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-The Project Gutenberg eBook of Poesías completas, by Antonio Machado
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you
-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: Poesías completas
-
-Author: Antonio Machado
-
-Release Date: July 15, 2022 [eBook #68525]
-
-Language: Spanish
-
-Produced by: Andrés V. Galia and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net (Biblioteca Nacional de
- España. )
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK POESÍAS COMPLETAS ***
-
-
-
- NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
-
-En la versión de texto sin formatear, el texto en cursiva está encerrado
-entre guiones bajos (_cursiva_), las versalitas se representan en
-mayúsculas como en VERSALITAS y el texto en negritas como en =negritas=.
-
-El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
-de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando
-la presente edición de esta obra fue publicada. El lector interesado
-puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia
-Española.
-
-En la presente transcripción se adecuó la ortografía de las mayúsculas
-acentuadas a las reglas indicadas por la RAE, que establecen que el
-acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada está
-en mayúsculas.
-
-La cubierta del libro fue modificada por el transcriptor y ha sido
-añadida al dominio publico.
-
-El Índice ha sido reposicionado al principio de la obra.
-
-Se han corregido errores evidentes de puntuación y otros errores de
-imprenta y ortografía. Las correcciones mencionadas en las ERRATAS
-no se han enmendado.
-
-
- * * * * *
-
-
- [Ilustración: ANTONIO MACHADO]
-
-
- POESÍAS COMPLETAS
-
- DE
-
- ANTONIO MACHADO
-
-
- [Ilustración]
-
-
- PUBLICACIONES DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
-
-
- POESÍAS COMPLETAS
-
-
-
-
- POESÍAS COMPLETAS
- DE
- ANTONIO MACHADO
-
-
- [Ilustración]
-
-
- PUBLICACIONES DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
-
- SERIE IV.--VOL. 7
-
- MADRID
- 1917
-
-
- ES PROPIEDAD
- QUEDA HECHO EL DEPÓSITO QUE MARCA LA LEY
-
- DERECHOS RESERVADOS
- PARA TODOS LOS PAÍSES
-
- COPYRIGHT 1917 BY
- RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
-
-
- Imp. de Fortanet, Libertad 29.--Tel. 991.--Madrid
-
-
- ALGUNAS ERRATAS
-
- PÁGINA DICE DEBE DECIR
-
- 70 variolaban bariolaban
- 94 habitual usual
- 164 segundo segundón
-
-
- ANTONIO MACHADO
-
- Misterioso y silencioso
- Iba una y otra vez.
- Su mirada era tan profunda
- Que apenas se podía ver.
- Cuando hablaba tenía un dejo
- de timidez y de altivez.
- Y la luz de sus pensamientos
- Casi siempre se veía arder.
- Era luminoso y profundo
- Como era hombre de buena fe.
- Fuera pastor de mil leones
- Y de corderos a la vez.
- Conduciría tempestades
- O traería un panal de miel.
- Las maravillas de la vida
- Y del amor y del placer,
- Cantaba en versos profundos
- Cuyo secreto era de él.
- Montado en un raro Pegaso,
- Un día al imposible fué.
- Ruego por Antonio a mis dioses,
- Ellos le salven siempre. Amén.
-
- RUBÉN DARÍO.
-
- 1905
-
-
-
-
- ÍNDICE
-
-
- _Págs._
-
- ANTONIO MACHADO, POR RUBÉN DARÍO 7
-
-
- SOLEDADES
-
- I. EL VIAJERO 11
-
- II. HE ANDADO MUCHOS CAMINOS 13
-
- III. LA PLAZA Y LOS NARANJOS ENCENDIDOS 14
-
- IV. EN EL ENTIERRO DE UN AMIGO 15
-
- V. RECUERDO INFANTIL 17
-
- VI. FUÉ UNA CLARA TARDE, TRISTE Y SOÑOLIENTA 18
-
- VII. EL LIMONERO LÁNGUIDO SUSPENDE 20
-
- VIII. YO ESCUCHO LOS CANTOS 22
-
- IX. ORILLAS DEL DUERO 24
-
- X. A LA DESIERTA PLAZA 25
-
- XI. YO VOY SOÑANDO CAMINOS 26
-
- XII. AMADA, EL AURA DICE 27
-
- XIII. HACIA UN OCASO RADIANTE 28
-
- XIV. CANTE HONDO 31
-
- XV. LA CALLE EN SOMBRA 32
-
- XVI. SIEMPRE FUGITIVA Y SIEMPRE 33
-
- XVII. HORIZONTE 33
-
- XVIII. EL POETA 34
-
- XIX. ¡VERDES JARDINILLOS! 37
-
-
- DEL CAMINO
-
- XX. PRELUDIO 38
-
- XXI. DABA EL RELOJ LAS DOCE... Y ERAN DOCE 39
-
- XXII. SOBRE LA TIERRA AMARGA 40
-
- XXIII. EN LA DESNUDA TIERRA DEL CAMINO 40
-
- XXIV. EL SOL ES UN GLOBO DE FUEGO 41
-
- XXV. ¡TENUE RUMOR DE TÚNICAS QUE PASAN! 42
-
- XXVI. ¡OH, FIGURAS DEL ATRIO, MÁS HUMILDES! 42
-
- XXVII. LA TARDE TODAVÍA 43
-
- XXVIII. CREAR FIESTAS DE AMORES 44
-
- XXIX. ARDE EN TUS OJOS UN MISTERIO, VIRGEN 45
-
- XXX. ALGUNOS LIENZOS DEL RECUERDO TIENEN 45
-
- XXXI. CRECE EN LA PLAZA EN SOMBRA 46
-
- XXXII. LAS ASCUAS DE UN CREPÚSCULO MORADO 47
-
- XXXIII. ¿MI AMOR?... ¿RECUERDAS, DIME? 47
-
- XXXIV. ME DIJO UN ALBA DE LA PRIMAVERA. 48
-
- XXXV. AL BORDE DEL SENDERO UN DÍA NOS SENTAMOS 49
-
- XXXVI. ES UNA FORMA JUVENIL QUE UN DÍA 48
-
- XXXVII. ¡OH!, DIME, NOCHE AMIGA, AMADA VIEJA 50
-
-
- CANCIONES Y COPLAS
-
- XXXVIII. ABRIL FLORECÍA 51
-
- XXXIX. DE LA VIDA 54
-
- XL. INVENTARIO GALANTE 56
-
- XLI. ME DIJO UNA TARDE 58
-
- XLII. LA VIDA HOY TIENE RITMO 60
-
- XLIII. ERA UNA MAÑANA Y ABRIL SONREÍA 61
-
- XLIV. EL CASCO ROÍDO Y VERDOSO 62
-
- XLV. EL SUEÑO BAJO EL SOL QUE ATURDE Y CIEGA 63
-
-
- HUMORISMOS, FANTASÍAS, APUNTES
-
- XLVI. LOS GRANDES INVENTOS: LA NORIA 65
-
- XLVII. EL CADALSO 66
-
- XLVIII. LAS MOSCAS 67
-
- XLIX. ELEGÍA DE UN MADRIGAL 69
-
- L. ACASO 70
-
- LI. JARDÍN 71
-
- LII. FANTASÍA DE UNA NOCHE DE ABRIL 72
-
- LIII. A UN NARANJO Y A UN LIMONERO 76
-
- LIV. LOS SUEÑOS MALOS 77
-
- LV. HASTÍO 78
-
- LVI. SONABA EL RELOJ LA UNA 79
-
- LVII. CONSEJOS 80
-
- LVIII. MONEDA QUE ESTÁ EN LA MANO 80
-
- LIX. GLOSA 80
-
- LX. ANOCHE CUANDO DORMÍA 81
-
- LXI. ¿MI CORAZÓN SE HA DORMIDO? 82
-
-
- GALERÍAS
-
- INTRODUCCIÓN 83
-
- LXII. DESGARRADA LA NUBE 85
-
- LXIII. Y ERA EL DEMONIO DE MI SUEÑO, EL ÁNGEL 86
-
- LXIV. DESDE EL UMBRAL DE UN SUEÑO ME LLAMARON 87
-
- LXV. SUEÑO INFANTIL 87
-
- LXVI. SI YO FUERA UN POETA 89
-
- LXVII. LLAMÓ A MI CORAZÓN, UN CLARO DÍA 89
-
- LXVIII. HOY BUSCARÁS EN VANO 90
-
- LXXI. Y NADA IMPORTA YA QUE EL VINO DE ORO 90
-
- LXX. ¡TOCADOS DE OTROS DÍAS! 91
-
- LXXI. LA CASA TAN QUERIDA 92
-
- LXXII. ANTE EL PÁLIDO LIENZO DE LA TARDE 92
-
- LXXIII. TARDE TRANQUILA, CASI 93
-
- LXXIV. YO, COMO ANACREONTE 93
-
- LXXV. ¡OH, TARDE LUMINOSA! 94
-
- LXXVI. ES UNA TARDE CENICIENTA Y MUSTIA 94
-
- LXXVII. Y NO ES VERDAD, DOLOR, YO TE CONOZCO 95
-
- LXXVIII. ¿Y HA DE MORIR CONTIGO EL MUNDO MAGO? 96
-
- LXXIX. DESNUDA ESTÁ LA TIERRA 96
-
- LXXX. CAMPO 97
-
- LXXXI. A UN VIEJO Y DISTINGUIDO SEÑOR 98
-
- LXXXII. LOS SUEÑOS 99
-
- LXXXIII. GUITARRA DEL MESÓN QUE HOY SUENAS JOTA 99
-
- LXXXIV. EL ROJO SOL DE UN SUEÑO EN EL ORIENTE ASOMA 100
-
- LXXXV. LA PRIMAVERA BESABA 101
-
- LXXXVI. ERAN AYER MIS DOLORES 102
-
- LXXXVII. RENACIMIENTO 103
-
- LXXXVIII. TAL VEZ LA MANO, EN SUEÑOS 104
-
- LXXXIX. Y PODRÁS CONOCERTE RECORDANDO 104
-
- XC. LOS ÁRBOLES CONSERVAN 105
-
- XCI. HÚMEDO ESTÁ, BAJO EL LAUREL, EL BANCO 105
-
-
- VARIA
-
- XCII. CABALLITOS 106
-
- XCIII. RUIDOS 107
-
- XCIV. PESADILLA 108
-
- XCV. DE LA VIDA 108
-
- XCVI. SOL DE INVIERNO 110
-
- XCVII. RETRATO 111
-
- XCVIII. A ORILLAS DEL DUERO 113
-
- XCIX. POR TIERRAS DE ESPAÑA 116
-
- C. EL HOSPICIO 118
-
- CI. EL DIOS IBERO 119
-
- CII. ORILLAS DEL DUERO 122
-
- CIII. LAS ENCINAS 124
-
- CIV. CAMINOS 130
-
- CV. EN ABRIL, LAS AGUAS MIL 130
-
- CVI. UN LOCO 132
-
- CVII. FANTASÍA ICONOGRÁFICA 134
-
- CVIII. UN CRIMINAL 135
-
- CIX. AMANECER DE OTOÑO 137
-
- CX. EN TREN 138
-
- CXI. NOCHE DE VERANO 140
-
- CXII. PASCUA DE RESURRECCIÓN 141
-
- CXIII. CAMPOS DE SORIA 142
-
- CXIV. LA TIERRA DE ALVARGONZÁLEZ 149
-
- CXV. A UN OLMO SECO 182
-
- CXVI. RECUERDOS 184
-
- CXVII. AL MAESTRO «AZORÍN», POR SU LIBRO CASTILLA 186
-
- CXVIII. CAMINOS 187
-
- CXIX. SEÑOR, YA ME ARRANCASTE LO QUE YO MÁS QUERÍA 189
-
- CXX. DICE LA ESPERANZA: UN DÍA 189
-
- CXXI. ALLÁ, EN LAS TIERRAS ALTAS 189
-
- CXXII. SOÑÉ QUE TÚ ME LLEVABAS 190
-
- CXXIII. UNA NOCHE DE VERANO 191
-
- CXXIV. AL BORRARSE LA NIEVE, SE ALEJARON 191
-
- CXXV. EN ESTOS CAMPOS DE LA TIERRA MÍA 192
-
- CXXVI. A JOSÉ MARÍA PALACIO 194
-
- CXXVII. OTRO VIAJE 195
-
- CXXVIII. POEMA DE UN DÍA 197
-
- CXXIX. NOVIEMBRE, 1914 205
-
- CXXX. LA SAETA 206
-
- CXXXI. DEL PASADO EFÍMERO 207
-
- CXXXII. LOS OLIVOS 209
-
- CXXXIII. LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS POR LA
- MUERTE DE DON GUIDO 213
-
- CXXXIV. LA MUJER MANCHEGA 218
-
- CXXXV. EL MAÑANA EFÍMERO 219
-
- CXXXVI. PROVERBIOS Y CANTARES 221
-
- CXXXVII. PARÁBOLAS 239
-
- CXXXVIII. MI BUFÓN 244
-
-
- ELOGIOS
-
- CXXXIX. A DON FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS 245
-
- CXL. AL JOVEN MEDITADOR JOSÉ ORTEGA GASSET 247
-
- CXLI. A XAVIER VALCARCE 247
-
- CXLII. MARIPOSA DE LA SIERRA 249
-
- CXLIII. DESDE MI RINCÓN 251
-
- CXLIV. A UNA ESPAÑA JOVEN 255
-
- CXLV. ESPAÑA, EN PAZ 256
-
- CXLVI. FLOR DE SANTIDAD 260
-
- CXLVII. AL MAESTRO RUBÉN DARÍO 261
-
- CXLVIII. A LA MUERTE DE RUBÉN DARÍO 262
-
- CXLIX. A NARCISO ALONSO CORTÉS, POETA DE CASTILLA 263
-
- CL. MIS POETAS 265
-
- CLI. A DON MIGUEL DE UNAMUNO 266
-
- CLII. A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ 267
-
-
- POESÍAS COMPLETAS
- (1899-1917)
-
-
-
-
- SOLEDADES
-
- I
- EL VIAJERO
-
- Está en la sala familiar, sombría,
- y entre nosotros, el querido hermano
- que en el sueño infantil de un claro día
- vimos partir hacia un país lejano.
-
- Hoy tiene ya las sienes plateadas,
- un gris mechón sobre la angosta frente;
- y la fría inquietud de sus miradas
- revela un alma casi toda ausente.
-
- Deshójanse las copas otoñales
- del parque mustio y viejo.
- La tarde, tras los húmedos cristales,
- se pinta, y en el fondo del espejo,
-
- El rostro del hermano se ilumina
- suavemente. ¿Floridos desengaños
- dorados por la tarde que declina?
- ¿Ansias de vida nueva en nuevos años?
-
- ¿Lamentará la juventud perdida?
- Lejos quedó--la pobre loba--muerta.
- ¿La blanca juventud nunca vivida
- teme, que ha de cantar ante su puerta?
-
- ¿Sonríe al sol de oro
- de la tierra de un sueño no encontrada;
- y ve su nave hender el mar sonoro,
- de viento y luz la blanca vela hinchada?
-
- Él ha visto las hojas otoñales,
- amarillas, rodar, las olorosas
- ramas del eucaliptus, los rosales
- que enseñan otra vez sus blancas rosas...
-
- Y este dolor que añora o desconfía
- el temblor de una lágrima reprime,
- y un resto de viril hipocresía
- en el semblante pálido se imprime.
-
- Serio retrato en la pared clarea
- todavía. Nosotros divagamos.
- En la tristeza del hogar, golpea
- el tic-tac del reloj. Todos callamos.
-
-
- II
-
- He andado muchos caminos,
- he abierto muchas veredas,
- he navegado en cien mares
- y he atracado en cien riberas.
-
- En todas partes he visto
- caravanas de tristeza,
- soberbios y melancólicos
- borrachos de sombra negra,
-
- y pedantones al paño
- que miran, callan y piensan
- que saben, porque no beben
- el vino de las tabernas.
-
- Mala gente que camina
- y va apestando la tierra...
-
- Y en todas partes he visto
- gentes que danzan o juegan,
- cuando pueden, y laboran
- sus cuatro palmos de tierra.
-
- Nunca, si llegan a un sitio,
- preguntan adónde llegan.
- Cuando caminan, cabalgan
- a lomos de mula vieja,
-
- y no conocen la prisa
- ni aun en los días de fiesta.
- Donde hay vino, beben vino,
- donde no hay vino, agua fresca.
-
- Son buenas gentes que viven,
- laboran, pasan y sueñan,
- y en un día como tantos,
- descansan bajo la tierra.
-
-
- III
-
- La plaza y los naranjos encendidos
- con sus frutas redondas y risueñas.
-
- Tumulto de pequeños colegiales,
- que al salir en desorden de la escuela,
- llenan el aire de la plaza en sombra
- con la algazara de sus voces nuevas.
-
- ¡Alegría infantil en los rincones
- de las ciudades muertas!...
- ¡Y algo nuestro de ayer, que todavía
- vemos vagar por estas calles viejas!
-
-
- IV
- EN EL ENTIERRO DE UN AMIGO
-
- Tierra le dieron una tarde horrible
- del mes de julio, bajo el sol de fuego.
-
- A un paso de la abierta sepultura,
- había rosas de podridos pétalos,
- entre geranios de áspera fragancia
- y roja flor. El cielo
- puro y azul. Corría
- un aire fuerte y seco.
-
- De los gruesos cordeles suspendido,
- pesadamente, descender hicieron
- el ataúd al fondo de la fosa
- los dos sepultureros...
-
- Y al reposar sonó con recio golpe,
- solemne, en el silencio.
-
- Un golpe de ataúd en tierra es algo
- perfectamente serio.
-
- Sobre la negra caja se rompían
- los pesados terrones polvorientos...
-
- El aire se llevaba
- de la honda fosa el blanquecino aliento.
-
- --Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa,
- larga paz a tus huesos...
-
- Definitivamente,
- duerme un sueño tranquilo y verdadero.
-
-
- V
- RECUERDO INFANTIL
-
- Una tarde parda y fría
- de invierno. Los colegiales
- estudian. Monotonía
- de lluvia tras los cristales.
-
- Es la clase. En un cartel
- se representa a Caín
- fugitivo, y muerto Abel
- junto a una mancha carmín.
-
- Con timbre sonoro y hueco
- truena el maestro, un anciano
- mal vestido, enjuto y seco,
- que lleva un libro en la mano.
-
- Y todo un coro infantil
- va cantando la lección:
- mil veces ciento, cien mil,
- mil veces mil, un millón.
-
- Una tarde parda y fría
- de invierno. Los colegiales
- estudian. Monotonía
- de la lluvia en los cristales.
-
-
- VI
-
- Fué una clara tarde, triste y soñolienta,
- tarde de verano. La hiedra asomaba
- al muro del parque, negra y polvorienta...
- La fuente sonaba.
-
- Rechinó en la vieja cancela mi llave;
- con agrio ruido abrióse la puerta
- de hierro mohoso y, al cerrarse, grave
- golpeó el silencio de la tarde muerta.
-
- En el solitario parque, la sonora
- copla borbollante del agua cantora,
- me guió a la fuente. La fuente vertía
- sobre el blanco mármol su monotonía.
-
- La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano,
- un sueño lejano mi canto presente?...
- Fué una tarde lenta del lento verano.
-
- Respondí a la fuente:
- No recuerdo, hermana,
- mas sé que tu copla presente es lejana.
-
- Fué esta misma tarde: mi cristal vertía
- como hoy sobre el mármol su monotonía.
- ¿Recuerdas, hermano?... Los mirtos talares,
- que ves, sombreaban los claros cantares
- que escuchas. Del rubio color de la llama,
- el fruto maduro pendía en la rama,
- lo mismo que ahora. ¿Recuerdas, hermano?...
- Fué esta misma lenta tarde de verano.
-
- --No sé qué me dice tu copla riente
- de ensueños lejanos, hermana la fuente.
-
- Yo sé que tu claro cristal de alegría
- ya supo del árbol la fruta bermeja;
- yo sé que es lejana la amargura mía
- que sueña en la tarde de verano vieja.
-
- Yo sé que tus bellos espejos cantores
- copiaron antiguos delirios de amores:
- mas cuéntame, fuente de lengua encantada,
- cuéntame mi alegre leyenda olvidada.
-
- --Yo no sé leyendas de antigua alegría,
- sino historias viejas de melancolía.
-
- Fué una clara tarde del lento verano...
- Tú venías solo con tu pena, hermano;
- tus labios besaron mi linfa serena,
- y en la clara tarde, dijeron tu pena.
-
- Dijeron tu pena tus labios que ardían:
- la sed que ahora tienen, entonces tenían.
-
- --Adiós para siempre, la fuente sonora,
- del parque dormido eterna cantora.
- Adiós para siempre, tu monotonía,
- fuente, es más amarga que la pena mía.
-
- Rechinó en la vieja cancela mi llave;
- con agrio ruido abrióse la puerta
- de hierro mohoso y, al cerrarse, grave
- sonó en el silencio de la tarde muerta.
-
-
- VII
-
- El limonero lánguido suspende
- una pálida rama polvorienta,
- sobre el encanto de la fuente limpia,
- y allá en el fondo sueñan
- los frutos de oro...
-
- Es una tarde clara,
- casi de primavera;
- tibia tarde de marzo,
- que al hálito de abril cercano lleva;
- y estoy solo, en el patio silencioso,
- buscando una ilusión cándida y vieja:
- alguna sombra sobre el blanco muro,
- algún recuerdo, en el pretil de piedra
- de la fuente dormido, o, en el aire,
- algún vagar de túnica ligera.
-
- En el ambiente de la tarde flota
- ese aroma de ausencia,
- que dice al alma luminosa: nunca,
- y al corazón: espera.
-
- Ese aroma que evoca los fantasmas
- de las fragancias vírgenes y muertas.
-
- Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara,
- casi de primavera,
- tarde sin flores, cuando me traías
- el buen perfume de la hierbabuena,
- y de la buena albahaca,
- que tenía mi madre en sus macetas.
-
- Que tú me viste hundir mis manos puras
- en el agua serena,
- para alcanzar los frutos encantados
- que hoy en el fondo de la fuente sueñan...
-
- Sí, te conozco, tarde alegre y clara,
- casi de primavera.
-
-
- VIII
-
- Yo escucho los cantos
- de viejas cadencias,
- que los niños cantan
- cuando en coro juegan,
- y vierten en coro
- sus almas que sueñan,
- cual vierten sus aguas
- las fuentes de piedra:
- con monotonías
- de risas eternas,
- que no son alegres,
- con lágrimas viejas,
- que no son amargas
- y dicen tristezas,
- tristezas de amores
- de antiguas leyendas.
-
- En los labios niños,
- las canciones llevan
- confusa la historia
- y clara la pena;
- como clara el agua
- lleva su conseja
- de viejos amores,
- que nunca se cuentan.
-
- Jugando, a la sombra
- de una plaza vieja,
- los niños cantaban...
-
- La fuente de piedra
- vertía su eterno
- cristal de leyenda.
-
- Cantaban los niños
- canciones ingenuas,
- de un algo que pasa
- y que nunca llega:
- la historia confusa
- y clara la pena.
-
- Vertía la fuente
- su eterna conseja:
- borrada la historia,
- contaba la pena.
-
-
- IX
- ORILLAS DEL DUERO
-
- Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario.
- Girando en torno a la torre y al caserón solitario,
- ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,
- de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.
- Es una tibia mañana.
- El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.
-
- Pasados los verdes pinos,
- casi azules, primavera
- se ve brotar en los finos
- chopos de la carretera
- y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.
- El campo parece, más que joven, adolescente.
-
- Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido,
- azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,
- y mística primavera!
-
- ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,
- espuma de la montaña
- ante la azul lejanía,
- sol del día, claro día!
- ¡Hermosa tierra de España!
-
-
- X
-
- A la desierta plaza
- conduce un laberinto de callejas.
- A un lado, el viejo paredón sombrío
- de una ruinosa iglesia;
- a otro lado, la tapia blanquecina
- de un huerto de cipreses y palmeras,
- y, frente a mí, la casa,
- y en la casa, la reja,
- ante el cristal que levemente empaña
- su figurilla plácida y risueña.
- Me apartaré. No quiero
- llamar a tu ventana... Primavera
- viene--su veste blanca
- flota en el aire de la plaza muerta--;
- viene a encender las rosas
- rojas de tus rosales... Quiero verla...
-
-
- XI
-
- Yo voy soñando caminos
- de la tarde. ¡Las colinas
- doradas, los verdes pinos,
- las polvorientas encinas!...
- ¿Adónde el camino irá?
- Yo voy cantando, viajero
- a lo largo del sendero...
- --La tarde cayendo está--.
- «En el corazón tenía
- la espina de una pasión;
- logré arrancármela un día:
- ya no siento el corazón.»
-
- Y todo el campo un momento
- se queda, mudo y sombrío,
- meditando. Suena el viento
- en los álamos del río.
-
- La tarde más se obscurece;
- y el camino que serpea
- y débilmente blanquea,
- se enturbia y desaparece.
-
- Mi cantar vuelve a plañir:
- «Aguda espina dorada,
- quién te pudiera sentir
- en el corazón clavada.»
-
-
- XII
-
- Amada, el aura dice
- tu pura veste blanca...
- No te verán mis ojos;
- ¡mi corazón te aguarda!
-
- El aura me ha traído
- tu nombre en la mañana;
- el eco de tus pasos
- repite la montaña...
- No te verán mis ojos;
- ¡mi corazón te aguarda!
-
- En las sombrías torres
- repican las campanas...
- No te verán mis ojos;
- ¡mi corazón te aguarda!
-
- Los golpes del martillo
- dicen la negra caja;
- y el sitio de la fosa,
- los golpes de la azada...
- No te verán mis ojos;
- ¡mi corazón te aguarda!
-
-
- XIII
-
- Hacia un ocaso radiante
- caminaba el sol de estío,
- y era, entre nubes de fuego, una trompeta gigante,
- tras de los álamos verdes de las márgenes del río.
-
- Dentro de un olmo sonaba la sempiterna tijera
- de la cigarra cantora, el monorritmo jovial,
- entre metal y madera,
- que es la canción estival.
-
- En una huerta sombría,
- giraban los cangilones de la noria soñolienta.
- Bajo las ramas obscuras el son del agua se oía.
- Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta.
-
- Yo iba haciendo mi camino,
- absorto en el solitario crepúsculo campesino.
-
- Y pensaba: «¡Hermosa tarde, nota de la lira inmensa
- toda desdén y armonía,
- hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía
- de este rincón vanidoso, obscuro rincón que piensa!»
-
- Pasaba el agua rizada bajo los ojos del puente.
- Lejos, la ciudad dormía
- como cubierta de un mago fanal de oro transparente.
- Bajo los arcos de piedra el agua clara corría.
-
- Los últimos arreboles coronaban las colinas
- manchadas de olivos grises y de negruzcas encinas.
- Yo caminaba cansado,
- sintiendo la vieja angustia que hace el corazón pesado.
-
- El agua en sombra pasaba tan melancólicamente,
- bajo los arcos del puente,
- como si al pasar dijera:
-
- «Apenas desamarrada
- la pobre barca, viajero, del árbol de la ribera,
- se canta: no somos nada.
- Donde acaba el pobre río la inmensa mar nos espera.»
-
- Bajo los ojos del puente pasaba el agua sombría.
- (Yo pensaba: ¡el alma mía!)
-
- Y me detuve un momento,
- en la tarde, a meditar...
- ¿Qué es esta gota en el viento
- que grita al mar: soy el mar?
-
- Vibraba el aire asordado
- por los élitros cantores que hacen el campo sonoro,
- cual si estuviera sembrado
- de campanitas de oro.
-
- En el azul fulguraba
- un lucero diamantino.
- Cálido viento soplaba
- alborotando el camino.
-
- Yo, en la tarde polvorienta,
- hacia la ciudad volvía.
- Sonaban los cangilones de la noria soñolienta.
- Bajo las ramas obscuras caer el agua se oía.
-
-
- XIV
- CANTE HONDO
-
- Yo meditaba absorto, devanando
- los hilos del hastío y la tristeza,
- cuando llegó a mi oído,
- por la ventana de mi estancia, abierta
-
- a una caliente noche de verano,
- el plañir de una copla soñolienta,
- quebrada por los trémolos sombríos
- de las músicas magas de mi tierra.
-
- ...Y era el Amor, como una roja llama...
- --Nerviosa mano en la vibrante cuerda
- ponía un largo suspirar de oro
- que se trocaba en surtidor de estrellas--.
-
- ...Y era la Muerte, al hombro la cuchilla,
- el paso largo, torva y esquelética.
- --tal cuando yo era niño la soñaba--.
-
- Y en la guitarra, resonante y trémula,
- la brusca mano, al golpear, fingía
- el reposar de un ataúd en tierra.
-
- Y era un plañido solitario el soplo
- que el polvo barre y la ceniza aventa.
-
-
- XV
-
- La calle en sombra. Ocultan los altos caserones
- el sol que muere; hay ecos de luz en los balcones.
-
- ¿No ves, en el encanto del mirador florido,
- el óvalo rosado de un rostro conocido?
-
- La imagen, tras el vidrio de equívoco reflejo,
- surge o se apaga como daguerreotipo viejo.
-
- Suena en la calle sólo el ruido de tu paso;
- se extinguen lentamente los ecos del ocaso.
-
- ¡Oh, angustia! Pesa y duele el corazón. ¿Es ella?
- No puede ser... Camina... En el azul la estrella.
-
-
- XVI
-
- Siempre fugitiva y siempre
- cerca de mí, en negro manto
- mal cubierto el desdeñoso
- gesto de tu rostro pálido.
- No sé dónde vas ni dónde
- tu virgen belleza tálamo
- busca en la noche. No sé
- qué sueños cierran tus párpados,
- ni de quien haya entreabierto
- tu lecho inhospitalario.
- ................................
- Detén el paso, belleza
- esquiva, detén el paso...
-
- Besar quisiera la amarga,
- amarga flor de tus labios.
-
-
- XVII
- HORIZONTE
-
- En una tarde clara y amplia como el hastío,
- cuando su lanza blande el tórrido verano,
- copiaban el fantasma de un grave sueño mío
- mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano.
-
- La gloria del ocaso era un purpúreo espejo,
- era un cristal de llamas, que al infinito viejo
- iba arrojando el grave soñar en la llanura...
- Y yo sentí la espuela sonora de mi paso
- repercutir lejana en el sangriento ocaso,
- y más allá, la alegre canción de un alba pura.
-
-
- XVIII
- EL POETA
-
- Para el libro _La casa de la primavera_, de Martínez Sierra.
-
- Maldiciendo su destino
- como Glauco, el dios marino,
- mira, turbia la pupila
- de llanto, el mar que le debe su blanca virgen Scyla.
-
- Él sabe que un Dios más fuerte
- con la sustancia inmortal está jugando a la muerte
- cual niño bárbaro. Él piensa
- que ha de caer como rama que sobre las aguas flota,
- antes de perderse, gota
- de mar, en la mar inmensa.
-
- En sueños oyó el acento de una palabra divina;
- en sueños se le ha mostrado la cruda ley diamantina
- sin odio ni amor, y el frío
- soplo del olvido sabe sobre un arenal de hastío.
-
- Bajo las palmeras del oasis el agua buena
- miró brotar de la arena;
- y se abrevó entre las dulces gacelas, y entre los fieros
- animales carniceros...
-
- Y supo cuánto es la vida hecha de sed y dolor.
- Y fué compasivo para el ciervo y el cazador,
- para el ladrón y el robado,
- para el pájaro azorado,
- para el sanguinario azor.
-
- Con el Eclesiastés dijo: Vanidad de vanidades,
- todo es negra vanidad;
- y oyó otra voz que clamaba, alma de sus soledades:
- sólo eres tú, luz que fulges en el corazón, verdad.
-
- Y viendo cómo lucían
- miles de blancas estrellas,
- pensaba que todas ellas
- en su corazón ardían.
- ¡Noche de amor!...
-
- Y otra noche
- sintió la mala tristeza
- que enturbia la pura llama,
- y el corazón que bosteza,
- y el histrión que declama.
-
- Y dijo: las galerías
- del alma que espera están
- desiertas, mudas, vacías:
- las blancas sombras se van.
-
- Y el demonio de los sueños abrió el jardín encantado
- del ayer. ¡Cuán bello era!
- ¡Qué hermosamente el pasado
- fingía la primavera,
- cuando del árbol de otoño estaba el fruto colgado,
- mísero fruto podrido,
- que en el hueco acibarado
- guarda el gusano escondido!
-
- ¡Alma, que en vano quisiste ser más joven cada día,
- arranca tu flor, la humilde flor de la melancolía!
-
-
- XIX
-
- ¡Verdes jardinillos,
- claras plazoletas,
- fuente verdinosa
- donde el agua sueña,
- donde el agua muda
- resbala en la piedra!...
-
- Las hojas de un verde
- mustio, casi negras,
- de la acacia, el viento
- de septiembre besa,
- y se lleva algunas
- amarillas, secas,
- jugando, entre el polvo
- blanco de la tierra.
-
- Linda doncellita,
- que el cántaro llenas
- de agua transparente,
- tú, al verme, no llevas
- a los negros bucles
- de tu cabellera,
- distraídamente,
- la mano morena,
- ni, luego, en el limpio
- cristal te contemplas...
-
- Tú miras al aire
- de la tarde bella,
- mientras de agua clara
- el cántaro llenas.
-
-
-
-
- DEL CAMINO
-
-
- XX
- PRELUDIO
-
- Mientras la sombra pasa de un santo amor, hoy quiero
- poner un dulce salmo sobre mi viejo atril.
- Acordaré las notas del órgano severo
- al suspirar fragante del pífano de abril.
-
- Madurarán su aroma las pomas otoñales,
- la mirra y el incienso salmodiarán su olor;
- exhalarán su fresco perfume los rosales,
- bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.
-
- Al grave acorde lento de música y aroma,
- la sola y vieja y noble razón de mi rezar
- levantará su vuelo suave de paloma
- y la palabra blanca se elevará al altar.
-
-
- XXI
-
- Daba el reloj las doce... y eran doce
- golpes de azada en tierra...
- ...¡Mi hora!--grité--... El silencio
- me respondió:--No temas;
- tú no verás caer la última gota
- que en la clepsidra tiembla.
-
- Dormirás muchas horas todavía
- sobre la orilla vieja,
- y encontrarás una mañana pura
- amarrada tu barca a otra ribera.
-
-
- XXII
-
- Sobre la tierra amarga,
- caminos tiene el sueño
- laberínticos, sendas tortuosas,
- parques en flor y en sombra y en silencio;
-
- criptas hondas, escalas sobre estrellas;
- retablos de esperanzas y recuerdos.
- Figurillas que pasan y sonríen
- --juguetes melancólicos de viejo--;
-
- imágenes amigas,
- a la vuelta florida del sendero,
- y quimeras rosadas
- que hacen camino... lejos...
-
-
- XXIII
-
- En la desnuda tierra del camino
- la hora florida brota,
- espino solitario,
- del valle humilde en la revuelta umbrosa.
-
- El salmo verdadero
- de tenue voz hoy toma
- al corazón, y al labio,
- la palabra quebrada y temblorosa.
-
- Mis viejos mares duermen; se apagaron
- sus espumas sonoras
- sobre la playa estéril. La tormenta
- camina lejos en la nube torva.
-
- Vuelve la paz al cielo;
- la brisa tutelar esparce aromas
- otra vez sobre el campo, y aparece,
- en la bendita soledad, tu sombra.
-
-
- XXIV
-
- El sol es un globo de fuego,
- la luna es un disco morado.
-
- Una blanca paloma se posa
- en el alto ciprés centenario.
-
- Los cuadros de mirtos parecen
- de marchito velludo empolvado.
-
- ¡El jardín y la tarde tranquila!...
- Suena el agua en la fuente de mármol.
-
-
- XXV
-
- ¡Tenue rumor de túnicas que pasan
- sobre la infértil tierra!...
- ¡y lágrimas sonoras
- de las campanas viejas!
-
- Las ascuas mortecinas
- del horizonte humean...
- Blancos fantasmas lares
- van encendiendo estrellas.
-
- --Abre el balcón. La hora
- de una ilusión se acerca...
- La tarde se ha dormido
- y las campanas sueñan.
-
-
- XXVI
-
- ¡Oh, figuras del atrio, más humildes
- cada día y lejanas:
- mendigos harapientos
- sobre marmóreas gradas;
-
- miserables ungidos
- de eternidades santas,
- manos que surgen de los mantos viejos
- y de las rotas capas!
-
- ¿Pasó por vuestro lado
- una ilusión velada,
- de la mañana luminosa y fría
- en las horas más plácidas?...
-
- Sobre la negra túnica, su mano
- era una rosa blanca...
-
-
- XXVII
-
- La tarde todavía
- dará incienso de oro a tu plegaria,
- y quizás el cénit de un nuevo día
- amenguará tu sombra solitaria.
-
- Mas no es tu fiesta el Ultramar lejano,
- sino la ermita junto al manso río;
- no tu sandalia el soñoliento llano
- pisará, ni la arena del hastío.
-
- Muy cerca está, romero,
- la tierra verde y santa y florecida
- de tus sueños; muy cerca, peregrino
- que desdeñas la sombra del sendero
- y el agua del mesón en tu camino.
-
-
- XXVIII
-
- Crear fiestas de amores
- en nuestro amor pensamos,
- quemar nuevos aromas
- en montes no pisados,
-
- y guardar el secreto
- de nuestros rostros pálidos,
- porque en las bacanales de la vida
- vacías nuestras copas conservamos,
-
- mientras con eco de cristal y espuma
- ríen los zumos de la vid dorados.
- ................................
- Un pájaro escondido entre las ramas
- del parque solitario,
- silba burlón...
-
- Nosotros exprimimos
- la penumbra de un sueño en nuestro vaso...
- Y algo, que es tierra en nuestra carne, siente
- la humedad del jardín como un halago.
-
-
- XXIX
-
- Arde en tus ojos un misterio, virgen
- esquiva y compañera.
-
- No sé si es odio o es amor la lumbre
- inagotable de tu aljaba negra.
-
- Conmigo irás mientras proyecte sombra
- mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.
-
- --¿Eres la sed o el agua en mi camino?
- Dime, virgen esquiva y compañera.
-
-
- XXX
-
- Algunos lienzos del recuerdo tienen
- luz de jardín y soledad de campo;
- la placidez del sueño
- en el paisaje familiar soñado.
-
- Otros guardan las fiestas
- de días aún lejanos;
- figuritas sutiles
- que pone un titerero en su retablo...
- ................................
- Ante el balcón florido
- está la cita de un amor amargo.
-
- Brilla la tarde en el resol bermejo...
- La hiedra efunde de los muros blancos...
-
- A la revuelta de una calle en sombra
- un fantasma irrisorio besa un nardo.
-
-
- XXXI
-
- Crece en la plaza en sombra
- el musgo, y en la piedra vieja y santa
- de la iglesia. En el atrio hay un mendigo...
- Más vieja que la iglesia tiene el alma.
-
- Sube muy lento, en las mañanas frías,
- por la marmórea grada,
- hasta un rincón de piedra... Allí aparece
- su mano seca entre la rota capa.
-
- Con las órbitas huecas de sus ojos
- ha visto cómo pasan
- las blancas sombras, en los claros días,
- las blancas sombras de las horas santas.
-
-
- XXXII
-
- Las ascuas de un crepúsculo morado
- detrás el negro cipresal humean...
- En la glorieta en sombra está la fuente
- con su alado y desnudo Amor de piedra,
- que sueña mudo. En la marmórea taza
- reposa el agua muerta.
-
-
- XXXIII
-
- ¿Mi amor?... ¿Recuerdas, dime,
- aquellos juncos tiernos,
- lánguidos y amarillos
- que hay en el cauce seco?...
-
- ¿Recuerdas la amapola
- que calcinó el verano,
- la amapola marchita,
- negro crespón del campo?...
-
- ¿Te acuerdas del sol yerto
- y humilde, en la mañana,
- que brilla y tiembla roto
- sobre una fuente helada?...
-
-
- XXXIV
-
- Me dijo un alba de la primavera:
- Yo florecí en tu corazón sombrío
- ha muchos años, caminante viejo
- que no cortas las flores del camino.
-
- Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda
- el viejo aroma de mis viejos lirios?
- ¿Perfuman aún mis rosas la alba frente
- del hada de tu sueño adamantino?
-
- Respondí a la mañana:
- Sólo tienen cristal los sueños míos.
- Yo no conozco el hada de mis sueños;
- ni sé si está mi corazón florido.
-
- Pero si aguardas la mañana pura
- que ha de romper el vaso cristalino,
- quizás el hada te dará tus rosas,
- mi corazón tus lirios.
-
-
- XXXV
-
- Al borde del sendero un día nos sentamos.
- Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita
- son las desesperantes posturas que tomamos
- para aguardar... Mas ella no faltará a la cita.
-
-
- XXXVI
-
- Es una forma juvenil que un día
- a nuestra casa llega.
- Nosotros le decimos: ¿por qué tornas
- a la morada vieja?
- Ella abre la ventana, y todo el campo
- en luz y aroma entra.
- En el blanco sendero,
- los troncos de los árboles negrean;
- las hojas de las copas
- son humo verde que a lo lejos sueña.
- Parece una laguna
- el ancho río entre la blanca niebla
- de la mañana. Por los montes cárdenos,
- camina otra quimera.
-
-
- XXXVII
-
- ¡Oh, dime, noche amiga, amada vieja,
- que me traes el retablo de mis sueños
- siempre desierto y desolado y solo
- con mi fantasma dentro,
- mi pobre sombra triste
- sobre la estepa y bajo el sol de fuego,
- o soñando amarguras
- en las voces de todos los misterios,
- dime, si sabes, vieja amada, dime
- si son mías las lágrimas que vierto.
- Me respondió la noche:
- Jamás me revelaste tu secreto.
- Yo nunca supe, amado,
- si eras tú ese fantasma de tu sueño,
- ni averigüé si era su voz la tuya,
- o era la voz de un histrión grotesco.
-
- Dije a la noche: Amada mentirosa,
- tú sabes mi secreto;
- tú has visto la honda gruta
- donde fabrica su cristal mi sueño,
- y sabes que mis lágrimas son mías,
- y sabes mi dolor, mi dolor viejo.
-
- ¡Oh! yo no sé, dijo la noche, amado,
- yo no sé tu secreto,
- aunque he visto vagar ese, que dices,
- desolado fantasma, por tu sueño.
- Yo me asomo a las almas cuando lloran
- y escucho su hondo rezo,
- humilde y solitario,
- ese que llamas salmo verdadero;
- pero en las hondas bóvedas del alma
- no sé si el llanto es una voz o un eco.
- Para escuchar tu queja de tus labios
- yo te busqué en tu sueño,
- y allí te vi vagando en un borroso
- laberinto de espejos.
-
-
-
-
- CANCIONES Y COPLAS
-
-
- XXXVIII
-
- Abril florecía
- frente a mi ventana.
- Entre los jazmines
- y las rosas blancas
- de un balcón florido,
- vi las dos hermanas.
- La menor cosía,
- la mayor hilaba...
- Entre los jazmines
- y las rosas blancas,
- la más pequeñita,
- risueña y rosada
- --su aguja en el aire--
- miró a mi ventana.
-
- La mayor seguía,
- silenciosa y pálida,
- el huso en su rueca,
- que el lino enroscaba,
- abril florecía
- frente a mi ventana.
-
- Una clara tarde
- la mayor lloraba,
- entre los jazmines
- y las rosas blancas,
- y ante el blanco lino
- que en su rueca hilaba.
- --¿Qué tienes--le dije--
- silenciosa, pálida?
- Señaló el vestido
- que empezó la hermana.
- En la negra túnica
- la aguja brillaba;
- sobre el blanco velo,
- el dedal de plata.
- Señaló a la tarde
- de abril que soñaba
- mientras que se oía
- tañer de campanas.
- Y en la clara tarde
- me enseñó sus lágrimas...
- Abril florecía
- frente a mi ventana.
-
- Fué otro abril alegre
- y otra tarde plácida.
- El balcón florido
- solitario estaba...
- Ni la pequeñita
- risueña y rosada,
- ni la hermana triste
- silenciosa y pálida,
- ni la negra túnica,
- ni la toca blanca...
- Tan sólo en el huso
- el lino giraba
- por mano invisible,
- y en la oscura sala
- la luna del limpio
- espejo brillaba...
- Entre los jazmines
- y las rosas blancas
- del balcón florido,
- me miré en la clara
- luna del espejo
- que lejos soñaba...
- Abril florecía
- frente a mi ventana.
-
-
- XXXIX
- DE LA VIDA
-
- (COPLAS ELEGÍACAS)
-
- ¡Ay del que llega sediento
- a ver el agua correr
- y dice: la sed que siento
- no me la calma el beber!
-
- ¡Ay de quien bebe y, saciada
- la sed, desprecia la vida:
- moneda al tahur prestada,
- que sea al azar rendida!
-
- Del iluso que suspira
- bajo el orden soberano,
- y del que sueña la lira
- pitagórica en su mano.
-
- ¡Ay del noble peregrino
- que se para a meditar,
- después de largo camino,
- en el horror de llegar!
-
- ¡Ay de la melancolía
- que llorando se consuela,
- y de la melomanía
- de un corazón de zarzuela!
-
- ¡Ay de nuestro ruiseñor,
- si en una noche serena
- se cura del mal de amor
- que llora y canta sin pena!
-
- ¡De los jardines secretos,
- de los pensiles soñados
- y de los sueños poblados
- de propósitos discretos!
-
- ¡Ay del galán sin fortuna
- que ronda a la luna bella,
- de cuantos caen de la luna,
- de cuantos se marchan a ella!
-
- ¡De quien el fruto prendido
- en la rama no alcanzó,
- de quien el fruto ha mordido
- y el gusto amargo probó!
-
- ¡Y de nuestro amor primero
- y de su fe mal pagada,
- y, también, del verdadero
- amante de nuestra amada!
-
-
- XL
- INVENTARIO GALANTE
-
- Tus ojos me recuerdan
- las noches de verano,
- negras noches sin luna,
- orilla al mar salado,
- y el chispear de estrellas
- del cielo negro y bajo.
- Tus ojos me recuerdan
- las noches de verano.
- Y tu morena carne,
- los trigos requemados
- y el suspirar de fuego
- de los maduros campos.
-
- Tu hermana es clara y débil
- como los juncos lánguidos,
- como los sauces tristes,
- como los linos glaucos.
- Tu hermana es un lucero
- en el azul lejano...
- Y es alba y aura fría
- sobre los pobres álamos
- que en las orillas tiemblan
- del río humilde y manso.
- Tu hermana es un lucero
- en el azul lejano.
-
- De tu morena gracia,
- de tu soñar gitano,
- de tu mirar de sombra
- quiero llenar mi vaso.
- Me embriagaré una noche
- de cielo negro y bajo,
- para cantar contigo,
- orilla al mar salado,
- una canción que deje
- cenizas en los labios...
- De tu mirar de sombra
- quiero llenar mi vaso.
-
- Para tu linda hermana
- arrancaré los ramos
- de florecillas nuevas
- a los almendros blancos,
- en un tranquilo y triste
- alborear de marzo.
- Los regaré con agua
- de los arroyos claros,
- los ataré con verdes
- junquillos del remanso...
- Para tu linda hermana
- yo haré un ramito blanco.
-
-
- XLI
-
- Me dijo una tarde
- de la primavera:
- Si buscas caminos
- en flor en la tierra,
- mata tus palabras
- y oye tu alma vieja.
- Los mismos ungüentos
- y aromas y esencias
- que en tus alegrías,
- verteré en tus penas.
- Que el mismo albo lino
- que te vista, sea
- tu traje de duelo,
- tu traje de fiesta.
- Ama tu alegría
- y ama tu tristeza,
- si buscas caminos
- en flor en la tierra.
- Respondí a la tarde
- de la primavera:
- Tú has dicho el secreto
- que en mi alma reza:
- yo odio la alegría
- por odio a la pena.
- Mas antes que pise
- tu florida senda,
- quisiera traerte
- muerta mi alma vieja.
-
-
- XLII
-
- La vida hoy tiene ritmo
- de ondas que pasan,
- de olitas temblorosas
- que fluyen y se alcanzan.
-
- La vida hoy tiene el ritmo de los ríos,
- la risa de las aguas
- que entre los verdes junquerales corren,
- y entre las verdes cañas.
-
- Sueño florido lleva el manso viento;
- bulle la savia joven en las nuevas ramas;
- tiemblan alas y frondas,
- y la mirada sagital del águila
- no encuentra presa... treme el campo en sueños,
- vibra el sol como un arpa.
-
- ¡Fugitiva ilusión de ojos guerreros
- que por las selvas pasas
- a la hora del cénit: tiemble en mi pecho
- el oro de tu aljaba!
-
- En tus labios florece la alegría
- de los campos en flor; tu veste alada
- aroman las primeras velloritas,
- las violetas perfuman tus sandalias.
-
- Yo he seguido tus pasos en el viejo bosque,
- arrebatados tras la corza rápida,
- y los ágiles músculos rosados
- de tus piernas silvestres entre verdes ramas.
-
- ¡Pasajera ilusión de ojos guerreros
- que por las selvas pasas
- cuando la tierra reverdece y ríen
- los ríos en las cañas!
- ¡Tiemble en mi pecho el oro
- que llevas en tu aljaba!
-
-
- XLIII
-
- Era una mañana y abril sonreía.
- Frente al horizonte dorado moría
- la luna, muy blanca y opaca; tras ella,
- cual tenue ligera quimera, corría
- la nube que apenas enturbia una estrella.
- ................................
- Como sonreía la rosa mañana
- al sol del oriente abrí mi ventana;
- y en mi triste alcoba penetró el oriente
- en canto de alondras, en risa de fuente
- y en suave perfume de flora temprana.
-
- Fué una clara tarde de melancolía.
- Abril sonreía. Yo abrí las ventanas
- de mi casa al viento... El viento traía
- perfume de rosas, doblar de campanas...
-
- Doblar de campanas lejanas, llorosas,
- suave de rosas aromado aliento...
- ... ¿Dónde están los huertos floridos de rosas?
- ¿Qué dicen las dulces campanas al viento?
- ................................
- Pregunté a la tarde de abril que moría:
- ¿Al fin la alegría se acerca a mi casa?
- La tarde de abril sonrió: La alegría
- pasó por tu puerta--y luego, sombría:
- Pasó por tu puerta. Dos veces no pasa.
-
-
- XLIV
-
- El casco roído y verdoso
- del viejo falucho
- reposa en la arena...
- la vela tronchada parece
- que aún sueña en el sol y el mar.
-
- El mar hierve y canta...
- El mar es un sueño sonoro
- bajo el sol de abril.
- El mar hierve y ríe
- con olas azules y espumas de leche y de plata,
- el mar hierve y ríe
- bajo el cielo azul.
- El mar lactescente,
- el mar rutilante,
- que ríe en sus liras de plata sus risas azules...
- Hierve y ríe el mar!...
-
- El aire parece que duerme encantado
- en la fúlgida niebla de sol blanquecino.
- La gaviota palpita en el aire dormido, y al lento
- volar soñoliento, se aleja y se pierde en la bruma del sol.
-
-
- XLV
-
- El sueño bajo el sol que aturde y ciega,
- tórrido sueño en la hora de arrebol;
- el río luminoso el aire surca;
- esplende la montaña;
- la tarde es polvo y sol.
-
- El sibilante caracol del viento
- ronco dormita en el remoto alcor;
- emerge el sueño ingrave en la palmera,
- luego se enciende en el naranjo en flor.
-
- La estúpida cigüeña
- su garabato escribe en el sopor
- del molino parado; el toro abate
- sobre la hierba la testuz feroz.
-
- La verde, quieta espuma del ramaje
- efunde sobre el blanco paredón,
- lejano, inerte, del jardín sombrío
- dormido bajo el cielo fanfarrón.
- ....................................
- Lejos, enfrente de la tarde roja,
- refulge el ventanal del torreón.
-
- ....................................
-
-
-
-
- HUMORISMOS, FANTASÍAS, APUNTES
-
-
-
-
- LOS GRANDES INVENTOS
-
-
- XLVI
- LA NORIA
-
- La tarde caía
- triste y polvorienta.
-
- El agua cantaba
- su copla plebeya
- en los cangilones
- de la noria lenta.
-
- Soñaba la mula
- ¡pobre mula vieja!
- al compás de sombra
- que en el agua suena.
-
- La tarde caía
- triste y polvorienta.
-
- Yo no sé qué noble,
- divino poeta,
- unió a la amargura
- de la eterna rueda,
-
- la dulce armonía
- del agua que sueña
- y vendó tus ojos,
- ¡pobre mula vieja!...
-
- Mas sé que fué un noble,
- divino poeta,
- corazón maduro
- de sombra y de ciencia.
-
-
- XLVII
- EL CADALSO
-
- La aurora asomaba
- lejana y siniestra.
-
- El lienzo de Oriente
- sangraba tragedias,
- pintarrajeadas
- con nubes grotescas.
- .............................
- En la vieja plaza
- de una vieja aldea,
- erguía su horrible
- pavura esquelética
- el tosco patíbulo
- de fresca madera...
-
- La aurora asomaba
- lejana y siniestra.
-
-
- XLVIII
- LAS MOSCAS
-
- Vosotras, las familiares,
- inevitables golosas,
- vosotras, moscas vulgares,
- me evocáis todas las cosas.
-
- ¡Oh, viejas moscas voraces
- como abejas en abril,
- viejas moscas pertinaces
- sobre mi calva infantil!
-
- ¡Moscas del primer hastío
- en el salón familiar,
- las claras tardes de estío
- en que yo empecé a soñar!
-
- Y en la aborrecida escuela,
- raudas moscas divertidas,
- perseguidas
- por amor de lo que vuela,
-
- --que todo es volar--sonoras,
- rebotando en los cristales
- en los días otoñales...
- Moscas de todas las horas,
-
- de infancia y adolescencia,
- de mi juventud dorada;
- de esta segunda inocencia,
- que da en no creer nada,
-
- de siempre... Moscas vulgares,
- que de puro familiares
- no tendréis digno cantor:
- yo sé que os habéis posado
-
- sobre el juguete encantado,
- sobre el librote cerrado,
- sobre la carta de amor,
- sobre los párpados yertos
- de los muertos...
-
- Inevitables golosas,
- que ni labráis como abejas,
- ni brilláis cual mariposas;
- pequeñitas, revoltosas,
- vosotras, amigas viejas,
- me evocáis todas las cosas.
-
-
- XLIX
- ELEGÍA DE UN MADRIGAL
-
- Recuerdo que una tarde de soledad y hastío,
- ¡oh tarde como tantas! el alma mía era,
- bajo el azul monótono, un ancho y terso río
- que ni tenía un pobre juncal en su ribera.
-
- ¡Oh mundo sin encanto, sentimental inopia
- que borra el misterioso azogue del cristal!
- ¡Oh el alma sin amores que el Universo copia
- con un irremediable bostezo universal!
- ................................
- Quiso el poeta recordar a solas,
- las ondas bien amadas, la luz de los cabellos
- que él llamaba en sus rimas rubias olas.
- Leyó... La letra mata: no se acordaba de ellos...
-
- Y un día--como tantos--al aspirar un día
- aromas de una rosa que en el rosal se abría,
- brotó, como una llama la luz de los cabellos
- que él en sus madrigales llamaba rubias olas,
- brotó, porque una aroma igual tuvieron ellos...
- Y se alejó en silencio para llorar a solas.
-
-
- L
- ACASO...
-
- Como atento no más a mi quimera
- no reparaba en torno mío, un día
- me sorprendió la fértil primavera
- que en todo el ancho campo sonreía.
-
- Brotaban verdes hojas
- de las hinchadas yemas del ramaje,
- y flores amarillas, blancas, rojas,
- variolaban la mancha del paisaje.
-
- Y era una lluvia de saetas de oro,
- el sol sobre las frondas juveniles;
- del amplio río en el caudal sonoro
- se miraban los álamos gentiles.
-
- Tras de tanto camino es la primera
- vez que miro brotar la primavera,
- dije, y después, declamatoriamente:
-
- --¡Cuán tarde ya para la dicha mía!--
- Y luego, al caminar, como quien siente
- alas de otra ilusión:--Y todavía
- ¡yo alcanzaré mi juventud un día!
-
-
- LI
- JARDÍN
-
- Lejos de tu jardín quema la tarde
- inciensos de oro en purpurinas llamas,
- tras el bosque de cobre y de ceniza.
- En tu jardín hay dalias.
- ¡Malhaya tu jardín!... Hoy me parece
- la obra de un peluquero,
- con esa pobre palmerilla enana,
- y ese cuadro de mirtos recortados...
- y el naranjito en su tonel... El agua
- de la fuente de piedra
- no cesa de reir sobre la concha blanca.
-
-
- LII
- FANTASÍA DE UNA NOCHE DE ABRIL
-
- ¿Sevilla?... ¿Granada?... La noche de luna.
- Angosta la calle, revuelta y moruna,
- de blancas paredes y obscuras ventanas.
- Cerrados postigos, corridas persianas...
- El cielo vestía su gasa de abril.
-
- Un vino risueño me dijo el camino.
- Yo escucho los áureos consejos del vino,
- que el vino es a veces escala de ensueño.
- Abril y la noche y el vino risueño
- cantaron en coro su salmo de amor.
-
- La calle copiaba, con sombra en el muro,
- el paso fantasma y el sueño maduro
- de apuesto embozado, galán caballero:
- espada tendida, calado sombrero...
- La luna vertía su blanco soñar.
-
- Como un laberinto mi sueño torcía
- de calle en calleja. Mi sombra seguía
- de aquel laberinto la sierpe encantada,
- en pos de una oculta plazuela cerrada.
- La luna lloraba su dulce blancor.
-
- La casa y la clara ventana florida,
- de blancos jazmines y nardos prendida,
- más blanco que el blanco soñar de la luna...
- --Señora, la hora, tal vez importuna...
- ¿Qué espere? (La dueña se lleva el candil).
-
- Ya sé que sería quimera, señora,
- mi sombra galante buscando a la aurora
- en noche de estrellas y luna, si fuera
- mentira la blanca nocturna quimera
- que usurpa a la luna su trono de luz.
-
- ¡Oh dulce señora, más cándida y bella
- que la solitaria matutina estrella
- tan clara en el cielo! ¿por qué silenciosa
- oís mi nocturna querella amorosa?
- ¿Quién hizo, señora, cristal vuestra voz?...
-
- La blanca quimera, parece que sueña.
- Acecha en la oscura estancia la dueña.
- --Señora, si acaso otra sombra emboscada
- teméis, en la sombra, fiad en mi espada...
- Mi espada se ha visto a la luna brillar.
-
- ¿Acaso os parece mi gesto anacrónico?
- El vuestro es, señora, sobrado lacónico.
- ¿Acaso os asombra mi sombra embozada,
- de espada tendida y toca plumada?...
- ¿Seréis la cautiva del moro Gazul?...
-
- Dijéraislo, y pronto mi amor os diría
- el son de mi guzla y la algarabía
- más dulce que oyera ventana moruna.
- Mi guzla os dijera la noche de luna,
- la noche de cándida luna de abril.
-
- Dijera la clara cantiga de plata
- del patio moruno, y la serenata
- que lleva el aroma de floridas preces
- a los miradores y a los ajimeces,
- los salmos de un blanco fantasma lunar.
-
- Dijera las danzas de trenzas lascivas,
- las muelles cadencias de ensueños, las vivas
- centellas de lánguidos rostros velados,
- los tibios perfumes, los huertos cerrados;
- dijera el aroma letal del harén.
-
- Yo guardo, señora, en mi viejo salterio
- también una copla de blanco misterio,
- la copla más suave, más dulce y más sabia
- que evoca las claras estrellas de Arabia
- y aromas de un moro jardín andaluz.
-
- Silencio... En la noche la paz de la luna
- alumbra la blanca ventana moruna.
- Silencio... Es el musgo que brota y la hiedra
- que lenta desgarra la tapia de piedra...
- El llanto que vierte la luna de abril.
-
- --Si sois una sombra de la primavera,
- blanca entre jazmines, o antigua quimera
- soñada, en las trovas de dulces cantores,
- yo soy una sombra de viejos cantares,
- y el signo de un álgebra viejo de amores.
-
- Los gayos, lascivos decires mejores,
- los árabes albos nocturnos soñares,
- las coplas mundanas, los salmos talares,
- poned en mis labios;
- yo soy una sombra también del amor.
-
- Ya muerta la luna, mi sueño volvía
- por la retorcida, moruna calleja.
- El sol en Oriente reía
- su risa más vieja.
-
-
- LIII
- A UN NARANJO Y A UN LIMONERO
- VISTOS EN UNA TIENDA DE PLANTAS Y FLORES
-
- Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte!
- medrosas tiritan tus hojas menguadas.
- Naranjo en la corte, qué pena da verte
- con tus naranjitas secas y arrugadas.
-
- Pobre limonero de fruto amarillo
- cual pomo pulido de pálida cera,
- ¡qué pena mirarte, mísero arbolillo
- criado en mezquino tonel de madera!
-
- De los claros bosques de la Andalucía,
- ¿quién os trajo a esta castellana tierra
- que barren los vientos de la adusta sierra,
- hijos de los campos de la tierra mía?
-
- ¡Gloria de los huertos, árbol limonero,
- que enciendes los frutos de pálido oro
- y alumbras del negro cipresal austero
- las quietas plegarlas erguidas en coro;
-
- y fresco naranjo del patio querido,
- del campo risueño y el huerto soñado,
- siempre en mi recuerdo maduro o florido
- de frondas y aromas y frutos cargado!
-
-
- LIV
- LOS SUEÑOS MALOS
-
- Está la plaza sombría,
- muere el día.
- Suenan lejos las campanas.
