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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: Historia de la Conquista de Mexico, Volume 2 (of 3) - Poblacion y Progresos de la America Septentrional, Conocida por - el Nombre de Nueva España - -Author: Antonio de Solís - -Contributor: Agustin Luis Josse - -Release Date: February 28, 2022 [eBook #67524] - -Language: Spanish - -Produced by: Adrian Mastronardi and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net (This book was produced from - scanned images of public domain material from the Google - Books project.) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE LA CONQUISTA DE -MEXICO, VOLUME 2 (OF 3) *** - - - - - - HISTORIA - DE LA - CONQUISTA DE MEXICO, - POBLACION Y PROGRESOS - DE LA - AMERICA SEPTENTRIONAL, - CONOCIDA POR EL NOMBRE DE - NUEVA ESPAÑA, - - ESCRIBIALA - DON ANTONIO DE SOLÍS - SECRETARIO DE SU MAGESTAD, Y SU CRONISTA MAYOR - DE INDIAS. - - NUEVA EDICION - - CORREGIDA POR - _DON AGUSTIN LUIS JOSSE._ - - TOMO SEGUNDO. - - ================== - - EN LONDRES: - -_En la Imprenta de R. Juigné, 17, Margaret-street, Cavendish-square._ - - A EXPENSAS DEL DICHO EDITOR, - - Se Hallará - - En su casa, No. 18, Broad-street, Golden-square; - - Y en las de B. DULAU y Co. Soho-square; T. BOOSEY, Broad-street, - Royal Exchange; WHITE, Fleet-street; DE CONCHY, New Bond-street; - WINGRAVE, Strand; LONGMAN y REES, Paternoster-row; y - LACKINGTON y ALLEN, Finsbury-square. - - 1809. - - - - -THIS WORK, as well as LAS FÁBULAS LITERARIAS, por _Don Tomas de -Yriarte_, 1 volume, small 8vo. vellum paper, price 7s. may be had at - - A. L. JOSSE'S, - -Professor of the French and Spanish Languages, author of a Spanish -Grammar, a Course of Exercises, &c. No. 18, Broad Street, Golden -Square. - - - - - HISTORIA - _De la Conquista, Poblacion y Progresos de Nueva España._ - - - - - _LIBRO III._ - - - - - CAPITULO PRIMERO. - - _Dáse noticia del viage que hicieron á España los Enviados de - Cortés; y de las contradicciones y embarazos que retardaron su - despacho._ - - -Razon es ya que volvamos á los Capitanes Alonso Hernandez Portocarrero -y Francisco de Montejo, que partieron de la Vera Cruz con el presente -y cartas para el Rey: primera noticia y primer tributo de la Nueva -España. Hicieron su viage con felicidad, aunque pudieron aventurarla, -por no guardar literalmente las órdenes que llevaban; cuyas -interpretaciones suelen destruir los negocios, y aciertan pocas veces -con el dictámen del superior. Tenia Francisco de Montejo en la Isla -de Cuba cerca de la Habana una de las estancias de su repartimiento: -y quando llegaron á vista del Cabo de San Anton, propuso á su -compañero, y al piloto Juan de Alaminos, que sería bien acercarse á -ella, y proveerse algunos bastimentos de regalo para el viage; pues -estando aquella poblacion tan distante de la ciudad de Santiago, donde -residia Diego Velazquez, se contravenia poco á la substancia del -precepto que les puso Cortés para que se apartasen de su distrito. -Consiguió su intento, logrando con este color el deseo que tenia de -ver su hacienda; y arriesgó no solo el baxel, sino el presente y todo -el negocio de su cargo: porque Diego Velazquez, á quien desvelaban -continuamente los zelos de Cortés, tenia distribuidas por todas las -poblaciones vecinas á la costa diferentes espías que le avisasen de -qualquiera novedad, temiendo que enviáse alguno de sus navios á la -Isla de Santo Domingo para dar cuenta de su descubrimiento, y pedir -socorro á los Religiosos Gobernadores: cuya instancia deseaba prevenir -y embarazar. Supo luego por este medio lo que pasaba en la estancia de -Montejo, y despachó en breves horas dos baxeles muy veleros, bien -artillados y guarnecidos, para que procurasen aprehender, á todo -riesgo, el navio de Cortés, disponiendo la faccion con tanto -celeridad, que fué necesaria toda la ciencia y toda la fortuna del -piloto Alaminos para escapar de este peligro, que puso en -contingencia todos los progresos de Nueva España. - -Bernal Diaz del Castillo mancha, con poca razon, la fama de Francisco -de Montejo, digno por su calidad y valor de mejores ausencias. Culpale -de que faltó á la obligacion en que le puso la confianza de Cortés: -dice que salió á su estancia con ánimo de suspender la navegacion, -para que tuviese tiempo Diego Velazquez de aprehender el navio: que le -escribió una carta con el aviso: que la llevó un marinero arrojándose -al agua; y otras circunstancias de poco fundamento, en que se -contradice despues, haciendo particular memoria de la resolucion y -actividad con que se opuso Francisco de Montejo en la Corte á los -agentes y valedores de Diego Velazquez; pero tambien escribe que no -hallaron estos Enviados de Cortés al Emperador en España, y afirma -otras cosas, de que se conoce la facilidad con que daba los oídos, y -que se deben leer con rezelo sus noticias en todo aquello que no le -informaron sus ojos. Continuaron su viage por el canal de Bahama, -siendo Anton de Alaminos el primer piloto que se arrojó al peligro de -sus corrientes: y fué menester entónces toda la violencia con que se -precipitan por aquella parte las aguas entre las Islas Lucáyas y la -Florida para salir á lo ancho con brevedad, y dexar frustradas las -asechanzas de Diego Velazquez. - -Favoreciólos el tiempo, y arribaron á Sevilla por Octubre de este año -en ménos favorable ocasion, porque se hallaba en aquella Ciudad el -Capellan Benito Martin, que vino á la Corte, como diximos, á solicitar -las conveniencias de Diego Velazquez: y habiéndole remitido los -títulos de su Adelantamiento, aguardaba embarcacion para volverse á la -Isla de Cuba. Hizole gran novedad este accidente; y valiéndose de su -introduccion y solicitud, se querelló de Hernan Cortés, y de los que -venian en su nombre ante los Ministros de la Contratacion, que ya se -llamaba de las Indias, refiriendo: - - "Que aquel navio era de su amo Diego Velazquez, y todo lo que - venía en él perteneciente á sus conquistas: que la entrada en - las provincias de Tierra Firme se habia executado furtivamente, - y sin autoridad, alzándose Cortés y los que le acompañaban con - la armada que Diego Velazquez tenia prevenida para la misma - empresa: que los Capitanes Portocarrero y Montejo eran dignos - de grave castigo; y por lo ménos se debia embargar el baxel y - su carga mientras no legitimasen los títulos, de cuya virtud - emanaba su comision." - -Tenia Diego Velazquez muchos defensores en Sevilla, porque regalaba -con liberalidad: y esto era lo mismo que tener razon, por lo ménos en -los casos dudosos, que se interpretan las mas veces con la voluntad. -Admitióse la instancia; y últimamente se hizo el embargo, permitiendo -á los Enviados de Cortés por gran equivalencia que acudiesen al Rey. - -Partieron con esta permision á Barcelona dos Capitanes y el piloto -Alaminos, creyendo hallar la Corte en aquella ciudad; pero llegaron á -tiempo que acabada de partir el Rey á la Coruña, donde tenia -convocadas las Cortes de Castilla, y prevenida su armada para pasar á -Flandes, instado ya prolixamente de los clamores de Alemania, que le -llamaban á la corona del Imperio. No se resolvieron á seguir la Corte, -por no hablar de paso en negocio tan grave, que, mezclado entre las -inquietudes del camino, perderia la novedad, sin hallar la -consideracion: por cuyo reparo se encaminaron á Medellin con ánimo de -visitar á Martin Cortés y ver si podian conseguir que viniese con -ellos á la presencia del Rey, para que autorizáse con sus canas y con -su representacion la instancia y la persona de su hijo. Recibiólos -aquel venerable anciano con la ternura que se dexa considerar en un -padre cuidadoso y desconsolado, que ya le lloraba muerto; y halló con -las nuevas de su vida tanto que admirar en sus acciones, y tanto que -celebrar en su fortuna. - -Determinóse luego á seguirlos, y tomando noticia del parage donde se -hallaba el Emperador (asi le llamarémos ya) supieron que habia de -hacer mansion en Tordesillas, para despedirse de la Reyna Doña Juana -su madre, y despachar algunas dependencias de su jornada. Aquí le -esperaron, y aquí tuvieron la primera audiencia, favorecidos de una -casualidad oportuna: porque los Ministros de Sevilla no se atrevieron -á detener en el embargo lo que venia para el Emperador; y llegaron á -la misma sazon el presente de Cortés y los Indios de la nueva -conquista: con cuyo accidente fueron mejor escuchadas las novedades -que referian, facilitándose por los ojos la estrañeza de los oídos: -porque aquellas alhajas de oro preciosas por la materia y por el arte, -aquellas curiosidades y primores de pluma y algodon, y aquellos -racionales de tan rara fisonomía que parecian hombres de segunda -especie, fueron otros tantos testigos que hicieron creible, dexando -admirable su narracion. - -Oyólos el Emperador con mucha gratitud: y el primer movimiento de -aquel ánimo Real fué volverse á Dios, y darle rendidas gracias de que -en su tiempo se hallasen nuevas regiones donde introducir su nombre, y -dilatar su Evangelio. Tuvo con ellos diferentes conferencias: -informóse cuidadosamente de las cosas de aquel nuevo Mundo, del -dominio y fuerzas de Motezuma, de la calidad y talento de Cortés: hizo -algunas preguntas al piloto Alaminos concernientes á la navegacion: -mandó que los Indios se llevasen á Sevilla, para que se conservasen -mejor en temple mas benigno: y segun lo que se pudo colegir entónces -del afecto con que deseaba fomentar aquella empresa, fuera breve y -favorable su resolucion, si no le embarazáran otras dependencias de -gravísimo peso. - -Llegaban cada dia nuevas cartas de las ciudades con proposiciones poco -reverentes: lamentabase Castilla de que se sacasen sus Cortes á -Galicia: estaba zeloso el Reyno de que pesáse mas el Imperio: andaba -mezclada con protestas la obediencia: y finalmente se iba derramando -poco á poco en los ánimos la semilla de las comunidades. Todos amaban -al Rey, y todos le perdian el respeto: sentian su ausencia, lloraban -su falta; y este amor natural convertido en pasion, ó mal -administrado, se hizo brevemente amenaza de su dominio. Resolvió -apresurar su jornada, por apartarse de las quejas; y la executó, -creyendo volver con brevedad, y que no le sería dificultoso corregir -despues aquellos malos humores que dexaba movidos. Así lo consiguió; -pero respetando los altos motivos que le obligaron á este viage, no -podemos dexar de conocer que se aventuró á gran pérdida: y que, á la -verdad, hace poco por la salud quien se fia del exceso, en suposicion -de que habrá remedios quando llegue la necesidad. - -Quedó remitida, por estos embarazos, la instancia de Cortés al -Cardenal Adriano, y á la junta de Prelados y Ministros que le habian -de aconsejar en el gobierno durante la ausencia del Emperador, con -órden para que, oyendo al Consejo de Indias, se tomáse medio en las -pretensiones de Diego Velazquez, y se diese calor al descubrimiento y -conquista espiritual de aquella tierra, que ya se iba dexando conocer -por el nombre de Nuera España. - -Presidia en este Consejo, formado pocos dias ántes, Juan Rodriguez de -Fonseca, Obispo de Burgos, y concurrian en él Hernando de Vega Señor -de Grajal, Don Francisco Zapata y Don Antonio de Padilla, del Consejo -Real, y Pedro Martir de Angleria, Protonotario de Aragon. Tenia el -Presidente gran suposicion en las materias de las Indias, porque las -habia manejado muchos dias, y todos cedian á su autoridad y á su -experiencia. Favorecia con descubierta voluntad á Diego Velazquez, y -pudo ser que le hiciese fuerza su razon, ó el concepto en que le -tenia: que Bernal Diaz del Castillo refiere las causas de su pasion -con indecencia y prolixidad: pero tambien dice lo que oyó, y sería -mucho ménos, ó no sería. Lo que no se puede negar es, que perdió mucho -en sus informes la causa de Cortés, y que dió mal nombre á su -conquista tratándola como delito de mala conseqüencia. Representaba -que Diego Velazquez, segun el título que tenia del Emperador, era -dueño de la empresa, y segun justicia, de los mismos medios con que se -habia conseguido. Ponderaba lo poco que se podia fiar de un hombre -rebelde á su mismo superior, y lo que se debian temer en provincias -tan remotas estos principios de sedicion: protestaba los daños; y -últimamente cargó tanto la mano en sus representaciones, que puso en -cuidado al Cardenal y á los de la junta. No dexaban de conocer que se -afectaba con sobrado fervor la razon de Diego Velazquez; pero no se -atrevian á resolver negocio tan grave contra el parecer de un Ministro -tan graduado; ni tenian por conveniente desconfiar á Cortés, quando -estaba tan arrestado, y en la verdad se le debia un descubrimiento -tanto mayor que los pasados. Cuyas dudas y contradicciones fueron -retardando la resolucion de modo que volvió el Emperador de su -jornada, y llegaron segundos Comisarios de Cortés, primero que se -tomáse acuerdo en sus pretensiones. Lo mas que pudieron conseguir -Martin Cortés y sus compañeros fué, que se les mandasen librar algunas -cantidades para su gasto sobre los mismos efectos que tenian -embargados en Sevilla; con cuya moderada subvencion estuvieron dos -años en la Corte, siguiendo los Tribunales como pretendientes -desvalidos: hecho esta vez negocio particular el interés de la -Monarquía, de quantas suelen hacerse causa pública los intereses -particulares. - - - - - CAPITULO II. - - _Procura Motezuma Desviar la paz de Tlascála: vienen los de - aquella república á continuar su instancia; y Hernan Cortés - executa su marcha, y hace su entrada en la ciudad._ - - -En el discurso de los seis dias que se detuvo Hernan Cortés en su -alojamiento para cumplir con los Mexicanos, se conoció con nuevas -experiencias el afecto con que deseaban la paz los de Tlascála, y -quanto se rezelaban de los oficios y diligencias de Motezuma. Llegaron -dentro del plazo señalado los Embaxadores que se esperaban, y fueron -recibidos con la urbanidad acostumbrada. Venian seis caballeros de la -familia Real con lucido acompañamiento, y otro presente de la misma -calidad, y poco mas valor que el pasado. Habló el uno de ellos, y, no -sin aparato de palabras y exâgeraciones, ponderó: - - "Quánto deseaba el supremo Emperador (y al decir su nombre - hicieron todos una profunda humiliacion) ser amigo y - confederado del Príncipe grande, á quien obedecian los - Españoles, cuya magestad resplandecia tanto en el valor de sus - vasallos, que se hallaba inclinado á pagarle todos los años - algun tributo, partiendo con él las riquezas de que abundaba, - porque le tenia en gran veneracion, considerándole hijo del - sol, ó por lo ménos señor de las regiones felicísimas donde - nace la luz; pero que habian de preceder á este ajustamiento - dos condiciones. La primera, que se abstuviesen Hernan Cortés y - los suyos de confederarse con los de Tlascála; pues no era bien - que, hallándose tan obligados de sus dádivas, se hiciesen - parciales de sus enemigos. Y la segunda, que acabasen de - persuadirse á que no era posible, ni puesto en razon el intento - de pasar á México: porque, segun las leyes de su imperio, ni él - podia dexarse ver de gentes extrangera_s_, ni sus vasallos lo - permitirian. Que considerasen bien los peligros de ambas - temeridades; porque los Tlascaltécas eran tan inclinados á la - traicion y al latrocinio, que solo tratarian de asegurarlos - para vengarse de ellos, y aprovecharse del oro con que los - habia enriquecido; y los Mexicanos tan zelosos de sus leyes, y - tan mal acondicionados, que no podria reprimirlos su autoridad, - ni los Españoles quejarse de lo que padeciesen, tantas veces - amonestados de lo que aventuraban." - -De este género fué la oracion del Mexicano, y todas las embaxadas y -diligencias de Motezuma paraban en procurar que no se le acercasen los -Españoles. Mirabalos con el horror de sus presagios; y fingiéndose la -obediencia de sus dioses, hacia religion de su mismo desaliento. -Suspendió Cortés por entónces su respuesta, y solo dixo: - - "Que sería razon que descansasen de su jornada, y que los - despacharia brevemente." - -Deseaba que fuesen testigos de la paz de Tlascála; y miró tambien á lo -que importaba detenerlos, porque no se despecháse Motezuma con la -noticia de su resolucion, y tratáse de ponerse en defensa: que ya se -sabía su desprevencion, y no se ignoraba la facilidad con que podia -convocar sus exércitos. - -Dieron tanto cuidado en Tlascála estas embaxadas, á que atribuían la -detencion de Cortés, que resolvieron los del gobierno, por última -demostracion de su afecto, venir al quartel en forma de Senado para -conducirle á su ciudad; ó no volver á ella sin dexar enteramente -acreditada la sinceridad de su trato, y desvanecidas las negociaciones -de Motezuma. - -Era solemne y numeroso el acompañamiento, y pacífico el color de los -adornos y las plumas. Venian los Senadores en andas ó sillas -portátiles sobre los hombros de ministros inferiores; y en el mejor -lugar Magiscatzín, que favoreció siempre la causa de los Españoles, y -el padre de Xicotencál, anciano venerable, á quien habia quitado los -ojos la vejez, pero sin ofender la cabeza; pues se conservaba todavia -con opinion de sabio entre los Consejeros. Apearonse poco ántes de -llegar á la casa donde los esperaba Cortés: y el ciego se adelantó á -los demas, pidiendo á los que le conducian que le acercasen al Capitan -de los Orientales. Abrazóle con extraordinario contento, y despues le -aplicaba por diferentes partes el tacto, como quien deseaba conocerle, -supliendo con las manos el defecto de los ojos. Sentáronse todos, y á -ruego de Magiscatzín habló el ciego en esta substancia: - - - "Ya, valeroso Capitan, seas, ó no, del género mortal, tienes - en tu poder al Senado de Tlascála, última señal de nuestro - rendimiento. No venimos á disculpar el yerro de nuestra - nacion; sino á tomarle sobre nosotros, fiando á nuestra verdad - tu desenojo. Nuestra fué la resolucion de la guerra: pero - tambien ha sido nuestra la determinacion de la paz. Apresurada - fué la primera, y tarda es la segunda; pero no suelen ser de - peor calidad las resoluciones mas consideradas; ántes se borra - con trabajo lo que se imprime con dificultad: y puedo asegurar - que la misma detencion nos dió mayor conocimiento de tu valor, - y profundó los cimientos de nuestra constancia. No ignoramos - que Motezuma intenta disuadirte de nuestra confederacion: - escuchale como á nuestro enemigo, si no le considerares como - tirano, que ya lo parece quien te busca para la sinrazon. - Nosotros no queremos que nos ayudes contra él, que, para todo - lo que no eres tú, nos bastan nuestras fuerzas: solo - sentirémos que fies tu seguridad de sus ofertas; porque - conocemos sus artificios y maquinaciones, y acá en mi ceguedad - se me ofrecen algunas luces que me descubren desde lejos tu - peligro. Puede ser que Tlascála se haga famosa en el mundo por - la defensa de tu razon; pero dexemos al tiempo tu desengaño: - que no es vaticinio lo que se colige fácilmente de su tiranía - y de nuestra fidelidad. Ya nos ofreciste la paz: ¿si no te - detiene Motezuma, qué te detiene? ¿Por qué te niegas á - nuestras instancias? ¿Por qué dexas de honrar nuestra ciudad - con tu presencia? Resueltos venimos á conquistar de una vez tu - voluntad y tu confianza, ó poner en tus manos nuestra - libertad: elige, pues, de estos dos partidos el que mas te - agradáre: que para nosotros nada es tercero entre las dos - fortunas, de tus amigos ó tus prisioneros." - -Así concluyó su oracion el ciego venerable, porque no faltáse algun -Apio Claudio en este consistorio, como el otro que oró en el Senado -contra los Epirótas: y no se puede negar que los Tlascaltécas eran -hombres de mas que ordinario discurso, como se ha visto en su -gobierno, acciones y razonamientos. Algunos escritores poco afectos á -la nacion Española tratan á los Indios como brutos incapaces de razon, -para dar ménos estimacion á su conquista. Es verdad que se admiraban -con simplicidad de ver hombres de otro género, color y trage: que -tenian por monstruosidad las barbas, accidente que negó á sus rostros -la naturaleza: que daban el oro por el vidrio: que tenian por rayos -las armas de fuego, y por fieras los caballos; pero todos eran efectos -de la novedad, que ofenden poco al entendimiento: porque la -admiracion, aunque suponga ignorancia, no supone incapacidad; ni -propiamente se puede llamar ignorancia la falta de noticia. Dios los -hizo racionales; y no, porque permitió su ceguedad, dexó de poner en -ellos toda la capacidad y dotes naturales que fueron necesarios á la -conservacion de la especie, y debidos á la perfeccion de sus obras. -Volvamos, empero, á nuestra narracion, y no autorizemos la calumnia -sobrando en la defensa. - -No pudo resistir Hernan Cortés á esta demostracion del Senado, ni -tenia ya que esperar, habiéndose cumplido el término que ofreció á los -Mexicanos; y así respondió con toda estimacion á los Senadores, y los -hizo regalar con algunos presentes, deseando acreditar con ellos su -agrado y su confianza. Fué necesario persuadirlos con resolucion para -que se volviesen: y lo consiguió, dándoles palabra de mudar luego su -alojamiento á la ciudad, sin mas detencion que la necesaria para -juntar alguna gente de los lugares vecinos que conduxesen la -artillería y el bagage. Aceptaron ellos la palabra, haciéndosela -repetir con mas afecto que desconfianza; y partieron contentos y -asegurados, tomando á su cuenta la diligencia de juntar y remitir los -Indios de carga que fuesen menester: y apénas rayó la primera luz del -dia siguiente, quando se hallaron á la puerta del quartel quinientos -Tamenes tan bien industriados, que competian sobre la carga, haciendo -pretension de su mismo trabajo. - -Tratóse luego de la marcha: pusose la gente en esquadron, y dando su -lugar á la artillería y al bagage, se fué siguiendo el camino de -Tlascála con toda la buena ordenanza, prevencion y cuidado que -observaba siempre aquel pequeño exército: á cuya rigurosa disciplina -se debió mucha parte de sus operaciones. Estaba la campaña por ambos -lados poblada de innumerables Indios, que salian de sus pueblos á la -novedad: y eran tantos sus gritos y ademanes, que pudieran pasar por -clamores ó amenazas de las que usaban en la guerra, si no dixera Doña -Marina que usaban tambien de aquellos alaridos en sus mayores fiestas, -y que, celebrando á su modo la dicha que habian conseguido, -victoreaban y bendecian á los nuevos amigos: con cuya noticia se llevó -mejor la molestia de las voces, siendo necesaria entónces la paciencia -para el aplauso. - -Salieron los Senadores largo trecho de la ciudad á recibir el exército -con toda la ostentacion y pompa de sus funciones públicas, asistidos -de los nobles, que hacian vanidad en semejantes casos de autorizar á -los ministros de su república. Hicieron al llegar sus reverencias; y -sin detenerse caminaron delante, dando á entender con este apresurado -rendimiento lo que deseaban adelantar la marcha, ó no detener á los -que acompañaban. - -Al entrar en la ciudad resonaron los víctores y aclamaciones con mayor -estruendo; porque se mezclaba con el grito popular la música disonante -de sus flautas, atabalillos y bocinas. Era tanto el concurso de la -gente, que trabajaron mucho los ministros del Senado en concertar la -muchedumbre, para desembarazar las calles. Arrojaban las mugeres -diferentes flores sobre los Españoles, y las mas atrevidas ó ménos -recatadas se acercaban hasta ponerlas en sus manos. Los sacerdotes -arrastrando las ropas talares de sus sacrificios, salieron al paso con -sus braserillos de copal; y sin saber que acertaban, significaron el -aplauso con el humo. Dexábase conocer en los semblantes de todos la -sinceridad del ánimo; pero con varios afectos: porque andaba la -admiracion mezclada con el contento, y el alborozo templado con la -veneracion. El alojamiento que tenian prevenido con todo lo necesario -para la comodidad y el regalo, era la mejor casa de la ciudad, donde -habia tres ó quatro patios muy espaciosos, con tantos y tan capaces -aposentos, que consiguió Cortés sin dificultad la conveniencia de -tener unida su gente. Llevó consigo á los Embaxadores de Motezuma, por -mas que lo resistieron, y los alojó cerca de sí: porque iban -asegurados en su respeto, y estaban temerosos de que se les hiciese -alguna violencia. Fué la entrada, y última reduccion de Tlascála en -veinte y tres de Septiembre del mismo año de mil y quinientos y diez y -nueve: dia en que los Españoles consiguieron una paz con -circunstancias de triunfo, tan durable y de tanta conseqüencia para la -conquista de Nueva España, que se conservan hoy en aquella provincia -diferentes prerogativas y exênciones obtenidas en remuneracion de -aquella primera constancia. Honrado monumento de su antigua fidelidad. - - - - - CAPITULO III. - - _Describese La Ciudad de Tlascála: quejanse los Senadores de - que anduviesen armados los Españoles, sintiendo su - desconfianza; y Cortés los satisface, y procura reducir á que - dexen la idolatría:_ - - -Era entónces Tlascála una ciudad muy populosa, fundada sobre quatro -eminencias poco distantes, que se prolongaban de oriente á poniente -con desigual magnitud: y fiadas en la natural fortaleza de sus -peñascos contenian en sí los edificios, formando quatro cabeceras ó -barrios distintos, cuya division se unia y comunicaba por diferentes -calles de paredes gruesas que servian de muralla. Gobernaban estas -poblaciones con señorio de vasallage quatro Caciques descendientes de -sus primeros fundadores, que pendian del Senado, y ordinariamente -concurrian en él; pero con sujecion á sus órdenes en todo lo político, -y segundas instancias de sus vasallos. Las casas se levantaban -moderadamente de la tierra, porque no usaban segundo techo: su fábrica -de piedra y ladrillo; y en vez de tejados, azoteas y corredores. Las -calles angostas y torcidas, segun conservaba su dificultad la aspereza -de la montaña. ¡Extraordinaria situacion y arquitectura! ménos á la -comodidad, que á la defensa. - -Tenia toda la provincia cincuenta leguas de circunferencia: diez su -longitud de oriente á poniente; y quatro su latitud de norte á sur. -Pais montuoso y quebrado, pero muy fertil, y bien cultivado en todos -los parages donde la freqüencia de los riscos daba lugar al beneficio -de la tierra. Confinaba por todas partes con provincias de la faccion -de Motezuma: solo por la del norte cerraba, mas que dividia, sus -límites la gran cordillera, por cuyas montañas inaccesibles se -comunicaban con los Otomíes, Totonaques y otras naciones bárbaras de -su confederacion. Las poblaciones eran muchas y de numerosa vecindad. -La gente, inclinada desde la niñez á la supersticion, y al exercicio -de las armas, en cuyo manejo se imponian y habilitaban con emulacion; -hicieselos montaraces el clima, ó valientes la necesidad. Abundaban de -maiz, y esta semilla respondia tan bien al sudor de los villanos, que -dió á la provincia el nombre de Tlascála: voz que en su lengua es lo -mismo que tierra de pan. Habia frutas de gran variedad y regalo: cazas -de todo género; y era una de sus fertilidades la Cochinilla, cuyo uso -no conocian, hasta que le aprendieron de los Españoles. Debióse de -llamar así del grano coccineo, que dió entre nosotros nombre á la -grana; pero en aquellas partes es un género de insecto como gusanillo -pequeño, que nace, y adquiere la última sazon sobre las hojas de un -arbol rústico y espinoso, que llamaban entónces tuna silvestre, y ya -le benefician como fructífero; debiendo su mayor comercio y utilidad -al precioso tinte de sus gusanos, nada inferior al que hallaron los -antiguos en la sangre del múrice y la púrpura, tan celebrado en los -mantos de sus Reyes. - -Tenia tambien sus pensiones la felicidad natural de aquella provincia -sujeta, por la vecindad de las montañas, á grandes tempestades, -horribles huracanes, y freqüentes inundaciones del rio Zahual, que no -contento algunos años con destruir las mieses, y arrancar los árboles, -solia buscar los edificios en lo mas alto de las eminencias. Dicen que -Zahual en su idioma significa rio de sarna, porque se cubrian de ella -los que usaban de sus aguas en la bebida ó en el baño: segunda -malignidad de su corriente. Y no era la menor entre las calamidades -que padecia Tlascála el carecer de sal, cuya falta desazonaba todas -sus abundancias: y aunque pudieran traerla fácilmente de las tierras -de Motezuma con el precio de sus granos, tenian á menor inconveniente -sufrir el sinsabor de sus manjares, que abrir el comercio á sus -enemigos. - -Estas y otras observaciones de su gobierno reparables á la verdad en -la rudeza de aquella gente, hacian admiracion, y ponian en cuidado á -los Españoles. Cortés escondia su rezelo; pero continuaba las guardias -en su alojamiento: y quando salia con los Indios á la ciudad, llevaba -consigo parte de su gente, sin olvidar las armas de fuego. Andaban -tambien en tropas los soldados, y con la misma prevencion, procurando -todas acreditar la confianza, de manera que no pareciese descuido. -Pero los Indios, que deseaban sin artificio ni afectacion la amistad -de los Españoles, se desconsolaban pundonorosamente de que no se -arrimasen las armas, y se acabáse de creer su fidelidad: punto que se -discurrió en el Senado; por cuyo decreto vino Magiscatzín á significar -este sentimiento á Cortés, y ponderó mucho: - - "Quanto disonaban aquellas prevenciones de guerra donde todos - estaban sujetos, obedientes y deseosos de agradar: que la - vigilancia con que se vivia en el quartel denotaba poca - seguridad; y los soldados que salian á la ciudad con sus rayos - al hombro; puesto que no hiciesen mal, ofendian mas con la - desconfianza, que ofendieran con el agravio. Dixo que las armas - se debian tratar como peso inútil donde no eran necesarias, y - parecian mal entre amigos de buena ley, y desarmados:" - -y concluyó, suplicando encarecidamente á Cortés de parte del Senado, y -toda la ciudad: - - "Que mandáse cesar en aquellas demostraciones y aparatos, que, - al parecer, conservaban señales de guerra mal fenecida, ó por - lo ménos eran indicios de amistad escrupulosa." - -Cortés le respondió: - - "Que tenia conocida la buena correspondencia de sus ciudadanos, - y estaba sin rezelo de que pudiesen contravenir á la paz que - tanto habian deseado: que las guardias que se hacian, y el - cuidado que reparaban en su alojamiento, era conforme á la - usanza de su tierra, donde vivian siempre militarmente los - soldados, y se habilitaban en el tiempo de la paz á los - trabajos de la guerra, por cuyo medio se aprendia la - obediencia, y se hacia costumbre la vigilancia: que las armas - tambien eran adorno y circunstancia de su trage, y las traían - como gala de su profesion; por cuya causa les pedia que se - asegurasen de su amistad, y no estrañasen aquellas - demostraciones propias de su milicia, y compatibles con la paz - entre los de su nacion." - -Halló camino de satisfacer á sus amigos, sin faltar á la razon de su -cautela: y Magiscatzín, hombre de espíritu guerrero, que habia -gobernado en su mocedad las armas de su república, se agradó tanto de -aquel estilo militar y loable costumbre, que no solo volvió sin queja, -pero fué deseoso de introducir en sus exércitos este género de -vigilancia y exercicios, que distinguian y habilitaban los soldados. - -Quietaronse con esta noticia los paisanos, y asistian todos con -diligente servidumbre al obsequio de los Españoles. Conociase mas cada -dia su voluntad: los regalos fueron muchos, cazas de todos géneros, y -frutas extraordinarias, con algunas ropas y curiosidades de poco -precio, pero lo mejor que daba de sí la penuría de aquellos montes, -cerrados al comercio de las regiones que producian el oro y la plata. -La mejor sala del alojamiento se reservó para capilla, donde se -levantó sobre gradas el altar, y se colocaron algunas imágenes con la -mayor decencia que fué posible. Celebrabase todos los dias el santo -sacrificio de la Misa con asistencia de los Indios principales, que -callaban admirados ó respectivos; y aunque no estuviesen devotos, -cuidaban de no estorvar la devocion. Todo lo reparaban, y tódo les -hacia novedad, y mayor estimacion de los Españoles: cuyas virtudes -conocian y veneraban, mas por lo que se hacen ellas amar, que porque -las supiesen el nombre, ni las exercitasen. - -Un dia preguntó Magiscatzín á Cortés: - - "Si era mortal: porque sus obras y las de su gente parecian mas - que naturales, y contenian en sí aquel género de bondad y - grandeza que consideraban ellos en sus Dioses; pero que no - entendian aquellas ceremonias con que, al parecer, reconocian - otra Deidad superior: porque los aparatos eran de sacrificio, y - no hallaban en él la víctima, ó la ofrenda con que se aplacaban - los Dioses; ni sabian que pudiese haber sacrificio, sin que - muriese alguno por la salud de los demas." - -Con esta ocasion tomó la mano Cortés, y satisfaciendo á sus preguntas, -confesó con ingenuidad: - - - "Que su naturaleza, y la de todos sus soldados era mortal;" - -porque no se atrevió á contemporizar con el engaño de aquella gente, -quando trataba de volver por la verdad infalible de su Religion; pero -añadió: - - "Que como hijos de mejor clima tenian mas espíritu y mayores - fuerzas que los otros hombres:" - -y sin admitir el atributo de inmortal, se quedó con la reputacion de -invencible. Dixoles tambien: - - "Que no solo reconocian superior en el Cielo, donde adoraban al - único Señor de todo el universo; pero tambien eran súbditos y - vasallos del mayor Príncipe de la tierra, en cuyo dominio - estaban ya los de Tlascála: pues siendo hermanos de los - Españoles, no podian dexar de obedecer á quien ellos - obedecian." - -Pasó luego á discurrir en lo mas esencial; y aunque oró fervorosamente -contra la idolatría, hallando con su buena razon bastantes fundamentos -para impugnar y destruir la multiplicidad de los Dioses, y el error -abominable de sus sacrificios, quando llegó á tocar en los misterios -de la Fé, le parecieron dignos de mejor explicacion, y dió lugar, -discreto hasta en callar á tiempo, para que habláse el Padre Fray -Bartolomé de Olmedo. Procuró este Religioso introducirlos poco á poco -en el conocimiento de la verdad, explicando como docto y como prudente -los puntos principales de la Religion Christiana, de modo que pudiese -abrazarlos la voluntad sin fatiga del entendimiento: porque nunca es -bien dar con toda la luz en los ojos á los que habitan en la -obscuridad. Pero Magiscatzín, y los demas que le asistian, dieron por -entónces poca esperanza de reducirse. Decian: - - - "Que aquel Dios, á quien adoraban los Españoles, era muy - grande, y sería mayor que los suyos; pero que cada uno tenia - poder en su tierra, y allí necesitaban de un Dios contra los - rayos y tempestades: de otro para la guerra: y así de las demas - necesidades; porque no era posible que uno solo cuidáse de - todo." - -Mejor admitieron la proposicion del Señor temporal: porque se -allanaron desde luego á ser sus vasallos, y preguntaban si los -defenderia de Motezuma, poniendo en esto la razon de su obediencia; -pero al mismo tiempo pedian con humildad y encogimiento: - - - "Que no saliese de allí la plática de mudar religion, porque si - lo llegaban á entender sus Dioses, llamarian á sus tempestades, - y echarian mano de sus avenidas para que los aniquilasen." - -Así los tenia poseídos el error, y atemorizados el demonio. Lo mas que -se pudo conseguir entónces fué, que dexasen los sacrificios de sangre -humana, porque les hizo fuerza lo que se oponian á la ley natural: y -con efecto fueron puestos en libertad los miserables cautivos que -habian de morir en sus festividades, y se rompieron diferentes -cárceles y jaulas, donde los tenian y preparaban con el buen -tratamiento, no tanto porque llegasen decentes al sacrificio, como -porque no viniesen deslucidos al plato. - -No quedó satisfecho Hernan Cortés con esta demostracion; ántes -proponia entre los suyos que se derribasen los ídolos, trayendo en -conseqüencia la faccion y el suceso de Zempoala; como si fuera lo -mismo intentar semejante novedad en lugar de tanto mayor poblacion: -engañabale su zelo, y no le desengañaba su ánimo. Pero el Padre Fray -Bartolomé de Olmedo le puso en razon, diciéndole con entereza -religiosa: - - "Que no estaba sin escrúpulo de la fuerza que se hizo á los de - Zempoala: porque se compadecian mal la violencia y el - Evangelio; y aquello en la substancia era derribar los altares, - y dexar los ídolos en el corazon. A que añadió: que la empresa - de reducir aquellos Gentiles pedia mas tiempo y mas suavidad: - porque no era buen camino para darles á conocer su engaño, - malquistar con torcedores la verdad; y ántes de introducir á - Dios, se debia desterrar al demonio: guerra de otra milicia y - de otras armas." - -A cuya persuasion y autoridad rindió Hernan Cortés su dictámen, -reprimiendo los ímpetus de su piedad; y de allí adelante se trató -solamente de ganar y disponer las voluntades de aquellos Indios, -haciendo amable con las obras la Religion, para que, á vista de ellas, -conociesen la disonancia y abominacion de sus costumbres, y por estas -la deformidad y torpeza de sus Dioses. - - - - - CAPITULO IV. - - _Despacha Hernan Cortés los Embaxadores de Motezuma. Reconoce - Diego de Ordaz el volcan de Popocatepec, y se resuelve la - jornada por Cholúla._ - - -Pasados tres ó quatro dias, que se gastaron en estas primeras -funciones de Tlascála, volvió el ánimo Cortés al despacho de los -Embaxadores Mexicanos. Detuvolos para que viesen totalmente rendidos á -los que tenian por indómitos: y la respuesta que les dió fué breve y -artificiosa: - - "Que dixesen á Motezuma lo que llevaban entendido, y habia - pasado en su presencia: las instancias y demostraciones con que - solicitaron y merecieron la paz los de Tlascála: el afecto y - buena correspondencia con que la mantenian: que ya estaban á su - disposicion, y era tan dueño de sus voluntades, que esperaba - reducirlos á la obediencia de su Príncipe, siendo esta una de - las conveniencias que resultarian de su embaxada, entre otras - de mayor importancia, que le obligaban á continuar el viage, y - á solicitar entónces su benignidad, para merecer despues su - agradecimiento." - -Con cuyo despacho, y la escolta que pareció necesaria, partieron -luego los Embaxadores mas enterados de la verdad, que satisfechos de -la respuesta. Y Hernan Cortés se halló empeñado en detenerse algunos -dias en Tlascála, porque iban llegando á dar la obediencia los pueblos -principales de la república, y las naciones de su confederacion, cuyo -acto se revalidaba con instrumento público, y se autorizaba con el -nombre del Rey Don Carlos, conocido ya y venerado entre aquellos -Indios con un género de verdad en la sujecion, que se dexaba colegir -del respeto que tenian á sus vasallos. - -Sucedió por este tiempo un accidente que hizo novedad á los Españoles, -y puso en confusion á los Indios. Descubrese desde lo alto del sitio, -donde estaba entónces la ciudad de Tlascála, el volcan de Popocatepec -en la cumbre de una sierra, que á distancia de ocho leguas se -descuella considerablemente sobre los otros montes. Empezó en aquella -sazon á turbar el dia con grandes y espantosas avenidas de humo tan -rápido y violento, que subia derecho largo espacio del ayre, sin ceder -á los ímpetus del viento, hasta que, perdiendo la fuerza en lo alto, -se dexaba esparcir y dilatar á todas partes, y formaba una nube mas ó -ménos obscura, segun la porcion de ceniza que llevaba consigo. Salian -de quando en quando mezcladas con el humo algunas llamaradas ó globos -de fuego, que, al parecer, se dividian en centellas; y serian las -piedras encendidas que arrojaba el volcan, ó algunos pedazos de -materia combustible, que duraban segun su alimento. - -No se espantaban los Indios de ver el humo, por ser freqüente y casi -ordinario en este volcan; pero el fuego, que se manifestaba pocas -veces, los entristecia y atemorizaba como presagio de venideros males: -porque tenian aprendido que las centellas, quando se derramaban por el -ayre, y no volvian á caer en el volcan, eran las almas de los tiranos -que salian á castigar la tierra: y que sus Dioses, quando estaban -indignados, se valian de ellos como instrumentos adequados á la -calamidad de los pueblos. - -En este delirio de su imaginacion estaban discurriendo con Hernan -Cortés Magiscatzín, y algunos de aquellos magnátes que ordinariamente -le asistian: y él reparando en aquel rudo conocimiento que mostraban -de la inmortalidad, premio y castigo de las almas, procuraba darles á -entender los errores con que tenian desfigurada esta verdad, quando -entró Diego de Ordaz á pedirle licencia para reconocer desde mas cerca -el volcan, ofreciendo subir á lo alto de la sierra, y observar todo el -secreto de aquella novedad. Espantaronse los Indios de oir semejante -proposicion; y procurando informarle del peligro, y desviarle del -intento, decian: - - "Que los mas valientes de su tierra solo se atrevian á visitar - alguna vez unas ermitas de sus Dioses que estaban á la mitad - de la eminencia; pero que de allí adelante no se hallaria - huella de humano pie, ni eran sufribles los temblores y - bramidos con que se defendia la montaña." - -Diego de Ordaz se encendió mas en su deseo con la misma dificultad que -le ponderaban: y Hernan Cortés, aunque lo tuvo por temeridad, le dió -licencia para intentarlo, porque viesen aquellos Indios, que no -estaban negados, sus imposibles al valor de los Españoles: zeloso á -todas horas de su reputacion y la de su gente. - -Acompañaron á Diego de Ordaz en esta faccion dos soldados de su -compañía y algunos Indios principales, que ofrecieron llegar con él -hasta las ermitas, lastimándose mucho de que iban á ser testigos de su -muerte. Es el monte muy delicioso en su principio: hermoseanle por -todas partes frondosas arboledas, que, subiendo largo trecho con la -cuesta, suavizan el camino con su amenidad, y, al parecer, con -engañoso divertimiento llevan al peligro por el deleyte. Vase despues -esterilizando la tierra, parte con la nieve que dura todo el año en -los parages que desampara el sol ó perdona el fuego, y parte con la -ceniza que blanquea tambien desde lejos con la oposicion del humo. -Quedaronse los Indios en la estancia de las ermitas, y partió Diego de -Ordaz con sus dos soldados, trepando animosamente por los riscos, y -poniendo muchas veces los pies donde estuvieron las manos: pero -quando llegaron á poca distancia de la cumbre, sintieron que se movia -la tierra con violentos y repetidos bayvenes, y percibieron los -bramidos horribles del volcan, que á breve rato disparó con mayor -estruendo gran cantidad de fuego envuelto en humo y ceniza: y aunque -subió derecho sin calentar lo transversal del ayre, se dilató despues -en lo alto, y volvió sobre los tres una lluvia de ceniza tan espesa y -tan encendida, que necesitaron de buscar su defensa en el cóncavo de -una peña, donde faltó el aliento á los Españoles, y quisieron -volverse; pero Diego de Ordaz viendo que cesaba el terremoto, que se -mitigaba el estruendo, y salia ménos denso el humo, los ánimo con -adelantarse, y llegó intrepidamente á la boca del volcan, en cuyo -fondo observó una gran masa de fuego, que, al parecer, hervia como -materia líquida y resplandeciente; y reparó en el tamaño de la boca -que ocupaba casi toda la cumbre, y tendria como un quarto de legua su -circunferencia. Volvieron con esta noticia, y recibieron enhorabuenas -de su hazaña, con grande asombro de los Indios, que redundó en mayor -estimacion de los Españoles. Esta bizarría de Diego de Ordaz no pasó -entónces de una curiosidad temeraria; pero el tiempo la hizo de -conseqüencia, y todo servia en esta obra: pues hallándose despues el -exército con falta de pólvora para la segunda entrada que se hizo por -fuerza de armas en México, se acordó Cortés de los hervores de fuego -líquido que se vieron en este volcan, y halló en él toda la cantidad -que hubo menester de finísimo azufre para fabricar esta municion: con -que se hizo recomendable y necesario el arrojamiento de Diego de -Ordaz, y fué su noticia de tanto provecho en la conquista, que se la -premió despues el Emperador con algunas mercedes, y ennobleció la -misma faccion dándole por armas el volcan. - -Veinte dias se detuvieron los Españoles en Tlascála, parte por las -visitas que ocurrieron de las naciones vecinas, y parte por el -consuelo de los mismos naturales, tan bien hallados ya con los -Españoles, que procuraban dilatar el plazo de su ausencia con varios -festejos y regocijos públicos, bayles á su modo, y exercicios de sus -agilidades. Señalado el dia para la jornada, se movió disputa sobre la -eleccion del camino: inclinabase Cortés á ir por Cholúla, ciudad, como -diximos, de gran poblacion, en cuyo distrito solian alojarse las -tropas veteranas de Motezuma. - -Contradecian esta resolucion los Tlascaltécas, aconsejando que se -guiáse la marcha por Guajozingo, pais abundante y seguro: porque los -de Cholúla, sobre ser naturalmente sagaces y traydores, obedecian con -miedo servil á Motezuma, siendo los vasallos de su mayor confianza y -satisfaccion; á que añadian: - - "Que aquella ciudad estaba reputada en todos sus contornos por - tierra sagrada y religiosa, por tener dentro de sus muros mas - de quatrocientos templos con unos Dioses tan mal - acondicionados, que asombraban el mundo con sus prodigios: por - cuya razon no era seguro penetrar sus términos, sin tener - primero algunas señales de su beneplácito." - -Los Zempoales, ménos supersticiosos ya con el trato de los Españoles, -despreciaban estos prodigios; pero seguian la misma opinion, acordando -y repitiendo los motivos que dieron en Zocothlán para desviar el -exército de aquella ciudad. - -Pero ántes que se tomáse acuerdo en este punto, llegaron nuevos -Embaxadores de Motezuma con otro presente, y noticia de que ya estaba -su Emperador reducido á dexarse visitar de los Españoles, dignándose -de recibir gratamente la embaxada que le traían: y entre otras cosas -que discurrieron concernientes al viage, dieron á entender que dexaban -prevenido el alojamiento en Cholúla; con que se hizo necesario el -empeño de ir por aquella ciudad; no porque se fiáse mucho de esta -inopinada y repentina mudanza de Motezuma, ni dexáse de parecer -intempestiva y sospechosa tanta facilidad sobre tanta resistencia: -pero Hernan Cortés ponia gran cuidado en que no le viesen aquellos -Mexicanos rezeloso, de cuyo temor se componia su mayor seguridad. Los -Tlascaltécas del gobierno, quando supieron la proposicion de Motezuma, -dieron por hecho el trato doble de Cholúla, y volvieron á su -instancia, temiendo con buena voluntad el peligro de sus amigos: y -Magiscatzín, que tenia mayor afecto á los Españoles, y amaba -particularmente á Cortés con inclinacion apasionada, le apretó mucho -en que no fuese por aquella ciudad; pero él, que deseaba darle -satisfaccion de lo que agradecia su cuidado, y estimaba su consejo, -convocó luego á sus Capitanes, y en su presencia se propuso la duda, y -se pesaron las razones que por una y otra parte ocurrian: cuya -resolucion fué: - - "Que ya no era posible dexar de admitir el alojamiento que - proponian los Mexicanos, sin que pareciese rezelo anticipado; - ni quando fuese cierta la sospecha, convenia pasar á mayor - empeño, dexando la traycion á las espaldas; ántes se debia ir á - Cholúla para descubrir el ánimo de Motezuma, y dar nueva - reputacion al exército con el castigo de sus asechanzas." - -Reduxose Magiscatzín al mismo dictámen, venerando con docilidad el -superior juicio de los Españoles. Peno sin apartarse del rezelo que le -obligó á sentir lo contrario, pidió licencia para juntar las tropas de -su república, y asistir á la defensa de sus amigos en un peligro tan -evidente: que no era razon que, por ser ellos invencibles, quitasen á -los Tlascaltécas la gloria de cumplir con su obligacion. Pero Hernan -Cortés, aunque no dexaba de conocer el riesgo, ni le sonó mal este -ofrecimiento, se detuvo en admitirle, porque le hacia disonancia el -empezar tan presto á desfrutar los socorros de aquella gente recien -pacificada: y así le respondió agradeciendo mucho su atencion; y -últimamente le dixo: - - "Que no era necesaria por entónces aquella prevencion;" - -pero se lo dixo con floxedad, como quien deseaba que se hiciese, y no -queria darlo á entender: especie de rehusar, que suele ser poco ménos -que pedir. - - - - - CAPITULO V. - - _Hallanse nuevos indicios del trato doble de Cholúla: marcha el - exército la vuelta de aquella ciudad, reforzado con algunas - Capitanías de Tlascála._ - - -Era cierto que Motezuma, sin resolverse á tomar las armas contra los -Españoles, trataba de acabar con ellos, sirviéndose del ardid, primero -que de la fuerza. Tenianle de nuevo atemorizado las respuestas de sus -oráculos: y el demonio, á quien embarazaba mucho la vecindad de los -Christianos, le apretaba con horribles amenazas en que los apartáse de -sí: unas veces enfurecia los sacerdotes y agoreros para que le -irritasen y enfureciesen: otras se le aparecia, tomando la figura de -sus ídolos, y le hablaba para introducir desde mas cerca el espíritu -de la ira en su corazon; pero siempre le dexaba inclinado á la -traycion y al engaño, sin proponerle que usáse de su poder y de sus -fuerzas. O no tendria permision para mayor violencia, ó como nunca -sabe aconsejar lo mejor, le retiraba los medios generosos, para -envilecerle con lo mismo que le animaba. Por una parte le faltaba el -valor para dexarse ver de aquella gente prodigiosa; y por otra le -parecia despreciable y de corto número su exército para empeñar -descubiertamente sus armas: y hallando pundonor en los engaños, -trataba solo de apartarlos de Tlascála, donde no podia introducir las -asechanzas, y llevarlos á Cholúla, donde las tenia ya dispuestas y -prevenidas. - -Reparó Hernan Cortés en que no venian los de aquel gobierno á -visitarle, y comunicó su reparo á los Embaxadores Mexicanos, -estrañando mucho la desatencion de los Caciques, á cuyo cargo estaba -su alojamiento: pues no podian ignorar que le habian visitado con -ménos obligacion todas las poblaciones del contorno. Procuraron ellos -disculpar á los de Cholúla, sin dexar de confesar su inadvertencia: y -al parecer, solicitaron la emienda con algun aviso en diligencia; -porque tardaron poco en venir de parte de la ciudad quatro Indios mal -ataviados, gente de poca suposicion para Embaxadores, segun el uso de -aquellas naciones. Desacato que acriminaron los de Tlascála como nuevo -indicio de su mala intencion: y Hernan Cortés no los quiso admitir; -ántes mandó que se volviesen luego, diciendo en presencia de los -Mexicanos: - - "Que sabian poco de urbanidad los Caciques de Cholúla, pues - querian emendar un descuido con una descortesía." - -Llegó el dia de la marcha; y por mas que los Españoles tomaron la -mañana para formar su esquadron y el de los Zempoales, hallaron ya en -el campo un exército de Tlascaltécas prevenido por el Senado á -instancia de Magiscatzín, cuyos Cabos dixeron á Cortés: - - "Que tenian órden de la república para servir debaxo de su - mano, y seguir sus banderas en aquella jornada, no solo hasta - Cholúla, sino hasta México, donde consideraban el mayor peligro - de su empresa." - -Estaba la gente puesta en órden; y aunque unida y apretada, segun el -estílo de su milicia, ocupaba largo espacio de tierra; porque habian -convocado todas las naciones de su confederacion, y hecho un esfuerzo -extraordinario para la defensa de sus amigos, suponiendo que llegaria -el caso de afrontarse con las huestes de Motezuma. Distinguianse las -Capitanías por el color de los penachos, y por la diferencia de las -insignias, águilas, leones y otros animales feroces levantados en -alto, que, no sin presuncion de geroglíficos ó empresas, contenian -significacion, y acordaban á los soldados la gloria militar de su -nacion. Algunos de nuestros escritores se alargan á decir que constaba -todo el grueso de cien mil hombres armados: otros andan mas detenidos -en lo verisímil; pero con el número menor queda grande la accion de -los Tlascaltécas, digna verdaderamente de ponderacion por la -substancia y por el modo. Agradeció Cortés con palabras de todo -encarecimiento esta demostracion: y necesitó de alguna porfía para -reducirlos á que no convenia que le siguiese tanta gente quando iba de -paz; pero lo consiguió finalmente, dexándolos satisfechos con permitir -que le siguiesen algunas Capitanías con sus Cabos, y quedáse reservado -el grueso para marchar en su socorro, si lo pidiese la necesidad. -Nuestro Bernal Diaz escribe que llevó consigo dos mil Tlascaltécas. -Antonio de Herrera dice tres mil; pero el mismo Hernan Cortés confiesa -en sus relaciones que llevó seis mil; y no cuidaba tan poco de su -gloria, que supondria mayor número de gente, para dexar ménos -admirable su resolucion. - -Puesta en órden la marcha.... Pero no pasemos en silencio una novedad -que merece reflexîon, y pertenece á este lugar. Quedó en Tlascála, -quando salieron los Españoles de aquella ciudad, una cruz de madera, -fixa en un lugar eminente y descubierto, que se colocó de comun -consentimiento el dia de la entrada: y Hernan Cortés no quiso que se -deshiciese, por mas que se tratasen como culpas los excesos de su -piedad, ántes encargó á los Caciques su veneracion; pero debia de ser -necesaria mayor recomendacion para que duráse con seguridad entre -aquellos Infieles: porque apénas se apartaron de la ciudad los -Christianos, quando á vista de los Indios baxó del cielo una -prodigiosa nube á cuidar de su defensa. Era de agradable y exquisita -blancura, y fué descendiendo por la region del ayre, hasta que, -dilatada en forma de coluna, se detuvo perpendicularmente sobre la -misma cruz, donde perseveró mas ó ménos distinta (maravillosa -providencia) tres ó quatro años que se dilató por varios accidentes la -conversion de aquella provincia. Salia de la nube un género de -resplandor mitigado, que infundia veneracion, y no se dexaba mezclar -entre las tinieblas de la noche. Los Indios se atemorizaban al -principio, conociendo el prodigio, sin discurrir en el misterio; pero -despues consideraron mejor aquella novedad, y perdieron el miedo sin -menoscabo de la admiracion. Decian públicamente que aquella santa -señal encerraba dentro de sí alguna Deidad, y que no en vano la -veneraban tanto sus amigos los Españoles: procuraban imitarlos, -doblando la rodilla en su presencia, y acudian á ella con sus -necesidades, sin acordarse de los ídolos, ó freqüentando ménos sus -adoratorios: cuya devocion (si así se puede llamar aquel género de -afecto que sentian como influencia de causa no conocida) fué -creciendo con tanto fervor de nobles y plebeyos, que los sacerdotes y -agoreros entraron en zelos de su religion, y procuraron diversas veces -arrancar y hacer pedazos la cruz; pero siempre volvian escarmentados, -sin atreverse á decir lo que les sucedia, por no desautorizarse con el -pueblo. Así lo refieren Autores fidedignos, y así cuidaba el Cielo de -ir disponiendo aquellos ánimos para que recibiesen despues con ménos -resistencia el Evangelio: como el labrador, que, ántes de repartir la -semilla, facilita su produccion con el primer beneficio de la tierra. - -No se ofreció novedad en la primera marcha; porque ya no lo era el -concurso innumerable de los Indios que salian á los caminos, ni -aquellos alaridos que pasaban por aclamaciones. Caminaronse quatro -leguas de las cinco que distaba entónces Cholúla de la antigua -Tlascála: y pareció hacer alto cerca de un rio de apacible ribera, por -no entrar con la noche á los ojos en lugar de tanta poblacion. Poco -despues que se asentó el quartel, y distribuyeron las órdenes -convenientes á su defensa y seguridad, llegaron segundos Embaxadores -de aquella ciudad, gente de mas porte, y mejor adornada. Traían un -regalo de vituallas diferentes, y dieron su embaxada con grande -aparato de reverencias, que se reduxo á disculpar la tardanza de sus -Caciques, con pretexto de que no podian entrar en Tlascála, siendo -sus enemigos los de aquella nacion: ofrecer el alojamiento que tenia -prevenido su ciudad; y ponderar el regocijo con que celebraban sus -ciudadanos la dicha de merecer unos huespedes tan aplaudidos por sus -hazañas, y tan amables por su benignidad: dicho uno y otro con -palabras, al parecer, sencillas, ó que traían bien desfigurado el -artificio. Hernan Cortés admitió gratamente la disculpa y el regalo, -cuidando tambien de que no se conociese afectacion en su seguridad: y -el dia siguiente, poco despues de amanecer, se continuó la marcha con -la misma órden, y no sin algun cuidado, que obligó á mayor vigilancia: -porque tardaba el recibimiento de la ciudad, y no dexaba de hacer -ruido este reparo entre los demas indicios. Pero al llegar el exército -cerca de la poblacion, prevenidas ya las armas para el combate, se -dexaron ver los Caciques y sacerdotes con numeroso acompañamiento de -gente desarmada. Mandó Cortés que se hiciese alto para recibirlos; y -ellos cumplieron con su funcion tan reverentes y regocijados, que no -dexaron que rezelar por entónces al cuidado con que se observaban sus -acciones y movimientos; pero al reconocer el grueso de los -Tlascaltécas que venía en la retaguardia, torcieron el semblante, y se -levantó entre los mas principales del recibimiento un rumor -desagradable, que volvió á despertar el rezelo en los Españoles. -Dióse órden á Doña Marina para que averiguáse la causa de aquella -novedad; y por su medio respondieron: - - "Que los de Tlascála no podian entrar con armas en su ciudad, - siendo enemigos de su nacion, y rebeldes á su Rey." - -Instaban en que se detuviesen, y retirasen luego á su tierra como -estorvos de la paz que se venía publicando, y representaban sus -inconvenientes sin alterarse ni descomponerse, firmes en que no era -posible; pero contenida la determinacion en los límites del ruego. - -Hallóse Cortés algo embarazado con esta demanda, que parecia -justificada, y podia ser poco segura: procuró sosegarlos con -esperanzas de algun temperamento, que mediáse aquella diferencia; y -comunicando brevemente la materia con sus Capitanes, pareció que sería -bien proponer á los Tlascaltécas que se alojasen fuera de la ciudad, -hasta que se penetráse la intencion de aquellos Caciques, ó se -volviese á la marcha. Fueron con esta proposicion, que, al parecer, -tenia su dureza, los Capitanes Pedro de Alvarado y Christoval de Olid, -y la hicieron, valiéndose igualmente de la persuasion y de la -autoridad, como quien llevaba la órden, y obligaba con dar la razon. -Pero ellos anduvieron tan atentos, que atajaron la instancia, -diciendo: - - "Que no venian á disputar, sino á obedecer, y que tratarian - luego de abarracarse fuera de la poblacion en parage donde - pudiesen acudir prontamente á la defensa de sus amigos, ya que - se querian aventurar contra toda razon, fiándose de aquellos - traydores." - -Comunicóse luego este partido con los de Cholúla, y le abrazaron -tambien con facilidad, quedando ambas naciones no solo satisfechas, -sino con algun género de vanidad, hecha de su misma oposicion: los -unos, porque se persuadieron á que vencian, dexando poco ayrosos y -desacomodados á sus enemigos; y los otros, porque se dieron á entender -que el no admitirlos en su ciudad era lo mismo que temerlos. Así -equivoca la imaginacion de los hombres la esencia y el color de las -cosas, que ordinariamente se estiman como se aprenden, y se aprenden -como se desean. - - - - - CAPITULO VI. - - _Entran los Españoles en Cholúla, donde procuran engañarlos con - hacerles en lo exterior buena acogida: descubrese la traycion - que tenian prevenida, y se dispone su castigo._ - - -La entrada que los Españoles hicieron en Cholúla fué semejante á la de -Tlascála: innumerable concurso de gente, que se dexaba romper con -dificultad: aclamaciones de bullicio: mugeres que arrojaban y -repartian ramilletes de flores: Caciques y sacerdotes que freqüentaban -reverencias y perfumes: variedad de instrumentos, que hacian mas -estruendo que música, repartidos por las calles: y tan bien imitado en -todos el regocijo, que llegaron á tenerle por verdadero los mismos que -venian rezelosos. Era la ciudad de tan hermosa vista, que la -comparaban á nuestra Valladolid, situada en un llano desahogado por -todas partes del horizonte, y de grande amenidad: dicen que tendria -veinte mil vecinos dentro de sus muros, y que pasaria de este número -la poblacion de sus arrabales. Freqüentabanla ordinariamente muchos -forasteros, parte como santuario de sus Dioses, y parte como emporio -de su mercancía. Las calles eran anchas y bien distribuidas: los -edificios mayores y de mejor arquitectura que los de Tlascála, cuya -opulencia se hacia mas suntuosa con las torres, que daban á conocer la -multitud de sus templos. La gente ménos belicosa que sagaz: hombres de -trato, y oficiales: poca distincion, y mucho pueblo. - -El alojamiento que tenian prevenido se componia de dos ó tres casas -grandes y contiguas, donde cupieron Españoles y Zempoales, y pudieron -fortificarse unos y otros, como lo aconsejaba la ocasion, y no lo -estrañaba la costumbre. Los Tlascaltécas eligieron sitio para su -quartel poco distante de la poblacion; y cerrándole con algunos -reparos, hacian sus guardias, y ponian sus centinelas, mejorada ya su -milicia con la imitacion de sus amigos. Los primeros tres ó quatro -dias fué todo quietud y buen pasage. - -Los Caciques acudian con puntualidad al obsequio de Cortés, y -procuraban familiarizarse con sus Capitanes. La provision de las -vituallas corria con abundancia y liberalidad, y todas las -demostraciones eran favorables, y convidaban á la seguridad; tanto, -que se llegaron á tener por falsos y ligeramente creidos los rumores -antecedentes: fácil á todas horas en fabricar ó fingir sus alivios el -cuidado. Pero no tardó mucho en manifestarse la verdad; ni aquella -gente acertó á durar en su artificio hasta lograr sus intentos: -astuta por naturaleza y profesion; pero no tan despierta y avisada, -que se supiesen entender su habilidad y su malicia. - -Fueron poco á poco retirando los víveres: cesó de una vez el agasajo y -asistencia de los Caciques: los Embaxadores de Motezuma tenian sus -conferencias recatadas con los sacerdotes; conociase algun género de -irrision y falsedad en los semblantes; y todas las señales inducian -novedad, y despertaban el rezelo mal adormecido. Trató Cortés de -aplicar algunos medios para inquirir y averiguar el ánimo de aquella -gente; y al mismo tiempo se descubrió de sí misma la verdad, -adelantándose á las diligencias humanas la providencia del Cielo -tantas veces experimentada en esta conquista. - -Estrechó amistad con Doña Marina una India anciana, muger principal, y -emparentada en Cholúla. Visitabala muchas veces con familiaridad, y -ella no se lo desmerecia con el atractivo natural de su agrado y -discrecion. Vino aquel dia mas temprano, y al parecer, asustada ó -cuidadosa: retiróla misteriosamente de los Españoles, y encargando el -secreto con lo mismo que recataba la voz, empezó á condolerse de su -esclavitud, y á persuadirla: - - "Que se apartáse de aquellos extrangeros aborrecibles, y se - fuese á su casa, cuyo alvergue la ofrecia como refugio de su - libertad." - -Doña Marina, que tenia bastante sagacidad, confirió esta prevencion -con los demas indicios: y fingiendo que venía oprimida, y contra su -voluntad entre aquella gente, facilitó la fuga, y aceptó el hospedage -con tantas ponderaciones de su agradecimiento, que la India se dió por -segura, y descubrió todo el corazon. Dixola: - - "Que convenia en todo caso que se fuese luego, porque se - acercaba el plazo señalado entre los suyos para destruir á los - Españoles; y no era razon que una muger de sus prendas - pereciese con ellos: que Motezuma tenia prevenidos á poca - distancia veinte mil hombres de guerra para dar calor á la - faccion: que de este grueso habian entrado ya en la ciudad á la - deshilada seis mil soldados escogidos: que se habia repartido - cantidad de armas entre los paisanos: que tenian de repuesto - muchas piedras sobre los terrados, y abiertas en las calles - profundas zanjas, en cuyo fondo habian fixado estacas - puntiagudas, fingiendo el plano con una cubierta de la misma - tierra, fundada sobre apoyos frágiles, para que cayesen y se - mancasen los caballos: que Motezuma trataba de acabar con todos - los Españoles; pero encargaba que le llevasen algunos vivos - para satisfacer á su curiosidad y al obsequio de sus Dioses; y - que habia presentado á la ciudad una caxa de guerra, hecha de - oro cóncavo, primorosamente vaciado, para excitar los ánimos - con este favor militar." - -Y últimamente Doña Marina, dando á entender que se alegraba de lo -bien que tenian dispuesta su empresa, y dexando caer algunas -preguntas, como quien celebraba lo que inquiria, se halló con noticia -cabal de toda la conjuracion. Fingió que se queria ir luego en su -compañía, y con pretexto de recoger sus joyas, y algunas preseas de su -peculio, hizo lugar para desviarse de ella sin desconfiarla. Dió -cuenta de todo á Cortés; y él mandó prender á la India, que, á pocas -amenazas, confesó la verdad entre turbada y convencida. - -Poco despues vinieron unos soldados Tlascaltécas recatados en trage de -paisanos, y dixeron á Cortés de parte de sus Cabos: - - "Que no se descuidáse, porque habian visto desde su quartel que - los de Cholúla retiraban á los lugares del contorno su ropa y - sus mugeres;" - -señal evidente de que maquinaban alguna traycion. Súpose tambien que -aquella mañana se habia celebrado en el templo mayor de la ciudad un -sacrificio de diez niños de ambos sexôs: ceremonia de que usaban -quando querian emprender algun hecho militar; y al mismo tiempo -llegaron dos ó tres Zempoales, que saliendo casualmente á la ciudad, -habian descubierto el engaño de las zanjas, y visto en las calles de -los lados algunos reparos y estacadas que tenian hechos para guiar los -caballos al precipicio. - -No se necesitaba de mayor comprobacion para verificar el intento de -aquella gente; pero Hernan Cortés quiso apurar mas la noticia, y poner -su razon en estado que no se la pudiesen negar, teniendo algunos -testigos principales de la misma nacion que hubiesen confesado el -delito: para cuyo efecto mandó llamar al primer sacerdote, de cuya -obediencia pendian los demas, y que le truxesen otros dos ó tres de la -misma profesion: gente que tenia grande autoridad con los Caciques, y -mayor con el pueblo. Fuélos exâminando separadamente, no como quien -dudaba su intencion, sino como quien se lamentaba de su alevosía; y -dándoles todas las señas de lo que sabía, callaba el modo, para cebar -su admiracion con el misterio, y dexarlos desvariar en el concepto de -su ciencia. Ellos se persuadieron á que hablaban con alguna Deidad que -penetraba lo mas oculto de los corazones, y no se atrevieron á -proseguir su engaño; ántes confesaron luego la traycion con todas sus -circunstancias, culpando á Motezuma, de cuya órden estaba dispuesta y -prevenida. Mandólos aprisionar secretamente, porque no moviesen algun -ruido en la ciudad. Dispuso tambien que se tuviese cuidado con los -Embaxadores de Motezuma, sin dexarlos salir, ni comunicar con los de -la tierra: y convocando á sus Capitanes, les refirió todo el caso, y -les dió á entender quánto convenia no dexar sin castigo todo aquel -atentado: facilitando la faccion, y ponderando sus conseqüencias con -tanta energía y resolucion, que todos se reduxeron á obedecerle, -dexando á su prudencia la direccion y el acierto. - -Hecha esta diligencia, llamó á los Caciques Gobernadores de la ciudad, -y publicó su jornada para otro dia; no porque la tuviese dispuesta, ni -fuese posible, sino por estrechar el término á sus prevenciones. -Pidióles bastimentos para la marcha, Indios de carga para el bagage, y -hasta dos mil hombres de guerra que le acompañasen, como lo habian -hecho los Tlascaltécas y Zempoales. Ellos ofrecieron con alguna -tibieza y falsedad los bastimentos y Tamenes, y con mayor prontitud la -gente armada que se les pedia, en que andaban encontrados los -designios: pediala Cortés para desunir sus fuerzas, y tener en su -poder parte de los traydores que habia de castigar; y los Caciques la -ofrecian para introducir en el exército contrario aquellos enemigos -encubiertos, y servirse de ellos, quando llegáse la ocasion. Ardides -ambos que tenian su razon militar; si pueden llamarse razon este -género de engaños que hizo lícitos la guerra, y nobles el exemplo. - -Dióse noticia de todo á los Tlascaltécas, y órden para que estuviesen -alerta, y al rayar el dia se fuesen acercando á la poblacion, como que -se movian para seguir la marcha: y en oyendo el primer golpe de los -arcabuces entrasen á viva fuerza en la ciudad, y viniesen á -incorporarse con el exército, llevándose tras sí toda la gente que -hallasen armada. Cuidóse tambien de que los Españoles y Zempoales -tuviesen prevenidas sus armas, y entendida la faccion en que las -habian de emplear. Y luego que llegó la noche, cerrado ya el quartel -con las guardias y centinelas á que obligaba la ocurrencia presente, -llamó Cortés á los Embaxadores de Motezuma, y con señas de intimidad, -como quien les fiaba lo que no sabian, les dixo: - - "Que habia descubierto y averiguado una gran conjuracion que le - tenian armada los Caciques y ciudadanos de Cholúla: dióles - señas de todo lo que ordenaban y disponian contra su persona y - exército: ponderó quanto faltaban á las leyes de la - hospitalidad, al establecimiento de la paz, y al seguro de su - Príncipe. Y añadió: que no solamente lo sabía por su propia - especulacion y vigilancia; pero se lo habian confesado ya los - principales conjurados, disculpándose del trato doble con otra - mayor culpa: pues se atrevian á decir que tenian órden y - asistencias de Motezuma para deshacer alevosamente su exército: - lo qual ni era verisímil, ni se podia creer semejante - indignidad de un Príncipe tan grande. Por cuya causa estaba - resuelto á tomar satisfaccion de su ofensa con todo él rigor de - sus armas: y se lo comunicaba para que tuviesen comprehendida - su razon, y entendido que no le irritaba tanto el delito - principal, como la circunstancia de querer aquellos sediciosos - autorizar su traycion con el nombre de su Rey." - -Los Embaxadores procuraron fingir, como pudieron, que no sabian la -conjuracion, y trataron de salvar el credito de su Príncipe, siguiendo -el camino en que los puso Cortés con baxar el punto de su queja. No -convenia entónces desconfiar á Motezuma, ni hacer de un poderoso -resuelto á disimular, un enemigo poderoso y descubierto: por cuya -consideracion se determinó á desbaratar sus designios, sin darle á -entender que los conocia, tratando solamente de castigar la obra en -sus instrumentos, y contentándose con reparar el golpe sin atender al -brazo. Miraba como empresa de poca dificultad el deshacer aquel trozo -de gente armada que tenia prevenida para socorrer la sedicion, hecho á -mayores hazañas con menores fuerzas; y estaba tan lejos de poner duda -en el suceso, que tuvo á felicidad (ó por lo ménos así lo ponderaba -entre los suyos) que se le ofreciese aquella ocasion de adelantar con -los Mexicanos la reputacion de sus armas. Y á la verdad, no le pesó de -ver tan embarazado en los ardides el ánimo de Motezuma, pareciéndole -que no discurriria en mayores intentos quien la buscaba por las -espaldas, y descubria entre sus mismos engaños la flaqueza de su -resolucion. - - - - - CAPITULO VII. - - _Castígase la traycion de Cholúla: vuelvese á reducir y - pacificar la ciudad, y se hacen amigos los de esta nacion con - los Tlascaltécas._ - - -Fueron llegando con el dia los Indios de carga que se habian pedido, y -algunos bastimentos, prevenido uno y otro con engañosa puntualidad. -Vinieron despues en tropas deshiladas los Indios armados, que, con -pretexto de acompañar la marcha, traían su contraseña para embestir -por la retaguardia, quando llegáse la ocasion: en cuyo número no -anduvieron escasos los Caciques; ántes dieron otro indicio de su -intencion, enviando mas gente que se les pedia. Pero Hernan Cortés los -hizo dividir en los patios del alojamiento, donde los aseguró -mañosamente, dándoles á entender que necesitaba de aquella separacion -para ir formando los esquadrones á su modo. Puso luego en órden sus -soldados, bien instruidos en lo que debian executar; y montando á -caballo con los que le habian de seguir en la faccion, hizo llamar á -los Caciques para justificar con ellos su determinacion: de los quales -vinieron algunos, y otros se excusaron. Dixoles en voz alta, y Doña -Marina se lo interpretó con igual vehemencia: - - "Que ya estaba descubierta su traycion, y resuelto su castigo, - de cuyo rigor conocerian quánto les convenia la paz que - trataban de romper alevosamente." - -Y apénas empezó á protestarles el daño que recibiesen, quando ellos se -retiraron á incorporarse con sus tropas, huyendo en mas que ordinaria -diligencia, y rompiendo la guerra con algunas injurias y amenazas, que -se dexaron oir desde lejos. Mandó entónces Hernan Cortés que cerrase -la infantería con los Indios naturales que tenia divididos en los -patios: y aunque fueron hallados con las armas prevenidas para -executar su traycion, y trataron de unirse para defenderse, quedaron -rotos y deshechos con poca dificultad, escapando solamente con la vida -los que pudieron esconderse, ó se arrojaron por las paredes, -sirviéndose de su ligereza, y de sus mismas lanzas para saltar de la -otra parte. - -Aseguradas las espaldas con el estrago de aquellos enemigos -encubiertos, se hizo la seña para que se moviesen los Tlascaltécas: -avanzó poco á poco el exército por la calle principal, dexando en el -quartel la guardia que pareció necesaria. Echaronse delante algunos de -los Zempoales, que fuesen descubriendo las zanjas, porque no -peligrasen los caballos. No estaban descuidados entónces los de -Cholúla: que hallándose ya empeñados en la guerra descubierta, -convocaron el resto de los Mexicanos, y unidos en una gran plaza, -donde habia tres ó quatro adoratorios, pusieron en lo alto de sus -atrios y torres parte de su gente, y los demas se dividieron en -diferentes esquadrones para cerrar con los Españoles. Pero al mismo -tiempo que desembocó en la plaza el exército de Cortés, y se dió de -una parte y otra la primera carga, cerró por la retaguardia con los -enemigos el trozo de Tlascála, cuyo inopinado accidente los puso en -tanto pavor y desconcierto, que ni pudieron huir, ni supieron -defenderse; y solo se hallaba mas embarazo que oposicion en algunas -tropas descaminadas, que andaban de un peligro en otro con poca ó -ninguna eleccion: gente sin consejo, que acometia para escapar, y las -mas veces daban el pecho, sin acordarse de las manos. Murieron muchos -en este género de combates repetidos; pero el mayor número escapó á -los adoratorios, en cuyas gradas y terrados se descubrió una multitud -de hombres armados, que ocupaban, mas que guarnecian, las eminencias -de aquellos grandes edificios. Encargaronse de su defensa los -Mexicanos; pero se hallaban ya tan embarazados y oprimidos, que apénas -pudieron revolverse para dar algunas flechas al viento. - -Acercóse con su exército Hernan Cortés al mayor de los adoratorios, y -mandó á sus intérpretes, que, levantando la voz, ofreciesen buen -pasage á los que voluntariamente baxasen á rendirse: cuya diligencia -se repitió con segundo y tercer requerimiento; y viendo que ninguno -se movia, ordenó que se pusiese fuego á los torreones del mismo -adoratorio: lo qual asientan que llegó á executarse, y que perecieron -muchos al rigor del incendio y la ruina. No parece fácil que se -pudiese introducir la llama en aquellos altos edificios, sin abrir -primero el paso de las gradas; si ya no lo consiguió Hernan Cortés, -valiéndose de las flechas encendidas con que arrojaban los Indios á -larga distancia sus fuegos artificiales. Pero nada bastó para -desalojar al enemigo, hasta que se abrevió el asalto por el camino que -abrió la artillería; y se observó dignamente que solo uno de tantos -como fueron deshechos en este adoratorio se rindió voluntariamente á -la merced de los Españoles. ¡Notable seña de su obstinacion! - -Hizose la misma diligencia en los demas adoratorios, y despues se -corrió la ciudad, que á breve rato quedó enteramente despoblada, y -cesó la guerra por falta de enemigos. Los Tlascaltécas se desmandaron -con algun exceso en el pillage, y costó su dificultad el recogerlos: -hicieron muchos prisioneros: cargaron de ropas y mercaderías de valor; -y particularmente se cebaron en los almacenes de la sal, de cuya -provision remitieron luego algunas cargas á su ciudad, atendiendo á la -necesidad de su patria en el mismo calor de su codicia. Quedaron -muertos en las calles, templos y casas fuertes mas de seis mil hombres -entre naturales y Mexicanos. Faccion bien ordenada, y conseguida sin -alguna pérdida de los nuestros, que en la verdad tuvo mas de castigo -que de victoria. - -Retiróse luego Hernan Cortés á su alojamiento con los Españoles y -Zempoales: y señalando quartel dentro de la ciudad á los Tlascaltécas, -trató de que fuesen puestos en libertad todos los prisioneros de ambas -naciones, cuyo número se componia de la gente mas principal, que se -iba reservando como presa de mas estimacion. Llamólos primero á su -presencia: y mandando que saliesen tambien de su retiro los -sacerdotes, la India que descubrió el trato, y los Embaxadores de -Motezuma, hizo á todos un breve razonamiento, doliéndose de que le -hubiesen obligado los vecinos de aquella ciudad á tan severa -demostracion; y despues de ponderar el delito, y de asegurar á todos -que ya estaba desenojado y satisfecho, mandó pregonar el perdon -general de lo pasado, sin excepcion de personas; y pidió con agradable -resolucion á los Caciques, que tratasen de que se volviese á poblar su -ciudad, recogiendo los fugitivos, y asegurando á los temerosos. - -No acababan ellos de creer su libertad, enseñados al rigor con que -solian tratar á sus prisioneros; y besando la tierra en demostracion -de su agradecimiento, se ofrecieron con humilde solicitud á la -execucion de esta órden. Los Embaxadores procuraron disimular su -confusion, aplaudiendo el suceso de aquel dia: y Hernan Cortés se -congratuló con ellos, dexándose llevar de su disimulacion para -mantenerlos en buena fé, y afirmarse con nuevas exterioridades en la -política de interesar á Motezuma en el castigo de sus mismos -estratagemas. Volvióse á poblar brevemente la ciudad, porque la -demostracion de poner en libertad á los Caciques y sacerdotes con -tanta prontitud, y lo que ponderaron ellos esta clemencia de los -Españoles sobre tan justa provocacion, bastó para que se aseguráse la -gente que andaba derramada por los lugares del contorno. -Restituyeronse luego á sus casas los vecinos con sus familias: -abrieronse las tiendas, manifestaronse las mercaderías, y el tumulto -se convirtió de una vez en obediencia y seguridad. Accion en que no se -conoció tanto la natural facilidad con que se movian aquellos Indios -de un extremo á otro, como el gran concepto en que tenian á los -Españoles: pues hallaron en la misma justificacion de su castigo toda -la razon que hubieron menester para fiarse de su emienda. - -El dia siguiente á la faccion llegó Xicotencál con un exército de -veinte mil hombres que, al primer aviso de los suyos, remitió la -república de Tlascála para el socorro de los Españoles. Tenian -prevenidas sus tropas, rezelando el suceso, y en todo se iban -experimentando las atenciones de aquella nacion. Hicieron alto fuera -de la ciudad, y Hernan Cortés los visitó y regaló con toda estimacion -de su fineza; pero los reduxo á que se volviesen, diciendo á -Xicotencál y á sus Capitanes: - - "Que ya no era necesaria su asistencia para la reduccion de - Cholúla, y que hallándose con resolucion de marchar brevemente - la vuelta de México, no le convenia despertar la resistencia de - Motezuma, ó provocarle á que rompiese la guerra, introduciendo - en su dominio un grueso tan numeroso de Tlascaltécas enemigos - descubiertos de los Mexicanos." - -A cuya razon no tuvieron que replicar; ántes la conocieron y -confesaron con ingenuidad, ofreciendo tener prevenidas sus tropas, y -acudir al socorro siempre que lo pidiese la necesidad. - -Trató Cortés, primero que se retirasen, de hacer amigas aquellas dos -naciones de Tlascála y Cholúla: introduxo la plática, desvió las -dificultades; y como tenia ya tan asentada su autoridad con ambas -parcialidades, lo consiguió en breves dias, y se celebró acto de -confederacion y alianza entre las dos ciudades y sus distritos con -asistencia de sus Magistrados, y con las solemnidades y ceremonias de -su costumbre: cuerda mediacion, á que le obligaria la conveniencia de -abrir el paso á los de Tlascála, para que pudiesen subministrar con -mayor facilidad los socorros de que necesitáse, ó no dexar aquel -estorvo en su retirada, si el suceso no respondiese favorablemente á -su esperanza. - -Así pasó el castigo de Cholúla, tan ponderado en los libros -extrangeros y en alguno de los naturales, que consiguió por este medio -el aplauso miserable de verse citado contra su nacion. Ponen esta -faccion entre las atrocidades que refieren de los Españoles en las -Indias, de cuyo encarecimiento se valen para desaprobar, ó satirizar -la conquista. Quieren dar al impulso de la codicia, y á la sed del oro -toda la gloria de lo que obraron nuestras armas, sin acordarse de que -abrieron el paso á la Religion, concurriendo en sus operaciones -especial asistencia el brazo de Dios. Lastímanse mucho de los Indios, -tratándolos como gente indefensa y sencilla, para que sobresalga lo -que padecieron: maligna compasion, hija del odio y de la envidia. No -necesita el caso de Cholúla de mas defensa que su misma narracion. En -él se conoce la malicia de aquellos bárbaros, como se sabian -aprovechar de la fuerza y del engaño, y quan justamente fué castigada -su alevosía: y de él se puede colegir quan apasionadamente se refieren -otros casos de horrible inhumanidad, ponderados con la misma -afectacion. No dexamos de conocer que se vieron en algunas partes de -las Indias acciones dignas de reprehension, obradas con queja de la -piedad y de la razon; pero ¿en quál empresa justa ó santa se dexaron -de perdonar algunos inconvenientes? ¿De quál exército bien -disciplinado se pudieron desterrar enteramente los abusos y -desórdenes, que llama el mundo licencias militares? ¿Y qué tienen que -ver estos inconvenientes menores con el acierto principal de la -conquista? No pueden negar los émulos de la nacion Española, que -resultó de este principio, y se consiguió con estos instrumentos la -conversion de aquella gentilidad, y el verse hoy restituida tanta -parte del mundo á su Criador. Querer que no fuese del agrado de Dios, -y de su altísima ordenacion la conquista de las Indias, por este ó -aquel delito de los Conquistadores, es equivocar la substancia con los -accidentes: que hasta en la obra inefable de nuestra Redencion se -presupuso como necesaria para la salud universal, la malicia de -aquellos pecadores permitidos, que ayudaron á labrar el mayor remedio -con la mayor iniquidad. Puedense conocer los fines de Dios en algunas -disposiciones, que traen consigo las señales de su providencia; pero -la proporcion, ó congruencia de los medios por donde se encaminan, es -punto reservado á su eterna sabiduría, y tan escondido á la prudencia -humana, que se deben oir con desprecio estos juicios apasionados, -cuyas sutilezas quieren parecer valentías del entendimiento, siendo en -la verdad atrevimientos de la ignorancia. - - - - - CAPITULO VIII. - - _Parten los Españoles de Cholúla: ofreceseles nueva dificultad - en la montaña de Chalco; y Motezuma procura detenerlos por - medio de sus nigrománticos._ - - -Ibase acercando el plazo de la jornada, y algunos Zempoales de los que -militaban en el exército (temiesen el empeño de pasar á la corte de -Motezuma, ó pudiese mas que su reputacion el amor de la patria) -pidieron licencia para retirarse á sus casas. Concediósela Cortés sin -dificultad, agradeciéndoles mucho lo bien que le habian asistido; y -con esta ocasion envió algunas alhajas de presente al Cacique de -Zempoala, encargándole de nuevo los Españoles que dexó en su distrito -sobre la fé de su amistad y confederacion. - -Escribió tambien á Juan de Escalante, ordenándole con particular -instancia, que procuráse remitirle alguna cantidad de harina para las -hostias, y vino para las Misas, cuya provision se iba estrechando, y -cuya falta sería de gran desconsuelo suyo y de toda su gente. Dióle -noticia por menor de los progresos de su jornada, para que estuviese -de buen ánimo, y asistiese con mayor cuidado á la fortaleza de la -Vera Cruz, tratando de ponerla en defensa, no ménos por su propia -seguridad, que por lo que se debia rezelar de Diego Velazquez: cuya -natural inquietud y desconfianza no dexaba de hacer algun ruido entre -los demas cuidados. - -Llegaron á esta sazon nuevos Embaxadores de Motezuma, que, con noticia -ya de todo el suceso de Cholúla, trató de sincerarse con los -Españoles, dando las gracias á Cortés de que hubiese castigado aquella -sedicion. Ponderaron frivolamente la indignacion y el sentimiento de -su Rey, cuyo artificio se reduxo á infamar con el nombre de traydores -á los mismos que le habian obedecido en la traycion. Vino dorada esta -noticia con otro presente de igual riqueza y ostentacion; y segun lo -que sucedió despues, no dexó de tener mayor designio la embaxada: -porque miró tambien al intento de poner en nueva seguridad á Cortés, -para que marcháse ménos rezeloso, y se dexáse llevar á otra zelada que -le tenian prevenida en el camino. - -Executóse finalmente la marcha despues de catorce dias que ocuparon -los accidentes referidos: y la primera noche se aquarteló el exército -en un village de la jurisdiccion de Guajozingo, donde acudieron luego -los principales de aquel gobierno, y de otras poblaciones vecinas con -bastante provision de bastimentos, y algunos presentes de poco valor, -bastantes para conocer el afecto con que aguardaban á los Españoles. -Halló Cortés entre aquella gente las mismas quejas de Motezuma que se -oyeron en las provincias mas distantes; y no le pesó de que durasen -aquellos humores tan cerca del corazon, pareciéndole que no podia ser -muy poderoso un Príncipe con tantas señas de tirano, á quien faltaba -en el amor de sus vasallos el mayor presidio de los Reyes. - -El dia siguiente se prosiguió la marcha por una sierra muy aspera, que -se comunicaba, mas ó ménos eminente, con la montaña del volcan. Iba -cuidadoso Cortés; porque uno de los Caciques de Guajozingo le dixo, al -partir, que no se fiáse de los Mexicanos, porque tenian emboscada -mucha gente de la otra parte de la cumbre, y habian cegado con grandes -piedras y árboles cortados el camino real que baxa desde lo alto á la -provincia de Chalco, abriendo el paso, y facilitando el principio de -la cuesta por el parage ménos penetrable, donde habian aumentado los -precipicios naturales con algunas cortaduras hechas á la mano, para -dexar que se fuese poco á poco empeñando su exército en la dificultad, -y cargarle de improviso quando no se pudiesen revolver los caballos, -ni afirmar el pie los soldados. Fuése venciendo la cumbre, no sin -alguna fatiga de la gente, porque nevaba con viento destemplado; y en -lo mas alto se hallaron poco distantes los dos caminos con las mismas -señas que se traían, el uno encubierto y embarazado, y el otro fácil -á la vista, y recien aderezado. Reconociólos Hernan Cortés; y aunque -se irritó de hallar verificada la noticia de aquella traycion, estuvo -tan en sí, que, sin hacer ruido, ni mostrar sentimiento, preguntó á -los Embaxadores de Motezuma que marchaban cerca de su persona: - - "Por qué razon estaban así aquellos dos caminos." - -Respondieron: - - "que habian hecho allanar el mejor para que pasáse su exército, - cegando el otro, por ser el mas aspero y dificultoso;" - -y él, con la misma igualdad en la voz y el semblante: - - "Mal conoceis (dixo) á los de mi Nacion. Ese camino que habeis - embarazado se ha de seguir, sin otra razon que su misma - dificultad: porque los Españoles, siempre que tenemos eleccion, - nos inclinamos á lo mas dificultoso." - -Y sin detenerse mandó á los Indios amigos que pasasen á desembarazar -el camino, desviando á un lado y otro aquellos estorvos mal -disimulados que procuraban esconderle. Lo qual se executó prontamente -con grande asombro de los Embaxadores, que, sin discurrir en que se -habia descubierto el ardid de su Príncipe, tuvieron á especie de -adivinacion aquel acierto casual, hallando que admirar y que temer en -la misma bizarría de la resolucion. Sirvióse Cortés primorosamente de -la noticia que llevaba; y consiguió el apartarse del peligro sin -perder reputacion: cuidando tambien de no desconfiar á Motezuma, -diestro ya en el arte de quebrantar insidias, con no quererlas -entender. - -Los Indios emboscados, luego que reconocieron desde sus puestos que -los Españoles se apartaban de la zelada, y seguian el camino real, se -dieron por descubiertos, y trataron de retirarse, tan amedrentados y -en tanto desórden como si volvieran vencidos: con que pudo baxar el -exército á lo llano sin oposicion, y aquella noche se alojó en unas -caserías de bastante capacidad, que se hallaron en la misma falda de -la sierra, fundadas allí para hospedage de los mercaderes Mexicanos -que freqüentaban las ferias de Cholúla, donde se dispuso el quartel -con todos los resguardos y prevenciones que aconsejaba la poca -seguridad con que se iba pisando aquella tierra. - -Motezuma entretanto duraba en su irresolucion, desanimado con el -malogro de sus ardides, y sin aliento para usar de sus fuerzas. Hizose -devocion esta falta de espíritu: estrechóse con sus Dioses: -freqüentaba los templos y los sacrificios: manchó de sangre humana -todos sus altares: mas cruel quando mas afligido; y siempre crecia su -confusion, y se hallaba en mayor desconsuelo: porque andaban -encontradas las respuestas de sus ídolos, y discordes en el dictámen -los espíritus inmundos que le hablaban en ellos. Unos le decian que -franqueáse las puertas de la ciudad á los Españoles, y así -conseguiria el sacrificarlos, sin que se pudiesen escapar ni defender: -otros, que los apartáse de sí, y tratáse de acabar con ellos sin -dexarse ver: y él se inclinaba mas á esta opinion, haciéndole -disonancia el atrevimiento de querer entrar en su Corte contra su -voluntad, y teniendo á desayre de su poder aquella porfía contra sus -órdenes, ó sirviéndose de la autoridad para mejorar el nombre á la -soberbia. Pero quando supo que se hallaban ya en la provincia de -Chalco, frustrado el último estratagema de la montaña, fué mayor su -inquietud y su impaciencia: andaba como fuera de sí, no sabía que -partido tomar: sus consejeros le dexaban en la misma incertidumbre que -sus oráculos. Convocó finalmente una junta de sus magos y agoreros: -profesion muy estimada en aquella tierra, donde habia muchos que se -entendian con el demonio, y la falta de las ciencias daba opinion de -sabios á los mas engañados. Propusoles que necesitaba de su habilidad -para detener aquellos extrangeros, de cuyos designios estaba rezeloso. -Mandóles que saliesen al camino y los ahuyentasen ó entorpeciesen con -sus encantos, á la manera que solian obrar otros efectos -extraordinarios en ocasiones de menor importancia. Ofrecióles grandes -premios si lo consiguiesen, y los amenazó con pena de la vida si -volviesen á su presencia sin haberlo conseguido. - -Esta órden se puso en execucion, y con tantas veras, que se juntaron -brevemente numerosas quadrillas de nigrománticos, y salieron contra -los Españoles, fiados en la eficacia de sus conjuros, y en el imperio -que, á su parecer, tenian sobre la naturaleza. Refieren el Padre Josef -de Acosta, y otros autores fidedignos, que, quando llegaron al camino -de Chalco, por donde venía marchando el exército, y al empezar sus -invocaciones y sus círculos, se les apareció el demonio en figura de -uno de sus ídolos, á quien llamaba Tezcatlepuca, Dios infausto y -formidable, por cuya mano pasaban, á su entender, las pestes, las -esterilidades y otros castigos del Cielo. Venia como despechado y -enfurecido, afeando con el ceño de la ira la misma fiereza del ídolo -inclemente: y traía sobre sus adornos ceñida una soga de esparto, que -le apretaba con diferentes vueltas el pecho, para mayor significacion -de su congoja, ó para dar á entender que le arrastraba mano invisible. -Postraronse todos para darle adoracion: y él, sin dexarse obligar de -su rendimiento, y fingiendo la voz con la misma ilusion que imitó la -figura, les habló en esta substancia: - - "Ya, Mexicanos infelíces, perdieron la fuerza vuestros - conjuros, ya se desató enteramente la trabazon de nuestros - pactos. Decid á Motezuma, que por sus crueldades y tiranías - tiene decretada el Cielo su ruina: y para que le representeis - mas vivamente la desolacion de su imperio, volved á mirar esa - ciudad miserable desamparada ya de vuestros Dioses." - -Dicho esto, desapareció; y ellos vieron arder la ciudad en horribles -llamas, que desvanecieron poco á poco, desocupando el ayre, y dexando -sin alguna lesion los edificios. Volvieron á Motezuma con esta -noticia, temerosos de su rigor, librando en ella su disculpa; pero le -hicieron tanto asombro las amenazas de aquel Dios infortunado y -calamitoso, que se detuvo un rato sin responder, como quien recogia -las fuerzas interiores, ó se acordaba de sí para no descaecer; y -depuesta desde aquel instante su natural ferocidad, dixo, volviendo á -mirar á los magos y á los demas que le asistian: - - "¿Qué podemos hacer si nos desamparan nuestros Dioses? Vengan - los extrangeros, y cayga sobre nosotros el cielo; que no nos - hemos de esconder, ni es razon que nos halle fugitivos la - calamidad. Y prosiguió poco despues: Solo me lastiman los - viejos, niños y mugeres, á quien faltan las manos para cuidar - de su defensa." - -En cuya consideracion se hizo alguna fuerza para detener las lágrimas. -No se puede negar que tuvo algo de Príncipe la primera proposicion: -pues ofreció el pecho descubierto á la calamidad que tenia por -inevitable; y no desdixo de la magestad la ternura con que llegó á -considerar la opresion de sus vasallos. Afectos ambos de ánimo real, -entre cuyas virtudes ó propiedades no es ménos heróica la piedad, que -la constancia. - -Empezóse luego á tratar del hospedage que se habia de hacer á los -Españoles, de la solemnidad y aparatos del recibimiento: y con esta -ocasion se volvió á discurrir en sus hazañas, en los prodigios con que -habia prevenido el Cielo su venida, en las señas que traían de -aquellos hombres orientales prometidos á sus mayores, y en la -turbacion y desaliento de sus Dioses, que, á su parecer, se daban por -vencidos, y cedian el dominio de aquella tierra, como Deidades de -inferior gerarquía: y todo fué menester para que se llegáse á poner en -términos posibles aquella gran dificultad de penetrar, sobre tan -porfiada resistencia, y con tan poca gente, hasta la misma corte de un -Príncipe tan poderoso, absoluto en sus determinaciones, obedecido con -adoracion, y enseñado al temor de sus vasallos. - - - - - CAPITULO IX. - - _Viene al Quartel á Visitar á Cortés de parte de Motezuma el - Señor de Tezcuco su sobrino: continuase la marcha, y se hace - alto en Quitlavaca, dentro ya de la lagúna, de México._ - - -De aquellas caserías, donde se alojó el exército de la otra parte de -la montaña, pasó el dia siguiente á un pequeño lugar, jurisdiccion de -Chalco, situado en el camino real á poco mas de dos leguas, donde -acudieron luego el Cacique principal de la misma provincia, y otros de -la comarca. Traían sus presentes con algunos bastimentos; y Cortés los -agasajó con mucha humanidad y con algunas dádivas. Pero se reconoció -luego en su conversacion que se recataban de los Embaxadores -Mexicanos; porque se detenian y embarazaban fuera de tiempo, y daban á -entender lo que callaban en lo mismo que decian. Apartóse con ellos -Hernan Cortés, y á poca diligencia de los intérpretes dieron todo el -veneno del corazon. Quejaronse destempladamente de las crueldades y -tiranías de Motezuma: ponderaron lo intolerable de sus tributos, que -pasaban ya de las haciendas á las personas; pues los hacia trabajar -sin estipendio en sus jardines, y en otras obras de su vanidad. -Decian con lágrimas: - - "Que hasta las mugeres se habian hecho contribucion de su - torpeza y la de sus ministros, puesto que las elegian y - desechaban á su antojo, sin que pudiesen defender los brazos de - la madre á la doncella, ni la presencia del marido á la - casada:" - -representando uno y otro á Hernan Cortés como á quien lo podia -remediar, y mirándole como á Deidad que baxaba del Cielo con -jurisdiccion sobre los tiranos. El las escuchó compadecido, y procuró -mantenerlos en la esperanza del remedio, dexándose llevar por entónces -del concepto en que le tenian, ó resistiendo á su engaño con alguna -falsedad. No pasaba en estas permisiones de su política los términos -de la modestia; pero tampoco gustaba de obscurecer su fama, donde se -miraba como parte de razon el desvarío de aquella gente. - -Volvióse á la marcha el dia siguiente, y se caminaron quatro leguas -por tierra de mejor temple y mayor amenidad, donde se conocia el favor -de la naturaleza en las arboledas, y el beneficio del arte en los -jardines. Hizose alto en Amecameca, donde se alojó el exército: lugar -de mediana poblacion, fundado en una ensenada de la gran lagúna, la -mitad en tierra firme al pie de una montañuela estéril y fragosa. -Concurrieron aquí muchos Mexicanos con sus armas y adornos militares: -y aunque al principio se creyó que los traía la curiosidad, creció -tanto el número, que dieron cuidado; y no faltaron indicios que -persuadiesen al rezelo. Valióse Cortés de algunas exterioridades para -detenerlos y atemorizarlos: hizose ruido con las bocas de fuego: -dispararonse al ayre algunas piezas de artillería: ponderóse, y aun se -provocó la ferocidad de los caballos, cuidando, los intérpretes de dar -significacion al estruendo, y engrandecer el peligro; por cuyo medio -se consiguió el apartarlos del alojamiento ántes que cerrase la noche. -No se verificó que viniesen con ánimo de ofender, ni parece verisímil -que se intentáse nueva traycion, quando estaba Motezuma reducido á -dexarse ver; aunque despues mataron las centinelas algunos Indios -sobre acercarse demasiado con apariencias de reconocer el quartel: y -pudo ser que alguno de los caudillos Mexicanos conduxese aquella gente -con ánimo de asaltar cautelosamente á los Españoles, creyendo no sería -desagradable á su Rey, por considerarle rendido á la paz con -repugnancia de su natural y de su conveniencia; pero esto se quedó en -presuncion, porque á la mañana solo se descubrieron en el camino que -se habia de seguir algunas tropas de gente desarmada, que tomaban -lugar para ver á los extrangeros. - -Tratábase ya de poner en marcha el exército, quando llegaron al -quartel quatro Caballeros Mexicanos con aviso de que venía el Príncipe -Cacumatzin, sobrino de Motezuma, y Señor de Tezcuco á visitar á Cortés -de parte de su tio; y tardó poco en llegar. Acompañábanle muchos -nobles con insignias de paz y ricamente adornados. Traíanle sobre sus -hombros otros Indios de su familia en unas andas cubiertas de varias -plumas, cuya diversidad de colores se correspondia con proporcion. Era -mozo de hasta veinte y cinco años, de recomendable presencia: y luego -que se apeó, pasaron delante algunos de sus criados á varrer el suelo -que habia de pisar, y á desviar con grandes ademanes y contenencias la -gente de los lados: ceremonias, que siendo ridículas, daban autoridad. -Salió Cortés á recibirle hasta la puerta de su alojamiento con todo -aquel aparato de que adornaba su persona en semejantes funciones. -Hizole al llegar una cumplida reverencia, y él correspondió tocando la -tierra, y despues los labios con la mano derecha. Tomó su lugar -despejadamente, y habló con sosiego de hombre que sabía estar sin -admiracion á vista de la novedad. La substancia de su razonamiento -fué: - - "Dar la bien venida, con palabras puestas en su lugar, á Cortés - y á todos los Cabos de su exército: ponderar la gratitud con - que los esperaba el Gran Motezuma, y quánto deseaba la - correspondencia y amistad de aquel Príncipe del oriente que los - enviaba: cuya grandeza debia reconocer por algunas razones que - entenderian de su boca:" - -y por via de discurso propio volvió á dificultar, como los demas -Embaxadores, la entrada de México, - - "fingiendo que se padecia esterilidad en todos los pueblos de - su contribucion: y proponiendo, como punto que sentia su Rey, - lo mal asistidos que se hallarian los Españoles donde faltaba - el sustento para los vecinos." - -Cortés respondió, sin apartarse del misterio con que iba cebando las -aprehensiones de aquella gente: - - "Que su Rey, siendo un Monarca sin igual en otro mundo cercano - al nacimiento del sol, tenia tambien algunas razones de alta - consideracion para ofrecer su amistad á Motezuma, y comunicarle - diferentes noticias que miraban á su persona y esencial - conveniencia: cuya proposicion no desmereceria su gratitud; ni - él podia dexar de admitir con singular estimacion la licencia - que se le concedia para dar su embaxada, sin que le hiciese - algun embarazo la esterilidad que se padecia en aquella Corte: - porque sus Españoles necesitaban de poco alimento para - conservar sus fuerzas, y venian enseñados á padecer y - despreciar las incomodidades y trabajos de que se afligian los - hombres de inferior naturaleza." - -No tuvo Cacumatzin que replicar á esta resolucion; ántes recibió con -estimacion y rendimiento algunas joyuelas de vidrio extraordinario que -le dió Cortés: y acompañó el exército hasta Tezcuco, ciudad capital de -su dominio, donde se adelantó con la respuesta de su embaxada. - -Era entónces Tezcuco una de las mayores ciudades de aquel imperio: -refieren algunos que sería como dos veces Sevilla; y otros, que podia -competir con la corte de Motezuma en la grandeza, y presumia, no sin -fundamento, de mayor antigüedad. Estaba la frente principal de sus -edificios sobre la orilla de aquel espacioso lago en parage de grande -amenidad, donde tomaba su principio la calzada oriental de México. -Siguióse por ella la marcha sin detencion, porque se llevaba intento -de pasar á Iztacpalapa, tres leguas mas adelante, sitio proporcionado -para entrar en México el dia siguiente á buena hora. Tendria por esta -parte la calzada veinte pies de ancho, y era de piedra y cal, con -algunas labores en la superficie. Habia en la mitad del camino sobre -la misma calzada otro lugar de hasta dos mil casas, que se llamaba -Quitlavaca; y por estar fundado en el agua, le llamaron entónces -Venezuela. Salió el Cacique muy acompañado y lucido al recibimiento de -Cortés, y le pidió que honráse por aquella noche su ciudad, con tanto -afecto y tan repetidas instancias, que fué preciso condescender á sus -ruegos por no desconfiarle. Y no dexó de hallarse alguna conveniencia -en hacer aquella mansion para tomar noticias; porque viendo desde mas -cerca la dificultad, entró Cortés en algun rezelo de que le rompiesen -la calzada, ó levantasen los puentes para embarazar el paso á su -gente. - -Registrabase desde allí mucha parte de la lagúna, en cuyo espacio se -descubrian varias poblaciones y calzadas que la interrumpian y la -hermoseaban: torres y capitéles, que, al parecer, nadaban sobre las -aguas: árboles y jardines fuera de su elemento: y una inmensidad de -Indios, que, navegando en sus canoas, procuraban acercarse á ver los -Españoles; siendo mayor la muchedumbre que se dexaba reparar en los -terrados y azoteas mas distantes. Hermosa vista, y maravillosa -novedad, de que se llevaba noticia, y fué mayor en los ojos que en la -imaginacion. - -Tuvo el exército bastante comodidad en este alojamiento, y los -paisanos asistieron con agrado y urbanidad al regalo de sus huespedes: -gente de cuya policía se dexaba conocer la vecindad de la Corte. -Manifestó el Cacique, sin poderse contener, poco afecto á Motezuma, y -el mismo deseo que los demas de sacudir el yugo intolerable de aquel -gobierno; porque alentaba los soldados, facilitaba la empresa, -diciendo á los intérpretes, como quien deseaba que lo entendiesen -todos: - - "Que la calzada que se habia de seguir hasta México era mas - capaz y de mejor calidad que la pasada, sin que hubiese que - rezelar en ella, ni en las poblaciones de su márgen: que la - ciudad de Iztacpalapa, donde se habia de hacer tránsito, estaba - de paz, y tenia órden para recibir y alojar amigablemente á los - Españoles: que el Señor de esta ciudad era pariente de - Motezuma; pero que ya no habia que temer en los de su faccion, - porque le tenian rendido y sin espíritu los prodigios del - Cielo, las respuestas de sus oráculos, y las hazañas que le - referian de aquel exército; por cuya razon le hallarian deseoso - de la paz, y con el ánimo dispuesto ántes á sufrir que á - provocar." - -Decia la verdad este Cacique; pero con alguna mezcla de pasion y de -lisonja: y Hernan Cortés, aunque no dexaba de conocer este defecto en -sus noticias, procuraba divulgarlas y encarecerlas entre sus soldados. -Y no se puede negar que llegaron á buen tiempo, para que no se -desanimáse la gente de ménos obligaciones con aquella variedad de -objetos admirables que se tenian á la vista, de que pudiera colegir la -grandeza de aquella Corte, y el poder formidable de aquel Príncipe; -pero los informes del Cacique, y las ponderaciones que se hacian de su -turbacion y desaliento pudieron tanto en esta concurrencia de -novedades, que alegrándose todos de lo que se habian de asombrar, se -aprovecharon de su admiracion para mejorar las esperanzas de su -fortuna. - - - - - CAPITULO X. - - _Pasa el exército á iztacpalapa, donde se dispone la entrada de - México. Refierese la grandeza con que salió Motezuma á recibir - á los Españoles._ - - -La mañana siguiente, poco despues de amanecer, se puso en órden la -gente sobre la misma calzada, segun su capacidad, bastante por aquella -parte, para que pudiesen ir ocho caballos en hilera. Constaba entónces -el exército de quatrocientos y cincuenta Españoles no cabales, y hasta -seis mil Indios Tlascaltécas y Zempoales, y de otras naciones amigas. -Siguióse la marcha, sin nuevo accidente que diese cuidado, hasta la -misma ciudad de Iztacpalapa donde se habia de hacer alto: lugar que -sobresalia entre los demas por la grandeza de sus torres, y por el -vulto de sus edificios: sería de hasta diez mil casas de segundo y -tercer alto, que ocupaban mucha parte de la lagúna, y se dilataban -algo mas sobre la ribera en sitio delicioso y abundante. El Señor de -esta ciudad salió muy autorizado á recibir el exército: y le -asistieron para esta funcion los Príncipes de Magicalzingo y Cuyoacán, -dominios de la misma lagúna. Traían todos tres su presente separado -de varias frutas, cazas y otros bastimentos, con algunas piezas de -oro, que valdrian hasta dos mil pesos. Llegaron juntos, y se dieron á -conocer, diciendo cada uno su nombre y dignidad, y remitiendo á la -discrecion de la ofrenda todo lo que faltaba en el razonamiento. - -Hizose la entrada en esta ciudad con aquel aplauso que consistia en el -bullicio y gritería de la gente, cuya inquietud alegre daba seguridad -á los mas rezelosos. Estaba prevenido el alojamiento en el mismo -palacio del Cacique, donde cupieron