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-The Project Gutenberg eBook of Señora ama, by Jacinto Benavente
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: Señora ama
- Comedia en tres actos
-
-Author: Jacinto Benavente
-
-Release Date: March 28, 2022 [eBook #67726]
-
-Language: Spanish
-
-Produced by: Ramón Pajares Box. (This file was produced from images
- generously made available by The Internet Archive/American
- Libraries.)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK SEÑORA AMA ***
-
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las indicaciones o
- acotaciones escénicas entre ~virgulillas~ y las versalitas se han
- convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
- las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española.
-
- * Para facilitar la lectura, se han expandido las abreviaturas en los
- nombres de los personajes.
-
-
-
-
-SEÑORA AMA
-
-
-
-
- Esta obra es propiedad de su autor, y nadie podrá, sin su permiso,
- reimprimirla ni representarla en España ni en los países con los
- cuales se hayan celebrado, o se celebren en adelante, tratados
- internacionales de propiedad literaria.
-
- El autor se reserva el derecho de traducción.
-
- Los comisionados y representantes de la _Sociedad de Autores
- Españoles_ son los encargados exclusivamente de conceder o negar el
- permiso de representación y del cobro de los derechos de propiedad.
-
- Droits de représentation, de traduction et de reproduction réservés
- pour tous les pays, y compris la Suède, la Norvège et la Hollande.
-
- Queda hecho el depósito que marca la ley.
-
-
-
-
- SEÑORA AMA
-
- COMEDIA EN TRES ACTOS
-
- ORIGINAL DE
- JACINTO BENAVENTE
-
- Estrenada en el TEATRO DE LA PRINCESA la noche del
- 22 de febrero de 1908
-
- SEGUNDA EDICIÓN
-
- MADRID
- R. VELASCO, IMP., MARQUÉS DE SANTA ANA, 11 DUP.º
- Teléfono número 551
- --
- 1911
-
-
-
-
-REPARTO
-
-
- PERSONAJES ACTORES
-
- DOMINICA Carmen Cobeña.
- MARÍA JUANA Josefa Cobeña.
- GUBESINDA Josefina Álvarez.
- DOÑA ROSA Dolores Soriano.
- LA DACIA María Luisa Ahijón.
- DOÑA JULITA Isabel Luna.
- LA POLA Ángela Tamames.
- LA JORJA Srta. Benito.
- FELICIANO Francisco Morano.
- JOSÉ Francisco Comes.
- TÍO ANICETO Leovigildo Ruiz-Tatay.
- TÍO BEBA Ricardo Manso.
- PILARO Rafael Cobeña.
- FRANCISCO Manuel Perrín.
-
-_Mozos y chicos_
-
-
-En un pueblo de Castilla la Nueva
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-ACTO PRIMERO
-
-Sala en una casa de labor
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-GUBESINDA y después la POLA
-
-POLA
-
-~(Dentro.)~ ¡Gubesinda! ¡Gubesinda! ¡Gubesinda! ¿Ande estás?
-
-GUBESINDA
-
-¡Jesús! ¡La Pola!... ¡Entra por aquí, que ando aviando! ¡Entra, mujer,
-entra!
-
-POLA
-
-~(Entrando.)~ ¿Cómo lo pasas?
-
-GUBESINDA
-
-Ya lo ves... tan buena; tú mejor que nunca.
-
-POLA
-
-¡No me lo digas! Que he estao a la muerte. De milagro lo cuento. Qué,
-¿no lo has sabío?
-
-GUBESINDA
-
-No creí que fuea tanto.
-
-POLA
-
-¡Haste cargo! Con el disgusto que hemos tenío con la chica.
-
-GUBESINDA
-
-¡Mira! Yo soy muy prudente y no quería ecirte na, pero ya que eres tú
-la primera que hablas, hablaré yo tamién, que si tú no sabes callar,
-menos tengo yo por qué callarme... Y lo que te digo yo es que tan poca
-vergüenza ties tú como tu chica; pa que te enteres.
-
-POLA
-
-¡Mírate mucho antes de soltar esas expresiones!
-
-GUBESINDA
-
-Las que tenéis que mirarse mucho y teníais de haberse mirao más antes,
-sois vosotras... ¿Pero qué os teníais creío, que nadie estábamos
-enteraos? ¿Que en el pueblo no se sabe la verdá de too?
-
-POLA
-
-¿Y qué puen decir en el pueblo? Que mi chica y ha tenío una
-desgracia... No ha sío la primera ni será la última, y si se casa,
-naide tie que decir naa... Después de too, como muchas y de más alto
-que ella, y si fueamos a ver, las que más hablan...
-
-GUBESINDA
-
-¡Y si las que más tenéis hablao de toas en vuestra vida habéis sío
-vosotras! Pa al fin y a la postre venir a caer en lo mismo, que no hay
-como hablar pa que too caiga encima... ¿Qué no tendréis hablao de la
-Jorja y de la Engracia y de la Ciscla y de toas...?
-
-POLA
-
-En el nombre del Padre... ¡Bendito y alabao! ¿Pero es que de mi hija y
-hay quien puea decir otro tanto? Es que tú tamién has ido a creerte de
-más de cuatro, que bien las conozgo y serán las que habrán ido a ecirle
-al ama lo que haigan querío... Que a eso vengo, a hablarle yo tamién, y
-que sepa de mi boca la verdá de too.
-
-GUBESINDA
-
-¡Mejor te hubieas estao en tu casa! Lo que el ama quie es no verte ni
-oírte, a ti ni a ninguna... ¡Sinvergonzonas! ¡Desastrás! Que no sé cómo
-tenéis cara pa presentaros ande ella pisa... ¡Ay, si no fuea una santa,
-que de puro santa paece boba, como le digo yo y le decimos todos!...
-¡Ay, si vosotras tuviáis vergüenza! ¡Y si tuviean vergüenza vuestros
-maridos, que con eso bastaba aunque no la tuvieais vosotras!
-
-POLA
-
-¡Mira, Gubesinda, que si no mirase y que eres tú la que me lo dices!...
-
-GUBESINDA
-
-¡Y tanto como has de mirarte! Y si quies hacerte caso de mí, vuélvete a
-la Umbría y no te pongas delante del ama, y tu chica menos.
-
-POLA
-
-¡Eso es! Pa consentir y que la Jorja que está más cerca del ama le haga
-ver lo que no ha sío y el ama se crea de ella más que de nosotras, que
-esa tie mucha miel y trae engañá a mucha gente.
-
-GUBESINDA
-
-Descuida, que ni al ama ni a mí, ni la Jorja ni tú ni ninguna nos
-traéis engañás, que toas sois lo mismo... ¿Conque dices y que tu hija
-se casa? Con Francisco, ¿verdad? ¡Si mientras haiga hombres pa too, tan
-ricamente! ¿Y el amo el padrino... con su buen regalo?
-
-POLA
-
-No hará más que por otros...
-
-GUBESINDA
-
-¡Y que la Dominica lo consienta y no coja y se vaya a casa de su padre
-a estar como una reina, como estaba de moza con too el regalo del
-mundo!...
-
-POLA
-
-¿Regalo? no sé yo qué le falte; que si ella vino de buena casa el amo
-no vino desnudo ni descalzo... Y bien enamoricá d’él andaba, que su
-padre de ella no quería casarla... Y sus padres d’él querían casarle
-con la Dacia. Y bien supo ella plantarse con tos y buen mozo se llevó y
-bien orgullosa está ella de habérselo quitao a muchas más principales
-que andaban desatinás por él.
-
-GUBESINDA
-
-¡Así es, desatinás! Que la mujer que no mira más que la presencia del
-hombre, too le está muy merecío... Y así ha sío con la Dominica. ¿Pa
-qué le ha servío el buen mozo? Pa las demás.
-
-POLA
-
-Dejará de ser ella su mujer y el ama de su casa.
-
-GUBESINDA
-
-¡Buen consuelo! Pa verse siempre rebajá... ¿Y por quién? Por quien no
-le llega a la suela del zapato por cualquier lao que se mire.
-
-POLA
-
-¿Qué hemos de hacerle? Siempre perdices cansan. ¡El mundo es así y así
-son los hombres!
-
-GUBESINDA
-
-Si yo de los hombres no digo naa... que ellos naa tienen que perder por
-naa... Pero las mujeres son las que no tenían que ser como son...
-
-POLA
-
-¡Ay, hija! Naide podemos decir que somos de Dios tan y mientras que no
-nos tiente el demonio.
-
-GUBESINDA
-
-¡El demonio! El demonio son las mujeres que no tienen vergüenza,
-que ellas son las que les tientan a los hombres; que lo tengo muy
-visto, que los hombres no se propasan a más de lo que las mujeres son
-consentidoras.
-
-POLA
-
-¡A saber! Como tú eras ya moza cuando el amo aún no andaba...
-
-GUBESINDA
-
-¡Que no habrá habío hombres en el mundo hasta que el amo fue mozo! Que
-en la casa ande yo me crié y he servío toa mi vida, no había cuatro que
-eran la envidia del mundo, y uno el padre del ama, el tío Aniceto, que
-si viejo da gloria de verlo, qué no sería cuando era más nuevo como yo
-le he conocío... Y toos andaban detrás de nosotras como mozos que eran
-y mozas que éramos... Pero como no habían de casarse ninguno con una
-pobre... pues algunas teníamos vergüenza...
-
-POLA
-
-Algunas, pero no toas; que en todos los tiempos ha habío de todo...
-
-GUBESINDA
-
-¡No me digas! ¡Como esto no se ha visto y cuando una moza se
-desgraciaba era una vergüenza pa toa la familia!... Pero ahora... ¡Si
-parece y que lo tienen a gala! Bendito sea Dios que no ha querío darme
-hijos, pa que alguno hubiá sío hija y hubiea tenío que matarla...
-
-POLA
-
-Por eso puedes hablar y porque nunca te ha faltao que comer.
-
-GUBESINDA
-
-¡Que habré ido a robarlo!
-
-POLA
-
-¡Ni yo te digo que así sea! ¡Jesús, mujer, y cómo estás conmigo!
-
-GUBESINDA
-
-Con los trabajos del mundo y con la honra del mundo y el comportamiento
-que toos saben, lo hemos ganao siempre yo y mi marido... No como otros,
-que lo que sobra de too en sus casas falta de vergüenza... ¡Pa que te
-enteres!
-
-POLA
-
-¿Qué voy a enterarme? Pa mí lo que me dices como si me lo dijera mi
-madre.
-
-GUBESINDA
-
-Si por algo y hubiea querido serlo es por haberte tullío a puros
-golpes, a ver si habías andao derecha, como Dios manda.
-
-
-ESCENA II
-
-DICHAS, FELICIANO y PILARO
-
-FELICIANO
-
-~(Dentro.)~ ¡Gubesinda! ¡Gubesinda!
-
-GUBESINDA
-
-¿Qué manda usté?
-
-POLA
-
-¿Qué, está aquí el amo?
-
-GUBESINDA
-
-Pues luego... ¿No lo sabías? Desde antiayer. POLA
-
-¡Vaya por Dios!
-
-FELICIANO
-
-~(Dentro.)~ ¡Gubesinda! ¿Qué haces que no vienes?
-
-GUBESINDA
-
-¡Ya voy, ya voy!... ~(A la Pola.)~ Ya le tendrás conocío... Tú verás
-como se entere de que le vienes al ama con cuentos...
-
-POLA
-
-¡Yo a él que tengo que icirle!
-
-~(Entran Feliciano y Pilaro.)~
-
-FELICIANO
-
-Pero qué, ¿no has acabao de aviar entoavía?
-
-GUBESINDA
-
-¡Usté verá! ¡Tamién es usté de bulla! Que la hija de mi madre ha parao
-desde que llegamos... Usté dirá... Jabelgar y limpiarlo too... que ende
-que el ama estuvo la última vez naide se había tomao ese trabajo... ¡Ya
-se ve! ¡Como aquí no hay criaos, toos son señores!...
-
-PILARO
-
-Ya estás hablando por demás... La Jorja hace su obligación y toos la
-hacemos... Pero tú siempre ties que argumentar elante del amo.
-
-FELICIANO
-
-¡Calla tú!... ~(Viendo a la Pola.)~ ¡La Pola!
-
-POLA
-
-Sí, señor, aquí estoy... Muy buenos días tenga usté... ¿Cómo lo pasa
-usté? ¿Y señora ama... y toos?
-
-FELICIANO
-
-¿Y a qué has venío tú aquí, si pue saberse? ¿Ocurre algo en la Umbría?
-
-POLA
-
-Nada de particular... He venío porque supimos de cómo venía el ama a la
-dehesa, y que no andaba muy buena de salú... y he acudío a ofrecerme...
-
-FELICIANO
-
-¡Pues maldito lo que pintas! Ya estás arreando... Y no me acudáis tan y
-mientras que nadie os llame. ¿Has entendío?
-
-GUBESINDA
-
-Ya estás avisá...
-
-POLA
-
-Está muy bien... Y qué, ¿no irá el ama por allá cualquier día de estos?
-
-FELICIANO
-
-No; aquello no le sienta, con el río y con este temporal menos... Yo
-seré el que no tarde en ir por allí; pero antes, que venga Francisco,
-que tengo que hablarle, pero solo... ¿Lo has entendío?
-
-POLA
-
-Así lo haré saber de su parte.
-
-FELICIANO
-
-Y lárgate ya... ¿Has almorzao?
-
-POLA
-
-No señor. Salí muy temprano...
-
-FELICIANO
-
-~(A Gubesinda,)~ Dale pan y chorizo... Almuerzas por el camino... Y pa
-nosotros prepara también algo, que la Jorja está a lavar al arroyo y yo
-y Pilaro vamos a salir al encuentra del ama que ya debe venir muy cerca.
-
-GUBESINDA
-
-¿Qué quiere usté que le ponga?
-
-FELICIANO
-
-Cualquier cosa, lo que esté antes listo...
-
-GUBESINDA
-
-Tú, Pilaro, a ver si te acuerdas de traerme unas trameras, que la
-leña que has acarreao hogaño está muy verde y no hay forma de hacerla
-arder... A más la dejaste toa la noche al sereno.
-
-PILARO
-
-No tuve lugar de entrarla en la portalera.
-
-GUBESINDA
-
-~(A la Pola.)~ Anda tú que te dé con que almuerces...
-
-POLA
-
-Con su permiso. Que usté se conserve tan bueno y que el ama se mejore;
-quede usté con Dios...
-
-FELICIANO
-
-Escucha... Me han dicho que Martín ha puesto una denuncia a los de
-Telesforo...
-
-POLA
-
-Les pilló cortando leña... y es toos los días, y que no se andan con
-lo chapodao, sino que arrean con las mejores chaparras. Y a más nos
-han encojao un perro y han faltao unos atarres de unas caballerías que
-Martín se dejó olvidadas en el Encinar... Y a más son unos insultadores
-que han sacao unas coplas muy indecentes... de nosotros y de usté
-también, pa que usté lo sepa.
-
-FELICIANO
-
-No quiero saber na; lo que has de decirle a Martín es que no vuelva a
-poner denuncias a Telesforo sin decírmelo a mí primero.
-
-POLA
-
-¡Así están de envalentonaos! ¡Habrá sío la Patro la que le haiga venío
-a usté con el cuento!
-
-PILARO
-
-¿Te importa a ti...? ¡Que no has de dejar en paz a naide!
-
-FELICIANO
-
-¡Calla tú!
-
-POLA
-
-Por nosotros... ¡Mia tú! Mas que no dejen un paligote... ¡Si es gusto
-del amo!
-
-GUBESINDA
-
-Too llegará a este paso, que el mejor día nos llevará a toos por
-delante con una cadena del pescuezo como en tierra de moros...
-
-FELICIANO
-
-¡No calles tú tampoco! ¡Seréis cuchareteras!
-
-GUBESINDA
-
-¡Por mí como si quiere usté dejarse azotar!
-
-FELICIANO
-
-A vosotras sí que era menester azotaros. Anda, anda a tu quehacer y tú
-arrea luego... ¡Qué mujeres! Con la primera tenían que haber hecho lo
-que yo hubiá dicho...
-
-POLA
-
-¡Mal templao está!
-
-GUBESINDA
-
-Tie su porqué... ¡Y más pue que tenga! Vamos nosotras.
-
-~(Sale la Gubesinda y la Pola.)~
-
-
-ESCENA III
-
-FELICIANO y PILARO
-
-FELICIANO
-
-~(Sacando de la petaca tabaco picado y papel de fumar.)~ Vamos a
-echarlo, Pilaro.
-
-PILARO
-
-Esta algo traía.
-
-FELICIANO
-
-¡Qué iba a traer! Desazones, cuentajos pa el ama. ¡Como si tuviéramos
-pocos!
-
-PILARO
-
-Lo que tie esta Pola es que la tie tomá con nosotros. Cuidao que yo se
-lo tengo dicho a la Jorja, que con ella poca conversación y apurando
-más con ninguna. ¡Toas son lo mismo! ¡Es que lo tengo visto! En
-juntándose que se juntan dos mujeres, ya está el infierno...
-
-FELICIANO
-
-¡Si es que el hombre no debiera de casarse nunca!
-
-PILARO
-
-Esa es la mía. El casorio es bueno para las mujeres, pero los hombres
-no debían de perder su libertá así como así... Y no es que yo me queje,
-no vaya Dios a castigarme, que otras habrá peor que la Jorja... Pero
-es lo que yo digo, que a un hombre solo, tire por ande tire, nunca le
-falta. Yo por mí sé decir que cuando andaba en el servicio, yo tenía
-menos que ahora y nunca me faltaba una peseta; el cómo era yo no
-sabré decirlo, pero que así era. Y ende la hora que me casé, siempre
-ando lampando, que ni pa una docena de pitos tengo nunca una perra
-de sobra... Y no hay que decir que me haiga quedao sin comer ningún
-día, no vaya Dios a castigarme, que peor estarán otros; pero que yo no
-he vuelto a estar como entonces, como yo digo, que no tenía na y me
-sobraba too; el cómo era yo no sabré decirlo, pero que así era... No
-tire usté... ~(Pidiéndole la cerilla para encender el cigarro que ha
-ido haciendo con mucha calma.)~
-
-FELICIANO
-
-Escucha. Cuando fuiste ayer al pueblo, ¿quién andaba por casa? ¿Viste
-al ama?
-
-PILARO
-
-Sí que la vi.
-
-FELICIANO
-
-¿Qué cara tenía?
-
-PILARO
-
-La cara de siempre, con aquella risa que se ríe por too...
-
-FELICIANO
-
-¿Habló contigo?
-
-PILARO
-
-Pues luego... como siempre; me preguntó por toos; por la Jorja, por los
-muchachos, por Antolín en principalmente; es el que ella ha querío más
-siempre; no sé si porque usté lo sacó de pila...
-
-FELICIANO
-
-Y al señor Aniceto, ¿le viste?
-
-PILARO
-
-Ese sí me pareció que andaba mal encarao. Y José también.
-
-FELICIANO
-
-¿También andaba por allí mi hermano...? Y la María Juana, ¿la vistes?
-
-PILARO
-
-A esa también, sí señor, que tenía los ojos como de haber llorao...
-Como dicen que el señor Aniceto se la lleva al Sotillo, es natural,
-ella les tie que tener ley a ustedes y a la casa. Ende chica sin
-separarse del ama.
-
-FELICIANO
-
-Ella se tie la culpa de todo.
-
-PILARO
-
-Eso tengo entendío.
-
-FELICIANO
-
-¿Qué has entendío? ¿Andaste por el pueblo?
-
-PILARO
-
-No, señor, no andé naa... Cuando voy nunca ando por el pueblo. ¿Pa qué?
-Pa tener un día una cuestión con alguno. Son muchas envidias las que
-le tienen a uno. Ahora que del caso de la María Juana, sí entendí de
-hablar, porque hablar, ¡hágase usté cargo! ¡Hasta las piedras! Como
-que no falta quien diga y que el ama se iba con su padre al Sotillo,
-y porque yo dije que no era verdad, que el ama ande venía era aquí, a
-la dehesa, ande usté la aguardaba, se me echaron a reír... Conque hoy
-se verá quién llevaba razón. A más que no había más que ver al ama pa
-comprender que too era hablar de la gente, y es no conocerla...
-
-FELICIANO
-
-Sí, es no conocerla. Pero tanto harán toos y tanto le dirán unos y
-otros que acabarán por soliviantarla.
-
-PILARO
-
-Así es. Es lo que yo digo. ¿Qué le importan a naide los negocios de
-naide?
-
-FELICIANO
-
-Ahora no ha tenío nadie la culpa más que la María Juana. Yo a ti no
-voy a decirte una cosa por otra. Tú has sío siempre el primer sabedor
-de toas mis cosas.
-
-PILARO
-
-Así es, que no ha habío otro que haiga andao más que yo a su lao de
-usté, ahora y de mozo...
