de manchegos y numen de visiones-- - viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera, - cuando tu amante erguía su lanza justiciera, - y en tu casona blanca ahechando el rubio trigo. - Aquel amor de fuego era por ti y contigo. - - Mujeres de la Mancha, con el sagrado mote - de Dulcinea, os salva la gloria de Quijote. - - - CXXXV - EL MAÑANA EFÍMERO - - A Roberto Castrovido. - - La España de charanga y pandereta, - cerrado y sacristía, - devota de Frascuelo y de María, - de espíritu burlón y de alma quieta, - ha de tener su mármol y su día, - su infalible mañana y su poeta. - El vano ayer engendrará un mañana - vacío y ¡por ventura! pasajero. - Será un joven lechuzo y tarambana, - un sayón con hechuras de bolero; - a la moda de Francia royalista, - un poco al uso de París pagano, - y al estilo de España especialista - en el vicio al alcance de la mano. - Esa España inferior que ora y bosteza, - vieja y tahur, zaragatera y triste, - esa España inferior que ora y embiste, - cuando se digna usar de la cabeza, - aun tendrá luengo parto de varones - amantes de sagradas tradiciones - y de sagradas formas y maneras; - florecerán las barbas apostólicas, - y otras calvas en otras calaveras - brillarán, venerables y católicas. - El vano ayer engendrará un mañana - vacío y ¡por ventura! pasajero, - la sombra de un lechuzo tarambana, - de un sayón con hechuras de bolero, - el vacuo ayer dará un mañana huero. - Como la náusea de un borracho ahito - de vino malo, un rojo sol corona - de heces turbias las cumbres de granito, - hay un mañana estomagante escrito - en la tarde pragmática y dulzona. - Mas otra España nace, - la España del cincel y de la maza, - con esa eterna juventud que se hace - del pasado macizo de la raza. - Una España implacable y redentora, - España que alborea - con un hacha en la mano vengadora, - España de la rabia y de la idea. - - - CXXXVI - PROVERBIOS Y CANTARES - - I - - Nunca perseguí la gloria - ni dejar en la memoria - de los hombres mi canción; - yo amo los mundos sutiles, - ingrávidos y gentiles - como pompas de jabón. - Me gusta verlos pintarse - de sol y grana, volar - bajo el cielo azul, temblar - súbitamente y quebrarse. - - II - - ¿Para qué llamar caminos - a los surcos del azar?... - Todo el que camina anda, - como Jesús, sobre el mar. - - III - - A quien nos justifica nuestra desconfianza - llamamos enemigo, ladrón de una esperanza. - Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía - que dió a cascar al diente de la sabiduría. - - IV - - Nuestras horas son minutos - cuando esperamos saber, - y siglos cuando sabemos - lo que se puede aprender. - - V - - Ni vale nada el fruto - cogido sin sazón... - ni aunque te elogie un bruto - ha de tener razón. - - VI - - De lo que llaman los hombres - virtud, justicia y bondad, - una mitad es envidia, - y la otra, no es caridad. - - VII - - Yo he visto garras fieras en las pulidas manos; - conozco grajos mélicos y líricos marranos... - El más truhán se lleva la mano al corazón; - y el bruto más espeso se carga de razón. - - VIII - - En preguntar lo que sabes - el tiempo no has de perder... - y a preguntas sin respuesta - ¿quién te podrá responder? - - IX - - El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia, - de ingénita malicia y natural astucia, - formó la inteligencia y acaparó la tierra. - ¡Y aún la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra! - - X - - La envidia de la virtud - hizo a Caín criminal. - ¡Gloria a Caín! Hoy el vicio - es lo que se envidia más. - - La mano del piadoso nos quita siempre honor; - mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador. - Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente; - escudo, espada y maza llevar bajo la frente; - porque el valor honrado de todas armas viste: - no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste. - Que la piqueta arruine y el látigo flagele; - la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste, - y que el buril burile, y que el cincel cincele, - la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste. - - XI - - ¡Ojos que a la luz se abrieron - un día para, después, - ciegos tornar a la tierra, - hartos de mirar sin ver! - - XII - - Es el mejor de los buenos - quien sabe que en esta vida - todo es cuestión de medida: - un poco más, algo menos... - - XIII - - Virtud es la alegría que alivia el corazón - más grave y desarruga el ceño de Catón. - El bueno es el que guarda, cual venta del camino, - para el sediento, el agua, para el borracho, el vino. - - XIV - - Cantad conmigo en coro: Saber, nada sabemos, - de arcano mar vinimos, a ignota mar iremos... - Y entre los dos misterios está el enigma grave; - tres arcas cierra una desconocida llave. - La luz nada ilumina y el sabio nada enseña. - ¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña? - - XV - - El hombre es por natura la bestia paradójica, - un animal absurdo que necesita lógica. - --Creó de nada un mundo y, su obra terminada, - «Ya estoy en el secreto--se dijo--todo es nada.» - - XVI - - El hombre sólo es rico en hipocresía. - En sus diez mil disfraces para engañar confía; - y con la doble llave que guarda su mansión - para la ajena hace ganzúa de ladrón. - - XVII - - ¡Ah, cuando yo era niño - soñaba con los héroes de la Iliada! - Ayax era más fuerte que Diomedes, - Héctor, más fuerte que Ayax, - y Aquiles el más fuerte; porque era - el más fuerte... ¡Inocencias de la infancia! - ¡Ah, cuando yo era niño - soñaba yo en los héroes de la Iliada! - - XVIII - - El casca-nueces-vacías, - Colón de cien vanidades, - vive de supercherías, - que vende como verdades. - - XIX - - ¡Teresa, alma de fuego, - Juan de la Cruz, espíritu de llama, - por aquí hay mucho frío, padres, nuestros - corazoncitos de Jesús se apagan! - - XX - - Ayer soñé que veía - a Dios y que a Dios hablaba; - y soñé que Dios me oía... - Después soñé que soñaba. - - XXI - - Cosas de hombres y mujeres, - los amoríos de ayer, - casi los tengo olvidados, - si fueron alguna vez. - - XXII - - No extrañéis, dulces amigos, - que esté mi frente arrugada. - Yo vivo en paz con los hombres - y en guerra con mis entrañas. - - XXIII - - De diez cabezas, nueve - embisten y una piensa. - Nunca extrañéis que un bruto - se descuerne luchando por la idea. - - XXIV - - Las abejas de las flores - sacan miel, y melodía - del amor, los ruiseñores; - Dante y yo--perdón, señores--, - trocamos--perdón, Lucía--, - el amor en Teología. - - XXV - - Poned sobre los campos - un carbonero, un sabio y un poeta. - Veréis cómo el poeta admira y calla, - el sabio mira y piensa... - Seguramente, el carbonero busca - las moras o las setas. - Llevadlos al teatro - y sólo el carbonero no bosteza. - Quien prefiere lo vivo a lo pintado - es el hombre que piensa, canta o sueña. - El carbonero tiene - llena de fantasías la cabeza. - - XXVI - - ¿Dónde está la utilidad - de nuestras utilidades? - Volvamos a la verdad: - vanidad de vanidades. - - XXVII - - Todo hombre tiene dos - batallas que pelear. - En sueños lucha con Dios; - y despierto, con el mar. - - XXVIII - - Caminante, son tus huellas - el camino, y nada más; - caminante, no hay camino, - se hace camino al andar. - Al andar se hace camino, - y al volver la vista atrás - se ve la senda que nunca - se ha de volver a pisar. - Caminante, no hay camino, - sino estelas en la mar. - - XXIX - - El que espera desespera, - dice la voz popular. - ¡Qué verdad tan verdadera! - - La verdad es lo que es, - y sigue siendo verdad - aunque se piense al revés. - - XXX - - Corazón, ayer sonoro, - ¿ya no suena - tu monedilla de oro? - Tu alcancía, - antes que el tiempo la rompa, - ¿se irá quedando vacía? - Confiemos - en que no será verdad - nada de lo que sabemos. - - XXXI - - ¡Oh fe del meditabundo! - ¡Oh fe después del pensar! - Sólo si viene un corazón al mundo - rebosa el vaso humano y se hincha el mar. - - XXXII - - Soñé a Dios como una fragua - de fuego, que ablanda el hierro, - como un forjador de espadas, - como un bruñidor de aceros - que iba firmando en las hojas - de luz: Libertad.--Imperio. - - XXXIII - - Yo amo a Jesús que nos dijo: - Cielo y tierra pasarán. - Cuando cielo y tierra pasen - mi palabra quedará. - ¿Cuál fué, Jesús, tu palabra? - ¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad? - Todas tus palabras fueron - una palabra: Velad. - Como no sabéis la hora - en que os han de despertar, - os despertarán dormidos, - si no veláis: despertad. - - XXXIV - - Hay dos modos de conciencia: - una es luz, y otra, paciencia. - Una estriba en alumbrar - un poquito el hondo mar; - otra, en hacer penitencia - con caña o red, y esperar - el pez, como pescador. - Dime tú: ¿Cuál es mejor? - ¿Conciencia de visionario - que mira en el hondo acuario - peces vivos - fugitivos - que no se pueden pescar, - o esta maldita faena - de ir arrojando a la arena, - muertos, los peces del mar? - - XXXV - - Fe empirista. Ni somos ni seremos. - Todo nuestro vivir es emprestado. - Nada trajimos; nada llevaremos. - - XXXVI - - ¿Dices que nada se crea? - No te importe, con el barro - de la tierra, haz una copa - para que beba tu hermano. - - XXXVII - - ¿Dices que nada se crea? - Alfarero, a tus cacharros. - Haz tu copa y no te importe - si no puedes hacer barro. - - XXXVIII - - Dicen que el ave divina - trocada en pobre gallina, - por obra de las tijeras - de aquel sabio profesor - (fué Kant un esquilador - de las aves altaneras; - toda su filosofía, - un sport de cetrería) - dicen que quiere saltar - las tapias del corralón, - y volar - otra vez, hacia Platón. - ¡Hurra! ¡Sea! - ¡Feliz será quien lo vea! - - XXXIX - - Sí, cada uno y todos sobre la tierra iguales: - el ómnibus que arrastran dos pencos matalones, - por el camino, a tumbos, hacia las estaciones, - el ómnibus completo de viajeros banales, - y en medio un hombre mudo, hipocondríaco, austero, - a quien se cuentan cosas y a quien se ofrece vino... - Y allá, cuando se llegue ¿descenderá un viajero - no más? ¿O habránse todos quedado en el camino? - - XL - - Bueno es saber que los vasos - nos sirven para beber; - lo malo es que no sabemos - para qué sirve la sed. - - XLI - - ¿Dices que nada se pierde? - Si esta copa de cristal - se me rompe, nunca en ella - beberé, nunca jamás. - - XLII - - Dices que nada se pierde, - y acaso dices verdad; - pero todo lo perdemos - y todo nos perderá. - - XLIII - - Todo pasa y todo queda; - pero lo nuestro es pasar, - pasar haciendo caminos, - caminos sobre la mar. - - XLIV - - Morir... ¿Caer como gota - de mar en el mar inmenso? - ¿O ser lo que nunca he sido: - uno, sin sombra y sin sueño, - un solitario que avanza - sin camino y sin espejo? - - XLV - - Anoche soñé que oía - a Dios, gritándome: ¡Alerta! - Luego era Dios quien dormía, - y yo gritaba: ¡Despierta! - - XLVI - - Cuatro cosas tiene el hombre - que no sirven en la mar: - ancla, gobernalle y remos, - y miedo de naufragar. - - XLVII - - Mirando mi calavera - un nuevo Hamlet dirá: - He aquí un lindo fósil de una - careta de carnaval. - - XLVIII - - Ya noto, al paso que me torno viejo, - que en el inmenso espejo, - donde orgulloso me miraba un día, - era el azogue lo que yo ponía. - Al espejo del fondo de mi casa - una mano fatal - va rayendo el azogue, y todo pasa - por él como la luz por el cristal. - - XLIX - - --Nuestro español bosteza. - ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? - Doctor, ¿tendrá el estómago vacío? - --El vacío es más bien en la cabeza. - - L - - Luz del alma, luz divina, - faro, antorcha, estrella, sol... - Un hombre a tientas camina; - lleva a la espalda un farol. - - LI - - Discutiendo están dos mozos - si a la fiesta del lugar - irán por la carretera - o campo atraviesa irán. - Discutiendo y disputando - empiezan a pelear. - Ya con las trancas de pino - furiosos golpes se dan; - ya se tiran de las barbas, - que se las quieren pelar. - Ha pasado un carretero, - que va cantando un cantar: - «Romero, para ir a Roma, - lo que importa es caminar; - a Roma por todas partes, - por todas partes se va». - - LII - - En esta España de los pantalones - lleva la voz el macho; - mas si un negocio importa - lo resuelven las faldas a escobazos. - - LIII - - Ya hay un español que quiere - vivir y a vivir empieza, - entre una España que muere - y otra España que bosteza. - Españolito que vienes - al mundo, te guarde Dios. - Una de las dos Españas - ha de helarte el corazón. - - - CXXXVII - PARÁBOLAS - - I - - Era un niño que soñaba - un caballo de cartón. - Abrió los ojos el niño - y el caballito no vió. - Con un caballito blanco - el niño volvió a soñar; - y por la crin lo cogía... - ¡Ahora no te escaparás! - Apenas lo hubo cogido, - el niño se despertó. - Tenía el puño cerrado. - ¡El caballito voló! - Quedóse el niño muy serio - pensando que no es verdad - un caballito soñado. - Y ya no volvió a soñar. - Pero el niño se hizo mozo - y el mozo tuvo un amor, - y a su amada le decía: - ¿Tú eres de verdad o no? - Cuando el mozo se hizo viejo - pensaba: todo es soñar, - el caballito soñado - y el caballo de verdad. - Y cuando vino la muerte, - el viejo a su corazón - preguntaba: ¿Tú eres sueño? - ¡Quién sabe si despertó! - - II - - A Don Vicente Clurana. - - Sobre la limpia arena, en el tartesio llano - por donde acaba España y sigue el mar, - hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano; - uno duerme, y el otro parece meditar. - El uno, en la mañana de tibia primavera, - junto a la mar tranquila, - ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera, - los párpados, que borran el mar en la pupila. - Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo, - que sabe los rebaños del marino guardar; - y sueña que le llaman las hijas de Nereo, - y ha oído los caballos de Poseidón hablar. - El otro mira al agua. Su pensamiento flota; - hijo del mar, navega--o se pone a volar. - Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota, - que ha visto un pez de plata en el agua saltar. - Y piensa: «Es esta vida una ilusión marina - de un pescador que un día ya no puede pescar.» - El soñador ha visto que el mar se le ilumina, - y sueña que es la muerte una ilusión del mar. - - III - - Érase de un marinero - que hizo un jardín junto al mar, - y se metió a jardinero. - Estaba el jardín en flor, - y el jardinero se fué - por esos mares de Dios. - - IV - - CONSEJOS - - Sabe esperar, aguarda que la marea fluya, - --así en la costa un barco--sin que el partir te inquiete. - Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya; - porque la vida es larga y el arte es un juguete. - Y si la vida es corta - y no llega la mar a tu galera, - aguarda sin partir y siempre espera, - que el arte es largo y, además, no importa. - - V - - PROFESIÓN DE FE - - Dios no es el mar, está en el mar; riela - como luna en el agua, o aparece - como una blanca vela; - en el mar se despierta o se adormece. - Creó la mar, y nace - de la mar cual la nube y la tormenta; - es el Creador y la criatura lo hace; - su aliento es alma, y por el alma alienta. - Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste, - y para darte el alma que me diste - en mí te he de crear. Que el puro río - de caridad que fluye eternamente, - fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío, - de una fe sin amor la turbia fuente! - - VI - - El Dios que todos llevamos, - el Dios que todos hacemos, - el Dios que todos buscamos - y que nunca encontraremos. - Tres dioses o tres personas - del solo Dios verdadero. - - VII - - Dice la razón: Busquemos - la verdad. - Y el corazón: Vanidad. - La verdad ya la tenemos. - La razón: ¡Ay, quién alcanza - la verdad! - El corazón: Vanidad. - La verdad es la esperanza. - Dice la razón: Tú mientes. - Y contesta el corazón: - Quien miente eres tú, razón, - que dices lo que no sientes. - La razón: Jamás podremos - entendernos, corazón. - El corazón: Lo veremos. - - VIII - - Cabeza meditadora, - ¡qué lejos se oye el zumbido - de la abeja libadora! - - Echaste un velo de sombra - sobre el bello mundo, y vas - creyendo ver, porque mides - la sombra con un compás. - - Mientras la abeja fabrica, - melifica, - con jugo de campo y sol, - yo voy echando verdades - que nada son, vanidades - al fondo de mi crisol. - De la mar al percepto, - del percepto al concepto, - del concepto a la idea - --¡oh, la linda tarea!-- - de la idea a la mar. - ¡Y otra vez a empezar! - - - CXXXVIII - MI BUFÓN - - El demonio de mis sueños - ríe con sus labios rojos, - sus negros y vivos ojos, - sus dientes finos, pequeños. - Y jovial y picaresco - se lanza a un baile grotesco, - luciendo el cuerpo deforme - y su enorme - joroba. Es feo y barbudo - y chiquitín y panzudo. - Yo no sé por qué razón, - de mi tragedia, bufón, - te ríes... Mas tu eres vivo - por tu danzar sin motivo. - - - - - ELOGIOS - - - CXXXIX - A DON FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS - - Como se fué el maestro, - la luz de esta mañana - me dijo: Van tres días - que mi hermano Francisco no trabaja. - ¿Murió?... Sólo sabemos - que se nos fué por una senda clara, - diciéndonos: Hacedme - un duelo de labores y esperanzas. - Sed buenos y no más, sed lo que he sido - entre vosotros: alma. - Vivid, la vida sigue, - los muertos mueren y las sombras pasan; - lleva quien deja y vive el que ha vivido. - ¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas! - - Y hacia otra luz más pura - partió el hermano de la luz del alba, - del sol de los talleres, - el viejo alegre de la vida santa. - ...Oh, sí, llevad, amigos, - su cuerpo a la montaña, - a los azules montes - del ancho Guadarrama. - Allí hay barrancos hondos - de pinos verdes donde el viento canta. - Su corazón repose - bajo una encina casta, - en tierra de tomillos, donde juegan - mariposas doradas... - Allí el maestro un día - soñaba un nuevo florecer de España. - - _Baeza, 21 febrero, 1915._ - - - CXL - AL JOVEN MEDITADOR JOSÉ ORTEGA GASSET - - A ti laurel y yedra - corónente, dilecto - de Sofía, arquitecto. - Cincel, martillo y piedra - y masones te sirvan; las montañas - de Guadarrama frío - te brinden el azul de sus entrañas, - meditador de otro Escorial sombrío; - y que Felipe austero, - al borde de su regia sepultura, - asome a ver la nueva arquitectura, - y bendiga la prole de Lutero. - - - CXLI - A XAVIER VALCARCE - - ...En el Intermedio de la primavera. - - Valcarce, dulce amigo, si tuviera - la voz que tuve antaño, cantaría - el intermedio de tu primavera - --porque aprendiz he sido de ruiseñor un día--, - y el rumor de tu huerto--entre las flores - el agua oculta corre, pasa y suena - por acequias, regatos y atanores--, - y el inquieto bullir de tu colmena, - y esa doliente juventud que tiene - ardores de faunalias, - y que pisando viene - la huella a mis sandalias. - - Mas hoy... ¿será porque el enigma grave - me tentó en la desierta galería, - y abrí con una diminuta llave - el ventanal del fondo que da a la mar sombría? - ¿Será porque se ha ido - quien asentó mis pasos en la tierra, - y en este nuevo ejido - sin rubia mies, la soledad me aterra? - - No sé, Valcarce, mas cantar no puedo; - se ha dormido la voz en mi garganta, - y tiene el corazón un salmo quedo. - Ya sólo reza el corazón, no canta. - - Mas hoy, Valcarce, como un fraile viejo - puedo hacer confesión, que es dar consejo. - - En este día claro, en que descansa - tu carne de quimeras y amoríos - --así en amplio silencio se remansa - el agua bullidora de los ríos--, - no guardes en tu cofre la galana - veste dominical, el limpio traje, - para llenar de lágrimas mañana - la mustia seda y el marchito encaje, - sino viste, Valcarce, dulce amigo, - gala de fiesta para andar contigo. - - Y cíñete la espada rutilante, - y lleva tu armadura, - el peto de diamante - debajo de la blanca vestidura. - - ¡Quién sabe! Acaso tu domingo sea - la jornada guerrera y laboriosa, - el día del Señor, que no reposa, - el claro día en que el Señor pelea. - - - CXLII - MARIPOSA DE LA SIERRA - - A Juan Ramón Jiménez, por su libro _Platero y yo_. - - ¿No eres tú, mariposa, - el alma de estas sierras solitarias, - de sus barrancos hondos - y de sus cumbres agrias? - Para que tú nacieras, - con su varita mágica - a las tormentas de la piedra, un día, - mandó callar un hada, - y encadenó los montes, - para que tú volaras. - Anaranjada y negra, - morenita y dorada, - mariposa montés, sobre el romero - plegadas las alillas o, voltarias, - jugando con el sol, o sobre un rayo - de sol crucificadas. - ¡Mariposa montés y campesina, - mariposa serrana, - nadie ha pintado tu color; tú vives - tu color y tus alas - en el aire, en el sol, sobre el romero, - tan libre, tan salada!... - Que Juan Ramón Jiménez - pulse por ti su lira franciscana. - - _Sierra de Cazorla, 28 mayo, 1915._ - - - CXLIII - DESDE MI RINCÓN - - ELOGIOS - - Al libro _Castilla_, del maestro Azorín, - con motivos del mismo. - - Con este libro de melancolía, - toda Castilla a mi rincón me llega; - Castilla la gentil y la bravía, - la parda y la manchega. - ¡Castilla, España de los largos ríos - que el mar no ha visto y corre hacia los mares; - Castilla de los páramos sombríos, - Castilla de los negros encinares. - Labriegos transmarinos y pastores - trashumantes--arados y merinos--, - labriegos con talante de señores, - pastores del color de los caminos. - Castilla de grisientos peñascales, - pelados serrijones, - barbechos y trigales, - malezas y cambrones. - Castilla azafranada y polvorienta, - sin montes, de arreboles purpurinos, - Castilla visionaria y soñolienta - de llanuras, viñedos y molinos. - Castilla--hidalgos de semblante enjuto, - rudos jaques y orondos bodegueros--, - Castilla--trajinantes y arrieros - de ojos inquietos, de mirar astuto--, - mendigos rezadores, - y frailes pordioseros, - boteros, tejedores, - arcadores, perailes, chicarreros, - lechuzos y rufianes, - fulleros y truhanes, - caciques y tahures y logreros. - ¡Oh, venta de los montes!--Fuencebada, - Fonfría, Oncala, Manzanal, Robledo.-- - ¡Mesón de los caminos y posada - de Esquivias, Salas, Almazán, Olmedo! - La ciudad diminuta y la campana - de las monjas que tañe, cristalina... - ¡Oh, dueña doñeguil tan de mañana - y amor de Juan Ruiz a doña Endrina! - Las comadres--Gerarda y Celestina-- - Los amantes--Fernando y Dorotea-- - ¡Oh casa, oh huerto, oh sala silenciosa! - ¡Oh divino vasar en donde posa - _sus dulces ojos verdes Melibea_! - ¡Oh jardín de cipreses y rosales, - donde Calisto ensimismado piensa, - que tornan con las nubes inmortales - las mismas olas de la mar inmensa! - ¡Y este hoy que mira a ayer; y este mañana - que nacerá tan viejo! - ¡Y esta esperanza vana - de romper el encanto del espejo! - ¡Y esta agua amarga de la fuente ignota! - ¡Y este filtrar la gran hipocondría - de España siglo a siglo y gota a gota! - ¡Y este alma de Azorín... y este alma mía - que está viendo pasar, bajo la frente, - de una España la inmensa galería, - cual pasa del ahogado en la agonía - todo su ayer, vertiginosamente! - Basta. Azorín, yo creo - en el alma sutil de tu Castilla, - y en esa maravilla - de tu hombre triste del balcón, que veo - siempre añorar, la mano en la mejilla. - Contra el gesto del persa, que azotaba - la mar con su cadena; - contra la flecha que el tahur tiraba - al cielo, creo en la palabra buena. - Desde un pueblo que ayuna y se divierte, - ora y eructa, desde un pueblo impío - que juega al mus, de espaldas a la muerte, - creo en la libertad y en la esperanza, - y en una fe que nace - cuando se busca a Dios y no se alcanza, - y en el Dios que se lleva y que se hace. - - ENVÍO - - ¡Oh, tú, Azorín que de la mar de Ulises - viniste al ancho llano - en donde el gran Quijote, el buen Quijano, - soñó con Esplandianes y Amadises; - buen Azorín, por adopción manchego, - que guardas tu alma ibera, - tu corazón de fuego - bajo el recio almidón de tu pechera - --un poco libertario - de cara a la doctrina, - ¡admirable Azorín, el reaccionario - por asco de la greña jacobina!--; - pero tranquilo, varonil--la espada - ceñida a la cintura - y con santo rencor acicalada--, - sereno en el umbral de tu aventura! - ¡Oh, tú, Azorín, escucha: España quiere - surgir, brotar, toda una España empieza. - ¿Y ha de helarse en la España que se muere? - ¿Ha de ahogarse en la España que bosteza? - Para salvar la nueva epifanía - hay que acudir, ya es hora, - con el hacha y el fuego al nuevo día. - Oye cantar los gallos de la aurora. - - _Baeza, 1913._ - - - CXLIV - A UNA ESPAÑA JOVEN - - ...Fué un tiempo de mentira, de infamia. A España toda, - la malherida España, de Carnaval vestida - nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda - para que no acertara la mano con la herida. - - Fué ayer; éramos casi adolescentes; era - con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios, - cuando montar quisimos en pelo una quimera, - mientras la mar dormía ahita de naufragios. - - Dejamos en el puerto la sórdida galera, - y en una nave de oro nos plugo navegar - hacia los altos mares, sin aguardar ribera, - lanzando velas y anclas y gobernalle al mar. - - Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño--herencia - de un siglo que vencido sin gloria se alejaba-- - un alba entrar quería; con nuestra turbulencia - la luz de las divinas ideas batallaba. - - Mas cada cual el rumbo siguió de su locura; - agilitó su brazo, acreditó su brío; - dejó como un espejo bruñida su armadura - y dijo: «El hoy es malo, pero el mañana... es mío». - - Y es hoy aquel mañana de ayer... Y España toda - con sucios oropeles de Carnaval vestida - aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda, - mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida. - - Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre - la voluntad te llega, irás a tu aventura - despierta y transparente a la divina lumbre, - como el diamante clara, como el diamante pura. - - _Enero, 1915._ - - - CXLV - ESPAÑA, EN PAZ - - En mi rincón moruno, mientras repiquetea - el agua de la siembra bendita en mis cristales - yo pienso en la lejana Europa que pelea, - el fiero norte, envuelto en lluvias otoñales. - - Donde combaten galos, ingleses y teutones, - allá, en la vieja Flandes y en una tarde fría, - sobre jinetes, carros, infantes y cañones - pondrá la lluvia el velo de su melancolía. - - Envolverá la niebla el rojo expoliario - --sordina gris al férreo claror del campamento--, - las brumas de la Mancha caerán como un sudario - de la flamenca duna sobre el fangal sangriento. - - Un César ha ordenado las tropas de Germania - contra el francés heroico y el triste moscovita, - y osó hostigar la rubia pantera de Britania. - Medio planeta en armas contra el teutón milita. - - ¡Señor! La guerra es mala y bárbara; la guerra, - odiada de las madres, las almas entigrece; - mientras la guerra pasa, ¿quién sembrará la tierra? - ¿Quién segará la espiga que junio amarillece? - - Albión acecha y caza las quillas en los mares; - Germania arruina templos, moradas y talleres; - la guerra pone un soplo de hielo en los hogares, - y el hambre en los caminos, y el llanto en las mujeres. - - Es bárbara la guerra y torpe y regresiva; - ¿por qué otra vez a Europa esta sangrienta racha - que siega el alma y esta locura acometiva? - ¿por qué otra vez el hombre de sangre se emborracha? - - La guerra nos devuelve las podres y las pestes - del Ultramar cristiano; el vértigo de horrores - que trajo Atila a Europa con sus tartareas huestes; - las hordas mercenarias, los púnicos rencores; - la guerra nos devuelve los muertos milenarios - de cíclopes, centauros, Heracles y Teseos; - la guerra resucita los sueños cavernarios - del hombre con peludos mammuthes giganteos. - - ¿Y bien? El mundo en guerra y en paz España sola. - ¡Salud, oh buen Quijano! Por si ese gesto es tuyo, - yo te saludo. ¡Salve! Salud, paz española, - si no eres paz cobarde, sino desdén y orgullo. - - Si eres desdén y orgullo, valor de ti, si bruñes - en esa paz, valiente, la enmohecida espada, - para tenerla limpia, sin tacha, cuando empuñes - el arma de tu vieja panoplia arrinconada; - si pules y acicalas tus hierros para, un día, - vestir de luz y, erguida: _heme aquí, pues, España - en alma y cuerpo, toda, para una guerra mía, - heme aquí, pues, vestida para la propia hazaña_, - decir para que diga quien oiga: _es voz, no es eco, - el buen manchego habla palabras de cordura, - parece que el hidalgo amojamado y seco - entró en razón, y tiene espada a la cintura_; - entonces, paz de España, yo te saludo. - Si eres - vergüenza humana de esos rencores cabezudos - con que se matan miles de avaros mercaderes, - sobre la madre tierra que los parió desnudos; - si sabes cómo Europa entera se anegaba - en una paz sin alma, en un afán sin vida, - y que una calentura cruel la aniquilaba, - que es hoy la fiebre de esta pelea fratricida; - si sabes que esos pueblos arrojan sus riquezas - al mar y al fuego--todos--para sentirse hermanos - un día ante el divino altar de la pobreza, - gabachos y tudescos, latinos y britanos, - entonces, paz de España, también yo te saludo, - y a ti, la España fuerte, si, en esta paz bendita, - en tu desdeño esculpes, como sobre un escudo, - dos ojos que avizoran y un ceño que medita. - - _Baeza, 10 de noviembre de 1914._ - - - CXLVI - - _Flor de santidad._--Novela milenaria, - por don Ramón del Valle-Inclán. - - Esta leyenda en sabio romance campesino, - ni arcaico ni moderno, por Valle-Inclán escrita, - revela en los halagos de un viento vespertino, - la santa flor de alma que nunca se marchita. - - Es la leyenda campo y campo. Un peregrino - que vuelve solitario de la sagrada tierra - donde Jesús morara, camina sin camino, - entre los agrios montes de la galaica sierra. - - Hilando silenciosa, la rueca a la cintura, - Adega, en cuyos ojos la llama azul fulgura - de la piedad humilde, en el romero ha visto, - al declinar la tarde, la pálida figura, - la frente gloriosa de luz y la amargura - de amor que tuvo un día el SALVADOR DOM. CRISTO. - - - CXLVII - AL MAESTRO RUBÉN DARÍO - - Este noble poeta que ha escuchado - los ecos de la tarde y los violines - del otoño en Verlaine, y que ha cortado - las rosas de Ronsard en los jardines - de Francia, hoy, peregrino - de un Ultramar de Sol, nos trae el oro - de su verbo divino. - ¡Salterios del loor vibran en coro! - La nave bien guarnida, - con fuerte casco y acerada prora, - de viento y luz la blanca vela henchida - surca, pronta a arribar, la mar sonora; - y yo le grito: ¡Salve! a la bandera - flamígera que tiene - esta hermosa galera - que de una nueva España a España viene. - - _1904._ - - - CXLVIII - A LA MUERTE DE RUBÉN DARÍO - - Si era toda en tu verso la armonía del mundo, - ¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar? - Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares, - corazón asombrado de la música astral, - ¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno - y con las nuevas rosas triunfante volverás? - ¿Te han herido buscando la soñada florida, - la fuente de la eterna juventud, capitán? - Que en esta lengua madre la clara historia quede; - corazones de todas las Españas, llorad. - Rubén Darío ha muerto en Castilla del Oro, - esta nueva nos vino atravesando el mar. - Pongamos, españoles, en un severo mármol, - su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más: - nadie esta lira taña, si no es el mismo Apolo, - nadie esta flauta suene si no es el mismo Pan. - - _1915._ - - - CXLIX - A NARCISO ALONSO CORTÉS, POETA DE CASTILLA - - _Jam senior, sed cruda deo viridisque senecta._ - Virgilio (_Eneida_). - - Tus versos me han llegado a este rincón manchego, - regio presente en arcas de rica taracea, - que guardan, entre ramos de castellano espliego, - narcisos de Citeres y lirios de Judea. - - En tu árbol viejo anida un canto adolescente, - del ruiseñor de antaño la dulce melodía. - Poeta, que declaras arrugas en tu frente, - tu musa es la más noble: se llama Todavía. - - El corazón del hombre con red sutil envuelve - el tiempo, como niebla de río una arboleda. - ¡No mires: todo pasa; olvida: nada vuelve! - Y el corazón del hombre se angustia... ¡Nada queda! - - El tiempo rompe el hierro y gasta los marfiles. - Con limas y barrenas, buriles y tenazas, - el tiempo lanza obreros a trabajar febriles, - enanos con punzones y cíclopes con mazas. - - El tiempo lame y roe y pule y mancha y muerde; - socava el alto muro, la piedra agujerea; - apaga la mejilla y abrasa la hoja verde; - sobre las frentes cava los surcos de la idea. - - Pero el poeta afronta al tiempo inexorable, - como David al fiero gigante filisteo; - de su armadura busca la pieza vulnerable, - y quiere obrar la hazaña a que no osó Teseo. - - Vencer al tiempo quiere. ¡Al tiempo! ¿Hay un seguro - donde afincar la lucha? ¿Quién lanzará el venablo - que cace esa alimaña? ¿Se sabe de un conjuro - que ahuyente ese enemigo, como la cruz al diablo? - - El alma. El alma vence--¡la pobre cenicienta, - que en este siglo vano, cruel, empedernido, - por esos mundos vaga escuálida y hambrienta!-- - al ángel de la muerte y al agua del olvido. - - Su fortaleza opone al tiempo, como el puente - al ímpetu del río sus pétreos tajamares; - bajo ella el tiempo lleva bramando su torrente, - sus aguas cenagosas huyendo hacia los mares. - - Poeta, el alma sólo es ancla en la ribera, - dardo cruel y doble escudo adamantino; - y en el diciembre helado, rosal de primavera; - y sol del caminante y sombra del camino. - - Poeta, que declaras arrugas en tu frente, - tu noble verso sea más joven cada día; - que en tu árbol viejo suene el canto adolescente, - del ruiseñor eterno la dulce melodía. - - _Venta de Cárdenas, 24 octubre._ - - - CXL - MIS POETAS - - El primero es Gonzalo de Berceo llamado, - Gonzalo de Berceo, poeta y peregrino, - que yendo en romería acaeció en un prado, - y a quien los sabios pintan copiando un pergamino. - Trovó a Santo Domingo, trovó a Santa María, - y a San Millán, y a San Lorenzo y Santa Oria, - y dijo: mi dictado non es de juglaría; - escrito lo tenemos; es verdadera historia. - Su verso es dulce y grave: monótonas hileras, - de chopos invernales en donde nada brilla; - renglones como surcos en pardas sementeras, - y lejos, las montañas azules de Castilla. - Él nos cuenta el repaire del romeo cansado; - leyendo en santorales y libros de oración, - copiando historias viejas, nos dice su dictado, - mientras le sale afuera la luz del corazón. - - - CLI - A DON MIGUEL DE UNAMUNO - - Por su libro _Vida de Don Quijote y Sancho_. - - Este donquijotesco - Don Miguel de Unamuno, fuerte vasco, - lleva el arnés grotesco - y el irrisorio casco - del buen manchego. Don Miguel camina, - jinete de quimérica montura, - metiendo espuela de oro a su locura, - sin miedo de la lengua que malsina. - - A un pueblo de arrieros, - lechuzos y tahures y logreros - dicta lecciones de Caballería. - - Y el alma desalmada de su raza, - que bajo el golpe de su férrea maza - aún duerme, puede que despierte un día. - - Quiere enseñar el ceño de la duda - antes de que cabalgue, al caballero; - cual nuevo Hamlet, a mirar desnuda - cerca del corazón la hoja de acero. - - Tiene el aliento de una estirpe fuerte - que soñó más allá de sus hogares, - y que el oro buscó tras de los mares. - Él señala la gloria tras la muerte. - Quiere ser fundador y dice: Creo, - Dios y adelante el ánima española... - Y es tan bueno y mejor que fué Loyola: - sabe a Jesús y escupe al fariseo. - - - CLII - A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ - - Por su libro _Arias tristes_. - - Era una noche del mes - de mayo, azul y serena, - sobre el agudo ciprés - brillaba la luna llena, - - iluminando la fuente - en donde el agua surtía, - sollozando intermitente. - Sólo la fuente se oía. - - Después, se escuchó el acento - de un oculto ruiseñor. - Quebró una racha de viento - la curva del surtidor. - - Y una dulce melodía - vagó por todo el jardín: - entre los mirtos tañía - un músico su violín. - - Era un acorde lamento - de juventud y de amor - para la luna y el viento, - el agua y el ruiseñor. - - «El jardín tiene una fuente - y la fuente una quimera...» - Cantaba una voz doliente, - alma de la primavera. - - Calló la voz y el violín - apagó su melodía. - Quedó la melancolía - vagando por el jardín. - Sólo la fuente se oía. - - - PUBLICACIONES DE LA - RESIDENCIA DE ESTUDIANTES - - Estas publicaciones responden a la necesidad de buscar una - expresión de la actividad espiritual que en la RESIDENCIA y en - torno de ella se ha ido desenvolviendo. Los varios modos en que - va cuajando esta actividad, estarán representados en diferentes - series de libros. No se trata, pues, tan sólo, de dar publicidad - a los trabajos de los Residentes, primeros frutos de su formación - científica, sino de recoger también otras producciones que han - nacido al contacto de la RESIDENCIA con el ambiente ideal exterior. - La obra de la RESIDENCIA ha sabido atraer la atención y el apoyo - moral de literatos, científicos y políticos, que trabajan unidos - a su lado, como si se tratase de una obra propia; y este núcleo - formado en torno de la RESIDENCIA se ha dispuesto con devoción - y con entusiasmo a sembrar en ella y desde ella, en la juventud - española, los ideales de la Patria futura. En fin, la continuidad - de la labor educacional de la RESIDENCIA, la lleva a perpetuar - en sus publicaciones momentos ejemplares de la cultura universal - y de la vida nacional, para todo lo cual encontrará cauce en las - actuales series y en otras nuevas, que a su tiempo saldrán a luz. - - - SERIE I. CUADERNOS DE TRABAJO: - - Con estos cuadernos de Investigación, quisiera la RESIDENCIA - contribuir a la labor científica española. - - - 1. EL SACRIFICIO DE LA MISA, por GONZALO DE - BERCEO. Edición de _Antonio G. Solalinde_. - (Publicado). 1,50 ptas. - - 2. CONSTITUCIONES BAIULIE MIRABETI (1328). - EDICIÓN de _Galo Sánchez_. (Publicado). 1,50 ptas. - - 3. ¿QUÉ ES LA ELECTRICIDAD?, por _Blas Cabrera_. - (Publicado). 3,50 ptas. - - 4. Un profesor español del siglo XVI: JUAN - LORENZO PALMIRENO, por _Miguel Artigas_. - - 5. BAQUÍLIDES. Traducción del griego, por - _Pedro Bosch y Gimpera_. - - 6. EL RENACIMIENTO EN ESPAÑA. Introducción - metódica, por _Federico de Onís_. - - - SERIE II. ENSAYOS: - - Componen esta serie trabajos originales que, aun versando sobre - temas concretos de arte, historia, ética, literatura, etc., tienden - a expresar una ideología de amplio interés, en forma cálida y - personal. - - - 1. MEDITACIONES DEL QUIJOTE. Meditación preliminar - y Meditación primera, por _J. Ortega y Gasset_. - (Publicado). 3 ptas. - - 2. AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS, por _Azorín_. - (Publicado). 3,50 ptas. - - 3. EL PROTECTORADO FRANCÉS EN MARRUECOS Y SUS - ENSEÑANZAS PARA LA ACCIÓN ESPAÑOLA, por - _Manuel González Hontoria_. (Publicado). 4 ptas. - - 4. EL LICENCIADO VIDRIERA, VISTO POR _Azorín_. - (Publicado). 3 ptas. - - 5. ENSAYOS. TOMO I, por _M. de Unamuno_. - (Publicado). 3 ptas. - - 6. UN PUEBLECITO, por _Azorín_. (Publicado). 3 ptas. - - 7. ENSAYOS. Tomo II, por _M. de Unamuno_. - (Publicado). 3 ptas. - - 8. LA EDAD HEROICA, por _Luis de Zulueta_. - (Publicado). 2,50 ptas. - - 9. ENSAYOS. Tomo III, por _M. de Unamuno_. - (Publicado). 3 ptas. - - 10. LA FILOSOFÍA DE HENRI BERGSON, por - _Manuel G. Morente_. (Publicado). 2,50 ptas. - - 11. ENSAYOS. Tomo IV, por _M. de Unamuno_. - (Publicado). 3 ptas. - - 12. EL SENTIMIENTO DE LA RIQUEZA EN CASTILLA, - por _Pedro Corominas_. (Publicado). 3,50 ptas. - - 13. CLAVIJO EN GOETHE Y EN BEAUMARCHAIS, - comentado por _Azorín_. - - 14. DICCIONARIO FILOSÓFICO PORTÁTIL, - por _Eugenio d'Ors_. - - 15. LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA, por _F. de Onís_. - - 16. EL ARTE ESPAÑOL, por _Manuel B. Cossío_. - - 17. MEDITACIÓN DEL ESCORIAL, - por _J. Ortega y Gasset_. - - 18. LA EPOPEYA CASTELLANA, - por _Ramón Menéndez Pidal_. - - 19. EL DERECHO INTERNACIONAL EN LA GUERRA - GRANDE, por _Gabriel Maura_. - - 20. MEDITACIONES DEL QUIJOTE. - Meditación segunda y Meditación tercera, - por _J. Ortega y Gasset_. - - 21. ENSAYO SOBRE LA HISTORIA CONSTITUCIONAL DE ESPAÑA - (Estudio de la vida política española en el - siglo XIX, con los textos de las Constituciones), - por _Fernando de los Ríos y Urruti_. - - 22. ENSAYOS SOBRE SHAKESPEARE, - por _Ramón Pérez de Ayala_. - - Y otros de Pío Baroja, Gabriel Alomar, Nicolás Achúcarro, Pedro - Dorado y Montero, etc. - - SERIE III. BIOGRAFÍAS: - - Para promover viriles entusiasmos, nada como las vidas heroicas - de hombres ilustres, exaltadas por espíritus gemelos. Esta serie - consta de ejemplares biografías, cuya traducción se ha confiado a - escritores competentes. - - 1. VIDA DE BEETHOVEN, por _Romain Rolland_. - Traducción de _Juan Ramón Jiménez_. - (Publicado). 3,50 ptas. - - 2. VIDA DE MIGUEL ÁNGEL, por _Romain Rolland_. - Traducción de _Juan Ramón Jiménez_. - - 3. VIDA DE TOLSTOY, por _Romain Rolland_. - Traducción de _Juan Ramón Jiménez_. - - 4. VIDA DE CARLOS XII, por _Voltaire_. Traducción - de _E. Díez-Canedo_. - - 5. FICCIÓN Y REALIDAD (Dichtung und Wahrheit), - por _J. W. Goethe_. Traducción de - _Ramón María Tenreiro_. - - SERIE IV. VARIA: - - La RESIDENCIA se propone perpetuar, con esta serie, la eficacia - de toda manifestación espiritual (lecturas, jiras, conferencias, - conmemoraciones), que impulse la nueva España hacia un ideal puro, - abierto y definido. - - - 1. DE LA AMISTAD Y DEL DIÁLOGO, por _Eugenio - d'Ors_. (Agotado). - - 2. JEAN SÉBASTIEN BACH, AUTEUR COMIQUE, par - _M. André Pirro_. (Publicado). 1,50 ptas. - - 3. APRENDIZAJE Y HEROÍSMO, por _Eugenio d'Ors_ - (Publicado). 2 ptas. - - 4. FIESTA DE ARANJUEZ, EN HONOR DE AZORÍN. - Discursos, poesías y cartas. (Publicado). 1,50 ptas. - - 5. DISCIPLINA Y REBELDÍA, - por _Federico de Onís_. (Publicado). 1 pta. - - 6. PORVENIR DE LA LITERATURA DESPUÉS DE LA GUERRA, - por la _Condesa de Pardo Bazán_. (Publicado). 1 pta. - - 7. POESÍAS COMPLETAS de _Antonio Machado_, - en un volumen. (Publicado). 4 ptas. - - EL SACRIFICIO DE LA MISA, por GONZALO DE BERCEO. - Edición de ANTONIO G. SOLALINDE.--Precio: 1,50 ptas. - - DE LA AMISTAD Y DEL DIÁLOGO, - por EUGENIO D'ORS. Agotada. - - MEDITACIONES DEL QUIJOTE, - por JOSÉ ORTEGA Y GASSET. _Meditación - preliminar. Meditación primera._--Precio: 3 ptas. - - JEAN SÉBASTIEN BACH, AUTEUR COMIQUE, - par M. ANDRÉ PIRRO.--Precio: 1,50 ptas. - - AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS, por AZORÍN. - --Precio: 3,50 ptas. - - EL PROTECTORADO FRANCÉS EN MARRUECOS Y SUS - ENSEÑANZAS PARA LA ACCIÓN ESPAÑOLA, - por MANUEL GONZÁLEZ HONTORIA.--Precio: 4 ptas. - - APRENDIZAJE Y HEROÍSMO, por EUGENIO D'ORS. - --Precio: 2 ptas. - - FIESTA DE ARANJUEZ, en honor de AZORÍN. - _Discursos_, _poesías_ y _cartas_. - --Precio: 1,50 ptas. - - CONSTITUCIONES BAIULIE MIRABETI. - Edición de GALO SÁNCHEZ.--Precio: 1,50 ptas. - - EL LICENCIADO VIDRIERA, - visto por AZORÍN.--Precio: 3 ptas. - - DISCIPLINA Y REBELDÍA, por FEDERICO DE ONÍS. - --Precio: 1 pta. - - VIDA DE BEETHOVEN, por ROMAIN ROLLAND. - Traducción de JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. - --Precio: 3,50 ptas. - - ENSAYOS. Tomo I, por MIGUEL DE UNAMUNO. - --Precio: 3 ptas. - - UN PUEBLECITO, por AZORÍN.--Precio: 3 ptas. - - ENSAYOS. Tomo II, por MIGUEL DE UNAMUNO. - --Precio: 3 ptas. - - LA EDAD HEROICA, por LUIS DE ZULUETA. - --Precio: 2,50 ptas. - - ENSAYOS. Tomo III, por MIGUEL DE UNAMUNO. - --Precio: 3 ptas. - - LA FILOSOFÍA DE HENRI BERGSON, - por MANUEL G. MORENTE.--Precio: 2,50 ptas. - - ENSAYOS. Tomo IV, por MIGUEL DE UNAMUNO. - --Precio: 3 ptas. - - PORVENIR DE LA LITERATURA DESPUÉS DE LA GUERRA, - por la CONDESA DE PARDO BAZÁN.--Precio: 1 pta. - - ¿QUÉ ES LA ELECTRICIDAD?, por BLAS CABRERA. - --Precio: 3,50 ptas. - - EL SENTIMIENTO DE LA RIQUEZA EN CASTILLA, - por PEDRO COROMINAS.--Precio: 3,50 ptas. - - POESÍAS COMPLETAS, DE ANTONIO MACHADO.--Precio: 4 ptas. - - - PROSPECTO - DE LA - RESIDENCIA DE - ESTUDIANTES - (NO SE VENDE) - - - SE ENVÍA A QUIEN LO SOLICITE DEL PRESIDENTE - DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES - CALLE DEL PINAR · MADRID - - - ESTE LIBRO - SE ACABÓ DE IMPRIMIR - EN EL EST. TIPOGRÁFICO DE FORTANET - EN MADRID - EL DÍA 11 DE JULIO - DE 1917 - - - PUBLICACIONES DE LA - RESIDENCIA DE - ESTUDIANTES: MADRID - - ADMINISTRACIÓN - CALLE DEL PINAR - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK POESÍAS COMPLETAS *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. 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Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. 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Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. 