todos los Españoles debaxo de -cubierto, quedando los demas en los patios y zaguanes con bastante -comodidad para una noche que se habia de pasar sin descuido. Era el -palacio grande y bien fabricado, con separacion de quartos alto y -baxo, muchas salas con techumbre de cedro, y no sin adorno; porque -algunas de ellas tenian sus colgaduras de algodon, texido á colores -con dibuxo y proporcion. Habia en Iztacpalapa diversas fuentes de agua -dulce y saludable, traída por diferentes conductos de las sierras -vecinas, y muchos jardines cultivados con prolixidad: entre los quales -se hacia reparar una huerta de admirable grandeza y hermosura que -tenia el Cacique para su recreacion, donde llevó aquella tarde á -Cortés con algunos de sus Capitanes y soldados, como quien deseaba -cumplir á un tiempo con el agasajo de los huespedes, y con su propia -jactancia y vanidad. Habia en ella diversos géneros de árboles -fructíferos, que formaban calles muy dilatadas, dexando su lugar á las -plantas menores, y un espacioso jardin, que tenia sus divisiones, y -paredes hechas de cañas entretexidas, y cubiertas de yerbas olorosas, -con diferentes quadros de agricultura cuidadosa, donde hacian labor -las flores con ordenada variedad. Estaba en medio un estanque de agua -dulce, de forma quadrangular: fábrica de piedra y argamasa, con gradas -por todas partes hasta el fondo, tan grande, que tenia cada uno de sus -lados quatrocientos pasos, donde se alimentaba la pesca de mayor -regalo, y acudian varias especies de aves palustres, algunas conocidas -en Europa, y otras de figura exquisita, y pluma extraordinaria: obra -digna de Príncipe, y que hallada en un súbdito de Motezuma, se miraba -como argumento de mayores opulencias. - -Pasóse bien la noche, y la gente acudió con agrado y sencillez al -agasajo de los Españoles: solo se reparó en que hablaban ya en este -lugar con otro estílo de las cosas de Motezuma, porque alababan todos -su gobierno, y encarecian su grandeza; ó tuviese los de aquella -opinion el parentesco del Cacique, ó ménos atrevidos la cercanía del -tirano. Habia dos leguas de calzada que pasar hasta México, y se tomó -la mañana, porque deseaba Cortés hacer su entrada, y cumplir con la -primera funcion de visitar á Motezuma, quedando con alguna parte del -dia para reconocer y fortificar su quartel. Siguióse la marcha con la -misma órden: y dexando á los lados la ciudad de Magicalzingo en el -agua, y la de Cuyoacán en la ribera, sin otras grandes poblaciones que -se descubrian en la misma lagúna, se dió vista desde mas cerca, y no -sin admiracion, á la gran ciudad de México, que se levantaba con -exceso entre las demas, y, al parecer, se le conocia el predominio -hasta en la soberbia de sus edificios. Salieron á poco ménos que la -mitad del camino mas de quatro mil nobles y ministros de la ciudad á -recibir el exército, cuyos cumplimientos detuvieron largo rato la -marcha, aunque solo hacian reverencia, y pasaban delante para volver -acompañando. Estaba poco ántes de la ciudad un baluarte de piedra con -dos castillejos á los lados, que ocupaba todo el plano de la calzada: -cuyas puertas desembocaban sobre otro pedazo de calzada, y esta -terminaba en una puente levadiza, que defendia la entrada con segunda -fortificacion. Luego que pasaron de la otra parte los magnátes del -acompañamiento, se fueron desviando á los lados para franquear el paso -al exército, y se descubrió una calle muy larga y espaciosa, de -grandes casas edificadas con igualdad y correspondencia, cubiertos de -gente los miradores y terrados; pero la calle totalmente desocupada: y -dixeron á Cortés que se habia despejado cuidadosamente, porque -Motezuma estaba en ánimo de salir á recibirle para mayor demostracion -de su benevolencia. - -Poco despues se fué dexando ver la primera comitiva real, que serian -hasta doscientos nobles de su familia, vestidos de librea con grandes -penachos conformes en la hechura y el color. Venian en dos hileras con -notable silencio y compostura, descalzos todos, y sin levantar los -ojos de la tierra: acompañamiento con apariencias de procesion. Luego -que llegaron cerca del exército, se fueron arrimando á las paredes en -la misma órden; y se vió á lo lejos una gran tropa de gente mejor -adornada y de mayor dignidad, en cuyo medio venía Motezuma sobre los -hombros de sus favorecidos en unas andas de oro bruñido, que brillaba -con proporcion entre diferentes labores de pluma sobrepuesta, cuya -primorosa distribucion procuraba obscurecer la riqueza con el -artificio. Seguian el paso de las andas quatro personages de gran -suposicion, que le llevaban debaxo de un palio hecho de plumas verdes -entretexidas y dispuestas de manera que formaban tela, con algunos -adornos de argentería: y poco delante iban tres Magistrados con unas -varas de oro en las manos que levantaban en alto sucesivamente, como -avisando que se acercaba el Rey, para que se humillasen todos, y no se -atreviesen á mirarle: desacato que se castigaba como sacrilegio. -Cortés se arrojó del caballo poco ántes que llegáse, y al mismo -tiempo se apeó Motezuma de sus andas, y se adelantaron algunos Indios -que alfombraron el camino para que no pusiese los pies sobre la -tierra, que, á su parecer, era indigna de sus huellas. - -Previnose á la funcion con espacio y gravedad; puestas las dos manos -sobre los brazos del Señor de Iztacpalapa, y el de Tezcuco sus -sobrinos, dió algunos pasos para recibir á Cortés. Era de buena -presencia: su edad hasta quarenta años, de mediana estatura, mas -delgado que robusto: el rostro aguileño, de color ménos obscuro que el -natural de aquellos Indios: el cabello largo hasta el extremo de la -oreja, los ojos vivos, y el semblante magestuoso, con algo de -intencion: su trage un manto de sutilísimo algodon, anudado sin -desayre sobre los hombros, de manera que cubria la mayor parte del -cuerpo, dexando arrastrar la falda. Traía, sobre sí diferentes joyas -de oro, perlas y piedras preciosas en tanto número, que servían mas al -peso que al adorno. La corona una mitra de oro ligero, que por delante -remataba en punta, y la mitad posterior algo mas obtusa se inclinaba -sobre la cerviz: y el calzado unas suelas de oro macizo, cuyas correas -tachonadas de lo mismo ceñian el pie, y abrazaban parte de la pierna, -semejante á las caligas militares de los Romanos. - -Llegó Cortés apresurando el paso sin desautorizarse, y le hizo una -profunda sumision; á que respondió poniendo la mano cerca de la -tierra, y llevándola despues á los labios: cortesía de inaudita -novedad en aquellos Príncipes, y mas desproporcionada en Motezuma, que -apénas doblaba la cerviz á sus Dioses, y afectaba la soberbia, ó no la -sabía distinguir de la magestad: cuya demostracion, y la de salir -personalmente al recibimiento, se reparó mucho entre los Indios, y -cedió en mayor estimacion de los Españoles: porque no se persuadian á -que fuese inadvertencia de su Rey, cuyas determinaciones veneraban -sujetando el entendimiento. Habiase puesto Cortés sobre las armas una -banda ó cadena de vidrio, compuesta vistosamente de várias piedras que -imitaban los diamantes y las esmeraldas, reservada para el presente de -la primera audiencia; y hallándose cerca en estos cumplimientos, se la -echó sobre los hombros á Motezuma. Detuvieronle, no sin alguna -destemplanza, los dos brazeros, dándole á entender que no era lícito -el acercarse tanto á la persona del Rey; pero él los reprehendió, -quedando tan gustoso del presente, que le miraba y celebraba entre los -suyos como presea de inestimable valor: y para desempeñar su -agradecimiento con alguna liberalidad, hizo traer, entretanto que -llegaban á darse á conocer los demas Capitanes, un collar, que tenia -la primera estimacion entre sus joyas. Era de unas conchas carmesíes -de gran precio en aquella tierra, dispuestas y engazadas con tal arte, -que de cada una de ellas pendian quatro gámbaros ó cangrejos de oro, -imitados prolixamente del natural. Y él mismo con sus manos se le puso -en el cuello á Cortés: humanidad y agasajo, que hizo segundo ruido -entre los Mexicanos. El razonamiento de Cortés fué breve y rendido, -como lo pedia la ocasion, y su respuesta de pocas palabras, que -cumplieron con la discrecion, sin faltar á la decencia. Mandó luego al -uno de aquellos dos Príncipes sus colaterales que se quedáse para -conducir y acompañar á Hernan Cortés hasta su alojamiento, y arrimado -al otro volvió á tomar sus andas, y se retiró á su palacio con la -misma pompa y gravedad. - -Fué la entrada en esta ciudad á ocho de Noviembre del mismo año de mil -y quinientos y diez y nueve, dia de los Santos quatro coronados -Mártires: y el alojamiento que tenian prevenido, una de las casas -reales que fabricó Axayáca, padre de Motezuma. Competia en la grandeza -con el palacio principal de los Reyes, y tenia sus presunciones de -fortaleza: paredes gruesas de piedra, con algunos torreones que -servian de traveses, y daban facilidad á la defensa. Cupo en ella todo -el exército: y la primera diligencia de Cortés fué reconocerla por -todas partes, para distribuir sus guardias, alojar su artillería, y -cerrar su quartel. Algunas salas, que tenian destinadas para la gente -de mas cuenta, estaban adornadas con sus tapicerías de varios colores, -hechas de aquel algodon á que se reducian todas sus telas, mas ó ménos -delicadas: las sillas de madera labradas de una pieza: las camas -entoldadas con sus colgaduras en forma de pabellones; pero el lecho se -componia de aquellas sus esteras de palma, donde servia de cabecera -una de las mismas esteras arrollada. No alcanzaban allí mejor cama los -Príncipes mas regalados, ni cuidaba mucho aquella gente de su -comodidad, porque vivian á la naturaleza, contentándose con los -remedios de la necesidad: y no sabemos si se debe llamar felicidad en -aquellos bárbaros esta ignorancia de las superfluidades. - - - - - CAPITULO XI. - - _Viene Motezuma el mismo dia por la tarde á visitar á Cortés en - su alojamiento. Refierese la oracion que hizo ántes de oir la - embaxada: y la respuesta de Cortés._ - - -Era poco mas de medio dia quando entraron los Españoles en su -alojamiento; hallaron prevenido un banquete regalado y espléndido para -Cortés y los Cabos de su exército, con grande abundancia de -bastimentos ménos delicados para el resto de la gente, y muchos Indios -de servicio que ministraban los manjares y las bebidas con igual -silencio y puntualidad. Por la tarde vino Motezuma con la misma pompa -y acompañamiento á visitar á Cortés, que, avisado poco ántes, salió á -recibirle hasta el patio principal con todo el obsequio debido á -semejante favor. Acompañóle hasta la puerta de su quarto, donde le -hizo una profunda reverencia; y él pasó á tomar su asiento con despejo -y gravedad. Mandó luego que acercasen otro á Cortés: hizo seña para -que se apartasen á la pared los Caballeros que andaban cerca de su -persona; y Cortés advirtió lo mismo á los Capitanes que le asistian. -Llegaron los intérpretes: y quando se prevenia Hernan Cortés para dar -principio á su oracion, le detuvo Motezuma, dando á entender que tenia -que hablar ántes de oir: y se refiere que discurrió en esta -substancia: - - "Antes que me deis la embaxada, ilustre Capitan y valerosos - extrangeros, del Príncipe grande que os envia, debeis vosotros, - y debo yo desestimar y poner en olvido lo que ha divulgado la - fama de nuestras personas y costumbres, introduciendo en - nuestros oídos aquellos vanos rumores que van delante de la - verdad, y suelen obscurecerla, declinando en lisonja ó - vituperio. En algunas partes os habrán dicho de mí que soy uno - de los Dioses inmortales, levantando hasta los Cielos mi poder - y mi naturaleza: en otras, que se desvela en mis opulencias la - fortuna: que son de oro las paredes y los ladrillos de mis - palacios, y que no cabe la tierra mis tesoros; y en otras, que - soy tirano, cruel y soberbio, que aborrezco la justicia, y que - no conozco la piedad. Pero los unos y los otros os han engañado - con igual encarecimiento: y para que no imagineis que soy - alguno de los Dioses, ó conozcais el desvarío de los que así me - imaginan, esta porcion de mi cuerpo (y desnudó parte del brazo) - desengañará vuestros ojos de que hablais con un hombre mortal - de la misma especie; pero mas noble, y mas poderoso que los - otros hombres. Mis riquezas no niego que son grandes; pero las - hace mayores la exâgeracion de mis vasallos. Esta casa que - habitais es uno de mis palacios. Mirad esas paredes hechas de - piedra y cal, materia vil que debe al arte su estimacion; y - colegid de uno y otro el mismo engaño y el mismo encarecimiento - en lo que os hubieren dicho de mis tiranías, suspendiendo el - juicio hasta que os entereis de mi razon, y despreciando ese - lenguage de mis rebeldes, hasta que veais si es castigo lo que - llaman infelicidad, y si pueden acusarle sin dexar de - merecerle. No de otra suerte han llegado á nuestros oídos - varios informes de vuestra naturaleza y operaciones. Algunos - han dicho que sois Deidades, que os obedecen las fieras, que - manejais los rayos, y que mandais en los elementos; y otros, - que os dexais dominar de los vicios, y que venis con una sed - insaciable del oro que produce nuestra tierra. Pero yo veo que - sois hombres de la misma composicion y masa que los demas; - aunque os diferencian de nosotros algunos accidentes de los que - suele influir el temperamento de la tierra en los mortales. - Esos brutos que os obedecen, ya conozco que son unos venados - grandes, que traeis domesticados y embebidos en aquella - doctrina imperfecta que puede comprehender el instinto de los - animales. Esas armas que se asemejan á los rayos, tambien - alcanzo que son unos cañones de metal no conocido, cuyo efecto - es como el de nuestras cerbatanas, ayre oprimido que busca - salida, y arroja el impedimento. Ese fuego que despiden con - mayor estruendo, será quando mucho algun secreto mas que - natural de la misma ciencia que alcanzan nuestros magos. Y en - lo demas que han dicho de vuestro proceder, hallo tambien, - segun la observacion que han hecho de vuestras costumbres mis - Embaxadores y confidentes, que sois benignos y religiosos, que - os enojais con razon, que sufris con alegría los trabajos, y - que no falta entre vuestras virtudes la liberalidad, que se - acompaña pocas veces con la codicia. De suerte que unos y otros - debemos olvidar las noticias pasadas y agradecer á nuestros - ojos el desengaño de nuestra imaginacion: con cuyo presupuesto - quiero que sepais ántes de hablarme, que no se ignora entre - nosotros, ni necesitamos de vuestra persuasion para creer que - el Príncipe grande, á quien obedeceis, es descendiente de - nuestro antiguo Quezalcoál, señor de las siete cuevas de los - Nautlácas, y Rey legítimo de aquellas siete naciones que dieron - principio al Imperio Mexicano. Por una profecía suya, que - veneramos como verdad infalible, y por la tradicion de los - siglos que se conserva en nuestros anales, sabemos que salió de - estas regiones á conquistar nuevas tierras hácia la parte del - oriente, y dexó prometido que, andando el tiempo, vendrian sus - descendientes á moderar nuestras leyes, ó poner en razon - nuestro gobierno. Y porque las señas que traeis conforman con - este vaticinio, y el Príncipe del oriente que os envia - manifiesta en vuestras mismas hazañas la grandeza de tan - ilustre progenitor, tenemos ya determinado que se haga en - obsequio suyo todo lo que alcanzaren nuestras fuerzas. De que - me ha parecido advertiros, para que hableis sin embarazo en sus - proposiciones, y atribuyais á tan alto principio estos excesos - de mi humanidad." - -Acabó Motezuma su oracion, previniendo el oído con entereza y -magestad: cuya substancia dió bastante disposicion á Cortés para que, -sin apartarse del engaño que hallaba introducido en el concepto de -aquellos hombres, pudiese responderle, segun lo que hallamos escrito, -éstas ó semejantes razones: - - "Despues, Señor, de rendiros las gracias por la suma benignidad - con que permitis vuestros oídos á nuestra embaxada, y por el - superior conocimiento con que nos habeis favorecido, - menospreciando en nuestro abono los siniestros informes de la - opinion, debo deciros, que tambien acerca de nosotros se ha - tratado la vuestra con aquel respeto y veneracion que - corresponde á vuestra grandeza. Mucho nos han dicho de vos en - esas tierras de vuestro dominio, unos afeando vuestras obras, y - otros poniendo entre sus Dioses vuestra persona; pero los - encarecimientos crecen ordinariamente con injuria de la verdad: - que, como es la voz de los hombres el instrumento de la fama, - suele participar de sus pasiones; y estas ó no entienden las - cosas como son, ó no las dicen como las entienden. Los - Españoles, Señor, tenemos otra vista con que pasamos á - discernir el color de las palabras, y por ellas el semblante - del corazon. Ni hemos creido á vuestros rebeldes, ni á vuestros - lisonjeros: con certidumbre de que sois Príncipe grande, y - amigo de la razon, venimos á vuestra presencia, sin necesitar - de los sentidos para conocer que sois Príncipe mortal. Mortales - somos tambien los Españoles, aunque mas valerosos, y de mayor - entendimiento que vuestros vasallos, por haber nacido en otro - clima de mas robustas influencias. Los animales que nos - obedecen no son como vuestros venados, porque tienen mayor - nobleza y ferocidad: brutos inclinados á la guerra, que saben - aspirar con alguna especie de ambicion á la gloria de su dueño. - El fuego de nuestras armas es obra natural de la industria - humana, sin que tenga parte alguna en su produccion esa - facultad que profesan vuestros magos, ciencia entre nosotros - abominable, y digna de mayor desprecio que la misma - ignorancia: con cuya suposicion, que me ha parecido necesaria - para satisfacer á vuestras advertencias, os hago saber con todo - el acatamiento debido á vuestra Magestad, que vengo á visitaros - como Embaxador del mas poderoso Monarca que registra el sol - desde su nacimiento: en cuyo nombre os propongo, que desea ser - vuestro amigo y confederado sin acordarse de los derechos - antiguos que habeis referido para otro fin que abrir el - comercio entre ambas Monarquías, y conseguir por este medio - vuestra comunicacion y vuestro desengaño. Y aunque pudiera, - segun la tradicion de vuestras mismas historias, aspirar á - mayor reconocimiento en estos dominios, solo quiere usar de su - autoridad para que le creais en lo mismo que os conviene, y - daros á entender que vos, Señor, y vosotros Mexicanos que me - oís (volviendo el rostro á los circunstantes) vivis engañados - en la religion que profesais, adorando unos leños insensibles, - obra de vuestras manos y de vuestra fantasía: porque solo hay - un Dios verdadero, Principio eterno, sin principio ni fin, de - todas las cosas, cuya omnipotencia infinita crió de nada esa - fábrica maravillosa de los cielos, el sol que nos alumbra, la - tierra que nos sustenta, y el primer hombre, de quien - procedemos todos con igual obligacion de reconocer y adorar á - nuestra Primera Causa. Esta Misma obligacion teneis vosotros - impresa en el alma; y conociendo su inmortalidad, la - desestimais y destruis, dando adoracion á los demonios, que son - unos espíritus inmundos, criaturas del mismo Dios, que por su - ingratitud y rebeldía fueron lanzados en ese fuego subterráno, - de que teneis alguna imperfecta noticia en el horror de - vuestros volcanes. Estos, que por su envidia y malignidad son - enemigos mortales del género humano, solicitan vuestra - perdicion, haciéndose adorar en esos ídolos abominables: suya - es la voz que alguna vez escuchais en las respuestas de - vuestros oráculos, y suyas las ilusiones con que suele - introducir, en vuestro entendimiento los errores de la - imaginacion. Ya conozco, Señor, que no son de este lugar los - misterios de tan alta enseñanza; pero solamente os amonesta ese - mismo Rey, á quien reconoceis tan antigua superioridad, que nos - oygais en este punto con ánimo indiferente, para que veais como - descansa vuestro espíritu en la verdad que os anunciamos, y - quantas veces habeis resistido á la razon natural, que os daba - luz suficiente para conocer vuestra ceguedad. Esto es lo - primero que desea de vuestra Magestad el Rey mi Señor, y esto - lo principal que os propone, como el medio mas eficaz para que - pueda estrecharse con durable amistad la confederacion de - ambas coronas, y no falten á su firmeza los fundamentos de la - Religion, que, sin dexar alguna discordia en los dictámenes, - introduzcan en el ánimo los vínculos de la voluntad." - -Así procuró Hernan Cortés mantener entre aquella gente la estimacion -de sus fuerzas, sin apartarse de la verdad, y servirse del orígen que -buscaban á su Rey, ó no contradecir lo que tenian aprehendido, para -dar mayor autoridad á su embaxada. Pero Motezuma oyó con señas de poca -docilidad el punto de la Religion, obstinado con hipocresía en los -errores de su gentilidad; y levantándose de la silla: - - "Yo acepto (dixo) con toda gratitud la confederacion y amistad - que me proponeis del gran descendiente de Quezalcoál; pero - todos los Dioses son buenos, y el vuestro puede ser todo lo que - decis sin ofensa de los mios. Descansad ahora, que en vuestra - casa estais, donde seréis asistido con todo el cuidado que se - debe á vuestro valor, y al Príncipe que os envia." - -Mandó luego que entrasen algunos Indios de carga que traia prevenidos, -y ántes de partir presentó á Hernan Cortés diferentes piezas de oro, -cantidad de ropas de algodon, y varias curiosidades de pluma, dádiva -considerable por el valor y por el modo; y repartió algunas joyas y -preseas del mismo género entre los Españoles que estaban presentes, -dando uno y otro con alegre generosidad, sin hacer mucho caso del -beneficio; pero mirando á Cortés y á los suyos con un género de -satisfaccion, en que se conocia el cuidado antecedente, como los que -manifiestan su temor en lo mismo que se complacen de haberle perdido. - - - - - CAPITULO XII. - - _Visita Cortés á Motezuma en su palacio, cuya grandeza y - aparato se describe, y se da noticia de lo que pasó en esta - conferencia, y en otras que se tuvieron despues sobre la - Religion._ - - -Pidió Hernan Cortés audiencia el dia siguiente, y la consiguió con -tanta prontitud, que vinieron con la respuesta los mismos que le -habian de acompañar en esta visita: cierto género de ministros que -solian asistir á los Embaxadores, y tenian á su cargo el magisterio de -las ceremonias y estílos de su nacion. Vistióse de gala, sin dexar las -armas (que se habian de introducir á trage militar) y llevó consigo á -los Capitanes Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval, Juan Velazquez -de Leon y Diego de Ordaz, con seis ó siete soldados particulares de su -satisfaccion: entre los quales fué Bernal Diaz del Castillo, que ya -trataba de observar para escribir. - -Las calles estaban pobladas por todas partes de innumerable concurso, -que trabajaba en su misma muchedumbre para ver á los Españoles sin -embarazarles el paso, entre cuyas reverencias y sumisiones, se oía -muchas veces la palabra _teules_, que en su lengua significa Dioses: -voz que ya se entendia, y que no sonaba mal á los que fundaban parte -de su valor en el respeto ageno. - -Dexóse ver á larga distancia el palacio de Motezuma, que manifestaba, -no sin encarecimiento, la magnificencia de aquellos Reyes. Edificio -tan desmesurado, que se mandaba por treinta puertas á diferentes -calles. La fachada principal, que ocupaba toda la frente de una plaza -muy espaciosa, era de varios jaspes negros, roxos y blancos, de no mal -entendida colocacion y pulimento. Sobre la portada se hacian reparar -en un escudo grande las armas de los Motezumas: un grifo medio águila, -y medio leon, en ademan de volar, con un tigre feroz entre las garras. -Algunos quieren que fuese águila, y se ponen de propósito á impugnar -el grifo con la razon de que no los hay en aquella tierra, como si no -se pudiese dudar si los hay en el mundo, segun los autores que los -pusieron entre las aves fabulosas. Diriamos ántes que pudo inventar -acá y allá este género de monstruos el desvarío artificioso, que -llaman licencia los poetas, y valentía los pintores. - -Al llegar cerca de la puerta principal se encaminaron hácia el uno de -sus lados los ministros del acompañamiento, y retirándose atras con -pasos de gran misterio, formaron un semicírculo para llegar á la -puerta de dos en dos: ceremonia de su costumbre, porque tenian á falta -de respeto el entrar de tropel en la casa real, y reconocian con este -desvío la dificultad de pisar aquellos umbrales. Pasados tres patios -de la misma fábrica y materia que la fechada, llegaron al quarto donde -residia Motezuma, en cuyos salones era de igual admiracion la grandeza -y el adorno. Los pavimentos con esteras de varias labores: las paredes -con diferentes colgaduras de algodon, pelo de conejo, y en lo mas -interior de pluma: unas y otras hermoseadas con la viveza de los -colores, y con la diferencia de las figuras. Los techos de ciprés, -cedro y otras maderas olorosas, con diversos follages y relieves: en -cuya contextura se reparó que, sin haber hallado el uso de los clavos, -formaban grandes artesones, afirmando el maderamen y las tablas en su -misma trabazon. - -Habia en cada una de estas salas numerosas y diferentes gerarquías de -criados, que tenian la entrada segun su calidad y ministerio: y en la -puerta de la antecámara esperaban los próceres y magistrados, que -recibieron á Cortés con grande urbanidad; pero le hicieron esperar -para quitarse las sandalias, y dexar los mantos ricos de que venian -adornados, tomando en su lugar otros de ménos gala. Era entre aquella -gente irreverencia el atreverse á lucir delante del Rey. Todo lo -reparaban los Españoles, todo hacia novedad, y todo infundia respeto: -la grandeza del palacio, las ceremonias, el aparato, y hasta el -silencio de la familia. - -Estaba Motezuma en pie con todas sus insignias reales, y dió algunos -pasos para recibir á Cortés, poniéndole al llegar los brazos sobre los -hombros: agasajó despues con el semblante á los Españoles que le -acompañaban; y tomando su asiento, mandó sentar á Cortés y á todos los -demas, sin dexarles accion para que replicasen. La visita fué larga, y -de conversacion familiar: hizo varias preguntas á Cortés sobre lo -natural y político de las regiones orientales, aprobando á tiempo lo -que le parecia bien, y mostrando que sabía discurrir en lo que sabía -dudar. Volvió á referir la dependencia y obligacion que tenian los -Mexicanos al descendiente de su primero Rey; y se congratuló muy -particularmente de que se hubiese cumplido en su tiempo la profecía de -los extrangeros, que tantos siglos ántes habian sido prometidos á sus -mayores. Si fué con afectacion, supo esconder lo que sentia: y siendo -esta una credulidad vana y despreciable por su orígen y -circunstancias, importó mucho en aquella ocasion para que los -Españoles hallasen hecho el camino á su introduccion. Así baxan muchas -veces encadenadas y dependientes de ligeros principios las cosas -mayores. Hernan Cortés le puso con destreza en la plática de la -religion, tocando, entre las demas noticias que le daba de su nacion, -los ritos y costumbres de los Christianos; para que le hiciesen -disonancia los vicios y abominaciones de su idolatría: con cuya -ocasion exclamó contra los sacrificios de sangre humana, y contra el -horror aborrecible á la naturaleza, con que se comian los hombres que -sacrificaban: bestialidad muy introducida en aquella corte, por ser -mayor el número de los sacrificados, y mas culpable por esta razon el -exceso de los banquetes. - -No fué del todo inútil esta sesion, porque Motezuma, sintiendo en algo -la fuerza de la razon, desterró de su mesa los platos de carne humana; -pero no se atrevió á prohibir de una vez este manjar á sus vasallos, -ni se dió por vencido en el punto de los sacrificios; ántes decia que -no era crueldad ofrecer á sus Dioses unos prisioneros de guerra que -venian ya condenados á muerte, no hallando razon que le hiciese capaz -de que fuesen proxîmos los enemigos. - -Dió pocas esperanzas de reducirse, aunque procuraron varias veces -Hernan Cortés y el Padre Fray Bartolomé de Olmedo traerle al camino de -la verdad. Tenia entendimiento para conocer algunas ventajas en la -religion Católica, y para no desconocer en todo los abusos de la suya; -pero se volvia luego al tema de que sus Dioses eran buenos en aquella -tierra, como el de los Christianos en su distrito; y se hacia fuerza -para no enojarse quando le apretaban los argumentos, padeciendo mucho -consigo en estas conferencias, porque deseaba complacer á los -Españoles con un género de cuidado que parecia sujecion; y por otra -parte le tiraban las afectaciones de religioso, que le adquirieron, y -á su parecer, le mantenian la corona: obligándole á temer con mayor -abatimiento la desestimacion de sus vasallos, si le viesen ménos -atento al culto de sus Dioses. Política miserable, propia del tirano, -dominar con soberbia, y contemplar con servidumbre. - -Hacia tanta ostentacion de su resistencia, que, llevando consigo, uno -de aquellos primeros dias, á Hernan Cortés y al Padre Fray Bartolomé -con algunos de los Capitanes y soldados particulares para que viesen á -su lado las grandezas de su corte, deseó, no sin alguna vanidad, -enseñarles el mayor de sus templos. Mandóles que se detuviesen poco -ántes de la entrada, y se adelantó para conferir con los sacerdotes, -si sería lícito que llegáse á la presencia de sus Dioses una gente que -no los adoraba. Resolvióse que podrian entrar, amonestándolos primero -que no se descomidiesen: y salieron dos ó tres de los mas ancianos con -la permision y el requerimiento. Franquearonse luego todas las puertas -de aquel espantoso edificio, y Motezuma tomó á su cargo el explicar -los secretos, oficinas y simulacros del adoratorio, tan reverente y -ceremonioso, que los Españoles no pudieron contenerse de hacer alguna -irrision, de que no se dió por entendido; pero volvió á mirarlos como -quien deseaba reprimirlos. A cuyo tiempo Hernan Cortés, dexándose -llevar del zelo que ardia en su corazon, le dixo: - - "Permitidme, Señor, fixar una cruz de Christo delante de esas - imágenes del demonio, y veréis si merecen adoracion ó - menosprecio." - -Enfurecieronse los sacerdotes al oir esta proposicion: y Motezuma -quedó confuso y mortificado, faltándole á un tiempo la paciencia para -sufrirlo, y la resolucion para enojarse; pero tomando partido con su -primera turbacion, y procurando que no quedáse mal su hipocresía: - - "Pudierais (dixo á los Españoles) conceder á este lugar las - atenciones, por lo ménos, que debeis á mi persona." - -Y salió del adoratorio para que le siguiesen; pero se detuvo en el -atrio, y prosiguió diciendo algo mas reportado: - - "Bien podeis, amigos, volveros á vuestro alojamiento; que yo me - quedo á pedir perdon á mis Dioses de lo mucho que os he - sufrido." - -Notable salida del empeño en que se hallaba, y pocas palabras dignas -de reparo, que dieron á entender su resolucion, y lo que se reprimia -para no destemplarse. - -Con esta experiencia, y otras que se hicieron del mismo género, -resolvió Cortés, siguiendo el parecer del Padre Fray Bartolomé de -Olmedo y del Licenciado Juan Diaz, que no se le habláse mas por -entónces en la religion, porque solo servia de irritarle y -endurecerle. Pero al mismo tiempo se consiguió fácilmente su licencia -para que los Christianos diesen culto público á su Dios; y él mismo -envió sus alarífes para que se le fabricáse templo á su costa como le -pidiese Cortés. ¡Tanto deseaba que le dexasen descansar en su error! -Desembarazóse luego uno de los salones principales de aquel palacio -donde habitaban los Españoles: y blanqueándole de nuevo, se levantó el -altar, y en su frontispicio se colocó una imágen de Nuestra Señora -sobre algunas gradas, que se adornaron vistosamente: y fixando una -cruz grande cerca de la puerta, quedó formada una capilla muy decente, -donde se celebraba Misa todos los dias, se rezaba el Rosario, y hacian -otros actos de piedad y devocion, asistiendo algunas veces Motezuma -con los príncipes y ministros que andaban á su lado: entre los quales -se alababa mucho la mansedumbre de aquellos sacrificios, sin conocer -la inhumanidad y malicia de los suyos. Gente ciega y supersticiosa, -que palpaba las tinieblas, y se defendia de la razon con la costumbre. - -Pero ántes de referir los sucesos de aquella corte, nos llama su -descripcion, la grandeza de sus edificios, su forma de gobierno y -policia, con otras noticias que son convenientes para la inteligencia -ó concepto de los mismos sucesos. Desvíos de la narracion, necesarios -en la historia, como no sean peregrinos del argumento, y carezcan de -otros lunares que hacen viciosa la digresion. - - - - - CAPITULO XIII. - - _Describese la ciudad de México, su temperamento y situacion, - el mercado del Tlatelúlco, y el mayor de sus templos dedicado - al Dios de la guerra._ - - -La gran ciudad de México, que fué conocida en su antigüedad por el -nombre de Tenuchtitlán, ó por otros de poco diferente sonido (sobre -cuya denominacion se cansan voluntariamente los autores) tendria en -aquel tiempo sesenta mil familias de vecindad repartida en dos -barrios, de los quales se llamaba el uno Tlatelúlco, habitacion de -gente popular, y el otro México, que, por residir en él la corte y la -nobleza, dió su nombre á toda la poblacion. - -Estaba fundada en un plano muy espacioso, coronado por todas partes de -altísimas sierras y montañas, de cuyos rios y vertientes rebalsadas -en el valle se formaban diferentes lagunas, y en lo mas profundo los -dos lagos mayores, que ocupaba con mas de cincuenta poblaciones la -nacion Mexicana. Tendria este pequeño mar treinta leguas de -circunferencia, y los dos lagos que le formaban se unian y comunicaban -entre sí por un dique de piedra que los dividia, reservando algunas -aberturas con puentes de madera, en cuyos lados tenian sus compuertas -levadizas para cebar el lago inferior siempre que necesitaban de -socorrer la mengua del uno con la redundancia del otro. Era el mas -alto de agua dulce y clara, donde se hallaban algunos pescados de -agradable mantenimiento: y el otro de agua salobre y obscura, -semejante á la marítima; no porque fuesen, de otra calidad las -vertientes de que se alimentaba, sino por vicio natural de la misma -tierra donde se detenian, gruesa y salitrosa por aquel parage; pero de -grande utilidad para la fábrica de la sal que beneficiaban cerca de -sus orillas, purificando al sol, y adelgazando con el fuego las -espumas y superfluidades que despedia la resaca. - -En el medio casi de esta lagúna salobre tenia su asiento la ciudad, -cuya situacion se apartaba de la línea equinoccial, hácia el norte, -diez y nueve grados y trece minutos, dentro aun de la torrida zona, -que imaginaron de fuego inhabitable los filósofos antiguos: para que -aprendiese nuestra experiencia quan poco se puede fiar de la humana -sabiduría en todas aquellas noticias que no entran por los sentidos á -desengañar el entendimiento. Era su clima benigno y saludable, donde -se dexaban conocer á su tiempo el frio y el calor, ambos con moderada -intension: y la humedad, que, por la naturaleza del sitio, pudiera -ofender á la salud, estaba corregida con el favor de los vientos, ó -morigerada con el beneficio del sol. - -Tenia hermosísimos lejos en medio de las aguas esta gran poblacion, y -se daba la mano con la tierra por sus diques ó calzadas principales: -fábrica suntuosa, que servia tanto al ornamento como á la necesidad: -la una, de dos leguas hácia la parte del mediodia, por donde hicieron -su entrada los Españoles: la otra, de una legua, mirando al -septentrion: y la otra, poco menor, por la parte occidental. Eran las -calles bien niveladas y espaciosas: unas de agua con sus puentes para -la comunicacion de los vecinos; otras de tierra sola hechas á la mano; -y otras de agua y tierra, los lados para el paso de la gente, y el -medio para el uso de las canoas ó barcas de tamaños diferentes, que -navegaban por la ciudad, ó servian al comercio: cuyo número toca en -increible; pues dicen que tendria México entónces mas de cincuenta -mil, sin otras embarcaciones pequeñas, que allí se llamaban acales, -hechas de un tronco, y capaces de un hombre que remaba para sí. - -Los edificios públicos y casas de los nobles, de que se componia la -mayor parte de la ciudad, eran de piedra, y bien fabricadas: las que -ocupaba la gente popular, humildes y desiguales; pero unas y otras en -tal disposicion, que hacian lugar á diferentes plazas de terraplen, -donde tenian sus mercados. - -Era entre todas la del Tlatelúlco de admirable capacidad y concurso, á -cuyas ferias acudian ciertos dias en el año todos los mercaderes y -comerciantes del Reyno con lo mas precioso de sus frutos y -manifacturas; y solian concurrir tantos, que, siendo esta plaza, segun -dice Antonio de Herrera, una de las mayores del mundo, se llenaba de -tiendas puestas en hileras, y tan apretadas, que apénas dexaban calle -á los compradores. Conocian todos su puesto, y armaban su oficina de -bastidores portátiles, cubiertos de algodon basto, capaz de resistir -al agua y al sol. No acaban de ponderar nuestros escritores el órden, -la variedad y la riqueza de estos mercados. Habia hileras de plateros, -donde se vendian joyas y cadenas extraordinarias, diversas hechuras de -animales, y vasos de oro y plata labrados con tanto primor, que -algunos de ellos dieron que discurrir á nuestros artífices: -particularmente unas calderillas de asas movibles, que salian así de -la fundicion, y otras piezas del mismo género, donde se hallaban -molduras y relieves, sin que se conociese impulso de martillo, ni -golpe de sincel. Habia tambien hileras de pintores, con raras ideas y -paises de aquella interposicion de plumas que daba el colorido, y -animaba la figura, en cuyo género se hallaron raros aciertos de la -paciencia y la prolixidad. Venian tambien á este mercado quantos -géneros de telas se fabricaban en todo el Reyno para diferentes usos, -hechas de algodon y pelo de conejo, que hilaban delicadamente las -mugeres, enemigas en aquella tierra de la ociosidad, y aplicadas al -ingenio de las manos. Eran muy de reparar los búcaros y hechuras -exquisitas de finísimo barro que traían á vender, diverso en el color -y en la fragrancia, de que labraban con primor extraordinario quantas -piezas y vasijas son necesarias para el servicio y el adorno de una -casa: porque no usaban de oro ni de plata en sus vaxillas, profusion -que solo era permitida en la mesa real, y esto en dias muy señalados. -Hallábanse con la misma distribucion y abundancia los mantenimientos, -las frutas, los pescados, y finalmente quantas cosas hizo venales el -deleyte y la necesidad. - -Hacianse las compras y ventas por via de permutacion, con que daba -cada uno lo que le sobraba por lo que habia menester: y el maiz ó el -cacao servia de moneda para las cosas menores. No se gobernaban por el -peso, ni le conocieron, pero tenian diferentes medidas con que -distinguir las cantidades, y sus números ó caractéres con que ajustar -los precios segun sus tasaciones. - -Habia casa diputada para los jueces del comercio, en cuyo tribunal se -decidian las diferencias de los comerciantes; y otros ministros -inferiores, que andaban entre la gente cuidando de la igualdad de los -contratos, y llevaban al tribunal las causas de fraude ó exceso que -necesitaban de castigo. Admiraron justamente nuestros Españoles la -primera vista de este mercado por su abundancia, por su variedad, y -por el órden y concierto con que estaba puesta en razon aquella -muchedumbre: aparador verdaderamente maravilloso, en que se venian de -una vez á los ojos la grandeza y el gobierno de aquella Corte. - -Los templos (si es lícito darles este nombre) se levantaban -suntuosamente sobre los demas edificios: y el mayor, donde residia la -suma dignidad de aquellos inmundos sacerdotes, estaba dedicado al -ídolo Viztzilipuztli, que en su lengua significaba Dios de la guerra, -y le tenian por el supremo de sus Dioses: primacía de que se infiere -quánto se preciaba de militar aquella nacion. El vulgo de los soldados -Españoles le llamaba Hachilobos, tropezando en la pronunciacion: y así -le nombra Bernal Diaz del Castillo, hallando en la pluma la misma -dificultad. Notablemente discuerdan los autores en la descripcion de -este soberbio edificio. Antonio de Herrera se conforma demasiado con -Francisco Lopez de Gómara: los que le vieron entónces tenian otras -cosas en el cuidado, y los demas tiraron las líneas á la voluntad de -su consideracion. Seguimos al Padre Josef de Acosta, y á otros autores -de los mejor informados. - -Su primera mansion era una gran plaza en quadro, con su muralla de -sillería, labrada por la parte de afuera con diferentes lazos de -culebras encadenadas, que daban horror al pórtico, y estaban allí con -alguna propiedad. Poco ántes de llegar á la puerta principal estaba un -humilladero no ménos horroroso. Era de piedra con treinta gradas de lo -mismo que subian á lo alto, donde habia un género de azotea -prolongada, y fixos en ella muchos troncos de crecidos árboles puestos -en hilera: tenian estos sus taladros iguales á poca distancia, y por -ellos pasaban de un arbol á otro diferentes varas, ensartando cada una -por las sienes algunas calaveras de hombres sacrificados, cuyo número, -que no se puede referir sin escándalo, tenian siempre cabal los -ministros del templo, renovando las que padecian algun destrozo con el -tiempo. Lastimoso trofeo, en que manifestaba su rencor el enemigo del -hombre: y aquellos bárbaros le tenian á la vista sin algun -remordimiento de la naturaleza, hecha devocion la inhumanidad, y -desaprovechada en la costumbre de los ojos la memoria de la muerte. - -Tenia la plaza quatro puertas correspondientes en sus quatro lienzos -que miraban á los quatro vientos principales. En lo alto de las -portadas habia quatro estátuas de piedra, que señalaban el camino, -como despidiendo á los que se acercaban mal dispuestos: y tenian su -presuncion de Dioses liminares, porque recibian algunas reverencias á -la entrada. Por la parte interior de la muralla estaban las -habitaciones de los sacerdotes y dependientes de su ministerio, con -algunas oficinas que corrian todo el ámbito de la plaza sin ofender el -quadro, dexándola tan capaz, que solian baylar en ella ocho y diez mil -personas quando se juntaban á celebrar sus festividades. - -Ocupaba el centro de esta plaza, una gran máquina de piedra, que á -cielo descubierto se levantaba sobre las torres de la ciudad, -creciendo en diminucion hasta formar una media pirámide, los tres -lados pendientes, y en el otro labrada la escalera: edificio suntuoso -y de buenas medidas, tan alto que tenia ciento y veinte gradas la -escalera, y tan corpulento que terminaba en un plano de quarenta pies -en quadro, cuyo pavimento enlosado primorosamente de varios jaspes -guarnecia por todas partes un pretil con sus almenas retorcidas á -manera de caracoles, formado por ambas hazes de unas piedras negras -semejantes al azabache, puestas con órden, y unidas con betunes -blancos y roxos que adornaban mucho el edificio. - -Sobre la division del pretil, donde terminaba la escalera, estaban -dos estátuas de marmol, que sustentaban, imitando bien la fuerza de -los brazos, unos grandes candeleros de hechura extraordinaria: mas -adelante una losa verde, que se levantaba cinco palmos del suelo, y -remataba en esquina, donde afirmaban por las espaldas al miserable que -habian de sacrificar, para sacarle por los pechos el corazon. Y en la -frente una capilla de mejor fábrica y materia, cubierta por lo alto -con su techumbre de maderas preciosas, donde tenian el ídolo sobre un -altar muy alto, y detras de cortinas. Era de figura humana, y estaba -sentado en una silla con apariencias de trono, fundada sobre un globo -azul que llamaban cielo, de cuyos lados salian quatro varas con -cabezas de sierpes, á que aplicaban los hombros para conducirle quando -le manifestaban al pueblo. Tenia sobre la cabeza un penacho de plumas -varias en forma de páxaro con el pico y la cresta de oro bruñido; el -rostro de horrible severidad, y mas afeado con dos faxas azules, una -sobre la frente, y otra sobre la nariz. En la mano derecha una culebra -ondeada que le servia de baston, y en la izquierda quatro saetas, que -veneraban como traidas del Cielo, y una rodela con cinco plumages -blancos puestos en cruz, sobre cuyos adornos, y la significacion de -aquellas insignias y colores decian notables desvaríos con lastimosa -ponderacion. - -Al lado siniestro de esta capilla estaba otra de la misma hechura y -tamaño con un ídolo que llamaban Tlaloch, en todo semejante á su -compañero. Tenianlos por hermanos, y tan amigos, que dividian entre sí -los patrocinios de la guerra: iguales en el poder, y uniformes en la -voluntad: por cuya razon acudian á entrambos con una víctima y un -ruego, y les daban las gracias de los sucesos, teniendo en equilibrio -la devocion. - -El ornato de ambas capillas era de inestimable valor, colgadas las -paredes, y cubiertos los altares de joyas y piedras preciosas puestas -sobre plumas de colores. Y habia de este género y opulencia ocho -templos en aquella ciudad, siendo los menores mas de dos mil, donde se -adoraban otros tantos ídolos diferentes en el nombre, figura y -advocacion. Apénas habia calle sin su Dios tutelar; ni se conocia -calamidad entre las pensiones de la naturaleza que no tuviese altar -donde acudir por el remedio. Ellos se fingian y fabricaban sus Dioses -de su mismo temor, sin conocer que enflaquecian el poder de los unos -con lo que fiaban de los otros: y el demonio ensanchaba su dominio por -instantes, violentísimo tirano de aquellos racionales, y en pacífica -posesion de tantos siglos. ¡O permisiones inescrutables del Altísimo! - - - - - CAPITULO XIV. - - _Describense diferentes casas que tenia Motezuma para su - divertimiento, sus armerías, sus jardines y sus quintas, con - otros edificios notables que habia dentro y fuera de la - ciudad._ - - -Demas del palacio principal que dexamos referido, y el que habitaban -los Españoles, tenia Motezuma diferentes casas de recreacion que -adornaban la ciudad, y engrandecian su persona. En una de ellas -(edificio real donde se vieron grandes corredores sobre columnas de -jaspe) habia quantos géneros de aves se crian en la Nueva España -dignas de alguna estimacion por la pluma ó por el canto: entre cuya -diversidad se hallaron muchas extraordinarias, y no conocidas hasta -entónces en Europa. Las marítimas se conservaban en estanques de agua -salobre; y en otros de agua dulce las que se traían de rios ó lagunas. -Dicen que habia páxaros de cinco y seis colores, y los pelaban á su -tiempo, dexándolos vivos para que repitiesen á su dueño la utilidad de -la pluma: género de mucho valor entre los Mexicanos, porque se -aprovechaban de ella en sus telas, en sus pinturas y en todos sus -adornos. Era tanto el número de las aves, y se ponia tanto cuidado en -su conservacion, que se ocupaban en este ministerio mas de trescientos -hombres diestros en el conocimiento de sus enfermedades, y obligados á -subministrarles el cebo de que se alimentaban en su libertad. Poco -distante de esta casa tenia otra Motezuma de mayor grandeza y variedad -con habitacion capaz de su persona y familia, donde residian sus -cazadores y se criaban las aves de rapiña: unas en jaulas de igual -aliño y limpieza, que solo servian á la observacion de los ojos; y -otras en alcándaras, obedientes al lazo de la pihuela, y domesticadas -para el exercicio de la cetrería; cuyos primores alcanzaron, -sirviéndose de algunos páxaros de razas excelentes que se hallan en -aquella tierra, parecidos á los nuestros, y nada inferiores en la -docilidad con que reconocen á su dueño, y en la resolucion con que se -arrojan á la presa. Habia entre las aves que tenian encerradas muchas -de rara fiereza y tamaño, que parecieron entónces monstruosas, y -algunas águilas reales de grandeza exquisita y prodigiosa voracidad. -No falta quien diga que una de ellas gastaba un carnero en cada -comida: debanos el autor que no apoyemos con su nombre lo que, á -nuestro parecer, creyó con facilidad. - -En el segundo patio de la misma casa estaban las fieras que -presentaban á Motezuma, ó prendian sus cazadores, en fuertes jaulas de -madera, puestas con buena distribucion y debaxo de cubierto: leones, -tigres, osos, y quantos géneros de brutos silvestres produce la Nueva -España, entre los quales hizo mayor novedad el toro Mexicano, rarísimo -compuesto de varios animales, gibada y corva la espalda como el -camello, enjuto el ijar, larga la cola y guedejudo el cuello como el -leon, hendido el pie y armada la frente como el toro, cuya ferocidad -imita con igual ligereza y execucion. Anfiteatro que pareció á los -Españoles digno de Príncipe grande, por ser tan antiguo en el mundo -esto de significarse por las fieras la grandeza de los hombres. - -En otra separacion de este palacio dicen algunos de nuestros -escritores que se criaba con cebo quotidiano una multitud horrible de -animales ponzoñosos, y que anidaban en diferentes vasijas y cavernas -las viboras, las culebras de cascabel, los escorpiones: y crece la -ponderacion hasta encontrar con los crocodilos; pero tambien afirman -que no alcanzaron esta venenosa grandeza nuestros Españoles, y que -solo vieron el parage donde se criaban: cuya limitacion nos basta para -tocarlo como inverisímil, creyendo ántes que lo entenderian así los -Indios, de cuya relacion se tomó la noticia, y que sería este uno de -aquellos horrores que suele inventar el vulgo contra la fiereza de los -tiranos, particularmente quando sirve afligido, y discurre -atemorizado. - -Sobre la mansion que ocupaban las fieras habia un quartel muy capaz, -donde habitaban los bufones, y otras sabandijas de palacio, que -servian al entretenimiento del Rey, en cuyo número se contaban los -monstruos, los enanos, los corcovados y otros errores de la -naturaleza: cada género tenia su habitacion separada, y cada -separacion sus maestros de habilidades, y sus personas diputadas para -cuidar de su regalo, donde los servian con tanta puntualidad, que -algunos padres, entre la gente pobre, desfiguraban á sus hijos para -que lograsen esta conveniencia, y emendar su fortuna, dándoles el -merito en la deformidad. - -No se conocia ménos la grandeza de Motezuma en otras dos casas que -ocupaba su armería. Era la una para la fábrica, y la otra para el -depósito de las armas. En la primera vivian y trabajaban todos los -maestros de esta facultad, distribuidos en diferentes oficinas, segun -sus ministerios: en una parte se adelgazaban las varas para las -flechas: en otra se labraban los pedernales para las puntas: y cada -género de armas ofensivas y defensivas tenia su obrador y sus -oficiales distintos con algunos superintendentes que llevaban á su -modo la cuenta y razon de lo que se trabajaba. La otra casa, cuyo -edificio tenia mayor representacion, servia de almacen donde se -recogian las armas despues de acabadas, cada género en pieza distinta: -y de allí se repartian á los exércitos y fronteras, segun la -ocurrencia de las ocasiones. En lo alto se guardaban las armas de la -persona real colgadas por las paredes con buena colocacion: en una -pieza los arcos, flechas y aljabas, con varios embutidos y labores de -oro y pedrería: en otra las espadas y montantes de madera -extraordinaria con sus filos de pedernal, y la misma riqueza en las -empuñaduras: en otra los dardos, y así los demas géneros, tan -adornados y resplandecientes, que daban que reparar hasta las hondas y -las piedras. Habia diferentes hechuras de petos y zeladas con láminas -y follages de oro, muchas casacas de aquellos colchados que resistian -á las flechas, hermosas invenciones de rodelas ó escudos, y un género -de paveses ó adargas de pieles impenetrables que cubrian todo el -cuerpo, y hasta la ocasion de pelear andaban arrolladas al hombro -izquierdo. Fué de admiracion á los Españoles esta grande armería, que -pareció tambien alhaja de Príncipe, y Príncipe guerrero, en que se -acreditaban igualmente su opulencia y su inclinacion. - -En todas estas casas tenia grandes jardines prolixamente cultivados. -No gustaba de árboles fructíferos, ni plantas comestibles en sus -recreaciones; ántes solia decir que las huertas, eran posesiones de -gente ordinaria, pareciéndole mas propio en los Príncipes el deleyte -sin mezcla de utilidad. Todo era flores de rara diversidad y -fragrancia, y yerbas medicinales, que servian á los quadros y -cenadores: de cuyo beneficio cuidaba mucho, haciendo traer á sus -jardines quantos géneros produce la benignidad de aquella tierra, -donde no aprendian los físicos otra facultad que la noticia de sus -nombres, y el conocimiento de sus virtudes. Tenian hierbas para todas -las enfermedades y dolores, de cuyos zumos y aplicaciones componian -sus remedios, y lograban admirables efectos, hijos de la experiencia, -que sin distinguir la causa de la enfermedad, acertaban con la salud -del enfermo. Repartianse francamente de los jardines del Rey todas las -hierbas que recetaban los médicos, ó pedian los dolientes; y solia -preguntar si aprovechaban, hallando vanidad en sus medicinas, ó -persuadido á que cumplió con la obligacion del gobierno cuidando así -de la salud de sus vasallos. - -En todos estos jardines y casas de recreacion habia muchas fuentes de -agua dulce y saludable, que traían de los montes vecinos guiada por -diferentes canales, hasta encontrar con las calzadas, donde se -ocultaban los encañados que la introducian en la ciudad: para cuya -provision se dexaban algunas fuentes públicas, y se permitia, no sin -tributo