-
-FELICIANO
-
-Pues lo que yo te digo, y bien puedes creérmelo, es que yo nunca le he
-dicho palabra ninguna con intención a la María Juana; que la he mirao
-siempre, como lo que es para mí, como una chiquilla, que la he conocío
-de toa la vida al lao de la Dominica... Y como lo que toos sabemos que
-es, porque, ¿quién no lo sabemos?
-
-PILARO
-
-Así es.
-
-FELICIANO
-
-Si así no fuera, ¿por qué tenía que haberla acogío el tío Aniceto en
-su casa cuando murieron sus padres de ella...? Y que ella no ha sío
-una criada más en casa de mi suegro, sino que ha sío tan hija como la
-Dominica.
-
-PILARO
-
-Así ha sío, y bien lo hemos visto. ¡Bueno es el tío Aniceto pa hacer
-caridades si no hubiera un porqué como ese!
-
-FELICIANO
-
-De manera que yo la he respetao siempre por dos cosas: primeramente,
-porque ya sabes que cuando estás siempre al lao de una mujer que has
-conocío desde chico, pues parece que no hay aquella ilusión que con
-cualquiera otra que ves de pronto.
-
-PILARO
-
-Como que así es. Más que querían a mí casarme con una prima hermana
-que nos habíamos criao juntos, y convenirme me convenía por toos los
-estilos... Pues nunca pude mirarla en mal sentío... Y estábamos veces
-solos, y no hay que decir que no lo valía... pues...
-
-FELICIANO
-
-A más, ya te digo, bastaba que yo supiera lo que hay y de cómo es
-hermana de padre de la Dominica, para no pensar en ella ni por entre
-sueños.
-
-PILARO
-
-Así había de ser.
-
-FELICIANO
-
-Pero ya ves qué me ha valío... Si ha sío ella la que ha ido diciendo
-que yo me había propasao.
-
-PILARO
-
-Con su idea habrá sío.
-
-FELICIANO
-
-¡Tan con su idea! Esa tie más idea de lo que parece. Y es que ella se
-sabe lo que toos sabemos, y está muy engreída de que es tanto como la
-Dominica, y se le ha puesto y que ha de casarse con mi hermano José,
-que será tan bestia que se casará con ella y dejará a la Dacia, que
-baste que ya estuvo pa casarse conmigo y que toos en las dos familias
-queremos que se case, pa que él nos lleve a toos la contra... Y como
-María Juana ve too esto pa emberrenchinarle más, sale con que yo la
-traigo acosá. Y para que el tío Aniceto se amontone y se la quiera
-llevar consigo, que al fin la sangre, como dicen, sin fuego hierve... Y
-pa que la Dominica se alborote tamién y salga diciendo que no respeto
-naa, y tendría razón si fuera verdad... y pa que mi hermano se vuelva
-contra mí y se ciegue por ella, y pa que toos hablen y traigan y
-lleven... Y yo me haiga venío aquí por no oírlos a toos, que de naa me
-ha servío, que toos han de acudir aquí como ves, ca uno con su música,
-que es mucha música, más cuando estoy inocente de todo... ¡Puedes
-creérmelo!
-
-PILARO
-
-Sí que lo creo.
-
-FELICIANO
-
-Pero esa no se sale con su idea, esa no se casa con José, así tengamos
-que andar a golpes.
-
-PILARO
-
-En eso ya no obrará usté bien. Si es gusto de uno y otro. ¡Anda con
-Dios! Hay más que dejarlos...
-
-FELICIANO
-
-Si es que... voy a decírtelo todo; si es que ha sío la María Juana la
-que me ha andao buscando y yo huyéndole... Si es que se come de envidia
-de la Dominica y quiere ser tan ama de mi casa como ella, y como por
-ahí no ha podido ser, ahora dice que soy yo el que la ha buscao... Y ya
-se ve, como siempre he tenío esa nota de gustarme toas las mujeres...
-
-PILARO
-
-Si es que ha sío usté tan enamoriscao...
-
-FELICIANO
-
-No he sío yo siempre, Pilaro.
-
-PILARO
-
-En eso estoy. Es uno en su pobreza y más de una y más de dos vienen
-todavía a comprometer... ¡Es que las hay de comprometeoras!
-
-FELICIANO
-
-Y yo tengo visto muy claro lo que quiere la María Juana; lo primero,
-casarse con José pa asegurarse y verse en su casa tanto como la
-Dominica en la suya... Y cuando esté así volver a buscarme...
-
-PILARO
-
-Y que así sería.
-
-FELICIANO
-
-¡Y eso no, yo no hago esa acción con mi hermano! Si él no lo ve, yo lo
-veo... Y si habíamos de tener un disgusto, que sea antes... Que después
-como él se casara y ella volviera con las mismas y yo consintiera y me
-callara... Es pa que mi hermano me mate o tener que matarle... Y si no
-soy consentidor y hablo y voy y le digo: «¿Lo ves ahora? ¿Lo ves y a
-quién quería?» Pues es pa tener él que matarla a ella y de cualquier
-suerte, la ruina de un hombre y de una casa.
-
-PILARO
-
-Y que así sería...
-
-FELICIANO
-
-Y de esto ni palabra a nadie, a la Jorja menos. Pero con alguien tenía
-que desahogarme cuando toos pegan contra mí.
-
-PILARO
-
-Bien sabío debe usté de tener que a hombre secreto no me gana naide,
-que de otras cosas he sío yo solo sabedor y por mí en jamás se habrá
-traslucido naa...
-
-FELICIANO
-
-Ya lo sé, hombre, y por eso me declaro contigo... Pero esa Gubesinda,
-¿no tendrá listo el almuerzo? Anda a ver, hombre...
-
-PILARO
-
-¿No la entiende usté de hablar a la puerta? ¿Con quién podrá ser?
-
-FELICIANO
-
-¡Calla! Si son doña Julita con la Dacia y con su cuñá... ¿A qué habrán
-venío?
-
-PILARO
-
-A la cuenta que vuelven del Tiemblo, que tengo entendío que estaban a
-cumplirle una promesa a San Antonio y de vuelta habrán dao un arrodeo
-pa acercarse aquí.
-
-FELICIANO
-
-Y cucharetear lo que se cuece. Estarán enteradas de too.
-
-PILARO
-
-Así será...
-
-FELICIANO
-
-Si pudiera escapar sin verlas...
-
-PILARO
-
-No lo piense usted. Hasta aquí se cuelan. _Velailas_ aquí, usté.
-
-
-ESCENA IV
-
-DICHOS, DOÑA JULITA, DOÑA ROSA, la DACIA y GUBESINDA
-
-GUBESINDA
-
-Pasen ustedes que aquí está el amo. Mire usté quién está aquí. ¡Doña
-Julita con la Dacia y con su cuñá!... ¿Cómo es su gracia de usté, usté
-perdone?
-
-D.ª ROSA
-
-Doña Rosa.
-
-FELICIANO
-
-¡Cuánto bueno!
-
-D.ª JULITA
-
-¡Qué sorpresa, verdad, de vernos por aquí!... Tú no conoces a mi cuñada
-Rosa.
-
-FELICIANO
-
-Ya tenía ese gusto, para servirla.
-
-D.ª ROSA
-
-El gusto es mío; servidora de usté.
-
-D.ª JULITA
-
-No me acordaba. Como tú paras poco en el pueblo y ella hace poco que
-vino con nosotros...
-
-FELICIANO
-
-Siéntense ustedes, tomarán ustedes algo. Anda tú, Gubesinda, a ver que
-les traes a estas señoras.
-
-GUBESINDA
-
-Ya les he ofrecío, pero dicen que no quieren tomar nada.
-
-D.ª JULITA
-
-No, muchas gracias, se agradece lo mismo. Queremos llegar al pueblo
-antes del toque de medio día, que nos esperan en casa y estarán con
-cuidado.
-
-GUBESINDA
-
-Con su permiso, que tengo a medio aviar el almuerzo.
-
-~(Sale.)~
-
-FELICIANO
-
-¿Conque antes de las doce? Está bueno. Yo creí que venían ustedes a
-pasarse tres o cuatro días con nosotros...
-
-D.ª JULITA
-
-¡Jesús! ¡Tres o cuatro días! ¡Con lo que ya faltamos de casa! ¡Bueno se
-pondría Romualdo!
-
-FELICIANO
-
-Pues hoy viene aquí la Dominica. Debe de estar llegando. Yo iba a salir
-a esperarla al camino...
-
-D.ª JULITA
-
-Nos lo han dicho; por eso nos llegamos por verla, creyendo que ya
-estaría. Qué, ¿vais a pasaros una temporada en la dehesa?
-
-FELICIANO
-
-Según nos pinte. Yo tenía que dar una vuelta de todos modos; cuestión
-de las ovejas... Y la Dominica parece que no andaba muy buena estos
-días, conque esto puede que la siente. ¿Y ustedes del Tiemblo? ¿De
-rezarle al santo?
-
-D.ª JULITA
-
-Tú verás. Que iba para dos años que le teníamos hecha promesa. ¡Ya
-estábamos avergonzadas! Pero que un día por una cosa, otro día por
-otra, en una casa como la mía nunca puede hacerse lo que una quiere.
-Luego, Romualdo, que ya le conoces, en diciéndole de santos y de
-iglesia, no transige, y cada vez que le decíamos de ir, nos dejaba sin
-carro y sin caballerías.
-
-D.ª ROSA
-
-¡Mi hermano es así, por desgracia! Yo no sé quién haya podido imbuirle
-esas hipótesis. No habrá sido en nuestra familia, donde solo ha podido
-ver buenos ejemplos. Un tío nuestro, por parte de madre, canónigo de
-la santa sede catedral de Sigüenza, una lumbrera del púlpito. Todo el
-mundo decía que hubiera llegado a obispo si la muerte no le hubiera
-sorprendido _infragante_ en la flor de su vida... Hoy mismo tenemos una
-prima, por parte de padre, religiosa en las Adoratrices de Madrid: no
-de las arrepentidas, de las otras, porque las hay de dos clases... pero
-mi hermano, no sé a quién haya podido salir. Son las malas lecturas,
-lecturas perniciosas.
-
-D.ª JULITA
-
-¡No digas, mujer! Si él nunca lee nada.
-
-D.ª ROSA
-
-¡Pero oye! Así es que yo, créame usted, si no fuera por mi cuñada y por
-mi sobrina, y porque dónde voy yo sola como estoy en el mundo desde
-la desgracia de mi marido, que para mí peor que si se hubiera muerto,
-porque un hombre que no tiene vergüenza, para mí es lo último. Y aquí
-mi cuñada le dirá a usted que no exagero. Cualquiera que me vea y se le
-diga la edad que tengo... ¿Qué edad me calcula usted?
-
-FELICIANO
-
-No sé decirle a usted. Buena edad sí parece...
-
-D.ª ROSA
-
-Se quedará usted pasmado cuando le diga a usted que soy mucho más joven
-que mi cuñada...
-
-D.ª JULITA
-
-~(Bajo.)~ No lo creas.
-
-D.ª ROSA
-
-Pero ella no ha sufrido lo que yo... una mártir... ¿Dónde he dejado yo
-el pañuelo? ~(A la Dacia.)~ ¡Déjame el tuyo, haz el favor! ~(Llora.)~
-
-D.ª JULITA
-
-~(A Feliciano.)~ No le hagas caso. El mártir fue su pobre marido que,
-por fin, no pudo más y se fue con la criada. Un mes lleva con nosotros
-y no podemos más...
-
-FELICIANO
-
-Y qué, ¿qué le han pedido ustedes a San Antonio?
-
-D.ª JULITA
-
-Yo, por mi parte, salud para todos, nada más que salud. En lo demás el
-santo verá lo que nos conviene.
-
-D.ª ROSA
-
-Yo resignación para sobrellevarlo todo.
-
-FELICIANO
-
-Y la Dacia, ¿un buen novio?
-
-DACIA
-
-No pienso en eso, ¿pa qué?
-
-D.ª ROSA
-
-¡Qué disparate! ¡Quién piensa en bodas!
-
-FELICIANO
-
-No le diga usted eso. ¿Conque vamos a ser cuñados muy pronto?
-
-DACIA
-
-¡Búrlate de mí! ¡A tiempo hablas!
-
-D.ª JULITA
-
-No, hijo. No está de Dios que emparentemos las dos familias, por lo
-visto. Primero fuiste tú quien debió de casarse con ella; pero te
-sorbió el seso la Dominica...
-
-FELICIANO
-
-No fue eso. Es que yo vi que era mi hermano el que la quería.
-
-D.ª JULITA
-
-Tú no debiste ver quién la quería, sino a quién quería ella.
-
-FELICIANO
-
-Es que ella también me pareció que le quería.
-
-DACIA
-
-No es verdá.
-
-D.ª JULITA
-
-En fin, por lo que fuera... tu hermano ahora ya ves, dos cuartos de
-lo mismo, con la María Juana... Es que os tira el zagalejo... Es que
-vuestro padre no os educó como correspondía a su posición; siempre se
-lo dije... No es que yo lo sienta, porque ni tu hermano ni tú sois para
-hacer felices a ninguna mujer.
-
-FELICIANO
-
-Usté es muy clara.
-
-D.ª JULITA
-
-Ya lo sabes. Soy castellana vieja. Los de esta parte sois más dobles...
-¡Que mi hija iba a haberte consentido lo que te consiente la Dominica!
-Verdad es que ella... ¿Qué va a hacer? Bastante es que te hayas casado
-con ella. Porque, francamente, sin ofenderla, no fue boda para ti...
-porque su padre tendrá todo el dinero y las tierras que se quiera...
-pero sus principios... ¿No sabemos todos sus principios? Tu abuelo, un
-triste cabrero de casa de mi tío Juanito, que le vino el dinero y todo
-lo que tiene, todos sabemos cómo, gracias a su mujer y a sus hijas...
-
-D.ª ROSA
-
-¡Yo me pasmo de oír estas cosas! Nunca creí que en lugares tan humildes
-fuera tanta la corrupción de costumbres... Cuidado que yo he visto
-mucho; he vivido seis meses en Madrid y dos años en Torrijos, pero como
-aquí... ¡Qué horror! Hasta el mismo clero, que la quitaría a una la
-devoción si no mirara más arriba...
-
-D.ª JULITA
-
-Pues eso es lo que le pasa a mi Romualdo, que como conoce a todos los
-curas de alrededor, le han hecho ser tan republicano.
-
-D.ª ROSA
-
-¡Yo, desde que estoy aquí, no oigo contar más que trapisondas y
-deshonestidades!
-
-D.ª JULITA
-
-De eso nadie nos asustamos... siempre ha sido igual y en todas partes;
-por algo dicen: «Quien ve un pueblo, ve un reino, y quien ve un reino,
-ve el mundo entero.» Lo peor que hay aquí es que no hay unión en los
-que pueden, y de eso se aprovechan más de cuatro pillos que nunca
-debieron subir a donde han subido. Y toda la culpa la tuvo tu padre
-que siempre fue un abandonado y la tenéis sus hijos, y mucha también
-mi marido... ¿No es una vergüenza ver de juez municipal al tío Bruno?
-¿No sabemos todos quién fue su padre? Un triste gañán de en casa de mi
-tío Doroteo... ¡Y de alcalde al tío Catalino! ¿No sabemos todos quién
-fue su padre? Es decir, no lo sabemos, que todos dicen que fue otro, y
-esa ha sido su suerte... ¡Y así todos los de justicia! ¡Y si siquiera
-mandaran ellos! Pero no, si quien mandan son sus mujeres, que estamos
-mandados por mujeres. Pero yo se lo tengo dicho a Romualdo, que como en
-la primera junta de Ayuntamiento no vaya y les diga todo lo que hay que
-decirles, me planto yo y se lo digo muy claro y me oyen como tienen que
-oírme todos los días sus mujeres... que es lo que no puede aguantarse,
-que las mujeres sean aquí las que se metan en todo... y lo gobiernen
-todo.
-
-FELICIANO
-
-Todas no son como usted.
-
-D.ª JULITA
-
-Ya puedes decirlo.
-
-D.ª ROSA
-
-Crea usted que si yo tuviera mando, lo que traería aquí es muchas
-misiones que predicaran, mejor que mandarlas a la China y a los negros
-antropólogos.
-
-D.ª JULITA
-
-Pues yo mucha Guardia civil que los metieran en cintura a todos. Ahora
-mismo por el camino he tenido un sofoco, estas lo han visto, no sé cómo
-no me ha dado un insulto... todo el ganado del tío Bruno en la linde
-de la Robleda. ¡Y no habrá quién lo denuncie! ¡Y el chanchullo que nos
-quieren meter con los pastos, para comérselos cuatro pillos! ¿Y con
-los consumos? ¿Y con el caño nuevo? Que ha de ponerse a la puerta del
-tío alcalde para su conveniencia y para que salgan luego sus criadas a
-lavar la ropa y fregar la espetera. ¡Las muy puercas!
-
-DACIA
-
-Pero, ¡madre! ¿Qué adelanta usted con sofocarse?
-
-D.ª JULITA
-
-Ya lo sé que no adelanto nada. Pero déjame, que tú eres como tu padre,
-que como yo le digo: «Tu suerte ha sido tenerme a mí por mujer», que lo
-que a mí no me hubiera importado, a él le hubiera importado menos.
-
-FRANCISCO
-
-~(Sale.)~ Ya está ahí el ama...
-
-FELICIANO
-
-Con la conversación se ha pasao el tiempo sin sentirlo.
-
-GUBESINDA
-
-~(Dentro.)~ ¡Aquí está el ama! ¡Y toos!...
-
-D.ª JULITA
-
-Y te hemos quitado de ir a esperarla. Yo se lo diré que ha sido culpa
-nuestra...
-
-FELICIANO
-
-Es lo mismo. Más era por echar un paseo.
-
-D.ª JULITA
-
-Anda, anda y ve... Nosotras somos de confianza.
-
-FELICIANO
-
-Con su permiso... Ahora vendrá ella a saludarles a ustedes... Si no
-quieren ustedes venir...
-
-D.ª JULITA
-
-Anda tú solo, que siempre tendréis que deciros algo, con todo lo que
-ha pasado, que todo se sabe... ¿Pero cuándo querrás tener formalidad,
-hombre?
-
-FELICIANO
-
-No me diga usté que ahora no hay razón para ello.
-
-D.ª JULITA
-
-¡Si no te conociéramos! Anda, anda...
-
-~(Sale Feliciano.)~
-
-
-ESCENA V
-
-DICHOS, menos FELICIANO
-
-D.ª JULITA
-
-Ya sabía yo que no podía ser lo que decían; que la Dominica se iba al
-Sotillo con su padre... Por otras cosas ha pasao para no pasar por
-esta...
-
-D.ª ROSA
-
-Di que se trata de una mujer ordinaria... Una señora de clase no lo
-consentiría... ¿Pero qué idea va a pedirse a esta gente de lo que es
-dignidad? A saber si ella hará lo mismo...
-
-DACIA
-
-Eso no, tía; la Dominica es honrada, donde haya mujeres honradas, y si
-pasa por todo es porque quiere a su marido.
-
-D.ª ROSA
-
-¡No me digas! Si le quisiera no pasaría por nada. Cuando se quiere de
-verdad todo ofende. Y lo que yo sé de este hombre es para que su mujer
-no le mirara a la cara... ¡Y pensar que tú podías haberte casado con
-él! ¿No sabíais lo que era?
-
-D.ª JULITA
-
-De mozos todos son lo mismo.
-
-D.ª ROSA
-
-Pero este ha seguido igual de casado.
-
-D.ª JULITA
-
-Es joven todavía, y como es buen mozo y es el más rico por aquí... ya
-se sabe... Ya parará cuando llegue a viejo.
-
-D.ª ROSA
-
-Y entre tanto, ¿te parece bien que no haya guardesa, ni hortelana,
-ni molinera, ni criada de sus tierras que no haya tenido que ver con
-él...? ¿Y ese enjambre de criaturas sin padre...?
-
-D.ª JULITA
-
-Eso no... todas se casan, y como si nada hubiera pasado.
-
-D.ª ROSA
-
-Engañando a pobres infelices...
-
-D.ª JULITA
-
-¡No seas tonta! Nadie va engañado...
-
-D.ª ROSA
-
-¡No me lo digas! ¡Entonces peor que entre los moros! ¿Entonces aquí no
-hay religión, ni moralidad, ni vergüenza?
-
-D.ª JULITA
-
-¡No le des vueltas! Hay hombres y mujeres...
-
-D.ª ROSA
-
-¡Que viven como los animales!
-
-D.ª JULITA
-
-Tampoco hay quien les enseñe a vivir de otro modo. ¿Ven ellos algo
-mejor que los animales?
-
-D.ª ROSA
-
-¡Lo que yo digo! Misiones, misiones que les predicaran...