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- padding-left: 1em; padding-right: 1em; margin-top: 2em; margin-bottom: 4em; } - -/* Illustration classes */ -.illowp42 {width: 42%;} -.x-ebookmaker .illowp42 {width: 100%;} -.illowp48 {width: 48%;} -.x-ebookmaker .illowp48 {width: 100%;} -.illowp50 {width: 50%;} -.x-ebookmaker .illowp50 {width: 100%;} -.illowp78 {width: 78%;} -.x-ebookmaker .illowp78 {width: 100%;} - - </style> - </head> -<body> -<div lang='en' xml:lang='en'> -<p style='text-align:center; font-size:1.2em; font-weight:bold'>The Project Gutenberg eBook of <span lang='es' xml:lang='es'>Poesías completas</span>, by Antonio Machado</p> -<div style='display:block; margin:1em 0'> -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and -most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms -of the Project Gutenberg License included with this eBook or online -at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you -are not located in the United States, you will have to check the laws of the -country where you are located before using this eBook. -</div> -</div> - -<p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Title: <span lang='es' xml:lang='es'>Poesías completas</span></p> -<p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:0; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Author: Antonio Machado</p> -<p style='display:block; text-indent:0; margin:1em 0'>Release Date: July 15, 2022 [eBook #68525]</p> -<p style='display:block; text-indent:0; margin:1em 0'>Language: Spanish</p> - <p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:0; margin-left:2em; text-indent:-2em; text-align:left'>Produced by: Andrés V. Galia and the Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (Biblioteca Nacional de España. )</p> -<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK <span lang='es' xml:lang='es'>POESÍAS COMPLETAS</span> ***</div> - -<div class="figcenter illowp48" id="cover" style="max-width: 61.1875em;"> - <img class="w100" src="images/cover.jpg" alt="cover" /> -</div> - -<div class="chapter"> -<div class="tnote"> - <p class="center p4 big1">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p> - -<p>En la versión de texto sin formatear, el texto en cursiva está encerrado -entre guiones bajos (_cursiva_), las versalitas se representan en -mayúsculas como en VERSALITAS y el texto en negritas como en =negritas=.</p> - -<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el -de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando -la presente edición de esta obra fue publicada. El lector interesado -puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia -Española.</p> - -<p>En la presente transcripción se adecuó la ortografía de las mayúsculas -acentuadas a las reglas indicadas por la RAE, que establecen que el -acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada está -en mayúsculas.</p> - -<p>La cubierta del libro fue modificada por el transcriptor y ha sido -añadida al dominio publico.</p> - -<p>El Índice ha sido reposicionado al principio de la obra.</p> - -<p>Se han corregido errores evidentes de puntuación y otros errores de -imprenta y ortografía. Las correcciones mencionadas en las <a href="#erratas">ERRATAS</a> -no se han enmendado.</p> -</div> -</div> - -<hr class="tb x-ebookmaker-drop" /> - -<div class="chapter"> -<div class="figcenter illowp50" id="machado" style="max-width: 29.1875em;"> - <img class="w100" src="images/machado.jpg" alt="frontisp" /> - <p class="center"><span class="smcap">Antonio Machado</span></p> -</div> -</div> - - - -<div class="chapter"> -<p class="center half-title">POESÍAS COMPLETAS<br /> -DE<br /> -ANTONIO MACHADO</p> - -<div class="figcenter illowp78" id="ilo_tp" style="max-width: 4.375em;"> - <img class="w100" src="images/ilo_tp.jpg" alt="ilo_tp" /> -</div> - -<p class="center p4 small1">PUBLICACIONES DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES</p> -</div> - - -<div class="chapter"> -<p class="half-title p6b">POESÍAS COMPLETAS</p> -</div> - - - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak">POESÍAS COMPLETAS</h2> -<p class="center p2">DE</p> -<p class="center p2 big3">ANTONIO MACHADO</p> -</div> - -<div class="figcenter illowp78" id="ilo_tp2" style="max-width: 4.375em;"> - <img class="w100" src="images/ilo_tp2.jpg" alt="ilo_tp" /> -</div> - -<p class="center p4 small1">PUBLICACIONES DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES<br /> -SERIE IV.—VOL. 7<br /> -MADRID<br /> -1917</p> - - -<div class="chapter small1"> -<p class="center p4 p6b"> -ES PROPIEDAD<br /> -QUEDA HECHO EL DEPÓSITO QUE MARCA LA LEY<br /> -<br /> -DERECHOS RESERVADOS<br /> -PARA TODOS LOS PAÍSES<br /> -<br /> -COPYRIGHT 1917 BY<br /> -RESIDENCIA DE ESTUDIANTES</p> - -<p class=" p6 center">Imp. de Fortanet, Libertad 29.—Tel. 991.—Madrid</p> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_5">[Pg 5]</span></p> - -<p class="center p4" id="erratas">ALGUNAS ERRATAS</p> -</div> - - -<table class="toc" summary="errata"> - -<tr> -<td align="center"> <small>PÁGINA</small></td> -<td align="center"><small>DICE</small></td> -<td align="center"><small>DEBE DECIR</small></td> -</tr> - -<tr> -<td align="center"> </td> -</tr> - -<tr> -<td align="center"> </td> -</tr> - -<tr> -<td align="right" style="padding-right: 7em;"> 70</td> -<td align="center"><a href="#vario">variolaban</a></td> -<td align="center">bariolaban</td> -</tr> - -<tr> -<td align="right" style="padding-right: 7em;"> 94</td> -<td align="center"><a href="#habit">habitual</a></td> -<td align="center">usual</td> -</tr> - -<tr> -<td align="right" style="padding-right: 7em;">164</td> -<td align="center"><a href="#segun">segundo</a></td> -<td align="center">segundón</td> -</tr> -</table> - -<p><span class="pagenum" id="Page_7">[Pg 7]</span></p> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_8">[Pg 8]</span></p> -<h2 class="nobreak">ANTONIO MACHADO</h2> -</div> - - -<div class="poetry-container pw20"><div class="poetry"> -<p>Misterioso y silencioso<br /> -Iba una y otra vez.<br /> -Su mirada era tan profunda<br /> -Que apenas se podía ver.<br /> -Cuando hablaba tenía un dejo<br /> -de timidez y de altivez.<br /> -Y la luz de sus pensamientos<br /> -Casi siempre se veía arder.<br /> -Era luminoso y profundo<br /> -Como era hombre de buena fe.<br /> -Fuera pastor de mil leones<br /> -Y de corderos a la vez.<br /> -Conduciría tempestades<br /> -O traería un panal de miel.<br /> -Las maravillas de la vida<br /> -Y del amor y del placer, -<span class="pagenum" id="Page_9">[Pg 9]</span><br /> -Cantaba en versos profundos<br /> -Cuyo secreto era de él.<br /> -Montado en un raro Pegaso,<br /> -Un día al imposible fué.<br /> -Ruego por Antonio a mis dioses,<br /> -Ellos le salven siempre. Amén. -</p> - -<p class="right" style="padding-right: 2em; "><span class="smcap">Rubén Darío.</span><br /> -</p> -</div> - </div> - -<p class="indent40">1905</p> - - -<div class="chapter"> -<p class="p4 big2 center">ÍNDICE</p> -</div> - -<table class="autotable" summary="ind"> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdr"> <em>Págs.</em></td> -</tr> - - -<tr> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdl"><span class="smcap">Antonio Machado, por Rubén Darío</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_7">7</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdc">SOLEDADES</td> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">I.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El viajero</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_11">11</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">II.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">He andado muchos caminos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_13">13</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">III.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">La plaza y los naranjos encendidos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_14">14</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">IV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">En el entierro de un amigo</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_15">15</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">V.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Recuerdo infantil</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_17">17</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">VI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Fué una clara tarde, triste y soñolienta</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_18">18</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">VII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El limonero lánguido suspende</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_20">20</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">VIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Yo escucho los cantos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_22">22</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">IX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Orillas del Duero</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_24">24</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">X.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A la desierta plaza</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_25">25</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Yo voy soñando caminos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_26">26</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Amada, el aura dice</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_27">27</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Hacia un ocaso radiante</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_28">28</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Cante hondo</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_31">31</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">La calle en sombra</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_32">32</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Siempre fugitiva y siempre</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_33">33</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Horizonte</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_33">33</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El poeta</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_34">34</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Verdes jardinillos!</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_37">37</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdc">DEL CAMINO</td> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Preludio</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_38">38</a> </td> -</tr> -<tr> -<td class="tdr">XXI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Daba el reloj las doce... y eran doce</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_39">39</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Sobre la tierra amarga</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_40">40</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">En la desnuda tierra del camino</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_40">40</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El sol es un globo de fuego</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_41">41</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Tenue rumor de túnicas que pasan!</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_42">42</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Oh, figuras del atrio, más humildes!</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_42">42</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">La tarde todavía</span></td> -<td class="tdr">43</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Crear fiestas de amores</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_44">44</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Arde en tus ojos un misterio, virgen</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_45">45</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Algunos lienzos del recuerdo tienen</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_45">45</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXXI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Crece en la plaza en sombra</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_46">46</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXXII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Las ascuas de un crepúsculo morado</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_47">47</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXXIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">¿Mi amor?... ¿recuerdas, dime?</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_47">47</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXXIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Me dijo un alba de la primavera.</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_48">48</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXXV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Al borde del sendero un día nos sentamos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_49">49</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXXVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Es una forma juvenil que un día</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_48">48</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXXVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Oh!, dime, noche amiga, amada vieja</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_50">50</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdc">CANCIONES Y COPLAS</td> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXXVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Abril florecía</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_51">51</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXXIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">De la vida</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_54">54</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XL.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Inventario galante</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_56">56</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XLI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Me dijo una tarde</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_58">58</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XLII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">La vida hoy tiene ritmo</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_60">60</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XLIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Era una mañana y abril sonreía</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_61">61</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XLIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El casco roído y verdoso</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_62">62</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XLV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El sueño bajo el sol que aturde y ciega</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_63">63</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdc">HUMORISMOS, FANTASÍAS, APUNTES</td> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XLVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Los grandes inventos: la noria</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_65">65</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XLVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El cadalso</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_66">66</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XLVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Las moscas</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_67">67</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XLIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Elegía de un madrigal</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_69">69</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">L.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Acaso</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_70">70</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Jardín</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_71">71</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Fantasía de una noche de abril</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_72">72</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A un naranjo y a un limonero</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_76">76</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Los sueños malos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_77">77</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Hastío</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_78">78</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Sonaba el reloj la una</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_79">79</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Consejos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_80">80</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Moneda que está en la mano</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_80">80</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Glosa</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_80">80</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Anoche cuando dormía</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_81">81</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">¿Mi corazón se ha dormido?</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_82">82</a> </td> -</tr> - - -<tr> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdc">GALERÍAS</td> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdl"><span class="smcap">Introducción</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_83">83</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Desgarrada la nube</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_85">85</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Y era el demonio de mi sueño, el ángel</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_86">86</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Desde el umbral de un sueño me llamaron</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_87">87</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Sueño infantil</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_87">87</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Si yo fuera un poeta</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_89">89</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Llamó a mi corazón, un claro día</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_89">89</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Hoy buscarás en vano</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_90">90</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Y nada importa ya que el vino de oro</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_90">90</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Tocados de otros días!</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_91">91</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">La casa tan querida</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_92">92</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Ante el pálido lienzo de la tarde</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_92">92</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Tarde tranquila, casi</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_93">93</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Yo, como anacreonte</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_93">93</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Oh, tarde luminosa!</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_94">94</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Es una tarde cenicienta y mustia</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_94">94</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Y no es verdad, dolor, yo te conozco</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_95">95</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">¿Y ha de morir contigo el mundo mago</span>?</td> -<td class="tdr"><a href="#Page_96">96</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Desnuda está la tierra</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_96">96</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Campo</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_97">97</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXXI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A un viejo y distinguido señor</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_98">98</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXXII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Los sueños</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_99">99</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXXIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Guitarra del mesón que hoy suenas jota</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_99">99</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXXIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El rojo sol de un sueño en el oriente asoma</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_100">100</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXXV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">La primavera besaba</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_101">101</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXXVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Eran ayer mis dolores</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_102">102</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXXVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Renacimiento</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_103">103</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXXVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Tal vez la mano, en sueños</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_104">104</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">LXXXIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Y podrás conocerte recordando</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_104">104</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XC.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Los árboles conservan</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_105">105</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XCI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Húmedo está, bajo el laurel, el banco</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_105">105</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdc">VARIA</td> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XCII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Caballitos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_106">106</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XCIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Ruidos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_107">107</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XCIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Pesadilla</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_108">108</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XCV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">De la vida</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_108">108</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XCVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Sol de invierno</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_110">110</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XCVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Retrato</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_111">111</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XCVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A orillas del Duero</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_113">113</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XCIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Por tierras de España</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_116">116</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">C.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El hospicio</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_118">118</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El dios ibero</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_119">119</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Orillas del Duero</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_122">122</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Las encinas</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_124">124</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Caminos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_130">130</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">En abril, las aguas mil</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_130">130</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Un loco</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_132">132</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Fantasía iconográfica</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_134">134</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Un criminal</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_135">135</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Amanecer de otoño</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_137">137</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">En tren</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_138">138</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Noche de verano</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_140">140</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Pascua de resurrección</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_141">141</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Campos de Soria</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_142">142</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">La tierra de Alvargonzález</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_149">149</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A un olmo seco</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_182">182</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Recuerdos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_184">184</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Al maestro «Azorín», por su libro Castilla</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_186">186</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Caminos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_187">187</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_189">189</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Dice la esperanza: un día</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_189">189</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Allá, en las tierras altas</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_189">189</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Soñé que tú me llevabas</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_190">190</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Una noche de verano</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_191">191</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Al borrarse la nieve, se alejaron</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_191">191</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">En estos campos de la tierra mía</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_192">192</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A José María Palacio</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_194">194</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Otro viaje</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_195">195</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Poema de un día</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_197">197</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Noviembre, 1914</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_205">205</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">La saeta</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_206">206</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXXI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Del pasado efímero</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_207">207</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXXII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Los olivos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_209">209</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXXIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_213">213</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXXIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">La mujer manchega</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_218">218</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXXV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">El mañana efímero</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_219">219</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXXVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Proverbios y cantares</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_221">221</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXXVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Parábolas</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_239">239</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXXVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Mi bufón</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_244">244</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"></td> -<td class="tdc">ELOGIOS</td> -<td class="tdr"></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXXXIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A don Francisco Giner de los Ríos</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_245">245</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXL.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Al joven meditador José Ortega Gasset</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_247">247</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXLI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A Xavier Valcarce</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_247">247</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXLII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Mariposa de la sierra</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_249">249</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXLIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Desde mi rincón</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_251">251</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXLIV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A una España joven</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_255">255</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXLV.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">España, en paz</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_256">256</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXLVI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Flor de santidad</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_260">260</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXLVII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Al maestro Rubén Darío</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_261">261</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXLVIII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A la muerte de Rubén Darío</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_262">262</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CXLIX.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A Narciso Alonso Cortés, poeta de castilla</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_263">263</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CL.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">Mis poetas</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_265">265</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CLI.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A don Miguel de Unamuno</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_266">266</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">CLII.</td> -<td class="tdl"> <span class="smcap">A Juan Ramón Jiménez</span></td> -<td class="tdr"><a href="#Page_267">267</a> </td> -</tr> - -</table> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_11">[Pg 11]</span></p> - -<p class="p2 center big2">POESÍAS COMPLETAS</p> -</div> - -<p class="center">(1899-1917)</p> - - - - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak">SOLEDADES</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p1b"> -<div class="poetry"> -<p class="center">I<br /> -EL VIAJERO</p> - - -<p class="p1">Está en la sala familiar, sombría,<br /> -y entre nosotros, el querido hermano<br /> -que en el sueño infantil de un claro día<br /> -vimos partir hacia un país lejano.</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Hoy tiene ya las sienes plateadas,</span><br /> -un gris mechón sobre la angosta frente;<br /> -y la fría inquietud de sus miradas<br /> -revela un alma casi toda ausente.<br /></p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Deshójanse las copas otoñales</span><br /> -del parque mustio y viejo.<br /> -La tarde, tras los húmedos cristales,<br /> -se pinta, y en el fondo del espejo,</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">El rostro del hermano se ilumina</span><br /> -suavemente. ¿Floridos desengaños<br /> -dorados por la tarde que declina?<br /> -¿Ansias de vida nueva en nuevos años?</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¿Lamentará la juventud perdida?</span><br /> -Lejos quedó—la pobre loba—muerta.<br /> -¿La blanca juventud nunca vivida<br /> -teme, que ha de cantar ante su puerta?</p> - -<p class="p1">¿Sonríe al sol de oro<br /> -de la tierra de un sueño no encontrada;<br /> -y ve su nave hender el mar sonoro,<br /> -de viento y luz la blanca vela hinchada?</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Él ha visto las hojas otoñales,</span><br /> -amarillas, rodar, las olorosas<br /> -ramas del eucaliptus, los rosales<br /> -que enseñan otra vez sus blancas rosas... </p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y este dolor que añora o desconfía</span><br /> -el temblor de una lágrima reprime,<br /> -y un resto de viril hipocresía<br /> -en el semblante pálido se imprime. </p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Serio retrato en la pared clarea</span><br /> -todavía. Nosotros divagamos.<span class="pagenum" id="Page_13">[Pg 13]</span><br /> -En la tristeza del hogar, golpea<br /> -el tic-tac del reloj. Todos callamos.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_12">[Pg 12]</span></p> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">II</p> - -<p class="p1">He andado muchos caminos,<br /> -he abierto muchas veredas,<br /> -he navegado en cien mares<br /> -y he atracado en cien riberas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En todas partes he visto</span><br /> -caravanas de tristeza,<br /> -soberbios y melancólicos<br /> -borrachos de sombra negra,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">y pedantones al paño</span><br /> -que miran, callan y piensan<br /> -que saben, porque no beben<br /> -el vino de las tabernas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mala gente que camina</span><br /> -y va apestando la tierra...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y en todas partes he visto</span><br /> -gentes que danzan o juegan,<span class="pagenum" id="Page_14">[Pg 14]</span><br /> -cuando pueden, y laboran<br /> -sus cuatro palmos de tierra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Nunca, si llegan a un sitio,</span><br /> -preguntan adónde llegan.<br /> -Cuando caminan, cabalgan<br /> -a lomos de mula vieja,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">y no conocen la prisa</span><br /> -ni aun en los días de fiesta.<br /> -Donde hay vino, beben vino,<br /> -donde no hay vino, agua fresca.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Son buenas gentes que viven,</span><br /> -laboran, pasan y sueñan,<br /> -y en un día como tantos,<br /> -descansan bajo la tierra.</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">III</p> -<p class="p1">La plaza y los naranjos encendidos<br /> -con sus frutas redondas y risueñas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tumulto de pequeños colegiales,</span><br /> -que al salir en desorden de la escuela,<span class="pagenum" id="Page_15">[Pg 15]</span><br /> -llenan el aire de la plaza en sombra<br /> -con la algazara de sus voces nuevas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Alegría infantil en los rincones</span><br /> -de las ciudades muertas!...<br /> -¡Y algo nuestro de ayer, que todavía<br /> -vemos vagar por estas calles viejas!</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">IV<br /> -EN EL ENTIERRO DE UN AMIGO</p> -<p class="p1">Tierra le dieron una tarde horrible<br /> -del mes de julio, bajo el sol de fuego.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">A un paso de la abierta sepultura,</span><br /> -había rosas de podridos pétalos,<br /> -entre geranios de áspera fragancia<br /> -y roja flor. El cielo<br /> -puro y azul. Corría<br /> -un aire fuerte y seco.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">De los gruesos cordeles suspendido,</span><br /> -pesadamente, descender hicieron<span class="pagenum" id="Page_16">[Pg 16]</span><br /> -el ataúd al fondo de la fosa<br /> -los dos sepultureros...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y al reposar sonó con recio golpe,</span><br /> -solemne, en el silencio.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Un golpe de ataúd en tierra es algo</span><br /> -perfectamente serio.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Sobre la negra caja se rompían</span><br /> -los pesados terrones polvorientos...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El aire se llevaba</span><br /> -de la honda fosa el blanquecino aliento.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa,</span><br /> -larga paz a tus huesos...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Definitivamente,</span><br /> -duerme un sueño tranquilo y verdadero.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_17">[Pg 17]</span></p> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">V<br /> -RECUERDO INFANTIL</p> - - -<p class="p1">Una tarde parda y fría<br /> -de invierno. Los colegiales<br /> -estudian. Monotonía<br /> -de lluvia tras los cristales.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Es la clase. En un cartel</span><br /> -se representa a Caín<br /> -fugitivo, y muerto Abel<br /> -junto a una mancha carmín.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Con timbre sonoro y hueco</span><br /> -truena el maestro, un anciano<br /> -mal vestido, enjuto y seco,<br /> -que lleva un libro en la mano.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y todo un coro infantil</span><br /> -va cantando la lección:<br /> -mil veces ciento, cien mil,<br /> -mil veces mil, un millón.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Una tarde parda y fría</span><br /> -de invierno. Los colegiales<br /> -estudian. Monotonía<br /> -de la lluvia en los cristales.</p> -</div></div> - - -<p><span class="pagenum" id="Page_18">[Pg 18]</span></p> -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">VI</p> - - -<p class="p1">Fué una clara tarde, triste y soñolienta,<br /> -tarde de verano. La hiedra asomaba<br /> -al muro del parque, negra y polvorienta...<br /> -<span style="margin-left: 4em;">La fuente sonaba.</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Rechinó en la vieja cancela mi llave;</span><br /> -con agrio ruido abrióse la puerta<br /> -de hierro mohoso y, al cerrarse, grave<br /> -golpeó el silencio de la tarde muerta.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En el solitario parque, la sonora</span><br /> -copla borbollante del agua cantora,<br /> -me guió a la fuente. La fuente vertía<br /> -sobre el blanco mármol su monotonía.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano,</span><br /> -un sueño lejano mi canto presente?...<br /> -Fué una tarde lenta del lento verano.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_19">[Pg 19]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Respondí a la fuente:</span><br /> -No recuerdo, hermana,<br /> -mas sé que tu copla presente es lejana.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Fué esta misma tarde: mi cristal vertía</span><br /> -como hoy sobre el mármol su monotonía.<br /> -¿Recuerdas, hermano?... Los mirtos talares,<br /> -que ves, sombreaban los claros cantares<br /> -que escuchas. Del rubio color de la llama,<br /> -el fruto maduro pendía en la rama,<br /> -lo mismo que ahora. ¿Recuerdas, hermano?...<br /> -Fué esta misma lenta tarde de verano.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—No sé qué me dice tu copla riente</span><br /> -de ensueños lejanos, hermana la fuente.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Yo sé que tu claro cristal de alegría</span><br /> -ya supo del árbol la fruta bermeja;<br /> -yo sé que es lejana la amargura mía<br /> -que sueña en la tarde de verano vieja.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Yo sé que tus bellos espejos cantores</span><br /> -copiaron antiguos delirios de amores:<br /> -mas cuéntame, fuente de lengua encantada,<br /> -cuéntame mi alegre leyenda olvidada.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—Yo no sé leyendas de antigua alegría,</span><br /> -sino historias viejas de melancolía.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_20">[Pg 20]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Fué una clara tarde del lento verano...</span><br /> -Tú venías solo con tu pena, hermano;<br /> -tus labios besaron mi linfa serena,<br /> -y en la clara tarde, dijeron tu pena.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dijeron tu pena tus labios que ardían:</span><br /> -la sed que ahora tienen, entonces tenían.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—Adiós para siempre, la fuente sonora,</span><br /> -del parque dormido eterna cantora.<br /> -Adiós para siempre, tu monotonía,<br /> -fuente, es más amarga que la pena mía.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Rechinó en la vieja cancela mi llave;</span><br /> -con agrio ruido abrióse la puerta<br /> -de hierro mohoso y, al cerrarse, grave<br /> -sonó en el silencio de la tarde muerta.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">VII</p> - -<p class="p1"> El limonero lánguido suspende<br /> -una pálida rama polvorienta,<br /> -sobre el encanto de la fuente limpia,<br /> -y allá en el fondo sueñan<br /> -los frutos de oro...<br /> -<span class="pagenum" id="Page_21">[Pg 21]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 9em;">Es una tarde clara,</span><br /> -casi de primavera;<br /> -tibia tarde de marzo,<br /> -que al hálito de abril cercano lleva;<br /> -y estoy solo, en el patio silencioso,<br /> -buscando una ilusión cándida y vieja:<br /> -alguna sombra sobre el blanco muro,<br /> -algún recuerdo, en el pretil de piedra<br /> -de la fuente dormido, o, en el aire,<br /> -algún vagar de túnica ligera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En el ambiente de la tarde flota</span><br /> -ese aroma de ausencia,<br /> -que dice al alma luminosa: nunca,<br /> -y al corazón: espera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Ese aroma que evoca los fantasmas</span><br /> -de las fragancias vírgenes y muertas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara,</span><br /> -casi de primavera,<br /> -tarde sin flores, cuando me traías<br /> -el buen perfume de la hierbabuena,<br /> -y de la buena albahaca,<br /> -que tenía mi madre en sus macetas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Que tú me viste hundir mis manos puras</span><br /> -en el agua serena,<span class="pagenum" id="Page_22">[Pg 22]</span><br /> -para alcanzar los frutos encantados<br /> -que hoy en el fondo de la fuente sueñan...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Sí, te conozco, tarde alegre y clara,</span><br /> -casi de primavera.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw12"> -<div class="poetry"> -<p class="center">VIII</p> - -<p class="p1">Yo escucho los cantos<br /> -de viejas cadencias,<br /> -que los niños cantan<br /> -cuando en coro juegan,<br /> -y vierten en coro<br /> -sus almas que sueñan,<br /> -cual vierten sus aguas<br /> -las fuentes de piedra:<br /> -con monotonías<br /> -de risas eternas,<br /> -que no son alegres,<br /> -con lágrimas viejas,<br /> -que no son amargas<br /> -y dicen tristezas,<br /> -tristezas de amores<br /> -de antiguas leyendas.