-
- De balcones y ventanas
- se iluminan las vidrieras,
- con reflejos mortecinos,
- como huesos blanquecinos
- y borrosas calaveras.
-
- En toda la tarde brilla
- una luz de pesadilla.
- Está el sol en el ocaso.
- Suena el eco de mi paso.
-
- --¿Eres tú? Ya te esperaba...
- --No eras tú a quien yo buscaba.
-
-
- LV
- HASTÍO
-
- Pasan las horas de hastío
- por la estancia familiar,
- el pobre cuarto sombrío
- donde yo empecé a soñar.
-
- Del reloj arrinconado,
- que en la penumbra clarea,
- el tic-tac acompasado
- odiosamente golpea.
-
- Dice la monotonía
- del agua clara al caer:
- un día es como otro día;
- hoy es lo mismo que ayer.
-
- Cae la tarde. El viento agita
- el parque mustio y dorado...
- ¡Qué largamente ha llorado
- toda la fronda marchita!
-
-
- LVI
-
- Sonaba el reloj la una
- dentro de mi cuarto. Era
- triste la noche. La luna,
- reluciente calavera,
-
- ya del cénit declinando,
- iba del ciprés del huerto
- fríamente iluminando
- el alto ramaje yerto.
-
- Por la entreabierta ventana,
- llegaban a mis oídos,
- metálicos alaridos
- de una música lejana.
-
- Una música tristona,
- una mazurca olvidada,
- entre inocente y burlona,
- mal tañida y mal soplada.
-
- Y yo sentí el estupor
- del alma cuando bosteza,
- el corazón, la cabeza,
- y... morirse es lo mejor.
-
-
- LVII
- CONSEJOS
-
- I
-
- Este amor que quiere ser
- acaso pronto será;
- pero ¿cuándo ha de volver
- lo que acaba de pasar?
-
- Hoy dista mucho de ayer.
- ¡Ayer es Nunca jamás!
-
-
- LVIII
-
- II
-
- Moneda que está en la mano
- quizá se deba guardar;
- pero la que está en el alma
- se pierde si no se da.
-
-
- LIX
- GLOSA
-
- _Nuestras vidas son los ríos
- que van a dar a la mar,
- que es el morir._ ¡Gran cantar!
-
- Entre los poetas míos
- tiene Manrique un altar.
-
- Dulce goce de vivir:
- mala ciencia del pasar,
- ciego huir a la mar.
-
- Tras el pavor del morir
- está el placer de llegar.
-
- ¡Gran placer!
- Mas ¿y el horror de volver?
- ¡Gran pesar!
-
-
- LX
-
- Anoche cuando dormía
- soñé ¡bendita ilusión!
- que una fontana fluía
- dentro de mi corazón.
- Dí, ¿por qué acequia escondida,
- agua, vienes hasta mí,
- manantial de nueva vida
- en donde nunca bebí.
-
- Anoche cuando dormía
- soñé ¡bendita ilusión!
- que una colmena tenía
- dentro de mi corazón;
- y las doradas abejas
- iban fabricando en él,
- con las amarguras viejas
- blanca cera y dulce miel.
-
- Anoche cuando dormía
- soñé ¡bendita ilusión!
- que un ardiente sol lucía
- dentro de mi corazón.
- Era ardiente porque daba
- calores de rojo hogar,
- y era sol porque alumbraba
- y porque hacía llorar.
-
- Anoche cuando dormía
- soñé ¡bendita ilusión!
- que era Dios lo que tenía
- dentro de mi corazón.
-
-
- LXI
-
- ¿Mi corazón se ha dormido?
- Colmenares de mis sueños
- ¿ya no labráis? ¿Está seca
- la noria del pensamiento,
- los cangilones vacíos,
- girando, de sombra llenos?
-
- No, mi corazón no duerme.
- Está despierto, despierto.
- Ni duerme ni sueña, mira,
- los claros ojos abiertos,
- señas lejanas y escucha
- a orillas del gran silencio.
-
-
-
-
- GALERÍAS
-
-
- INTRODUCCIÓN
-
- Leyendo un claro día
- mis bien amados versos,
- he visto en el profundo
- espejo de mis sueños
-
- que una verdad divina
- temblando está de miedo,
- y es una flor que quiere
- echar su aroma al viento.
-
- El alma del poeta
- se orienta hacia el misterio.
- Sólo el poeta puede
- mirar lo que está lejos
- dentro del alma, en turbio
- y mago son envuelto.
-
- En esas galerías,
- sin fondo del recuerdo,
- donde las pobres gentes
- colgaron cual trofeo
-
- el traje de una fiesta
- apolillado y viejo,
- allí el poeta sabe
- el laborar eterno
- mirar de las doradas
- abejas de los sueños.
-
- Poetas, con el alma
- atenta al hondo cielo,
- en la cruel batalla
- o en el tranquilo huerto,
-
- la nueva miel labramos
- con los dolores viejos,
- la veste blanca y pura
- pacientemente hacemos,
- y bajo el sol bruñimos
- el fuerte arnés de hierro.
-
- El alma que no sueña,
- el enemigo espejo,
- proyecta nuestra imagen
- con un perfil grotesco.
-
- Sentimos una ola
- de sangre, en nuestro pecho,
- que pasa... y sonreímos,
- y a laborar volvemos.
-
-
- LXII
-
- Desgarrada la nube; el arco iris
- brillando ya en el cielo,
- y en un fanal de lluvia
- y sol el campo envuelto.
-
- Desperté. ¿Quién enturbia
- los mágicos cristales de mi sueño?
- Mi corazón latía
- atónito y disperso.
-
- ... ¡El limonar florido,
- el cipresal del huerto,
- el prado verde, el sol, el agua, el iris...
- ¡el agua en tus cabellos!...
-
- Y todo en la memoria se perdía
- como una pompa de jabón al viento.
-
-
- LXIII
-
- Y era el demonio de mi sueño, el ángel
- más hermoso. Brillaban
- como aceros los ojos victoriosos,
- y las sangrientas llamas
- de su antorcha alumbraron
- la honda cripta del alma.
-
- --¿Vendrás conmigo?--No, jamás; las tumbas
- y los muertos me espantan.
- Pero la férrea mano
- mi diestra atenazaba.
-
- --Vendrás conmigo... Y avancé en mi sueño
- cegado por la roja luminaria.
- Y en la cripta sentí sonar cadenas
- y rebullir de fieras enjauladas.
-
-
- LXIV
-
- Desde el umbral de un sueño me llamaron...
- Era la buena voz, la voz querida.
-
- --¿Dime: vendrás conmigo a ver el alma?...
- Llegó a mi corazón una caricia.
-
- --Contigo siempre... Y avancé en mi sueño
- por una larga, escueta galería,
- sintiendo el roce de la vesta pura
- y el palpitar suave de la mano amiga.
-
-
- LXV
- SUEÑO INFANTIL
-
- Una clara noche
- de fiesta y de luna,
- noche de mis sueños,
- noche de alegría,
-
- --era luz mi alma
- que hoy es bruma toda,
- no eran mis cabellos
- negros todavía--
-
- el hada más joven
- me llevó en sus brazos
- a la alegre fiesta
- que en la plaza ardía.
-
- So el chisporroteo
- de las luminarias,
- amor sus madejas
- de danzas tejía.
-
- Y en aquella noche
- de fiesta y de luna,
- noche de mis sueños
- noche de alegría,
-
- el hada más joven
- besaba mi frente...,
- con su linda mano
- su adiós me decía...
-
- Todos los rosales
- daban sus aromas,
- todos los amores
- amor entreabría.
-
-
- LXVI
-
- Si yo fuera un poeta
- galante, cantaría
- a vuestros ojos un cantar tan puro
- como en el mármol blanco el agua limpia.
-
- Y en una estrofa de agua
- todo el cantar sería:
-
- «Ya sé que no responden a mis ojos,
- que ven y no preguntan cuando miran,
- los vuestros claros, vuestros ojos tienen
- la buena luz tranquila,
- la buena luz del mundo en flor, que he visto
- desde los brazos de mi madre un día.»
-
-
- LXVII
-
- Llamó a mi corazón, un claro día,
- con un perfume de jardín, el viento.
-
- --A cambio de este aroma,
- todo el aroma de tus rosas quiero.
- --No tengo rosas; flores
- en mi jardín no hay ya: todas han muerto.
-
- Me llevaré los llantos de las fuentes,
- las hojas amarillas y los mustios pétalos.
- Y el viento huyó... Mi corazón sangraba...
- Alma ¿qué has hecho de tu pobre huerto?
-
-
- LXVIII
-
- Hoy buscarás en vano
- a tu dolor consuelo.
-
- Lleváronse tus hadas
- el lino de tus sueños.
- Está la fuente muda,
- y está marchito el huerto.
- Hoy sólo quedan lágrimas
- para llorar. No hay que llorar ¡silencio!
-
-
- LXIX
-
- Y nada importa ya que el vino de oro
- rebose de tu copa cristalina,
- o el agrio zumo enturbie el puro vaso...
-
- Tú sabes las secretas galerías
- del alma, los caminos de los sueños
- y la tarde tranquila
- donde van a morir... Allí te aguardan
-
- las hadas silenciosas de la vida,
- y hacia un jardín de eterna primavera
- te llevarán un día.
-
-
- LXX
-
- ¡Tocados de otros días,
- mustios encajes y marchitas sedas;
- salterios arrumbados,
- rincones de las salas polvorientas;
-
- daguerreotipos turbios,
- cartas que amarillean;
- libracos no leídos
- que guardan grises florecitas secas:
-
- romanticismos muertos,
- cursilerías viejas,
- cosas de ayer que sois mi alma, y cantos
- y cuentos de la abuela!...
-
-
- LXXI
-
- La casa tan querida
- donde habitaba ella,
- sobre un montón de escombros arruinada
- o derruida, enseña
- el negro y carcomido
- maltrabado esqueleto de madera.
-
- La luna está vertiendo
- su clara luz en sueños que platea
- en las ventanas. Mal vestido y triste,
- voy caminando por la calle vieja.
-
-
- LXXII
-
- Ante el pálido lienzo de la tarde,
- la iglesia, con sus torres afiladas
- y el ancho campanario, en cuyos huecos
- voltean suavemente las campanas,
- alta y sombría, surge.
-
- La estrella es una lágrima
- en el azul celeste.
- Bajo la estrella clara,
- flota, vellón disperso,
- una nube quimérica de plata.
-
-
- LXXIII
-
- Tarde tranquila, casi
- con placidez de alma,
- para ser joven, para haberlo sido
- cuando Dios quiso, para
- tener algunas alegrías... lejos
- y poder dulcemente recordarlas.
-
-
- LXXIV
-
- Yo, como Anacreonte,
- quiero cantar, reir y echar al viento
- las sabias amarguras
- y los graves consejos;
-
- y quiero, sobre todo, emborracharme,
- ya lo sabéis... ¡Grotesco!
- Pura fe en el morir, pobre alegría
- y macabro danzar antes de tiempo.
-
-
- LXXV
-
- ¡Oh tarde luminosa!
- El aire está encantado.
- La blanca cigüeña
- dormita volando,
- y las golondrinas se cruzan, tendidas
- las alas agudas al viento dorado,
- y en la tarde risueña se alejan
- volando, soñando...
-
- Y hay una que torna como la saeta,
- las alas agudas tendidas al aire sombrío,
- buscando su negro rincón del tejado.
-
- La blanca cigüeña,
- como un garabato,
- tranquila y disforme ¡tan disparatada!
- sobre el campanario.
-
-
- LXXVI
-
- Es una tarde cenicienta y mustia,
- destartalada, como el alma mía;
- y es esta vieja angustia
- que habita mi habitual hipocondría.
-
- La causa de esta angustia no consigo
- ni vagamente comprender siquiera;
- pero recuerdo y, recordando, digo:
- --Sí, yo era niño, y tú, mi compañera.
-
-
- LXXVII
-
- Y no es verdad, dolor, yo te conozco,
- tú eres nostalgia de la vida buena
- y soledad de corazón sombrío,
- de barco sin naufragio y sin estrella.
-
- Como perro olvidado que no tiene
- huella ni olfato y yerra
- por los caminos, sin camino, como
- el niño que en la noche de una fiesta
-
- se pierde entre el gentío
- y el aire polvoriento y las candelas
- chispeantes, atónito, y asombra
- su corazón de música y de pena,
-
- así voy yo, borracho, melancólico,
- guitarrista lunático, poeta,
- y pobre hombre en sueños,
- siempre buscando a Dios entre la niebla.
-
-
- LXXVIII
-
- ¿Y ha de morir contigo el mundo mago
- donde guarda el recuerdo
- los hálitos más puros de la vida,
- la blanca sombra del amor primero,
-
- la voz que fué a tu corazón, la mano
- que tú querías retener en sueños,
- y todos los amores
- que llegaron al alma, al hondo cielo?
-
- ¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo,
- la vieja vida en orden tuyo y nuevo?
- ¿Los yunques y crisoles de tu alma
- laboran para el polvo y para el viento?
-
-
- LXXIX
-
- Desnuda está la tierra,
- y el alma aulla al horizonte pálido
- como loba famélica. ¿Qué buscas,
- poeta, en el ocaso?
-
- Amargo caminar, porque el camino
- pesa en el corazón. El viento helado,
- y la noche que llega, y la amargura
- de la distancia... En el camino blanco
-
- algunos yertos árboles negrean;
- en los montes lejanos
- hay oro y sangre... El sol murió... ¿Qué buscas,
- poeta, en el ocaso?
-
-
- LXXX
- CAMPO
-
- La tarde está muriendo
- como un hogar humilde que se apaga.
-
- Allá, sobre los montes,
- quedan algunas brasas.
-
- Y ese árbol roto en el camino blanco
- hace llorar de lástima.
-
- ¡Dos ramas en el tronco herido, y una
- hoja marchita y negra en cada rama!
-
- ¿Lloras?... Entre los álamos de oro,
- lejos, la sombra del amor te aguarda.
-
-
- LXXXI
- A UN VIEJO Y DISTINGUIDO SEÑOR
-
- Te he visto, por el parque ceniciento
- que los poetas aman
- para llorar, como una noble sombra
- vagar envuelto en tu levita larga.
-
- El talante cortés, ha tantos años
- compuesto de una fiesta en la antesala,
- ¡qué bien tus pobres huesos
- ceremoniosos guardan!
-
- Yo te he visto aspirando, distraído,
- con el aliento que la tierra exhala,
- --hoy, tibia tarde en que las mustias hojas
- húmedo viento arranca--
- del eucalipto verde
-
- el frescor de las hojas perfumadas.
- Y te he visto llevar la seca mano
- a la perla que brilla en tu corbata.
-
-
- LXXXII
- LOS SUEÑOS
-
- El hada más hermosa ha sonreído
- al ver la lumbre de una estrella pálida
- que en hilo suave, blanco y silencioso,
- se enrosca al huso de su rubia hermana.
-
- Y vuelve a sonreir, porque en su rueca
- el hilo de los campos se enmaraña.
- Tras la tenue cortina de la alcoba
- está el jardín envuelto en luz dorada.
-
- La cuna, casi en sombra. El niño duerme.
- Dos hadas laboriosas lo acompañan
- hilando de los sueños los sutiles
- copos en ruecas de marfil y plata.
-
-
- LXXXIII
-
- Guitarra del mesón que hoy suenas jota,
- mañana petenera,
- según quien llega y tañe
- las empolvadas cuerdas.
-
- Guitarra del mesón de los caminos,
- no fuiste nunca, ni serás, poeta.
-
- Tú eres alma que dice su armonía
- solitaria a las almas pasajeras...
-
- Y siempre que te escucha el caminante
- sueña escuchar un aire de su tierra.
-
-
- LXXXIV
-
- El rojo sol de un sueño en el Oriente asoma.
- Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino?
- Pasado el llano verde, en la florida loma,
- acaso está el cercano final de tu camino.
-
- Tú no verás del trigo la espiga sazonada
- y de macizas pomas cargado el manzanar,
- ni de la vid rugosa la uva aurirrosada
- ha de exprimir su alegre licor en tu lagar.
-
- Cuando el primer aroma exhalen los jazmines
- y cuando más palpiten las rosas del amor,
- una mañana de oro que alumbre los jardines,
- ¿no huirá, como una nube dispersa, el sueño en flor?
-
- Campo recién florido y verde, quién pudiera
- soñar aún largo tiempo en esas pequeñitas
- corolas azuladas que manchan la pradera,
- y en esas diminutas primeras margaritas.
-
-
- LXXXV
-
- La primavera besaba
- suavemente la arboleda,
- y el verde nuevo brotaba
- como una verde humareda.
-
- Las nubes iban pasando
- sobre el campo juvenil...
- Yo vi en las hojas temblando
- las frescas lluvias de abril.
-
- Bajo ese almendro florido,
- todo cargado de flor,
- --recordé--yo he maldecido
- mi juventud sin amor.
-
- Hoy, en mitad de la vida,
- me he parado a meditar...
- ¿Juventud nunca vivida,
- quién te volviera a soñar?
-
-
- LXXXVI
-
- Eran ayer mis dolores
- como gusanos de seda
- que iban labrando capullos;
- hoy son mariposas negras.
-
- ¡De cuántas flores amargas
- he sacado blanca cera!
- ¡Oh, tiempo en que mis pesares
- trabajaban como abejas!
-
- Hoy son como avenas locas,
- o cizaña en sementera,
- como tizón en espiga,
- como carcoma en madera.
-
- ¡Oh, tiempo en que mis dolores
- tenían lágrimas buenas,
- y eran como agua de noria
- que va regando una huerta!
- Hoy son agua de torrente
- que arranca el limo a la tierra.
-
- Dolores que ayer hicieron
- de mi corazón colmena,
- hoy tratan mi corazón
- como a una muralla vieja:
- quieren derribarlo, y pronto,
- al golpe de la piqueta.
-
-
- LXXXVII
- RENACIMIENTO
-
- Galerías del alma... ¡el alma niña!
- Su clara luz risueña;
- y la pequeña historia
- y la alegría de la vida nueva...
-
- ¡Ah, volver a nacer, y andar camino,
- ya recobrada la perdida senda!
-
- Y volver a sentir en nuestra mano,
- aquel latido de la mano buena
- de nuestra madre... Y caminar en sueños
- por amor de la mano que nos lleva
-
- En nuestras almas, todo
- por misteriosa mano se gobierna.
- Incomprensibles, mudas,
- nada sabemos de las almas nuestras.
-
- Las más hondas palabras
- del sabio nos enseñan,
- lo que el silbar del viento cuando sopla,
- o el sonar de las aguas cuando ruedan.
-
-
- LXXXVIII
-
- Tal vez la mano, en sueños,
- del sembrador de estrellas,
- hizo sonar la música olvidada
-
- como una nota de la lira inmensa,
- y la ola humilde a nuestros labios vino
- de unas pocas palabras verdaderas.
-
-
- LXXXIX
-
- Y podrás conocerte recordando
- del pasado soñar los turbios lienzos
- en este día triste en que caminas
- con los ojos abiertos.
-
- De toda la memoria, sólo vale
- el don preclaro de evocar los sueños.
-
-
- XC
-
- Los árboles conservan
- verdes aún las copas,
- pero del verde mustio
- de las marchitas frondas.
-
- El agua de la fuente,
- sobre la piedra tosca
- y de verdín cubierta,
- resbala silenciosa.
-
- Arrastra el viento algunas
- amarillentas hojas.
- ¡El viento de la tarde
- sobre la tierra en sombra!
-
-
- XCI
-
- Húmedo está, bajo el laurel, el banco
- de verdinosa piedra;
- lavó la lluvia, sobre el muro blanco,
- las empolvadas hojas de la hiedra.
-
- Del viento del otoño el tibio aliento
- los céspedes undula, y la alameda
- conversa con el viento...
- ¡el viento de la tarde en la arboleda!
-
- Mientras el sol en el ocaso esplende
- que los racimos de la vid orea,
- y el buen burgués, en su balcón, enciende
- la estoica pipa en que el tabaco humea,
-
- voy recordando versos juveniles...
- ¿Qué fué de aquel mi corazón sonoro?
- ¿Será cierto que os vais, sombras gentiles,
- huyendo entre los árboles de oro?
-
-
-
-
- VARIA
-
-
- XCII
- CABALLITOS
-
- Tournez, tournez, chevaux de bois.
- VERLAINE.
-
- Pegasos, lindos pegasos,
- caballitos de madera.
- ................................
- Yo conocí, siendo niño,
- la alegría de dar vueltas
- sobre un corcel colorado,
- en una noche de fiesta.
-
- En el aire polvoriento
- chispeaban las candelas,
- y la noche azul ardía
- toda sembrada de estrellas.
-
- Alegrías infantiles
- que cuestan una moneda
- de cobre, lindos pegasos,
- caballitos de madera.
-
-
- XCIII
- RUIDOS
-
- Deletreos de armonía
- que ensaya inexperta mano.
-
- Hastío. Cacofonía
- del sempiterno piano
- que yo de niño escuchaba
- soñando... no sé con qué,
-
- con algo que no llegaba,
- todo lo que ya se fué.
-
-
- XCIV
- PESADILLA
-
- En medio de la plaza, y sobre tosca piedra,
- el agua brota y brota. En el cercano huerto
- eleva, tras el muro ceñido por la hiedra,
- alto ciprés, la mancha de su ramaje yerto.
-
- La tarde está cayendo frente a los caserones
- de la ancha plaza, en sueños. Relucen las vidrieras
- con ecos mortecinos de sol. En los balcones
- hay formas que parecen confusas calaveras.
-
- La calma es infinita en la desierta plaza,
- donde pasea el alma su traza de alma en pena.
- El agua brota y brota en la marmórea taza.
- En todo el aire en sombra no más que el agua suena.
-
-
- XCV
- DE LA VIDA
-
- (COPLAS MUNDANAS)
-
- Poeta ayer, hoy triste y pobre
- filósofo trasnochado,
- tengo en monedas de cobre
- el oro de ayer cambiado.
-
- Sin placer y sin fortuna,
- pasó como una quimera
- mi juventud, la primera...
- la sola, no hay más que una;
- la de dentro es la de fuera.
-
- Pasó como un torbellino
- bohemia y aborrascada,
- harta de coplas y vino,
- mi juventud bien amada.
-
- Y hoy miro a las galerías
- del recuerdo para hacer
- aleluyas de elegías
- desconsoladas de ayer.
-
- ¡Adiós, lágrimas cantoras,
- lágrimas que alegremente
- brotabais, como en la fuente
- las limpias aguas sonoras!
-
- ¡Buenas lágrimas vertidas
- por un amor juvenil,
- cual frescas lluvias caídas
- sobre los campos de abril!
-
- No canta ya el ruiseñor
- de cierta noche serena;
- sanamos del mal de amor
- que sabe llorar sin pena.
-
- Poeta ayer, hoy triste y pobre
- filósofo trasnochado,
- tengo en monedas de cobre
- el oro de ayer cambiado.
-
-
- XCVI
- SOL DE INVIERNO
-
- Es medio día. Un parque.
- Invierno. Blancas sendas,
- simétricos montículos
- y ramas esqueléticas.
-
- Bajo el invernadero,
- naranjos en maceta,
- y en su tonel, pintado
- de verde, la palmera.
-
- Un viejecillo dice,
- para su capa vieja:
- «¡El sol, esta hermosura
- de sol!...» Los niños juegan.
-
- El agua de la fuente
- resbala, corre y sueña
- lamiendo, casi muda,
- la verdinosa piedra.
-
-
- XCVII
- RETRATO
-
- Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
- y un huerto claro donde madura el limonero;
- mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
- mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
-
- Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido,
- --ya conocéis mi torpe aliño indumentario--
- mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
- y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.
-
- Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
- pero mi verso brota de manantial sereno;
- y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
- soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
-
- Adoro la hermosura, y en la moderna estética
- corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
- mas no amo los afeites de la actual cosmética,
- ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
-
- Desdeño las romanzas de los tenores huecos
- y el coro de los grillos que cantan a la luna.
- A distinguir me paro las voces de los ecos,
- y escucho solamente entre las voces, una.
-
- ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
- mi verso, como deja el capitán su espada:
- famosa por la mano viril que la blandiera,
- no por el docto oficio del forjador preciada.
-
- Converso con el hombre que siempre va conmigo;
- --quien habla solo, espera hablar a Dios un día--
- mi soliloquio es plática con este buen amigo
- que me enseñó el secreto de la filantropía.
-
- Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
- A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
- el traje que me cubre y la mansión que habito,
- el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
-
- Y cuando llegue el día del último viaje
- y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
- me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
- casi desnudo, como los hijos de la mar.
-
-
- XCVIII
- A ORILLAS DEL DUERO
-
- Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
- Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
- buscando los recodos de sombra, lentamente.
- A trechos me paraba para enjugar mi frente
- y dar algún respiro al pecho jadeante;
- o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
- y hacia la mano diestra vencido y apoyado
- en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
- trepaba por los cerros que habitan las rapaces
- aves de altura, hollando las hierbas montaraces
- de fuerte olor--romero, tomillo, salvia, espliego--.
- Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
-
- Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
- cruzaba solitario el puro azul del cielo.
- Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
- y una redonda loma cual recamado escudo,
- y cárdenos alcores sobre la parda tierra
- --harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra--
- las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
- para formar la corva ballesta de un arquero
- en torno a Soria.--Soria es una barbacana
- hacia Aragón que tiene la torre castellana.--
- Veía el horizonte cerrado por colinas
- obscuras, coronadas de robles y de encinas;
- desnudos peñascales, algún humilde prado
- donde el merino pace y el toro arrodillado
- sobre la hierba rumia, las márgenes del río
- lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
- y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
- ¡tan diminutos!--carros, jinetes y arrieros--
- cruzar el largo puente y bajo las arcadas
- de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
- del Duero.
-
- El Duero cruza el corazón de roble
- de Iberia y de Castilla.
- ¡Oh, tierra triste y noble,
- la de los altos llanos y yermos y roquedas,
- de campos sin arados, regatos ni arboledas;
- decrépitas ciudades, caminos sin mesones
- y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
- que aún van, abandonando el mortecino hogar,
- como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
-
- Castilla miserable, ayer dominadora,
- envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
- ¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
- recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
- Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
- cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
- ¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra
- de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
-
- La madre en otro tiempo fecunda en capitanes
- madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
- Castilla no es aquella tan generosa un día
- cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
- ufano de su nueva fortuna y su opulencia,
- a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
- o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
- pedía la conquista de los inmensos ríos
- indianos a la corte, la madre de soldados
- guerreros y adalides que han de tornar cargados
- de plata y oro a España en regios galeones,
- para la presa cuervos, para la lid leones.
- Filósofos nutridos de sopa de convento
- contemplan impasibles el amplio firmamento;
- y si les llega en sueños, como un rumor distante,
- clamor de mercaderes de muelles de Levante,
- no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
- Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
-
- Castilla miserable, ayer dominadora,
- envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
-
- El sol va declinando. De la ciudad lejana
- me llega un armonioso tañido de campana
- --ya irán a su rosario las enlutadas viejas--.
- De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
- me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
- de nuevo ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.
- Hacia el camino blanco está el mesón abierto
- al campo ensombrecido y al pedregal desierto.
-
-
- XCIX
- POR TIERRAS DE ESPAÑA
-
- El hombre de estos campos que incendia los pinares
- y su despojo aguarda como botín de guerra,
- antaño hubo raído los negros encinares,
- talado los robustos robledos de la sierra.
-
- Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares;
- la tempestad llevarse los limos de la tierra
- por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
- y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
-
- Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
- pastores que conducen sus hordas de merinos
- a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
- que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
-
- Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
- hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
- cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
- de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
-
- Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
- capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
- que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
- esclava de los siete pecados capitales.
-
- Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza
- guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
- ni para su infortunio ni goza su riqueza;
- le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
-
- El numen de estos campos es sanguinario y fiero;
- al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
- veréis agigantarse la forma de un arquero,
- la forma de un inmenso centauro flechador.
-
- Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
- --no fué por estos campos el bíblico jardín--
- son tierras para el águila, un trozo de planeta
- por donde cruza errante la sombra de Caín.
-
-
- C
- EL HOSPICIO
-
- Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano,
- el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas
- en donde los vencejos anidan en verano
- y graznan en las noches de invierno las cornejas.
-
- Con su frontón al Norte, entre los dos torreones
- de antigua fortaleza, el sórdido edificio
- de grietados muros y sucios paredones,
- es un rincón de sombra eterna. ¡El viejo hospicio!
-
- Mientras el sol de enero su débil luz envía,
- su triste luz velada sobre los campos yermos,
- a un ventanuco asoman, al declinar el día,
- algunos rostros pálidos, atónitos y enfermos,
-
- a contemplar los montes azules de la sierra;
- o, de los cielos blancos, como sobre una fosa,
- caer la blanca nieve sobre la fría tierra,
- sobre la tierra fría la nieve silenciosa!...
-
-
- CI
- EL DIOS IBERO
-
- Igual que el ballestero
- tahur de la cantiga,
- tuviera una saeta el hombre ibero
- para el Señor que apedreó la espiga
- y malogró los frutos otoñales,
- y un «gloria a ti» para el Señor que grana
- centenos y trigales
- que el pan bendito le darán mañana.
-
- Señor de la ruina,
- adoro porque aguardo y porque temo:
- con mi oración se inclina
- hacia la tierra un corazón blasfemo.
-
- ¡Señor, por quien arranco el pan con pena
- sé tu poder, conozco mi cadena!
- ¡Oh dueño de la nube del estío
- que la campiña arrasa,
- del seco otoño, del helar tardío,
- y del bochorno que la mies abrasa!
-
- ¡Señor del iris, sobre el campo verde
- donde la oveja pace,
- Señor del fruto que el gusano muerde
- y de la choza que el turbión deshace,
- tu soplo el fuego del hogar aviva,
- tu lumbre da sazón al rubio grano
- y cuaja el hueso de la verde oliva,
- la noche de San Juan, tu santa mano!
-
- ¡Oh dueño de fortuna y de pobreza,
- ventura y malandanza,
- que al rico das favores y pereza
- y al pobre su dolor y su esperanza!
-
- ¡Señor, Señor, en la voltaria rueda
- del año he visto mi simiente echada,
- corriendo igual albur que la moneda
- del jugador en el azar sembrada!
-
- ¡Señor, hoy paternal, ayer cruento,
- con doble faz de amor y de venganza,
- a ti, en un dado de tahur al viento
- va mi oración, blasfemia y alabanza!
-
- Este que insulta a Dios en los altares,
- no más atento al ceño del destino,
- también soñó caminos en los mares
- y dijo: es Dios sobre la mar camino.
-
- ¿No es él quien puso a Dios sobre la guerra,
- más allá de la suerte,
- más allá de la tierra,
- más allá de la mar y de la muerte?
-
- ¿No dió la encina ibera
- para el fuego de Dios la buena rama,
- que fué en la santa hoguera
- de amor una con Dios en pura llama?
-
- Mas hoy... ¡Qué importa un día!
- Para los nuevos lares
- estepas hay en la floresta umbría,
- leña verde en los viejos encinares.
-
- Aun larga patria espera
- abrir al corvo arado sus besanas;
- para el grano de Dios hay sementera
- bajo cardos y abrojos y bardanas.
-
- ¡Qué importa un día! Está el ayer alerto
- a mañana, mañana al infinito,
- hombres de España, ni el pasado ha muerto,
- ni está el mañana--ni el ayer--escrito.
-
- ¿Quién ha visto la faz al Dios hispano?
- Mi corazón aguarda
- al hombre ibero de la recia mano,
- que tallará en el roble castellano
- el Dios adusto de la tierra parda.
-
-
- CII
- ORILLAS DEL DUERO
-
- Primavera soriana, primavera
- humilde, como el sueño de un bendito,
- de un pobre caminante que durmiera
- de cansancio en un páramo infinito!
-
- ¡Campillo amarillento,
- como tosco sayal de campesina,
- pradera de velludo polvoriento
- donde pace la escuálida merina!
-
- ¡Aquellos diminutos pegujales
- de tierra labrantía,
- donde apuntan centenos y trigales
- que el pan moreno nos darán un día!
-
- Y otra vez roca y roca, pedregales
- desnudos y pelados serrijones,
- la tierra de las águilas caudales,
- malezas y jarales,
- hierbas monteses, zarzas y cambrones.
-
- ¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!
- ¡Castilla, tus decrépitas ciudades!
- ¡La agria melancolía
- que puebla tus sombrías soledades!
-
- ¡Castilla varonil, adusta tierra,
- Castilla del desdén contra la suerte,
- Castilla del dolor y de la guerra,
- tierra inmortal, Castilla de la muerte!
-
- Era una tarde, cuando el campo huía
- del sol y en el asombro del planeta,
- como un globo morado aparecía
- la hermosa luna, amada del poeta.
-
- En el cárdeno cielo violeta
- alguna clara estrella fulguraba.
- El aire ensombrecido
- oreaba mis sienes, y acercaba
- el murmullo del agua hasta mi oído.
-
- Entre cerros de plomo y de ceniza
- manchados de roídos encinares,
- y entre calvas roquedas de caliza,
- iba a embestir los ocho tajamares
- del puente el padre río,
- que surca de Castilla el yermo frío.
-
- ¡Oh Duero, tu agua corre
- y correrá mientras las nieves blancas
- de enero el sol de mayo
- haga fluir por hoces y barrancas,
- mientras tengan las sierras su turbante
- de nieve y de tormenta,
- y brille el olifante
- del sol, tras de la nube cenicienta!...
-
- ¿Y el viejo romancero
- fué el sueño de un juglar junto a tu orilla?
- ¿Acaso como tú y por siempre, Duero,
- irá corriendo hacia la mar Castilla?
-
-
- CIII
- LAS ENCINAS
-
- A los Sres. de Masriera, en recuerdo de una expedición al Pardo.
-
- ¡Encinares castellanos
- en laderas y altozanos,
- serrijones y colinas
- llenos de obscura maleza,
- encinas, pardas encinas,
- --humildad y fortaleza--!
-
- Mientras que llenándoos va
- el hacha de calvijares,
- ¿nadie cantaros sabrá,
- encinares?
-
- El roble es la guerra, el roble
- dice el valor y el coraje,
- rabia inmoble
- en su torcido ramaje,
- y es más rudo
- que la encina, más nervudo,
- más altivo y más señor.
-
- El alto roble parece
- que recalca y ennudece
- su robustez como atleta
- que, erguido, afinca en el suelo.
-
- El pino es el mar y el cielo
- y la montaña: el planeta.
- La palmera es el desierto,
- el sol y la lejanía;
- la sed: una fuente fría
- soñada en el campo yerto.
-
- Las hayas son la leyenda.
- Alguien, en las viejas hayas,
- leía una historia horrenda
- de crímenes y batallas.
-
- ¿Quién ha visto sin temblar
- un hayedo en un pinar?
- Los chopos son la ribera,
- liras de la primavera,
- cerca del agua que fluye,
- pasa y huye,
- viva o lenta,
- que se emboca turbulenta
- o en remanso se dilata,
- y en su eterno escalofrío
- copian el agua del río
- que fluye en ondas de plata.
-
- De los parques las olmedas
- son las buenas arboledas
- que nos han visto jugar,
- cuando eran nuestros cabellos
- rubios y, con nieve en ellos,
- nos han de ver meditar.
-
- Tiene el manzano el olor
- de su poma,
- el eucalipto el aroma
- de sus hojas, de su flor
- el naranjo la fragancia;
- y es del huerto
- la elegancia
- el ciprés oscuro y yerto.
-
- ¿Qué tienes tú, negra encina
- campesina,
- con tus ramas sin color
- en el campo sin verdor;
- con tu tronco ceniciento
- sin esbeltez ni altiveza,
- con tu vigor sin tormento,
- y tu humildad que es firmeza?
-
- En tu copa ancha y redonda
- nada brilla,
- ni tu verdioscura fronda
- ni tu flor verdiamarilla.
-
- Nada es lindo ni arrogante
- en tu porte, ni guerrero,
- nada fiero
- que aderece su talante.
- Brotas derecha o torcida
- con esa humildad que cede
- sólo a la ley de la vida,
- que es vivir como se puede.
-
- El campo mismo se hizo
- árbol en ti, parda encina.
- Ya bajo el sol que calcina,
- ya contra hielo invernizo,
- el bochorno y la borrasca,
- el agosto y el enero,
- los copos de la nevasca,
- los hilos del aguacero,
- siempre firme, siempre igual,
- impasible, casta y buena,
- ¡oh tú, robusta y serena,
- eterna encina rural
- de los negros encinares
- de la raya aragonesa
- y las crestas militares
- de la tierra pamplonesa;
- encinas de Extremadura,
- de Castilla, que hizo a España,
- encinas de la llanura,
- del cerro y de la montaña;
- encinas del alto llano
- que el joven Duero rodea,
- y del Tajo que serpea
- por el suelo toledano;
- encinas de junto al mar
- --en Santander--encinar
- que pones tu nota arisca,
- como un castellano ceño,
- en Córdoba la morisca,
- y tú, encinar madrileño,
- bajo el Guadarrama frío,
- tan hermoso, tan sombrío,
- con tu adustez castellana
- corrigiendo,
- la vanidad y el atuendo
- y la hetiquez cortesana!...
- Ya sé, encinas
- campesinas,
- que os pintaron con lebreles
- elegantes y corceles,
- los más egregios pinceles,
- que os cantaron los poetas
- augustales,
- que os asordan escopetas
- de cazadores reales;
- mas sois el campo y el lar
- y la sombra tutelar
- de los buenos aldeanos
- que visten parda estameña,
- y que cortan vuestra leña
- con sus manos.
-
-
- CIV
- CAMINOS
-
- ¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,
- la sierra gris y blanca,
- la sierra de mis tardes madrileñas
- que yo veía en el azul pintada?
-
- Por tus barrancos hondos
- y por tus cumbres agrias,
- mil Guadarramas y mil soles vienen,
- cabalgando conmigo, a tus entrañas.
-
- _Camino de Balsaín, 1914._
-
-
- CV
- EN ABRIL, LAS AGUAS MIL
-
- Son de abril las aguas mil.
- Sopla el viento achubascado,
- y entre nublado y nublado
- hay trozos de cielo añil.
-
- Agua y sol. El iris brilla.
- En una nube lejana,
- zigzagea
- una centella amarilla.
-
- La lluvia da en la ventana
- y el cristal repiquetea.
-
- A través de la neblina
- que forma la lluvia fina,
- se divisa un prado verde,
- y un encinar se esfumina,
- y una sierra gris se pierde.
-
- Los hilos del aguacero
- sesgan las nacientes frondas,
- y agitan las turbias ondas
- en el remanso del Duero.
-
- Lloviendo está en los habares
- y en las pardas sementeras;
- y el sol, en los encinares,
- charcos por las carreteras.
-
- Lluvia y sol. Ya se obscurece
- el campo, ya se ilumina;
- allí un cerro desparece,
- allá surge una colina.
-
- Ya son claros, ya sombríos
- los dispersos caseríos,
- los lejanos torreones.
-
- Hacia la sierra plomiza
- van rodando en pelotones
- nubes de uata y ceniza.
-
-
- CVI
- UN LOCO
-
- Es una tarde mustia y desabrida
- de un otoño sin frutos, en la tierra
- estéril y raída
- donde la sombra de un centauro yerra.
-
- Por un camino en la árida llanura,
- entre álamos marchitos,
- a solas con su sombra y su locura,
- va el loco, hablando a gritos.
-
- Lejos se ven sombríos estepares,
- colinas con malezas y cambrones,
- y ruinas de viejos encinares,
- coronando los agrios serrijones.
-
- El loco vocifera
- a solas con su sombra y su quimera.
- Es horrible y grotesca su figura;
- flaco, sucio, maltrecho y mal rapado,
- ojos de calentura
- iluminan su rostro demacrado.
-
- Huye de la ciudad... Pobres maldades,
- misérrimas virtudes y quehaceres
- de chulos aburridos, y ruindades
- de ociosos mercaderes.
-
- Por los campos de Dios el loco avanza.
- Tras la tierra esquelética y sequiza
- --rojo de herrumbre y pardo de ceniza--
- hay un sueño de lirio en lontananza.
-
- Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano!
- --¡carne triste y espíritu villano!--
-
- No fué por una trágica amargura
- esta alma errante desgajada y rota;
- purga un pecado ajeno: la cordura,
- la terrible cordura del idiota.
-
-
- CVII
- FANTASÍA ICONOGRÁFICA
-
- La calva prematura
- brilla sobre la frente amplia y severa;
- bajo la piel de pálida tersura
- se trasluce la fina calavera.
-
- Mentón agudo y pómulos marcados
- por trazos de un punzón adamantino;
- y de insólita púrpura manchados
- los labios que soñara un florentino.
-
- Mientras la boca sonreir parece,
- los ojos perspicaces,
- que un ceño de atención empequeñece,
- miran y ven, profundos y tenaces.
-
- Tiene sobre la mesa un libro viejo
- donde posa la mano distraída.
- Al fondo de la cuadra, en el espejo,
- una tarde dorada está dormida.
-
- Montañas de violeta
- y grisientos breñales,
- la tierra que ama el santo y el poeta,
- los buitres y las águilas caudales.
-
- Del abierto balcón al blanco muro
- va una franja de sol anaranjada
- que inflama el aire, en el ambiente obscuro
- que envuelve la armadura arrinconada.
-
-
- CVIII
- UN CRIMINAL
-
- El acusado es pálido y lampiño.
- Arde en sus ojos una fosca lumbre,
- que repugna a su máscara de niño
- y ademán de piadosa mansedumbre.
-
- Conserva del obscuro seminario
- el talante modesto y la costumbre
- de mirar a la tierra o al breviario.
-
- Devoto de María,
- madre de pecadores,
- por Burgos bachiller en teología,
- presto a tomar las órdenes menores.
-
- Fué su crimen atroz. Hartóse un día
- de los textos profanos y divinos,
- sintió pesar del tiempo que perdía
- enderezando hipérbatons latinos.
-
- Enamoróse de una hermosa niña;
- subiósele el amor a la cabeza
- como el zumo dorado de la viña,
- y despertó su natural fiereza.
-
- En sueños vió a sus padres--labradores
- de mediano caudal--iluminados,
- del hogar por los rojos resplandores,
- los campesinos rostros atezados.
-
- Quiso heredar. ¡Oh, guindos y nogales
- del huerto familiar, verde y sombrío,
- y doradas espigas candeales
- que colmarán los trojes del estío!
-
- Y se acordó del hacha que pendía
- en el muro, luciente y afilada,
- el hacha fuerte que la leña hacía
- de la rama de roble cercenada.
- ...............................
- Frente al reo, los jueces en sus viejos
- ropones enlutados,
- y una hilera de obscuros entrecejos
- y de plebeyos rostros--los jurados.
-
- El abogado defensor perora,
- golpeando el pupitre con la mano;
- emborrona papel un escribano,
- mientras oye el fiscal indiferente
- el alegato enfático y sonoro,
- y repasa los autos judiciales
- o, entre sus dedos, de las gafas de oro
- acaricia los límpidos cristales.
-
- Dice un ujier: «Va sin remedio al palo».
- El joven cuervo la clemencia espera.
- Un pueblo carne de horca, la severa
- justicia aguarda que castiga al malo.
-
-
- CIX
- AMANECER DE OTOÑO
-
- A Julio Romero de Torres.
-
- Una larga carretera
- entre grises peñascales
- y alguna humilde pradera
- donde pacen negros toros. Zarzas, malezas, jarales.
-
- Está la tierra mojada
- por las gotas del rocío,
- y la alameda dorada,
- hacia la curva del río.
-
- Tras los montes de violeta
- quebrado el primer albor.
- A la espalda la escopeta,
- entre sus galgos agudos, caminando un cazador.
-
-
- CX
- EN TREN
-
- Yo para todo viaje,
- --siempre sobre la madera
- de mi vagón de tercera--
- voy ligero de equipaje.
- Si es de noche, porque no
- acostumbro a dormir yo,
- y de día, por mirar
- los arbolitos pasar,
- yo nunca duermo en el tren,
- y, sin embargo, voy bien.
- ¡Este placer de alejarse!
- Londres, Madrid, Ponferrada,
- tan lindos para marcharse...
- Lo molesto es la llegada.
- Luego, el tren, al caminar,
- siempre nos hace soñar;
- y casi, casi olvidamos
- el jamelgo que montamos.
- ¡Oh, el pollino
- que sabe bien el camino!
- ¿Dónde estamos?
- ¿Dónde todos nos bajamos?
- ¡Frente a mí va una monjita
- tan bonita!
- Tiene esa expresión serena
- que a la pena
- da una esperanza infinita.
- Y yo pienso: Tú eres buena;
- porque diste tus amores
- a Jesús; porque no quieres
- ser madre de pecadores.
- Mas tú eres
- maternal,
- bendita entre las mujeres,
- madrecita virginal.
- Algo en tu rostro es divino
- bajo tus cofias de lino.
- Tus mejillas
- --esas rosas amarillas--
- fueron rosadas, y, luego,
- ardió en tus entrañas fuego;
- y hoy, esposa de la Cruz,
- ya eres luz, y sólo luz...
- ¡Todas las mujeres bellas
- fueran, como tú, doncellas
- en un convento a encerrarse!...
- Y la niña que yo quiero
- ¡ay! ¡preferirá casarse
- con un mocito barbero!
- El tren camina y camina,
- y la máquina resuella,
- y tose con tos ferina.
- ¡Vamos en una centella!
-
- _1909._
-
-
- CXI
- NOCHE DE VERANO
-
- Es una hermosa noche de verano.
- Tienen las altas casas
- abiertos los balcones
- del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
- En el amplio rectángulo desierto,
- bancos de piedra, evónimos y acacias
- simétricos dibujan.
- sus negras sombras en la arena blanca.
- En el cénit, la luna y en la torre
- la esfera del reloj iluminada.
- Yo en este viejo pueblo paseando
- solo, como un fantasma.
-
-
- CXII
- PASCUA DE RESURRECCIÓN
-
- Mirad: el arco de la vida traza
- el iris sobre el campo que verdea.
- Buscad vuestros amores, doncellitas,
- donde brota la fuente de la piedra.
- En donde el agua ríe y sueña y pasa,
- allí el romance del amor se cuenta.
- ¿No han de mirar un día, en vuestros brazos,
- atónitos, el sol de primavera,
- ojos que vienen a la luz cerrados,
- y que al partirse de la vida ciegan?
- ¿No beberán un día en vuestros senos
- los que mañana labrarán la tierra?
- ¡Oh, celebrad este domingo claro,
- madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!
- Gozad esta sonrisa de vuestra ruda madre.
- Ya sus hermosos nidos habitan las cigüeñas
- y escriben en las torres sus blancos garabatos.
- Como esmeraldas lucen los musgos de las peñas.
- Entre los robles muerden
- los negros toros la menuda hierba,
- y el pastor que apacienta los merinos
- su pardo sayo en la montaña deja.
-
-
- CXIII
- CAMPOS DE SORIA
-
- I
-
- Es la tierra de Soria árida y fría.
- Por las colinas y las sierras calvas,
- verdes pradillos, cerros cenicientos,
- la primavera pasa
- dejando entre las hierbas olorosas
- sus diminutas margaritas blancas.
-
- La tierra no revive, el campo sueña.
- Al empezar abril está nevada
- la espalda del Moncayo;
- el caminante lleva en su bufanda
- envueltos cuello y boca, y los pastores
- pasan cubiertos con sus luengas capas.
-
- II
-
- Las tierras labrantías,
- como retazos de estameñas pardas,
- el huertecillo, el abejar, los trozos
- de verde oscuro en que el merino pasta,
- entre plomizos peñascales, siembran
- el sueño alegre de infantil arcadia.
- En los chopos lejanos del camino,
- parecen humear las yertas ramas
- como un glauco vapor--las nuevas hojas--
- y en las quiebras de valles y barrancas
- blanquean los zarzales florecidos
- y brotan las violetas perfumadas.
-
- III
-
- Es el campo ondulado, y los caminos
- ya ocultan los viajeros que cabalgan
- en pardos borriquillos,
- ya al fondo de la tarde arrebolada
- elevan las plebeyas figurillas
- que el lienzo de oro del ocaso manchan.
- Mas si trepáis a un cerro y veis el campo
- desde los picos donde habita el águila,
- son tornasoles de carmín y acero,
- llanos plomizos, lomas plateadas,
- circuídos por montes de violeta,
- con las cumbres de nieve sonrosada.
-
- IV
-
- ¡Las figuras del campo sobre el cielo!
- Dos lentos bueyes aran
- en un alcor cuando el otoño empieza,
- y entre las negras testas doblegadas
- bajo el pesado yugo,
- pende un cesto de juncos y retama,
- que es la cuna de un niño;
- y tras la yunta marcha
- un hombre que se inclina hacia la tierra,
- y una mujer que en las abiertas zanjas
- arroja la semilla.
- Bajo una nube de carmín y llama,
- en el oro fluido y verdinoso
- del poniente las sombras se agigantan.
-
- V
-
- La nieve. En el mesón al campo abierto
- se ve el hogar donde la leña humea
- y la olla al hervir borbollonea.
- El cierzo corre por el campo yerto
- alborotando en blancos torbellinos
- la nieve silenciosa.
- La nieve sobre el campo y los caminos,
- cayendo está como sobre una fosa.
- Un viejo acurrucado tiembla y tose
- cerca del fuego; su mechón de lana
- la vieja hila, y una niña cose
- verde ribete a su estameña grana.
- Padres los viejos son de un arriero
- que caminó sobre la blanca tierra,
- y una noche perdió ruta y sendero,
- y se enterró en las nieves de la sierra.
- En torno al fuego hay un lugar vacío,
- y en la frente del viejo, de hosco ceño,
- como un tachón sombrío
- --tal el golpe de un hacha sobre un leño--.
- La vieja mira al campo cual si oyera
- pasos sobre la nieve. Nadie pasa.
- Desierta la vecina carretera,
- desierto el campo en torno de la casa.
- La niña piensa que en los verdes prados
- ha de correr con otras doncellitas
- en los días azules y dorados,
- cuando crecen las blancas margaritas.
-
- VI
-
- ¡Soria fría, _Soria pura,
- cabeza de Extremadura_,
- con su castillo guerrero
- arruinado, sobre el Duero;
- con sus murallas roídas
- y sus casas denegridas!
-
- ¡Muerta ciudad de señores
- soldados o cazadores;
- de portales con escudos
- de cien linajes hidalgos,
- y de famélicos galgos,
- de galgos flacos y agudos,
- que pululan
- por las sórdidas callejas,
- y a la media noche ululan,
- cuando graznan las cornejas!
-
- ¡Soria fría! La campana
- de la Audiencia da la una.
- Soria, ciudad castellana
- ¡tan bella! bajo la luna.
-
- VII
-
- ¡Colinas plateadas,
- grises alcores, cárdenas roquedas
- por donde traza el Duero
- su curva de ballesta
- en torno a Soria, oscuros encinares,
- ariscos pedregales, calvas sierras,
- caminos blancos y álamos del río,
- tardes de Soria, mística y guerrera,
- hoy siento por vosotros, en el fondo
- del corazón, tristeza,
- tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
- donde parece que las rocas sueñan,
- conmigo vais!... ¡Colinas plateadas,
- grises alcores, cárdenas roquedas!
-
- VIII
-
- He vuelto a ver los álamos dorados,
- álamos del camino en la ribera
- del Duero, entre San Polo y San Saturio,
- tras las murallas viejas
- de Soria--barbacana
- hacia Aragón, en castellana tierra.
-
- Estos chopos del río, que acompañan
- con el sonido de sus hojas secas
- el son del agua cuando el viento sopla,
- tienen en sus cortezas
- grabadas iniciales que son nombres
- de enamorados, cifras que son fechas.
- ¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
- de ruiseñores vuestras ramas llenas;
- álamos que seréis mañana liras
- del viento perfumado en primavera;
- álamos del amor cerca del agua
- que corre y pasa y sueña,
- álamos de las márgenes del Duero,
- conmigo vais, mi corazón os lleva!
-
- IX
-
- ¡Oh!, sí, conmigo vais, campos de Soria,
- tardes tranquilas, montes de violeta,
- alamedas del río, verde sueño
- del suelo gris y de la parda tierra,
- agria melancolía
- de la ciudad decrépita,
- ¿me habéis llegado al alma,
- o acaso estabais en el fondo de ella?
- ¡Gentes del alto llano numantino
- que a Dios guardáis como cristianas viejas,
- que el sol de España os llene
- de alegría, de luz y de riqueza!
-
-
- CXIV
- LA TIERRA DE ALVARGONZÁLEZ
-
- Al poeta Juan Ramón Jiménez.
-
- I
-
- Siendo mozo Alvargonzález,
- dueño de mediana hacienda,
- que en otras tierras se dice
- bienestar y aquí, opulencia,
- en la feria de Berlanga
- prendóse de una doncella,
- y la tomó por mujer
- al año de conocerla.
- Muy ricas las bodas fueron,
- y quien las vió las recuerda;
- sonadas las tornabodas
- que hizo Alvar en su aldea;
- hubo gaitas, tamboriles,
- flauta, bandurria y vihuela,
- fuegos a la valenciana
- y danza a la aragonesa.
-
- II
-
- Feliz vivió Alvargonzález
- en el amor de su tierra.
- Naciéronle tres varones,
- que en el campo son riqueza,
- y, ya crecidos, los puso,
- uno a cultivar la huerta,
- otro a cuidar los merinos,
- y dió el menor a la iglesia.
-
- III
-
- Mucha sangre de Caín
- tiene la gente labriega,
- y en el hogar campesino
- armó la envidia pelea.
-
- Casáronse los mayores;
- tuvo Alvargonzález nueras,
- que le trajeron cizaña,
- antes que nietos le dieran.
-
- La codicia de los campos
- ve tras la muerte la herencia;
- no goza de lo que tiene
- por ansia de lo que espera.
-
- El menor, que a los latines
- prefería las doncellas
- hermosas y no gustaba
- de vestir por la cabeza,
- colgó la sotana un día
- y partió a lejanas tierras.
- La madre lloró y el padre
- dióle bendición y herencia.
-
- IV
-
- Alvargonzález ya tiene
- la adusta frente arrugada,
- por la barba le platea
- el bozo azul de la cara.
-
- Una mañana de otoño
- salió solo de su casa;
- no llevaba sus lebreles,
- agudos canes de caza;
-
- iba triste y pensativo
- por la alameda dorada;
- anduvo largo camino
- y llegó a una fuente clara.
-
- Echóse en la tierra; puso
- sobre una piedra la manta,
- y a la vera de la fuente
- durmió al arrullo del agua.
-
- EL SUEÑO
-
- I
-
- Y Alvargonzález veía,
- como Jacob, una escala
- que iba de la tierra al cielo,
- y oyó una voz que le hablaba.
- Mas las hadas hilanderas,
- entre las guedejas blancas
- y vellones de oro, han puesto
- un mechón de negra lana.
-
- II
-
- Tres niños están jugando
- a la puerta de su casa;
- entre los mayores brinca
- un cuervo de negras alas.
- La mujer vigila, cose
- y, a ratos, sonríe y canta.
- --Hijos, ¿qué hacéis? les pregunta.
- Ellos se miran y callan.
- --Subid al monte, hijos míos,
- y antes que la noche caiga,
- con un brazado de estepas
- hacedme una buena llama.
-
- III
-
- Sobre el lar de Alvargonzález
- está la leña apilada;
- el mayor quiere encenderla,
- pero no brota la llama.
- --Padre, la hoguera no prende,
- está la estepa mojada.
-
- Su hermano viene a ayudarle
- y arroja astillas y ramas
- sobre los troncos de roble;
- pero el rescoldo se apaga.
- Acude el menor y enciende,
- bajo la negra campana
- de la cocina, una hoguera
- que alumbra toda la casa.
-
- IV
-
- Alvargonzález levanta
- en brazos al más pequeño
- y en sus rodillas lo sienta:
- --Tus manos hacen el fuego...
- aunque el último naciste
- tú eres en mi amor primero.
-
- Los dos mayores se alejan
- por los rincones del sueño.
- Entre los dos fugitivos
- reluce un hacha de hierro.
-
- AQUELLA TARDE...
-
- I
-
- Sobre los campos desnudos,
- la luna llena manchada
- de un arrebol purpurino,
- enorme globo, asomaba.
- Los hijos de Alvargonzález
- silenciosos caminaban,
- y han visto al padre dormido
- junto de la fuente clara.
-
- II
-
- Tiene el padre entre las cejas
- un ceño que le aborrasca
- el rostro, un tachón sombrío
- como la huella de un hacha.
- Soñando está con sus hijos,
- que sus hijos lo apuñalan;
- y cuando despierta mira
- que es cierto lo que soñaba.
-
- III
-
- A la vera de la fuente
- quedó Alvargonzález muerto.
- Tiene cuatro puñaladas
- entre el costado y el pecho,
- por donde la sangre brota,
- más un hachazo en el cuello.
- Cuenta la hazaña del campo
- el agua clara corriendo,
- mientras los dos asesinos
- huyen hacia los hayedos.
- Hasta la Laguna Negra,
- bajo las fuentes del Duero,
- llevan el muerto, dejando
- detrás un rastro sangriento;
- y en la laguna sin fondo,
- que guarda bien los secretos,
- con una piedra amarrada
- a los pies, tumba le dieron.
-
- IV
-
- Se encontró junto a la fuente
- la manta de Alvargonzález,
- y camino del hayedo
- se vió un reguero de sangre.
- Nadie de la aldea ha osado
- a la laguna acercarse,
- y el sondarla inútil fuera,
- que es la laguna insondable.
- Un buhonero que cruzaba
- aquellas tierras errante,
- fué en Dauria acusado, preso
- y muerto en garrote infame.
-
- V
-
- Pasados algunos meses,
- la madre murió de pena.
- Los que muerta la encontraron
- dicen que las manos yertas
- sobre su rostro tenía,
- oculto el rostro con ellas.
-
- VI
-
- Los hijos de Alvargonzález
- ya tienen majada y huerta,
- campos de trigo y centeno
- y prados de fina hierba;
- en el olmo viejo, hendido
- por el rayo, la colmena,
- dos yuntas para el arado,
- un mastín y cien ovejas.
-
- OTROS DÍAS
-
- I
-
- Ya están las zarzas floridas
- y los ciruelos blanquean;
- ya las abejas doradas
- liban para sus colmenas,
- y en los nidos que coronan
- las torres de las iglesias
- asoman los garabatos
- ganchudos de las cigüeñas.
- Ya los olmos del camino
- y chopos de las riberas
- de los arroyos, que buscan
- al padre Duero, verdean.
- El cielo está azul, los montes
- sin nieve son de violeta.
- La tierra de Alvargonzález
- se colmará de riqueza;
- muerto está quien la ha labrado,
- mas no le cubre la tierra.
-
- II
-
- La hermosa tierra de España
- adusta, fina y guerrera
- Castilla, de largos ríos,
- tiene un puñado de sierras
- entre Soria y Burgos como
- reductos de fortaleza,
- como yelmos crestonados
- y Urbión es una cimera.
-
- III
-
- Los hijos de Alvargonzález,
- por una empinada senda,
- para tomar el camino
- de Salduero a Covaleda,
- cabalgan en pardas mulas
- bajo el pinar de Vinuesa.
- Van en busca de ganado
- con que volver a su aldea,
- y por tierra de pinares
- larga jornada comienzan.
- Van Duero arriba, dejando
- atrás los arcos de piedra
- del puente y el caserío
- de la ociosa y opulenta
- villa de indianos. El río,
- al fondo del valle, suena,
- y de las cabalgaduras
- los cascos baten las piedras.
- A la otra orilla del Duero
- canta una voz lastimera:
- «La tierra de Alvargonzález
- se colmará de riqueza,
- y el que la tierra ha labrado
- no duerme bajo la tierra.»
-
- IV
-
- Llegados son a un paraje
- en donde el pinar se espesa,
- y el mayor, que abre la marcha,
- su parda mula espolea,
- diciendo: démonos prisa;
- porque son más de dos leguas
- de pinar y hay que apurarlas
- antes que la noche venga.
-
- Dos hijos del campo, hechos
- a quebradas y asperezas,
- porque recuerdan un día
- la tarde en el monte tiemblan.
- Allá en lo espeso del bosque
- otra vez la copla suena:
- «La tierra de Alvargonzález
- se colmará de riqueza,
- y el que la tierra ha labrado
- no duerme bajo la tierra.»
-
- V
-
- Desde Salduero el camino
- va al hilo de la ribera;
- a ambas márgenes del río
- el pinar crece y se eleva,
- y las rocas se aborrascan,
- al par que el valle se estrecha.
- Los fuertes pinos del bosque
- con sus copas gigantescas
- y sus desnudas raíces
- amarradas a las piedras;
- los de troncos plateados
- cuyas frondas azulean,
- pinos jóvenes; los viejos
- cubiertos de blanca lepra,
- musgos y líquenes canos
- que el grueso tronco rodean,
- colman el valle y se pierden
- rebasando ambas laderas.
- Juan, el mayor dice: Hermano,
- si Blas Antonio apacienta
- cerca de Urbión su vacada,
- largo camino nos queda.
- --Cuanto hacia Urbión alarguemos
- se puede acortar de vuelta,
- tomando por el atajo,
- hacia la Laguna Negra,
- y bajando por el puerto
- de Santa Inés a Vinuesa.
- --Mala tierra y peor camino.
- Te juro que no quisiera
- verlos otra vez. Cerremos
- los tratos en Covaleda;
- hagamos noche y, al alba,
- volvámonos a la aldea
- por este valle, que, a veces,
- quien piensa atajar rodea.
- Cerca del río cabalgan
- los hermanos, y contemplan
- cómo el bosque centenario,
- al par que avanzan, aumenta,
- y los peñascos del monte
- el horizonte les cierran.