-
-D.ª JULITA
-
-No te canses. Aquí no vienen. ¿No ves que no hay dinero? Si hubiera
-siquiera alguna mina cerca. Pero esta tierra seca y pobre no es tierra
-de conventos ricos... ¡Pobres curas de aldea nada más! ¡Tan pobres como
-la tierra y como nosotros!
-
-D.ª ROSA
-
-Eso es, habla tú también como mi hermano.
-
-D.ª JULITA
-
-Es que mi Romualdo cuando habla de las cosas de aquí bajo no le
-falta razón... Ahora cuando habla de las de arriba, ya no estamos
-conformes... que yo soy tan cristiana como la primera... ~(Se oye
-lejano el toque de medio día.)~
-
-DACIA
-
-Las doce, madre... ¡Qué bien se oye desde aquí la campana del pueblo!
-
-D.ª JULITA
-
-Vendrá de allí el aire... Hija, el Ave María; que esté donde esté, no
-falto yo a mis rezos de mañana y tarde. ~(Rezan en voz baja. Dominica
-aparece a la puerta y, al verlos rezando, se para y reza también.)~ Y
-un Padre nuestro por nuestros difuntos.
-
-
-ESCENA VI
-
-DICHOS y DOMINICA
-
-D.ª JULITA
-
-~(Viendo a Dominica.)~ ¡Dominica! ¡Hija! ¿Cómo estás? ~(Abrazándola.)~
-
-DOMINICA
-
-Las vi que estaban ustedes rezando y he rezao con ustedes...
-
-D.ª ROSA
-
-¿Cómo está usted?
-
-DOMINICA
-
-Así ando, pero no es de cuidao... Ven acá, Dacia... ¡Jesús, de cada día
-más guapetona! ~(Besándola.)~
-
-DACIA
-
-Te he llenao de polvos... Con estos aires se corta la cara y hay que
-ponerse algo.
-
-D.ª JULITA
-
-No hay más remedio.
-
-DOMINICA
-
-¿Cómo lo pasa usted, doña Rosa?
-
-D.ª ROSA
-
-Ya ve usted. ¡Con mis disgustos y mis adversidades!
-
-DOMINICA
-
-¡A nadie nos falta! ¿Conque del Tiemblo de ver al bendito San Antonio?
-También yo quisiera ir que tengo que pedirle mucho; no sé si me dará
-too lo que tengo que pedirle.
-
-D.ª JULITA
-
-Lo primero una docena de chicos, que buena falta os están haciendo...
-vosotros que podéis... En cambio a otros pobres...
-
-DOMINICA
-
-Le pediré uno nada más. Pero antes tengo que pedirle marido... .
-
-D.ª JULITA
-
-Qué, ¿no le tienes ya?
-
-DOMINICA
-
-Sí, pero este marido mío es de los que se pierden, y como San Antonio
-sabe encontrar todo lo perdido...
-
-D.ª JULITA
-
-Anda, mujer. ~(A la Dacia.)~ Dale a la Dominica una medalla de esas que
-traemos benditas y una cinta tocada también en el santo.
-
-DACIA
-
-Toma, esta de plata. ¿De qué color quieres la cinta? ¿Azul?
-
-D.ª JULITA
-
-No, que son celos.
-
-DOMINICA
-
-Por eso no. De ese mal ya me hubiera muerto... Pero como soy negrucha,
-dámela de otro color que me vaya a la cara.
-
-DACIA
-
-Toma esta grana...
-
-DOMINICA
-
-Muchas gracias... Pónmela al cuello, que quiero estar santa. ¡Dios te
-lo pague! ¿Y cómo les ha ido en la romería?
-
-D.ª JULITA
-
-Allí muy bien. Muy atendidas y muy obsequiadas.
-
-DOMINICA
-
-Es verdad, que allí tenían ustedes familia.
-
-D.ª JULITA
-
-¡Ay, no! Con la familia, nada; ni nos tratamos. ¡Valiente gentuza está!
-Los amigos... Y tú, ¿qué nos dices de tus cosas? Ya se sabía allí
-todo... Por supuesto, abultado. Daban por hecho que de esta tú te ibas
-con tu padre.
-
-DOMINICA
-
-¡Eso quisieran! Mire usté, no es que yo quiera santificar a Feliciano,
-pero ahora la que ha dao too el ruido ha sío la María Juana. Si él la
-perseguía, con que me lo hubiera dicho a mí, bastaba; yo hubiera visto
-lo que me cumplía hacer... Pero no, se ha ido publicándolo por todo
-el pueblo... pa que todos sepan que ella es muy santa... Y es lo que
-yo digo: ninguna mujer que quiere ser buena necesita de publicarlo...
-A todas nos habrán buscado, con una mira o con otra, de mozas y de
-casadas, que a todo hay quien se atreve, y no hemos ido pregonándolo;
-que la honra de la mujer, cuanto más callá está mejor.
-
-D.ª JULITA
-
-Y por fin, ¿se casa con tu cuñado?
-
-DOMINICA
-
-Así parece. Ahora se la lleva mi padre... Conmigo han venido hasta aquí
-y ahí están, pero ni siquiera quieren comer aquí, siguen pa el Sotillo.
-~(A la Dacia.)~ Tú, ¿qué dices de todo esto?
-
-DACIA
-
-Nada... No creas que me importa. Si yo nunca he querido a José.
-
-D.ª ROSA
-
-Ni debe pensar en casarse... ¡con lo que se ve en los matrimonios!
-
-D.ª JULITA
-
-Si está de Dios ya se casará. Como yo digo: no hay olla tan fea que no
-encuentre su cobertera. Ahora que aquí no hay mucho donde escoger...
-
-DOMINICA
-
-La Dacia me parece a mí que ya no tiene ilusión por ninguno. Tú no has
-querío más que uno... A Feliciano, ¿verdad?
-
-DACIA
-
-¡Qué cosas tienen!
-
-DOMINICA
-
-Yo no puedo hacer más que dejarlo viudo.
-
-DACIA
-
-¡No me digas eso!... Otras se alegrarían que no yo...
-
-DOMINICA
-
-Ya lo sé, que tú me quieres y que no eres como otras tantas, que
-porque él no las ha querío van diciendo y que son ellas las que le han
-despreciao...
-
-DACIA
-
-Yo sí que le quería. ¿Pa qué voy a decir otra cosa?
-
-DOMINICA
-
-Como le han querío ande quiera que se ha acercao... ¡Como que no hay
-otro como él! ¡Y mira que me tie hecho pasar!
-
-D.ª JULITA
-
-¡No digas! Si yo no sé de qué pasta eres... Si a ti parece que te
-agrada que se rifen a tu marido.
-
-DOMINICA
-
-Pues le diré a usté. Me tengo desesperá miles de veces, cuando creía y
-que él podía querer a cualquiera otra... pero ya me he convencío y que
-no es así, que son ellas las que le quieren a él y en medio de todo
-pa mí es una satisfacción. ¡Todas por él y él por mí! ¿No es pa estar
-orgullosa?
-
-D.ª JULITA
-
-Teniendo ese modo de ver...
-
-D.ª ROSA
-
-Sí que no lo entiendo. Yo, que solo ante la hipótesis de que mi marido
-no me guardaba todas las consideraciones debidas a una esposa, he
-llegado al trance más doloroso para mí, al escándalo de una separación
-judicial...
-
-DOMINICA
-
-No le querría usté mucho, cuando se acostumbra usté a estar sin él.
-
-D.ª ROSA
-
-Le quería como debe querer una esposa; anteponiendo sobre por encima de
-todo su dignidad de esposa.
-
-DOMINICA
-
-En su clase de usté así será... Tienen ustedes otros miramientos... A
-mí también me están siempre con que no debía de consentirlo, mi padre
-y todos... Y algunas veces se lo he dicho a él; que no consentía más,
-que me iba con mi padre, que me desapartaba de él y se acabó todo. Pero
-él se echaba a reír, y ¿saben ustedes lo que me decía?: «¡Anda con
-Dios! Si te vas con tu padre yo me voy con otra.» ¡Y lo hubiera hecho
-como lo decía! ¡Ya ven ustedes quién iba a salir perdiendo! Y que no,
-señora, cuando me casé fue pa vivir juntos toda la vida y llevarle el
-genio con paciencia... Algo había de tener... Peor fuera que hubiera
-salido un borracho, o de esos hombres que por cualquier motivo ponen la
-mano encima a sus mujeres... o que hubiera enfermao de algún mal que no
-pudiera valerse... Muchas cosas que hubiera tenido que conllevar como
-conllevo esta, que mala es, pero es como todo, hasta acostumbrarse...
-
-D.ª JULITA
-
-Y por lo que se ve, tú ya estás acostumbrada...
-
-
-ESCENA VII
-
-DICHAS y FELICIANO
-
-FELICIANO
-
-¡Dominica!
-
-DOMINICA
-
-¿Qué quieres?
-
-FELICIANO
-
-Tu padre y la María Juana que quieren irse; no consienten comer con
-nosotros.
-
-DOMINICA
-
-Déjalos estar; que se vayan cuando quieran. Voy a despedirlos, porque
-la María Juana, estando ustedes aquí, tendrá reparo de entrar... Es muy
-vergonzosa...
-
-D.ª JULITA
-
-Nosotras sí que nos iremos.
-
-DOMINICA
-
-Pero qué, ¿se van ustedes por eso?
-
-D.ª JULITA
-
-No, mujer. Es que ya nos hemos entretenido bastante. A las doce que nos
-esperaban en casa. ¡Buenas nos pondrá Romualdo! ¡Pegará con el santo!
-
-D.ª ROSA
-
-¡Habremos de oírle mil abominaciones!
-
-DOMINICA
-
-Entonces no les digo nada.
-
-D.ª JULITA
-
-Queda con Dios...
-
-DOMINICA
-
-Que ustedes sigan bien... Doña Rosa...
-
-D.ª ROSA
-
-Que siga usted tan buena y tan conforme.
-
-FELICIANO
-
-Vayan ustedes con Dios... Voy a acompañarlas hasta el carro...
-
-D.ª JULITA
-
-No te molestes...
-
-DOMINICA
-
-Voy yo también.
-
-~(Salen todos.)~
-
-
-ESCENA VIII
-
-MARÍA JUANA, el TÍO ANICETO y JOSÉ
-
-TÍO ANICETO
-
-Ya han salío. Aquí no te ven... Aquí esperamos pa despedirnos. Pero,
-¿vas a llevarte llorando toa la vida?
-
-JOSÉ
-
-No sé por qué. Yo lo tengo too hablao con el tío Aniceto. Pa San Roque
-nos casamos. El tío Aniceto ya me ha dicho lo que él piensa hacer por
-parte suya.
-
-TÍO ANICETO
-
-Ya lo sabe ella y no sé a qué vienen tantos lloros.
-
-M.ª JUANA
-
-Si es que yo de too esto, no siento otra cosa más que de ver a la
-Dominica tan imparcial conmigo, que parece mismamente que al igual de
-agradecer y que yo no haiga hecho cara a su marido, le ha dao como
-rabia.
-
-JOSÉ
-
-No te diré que así no sea, que la Dominica es de una conformidad que
-parece que se alegra con que toas le hagan cara al marido.
-
-TÍO ANICETO
-
-Yo no he visto otra. Y que no sirve predicarla. Le estará muy bien
-cuando les llegue el día en que se haigan quedao sin naa, que ha de
-llegarles al paso que llevan... ¡Las tierras abandonás y en manos de
-unos y de otros! ¡El ganao lo mismo! Y ninguno a pagar y toos a pedir,
-y como toos se creen con derecho, unos que la mujer, otros que la
-moza, así anda too, que esta casa parece la venta de mal abrigo... Pues
-yo les aseguro que lo que hace a lo mío no han de coger mucho, que yo
-veré de ponerlo too en orden y será pa quien deba de ser y me cuidie
-y me asista... que lo que hace la Dominica, ni me tie ley ni me la ha
-tenío nunca, que pa ella no hay naa que no sea ese hombre que la tie
-encantá como yo la digo... ¡Ese gallo alborotaor! que no es otra cosa
-más que un gallo alborotaor, como yo le digo... que es la vergüenza del
-mundo, que no vas por parte que no haiga dejao rastro suyo... Y ni tan
-siquiera respeta lo que más tenía que haber respetado siempre... ~(A
-José.)~ Y tú no seas tonto y lo que tenéis de vuestra madre sin partir
-entavía, hacéis las suertes y ca uno lo suyo.
-
-JOSÉ
-
-En eso estoy.
-
-M.ª JUANA
-
-¡A ver si vais a tener un disgusto!
-
-TÍO ANICETO
-
-Él no pide más que lo suyo.
-
-
-ESCENA IX
-
-DICHOS, DOMINICA y FELICIANO
-
-DOMINICA
-
-Qué, ¿ya quieren ustedes irse?
-
-TÍO ANICETO
-
-Sí, que quiero que lleguemos a buena hora, que ya van acortando los
-días y el camino tie ranchos muy malos.
-
-DOMINICA
-
-Como usté quiera.
-
-FELICIANO
-
-Que vaya Pilaro con ustedes.
-
-TÍO ANICETO
-
-No es menester naide.
-
-DOMINICA
-
-~(A María Juana.)~ Bueno, mujer, no estés así.
-
-M.ª JUANA
-
-~(Llorando.)~ ¡Cómo quies que esté! ¡Cómo quies que esté! ¡Bien
-quisiera estar como tú!
-
-DOMINICA
-
-¡Creerás tú que no siento! Más que nadie cree. Pero yo no siento
-solo por esto, siento por muchas cosas que veo de venir. ¡Anda con
-Dios, anda con Dios! Y cuídame a padre; no te digo más. ~(Se abrazan
-llorando.)~
-
-TÍO ANICETO
-
-¡Vamos! ¡Dejarlo ya! Que se hace tarde... Quedar con Dios todos.
-
-JOSÉ
-
-Hasta muy pronto.
-
-M.ª JUANA
-
-Hasta cuando quieras.
-
-~(Salen María Juana, Dominica y tío Aniceto.)~
-
-FELICIANO
-
-¿No vas tú con ellos?
-
-JOSÉ
-
-No, me vuelvo al pueblo de seguida. Escucha... No quería decirte naa,
-pero...
-
-FELICIANO
-
-Ya sé lo que quieres, que se parta lo que tenemos junto. La herrén de
-la encrucijá, la del arroyo y el pradillo de la Umbría. ¿No es eso? Too
-se hará, descuida.
-
-JOSÉ
-
-Pues cuanto antes.
-
-FELICIANO
-
-Mañana mismo. Por la mañana bien temprano me ties en el pueblo. ¿Te
-conviene así?
-
-JOSÉ
-
-Bien está.
-
-FELICIANO
-
-Pues hasta mañana.
-
-JOSÉ
-
-Si Dios quiere.
-
-~(Sale.)~
-
-
-ESCENA X
-
-FELICIANO y DOMINICA
-
-DOMINICA
-
-¿Qué dice José?
-
-FELICIANO
-
-Nada de particular... ~(Pausa.)~ Te habrás convencido que too esto ha
-sío cosa urdida de la María Juana... Pero tu padre se ha puesto de su
-lao, que ahora le ha entrao el amor por ella; pa que veas si es verdá
-lo que toos hemos dicho siempre.
-
-DOMINICA
-
-Ya lo he visto. Es que yo era tan tonta, que porque era mi padre creía
-que no había sío como toos... ¡Toos los hombres sois lo mismo! ¡Tocante
-las mujeres no miráis más que vuestro capricho! Y después sucede lo
-que sucede; hijos esperdigaos, hermanos sin saber unos de otros, que
-lo mismo puen llegar a quererse como no deben, que aborrecerse y
-matarse... ¡Todo contra la ley de Dios! ¡Todo por no tener conciencia
-los hombres! ¡Más vale que Dios no me haiga dao hijos!
-
-FELICIANO
-
-Eso no lo sientes. ¿Pues pa qué estás siempre pagando misas y llevando
-cera a la iglesia?
-
-DOMINICA
-
-Pues mira, si alguna vez los he deseao no ha sío por mí sino por ti;
-por ver si los de casa te sujetaban algo...
-
-FELICIANO
-
-¿Los de casa? ¡Como si hubiese otros!
-
-DOMINICA
-
-¡Calla, calla! Y ya que ha sío, no los reniegues.
-
-FELICIANO
-
-Que se te ha puesto en la cabeza...
-
-DOMINICA
-
-Mira que empiezo a contar y no acabo.
-
-FELICIANO
-
-¡Quita! ¡quita! ¡No tengas ganas de músicas!
-
-DOMINICA
-
-Sí, sí, hazte el sordo de conveniencia.
-
-FELICIANO
-
-Mira, ahí viene la Jorja con sus chicos; vendrán a ver si les has
-traído algo...
-
-DOMINICA
-
-A tiempo pa disimular. Como decía la otra: «¿Ande vas, hija, con esas
-coles?--Calle, madre, que tinto lo traigo...»
-
-FELICIANO
-
-¡Mia que eres!
-
-DOMINICA
-
-Yo, ¿verdá? ¡Si me valiera!
-
-FELICIANO
-
-¿Qué ibas a hacerme...?
-
-DOMINICA
-
-¡Anda, anda, que no quiero ni verte!
-
-~(Sale Feliciano.)~
-
-
-ESCENA XI
-
-La JORJA, con dos chicas y tres chicos; DOMINICA y, después, GUBESINDA
-
-GUBESINDA
-
-¡Vamos! ¡Andar y no os dé vergüenza, cualquiera diría que la teníais!
-
-JORJA
-
-~(Dentro.)~ ¡Estos muchachos siempre han de sofocarla a una! ¡Calla tú,
-acidentá, que paeces acidentá!
-
-DOMINICA
-
-¿No quieren verme?
-
-GUBESINDA
-
-¡Calla, mujer!
-
-DOMINICA
-
-Mira, que os he traído almendras... ~(Entran.)~ Anda, Gubesinda; en las
-alforjas verás un cucurucho de ellas.
-
-JORJA
-
-¿Cómo ha venío usté?
-
-DOMINICA
-
-Muy bien. ¿Y vosotros cómo andáis por aquí?
-
-JORJA
-
-Ya lo ve usté. Sí que está usté muy buena, pues nos habían dicho que
-no andaba usté bien de salú, pues pa mí que vale usté más que la
-última vez que la vide... vamos, vosotros; no decís na, di tú ~(Al
-mayorcito.)~ venga usté con Dios, señora ama, para servirla... Luego
-bien lo charláis too cuando no hace falta.
-
-DOMINICA
-
-Están buenos todos.
-
-JORJA
-
-¡Gracias a Dios!... Estos no son míos.
-
-DOMINICA
-
-Ya lo sé... Estos son de la Ciscla.
-
-JORJA
-
-Y esta pequeña de la Engracia, pero a toos se les ha puesto de venir...
-
-GUBESINDA
-
-~(Entra.)~ Las almendras... y un cacho de pan pa ca uno... tomar...
-¿Cómo se dice? ¿Habéis dao un beso a señora ama?
-
-DOMINICA
-
-No, a mí que no se acerquen con esas caras y con esas manos...
-
-GUBESINDA
-
-¡Esta Jorja! ¡Mia que sois! ¿Por qué traéis así a estas criaturas,
-vamos a ver?
-
-JORJA
-
-¡Cualquiera pue con ellos! Toda la santa mañana ando tras de ellos pa
-lavarlos y peinarlos... ¡como no los matara!
-
-DOMINICA
-
-¡Quita, quita! ¡Si es que sois de lo que no hay! ¡No sé por que Dios
-os da hijos! Como no os dejéis lavar, bien lavaos, no hay almendras...
-Tú, Gubesinda, lava a estos de la Ciscla. Mira este... No hay más que
-mirarlo... ¡Qué cara de tunela! Como este otro... tú dirás de quién es
-esta cara...
-
-GUBESINDA
-
-No mires, que no hay más... digo...
-
-DOMINICA
-
-Aquel regojo... Entre ciento los conoceré yo... Anda, anda...
-arreglarlos.
-
-GUBESINDA
-
-Estos, de cabeza van al pozo ahora mismo.
-
-DOMINICA
-
-No los asustes...
-
-JORJA
-
-¡Déjate, yo los lavaré a toos!
-
-DOMINICA
-
-Dejarme a esta, que esta sí está lavada; así me gusta... La Engracia
-siempre ha sío más curiosa... Dame un peine, Gubesinda, y unas cintas
-azules que estarán ahí en ese cajón, que voy a ponerla unos moños...
-verás qué preciosa... Y vosotros no me parezcáis por aquí hasta que os
-vea yo muy bien lavaos... No tenéis la culpa vosotros... ¡Pero cuánto
-abandonadas seréis!
-
-JORJA
-
-¡Eso dirá usté! Estos chicos siempre han de sofocarla a una. Venir
-acá, condenaos, que me tenéis aborrecida: ya estáis andando, que os
-restriegue con un estropajo...