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_23">[Pg 23]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En los labios niños,</span><br /> -las canciones llevan<br /> -confusa la historia<br /> -y clara la pena;<br /> -como clara el agua<br /> -lleva su conseja<br /> -de viejos amores,<br /> -que nunca se cuentan.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Jugando, a la sombra</span><br /> -de una plaza vieja,<br /> -los niños cantaban...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La fuente de piedra</span><br /> -vertía su eterno<br /> -cristal de leyenda.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Cantaban los niños</span><br /> -canciones ingenuas,<br /> -de un algo que pasa<br /> -y que nunca llega:<br /> -la historia confusa<br /> -y clara la pena.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Vertía la fuente</span><br /> -su eterna conseja:<br /> -borrada la historia,<br /> -contaba la pena.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_24">[Pg 24]</span></p> - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">IX<br /> -ORILLAS DEL DUERO</p> - - -<p class="p1">Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario.<br /> -Girando en torno a la torre y al caserón solitario,<br /> -ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,<br /> -de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.<br /> -<span style="margin-left: 7em;">Es una tibia mañana.</span><br /> -El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Pasados los verdes pinos,</span><br /> -casi azules, primavera<br /> -se ve brotar en los finos<br /> -chopos de la carretera<br /> -y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.<br /> -El campo parece, más que joven, adolescente.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido,</span><br /> -azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,<br /> -y mística primavera!<br /> -<span class="pagenum" id="Page_25">[Pg 25]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,</span><br /> -espuma de la montaña<br /> -ante la azul lejanía,<br /> -sol del día, claro día!<br /> -¡Hermosa tierra de España!</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw18 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">X</p> -<p class="p1"> -A la desierta plaza<br /> -conduce un laberinto de callejas.<br /> -A un lado, el viejo paredón sombrío<br /> -de una ruinosa iglesia;<br /> -a otro lado, la tapia blanquecina<br /> -de un huerto de cipreses y palmeras,<br /> -y, frente a mí, la casa,<br /> -y en la casa, la reja,<br /> -ante el cristal que levemente empaña<br /> -su figurilla plácida y risueña.<br /> -Me apartaré. No quiero<br /> -llamar a tu ventana... Primavera<br /> -viene—su veste blanca<br /> -flota en el aire de la plaza muerta—;<br /> -viene a encender las rosas<br /> -rojas de tus rosales... Quiero verla...</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_26">[Pg 26]</span></p> -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XI</p> - -<p class="p1">Yo voy soñando caminos<br /> -de la tarde. ¡Las colinas<br /> -doradas, los verdes pinos,<br /> -las polvorientas encinas!...<br /> -¿Adónde el camino irá?<br /> -Yo voy cantando, viajero<br /> -a lo largo del sendero...<br /> -—La tarde cayendo está—.<br /> -«En el corazón tenía<br /> -la espina de una pasión;<br /> -logré arrancármela un día:<br /> -ya no siento el corazón».<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y todo el campo un momento</span><br /> -se queda, mudo y sombrío,<br /> -meditando. Suena el viento<br /> -en los álamos del río.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La tarde más se obscurece;</span><br /> -y el camino que serpea<br /> -y débilmente blanquea,<br /> -se enturbia y desaparece.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_27">[Pg 27]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mi cantar vuelve a plañir:</span><br /> -«Aguda espina dorada,<br /> -quién te pudiera sentir<br /> -en el corazón clavada».</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw12 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XII</p> - -<p class="p1">Amada, el aura dice<br /> -tu pura veste blanca...<br /> -No te verán mis ojos;<br /> -¡mi corazón te aguarda!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El aura me ha traído</span><br /> -tu nombre en la mañana;<br /> -el eco de tus pasos<br /> -repite la montaña...<br /> -No te verán mis ojos;<br /> -¡mi corazón te aguarda!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En las sombrías torres</span><br /> -repican las campanas...<br /> -No te verán mis ojos;<br /> -¡mi corazón te aguarda!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Los golpes del martillo</span><br /> -dicen la negra caja;<br /> -<span class="pagenum" id="Page_28">[Pg 28]</span> -y el sitio de la fosa,<br /> -los golpes de la azada...<br /> -No te verán mis ojos;<br /> -¡mi corazón te aguarda!</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XIII</p> -<p class="p1">Hacia un ocaso radiante<br /> -caminaba el sol de estío,<br /> -y era, entre nubes de fuego, una trompeta gigante,<br /> -tras de los álamos verdes de las márgenes del río.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dentro de un olmo sonaba la sempiterna tijera</span><br /> -de la cigarra cantora, el monorritmo jovial,<br /> -entre metal y madera,<br /> -que es la canción estival.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En una huerta sombría,</span><br /> -giraban los cangilones de la noria soñolienta.<br /> -Bajo las ramas obscuras el son del agua se oía.<br /> -Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Yo iba haciendo mi camino,</span><br /> -absorto en el solitario crepúsculo campesino.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_29">[Pg 29]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y pensaba: «¡Hermosa tarde, nota de la lira inmensa</span><br /> -toda desdén y armonía,<br /> -hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía<br /> -de este rincón vanidoso, obscuro rincón que piensa!».<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Pasaba el agua rizada bajo los ojos del puente.</span><br /> -Lejos, la ciudad dormía<br /> -como cubierta de un mago fanal de oro transparente.<br /> -Bajo los arcos de piedra el agua clara corría.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Los últimos arreboles coronaban las colinas</span><br /> -manchadas de olivos grises y de negruzcas encinas.<br /> -Yo caminaba cansado,<br /> -sintiendo la vieja angustia que hace el corazón pesado.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El agua en sombra pasaba tan melancólicamente,</span><br /> -bajo los arcos del puente,<br /> -como si al pasar dijera:<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">«Apenas desamarrada</span><br /> -la pobre barca, viajero, del árbol de la ribera,<br /> -se canta: no somos nada.<span class="pagenum" id="Page_30">[Pg 30]</span><br /> -Donde acaba el pobre río la inmensa mar nos espera».<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Bajo los ojos del puente pasaba el agua sombría.</span><br /> -(Yo pensaba: ¡el alma mía!)<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y me detuve un momento,</span><br /> -en la tarde, a meditar...<br /> -¿Qué es esta gota en el viento<br /> -que grita al mar: soy el mar?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Vibraba el aire asordado</span><br /> -por los élitros cantores que hacen el campo sonoro,<br /> -cual si estuviera sembrado<br /> -de campanitas de oro.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En el azul fulguraba</span><br /> -un lucero diamantino.<br /> -Cálido viento soplaba<br /> -alborotando el camino.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Yo, en la tarde polvorienta,</span><br /> -hacia la ciudad volvía.<br /> -Sonaban los cangilones de la noria soñolienta.<br /> -Bajo las ramas obscuras caer el agua se oía.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_31">[Pg 31]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XIV<br /> -CANTE HONDO</p> -<p class="p1"> -Yo meditaba absorto, devanando<br /> -los hilos del hastío y la tristeza,<br /> -cuando llegó a mi oído,<br /> -por la ventana de mi estancia, abierta<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">a una caliente noche de verano,</span><br /> -el plañir de una copla soñolienta,<br /> -quebrada por los trémolos sombríos<br /> -de las músicas magas de mi tierra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">...Y era el Amor, como una roja llama...</span><br /> -—Nerviosa mano en la vibrante cuerda<br /> -ponía un largo suspirar de oro<br /> -que se trocaba en surtidor de estrellas—.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">...Y era la Muerte, al hombro la cuchilla,</span><br /> -el paso largo, torva y esquelética.<br /> -—tal cuando yo era niño la soñaba—.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_32">[Pg 32]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y en la guitarra, resonante y trémula,</span><br /> -la brusca mano, al golpear, fingía<br /> -el reposar de un ataúd en tierra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y era un plañido solitario el soplo</span><br /> -que el polvo barre y la ceniza aventa.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XV</p> -<p class="p1">La calle en sombra. Ocultan los altos caserones<br /> -el sol que muere; hay ecos de luz en los balcones.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿No ves, en el encanto del mirador florido,</span><br /> -el óvalo rosado de un rostro conocido?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La imagen, tras el vidrio de equívoco reflejo,</span><br /> -surge o se apaga como daguerreotipo viejo.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Suena en la calle sólo el ruido de tu paso;</span><br /> -se extinguen lentamente los ecos del ocaso.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, angustia! Pesa y duele el corazón. ¿Es ella?</span><br /> -No puede ser... Camina... En el azul la estrella.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_33">[Pg 33]</span></p> -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XVI</p> -<p class="p1">Siempre fugitiva y siempre<br /> -cerca de mí, en negro manto<br /> -mal cubierto el desdeñoso<br /> -gesto de tu rostro pálido.<br /> -No sé dónde vas ni dónde<br /> -tu virgen belleza tálamo<br /> -busca en la noche. No sé<br /> -qué sueños cierran tus párpados,<br /> -ni de quien haya entreabierto<br /> -tu lecho inhospitalario.<br /> -..............................................<br /> -Detén el paso, belleza<br /> -esquiva, detén el paso...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Besar quisiera la amarga,</span><br /> -amarga flor de tus labios.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XVII<br /> -HORIZONTE</p> -<p class="p1"> -En una tarde clara y amplia como el hastío,<br /> -cuando su lanza blande el tórrido verano,<br /> -copiaban el fantasma de un grave sueño mío<br /> -mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_34">[Pg 34]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La gloria del ocaso era un purpúreo espejo,</span><br /> -era un cristal de llamas, que al infinito viejo<br /> -iba arrojando el grave soñar en la llanura...<br /> -Y yo sentí la espuela sonora de mi paso<br /> -repercutir lejana en el sangriento ocaso,<br /> -y más allá, la alegre canción de un alba pura.</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw30 p21"> -<div class="poetry"><p class="center">XVIII<br /> -EL POETA</p> - -<p class="right small1">Para el libro <em>La casa de la primavera</em>, de Martínez Sierra.</p> - -<p class="p1">Maldiciendo su destino<br /> -como Glauco, el dios marino,<br /> -mira, turbia la pupila<br /> -de llanto, el mar que le debe su blanca virgen Scyla.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Él sabe que un Dios más fuerte</span><br /> -con la sustancia inmortal está jugando a la muerte<br /> -cual niño bárbaro. Él piensa<br /> -que ha de caer como rama que sobre las aguas flota,<span class="pagenum" id="Page_35">[Pg 35]</span><br /> -antes de perderse, gota<br /> -de mar, en la mar inmensa.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En sueños oyó el acento de una palabra divina;</span><br /> -en sueños se le ha mostrado la cruda ley diamantina<br /> -sin odio ni amor, y el frío<br /> -soplo del olvido sabe sobre un arenal de hastío.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Bajo las palmeras del oasis el agua buena</span><br /> -miró brotar de la arena;<br /> -y se abrevó entre las dulces gacelas, y entre los fieros<br /> -animales carniceros...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y supo cuánto es la vida hecha de sed y dolor.</span><br /> -Y fué compasivo para el ciervo y el cazador,<br /> -para el ladrón y el robado,<br /> -para el pájaro azorado,<br /> -para el sanguinario azor.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Con el Eclesiastés dijo: Vanidad de vanidades,</span><br /> -todo es negra vanidad;<br /> -y oyó otra voz que clamaba, alma de sus soledades:<br /> -sólo eres tú, luz que fulges en el corazón, verdad.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y viendo cómo lucían</span><br /> -miles de blancas estrellas,<span class="pagenum" id="Page_36">[Pg 36]</span><br /> -pensaba que todas ellas<br /> -en su corazón ardían.<br /> -¡Noche de amor!...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 10em;">Y otra noche</span><br /> -sintió la mala tristeza<br /> -que enturbia la pura llama,<br /> -y el corazón que bosteza,<br /> -y el histrión que declama.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y dijo: las galerías</span><br /> -del alma que espera están<br /> -desiertas, mudas, vacías:<br /> -las blancas sombras se van.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y el demonio de los sueños abrió el jardín encantado</span><br /> -del ayer. ¡Cuán bello era!<br /> -¡Qué hermosamente el pasado<br /> -fingía la primavera,<br /> -cuando del árbol de otoño estaba el fruto colgado,<br /> -mísero fruto podrido,<br /> -que en el hueco acibarado<br /> -guarda el gusano escondido!<br /> -<br /> -¡Alma, que en vano quisiste ser más joven cada día,<br /> -arranca tu flor, la humilde flor de la melancolía!</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_37">[Pg 37]</span></p> - -<div class="poetry-container pw12 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XIX</p> -<p class="p1"> -¡Verdes jardinillos,<br /> -claras plazoletas,<br /> -fuente verdinosa<br /> -donde el agua sueña,<br /> -donde el agua muda<br /> -resbala en la piedra!...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Las hojas de un verde</span><br /> -mustio, casi negras,<br /> -de la acacia, el viento<br /> -de septiembre besa,<br /> -y se lleva algunas<br /> -amarillas, secas,<br /> -jugando, entre el polvo<br /> -blanco de la tierra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Linda doncellita,</span><br /> -que el cántaro llenas<br /> -de agua transparente,<br /> -tú, al verme, no llevas<br /> -a los negros bucles<br /> -de tu cabellera,<br /> -distraídamente,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_38">[Pg 38]</span> -la mano morena,<br /> -ni, luego, en el limpio<br /> -cristal te contemplas...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tú miras al aire</span><br /> -de la tarde bella,<br /> -mientras de agua clara<br /> -el cántaro llenas.</p> -</div> -</div> - - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak">DEL CAMINO</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw25 p1b"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XX<br /> -PRELUDIO</p> - -<p class="p1">Mientras la sombra pasa de un santo amor, hoy quiero<br /> -poner un dulce salmo sobre mi viejo atril.<br /> -Acordaré las notas del órgano severo<br /> -al suspirar fragante del pífano de abril.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Madurarán su aroma las pomas otoñales,</span><br /> -la mirra y el incienso salmodiarán su olor;<br /> -<span class="pagenum" id="Page_39">[Pg 39]</span> -exhalarán su fresco perfume los rosales,<br /> -bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Al grave acorde lento de música y aroma,</span><br /> -la sola y vieja y noble razón de mi rezar<br /> -levantará su vuelo suave de paloma<br /> -y la palabra blanca se elevará al altar.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXI</p> -<p class="p1">Daba el reloj las doce... y eran doce<br /> -golpes de azada en tierra...<br /> -...¡Mi hora!—grité—... El silencio<br /> -me respondió:—No temas;<br /> -tú no verás caer la última gota<br /> -que en la clepsidra tiembla.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dormirás muchas horas todavía</span><br /> -sobre la orilla vieja,<br /> -y encontrarás una mañana pura<br /> -amarrada tu barca a otra ribera.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_40">[Pg 40]</span></p> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXII</p> -<p class="p1">Sobre la tierra amarga,<br /> -caminos tiene el sueño<br /> -laberínticos, sendas tortuosas,<br /> -parques en flor y en sombra y en silencio;<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">criptas hondas, escalas sobre estrellas;</span><br /> -retablos de esperanzas y recuerdos.<br /> -Figurillas que pasan y sonríen<br /> -—juguetes melancólicos de viejo—;<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">imágenes amigas,</span><br /> -a la vuelta florida del sendero,<br /> -y quimeras rosadas<br /> -que hacen camino... lejos...</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXIII</p> -<p class="p1">En la desnuda tierra del camino<br /> -la hora florida brota,<br /> -espino solitario,<br /> -del valle humilde en la revuelta umbrosa.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_41">[Pg 41]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El salmo verdadero</span><br /> -de tenue voz hoy toma<br /> -al corazón, y al labio,<br /> -la palabra quebrada y temblorosa.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mis viejos mares duermen; se apagaron</span><br /> -sus espumas sonoras<br /> -sobre la playa estéril. La tormenta<br /> -camina lejos en la nube torva.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Vuelve la paz al cielo;</span><br /> -la brisa tutelar esparce aromas<br /> -otra vez sobre el campo, y aparece,<br /> -en la bendita soledad, tu sombra.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw22 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXIV</p> -<p class="p1"> -El sol es un globo de fuego,<br /> -la luna es un disco morado.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Una blanca paloma se posa</span><br /> -en el alto ciprés centenario.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Los cuadros de mirtos parecen</span><br /> -de marchito velludo empolvado.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_42">[Pg 42]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡El jardín y la tarde tranquila!...</span><br /> -Suena el agua en la fuente de mármol.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw22 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXV</p> -<p class="p1">¡Tenue rumor de túnicas que pasan<br /> -sobre la infértil tierra!...<br /> -¡y lágrimas sonoras<br /> -de las campanas viejas!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Las ascuas mortecinas</span><br /> -del horizonte humean...<br /> -Blancos fantasmas lares<br /> -van encendiendo estrellas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—Abre el balcón. La hora</span><br /> -de una ilusión se acerca...<br /> -La tarde se ha dormido<br /> -y las campanas sueñan.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXVI</p> -<p class="p1"> -¡Oh, figuras del atrio, más humildes<br /> -cada día y lejanas:<br /> -mendigos harapientos<br /> -sobre marmóreas gradas;<br /> -<span class="pagenum" id="Page_43">[Pg 43]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">miserables ungidos</span><br /> -de eternidades santas,<br /> -manos que surgen de los mantos viejos<br /> -y de las rotas capas!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Pasó por vuestro lado</span><br /> -una ilusión velada,<br /> -de la mañana luminosa y fría<br /> -en las horas más plácidas?...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Sobre la negra túnica, su mano</span><br /> -era una rosa blanca...</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXVII</p> -<p class="p1"> -La tarde todavía<br /> -dará incienso de oro a tu plegaria,<br /> -y quizás el cénit de un nuevo día<br /> -amenguará tu sombra solitaria.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mas no es tu fiesta el Ultramar lejano,</span><br /> -sino la ermita junto al manso río;<br /> -no tu sandalia el soñoliento llano<br /> -pisará, ni la arena del hastío.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_44">[Pg 44]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Muy cerca está, romero,</span><br /> -la tierra verde y santa y florecida<br /> -de tus sueños; muy cerca, peregrino<br /> -que desdeñas la sombra del sendero<br /> -y el agua del mesón en tu camino.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXVIII</p> -<p class="p1">Crear fiestas de amores<br /> -en nuestro amor pensamos,<br /> -quemar nuevos aromas<br /> -en montes no pisados,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">y guardar el secreto</span><br /> -de nuestros rostros pálidos,<br /> -porque en las bacanales de la vida<br /> -vacías nuestras copas conservamos,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">mientras con eco de cristal y espuma</span><br /> -ríen los zumos de la vid dorados.<br /> -.................................................<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Un pájaro escondido entre las ramas</span><br /> -del parque solitario,<br /> -silba burlón...<br /> -<span class="pagenum" id="Page_45">[Pg 45]</span> -<span style="margin-left: 5em;">Nosotros exprimimos</span><br /> -la penumbra de un sueño en nuestro vaso...<br /> -Y algo, que es tierra en nuestra carne, siente<br /> -la humedad del jardín como un halago.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXIX</p> -<p class="p1">Arde en tus ojos un misterio, virgen<br /> -esquiva y compañera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">No sé si es odio o es amor la lumbre</span><br /> -inagotable de tu aljaba negra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Conmigo irás mientras proyecte sombra</span><br /> -mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—¿Eres la sed o el agua en mi camino?</span><br /> -Dime, virgen esquiva y compañera.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXX</p> -<p class="p1"> -Algunos lienzos del recuerdo tienen<br /> -luz de jardín y soledad de campo;<br /> -la placidez del sueño<br /> -en el paisaje familiar soñado.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_46">[Pg 46]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Otros guardan las fiestas</span><br /> -de días aún lejanos;<br /> -figuritas sutiles<br /> -que pone un titerero en su retablo...<br /> -............................................................<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Ante el balcón florido</span><br /> -está la cita de un amor amargo.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Brilla la tarde en el resol bermejo...</span><br /> -La hiedra efunde de los muros blancos...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">A la revuelta de una calle en sombra</span><br /> -un fantasma irrisorio besa un nardo.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXXI</p> -<p class="p1">Crece en la plaza en sombra<br /> -el musgo, y en la piedra vieja y santa<br /> -de la iglesia. En el atrio hay un mendigo...<br /> -Más vieja que la iglesia tiene el alma.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Sube muy lento, en las mañanas frías,</span><br /> -por la marmórea grada,<br /> -hasta un rincón de piedra... Allí aparece<br /> -su mano seca entre la rota capa.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_47">[Pg 47]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Con las órbitas huecas de sus ojos</span><br /> -ha visto cómo pasan<br /> -las blancas sombras, en los claros días,<br /> -las blancas sombras de las horas santas.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXXII</p> -<p class="p1"> -Las ascuas de un crepúsculo morado<br /> -detrás el negro cipresal humean...<br /> -En la glorieta en sombra está la fuente<br /> -con su alado y desnudo Amor de piedra,<br /> -que sueña mudo. En la marmórea taza<br /> -reposa el agua muerta.</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXXIII</p> -<p class="p1">¿Mi amor?... ¿Recuerdas, dime,<br /> -aquellos juncos tiernos,<br /> -lánguidos y amarillos<br /> -que hay en el cauce seco?...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Recuerdas la amapola</span><br /> -que calcinó el verano,<br /> -la amapola marchita,<br /> -negro crespón del campo?...<br /> -<span class="pagenum" id="Page_48">[Pg 48]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Te acuerdas del sol yerto</span><br /> -y humilde, en la mañana,<br /> -que brilla y tiembla roto<br /> -sobre una fuente helada?...</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXXIV</p> -<p class="p1"> -Me dijo un alba de la primavera:<br /> -Yo florecí en tu corazón sombrío<br /> -ha muchos años, caminante viejo<br /> -que no cortas las flores del camino.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda</span><br /> -el viejo aroma de mis viejos lirios?<br /> -¿Perfuman aún mis rosas la alba frente<br /> -del hada de tu sueño adamantino?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Respondí a la mañana:</span><br /> -Sólo tienen cristal los sueños míos.<br /> -Yo no conozco el hada de mis sueños;<br /> -ni sé si está mi corazón florido.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Pero si aguardas la mañana pura</span><br /> -que ha de romper el vaso cristalino,<br /> -quizás el hada te dará tus rosas,<br /> -mi corazón tus lirios.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_49">[Pg 49]</span></p> - -<div class="poetry-container pw22 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXXV</p> -<p class="p1">Al borde del sendero un día nos sentamos.<br /> -Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita<br /> -son las desesperantes posturas que tomamos<br /> -para aguardar... Mas ella no faltará a la cita.</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXXVI</p> -<p class="p1">Es una forma juvenil que un día<br /> -a nuestra casa llega.<br /> -Nosotros le decimos: ¿por qué tornas<br /> -a la morada vieja?<br /> -Ella abre la ventana, y todo el campo<br /> -en luz y aroma entra.<br /> -En el blanco sendero,<br /> -los troncos de los árboles negrean;<br /> -las hojas de las copas<br /> -son humo verde que a lo lejos sueña.<br /> -Parece una laguna<br /> -el ancho río entre la blanca niebla<br /> -de la mañana. Por los montes cárdenos,<br /> -camina otra quimera.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_50">[Pg 50]</span></p> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXXVII</p> -<p class="p1">¡Oh, dime, noche amiga, amada vieja,<br /> -que me traes el retablo de mis sueños<br /> -siempre desierto y desolado y solo<br /> -con mi fantasma dentro,<br /> -mi pobre sombra triste<br /> -sobre la estepa y bajo el sol de fuego,<br /> -o soñando amarguras<br /> -en las voces de todos los misterios,<br /> -dime, si sabes, vieja amada, dime<br /> -si son mías las lágrimas que vierto.<br /> -Me respondió la noche:<br /> -Jamás me revelaste tu secreto.<br /> -Yo nunca supe, amado,<br /> -si eras tú ese fantasma de tu sueño,<br /> -ni averigüé si era su voz la tuya,<br /> -o era la voz de un histrión grotesco.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dije a la noche: Amada mentirosa,</span><br /> -tú sabes mi secreto;<br /> -tú has visto la honda gruta<br /> -donde fabrica su cristal mi sueño,<br /> -y sabes que mis lágrimas son mías,<br /> -y sabes mi dolor, mi dolor viejo.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_51">[Pg 51]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh! yo no sé, dijo la noche, amado,</span><br /> -yo no sé tu secreto,<br /> -aunque he visto vagar ese, que dices,<br /> -desolado fantasma, por tu sueño.<br /> -Yo me asomo a las almas cuando lloran<br /> -y escucho su hondo rezo,<br /> -humilde y solitario,<br /> -ese que llamas salmo verdadero;<br /> -pero en las hondas bóvedas del alma<br /> -no sé si el llanto es una voz o un eco.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Para escuchar tu queja de tus labios</span><br /> -yo te busqué en tu sueño,<br /> -y allí te vi vagando en un borroso<br /> -laberinto de espejos.</p> -</div> -</div> - - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak">CANCIONES Y COPLAS</h2> -</div> - -<div class="poetry-container pw12 p1b"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXXVIII</p> -<p class="p1">Abril florecía<br /> -frente a mi ventana.<br /> -Entre los jazmines<br /> -y las rosas blancas<br /> -de un balcón florido,<br /> -vi las dos hermanas. -<span class="pagenum" id="Page_52">[Pg 52]</span> -La menor cosía,<br /> -la mayor hilaba...<br /> -Entre los jazmines<br /> -y las rosas blancas,<br /> -la más pequeñita,<br /> -risueña y rosada<br /> -—su aguja en el aire—<br /> -miró a mi ventana.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La mayor seguía,</span><br /> -silenciosa y pálida,<br /> -el huso en su rueca,<br /> -que el lino enroscaba,<br /> -abril florecía<br /> -frente a mi ventana.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Una clara tarde</span><br /> -la mayor lloraba,<br /> -entre los jazmines<br /> -y las rosas blancas,<br /> -y ante el blanco lino<br /> -que en su rueca hilaba.<br /> -—¿Qué tienes—le dije—<br /> -silenciosa, pálida?<br /> -Señaló el vestido<br /> -que empezó la hermana.<br /> -En la negra túnica<br /> -<span class="pagenum" id="Page_53">[Pg 53]</span> -la aguja brillaba;<br /> -sobre el blanco velo,<br /> -el dedal de plata.<br /> -Señaló a la tarde<br /> -de abril que soñaba<br /> -mientras que se oía<br /> -tañer de campanas.<br /> -Y en la clara tarde<br /> -me enseñó sus lágrimas...<br /> -Abril florecía<br /> -frente a mi ventana.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Fué otro abril alegre</span><br /> -y otra tarde plácida.<br /> -El balcón florido<br /> -solitario estaba...<br /> -Ni la pequeñita<br /> -risueña y rosada,<br /> -ni la hermana triste<br /> -silenciosa y pálida,<br /> -ni la negra túnica,<br /> -ni la toca blanca...<br /> -Tan sólo en el huso<br /> -el lino giraba<br /> -por mano invisible,<br /> -y en la oscura sala<br /> -la luna del limpio -<span class="pagenum" id="Page_54">[Pg 54]</span> -espejo brillaba...<br /> -Entre los jazmines<br /> -y las rosas blancas<br /> -del balcón florido,<br /> -me miré en la clara<br /> -luna del espejo<br /> -que lejos soñaba...<br /> -Abril florecía<br /> -frente a mi ventana.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XXXIX<br /> -DE LA VIDA</p> - -<p class="center">(<span class="allsmcap">COPLAS ELEGÍACAS</span>)</p> -<p class="p1">¡Ay del que llega sediento<br /> -a ver el agua correr<br /> -y dice: la sed que siento<br /> -no me la calma el beber!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Ay de quien bebe y, saciada</span><br /> -la sed, desprecia la vida:<br /> -moneda al tahur prestada,<br /> -que sea al azar rendida!<br /> -<span class="pagenum" id="Page_55">[Pg 55]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Del iluso que suspira</span><br /> -bajo el orden soberano,<br /> -y del que sueña la lira<br /> -pitagórica en su mano.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Ay del noble peregrino</span><br /> -que se para a meditar,<br /> -después de largo camino,<br /> -en el horror de llegar!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Ay de la melancolía</span><br /> -que llorando se consuela,<br /> -y de la melomanía<br /> -de un corazón de zarzuela!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Ay de nuestro ruiseñor,</span><br /> -si en una noche serena<br /> -se cura del mal de amor<br /> -que llora y canta sin pena!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡De los jardines secretos,</span><br /> -de los pensiles soñados<br /> -y de los sueños poblados<br /> -de propósitos discretos!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Ay del galán sin fortuna</span><br /> -que ronda a la luna bella,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_56">[Pg 56]</span> -de cuantos caen de la luna,<br /> -de cuantos se marchan a ella!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡De quien el fruto prendido</span><br /> -en la rama no alcanzó,<br /> -de quien el fruto ha mordido<br /> -y el gusto amargo probó!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Y de nuestro amor primero</span><br /> -y de su fe mal pagada,<br /> -y, también, del verdadero<br /> -amante de nuestra amada!</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XL<br /> -INVENTARIO GALANTE</p> -<p class="p1">Tus ojos me recuerdan<br /> -las noches de verano,<br /> -negras noches sin luna,<br /> -orilla al mar salado,<br /> -y el chispear de estrellas<br /> -del cielo negro y bajo.<br /> -Tus ojos me recuerdan<br /> -<span class="pagenum" id="Page_57">[Pg 57]</span> -las noches de verano.<br /> -Y tu morena carne,<br /> -los trigos requemados<br /> -y el suspirar de fuego<br /> -de los maduros campos.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tu hermana es clara y débil</span><br /> -como los juncos lánguidos,<br /> -como los sauces tristes,<br /> -como los linos glaucos.<br /> -Tu hermana es un lucero<br /> -en el azul lejano...<br /> -Y es alba y aura fría<br /> -sobre los pobres álamos<br /> -que en las orillas tiemblan<br /> -del río humilde y manso.<br /> -Tu hermana es un lucero<br /> -en el azul lejano.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">De tu morena gracia,</span><br /> -de tu soñar gitano,<br /> -de tu mirar de sombra<br /> -quiero llenar mi vaso.<br /> -Me embriagaré una noche<br /> -de cielo negro y bajo,<br /> -para cantar contigo,<br /> -orilla al mar salado,<span class="pagenum" id="Page_58">[Pg 58]</span><br /> -una canción que deje<br /> -cenizas en los labios...<br /> -De tu mirar de sombra<br /> -quiero llenar mi vaso.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Para tu linda hermana</span><br /> -arrancaré los ramos<br /> -de florecillas nuevas<br /> -a los almendros blancos,<br /> -en un tranquilo y triste<br /> -alborear de marzo.<br /> -Los regaré con agua<br /> -de los arroyos claros,<br /> -los ataré con verdes<br /> -junquillos del remanso...<br /> -Para tu linda hermana<br /> -yo haré un ramito blanco.</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container p21 pw12"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XLI</p> -<p class="p1">Me dijo una tarde<br /> -de la primavera:<br /> -Si buscas caminos<br /> -en flor en la tierra,<br /> -mata tus palabras<span class="pagenum" id="Page_59">[Pg 59]</span><br /> -y oye tu alma vieja.<br /> -Los mismos ungüentos<br /> -y aromas y esencias<br /> -que en tus alegrías,<br /> -verteré en tus penas.<br /> -Que el mismo albo lino<br /> -que te vista, sea<br /> -tu traje de duelo,<br /> -tu traje de fiesta.<br /> -Ama tu alegría<br /> -y ama tu tristeza,<br /> -si buscas caminos<br /> -en flor en la tierra.<br /> -Respondí a la tarde<br /> -de la primavera:<br /> -Tú has dicho el secreto<br /> -que en mi alma reza:<br /> -yo odio la alegría<br /> -por odio a la pena.<br /> -Mas antes que pise<br /> -tu florida senda,<br /> -quisiera traerte<br /> -muerta mi alma vieja.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_60">[Pg 60]</span></p> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XLII</p> -<p class="p1">La vida hoy tiene ritmo<br /> -de ondas que pasan,<br /> -de olitas temblorosas<br /> -que fluyen y se alcanzan.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La vida hoy tiene el ritmo de los ríos,</span><br /> -la risa de las aguas<br /> -que entre los verdes junquerales corren,<br /> -y entre las verdes cañas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Sueño florido lleva el manso viento;</span><br /> -bulle la savia joven en las nuevas ramas;<br /> -tiemblan alas y frondas,<br /> -y la mirada sagital del águila<br /> -no encuentra presa... treme el campo en sueños,<br /> -vibra el sol como un arpa.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Fugitiva ilusión de ojos guerreros</span><br /> -que por las selvas pasas<br /> -a la hora del cénit: tiemble en mi pecho<br /> -el oro de tu aljaba!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En tus labios florece la alegría</span><br /> -de los campos en flor; tu veste alada<span class="pagenum" id="Page_61">[Pg 61]</span><br /> -aroman las primeras velloritas,<br /> -las violetas perfuman tus sandalias.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Yo he seguido tus pasos en el viejo bosque,</span><br /> -arrebatados tras la corza rápida,<br /> -y los ágiles músculos rosados<br /> -de tus piernas silvestres entre verdes ramas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Pasajera ilusión de ojos guerreros</span><br /> -que por las selvas pasas<br /> -cuando la tierra reverdece y ríen<br /> -los ríos en las cañas!<br /> -¡Tiemble en mi pecho el oro<br /> -que llevas en tu aljaba!</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XLIII</p> -<p class="p1">Era una mañana y abril sonreía.<br /> -Frente al horizonte dorado moría<br /> -la luna, muy blanca y opaca; tras ella,<br /> -cual tenue ligera quimera, corría<br /> -la nube que apenas enturbia una estrella.<br /> -..........................................<br /> - -<span style="margin-left: 1em;">Como sonreía la rosa mañana</span><br /> -al sol del oriente abrí mi ventana;<br /> -<span class="pagenum" id="Page_62">[Pg 62]</span> -y en mi triste alcoba penetró el oriente<br /> -en canto de alondras, en risa de fuente<br /> -y en suave perfume de flora temprana.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Fué una clara tarde de melancolía.</span><br /> -Abril sonreía. Yo abrí las ventanas<br /> -de mi casa al viento... El viento traía<br /> -perfume de rosas, doblar de campanas...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Doblar de campanas lejanas, llorosas,</span><br /> -suave de rosas aromado aliento...<br /> -... ¿Dónde están los huertos floridos de rosas?<br /> -¿Qué dicen las dulces campanas al viento?<br /> - -..........................................<br /> - -<span style="margin-left: 1em;">Pregunté a la tarde de abril que moría:</span><br /> -¿Al fin la alegría se acerca a mi casa?<br /> -La tarde de abril sonrió: La alegría<br /> -pasó por tu puerta—y luego, sombría:<br /> -Pasó por tu puerta. Dos veces no pasa.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw30"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XLIV</p> -<p class="p1">El casco roído y verdoso<br /> -del viejo falucho<br /> -reposa en la arena...<br /> -<span class="pagenum" id="Page_63">[Pg 63]</span> -la vela tronchada parece<br /> -que aún sueña en el sol y el mar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El mar hierve y canta...</span><br /> -El mar es un sueño sonoro<br /> -bajo el sol de abril.<br /> -El mar hierve y ríe<br /> -con olas azules y espumas de leche y de plata,<br /> -el mar hierve y ríe<br /> -bajo el cielo azul.<br /> -El mar lactescente,<br /> -el mar rutilante,<br /> -que ríe en sus liras de plata sus risas azules...<br /> -Hierve y ríe el mar!...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El aire parece que duerme encantado</span><br /> -en la fúlgida niebla de sol blanquecino.<br /> -La gaviota palpita en el aire dormido, y al lento<br /> -volar soñoliento, se aleja y se pierde en la bruma del sol.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XLV</p> -<p class="p1">El sueño bajo el sol que aturde y ciega,<br /> -tórrido sueño en la hora de arrebol;<br /> -el río luminoso el aire surca;<br /> -<span class="pagenum" id="Page_64">[Pg 64]</span> -esplende la montaña;<br /> -la tarde es polvo y sol.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El sibilante caracol del viento</span><br /> -ronco dormita en el remoto alcor;<br /> -emerge el sueño ingrave en la palmera,<br /> -luego se enciende en el naranjo en flor.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La estúpida cigüeña</span><br /> -su garabato escribe en el sopor<br /> -del molino parado; el toro abate<br /> -sobre la hierba la testuz feroz.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La verde, quieta espuma del ramaje</span><br /> -efunde sobre el blanco paredón,<br /> -lejano, inerte, del jardín sombrío<br /> -dormido bajo el cielo fanfarrón.<br /> - -.............................................................<br /> - -<span style="margin-left: 1em;">Lejos, enfrente de la tarde roja,</span> -refulge el ventanal del torreón.<br /> - -.............................................................</p> -</div> -</div> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_65">[Pg 65]</span></p> - -<h2 class="nobreak">HUMORISMOS, FANTASÍAS, -APUNTES</h2> -</div> - - -<p class="center">LOS GRANDES INVENTOS</p> - - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XLVI<br /> -<small>LA NORIA</small></p> - - -<p class="p1">La tarde caía<br /> -triste y polvorienta.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El agua cantaba</span><br /> -su copla plebeya<br /> -en los cangilones<br /> -de la noria lenta.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Soñaba la mula</span><br /> -¡pobre mula vieja!<br /> -al compás de sombra<br /> -que en el agua suena.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La tarde caía</span><br /> -triste y polvorienta.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_66">[Pg 66]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Yo no sé qué noble,</span><br /> -divino poeta,<br /> -unió a la amargura<br /> -de la eterna rueda,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">la dulce armonía</span><br /> -del agua que sueña<br /> -y vendó tus ojos,<br /> -¡pobre mula vieja!...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mas sé que fué un noble,</span><br /> -divino poeta,<br /> -corazón maduro<br /> -de sombra y de ciencia.</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container p21 pw12"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XLVII<br /> -<small>EL CADALSO</small></p> -<p class="p1">La aurora asomaba<br /> -lejana y siniestra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El lienzo de Oriente</span><br /> -sangraba tragedias,<br /> -pintarrajeadas<br /> -con nubes grotescas.<br /> - -.................................................<br /> - - - -<span class="pagenum" id="Page_67">[Pg 67]</span> - -<span style="margin-left: 1em;">En la vieja plaza</span><br /> -de una vieja aldea,<br /> -erguía su horrible<br /> -pavura esquelética<br /> -el tosco patíbulo<br /> -de fresca madera...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La aurora asomaba</span><br /> -lejana y siniestra.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XLVIII<br /> -<small>LAS MOSCAS</small></p> -<p class="p1"> -Vosotras, las familiares,<br /> -inevitables golosas,<br /> -vosotras, moscas vulgares,<br /> -me evocáis todas las cosas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, viejas moscas voraces</span><br /> -como abejas en abril,<br /> -viejas moscas pertinaces<br /> -sobre mi calva infantil!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Moscas del primer hastío</span> -en el salón familiar,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_68">[Pg 68]</span><br /> -las claras tardes de estío<br /> -en que yo empecé a soñar!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y en la aborrecida escuela,</span><br /> -raudas moscas divertidas,<br /> -perseguidas<br /> -por amor de lo que vuela,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—que todo es volar—sonoras,</span><br /> -rebotando en los cristales<br /> -en los días otoñales...<br /> -Moscas de todas las horas,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">de infancia y adolescencia,</span><br /> -de mi juventud dorada;<br /> -de esta segunda inocencia,<br /> -que da en no creer nada,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">de siempre... Moscas vulgares,</span><br /> -que de puro familiares<br /> -no tendréis digno cantor:<br /> -yo sé que os habéis posado<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">sobre el juguete encantado,</span><br /> -sobre el librote cerrado,<br /> -sobre la carta de amor,<br /> -sobre los párpados yertos<br /> -de los muertos...