- El agua que va saltando
- parece que canta o cuenta:
- «La tierra de Alvargonzález
- se colmará de riqueza,
- y el que la tierra ha labrado
- no duerme bajo la tierra.»
-
- CASTIGO
-
- I
-
- Aunque la codicia tiene
- redil que encierre la oveja,
- trojes que guardan el trigo,
- bolsas para la moneda
- y garras, no tiene manos
- que sepan labrar la tierra.
- Así a un año de abundancia
- siguió un año de pobreza.
-
- II
-
- En los sembrados crecieron
- las amapolas sangrientas;
- pudrió el tizón las espigas
- de trigales y de avenas;
- hielos tardíos mataron
- en flor la fruta en la huerta
- y una mala hechicería
- hizo enfermar las ovejas.
- A los dos Alvargonzález
- maldijo Dios en sus tierras,
- y al año pobre siguieron
- luengos años de miseria.
-
- III
-
- Es una noche de invierno.
- Cae la nieve en remolinos.
- Los Alvargonzález velan
- un fuego casi extinguido.
- El pensamiento amarrado
- tienen a un recuerdo mismo,
- y en las ascuas mortecinas
- del hogar los ojos fijos.
- No tienen leña ni sueño.
- Larga es la noche y el frío
- mucho. Un candilejo humea
- en el muro ennegrecido.
- El aire agita la llama,
- que pone un fulgor rojizo
- sobre entrambas pensativas
- testas de los asesinos.
- El mayor de Alvargonzález,
- lanzando un ronco suspiro,
- rompe el silencio, exclamando:
- --Hermano ¡qué mal hicimos!
- El viento la puerta bate,
- hace temblar el postigo,
- y suena en la chimenea
- con hueco y largo bramido.
- Después el silencio vuelve,
- y a intervalos el pabilo
- del candil chisporrotea
- en el aire aterecido.
- El segundo dijo:--¡Hermano,
- demos lo viejo al olvido!
-
- EL VIAJERO
-
- I
-
- Es una noche de invierno.
- Azota el viento las ramas
- de los álamos. La nieve
- ha puesto la tierra blanca.
- Bajo la nevada, un hombre
- por el camino cabalga;
- va cubierto hasta los ojos,
- embozado en luenga capa.
- Entrado en la aldea, busca
- de Alvargonzález la casa,
- y ante su puerta llegado,
- sin echar pie a tierra, llama.
-
- II
-
- Los dos hermanos oyeron
- una aldabada a la puerta,
- y de una cabalgadura
- los cascos sobre las piedras.
- Ambos los ojos alzaron
- llenos de espanto y sorpresa.
- --¿Quién es? responda, gritaron.
- --Miguel, respondieron fuera.
- Era la voz del viajero
- que partió a lejanas tierras.
-
- III
-
- Abierto el portón, entróse
- a caballo el caballero
- y echó pie a tierra. Venía
- todo de nieve cubierto.
- En brazos de sus hermanos
- lloró algún rato en silencio.
- Después dió el caballo al uno,
- al otro, capa y sombrero,
- y en la estancia campesina
- buscó el arrimo del fuego.
-
- IV
-
- El menor de los hermanos,
- que niño y aventurero
- fué más allá de los mares
- y hoy torna indiano opulento,
- vestía con negro traje
- de peludo terciopelo,
- ajustado a la cintura
- por ancho cinto de cuero.
- Gruesa cadena formaba
- un bucle de oro en su pecho.
- Era un hombre alto y robusto,
- con ojos grandes y negros
- llenos de melancolía;
- la tez de color moreno,
- y sobre la frente comba
- enmarañados cabellos;
- el hijo que saca porte
- señor de padre labriego,
- a quien fortuna le debe
- amor, poder y dinero.
- De los tres Alvargonzález
- era Miguel el más bello;
- porque al mayor afeaba
- el muy poblado entrecejo
- bajo la frente mezquina,
- y al segundo, los inquietos
- ojos que mirar no saben
- de frente, torvos y fieros.
-
- V
-
- Los tres hermanos contemplan
- el triste hogar en silencio;
- y con la noche cerrada
- arrecia el frío y el viento.
- --Hermanos ¿no tenéis leña?
- dice Miguel.
- --No tenemos,
- responde el mayor.
- Un hombre,
- milagrosamente, ha abierto
- la gruesa puerta cerrada
- con doble barra de hierro.
- El hombre que ha entrado tiene
- el rostro del padre muerto.
- Un halo de luz dorada
- orla sus blancos cabellos.
- Lleva un haz de leña al hombro
- y empuña un hacha de hierro.
-
- EL INDIANO
-
- I
-
- De aquellos campos malditos,
- Miguel a sus dos hermanos
- compró una parte, que mucho
- caudal de América trajo,
- y aun en tierra mala, el oro
- luce mejor que enterrado,
- y más en mano de pobres
- que oculto en orza de barro.
-
- Dióse a trabajar la tierra
- con fe y tesón el indiano,
- y a laborar los mayores
- sus pegujales tornaron.
-
- Ya con macizas espigas,
- preñadas de rubios granos,
- a los campos de Miguel
- tornó el fecundo verano;
- y ya de aldea en aldea
- se cuenta como un milagro,
- que los asesinos tienen
- la maldición en sus campos.
-
- Ya el pueblo canta una copla
- que narra el crimen pasado:
- «A la orilla de la fuente
- lo asesinaron.
- ¡Qué mala muerte le dieron
- los hijos malos!
- En la laguna sin fondo
- al padre muerto arrojaron.
- No duerme bajo la tierra
- el que la tierra ha labrado».
-
- II
-
- Miguel, con sus dos lebreles
- y armado de su escopeta,
- hacia el azul de los montes,
- en una tarde serena,
- caminaba entre los verdes
- chopos de la carretera
- y oyó una voz que cantaba:
- «No tiene tumba en la tierra.
- Entre los pinos del valle
- del Revinuesa,
- al padre muerto llevaron
- hasta la Laguna Negra».
-
- LA CASA
-
- I
-
- La casa de Alvargonzález
- era una casona vieja,
- con cuatro estrechas ventanas,
- separada de la aldea
- cien pasos y entre dos olmos
- que, gigantes centinelas,
- sombra le dan en verano,
- y en el otoño hojas secas.
-
- Es casa de labradores,
- gente aunque rica plebeya,
- donde el hogar humeante
- con sus escaños de piedra
- se ve sin entrar, si tiene
- abierta al campo la puerta.
-
- Al arrimo del rescoldo
- del hogar borbollonean
- dos pucherillos de barro
- que a dos familias sustentan.
-
- A diestra mano, la cuadra
- y el corral, a la siniestra,
- huerto y abejar y, al fondo,
- una gastada escalera,
- que va a las habitaciones
- partidas en dos viviendas.
-
- Los Alvargonzález moran
- con sus mujeres en ellas.
- A ambas parejas que hubieron,
- sin que lograrse pudieran,
- dos hijos, sobrado espacio
- les da la casa paterna.
-
- En una estancia que tiene
- luz al huerto, hay una mesa
- con gruesa tabla de roble,
- dos sillones de vaqueta,
- colgado en el muro un negro
- ábaco de enormes cuentas,
- y unas espuelas mohosas
- sobre un arcón de madera.
-
- Era una estancia olvidada
- donde hoy Miguel se aposenta.
- Y era allí donde los padres
- veían en primavera
- el huerto en flor, y en el cielo
- de mayo, azul, la cigüeña
- --cuando las rosas se abren
- y los zarzales blanquean--
- que enseñaba a sus hijuelos
- a usar de las alas lentas.
-
- Y en las noches del verano,
- cuando la calor desvela,
- desde la ventana al dulce
- ruiseñor cantar oyeran.
-
- Fué allí donde Alvargonzález,
- del orgullo de su huerta
- y del amor de los suyos,
- sacó sueños de grandeza.
-
- Cuando en brazos de la madre
- vió la figura risueña
- del primer hijo, bruñida
- de rubio sol la cabeza,
- del niño que levantaba
- las codiciosas, pequeñas
- manos a las rojas guindas
- y a las moradas ciruelas,
- aquella tarde de otoño
- dorada, plácida y buena,
- él pensó que ser podría
- feliz el hombre en la tierra.
-
- Hoy canta el pueblo una copla
- que va de aldea en aldea:
- «¡Oh, casa de Alvargonzález,
- qué malos días te esperan;
- casa de los asesinos,
- que nadie llame a tu puerta!»
-
- II
-
- Es una tarde de otoño.
- En la alameda dorada
- no quedan ya ruiseñores;
- enmudeció la cigarra.
-
- Las últimas golondrinas,
- que no emprendieron la marcha,
- morirán, y las cigüeñas
- de sus nidos de retamas,
- en torres y campanarios,
- huyeron.
- Sobre la casa
- de Alvargonzález, los olmos
- sus hojas que el viento arranca
- van dejando. Todavía
- las tres redondas acacias,
- frente al atrio de la iglesia,
- conservan verdes sus ramas,
- y las castañas de Indias
- a intervalos se desgajan
- cubiertas de sus erizos;
- tiene el rosal rosas grana
- otra vez, y en las praderas
- brilla la alegre otoñada.
-
- En laderas y en alcores,
- en ribazos y cañadas,
- el verde nuevo y la hierba,
- aun del estío quemada,
- alternan; los serrijones
- pelados, las lomas calvas,
- se coronan de plomizas
- nubes apelotonadas;
- y bajo el pinar gigante,
- entre las marchitas zarzas
- y amarillentos helechos,
- corren las crecidas aguas
- a engrosar el padre río
- por canchales y barrancas.
-
- Abunda en la tierra un gris
- de plomo y azul de plata,
- con manchas de roja herrumbre,
- todo envuelto en luz violada.
-
- ¡Oh, tierras de Alvargonzález,
- en el corazón de España,
- tierras pobres, tierras tristes,
- tan tristes que tienen alma!
-
- Páramo que cruza el lobo
- aullando a la luna clara
- de bosque a bosque, baldíos
- llenos de peñas rodadas,
- donde roída de buitres
- brilla una osamenta blanca;
- pobres campos solitarios
- sin caminos ni posadas,
- ¡oh, pobres campos malditos,
- pobres campos de mi patria!
-
- LA TIERRA
-
- I
-
- Una mañana de otoño,
- cuando la tierra se labra,
- Juan y el indiano aparejan
- las dos yuntas de la casa.
- Martín se quedó en el huerto
- arrancando hierbas malas.
-
- II
-
- Una mañana de otoño,
- cuando los campos se aran,
- sobre un otero, que tiene
- el cielo de la mañana
- por fondo, la parda yunta
- de Juan lentamente avanza.
-
- Cardos, lampazos y abrojos,
- avena loca y cizaña
- llenan la tierra maldita,
- tenaz a pico y escarda.
-
- Del corvo arado de roble
- la hundida reja trabaja
- con vano esfuerzo; parece
- que al par que hiende la entraña
- del campo y hace camino
- se cierra otra vez la zanja.
-
- «Cuando el asesino labre
- será su labor pesada;
- antes que un surco en la tierra,
- tendrá una arruga en su cara.»
-
- III
-
- Martín, que estaba en la huerta
- cavando, sobre su azada
- quedó apoyado un momento;
- frío sudor le bañaba
- el rostro.
- Por el oriente,
- la luna llena manchada
- de un arrebol purpurino,
- lucía tras de la tapia
- del huerto.
- Miguel tenía
- la sangre de horror helada.
- La azada que hundió en la tierra
- teñida de sangre estaba.
-
- IV
-
- En la tierra en que ha nacido
- supo afincar el indiano;
- por mujer a una doncella
- rica y hermosa ha tomado.
-
- La hacienda de Alvargonzález
- ya es suya, que sus hermanos
- todo le vendieron: casa,
- huerto, colmenar y campo.
-
- LOS ASESINOS
-
- I
-
- Juan y Martín, los mayores
- de Alvargonzález, un día
- pesada marcha emprendieron
- con el alba, Duero arriba.
-
- La estrella de la mañana
- en el alto azul ardía.
- Se iba tiñendo de rosa
- la espesa y blanca neblina
- de los valles y barrancos,
- y algunas nubes plomizas
- a Urbión, donde el Duero nace,
- como un turbante ponían.
-
- Se acercaban a la fuente.
- El agua clara corría
- sonando cual si contara
- una vieja historia dicha
- mil veces y que tuviera
- mil veces que repetirla.
-
- Agua que corre en el campo
- dice en su monotonía:
- Yo sé el crimen ¿no es un crimen
- cerca del agua, la vida?
-
- Al pasar los dos hermanos
- relataba el agua limpia:
- «A la vera de la fuente
- Alvargonzález dormía.»
-
- II
-
- --Anoche, cuando volvía
- a casa--Juan a su hermano
- dijo--a la luz de la luna
- era la huerta un milagro.
-
- Lejos, entre los rosales,
- divisé un hombre inclinado
- hacia la tierra; brillaba
- una hoz de plata en su mano.
-
- Después irguióse y, volviendo
- el rostro, dió algunos pasos
- por el huerto, sin mirarme,
- y a poco lo vi encorvado
- otra vez sobre la tierra.
- Tenía el cabello blanco.
- La luna llena brillaba,
- y era la huerta un milagro.
-
- III
-
- Pasado habían el puerto
- de Santa Inés, ya mediada
- la tarde, una tarde triste
- de noviembre fría y parda.
- Hacia la Laguna Negra
- silenciosos caminaban.
-
- IV
-
- Cuando la tarde caía,
- entre las vetustas hayas
- y los pinos centenarios,
- un rojo sol se filtraba.
-
- Era un paraje de bosque
- y peñas aborrascadas;
- aquí bocas que bostezan
- o monstruos de fieras garras;
- allí una informe joroba,
- allá una grotesca panza,
- torvos hocicos de fieras
- y dentaduras melladas,
- rocas y rocas, y troncos
- y troncos, ramas y ramas.
- En el hondón del barranco
- la noche, el miedo y el agua.
-
- V
-
- Un lobo surgió, sus ojos
- lucían como dos ascuas.
- Era la noche, una noche
- húmeda, oscura y cerrada.
-
- Los dos hermanos quisieron
- volver. La selva ululaba.
- Cien ojos fieros ardían
- en la selva, a sus espaldas.
-
- VI
-
- Llegaron los asesinos
- hasta la Laguna Negra,
- agua transparente y muda
- que enorme muro de piedra,
- donde los buitres anidan
- y el eco duerme, rodea,
- agua clara donde beben
- las águilas de la sierra,
- donde el jabalí del monte
- y el ciervo y el corzo abrevan,
- agua pura y silenciosa
- que copia cosas eternas,
- agua impasible que guarda
- en su seno las estrellas.
- ¡Padre! gritaron; al fondo
- de la laguna serena
- cayeron y el eco ¡padre!
- repitió de peña en peña.
-
-
- CXV
- A UN OLMO SECO
-
- Al olmo viejo, hendido por el rayo
- y en su mitad podrido,
- con las lluvias de abril y el sol de mayo,
- algunas hojas verdes le han salido.
-
- ¡El olmo centenario en la colina
- que lame el Duero! Un musgo amarillento
- le mancha la corteza blanquecina
- al tronco carcomido y polvoriento.
-
- No será, cual los álamos cantores
- que guardan el camino y la ribera,
- habitado de pardos ruiseñores.
-
- Ejército de hormigas en hilera
- va trepando por él, y en sus entrañas
- urden sus telas grises las arañas.
-
- Antes que te derribe, olmo del Duero,
- con su hacha el leñador, y el carpintero
- te convierta en melena de campana,
- lanza de carro o yugo de carreta;
- antes que rojo en el hogar, mañana
- ardas, de alguna mísera caseta,
- al borde de un camino,
- antes que te descuaje un torbellino
- y tronche el soplo de las sierras blancas;
- antes que el río hacia la mar te empuje
- por valles y barrancas,
- olmo, quiero anotar en mi cartera
- la gracia de tu rama verdecida.
- Mi corazón espera
- también, hacia la luz y hacia la vida,
- otro milagro de la primavera.
-
- _Soria, 1912._
-
-
- CXVI
- RECUERDOS
-
- ¡Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales
- cargados de perfume, y el campo enverdecido,
- abiertos los jazmines, maduros los trigales,
- azules las montañas y el olivar florido;
- Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles,
- y al sol de abril los huertos colmados de azucenas,
- y los enjambres de oro, para libar sus mieles
- dispersos en los campos, huir de sus colmenas;
- yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares,
- barriendo el cierzo helado tu campo empedernido;
- y en sierras agrias sueño--¡Urbión, sobre pinares!
- ¡Moncayo blanco, al cielo aragonés erguido!--
- Y pienso: Primavera, como un escalofrío
- irá a cruzar el alto solar del romancero,
- ya verdearán de chopos las márgenes del río.
- ¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero?
- Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas,
- y la roquedad parda más de un zarzal en flor,
- ya los rebaños blancos, por entre grises peñas,
- hacia los altos prados conducirá el pastor.
-
- ¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas
- que vais al joven Duero, zagales y merinos
- con rumbo hacia altas praderas numantinas,
- por mestas y cañadas, veredas y caminos;
- hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo,
- montañas, serrijones, lomazos, parameras,
- en donde reina el águila, por donde busca el cuervo
- su infecto expoliario; menudas sementeras
- cual sayos cenicientos, casetas y majadas
- entre desnuda roca, arroyos y hontanares
- donde a la tarde beben las yuntas fatigadas,
- dispersos huertecillos, humildes abejares!...
-
- ¡Adiós, tierra de Soria, adiós el alto llano
- cercado de colinas y crestas militares,
- alcores y roquedas del yermo castellano,
- fantasmas de robledos y sombras de encinares!
-
- En la desesperanza y en la melancolía
- de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.
- Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
- por los floridos valles, mi corazón te lleva.
-
- _En el tren.--abril, 1913._
-
-
- CXVII
- AL MAESTRO «AZORÍN», POR SU LIBRO «CASTILLA»
-
- La venta de Cidones está en la carretera
- que va de Soria a Burgos. Leonarda, la ventera,
- que llaman la Ruipérez, es una viejecita
- que aviva el fuego donde borbolla la marmita.
- Ruipérez, el ventero, un viejo diminuto
- --bajo las cejas grises, dos ojos de hombre astuto--
- contempla silencioso la lumbre del hogar.
- Se oye la marmita al fuego borbollar.
- Sentado ante una mesa de pino, un caballero
- escribe. Cuando moja la pluma en el tintero,
- dos ojos tristes lucen en un semblante enjuto.
- El caballero es joven, vestido va de luto.
- El viento frío azota los chopos del camino.
- Se ve pasar de polvo un blanco remolino.
- La tarde se va haciendo sombría. El enlutado,
- la mano en la mejilla, medita ensimismado.
- Cuando el correo llegue, que el caballero aguarda,
- la tarde habrá caído sobre la tierra parda
- de Soria. Todavía los grises serrijones,
- con ruinas de encinares y mellas de aluviones,
- las lomas azuladas, las agrias barranqueras,
- picotas y colinas, ribazos y laderas
- del páramo sombrío por donde cruza el Duero,
- darán al sol de ocaso un resplandor de acero.
- La venta se oscurece. El rojo lar humea.
- La mecha de un mohoso candil arde y chispea.
- El enlutado tiene clavados en el fuego
- los ojos largo rato; se los enjuga luego
- con un pañuelo blanco. ¿Por qué le hará llorar
- el son de la marmita, el ascua del hogar?
- Cerró la noche. Lejos se escucha el traqueteo
- y el galopar de un coche que avanza. Es el correo.
-
-
- CXVIII
- CAMINOS
-
- De la ciudad moruna
- tras las murallas viejas,
- yo contemplo la tarde silenciosa,
- a solas con mi sombra y con mi pena.
-
- El río va corriendo,
- entre sombrías huertas
- y grises olivares
- por los alegres campos de Baeza.
-
- Tienen las vides pámpanos dorados
- sobre las rojas cepas.
- Guadalquivir como un alfanje roto
- y disperso reluce y espejea.
-
- Lejos, los montes duermen
- envueltos en la niebla,
- niebla de otoño, maternal; descansan
- las rudas moles de su ser de piedra
- en esta tibia tarde de noviembre,
- tarde piadosa, cárdena y violeta.
-
- El viento ha sacudido
- los mustios olmos de la carretera,
- levantando en rosados torbellinos
- el polvo de la tierra.
- La luna está subiendo
- amoratada, jadeante y llena.
-
- Los caminitos blancos
- se cruzan y se alejan,
- buscando los dispersos caseríos
- del valle y de la sierra.
- Caminos de los campos...
- ¡Ay, ya no puedo caminar con ella!
-
-
- CXIX
-
- Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
- Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
- Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
- Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.
-
-
- CXX
-
- Dice la esperanza: un día
- la verás, si bien esperas.
- Dice la desesperanza:
- sólo tu amargura es ella.
- Late, corazón... No todo
- se lo ha tragado la tierra.
-
-
- CXXI
-
- Allá, en las tierras altas,
- por donde traza el Duero
- su curva de ballesta
- en torno a Soria, entre plomizos cerros
- y manchas de raídos encinares,
- mi corazón está vagando, en sueños...
-
- ¿No ves, Leonor, los álamos del río
- con sus ramajes yertos?
-
- Mira el Moncayo azul y blanco; dame
- tu mano y paseemos.
- Por estos campos de la tierra mía,
- bordados de olivares polvorientos,
- voy caminando solo,
- triste, cansado, pensativo y viejo.
-
-
- CXXII
-
- Soñé que tú me llevabas
- por una blanca vereda,
- en medio del campo verde,
- hacia el azul de las sierras,
- hacia los montes azules,
- una mañana serena.
-
- Sentí tu mano en la mía,
- tu mano de compañera,
- tu voz de niña en mi oído
- como una campana nueva,
- como una campana virgen
- de un alba de primavera.
- ¡Eran tu voz y tu mano,
- en sueños, tan verdaderas!...
- Vive, esperanza, ¡quién sabe
- lo que se traga la tierra!
-
-
- CXXIII
-
- Una noche de verano
- --estaba abierto el balcón
- y la puerta de mi casa--
- la muerte en mi casa entró.
- Se fué acercando a su lecho
- --ni siquiera me miró--,
- con unos dedos muy finos,
- algo muy tenue rompió.
- Silenciosa y sin mirarme,
- la muerte otra vez pasó
- delante de mí. ¿Qué has hecho?
- La muerte no respondió,
- Mi niña quedó tranquila,
- dolido mi corazón.
- ¡Ay, lo que la muerte ha roto
- era un hilo entre los dos!
-
-
- CXXIV
-
- Al borrarse la nieve, se alejaron
- los montes de la sierra.
- La vega ha verdecido
- al sol de abril, la vega
- tiene la verde llama,
- la vida, que no pesa;
- y piensa el alma en una mariposa,
- atlas del mundo, y sueña.
- Con el ciruelo en flor y el campo verde,
- con el glauco vapor de la ribera,
- en torno de las ramas,
- con las primeras zarzas que blanquean,
- con este dulce soplo
- que triunfa de la muerte y de la piedra,
- esta amargura que me ahoga fluye
- en esperanza de Ella...
-
-
- CXXV
-
- En estos campos de la tierra mía,
- y extranjero en los campos de mi tierra
- --yo tuve patria donde corre el Duero
- por entre grises peñas,
- y fantasmas de viejos encinares,
- allá en Castilla, mística y guerrera,
- Castilla la gentil, humilde y brava,
- Castilla del desdén y de la fuerza--,
- en estos campos de mi Andalucía,
- ¡oh, tierra en que nací!, cantar quisiera.
- Tengo recuerdos de mi infancia, tengo
- imágenes de luz y de palmeras,
- y en una gloria de oro,
- de lueñes campanarios con cigüeñas,
- de ciudades con calles sin mujeres
- bajo un cielo de añil, plazas desiertas
- donde crecen naranjos encendidos
- con sus frutas redondas y bermejas;
- y en un huerto sombrío, el limonero
- de ramas polvorientas
- y pálidos limones amarillos,
- que el agua clara de la fuente espeja,
- un aroma de nardos y claveles
- y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena;
- imágenes de grises olivares
- bajo un tórrido sol que aturde y ciega,
- y azules y dispersas serranías
- con arreboles de una tarde inmensa;
- mas falta el hilo que el recuerdo anuda
- al corazón, el ancla en su ribera,
- o estas memorias no son alma. Tienen,
- en sus abigarradas vestimentas,
- señal de ser despojos del recuerdo,
- la carga bruta que el recuerdo lleva.
- Un día tornarán, con luz del fondo ungidos,
- los cuerpos virginales a la orilla vieja.
-
- _Lora del Río, 4 abril 1913._
-
-
- CXXVI
- A JOSÉ MARÍA PALACIO
-
- Palacio, buen amigo,
- ¿está la primavera
- vistiendo ya las ramas de los chopos
- del río y los caminos? En la estepa
- del alto Duero, Primavera tarda,
- ¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...
- ¿Tienen los viejos olmos
- algunas hojas nuevas?
- Aun las acacias estarán desnudas
- y nevados los montes de las sierras.
- ¡Oh, mole del Moncayo blanca y rosa,
- allá, en el cielo de Aragón, tan bella!
- ¿Hay zarzas florecidas
- entre las grises peñas,
- y blancas margaritas
- entre la fina hierba?
- Por esos campanarios
- ya habrán ido llegando las cigüeñas.
- Habrá trigales verdes,
- y mulas pardas en las sementeras,
- y labriegos que siembran los tardíos
- con las lluvias de abril. Ya las abejas
- libarán del tomillo y el romero.
- ¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?
- Furtivos cazadores, los reclamos
- de la perdiz bajo las capas luengas,
- no faltarán. Palacio, buen amigo,
- ¿tienen ya ruiseñores las riberas?
- Con los primeros lirios
- y las primeras rosas de las huertas,
- en una tarde azul, sube al Espino,
- al alto Espino donde está su tierra...
-
- _Baeza, 29 de marzo 1913._
-
-
- CXXVII
- OTRO VIAJE
-
- Ya en los campos de Jaén,
- amanece. Corre el tren
- por sus brillantes rieles,
- devorando matorrales,
- alcaceles,
- terraplenes, pedregales,
- olivares, caseríos,
- praderas y cardizales,
- montes y valles sombríos.
- Tras la turbia ventanilla,
- pasa la devanadera
- del campo de primavera.
- La luz en el techo brilla
- de mi vagón de tercera.
- Entre nubarrones blancos,
- oro y grana.
- La niebla de la mañana
- huyendo por los barrancos.
- ¡Este insomne sueño mío!
- ¡Este frío
- de un amanecer en vela!...
- Resonante,
- jadeante,
- marcha el tren. El campo vuela.
- Enfrente de mí, un señor
- sobre su manta dormido;
- un fraile y un cazador
- --el perro a sus pies tendido--.
- Yo contemplo mi equipaje,
- mi viejo saco de cuero;
- y recuerdo otro viaje
- hacia las tierras del Duero.
- Otro viaje de ayer
- por la tierra castellana,
- ¡pinos del amanecer
- entre Almazán y Quintana!
- ¡Y alegría
- de un viajar en compañía!
- ¡Y la unión
- que ha roto la muerte un día!
- ¡Mano fría
- que aprietas mi corazón!
- Tren camina, silba, humea,
- acarrea
- tu ejército de vagones,
- ajetrea
- maletas y corazones.
- Soledad,
- sequedad.
- Tan pobre me estoy quedando,
- que ya ni siquiera estoy
- conmigo, ni sé si voy
- conmigo a solas viajando.
-
-
- CXXVIII
- POEMA DE UN DÍA
-
- MEDITACIONES RURALES
-
- Heme aquí ya profesor
- de lenguas vivas (ayer
- maestro de gay-saber,
- aprendiz de ruiseñor)
- en un pueblo húmedo y frío,
- destartalado y sombrío,
- entre andaluz y manchego.
- Invierno. Cerca del fuego.
- Fuera llueve un agua fina,
- que ora se trueca en neblina,
- ora se torna aguanieve.
- Fantástico labrador,
- pienso en los campos. ¡Señor,
- qué bien haces! Llueve, llueve
- tu agua constante y menuda
- sobre alcaceles y habares,
- tu agua muda,
- en viñedos y olivares.
- Te bendecirán conmigo
- los sembradores del trigo;
- los que viven de coger
- la aceituna;
- los que esperan la fortuna
- de comer;
- los que hogaño
- como antaño
- tienen toda su moneda
- en la rueda,
- traidora rueda del año.
- ¡Llueve, llueve; tu neblina
- que se torne en aguanieve,
- y otra vez en agua fina!
- ¡llueve, Señor, llueve, llueve!
-
- En mi estancia, iluminada
- por esta luz invernal
- --la tarde gris tamizada
- por la lluvia y el cristal--,
- sueño y medito.
- Clarea
- el reloj arrinconado
- y su tic-tic, olvidado
- por repetido, golpea.
- Tic-tic, tic-tic... Ya te he oído
- Tic-tic, tic-tic... Siempre igual,
- monótono y aburrido.
- Tic-tic, tic-tic, el latido
- de un corazón de metal.
- En estos pueblos, ¿se escucha
- el latir del tiempo? No.
- En estos pueblos se lucha
- sin tregua con el reló,
- con esa monotonía,
- que mide un tiempo vacío.
- Pero ¿tu hora es la mía?
- ¿Tu tiempo, reloj, el mío?
- (Tic-tic, tic-tic)... Era un día
- (tic-tic, tic-tic) que pasó,
- y lo que yo más quería
- la muerte se lo llevó.
-
- Lejos suena un clamoreo
- de campanas...
- Arrecia el repiqueteo
- de la lluvia en las ventanas.
- Fantástico labrador,
- vuelvo a mis campos. ¡Señor,
- cuánto te bendecirán
- los sembradores del pan!
- Señor, ¿no es tu lluvia ley,
- en los campos que ara el buey,
- y en los palacios del rey?
- ¡Oh, agua buena, deja vida
- en tu huída!
- ¡Oh, tú, que vas gota a gota,
- fuente a fuente y río a río,
- como este tiempo de hastío
- corriendo a la mar remota,
- con cuanto quiere nacer,
- cuanto espera
- florecer
- al sol de la primavera,
- sé piadosa,
- que mañana
- serás espiga temprana.
- prado verde, carne rosa,
- y más: razón y locura
- y amargura
- de querer y no poder
- creer, creer y creer!
-
- Anochece;
- el hilo de la bombilla
- se enrojece,
- luego brilla,
- resplandece
- poco más que una cerilla.
- Dios sabe dónde andarán
- mis gafas... entre librotes,
- revistas y papelotes,
- ¿quién las encuentra?... Aquí están.
- Libros nuevos. Abro uno
- de Unamuno.
- ¡Oh, el dilecto,
- predilecto
- de esta España que se agita,
- porque nace o resucita!
- Siempre te ha sido, ¡oh Rector
- de Salamanca!, leal
- este humilde profesor
- de un instituto rural.
- Esa tu filosofía
- que llamas dilettantesca,
- voltaria y funambulesca,
- gran Don Miguel, es la mía.
- Agua del buen manantial,
- siempre viva,
- fugitiva;
- poesía, cosa cordial.
- ¿Constructora?
- --No hay cimiento
- ni en el alma ni en el viento.--
- Bogadora,
- marinera,
- hacia la mar sin ribera.
- Enrique Bergson: «_Los datos
- inmediatos
- de la conciencia_». ¿Esto es
- otro embeleco francés?
- Este Bergson es un tuno;
- ¿verdad, maestro Unamuno?
- Bergson no da como aquel
- Immanuel
- el volatín inmortal;
- este endiablado judío
- ha hallado el libre albedrío
- dentro de su mechinal.
- No está mal:
- cada sabio, su problema,
- y cada loco, su tema.
- Mucho importa
- que en la vida mala y corta
- que llevamos
- libres o siervos seamos;
- mas, si vamos
- a la mar,
- lo mismo nos han de dar.
- ¡Oh estos pueblos! Reflexiones,
- lecturas y acotaciones
- pronto dan en lo que son:
- bostezos de Salomón.
- ¿Todo es
- soledad de soledades,
- vanidad de vanidades,
- que dijo el Eclesiastés?
- Mi paraguas, mi sombrero,
- mi gabán.... El aguacero
- amaina... Vámonos, pues.
-
- Es de noche. Se platica
- al fondo de una botica.
- --Yo no sé,
- Don José,
- cómo son los liberales
- tan perros, tan inmorales.
- --¡Oh, tranquilícese usted!
- Pasados los carnavales,
- vendrán los conservadores,
- buenos administradores
- de su casa.
- Todo llega y todo pasa.
- Nada eterno,
- ni gobierno
- que perdure,
- ni mal que cien años dure.
- --Tras estos tiempos, vendrán
- otros tiempos y otros y otros,
- y lo mismo que nosotros
- otros se jorobarán.
- Así es la vida, Don Juan.
- --Es verdad, así es la vida.
- --La cebada está crecida
- --Con estas lluvias...
- Y van
- las habas que es un primor.
- --Cierto; para marzo, en flor.
- Pero, la escarcha, los hielos...
- --Y además, los olivares
- están pidiendo a los cielos
- agua a torrentes.
- --A mares.
- ¡Las fatigas, los sudores
- que pasan los labradores!
- En otro tiempo...
- --Llovía
- también cuando Dios quería.
- --Hasta mañana, señores.
-
- Tic-tic, tic-tic... Ya pasó
- un día como otro día,
- dice la monotonía
- del reló.
- Sobre mi mesa _Los datos
- de la conciencia_, inmediatos.
- No está mal
- este yo fundamental,
- contingente y libre, a ratos,
- creativo, original;
- este yo que vive y siente
- dentro la carne mortal
- ¡ay! por saltar impaciente
- las bardas de su corral.
-
- _Baeza, 1913._
-
-
- CXXIX
- NOVIEMBRE, 1914
-
- Un año más. El sembrador va echando
- la semilla en los surcos de la tierra.
- Dos lentas yuntas aran,
- mientras pasan las nubes cenicientas
- ensombreciendo el campo,
- las pardas sementeras,
- los grises olivares. Por el fondo
- del valle el río el agua turbia lleva.
- Tiene Cazorla nieve,
- y Mágina, tormenta,
- su montera, Aznaitín. Hacia Granada,
- montes con sol, montes de sol y piedra.
-
-
- CXXX
- LA SAETA
-
- ¿Quién me presta una escalera,
- para subir al madero,
- para quitarle los clavos
- a Jesús el Nazareno?
-
- SAETA POPULAR.
-
- ¡Oh, la saeta, el cantar
- al Cristo de los gitanos,
- siempre con sangre en las manos,
- siempre por desenclavar!
- ¡Cantar del pueblo andaluz
- que todas las primaveras
- anda pidiendo escaleras
- para subir a la cruz!
- ¡Cantar de la tierra mía,
- que echa flores
- al Jesús de la agonía,
- y es la fe de mis mayores!
- ¡Oh, no eres tú mi cantar!
- ¡No puedo cantar, ni quiero
- a ese Jesús del madero,
- sino al que anduvo en el mar!
-
-
- CXXXI
- DEL PASADO EFÍMERO
-
- Este hombre del casino provinciano,
- que vió a Cara-ancha recibir un día,
- tiene mustia la tez, el pelo cano,
- ojos velados de melancolía;
- bajo el bigote gris, labios de hastío,
- y una triste expresión que no es tristeza
- sino algo más y menos: el vacío
- del mundo en la oquedad de su cabeza.
- Aun luce de corinto terciopelo
- chaqueta y pantalón abotinado,
- y un cordobés color de caramelo,
- pulido y torneado.
- Tres veces heredó; tres ha perdido
- al monte su caudal: dos ha enviudado.
- Sólo se anima ante el azar prohibido,
- sobre el verde tapete reclinado,
- o al evocar la tarde de un torero,
- la suerte de un tahur, o si alguien cuenta
- la hazaña de un gallardo bandolero,
- o la proeza de un matón, sangrienta.
- Bosteza de política banales
- dicterios al gobierno reaccionario,
- y augura que vendrán los liberales,
- cual torna la cigüeña al campanario.
- Un poco labrador, del cielo aguarda
- y al cielo teme; alguna vez suspira,
- pensando en su olivar, y al cielo mira
- con ojo inquieto, si la lluvia tarda.
- Lo demás, taciturno, hipocondríaco,
- prisionero en la Arcadia del presente,
- le aburre; sólo el humo del tabaco
- simula algunas sombras en su frente.
- Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
- sino de nunca; de la cepa hispana
- no es el fruto maduro ni podrido,
- es una fruta vana
- de aquella España que pasó y no ha sido,
- esa que hoy tiene la cabeza cana.
-
-
- CXXXII
- LOS OLIVOS
-
- A Manuel Ayuso.
-
- I
-
- ¡Viejos olivos sedientos
- bajo el claro sol del día,
- olivares polvorientos
- del campo de Andalucía!
- ¡El campo andaluz, peinado
- por el sol canicular,
- de loma en loma rayado
- de olivar y de olivar!
- Son las tierras
- soleadas,
- anchas lomas, lueñes sierras
- de olivares recamadas!
- Mil senderos. Con sus machos,
- abrumados de capachos,
- van gañanes y arrieros.
- De la venta del camino
- a la puerta, soplan vino
- trabucaires bandoleros!
- Olivares y olivares
- de loma en loma prendidos
- cual bordados alamares!
- Olivares coloridos
- de una tarde anaranjada;
- olivares rebruñidos
- bajo la luna argentada!
- Olivares centellados
- en las tardes cenicientas,
- bajo los cielos preñados
- de tormentas!...
- Olivares, Dios os dé
- los eneros
- de aguaceros,
- los agostos de agua al pie,
- los vientos primaverales,
- vuestras flores racimadas;
- y las lluvias otoñales,
- vuestras olivas moradas.
- Olivar, por cien caminos,
- tus olivitas irán
- caminando a cien molinos.
- Ya darán
- trabajo en las alquerías
- a gañanes y braceros,
- ¡oh, buenas frentes sombrías
- bajo los anchos sombreros!...
- Olivar y olivareros,
- bosque y raza,
- campo y plaza
- de los fieles al terruño
- y al arado y al molino,
- de los que muestran el puño
- al destino,
- los benditos labradores,
- los bandidos caballeros,
- los señores
- devotos y matuteros!...
- Ciudades y caseríos
- en la margen de los ríos,
- en los pliegues de la sierra!...
- Venga Dios a los hogares
- y a las almas de esta tierra
- de olivares y olivares!
-
- II
-
- A dos leguas de Úbeda, la Torre
- de Pero Gil, bajo este sol de fuego,
- triste burgo de España. El coche rueda
- entre grises olivos polvorientos.
- Allá, el castillo heroico.
- En la plaza, mendigos y chicuelos:
- una orgía de harapos...
- Pasamos frente al atrio del convento
- de la Misericordia.
- ¡Los blancos muros, los cipreses negros!
- ¡Agria melancolía
- como asperón de hierro
- que raspa el corazón! Amurallada
- piedad, erguida en este basurero!...
- Esta casa de Dios, decid, hermanos,
- esta casa de Dios ¿qué guarda dentro?
- Y ese pálido joven,
- asombrado y atento,
- que parece mirarnos con la boca,
- será el loco del pueblo,
- de quien se dice: es Lucas,
- Blas o Ginés, el tonto que tenemos.
- Seguimos. Olivares. Los olivos
- están en flor. El carricoche lento,
- al paso de dos pencos matalones,
- camina hacia Peal. Campos ubérrimos.
- La tierra da lo suyo; el sol trabaja;
- el hombre es para el suelo:
- genera, siembra y labra
- y su fatiga unce la tierra al cielo.
- Nosotros enturbiamos
- la fuente de la vida, el sol primero,
- con nuestros ojos tristes,
- con nuestro amargo rezo,
- con nuestra mano ociosa,
- con nuestro pensamiento
- --se engendra en el pecado,
- se vive en el dolor. ¡Dios está lejos!--
- Esta piedad erguida
- sobre este burgo sórdido, sobre este basurero,
- esta casa de Dios, decid ¡oh, santos
- cañones de von Kluk! ¿qué guarda dentro?
-
-
- CXXXIII
- LLANTO DE LAS VIRTUDES
- Y COPLAS POR LA MUERTE DE DON GUIDO
-
- Al fin una pulmonía
- mató a don Guido, y están
- las campanas todo el día
- doblando por él ¡din-dan!
-
- Murió don Guido, un señor
- de mozo muy jaranero,
- muy galán y algo torero;
- de viejo, gran rezador.
-
- Dicen que tuvo un serrallo
- este señor de Sevilla;
- que era diestro
- en manejar el caballo,
- y un maestro
- en refrescar manzanilla.
-
- Cuando mermó su riqueza,
- era su monomanía
- pensar que pensar debía
- en asentar la cabeza.
-
- Y asentóla
- de una manera española,
- que fué casarse con una
- doncella de gran fortuna;
- y repintar sus blasones,
- hablar de las tradiciones
- de su casa,
- a escándalos y amoríos
- poner tasa,
- sordina a sus desvaríos.
-
- Gran pagano,
- se hizo hermano
- de una santa cofradía;
- y el Jueves Santo salía
- llevando un cirio en la mano
- --¡aquel trueno!--
- vestido de nazareno.
-
- Hoy nos dice la campana
- que han de llevarse mañana
- al buen don Guido, muy serio,
- camino del cementerio.
-
- Buen don Guido ya eres ido
- y para siempre jamás...
- Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
- Yo pregunto: ¿Qué llevaste
- al mundo donde hoy estás?
-
- ¿Tu amor a los alamares
- y a las sedas y a los oros,
- y a la sangre de los toros
- y al humo de los altares?
-
- Buen don Guido y equipaje,
- buen viaje!...
-
- El acá
- y el allá,
- caballero,
- se ve en tu rostro marchito,
- lo infinito:
- cero, cero.
-
- ¡Oh, las enjutas mejillas,
- amarillas;
- y los párpados de cera,
- y la fina calavera
- en la almohada del lecho!
-
- ¡Oh, fin de una aristocracia!
- La barba canosa y lacia
- sobre el pecho;
- metido en tosco sayal,
- las yertas manos en cruz
- ¡tan formal!
- el caballero andaluz.
-
-
- CXXXIV
- LA MUJER MANCHEGA
-
- La Mancha y sus mujeres... Argamasilla, Infantes,
- Esquivias, Valdepeñas. La novia de Cervantes,
- y del manchego heroico, el ama y la sobrina
- (el patio, la alacena, la cueva y la cocina,
- la rueca y la costura, la cuna y la pitanza),
- la esposa de don Diego y la mujer de Panza,
- la hija del ventero, y tantas como están
- bajo la tierra, y tantas que son y que serán
- encanto de manchegos y madres de españoles
- por tierras de lagares, molinos y arreboles.
-
- Es la mujer manchega garrida y bien plantada,
- muy sobre sí, doncella, perfecta de casada.
-
- El sol de la caliente llanura vinariega
- quemó su piel, mas guarda frescura de bodega
- su corazón. Devota, sabe rezar con fe
- para que Dios nos libre de cuanto no se ve.
- Su obra es la casa--menos celada que en Sevilla,
- más gineceo y menos castillo que en Castilla.--
- Y es del hogar manchego la musa ordenadora;
- alínea los vasares, los lienzos alcanfora;
- las cuentas de la plaza anota en su diario,
- cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario.
-
- ¿Hay más? Por estos campos hubo un amor de fuego.
- Dos ojos abrasaron un corazón manchego.
-
- ¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea?
- ¿No es el Toboso patria de la mujer idea
- del corazón, engendro e imán de corazones,
- a quien varón no impregna y aun parirá varones?
-
- Por esta Mancha--prados, viñedos y molinos--
- que so el igual del cielo iguala sus caminos,
- de cepas arrugadas sobre el tostado suelo
- y mustios pastos como raído terciopelo;
- por este seco llano de sol y lejanía,
- en donde el ojo alcanza su pleno mediodía
- (un diminuto bando de pájaros puntea
- el índigo del cielo sobre la blanca aldea,
- y allá se yergue un soto de verdes alamillos,
- tras leguas y más leguas de campos amarillos),
- por esta tierra, lejos del mar y la montaña,
- el ancho reverbero del claro sol de España,
- anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día
- --amor nublóle el juicio; su corazón veía--.
-
- Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano
- eterna compañera y estrella de Quijano,
- lozana labradora fincada en tus terrones
- --oh madre de manchegos y numen de visiones--
- viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera,
- cuando tu amante erguía su lanza justiciera,
- y en tu casona blanca ahechando el rubio trigo.
- Aquel amor de fuego era por ti y contigo.
-
- Mujeres de la Mancha, con el sagrado mote
- de Dulcinea, os salva la gloria de Quijote.
-
-
- CXXXV
- EL MAÑANA EFÍMERO
-
- A Roberto Castrovido.
-
- La España de charanga y pandereta,
- cerrado y sacristía,
- devota de Frascuelo y de María,
- de espíritu burlón y de alma quieta,
- ha de tener su mármol y su día,
- su infalible mañana y su poeta.
- El vano ayer engendrará un mañana
- vacío y ¡por ventura! pasajero.
- Será un joven lechuzo y tarambana,
- un sayón con hechuras de bolero;
- a la moda de Francia royalista,
- un poco al uso de París pagano,
- y al estilo de España especialista
- en el vicio al alcance de la mano.
- Esa España inferior que ora y bosteza,
- vieja y tahur, zaragatera y triste,
- esa España inferior que ora y embiste,
- cuando se digna usar de la cabeza,
- aun tendrá luengo parto de varones
- amantes de sagradas tradiciones
- y de sagradas formas y maneras;
- florecerán las barbas apostólicas,
- y otras calvas en otras calaveras
- brillarán, venerables y católicas.
- El vano ayer engendrará un mañana
- vacío y ¡por ventura! pasajero,
- la sombra de un lechuzo tarambana,
- de un sayón con hechuras de bolero,
- el vacuo ayer dará un mañana huero.
- Como la náusea de un borracho ahito
- de vino malo, un rojo sol corona
- de heces turbias las cumbres de granito,
- hay un mañana estomagante escrito
- en la tarde pragmática y dulzona.
- Mas otra España nace,
- la España del cincel y de la maza,
- con esa eterna juventud que se hace
- del pasado macizo de la raza.
- Una España implacable y redentora,
- España que alborea
- con un hacha en la mano vengadora,
- España de la rabia y de la idea.
-
-
- CXXXVI
- PROVERBIOS Y CANTARES
-
- I
-
- Nunca perseguí la gloria
- ni dejar en la memoria
- de los hombres mi canción;
- yo amo los mundos sutiles,
- ingrávidos y gentiles
- como pompas de jabón.
- Me gusta verlos pintarse
- de sol y grana, volar
- bajo el cielo azul, temblar
- súbitamente y quebrarse.
-
- II
-
- ¿Para qué llamar caminos
- a los surcos del azar?...
- Todo el que camina anda,
- como Jesús, sobre el mar.
-
- III
-
- A quien nos justifica nuestra desconfianza
- llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.
- Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía
- que dió a cascar al diente de la sabiduría.
-
- IV
-
- Nuestras horas son minutos
- cuando esperamos saber,
- y siglos cuando sabemos
- lo que se puede aprender.
-
- V
-
- Ni vale nada el fruto
- cogido sin sazón...
- ni aunque te elogie un bruto
- ha de tener razón.
-
- VI
-
- De lo que llaman los hombres
- virtud, justicia y bondad,
- una mitad es envidia,
- y la otra, no es caridad.
-
- VII
-
- Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;
- conozco grajos mélicos y líricos marranos...
- El más truhán se lleva la mano al corazón;
- y el bruto más espeso se carga de razón.
-
- VIII
-
- En preguntar lo que sabes
- el tiempo no has de perder...
- y a preguntas sin respuesta
- ¿quién te podrá responder?
-
- IX
-
- El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia,
- de ingénita malicia y natural astucia,
- formó la inteligencia y acaparó la tierra.
- ¡Y aún la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra!
-
- X
-
- La envidia de la virtud
- hizo a Caín criminal.
- ¡Gloria a Caín! Hoy el vicio
- es lo que se envidia más.
-
- La mano del piadoso nos quita siempre honor;
- mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.
- Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente;
- escudo, espada y maza llevar bajo la frente;
- porque el valor honrado de todas armas viste:
- no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste.
- Que la piqueta arruine y el látigo flagele;
- la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste,
- y que el buril burile, y que el cincel cincele,
- la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste.
-
- XI
-
- ¡Ojos que a la luz se abrieron
- un día para, después,
- ciegos tornar a la tierra,
- hartos de mirar sin ver!
-
- XII
-
- Es el mejor de los buenos
- quien sabe que en esta vida
- todo es cuestión de medida:
- un poco más, algo menos...
-
- XIII
-
- Virtud es la alegría que alivia el corazón
- más grave y desarruga el ceño de Catón.
- El bueno es el que guarda, cual venta del camino,
- para el sediento, el agua, para el borracho, el vino.
-
- XIV
-
- Cantad conmigo en coro: Saber, nada sabemos,
- de arcano mar vinimos, a ignota mar iremos...
- Y entre los dos misterios está el enigma grave;
- tres arcas cierra una desconocida llave.
- La luz nada ilumina y el sabio nada enseña.
- ¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?
-
- XV
-
- El hombre es por natura la bestia paradójica,
- un animal absurdo que necesita lógica.
- --Creó de nada un mundo y, su obra terminada,
- «Ya estoy en el secreto--se dijo--todo es nada.»
-
- XVI
-
- El hombre sólo es rico en hipocresía.
- En sus diez mil disfraces para engañar confía;
- y con la doble llave que guarda su mansión
- para la ajena hace ganzúa de ladrón.
-
- XVII
-
- ¡Ah, cuando yo era niño
- soñaba con los héroes de la Iliada!
- Ayax era más fuerte que Diomedes,
- Héctor, más fuerte que Ayax,
- y Aquiles el más fuerte; porque era
- el más fuerte... ¡Inocencias de la infancia!
- ¡Ah, cuando yo era niño
- soñaba yo en los héroes de la Iliada!
-
- XVIII
-
- El casca-nueces-vacías,
- Colón de cien vanidades,
- vive de supercherías,
- que vende como verdades.
-
- XIX
-
- ¡Teresa, alma de fuego,
- Juan de la Cruz, espíritu de llama,
- por aquí hay mucho frío, padres, nuestros
- corazoncitos de Jesús se apagan!
-
- XX
-
- Ayer soñé que veía
- a Dios y que a Dios hablaba;
- y soñé que Dios me oía...
- Después soñé que soñaba.
-
- XXI
-
- Cosas de hombres y mujeres,
- los amoríos de ayer,
- casi los tengo olvidados,
- si fueron alguna vez.
-
- XXII
-
- No extrañéis, dulces amigos,
- que esté mi frente arrugada.
- Yo vivo en paz con los hombres
- y en guerra con mis entrañas.
-
- XXIII
-
- De diez cabezas, nueve
- embisten y una piensa.
- Nunca extrañéis que un bruto
- se descuerne luchando por la idea.
-
- XXIV
-
- Las abejas de las flores
- sacan miel, y melodía
- del amor, los ruiseñores;
- Dante y yo--perdón, señores--,
- trocamos--perdón, Lucía--,
- el amor en Teología.
-
- XXV
-
- Poned sobre los campos
- un carbonero, un sabio y un poeta.
- Veréis cómo el poeta admira y calla,
- el sabio mira y piensa...
- Seguramente, el carbonero busca
- las moras o las setas.
- Llevadlos al teatro
- y sólo el carbonero no bosteza.
- Quien prefiere lo vivo a lo pintado
- es el hombre que piensa, canta o sueña.
- El carbonero tiene
- llena de fantasías la cabeza.
-
- XXVI
-
- ¿Dónde está la utilidad
- de nuestras utilidades?
- Volvamos a la verdad:
- vanidad de vanidades.
-
- XXVII
-
- Todo hombre tiene dos
- batallas que pelear.
- En sueños lucha con Dios;
- y despierto, con el mar.
-
- XXVIII
-
- Caminante, son tus huellas
- el camino, y nada más;
- caminante, no hay camino,
- se hace camino al andar.
- Al andar se hace camino,
- y al volver la vista atrás
- se ve la senda que nunca
- se ha de volver a pisar.
- Caminante, no hay camino,
- sino estelas en la mar.
-
- XXIX
-
- El que espera desespera,
- dice la voz popular.
- ¡Qué verdad tan verdadera!
-
- La verdad es lo que es,
- y sigue siendo verdad
- aunque se piense al revés.
-
- XXX
-
- Corazón, ayer sonoro,
- ¿ya no suena
- tu monedilla de oro?
- Tu alcancía,
- antes que el tiempo la rompa,
- ¿se irá quedando vacía?
- Confiemos
- en que no será verdad
- nada de lo que sabemos.
-
- XXXI
-
- ¡Oh fe del meditabundo!
- ¡Oh fe después del pensar!
- Sólo si viene un corazón al mundo
- rebosa el vaso humano y se hincha el mar.
-
- XXXII
-
- Soñé a Dios como una fragua
- de fuego, que ablanda el hierro,
- como un forjador de espadas,
- como un bruñidor de aceros
- que iba firmando en las hojas
- de luz: Libertad.--Imperio.
-
- XXXIII
-
- Yo amo a Jesús que nos dijo:
- Cielo y tierra pasarán.
- Cuando cielo y tierra pasen
- mi palabra quedará.
- ¿Cuál fué, Jesús, tu palabra?
- ¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad?
- Todas tus palabras fueron
- una palabra: Velad.
- Como no sabéis la hora
- en que os han de despertar,
- os despertarán dormidos,
- si no veláis: despertad.
-
- XXXIV
-
- Hay dos modos de conciencia:
- una es luz, y otra, paciencia.
- Una estriba en alumbrar
- un poquito el hondo mar;
- otra, en hacer penitencia
- con caña o red, y esperar
- el pez, como pescador.
- Dime tú: ¿Cuál es mejor?
- ¿Conciencia de visionario
- que mira en el hondo acuario
- peces vivos
- fugitivos
- que no se pueden pescar,
- o esta maldita faena
- de ir arrojando a la arena,
- muertos, los peces del mar?
-
- XXXV
-
- Fe empirista. Ni somos ni seremos.
- Todo nuestro vivir es emprestado.
- Nada trajimos; nada llevaremos.
-
- XXXVI
-
- ¿Dices que nada se crea?
- No te importe, con el barro
- de la tierra, haz una copa
- para que beba tu hermano.
-
- XXXVII
-
- ¿Dices que nada se crea?
- Alfarero, a tus cacharros.
- Haz tu copa y no te importe
- si no puedes hacer barro.
-
- XXXVIII
-
- Dicen que el ave divina
- trocada en pobre gallina,
- por obra de las tijeras
- de aquel sabio profesor
- (fué Kant un esquilador
- de las aves altaneras;
- toda su filosofía,
- un sport de cetrería)
- dicen que quiere saltar
- las tapias del corralón,
- y volar
- otra vez, hacia Platón.
- ¡Hurra! ¡Sea!
- ¡Feliz será quien lo vea!
-
- XXXIX
-
- Sí, cada uno y todos sobre la tierra iguales:
- el ómnibus que arrastran dos pencos matalones,
- por el camino, a tumbos, hacia las estaciones,
- el ómnibus completo de viajeros banales,
- y en medio un hombre mudo, hipocondríaco, austero,
- a quien se cuentan cosas y a quien se ofrece vino...
- Y allá, cuando se llegue ¿descenderá un viajero
- no más? ¿O habránse todos quedado en el camino?
-
- XL
-
- Bueno es saber que los vasos
- nos sirven para beber;
- lo malo es que no sabemos
- para qué sirve la sed.
-
- XLI
-
- ¿Dices que nada se pierde?
- Si esta copa de cristal
- se me rompe, nunca en ella
- beberé, nunca jamás.
-
- XLII
-
- Dices que nada se pierde,
- y acaso dices verdad;
- pero todo lo perdemos
- y todo nos perderá.
-
- XLIII
-
- Todo pasa y todo queda;
- pero lo nuestro es pasar,
- pasar haciendo caminos,
- caminos sobre la mar.
-
- XLIV
-
- Morir... ¿Caer como gota
- de mar en el mar inmenso?
- ¿O ser lo que nunca he sido:
- uno, sin sombra y sin sueño,
- un solitario que avanza
- sin camino y sin espejo?
-
- XLV
-
- Anoche soñé que oía
- a Dios, gritándome: ¡Alerta!
- Luego era Dios quien dormía,
- y yo gritaba: ¡Despierta!
-
- XLVI
-
- Cuatro cosas tiene el hombre
- que no sirven en la mar:
- ancla, gobernalle y remos,
- y miedo de naufragar.
-
- XLVII
-
- Mirando mi calavera
- un nuevo Hamlet dirá:
- He aquí un lindo fósil de una
- careta de carnaval.
-
- XLVIII
-
- Ya noto, al paso que me torno viejo,
- que en el inmenso espejo,
- donde orgulloso me miraba un día,
- era el azogue lo que yo ponía.
- Al espejo del fondo de mi casa
- una mano fatal
- va rayendo el azogue, y todo pasa
- por él como la luz por el cristal.
-
- XLIX
-
- --Nuestro español bosteza.
- ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?
- Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
- --El vacío es más bien en la cabeza.
-
- L
-
- Luz del alma, luz divina,
- faro, antorcha, estrella, sol...
- Un hombre a tientas camina;
- lleva a la espalda un farol.
-
- LI
-
- Discutiendo están dos mozos
- si a la fiesta del lugar
- irán por la carretera
- o campo atraviesa irán.
- Discutiendo y disputando
- empiezan a pelear.
- Ya con las trancas de pino
- furiosos golpes se dan;
- ya se tiran de las barbas,
- que se las quieren pelar.
- Ha pasado un carretero,
- que va cantando un cantar:
- «Romero, para ir a Roma,
- lo que importa es caminar;
- a Roma por todas partes,
- por todas partes se va».
-
- LII
-
- En esta España de los pantalones
- lleva la voz el macho;
- mas si un negocio importa
- lo resuelven las faldas a escobazos.
-
- LIII
-
- Ya hay un español que quiere
- vivir y a vivir empieza,
- entre una España que muere
- y otra España que bosteza.
- Españolito que vienes
- al mundo, te guarde Dios.
- Una de las dos Españas
- ha de helarte el corazón.
-
-
- CXXXVII
- PARÁBOLAS
-
- I
-
- Era un niño que soñaba
- un caballo de cartón.
- Abrió los ojos el niño
- y el caballito no vió.
- Con un caballito blanco
- el niño volvió a soñar;
- y por la crin lo cogía...
- ¡Ahora no te escaparás!
- Apenas lo hubo cogido,
- el niño se despertó.
- Tenía el puño cerrado.
- ¡El caballito voló!
- Quedóse el niño muy serio
- pensando que no es verdad
- un caballito soñado.
- Y ya no volvió a soñar.
- Pero el niño se hizo mozo
- y el mozo tuvo un amor,
- y a su amada le decía:
- ¿Tú eres de verdad o no?
- Cuando el mozo se hizo viejo
- pensaba: todo es soñar,
- el caballito soñado
- y el caballo de verdad.
- Y cuando vino la muerte,
- el viejo a su corazón
- preguntaba: ¿Tú eres sueño?
- ¡Quién sabe si despertó!
-
- II
-
- A Don Vicente Clurana.
-
- Sobre la limpia arena, en el tartesio llano
- por donde acaba España y sigue el mar,
- hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano;
- uno duerme, y el otro parece meditar.
- El uno, en la mañana de tibia primavera,
- junto a la mar tranquila,
- ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera,
- los párpados, que borran el mar en la pupila.
- Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo,
- que sabe los rebaños del marino guardar;
- y sueña que le llaman las hijas de Nereo,
- y ha oído los caballos de Poseidón hablar.
- El otro mira al agua. Su pensamiento flota;
- hijo del mar, navega--o se pone a volar.
- Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota,
- que ha visto un pez de plata en el agua saltar.
- Y piensa: «Es esta vida una ilusión marina
- de un pescador que un día ya no puede pescar.»
- El soñador ha visto que el mar se le ilumina,
- y sueña que es la muerte una ilusión del mar.
-
- III
-
- Érase de un marinero
- que hizo un jardín junto al mar,
- y se metió a jardinero.
- Estaba el jardín en flor,
- y el jardinero se fué
- por esos mares de Dios.
-
- IV
-
- CONSEJOS
-
- Sabe esperar, aguarda que la marea fluya,
- --así en la costa un barco--sin que el partir te inquiete.
- Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
- porque la vida es larga y el arte es un juguete.
- Y si la vida es corta
- y no llega la mar a tu galera,
- aguarda sin partir y siempre espera,
- que el arte es largo y, además, no importa.
-
- V
-
- PROFESIÓN DE FE
-
- Dios no es el mar, está en el mar; riela
- como luna en el agua, o aparece
- como una blanca vela;
- en el mar se despierta o se adormece.
- Creó la mar, y nace
- de la mar cual la nube y la tormenta;
- es el Creador y la criatura lo hace;
- su aliento es alma, y por el alma alienta.
- Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste,
- y para darte el alma que me diste
- en mí te he de crear. Que el puro río
- de caridad que fluye eternamente,
- fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,
- de una fe sin amor la turbia fuente!
-
- VI
-
- El Dios que todos llevamos,
- el Dios que todos hacemos,
- el Dios que todos buscamos
- y que nunca encontraremos.
- Tres dioses o tres personas
- del solo Dios verdadero.
-
- VII
-
- Dice la razón: Busquemos
- la verdad.
- Y el corazón: Vanidad.
- La verdad ya la tenemos.
- La razón: ¡Ay, quién alcanza
- la verdad!
- El corazón: Vanidad.
- La verdad es la esperanza.
- Dice la razón: Tú mientes.
- Y contesta el corazón:
- Quien miente eres tú, razón,
- que dices lo que no sientes.
- La razón: Jamás podremos
- entendernos, corazón.
- El corazón: Lo veremos.
-
- VIII
-
- Cabeza meditadora,
- ¡qué lejos se oye el zumbido
- de la abeja libadora!