-
-~(Sale Jorja con los chicos. Suena un tiro.)~
-
-DOMINICA
-
-¡Ay! Vamos, pues no me he asustao...
-
-GUBESINDA
-
-Es el amo que anda tirando a las palomas.
-
-DOMINICA
-
-Como no tiene con quien pegar, pega con las palomas... ~(Asomándose a
-una ventana.)~ ¡Feliciano! ¡Feliciano!
-
-FELICIANO
-
-~(Dentro.)~ ¿Qué quieres?
-
-DOMINICA
-
-Que no tires a las palomas; hombre, ¿no ves que puen tener pichones
-criando y se desgracian...?
-
-FELICIANO
-
-Se les ponen a otras y los crían.
-
-DOMINICA
-
-Es que muchas conocen luego que no son suyos y los matan.
-
-FELICIANO
-
-Bueno, déjalo, yo me divierto.
-
-DOMINICA
-
-Pues diviértete, hombre, diviértete... ~(Se sienta a peinar a la
-pequeña.)~
-
-GUBESINDA
-
-Es que este Feliciano se cree que todas las palomas son como la que él
-tiene, que en siendo criaos en el palomar, toos los pichones le parecen
-suyos.
-
-DOMINICA
-
-¿Soy yo esa? Pues es verdá... ¿Qué mal han hecho ellos? Ven acá, tú...
-Vas a estarte muy quietecita que voy a ponerte muy guapa... No digas
-que no es guapa... ¡Mira qué ojos! ¡Uy! ¡Qué ojos tan retepreciosos!
-¿De quién son estos ojos? ¿De quién han de ser? ¡Como que no hay otros
-así en el mundo! ~(Besando con efusión a la niña.)~
-
-GUBESINDA
-
-¡Anda, anda! ¡Así está él de ufano!... ¡Hay que ver, señor, hay que
-ver!...
-
-~(Telón.)~
-
-
-FIN DEL ACTO PRIMERO
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-ACTO SEGUNDO
-
-Comedor en una casa de pueblo
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-GUBESINDA y el TÍO ANICETO
-
-GUBESINDA
-
-Entre usted por aquí, que hay un buen brasero. El ama bajará de
-seguida. Anda en el sobrao. Hoy hemos estao de cochura. ¿Cuándo ha
-llegao usté?
-
-TÍO ANICETO
-
-Anoche.
-
-GUBESINDA
-
-¿Y para usté en casa de José y la María Juana?
-
-TÍO ANICETO
-
-¡A ver!
-
-GUBESINDA
-
-¡Tamién usté tie cosas! Teniendo la casa de su hija... ¿Qué dirán en el
-pueblo?
-
-TÍO ANICETO
-
-Ya saben toos que no es por mi hija.
-
-GUBESINDA
-
-Ni por el yerno tampoco debía de ser. ¿No vienen por aquí José y la
-María Juana los más de los días? ¿No van estos por su casa de ellos
-cuando les conviene? ¡Como debe de ser, señor! Entre hermanos... Y
-entre hermanas, tío Aniceto; no se haga usté el santo, que usté menos
-que nadie es el llamao a tirarle la piedra a Feliciano.
-
-TÍO ANICETO
-
-Ni yo es que quiera hacerme más que ningún otro hombre... Pero yo nunca
-he sío escandaloso, y lo que he sío fue cuando era mozo y a nadie
-prejudicaba, que después toos saben cuál ha sío mi conducta.
-
-GUBESINDA
-
-Too lo cual no quita pa que ahora y haga usté cosas, qué quie usté que
-le diga, que no están ni medio regular.
-
-TÍO ANICETO
-
-Pues luego, ¿qué malo hago yo?
-
-GUBESINDA
-
-¿Pues no lo estamos viendo toos, que anda usté desbaratando su hacienda
-pa darles a los unos lo que les quita usté a los otros? Y eso no está
-bien. La María Juana será too lo hija que usté quiera, y naide vamos a
-tacharle a usté que haiga usté hecho lo que otros muchos en su caso...
-Pero no quita que la Dominica deba de ser siempre pa usté la primera,
-porque al fin es hija de su mujer de usté, que tendría toas las faltas
-que usté quiera, con aquellos repentes que la daban, pero a mujer de
-bien y de su casa no la ha ganao naide... Y otra cosa hubiera sío
-si no le hubiera faltao tan pronto a la Dominica... ¿Qué iba ella a
-haberle consentido a Feliciano lo que esta boba le ha consentío? Pero
-sea de ello lo que quiera, lo que anda usté haciendo no está bien, tío
-Aniceto, y toos tienen que tachárselo a usté, créase usté de mí...
-
-TÍO ANICETO
-
-Pues yo le digo a too el que quiera oírme que yo no trato de prejudicar
-a naide; lo que hago es ponerlo too en orden pa el día de mañana...
-y el que andará corriendo esas voces será Feliciano, que estará
-deseandito que yo me vaya al otro mundo.
-
-GUBESINDA
-
-Ahí tie usté, ahí ya va usté muy descaminao, que Feliciano será too lo
-que usté quiera, pero interesao toos sabemos que no lo es ni lo ha sío
-nunca, que si en algo peca es en no mirar más por lo suyo.
-
-TÍO ANICETO
-
-Cuando se trata de salirse con su capricho, entonces tira y esbarata;
-pero no es así pa los suyos. ¿Cuándo ha llevao él a la Dominica como
-lleva José a la María Juana, que da gloria de verla hecha una señora?
-¡Y su casa, cómo la tiene alhajá, que no hay otra igual en too lo de
-por aquí!...
-
-GUBESINDA
-
-Y si usté sabe y que a la Dominica nunca la ha dao por componerse ni
-por el señorío... Pero no es que su marío le niegue nada... muy al
-contrario, que no va y viene una vez de Madrid, o de Toledo, o de
-Talavera, que no le traiga algo, y ella es la primera en decirle y pa
-qué le trae na... Llenos están los cofres de cosas que ni siquiera se
-ha puesto.
-
-TÍO ANICETO
-
-¡En cambio otras van muy compuestas a su costa!
-
-GUBESINDA
-
-Y si la Dominica es así, ¿qué va usté a hacerle? ¿Querrá usté creer
-que, al igual de otras que se las llevarían los demonios, ella hasta
-parece que se alegra si alguien viene y le dice que Feliciano lleva
-a sus majas como unas reinas... y que si lucen y que si triunfan...?
-¿Y querrá usted creer que si de alguna sabe que le ha dejao por otro
-es como sí la hubiean ofendío a ella? ¿Usté lo entiende? Pues no hay
-más, que así es, y yo cuanto más lo veo más me devano entre mí por
-entenderlo y menos lo entiendo.
-
-TÍO ANICETO
-
-Mucho es que hoy no ha ido ella también a la boda de Francisco con la
-chica de la Pola...
-
-GUBESINDA
-
-Pues mire usted, porque naide le ha dicho de ir por reparo, que lo que
-hace ella...
-
-TÍO ANICETO
-
-¡También tie que ver ese apaño de boda! Tanto dicen que ha berraqueao
-el chiquillo en mitá de la iglesia, que la novia no ha tenío más
-remedio que cogerle en brazos pa que callara...
-
-GUBESINDA
-
-¿Qué quie usté? Como se ha ido retrasando porque el novio ha estao con
-calenturas, pues se ha echao el tiempo encima y ha tenío que ser la
-boda con too ese lucimiento.
-
-TÍO ANICETO
-
-Feliciano sí que habrá ido.
-
-GUBESINDA
-
-Quería usté que faltara el padrino... También se fue p’allá mi marido
-sin yo saberlo, que ese sí que va a tener que oírme; que el amo al fin
-es el amo y pue hacer lo que le parezga, pero los que comemos el pan de
-esta casa, tanto tenemos que mirar por el ama y no ser parte en naa que
-puea ofenderla.
-
-TÍO ANICETO
-
-Tu marido, en habiendo fiesta, pues ya se sabe...
-
-GUBESINDA
-
-Demasiao y que lo sé, que no hay boda sin doña Toda, como le digo, pa
-ser la risión de toos ande quiera que se presenta...
-
-
-ESCENA II
-
-DICHOS y DOMINICA
-
-DOMINICA
-
-Muy buenos días tenga usted, padre.
-
-TÍO ANICETO
-
-Buenos los dé Dios.
-
-DOMINICA
-
-¿Cómo lo pasa usted?
-
-TÍO ANICETO
-
-Así, regular...
-
-DOMINICA
-
-Ya sabía que había usté llegao anoche, pero tenga usté por seguro que
-como usté no hubiera venido por aquí, no era yo la que iba a verle a
-usté.
-
-GUBESINDA
-
-¿Lo oye usté? Ya se lo he dicho, nunca ha debido de ir a parar allí,
-estando esta casa.
-
-DOMINICA
-
-¡Como allí tien más comodidades y más lujo!
-
-TÍO ANICETO
-
-¡Será por lo que yo estoy acostumbrao! ¡Qué cosas dices!
-
-DOMINICA
-
-Tampoco otros lo estaban y ahora todo les parece poco...
-
-GUBESINDA
-
-¿Quies algo?
-
-DOMINICA
-
-Tráeme el cesto de la labor, que me lo he dejao ahí fuera, encima del
-arcón.
-
-GUBESINDA
-
-No, que te lo he traído yo... aquí lo ties... hasta luego.
-
-~(Sale.)~
-
-TÍO ANICETO
-
-¿Qué andas haciendo?
-
-DOMINICA
-
-¡Ya lo ve usté!
-
-TÍO ANICETO
-
-Eso es pa algún chico...
-
-DOMINICA
-
-Nunca faltan pobres... Ahora que viene el invierno. ¿Y qué le parece a
-usté de la María Juana?
-
-TÍO ANICETO
-
-¿Qué ha de paracerme? Que así hubiea yo querío verte, que más motivos
-tenías que no ella. Ya ves cómo tie su casa y cómo se ha afinao a su
-marido, y cómo se aplica a aprender de too en los libros... Siempre ha
-sido muy dada a la leyenda, no como tú, que de milagro aprendiste las
-letras... Pues bien quise yo educarte de lo mejor, que bien pequeña
-te pusimos en un colegio de los buenos que hay en Talavera. ¿Y qué
-saquemos? Que a los ocho días habías pegao a toas las muchachas y
-habías dicho a la señora toas las palabras feas que te había enseñao
-tu abuelo, Dios tenga en gloria, que se divertía con eso...
-
-DOMINICA
-
-¡Así me han querío mejor que a otras, que se comen de envidia!...
-
-TÍO ANICETO
-
-¡Es pa tenértela!
-
-DOMINICA
-
-Que andan toas detrás de mi marido como unas lobas...
-
-TÍO ANICETO
-
-Pero, ¿quién anda? ¿Quies decirme? ¡Cuatro desgraciás, pobretonas, que
-por no morirse de hambre prefieren perder la vergüenza!... ¡Sí que es
-pa estar orgulloso!
-
-DOMINICA
-
-¡No diga usté, padre, no diga usté, que usté siempre quiere rebajar
-a Feliciano y echarle por tierra; siendo así que a usté le costa las
-mujeres muy principales que me le han traído siempre al retortero!...
-Ahí esta la Dacia, la de don Romualdo, la más rica y la más señorita
-de por aquí... ¡A ver! Porque Feliciano no la quiso, y esta es la hora
-que no ha consentido en casarse con ningún otro y todavía está loca por
-él, que bien lo veo, que se le come con los ojos... ¿Y con la de don
-Rosendo? ¿Qué pasó? Usted lo sabe. ¡Que tuvo que llevársela su marido
-del pueblo! ¡Y bien señora era y bien guapetona! Pero, ¿no pasó más?
-¿No fuimos un día al Coto del Duque y estaba allí por casualidad, que
-había venido de Madrid, el administrador con su señora...? ¡Pero qué
-señora! ¡Hubiera usted visto! ¡De las más señoras de Madrid! ¡Ya ve
-usté, pa ser la señora del administrador de todo un duque!... Pero, no
-querrá usté creer de que así qué vio a Feliciano, ella no miró naa, ni
-que estaba con su marido, ni que estaba yo... Y yo no he visto señora
-tan guapa ni tan bien puesta; con unos pendientes y una de anillos...
-Y estoy segura que cuando Feliciano haiga ido a Madrid ella le habrá
-buscao... Y quisiera que la hubiea usté visto, pa que diga usté que
-toas son pobretonas y desgraciadas... Diga usté que si todavía tengo
-marido, es porque a los hombres no hay que llevárselos de sus casas pa
-tenerlos las mujeres.
-
-TÍO ANICETO
-
-Esa es la lástima, que alguna no se lo ha llevao pa _in eternum_.
-
-DOMINICA
-
-Será pa usté, que pa mí no... Que hasta cuando pienso que tie que
-llegar el día que Dios se nos lleve al uno y al otro, no hago más que
-pedirle que sea yo la primera. Conque ya ve usté; ni la muerte, que es
-de Dios, me conformo con que me lo lleve, cuanto más ninguna que haiga
-nacío de madre...
-
-TÍO ANICETO
-
-Pa qué vamos a disgustarnos. Dejemos ese punto, que yo he venío a
-tratar otro negocio.
-
-DOMINICA
-
-¿Conmigo na más?
-
-TÍO ANICETO
-
-Y con Feliciano, con los dos... Él ya sé que anda de boda.
-
-DOMINICA
-
-Sí. Luego vendrán por aquí a que se les dé un trago...
-
-TÍO ANICETO
-
-De modo que hoy no será día pa tratar de na...
-
-DOMINICA
-
-Tampoco tendrá usté tanta prisa. ¿No estará usté unos días en el pueblo?
-
-TÍO ANICETO
-
-No quisiera estar más de mañana a la tarde..
-
-DOMINICA
-
-Pues usté dirá, padre.
-
-TÍO ANICETO
-
-Pues el asunto es que José quiere que yo sus diga...
-
-DOMINICA
-
-¿Es asunto de ellos? ¿Y no tienen ellos boca pa hablarlo? ¿Lo ve usté?
-Con esas cosas sí que no puedo. ¿No nos estamos viendo todos los días?
-¿Que es lo que quieren? Ya lo sabemos. Que Feliciano les venda su parte
-en la Umbría. ¿No es eso?
-
-TÍO ANICETO
-
-Eso mesmo. Como la otra mitad es de José y Feliciano no se cuida de su
-parte ni pa él sinifica na...
-
-DOMINICA
-
-Siempre me tie dicho que no la vende por ningún dinero y pa ellos
-menos...
-
-TÍO ANICETO
-
-¿Y quies decirme qué es eso, sino una malisma intención? ¿Pa qué
-quie él su parte de la Umbría más que pa que coman cuatro galopos
-holgazanes...? El de la Ciscla, este Francisco que se ha casao hoy con
-la chica de la Pola, na más que por eso, los del molino... ¡Un buen
-rato de tunos!
-
-DOMINICA
-
-A mí no me cuente usté nada. Es voluntad de Feliciano y pa mí es
-bastante....
-
-TÍO ANICETO
-
-Es que si tú fueas como debías de ser, no debías de consentirlo.
-¿Es decir, que no hace por su hermano lo que hace por toos? Di que
-la María Juana le hubiea hecho cara... Pero como se ha hartao de
-despreciarlo...
-
-DOMINICA
-
-¿Despreciarle? No lo hemos visto. Antes porque la convenía, porque
-entre casarse bien y amigarse mal, ninguna hay tan tonta que dude...
-Diga usté que José no la hubiea querido, hubiéamos visto... lo que
-hemos de ver todavía...
-
-TÍO ANICETO
-
-¿Vas a tener el valor de decir que a la María Juana le importa de
-Feliciano? ¡Eso quisiera él!
-
-DOMINICA
-
-¡Eso quisiera ella, que a él le importara!...
-
-TÍO ANICETO
-
-Si se burla de él a toas horas. De lo que presume, que se cree que ande
-esté él ya no hay otro...
-
-DOMINICA
-
-¿Y ella qué se ha creído? Porque ande siempre con blusa de seda y el
-boas colgao del pescuezo y las botitas de rusel pa pisar los chinarros
-del pueblo, ¿qué pega aquí to eso? ¿Y pa qué es tanto componerse? ¿Na
-más que pa su marido?
-
-TÍO ANICETO
-
-¿Creerás que es pa el tuyo? ¡Qué bien le agradeces que si no fuera por
-lo que ella te quiere, ni vendría a tu casa ni hubiea vuelto a cruzar
-la palabra con Feliciano!...
-
-DOMINICA
-
-¡Eso dirá ella!... Diga usté que Feliciano mira hoy que es la mujer de
-su hermano y...
-
-TÍO ANICETO
-
-¡Calla, calla! Que no paece sino que quisieras que no lo mirara... Pues
-ten cuenta que si Feliciano se propasara un tanto así y José llegara a
-enterarse, no quieas saber lo que sucedería, que le he oído respirar en
-ese sentido... Conque ya puede mirarse.
-
-DOMINICA
-
-Ella es la que tie que mirarse y no presumir tanto de que ha despreciao
-a nadie... No vaya a cansarse Feliciano de tanto desprecio y se olvide
-de too...
-
-TÍO ANICETO
-
-Si la que se olvida de too eres tú... que suponiendo que ella le
-hubiera querido a Feliciano, que le quisiá ahora mismo, más de
-agradecerle que haiga ella mirao lo que tú no miras... que es tu marido
-y que eres su hermana... que nunca creí tener yo que decírtelo.
-
-DOMINICA
-
-Eso sí: que me diga eso, que me diga que le quería, que le quiere,
-como es la verdad... pero que no venga a presumir, porque él la
-respete, de que es ella la que le ha despreciao. Ahí está la Dacia que
-sabe que a mí no me ofende que quieran a mi marido.
-
-TÍO ANICETO
-
-Ya se ve que no...
-
-DOMINICA
-
-Y pa ser honrada no se necesita ir diciendo que es ella la que no le
-ha querido, sino too lo contrario... Y ahí tiene usté a la Dacia, la
-quiero yo como a una hermana, bien lo sabe ella... Pero la María Juana
-quiere ser más que todas... Y eso... a mí con orgullos... no... ¡Ya lo
-sabe!... Que yo también tengo mi orgullo.
-
-TÍO ANICETO
-
-Bien se ve, bien se ve que ties tu orgullo, pero mira y ande demonios
-has ío a ponerlo.
-
-
-ESCENA III
-
-DICHOS; GUBESINDA, y después FELICIANO, FRANCISCO, PILARO y el TÍO BEBA
-
-GUBESINDA
-
-Acá vienen toos los de la boda con el amo.
-
-DOMINICA
-
-Que no pasen del portal, que lo ensuciarán todo. Y dales vino y
-hojuelas.
-
-GUBESINDA
-
-La que me paece que no viene es la novia. ¡Le habrá dao reparo! Alguna
-vez habían de tener vergüenza.
-
-DOMINICA
-
-No digas nada, mujer...
-
-FELICIANO
-
-~(Dentro.)~ ¡Dominica! ¡Dominica!
-
-~(Entra.)~
-
-¡Acá estamos toos!
-
-~(Aparecen en la puerta Pilaro, Francisco y Tío Beba. Detrás Mozas y
-Mozos.)~
-
-DOMINICA
-
-No me paséis de la puerta, que vendréis perdidos de barro... Ahora
-voy...
-
-FELICIANO
-
-Nosotros sí... Entra, Francisco, entra...
-
-~(Entra Francisco, Pilaro y el Tío Beba.)~
-
-Vosotros, quedaros ahí fuera y bailar y cantar y que os den un trago...
-
-TODOS
-
-¡Viva el padrino! ¡Viva!
-
-VOZ
-
-¡Que viva la señora Dominica!
-
-TODOS
-
-¡Viva!
-
-FELICIANO
-
-¡Tío Aniceto! ¿Qué, está usté aquí?
-
-TÍO ANICETO
-
-Aquí he venío. Ya te veo de padrino.
-
-FELICIANO
-
-Qué se va a hacerle... Tenga usté un cigarro... son superiores.
-
-TÍO ANICETO
-
-Tú no lo gastas menos...
-
-FELICIANO
-
-Aquí ties al novio, Dominica.
-
-DOMINICA
-
-Ya le conozco. Por muchos años....
-
-FRANCISCO
-
-Y que ustedes lo vean con salú... y la compañía...
-
-DOMINICA
-
-Mala cara ties todavía...
-
-FRANCISCO
-
-Me cogieron unas calenturas, ende el verano pasao, pero ya voy mejor...
-
-GUBESINDA
-
-~(Al Tío Beba.)~ ¿Y qué has ío tú a pintar a la boda...? ¿No sabías que
-hacías aquí más falta...?
-
-FELICIANO
-
-Le dije yo que viniera...
-
-PILARO
-
-Pues podía haber faltao... ¡Lo que nos ha hecho de reír! ¡Las cosas que
-a él se le han ocurrío en la iglesia! ¡Y siempre que viene a una boda
-se le ocurre lo mismo! Y siempre nos reímos con él lo mismo.