considerable, que los Indios vendiesen por las calles la que -podian conducir de otros manantiales. Creció mucho en tiempo de -Motezuma el beneficio de las fuentes, porque fué suya la obra del gran -conducto por donde vienen á México las aguas vivas que se -descubrieron en la sierra de Chapultepec, distante una legua de la -ciudad. Hizose primero de su órden y traza un estanque de piedra donde -recogerlas, midiendo su altura con la declinacion que pedia la -corriente: y despues un paredon grueso con dos canales descubiertas de -fuerte argamasa, de las quales servia la una mientras se limpiaba la -otra. Fábrica de grande utilidad, cuya invencion le dexó tan -vanaglorioso, que mandó poner su efigie y la de su padre, no sin -alguna semejanza, esculpidas en dos medallas de piedra, con ambicion -de hacerse memorable por aquel beneficio de su ciudad. - -Uno de los edificios que hizo mayor novedad entre las obras de -Motezuma fué la casa que llamaban de la tristeza, donde solia -retirarse quando se morian sus parientes, y en otras ocasiones de -calamidad ó mal suceso que pidiese pública demostracion. Era de -horrible arquitectura, negras las paredes, los techos y los adornos, y -tenia un género de claraboyas ó ventanas pequeñas que daban penada la -luz, ó permitian solamente la que bastaba para que se viese la -obscuridad. Formidable habitacion, donde se detenia todo lo que -tardaba en despedir sus quebrantos, y donde se le aparecia con mas -facilidad el demonio: fuese por lo que ama los horrores el príncipe de -las tinieblas, ó por la congruencia que tienen entre sí el espíritu -maligno y el humor melancólico. - -Fuera de la ciudad tenia grandes quintas y casas de recreacion con -muchas y copiosas fuentes que daban agua para los baños, ó estanques -para la pesca; en cuya vecindad habia diferentes bosques para -diferentes géneros de caza, exercicio que freqüentaba y entendia, -manejando con primor el arco y la flecha. Era la montería su principal -divertimiento, y solia muchas veces salir con sus nobles á un parque -muy espacioso y ameno, cuyo distrito estaba cercado por todas partes -con un foso de agua, donde le traían y encerraban las reses de los -montes vecinos: entre las quales solian venir algunos tigres y leones. -Habia gente señalada en México y en otros lugares del contorno que se -adelantaba para estrechar y conducir las fieras al sitio destinado, -siguiendo casi en estas batidas el estílo de nuestros monteros. Tenian -aquellos Indios Mexicanos grande osadía y agilidad en perseguir y -sujetar los animales mas feroces: y Motezuma gustaba mucho de mirar el -combate de sus cazadores, y lograr algunos tiros, que se aplaudian -como aciertos de mayor importancia. Nunca se apeaba de sus andas sino -es quando se ponia en algun lugar eminente, y siempre con bastante -circunvalacion de chuzos y flechas que asegurasen su persona; no -porque le faltáse valor, ni dexáse de aventajar á todos en la -destreza, sino porque miraba como indignos de su magestad aquellos -riesgos voluntarios: pareciéndole (y no sin conocimiento de su -dignidad) que solo eran decentes para el Rey los peligros de la -guerra. - - - - - CAPITULO XV. - - _Dáse noticia de la ostentacion y puntualidad con que se hacia - servir Motezuma en su palacio, del gasto de su mesa, de sus - audiencias, y otras particularidades de su economía y - divertimientos._ - - -Era correspondiente á la suntuosidad y soberbia de sus edificios el -fausto de su casa, y los aparatos de que adornaba su persona, para -mantener la reverencia y el temor de sus vasallos: á cuyo fin inventó -nuevas ceremonias y superfluidades, emendando, como defecto, la -humanidad con que se trataron hasta él los Reyes Mexicanos. Aumentó, -como diximos, en los principios de su reynado el número, la calidad y -el lucimiento de la familia real, componiéndola de gente noble, mas ó -ménos ilustre, segun los ministerios de su ocupacion: punto que -resistieron entónces sus consejeros, representándole que no convenia -desconsolar al pueblo con excluirle totalmente de su servicio; pero él -executó lo que le aconsejaba su vanidad: y era una de sus máxîmas, -que los Príncipes debian favorecer desde lejos á la gente sin -obligaciones, y considerar que no se hicieron los beneficios de la -confianza para los ánimos plebeyos. - -Tenia dos géneros de guardias, una de gente militar, y tan numerosa, -que ocupaba los patios, y repartia diferentes esquadras á las puertas -principales: y otra de caballeros, cuya introduccion fué tambien de su -tiempo: constaba de hasta doscientos hombres de calidad conocida, y -estos entraban todos los dias en palacio con el mismo fin de guardar -la persona real, y asistir á su cortejo. Estaba repartido por turnos -con tiempo señalado este servicio de los nobles, y se iban mudando con -tal disposicion, que comprehendia toda la nobleza, no solo de la -ciudad, sino del reyno: y venian, á cumplir con esta obligacion, -quando les tocaba el turno, desde las ciudades mas remotas. Era su -asistencia en las antecámaras, donde comian de lo que sobraba en la -mesa del Rey. Solia permitir que entrasen algunos en su cámara, -mandándolos llamar, no tanto por favorecerlos, como para saber si -asistian, y tenerlos á todos en cuidado. Jactabase de haber -introducido este género de guardia, y no sin alguna política mas que -vulgar; porque solia decir á sus ministros que le servia de tener en -algun exercicio la obediencia de los nobles para enseñarlos á vivir -dependientes, y de conocer los sugetos de su Reyno para emplearlos -segun su capacidad. - -Casaban los Reyes Mexicanos con hijas de otros Reyes tributarios -suyos: y Motezuma tenia dos mugeres de esta calidad con título de -Reynas en quartos separados de igual pompa y ostentacion. El número de -sus concubinas era exôrbitante y escandaloso; pues hallamos escrito -que habitaban dentro de su palacio mas de tres mil mugeres entre amas -y criadas, y que venian al exâmen de su antojo quantas nacian con -alguna hermosura en sus dominios, porque sus ministros y executores -las recogian á manera de tributo y vasallage: tratándose como -importancia del Reyno la torpeza del Rey. - -Deshaciase de este género de mugeres con facilidad, poniéndolas en -estado para que ocupasen otras su lugar; y hallaban maridos entre la -gente de mayor calidad, porque salian ricas, y á su parecer, -condecoradas: tan lejos estaba de tener estimacion de virtud la -honestidad en una religion, donde no solo se permitian, pero se -mandaban las violencias de la razon natural. Afectaba mucho el -recogimiento de su casa, y tenia mugeres ancianas que atendiesen al -decoro de sus concubinas, sin permitir el menor desacierto en su -proceder; no tanto porque le disonasen las indecencias, como porque le -predominaban los zelos: y este cuidado con que procuraba mantener el -recato de su familia, que tiene por sí tanto de loable y puesto en -razon, era en él segunda liviandad, y pundonor poco generoso que se -formaba en la flaqueza de otra pasion. - -Sus audiencias no eran fáciles ni freqüentes; pero duraban mucho, y se -adornaba esta funcion de grande aparato y solemnidad. Asistian á ellas -los próceres que tenian entrada en su quarto, seis ó siete consejeros -cerca de la silla, por si ocurriese alguna materia digna de consulta, -y diferentes secretarios que iban notando, con aquellos símbolos que -les servian de letras, las resoluciones y decretos, cada uno segun su -negociacion. Entraba descalzo el pretendiente, y hacia tres -reverencias sin levantar los ojos de la tierra, diciendo en la -primera, _Señor_: en la segunda, _mi Señor_: y en la tercera, _gran -Señor_. Hablaba en acto de mayor humiliacion, y se volvia despues á -retirar por los mismos pasos, repitiendo sus referencias sin volver -las espaldas, y cuidando mucho de los ojos; porque habia ciertos -ministros que castigaban luego los menores descuidos; y Motezuma era -observantísimo en estas ceremonias: cuidado que no se debe culpar en -los Príncipes, por consistir en ellas una de las prerogativas que los -diferencian de los otros hombres, y tener algo de substancia en el -respeto de los súbditos estas delicadezas de la Magestad. Escuchaba -con atencion, y respondia con severidad, midiendo, al parecer, la voz -con el semblante. Si alguno se turbaba en el razonamiento, le -procuraba cobrar, ó le señalaba uno de los ministros que le asistian, -para que le habláse con ménos embarazo: y solia despacharle mejor, -hallando en aquel miedo respectivo lisonja y discrecion. Preciabase -mucho del agrado y humanidad con que sufria las impertinencias de los -pretendientes, y la desproporcion de las pretensiones: y á la verdad -procuraba por aquel rato corregir los ímpetus de su condicion; pero no -todas veces lo podia conseguir, porque cedia lo violento á lo natural, -y la soberbia reprimida se parece poco á la benignidad. - -Comia solo, y muchas veces en público; pero siempre con igual aparato. -Cubrianse los aparadores ordinariamente con mas de doscientos platos -de varios manjares á la condicion de su paladar, y algunos de ellos -tan bien sazonados, que no solo agradaron entónces á los Españoles, -pero se han procurado imitar en España: que no hay tierra tan bárbara -donde no se precie de ingenioso en sus desórdenes el apetito. - -Antes de sentarse á comer registraba los platos, saliendo á reconocer -las diferencias de regalos que contenian; y satisfecha la gula de los -ojos, elegia los que mas le agradaban, y se repartian los demas entre -los Caballeros de su guardia: siendo esta profusion quotidiana una -pequeña parte del gasto que se hacia de ordinario en sus cocinas; -porque comian á su costa quantos habitaban en palacio, y quantos -acudian á él por obligacion de su oficio. La mesa era grande, pero -baxa de pies, y el asiento un taburete proporcionado. Los manteles de -blanco y sutil algodon, y las servilletas de lo mismo, algo -prolongadas. Atajábase la pieza por la mitad con una baranda, ó -biombo, que, sin impedir la vista, señalaba término al concurso, y -apartaba la familia. Quedaban dentro cerca de la mesa tres ó quatro -ministros ancianos de los mas favorecidos, y cerca de la baranda uno -de los criados mayores que alcanzaba los platos. Salian luego hasta -veinte mugeres vistosamente ataviadas, que servian la vianda, y -ministraban la copa con el mismo género de reverencias que usaban en -sus templos. Los platos eran de barro muy fino y solo servian una vez, -como los manteles y servilletas, que se repartian luego entre los -criados: los vasos de oro sobre salvas de lo mismo; y algunas veces -solia beber en cocos ó conchas naturales costosamente guarnecidas. -Tenian siempre á la mano diferentes géneros de bebidas, y él señalaba -las que apetecia: unas con olor, otras de hierbas saludables, y -algunas confecciones de ménos honesta calidad. Usaba con moderacion de -los vinos, ó mejor diriamos cervezas, que hacian aquellos Indios, -liquidando los granos del maiz por infusion y cocimiento, bebida que -turbaba la cabeza como el vino mas robusto. Al acabar de comer tomaba -ordinariamente un género de chocolate á su modo, en que iba la -substancia del cacao batida con el molinillo hasta llenar la xicara de -mas espuma que licor; y despues el humo del tabaco suavizado con -liquidambar: vicio que llamaban medicina, y en ellos tuvo algo de -supersticion, por ser el zumo de esta yerba uno de los ingredientes -con que se dementaban y enfurecian los sacerdotes siempre que -necesitaban de perder el entendimiento para entender al demonio. - -Asistian ordinariamente á la comida tres ó quatro juglares de los que -mas sobresalian en el número de sus sabandijas: y estos procuraban -entretenerle, poniendo, como suelen, su felicidad en la risa de los -otros; y vistiendo las mas veces en trage de gracia la falta de -respeto. Solia decir Motezuma que los permitia cerca de su persona, -porque le decian algunas verdades: (poco las apeteceria quien las -buscaba en ellos, ó tendria por verdades las lisonjas): sentencia que -se pondera entre sus discreciones; pero mas reparamos en que llegáse á -conocer hasta un Príncipe bárbaro la culpa de admitirlos, pues buscaba -colores con que honestarlo. - -Despues del rato del sosiego solian entrar sus músicos á divertirle: y -al son de flautas y caracoles, cuya desigualdad de sonidos concertaban -con algun género de consonancia, le cantaban diferentes composiciones -en varios metros, que tenian su número y cadencia: variando los tonos -con alguna modulacion buscada en la voluntad de su oído. El ordinario -asunto de sus canciones eran los acaecimientos de sus mayores, y los -hechos memorables de sus Reyes; y estas se cantaban en los templos, y -enseñaban á los niños, para que no se olvidasen las hazañas de su -nacion, haciendo el oficio de la historia con todos aquellos que no -entendian las pinturas y geroglíficos de sus anales. Tenian tambien -sus cantilenas alegres, de que usaban en sus bayles, con estribillos y -repeticiones de música mas bulliciosa: y eran tan inclinados á este -género de regocijos, y á otros espectáculos en que mostraban sus -habilidades, que, casi todas las tardes, habia fiestas públicas en -alguno de los barrios, unas veces de la nobleza, y otras de la gente -popular: y en aquella sazon fueron mas freqüentes, y de mayor -solemnidad, por el agasajo de los Españoles, fomentándolas y -asistiéndolas Motezuma contra el estilo de su austeridad; como quien -deseaba con algun género de ambicion que se contasen los exercicios de -la ociosidad entre las grandezas de su corte. - -La mas señalada entre sus fiestas era un género de danzas que llamaban -mitotes: componianse de innumerable muchedumbre; unos vistosamente -adornados, y otros en trages y figuras extraordinarias. Entraban en -ellas los nobles, mezclándose con los plebeyos en honor de la -festividad: y tenian exemplar de haber entrado sus Reyes. Hacian el -son dos atabales de madera cóncava, desiguales en el tamaño y en el -sonido, baxo y tiple, unidos y templados no sin alguna conformidad. -Entraban de dos en dos haciendo sus mudanzas: y despues formaban -corro, hiriendo todos á un tiempo la tierra y el ayre con los pies, -sin perder el compás. Cansado un corro, sucedia otro con diferentes -saltos y movimientos, imitando los tripudios y coreas que celebró la -antigüedad; y algunas veces se mezclaban todos en alegre inquietud, -hasta que, mediando los brindis, y venciendo la embriaguez, de que se -hacia gala en estos dias, cesaba la fiesta, ó se convertia en otra -locura ménos ordenada. - -Juntabase otras veces el pueblo en las plazas ó en los atrios de sus -templos á diferentes espectáculos y juegos. Habia desafíos de tirar al -blanco, y hacer otras destrezas admirables con el arco y la flecha. -Usaban de la carrera y la lucha con sus apuestas particulares, y -premios públicos para el vencedor. Tenian hombres agilísimos que -baylaban sin equilibrio en la maroma; y otros que hacian mudanzas y -vueltas con segundo baylarin sobre los hombros. Jugaban tambien á la -pelota igual número de competidores con un género de goma que -levantaba mucho los botes, y la traían largo rato en el ayre, hasta -que ganaban la raya los que daban con ella en el término contrapuesto: -victoria que se disputaba con tanta solemnidad, que venian los -sacerdotes con el Dios de la pelota (ridícula supersticion!) y -colocándole á la vista, conjuraban el trinquete con ciertas -ceremonias, que, á su parecer, dexaban corregidos los azares del -juego, igualando la fortuna de los jugadores. - -Raros eran los dias en que no hubiese alguna fiesta que alegráse la -ciudad: y Motezuma gustaba de que se freqüentasen los bayles y los -regocijos; no porque fuesen de su genio, ni dexáse de conocer los -inconvenientes que se perdonan, ó se disimulan en estos bullicios de -la plebe; sino porque hallaba conveniencia en traer divertidos -aquellos ánimos inquietos, de cuya fidelidad vivia rezeloso. Propia -cavilacion de Príncipe tirano, dexar al pueblo estos incitamentos de -los vicios, para que no discurra en lo que padece: y mayor servidumbre -de la tiranía, necesitar de indignas permisiones, para introducir la -servidumbre con especie de libertad. - - - - - CAPITULO XVI. - - _Dáse noticia de las grandes riquezas de Motezuma, del estílo - con que se administraba la hacienda, y se cuidaba de la - justicia: con otras particularidades del gobierno político y - militar de los Mexicanos._ - - -Era Príncipe tan rico Motezuma, que, no solo podia sustentar los -gastos y delicias de su corte, pero mantenia continuamente dos ó tres -exércitos en campaña para sujetar sus rebeldes, ó cubrir sus -fronteras; y sobraba caudal opulento de que se formaban sus tesoros. -Daban grande utilidad á la corona las minas de oro y plata, las -salinas, y otros derechos de antigua introduccion; pero el mayor -capital de las rentas reales se componia de las contribuciones de los -vasallos, cuya imposicion creció con exôrbitancia en tiempo de -Motezuma. Todos los hombres llanos de aquel vasto y populoso dominio -pagaban de tres uno al Rey de sus labranzas y grangerías: los pobres -conducian sin estipendio los géneros que se remitian á la corte ó -reconocian el vasallage con otro servicio personal. - -Andaban por el Reyno diferentes audiencias, que, con el auxîlio de -las justicias ordinarias, iban cobrando y remitiendo los tributos. -Dependian estos ministros del tribunal de hacienda, que residia en la -corte, obligados á dar cuenta por menor de lo que producian sus -distritos; y se castigaban con pena de la vida sus fraudes ó sus -descuidos, de que resultaba mayor violencia en las cobranzas; porque -se miraban como igual delito en el executor la piedad y el latrocinio. - -Eran grandes los clamores de los pueblos, y no los ignoraba Motezuma; -pero solia poner entre los primores de su gobierno la opresion de sus -vasallos; diciendo muchas veces que conocia su mala inclinacion, y que -necesitaban de aquella carga para su misma quietud, porque no los -pudiera sujetar si los dexára enriquecer. ¡Grande hombre de buscar -pretextos y colores que hiciesen el oficio de la razon! Los lugares -vecinos á la ciudad daban gente para las obras reales, proveían de -leña el palacio, y pagaban otras pensiones á costa de sus comunidades. - -Los nobles contribuian con asistir á las guardias, acudian con sus -vasallos á los exércitos, y hacian contínuos presentes al Rey, que se -recibian como dádivas, sin perder el nombre de obligacion. Habia -diferentes depositarios y tesoreros donde paraban los géneros que -procedian de las contribuciones: y el tribunal de hacienda libraba en -ellos todo lo necesario para el gasto de las casas reales, y -provisiones de la guerra; y cuidaba de que se fuese beneficiando lo -que sobraba, para guardarlo en el tesoro principal, reducido á géneros -durables, y particularmente á piezas de oro, cuyo valor conocian y -estimaban, sin que la copia llegáse á envilecerle; ántes le apetecian -y guardaban los poderosos, ó bien fuese por la nobleza y hermosura del -metal, ó porque nació destinado á la codicia mas que á la necesidad de -los hombres. - -Tenian los Mexicanos dispuesto y organizado su gobierno con notable -concierto y armonía. Demas del consejo de hacienda, que corria, como -hemos dicho, con las dependencias del patrimonio real, habia consejo -de justicia, donde venian las apelaciones de los tribunales -inferiores: consejo de guerra, donde se cuidaba de la formacion y -asistencias de los exércitos: y consejo de estado que se hacia las mas -veces en presencia del Rey, donde se trataban los negocios de mayor -peso. Habia tambien jueces del comercio y del abasto, y otro género de -ministros, como Alcaldes de corte que rondaban la ciudad, y perseguian -los delinqüentes. Traían sus varas ellos y sus alguaciles para ser -conocidos por la insignia del oficio, y tenian su tribunal donde se -juntaban á oir las partes, y determinar los pleytos en primera -instancia. Los juicios eran sumarios y verbales: el actor y el reo -comparecian con su razon y sus testigos, y el pleyto se acababa de -una vez, durando poco mas, si era materia de recurso á tribunal -superior. No tenian leyes escritas; pero se gobernaban por el estílo -de sus mayores, supliendo la costumbre por la ley siempre que la -voluntad del Príncipe no alteraba la costumbre. Todos estos consejos -se componian de personas experimentadas en los cargos de la paz y de -la guerra: y el de estado, superior á todos los demas, se formaba de -los Electores del Imperio, á cuya dignidad ascendian los Príncipes -ancianos de la sangre Real: y quando se ofrecia materia de mucha -consideracion, eran llamados al consejo los Reyes de Tezcuco y Tacuba, -principales Electores, á quien tocaba por sucesion esta prerogativa. -Los quatro primeros vivian en palacio, y andaban siempre cerca del -Rey, para darle su parecer en lo que se ofrecia y autorizar con el -pueblo sus resoluciones. - -Cuidaban del premio y del castigo con igual atencion. Eran delitos -capitales el homicidio, el hurto, el adulterio, y qualquier leve -desacato contra el Rey ó contra la religion. Las demas culpas se -perdonaban con facilidad, porque la misma religion desarmaba la -justicia permitiendo las iniquidades. Castigábase tambien con pena de -la vida la falta de integridad en los ministros, sin que se diese -culpa venial en los que servian oficio público: y Motezuma puso en -mayor observancia esta costumbre, haciendo exquisitas diligencias -para saber como procedian, hasta exâminar su desinterés con algunos -regalos ofrecidos por mano de sus confidentes; y el que faltaba en -algo á su obligacion, moria por ello irremisiblemente: severidad que -merecia Príncipe ménos bárbaro, y república mejor acostumbrada. Pero -no se puede negar á los Mexicanos que tuvieron algunas virtudes -morales, y particularmente la de procurar que se administráse con -rectitud aquel género de justicia que llegaron á conocer, bastante á -deshacer los agravios, y á mantener la sociedad entre los suyos: -porque no dexaban de conservar entre sus abusos y bestialidades -algunas luces de aquella primitiva equidad que dió á los hombres la -naturaleza, quando faltaban las leyes, porque se ignoraban los -delitos. - -Una de las atenciones mas notables de su gobierno era el cuidado con -que se trataba la educacion de los muchachos, y el desvelo con que -iban formando y reconociendo sus inclinaciones. Tenian escuelas -públicas para la enseñanza de la gente popular, y otros colegios ó -seminarios de mayor providencia y aparato donde se criaban los hijos -de los nobles: perseverando en ellos desde la tierna edad, hasta que -salian capaces de hacer su fortuna, ó seguir su inclinacion. Habia -maestros de niñez, adolescencia y juventud, que tenian autoridad y -estimacion de ministros; y no sin fundamento, pues cuidaban de -aquellos rudimentos y exercicios que aprovechaban despues á la -república. Allí los enseñaban á descifrar los caractéres y figuras de -que se componian sus escritos, y los hacian tomar de memoria las -canciones historiales en que se contenian los hechos de sus mayores, y -las alabanzas de sus Dioses. Pasaban despues á otra clase, donde se -aprendia la modestia y la cortesía, y dicen que hasta la compostura en -el andar. Eran de mayor suposicion estos segundos preceptores, porque -tenian á su cargo las costumbres de aquella edad, en que se dexan -corregir los defectos y quebrantar las pasiones. - -Despiertos ya, y crecidos en este género de sujecion y enseñanza, -pasaban á la tercera clase, donde se habilitaban en exercicios mas -robustos: probaban las fuerzas en el peso y la lucha, competian unos -con otros en el salto y la carrera, y se enseñaban á manejar las -armas, esgrimir el montante, despedir el dardo, y dar impulso y -certidumbre á la flecha: hacianlos sufrir la hambre y la sed: y tenian -sus ratos de resistir á las inclemencias del tiempo, hasta que volvian -hábiles y endurecidos á la casa de sus padres, para ser aplicados, -segun la noticia que daban los maestros de su inclinacion, al gobierno -político, al exercicio militar, ó al sacerdocio: tres caminos en que -podia elegir la gente noble, poco diferentes en la estimacion, aunque -precedia el de la guerra, por ser mayores sus ascensos. - -Habia tambien otros colegios de matronas dedicadas al culto de los -templos, donde se criaban las doncellas de calidad, guardando -clausura, y entregadas á sus maestras desde la niñez hasta que salian -á tomar estado, con aprobacion de sus padres, y licencia del Rey: -diestras ya en aquellas habilidades y labores que daban opinion á las -mugeres. - -Los hijos de la gente noble, que, al salir de los seminarios, se -inclinaban á la guerra, pasaban por otro exâmen digno de -consideracion: porque sus padres los enviaban á los exércitos para que -viesen lo que se padecia en la campaña, ó supiesen lo que intentaban -ántes de alistarse por soldados: y solian enviarlos entre los Tamenes -vulgares con su carga de bastimentos al hombro, para que perdiesen la -vanidad y fuesen enseñados al trabajo. - -No se admitian á la profesion los que mudaban el semblante al horror -de las batallas, ó no daban alguna experiencia de su valor: de que -resultaba el ser de mucho servicio estos bisoños en el tiempo de su -aprobacion, porque todos procuraban señalarse con algun hecho -particular, arrojándose á los mayores peligros; y conociendo, al -parecer, que, para entrar en el número de los valientes, era -necesario dar algo de temeridad á los principios de la fama. - -En nada pusieron tanto su felicidad los Mexicanos como en las cosas de -la guerra: profesion que miraban los Reyes como principal instituto de -su poder, y los súbditos como propia de su nacion. Subian por ella los -plebeyos á nobles, y los nobles á las mayores ocupaciones de la -monarquía: con que se animaban todos á servir, ó por lo ménos -aspiraban á la virtud militar quantos nacian con ambicion, ó tenian -espíritu para salir de su esfera. No habia lugar sin milicia -determinada con preeminencias que diferenciaban al soldado entre los -demas vecinos. Formábanse los exércitos con facilidad: porque los -Príncipes del reyno, y los Caciques de las provincias tenian -obligacion de acudir á la plaza de armas que se les señalaba con el -número de gente que se les repartia: y se pondera entre las grandezas -de aquel imperio, que llegó á tener Motezuma treinta vasallos tan -poderosos, que podia cada uno poner en campaña cien mil hombres -armados. Gobernaban estos la gente de su cargo en la ocasion, -dependientes del Capitan general, á quien obedecian, reconociendo en -él la representacion de su Rey, quando faltaba su persona del -exército, que sucedia pocas veces: porque aquellos Príncipes tenian á -desayre de su autoridad el apartarse de sus armas, hallando alguna -monstruosidad política en aquella disonancia, que hacen fuerzas -propias en ageno brazo. - -Su modo de pelear era el mismo que dexamos referido en la batalla de -Tabasco: mejor disciplinados los exércitos, ménos confusa la -obediencia de los soldados, mas nobleza, y mayores esperanzas. -Deshacianse brevemente de las armas arrojadizas para llegar á las -espadas, y muchas veces á los brazos, por ser entre aquella gente -mayor hazaña el cautiverio que la muerte del enemigo, y mas valeroso -el que daba mas prisioneros para los sacrificios. Tenian estimacion y -conveniencia los cargos militares, y Motezuma premiaba con liberalidad -á los que sobresalian en las batallas: tan inclinado á la milicia, y -tan atento á la reputacion de sus armas, que inventó premios -honoríficos para los nobles que servian en la guerra, instituyendo -cierto género de órdenes militares con sus hábitos ó insignias que -daban honra y distincion. Habia unos caballeros que llamaban de las -águilas, otros de los tigres, y otros de los leones, que llevaban -pendiente ó pintada en los mantos la empresa de su religion. Fundó -tambien otra caballería superior, á que solo eran admitidos los -Príncipes ó nobles de alcuña real, y se hizo alistar en ella. Traían -estos atada parte del cabello con una cinta roxa, y entre las plumas, -de que adornaban la cabeza, unas borlas del mismo color, que pendian -sobre las espaldas, mas ó ménos, segun las hazañas del caballero, las -quales se contaban por el número de las borlas, y se aumentaban con -nueva solemnidad como iban creciendo los hechos memorables de la -guerra: con que habia dentro de la misma dignidad algo mas que -merecer. - -Debemos alabar en los Mexicanos la generosidad con que anhelaban á -semejantes pundonores; y en Motezuma, el haber inventado en su -república estos premios honoríficos: que, siendo la moneda mas fácil -de batir, tienen el primer lugar en los tesoros del Rey. - - - - - CAPITULO XVII. - - _Dáse noticia del estilo con que se medían y computaban en - aquella tierra los meses y los años: de sus festividades, - matrimonios, y otros ritos y costumbres dignas de - consideracion._ - - -Tenian los Mexicanos dispuesto y regulado su calendario con notable -observacion. Gobernabanse por el movimiento del sol, y midiendo sus -alturas y declinaciones para entenderse con el tiempo. Daban al año -trescientos y sesenta y cinco dias como nosotros: pero le dividian en -diez y ocho meses, señalando á cada mes veinte dias, de cuyo número -se componian los trescientos y sesenta; y los cinco restantes eran -como dias intercaláres, que se añadian al fin del año para igualar el -curso del sol. Mientras duraban estos cinco dias, (que, á su parecer, -dexaron advertidamente sus mayores como vacíos y fuera de cuenta) se -daban á la ociosidad, y trataban solo de perder, como podian, aquellas -sobras del tiempo. Dexaban el trabajo los oficiales, cerrabanse las -tiendas, cesaba el despacho de los tribunales, y hasta los sacrificios -en los templos. Visitabanse unos á otros, y procuraban todos -divertirse con varios entretenimientos, dando á entender que se -prevenian con el descanso para entrar en los afanes y tareas del año -siguiente: cuyo ingreso ponian en el principio de la primavera, -discrepando del año solar, segun el cómputo de los astrólogos, en -solos tres dias que venian á tomar de nuestro mes de Febrero. - -Tenian tambien sus semanas de á trece dias con nombres diferentes, que -se notaban por imágenes en el calendario; y sus siglos, que constaban -de quatro semanas de años: cuyo método y dibuxo era de notable -artificio, y se guardaba cuidadosamente para memoria de los sucesos. -Formaban un círculo grande, y le dividian en cincuenta y dos grados, -dando un año á cada grado. En el centro pintaban una efigie del sol, y -de sus rayos salian quatro faxas de colores diferentes que partian -igualmente, la circunferencia, dexando trece grados á cada -semidiámetro: cuyas divisiones eran como signos de su zodiaco, donde -tenian el siglo sus revoluciones, y el sol sus aspectos prósperos ó -adversos, segun el color de la faxa. Por defuera iban notando en otro -círculo mayor con sus figuras y caractéres los acaecimientos del -siglo, y quantas novedades se ofrecian dignas de memoria: y estos -mapas seculares eran como instrumentos públicos que servian á la -comprobacion de sus historias. Puédese contar entre las providencias -de aquel gobierno el tener historiadores que mandasen á la posteridad -los hechos de su nacion. - -Habia su mezcla de supersticion en este cómputo de los siglos, porque -tenian aprehendido que peligraba la duracion del mundo siempre que -terminaba el sol aquella carrera de las quatro semanas mayores: y -quando llegaba el último dia de los cincuenta y dos años, se prevenian -todos para la última calamidad. Despedianse de la luz con lágrimas, -disponianse para morir sin enfermedad, rompian las vasijas de su -menage como trastos inútiles, apagaban los fuegos, y andaban toda la -noche como frenéticos, sin atreverse á descansar hasta saber si -estaban de asiento en la region de las tinieblas. Pero al primer -crepúsculo de la mañana empezaban á respirar con la vista en el -oriente: y en saliendo el sol, le saludaban con todos sus -instrumentos, cantándole diferentes himnos y canciones de alegría -desconcertada: congratulábanse despues unos con otros de que ya tenian -segura la duracion del mundo por otro siglo, y acudian luego á los -templos á congratularse con sus Dioses, y á recibir la nueva lumbre de -los sacerdotes, que se encendia delante de los altares con vehemente -agitación de leños combustibles. Prevenianse despues de todo lo -necesario para empezar á vivir: y este dia se celebraba con públicos -regocijos, llenándose la ciudad de bayles y otros exercicios de -agilidad dedicados á la renovacion del tiempo, no de otra suerte que -celebró Roma sus juegos seculares. - -La coronacion de sus Reyes tenia extraordinarios requisitos. Hecha la -eleccion, como se ha dicho, quedaba el nuevo Rey obligado á salir en -campaña con las armas del Imperio, y conseguir alguna victoria de sus -enemigos, ó sujetar alguna província de las confinantes ó rebeldes -ántes de coronarse, ni ascender al trono real: costumbre digna de -observacion, por cuyo medio creció tanto en pocos años aquella -Monarquía. Luego que se hallaba capaz del dominio con la recomendacion -de victorioso, volvia triunfante á la ciudad, y se le hacia público -recibimiento de grande ostentacion. Acompañábanle todos los nobles, -ministros y sacerdotes hasta el templo del Dios de la guerra, donde -se apeaba de sus andas, y hechos los sacrificios de aquella funcion, -le ponian los Príncipes electores la vestidura y manto real: le -armaban la mano diestra con un estoque de oro y pedernal, insignia de -la justicia; la siniestra con el arco y flechas, que significaban la -potestad, ó el arbitrio de la guerra: y el Rey de Tezcuco le ponia la -corona, prerogativa de primer elector. - -Oraba despues largo rato uno de los magistrados mas eloqüentes, -dándole por todo el Imperio la enhorabuena de aquella dignidad, y -algunos documentos en que le representaba los cuidados y desvelos que -traia consigo la corona, lo que debia mirar por el bien público de sus -reynos, y le ponia delante la imitacion de sus antecesores. Acabada -esta oracion, se acercaba con gran reverencia el mayor de los -sacerdotes, y en sus manos hacia un juramento de reparables -circunstancias. Juraba primero que mantendria la religion de sus -mayores, que observaria las leyes y fueros del Imperio, que trataria -con benignidad á sus vasallos; y que, mientras él reynáse, andarian -concertadas las lluvias, que no habria inundaciones en los rios, -esterilidad en los campos, ni malignas influencias en el sol. Notable -pacto entre Rey y vasallos, de que se rie Justo Lipsio; y pudieramos -decir que le querian obligar con este juramento á que reynáse con tal -moderacion, que no mereciese por su parte las iras del Cielo, no sin -algun conocimiento de que suelen caer sobre los súbditos estos -castigos y calamidades públicas por los pecados y exôrbitancias de los -Reyes. - -En los demas ritos y costumbres de aquella nacion tocarémos solamente -lo que fuere digno de historia, dexando las supersticiones, -indecencias y obscenidades que manchan la narracion, por mas que se -digan sin ofensa de la verdad. Siendo tanta como se ha referido la -muchedumbre de sus Dioses, y tan obscura la ceguedad de su idolatría, -no dexaban de conocer una Deidad superior, á quien atribuían la -creacion del cielo y de la tierra: y este principio de las cosas era -entre los Mexicanos un Dios sin nombre, porque no tenian en su lengua -voz con que significarle; solo daban á entender que le conocian -mirando al cielo con veneracion, y dándole á su modo el atributo de -inefable con aquel género de religiosa incertidumbre que veneraron los -Athenienses al Dios no conocido. Pero esta noticia de la primera -causa, que, al parecer, habia de facilitar su desengaño, sirvió poco -en aquella ocasion; porque no se hallaba camino de reducirlos á que -pudiese gobernar todo el mundo, sin necesitar de otras manos, aquella -misma Deidad, que, segun su inteligencia, tuvo poder para criarle: y -estaban persuadidos á que no hubo Dioses de esotra parte del Cielo, -hasta que multiplicándose los hombres, empezaron sus calamidades, -considerando los Dioses como unos genios favorables, que se producian -quando era necesaria su operacion; sin hacerles disonancia que -adquiriesen el ser y la divinidad en las miserias de la naturaleza. - -Creían la inmortalidad del alma, y daban premio y castigo en la -eternidad: mal entendido el merito y la culpa, y obscurecida esta -verdad con otros errores: sobre cuyo presupuesto enterraban con los -difuntos cantidad de oro y plata para los gastos del viage, que -consideraban largo y trabajoso. Mataban algunos de sus criados para -que los acompañasen: y era fineza ordinaria en las mugeres propias -celebrar con su muerte las exêquias del marido. Los Príncipes -necesitaban de gran sepultura, porque se llevaban tras sí la mayor -parte de sus riquezas y familia: uno y otro correspondiente á su -grandeza, llenos los oficios de la casa, y algunos lisonjeros que -padecian el engaño de su misma profesion. Los cuerpos se llevaban á -los templos con solemnidad y acompañamiento, donde los salian á -recibir aquellos que llamaban sacerdotes con sus braserillos de copal, -cantando al son de flautas roncas y destempladas diferentes himnos y -versos fúnebres en tono melancólico. Levantaban repetidas veces en -alto el ataud mientras duraba el sacrificio voluntario de aquellos -miserables que introducian en el alma la servidumbre. Funcion de -notable variedad, compuesta de abusiones ridículas, y atrocidades -lastimosas. - -Sus matrimonios tenian su forma de contrato, y sus ceremonias de -religion. Hechos los tratados, comparecian ambos contrayentes en el -templo, y uno de los sacerdotes exâminaba su voluntad con preguntas -rituales; y despues tomaba con una mano el velo de la muger, y con -otra el manto del marido, y los anudaba por los extremos, significando -el vínculo interior de las dos voluntades. Con este género de yugo -nupcial volvian á su casa en compañía del mismo sacerdote: donde, -imitando la supersticion de los Dioses Lares, entraban á visitar el -fuego doméstico, que, á su parecer, mediaban en la paz de los casados, -y daban siete vueltas á él siguiendo al sacerdote: con cuya -diligencia, y la de sentarse despues á recibir el calor de -conformidad, quedaba perfecto el matrimonio. Hacíase memoria con -instrumento público de los bienes dotales que llevaba la muger: y el -marido quedaba obligado á restituirlos en caso de apartarse; lo qual -sucedia muchas veces, y se tenia por bastante causa para el divorcio -que se conformasen los dos: pleyto en que no entraban las leyes, -porque se juzgaban los que se conocian. Quedábase con las hijas la -muger, llevándose los hijos el marido; y una vez disuelto el -matrimonio, tenian pena de la vida irremisible si se volvian á -juntar: siendo en su natural inconstancia la única dificultad de los -repudios el peligro de la reincidencia. Zelaban como punto de honra la -honestidad y el recato de las mugeres propias, y entre aquella -desordenada licencia, con que se daban al vicio de la sensualidad, se -aborrecia y castigaba con rigor el adulterio, no tanto por su -deformidad, como por sus inconvenientes. - -Llevábanse á los templos con solemnidad los niños recien nacidos, y -los sacerdotes los recibian con ciertas amonestaciones, en que les -notificaban los trabajos á que nacian. Aplicábanles, si eran nobles, á -la mano derecha una espada, y al brazo izquierdo un escudo, que tenian -para este ministerio: si eran plebeyos, hacian la misma diligencia con -algunos instrumentos de los oficios mecánicos; y las hembras de una y -otra calidad empuñaban la rueca y el uso, manifestando á cada uno el -género de fatiga con que le aguardaba su destino. Hecha esta primera -ceremonia, los llevaban cerca del altar, y con espinas de maguey, ó -con lancetas de pedernal les sacaban alguna sangre de las partes de la -generacion, y despues les echaban agua, ó los bañaban con otras -imprecaciones. En que parece quiso el demonio, inventor de aquellos -ritos, imitar el bautismo y la circuncision con la misma soberbia que -intentó contrahacer otras ceremonias, y hasta los otros Sacramentos de -la Religion Católica; pues introduxo entre aquellos bárbaros la -confesion de los pecados, dándoles á entender que se ponian con ella -en gracia de sus Dioses, ó un género de comunion ridícula, que -ministraban los sacerdotes, ciertos dias del año, repartiendo en -pequeños bocados un ídolo de harina masada con miel, que llamaban Dios -de la penitencia. Ordenó tambien sus jubileos, instituyó las -procesiones, los incensarios y otros remedos del verdadero culto, -hasta disponer que se llamasen papas en aquella lengua los sumos -sacerdotes. En que se conoce que le costaba particular estudio esta -imitacion; fuese por abusar de las ceremonias sacrosantas mezclándolas -con sus abominaciones, ó porque no sabe arrepentirse de aspirar con -este género de afectaciones á la semejanza del Altísimo. - -Los demas ritos y ceremonias de aquella miserable gentilidad eran -horribles á la razon y á la naturaleza; bestialidades, absurdos y -locuras, que parecieran incompatibles con las demas atenciones que se -han notado en su gobierno, si no estuvieran llenas las historias de -semejantes engaños de la humana capacidad en otras naciones que vivian -mas dentro del mundo, igualmente ciegas en menor obscuridad. Los -sacrificios de sangre humana empezaron casi con la idolatría; y siglos -ántes los introduxo el demonio entre aquellas gentes, de quien vino -hasta los Israelitas el sacrificar sus hijos á las esculturas de -Canaan. El horror de comerse los hombres á los hombres se vió primero -en otros bárbaros de nuestro emisferio, como lo confiesa entre sus -antigüedades la Galacia, y en sus antropófagos la Scitia. Los leños -adorados como Dioses, las supersticiones, los agüeros, los furores de -los sacerdotes, la comunicacion con el demonio en sus oráculos, y -otros absurdos de igual abominacion, se hallan admitidos y venerados -por otros gentiles que supieron discurrir y obrar con acierto en lo -moral y político. Grecia y Roma desatinaron en la religion, y en lo -demas dieron leyes al mundo, y exemplos á la posteridad. De que se -conoce la corta jurisdiccion del entendimiento humano, que vuela poco -sobre las noticias que recibe de los sentidos y de las experiencias, -quando falta en él aquella luz participada con que se descubre la -esencia de la verdad. Era la religion de los Mexicanos un compuesto -abominable de todos los errores y atrocidades que recibió en -diferentes partes la gentilidad. Dexamos de referir por menor las -circunstancias de sus festividades y sacrificios, sus ceremonias, -hechicerías y supersticiones, porque se hallan á cada paso, y con -prolixa repeticion en las Historias de las Indias; y porque, á nuestro -parecer, sobre ser materia en que se puede confesar el rezelo de la -pluma, es leccion poco necesaria, en que falta la dulzura, y está -lejos la utilidad. - - - - - CAPITULO XVIII. - - _Continua Motezuma sus agasajos y dádivas á los Españoles. - Llegan cartas de la Vera Cruz con noticia de la batalla en que - murió Juan de Escalante; y con este motivo se resuelve la - prision de Motezuma._ - - -Observaban los Españoles todas estas novedades, no sin grande -admiracion, aunque procuraban reprimirla y disimularla, costándoles -cuidado el apartarla del semblante, por mantener la superioridad que -afectaban entre aquellos Indios. Los primeros dias se ocuparon en -varios entrenimientos. Hicieron los Mexicanos vistosa ostentacion de -todas sus habilidades, con deseo de festejar á los forasteros, y no -sin ambicion de parecer diestros en el manejo de sus armas, y ágiles -en los demas exercicios. Motezuma fomentaba los espectáculos y -regocijos, depuesta la magestad contra el estílo de su elevacion. -Llevaba siempre consigo á Cortés, asistido de sus Capitanes: tratábale -con un género de humanidad respectiva, que parecia monstruosa en su -natural, y daba estimacion á los Españoles entre los que le conocian. -Freqüentábanse las visitas, unas veces Cortés en el palacio, y otras -Motezuma en el alojamiento. No acababa de admirar las cosas de España, -considerándola como parte del Cielo; y hacia tan alto concepto de su -Rey, que no pensaba tanto de sus Dioses. Procuraba siempre ganar las -voluntades, repartiendo alhajas y joyas entre los Capitanes y -soldados, no sin discrecion y conocimiento de los sugetos; porque -hacia mayor agasajo á los de mayor suposicion, y sabía proporcionar la -dádiva con la importancia del agradecimiento. Los nobles, á imitacion -de su Príncipe, deseaban obligar á todos con un género de obsequio que -tocaba en obediencia. El pueblo doblaba las rodillas al menor de los -soldados. Gozábase de un sosiego divertido: mucho que ver, y nada que -rezelar. Pero tardó poco en volver á su exercicio el cuidado, porque -llegaron á este tiempo dos soldados Tlascaltécas, que vinieron á la -ciudad por caminos desusados, desmentida su nacion con el trage de los -Mexicanos: y buscando recatadamente á Cortés, le dieron una carta de -la Vera Cruz, que mudó el semblante de las cosas, y obligó á discursos -ménos sosegados. - -Juan de Escalante, que, como diximos, quedó con el gobierno de aquella -nueva poblacion, trataba de continuar sus fortificaciones, conservando -los amigos que le dexó Cortés, y duró en esta quietud sin accidente de -cuidado, hasta que recibió noticia de que andaba por aquellos parages -un Capitan general de Motezuma con exército considerable castigando -algunos lugares de su confederacion, porque habian retirado los -tributos con el abrigo de los Españoles. Llamábase Qualpopóca, y -gobernaba la gente de guerra que residia en las fronteras de Zempoala; -y habiendo convocado las milicias de su cargo, hacia grandes -extorsiones y violencias en aquellos pueblos, acompañando el rigor de -los executores con la licencia de los soldados. Gente una y otra de -insaciable codicia, que tratan el robo como negocio del Rey. - -Viniéronse á quejar los Totonaques de la serranía, cuyas poblaciones -andaba destruyendo entónces aquel exército. Pidieron á Juan de -Escalante que los amparáse tomando las armas en defensa de sus -aliados: y ofrecieron asistir á la faccion con todo el resto de su -gente. Procuró consolarlos, tomando por suyo el agravio que padecian; -y ántes de llegar á los términos de la fuerza, resolvió enviar sus -mensageros al Capitan general pidiéndole amigablemente: - - "Que suspendiese aquellas hostilidades hasta recibir nueva - órden de su Rey, pues no era posible que se la hubiese dado - para semejante novedad, quando habia permitido que pasasen á su - Corte los Embaxadores del Monarca oriental á introducir - pláticas de paz y confederacion entre las dos coronas." - -Executaron este mensage dos Zempoales de los mas ladinos que residian -en la Vera Cruz; y la respuesta fué atrevida y descortés: - - "Que él sabía entender y executar las órdenes de su Rey: y si - alguno intentáse poner embarazo en el castigo de aquellos - rebeldes, sabria tambien defender en la campaña su resolucion." - -No pudo Juan de Escalante disimular su enojo, ni debió negarse á este -desafío, hallándose á la vista de aquellos Indios, interesados en el -suceso de los Totonaques, iguales en el riesgo, y asegurados en la -misma proteccion: y habiéndose informado de que no pasaria de quatro -mil hombres el grueso del enemigo, juntó brevemente un exército de -hasta dos mil Indios, la mayor parte de la serranía, que fugitivos, ó -irritados vinieron á ponerse á su sombra; con los quales bien armados -á su modo, y con quarenta Españoles, dos arcabuces, tres ballestas, y -dos tiros de artillería, que pudo sacar de la plaza, dexándola con -bien moderada guarnicion, caminó la vuelta de aquellas poblaciones que -le llamaban á su defensa. Tuvo Qualpopóca noticia de su marcha, y -salió á recibirle con toda su gente puesta en órden cerca de un lugar -pequeño, que se llamó despues Almería. Dieronse vista los dos -exércitos poco despues de amanecer, y se acometieron ambos con igual -resolucion; pero á breve rato cedieron los Mexicanos, y empezaron á -retirarse puestos en desórden. Sucedió al mismo tiempo que los -Totonaques de nuestra faccion (ó por no ser soldados, ó por la -costumbre que tenian de temer á los Mexicanos) se cayeron de ánimo, y -se fueron quedando atras, hasta que últimamente se pusieron en fuga, -sin que la fuerza ni el exemplo bastase á detenerlos. Raro accidente, -que se debe notar entre las monstruosidades. Iba el enemigo tan -atemorizado, y tan cuidadoso de la propia salud, que no reparó en la -diminucion de nuestra gente, y solo trató de retirarse -desordenadamente á la poblacion vecina: donde se acercó Juan de -Escalante con poco mas que sus quarenta Españoles; y mandando poner -fuego al lugar por diferentes partes, acometió, al mismo tiempo que -tomó cuerpo la llama, con tanta resolucion, que, sin dexarles lugar -para que pudiesen discurrir en su flaqueza, los rompió y desalojó -enteramente, obligándolos á que volviesen las espaldas, y se -derramasen á los bosques. Dixeron despues aquellos Indios haber visto -en el ayre una Señora como la que adoraban los forasteros por madre de -su Dios, que los deslumbraba y entorpecia para que no pudiesen pelear. -No se manifestó á los Españoles este milagro; pero el suceso le hizo -creible: y ya estaban todos enseñados á partir con el Cielo sus -hazañas. - -Fué muy señalada esta victoria, pero igualmente costosa: porque Juan -de Escalante quedó herido mortalmente con otros siete soldados, de -los quales se llevaron los Indios á Juan de Arguello, natural de Leon, -hombre muy corpulento y de grandes fuerzas, que cayó peleando -valerosamente á tiempo que no pudo ser socorrido: y los demas murieron -de las heridas en la Vera Cruz dentro de tres dias. - -De cuya pérdida con todas sus circunstancias daba cuenta el -Ayuntamiento en aquella carta, para que se nombráse sucesor á Juan de -Escalante, y se tuviese noticia del estado en que se hallaban. Leyóla -Cortés con el desconsuelo que pedia semejante novedad. Comunicó el -caso á sus Capitanes; y sin ponderar entónces sus conseqüencias, ni -manifestarles todo su cuidado, les pidió que discurriesen la materia, -y se la dexasen discurrir, encomendando á Dios la resolucion que se -hubiese de tomar: lo qual encargó muy particularmente al Padre Fray -Bartolomé de Olmedo, y á todos el secreto, porque no corriese la voz -entre los soldados, y en negocio de tanta importancia se diese lugar á -dictámenes vulgares. - -Retiróse despues á su aposento, y dexó correr la consideracion por -todos los inconvenientes que podian resultar de aquella desgracia. -Entraba y salia con dudosa eleccion en los caminos que le ofrecia su -discurso: cuya viveza misma le fatigaba, dándole á un tiempo los -remedios y las dificultades. Dicen que se anduvo paseando gran parte -de la noche, y que descubrió entónces una pieza recien tabicada, en -que tenia Motezuma las riquezas de su padre (y aquí las refieren por -menor) y que habiéndolas reconocido, mandó cerrar el tabique, sin -permitir que se tocáse á ellas. No nos detengamos en esta digresion de -su cuidado, que no debió de ser larga, pues hizo lugar á otras -diligencias, para tomar punto fixo en la resolucion que andaba -madurando. - -Mandó llamar reservadamente á los Indios mas capaces y confidentes de -su exército; preguntóles: - - "Si habian reconocido alguna novedad en los ánimos de los - Mexicanos, y como corria entre aquella gente la estimacion de - los Españoles. Respondieron: que lo comun del pueblo estaba - divertido con sus fiestas, y los veneraba por verlos aplaudidos - de su Rey; pero que los nobles andaban ya pensativos y - misteriosos, que se hablaban en secreto, y se dexaba conocer el - recato en sus corrillos." - -Tenian observadas algunas medias palabras de sospechosa -interpretacion: y una de ellas fué: _Que sería fácil romper los -puentes_, con otras de este género, que juntas decian lo bastante para -el rezelo. Dos ó tres de aquellos Indios habian oido decir, que pocos -dias ántes truxeron de presente á Motezuma la cabeza de un Español, y -que la mandó esconder y retirar, despues de haberla mirado con -asombro, por ser muy fiera y desmesurada: señas que convenian con la -de Juan de Arguello; y novedad que puso á Cortés en mayor cuidado, -por el indicio de que hubiese cooperado Motezuma en la faccion de su -General. - -Con estas noticias, y lo que llevaba discurrido en ellas, se encerró -al amanecer con sus Capitanes, y con algunos de los soldados -principales que solian concurrir á las juntas por su calidad ó -entendimiento. Propusoles el caso con todas sus circunstancias: -refirió lo que le habian advertido aquella noche los Indios -confidentes: ponderó sin desaliento las contingencias de que se -hallaban amenazados: tocó con espíritu las dificultades que podian -ocurrir: y sin manifestar la inclinacion de su dictámen, calló, para -que hablasen los demas. Hubo diversos pareceres; unos querian que se -pidiese pasaporte á Motezuma, y se acudiese luego al riesgo de la Vera -Cruz: otros dificultaban la retirada, y se inclinaban á salir -ocultamente, sin dexarse olvidadas las riquezas que habian adquirido: -los mas fueron de sentir que convenia perseverar, sin darse por -entendidos del suceso de la Vera Cruz, hasta sacar algunos partidos -para retirarse. Pero Hernan Cortés, recogiendo lo que venia -discurrido, y alabando el zelo con que deseaban todos el acierto, -dixo: - - "Que no se conformaba con el medio propuesto de pedir pasaporte - á Motezuma; porque habiéndose abierto el camino con las armas - para entrar en su corte, á pesar de su repugnancia, caerian - mucho del concepto en que los tenia, si llegáse á entender que - necesitaban de su favor para retirarse: que si estaba de mal - ánimo, podria concederles el pasaporte para