<br /> -</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_69">[Pg 69]</span></p> - -<p> -<span style="margin-left: 1em;">Inevitables golosas,</span><br /> -que ni labráis como abejas,<br /> -ni brilláis cual mariposas;<br /> -pequeñitas, revoltosas,<br /> -vosotras, amigas viejas,<br /> -me evocáis todas las cosas.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw22 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XLIX<br /> -ELEGÍA DE UN MADRIGAL</p> -<p class="p1">Recuerdo que una tarde de soledad y hastío,<br /> -¡oh tarde como tantas! el alma mía era,<br /> -bajo el azul monótono, un ancho y terso río<br /> -que ni tenía un pobre juncal en su ribera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh mundo sin encanto, sentimental inopia</span><br /> -que borra el misterioso azogue del cristal!<br /> -¡Oh el alma sin amores que el Universo copia<br /> -con un irremediable bostezo universal!<br /> - -....................................................<br /> - -<span style="margin-left: 1em;">Quiso el poeta recordar a solas,</span><br /> -las ondas bien amadas, la luz de los cabellos<span class="pagenum" id="Page_70">[Pg 70]</span><br /> -que él llamaba en sus rimas rubias olas.<br /> -Leyó... La letra mata: no se acordaba de ellos...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y un día—como tantos—al aspirar un día</span><br /> -aromas de una rosa que en el rosal se abría,<br /> -brotó, como una llama la luz de los cabellos<br /> -que él en sus madrigales llamaba rubias olas,<br /> -brotó, porque una aroma igual tuvieron ellos...<br /> -Y se alejó en silencio para llorar a solas.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">L<br /> -ACASO...</p> - - -<p id="vario">Como atento no más a mi quimera<br /> -no reparaba en torno mío, un día<br /> -me sorprendió la fértil primavera<br /> -que en todo el ancho campo sonreía.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Brotaban verdes hojas</span><br /> -de las hinchadas yemas del ramaje,<br /> -y flores amarillas, blancas, rojas,<br /> -variolaban la mancha del paisaje.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y era una lluvia de saetas de oro,</span><br /> -el sol sobre las frondas juveniles; -<span class="pagenum" id="Page_71">[Pg 71]</span><br /> -del amplio río en el caudal sonoro<br /> -se miraban los álamos gentiles.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tras de tanto camino es la primera</span><br /> -vez que miro brotar la primavera,<br /> -dije, y después, declamatoriamente:<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—¡Cuán tarde ya para la dicha mía!—</span><br /> -Y luego, al caminar, como quien siente<br /> -alas de otra ilusión:—Y todavía<br /> -¡yo alcanzaré mi juventud un día!</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LI<br /> -JARDÍN</p> -<p class="p1"> -Lejos de tu jardín quema la tarde<br /> -inciensos de oro en purpurinas llamas,<br /> -tras el bosque de cobre y de ceniza.<br /> -En tu jardín hay dalias.<br /> -¡Malhaya tu jardín!... Hoy me parece<br /> -la obra de un peluquero,<br /> -con esa pobre palmerilla enana,<br /> -y ese cuadro de mirtos recortados...<br /> -<span class="pagenum" id="Page_72">[Pg 72]</span> -y el naranjito en su tonel... El agua<br /> -de la fuente de piedra<br /> -no cesa de reir sobre la concha blanca.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LII<br /> -FANTASÍA DE UNA NOCHE DE ABRIL</p> -<p class="p1"> -¿Sevilla?... ¿Granada?... La noche de luna.<br /> -Angosta la calle, revuelta y moruna,<br /> -de blancas paredes y obscuras ventanas.<br /> -Cerrados postigos, corridas persianas...<br /> -El cielo vestía su gasa de abril.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Un vino risueño me dijo el camino.</span><br /> -Yo escucho los áureos consejos del vino,<br /> -que el vino es a veces escala de ensueño.<br /> -Abril y la noche y el vino risueño<br /> -cantaron en coro su salmo de amor.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La calle copiaba, con sombra en el muro,</span><br /> -el paso fantasma y el sueño maduro<br /> -de apuesto embozado, galán caballero:<br /> -espada tendida, calado sombrero...<br /> -La luna vertía su blanco soñar.<br /> - -<span class="pagenum" id="Page_73">[Pg 73]</span> - -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Como un laberinto mi sueño torcía</span><br /> -de calle en calleja. Mi sombra seguía<br /> -de aquel laberinto la sierpe encantada,<br /> -en pos de una oculta plazuela cerrada.<br /> -La luna lloraba su dulce blancor.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La casa y la clara ventana florida,</span><br /> -de blancos jazmines y nardos prendida,<br /> -más blanco que el blanco soñar de la luna...<br /> -—Señora, la hora, tal vez importuna...<br /> -¿Qué espere? (La dueña se lleva el candil).<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Ya sé que sería quimera, señora,</span><br /> -mi sombra galante buscando a la aurora<br /> -en noche de estrellas y luna, si fuera<br /> -mentira la blanca nocturna quimera<br /> -que usurpa a la luna su trono de luz.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh dulce señora, más cándida y bella</span><br /> -que la solitaria matutina estrella<br /> -tan clara en el cielo! ¿por qué silenciosa<br /> -oís mi nocturna querella amorosa?<br /> -¿Quién hizo, señora, cristal vuestra voz?...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La blanca quimera, parece que sueña.</span><br /> -Acecha en la oscura estancia la dueña.<br /> -—Señora, si acaso otra sombra emboscada<span class="pagenum" id="Page_74">[Pg 74]</span><br /> -teméis, en la sombra, fiad en mi espada...<br /> -Mi espada se ha visto a la luna brillar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Acaso os parece mi gesto anacrónico?</span><br /> -El vuestro es, señora, sobrado lacónico.<br /> -¿Acaso os asombra mi sombra embozada,<br /> -de espada tendida y toca plumada?...<br /> -¿Seréis la cautiva del moro Gazul?...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dijéraislo, y pronto mi amor os diría</span><br /> -el son de mi guzla y la algarabía<br /> -más dulce que oyera ventana moruna.<br /> -Mi guzla os dijera la noche de luna,<br /> -la noche de cándida luna de abril.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dijera la clara cantiga de plata</span><br /> -del patio moruno, y la serenata<br /> -que lleva el aroma de floridas preces<br /> -a los miradores y a los ajimeces,<br /> -los salmos de un blanco fantasma lunar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dijera las danzas de trenzas lascivas,</span><br /> -las muelles cadencias de ensueños, las vivas<br /> -centellas de lánguidos rostros velados,<br /> -los tibios perfumes, los huertos cerrados;<br /> -dijera el aroma letal del harén.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_75">[Pg 75]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Yo guardo, señora, en mi viejo salterio</span><br /> -también una copla de blanco misterio,<br /> -la copla más suave, más dulce y más sabia<br /> -que evoca las claras estrellas de Arabia<br /> -y aromas de un moro jardín andaluz.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Silencio... En la noche la paz de la luna</span><br /> -alumbra la blanca ventana moruna.<br /> -Silencio... Es el musgo que brota y la hiedra<br /> -que lenta desgarra la tapia de piedra...<br /> -El llanto que vierte la luna de abril.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—Si sois una sombra de la primavera,</span><br /> -blanca entre jazmines, o antigua quimera<br /> -soñada, en las trovas de dulces cantores,<br /> -yo soy una sombra de viejos cantares,<br /> -y el signo de un álgebra viejo de amores.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Los gayos, lascivos decires mejores,</span><br /> -los árabes albos nocturnos soñares,<br /> -las coplas mundanas, los salmos talares,<br /> -poned en mis labios;<br /> -yo soy una sombra también del amor.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Ya muerta la luna, mi sueño volvía</span><br /> -por la retorcida, moruna calleja.<br /> -El sol en Oriente reía<br /> -su risa más vieja.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_76">[Pg 76]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LIII<br /> -A UN NARANJO Y A UN LIMONERO</p> - -<p class="center"><span class="allsmcap">VISTOS EN UNA TIENDA DE PLANTAS Y FLORES</span></p> -<p class="p1">Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte!<br /> -medrosas tiritan tus hojas menguadas.<br /> -Naranjo en la corte, qué pena da verte<br /> -con tus naranjitas secas y arrugadas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Pobre limonero de fruto amarillo</span><br /> -cual pomo pulido de pálida cera,<br /> -¡qué pena mirarte, mísero arbolillo<br /> -criado en mezquino tonel de madera!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">De los claros bosques de la Andalucía,</span><br /> -¿quién os trajo a esta castellana tierra<br /> -que barren los vientos de la adusta sierra,<br /> -hijos de los campos de la tierra mía?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Gloria de los huertos, árbol limonero,</span><br /> -que enciendes los frutos de pálido oro<br /> -y alumbras del negro cipresal austero<br /> -las quietas plegarlas erguidas en coro;<br /> -<span class="pagenum" id="Page_77">[Pg 77]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">y fresco naranjo del patio querido,</span><br /> -del campo risueño y el huerto soñado,<br /> -siempre en mi recuerdo maduro o florido<br /> -de frondas y aromas y frutos cargado!</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LIV<br /> -LOS SUEÑOS MALOS</p> -<p class="p1"> -Está la plaza sombría,<br /> -muere el día.<br /> -Suenan lejos las campanas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">De balcones y ventanas</span><br /> -se iluminan las vidrieras,<br /> -con reflejos mortecinos,<br /> -como huesos blanquecinos<br /> -y borrosas calaveras.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En toda la tarde brilla</span><br /> -una luz de pesadilla.<br /> -Está el sol en el ocaso.<br /> -Suena el eco de mi paso.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—¿Eres tú? Ya te esperaba...</span><br /> -—No eras tú a quien yo buscaba.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_78">[Pg 78]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LV<br /> -HASTÍO</p> -<p class="p1"> -Pasan las horas de hastío<br /> -por la estancia familiar,<br /> -el pobre cuarto sombrío<br /> -donde yo empecé a soñar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Del reloj arrinconado,</span><br /> -que en la penumbra clarea,<br /> -el tic-tac acompasado<br /> -odiosamente golpea.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dice la monotonía</span><br /> -del agua clara al caer:<br /> -un día es como otro día;<br /> -hoy es lo mismo que ayer.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Cae la tarde. El viento agita</span><br /> -el parque mustio y dorado...<br /> -¡Qué largamente ha llorado<br /> -toda la fronda marchita!</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_79">[Pg 79]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LVI</p> -<p class="p1"> -Sonaba el reloj la una<br /> -dentro de mi cuarto. Era<br /> -triste la noche. La luna,<br /> -reluciente calavera,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">ya del cénit declinando,</span><br /> -iba del ciprés del huerto<br /> -fríamente iluminando<br /> -el alto ramaje yerto.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Por la entreabierta ventana,</span><br /> -llegaban a mis oídos,<br /> -metálicos alaridos<br /> -de una música lejana.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Una música tristona,</span><br /> -una mazurca olvidada,<br /> -entre inocente y burlona,<br /> -mal tañida y mal soplada.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y yo sentí el estupor</span><br /> -del alma cuando bosteza,<br /> -el corazón, la cabeza,<br /> -y... morirse es lo mejor.</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_80">[Pg 80]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LVII<br /> -CONSEJOS</p> - - -<p class="center small1">I</p> -<p class="p1"> -Este amor que quiere ser<br /> -acaso pronto será;<br /> -pero ¿cuándo ha de volver<br /> -lo que acaba de pasar?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Hoy dista mucho de ayer.</span><br /> -¡Ayer es Nunca jamás!<br /></p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LVIII</p> -<p class="center small1">II</p> -<p class="p1"> -Moneda que está en la mano<br /> -quizá se deba guardar;<br /> -pero la que está en el alma<br /> -se pierde si no se da.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LIX<br /> -GLOSA</p> - - -<p class="p1"> -<em>Nuestras vidas son los ríos<br /> -que van a dar a la mar,<br /> -que es el morir.</em> ¡Gran cantar!<br /> -<span class="pagenum" id="Page_81">[Pg 81]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Entre los poetas míos</span><br /> -tiene Manrique un altar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dulce goce de vivir:</span><br /> -mala ciencia del pasar,<br /> -ciego huir a la mar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tras el pavor del morir</span><br /> -está el placer de llegar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Gran placer!</span><br /> -Mas ¿y el horror de volver?<br /> -¡Gran pesar!</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LX</p> -<p class="p1"> -Anoche cuando dormía<br /> -soñé ¡bendita ilusión!<br /> -que una fontana fluía<br /> -dentro de mi corazón.<br /> -Dí, ¿por qué acequia escondida,<br /> -agua, vienes hasta mí,<br /> -manantial de nueva vida<br /> -en donde nunca bebí.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Anoche cuando dormía</span><br /> -soñé ¡bendita ilusión!<span class="pagenum" id="Page_82">[Pg 82]</span><br /> -que una colmena tenía<br /> -dentro de mi corazón;<br /> -y las doradas abejas<br /> -iban fabricando en él,<br /> -con las amarguras viejas<br /> -blanca cera y dulce miel.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Anoche cuando dormía</span><br /> -soñé ¡bendita ilusión!<br /> -que un ardiente sol lucía<br /> -dentro de mi corazón.<br /> -Era ardiente porque daba<br /> -calores de rojo hogar,<br /> -y era sol porque alumbraba<br /> -y porque hacía llorar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Anoche cuando dormía</span><br /> -soñé ¡bendita ilusión!<br /> -que era Dios lo que tenía<br /> -dentro de mi corazón.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXI</p> -<p class="p1"> -¿Mi corazón se ha dormido?<br /> -Colmenares de mis sueños<br /> -¿ya no labráis? ¿Está seca<span class="pagenum" id="Page_83">[Pg 83]</span><br /> -la noria del pensamiento,<br /> -los cangilones vacíos,<br /> -girando, de sombra llenos?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">No, mi corazón no duerme.</span><br /> -Está despierto, despierto.<br /> -Ni duerme ni sueña, mira,<br /> -los claros ojos abiertos,<br /> -señas lejanas y escucha<br /> -a orillas del gran silencio.<br /> -</p> -</div> -</div> - - - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak">GALERÍAS</h2> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">INTRODUCCIÓN</p> -<p class="p1"> -Leyendo un claro día<br /> -mis bien amados versos,<br /> -he visto en el profundo<br /> -espejo de mis sueños<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">que una verdad divina</span><br /> -temblando está de miedo,<br /> -y es una flor que quiere<br /> -echar su aroma al viento.<br /> -<br /> -<span class="pagenum" id="Page_84">[Pg 84]</span> -<span style="margin-left: 1em;">El alma del poeta</span><br /> -se orienta hacia el misterio.<br /> -Sólo el poeta puede<br /> -mirar lo que está lejos<br /> -dentro del alma, en turbio<br /> -y mago son envuelto.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En esas galerías,</span><br /> -sin fondo del recuerdo,<br /> -donde las pobres gentes<br /> -colgaron cual trofeo<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">el traje de una fiesta</span><br /> -apolillado y viejo,<br /> -allí el poeta sabe<br /> -el laborar eterno<br /> -mirar de las doradas<br /> -abejas de los sueños.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Poetas, con el alma</span><br /> -atenta al hondo cielo,<br /> -en la cruel batalla<br /> -o en el tranquilo huerto,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">la nueva miel labramos</span><br /> -con los dolores viejos,<br /> -la veste blanca y pura<br /> -pacientemente hacemos,<span class="pagenum" id="Page_85">[Pg 85]</span><br /> -y bajo el sol bruñimos<br /> -el fuerte arnés de hierro.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El alma que no sueña,</span><br /> -el enemigo espejo,<br /> -proyecta nuestra imagen<br /> -con un perfil grotesco.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Sentimos una ola</span><br /> -de sangre, en nuestro pecho,<br /> -que pasa... y sonreímos,<br /> -y a laborar volvemos.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXII</p> -<p class="p1"> -Desgarrada la nube; el arco iris<br /> -brillando ya en el cielo,<br /> -y en un fanal de lluvia<br /> -y sol el campo envuelto.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Desperté. ¿Quién enturbia</span><br /> -los mágicos cristales de mi sueño?<br /> -Mi corazón latía<br /> -atónito y disperso.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">... ¡El limonar florido,</span><br /> -el cipresal del huerto,<span class="pagenum" id="Page_86">[Pg 86]</span><br /> -el prado verde, el sol, el agua, el iris...<br /> -¡el agua en tus cabellos!...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y todo en la memoria se perdía</span><br /> -como una pompa de jabón al viento.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXIII</p> -<p class="p1"> -Y era el demonio de mi sueño, el ángel<br /> -más hermoso. Brillaban<br /> -como aceros los ojos victoriosos,<br /> -y las sangrientas llamas<br /> -de su antorcha alumbraron<br /> -la honda cripta del alma.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—¿Vendrás conmigo?—No, jamás; las tumbas</span><br /> -y los muertos me espantan.<br /> -Pero la férrea mano<br /> -mi diestra atenazaba.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—Vendrás conmigo... Y avancé en mi sueño</span><br /> -cegado por la roja luminaria.<br /> -Y en la cripta sentí sonar cadenas<br /> -y rebullir de fieras enjauladas.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_87">[Pg 87]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXIV</p> -<p class="p1"> -Desde el umbral de un sueño me llamaron...<br /> -Era la buena voz, la voz querida.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—¿Dime: vendrás conmigo a ver el alma?...</span><br /> -Llegó a mi corazón una caricia.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—Contigo siempre... Y avancé en mi sueño</span><br /> -por una larga, escueta galería,<br /> -sintiendo el roce de la vesta pura<br /> -y el palpitar suave de la mano amiga.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw12 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXV<br /> -SUEÑO INFANTIL</p> -<p class="p1"> -Una clara noche<br /> -de fiesta y de luna,<br /> -noche de mis sueños,<br /> -noche de alegría,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—era luz mi alma</span><br /> -que hoy es bruma toda,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_88">[Pg 88]</span> -no eran mis cabellos<br /> -negros todavía—<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">el hada más joven</span><br /> -me llevó en sus brazos<br /> -a la alegre fiesta<br /> -que en la plaza ardía.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">So el chisporroteo</span><br /> -de las luminarias,<br /> -amor sus madejas<br /> -de danzas tejía.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y en aquella noche</span><br /> -de fiesta y de luna,<br /> -noche de mis sueños<br /> -noche de alegría,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">el hada más joven</span><br /> -besaba mi frente...,<br /> -con su linda mano<br /> -su adiós me decía...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Todos los rosales</span><br /> -daban sus aromas,<br /> -todos los amores<br /> -amor entreabría.<br /> -</p> -</div> -</div> -<p><span class="pagenum" id="Page_89">[Pg 89]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXVI</p> -<p class="p1"> -Si yo fuera un poeta<br /> -galante, cantaría<br /> -a vuestros ojos un cantar tan puro<br /> -como en el mármol blanco el agua limpia.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y en una estrofa de agua</span><br /> -todo el cantar sería:<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">«Ya sé que no responden a mis ojos,</span><br /> -que ven y no preguntan cuando miran,<br /> -los vuestros claros, vuestros ojos tienen<br /> -la buena luz tranquila,<br /> -la buena luz del mundo en flor, que he visto<br /> -desde los brazos de mi madre un día».<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXVII</p> -<p class="p1"> -Llamó a mi corazón, un claro día,<br /> -con un perfume de jardín, el viento.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">—A cambio de este aroma,</span><br /> -todo el aroma de tus rosas quiero.<span class="pagenum" id="Page_90">[Pg 90]</span><br /> -—No tengo rosas; flores<br /> -en mi jardín no hay ya: todas han muerto.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Me llevaré los llantos de las fuentes,</span><br /> -las hojas amarillas y los mustios pétalos.<br /> -Y el viento huyó... Mi corazón sangraba...<br /> -Alma ¿qué has hecho de tu pobre huerto?<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXVIII</p> -<p class="p1"> -Hoy buscarás en vano<br /> -a tu dolor consuelo.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Lleváronse tus hadas</span><br /> -el lino de tus sueños.<br /> -Está la fuente muda,<br /> -y está marchito el huerto.<br /> -Hoy sólo quedan lágrimas<br /> -para llorar. No hay que llorar ¡silencio!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXIX</p> -<p class="p1"> -Y nada importa ya que el vino de oro<br /> -rebose de tu copa cristalina,<br /> -o el agrio zumo enturbie el puro vaso...<span class="pagenum" id="Page_91">[Pg 91]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tú sabes las secretas galerías</span><br /> -del alma, los caminos de los sueños<br /> -y la tarde tranquila<br /> -donde van a morir... Allí te aguardan<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">las hadas silenciosas de la vida,</span><br /> -y hacia un jardín de eterna primavera<br /> -te llevarán un día.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXX</p> -<p class="p1"> -¡Tocados de otros días,<br /> -mustios encajes y marchitas sedas;<br /> -salterios arrumbados,<br /> -rincones de las salas polvorientas;<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">daguerreotipos turbios,</span><br /> -cartas que amarillean;<br /> -libracos no leídos<br /> -que guardan grises florecitas secas:<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">romanticismos muertos,</span><br /> -cursilerías viejas,<br /> -cosas de ayer que sois mi alma, y cantos<br /> -y cuentos de la abuela!...<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_92">[Pg 92]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXI</p> -<p class="p1"> -La casa tan querida<br /> -donde habitaba ella,<br /> -sobre un montón de escombros arruinada<br /> -o derruida, enseña<br /> -el negro y carcomido<br /> -maltrabado esqueleto de madera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La luna está vertiendo</span><br /> -su clara luz en sueños que platea<br /> -en las ventanas. Mal vestido y triste,<br /> -voy caminando por la calle vieja.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXII</p> -<p class="p1"> -Ante el pálido lienzo de la tarde,<br /> -la iglesia, con sus torres afiladas<br /> -y el ancho campanario, en cuyos huecos<br /> -voltean suavemente las campanas,<br /> -alta y sombría, surge.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La estrella es una lágrima</span><br /> -en el azul celeste.<span class="pagenum" id="Page_93">[Pg 93]</span><br /> -Bajo la estrella clara,<br /> -flota, vellón disperso,<br /> -una nube quimérica de plata.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXIII</p> -<p class="p1"> -Tarde tranquila, casi<br /> -con placidez de alma,<br /> -para ser joven, para haberlo sido<br /> -cuando Dios quiso, para<br /> -tener algunas alegrías... lejos<br /> -y poder dulcemente recordarlas.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXIV</p> -<p class="p1"> -Yo, como Anacreonte,<br /> -quiero cantar, reir y echar al viento<br /> -las sabias amarguras<br /> -y los graves consejos;<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">y quiero, sobre todo, emborracharme,</span><br /> -ya lo sabéis... ¡Grotesco!<br /> -Pura fe en el morir, pobre alegría<br /> -y macabro danzar antes de tiempo.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_94">[Pg 94]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw18 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXV</p> -<p class="p1"> -¡Oh tarde luminosa!<br /> -El aire está encantado.<br /> -La blanca cigüeña<br /> -dormita volando,<br /> -y las golondrinas se cruzan, tendidas<br /> -las alas agudas al viento dorado,<br /> -y en la tarde risueña se alejan<br /> -volando, soñando...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y hay una que torna como la saeta,</span><br /> -las alas agudas tendidas al aire sombrío,<br /> -buscando su negro rincón del tejado.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La blanca cigüeña,</span><br /> -como un garabato,<br /> -tranquila y disforme ¡tan disparatada!<br /> -sobre el campanario.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXVI</p> - - -<p class="p1" id="habit">Es una tarde cenicienta y mustia,<br /> -destartalada, como el alma mía;<br /> -y es esta vieja angustia<br /> -que habita mi habitual hipocondría.<span class="pagenum" id="Page_95">[Pg 95]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La causa de esta angustia no consigo</span><br /> -ni vagamente comprender siquiera;<br /> -pero recuerdo y, recordando, digo:<br /> -—Sí, yo era niño, y tú, mi compañera.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw18 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXVII</p> -<p class="p1"> -Y no es verdad, dolor, yo te conozco,<br /> -tú eres nostalgia de la vida buena<br /> -y soledad de corazón sombrío,<br /> -de barco sin naufragio y sin estrella.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Como perro olvidado que no tiene</span><br /> -huella ni olfato y yerra<br /> -por los caminos, sin camino, como<br /> -el niño que en la noche de una fiesta<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">se pierde entre el gentío</span><br /> -y el aire polvoriento y las candelas<br /> -chispeantes, atónito, y asombra<br /> -su corazón de música y de pena,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">así voy yo, borracho, melancólico,</span><br /> -guitarrista lunático, poeta,<br /> -y pobre hombre en sueños,<br /> -siempre buscando a Dios entre la niebla.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_96">[Pg 96]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXVIII</p> -<p class="p1"> -¿Y ha de morir contigo el mundo mago<br /> -donde guarda el recuerdo<br /> -los hálitos más puros de la vida,<br /> -la blanca sombra del amor primero,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">la voz que fué a tu corazón, la mano</span><br /> -que tú querías retener en sueños,<br /> -y todos los amores<br /> -que llegaron al alma, al hondo cielo?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo,</span><br /> -la vieja vida en orden tuyo y nuevo?<br /> -¿Los yunques y crisoles de tu alma<br /> -laboran para el polvo y para el viento?<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXIX</p> -<p class="p1"> -Desnuda está la tierra,<br /> -y el alma aulla al horizonte pálido<br /> -como loba famélica. ¿Qué buscas,<br /> -poeta, en el ocaso?<span class="pagenum" id="Page_97">[Pg 97]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Amargo caminar, porque el camino</span><br /> -pesa en el corazón. El viento helado,<br /> -y la noche que llega, y la amargura<br /> -de la distancia... En el camino blanco<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">algunos yertos árboles negrean;</span><br /> -en los montes lejanos<br /> -hay oro y sangre... El sol murió... ¿Qué buscas,<br /> -poeta, en el ocaso?<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXX<br /> -CAMPO</p> -<p class="p1"> -La tarde está muriendo<br /> -como un hogar humilde que se apaga.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Allá, sobre los montes,</span><br /> -quedan algunas brasas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y ese árbol roto en el camino blanco</span><br /> -hace llorar de lástima.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Dos ramas en el tronco herido, y una</span><br /> -hoja marchita y negra en cada rama!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Lloras?... Entre los álamos de oro,</span><br /> -lejos, la sombra del amor te aguarda.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_98">[Pg 98]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXXI<br /> -A UN VIEJO Y DISTINGUIDO SEÑOR</p> -<p class="p1"> -Te he visto, por el parque ceniciento<br /> -que los poetas aman<br /> -para llorar, como una noble sombra<br /> -vagar envuelto en tu levita larga.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El talante cortés, ha tantos años</span><br /> -compuesto de una fiesta en la antesala,<br /> -¡qué bien tus pobres huesos<br /> -ceremoniosos guardan!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Yo te he visto aspirando, distraído,</span><br /> -con el aliento que la tierra exhala,<br /> -—hoy, tibia tarde en que las mustias hojas<br /> -húmedo viento arranca—<br /> -del eucalipto verde<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">el frescor de las hojas perfumadas.</span><br /> -Y te he visto llevar la seca mano<br /> -a la perla que brilla en tu corbata.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_99">[Pg 99]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXXII<br /> -LOS SUEÑOS</p> -<p class="p1"> -El hada más hermosa ha sonreído<br /> -al ver la lumbre de una estrella pálida<br /> -que en hilo suave, blanco y silencioso,<br /> -se enrosca al huso de su rubia hermana.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y vuelve a sonreir, porque en su rueca</span><br /> -el hilo de los campos se enmaraña.<br /> -Tras la tenue cortina de la alcoba<br /> -está el jardín envuelto en luz dorada.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La cuna, casi en sombra. El niño duerme.</span><br /> -Dos hadas laboriosas lo acompañan<br /> -hilando de los sueños los sutiles<br /> -copos en ruecas de marfil y plata.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw22 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXXIII</p> -<p class="p1"> -Guitarra del mesón que hoy suenas jota,<br /> -mañana petenera,<br /> -según quien llega y tañe<br /> -las empolvadas cuerdas.<span class="pagenum" id="Page_100">[Pg 100]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Guitarra del mesón de los caminos,</span><br /> -no fuiste nunca, ni serás, poeta.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tú eres alma que dice su armonía</span><br /> -solitaria a las almas pasajeras...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y siempre que te escucha el caminante</span><br /> -sueña escuchar un aire de su tierra.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXXIV</p> -<p class="p1"> -El rojo sol de un sueño en el Oriente asoma.<br /> -Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino?<br /> -Pasado el llano verde, en la florida loma,<br /> -acaso está el cercano final de tu camino.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tú no verás del trigo la espiga sazonada</span><br /> -y de macizas pomas cargado el manzanar,<br /> -ni de la vid rugosa la uva aurirrosada<br /> -ha de exprimir su alegre licor en tu lagar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Cuando el primer aroma exhalen los jazmines</span><br /> -y cuando más palpiten las rosas del amor,<br /> -una mañana de oro que alumbre los jardines,<br /> -¿no huirá, como una nube dispersa, el sueño en flor?<span class="pagenum" id="Page_101">[Pg 101]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Campo recién florido y verde, quién pudiera</span><br /> -soñar aún largo tiempo en esas pequeñitas<br /> -corolas azuladas que manchan la pradera,<br /> -y en esas diminutas primeras margaritas.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXXV</p> -<p class="p1"> -La primavera besaba<br /> -suavemente la arboleda,<br /> -y el verde nuevo brotaba<br /> -como una verde humareda.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Las nubes iban pasando</span><br /> -sobre el campo juvenil...<br /> -Yo vi en las hojas temblando<br /> -las frescas lluvias de abril.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Bajo ese almendro florido,</span><br /> -todo cargado de flor,<br /> -—recordé—yo he maldecido<br /> -mi juventud sin amor.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Hoy, en mitad de la vida,</span><br /> -me he parado a meditar...<br /> -¿Juventud nunca vivida,<br /> -quién te volviera a soñar?<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_102">[Pg 102]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw18 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXXVI</p> -<p class="p1"> -Eran ayer mis dolores<br /> -como gusanos de seda<br /> -que iban labrando capullos;<br /> -hoy son mariposas negras.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡De cuántas flores amargas</span><br /> -he sacado blanca cera!<br /> -¡Oh, tiempo en que mis pesares<br /> -trabajaban como abejas!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Hoy son como avenas locas,</span><br /> -o cizaña en sementera,<br /> -como tizón en espiga,<br /> -como carcoma en madera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, tiempo en que mis dolores</span><br /> -tenían lágrimas buenas,<br /> -y eran como agua de noria<br /> -que va regando una huerta!<br /> -Hoy son agua de torrente<br /> -que arranca el limo a la tierra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dolores que ayer hicieron</span><br /> -de mi corazón colmena,<span class="pagenum" id="Page_103">[Pg 103]</span><br /> -hoy tratan mi corazón<br /> -como a una muralla vieja:<br /> -quieren derribarlo, y pronto,<br /> -al golpe de la piqueta.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXXVII<br /> -RENACIMIENTO</p> -<p class="p1"> -Galerías del alma... ¡el alma niña!<br /> -Su clara luz risueña;<br /> -y la pequeña historia<br /> -y la alegría de la vida nueva...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Ah, volver a nacer, y andar camino,</span><br /> -ya recobrada la perdida senda!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y volver a sentir en nuestra mano,</span><br /> -aquel latido de la mano buena<br /> -de nuestra madre... Y caminar en sueños<br /> -por amor de la mano que nos lleva<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En nuestras almas, todo</span><br /> -por misteriosa mano se gobierna.<br /> -Incomprensibles, mudas,<br /> -nada sabemos de las almas nuestras.<span class="pagenum" id="Page_104">[Pg 104]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Las más hondas palabras</span><br /> -del sabio nos enseñan,<br /> -lo que el silbar del viento cuando sopla,<br /> -o el sonar de las aguas cuando ruedan.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXXVIII</p> -<p class="p1"> -Tal vez la mano, en sueños,<br /> -del sembrador de estrellas,<br /> -hizo sonar la música olvidada<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">como una nota de la lira inmensa,</span><br /> -y la ola humilde a nuestros labios vino<br /> -de unas pocas palabras verdaderas.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">LXXXIX</p> -<p class="p1"> -Y podrás conocerte recordando<br /> -del pasado soñar los turbios lienzos<br /> -en este día triste en que caminas<br /> -con los ojos abiertos.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">De toda la memoria, sólo vale</span><br /> -el don preclaro de evocar los sueños.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_105">[Pg 105]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XC</p> -<p class="p1"> -Los árboles conservan<br /> -verdes aún las copas,<br /> -pero del verde mustio<br /> -de las marchitas frondas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El agua de la fuente,</span><br /> -sobre la piedra tosca<br /> -y de verdín cubierta,<br /> -resbala silenciosa.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Arrastra el viento algunas</span><br /> -amarillentas hojas.<br /> -¡El viento de la tarde<br /> -sobre la tierra en sombra!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XCI</p> -<p class="p1"> -Húmedo está, bajo el laurel, el banco<br /> -de verdinosa piedra;<br /> -lavó la lluvia, sobre el muro blanco,<br /> -las empolvadas hojas de la hiedra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Del viento del otoño el tibio aliento</span><br /> -los céspedes undula, y la alameda<span class="pagenum" id="Page_106">[Pg 106]</span><br /> -conversa con el viento...<br /> -¡el viento de la tarde en la arboleda!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mientras el sol en el ocaso esplende</span><br /> -que los racimos de la vid orea,<br /> -y el buen burgués, en su balcón, enciende<br /> -la estoica pipa en que el tabaco humea,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">voy recordando versos juveniles...</span><br /> -¿Qué fué de aquel mi corazón sonoro?<br /> -¿Será cierto que os vais, sombras gentiles,<br /> -huyendo entre los árboles de oro?<br /> -</p> -</div> -</div> - - - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak">VARIA</h2> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XCII<br /> -CABALLITOS</p> - -<p class="right small1"> -Tournez, tournez, chevaux de bois.</p> - -<p class="right small1"><span class="smcap">Verlaine.</span></p> -<p class="p1"> -Pegasos, lindos pegasos,<br /> -caballitos de madera.<br /> - -.......................................................<br /> - -<span style="margin-left: 1em;">Yo conocí, siendo niño,</span><br /> -la alegría de dar vueltas<span class="pagenum" id="Page_107">[Pg 107]</span><br /> -sobre un corcel colorado,<br /> -en una noche de fiesta.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En el aire polvoriento</span><br /> -chispeaban las candelas,<br /> -y la noche azul ardía<br /> -toda sembrada de estrellas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Alegrías infantiles</span><br /> -que cuestan una moneda<br /> -de cobre, lindos pegasos,<br /> -caballitos de madera.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XCIII<br /> -RUIDOS</p> -<p class="p1"> -Deletreos de armonía<br /> -que ensaya inexperta mano.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Hastío. Cacofonía</span><br /> -del sempiterno piano<br /> -que yo de niño escuchaba<br /> -soñando... no sé con qué,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">con algo que no llegaba,</span><br /> -todo lo que ya se fué.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_108">[Pg 108]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XCIV<br /> -PESADILLA</p> -<p class="p1"> -En medio de la plaza, y sobre tosca piedra,<br /> -el agua brota y brota. En el cercano huerto<br /> -eleva, tras el muro ceñido por la hiedra,<br /> -alto ciprés, la mancha de su ramaje yerto.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La tarde está cayendo frente a los caserones</span><br /> -de la ancha plaza, en sueños. Relucen las vidrieras<br /> -con ecos mortecinos de sol. En los balcones<br /> -hay formas que parecen confusas calaveras.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La calma es infinita en la desierta plaza,</span><br /> -donde pasea el alma su traza de alma en pena.<br /> -El agua brota y brota en la marmórea taza.<br /> -En todo el aire en sombra no más que el agua suena.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw18 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XCV<br /> -DE LA VIDA</p> - -<p class="center small1">(COPLAS MUNDANAS)</p> -<p class="p1"> -Poeta ayer, hoy triste y pobre<br /> -filósofo trasnochado,<br /> -tengo en monedas de cobre<br /> -el oro de ayer cambiado.<span class="pagenum" id="Page_109">[Pg 109]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Sin placer y sin fortuna,</span><br /> -pasó como una quimera<br /> -mi juventud, la primera...<br /> -la sola, no hay más que una;<br /> -la de dentro es la de fuera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Pasó como un torbellino</span><br /> -bohemia y aborrascada,<br /> -harta de coplas y vino,<br /> -mi juventud bien amada.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y hoy miro a las galerías</span><br /> -del recuerdo para hacer<br /> -aleluyas de elegías<br /> -desconsoladas de ayer.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Adiós, lágrimas cantoras,</span><br /> -lágrimas que alegremente<br /> -brotabais, como en la fuente<br /> -las limpias aguas sonoras!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Buenas lágrimas vertidas</span><br /> -por un amor juvenil,<br /> -cual frescas lluvias caídas<br /> -sobre los campos de abril!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">No canta ya el ruiseñor</span><br /> -de cierta noche serena;<span class="pagenum" id="Page_110">[Pg 110]</span> -sanamos del mal de amor<br /> -que sabe llorar sin pena.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Poeta ayer, hoy triste y pobre</span><br /> -filósofo trasnochado,<br /> -tengo en monedas de cobre<br /> -el oro de ayer cambiado.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XCVI</p> - -<p class="center">SOL DE INVIERNO</p> -<p class="p1"> -Es medio día. Un parque.<br /> -Invierno. Blancas sendas,<br /> -simétricos montículos<br /> -y ramas esqueléticas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Bajo el invernadero,</span><br /> -naranjos en maceta,<br /> -y en su tonel, pintado<br /> -de verde, la palmera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Un viejecillo dice,</span><br /> -para su capa vieja:<br /> -«¡El sol, esta hermosura<br /> -de sol!...». Los niños juegan.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_111">[Pg 111]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El agua de la fuente</span><br /> -resbala, corre y sueña<br /> -lamiendo, casi muda,<br /> -la verdinosa piedra.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XCVII<br /> -RETRATO</p> -<p class="p1"> -Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,<br /> -y un huerto claro donde madura el limonero;<br /> -mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;<br /> -mi historia, algunos casos que recordar no quiero.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido,</span><br /> -—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—<br /> -mas recibí la flecha que me asignó Cupido,<br /> -y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,</span><br /> -pero mi verso brota de manantial sereno;<br /> -y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,<br /> -soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Adoro la hermosura, y en la moderna estética</span><br /> -corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;<span class="pagenum" id="Page_112">[Pg 112]</span><br /> -mas no amo los afeites de la actual cosmética,<br /> -ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Desdeño las romanzas de los tenores huecos</span><br /> -y el coro de los grillos que cantan a la luna.<br /> -A distinguir me paro las voces de los ecos,<br /> -y escucho solamente entre las voces, una.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera</span><br /> -mi verso, como deja el capitán su espada:<br /> -famosa por la mano viril que la blandiera,<br /> -no por el docto oficio del forjador preciada.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Converso con el hombre que siempre va conmigo;</span><br /> -—quien habla solo, espera hablar a Dios un día—<br /> -mi soliloquio es plática con este buen amigo<br /> -que me enseñó el secreto de la filantropía.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.</span><br /> -A mi trabajo acudo, con mi dinero pago<br /> -el traje que me cubre y la mansión que habito,<br /> -el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y cuando llegue el día del último viaje</span><br /> -y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,<br /> -me encontraréis a bordo ligero de equipaje,<br /> -casi desnudo, como los hijos de la mar.