-
-GUBESINDA
-
-¡Y lo que habrás bebío a estas horas! Apestando vienes...
-
-TÍO BEBA
-
-¿Estáis oyendo? Lo que es tener nota de algo en el mundo... ¿Qué he
-bebío yo? Vosotros podéis decirlo que habéis bebío lo mismo que yo...
-¿Qué he bebío yo?
-
-PILARO
-
-Lo mismo que toos, tía Gubesinda.
-
-TÍO BEBA
-
-Hay que alvertir que la primera en alegrarse de que yo me alegre es
-ella, porque sabe que a mí no me da por faltarle a naide, ni por pegar
-a la mujer como a otros; el tío Catalino, pongo por caso... sino too lo
-contrario... ¿Verdá, Gubesinda?
-
-GUBESINDA
-
-¡Calla, calla!
-
-TÍO BEBA
-
-Pero es que estas mujeres al igual de taparle a uno las faltas que
-tenga, las publican... que no ha sío naide más que ella la que me ha
-puesto a mí la nota de borracho en el pueblo.
-
-TÍO ANICETO
-
-Es que como te dicen tío Beba...
-
-TÍO BEBA
-
-¿Pero, quién no sabe por qué me lo dicen? Porque se lo decían a mi
-abuelo, y al primero que se lo dijeron fue a mi bisabuelo y no fue
-tocante a la bebida ni muchísimo menos, que fue por buen español... por
-pa... pa...
-
-FELICIANO
-
-¡Patriota!
-
-TÍO BEBA
-
-Eso...
-
-GUBESINDA
-
-Ya sabemos toos la historia.
-
-TÍO BEBA
-
-Siempre hay alguno de fuera que no la sabe y nunca falta quien puea
-creerse que lo de llamarme tío Beba, es porque yo beba... Pues no
-señor, fue que cuando andaban los franceses por España, llegaron aquí
-tamién y fueron, y lo primero cogieron a mi bisabuelo que era entonces
-alcalde, y le dijeron que les había de dar de comer y de beber, que si
-no y que le mataban... ¡Y él les dio de comer y de beber! ¡Qué remedio!
-¡Quién no hubiéamos hecho otro tanto! Y cuando estaban toos bien comíos
-y bien bebíos cogen a mi bisabuelo, me lo suben encima una mesa y ende
-allí, subío como estaba y que había de decir como ellos: «¡Viva Francia
-y vivan los franceses!», y «¡Viva el rey de los franceses!» Que de no
-y le mataban... Y caa vez que ellos gritaban «¡Viva!», mi bisabuelo no
-decía más que «¡Beba!» Ellos venga «¡Viva Francia!», y él, «¡Beba!»;
-«¡Vivan los franceses!», y él siempre, «¡Beban!» Y como ellos, a la
-cuenta, no le entendían bien, o no les sonaba mal lo de beba, pues no
-le mataron, pero él se salió con la suya y too el tiempo no le hicieron
-decir nunca «¡Viva!», más que «¡Beba! ¡Beba!» Y como luego se supo, le
-quedó de ahí el nombre de Tío Beba, y de ahí nos vino a toos, y de ahí
-me lo llaman a mí, que no es por naa malo, me parece.
-
-PILARO
-
-Y que es la verdá, así como lo cuenta, que yo se lo oí contar a mi
-abuelo.
-
-TÍO BEBA
-
-Pues, luego, ¡qué había yo de decir una cosa por otra! Así fue y toos
-lo saben... Ahora que cuando llega un día que hay que alegrarse como
-hoy, y toos dicen: «¡Vivan los novios! ¡Viva el señor padrino! ¡Viva
-señora ama!», pues yo me acuerdo de mi bisabuelo, y digo: «¡Beban!
-¡Beban!» ¡Y bebo!...
-
-FELICIANO
-
-Muy bien dicho... Ya se armó el baile... Andar vosotras, sacarles vino.
-Vamos todos; venga usted también, tío Aniceto.
-
-TÍO ANICETO
-
-Yo me vuelvo pa casa. Ya volveré. Quería hablar contigo, aunque ya he
-hablao lo bastante con la Dominica.
-
-FELICIANO
-
-Pues no se vaya usted, hablaremos... Tráenos aquí ese vino dulce
-bueno...
-
-DOMINICA
-
-Tráete las hojuelas, Gubesinda.
-
-TÍO BEBA
-
-¡Viva señora ama!
-
-DOMINICA
-
-Gracias, hombre.
-
-~(Salen.)~
-
-TÍO BEBA
-
-¡Viva la Gubesinda!
-
-GUBESINDA
-
-¡Anda, anda! Que no ties vergüenza de haber ido a la boda.
-
-TÍO BEBA
-
-¡Pues peor ropa llevaba el novio y tan contento! ¿No es verdá,
-Francisco?
-
-FRANCISCO
-
-¡Qué cosas dice usted, tío Beba!
-
-PILARO
-
-¡Sí que te ha dicho cosas!
-
-TÍO BEBA
-
-Las mismas que te dije a ti cuando te casastes... Es el día que a toos
-nos leen el Evangelio.
-
-~(Salen todos menos Feliciano y el tío Aniceto.)~
-
-
-ESCENA IV
-
-FELICIANO y el TÍO ANICETO; después GUBESINDA
-
-FELICIANO
-
-Vamos, siéntese usted que van a traernos de un vino muy rico; que usted
-nunca quie na conmigo... Y yo no quiero decirle a usté na de que haiga
-ido usté a casa de José, ni de otras cosas que usté hace, porque no
-quio que riñamos, pero usté no me quie como yo le quiero.
-
-TÍO ANICETO
-
-Pue que algo más.
-
-FELICIANO
-
-No, señor; que no me ha querío usté nunca, y yo no he sío malo pa usté.
-¿He sío yo malo pa usté alguna vez...?
-
-TÍO ANICETO
-
-Pa mí no.
-
-GUBESINDA
-
-~(Entrando.)~ Aquí está el vino dulce y hojuelas.
-
-FELICIANO
-
-Déjalo ahí too. ¿Les habéis dao vino a esos?
-
-GUBESINDA
-
-Sí, señor. Al corral se han salío toos de bailoteo.
-
-FELICIANO
-
-Que beban too lo que quieran.
-
-GUBESINDA
-
-¡Eso es, como usté no tie luego que bregar con ellos!
-
-FELICIANO
-
-Deja esa botella.
-
-GUBESINDA
-
-¡Verá usté tamién!
-
-FELICIANO
-
-¡Tú no calles nunca!
-
-GUBESINDA
-
-¡Allá usté! Pero usté, tío Aniceto, no beba usté mucho, que aquí ya
-sabe usté que tien por gracia emborrachar a too el que llega forastero.
-
-TÍO ANICETO
-
-No hay cuidao.
-
-~(Sale Gubesinda.)~
-
-FELICIANO
-
-¿Es o no es el vinillo?
-
-TÍO ANICETO
-
-Sí es un vino.
-
-FELICIANO
-
-Pues mañana le mando a usté media arroba a su casa. ¡Pa que usté vea si
-yo le quiero! Ande usté con otra hojuela, pa andar luego con otra copa,
-que estas copas no hacen na. ¡Mire usted qué finura de copas!
-
-TÍO ANICETO
-
-¡Déjame estar, que estos vinos dulces son mu traicioneros!
-
-FELICIANO
-
-Too es irse de aquí a la cama, abuelo. ¿Por qué no ha de quererme usté,
-vamos a ver, si yo le quiero a usté?
-
-TÍO ANICETO
-
-Bueno está, hombre.
-
-FELICIANO
-
-¡No se enfade usté nunca conmigo!
-
-TÍO ANICETO
-
-No bebas más.
-
-FELICIANO
-
-No me hace naa... Ande usté tamién. Entre usté con las hojuelas pa
-entrarle mejor al vinillo. ¿O quie usté mejor una tajá de algo?
-
-TÍO ANICETO
-
-Déjate, hombre, si he comío al mediodía.
-
-FELICIANO
-
-Ya me supongo que habrá usté comío. ¡Que me alegro de verle a usté! Si
-usté no pue estar enfadao conmigo...
-
-TÍO ANICETO
-
-Bueno, pues lo que yo quería hablar contigo es pa ver si puede
-arreglarse lo que quie José de la Umbría, que a los dos os conviene que
-de no ser así yo no te diría palabra.
-
-FELICIANO
-
-¿Lo ha hablao usté con la Dominica?
-
-TÍO ANICETO
-
-¡Ya lo he hablao con ella!
-
-FELICIANO
-
-¿Y qué dice?
-
-TÍO ANICETO
-
-Que lo que tú digas, pero que tú has dicho que no y menos pa ellos.
-
-FELICIANO
-
-¡Cosas de las mujeres! Toas son lo mismo... usté sabe lo que son.
-
-TÍO ANICETO
-
-No pongas más, hombre.
-
-FELICIANO
-
-¡Toas son lo mismo!
-
-TÍO ANICETO
-
-Pero los hombres no hemos de llevarnos por ellas... ¿Quie decir que de
-tu parte no hay inconveniente?
-
-FELICIANO
-
-Ninguno. Pero yo sé que la Dominica va a disgustarse y yo no quieo
-disgustos. En la familia no tenía que haber nunca el menor disgusto, y
-de mi parte no lo habría nunca. Usté hable con la Dominica, que usté
-es su padre... Y pa mí es usté mi padre tamién... ¡Yo no soy malo,
-abuelo! Eso es lo que siento, y que no haiga en esta casa una docena de
-muchachos pa llamarle a usté abuelo...
-
-TÍO ANICETO
-
-Con la mitad de los que andan repartíos...
-
-FELICIANO
-
-Tampoco es verdá eso; mucho es que han dao en decirlo... ¡Ande usté con
-otra! Pa que esté usté más templao pa convencer a la Dominica, que por
-mí no tie usté que decirme naa. Suya es la parte de la Umbría y too lo
-que quieran, basta que sea gusto de usté... Pa que usté vea si me niego
-a naa que usté me pida...
-
-
-ESCENA V
-
-DICHOS, DOMINICA, DOÑA JULITA, DOÑA ROSA y la DACIA
-
-D.ª JULITA
-
-Muy buenas tardes tengan ustedes.
-
-FELICIANO
-
-Ah, que son ustedes. Buenas tardes.
-
-TÍO ANICETO
-
-¿Cómo lo pasan ustedes? ¿Y su esposo?
-
-D.ª JULITA
-
-Así anda, con sus dolores.
-
-DOMINICA
-
-Van ustedes a tomar unas hojuelas, y de este vino, que pa eso las
-traigo a ustedes, que a todos no se les puede dar de esto... Siéntense
-ustedes... Ande usté, doña Rosa; tú, Dacia, usté, doña Julita...
-
-FELICIANO
-
-Una copita.
-
-DOMINICA
-
-Espera, hombre, que saque más copas.
-
-D.ª ROSA
-
-¡Ay, a mí licores, no!
-
-DOMINICA
-
-Si es muy dulce...
-
-D.ª JULITA
-
-Están muy finas estas hojuelas. ¿Las has hecho tú?
-
-DOMINICA
-
-Yo, sí señora,.. Tome usted otra.
-
-D.ª JULITA
-
-En casa no nos salen tan finas...
-
-FELICIANO
-
-Y usté otra copita. ~(A doña Rosa.)~
-
-D.ª JULITA
-
-No, Feliciano, que no tiene costumbre y luego le da por llorar...
-
-D.ª ROSA
-
-¡Es tan dulce!
-
-D.ª JULITA
-
-Venimos de casa de María Juana, por cierto que nos dijo que ella venía
-aquí también... quedaba arreglándose...
-
-DOMINICA
-
-¡No faltaba más que ella no se compusiera para venir aquí!
-
-D.ª JULITA
-
-Hija, hoy tenía puesta otra blusa. Seis le llevo contadas, todas de
-seda... Esta de hoy es de un color canario...
-
-DACIA
-
-No me gustaba... Una que tiene de un color naranja es la más preciosa...
-
-TÍO ANICETO
-
-Pues si ustedes no mandan algo...
-
-DOMINICA
-
-¿Se va usted, padre?
-
-D.ª JULITA
-
-Vaya usted por casa, que Romualdo tendrá mucho gusto de verle... Le
-contará a usted las cosas de aquí, que serán por el estilo de las de
-allí.
-
-TÍO ANICETO
-
-En toas partes es lo propio...
-
-D.ª JULITA
-
-Pero allí no tendrán ustedes un alcalde tan bestia y un juez tan
-sinvergüenza, con unas mujeres tan sopladas y tan tarascas. ¡Qué gente!
-
-TÍO ANICETO
-
-Ya me pasaré por allí si tengo un rato... ¿Conque puedo decirle a José
-que por ti no hay inconveniente?
-
-FELICIANO
-
-Ninguno... por mí...
-
-DOMINICA
-
-¿A qué dices que no hay inconveniente? ¿Al asunto de la Umbría? ¡Ya
-se ve! Has estao aquí bebiendo, y a ti cogiéndote así, te llevan ande
-quieren... ¡Pues no se salen con la suya! Dígale usté a José que no,
-¿estamos? que no; que lo ha dicho Feliciano.
-
-FELICIANO
-
-¿Lo ve usted como es ella?
-
-TÍO ANICETO
-
-Entonces, ¿qué digo? ¿Que lo has dicho tú o que lo ha dicho ella?
-
-DOMINICA
-
-¡Tú, tú!... ¡Lo has dicho tú!
-
-FELICIANO
-
-Bueno, diga usted que ha dicho ella que lo he dicho yo.
-
-TÍO ANICETO
-
-¡Cualquiera ata dos cuartos de cominos contigo! ¡Qué hombres!
-
-DOMINICA
-
-Si usted no le hubiera hecho beber más de la cuenta pa cogerle la
-palabra...
-
-TÍO ANICETO
-
-¿Pue que digas que soy yo?
-
-DOMINICA
-
-¡Como usté no mira más que por la María Juana!
-
-TÍO ANICETO
-
-¡Habla lo que quieras que me voy por no oírte!
-
-~(Sale.)~
-
-DOMINICA
-
-¿Pero habías sío capaz de dar tu consentimiento? Pa que se rían de ti.
-
-FELICIANO
-
-¡No te sofoques, mujer! Dices que no, pues no... No quiero yo belenes
-por cosas que na me importan... ¡Se ha terminao!
-
-D.ª JULITA
-
-¡Cuestiones de familia!
-
-D.ª ROSA
-
-¡Qué mundo este! ¿A quién le faltará algo?
-
-D.ª JULITA
-
-Pero no os disgustéis vosotros.
-
-FELICIANO
-
-Nosotros... no...
-
-D.ª ROSA
-
-¡Ay, Jesús mío!
-
-DACIA
-
-¿Qué le pasa a usted, tía?
-
-D.ª ROSA
-
-¿Qué ha de pasarme? ¡Todo me recuerda mis disgustos!
-
-DOMINICA
-
-¡Si aquí no hay disgustos! Ea, vamos a ver bailar a esa gente. Y que
-baile también la Dacia.
-
-DACIA
-
-Yo no bailo nunca.
-
-DOMINICA
-
-Pues hoy ties que bailar con Feliciano...
-
-DACIA
-
-¡Correndito! ¡Quita!
-
-D.ª ROSA
-
-¡Ay! ¡Ay!
-
-DACIA
-
-¡Pero tía! ¿Qué le pasa a usted?
-
-DOMINICA
-
-¿Está usted mala?
-
-FELICIANO
-
-¿Pero qué acuerdo le ha dao para ponerse así?
-
-D.ª JULITA
-
-No hagáis caso; si es la pizca de vino que ha bebido. Siempre le
-sucede...
-
-FELICIANO
-
-¡Vamos! Entonces, acostarla...
-
-DOMINICA
-
-Que le dé el aire, vamos, doña Rosa.
-
-D.ª ROSA
-
-¡Ay, yo me muero... yo me ahogo! Se me anda todo...
-
-DACIA
-
-Agárrese usted. ~(Doña Rosa se agarra con fuerza a Feliciano.)~
-
-FELICIANO
-
-¡Que se priva!
-
-DACIA
-
-¿Qué hace usted? ¡A mi tía!
-
-DOMINICA
-
-Con el aire se le pasa... vamos, doña Rosa.
-
-D.ª ROSA
-
-¡Ay, Jesús mío! ¿Qué dirán ustedes...?
-
-FELICIANO
-
-No decimos naa. A cualquiera le sucede otro tanto...
-
-DACIA
-
-Ande usté, tía...
-
-~(Sacan entre todos a doña Rosa. Salen todos menos Feliciano.)~
-
-
-ESCENA VI
-
-FELICIANO y GUBESINDA; después la DACIA; después DOMINICA
-
-GUBESINDA
-
-¿Pero qué le ha dao a doña Rosa?
-
-FELICIANO
-
-¡A la cuenta que se ha amonao!
-
-GUBESINDA
-
-¡Va llorando como una madalena!
-
-FELICIANO
-
-¡Se acordará de su marido!
-
-GUBESINDA
-
-Voy a hacerle un poco tila. Dice el ama que ella la puso aquí. No la
-encuentro. ¿Ande andará la tila?
-
-DACIA
-
-~(Entrando.)~ ¡Gubesinda!
-
-GUBESINDA
-
-¿Qué manda usté?
-
-DACIA
-
-Que no busques la tila, que no está ahí...
-
-GUBESINDA
-
-Ya decía yo...
-
-DACIA
-
-Anda, ves a hacerla, que yo llevaré una taza y el azucarero...
-
-~(Sale Gubesinda.)~
-
-FELICIANO
-
-¿Se le ha pasao ya?
-
-DACIA
-
-¡Calla, si hemos tenío que acostarla!
-
-FELICIANO
-
-Eso es de los nervios. No se pue estar sin marido...
-
-DACIA
-
-Eso será...
-
-FELICIANO
-
-¿Tú no ties nervios?
-
-DACIA
-
-¡Suelta!
-
-FELICIANO
-
-¡Cuidao que estás guapa!
-
-DACIA
-
-¡Feliciano, que grito! ¡Feliciano!... ¡Que no quiero gritar!
-
-FELICIANO
-
-¡No seas tonta!
-
-DACIA
-
-¡Suelta, bruto! ¡Vamos, Feliciano!
-
-~(Entra Dominica.)~
-
-¡Ay! ¿Lo estás viendo?
-
-DOMINICA
-
-La que lo está viendo soy yo. Vaya, que a lo primero ya he visto que ha
-sío él, pero a lo segundo ya te has dejao tú...
-
-DACIA
-
-¡Ahora vas a creerte que ha sío así! ¡Ha sío él, ha sío él! ¡Que lo
-diga que ha sío él!
-
-FELICIANO
-
-Ya lo habrá visto.
-
-DOMINICA
-
-Tanto que lo he visto... ¿Pero vas a llorar?
-
-DACIA
-
-Es que vas a decir que yo he sido consentidora... Que te diga cómo ha
-sío... ¡Bien descuidá estaba yo!
-
-DOMINICA
-
-Anda, anda; que no te vea tu madre llorar... que va a creerse otra cosa.
-
-DACIA
-
-Eso es... tú te ríes. ¡La vergüenza que ya estoy pasando! ¡Bien
-descuidá estaba yo!
-
-DOMINICA
-
-Anda, anda, que yo le diré a este cuántas son cinco... ¡Que no vayas
-así ande está tu madre!...
-
-~(Sale la Dacia llorando.)~
-
-
-ESCENA VII
-
-DOMINICA y FELICIANO
-
-DOMINICA
-
-¡Del sofoco cae mala! ¡Cómo eres!
-
-FELICIANO
-
-¡Si ha sío por reírme! ¡Como es tan vergonzosa!
-
-DOMINICA
-
-¡Por reírte! De la pobre que toavía no se ha olvidao de ti. Si es que
-has andao too el día bebiendo y no sabes lo que te haces.
-
-FELICIANO
-
-Como le veis a uno siempre serio, un día que está uno alegre, ya tie
-que ser que ha bebío...
-
-DOMINICA
-
-¿Serio tú? Conmigo... Candilito de casa ajena... ¡Uy! ¡Te acogoto!
-
-FELICIANO
-
-¡Suelta, que haces daño!
-
-DOMINICA
-
-¡Anda, anda! ¡Castigo! ¡Que eres mi castigo!
-
-FELICIANO
-
-¡Vamos, deja!
-
-DOMINICA
-
-Escucha... Quisiera preguntarte una cosa...
-
-FELICIANO
-
-¿Qué será ello?
-
-DOMINICA
-
-De cuando fuiste novio de la Dacia. No, no te pregunto naa, que quiero
-saberlo too, y luego me da mucha rabia...
-
-FELICIANO
-
-Si lo que se dice novios no lo fuimos ni tan siquiera ocho días. Si
-cuando yo hablaba con ella yo ya tenía determinao no casarme más que
-contigo... Como así fue...