deshacerlos en la - retirada; y si le negase, quedaban obligados á salir contra su - voluntad, entrando en el peligro, descubierta la flaqueza. Que - le agradaba ménos la resolucion de salir ocultamente, porque - sería ponerse de una vez en términos de fugitivos, y Motezuma - podria con gran facilidad cortarles el paso, adelantando por - sus correos la noticia de su marcha. Que, á su parecer, no era - conveniente por entónces la retirada; porque, de qualquiera - suerte que la intentasen, volverian sin reputacion: y perdiendo - los amigos y confederados que se mantenian con ella, se - hallarian despues sin un palmo de tierra donde poner los pies - con seguridad. Por cuyas consideraciones (dixo) soy de sentir - que se apartan ménos de la razon los que se inclinan á que - perseveremos sin hacer novedad hasta salir con honra, y ver lo - que dan de sí nuestras esperanzas. Ambas resoluciones son - igualmente aventuradas; pero no igualmente pundonorosas: y - sería infelicidad indigna de Españoles morir por eleccion en el - peligro mas desayrado. Yo no pongo duda en que nos debemos - mantener: el modo con que se ha de conseguir es en lo que mas - se detiene mi cuidado. Vienense á los ojos estos principios de - rumor que se han reconocido entre los Mexicanos. El suceso de la - Vera Cruz, executado con las armas de su nacion, pide nuevas - consideraciones al discurso. La cabeza de Arguello, presentada - en lisonja de Motezuma, es indicio de que supo ántes la faccion - de su General: y su mismo silencio nos está diciendo lo que - debemos rezelar de su intencion. Pero á vista de todo me parece - que, para mantenernos en esta ciudad ménos aventurados, es - necesario que pensemos en algun hecho grande, que asombre de - nuevo á sus moradores, resarciendo lo que se hubiere perdido en - su estimacion con estos accidentes. Para cuyo efecto, despues - de haber discurrido en otras hazañas de mas ruido que - substancia, tengo por conveniente que nos apoderemos de - Motezuma, trayéndole preso á nuestro quartel: resolucion que, á - mi entender, los ha de atemorizar y reprimir, dándonos - disposicion para que podamos capitular despues con Rey y - vasallos lo que mas conviniere á nuestro Príncipe y á nuestra - seguridad. El pretexto de la prision, si yo no discurro mal, ha - de ser la muerte de Arguello que ha llegado á su noticia, y el - rompimiento de la paz cometido por su General: de cuyas dos - ofensas debemos darnos por entendidos, y pedir satisfaccion, - porque no conviene suponer una ignorancia de lo que saben - ellos, quando estan creyendo que lo alcanzamos todo; y éste y - los demas engaños de su imaginacion se deben por lo ménos - tolerar como parciales de nuestra osadía. Bien reconozco las - dificultades y contingencias de tan ardua resolucion; pero las - grandes hazañas son hijas de los grandes peligros: y Dios nos - ha de favorecer, que son muchas las maravillas (y pudiera decir - milagros evidentes) con que se ha declarado por nosotros en - esta jornada, para que no miremos ahora como inspiracion suya - nuestra perseverancia. Su causa es la primera razon de nuestros - intentos; y yo no he de creer que nos ha traido en hombros de - su providencia extraordinaria para introducirnos en el empeño, - y dexarnos con nuestra flaqueza en la mayor necesidad." - -Dilatóse con tanta energía en esta piadosa consideracion, que comunicó -á los corazones de todos el vigor de su ánimo, y se reduxeron al mismo -dictámen, primero los Capitanes Juan Velazquez de Leon, Diego de -Ordaz, Gonzalo de Sandoval; y despues alabaron todos el discurso de su -Capitan, hallando, al parecer, lo eficaz del remedio en lo heroyco de -la resolucion: con que se disolvió la junta, quedando entónces -determinada la prision de Motezuma, y remitida la disposicion de todo -á la prudencia de Cortés. - -Bernal Diaz del Castillo, que no pierde ocasion de introducirse á -inventor de las resoluciones grandes, dice que le aconsejaron esta -prision él y otros soldados algunos dias ántes que llegáse la nueva -de la Vera Cruz: no convienen con él las demas relaciones, ni entónces -habia causa para discurrir con tanto arrojamiento: pudiera detenerse -un poco, y quedára su consejo sin la nota de inverisímil, ó sin la -excepcion de intempestivo. - - - - - CAPITULO XIX. - - _Execútase la prision de Motezuma: dáse noticia del modo como - se dispuso, y como se recibió entre sus vasallos._ - - -No se puede negar que fué atrevimiento sin exemplar esta resolucion -que tomaron aquellos pocos Españoles de prender á un Rey tan poderoso -dentro de su corte. Accion que, siendo verdad, parece incompatible con -la sencillez de la historia: y pareciera sin proporcion, quando se -hallára entre las demasías ó licencias de la fábula. Pudiérase llamar -temeridad, si se hubiera entrado en ella voluntariamente, ó con mas -eleccion; pero no es temerario propiamente quien se ciega porque no -puede mas. Vióse Cortés igualmente perdido si se retiraba sin -reputacion, que aventurado si se mantenia sin volver por ella con -algun hecho memorable: y el ánimo, quando se halla ceñido por todas -partes de la dificultad, se arroja violentamente á los peligros -menores. Pensó en lo mas difícil, por asegurarse de una vez, ó porque -no se acomodaba su discurso á las medianías. Pudieramos decir que fué -magnanimidad suya el poner tan alta la mira, ó que la prudencia -militar no es tan enemiga de los extremos como la prudencia política; -pero mejor es que se quede sin nombre su resolucion, ó que, mirando al -suceso, la pongamos entre aquellos medios imperceptibles de que se -valió Dios en esta conquista, excluyendo, al parecer, los impulsos -naturales. - -Eligióse finalmente la hora en que solian hacer su visita los -Españoles, porque no se extrañáse la novedad. Ordenó Cortés que se -tomasen las armas en su quartel: que se pusiesen las sillas á los -caballos, y estuviesen todos alerta, sin hacer ruido ni moverse hasta -nueva órden. Ocupó con algunas quadrillas á la deshilada las bocas de -las calles, y partió al palacio con los Capitanes Pedro de Alvarado, -Gonzalo de Sandoval, Juan Velazquez de Leon, Francisco de Lugo, y -Alonso Dávila: y mandó que le siguiesen disimuladamente hasta treinta -Españoles de su satisfaccion. - -No hizo novedad el verlos con todas sus armas, porque las traían -ordinariamente, introducidas ya como trage militar. Salió Motezuma, -segun su costumbre, á recibir la visita: ocuparon todos sus asientos; -retiráronse á otra pieza sus criados, como ya lo estilaban de su -órden: y poniendo á Doña Marina y Gerónimo de Aguilar en el lugar que -solia, empezó Hernan Cortés á dar su queja, dexando al enojo todo el -semblante. - - "Refirió primero el hecho de su General, y ponderó despues el - atrevimiento de haber formado exército, y acometido á sus - compañeros, rompiendo la paz y la salvaguardia real en que - vivian asegurados. Acriminó, como delito de que se debia dar - satisfaccion á Dios y al mundo, el haber muerto los Mexicanos á - un Español que hicieron prisionero: vengando en él á sangre - fria la propia ignominia con que volvieron vencidos. Y - últimamente se detuvo en afear, como punto de mayor - consideracion, la disculpa de que se valian Qualpopóca y sus - Capitanes, dando á entender que se hacia de su órden aquella - guerra tan fuera de razon: y añadió, por ser accion indigna de - su grandeza el estarlos favoreciendo en una parte, para - destruirlos en otra." - -Perdió Motezuma el color al oir este cargo suyo; y con señales de -ánimo convencido interrumpió á Cortés para negar, como pudo, el haber -dado semejante órden. Pero él socorrió su turbacion, volviéndole á -decir: - - "Que así lo tenia por indubitable; pero que sus soldados no se - darian por satisfechos, ni sus mismos vasallos dexarian de - creer lo que afirmaba su General, si no le viesen hacer alguna - demostracion extraordinaria, que borráse totalmente la - impresión de semejante calumnia: y así venía resuelto á - suplicarle que, sin hacer ruido, y como que nacia de su propia - eleccion, se fuese luego al alojamiento de los Españoles, - determinándose á no salir dél hasta que constase á todos que no - habia cooperado en aquella maldad. A cuyo efecto le ponia en - consideracion que, con esta generosa confianza, digna de ánimo - real, no solo se quietaria el enojo de su Príncipe, y el rezelo - de sus compañeros; pero él volveria por su mismo decoro y - pundonor, ofendido entónces de mayor indecencia: y que le daba - su palabra, como Caballero, y como Ministro del mayor Rey de la - tierra, de que sería tratado entre los Españoles con todo el - acatamiento debido á su persona: porque solo deseaban - asegurarse de su voluntad para servirle y obedecerle con mayor - reverencia." - -Calló Cortés, y calló tambien Motezuma, como estrañando el -atrevimiento de la proposicion; pero él, deseando reducirle con -suavidad, ántes que se determináse á contrario dictámen, prosiguió -diciendo: - - "Que aquel alojamiento que les habia señalado era otro palacio - suyo, donde solia residir algunas veces: y que no se podria - extrañar entré sus vasallos que se mudáse á él para deshacerse - de una culpa, que, puesta en su cabeza, sería pleyto de Rey á - Rey; y quedando en la de su General, se podria emendar con el - castigo, sin pasar á los inconvenientes y violencias con que - suele decidirse la justicia de los Reyes." - -No pudo sufrir Motezuma que se alargasen mas los motivos de una -persuasion impracticable á su parecer: y dándose por entendido de lo -que llevaba dentro de sí aquella demanda, respondió con alguna -impaciencia: - - "Que los Príncipes como él no se daban á prision, ni sus - vasallos lo permitirian, quando él se olvidáse de su dignidad, - ó se dexáse humillar á semejante baxeza. Replicóle Cortés: Que, - como él fuese voluntariamente, sin dar lugar á que le perdiesen - el respeto, importaria poco la resistencia de sus vasallos, - contra los quales podria usar de sus fuerzas sin queja de su - atencion." - -Duró largo rato la porfía, resistiendo siempre Motezuma el dexar su -palacio, y procurando Hernan Cortés reducirle y asegurarle sin llegar -á lo estrecho. Salió á diferentes partidos, cuidadoso ya del aprieto -en que se hallaba. Ofreció enviar luego por Qualpopóca y por los demas -Cabos de su exército, y entregarselos á Cortés para que los castigáse. -Daba en rehenes dos hijos suyos, para que los tuviese presos en su -quartel hasta que cumpliese su palabra; y repetia con alguna -pusilanimidad, que no era hombre que se podia esconder, ni se habia de -huir á los montes. A nada salia Cortés, ni él se daba por vencido; -pero los Capitanes que se hallaban presentes, viendo lo que se -aventuraba en la dilacion, empezaron á desabrirse, deseando que se -remitiese á las manos aquella disputa: y Juan Velazquez de Leon dixo -en voz alta: _Dexémonos de palabras, y tratemos de prenderle ó -matarle._ Reparó en ello Motezuma, preguntando á Doña Marina qué decia -tan descompuesto aquel Español: y ella con este motivo, y con aquella -discrecion natural, que le daba hechas las razones, y hallada la -oportunidad, le dixo, como quien se recataba de ser entendida: - - "Mucho aventurais, Señor, si no cedeis á las instancias de esta - gente: ya conoceis su resolucion, y la fuerza superior que los - asiste. Yo soy una vasalla vuestra, que desea naturalmente - vuestra felicidad; y soy una confidente suya que sabe todo el - secreto de su intencion. Si vais con ellos, seréis tratado con - el respeto que se debe á vuestra persona; y si haceis mayor - resistencia peligra vuestra vida." - -Esta breve oracion dicha con buen modo y en buena ocasion le acabó de -reducir, y sin dar lugar á nuevas réplicas, se levantó de la silla -diciendo á los Españoles: - - "Yo me fio de vosotros: vamos á vuestro alojamiento, que así lo - quieren los Dioses, pues vosotros lo conseguis, y yo lo - determino." - -Llamó luego á sus criados: mandó prevenir sus andas y su -acompañamiento, y dixo á sus ministros: - - "Que por ciertas consideraciones de estado, que tenia - comunicadas con sus Dioses, habia resuelto mudar su habitacion - por unos dias al quartel de los Españoles: que lo tuviesen - entendido, y lo publicasen así, diciendo á todos que iba por su - voluntad y conveniencia." - -Ordenó despues á uno de los Capitanes de sus guardias que le traxese -preso á Qualpopóca y á los demas Cabos que hubiesen cooperado en la -invasion de Zempoala: para cuyo efecto le dió el sello real que traía -siempre atado al brazo derecho, y le advirtió que lleváse gente armada -para no aventurar la prision. Todas estas órdenes se daban en público, -y Doña Marina se las iba interpretando á Cortés y á los demas -Capitanes, porque no se rezelasen de verle hablar con los suyos, y -quisiesen pasar á la violencia fuera de tiempo. - -Salió sin mas dilacion de su palacio, llevando consigo todo el -acompañamiento que solia: los Españoles iban á pie junto á las andas, -y le cercaban con pretexto de acompañarle. Corrió luego la voz de que -se llevaban á su Rey los extrangeros, y se llenaron de gente las -calles, no sin algunos indicios de tumulto, porque daban grandes -voces, y se arrojaban en tierra, unos despechados, y otros -enternecidos; pero Motezuma con exterior de alegría y seguridad los -iba sosegando y satisfaciendo. Mandábales primero que callasen, y al -movimiento de su mano sucedia repentino el silencio. Deciales despues, -que aquella no era prision, sino ir por su gusto á vivir unos dias con -sus amigos los extrangeros: satisfacciones adelantadas, ó respuestas -sin pregunta, que niegan lo que afirman. En llegando al quartel (que -como diximos era la casa real que fabricó su padre) mandó á su guardia -que despejáse la gente popular, y á sus ministros que impusiesen pena -de la vida contra los que se moviesen á la menor inquietud. Agasajó -mucho á los soldados Españoles que le salieron á recibir con reverente -alborozo. Eligió despues el quarto donde queria residir: y la casa era -capaz de separacion decente. Adornóse luego por sus mismos criados con -las mejores alhajas de su guardaropa: pusose á la entrada suficiente -guardia de soldados Españoles: dobláronse las que solian asistir á la -seguridad ordinaria del quartel: alargáronse á las calles vecinas -algunas centinelas, y no se perdonó diligencia de las que -correspondian á la novedad del empeño. Dióse órden á todos para que -dexasen entrar á los que fuesen de la familia real, que ya eran -conocidos, y á los nobles y ministros que viniesen á verle: cuidando -de que entrasen unos y saliesen otros, con pretexto de que no -embarazasen. Cortés entró á visitarle aquella misma tarde, pidiendo -licencia, y observando las puntualidades y ceremonias que quando le -visitaba en su palacio. Hicieron la misma diligencia los Capitanes y -soldados de cuenta: diéronle rendidas gracias de que honráse aquella -casa, como si le hubiera traido á ella su eleccion; y él estuvo tan -alegre y agradable con todos, como si no se hallaran presentes los que -fueron testigos de su resistencia. Repartió por su mano algunas joyas -que hizo traer advertidamente para ostentar su desenojo; y por mas que -se observaban sus acciones y palabras, no se conocia flaqueza en su -seguridad, ni dexaba de parecer Rey en la constancia con que procuraba -juntar los dos extremos de la dependencia y de la magestad. A ninguno -de sus criados y ministros (cuya comunicacion se le permitió desde -luego) descubrió el secreto de su opresion, ó porque se avergonzase de -confesarla, ó porque temió perder la vida, si ellos se inquietasen. -Todos miraron por entónces como resolucion suya este retiro: con que -no pasaron á discurrir en la osadía de los Españoles, que, de muy -grande, se les pudo esconder entre los imposibles, á que no está -obligada la imaginacion. - -Así se dispuso y consiguió la prision de Motezuma, y él estuvo dentro -de pocos dias tan bien hallado en ella, que apénas tuvo espíritu para -desear otra fortuna. Pero sus vasallos vinieron á conocer con el -tiempo que le tenian preso los Españoles, por mas que le dorasen con -el respeto la sujecion. No se lo dexaron dudar las guardias que -asistian á su quarto, y el nuevo cuidado con que se tomaban las armas -en el quartel; pero ninguno se movió á tratar de su libertad, ni se -sabe que razon tuviesen, él para dexarse estar sin repugnancia en -aquella prision, y ellos para vivir en la misma insensibilidad, sin -extrañar la indecencia de su Rey. Digno fué de grande admiracion el -ardimiento de los Españoles; pero no se debe admirar ménos este -apocamiento de ánimo en Motezuma, Príncipe tan poderoso, y de tan -soberbio natural; y esta falta de resolucion en los Mexicanos, gente -belicosa, y de suma vigilancia en la defensa de sus Reyes. Podriamos -decir que anduvo tambien la mano de Dios en estos corazones; y no -pareceria sobrada credulidad, ni sería nuevo en su providencia: que ya -le vió el mundo facilitar las impresas de su pueblo, quitando el -espíritu á sus enemigos. - - - - - CAPITULO XX. - - _Como se portaba en la prision Motezuma con los suyos y con los - Españoles. Traen preso á Qualpopóca, y Cortés le hace castigar - con pena de muerte, mandando echar unos grillos á Motezuma - mientras se executaba la sentencia._ - - -Vieron los Españoles dentro de breves dias convertido en palacio su -alojamiento, sin dexar de guardarle como carcel de tal prisionero. -Perdió la novedad entre los Mexicanos aquella gran resolucion. -Algunos, sintiendo mal de la guerra que movió Qualpopóca en la Vera -Cruz, alababan la demostracion de Motezuma, y ponderaban como grandeza -suya el haber dado su libertad en rehenes de su inocencia. Otros -creían que los Dioses, con quien tenia familiar comunicacion, le -habrian aconsejado lo mas conveniente á su persona. Y otros, que iban -mejor, veneraban su determinacion, sin atreverse á exâminarla: que la -razon de los Reyes no habla con el entendimiento, sino con la -obligacion de los vasallos. El hacia sus funciones de Rey con la misma -distribucion de horas que solia: daba sus audiencias, escuchaba las -consultas ó representaciones de sus ministros, y cuidaba del gobierno -político y militar de sus reynos, poniendo particular estudio en que -no se conociese la falta de su libertad. - -La comida se le traia de palacio con numeroso acompañamiento de -criados, y con mayor abundancia que otras veces: repartianse las -sobras entre los soldados Españoles, y él enviaba los platos mas -regalados á Cortés y á sus Capitanes: conocialos á todos por sus -nombres, y tenia observados hasta los genios y las condiciones; de -cuya noticia usaba en la conversacion, dando al buen gusto y á la -discrecion algunos ratos, sin ofender á la Magestad ni á la decencia. -Estaba con los Españoles todo el tiempo que le dexaban los negocios: y -solia decir que no se hallaba sin ellos. Procuraban todos agradarle, y -era su mayor lisonja el respeto con que le trataban: desagradábase de -las llanezas; y si alguno se descuidaba en ellas, procuraba reprimir -el exceso, dando á entender que le conocia: tan zeloso de su dignidad, -que sucedió el ofenderse con grande irritacion de una indecencia que -le pareció advertida en cierto soldado Español, y pidió al Cabo de la -guardia que le ocupáse otra vez lejos de su persona, ó le mandaria -castigar, si se le pusiese delante. - -Algunas tardes jugaba con Hernan Cortés al totoloque: juego que se -componia de unas bolas pequeñas de oro, con que tiraban á herir ó -derribar ciertos bolillos ó señales del mismo metal á distancia -proporcionada. Jugabanse diferentes joyas y otras alhajas, que se -perdian ó ganaban á cinco rayas. Motezuma repartia sus ganancias con -los Españoles, y Cortés hacia lo mismo con sus criados. Solia tantear -Pedro de Alvarado, y porque algunas veces se descuidaba en añadir -algunas rayas á Cortés, le motejaba con galantería de mal contador; -pero no por eso dexaba de pedirle otras veces que no se le olvidáse la -verdad. Parecia Señor hasta en el juego, sintiendo el perder como -desayre de la fortuna, y estimando la ganancia como premio de la -victoria. - -No se dexaba de introducir en estas conversaciones privadas el punto -de la Religion. Hernan Cortés le habló diferentes veces, procurando -reducirle con suavidad á que conociese su engaño. Fray Bartolomé de -Olmedo repetia sus argumentos con la misma piedad, y con mayor -fundamento. Doña Marina interpretaba estos razonamientos con -particular afecto, y añadia sus razones caseras, como persona recien -desengañada, que tenia presentes los motivos que la reduxeron; pero el -demonio le tenia tan ocupado el ánimo, que se dexaba conquistar su -entendimiento, y se quedaba inexpugnable su corazon. No se sabe que le -habláse, ó se le apareciese, como solia, desde que los Españoles -entraron en México; ántes se tiene por cierto que, al dexarse ver la -cruz de Christo en aquella ciudad, perdieron la fuerza los conjuros, -y enmudecieron los oráculos; pero estaba tan ciego y tan dexado á sus -errores, que no tuvo actividad para desviarlos, ni supo aprovecharse -de la luz que se le puso delante. Pudo ser esta dureza de su ánimo -fruto miserable de los otros vicios y atrocidades con que tenia -desobligado á Dios, ó castigo de aquella misma negligencia con que -daba los oídos y negaba la inclinacion á la verdad. - -A veinte dias, ó poco mas, llegó el Capitan de la guardia que partió á -la frontera de la Vera Cruz, y truxo preso á Qualpopóca con otros -Cabos de su exército, que se dieron al sello real sin resistencia. -Entró con ellos á la presencia de Motezuma, y él los habló -reservadamente, permitiéndolo Cortés, porque deseaba, que los reduxese -á callar la órden que tuvieron suya, y dexarse engañar de aquella -exterior confianza en que le mantenia. Pasó despues con ellos el mismo -Capitan al quarto de Cortés y se los entregó, diciéndole de parte de -su Amo: - - "Que se los enviaba para que averiguáse la verdad, y los - castigáse por su mano con el rigor que merecian." - -Encerróse con ellos: - - "Y confesaron luego los cargos de haber roto la paz de su - autoridad: haber provocado con las armas á los Españoles, de la - Vera Cruz, y ocasionado la muerte de Arguello, hecha de su - órden á sangre fria en un prisionero de guerra"; - -sin tomar en la boca la órden que tuvieron de su Rey, hasta que, -reconociendo que iba de veras su castigo, tentaron el camino de -hacerle complice para escapar las vidas; pero Hernan Cortés negó los -oídos á este descargo, tratándole como invencion de los delinqüentes. -Juzgóse militarmente la causa, y se les dió sentencia de muerte, con -la circunstancia de que fuesen quemados públicamente sus cuerpos -delante del palacio real, como reos que habian incurrido en caso de -lesa Magestad. Discurrióse luego en la execucion, y pareció no -dilatarla; pero temiendo Hernan Cortés que se inquietáse Motezuma, ó -quisiese defender á los que morian por haber executado sus órdenes, -resolvió atemorizarle con alguna bizarría, que tuviese apariencias de -amenaza, y le acordase la sujecion en que se hallaba. Ocurrióle otro -arrojamiento notable, á que le debió de inducir la facilidad con que -se consiguió el de su prision, ó el ver tan rendida su paciencia. -Mandó buscar unos grillos de los que se traían prevenidos para los -delinqüentes, y con ellos descubiertos en las manos de un soldado se -puso en su presencia, llevando consigo á Doña Marina, y tres ó quatro -de sus Capitanes. No perdonó las reverencias con que solia respetarle; -pero dando á la voz y al semblante mayor entereza, le dixo: - - "Que ya quedaban condenados á muerte Qualpopóca y los demas - delinqüentes, por haber confesado su delito, y ser digno de - semejante demostracion; pero que le habian culpado en él, - diciendo afirmativamente que le cometieron de su órden: y así - era necesario que purgáse aquellos indicios vehementes con - alguna mortificacion personal: porque los Reyes, aunque no - estaban obligados á las penas ordinarias, eran súbditos de otra - ley superior que mandaba en las coronas, y debian imitar en - algo á los reos, quando se hallaban culpados, y trataban de - satisfacer á la justicia del Cielo." - -Dicho esto, mandó con imperio y resolucion que le pusiesen las -prisiones, sin dar lugar á que le replicáse: y en dexándole con ellas, -le volvió las espaldas, y se retiró á su quarto, dando nueva órden á -las guardias para que no se le permitiese por entónces la comunicacion -de sus ministros. - -Fué tanto el asombro de Motezuma, quando se vió tratar con aquella -ignominia, que le faltó al principio la accion para resistir, y -despues la voz para quejarse. Estuvo mucho rato como fuera de sí: los -criados que le asistian, acompañaban su dolor con el llanto, sin -atreverse á las palabras, arrojándose á sus pies para recibir el peso -de los grillos: y él volvió de su confusion con principios de -impaciencia; pero se reprimió brevemente: y atribuyendo su infelicidad -á la disposicion de sus Dioses, esperó el suceso, no sin cuidado, al -parecer, de que peligraba su vida; pero acordándose de quien era, para -temer sin falta de valor. - -No perdió tiempo Cortés en lo que llevaba resuelto: salieron los reos -al suplicio, hechas las prevenciones necesarias para que no se -aventuráse la execucion. Consiguióse á vista de innumerable pueblo, -sin que se oyése una voz descompuesta, ni hubiese que rezelar. Cayó -sobre aquella gente un terror, que tenia parte de admiracion, y parte -de respeto. Extrañaban aquellos actos de jurisdiccion en unos -extrangeros, que, quando mucho, se debian portar como Embaxadores de -otro Príncipe; y no se atrevieron á poner duda en su potestad, -viéndola establecida con la tolerancia de su Rey: de que resultó el -concurrir todos al espectáculo con un género de quietud amortiguada, -que, sin saber en que consistia, dexó su lugar al escarmiento. Ayudó -mucho en esta ocasion el estar mal recibida entre los Mexicanos la -invasion de Qualpopóca, y se hizo su delito mas aborrecible con la -circunstancia de culpar á su Rey: descargo que pasó por increible; y -aun siendo verdadero, se culpára como atrevido sedicioso. Débese mirar -este castigo como tercer atrevimiento de Cortés, que se logró como se -habia discurrido, y se discurrió sobre principios irregulares. El lo -resolvió, y lo tuvo por conveniente y posible: conocia la gente con -quien trataba, y lo que suponia en qualquier acontecimiento la gran -prenda que tenian en su poder. Dexémonos cegar de su razon, ó no la -traygamos al juicio de la Historia, contentándonos con referir el -hecho como pasó, y que una vez executado, fué de gran conseqüencia -para dar seguridad á los Españoles de la Vera Cruz, y reprimir por -entónces los principios de rumor que andaban entre los nobles de la -ciudad. - -Volvió luego Cortés al quarto de Motezuma, y con alegre urbanidad le -dixo: - - "Que ya quedaban castigados los traydores que se atrevieron á - manchar su fama: y él habia cumplido ventajosamente con su - obligacion, sujetándose á la justicia de Dios con aquella breve - intermision de su libertad." - -Y sin mas dilacion le mandó quitar los grillos, ó como escriben -algunos, se puso de rodillas para quitarselos él mismo por sus manos: -y se puede creer de su advertencia que procuraria dar con semejante -cortesanía mayor recomendacion al desagravio. Recibió Motezuma con -grande alborozo este alivio de su libertad: abrazó dos ó tres veces á -Cortés, y no acababa de cumplir con su agradecimiento. Sentáronse -luego en conversacion amigable; y Cortés usó con él de otro primor, -como los que andaba siempre meditando, porque mandó que se retirasen -las guardias, diciéndole que se podria volver á su palacio, quando -quisiese, por haber cesado ya la causa de su detencion. Y le ofreció -este partido sobre seguro de que no le aceptaria, por haberle oido -decir muchas veces con firme resolucion, que ya no le convenia -volverse á su palacio, ni apartarse de los Españoles hasta que se -retirasen de su corte, porque perderia mucho de su estimacion, si -llegasen á entender sus vasallos que recibia de agena mano su -libertad. Dictámen que se hizo suyo con el tiempo, siendo en la verdad -influido; porque Doña Marina, y algunos de los Capitanes le habian -puesto en él á instancia de Cortés, que se valia de su misma razon de -estado para tenerle mas seguro en la prision. Pero entónces, -conociendo lo que traía dentro de sí la oferta de Cortés, dexó este -motivo, tratándole como ageno de aquella ocasion, y se valió de otro -mas artificioso: porque le respondió: - - "Que agradecia mucho la voluntad con que deseaba restituirle á - su casa; pero que tenia resuelto no hacer novedad, atendiendo á - la conveniencia de los Españoles; porque una vez en su palacio, - le apretarian sus nobles y ministros en que tomáse las armas - contra ellos, para satisfacerse del agravio que habia - recibido." - -Por cuyo medio quiso dar á entender, que se dexaba estar en la prision -para cubrirlos y ampararlos con su autoridad. Alabó Cortés el -pensamiento, agradeciendo su atencion, como si la creyera; y quedaron -los dos satisfechos de su destreza, creyendo entrambos que se -entendian, y se dexaban engañar por su conveniencia, con aquel género -de astucia ó disimulacion que ponen los políticos entre los misterios -de la prudencia, dando el nombre de esta virtud á los artificios de la -sagacidad. - - - - - HISTORIA - - _De la Conquista, Poblacion y Progresos de Nueva España._ - - - _LIBRO IV._ - - - - - CAPITULO PRIMERO. - - _Permitese á Motezuma que se dexe ver en público, saliendo á - sus templos y recreaciones. Trata Cortés de algunas - prevenciones que tuvo por necesarias; y se duda que intentasen - los Españoles en esta sazon derribar los ídolos de México._ - - -Quedó Motezuma desde aquel dia prisionero voluntario de los Españoles: -hizose amable á todos con su agrado y liberalidad. Sus mismos criados -desconocian su mansedumbre y moderacion, como virtudes adquiridas en -el trato de los extrangeros, ó extrangeras de su natural. Acreditó -diversas veces con palabras y acciones la sinceridad de su ánimo: y -quando le pareció que tenian segura y merecida la confianza de -Cortés, se resolvió á experimentarla, pidiéndole licencia para salir -alguna vez á sus templos. Dióle palabra de que se volveria -puntualmente á la prision, que así la solia llamar, quando no estaba -presente alguno de los suyos. Dixole: - - "Que ya deseaba, por su conveniencia y la de los mismos - Españoles, dexarse ver de su pueblo, porque se iba creyendo que - le tenian oprimido, como habia cesado la causa de su detencion - con el castigo de Qualpopóca; y se podria temer alguna - turbacion mas que popular, si no se ocurria brevemente al - remedio con aquella demostracion de su libertad." - -Hernan Cortés, conociendo su razon, y deseando tambien complacer á los -Mexicanos, le respondió liberal y cortesanamente: - - "Que podria salir quando gustáse: atribuyendo á exceso de su - benignidad el pedir semejante permision, quando él y todos los - suyos estaban á su obediencia." - -Pero aceptó la palabra que le daba de no hacer novedad en su -habitacion, como quien deseaba no perder la honra que recibia. - -Hizole alguna interior disonancia el motivo de acudir á sus templos; y -para cumplir consigo en la forma que podia, capituló con él que habian -de cesar desde aquel dia los sacrificios de sangre humana: -contentándose con esta parte de remedio, porque no era tiempo de -aspirar á la enmienda total de los demas errores; y siempre que no se -puede lo mejor, es prudencia dividir la dificultad, para vencer uno á -uno los inconvenientes. Ofreciólo así Motezuma, prohibiendo con efecto -en todos sus adoratorios este género de sacrificios: y aunque se duda -si lo cumplió, es cierto que cesó la publicidad, y que, si los -hicieron alguna vez, fué á puerta cerrada, y tratándolos como delito. - -Su primera salida fué al templo mayor de la ciudad, con la misma -grandeza y acompañamiento que acostumbraba: llevó consigo algunos -Españoles; y se previno, llamándolos él mismo, ántes que se los -pusiesen al lado como guardas ó testigos. Celebró con grandes -regocijos el pueblo esta primera vista de su Rey: procuraron todos -manifestar su alegría con aquellas demostraciones de que se componian -sus aplausos; no porque le amasen, ó tuviesen olvidada la opresion en -que vivian, sino porque hacia la natural obligacion el oficio de la -voluntad: y tiene sus influencias, hasta en la frente del tirano, la -corona. El iba recibiendo las aclamaciones con gratitud magestuosa: y -anduvo aquel dia muy liberal, porque hizo diferentes mercedes á sus -nobles, y repartió algunas dádivas entre la gente popular. Subió -despues al templo, descansando sobre los brazos de los sacerdotes: y -en cumpliendo con los ritos ménos escandalosos de su adoracion, se -volvió al quartel, donde se congratuló nuevamente con los Españoles, -dando á entender que le traían con igual fuerza el desempeño de su -palabra, y el gusto de vivir entre sus amigos. - -Continuaronse despues sus salidas sin hacer novedad, unas veces al -palacio donde tenia sus mugeres, y otras á sus adoratorios ó casas de -recreacion: usando siempre con Hernan Cortés la ceremonia de tomar su -licencia, ó llevándole consigo, quando era decente la funcion; pero -nunca hizo noche fuera del alojamiento, ni discurrió en mudar -habitacion: ántes se llegó á mirar entre los Mexicanos aquella -perseverancia suya como favor de los Españoles, tanto que ya visitaban -á Cortés los ministros y los nobles de la ciudad, valiéndose de su -intercesion para encaminar sus pretensiones: y todos los Españoles que -tenian algun lugar en su gracia, se hallaron asistidos y -contemporizados: achaque ordinario de las cortes, adorar á los -favorecidos, fabricando con el ruego estos ídolos humanos. - -Entretanto que duraba este género de tranquilidad, no se descuidaba -Hernan Cortés en las prevenciones que podrian conducir á su seguridad, -y adelantar los altos designios que perseveraban en su corazon, sin -objeto determinado, ni saber hasta entónces hacia donde le llamaba la -obscuridad lisonjera de sus esperanzas. Luego que vacó el gobierno de -la Vera Cruz por muerte de Juan de Escalante, y se aseguraron los -caminos con el castigo de los culpados, nombró en aquella ocupacion -al Capitan Gonzalo de Sandoval: y porque no faltáse de su lado en esta -ocurrencia un Cabo de tanta satisfaccion, envió con título de Teniente -suyo á un soldado particular que llamaban Alonso de Grado, sugeto de -habilidad y talento, pero de ánimo inquieto, y uno de los que se -hicieron conocer en las turbaciones pasadas. Creyóse que le ocupaba -por satisfacerle y desviarle; pero no fué buena política poner hombre -poco seguro en una plaza que se mantenia para la retirada, y contra -las avenidas que se podian temer de la Isla de Cuba. Pudiera ser de -grave inconveniente su asistencia en aquel puerto, si llegáran poco -ántes los baxeles que fletó Diego Velazquez en prosecucion de su -antigua demanda; pero el mismo Alonso de Grado emendó con su proceder -el yerro de su eleccion; porque vinieron dentro de pocos dias tantas -quejas de los vecinos y lugares del contorno, que fué necesario -traerle preso, y enviar al propietario. - -Con la ocasion de estos viages dispuso Hernan Cortés que se conduxesen -de la Vera Cruz algunas xarcias, velas, clavazon, y otros despojos de -los navios que se barrenaron, con ánimo de fabricar dos bergantines, -para tener á su disposicion el paso de la laguna: porque no podia -echar de sí las medias palabras que oyeron los Tlascaltécas sobre -cortar los puentes, ó romper las calzadas. Introduxo primero esta -novedad, haciéndosela desear á Motezuma, con pretexto de que viese las -grandes embarcaciones que se usaban en España, y la facilidad con que -se movian, haciendo trabajar al viento en alivio de los remos: primor -de que no se hacia capaz sin la demostracion; porque ignoraban los -Mexicanos el uso de las velas, y ya miraba como punto de conveniencia -suya que aprendiesen aquel arte de navegar sus marineros. Llegaron -brevemente de la Vera Cruz los géneros que se habian pedido, y se dió -principio á la fábrica por mano de algunos maestros de esta profesion, -que vinieron en el exército con plaza de soldados, asistiendo á cortar -y conducir la madera, de órden de Motezuma, los carpinteros de la -ciudad: con que se acabaron los dos bergantines dentro de breves dias, -y él mismo determinó estrenarlos, embarcándose con los Españoles, para -reconocer desde mas cerca las maestrías de aquella navegacion. - -Previno para este fin una de sus monterías mas solemnes en parage de -larga travesía, porque no faltáse tiempo á su observacion: y el dia -señalado amanecieron sobre la laguna todas las canoas del séquito real -con su familia y cazadores, reforzada en ellas la boga, no sin -presuncion de acreditar su ligereza, con descredito de las -embarcaciones extrangeras, que á su parecer, eran pesadas, y serian -dificultosas de manejar; pero tardaron poco en desengañarse, porque -los bergantines partieron á vela y remo, favorecidos oportunamente del -viento, y se dexaron atras las canoas con largo espacio, y no menor -admiracion de los Indios. Fué dia muy festivo, y de gran divertimiento -para los Españoles, tanto por la novedad y circunstancias de la -montería, como por la opulencia del banquete: y Motezuma estuvo muy -entretenido con sus marineros, burlándose de lo que forcejaban en el -alcance de los bergantines, y celebrando como suya la victoria de los -Españoles. - -Concurrió despues toda la ciudad á ver aquellas, que en su lengua -llamaban casas portátiles: hizo sus ordinarios efectos la novedad, y -sobre todo admiraron el manejo del timon, y el oficio de las velas, -que, á su entender, mandaban al agua y al viento: invencion que -celebraron los mas avisados como industria del arte superior á su -ingenio, y el vulgo como sutileza mas que natural, ó predominio sobre -los elementos. Consiguióse finalmente que fuesen bien recibidos -aquellos bergantines, que se fabricaron á mayor intento; y tuvo su -parte de felicidad esta providencia de Cortés, pues se hizo lo que -convenia, y se ganó reputacion. - -Al mismo tiempo iba caminando en otras diligencias que le dictaban su -vigilancia y actividad. Introducia con Motezuma y con los nobles, que -le visitaban, la estimacion de su Rey: ponderaba su clemencia, y -engrandecia su poder, trayendo á su dictámen los ánimos con tanta -suavidad y destreza, que llegó á desearse generalmente la -confederacion que proponia, y el comercio de los Españoles, como -interés de aquella Monarquía. Tomaba tambien algunas noticias -importantes por via de conversacion y sencilla curiosidad. Informóse -muy particularmente de la magnitud y límites del Imperio Mexicano, de -sus provincias y confines, de los montes, rios y minas principales, de -las distancias de ambos mares, su calidad y surgideros: tan lejos de -mostrar cuidado en sus observaciones, que Motezuma, para informarle -mejor y complacerle, hizo que sus pintores delineasen, con asistencia -de hombres noticiosos, un lienzo semejante á nuestros mapas, en que se -contenia la demarcacion de sus dominios: á cuya vista le hizo capaz de -todas las particularidades que merecian reflexîon; y permitió despues -que fuesen algunos Españoles á reconocer las minas de mayor nombre, y -los puertos ó ensenadas que parecian capaces de baxeles. Propusolo -Hernan Cortés con pretexto de llevar á su Príncipe distinta relacion -de lo mas notable; y él concedió no solamente su beneplácito, pero -señaló gente militar que los acompañáse, y despachó sus órdenes para -que les franqueasen el paso y las noticias: bastante seña de que vivia -sin rezelo, y andaban conformes su intencion y sus palabras. - -Pero en esta sazon, y quando mas se debian temer las novedades, como -peligro de la quietud y de la confianza, refieren nuestros -historiadores una resolucion de los Españoles tan desproporcionada y -fuera de tiempo, que nos inclinamos á dudarla, ya que no hallamos -razon para omitirla. Dice Bernal Diaz del Castillo, ó lo escribió -primero Francisco Lopez de Gómara (concordando alguna vez en lo ménos -tolerable) que se determinaron á derribar los ídolos de México, y -convertir en Iglesia el adoratorio principal: que salieron á -executarlo, por mas que lo resistió, y procuró embarazar Motezuma: que -se armaron los sacerdotes, y estuvo conmovida toda la ciudad en -defensa de sus Dioses, durando la porfía sin llegar á rompimiento, -hasta que por bien de paz se quedaron los ídolos en su lugar, y se -limpió una capilla, y levantó un altar dentro del mismo adoratorio, -donde se colocó la Cruz de Christo, y la imágen de su Madre santísima, -se celebró Misa cantada, y perseveró muchos dias el altar, cuidando de -su limpieza y adorno los mismos sacerdotes de los ídolos. Así lo -refiere tambien Antonio de Herrera, y se aparta de los dos, añadiendo -algunas circunstancias que pasan los límites de la exornacion, si esta -puede caber en la retórica del historiador: porque describe una -procesion devota y armada que se ordenó para conducir las santas -Imágenes al adoratorio: pone á la letra, ó supone la oracion recta -que hizo Cortés delante de un Crucifixo: y pondera un casi milagro de -su devocion, animándose á decir, no sabemos de que orígen, que se -inquietaron poco despues los Mexicanos, porque faltó el agua del cielo -para el beneficio de sus campos: que acudieron al mismo Cortés, con -principios de sedicion, clamando sobre que no llovian sus Dioses, -porque se habian introducido en su templo Deidades forasteras: que, -para conseguir que se quietasen, les ofreció de parte de su Dios -copiosa lluvia dentro de breves horas; y que respondió el Cielo -puntualmente á su promesa con grande admiracion de Motezuma y de toda -la ciudad. - -No discurrimos del empeño en que se puso, prometiendo milagros delante -de unos infieles, en prueba de su Religion: que pudo ser ímpetu de su -piedad; ni estrañamos la maravilla del suceso: que tambien pudo tener -entónces aquel átomo de fé viva, con que se merecen y consiguen los -milagros. Pero el mismo hecho disuena tanto á la razon, que parece -dificultoso de creer en las advertencias de Cortés, y en el genio y -letras de Fray Bartolomé de Olmedo. Pero caso que sucediese así el -hecho de arruinar los ídolos de México en la forma y en el tiempo que -viene supuesto (siendo lícito al historiador el hacer juicio alguna -vez de las acciones que refiere) hallamos en esta diferentes reparos, -que nos obligan por lo ménos á dudar el acierto de semejante -determinacion en una ciudad tan populosa, donde se pudo tener por -imposible lo que fué dificultoso en Cozumel. Corriase bien con -Motezuma: consistia en su benevolencia toda la seguridad que se -gozaba: no habia dado esperanzas de admitir el Evangelio, ántes duraba -inexôrable y obstinado en su idolatría. Los Mexicanos, sobre la dureza -con que adoraban y defendian sus errores, andaban fáciles de inquietar -contra los Españoles. ¿Pues, que prudencia pudo aconsejar que se -intentáse contra la voluntad de Motezuma semejante contratiempo? Si -miramos al fin que se pretendia, le hallarémos inútil y fuera de toda -razon. Empezar por los ídolos el desengaño de los Idólatras: tratar -una exterioridad infructuoso como triunfo de la Religion: colocar las -santas Imágenes en un lugar inmundo y detestable: dexarlas al arbitrio -de los sacerdotes gentiles, aventuradas á la irreverencia y al -sacrilegio: celebrar entre los simulacros del demonio el inefable -sacrificio de la Misa. Y Antonio de Herrera califica estos atentados -con título de faccion memorable. Júzguelo quien lo leyere, que -nosotros no hallamos razon de congruencia política ó christiana para -que se perdonasen tantos inconvenientes; y dexando en duda el acierto, -querriamos ántes que no hubiera sucedido esta irregularidad como la -refieren, ó que no tuvieran lugar en la Historia las verdades -increibles. - - - - - CAPITULO II. - - _Descúbrese una conjuracion que se iba disponiendo contra los - Españoles, ordenada por el Rey de Tezcúco: y Motezuma, parte - con su industria, y parte por las advertencias de Cortés, la - sosiega castigando al que la fomentaba._ - - -Tuvo desde sus principios esta empresa de los Españoles notable -desigualdad de accidentes: alternábanse continuamente la quietud y los -cuidados: unos dias reynaba sobre las dificultades la esperanza, y -otros renacian los peligros de la misma seguridad. Propia condicion de -los sucesos humanos, encadenarse, y sucederse con breve intermision -los bienes y los males. Y debemos creer que fué conveniente su -instabilidad para corregir la destemplanza de nuestras pasiones. - -La ciega gentilidad ponia esta serie de los acaecimientos en una rueda -imaginaria, que se formaba en la trabazon de lo próspero y adverso, á -cuyo movimiento daban cierta inteligencia sin eleccion, que llamaron -fortuna: con que dexaban al acaso todo lo que deseaban ó temian, -siendo en la verdad alta disposicion de la divina Providencia que -duren poco en un estado las felicidades y los infortunios de la -tierra, para que se posean ó toleren con moderacion, y suba el -entendimiento á buscar la realidad de las cosas en la religion de las -almas. - -Hallábanse ya los Españoles bastantemente asegurados en la voluntad de -Motezuma, y en la estimacion de los Mexicanos; pero al mismo tiempo -que se gozaba de aquel sosiego favorable, se levantó nueva tempestad, -que puso en contingencia todas las prevenciones de Cortés. Movióla -Cacumatzín, sobrino de Motezuma, Rey de Tezcúco, y primer Elector del -Imperio. Era mozo inconsiderado y bullicioso; y dexándose aconsejar de -su ambicion, determinó hacerse memorable á su nacion, sacando la cara -contra los Españoles con pretexto de poner en libertad á su Rey. -Favorecianle su dignidad y su sangre para esperar en la primera -eleccion el Imperio; y le pareció, que una vez desnuda la espada, -podria llegar el caso de acercarse á la corona. Su primera diligencia -fué desacreditar á Motezuma, murmurando entre los suyos de la -indignidad y falta de espíritu con que se dexaba estar en aquella -violenta sujecion. Acusó despues á los Españoles, culpando como -principio de tiranía la opresion en que le tenian, y la mano que se -iban tomando en el gobierno; sin perdonar medio alguno de hacerlos -odiosos y despreciables. Sembró despues la misma cizaña entre los -demas Reyezuelos de la laguna: y hallando bastante disposicion en los -ánimos, se resolvió á poner en execucion sus intentos: á cuyo fin -convocó una junta de todos sus amigos y parientes, que se hizo de -secreto en su palacio, concurriendo en ella los Reyes de Cuyoacán, -Iztacpalápa, Tacúba y Matalcingo, y otros Señores ó Caciques del -contorno: personas de séquito y suposicion, que mandaban gente de -guerra, y se preciaban de soldados. - -Hizoles un razonamiento de grande aparato; y dando colores de zelo á -sus ocultos designios, ponderó el estado en que se hallaba su Rey, -olvidado, al parecer, de su misma libertad, y la obligacion que tenian -de concurrir todos como buenos vasallos á sacarle de aquella -servidumbre. Sinceróse con la proxîmidad de la sangre, que le -interesaba en los aciertos de su tio: y volviendo la mira contra los -Españoles: - - "¿A qué aguardamos, amigos y parientes (dixo) que no abrimos - los ojos al oprobrio de nuestra nacion, y á la vileza de - nuestro sufrimiento? ¿Nosotros, que nacimos á las armas, y - ponemos nuestra mayor felicidad en el terror de nuestros - enemigos, concedemos la cerviz al yugo afrentoso de una gente - advenediza? ¿Qué son sus atrevimientos sino acusaciones de - nuestra floxedad, y desprecios de nuestra paciencia? - Consideremos lo que han conseguido en breves dias, y - conocerémos primero nuestro desayre, y despues nuestra - obligacion. Arrojáronse á la corte de México, insolentes de - quatro victorias en que los hizo valientes la falta de - resistencia. Entraron en ella triunfantes á despecho de nuestro - Rey, y contra la voluntad de la nobleza y gobierno. - Introduxeron consigo á nuestros enemigos ó rebeldes, y los - mantienen armados á nuestros ojos, dando vanidad á los - Tlascaltécas, y pisando el pundonor de los Mexicanos. Quitaron - la vida con público y escandaloso castigo á un General del - Imperio, tomando en ageno dominio jurisdiccion de magistrados, - ó autoridad de legisladores. Y últimamente prendieron al Gran - Motezuma en su alojamiento, sacándole violentamente de su - palacio; y no contentos con ponerle guardas á nuestra vista, - pasaron á ultrajar su persona y dignidad con las prisiones de - sus delinqüentes. Así pasó: todos lo sabemos; ¿pero quién habrá - que lo crea sin desmentir á sus ojos? ¡O verdad ignominiosa, - digna del silencio, y mejor para el olvido! ¿Pues en qué os - deteneis, ilustres Mexicanos? ¿Preso vuestro Rey, y vosotros - desarmados? Esa libertad aparente de que le veis gozar estos - dias no es libertad, sino un tránsito engañoso, por el qual ha - pasado insensiblemente á otro cautiverio de mayor indecencia: - pues le han tiranizado el corazon, y se han hecho dueños de su - voluntad, que es la prision mas indigna de los Reyes. Ellos nos - gobiernan y nos mandan, pues el que nos habia de mandar les - obedece. Ya le veis descuidado en la conservacion de sus - dominios, desatento á la defensa de sus leyes, y convertido el - ánimo real en espíritu servil. Nosotros, que suponemos tanto en - el Imperio Mexicano, debemos impedir con todo el hombro su - ruina. Lo que nos toca es juntar nuestras fuerzas, acabar con - estos advenedizos, y poner en libertad á nuestro Rey. Si le - desagradáremos, dexándole de obedecer en lo que le conviene, - conocerá el remedio quando convalezca de la enfermedad: y si no - le conociere, hombres tiene México que sabrán llenar con sus - sienes la corona; y no será el primero de nuestros Reyes, que, - por no saber reynar, ó reynar descuidadamente, se dexó caer el - cetro de las manos." - -En esta substancia oró Cacumatzín, y con tanto fervor, que le -siguieron todos, prorumpiendo en grandes amenazas contra los -Españoles, y ofreciendo servir en la faccion personalmente. Solo el -Señor de Matalcingo, que se hallaba en el mismo grado pariente de -Motezuma, y tenia sus pensamientos de reynar, conoció lo interior de -la propuesta, y tiró á desvanecer los designios de su competidor, -añadiendo: - - "Que tenia por necesario, y por mas conveniente á la - obligacion de todos, que se previniese á Motezuma de lo que - intentaban, y se tomáse primero su licencia; pues no era razon - que se arrojasen armados á la casa donde residia, sin poner en - salvo su persona, tanto por el peligro de su vida como por la - disonancia de que pereciesen aquellos hombres debaxo de las - alas de su Rey." - -Barajaron los demas esta proposicion como impracticable, diciéndole -Cacumatzín algunos pesares, que sufrió por no descomponer sus -esperanzas; y se acabó la junta, quedando señalado el dia, discurrido -el modo, y encargado el secreto. - -Supieron casi á un mismo tiempo Motezuma y Cortés esta conjuracion: -Motezuma por un aviso reservado que se atribuyó al Señor de -Matalcingo: y Cortés por la inteligencia de sus espías y confidentes. -Buscáronse luego los dos, para comunicarse la noticia de semejante -novedad; y tuvo Motezuma la dicha de hablar primero, con que dexó -saneada su intencion. Dióle cuenta de lo que pasaba: mostró grande -irritacion contra su sobrino el de Tezcúco, y contra los demas -conjurados: y propuso castigarlos con el rigor que merecian. Pero -Hernan Cortés (dándole á entender que sabía todo el caso con algunas -circunstancias, que no dexasen en duda su comprehension) le respondió: - - "Que sentia mucho haber ocasionado aquella inquietud en sus - vasallos: y que, por la misma razon, se hallaba obligado á - tomar por su cuenta el remedio, y venia con ánimo de pedirle - licencia para marchar luego con sus Españoles á Tezcúco, y - atajar en su orígen el daño, trayéndole preso á Cacumatzín - ántes que se uniese con los demas coligados, y fuese necesario - pasar á mayores remedios." - -No admitió Motezuma esta proposicion, ántes procuró desviarla con -total repugnancia, conociendo lo que perderia su autoridad y su poder -si se valiese de armas forasteras para castigar atrevimientos de esta -calidad en hombres de aquella suposicion. Pidióle que disimuláse por -él su desabrimiento; y le dixo por última resolucion: - - "Que no queria, ni era conveniente que se moviesen los - Españoles, porque no se hiciese obstinacion el odio con que - procuraban apartarlos de su lado; sino que le ayudasen á - sujetar aquellos rebeldes, asistiéndole con el consejo, y - haciendo, si fuese menester, el oficio de medianeros." - -Parecióle despues, que sería bien intentar primero los medios suaves, -y que su sobrino, como persona mas dependiente de su respeto, sería -fácil de reducir á la quietud, acordándole su obligacion, y haciéndole -amigo de los Españoles. Para cuyo efecto le envió llamar con uno de -sus criados principales: el qual le intimó la órden que llevaba de su -Rey, y le dixo de parte de Cortés: - - "Que deseaba su amistad y tenerle mas cerca para que la - experimentáse." - -Pero él, que se hallaba ya lejos de la obediencia, ó tenia mas cerca -su ambicion, respondió á Motezuma con desacato de hombre precipitado, -y á Cortés con tanta desestimacion y arrojamiento, que le obligó á -pedir con nueva instancia la empresa de sujetarle, cuya propuesta -reprimió segunda vez Motezuma, diciéndole: - - "Que aquel era de los casos en que se debia usar primero del - entendimiento que de las manos: y que le dexáse obrar segun la - experiencia y conocimiento que tenia de aquellos humores y de - sus causas." - -Portóse despues con gran reserva entre sus ministros, despreciando el -delito para descuidar al delinqüente; á cuyo fin les decia: - - "Que aquel atrevimiento de su sobrino se debia tomar como ardor - juvenil, ó primer movimiento de hombre