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<p><span class="pagenum" id="Page_113">[Pg 113]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XCVIII<br /> -A ORILLAS DEL DUERO</p> -<p class="p1"> -Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.<br /> -Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,<br /> -buscando los recodos de sombra, lentamente.<br /> -A trechos me paraba para enjugar mi frente<br /> -y dar algún respiro al pecho jadeante;<br /> -o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante<br /> -y hacia la mano diestra vencido y apoyado<br /> -en un bastón, a guisa de pastoril cayado,<br /> -trepaba por los cerros que habitan las rapaces<br /> -aves de altura, hollando las hierbas montaraces<br /> -de fuerte olor—romero, tomillo, salvia, espliego—.<br /> -Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo</span><br /> -cruzaba solitario el puro azul del cielo.<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,</span><br /> -y una redonda loma cual recamado escudo,<br /> -y cárdenos alcores sobre la parda tierra<br /> -—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—<br /> -las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero<br /> -para formar la corva ballesta de un arquero<br /> -en torno a Soria.—Soria es una barbacana<br /> -<span class="pagenum" id="Page_114">[Pg 114]</span> -hacia Aragón que tiene la torre castellana.—<br /> -Veía el horizonte cerrado por colinas<br /> -obscuras, coronadas de robles y de encinas;<br /> -desnudos peñascales, algún humilde prado<br /> -donde el merino pace y el toro arrodillado<br /> -sobre la hierba rumia, las márgenes del río<br /> -lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,<br /> -y, silenciosamente, lejanos pasajeros,<br /> -¡tan diminutos!—carros, jinetes y arrieros—<br /> -cruzar el largo puente y bajo las arcadas<br /> -de piedra ensombrecerse las aguas plateadas<br /> -del Duero.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 5em;">El Duero cruza el corazón de roble</span><br /> -de Iberia y de Castilla.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 7em;">¡Oh, tierra triste y noble,</span><br /> -la de los altos llanos y yermos y roquedas,<br /> -de campos sin arados, regatos ni arboledas;<br /> -decrépitas ciudades, caminos sin mesones<br /> -y atónitos palurdos sin danzas ni canciones<br /> -que aún van, abandonando el mortecino hogar,<br /> -como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Castilla miserable, ayer dominadora,</span><br /> -envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.<br /> -¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada<br /> -recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?<span class="pagenum" id="Page_115">[Pg 115]</span><br /> -Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;<br /> -cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.<br /> -¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra<br /> -de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La madre en otro tiempo fecunda en capitanes</span><br /> -madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.<br /> -Castilla no es aquella tan generosa un día<br /> -cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,<br /> -ufano de su nueva fortuna y su opulencia,<br /> -a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;<br /> -o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,<br /> -pedía la conquista de los inmensos ríos<br /> -indianos a la corte, la madre de soldados<br /> -guerreros y adalides que han de tornar cargados<br /> -de plata y oro a España en regios galeones,<br /> -para la presa cuervos, para la lid leones.<br /> -Filósofos nutridos de sopa de convento<br /> -contemplan impasibles el amplio firmamento;<br /> -y si les llega en sueños, como un rumor distante,<br /> -clamor de mercaderes de muelles de Levante,<br /> -no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?<br /> -Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Castilla miserable, ayer dominadora,</span><br /> -envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_116">[Pg 116]</span><br /> -<span style="margin-left: 1em;">El sol va declinando. De la ciudad lejana</span><br /> -me llega un armonioso tañido de campana<br /> -—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.<br /> -De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;<br /> -me miran y se alejan, huyendo, y aparecen<br /> -de nuevo ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.<br /> -Hacia el camino blanco está el mesón abierto<br /> -al campo ensombrecido y al pedregal desierto.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">XCIX<br /> -POR TIERRAS DE ESPAÑA</p> -<p class="p1"> -El hombre de estos campos que incendia los pinares<br /> -y su despojo aguarda como botín de guerra,<br /> -antaño hubo raído los negros encinares,<br /> -talado los robustos robledos de la sierra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares;</span><br /> -la tempestad llevarse los limos de la tierra<br /> -por los sagrados ríos hacia los anchos mares;<br /> -y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,</span><br /> -pastores que conducen sus hordas de merinos<span class="pagenum" id="Page_117">[Pg 117]</span><br /> -a Extremadura fértil, rebaños trashumantes<br /> -que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,</span><br /> -hundidos, recelosos, movibles; y trazadas<br /> -cual arco de ballesta, en el semblante enjuto<br /> -de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,</span><br /> -capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,<br /> -que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,<br /> -esclava de los siete pecados capitales.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza</span><br /> -guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;<br /> -ni para su infortunio ni goza su riqueza;<br /> -le hieren y acongojan fortuna y malandanza.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El numen de estos campos es sanguinario y fiero;</span><br /> -al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,<br /> -veréis agigantarse la forma de un arquero,<br /> -la forma de un inmenso centauro flechador.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta</span><br /> -—no fué por estos campos el bíblico jardín—<br /> -son tierras para el águila, un trozo de planeta<br /> -por donde cruza errante la sombra de Caín.<br /> -</p> -</div> -</div> -<p><span class="pagenum" id="Page_118">[Pg 118]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">C<br /> -EL HOSPICIO</p> -<p class="p1"> -Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano,<br /> -el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas<br /> -en donde los vencejos anidan en verano<br /> -y graznan en las noches de invierno las cornejas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Con su frontón al Norte, entre los dos torreones</span><br /> -de antigua fortaleza, el sórdido edificio<br /> -de grietados muros y sucios paredones,<br /> -es un rincón de sombra eterna. ¡El viejo hospicio!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mientras el sol de enero su débil luz envía,</span><br /> -su triste luz velada sobre los campos yermos,<br /> -a un ventanuco asoman, al declinar el día,<br /> -algunos rostros pálidos, atónitos y enfermos,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">a contemplar los montes azules de la sierra;</span><br /> -o, de los cielos blancos, como sobre una fosa,<br /> -caer la blanca nieve sobre la fría tierra,<br /> -sobre la tierra fría la nieve silenciosa!...<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<p><span class="pagenum" id="Page_119">[Pg 119]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CI<br /> -EL DIOS IBERO</p> - -<p class="p1">Igual que el ballestero<br /> -tahur de la cantiga,<br /> -tuviera una saeta el hombre ibero<br /> -para el Señor que apedreó la espiga<br /> -y malogró los frutos otoñales,<br /> -y un «gloria a ti» para el Señor que grana<br /> -centenos y trigales<br /> -que el pan bendito le darán mañana.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Señor de la ruina,</span><br /> -adoro porque aguardo y porque temo:<br /> -con mi oración se inclina<br /> -hacia la tierra un corazón blasfemo.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Señor, por quien arranco el pan con pena</span><br /> -sé tu poder, conozco mi cadena!<br /> -¡Oh dueño de la nube del estío<br /> -que la campiña arrasa,<br /> -del seco otoño, del helar tardío,<br /> -y del bochorno que la mies abrasa!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Señor del iris, sobre el campo verde</span><br /> -donde la oveja pace,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_120">[Pg 120]</span> -Señor del fruto que el gusano muerde<br /> -y de la choza que el turbión deshace,<br /> -tu soplo el fuego del hogar aviva,<br /> -tu lumbre da sazón al rubio grano<br /> -y cuaja el hueso de la verde oliva,<br /> -la noche de San Juan, tu santa mano!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh dueño de fortuna y de pobreza,</span><br /> -ventura y malandanza,<br /> -que al rico das favores y pereza<br /> -y al pobre su dolor y su esperanza!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Señor, Señor, en la voltaria rueda</span><br /> -del año he visto mi simiente echada,<br /> -corriendo igual albur que la moneda<br /> -del jugador en el azar sembrada!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Señor, hoy paternal, ayer cruento,</span><br /> -con doble faz de amor y de venganza,<br /> -a ti, en un dado de tahur al viento<br /> -va mi oración, blasfemia y alabanza!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Este que insulta a Dios en los altares,</span><br /> -no más atento al ceño del destino,<br /> -también soñó caminos en los mares<br /> -y dijo: es Dios sobre la mar camino.<span class="pagenum" id="Page_121">[Pg 121]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿No es él quien puso a Dios sobre la guerra,</span><br /> -más allá de la suerte,<br /> -más allá de la tierra,<br /> -más allá de la mar y de la muerte?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿No dió la encina ibera</span><br /> -para el fuego de Dios la buena rama,<br /> -que fué en la santa hoguera<br /> -de amor una con Dios en pura llama?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mas hoy... ¡Qué importa un día!</span><br /> -Para los nuevos lares<br /> -estepas hay en la floresta umbría,<br /> -leña verde en los viejos encinares.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Aun larga patria espera</span><br /> -abrir al corvo arado sus besanas;<br /> -para el grano de Dios hay sementera<br /> -bajo cardos y abrojos y bardanas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Qué importa un día! Está el ayer alerto</span><br /> -a mañana, mañana al infinito,<br /> -hombres de España, ni el pasado ha muerto,<br /> -ni está el mañana—ni el ayer—escrito.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Quién ha visto la faz al Dios hispano?</span><br /> -Mi corazón aguarda<span class="pagenum" id="Page_122">[Pg 122]</span><br /> -al hombre ibero de la recia mano,<br /> -que tallará en el roble castellano<br /> -el Dios adusto de la tierra parda.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CII<br /> -ORILLAS DEL DUERO</p> -<p class="p1"> -Primavera soriana, primavera<br /> -humilde, como el sueño de un bendito,<br /> -de un pobre caminante que durmiera<br /> -de cansancio en un páramo infinito!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Campillo amarillento,</span><br /> -como tosco sayal de campesina,<br /> -pradera de velludo polvoriento<br /> -donde pace la escuálida merina!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Aquellos diminutos pegujales</span><br /> -de tierra labrantía,<br /> -donde apuntan centenos y trigales<br /> -que el pan moreno nos darán un día!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y otra vez roca y roca, pedregales</span><br /> -desnudos y pelados serrijones,<br /> -la tierra de las águilas caudales,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_123">[Pg 123]</span> -malezas y jarales,<br /> -hierbas monteses, zarzas y cambrones.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!</span><br /> -¡Castilla, tus decrépitas ciudades!<br /> -¡La agria melancolía<br /> -que puebla tus sombrías soledades!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Castilla varonil, adusta tierra,</span><br /> -Castilla del desdén contra la suerte,<br /> -Castilla del dolor y de la guerra,<br /> -tierra inmortal, Castilla de la muerte!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Era una tarde, cuando el campo huía</span><br /> -del sol y en el asombro del planeta,<br /> -como un globo morado aparecía<br /> -la hermosa luna, amada del poeta.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En el cárdeno cielo violeta</span><br /> -alguna clara estrella fulguraba.<br /> -El aire ensombrecido<br /> -oreaba mis sienes, y acercaba<br /> -el murmullo del agua hasta mi oído.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Entre cerros de plomo y de ceniza</span><br /> -manchados de roídos encinares,<br /> -y entre calvas roquedas de caliza,<br /> -iba a embestir los ocho tajamares<span class="pagenum" id="Page_124">[Pg 124]</span><br /> -del puente el padre río,<br /> -que surca de Castilla el yermo frío.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh Duero, tu agua corre</span><br /> -y correrá mientras las nieves blancas<br /> -de enero el sol de mayo<br /> -haga fluir por hoces y barrancas,<br /> -mientras tengan las sierras su turbante<br /> -de nieve y de tormenta,<br /> -y brille el olifante<br /> -del sol, tras de la nube cenicienta!...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Y el viejo romancero</span><br /> -fué el sueño de un juglar junto a tu orilla?<br /> -¿Acaso como tú y por siempre, Duero,<br /> -irá corriendo hacia la mar Castilla?<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CIII<br /> -LAS ENCINAS</p> - -<p class="p1 small1 right">A los Sres. de Masriera, en recuerdo<br /> -de una expedición al Pardo.</p> - -<p class="p1"> -¡Encinares castellanos<br /> -en laderas y altozanos,<br /> -serrijones y colinas<br /> -llenos de obscura maleza,<span class="pagenum" id="Page_125">[Pg 125]</span><br /> -encinas, pardas encinas,<br /> -—humildad y fortaleza—!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mientras que llenándoos va</span><br /> -el hacha de calvijares,<br /> -¿nadie cantaros sabrá,<br /> -encinares?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El roble es la guerra, el roble</span><br /> -dice el valor y el coraje,<br /> -rabia inmoble<br /> -en su torcido ramaje,<br /> -y es más rudo<br /> -que la encina, más nervudo,<br /> -más altivo y más señor.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El alto roble parece</span><br /> -que recalca y ennudece<br /> -su robustez como atleta<br /> -que, erguido, afinca en el suelo.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El pino es el mar y el cielo</span><br /> -y la montaña: el planeta.<br /> -La palmera es el desierto,<br /> -el sol y la lejanía;<br /> -la sed: una fuente fría<br /> -soñada en el campo yerto.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_126">[Pg 126]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Las hayas son la leyenda.</span><br /> -Alguien, en las viejas hayas,<br /> -leía una historia horrenda<br /> -de crímenes y batallas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Quién ha visto sin temblar</span><br /> -un hayedo en un pinar?<br /> -Los chopos son la ribera,<br /> -liras de la primavera,<br /> -cerca del agua que fluye,<br /> -pasa y huye,<br /> -viva o lenta,<br /> -que se emboca turbulenta<br /> -o en remanso se dilata,<br /> -y en su eterno escalofrío<br /> -copian el agua del río<br /> -que fluye en ondas de plata.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">De los parques las olmedas</span><br /> -son las buenas arboledas<br /> -que nos han visto jugar,<br /> -cuando eran nuestros cabellos<br /> -rubios y, con nieve en ellos,<br /> -nos han de ver meditar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tiene el manzano el olor</span><br /> -de su poma,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_127">[Pg 127]</span> -el eucalipto el aroma<br /> -de sus hojas, de su flor<br /> -el naranjo la fragancia;<br /> -y es del huerto<br /> -la elegancia<br /> -el ciprés oscuro y yerto.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Qué tienes tú, negra encina</span><br /> -campesina,<br /> -con tus ramas sin color<br /> -en el campo sin verdor;<br /> -con tu tronco ceniciento<br /> -sin esbeltez ni altiveza,<br /> -con tu vigor sin tormento,<br /> -y tu humildad que es firmeza?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En tu copa ancha y redonda</span><br /> -nada brilla,<br /> -ni tu verdioscura fronda<br /> -ni tu flor verdiamarilla.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Nada es lindo ni arrogante</span><br /> -en tu porte, ni guerrero,<br /> -nada fiero<br /> -que aderece su talante.<br /> -Brotas derecha o torcida<br /> -con esa humildad que cede<span class="pagenum" id="Page_128">[Pg 128]</span><br /> -sólo a la ley de la vida,<br /> -que es vivir como se puede.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El campo mismo se hizo</span><br /> -árbol en ti, parda encina.<br /> -Ya bajo el sol que calcina,<br /> -ya contra hielo invernizo,<br /> -el bochorno y la borrasca,<br /> -el agosto y el enero,<br /> -los copos de la nevasca,<br /> -los hilos del aguacero,<br /> -siempre firme, siempre igual,<br /> -impasible, casta y buena,<br /> -¡oh tú, robusta y serena,<br /> -eterna encina rural<br /> -de los negros encinares<br /> -de la raya aragonesa<br /> -y las crestas militares<br /> -de la tierra pamplonesa;<br /> -encinas de Extremadura,<br /> -de Castilla, que hizo a España,<br /> -encinas de la llanura,<br /> -del cerro y de la montaña;<br /> -encinas del alto llano<br /> -que el joven Duero rodea,<br /> -y del Tajo que serpea<br /> -por el suelo toledano;<br /> -<span class="pagenum" id="Page_129">[Pg 129]</span> -encinas de junto al mar<br /> -—en Santander—encinar<br /> -que pones tu nota arisca,<br /> -como un castellano ceño,<br /> -en Córdoba la morisca,<br /> -y tú, encinar madrileño,<br /> -bajo el Guadarrama frío,<br /> -tan hermoso, tan sombrío,<br /> -con tu adustez castellana<br /> -corrigiendo,<br /> -la vanidad y el atuendo<br /> -y la hetiquez cortesana!...<br /> -Ya sé, encinas<br /> -campesinas,<br /> -que os pintaron con lebreles<br /> -elegantes y corceles,<br /> -los más egregios pinceles,<br /> -que os cantaron los poetas<br /> -augustales,<br /> -que os asordan escopetas<br /> -de cazadores reales;<br /> -mas sois el campo y el lar<br /> -y la sombra tutelar<br /> -de los buenos aldeanos<br /> -que visten parda estameña,<br /> -y que cortan vuestra leña<br /> -con sus manos.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_130">[Pg 130]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CIV<br /> -CAMINOS</p> -<p class="p1"> -¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,<br /> -la sierra gris y blanca,<br /> -la sierra de mis tardes madrileñas<br /> -que yo veía en el azul pintada?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Por tus barrancos hondos</span><br /> -y por tus cumbres agrias,<br /> -mil Guadarramas y mil soles vienen,<br /> -cabalgando conmigo, a tus entrañas.<br /> -</p> - -<p class="right small1"><em>Camino de Balsaín, 1914.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CV<br /> -EN ABRIL, LAS AGUAS MIL</p> -<p class="p1"> -Son de abril las aguas mil.<br /> -Sopla el viento achubascado,<br /> -y entre nublado y nublado<br /> -hay trozos de cielo añil.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Agua y sol. El iris brilla.</span><br /> -En una nube lejana,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_131">[Pg 131]</span> -zigzagea<br /> -una centella amarilla.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La lluvia da en la ventana</span><br /> -y el cristal repiquetea.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">A través de la neblina</span><br /> -que forma la lluvia fina,<br /> -se divisa un prado verde,<br /> -y un encinar se esfumina,<br /> -y una sierra gris se pierde.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Los hilos del aguacero</span><br /> -sesgan las nacientes frondas,<br /> -y agitan las turbias ondas<br /> -en el remanso del Duero.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Lloviendo está en los habares</span><br /> -y en las pardas sementeras;<br /> -y el sol, en los encinares,<br /> -charcos por las carreteras.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Lluvia y sol. Ya se obscurece</span><br /> -el campo, ya se ilumina;<br /> -allí un cerro desparece,<br /> -allá surge una colina.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_132">[Pg 132]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Ya son claros, ya sombríos</span><br /> -los dispersos caseríos,<br /> -los lejanos torreones.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Hacia la sierra plomiza</span><br /> -van rodando en pelotones<br /> -nubes de uata y ceniza.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CVI<br /> -UN LOCO</p> - -<p class="p1">Es una tarde mustia y desabrida<br /> -de un otoño sin frutos, en la tierra<br /> -estéril y raída<br /> -donde la sombra de un centauro yerra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Por un camino en la árida llanura,</span><br /> -entre álamos marchitos,<br /> -a solas con su sombra y su locura,<br /> -va el loco, hablando a gritos.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Lejos se ven sombríos estepares,</span><br /> -colinas con malezas y cambrones,<br /> -y ruinas de viejos encinares,<br /> -coronando los agrios serrijones.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_133">[Pg 133]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El loco vocifera</span><br /> -a solas con su sombra y su quimera.<br /> -Es horrible y grotesca su figura;<br /> -flaco, sucio, maltrecho y mal rapado,<br /> -ojos de calentura<br /> -iluminan su rostro demacrado.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Huye de la ciudad... Pobres maldades,</span><br /> -misérrimas virtudes y quehaceres<br /> -de chulos aburridos, y ruindades<br /> -de ociosos mercaderes.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Por los campos de Dios el loco avanza.</span><br /> -Tras la tierra esquelética y sequiza<br /> -—rojo de herrumbre y pardo de ceniza—<br /> -hay un sueño de lirio en lontananza.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano!</span><br /> -—¡carne triste y espíritu villano!—<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">No fué por una trágica amargura</span><br /> -esta alma errante desgajada y rota;<br /> -purga un pecado ajeno: la cordura,<br /> -la terrible cordura del idiota.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_134">[Pg 134]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CVII<br /> -FANTASÍA ICONOGRÁFICA</p> -<p class="p1"> -La calva prematura<br /> -brilla sobre la frente amplia y severa;<br /> -bajo la piel de pálida tersura<br /> -se trasluce la fina calavera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mentón agudo y pómulos marcados</span><br /> -por trazos de un punzón adamantino;<br /> -y de insólita púrpura manchados<br /> -los labios que soñara un florentino.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mientras la boca sonreir parece,</span><br /> -los ojos perspicaces,<br /> -que un ceño de atención empequeñece,<br /> -miran y ven, profundos y tenaces.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tiene sobre la mesa un libro viejo</span><br /> -donde posa la mano distraída.<br /> -Al fondo de la cuadra, en el espejo,<br /> -una tarde dorada está dormida.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Montañas de violeta</span><br /> -y grisientos breñales,<span class="pagenum" id="Page_135">[Pg 135]</span><br /> -la tierra que ama el santo y el poeta,<br /> -los buitres y las águilas caudales.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Del abierto balcón al blanco muro</span><br /> -va una franja de sol anaranjada<br /> -que inflama el aire, en el ambiente obscuro<br /> -que envuelve la armadura arrinconada.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CVIII<br /> -UN CRIMINAL</p> -<p class="p1"> -El acusado es pálido y lampiño.<br /> -Arde en sus ojos una fosca lumbre,<br /> -que repugna a su máscara de niño<br /> -y ademán de piadosa mansedumbre.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Conserva del obscuro seminario</span><br /> -el talante modesto y la costumbre<br /> -de mirar a la tierra o al breviario.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Devoto de María,</span><br /> -madre de pecadores,<br /> -por Burgos bachiller en teología,<br /> -presto a tomar las órdenes menores.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_136">[Pg 136]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Fué su crimen atroz. Hartóse un día</span><br /> -de los textos profanos y divinos,<br /> -sintió pesar del tiempo que perdía<br /> -enderezando hipérbatons latinos.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Enamoróse de una hermosa niña;</span><br /> -subiósele el amor a la cabeza<br /> -como el zumo dorado de la viña,<br /> -y despertó su natural fiereza.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En sueños vió a sus padres—labradores</span><br /> -de mediano caudal—iluminados,<br /> -del hogar por los rojos resplandores,<br /> -los campesinos rostros atezados.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Quiso heredar. ¡Oh, guindos y nogales</span><br /> -del huerto familiar, verde y sombrío,<br /> -y doradas espigas candeales<br /> -que colmarán los trojes del estío!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y se acordó del hacha que pendía</span><br /> -en el muro, luciente y afilada,<br /> -el hacha fuerte que la leña hacía<br /> -de la rama de roble cercenada.<br /> - -...........................................<br /> - -<span style="margin-left: 1em;">Frente al reo, los jueces en sus viejos</span><br /> -ropones enlutados,<br /> -y una hilera de obscuros entrecejos<br /> -y de plebeyos rostros—los jurados.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_137">[Pg 137]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El abogado defensor perora,</span><br /> -golpeando el pupitre con la mano;<br /> -emborrona papel un escribano,<br /> -mientras oye el fiscal indiferente<br /> -el alegato enfático y sonoro,<br /> -y repasa los autos judiciales<br /> -o, entre sus dedos, de las gafas de oro<br /> -acaricia los límpidos cristales.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dice un ujier: «Va sin remedio al palo».</span><br /> -El joven cuervo la clemencia espera.<br /> -Un pueblo carne de horca, la severa<br /> -justicia aguarda que castiga al malo.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw25 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CIX<br /> -AMANECER DE OTOÑO</p> - -<p class="p1 right"> -A Julio Romero de Torres.<br /> -</p> -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 2em;">Una larga carretera</span><br /> -<span style="margin-left: 2em;">entre grises peñascales</span><br /> -<span style="margin-left: 2em;">y alguna humilde pradera</span><br /> -donde pacen negros toros. Zarzas, malezas, jarales.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_138">[Pg 138]</span> - -<span style="margin-left: 3em;">Está la tierra mojada</span><br /> -<span style="margin-left: 2em;">por las gotas del rocío,</span><br /> -<span style="margin-left: 2em;">y la alameda dorada,</span><br /> -<span style="margin-left: 2em;">hacia la curva del río.</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 3em;">Tras los montes de violeta</span><br /> -<span style="margin-left: 2em;">quebrado el primer albor.</span><br /> -<span style="margin-left: 2em;">A la espalda la escopeta,</span><br /> -entre sus galgos agudos, caminando un cazador.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CX<br /> -EN TREN</p> -<p class="p1"> -Yo para todo viaje,<br /> -—siempre sobre la madera<br /> -de mi vagón de tercera—<br /> -voy ligero de equipaje.<br /> -Si es de noche, porque no<br /> -acostumbro a dormir yo,<br /> -y de día, por mirar<br /> -los arbolitos pasar,<br /> -yo nunca duermo en el tren,<br /> -y, sin embargo, voy bien.<br /> -¡Este placer de alejarse!<br /> -Londres, Madrid, Ponferrada,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_139">[Pg 139]</span> -tan lindos para marcharse...<br /> -Lo molesto es la llegada.<br /> -Luego, el tren, al caminar,<br /> -siempre nos hace soñar;<br /> -y casi, casi olvidamos<br /> -el jamelgo que montamos.<br /> -¡Oh, el pollino<br /> -que sabe bien el camino!<br /> -¿Dónde estamos?<br /> -¿Dónde todos nos bajamos?<br /> -¡Frente a mí va una monjita<br /> -tan bonita!<br /> -Tiene esa expresión serena<br /> -que a la pena<br /> -da una esperanza infinita.<br /> -Y yo pienso: Tú eres buena;<br /> -porque diste tus amores<br /> -a Jesús; porque no quieres<br /> -ser madre de pecadores.<br /> -Mas tú eres<br /> -maternal,<br /> -bendita entre las mujeres,<br /> -madrecita virginal.<br /> -Algo en tu rostro es divino<br /> -bajo tus cofias de lino.<br /> -Tus mejillas<br /> -—esas rosas amarillas—<br /> -<span class="pagenum" id="Page_140">[Pg 140]</span> -fueron rosadas, y, luego,<br /> -ardió en tus entrañas fuego;<br /> -y hoy, esposa de la Cruz,<br /> -ya eres luz, y sólo luz...<br /> -¡Todas las mujeres bellas<br /> -fueran, como tú, doncellas<br /> -en un convento a encerrarse!...<br /> -Y la niña que yo quiero<br /> -¡ay! ¡preferirá casarse<br /> -con un mocito barbero!<br /> -El tren camina y camina,<br /> -y la máquina resuella,<br /> -y tose con tos ferina.<br /> -¡Vamos en una centella!<br /> -</p> - -<p class="right small1" style="padding-right: 2em; "> -<em>1909 .</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXI<br /> -NOCHE DE VERANO</p> -<p class="p1"> -Es una hermosa noche de verano.<br /> -Tienen las altas casas<br /> -abiertos los balcones<br /> -del viejo pueblo a la anchurosa plaza.<br /> -En el amplio rectángulo desierto,<br /> -bancos de piedra, evónimos y acacias<br /> -simétricos dibujan.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_141">[Pg 141]</span> -sus negras sombras en la arena blanca.<br /> -En el cénit, la luna y en la torre<br /> -la esfera del reloj iluminada.<br /> -Yo en este viejo pueblo paseando<br /> -solo, como un fantasma.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw22 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXII<br /> -PASCUA DE RESURRECCIÓN</p> -<p class="p1"> -Mirad: el arco de la vida traza<br /> -el iris sobre el campo que verdea.<br /> -Buscad vuestros amores, doncellitas,<br /> -donde brota la fuente de la piedra.<br /> -En donde el agua ríe y sueña y pasa,<br /> -allí el romance del amor se cuenta.<br /> -¿No han de mirar un día, en vuestros brazos,<br /> -atónitos, el sol de primavera,<br /> -ojos que vienen a la luz cerrados,<br /> -y que al partirse de la vida ciegan?<br /> -¿No beberán un día en vuestros senos<br /> -los que mañana labrarán la tierra?<br /> -¡Oh, celebrad este domingo claro,<br /> -madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!<br /> -Gozad esta sonrisa de vuestra ruda madre.<br /> -Ya sus hermosos nidos habitan las cigüeñas<br /> -<span class="pagenum" id="Page_142">[Pg 142]</span> -y escriben en las torres sus blancos garabatos.<br /> -Como esmeraldas lucen los musgos de las peñas.<br /> -Entre los robles muerden<br /> -los negros toros la menuda hierba,<br /> -y el pastor que apacienta los merinos<br /> -su pardo sayo en la montaña deja.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXIII<br /> -CAMPOS DE SORIA</p> - - -<p class="p1 center small1">I</p> - -<p class="p1"> -Es la tierra de Soria árida y fría.<br /> -Por las colinas y las sierras calvas,<br /> -verdes pradillos, cerros cenicientos,<br /> -la primavera pasa<br /> -dejando entre las hierbas olorosas<br /> -sus diminutas margaritas blancas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La tierra no revive, el campo sueña.</span><br /> -Al empezar abril está nevada<br /> -la espalda del Moncayo;<br /> -el caminante lleva en su bufanda<br /> -envueltos cuello y boca, y los pastores<br /> -pasan cubiertos con sus luengas capas.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_143">[Pg 143]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Las tierras labrantías,</span><br /> -como retazos de estameñas pardas,<br /> -el huertecillo, el abejar, los trozos<br /> -de verde oscuro en que el merino pasta,<br /> -entre plomizos peñascales, siembran<br /> -el sueño alegre de infantil arcadia.<br /> -En los chopos lejanos del camino,<br /> -parecen humear las yertas ramas<br /> -como un glauco vapor—las nuevas hojas—<br /> -y en las quiebras de valles y barrancas<br /> -blanquean los zarzales florecidos<br /> -y brotan las violetas perfumadas.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Es el campo ondulado, y los caminos</span><br /> -ya ocultan los viajeros que cabalgan<br /> -en pardos borriquillos,<br /> -ya al fondo de la tarde arrebolada<br /> -elevan las plebeyas figurillas<br /> -que el lienzo de oro del ocaso manchan.<br /> -Mas si trepáis a un cerro y veis el campo<br /> -desde los picos donde habita el águila,<br /> -son tornasoles de carmín y acero,<span class="pagenum" id="Page_144">[Pg 144]</span><br /> -llanos plomizos, lomas plateadas,<br /> -circuídos por montes de violeta,<br /> -con las cumbres de nieve sonrosada.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¡Las figuras del campo sobre el cielo!</span><br /> -Dos lentos bueyes aran<br /> -en un alcor cuando el otoño empieza,<br /> -y entre las negras testas doblegadas<br /> -bajo el pesado yugo,<br /> -pende un cesto de juncos y retama,<br /> -que es la cuna de un niño;<br /> -y tras la yunta marcha<br /> -un hombre que se inclina hacia la tierra,<br /> -y una mujer que en las abiertas zanjas<br /> -arroja la semilla.<br /> -Bajo una nube de carmín y llama,<br /> -en el oro fluido y verdinoso<br /> -del poniente las sombras se agigantan.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">V</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">La nieve. En el mesón al campo abierto</span><br /> -se ve el hogar donde la leña humea<br /> -y la olla al hervir borbollonea.<br /> -El cierzo corre por el campo yerto<br /> -alborotando en blancos torbellinos<span class="pagenum" id="Page_145">[Pg 145]</span><br /> -la nieve silenciosa.<br /> -La nieve sobre el campo y los caminos,<br /> -cayendo está como sobre una fosa.<br /> -Un viejo acurrucado tiembla y tose<br /> -cerca del fuego; su mechón de lana<br /> -la vieja hila, y una niña cose<br /> -verde ribete a su estameña grana.<br /> -Padres los viejos son de un arriero<br /> -que caminó sobre la blanca tierra,<br /> -y una noche perdió ruta y sendero,<br /> -y se enterró en las nieves de la sierra.<br /> -En torno al fuego hay un lugar vacío,<br /> -y en la frente del viejo, de hosco ceño,<br /> -como un tachón sombrío<br /> -—tal el golpe de un hacha sobre un leño—.<br /> -La vieja mira al campo cual si oyera<br /> -pasos sobre la nieve. Nadie pasa.<br /> -Desierta la vecina carretera,<br /> -desierto el campo en torno de la casa.<br /> -La niña piensa que en los verdes prados<br /> -ha de correr con otras doncellitas<br /> -en los días azules y dorados,<br /> -cuando crecen las blancas margaritas.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¡Soria fría, <em>Soria pura,</em></span><br /> -<em>cabeza de Extremadura</em>, -<span class="pagenum" id="Page_146">[Pg 146]</span><br /> -con su castillo guerrero<br /> -arruinado, sobre el Duero;<br /> -con sus murallas roídas<br /> -y sus casas denegridas!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;"><em>¡Muerta ciudad de señores</em></span><br /> -soldados o cazadores;<br /> -de portales con escudos<br /> -de cien linajes hidalgos,<br /> -y de famélicos galgos,<br /> -de galgos flacos y agudos,<br /> -que pululan<br /> -por las sórdidas callejas,<br /> -y a la media noche ululan,<br /> -cuando graznan las cornejas!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;"><em>¡Soria fría! La campana</em></span><br /> -de la Audiencia da la una.<br /> -Soria, ciudad castellana<br /> -¡tan bella! bajo la luna.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¡Colinas plateadas,</span><br /> -grises alcores, cárdenas roquedas<br /> -por donde traza el Duero<br /> -su curva de ballesta<span class="pagenum" id="Page_147">[Pg 147]</span><br /> -en torno a Soria, oscuros encinares,<br /> -ariscos pedregales, calvas sierras,<br /> -caminos blancos y álamos del río,<br /> -tardes de Soria, mística y guerrera,<br /> -hoy siento por vosotros, en el fondo<br /> -del corazón, tristeza,<br /> -tristeza que es amor! ¡Campos de Soria<br /> -donde parece que las rocas sueñan,<br /> -conmigo vais!... ¡Colinas plateadas,<br /> -grises alcores, cárdenas roquedas!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">He vuelto a ver los álamos dorados,</span><br /> -álamos del camino en la ribera<br /> -del Duero, entre San Polo y San Saturio,<br /> -tras las murallas viejas<br /> -de Soria—barbacana<br /> -hacia Aragón, en castellana tierra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Estos chopos del río, que acompañan</span><br /> -con el sonido de sus hojas secas<br /> -el son del agua cuando el viento sopla,<br /> -tienen en sus cortezas<br /> -grabadas iniciales que son nombres<br /> -de enamorados, cifras que son fechas.<br /> -¡Álamos del amor que ayer tuvisteis<span class="pagenum" id="Page_148">[Pg 148]</span><br /> -de ruiseñores vuestras ramas llenas;<br /> -álamos que seréis mañana liras<br /> -del viento perfumado en primavera;<br /> -álamos del amor cerca del agua<br /> -que corre y pasa y sueña,<br /> -álamos de las márgenes del Duero,<br /> -conmigo vais, mi corazón os lleva!<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IX</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh!, sí, conmigo vais, campos de Soria,</span><br /> -tardes tranquilas, montes de violeta,<br /> -alamedas del río, verde sueño<br /> -del suelo gris y de la parda tierra,<br /> -agria melancolía<br /> -de la ciudad decrépita,<br /> -¿me habéis llegado al alma,<br /> -o acaso estabais en el fondo de ella?<br /> -¡Gentes del alto llano numantino<br /> -que a Dios guardáis como cristianas viejas,<br /> -que el sol de España os llene<br /> -de alegría, de luz y de riqueza!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_149">[Pg 149]</span></p> - -<div class="chapter"> -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXIV<br /> -LA TIERRA DE ALVARGONZÁLEZ</p> -</div> -<p class="right small1 p1"> -Al poeta Juan Ramón Jiménez.</p> - - -<p class="center p1 small1">I</p> -<p class="p1"> -Siendo mozo Alvargonzález,<br /> -dueño de mediana hacienda,<br /> -que en otras tierras se dice<br /> -bienestar y aquí, opulencia,<br /> -en la feria de Berlanga<br /> -prendóse de una doncella,<br /> -y la tomó por mujer<br /> -al año de conocerla.<br /> -Muy ricas las bodas fueron,<br /> -y quien las vió las recuerda;<br /> -sonadas las tornabodas<br /> -que hizo Alvar en su aldea;<br /> -hubo gaitas, tamboriles,<br /> -flauta, bandurria y vihuela,<br /> -fuegos a la valenciana<br /> -y danza a la aragonesa.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_150">[Pg 150]</span></p> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Feliz vivió Alvargonzález</span><br /> -en el amor de su tierra.<br /> -Naciéronle tres varones,<br /> -que en el campo son riqueza,<br /> -y, ya crecidos, los puso,<br /> -uno a cultivar la huerta,<br /> -otro a cuidar los merinos,<br /> -y dió el menor a la iglesia.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Mucha sangre de Caín</span><br /> -tiene la gente labriega,<br /> -y en el hogar campesino<br /> -armó la envidia pelea.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Casáronse los mayores;</span><br /> -tuvo Alvargonzález nueras,<br /> -que le trajeron cizaña,<br /> -antes que nietos le dieran.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La codicia de los campos</span><br /> -ve tras la muerte la herencia;<br /> -no goza de lo que tiene<br /> -por ansia de lo que espera.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_151">[Pg 151]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El menor, que a los latines</span><br /> -prefería las doncellas<br /> -hermosas y no gustaba<br /> -de vestir por la cabeza,<br /> -colgó la sotana un día<br /> -y partió a lejanas tierras.<br /> -La madre lloró y el padre<br /> -dióle bendición y herencia.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Alvargonzález ya tiene</span><br /> -la adusta frente arrugada,<br /> -por la barba le platea<br /> -el bozo azul de la cara.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Una mañana de otoño</span><br /> -salió solo de su casa;<br /> -no llevaba sus lebreles,<br /> -agudos canes de caza;<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">iba triste y pensativo</span><br /> -por la alameda dorada;<br /> -anduvo largo camino<br /> -y llegó a una fuente clara.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Echóse en la tierra; puso</span><br /> -sobre una piedra la manta,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_152">[Pg 152]</span> -y a la vera de la fuente<br /> -durmió al arrullo del agua.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">EL SUEÑO<br /> -I</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Y Alvargonzález veía,</span><br /> -como Jacob, una escala<br /> -que iba de la tierra al cielo,<br /> -y oyó una voz que le hablaba.<br /> -Mas las hadas hilanderas,<br /> -entre las guedejas blancas<br /> -y vellones de oro, han puesto<br /> -un mechón de negra lana.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw18 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Tres niños están jugando</span><br /> -a la puerta de su casa;<br /> -entre los mayores brinca<br /> -un cuervo de negras alas.<br /> -La mujer vigila, cose<br /> -y, a ratos, sonríe y canta.<br /> -—Hijos, ¿qué hacéis? les pregunta.<br /> -Ellos se miran y callan.<br /> -—Subid al monte, hijos míos,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_153">[Pg 153]</span> -y antes que la noche caiga,<br /> -con un brazado de estepas<br /> -hacedme una buena llama.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Sobre el lar de Alvargonzález</span><br /> -está la leña apilada;<br /> -el mayor quiere encenderla,<br /> -pero no brota la llama.<br /> -—Padre, la hoguera no prende,<br /> -está la estepa mojada.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Su hermano viene a ayudarle</span><br /> -y arroja astillas y ramas<br /> -sobre los troncos de roble;<br /> -pero el rescoldo se apaga.<br /> -Acude el menor y enciende,<br /> -bajo la negra campana<br /> -de la cocina, una hoguera<br /> -que alumbra toda la casa.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Alvargonzález levanta</span><br /> -en brazos al más pequeño<br /> -y en sus rodillas lo sienta:<span class="pagenum" id="Page_154">[Pg 154]</span><br /> -—Tus manos hacen el fuego...<br /> -aunque el último naciste<br /> -tú eres en mi amor primero.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Los dos mayores se alejan</span><br /> -por los rincones del sueño.<br /> -Entre los dos fugitivos<br /> -reluce un hacha de hierro.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">AQUELLA TARDE...<br /> -I</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Sobre los campos desnudos,</span><br /> -la luna llena manchada<br /> -de un arrebol purpurino,<br /> -enorme globo, asomaba.<br /> -Los hijos de Alvargonzález<br /> -silenciosos caminaban,<br /> -y han visto al padre dormido<br /> -junto de la fuente clara.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Tiene el padre entre las cejas</span><br /> -un ceño que le aborrasca<br /> -el rostro, un tachón sombrío<br /> -como la huella de un hacha.<span class="pagenum" id="Page_155">[Pg 155]</span><br /> -Soñando está con sus hijos,<br /> -que sus hijos lo apuñalan;<br /> -y cuando despierta mira<br /> -que es cierto lo que soñaba.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">A la vera de la fuente</span><br /> -quedó Alvargonzález muerto.<br /> -Tiene cuatro puñaladas<br /> -entre el costado y el pecho,<br /> -por donde la sangre brota,<br /> -más un hachazo en el cuello.