-
-DOMINICA
-
-¡Así fue! Pero con las fatigas del mundo que toas andaban tras de ti,
-y toas más cerca de ti, que yo estaba en mi pueblo con mi padre... Y
-toos los que venían me decían lo mismo... Ahora habla con la fulana,
-pues ahora es con la mengana... y ca día era una y así toos los días...
-Y yo más que callar, callar y pensando pa mí... ¿Y qué voy a hacerle?
-Él vendrá si es de ley... Y de ley no eras ni lo serás nunca... Pero tú
-vinistes y pa mí fuistes y pa mí eres. ~(Le abraza.)~
-
-FELICIANO
-
-¡Suelta! ¡Que viene gente!
-
-DOMINICA
-
-¡Que venga! Que no siempre tengo de ser yo la que llegue cuando estés
-abrazao con alguna otra...
-
-
-ESCENA VIII
-
-DICHOS y MARÍA JUANA
-
-M.ª JUANA
-
-¡Así está bueno!
-
-DOMINICA
-
-¡Hola! ¡Que eras tú!
-
-M.ª JUANA
-
-¡No os privéis por mí!...
-
-DOMINICA
-
-¡Claro que no!
-
-FELICIANO
-
-¡Quita, tonta!
-
-DOMINICA
-
-¡Ay, que le da vergüenza! ¿Has venío tú sola?
-
-M.ª JUANA
-
-No, con José... Ahí está con los de la boda... ¿Conque tenéis aquí toda
-la fiesta?
-
-DOMINICA
-
-¡Como Feliciano ha sío el padrino!
-
-M.ª JUANA
-
-¡Ya lo sé, y mucho es que tú no has sido la madrina!
-
-DOMINICA
-
-Que no me han hablao de serlo...
-
-M.ª JUANA
-
-Ya sé que por ti...
-
-FELICIANO
-
-¡Que elegantona andas!
-
-M.ª JUANA
-
-Ya lo ves...
-
-DOMINICA
-
-Pa que reparen en ella como tú has reparao.
-
-M.ª JUANA
-
-Para que mi marido no tenga que reparar en otras... Gusto suyo es, que
-yo me he pasao toa mi vida sin nada de esto... Pero si ha de gastarse
-más vale que se gaste en casa... Y mejor que parecerte mal debías de
-aprender...
-
-FELICIANO
-
-¿Dices que está ahí José...? Voy a buscarle.
-
-M.ª JUANA
-
-¿No te gusta la conversación?
-
-FELICIANO
-
-Ni sé lo que habláis... Tengo que tratar con José de un asunto...
-
-DOMINICA
-
-¿El asunto? Ya está too hablao... A ver qué le dices tú ahora...
-
-FELICIANO
-
-¡No tengas cuidao, mujer!
-
-~(Sale.)~
-
-
-ESCENA IX
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-DOMINICA y MARÍA JUANA
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-M.ª JUANA
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-Ya nos lo ha dicho tu padre, y que eres tú la que no quiere. ¡Bastaba
-que fuera conveniencia nuestra! ¡Si fuera pa otros!... ¡Como tenéis
-aquello tan aprovechao!
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-DOMINICA
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-Por eso mismo... Los que viven de aquello, si los echaran de allí,
-tendríamos que llevarlos a otra parte, que no se iba a dejarlos sin
-comer... De modo que bien están allí... Sobre too ca uno se entiende en
-su casa y con lo suyo y a nadie le importa.
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-M.ª JUANA
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-No, si contigo está visto que pa conseguir algo no hay más que un
-camino.
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-DOMINICA
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-¿Cuál?
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-M.ª JUANA
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-¡Bien lo sabes! ¡Si es que parece que pa ti es un orgullo que no
-haya mujer que no haya tenío que ver con tu marido! ¿Es que quieres
-ser tú la única honrada? Pues no eres tú sola, que otras han sabío
-despreciarle y ya que no han podido ser su mujer como tú... no han
-querío ser como esas otras...
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-DOMINICA
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-Ya te explicas... Como esas otras... no, porque querían ser más, tanto
-como yo... lo mismo que yo... ¡Y eso no ha habío quién! Que él se
-divierte con toas y se ríe de toas, pero su mujer no hay más que una...
-¡Yo!, ¡yo!..., y naa más que yo, por cima de toas...
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-M.ª JUANA
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-¡Porque no ha llegao una que ha sabío quitártelo!
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-DOMINICA
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-¿Quién iba a ser esa?
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-M.ª JUANA
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-Yo lo hubiera sido, pa que lo sepas, pa que no lo agradezcas ahora...
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-DOMINICA
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-¡Falta que él hubiera querío!
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-M.ª JUANA
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-¡Él bien quería, como quiere a todas! Y voy a decirte más... yo le
-quería también como no he querido a ninguno...
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-DOMINICA
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-¡Ah! ¿Ya lo dices? ¡Si tenía que ser!
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-M.ª JUANA
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-Pero le quería como no le has querío tú nunca, pa mí sola, y he sufrido
-más que tú, cuando veía lo que veía y me he consumido más que tú...
-Pero yo no quería ser como toas esas... diversión pa un día... y lo
-que yo hubiera querido ser, lo que hubiera podido ser si me lo hubiera
-propuesto, no lo he querido ser por ti; porque nos hemos criado juntas,
-porque no he comido más pan que el de tu casa toda mi vida... porque
-todos decían que éramos hermanas... y así debe de ser cuando tu padre
-ha hecho por mí todo lo que ha hecho... Pero tú no sabes lo que yo he
-sufrido, lo que yo he pasao pa mí sola. Desde que te casaste y vine
-a esta casa contigo, porque tú no querías separarte de mí... ¡Pa mí
-no ha había más hombre que él! Al principio era yo una mozuela y él
-no reparaba en mí como en una mujer, bromeaba conmigo, delante de ti
-mismo... Y yo, no querrás creerlo, temblaba toda de pies a cabeza solo
-que él me mirase... Pero un día me miró de otro modo, debí de parecerle
-ya una mujer y me habló de otro modo también... ¡Y aquel día! ¡Lo
-que lloré aquel día! Hubiera querido marcharme de tu casa, hablé para
-irme a servir en otra parte, a otro pueblo, lo más lejos... ¿Pero qué
-hubiera dicho tu padre? ¿Qué hubieras dicho tú? En esto, José, también
-andaba tras de mí... me dijo que me quería pa casarse, que él hablaría
-con tu padre, y si tu padre consentía en darme algo... por lo que
-decían todos... que nos casábamos... Y yo vi que era el modo de no
-perderme... porque ca día que estaba en tu casa era mi perdición... Por
-eso dije a toos que Feliciano me perseguía, pa salir de aquí cuanto
-antes, pa que entre toos me defendieran, porque pues creérmelo como
-te lo digo, como te lo juro, si yo hubiera sío un día de Feliciano,
-tenía que haber sío él mío pa siempre... Yo no sé querer como tú, pa
-que me quieran así prefiero que no me quieran... ¡Ahí tienes lo que
-yo he hecho por ti, por toos; ahí tienes lo que yo he pasao!... Ahí
-tienes por qué me he casao con José... que es su hermano... Y ahora él
-tiene que respetarlo y no acordarse más de mí... aunque yo me acordara
-de él... ¡Ya lo sabes! Ya he pasao la vergüenza de decírtelo too...
-¡Ya puedes estar orgullosa! ¡También yo le he querido!... pero no como
-esas... También yo he sufrido por él... más que tú... que tú has podido
-tener celos de las que pa él valían menos que tú, pero yo los he tenido
-también de ti, que eres su mujer y eres mi hermana... y erais los dos
-todo lo que yo quería en el mundo. ~(Rompe a llorar.)~
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-DOMINICA
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-¡Mujer! ¡Mujer!... ¡No llores así! ¡Si te hubieras confiado de mí
-siempre!... ¡Si me hubieras hablao como ahora!...
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-M.ª JUANA
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-Nunca te hubiera dicho nada, si no hubiera visto que tú me ibas tomando
-como odio, más cada día... que te creías de mí... Yo no sé lo que te
-creías...
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-DOMINICA
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-¡No lo sé yo tampoco! Que too era orgullo, envidia de mí y pa él...
-no, a él siempre me he creío que le querías; por eso me daba más rabia
-que quisiáis decir que era desprecio... ¡Si no podía ser! Si cuando
-él quiere, ¿qué mujer se le niega? ¡Si solo con mirarte paece que te
-manda en la voluntad!... ¡Si tie perdón toa la que se pierde por él!...
-Y tú que le has querido y has sabido guardarte... ahora es cuando me
-pareces buena y honrada, cuando te miro como a hermana y tenemos que
-serlo siempre.
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-JOSÉ
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-~(Dentro.)~ ¡María Juana!
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-DOMINICA
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-¡Que no vean que hemos llorao!
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-M.ª JUANA
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-¡Buena cara tienes pa no conocerlo!
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-DOMINICA
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-¡Pues anda que tú!...
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-ESCENA X
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-DICHAS, FELICIANO y JOSÉ; después, PILARO
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-JOSÉ
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-¿María Juana?
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-DOMINICA
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-¿Cómo te va, hombre? ¿No saludas?
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-JOSÉ
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-¿Por qué no? Ya te veo buena... Nos vamos...
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-DOMINICA
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-¿Tan pronto?
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-JOSÉ
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-No tenemos naa que hacer aquí... ¿Has oído?
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-FELICIANO
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-Se ha incomodao porque le he dicho lo que había. ¡Qué vamos a hacerle!
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-JOSÉ
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-La culpa la tengo yo por haber puesto nunca los pies en esta casa... yo
-y mi mujer... ende que pasó lo que pasó... Pero porque no digan que es
-uno el que trae contiendas en la familia...
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-DOMINICA
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-¡Bueno! ¿Qué estás ahí hablando de más? ¿Pue saberse? Que te lo hablas
-tú solo... ¿Qué te ha dicho Feliciano? ¿Lo que te había dicho su
-padre...? Pues has cuenta que no han dicho naa uno y otro. La Umbría es
-vuestra y no hay más que hablar...
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-FELICIANO
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-Pero, ¿qué dices?
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-DOMINICA
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-Ya lo hemos tratao yo y la María Juana en este tiempo.
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-JOSÉ
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-¿Y habéis llorao pa eso?
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-FELICIANO
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-Pero, ¿ha habío lloros? ¿Qué habréis tratao vosotras?
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-DOMINICA
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-Eso es cuenta nuestra... El resultao es que mañana mismo hacéis la
-obligación... lo que tengáis que hacer... y listos... ¿Qué dices ahora?
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-FELICIANO
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-Yo digo que nunca debía uno estar al menaje de las mujeres, que le
-implicáis a uno too lo malo y lo bueno siempre tie que ser hechura
-vuestra...
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-JOSÉ
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-Yo digo que quisiera saber qué ha hecho cambiar a la Dominica de modo
-de pensar...
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-FELICIANO
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-No me mires a mí, que yo siempre he pensao lo mismo.
-
-DOMINICA
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-¿Qué recelas? ¿No somos toos hermanos...? Si ha podío haber alguna vez
-un disgusto entre nosotros, ¿no tie que olvidarse too...? ¿No ties ya
-lo que querías? ¿Pa qué lo pedías entonces?
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-JOSÉ
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-No, si bien está... No vayas a cambiar otra vez de idea... ¿Quie decir
-entonces...?
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-FELICIANO
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-Que mañana temprano nos vamos tú y yo a la Umbría, hablamos con la
-gente de allí, se mide el grano... ves lo que te conviene...
-
-JOSÉ
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-Too ello nos llevará tres o cuatro días...
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-DOMINICA
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-Iremos también nosotras...
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-FELICIANO
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-No hacéis falta ninguna las mujeres...
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-M.ª JUANA
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-Es la primera vez que vamos a separarnos desde que nos casamos...
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-DOMINICA
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-La Umbría está bien cerca; si José no pue pasarse sin ti... pue ir y
-volver toos los días...
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-JOSÉ
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-Pa tres días a too apurar que estaremos, ¡buena gana! ¿Es que Feliciano
-va y vuelve?
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-DOMINICA
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-Por mí, no. ¡Si fuera por alguna otra!...
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-FELICIANO
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-¿Por qué otra iba a ser?
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-JOSÉ
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-Tú sabrás...
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-~(Entra Pilaro.)~
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-PILARO
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-¡Señor amo! Los de la boda quien despedirse...
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-FELICIANO
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-Allá voy... Venir toos...
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-DOMINICA
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-¿Y qué habrá sío de doña Rosa...? Voy ya también a ver... La Dacia no
-ha tenío cara pa volver a ponerse delante de mí.
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-M.ª JUANA
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-¿Pues qué le ha pasao?
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-DOMINICA
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-Ya te diré...
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-FELICIANO
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-Que les den la despedida... Vamos, vosotras...
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-~(Salen Feliciano, José y Pilaro.)~
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-M.ª JUANA
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-José está encelao... No tengo más que mirarle pa saberlo... José cree
-que es Feliciano el que te ha convencido pa vender la parte de la
-Umbría... José cree que Feliciano es capaz de volver desde la Umbría na
-más que por mí, ahora que voy a quedarme sola...
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-DOMINICA
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-¡Y si supiera lo que yo sé ahora! Mira tú lo que son las cosas, él
-andaría más celoso y desconfiao de ti, y yo estoy más segura que lo he
-estao en mi vida...
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-M.ª JUANA
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-Bien puedes estarlo. Si queriéndole he sabido guardarme antes... ahora
-tengo que guardarme más, que guardarnos a todos. Si José llegara
-siquiera a creer la menor cosa de mí y de su hermano... ¡No quiero
-pensarlo!
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-DOMINICA
-
-¡Los hombres no saben más que matar cuando su mujer les ofende! Y no es
-que les importa más de nosotras, les importa de ellos... Si por cariño
-fuera, ¿qué no haría una también? Si yo hubiera ido a matar ca vez que
-me ha ofendido...
-
-VOCES
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-~(Dentro.)~ ¡Vivan los novios! ¡Viva el padrino! ¡Viva la señora ama!
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-DOMINICA
-
-¡Ahí tienes! Esa boda... ¡En mi misma casa! ¿Y qué voy a hacerle?
-~(Enseñándole el gabancito que esta haciendo.)~ ¡Mira lo que hago!...
-
-~(Sale. Siguen las voces.)~
-
-
-FIN DEL ACTO SEGUNDO
-
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-
-[Ilustración]
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-ACTO TERCERO
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-Cocina en una casa de pueblo
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-ESCENA PRIMERA
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-TÍO BEBA. Después la POLA
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-POLA
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-~(Dentro.)~ ¡Ave María!
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-TÍO BEBA
-
-¡Sin pecao! ¡Ah! ¿Qué, eres tú?
-
-POLA
-
-¿Y señora ama y la Gubesinda?
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-TÍO BEBA
-
-Están a misa. Aquí estoy yo acompañando la lumbre. ¿Qué te trae por acá?
-
-POLA
-
-Tú verás... Que pa los pobres no pue haber más que cavilaciones.
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-TÍO BEBA
-
-Pues qué, ¿os ha despachao ya el amo nuevo?
-
-POLA
-
-¿Despedirnos? No, pero la del otro. No te diré que te vayas, pero te
-haré obras pa que lo hagas. Tendremos que despedirnos nosotros... Y a
-eso he venío, a que el ama no nos desampare, que al amo ya le hemos
-hablao, y ya sabes cómo es... A más que anda ahora muy _divertío_.
-¡Válgame Dios! No sé cómo el ama es así... ¡Si yo le dijese más de
-cuatro cosas de alguna!...
-
-TÍO BEBA
-
-¡Anda y díselas! No harás más que corresponder por cuanto se las han
-venío a ecir de vosotras... más de cuatro y más de ocho...
-
-POLA
-
-¡Toas fueran como yo! ¡Y toas miraran esta casa como la he mirao yo
-siempre!...
-
-TÍO BEBA
-
-¿Y quedaba el amo en la Umbría?
-
-POLA
-
-No sé decirte. Yo no vengo de allí. Dos días falto.
-
-TÍO BEBA
-
-¿Pues ande has andao...?
-
-POLA
-
-Y también mi marido...
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-TÍO BEBA
-
-Tú respondes como la otra... Préstame un azadón... yo a usté tamién. No
-pega bien. ¿Tú sabes esos?
-
-POLA
-
-¡Ya tendrá su malicia!
-
-TÍO BEBA
-
-Pues estaba una mujer sentada a la lumbre, junto al señor cura de un
-pueblo... y más desviao estaba el marido; cuando oye y que su mujer le
-dice al cura: «Yo, a usté tamién...» «¿Qué te ha preguntao el señor
-cura pa responderle yo a usté tamién?» «Me decía de prestarle un
-azadón...» Y él marido se quedó un rato cavilando, y al cabo va y dice:
-«¿Prestarme un azadón, yo a usté tamién...? No pega bien.» Pues eso te
-digo yo a ti.
-
-POLA
-
-¡Anda, chocarrero! ¡Que a toos has de sacar una malicia! Quise decirte
-que yo y mi marido faltamos de la Umbría dos días y que no sabemos naa
-de lo que allí pasa...
-
-TÍO BEBA
-
-¿Luego algo pasa?
-
-POLA
-
-Algo tie que pasar, que el amo no ha dormío allí algunas noches...
-
-TÍO BEBA
-
-Aquí tampoco.
-
-POLA
-
-Pilaro podrá dar razón, que le acompaña.
-
-TÍO BEBA
-
-Por eso será el irse allí ca cuatro días con su hermano, un día con que
-si no li han acabao de separar el ganao..., otro que... Ca día es una
-cosa.
-
-POLA
-
-¡Si una quisiá hablar!...
-
-TÍO BEBA
-
-¡Sí! ¡Que habrás venío tú dos leguas pa callarte naa! Me paece qué
-entiendo a la Gubesinda... ¡Vela, aquí está!
-
-
-ESCENA II
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-DICHOS y GUBESINDA
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-POLA
-
-¡Buenos días nos dé Dios!
-
-GUBESINDA
-
-¡Santos y buenos! ¿Qué te trae por acá?
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-POLA
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-Hablar con el ama. Qué, ¿no ha venío contigo?
-
-GUBESINDA
-
-No; al salir de la iglesia se fue pa casa de don Romualdo. No se
-tardará mucho. ~(Al tío Beba.)~ Y tú, ¿qué has hecho? ¡Qué apaño de
-lumbre! ¡Da pacá esas trameras! ¡Si no se te pue encomendar naa!
-
-TÍO BEBA
-
-¡No sé qué ties que pedirle a esta lumbre! ¿No arde?
-
-GUBESINDA
-
-Bueno está. Lo que yo quería es tenerte aquí sujeto pa que no
-comenzaras tan temprano la de toos los domingos.
-
-TÍO BEBA
-
-Cualquiera que te oiga... Tú no le hagas caso. La de toos los domingos
-es que los mozos me tien comprometío pa enseñarles unas piezas a la
-guitarra, y andamos por ahí con la música convidando a toas las mozas
-pa la tarde el baile de la plaza. Ese es too el pecao que hago yo los
-domingos.
-
-GUBESINDA
-
-Sí... Y a la puerta ande hay ramo es la música más larga.
-
-TÍO BEBA
-
-Y ya me voy pa allá, que estarán aguardando por mí.
-
-GUBESINDA
-
-¿Qué pintarás tú con los mozos? ¡Quisiea yo saberlo! ¡Anda, anda, que
-por no verte ni oírte!... ¿Pero ande vas con esa tranca?
-
-TÍO BEBA
-
-¿Esto? Esto es la razón, el código, como decía uno que le decían aquí
-el tío Leyes, en gloria esté. Y andaba siempre con un garrote que
-paecía el as de bastos, y decía a too: «Yo voy siempre con mi razón...»
-
-GUBESINDA
-
-Y a razones de esas mató a la mujer.
-
-POLA
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-¿No irás tú a hacer lo propio?
-
-GUBESINDA
-
-¡No lo verá él! Pa ese código tengo yo estos diez mandamientos...
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-TÍO BEBA
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-Me los tengo muy sabíos. Conque... ¡Hasta otra vista!
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-POLA
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-¡Que te vaya bien, hombre!
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-GUBESINDA
-
-¡Si no volvieas nunca!
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-TÍO BEBA
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-Si supiea yo que no ibas a dar conmigo ande me fuera...
-
-GUBESINDA
-
-¡Ya volverás, ya! Lo que no quisiea es ver cómo vuelves...
-
-TÍO BEBA
-
-~(Canta.)~
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- Aunque me ves que me ves
- que me vengo cayendo,
- es un andar pulidi...
- pulidito que tengo.
-
- Aunque me ves que me ves
- que me caigo...
- Es un andar pulidi...
- pulidito que traigo.