sin capacidad." - -Y al mismo tiempo formó una conjuracion secreta contra el mismo -conjurado, valiéndose de algunos criados suyos, que atendieron á su -primera obligacion, ó la conocieron á vista de las dádivas y las -promesas. Por cuyo medio consiguió que le asaltasen una noche dentro -de su casa, y embarcándose con él en una canoa que tenian prevenida, -le truxesen preso á México sin que pudiese resistirlo. Descubrió -entónces Motezuma todo el enojo que disimulaba: y sin permitir que le -viese, ni dar lugar á sus disculpas, le mandó poner, con acuerdo y -parecer de Cortés, en la carcel mas estrecha de sus nobles, tratándole -como á reo de culpa irremisible, y de pena capital. - -Hallábase á esta sazon en México un hermano de Cacumatzín, que pocos -dias ántes escapó dichosamente de sus manos, porque intentó quitarle -insidiosamente la vida sobre algunas desconfianzas domésticas de poco -fundamento. Amparóle Motezuma en su palacio, y le hizo alistar en su -familia para darle mayor seguridad. Era mozo de valor, y grandes -habilidades, bien recibido en la corte y entre los vasallos de su -hermano: haciéndole con unos y otros mas recomendable la circunstancia -de perseguido. Puso Cortés los ojos en él: y deseando ganarle por -amigo, y traerle á su partido, propuso á Motezuma que le diese la -investidura y Señorío de Tezcuco, pues ya no era capaz su hermano de -volver á reynar, habiendo conspirado contra su Príncipe. Dixole: - - "Que no era seguro castigar por entónces con pena de la vida á - un delinqüente de tanto séquito, quando estaban conmovidos los - ánimos de los nobles: que, privándole del reyno, le daba otro - género de muerte ménos ruidosa, y de bastante severidad para el - terror de sus parciales: que aquel mozo tenia mejor natural, y - debiéndole ya la vida, le debria tambien la corona, y quedaria - mas obligado á su obediencia por la oposicion de su hermano: y - últimamente, que con esta demostracion daba el reyno á quien - debia suceder en él, y dexaba en su sangre la dignidad de - primer Elector, que tanto suponia en el Imperio." - -Agradó tanto á Motezuma este pensamiento de Cortés, que le comunicó -luego á su consejo, donde se alabó como benigna y justificada la -resolucion: y autorizando los ministros el decreto real, fué -desposeido Cacumatzín, segun la costumbre de aquella tierra, de todos -sus honores, como rebelde á su Príncipe, y nombrado su hermano por -sucesor del reyno y voz electoral. Llamóle despues Motezuma, y en el -acto de la investidura, que tenia sus ceremonias y solemnidades, le -hizo una oracion magestuosa, en que reduxo á pocas palabras todos los -motivos que podian acrecentar el empeño de su fidelidad: y le dixo -públicamente: - - "Que habia tomado aquella determinacion por consejo de Hernan - Cortés:" - -dándole á conocer que le debia la corona. Puedese creer que ya lo -sabria el interesado, porque no era tiempo de obscurecer los -beneficios; pero es de reparar lo que cuidaba Motezuma de hacerle bien -quisto, y de ganar los ánimos de los suyos á favor de los Españoles. - -Partió luego el nuevo Rey á su corte, y fué recibido y coronado en -ella con grandes aclamaciones y regocijos, celebrando todos su -exâltacion con diferentes motivos: unos, porque le amaban, y sentian -su persecucion: otros, por la mala voluntad que tenian á Cacumatzín; y -los mas, por dar á entender que aborrecian su delito. Tuvo notable -aplauso en todo el Imperio este género de castigo sin sangre, que se -atribuyó al superior juicio de los Españoles, porque no esperaban de -Motezuma semejante moderacion: y fué de tanta conseqüencia la misma -novedad para el escarmiento, que los demas conjurados derramaron luego -sus tropas, y trataron de recurrir desarmados á la clemencia de su -Rey. Valiéronse de Cortés, y últimamente consiguieron por su medio el -perdon: con que se deshizo aquella tempestad; y habiéndose levantado -contra él, salió del peligro mejorado, parte por su industria, y parte -porque le favorecieron los mismos accidentes: pues Motezuma le -agradeció la quietud de su reyno: se declaró por su hechura el mayor -Príncipe del Imperio: y favoreciendo á los demas que intentaban -destruirle, se halló con nuevo caudal de amigos y obligados. - - - - - CAPITULO III. - - _Resuelve Motezuma despachar á Cortés respondiendo á su - embaxada: junta sus nobles, y dispone que sea reconocido el Rey - de España por sucesor de aquel Imperio: determinando que se le - dé la obediencia, y pague tributo como á descendiente de su - Conquistador._ - - -Sosegados aquellos rumores, que llegaron á ocupar todo el cuidado, -sintió Motezuma el ruido que dexa en la imaginacion la memoria del -peligro. Empezó á discurrir para consigo el estado en que se hallaba: -parecióle que ya se detenian mucho los Españoles, y que habiéndose -mirado como falta de libertad en él la benevolencia con que los -trataba, debia familiarizarse ménos y dar otro color á las -exterioridades. Avergonzabase del pretexto que tomó Cacumatzín para su -conjuracion, atribuyendo á falta de espíritu su benignidad; y alguna -vez se acusaba de haber ocasionado aquella murmuracion: sentia la -flaqueza de su autoridad, cuyos zelos andan siempre cerca de la -corona, y ocupan el primer lugar entre las pasiones que mandan á los -Reyes. Temia que se volviesen á inquietar sus vasallos, y que saltasen -nuevas centellas de aquel incendio recien apagado. Quisiera decir á -Cortés que tratáse de abreviar su jornada, y no hallaba camino decente -de proponerselo: ni los rezelos, por ser especie de miedo, se -confiesan con facilidad. Duró algunos dias en esta irresolucion: y -últimamente determinó que le convenia en todo caso despachar luego á -los Españoles, y quitar aquel tropiezo á la fidelidad de sus vasallos. - -Dispuso la materia con notable sagacidad: porque ántes de comunicar su -intento á Cortés, llevó prevenida sus réplicas, saliendo á todos los -motivos en que pudiera fundar su detencion. Aguardó que le viniese á -visitar como solia: recibióle sin hacer novedad en el agrado, ni en el -cumplimiento: introduxo la plática de su Rey al modo que otras veces: -ponderó quanto le veneraba: y dexando traer su propuesta de la misma -conversacion, le dixo: - - "Que habia discurrido en reconocerle de su propia voluntad el - vasallage que se le debia como á sucesor de Quezalcoál, y dueño - propietario de aquel Imperio." - -Así lo entendia, y en esto solo habló con afectacion; no se trataba -entónces de restituirle sus dominios, sino de apartar á Cortés, y -facilitar su despacho: á cuyo fin añadió: - - "Que pensaba convocar la nobleza de sus reynos, y hacer en su - presencia este razonamiento, para que todos, á su imitacion, le - diesen la obediencia, y estableciesen el vasallage con alguna - contribucion: en que pensaba tambien darles exemplo; pues tenia - ya prevenidas diferentes joyas y preseas de mucho valor, para - cumplir por su parte con esta obligacion; y no dudaba que sus - nobles acudirian á ella con lo mejor de sus riquezas, ni - desconfiaba de que se juntaria cantidad tan considerable, que - pudiese llegar sin desayre á la presencia de aquel Príncipe, - como primera demostracion del Imperio Mexicano." - -Esta fué su proposicion, y en ella concedia de una vez todo lo que, á -su parecer, podian atreverse á desear los Españoles, satisfaciendo á -su ambicion y á su codicia, para quitarles enteramente la razon de -perseverar en su corte, ántes de ordenarles que se retirasen. Y -encubrió con tanta destreza el fin á que caminaba, que no le conoció -entónces Hernan Cortés; ántes le rindió las gracias de aquella -liberalidad, sin estrañarla ni encarecerla, como quien aceptaba de -parte de su Rey lo que se le debia; y quedó sumamente gustoso de haber -conseguido mas de lo que parecia practicable, segun el estado presente -de las cosas. Celebró despues con sus Capitanes y soldados el servicio -que harian al Rey Don Carlos, si conseguian que se declaráse por -súbdito y tributario suyo un Monarca tan poderoso: discurrió en las -grandes riquezas con que podrian acompañar esta noticia, para que no -llegáse desnuda la relacion, y peligrase de increible. Y, á la -verdad, no pensaba entónces apartarse de su empresa, ni le parecia -dificultoso el mantenerse, hasta que, sabiendo en España el estado en -que la tenia, se le ordenáse lo que debia executar: seguridad á que le -pudo inducir lo que le favorecia Motezuma, los amigos que iba ganando, -la facilidad con que se le venian á las manos los sucesos, ó alguna -causa de orígen superior que le dilataba el ánimo, para que, á vista -de quanto pudiera desear, no se acabáse de componer con sus -esperanzas. - -Pero Motezuma, que tiraba sus líneas á otro centro, y sabía resolver -de espacio, y executar sin dilacion, despachó luego sus convocatorias -á los Caciques de su reyno, como se acostumbraba quando se ofrecia -negocio público en que hubiese de intervenir la nobleza, sin alargarse -á los mas distantes, por abreviar el intento principal de aquella -diligencia. Vinieron todos á México dentro de pocos dias con el -séquito que solian asistir en la corte, y tan numeroso, que hiciera -ruido en el cuidado, si se ignorára la ocasion y la costumbre. -Juntólos Motezuma en el quarto de su habitacion, y en presencia de -Cortés (que fué llamado á esta conferencia, y concurrió en ella con -sus intérpretes y algunos de sus Capitanes) les hizo un razonamiento, -en que dió los motivos, y facilitó la dureza de aquella notable -resolucion. Bernal Diaz del Castillo dice que hubo dos juntas, y que -no asistió Cortés en la primera: pudo ser alguna de sus -equivocaciones, porque no lo callaria el mismo Hernan Cortés en la -segunda relacion de su jornada; y quando se trataba de satisfacerle y -confiarle, no era tiempo de juntas reservadas. - -Fué de grande aparato y autoridad esta funcion, porque asistieron -tambien á ella los nobles y ministros que residian en la corte: y -Motezuma, despues de haberlos mirado una y dos veces con agradable -magestad, empezó su oracion, haciéndolos benévolos y atentos con -ponerles delante - - "Quánto los amaba, y quánto le debian: acordóles que tenian de - su mano todas las riquezas y dignidades que poseían: y sacó por - ilacion de este principio la obligacion en que se hallaban de - creer que no les propondria materia que no fuese de su mayor - conveniencia, despues de haberla premeditado con madura - deliberacion, consultado, á sus Dioses el acierto, y tenido - señales evidentes de que hacia su voluntad." - -Afectaba muchas veces estas vislumbres de inspiracion, para dar algo -de divinidad á sus resoluciones: y entónces le creyeron, porque no era -novedad que le favoreciese con sus respuestas el demonio. Asentada -esta reconvencion y este misterio, refirió con brevedad - - "El orígen del Imperio Mexicano, la expedicion de los - Nabatlácas, las hazañas prodigiosas de Quezalcoál, su primer - Emperador, y lo que dexó profetizado quando se apartó á las - conquistas del oriente, previniendo, con impulso del Cielo, que - habian de volver á reynar en aquella tierra sus descendientes. - Tocó despues como punto indubitable: Que el Rey de los - Españoles, que dominaba en aquellas regiones orientales, era - legítimo sucesor del mismo Quezalcoál. Y añadió: Que siendo él - Monarca de quien habia de proceder aquel Príncipe tan deseado - entre los Mexicanos, y tan prometido en los oráculos y - profecías que veneraba su nacion, debian todos reconocer en su - persona este derecho hereditario, dando á su sangre lo que, á - falta de ella, se introduxo en eleccion: que si hubiera venido - entónces personalmente, como envió sus Embaxadores, era tan - amigo de la razon, y amaba tanto á sus vasallos, que por su - mayor felicidad sería el primero en desnudarse de la dignidad - que poseía, rindiendo á sus piés la corona, fuese para dexarla - en sus sienes, ó para recibirla de su mano. Pero que debiendo á - los Dioses la buena fortuna de que hubiese llegado en su tiempo - noticia tan deseada, queria ser el primero en manifestar la - prontitud de su ánimo, y habia discurrido en ofrecerle desde - luego su obediencia, y hacerle algun servicio considerable. A - cuyo fin tenia destinadas las joyas mas preciosas de su tesoro, - y queria que sus nobles le imitasen, no solo en hacer el mismo - reconocimiento, sino en acompañarle con alguna contribucion de - sus riquezas, para que siendo mayor el servicio, llegáse mas - decoroso á los ojos de aquel Príncipe." - -En esta substancia concluyó Motezuma su razonamiento, aunque no de una -vez: porque á despecho de lo que se procuró esforzar en este acto, -quando llegó á pronunciarse vasallo de otro Rey, le hizo tal -disonancia esta proposicion, que se detuvo un rato, sin hallar las -palabras con que habia de formar la razon; y al acabarla se enterneció -tan declaradamente, que se vieron algunas lágrimas discurrir por su -rostro, como lloradas contra la voluntad de los ojos. Y los Mexicanos, -conociendo su turbacion, y la causa de que procedia, empezaron tambien -á enternecerse, prorumpiendo en sollozos ménos recatados, y deseando, -al parecer, con algo de lisonja, que hiciese ruido su fidelidad. Fué -necesario que Cortés pidiese licencia de hablar, y alentase á -Motezuma, diciendo: - - "Que no era el ánimo de su Rey desposeerle de su dignidad, ni - trataba de que se hiciese novedad en sus dominios: porque solo - querria que se aclaráse por entónces su derecho á favor de sus - descendientes, respecto de hallarse tan distante de aquellas - regiones, y tan ocupado en otras conquistas, que no podria - llegar en muchos años el caso en que hablaban sus tradiciones y - profecías." - -Con cuyo desahogo cobró el aliento, volvió á serenar el semblante, y -acabó su oracion como se ha referido. - -Quedaron los Mexicanos atónitos, ó confusos de oir semejante -resolucion, estrañándola como desproporcionada, ó ménos decente á la -magestad de un Príncipe tan grande, y tan zeloso de su dominacion. -Miráronse unos á otros sin atreverse á replicar, ni á conceder, -dudando en qué se ajustarian mas á su intencion; y duró este silencio -reverente hasta que tomó la mano el primero de sus magistrados, y con -mejor conocimiento de su dictámen respondió por los demas: - - "Que todos los nobles que concurrian en aquella junta le - respetaban como á su Rey y Señor natural, y estarian prontos á - obedecer lo que proponia por su benignidad, y mandaba con su - exemplo: porque no dudaban que lo tendria bien discurrido y - consultado con el Cielo, ni tenian instrumento mas sagrado que - el de su voz para entender la voluntad de los Dioses." - -Concurrieron todos en el mismo sentir: y Hernan Cortés, quando llegó -el caso de significar su agradecimiento, fué dictando á sus -intérpretes otra oracion no ménos artificiosa, en que dió las gracias -á Motezuma, y á todos los circunstantes, de aquella demostracion, -aceptando en nombre de su Rey el servicio, y midiendo sus -ponderaciones con la máxima de no estrañar mucho que asistiesen á su -obligacion, al modo que se recibe la deuda, y se agradece la -puntualidad en el deudor. - -Pero no bastaron aquellas lágrimas de Motezuma para que se rezeláse -Cortés entónces de su liberalidad, ni conociese que se trataba de su -despacho final; en que se dexó llevar del primer sonido con alguna -disculpa: porque donde halló introducida como verdad infalible aquella -notable aprehension de los descendientes de Quezalcoál, y tenian á su -Rey indubitable por uno de ellos, no le pareceria tan irregular esta -demostracion, que se debiese mirar como afectada ó sospechosa. Sobre -cuyo presupuesto pudo tambien atribuir el llanto de Motezuma, y -aquella congoja con que llegó á pronunciar las cláusulas del -vasallage, á la misma violencia con que se desprende la corona, y se -mide la suma distancia que hay entre la soberanía y la sujecion: caso -verdaderamente de aquellos en que puede faltar el ánimo con algo de -magnanimidad. Pero se debe creer que Motezuma, por mas que miráse al -Rey de España como legítimo sucesor de aquel Imperio, no tuvo intento -de cumplir lo que ofrecia. Su mira fué deshacerse de los Españoles, y -tomar tiempo para entenderse despues con su ambicion, sin hacer mucho -caso de su palabra: y no estaria fuera de su centro entre aquellos -Reyes bárbaros la simulacion, cuya indignidad, bastante á manchar el -pundonor de un hombre particular, pusieron otros bárbaros estadistas -entre las artes necesarias del reynar. - -Desde aquel dia, como quiera que fuese, quedó reconocido el Emperador -Carlos Quinto por Señor del Imperio Mexicano, legítimo y hereditario -en el sentir de aquella gente, y en la verdad destinado por el Cielo á -mejor posesion de aquella corona; sobre cuya resolucion se formó -público instrumento con todas las solemnidades que parecieron -necesarias, segun el estilo de los homenages que solian prestar á sus -Reyes: dando este allanamiento de Príncipe y vasallos poco mas que el -nombre de Rey al Emperador; y siendo una como insinuacion misteriosa -del título que se debió despues al derecho de las armas, sobre justa -provocacion, como lo verémos en su lugar: circunstancia particular, -que concurrió en la conquista de México para mayor justificacion de -aquel dominio, sobre las demas consideraciones generales, que no solo -hicieron lícita la guerra en otras partes, sino legítima y razonable -siempre que se puso en términos de medio necesario para la -introduccion del Evangelio. - - - - - CAPITULO IV. - - _Entra en poder de Hernan Cortés el oro y joyas que se juntaron - de aquellos presentes. Dicele Motezuma con resolucion que trate - de su jornada: y él procura dilatarla sin replicarle, al mismo - tiempo que se tiene aviso de que han llegado navios Españoles á - la costa._ - - -No se descuidó Motezuma en acercarse como pudo al fin que deseaba, -resuelto á ganar las horas en el despacho de los Españoles, y ya -violento en aquel género de sujecion que se habia obligado á -conservar, porque no dexáse de parecer voluntaria. Entregó con este -cuidado á Cortés el presente que tenia prevenido, y se componia de -varias curiosidades de oro con alguna pedrería, unas de las que usaba -en el adorno de su persona, y otras de las que se guardaban por -grandeza, y servian á la ostentacion: diferentes piezas del mismo -género y metal en figura de animales, aves y pescados, en que se -miraba como segunda riqueza el artificio: cantidad de aquellas piedras -que llamaban chalcuítes, parecidas en el color á las esmeraldas, y en -la vana estimacion á nuestros diamantes: y algunas pinturas de pluma, -cuyos colores naturales ó imitaban mejor, ó tenian ménos que fingir -en la imitacion de la naturaleza; dádiva de ánimo real que se hallaba -oprimido, y trataba de poner en precio su libertad. - -Siguieronse á esta demostracion los presentes de los nobles, que -venian con título de contribucion y se reduxeron á piezas de oro, y -otras preseas de la misma calidad, en que se compitieron unos á otros -con deseo, al parecer, de sobresalir en la obediencia de su Rey, y -mezclando esta subordinacion con algo de propia vanidad. Todo venia -dirigido á Motezuma, y pasaba con recado suyo al quarto de Cortés. -Nombraronse contador y tesorero, para que se lleváse la razon de lo -que se iba recibiendo: y se juntó en breves dias tanta cantidad de -oro, que, reservando las joyas, y piezas de primor, y habiéndose -fundido lo demas se hallaron seiscientos mil pesos reducidos á barras -de buena ley: de cuya suma se apartó el quinto para el Rey; y del -residuo, segundo quinto para Hernan Cortés, con beneplácito de su -gente, y cargo de acudir á las necesidades públicas del exército. -Separó tambien la cantidad en que estaba empeñado para satisfacer la -deuda de Diego Velazquez, y lo que le prestaron sus amigos en la Isla -de Cuba; y lo demas se repartió entre los Capitanes y soldados, -comprehendiendo á los que se hallaban en la Vera Cruz. - -Dieronse iguales porciones á los que tenian ocupacion; pero entre los -de plaza sencilla hubo alguna diferencia, porque fueron mejor -remunerados los de mayores servicios, ó ménos inquietos en los rumores -antecedentes: peligrosa equidad, en que hace agraviados el premio, y -quejosos la comparacion. Hubo murmuraciones y palabras atrevidas -contra Hernan Cortés, y contra los Capitanes; porque al ver tanta -riqueza junta, querian igual recompensa los que merecian ménos; y no -era posible llenar su codicia, ni conviniera fundar en razon la -desigualdad. - -Bernal Diaz del Castillo discurre con indecencia en este punto, y -gasta demasiado papel en ponderar y encarecer lo que padecieron los -pobres soldados en este repartimiento; hasta referir como donayre ó -discrecion lo que dixo este ó aquel en los corrillos. - -Habla mas como pobre soldado, que como historiador: y Antonio de -Herrera le sigue con descuidada seguridad; siendo en la Historia igual -prevaricacion decir de paso lo que se debe ponderar, y detenerse mucho -en lo que pudiera omitir. Pero uno y otro asientan que se quietó este -desabrimiento de los soldados, repartiendo Cortés, del oro que le -habia tocado, todo lo que fué necesario para satisfacer á los -quejosos: y alaban despues su liberalidad y desinteres, deshaciendo, -en vez de borrar, lo que sobra en su narracion. - -Motezuma, luego que por su parte y la de sus nobles se dió -cumplimiento al servicio que se ofreció en la junta, hizo llamar á -Cortés, y con alguna severidad, fuera de su costumbre, le dixo: - - "Que ya era razon que tratáse de su jornada, pues se hallaba - enteramente despachado: y que habiendo cesado todos los motivos - ó pretextos de su detencion, y conseguido en obsequio de su Rey - tan favorable respuesta de su embaxada, ni sus vasallos - dexarian de presumir intentos mayores, si le viesen perseverar - en su corte voluntariamente, ni él podria estar de su parte - quando no estaba de su parte la razon." - -Esta breve insinuacion de su ánimo, dicha en términos de amenaza, y -con señas de resolucion premeditada, hizo tanta novedad á Cortés, que -tardó en socorrerse de su discrecion para la respuesta: y conociendo -entónces el artificio de aquellas liberalidades y favores de la junta -pasada, tuvo primeros movimientos de replicarle con alguna entereza, -valiéndose del genio superior con que le dominaba: y fuese con este -fin, ó porque llegó á rezelar, viéndole tan sobre sí, que traeria -guardadas las espaldas, ordenó recatadamente á uno de su Capitanes que -hiciese tomar las armas á los soldados, y los tuviese prontos para lo -que se ofreciese. Pero entrando en mejor consejo, se determinó á -condescender por entónces con su voluntad: y para dar motivo á la -detencion de la respuesta, disculpó cortesanamente lo que se habia -embarazado, viéndole ménos agradable, quando era tan puesto en razon -lo que ordenaba. Dixole: - - "Que trataria luego de abreviar su viage: que ya traia entre - las manos las prevenciones de que necesitaba: y que deseando - executarle sin dilacion, habia discurrido en pedirle licencia - para que se fabricasen algunos baxeles capaces de tan larga - navegacion, por haberse perdido, como sabía, los que le - conduxeron á sus costas." - -Con que dexó introducida y pendiente su obediencia, satisfaciendo al -empeño en que se hallaba, y dando tiempo á la resolucion. - -Dicen que tuvo Motezuma prevenidos cincuenta mil hombres para este -lance, y que vino con determinacion de hacerse obedecer, valiéndose de -la fuerza si fuese necesario: y es cierto que temió la réplica de -Cortés, y que deseaba excusar el rompimiento; porque le abrazó con -particular afecto, estimando su respuesta como quien no la esperaba. -Obligóse de que le quitáse la ocasion de irritarse contra él. Amable -con un género de voluntad que tenia parte de inclinacion, y parte de -respeto: y bien hallado con su mismo desenojo, le dixo: - - "Que no era su intento apresurar su jornada, sin darle medios - para que la executáse: que se dispondria luego la fábrica de - los baxeles; y entretanto no tenia que hacer novedad, ni - apartarse de su lado: pues bastaria para la satisfaccion de sus - Dioses, y quietud de sus vasallos aquella prontitud con que se - trataba de obedecer á los unos, y complacer á los otros." - -Fatigabale aquellos dias el demonio con horribles amenazas, dando voz, -ó semejanza de voz á los ídolos para irritarle contra los Españoles. -Congojabanle tambien los nuevos rumores que se iban encendiendo entre -los suyos, por haberse recibido mal que se hiciese tributario de otro -Príncipe, mirando aquella desautoridad suya como nuevo gravamen, que -baxaria con el tiempo á los hombros de sus vasallos. De suerte que se -hallaba combatido por una parte de la política, y por otra de la -religion: y fué mucho que se determináse á dar esta permision á -Cortés, por ser observantísimo con sus Dioses, y no ménos -supersticioso con el ídolo de su conservacion. - -Dieronse luego las órdenes para la fábrica de los baxéles. Publicóse -la jornada, y Motezuma hizo pregonar que acudiesen á la costa de Ulúa -todos los carpinteros del contorno, señalando los parages donde se -podria cortar la madera, y los lugares que habian de contribuir con -Indios de carga para que la conduxesen al astillero. Hernan Cortés por -su parte afectó las exterioridades de obediente. Despachó luego á los -maestros y oficiales que fabricaron los bergantines, conocidos ya -entre los Mexicanos. Discurrió públicamente con ellos del porte y -calidad de los baxeles, ordenándoles que se aprovechasen del hierro, -xarcias y velamen de los que le barrenaron: y todo era tratar del -viage, como si le tuviera resuelto; con que adormeció las inquietudes -que se iban forjando, y se aseguró en la confianza de Motezuma. - -Pero al tiempo de partir esta gente á la Vera Cruz, habló -reservadamente á Martin Lopez, Vizcaíno de nacion, que iba por cabo -principal: y siendo maestro consumado en este género de fábricas, -sabía cumplir mejor con la profesion de soldado. - - "Encargóle que se fuese poco á poco en la formacion de los - baxeles, y procuráse alargar la obra quanto pudiese, con tal - artificio, que se consiguiese la tardanza sin que pareciese - dilacion." - -Era su fin conservarse con este color en aquella corte, y hacer lugar -para que pudiesen volver de España sus comisarios Alonzo Hernandez -Portocarrero, y Francisco de Montejo, con esperanza de que le truxesen -algun socorro de gente, ó por lo ménos el despacho y órdenes de que -necesitaba para la direccion de su empresa: porque siempre tuvo firme -resolucion de proseguirla. Y caso que le arrojáse de México la última -necesidad, pensaba esperarlos en la Vera Cruz, y matenerse al abrigo -de aquella fortificacion, valiéndose de las naciones amigas para -resistir á los Mexicanos. Admirable constancia, que no solo duraba -entre las dificultades presentes, pero se prevenia para no descaecer -en las contingencias. - -Sobrevino dentro de pocos dias otro accidente que descompuso estas -disposiciones, llamando la prudencia y el valor á nuevo cuidado. Tuvo -noticia Motezuma de que andaban en la costa de Ulúa diez y ocho navios -extrangeros: y los ministros de aquel parage se los enviaron pintados -en aquellos lienzos, que hacian el oficio de las cartas, con las señas -de la gente que se habia dexado ver en ellos, y algunos caracteres, en -que venia significado lo que se podia rezelar de sus intentos siendo -Españoles al parecer, y llegando en ocasion que se trataba de aviar á -los que residian en su corte. Diesele ó no cuidado esta representacion -de sus Gobernadores, lo que resultó de ella fué llamar luego á Cortés, -ponerle delante la pintura, y decirle: - - "Que ya no sería necesaria la prevencion que se hacia para su - jornada, pues habian llegado á la costa baxeles de su Nacion en - que podria executarla." - -Miró Cortés la pintura con mas atencion que sobresalto; y aunque no -entendió los caracteres que la especificaban, conoció en el trage de -la gente, porte y hechura de los navios lo bastante para no dudar que -fuesen Españoles. Su primer movimiento fué alegrarse, teniendo por -cierto que habrian llegado sus procuradores, y fingiéndose grandes -socorros en tanto número de baxeles. Vase con facilidad la -imaginacion á lo que se desea, y no se persuadió entónces á que -pudiese venir contra él armada tan poderosa: porque discurria -noblemente, segun la llaneza de su proceder: y las sinrazones ocurren -tarde á los bien intencionados. Su respuesta fué: - - "Que se partiria luego, si aquellos navios estuviesen de vuelta - para los dominios de su Rey." - -Y no estrañando que hubiese llegado primero á su noticia esta novedad, -porque sabía la incesable diligencia de sus correos, añadió: - - "Que no podia tardar el aviso de los Españoles que asistian en - Zempoala, por cuyo medio se sabrian con fundamento la derrota y - designios de aquella gente, y se veria si era necesario - proseguir en la fábrica de los baxeles, ó posible adelantar sin - ellos su viage." - -Aprobó Motezuma este reparo, agradeciendo la prontitud, y conociendo -la razon. Pero tardaron poco en llegar las cartas de la Vera Cruz, en -que avisaba Gonzalo de Sandoval: - - "Que aquellos baxeles eran de Diego Velazquez, y venian en - ellos ochocientos Españoles contra Hernan Cortés y su - conquista:" - -cuyo golpe no esperado recibió en presencia de Motezuma, y necesitó de -todo su aliento para encubrir su turbacion. Hallóse con el peligro -donde aguardaba el socorro. La ocasion era terrible: angustias por -todas partes: desconfianzas en México, y enemigos en la costa. Pero -haciendo lo que pudo para componer el semblante con la respiracion, -negó su cuidado á Motezuma: endulzó la noticia entre los suyos; y se -retiró despues á desapasionar el discurso, para que se diese con -libertad á las diligencias del remedio. - - - - - CAPITULO V. - - _Refierense las Nuevas prevenciones que hizo Diego Velazquez - para destruir á Hernan Cortés: el exército y armada que envió - contra él á cargo de Pámphilo de Narbáez: su arribo á las - costas de Nueva España; y su primer intento de reducir á los - Españoles de la Vera Cruz._ - - -Dexamos á Diego Velazquez envuelto en sus desconfianzas, impaciente de -que se hubiesen malogrado los esfuerzos que hizo para detener á Hernan -Cortés, y desacreditando con nombre de traycion la fuga que -ocasionaron sus violencias, para disponer su venganza con título de -remedio. Recibió las cartas del Licenciado Benito Martin su Capellan, -con nombramiento de Adelantado por el Rey no solo de aquella Isla, -sino de las tierras que se descubriesen y conquistasen por su -inteligencia. Dabale noticia de la gratitud, ó fuese agradecimiento -con que le defendia y patrocinaba el Presidente de las Indias Obispo -de Burgos, desfavoreciendo por este respecto á los procuradores de -Cortés; pero al mismo tiempo le avisaba de la benignidad con que los -oyó el Emperador en Tordesillas, del ruido que habian hecho en España -las riquezas que llevaron, y del concepto grande con que se hablaba ya -en aquella conquista, dándola el primero lugar entre las antecedentes. - -Entró con el nuevo dictado en mayores pensamientos. Dieronle osadía y -presuncion los favores del Presidente; y como crecen con el poder las -pasiones humanas, ó es propiedad en ellas el mandar mas en los mas -poderosos, miró su ofensa con otro género de irritacion mas empeñada, -ó con otra especie de superioridad, que le desfiguraba la envidia con -el trage de la justificacion. Afligian y precipitaban su paciencia los -aplausos de Cortés; y aunque no le pesaba de ver tan adelantada la -conquista, porque las obligaciones de su sangre dexaban siempre su -lugar al servicio del Rey, no podia sufrir que se lleváse otro las -gracias que, á su parecer, se le debian: tan vanaglorioso en el -aprecio de la parte que tuvo en la primera disposicion de aquella -jornada, que se atribuía, sin otro fundamento, el renombre de -Conquistador: y tan dueño en su estimacion de toda la empresa, que le -parecian suyas hasta las hazañas con que se habia conseguido. - -Con estos motivos, y con esta destemplanza de aprehensiones, trató -luego de formar armada y exército con que destruir á Hernan Cortés, y -á quantos le seguian: compró baxeles, alistó soldados, y discurrió -personalmente por toda la Isla, visitando las estancias de los -Españoles, y animándolos á la faccion. Poniales delante la obligacion -que tenian de asistir á su desagravio: partia con ellos -anticipadamente las grandes riquezas de aquella conquista, usurpadas -entónces, así lo decia, por unos rebeldes mal aconsejados, que -salieron de Cuba fugitivos, para no dexar en duda su falta de valor: -con cuyas esperanzas, y algunos socorros, en que gastó mucha parte de -su caudal, juntó en breves dias un exército, que allí se pudo llamar -formidable por el número y calidad de la gente. Constaba de -ochocientos infantes Españoles, ochenta caballos, y diez ó doce piezas -de artillería, con abundante provision de bastimentos, armas y -municion. Nombró por Cabo principal á Pámphilo de Narbáez, natural de -Valladolid, sugeto capaz, y en aquella Isla de la primera estimacion; -aunque amigo de sus opiniones, y de alguna dureza en los dictámenes. -Dióle título de Teniente suyo, nombrándose Gobernador, quando ménos, -de la Nueva España. - -Dióle tambien instruccion secreta en que le ordenaba: - - "Que procuráse prender á Cortés, y se le remitiese con buena - guardia, para que recibiese de su mano el castigo que merecia: - que hiciese lo mismo con la gente principal que le seguia, si - no se reduxesen á dexar su partido: y que tomáse posesion en su - nombre de todo lo conquistado, adjudicándolo al distrito de su - Adelantamiento:" - -sin detenerse mucho á discurrir en los accidentes que se le podian -ofrecer; porque á vista de tan ventajosas fuerzas le parecia fácil de -conseguir quanto le proponia su deseo: y la confianza, vicio familiar -de ingenios apasionados, ó mira desde lejos los peligros, ó no conoce -hasta que padece las dificultades. - -Tuvieron aviso de este movimiento y prevenciones los Religiosos de San -Gerónimo, que presidian á la Real Audiencia de Santo Domingo con -suprema jurisdiccion sobre las otras Islas; y previniendo los -inconvenientes que podian resultar de tan ruidosa competencia, -enviaron al Licenciado Lucas Vazquez de Ayllon, juez de la misma Real -Audiencia, para que procuráse poner en razon á Diego Velazquez; y no -bastando los medios suaves, le intimáse las órdenes que llevaba, -mandándole con graves penas que desarmáse la gente, deshiciese la -armada, y no perturbáse, ó pusiese impedimento á la conquista en que -estaba entendiendo Hernan Cortés, so color de pertenecerle, por -qualquiera razon, ó pretexto que fuese: y que, dado que tuviese -alguna querella contra su persona, ó algun derecho sobre la tierra que -andaba pacificando, acudiese á los tribunales del Rey, donde tendria -segura, por los términos regulares, su justicia. - -Llegó este Ministro á la Isla de Cuba quando ya estaba prevenida la -armada, que se componia de once navios de alto borde, y siete poco mas -que bergantines, unos y otros de buena calidad: y Diego Velazquez -andaba muy solícito en adelantar la embarcacion de la gente. Procuró -reducirle, sirviéndose amigablemente de quantas razones le ocurrieron -para detenerle y confiarle. Dióle á conocer - - "Lo que aventuraba si se pusiese Cortés en resistencia, - interesados ya en defender sus mismas utilidades los soldados - que le seguian: el daño que podria resultar de que viesen - aquellos Indios belicosos, y recien conquistados, una guerra - civil entre los Españoles: que si por esta desunion se perdiese - una conquista, de que ya se hacia tanta estimacion en España, - peligraria su credito en un cargo de mala calidad, sin que le - pudiesen defender los que mas le favorecian. Pusose de parte de - su justicia para persuadirle á que la pidiese donde se miraria - con diferente atencion, si no la desacreditáse con aquella - violencia." - -Y últimamente, viéndole incapaz de consejo, porque le parecia -impracticable todo lo que no fuese destruir á Hernan Cortés, pasó á -lo judicial, manifestó las órdenes, y se las hizo notificar por un -escribano que llevaba prevenido, acompañándolas con diferentes -requerimientos y protestas; pero nada bastó á detener su resolucion, -porque sonaba tanto en su concepto el título de Adelantado, que dió -muestras de no reconocer superior en su distrito: y se quedó en su -obstinacion, hecha ya porfía la inobediencia. Disimuló el Oidor -algunos desacatos, sin atreverse á contradecirle derechamente, por no -hacer mayor su precipicio; y viendo que trataba de abreviar la -embarcacion de la gente, fingió deseo de ver aquella tierra tan -encarecida, y se ofreció á seguir el viage con apariencias de -curiosidad: á que salió fácilmente Diego Velazquez, porque llegáse mas -tarde á la Isla de Santo Domingo la noticia de su atrevimiento; y él -consiguió el embarcarse con gusto y estimacion de todos. Resolucion, -que (bien fuese de su dictámen, ó procediese de su instruccion) -pareció bien discurrida, ó conveniente para estorvar el rompimiento de -aquellos Españoles. Persuadióse con bastante probabilidad á que sería -mas fácil de conseguir lejos de Diego Velazquez la obediencia de las -órdenes, ó tendria diferente autoridad su mediacion con Pámphilo de -Narbáez: y aunque fué su asistencia de nuevo inconveniente, como lo -verémos despues, no por eso dexaron de merecer alabanza su zelo y su -discurso: que los sucesos, por el mismo caso que se apartan muchas -veces de los medios proporcionados, no pueden quitar el nombre al -acierto de las resoluciones. Embarcóse tambien Andres de Duero, aquel -Secretario de Velazquez que favoreció tanto á Cortés en los principios -de su fortuna. Dicen unos que se ofreció á esta jornada por desfrutar -sus riquezas, acordando el beneficio; y otros, que fué su intencion -mediar con Narbáez, y embarazar en quanto pudiese la ruina de su -amigo: á cuyo sentir nos aplicarémos ántes que al primero, por no -estar bien con los historiadores que se precian de tener mal -inclinadas las conjeturas. - -Hicieronse á la vela, y favoreciéndolos el viento, se hallaron en -breves dias á vista de la tierra que buscaban. Surgió la armada en el -puerto de Ulúa, y Pámphilo de Narbáez echó algunos soldados en tierra -para que tomasen lengua, y reconociesen las poblaciones vecinas. -Hallaron estos á poca diligencia dos ó tres Españoles que andaban -desmandados por aquel parage. Llevaronlos á la presencia de su -Capitan; y ellos, ó temerosos de alguna violencia, ó inclinados á la -novedad, le informaron de todo lo que pasaba en México y en la Vera -Cruz, buscando su lisonja en el descredito de Cortés: sobre cuya -noticia, fué lo primero que resolvió, tratar con Gonzalo de Sandoval -que le rindiese aquella fortaleza de su cargo, manteniéndola por él, ó -la desmanteláse, pasándose á su exército con la gente de la -guarnicion. Encargó esta negociacion á su Clérigo que llevaba consigo, -llamado Juan Ruiz de Guevara, hombre de condicion ménos reprimida que -pedia el sacerdocio. Fueron con él tres soldados que sirviesen de -testigos, y un Escribano Real, por si fuese necesario llegar á -términos de notificacion. Tenia Gonzalo de Sandoval sus centinelas á -trechos que observasen los movimientos de la armada, y se fuesen -avisando unas á otras, por cuyo medio supo que venia mucho ántes que -llegasen; y con certidumbre de que no los seguia mayor número de -gente, mandó abrir las puertas de la villa, y se retiró á esperarlos -en su posada. Llegaron ellos, no sin alguna presuncion de que serian -bien admitidos: y el Clérigo, despues de las primeras urbanidades, y -haber puesto en manos de Sandoval su carta de creencia, le dió noticia -de las fuerzas con que venia Pámphilo de Narbáez á tomar satisfaccion -por Diego Velazquez de la ofensa que le hizo Hernan Cortés en -apartarse de su obediencia, siendo suya enteramente la conquista de -aquella tierra, por haberse intentado de su órden, y á su costa. Hizo -su proposicion como punto sin dificultad en que sobraban los motivos: -y esperó gracias de venirle á buscar con un partido ventajoso, donde -se habian juntado la fuerza y la razon. Respondióle Gonzalo de -Sandoval con alguna destemplanza (mal escondida en el sosiego -exterior): - - "Que Pámphilo de Narbáez era su amigo, y tan atento vasallo de - su Rey, que solo desearia lo que fuese mas conveniente á su - servicio: que la ocurrencia de las cosas, y el mismo estado en - que se hallaba la conquista, pedian que se uniesen sus fuerzas - con las de Cortés, y le ayudáse á perficionar lo que tenia tan - adelantado, tratándose primero de la primera obligacion; pues - no se hizo el tribunal de las armas para querellas de - particulares. Pero que dado caso que, anteponiendo el interés, - ó la venganza de su amigo, se arrojáse á intentar alguna - violencia contra Hernan Cortés, tuviese desde luego entendido - que así él, como todos los soldados de aquella plaza querrian - ántes morir á su lado, que concurrir á semejante - desalumbramiento." - -Sintió el Clérigo, como golpe improviso, esta repulsa; y mas -acostumbrado á dexarse llevar, que á reprimir su natural, prorumpió en -injurias y amenazas contra Hernan Cortés, llamándole traydor, y -alargándose á decir que lo serian Gonzalo de Sandoval, y quantos le -siguiesen. Procuraron unos y otros moderarle y contenerle, acordándole -su dignidad, para que supiese á lo ménos la razon porque le sufrian; -pero él, levantando la voz, sin mudar el estilo, mandó al Escribano: - - "Que hiciese notorias las órdenes que llevaba, para que - supiesen todos que habian de obedecer á Narbáez, pena de la - vida:" - -y no pudo lograr esta diligencia, porque la embarazó Gonzalo de -Sandoval diciendo al Escribano, que le haria poner en una horca si se -atreviese á notificarle órdenes que no fuesen del Rey. Crecieron tanto -las voces y los desacatos, que los mandó llevar presos, no sin alguna -impaciencia. Pero considerando poco despues el daño que podrian hacer -si volviesen irritados á la presencia de Narbáez, resolvió enviarlos á -México, para que se aseguráse de ellos Hernan Cortés, ó procuráse -reducirlos: y lo executó sin dilacion, haciendo prevenir Indios de -carga que los llevasen aprisionados sobre sus hombros en aquel género -de andas que les servian de litéras. Fué con ellos por cabo de la -guardia un Español de su confianza que se llamaba Pedro de Solís; -encargóle que no se les hiciese molestia ni mal tratamiento en el -camino: despachó correo, adelantando á Cortés esta noticia: y trató de -prevenir su gente, y convocar los Indios amigos para la defensa de su -plaza, disponiendo quanto le tocaba como advertido y cuidadoso -Capitan. - -No se puede negar que obró con algun arrojamiento mas que militar en -la prision de aquel Sacerdote, dando á su irritacion sobrada licencia: -si ya no la resolvió políticamente, considerando que no estaria bien -cerca de Narbáez un hombre de aquella violencia y precipitacion, para -que se consiguiese la paz que tanto convenia. Puedese creer que se -dieron la mano en su resolucion el propio sentimiento, y la -conveniencia principal: y si obró con esta mira, como lo persuade la -misma reportacion con que le habia sufrido y respetado, no se debe -culpar todo el hecho por este ó aquel motivo ménos moderado: que -algunas veces acierta el enojo lo que no acertára la modestia, y sirve -la ira de dar calor á la prudencia. - - - - - CAPITULO VI. - - _Discursos y prevenciones de Hernan Cortés en órden á excusar - el rompimiento: introduce tratados de paz, no los admite - Narbáez; ántes publica la guerra, y prende al Licenciado Lucas - Vazquez de Ayllon._ - - -De todas estas particularidades iba teniendo Hernan Cortés freqüentes -avisos, que hicieron evidencia su rezelo: y poco despues supo que -habia tomado tierra Pámphilo de Narbáez, y marchaba con su exército en -órden la vuelta de Zempoala. Padeció mucho aquellos dias con su mismo -discurso vario, en los medios, y perspicaz en los inconvenientes. No -hallaba partido en que no quedáse mal satisfecho su cuidado. Buscar á -Narbáez en la campaña con fuerzas tan desiguales era temeridad, -particularmente quando se hallaba obligado á dexar en México parte de -su gente, para cubrir el quartel, defender el tesoro adquirido, y -conservar aquel género de guardia en que se dexaba estar Motezuma. -Esperar á su enemigo en la ciudad era revolver los humores sediciosos, -de que adolecian ya los Mexicanos, darles ocasion para que se armasen -con pretexto de la propia defensa y tener otro peligro á las espaldas. -Introducir pláticas de paz con Narbáez, y solicitar la union de -aquellas fuerzas, siendo lo mas conveniente, le pareció lo mas -dificultoso, por conocer la dureza de su condicion, y no hallar camino -de reducirle, aunque se rindiese á rogarle con su amistad; á que no se -determinaba, por ser el ruego poco feliz con los porfiados, y en -proposiciones de paz desayrado medianero. Poniasele delante la -perdicion total de su conquista, el malogro de aquellos grandes -principios, la causa de la Religion desatendida el servicio del Rey -atropellado; y era su mayor congoja el hallarse obligado á fingir -seguridad y desahogo, trayendo en el rostro la quietud, y dexando en -el pecho la tempestad. - -A Motezuma decia que aquellos Españoles eran vasallos de su Rey, que -traerian segunda embaxada, en prosecucion de la primera: que venian -con exército por costumbre de su Nacion: que procuraria disponer que -se volviesen, y volveria con ellos, pues se hallaba ya despachado, sin -que hubiese dexado su grandeza que desear á los que venian de nuevo -con la misma proposicion. A sus soldados animaba con varios -presupuestos, cuya falencia conocia. Deciales que Narbáez era su -amigo, y hombre de tantas obligaciones, y de tan buena capacidad, que -no dexaria de inclinarse á la razon, anteponiendo el servicio de Dios -y del Rey á los intereses de un particular: que Diego Velazquez habia -despoblado la Isla de Cuba, para disponer su venganza, y á su parecer, -les enviaba un socorro de gente con que proseguir su conquista; porque -no desconfiaba de que se hiciesen compañeros los que venian como -enemigos. Con sus Capitanes andaba ménos recatado: comunicabales parte -de sus rezelos: discurria como de prevencion en los accidentes que se -podian ofrecer: ponderaba la poca milicia de Narbáez, la mala calidad -de su gente, la injusticia de su causa y otros motivos de consuelo, en -que trabajaba tambien su disimulacion, dándoles en la verdad mas -esperanzas que tenia. - -Pidióles finalmente su parecer, como lo acostumbraba en casos de -semejante conseqüencia, y disponiendo que le aconsejasen lo que tenia -por mejor, resolvió tentar primero el camino de la paz, y hacer tales -partidos á Narbáez, que no se pudiese negar á ellos, sin cargar sobre -sí los inconvenientes del rompimiento. Pero al mismo tiempo hizo -algunas prevenciones para cumplir con su actividad. Avisó á sus amigos -los de Tlascála que le tuviesen prontos hasta seis mil hombres de -guerra para una faccion en que sería posible haberlos menester. Ordenó -al cabo de tres ó quatro soldados Españoles, que andaban en la -provincia de Chinantlá descubriendo las minas de aquel parage, que -procuráse disponer con los Caciques una leva de otros dos mil hombres, -y que los tuviese prevenidos para marchar con ellos al primer aviso. -Eran los Chinantécas enemigos de los Mexicanos, y se habian declarado -con grande afecto por los Españoles, y enviado secretamente á dar la -obediencia: gente valerosa y guerrera, que le pareció tambien á -propósito para reforzar su exército: y acordándose de haber oido -alabar las picas, ó lanzas de que usaban en sus guerras, por ser de -vara consistente, y de mayor alcance que las nuestras, dispuso que le -traxesen luego trescientas para repartirlas entre sus soldados, y las -hizo armar con puntas de cobre templado, que suplia bastantemente la -falta del hierro; prevencion que adelantó á las demas, porque le daba -cuidado la cabellería de Narbáez, y porque hubiese tiempo de imponer -en el manejo de ellas á los Españoles. - -Llegó entretanto Pedro de Solís con los presos que remitia Gonzalo de -Sandoval: avisó á Cortés, y esperó su órden ántes de entrar en la -laguna. Pero él, que ya los aguardaba por la noticia que vino delante, -salió á recibirlos con mas que ordinario acompañamiento. Mandó que les -quitasen las prisiones. Abrazólos con grande humanidad, y al -Licenciado Guevara primera y segunda vez con mayor agasajo. Dixole: - - "Que castigaria á Gonzalo de Sandoval la desatencion de no - respetar como debia su persona y dignidad." - -Llevóle á su quarto, dióle su mesa, y le significó algunas veces con -bien adornada exterioridad - - "Quánto celebraba la dicha de tener á Pámphilo de Narbáez en - aquella tierra, por lo que se prometia de su amistad, y - antiguas obligaciones." - -Cuidó de que anduviesen delante de él alegres y animosos los -Españoles. Pusole donde viese los favores que le hacia Motezuma, y la -veneracion con que le trataban los Príncipes Mexicanos. Dióle algunas -joyas de valor, con que iba quebrantando los ímpetus de su natural. -Hizo lo mismo con sus compañeros; y sin darles á entender que -necesitaba de sus oficios para suavizar á Narbáez, los despachó dentro -de quatro dias, inclinados á su razon, y cautivos de su liberalidad. - -Hecha esta primorosa diligencia, y dexando al tiempo lo que podria -fructificar, resolvió enviar persona de satisfaccion que propusiese á -Narbáez los medios que parecian practicables, y eran convenientes. -Eligió para esta negociacion al Padre Fray Bartolomé de Olmedo, en -quien concurrian con ventajas conocidas la eloqüencia y la autoridad. -Abrevió quanto fué posible su despacho, y le dió cartas para Narbáez, -para el Licenciado Lucas Vazquez de Ayllon, y para el Secretario -Andres de Duero, con diferentes joyas que repartiese conforme al -dictámen de su prudencia. Era la importancia de la paz el argumento de -las cartas, y en la de Narbáez - - "Le daba la bien venida con palabras de toda estimacion: y - despues de acordarle su amistad y confianza, le informaba el - estado en que tenia su conquista, descubriéndole por mayor las - provincias que habia sujetado la sagacidad y valentía de sus - naturales, el poder y grandezas de Motezuma;" - -no tanto para encarecer su hazaña, como para traerle al conocimiento -de lo que importaba que se uniesen ambos exércitos á perficionar la -empresa. Dabale á entender - - "Quánto se debia rezelar que los Mexicanos, gente advertida y - belicosa, llegasen á conocer discordia entre los Españoles, - porque sabrian aprovecharse de la ocasion, y destruir ambos - partidos para sacudir el yugo forastero. Y últimamente le - decia: que para excusar lances y disputas, convendria que sin - mas dilacion le hiciese notorias las órdenes que llevaba: - porque si eran del Rey, estaba pronto á obedecerlas, dexando en - sus manos el baston y el exército de su cargo; pero si eran de - Diego Velazquez, debian ambos considerar con igual atencion lo - que aventuraban: porque á vista de una dependencia en que se - interponia la causa del Rey, hacian poco vulto las pretensiones - de un vasallo, que se podrian ajustar á ménos costa: siendo su - ánimo satisfacerle todo el gasto de su primer avío, y partir - con él, no solamente las riquezas, sino la misma gloria de la - conquista." - -En este sentir concluyó su carta: y pareciéndole que se habia detenido -mucho en el deseo de la paz, añadió en el fin algunas claúsulas -briosas, dándole á entender - - "Que no se valia de la razon porque le faltasen las manos; y - que de la misma suerte que sabía ponderarla, sabria - defenderla." - -Tenia Pámphilo de Narbáez asentado su quartel, y alojado su exército -en Zempoala: y el Cacique gordo anduvo muy solícito en el agasajo de -aquellos Españoles, creyendo que venian de socorro á su amigo Hernan -Cortés; pero tardó poco en desengañarse, porque no hallaba en ellos el -estilo á que le tenian enseñado los primeros: y aunque no traian -lengua para darse á entender, hablaban las demostraciones, y los -diferenciaba el proceder. Recononció en Narbáez un género de imperiosa -desazon que le puso en cuidado: y no le quedó que dudar, quando vió -que le quitaba contra su voluntad todas las alhajas y joyas que habia -dexado en su casa Hernan Cortés. Los soldados, á quien servia de -licencia el exemplo de su Capitan, trataban á sus huespedes como -enemigos, y executaba la extorsion lo que mandaba la codicia. - -Llegó el Licenciado Guevara, y refirió los sucesos de su jornada, las -grandezas de México, quan bien recibido estaba Hernan Cortés en -aquella corte: lo que le amaba Motezuma, y respetaban sus vasallos: -encareció la humanidad y cortesía con que le habia recibido y -hospedado: empezó á discurrir en lo que deseaba que no se llegáse á -conocer discordia entre los Españoles, inclinándose al ajustamiento; y -no pudo proseguir, porque le atajó Narbáez, diciéndole que se volviese -á México, si le hacian tanta fuerza los artificios de Cortés, y le -arrojó de su presencia con desabrimiento. Pero el Clérigo y sus -compañeros buscaron nuevo auditorio, pasando con aquellas dádivas á -los corrillos de soldados, y se logró, en lo que mas importaba, la -diligencia de Cortés: porque algunos se inclinaron á su razon; otros á -la paz, y llegando los mas á tener por sospechosa la dureza de -Narbáez. - -Poco despues vino el Padre Fray Bartolomé de Olmedo, y halló en -Pámphilo de Narbáez mas entereza que agasajo. Puso en sus manos la -carta: leyóla por cumplimiento; y con señas de hombre que se reprimia, -se dispuso á escucharle, dando á entender que sufria la embaxada por -el Embaxador. Fué la oracion del Religioso eloqüente y substancial: - - "Acordó en el exôrdio las obligaciones de su profesion, para - introducirse á medianero desinteresado en aquellas diferencias: - procuró sincerar el ánimo de Cortés, como testigo