-
- Echaste un velo de sombra
- sobre el bello mundo, y vas
- creyendo ver, porque mides
- la sombra con un compás.
-
- Mientras la abeja fabrica,
- melifica,
- con jugo de campo y sol,
- yo voy echando verdades
- que nada son, vanidades
- al fondo de mi crisol.
- De la mar al percepto,
- del percepto al concepto,
- del concepto a la idea
- --¡oh, la linda tarea!--
- de la idea a la mar.
- ¡Y otra vez a empezar!
-
-
- CXXXVIII
- MI BUFÓN
-
- El demonio de mis sueños
- ríe con sus labios rojos,
- sus negros y vivos ojos,
- sus dientes finos, pequeños.
- Y jovial y picaresco
- se lanza a un baile grotesco,
- luciendo el cuerpo deforme
- y su enorme
- joroba. Es feo y barbudo
- y chiquitín y panzudo.
- Yo no sé por qué razón,
- de mi tragedia, bufón,
- te ríes... Mas tu eres vivo
- por tu danzar sin motivo.
-
-
-
-
- ELOGIOS
-
-
- CXXXIX
- A DON FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS
-
- Como se fué el maestro,
- la luz de esta mañana
- me dijo: Van tres días
- que mi hermano Francisco no trabaja.
- ¿Murió?... Sólo sabemos
- que se nos fué por una senda clara,
- diciéndonos: Hacedme
- un duelo de labores y esperanzas.
- Sed buenos y no más, sed lo que he sido
- entre vosotros: alma.
- Vivid, la vida sigue,
- los muertos mueren y las sombras pasan;
- lleva quien deja y vive el que ha vivido.
- ¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!
-
- Y hacia otra luz más pura
- partió el hermano de la luz del alba,
- del sol de los talleres,
- el viejo alegre de la vida santa.
- ...Oh, sí, llevad, amigos,
- su cuerpo a la montaña,
- a los azules montes
- del ancho Guadarrama.
- Allí hay barrancos hondos
- de pinos verdes donde el viento canta.
- Su corazón repose
- bajo una encina casta,
- en tierra de tomillos, donde juegan
- mariposas doradas...
- Allí el maestro un día
- soñaba un nuevo florecer de España.
-
- _Baeza, 21 febrero, 1915._
-
-
- CXL
- AL JOVEN MEDITADOR JOSÉ ORTEGA GASSET
-
- A ti laurel y yedra
- corónente, dilecto
- de Sofía, arquitecto.
- Cincel, martillo y piedra
- y masones te sirvan; las montañas
- de Guadarrama frío
- te brinden el azul de sus entrañas,
- meditador de otro Escorial sombrío;
- y que Felipe austero,
- al borde de su regia sepultura,
- asome a ver la nueva arquitectura,
- y bendiga la prole de Lutero.
-
-
- CXLI
- A XAVIER VALCARCE
-
- ...En el Intermedio de la primavera.
-
- Valcarce, dulce amigo, si tuviera
- la voz que tuve antaño, cantaría
- el intermedio de tu primavera
- --porque aprendiz he sido de ruiseñor un día--,
- y el rumor de tu huerto--entre las flores
- el agua oculta corre, pasa y suena
- por acequias, regatos y atanores--,
- y el inquieto bullir de tu colmena,
- y esa doliente juventud que tiene
- ardores de faunalias,
- y que pisando viene
- la huella a mis sandalias.
-
- Mas hoy... ¿será porque el enigma grave
- me tentó en la desierta galería,
- y abrí con una diminuta llave
- el ventanal del fondo que da a la mar sombría?
- ¿Será porque se ha ido
- quien asentó mis pasos en la tierra,
- y en este nuevo ejido
- sin rubia mies, la soledad me aterra?
-
- No sé, Valcarce, mas cantar no puedo;
- se ha dormido la voz en mi garganta,
- y tiene el corazón un salmo quedo.
- Ya sólo reza el corazón, no canta.
-
- Mas hoy, Valcarce, como un fraile viejo
- puedo hacer confesión, que es dar consejo.
-
- En este día claro, en que descansa
- tu carne de quimeras y amoríos
- --así en amplio silencio se remansa
- el agua bullidora de los ríos--,
- no guardes en tu cofre la galana
- veste dominical, el limpio traje,
- para llenar de lágrimas mañana
- la mustia seda y el marchito encaje,
- sino viste, Valcarce, dulce amigo,
- gala de fiesta para andar contigo.
-
- Y cíñete la espada rutilante,
- y lleva tu armadura,
- el peto de diamante
- debajo de la blanca vestidura.
-
- ¡Quién sabe! Acaso tu domingo sea
- la jornada guerrera y laboriosa,
- el día del Señor, que no reposa,
- el claro día en que el Señor pelea.
-
-
- CXLII
- MARIPOSA DE LA SIERRA
-
- A Juan Ramón Jiménez, por su libro _Platero y yo_.
-
- ¿No eres tú, mariposa,
- el alma de estas sierras solitarias,
- de sus barrancos hondos
- y de sus cumbres agrias?
- Para que tú nacieras,
- con su varita mágica
- a las tormentas de la piedra, un día,
- mandó callar un hada,
- y encadenó los montes,
- para que tú volaras.
- Anaranjada y negra,
- morenita y dorada,
- mariposa montés, sobre el romero
- plegadas las alillas o, voltarias,
- jugando con el sol, o sobre un rayo
- de sol crucificadas.
- ¡Mariposa montés y campesina,
- mariposa serrana,
- nadie ha pintado tu color; tú vives
- tu color y tus alas
- en el aire, en el sol, sobre el romero,
- tan libre, tan salada!...
- Que Juan Ramón Jiménez
- pulse por ti su lira franciscana.
-
- _Sierra de Cazorla, 28 mayo, 1915._
-
-
- CXLIII
- DESDE MI RINCÓN
-
- ELOGIOS
-
- Al libro _Castilla_, del maestro Azorín,
- con motivos del mismo.
-
- Con este libro de melancolía,
- toda Castilla a mi rincón me llega;
- Castilla la gentil y la bravía,
- la parda y la manchega.
- ¡Castilla, España de los largos ríos
- que el mar no ha visto y corre hacia los mares;
- Castilla de los páramos sombríos,
- Castilla de los negros encinares.
- Labriegos transmarinos y pastores
- trashumantes--arados y merinos--,
- labriegos con talante de señores,
- pastores del color de los caminos.
- Castilla de grisientos peñascales,
- pelados serrijones,
- barbechos y trigales,
- malezas y cambrones.
- Castilla azafranada y polvorienta,
- sin montes, de arreboles purpurinos,
- Castilla visionaria y soñolienta
- de llanuras, viñedos y molinos.
- Castilla--hidalgos de semblante enjuto,
- rudos jaques y orondos bodegueros--,
- Castilla--trajinantes y arrieros
- de ojos inquietos, de mirar astuto--,
- mendigos rezadores,
- y frailes pordioseros,
- boteros, tejedores,
- arcadores, perailes, chicarreros,
- lechuzos y rufianes,
- fulleros y truhanes,
- caciques y tahures y logreros.
- ¡Oh, venta de los montes!--Fuencebada,
- Fonfría, Oncala, Manzanal, Robledo.--
- ¡Mesón de los caminos y posada
- de Esquivias, Salas, Almazán, Olmedo!
- La ciudad diminuta y la campana
- de las monjas que tañe, cristalina...
- ¡Oh, dueña doñeguil tan de mañana
- y amor de Juan Ruiz a doña Endrina!
- Las comadres--Gerarda y Celestina--
- Los amantes--Fernando y Dorotea--
- ¡Oh casa, oh huerto, oh sala silenciosa!
- ¡Oh divino vasar en donde posa
- _sus dulces ojos verdes Melibea_!
- ¡Oh jardín de cipreses y rosales,
- donde Calisto ensimismado piensa,
- que tornan con las nubes inmortales
- las mismas olas de la mar inmensa!
- ¡Y este hoy que mira a ayer; y este mañana
- que nacerá tan viejo!
- ¡Y esta esperanza vana
- de romper el encanto del espejo!
- ¡Y esta agua amarga de la fuente ignota!
- ¡Y este filtrar la gran hipocondría
- de España siglo a siglo y gota a gota!
- ¡Y este alma de Azorín... y este alma mía
- que está viendo pasar, bajo la frente,
- de una España la inmensa galería,
- cual pasa del ahogado en la agonía
- todo su ayer, vertiginosamente!
- Basta. Azorín, yo creo
- en el alma sutil de tu Castilla,
- y en esa maravilla
- de tu hombre triste del balcón, que veo
- siempre añorar, la mano en la mejilla.
- Contra el gesto del persa, que azotaba
- la mar con su cadena;
- contra la flecha que el tahur tiraba
- al cielo, creo en la palabra buena.
- Desde un pueblo que ayuna y se divierte,
- ora y eructa, desde un pueblo impío
- que juega al mus, de espaldas a la muerte,
- creo en la libertad y en la esperanza,
- y en una fe que nace
- cuando se busca a Dios y no se alcanza,
- y en el Dios que se lleva y que se hace.
-
- ENVÍO
-
- ¡Oh, tú, Azorín que de la mar de Ulises
- viniste al ancho llano
- en donde el gran Quijote, el buen Quijano,
- soñó con Esplandianes y Amadises;
- buen Azorín, por adopción manchego,
- que guardas tu alma ibera,
- tu corazón de fuego
- bajo el recio almidón de tu pechera
- --un poco libertario
- de cara a la doctrina,
- ¡admirable Azorín, el reaccionario
- por asco de la greña jacobina!--;
- pero tranquilo, varonil--la espada
- ceñida a la cintura
- y con santo rencor acicalada--,
- sereno en el umbral de tu aventura!
- ¡Oh, tú, Azorín, escucha: España quiere
- surgir, brotar, toda una España empieza.
- ¿Y ha de helarse en la España que se muere?
- ¿Ha de ahogarse en la España que bosteza?
- Para salvar la nueva epifanía
- hay que acudir, ya es hora,
- con el hacha y el fuego al nuevo día.
- Oye cantar los gallos de la aurora.
-
- _Baeza, 1913._
-
-
- CXLIV
- A UNA ESPAÑA JOVEN
-
- ...Fué un tiempo de mentira, de infamia. A España toda,
- la malherida España, de Carnaval vestida
- nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda
- para que no acertara la mano con la herida.
-
- Fué ayer; éramos casi adolescentes; era
- con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios,
- cuando montar quisimos en pelo una quimera,
- mientras la mar dormía ahita de naufragios.
-
- Dejamos en el puerto la sórdida galera,
- y en una nave de oro nos plugo navegar
- hacia los altos mares, sin aguardar ribera,
- lanzando velas y anclas y gobernalle al mar.
-
- Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño--herencia
- de un siglo que vencido sin gloria se alejaba--
- un alba entrar quería; con nuestra turbulencia
- la luz de las divinas ideas batallaba.
-
- Mas cada cual el rumbo siguió de su locura;
- agilitó su brazo, acreditó su brío;
- dejó como un espejo bruñida su armadura
- y dijo: «El hoy es malo, pero el mañana... es mío».
-
- Y es hoy aquel mañana de ayer... Y España toda
- con sucios oropeles de Carnaval vestida
- aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda,
- mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.
-
- Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre
- la voluntad te llega, irás a tu aventura
- despierta y transparente a la divina lumbre,
- como el diamante clara, como el diamante pura.
-
- _Enero, 1915._
-
-
- CXLV
- ESPAÑA, EN PAZ
-
- En mi rincón moruno, mientras repiquetea
- el agua de la siembra bendita en mis cristales
- yo pienso en la lejana Europa que pelea,
- el fiero norte, envuelto en lluvias otoñales.
-
- Donde combaten galos, ingleses y teutones,
- allá, en la vieja Flandes y en una tarde fría,
- sobre jinetes, carros, infantes y cañones
- pondrá la lluvia el velo de su melancolía.
-
- Envolverá la niebla el rojo expoliario
- --sordina gris al férreo claror del campamento--,
- las brumas de la Mancha caerán como un sudario
- de la flamenca duna sobre el fangal sangriento.
-
- Un César ha ordenado las tropas de Germania
- contra el francés heroico y el triste moscovita,
- y osó hostigar la rubia pantera de Britania.
- Medio planeta en armas contra el teutón milita.
-
- ¡Señor! La guerra es mala y bárbara; la guerra,
- odiada de las madres, las almas entigrece;
- mientras la guerra pasa, ¿quién sembrará la tierra?
- ¿Quién segará la espiga que junio amarillece?
-
- Albión acecha y caza las quillas en los mares;
- Germania arruina templos, moradas y talleres;
- la guerra pone un soplo de hielo en los hogares,
- y el hambre en los caminos, y el llanto en las mujeres.
-
- Es bárbara la guerra y torpe y regresiva;
- ¿por qué otra vez a Europa esta sangrienta racha
- que siega el alma y esta locura acometiva?
- ¿por qué otra vez el hombre de sangre se emborracha?
-
- La guerra nos devuelve las podres y las pestes
- del Ultramar cristiano; el vértigo de horrores
- que trajo Atila a Europa con sus tartareas huestes;
- las hordas mercenarias, los púnicos rencores;
- la guerra nos devuelve los muertos milenarios
- de cíclopes, centauros, Heracles y Teseos;
- la guerra resucita los sueños cavernarios
- del hombre con peludos mammuthes giganteos.
-
- ¿Y bien? El mundo en guerra y en paz España sola.
- ¡Salud, oh buen Quijano! Por si ese gesto es tuyo,
- yo te saludo. ¡Salve! Salud, paz española,
- si no eres paz cobarde, sino desdén y orgullo.
-
- Si eres desdén y orgullo, valor de ti, si bruñes
- en esa paz, valiente, la enmohecida espada,
- para tenerla limpia, sin tacha, cuando empuñes
- el arma de tu vieja panoplia arrinconada;
- si pules y acicalas tus hierros para, un día,
- vestir de luz y, erguida: _heme aquí, pues, España
- en alma y cuerpo, toda, para una guerra mía,
- heme aquí, pues, vestida para la propia hazaña_,
- decir para que diga quien oiga: _es voz, no es eco,
- el buen manchego habla palabras de cordura,
- parece que el hidalgo amojamado y seco
- entró en razón, y tiene espada a la cintura_;
- entonces, paz de España, yo te saludo.
- Si eres
- vergüenza humana de esos rencores cabezudos
- con que se matan miles de avaros mercaderes,
- sobre la madre tierra que los parió desnudos;
- si sabes cómo Europa entera se anegaba
- en una paz sin alma, en un afán sin vida,
- y que una calentura cruel la aniquilaba,
- que es hoy la fiebre de esta pelea fratricida;
- si sabes que esos pueblos arrojan sus riquezas
- al mar y al fuego--todos--para sentirse hermanos
- un día ante el divino altar de la pobreza,
- gabachos y tudescos, latinos y britanos,
- entonces, paz de España, también yo te saludo,
- y a ti, la España fuerte, si, en esta paz bendita,
- en tu desdeño esculpes, como sobre un escudo,
- dos ojos que avizoran y un ceño que medita.
-
- _Baeza, 10 de noviembre de 1914._
-
-
- CXLVI
-
- _Flor de santidad._--Novela milenaria,
- por don Ramón del Valle-Inclán.
-
- Esta leyenda en sabio romance campesino,
- ni arcaico ni moderno, por Valle-Inclán escrita,
- revela en los halagos de un viento vespertino,
- la santa flor de alma que nunca se marchita.
-
- Es la leyenda campo y campo. Un peregrino
- que vuelve solitario de la sagrada tierra
- donde Jesús morara, camina sin camino,
- entre los agrios montes de la galaica sierra.
-
- Hilando silenciosa, la rueca a la cintura,
- Adega, en cuyos ojos la llama azul fulgura
- de la piedad humilde, en el romero ha visto,
- al declinar la tarde, la pálida figura,
- la frente gloriosa de luz y la amargura
- de amor que tuvo un día el SALVADOR DOM. CRISTO.
-
-
- CXLVII
- AL MAESTRO RUBÉN DARÍO
-
- Este noble poeta que ha escuchado
- los ecos de la tarde y los violines
- del otoño en Verlaine, y que ha cortado
- las rosas de Ronsard en los jardines
- de Francia, hoy, peregrino
- de un Ultramar de Sol, nos trae el oro
- de su verbo divino.
- ¡Salterios del loor vibran en coro!
- La nave bien guarnida,
- con fuerte casco y acerada prora,
- de viento y luz la blanca vela henchida
- surca, pronta a arribar, la mar sonora;
- y yo le grito: ¡Salve! a la bandera
- flamígera que tiene
- esta hermosa galera
- que de una nueva España a España viene.
-
- _1904._
-
-
- CXLVIII
- A LA MUERTE DE RUBÉN DARÍO
-
- Si era toda en tu verso la armonía del mundo,
- ¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?
- Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,
- corazón asombrado de la música astral,
- ¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno
- y con las nuevas rosas triunfante volverás?
- ¿Te han herido buscando la soñada florida,
- la fuente de la eterna juventud, capitán?
- Que en esta lengua madre la clara historia quede;
- corazones de todas las Españas, llorad.
- Rubén Darío ha muerto en Castilla del Oro,
- esta nueva nos vino atravesando el mar.
- Pongamos, españoles, en un severo mármol,
- su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:
- nadie esta lira taña, si no es el mismo Apolo,
- nadie esta flauta suene si no es el mismo Pan.
-
- _1915._
-
-
- CXLIX
- A NARCISO ALONSO CORTÉS, POETA DE CASTILLA
-
- _Jam senior, sed cruda deo viridisque senecta._
- Virgilio (_Eneida_).
-
- Tus versos me han llegado a este rincón manchego,
- regio presente en arcas de rica taracea,
- que guardan, entre ramos de castellano espliego,
- narcisos de Citeres y lirios de Judea.
-
- En tu árbol viejo anida un canto adolescente,
- del ruiseñor de antaño la dulce melodía.
- Poeta, que declaras arrugas en tu frente,
- tu musa es la más noble: se llama Todavía.
-
- El corazón del hombre con red sutil envuelve
- el tiempo, como niebla de río una arboleda.
- ¡No mires: todo pasa; olvida: nada vuelve!
- Y el corazón del hombre se angustia... ¡Nada queda!
-
- El tiempo rompe el hierro y gasta los marfiles.
- Con limas y barrenas, buriles y tenazas,
- el tiempo lanza obreros a trabajar febriles,
- enanos con punzones y cíclopes con mazas.
-
- El tiempo lame y roe y pule y mancha y muerde;
- socava el alto muro, la piedra agujerea;
- apaga la mejilla y abrasa la hoja verde;
- sobre las frentes cava los surcos de la idea.
-
- Pero el poeta afronta al tiempo inexorable,
- como David al fiero gigante filisteo;
- de su armadura busca la pieza vulnerable,
- y quiere obrar la hazaña a que no osó Teseo.
-
- Vencer al tiempo quiere. ¡Al tiempo! ¿Hay un seguro
- donde afincar la lucha? ¿Quién lanzará el venablo
- que cace esa alimaña? ¿Se sabe de un conjuro
- que ahuyente ese enemigo, como la cruz al diablo?
-
- El alma. El alma vence--¡la pobre cenicienta,
- que en este siglo vano, cruel, empedernido,
- por esos mundos vaga escuálida y hambrienta!--
- al ángel de la muerte y al agua del olvido.
-
- Su fortaleza opone al tiempo, como el puente
- al ímpetu del río sus pétreos tajamares;
- bajo ella el tiempo lleva bramando su torrente,
- sus aguas cenagosas huyendo hacia los mares.
-
- Poeta, el alma sólo es ancla en la ribera,
- dardo cruel y doble escudo adamantino;
- y en el diciembre helado, rosal de primavera;
- y sol del caminante y sombra del camino.
-
- Poeta, que declaras arrugas en tu frente,
- tu noble verso sea más joven cada día;
- que en tu árbol viejo suene el canto adolescente,
- del ruiseñor eterno la dulce melodía.
-
- _Venta de Cárdenas, 24 octubre._
-
-
- CXL
- MIS POETAS
-
- El primero es Gonzalo de Berceo llamado,
- Gonzalo de Berceo, poeta y peregrino,
- que yendo en romería acaeció en un prado,
- y a quien los sabios pintan copiando un pergamino.
- Trovó a Santo Domingo, trovó a Santa María,
- y a San Millán, y a San Lorenzo y Santa Oria,
- y dijo: mi dictado non es de juglaría;
- escrito lo tenemos; es verdadera historia.
- Su verso es dulce y grave: monótonas hileras,
- de chopos invernales en donde nada brilla;
- renglones como surcos en pardas sementeras,
- y lejos, las montañas azules de Castilla.
- Él nos cuenta el repaire del romeo cansado;
- leyendo en santorales y libros de oración,
- copiando historias viejas, nos dice su dictado,
- mientras le sale afuera la luz del corazón.
-
-
- CLI
- A DON MIGUEL DE UNAMUNO
-
- Por su libro _Vida de Don Quijote y Sancho_.
-
- Este donquijotesco
- Don Miguel de Unamuno, fuerte vasco,
- lleva el arnés grotesco
- y el irrisorio casco
- del buen manchego. Don Miguel camina,
- jinete de quimérica montura,
- metiendo espuela de oro a su locura,
- sin miedo de la lengua que malsina.
-
- A un pueblo de arrieros,
- lechuzos y tahures y logreros
- dicta lecciones de Caballería.
-
- Y el alma desalmada de su raza,
- que bajo el golpe de su férrea maza
- aún duerme, puede que despierte un día.
-
- Quiere enseñar el ceño de la duda
- antes de que cabalgue, al caballero;
- cual nuevo Hamlet, a mirar desnuda
- cerca del corazón la hoja de acero.
-
- Tiene el aliento de una estirpe fuerte
- que soñó más allá de sus hogares,
- y que el oro buscó tras de los mares.
- Él señala la gloria tras la muerte.
- Quiere ser fundador y dice: Creo,
- Dios y adelante el ánima española...
- Y es tan bueno y mejor que fué Loyola:
- sabe a Jesús y escupe al fariseo.
-
-
- CLII
- A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
-
- Por su libro _Arias tristes_.
-
- Era una noche del mes
- de mayo, azul y serena,
- sobre el agudo ciprés
- brillaba la luna llena,
-
- iluminando la fuente
- en donde el agua surtía,
- sollozando intermitente.
- Sólo la fuente se oía.
-
- Después, se escuchó el acento
- de un oculto ruiseñor.
- Quebró una racha de viento
- la curva del surtidor.
-
- Y una dulce melodía
- vagó por todo el jardín:
- entre los mirtos tañía
- un músico su violín.
-
- Era un acorde lamento
- de juventud y de amor
- para la luna y el viento,
- el agua y el ruiseñor.
-
- «El jardín tiene una fuente
- y la fuente una quimera...»
- Cantaba una voz doliente,
- alma de la primavera.
-
- Calló la voz y el violín
- apagó su melodía.
- Quedó la melancolía
- vagando por el jardín.
- Sólo la fuente se oía.
-
-
- PUBLICACIONES DE LA
- RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
-
- Estas publicaciones responden a la necesidad de buscar una
- expresión de la actividad espiritual que en la RESIDENCIA y en
- torno de ella se ha ido desenvolviendo. Los varios modos en que
- va cuajando esta actividad, estarán representados en diferentes
- series de libros. No se trata, pues, tan sólo, de dar publicidad
- a los trabajos de los Residentes, primeros frutos de su formación
- científica, sino de recoger también otras producciones que han
- nacido al contacto de la RESIDENCIA con el ambiente ideal exterior.
- La obra de la RESIDENCIA ha sabido atraer la atención y el apoyo
- moral de literatos, científicos y políticos, que trabajan unidos
- a su lado, como si se tratase de una obra propia; y este núcleo
- formado en torno de la RESIDENCIA se ha dispuesto con devoción
- y con entusiasmo a sembrar en ella y desde ella, en la juventud
- española, los ideales de la Patria futura. En fin, la continuidad
- de la labor educacional de la RESIDENCIA, la lleva a perpetuar
- en sus publicaciones momentos ejemplares de la cultura universal
- y de la vida nacional, para todo lo cual encontrará cauce en las
- actuales series y en otras nuevas, que a su tiempo saldrán a luz.
-
-
- SERIE I. CUADERNOS DE TRABAJO:
-
- Con estos cuadernos de Investigación, quisiera la RESIDENCIA
- contribuir a la labor científica española.
-
-
- 1. EL SACRIFICIO DE LA MISA, por GONZALO DE
- BERCEO. Edición de _Antonio G. Solalinde_.
- (Publicado). 1,50 ptas.
-
- 2. CONSTITUCIONES BAIULIE MIRABETI (1328).
- EDICIÓN de _Galo Sánchez_. (Publicado). 1,50 ptas.
-
- 3. ¿QUÉ ES LA ELECTRICIDAD?, por _Blas Cabrera_.
- (Publicado). 3,50 ptas.
-
- 4. Un profesor español del siglo XVI: JUAN
- LORENZO PALMIRENO, por _Miguel Artigas_.
-
- 5. BAQUÍLIDES. Traducción del griego, por
- _Pedro Bosch y Gimpera_.
-
- 6. EL RENACIMIENTO EN ESPAÑA. Introducción
- metódica, por _Federico de Onís_.
-
-
- SERIE II. ENSAYOS:
-
- Componen esta serie trabajos originales que, aun versando sobre
- temas concretos de arte, historia, ética, literatura, etc., tienden
- a expresar una ideología de amplio interés, en forma cálida y
- personal.
-
-
- 1. MEDITACIONES DEL QUIJOTE. Meditación preliminar
- y Meditación primera, por _J. Ortega y Gasset_.
- (Publicado). 3 ptas.
-
- 2. AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS, por _Azorín_.
- (Publicado). 3,50 ptas.
-
- 3. EL PROTECTORADO FRANCÉS EN MARRUECOS Y SUS
- ENSEÑANZAS PARA LA ACCIÓN ESPAÑOLA, por
- _Manuel González Hontoria_. (Publicado). 4 ptas.
-
- 4. EL LICENCIADO VIDRIERA, VISTO POR _Azorín_.
- (Publicado). 3 ptas.
-
- 5. ENSAYOS. TOMO I, por _M. de Unamuno_.
- (Publicado). 3 ptas.
-
- 6. UN PUEBLECITO, por _Azorín_. (Publicado). 3 ptas.
-
- 7. ENSAYOS. Tomo II, por _M. de Unamuno_.
- (Publicado). 3 ptas.
-
- 8. LA EDAD HEROICA, por _Luis de Zulueta_.
- (Publicado). 2,50 ptas.
-
- 9. ENSAYOS. Tomo III, por _M. de Unamuno_.
- (Publicado). 3 ptas.
-
- 10. LA FILOSOFÍA DE HENRI BERGSON, por
- _Manuel G. Morente_. (Publicado). 2,50 ptas.
-
- 11. ENSAYOS. Tomo IV, por _M. de Unamuno_.
- (Publicado). 3 ptas.
-
- 12. EL SENTIMIENTO DE LA RIQUEZA EN CASTILLA,
- por _Pedro Corominas_. (Publicado). 3,50 ptas.
-
- 13. CLAVIJO EN GOETHE Y EN BEAUMARCHAIS,
- comentado por _Azorín_.
-
- 14. DICCIONARIO FILOSÓFICO PORTÁTIL,
- por _Eugenio d'Ors_.
-
- 15. LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA, por _F. de Onís_.
-
- 16. EL ARTE ESPAÑOL, por _Manuel B. Cossío_.
-
- 17. MEDITACIÓN DEL ESCORIAL,
- por _J. Ortega y Gasset_.
-
- 18. LA EPOPEYA CASTELLANA,
- por _Ramón Menéndez Pidal_.
-
- 19. EL DERECHO INTERNACIONAL EN LA GUERRA
- GRANDE, por _Gabriel Maura_.
-
- 20. MEDITACIONES DEL QUIJOTE.
- Meditación segunda y Meditación tercera,
- por _J. Ortega y Gasset_.
-
- 21. ENSAYO SOBRE LA HISTORIA CONSTITUCIONAL DE ESPAÑA
- (Estudio de la vida política española en el
- siglo XIX, con los textos de las Constituciones),
- por _Fernando de los Ríos y Urruti_.
-
- 22. ENSAYOS SOBRE SHAKESPEARE,
- por _Ramón Pérez de Ayala_.
-
- Y otros de Pío Baroja, Gabriel Alomar, Nicolás Achúcarro, Pedro
- Dorado y Montero, etc.
-
- SERIE III. BIOGRAFÍAS:
-
- Para promover viriles entusiasmos, nada como las vidas heroicas
- de hombres ilustres, exaltadas por espíritus gemelos. Esta serie
- consta de ejemplares biografías, cuya traducción se ha confiado a
- escritores competentes.
-
- 1. VIDA DE BEETHOVEN, por _Romain Rolland_.
- Traducción de _Juan Ramón Jiménez_.
- (Publicado). 3,50 ptas.
-
- 2. VIDA DE MIGUEL ÁNGEL, por _Romain Rolland_.
- Traducción de _Juan Ramón Jiménez_.
-
- 3. VIDA DE TOLSTOY, por _Romain Rolland_.
- Traducción de _Juan Ramón Jiménez_.
-
- 4. VIDA DE CARLOS XII, por _Voltaire_. Traducción
- de _E. Díez-Canedo_.
-
- 5. FICCIÓN Y REALIDAD (Dichtung und Wahrheit),
- por _J. W. Goethe_. Traducción de
- _Ramón María Tenreiro_.
-
- SERIE IV. VARIA:
-
- La RESIDENCIA se propone perpetuar, con esta serie, la eficacia
- de toda manifestación espiritual (lecturas, jiras, conferencias,
- conmemoraciones), que impulse la nueva España hacia un ideal puro,
- abierto y definido.
-
-
- 1. DE LA AMISTAD Y DEL DIÁLOGO, por _Eugenio
- d'Ors_. (Agotado).
-
- 2. JEAN SÉBASTIEN BACH, AUTEUR COMIQUE, par
- _M. André Pirro_. (Publicado). 1,50 ptas.
-
- 3. APRENDIZAJE Y HEROÍSMO, por _Eugenio d'Ors_
- (Publicado). 2 ptas.
-
- 4. FIESTA DE ARANJUEZ, EN HONOR DE AZORÍN.
- Discursos, poesías y cartas. (Publicado). 1,50 ptas.
-
- 5. DISCIPLINA Y REBELDÍA,
- por _Federico de Onís_. (Publicado). 1 pta.
-
- 6. PORVENIR DE LA LITERATURA DESPUÉS DE LA GUERRA,
- por la _Condesa de Pardo Bazán_. (Publicado). 1 pta.
-
- 7. POESÍAS COMPLETAS de _Antonio Machado_,
- en un volumen. (Publicado). 4 ptas.
-
- EL SACRIFICIO DE LA MISA, por GONZALO DE BERCEO.
- Edición de ANTONIO G. SOLALINDE.--Precio: 1,50 ptas.
-
- DE LA AMISTAD Y DEL DIÁLOGO,
- por EUGENIO D'ORS. Agotada.
-
- MEDITACIONES DEL QUIJOTE,
- por JOSÉ ORTEGA Y GASSET. _Meditación
- preliminar. Meditación primera._--Precio: 3 ptas.
-
- JEAN SÉBASTIEN BACH, AUTEUR COMIQUE,
- par M. ANDRÉ PIRRO.--Precio: 1,50 ptas.
-
- AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS, por AZORÍN.
- --Precio: 3,50 ptas.
-
- EL PROTECTORADO FRANCÉS EN MARRUECOS Y SUS
- ENSEÑANZAS PARA LA ACCIÓN ESPAÑOLA,
- por MANUEL GONZÁLEZ HONTORIA.--Precio: 4 ptas.
-
- APRENDIZAJE Y HEROÍSMO, por EUGENIO D'ORS.
- --Precio: 2 ptas.
-
- FIESTA DE ARANJUEZ, en honor de AZORÍN.
- _Discursos_, _poesías_ y _cartas_.
- --Precio: 1,50 ptas.
-
- CONSTITUCIONES BAIULIE MIRABETI.
- Edición de GALO SÁNCHEZ.--Precio: 1,50 ptas.
-
- EL LICENCIADO VIDRIERA,
- visto por AZORÍN.--Precio: 3 ptas.
-
- DISCIPLINA Y REBELDÍA, por FEDERICO DE ONÍS.
- --Precio: 1 pta.
-
- VIDA DE BEETHOVEN, por ROMAIN ROLLAND.
- Traducción de JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.
- --Precio: 3,50 ptas.
-
- ENSAYOS. Tomo I, por MIGUEL DE UNAMUNO.
- --Precio: 3 ptas.
-
- UN PUEBLECITO, por AZORÍN.--Precio: 3 ptas.
-
- ENSAYOS. Tomo II, por MIGUEL DE UNAMUNO.
- --Precio: 3 ptas.
-
- LA EDAD HEROICA, por LUIS DE ZULUETA.
- --Precio: 2,50 ptas.
-
- ENSAYOS. Tomo III, por MIGUEL DE UNAMUNO.
- --Precio: 3 ptas.
-
- LA FILOSOFÍA DE HENRI BERGSON,
- por MANUEL G. MORENTE.--Precio: 2,50 ptas.
-
- ENSAYOS. Tomo IV, por MIGUEL DE UNAMUNO.
- --Precio: 3 ptas.
-
- PORVENIR DE LA LITERATURA DESPUÉS DE LA GUERRA,
- por la CONDESA DE PARDO BAZÁN.--Precio: 1 pta.
-
- ¿QUÉ ES LA ELECTRICIDAD?, por BLAS CABRERA.
- --Precio: 3,50 ptas.
-
- EL SENTIMIENTO DE LA RIQUEZA EN CASTILLA,
- por PEDRO COROMINAS.--Precio: 3,50 ptas.
-
- POESÍAS COMPLETAS, DE ANTONIO MACHADO.--Precio: 4 ptas.
-
-
- PROSPECTO
- DE LA
- RESIDENCIA DE
- ESTUDIANTES
- (NO SE VENDE)
-
-
- SE ENVÍA A QUIEN LO SOLICITE DEL PRESIDENTE
- DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
- CALLE DEL PINAR · MADRID
-
-
- ESTE LIBRO
- SE ACABÓ DE IMPRIMIR
- EN EL EST. TIPOGRÁFICO DE FORTANET
- EN MADRID
- EL DÍA 11 DE JULIO
- DE 1917
-
-
- PUBLICACIONES DE LA
- RESIDENCIA DE
- ESTUDIANTES: MADRID
-
- ADMINISTRACIÓN
- CALLE DEL PINAR
-
-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK POESÍAS COMPLETAS ***
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-used on or associated in any way with an electronic work by people who
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-things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
-even without complying with the full terms of this agreement. See
-paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
-Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this
-agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm
-electronic works. See paragraph 1.E below.
-
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-Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection
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-works in the collection are in the public domain in the United
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-<div lang='en' xml:lang='en'>
-<p style='text-align:center; font-size:1.2em; font-weight:bold'>The Project Gutenberg eBook of <span lang='es' xml:lang='es'>Poesías completas</span>, by Antonio Machado</p>
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online
-at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you
-are not located in the United States, you will have to check the laws of the
-country where you are located before using this eBook.
-</div>
-</div>
-
-<p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Title: <span lang='es' xml:lang='es'>Poesías completas</span></p>
-<p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:0; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Author: Antonio Machado</p>
-<p style='display:block; text-indent:0; margin:1em 0'>Release Date: July 15, 2022 [eBook #68525]</p>
-<p style='display:block; text-indent:0; margin:1em 0'>Language: Spanish</p>
- <p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:0; margin-left:2em; text-indent:-2em; text-align:left'>Produced by: Andrés V. Galia and the Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (Biblioteca Nacional de España. )</p>
-<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK <span lang='es' xml:lang='es'>POESÍAS COMPLETAS</span> ***</div>
-
-<div class="figcenter illowp48" id="cover" style="max-width: 61.1875em;">
- <img class="w100" src="images/cover.jpg" alt="cover" />
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<div class="tnote">
- <p class="center p4 big1">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p>
-
-<p>En la versión de texto sin formatear, el texto en cursiva está encerrado
-entre guiones bajos (_cursiva_), las versalitas se representan en
-mayúsculas como en VERSALITAS y el texto en negritas como en =negritas=.</p>
-
-<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
-de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando
-la presente edición de esta obra fue publicada. El lector interesado
-puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia
-Española.</p>
-
-<p>En la presente transcripción se adecuó la ortografía de las mayúsculas
-acentuadas a las reglas indicadas por la RAE, que establecen que el
-acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada está
-en mayúsculas.</p>
-
-<p>La cubierta del libro fue modificada por el transcriptor y ha sido
-añadida al dominio publico.</p>
-
-<p>El Índice ha sido reposicionado al principio de la obra.</p>
-
-<p>Se han corregido errores evidentes de puntuación y otros errores de
-imprenta y ortografía. Las correcciones mencionadas en las <a href="#erratas">ERRATAS</a>
-no se han enmendado.</p>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="tb x-ebookmaker-drop" />
-
-<div class="chapter">
-<div class="figcenter illowp50" id="machado" style="max-width: 29.1875em;">
- <img class="w100" src="images/machado.jpg" alt="frontisp" />
- <p class="center"><span class="smcap">Antonio Machado</span></p>
-</div>
-</div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="center half-title">POESÍAS COMPLETAS<br />
-DE<br />
-ANTONIO MACHADO</p>
-
-<div class="figcenter illowp78" id="ilo_tp" style="max-width: 4.375em;">
- <img class="w100" src="images/ilo_tp.jpg" alt="ilo_tp" />
-</div>
-
-<p class="center p4 small1">PUBLICACIONES DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES</p>
-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="half-title p6b">POESÍAS COMPLETAS</p>
-</div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak">POESÍAS COMPLETAS</h2>
-<p class="center p2">DE</p>
-<p class="center p2 big3">ANTONIO MACHADO</p>
-</div>
-
-<div class="figcenter illowp78" id="ilo_tp2" style="max-width: 4.375em;">
- <img class="w100" src="images/ilo_tp2.jpg" alt="ilo_tp" />
-</div>
-
-<p class="center p4 small1">PUBLICACIONES DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES<br />
-SERIE IV.&mdash;VOL. 7<br />
-MADRID<br />
-1917</p>
-
-
-<div class="chapter small1">
-<p class="center p4 p6b">
-ES PROPIEDAD<br />
-QUEDA HECHO EL DEPÓSITO QUE MARCA LA LEY<br />
-<br />
-DERECHOS RESERVADOS<br />
-PARA TODOS LOS PAÍSES<br />
-<br />
-COPYRIGHT 1917 BY<br />
-RESIDENCIA DE ESTUDIANTES</p>
-
-<p class=" p6 center">Imp. de Fortanet, Libertad 29.&mdash;Tel. 991.&mdash;Madrid</p>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_5">[Pg 5]</span></p>
-
-<p class="center p4" id="erratas">ALGUNAS ERRATAS</p>
-</div>
-
-
-<table class="toc" summary="errata">
-
-<tr>
-<td align="center"> <small>PÁGINA</small></td>
-<td align="center"><small>DICE</small></td>
-<td align="center"><small>DEBE DECIR</small></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="center">&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="center">&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="right" style="padding-right: 7em;"> 70</td>
-<td align="center"><a href="#vario">variolaban</a></td>
-<td align="center">bariolaban</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="right" style="padding-right: 7em;"> 94</td>
-<td align="center"><a href="#habit">habitual</a></td>
-<td align="center">usual</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="right" style="padding-right: 7em;">164</td>
-<td align="center"><a href="#segun">segundo</a></td>
-<td align="center">segundón</td>
-</tr>
-</table>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_7">[Pg 7]</span></p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_8">[Pg 8]</span></p>
-<h2 class="nobreak">ANTONIO MACHADO</h2>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw20"><div class="poetry">
-<p>Misterioso y silencioso<br />
-Iba una y otra vez.<br />
-Su mirada era tan profunda<br />
-Que apenas se podía ver.<br />
-Cuando hablaba tenía un dejo<br />
-de timidez y de altivez.<br />
-Y la luz de sus pensamientos<br />
-Casi siempre se veía arder.<br />
-Era luminoso y profundo<br />
-Como era hombre de buena fe.<br />
-Fuera pastor de mil leones<br />
-Y de corderos a la vez.<br />
-Conduciría tempestades<br />
-O traería un panal de miel.<br />
-Las maravillas de la vida<br />
-Y del amor y del placer,
-<span class="pagenum" id="Page_9">[Pg 9]</span><br />
-Cantaba en versos profundos<br />
-Cuyo secreto era de él.<br />
-Montado en un raro Pegaso,<br />
-Un día al imposible fué.<br />
-Ruego por Antonio a mis dioses,<br />
-Ellos le salven siempre. Amén.
-</p>
-
-<p class="right" style="padding-right: 2em; "><span class="smcap">Rubén Darío.</span><br />
-</p>
-</div>
- </div>
-
-<p class="indent40">1905</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4 big2 center">ÍNDICE</p>
-</div>
-
-<table class="autotable" summary="ind">
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdr"> <em>Págs.</em></td>
-</tr>
-
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdl"><span class="smcap">Antonio Machado, por Rubén Darío</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_7">7</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdc">SOLEDADES</td>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
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-<td class="tdl"> <span class="smcap">El viajero</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_11">11</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">II.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">He andado muchos caminos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_13">13</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">III.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">La plaza y los naranjos encendidos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_14">14</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">IV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">En el entierro de un amigo</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_15">15</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">V.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Recuerdo infantil</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_17">17</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">VI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Fué una clara tarde, triste y soñolienta</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_18">18</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">VII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">El limonero lánguido suspende</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_20">20</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">VIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Yo escucho los cantos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_22">22</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">IX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Orillas del Duero</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_24">24</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">X.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A la desierta plaza</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_25">25</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Yo voy soñando caminos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_26">26</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Amada, el aura dice</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_27">27</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Hacia un ocaso radiante</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_28">28</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Cante hondo</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_31">31</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">La calle en sombra</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_32">32</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Siempre fugitiva y siempre</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_33">33</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Horizonte</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_33">33</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">El poeta</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_34">34</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Verdes jardinillos!</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_37">37</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdc">DEL CAMINO</td>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Preludio</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_38">38</a> </td>
-</tr>
-<tr>
-<td class="tdr">XXI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Daba el reloj las doce... y eran doce</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_39">39</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Sobre la tierra amarga</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_40">40</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">En la desnuda tierra del camino</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_40">40</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">El sol es un globo de fuego</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_41">41</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Tenue rumor de túnicas que pasan!</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_42">42</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Oh, figuras del atrio, más humildes!</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_42">42</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">La tarde todavía</span></td>
-<td class="tdr">43</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Crear fiestas de amores</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_44">44</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Arde en tus ojos un misterio, virgen</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_45">45</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Algunos lienzos del recuerdo tienen</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_45">45</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXXI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Crece en la plaza en sombra</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_46">46</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXXII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Las ascuas de un crepúsculo morado</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_47">47</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXXIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">¿Mi amor?... ¿recuerdas, dime?</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_47">47</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXXIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Me dijo un alba de la primavera.</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_48">48</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXXV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Al borde del sendero un día nos sentamos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_49">49</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXXVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Es una forma juvenil que un día</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_48">48</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXXVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Oh!, dime, noche amiga, amada vieja</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_50">50</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdc">CANCIONES Y COPLAS</td>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXXVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Abril florecía</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_51">51</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXXIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">De la vida</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_54">54</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XL.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Inventario galante</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_56">56</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XLI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Me dijo una tarde</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_58">58</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XLII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">La vida hoy tiene ritmo</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_60">60</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XLIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Era una mañana y abril sonreía</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_61">61</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XLIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">El casco roído y verdoso</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_62">62</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XLV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">El sueño bajo el sol que aturde y ciega</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_63">63</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdc">HUMORISMOS, FANTASÍAS, APUNTES</td>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XLVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Los grandes inventos: la noria</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_65">65</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XLVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">El cadalso</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_66">66</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XLVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Las moscas</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_67">67</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XLIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Elegía de un madrigal</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_69">69</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">L.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Acaso</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_70">70</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Jardín</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_71">71</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Fantasía de una noche de abril</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_72">72</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A un naranjo y a un limonero</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_76">76</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Los sueños malos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_77">77</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Hastío</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_78">78</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Sonaba el reloj la una</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_79">79</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Consejos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_80">80</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Moneda que está en la mano</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_80">80</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Glosa</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_80">80</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Anoche cuando dormía</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_81">81</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">¿Mi corazón se ha dormido?</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_82">82</a> </td>
-</tr>
-
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdc">GALERÍAS</td>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdl"><span class="smcap">Introducción</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_83">83</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Desgarrada la nube</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_85">85</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Y era el demonio de mi sueño, el ángel</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_86">86</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Desde el umbral de un sueño me llamaron</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_87">87</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Sueño infantil</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_87">87</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Si yo fuera un poeta</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_89">89</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Llamó a mi corazón, un claro día</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_89">89</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Hoy buscarás en vano</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_90">90</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Y nada importa ya que el vino de oro</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_90">90</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Tocados de otros días!</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_91">91</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">La casa tan querida</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_92">92</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Ante el pálido lienzo de la tarde</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_92">92</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Tarde tranquila, casi</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_93">93</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Yo, como anacreonte</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_93">93</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">¡Oh, tarde luminosa!</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_94">94</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Es una tarde cenicienta y mustia</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_94">94</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Y no es verdad, dolor, yo te conozco</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_95">95</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">¿Y ha de morir contigo el mundo mago</span>?</td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_96">96</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Desnuda está la tierra</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_96">96</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Campo</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_97">97</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXXI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A un viejo y distinguido señor</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_98">98</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXXII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Los sueños</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_99">99</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXXIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Guitarra del mesón que hoy suenas jota</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_99">99</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXXIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">El rojo sol de un sueño en el oriente asoma</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_100">100</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXXV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">La primavera besaba</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_101">101</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXXVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Eran ayer mis dolores</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_102">102</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXXVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Renacimiento</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_103">103</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXXVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Tal vez la mano, en sueños</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_104">104</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">LXXXIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Y podrás conocerte recordando</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_104">104</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XC.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Los árboles conservan</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_105">105</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XCI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Húmedo está, bajo el laurel, el banco</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_105">105</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdc">VARIA</td>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XCII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Caballitos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_106">106</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XCIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Ruidos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_107">107</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XCIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Pesadilla</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_108">108</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XCV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">De la vida</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_108">108</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XCVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Sol de invierno</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_110">110</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XCVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Retrato</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_111">111</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XCVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A orillas del Duero</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_113">113</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XCIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Por tierras de España</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_116">116</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">C.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">El hospicio</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_118">118</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">El dios ibero</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_119">119</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Orillas del Duero</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_122">122</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Las encinas</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_124">124</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Caminos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_130">130</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">En abril, las aguas mil</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_130">130</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Un loco</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_132">132</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Fantasía iconográfica</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_134">134</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Un criminal</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_135">135</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Amanecer de otoño</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_137">137</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">En tren</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_138">138</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Noche de verano</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_140">140</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Pascua de resurrección</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_141">141</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Campos de Soria</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_142">142</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">La tierra de Alvargonzález</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_149">149</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A un olmo seco</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_182">182</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Recuerdos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_184">184</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Al maestro «Azorín», por su libro Castilla</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_186">186</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Caminos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_187">187</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_189">189</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Dice la esperanza: un día</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_189">189</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Allá, en las tierras altas</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_189">189</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Soñé que tú me llevabas</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_190">190</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Una noche de verano</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_191">191</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Al borrarse la nieve, se alejaron</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_191">191</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">En estos campos de la tierra mía</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_192">192</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A José María Palacio</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_194">194</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Otro viaje</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_195">195</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Poema de un día</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_197">197</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Noviembre, 1914</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_205">205</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">La saeta</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_206">206</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXXI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Del pasado efímero</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_207">207</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXXII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Los olivos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_209">209</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXXIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_213">213</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXXIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">La mujer manchega</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_218">218</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXXV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">El mañana efímero</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_219">219</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXXVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Proverbios y cantares</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_221">221</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXXVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Parábolas</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_239">239</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXXVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Mi bufón</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_244">244</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"></td>
-<td class="tdc">ELOGIOS</td>
-<td class="tdr"></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXXXIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A don Francisco Giner de los Ríos</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_245">245</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXL.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Al joven meditador José Ortega Gasset</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_247">247</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXLI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A Xavier Valcarce</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_247">247</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXLII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Mariposa de la sierra</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_249">249</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXLIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Desde mi rincón</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_251">251</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXLIV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A una España joven</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_255">255</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXLV.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">España, en paz</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_256">256</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXLVI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Flor de santidad</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_260">260</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXLVII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Al maestro Rubén Darío</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_261">261</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXLVIII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A la muerte de Rubén Darío</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_262">262</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CXLIX.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A Narciso Alonso Cortés, poeta de castilla</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_263">263</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CL.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">Mis poetas</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_265">265</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CLI.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A don Miguel de Unamuno</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_266">266</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">CLII.</td>
-<td class="tdl"> <span class="smcap">A Juan Ramón Jiménez</span></td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_267">267</a> </td>
-</tr>
-
-</table>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_11">[Pg 11]</span></p>
-
-<p class="p2 center big2">POESÍAS COMPLETAS</p>
-</div>
-
-<p class="center">(1899-1917)</p>
-
-
-
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak">SOLEDADES</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p1b">
-<div class="poetry">
-<p class="center">I<br />
-EL VIAJERO</p>
-
-
-<p class="p1">Está en la sala familiar, sombría,<br />
-y entre nosotros, el querido hermano<br />
-que en el sueño infantil de un claro día<br />
-vimos partir hacia un país lejano.</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Hoy tiene ya las sienes plateadas,</span><br />
-un gris mechón sobre la angosta frente;<br />
-y la fría inquietud de sus miradas<br />
-revela un alma casi toda ausente.<br /></p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Deshójanse las copas otoñales</span><br />
-del parque mustio y viejo.<br />
-La tarde, tras los húmedos cristales,<br />
-se pinta, y en el fondo del espejo,</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">El rostro del hermano se ilumina</span><br />
-suavemente. ¿Floridos desengaños<br />
-dorados por la tarde que declina?<br />
-¿Ansias de vida nueva en nuevos años?</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">¿Lamentará la juventud perdida?</span><br />
-Lejos quedó&mdash;la pobre loba&mdash;muerta.<br />
-¿La blanca juventud nunca vivida<br />
-teme, que ha de cantar ante su puerta?</p>
-
-<p class="p1">¿Sonríe al sol de oro<br />
-de la tierra de un sueño no encontrada;<br />
-y ve su nave hender el mar sonoro,<br />
-de viento y luz la blanca vela hinchada?</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Él ha visto las hojas otoñales,</span><br />
-amarillas, rodar, las olorosas<br />
-ramas del eucaliptus, los rosales<br />
-que enseñan otra vez sus blancas rosas... </p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Y este dolor que añora o desconfía</span><br />
-el temblor de una lágrima reprime,<br />
-y un resto de viril hipocresía<br />
-en el semblante pálido se imprime. </p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Serio retrato en la pared clarea</span><br />
-todavía. Nosotros divagamos.<span class="pagenum" id="Page_13">[Pg 13]</span><br />
-En la tristeza del hogar, golpea<br />
-el tic-tac del reloj. Todos callamos.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_12">[Pg 12]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">II</p>
-
-<p class="p1">He andado muchos caminos,<br />
-he abierto muchas veredas,<br />
-he navegado en cien mares<br />
-y he atracado en cien riberas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En todas partes he visto</span><br />
-caravanas de tristeza,<br />
-soberbios y melancólicos<br />
-borrachos de sombra negra,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">y pedantones al paño</span><br />
-que miran, callan y piensan<br />
-que saben, porque no beben<br />
-el vino de las tabernas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mala gente que camina</span><br />
-y va apestando la tierra...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y en todas partes he visto</span><br />
-gentes que danzan o juegan,<span class="pagenum" id="Page_14">[Pg 14]</span><br />
-cuando pueden, y laboran<br />
-sus cuatro palmos de tierra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Nunca, si llegan a un sitio,</span><br />
-preguntan adónde llegan.<br />
-Cuando caminan, cabalgan<br />
-a lomos de mula vieja,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">y no conocen la prisa</span><br />
-ni aun en los días de fiesta.<br />
-Donde hay vino, beben vino,<br />
-donde no hay vino, agua fresca.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Son buenas gentes que viven,</span><br />
-laboran, pasan y sueñan,<br />
-y en un día como tantos,<br />
-descansan bajo la tierra.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">III</p>
-<p class="p1">La plaza y los naranjos encendidos<br />
-con sus frutas redondas y risueñas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tumulto de pequeños colegiales,</span><br />
-que al salir en desorden de la escuela,<span class="pagenum" id="Page_15">[Pg 15]</span><br />
-llenan el aire de la plaza en sombra<br />
-con la algazara de sus voces nuevas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Alegría infantil en los rincones</span><br />
-de las ciudades muertas!...<br />
-¡Y algo nuestro de ayer, que todavía<br />
-vemos vagar por estas calles viejas!</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">IV<br />
-EN EL ENTIERRO DE UN AMIGO</p>
-<p class="p1">Tierra le dieron una tarde horrible<br />
-del mes de julio, bajo el sol de fuego.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">A un paso de la abierta sepultura,</span><br />
-había rosas de podridos pétalos,<br />
-entre geranios de áspera fragancia<br />
-y roja flor. El cielo<br />
-puro y azul. Corría<br />
-un aire fuerte y seco.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">De los gruesos cordeles suspendido,</span><br />
-pesadamente, descender hicieron<span class="pagenum" id="Page_16">[Pg 16]</span><br />
-el ataúd al fondo de la fosa<br />
-los dos sepultureros...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y al reposar sonó con recio golpe,</span><br />
-solemne, en el silencio.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Un golpe de ataúd en tierra es algo</span><br />
-perfectamente serio.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Sobre la negra caja se rompían</span><br />
-los pesados terrones polvorientos...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El aire se llevaba</span><br />
-de la honda fosa el blanquecino aliento.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa,</span><br />
-larga paz a tus huesos...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Definitivamente,</span><br />
-duerme un sueño tranquilo y verdadero.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_17">[Pg 17]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">V<br />
-RECUERDO INFANTIL</p>
-
-
-<p class="p1">Una tarde parda y fría<br />
-de invierno. Los colegiales<br />
-estudian. Monotonía<br />
-de lluvia tras los cristales.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Es la clase. En un cartel</span><br />
-se representa a Caín<br />
-fugitivo, y muerto Abel<br />
-junto a una mancha carmín.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Con timbre sonoro y hueco</span><br />
-truena el maestro, un anciano<br />
-mal vestido, enjuto y seco,<br />
-que lleva un libro en la mano.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y todo un coro infantil</span><br />
-va cantando la lección:<br />
-mil veces ciento, cien mil,<br />
-mil veces mil, un millón.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Una tarde parda y fría</span><br />