<br /> -Cuenta la hazaña del campo<br /> -el agua clara corriendo,<br /> -mientras los dos asesinos<br /> -huyen hacia los hayedos.<br /> -Hasta la Laguna Negra,<br /> -bajo las fuentes del Duero,<br /> -llevan el muerto, dejando<br /> -detrás un rastro sangriento;<br /> -y en la laguna sin fondo,<br /> -que guarda bien los secretos,<br /> -con una piedra amarrada<br /> -a los pies, tumba le dieron.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<p><span class="pagenum" id="Page_156">[Pg 156]</span></p> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Se encontró junto a la fuente</span><br /> -la manta de Alvargonzález,<br /> -y camino del hayedo<br /> -se vió un reguero de sangre.<br /> -Nadie de la aldea ha osado<br /> -a la laguna acercarse,<br /> -y el sondarla inútil fuera,<br /> -que es la laguna insondable.<br /> -Un buhonero que cruzaba<br /> -aquellas tierras errante,<br /> -fué en Dauria acusado, preso<br /> -y muerto en garrote infame.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">V</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Pasados algunos meses,</span><br /> -la madre murió de pena.<br /> -Los que muerta la encontraron<br /> -dicen que las manos yertas<br /> -sobre su rostro tenía,<br /> -oculto el rostro con ellas.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Los hijos de Alvargonzález</span><br /> -ya tienen majada y huerta,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_157">[Pg 157]</span>campos de trigo y centeno<br /> -y prados de fina hierba;<br /> -en el olmo viejo, hendido<br /> -por el rayo, la colmena,<br /> -dos yuntas para el arado,<br /> -un mastín y cien ovejas.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">OTROS DÍAS<br /> -I</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Ya están las zarzas floridas</span><br /> -y los ciruelos blanquean;<br /> -ya las abejas doradas<br /> -liban para sus colmenas,<br /> -y en los nidos que coronan<br /> -las torres de las iglesias<br /> -asoman los garabatos<br /> -ganchudos de las cigüeñas.<br /> -Ya los olmos del camino<br /> -y chopos de las riberas<br /> -de los arroyos, que buscan<br /> -al padre Duero, verdean.<br /> -El cielo está azul, los montes<br /> -sin nieve son de violeta.<br /> -La tierra de Alvargonzález<br /> -se colmará de riqueza;<span class="pagenum" id="Page_158">[Pg 158]</span><br /> -muerto está quien la ha labrado,<br /> -mas no le cubre la tierra.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">La hermosa tierra de España</span><br /> -adusta, fina y guerrera<br /> -Castilla, de largos ríos,<br /> -tiene un puñado de sierras<br /> -entre Soria y Burgos como<br /> -reductos de fortaleza,<br /> -como yelmos crestonados<br /> -y Urbión es una cimera.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Los hijos de Alvargonzález,</span><br /> -por una empinada senda,<br /> -para tomar el camino<br /> -de Salduero a Covaleda,<br /> -cabalgan en pardas mulas<br /> -bajo el pinar de Vinuesa.<br /> -Van en busca de ganado<br /> -con que volver a su aldea,<br /> -y por tierra de pinares<br /> -larga jornada comienzan.<br /> -Van Duero arriba, dejando<span class="pagenum" id="Page_159">[Pg 159]</span><br /> -atrás los arcos de piedra<br /> -del puente y el caserío<br /> -de la ociosa y opulenta<br /> -villa de indianos. El río,<br /> -al fondo del valle, suena,<br /> -y de las cabalgaduras<br /> -los cascos baten las piedras.<br /> -A la otra orilla del Duero<br /> -canta una voz lastimera:<br /> -«La tierra de Alvargonzález<br /> -se colmará de riqueza,<br /> -y el que la tierra ha labrado<br /> -no duerme bajo la tierra».<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Llegados son a un paraje</span><br /> -en donde el pinar se espesa,<br /> -y el mayor, que abre la marcha,<br /> -su parda mula espolea,<br /> -diciendo: démonos prisa;<br /> -porque son más de dos leguas<br /> -de pinar y hay que apurarlas<br /> -antes que la noche venga.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dos hijos del campo, hechos</span><br /> -a quebradas y asperezas,<span class="pagenum" id="Page_160">[Pg 160]</span><br /> -porque recuerdan un día<br /> -la tarde en el monte tiemblan.<br /> -Allá en lo espeso del bosque<br /> -otra vez la copla suena:<br /> -«La tierra de Alvargonzález<br /> -se colmará de riqueza,<br /> -y el que la tierra ha labrado<br /> -no duerme bajo la tierra».<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw18 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">V</p> -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Desde Salduero el camino</span><br /> -va al hilo de la ribera;<br /> -a ambas márgenes del río<br /> -el pinar crece y se eleva,<br /> -y las rocas se aborrascan,<br /> -al par que el valle se estrecha.<br /> -Los fuertes pinos del bosque<br /> -con sus copas gigantescas<br /> -y sus desnudas raíces<br /> -amarradas a las piedras;<br /> -los de troncos plateados<br /> -cuyas frondas azulean,<br /> -pinos jóvenes; los viejos<br /> -cubiertos de blanca lepra,<br /> -musgos y líquenes canos<br /> -que el grueso tronco rodean,<span class="pagenum" id="Page_161">[Pg 161]</span><br /> -colman el valle y se pierden<br /> -rebasando ambas laderas.<br /> -Juan, el mayor dice: Hermano,<br /> -si Blas Antonio apacienta<br /> -cerca de Urbión su vacada,<br /> -largo camino nos queda.<br /> -—Cuanto hacia Urbión alarguemos<br /> -se puede acortar de vuelta,<br /> -tomando por el atajo,<br /> -hacia la Laguna Negra,<br /> -y bajando por el puerto<br /> -de Santa Inés a Vinuesa.<br /> -—Mala tierra y peor camino.<br /> -Te juro que no quisiera<br /> -verlos otra vez. Cerremos<br /> -los tratos en Covaleda;<br /> -hagamos noche y, al alba,<br /> -volvámonos a la aldea<br /> -por este valle, que, a veces,<br /> -quien piensa atajar rodea.<br /> -Cerca del río cabalgan<br /> -los hermanos, y contemplan<br /> -cómo el bosque centenario,<br /> -al par que avanzan, aumenta,<br /> -y los peñascos del monte<br /> -el horizonte les cierran.<br /> -El agua que va saltando<span class="pagenum" id="Page_162">[Pg 162]</span><br /> -parece que canta o cuenta:<br /> -«La tierra de Alvargonzález<br /> -se colmará de riqueza,<br /> -y el que la tierra ha labrado<br /> -no duerme bajo la tierra».<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="small1 center">CASTIGO<br /> -I</p> - -<p class="p1"> -Aunque la codicia tiene<br /> -redil que encierre la oveja,<br /> -trojes que guardan el trigo,<br /> -bolsas para la moneda<br /> -y garras, no tiene manos<br /> -que sepan labrar la tierra.<br /> -Así a un año de abundancia<br /> -siguió un año de pobreza.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -En los sembrados crecieron<br /> -las amapolas sangrientas;<br /> -pudrió el tizón las espigas<br /> -de trigales y de avenas;<br /> -hielos tardíos mataron<br /> -en flor la fruta en la huerta<br /> -<span class="pagenum" id="Page_163">[Pg 163]</span> -y una mala hechicería<br /> -hizo enfermar las ovejas.<br /> -A los dos Alvargonzález<br /> -maldijo Dios en sus tierras,<br /> -y al año pobre siguieron<br /> -luengos años de miseria.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> - -<p class="p1" id="segun"><span style="margin-left: 1em;">Es una noche de invierno.</span><br /> -Cae la nieve en remolinos.<br /> -Los Alvargonzález velan<br /> -un fuego casi extinguido.<br /> -El pensamiento amarrado<br /> -tienen a un recuerdo mismo,<br /> -y en las ascuas mortecinas<br /> -del hogar los ojos fijos.<br /> -No tienen leña ni sueño.<br /> -Larga es la noche y el frío<br /> -mucho. Un candilejo humea<br /> -en el muro ennegrecido.<br /> -El aire agita la llama,<br /> -que pone un fulgor rojizo<br /> -sobre entrambas pensativas<br /> -testas de los asesinos.<br /> -El mayor de Alvargonzález,<br /> -lanzando un ronco suspiro,<span class="pagenum" id="Page_164">[Pg 164]</span><br /> -rompe el silencio, exclamando:<br /> -—Hermano ¡qué mal hicimos!<br /> -El viento la puerta bate,<br /> -hace temblar el postigo,<br /> -y suena en la chimenea<br /> -con hueco y largo bramido.<br /> -Después el silencio vuelve,<br /> -y a intervalos el pabilo<br /> -del candil chisporrotea<br /> -en el aire aterecido.<br /> -El segundo dijo:—¡Hermano,<br /> -demos lo viejo al olvido!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">EL VIAJERO<br /> -I</p> - -<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Es una noche de invierno.</span><br /> -Azota el viento las ramas<br /> -de los álamos. La nieve<br /> -ha puesto la tierra blanca.<br /> -Bajo la nevada, un hombre<br /> -por el camino cabalga;<br /> -va cubierto hasta los ojos,<br /> -embozado en luenga capa.<br /> -Entrado en la aldea, busca<br /> -de Alvargonzález la casa,<span class="pagenum" id="Page_165">[Pg 165]</span><br /> -y ante su puerta llegado,<br /> -sin echar pie a tierra, llama.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Los dos hermanos oyeron</span><br /> -una aldabada a la puerta,<br /> -y de una cabalgadura<br /> -los cascos sobre las piedras.<br /> -Ambos los ojos alzaron<br /> -llenos de espanto y sorpresa.<br /> -—¿Quién es? responda, gritaron.<br /> -—Miguel, respondieron fuera.<br /> -Era la voz del viajero<br /> -que partió a lejanas tierras.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Abierto el portón, entróse</span><br /> -a caballo el caballero<br /> -y echó pie a tierra. Venía<br /> -todo de nieve cubierto.<br /> -En brazos de sus hermanos<br /> -lloró algún rato en silencio.<br /> -Después dió el caballo al uno,<br /> -al otro, capa y sombrero,<br /> -y en la estancia campesina<br /> -buscó el arrimo del fuego.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_166">[Pg 166]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">El menor de los hermanos,</span><br /> -que niño y aventurero<br /> -fué más allá de los mares<br /> -y hoy torna indiano opulento,<br /> -vestía con negro traje<br /> -de peludo terciopelo,<br /> -ajustado a la cintura<br /> -por ancho cinto de cuero.<br /> -Gruesa cadena formaba<br /> -un bucle de oro en su pecho.<br /> -Era un hombre alto y robusto,<br /> -con ojos grandes y negros<br /> -llenos de melancolía;<br /> -la tez de color moreno,<br /> -y sobre la frente comba<br /> -enmarañados cabellos;<br /> -el hijo que saca porte<br /> -señor de padre labriego,<br /> -a quien fortuna le debe<br /> -amor, poder y dinero.<br /> -De los tres Alvargonzález<br /> -era Miguel el más bello;<br /> -porque al mayor afeaba<br /> -el muy poblado entrecejo<span class="pagenum" id="Page_167">[Pg 167]</span><br /> -bajo la frente mezquina,<br /> -y al segundo, los inquietos<br /> -ojos que mirar no saben<br /> -de frente, torvos y fieros.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">V</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Los tres hermanos contemplan</span><br /> -el triste hogar en silencio;<br /> -y con la noche cerrada<br /> -arrecia el frío y el viento.<br /> -—Hermanos ¿no tenéis leña?<br /> -dice Miguel.<br /> -<span style="margin-left: 6em;">—No tenemos,</span><br /> -responde el mayor.<br /> -<span style="margin-left: 9em;">Un hombre,</span><br /> -milagrosamente, ha abierto<br /> -la gruesa puerta cerrada<br /> -con doble barra de hierro.<br /> -El hombre que ha entrado tiene<br /> -el rostro del padre muerto.<br /> -Un halo de luz dorada<br /> -orla sus blancos cabellos.<br /> -Lleva un haz de leña al hombro<br /> -y empuña un hacha de hierro.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_168">[Pg 168]</span></p> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">EL INDIANO<br /> -I</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">De aquellos campos malditos,</span><br /> -Miguel a sus dos hermanos<br /> -compró una parte, que mucho<br /> -caudal de América trajo,<br /> -y aun en tierra mala, el oro<br /> -luce mejor que enterrado,<br /> -y más en mano de pobres<br /> -que oculto en orza de barro.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dióse a trabajar la tierra</span><br /> -con fe y tesón el indiano,<br /> -y a laborar los mayores<br /> -sus pegujales tornaron.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Ya con macizas espigas,</span><br /> -preñadas de rubios granos,<br /> -a los campos de Miguel<br /> -tornó el fecundo verano;<br /> -y ya de aldea en aldea<br /> -se cuenta como un milagro,<br /> -que los asesinos tienen<br /> -la maldición en sus campos.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_169">[Pg 169]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Ya el pueblo canta una copla</span><br /> -que narra el crimen pasado:<br /> -«A la orilla de la fuente<br /> -lo asesinaron.<br /> -¡Qué mala muerte le dieron<br /> -los hijos malos!<br /> -En la laguna sin fondo<br /> -al padre muerto arrojaron.<br /> -No duerme bajo la tierra<br /> -el que la tierra ha labrado».<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Miguel, con sus dos lebreles</span><br /> -y armado de su escopeta,<br /> -hacia el azul de los montes,<br /> -en una tarde serena,<br /> -caminaba entre los verdes<br /> -chopos de la carretera<br /> -y oyó una voz que cantaba:<br /> -«No tiene tumba en la tierra.<br /> -Entre los pinos del valle<br /> -del Revinuesa,<br /> -al padre muerto llevaron<br /> -hasta la Laguna Negra».<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_170">[Pg 170]</span></p> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">LA CASA<br /> -I</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">La casa de Alvargonzález</span><br /> -era una casona vieja,<br /> -con cuatro estrechas ventanas,<br /> -separada de la aldea<br /> -cien pasos y entre dos olmos<br /> -que, gigantes centinelas,<br /> -sombra le dan en verano,<br /> -y en el otoño hojas secas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Es casa de labradores,</span><br /> -gente aunque rica plebeya,<br /> -donde el hogar humeante<br /> -con sus escaños de piedra<br /> -se ve sin entrar, si tiene<br /> -abierta al campo la puerta.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Al arrimo del rescoldo</span><br /> -del hogar borbollonean<br /> -dos pucherillos de barro<br /> -que a dos familias sustentan.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">A diestra mano, la cuadra</span><br /> -y el corral, a la siniestra,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_171">[Pg 171]</span> -huerto y abejar y, al fondo,<br /> -una gastada escalera,<br /> -que va a las habitaciones<br /> -partidas en dos viviendas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Los Alvargonzález moran</span><br /> -con sus mujeres en ellas.<br /> -A ambas parejas que hubieron,<br /> -sin que lograrse pudieran,<br /> -dos hijos, sobrado espacio<br /> -les da la casa paterna.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En una estancia que tiene</span><br /> -luz al huerto, hay una mesa<br /> -con gruesa tabla de roble,<br /> -dos sillones de vaqueta,<br /> -colgado en el muro un negro<br /> -ábaco de enormes cuentas,<br /> -y unas espuelas mohosas<br /> -sobre un arcón de madera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Era una estancia olvidada</span><br /> -donde hoy Miguel se aposenta.<br /> -Y era allí donde los padres<br /> -veían en primavera<br /> -el huerto en flor, y en el cielo<br /> -de mayo, azul, la cigüeña<br /> -<span class="pagenum" id="Page_172">[Pg 172]</span> -—cuando las rosas se abren<br /> -y los zarzales blanquean—<br /> -que enseñaba a sus hijuelos<br /> -a usar de las alas lentas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y en las noches del verano,</span><br /> -cuando la calor desvela,<br /> -desde la ventana al dulce<br /> -ruiseñor cantar oyeran.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Fué allí donde Alvargonzález,</span><br /> -del orgullo de su huerta<br /> -y del amor de los suyos,<br /> -sacó sueños de grandeza.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Cuando en brazos de la madre</span><br /> -vió la figura risueña<br /> -del primer hijo, bruñida<br /> -de rubio sol la cabeza,<br /> -del niño que levantaba<br /> -las codiciosas, pequeñas<br /> -manos a las rojas guindas<br /> -y a las moradas ciruelas,<br /> -aquella tarde de otoño<br /> -dorada, plácida y buena,<br /> -él pensó que ser podría<br /> -feliz el hombre en la tierra.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_173">[Pg 173]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Hoy canta el pueblo una copla</span><br /> -que va de aldea en aldea:<br /> -«¡Oh, casa de Alvargonzález,<br /> -qué malos días te esperan;<br /> -casa de los asesinos,<br /> -que nadie llame a tu puerta!».<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Es una tarde de otoño.</span><br /> -En la alameda dorada<br /> -no quedan ya ruiseñores;<br /> -enmudeció la cigarra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Las últimas golondrinas,</span><br /> -que no emprendieron la marcha,<br /> -morirán, y las cigüeñas<br /> -de sus nidos de retamas,<br /> -en torres y campanarios,<br /> -huyeron.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 4em;">Sobre la casa</span><br /> -de Alvargonzález, los olmos<br /> -sus hojas que el viento arranca<br /> -van dejando. Todavía<br /> -las tres redondas acacias,<br /> -frente al atrio de la iglesia,<br /> -conservan verdes sus ramas,<span class="pagenum" id="Page_174">[Pg 174]</span><br /> -y las castañas de Indias<br /> -a intervalos se desgajan<br /> -cubiertas de sus erizos;<br /> -tiene el rosal rosas grana<br /> -otra vez, y en las praderas<br /> -brilla la alegre otoñada.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En laderas y en alcores,</span><br /> -en ribazos y cañadas,<br /> -el verde nuevo y la hierba,<br /> -aun del estío quemada,<br /> -alternan; los serrijones<br /> -pelados, las lomas calvas,<br /> -se coronan de plomizas<br /> -nubes apelotonadas;<br /> -y bajo el pinar gigante,<br /> -entre las marchitas zarzas<br /> -y amarillentos helechos,<br /> -corren las crecidas aguas<br /> -a engrosar el padre río<br /> -por canchales y barrancas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Abunda en la tierra un gris</span><br /> -de plomo y azul de plata,<br /> -con manchas de roja herrumbre,<br /> -todo envuelto en luz violada.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_175">[Pg 175]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, tierras de Alvargonzález,</span><br /> -en el corazón de España,<br /> -tierras pobres, tierras tristes,<br /> -tan tristes que tienen alma!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Páramo que cruza el lobo</span><br /> -aullando a la luna clara<br /> -de bosque a bosque, baldíos<br /> -llenos de peñas rodadas,<br /> -donde roída de buitres<br /> -brilla una osamenta blanca;<br /> -pobres campos solitarios<br /> -sin caminos ni posadas,<br /> -¡oh, pobres campos malditos,<br /> -pobres campos de mi patria!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">LA TIERRA<br /> -I</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Una mañana de otoño,</span><br /> -cuando la tierra se labra,<br /> -Juan y el indiano aparejan<br /> -las dos yuntas de la casa.<br /> -Martín se quedó en el huerto<br /> -arrancando hierbas malas.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_176">[Pg 176]</span></p> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Una mañana de otoño,</span><br /> -cuando los campos se aran,<br /> -sobre un otero, que tiene<br /> -el cielo de la mañana<br /> -por fondo, la parda yunta<br /> -de Juan lentamente avanza.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Cardos, lampazos y abrojos,</span><br /> -avena loca y cizaña<br /> -llenan la tierra maldita,<br /> -tenaz a pico y escarda.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Del corvo arado de roble</span><br /> -la hundida reja trabaja<br /> -con vano esfuerzo; parece<br /> -que al par que hiende la entraña<br /> -del campo y hace camino<br /> -se cierra otra vez la zanja.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">«Cuando el asesino labre</span><br /> -será su labor pesada;<br /> -antes que un surco en la tierra,<br /> -tendrá una arruga en su cara».<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_177">[Pg 177]</span></p> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Martín, que estaba en la huerta</span><br /> -cavando, sobre su azada<br /> -quedó apoyado un momento;<br /> -frío sudor le bañaba<br /> -el rostro.<br /> -<span style="margin-left: 5em;">Por el oriente,</span><br /> -la luna llena manchada<br /> -de un arrebol purpurino,<br /> -lucía tras de la tapia<br /> -del huerto.<br /> -<span style="margin-left: 5em;">Miguel tenía</span><br /> -la sangre de horror helada.<br /> -La azada que hundió en la tierra<br /> -teñida de sangre estaba.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">En la tierra en que ha nacido</span><br /> -supo afincar el indiano;<br /> -por mujer a una doncella<br /> -rica y hermosa ha tomado.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La hacienda de Alvargonzález</span><br /> -ya es suya, que sus hermanos<span class="pagenum" id="Page_178">[Pg 178]</span><br /> -todo le vendieron: casa,<br /> -huerto, colmenar y campo.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw18 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">LOS ASESINOS<br /> -I</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Juan y Martín, los mayores</span><br /> -de Alvargonzález, un día<br /> -pesada marcha emprendieron<br /> -con el alba, Duero arriba.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La estrella de la mañana</span><br /> -en el alto azul ardía.<br /> -Se iba tiñendo de rosa<br /> -la espesa y blanca neblina<br /> -de los valles y barrancos,<br /> -y algunas nubes plomizas<br /> -a Urbión, donde el Duero nace,<br /> -como un turbante ponían.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Se acercaban a la fuente.</span><br /> -El agua clara corría<br /> -sonando cual si contara<br /> -una vieja historia dicha<br /> -mil veces y que tuviera<br /> -mil veces que repetirla.<span class="pagenum" id="Page_179">[Pg 179]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Agua que corre en el campo</span><br /> -dice en su monotonía:<br /> -Yo sé el crimen ¿no es un crimen<br /> -cerca del agua, la vida?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Al pasar los dos hermanos</span><br /> -relataba el agua limpia:<br /> -«A la vera de la fuente<br /> -Alvargonzález dormía».<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">—Anoche, cuando volvía</span><br /> -a casa—Juan a su hermano<br /> -dijo—a la luz de la luna<br /> -era la huerta un milagro.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Lejos, entre los rosales,</span><br /> -divisé un hombre inclinado<br /> -hacia la tierra; brillaba<br /> -una hoz de plata en su mano.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Después irguióse y, volviendo</span><br /> -el rostro, dió algunos pasos<br /> -por el huerto, sin mirarme,<br /> -y a poco lo vi encorvado<br /> -otra vez sobre la tierra.<span class="pagenum" id="Page_180">[Pg 180]</span><br /> -Tenía el cabello blanco.<br /> -La luna llena brillaba,<br /> -y era la huerta un milagro.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw12 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Pasado habían el puerto</span><br /> -de Santa Inés, ya mediada<br /> -la tarde, una tarde triste<br /> -de noviembre fría y parda.<br /> -Hacia la Laguna Negra<br /> -silenciosos caminaban.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Cuando la tarde caía,</span><br /> -entre las vetustas hayas<br /> -y los pinos centenarios,<br /> -un rojo sol se filtraba.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Era un paraje de bosque</span><br /> -y peñas aborrascadas;<br /> -aquí bocas que bostezan<br /> -o monstruos de fieras garras;<br /> -allí una informe joroba,<br /> -allá una grotesca panza,<br /> -torvos hocicos de fieras<br /> -<span class="pagenum" id="Page_181">[Pg 181]</span> -y dentaduras melladas,<br /> -rocas y rocas, y troncos<br /> -y troncos, ramas y ramas.<br /> -En el hondón del barranco<br /> -la noche, el miedo y el agua.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">V</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Un lobo surgió, sus ojos</span><br /> -lucían como dos ascuas.<br /> -Era la noche, una noche<br /> -húmeda, oscura y cerrada.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Los dos hermanos quisieron</span><br /> -volver. La selva ululaba.<br /> -Cien ojos fieros ardían<br /> -en la selva, a sus espaldas.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Llegaron los asesinos</span><br /> -hasta la Laguna Negra,<br /> -agua transparente y muda<br /> -que enorme muro de piedra,<br /> -donde los buitres anidan<br /> -y el eco duerme, rodea,<br /> -agua clara donde beben<br /> -<span class="pagenum" id="Page_182">[Pg 182]</span> -las águilas de la sierra,<br /> -donde el jabalí del monte<br /> -y el ciervo y el corzo abrevan,<br /> -agua pura y silenciosa<br /> -que copia cosas eternas,<br /> -agua impasible que guarda<br /> -en su seno las estrellas.<br /> -¡Padre! gritaron; al fondo<br /> -de la laguna serena<br /> -cayeron y el eco ¡padre!<br /> -repitió de peña en peña.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXV<br /> -A UN OLMO SECO</p> - - -<p class="p1"> -Al olmo viejo, hendido por el rayo<br /> -y en su mitad podrido,<br /> -con las lluvias de abril y el sol de mayo,<br /> -algunas hojas verdes le han salido.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡El olmo centenario en la colina</span><br /> -que lame el Duero! Un musgo amarillento<br /> -le mancha la corteza blanquecina<br /> -al tronco carcomido y polvoriento.<span class="pagenum" id="Page_183">[Pg 183]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">No será, cual los álamos cantores</span><br /> -que guardan el camino y la ribera,<br /> -habitado de pardos ruiseñores.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Ejército de hormigas en hilera</span><br /> -va trepando por él, y en sus entrañas<br /> -urden sus telas grises las arañas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Antes que te derribe, olmo del Duero,</span><br /> -con su hacha el leñador, y el carpintero<br /> -te convierta en melena de campana,<br /> -lanza de carro o yugo de carreta;<br /> -antes que rojo en el hogar, mañana<br /> -ardas, de alguna mísera caseta,<br /> -al borde de un camino,<br /> -antes que te descuaje un torbellino<br /> -y tronche el soplo de las sierras blancas;<br /> -antes que el río hacia la mar te empuje<br /> -por valles y barrancas,<br /> -olmo, quiero anotar en mi cartera<br /> -la gracia de tu rama verdecida.<br /> -Mi corazón espera<br /> -también, hacia la luz y hacia la vida,<br /> -otro milagro de la primavera.<br /> -</p> - -<p class="right small1"><em>Soria, 1912.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_184">[Pg 184]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXVI<br /> -RECUERDOS</p> - - -<p class="p1"> -¡Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales<br /> -cargados de perfume, y el campo enverdecido,<br /> -abiertos los jazmines, maduros los trigales,<br /> -azules las montañas y el olivar florido;<br /> -Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles,<br /> -y al sol de abril los huertos colmados de azucenas,<br /> -y los enjambres de oro, para libar sus mieles<br /> -dispersos en los campos, huir de sus colmenas;<br /> -yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares,<br /> -barriendo el cierzo helado tu campo empedernido;<br /> -y en sierras agrias sueño—¡Urbión, sobre pinares!<br /> -¡Moncayo blanco, al cielo aragonés erguido!—<br /> -Y pienso: Primavera, como un escalofrío<br /> -irá a cruzar el alto solar del romancero,<br /> -ya verdearán de chopos las márgenes del río.<br /> -¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero?<br /> -Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas,<br /> -y la roquedad parda más de un zarzal en flor,<br /> -ya los rebaños blancos, por entre grises peñas,<br /> -hacia los altos prados conducirá el pastor.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_185">[Pg 185]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas</span><br /> -que vais al joven Duero, zagales y merinos<br /> -con rumbo hacia altas praderas numantinas,<br /> -por mestas y cañadas, veredas y caminos;<br /> -hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo,<br /> -montañas, serrijones, lomazos, parameras,<br /> -en donde reina el águila, por donde busca el cuervo<br /> -su infecto expoliario; menudas sementeras<br /> -cual sayos cenicientos, casetas y majadas<br /> -entre desnuda roca, arroyos y hontanares<br /> -donde a la tarde beben las yuntas fatigadas,<br /> -dispersos huertecillos, humildes abejares!...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Adiós, tierra de Soria, adiós el alto llano</span><br /> -cercado de colinas y crestas militares,<br /> -alcores y roquedas del yermo castellano,<br /> -fantasmas de robledos y sombras de encinares!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En la desesperanza y en la melancolía</span><br /> -de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.<br /> -Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,<br /> -por los floridos valles, mi corazón te lleva.<br /> -</p> - -<p class="right small1"> -<em>En el tren.—abril, 1913.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_186">[Pg 186]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXVII<br /> -AL MAESTRO «AZORÍN»,<br /> -POR SU LIBRO «CASTILLA»</p> - - -<p class="p1"> -La venta de Cidones está en la carretera<br /> -que va de Soria a Burgos. Leonarda, la ventera,<br /> -que llaman la Ruipérez, es una viejecita<br /> -que aviva el fuego donde borbolla la marmita.<br /> -Ruipérez, el ventero, un viejo diminuto<br /> -—bajo las cejas grises, dos ojos de hombre astuto—<br /> -contempla silencioso la lumbre del hogar.<br /> -Se oye la marmita al fuego borbollar.<br /> -Sentado ante una mesa de pino, un caballero<br /> -escribe. Cuando moja la pluma en el tintero,<br /> -dos ojos tristes lucen en un semblante enjuto.<br /> -El caballero es joven, vestido va de luto.<br /> -El viento frío azota los chopos del camino.<br /> -Se ve pasar de polvo un blanco remolino.<br /> -La tarde se va haciendo sombría. El enlutado,<br /> -la mano en la mejilla, medita ensimismado.<br /> -Cuando el correo llegue, que el caballero aguarda,<br /> -la tarde habrá caído sobre la tierra parda<br /> -de Soria. Todavía los grises serrijones,<br /> -con ruinas de encinares y mellas de aluviones,<span class="pagenum" id="Page_187">[Pg 187]</span><br /> -las lomas azuladas, las agrias barranqueras,<br /> -picotas y colinas, ribazos y laderas<br /> -del páramo sombrío por donde cruza el Duero,<br /> -darán al sol de ocaso un resplandor de acero.<br /> -La venta se oscurece. El rojo lar humea.<br /> -La mecha de un mohoso candil arde y chispea.<br /> -El enlutado tiene clavados en el fuego<br /> -los ojos largo rato; se los enjuga luego<br /> -con un pañuelo blanco. ¿Por qué le hará llorar<br /> -el son de la marmita, el ascua del hogar?<br /> -Cerró la noche. Lejos se escucha el traqueteo<br /> -y el galopar de un coche que avanza. Es el correo.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXVIII<br /> -CAMINOS</p> - - -<p class="p1"> -De la ciudad moruna<br /> -tras las murallas viejas,<br /> -yo contemplo la tarde silenciosa,<br /> -a solas con mi sombra y con mi pena.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El río va corriendo,</span><br /> -entre sombrías huertas<br /> -y grises olivares<br /> -por los alegres campos de Baeza.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_188">[Pg 188]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tienen las vides pámpanos dorados</span><br /> -sobre las rojas cepas.<br /> -Guadalquivir como un alfanje roto<br /> -y disperso reluce y espejea.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Lejos, los montes duermen</span><br /> -envueltos en la niebla,<br /> -niebla de otoño, maternal; descansan<br /> -las rudas moles de su ser de piedra<br /> -en esta tibia tarde de noviembre,<br /> -tarde piadosa, cárdena y violeta.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El viento ha sacudido</span><br /> -los mustios olmos de la carretera,<br /> -levantando en rosados torbellinos<br /> -el polvo de la tierra.<br /> -La luna está subiendo<br /> -amoratada, jadeante y llena.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Los caminitos blancos</span><br /> -se cruzan y se alejan,<br /> -buscando los dispersos caseríos<br /> -del valle y de la sierra.<br /> -Caminos de los campos...<br /> -¡Ay, ya no puedo caminar con ella!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_189">[Pg 189]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXIX</p> -<p class="p1"> -Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.<br /> -Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.<br /> -Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.<br /> -Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw12"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXX</p> - - -<p class="p1"> -Dice la esperanza: un día<br /> -la verás, si bien esperas.<br /> -Dice la desesperanza:<br /> -sólo tu amargura es ella.<br /> -Late, corazón... No todo<br /> -se lo ha tragado la tierra.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXI</p> - - -<p class="p1"> -Allá, en las tierras altas,<br /> -por donde traza el Duero<br /> -su curva de ballesta<br /> -en torno a Soria, entre plomizos cerros<br /> -y manchas de raídos encinares,<br /> -mi corazón está vagando, en sueños...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿No ves, Leonor, los álamos del río</span><br /> -con sus ramajes yertos?<br /> -<span class="pagenum" id="Page_190">[Pg 190]</span> -<br /> -Mira el Moncayo azul y blanco; dame<br /> -tu mano y paseemos.<br /> -Por estos campos de la tierra mía,<br /> -bordados de olivares polvorientos,<br /> -voy caminando solo,<br /> -triste, cansado, pensativo y viejo.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXII</p> - - -<p class="p1"> -Soñé que tú me llevabas<br /> -por una blanca vereda,<br /> -en medio del campo verde,<br /> -hacia el azul de las sierras,<br /> -hacia los montes azules,<br /> -una mañana serena.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Sentí tu mano en la mía,</span><br /> -tu mano de compañera,<br /> -tu voz de niña en mi oído<br /> -como una campana nueva,<br /> -como una campana virgen<br /> -de un alba de primavera.<br /> -¡Eran tu voz y tu mano,<br /> -en sueños, tan verdaderas!...<br /> -Vive, esperanza, ¡quién sabe<br /> -lo que se traga la tierra!<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<p><span class="pagenum" id="Page_191">[Pg 191]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXIII</p> - - -<p class="p1"> -Una noche de verano<br /> -—estaba abierto el balcón<br /> -y la puerta de mi casa—<br /> -la muerte en mi casa entró.<br /> -Se fué acercando a su lecho<br /> -—ni siquiera me miró—,<br /> -con unos dedos muy finos,<br /> -algo muy tenue rompió.<br /> -Silenciosa y sin mirarme,<br /> -la muerte otra vez pasó<br /> -delante de mí. ¿Qué has hecho?<br /> -La muerte no respondió,<br /> -Mi niña quedó tranquila,<br /> -dolido mi corazón.<br /> -¡Ay, lo que la muerte ha roto<br /> -era un hilo entre los dos!<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXIV</p> - - -<p class="p1"> -Al borrarse la nieve, se alejaron<br /> -los montes de la sierra.<br /> -La vega ha verdecido<br /> -al sol de abril, la vega<br /> -<span class="pagenum" id="Page_192">[Pg 192]</span> -tiene la verde llama,<br /> -la vida, que no pesa;<br /> -y piensa el alma en una mariposa,<br /> -atlas del mundo, y sueña.<br /> -Con el ciruelo en flor y el campo verde,<br /> -con el glauco vapor de la ribera,<br /> -en torno de las ramas,<br /> -con las primeras zarzas que blanquean,<br /> -con este dulce soplo<br /> -que triunfa de la muerte y de la piedra,<br /> -esta amargura que me ahoga fluye<br /> -en esperanza de Ella...<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXV</p> -<p class="p1"> -En estos campos de la tierra mía,<br /> -y extranjero en los campos de mi tierra<br /> -—yo tuve patria donde corre el Duero<br /> -por entre grises peñas,<br /> -y fantasmas de viejos encinares,<br /> -allá en Castilla, mística y guerrera,<br /> -Castilla la gentil, humilde y brava,<br /> -Castilla del desdén y de la fuerza—,<br /> -en estos campos de mi Andalucía,<br /> -¡oh, tierra en que nací!, cantar quisiera.<br /> -Tengo recuerdos de mi infancia, tengo<br /> -<span class="pagenum" id="Page_193">[Pg 193]</span> -imágenes de luz y de palmeras,<br /> -y en una gloria de oro,<br /> -de lueñes campanarios con cigüeñas,<br /> -de ciudades con calles sin mujeres<br /> -bajo un cielo de añil, plazas desiertas<br /> -donde crecen naranjos encendidos<br /> -con sus frutas redondas y bermejas;<br /> -y en un huerto sombrío, el limonero<br /> -de ramas polvorientas<br /> -y pálidos limones amarillos,<br /> -que el agua clara de la fuente espeja,<br /> -un aroma de nardos y claveles<br /> -y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena;<br /> -imágenes de grises olivares<br /> -bajo un tórrido sol que aturde y ciega,<br /> -y azules y dispersas serranías<br /> -con arreboles de una tarde inmensa;<br /> -mas falta el hilo que el recuerdo anuda<br /> -al corazón, el ancla en su ribera,<br /> -o estas memorias no son alma. Tienen,<br /> -en sus abigarradas vestimentas,<br /> -señal de ser despojos del recuerdo,<br /> -la carga bruta que el recuerdo lleva.<br /> -Un día tornarán, con luz del fondo ungidos,<br /> -los cuerpos virginales a la orilla vieja.<br /> -</p> - -<p class="right small1"> -<em>Lora del Río, 4 abril 1913.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_194">[Pg 194]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXVI<br /> -A JOSÉ MARÍA PALACIO</p> -<p class="p1"> -Palacio, buen amigo,<br /> -¿está la primavera<br /> -vistiendo ya las ramas de los chopos<br /> -del río y los caminos? En la estepa<br /> -del alto Duero, Primavera tarda,<br /> -¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...<br /> -¿Tienen los viejos olmos<br /> -algunas hojas nuevas?<br /> -Aun las acacias estarán desnudas<br /> -y nevados los montes de las sierras.<br /> -¡Oh, mole del Moncayo blanca y rosa,<br /> -allá, en el cielo de Aragón, tan bella!<br /> -¿Hay zarzas florecidas<br /> -entre las grises peñas,<br /> -y blancas margaritas<br /> -entre la fina hierba?<br /> -Por esos campanarios<br /> -ya habrán ido llegando las cigüeñas.<br /> -Habrá trigales verdes,<br /> -y mulas pardas en las sementeras,<br /> -y labriegos que siembran los tardíos<br /> -con las lluvias de abril. Ya las abejas<br /> -<span class="pagenum" id="Page_195">[Pg 195]</span> -libarán del tomillo y el romero.<br /> -¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?<br /> -Furtivos cazadores, los reclamos<br /> -de la perdiz bajo las capas luengas,<br /> -no faltarán. Palacio, buen amigo,<br /> -¿tienen ya ruiseñores las riberas?<br /> -Con los primeros lirios<br /> -y las primeras rosas de las huertas,<br /> -en una tarde azul, sube al Espino,<br /> -al alto Espino donde está su tierra...<br /> -</p> - -<p class="right small1"> -<em>Baeza, 29 de marzo 1913.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXVII<br /> -OTRO VIAJE</p> - - -<p class="p1"> -Ya en los campos de Jaén,<br /> -amanece. Corre el tren<br /> -por sus brillantes rieles,<br /> -devorando matorrales,<br /> -alcaceles,<br /> -terraplenes, pedregales,<br /> -olivares, caseríos,<br /> -praderas y cardizales,<br /> -montes y valles sombríos.<br /> -Tras la turbia ventanilla,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_196">[Pg 196]</span> -pasa la devanadera<br /> -del campo de primavera.<br /> -La luz en el techo brilla<br /> -de mi vagón de tercera.<br /> -Entre nubarrones blancos,<br /> -oro y grana.<br /> -La niebla de la mañana<br /> -huyendo por los barrancos.<br /> -¡Este insomne sueño mío!<br /> -¡Este frío<br /> -de un amanecer en vela!...<br /> -Resonante,<br /> -jadeante,<br /> -marcha el tren. El campo vuela.<br /> -Enfrente de mí, un señor<br /> -sobre su manta dormido;<br /> -un fraile y un cazador<br /> -—el perro a sus pies tendido—.<br /> -Yo contemplo mi equipaje,<br /> -mi viejo saco de cuero;<br /> -y recuerdo otro viaje<br /> -hacia las tierras del Duero.<br /> -Otro viaje de ayer<br /> -por la tierra castellana,<br /> -¡pinos del amanecer<br /> -entre Almazán y Quintana!<br /> -¡Y alegría<span class="pagenum" id="Page_197">[Pg 197]</span><br /> -de un viajar en compañía!<br /> -¡Y la unión<br /> -que ha roto la muerte un día!<br /> -¡Mano fría<br /> -que aprietas mi corazón!<br /> -Tren camina, silba, humea,<br /> -acarrea<br /> -tu ejército de vagones,<br /> -ajetrea<br /> -maletas y corazones.<br /> -Soledad,<br /> -sequedad.<br /> -Tan pobre me estoy quedando,<br /> -que ya ni siquiera estoy<br /> -conmigo, ni sé si voy<br /> -conmigo a solas viajando.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw18"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXVIII<br /> -POEMA DE UN DÍA</p> - -<p class="center p1 small1">MEDITACIONES RURALES</p> - - -<p class="p1"> -Heme aquí ya profesor<br /> -de lenguas vivas (ayer<br /> -maestro de gay-saber,<br /> -aprendiz de ruiseñor)<br /> -<span class="pagenum" id="Page_198">[Pg 198]</span> -en un pueblo húmedo y frío,<br /> -destartalado y sombrío,<br /> -entre andaluz y manchego.<br /> -Invierno. Cerca del fuego.<br /> -Fuera llueve un agua fina,<br /> -que ora se trueca en neblina,<br /> -ora se torna aguanieve.<br /> -Fantástico labrador,<br /> -pienso en los campos. ¡Señor,<br /> -qué bien haces! Llueve, llueve<br /> -tu agua constante y menuda<br /> -sobre alcaceles y habares,<br /> -tu agua muda,<br /> -en viñedos y olivares.<br /> -Te bendecirán conmigo<br /> -los sembradores del trigo;<br /> -los que viven de coger<br /> -la aceituna;<br /> -los que esperan la fortuna<br /> -de comer;<br /> -los que hogaño<br /> -como antaño<br /> -tienen toda su moneda<br /> -en la rueda,<br /> -traidora rueda del año.<br /> -¡Llueve, llueve; tu neblina<br /> -que se torne en aguanieve,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_199">[Pg 199]</span> -y otra vez en agua fina!<br /> -¡llueve, Señor, llueve, llueve!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En mi estancia, iluminada</span><br /> -por esta luz invernal<br /> -—la tarde gris tamizada<br /> -por la lluvia y el cristal—,<br /> -sueño y medito.<br /> -<span style="margin-left: 8em;">Clarea</span><br /> -el reloj arrinconado<br /> -y su tic-tic, olvidado<br /> -por repetido, golpea.<br /> -Tic-tic, tic-tic... Ya te he oído<br /> -Tic-tic, tic-tic... Siempre igual,<br /> -monótono y aburrido.<br /> -Tic-tic, tic-tic, el latido<br /> -de un corazón de metal.<br /> -En estos pueblos, ¿se escucha<br /> -el latir del tiempo? No.<br /> -En estos pueblos se lucha<br /> -sin tregua con el reló,<br /> -con esa monotonía,<br /> -que mide un tiempo vacío.<br /> -Pero ¿tu hora es la mía?<br /> -¿Tu tiempo, reloj, el mío?<br /> -(Tic-tic, tic-tic)... Era un día<br /> -(tic-tic, tic-tic) que pasó,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_200">[Pg 200]</span> -y lo que yo más quería<br /> -la muerte se lo llevó.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Lejos suena un clamoreo</span><br /> -de campanas...<br /> -Arrecia el repiqueteo<br /> -de la lluvia en las ventanas.<br /> -Fantástico labrador,<br /> -vuelvo a mis campos. ¡Señor,<br /> -cuánto te bendecirán<br /> -los sembradores del pan!<br /> -Señor, ¿no es tu lluvia ley,<br /> -en los campos que ara el buey,<br /> -y en los palacios del rey?<br /> -¡Oh, agua buena, deja vida<br /> -en tu huída!<br /> -¡Oh, tú, que vas gota a gota,<br /> -fuente a fuente y río a río,<br /> -como este tiempo de hastío<br /> -corriendo a la mar remota,<br /> -con cuanto quiere nacer,<br /> -cuanto espera<br /> -florecer<br /> -al sol de la primavera,<br /> -sé piadosa,<br /> -que mañana<br /> -serás espiga temprana.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_201">[Pg 201]</span> -prado verde, carne rosa,<br /> -y más: razón y locura<br /> -y amargura<br /> -de querer y no poder<br /> -creer, creer y creer!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Anochece;</span><br /> -el hilo de la bombilla<br /> -se enrojece,<br /> -luego brilla,<br /> -resplandece<br /> -poco más que una cerilla.<br /> -Dios sabe dónde andarán<br /> -mis gafas... entre librotes,<br /> -revistas y papelotes,<br /> -¿quién las encuentra?... Aquí están.<br /> -Libros nuevos. Abro uno<br /> -de Unamuno.<br /> -¡Oh, el dilecto,<br /> -predilecto<br /> -de esta España que se agita,<br /> -porque nace o resucita!<br /> -Siempre te ha sido, ¡oh Rector<br /> -de Salamanca!, leal<br /> -este humilde profesor<br /> -de un instituto rural.