de vista - obligado á la verdad. Asentó que por su parte sería fácil de - conseguir quanto se le propusiese razonable y conveniente: - ponderó lo que se aventuraba en la desunion de los Españoles: - quánto adelantaria Diego Velazquez su derecho, si cooperáse con - aquellas armas á la perfeccion de la conquista; y añadió: que - teniéndolas él á su disposicion, debia medir el uso de ellas - con el estado presente de las cosas: punto que vendria - presupuesto en su instruccion, pues se dexaba siempre á la - prudencia de los Capitanes el arbitrio de los medios con que se - habia de asegurar el fin pretendido: y ellos estaban obligados - á obrar segun el tiempo y sus accidentes, para no destruir con - la execucion el intento de las órdenes." - -La respuesta de Narbáez fué precipitada y descompuesta: - - "Que no era decente á Diego Velazquez el pactar con un súbdito - rebelde, cuyo castigo era el primer negocio de aquel exército: - que mandaria luego declarar por traydores á quantos le - siguiesen: y que traía bastantes fuerzas para quitarle de las - manos la conquista, sin necesitar de advertencias presumidas, - ó consejos de culpados, que se valian para persuadirle de la - razon con que se hallaban para temerle." - -Replicóle Fray Bartolomé sin dexar su moderacion: - - "Que miráse bien lo que determinaba, porque, ántes de llegar á - México, habia provincias enteras de Indios guerreros, amigos de - Cortés que tomarian las armas en su defensa: y que no era tan - fácil, como pensaba, el atropellarle, porque sus Españoles - estaban arrestados á perderse con él, y tenia de su parte á - Motezuma, Príncipe de tantas fuerzas, que podria juntar un - exército para cada uno de sus soldados: y últimamente, que una - materia de aquella calidad, no era para resuelta de la primera - vez: que la discurriese con segunda reflexîon, y el volviera - por la respuesta." - -Con lo qual se despidió, dexando en sus oidos este género de -animosidad, que le pareció necesaria para mitigar aquella confianza de -sus fuerzas, en que consistia la mayor vehemencia de su obstinacion. - -Pasó luego á executar las otras diligencias de su instruccion. Visitó -al Licenciado Lucas Vazquez de Ayllon, y al Secretario Andres de -Duero, que alabaron su zelo, aprobando lo que propuso á Narbáez, y -ofreciendo asistir á su despacho con todos los medios posibles para -que se consiguiese la paz que tanto convenia. Dexóse ver de los -Capitanes y soldados que conocia: publicó su comision: procuró -acreditar la intencion de Cortés: hizo desear el ajustamiento: -repartió con buena eleccion sus joyas y sus ofertas: y pudo esperar -que se formáse partido á favor de Cortés, ó por lo ménos á favor de la -paz, si Pámphilo de Narbáez, que tuvo noticia de estas pláticas, no le -hubiera estrechado á que no las prosiguiese. Mandóle venir á su -presencia, y á grandes voces le atropelló con injurias y amenazas. -Llamóle amotinador y sedicioso: calificó por especie de traycion el -andar sembrando entre su gente las alabanzas de Cortés; y estuvo -resuelto á prenderle, como se hubiera executado, sino se interpusiera -el Secretario Andres de Duero, cuya instancia corrigió su dictámen, -ordenando que saliese luego de Zempoala. - -Pero el Licenciado Lucas Vazquez de Ayllon, que llegó advertidamente á -la sazon, fué de sentir que se debia convocar ántes una junta en que -se hallasen todos los Cabos del exército, para que se discurriese con -mayor acuerdo la respuesta que se habia de dar á Hernan Cortés, puesto -que se mostraba inclinado á la paz, y no parecia dificultoso que se -llegáse á poner en términos proporcionados y decentes: á cuya -proposicion se inclinaban algunos de los Capitanes que se hallaron -presentes; pero Narbáez la oyó con un género de impaciencia, que -tocaba en desprecio: y para responder de una vez al Oidor y al -Religioso, mandó publicar á sus oidos con voz de pregonero la guerra -contra Hernan Cortés á sangre y fuego, declarándole por traydor al -Rey, señalando talla para quien le prendiese ó matáse, y dando las -órdenes para que se previniese la marcha del exército. - -No pudo, ni debió aquel Ministro sufrir, ó tolerar semejante desacato, -ni dexar de ocurrir al remedio con su autoridad. Mandó que cesasen los -pregones: hizole notificar - - "Que no se moviese de Zempoala, pena de la vida, ni usáse de - aquellas armas sin acuerdo y parecer de todo el exército." - -Ordenó á los Capitanes y soldados que no le obedeciesen, y duró en sus -protestas y requerimientos con tanta resolucion, que Narbáez, ciego ya -de cólera, y perdido el respeto á su persona y representacion, le hizo -prender ignominiosamente, y dispuso que le llevasen luego á la Isla de -Cuba en uno de sus baxeles: de cuya execucion volvió escandalizado el -Padre Fray Bartolomé de Olmedo sin otra respuesta: y lo quedaron tanto -sus mismos Capitanes y soldados, que los de mayor discurso, viendo -prender á un Ministro de aquella suposicion, se hallaron obligados á -mirar con alguna cautela por el servicio del Rey; y los de ménos -punto, con bastante materia para la murmuracion, y el desafecto á su -Capitan: mejorándose con este atrevimiento de Narbáez la causa de -Cortés en la inclinacion de los soldados, y sirviéndole como -diligencias suyas los mismos desaciertos de su enemigo. - - - - - CAPITULO VII. - - _Persevera Motezuma en su buen ánimo para con los Españoles de - Cortés, y se tiene por improbable la mudanza que atribuyen - algunos á diligencias de Narbáez. Resuelve Cortés, su jornada, - y la executa, dexando en México parte de su gente._ - - -Asientan algunos de nuestros escritores, que Pámphilo de Narbáez -introduxo pláticas de grande intimidad y confidencia con Motezuma: que -iban y venian correos de México á Zempoala, por cuyo medio le dió á -entender que traia comision de su Rey para castigar los desafueros y -exôrbitancias de Cortés: que no solo él, sino todos los que seguian -sus banderas, andaban foragidos, y fuera de obediencia: y que, -habiendo sabido la opresion en que se hallaba su persona, trataria -luego de marchar con su exército, para dexarle restituido en su -libertad, y en pacífica posesion de sus dominios, con otras imposturas -de semejante malignidad. A cuyas esperanzas, dicen, no solo asintió -Motezuma, pero que llegó á entenderse con él, y le hizo grandes -presentes, recatándose de Cortés, y deseando romper su prision con -ocultas diligencias. No sabemos como pudieron llegar á sus oidos estas -sugestiones; porque Narbáez no tuvo intérpretes con que darse á -entender á los Indios, ni pudo introducir por su medio, con el -lenguage de las señas, tan concertada negociacion. De sus Españoles -solo vinieron á México el Licenciado Guevara con los demas que remitió -Sandoval: y estos no hablaron reservadamente á Motezuma; ni quando se -diera en Cortés semejante descuido, pudieran hacer este razonamiento -sin valerse de Aguilar y Doña Marina: caso incompatible con lo que se -refiere de su fidelidad. Debese creer que los Indios Zempoales -conocieron de los semblantes y señas exteriores la enemistad y -oposicion de aquellos dos exércitos, cuya noticia dieron á Motezuma -sus confidentes ó ministros: porque no es dudable que la tuvo, ántes -que se la participáse Cortés; pero de lo mismo que obró en esta -ocasion, se arguye que tenia el ánimo seguro, y sin alguna -preocupacion de siniestros informes. - -No se niega que hizo algunos presentes de consideracion á Narbáez; -pero tampoco se colige de ellos que hubiese correspondencia entre los -dos; porque aquellos Príncipes solian usar este género de agasajo con -los extrangeros que arribaban á sus costas, como se hizo con el -exército de Cortés, á quien pudo encubrir sin artificio esta -demostracion, por ser materia sin novedad, ó por hacer ménos caso de -sus dádivas. Pero es de reparar que hasta en ellas mismas, fuesen -ocultas ó ignoradas, hubo requisitos ó circunstancias casuales que -aprovecharon al credito de Cortés; porque al recibirlas descubrió -Narbáez mas complacencia ó mas aplicacion que fuera conveniente. -Mandabalas guardar con demasiada cuenta y razon, sin dar alguna seña -de su liberalidad á los que mas favorecia: y los soldados (que no -conocen su avaricia quando culpan la de sus Capitanes) empezaron á -desanimarse con este desengaño de sus esperanzas: y poniendo el propio -interés entre las causas de la guerra, ó daban la razon á Cortés, ó se -la quitaban al ménos generoso. - -Volvió finalmente de su jornada Fray Bartolomé de Olmedo; y Hernan -Cortés halló en su relacion lo mismo que rezelaba de Narbáez: sintió -el desprecio de sus proposiciones ménos por sí, que por su razon: -conoció en la prision del Oidor quan lejos estaba de atender al -servicio del Rey quien traía tan desenfrenada la osadía: oyó sin -enojo, á lo ménos exterior, las injurias y denuestos con que -maltrataba sus ausencias: y ponderan justamente los autores que, -llegando á su noticia por diversas partes el menosprecio con que -hablaba de su persona, las indecencias de su estilo, y quánto le -repetia el oprobio de traydor, no se le oyó jamas una palabra -descompuesta, ni dexar de llamar á Pámphilo de Narbáez por su nombre. -¡Rara constancia ó predominio sobre sus pasiones! y digno siempre de -envidia un corazon donde caben los agravios sin estorvar el -sufrimiento! - -Consolóse mucho con la noticia que le dió Fray Bartolomé de Olmedo de -la buena disposicion que habia reconocido en la gente de Narbáez, por -la mayor parte deseosa de la paz, ó con poco afecto á sus dictámenes; -y no desconfió de hacerle la guerra, ó traerle al ajustamiento que -deseaba con la fuerza ó con la floxedad de sus mismos soldados. -Comunicó uno y otro á sus Capitanes; y considerados los inconvenientes -que por todas partes ocurrian, se tuvo por el menor ó el ménos -aventurado salir á la campaña con el mayor número de gente que fuese -posible: procurar incorporarse con los Indios que se habian prevenido -en Tlascála y Chinantlá; y marchar unidos la vuelta de Zempoala con -presupuesto de hacer alto en algun lugar amigo, para volver á -introducir desde mas cerca las pláticas de la paz: logrando la ventaja -de capitular con las armas en la mano, y la conveniencia de asistir en -parage donde se pudiese recoger la gente de Narbáez que se determináse -á dexar su partido. Publicóse luego entre los soldados esta -resolucion, y se recibió con notable aplauso y alegría. No ignoraban -la desigualdad incomparable del exército contrario; pero estuvieron á -vista del peligro tan lejos del temor, que los de ménos obligaciones -hicieron pretension de salir á la empresa: y fué necesario que -trabajasen el ruego y la autoridad, quando llegó el caso de nombrar á -los que se dexaron en México. Tanto se fiaban los unos en la -prudencia, los otros en el valor, y los mas en la fortuna de su -Capitan: que así llamaban aquella repeticion extraordinaria de sucesos -favorables con que solia conseguir quanto intentaba: propiedad que -puede mucho en el ánimo de los soldados, y pudiera mas, si supieran -retribuir á su Autor estos efectos inopinados, que se llaman -felicidades, porque vienen de causa no entendida. - -Pasó luego Hernan Cortés al quarto de Motezuma, prevenido ya de varios -pretextos para darle cuenta de su viage, sin descubrirle su cuidado; -pero él le obligó á tomar nueva senda en su discurso dando principio á -la conversacion. Recibióle diciendo: - - "Que habia reparado en que andaba cuidadoso, y sentia que le - hubiese recatado la ocasion, quando por diferentes partes le - avisaban que venia de mal ánimo contra él y contra los suyos - aquel Capitan de su Nacion que residia en Zempoala: y que no - estrañaba tanto que fuesen enemigos por alguna querella - particular, como que, siendo vasallos de un Rey, acaudillasen - dos exércitos de contraria faccion; en los quales era preciso - que por lo ménos el uno anduviese fuera de su obediencia." - -Esta noticia no esperada en Motezuma, y esta reconvencion que tenia -fuerza de argumento, pudieran embarazar á Cortés: y no dexaron de -turbarle interiormente; pero con aquella prontitud natural que le -sacaba de semejantes aprietos, le respondió sin detenerse: - - "Que los que habian observado la mala voluntad de aquella - gente, y las amenazas imprudentes de su caudillo, le avisaban - la verdad, y él venia con ánimo de comunicarsela, no habiendo - podido cumplir ántes con esta obligacion, porque acababa de - llegar el Padre Fray Bartolomé de Olmedo con el primer aviso de - semejante novedad. Que aquel Capitan de su Nacion, aunque tan - arrojado en las demostraciones de su enojo, no se debia mirar - como inobediente, sino como engañado en el servicio de su Rey: - porque venia despachado con veces de substituto y Lugarteniente - de un Gobernador poco advertido, que por residir en provincia - muy distante, no sabía las últimas resoluciones de la Corte, y - estaba persuadido á que le tocaba por su puesto la funcion de - aquella embaxada. Pero que todo el aparato de tan frívola - pretension se desvaneceria fácilmente sin mas diligencia que - manifestarle sus despachos: en cuya virtud se hallaba con plena - jurisdiccion para que le obedeciesen todos los Capitanes y - soldados que se dexasen ver en aquellas costas; y ántes que - pasáse á mayor empeño su ceguedad, habia resuelto marchar á - Zempoala con parte de su gente para disponer que se volviesen á - embarcar aquellos Españoles, y darles á entender que ya debian - respetar los pueblos del Imperio Mexicano como admitidos á la - proteccion de su Rey. Lo qual executaria luego; siendo el - principal motivo de abreviar su jornada la justa consideracion - de no permitir que se acercasen á su corte, por componerse - aquel exército de gente ménos atenta y ménos corregida que - fuera razon, para fiarse de su vecindad sin riesgo de que - pudiesen ocasionar alguna turbacion entre sus vasallos." - -Así procuró interesarle como pudo en su resolucion: y Motezuma, que -sabía ya las vexaciones de que se quejaban los Zempoales, alabó su -atencion, teniendo por conveniente que se procurasen apartar de su -corte aquellos soldados de tan violento proceder; pero le pareció -temeridad que, habiéndose ya declarado por sus enemigos, y hallándose -con fuerzas tan superiores á las suyas, se aventuráse á la -contingencia de que no le atendiesen ó le atropellasen. Ofrecióle -formar exército que le guardáse las espaldas, cuyos cabos irian á su -órden, y la llevarian de obedecerle y respetarle como á su misma -persona: punto que procuró esforzar con diferentes instancias, en que -se dexaba conocer el afecto sin alguna mezcla de afectacion. Pero -Hernan Cortés agradeció la oferta, y se defendió de admitirla; porque, -á la verdad, fiaba poco de los Mexicanos, y no quiso incurrir en el -desacierto de admitir armas auxîliares que le pudiesen dominar: como -quien sabía quánto embaraza en las facciones de la guerra tener á un -tiempo empeñada la frente, y el lado rezeloso. - -Suavizados en esta forma los motivos de su viage, dió todo el cuidado -á las demas prevenciones, con ánimo de volver á sus inteligencias -ántes que se moviese Narbáez. Resolvió dexar en México hasta ochenta -Españoles á cargo de Pedro de Alvarado, que pareció á todos mas á -propósito, porque tenia el afecto de Motezuma, y sobre ser Capitan de -valor y entendimiento, le ayudaban mucho la cortesanía y el despejo -natural para no ceder á las dificultades, y pedir al ingenio lo que -faltáse á las fuerzas. Encargóle que procuráse mantener á Motezuma en -aquella especie de libertad que le hacia desconocer su prision: -resistiendo quanto fuese posible que se estrecháse pláticas secretas -con los Mexicanos: dexó á su cargo el tesoro del Rey y de los -particulares; y sobre todo, le advirtió - - "quánto importaba conservar aquel pie de su exército en la - corte, y aquel Príncipe á su devocion:" - -presupuestos á que debia encaminar sus operaciones con igual -vigilancia, por consistir en ellos la comun seguridad. - -A los soldados ordenó - - "que obedeciesen á su Capitan: que sirviesen y respetasen con - mayor solicitud y rendimiento á Motezuma: que corriesen de - buena conformidad con su familia, y los de su cortejo:" - -exôrtandolos, por su misma seguridad, á la union entre sí, y á la -modestia con los demas. - -Despachó correo á Gonzalo de Sandoval, ordenándole que le saliese á -recibir, ó le esperase con los Españoles de su cargo en el parage -donde pensaba detenerse, y que dexáse la fortaleza de la Vera Cruz á -la confianza de los confederados, que sería poco ménos que -abandonarla: porque ya no era tiempo de mantenerse desunidos, ni -aquella fortificacion, que se fabricaba contra los Indios, era capaz -de resistir á los Españoles. Previno los víveres que parecieron -necesarios, para no ir á la providencia, ó á la extorsion de los -paisanos. Hizo juntar los Indios de carga que habian de conducir el -bagage: y tomando la mañana el dia de la marcha, dispuso que se dixese -una Misa del Espíritu Santo, y que la oyesen todos sus soldados, y -encomendasen á Dios el buen suceso de aquella jornada: protestando, en -presencia del altar, que solo deseaba su servicio y el de su Rey, -inseparables en aquella ocurrencia: y que iba sin odio ni ambicion, -puesta la mira en ambas obligaciones, y asegurado en lo mismo que -abogaba por él la justicia de su causa. - -Entró luego á despedirse de Motezuma, y le pidió con encarecimiento: - - "Qué cuídase de aquellos pocos Españoles que dexaba en su - compañía: que no los desamparáse, ó descubriese con apartarse - de ellos, porque de qualquiera mudanza, ó ménos gratitud que - reconociesen los suyos, podrian resultar graves inconvenientes, - que pidiesen graves remedios: y que sentiria mucho hallarse - obligado á volver quejoso, quando iba tan reconocido. A que - añadió, que Pedro de Alvarado quedaba substituyendo su persona; - y así como le tocaban en su ausencia las prerogativas de - Embaxador, dexaba en él su misma obligacion de asistir en todo - á su mayor servicio: y que no desconfiaba de volver con mucha - brevedad á su presencia, libre de aquel embarazo, para recibir - sus órdenes, disponer su viage, y llevar al Emperador, con sus - presentes, la noticia de su amistad y confederacion, que sería - la joya de su mayor aprecio." - -Volvióse á contristar Motezuma de que saliese con fuerzas tan -desiguales. Pidióle: - - "Que si necesitáse de las armas para dar á entender su razon, - procuráse dilatar el rompimiento hasta que llegasen los - socorros de su gente, que tendria prontos en el número que los - pidiese. Dióle palabra de no desamparar á los Españoles que - dexaba con Pedro de Alvarado, ni hacer mudanza en su habitacion - pendiente su ausencia." - -Y añade Antonio de Herrera que le salió acompañando largo trecho con -todo el séquito de su corte; pero atribuye con malicia voluntaria esta -demostracion á lo que deseaba verse libre de los Españoles, -suponiéndole ya desabrido y de mal ánimo contra Hernan Cortés y contra -los suyos. Lo que vemos es que cumplió puntualmente su palabra -perseverando en aquel alojamiento y en su primera benignidad, por mas -que se le ofrecieron grandes turbaciones, que pudo remediar con -volverse á su palacio: y tanto en lo que obró para defender á los -Españoles que le asistian, como en lo que dexó de obrar contra los -demas en esta desunion de sus fuerzas, se conoce que no hubo doblez ó -novedad en su intencion. Es verdad que llegó á desear que se fuesen, -porque le instaba la quietud de su república; pero nunca se determinó -á romper con ellos, ni dexó de conocer el vínculo de la salvaguardia -real en que vivian: y aunque parecen estas atenciones de Príncipe -ménos bárbaro, y poco adequadas á su condicion, fué una de las -maravillas que obró Dios, para facilitar esta conquista, la mudanza -total de aquel hombre interior: porque la rara inclinacion, y el temor -reverencial que tuvo siempre á Cortés, se oponian derechamente á su -altivez desenfrenada, y se deben mirar como dos afectos enemigos de -su genio, que tuvieron de inspirados todo aquello que les faltaba de -naturales. - - - - - CAPITULO VIII. - - _Marcha Hernan Cortés la vuelta de Zempoala, y sin conseguir la - gente que tenia prevenida en Tlascála. Continua su viage hasta - Matalequíta donde vuelve á las pláticas de la paz, y con nueva - irritacion rompe la guerra._ - - -Dióse principio á la marcha, y se fué siguiendo el camino de Cholúla -con todas las cautelas y resguardos que pedia la seguridad, y abrazaba -fácilmente la costumbre de aquellos soldados, diestros en las -puntualidades que ordena la milicia, y hechos á obedecer sin -discurrir. Fueron recibidos en aquella ciudad con agradable prontitud, -convertido ya en veneracion afectuosa el miedo servil con que vinieron -á la obediencia. De allí pasaron á Tlascála, y media legua de aquella -ciudad hallaron un lucido acompañamiento, que se componia de la -Nobleza y el Senado. La entrada se celebró con notables demostraciones -de alegría, correspondientes al nuevo merito con que volvian los -Españoles, por haber preso á Motezuma, y quebrantado el orgullo de -los Mexicanos: circunstancia que multiplicó entónces los aplausos, y -mejoró las asistencias. Juntóse luego el Senado para tratar de la -respuesta que se debia dar á Hernan Cortés sobre la gente de guerra -que habia pedido á la república. Y aquí hallamos otra de aquellas -discordancias de Autores, que ocurren con freqüente infelicidad en -estas narraciones de las Indias, obligando algunas veces á que se -abraze lo mas verisímil, y otras á buscar trabajosamente lo posible. -Dice Bernal Diaz que pidió quatro mil hombres, y que se los negaron -con pretexto de que no se atrevian sus soldados á tomar las armas -contra Españoles, porque no se hallaban capaces de resistir á los -caballos y armas de fuego: y Antonio de Herrera, que dieron seis mil -hombres efectivos, y le ofrecian mayor número. Los quales refiere que -se agregaron á las compañías de los Españoles, y que á tres leguas de -marcha se volvieron, por no estar acostumbrados á pelear lejos de sus -confines. Pero como quiera que sucediese (que no todo se debe apurar) -es cierto que no se hallaron los Tlascaltécas en esta faccion. -Pidiólos Hernan Cortés mas por hacer ruido á Narbáez, que porque se -fiáse de sus armas, ni fuese de codicia su estilo de pelear contra -enemigos Españoles. Pero tambien es cierto que salió de aquella ciudad -sin queja suya, ni desconfianza de los Tlascaltécas, porque los buscó -despues y los halló quando los hubo menester contra otros Indios: en -cuyos combates eran valientes y resueltos, como lo asegura el haber -conservado su libertad á despecho de los Mexicanos tan cerca de su -corte, y en tiempo de un Príncipe que tenia su mayor vanidad en el -renombre de conquistador. - -Detuvose poco el exército en Tlascála, y alargando los tránsitos, pasó -á Matalequíta, lugar de Indios amigos distante doce leguas de -Zempoala, donde llegó casi al mismo tiempo Gonzalo de Sandoval con la -gente de su cargo, y siete soldados mas, que se pasaron á la Vera Cruz -del exército de Narbáez el dia siguiente á la prision del Oidor, -teniendo por sospechoso aquel partido. Supo de ellos Hernan Cortés -quanto pasaba en el quartel de su enemigo: y Gonzalo de Sandoval le -dió mas frescas noticias de todo; porque ántes de partir tuvo -inteligencia para introducir en Zempoala dos soldados Españoles, que -imitaban con propiedad los ademanes y movimientos de los Indios, y no -les desayudaba el color para la semejanza. Estos se desnudaron con -alegre solicitud: y cubriendo parte de su desnudez con los arreos de -la tierra, entraron al amanecer en Zempoala con dos banastas de fruta -sobre la cabeza, y puestos entre los demas que manejaban este género -de grangería, la fueron trocando á cuentas de vidrio: tan diestros en -fingir la simplicidad y la codicia de los paisanos, que nadie hizo -reparo en ellos; con que pudieron discurrir por la villa, y escapar á -su salvo con la noticia que buscaban. Pero no contentos con esta -diligencia, y deseando tambien llevar averiguado con que género de -guardias pasaba la noche aquel exército, volvieron á entrar con -segunda carga de hierba entre algunos Indios que salian á forragear; y -no solo reconocieron la poca vigilancia del quartel, pero la -comprobaron, trayendo á la Vera Cruz un caballo que pudieron sacar de -la misma plaza sin que hubiese quien se lo embarazáse, y acertó á ser -del Capitan Salvatierra, uno de los que mas irritaban á Narbáez contra -Hernan Cortés: circunstancia que dió estimacion á la presa. Hicieron -estos exploradores por su fama quanto cupo en la industria y el valor; -y se callaron desgraciadamente sus nombres en una faccion tan bien -executada, y en una Historia donde se hallan á cada paso hazañas -menores con dueño encarecido. - -Fundaba Cortés parte de sus esperanzas en la corta milicia de aquella -gente: y el descuido con que gobernaba su quartel Pámphilo de Narbáez -le traía varios designios á la imaginacion. Podia nacer de lo mismo -que desestimaba sus fuerzas, y así lo conocia; pero no le pesaba de -verlas tan desacreditadas que produxesen aquella seguridad en el -exército contrario, la qual favorecia su intento, y, á su parecer, -militaba de su parte: en que discurria sobre buenos principios, -siendo evidente que la seguridad es enemiga del cuidado, y ha -destruido á muchos Capitanes. Debese poner entre los peligros de la -guerra; porque ordinariamente, quando llega el caso de medir las -fuerzas, queda mejor el enemigo despreciado. Trató de abreviar sus -disposiciones, y estrechar á Narbáez con las instancias de la paz, que -por su parte debian preceder al rompimiento. - -Hizo reseña de su gente, y se halló con doscientos y sesenta y seis -Españoles, inclusos los Oficiales y los soldados que vinieron con -Gonzalo de Sandoval, sin los Indios de carga que fueron necesarios -para el bagage. Despachó segunda vez al Padre Fray Bartolomé de -Olmeda, para que volviese á porfiar en el ajustamiento; y le avisó -brevemente del poco efecto que producian sus diligencias. Pero -deseando hacer algo mas por la razon, ó ganar algun tiempo en que -pudiesen llegar los dos mil Indios que aguardaba de Chinantelá, -determinó enviar al Capitan Juan Velazquez de Leon, creyendo que por -su autoridad, y por el parentesco de Diego Velazquez, sería mejor -admitida su mediacion. Tenia experimentada su fidelidad, y pocos dias -ántes le habia repetido las ofertas de morir á su lado, con ocasion de -poner en sus manos una carta que le escribió Narbáez llamándole á su -partido con grandes conveniencias. Demostracion á cuyo agradecimiento -correspondió Hernan Cortés, fiando entónces de su ingenuidad y -entereza tan peligrosa negociacion. - -Creyeron todos, quando llegó á Zempoala, que iba reducido á seguir las -banderas de su pariente; y Narbáez salió á recibirle con grande -alborozo; pero quando llegó á entender su comision, y conoció que se -iba empeñando en apadrinar la razon de Cortés, atajó el razonamiento, -y se apartó de él con alguna desazon, aunque no sin esperanza de -reducirle: porque ántes de volver á la plática, ordenó que se hiciese -un alarde á sus ojos de toda su gente, deseando, al parecer, -atemorizarle, ó convencerle con aquella vana ostentacion de sus -fuerzas. Aconsejaronle algunos que le prendiese; pero no se atrevió, -porque tenia muchos amigos en aquel exército; ántes le convidó á comer -el dia siguiente, y convidó tambien á los Capitanes de su confidencia -para que le ayudasen á persuadirle. Dieronse á la urbanidad y -cumplimiento los principios de la conversacion; pero á breve rato se -introduxo la murmuracion de Cortés entre las licencias del banquete. Y -aunque procuró disimular Juan Velazquez por no destruir el negocio de -su cargo, pasando á términos indecentes la irrision y el desacato, no -se pudo contener en el desayre de su paciencia, y dixo en voz alta y -descompuesta: - - "Que pasasen á otra plática, porque delante de un hombre como - él no debian tratar como ausente á su Capitan: y que qualquiera - de ellos que no tuviese á Cortés y á quantos le seguian por - buenos vasallos del Rey, se lo dixese con ménos testigos, y le - desengañaria como quisiese." - -Callaron todos, y calló Pámphilo de Narbáez como embarazado en la -dificultad de la respuesta; pero un Capitan mozo, sobrino de Diego -Velazquez, y de su mismo nombre, se adelantó á decirle: - - "Que no tenia sangre de Velazquez, ó la tenia indignamente - quien apadrinaba con tanto empeño la causa de un traydor." - -A que respondió Juan Velazquez desmintiéndole, y sacando la espada con -tanta resolucion de castigar su atrevimiento, que trabajaron todos en -reprimirle; y últimamente le instaron en que se volviese al real de -Cortés, porque temieron los inconvenientes que podria ocasionar su -detencion; y él lo executó luego, llevándose consigo al Padre Fray -Bartolomé de Olmedo, y diciendo al partir algunas palabras poco -advertidas, que hacian á su venganza, ó la trataban como decision del -rompimiento. - -Quedaron algunos de los Capitanes mal satisfechos de que Narbáez le -dexáse volver sin ajustar el duelo de su pariente, para oirle y -despacharle bien ó mal, segun lo que de nuevo representáse: á cuyo -propósito decian: - - "Que una persona de aquella suposicion y autoridad se debia - tratar con otro género de atencion: que de su juicio y - entereza no se podia creer que hubiese venido con proposiciones - descaminadas, ó ménos razonables: que las puntualidades de la - guerra nunca llegaban á impedir la franqueza de los oidos; ni - era buena política ó buen camino de poner en cuidado al enemigo - darle á entender que se temia su razon." - -Discursos que pasaron de los Capitanes á los soldados con tanto -conocimiento de la poca justificacion con que se procedia en aquella -guerra, que Pámphilo de Narbáez necesitó, para sosegarlos, de nombrar -persona que fuese á disculpar en su nombre y el de todos aquella falta -de urbanidad, y á saber de Cortés á qué puntos se reducia la comision -de Juan Velazquez de Leon: para cuya diligencia eligieron él y los -suyos el Secretario Andres de Duero, que por ménos apasionado contra -Hernan Cortés pareció á propósito para la satisfaccion de los mal -contentos; y por criado de Diego Velazquez no desmereció la confianza -de los que procuraban estorvar el ajustamiento. - -Hernan Cortés entretanto, con las noticias que llevaron Fray Bartolomé -de Olmedo y Juan Velazquez de Leon, entró en conocimiento de que habia -cumplido sobradamente con las diligencias de la paz: y teniendo ya por -necesario el rompimiento, movió su exército con ánimo de acercarse mas -y ocupar algun puesto ventajoso donde aguardar á los Chinantécas, y -aconsejarse con el tiempo. - -Iba continuando su marcha, quando volvieron los batidores con noticia -de que venia de Zempoala el Secretario Andres de Duero: y Hernan -Cortés, no sin esperanza de alguna favorable novedad, se adelantó á -recibirle. Saludaronse los dos con igual demostracion de su afecto: -renovaronse con los abrazos, ó se volvieron á formar los antiguos -vínculos de su amistad: concurrieron al aplauso de su venida todos los -Capitanes: y ántes de llegar á lo inmediato de la negociacion, le hizo -Cortés algunos presentes mezclados con mayores ofertas. Detuvose hasta -otro dia despues de comer: y en este tiempo se apartaron los dos á -diferentes conferencias de grande intimidad. Discurrieronse algunos -medios en órden á la union de ambos partidos, con deseo de hallar -camino para reducir á Narbáez, cuya obstinacion era el único -impedimento de la paz. Llegó Cortés á ofrecer que le dexaria la -empresa de México, y se apartaria con los suyos á otras conquistas. Y -Andres de Duero, viéndole tan liberal con su enemigo, le propuso que -se viese con él, pareciéndole que podria conseguir de Narbáez este -abocamiento, y que se vencerian mejor las dificultades con la -presencia y viva voz de las partes. Dicen unos que llevaba órden para -introducir esta plática: otros, que fué pensamiento de Cortés; y -concuerdan todos en que se ajustaron las vistas de ambos Capitanes -luego que volvió Andres de Duero á Zempoala, por cuya solicitud se -hizo capitulacion auténtica, señalando la hora y el sitio donde habia -de ser la conferencia: y asegurando cada uno con su palabra y su firma -que saldrian al puesto señalado con solos diez compañeros, para que -fuesen testigos de lo que se discurriese y ajustáse. - -Pero al mismo tiempo que se disponia Hernan Cortés para dar -cumplimiento por su parte á lo capitulado, le avisó de secreto Andres -de Duero, que se andaba previniendo una emboscada con ánimo de -prenderle ó matarle sobre seguro: cuya noticia, que se confirmó -tambien por otros confidentes, le obligó á darse por entendido con -Narbáez de que habia descubierto el doblez de su trato: y con el -primer calor de su enojo, le escribió una carta rompiendo la -capitulacion, y remitiendo á la espada su desagravio. Llevabale -ciegamente á las manos de su enemigo la misma nobleza de su proceder; -y acertaba mal á disculpar con los suyos aquella falta de cautela ó -precipitada sinceridad con que se fiaba de Narbáez, teniendo conocida -su intencion y mala voluntad: pero nadie pudo acusarle de poco -advertido Capitan en esta confianza, siendo el rompimiento de la -palabra en semejantes convenciones una de las malignidades que no se -deben rezelar del enemigo: porque las supercherías no estan en el -número de los estratagemas, ni caben estos engaños que manchan el -pundonor en toda la malicia de la guerra. - - - - - CAPITULO IX. - - _Prosigue su marcha Hernan Cortés hasta una legua de Zempoala; - sale con su exército en campaña, Pámphilo de Narbáez: - sobreviene una tempestad, y se retira; con cuya noticia - resuelve Cortés acometerle en su alojamiento._ - - -Quedó Hernan Cortés mas animoso que irritado con esta última sinrazon -de Narbáez, pareciéndole indigno de su temor un enemigo de tan -humildes pensamientos; y que no fiaba mucho de su exército, ni de sí, -quien trataba de asegurar la victoria con detrimento de la reputacion. -Siguió su marcha en mas que ordinaria diligencia; no porque tuviese -resuelta la faccion, ni discurridos los medios; sino porque llevaba el -corazon lleno de esperanzas, madrugando á confortar su resolucion -aquellas premisas que suelen venir delante de los sucesos. Asentó su -quartel una legua de Zempoala, en parage defendido por la frente del -rio que llamaban de Canoas, y abrigado por las espaldas con la -vecindad de la Vera Cruz, donde le dieron unas caserías ó habitaciones -bastante comodidad para que se reparáse la gente de lo que habia -padecido con la fuerza del sol, y prolixidad del camino. Hizo pasar -algunos batidores y centinelas á la otra parte del río: y dando el -primer lugar al descanso de su exército, reservó para despues el -discurrir con sus Capitanes lo que se hubiese de intentar, segun las -noticias que llegasen del exército contrario, donde tenia ganados -algunos confidentes, y estaba creyendo que lo habian de ser en la -ocasion quantos aborrecian aquella guerra: cuyo presupuesto, y las -cortas experiencias de Narbáez, le dieron bastante seguridad para que -pudiese acercarse tanto á Zempoala sin falta de precaucion, ó nota de -temeridad. - -Llegó á Narbáez la noticia del parage donde se hallaba su enemigo; y -mas apresurado que diligente, ó con un género de celeridad embarazada, -que tocaba en turbacion, trató de sacar su exército en campaña. Hizo -pregonar la guerra, como si ya no estuviera pública: señaló dos mil -pesos de talla por la cabeza de Cortés: puso en precio menor las de -Gonzalo de Sandoval y Juan Velazquez de Leon. Mandaba muchas cosas á -un tiempo sin olvidarse de su enojo: mezclabanse las órdenes con las -amenazas; y todo era despreciar al enemigo con apariencias de temerle. -Puesto en órden el exército, ménos por su disposicion, que por lo que -acertaron sin obedecer sus Capitanes, marchó como un quarto de legua -con todo el grueso, y resolvió hacer alto para esperar á Cortés en -campo abierto: persuadiéndose á que venia tan desalumbrado, que le -habia de acometer donde pudiese lograr todas sus ventajas el mayor -número de su gente. Duró en este sitio y en esta credulidad todo el -dia, gastando el tiempo, y engañando la imaginacion con varios -discursos de alegre confianza: conceder el pillage á los soldados: -enriquecer con el tesoro de México á los Capitanes: y hablar mas en la -victoria que de la batalla. Pero al caer el sol se levantó un nublado -que adelantó la noche, y empezó á despedir tanta cantidad de agua, que -aquellos soldados maldixeron la salida, y clamaron por volverse al -quartel: en cuya impaciencia entraron poco despues los Capitanes, y no -se trabajó mucho en reducir á Narbáez, que sentia tambien su -incomodidad: faltando en todos la costumbre de resistir á las -inclemencias del tiempo; y en muchos la inclinacion á un rompimiento -de tantos inconvenientes. - -Habia llegado poco ántes aviso de que se mantenia Cortés de la otra -parte del rio: de que, no sin alguna disculpa, conjeturaron que no -habia que rezelar por aquella noche; y como nunca se halla con -dificultad la razon que busca el deseo, dieron todos por conveniente -la retirada, y la pusieron en execucion desconcertadamente, caminando -al cubierto, ménos como soldados, que como fugitivos. - -No permitió Narbáez que su exército se desuniese aquella noche, mas -porque discurrió en salir temprano á la campaña, que porque tuviese -algun rezelo de Cortés; aunque afectó por los demas el cuidado á que -obligaba la cercanía del enemigo. Alojaronse todos en el adoratorio -principal de la villa, que constaba de tres torreones ó capillas poco -distantes: sitio eminente y capaz, á cuyo plano se subia por unas -gradas pendientes y desabridas, que daban mayor seguridad á la -eminencia. - -Guarneció con su artillería el pretil que servia de remate á las -gradas; eligió para su persona el torreon de en medio, donde se retiró -con algunos Capitanes, y hasta cien hombres de su confidencia, y -repartió en los otros dos el resto de la gente: dispuso que saliesen -algunos caballos á correr la campaña; nombró dos centinelas que se -alargasen á reconocer las avenidas: y con estos resguardos que, á su -parecer, no dexaban que desear á la buena disciplina, dió al sosiego -lo que restaba de la noche, tan lejos el peligro de su imaginacion, -que se dexó rendir al sueño con poca ó ninguna resistencia del -cuidado. - -Despachó luego Andres de Duero á Hernan Cortés un confidente suyo, que -pudo echar fuera de la plaza con poco riesgo, para que á boca le -diese cuenta de la retirada, y de la forma en que se habia dispuesto -el alojamiento, mas por asegurarle amigablemente que podia pasar la -noche sin rezelo, que por advertirle ó provocarle á nuevos designios. -Pero él con esta noticia tardó poco en determinarse á lograr la -ocasion que, á su parecer, le convidaba con el suceso. Tenia -premeditados todos los lances que se le podian ofrecer en aquella -guerra: y alguna vez se deben cerrar los ojos á las dificultades, -porque suelen parecer mayores desde lejos; y hay casos en que daña el -discurrir al executar. Convocó su gente sin mas dilacion y la puso en -órden, aunque duraba la tempestad; pero aquellos soldados, endurecidos -ya en mayores trabajos, obedecieron, sin hacer caso de su incomodidad, -ni preguntar la ocasion de aquel movimiento inopinado: tanto se -dexaban á la providencia de su Capitan. Pasaron el rio con el agua -sobre la cintura: y vencida esta dificultad, hizo á todos un breve -razonamiento, en que les comunicó lo que llevaba discurrido, sin poner -duda en su resolucion, ni cerrar las puertas al consejo. Dióles -noticia de la turbacion con que se habian retirado los enemigos, -buscando el abrigo de su quartel contra el rigor de la noche, y de la -separacion y desórden con que habian ocupado los torreones del -adoratorio: ponderó él el descuido y seguridad en que se hallaban: la -facilidad con que podrian ser asaltados ántes que llegasen á unirse, ó -tuviesen lugar para doblarse: y viendo que no solo se aprobaba, pero -se aplaudia la proposicion: - - "Esta noche, prosiguió diciendo con nuevo fervor, esta noche, - amigos, ha puesto el Cielo en nuestras manos la mayor ocasion - que se pudiera fingir nuestro deseo: veréis agora lo que fio de - vuestro valor; y yo confesaré que vuestro mismo valor hace - grandes mis intentos. Poco ha que aguardabamos á nuestros - enemigos con esperanza de vencerlos al reparo de esa ribera: ya - los tenemos descuidados y desunidos, militando por nosotros el - mismo desprecio con que nos tratan. De la impaciencia - vergonzosa con que desampararon la campaña, huyendo esos - rigores de la noche, pequeños males de la naturaleza, se colige - como estarán en el sosiego unos hombres que le buscaron con - floxedad, y le desfrutan sin rezelo. Narbáez entiende poco de - las puntualidades á que obligan las contingencias de la guerra. - Sus soldados por la mayor parte son visoños, gente de la - primera ocasion, que no ha menester la noche para moverse con - desacierto y ceguedad: muchos se hallan desobligados ó quejosos - de su Capitan: no faltan algunos á quien debe inclinacion - nuestro partido; ni son pocos los que aborrecen como voluntario - este rompimiento: y suelen pesar los brazos quando se mueven - contra el dictámen ó contra la voluntad. Unos y otros se deben - tratar como enemigos hasta que se declaren: porque, si ellos - nos vencen, hemos de ser nosotros los traydores. Verdad es que - nos asiste la razon; pero en la guerra es la razon enemiga de - los negligentes, y ordinariamente se quedan con ella los que - pueden mas. A usurparos vienen quanto habeis adquirido; no - aspiran á ménos que hacerse dueños de vuestra libertad, de - vuestras haciendas, y de vuestras esperanzas: suyas han de - llamar nuestras victorias; suya la tierra que habeis - conquistado con vuestra sangre: suya la gloria de vuestras - hazañas: y lo peor es, que con el mismo pie que intentan pisar - nuestra cerviz, quieren atropellar el servicio de nuestro Rey, - y atajar los progresos de nuestra Religion; porque se han de - perder si nos pierden; y siendo suyo el delito, han de quedar - en duda los culpados. A todo se ocurre con que obreis esta - noche como acostumbrais; mejor sabréis executarlo, que yo - discurrirlo: alto á las armas y á la costumbre de vencer: Dios - y el Rey en el corazon, el pundonor á la vista, y la razon en - las manos, que yo seré vuestro compañero en el peligro; y - entiendo ménos de animar con las palabras, que de persuadir con - el exemplo." - -Quedaron tan encendidos los ánimos con esta oracion de Cortés, que -hacian instancia los saldados sobre que no se dilatáse la marcha. -Todos le agradecieron el acierto de la resolucion, y algunos le -protestaron que, si trataba de ajustarse con Narbáez, le habian de -negar la obediencia: palabras de hombres resueltos, que no le sonaron -mal, porque hacian al brio mas que al desacato. Formó, sin perder -tiempo, tres pequeños esquadrones de su gente, los quales se habian de -ir sucediendo en el asalto. Encargó el primero á Gonzalo de Sandoval -con sesenta hombres, en cuyo número fueron comprehendidos los -Capitanes Jorge y Gonzalo de Alvarado, Alonso Dávila, Juan Velazquez -de Leon, Juan Nuñez de Mercado, y nuestro Bernal Diaz del Castillo. -Nombró por Cabo del segundo al Maestre de Campo Christoval de Olid, -con otros sesenta hombres, y asistencia de Andres de Tapia, Rodrigo -Rangel, Juan Xaramillo y Bernardino Vazquez de Tapia: y él se quedó -con el resto de la gente, y con los Capitanes Diego de Ordaz, Alonso -de Grado, Christoval y Martin de Gamboa, Diego Pizarro y Domingo de -Alburquerque. La órden fué, que Gonzalo de Sandoval con su vanguardia -procuráse vencer la primera dificultad de las gradas, y embarazar el -uso de la artillería, dividiéndose á estorvar la comunicacion de los -dos torreones de los lados, y poniendo gran cuidado en el silencio de -su gente. Que Christoval de Olid subiese inmediatamente con mayor -diligencia, y embistiese al torreon de Narbáez, apretando el ataque á -viva fuerza; y él seguiria con los suyos para dar calor, y asistir -donde llamáse la necesidad, rompiendo entónces las caxas y demas -estruendos militares, para que su misma novedad diese al asombro y á -la confusion el primer movimiento del enemigo. - -Entró luego Fray Bartolomé de Olmedo con su exôrtacion espiritual, y -asentado el presupuesto de que iban á pelear por la causa de Dios, los -dispuso á que hiciesen de su parte lo que debian para merecer su -favor. Habia una cruz en el camino, que fixaron ellos mismos quando -pasaron á México; y puesto de rodillas delante de ella todo el -exército, les dictó un acto de contricion, que iban repitiendo con voz -afectuosa: mandóles decir la confesion general, y bendiciéndolos -despues con la forma de la absolucion, dexó en sus corazones otro -espíritu de mejor calidad, aunque parecido al primero: porque la -quietud de la conciencia quita el horror á los peligros, ó mejora el -desprecio de la muerte. - -Concluida esta piadosa diligencia, formó Hernan Cortés sus tres -esquadrones: puso en su lugar las picas y las bocas de fuego: repitió -las órdenes á los Cabos: encargó á todos el silencio: dió por seña y -por invocacion el nombre del Espíritu Santo, en cuya Pascua sucedió -esta interpresa: y empezó á marchar en la misma ordenanza que se habia -de acometer, caminando muy poco á poco, porque llegáse descansada la -gente, y por dar tiempo á la noche para que se apoderáse mas de su -enemigo; de cuya ciega seguridad y culpable descuido pensaba servirse -para vencerle á ménos costa, sin quedarle algun escrúpulo de que -obraba ménos valerosamente que solia en este género de insidias -generosas, que llamó la antigüedad delitos de Emperadores ó Capitanes -Generales; siendo los engaños, que no se oponen á la buena fé, lícitas -permisiones del arte militar, y disputable la preferencia entre la -industria y el valor de los soldados. - - - - - CAPITULO X. - - _Llega Hernan Cortés á Zempoala, donde halla resistencia: - consigue con las armas la victoria: prende á Narbáez, cuyo - exército se reduce á servir debaxo de su mano._ - - -Habria marchado el exército de Cortés algo mas de media legua, quando -volvieron los batidores con una centinela de Narbáez, que cayó en sus -manos, y dieron noticia de que se les habia escapado entre la maleza -otra que venia poco despues: accidente que destruia el presupuesto de -hallar descuidado al enemigo. Hizose una breve consulta entre -Capitanes: y vinieron todos en que no era posible que aquel soldado -(caso que hubiese descubierto el exército) se atreviese por entónces á -seguir el camino derecho, siendo mas verisímil que tómase algun rodeo, -por no dar en el peligro: de que resultó, con aplauso comun, la -resolucion de alargar el paso para llegar ántes que la espía, ó entrar -al mismo tiempo en el quartel de los enemigos: suponiendo, que si no -se lográse la ventaja de asaltarlos dormidos, se conseguiria por lo -ménos la de hallarlos mal despiertos, y en el preciso embarazo de la -primera turbacion. Así lo discurrieron sin detenerse, y empezaron á -marchar en mayor diligencia, dexando en un ribazo fuera del camino los -caballos, el bagage y los demas impedimentos. Pero la centinela, que -debió á su miedo parte de su agilidad, consiguió el llegar ántes, y -puso en arma el quartel, diciendo á voces que venia el enemigo. -Acudieron á las armas los que se hallaron mas prontos. Llevaronle á la -presencia de Narbáez; y él, despues de hacerle algunas preguntas, -despreció el aviso y al que le traia, teniendo por impracticable que -se atreviese Cortés á buscarle con tan poca gente dentro de su -alojamiento, ni pudiese campear en noche tan obscura y tempestuosa. - -Serian poco mas de las doce quando llegó Hernan Cortés á Zempoala, y -tuvo dicha en que no le descubriesen los caballos de Narbáez que, al -parecer, perdieron el camino con la obscuridad, sino se apartaron de -él para buscar algun abrigo en que defenderse del agua. Pudo entrar en -la villa, y llegar con su exército á vista del adoratorio, sin hallar -un cuerpo de guardia, ni una centinela en que detenerse. Duraba -entónces la disputa de Narbáez con el soldado, que se afirmaba de -haber reconocido, no solamente los batidores, sino todo el exército en -marcha diligente; pero se buscaban todavia pretextos á la seguridad, y -se perdia en el exâmen de la noticia el tiempo que, aun siendo -incierta, se debia lograr en la prevencion. La gente andaba inquieta -y desvelada cruzando por el atrio superior: unos dudosos, y otros en -la inteligencia de su Capitan; pero todos con las armas en las manos; -y poco ménos que prevenidos. - -Conoció Hernan Cortés que le habian descubierto: y hallándose ya en el -segundo caso que llevaba discurrido, trató de asaltarlos ántes que se -ordenasen. Hizo la seña de acometer: y Gonzalo de Sandoval con su -vanguardia empezó á subir las gradas, segun el órden que llevaba. -Sintieron el rumor algunos de los artilleros que estaban de guardia: y -dando fuego á dos ó tres piezas, tocaron arma segunda vez, sin dexar -duda en la primera. Siguióse al estruendo de la artillería el de las -caxas y las voces: y acudieron luego á la defensa de las gradas los -que se hallaron mas cerca. Creció brevemente la oposicion: estrechóse -á las picas y á las espadas el combate: y Gonzalo de Sandoval hizo -mucho en mantenerse, forcejando á un tiempo con el mayor número de la -gente, y con la diferencia del sitio inferior; pero le socorrió -entónces Christoval de Olid: y Hernan Cortés, dexando formado su -reten, se arrojó á lo mas ardiente del conflicto, y facilitó el avance -de unos y otros, obrando con la espada lo que infundia con la voz: á -cuyo esfuerzo no pudieron resistir los enemigos, que tardaron poco en -dexar libre la última grada, y poco mas en retirarse -desordenadamente, desamparando el atrio y la artillería. Huyeron -muchos á sus alojamientos, y otros acudieron á cubrir la puerta del -torreon principal, donde se volvió á pelear breve rato con igual valor -de ambas partes. - -Dexóse ver á este tiempo Pámphilo de Narbáez, que se detuvo en armarse -á persuasion de sus amigos; y despues de animar á los que peleaban, y -hacer quanto pudo para ordenarlos, se adelantó con tanto denuedo á lo -mas recio del combate, que, hallándose cerca Pedro Sanchez Farfan, uno -de los soldados que asistian á Sandoval, le dió un picazo en el -rostro, de cuyo golpe le sacó un ojo, y derribó en tierra, sin mas -aliento que el que hubo menester para decir que le habian muerto. -Corrió esta voz entre sus soldados, y cayó sobre todos el espanto y -turbacion con varios efectos: porque unos le desampararon -ignominiosamente; otros se detuvieron por falta de movimiento; y los -que mas se quisieron esforzar á socorrerle, peleaban embarazados y -confusos del súbito accidente: con que se hallaron obligados á -retroceder, dando lugar á los vencedores para que le retirasen. -Baxaronle por las gradas poco ménos que arrastrado. Envió Cortés á -Gonzalo de Sandoval para que cuidáse de asegurar su persona, lo qual -se executó, entregándole al último esquadron: y el que poco ántes -miraba con tanto descuido aquella guerra se halló al volver en sí, no -solo con el dolor de su herida, sino en poder de sus enemigos, y con -dos pares de grillos, que le ponian mas lejos su libertad. - -Llegó el caso de cesar la batalla, porque cesó la resistencia. -Encerraronse todos los de Narbáez en sus torreones tan amedrentados -que no se atrevian á disparar, y solo cuidaban de poner estorvos á la -entrada. Los de Cortés apellidaron á voces la victoria, unos por -Cortés, y otros por el Rey, y los mas atentos por el Espíritu Santo: -gritos de alborozo anticipado, que ayudaron entónces al terror de los -enemigos: y fué circunstancia que hizo al caso en aquella coyuntura, -que se persuadiesen los mas á que traia Cortés un exército muy -poderoso, el qual, á su parecer, ocupaba gran parte de la campaña; -porque desde las ventanas de su encerramiento descubrian á diferentes -distancias algunas luces, que, interrumpiendo la obscuridad, parecian -á sus ojos cuerdas encendipas y tropas de arcabuceros: siendo unos -gusanos que resplandecen de noche, semejantes á nuestras lucernas ó -noctilúcas, aunque de mayor tamaño y resplandor en aquel hemisferio. -Aprehension que hizo particular batería en el vulgo del exército, y -que dexó dudosos á los que mas se animaban. Tanto engaña el temor á -los afligidos, y tanto se inclinan los adminículos menores de la -casualidad á ser parciales de los afortunados. - -Mandó Cortés que cesasen las aclamaciones de la victoria, cuya -credulidad intempestiva suele dañar en los exércitos, y se debe -atajar, porque descuida y desordena los soldados. Hizo volver la -artillería contra los torreones; dispuso que á guisa de pregon se -publicáse indulto general á favor de los que se rindiesen, ofreciendo -partidos razonables y comunicacion de interéses á los que se -determinasen á seguir sus banderas, libertad y pasage á los que se -quisiesen retirar á la Isla de Cuba, y á todos salva la ropa y las -personas: diligencia que fué bien discurrida, porque importó mucho que -se hiciese notoria esta manifestacion de su ánimo, ántes que el dia, -cuya primera luz no estaba lejos, desengañáse aquella gente de las -pocas fuerzas que los tenian oprimidos, y les diese resolucion para -cobrarse de la pusilanimidad mal concebida: que algunas veces el miedo -suele hacerse temeridad, avergonzando al que le tuvo con poco -fundamento. - -Apénas se acabó de intimar el bando á las tres separaciones donde se -habia retraido la gente, quando empezaron á venir tropas de Oficiales -y soldados á rendirse. Iban entregando las armas como llegaban: y -Cortés, sin faltar á la urbanidad ni al agasajo, hizo tambien desarmar -á sus confidentes, porque no se les conociese la inclinacion, ó porque -diesen