-
-~(Sale.)~
-
-GUBESINDA
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-¡Ay, qué hombre, qué hombre!
-
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-ESCENA III
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-GUBESINDA y la POLA
-
-POLA
-
-Qué, ¿tan mala vida te da?
-
-GUBESINDA
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-¡Qué tie que darme! ¡Si es un peazo de pan! Solo que estoy así siempre
-con él pa que no se me _escarríe_... ¿Y qué quies al ama? No anda muy
-buena estos días... Nunca la he visto tan pará y tan abatida.
-
-POLA
-
-Estará disgustá con que el amo y haiga vendío la parte de la Umbría.
-
-GUBESINDA
-
-Por eso no. Si ha sío cosa de ella y está con la María Juana... ¡Jesús!
-¡No sabe ande ponerla! Lo que no había sío ende lo que pasó antes de
-casarse con José.
-
-POLA
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-Y el amo y su hermano tamién paece que andan muy uníos...
-
-GUBESINDA
-
-¿Allí les habrás dejao?
-
-POLA
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-Yo y mi marido faltamos dos días de la Umbría, pero allí quedaban con
-la cuestión del ganao, que si José se quedaba con too... pero nunca los
-he visto tan conformes. Pa nosotros es pa quien no andan tan bien, que
-ya nos tenemos tragao que saldremos de allí. Y a eso he venío... Yo
-creo que el ama y ha de mirar por nosotros. ¿Qué te paece?
-
-GUBESINDA
-
-¡Que sí mirará!...
-
-
-ESCENA IV
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-DICHOS, la JORJA con sus dos chicos
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-JORJA
-
-¡La paz de Dios!
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-GUBESINDA
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-¡Con todos sea! ¡Uy, la Jorja!
-
-POLA
-
-¡La Jorja!
-
-JORJA
-
-¡Que está aquí la Pola! ~(A los chicos.)~ ¿Pero queréis soltarse, que
-naide va a comeros...? Sentarse aquí sin menearos pa naa.
-
-GUBESINDA
-
-Déjalos estar... Aguarda, les daré un cacho pan, y andar, salirse aquí
-al corral a pegar cuatro brincos... Pero no me corráis a las gallinas
-ni a los coratos que sus mato.
-
-JORJA
-
-¿Cómo se dice? Pero estos condenaos, maldecíos que nunca tendrán
-modos... ~(Salen los chicos.)~ ¿Y el ama?
-
-GUBESINDA
-
-¿Tamién tú traes pleito con el ama? ¡Pues hijas, con vosotras tie
-bastante!
-
-JORJA
-
-Alguna ya sé yo a qué haiga venío.
-
-POLA
-
-¡Mucho saber es, que no lo he comunicao con naide!
-
-JORJA
-
-¡La intención está vista!
-
-POLA
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-¡El que la hace la piensa! Sí, que tú no habrás venío a lo mismo.
-
-JORJA
-
-¡Yo he venío a que ninguna puea alabarse de engañarle al ama! ¿Te
-creerás tú que yo no sé a qué has venío? A meter cuchara pa que os
-traigan a la dehesa en el lugar nuestro. ¡Como el amo nuevo os echará
-de la Umbría si es que no os ha echao!...
-
-POLA
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-¿Y con vosotros qué tenía qué hacer si supiera lo que erais?
-
-JORJA
-
-¡Sí que de vosotros no sabrán na! A ojos vistas, que lo están viendo
-toos... a ojos vistas.
-
-POLA
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-¿Qué quies decir con eso?
-
-JORJA
-
-Tú sabrás....
-
-POLA
-
-¿Es decirnos ladrones? ¿Y quién lo dice?
-
-GUBESINDA
-
-¡Queréis callar! Riñen los pastores y salen los hurtos...
-
-POLA
-
-Es que a mí no me dice eso naide... es que naide pue probárnoslo, como
-se les pue probar a ellos.
-
-JORJA
-
-¿A nosotros? No nos viene de casta como a ti, que has tenío en tu
-familia quien ha estao en presidio.
-
-POLA
-
-Ande debía haber ío tu padre, si hubiá justicia, que él fue quien lo
-hizo y lo achacó a otro con testigos falsos.
-
-JORJA
-
-Ya te has callao si no quies que... ~(Abalanzándose a ella.)~
-
-POLA
-
-¿A mí tú? Ahora verás...
-
-GUBESINDA
-
-¿Eh? ¡Que no reparáis ande estáis y no me habéis oído a mí entoavía!...
-
-~(A un tiempo.)~
-
-POLA
-
-Déjame, que a esa la tengo yo ganas... que esa entoavía no sabe quién
-soy yo...
-
-JORJA
-
-No me la quites, que la espiazo, que no miro naa... que no sabe...
-
-
-ESCENA V
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-DICHAS y DOMINICA
-
-DOMINICA
-
-¿Pero qué es esto?
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-~(La Pola y la Jorja quieren hablar a un tiempo.)~
-
-GUBESINDA
-
-¡Ya estáis callando! ¿Pero es que no vais a respetar naa?
-
-DOMINICA
-
-¡Déjalas! Si too esto se va a terminar de una vez... hoy mismo.
-
-POLA
-
-¡Yo con naide me metía!...
-
-JORJA
-
-¡Yo bien callá me estaba!
-
-DOMINICA
-
-Dejar que venga el amo, que bien pue ser que esté al llegar. Veréis el
-paso que vais a llevar toos; vosotros de la dehesa, y vosotros de la
-Umbría... y otras también, que no vais a ser vosotros solos, que too
-esto va a terminarse y too va a ir por otro orden, que a toos os he
-aguantao largo...
-
-GUBESINDA
-
-¡Si supieas sostenerte en lo que dices!
-
-POLA
-
-¡Eso es! ¡Ay, Virgen Santísima! ¿Qué será de nosotros? ¿Ande iremos,
-siete que nos juntamos, sin más amparo que esta casa...?
-
-JORJA
-
-¡Señora ama! ¡Por la salú de lo que usté más quiera! ¡Ay, madre! ¿Qué
-será de esas criaturas?
-
-DOMINICA
-
-¡Ni que repliquéis, ni que lloréis, que no ha de valeros!... ¡Se acabó,
-se acabó! ¿Qué os teníais creído? ¿Que toda la vida iba a ser lo mismo?
-¿Que yo no soy naide? ¡Ahora mismo os quitáis de mi vista y que no os
-vea yo más!
-
-JORJA
-
-¡Venir acá, hijos míos! ¡Venir acá!
-
-DOMINICA
-
-¡Que no me llames a los muchachos! ¡Que no quieo ni verlos! ¡Se
-acabaron pa mí los muchachos de nadie! ¡Y vosotras y toos! Y ahora
-mismo os vais por esa puerta y no me volváis a entrar por ella...
-¡Ahora mismo!
-
-GUBESINDA
-
-¡Vamos, largarse!
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-JORJA
-
-¡Ay, madre! ¡Que nunca he visto así al ama, ni creí verla nunca!
-
-POLA
-
-¡Si teníais que hartarla entre toos!
-
-JORJA
-
-¡Mia quién habla! ¡Si no fuean algunas!...
-
-DOMINICA
-
-¿Pero no os he dicho que no quiero veros?
-
-GUBESINDA
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-Andar, andar... Que ya estoy yo tamién asustá; que esto tie su misterio.
-
-~(Salen la Jorja y la Pola.)~
-
-
-ESCENA VI
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-DOMINICA y GUBESINDA
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-DOMINICA
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-No me mires... Porque va a ser como lo digo. Mañana no me queda nadie
-de toa esta gente y si Feliciano quie ponerse de su parte... Pero no se
-pondrá, que alguna vez tengo yo que hacerme valer... Y las cosas van a
-ir de otro modo de aquí en adelante.
-
-GUBESINDA
-
-¡Dominica!
-
-DOMINICA
-
-¿Qué? ¡También pue que tú ahora quieas salir de su parte!...
-
-GUBESINDA
-
-¡Si es que te estoy mirando y me paeces otra!
-
-DOMINICA
-
-¡Pues soy yo, yo, la Dominica, el ama de su casa, que alguna vez había
-ser yo el ama! ¿Ande íbamos a parar? ¡Si esta gente hubiea dao fin de
-nosotros!
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-GUBESINDA
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-Dominica, tú algo me callas... o me estás diciendo mucho... ¡A ti te
-pasa algo que no te ha pasao nunca!... ¡Dominica!... Al concluir la
-misa te has acercao a rezarle a la Virgen del Rosario, la que está como
-sentá con el niño Jesús en los brazos... Antes no hice reparo... pero
-ahora... ese rezo tenía su por qué... ¡Dominica! ¡Que a ti te pasa
-algo!... ¿Es que...? ¡Jesús! ¡Dios mío! Si eso fuera...
-
-DOMINICA
-
-¡Pues es, Gubesinda, es! ¡Dios y la Virgen santísima lo han querío! ¡Ya
-no tengo que envidiar a ninguna mujer del mundo, ya soy la más feliz de
-todas!
-
-GUBESINDA
-
-¡Hija de mi vida! ¡Ven y que te abrace! ¡Hija de mi alma! Si pa mí...
-¡Vamos! ¡Si lo que yo tengo rezao pa que eso fuera!... ¡Y yo tonta de
-mí; no haberlo conocío! ¿Y no se lo has dicho a Feliciano entoavía?
-
-DOMINICA
-
-No quería decírselo... ¡Si es que entavía me paece mentira! Si es que
-quisiá sin decírselo yo que él lo sintiera... dentro su alma como lo he
-sentío yo dentro de mis entrañas... ¡Si me paece mentira que no está
-ya aquí, que no haya habío un milagro y no se le haya aparecido algún
-ángel pa avisárselo!... ¡Si solo en pensar cuando se lo diga!... ¿Pero
-cómo pue haber mujeres malas pa quien tenga que ser una vergüenza esta
-alegría tan grande?
-
-GUBESINDA
-
-Mira; yo me voy a buscar ahora mismo a mi marido, antes de que no esté
-pa naa... y sale a escape pa la Umbría y vuelve con Feliciano, que no
-pue consentirse que esté sin saberlo a estas horas...
-
-DOMINICA
-
-¡Si estoy segura que ha de venir hoy! ¡Si me paece que me lo están
-diciendo!... Y que ha de venir más alegre que nunca y que ha de entrar
-por esa puerta preguntándome... ¿Y mi hijo? ¡Nuestro hijo, Dominica,
-nuestro hijo... como si ya le tuviea en mis brazos, más hermoso que
-un sol, porque tie que ser muy hermoso, que ende que pienso en él, me
-paece que me bailan elante los ojos todas las hermosuras del mundo!
-
-GUBESINDA
-
-¡Ay, qué alegría, qué alegría! Aunque me digan que estoy loca, así que
-entienda la música de los mozos, en medio de la plaza me planto y me
-pongo a bailar yo sola...
-
-DOMINICA
-
-¡Y yo contigo!
-
-GUBESINDA
-
-¿Tú? ¡Qué disparate! ¡Vas tú a bailar! Y lo que has de hacer es no
-trajinarme en naa de aquí en adelante... y cuidarte mucho, que...
-¡Jesús! ¡Dios mío! No quiero pensarlo... Que así como tantas pobres
-andan afanás trabajando hasta lo último y no las pasa naa, porque han
-de echar al mundo otro pobre pa pasar trabajos... Este que nace pa
-tener too el regalo del mundo... pue que por lo mismo...
-
-DOMINICA
-
-¿Quies callar...?
-
-GUBESINDA
-
-¡Ties razón! ¿Pero no era un dolor pensar que too lo que hay en esta
-casa no tenía un heredero de tu sangre? Que too hubiá ío a parar...
-¡Dios sabe dónde!... Y ahora...
-
-DOMINICA
-
-Ya ves tú, ahora tengo que mirarlo de otra manera... ¡Vas a ver; vas
-a ver! ¡Si es que he estao tonta! Pero se acabó, se acabó... ¡Con too
-voy a llevar yo cuenta! ¿No es cargo de conciencia pa mí, lo que se ha
-tirao y se ha esperdiciao en esta casa? ¡Nadie ha mirao por ella!...
-¡Tamién tú, Gubesinda, de hoy más no me gastes lo que me gastas!...
-
-GUBESINDA
-
-¿Pero vas a decirme a mí eso? ¡Jesús! ¡Dios! ¿Qué tengo yo esperdiciao
-nunca...? ¡Que no miraría más si fuea mío!...
-
-DOMINICA
-
-Bueno, no vamos a regañar ahora... pero este mes se ha gastao mucho
-aceite, y el salvao, tu verás...
-
-
-ESCENA VII
-
-DICHOS, DOÑA JULITA y DOÑA ROSA
-
-D.ª JULITA
-
-~(Dentro.)~ ¿Por dónde anda la gente? ¿Hay permiso?
-
-DOMINICA
-
-¡Doña Julita, doña Rosa!
-
-D.ª ROSA
-
-¡Muy buenos días!
-
-DOMINICA
-
-No entren ustedes por aquí... Vengan ustedes.
-
-D.ª JULITA
-
-Deja, deja... Si no nos sentamos... Estamos muy deprisa... Nos dijeron
-que habías pasado por casa...
-
-DOMINICA
-
-Después de misa; por saludarlas a ustedes. Como no las vi a ustedes en
-misa, dije, digo: pues alguien que hay malo, que doña Julita no falta
-nunca.
-
-D.ª JULITA
-
-Pues estamos bien..., es decir, bien... Disgustos no faltan...
-
-D.ª ROSA
-
-¿Y qué es la vida? ¡Tribulaciones! ¡Si una no supiera que este mundo no
-es más que un trámite para el otro!
-
-DOMINICA
-
-Jesús, ¿qué les ocurre a ustedes?
-
-D.ª JULITA
-
-En primer lugar, mi cuñada nos deja... ¡Esto no es un disgusto, es
-decir, nosotras lo sentimos!... Quiero decir, que esto no es para nada
-malo... Vuelve a juntarse con su marido.
-
-DOMINICA
-
-Como tenía que ser.. Si otra cosa no era posible...
-
-D.ª ROSA
-
-¿Qué quiere usted? Tanto me han escrito, tanto han influido en mí
-personas de respeto... Es la cuarta vez que perdono... No quiero que
-quede por mí nunca, no quiero que nadie pueda decir el día de mañana
-que si cayó en un despeñadero fue porque yo no le he tendido a tiempo
-la mano... ¡Pero si viera usté que estoy tan escarmentada!...
-
-DOMINICA
-
-¡Verá usted cómo ahora es de veras! La lástima es que no tengan ustedes
-hijos... Los hijos son el todo, habiendo hijos...
-
-D.ª ROSA
-
-¡Tuve dos! ¡Hijos de mi vida! Pero los dos se me desgraciaron; uno de
-cuatro meses, otro de siete...
-
-DOMINICA
-
-¡Qué pena! ¡Jesús, Dios mío! ¡Eso sí que no debía ser!... ¡Morirse los
-hijos! Es que toos los cuidados son pocos con las criaturas...
-
-D.ª ROSA
-
-Sí, señora; todos son pocos...
-
-DOMINICA
-
-¡Uno de cinco meses y otro de siete! ¡Estarían tan ricos! ¡Válgame
-Dios! ¡Pa eso mejor es no tenerlos!
-
-D.ª JULITA
-
-Y para todo... porque hasta verlos criados... Y después, bien dicen:
-«Tus hijos criados, tus duelos doblados...» El disgusto grande que
-tenemos ahora en casa es con la Dacia.
-
-DOMINICA
-
-¿La Dacia? ¿Pues qué le pasa?
-
-D.ª JULITA
-
-Figúrate que se le ha puesto que quiere meterse monja.
-
-D.ª ROSA
-
-A mí me parece una inspiración del cielo y yo no se lo quitaría de la
-cabeza...
-
-D.ª JULITA
-
-No quieras saber su padre cómo se ha puesto. ¡No se le puede hablar, no
-se le puede oír!... ¡Qué horrores dice!...
-
-D.ª ROSA
-
-¡Ese desgraciado hermano mío, condenándose por momentos!
-
-DOMINICA
-
-¿Pero qué acuerdo le ha ido a dar ahora a la Dacia? Una moza tan
-guapetona... Ya le diré yo...
-
-D.ª JULITA
-
-Por de pronto su padre quiere llevársela a Madrid.
-
-DOMINICA
-
-Muy bien pensao, a divertirse.
-
-D.ª JULITA
-
-Y después quiere que pasemos una temporada en Torrijos, con unos
-parientes que tenemos. Romualdo lleva su idea... Es que... francamente,
-con el personal que todos conocemos, ¿quién se atreve a casarla?
-
-DOMINICA
-
-Pues la casan ustedes allá, con un buen mozo, aunque no sea rico, no
-miren ustedes el dinero, pa eso lo tienen ustedes...
-
-D.ª ROSA
-
-Nunca estará como en el convento, pidiendo por su padre, que bien lo
-necesita, y por todos nosotros.
-
-DOMINICA
-
-¡Déjese usted, doña Rosa, que ca uno pidamos pa ca uno y no hay
-necesidad de enterrarse nadie en vida pa eso!...
-
-D.ª JULITA
-
-Así es que no te extrañes de no habernos visto en la iglesia...
-Romualdo nos cerró con llave y nos ha tenido encerrados hasta ahora.
-
-D.ª ROSA
-
-A mí se me representaba María Antonieta cuando la revolución de
-Francia. No quiero pensar si en España sobreviniera algo semejante; ya
-estoy viendo a mi hermano descamisado como Robespierre... y nosotras en
-la degollina...
-
-D.ª JULITA
-
-¿Y Feliciano por dónde anda?
-
-DOMINICA
-
-Está en la Umbría... Hoy le esperaba...
-
-D.ª JULITA
-
-Yo creí que había vuelto con su hermano.
-
-DOMINICA
-
-¿Con José? ¿Es que ha vuelto José?
-
-D.ª JULITA
-
-Sí; ahora lo hemos visto cruzar la plaza. ¿Verdad?
-
-D.ª ROSA
-
-Sí señora, nos ha dado los buenos días:..
-
-DOMINICA
-
-¿Oyes esto? José aquí, solo... ¿Qué pue ser esto...?
-
-GUBESINDA
-
-Na, mujer, que Feliciano se habrá quedao allí de caza.
-
-DOMINICA
-
-¡Uy! ¿De caza? ¡Estoy por irme ahora mismo para la Umbría!
-
-GUBESINDA
-
-¡Déjame estar!
-
-D.ª JULITA
-
-Ya sentimos haberte dicho nada, pero no creíamos que tuviera nada de
-particular.
-
-DOMINICA
-
-No, particular, no... Es que... ¡Vamos! ¡Que Feliciano! ¿Qué tendrá que
-hacer él allí solo?
-
-D.ª JULITA
-
-Bueno, con Dios, hija...
-
-D.ª ROSA
-
-Usted siga tan buena... Ya vendré a despedirme de usted cuando sea la
-marcha... Aún tardará unos días. Mi esposo está poniendo casa... ¡Es la
-cuarta vez que ponemos casa! ¡Ya ve usté qué trastornos, qué gastos!...
-
-DOMINICA
-
-¡Claro está! Como si se hubieran ustedes casado cuatro veces...
-
-~(Salen doña Rosa y doña Julia.)~
-
-
-ESCENA VIII
-
-DOMINICA y GUBESINDA
-
-DOMINICA
-
-¿Has entendío? ¡José está aquí y él allí! ¡Y yo que le esperaba! Voy a
-casa de la María Juana a saber cómo ha sío lo de quedarse Feliciano.
-Algún enreo de los suyos... Pues no lo paso; a la que sea esta vez, te
-digo que la dejo escarmentá... ¡Y a él!... ¿Qué merecía él? ¡Te paece
-que esté una con toa la ilusión del mundo aguardándole pa dale una
-alegría... y él...! ¡Qué hombres! ¡Si no pue quererse a los padres como
-a las madres!... Ese castigo ha e tener, que su hijo me querrá a mí naa
-más...
-
-GUBESINDA
-
-¡No digas! Un padre es siempre un padre...
-
-DOMINICA
-
-Me querrá mucho más; que sabrá too lo que yo tengo pasao, lo que me ha
-hecho pasar su padre.
-
-GUBESINDA
-
-¡Esos cuentos vas a contarle al chico!
-
-DOMINICA
-
-¡Mia que no venir, mia que no venir!
-
-GUBESINDA
-
-¿Y antes que estaba los días fuera sin saber dónde y no te importaba?
-
-DOMINICA
-
-¡Antes, antes! ¿Qué va a ser ahora lo mismo que antes? ¡Pue empezar a
-dar malos ejemplos al muchacho!
-
-GUBESINDA
-
-¿Tie que ser muchacho por fuerza?
-
-DOMINICA
-
-¡Qué voy a querer que sea chica, pa que pase lo que su madre!