-de invierno. Los colegiales<br />
-estudian. Monotonía<br />
-de la lluvia en los cristales.</p>
-</div></div>
-
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_18">[Pg 18]</span></p>
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">VI</p>
-
-
-<p class="p1">Fué una clara tarde, triste y soñolienta,<br />
-tarde de verano. La hiedra asomaba<br />
-al muro del parque, negra y polvorienta...<br />
-<span style="margin-left: 4em;">La fuente sonaba.</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Rechinó en la vieja cancela mi llave;</span><br />
-con agrio ruido abrióse la puerta<br />
-de hierro mohoso y, al cerrarse, grave<br />
-golpeó el silencio de la tarde muerta.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En el solitario parque, la sonora</span><br />
-copla borbollante del agua cantora,<br />
-me guió a la fuente. La fuente vertía<br />
-sobre el blanco mármol su monotonía.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano,</span><br />
-un sueño lejano mi canto presente?...<br />
-Fué una tarde lenta del lento verano.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_19">[Pg 19]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Respondí a la fuente:</span><br />
-No recuerdo, hermana,<br />
-mas sé que tu copla presente es lejana.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Fué esta misma tarde: mi cristal vertía</span><br />
-como hoy sobre el mármol su monotonía.<br />
-¿Recuerdas, hermano?... Los mirtos talares,<br />
-que ves, sombreaban los claros cantares<br />
-que escuchas. Del rubio color de la llama,<br />
-el fruto maduro pendía en la rama,<br />
-lo mismo que ahora. ¿Recuerdas, hermano?...<br />
-Fué esta misma lenta tarde de verano.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;No sé qué me dice tu copla riente</span><br />
-de ensueños lejanos, hermana la fuente.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Yo sé que tu claro cristal de alegría</span><br />
-ya supo del árbol la fruta bermeja;<br />
-yo sé que es lejana la amargura mía<br />
-que sueña en la tarde de verano vieja.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Yo sé que tus bellos espejos cantores</span><br />
-copiaron antiguos delirios de amores:<br />
-mas cuéntame, fuente de lengua encantada,<br />
-cuéntame mi alegre leyenda olvidada.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;Yo no sé leyendas de antigua alegría,</span><br />
-sino historias viejas de melancolía.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_20">[Pg 20]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Fué una clara tarde del lento verano...</span><br />
-Tú venías solo con tu pena, hermano;<br />
-tus labios besaron mi linfa serena,<br />
-y en la clara tarde, dijeron tu pena.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dijeron tu pena tus labios que ardían:</span><br />
-la sed que ahora tienen, entonces tenían.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;Adiós para siempre, la fuente sonora,</span><br />
-del parque dormido eterna cantora.<br />
-Adiós para siempre, tu monotonía,<br />
-fuente, es más amarga que la pena mía.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Rechinó en la vieja cancela mi llave;</span><br />
-con agrio ruido abrióse la puerta<br />
-de hierro mohoso y, al cerrarse, grave<br />
-sonó en el silencio de la tarde muerta.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">VII</p>
-
-<p class="p1"> El limonero lánguido suspende<br />
-una pálida rama polvorienta,<br />
-sobre el encanto de la fuente limpia,<br />
-y allá en el fondo sueñan<br />
-los frutos de oro...<br />
-<span class="pagenum" id="Page_21">[Pg 21]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 9em;">Es una tarde clara,</span><br />
-casi de primavera;<br />
-tibia tarde de marzo,<br />
-que al hálito de abril cercano lleva;<br />
-y estoy solo, en el patio silencioso,<br />
-buscando una ilusión cándida y vieja:<br />
-alguna sombra sobre el blanco muro,<br />
-algún recuerdo, en el pretil de piedra<br />
-de la fuente dormido, o, en el aire,<br />
-algún vagar de túnica ligera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En el ambiente de la tarde flota</span><br />
-ese aroma de ausencia,<br />
-que dice al alma luminosa: nunca,<br />
-y al corazón: espera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Ese aroma que evoca los fantasmas</span><br />
-de las fragancias vírgenes y muertas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara,</span><br />
-casi de primavera,<br />
-tarde sin flores, cuando me traías<br />
-el buen perfume de la hierbabuena,<br />
-y de la buena albahaca,<br />
-que tenía mi madre en sus macetas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Que tú me viste hundir mis manos puras</span><br />
-en el agua serena,<span class="pagenum" id="Page_22">[Pg 22]</span><br />
-para alcanzar los frutos encantados<br />
-que hoy en el fondo de la fuente sueñan...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Sí, te conozco, tarde alegre y clara,</span><br />
-casi de primavera.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw12">
-<div class="poetry">
-<p class="center">VIII</p>
-
-<p class="p1">Yo escucho los cantos<br />
-de viejas cadencias,<br />
-que los niños cantan<br />
-cuando en coro juegan,<br />
-y vierten en coro<br />
-sus almas que sueñan,<br />
-cual vierten sus aguas<br />
-las fuentes de piedra:<br />
-con monotonías<br />
-de risas eternas,<br />
-que no son alegres,<br />
-con lágrimas viejas,<br />
-que no son amargas<br />
-y dicen tristezas,<br />
-tristezas de amores<br />
-de antiguas leyendas.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_23">[Pg 23]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En los labios niños,</span><br />
-las canciones llevan<br />
-confusa la historia<br />
-y clara la pena;<br />
-como clara el agua<br />
-lleva su conseja<br />
-de viejos amores,<br />
-que nunca se cuentan.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Jugando, a la sombra</span><br />
-de una plaza vieja,<br />
-los niños cantaban...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La fuente de piedra</span><br />
-vertía su eterno<br />
-cristal de leyenda.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Cantaban los niños</span><br />
-canciones ingenuas,<br />
-de un algo que pasa<br />
-y que nunca llega:<br />
-la historia confusa<br />
-y clara la pena.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Vertía la fuente</span><br />
-su eterna conseja:<br />
-borrada la historia,<br />
-contaba la pena.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_24">[Pg 24]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">IX<br />
-ORILLAS DEL DUERO</p>
-
-
-<p class="p1">Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario.<br />
-Girando en torno a la torre y al caserón solitario,<br />
-ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,<br />
-de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.<br />
-<span style="margin-left: 7em;">Es una tibia mañana.</span><br />
-El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Pasados los verdes pinos,</span><br />
-casi azules, primavera<br />
-se ve brotar en los finos<br />
-chopos de la carretera<br />
-y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.<br />
-El campo parece, más que joven, adolescente.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido,</span><br />
-azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,<br />
-y mística primavera!<br />
-<span class="pagenum" id="Page_25">[Pg 25]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,</span><br />
-espuma de la montaña<br />
-ante la azul lejanía,<br />
-sol del día, claro día!<br />
-¡Hermosa tierra de España!</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw18 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">X</p>
-<p class="p1">
-A la desierta plaza<br />
-conduce un laberinto de callejas.<br />
-A un lado, el viejo paredón sombrío<br />
-de una ruinosa iglesia;<br />
-a otro lado, la tapia blanquecina<br />
-de un huerto de cipreses y palmeras,<br />
-y, frente a mí, la casa,<br />
-y en la casa, la reja,<br />
-ante el cristal que levemente empaña<br />
-su figurilla plácida y risueña.<br />
-Me apartaré. No quiero<br />
-llamar a tu ventana... Primavera<br />
-viene&mdash;su veste blanca<br />
-flota en el aire de la plaza muerta&mdash;;<br />
-viene a encender las rosas<br />
-rojas de tus rosales... Quiero verla...</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_26">[Pg 26]</span></p>
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XI</p>
-
-<p class="p1">Yo voy soñando caminos<br />
-de la tarde. ¡Las colinas<br />
-doradas, los verdes pinos,<br />
-las polvorientas encinas!...<br />
-¿Adónde el camino irá?<br />
-Yo voy cantando, viajero<br />
-a lo largo del sendero...<br />
-&mdash;La tarde cayendo está&mdash;.<br />
-«En el corazón tenía<br />
-la espina de una pasión;<br />
-logré arrancármela un día:<br />
-ya no siento el corazón».<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y todo el campo un momento</span><br />
-se queda, mudo y sombrío,<br />
-meditando. Suena el viento<br />
-en los álamos del río.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La tarde más se obscurece;</span><br />
-y el camino que serpea<br />
-y débilmente blanquea,<br />
-se enturbia y desaparece.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_27">[Pg 27]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mi cantar vuelve a plañir:</span><br />
-«Aguda espina dorada,<br />
-quién te pudiera sentir<br />
-en el corazón clavada».</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw12 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XII</p>
-
-<p class="p1">Amada, el aura dice<br />
-tu pura veste blanca...<br />
-No te verán mis ojos;<br />
-¡mi corazón te aguarda!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El aura me ha traído</span><br />
-tu nombre en la mañana;<br />
-el eco de tus pasos<br />
-repite la montaña...<br />
-No te verán mis ojos;<br />
-¡mi corazón te aguarda!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En las sombrías torres</span><br />
-repican las campanas...<br />
-No te verán mis ojos;<br />
-¡mi corazón te aguarda!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Los golpes del martillo</span><br />
-dicen la negra caja;<br />
-<span class="pagenum" id="Page_28">[Pg 28]</span>
-y el sitio de la fosa,<br />
-los golpes de la azada...<br />
-No te verán mis ojos;<br />
-¡mi corazón te aguarda!</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XIII</p>
-<p class="p1">Hacia un ocaso radiante<br />
-caminaba el sol de estío,<br />
-y era, entre nubes de fuego, una trompeta gigante,<br />
-tras de los álamos verdes de las márgenes del río.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dentro de un olmo sonaba la sempiterna tijera</span><br />
-de la cigarra cantora, el monorritmo jovial,<br />
-entre metal y madera,<br />
-que es la canción estival.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En una huerta sombría,</span><br />
-giraban los cangilones de la noria soñolienta.<br />
-Bajo las ramas obscuras el son del agua se oía.<br />
-Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Yo iba haciendo mi camino,</span><br />
-absorto en el solitario crepúsculo campesino.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_29">[Pg 29]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y pensaba: «¡Hermosa tarde, nota de la lira inmensa</span><br />
-toda desdén y armonía,<br />
-hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía<br />
-de este rincón vanidoso, obscuro rincón que piensa!».<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Pasaba el agua rizada bajo los ojos del puente.</span><br />
-Lejos, la ciudad dormía<br />
-como cubierta de un mago fanal de oro transparente.<br />
-Bajo los arcos de piedra el agua clara corría.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Los últimos arreboles coronaban las colinas</span><br />
-manchadas de olivos grises y de negruzcas encinas.<br />
-Yo caminaba cansado,<br />
-sintiendo la vieja angustia que hace el corazón pesado.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El agua en sombra pasaba tan melancólicamente,</span><br />
-bajo los arcos del puente,<br />
-como si al pasar dijera:<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">«Apenas desamarrada</span><br />
-la pobre barca, viajero, del árbol de la ribera,<br />
-se canta: no somos nada.<span class="pagenum" id="Page_30">[Pg 30]</span><br />
-Donde acaba el pobre río la inmensa mar nos espera».<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Bajo los ojos del puente pasaba el agua sombría.</span><br />
-(Yo pensaba: ¡el alma mía!)<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y me detuve un momento,</span><br />
-en la tarde, a meditar...<br />
-¿Qué es esta gota en el viento<br />
-que grita al mar: soy el mar?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Vibraba el aire asordado</span><br />
-por los élitros cantores que hacen el campo sonoro,<br />
-cual si estuviera sembrado<br />
-de campanitas de oro.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En el azul fulguraba</span><br />
-un lucero diamantino.<br />
-Cálido viento soplaba<br />
-alborotando el camino.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Yo, en la tarde polvorienta,</span><br />
-hacia la ciudad volvía.<br />
-Sonaban los cangilones de la noria soñolienta.<br />
-Bajo las ramas obscuras caer el agua se oía.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_31">[Pg 31]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XIV<br />
-CANTE HONDO</p>
-<p class="p1">
-Yo meditaba absorto, devanando<br />
-los hilos del hastío y la tristeza,<br />
-cuando llegó a mi oído,<br />
-por la ventana de mi estancia, abierta<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">a una caliente noche de verano,</span><br />
-el plañir de una copla soñolienta,<br />
-quebrada por los trémolos sombríos<br />
-de las músicas magas de mi tierra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">...Y era el Amor, como una roja llama...</span><br />
-&mdash;Nerviosa mano en la vibrante cuerda<br />
-ponía un largo suspirar de oro<br />
-que se trocaba en surtidor de estrellas&mdash;.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">...Y era la Muerte, al hombro la cuchilla,</span><br />
-el paso largo, torva y esquelética.<br />
-&mdash;tal cuando yo era niño la soñaba&mdash;.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_32">[Pg 32]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y en la guitarra, resonante y trémula,</span><br />
-la brusca mano, al golpear, fingía<br />
-el reposar de un ataúd en tierra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y era un plañido solitario el soplo</span><br />
-que el polvo barre y la ceniza aventa.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XV</p>
-<p class="p1">La calle en sombra. Ocultan los altos caserones<br />
-el sol que muere; hay ecos de luz en los balcones.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿No ves, en el encanto del mirador florido,</span><br />
-el óvalo rosado de un rostro conocido?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La imagen, tras el vidrio de equívoco reflejo,</span><br />
-surge o se apaga como daguerreotipo viejo.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Suena en la calle sólo el ruido de tu paso;</span><br />
-se extinguen lentamente los ecos del ocaso.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, angustia! Pesa y duele el corazón. ¿Es ella?</span><br />
-No puede ser... Camina... En el azul la estrella.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_33">[Pg 33]</span></p>
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XVI</p>
-<p class="p1">Siempre fugitiva y siempre<br />
-cerca de mí, en negro manto<br />
-mal cubierto el desdeñoso<br />
-gesto de tu rostro pálido.<br />
-No sé dónde vas ni dónde<br />
-tu virgen belleza tálamo<br />
-busca en la noche. No sé<br />
-qué sueños cierran tus párpados,<br />
-ni de quien haya entreabierto<br />
-tu lecho inhospitalario.<br />
-..............................................<br />
-Detén el paso, belleza<br />
-esquiva, detén el paso...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Besar quisiera la amarga,</span><br />
-amarga flor de tus labios.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XVII<br />
-HORIZONTE</p>
-<p class="p1">
-En una tarde clara y amplia como el hastío,<br />
-cuando su lanza blande el tórrido verano,<br />
-copiaban el fantasma de un grave sueño mío<br />
-mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_34">[Pg 34]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La gloria del ocaso era un purpúreo espejo,</span><br />
-era un cristal de llamas, que al infinito viejo<br />
-iba arrojando el grave soñar en la llanura...<br />
-Y yo sentí la espuela sonora de mi paso<br />
-repercutir lejana en el sangriento ocaso,<br />
-y más allá, la alegre canción de un alba pura.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw30 p21">
-<div class="poetry"><p class="center">XVIII<br />
-EL POETA</p>
-
-<p class="right small1">Para el libro <em>La casa de la primavera</em>, de Martínez Sierra.</p>
-
-<p class="p1">Maldiciendo su destino<br />
-como Glauco, el dios marino,<br />
-mira, turbia la pupila<br />
-de llanto, el mar que le debe su blanca virgen Scyla.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Él sabe que un Dios más fuerte</span><br />
-con la sustancia inmortal está jugando a la muerte<br />
-cual niño bárbaro. Él piensa<br />
-que ha de caer como rama que sobre las aguas flota,<span class="pagenum" id="Page_35">[Pg 35]</span><br />
-antes de perderse, gota<br />
-de mar, en la mar inmensa.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En sueños oyó el acento de una palabra divina;</span><br />
-en sueños se le ha mostrado la cruda ley diamantina<br />
-sin odio ni amor, y el frío<br />
-soplo del olvido sabe sobre un arenal de hastío.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Bajo las palmeras del oasis el agua buena</span><br />
-miró brotar de la arena;<br />
-y se abrevó entre las dulces gacelas, y entre los fieros<br />
-animales carniceros...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y supo cuánto es la vida hecha de sed y dolor.</span><br />
-Y fué compasivo para el ciervo y el cazador,<br />
-para el ladrón y el robado,<br />
-para el pájaro azorado,<br />
-para el sanguinario azor.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Con el Eclesiastés dijo: Vanidad de vanidades,</span><br />
-todo es negra vanidad;<br />
-y oyó otra voz que clamaba, alma de sus soledades:<br />
-sólo eres tú, luz que fulges en el corazón, verdad.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y viendo cómo lucían</span><br />
-miles de blancas estrellas,<span class="pagenum" id="Page_36">[Pg 36]</span><br />
-pensaba que todas ellas<br />
-en su corazón ardían.<br />
-¡Noche de amor!...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 10em;">Y otra noche</span><br />
-sintió la mala tristeza<br />
-que enturbia la pura llama,<br />
-y el corazón que bosteza,<br />
-y el histrión que declama.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y dijo: las galerías</span><br />
-del alma que espera están<br />
-desiertas, mudas, vacías:<br />
-las blancas sombras se van.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y el demonio de los sueños abrió el jardín encantado</span><br />
-del ayer. ¡Cuán bello era!<br />
-¡Qué hermosamente el pasado<br />
-fingía la primavera,<br />
-cuando del árbol de otoño estaba el fruto colgado,<br />
-mísero fruto podrido,<br />
-que en el hueco acibarado<br />
-guarda el gusano escondido!<br />
-<br />
-¡Alma, que en vano quisiste ser más joven cada día,<br />
-arranca tu flor, la humilde flor de la melancolía!</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_37">[Pg 37]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw12 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XIX</p>
-<p class="p1">
-¡Verdes jardinillos,<br />
-claras plazoletas,<br />
-fuente verdinosa<br />
-donde el agua sueña,<br />
-donde el agua muda<br />
-resbala en la piedra!...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Las hojas de un verde</span><br />
-mustio, casi negras,<br />
-de la acacia, el viento<br />
-de septiembre besa,<br />
-y se lleva algunas<br />
-amarillas, secas,<br />
-jugando, entre el polvo<br />
-blanco de la tierra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Linda doncellita,</span><br />
-que el cántaro llenas<br />
-de agua transparente,<br />
-tú, al verme, no llevas<br />
-a los negros bucles<br />
-de tu cabellera,<br />
-distraídamente,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_38">[Pg 38]</span>
-la mano morena,<br />
-ni, luego, en el limpio<br />
-cristal te contemplas...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tú miras al aire</span><br />
-de la tarde bella,<br />
-mientras de agua clara<br />
-el cántaro llenas.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak">DEL CAMINO</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw25 p1b">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XX<br />
-PRELUDIO</p>
-
-<p class="p1">Mientras la sombra pasa de un santo amor, hoy quiero<br />
-poner un dulce salmo sobre mi viejo atril.<br />
-Acordaré las notas del órgano severo<br />
-al suspirar fragante del pífano de abril.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Madurarán su aroma las pomas otoñales,</span><br />
-la mirra y el incienso salmodiarán su olor;<br />
-<span class="pagenum" id="Page_39">[Pg 39]</span>
-exhalarán su fresco perfume los rosales,<br />
-bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Al grave acorde lento de música y aroma,</span><br />
-la sola y vieja y noble razón de mi rezar<br />
-levantará su vuelo suave de paloma<br />
-y la palabra blanca se elevará al altar.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXI</p>
-<p class="p1">Daba el reloj las doce... y eran doce<br />
-golpes de azada en tierra...<br />
-...¡Mi hora!&mdash;grité&mdash;... El silencio<br />
-me respondió:&mdash;No temas;<br />
-tú no verás caer la última gota<br />
-que en la clepsidra tiembla.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dormirás muchas horas todavía</span><br />
-sobre la orilla vieja,<br />
-y encontrarás una mañana pura<br />
-amarrada tu barca a otra ribera.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_40">[Pg 40]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXII</p>
-<p class="p1">Sobre la tierra amarga,<br />
-caminos tiene el sueño<br />
-laberínticos, sendas tortuosas,<br />
-parques en flor y en sombra y en silencio;<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">criptas hondas, escalas sobre estrellas;</span><br />
-retablos de esperanzas y recuerdos.<br />
-Figurillas que pasan y sonríen<br />
-&mdash;juguetes melancólicos de viejo&mdash;;<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">imágenes amigas,</span><br />
-a la vuelta florida del sendero,<br />
-y quimeras rosadas<br />
-que hacen camino... lejos...</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXIII</p>
-<p class="p1">En la desnuda tierra del camino<br />
-la hora florida brota,<br />
-espino solitario,<br />
-del valle humilde en la revuelta umbrosa.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_41">[Pg 41]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El salmo verdadero</span><br />
-de tenue voz hoy toma<br />
-al corazón, y al labio,<br />
-la palabra quebrada y temblorosa.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mis viejos mares duermen; se apagaron</span><br />
-sus espumas sonoras<br />
-sobre la playa estéril. La tormenta<br />
-camina lejos en la nube torva.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Vuelve la paz al cielo;</span><br />
-la brisa tutelar esparce aromas<br />
-otra vez sobre el campo, y aparece,<br />
-en la bendita soledad, tu sombra.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw22 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXIV</p>
-<p class="p1">
-El sol es un globo de fuego,<br />
-la luna es un disco morado.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Una blanca paloma se posa</span><br />
-en el alto ciprés centenario.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Los cuadros de mirtos parecen</span><br />
-de marchito velludo empolvado.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_42">[Pg 42]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡El jardín y la tarde tranquila!...</span><br />
-Suena el agua en la fuente de mármol.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw22 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXV</p>
-<p class="p1">¡Tenue rumor de túnicas que pasan<br />
-sobre la infértil tierra!...<br />
-¡y lágrimas sonoras<br />
-de las campanas viejas!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Las ascuas mortecinas</span><br />
-del horizonte humean...<br />
-Blancos fantasmas lares<br />
-van encendiendo estrellas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;Abre el balcón. La hora</span><br />
-de una ilusión se acerca...<br />
-La tarde se ha dormido<br />
-y las campanas sueñan.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXVI</p>
-<p class="p1">
-¡Oh, figuras del atrio, más humildes<br />
-cada día y lejanas:<br />
-mendigos harapientos<br />
-sobre marmóreas gradas;<br />
-<span class="pagenum" id="Page_43">[Pg 43]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">miserables ungidos</span><br />
-de eternidades santas,<br />
-manos que surgen de los mantos viejos<br />
-y de las rotas capas!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Pasó por vuestro lado</span><br />
-una ilusión velada,<br />
-de la mañana luminosa y fría<br />
-en las horas más plácidas?...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Sobre la negra túnica, su mano</span><br />
-era una rosa blanca...</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXVII</p>
-<p class="p1">
-La tarde todavía<br />
-dará incienso de oro a tu plegaria,<br />
-y quizás el cénit de un nuevo día<br />
-amenguará tu sombra solitaria.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mas no es tu fiesta el Ultramar lejano,</span><br />
-sino la ermita junto al manso río;<br />
-no tu sandalia el soñoliento llano<br />
-pisará, ni la arena del hastío.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_44">[Pg 44]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Muy cerca está, romero,</span><br />
-la tierra verde y santa y florecida<br />
-de tus sueños; muy cerca, peregrino<br />
-que desdeñas la sombra del sendero<br />
-y el agua del mesón en tu camino.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXVIII</p>
-<p class="p1">Crear fiestas de amores<br />
-en nuestro amor pensamos,<br />
-quemar nuevos aromas<br />
-en montes no pisados,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">y guardar el secreto</span><br />
-de nuestros rostros pálidos,<br />
-porque en las bacanales de la vida<br />
-vacías nuestras copas conservamos,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">mientras con eco de cristal y espuma</span><br />
-ríen los zumos de la vid dorados.<br />
-.................................................<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Un pájaro escondido entre las ramas</span><br />
-del parque solitario,<br />
-silba burlón...<br />
-<span class="pagenum" id="Page_45">[Pg 45]</span>
-<span style="margin-left: 5em;">Nosotros exprimimos</span><br />
-la penumbra de un sueño en nuestro vaso...<br />
-Y algo, que es tierra en nuestra carne, siente<br />
-la humedad del jardín como un halago.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXIX</p>
-<p class="p1">Arde en tus ojos un misterio, virgen<br />
-esquiva y compañera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">No sé si es odio o es amor la lumbre</span><br />
-inagotable de tu aljaba negra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Conmigo irás mientras proyecte sombra</span><br />
-mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;¿Eres la sed o el agua en mi camino?</span><br />
-Dime, virgen esquiva y compañera.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXX</p>
-<p class="p1">
-Algunos lienzos del recuerdo tienen<br />
-luz de jardín y soledad de campo;<br />
-la placidez del sueño<br />
-en el paisaje familiar soñado.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_46">[Pg 46]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Otros guardan las fiestas</span><br />
-de días aún lejanos;<br />
-figuritas sutiles<br />
-que pone un titerero en su retablo...<br />
-............................................................<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Ante el balcón florido</span><br />
-está la cita de un amor amargo.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Brilla la tarde en el resol bermejo...</span><br />
-La hiedra efunde de los muros blancos...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">A la revuelta de una calle en sombra</span><br />
-un fantasma irrisorio besa un nardo.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXXI</p>
-<p class="p1">Crece en la plaza en sombra<br />
-el musgo, y en la piedra vieja y santa<br />
-de la iglesia. En el atrio hay un mendigo...<br />
-Más vieja que la iglesia tiene el alma.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Sube muy lento, en las mañanas frías,</span><br />
-por la marmórea grada,<br />
-hasta un rincón de piedra... Allí aparece<br />
-su mano seca entre la rota capa.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_47">[Pg 47]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Con las órbitas huecas de sus ojos</span><br />
-ha visto cómo pasan<br />
-las blancas sombras, en los claros días,<br />
-las blancas sombras de las horas santas.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXXII</p>
-<p class="p1">
-Las ascuas de un crepúsculo morado<br />
-detrás el negro cipresal humean...<br />
-En la glorieta en sombra está la fuente<br />
-con su alado y desnudo Amor de piedra,<br />
-que sueña mudo. En la marmórea taza<br />
-reposa el agua muerta.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXXIII</p>
-<p class="p1">¿Mi amor?... ¿Recuerdas, dime,<br />
-aquellos juncos tiernos,<br />
-lánguidos y amarillos<br />
-que hay en el cauce seco?...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Recuerdas la amapola</span><br />
-que calcinó el verano,<br />
-la amapola marchita,<br />
-negro crespón del campo?...<br />
-<span class="pagenum" id="Page_48">[Pg 48]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Te acuerdas del sol yerto</span><br />
-y humilde, en la mañana,<br />
-que brilla y tiembla roto<br />
-sobre una fuente helada?...</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXXIV</p>
-<p class="p1">
-Me dijo un alba de la primavera:<br />
-Yo florecí en tu corazón sombrío<br />
-ha muchos años, caminante viejo<br />
-que no cortas las flores del camino.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda</span><br />
-el viejo aroma de mis viejos lirios?<br />
-¿Perfuman aún mis rosas la alba frente<br />
-del hada de tu sueño adamantino?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Respondí a la mañana:</span><br />
-Sólo tienen cristal los sueños míos.<br />
-Yo no conozco el hada de mis sueños;<br />
-ni sé si está mi corazón florido.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Pero si aguardas la mañana pura</span><br />
-que ha de romper el vaso cristalino,<br />
-quizás el hada te dará tus rosas,<br />
-mi corazón tus lirios.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_49">[Pg 49]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw22 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXXV</p>
-<p class="p1">Al borde del sendero un día nos sentamos.<br />
-Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita<br />
-son las desesperantes posturas que tomamos<br />
-para aguardar... Mas ella no faltará a la cita.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXXVI</p>
-<p class="p1">Es una forma juvenil que un día<br />
-a nuestra casa llega.<br />
-Nosotros le decimos: ¿por qué tornas<br />
-a la morada vieja?<br />
-Ella abre la ventana, y todo el campo<br />
-en luz y aroma entra.<br />
-En el blanco sendero,<br />
-los troncos de los árboles negrean;<br />
-las hojas de las copas<br />
-son humo verde que a lo lejos sueña.<br />
-Parece una laguna<br />
-el ancho río entre la blanca niebla<br />
-de la mañana. Por los montes cárdenos,<br />
-camina otra quimera.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_50">[Pg 50]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXXVII</p>
-<p class="p1">¡Oh, dime, noche amiga, amada vieja,<br />
-que me traes el retablo de mis sueños<br />
-siempre desierto y desolado y solo<br />
-con mi fantasma dentro,<br />
-mi pobre sombra triste<br />
-sobre la estepa y bajo el sol de fuego,<br />
-o soñando amarguras<br />
-en las voces de todos los misterios,<br />
-dime, si sabes, vieja amada, dime<br />
-si son mías las lágrimas que vierto.<br />
-Me respondió la noche:<br />
-Jamás me revelaste tu secreto.<br />
-Yo nunca supe, amado,<br />
-si eras tú ese fantasma de tu sueño,<br />
-ni averigüé si era su voz la tuya,<br />
-o era la voz de un histrión grotesco.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dije a la noche: Amada mentirosa,</span><br />
-tú sabes mi secreto;<br />
-tú has visto la honda gruta<br />
-donde fabrica su cristal mi sueño,<br />
-y sabes que mis lágrimas son mías,<br />
-y sabes mi dolor, mi dolor viejo.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_51">[Pg 51]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh! yo no sé, dijo la noche, amado,</span><br />
-yo no sé tu secreto,<br />
-aunque he visto vagar ese, que dices,<br />
-desolado fantasma, por tu sueño.<br />
-Yo me asomo a las almas cuando lloran<br />
-y escucho su hondo rezo,<br />
-humilde y solitario,<br />
-ese que llamas salmo verdadero;<br />
-pero en las hondas bóvedas del alma<br />
-no sé si el llanto es una voz o un eco.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Para escuchar tu queja de tus labios</span><br />
-yo te busqué en tu sueño,<br />
-y allí te vi vagando en un borroso<br />
-laberinto de espejos.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak">CANCIONES Y COPLAS</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw12 p1b">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXXVIII</p>
-<p class="p1">Abril florecía<br />
-frente a mi ventana.<br />
-Entre los jazmines<br />
-y las rosas blancas<br />
-de un balcón florido,<br />
-vi las dos hermanas.
-<span class="pagenum" id="Page_52">[Pg 52]</span>
-La menor cosía,<br />
-la mayor hilaba...<br />
-Entre los jazmines<br />
-y las rosas blancas,<br />
-la más pequeñita,<br />
-risueña y rosada<br />
-&mdash;su aguja en el aire&mdash;<br />
-miró a mi ventana.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La mayor seguía,</span><br />
-silenciosa y pálida,<br />
-el huso en su rueca,<br />
-que el lino enroscaba,<br />
-abril florecía<br />
-frente a mi ventana.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Una clara tarde</span><br />
-la mayor lloraba,<br />
-entre los jazmines<br />
-y las rosas blancas,<br />
-y ante el blanco lino<br />
-que en su rueca hilaba.<br />
-&mdash;¿Qué tienes&mdash;le dije&mdash;<br />
-silenciosa, pálida?<br />
-Señaló el vestido<br />
-que empezó la hermana.<br />
-En la negra túnica<br />
-<span class="pagenum" id="Page_53">[Pg 53]</span>
-la aguja brillaba;<br />
-sobre el blanco velo,<br />
-el dedal de plata.<br />
-Señaló a la tarde<br />
-de abril que soñaba<br />
-mientras que se oía<br />
-tañer de campanas.<br />
-Y en la clara tarde<br />
-me enseñó sus lágrimas...<br />
-Abril florecía<br />
-frente a mi ventana.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Fué otro abril alegre</span><br />
-y otra tarde plácida.<br />
-El balcón florido<br />
-solitario estaba...<br />
-Ni la pequeñita<br />
-risueña y rosada,<br />
-ni la hermana triste<br />
-silenciosa y pálida,<br />
-ni la negra túnica,<br />
-ni la toca blanca...<br />
-Tan sólo en el huso<br />
-el lino giraba<br />
-por mano invisible,<br />
-y en la oscura sala<br />
-la luna del limpio
-<span class="pagenum" id="Page_54">[Pg 54]</span>
-espejo brillaba...<br />
-Entre los jazmines<br />
-y las rosas blancas<br />
-del balcón florido,<br />
-me miré en la clara<br />
-luna del espejo<br />
-que lejos soñaba...<br />
-Abril florecía<br />
-frente a mi ventana.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XXXIX<br />
-DE LA VIDA</p>
-
-<p class="center">(<span class="allsmcap">COPLAS ELEGÍACAS</span>)</p>
-<p class="p1">¡Ay del que llega sediento<br />
-a ver el agua correr<br />
-y dice: la sed que siento<br />
-no me la calma el beber!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Ay de quien bebe y, saciada</span><br />
-la sed, desprecia la vida:<br />
-moneda al tahur prestada,<br />
-que sea al azar rendida!<br />
-<span class="pagenum" id="Page_55">[Pg 55]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Del iluso que suspira</span><br />
-bajo el orden soberano,<br />
-y del que sueña la lira<br />
-pitagórica en su mano.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Ay del noble peregrino</span><br />
-que se para a meditar,<br />
-después de largo camino,<br />
-en el horror de llegar!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Ay de la melancolía</span><br />
-que llorando se consuela,<br />
-y de la melomanía<br />
-de un corazón de zarzuela!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Ay de nuestro ruiseñor,</span><br />
-si en una noche serena<br />
-se cura del mal de amor<br />
-que llora y canta sin pena!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡De los jardines secretos,</span><br />
-de los pensiles soñados<br />
-y de los sueños poblados<br />
-de propósitos discretos!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Ay del galán sin fortuna</span><br />
-que ronda a la luna bella,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_56">[Pg 56]</span>
-de cuantos caen de la luna,<br />
-de cuantos se marchan a ella!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡De quien el fruto prendido</span><br />
-en la rama no alcanzó,<br />
-de quien el fruto ha mordido<br />
-y el gusto amargo probó!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Y de nuestro amor primero</span><br />
-y de su fe mal pagada,<br />
-y, también, del verdadero<br />
-amante de nuestra amada!</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XL<br />
-INVENTARIO GALANTE</p>
-<p class="p1">Tus ojos me recuerdan<br />
-las noches de verano,<br />
-negras noches sin luna,<br />
-orilla al mar salado,<br />
-y el chispear de estrellas<br />
-del cielo negro y bajo.<br />
-Tus ojos me recuerdan<br />
-<span class="pagenum" id="Page_57">[Pg 57]</span>
-las noches de verano.<br />
-Y tu morena carne,<br />
-los trigos requemados<br />
-y el suspirar de fuego<br />
-de los maduros campos.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tu hermana es clara y débil</span><br />
-como los juncos lánguidos,<br />
-como los sauces tristes,<br />
-como los linos glaucos.<br />
-Tu hermana es un lucero<br />
-en el azul lejano...<br />
-Y es alba y aura fría<br />
-sobre los pobres álamos<br />
-que en las orillas tiemblan<br />
-del río humilde y manso.<br />
-Tu hermana es un lucero<br />
-en el azul lejano.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">De tu morena gracia,</span><br />
-de tu soñar gitano,<br />
-de tu mirar de sombra<br />
-quiero llenar mi vaso.<br />
-Me embriagaré una noche<br />
-de cielo negro y bajo,<br />
-para cantar contigo,<br />
-orilla al mar salado,<span class="pagenum" id="Page_58">[Pg 58]</span><br />
-una canción que deje<br />
-cenizas en los labios...<br />
-De tu mirar de sombra<br />
-quiero llenar mi vaso.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Para tu linda hermana</span><br />
-arrancaré los ramos<br />
-de florecillas nuevas<br />
-a los almendros blancos,<br />
-en un tranquilo y triste<br />
-alborear de marzo.<br />
-Los regaré con agua<br />
-de los arroyos claros,<br />
-los ataré con verdes<br />
-junquillos del remanso...<br />
-Para tu linda hermana<br />
-yo haré un ramito blanco.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw12">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XLI</p>
-<p class="p1">Me dijo una tarde<br />
-de la primavera:<br />
-Si buscas caminos<br />
-en flor en la tierra,<br />
-mata tus palabras<span class="pagenum" id="Page_59">[Pg 59]</span><br />
-y oye tu alma vieja.<br />
-Los mismos ungüentos<br />
-y aromas y esencias<br />
-que en tus alegrías,<br />
-verteré en tus penas.<br />
-Que el mismo albo lino<br />
-que te vista, sea<br />
-tu traje de duelo,<br />
-tu traje de fiesta.<br />
-Ama tu alegría<br />
-y ama tu tristeza,<br />
-si buscas caminos<br />
-en flor en la tierra.<br />
-Respondí a la tarde<br />
-de la primavera:<br />
-Tú has dicho el secreto<br />
-que en mi alma reza:<br />
-yo odio la alegría<br />
-por odio a la pena.<br />
-Mas antes que pise<br />
-tu florida senda,<br />
-quisiera traerte<br />
-muerta mi alma vieja.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_60">[Pg 60]</span></p>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XLII</p>
-<p class="p1">La vida hoy tiene ritmo<br />
-de ondas que pasan,<br />
-de olitas temblorosas<br />
-que fluyen y se alcanzan.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La vida hoy tiene el ritmo de los ríos,</span><br />
-la risa de las aguas<br />
-que entre los verdes junquerales corren,<br />
-y entre las verdes cañas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Sueño florido lleva el manso viento;</span><br />
-bulle la savia joven en las nuevas ramas;<br />
-tiemblan alas y frondas,<br />
-y la mirada sagital del águila<br />
-no encuentra presa... treme el campo en sueños,<br />
-vibra el sol como un arpa.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Fugitiva ilusión de ojos guerreros</span><br />
-que por las selvas pasas<br />
-a la hora del cénit: tiemble en mi pecho<br />
-el oro de tu aljaba!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En tus labios florece la alegría</span><br />
-de los campos en flor; tu veste alada<span class="pagenum" id="Page_61">[Pg 61]</span><br />
-aroman las primeras velloritas,<br />
-las violetas perfuman tus sandalias.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Yo he seguido tus pasos en el viejo bosque,</span><br />
-arrebatados tras la corza rápida,<br />
-y los ágiles músculos rosados<br />
-de tus piernas silvestres entre verdes ramas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Pasajera ilusión de ojos guerreros</span><br />
-que por las selvas pasas<br />
-cuando la tierra reverdece y ríen<br />
-los ríos en las cañas!<br />
-¡Tiemble en mi pecho el oro<br />
-que llevas en tu aljaba!</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XLIII</p>
-<p class="p1">Era una mañana y abril sonreía.<br />
-Frente al horizonte dorado moría<br />
-la luna, muy blanca y opaca; tras ella,<br />
-cual tenue ligera quimera, corría<br />
-la nube que apenas enturbia una estrella.<br />
-..........................................<br />
-
-<span style="margin-left: 1em;">Como sonreía la rosa mañana</span><br />
-al sol del oriente abrí mi ventana;<br />
-<span class="pagenum" id="Page_62">[Pg 62]</span>
-y en mi triste alcoba penetró el oriente<br />
-en canto de alondras, en risa de fuente<br />
-y en suave perfume de flora temprana.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Fué una clara tarde de melancolía.</span><br />
-Abril sonreía. Yo abrí las ventanas<br />
-de mi casa al viento... El viento traía<br />
-perfume de rosas, doblar de campanas...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Doblar de campanas lejanas, llorosas,</span><br />
-suave de rosas aromado aliento...<br />
-... ¿Dónde están los huertos floridos de rosas?<br />
-¿Qué dicen las dulces campanas al viento?<br />
-
-..........................................<br />
-
-<span style="margin-left: 1em;">Pregunté a la tarde de abril que moría:</span><br />
-¿Al fin la alegría se acerca a mi casa?<br />
-La tarde de abril sonrió: La alegría<br />
-pasó por tu puerta&mdash;y luego, sombría:<br />
-Pasó por tu puerta. Dos veces no pasa.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw30">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XLIV</p>
-<p class="p1">El casco roído y verdoso<br />
-del viejo falucho<br />
-reposa en la arena...<br />
-<span class="pagenum" id="Page_63">[Pg 63]</span>
-la vela tronchada parece<br />
-que aún sueña en el sol y el mar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El mar hierve y canta...</span><br />
-El mar es un sueño sonoro<br />
-bajo el sol de abril.<br />
-El mar hierve y ríe<br />
-con olas azules y espumas de leche y de plata,<br />
-el mar hierve y ríe<br />
-bajo el cielo azul.<br />
-El mar lactescente,<br />
-el mar rutilante,<br />
-que ríe en sus liras de plata sus risas azules...<br />
-Hierve y ríe el mar!...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El aire parece que duerme encantado</span><br />
-en la fúlgida niebla de sol blanquecino.<br />
-La gaviota palpita en el aire dormido, y al lento<br />
-volar soñoliento, se aleja y se pierde en la bruma del sol.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XLV</p>
-<p class="p1">El sueño bajo el sol que aturde y ciega,<br />
-tórrido sueño en la hora de arrebol;<br />
-el río luminoso el aire surca;<br />
-<span class="pagenum" id="Page_64">[Pg 64]</span>
-esplende la montaña;<br />
-la tarde es polvo y sol.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El sibilante caracol del viento</span><br />
-ronco dormita en el remoto alcor;<br />
-emerge el sueño ingrave en la palmera,<br />
-luego se enciende en el naranjo en flor.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La estúpida cigüeña</span><br />
-su garabato escribe en el sopor<br />
-del molino parado; el toro abate<br />
-sobre la hierba la testuz feroz.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La verde, quieta espuma del ramaje</span><br />
-efunde sobre el blanco paredón,<br />
-lejano, inerte, del jardín sombrío<br />
-dormido bajo el cielo fanfarrón.<br />
-
-.............................................................<br />
-
-<span style="margin-left: 1em;">Lejos, enfrente de la tarde roja,</span>
-refulge el ventanal del torreón.<br />
-
-.............................................................</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_65">[Pg 65]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak">HUMORISMOS, FANTASÍAS,
-APUNTES</h2>
-</div>
-
-
-<p class="center">LOS GRANDES INVENTOS</p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XLVI<br />
-<small>LA NORIA</small></p>
-
-
-<p class="p1">La tarde caía<br />
-triste y polvorienta.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El agua cantaba</span><br />
-su copla plebeya<br />
-en los cangilones<br />
-de la noria lenta.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Soñaba la mula</span><br />
-¡pobre mula vieja!<br />
-al compás de sombra<br />
-que en el agua suena.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La tarde caía</span><br />
-triste y polvorienta.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_66">[Pg 66]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Yo no sé qué noble,</span><br />
-divino poeta,<br />
-unió a la amargura<br />
-de la eterna rueda,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">la dulce armonía</span><br />
-del agua que sueña<br />
-y vendó tus ojos,<br />
-¡pobre mula vieja!...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mas sé que fué un noble,</span><br />
-divino poeta,<br />
-corazón maduro<br />
-de sombra y de ciencia.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw12">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XLVII<br />
-<small>EL CADALSO</small></p>
-<p class="p1">La aurora asomaba<br />
-lejana y siniestra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El lienzo de Oriente</span><br />
-sangraba tragedias,<br />
-pintarrajeadas<br />
-con nubes grotescas.<br />
-
-.................................................<br />
-
-
-
-<span class="pagenum" id="Page_67">[Pg 67]</span>
-
-<span style="margin-left: 1em;">En la vieja plaza</span><br />
-de una vieja aldea,<br />
-erguía su horrible<br />
-pavura esquelética<br />
-el tosco patíbulo<br />
-de fresca madera...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La aurora asomaba</span><br />
-lejana y siniestra.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XLVIII<br />
-<small>LAS MOSCAS</small></p>
-<p class="p1">
-Vosotras, las familiares,<br />
-inevitables golosas,<br />
-vosotras, moscas vulgares,<br />
-me evocáis todas las cosas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, viejas moscas voraces</span><br />
-como abejas en abril,<br />
-viejas moscas pertinaces<br />
-sobre mi calva infantil!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Moscas del primer hastío</span>
-en el salón familiar,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_68">[Pg 68]</span><br />
-las claras tardes de estío<br />
-en que yo empecé a soñar!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y en la aborrecida escuela,</span><br />
-raudas moscas divertidas,<br />
-perseguidas<br />
-por amor de lo que vuela,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;que todo es volar&mdash;sonoras,</span><br />
-rebotando en los cristales<br />
-en los días otoñales...<br />
-Moscas de todas las horas,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">de infancia y adolescencia,</span><br />
-de mi juventud dorada;<br />
-de esta segunda inocencia,<br />
-que da en no creer nada,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">de siempre... Moscas vulgares,</span><br />
-que de puro familiares<br />
-no tendréis digno cantor:<br />
-yo sé que os habéis posado<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">sobre el juguete encantado,</span><br />
-sobre el librote cerrado,<br />
-sobre la carta de amor,<br />
-sobre los párpados yertos<br />
-de los muertos...<br />
-</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_69">[Pg 69]</span></p>
-
-<p>
-<span style="margin-left: 1em;">Inevitables golosas,</span><br />
-que ni labráis como abejas,<br />
-ni brilláis cual mariposas;<br />
-pequeñitas, revoltosas,<br />
-vosotras, amigas viejas,<br />
-me evocáis todas las cosas.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw22 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XLIX<br />
-ELEGÍA DE UN MADRIGAL</p>
-<p class="p1">Recuerdo que una tarde de soledad y hastío,<br />
-¡oh tarde como tantas! el alma mía era,<br />
-bajo el azul monótono, un ancho y terso río<br />
-que ni tenía un pobre juncal en su ribera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh mundo sin encanto, sentimental inopia</span><br />
-que borra el misterioso azogue del cristal!<br />
-¡Oh el alma sin amores que el Universo copia<br />
-con un irremediable bostezo universal!<br />
-
-....................................................<br />
-
-<span style="margin-left: 1em;">Quiso el poeta recordar a solas,</span><br />
-las ondas bien amadas, la luz de los cabellos<span class="pagenum" id="Page_70">[Pg 70]</span><br />
-que él llamaba en sus rimas rubias olas.<br />
-Leyó... La letra mata: no se acordaba de ellos...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y un día&mdash;como tantos&mdash;al aspirar un día</span><br />
-aromas de una rosa que en el rosal se abría,<br />
-brotó, como una llama la luz de los cabellos<br />
-que él en sus madrigales llamaba rubias olas,<br />
-brotó, porque una aroma igual tuvieron ellos...<br />
-Y se alejó en silencio para llorar a solas.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">L<br />
-ACASO...</p>
-
-
-<p id="vario">Como atento no más a mi quimera<br />
-no reparaba en torno mío, un día<br />
-me sorprendió la fértil primavera<br />
-que en todo el ancho campo sonreía.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Brotaban verdes hojas</span><br />
-de las hinchadas yemas del ramaje,<br />
-y flores amarillas, blancas, rojas,<br />
-variolaban la mancha del paisaje.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y era una lluvia de saetas de oro,</span><br />
-el sol sobre las frondas juveniles;
-<span class="pagenum" id="Page_71">[Pg 71]</span><br />
-del amplio río en el caudal sonoro<br />
-se miraban los álamos gentiles.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tras de tanto camino es la primera</span><br />
-vez que miro brotar la primavera,<br />
-dije, y después, declamatoriamente:<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;¡Cuán tarde ya para la dicha mía!&mdash;</span><br />
-Y luego, al caminar, como quien siente<br />
-alas de otra ilusión:&mdash;Y todavía<br />
-¡yo alcanzaré mi juventud un día!</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LI<br />
-JARDÍN</p>
-<p class="p1">
-Lejos de tu jardín quema la tarde<br />
-inciensos de oro en purpurinas llamas,<br />
-tras el bosque de cobre y de ceniza.<br />
-En tu jardín hay dalias.<br />
-¡Malhaya tu jardín!... Hoy me parece<br />
-la obra de un peluquero,<br />
-con esa pobre palmerilla enana,<br />
-y ese cuadro de mirtos recortados...<br />
-<span class="pagenum" id="Page_72">[Pg 72]</span>
-y el naranjito en su tonel... El agua<br />
-de la fuente de piedra<br />
-no cesa de reir sobre la concha blanca.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LII<br />
-FANTASÍA DE UNA NOCHE DE ABRIL</p>
-<p class="p1">
-¿Sevilla?... ¿Granada?... La noche de luna.<br />
-Angosta la calle, revuelta y moruna,<br />
-de blancas paredes y obscuras ventanas.<br />
-Cerrados postigos, corridas persianas...<br />
-El cielo vestía su gasa de abril.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Un vino risueño me dijo el camino.</span><br />
-Yo escucho los áureos consejos del vino,<br />
-que el vino es a veces escala de ensueño.<br />
-Abril y la noche y el vino risueño<br />
-cantaron en coro su salmo de amor.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La calle copiaba, con sombra en el muro,</span><br />
-el paso fantasma y el sueño maduro<br />
-de apuesto embozado, galán caballero:<br />
-espada tendida, calado sombrero...<br />
-La luna vertía su blanco soñar.<br />
-
-<span class="pagenum" id="Page_73">[Pg 73]</span>
-
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Como un laberinto mi sueño torcía</span><br />
-de calle en calleja. Mi sombra seguía<br />
-de aquel laberinto la sierpe encantada,<br />
-en pos de una oculta plazuela cerrada.<br />
-La luna lloraba su dulce blancor.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La casa y la clara ventana florida,</span><br />
-de blancos jazmines y nardos prendida,<br />
-más blanco que el blanco soñar de la luna...<br />
-&mdash;Señora, la hora, tal vez importuna...<br />
-¿Qué espere? (La dueña se lleva el candil).<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Ya sé que sería quimera, señora,</span><br />
-mi sombra galante buscando a la aurora<br />
-en noche de estrellas y luna, si fuera<br />
-mentira la blanca nocturna quimera<br />
-que usurpa a la luna su trono de luz.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh dulce señora, más cándida y bella</span><br />
-que la solitaria matutina estrella<br />
-tan clara en el cielo! ¿por qué silenciosa<br />
-oís mi nocturna querella amorosa?<br />
-¿Quién hizo, señora, cristal vuestra voz?...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La blanca quimera, parece que sueña.</span><br />
-Acecha en la oscura estancia la dueña.<br />
-&mdash;Señora, si acaso otra sombra emboscada<span class="pagenum" id="Page_74">[Pg 74]</span><br />
-teméis, en la sombra, fiad en mi espada...<br />
-Mi espada se ha visto a la luna brillar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Acaso os parece mi gesto anacrónico?</span><br />
-El vuestro es, señora, sobrado lacónico.<br />
-¿Acaso os asombra mi sombra embozada,<br />
-de espada tendida y toca plumada?...<br />
-¿Seréis la cautiva del moro Gazul?...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dijéraislo, y pronto mi amor os diría</span><br />
-el son de mi guzla y la algarabía<br />
-más dulce que oyera ventana moruna.<br />
-Mi guzla os dijera la noche de luna,<br />
-la noche de cándida luna de abril.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dijera la clara cantiga de plata</span><br />
-del patio moruno, y la serenata<br />
-que lleva el aroma de floridas preces<br />
-a los miradores y a los ajimeces,<br />
-los salmos de un blanco fantasma lunar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dijera las danzas de trenzas lascivas,</span><br />
-las muelles cadencias de ensueños, las vivas<br />
-centellas de lánguidos rostros velados,<br />
-los tibios perfumes, los huertos cerrados;<br />
-dijera el aroma letal del harén.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_75">[Pg 75]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Yo guardo, señora, en mi viejo salterio</span><br />
-también una copla de blanco misterio,<br />
-la copla más suave, más dulce y más sabia<br />
-que evoca las claras estrellas de Arabia<br />
-y aromas de un moro jardín andaluz.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Silencio... En la noche la paz de la luna</span><br />
-alumbra la blanca ventana moruna.<br />
-Silencio... Es el musgo que brota y la hiedra<br />
-que lenta desgarra la tapia de piedra...<br />
-El llanto que vierte la luna de abril.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;Si sois una sombra de la primavera,</span><br />
-blanca entre jazmines, o antigua quimera<br />
-soñada, en las trovas de dulces cantores,<br />
-yo soy una sombra de viejos cantares,<br />
-y el signo de un álgebra viejo de amores.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Los gayos, lascivos decires mejores,</span><br />
-los árabes albos nocturnos soñares,<br />
-las coplas mundanas, los salmos talares,<br />
-poned en mis labios;<br />
-yo soy una sombra también del amor.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Ya muerta la luna, mi sueño volvía</span><br />
-por la retorcida, moruna calleja.<br />
-El sol en Oriente reía<br />
-su risa más vieja.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_76">[Pg 76]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LIII<br />
-A UN NARANJO Y A UN LIMONERO</p>
-
-<p class="center"><span class="allsmcap">VISTOS EN UNA TIENDA DE PLANTAS Y FLORES</span></p>
-<p class="p1">Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte!<br />
-medrosas tiritan tus hojas menguadas.<br />
-Naranjo en la corte, qué pena da verte<br />
-con tus naranjitas secas y arrugadas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Pobre limonero de fruto amarillo</span><br />
-cual pomo pulido de pálida cera,<br />
-¡qué pena mirarte, mísero arbolillo<br />
-criado en mezquino tonel de madera!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">De los claros bosques de la Andalucía,</span><br />
-¿quién os trajo a esta castellana tierra<br />
-que barren los vientos de la adusta sierra,<br />
-hijos de los campos de la tierra mía?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Gloria de los huertos, árbol limonero,</span><br />
-que enciendes los frutos de pálido oro<br />
-y alumbras del negro cipresal austero<br />
-las quietas plegarlas erguidas en coro;<br />
-<span class="pagenum" id="Page_77">[Pg 77]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">y fresco naranjo del patio querido,</span><br />
-del campo risueño y el huerto soñado,<br />
-siempre en mi recuerdo maduro o florido<br />
-de frondas y aromas y frutos cargado!</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LIV<br />
-LOS SUEÑOS MALOS</p>
-<p class="p1">
-Está la plaza sombría,<br />
-muere el día.<br />
-Suenan lejos las campanas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">De balcones y ventanas</span><br />
-se iluminan las vidrieras,<br />
-con reflejos mortecinos,<br />
-como huesos blanquecinos<br />
-y borrosas calaveras.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En toda la tarde brilla</span><br />
-una luz de pesadilla.<br />
-Está el sol en el ocaso.<br />
-Suena el eco de mi paso.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;¿Eres tú? Ya te esperaba...</span><br />
-&mdash;No eras tú a quien yo buscaba.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_78">[Pg 78]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LV<br />
-HASTÍO</p>
-<p class="p1">
-Pasan las horas de hastío<br />
-por la estancia familiar,<br />
-el pobre cuarto sombrío<br />
-donde yo empecé a soñar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Del reloj arrinconado,</span><br />
-que en la penumbra clarea,<br />
-el tic-tac acompasado<br />
-odiosamente golpea.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dice la monotonía</span><br />
-del agua clara al caer:<br />
-un día es como otro día;<br />
-hoy es lo mismo que ayer.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Cae la tarde. El viento agita</span><br />
-el parque mustio y dorado...<br />
-¡Qué largamente ha llorado<br />
-toda la fronda marchita!</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_79">[Pg 79]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LVI</p>
-<p class="p1">
-Sonaba el reloj la una<br />
-dentro de mi cuarto. Era<br />
-triste la noche. La luna,<br />
-reluciente calavera,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">ya del cénit declinando,</span><br />
-iba del ciprés del huerto<br />
-fríamente iluminando<br />
-el alto ramaje yerto.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Por la entreabierta ventana,</span><br />
-llegaban a mis oídos,<br />
-metálicos alaridos<br />
-de una música lejana.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Una música tristona,</span><br />
-una mazurca olvidada,<br />
-entre inocente y burlona,<br />
-mal tañida y mal soplada.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y yo sentí el estupor</span><br />
-del alma cuando bosteza,<br />
-el corazón, la cabeza,<br />
-y... morirse es lo mejor.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_80">[Pg 80]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LVII<br />
-CONSEJOS</p>
-
-
-<p class="center small1">I</p>
-<p class="p1">
-Este amor que quiere ser<br />
-acaso pronto será;<br />
-pero ¿cuándo ha de volver<br />
-lo que acaba de pasar?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Hoy dista mucho de ayer.</span><br />
-¡Ayer es Nunca jamás!<br /></p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LVIII</p>
-<p class="center small1">II</p>
-<p class="p1">
-Moneda que está en la mano<br />
-quizá se deba guardar;<br />
-pero la que está en el alma<br />
-se pierde si no se da.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LIX<br />
-GLOSA</p>
-
-
-<p class="p1">
-<em>Nuestras vidas son los ríos<br />
-que van a dar a la mar,<br />
-que es el morir.</em> ¡Gran cantar!<br />
-<span class="pagenum" id="Page_81">[Pg 81]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Entre los poetas míos</span><br />
-tiene Manrique un altar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dulce goce de vivir:</span><br />
-mala ciencia del pasar,<br />
-ciego huir a la mar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tras el pavor del morir</span><br />
-está el placer de llegar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Gran placer!</span><br />
-Mas ¿y el horror de volver?<br />
-¡Gran pesar!</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LX</p>
-<p class="p1">
-Anoche cuando dormía<br />
-soñé ¡bendita ilusión!<br />
-que una fontana fluía<br />
-dentro de mi corazón.<br />
-Dí, ¿por qué acequia escondida,<br />
-agua, vienes hasta mí,<br />
-manantial de nueva vida<br />
-en donde nunca bebí.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Anoche cuando dormía</span><br />
-soñé ¡bendita ilusión!<span class="pagenum" id="Page_82">[Pg 82]</span><br />
-que una colmena tenía<br />
-dentro de mi corazón;<br />
-y las doradas abejas<br />
-iban fabricando en él,<br />
-con las amarguras viejas<br />
-blanca cera y dulce miel.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Anoche cuando dormía</span><br />
-soñé ¡bendita ilusión!<br />
-que un ardiente sol lucía<br />
-dentro de mi corazón.<br />
-Era ardiente porque daba<br />
-calores de rojo hogar,<br />
-y era sol porque alumbraba<br />
-y porque hacía llorar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Anoche cuando dormía</span><br />
-soñé ¡bendita ilusión!<br />
-que era Dios lo que tenía<br />
-dentro de mi corazón.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXI</p>
-<p class="p1">
-¿Mi corazón se ha dormido?<br />
-Colmenares de mis sueños<br />
-¿ya no labráis? ¿Está seca<span class="pagenum" id="Page_83">[Pg 83]</span><br />
-la noria del pensamiento,<br />
-los cangilones vacíos,<br />
-girando, de sombra llenos?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">No, mi corazón no duerme.</span><br />
-Está despierto, despierto.<br />
-Ni duerme ni sueña, mira,<br />
-los claros ojos abiertos,<br />
-señas lejanas y escucha<br />
-a orillas del gran silencio.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak">GALERÍAS</h2>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">INTRODUCCIÓN</p>
-<p class="p1">
-Leyendo un claro día<br />
-mis bien amados versos,<br />
-he visto en el profundo<br />
-espejo de mis sueños<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">que una verdad divina</span><br />
-temblando está de miedo,<br />
-y es una flor que quiere<br />
-echar su aroma al viento.<br />
-<br />
-<span class="pagenum" id="Page_84">[Pg 84]</span>
-<span style="margin-left: 1em;">El alma del poeta</span><br />
-se orienta hacia el misterio.<br />
-Sólo el poeta puede<br />
-mirar lo que está lejos<br />
-dentro del alma, en turbio<br />
-y mago son envuelto.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En esas galerías,</span><br />
-sin fondo del recuerdo,<br />
-donde las pobres gentes<br />
-colgaron cual trofeo<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">el traje de una fiesta</span><br />
-apolillado y viejo,<br />
-allí el poeta sabe<br />
-el laborar eterno<br />
-mirar de las doradas<br />
-abejas de los sueños.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Poetas, con el alma</span><br />
-atenta al hondo cielo,<br />
-en la cruel batalla<br />
-o en el tranquilo huerto,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">la nueva miel labramos</span><br />
-con los dolores viejos,<br />
-la veste blanca y pura<br />
-pacientemente hacemos,<span class="pagenum" id="Page_85">[Pg 85]</span><br />
-y bajo el sol bruñimos<br />
-el fuerte arnés de hierro.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El alma que no sueña,</span><br />
-el enemigo espejo,<br />
-proyecta nuestra imagen<br />
-con un perfil grotesco.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Sentimos una ola</span><br />
-de sangre, en nuestro pecho,<br />
-que pasa... y sonreímos,<br />
-y a laborar volvemos.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXII</p>
-<p class="p1">
-Desgarrada la nube; el arco iris<br />
-brillando ya en el cielo,<br />
-y en un fanal de lluvia<br />
-y sol el campo envuelto.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Desperté. ¿Quién enturbia</span><br />
-los mágicos cristales de mi sueño?<br />
-Mi corazón latía<br />
-atónito y disperso.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">... ¡El limonar florido,</span><br />
-el cipresal del huerto,<span class="pagenum" id="Page_86">[Pg 86]</span><br />
-el prado verde, el sol, el agua, el iris...<br />
-¡el agua en tus cabellos!...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y todo en la memoria se perdía</span><br />
-como una pompa de jabón al viento.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXIII</p>
-<p class="p1">