exemplo á los demas. Creció tanto en breve tiempo el número de -los rendidos, que fué necesario dividirlos, y asegurarlos con guardia -suficiente, hasta que, saliendo el dia, se descubriesen las caras y -los afectos. - -Cuidó en este intermedio Gonzalo de Sandoval de que se curáse la -herida de Narbáez: y Hernan Cortés, que acudia incansablemente á todas -partes, y tenia en aquella su principal cuidado, se acercó á verle con -algun recato, por no afligirle con su presencia; pero le descubrió el -respeto de sus soldados: y Narbáez, volviéndole á mirar con semblante -de hombre que no acababa de conocer su fortuna, le dixo: - - "Tened en mucho, señor Capitan, la dicha que habeis conseguido - en hacerme vuestro prisionero." - -A que le respondió Cortés; - - "De todo, amigo, se deben las gracias á Dios; pero sin género - de vanidad os puedo asegurar que pongo esta victoria y vuestra - prision entre las cosas menores que se han obrado en esta - tierra." - -Llegó entónces noticia de que se resistia con obstinacion uno de los -torreones donde se habian hecho fuertes el Capitan Salvatierra y Diego -Velazquez el mozo, deteniendo con su autoridad y persuasiones á los -soldados que se hallaban con ellos. Volvió Cortés á subir las gradas: -hizoles intimar que se rindiesen, ó serian tratados con todo el rigor -de la guerra; y viéndolos resueltos á defenderse ó capitular, dispuso, -no sin alguna cólera, que se disparasen al torreon dos piezas de -artillería: y poco despues ordenó á los artilleros que levantasen la -mira, y diesen la carga en lo alto del edificio, mas para espantar que -para ofender. Así lo executaron; y no fué necesaria mayor diligencia -para que saliesen muchos á pedir quartel, dexando libre la entrada de -la torre, que acabó da allanar Juan Velazquez de Leon con una esquadra -de los suyos, prendiendo á los Capitanes Salvatierra y Velazquez, -enemigos declarados, de quien se podia temer que aspirasen á ocupar el -vacío de Narbáez: con que se declaró enteramente la victoria por -Cortés. Murieron de su parte solo dos soldados, y hubo algunos -heridos, de los quales hay quien diga que murieron otros dos. En el -exército contrario quedaron muertos quince soldados, un Alferez y un -Capitan, y fué mucho mayor el número de los heridos. Narbáez y -Salvatierra fueron llevados á la Vera Cruz con la guardia que pareció -necesaria. Quedó prisionero de Juan Velazquez de Leon Diego Velazquez -el mozo: y aunque le tenia justamente irritado con el lance de -Zempoala, cuidó con particular asistencia de su cura y regalo. -Generosidad, en que medió como intercesora la igualdad de la sangre, y -como superior la nobleza del ánimo. Y todo esto quedó executado ántes -de amanecer. ¡Notable faccion, en que se midieron por instantes los -aciertos de Cortés, y los desalumbramientos de Narbáez! - -Al romper del Alva llegaron los dos mil Chinantécas que se habian -prevenido; y aunque vinieron despues de la victoria, celebró Cortés el -socorro, teniéndole por oportuno, para que viesen los de Narbáez que -no faltaban amigos que le asistiesen. Miraban aquellos pobres rendidos -con vergüenza y confusion el estado en que se hallaban: dióles el dia -con su ignominia en los ojos: vieron llegar este socorro, y conocieron -las pocas fuerzas con que se habia conseguido la victoria: maldecian -la confianza de Narbáez: acusaban su descuido: y todo cedia en mayor -estimacion de Cortés, cuya vigilancia y ardimiento ponderaban con -igual admiracion. Prerogativa es del valor, en la guerra -particularmente, que no le aborrezcan los mismos que le envidian: -pueden sentir su fortuna los perdidosos; pero nunca desagradan al -vencido las hazañas del vencedor. Máxîma que se verificó en esta -ocasion: porque cada uno, sin fiarse de los demas, se iba inclinando á -mejorar de Capitan, y á seguir las banderas de un exército donde -vencian y mendraban los soldados. Habia entre los prisioneros algunos -amigos de Cortés, muchos aficionados á su valor y muchos á su -liberalidad. Rompieron los amigos el velo de la disimulacion, dieron -principio á sus aclamaciones, con que se declararon luego los -aficionados, siguiendo á la mayor parte los demas. Permitióse que -fuesen llegando á la presencia del nuevo Capitan: arrojáronse muchos -á sus pies, si él no los detuviera con los brazos: dieron todos el -nombre, haciendo pretension de ganar antigüedad en las listas: no hubo -entre tantos uno que se quisiese volver á la Isla de Cuba: y logró con -esto Hernan Cortés el principal fruto de su empresa; porque no deseaba -tanto vencer, como conquistar aquellos Españoles. Fué reconociendo los -ánimos, y halló en todos bastante sinceridad, pues ordenó luego que se -les volviesen las armas: accion que resistieron algunos de sus -Capitanes; pero no faltarian motivos á esta seguridad, siendo amigos -los que mas suponian entre aquella gente, y estando allí los -Chinantécas, que aseguraban su partido. Conocieron ellos el favor que -recibian: aplaudieron esta confianza con nuevas aclamaciones; y él se -halló en breves horas con un exército que pasaba ya de mil Españoles, -presos los enemigos de quien se podia rezelar, con una armada de once -navios y siete bergantines á su disposicion, deshecho el último -esfuerzo de Velazquez, y con fuerzas proporcionadas para volver á la -conquista principal: debiéndose todo á su gran corazon, suma -vigilancia y talento militar; y no ménos al valor de sus soldados, que -abrazaron primero con el ánimo una resolucion tan peligrosa; y despues -con la espada y con el brio le dieron, no solamente la victoria, sino -el acierto de la misma resolucion; porque al voto de los hombres, que -dan ó quitan la fama, el conseguir es credito del intentar, y las mas -veces se debe á los sucesos el quedar con opinion de prudentes los -consejos aventurados. - - - - - CAPITULO XI. - - _Pone Cortés en obediencia la cabellería de Narbáez, que andaba - en la campaña: recibe noticia de que habian tomado las armas - los Mexicanos contra los Españoles que dexó en aquella corte: - marcha luego con su exército, y entra en ella sin oposicion._ - - -No se dexó ver aquella noche la cabellería de Narbáez, que pudiera -embarazar mucho á Cortés, si hubiera quedado en la disposicion que -pedia una plaza de armas en tan corta distancia del enemigo. Pero allí -se olvidaron todas las reglas de la milicia, y dado el yerro de la -negligencia en un Capitan, ó se hace ménos extraño lo que se dexó de -advertir, ó pasan por conseqüencias los absurdos. Valiéronse de los -caballos para escapar los que duraron ménos en la ocasion: y á la -mañana se tuvo noticia de que andaban incorporados con los batidores -que salieron la noche ántes, formando un cuerpo de hasta quarenta -caballos que discurrian por la campaña con señas de resistir. Dió -poco rezelo esta novedad, y Hernan Cortés, ántes de pasar á términos -de mayor resolucion, nombró al Maestre de Campo Christoval de Olid, y -al Capitan Diego de Ordaz para que fuesen á procurar reducirlos con -suavidad: como lo executaron y consiguieron á la primera insinuacion -de que serian admitidos en el exército con la misma gratitud que sus -compañeros, cuyo partido y exemplar bastó para que viniesen todos á -rendirse y tomar servicio con sus armas y caballos. Tratóse luego de -curar los heridos y alojar la gente, á que asistieron alegres y -oficiosos el Cacique y sus Zempoales, celebrando la victoria, y -disponiendo el hospedage de sus amigos con un género de regocijo -interesado, en que, al parecer, respiraban de la fatiga y servidumbre -antecedente. - -No se descuidó Hernan Cortés en asegurarse de la armada, punto -esencial en aquella ocurrencia. Despachó sin dilacion al Capitan -Francisco de Lugo para que hiciese poner en tierra, y conducir á la -Vera Cruz las velas, xarcias y timones de todos los baxeles. Ordenó -que viniesen á Zempoala los pilotos y marineros de Narbáez, y envió de -los suyos los que parecieron bastantes para la seguridad de los -buques: por cuyo cabo fué un Maestre que se llamaba Pedro Caballero: -bastante ocupacion para que le honráse Bernal Diaz con título de -Almirante de la mar. - -Dispuso que se volviesen á su provincia los Chinantécas, agradeciendo -el socorro como si hubiera servido: y despues se dieron algunos dias -al descanso de la gente, en los quales vinieron los pueblos vecinos y -Caciques del contorno á congratularse con los Españoles buenos ó -Teules mansos, que así llamaban á los de Cortés. Volvieron á revalidar -su obediencia y á ofrecer su amistad: acompañando esta demostracion -con varios presentes y regalos, de que no poco se admiraban los de -Narbáez: empezando á experimentar las mejoras del nuevo partido en el -agasajo y seguridad de aquella gente, que vieron poco ántes -escarmentada y desabrida. - -En todo este fervor de sucesos favorables traia Hernan Cortés á México -en el corazon: no se apartaba un instante su memoria del riesgo en que -dexó á Pedro de Alvarado y sus Españoles, cuya defensa consistia -únicamente en aquello poco que se podia fiar de la palabra que le dió -Motezuma de no hacer novedad en su ausencia: vínculo desacreditado en -la soberana voluntad de los Reyes; porque algunos estadistas le -procuran desatar con varias soluciones, defendiendo que no les obliga -su observancia como á los particulares: en cuyo dictámen pudo hallar -entónces Hernan Cortés bastante razon de temer, sin aprobar con su -rezelo esta política irreverente, por ser lo mismo hallar falencia en -las palabras de los Reyes, que apartar de los Príncipes la obligacion -de Caballeros. - -Hecho el ánimo á volverse luego, y no atreviéndose á llevar consigo -tanta gente, por no desconfiar á Motezuma ó remover los humores de su -corte, resolvió dividir el exército, y emplear alguna parte de él en -otras conquistas. Nombró á Juan Velazquez de Leon para que fuese con -doscientos hombres á pacificar la provincia de Panúco, y á Diego de -Ordaz para que se apartáse con otros doscientos á poblar la de -Guazacoalco: reservando para sí poco mas de seiscientos Españoles, -número que le pareció proporcionado para entrar en la corte con -apariencias de modesto, sin olvidar las señas de vencedor. - -Pero al mismo tiempo que se daba execucion á este designio, se ofreció -novedad, que le obligó á tomar otra senda en sus disposiciones. Llegó -carta de Pedro de Alvarado en que le avisaba: - - "que habian tomado las armas contra él los Mexicanos; y á pesar - de Motezuma, que perseveraba todavia en su alojamiento, le - combatian con freqüentes asaltos, y tanto número de gente, que - se perderian sin remedio él y todos los suyos, si no fuesen - socorridos con brevedad." - -Vino con esta noticia un soldado Español, y en su escolta un Embaxador -de Motezuma, cuya representacion fué - - "darle á entender que no habia sido en su mano el reprimir á - sus vasallos: ponerle delante lo que padecia su autoridad con - los amotinados: asegurarle que no se apartaria de Pedro de - Alvarado y sus Españoles: y últimamente llamarle á su corte - para el remedio:" - -fuese de la misma sedicion, ó fuese del peligro en que se hallaban -aquellos Españoles, que uno y otro arguye confianza y sinceridad. - -No fué necesario poner en consulta la resolucion que se debia tomar en -este caso, porque se adelantó el voto comun de los Capitanes, y -soldados á mirar como empeño inexcusable la jornada: pasando algunos á -tener por oportuno y de buen presagio un accidente que les servia de -pretexto para excusar la desunion de sus fuerzas, y volver con todo el -grueso á la corte; de cuya reduccion debian tomar su principio las -demas conquistas. Nombró luego Hernan Cortés por Gobernador de la Vera -Cruz, como Teniente de Gonzalo de Sandoval, á Rodrigo Rangel, persona -de cuya inteligencia y cuidado pudo fiar la seguridad de los -prisioneros y la conservacion de los aliados. Hizo que pasáse muestra -su exército; y dexando en aquella plaza la guarnicion que pareció -necesaria, y bastante seguridad en los baxeles, halló que constaba de -mil infantes y cien caballos. Dividióse la marcha en diferentes -veredas, por no incomodar los pueblos, ó por facilitar la provision de -los víveres: señalóse por plaza de armas un parage conocido cerca de -Tlascála, donde pareció que debian entrar unidos y ordenados: y -aunque fueron delante algunos comisarios á tener bastecidos los -tránsitos, no bastó su diligencia para que dexasen de padecer los que -iban fuera del camino principal algunos ratos de hambre y sed -intolerable. Fatiga que sufrieron los de Narbáez sin descaecer ni -murmurar; siendo aquellos mismos que poco ántes rindieron el -sufrimiento á menor inclemencia. Pudose atribuir esta novedad al -exemplo de los veteranos, ó á las esperanzas que llevaban en el -corazon: dexando alguna parte á la diferencia del Capitan, cuya -opinion suele tener sus influencias ocultas en la paciencia de los -soldados. - -Antes de partir, respondió Hernan Cortés por escrito á Pedro de -Alvarado, y por su Embaxador á Motezuma, dándoles cuenta de su -victoria, de su vuelta y del aumento de su exército: al uno, para que -se alentase con esperanza de mayor socorro: y al otro, para que no -extrañáse verle con tantas fuerzas, quando los tumultos de su corte le -obligaban á no dividirlas. Procuró medir el tiempo con la necesidad: -alargó las marchas quanto pudo: estrechó las horas al descanso, -hallándole su actividad en su mismo trabajo. Hizo alguna mansion en la -plaza de armas para recoger la gente que venia extraviada: y -últimamente llegó á Tlascála en diez y siete de Junio con todo el -exército puesto en órden, cuya entrada fué lucida y festejada. -Magiscatzín hospedó á Cortés en su casa: los demas hallaron -comodidad, obsequio y regalo en su alojamiento. Andaba en los -Tlascaltécas mal encubierto el odio de los Mexicanos con el amor de -los Españoles: referian su conspiracion, y el aprieto en que se -hallaba Pedro de Alvarado, con circunstancias de mas afectacion que -certidumbre: ponderaban el atrevimiento y la poca fé de aquella -nacion, provocando los ánimos á la venganza, y mezclando con poco -artificio el avisar y el influir. Culpas encarecidas con zelo -sospechoso, y verdades en boca del enemigo, que se introducen como -informes para declinar en acusaciones. - -Resolvió el Senado hacer un esfuerzo grande, y convocar todas sus -milicias para que asistiesen á Cortés en esta ocasion, no sin alguna -razon de estado, mejor entendida que recatada: porque deseaban arrimar -su interés á la causa del amigo, y servirse de sus fuerzas para -destruir de una vez la nacion dominante que tanto aborrecian. -Conocióse fácilmente su intencion; y Hernan Cortés con señas de -agradecido y lisonjeado reprimió el orgullo con que se disponian á -seguirle, contraponiendo á las instancias del Senado algunas razones -aparentes, que en la substancia venian á ser pretextos contra -pretextos. Pero admitió hasta dos mil hombres de buena calidad, con -sus Capitanes ó Cabos de quadrillas, los quales siguieron su marcha, -y fueron de servicio en las ocasiones siguientes. Llevó esta gente por -dar mayor seguridad á su empresa, ó mantener la confianza de los -Tlascaltécas, acreditados ya de valientes contra los Mexicanos: y no -llevó mayor número por no escandalizar á Motezuma, ó poner en -desesperacion á los rebeldes. Era su intento entrar en México de paz, -y ver si podia reducir aquel pueblo con los remedios moderados, sin -acordarse por entónces de su irritacion, ni discurrir en el castigo de -los culpados; si ya no queria que fuese primero la quietud: por ser -dos cosas que se consiguen mal á un mismo tiempo, el sosiego de la -sedicion, y el escarmiento de los sediciosos. - -Llegó á México dia de San Juan, sin haber hallado en el camino mas -embarazo que la variedad y discordancia de las noticias. Pasó el -exército la laguna sin oposicion, aunque no faltaron señales que -hiciesen novedad en el cuidado. Hallaronse deshechos y abrasados los -dos bergantines de fábrica Española; desiertos los arrabales y el -barrio de la entrada: rotos los puentes que servian á la comunicacion -de las calles: y todo en un silencio que parecia cauteloso. Indicios -que obligaron á caminar poco á poco, suspendiendo los avances, y -ocupando la infantería lo que dexaban reconocido los caballos. Duró -este rezelo hasta que, descubriendo el socorro los Españoles que -asistian á Motezuma, levantaron el grito y aseguraron la marcha. Baxó -con ellos Pedro de Alvarado á la puerta del alojamiento, y se celebró -la comun felicidad con igual recocijo. Victoreabanse unos á otros en -vez de saludarse: todos se interrumpian: dixeron mucho los brazos y -las medias razones: eloqüencias del contento, en que significan mas -las voces que las palabras. - -Salió Motezuma con algunos de sus criados hasta el primer patio, donde -recibió á Cortés, tan copiosa de afectos su alegría, que tocó en -exceso, y se llevó tras sí la majestad. Es cierto, y nadie lo niega, -que deseaba su venida, porque ya necesitaba de sus fuerzas y consejo -para reprimir á los suyos, ó por la misma privacion en que se hallaba -de aquel género de libertad que le permitia Cortés, dexándole salir á -sus divertimientos: licencia de que no quiso usar en todo el tiempo de -su ausencia: siendo cierto que ya consistia su prision en la fuerza de -su palabra, cuyo desempeño le obligó á no desviarse de los Españoles -en aquella turbacion de su república. - -Bernal Diaz del Castillo dice que correspondió Hernan Cortés con -desabrimiento á esta demostracion de Motezuma: que le torció el -rostro, y se retiró á su quarto sin visitarle ni dexarse visitar: que -dixo contra él algunas palabras descompuestas delante de sus mismos -criados: y añade como de propio dictámen: - - "Que por tener consigo tantos Españoles, hablaba tan ayrado y - descomedido." - -Terminos son de su Historia. Y Antonio de Herrera le desautoriza mas -en la suya: porque se vale de su misma confesion para comprobar su -desacierto con estas palabras: - - "Muchos han dicho haber oido decir á Hernando Cortés que, si en - llegando visitára á Motezuma, sus cosas pasaran bien; y que lo - dexó, estimándole en poco por hallarse tan poderoso." - -Y trae á este propósito un lugar de Cornelio Tácito, cuya substancia -es, que los sucesos prósperos hacen insolentes á los grandes -Capitanes. No lo dice así Francisco Lopez de Gómara, ni el mismo -Hernan Cortés en la segunda relacion de su jornada, que pudiera -tocarlo para dar los motivos que le obligaron á semejante aspereza, -tuviese razon, ó fuese disculpa. Quede al arbitrio de la sinceridad el -credito que se debe á los Autores, y seanos lícito dudar en Cortés una -sinrazon tan fuera de propósito. Los mismos Herrera y Castillo -asientan que Motezuma resistió esta sedicion de sus vasallos: que los -detuvo y reprimió siempre: que intentaron asaltar el quartel: y que, -si no fuera por la sombra de su autoridad, hubieran perecido -infaliblemente Pedro de Alvarado y los suyos. Nadie niega que Cortés -lo llevó entendido así; ni el hallarle cumpliendo su palabra le dexaba -razon de dudar: siendo fuera de toda proporcion que aquel Príncipe -moviese las armas que detenia, y se dexáse estar cerca de los que -intentaba destruir. Accion parece indigna de Cortés el despreciarle, -quando podia llegar el caso de haberle menester, y no era de su genio -la destemplanza que se le atribuye como efecto de la prosperidad. -Puedese creer, ó sospechar á lo ménos, que Antonio de Herrera entró -con poco fundamento en esta noticia, reincidiendo en los manuscritos -de Bernal Diaz, apasionado intérprete de Cortés: y pudo ser que se -inclináse á seguir su opinion por lograr la sentencia de Tácito. -Ambicion peligrosa en los historiadores: porque suele torcerse ó -ladearse la narracion para que vengan á propósito las márgenes y no es -de todos entenderse á un tiempo con la verdad y con la erudicion. - - - - - CAPITULO XII. - - _Dáse noticia de los motivos que tuvieron los Mexicanos para - tomar las armas. Sale Diego de Ordaz con algunas compañías á - reconocer la ciudad: da en una zelada que tenian prevenida; y - Hernan Cortés resuelve la guerra._ - - -Dos ó tres dias ántes que llegáse á México el exército de Cortés se -retiraron los rebeldes á la otra parte de la ciudad; cesando en sus -hostilidades cavilosamente, segun lo que se pudo inferir del suceso. -Hallábanse asegurados en el exceso de sus fuerzas, y orgullosos de -haber muerto en los combates pasados tres ó quatro Españoles: caso -extraordinario, en que adquirieron, á costa de mucha gente, nueva -osadía ó mayor insolencia. Supieron que venia Cortés, y no pudieron -ignorar lo que habia crecido su exército; pero estuvieron tan lejos de -temerle, que hicieron aquel ademan de retirarse para dexarle franca la -entrada, y acabar con todos los Españoles despues de tenerlos juntos -en la ciudad. No se llegó á penetrar entónces este designio, aunque se -tuvo por ardid la retirada: y pocas veces se engaña quien discurre con -malicia en las acciones del enemigo. - -Alojóse todo el exército en el recinto del mismo quartel, donde -cupieron Españoles y Tlascaltécas con bastante comodidad: -distribuyeronse las guardias y las centinelas, segun el rezelo á que -obligaba una guerra que habia cesado sin ocasion; y Hernan Cortés se -apartó con Pedro de Alvarado para inquirir el orígen de aquella -sedicion, y pasar á los remedios con noticia de la causa. Hallamos en -este punto la misma variedad en que otras veces ha tropezado el curso -de la pluma. Dicen unos que las inteligencias de Narbáez consiguieron -esta conjuracion del pueblo Mexicano; y otros que dispuso el motin, y -le fomentó Motezuma con ansia de su libertad: en que no es necesario -detenernos, pues se ha visto ya el poco fundamento con que se -atribuyeron á Narbáez estas negociaciones ocultas; y queda -bastantemente defendido Motezuma de semejante inconseqüencia. Dieron -algunos el principio de la conspiracion á la fidelidad de los -Mexicanos, refiriendo que tomaron las armas para sacar de opresion á -su Rey: dictámen que se acerca mas á la razon que á la verdad. Otros -atribuyeron este rompimiento al gremio de los sacerdotes, y no sin -alguna probabilidad: porque anduvieron mezclados en el tumulto, -publicando á voces las amenazas de sus Dioses, y enfureciendo á los -demas con aquel mismo furor que los disponia para recibir sus -respuestas. Repetian ellos lo que hablaba el demonio en sus ídolos; y -aunque no fué suyo el primer movimiento, tuvieron eficacia y -actividad para irritar los ánimos, y mantener la sedicion. - -Los Escritores forasteros se apartan mas de lo verisímil, poniendo el -orígen y los motivos de aquella turbacion entre las atrocidades con -que procuran desacreditar á los Españoles en la conquista de las -Indias: y lo peor es que apoyan su malignidad citando al Padre Fray -Bartolomé de las Casas ó Casaus, que fué despues Obispo de Chiapa, -cuyas palabras copian y traducen, dándonos con el argumento de Autor -nuestro y testigo calificado. Lo que dexó escrito y anda en sus obras -es, que los Mexicanos dispusieron un bayle público, de aquellos que -llamaban mitotes, para divertir ó festejar á Motezuma: y que Pedro de -Alvarado, viendo las joyas de que iban adornados, convocó su gente, y -embistió con ellos, haciéndolos pedazos para quitarselas: en cuyo -miserable despojo, dice, que fueron pasados á cuchillo mas de dos mil -hombres de la Nobleza Mexicana; con que dexa la conspiracion en -términos de justa venganza. Notable despropósito de accion, en que -hace falta lo congruente y lo posible. Solicitaba entónces este -Prelado el alivio de los Indios, y encareciendo lo que padecian, cuidó -ménos de la verdad que de la ponderacion. Los mas de nuestros -Escritores le convencen de mal informado en esta y otras enormidades -que dexó escritas contra los Españoles. Dicha es hallarle impugnado, -para entendernos mejor con el respeto que se debe á su dignidad. - -Pero lo cierto fué, que Pedro de Alvarado, poco despues que se apartó -de México Hernan Cortés, reconoció en los nobles de aquella corte -ménos atencion ó ménos agrado; cuya novedad le obligó á vivir -cuidadoso, y velar sobre sus acciones. Valióse de algunos confidentes, -que observasen lo que pasaba en la ciudad: supo que andaba la gente -inquieta y misteriosa, y que se hacian juntas en casas particulares, -con un género de recato mal seguro, que ocultaba el intento, y -descubria la intencion. Dió calor á sus inteligencias, y consiguió con -ellas la noticia evidente de una conjuracion que se iba forjando -contra los Españoles; porque ganó algunos de los mismos conjurados que -venian con los avisos, afeando la traycion, sin olvidar el interés. -Ibase acercando una fiesta muy solemne de sus ídolos, que celebraban -con aquellos bayles públicos, mezcla de nobleza y plebe, y conmocion -de toda la ciudad. Eligieron este dia para su faccion, suponiendo que -se podrian juntar descubiertamente sin que hiciese novedad. Era su -intento dar principio al bayle para convocar el pueblo, y llevarsele -tras sí con la diligencia de apellidar la libertad de su Rey y la -defensa de sus Dioses: reservando para entónces el publicar la -conjuracion, por no aventurar el secreto, fiándose anticipadamente de -la muchedumbre: y á la verdad no tenian mal discurrido: que pocas -veces falta el ingenio á la maldad. - -Vinieron la mañana precedente al dia señalado algunos de los -promovedores del motin á verse con Pedro de Alvarado, y le pidieron -licencia para celebrar su festividad: rendimiento afectado con que -procuraron deslumbrarle; y él, mal asegurado todavia en su rezelo, se -la concedió con calidad que no llevasen armas, ni se hiciesen -sacrificios de sangre humana; pero aquella misma noche supo que -andaban muy solícitos escondiendo las armas en el barrio mas vecino al -templo: noticia que no le dexó que dudar, y le dió motivo para -discurrir en una temeridad, que tuvo sus apariencias de remedio; y lo -pudiera ser, si se aplicára con la debida moderacion. Resolvió -asaltarlos en el principio de su fiesta, sin dexarles lugar para que -tomasen las armas, ni levantasen el pueblo: y así lo puso en -execucion, saliendo á la hora señalada con cincuenta de los suyos, y -dando á entender que le llevaba la curiosidad ó el divertimiento. -Hallólos entregados á la embriaguez, y envueltos en el regocijo -cauteloso, de que se iba formando la traycion. Embistió con ellos, y -los atropelló con poca ó ninguna resistencia, hiriendo y matando -algunos que no pudieron huir, ó tardaron mas en arrojarse por las -cercas y ventanas del adoratorio. Su intento fué castigarlos y -desunirlos, lo qual se consiguió sin dificultad, pero no sin -desórden, porque los Españoles despojaron de sus joyas á los heridos y -á los muertos. Licencia mal reprimida entónces, y siempre dificultosa -de reprimir en los soldados, quando se hallan con la espada en la -mano, y el oro á la vista. - -Dispuso esta faccion Pedro de Alvarado con mas ardor que providencia. -Retiróse con desahogos de vencedor, sin dar á entender al concurso -popular los motivos de su enojo. Debiera publicar entónces la traycion -que prevenian contra él aquellos nobles: manifestar las armas que -tenian escondidas; ó hacer algo de su parte para ganar contra ellos el -voto de la plebe, fácil siempre de mover contra la nobleza; pero -volvió satisfecho de que habia sido justo el castigo, y conveniente la -resolucion; ó no conoció lo que importan al acierto los adornos de la -razon. Y aquel pueblo, que ignoraba la provocacion, y vió el estrago -de los suyos y el despojo de las joyas, atribuyó á la codicia todo el -hecho, y quedó tan irritado, que tomó luego las armas, y dió cuerpo -formidable á la sedicion, hallándose dentro del tumulto con poca ó -ninguna diligencia de los primeros conjurados. - -Reprehendió Hernan Cortés á Pedro de Alvarado por el arrojamiento y -falta de consideracion con que aventuró la mayor parte de sus fuerzas -en dia de tanta comocion, dexando el quartel y su primer cuidado al -arbitrio de los accidentes que podian sobrevenir. Sintió que recatáse -á Motezuma los primeros lances de aquella inquietud, porque no se fió -de él, hasta que le vió á su lado en la ocasion: y debiera comunicarle -sus rezelos, quando no para valerse de su autoridad, para sondar su -ánimo, y saber si le dexaba seguro con tan poca guarnicion: lo qual -fué lo mismo que volver las espaldas al enemigo, de quien mas se debia -rezelar: culpó la inadvertencia de no justificar á voces con el pueblo -y con los mismos delinqüentes una resolucion de tan violenta -exterioridad. De que se conoce que no hubo en el hecho, ni en sus -motivos ó circunstancias, la maldad que le imputaron; porque no se -contentára Hernan Cortés con reprehender solamente un delito de -semejante atrocidad, ni perdiera la ocasion de castigarle, ó prenderle -por lo ménos, para introducir la paz con este género de satisfaccion. -Antes hallamos que le propuso el mismo Alvarado su prision como uno de -los medios que podrian facilitar la reduccion de aquella gente; y no -vino en ello, porque le pareció camino mas real servirse de la razon -que tuvo el mismo Alvarado contra los primeros amotinados, para -desengañar el pueblo, y enflaquecer la faccion de los nobles. - -No se dexaron ver aquella tarde los rebeldes, ni despues hubo -accidente que turbáse la quietud de la noche. Llegó la mañana, y -viendo Hernan Cortés que duraba el silencio del enemigo con señas de -cavilacion, porque no parecia un hombre por las calles, ni en todo lo -que se alcanzaba con la vista, dispuso que saliese Diego de Ordaz á -reconocer la ciudad, y apurar el fondo á este misterio. Llevó -quatrocientos hombres Españoles y Tlascaltécas: marchó con buena órden -por la calle principal, y á poca distancia descubrió una tropa de -gente armada, que le arrojaron, al parecer, los enemigos para cebarle: -y avanzando entónces, con ánimo de hacer algunos prisioneros para -tomar lengua, descubrió un exército de innumerable muchedumbre que le -buscaba por la frente, y otro á las espaldas, que tenian oculto en las -calles de los lados, cerrando el paso á la retirada. Embisterionle -unos y otros con igual ferocidad, al mismo tiempo que se dexó ver en -las ventanas y azuteas de las casas tercer exército de gente popular -que cerraba tambien el camino de la respiracion, llenando el ayre de -piedras y armas arrojadizas. - -Pero Diego de Ordaz, que necesitó de su valor y experiencia para -juntar en este conflicto el desahogo con la celeridad, formó y dividió -su esquadron segun el terreno, dando segunda frente á la retaguardia: -picas y espadas contra las dos avenidas; y bocas de fuego contra las -ofensas de arriba. No le fué posible avisar á Cortés del aprieto en -que se hallaba; ni él, sin esta noticia, tuvo por necesario el -socorrerle, quando le suponia con bastantes fuerzas para executar la -órden que llevaba. Pero duró poco el calor de la batalla; porque los -Indios embistieron tumultuariamente, y anegados en su mismo número, se -impedian el uso de las armas: perdiendo tantos la vida en el primer -acometimiento que se reduxeron los demas á distancia que ni podian -ofender, ni ser ofendidos. Las bocas de fuego despejaron brevemente -los terrados. Y Diego de Ordaz, que venia solo á reconocer, y no debia -pasar á mayor empeño, viendo que los enemigos le sitiaban á lo largo, -reducidos á pelear con las voces y las amenazas, se resolvió á -retirarse abriendo el camino con la espada: y dada la órden, se movió -en la misma formacion que se hallaba, cerrando á viva fuerza con los -que ocupaban el paso del quartel, y peleando al mismo tiempo con los -que se le acercaban, por la parte contrapuesta, ó se descubrian en lo -alto de las casas. Consiguióse con dificultad la retirada, y no dexó -de costar alguna sangre, porque volvieron heridos Diego de Ordaz y los -mas de los suyos, quedando muertos ocho soldados que no se pudieron -retirar. Serian acaso Tlascaltécas; porque solo se hace memoria de un -Español, que obró señaladamente aquel dia, y murió cumpliendo con su -obligacion. Bernal Diaz refiere sus hazañas, y dice que se llamaba -Lezcano. Los demas no hablan en él. Quedó sin el nombre cabal que -merecia; pero no quede sin la recomendacion de que se puede honrar su -apellido. Conoció Hernan Cortés en este suceso que ya no era tiempo de -intentar proposiciones de paz, que, disminuyendo la reputacion de sus -fuerzas, aumentasen la insolencia de los sediciosos. Determinó -hacersela desear ántes de proponersela, y salir á la ciudad con la -mayor parte de su exército, para llamarlos con el rigor á la quietud. -No se hallaba persona entónces por cuyo medio se pudiese introducir el -tratado. Motezuma desconfiaba de su autoridad, ó temia la inobediencia -de sus vasallos. Entre los rebeldes no habia quien mandáse, ni quien -obedeciese, ó mandaban todos, y nadie obedecia: vulgo entónces sin -distincion ni gobierno, que se componia de nobles y plebeyos. Deseaba -Cortés con todo el ánimo seguir el camino de la moderacion, y no -desconfió de volverle á cobrar; pero tuvo por necesario hacerse -atender ántes de ponerse á persuadir: en que obró como diestro -Capitan; porque nunca es seguro fiarse de la razon desarmada para -detener los ímpetus de un pueblo sedicioso: ella encogida ó -balbuciente quando no lleva seguras las espaldas: y él un monstruo -inexôrable que, aun teniendo cabeza, le faltan los oidos. - - - - - CAPITULO XIII - - _Intentan los Mexicanos asaltar el quartel, y son rechazados: - hace dos salidas contra ellos Hernan Cortés; y aunque ambas - veces fueron vencidos y desbaratados, queda con alguna - desconfianza de reducirlos._ - - -Persiguieron los Mexicanos á Diego de Ordaz, tratando como fuga su -retirada, y siguiendo con ímpetu desordenado el alcance, hasta que los -detuvo, á su despecho, la artillería del quartel, cuyo estrago los -obligó á retroceder lo que tuvieron por necesario para desviarse del -peligro; pero hicieron alto á la vista, y se conoció del silencio y -diligencia con que se andaban convocando y disponiendo, que trataban -de pasar á nuevo designio. - -Era su intento asaltar á viva fuerza el quartel por todas partes; y á -breve rato se vieron cubiertas de gente las calles del contorno. -Hicieron poco despues la seña de acometer atabales y bocinas: -avanzaron todos á un tiempo con igual precipitacion. Traian de -vanguardia tropas de Flecheros, para que barriendo la muralla, -pudiesen acercarse los demas. Fueron tan cerradas y tan repetidas las -cargas que despidieron, haciendo lugar á los que iban señalados para -el asalto, que se hallaron los defensores en confusion, acudiendo con -dificultad á los dos tiempos de reparar y ofender. Vióse casi anegado -en flechas el quartel: y no parezca locucion sobradamente animosa; -pues se llegó á señalar gente que las apartáse, porque ofendian -segunda vez cerrando el paso á la defensa. Las piezas de artillería, y -demas bocas de fuego hacian horrible destrozo en los enemigos; pero -venian tan resueltos á morir ó vencer, que se adelantaban de tropel á -ocupar el vacío de los que iban cayendo, y se volvian á cerrar -animosamente, pisando los muertos, y atropellando los heridos. - -Llegaron muchos á ponerse debaxo del cañon, y á intentar el asalto con -increible determinacion: valianse de sus instrumentos de pedernal para -romper las puertas, y picar las paredes: unos trepaban sobre sus -compañeros para suplir el alcance de sus armas: otros hacian escalas -de sus mismas picas para ganar las ventanas ó terrados; y todos se -arrojaban al hierro y al fuego como fieras irritadas. Notable -repeticion de temeridades, que pudieran celebrarse como hazañas, si -obrara en ellos el valor algo de lo que obraba la ferocidad. - -Pero últimamente fueron rechazados, y se retiraron, para cubrirse, á -las travesías de las calles, donde se mantuvieron hasta que los -dividió la noche, mas por la costumbre que tenian de no pelear en -ausencia del sol, que porque diesen esperanzas de haberse decidido la -qüestion. Antes se atrevieron poco despues á turbar el sosiego de los -Españoles, poniendo por diferentes partes fuego al quartel: ó ya lo -consiguiesen arrimándose á las puertas y ventanas con el amparo de la -obscuridad; ó ya le arrojasen á mayor distancia con las flechas de -fuego artificial: que pareció mas verisímil, porque la llama creció -subitamente á tomar posesion del edificio con tanto vigor, que fué -necesario atajarla derribando algunas paredes, y trabajar despues en -cerrar y poner en defensa los portillos que se hicieron para impedir -la comunicacion del incendio: fatiga que duró la mayor parte de la -noche. - -Pero apénas se declaró la primera luz de la mañana, quando se dexaron -ver los enemigos, escarmentados, al parecer, de acercarse á la -muralla, porque solo provocaban á los Españoles para que saliesen de -sus reparos: llamabanlos á la batalla con grandes injurias: -tratabanlos de cobardes porque se defendian encerrados: y Hernan -Cortés, que habia resuelto salir contra ellos aquel dia, tuvo por -oportuna esta provocacion para encender los suyos. Dispusolos con una -breve oracion al desagravio de su ofensa, y formó, sin mas dilacion, -tres esquadrones del grueso que pareció conveniente, dando á cada uno -mas Españoles que Tlascaltécas: los dos para que fuesen -desembarazando las calles vecinas ó colaterales; y el tercero, donde -iba su persona y la fuerza principal de su exército, para que -acometiese por la calle de Tacuba, donde habia cargado el mayor grueso -del enemigo. Dispuso las hileras, y distribuyó las armas segun la -necesidad que habia de pelear por la frente y por los lados, -acomodándose á lo que observó Diego de Ordaz en su retirada, y -teniendo por digno de su imitacion lo que poco ántes mereció su -alabanza: en que mostró la ingenuidad de su ánimo, y que no ignoraba -quanto aventuran los superiores que se dedignan de caminar por las -huellas de los que fueron delante, quando hay tan poca distancia entre -el errar, y él diferenciarse de los que acertaron. - -Embistieron todos á un tiempo y los enemigos dieron y recibieron las -primeras cargas sin perder tierra ni conocer el peligro, esperando -unas veces, y otras acometiendo, hasta llegar á lo estrecho de las -armas y los brazos. Esgrimian los chuzos y los montantes con -desesperada intrepidez. Entrabanse por las picas y las espadas para -lograr el golpe á precio de la vida. Las bocas de fuego, que iban -señaladas al opósito de las azuteas y ventanas, no podian atajar la -lluvia de las piedras, porque las arrojaban sin descubrirse, y fué -necesario poner fuego en algunas casas para que cesáse aquella prolixa -hostilidad. - -Cedieron finalmente al esfuerzo de los Españoles; pero iban rompiendo -los puentes de las calles, y hacian rostro de la otra parte, -obligándolos á que cegasen, peleando, las acequias, para seguir el -alcance. Los que partieron á desembarazar las calles de los lados -cargaron la multitud que las ocupaba con tanta resolucion, que se -consiguió por su medio el asegurar la retaguardia, y el llevar siempre -al enemigo por la frente, hasta que saliendo á lo ancho de una plaza, -se unieron los tres esquadrones, y á su primer ataque desmayaron los -Indios, y volvieron las espaldas atropelladamente, dando á la fuga el -mismo ímpetu que dieron á la batalla. - -No permitió Hernan Cortés que se pasáse á destruir enteramente -aquellos vasallos de Motezuma, fugitivos ya y desordenados, ó no le -sufrió su ánimo que se hiciese mas sangrienta la victoria, -pareciéndole que dexaba castigado con bastante rigor su atrevimiento. -Recogió su gente, y se retiró sin hallar oposicion que le obligáse á -pelear. Faltaron de su exército diez ó doce soldados, y hubo muchos -heridos, los mas de piedra ó flecha, y ninguno de cuidado. En el -exército de los Mexicanos murió innumerable gente: los cuerpos que no -pudieron retirar llenaban de horror las calles, despues de haber -teñido en su sangre las acequias. Duró toda la mañana el combate, y se -llegaron á ver en conflicto algunas veces los Españoles; pero se debió -á su valor el suceso, y le hizo posible su experiencia y buena -disciplina. No hubo quien sobresaliese, porque obraron todos con igual -bizarría, señalándose los soldados como los Capitanes, y quitando unas -hazañas el nombre de las otras. Hizo la imitacion valientes sin -precipicio á los Tlascaltécas: y Hernan Cortés gobernó la faccion como -valeroso y prudente Capitan, acudiendo á todas partes, y mas diligente -á los peligros: siempre la espada en el enemigo, la vista en los -suyos, y el consejo en su lugar: dexando en duda si se debió mas á su -ardimiento que á su pericia militar. Virtudes ambas que poseyó en -grado eminente, y que se desean sin distincion, ó concurren sin -preferencia en los grandes Capitanes. - -Fué necesario dexar algun tiempo al descanso de la gente, y á la cura -de los heridos, cuya suspension duró tres dias, ó poco mas, en que se -atendió solamente á la defensa del quartel, que tuvo siempre á la -vista el exército de los amotinados, y fué algunas veces combatido con -ligeras escaramuzas, en que andaba mezclado el huir y el acometer. En -este mediotiempo volvió Cortés á las pláticas de la paz, y fueron -saliendo con diferentes partidos algunos Mexicanos de los que asistian -al servicio de Motezuma; pero no se descuidó mientras duraba la -negociacion en las demas prevenciones. Hizo fabricar al mismo tiempo -quatro castillos de madera, que se movian sobre ruedas con poca -dificultad, por si llegáse la ocasion de hacer nueva salida. Era -capaz cada uno de veinte ó treinta hombres, guarnecido el techo de -gruesos tablones contra las piedras que venian de lo alto; frente y -lados con sus troneras para dar la carga sin descubrir el pecho: -imitacion de las mantas que usa la milicia para echar gente á picar -las murallas: cuyo reparo tuvo entónces por conveniente para que se -pudiesen arrimar sus soldados á poner fuego en las casas, y á romper -las trincheras con que iban atajando las calles; si ya no fué para que -al embestir aquellas máquinas portátiles, peleáse tambien la novedad -asombrando al enemigo. - -De los Mexicanos que salieron á proponer la paz, volvieron unos mal -despachados, y otros se quedaron entre los rebeldes, no sin grande -irritacion de Motezuma, que deseaba con empeño la reduccion de sus -vasallos, y recataba con artificio, fácil de penetrar, el rezelo de -que acabasen de perder el miedo á su autoridad. Hacianse á este tiempo -nuevas prevenciones de guerra en la ciudad. Los Señores de vasallos, -que andaban en la sedicion, iban llamando la gente de sus lugares; -crecia por instantes la fuerza del enemigo; y no cesaba la provocacion -en el quartel de los Españoles, cansados ya de sufrir la embarazosa -repeticion de voces y flechas, que, aunque se perdian en el viento, no -dexaban de ofender en la paciencia. - -Con esta buena disposicion de su gente, con el parecer de sus -Capitanes, y aprobacion de Motezuma, executa Cortés la segunda salida -contra los Mexicanos. Llevó consigo la mayor parte de los Españoles, y -hasta dos mil Tlascaltécas, algunas piezas de artillería, las máquinas -de madera con guarnicion proporcionada, y algunos caballos á la mano -para usar de ellos quando lo permitiesen las quiebras del terreno. -Estaba entónces el tumulto en un profundo silencio, y apénas se dió -principio á la marcha, quando se conoció la primera dificultad de la -empresa en lo que abultaron subitamente los gritos de la multitud, -alternados con el estruendo pavoroso de los atabales y caracoles. No -esperaron á ser acometidos; ántes se vinieron á los Españoles con -notable resolucion y movimiento ménos atropellado que solian. Dieron y -recibieron las primeras cargas sin descomponerse ni precipitarse; pero -á breve rato conocieron el daño que recibian, y se fueron retirando -poco á poco, sin volver las espaldas, al primero de los reparos con -que tenian atajadas las calles: en cuya defensa volvieron á pelear con -tanta obstinacion, que fué necesario adelantar algunas piezas de -artillería para desalojarlos. Tenian cerca las retiradas, y en algunas -levantados los puentes de las acequias, con que se repetia -importunamente la dificultad, y no se hallaba la sazon de poderlos -combatir en descubierto. Vieronse aquel dia en sus operaciones algunas -advertencias, que parecian de guerra mas que popular. Disparaban á -tiempo, y baxa la puntería para no malograr el tiro en la resistencia -de las armas. Los puestos se defendian con desahogo, y se abandonaban -sin desórden. Echaron gente á las acequias para que ofendiesen nadando -con el bote de las picas. Hicieron subir grandes peñascos á las -azuteas para destruir los castillos de madera, y lo consiguieron -haciéndolos pedazos. Todas las señas daban á entender que habia quien -gobernase, porque se animaban y socorrian tempestivamente, y se dexaba -conocer alguna obediencia entre los mismos desconciertos de la -multitud. - -Duró el combate la mayor parte del dia, reducidos los Españoles y sus -aliados á ganar terreno de trinchera en trinchera; hizose gran daño en -la ciudad, quemaronse muchas casas, y costó mas sangre á los Mexicanos -esta ocasion que las dos antecedentes, porque anduvieron mas cerca de -las balas, ó porque no pudieron huir como solian con el impedimento de -sus mismos reparos. - -Ibase acercando la noche, y Hernan Cortés viéndose obligado, no sin -alguna desazon, á la disputa inútil de ganar puestos, que no se habian -de mantener, se volvió á su alojamiento, dexando, en la verdad, ménos -corregida que hostigada la sedicion. Perdió hasta quarenta soldados, -los mas Tlascaltécas: salieron heridos y maltratados mas de cincuenta -Españoles, y él con un flechazo en la mano izquierda: pero mas herido -interiormente de haber conocido en esta ocasion que no era posible -continuar aquella guerra tan desigual, sin riesgo de perder el -exército y la reputacion. Primer desaliento suyo, cuya novedad extrañó -su corazon, y padeció su constancia. Encerróse con pretexto de la -herida, y con deseo de alargar las riendas al discurso. Tuvo mucho que -hacer consigo la mayor parte de la noche. Sentia el retirarse de -México, y no hallaba camino de mantenerse. Procuraba esforzarse contra -la dificultad, y se ponia la razon de parte del rezelo. No se -conformaban su entendimiento y su valor, y todo era batallar sin -resolver: impaciente y desabrido con los dictámenes de la prudencia, ó -mal hallado con lo que duele, ántes de aprovechar el desengaño. - - - - - INDICE - - DE LOS CAPÍTULOS QUE SE CONTIENEN EN EL TOMO II. - - - LIBRO III. - - PAG. - Cap. I. Dáse noticia del viage que hicieron á España - los Enviados de Cortés; y de las contradiciones y - embarazos que retardaron su despacho 1 - - Cap. II. Procura Motezuma desviar la paz de Tlascála: - vienen los de aquella república á continuar su instancia; - y Hernan Cortés executa su marcha, y hace - su entrada en la ciudad 10 - - Cap. III. Describese la ciudad de Tlascála: quejanse - los Senadores de que anduviesen armados los Españoles, - sintiendo su desconfianza; y Cortés los satisface, - y procura reducir á que dexen la idolatría 18 - - Cap. IV. Despacha Hernan Cortés los Embaxadores - de Motezuma. Reconoce Diego de Ordaz el volcan - de Popocatepec, y se resuelve la jornada para Cholúla 28 - - Cap. V. Hallanse nuevos indicios del trato doble de - Cholúla: marcha el exército la vuelta de aquella ciudad, - reforzado con algunas Capitanías de Tlascála 36 - - Cap. VI. Entran los Españoles de Cholúla, donde procuran - engañarlos con hacerles en lo exterior buena - acogida: descubrese la traycion que tenian prevenida, - y se dispone su castigo 45 - - Cap. VII. Castígase la traycion de Cholúla: vuelvese - á reducir y pacificar la ciudad, y se hacen amigos los - de esta nacion con los Tlascaltécas 54 - - Cap. VIII. Parten los Españoles de Cholúla: ofreceseles - nueva dificultad en la montaña de Chalco; y - Motezuma procura detenerlos por medio de sus nigrománticos 63 - - Cap. IX. Viene al quartel á visitar á Cortés de parte - de Motezuma el Señor de Tezcúco su sobrino; continuase - la marcha, y se hace alto en Quitlavaca, dentro - ya de la laguna de México 72 - - Cap. X. Pasa el exército á Iztapalápa, donde se dispone - la entrada de México. Refierese la grandeza - con que salió Motezuma á recibir á los Españoles 80 - - Cap. XI. Viene Motezuma el mismo dia por la tarde - á visitar á Cortés en su alojamiento. Refierese la oracion - que hizo ántes de oir la embaxada: y la respuesta - de Cortés 89 - - Cap. XII. Visita Cortés á Motezuma en su palacio, - cuya grandeza y aparato se describe: y se da noticia - de lo que pasó en esta conferencia, y en otras que se - tuvieron despues sobre la Religion 98 - - Cap. XIII. Describese la ciudad de México, su temperamento - y situacion, el mercado del Tlatelúlco, y - el mayor de sus templos dedicado al Dios de la - guerra 106 - - Cap. XIV. Describense diferentes casas que tenia Motezuma - para su divertimiento, sus armerías, sus jardines - y sus quintas, con otros edificios notables que - habia dentro y fuera de la ciudad 116 - - Cap. XV. Dáse noticia de la ostentacion y puntualidad - con que se hacia servir Motezuma en su palacio, - del gasto de su mesa, de sus audiencias, y otras particularidades - de su economía y divertimientos 124 - - Cap. XVI. Dáse noticia de las grandes riquezas de - Motezuma, del estilo con que se administraba la hacienda, - y se cuidaba de la justicia: con otras particularidades - del gobierno político y militar de los Mexicanos 134 - - Cap. XVII. Dáse noticia del estilo con que se medían - y computaban en aquella tierra los meses y los años; - de sus festividades, matrimonios, y otros ritos y costumbres - dignas de consideracion 143 - - Cap. XVIII. Continua Motezuma sus agasajos y dádivas - á los Españoles. Llegan cartas de la Vera Cruz - con noticia de la batalla en que murió Juan de Escalante; - y con este motivo se resuelve la prision de - Motezuma 154 - - Cap. XIX. Execútase la prision de Motezuma; dáse - noticia del modo como se dispuso, y como se recibió - entre sus vasallos 165 - - Cap. XX. Como se portaba en la prision Motezuma - con los suyos y con los Españoles. Traen preso á - Qualpopóca, y Cortés le hace castigar con pena de - muerte, mandando echar unos grillos á Motezuma - mientras se executaba la sentencia 175 - - - LIBRO IV. - - Cap. I. Permitese á Motezuma que se dexe ver en público, - saliendo á sus templos y recreaciones. Trata - Cortés de algunas prevenciones que tuvo por necesarias; - y se duda que intentasen los Españoles en esta - sazon derribar los ídolos de México 185 - - Cap. II. Descubrese una conjuracion que se iba disponiendo - contra los Españoles, ordenada por el Rey - de Tezcúco: y Motezuma, parte con su industria, y - parte por las advertencias de Cortés, la sosiega castigando - al que la fomentaba 196 - - Cap. III. Resuelve Motezuma despachar á Cortés - respondiendo á su embaxada: junta sus nobles, y - dispone que sea reconocido el Rey de España por - sucesor de aquel Imperio: determinando que se le dé - la obediencia, y pague tributo como á descendiente - de su Conquistador 207 - - Cap. IV. Entra en poder de Hernan Cortés el oro y joyas - que se juntaron de aquellos presentes. Dicele - Motezuma con resolucion que trate de su jornada: y - él procura dilatarla sin replicarle, al mismo tiempo - que se tiene aviso de que han llegado navios Españoles - á la costa 217 - - Cap. V. Refierense las muchas prevenciones que hizo - Diego Velazquez para destruir á Hernan Cortés: el - exército y armada que envió contra él á cargo de - Pámphilo de Narbáez: su arribo á las costas de Nueva - España; y su primer intento de reducir á los Españoles - de la Vera Cruz 226 - - Cap. VI. Discursos y prevenciones de Hernan Cortés - en órden á excusar el rompimiento: introduce tratados - de paz; no los admite Narbáez; ántes publica la - guerra, y prende al Licenciado Lucas Vasquez de Ayllon 236 - - Cap. VII. Persevera Motezuma en su buen ánimo para - con los Españoles de Cortés, y se tiene por improbable - la mudanza que atribuyen algunos á diligencias - de Narbáez. Resuelve Cortés su jornada, y la - executa, dexando en México parte de su gente 248 - - Cap. VIII. Marcha Hernan Cortés la vuelta de Zempoala, - y sin conseguir la gente que tenia prevenida en - Tlascála. Continúa su viage hasta Motalequita, - donde vuelve á las pláticas de paz, y con nueva irritacion - rompe la guerra 259 - - Cap. IX. Prosigue su marcha Hernan Cortés hasta - una legua de Zempoala: sale con su exército en campaña - Pámphilo de Narbáez: sobreviene una tempestad, - y se retira: con cuya noticia resuelve Cortés acometerle - en su alojamiento 269 - - Cap. X. Llega Hernan Cortés á Zempoala, donde halla - resistencia: consigue con las armas la victoria: - prende á Narbáez, cuyo exército se reduce á servir - debaxo de su mano 279 - - Cap. XI. Pone Cortés en obediencia la caballería de - Narbáez, que andaba en la campaña: recibe noticia - de que habian tomado las armas los Mexicanos contra - los Españoles que dexó en aquella corte: marcha - luego con su exército, y entra en ella sin oposicion 289 - - Cap. XII. Dáse noticia de los motivos que tuvieron - los Mexicanos para tomar las armas. Sale Diego de - Ordaz con algunas compañías á reconocer la ciudad: - da en una zelada que tenian prevenida; y Hernan - Cortés resuelve la guerra 300 - - Cap. XIII. Intentan los Mexicanos asaltar el quartel, - y son rechazados: hace dos salidas contra ellos Hernan - Cortés; y aunque ambas veces fueron vencidos - y desbaratados, queda con alguna desconfianza de reducirlos 310 - - - R. Juigné, Impresor, 17, Margaret Street, Cavendish Square. - - - - -Notas - -Se corrigieron errores obvios de puntuación e la ortografia. - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE LA CONQUISTA DE -MEXICO, VOLUME 2 (OF 3) *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. 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