<br /> -Esa tu filosofía<br /> -<span class="pagenum" id="Page_202">[Pg 202]</span> -que llamas dilettantesca,<br /> -voltaria y funambulesca,<br /> -gran Don Miguel, es la mía.<br /> -Agua del buen manantial,<br /> -siempre viva,<br /> -fugitiva;<br /> -poesía, cosa cordial.<br /> -¿Constructora?<br /> -—No hay cimiento<br /> -ni en el alma ni en el viento.—<br /> -Bogadora,<br /> -marinera,<br /> -hacia la mar sin ribera.<br /> -Enrique Bergson: «<em>Los datos<br /> -inmediatos<br /> -de la conciencia</em>». ¿Esto es<br /> -otro embeleco francés?<br /> -Este Bergson es un tuno;<br /> -¿verdad, maestro Unamuno?<br /> -Bergson no da como aquel<br /> -Immanuel<br /> -el volatín inmortal;<br /> -este endiablado judío<br /> -ha hallado el libre albedrío<br /> -dentro de su mechinal.<br /> -No está mal:<br /> -cada sabio, su problema,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_203">[Pg 203]</span> -y cada loco, su tema.<br /> -Mucho importa<br /> -que en la vida mala y corta<br /> -que llevamos<br /> -libres o siervos seamos;<br /> -mas, si vamos<br /> -a la mar,<br /> -lo mismo nos han de dar.<br /> -¡Oh estos pueblos! Reflexiones,<br /> -lecturas y acotaciones<br /> -pronto dan en lo que son:<br /> -bostezos de Salomón.<br /> -¿Todo es<br /> -soledad de soledades,<br /> -vanidad de vanidades,<br /> -que dijo el Eclesiastés?<br /> -Mi paraguas, mi sombrero,<br /> -mi gabán.... El aguacero<br /> -amaina... Vámonos, pues.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Es de noche. Se platica</span><br /> -al fondo de una botica.<br /> -—Yo no sé,<br /> -Don José,<br /> -cómo son los liberales<br /> -tan perros, tan inmorales.<br /> -—¡Oh, tranquilícese usted!<br /> -<span class="pagenum" id="Page_204">[Pg 204]</span> -Pasados los carnavales,<br /> -vendrán los conservadores,<br /> -buenos administradores<br /> -de su casa.<br /> -Todo llega y todo pasa.<br /> -Nada eterno,<br /> -ni gobierno<br /> -que perdure,<br /> -ni mal que cien años dure.<br /> -—Tras estos tiempos, vendrán<br /> -otros tiempos y otros y otros,<br /> -y lo mismo que nosotros<br /> -otros se jorobarán.<br /> -Así es la vida, Don Juan.<br /> -—Es verdad, así es la vida.<br /> -—La cebada está crecida<br /> -—Con estas lluvias...<br /> -<span style="margin-left: 6em;">Y van</span><br /> -las habas que es un primor.<br /> -—Cierto; para marzo, en flor.<br /> -Pero, la escarcha, los hielos...<br /> -—Y además, los olivares<br /> -están pidiendo a los cielos<br /> -agua a torrentes.<br /> -<span style="margin-left: 6em;">—A mares.</span><br /> -¡Las fatigas, los sudores<br /> -que pasan los labradores!<br /> -<span class="pagenum" id="Page_205">[Pg 205]</span> -En otro tiempo...<br /> -<span style="margin-left: 6em;">—Llovía</span><br /> -también cuando Dios quería.<br /> -—Hasta mañana, señores.<br /> -<br /> -Tic-tic, tic-tic... Ya pasó<br /> -un día como otro día,<br /> -dice la monotonía<br /> -del reló.<br /> -Sobre mi mesa <em>Los datos<br /> -de la conciencia</em>, inmediatos.<br /> -No está mal<br /> -este yo fundamental,<br /> -contingente y libre, a ratos,<br /> -creativo, original;<br /> -este yo que vive y siente<br /> -dentro la carne mortal<br /> -¡ay! por saltar impaciente<br /> -las bardas de su corral.<br /> -</p> - -<p class="right small1"> -<em>Baeza, 1913.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXIX<br /> -NOVIEMBRE, 1914</p> -<p class="p1"> -Un año más. El sembrador va echando<br /> -la semilla en los surcos de la tierra.<br /> -Dos lentas yuntas aran,<br /> -mientras pasan las nubes cenicientas<br /> -<span class="pagenum" id="Page_206">[Pg 206]</span> -ensombreciendo el campo,<br /> -las pardas sementeras,<br /> -los grises olivares. Por el fondo<br /> -del valle el río el agua turbia lleva.<br /> -Tiene Cazorla nieve,<br /> -y Mágina, tormenta,<br /> -su montera, Aznaitín. Hacia Granada,<br /> -montes con sol, montes de sol y piedra.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXX<br /> -LA SAETA</p> - -<p class="p1 small1" style="padding-left: 5em;"> -<span style="margin-left: 1em;">¿Quién me presta una escalera,</span><br /> -para subir al madero,<br /> -para quitarle los clavos<br /> -a Jesús el Nazareno?<br /> -<br /> -<span class="smcap" style="padding-left: 7em;">Saeta popular.</span></p> - - -<p class="p1"> -¡Oh, la saeta, el cantar<br /> -al Cristo de los gitanos,<br /> -siempre con sangre en las manos,<br /> -siempre por desenclavar!<br /> -¡Cantar del pueblo andaluz<br /> -que todas las primaveras<br /> -anda pidiendo escaleras<br /> -para subir a la cruz!<br /> -¡Cantar de la tierra mía,<span class="pagenum" id="Page_207">[Pg 207]</span><br /> -que echa flores<br /> -al Jesús de la agonía,<br /> -y es la fe de mis mayores!<br /> -¡Oh, no eres tú mi cantar!<br /> -¡No puedo cantar, ni quiero<br /> -a ese Jesús del madero,<br /> -sino al que anduvo en el mar!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXXI<br /> -DEL PASADO EFÍMERO</p> -<p class="p1"> -Este hombre del casino provinciano,<br /> -que vió a Cara-ancha recibir un día,<br /> -tiene mustia la tez, el pelo cano,<br /> -ojos velados de melancolía;<br /> -bajo el bigote gris, labios de hastío,<br /> -y una triste expresión que no es tristeza<br /> -sino algo más y menos: el vacío<br /> -del mundo en la oquedad de su cabeza.<br /> -Aun luce de corinto terciopelo<br /> -chaqueta y pantalón abotinado,<br /> -y un cordobés color de caramelo,<br /> -pulido y torneado.<br /> -Tres veces heredó; tres ha perdido<br /> -al monte su caudal: dos ha enviudado.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_208">[Pg 208]</span> -Sólo se anima ante el azar prohibido,<br /> -sobre el verde tapete reclinado,<br /> -o al evocar la tarde de un torero,<br /> -la suerte de un tahur, o si alguien cuenta<br /> -la hazaña de un gallardo bandolero,<br /> -o la proeza de un matón, sangrienta.<br /> -Bosteza de política banales<br /> -dicterios al gobierno reaccionario,<br /> -y augura que vendrán los liberales,<br /> -cual torna la cigüeña al campanario.<br /> -Un poco labrador, del cielo aguarda<br /> -y al cielo teme; alguna vez suspira,<br /> -pensando en su olivar, y al cielo mira<br /> -con ojo inquieto, si la lluvia tarda.<br /> -Lo demás, taciturno, hipocondríaco,<br /> -prisionero en la Arcadia del presente,<br /> -le aburre; sólo el humo del tabaco<br /> -simula algunas sombras en su frente.<br /> -Este hombre no es de ayer ni es de mañana,<br /> -sino de nunca; de la cepa hispana<br /> -no es el fruto maduro ni podrido,<br /> -es una fruta vana<br /> -de aquella España que pasó y no ha sido,<br /> -esa que hoy tiene la cabeza cana.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_209">[Pg 209]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXXII<br /> -LOS OLIVOS</p> - -<p class="right small1"> -A Manuel Ayuso.<br /> -</p> - - -<p class="p1 small1 center">I</p> - -<p class="p1"> -¡Viejos olivos sedientos<br /> -bajo el claro sol del día,<br /> -olivares polvorientos<br /> -del campo de Andalucía!<br /> -¡El campo andaluz, peinado<br /> -por el sol canicular,<br /> -de loma en loma rayado<br /> -de olivar y de olivar!<br /> -Son las tierras<br /> -soleadas,<br /> -anchas lomas, lueñes sierras<br /> -de olivares recamadas!<br /> -Mil senderos. Con sus machos,<br /> -abrumados de capachos,<br /> -van gañanes y arrieros.<br /> -De la venta del camino<br /> -a la puerta, soplan vino<br /> -trabucaires bandoleros!<br /> -Olivares y olivares<br /> -<span class="pagenum" id="Page_210">[Pg 210]</span> -de loma en loma prendidos<br /> -cual bordados alamares!<br /> -Olivares coloridos<br /> -de una tarde anaranjada;<br /> -olivares rebruñidos<br /> -bajo la luna argentada!<br /> -Olivares centellados<br /> -en las tardes cenicientas,<br /> -bajo los cielos preñados<br /> -de tormentas!...<br /> -Olivares, Dios os dé<br /> -los eneros<br /> -de aguaceros,<br /> -los agostos de agua al pie,<br /> -los vientos primaverales,<br /> -vuestras flores racimadas;<br /> -y las lluvias otoñales,<br /> -vuestras olivas moradas.<br /> -Olivar, por cien caminos,<br /> -tus olivitas irán<br /> -caminando a cien molinos.<br /> -Ya darán<br /> -trabajo en las alquerías<br /> -a gañanes y braceros,<br /> -¡oh, buenas frentes sombrías<br /> -bajo los anchos sombreros!...<br /> -Olivar y olivareros,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_211">[Pg 211]</span> -bosque y raza,<br /> -campo y plaza<br /> -de los fieles al terruño<br /> -y al arado y al molino,<br /> -de los que muestran el puño<br /> -al destino,<br /> -los benditos labradores,<br /> -los bandidos caballeros,<br /> -los señores<br /> -devotos y matuteros!...<br /> -Ciudades y caseríos<br /> -en la margen de los ríos,<br /> -en los pliegues de la sierra!...<br /> -Venga Dios a los hogares<br /> -y a las almas de esta tierra<br /> -de olivares y olivares!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="small1 center">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">A dos leguas de Úbeda, la Torre</span><br /> -de Pero Gil, bajo este sol de fuego,<br /> -triste burgo de España. El coche rueda<br /> -entre grises olivos polvorientos.<br /> -Allá, el castillo heroico.<br /> -En la plaza, mendigos y chicuelos:<br /> -una orgía de harapos...<br /> -Pasamos frente al atrio del convento<br /> -<span class="pagenum" id="Page_212">[Pg 212]</span> -de la Misericordia.<br /> -¡Los blancos muros, los cipreses negros!<br /> -¡Agria melancolía<br /> -como asperón de hierro<br /> -que raspa el corazón! Amurallada<br /> -piedad, erguida en este basurero!...<br /> -Esta casa de Dios, decid, hermanos,<br /> -esta casa de Dios ¿qué guarda dentro?<br /> -Y ese pálido joven,<br /> -asombrado y atento,<br /> -que parece mirarnos con la boca,<br /> -será el loco del pueblo,<br /> -de quien se dice: es Lucas,<br /> -Blas o Ginés, el tonto que tenemos.<br /> -Seguimos. Olivares. Los olivos<br /> -están en flor. El carricoche lento,<br /> -al paso de dos pencos matalones,<br /> -camina hacia Peal. Campos ubérrimos.<br /> -La tierra da lo suyo; el sol trabaja;<br /> -el hombre es para el suelo:<br /> -genera, siembra y labra<br /> -y su fatiga unce la tierra al cielo.<br /> -Nosotros enturbiamos<br /> -la fuente de la vida, el sol primero,<br /> -con nuestros ojos tristes,<br /> -con nuestro amargo rezo,<br /> -con nuestra mano ociosa,<span class="pagenum" id="Page_213">[Pg 213]</span><br /> -con nuestro pensamiento<br /> -—se engendra en el pecado,<br /> -se vive en el dolor. ¡Dios está lejos!—<br /> -Esta piedad erguida<br /> -sobre este burgo sórdido, sobre este basurero,<br /> -esta casa de Dios, decid ¡oh, santos<br /> -cañones de von Kluk! ¿qué guarda dentro?<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXXIII<br /> -LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS<br /> -POR LA MUERTE DE DON GUIDO</p> - - -<p class="p1"> -Al fin una pulmonía<br /> -mató a don Guido, y están<br /> -las campanas todo el día<br /> -doblando por él ¡din-dan!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Murió don Guido, un señor</span><br /> -de mozo muy jaranero,<br /> -muy galán y algo torero;<br /> -de viejo, gran rezador.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dicen que tuvo un serrallo</span><br /> -este señor de Sevilla;<br /> -que era diestro<br /> -<span class="pagenum" id="Page_214">[Pg 214]</span> -en manejar el caballo,<br /> -y un maestro<br /> -en refrescar manzanilla.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Cuando mermó su riqueza,</span><br /> -era su monomanía<br /> -pensar que pensar debía<br /> -en asentar la cabeza.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y asentóla</span><br /> -de una manera española,<br /> -que fué casarse con una<br /> -doncella de gran fortuna;<br /> -y repintar sus blasones,<br /> -hablar de las tradiciones<br /> -de su casa,<br /> -a escándalos y amoríos<br /> -poner tasa,<br /> -sordina a sus desvaríos.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Gran pagano,</span><br /> -se hizo hermano<br /> -de una santa cofradía;<br /> -y el Jueves Santo salía<br /> -llevando un cirio en la mano<br /> -—¡aquel trueno!—<br /> -vestido de nazareno.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_215">[Pg 215]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Hoy nos dice la campana</span><br /> -que han de llevarse mañana<br /> -al buen don Guido, muy serio,<br /> -camino del cementerio.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Buen don Guido ya eres ido</span><br /> -y para siempre jamás...<br /> -Alguien dirá: ¿Qué dejaste?<br /> -Yo pregunto: ¿Qué llevaste<br /> -al mundo donde hoy estás?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Tu amor a los alamares</span><br /> -y a las sedas y a los oros,<br /> -y a la sangre de los toros<br /> -y al humo de los altares?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Buen don Guido y equipaje,</span><br /> -buen viaje!...<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El acá</span><br /> -y el allá,<br /> -caballero,<br /> -se ve en tu rostro marchito,<br /> -lo infinito:<br /> -cero, cero.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, las enjutas mejillas,</span><br /> -amarillas;<br /> -<span class="pagenum" id="Page_216">[Pg 216]</span> -y los párpados de cera,<br /> -y la fina calavera<br /> -en la almohada del lecho!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, fin de una aristocracia!</span><br /> -La barba canosa y lacia<br /> -sobre el pecho;<br /> -metido en tosco sayal,<br /> -las yertas manos en cruz<br /> -¡tan formal!<br /> -el caballero andaluz.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXXIV<br /> -LA MUJER MANCHEGA</p> - - -<p class="p1"> -La Mancha y sus mujeres... Argamasilla, Infantes,<br /> -Esquivias, Valdepeñas. La novia de Cervantes,<br /> -y del manchego heroico, el ama y la sobrina<br /> -(el patio, la alacena, la cueva y la cocina,<br /> -la rueca y la costura, la cuna y la pitanza),<br /> -la esposa de don Diego y la mujer de Panza,<br /> -la hija del ventero, y tantas como están<br /> -bajo la tierra, y tantas que son y que serán<br /> -encanto de manchegos y madres de españoles<br /> -por tierras de lagares, molinos y arreboles.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_217">[Pg 217]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Es la mujer manchega garrida y bien plantada,</span><br /> -muy sobre sí, doncella, perfecta de casada.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El sol de la caliente llanura vinariega</span><br /> -quemó su piel, mas guarda frescura de bodega<br /> -su corazón. Devota, sabe rezar con fe<br /> -para que Dios nos libre de cuanto no se ve.<br /> -Su obra es la casa—menos celada que en Sevilla,<br /> -más gineceo y menos castillo que en Castilla.—<br /> -Y es del hogar manchego la musa ordenadora;<br /> -alínea los vasares, los lienzos alcanfora;<br /> -las cuentas de la plaza anota en su diario,<br /> -cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Hay más? Por estos campos hubo un amor de fuego.</span><br /> -Dos ojos abrasaron un corazón manchego.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea?</span><br /> -¿No es el Toboso patria de la mujer idea<br /> -del corazón, engendro e imán de corazones,<br /> -a quien varón no impregna y aun parirá varones?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Por esta Mancha—prados, viñedos y molinos—</span><br /> -que so el igual del cielo iguala sus caminos,<br /> -de cepas arrugadas sobre el tostado suelo<br /> -y mustios pastos como raído terciopelo;<br /> -<span class="pagenum" id="Page_218">[Pg 218]</span> -por este seco llano de sol y lejanía,<br /> -en donde el ojo alcanza su pleno mediodía<br /> -(un diminuto bando de pájaros puntea<br /> -el índigo del cielo sobre la blanca aldea,<br /> -y allá se yergue un soto de verdes alamillos,<br /> -tras leguas y más leguas de campos amarillos),<br /> -por esta tierra, lejos del mar y la montaña,<br /> -el ancho reverbero del claro sol de España,<br /> -anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día<br /> -—amor nublóle el juicio; su corazón veía—.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano</span><br /> -eterna compañera y estrella de Quijano,<br /> -lozana labradora fincada en tus terrones<br /> -—oh madre de manchegos y numen de visiones—<br /> -viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera,<br /> -cuando tu amante erguía su lanza justiciera,<br /> -y en tu casona blanca ahechando el rubio trigo.<br /> -Aquel amor de fuego era por ti y contigo.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mujeres de la Mancha, con el sagrado mote</span><br /> -de Dulcinea, os salva la gloria de Quijote.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_219">[Pg 219]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw20 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXXV<br /> -EL MAÑANA EFÍMERO</p> - -<p class="right small1"> -A Roberto Castrovido.<br /> -</p> - - -<p class="p1"> -La España de charanga y pandereta,<br /> -cerrado y sacristía,<br /> -devota de Frascuelo y de María,<br /> -de espíritu burlón y de alma quieta,<br /> -ha de tener su mármol y su día,<br /> -su infalible mañana y su poeta.<br /> -El vano ayer engendrará un mañana<br /> -vacío y ¡por ventura! pasajero.<br /> -Será un joven lechuzo y tarambana,<br /> -un sayón con hechuras de bolero;<br /> -a la moda de Francia royalista,<br /> -un poco al uso de París pagano,<br /> -y al estilo de España especialista<br /> -en el vicio al alcance de la mano.<br /> -Esa España inferior que ora y bosteza,<br /> -vieja y tahur, zaragatera y triste,<br /> -esa España inferior que ora y embiste,<br /> -cuando se digna usar de la cabeza,<br /> -aun tendrá luengo parto de varones<br /> -amantes de sagradas tradiciones<br /> -<span class="pagenum" id="Page_220">[Pg 220]</span> -y de sagradas formas y maneras;<br /> -florecerán las barbas apostólicas,<br /> -y otras calvas en otras calaveras<br /> -brillarán, venerables y católicas.<br /> -El vano ayer engendrará un mañana<br /> -vacío y ¡por ventura! pasajero,<br /> -la sombra de un lechuzo tarambana,<br /> -de un sayón con hechuras de bolero,<br /> -el vacuo ayer dará un mañana huero.<br /> -Como la náusea de un borracho ahito<br /> -de vino malo, un rojo sol corona<br /> -de heces turbias las cumbres de granito,<br /> -hay un mañana estomagante escrito<br /> -en la tarde pragmática y dulzona.<br /> -Mas otra España nace,<br /> -la España del cincel y de la maza,<br /> -con esa eterna juventud que se hace<br /> -del pasado macizo de la raza.<br /> -Una España implacable y redentora,<br /> -España que alborea<br /> -con un hacha en la mano vengadora,<br /> -España de la rabia y de la idea.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_221">[Pg 221]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXXVI<br /> -PROVERBIOS Y CANTARES</p> - - -<p class="center small1">I</p> - -<p class="p1"> -Nunca perseguí la gloria<br /> -ni dejar en la memoria<br /> -de los hombres mi canción;<br /> -yo amo los mundos sutiles,<br /> -ingrávidos y gentiles<br /> -como pompas de jabón.<br /> -Me gusta verlos pintarse<br /> -de sol y grana, volar<br /> -bajo el cielo azul, temblar<br /> -súbitamente y quebrarse.<br /> -</p> -</div> -</div> - - - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¿Para qué llamar caminos</span><br /> -a los surcos del azar?...<br /> -Todo el que camina anda,<br /> -como Jesús, sobre el mar.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">A quien nos justifica nuestra desconfianza</span><br /> -llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.<span class="pagenum" id="Page_222">[Pg 222]</span><br /> -Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía<br /> -que dió a cascar al diente de la sabiduría.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Nuestras horas son minutos</span><br /> -cuando esperamos saber,<br /> -y siglos cuando sabemos<br /> -lo que se puede aprender.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">V</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Ni vale nada el fruto</span><br /> -cogido sin sazón...<br /> -ni aunque te elogie un bruto<br /> -ha de tener razón.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">De lo que llaman los hombres</span><br /> -virtud, justicia y bondad,<br /> -una mitad es envidia,<br /> -y la otra, no es caridad.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;</span><br /> -conozco grajos mélicos y líricos marranos...<span class="pagenum" id="Page_223">[Pg 223]</span><br /> -El más truhán se lleva la mano al corazón;<br /> -y el bruto más espeso se carga de razón.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">En preguntar lo que sabes</span><br /> -el tiempo no has de perder...<br /> -y a preguntas sin respuesta<br /> -¿quién te podrá responder?<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IX</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia,</span><br /> -de ingénita malicia y natural astucia,<br /> -formó la inteligencia y acaparó la tierra.<br /> -¡Y aún la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra!<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">X</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 5em;">La envidia de la virtud</span><br /> -<span style="margin-left: 4em;">hizo a Caín criminal.</span><br /> -<span style="margin-left: 4em;">¡Gloria a Caín! Hoy el vicio</span><br /> -<span style="margin-left: 4em;">es lo que se envidia más.</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La mano del piadoso nos quita siempre honor;</span><br /> -mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.<span class="pagenum" id="Page_224">[Pg 224]</span><br /> -Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente;<br /> -escudo, espada y maza llevar bajo la frente;<br /> -porque el valor honrado de todas armas viste:<br /> -no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste.<br /> -Que la piqueta arruine y el látigo flagele;<br /> -la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste,<br /> -y que el buril burile, y que el cincel cincele,<br /> -la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¡Ojos que a la luz se abrieron</span><br /> -un día para, después,<br /> -ciegos tornar a la tierra,<br /> -hartos de mirar sin ver!<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Es el mejor de los buenos</span><br /> -quien sabe que en esta vida<br /> -todo es cuestión de medida:<br /> -un poco más, algo menos...<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Virtud es la alegría que alivia el corazón</span><br /> -más grave y desarruga el ceño de Catón.<span class="pagenum" id="Page_225">[Pg 225]</span><br /> -El bueno es el que guarda, cual venta del camino,<br /> -para el sediento, el agua, para el borracho, el vino.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XIV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Cantad conmigo en coro: Saber, nada sabemos,</span><br /> -de arcano mar vinimos, a ignota mar iremos...<br /> -Y entre los dos misterios está el enigma grave;<br /> -tres arcas cierra una desconocida llave.<br /> -La luz nada ilumina y el sabio nada enseña.<br /> -¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">El hombre es por natura la bestia paradójica,</span><br /> -un animal absurdo que necesita lógica.<br /> -—Creó de nada un mundo y, su obra terminada,<br /> -«Ya estoy en el secreto—se dijo—todo es nada».<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XVI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">El hombre sólo es rico en hipocresía.</span><br /> -En sus diez mil disfraces para engañar confía;<br /> -y con la doble llave que guarda su mansión<br /> -para la ajena hace ganzúa de ladrón.<br /> -</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_226">[Pg 226]</span></p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XVII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¡Ah, cuando yo era niño</span><br /> -soñaba con los héroes de la Iliada!<br /> -Ayax era más fuerte que Diomedes,<br /> -Héctor, más fuerte que Ayax,<br /> -y Aquiles el más fuerte; porque era<br /> -el más fuerte... ¡Inocencias de la infancia!<br /> -¡Ah, cuando yo era niño<br /> -soñaba yo en los héroes de la Iliada!<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw12"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XVIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">El casca-nueces-vacías,</span><br /> -Colón de cien vanidades,<br /> -vive de supercherías,<br /> -que vende como verdades.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XIX</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¡Teresa, alma de fuego,</span><br /> -Juan de la Cruz, espíritu de llama,<br /> -por aquí hay mucho frío, padres, nuestros<br /> -corazoncitos de Jesús se apagan!<br /> -</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_227">[Pg 227]</span></p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XX</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Ayer soñé que veía</span><br /> -a Dios y que a Dios hablaba;<br /> -y soñé que Dios me oía...<br /> -Después soñé que soñaba.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Cosas de hombres y mujeres,</span><br /> -los amoríos de ayer,<br /> -casi los tengo olvidados,<br /> -si fueron alguna vez.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">No extrañéis, dulces amigos,</span><br /> -que esté mi frente arrugada.<br /> -Yo vivo en paz con los hombres<br /> -y en guerra con mis entrañas.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">De diez cabezas, nueve</span><br /> -embisten y una piensa.<br /> -Nunca extrañéis que un bruto<br /> -se descuerne luchando por la idea.<br /> -</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_228">[Pg 228]</span></p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXIV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Las abejas de las flores</span><br /> -sacan miel, y melodía<br /> -del amor, los ruiseñores;<br /> -Dante y yo—perdón, señores—,<br /> -trocamos—perdón, Lucía—,<br /> -el amor en Teología.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Poned sobre los campos</span><br /> -un carbonero, un sabio y un poeta.<br /> -Veréis cómo el poeta admira y calla,<br /> -el sabio mira y piensa...<br /> -Seguramente, el carbonero busca<br /> -las moras o las setas.<br /> -Llevadlos al teatro<br /> -y sólo el carbonero no bosteza.<br /> -Quien prefiere lo vivo a lo pintado<br /> -es el hombre que piensa, canta o sueña.<br /> -El carbonero tiene<br /> -llena de fantasías la cabeza.<br /> -</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_229">[Pg 229]</span></p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw12"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXVI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¿Dónde está la utilidad</span><br /> -de nuestras utilidades?<br /> -Volvamos a la verdad:<br /> -vanidad de vanidades.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw12"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXVII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Todo hombre tiene dos</span><br /> -batallas que pelear.<br /> -En sueños lucha con Dios;<br /> -y despierto, con el mar.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXVIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Caminante, son tus huellas</span><br /> -el camino, y nada más;<br /> -caminante, no hay camino,<br /> -se hace camino al andar.<br /> -Al andar se hace camino,<br /> -y al volver la vista atrás<br /> -se ve la senda que nunca<br /> -se ha de volver a pisar.<br /> -Caminante, no hay camino,<br /> -sino estelas en la mar.<br /> -</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_230">[Pg 230]</span></p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXIX</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">El que espera desespera,</span><br /> -dice la voz popular.<br /> -¡Qué verdad tan verdadera!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La verdad es lo que es,</span><br /> -y sigue siendo verdad<br /> -aunque se piense al revés.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXX</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Corazón, ayer sonoro,</span><br /> -¿ya no suena<br /> -tu monedilla de oro?<br /> -Tu alcancía,<br /> -antes que el tiempo la rompa,<br /> -¿se irá quedando vacía?<br /> -Confiemos<br /> -en que no será verdad<br /> -nada de lo que sabemos.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXXI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh fe del meditabundo!</span><br /> -¡Oh fe después del pensar!<span class="pagenum" id="Page_231">[Pg 231]</span><br /> -Sólo si viene un corazón al mundo<br /> -rebosa el vaso humano y se hincha el mar.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXXII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Soñé a Dios como una fragua</span><br /> -de fuego, que ablanda el hierro,<br /> -como un forjador de espadas,<br /> -como un bruñidor de aceros<br /> -que iba firmando en las hojas<br /> -de luz: Libertad.—Imperio.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXXIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Yo amo a Jesús que nos dijo:</span><br /> -Cielo y tierra pasarán.<br /> -Cuando cielo y tierra pasen<br /> -mi palabra quedará.<br /> -¿Cuál fué, Jesús, tu palabra?<br /> -¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad?<br /> -Todas tus palabras fueron<br /> -una palabra: Velad.<br /> -Como no sabéis la hora<br /> -en que os han de despertar,<br /> -os despertarán dormidos,<br /> -si no veláis: despertad.<br /> -</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_232">[Pg 232]</span></p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXXIV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Hay dos modos de conciencia:</span><br /> -una es luz, y otra, paciencia.<br /> -Una estriba en alumbrar<br /> -un poquito el hondo mar;<br /> -otra, en hacer penitencia<br /> -con caña o red, y esperar<br /> -el pez, como pescador.<br /> -Dime tú: ¿Cuál es mejor?<br /> -¿Conciencia de visionario<br /> -que mira en el hondo acuario<br /> -peces vivos<br /> -fugitivos<br /> -que no se pueden pescar,<br /> -o esta maldita faena<br /> -de ir arrojando a la arena,<br /> -muertos, los peces del mar?<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXXV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Fe empirista. Ni somos ni seremos.</span><br /> -Todo nuestro vivir es emprestado.<br /> -Nada trajimos; nada llevaremos.<br /> -</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_233">[Pg 233]</span></p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXXVI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¿Dices que nada se crea?</span><br /> -No te importe, con el barro<br /> -de la tierra, haz una copa<br /> -para que beba tu hermano.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXXVII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¿Dices que nada se crea?</span><br /> -Alfarero, a tus cacharros.<br /> -Haz tu copa y no te importe<br /> -si no puedes hacer barro.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw12"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXXVIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Dicen que el ave divina</span><br /> -trocada en pobre gallina,<br /> -por obra de las tijeras<br /> -de aquel sabio profesor<br /> -(fué Kant un esquilador<br /> -de las aves altaneras;<br /> -toda su filosofía,<br /> -un sport de cetrería)<br /> -dicen que quiere saltar<br /> -las tapias del corralón,<br /> -y volar<br /> -<span class="pagenum" id="Page_234">[Pg 234]</span> -otra vez, hacia Platón.<br /> -¡Hurra! ¡Sea!<br /> -¡Feliz será quien lo vea!<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XXXIX</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Sí, cada uno y todos sobre la tierra iguales:</span><br /> -el ómnibus que arrastran dos pencos matalones,<br /> -por el camino, a tumbos, hacia las estaciones,<br /> -el ómnibus completo de viajeros banales,<br /> -y en medio un hombre mudo, hipocondríaco, austero,<br /> -a quien se cuentan cosas y a quien se ofrece vino...<br /> -Y allá, cuando se llegue ¿descenderá un viajero<br /> -no más? ¿O habránse todos quedado en el camino?</p> - - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XL</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Bueno es saber que los vasos</span><br /> -nos sirven para beber;<br /> -lo malo es que no sabemos<br /> -para qué sirve la sed.</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XLI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¿Dices que nada se pierde?</span><br /> -Si esta copa de cristal<span class="pagenum" id="Page_235">[Pg 235]</span><br /> -se me rompe, nunca en ella<br /> -beberé, nunca jamás.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XLII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Dices que nada se pierde,</span><br /> -y acaso dices verdad;<br /> -pero todo lo perdemos<br /> -y todo nos perderá.<br /> -</p> - - -<p class="center p1 small1">XLIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Todo pasa y todo queda;</span><br /> -pero lo nuestro es pasar,<br /> -pasar haciendo caminos,<br /> -caminos sobre la mar.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> - -<p class="small1 center">XLIV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Morir... ¿Caer como gota</span><br /> -de mar en el mar inmenso?<br /> -¿O ser lo que nunca he sido:<br /> -uno, sin sombra y sin sueño,<br /> -un solitario que avanza<br /> -sin camino y sin espejo?<br /> -</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_236">[Pg 236]</span></p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XLV</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Anoche soñé que oía</span><br /> -a Dios, gritándome: ¡Alerta!<br /> -Luego era Dios quien dormía,<br /> -y yo gritaba: ¡Despierta!<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XLVI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Cuatro cosas tiene el hombre</span><br /> -que no sirven en la mar:<br /> -ancla, gobernalle y remos,<br /> -y miedo de naufragar.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XLVII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Mirando mi calavera</span><br /> -un nuevo Hamlet dirá:<br /> -He aquí un lindo fósil de una<br /> -careta de carnaval.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw18"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XLVIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Ya noto, al paso que me torno viejo,</span><br /> -que en el inmenso espejo,<br /> -donde orgulloso me miraba un día,<span class="pagenum" id="Page_237">[Pg 237]</span><br /> -era el azogue lo que yo ponía.<br /> -Al espejo del fondo de mi casa<br /> -una mano fatal<br /> -va rayendo el azogue, y todo pasa<br /> -por él como la luz por el cristal.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw18"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">XLIX</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">—Nuestro español bosteza.</span><br /> -¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?<br /> -Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?<br /> -—El vacío es más bien en la cabeza.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">L</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Luz del alma, luz divina,</span><br /> -faro, antorcha, estrella, sol...<br /> -Un hombre a tientas camina;<br /> -lleva a la espalda un farol.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw18"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">LI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Discutiendo están dos mozos</span><br /> -si a la fiesta del lugar<br /> -irán por la carretera<br /> -o campo atraviesa irán.<br /> -Discutiendo y disputando<br /> -empiezan a pelear.<span class="pagenum" id="Page_238">[Pg 238]</span><br /> -Ya con las trancas de pino<br /> -furiosos golpes se dan;<br /> -ya se tiran de las barbas,<br /> -que se las quieren pelar.<br /> -Ha pasado un carretero,<br /> -que va cantando un cantar:<br /> -«Romero, para ir a Roma,<br /> -lo que importa es caminar;<br /> -a Roma por todas partes,<br /> -por todas partes se va».<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw18"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">LII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">En esta España de los pantalones</span><br /> -lleva la voz el macho;<br /> -mas si un negocio importa<br /> -lo resuelven las faldas a escobazos.<br /> -</p> - -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw18"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">LIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Ya hay un español que quiere</span><br /> -vivir y a vivir empieza,<br /> -entre una España que muere<br /> -y otra España que bosteza.<br /> -Españolito que vienes<br /> -al mundo, te guarde Dios.<br /> -Una de las dos Españas<br /> -ha de helarte el corazón.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_239">[Pg 239]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXXVII<br /> -PARÁBOLAS</p> - - -<p class="p1 center small1">I</p> - -<p class="p1"> -Era un niño que soñaba<br /> -un caballo de cartón.<br /> -Abrió los ojos el niño<br /> -y el caballito no vió.<br /> -Con un caballito blanco<br /> -el niño volvió a soñar;<br /> -y por la crin lo cogía...<br /> -¡Ahora no te escaparás!<br /> -Apenas lo hubo cogido,<br /> -el niño se despertó.<br /> -Tenía el puño cerrado.<br /> -¡El caballito voló!<br /> -Quedóse el niño muy serio<br /> -pensando que no es verdad<br /> -un caballito soñado.<br /> -Y ya no volvió a soñar.<br /> -Pero el niño se hizo mozo<br /> -y el mozo tuvo un amor,<br /> -y a su amada le decía:<br /> -¿Tú eres de verdad o no?<br /> -<span class="pagenum" id="Page_240">[Pg 240]</span> -Cuando el mozo se hizo viejo<br /> -pensaba: todo es soñar,<br /> -el caballito soñado<br /> -y el caballo de verdad.<br /> -Y cuando vino la muerte,<br /> -el viejo a su corazón<br /> -preguntaba: ¿Tú eres sueño?<br /> -¡Quién sabe si despertó!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">II</p> - -<p class="right small1"> -A Don Vicente Clurana.</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Sobre la limpia arena, en el tartesio llano</span><br /> -por donde acaba España y sigue el mar,<br /> -hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano;<br /> -uno duerme, y el otro parece meditar.<br /> -El uno, en la mañana de tibia primavera,<br /> -junto a la mar tranquila,<br /> -ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera,<br /> -los párpados, que borran el mar en la pupila.<br /> -Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo,<br /> -que sabe los rebaños del marino guardar;<br /> -y sueña que le llaman las hijas de Nereo,<br /> -y ha oído los caballos de Poseidón hablar.<br /> -El otro mira al agua. Su pensamiento flota;<br /> -hijo del mar, navega—o se pone a volar.<span class="pagenum" id="Page_241">[Pg 241]</span><br /> -Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota,<br /> -que ha visto un pez de plata en el agua saltar.<br /> -Y piensa: «Es esta vida una ilusión marina<br /> -de un pescador que un día ya no puede pescar».<br /> -El soñador ha visto que el mar se le ilumina,<br /> -y sueña que es la muerte una ilusión del mar.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">III</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Érase de un marinero</span><br /> -que hizo un jardín junto al mar,<br /> -y se metió a jardinero.<br /> -Estaba el jardín en flor,<br /> -y el jardinero se fué<br /> -por esos mares de Dios.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">IV<br /> -CONSEJOS</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Sabe esperar, aguarda que la marea fluya,</span><br /> -—así en la costa un barco—sin que el partir te inquiete.<br /> -Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;<br /> -porque la vida es larga y el arte es un juguete.<br /> -Y si la vida es corta<br /> -y no llega la mar a tu galera,<span class="pagenum" id="Page_242">[Pg 242]</span><br /> -aguarda sin partir y siempre espera,<br /> -que el arte es largo y, además, no importa.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">V<br /> -PROFESIÓN DE FE</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Dios no es el mar, está en el mar; riela</span><br /> -como luna en el agua, o aparece<br /> -como una blanca vela;<br /> -en el mar se despierta o se adormece.<br /> -Creó la mar, y nace<br /> -de la mar cual la nube y la tormenta;<br /> -es el Creador y la criatura lo hace;<br /> -su aliento es alma, y por el alma alienta.<br /> -Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste,<br /> -y para darte el alma que me diste<br /> -en mí te he de crear. Que el puro río<br /> -de caridad que fluye eternamente,<br /> -fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,<br /> -de una fe sin amor la turbia fuente!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VI</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">El Dios que todos llevamos,</span><br /> -el Dios que todos hacemos,<br /> -el Dios que todos buscamos<span class="pagenum" id="Page_243">[Pg 243]</span><br /> -y que nunca encontraremos.<br /> -Tres dioses o tres personas<br /> -del solo Dios verdadero.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Dice la razón: Busquemos</span><br /> -la verdad.<br /> -Y el corazón: Vanidad.<br /> -La verdad ya la tenemos.<br /> -La razón: ¡Ay, quién alcanza<br /> -la verdad!<br /> -El corazón: Vanidad.<br /> -La verdad es la esperanza.<br /> -Dice la razón: Tú mientes.<br /> -Y contesta el corazón:<br /> -Quien miente eres tú, razón,<br /> -que dices lo que no sientes.<br /> -La razón: Jamás podremos<br /> -entendernos, corazón.<br /> -El corazón: Lo veremos.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center small1">VIII</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Cabeza meditadora,</span><br /> -¡qué lejos se oye el zumbido<br /> -de la abeja libadora!<span class="pagenum" id="Page_244">[Pg 244]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Echaste un velo de sombra</span><br /> -sobre el bello mundo, y vas<br /> -creyendo ver, porque mides<br /> -la sombra con un compás.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mientras la abeja fabrica,</span><br /> -melifica,<br /> -con jugo de campo y sol,<br /> -yo voy echando verdades<br /> -que nada son, vanidades<br /> -al fondo de mi crisol.<br /> -De la mar al percepto,<br /> -del percepto al concepto,<br /> -del concepto a la idea<br /> -—¡oh, la linda tarea!—<br /> -de la idea a la mar.<br /> -¡Y otra vez a empezar!<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw15"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXXXVIII<br /> -MI BUFÓN</p> - - -<p class="p1"> -El demonio de mis sueños<br /> -ríe con sus labios rojos,<br /> -sus negros y vivos ojos,<br /> -sus dientes finos, pequeños.<span class="pagenum" id="Page_245">[Pg 245]</span><br /> -Y jovial y picaresco<br /> -se lanza a un baile grotesco,<br /> -luciendo el cuerpo deforme<br /> -y su enorme<br /> -joroba. Es feo y barbudo<br /> -y chiquitín y panzudo.<br /> -Yo no sé por qué razón,<br /> -de mi tragedia, bufón,<br /> -te ríes... Mas tu eres vivo<br /> -por tu danzar sin motivo.<br /> -</p> -</div> -</div> - - - -<div class="chapter"> -<h2 class="nobreak">ELOGIOS</h2> -</div> - -<p class="center p2">CXXXIX<br /> -A DON FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS</p> -<div class="poetry-container p11 pw20"> -<div class="poetry"> - - -<p class="p1"> -Como se fué el maestro,<br /> -la luz de esta mañana<br /> -me dijo: Van tres días<br /> -que mi hermano Francisco no trabaja.<br /> -¿Murió?... Sólo sabemos<br /> -que se nos fué por una senda clara,<br /> -diciéndonos: Hacedme<br /> -un duelo de labores y esperanzas.<span class="pagenum" id="Page_246">[Pg 246]</span><br /> -Sed buenos y no más, sed lo que he sido<br /> -entre vosotros: alma.<br /> -Vivid, la vida sigue,<br /> -los muertos mueren y las sombras pasan;<br /> -lleva quien deja y vive el que ha vivido.<br /> -¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y hacia otra luz más pura</span><br /> -partió el hermano de la luz del alba,<br /> -del sol de los talleres,<br /> -el viejo alegre de la vida santa.<br /> -...Oh, sí, llevad, amigos,<br /> -su cuerpo a la montaña,<br /> -a los azules montes<br /> -del ancho Guadarrama.<br /> -Allí hay barrancos hondos<br /> -de pinos verdes donde el viento canta.<br /> -Su corazón repose<br /> -bajo una encina casta,<br /> -en tierra de tomillos, donde juegan<br /> -mariposas doradas...<br /> -Allí el maestro un día<br /> -soñaba un nuevo florecer de España.<br /> -</p> - -<p class="right small1"> -<em>Baeza, 21 febrero, 1915.