-Y era el demonio de mi sueño, el ángel<br />
-más hermoso. Brillaban<br />
-como aceros los ojos victoriosos,<br />
-y las sangrientas llamas<br />
-de su antorcha alumbraron<br />
-la honda cripta del alma.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;¿Vendrás conmigo?&mdash;No, jamás; las tumbas</span><br />
-y los muertos me espantan.<br />
-Pero la férrea mano<br />
-mi diestra atenazaba.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;Vendrás conmigo... Y avancé en mi sueño</span><br />
-cegado por la roja luminaria.<br />
-Y en la cripta sentí sonar cadenas<br />
-y rebullir de fieras enjauladas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_87">[Pg 87]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXIV</p>
-<p class="p1">
-Desde el umbral de un sueño me llamaron...<br />
-Era la buena voz, la voz querida.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;¿Dime: vendrás conmigo a ver el alma?...</span><br />
-Llegó a mi corazón una caricia.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;Contigo siempre... Y avancé en mi sueño</span><br />
-por una larga, escueta galería,<br />
-sintiendo el roce de la vesta pura<br />
-y el palpitar suave de la mano amiga.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw12 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXV<br />
-SUEÑO INFANTIL</p>
-<p class="p1">
-Una clara noche<br />
-de fiesta y de luna,<br />
-noche de mis sueños,<br />
-noche de alegría,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;era luz mi alma</span><br />
-que hoy es bruma toda,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_88">[Pg 88]</span>
-no eran mis cabellos<br />
-negros todavía&mdash;<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">el hada más joven</span><br />
-me llevó en sus brazos<br />
-a la alegre fiesta<br />
-que en la plaza ardía.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">So el chisporroteo</span><br />
-de las luminarias,<br />
-amor sus madejas<br />
-de danzas tejía.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y en aquella noche</span><br />
-de fiesta y de luna,<br />
-noche de mis sueños<br />
-noche de alegría,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">el hada más joven</span><br />
-besaba mi frente...,<br />
-con su linda mano<br />
-su adiós me decía...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Todos los rosales</span><br />
-daban sus aromas,<br />
-todos los amores<br />
-amor entreabría.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-<p><span class="pagenum" id="Page_89">[Pg 89]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXVI</p>
-<p class="p1">
-Si yo fuera un poeta<br />
-galante, cantaría<br />
-a vuestros ojos un cantar tan puro<br />
-como en el mármol blanco el agua limpia.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y en una estrofa de agua</span><br />
-todo el cantar sería:<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">«Ya sé que no responden a mis ojos,</span><br />
-que ven y no preguntan cuando miran,<br />
-los vuestros claros, vuestros ojos tienen<br />
-la buena luz tranquila,<br />
-la buena luz del mundo en flor, que he visto<br />
-desde los brazos de mi madre un día».<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXVII</p>
-<p class="p1">
-Llamó a mi corazón, un claro día,<br />
-con un perfume de jardín, el viento.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;A cambio de este aroma,</span><br />
-todo el aroma de tus rosas quiero.<span class="pagenum" id="Page_90">[Pg 90]</span><br />
-&mdash;No tengo rosas; flores<br />
-en mi jardín no hay ya: todas han muerto.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Me llevaré los llantos de las fuentes,</span><br />
-las hojas amarillas y los mustios pétalos.<br />
-Y el viento huyó... Mi corazón sangraba...<br />
-Alma ¿qué has hecho de tu pobre huerto?<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXVIII</p>
-<p class="p1">
-Hoy buscarás en vano<br />
-a tu dolor consuelo.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Lleváronse tus hadas</span><br />
-el lino de tus sueños.<br />
-Está la fuente muda,<br />
-y está marchito el huerto.<br />
-Hoy sólo quedan lágrimas<br />
-para llorar. No hay que llorar ¡silencio!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXIX</p>
-<p class="p1">
-Y nada importa ya que el vino de oro<br />
-rebose de tu copa cristalina,<br />
-o el agrio zumo enturbie el puro vaso...<span class="pagenum" id="Page_91">[Pg 91]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tú sabes las secretas galerías</span><br />
-del alma, los caminos de los sueños<br />
-y la tarde tranquila<br />
-donde van a morir... Allí te aguardan<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">las hadas silenciosas de la vida,</span><br />
-y hacia un jardín de eterna primavera<br />
-te llevarán un día.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXX</p>
-<p class="p1">
-¡Tocados de otros días,<br />
-mustios encajes y marchitas sedas;<br />
-salterios arrumbados,<br />
-rincones de las salas polvorientas;<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">daguerreotipos turbios,</span><br />
-cartas que amarillean;<br />
-libracos no leídos<br />
-que guardan grises florecitas secas:<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">romanticismos muertos,</span><br />
-cursilerías viejas,<br />
-cosas de ayer que sois mi alma, y cantos<br />
-y cuentos de la abuela!...<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_92">[Pg 92]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXI</p>
-<p class="p1">
-La casa tan querida<br />
-donde habitaba ella,<br />
-sobre un montón de escombros arruinada<br />
-o derruida, enseña<br />
-el negro y carcomido<br />
-maltrabado esqueleto de madera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La luna está vertiendo</span><br />
-su clara luz en sueños que platea<br />
-en las ventanas. Mal vestido y triste,<br />
-voy caminando por la calle vieja.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXII</p>
-<p class="p1">
-Ante el pálido lienzo de la tarde,<br />
-la iglesia, con sus torres afiladas<br />
-y el ancho campanario, en cuyos huecos<br />
-voltean suavemente las campanas,<br />
-alta y sombría, surge.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La estrella es una lágrima</span><br />
-en el azul celeste.<span class="pagenum" id="Page_93">[Pg 93]</span><br />
-Bajo la estrella clara,<br />
-flota, vellón disperso,<br />
-una nube quimérica de plata.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXIII</p>
-<p class="p1">
-Tarde tranquila, casi<br />
-con placidez de alma,<br />
-para ser joven, para haberlo sido<br />
-cuando Dios quiso, para<br />
-tener algunas alegrías... lejos<br />
-y poder dulcemente recordarlas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXIV</p>
-<p class="p1">
-Yo, como Anacreonte,<br />
-quiero cantar, reir y echar al viento<br />
-las sabias amarguras<br />
-y los graves consejos;<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">y quiero, sobre todo, emborracharme,</span><br />
-ya lo sabéis... ¡Grotesco!<br />
-Pura fe en el morir, pobre alegría<br />
-y macabro danzar antes de tiempo.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_94">[Pg 94]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw18 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXV</p>
-<p class="p1">
-¡Oh tarde luminosa!<br />
-El aire está encantado.<br />
-La blanca cigüeña<br />
-dormita volando,<br />
-y las golondrinas se cruzan, tendidas<br />
-las alas agudas al viento dorado,<br />
-y en la tarde risueña se alejan<br />
-volando, soñando...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y hay una que torna como la saeta,</span><br />
-las alas agudas tendidas al aire sombrío,<br />
-buscando su negro rincón del tejado.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La blanca cigüeña,</span><br />
-como un garabato,<br />
-tranquila y disforme ¡tan disparatada!<br />
-sobre el campanario.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXVI</p>
-
-
-<p class="p1" id="habit">Es una tarde cenicienta y mustia,<br />
-destartalada, como el alma mía;<br />
-y es esta vieja angustia<br />
-que habita mi habitual hipocondría.<span class="pagenum" id="Page_95">[Pg 95]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La causa de esta angustia no consigo</span><br />
-ni vagamente comprender siquiera;<br />
-pero recuerdo y, recordando, digo:<br />
-&mdash;Sí, yo era niño, y tú, mi compañera.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw18 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXVII</p>
-<p class="p1">
-Y no es verdad, dolor, yo te conozco,<br />
-tú eres nostalgia de la vida buena<br />
-y soledad de corazón sombrío,<br />
-de barco sin naufragio y sin estrella.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Como perro olvidado que no tiene</span><br />
-huella ni olfato y yerra<br />
-por los caminos, sin camino, como<br />
-el niño que en la noche de una fiesta<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">se pierde entre el gentío</span><br />
-y el aire polvoriento y las candelas<br />
-chispeantes, atónito, y asombra<br />
-su corazón de música y de pena,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">así voy yo, borracho, melancólico,</span><br />
-guitarrista lunático, poeta,<br />
-y pobre hombre en sueños,<br />
-siempre buscando a Dios entre la niebla.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_96">[Pg 96]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXVIII</p>
-<p class="p1">
-¿Y ha de morir contigo el mundo mago<br />
-donde guarda el recuerdo<br />
-los hálitos más puros de la vida,<br />
-la blanca sombra del amor primero,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">la voz que fué a tu corazón, la mano</span><br />
-que tú querías retener en sueños,<br />
-y todos los amores<br />
-que llegaron al alma, al hondo cielo?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo,</span><br />
-la vieja vida en orden tuyo y nuevo?<br />
-¿Los yunques y crisoles de tu alma<br />
-laboran para el polvo y para el viento?<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXIX</p>
-<p class="p1">
-Desnuda está la tierra,<br />
-y el alma aulla al horizonte pálido<br />
-como loba famélica. ¿Qué buscas,<br />
-poeta, en el ocaso?<span class="pagenum" id="Page_97">[Pg 97]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Amargo caminar, porque el camino</span><br />
-pesa en el corazón. El viento helado,<br />
-y la noche que llega, y la amargura<br />
-de la distancia... En el camino blanco<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">algunos yertos árboles negrean;</span><br />
-en los montes lejanos<br />
-hay oro y sangre... El sol murió... ¿Qué buscas,<br />
-poeta, en el ocaso?<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXX<br />
-CAMPO</p>
-<p class="p1">
-La tarde está muriendo<br />
-como un hogar humilde que se apaga.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Allá, sobre los montes,</span><br />
-quedan algunas brasas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y ese árbol roto en el camino blanco</span><br />
-hace llorar de lástima.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Dos ramas en el tronco herido, y una</span><br />
-hoja marchita y negra en cada rama!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Lloras?... Entre los álamos de oro,</span><br />
-lejos, la sombra del amor te aguarda.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_98">[Pg 98]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXXI<br />
-A UN VIEJO Y DISTINGUIDO SEÑOR</p>
-<p class="p1">
-Te he visto, por el parque ceniciento<br />
-que los poetas aman<br />
-para llorar, como una noble sombra<br />
-vagar envuelto en tu levita larga.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El talante cortés, ha tantos años</span><br />
-compuesto de una fiesta en la antesala,<br />
-¡qué bien tus pobres huesos<br />
-ceremoniosos guardan!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Yo te he visto aspirando, distraído,</span><br />
-con el aliento que la tierra exhala,<br />
-&mdash;hoy, tibia tarde en que las mustias hojas<br />
-húmedo viento arranca&mdash;<br />
-del eucalipto verde<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">el frescor de las hojas perfumadas.</span><br />
-Y te he visto llevar la seca mano<br />
-a la perla que brilla en tu corbata.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_99">[Pg 99]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXXII<br />
-LOS SUEÑOS</p>
-<p class="p1">
-El hada más hermosa ha sonreído<br />
-al ver la lumbre de una estrella pálida<br />
-que en hilo suave, blanco y silencioso,<br />
-se enrosca al huso de su rubia hermana.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y vuelve a sonreir, porque en su rueca</span><br />
-el hilo de los campos se enmaraña.<br />
-Tras la tenue cortina de la alcoba<br />
-está el jardín envuelto en luz dorada.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La cuna, casi en sombra. El niño duerme.</span><br />
-Dos hadas laboriosas lo acompañan<br />
-hilando de los sueños los sutiles<br />
-copos en ruecas de marfil y plata.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw22 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXXIII</p>
-<p class="p1">
-Guitarra del mesón que hoy suenas jota,<br />
-mañana petenera,<br />
-según quien llega y tañe<br />
-las empolvadas cuerdas.<span class="pagenum" id="Page_100">[Pg 100]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Guitarra del mesón de los caminos,</span><br />
-no fuiste nunca, ni serás, poeta.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tú eres alma que dice su armonía</span><br />
-solitaria a las almas pasajeras...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y siempre que te escucha el caminante</span><br />
-sueña escuchar un aire de su tierra.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXXIV</p>
-<p class="p1">
-El rojo sol de un sueño en el Oriente asoma.<br />
-Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino?<br />
-Pasado el llano verde, en la florida loma,<br />
-acaso está el cercano final de tu camino.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tú no verás del trigo la espiga sazonada</span><br />
-y de macizas pomas cargado el manzanar,<br />
-ni de la vid rugosa la uva aurirrosada<br />
-ha de exprimir su alegre licor en tu lagar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Cuando el primer aroma exhalen los jazmines</span><br />
-y cuando más palpiten las rosas del amor,<br />
-una mañana de oro que alumbre los jardines,<br />
-¿no huirá, como una nube dispersa, el sueño en flor?<span class="pagenum" id="Page_101">[Pg 101]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Campo recién florido y verde, quién pudiera</span><br />
-soñar aún largo tiempo en esas pequeñitas<br />
-corolas azuladas que manchan la pradera,<br />
-y en esas diminutas primeras margaritas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXXV</p>
-<p class="p1">
-La primavera besaba<br />
-suavemente la arboleda,<br />
-y el verde nuevo brotaba<br />
-como una verde humareda.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Las nubes iban pasando</span><br />
-sobre el campo juvenil...<br />
-Yo vi en las hojas temblando<br />
-las frescas lluvias de abril.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Bajo ese almendro florido,</span><br />
-todo cargado de flor,<br />
-&mdash;recordé&mdash;yo he maldecido<br />
-mi juventud sin amor.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Hoy, en mitad de la vida,</span><br />
-me he parado a meditar...<br />
-¿Juventud nunca vivida,<br />
-quién te volviera a soñar?<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_102">[Pg 102]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw18 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXXVI</p>
-<p class="p1">
-Eran ayer mis dolores<br />
-como gusanos de seda<br />
-que iban labrando capullos;<br />
-hoy son mariposas negras.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡De cuántas flores amargas</span><br />
-he sacado blanca cera!<br />
-¡Oh, tiempo en que mis pesares<br />
-trabajaban como abejas!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Hoy son como avenas locas,</span><br />
-o cizaña en sementera,<br />
-como tizón en espiga,<br />
-como carcoma en madera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, tiempo en que mis dolores</span><br />
-tenían lágrimas buenas,<br />
-y eran como agua de noria<br />
-que va regando una huerta!<br />
-Hoy son agua de torrente<br />
-que arranca el limo a la tierra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dolores que ayer hicieron</span><br />
-de mi corazón colmena,<span class="pagenum" id="Page_103">[Pg 103]</span><br />
-hoy tratan mi corazón<br />
-como a una muralla vieja:<br />
-quieren derribarlo, y pronto,<br />
-al golpe de la piqueta.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXXVII<br />
-RENACIMIENTO</p>
-<p class="p1">
-Galerías del alma... ¡el alma niña!<br />
-Su clara luz risueña;<br />
-y la pequeña historia<br />
-y la alegría de la vida nueva...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Ah, volver a nacer, y andar camino,</span><br />
-ya recobrada la perdida senda!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y volver a sentir en nuestra mano,</span><br />
-aquel latido de la mano buena<br />
-de nuestra madre... Y caminar en sueños<br />
-por amor de la mano que nos lleva<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En nuestras almas, todo</span><br />
-por misteriosa mano se gobierna.<br />
-Incomprensibles, mudas,<br />
-nada sabemos de las almas nuestras.<span class="pagenum" id="Page_104">[Pg 104]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Las más hondas palabras</span><br />
-del sabio nos enseñan,<br />
-lo que el silbar del viento cuando sopla,<br />
-o el sonar de las aguas cuando ruedan.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXXVIII</p>
-<p class="p1">
-Tal vez la mano, en sueños,<br />
-del sembrador de estrellas,<br />
-hizo sonar la música olvidada<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">como una nota de la lira inmensa,</span><br />
-y la ola humilde a nuestros labios vino<br />
-de unas pocas palabras verdaderas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">LXXXIX</p>
-<p class="p1">
-Y podrás conocerte recordando<br />
-del pasado soñar los turbios lienzos<br />
-en este día triste en que caminas<br />
-con los ojos abiertos.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">De toda la memoria, sólo vale</span><br />
-el don preclaro de evocar los sueños.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_105">[Pg 105]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XC</p>
-<p class="p1">
-Los árboles conservan<br />
-verdes aún las copas,<br />
-pero del verde mustio<br />
-de las marchitas frondas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El agua de la fuente,</span><br />
-sobre la piedra tosca<br />
-y de verdín cubierta,<br />
-resbala silenciosa.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Arrastra el viento algunas</span><br />
-amarillentas hojas.<br />
-¡El viento de la tarde<br />
-sobre la tierra en sombra!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XCI</p>
-<p class="p1">
-Húmedo está, bajo el laurel, el banco<br />
-de verdinosa piedra;<br />
-lavó la lluvia, sobre el muro blanco,<br />
-las empolvadas hojas de la hiedra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Del viento del otoño el tibio aliento</span><br />
-los céspedes undula, y la alameda<span class="pagenum" id="Page_106">[Pg 106]</span><br />
-conversa con el viento...<br />
-¡el viento de la tarde en la arboleda!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mientras el sol en el ocaso esplende</span><br />
-que los racimos de la vid orea,<br />
-y el buen burgués, en su balcón, enciende<br />
-la estoica pipa en que el tabaco humea,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">voy recordando versos juveniles...</span><br />
-¿Qué fué de aquel mi corazón sonoro?<br />
-¿Será cierto que os vais, sombras gentiles,<br />
-huyendo entre los árboles de oro?<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak">VARIA</h2>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XCII<br />
-CABALLITOS</p>
-
-<p class="right small1">
-Tournez, tournez, chevaux de bois.</p>
-
-<p class="right small1"><span class="smcap">Verlaine.</span></p>
-<p class="p1">
-Pegasos, lindos pegasos,<br />
-caballitos de madera.<br />
-
-.......................................................<br />
-
-<span style="margin-left: 1em;">Yo conocí, siendo niño,</span><br />
-la alegría de dar vueltas<span class="pagenum" id="Page_107">[Pg 107]</span><br />
-sobre un corcel colorado,<br />
-en una noche de fiesta.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En el aire polvoriento</span><br />
-chispeaban las candelas,<br />
-y la noche azul ardía<br />
-toda sembrada de estrellas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Alegrías infantiles</span><br />
-que cuestan una moneda<br />
-de cobre, lindos pegasos,<br />
-caballitos de madera.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XCIII<br />
-RUIDOS</p>
-<p class="p1">
-Deletreos de armonía<br />
-que ensaya inexperta mano.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Hastío. Cacofonía</span><br />
-del sempiterno piano<br />
-que yo de niño escuchaba<br />
-soñando... no sé con qué,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">con algo que no llegaba,</span><br />
-todo lo que ya se fué.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_108">[Pg 108]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XCIV<br />
-PESADILLA</p>
-<p class="p1">
-En medio de la plaza, y sobre tosca piedra,<br />
-el agua brota y brota. En el cercano huerto<br />
-eleva, tras el muro ceñido por la hiedra,<br />
-alto ciprés, la mancha de su ramaje yerto.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La tarde está cayendo frente a los caserones</span><br />
-de la ancha plaza, en sueños. Relucen las vidrieras<br />
-con ecos mortecinos de sol. En los balcones<br />
-hay formas que parecen confusas calaveras.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La calma es infinita en la desierta plaza,</span><br />
-donde pasea el alma su traza de alma en pena.<br />
-El agua brota y brota en la marmórea taza.<br />
-En todo el aire en sombra no más que el agua suena.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw18 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XCV<br />
-DE LA VIDA</p>
-
-<p class="center small1">(COPLAS MUNDANAS)</p>
-<p class="p1">
-Poeta ayer, hoy triste y pobre<br />
-filósofo trasnochado,<br />
-tengo en monedas de cobre<br />
-el oro de ayer cambiado.<span class="pagenum" id="Page_109">[Pg 109]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Sin placer y sin fortuna,</span><br />
-pasó como una quimera<br />
-mi juventud, la primera...<br />
-la sola, no hay más que una;<br />
-la de dentro es la de fuera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Pasó como un torbellino</span><br />
-bohemia y aborrascada,<br />
-harta de coplas y vino,<br />
-mi juventud bien amada.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y hoy miro a las galerías</span><br />
-del recuerdo para hacer<br />
-aleluyas de elegías<br />
-desconsoladas de ayer.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Adiós, lágrimas cantoras,</span><br />
-lágrimas que alegremente<br />
-brotabais, como en la fuente<br />
-las limpias aguas sonoras!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Buenas lágrimas vertidas</span><br />
-por un amor juvenil,<br />
-cual frescas lluvias caídas<br />
-sobre los campos de abril!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">No canta ya el ruiseñor</span><br />
-de cierta noche serena;<span class="pagenum" id="Page_110">[Pg 110]</span>
-sanamos del mal de amor<br />
-que sabe llorar sin pena.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Poeta ayer, hoy triste y pobre</span><br />
-filósofo trasnochado,<br />
-tengo en monedas de cobre<br />
-el oro de ayer cambiado.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XCVI</p>
-
-<p class="center">SOL DE INVIERNO</p>
-<p class="p1">
-Es medio día. Un parque.<br />
-Invierno. Blancas sendas,<br />
-simétricos montículos<br />
-y ramas esqueléticas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Bajo el invernadero,</span><br />
-naranjos en maceta,<br />
-y en su tonel, pintado<br />
-de verde, la palmera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Un viejecillo dice,</span><br />
-para su capa vieja:<br />
-«¡El sol, esta hermosura<br />
-de sol!...». Los niños juegan.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_111">[Pg 111]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El agua de la fuente</span><br />
-resbala, corre y sueña<br />
-lamiendo, casi muda,<br />
-la verdinosa piedra.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XCVII<br />
-RETRATO</p>
-<p class="p1">
-Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,<br />
-y un huerto claro donde madura el limonero;<br />
-mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;<br />
-mi historia, algunos casos que recordar no quiero.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido,</span><br />
-&mdash;ya conocéis mi torpe aliño indumentario&mdash;<br />
-mas recibí la flecha que me asignó Cupido,<br />
-y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,</span><br />
-pero mi verso brota de manantial sereno;<br />
-y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,<br />
-soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Adoro la hermosura, y en la moderna estética</span><br />
-corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;<span class="pagenum" id="Page_112">[Pg 112]</span><br />
-mas no amo los afeites de la actual cosmética,<br />
-ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Desdeño las romanzas de los tenores huecos</span><br />
-y el coro de los grillos que cantan a la luna.<br />
-A distinguir me paro las voces de los ecos,<br />
-y escucho solamente entre las voces, una.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera</span><br />
-mi verso, como deja el capitán su espada:<br />
-famosa por la mano viril que la blandiera,<br />
-no por el docto oficio del forjador preciada.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Converso con el hombre que siempre va conmigo;</span><br />
-&mdash;quien habla solo, espera hablar a Dios un día&mdash;<br />
-mi soliloquio es plática con este buen amigo<br />
-que me enseñó el secreto de la filantropía.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.</span><br />
-A mi trabajo acudo, con mi dinero pago<br />
-el traje que me cubre y la mansión que habito,<br />
-el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y cuando llegue el día del último viaje</span><br />
-y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,<br />
-me encontraréis a bordo ligero de equipaje,<br />
-casi desnudo, como los hijos de la mar.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_113">[Pg 113]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XCVIII<br />
-A ORILLAS DEL DUERO</p>
-<p class="p1">
-Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.<br />
-Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,<br />
-buscando los recodos de sombra, lentamente.<br />
-A trechos me paraba para enjugar mi frente<br />
-y dar algún respiro al pecho jadeante;<br />
-o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante<br />
-y hacia la mano diestra vencido y apoyado<br />
-en un bastón, a guisa de pastoril cayado,<br />
-trepaba por los cerros que habitan las rapaces<br />
-aves de altura, hollando las hierbas montaraces<br />
-de fuerte olor&mdash;romero, tomillo, salvia, espliego&mdash;.<br />
-Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo</span><br />
-cruzaba solitario el puro azul del cielo.<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,</span><br />
-y una redonda loma cual recamado escudo,<br />
-y cárdenos alcores sobre la parda tierra<br />
-&mdash;harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra&mdash;<br />
-las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero<br />
-para formar la corva ballesta de un arquero<br />
-en torno a Soria.&mdash;Soria es una barbacana<br />
-<span class="pagenum" id="Page_114">[Pg 114]</span>
-hacia Aragón que tiene la torre castellana.&mdash;<br />
-Veía el horizonte cerrado por colinas<br />
-obscuras, coronadas de robles y de encinas;<br />
-desnudos peñascales, algún humilde prado<br />
-donde el merino pace y el toro arrodillado<br />
-sobre la hierba rumia, las márgenes del río<br />
-lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,<br />
-y, silenciosamente, lejanos pasajeros,<br />
-¡tan diminutos!&mdash;carros, jinetes y arrieros&mdash;<br />
-cruzar el largo puente y bajo las arcadas<br />
-de piedra ensombrecerse las aguas plateadas<br />
-del Duero.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 5em;">El Duero cruza el corazón de roble</span><br />
-de Iberia y de Castilla.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 7em;">¡Oh, tierra triste y noble,</span><br />
-la de los altos llanos y yermos y roquedas,<br />
-de campos sin arados, regatos ni arboledas;<br />
-decrépitas ciudades, caminos sin mesones<br />
-y atónitos palurdos sin danzas ni canciones<br />
-que aún van, abandonando el mortecino hogar,<br />
-como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Castilla miserable, ayer dominadora,</span><br />
-envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.<br />
-¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada<br />
-recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?<span class="pagenum" id="Page_115">[Pg 115]</span><br />
-Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;<br />
-cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.<br />
-¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra<br />
-de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La madre en otro tiempo fecunda en capitanes</span><br />
-madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.<br />
-Castilla no es aquella tan generosa un día<br />
-cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,<br />
-ufano de su nueva fortuna y su opulencia,<br />
-a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;<br />
-o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,<br />
-pedía la conquista de los inmensos ríos<br />
-indianos a la corte, la madre de soldados<br />
-guerreros y adalides que han de tornar cargados<br />
-de plata y oro a España en regios galeones,<br />
-para la presa cuervos, para la lid leones.<br />
-Filósofos nutridos de sopa de convento<br />
-contemplan impasibles el amplio firmamento;<br />
-y si les llega en sueños, como un rumor distante,<br />
-clamor de mercaderes de muelles de Levante,<br />
-no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?<br />
-Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Castilla miserable, ayer dominadora,</span><br />
-envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_116">[Pg 116]</span><br />
-<span style="margin-left: 1em;">El sol va declinando. De la ciudad lejana</span><br />
-me llega un armonioso tañido de campana<br />
-&mdash;ya irán a su rosario las enlutadas viejas&mdash;.<br />
-De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;<br />
-me miran y se alejan, huyendo, y aparecen<br />
-de nuevo ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.<br />
-Hacia el camino blanco está el mesón abierto<br />
-al campo ensombrecido y al pedregal desierto.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">XCIX<br />
-POR TIERRAS DE ESPAÑA</p>
-<p class="p1">
-El hombre de estos campos que incendia los pinares<br />
-y su despojo aguarda como botín de guerra,<br />
-antaño hubo raído los negros encinares,<br />
-talado los robustos robledos de la sierra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares;</span><br />
-la tempestad llevarse los limos de la tierra<br />
-por los sagrados ríos hacia los anchos mares;<br />
-y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,</span><br />
-pastores que conducen sus hordas de merinos<span class="pagenum" id="Page_117">[Pg 117]</span><br />
-a Extremadura fértil, rebaños trashumantes<br />
-que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,</span><br />
-hundidos, recelosos, movibles; y trazadas<br />
-cual arco de ballesta, en el semblante enjuto<br />
-de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,</span><br />
-capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,<br />
-que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,<br />
-esclava de los siete pecados capitales.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza</span><br />
-guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;<br />
-ni para su infortunio ni goza su riqueza;<br />
-le hieren y acongojan fortuna y malandanza.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El numen de estos campos es sanguinario y fiero;</span><br />
-al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,<br />
-veréis agigantarse la forma de un arquero,<br />
-la forma de un inmenso centauro flechador.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta</span><br />
-&mdash;no fué por estos campos el bíblico jardín&mdash;<br />
-son tierras para el águila, un trozo de planeta<br />
-por donde cruza errante la sombra de Caín.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-<p><span class="pagenum" id="Page_118">[Pg 118]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">C<br />
-EL HOSPICIO</p>
-<p class="p1">
-Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano,<br />
-el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas<br />
-en donde los vencejos anidan en verano<br />
-y graznan en las noches de invierno las cornejas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Con su frontón al Norte, entre los dos torreones</span><br />
-de antigua fortaleza, el sórdido edificio<br />
-de grietados muros y sucios paredones,<br />
-es un rincón de sombra eterna. ¡El viejo hospicio!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mientras el sol de enero su débil luz envía,</span><br />
-su triste luz velada sobre los campos yermos,<br />
-a un ventanuco asoman, al declinar el día,<br />
-algunos rostros pálidos, atónitos y enfermos,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">a contemplar los montes azules de la sierra;</span><br />
-o, de los cielos blancos, como sobre una fosa,<br />
-caer la blanca nieve sobre la fría tierra,<br />
-sobre la tierra fría la nieve silenciosa!...<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_119">[Pg 119]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CI<br />
-EL DIOS IBERO</p>
-
-<p class="p1">Igual que el ballestero<br />
-tahur de la cantiga,<br />
-tuviera una saeta el hombre ibero<br />
-para el Señor que apedreó la espiga<br />
-y malogró los frutos otoñales,<br />
-y un «gloria a ti» para el Señor que grana<br />
-centenos y trigales<br />
-que el pan bendito le darán mañana.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Señor de la ruina,</span><br />
-adoro porque aguardo y porque temo:<br />
-con mi oración se inclina<br />
-hacia la tierra un corazón blasfemo.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Señor, por quien arranco el pan con pena</span><br />
-sé tu poder, conozco mi cadena!<br />
-¡Oh dueño de la nube del estío<br />
-que la campiña arrasa,<br />
-del seco otoño, del helar tardío,<br />
-y del bochorno que la mies abrasa!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Señor del iris, sobre el campo verde</span><br />
-donde la oveja pace,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_120">[Pg 120]</span>
-Señor del fruto que el gusano muerde<br />
-y de la choza que el turbión deshace,<br />
-tu soplo el fuego del hogar aviva,<br />
-tu lumbre da sazón al rubio grano<br />
-y cuaja el hueso de la verde oliva,<br />
-la noche de San Juan, tu santa mano!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh dueño de fortuna y de pobreza,</span><br />
-ventura y malandanza,<br />
-que al rico das favores y pereza<br />
-y al pobre su dolor y su esperanza!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Señor, Señor, en la voltaria rueda</span><br />
-del año he visto mi simiente echada,<br />
-corriendo igual albur que la moneda<br />
-del jugador en el azar sembrada!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Señor, hoy paternal, ayer cruento,</span><br />
-con doble faz de amor y de venganza,<br />
-a ti, en un dado de tahur al viento<br />
-va mi oración, blasfemia y alabanza!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Este que insulta a Dios en los altares,</span><br />
-no más atento al ceño del destino,<br />
-también soñó caminos en los mares<br />
-y dijo: es Dios sobre la mar camino.<span class="pagenum" id="Page_121">[Pg 121]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿No es él quien puso a Dios sobre la guerra,</span><br />
-más allá de la suerte,<br />
-más allá de la tierra,<br />
-más allá de la mar y de la muerte?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿No dió la encina ibera</span><br />
-para el fuego de Dios la buena rama,<br />
-que fué en la santa hoguera<br />
-de amor una con Dios en pura llama?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mas hoy... ¡Qué importa un día!</span><br />
-Para los nuevos lares<br />
-estepas hay en la floresta umbría,<br />
-leña verde en los viejos encinares.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Aun larga patria espera</span><br />
-abrir al corvo arado sus besanas;<br />
-para el grano de Dios hay sementera<br />
-bajo cardos y abrojos y bardanas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Qué importa un día! Está el ayer alerto</span><br />
-a mañana, mañana al infinito,<br />
-hombres de España, ni el pasado ha muerto,<br />
-ni está el mañana&mdash;ni el ayer&mdash;escrito.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Quién ha visto la faz al Dios hispano?</span><br />
-Mi corazón aguarda<span class="pagenum" id="Page_122">[Pg 122]</span><br />
-al hombre ibero de la recia mano,<br />
-que tallará en el roble castellano<br />
-el Dios adusto de la tierra parda.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CII<br />
-ORILLAS DEL DUERO</p>
-<p class="p1">
-Primavera soriana, primavera<br />
-humilde, como el sueño de un bendito,<br />
-de un pobre caminante que durmiera<br />
-de cansancio en un páramo infinito!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Campillo amarillento,</span><br />
-como tosco sayal de campesina,<br />
-pradera de velludo polvoriento<br />
-donde pace la escuálida merina!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Aquellos diminutos pegujales</span><br />
-de tierra labrantía,<br />
-donde apuntan centenos y trigales<br />
-que el pan moreno nos darán un día!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y otra vez roca y roca, pedregales</span><br />
-desnudos y pelados serrijones,<br />
-la tierra de las águilas caudales,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_123">[Pg 123]</span>
-malezas y jarales,<br />
-hierbas monteses, zarzas y cambrones.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!</span><br />
-¡Castilla, tus decrépitas ciudades!<br />
-¡La agria melancolía<br />
-que puebla tus sombrías soledades!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Castilla varonil, adusta tierra,</span><br />
-Castilla del desdén contra la suerte,<br />
-Castilla del dolor y de la guerra,<br />
-tierra inmortal, Castilla de la muerte!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Era una tarde, cuando el campo huía</span><br />
-del sol y en el asombro del planeta,<br />
-como un globo morado aparecía<br />
-la hermosa luna, amada del poeta.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En el cárdeno cielo violeta</span><br />
-alguna clara estrella fulguraba.<br />
-El aire ensombrecido<br />
-oreaba mis sienes, y acercaba<br />
-el murmullo del agua hasta mi oído.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Entre cerros de plomo y de ceniza</span><br />
-manchados de roídos encinares,<br />
-y entre calvas roquedas de caliza,<br />
-iba a embestir los ocho tajamares<span class="pagenum" id="Page_124">[Pg 124]</span><br />
-del puente el padre río,<br />
-que surca de Castilla el yermo frío.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh Duero, tu agua corre</span><br />
-y correrá mientras las nieves blancas<br />
-de enero el sol de mayo<br />
-haga fluir por hoces y barrancas,<br />
-mientras tengan las sierras su turbante<br />
-de nieve y de tormenta,<br />
-y brille el olifante<br />
-del sol, tras de la nube cenicienta!...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Y el viejo romancero</span><br />
-fué el sueño de un juglar junto a tu orilla?<br />
-¿Acaso como tú y por siempre, Duero,<br />
-irá corriendo hacia la mar Castilla?<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CIII<br />
-LAS ENCINAS</p>
-
-<p class="p1 small1 right">A los Sres. de Masriera, en recuerdo<br />
-de una expedición al Pardo.</p>
-
-<p class="p1">
-¡Encinares castellanos<br />
-en laderas y altozanos,<br />
-serrijones y colinas<br />
-llenos de obscura maleza,<span class="pagenum" id="Page_125">[Pg 125]</span><br />
-encinas, pardas encinas,<br />
-&mdash;humildad y fortaleza&mdash;!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mientras que llenándoos va</span><br />
-el hacha de calvijares,<br />
-¿nadie cantaros sabrá,<br />
-encinares?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El roble es la guerra, el roble</span><br />
-dice el valor y el coraje,<br />
-rabia inmoble<br />
-en su torcido ramaje,<br />
-y es más rudo<br />
-que la encina, más nervudo,<br />
-más altivo y más señor.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El alto roble parece</span><br />
-que recalca y ennudece<br />
-su robustez como atleta<br />
-que, erguido, afinca en el suelo.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El pino es el mar y el cielo</span><br />
-y la montaña: el planeta.<br />
-La palmera es el desierto,<br />
-el sol y la lejanía;<br />
-la sed: una fuente fría<br />
-soñada en el campo yerto.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_126">[Pg 126]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Las hayas son la leyenda.</span><br />
-Alguien, en las viejas hayas,<br />
-leía una historia horrenda<br />
-de crímenes y batallas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Quién ha visto sin temblar</span><br />
-un hayedo en un pinar?<br />
-Los chopos son la ribera,<br />
-liras de la primavera,<br />
-cerca del agua que fluye,<br />
-pasa y huye,<br />
-viva o lenta,<br />
-que se emboca turbulenta<br />
-o en remanso se dilata,<br />
-y en su eterno escalofrío<br />
-copian el agua del río<br />
-que fluye en ondas de plata.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">De los parques las olmedas</span><br />
-son las buenas arboledas<br />
-que nos han visto jugar,<br />
-cuando eran nuestros cabellos<br />
-rubios y, con nieve en ellos,<br />
-nos han de ver meditar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tiene el manzano el olor</span><br />
-de su poma,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_127">[Pg 127]</span>
-el eucalipto el aroma<br />
-de sus hojas, de su flor<br />
-el naranjo la fragancia;<br />
-y es del huerto<br />
-la elegancia<br />
-el ciprés oscuro y yerto.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Qué tienes tú, negra encina</span><br />
-campesina,<br />
-con tus ramas sin color<br />
-en el campo sin verdor;<br />
-con tu tronco ceniciento<br />
-sin esbeltez ni altiveza,<br />
-con tu vigor sin tormento,<br />
-y tu humildad que es firmeza?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En tu copa ancha y redonda</span><br />
-nada brilla,<br />
-ni tu verdioscura fronda<br />
-ni tu flor verdiamarilla.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Nada es lindo ni arrogante</span><br />
-en tu porte, ni guerrero,<br />
-nada fiero<br />
-que aderece su talante.<br />
-Brotas derecha o torcida<br />
-con esa humildad que cede<span class="pagenum" id="Page_128">[Pg 128]</span><br />
-sólo a la ley de la vida,<br />
-que es vivir como se puede.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El campo mismo se hizo</span><br />
-árbol en ti, parda encina.<br />
-Ya bajo el sol que calcina,<br />
-ya contra hielo invernizo,<br />
-el bochorno y la borrasca,<br />
-el agosto y el enero,<br />
-los copos de la nevasca,<br />
-los hilos del aguacero,<br />
-siempre firme, siempre igual,<br />
-impasible, casta y buena,<br />
-¡oh tú, robusta y serena,<br />
-eterna encina rural<br />
-de los negros encinares<br />
-de la raya aragonesa<br />
-y las crestas militares<br />
-de la tierra pamplonesa;<br />
-encinas de Extremadura,<br />
-de Castilla, que hizo a España,<br />
-encinas de la llanura,<br />
-del cerro y de la montaña;<br />
-encinas del alto llano<br />
-que el joven Duero rodea,<br />
-y del Tajo que serpea<br />
-por el suelo toledano;<br />
-<span class="pagenum" id="Page_129">[Pg 129]</span>
-encinas de junto al mar<br />
-&mdash;en Santander&mdash;encinar<br />
-que pones tu nota arisca,<br />
-como un castellano ceño,<br />
-en Córdoba la morisca,<br />
-y tú, encinar madrileño,<br />
-bajo el Guadarrama frío,<br />
-tan hermoso, tan sombrío,<br />
-con tu adustez castellana<br />
-corrigiendo,<br />
-la vanidad y el atuendo<br />
-y la hetiquez cortesana!...<br />
-Ya sé, encinas<br />
-campesinas,<br />
-que os pintaron con lebreles<br />
-elegantes y corceles,<br />
-los más egregios pinceles,<br />
-que os cantaron los poetas<br />
-augustales,<br />
-que os asordan escopetas<br />
-de cazadores reales;<br />
-mas sois el campo y el lar<br />
-y la sombra tutelar<br />
-de los buenos aldeanos<br />
-que visten parda estameña,<br />
-y que cortan vuestra leña<br />
-con sus manos.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_130">[Pg 130]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CIV<br />
-CAMINOS</p>
-<p class="p1">
-¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,<br />
-la sierra gris y blanca,<br />
-la sierra de mis tardes madrileñas<br />
-que yo veía en el azul pintada?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Por tus barrancos hondos</span><br />
-y por tus cumbres agrias,<br />
-mil Guadarramas y mil soles vienen,<br />
-cabalgando conmigo, a tus entrañas.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1"><em>Camino de Balsaín, 1914.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CV<br />
-EN ABRIL, LAS AGUAS MIL</p>
-<p class="p1">
-Son de abril las aguas mil.<br />
-Sopla el viento achubascado,<br />
-y entre nublado y nublado<br />
-hay trozos de cielo añil.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Agua y sol. El iris brilla.</span><br />
-En una nube lejana,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_131">[Pg 131]</span>
-zigzagea<br />
-una centella amarilla.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La lluvia da en la ventana</span><br />
-y el cristal repiquetea.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">A través de la neblina</span><br />
-que forma la lluvia fina,<br />
-se divisa un prado verde,<br />
-y un encinar se esfumina,<br />
-y una sierra gris se pierde.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Los hilos del aguacero</span><br />
-sesgan las nacientes frondas,<br />
-y agitan las turbias ondas<br />
-en el remanso del Duero.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Lloviendo está en los habares</span><br />
-y en las pardas sementeras;<br />
-y el sol, en los encinares,<br />
-charcos por las carreteras.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Lluvia y sol. Ya se obscurece</span><br />
-el campo, ya se ilumina;<br />
-allí un cerro desparece,<br />
-allá surge una colina.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_132">[Pg 132]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Ya son claros, ya sombríos</span><br />
-los dispersos caseríos,<br />
-los lejanos torreones.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Hacia la sierra plomiza</span><br />
-van rodando en pelotones<br />
-nubes de uata y ceniza.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CVI<br />
-UN LOCO</p>
-
-<p class="p1">Es una tarde mustia y desabrida<br />
-de un otoño sin frutos, en la tierra<br />
-estéril y raída<br />
-donde la sombra de un centauro yerra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Por un camino en la árida llanura,</span><br />
-entre álamos marchitos,<br />
-a solas con su sombra y su locura,<br />
-va el loco, hablando a gritos.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Lejos se ven sombríos estepares,</span><br />
-colinas con malezas y cambrones,<br />
-y ruinas de viejos encinares,<br />
-coronando los agrios serrijones.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_133">[Pg 133]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El loco vocifera</span><br />
-a solas con su sombra y su quimera.<br />
-Es horrible y grotesca su figura;<br />
-flaco, sucio, maltrecho y mal rapado,<br />
-ojos de calentura<br />
-iluminan su rostro demacrado.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Huye de la ciudad... Pobres maldades,</span><br />
-misérrimas virtudes y quehaceres<br />
-de chulos aburridos, y ruindades<br />
-de ociosos mercaderes.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Por los campos de Dios el loco avanza.</span><br />
-Tras la tierra esquelética y sequiza<br />
-&mdash;rojo de herrumbre y pardo de ceniza&mdash;<br />
-hay un sueño de lirio en lontananza.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano!</span><br />
-&mdash;¡carne triste y espíritu villano!&mdash;<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">No fué por una trágica amargura</span><br />
-esta alma errante desgajada y rota;<br />
-purga un pecado ajeno: la cordura,<br />
-la terrible cordura del idiota.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_134">[Pg 134]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CVII<br />
-FANTASÍA ICONOGRÁFICA</p>
-<p class="p1">
-La calva prematura<br />
-brilla sobre la frente amplia y severa;<br />
-bajo la piel de pálida tersura<br />
-se trasluce la fina calavera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mentón agudo y pómulos marcados</span><br />
-por trazos de un punzón adamantino;<br />
-y de insólita púrpura manchados<br />
-los labios que soñara un florentino.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mientras la boca sonreir parece,</span><br />
-los ojos perspicaces,<br />
-que un ceño de atención empequeñece,<br />
-miran y ven, profundos y tenaces.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tiene sobre la mesa un libro viejo</span><br />
-donde posa la mano distraída.<br />
-Al fondo de la cuadra, en el espejo,<br />
-una tarde dorada está dormida.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Montañas de violeta</span><br />
-y grisientos breñales,<span class="pagenum" id="Page_135">[Pg 135]</span><br />
-la tierra que ama el santo y el poeta,<br />
-los buitres y las águilas caudales.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Del abierto balcón al blanco muro</span><br />
-va una franja de sol anaranjada<br />
-que inflama el aire, en el ambiente obscuro<br />
-que envuelve la armadura arrinconada.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CVIII<br />
-UN CRIMINAL</p>
-<p class="p1">
-El acusado es pálido y lampiño.<br />
-Arde en sus ojos una fosca lumbre,<br />
-que repugna a su máscara de niño<br />
-y ademán de piadosa mansedumbre.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Conserva del obscuro seminario</span><br />
-el talante modesto y la costumbre<br />
-de mirar a la tierra o al breviario.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Devoto de María,</span><br />
-madre de pecadores,<br />
-por Burgos bachiller en teología,<br />
-presto a tomar las órdenes menores.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_136">[Pg 136]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Fué su crimen atroz. Hartóse un día</span><br />
-de los textos profanos y divinos,<br />
-sintió pesar del tiempo que perdía<br />
-enderezando hipérbatons latinos.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Enamoróse de una hermosa niña;</span><br />
-subiósele el amor a la cabeza<br />
-como el zumo dorado de la viña,<br />
-y despertó su natural fiereza.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En sueños vió a sus padres&mdash;labradores</span><br />
-de mediano caudal&mdash;iluminados,<br />
-del hogar por los rojos resplandores,<br />
-los campesinos rostros atezados.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Quiso heredar. ¡Oh, guindos y nogales</span><br />
-del huerto familiar, verde y sombrío,<br />
-y doradas espigas candeales<br />
-que colmarán los trojes del estío!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y se acordó del hacha que pendía</span><br />
-en el muro, luciente y afilada,<br />
-el hacha fuerte que la leña hacía<br />
-de la rama de roble cercenada.<br />
-
-...........................................<br />
-
-<span style="margin-left: 1em;">Frente al reo, los jueces en sus viejos</span><br />
-ropones enlutados,<br />
-y una hilera de obscuros entrecejos<br />
-y de plebeyos rostros&mdash;los jurados.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_137">[Pg 137]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El abogado defensor perora,</span><br />
-golpeando el pupitre con la mano;<br />
-emborrona papel un escribano,<br />
-mientras oye el fiscal indiferente<br />
-el alegato enfático y sonoro,<br />
-y repasa los autos judiciales<br />
-o, entre sus dedos, de las gafas de oro<br />
-acaricia los límpidos cristales.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dice un ujier: «Va sin remedio al palo».</span><br />
-El joven cuervo la clemencia espera.<br />
-Un pueblo carne de horca, la severa<br />
-justicia aguarda que castiga al malo.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw25 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CIX<br />
-AMANECER DE OTOÑO</p>
-
-<p class="p1 right">
-A Julio Romero de Torres.<br />
-</p>
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 2em;">Una larga carretera</span><br />
-<span style="margin-left: 2em;">entre grises peñascales</span><br />
-<span style="margin-left: 2em;">y alguna humilde pradera</span><br />
-donde pacen negros toros. Zarzas, malezas, jarales.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_138">[Pg 138]</span>
-
-<span style="margin-left: 3em;">Está la tierra mojada</span><br />
-<span style="margin-left: 2em;">por las gotas del rocío,</span><br />
-<span style="margin-left: 2em;">y la alameda dorada,</span><br />
-<span style="margin-left: 2em;">hacia la curva del río.</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 3em;">Tras los montes de violeta</span><br />
-<span style="margin-left: 2em;">quebrado el primer albor.</span><br />
-<span style="margin-left: 2em;">A la espalda la escopeta,</span><br />
-entre sus galgos agudos, caminando un cazador.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CX<br />
-EN TREN</p>
-<p class="p1">
-Yo para todo viaje,<br />
-&mdash;siempre sobre la madera<br />
-de mi vagón de tercera&mdash;<br />
-voy ligero de equipaje.<br />
-Si es de noche, porque no<br />
-acostumbro a dormir yo,<br />
-y de día, por mirar<br />
-los arbolitos pasar,<br />
-yo nunca duermo en el tren,<br />
-y, sin embargo, voy bien.<br />
-¡Este placer de alejarse!<br />
-Londres, Madrid, Ponferrada,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_139">[Pg 139]</span>
-tan lindos para marcharse...<br />
-Lo molesto es la llegada.<br />
-Luego, el tren, al caminar,<br />
-siempre nos hace soñar;<br />
-y casi, casi olvidamos<br />
-el jamelgo que montamos.<br />
-¡Oh, el pollino<br />
-que sabe bien el camino!<br />
-¿Dónde estamos?<br />
-¿Dónde todos nos bajamos?<br />
-¡Frente a mí va una monjita<br />
-tan bonita!<br />
-Tiene esa expresión serena<br />
-que a la pena<br />
-da una esperanza infinita.<br />
-Y yo pienso: Tú eres buena;<br />
-porque diste tus amores<br />
-a Jesús; porque no quieres<br />
-ser madre de pecadores.<br />
-Mas tú eres<br />
-maternal,<br />
-bendita entre las mujeres,<br />
-madrecita virginal.<br />
-Algo en tu rostro es divino<br />
-bajo tus cofias de lino.<br />
-Tus mejillas<br />
-&mdash;esas rosas amarillas&mdash;<br />
-<span class="pagenum" id="Page_140">[Pg 140]</span>
-fueron rosadas, y, luego,<br />
-ardió en tus entrañas fuego;<br />
-y hoy, esposa de la Cruz,<br />
-ya eres luz, y sólo luz...<br />
-¡Todas las mujeres bellas<br />
-fueran, como tú, doncellas<br />
-en un convento a encerrarse!...<br />
-Y la niña que yo quiero<br />
-¡ay! ¡preferirá casarse<br />
-con un mocito barbero!<br />
-El tren camina y camina,<br />
-y la máquina resuella,<br />
-y tose con tos ferina.<br />
-¡Vamos en una centella!<br />
-</p>
-
-<p class="right small1" style="padding-right: 2em; ">
-<em>1909 .</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXI<br />
-NOCHE DE VERANO</p>
-<p class="p1">
-Es una hermosa noche de verano.<br />
-Tienen las altas casas<br />
-abiertos los balcones<br />
-del viejo pueblo a la anchurosa plaza.<br />
-En el amplio rectángulo desierto,<br />
-bancos de piedra, evónimos y acacias<br />
-simétricos dibujan.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_141">[Pg 141]</span>
-sus negras sombras en la arena blanca.<br />
-En el cénit, la luna y en la torre<br />
-la esfera del reloj iluminada.<br />
-Yo en este viejo pueblo paseando<br />
-solo, como un fantasma.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw22 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXII<br />
-PASCUA DE RESURRECCIÓN</p>
-<p class="p1">
-Mirad: el arco de la vida traza<br />
-el iris sobre el campo que verdea.<br />
-Buscad vuestros amores, doncellitas,<br />
-donde brota la fuente de la piedra.<br />
-En donde el agua ríe y sueña y pasa,<br />
-allí el romance del amor se cuenta.<br />
-¿No han de mirar un día, en vuestros brazos,<br />
-atónitos, el sol de primavera,<br />
-ojos que vienen a la luz cerrados,<br />
-y que al partirse de la vida ciegan?<br />
-¿No beberán un día en vuestros senos<br />
-los que mañana labrarán la tierra?<br />
-¡Oh, celebrad este domingo claro,<br />
-madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!<br />
-Gozad esta sonrisa de vuestra ruda madre.<br />
-Ya sus hermosos nidos habitan las cigüeñas<br />
-<span class="pagenum" id="Page_142">[Pg 142]</span>
-y escriben en las torres sus blancos garabatos.<br />
-Como esmeraldas lucen los musgos de las peñas.<br />
-Entre los robles muerden<br />
-los negros toros la menuda hierba,<br />
-y el pastor que apacienta los merinos<br />
-su pardo sayo en la montaña deja.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXIII<br />
-CAMPOS DE SORIA</p>
-
-
-<p class="p1 center small1">I</p>
-
-<p class="p1">
-Es la tierra de Soria árida y fría.<br />
-Por las colinas y las sierras calvas,<br />
-verdes pradillos, cerros cenicientos,<br />
-la primavera pasa<br />
-dejando entre las hierbas olorosas<br />
-sus diminutas margaritas blancas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La tierra no revive, el campo sueña.</span><br />
-Al empezar abril está nevada<br />
-la espalda del Moncayo;<br />
-el caminante lleva en su bufanda<br />
-envueltos cuello y boca, y los pastores<br />
-pasan cubiertos con sus luengas capas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_143">[Pg 143]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Las tierras labrantías,</span><br />
-como retazos de estameñas pardas,<br />
-el huertecillo, el abejar, los trozos<br />
-de verde oscuro en que el merino pasta,<br />
-entre plomizos peñascales, siembran<br />
-el sueño alegre de infantil arcadia.<br />
-En los chopos lejanos del camino,<br />
-parecen humear las yertas ramas<br />
-como un glauco vapor&mdash;las nuevas hojas&mdash;<br />
-y en las quiebras de valles y barrancas<br />
-blanquean los zarzales florecidos<br />
-y brotan las violetas perfumadas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Es el campo ondulado, y los caminos</span><br />
-ya ocultan los viajeros que cabalgan<br />
-en pardos borriquillos,<br />
-ya al fondo de la tarde arrebolada<br />
-elevan las plebeyas figurillas<br />
-que el lienzo de oro del ocaso manchan.<br />
-Mas si trepáis a un cerro y veis el campo<br />
-desde los picos donde habita el águila,<br />
-son tornasoles de carmín y acero,<span class="pagenum" id="Page_144">[Pg 144]</span><br />
-llanos plomizos, lomas plateadas,<br />
-circuídos por montes de violeta,<br />
-con las cumbres de nieve sonrosada.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¡Las figuras del campo sobre el cielo!</span><br />
-Dos lentos bueyes aran<br />
-en un alcor cuando el otoño empieza,<br />
-y entre las negras testas doblegadas<br />
-bajo el pesado yugo,<br />
-pende un cesto de juncos y retama,<br />
-que es la cuna de un niño;<br />
-y tras la yunta marcha<br />
-un hombre que se inclina hacia la tierra,<br />
-y una mujer que en las abiertas zanjas<br />
-arroja la semilla.<br />
-Bajo una nube de carmín y llama,<br />
-en el oro fluido y verdinoso<br />
-del poniente las sombras se agigantan.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">V</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">La nieve. En el mesón al campo abierto</span><br />
-se ve el hogar donde la leña humea<br />
-y la olla al hervir borbollonea.<br />
-El cierzo corre por el campo yerto<br />
-alborotando en blancos torbellinos<span class="pagenum" id="Page_145">[Pg 145]</span><br />
-la nieve silenciosa.<br />
-La nieve sobre el campo y los caminos,<br />
-cayendo está como sobre una fosa.<br />
-Un viejo acurrucado tiembla y tose<br />
-cerca del fuego; su mechón de lana<br />
-la vieja hila, y una niña cose<br />
-verde ribete a su estameña grana.<br />
-Padres los viejos son de un arriero<br />
-que caminó sobre la blanca tierra,<br />
-y una noche perdió ruta y sendero,<br />
-y se enterró en las nieves de la sierra.<br />
-En torno al fuego hay un lugar vacío,<br />
-y en la frente del viejo, de hosco ceño,<br />
-como un tachón sombrío<br />
-&mdash;tal el golpe de un hacha sobre un leño&mdash;.<br />
-La vieja mira al campo cual si oyera<br />
-pasos sobre la nieve. Nadie pasa.<br />
-Desierta la vecina carretera,<br />
-desierto el campo en torno de la casa.<br />
-La niña piensa que en los verdes prados<br />
-ha de correr con otras doncellitas<br />
-en los días azules y dorados,<br />
-cuando crecen las blancas margaritas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¡Soria fría, <em>Soria pura,</em></span><br />
-<em>cabeza de Extremadura</em>,
-<span class="pagenum" id="Page_146">[Pg 146]</span><br />
-con su castillo guerrero<br />
-arruinado, sobre el Duero;<br />
-con sus murallas roídas<br />
-y sus casas denegridas!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;"><em>¡Muerta ciudad de señores</em></span><br />
-soldados o cazadores;<br />
-de portales con escudos<br />
-de cien linajes hidalgos,<br />
-y de famélicos galgos,<br />
-de galgos flacos y agudos,<br />
-que pululan<br />
-por las sórdidas callejas,<br />
-y a la media noche ululan,<br />
-cuando graznan las cornejas!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;"><em>¡Soria fría! La campana</em></span><br />
-de la Audiencia da la una.<br />
-Soria, ciudad castellana<br />
-¡tan bella! bajo la luna.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¡Colinas plateadas,</span><br />
-grises alcores, cárdenas roquedas<br />
-por donde traza el Duero<br />
-su curva de ballesta<span class="pagenum" id="Page_147">[Pg 147]</span><br />
-en torno a Soria, oscuros encinares,<br />
-ariscos pedregales, calvas sierras,<br />
-caminos blancos y álamos del río,<br />
-tardes de Soria, mística y guerrera,<br />
-hoy siento por vosotros, en el fondo<br />
-del corazón, tristeza,<br />
-tristeza que es amor! ¡Campos de Soria<br />
-donde parece que las rocas sueñan,<br />
-conmigo vais!... ¡Colinas plateadas,<br />
-grises alcores, cárdenas roquedas!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">He vuelto a ver los álamos dorados,</span><br />
-álamos del camino en la ribera<br />
-del Duero, entre San Polo y San Saturio,<br />
-tras las murallas viejas<br />
-de Soria&mdash;barbacana<br />
-hacia Aragón, en castellana tierra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Estos chopos del río, que acompañan</span><br />
-con el sonido de sus hojas secas<br />
-el son del agua cuando el viento sopla,<br />
-tienen en sus cortezas<br />
-grabadas iniciales que son nombres<br />
-de enamorados, cifras que son fechas.<br />
-¡Álamos del amor que ayer tuvisteis<span class="pagenum" id="Page_148">[Pg 148]</span><br />
-de ruiseñores vuestras ramas llenas;<br />
-álamos que seréis mañana liras<br />
-del viento perfumado en primavera;<br />
-álamos del amor cerca del agua<br />
-que corre y pasa y sueña,<br />
-álamos de las márgenes del Duero,<br />
-conmigo vais, mi corazón os lleva!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IX</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh!, sí, conmigo vais, campos de Soria,</span><br />
-tardes tranquilas, montes de violeta,<br />
-alamedas del río, verde sueño<br />
-del suelo gris y de la parda tierra,<br />
-agria melancolía<br />
-de la ciudad decrépita,<br />
-¿me habéis llegado al alma,<br />
-o acaso estabais en el fondo de ella?<br />
-¡Gentes del alto llano numantino<br />
-que a Dios guardáis como cristianas viejas,<br />
-que el sol de España os llene<br />
-de alegría, de luz y de riqueza!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_149">[Pg 149]</span></p>
-
-<div class="chapter">
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXIV<br />
-LA TIERRA DE ALVARGONZÁLEZ</p>
-</div>
-<p class="right small1 p1">
-Al poeta Juan Ramón Jiménez.</p>
-
-
-<p class="center p1 small1">I</p>
-<p class="p1">
-Siendo mozo Alvargonzález,<br />
-dueño de mediana hacienda,<br />
-que en otras tierras se dice<br />
-bienestar y aquí, opulencia,<br />
-en la feria de Berlanga<br />
-prendóse de una doncella,<br />
-y la tomó por mujer<br />
-al año de conocerla.<br />
-Muy ricas las bodas fueron,<br />
-y quien las vió las recuerda;<br />
-sonadas las tornabodas<br />
-que hizo Alvar en su aldea;<br />
-hubo gaitas, tamboriles,<br />
-flauta, bandurria y vihuela,<br />
-fuegos a la valenciana<br />
-y danza a la aragonesa.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_150">[Pg 150]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Feliz vivió Alvargonzález</span><br />
-en el amor de su tierra.<br />
-Naciéronle tres varones,<br />
-que en el campo son riqueza,<br />
-y, ya crecidos, los puso,<br />
-uno a cultivar la huerta,<br />
-otro a cuidar los merinos,<br />
-y dió el menor a la iglesia.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Mucha sangre de Caín</span><br />
-tiene la gente labriega,<br />
-y en el hogar campesino<br />
-armó la envidia pelea.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Casáronse los mayores;</span><br />
-tuvo Alvargonzález nueras,<br />
-que le trajeron cizaña,<br />
-antes que nietos le dieran.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La codicia de los campos</span><br />
-ve tras la muerte la herencia;<br />
-no goza de lo que tiene<br />
-por ansia de lo que espera.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_151">[Pg 151]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El menor, que a los latines</span><br />
-prefería las doncellas<br />
-hermosas y no gustaba<br />
-de vestir por la cabeza,<br />
-colgó la sotana un día<br />
-y partió a lejanas tierras.<br />
-La madre lloró y el padre<br />
-dióle bendición y herencia.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Alvargonzález ya tiene</span><br />
-la adusta frente arrugada,<br />
-por la barba le platea<br />