-¡Muchacho, muchacho!... ¡Pa que me desquite, no dejándome en paz a
-ninguna!... ¡Los nietos que me va a juntar el condenao del muchacho! Y
-a esos sí los querré... no como a estos otros, que no quieo ni verlos;
-que no me traigan aquí a ninguno... porque no sé... no sé... ¡Que me
-han estao robando lo que es de mi hijo, que no me lo perdonaré nunca!
-
-
-ESCENA IX
-
-DICHOS y el TÍO BEBA
-
-TÍO BEBA
-
-¡Gubesinda! ¡Gubesinda! ¡El ama!
-
-GUBESINDA
-
-¿Qué te pasa que vienes tan acelerao?
-
-TÍO BEBA
-
-Pues pasa... pasa.. Ello tie que saberse, que está enterao too el
-pueblo.
-
-DOMINICA
-
-¿Qué? ¡Algo malo pa mí, dilo pronto!
-
-GUBESINDA
-
-¿Qué malo va a ser? Alguna burrá de este y los mozos...
-
-DOMINICA
-
-No, no. ¡Vamos, dilo!
-
-TÍO BEBA
-
-Pues es... es que Pilaro ha venío ende la dehesa a buscar al médico.
-
-DOMINICA
-
-¡Ay, Virgen! ¡Eso ha sío pa Feliciano! ¿No estaba en la Umbría?
-
-TÍO BEBA
-
-No; salió anoche a caballo... Venía hacia el pueblo a la cuenta.
-
-DOMINICA
-
-¿Y José sí ha venío y él no? ¿Qué le ha pasao? ¿Pa qué querrán al
-médico? ¿Tú lo sabes?
-
-TÍO BEBA
-
-Pues dice Pilaro que el amo está herío.
-
-DOMINICA
-
-¡Herío! ¿Y quién me lo ha herío? ¡Si es que no me lo han matao! ¿Quién
-ha sío? Dímelo, ¿quién ha sío?
-
-TÍO BEBA
-
-Yo naa sé... ni Pilaro quiso ecirme naa, que venía pa acá y que está
-herío, no sé más.
-
-DOMINICA
-
-Ya estás sacando las caballerías, ya estamos andando. Yo me voy pa allá
-ahora mismo. Vamos, tú, Gubesinda, toos conmigo... ¡Ay, que me le han
-matao y no quien decírmelo!
-
-GUBESINDA
-
-¡Quita, mujer! No será naa; una riña... algún mal encuentro... o una
-desgracia... Tú tamién podías haberte enterao, y, sobre too, no venir
-a decir las cosas de esa manera... ¡Pa sustos estamos! Y tú no te
-aceleres, que no será naa... verás si con el susto...
-
-DOMINICA
-
-No, no me asusto... Lo que quiero es saber... ¿Pero qué quiero saber?
-¡Si lo sé ya todo! ¡Si tiene que haber sío como lo pienso!... El estar
-José aquí, el no haber ío María Juana a la iglesia... ¡Eso ha sío, eso
-ha sío! Es que venía por ella y José se ha enterao y habrán reñío...
-¡Y he sío yo, he sío yo la que tie la culpa! ¡Yo, que he sío una mala
-mujer, que se la he echao en los brazos!... Si ella le quería, si me lo
-dijo... ¡Y yo... por lo mismo, más cerca de mí, más cerca de él... como
-si no le conociera! ¡Como si no la conociera... que me ha engañao con
-la verdá! ¡Eso ha sío! ¡Eso ha sío!
-
-GUBESINDA
-
-¿Pero que estás diciendo? ¡Tú estás loca!
-
-DOMINICA
-
-¿Pero qué haces ahí? Vamos, vamos... que iré yo sola... aunque sea
-arrastrándome... Pero antes quiero ver a José, a la María Juana, quiero
-saber... Vamos, Gubesinda... ven conmigo...
-
-TÍO BEBA
-
-No corras... Más a tiempo...
-
-DOMINICA
-
-¡Ah! Mia cómo vienen... Mia cómo era.
-
-
-ESCENA X
-
-DICHOS, MARÍA JUANA y JOSÉ
-
-DOMINICA
-
-~(Dominica, al ver a María Juana, se abalanza a ella.)~
-
-Vienes llorando, ¿verdad? ¡Más ties que llorar, condená!
-
-M.ª JUANA y GUBESINDA
-
-¡Dominica!
-
-DOMINICA
-
-~(A José.)~ ¿Has sío tú, has sío tú? ¿Y por qué no la has matao a ella,
-que es a quien tenías que haber matao?
-
-JOSÉ
-
-¿Pero tú sabes...? ~(A María Juana.)~ ¿Lo ves ahora? ¿No ecías que la
-Dominica sabía que no venía por ti...? ¡Mia cómo lo sabe! ¡Niega que
-le esperabas, niégalo ahora! ¡Que eres una mala mujer, que te quito la
-cara!... ~(Va a pegarla.)~
-
-M.ª JUANA
-
-¡Ay! ¡No me pegues! ¡Que no tengo culpa! ¡Por la gloria de mi madre!
-
-GUBESINDA
-
-¡Vamos, hombre! ¿Qué vas a hacer?
-
-DOMINICA
-
-¡Déjale, déjale que la mate! Que alguna vez tenían que matar los
-hombres alguna mujer... Y por ella has herío a tu hermano... ¡Quién
-sabe si lo habrás matao!...
-
-JOSÉ
-
-¿Qué dices? Yo no le herío. ¡No he sío yo!
-
-DOMINICA
-
-Entonces...
-
-JOSÉ
-
-Ha sío él solo. Se cayó del caballo.
-
-M.ª JUANA
-
-Si no me dejáis hablar... Si él no venía al pueblo, ni venía por mí...
-
-DOMINICA
-
-¿Pues qué ha sío entonces...? Si es que no mientes por salvarte...
-
-JOSÉ
-
-Yo no miento. Las cosas como han sío. Yo supe que dos o tres noches no
-había dormido Feliciano en la Umbría... Pensé... lo que ando pensando
-siempre... más desde que Feliciano consintió en venderme la parte de
-la Umbría y tú lo dejastes. Y yo he sío el que ha buscao pretexto pa
-volver allí con él otra vez... y me he estao al acecho toas las noches,
-cuando él me creía más dormido... Y anoche le vi salir a caballo y
-Pilaro detrás... y yo a pie, corriendo, como pude, por trochas y
-atajos... les tomé delantera y entré en el pueblo sin que nadie me
-viese y estuve rondando mi casa toa la noche...
-
-DOMINICA
-
-¿Y le viste entrar...?
-
-M.ª JUANA
-
-¡No vio nada! ¡Es mentira!
-
-JOSÉ
-
-Vi que en tu ventana se encendía y se apagaba la luz a ca paso...
-
-M.ª JUANA
-
-Porque faltando tú de casa estoy muerta de miedo... ¡Y como el perro no
-dejó de ladrar en toda la noche, que a la cuenta te barruntaba!...
-
-JOSÉ
-
-¡Esa es otra! El perro me lo trajo Feliciano estos días, y le conoce a
-él más que a toos... ¡Too estaba bien urdío!
-
-DOMINICA
-
-Pero acaba. ¿Llegó Feliciano?
-
-JOSÉ
-
-No llegó... Esa fue su suerte y mi desgracia, que yo hubiera querido
-cogerlos allí mismo...
-
-M.ª JUANA
-
-¿A mí? Si es que venía al pueblo, que no lo sabes, no venía a mi casa,
-que bien cerradas estaban las puertas y nadie le hubiera abierto
-ninguna...
-
-DOMINICA
-
-Pero, ¿no llegó al pueblo...?
-
-JOSÉ
-
-No llegó, porque según dice Pilaro, conforme iba liando un cigarro, el
-caballo hizo un espanto y cayó de mala manera y...
-
-DOMINICA
-
-¡Virgen Santísima!...
-
-JOSÉ
-
-¡No te asustes! No ha sío naa, un golpe en un brazo... pero naa...
-Fue por su pie hasta la dehesa, que no quiso venir por no asustarte y
-porque no supieses lo que ya sabes.
-
-M.ª JUANA
-
-¡Lo que no sabes, lo que no es verdad! ¡Antes de llegar al pueblo se
-pue tirar por muchos caminos, por cualquiera pudo tirar!...
-
-GUBESINDA
-
-Ties razón... A más que yo creo saber ande iba...
-
-JOSÉ
-
-¿Y quién lo asegura? Yo tengo mis motivos pa creer lo que creo.
-
-M.ª JUANA
-
-¡No tienes ninguno y tú menos!
-
-DOMINICA
-
-¿Yo? ¡Yo sí lo creo como José... y lo creo porque ha sío culpa mía...
-pa que Dios me castigue ahora, pa que tú te le lleves, como has querío
-siempre!
-
-JOSÉ
-
-Pa eso tenía que haber antes alguna muerte. ¡Maldito caballo, que no le
-trajo ande venía o no le llevó ande fuera! Pero yo sabré si él ha venío
-otras noches, que han sío tres las que ha faltao de la Umbría, yo lo
-sabré.
-
-M.ª JUANA
-
-¡Ojalá lo supieras!
-
-DOMINICA
-
-¡Hemos de saberlo; si Feliciano no quiere condenarse y condenarnos a
-toos, hemos de saberlo!... ¡Y si fuera verdad, si fuera verdad!... ¡Con
-tal que la mates a ella, te consiento que le mates a él! Esta no la
-paso. ¡Matarlos! ¡Matarlos!
-
-FELICIANO
-
-~(Dentro.)~ ¡Dominica! ¡Dominica!
-
-DOMINICA
-
-~(Viendo entrar a Feliciano.)~ ¡Ay, Dios mío, que es él! Que no es de
-cuidao... ¿Qué ha sío... qué te pasa... qué ha sío...?
-
-
-ESCENA XI
-
-DICHOS, FELICIANO y PILARO
-
-FELICIANO
-
-Nada; ya lo ves... ¿Qué te habían dicho? ¡Qué cara tenéis toos!...
-
-DOMINICA
-
-¿Qué cara hemos de tener?
-
-M.ª JUANA
-
-No preguntes. Yo lo diré todo. José te vio salir anoche de la Umbría.
-José cree que venías por mí.
-
-DOMINICA
-
-José sabe que has venío otras noches... ya que anoche no llegaste a
-venir...
-
-M.ª JUANA
-
-Eso es todo... Y a mí no quieren creerme...
-
-FELICIANO
-
-¡Estáis locos! Ni por soñación ha pasao naa de eso... Ni yo he venío
-ninguna noche al pueblo, ni anoche venía...
-
-JOSÉ
-
-Anoche... No sabemos...
-
-FELICIANO
-
-Pilaro lo sabe... ¿Ande íbamos anoche?
-
-PILARO
-
-Ande otras noches... ¿Pueo decirlo?
-
-FELICIANO
-
-¡Claro que sí!...
-
-PILARO
-
-Pues íbamos a los Molinos...
-
-GUBESINDA
-
-¿No decía yo? Por la Eufemia, que es la de ahora...
-
-FELICIANO
-
-Ya lo he dicho... Ya lo sabéis too.
-
-JOSÉ
-
-¡No lo creo!
-
-DOMINICA
-
-¡Yo tampoco!
-
-FELICIANO
-
-¡Pues allá vosotros! ¡A mí naa me importa!
-
-M.ª JUANA
-
-No, Feliciano, que yo no puedo permitir de perder mi honra...
-
-FELICIANO
-
-Pues si no basta que se les diga y que tú y yo lo sepamos...
-
-M.ª JUANA
-
-Yo he jurao por too lo más santo.
-
-FELICIANO
-
-Y por lo más santo lo juro si quieren...
-
-JOSÉ
-
-¿Qué hacen juramentos?
-
-DOMINICA
-
-¡Sí que pue jurarlo!... ¡Y mia lo que vas a hacer si juras en falso...
-júralo!...
-
-FELICIANO
-
-Por mi madre, por lo más santo, por too...
-
-DOMINICA
-
-Todavía más... ¡júralo por tu hijo! ¡El único que pues decir que es
-tuyo, porque es mío tamién!
-
-FELICIANO
-
-¿Qué estás diciendo?
-
-DOMINICA
-
-¿No lo has oído? Por nuestro hijo, nuestro, de los dos. ¡Este sí que es
-mío!
-
-FELICIANO
-
-¿Qué dice...?
-
-GUBESINDA
-
-¡Que es verdad! ¡Que esta es la alegría más grande del mundo!
-
-FELICIANO
-
-Tienes razón... Pues por mi hijo lo juro... y que no nazca si miento,
-y si nace y no he dicho verdá, que llegue día en que levante la mano
-contra mí por mal padre... ¿Queréis más juramento?
-
-DOMINICA
-
-No, yo te creo, te creo... No se pue mentir pa que Dios castigue en un
-hijo... Ties que creerle, José... Di que lo crees, no estés con ese
-ceño. ¡Ha jurao por mi hijo!...
-
-JOSÉ
-
-¡Por eso lo creo, porque es tuyo!...
-
-M.ª JUANA
-
-¡Por mí debiste creerlo antes sin jurarlo nadie!
-
-DOMINICA
-
-¡Y ya estoy tan contenta! ¡Cómo soy! Que tú al fin y al cabo ya sabes
-que no fue tu mujer... pero yo... ¡Buen consuelo! Si no ha sío ella, de
-todas maneras ha sío otra...
-
-FELICIANO
-
-¡Que me importa a mí mucho!
-
-DOMINICA
-
-Sí; a ti ninguna te importa, a ninguna quieres... pero la del otro: «No
-quiero, no quiero, échamelo en el capillo.» Pero no creas que voy a
-pasar por más... ya no es por mí sola, que tengo que mirar por nuestro
-hijo... y muchas cosas que no había mirao nunca; que he tenío la culpa
-más de cuatro veces; que cuando tú no habías reparao que alguna te
-quería, era yo la que te hacía reparar. Me paecía a mí que el que toas
-te quisieran era un modo de decirme que yo tenía que quererte más que
-toas juntas pa ser más que toas ellas. Pero no será así de aquí en
-adelante... Y toa esa gente de la Umbría y de la dehesa, too eso se ha
-acabao, ya están despedíos...
-
-
-ESCENA XII
-
-DICHOS, la POLA, la JORJA y los dos chicos. Se han asomado a la puerta
-antes a escuchar lo anterior.
-
-POLA
-
-~(Al oír las últimas frases de la Dominica.)~ ¡Ay, Virgen!
-
-JORJA
-
-¡Jesús, Dios mío!
-
-DOMINICA
-
-¿Pero tenéis vergüenza de presentaros delante de mi vista? ¡Ahora
-veréis! Ahora os lo dirá el amo...
-
-FELICIANO
-
-¿No lo has dicho tú? ¡Basta!
-
-DOMINICA
-
-¡Largo, largo!
-
-POLA
-
-Señora ama...
-
-JORJA
-
-¡Hijos de mi vida! ¿Qué será de nosotros?
-
-GUBESINDA
-
-¡Dominica! Se quedaron escondías, aguardando que te pasara el enfado...
-Pero ya veo que sigues en las mismas...
-
-DOMINICA
-
-¿Pues qué habías creío? ¿Que era hablar por hablar...?
-
-GUBESINDA
-
-Mira, Dominica, ya sabes que yo he sío la primera en decirte siempre
-que no tenías que haber pasao por muchas cosas... pero ahora, ¿qué
-quies que te diga? Tanto peca lo más como lo menos... ¿Ande irán estos
-pobres? ¿Y estas criaturas...? Y que ahora es cuando menos puedes no
-compadecerte de ellas... ¡Quién sabe si el darte Dios un hijo ha sío
-mirando lo buena que eras pa los que no eran tuyos!...
-
-DOMINICA
-
-Ties razón, ties razón. No vaya Dios a castigarme y me deje sin él...
-No... Pa qué vamos a cambiar naa... Si el modo de pensar pue cambiarse,
-pero no cambian los sentimientos de una.
-
-POLA
-
-¿Qué determina?
-
-GUBESINDA
-
-¡Callarse! ¡Que too se arreglará!
-
-DOMINICA
-
-Agradecer... No sé a quién deciros.
-
-GUBESINDA
-
-¿A quién ha de ser? ¡Alma de Dios! ¡Madrota! ¡Si has nacío pa ser madre
-de toos!
-
-DOMINICA
-
-¡Cuando le vea como a estos... como este que es el más parecío!...
-
-FELICIANO
-
-~(A José y María Juana.)~ Hoy coméis con nosotros, ¿verdá, Dominica?
-que hoy es día de fiesta en esta casa que ya tie amo para heredarla...
-
-M.ª JUANA
-
-Si de esta no eres otro hombre...
-
-FELICIANO
-
-Así de esta y de pronto, no digo yo... pero, vamos, que el muchacho ha
-de tirarme algo...
-
-GUBESINDA
-
-Pero toos y que ha de ser muchacho, y a mí se me ha puesto y que ha de
-ser chica.
-
-FELICIANO
-
-¿Pa que se parezca a su madre, verdá?
-
-GUBESINDA
-
-Eso es lo malo, que como tie que tener de uno y otro... Si es chico y
-la cara sale al padre y el natural a la madre, bien está... Pero sí es
-chica y solo sale en la cara a la madre y el natural al padre... ¡Dios
-nos asista!
-
-DOMINICA
-
-¡Qué cosas dices! ¡Y qué pensar si tie que ser lo que Dios quiera!
-
-FELICIANO
-
-¡Anda! ¿Qué música es esa?
-
-GUBESINDA
-
-La que gobierna mi marío... Ya decía yo. ¿Ande habrá salío ese sin
-decir palabra? Y eso ha sío que como oyó lo del chico y nos vio a toos
-tan alegres, se ha traío la música para cantarles alguna copla.
-
-FELICIANO
-
-Pues ya podéis emborracharlos a toos y que toos se alegren con nuestra
-alegría...
-
-~(Cantan dentro.)~
-
- Bendita sea esta casa
- y el albañil que la hizo,
- por fuera tie la gloria
- y por dentro el paraíso.
-
-~(Entran el tío Beba, Pilaro y mozos con guitarras.)~
-
-FELICIANO
-
-Venir con Dios, muchachos... Darles vino...
-
-TODOS
-
-¡Enhorabuena! ¡Que ya se sabe too!
-
-UNOS
-
-¡Viva el señor Feliciano!
-
-OTROS
-
-¡Viva la señá Dominica!... ¡Vivan! ¡Vivan!
-
-TÍO BEBA
-
-Y viva... ¿Cómo le pondremos...?
-
-DOMINICA
-
-Que perdone el santo del día, pero yo le pongo Feliciano.
-
-TÍO BEBA
-
-¡Pues viva Felicianín!
-
-TODOS
-
-¡Viva!
-
-~(Cantan.)~
-
- Señores ustés perdonen;
- labrador es el que canta;
- con el polvo de la tierra
- tengo seca la garganta.
-
-UNO
-
-Bien cantá y pedida la bebida... tomar vino... Vaya, de hoy en muchos
-años...
-
-FELICIANO
-
-Bueno, muchachos, que vosotros vais a vuestro asunto, que es festejar
-a las mozas y reunirlas pa el baile... ¡Muchas gracias a toos! ¡Y ya
-veréis lo que se arma el día del bautizo!
-
-TÍO BEBA
-
-¡Echar la despedida!
-
-~(Cantan.)~
-
- Feliciano es un clavel
- y una rosa Dominica,
- con el corazón y el alma
- le damos la despedida.
-
- Voy a echar la despedida,
- la que echó Cristo en Belén:
- el que aquí nos juntó a todos
- nos junté en la gloria amén.
-
-TODOS
-
-¡Con Dios!... Enhorabuena... Vivan... Con Dios y gracias.
-
-DOMINICA
-
-¡Gracias a todos! ~(Señalando a Feliciano.)~ ¡Míralo, está llorando!
-¡Feliciano! ¿Qué, lloras?
-
-FELICIANO
-
-¡Qué sé yo! Mia tú esa copla, si la tendré oío veces, pues hoy me ha
-parecío... he pensao que tie que llegar ese día... pueo yo morirme
-antes, pues ser tú... de cualquiera de las maneras es separarse... y
-así de too lo que uno quiere en la vida... los padres... los hijos...
-los hermanos... Y no pue ser que sea pa siempre...
-
-~(Se oye la música y la copla última a lo lejos.)~
-
-DOMINICA
-
-No... ¡Bien dice esa copla! ¡El que aquí nos juntó a todos, nos junte
-en la gloria amén! Y así tie que ser, que nada malo hemos hecho en este
-mundo.
-
-FELICIANO
-
-¿Yo? ¡Ya ves! ¡El que haiga podido a ti hacerte!...
-
-DOMINICA
-
-¡Anda, por eso! Si yo te he perdonao y soy tu mujer... ¿Qué tie que
-hacer Dios más que perdonarte...?
-
-~(Telón.)~
-
-
-FIN DE LA COMEDIA
-
-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK SEÑORA AMA ***
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