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_247">[Pg 247]</span></p> - - -<div class="poetry-container pw18 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXL<br /> -AL JOVEN MEDITADOR<br /> -JOSÉ ORTEGA GASSET</p> - - -<p class="p1"> -A ti laurel y yedra<br /> -corónente, dilecto<br /> -de Sofía, arquitecto.<br /> -Cincel, martillo y piedra<br /> -y masones te sirvan; las montañas<br /> -de Guadarrama frío<br /> -te brinden el azul de sus entrañas,<br /> -meditador de otro Escorial sombrío;<br /> -y que Felipe austero,<br /> -al borde de su regia sepultura,<br /> -asome a ver la nueva arquitectura,<br /> -y bendiga la prole de Lutero.<br /> -</p> -</div> -</div> - - -<p class="center">CXLI<br /> -A XAVIER VALCARCE</p> - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"><p class="right small1"> -...En el Intermedio de la primavera.<br /> -</p> - - -<p class="p1"> -Valcarce, dulce amigo, si tuviera<br /> -la voz que tuve antaño, cantaría<br /> -el intermedio de tu primavera<br /> -—porque aprendiz he sido de ruiseñor un día—,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_248">[Pg 248]</span> -y el rumor de tu huerto—entre las flores<br /> -el agua oculta corre, pasa y suena<br /> -por acequias, regatos y atanores—,<br /> -y el inquieto bullir de tu colmena,<br /> -y esa doliente juventud que tiene<br /> -ardores de faunalias,<br /> -y que pisando viene<br /> -la huella a mis sandalias.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mas hoy... ¿será porque el enigma grave</span><br /> -me tentó en la desierta galería,<br /> -y abrí con una diminuta llave<br /> -el ventanal del fondo que da a la mar sombría?<br /> -¿Será porque se ha ido<br /> -quien asentó mis pasos en la tierra,<br /> -y en este nuevo ejido<br /> -sin rubia mies, la soledad me aterra?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">No sé, Valcarce, mas cantar no puedo;</span><br /> -se ha dormido la voz en mi garganta,<br /> -y tiene el corazón un salmo quedo.<br /> -Ya sólo reza el corazón, no canta.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mas hoy, Valcarce, como un fraile viejo</span><br /> -puedo hacer confesión, que es dar consejo.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En este día claro, en que descansa</span><br /> -tu carne de quimeras y amoríos<span class="pagenum" id="Page_249">[Pg 249]</span><br /> -—así en amplio silencio se remansa<br /> -el agua bullidora de los ríos—,<br /> -no guardes en tu cofre la galana<br /> -veste dominical, el limpio traje,<br /> -para llenar de lágrimas mañana<br /> -la mustia seda y el marchito encaje,<br /> -sino viste, Valcarce, dulce amigo,<br /> -gala de fiesta para andar contigo.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y cíñete la espada rutilante,</span><br /> -y lleva tu armadura,<br /> -el peto de diamante<br /> -debajo de la blanca vestidura.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Quién sabe! Acaso tu domingo sea</span><br /> -la jornada guerrera y laboriosa,<br /> -el día del Señor, que no reposa,<br /> -el claro día en que el Señor pelea.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw18"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXLII<br /> -MARIPOSA DE LA SIERRA</p> - -<p class="right small1 p1"> -A Juan Ramón Jiménez,<br /> por su libro <em>Platero y yo</em>.<br /> -</p> - - -<p class="p1"> -¿No eres tú, mariposa,<br /> -el alma de estas sierras solitarias,<br /> -de sus barrancos hondos<br /> -y de sus cumbres agrias? -<span class="pagenum" id="Page_250">[Pg 250]</span><br /> -Para que tú nacieras,<br /> -con su varita mágica<br /> -a las tormentas de la piedra, un día,<br /> -mandó callar un hada,<br /> -y encadenó los montes,<br /> -para que tú volaras.<br /> -Anaranjada y negra,<br /> -morenita y dorada,<br /> -mariposa montés, sobre el romero<br /> -plegadas las alillas o, voltarias,<br /> -jugando con el sol, o sobre un rayo<br /> -de sol crucificadas.<br /> -¡Mariposa montés y campesina,<br /> -mariposa serrana,<br /> -nadie ha pintado tu color; tú vives<br /> -tu color y tus alas<br /> -en el aire, en el sol, sobre el romero,<br /> -tan libre, tan salada!...<br /> -Que Juan Ramón Jiménez<br /> -pulse por ti su lira franciscana.<br /> -</p> - -<p class="right small1"> -<em>Sierra de Cazorla, 28 mayo, 1915.</em><br /> -</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_251">[Pg 251]</span></p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXLIII<br /> -DESDE MI RINCÓN</p> - -<p class="center p1 small1">ELOGIOS</p> - -<p class="p1 small1" style="padding-left: 7em; "> -Al libro <em>Castilla</em>, del maestro Azorín,<br /> -con motivos del mismo.<br /> -</p> - - -<p class="p1"> -Con este libro de melancolía,<br /> -toda Castilla a mi rincón me llega;<br /> -Castilla la gentil y la bravía,<br /> -la parda y la manchega.<br /> -¡Castilla, España de los largos ríos<br /> -que el mar no ha visto y corre hacia los mares;<br /> -Castilla de los páramos sombríos,<br /> -Castilla de los negros encinares.<br /> -Labriegos transmarinos y pastores<br /> -trashumantes—arados y merinos—,<br /> -labriegos con talante de señores,<br /> -pastores del color de los caminos.<br /> -Castilla de grisientos peñascales,<br /> -pelados serrijones,<br /> -barbechos y trigales,<br /> -malezas y cambrones.<br /> -Castilla azafranada y polvorienta,<br /> -sin montes, de arreboles purpurinos,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_252">[Pg 252]</span> -Castilla visionaria y soñolienta<br /> -de llanuras, viñedos y molinos.<br /> -Castilla—hidalgos de semblante enjuto,<br /> -rudos jaques y orondos bodegueros—,<br /> -Castilla—trajinantes y arrieros<br /> -de ojos inquietos, de mirar astuto—,<br /> -mendigos rezadores,<br /> -y frailes pordioseros,<br /> -boteros, tejedores,<br /> -arcadores, perailes, chicarreros,<br /> -lechuzos y rufianes,<br /> -fulleros y truhanes,<br /> -caciques y tahures y logreros.<br /> -¡Oh, venta de los montes!—Fuencebada,<br /> -Fonfría, Oncala, Manzanal, Robledo.—<br /> -¡Mesón de los caminos y posada<br /> -de Esquivias, Salas, Almazán, Olmedo!<br /> -La ciudad diminuta y la campana<br /> -de las monjas que tañe, cristalina...<br /> -¡Oh, dueña doñeguil tan de mañana<br /> -y amor de Juan Ruiz a doña Endrina!<br /> -Las comadres—Gerarda y Celestina—<br /> -Los amantes—Fernando y Dorotea—<br /> -¡Oh casa, oh huerto, oh sala silenciosa!<br /> -¡Oh divino vasar en donde posa<br /> -<em>sus dulces ojos verdes Melibea</em>!<br /> -¡Oh jardín de cipreses y rosales,<span class="pagenum" id="Page_253">[Pg 253]</span><br /> -donde Calisto ensimismado piensa,<br /> -que tornan con las nubes inmortales<br /> -las mismas olas de la mar inmensa!<br /> -¡Y este hoy que mira a ayer; y este mañana<br /> -que nacerá tan viejo!<br /> -¡Y esta esperanza vana<br /> -de romper el encanto del espejo!<br /> -¡Y esta agua amarga de la fuente ignota!<br /> -¡Y este filtrar la gran hipocondría<br /> -de España siglo a siglo y gota a gota!<br /> -¡Y este alma de Azorín... y este alma mía<br /> -que está viendo pasar, bajo la frente,<br /> -de una España la inmensa galería,<br /> -cual pasa del ahogado en la agonía<br /> -todo su ayer, vertiginosamente!<br /> -Basta. Azorín, yo creo<br /> -en el alma sutil de tu Castilla,<br /> -y en esa maravilla<br /> -de tu hombre triste del balcón, que veo<br /> -siempre añorar, la mano en la mejilla.<br /> -Contra el gesto del persa, que azotaba<br /> -la mar con su cadena;<br /> -contra la flecha que el tahur tiraba<br /> -al cielo, creo en la palabra buena.<br /> -Desde un pueblo que ayuna y se divierte,<br /> -ora y eructa, desde un pueblo impío<br /> -que juega al mus, de espaldas a la muerte,<span class="pagenum" id="Page_254">[Pg 254]</span><br /> -creo en la libertad y en la esperanza,<br /> -y en una fe que nace<br /> -cuando se busca a Dios y no se alcanza,<br /> -y en el Dios que se lleva y que se hace.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center p1 small1">ENVÍO</p> - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, tú, Azorín que de la mar de Ulises</span><br /> -viniste al ancho llano<br /> -en donde el gran Quijote, el buen Quijano,<br /> -soñó con Esplandianes y Amadises;<br /> -buen Azorín, por adopción manchego,<br /> -que guardas tu alma ibera,<br /> -tu corazón de fuego<br /> -bajo el recio almidón de tu pechera<br /> -—un poco libertario<br /> -de cara a la doctrina,<br /> -¡admirable Azorín, el reaccionario<br /> -por asco de la greña jacobina!—;<br /> -pero tranquilo, varonil—la espada<br /> -ceñida a la cintura<br /> -y con santo rencor acicalada—,<br /> -sereno en el umbral de tu aventura!<br /> -¡Oh, tú, Azorín, escucha: España quiere<br /> -surgir, brotar, toda una España empieza.<br /> -¿Y ha de helarse en la España que se muere?<br /> -¿Ha de ahogarse en la España que bosteza?<br /> -<span class="pagenum" id="Page_255">[Pg 255]</span> -Para salvar la nueva epifanía<br /> -hay que acudir, ya es hora,<br /> -con el hacha y el fuego al nuevo día.<br /> -Oye cantar los gallos de la aurora.<br /> -</p> - -<p class="right small1"><em>Baeza, 1913.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw30"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXLIV<br /> -A UNA ESPAÑA JOVEN</p> - - -<p class="p1"> -...Fué un tiempo de mentira, de infamia. A España toda,<br /> -la malherida España, de Carnaval vestida<br /> -nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda<br /> -para que no acertara la mano con la herida.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Fué ayer; éramos casi adolescentes; era</span><br /> -con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios,<br /> -cuando montar quisimos en pelo una quimera,<br /> -mientras la mar dormía ahita de naufragios.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Dejamos en el puerto la sórdida galera,</span><br /> -y en una nave de oro nos plugo navegar<br /> -hacia los altos mares, sin aguardar ribera,<br /> -lanzando velas y anclas y gobernalle al mar.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño—herencia</span><br /> -de un siglo que vencido sin gloria se alejaba—<span class="pagenum" id="Page_256">[Pg 256]</span><br /> -un alba entrar quería; con nuestra turbulencia<br /> -la luz de las divinas ideas batallaba.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Mas cada cual el rumbo siguió de su locura;</span><br /> -agilitó su brazo, acreditó su brío;<br /> -dejó como un espejo bruñida su armadura<br /> -y dijo: «El hoy es malo, pero el mañana... es mío».<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y es hoy aquel mañana de ayer... Y España toda</span><br /> -con sucios oropeles de Carnaval vestida<br /> -aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda,<br /> -mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre</span><br /> -la voluntad te llega, irás a tu aventura<br /> -despierta y transparente a la divina lumbre,<br /> -como el diamante clara, como el diamante pura.<br /> -</p> - -<p class="right small1"><em>Enero, 1915.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"><p class="center">CXLV<br /> -ESPAÑA, EN PAZ</p> - - -<p class="p1"> -En mi rincón moruno, mientras repiquetea<br /> -el agua de la siembra bendita en mis cristales<br /> -yo pienso en la lejana Europa que pelea,<br /> -el fiero norte, envuelto en lluvias otoñales.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_257">[Pg 257]</span> - -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Donde combaten galos, ingleses y teutones,</span><br /> -allá, en la vieja Flandes y en una tarde fría,<br /> -sobre jinetes, carros, infantes y cañones<br /> -pondrá la lluvia el velo de su melancolía.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Envolverá la niebla el rojo expoliario</span><br /> -—sordina gris al férreo claror del campamento—,<br /> -las brumas de la Mancha caerán como un sudario<br /> -de la flamenca duna sobre el fangal sangriento.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Un César ha ordenado las tropas de Germania</span><br /> -contra el francés heroico y el triste moscovita,<br /> -y osó hostigar la rubia pantera de Britania.<br /> -Medio planeta en armas contra el teutón milita.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¡Señor! La guerra es mala y bárbara; la guerra,</span><br /> -odiada de las madres, las almas entigrece;<br /> -mientras la guerra pasa, ¿quién sembrará la tierra?<br /> -¿Quién segará la espiga que junio amarillece?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Albión acecha y caza las quillas en los mares;</span><br /> -Germania arruina templos, moradas y talleres;<br /> -la guerra pone un soplo de hielo en los hogares,<br /> -y el hambre en los caminos, y el llanto en las mujeres.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Es bárbara la guerra y torpe y regresiva;</span><br /> -¿por qué otra vez a Europa esta sangrienta racha<br /> -<span class="pagenum" id="Page_258">[Pg 258]</span> -que siega el alma y esta locura acometiva?<br /> -¿por qué otra vez el hombre de sangre se emborracha?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">La guerra nos devuelve las podres y las pestes</span><br /> -del Ultramar cristiano; el vértigo de horrores<br /> -que trajo Atila a Europa con sus tartareas huestes;<br /> -las hordas mercenarias, los púnicos rencores;<br /> -la guerra nos devuelve los muertos milenarios<br /> -de cíclopes, centauros, Heracles y Teseos;<br /> -la guerra resucita los sueños cavernarios<br /> -del hombre con peludos mammuthes giganteos.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">¿Y bien? El mundo en guerra y en paz España sola.</span><br /> -¡Salud, oh buen Quijano! Por si ese gesto es tuyo,<br /> -yo te saludo. ¡Salve! Salud, paz española,<br /> -si no eres paz cobarde, sino desdén y orgullo.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Si eres desdén y orgullo, valor de ti, si bruñes</span><br /> -en esa paz, valiente, la enmohecida espada,<br /> -para tenerla limpia, sin tacha, cuando empuñes<br /> -el arma de tu vieja panoplia arrinconada;<br /> -si pules y acicalas tus hierros para, un día,<br /> -vestir de luz y, erguida: <em>heme aquí, pues, España<br /> -en alma y cuerpo, toda, para una guerra mía,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_259">[Pg 259]</span> -heme aquí, pues, vestida para la propia hazaña</em>,<br /> -decir para que diga quien oiga: <em>es voz, no es eco,<br /> -el buen manchego habla palabras de cordura,<br /> -parece que el hidalgo amojamado y seco<br /> -entró en razón, y tiene espada a la cintura</em>;<br /> -entonces, paz de España, yo te saludo.<br /> -<span style="margin-left: 18em;">Si eres</span><br /> -vergüenza humana de esos rencores cabezudos<br /> -con que se matan miles de avaros mercaderes,<br /> -sobre la madre tierra que los parió desnudos;<br /> -si sabes cómo Europa entera se anegaba<br /> -en una paz sin alma, en un afán sin vida,<br /> -y que una calentura cruel la aniquilaba,<br /> -que es hoy la fiebre de esta pelea fratricida;<br /> -si sabes que esos pueblos arrojan sus riquezas<br /> -al mar y al fuego—todos—para sentirse hermanos<br /> -un día ante el divino altar de la pobreza,<br /> -gabachos y tudescos, latinos y britanos,<br /> -entonces, paz de España, también yo te saludo,<br /> -y a ti, la España fuerte, si, en esta paz bendita,<br /> -en tu desdeño esculpes, como sobre un escudo,<br /> -dos ojos que avizoran y un ceño que medita.<br /> -</p> - -<p class="right small1"> -<em>Baeza, 10 de noviembre de 1914.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_260">[Pg 260]</span></p> - -<div class="poetry-container p21 pw22"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXLVI</p> - -<p class="right p1 small1"> -<em>Flor de santidad.</em>—Novela milenaria,<br /> -por don Ramón del Valle-Inclán.</p> - - -<p class="p1"> -Esta leyenda en sabio romance campesino,<br /> -ni arcaico ni moderno, por Valle-Inclán escrita,<br /> -revela en los halagos de un viento vespertino,<br /> -la santa flor de alma que nunca se marchita.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Es la leyenda campo y campo. Un peregrino</span><br /> -que vuelve solitario de la sagrada tierra<br /> -donde Jesús morara, camina sin camino,<br /> -entre los agrios montes de la galaica sierra.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Hilando silenciosa, la rueca a la cintura,</span><br /> -Adega, en cuyos ojos la llama azul fulgura<br /> -de la piedad humilde, en el romero ha visto,<br /> -al declinar la tarde, la pálida figura,<br /> -la frente gloriosa de luz y la amargura<br /> -de amor que tuvo un día el <span class="smcap">Salvador Dom. Cristo</span>.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_261">[Pg 261]</span></p> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXLVII<br /> -AL MAESTRO RUBÉN DARÍO</p> -<p class="p1"> -Este noble poeta que ha escuchado<br /> -los ecos de la tarde y los violines<br /> -del otoño en Verlaine, y que ha cortado<br /> -las rosas de Ronsard en los jardines<br /> -de Francia, hoy, peregrino<br /> -de un Ultramar de Sol, nos trae el oro<br /> -de su verbo divino.<br /> -¡Salterios del loor vibran en coro!<br /> -La nave bien guarnida,<br /> -con fuerte casco y acerada prora,<br /> -de viento y luz la blanca vela henchida<br /> -surca, pronta a arribar, la mar sonora;<br /> -y yo le grito: ¡Salve! a la bandera<br /> -flamígera que tiene<br /> -esta hermosa galera<br /> -que de una nueva España a España viene.<br /> -</p> - -<p class="right small1"> -<em>1904.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_262">[Pg 262]</span></p> - - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="p1 center">CXLVIII<br /> -A LA MUERTE DE RUBÉN DARÍO</p> - - -<p class="p1"> -Si era toda en tu verso la armonía del mundo,<br /> -¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?<br /> -Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,<br /> -corazón asombrado de la música astral,<br /> -¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno<br /> -y con las nuevas rosas triunfante volverás?<br /> -¿Te han herido buscando la soñada florida,<br /> -la fuente de la eterna juventud, capitán?<br /> -Que en esta lengua madre la clara historia quede;<br /> -corazones de todas las Españas, llorad.<br /> -Rubén Darío ha muerto en Castilla del Oro,<br /> -esta nueva nos vino atravesando el mar.<br /> -Pongamos, españoles, en un severo mármol,<br /> -su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:<br /> -nadie esta lira taña, si no es el mismo Apolo,<br /> -nadie esta flauta suene si no es el mismo Pan.<br /> -</p> - -<p class="right small1"><em>1915 .</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_263">[Pg 263]</span></p> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXLIX<br /> -A NARCISO ALONSO CORTÉS,<br /> -POETA DE CASTILLA</p> - -<p class="right p1 small1"> -<em>Jam senior, sed cruda deo viridisque senecta.</em><br /> -<span style="padding-right: 2em;">Virgilio (<em>Eneida</em>).</span> -</p> - - -<p class="p1"> -Tus versos me han llegado a este rincón manchego,<br /> -regio presente en arcas de rica taracea,<br /> -que guardan, entre ramos de castellano espliego,<br /> -narcisos de Citeres y lirios de Judea.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">En tu árbol viejo anida un canto adolescente,</span><br /> -del ruiseñor de antaño la dulce melodía.<br /> -Poeta, que declaras arrugas en tu frente,<br /> -tu musa es la más noble: se llama Todavía.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El corazón del hombre con red sutil envuelve</span><br /> -el tiempo, como niebla de río una arboleda.<br /> -¡No mires: todo pasa; olvida: nada vuelve!<br /> -Y el corazón del hombre se angustia... ¡Nada queda!<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El tiempo rompe el hierro y gasta los marfiles.</span><br /> -Con limas y barrenas, buriles y tenazas,<span class="pagenum" id="Page_264">[Pg 264]</span><br /> -el tiempo lanza obreros a trabajar febriles,<br /> -enanos con punzones y cíclopes con mazas.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El tiempo lame y roe y pule y mancha y muerde;</span><br /> -socava el alto muro, la piedra agujerea;<br /> -apaga la mejilla y abrasa la hoja verde;<br /> -sobre las frentes cava los surcos de la idea.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Pero el poeta afronta al tiempo inexorable,</span><br /> -como David al fiero gigante filisteo;<br /> -de su armadura busca la pieza vulnerable,<br /> -y quiere obrar la hazaña a que no osó Teseo.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Vencer al tiempo quiere. ¡Al tiempo! ¿Hay un seguro</span><br /> -donde afincar la lucha? ¿Quién lanzará el venablo<br /> -que cace esa alimaña? ¿Se sabe de un conjuro<br /> -que ahuyente ese enemigo, como la cruz al diablo?<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">El alma. El alma vence—¡la pobre cenicienta,</span><br /> -que en este siglo vano, cruel, empedernido,<br /> -por esos mundos vaga escuálida y hambrienta!—<br /> -al ángel de la muerte y al agua del olvido.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Su fortaleza opone al tiempo, como el puente</span><br /> -al ímpetu del río sus pétreos tajamares;<br /> -bajo ella el tiempo lleva bramando su torrente,<br /> -sus aguas cenagosas huyendo hacia los mares.<span class="pagenum" id="Page_265">[Pg 265]</span><br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Poeta, el alma sólo es ancla en la ribera,</span><br /> -dardo cruel y doble escudo adamantino;<br /> -y en el diciembre helado, rosal de primavera;<br /> -y sol del caminante y sombra del camino.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Poeta, que declaras arrugas en tu frente,</span><br /> -tu noble verso sea más joven cada día;<br /> -que en tu árbol viejo suene el canto adolescente,<br /> -del ruiseñor eterno la dulce melodía.<br /> -</p> - -<p class="right small1"><em>Venta de Cárdenas, 24 octubre.</em><br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw25"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CXL<br /> -MIS POETAS</p> -<p class="p1"> -El primero es Gonzalo de Berceo llamado,<br /> -Gonzalo de Berceo, poeta y peregrino,<br /> -que yendo en romería acaeció en un prado,<br /> -y a quien los sabios pintan copiando un pergamino.<br /> -Trovó a Santo Domingo, trovó a Santa María,<br /> -y a San Millán, y a San Lorenzo y Santa Oria,<br /> -y dijo: mi dictado non es de juglaría;<br /> -escrito lo tenemos; es verdadera historia.<br /> -Su verso es dulce y grave: monótonas hileras,<br /> -de chopos invernales en donde nada brilla;<br /> -renglones como surcos en pardas sementeras,<br /> -<span class="pagenum" id="Page_266">[Pg 266]</span> -y lejos, las montañas azules de Castilla.<br /> -Él nos cuenta el repaire del romeo cansado;<br /> -leyendo en santorales y libros de oración,<br /> -copiando historias viejas, nos dice su dictado,<br /> -mientras le sale afuera la luz del corazón.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container p21 pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CLI<br /> -A DON MIGUEL DE UNAMUNO</p> - -<p class="right p1 small1"> -Por su libro <em>Vida de Don Quijote y Sancho</em>.<br /> -</p> - - -<p class="p1"> -<span style="margin-left: 1em;">Este donquijotesco</span><br /> -Don Miguel de Unamuno, fuerte vasco,<br /> -lleva el arnés grotesco<br /> -y el irrisorio casco<br /> -del buen manchego. Don Miguel camina,<br /> -jinete de quimérica montura,<br /> -metiendo espuela de oro a su locura,<br /> -sin miedo de la lengua que malsina.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">A un pueblo de arrieros,</span><br /> -lechuzos y tahures y logreros<br /> -dicta lecciones de Caballería.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y el alma desalmada de su raza,</span><br /> -que bajo el golpe de su férrea maza<br /> -aún duerme, puede que despierte un día.<br /> -<span class="pagenum" id="Page_267">[Pg 267]</span> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Quiere enseñar el ceño de la duda</span><br /> -antes de que cabalgue, al caballero;<br /> -cual nuevo Hamlet, a mirar desnuda<br /> -cerca del corazón la hoja de acero.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Tiene el aliento de una estirpe fuerte</span><br /> -que soñó más allá de sus hogares,<br /> -y que el oro buscó tras de los mares.<br /> -Él señala la gloria tras la muerte.<br /> -Quiere ser fundador y dice: Creo,<br /> -Dios y adelante el ánima española...<br /> -Y es tan bueno y mejor que fué Loyola:<br /> -sabe a Jesús y escupe al fariseo.<br /> -</p> -</div> -</div> - -<div class="poetry-container pw15 p21"> -<div class="poetry"> -<p class="center">CLII<br /> -A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ</p> - -<p class="p1 small1 right"> -Por su libro <em>Arias tristes</em>.<br /> -</p> - - -<p class="p1"> -Era una noche del mes<br /> -de mayo, azul y serena,<br /> -sobre el agudo ciprés<br /> -brillaba la luna llena,<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">iluminando la fuente</span><br /> -en donde el agua surtía,<span class="pagenum" id="Page_268">[Pg 268]</span><br /> -sollozando intermitente.<br /> -Sólo la fuente se oía.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Después, se escuchó el acento</span><br /> -de un oculto ruiseñor.<br /> -Quebró una racha de viento<br /> -la curva del surtidor.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Y una dulce melodía</span><br /> -vagó por todo el jardín:<br /> -entre los mirtos tañía<br /> -un músico su violín.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Era un acorde lamento</span><br /> -de juventud y de amor<br /> -para la luna y el viento,<br /> -el agua y el ruiseñor.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">«El jardín tiene una fuente</span><br /> -y la fuente una quimera...».<br /> -Cantaba una voz doliente,<br /> -alma de la primavera.<br /> -<br /> -<span style="margin-left: 1em;">Calló la voz y el violín</span><br /> -apagó su melodía.<br /> -Quedó la melancolía<br /> -vagando por el jardín.<br /> -Sólo la fuente se oía.</p> -</div> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_278">[Pg 278]</span></p> -</div> - -<p class="center big 2 p6 p6b"> -PUBLICACIONES DE LA<br /> -RESIDENCIA DE ESTUDIANTES</p> - - -<div class="chapter"> - -<div class="blockquot1"> -<p class="p1">Estas publicaciones responden a la necesidad -de buscar una expresión de la actividad -espiritual que en la <span class="smcap">Residencia</span> y en torno -de ella se ha ido desenvolviendo. Los varios -modos en que va cuajando esta actividad, estarán -representados en diferentes series de -libros. No se trata, pues, tan sólo, de dar publicidad -a los trabajos de los Residentes, primeros -frutos de su formación científica, sino -de recoger también otras producciones que -han nacido al contacto de la <span class="smcap">Residencia</span> con -el ambiente ideal exterior. La obra de la <span class="smcap">Residencia</span> -ha sabido atraer la atención y el apoyo -moral de literatos, científicos y políticos, que -trabajan unidos a su lado, como si se tratase -de una obra propia; y este núcleo formado en -torno de la <span class="smcap">Residencia</span> se ha dispuesto con devoción -y con entusiasmo a sembrar en ella y -desde ella, en la juventud española, los ideales -de la Patria futura. En fin, la continuidad -de la labor educacional de la <span class="smcap">Residencia</span>, la -lleva a perpetuar en sus publicaciones momentos -ejemplares de la cultura universal y -de la vida nacional, para todo lo cual encontrará -cauce en las actuales series y en otras -nuevas, que a su tiempo saldrán a luz.</p> -</div> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_279">[Pg 279]</span></p> -</div> - -<div class="blockquot1"> -<p class="center p4 big1"><span class="smcap">Serie I. Cuadernos de trabajo</span>:</p> - - -<p class="p1">Con estos cuadernos de Investigación, quisiera -la <span class="smcap">Residencia</span> contribuir a la labor científica -española.</p> - - -<p class="p1">1. <span class="smcap">El sacrificio de la misa</span>, por <span class="allsmcap">GONZALO DE -BERCEO</span>. Edición de <em>Antonio G. Solalinde</em>.</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">1,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">2. <span class="smcap">Constituciones baiulie mirabeti</span> (1328). -<span class="smcap">Edición</span> de <em>Galo Sánchez</em>. </p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">1,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">3. <span class="smcap">¿Qué es la electricidad?</span>, por <em>Blas Cabrera</em>.</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">4. Un profesor español del siglo <span class="smcap">XVI</span>: <span class="allsmcap">JUAN -LORENZO PALMIRENO</span>, por <em>Miguel Artigas</em>.</p> - -<p class="p1">5. <span class="smcap">Baquílides.</span> Traducción del griego, por -<em>Pedro Bosch y Gimpera</em>.</p> - -<p class="p1">6. <span class="smcap">El renacimiento en españa.</span> Introducción -metódica, por <em>Federico de Onís</em>.</p> - -<p class="center p2 big1"><span class="smcap">Serie II. Ensayos</span>:</p> - - -<p class="p1">Componen esta serie trabajos originales -que, aun versando sobre temas concretos de -arte, historia, ética, literatura, etc., tienden a -expresar una ideología de amplio interés, en -forma cálida y personal.</p> - - -<p class="p1">1. <span class="smcap">Meditaciones del quijote.</span> Meditación preliminar -y Meditación primera, por <em>J. Ortega y Gasset</em>.</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">2. <span class="smcap">Al margen de los clásicos</span>, por <em>Azorín</em>. -</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">3. <span class="smcap">El protectorado francés en marruecos y -sus enseñanzas para la acción española</span>, -por <em>Manuel González Hontoria</em>. </p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">4 ptas.</span></p> - -<p class="p1">4. <span class="smcap">El licenciado vidriera, visto por</span> <em>Azorín</em>. -</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">5. <span class="smcap">Ensayos. Tomo i</span>, por <em>M. de Unamuno</em>. </p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">6. <span class="smcap">Un pueblecito</span>, por <em>Azorín</em>. </p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p> - - -<p><span class="pagenum" id="Page_280">[Pg 280]</span></p> - - -<p class="p1">7. <span class="smcap">Ensayos.</span> Tomo <span class="allsmcap">II</span>, por <em>M. de Unamuno</em>. -</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">8. <span class="smcap">La edad heroica</span>, por <em>Luis de Zulueta</em>.</p> - -<p>(Publicado). <span class="flright">2,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">9. <span class="smcap">Ensayos.</span> Tomo <span class="allsmcap">III</span>, por <em>M. de Unamuno</em>.</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">10. <span class="smcap">La filosofía de henri bergson</span>, por <em>Manuel -G. Morente</em>. </p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">2,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">11. <span class="smcap">Ensayos.</span> Tomo <span class="allsmcap">IV</span>, por <em>M. de Unamuno</em>. -</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">12. <span class="smcap">El sentimiento de la riqueza en castilla</span>, -por <em>Pedro Corominas</em>. </p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">13. <span class="smcap">Clavijo en goethe y en beaumarchais</span>, comentado -por <em>Azorín</em>.</p> - -<p class="p1">14. <span class="smcap">Diccionario filosófico portátil</span>, por <em>Eugenio -d'Ors</em>.</p> - -<p class="p1">15. <span class="smcap">La universidad española</span>, por <em>F. de Onís</em>.</p> - -<p class="p1">16. <span class="smcap">El arte español</span>, por <em>Manuel B. Cossío</em>.</p> - -<p class="p1">17. <span class="smcap">Meditación del escorial</span>, por <em>J. Ortega y -Gasset</em>.</p> - -<p class="p1">18. <span class="smcap">La epopeya castellana</span>, por <em>Ramón Menéndez -Pidal</em>.</p> - -<p class="p1">19. <span class="smcap">El derecho internacional en la guerra -grande</span>, por <em>Gabriel Maura</em>.</p> - -<p class="p1">20. <span class="smcap">Meditaciones del quijote.</span> Meditación segunda -y Meditación tercera, por <em>J. Ortega -y Gasset</em>.</p> - -<p class="p1">21. <span class="smcap">Ensayo sobre la historia constitucional -de españa</span> (Estudio de la vida política -española en el siglo <span class="allsmcap">XIX</span>, con los textos -de las Constituciones), por <em>Fernando de -los Ríos y Urruti</em>.</p> - -<p class="p1">22. <span class="smcap">Ensayos sobre shakespeare</span>, por <em>Ramón -Pérez de Ayala</em>.</p> - - -<p class="p1">Y otros de Pío Baroja, Gabriel Alomar, Nicolás -Achúcarro, Pedro Dorado y Montero, etc.</p> - - - -<p class="center big1 p2"><span class="smcap">Serie III. Biografías</span>:</p> - - -<p class="p1">Para promover viriles entusiasmos, nada -como las vidas heroicas de hombres ilustres, -exaltadas por espíritus gemelos. Esta serie -<span class="pagenum" id="Page_281">[Pg 281]</span> -consta de ejemplares biografías, cuya traducción -se ha confiado a escritores competentes.</p> - - -<p class="p1">1. <span class="smcap">Vida de beethoven</span>, por <em>Romain Rolland</em>. -Traducción de <em>Juan Ramón Jiménez</em>. -</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">3,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">2. <span class="smcap">Vida de Miguel Ángel</span>, por <em>Romain Rolland</em>. -Traducción de <em>Juan Ramón Jiménez</em>.</p> - -<p class="p1">3. <span class="smcap">Vida de Tolstoy</span>, por <em>Romain Rolland</em>. -Traducción de <em>Juan Ramón Jiménez</em>.</p> - -<p class="p1">4. <span class="smcap">Vida de Carlos XII</span>, por <em>Voltaire</em>. Traducción -de <em>E. Díez-Canedo</em>.</p> - -<p class="p1">5. <span class="smcap">Ficción y realidad</span> (Dichtung und Wahrheit), -por <em>J. W. Goethe</em>. Traducción de -<em>Ramón María Tenreiro</em>.</p> - - -<p class="center p2 big1"><span class="smcap">Serie IV. Varia</span>:</p> - - -<p class="p1">La <span class="smcap">Residencia</span> se propone perpetuar, con -esta serie, la eficacia de toda manifestación -espiritual (lecturas, jiras, conferencias, conmemoraciones), -que impulse la nueva España -hacia un ideal puro, abierto y definido.</p> - - -<p class="p1">1. <span class="smcap">De la amistad y del diálogo</span>, por <em>Eugenio -d'Ors</em>. (Agotado).</p> - -<p class="p1">2. <span class="smcap">Jean sébastien bach, auteur comique</span>, par -<em>M. André Pirro</em>. </p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">1,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">3. <span class="smcap">Aprendizaje y heroísmo</span>, por <em>Eugenio d'Ors</em> -</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">2 ptas.</span></p> - -<p class="p1">4. <span class="smcap">Fiesta de Aranjuez, en honor de Azorín.</span> -Discursos, poesías y cartas. </p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">1,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">5. <span class="smcap">Disciplina y rebeldía</span>, por <em>Federico de -Onís</em>. </p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">1 pta.</span></p> - -<p class="p1">6. <span class="smcap">Porvenir de la literatura después de la -guerra</span>, por la <em>Condesa de Pardo Bazán</em>. -</p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">1 pta.</span></p> - -<p class="p1">7. <span class="smcap">Poesías completas</span> de <em>Antonio Machado</em>, -en un volumen. </p> - -<p> (Publicado). <span class="flright">4 ptas.</span></p> - -<p class="p1"><span class="pagenum" id="Page_282">[Pg 282]</span></p> - -<p class="p1">EL SACRIFICIO DE LA MISA, por -<span class="smcap">Gonzalo de Berceo</span>. Edición de -<span class="smcap">Antonio G. Solalinde</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 1,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">DE LA AMISTAD Y DEL DIÁLOGO, -por <span class="smcap">Eugenio D'Ors</span>. Agotada.</p> - -<p class="p1">MEDITACIONES DEL QUIJOTE, -por <span class="smcap">José Ortega y Gasset</span>. <em>Meditación -preliminar. Meditación primera.</em></p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">JEAN SÉBASTIEN BACH, AUTEUR -COMIQUE, par <span class="smcap">M. André Pirro</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 1,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS, -por <span class="smcap">Azorín</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 3,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">EL PROTECTORADO FRANCÉS -EN MARRUECOS Y SUS ENSEÑANZAS -PARA LA ACCIÓN -ESPAÑOLA, por <span class="smcap">Manuel González -Hontoria</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 4 ptas.</span></p> - -<p class="p1">APRENDIZAJE Y HEROÍSMO, por -<span class="smcap">Eugenio D'Ors</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 2 ptas.</span></p> - -<p class="p1">FIESTA DE ARANJUEZ, en honor de -<span class="smcap">Azorín</span>. <em>Discursos</em>, <em>poesías</em> y <em>cartas</em>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 1,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">CONSTITUCIONES BAIULIE MIRABETI. -Edición de <span class="smcap">Galo Sánchez</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 1,50 ptas.</span></p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_283">[Pg 283]</span></p> - - - -<p class="p1">EL LICENCIADO VIDRIERA, visto -por <span class="smcap">Azorín</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">DISCIPLINA Y REBELDÍA, por <span class="smcap">Federico -de Onís</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 1 pta.</span></p> - -<p class="p1">VIDA DE BEETHOVEN, por <span class="smcap">Romain -Rolland</span>. Traducción de <span class="smcap">Juan -Ramón Jiménez</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 3,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">ENSAYOS. Tomo <span class="allsmcap">I</span>, por <span class="smcap">Miguel de -Unamuno</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">UN PUEBLECITO, por <span class="smcap">Azorín</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> -3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">ENSAYOS. Tomo <span class="allsmcap">II</span>, por <span class="smcap">Miguel de -Unamuno</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">LA EDAD HEROICA, por <span class="smcap">Luis de -Zulueta</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 2,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">ENSAYOS. Tomo <span class="allsmcap">III</span>, por <span class="smcap">Miguel de -Unamuno</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">LA FILOSOFÍA DE HENRI BERGSON, -por <span class="smcap">Manuel G. Morente</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 2,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">ENSAYOS. Tomo <span class="allsmcap">IV</span>, por <span class="smcap">Miguel de -Unamuno</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p> - -<p class="p1">PORVENIR DE LA LITERATURA -DESPUÉS DE LA GUERRA, por -la <span class="smcap">Condesa de Pardo Bazán</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 1 pta.</span></p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_284">[Pg 284]</span></p> - - - -<p class="p1">¿QUÉ ES LA ELECTRICIDAD?, -por <span class="smcap">Blas Cabrera</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 3,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">EL SENTIMIENTO DE LA RIQUEZA -EN CASTILLA, por <span class="smcap">Pedro Corominas</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 3,50 ptas.</span></p> - -<p class="p1">POESÍAS COMPLETAS, <span class="smcap">de Antonio -Machado</span>.</p> -<p>—Precio: <span class="flright"> 4 ptas.</span></p> -</div> - - - - -<div class="chapter"> -<p class="center p4 big2">PROSPECTO<br /> -DE LA<br /> -RESIDENCIA DE<br /> -ESTUDIANTES</p> - -<p class="p4 center small1">(NO SE VENDE)</p> -</div> - - - - -<p class="center p4">SE ENVÍA A QUIEN LO SOLICITE DEL PRESIDENTE<br /> -DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES<br /> -CALLE DEL PINAR · MADRID</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_285">[Pg 285]</span></p> -</div> -<p class="p6 small1 p6b center">ESTE LIBRO<br /> -SE ACABÓ DE IMPRIMIR<br /> -EN EL EST. TIPOGRÁFICO DE FORTANET<br /> -EN MADRID<br /> -EL DÍA 11 DE JULIO<br /> -DE 1917<br /> -</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_286">[Pg 286]</span></p> - - -<p class="p6 center"> -PUBLICACIONES DE LA<br /> -RESIDENCIA DE<br /> -ESTUDIANTES: MADRID<br /> -<br /> -ADMINISTRACIÓN<br /> -CALLE DEL PINAR</p> - -<div lang='en' xml:lang='en'> -<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK <span lang='es' xml:lang='es'>POESÍAS COMPLETAS</span> ***</div> -<div style='text-align:left'> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Updated editions will replace the previous one—the old editions will -be renamed. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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Redistribution is subject to the trademark -license, especially commercial redistribution. -</div> - -<div style='margin-top:1em; font-size:1.1em; text-align:center'>START: FULL LICENSE</div> -<div style='text-align:center;font-size:0.9em'>THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE</div> -<div style='text-align:center;font-size:0.9em'>PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -To protect the Project Gutenberg™ mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase “Project -Gutenberg”), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg™ License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg™ electronic works -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg™ -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg™ electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg™ electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the person -or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.B. “Project Gutenberg” is a registered trademark. 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If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg™ electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg™ -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg™ work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg™ work, and (c) any -Defect you cause. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg™ -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg™’s -goals and ensuring that the Project Gutenberg™ collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg™ and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation’s EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state’s laws. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Foundation’s business office is located at 809 North 1500 West, -Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up -to date contact information can be found at the Foundation’s website -and official page at www.gutenberg.org/contact -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ depends upon and cannot survive without widespread -public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine-readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular state -visit <a href="https://www.gutenberg.org/donate/">www.gutenberg.org/donate</a>. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Please check the Project Gutenberg web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 5. General Information About Project Gutenberg™ electronic works -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg™ concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg™ eBooks with only a loose network of -volunteer support. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Most people start at our website which has the main PG search -facility: <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -This website includes information about Project Gutenberg™, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. -</div> - -</div> -</div> -</body> -</html> diff --git a/old/68525-h/images/cover.jpg b/old/68525-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index e24ca24..0000000 --- a/old/68525-h/images/cover.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/68525-h/images/ilo_tp.jpg b/old/68525-h/images/ilo_tp.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index a49e703..0000000 --- a/old/68525-h/images/ilo_tp.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/68525-h/images/ilo_tp2.jpg b/old/68525-h/images/ilo_tp2.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index a49e703..0000000 --- a/old/68525-h/images/ilo_tp2.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/68525-h/images/machado.jpg b/old/68525-h/images/machado.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 346e178..0000000 --- a/old/68525-h/images/machado.jpg +++ /dev/null |