-el bozo azul de la cara.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Una mañana de otoño</span><br />
-salió solo de su casa;<br />
-no llevaba sus lebreles,<br />
-agudos canes de caza;<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">iba triste y pensativo</span><br />
-por la alameda dorada;<br />
-anduvo largo camino<br />
-y llegó a una fuente clara.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Echóse en la tierra; puso</span><br />
-sobre una piedra la manta,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_152">[Pg 152]</span>
-y a la vera de la fuente<br />
-durmió al arrullo del agua.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">EL SUEÑO<br />
-I</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Y Alvargonzález veía,</span><br />
-como Jacob, una escala<br />
-que iba de la tierra al cielo,<br />
-y oyó una voz que le hablaba.<br />
-Mas las hadas hilanderas,<br />
-entre las guedejas blancas<br />
-y vellones de oro, han puesto<br />
-un mechón de negra lana.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw18 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Tres niños están jugando</span><br />
-a la puerta de su casa;<br />
-entre los mayores brinca<br />
-un cuervo de negras alas.<br />
-La mujer vigila, cose<br />
-y, a ratos, sonríe y canta.<br />
-&mdash;Hijos, ¿qué hacéis? les pregunta.<br />
-Ellos se miran y callan.<br />
-&mdash;Subid al monte, hijos míos,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_153">[Pg 153]</span>
-y antes que la noche caiga,<br />
-con un brazado de estepas<br />
-hacedme una buena llama.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Sobre el lar de Alvargonzález</span><br />
-está la leña apilada;<br />
-el mayor quiere encenderla,<br />
-pero no brota la llama.<br />
-&mdash;Padre, la hoguera no prende,<br />
-está la estepa mojada.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Su hermano viene a ayudarle</span><br />
-y arroja astillas y ramas<br />
-sobre los troncos de roble;<br />
-pero el rescoldo se apaga.<br />
-Acude el menor y enciende,<br />
-bajo la negra campana<br />
-de la cocina, una hoguera<br />
-que alumbra toda la casa.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Alvargonzález levanta</span><br />
-en brazos al más pequeño<br />
-y en sus rodillas lo sienta:<span class="pagenum" id="Page_154">[Pg 154]</span><br />
-&mdash;Tus manos hacen el fuego...<br />
-aunque el último naciste<br />
-tú eres en mi amor primero.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Los dos mayores se alejan</span><br />
-por los rincones del sueño.<br />
-Entre los dos fugitivos<br />
-reluce un hacha de hierro.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">AQUELLA TARDE...<br />
-I</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Sobre los campos desnudos,</span><br />
-la luna llena manchada<br />
-de un arrebol purpurino,<br />
-enorme globo, asomaba.<br />
-Los hijos de Alvargonzález<br />
-silenciosos caminaban,<br />
-y han visto al padre dormido<br />
-junto de la fuente clara.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Tiene el padre entre las cejas</span><br />
-un ceño que le aborrasca<br />
-el rostro, un tachón sombrío<br />
-como la huella de un hacha.<span class="pagenum" id="Page_155">[Pg 155]</span><br />
-Soñando está con sus hijos,<br />
-que sus hijos lo apuñalan;<br />
-y cuando despierta mira<br />
-que es cierto lo que soñaba.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">A la vera de la fuente</span><br />
-quedó Alvargonzález muerto.<br />
-Tiene cuatro puñaladas<br />
-entre el costado y el pecho,<br />
-por donde la sangre brota,<br />
-más un hachazo en el cuello.<br />
-Cuenta la hazaña del campo<br />
-el agua clara corriendo,<br />
-mientras los dos asesinos<br />
-huyen hacia los hayedos.<br />
-Hasta la Laguna Negra,<br />
-bajo las fuentes del Duero,<br />
-llevan el muerto, dejando<br />
-detrás un rastro sangriento;<br />
-y en la laguna sin fondo,<br />
-que guarda bien los secretos,<br />
-con una piedra amarrada<br />
-a los pies, tumba le dieron.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_156">[Pg 156]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Se encontró junto a la fuente</span><br />
-la manta de Alvargonzález,<br />
-y camino del hayedo<br />
-se vió un reguero de sangre.<br />
-Nadie de la aldea ha osado<br />
-a la laguna acercarse,<br />
-y el sondarla inútil fuera,<br />
-que es la laguna insondable.<br />
-Un buhonero que cruzaba<br />
-aquellas tierras errante,<br />
-fué en Dauria acusado, preso<br />
-y muerto en garrote infame.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">V</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Pasados algunos meses,</span><br />
-la madre murió de pena.<br />
-Los que muerta la encontraron<br />
-dicen que las manos yertas<br />
-sobre su rostro tenía,<br />
-oculto el rostro con ellas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Los hijos de Alvargonzález</span><br />
-ya tienen majada y huerta,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_157">[Pg 157]</span>campos de trigo y centeno<br />
-y prados de fina hierba;<br />
-en el olmo viejo, hendido<br />
-por el rayo, la colmena,<br />
-dos yuntas para el arado,<br />
-un mastín y cien ovejas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">OTROS DÍAS<br />
-I</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Ya están las zarzas floridas</span><br />
-y los ciruelos blanquean;<br />
-ya las abejas doradas<br />
-liban para sus colmenas,<br />
-y en los nidos que coronan<br />
-las torres de las iglesias<br />
-asoman los garabatos<br />
-ganchudos de las cigüeñas.<br />
-Ya los olmos del camino<br />
-y chopos de las riberas<br />
-de los arroyos, que buscan<br />
-al padre Duero, verdean.<br />
-El cielo está azul, los montes<br />
-sin nieve son de violeta.<br />
-La tierra de Alvargonzález<br />
-se colmará de riqueza;<span class="pagenum" id="Page_158">[Pg 158]</span><br />
-muerto está quien la ha labrado,<br />
-mas no le cubre la tierra.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">La hermosa tierra de España</span><br />
-adusta, fina y guerrera<br />
-Castilla, de largos ríos,<br />
-tiene un puñado de sierras<br />
-entre Soria y Burgos como<br />
-reductos de fortaleza,<br />
-como yelmos crestonados<br />
-y Urbión es una cimera.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Los hijos de Alvargonzález,</span><br />
-por una empinada senda,<br />
-para tomar el camino<br />
-de Salduero a Covaleda,<br />
-cabalgan en pardas mulas<br />
-bajo el pinar de Vinuesa.<br />
-Van en busca de ganado<br />
-con que volver a su aldea,<br />
-y por tierra de pinares<br />
-larga jornada comienzan.<br />
-Van Duero arriba, dejando<span class="pagenum" id="Page_159">[Pg 159]</span><br />
-atrás los arcos de piedra<br />
-del puente y el caserío<br />
-de la ociosa y opulenta<br />
-villa de indianos. El río,<br />
-al fondo del valle, suena,<br />
-y de las cabalgaduras<br />
-los cascos baten las piedras.<br />
-A la otra orilla del Duero<br />
-canta una voz lastimera:<br />
-«La tierra de Alvargonzález<br />
-se colmará de riqueza,<br />
-y el que la tierra ha labrado<br />
-no duerme bajo la tierra».<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Llegados son a un paraje</span><br />
-en donde el pinar se espesa,<br />
-y el mayor, que abre la marcha,<br />
-su parda mula espolea,<br />
-diciendo: démonos prisa;<br />
-porque son más de dos leguas<br />
-de pinar y hay que apurarlas<br />
-antes que la noche venga.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dos hijos del campo, hechos</span><br />
-a quebradas y asperezas,<span class="pagenum" id="Page_160">[Pg 160]</span><br />
-porque recuerdan un día<br />
-la tarde en el monte tiemblan.<br />
-Allá en lo espeso del bosque<br />
-otra vez la copla suena:<br />
-«La tierra de Alvargonzález<br />
-se colmará de riqueza,<br />
-y el que la tierra ha labrado<br />
-no duerme bajo la tierra».<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw18 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">V</p>
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Desde Salduero el camino</span><br />
-va al hilo de la ribera;<br />
-a ambas márgenes del río<br />
-el pinar crece y se eleva,<br />
-y las rocas se aborrascan,<br />
-al par que el valle se estrecha.<br />
-Los fuertes pinos del bosque<br />
-con sus copas gigantescas<br />
-y sus desnudas raíces<br />
-amarradas a las piedras;<br />
-los de troncos plateados<br />
-cuyas frondas azulean,<br />
-pinos jóvenes; los viejos<br />
-cubiertos de blanca lepra,<br />
-musgos y líquenes canos<br />
-que el grueso tronco rodean,<span class="pagenum" id="Page_161">[Pg 161]</span><br />
-colman el valle y se pierden<br />
-rebasando ambas laderas.<br />
-Juan, el mayor dice: Hermano,<br />
-si Blas Antonio apacienta<br />
-cerca de Urbión su vacada,<br />
-largo camino nos queda.<br />
-&mdash;Cuanto hacia Urbión alarguemos<br />
-se puede acortar de vuelta,<br />
-tomando por el atajo,<br />
-hacia la Laguna Negra,<br />
-y bajando por el puerto<br />
-de Santa Inés a Vinuesa.<br />
-&mdash;Mala tierra y peor camino.<br />
-Te juro que no quisiera<br />
-verlos otra vez. Cerremos<br />
-los tratos en Covaleda;<br />
-hagamos noche y, al alba,<br />
-volvámonos a la aldea<br />
-por este valle, que, a veces,<br />
-quien piensa atajar rodea.<br />
-Cerca del río cabalgan<br />
-los hermanos, y contemplan<br />
-cómo el bosque centenario,<br />
-al par que avanzan, aumenta,<br />
-y los peñascos del monte<br />
-el horizonte les cierran.<br />
-El agua que va saltando<span class="pagenum" id="Page_162">[Pg 162]</span><br />
-parece que canta o cuenta:<br />
-«La tierra de Alvargonzález<br />
-se colmará de riqueza,<br />
-y el que la tierra ha labrado<br />
-no duerme bajo la tierra».<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="small1 center">CASTIGO<br />
-I</p>
-
-<p class="p1">
-Aunque la codicia tiene<br />
-redil que encierre la oveja,<br />
-trojes que guardan el trigo,<br />
-bolsas para la moneda<br />
-y garras, no tiene manos<br />
-que sepan labrar la tierra.<br />
-Así a un año de abundancia<br />
-siguió un año de pobreza.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-En los sembrados crecieron<br />
-las amapolas sangrientas;<br />
-pudrió el tizón las espigas<br />
-de trigales y de avenas;<br />
-hielos tardíos mataron<br />
-en flor la fruta en la huerta<br />
-<span class="pagenum" id="Page_163">[Pg 163]</span>
-y una mala hechicería<br />
-hizo enfermar las ovejas.<br />
-A los dos Alvargonzález<br />
-maldijo Dios en sus tierras,<br />
-y al año pobre siguieron<br />
-luengos años de miseria.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-
-<p class="p1" id="segun"><span style="margin-left: 1em;">Es una noche de invierno.</span><br />
-Cae la nieve en remolinos.<br />
-Los Alvargonzález velan<br />
-un fuego casi extinguido.<br />
-El pensamiento amarrado<br />
-tienen a un recuerdo mismo,<br />
-y en las ascuas mortecinas<br />
-del hogar los ojos fijos.<br />
-No tienen leña ni sueño.<br />
-Larga es la noche y el frío<br />
-mucho. Un candilejo humea<br />
-en el muro ennegrecido.<br />
-El aire agita la llama,<br />
-que pone un fulgor rojizo<br />
-sobre entrambas pensativas<br />
-testas de los asesinos.<br />
-El mayor de Alvargonzález,<br />
-lanzando un ronco suspiro,<span class="pagenum" id="Page_164">[Pg 164]</span><br />
-rompe el silencio, exclamando:<br />
-&mdash;Hermano ¡qué mal hicimos!<br />
-El viento la puerta bate,<br />
-hace temblar el postigo,<br />
-y suena en la chimenea<br />
-con hueco y largo bramido.<br />
-Después el silencio vuelve,<br />
-y a intervalos el pabilo<br />
-del candil chisporrotea<br />
-en el aire aterecido.<br />
-El segundo dijo:&mdash;¡Hermano,<br />
-demos lo viejo al olvido!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">EL VIAJERO<br />
-I</p>
-
-<p class="p1"><span style="margin-left: 1em;">Es una noche de invierno.</span><br />
-Azota el viento las ramas<br />
-de los álamos. La nieve<br />
-ha puesto la tierra blanca.<br />
-Bajo la nevada, un hombre<br />
-por el camino cabalga;<br />
-va cubierto hasta los ojos,<br />
-embozado en luenga capa.<br />
-Entrado en la aldea, busca<br />
-de Alvargonzález la casa,<span class="pagenum" id="Page_165">[Pg 165]</span><br />
-y ante su puerta llegado,<br />
-sin echar pie a tierra, llama.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Los dos hermanos oyeron</span><br />
-una aldabada a la puerta,<br />
-y de una cabalgadura<br />
-los cascos sobre las piedras.<br />
-Ambos los ojos alzaron<br />
-llenos de espanto y sorpresa.<br />
-&mdash;¿Quién es? responda, gritaron.<br />
-&mdash;Miguel, respondieron fuera.<br />
-Era la voz del viajero<br />
-que partió a lejanas tierras.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Abierto el portón, entróse</span><br />
-a caballo el caballero<br />
-y echó pie a tierra. Venía<br />
-todo de nieve cubierto.<br />
-En brazos de sus hermanos<br />
-lloró algún rato en silencio.<br />
-Después dió el caballo al uno,<br />
-al otro, capa y sombrero,<br />
-y en la estancia campesina<br />
-buscó el arrimo del fuego.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_166">[Pg 166]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">El menor de los hermanos,</span><br />
-que niño y aventurero<br />
-fué más allá de los mares<br />
-y hoy torna indiano opulento,<br />
-vestía con negro traje<br />
-de peludo terciopelo,<br />
-ajustado a la cintura<br />
-por ancho cinto de cuero.<br />
-Gruesa cadena formaba<br />
-un bucle de oro en su pecho.<br />
-Era un hombre alto y robusto,<br />
-con ojos grandes y negros<br />
-llenos de melancolía;<br />
-la tez de color moreno,<br />
-y sobre la frente comba<br />
-enmarañados cabellos;<br />
-el hijo que saca porte<br />
-señor de padre labriego,<br />
-a quien fortuna le debe<br />
-amor, poder y dinero.<br />
-De los tres Alvargonzález<br />
-era Miguel el más bello;<br />
-porque al mayor afeaba<br />
-el muy poblado entrecejo<span class="pagenum" id="Page_167">[Pg 167]</span><br />
-bajo la frente mezquina,<br />
-y al segundo, los inquietos<br />
-ojos que mirar no saben<br />
-de frente, torvos y fieros.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">V</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Los tres hermanos contemplan</span><br />
-el triste hogar en silencio;<br />
-y con la noche cerrada<br />
-arrecia el frío y el viento.<br />
-&mdash;Hermanos ¿no tenéis leña?<br />
-dice Miguel.<br />
-<span style="margin-left: 6em;">&mdash;No tenemos,</span><br />
-responde el mayor.<br />
-<span style="margin-left: 9em;">Un hombre,</span><br />
-milagrosamente, ha abierto<br />
-la gruesa puerta cerrada<br />
-con doble barra de hierro.<br />
-El hombre que ha entrado tiene<br />
-el rostro del padre muerto.<br />
-Un halo de luz dorada<br />
-orla sus blancos cabellos.<br />
-Lleva un haz de leña al hombro<br />
-y empuña un hacha de hierro.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_168">[Pg 168]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">EL INDIANO<br />
-I</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">De aquellos campos malditos,</span><br />
-Miguel a sus dos hermanos<br />
-compró una parte, que mucho<br />
-caudal de América trajo,<br />
-y aun en tierra mala, el oro<br />
-luce mejor que enterrado,<br />
-y más en mano de pobres<br />
-que oculto en orza de barro.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dióse a trabajar la tierra</span><br />
-con fe y tesón el indiano,<br />
-y a laborar los mayores<br />
-sus pegujales tornaron.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Ya con macizas espigas,</span><br />
-preñadas de rubios granos,<br />
-a los campos de Miguel<br />
-tornó el fecundo verano;<br />
-y ya de aldea en aldea<br />
-se cuenta como un milagro,<br />
-que los asesinos tienen<br />
-la maldición en sus campos.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_169">[Pg 169]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Ya el pueblo canta una copla</span><br />
-que narra el crimen pasado:<br />
-«A la orilla de la fuente<br />
-lo asesinaron.<br />
-¡Qué mala muerte le dieron<br />
-los hijos malos!<br />
-En la laguna sin fondo<br />
-al padre muerto arrojaron.<br />
-No duerme bajo la tierra<br />
-el que la tierra ha labrado».<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Miguel, con sus dos lebreles</span><br />
-y armado de su escopeta,<br />
-hacia el azul de los montes,<br />
-en una tarde serena,<br />
-caminaba entre los verdes<br />
-chopos de la carretera<br />
-y oyó una voz que cantaba:<br />
-«No tiene tumba en la tierra.<br />
-Entre los pinos del valle<br />
-del Revinuesa,<br />
-al padre muerto llevaron<br />
-hasta la Laguna Negra».<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_170">[Pg 170]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">LA CASA<br />
-I</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">La casa de Alvargonzález</span><br />
-era una casona vieja,<br />
-con cuatro estrechas ventanas,<br />
-separada de la aldea<br />
-cien pasos y entre dos olmos<br />
-que, gigantes centinelas,<br />
-sombra le dan en verano,<br />
-y en el otoño hojas secas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Es casa de labradores,</span><br />
-gente aunque rica plebeya,<br />
-donde el hogar humeante<br />
-con sus escaños de piedra<br />
-se ve sin entrar, si tiene<br />
-abierta al campo la puerta.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Al arrimo del rescoldo</span><br />
-del hogar borbollonean<br />
-dos pucherillos de barro<br />
-que a dos familias sustentan.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">A diestra mano, la cuadra</span><br />
-y el corral, a la siniestra,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_171">[Pg 171]</span>
-huerto y abejar y, al fondo,<br />
-una gastada escalera,<br />
-que va a las habitaciones<br />
-partidas en dos viviendas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Los Alvargonzález moran</span><br />
-con sus mujeres en ellas.<br />
-A ambas parejas que hubieron,<br />
-sin que lograrse pudieran,<br />
-dos hijos, sobrado espacio<br />
-les da la casa paterna.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En una estancia que tiene</span><br />
-luz al huerto, hay una mesa<br />
-con gruesa tabla de roble,<br />
-dos sillones de vaqueta,<br />
-colgado en el muro un negro<br />
-ábaco de enormes cuentas,<br />
-y unas espuelas mohosas<br />
-sobre un arcón de madera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Era una estancia olvidada</span><br />
-donde hoy Miguel se aposenta.<br />
-Y era allí donde los padres<br />
-veían en primavera<br />
-el huerto en flor, y en el cielo<br />
-de mayo, azul, la cigüeña<br />
-<span class="pagenum" id="Page_172">[Pg 172]</span>
-&mdash;cuando las rosas se abren<br />
-y los zarzales blanquean&mdash;<br />
-que enseñaba a sus hijuelos<br />
-a usar de las alas lentas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y en las noches del verano,</span><br />
-cuando la calor desvela,<br />
-desde la ventana al dulce<br />
-ruiseñor cantar oyeran.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Fué allí donde Alvargonzález,</span><br />
-del orgullo de su huerta<br />
-y del amor de los suyos,<br />
-sacó sueños de grandeza.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Cuando en brazos de la madre</span><br />
-vió la figura risueña<br />
-del primer hijo, bruñida<br />
-de rubio sol la cabeza,<br />
-del niño que levantaba<br />
-las codiciosas, pequeñas<br />
-manos a las rojas guindas<br />
-y a las moradas ciruelas,<br />
-aquella tarde de otoño<br />
-dorada, plácida y buena,<br />
-él pensó que ser podría<br />
-feliz el hombre en la tierra.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_173">[Pg 173]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Hoy canta el pueblo una copla</span><br />
-que va de aldea en aldea:<br />
-«¡Oh, casa de Alvargonzález,<br />
-qué malos días te esperan;<br />
-casa de los asesinos,<br />
-que nadie llame a tu puerta!».<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Es una tarde de otoño.</span><br />
-En la alameda dorada<br />
-no quedan ya ruiseñores;<br />
-enmudeció la cigarra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Las últimas golondrinas,</span><br />
-que no emprendieron la marcha,<br />
-morirán, y las cigüeñas<br />
-de sus nidos de retamas,<br />
-en torres y campanarios,<br />
-huyeron.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 4em;">Sobre la casa</span><br />
-de Alvargonzález, los olmos<br />
-sus hojas que el viento arranca<br />
-van dejando. Todavía<br />
-las tres redondas acacias,<br />
-frente al atrio de la iglesia,<br />
-conservan verdes sus ramas,<span class="pagenum" id="Page_174">[Pg 174]</span><br />
-y las castañas de Indias<br />
-a intervalos se desgajan<br />
-cubiertas de sus erizos;<br />
-tiene el rosal rosas grana<br />
-otra vez, y en las praderas<br />
-brilla la alegre otoñada.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En laderas y en alcores,</span><br />
-en ribazos y cañadas,<br />
-el verde nuevo y la hierba,<br />
-aun del estío quemada,<br />
-alternan; los serrijones<br />
-pelados, las lomas calvas,<br />
-se coronan de plomizas<br />
-nubes apelotonadas;<br />
-y bajo el pinar gigante,<br />
-entre las marchitas zarzas<br />
-y amarillentos helechos,<br />
-corren las crecidas aguas<br />
-a engrosar el padre río<br />
-por canchales y barrancas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Abunda en la tierra un gris</span><br />
-de plomo y azul de plata,<br />
-con manchas de roja herrumbre,<br />
-todo envuelto en luz violada.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_175">[Pg 175]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, tierras de Alvargonzález,</span><br />
-en el corazón de España,<br />
-tierras pobres, tierras tristes,<br />
-tan tristes que tienen alma!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Páramo que cruza el lobo</span><br />
-aullando a la luna clara<br />
-de bosque a bosque, baldíos<br />
-llenos de peñas rodadas,<br />
-donde roída de buitres<br />
-brilla una osamenta blanca;<br />
-pobres campos solitarios<br />
-sin caminos ni posadas,<br />
-¡oh, pobres campos malditos,<br />
-pobres campos de mi patria!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">LA TIERRA<br />
-I</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Una mañana de otoño,</span><br />
-cuando la tierra se labra,<br />
-Juan y el indiano aparejan<br />
-las dos yuntas de la casa.<br />
-Martín se quedó en el huerto<br />
-arrancando hierbas malas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_176">[Pg 176]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Una mañana de otoño,</span><br />
-cuando los campos se aran,<br />
-sobre un otero, que tiene<br />
-el cielo de la mañana<br />
-por fondo, la parda yunta<br />
-de Juan lentamente avanza.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Cardos, lampazos y abrojos,</span><br />
-avena loca y cizaña<br />
-llenan la tierra maldita,<br />
-tenaz a pico y escarda.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Del corvo arado de roble</span><br />
-la hundida reja trabaja<br />
-con vano esfuerzo; parece<br />
-que al par que hiende la entraña<br />
-del campo y hace camino<br />
-se cierra otra vez la zanja.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">«Cuando el asesino labre</span><br />
-será su labor pesada;<br />
-antes que un surco en la tierra,<br />
-tendrá una arruga en su cara».<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_177">[Pg 177]</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Martín, que estaba en la huerta</span><br />
-cavando, sobre su azada<br />
-quedó apoyado un momento;<br />
-frío sudor le bañaba<br />
-el rostro.<br />
-<span style="margin-left: 5em;">Por el oriente,</span><br />
-la luna llena manchada<br />
-de un arrebol purpurino,<br />
-lucía tras de la tapia<br />
-del huerto.<br />
-<span style="margin-left: 5em;">Miguel tenía</span><br />
-la sangre de horror helada.<br />
-La azada que hundió en la tierra<br />
-teñida de sangre estaba.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">En la tierra en que ha nacido</span><br />
-supo afincar el indiano;<br />
-por mujer a una doncella<br />
-rica y hermosa ha tomado.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La hacienda de Alvargonzález</span><br />
-ya es suya, que sus hermanos<span class="pagenum" id="Page_178">[Pg 178]</span><br />
-todo le vendieron: casa,<br />
-huerto, colmenar y campo.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw18 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">LOS ASESINOS<br />
-I</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Juan y Martín, los mayores</span><br />
-de Alvargonzález, un día<br />
-pesada marcha emprendieron<br />
-con el alba, Duero arriba.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La estrella de la mañana</span><br />
-en el alto azul ardía.<br />
-Se iba tiñendo de rosa<br />
-la espesa y blanca neblina<br />
-de los valles y barrancos,<br />
-y algunas nubes plomizas<br />
-a Urbión, donde el Duero nace,<br />
-como un turbante ponían.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Se acercaban a la fuente.</span><br />
-El agua clara corría<br />
-sonando cual si contara<br />
-una vieja historia dicha<br />
-mil veces y que tuviera<br />
-mil veces que repetirla.<span class="pagenum" id="Page_179">[Pg 179]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Agua que corre en el campo</span><br />
-dice en su monotonía:<br />
-Yo sé el crimen ¿no es un crimen<br />
-cerca del agua, la vida?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Al pasar los dos hermanos</span><br />
-relataba el agua limpia:<br />
-«A la vera de la fuente<br />
-Alvargonzález dormía».<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;Anoche, cuando volvía</span><br />
-a casa&mdash;Juan a su hermano<br />
-dijo&mdash;a la luz de la luna<br />
-era la huerta un milagro.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Lejos, entre los rosales,</span><br />
-divisé un hombre inclinado<br />
-hacia la tierra; brillaba<br />
-una hoz de plata en su mano.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Después irguióse y, volviendo</span><br />
-el rostro, dió algunos pasos<br />
-por el huerto, sin mirarme,<br />
-y a poco lo vi encorvado<br />
-otra vez sobre la tierra.<span class="pagenum" id="Page_180">[Pg 180]</span><br />
-Tenía el cabello blanco.<br />
-La luna llena brillaba,<br />
-y era la huerta un milagro.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw12 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Pasado habían el puerto</span><br />
-de Santa Inés, ya mediada<br />
-la tarde, una tarde triste<br />
-de noviembre fría y parda.<br />
-Hacia la Laguna Negra<br />
-silenciosos caminaban.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Cuando la tarde caía,</span><br />
-entre las vetustas hayas<br />
-y los pinos centenarios,<br />
-un rojo sol se filtraba.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Era un paraje de bosque</span><br />
-y peñas aborrascadas;<br />
-aquí bocas que bostezan<br />
-o monstruos de fieras garras;<br />
-allí una informe joroba,<br />
-allá una grotesca panza,<br />
-torvos hocicos de fieras<br />
-<span class="pagenum" id="Page_181">[Pg 181]</span>
-y dentaduras melladas,<br />
-rocas y rocas, y troncos<br />
-y troncos, ramas y ramas.<br />
-En el hondón del barranco<br />
-la noche, el miedo y el agua.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">V</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Un lobo surgió, sus ojos</span><br />
-lucían como dos ascuas.<br />
-Era la noche, una noche<br />
-húmeda, oscura y cerrada.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Los dos hermanos quisieron</span><br />
-volver. La selva ululaba.<br />
-Cien ojos fieros ardían<br />
-en la selva, a sus espaldas.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Llegaron los asesinos</span><br />
-hasta la Laguna Negra,<br />
-agua transparente y muda<br />
-que enorme muro de piedra,<br />
-donde los buitres anidan<br />
-y el eco duerme, rodea,<br />
-agua clara donde beben<br />
-<span class="pagenum" id="Page_182">[Pg 182]</span>
-las águilas de la sierra,<br />
-donde el jabalí del monte<br />
-y el ciervo y el corzo abrevan,<br />
-agua pura y silenciosa<br />
-que copia cosas eternas,<br />
-agua impasible que guarda<br />
-en su seno las estrellas.<br />
-¡Padre! gritaron; al fondo<br />
-de la laguna serena<br />
-cayeron y el eco ¡padre!<br />
-repitió de peña en peña.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXV<br />
-A UN OLMO SECO</p>
-
-
-<p class="p1">
-Al olmo viejo, hendido por el rayo<br />
-y en su mitad podrido,<br />
-con las lluvias de abril y el sol de mayo,<br />
-algunas hojas verdes le han salido.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡El olmo centenario en la colina</span><br />
-que lame el Duero! Un musgo amarillento<br />
-le mancha la corteza blanquecina<br />
-al tronco carcomido y polvoriento.<span class="pagenum" id="Page_183">[Pg 183]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">No será, cual los álamos cantores</span><br />
-que guardan el camino y la ribera,<br />
-habitado de pardos ruiseñores.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Ejército de hormigas en hilera</span><br />
-va trepando por él, y en sus entrañas<br />
-urden sus telas grises las arañas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Antes que te derribe, olmo del Duero,</span><br />
-con su hacha el leñador, y el carpintero<br />
-te convierta en melena de campana,<br />
-lanza de carro o yugo de carreta;<br />
-antes que rojo en el hogar, mañana<br />
-ardas, de alguna mísera caseta,<br />
-al borde de un camino,<br />
-antes que te descuaje un torbellino<br />
-y tronche el soplo de las sierras blancas;<br />
-antes que el río hacia la mar te empuje<br />
-por valles y barrancas,<br />
-olmo, quiero anotar en mi cartera<br />
-la gracia de tu rama verdecida.<br />
-Mi corazón espera<br />
-también, hacia la luz y hacia la vida,<br />
-otro milagro de la primavera.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1"><em>Soria, 1912.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_184">[Pg 184]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXVI<br />
-RECUERDOS</p>
-
-
-<p class="p1">
-¡Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales<br />
-cargados de perfume, y el campo enverdecido,<br />
-abiertos los jazmines, maduros los trigales,<br />
-azules las montañas y el olivar florido;<br />
-Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles,<br />
-y al sol de abril los huertos colmados de azucenas,<br />
-y los enjambres de oro, para libar sus mieles<br />
-dispersos en los campos, huir de sus colmenas;<br />
-yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares,<br />
-barriendo el cierzo helado tu campo empedernido;<br />
-y en sierras agrias sueño&mdash;¡Urbión, sobre pinares!<br />
-¡Moncayo blanco, al cielo aragonés erguido!&mdash;<br />
-Y pienso: Primavera, como un escalofrío<br />
-irá a cruzar el alto solar del romancero,<br />
-ya verdearán de chopos las márgenes del río.<br />
-¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero?<br />
-Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas,<br />
-y la roquedad parda más de un zarzal en flor,<br />
-ya los rebaños blancos, por entre grises peñas,<br />
-hacia los altos prados conducirá el pastor.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_185">[Pg 185]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas</span><br />
-que vais al joven Duero, zagales y merinos<br />
-con rumbo hacia altas praderas numantinas,<br />
-por mestas y cañadas, veredas y caminos;<br />
-hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo,<br />
-montañas, serrijones, lomazos, parameras,<br />
-en donde reina el águila, por donde busca el cuervo<br />
-su infecto expoliario; menudas sementeras<br />
-cual sayos cenicientos, casetas y majadas<br />
-entre desnuda roca, arroyos y hontanares<br />
-donde a la tarde beben las yuntas fatigadas,<br />
-dispersos huertecillos, humildes abejares!...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Adiós, tierra de Soria, adiós el alto llano</span><br />
-cercado de colinas y crestas militares,<br />
-alcores y roquedas del yermo castellano,<br />
-fantasmas de robledos y sombras de encinares!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En la desesperanza y en la melancolía</span><br />
-de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.<br />
-Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,<br />
-por los floridos valles, mi corazón te lleva.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1">
-<em>En el tren.&mdash;abril, 1913.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_186">[Pg 186]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXVII<br />
-AL MAESTRO «AZORÍN»,<br />
-POR SU LIBRO «CASTILLA»</p>
-
-
-<p class="p1">
-La venta de Cidones está en la carretera<br />
-que va de Soria a Burgos. Leonarda, la ventera,<br />
-que llaman la Ruipérez, es una viejecita<br />
-que aviva el fuego donde borbolla la marmita.<br />
-Ruipérez, el ventero, un viejo diminuto<br />
-&mdash;bajo las cejas grises, dos ojos de hombre astuto&mdash;<br />
-contempla silencioso la lumbre del hogar.<br />
-Se oye la marmita al fuego borbollar.<br />
-Sentado ante una mesa de pino, un caballero<br />
-escribe. Cuando moja la pluma en el tintero,<br />
-dos ojos tristes lucen en un semblante enjuto.<br />
-El caballero es joven, vestido va de luto.<br />
-El viento frío azota los chopos del camino.<br />
-Se ve pasar de polvo un blanco remolino.<br />
-La tarde se va haciendo sombría. El enlutado,<br />
-la mano en la mejilla, medita ensimismado.<br />
-Cuando el correo llegue, que el caballero aguarda,<br />
-la tarde habrá caído sobre la tierra parda<br />
-de Soria. Todavía los grises serrijones,<br />
-con ruinas de encinares y mellas de aluviones,<span class="pagenum" id="Page_187">[Pg 187]</span><br />
-las lomas azuladas, las agrias barranqueras,<br />
-picotas y colinas, ribazos y laderas<br />
-del páramo sombrío por donde cruza el Duero,<br />
-darán al sol de ocaso un resplandor de acero.<br />
-La venta se oscurece. El rojo lar humea.<br />
-La mecha de un mohoso candil arde y chispea.<br />
-El enlutado tiene clavados en el fuego<br />
-los ojos largo rato; se los enjuga luego<br />
-con un pañuelo blanco. ¿Por qué le hará llorar<br />
-el son de la marmita, el ascua del hogar?<br />
-Cerró la noche. Lejos se escucha el traqueteo<br />
-y el galopar de un coche que avanza. Es el correo.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXVIII<br />
-CAMINOS</p>
-
-
-<p class="p1">
-De la ciudad moruna<br />
-tras las murallas viejas,<br />
-yo contemplo la tarde silenciosa,<br />
-a solas con mi sombra y con mi pena.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El río va corriendo,</span><br />
-entre sombrías huertas<br />
-y grises olivares<br />
-por los alegres campos de Baeza.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_188">[Pg 188]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tienen las vides pámpanos dorados</span><br />
-sobre las rojas cepas.<br />
-Guadalquivir como un alfanje roto<br />
-y disperso reluce y espejea.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Lejos, los montes duermen</span><br />
-envueltos en la niebla,<br />
-niebla de otoño, maternal; descansan<br />
-las rudas moles de su ser de piedra<br />
-en esta tibia tarde de noviembre,<br />
-tarde piadosa, cárdena y violeta.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El viento ha sacudido</span><br />
-los mustios olmos de la carretera,<br />
-levantando en rosados torbellinos<br />
-el polvo de la tierra.<br />
-La luna está subiendo<br />
-amoratada, jadeante y llena.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Los caminitos blancos</span><br />
-se cruzan y se alejan,<br />
-buscando los dispersos caseríos<br />
-del valle y de la sierra.<br />
-Caminos de los campos...<br />
-¡Ay, ya no puedo caminar con ella!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_189">[Pg 189]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXIX</p>
-<p class="p1">
-Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.<br />
-Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.<br />
-Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.<br />
-Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw12">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXX</p>
-
-
-<p class="p1">
-Dice la esperanza: un día<br />
-la verás, si bien esperas.<br />
-Dice la desesperanza:<br />
-sólo tu amargura es ella.<br />
-Late, corazón... No todo<br />
-se lo ha tragado la tierra.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXI</p>
-
-
-<p class="p1">
-Allá, en las tierras altas,<br />
-por donde traza el Duero<br />
-su curva de ballesta<br />
-en torno a Soria, entre plomizos cerros<br />
-y manchas de raídos encinares,<br />
-mi corazón está vagando, en sueños...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿No ves, Leonor, los álamos del río</span><br />
-con sus ramajes yertos?<br />
-<span class="pagenum" id="Page_190">[Pg 190]</span>
-<br />
-Mira el Moncayo azul y blanco; dame<br />
-tu mano y paseemos.<br />
-Por estos campos de la tierra mía,<br />
-bordados de olivares polvorientos,<br />
-voy caminando solo,<br />
-triste, cansado, pensativo y viejo.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXII</p>
-
-
-<p class="p1">
-Soñé que tú me llevabas<br />
-por una blanca vereda,<br />
-en medio del campo verde,<br />
-hacia el azul de las sierras,<br />
-hacia los montes azules,<br />
-una mañana serena.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Sentí tu mano en la mía,</span><br />
-tu mano de compañera,<br />
-tu voz de niña en mi oído<br />
-como una campana nueva,<br />
-como una campana virgen<br />
-de un alba de primavera.<br />
-¡Eran tu voz y tu mano,<br />
-en sueños, tan verdaderas!...<br />
-Vive, esperanza, ¡quién sabe<br />
-lo que se traga la tierra!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_191">[Pg 191]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXIII</p>
-
-
-<p class="p1">
-Una noche de verano<br />
-&mdash;estaba abierto el balcón<br />
-y la puerta de mi casa&mdash;<br />
-la muerte en mi casa entró.<br />
-Se fué acercando a su lecho<br />
-&mdash;ni siquiera me miró&mdash;,<br />
-con unos dedos muy finos,<br />
-algo muy tenue rompió.<br />
-Silenciosa y sin mirarme,<br />
-la muerte otra vez pasó<br />
-delante de mí. ¿Qué has hecho?<br />
-La muerte no respondió,<br />
-Mi niña quedó tranquila,<br />
-dolido mi corazón.<br />
-¡Ay, lo que la muerte ha roto<br />
-era un hilo entre los dos!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXIV</p>
-
-
-<p class="p1">
-Al borrarse la nieve, se alejaron<br />
-los montes de la sierra.<br />
-La vega ha verdecido<br />
-al sol de abril, la vega<br />
-<span class="pagenum" id="Page_192">[Pg 192]</span>
-tiene la verde llama,<br />
-la vida, que no pesa;<br />
-y piensa el alma en una mariposa,<br />
-atlas del mundo, y sueña.<br />
-Con el ciruelo en flor y el campo verde,<br />
-con el glauco vapor de la ribera,<br />
-en torno de las ramas,<br />
-con las primeras zarzas que blanquean,<br />
-con este dulce soplo<br />
-que triunfa de la muerte y de la piedra,<br />
-esta amargura que me ahoga fluye<br />
-en esperanza de Ella...<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXV</p>
-<p class="p1">
-En estos campos de la tierra mía,<br />
-y extranjero en los campos de mi tierra<br />
-&mdash;yo tuve patria donde corre el Duero<br />
-por entre grises peñas,<br />
-y fantasmas de viejos encinares,<br />
-allá en Castilla, mística y guerrera,<br />
-Castilla la gentil, humilde y brava,<br />
-Castilla del desdén y de la fuerza&mdash;,<br />
-en estos campos de mi Andalucía,<br />
-¡oh, tierra en que nací!, cantar quisiera.<br />
-Tengo recuerdos de mi infancia, tengo<br />
-<span class="pagenum" id="Page_193">[Pg 193]</span>
-imágenes de luz y de palmeras,<br />
-y en una gloria de oro,<br />
-de lueñes campanarios con cigüeñas,<br />
-de ciudades con calles sin mujeres<br />
-bajo un cielo de añil, plazas desiertas<br />
-donde crecen naranjos encendidos<br />
-con sus frutas redondas y bermejas;<br />
-y en un huerto sombrío, el limonero<br />
-de ramas polvorientas<br />
-y pálidos limones amarillos,<br />
-que el agua clara de la fuente espeja,<br />
-un aroma de nardos y claveles<br />
-y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena;<br />
-imágenes de grises olivares<br />
-bajo un tórrido sol que aturde y ciega,<br />
-y azules y dispersas serranías<br />
-con arreboles de una tarde inmensa;<br />
-mas falta el hilo que el recuerdo anuda<br />
-al corazón, el ancla en su ribera,<br />
-o estas memorias no son alma. Tienen,<br />
-en sus abigarradas vestimentas,<br />
-señal de ser despojos del recuerdo,<br />
-la carga bruta que el recuerdo lleva.<br />
-Un día tornarán, con luz del fondo ungidos,<br />
-los cuerpos virginales a la orilla vieja.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1">
-<em>Lora del Río, 4 abril 1913.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_194">[Pg 194]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXVI<br />
-A JOSÉ MARÍA PALACIO</p>
-<p class="p1">
-Palacio, buen amigo,<br />
-¿está la primavera<br />
-vistiendo ya las ramas de los chopos<br />
-del río y los caminos? En la estepa<br />
-del alto Duero, Primavera tarda,<br />
-¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...<br />
-¿Tienen los viejos olmos<br />
-algunas hojas nuevas?<br />
-Aun las acacias estarán desnudas<br />
-y nevados los montes de las sierras.<br />
-¡Oh, mole del Moncayo blanca y rosa,<br />
-allá, en el cielo de Aragón, tan bella!<br />
-¿Hay zarzas florecidas<br />
-entre las grises peñas,<br />
-y blancas margaritas<br />
-entre la fina hierba?<br />
-Por esos campanarios<br />
-ya habrán ido llegando las cigüeñas.<br />
-Habrá trigales verdes,<br />
-y mulas pardas en las sementeras,<br />
-y labriegos que siembran los tardíos<br />
-con las lluvias de abril. Ya las abejas<br />
-<span class="pagenum" id="Page_195">[Pg 195]</span>
-libarán del tomillo y el romero.<br />
-¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?<br />
-Furtivos cazadores, los reclamos<br />
-de la perdiz bajo las capas luengas,<br />
-no faltarán. Palacio, buen amigo,<br />
-¿tienen ya ruiseñores las riberas?<br />
-Con los primeros lirios<br />
-y las primeras rosas de las huertas,<br />
-en una tarde azul, sube al Espino,<br />
-al alto Espino donde está su tierra...<br />
-</p>
-
-<p class="right small1">
-<em>Baeza, 29 de marzo 1913.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXVII<br />
-OTRO VIAJE</p>
-
-
-<p class="p1">
-Ya en los campos de Jaén,<br />
-amanece. Corre el tren<br />
-por sus brillantes rieles,<br />
-devorando matorrales,<br />
-alcaceles,<br />
-terraplenes, pedregales,<br />
-olivares, caseríos,<br />
-praderas y cardizales,<br />
-montes y valles sombríos.<br />
-Tras la turbia ventanilla,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_196">[Pg 196]</span>
-pasa la devanadera<br />
-del campo de primavera.<br />
-La luz en el techo brilla<br />
-de mi vagón de tercera.<br />
-Entre nubarrones blancos,<br />
-oro y grana.<br />
-La niebla de la mañana<br />
-huyendo por los barrancos.<br />
-¡Este insomne sueño mío!<br />
-¡Este frío<br />
-de un amanecer en vela!...<br />
-Resonante,<br />
-jadeante,<br />
-marcha el tren. El campo vuela.<br />
-Enfrente de mí, un señor<br />
-sobre su manta dormido;<br />
-un fraile y un cazador<br />
-&mdash;el perro a sus pies tendido&mdash;.<br />
-Yo contemplo mi equipaje,<br />
-mi viejo saco de cuero;<br />
-y recuerdo otro viaje<br />
-hacia las tierras del Duero.<br />
-Otro viaje de ayer<br />
-por la tierra castellana,<br />
-¡pinos del amanecer<br />
-entre Almazán y Quintana!<br />
-¡Y alegría<span class="pagenum" id="Page_197">[Pg 197]</span><br />
-de un viajar en compañía!<br />
-¡Y la unión<br />
-que ha roto la muerte un día!<br />
-¡Mano fría<br />
-que aprietas mi corazón!<br />
-Tren camina, silba, humea,<br />
-acarrea<br />
-tu ejército de vagones,<br />
-ajetrea<br />
-maletas y corazones.<br />
-Soledad,<br />
-sequedad.<br />
-Tan pobre me estoy quedando,<br />
-que ya ni siquiera estoy<br />
-conmigo, ni sé si voy<br />
-conmigo a solas viajando.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw18">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXVIII<br />
-POEMA DE UN DÍA</p>
-
-<p class="center p1 small1">MEDITACIONES RURALES</p>
-
-
-<p class="p1">
-Heme aquí ya profesor<br />
-de lenguas vivas (ayer<br />
-maestro de gay-saber,<br />
-aprendiz de ruiseñor)<br />
-<span class="pagenum" id="Page_198">[Pg 198]</span>
-en un pueblo húmedo y frío,<br />
-destartalado y sombrío,<br />
-entre andaluz y manchego.<br />
-Invierno. Cerca del fuego.<br />
-Fuera llueve un agua fina,<br />
-que ora se trueca en neblina,<br />
-ora se torna aguanieve.<br />
-Fantástico labrador,<br />
-pienso en los campos. ¡Señor,<br />
-qué bien haces! Llueve, llueve<br />
-tu agua constante y menuda<br />
-sobre alcaceles y habares,<br />
-tu agua muda,<br />
-en viñedos y olivares.<br />
-Te bendecirán conmigo<br />
-los sembradores del trigo;<br />
-los que viven de coger<br />
-la aceituna;<br />
-los que esperan la fortuna<br />
-de comer;<br />
-los que hogaño<br />
-como antaño<br />
-tienen toda su moneda<br />
-en la rueda,<br />
-traidora rueda del año.<br />
-¡Llueve, llueve; tu neblina<br />
-que se torne en aguanieve,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_199">[Pg 199]</span>
-y otra vez en agua fina!<br />
-¡llueve, Señor, llueve, llueve!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En mi estancia, iluminada</span><br />
-por esta luz invernal<br />
-&mdash;la tarde gris tamizada<br />
-por la lluvia y el cristal&mdash;,<br />
-sueño y medito.<br />
-<span style="margin-left: 8em;">Clarea</span><br />
-el reloj arrinconado<br />
-y su tic-tic, olvidado<br />
-por repetido, golpea.<br />
-Tic-tic, tic-tic... Ya te he oído<br />
-Tic-tic, tic-tic... Siempre igual,<br />
-monótono y aburrido.<br />
-Tic-tic, tic-tic, el latido<br />
-de un corazón de metal.<br />
-En estos pueblos, ¿se escucha<br />
-el latir del tiempo? No.<br />
-En estos pueblos se lucha<br />
-sin tregua con el reló,<br />
-con esa monotonía,<br />
-que mide un tiempo vacío.<br />
-Pero ¿tu hora es la mía?<br />
-¿Tu tiempo, reloj, el mío?<br />
-(Tic-tic, tic-tic)... Era un día<br />
-(tic-tic, tic-tic) que pasó,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_200">[Pg 200]</span>
-y lo que yo más quería<br />
-la muerte se lo llevó.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Lejos suena un clamoreo</span><br />
-de campanas...<br />
-Arrecia el repiqueteo<br />
-de la lluvia en las ventanas.<br />
-Fantástico labrador,<br />
-vuelvo a mis campos. ¡Señor,<br />
-cuánto te bendecirán<br />
-los sembradores del pan!<br />
-Señor, ¿no es tu lluvia ley,<br />
-en los campos que ara el buey,<br />
-y en los palacios del rey?<br />
-¡Oh, agua buena, deja vida<br />
-en tu huída!<br />
-¡Oh, tú, que vas gota a gota,<br />
-fuente a fuente y río a río,<br />
-como este tiempo de hastío<br />
-corriendo a la mar remota,<br />
-con cuanto quiere nacer,<br />
-cuanto espera<br />
-florecer<br />
-al sol de la primavera,<br />
-sé piadosa,<br />
-que mañana<br />
-serás espiga temprana.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_201">[Pg 201]</span>
-prado verde, carne rosa,<br />
-y más: razón y locura<br />
-y amargura<br />
-de querer y no poder<br />
-creer, creer y creer!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Anochece;</span><br />
-el hilo de la bombilla<br />
-se enrojece,<br />
-luego brilla,<br />
-resplandece<br />
-poco más que una cerilla.<br />
-Dios sabe dónde andarán<br />
-mis gafas... entre librotes,<br />
-revistas y papelotes,<br />
-¿quién las encuentra?... Aquí están.<br />
-Libros nuevos. Abro uno<br />
-de Unamuno.<br />
-¡Oh, el dilecto,<br />
-predilecto<br />
-de esta España que se agita,<br />
-porque nace o resucita!<br />
-Siempre te ha sido, ¡oh Rector<br />
-de Salamanca!, leal<br />
-este humilde profesor<br />
-de un instituto rural.<br />
-Esa tu filosofía<br />
-<span class="pagenum" id="Page_202">[Pg 202]</span>
-que llamas dilettantesca,<br />
-voltaria y funambulesca,<br />
-gran Don Miguel, es la mía.<br />
-Agua del buen manantial,<br />
-siempre viva,<br />
-fugitiva;<br />
-poesía, cosa cordial.<br />
-¿Constructora?<br />
-&mdash;No hay cimiento<br />
-ni en el alma ni en el viento.&mdash;<br />
-Bogadora,<br />
-marinera,<br />
-hacia la mar sin ribera.<br />
-Enrique Bergson: «<em>Los datos<br />
-inmediatos<br />
-de la conciencia</em>». ¿Esto es<br />
-otro embeleco francés?<br />
-Este Bergson es un tuno;<br />
-¿verdad, maestro Unamuno?<br />
-Bergson no da como aquel<br />
-Immanuel<br />
-el volatín inmortal;<br />
-este endiablado judío<br />
-ha hallado el libre albedrío<br />
-dentro de su mechinal.<br />
-No está mal:<br />
-cada sabio, su problema,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_203">[Pg 203]</span>
-y cada loco, su tema.<br />
-Mucho importa<br />
-que en la vida mala y corta<br />
-que llevamos<br />
-libres o siervos seamos;<br />
-mas, si vamos<br />
-a la mar,<br />
-lo mismo nos han de dar.<br />
-¡Oh estos pueblos! Reflexiones,<br />
-lecturas y acotaciones<br />
-pronto dan en lo que son:<br />
-bostezos de Salomón.<br />
-¿Todo es<br />
-soledad de soledades,<br />
-vanidad de vanidades,<br />
-que dijo el Eclesiastés?<br />
-Mi paraguas, mi sombrero,<br />
-mi gabán.... El aguacero<br />
-amaina... Vámonos, pues.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Es de noche. Se platica</span><br />
-al fondo de una botica.<br />
-&mdash;Yo no sé,<br />
-Don José,<br />
-cómo son los liberales<br />
-tan perros, tan inmorales.<br />
-&mdash;¡Oh, tranquilícese usted!<br />
-<span class="pagenum" id="Page_204">[Pg 204]</span>
-Pasados los carnavales,<br />
-vendrán los conservadores,<br />
-buenos administradores<br />
-de su casa.<br />
-Todo llega y todo pasa.<br />
-Nada eterno,<br />
-ni gobierno<br />
-que perdure,<br />
-ni mal que cien años dure.<br />
-&mdash;Tras estos tiempos, vendrán<br />
-otros tiempos y otros y otros,<br />
-y lo mismo que nosotros<br />
-otros se jorobarán.<br />
-Así es la vida, Don Juan.<br />
-&mdash;Es verdad, así es la vida.<br />
-&mdash;La cebada está crecida<br />
-&mdash;Con estas lluvias...<br />
-<span style="margin-left: 6em;">Y van</span><br />
-las habas que es un primor.<br />
-&mdash;Cierto; para marzo, en flor.<br />
-Pero, la escarcha, los hielos...<br />
-&mdash;Y además, los olivares<br />
-están pidiendo a los cielos<br />
-agua a torrentes.<br />
-<span style="margin-left: 6em;">&mdash;A mares.</span><br />
-¡Las fatigas, los sudores<br />
-que pasan los labradores!<br />
-<span class="pagenum" id="Page_205">[Pg 205]</span>
-En otro tiempo...<br />
-<span style="margin-left: 6em;">&mdash;Llovía</span><br />
-también cuando Dios quería.<br />
-&mdash;Hasta mañana, señores.<br />
-<br />
-Tic-tic, tic-tic... Ya pasó<br />
-un día como otro día,<br />
-dice la monotonía<br />
-del reló.<br />
-Sobre mi mesa <em>Los datos<br />
-de la conciencia</em>, inmediatos.<br />
-No está mal<br />
-este yo fundamental,<br />
-contingente y libre, a ratos,<br />
-creativo, original;<br />
-este yo que vive y siente<br />
-dentro la carne mortal<br />
-¡ay! por saltar impaciente<br />
-las bardas de su corral.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1">
-<em>Baeza, 1913.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXIX<br />
-NOVIEMBRE, 1914</p>
-<p class="p1">
-Un año más. El sembrador va echando<br />
-la semilla en los surcos de la tierra.<br />
-Dos lentas yuntas aran,<br />
-mientras pasan las nubes cenicientas<br />
-<span class="pagenum" id="Page_206">[Pg 206]</span>
-ensombreciendo el campo,<br />
-las pardas sementeras,<br />
-los grises olivares. Por el fondo<br />
-del valle el río el agua turbia lleva.<br />
-Tiene Cazorla nieve,<br />
-y Mágina, tormenta,<br />
-su montera, Aznaitín. Hacia Granada,<br />
-montes con sol, montes de sol y piedra.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXX<br />
-LA SAETA</p>
-
-<p class="p1 small1" style="padding-left: 5em;">
-<span style="margin-left: 1em;">¿Quién me presta una escalera,</span><br />
-para subir al madero,<br />
-para quitarle los clavos<br />
-a Jesús el Nazareno?<br />
-<br />
-<span class="smcap" style="padding-left: 7em;">Saeta popular.</span></p>
-
-
-<p class="p1">
-¡Oh, la saeta, el cantar<br />
-al Cristo de los gitanos,<br />
-siempre con sangre en las manos,<br />
-siempre por desenclavar!<br />
-¡Cantar del pueblo andaluz<br />
-que todas las primaveras<br />
-anda pidiendo escaleras<br />
-para subir a la cruz!<br />
-¡Cantar de la tierra mía,<span class="pagenum" id="Page_207">[Pg 207]</span><br />
-que echa flores<br />
-al Jesús de la agonía,<br />
-y es la fe de mis mayores!<br />
-¡Oh, no eres tú mi cantar!<br />
-¡No puedo cantar, ni quiero<br />
-a ese Jesús del madero,<br />
-sino al que anduvo en el mar!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXXI<br />
-DEL PASADO EFÍMERO</p>
-<p class="p1">
-Este hombre del casino provinciano,<br />
-que vió a Cara-ancha recibir un día,<br />
-tiene mustia la tez, el pelo cano,<br />
-ojos velados de melancolía;<br />
-bajo el bigote gris, labios de hastío,<br />
-y una triste expresión que no es tristeza<br />
-sino algo más y menos: el vacío<br />
-del mundo en la oquedad de su cabeza.<br />
-Aun luce de corinto terciopelo<br />
-chaqueta y pantalón abotinado,<br />
-y un cordobés color de caramelo,<br />
-pulido y torneado.<br />
-Tres veces heredó; tres ha perdido<br />
-al monte su caudal: dos ha enviudado.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_208">[Pg 208]</span>
-Sólo se anima ante el azar prohibido,<br />
-sobre el verde tapete reclinado,<br />
-o al evocar la tarde de un torero,<br />
-la suerte de un tahur, o si alguien cuenta<br />
-la hazaña de un gallardo bandolero,<br />
-o la proeza de un matón, sangrienta.<br />
-Bosteza de política banales<br />
-dicterios al gobierno reaccionario,<br />
-y augura que vendrán los liberales,<br />
-cual torna la cigüeña al campanario.<br />
-Un poco labrador, del cielo aguarda<br />
-y al cielo teme; alguna vez suspira,<br />
-pensando en su olivar, y al cielo mira<br />
-con ojo inquieto, si la lluvia tarda.<br />
-Lo demás, taciturno, hipocondríaco,<br />
-prisionero en la Arcadia del presente,<br />
-le aburre; sólo el humo del tabaco<br />
-simula algunas sombras en su frente.<br />
-Este hombre no es de ayer ni es de mañana,<br />
-sino de nunca; de la cepa hispana<br />
-no es el fruto maduro ni podrido,<br />
-es una fruta vana<br />
-de aquella España que pasó y no ha sido,<br />
-esa que hoy tiene la cabeza cana.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_209">[Pg 209]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXXII<br />
-LOS OLIVOS</p>
-
-<p class="right small1">
-A Manuel Ayuso.<br />
-</p>
-
-
-<p class="p1 small1 center">I</p>
-
-<p class="p1">
-¡Viejos olivos sedientos<br />
-bajo el claro sol del día,<br />
-olivares polvorientos<br />
-del campo de Andalucía!<br />
-¡El campo andaluz, peinado<br />
-por el sol canicular,<br />
-de loma en loma rayado<br />
-de olivar y de olivar!<br />
-Son las tierras<br />
-soleadas,<br />
-anchas lomas, lueñes sierras<br />
-de olivares recamadas!<br />
-Mil senderos. Con sus machos,<br />
-abrumados de capachos,<br />
-van gañanes y arrieros.<br />
-De la venta del camino<br />
-a la puerta, soplan vino<br />
-trabucaires bandoleros!<br />
-Olivares y olivares<br />
-<span class="pagenum" id="Page_210">[Pg 210]</span>
-de loma en loma prendidos<br />
-cual bordados alamares!<br />
-Olivares coloridos<br />
-de una tarde anaranjada;<br />
-olivares rebruñidos<br />
-bajo la luna argentada!<br />
-Olivares centellados<br />
-en las tardes cenicientas,<br />
-bajo los cielos preñados<br />
-de tormentas!...<br />
-Olivares, Dios os dé<br />
-los eneros<br />
-de aguaceros,<br />
-los agostos de agua al pie,<br />
-los vientos primaverales,<br />
-vuestras flores racimadas;<br />
-y las lluvias otoñales,<br />
-vuestras olivas moradas.<br />
-Olivar, por cien caminos,<br />
-tus olivitas irán<br />
-caminando a cien molinos.<br />
-Ya darán<br />
-trabajo en las alquerías<br />
-a gañanes y braceros,<br />
-¡oh, buenas frentes sombrías<br />
-bajo los anchos sombreros!...<br />
-Olivar y olivareros,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_211">[Pg 211]</span>
-bosque y raza,<br />
-campo y plaza<br />
-de los fieles al terruño<br />
-y al arado y al molino,<br />
-de los que muestran el puño<br />
-al destino,<br />
-los benditos labradores,<br />
-los bandidos caballeros,<br />
-los señores<br />
-devotos y matuteros!...<br />
-Ciudades y caseríos<br />
-en la margen de los ríos,<br />
-en los pliegues de la sierra!...<br />
-Venga Dios a los hogares<br />
-y a las almas de esta tierra<br />
-de olivares y olivares!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="small1 center">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">A dos leguas de Úbeda, la Torre</span><br />
-de Pero Gil, bajo este sol de fuego,<br />
-triste burgo de España. El coche rueda<br />
-entre grises olivos polvorientos.<br />
-Allá, el castillo heroico.<br />
-En la plaza, mendigos y chicuelos:<br />
-una orgía de harapos...<br />
-Pasamos frente al atrio del convento<br />
-<span class="pagenum" id="Page_212">[Pg 212]</span>
-de la Misericordia.<br />
-¡Los blancos muros, los cipreses negros!<br />
-¡Agria melancolía<br />
-como asperón de hierro<br />
-que raspa el corazón! Amurallada<br />
-piedad, erguida en este basurero!...<br />
-Esta casa de Dios, decid, hermanos,<br />
-esta casa de Dios ¿qué guarda dentro?<br />
-Y ese pálido joven,<br />
-asombrado y atento,<br />
-que parece mirarnos con la boca,<br />
-será el loco del pueblo,<br />
-de quien se dice: es Lucas,<br />
-Blas o Ginés, el tonto que tenemos.<br />
-Seguimos. Olivares. Los olivos<br />
-están en flor. El carricoche lento,<br />
-al paso de dos pencos matalones,<br />
-camina hacia Peal. Campos ubérrimos.<br />
-La tierra da lo suyo; el sol trabaja;<br />
-el hombre es para el suelo:<br />
-genera, siembra y labra<br />
-y su fatiga unce la tierra al cielo.<br />
-Nosotros enturbiamos<br />
-la fuente de la vida, el sol primero,<br />
-con nuestros ojos tristes,<br />
-con nuestro amargo rezo,<br />
-con nuestra mano ociosa,<span class="pagenum" id="Page_213">[Pg 213]</span><br />
-con nuestro pensamiento<br />
-&mdash;se engendra en el pecado,<br />
-se vive en el dolor. ¡Dios está lejos!&mdash;<br />
-Esta piedad erguida<br />
-sobre este burgo sórdido, sobre este basurero,<br />
-esta casa de Dios, decid ¡oh, santos<br />
-cañones de von Kluk! ¿qué guarda dentro?<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXXIII<br />
-LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS<br />
-POR LA MUERTE DE DON GUIDO</p>
-
-
-<p class="p1">
-Al fin una pulmonía<br />
-mató a don Guido, y están<br />
-las campanas todo el día<br />
-doblando por él ¡din-dan!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Murió don Guido, un señor</span><br />
-de mozo muy jaranero,<br />
-muy galán y algo torero;<br />
-de viejo, gran rezador.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dicen que tuvo un serrallo</span><br />
-este señor de Sevilla;<br />
-que era diestro<br />
-<span class="pagenum" id="Page_214">[Pg 214]</span>
-en manejar el caballo,<br />
-y un maestro<br />
-en refrescar manzanilla.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Cuando mermó su riqueza,</span><br />
-era su monomanía<br />
-pensar que pensar debía<br />
-en asentar la cabeza.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y asentóla</span><br />
-de una manera española,<br />
-que fué casarse con una<br />
-doncella de gran fortuna;<br />
-y repintar sus blasones,<br />
-hablar de las tradiciones<br />
-de su casa,<br />
-a escándalos y amoríos<br />
-poner tasa,<br />
-sordina a sus desvaríos.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Gran pagano,</span><br />
-se hizo hermano<br />
-de una santa cofradía;<br />
-y el Jueves Santo salía<br />
-llevando un cirio en la mano<br />
-&mdash;¡aquel trueno!&mdash;<br />
-vestido de nazareno.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_215">[Pg 215]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Hoy nos dice la campana</span><br />
-que han de llevarse mañana<br />
-al buen don Guido, muy serio,<br />
-camino del cementerio.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Buen don Guido ya eres ido</span><br />
-y para siempre jamás...<br />
-Alguien dirá: ¿Qué dejaste?<br />
-Yo pregunto: ¿Qué llevaste<br />
-al mundo donde hoy estás?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Tu amor a los alamares</span><br />
-y a las sedas y a los oros,<br />
-y a la sangre de los toros<br />
-y al humo de los altares?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Buen don Guido y equipaje,</span><br />
-buen viaje!...<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El acá</span><br />
-y el allá,<br />
-caballero,<br />
-se ve en tu rostro marchito,<br />
-lo infinito:<br />
-cero, cero.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, las enjutas mejillas,</span><br />
-amarillas;<br />
-<span class="pagenum" id="Page_216">[Pg 216]</span>
-y los párpados de cera,<br />
-y la fina calavera<br />
-en la almohada del lecho!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, fin de una aristocracia!</span><br />
-La barba canosa y lacia<br />
-sobre el pecho;<br />
-metido en tosco sayal,<br />
-las yertas manos en cruz<br />
-¡tan formal!<br />
-el caballero andaluz.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXXIV<br />
-LA MUJER MANCHEGA</p>
-
-
-<p class="p1">
-La Mancha y sus mujeres... Argamasilla, Infantes,<br />
-Esquivias, Valdepeñas. La novia de Cervantes,<br />
-y del manchego heroico, el ama y la sobrina<br />
-(el patio, la alacena, la cueva y la cocina,<br />
-la rueca y la costura, la cuna y la pitanza),<br />
-la esposa de don Diego y la mujer de Panza,<br />
-la hija del ventero, y tantas como están<br />
-bajo la tierra, y tantas que son y que serán<br />
-encanto de manchegos y madres de españoles<br />
-por tierras de lagares, molinos y arreboles.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_217">[Pg 217]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Es la mujer manchega garrida y bien plantada,</span><br />
-muy sobre sí, doncella, perfecta de casada.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El sol de la caliente llanura vinariega</span><br />
-quemó su piel, mas guarda frescura de bodega<br />
-su corazón. Devota, sabe rezar con fe<br />
-para que Dios nos libre de cuanto no se ve.<br />
-Su obra es la casa&mdash;menos celada que en Sevilla,<br />
-más gineceo y menos castillo que en Castilla.&mdash;<br />
-Y es del hogar manchego la musa ordenadora;<br />
-alínea los vasares, los lienzos alcanfora;<br />
-las cuentas de la plaza anota en su diario,<br />
-cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Hay más? Por estos campos hubo un amor de fuego.</span><br />
-Dos ojos abrasaron un corazón manchego.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea?</span><br />
-¿No es el Toboso patria de la mujer idea<br />
-del corazón, engendro e imán de corazones,<br />
-a quien varón no impregna y aun parirá varones?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Por esta Mancha&mdash;prados, viñedos y molinos&mdash;</span><br />
-que so el igual del cielo iguala sus caminos,<br />
-de cepas arrugadas sobre el tostado suelo<br />
-y mustios pastos como raído terciopelo;<br />
-<span class="pagenum" id="Page_218">[Pg 218]</span>
-por este seco llano de sol y lejanía,<br />
-en donde el ojo alcanza su pleno mediodía<br />
-(un diminuto bando de pájaros puntea<br />
-el índigo del cielo sobre la blanca aldea,<br />
-y allá se yergue un soto de verdes alamillos,<br />
-tras leguas y más leguas de campos amarillos),<br />
-por esta tierra, lejos del mar y la montaña,<br />
-el ancho reverbero del claro sol de España,<br />
-anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día<br />
-&mdash;amor nublóle el juicio; su corazón veía&mdash;.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano</span><br />
-eterna compañera y estrella de Quijano,<br />
-lozana labradora fincada en tus terrones<br />
-&mdash;oh madre de manchegos y numen de visiones&mdash;<br />
-viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera,<br />
-cuando tu amante erguía su lanza justiciera,<br />
-y en tu casona blanca ahechando el rubio trigo.<br />
-Aquel amor de fuego era por ti y contigo.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mujeres de la Mancha, con el sagrado mote</span><br />
-de Dulcinea, os salva la gloria de Quijote.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_219">[Pg 219]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw20 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXXV<br />
-EL MAÑANA EFÍMERO</p>
-
-<p class="right small1">
-A Roberto Castrovido.<br />
-</p>
-
-
-<p class="p1">
-La España de charanga y pandereta,<br />
-cerrado y sacristía,<br />
-devota de Frascuelo y de María,<br />
-de espíritu burlón y de alma quieta,<br />
-ha de tener su mármol y su día,<br />
-su infalible mañana y su poeta.<br />
-El vano ayer engendrará un mañana<br />
-vacío y ¡por ventura! pasajero.<br />
-Será un joven lechuzo y tarambana,<br />
-un sayón con hechuras de bolero;<br />
-a la moda de Francia royalista,<br />
-un poco al uso de París pagano,<br />
-y al estilo de España especialista<br />
-en el vicio al alcance de la mano.<br />
-Esa España inferior que ora y bosteza,<br />
-vieja y tahur, zaragatera y triste,<br />
-esa España inferior que ora y embiste,<br />
-cuando se digna usar de la cabeza,<br />
-aun tendrá luengo parto de varones<br />
-amantes de sagradas tradiciones<br />
-<span class="pagenum" id="Page_220">[Pg 220]</span>
-y de sagradas formas y maneras;<br />
-florecerán las barbas apostólicas,<br />
-y otras calvas en otras calaveras<br />
-brillarán, venerables y católicas.<br />
-El vano ayer engendrará un mañana<br />
-vacío y ¡por ventura! pasajero,<br />
-la sombra de un lechuzo tarambana,<br />
-de un sayón con hechuras de bolero,<br />
-el vacuo ayer dará un mañana huero.<br />
-Como la náusea de un borracho ahito<br />
-de vino malo, un rojo sol corona<br />
-de heces turbias las cumbres de granito,<br />
-hay un mañana estomagante escrito<br />
-en la tarde pragmática y dulzona.<br />
-Mas otra España nace,<br />
-la España del cincel y de la maza,<br />
-con esa eterna juventud que se hace<br />
-del pasado macizo de la raza.<br />
-Una España implacable y redentora,<br />
-España que alborea<br />
-con un hacha en la mano vengadora,<br />
-España de la rabia y de la idea.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_221">[Pg 221]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXXVI<br />
-PROVERBIOS Y CANTARES</p>
-
-
-<p class="center small1">I</p>
-
-<p class="p1">
-Nunca perseguí la gloria<br />
-ni dejar en la memoria<br />
-de los hombres mi canción;<br />
-yo amo los mundos sutiles,<br />
-ingrávidos y gentiles<br />
-como pompas de jabón.<br />
-Me gusta verlos pintarse<br />
-de sol y grana, volar<br />
-bajo el cielo azul, temblar<br />
-súbitamente y quebrarse.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¿Para qué llamar caminos</span><br />
-a los surcos del azar?...<br />
-Todo el que camina anda,<br />
-como Jesús, sobre el mar.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">A quien nos justifica nuestra desconfianza</span><br />
-llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.<span class="pagenum" id="Page_222">[Pg 222]</span><br />
-Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía<br />
-que dió a cascar al diente de la sabiduría.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Nuestras horas son minutos</span><br />
-cuando esperamos saber,<br />
-y siglos cuando sabemos<br />
-lo que se puede aprender.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">V</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Ni vale nada el fruto</span><br />
-cogido sin sazón...<br />
-ni aunque te elogie un bruto<br />
-ha de tener razón.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">De lo que llaman los hombres</span><br />
-virtud, justicia y bondad,<br />
-una mitad es envidia,<br />
-y la otra, no es caridad.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;</span><br />
-conozco grajos mélicos y líricos marranos...<span class="pagenum" id="Page_223">[Pg 223]</span><br />
-El más truhán se lleva la mano al corazón;<br />
-y el bruto más espeso se carga de razón.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">En preguntar lo que sabes</span><br />
-el tiempo no has de perder...<br />
-y a preguntas sin respuesta<br />
-¿quién te podrá responder?<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IX</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia,</span><br />
-de ingénita malicia y natural astucia,<br />
-formó la inteligencia y acaparó la tierra.<br />
-¡Y aún la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra!<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">X</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 5em;">La envidia de la virtud</span><br />
-<span style="margin-left: 4em;">hizo a Caín criminal.</span><br />
-<span style="margin-left: 4em;">¡Gloria a Caín! Hoy el vicio</span><br />
-<span style="margin-left: 4em;">es lo que se envidia más.</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La mano del piadoso nos quita siempre honor;</span><br />
-mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.<span class="pagenum" id="Page_224">[Pg 224]</span><br />
-Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente;<br />
-escudo, espada y maza llevar bajo la frente;<br />
-porque el valor honrado de todas armas viste:<br />
-no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste.<br />
-Que la piqueta arruine y el látigo flagele;<br />
-la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste,<br />
-y que el buril burile, y que el cincel cincele,<br />
-la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¡Ojos que a la luz se abrieron</span><br />
-un día para, después,<br />
-ciegos tornar a la tierra,<br />
-hartos de mirar sin ver!<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Es el mejor de los buenos</span><br />
-quien sabe que en esta vida<br />
-todo es cuestión de medida:<br />
-un poco más, algo menos...<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Virtud es la alegría que alivia el corazón</span><br />
-más grave y desarruga el ceño de Catón.<span class="pagenum" id="Page_225">[Pg 225]</span><br />
-El bueno es el que guarda, cual venta del camino,<br />
-para el sediento, el agua, para el borracho, el vino.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XIV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Cantad conmigo en coro: Saber, nada sabemos,</span><br />
-de arcano mar vinimos, a ignota mar iremos...<br />
-Y entre los dos misterios está el enigma grave;<br />
-tres arcas cierra una desconocida llave.<br />
-La luz nada ilumina y el sabio nada enseña.<br />
-¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">El hombre es por natura la bestia paradójica,</span><br />
-un animal absurdo que necesita lógica.<br />
-&mdash;Creó de nada un mundo y, su obra terminada,<br />
-«Ya estoy en el secreto&mdash;se dijo&mdash;todo es nada».<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XVI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">El hombre sólo es rico en hipocresía.</span><br />
-En sus diez mil disfraces para engañar confía;<br />
-y con la doble llave que guarda su mansión<br />
-para la ajena hace ganzúa de ladrón.<br />
-</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_226">[Pg 226]</span></p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XVII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¡Ah, cuando yo era niño</span><br />
-soñaba con los héroes de la Iliada!<br />
-Ayax era más fuerte que Diomedes,<br />
-Héctor, más fuerte que Ayax,<br />
-y Aquiles el más fuerte; porque era<br />
-el más fuerte... ¡Inocencias de la infancia!<br />
-¡Ah, cuando yo era niño<br />
-soñaba yo en los héroes de la Iliada!<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw12">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XVIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">El casca-nueces-vacías,</span><br />
-Colón de cien vanidades,<br />
-vive de supercherías,<br />
-que vende como verdades.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XIX</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¡Teresa, alma de fuego,</span><br />
-Juan de la Cruz, espíritu de llama,<br />
-por aquí hay mucho frío, padres, nuestros<br />
-corazoncitos de Jesús se apagan!<br />
-</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_227">[Pg 227]</span></p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XX</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Ayer soñé que veía</span><br />
-a Dios y que a Dios hablaba;<br />
-y soñé que Dios me oía...<br />
-Después soñé que soñaba.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Cosas de hombres y mujeres,</span><br />
-los amoríos de ayer,<br />
-casi los tengo olvidados,<br />
-si fueron alguna vez.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">No extrañéis, dulces amigos,</span><br />
-que esté mi frente arrugada.<br />
-Yo vivo en paz con los hombres<br />
-y en guerra con mis entrañas.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">De diez cabezas, nueve</span><br />
-embisten y una piensa.<br />
-Nunca extrañéis que un bruto<br />
-se descuerne luchando por la idea.<br />
-</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_228">[Pg 228]</span></p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXIV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Las abejas de las flores</span><br />
-sacan miel, y melodía<br />
-del amor, los ruiseñores;<br />
-Dante y yo&mdash;perdón, señores&mdash;,<br />
-trocamos&mdash;perdón, Lucía&mdash;,<br />
-el amor en Teología.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Poned sobre los campos</span><br />
-un carbonero, un sabio y un poeta.<br />
-Veréis cómo el poeta admira y calla,<br />
-el sabio mira y piensa...<br />
-Seguramente, el carbonero busca<br />
-las moras o las setas.<br />
-Llevadlos al teatro<br />
-y sólo el carbonero no bosteza.<br />
-Quien prefiere lo vivo a lo pintado<br />
-es el hombre que piensa, canta o sueña.<br />
-El carbonero tiene<br />
-llena de fantasías la cabeza.<br />
-</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_229">[Pg 229]</span></p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw12">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXVI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¿Dónde está la utilidad</span><br />
-de nuestras utilidades?<br />
-Volvamos a la verdad:<br />
-vanidad de vanidades.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw12">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXVII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Todo hombre tiene dos</span><br />
-batallas que pelear.<br />
-En sueños lucha con Dios;<br />
-y despierto, con el mar.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXVIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Caminante, son tus huellas</span><br />
-el camino, y nada más;<br />
-caminante, no hay camino,<br />
-se hace camino al andar.<br />
-Al andar se hace camino,<br />
-y al volver la vista atrás<br />
-se ve la senda que nunca<br />
-se ha de volver a pisar.<br />
-Caminante, no hay camino,<br />
-sino estelas en la mar.<br />
-</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_230">[Pg 230]</span></p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXIX</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">El que espera desespera,</span><br />
-dice la voz popular.<br />
-¡Qué verdad tan verdadera!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La verdad es lo que es,</span><br />
-y sigue siendo verdad<br />
-aunque se piense al revés.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXX</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Corazón, ayer sonoro,</span><br />
-¿ya no suena<br />
-tu monedilla de oro?<br />
-Tu alcancía,<br />
-antes que el tiempo la rompa,<br />
-¿se irá quedando vacía?<br />
-Confiemos<br />
-en que no será verdad<br />
-nada de lo que sabemos.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXXI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh fe del meditabundo!</span><br />
-¡Oh fe después del pensar!<span class="pagenum" id="Page_231">[Pg 231]</span><br />
-Sólo si viene un corazón al mundo<br />
-rebosa el vaso humano y se hincha el mar.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXXII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Soñé a Dios como una fragua</span><br />
-de fuego, que ablanda el hierro,<br />
-como un forjador de espadas,<br />
-como un bruñidor de aceros<br />
-que iba firmando en las hojas<br />
-de luz: Libertad.&mdash;Imperio.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXXIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Yo amo a Jesús que nos dijo:</span><br />
-Cielo y tierra pasarán.<br />
-Cuando cielo y tierra pasen<br />
-mi palabra quedará.<br />
-¿Cuál fué, Jesús, tu palabra?<br />
-¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad?<br />
-Todas tus palabras fueron<br />
-una palabra: Velad.<br />
-Como no sabéis la hora<br />
-en que os han de despertar,<br />
-os despertarán dormidos,<br />
-si no veláis: despertad.<br />
-</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_232">[Pg 232]</span></p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXXIV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Hay dos modos de conciencia:</span><br />
-una es luz, y otra, paciencia.<br />
-Una estriba en alumbrar<br />
-un poquito el hondo mar;<br />
-otra, en hacer penitencia<br />
-con caña o red, y esperar<br />
-el pez, como pescador.<br />
-Dime tú: ¿Cuál es mejor?<br />
-¿Conciencia de visionario<br />
-que mira en el hondo acuario<br />
-peces vivos<br />
-fugitivos<br />
-que no se pueden pescar,<br />
-o esta maldita faena<br />
-de ir arrojando a la arena,<br />
-muertos, los peces del mar?<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXXV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Fe empirista. Ni somos ni seremos.</span><br />
-Todo nuestro vivir es emprestado.<br />
-Nada trajimos; nada llevaremos.<br />
-</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_233">[Pg 233]</span></p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXXVI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¿Dices que nada se crea?</span><br />
-No te importe, con el barro<br />
-de la tierra, haz una copa<br />
-para que beba tu hermano.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXXVII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¿Dices que nada se crea?</span><br />
-Alfarero, a tus cacharros.<br />
-Haz tu copa y no te importe<br />
-si no puedes hacer barro.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw12">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXXVIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Dicen que el ave divina</span><br />
-trocada en pobre gallina,<br />
-por obra de las tijeras<br />
-de aquel sabio profesor<br />
-(fué Kant un esquilador<br />
-de las aves altaneras;<br />
-toda su filosofía,<br />
-un sport de cetrería)<br />
-dicen que quiere saltar<br />
-las tapias del corralón,<br />
-y volar<br />
-<span class="pagenum" id="Page_234">[Pg 234]</span>
-otra vez, hacia Platón.<br />
-¡Hurra! ¡Sea!<br />
-¡Feliz será quien lo vea!<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XXXIX</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Sí, cada uno y todos sobre la tierra iguales:</span><br />
-el ómnibus que arrastran dos pencos matalones,<br />
-por el camino, a tumbos, hacia las estaciones,<br />
-el ómnibus completo de viajeros banales,<br />
-y en medio un hombre mudo, hipocondríaco, austero,<br />
-a quien se cuentan cosas y a quien se ofrece vino...<br />
-Y allá, cuando se llegue ¿descenderá un viajero<br />
-no más? ¿O habránse todos quedado en el camino?</p>
-
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XL</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Bueno es saber que los vasos</span><br />
-nos sirven para beber;<br />
-lo malo es que no sabemos<br />
-para qué sirve la sed.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XLI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¿Dices que nada se pierde?</span><br />
-Si esta copa de cristal<span class="pagenum" id="Page_235">[Pg 235]</span><br />
-se me rompe, nunca en ella<br />
-beberé, nunca jamás.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XLII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Dices que nada se pierde,</span><br />
-y acaso dices verdad;<br />
-pero todo lo perdemos<br />
-y todo nos perderá.<br />
-</p>
-
-
-<p class="center p1 small1">XLIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Todo pasa y todo queda;</span><br />
-pero lo nuestro es pasar,<br />
-pasar haciendo caminos,<br />
-caminos sobre la mar.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-
-<p class="small1 center">XLIV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Morir... ¿Caer como gota</span><br />
-de mar en el mar inmenso?<br />
-¿O ser lo que nunca he sido:<br />
-uno, sin sombra y sin sueño,<br />
-un solitario que avanza<br />
-sin camino y sin espejo?<br />
-</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_236">[Pg 236]</span></p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XLV</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Anoche soñé que oía</span><br />
-a Dios, gritándome: ¡Alerta!<br />
-Luego era Dios quien dormía,<br />
-y yo gritaba: ¡Despierta!<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XLVI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Cuatro cosas tiene el hombre</span><br />
-que no sirven en la mar:<br />
-ancla, gobernalle y remos,<br />
-y miedo de naufragar.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XLVII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Mirando mi calavera</span><br />
-un nuevo Hamlet dirá:<br />
-He aquí un lindo fósil de una<br />
-careta de carnaval.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw18">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XLVIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Ya noto, al paso que me torno viejo,</span><br />
-que en el inmenso espejo,<br />
-donde orgulloso me miraba un día,<span class="pagenum" id="Page_237">[Pg 237]</span><br />
-era el azogue lo que yo ponía.<br />
-Al espejo del fondo de mi casa<br />
-una mano fatal<br />
-va rayendo el azogue, y todo pasa<br />
-por él como la luz por el cristal.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw18">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">XLIX</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">&mdash;Nuestro español bosteza.</span><br />
-¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?<br />
-Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?<br />
-&mdash;El vacío es más bien en la cabeza.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">L</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Luz del alma, luz divina,</span><br />
-faro, antorcha, estrella, sol...<br />
-Un hombre a tientas camina;<br />
-lleva a la espalda un farol.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw18">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">LI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Discutiendo están dos mozos</span><br />
-si a la fiesta del lugar<br />
-irán por la carretera<br />
-o campo atraviesa irán.<br />
-Discutiendo y disputando<br />
-empiezan a pelear.<span class="pagenum" id="Page_238">[Pg 238]</span><br />
-Ya con las trancas de pino<br />
-furiosos golpes se dan;<br />
-ya se tiran de las barbas,<br />
-que se las quieren pelar.<br />
-Ha pasado un carretero,<br />
-que va cantando un cantar:<br />
-«Romero, para ir a Roma,<br />
-lo que importa es caminar;<br />
-a Roma por todas partes,<br />
-por todas partes se va».<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw18">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">LII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">En esta España de los pantalones</span><br />
-lleva la voz el macho;<br />
-mas si un negocio importa<br />
-lo resuelven las faldas a escobazos.<br />
-</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw18">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">LIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Ya hay un español que quiere</span><br />
-vivir y a vivir empieza,<br />
-entre una España que muere<br />
-y otra España que bosteza.<br />
-Españolito que vienes<br />
-al mundo, te guarde Dios.<br />
-Una de las dos Españas<br />
-ha de helarte el corazón.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_239">[Pg 239]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXXVII<br />
-PARÁBOLAS</p>
-
-
-<p class="p1 center small1">I</p>
-
-<p class="p1">
-Era un niño que soñaba<br />
-un caballo de cartón.<br />
-Abrió los ojos el niño<br />
-y el caballito no vió.<br />
-Con un caballito blanco<br />
-el niño volvió a soñar;<br />
-y por la crin lo cogía...<br />
-¡Ahora no te escaparás!<br />
-Apenas lo hubo cogido,<br />
-el niño se despertó.<br />
-Tenía el puño cerrado.<br />
-¡El caballito voló!<br />
-Quedóse el niño muy serio<br />
-pensando que no es verdad<br />
-un caballito soñado.<br />
-Y ya no volvió a soñar.<br />
-Pero el niño se hizo mozo<br />
-y el mozo tuvo un amor,<br />
-y a su amada le decía:<br />
-¿Tú eres de verdad o no?<br />
-<span class="pagenum" id="Page_240">[Pg 240]</span>
-Cuando el mozo se hizo viejo<br />
-pensaba: todo es soñar,<br />
-el caballito soñado<br />
-y el caballo de verdad.<br />
-Y cuando vino la muerte,<br />
-el viejo a su corazón<br />
-preguntaba: ¿Tú eres sueño?<br />
-¡Quién sabe si despertó!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">II</p>
-
-<p class="right small1">
-A Don Vicente Clurana.</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Sobre la limpia arena, en el tartesio llano</span><br />
-por donde acaba España y sigue el mar,<br />
-hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano;<br />
-uno duerme, y el otro parece meditar.<br />
-El uno, en la mañana de tibia primavera,<br />
-junto a la mar tranquila,<br />
-ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera,<br />
-los párpados, que borran el mar en la pupila.<br />
-Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo,<br />
-que sabe los rebaños del marino guardar;<br />
-y sueña que le llaman las hijas de Nereo,<br />
-y ha oído los caballos de Poseidón hablar.<br />
-El otro mira al agua. Su pensamiento flota;<br />
-hijo del mar, navega&mdash;o se pone a volar.<span class="pagenum" id="Page_241">[Pg 241]</span><br />
-Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota,<br />
-que ha visto un pez de plata en el agua saltar.<br />
-Y piensa: «Es esta vida una ilusión marina<br />
-de un pescador que un día ya no puede pescar».<br />
-El soñador ha visto que el mar se le ilumina,<br />
-y sueña que es la muerte una ilusión del mar.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">III</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Érase de un marinero</span><br />
-que hizo un jardín junto al mar,<br />
-y se metió a jardinero.<br />
-Estaba el jardín en flor,<br />
-y el jardinero se fué<br />
-por esos mares de Dios.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">IV<br />
-CONSEJOS</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Sabe esperar, aguarda que la marea fluya,</span><br />
-&mdash;así en la costa un barco&mdash;sin que el partir te inquiete.<br />
-Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;<br />
-porque la vida es larga y el arte es un juguete.<br />
-Y si la vida es corta<br />
-y no llega la mar a tu galera,<span class="pagenum" id="Page_242">[Pg 242]</span><br />
-aguarda sin partir y siempre espera,<br />
-que el arte es largo y, además, no importa.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">V<br />
-PROFESIÓN DE FE</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Dios no es el mar, está en el mar; riela</span><br />
-como luna en el agua, o aparece<br />
-como una blanca vela;<br />
-en el mar se despierta o se adormece.<br />
-Creó la mar, y nace<br />
-de la mar cual la nube y la tormenta;<br />
-es el Creador y la criatura lo hace;<br />
-su aliento es alma, y por el alma alienta.<br />
-Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste,<br />
-y para darte el alma que me diste<br />
-en mí te he de crear. Que el puro río<br />
-de caridad que fluye eternamente,<br />
-fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,<br />
-de una fe sin amor la turbia fuente!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VI</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">El Dios que todos llevamos,</span><br />
-el Dios que todos hacemos,<br />
-el Dios que todos buscamos<span class="pagenum" id="Page_243">[Pg 243]</span><br />
-y que nunca encontraremos.<br />
-Tres dioses o tres personas<br />
-del solo Dios verdadero.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Dice la razón: Busquemos</span><br />
-la verdad.<br />
-Y el corazón: Vanidad.<br />
-La verdad ya la tenemos.<br />
-La razón: ¡Ay, quién alcanza<br />
-la verdad!<br />
-El corazón: Vanidad.<br />
-La verdad es la esperanza.<br />
-Dice la razón: Tú mientes.<br />
-Y contesta el corazón:<br />
-Quien miente eres tú, razón,<br />
-que dices lo que no sientes.<br />
-La razón: Jamás podremos<br />
-entendernos, corazón.<br />
-El corazón: Lo veremos.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center small1">VIII</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Cabeza meditadora,</span><br />
-¡qué lejos se oye el zumbido<br />
-de la abeja libadora!<span class="pagenum" id="Page_244">[Pg 244]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Echaste un velo de sombra</span><br />
-sobre el bello mundo, y vas<br />
-creyendo ver, porque mides<br />
-la sombra con un compás.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mientras la abeja fabrica,</span><br />
-melifica,<br />
-con jugo de campo y sol,<br />
-yo voy echando verdades<br />
-que nada son, vanidades<br />
-al fondo de mi crisol.<br />
-De la mar al percepto,<br />
-del percepto al concepto,<br />
-del concepto a la idea<br />
-&mdash;¡oh, la linda tarea!&mdash;<br />
-de la idea a la mar.<br />
-¡Y otra vez a empezar!<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw15">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXXXVIII<br />
-MI BUFÓN</p>
-
-
-<p class="p1">
-El demonio de mis sueños<br />
-ríe con sus labios rojos,<br />
-sus negros y vivos ojos,<br />
-sus dientes finos, pequeños.<span class="pagenum" id="Page_245">[Pg 245]</span><br />
-Y jovial y picaresco<br />
-se lanza a un baile grotesco,<br />
-luciendo el cuerpo deforme<br />
-y su enorme<br />
-joroba. Es feo y barbudo<br />
-y chiquitín y panzudo.<br />
-Yo no sé por qué razón,<br />
-de mi tragedia, bufón,<br />
-te ríes... Mas tu eres vivo<br />
-por tu danzar sin motivo.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<h2 class="nobreak">ELOGIOS</h2>
-</div>
-
-<p class="center p2">CXXXIX<br />
-A DON FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS</p>
-<div class="poetry-container p11 pw20">
-<div class="poetry">
-
-
-<p class="p1">
-Como se fué el maestro,<br />
-la luz de esta mañana<br />
-me dijo: Van tres días<br />
-que mi hermano Francisco no trabaja.<br />
-¿Murió?... Sólo sabemos<br />
-que se nos fué por una senda clara,<br />
-diciéndonos: Hacedme<br />
-un duelo de labores y esperanzas.<span class="pagenum" id="Page_246">[Pg 246]</span><br />
-Sed buenos y no más, sed lo que he sido<br />
-entre vosotros: alma.<br />
-Vivid, la vida sigue,<br />
-los muertos mueren y las sombras pasan;<br />
-lleva quien deja y vive el que ha vivido.<br />
-¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y hacia otra luz más pura</span><br />
-partió el hermano de la luz del alba,<br />
-del sol de los talleres,<br />
-el viejo alegre de la vida santa.<br />
-...Oh, sí, llevad, amigos,<br />
-su cuerpo a la montaña,<br />
-a los azules montes<br />
-del ancho Guadarrama.<br />
-Allí hay barrancos hondos<br />
-de pinos verdes donde el viento canta.<br />
-Su corazón repose<br />
-bajo una encina casta,<br />
-en tierra de tomillos, donde juegan<br />
-mariposas doradas...<br />
-Allí el maestro un día<br />
-soñaba un nuevo florecer de España.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1">
-<em>Baeza, 21 febrero, 1915.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_247">[Pg 247]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container pw18 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXL<br />
-AL JOVEN MEDITADOR<br />
-JOSÉ ORTEGA GASSET</p>
-
-
-<p class="p1">
-A ti laurel y yedra<br />
-corónente, dilecto<br />
-de Sofía, arquitecto.<br />
-Cincel, martillo y piedra<br />
-y masones te sirvan; las montañas<br />
-de Guadarrama frío<br />
-te brinden el azul de sus entrañas,<br />
-meditador de otro Escorial sombrío;<br />
-y que Felipe austero,<br />
-al borde de su regia sepultura,<br />
-asome a ver la nueva arquitectura,<br />
-y bendiga la prole de Lutero.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p class="center">CXLI<br />
-A XAVIER VALCARCE</p>
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry"><p class="right small1">
-...En el Intermedio de la primavera.<br />
-</p>
-
-
-<p class="p1">
-Valcarce, dulce amigo, si tuviera<br />
-la voz que tuve antaño, cantaría<br />
-el intermedio de tu primavera<br />
-&mdash;porque aprendiz he sido de ruiseñor un día&mdash;,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_248">[Pg 248]</span>
-y el rumor de tu huerto&mdash;entre las flores<br />
-el agua oculta corre, pasa y suena<br />
-por acequias, regatos y atanores&mdash;,<br />
-y el inquieto bullir de tu colmena,<br />
-y esa doliente juventud que tiene<br />
-ardores de faunalias,<br />
-y que pisando viene<br />
-la huella a mis sandalias.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mas hoy... ¿será porque el enigma grave</span><br />
-me tentó en la desierta galería,<br />
-y abrí con una diminuta llave<br />
-el ventanal del fondo que da a la mar sombría?<br />
-¿Será porque se ha ido<br />
-quien asentó mis pasos en la tierra,<br />
-y en este nuevo ejido<br />
-sin rubia mies, la soledad me aterra?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">No sé, Valcarce, mas cantar no puedo;</span><br />
-se ha dormido la voz en mi garganta,<br />
-y tiene el corazón un salmo quedo.<br />
-Ya sólo reza el corazón, no canta.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mas hoy, Valcarce, como un fraile viejo</span><br />
-puedo hacer confesión, que es dar consejo.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En este día claro, en que descansa</span><br />
-tu carne de quimeras y amoríos<span class="pagenum" id="Page_249">[Pg 249]</span><br />
-&mdash;así en amplio silencio se remansa<br />
-el agua bullidora de los ríos&mdash;,<br />
-no guardes en tu cofre la galana<br />
-veste dominical, el limpio traje,<br />
-para llenar de lágrimas mañana<br />
-la mustia seda y el marchito encaje,<br />
-sino viste, Valcarce, dulce amigo,<br />
-gala de fiesta para andar contigo.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y cíñete la espada rutilante,</span><br />
-y lleva tu armadura,<br />
-el peto de diamante<br />
-debajo de la blanca vestidura.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Quién sabe! Acaso tu domingo sea</span><br />
-la jornada guerrera y laboriosa,<br />
-el día del Señor, que no reposa,<br />
-el claro día en que el Señor pelea.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw18">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXLII<br />
-MARIPOSA DE LA SIERRA</p>
-
-<p class="right small1 p1">
-A Juan Ramón Jiménez,<br /> por su libro <em>Platero y yo</em>.<br />
-</p>
-
-
-<p class="p1">
-¿No eres tú, mariposa,<br />
-el alma de estas sierras solitarias,<br />
-de sus barrancos hondos<br />
-y de sus cumbres agrias?
-<span class="pagenum" id="Page_250">[Pg 250]</span><br />
-Para que tú nacieras,<br />
-con su varita mágica<br />
-a las tormentas de la piedra, un día,<br />
-mandó callar un hada,<br />
-y encadenó los montes,<br />
-para que tú volaras.<br />
-Anaranjada y negra,<br />
-morenita y dorada,<br />
-mariposa montés, sobre el romero<br />
-plegadas las alillas o, voltarias,<br />
-jugando con el sol, o sobre un rayo<br />
-de sol crucificadas.<br />
-¡Mariposa montés y campesina,<br />
-mariposa serrana,<br />
-nadie ha pintado tu color; tú vives<br />
-tu color y tus alas<br />
-en el aire, en el sol, sobre el romero,<br />
-tan libre, tan salada!...<br />
-Que Juan Ramón Jiménez<br />
-pulse por ti su lira franciscana.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1">
-<em>Sierra de Cazorla, 28 mayo, 1915.</em><br />
-</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_251">[Pg 251]</span></p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXLIII<br />
-DESDE MI RINCÓN</p>
-
-<p class="center p1 small1">ELOGIOS</p>
-
-<p class="p1 small1" style="padding-left: 7em; ">
-Al libro <em>Castilla</em>, del maestro Azorín,<br />
-con motivos del mismo.<br />
-</p>
-
-
-<p class="p1">
-Con este libro de melancolía,<br />
-toda Castilla a mi rincón me llega;<br />
-Castilla la gentil y la bravía,<br />
-la parda y la manchega.<br />
-¡Castilla, España de los largos ríos<br />
-que el mar no ha visto y corre hacia los mares;<br />
-Castilla de los páramos sombríos,<br />
-Castilla de los negros encinares.<br />
-Labriegos transmarinos y pastores<br />
-trashumantes&mdash;arados y merinos&mdash;,<br />
-labriegos con talante de señores,<br />
-pastores del color de los caminos.<br />
-Castilla de grisientos peñascales,<br />
-pelados serrijones,<br />
-barbechos y trigales,<br />
-malezas y cambrones.<br />
-Castilla azafranada y polvorienta,<br />
-sin montes, de arreboles purpurinos,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_252">[Pg 252]</span>
-Castilla visionaria y soñolienta<br />
-de llanuras, viñedos y molinos.<br />
-Castilla&mdash;hidalgos de semblante enjuto,<br />
-rudos jaques y orondos bodegueros&mdash;,<br />
-Castilla&mdash;trajinantes y arrieros<br />
-de ojos inquietos, de mirar astuto&mdash;,<br />
-mendigos rezadores,<br />
-y frailes pordioseros,<br />
-boteros, tejedores,<br />
-arcadores, perailes, chicarreros,<br />
-lechuzos y rufianes,<br />
-fulleros y truhanes,<br />
-caciques y tahures y logreros.<br />
-¡Oh, venta de los montes!&mdash;Fuencebada,<br />
-Fonfría, Oncala, Manzanal, Robledo.&mdash;<br />
-¡Mesón de los caminos y posada<br />
-de Esquivias, Salas, Almazán, Olmedo!<br />
-La ciudad diminuta y la campana<br />
-de las monjas que tañe, cristalina...<br />
-¡Oh, dueña doñeguil tan de mañana<br />
-y amor de Juan Ruiz a doña Endrina!<br />
-Las comadres&mdash;Gerarda y Celestina&mdash;<br />
-Los amantes&mdash;Fernando y Dorotea&mdash;<br />
-¡Oh casa, oh huerto, oh sala silenciosa!<br />
-¡Oh divino vasar en donde posa<br />
-<em>sus dulces ojos verdes Melibea</em>!<br />
-¡Oh jardín de cipreses y rosales,<span class="pagenum" id="Page_253">[Pg 253]</span><br />
-donde Calisto ensimismado piensa,<br />
-que tornan con las nubes inmortales<br />
-las mismas olas de la mar inmensa!<br />
-¡Y este hoy que mira a ayer; y este mañana<br />
-que nacerá tan viejo!<br />
-¡Y esta esperanza vana<br />
-de romper el encanto del espejo!<br />
-¡Y esta agua amarga de la fuente ignota!<br />
-¡Y este filtrar la gran hipocondría<br />
-de España siglo a siglo y gota a gota!<br />
-¡Y este alma de Azorín... y este alma mía<br />
-que está viendo pasar, bajo la frente,<br />
-de una España la inmensa galería,<br />
-cual pasa del ahogado en la agonía<br />
-todo su ayer, vertiginosamente!<br />
-Basta. Azorín, yo creo<br />
-en el alma sutil de tu Castilla,<br />
-y en esa maravilla<br />
-de tu hombre triste del balcón, que veo<br />
-siempre añorar, la mano en la mejilla.<br />
-Contra el gesto del persa, que azotaba<br />
-la mar con su cadena;<br />
-contra la flecha que el tahur tiraba<br />
-al cielo, creo en la palabra buena.<br />
-Desde un pueblo que ayuna y se divierte,<br />
-ora y eructa, desde un pueblo impío<br />
-que juega al mus, de espaldas a la muerte,<span class="pagenum" id="Page_254">[Pg 254]</span><br />
-creo en la libertad y en la esperanza,<br />
-y en una fe que nace<br />
-cuando se busca a Dios y no se alcanza,<br />
-y en el Dios que se lleva y que se hace.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center p1 small1">ENVÍO</p>
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">¡Oh, tú, Azorín que de la mar de Ulises</span><br />
-viniste al ancho llano<br />
-en donde el gran Quijote, el buen Quijano,<br />
-soñó con Esplandianes y Amadises;<br />
-buen Azorín, por adopción manchego,<br />
-que guardas tu alma ibera,<br />
-tu corazón de fuego<br />
-bajo el recio almidón de tu pechera<br />
-&mdash;un poco libertario<br />
-de cara a la doctrina,<br />
-¡admirable Azorín, el reaccionario<br />
-por asco de la greña jacobina!&mdash;;<br />
-pero tranquilo, varonil&mdash;la espada<br />
-ceñida a la cintura<br />
-y con santo rencor acicalada&mdash;,<br />
-sereno en el umbral de tu aventura!<br />
-¡Oh, tú, Azorín, escucha: España quiere<br />
-surgir, brotar, toda una España empieza.<br />
-¿Y ha de helarse en la España que se muere?<br />
-¿Ha de ahogarse en la España que bosteza?<br />
-<span class="pagenum" id="Page_255">[Pg 255]</span>
-Para salvar la nueva epifanía<br />
-hay que acudir, ya es hora,<br />
-con el hacha y el fuego al nuevo día.<br />
-Oye cantar los gallos de la aurora.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1"><em>Baeza, 1913.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw30">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXLIV<br />
-A UNA ESPAÑA JOVEN</p>
-
-
-<p class="p1">
-...Fué un tiempo de mentira, de infamia. A España toda,<br />
-la malherida España, de Carnaval vestida<br />
-nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda<br />
-para que no acertara la mano con la herida.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Fué ayer; éramos casi adolescentes; era</span><br />
-con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios,<br />
-cuando montar quisimos en pelo una quimera,<br />
-mientras la mar dormía ahita de naufragios.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Dejamos en el puerto la sórdida galera,</span><br />
-y en una nave de oro nos plugo navegar<br />
-hacia los altos mares, sin aguardar ribera,<br />
-lanzando velas y anclas y gobernalle al mar.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño&mdash;herencia</span><br />
-de un siglo que vencido sin gloria se alejaba&mdash;<span class="pagenum" id="Page_256">[Pg 256]</span><br />
-un alba entrar quería; con nuestra turbulencia<br />
-la luz de las divinas ideas batallaba.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Mas cada cual el rumbo siguió de su locura;</span><br />
-agilitó su brazo, acreditó su brío;<br />
-dejó como un espejo bruñida su armadura<br />
-y dijo: «El hoy es malo, pero el mañana... es mío».<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y es hoy aquel mañana de ayer... Y España toda</span><br />
-con sucios oropeles de Carnaval vestida<br />
-aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda,<br />
-mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre</span><br />
-la voluntad te llega, irás a tu aventura<br />
-despierta y transparente a la divina lumbre,<br />
-como el diamante clara, como el diamante pura.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1"><em>Enero, 1915.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry"><p class="center">CXLV<br />
-ESPAÑA, EN PAZ</p>
-
-
-<p class="p1">
-En mi rincón moruno, mientras repiquetea<br />
-el agua de la siembra bendita en mis cristales<br />
-yo pienso en la lejana Europa que pelea,<br />
-el fiero norte, envuelto en lluvias otoñales.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_257">[Pg 257]</span>
-
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Donde combaten galos, ingleses y teutones,</span><br />
-allá, en la vieja Flandes y en una tarde fría,<br />
-sobre jinetes, carros, infantes y cañones<br />
-pondrá la lluvia el velo de su melancolía.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Envolverá la niebla el rojo expoliario</span><br />
-&mdash;sordina gris al férreo claror del campamento&mdash;,<br />
-las brumas de la Mancha caerán como un sudario<br />
-de la flamenca duna sobre el fangal sangriento.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Un César ha ordenado las tropas de Germania</span><br />
-contra el francés heroico y el triste moscovita,<br />
-y osó hostigar la rubia pantera de Britania.<br />
-Medio planeta en armas contra el teutón milita.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¡Señor! La guerra es mala y bárbara; la guerra,</span><br />
-odiada de las madres, las almas entigrece;<br />
-mientras la guerra pasa, ¿quién sembrará la tierra?<br />
-¿Quién segará la espiga que junio amarillece?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Albión acecha y caza las quillas en los mares;</span><br />
-Germania arruina templos, moradas y talleres;<br />
-la guerra pone un soplo de hielo en los hogares,<br />
-y el hambre en los caminos, y el llanto en las mujeres.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Es bárbara la guerra y torpe y regresiva;</span><br />
-¿por qué otra vez a Europa esta sangrienta racha<br />
-<span class="pagenum" id="Page_258">[Pg 258]</span>
-que siega el alma y esta locura acometiva?<br />
-¿por qué otra vez el hombre de sangre se emborracha?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">La guerra nos devuelve las podres y las pestes</span><br />
-del Ultramar cristiano; el vértigo de horrores<br />
-que trajo Atila a Europa con sus tartareas huestes;<br />
-las hordas mercenarias, los púnicos rencores;<br />
-la guerra nos devuelve los muertos milenarios<br />
-de cíclopes, centauros, Heracles y Teseos;<br />
-la guerra resucita los sueños cavernarios<br />
-del hombre con peludos mammuthes giganteos.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">¿Y bien? El mundo en guerra y en paz España sola.</span><br />
-¡Salud, oh buen Quijano! Por si ese gesto es tuyo,<br />
-yo te saludo. ¡Salve! Salud, paz española,<br />
-si no eres paz cobarde, sino desdén y orgullo.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Si eres desdén y orgullo, valor de ti, si bruñes</span><br />
-en esa paz, valiente, la enmohecida espada,<br />
-para tenerla limpia, sin tacha, cuando empuñes<br />
-el arma de tu vieja panoplia arrinconada;<br />
-si pules y acicalas tus hierros para, un día,<br />
-vestir de luz y, erguida: <em>heme aquí, pues, España<br />
-en alma y cuerpo, toda, para una guerra mía,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_259">[Pg 259]</span>
-heme aquí, pues, vestida para la propia hazaña</em>,<br />
-decir para que diga quien oiga: <em>es voz, no es eco,<br />
-el buen manchego habla palabras de cordura,<br />
-parece que el hidalgo amojamado y seco<br />
-entró en razón, y tiene espada a la cintura</em>;<br />
-entonces, paz de España, yo te saludo.<br />
-<span style="margin-left: 18em;">Si eres</span><br />
-vergüenza humana de esos rencores cabezudos<br />
-con que se matan miles de avaros mercaderes,<br />
-sobre la madre tierra que los parió desnudos;<br />
-si sabes cómo Europa entera se anegaba<br />
-en una paz sin alma, en un afán sin vida,<br />
-y que una calentura cruel la aniquilaba,<br />
-que es hoy la fiebre de esta pelea fratricida;<br />
-si sabes que esos pueblos arrojan sus riquezas<br />
-al mar y al fuego&mdash;todos&mdash;para sentirse hermanos<br />
-un día ante el divino altar de la pobreza,<br />
-gabachos y tudescos, latinos y britanos,<br />
-entonces, paz de España, también yo te saludo,<br />
-y a ti, la España fuerte, si, en esta paz bendita,<br />
-en tu desdeño esculpes, como sobre un escudo,<br />
-dos ojos que avizoran y un ceño que medita.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1">
-<em>Baeza, 10 de noviembre de 1914.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_260">[Pg 260]</span></p>
-
-<div class="poetry-container p21 pw22">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXLVI</p>
-
-<p class="right p1 small1">
-<em>Flor de santidad.</em>&mdash;Novela milenaria,<br />
-por don Ramón del Valle-Inclán.</p>
-
-
-<p class="p1">
-Esta leyenda en sabio romance campesino,<br />
-ni arcaico ni moderno, por Valle-Inclán escrita,<br />
-revela en los halagos de un viento vespertino,<br />
-la santa flor de alma que nunca se marchita.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Es la leyenda campo y campo. Un peregrino</span><br />
-que vuelve solitario de la sagrada tierra<br />
-donde Jesús morara, camina sin camino,<br />
-entre los agrios montes de la galaica sierra.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Hilando silenciosa, la rueca a la cintura,</span><br />
-Adega, en cuyos ojos la llama azul fulgura<br />
-de la piedad humilde, en el romero ha visto,<br />
-al declinar la tarde, la pálida figura,<br />
-la frente gloriosa de luz y la amargura<br />
-de amor que tuvo un día el <span class="smcap">Salvador Dom. Cristo</span>.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_261">[Pg 261]</span></p>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXLVII<br />
-AL MAESTRO RUBÉN DARÍO</p>
-<p class="p1">
-Este noble poeta que ha escuchado<br />
-los ecos de la tarde y los violines<br />
-del otoño en Verlaine, y que ha cortado<br />
-las rosas de Ronsard en los jardines<br />
-de Francia, hoy, peregrino<br />
-de un Ultramar de Sol, nos trae el oro<br />
-de su verbo divino.<br />
-¡Salterios del loor vibran en coro!<br />
-La nave bien guarnida,<br />
-con fuerte casco y acerada prora,<br />
-de viento y luz la blanca vela henchida<br />
-surca, pronta a arribar, la mar sonora;<br />
-y yo le grito: ¡Salve! a la bandera<br />
-flamígera que tiene<br />
-esta hermosa galera<br />
-que de una nueva España a España viene.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1">
-<em>1904.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_262">[Pg 262]</span></p>
-
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="p1 center">CXLVIII<br />
-A LA MUERTE DE RUBÉN DARÍO</p>
-
-
-<p class="p1">
-Si era toda en tu verso la armonía del mundo,<br />
-¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?<br />
-Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,<br />
-corazón asombrado de la música astral,<br />
-¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno<br />
-y con las nuevas rosas triunfante volverás?<br />
-¿Te han herido buscando la soñada florida,<br />
-la fuente de la eterna juventud, capitán?<br />
-Que en esta lengua madre la clara historia quede;<br />
-corazones de todas las Españas, llorad.<br />
-Rubén Darío ha muerto en Castilla del Oro,<br />
-esta nueva nos vino atravesando el mar.<br />
-Pongamos, españoles, en un severo mármol,<br />
-su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:<br />
-nadie esta lira taña, si no es el mismo Apolo,<br />
-nadie esta flauta suene si no es el mismo Pan.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1"><em>1915 .</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_263">[Pg 263]</span></p>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXLIX<br />
-A NARCISO ALONSO CORTÉS,<br />
-POETA DE CASTILLA</p>
-
-<p class="right p1 small1">
-<em>Jam senior, sed cruda deo viridisque senecta.</em><br />
-<span style="padding-right: 2em;">Virgilio (<em>Eneida</em>).</span>
-</p>
-
-
-<p class="p1">
-Tus versos me han llegado a este rincón manchego,<br />
-regio presente en arcas de rica taracea,<br />
-que guardan, entre ramos de castellano espliego,<br />
-narcisos de Citeres y lirios de Judea.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">En tu árbol viejo anida un canto adolescente,</span><br />
-del ruiseñor de antaño la dulce melodía.<br />
-Poeta, que declaras arrugas en tu frente,<br />
-tu musa es la más noble: se llama Todavía.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El corazón del hombre con red sutil envuelve</span><br />
-el tiempo, como niebla de río una arboleda.<br />
-¡No mires: todo pasa; olvida: nada vuelve!<br />
-Y el corazón del hombre se angustia... ¡Nada queda!<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El tiempo rompe el hierro y gasta los marfiles.</span><br />
-Con limas y barrenas, buriles y tenazas,<span class="pagenum" id="Page_264">[Pg 264]</span><br />
-el tiempo lanza obreros a trabajar febriles,<br />
-enanos con punzones y cíclopes con mazas.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El tiempo lame y roe y pule y mancha y muerde;</span><br />
-socava el alto muro, la piedra agujerea;<br />
-apaga la mejilla y abrasa la hoja verde;<br />
-sobre las frentes cava los surcos de la idea.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Pero el poeta afronta al tiempo inexorable,</span><br />
-como David al fiero gigante filisteo;<br />
-de su armadura busca la pieza vulnerable,<br />
-y quiere obrar la hazaña a que no osó Teseo.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Vencer al tiempo quiere. ¡Al tiempo! ¿Hay un seguro</span><br />
-donde afincar la lucha? ¿Quién lanzará el venablo<br />
-que cace esa alimaña? ¿Se sabe de un conjuro<br />
-que ahuyente ese enemigo, como la cruz al diablo?<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">El alma. El alma vence&mdash;¡la pobre cenicienta,</span><br />
-que en este siglo vano, cruel, empedernido,<br />
-por esos mundos vaga escuálida y hambrienta!&mdash;<br />
-al ángel de la muerte y al agua del olvido.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Su fortaleza opone al tiempo, como el puente</span><br />
-al ímpetu del río sus pétreos tajamares;<br />
-bajo ella el tiempo lleva bramando su torrente,<br />
-sus aguas cenagosas huyendo hacia los mares.<span class="pagenum" id="Page_265">[Pg 265]</span><br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Poeta, el alma sólo es ancla en la ribera,</span><br />
-dardo cruel y doble escudo adamantino;<br />
-y en el diciembre helado, rosal de primavera;<br />
-y sol del caminante y sombra del camino.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Poeta, que declaras arrugas en tu frente,</span><br />
-tu noble verso sea más joven cada día;<br />
-que en tu árbol viejo suene el canto adolescente,<br />
-del ruiseñor eterno la dulce melodía.<br />
-</p>
-
-<p class="right small1"><em>Venta de Cárdenas, 24 octubre.</em><br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw25">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CXL<br />
-MIS POETAS</p>
-<p class="p1">
-El primero es Gonzalo de Berceo llamado,<br />
-Gonzalo de Berceo, poeta y peregrino,<br />
-que yendo en romería acaeció en un prado,<br />
-y a quien los sabios pintan copiando un pergamino.<br />
-Trovó a Santo Domingo, trovó a Santa María,<br />
-y a San Millán, y a San Lorenzo y Santa Oria,<br />
-y dijo: mi dictado non es de juglaría;<br />
-escrito lo tenemos; es verdadera historia.<br />
-Su verso es dulce y grave: monótonas hileras,<br />
-de chopos invernales en donde nada brilla;<br />
-renglones como surcos en pardas sementeras,<br />
-<span class="pagenum" id="Page_266">[Pg 266]</span>
-y lejos, las montañas azules de Castilla.<br />
-Él nos cuenta el repaire del romeo cansado;<br />
-leyendo en santorales y libros de oración,<br />
-copiando historias viejas, nos dice su dictado,<br />
-mientras le sale afuera la luz del corazón.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container p21 pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CLI<br />
-A DON MIGUEL DE UNAMUNO</p>
-
-<p class="right p1 small1">
-Por su libro <em>Vida de Don Quijote y Sancho</em>.<br />
-</p>
-
-
-<p class="p1">
-<span style="margin-left: 1em;">Este donquijotesco</span><br />
-Don Miguel de Unamuno, fuerte vasco,<br />
-lleva el arnés grotesco<br />
-y el irrisorio casco<br />
-del buen manchego. Don Miguel camina,<br />
-jinete de quimérica montura,<br />
-metiendo espuela de oro a su locura,<br />
-sin miedo de la lengua que malsina.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">A un pueblo de arrieros,</span><br />
-lechuzos y tahures y logreros<br />
-dicta lecciones de Caballería.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y el alma desalmada de su raza,</span><br />
-que bajo el golpe de su férrea maza<br />
-aún duerme, puede que despierte un día.<br />
-<span class="pagenum" id="Page_267">[Pg 267]</span>
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Quiere enseñar el ceño de la duda</span><br />
-antes de que cabalgue, al caballero;<br />
-cual nuevo Hamlet, a mirar desnuda<br />
-cerca del corazón la hoja de acero.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Tiene el aliento de una estirpe fuerte</span><br />
-que soñó más allá de sus hogares,<br />
-y que el oro buscó tras de los mares.<br />
-Él señala la gloria tras la muerte.<br />
-Quiere ser fundador y dice: Creo,<br />
-Dios y adelante el ánima española...<br />
-Y es tan bueno y mejor que fué Loyola:<br />
-sabe a Jesús y escupe al fariseo.<br />
-</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="poetry-container pw15 p21">
-<div class="poetry">
-<p class="center">CLII<br />
-A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ</p>
-
-<p class="p1 small1 right">
-Por su libro <em>Arias tristes</em>.<br />
-</p>
-
-
-<p class="p1">
-Era una noche del mes<br />
-de mayo, azul y serena,<br />
-sobre el agudo ciprés<br />
-brillaba la luna llena,<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">iluminando la fuente</span><br />
-en donde el agua surtía,<span class="pagenum" id="Page_268">[Pg 268]</span><br />
-sollozando intermitente.<br />
-Sólo la fuente se oía.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Después, se escuchó el acento</span><br />
-de un oculto ruiseñor.<br />
-Quebró una racha de viento<br />
-la curva del surtidor.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Y una dulce melodía</span><br />
-vagó por todo el jardín:<br />
-entre los mirtos tañía<br />
-un músico su violín.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Era un acorde lamento</span><br />
-de juventud y de amor<br />
-para la luna y el viento,<br />
-el agua y el ruiseñor.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">«El jardín tiene una fuente</span><br />
-y la fuente una quimera...».<br />
-Cantaba una voz doliente,<br />
-alma de la primavera.<br />
-<br />
-<span style="margin-left: 1em;">Calló la voz y el violín</span><br />
-apagó su melodía.<br />
-Quedó la melancolía<br />
-vagando por el jardín.<br />
-Sólo la fuente se oía.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_278">[Pg 278]</span></p>
-</div>
-
-<p class="center big 2 p6 p6b">
-PUBLICACIONES DE LA<br />
-RESIDENCIA DE ESTUDIANTES</p>
-
-
-<div class="chapter">
-
-<div class="blockquot1">
-<p class="p1">Estas publicaciones responden a la necesidad
-de buscar una expresión de la actividad
-espiritual que en la <span class="smcap">Residencia</span> y en torno
-de ella se ha ido desenvolviendo. Los varios
-modos en que va cuajando esta actividad, estarán
-representados en diferentes series de
-libros. No se trata, pues, tan sólo, de dar publicidad
-a los trabajos de los Residentes, primeros
-frutos de su formación científica, sino
-de recoger también otras producciones que
-han nacido al contacto de la <span class="smcap">Residencia</span> con
-el ambiente ideal exterior. La obra de la <span class="smcap">Residencia</span>
-ha sabido atraer la atención y el apoyo
-moral de literatos, científicos y políticos, que
-trabajan unidos a su lado, como si se tratase
-de una obra propia; y este núcleo formado en
-torno de la <span class="smcap">Residencia</span> se ha dispuesto con devoción
-y con entusiasmo a sembrar en ella y
-desde ella, en la juventud española, los ideales
-de la Patria futura. En fin, la continuidad
-de la labor educacional de la <span class="smcap">Residencia</span>, la
-lleva a perpetuar en sus publicaciones momentos
-ejemplares de la cultura universal y
-de la vida nacional, para todo lo cual encontrará
-cauce en las actuales series y en otras
-nuevas, que a su tiempo saldrán a luz.</p>
-</div>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_279">[Pg 279]</span></p>
-</div>
-
-<div class="blockquot1">
-<p class="center p4 big1"><span class="smcap">Serie I. Cuadernos de trabajo</span>:</p>
-
-
-<p class="p1">Con estos cuadernos de Investigación, quisiera
-la <span class="smcap">Residencia</span> contribuir a la labor científica
-española.</p>
-
-
-<p class="p1">1. <span class="smcap">El sacrificio de la misa</span>, por <span class="allsmcap">GONZALO DE
-BERCEO</span>. Edición de <em>Antonio G. Solalinde</em>.</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">1,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">2. <span class="smcap">Constituciones baiulie mirabeti</span> (1328).
-<span class="smcap">Edición</span> de <em>Galo Sánchez</em>. </p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">1,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">3. <span class="smcap">¿Qué es la electricidad?</span>, por <em>Blas Cabrera</em>.</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">4. Un profesor español del siglo <span class="smcap">XVI</span>: <span class="allsmcap">JUAN
-LORENZO PALMIRENO</span>, por <em>Miguel Artigas</em>.</p>
-
-<p class="p1">5. <span class="smcap">Baquílides.</span> Traducción del griego, por
-<em>Pedro Bosch y Gimpera</em>.</p>
-
-<p class="p1">6. <span class="smcap">El renacimiento en españa.</span> Introducción
-metódica, por <em>Federico de Onís</em>.</p>
-
-<p class="center p2 big1"><span class="smcap">Serie II. Ensayos</span>:</p>
-
-
-<p class="p1">Componen esta serie trabajos originales
-que, aun versando sobre temas concretos de
-arte, historia, ética, literatura, etc., tienden a
-expresar una ideología de amplio interés, en
-forma cálida y personal.</p>
-
-
-<p class="p1">1. <span class="smcap">Meditaciones del quijote.</span> Meditación preliminar
-y Meditación primera, por <em>J. Ortega y Gasset</em>.</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">2. <span class="smcap">Al margen de los clásicos</span>, por <em>Azorín</em>.
-</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">3. <span class="smcap">El protectorado francés en marruecos y
-sus enseñanzas para la acción española</span>,
-por <em>Manuel González Hontoria</em>. </p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">4 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">4. <span class="smcap">El licenciado vidriera, visto por</span> <em>Azorín</em>.
-</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">5. <span class="smcap">Ensayos. Tomo i</span>, por <em>M. de Unamuno</em>. </p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">6. <span class="smcap">Un pueblecito</span>, por <em>Azorín</em>. </p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p>
-
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_280">[Pg 280]</span></p>
-
-
-<p class="p1">7. <span class="smcap">Ensayos.</span> Tomo <span class="allsmcap">II</span>, por <em>M. de Unamuno</em>.
-</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">8. <span class="smcap">La edad heroica</span>, por <em>Luis de Zulueta</em>.</p>
-
-<p>(Publicado). <span class="flright">2,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">9. <span class="smcap">Ensayos.</span> Tomo <span class="allsmcap">III</span>, por <em>M. de Unamuno</em>.</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">10. <span class="smcap">La filosofía de henri bergson</span>, por <em>Manuel
-G. Morente</em>. </p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">2,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">11. <span class="smcap">Ensayos.</span> Tomo <span class="allsmcap">IV</span>, por <em>M. de Unamuno</em>.
-</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">12. <span class="smcap">El sentimiento de la riqueza en castilla</span>,
-por <em>Pedro Corominas</em>. </p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">13. <span class="smcap">Clavijo en goethe y en beaumarchais</span>, comentado
-por <em>Azorín</em>.</p>
-
-<p class="p1">14. <span class="smcap">Diccionario filosófico portátil</span>, por <em>Eugenio
-d'Ors</em>.</p>
-
-<p class="p1">15. <span class="smcap">La universidad española</span>, por <em>F. de Onís</em>.</p>
-
-<p class="p1">16. <span class="smcap">El arte español</span>, por <em>Manuel B. Cossío</em>.</p>
-
-<p class="p1">17. <span class="smcap">Meditación del escorial</span>, por <em>J. Ortega y
-Gasset</em>.</p>
-
-<p class="p1">18. <span class="smcap">La epopeya castellana</span>, por <em>Ramón Menéndez
-Pidal</em>.</p>
-
-<p class="p1">19. <span class="smcap">El derecho internacional en la guerra
-grande</span>, por <em>Gabriel Maura</em>.</p>
-
-<p class="p1">20. <span class="smcap">Meditaciones del quijote.</span> Meditación segunda
-y Meditación tercera, por <em>J. Ortega
-y Gasset</em>.</p>
-
-<p class="p1">21. <span class="smcap">Ensayo sobre la historia constitucional
-de españa</span> (Estudio de la vida política
-española en el siglo <span class="allsmcap">XIX</span>, con los textos
-de las Constituciones), por <em>Fernando de
-los Ríos y Urruti</em>.</p>
-
-<p class="p1">22. <span class="smcap">Ensayos sobre shakespeare</span>, por <em>Ramón
-Pérez de Ayala</em>.</p>
-
-
-<p class="p1">Y otros de Pío Baroja, Gabriel Alomar, Nicolás
-Achúcarro, Pedro Dorado y Montero, etc.</p>
-
-
-
-<p class="center big1 p2"><span class="smcap">Serie III. Biografías</span>:</p>
-
-
-<p class="p1">Para promover viriles entusiasmos, nada
-como las vidas heroicas de hombres ilustres,
-exaltadas por espíritus gemelos. Esta serie
-<span class="pagenum" id="Page_281">[Pg 281]</span>
-consta de ejemplares biografías, cuya traducción
-se ha confiado a escritores competentes.</p>
-
-
-<p class="p1">1. <span class="smcap">Vida de beethoven</span>, por <em>Romain Rolland</em>.
-Traducción de <em>Juan Ramón Jiménez</em>.
-</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">3,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">2. <span class="smcap">Vida de Miguel Ángel</span>, por <em>Romain Rolland</em>.
-Traducción de <em>Juan Ramón Jiménez</em>.</p>
-
-<p class="p1">3. <span class="smcap">Vida de Tolstoy</span>, por <em>Romain Rolland</em>.
-Traducción de <em>Juan Ramón Jiménez</em>.</p>
-
-<p class="p1">4. <span class="smcap">Vida de Carlos XII</span>, por <em>Voltaire</em>. Traducción
-de <em>E. Díez-Canedo</em>.</p>
-
-<p class="p1">5. <span class="smcap">Ficción y realidad</span> (Dichtung und Wahrheit),
-por <em>J. W. Goethe</em>. Traducción de
-<em>Ramón María Tenreiro</em>.</p>
-
-
-<p class="center p2 big1"><span class="smcap">Serie IV. Varia</span>:</p>
-
-
-<p class="p1">La <span class="smcap">Residencia</span> se propone perpetuar, con
-esta serie, la eficacia de toda manifestación
-espiritual (lecturas, jiras, conferencias, conmemoraciones),
-que impulse la nueva España
-hacia un ideal puro, abierto y definido.</p>
-
-
-<p class="p1">1. <span class="smcap">De la amistad y del diálogo</span>, por <em>Eugenio
-d'Ors</em>. (Agotado).</p>
-
-<p class="p1">2. <span class="smcap">Jean sébastien bach, auteur comique</span>, par
-<em>M. André Pirro</em>. </p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">1,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">3. <span class="smcap">Aprendizaje y heroísmo</span>, por <em>Eugenio d'Ors</em>
-</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">2 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">4. <span class="smcap">Fiesta de Aranjuez, en honor de Azorín.</span>
-Discursos, poesías y cartas. </p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">1,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">5. <span class="smcap">Disciplina y rebeldía</span>, por <em>Federico de
-Onís</em>. </p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">1 pta.</span></p>
-
-<p class="p1">6. <span class="smcap">Porvenir de la literatura después de la
-guerra</span>, por la <em>Condesa de Pardo Bazán</em>.
-</p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">1 pta.</span></p>
-
-<p class="p1">7. <span class="smcap">Poesías completas</span> de <em>Antonio Machado</em>,
-en un volumen. </p>
-
-<p> (Publicado). <span class="flright">4 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1"><span class="pagenum" id="Page_282">[Pg 282]</span></p>
-
-<p class="p1">EL SACRIFICIO DE LA MISA, por
-<span class="smcap">Gonzalo de Berceo</span>. Edición de
-<span class="smcap">Antonio G. Solalinde</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 1,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">DE LA AMISTAD Y DEL DIÁLOGO,
-por <span class="smcap">Eugenio D'Ors</span>. Agotada.</p>
-
-<p class="p1">MEDITACIONES DEL QUIJOTE,
-por <span class="smcap">José Ortega y Gasset</span>. <em>Meditación
-preliminar. Meditación primera.</em></p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">JEAN SÉBASTIEN BACH, AUTEUR
-COMIQUE, par <span class="smcap">M. André Pirro</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 1,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS,
-por <span class="smcap">Azorín</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 3,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">EL PROTECTORADO FRANCÉS
-EN MARRUECOS Y SUS ENSEÑANZAS
-PARA LA ACCIÓN
-ESPAÑOLA, por <span class="smcap">Manuel González
-Hontoria</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 4 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">APRENDIZAJE Y HEROÍSMO, por
-<span class="smcap">Eugenio D'Ors</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 2 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">FIESTA DE ARANJUEZ, en honor de
-<span class="smcap">Azorín</span>. <em>Discursos</em>, <em>poesías</em> y <em>cartas</em>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 1,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">CONSTITUCIONES BAIULIE MIRABETI.
-Edición de <span class="smcap">Galo Sánchez</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 1,50 ptas.</span></p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_283">[Pg 283]</span></p>
-
-
-
-<p class="p1">EL LICENCIADO VIDRIERA, visto
-por <span class="smcap">Azorín</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">DISCIPLINA Y REBELDÍA, por <span class="smcap">Federico
-de Onís</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 1 pta.</span></p>
-
-<p class="p1">VIDA DE BEETHOVEN, por <span class="smcap">Romain
-Rolland</span>. Traducción de <span class="smcap">Juan
-Ramón Jiménez</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 3,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">ENSAYOS. Tomo <span class="allsmcap">I</span>, por <span class="smcap">Miguel de
-Unamuno</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">UN PUEBLECITO, por <span class="smcap">Azorín</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright">
-3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">ENSAYOS. Tomo <span class="allsmcap">II</span>, por <span class="smcap">Miguel de
-Unamuno</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">LA EDAD HEROICA, por <span class="smcap">Luis de
-Zulueta</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 2,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">ENSAYOS. Tomo <span class="allsmcap">III</span>, por <span class="smcap">Miguel de
-Unamuno</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">LA FILOSOFÍA DE HENRI BERGSON,
-por <span class="smcap">Manuel G. Morente</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 2,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">ENSAYOS. Tomo <span class="allsmcap">IV</span>, por <span class="smcap">Miguel de
-Unamuno</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 3 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">PORVENIR DE LA LITERATURA
-DESPUÉS DE LA GUERRA, por
-la <span class="smcap">Condesa de Pardo Bazán</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 1 pta.</span></p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_284">[Pg 284]</span></p>
-
-
-
-<p class="p1">¿QUÉ ES LA ELECTRICIDAD?,
-por <span class="smcap">Blas Cabrera</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 3,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">EL SENTIMIENTO DE LA RIQUEZA
-EN CASTILLA, por <span class="smcap">Pedro Corominas</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 3,50 ptas.</span></p>
-
-<p class="p1">POESÍAS COMPLETAS, <span class="smcap">de Antonio
-Machado</span>.</p>
-<p>&mdash;Precio: <span class="flright"> 4 ptas.</span></p>
-</div>
-
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="center p4 big2">PROSPECTO<br />
-DE LA<br />
-RESIDENCIA DE<br />
-ESTUDIANTES</p>
-
-<p class="p4 center small1">(NO SE VENDE)</p>
-</div>
-
-
-
-
-<p class="center p4">SE ENVÍA A QUIEN LO SOLICITE DEL PRESIDENTE<br />
-DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES<br />
-CALLE DEL PINAR · MADRID</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_285">[Pg 285]</span></p>
-</div>
-<p class="p6 small1 p6b center">ESTE LIBRO<br />
-SE ACABÓ DE IMPRIMIR<br />
-EN EL EST. TIPOGRÁFICO DE FORTANET<br />
-EN MADRID<br />
-EL DÍA 11 DE JULIO<br />
-DE 1917<br />
-</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_286">[Pg 286]</span></p>
-
-
-<p class="p6 center">
-PUBLICACIONES DE LA<br />
-RESIDENCIA DE<br />
-ESTUDIANTES: MADRID<br />
-<br />
-ADMINISTRACIÓN<br />
-CALLE DEL PINAR</p>
-
-<div lang='en' xml:lang='en'>
-<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK <span lang='es' xml:lang='es'>POESÍAS COMPLETAS</span> ***</div>
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-Defect you cause.
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg&#8482;
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg&#8482;&#8217;s
-goals and ensuring that the Project Gutenberg&#8482; collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg&#8482; and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org.
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation&#8217;s EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state&#8217;s laws.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Foundation&#8217;s business office is located at 809 North 1500 West,
-Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up
-to date contact information can be found at the Foundation&#8217;s website
-and official page at www.gutenberg.org/contact
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; depends upon and cannot survive without widespread
-public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine-readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular state
-visit <a href="https://www.gutenberg.org/donate/">www.gutenberg.org/donate</a>.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Please check the Project Gutenberg web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 5. General Information About Project Gutenberg&#8482; electronic works
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg&#8482; concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg&#8482; eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Most people start at our website which has the main PG search
-facility: <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This website includes information about Project Gutenberg&#8482;,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
-</div>
-
-</div>
-</div>
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